(navigation image)
Home American Libraries | Canadian Libraries | Universal Library | Community Texts | Project Gutenberg | Children's Library | Biodiversity Heritage Library | Additional Collections
Search: Advanced Search
Anonymous User (login or join us)
Upload
See other formats

Full text of "Consultas al diccionario de la lengua: (lo que falta en el vocabulario académico y lo que sobre ..."

Google 



This is a digital copy of a book that was prcscrvod for gcncrations on library shclvcs bcforc it was carcfully scannod by Google as parí of a projcct 

to make the world's books discoverablc onlinc. 

It has survived long enough for the copyright to expire and the book to enter the public domain. A public domain book is one that was never subject 

to copyright or whose legal copyright term has expired. Whether a book is in the public domain may vary country to country. Public domain books 

are our gateways to the past, representing a wealth of history, culture and knowledge that's often difficult to discover. 

Marks, notations and other maiginalia present in the original volume will appear in this file - a reminder of this book's long journcy from the 

publisher to a library and finally to you. 

Usage guidelines 

Google is proud to partner with libraries to digitize public domain materials and make them widely accessible. Public domain books belong to the 
public and we are merely their custodians. Nevertheless, this work is expensive, so in order to keep providing this resource, we have taken steps to 
prcvcnt abuse by commercial parties, including placing lechnical restrictions on automated querying. 
We also ask that you: 

+ Make non-commercial use of the files We designed Google Book Search for use by individuáis, and we request that you use these files for 
personal, non-commercial purposes. 

+ Refrainfivm automated querying Do nol send automated queries of any sort to Google's system: If you are conducting research on machine 
translation, optical character recognition or other áreas where access to a laige amount of text is helpful, picase contact us. We encouragc the 
use of public domain materials for these purposes and may be able to help. 

+ Maintain attributionTht GoogXt "watermark" you see on each file is essential for informingpcoplcabout this projcct and hclping them find 
additional materials through Google Book Search. Please do not remove it. 

+ Keep it legal Whatever your use, remember that you are lesponsible for ensuring that what you are doing is legal. Do not assume that just 
because we believe a book is in the public domain for users in the United States, that the work is also in the public domain for users in other 
countries. Whether a book is still in copyright varies from country to country, and we can'l offer guidance on whether any specific use of 
any specific book is allowed. Please do not assume that a book's appearance in Google Book Search means it can be used in any manner 
anywhere in the world. Copyright infringement liabili^ can be quite severe. 

About Google Book Search 

Google's mission is to organizc the world's information and to make it univcrsally accessible and uscful. Google Book Search hclps rcadcrs 
discover the world's books while hclping authors and publishers rcach ncw audicnccs. You can search through the full icxi of this book on the web 

at |http: //books. google .com/l 



Google 



Acerca de este libro 

Esta es una copia digital de un libro que, durante generaciones, se ha conservado en las estanterías de una biblioteca, hasta que Google ha decidido 

cscancarlo como parte de un proyecto que pretende que sea posible descubrir en línea libros de todo el mundo. 

Ha sobrevivido tantos años como para que los derechos de autor hayan expirado y el libro pase a ser de dominio público. El que un libro sea de 

dominio público significa que nunca ha estado protegido por derechos de autor, o bien que el período legal de estos derechos ya ha expirado. Es 

posible que una misma obra sea de dominio público en unos países y, sin embaigo, no lo sea en otros. Los libros de dominio público son nuestras 

puertas hacia el pasado, suponen un patrimonio histórico, cultural y de conocimientos que, a menudo, resulta difícil de descubrir. 

Todas las anotaciones, marcas y otras señales en los márgenes que estén presentes en el volumen original aparecerán también en este archivo como 

tesümonio del laigo viaje que el libro ha recorrido desde el editor hasta la biblioteca y, finalmente, hasta usted. 

Normas de uso 

Google se enorgullece de poder colaborar con distintas bibliotecas para digitalizar los materiales de dominio público a fin de hacerlos accesibles 
a todo el mundo. Los libros de dominio público son patrimonio de todos, nosotros somos sus humildes guardianes. No obstante, se trata de un 
trabajo caro. Por este motivo, y para poder ofrecer este recurso, hemos tomado medidas para evitar que se produzca un abuso por parte de terceros 
con fines comerciales, y hemos incluido restricciones técnicas sobre las solicitudes automatizadas. 
Asimismo, le pedimos que: 

+ Haga un uso exclusivamente no comercial de estos archivos Hemos diseñado la Búsqueda de libros de Google para el uso de particulares: 
como tal, le pedimos que utilice estos archivos con fines personales, y no comerciales. 

+ No envíe solicitudes automatizadas Por favor, no envíe solicitudes automatizadas de ningún tipo al sistema de Google. Si está llevando a 
cabo una investigación sobre traducción automática, reconocimiento óptico de caracteres u otros campos para los que resulte útil disfrutar 
de acceso a una gran cantidad de texto, por favor, envíenos un mensaje. Fomentamos el uso de materiales de dominio público con estos 
propósitos y seguro que podremos ayudarle. 

+ Conserve la atribución La filigrana de Google que verá en todos los archivos es fundamental para informar a los usuarios sobre este proyecto 
y ayudarles a encontrar materiales adicionales en la Búsqueda de libros de Google. Por favor, no la elimine. 

+ Manténgase siempre dentro de la legalidad Sea cual sea el uso que haga de estos materiales, recuerde que es responsable de asegurarse de 
que todo lo que hace es legal. No dé por sentado que, por el hecho de que una obra se considere de dominio público para los usuarios de 
los Estados Unidos, lo será también para los usuarios de otros países. La l^islación sobre derechos de autor varía de un país a otro, y no 
podemos facilitar información sobre si está permitido un uso específico de algún libro. Por favor, no suponga que la aparición de un libro en 
nuestro programa significa que se puede utilizar de igual manera en todo el mundo. La responsabilidad ante la infracción de los derechos de 
autor puede ser muy grave. 

Acerca de la Búsqueda de libros de Google 



El objetivo de Google consiste en organizar información procedente de todo el mundo y hacerla accesible y útil de forma universal. El programa de 
Búsqueda de libros de Google ayuda a los lectores a descubrir los libros de todo el mundo a la vez que ayuda a autores y editores a llegar a nuevas 
audiencias. Podrá realizar búsquedas en el texto completo de este libro en la web, en la página |http : / /books . google . com| 



7S 



r 



CONSULTAS 



AL 



DIOCIONARIO DE LA lilUA 



(Lo qae falta ob el Vooabalario académico y lo que sobra en el deí^los 
ecuatorianos, quichuísmos, barbarismos, etc.) 



POl 



CARLOS R. TOBAR 




QUITO 

IIPKISTA n LA ÜXITEBSIDiS CLNTRAL, POR J. SAEM R. 

1900 



r- . 



7^ 



i'i 



• ■■■ 



n!B!llinira!llllira;illll!l!lll!inil!ll!l!li;il!IIII];i!!!lll!M!!!l!!ra!!MI!ll 



NOTAS PRELIMINARES 



I Por qué se ha intitulado este libro "Con- 
sultas al Diccionario de la Lengua" ? — Deno- 
minárnoslo primitivamente Diccionario de 
quiteñismos, y con tal nombre comenzó á pu- 
blicarse en los "Anales de la Universidad de 
Quito"; mas casi en seguida, algunos litera- 
tos de otras provincias nos hicieron notar lo 
restringido del título, supuestoque muchas de 
las observaciones se referían á voces usadas 
en toda la República. Pero se presentaba 
otro óbice: ¿Cómo llamar honradamente á 
n\!Lts.\.xomoé.&'iXo\x2^2¡\oyocabu!ariodeecua- 
torianismosú, la pura verdad, los estudios res- 
pectivos se habían hecho sólo en Quito? Si, 
por otra parte, diferimos tanto, algunas veces, 
tocante á significación de palabras, modis- 
mos, etc., los del norte de la Nación de los 
del centro y de los del sur, los de la sierra 
y los de la costa, tanto, repetimos, que una pa- 
labra significa aquí una cosa, y allí otra ente- 




^9 wo .Azfluy ci sgsicMc pdsiSBOE ^i^oGaao 

e»ábs saic3» tabncji» era «i isfesocfti- 
nUo^! Paffnfocad<ye; iiiia^liiráMCnig 
CON yesdruíQW, iljiJu ■■ <|BÍd peo (|bol fcaa 
cfctsAasooooKxJ en qac iacvrre la/ 
al acribar á <B«aftf ia < 
^KMc al ¿Kffwv de bs ■ 

Se aaom HKvocalilosv a 
iiww» U BÍi l wi .dfsofa»gc»cn^qtse 
poiMa coofctarar qac no se coaocm ca ab- 
sohco las votts casIcSaiias; asf COMO ks <!■£ 
■ombran m objeto, amnol. acdán, de que 
no podrfamos acaso ogiresar. pvasea-oofn* 
prca£dos, nao rafiéndoaos de la denomna:- 
dón qoícbna: v. g. ckmcmñ, arjf. 

Prínc%«ada esta obra hace madras anos^ 
la edídón dnodécíina dd L¿xko, ({dc acc^iló 
con sobra de pro<£galidad amcrícaiitsnios m- 
nccesaríos 6 bartañsmos traídos de E^iaáa 
í América, hizo inútil ooa boeoa parte dd 
trabajo dc las CffmsuUar. por tanto, dos he- 
mos visto en la necesidad de saprímir algu- 
nas voces antes corregidas, así como otras 
que por constar en la áuima edición dd libro 
j4puníacioMes criticas sobre eílaigmaje btg^ 
/ano. podían caliñcarse de plagios hechos al 
sabio sciwr Cuervo. 

Inclúycosc bastantes de las voces anota- 




das por el señor doctor Pedro F. Cevallos; 
unas por dar fuerza á la corrección con ejem- 
plos tomados de autores castizos, otras por- 
que no habiéndose obtenido la enmienda, se 
hacía necesaria la repetición de la censura, 
algunas porque requerían ampliación de doc- 
trina, y pocas, en fin, porque no fueron sus- 
tituidas con la palabra propia por nuestro 
ilustrado lingüista. Se han agregado, á más, 
los nombres de cosas nuevas, conviene á sa- 
ber, de cosas americanas, que no solamente 
justifican el neologismo, sino que exigen 
nombres nuevos; pues en el Diccionario es- 
pañol no constan muchas denominaciones es- 
pecialmente de la fauna y de la flora de éste, 
por varios respectos, aún Nuevo Mundo. 

Hay vocablos de todo punto castizos que 
tienen sin embargo en América, no precisa- 
mente una acepción distinta de la que les 
señala el Diccionario, pero sí un matiz, di- 
gamos, un más ó un menos de significado 
que de cierto no poseen en España; son tér- 
minos que se han naturalizado en nuestro 
Continente y que revestidos de las peculia- 
ridades logradas por la dicha naturalización, 
se han despojado algún tanto de las perti- 
nentes á las del país de origen. Hay otros 
que han trasmutado, acrecido ó mermado 
sus significaciones, según el modo singular 
y enfático, y enteramente nacional ó local, 
con que son pronunciados por venezolanos, 
colombianos, ecuatorianos, peruanos ó chile- 
nos. De aquí que podría acaecer que un es- 



pañol, recién llegado á una de estas Repú- 
blicas, quedase ayuno del sentido de frases, 
por otra parte muy castellanas; y aun suce- 
dería que en la Península no se comprendie- 
se de manera cabal lo que escritores de 
aquende han expresado clara y perfectamente 
para sus connacionales, sobreviniendo allá 
lo que acá respecto de obras de brillantes au- 
tores peninsulares, como Pereda, por ejem- 
plo, cuyo Sabor de la Herruca ó cuyo Peñas 
arriba, de gusto delicioso para los que esta- 
mos habituados á la literatura de la antigua 
Matire Patria, no son debidamente aprecia- 
das por gentes, cultas (juizá, pero que no han 
aprendido á saborear esos regalos, así como 
nuestros serranos van á mirar con desvío en 
la costa los ostioiicitos con que se hace un 
agua la boca del ya engolosinado. De aquí 
también que quizá sean mejor recibidas en 
España obras literarias americanas, de ame- 
ricanismo contrahecho, obras escritas sobre 
la falsilla peninsular, imitaciones en el fon- 
do y forma de libros europeos, que libros 
propiamente de América, trasuntos de la na- 
turaleza, de las costumbres, del habla de ca- 
da país hispano-americano. Caso en el que 
carecen hasta de competencia los críticos es- 
pañoles para juzgar á los escritos nacionales 
de ultramar, del propio modo como un fotó- 
grafo técnico, si bien muy capaz para de- 
cidir tocante á la calidad de las sales, papel 
y mác^uinas empleados para una vista de un 
paisaje desconocido, es inepto para juzgar 



acerca del mérito principal de la fotografía, 
á saber, la exactitud del parecido, y ni podrá 
apreciar tampoco las condiciones caracterís- 
ticas de diafanidad de atmósfera, de viveza 
de luz, de circunstancias de ambiente, que 
modifican de una manera ú otra las combina- 
ciones y descomposiciones de los agentes 
químicos usados por el alejado artista, y ((Ue 
cíjnstituyen lo modal del medio en que éste 
obtuvo su obra. 

En las costumbres, vestidos, dialecto, etc. 
de las personas que nos rodean, hay un algo 
al que nos hemos habituado y que, aun cuan- 
do sea raro para otros, no choca á los que' 
oímos ó vemos cuotidianamente ese dialecto, 
esos vestidos y costumbres; por el contrario, 
nos causa extrañeza otro algo que en los ex- 
traños no hemos adquirido el hábito de ver 
6 de oír: así v. g. el modo de andar de las 
norte-americanas, el de reír de los ingleses 
no son del gusto de franceses, españoles é 
hispano-americanos. Las salsas dulces de 
los alemanes, la coleta de los chinos, las os- 
tras con miel de los japoneses, siquiera las 
uñas largas que pusieron de moda algunos 
extravagantes, — :iu (jucri-ii^os citar el bocio 
considerado como parte integrante de! cuer- 
po humano en algún pueblo, — ¿Son del gus- 
to de la mayor parte de las personas? No, 
á la verdad, y por esto uno de los pocos re- 
franes de exactitud completa es el que dice 
que de gustos no hay nada escrito. 

Acerca del idioma y particularmente del 



mL. 



dialecto, atendiendo á los sonidos más bien 
que á las modificaciones analógicas y sintác- 
ticas, los americanos que hemos dulcificado 
la pronunciación, diferimos en modo notable 
de los peninsulares que conservan la primi- 
tiva fuerza y virilidad del varonil idioma cas- 
tellano ¿No diferimos asimismo, aunque en 
menor grado, los pobladores de las diversas 
secciones de la antigua colonia española? 

Alguna vez para ser entendidos por las 
personas que han de leer, ó mejor dicho á 
quienes se dirige lo escrito, necesitaremos 
emplear una de dos: ó los vocablos propios 
del país en que se escribe, ó extensas perí- 
frasis, insoportables para nuestros compa- 
triotas, que nos censurarían los tales circun- 
loquios con los cuales se ha tratado de evitar 
la censura de los críticos extraños. Véase 
un ejemplo tomado al acaso del suelto de cró- 
nica de uno de nuestros diarios: La ratera 
guardó (cicrtajoya robada) en e/sENo; loque, 
para ser entendido en España requiere la ex- 
plicación siguiente: las mujeres del pueblo 
en la sierra ecuatoriana no tienen más bolsi- 
llo para guardar el dinero y otros objetos 
manuales que la bolsa formada por la camisa, 
ceñida á la cintura por las fajas ó reatas que 
sujetan las enaguas y faldas á las caderas; la 
tal bolsa, pues, comprendida entre el pecho 
y abdomen de la mujer del pueblo y la ca- 
misa, cuya escotadura superior sirve para in- 
troducir ahí los expresados dinero y objetos 
manuales, la tal bolsa, decimos, se denomí- 



-4» >^^ 



na seno, y ninguna otra cosa más se enten- 
derá por la palabra, aunque los no tan igno- 
rantes sepamos que se»o es el vientre mater- 
no ó la cavidad interior del pecho, ó cual- 
quiera de las concavidades también interio- 
res del cuerpo humano. Para ser perfecta- 
mente comprendidos en el Ecuador, y quizá 
censurados en España, debemos, por tanto, 
decir como el diario aludido, que /a ratera 
guardó lo robado en el seno; ó para ser en- 
tendidos por los españoles, y censurados por 
los ecuatorianos, necesitamos expresar exten- 
samente que la ratera escondió la joya dentro 
de aquello que se describió, á saber, la bolsa 
que forma la camisa, entre tela y pecho, arri- 
ba de la cintura, comprimida por las ligadu- 
ras que sujetan enaguas y faldas. (*) Es de- 
cir, nos veríamos en el caso de los niños ó de 
los otros ignorantes del idioma, que desco- 
nocedores de las palabras propias y precisas, 
han menester circunlocuciones para comuni- 
carse con sus semejantes. 

No por lo expuesto opinamos que la úni- 
ca herencia que nos queda de España, la 
dulce lengua de Castilla, deba desaparecer 
del Continciite americano, y esta vez á los 
golpes de la zapa demoledora de la ignoran- 
cia. No, mil veces no; pero sí estamos á 
una con quienes comprenden que el idioma 



(•) Amo r\ vocihlg ttHo Invo nniiguatnenle umhién en Espnfia la ac 
liw! tignifiíacién ccuitiarinna. Víate el ejcin[>to lomitdo <t« Cetvtnte',, pi 
gin* jio, palabra Majar, 



irf& 



espaítol, porrazóa del trasplaote, experímen- 

ta algunas modificaciones que lo adaptan al 
medio distinto que le presentan las naciones 
hispano-^meri canas. — Hay, además, un én- 
fasis propio nuestro, que comunica á ciertas 
locuciones no sólo fuerza de expresión que 
las \'¡goríza. sino acaso un significado dis- 
tinto del que les pertenece ^^ Serán inteligi- 
bles tales locuciones enfáticas para quienes 
no se encuentran en coj-untura de calar el 
énfasis? Estos y otros son los matices á los 
cuales nos referimos antes, y que si no han 
de cambiar, propiamente, andando el tiempo, 
nuestro primoroso idioma, han de hacer ne- 
cesario que el crítico de ultramar desentra- 
ñe el significado íntimo de la expresión, pa- 
ra no incurrir en apreciaciones erróneas to- 
cante á obras literarias de Hispano-Amé- 
rica. 

Las lenguas, no queda duda de ello, tien- 
den á una especie de mimetismo, que las ade- 
cúa al medio en que viven: adquieren una 
como semejanza con lo que las rodea, lo 
cual, por otra parte, les asegura la existen- 
cia, adaptándolas á la naturaleza, á las insti- 
tuciones, á las leyes, á las costumbres, á las 
idiosincrasias de los hombres en cuyos ce- 
rebros y labios van á amoldarse, si no han 
de ser idiomas efímeros. Necesitan, digá- 
moslo, aquerenciarse en los lugares á donde 
son trasladadas y donde van á continuar vi- 
viendo. 

Una advertencia más. Adrede no he- 



I 



mos querido consultar el Diccionario de la 
Academia, edición XIII, antes de que se im- 
priman las Consitlías, á fin de que se impri- 
mon. Pues talvez no las habríamos entre- 
gado al público si nos hubiese acontecido lo 
que en otra ocasión: el Vocabulario de 1884 
vino á dejar inútil buena porción del trabajo 
primitivo. Nos ha sucedido también que en 
libros de gran valía, como hts Apuntaciones 
críticas sobre el Lenguaje bogotano, nos he- 
mos encontrado con algo que de antes tenía- 
mos escrito y que naturalmente, a! publicar- 
lo nosotros después del ilustre autor de aquel 
libro, podía pasar por plagio ruin, sin que 
nos valiese el llamar la atención acerca de 
que, en estudios de la naturaleza del nues- 
tro, pueden coincidir diversos autores, res- 
pecto de un juicio, de una suposición, de una 
ingeniosidad. Encariñados con nuestro tra- 
bajo de mucho tiempo, — hecho y rehecho, 
como lo comprueban aun las varias veces 
que ha comenzado á salir á luz en publica- 
ciones periódicas de esta capital, — lo damos, 
por fin, á la estampa como está, sin ninguna 
modificación, conservando aún algunas cosas 
que hemos encontrado, después de elaborada 
esta modesta obra, en autores que no había- 
mos leído antes; lo cual no debe causar extra- 
ñeza, pues libros conocidos, casi vulgares en 
otras partes, no lo son quizá en el interior de 
nuestra República, donde, en vez de las ricas 
y muchas bibliotecas públicas de países más 
afortunados, cada cual tiene su librería parti- 



cular, careciendo el que no la posee de fuente 
de estudio y de consulta. Aquí desgasta- 
mos, por tanto, buena parte de la existencia 
en la preparación de la materia prima, que ha 
de servir para utilizada en las labores de otra 
porción de la existencia. 

Decíamos, pues, quenada hemos mí)di- 
ficado últimamente en la obra, y ni siquiera 
hemos eliminado de ella las coincidencias: 
así conservamos la relativa á la palabra cm— 
peciuado, que se nos ocurrió leyendo uno de 
los Episodios Nacionales de Pérez Galdós, 
y que encontramos después en Rodríguez 
como tomado de Cuervo; así también lo to- 
cante á coco, que hallamos en un buen libro, 
qucacaba desernos remitido por su bondado- 
so autor señor don Julio Calcaño, y así ade- 
más debe de haber, ó mejor dicho debe, ha- 
ber, otras de estas que hemos llamado coin- 
cidencias, entre las sabias obras de los va- 
rios hispano-americanos que han ocupado 
su tiempo fructuosamente en estudios lin- 
güísticos, y este volumen, escrito no por per- 
sona dedicada de modo exclusivo á las le- 
tras, sino sólo por un enamorado de ellas, 
literato no de profesión sino de ocasión, cu- 
ya agitada vida se ha compartido talvez es- 
térilmente en múltiples y acaso antagónicos 
(luehaceres. 

Respecto del quichua, debemos advertir 
que lo concerniente á él en este libro, se re- 
fiere al dialecto de la Provincia de Pichin- 
cha; pues no conocemos otro de los muchos 



I 



XV 

brotados, multiplicados, en cada porcioncilla 
de los antiguos extensos dominios de Huai- 
na Cápac, 

La ortografía de los ejemplos es la mis- 
ma usada por los autores de quienes se han 
tomado. 



i' 



,i 






CO]SrSULTA.S 



AL, 



DICCIONARIO DE LA LENGUA 



* i^***"*^»-* 



ABARCAR, ABRAZAR (la gallina los huevos) 

Abarcar, ceñir con los brazos ó con la mano 
cuanto aquéllos ó ésta pueden alcanzar con toda 
su extensión || fig. Comprender, contener dentro 
de sí muchas cosas || fig. Tomar uno á su car- 
go muchas cosas ó negocios á un tiempo || fig» 
Moni. Rodear ó dar un cerco á un pedazo de 
monte en que se presume estar la caza: tales son 
las acepciones de abarcar, según la duodécima 
edición del Diccionario de la Academia Espa- 
ñola. 

ABRAZAR, dice el mismo Léxico, a. Ceñir con 
los brazos. U. t. c. r. || Estrechar entre los bra- 
zos en señal de cariño. U. t. c. r. || fig. Rodear, 



2 ABA 

ceñir || fig. Comprender, contener, incluir f[ ííg". 
Aümitir. aceptar, seguir. || fig. Tomar uno á su 
cargo alguna cosa: abrazar un negocio, una em- 
presa. 

ABARCAR y ABRAZAR Ho equivalen, pues, como 
nosotros queremos, á empollar ó sea calentar el 
ave los huevos, poniéndose sobre ellos para sa- 
car pollos. 

"Los que andáis smpollanda obras de otros. 
Sacad, pues, á volar vuestra cría; 
Ya dirá cada Autor, ¿sta es mía; 
Y veremos qué os queda á vosotros." 

( Iriarte^Fábulas literaruts: La Avutarda). 

Los que gustan de palabras no muy usadas, 
pueden decir encobar ó incubar, verbos venidos 
del latín /'«, sobre, y cubare, acostarse. 

O si quieren hablar culto, empleen un elegan- 
te circunloquio de los recomendados por Don 
Francisco de Quevedo, verbigracia: vivificar los 
globos de la mujer del gallo. 

ABARROTE 

Como término de marina tráelo la Academia, 
y lo define: fardo pequeño ó cualquier otra cosa 
que sirve para abarrotar, es decir, para apretar, 
asegurar la estiva, llenando sus huecos. 

ABARROTAR, asímismo como vocablo de ma- 
rina, significa cargar un buque aprovechando has- 
la los sitios más pequeños de la bodeíja y cáma- 
ras, y á veces parte de la cubierta. Por exten- 
sión significa, también, llenar completamente, 
atestar de géneros ú otras cosas una tienda, 
almacén, etc. de donde, es probable, hemos dado 
el nombre de tiendas de abarrotes á las atestadas 



Lado ^k 
idas ^^1 



üe especias, azúcar, vinagre, aceite, bacalao y 
otros comestibles, quiere decir, á las que en Es 
paña se llaman abaecrms. 

ABARBOTKHO 

En consecuencia de lo antes expuesto, es aba- 
(ero, tanto más que no hay en el Diccionario la 
voz abarrotero ni como palabra de marinos. 

ABRIDOR. 

Solemos llamar al peine de púas ralas, grue- 
sas y largas, que sirve para desenredar el cabe- 
llo, más bien que para peinarlo. Escarpidor ó 
escarpiador [del lat, excarpere, cardar] es como 
se llamaba antiguamente el tal peine. 

ACÁPITE 

No se encuentra en el Diccionario. — El signo 
ortográfico con que se Índica el término de un 
período, se denomina punto final, z^o punto acá- 
piie, ni siquiera punto aparte, como nosotros de- 
cimos. 

"Se pone /KH/ííyfwd/ cuando el periodo forma com- 
pleto sentido, en términos de poderse pasar á otro nue- 
vo, sin quedar pendiente la comprensión de aquel: es 
esto tan claro, que no ha menester ejemplos. 

Resta advertir que en toda clase de escritos suelen 
hacerse después óc /lunto pnat ciertas separaciones ó di- 
visiones llamadas páttafos; cada uno de tos cuales ha 
de empezar en renglón distinto de aquel en que acabe 
el anterior, y más adentro de las otras lincas de la 
plana. Deben principalmente usarse tales divisiones 



4 ACC 

cuando se va á pasar á diverso asunto, d bien á consi- 
derar el mismo bajo otro aspecto." 

{Gramática de ¡a Lengua Castellana, por la Real 
Academia Española — Ultima edición). 

ACÁPITE, corrige Cuervo, párrafo, aparte. 
Nosotros usamos también en tal sentido la pa- 
labra corregida, y así decimos: ''Pasando á otro 
acápite del escrito;" **EI artículo editorial tiene 
seis acápites]' *'Ponga comillas al principio y al 
fin de cada acápite" etc. En una ú otra acep- 
ción tomamos al vocablo cuando, dictando á otro 
lo que tiene que escribir, le ordenamos que/¿?«- 
^a punto accípitCy ó que ponga pítnto, y acápite^ 
como se dice en francés: "Point á la Hgne," 



ACCIDO — Acido 



'•Los que recalcándose y echándola de más cultos 
que los demás, dicen decido, occeano, . . . ignoran que 
nada justifica el empleo de la doble c; porque Acer no 
la tiene en latín, ni en griego «¿«y, dxi<:, de la raíz ax, 
punta, aguijón, ni tampoco se escriben con dos ce Ocea- 
ñus en latín, ni OxnvAtr en griego." 

{Bcnot — Arquitectura de las Lenguas). 

Aldrete no trae todavía la palabra ácido en 
sus O rigentes, ni la encontramos tampoco en obras 
contemporáneas ó anteriores al libro del Canóni- 
go de la Iglesia de Córdova, en las cuales sí 
se encuentra el adjetivo acedo, acaso predecesor 
de nuestro vocablo. Lo hallamos en el Diccio- 
nario Académico de 1726, que lo define "loque 
es agrio al gusto'" y lo distingue de **lo que lla- 
mamos agrio, porque este no se dice propiamen- 
te sino del sabor, y el ácido de lo que es co- 



rrosivo, que penetra, disuelve y corrompe la subs- 
tancia de las cosas." 



ACHOLADO 

Bien podrá ser que la persona avergonzada 
ó corrida delante de gente de suposición, esté 
ante ella como choto en presencia de un supe- 
rior; pero no porque esto sea posible, hemos de 
calificar de acholado ó acholada al individuo cott- 
fundido, turbado, temeroso, tímido y aun ataru- 
gado, como figurada y familiarmente se dice del 
que, por encogimiento, no sabe qué hacer ó 
decir delante de gente. 

"El mozo, no muy dueño de sí, anduvo, al cruzar- 
se con día, atarugado^ y confuso, amag;aRdo palabras 
que no pronuncio y saludos que no hizo." 

{Pereda — El sabor dt la titrrucd). 



ADEPECrO 

Se escribe adefesio, y no con c, como lo ha- 
cen algimos. Es notable que hasta Don Miguel 
Riofrlo, en sus Correcciones de defectos de len- 
guaje [Lima 1874], haya incurrido en este error. 
Traen la etimología de adefesio varios autores, 
como Monlau por ejemplo; y aun traela tam- 
bién el último Diccionario de la Lengua. 

De ad Ephesios. 

"Por cierto Señor Quijada, que estoy en extremo 
maravillado de que en el tiempo que nos ha durado la 
cena, he visto á vuesa merced algo diferente del que 
le vi cuando entre an su casa; pues en la mayor parte 
de día le he visto tan absorto y cleíadoen no s¿qué ima- 
ginación, que apenas me ha respondido jamás á pro- 



pósito, sino tan ad Epítaios, como dicen, que he ve- 
nido á sospechar que algún grave cuidado le aflige y 
aprieta et ánimo; porque le he visto quedarse á ratos 
con el bocado en la boca. " 

(Don Quijote de la Mancha. — El Lictnciado Ferndit- 
des de Atvllofiedá). 



ADOBON 

Puede muy bien ser aumentativo de adobe; 
pero esto no estorba que el pedazo de tapia que 
se hace de una vez, según el tamaño del tapial 
con que se fabrica, se denomine empUtita. 

ADUEÑARSE 

Apropiarse es la palabra castiza, como tam- 
bién enseñorearse, según los casos. Apropriarse 
decían antig-uamente. 

"Aptopríarse. — Vale hacerse dueño de alguna cosa, 
tomándola como suya propia: lo que regularmente su- 
cede sin tener motivo, ó justo título para ello." 

{Diccionario de (a Lengua Castellana — Año de 1726). 

Acaso hacía falta al caudal de nuestra len- 
gua e! verbo adueñarse, cuando la Academia 
lo trac ya en el suplemento de la t2? edición 
de su Diccionario. 



ADULÓN 



El que da á las gentes, "con palabras 6 ac- 
ciones motivo de satisfacción ó engreimiento, no 
por benevolencia ni por espíritu de justicia, sino 
por ruindad de ánimo, ó con el interesado fin de 



AER 7 

ganarse su voluntad," es un adulador, lisonjero 
ó lisonjeador; aunque los dos últimos adjetivos 
no siempre tienen las mismas acepciones que el 
primero. Y con esta ocasión recordemos que en 
la lengua castellana no hay sinónimos propia- 
mente tales. 

"¡Qtiü prevenidos están los príncipes contra los ene- 
migos extemos; qué desarmados contra los domésticos! 
Entre las cuchillas de la guardia les acompañan y no 
reparan en ellos. Estos son los aduladores y iisonjeros, 
no menos peligrosos sus halagos que las armas de los 
enemigos; á más príncipes ha destruido la lisonja que 
!a fuerza 

"Gran advertencia es menester en el príncipe para 
conocer la lisonja, porque consiste en la alabanza, y 
también alaban los que no son lisonjeros: la diferencia 
está en que el lisonjero alaba lo bueno y lo malo, y 
el otro solamente lo bueno.,., 

"No faltarían remedios para reconocer l.i lisonja; pe- 
ro poco5 príncipes quieren aplicarlos, porque se confor- 
man con los afectos y deseos naturales; y así vemos 
castigar á los falsarios y no á los lisonjeros " 

(Saavcdra Fajardo — Idea de un príncipe político cris- 
tiane). 



ADVENIMIENTO 

Vtínida ó llegada, y también elevación, exal- 
tación, de un sumo pontífice ó de un soberano 
al trono; no ha de confundirse con avenimiento, 
convenio, ajuste. 

AEREOLITO 



Ha de decirse aerolito, voz griega formada 
de aKp aire, y 'M^aq^ piedra. Tampoco es pa- 
labra esdrújuia, como lo quiere Ríofrío en las 



"Y á la carrera de sorbos 
Y al apreté» de los tragos 
Nunca ha dado yegua el BetÍ3 
Potro que pueda alcanzarlos." 

(Quevedo, citado por el Diccionario de 1726). 



ALABANCIA, ALABAN'CIOSO 

Jactancia, jactancioso ; presunción, presu-n- 
íiioso. 

"Algunas veces la lisonja mezclada con la igno- 
rancia, alaba en el niño por virtudes la tacañería, la 
jactancia, la insolencia, la ira, la venganza, y otros vicios, 
creyendo que son muestras de un príncipe grande." 

(Saavedra Fajardo). 

"Pues no hay sino tenerla (paciencia), y prestarla, 
dijo c\ jactancioso, que aquí no hay hombre sin penacho, 
ni hembra sin garzota." 

(Gradan — El Oiticán). 

"Sé humilde y serás temeroso; y si eres temeroso, 
Krás vigilante; y si todo esto eres, presto serás de Dios: 
al Señor dispone lugar, quien con la humildad desemba- 
raza el alma de la presunción." 

[Nieremberg. — Avisos espirituales sacados de sus 
obras). 

"E! segundo (yerro de San Pedro) fue /r«««í> i/<r 
si más que de los otros, anteponiéndose á ellos. El ter- 
cero fue, presumir de sus fuerzas más de lo que podía 
y jactarse de ello. De aquí resultó que los demás após- 
toles, por no quedar inferiores á Pedro, y no ser notados 
de cobardes, todos dijeren lo mismo, que estaban apare- 
jados á seguir á Cristo hasta morir. Y si esto dijeran 
con humildad, pidiendo á su Maestro que los ayudara, no 
erraran, pero como nacía de presunción, no fue agradable 
á Cristo nuestro Señor; el cual pudiera rcsj)onderles 



^i^tf 



1 



UA 



U 



aquello de jeremías: Oído habernos la soBcrBia de Moab, 
en gran manera C5 soberbio. Vo conozco sajaffnnfia 
y que no es conforme á ella su fortaleza, ni aun hará lo 
poco que podía. Lo cual se cumplió á la letra con los 
discípulos." 

(P. Luis de la Pmnie — Miditaciones Espirituales). 

En este ejemplo se encuentra perfectamente 
deñntdo el alabancioso, que dice nuestro pueblo. 
El Venerable de la Puente emplea, asimismo, en 
el fragmento copiado, los varios términos castizos 
equivalentes al barbarismoíí/ííííí'íi'/rt.' presunción, 
soberbia, jactancia. 

Si se quisiese emplear un término tropológl- 
co, se podría decir cacareador. 

Cacareador — Met El que exajera y pondera 
con arrogancia sus cosas. Jactator, arrogans, 
iumidus. 

(Sahá—Dicc. 1838;. 



ALACENA 

Hueco en la pared, con puertas y anaqueles, 
para guardar algunas cosas. 

Los ecuatorianos llamamos, además, alacena 
á la parte superior del pecho, que está encima 
de la clavícula (á la región clavicular que diría un 
anatómico), y á este hueso, hueso de la alacena. 



ALADEAR — Ladea r 

Ladear, dice el Dice, inclinar y torcer una 
cosa hacia un lado || Andar ó caminar por las la- 
deras II fig. Declinar del camino derecho || r. fig. 
Inclinarse á una cosa; dejarse llevar de ella || La- 



-*g-"-'-' 



12 ALB 

atarse fon uno fr. hg. y &m. Empezar á enemis- 
tarse con él. 

"Elús iaJíáXi conrersadÓQ como el n-aro qoc oculta 
el tesoro que quieren robarle." 

{Sflgas — MattJp, átimnio y eame\, 

Stg-niñca también hacer participe ó dar parte 
de alguna cosa, aun cuando tal acepción no trae 
la Academia. 

"Puesto está en razón, que d qoe fue Ed en la adver- 
sidad, vajra ala parte del gosa; y que quien no desam- 
paró al afligido, mejore también estado, Jesucristo, 
nuestro Seaor, que es ta regla con que hemos de medir 
nuestras acciones, consagró con su ejemplo esta doctri- 
na: á k>9 que padeacron aTrentas con d, hizo compañe- 
ros de sus honras; á los que le ^gtiieron reo, escogió 
para jueces del mundo: y con los que se hallaron á su 
lado y en [Ñe de tribunal ea tribuna), ladeé ^ U silla de 
su trono." 

(A Juan Márqnc! — Los iü>s Estados de Ja Esfi- 

rittial Jcrusafcny 



XIMXSEI. — -^ Ibañi! 

"Según el sabio orientalista Don José Antonio Coo- 
áe, baño en arábigo significa edificio li obra de yeso, y 
es raíz de las palabras albañtl y albañileria," 

{El Ingenioso HÍdalg9 comentado fior Don Diego Cíe- 
me actn). 

"Y dando principio al fuerte. 
Porque eterno se edifique. 
Los que ayer Hércules eran 
Hoy se vuelven albañi/es." 

{Fk Gabriel Te'l/es — Marta la Piadpta). 



ALBERJA 

En el Diccionario de 1884 no encontramos 

('Cste sustantivo, tal como nosotros lo escribimos; 

saherja 6 arveja. Pero no es esto lo peor ni 

fio más común, sino que damos á una leguminosa 

que poseemos, el guisanie, el nombre de otra que 

no producen nuestros campos, la alverja. 

Antiguamente se escribía con b\ pero deno- 
minábase así una planta nociva á los trigos: "su 
grano es redondo, dice Terreros y Pando; llámanle 
en algunas partes algarroba silvestre y alber- 
janx" — Según el mismo Terreros, en algunos lu- 
gares de Castilla se nombraban arbejos á los 
guisantes, y de ahí acaso debió venir el que nos- 
otros los llamásemos alverjas. 



ALCAt^HOFLA 

Como si no nos bastasen las dificultades que, 
para gustarla, nos presenta la alcachofa 6 alcaucil 
ó alcarcil ó alcacil. le aumentamos también una 
/al nombre, que dificulte aún su pronunciación. 
Viene del árabe Kurxufa y el artículo AL 



ALCAPARRAS 



Son los capullos tiernos del alcaparro ó alcabar, 
arbusto que se cría especialmente en España y en 
el mediodía de Francia; mas nosotros denomina- 
mos así á los botones de flor del agave ó pita, 
aun cuando redondeados aquéllos como arvejitas, 
y alargados ó fusiformes éstos y mucho mayores. 



no se parecen más que en la circunstancia común 
de que se comen encurtidos. 

"Caparis á sUapara de la cual la scríptura fau men- 
ción en el postrero capítulo del übro del eclesiástico. Es 
una yerva que crece en Oriente cuyas flores y fojas y 
corteza son muy buenas en muchas medicinas mayor- 
mente la corteza que es en la raíz según dize Plioio en 
los xxiiy capítulos del xüy libro. . . . Sus flores son 
calientes quando son cerradas y las guardan en sal para 
uso de medicina. E mueven el apetito y digerea los 
umores que son en la boca del estómaijo ca son viandas 
y medicinas. Su polvo vale á los surdos y á los que les 
chiflan ¡as orejas cocho en azeite y puesto en la oreja 
agravada según cuenta el plateario." 

{Fr. V. áe Burgos — Libto lü proprUíatibui rerum 
en romance — 1529). 



ALCAYATE — Es aUayata 

"Pues al salir por la puerta, 
Como iba arrimado, asióme 
La akayaía de la aldaba 
Por los tiros del estoque." 

(J. R. de Alarían — La Verdad sospechosa). 



ALCUZA 



Es sólo una parte de lo que denominamos 
así en el Ecuador; pues alcuza y aceitera signifi- 
can vasija en que se tiene el aceite para el uso dia- 
rio. 

La pieza de madera, metal ó cristal, en que, 
para el servicio de la mesa de comer, van colo- 
cados varios frascos ó vasijas con vinagre, sal, 
aceite y oíros condimentos, se llama taller ó an- 
gavillas. 



ALENTADO, de aüento, esfuerzo, es animoso, va- 
iüttte. 

"Salió pues Gerardo, no poco de estos favores alfu- 
tado, con sus dos compañeros por la ciudad." 

{Céipedes y Metieses — El Español Gerardo). 



"Estaba en un caballo derivado 



Castaño de color, presto, ánimos 
Veloz en la carrera, y alculado. 



{Don Alonso de ErcÜla — La Araucana). 

El son ó golpeo acorde que se hace con 
manos, pies, palo ú otra cosa, toqueado. 



ALENTAR 



Respirar, animar, infundir aliento. — Tómalo 
el pueblo en la significación de golpear acompa- 
sadamente con las palmas, etc. Sería mejor: 
tamboritear ó tamborilear. 

"Esta esperanza nos regocije, y este gozo nos atiente, 
y empecemos á gozar de lo que siempre hemos de gozar." 

{^Nitremberg — Diferencia entre lo temporal y eterno). 

"Si por el Reino de la tierra ajena se animaron tanto 
e&tos hombres, por qué no nos alentamos á conquis- 
tar el Reino de los cielos ? 

{Nieremberg — id, ) 

Cuando se anima con palmadas, ademanes y 
expresiones á los que bailan, cantan, etc., jalear. 



16 ÍLC 



ALEPANTADO 



Absorto, ensimismado^ abstraído, suspenso y 
aun distraído, según los casos. 



"Me parece estáis suspenso^ 

Don Luisito. 

Estoy pensando. 

{Don Francisco Mz. de la Rosa — La nina en casa y la 
madre en la máscara). 

"Y acabado el convite se quedó (San Francisco de 
Asís) tan absorto en una elevación profunda." 

(Cornejo — Chrónica Seráphica). 

*'Y andaba, desde que firmó la sentencia contra M» 
Germán, abstraído, rescrvacb, meditabundo y triste. 

{Sel¿^as — Dos muertos vivos). 

Nuestro pueblo denomina también elevados á 
los felices sujetos que, pisando la tierra, habitan 
sin embargo un mundo distinto de este rastrero 
en que vivimos el común délos mortales; encuen- 
tro el calificativo tan expresivo como el de idos 
que se les aplica en algunos otros lugares de 
Hispano-América. — Véase el ejemplo tomado de 
Fernández de Avellaneda, en la palabra ade/ecio. 



ALEPANTAMIENTO 



Abstracción, éxtasis, suspensión, elevación y 
hasta distracción, aunque lo corrijan críticos en 
demasía escrupulosos. 

"Dczía después en los últimos años de su vida, 



ALE 



17 



que en csla alistraccioii o éxtaxis se había visto tan fuera 

de lo sensible. 

No lo sintió el Padre mucho, porque como tenía ex- 
perimentado el genio, que era de gastador, y aora 
por las siisfciuioiics, . . ." 

i Córntjo — Chrvuua Scráphtca), 



ALESNA 

No es extraño que encontremos en America 
la palabra alesna conforme se usaba antiguamente 
en España, donde hoy ha sido reemplazada por la 
voz lesna: y no es extraño, supuesto que abundan 
los vocablos, giros, formas, frases y locuciones 
enteras, arcaicos ya en la Madre Patria, y en 
pleno uso y vigor entre nosotros. Antecesora 
de la actual lesna, es decir, del instrumento 
"que se compone de un híerrecillo con punta 
muy sutil y un mango de madera, del cual usan 
los zapateros para agujerear, coser, y pespuntar," 
debió de haber sido la aguja de los mismos ar- 
tesanos, por lo que en Covarrubias leemos: "ales- 
na, la aguja con que el zapatero pasa la zueladel 
rapato y el cuero, antes de los cabos de cánamo 
encerotados con que cose. El italiano la llama 
leshta, a Icdíndo, porque es peligrosa, por ser 
tan aguda. Al que es muy vivo y presto, decimos 
que es agudo como una alesna, Lat. subitla, 
Marcial burlándose de uno, que habiendo ganado 
mucha hacienda á zapatero, la despendió toda en 
dar al Pueblo Romano fiedlas de gladiadores y 
lo que adquirió por la punta de la alesna, despen- 
dió por la de la daga, ó el puñal, lib. 6?, Eplg. l6. 

Dits gliidtittüfcs .iiiorum regale cerda 
Qmdqite t'tbi ttibiiU subilla sica rapU." 

( Taúrú de la lengua easlellana). 



ALFEÑIQUE— 'W tfeniquc 

"Alfeñique, pasta blanca de azúcar, suavizada con 
aceite de almendras dulces. Francés ftíte de sucre, otros 
pcniíks. Latín sacchari, melUsquc, gluten, y scjotirn, 
y otros pcnidiam; pero no se halla en buena Latinidad. 
Italiano Penniti. Vulgarmente suelen decir en Castella- 
no alfiñique." 

{Esteban tíe Terreros y Pando.— -Diccionario Caslt- 
llano). 

Aldrete lo pone, en el Cmnpcndio de algunos 
vocablos arábigos, como nosotros lo pronunciamos» 
alfeñique; y así debería conservarse si su origen 
fuese el que señalan Urreay Covarrubias: de Fe- 
nicum y el artículo Al 

"Era un mozo galán atildado, de blancas manos y 
rizos cabellos, de voz melUlua, y de amorosas palabraa 
y finalmente todo hecho de alfeñique, guarnecido de 
telas y adornado de brocados," 

{Cerrante s\ 



ALIMENTOSO 

"El arroz es poco alimentoso" dicen los que 
no saben que el adjetivo alimentoso es abun- 
dancial. Para no expresarse tan disparatadamen- 
te como los que contestan á la pregunta de sa- 
lutación ¿Cómo está Ud?" — "Estoy un poco bas- 
tante regular." —Se ha de decir: el arroz es poco 
alimenticio; pues poco y alimentoso son incompati- 
bles. — Alimenticio, asienta el Diccionario, "que 
alimenta ó tiene la propiedad de alimentar." — 
"Alimentoso, que nutre mucho." 



ALMADA ó ALJIÜADA — AlmoJutda 

"Del árabe al-mikhadJa, 6al~mol:hadda,v{&z^\^r^- 
fica lo mismo, diminutivos de Khadd, mejillas. 

( Mon la u — Dice. Elimoió^co) . 

"Del justo dice, que si CAyarc, no se lisiará, porque lH 
pondrá su mano por almohada. ..." 

{^Fr. Femando de Zarate — Disatrsos df la Paciencia. 
Cristiana, dix'ididoí en dos f artes). 

"Sentóse é hizo que Flora 
Me llegase una almohada" 

{Lope de í'cga.—iSi no viera» las mujeres') 



ALQUILÓN 

Es cosa que se alquila. 

InquUino. el que ha tomado una casa ó parte 
de ella en alquiler para habitarla. El inquilino 
ó arrendatario urOano no es, pues, ai^itílÓK. 
Tampoco lo es el colono ó arrcmiatnrio rústico. 

"Las reparaciones llamadas locativas á que es obligado 
el inquilino ú arrendatario de casa, se reducen á man- 
tener cl edificio en el estado que lo recibió; . . . ." 

{Bello. — Ptoj/cctosde Código CífíT). 

"El (chna ó arrendatario nístiee es obligado á gozar 
del fundo como buen padre de familia." 

{Bello. — Proytctosdt Código Civil). 



ALUVIÓN (LA) 
Iil aluvión (Del lat. alluvium, avenida). 



ay 



mi 



Kn ud artículo de un bien redactado periódico 
de Quito ("La Defensa," N? 5? de 9 de Enero 
de 1897. Art. Paslores), leo: "Pees nuestros 

constituyen les no han de mirar ni sombra de 

[>ecado en ías aitivioncs de pastores " 

No hay motivo para que la palabra, cuj-o 
único significado es el de avenida fuerte de agua 
ó inundaciún, lleve el artfculti fen>emno, en vez 
d«l masculino que le corresponde. 

Las obras de Geología tratan de hs alttz'iones 
y de los terrenos de alit^'tótt, ó sea de los forma- 
dos por el depósito de limos, tierras, etc., arras- 
trados portas a\-entdas ó inundaciones; pero nunca 
hablan de /.ts alHZ'ioKes. 

Ni en d len^piaje vulgar, ai en el cieiuífico 
es, pites, femenino el \'Dcablo a/miétt, 

ALVEBJILLA. 

Es el j^ísaH/t ile «Ur, según Cdmdro en su 
Curso de A'AíwjVíi y según algunos traductores 
del francés, idioma en el que se denomina f^is 
dt stmífüríl LaiAyrusáe Línnco. Es tan rico, 
)- por consiguiente tan conciso el castellano, que 
díliemos descornar de toda denominación en que 
se emplee más de un vocablo: entre la de Colmeiro 
y el nombre aiztrjUla, quiza sea ésie el preferible. 

AVAXERADO 

Que adolece de arnaaeramiento. — Dedraos en 
vez de mUn/ñ. urimmm, cortés, f0ÍHi(«, iwiesmMOt 



A>UlXSJlJE; A3UNSE 
AwMmsmmitml», acdóa y efecto «de amansar. 



A3IASAR 

Es mucho más genérico que lo supuesto por 
los ecuatorianos; pues significa formar ó hacer 
masa, mezclando harina, jeso, cal, tierra ó cosa 
semejante con agua ú otro h'qiiido: ajjiasa, por 
tanto, así el que hace mortero para trabar los sí- 
llares ó ladrillos de un edificio, como el que pre- 
para la pasta para fideos ó macarrones. 

Verbos específicos, propios, precisos, que sig- 
nifican hacer pan, son panadear y panificar: así 
como panadeo expresa de una manera más pre- 
cisa lo que queremos dar á entender con la pala- 
bra amasijo, que es la porción de harina amasa- 
da para hacer pan, ó acción de amasar [con tie- 
rra, yeso, harina ó lo que fuere] y de preparar 
ó disponer las cosas necesarias para ello. 

Panadeo acción de fabricar pan, ó lo que es 
lo mismo, acción á^ panadear, como dice el Dic- 
cionario. 

AMBATIíÑO 

No encontramos en el Diccionario de la 
Laigna Castellana por la Real Academia Espa- 
ñola, duodécima edición, el adjetivo étnico Am- 
balcño, ña-Natural de Atnbalo. capital de la pro- 
viñeta de Tungnrahua en la República del Ecua- 
dor U. t. c. s. |] Perteneciente á esta dudad. Y 
sea esta ocasión oportuna para indicar á la Aca- 
demia Matriz, los adjetivos gentilicios que, tocan- 
te á nuestra República, faltan en el gran Dic- 
cionario, ó están equivocados. No será mucho 
exigir, parece, que se adopten en la XIII? edi- 
ción, al menos los pertenecientes á las Provincias y 
á sus Capitales. 



Quiteiio, ña. adj. Natural de Quito, Capital de 
la República del Ecuador y de la Provincia de Pi- 
chincha en la mlstna República U. t. c. s. || Perte- 
neciente á esta ciudad. 

Guayaquileño Natural de Guayaquil, etc. — La 
XI? edición del Dice colocaba á Guayaquil en el 
Perú; la Xil? ha corregido el error geográfico, pe- 
ro incurre en otro yerro al poner el nombre pro- 
pio Guayaquil como adjetivo nacional (Véase 
Dice, de la Acad. 1884, pág. 546, palabra Gua- 
yaquil) — Si en España se dice por ejemplo, ca- 
cao Guayaquil será seguramente por elipsis, en 
vez de cacao de Guayaquil. Aquí llamamos gua- 
yaquikiio al natura! de Guayaquil y á lo perte- 
neciente á esta ciudad. 

Gentilicios de Provincias y de Capitales de la 
República del Ecuador: 

De Provincias: Azuayo (de Azuay), Boliva- 
rensc (de Bolívar), Cañarejo (de Cañar), Carchí- 
ño ó Carcheño ó Cárchense (de Carchi), Chim- 
boraceño (de Chimborazo), Esmeraldeño (de 
Esmeraldas), Guayasense (de Guayas), Imbabu- 
reño (de Imbabura), Leunense (de León), Lo- 
jano (de Loja), Manabita (de Manabí), Órense 
6 Áureo (de Oro), Pichinchense (de Pichincha), 
Rioense (de los Ríos), Tungurahuense (de Tun- 
gurahua). 

De Capitales: Ambateño (de Ambato), Azo- 
gueño (de Azogues), Babahoyano ó Babahoen- 
se (de Babahoyo), Cuencano (de Cuenca), Esme- 
raldeño (de P^smeraldas), Guarandeño (de Gua- 
randa), Guayaquileño (de Guayaquil), Ibarreño 
(de Ibarra), Latacungueño (de Latacunga), Le- 
jano (de Loja), Machaleño (de Máchala), Por- 
tovejeño (de Portoviejo), Riobambeño (de Rio- 
bamba). Tulcaneño (de Tulcán). 



AMODORRADO 

El que padece el accidente de modorra, eslá 
amodorrido 6 modorro, según la XII? edíc. del 
Dice. 

Modorro, dice la Academia con duda, que pro- 
viene del flamenco moed, desfallecido, ó del sáns- 
crito tnad, estar ebrio, ¿Por qué no acepta, más 
bien, el oritren que Larramendi señala al voca- 
blo? 

El Diccionario de las autoridades trae las 
voces amodorrado y modorrado, así como también 
las dos conservadas por la última edición del 
Léxico. 



AMOJOSEARSE 

Cubrirse alguna cosa de moho ó de mojo, i\ue. 
dice nuestro pueblo pronunciando la h como en 
inglés, es en castellano enmohecerse. Pero no so- 
lamente se dice que está amojoscado (mohoso ) el 
objeto sobre el cual han criado los Byssus, Mucor. 
Stilbnm, Bobylis y otros hongos, de que nos 
hablan los botánicos, sino también el metal que, 
por causa de la humedad, el contacto con el aire 
atmosférico, etc., se combina con el oxígeno, es- 
to es, se oxida. Oxidado ha de decirse, pues, del 
metal que denominamos amojoscado. 

La Academia dice del orín que es un moho 
del hierro: quizá sea, más bien, el óxido de que 
hemos hablado antes. 



AXDAXZA 
Sustantivo anticuado, que el Diccionario dc- 



^■^^-^^^ ^^3Jr 



24 HXT 

fine: "caso ó suceso." Está mal dicho "volver 
á las andamos;" pues la frase como se usa actual- 
mente en España es "Volver á las andadas," es- 
to es. reincidir en un vicio ó mala costumbre; aun- 
íjue siendo como es fi»/fl'<í«2íí sinónimo de andada^ 
palabra tan anticuada como la anterior, no hay 
más motivo para corregirla que el rigor del em- 
pleo de las expresiones consagradas por el uso 
en las frases, consistentes sólo en las palabras y 
hasta en la colocación de ellas. Es probable que 
antiguamente se haya empleado en el lenguaje 
familiar el uno ó el otro vocablo, de manera indis- 
tinta, y aun en la frase que estudiamos. 

"Estos maridos, no hay duda. 
Ofrecen muchas ventaja,s, 
l'ero tambícn es verdad 
Que á lj menor circunstancia 
Va está una mujer temblando 
Que 1'uclva á ¡as atidadas" 

(Dii. Ventura de la ¡ 'i'ga — El Hombre de MuHdQ). 

"Ella las mañas pasadas 
Del marido sabe ya; 
Y al menor paso que da 
Cree que ha vuelto á las amladas" 
(Ídem — ibidem) 

"Así es que los pretendientes volvieron á las andadaí, 
pensando cada uno que á la tercera va la vencida." 

(Sellas — Dos muertes vivos). 



AN JÍÜ .tiin no, no todavía 



.VNTEXALL.\ 

Llaman los cerrajeros ecuatorianos a lo que 
en España se llama etiíaiallits. 



Al\\nTAlX)R 

Tiene varias acepciones; pero no la de aijada, 
vara que en un extremo lleva una punta de hierro 
ó una espina, con que los boyeros y labradores 
pican á los bueyes ó á las ínulas. 

"Un labrador que conducía 
Sus bueyes de la arada 
Atadas las coyundas á las frentes 
Y en la rústica mano la aguijada." 

(Lope de V(¿it^¿Si no vütvu fas miijctcs!^ 



KVlJól'Y^XX— Apoplejía 



Sea que la palabra venga del verbo a7ío7t?,>rr- 
TíiiJ, hervir violentamente, sea que esté formada 
de las voces únó, á causa de, y Tt/L^Su, estar lleno, 
las denominaciones griegas ttíinaXjffoj. anonXi^^ia, 
anoTtXví^i^, anoTt^i^Krtxov wícr**po¡ ias latinas ¿asuí 
apoplcxia^ cointts apoplcxia, apople.xia, apoplixis; 
las francesas apoplcxÍi\ apopUeiigue; las italianas 
opitplessia, colpa apopUlico; las inglesas apoplcx, 
apáplexy, apoplcctic, apoplcctical, apophxed, etc., 
todas se escriben con la /en la tercera sílabaj.y 
no en la segunda. 

"Escribe Dubravio (Dubr. lib. I. Hístor. líocmícjí. 
nnn. ()4)4) que el rey de Bohemia Vcnislao, cobro tanta 
ira Con un Áulico suyo,. , . .que fue á matarle con la es- 
pada desnudo; pero deteniéndole, porque no manchase 
á la Magcstad real con la sangre de su criado, \i^ diú una 
a^iplcjta, de que murió luego." 

(yicrcmb<:r¿ — Difiríitaa eU.) 



APLOFÉTICO— ^/«í////w 

"Don Martñ) yacía en el centro de la habitación con 
todos los síntomas de un acódente apepUtito." 

\Stigas, ó íH €inttinuador — Nonai^. 

Respecto de apopUlieo, debe notarse también 
que, como sustantivo, significa ej que padece apo- 
plejía, y no el mismo flujo cerebral ó sea la enfer- 
medad denominada apoplejía. Se expresa, pues» 
mal el que dice: "RamíSn morió con apoplético^ 
aunque Ramón hubiese estado apopUtko antes de 
morir. 

Usase principalmente como adjetivo, qiie 
quiere decir relativo á la apofJejía. predispuesto á 
la apoplejía, que predispone á la apoplejía: tein- 
peranieftto apopUiico, complexión apopUtictu 



APOLTRONADO 

Decimos de los caballos y aun de las gentes 
que, por haberse entregado á un largo descanso, 
se habitúan á la pereza ó haraganería y odian el 
trabajo, que están apoltronados. Aun cuando el 
verbo es apoltronarse, el adjetivo es poltrón. 

" Para obviar nosotros este inconveniente (el de las 
citas), hemos tenido por conveniente recopilar aquí con 
la mayor brevedad lo mismo que dijimos allí, en gracia 
de nuestros lectores ñacos, miserables y poltrones." 



{Isla — Fray Gemnáio de Compasas). 



APURIS3IADO 



lil enfermizo, el débil, el enclenque no 



I 

tienen ^^H 

1 



MtC 27 

pOT qué ser denominados con el vocablo que co- 
rregimos, ni siquiera con el castizo aporisvtado de 
la antigua medicina; pues aporisiiiarse ^s hacerse 
aporisma, y la Academia define aperisntíu- "Tu- 
mor que se forma por derramamiento de sangre 
entre cuero y carne de resultas de una sangría ó 
de una punción semejante, cuando la abertura 
hecha en la piel es mayor (menor debió de de- 
cir probablemente) que la de la vena, ó dejan una 
y otra de hallarse en correspondencia," ó no hay 
paralelismo entre las dos incisiones, como dicen 
ios cirujanos. 



No es lo mismo que apreswnxmienlo ó apre- 
suración. Asf como tampoco el verbo aturar 
signiñca, según queremos los ecuatorianos, lo pro- 
pio qucíi/ríMartir, acelerar, dar prisa y aún abrt- 
viar, aligerar, 

"Dicho y hecho; con e! aprcsitramicHto que en las 
casas inalterables produce el anuncio de una visita extra- 
ordioaiia " 

{Sílgas^Nom). 



ARCIÓN 

La correa de que cuelga el estribo es acióti, 
palabra que, según el último Diccionario de la 
Academia, quizá proviene del latín axoH de &¿uu 
eje, ó según el "Diccionario Etimológico de la 
lengua Castellana," del árabe Zatara, ligar, apre- 
tar. 



•Aíi 



I la correa de donde cuelga el estribo, quasi 



asión porque va asida á la barrena de tn silla del caíta- 



(Scbastiiiii í¡<: Cüi'ttrriibias — Tesoro de lu Uvgiia Cúí- 

U-üana). 



ARENILLERO ó ÁREÍírLr.ERA 

Ni masculino ni femenino: la palabra caste- 
llana es stxlbadcra que, según la Academia, viene 
de sabitlum, arena, y según Cabrera citado por 
Monlaii, de salvado, "porque antiguamente se usa- 
ba de salvados para enjugar ó secar lo que se aca- 
baba de escribir," — etimología que tiene en su apo- 
yo el que se escribiese antiguamente salvadera, 
y no como hoy escribe el Diccionario. 

"Y así tenía una caja de hierro toda agujereada co- 
mo lahadcra." 

(Qucvcdo — Gran Tacaiic). 

"Tornó á repetir, entre roncos bramidos, mientras 
se incorporaba derribando el sillón, y se bacía pedazos 
en el suelo una salbadcrct de vidrio." 

(Pereda — El sabor de la (iertuca). 



ARLSMÉTICA 



Atitmética, de aptdfioí, número, palabra grie- 
ga de la cual se forman logaritmo, ritmo, y otras. 

Arisiiie'tica es otra de las voces anticuadas en 
España y aun usuales en algunos lugares de la 
América Española. 

'' Guarismo viene evidentemente del g. upiff/io;, nii- 
mero, de donde se formó también cl nombre de Aríf- 
vieiiea." 

[Chineiicin — Comen torios ni fugcnioío Hidalga). 



"De los nombres de lasarles y ciencias no hay que 
tratar, pues casi todos son griegos, ariíinctica, botánica, 
eritUa, etc." 

{Mayaiis y Sisear — Or/^ficsdc In Lengua Española). 



ARIÜTÍN— Arestín 

"Aresiin, un cierto género de sarna seca, que des- 
pide el humor á modo de cnspa, ó salvado, del verbo 
Lat, artsco, is. por secarse, es enrcrmedad que suele dar 
á las bestias." 

{Cüvarnibias Oroscú — Tesoro de la Lengua Castella- 
na — 1674). 

AREAYADOR 

El instrumento que sirve para igualar las me- 
didas de maíz, trigo, cebada, etc. se llama rasero, 
así como la operación misma se denomina ra- 
sar (de radcre, raer) y no arrayar, como dicen 
nnestros campesinos. 

" ^íTf (ir, es estar lltno el vaso, «' míí/í-Wo, del supino 
rasMM. Rasero un palo rollizo, con que se raen las me- 
didas de cosas áridas. Llevarlos á todos por un rasero, 
igualarlos." 

(Aldretc-Del Origen y Prbteipii} de la Lengua Cas- 
trllana). 



ARItKLLRNARSE — Arrellanarse 

Dice el Diccionario de 1726, que viene del 
nombre llano, porque el que se sienta en llano 
está con más descanso y á placer que el que está 
sentado en parle pendiente, que entonces nece- 
sita de ayudarse y estribar con los pies, y se can- 
sa ntás. 



30 JUtB 

"Bien almorzado e! ilustre descendiente de los Ca- 
ñizares, se arnütim en el sillón de vaqueta que ocupaba, 
como un patriarca,. . . ." 

{Sellas — Nona). 

Sin embargo, Dn. Antonio de Valbuena, en 
su traducción de "Les ¿tapes d' une conversión," 
dice, lo mismo que nosotros, arrellcnarse y es- 
critor tan escrupuloso debe tener sus razones pa- 
ra ir contra lo prescrito por la Academia; "Ella 
y Bonifacio desaparecieron por la puerta del ga- 
binete oscuro, y yo me hallé solo en frente de 
Juan, que se ai-rcllcnaba en su gran poltrona he- 
cha girones." 

ARRETRAXCA 



Dígase retranca (de retro atrás, á la parte tra- 
sera), sotacola (de subtns, debajo), ata/arra ó 
ataharre (del árabe aía/ar). 

"Púsoscla (la albarda) encima; y como el ataharre le 
' liese junto á la boca, dijo á Don Quijote que se le echa- 
tras de la cabeza. . , ." 

(Avellaneda — Don Quijoti de la Manelia). 



Término de marinería, es distinto de arrear, 6 
sea, estimular á las bestias para que anden. 

"Montó sobre el zurrón, arreó un vcrdascazo al bu- 
rro y continuó su camino más alegre que una pascua 
florida." 

( Triuba — La Necesidad). 



Como tcrnuno de Arquitectura es cada uno de 
los adornos cuadrados ó poligonales, por ¡o co- 
mún con molduras y un florón en el centro, según 
dice la Academia, que se ponen en los tcíhos y bó- 

\ vtdas 6 en la parte interior y cóncava de los ar- 
cos. Nosotros llamamos malamente artesón á las 

' bóvedas y aun á las arcadas de los templos. 

Artesanado es lo adornado con artesones. No 

f es, pues, palabra sinónima de artesón; ni pueden 
denominarse con ella las azoteas, cuando no están 

\ adornadas con artesones. 

"Hízoae la iglesia de fábrica suntuosa toda de piedra 
I labrada, y el techo artesanado con florones dorados." 

{Ovalli— Historia del RíÍiio de Chite). 



ARCÑAR 

Lo trae ya la Academia como termino de len- 
guaje familiar, y también Friedrich Diez. Tolera 
asimismo como de uso familiar, las voces si- 
guientes. 

ARUÑO— AKÜÑAZO 



Araño, arañazo, arañamiento, acción y efec- 
to de arañar, ó sí se quiere rasguño, que signifi- 
ca lo mismo aunque viene de rasguñar. 

"Que aun quiero yo dilatar para el lector escribiendo 
ó por mejor decir, dando un rasguño en las muchas par- 
ticularidades. . . ." 

(Céspedes y Meiicndcs—El Español Gerardo). 



'*0 



A.SE>>AR 

Es adquirir seso ó cordura, no Jadear^ ijadtar^ 
carlear ó garlear^ como se decía también antigua- 
mente. 

"Hícele andar de manera que iba carleando como 
podenco con sed, y tanto, que de cansado, se asentó en 
el camino." 

\Espin¿l — 2*Iarc:s de ObrcgÓN). 

Entre Jadear é ijadcar (de i/ia iuni) hay la 
¿ilerencia que Jadear, voz imitativa, es respirar 
anhelosamente, é ¡Jadear es menear acelerada- 
mente las ijadas. 

"Cuando acaban de subir aquella empinada cuesta, 
llegan jadeatuioS^ 

( }V/*-j — Cftróuica). 

"Ya en esto Don Quijote y Sancho, que la paliza de 

Rocinante habían visto, llegaban ¿Jadeando,'* 

( CerzariUs — E¿ /fi^eriiosi} Hidalgo), 

"Mirábanse de uno v otro bando, 
en el sitio y contrario alojamiento 
cubierto de agua y sangre /::Jadtaf¡di\ 
que no pueden hartarse del aliento." 

(Er^:\\\z — L<2 Araueami). 

'*Y mientras su a!azin :Jadix7f¡dí\ 
For la nariz hinchada se desfoga 
De humo, de espuma y de sudor cubierto, 
Y lánguido á rascarse cuello y cola 
Va al tronco de un ciprés. " 

(Djí: Af:¿eJ de Saaz.dta — El More ExfosiioY 



"Ya Jan ronquidos úllinios los peche 
Ya laten los ijares. ya garlean 
Los ardientes ptilsos menudean." 



{On<t~An 



) íloiaado). 



Acezar hemos encontrado posteriormente en 
algunos autores, en la acepción áti. jadear. Sír- 
vanos, en consecuencia, la corrección sólo para la 
ortogra/ía. 



I^ comida que. por haberse requemado, to- 
ma saljor desagradable, está asurada; pues asu- 
rar, según la Academia, significa "requemar los 
guisados en la vasija donde se cuecen, por falta de 
jugo ó liunicílad." Viene del latín £Xur<:rc: de cu 
aument. y urere quemar. 

"Asurado, dtt pirt. pas. Lo recalentado y quemado 
en la Tornia dicha (cit la olla ti otra vasija por falta de 
agua ó grasa) Lat. Pené cxnstiis a um" 

( DiuÜHarii} de la Actuiititia Espamla, KJZ^). 

Asorar, asorarse tampoco están, pues, bien di- 
chús: asurar, asunirsc. 



Como término de fortilicación, tiene varios stg- 
nilicados. — Nosotros pretendemos darle la acep- 
ción de arpíUci-a ó harpillci-a, esto es, "tejido 
por lo común de estopa muy basta, con que se 
cubren varías cosas para defenderlas del polvo y 
dt] agua." ^-í^/y/í/'./.dícese asimismo á \^ liar- 
////¿ni, y esli peor que lo de aspillera; pues ésta 



'A irj 



a! rritnos es r>a!abra castclíana. niienaas cae 
a-iuélla no !o es. Me p:irf:cc tazíbién qje. esi 
ki:onia ce p^J^s. se denomi::a alpilUra iüdlsdc- 
UkZn^nX/^ va á la scniíUtay va a! estrC'pajj, 



ATAPIALAR 



Cerrar con tapia, es tapiar. 



ATEXOE 

Ata7íor, ó mejor arcaduz. La voz árabe ff/ir- 
^íTíTr. manantial y boca de pozo, signiñca, segTÍn 
el último Diccionario de la Lengua^ tubo ó cañe- 
ría para conducir el agua; arcaduz, además, es 
cada uno de los caños de que se compone una 
cañería^ que es el valor específico de la palabra 
aíenor entre nuestros albañiles y arquitectos é 
ingenieros empíricos, 

•'Que así se ofenden de un agravio encañonado por 
arcaduces^ como de una cuchillada en el rostro, como si 
hubiese algano en el mando, por justo qne sea, que 
tenga las ausencias sin alguna» calumnias.'^ 

{yEspinel'^El Escudero Marcos de Obrcgón}, 



AUJA 

Aguja en todas sus acepciones. 

De paso advertimos también, que agujas se 
llaman las costillas delanteras del animal, y car- 
ne de agujas la carne correspondiente á la región 
expresada. Nosotros nombramos así á una por- 
ción muy distinta del cuerpo de los animales. 



ATTJETERO 

Ni siquiera agujetero, que no estaría mal for- 
mado. A Ijilciero nomhrdin en España al cañuto 
de metal, niadpra ú otra materia, que sirve para 
guardar alfileres y agujas. 

AgujeUro se denomina la jiersona qoe hace 
ó la que vtnde agújelas, esto es, las correas ó cin- 
tas con un herrete en cada punta, que sirven para 
atar los calzones, jubones y otras cosas, y que na- 
da tienen que ver con las agujas. 



AVOCACIÓN 

Voz forense: acción ó efecto de Avocar, es- 
to es, "atraer ñ llamar á sí algún juez ó tribunal 
superior, sin provocación ó apelación, la causa 
que se está litigando ó debe litigarse ante otro in- 
íerior." 

(BscrUhe — Dice, razoitaiia d-e Lcgisliuióii y 
Jh rhprudencia). 

Es cosa, por cierto, muy diversa de advoca- 
tiétu título que se da á una imagen para distin- 
guirla de otra, por razón del misterio ¿ pasaje que 
representa, ó á un templo, altar, etc. por estar 
dedicados á Nuestro Señor, á la Virgen, á un san- 
to, ó á un misterio de la religión. 



AZAFATE 



Vocablo castizo en otro sentido, no es lo propio 
que dornillo, dornajo ó artesón. 

"Asa/ate s. m. Un género de canastillo llano texi- 
do de mimbres, levantados en la circunferencia en forma 



m Azo 



de enrejado cuatro dedos de la misma labor. También 
se hacen de paja, oro, plata y charol en la forma y he- 
chura referidas. " 

{Diccionarío de ¡as Atitorídadcs), 



AZANJAR 



Dígase zanjar. 



AZORRARSE 

Quedarse como adormecido, tener la cabeza 
muy cargada, es muy distinto de azorarse (alu- 
diendo á las aves perseguidas por el azor), con- 
turbarse, sobresaltarse. 

**Azorado (San Francisco de Asís) con estas ó seme- 
jantes razones salió de su gruta, dexó cl monte" 

(Corficjo — Chrónica Seráphicd), 



lialadroiiada, bravata, fanfarria, fanfarrona- 
da, jactancia. 

BALAUSTRE 



Es la columna pequeña que sirve para formar 
las barandillas de balcones y corredores, para 
adornos de escaleras, etc. 

La plancha de hierro con asa ó manija, de que 
usan los albañiles para extender la argamasa, ye- 
so, cemento, se denomina en castellano plana, 
ilütta y palustre. 

Don Rufino J. Cuervo, en sus Apuntaciones 
criticas sobre «7 lenguaje bogotajio. nota la varía 
acentuación de esta voz cuadrisílaba, y presenta 
unos cuantos ejemplos, de los cuales copio aquí 
alfjiinos, con el objeto de que se conozca el sig- 
nificado de la palabra balaustre, muy otro, por 
cierto, del que solemos darle: 

El pecho recliné sobre el herrado 
Paíáuství que abortó la ardiente fragua 
l'ara niarcar la esclavitud del agua 

{Atriaga — La eavihcióu solitaria). 



:i8 BAM 

Al pie de aquel balconcillo 
Cuyos rústicos balñuslres 
Engalanan y perfuman 
' Madreselvas y rosales. 

{Tiiieba — Romance la niña y el marino). 

De plata los balaustres y antepecho, 

De Jaspes escaleras anchurosas. 

( Valhiifiia — Benitinln). 

Don Miguel Luis Amunátegui, en e! libro 
Acentuaciones viciosas, trae también algunas ob- 
servaciones, no acerca del significado, sino de 
la acenluación de ba/ausírc, y cita la opinión de 
Don Mariano José Slsília, en las Lecciones EU' 
mentales de Ortología y Prosodia, favorable al 
acento en la segunda a de la palabra; la de Be- 
llo, en los Principios de la Ortología y Me'ln'ca 
de la Lengua Castellana, adversa á la de Sísüia; 
y el uso de Calderón de la Barca y otros poetas 
de su tiempo, que cargaban el acento en la «, y 
no en la a. 

La cuestión relativa al acento queda, pues, ■ 
por resolverse: mas no la de significado, motiva- - 
da exclusivamente por los caprichos de nuestro 
vulgo ignorante, 

BALUMBA 

Es bulto que hacen muchas cosas juntas. No 
alboroto, asonada, como se pretende en algunas 
partes del Hcuador. 



BAMPUCHE ó MAMPUCÜE 



Indudablemente son una deformación del sus- 
tantivo castellano bamhocke, tomado del italiano 
bamboccio, sujeto muy pequeño, gordo y de ros- 



tro abultado: iletinicit^n que correspoiule con 
exactitud á lo que nosotros nombramos mam- 
puíhes ó bampuchcs, esto es, á unas figairas ri- 
diculas de barro vidriado que los antiguos solían 
poner en las balaustradas de las azoteas. De 
donde proviene la frase con que aun hoy los 
niños y gentes del pueblo encarecen la fealdad 
de alguien: feo como nn viainpuehc de azoica. 

fO vendrá acaso de mapñ, de la tierra (arau- 
cana) y che, jffntc? 



BANQUILLO 

Se dono:iMna ul asiento en que se coloca el 
procesado ante <■! tribunal. Lo otro es cadalso 
ó patibulo. 

"Va pues en su muía el bienaventarado Maestre en 
U> manera que ya diximos, acompañado toilavia de 
aquct reverendo Religioso é guiando al {adahaho. E 
después que llegado á ol, dcAcavalgó de la muía i su- 
bió sin empacho alguno por los escalones del tal ea- 
da ha lío." 

(Autor desconocido — Cróniea de Dn. Alvaro de 

"Porque habiendo sido este hombre hijo de padre 
catdh'co, y que estando ya cu el cadalso para morir, 
exhortó con grande afecto á todo el pueblo que per- 
severase en la fií católica." 

{Kr.adeiuíra — Cisma de ///¿•■la/erra). 

La palabra patíbulo (Lat. patibulnm, de pa- 
tior. crts. passiis. pali) es quizá nueva en caste- 
llano; mas no el vocablo cadalso ó cadahalso, cu- 
ya primera sitíníficación ^wn de tablado en lugar 
pijblico para un acto solemne cualquiera: "tal 
como la jura de pendón ú otro que toque á la 
Corona, las representaciones y danzas de fies- 



laA. ó de las de la Iglesia, ó de los secabres." 
Cadahalso se Uamó también d lúmulo ñmeral de 
Emperador, Rey 6 persona reaL 



baSadüu 

Es el que baña á otra persona ó algana cosa: 
por tanto, decimos mal que Juan es hañaáot, 
cuando sólo se baña á sí mismo, aunque ejecute 
esta op«:r3ción todos los días del año. en día frío 
ó en día caJurosc: el dicho Juan es simplemente 
haüifía. 

"Hacicmlo en el año i&^2 una obra para mejorar el 
servicio de aquellos baños (los de cerca de \1carelIo), 
cocontraroo los trabajadores en el lóndo del agua mo- < 
chos millares de rmmcdas de cobre y otros objetos, pías 
ofrendas de los bamiitas á los númcocs tutelares de ka J 
a^as benéficas " 

{71^» Jnan Eugenia Hart^tihHSíh — Disíurse Jt flwt- 
tfstatiÓH al de ineffrpvrarién m la Aeitáemia, de Don Pt- 
drtt F. Jlcnlatt), 

Sañaelor — Se llama lambícn el traje especial 
para baño. 

BAHAJO 

La acción de barajar, es baraje ó barajaditra. 



BARBIQUEJO 

£1 Diccionaríú último de la Academia define 
el vocablo harbai¡uejú: "cinta con que se sujeta 
por debajo de la barba el sombrero ó morrión 
pira que no se lo lleve el aire," sentido en el que 
a^en3S sera usada esta palabra en el EcuaUur 



por los Ooctos. El pueblo denomina barbiquejo. 
y los tal cual entendidos, barboquejo, d la porción 
de soga, cordel ó cabestro que se pone á los ca- 
ballos, millas, asnos, en la boca, y les ciñe la bar- 
ba para sujetarlos y guiarlos en lugar de freno; 
quiere decir, á lo mismo que se llamaba barba- 
gucjo en la antigüedad, además de la cinta con 
.que se sujeta y se cierra la boca á los cadáveres. 
(Véase el Diccionario de 1726}. 

Volvemos á encontrarnos, pues, cqn otra de 
las muchas voces arcaicas en España, pero en 
todo su vigor en América. 

Terreros y Pando trae además, en su Diccio- 
nario, la palabra barbiquejo, y la define: "pañuelo 
que usan en América para ponerse en la barba, 
abrigarse y embozarse," Acepción que hoy nos 
es desconocida. 



Jiarullo (¿Del ital. barrnllo') m. fam. Con- 
fusión, desorden, mezcla de gentes ó cosas de tu- 
das clases. 



UASCOyiDAO 

"Inmundicia ó suciedad," dice el Diccionario 
académico de 1 884. Los ecuatorianos llamamos 
óascositfaii tropológicamente sólo á las palabras 
sucias. Viene de bascoso. 



Adjetivo anticuado que, según el Diccionario 
vlltmo de la Academia, se aplicaba al que padecía 



42 BAT 

bascas. Se emplea todavía en el Ecuador, aun- 
que no en el sentido recto, sino en el metafórico 
de persona que dice cosas sucias. En 178Ó ha- 
bía caído en desuso aun en su primitiva acepción- 

"Bascoso, dice Oud. por el que tiene náuseas; pero 
está sin uso, como tambictt el francés Augoissíiix, que le 
acomoda." 

( Terreros y 



Bascoso es, pues, una de las palabras desusa- 
das de antiguo en España, y vivas todavía en 
América. 

En la tercera edición del Diccionario de la 
lengua castelíana, compnesto por la Real Acade- 
mia Española [1791], encontramos ya al adjetivo 
bascoso con la misma nota de anticuado con que 
íe hallamos en 1884; pero lo singalar es que ni 
siquiera lo trae ta Acadeniia en su primer Léxi- 
co, año 1726, ni el Canónigo Aldrete en su "Ori- 
gen y principio de la lengua castellana," publi- 
cado, como se sabe, en 1674. ¿En qué tiempo 
se anticuaría? 

BASTO 

Decimos al almohadillado inferior déla silla 
de montar, que resguarda los lomos de las caba- 
llerías. El dicho almohadillado es baste. Basto 
tiene otras significaciones. 



BATALLA CAMPAL 



"En vez de darse una batalla campal, las 
tropas entraron en la ciudad, donde combatie- 
ron. . - ." etc., he leído en algún parte militar. — 



Parece, por tanto, ^i/e lo de hafaíla campal fue- 
se contrario á bataÚa, dentro de la ciudad, según 
el lea! saber y entender del que escribió lo que 
precede. 

Batalla tampal. dice la Academia, "es la ge- 
neral y decisixra entre dos ejírcitos completos en 
un terreno en que puede abrazarse el conjunto de 
las maniobras que se ejectJtaa." 

Así, pues, aunque sea campal también la que 
se da en campo ra&o, no dejará de serlo la que se 
libre en una población, coa tal de reunir las con- 
cUciooes antes cxpresadits, 

"Puestos en vista, como se reconocieron unos á (itros, 
sin ordenar esquadronesni deshacer el paraje que traían, 
arremetieron así como llc^ron en e! sitio donde se ha- 
lló cada cual. . . . Con todo esto morían asae hombres 
valientes en ambas partes, y crecía la crueldad atiende 
ío que suele crecer en reencuentros apresurados y súbi- 
tos, no siendo batalla campal ó trai-ada sobre delibe- 
ración". 



{,Ro, 



' de Ocatnpa — Crónica general lic España). 



Es la persona natural de Bayona; la salsa 
fría que se hace batiendo aceite y yemas de hue- 
\-os, es mayonesa del francds tnayoiuiiss^. 

Según lo que he leído en alguna parte, no 
debe tampoco escribirse mayonesa, sino mahone- 
sa; pues viene de Mahón. 

Tomada por asalto en 1 756 la Capital de Me- 
norca, que acabamos de nombrar, el Cardenal de 
Richelieu, Jefe de las fuerzas francesas, entra en 
un hostal y pide algo de comer. 

El cocinero se presenta al Duque y le expone 
que no quedan sino restos de comida Indignos 



44 BEL 

de los molares de su Eminencia. — Tráemelos con- 
testa el triunfador, con la concisión del cansan- 
cio y del hambre. 

'•Después de algunos minutos, dice el cronista, se 
serx'ía al Cardenal un plato de carne fría, guisada con 
una exquisita salsa; llama al cocinero y entablan el si- 
guiente diálogo : 

— ^¿Cónio me dijiste que no podías darme nada de 
comer? Kste plato es excelente. 

— La bondad del Señor Cardenal me confunde. 
Usando de su licencia, he aprovechado las sobras halla- 
das en la cocina y prxruraJo prestarles algún atracti- 
vo con una sencilla salsa de huevo. 

— Tu salsa es una obra maestra que merece pasar 
á la posteridad. Es menester darle un nombre. 

— Si el Señor Cardenal lo permite, la llamaremos 



j.?.j?.i 7í;«7';r.Vi"^i. 



líLHKDEKO. KA 

Se uicc iKI !:qi:iv:o ciialqv.iera bueno de beber. 

Kntro otras acepciones, livne ramblcn la de 
"paraje dv^iule ac*.:.:en á b^lv^r las aves." 

Nosoírv^s riCOs::::r.bra:v*os decir que el fundo 
.A carece ele a^::a. pero que pos<je rr:V*/r;vj pa- 
ra k^s c^í-^'dos: co:::\.nv;::r.."?. en consecuencia, 
».\*. ■./:■:;■ Cv n ,?/:v:.:.:V"v\ q;:o '.a Acaden-iia define 
•^uraie vi.^i^'e se v*a vie K-b.r a; ¿:anca:o." 

-I j *..e ....v>»re> *jia^Lar«i^ i.» 

• ..V, iV.^! V..V .i\* V,»v. I. «.%.>«.«»> ...V ...^«á. «^«^>. Lo ull 1111.11* 

•4 ... .• ,a 

v.(... .1 < X .• k... ...,\ V* v,«t. ..Vi...... >^...\. .'.,». ^.. «¿^1 tX Lili 

• • • 



na 4ri 

Por llevar el lal moharracho una jeringa en la 
mano, sospechamos que se propone remedar á los 
religiosos Bethlemitas ó sea de la congregación 
fundada para servicio de los enfermos, en Guate- 
mala hacia 1 653, por Pedro de Bethencourt, 
muerto á 25 de Abril de 1667 en olor de san- 
tidad. 

Bclhlauita, de Belén ó Bethlcem ó Beit-el- 
Lahm. 

"Las órdenes rclifriosfts sucesivamente establecidas 
en la presidencia {de Quito) fueron las de franciscanos 
(1535)., .. y luego, también, bcthkiniias, de San Juan 
de Dios y de San Camilo de Lelis " 

(Ccfíillos — Risiimcii de !a Hisloria fiel Ecuador). 



íiKIÍREAIÍ, BERREO 

Según la Academia, el verbo berrear, del la- 

1 éarrire, bramar el elefante, significa dar be- 

> los becerros ú otros anímales; y berrearse, 

estilo bajo, quiere decir descubrir, declarar 

\ confesar alguna cosa. 

Antiguamente berrear significaba también re- 

r con otro, dando bufidos á manera de los be- 

Sbrros, y era voz jocosa, conforme lo asienta el 

IJiccionario de 172o. Acepción metafórica que 

aproxima á la en que se toma la palabra en 

i^tra República, esto es, la de encolerizarse, 

ofadarse con demasía, ó sea emberrenchina} se ó 

nbírrinchane. 

BILABATiQUlX (, BIRABARQUl-N" 



.A imitación del francés Vikbreqitin. — Nin- 
idn instrumento de carpintero se denomina así 



en castellano; el que sirve para abrir taladros en ¡ 
las maderas ú otras materias, se llama bcrbigni 



Bl RON DO.— LIRÓN DO 

Mondo y ¡ii-ond^. es decir, limpio, puro. 

Mondo del lal. mundus. 

Curioso es que se conserve en castellano el 
adjetivo compuesto imnnndo, sucio, no limpio, y 
que haya desaparecido el adjetivo simple mundo. 

Todos conocen la composición leída por Fr. 
Gerundio, con motivo de la representación de 
"No hay burlas con el amor." una de cuyas estro- 
fas [de la composición de Fr. Gerundio] dice: 

"Al verle en sueño tan hondo 
¿Qué hace Doña Daiilitaf 
Va y con una tijerita 
Le deja mcndo y lirondo." 



Bocanada, cantidad de líquido, aire, humo, 
etc., que de una vez se toma en la boca ó de ella 
se arroja. 

Tiene también otras acepciones figuradas. 

"Las chimeneas, empinadas sobre las pendientes de 
los tejados, aquí' una, más allá otra, empezaban á lan- 
zar al aire bocanadas de humo, que huían como pájaros 
que se escapan de la jaula. " 

{^Sclgas — Dús muertos x'xvos), 

"Comenzó el estómago á basquear, y arrojó tanta 
cantidad de bocanadas." 

{Hspiíifl — El Escudero Marcos de Obregán'). 



El golpe de sangre, líquido gástrico lí otr;i 
f.Cosa, que á manera de vómito sale repentinamen- 
' te por la boca, dícese también espadañada- y en 
lenguaje anticuado gorgozada. 



Del lat. buccina. trompeta para tañer. Es un 
instrumento músico, según la Academia, ó una 
trompeta para hablar de lejos. No tiene nada de 
músico el instiuniento que en el Ecuador nombra- 
mos bodna; pero como no hay, sin duda, en el 
Diccionario, palabra que sirva para denominar la 
caña ó la especie de cerbatana que, con el sonido 
bronco que produce, sirve á los conductores de 
rescs para anunciarlas á los transeúntes, y evitar 
á éstos un amurco ú otro daño, debería aceptarse 
en el I-é.'tico esta nueva acepción. 

La bocina usada por nuestros ganaderos debe 
de ser descendiente de la denominada sagrada, 
de que nos habla Soifs en "La Conquista de Mé- 
jico:" "Pero apenas se dio principio á la marcha, 
cuando asustó los oídos un instrumento formida- 
ble y melancólico, que llamaban ellos la Bocina 
sagrada, porque solamente la podían tocar los 
sacerdotes cuando intimaban la guerra y concita- 
ban los ánimos de parte de sus dioses." [Cap. 
XXII]. 

"Los esfucr^tos que en esta materia [ayudar al oído, 
ó aumentar su sensibilidad] han hecho los matemáticos, 
han sido casi inútiles, y lo único que han descubierto, 
ha sido la bocina, que es un instrumento en forma de 
trompeta, que propaga el sonido de modo que se pueda 
hablar claramcnic desde una gran distancia. Hay apa- 
riencia de que la inventaron los griegos. . . ." 

(Savericn — !!is(. de los progresos dul íitícndimicnto 
Auinat40 Tiaú. Kubiii de C¿lis — 1775). 



48 BOL 

"Lautaro al puesto termino llegando 
Presenta la batalla en bella muestra 
Con gran rumor de bárbaras trompetas, 
Atambores, bocinas y cornetas. 

( Ercilla, — La A rauca Na). 



BODOQUERA — CerbataJia 

Bodoquera es el molde en que se hacen los 
bodoques. 

"Con mayor confusión la centinela, los oídos he- 
chos dos cerbatanas, escuchaba impaciente aquestas co- 



sas. . . . 



{El Español Gerardo). 



Dn. Pedro F. Cevallos corrige, con razón, el 
significado erróneo que damos á bodoquera; pero 
el Diccionario Castellano de la Academia, edi- 
ción XII?, acepta ya este vocablo como sinónimo 
de cerbatana. 

Cebratana, encontramos escrito en libros an- 
tiguos, y proviene esto, según parecer del Doctor 
Aldrete, de que es una corrupción de tei'cbratana. 



BOLA 

Es cuerpo esférico de cualquiera materia. La 
de que nos valemos en las Universidades y Cole- 
gios para dictaminar acerca de los exámenes de 
los estudiantes, tiene nombre especial: balota. 
De el se formó el verbo balotar, votar con balotas 
(inglés to Bdllot), Las bolitas blancas y negras 
con que se hacen las votaciones secretas en los 
cabildos y otras comunidades, se llaman tam- 
bién habas. 



BOT 49 



BOMBA 

Este sustanti^'o tiene varios significados, pero 
no el de globo aerostático. 

No tiene tampoco la significación de ampolla 
que forma un líquido por el aire ú otro gas que 
se le introduce, lo cual en castellano se denomina 
pompa^ burbuja ó simplemente a7iipolla^ 



BOTONCILLO 

La denominación Spilanthes Lundii de De- 
candolle, no tiene equivalente en castellano, sin 
duda por no ser conocida en España la planta 
originaria de América. Podría quizá la Academia 
aceptar la palabra botoncillo, con que la referida 
planta es nombrada en el Ecuador, 



BOTU ALANTE 

Esta interjección de nuestro pueblo es, de 
cierto, formada por contracción ó mejor dicho 
por yuxtaposición, del juramento *'Voto al Ante" 
ó "Voto al Antecristo;" conjetura que se vuelve 
más probable al encontrar escrita la palabra co- 
mo la pone D. Juan León Mera en los ^'Cantares 
del pueblo ecuatoriano:" 

**T¡enes unos ojitos 
De votoalante 
Que me dan tentaciones 
De ser tu amante." 



Será acaso diminutivo de bozal; pero ao sig- 
nifica lo propio que almd*taga. 

Antiguamente se decía también almárUga y 
atmártiga. Pudiera ser que viniese, en efecto, 
del árabe ynertacum, tener firvu ó fueriemeníe 
una cosa y el art. al, según la opinión de Cova- 
rrubias y Urrea. 

Los picadores llaman asimismo bozalilloTÁ ca- 
bezón que, además de otras acepciones, posee la 
de "media luna de hierro con unos dientecUlos, 
que tiene en sus extremos unas asillas donde se 
atan unos ramales gruesos de cáñamo; sirve para 
sujetar y hacer obedecer al caballo poniéndosela 
sobre las narices, afianzada de la cabeza." 

{^Salvá—Dicc. 183S). 



BRACEADO R 

El caballo que levanta mucho los brazos y 
pisa con violencia y estrépito es, según el Diccio- 
nario de la Academia, pisador. 



1ÍKA3JADER0 



Más en lo justo están los que llaman simple- 
mente /iJí^f al madero clavado en el suelo y des- 
tinado á atar caballos, vacas, etc. 



Breviario ( breviarins-bn've horariuvt). Li- 
bro que contiene el rezo eclesiástico del año. 
Equivale también á epilome ó compcndÍQ. 



BH.O(¿UEL 

Es el escudo pequeño destinado á cubrir el 
cuerpo y defenderlo de los golpes del enemigo; 
por consiguiente, cosa bien distinta del ante- 
pecho que se pone al rededor de los pozos, el cual 
se denomina brocal; así como es muy diferente 
tambit-n del vallado de piedra ú otra materia que 
impide á las gentes caer de los puentes, azoteas, 
atrios, andenes, etc., y que se llama guardalado 
ó pretil, ó también /rtjawawí». 

'Toda esta plática ó conversación pasó estando este 
hidalgo y yo echados de pechos sobre el guardalado de 
la puente Segoviana. ..." 

{Espinel — El Escudero Marcos de Obrcgóti). 

"A un lado y otro de este balcón monumental se 
abrían otros dos más pequeños, encerrados en el espe- 
sor del muro y guarnecidos zoo. pasamanos de hierro." 



{Belgas — Rayo de sol). 



Dar buchazos. — Apabullar llaman familiar- 
mente en otras partes, donde se habla el castella- 
no, al acto de aplastar, estrujar un objeto, y espe- 



Bien 



cialmente un sombrero sobre la cabeza del que 
lo lleva. 

Así los periódicos nos dan la noticia de que, 
á principios de este año de 1900. se han puesto 
de moda en la Capital de Francia los alfileres de 
corbata (p^xtuíedorcs los llamamos impropiamen- 
te los ecuatorianos^^ que representan un sombrera 
í.'A/¿^:í.'Vx7í7'\ haciendo alusión al del Presidente de 
la República Francesa después de la bastoneada 
del Conde Christiani. 

Ai:n en el caso de que el sombrero redondo 
se llamase r/.'/ír, r:í:-:az:' no sería el golpe dado 
al ::i.*.Vt\ sino el eoli^e dado con éL 



<:» ft 



HTCHK 

Xo co:"j.'rc:iJ..> por q;:c extravagancia llama- 
r/.os r:¿i-;i" al sombrero .r.*A\ .ü /t\\\ ¿u' sícYij, de 

La raialra .^;..-.;." j:osee varías acepciones, 
rv\s no la q::o exirava^ranteraeriie le ciamos en 
cl Fcv.avlor. La : riintra. se^:/::^. el Diccionario 

ci c;:cy.o. 

^ • . ... • 

« • « « .y 

Ír, '. *"* «s. ,'*'?« \^" ,..-r.»^ '*• ... .. , T « Vk 
. '^ k.% í\.o v,^ .-''.i»ra , xTi* V -i^!i*a ...u^^aT^ ai somore- 

^ > • • ■\ . . . « .-•■.; » • .■» \ • _- — - .*- -«-»«-% ^ V t*'*'.T #»*" 

* ■ ■ • • 1 ' f ^ 



«•« V .... 



BIS 53 

en España lo apellidan chistci'a, catite y castora, 
y en Francia Bolívar y Gibus, éste del nombre 
del primer sombrerero que lo fabricó, y aquél por 
haber usado un sombrero de forma especial el 
Libertador de Colombia. 



'e\3^YJGi\— Boñiga 



"¿Cuándo se vio tal hambre como laque en este cer- 
co se pasó, cuando los hombres comían los cintos, y las 
riendas de los caballos, y los cueros de los zapatos, y las 
pajas y boñigas de los bueyes?" 

(^Granada — Del Símbolo de la Fe). 



BUNELERA 



Bjiñoleray la que hace ó vende buñuelos. 



BUÑELOS — Buñíielos 



^* Buñuelo, — Lat. globulus, es cierta fruta de masa, fri- 
ta con azeite, que se come caliente, y con miel; y en 
Plspaña es más usada que en otra ninguna parte en 
tiempo de invierno. Díxose buñuelo quasi puñuelo, por- 
que tomando un poco de aquella masa batida, y en 
su punto en el puño, le van apretando poco á poco 
sobre el azeite, es el buñuelo, exprimido del puño. Or- 
dinariamente son mujeres las que los hazen, y venden, 
y las llaman buñoleras, se dixo de buuos, que signifi- 
ca montezillo'^ 

{Aldrete — Del origen de la lengua castellana). 

¿Y por qué no de bulla, ampolla, ó de cbullio 
ó bulio^ bullir ó hervir, ó de bulbtts, cebolla re- 



donda, ó de bulga. bolsa de cuero, ó de ÓmMtas, 1 
nabo grueso? El mundo de las hipótesis es I 
muy grande , ■ 

El simple sonido de las palabras, unido á la.l 
semejanza ú otra relación de los seres que fSas ] 
representan, puede llevamos á muy ingeniosas 
suposiciones; pero quizá rarísima vez ai acierto. 

Monlau cita en su Diccionario etimológico. la I 
opinión de Diez, quien conjetura que el vocablo 
buñuelo se refiere al antiguo— alto— alemán ban- 
go, bulbo: y dice que á la misma familia pertenecen 
el catalán bony, el inglés bun. e! italiano bcgna, 
bugna, etc.. que todos significan tumor. Del 
mismo grupo forman parte el francés be'gmt, ó 
bignel, que equivalen á nuestro buñuelo. 

"Hay algunos qae así componen y arrojan libros 
de sí como sí fuesen buñuelos." 

{Cenantes). 

"Juro por vida de la cordura, exclamó Crítilo, que ' 
sueñan todos éstos, en opinión de juicio, y que dÍ?co lúea 
aquel monarca, habiendo oído alguno ás esotros, trahed- 
me quien ore con seso; y á otro semejante le apodó bu- 
ñuelo de viento." 

{Lorenzo Craeiiin — El Criticón). 

Una especie de buñuelo se llama arrepápato. 



c 



CABALGADURA 

Bestia en que se cabalga ó se puede cabalgar. 

La correa de que pende el estribo en la silla 
de montar á caballo, ación; el ángulo que forman 
los dos muslos, horcajadura. 

"Y si yendo á pie puso temor á los leones la pujan- 
za de vuestro brazo, bien podéis dar felice y venturo- 
sa cima á la batalla para la que demanda vuestra ayuda 
Fr. Gerundio, sin necesidad de que opriman vuestras 
posas los lomos de Rocinante, ni de otra mejor cabal- 
gadura*' 

{Fr. Gerundio — Capillada II). 



CABEZA (del arado) 

Los campesinos ecuatorianos llaman cabeza 

indistintamente la cama ó camba y el dental áú 

arado. 

**Cama. — En el arado la pieza de madera encorvada, 
que por un extremo está afianzada entre el dental y la 
esteva, y por otro en el timón. Pats aratri incurva cid 
stiva innitiír.** 

(Don Vicente Salva — Diccionario, 1838). 



56 CAB 



^^ Dental. — El palo donde se encaja la reja del arado. 
DaitaUr 

(Don r. Salva— Dice. 1838). 

"Había en Campazas un sastre que no sabía cortar 
una capa sin echarla abajo una pieza añadida que lla- 
man eamba, porque tiene la forma de la camba de un 
arado. Cuando se le echaba en cara ese defecto, siem- 
pre decía que era por la poca marca de los paños. Un 
día mi tío el mayorazgo tuvo la humorada de sacar al 
campo al buen sastre Camba, que por este nombre era 
ya conocido; y para experimentar su habilidad le dijo: 
ahí tiene Ud. esa tierra que hace una carga de sem- 
bradura; figúrese Ud. que todo eso es paño; á ver có- 
mo me corta Ud. una capa para mí bien cortada. El 
ingenioso profesor echó sns líneas por la tierra adelante, 
y por último concluyó diciendo: "y aquí se echa una 
camba'' 

{^La fuente — Capilladas IX), 



CABEZADA DE LA SILLA 

Es simplemente arzón, de donde vino sin du- 
da el verbo arcionai^ (^l^^^* debió ser arzonar)^ 
atar al arzón el cabestro con que se tiene sujeto 
al toro. 



i: \^^ZMfd— Cabezada 



Es el golpe dado con la cabeza. D ícese tam- 
bién calabazada, 

"En Angelo Policiano fue tan vehemente su dolen- 
cia, que se daba de calabazadas \^ox las paredes." 

{Xierember^ — Diferencia entre lo temporal y lo eterno). 



Cuando queremos expresar que un caballo, un 
mulo, un asno, etc. tienen de un color el cuerpo 
y de otro las patas, ó más circunstancialnienle 
los cascos, decimos, v, g.: "un potro blanco con 
eahos negros," ó "una yegua ala/ana con cabos 
blancos," y lo que expresamos en verdad es una 
cosa distinta de la que queremos: pues, a! decir 
de la Academia, por cabos, en este caso, se han 
de entender la crin y la cola. Caballo castaño 
con cabos negros, será por tanto, un caballo que 
tenga la lana de aquel color, y las cerdas ne- 
gras. 

El Diccionario añade que cabos nebros, en 
las mujeres, son el pelo, las cejas y los ojos ne- 
gros. 

CAIÍ I¡ ESTO— Cííící //-í» 

"Iba Siincho detrás tlol con el asno del cabestro, 
aguardando ver en que mesón paraba su amo. , , ," 

{Fernándc:: di Avellaneda — D. Quijote). 



CAFÉ 

El árbol que lo produce, se llama cafeto, de 
donde viene el nomt)re de ca/clai, sitio poblado 
de los árboles mencionados; pero nosotros deno- 
minamos café, tanto al fruto del ca/clo, como al 
cafeto mismo. 

La palabra cafeto no se encuentra todavía en 
el Diccionario Académico de 1729, sin duda á 



:s&. 



causa de que, como él mismo lo asegura en rf vo- 
cablo cafe, el uso de éste se había introducido re- 
cientemente en Espatra, 

CAJETA 

El que tiene saliente la parte inferior de la bo- 
ca, por ser más gntesa d labio inferior que el 
superior, ó por otra causa, es be/o ó btlfo. 



CAJOXERA 

Llamamos en Quito á ciertas buhoneras, sin 
duda porque exponen sus portátiles mercancías 
en unos cuantos cajones. 

Cajonera es conjunto de cajones que hay en 
las sacristías para guardar las vestiduras sagra- 
das y ropas de altar. 

"Desde allí pasaron á la sacristía por deiiajo 

de estas ventanas se extendían las cajoncrat en toda la 
longitud de la sala." 

(Silgas — AV«ij), 

"Aquí fue el sacristán el encargado de enseñar lo» 
ornamentos, y no tardo mucho en colocar sobre el aa- 
cho tablero de las cajoturas los temos de más valor." 

{ Sclgas — Nona)- 



As[ llamálumos 5 una monedita equivalente á 
la cuarta parte de nuestro real, que, por cierto. 
vale el doble dt:l nal de vellSn^ y aun hoy se dice 



^s- 




CAL 59 

qne cuesta un calé lo que cuesta dos centavos y 
medio ó. lo que es lo mismo, un atarlilh de un 
real. — Reemplaza á la palabra etiart» (29 milési- 
mos de peseta) en las frases Estar uno siti »« 
Citarlo, No tener un cnarío, etc. 

¿No vendrá acaso de] antiguo calle italiano? 



CALENTURAS 

Denominamos en algunas provincias del Ecua- 
dor á las fiebres intermitentes ó á \zs palúdicas. 
En otros lugares de Sud-América, como en Chi- 
le, se suele llamar vitlganneiite calentura á la 
tisis ú tuberculosis. 

La Academia pone fiebre como sinónimo de 
calentura: pero la verdad es que se diferencian la 
una de la otra, tanto como el todo de la parte, el 
compuesto del componente. En el lenguaje de 
la ciencia (que debemos empeñarnos no se diver- 
sifique del z<:im\ín). fiebre es un género á que per- 
tenecen las especies tifus, tifoidea, aisiarilla, etc. 
Las obras de medicina señalan varios orígenes á 
la voz fiebre: fervere, hervir; fervor, fermenta- 
ción; yr^ruorí, purgar. 

Calentura es un síntoma común á casi todas 
las afecciones agudas, inclusive las fiebres; no es 
una enfermedad esencial: se revela por acelera- 
ción de los movimientos del pulso y aumento de 
la temperatura orgánica. 



CÁLIDO 



Consérvase entre el vulgo ecuatoriano la do- 
nosa clasificación de los medicamentos, ó mejor 
dicho de los remedios, ó aun quizá de todos loa 



_ m CAL 

a^tntes de la naturaleza, en (áíitios y freseot.X, 
Y como sucede con los actos del dicho señor vul- 
go, la referida clasificación no está fundada más ' 
que en el arbitrario juicio de cada opinante: así 
para don Fulano el azufre es cálido, mientras pa- 
ra don Zutano, fresco; el azúcar es una candela ' 
conforme al parecer de Mengana, y un hielo se- ! 
gún dictamen de Perengana. 

Algo análogo acaece respecto de las enfer- 
medades: quién cree que la alferecía proviene 
d; /rio, quién que es producida por el calor. Lo 
cual pone á las veces en aprietos serios al médi- , 
co, á quien se le consulta acerca de la condición 
fresca ó cediente del remedio ó de la enfermedad: 
tocante á las enfermas acaso la decisión sería me- 
nos difícil. 

Y la cosa no es sólo nuestra. Para no citar 
sino á Paracelso, encontramos entre sus aforís- ■ 
mos, lino que da razón á la homeopatía y á las 
viejas curanderas: Negué unquam ulíus morbus 
CAi.LiDUS /í-r vv.\(sn':\ sanaius /iiii, ncc frigidus , 
/>cr CALUüA : sintile autem suum simüe freguen- 
ter curavit. Don Benjamín Vicuña Mackenna 
relata, en su obra "Los Médicos de antaño," que 
hasta no há mucho, los religiosos de ChÜe aplica- 
ban los Evangelios á los pacientes, calificando és- 
tos los efectos según el color de los hábitos del 
que propinaba la aplicación: así los Evangelios 
de los religiosos mercenarios cr3.Ti frescos, y cali' , 
dos los de agustinos y franciscos. 

Amén de la clasificación general de que hemos I 
hablado, específicamente, el pueblo posee otros 1 
maravillosos conocimientos relativos al arte de ■ 
curar, ya alopáticos, ya homeopáticos, ya eclécti- 
cos. Ue conformidad, verbigracia, con el princi- ■ 
pió de Hahnemann, similia similibus curantur, , 
adaptado á las entendederas de cada cual, la pi- 



CAL í!l 

fia, por parecerse á una cabeza rubia y crespa, tie- 
ne la propiedad de hacer rubio y crespo á cual- 
quier nieto de cualquier soldado raso de Rumiña- 
huí, con tal que el dicho nieto se peine con el ju- 
go de la anana cuotidianamente. Al pobre loma- 
le de árbol s,^ le achaca, asimismo á causa de ase- 
mejarse á los tubérculos de los leprosos, el ser 
propenso á la elefancía. 



CALOSTlíE — Calostro, en todo sentido. 



"O pintar, las ya afinadas, á punta de navaja sobre la 
pátina artificial de! calostro secado al fuego." 



{Pereda— Pi-ñús c 



■liba)- 



CALL^l, VENt 

Esta forma del imperativo, tan empleada en el 
Ecuador y Colombia y que aun me parece haber- 
la oído en el Perú y Chile, se usa ó se usaba en 
España, de donde debió de ser importada á la 
Am¿ríca española. 

" Vení acd, paje, dijo D. Quijote: ¿ vuestro amo no se 
llama Pcríonco de Fersia hijo del gran Soldán de 
Pcrsia?" 

( A vellaneda — Quijote). 

" Vetii aed, hombre del diablo; ¿ de dónde sois y có- 
mo os llamáis, que tanto atrevimiento habéis tenido en 
casa de dueño de tan ilustres calidades?" 



"Caflií, Sancho, que para que cenéis más á vuestro 
placer os hemos puesto esa mesa aparte." 

(n/.—itidj 



- n-tfff 



n2 fALL 

"Alma, comenzó á llorar 
Si acabáis el padecer; 
Tor qué habéis de aborrecer 
Lo que queréis desear." 

(Céspedes y Menests — El Español Gc> ardo). 

"Alma refrena el vigor 
De mi estrella y nacimiento 
Si no ba sido encantamento. 
Tirano dueño, tu amor." 

(íJ.—ibiJ.) 

Aunque pudiera creerse que se ha deformado 
el imperativo, en los dos últimos ejemplos pro- 
puestos, para, por medio de la sinalefa, obtener 
ia justa medida del primer verso de cada una de 
las dos estancias citadas, 

CALLAMBA, ó CALLAMPA 



Como se dice en Chile. — Hongo, de fungus 
(a^óyyog ó OTtóyyoi, esponja), de donde vienen 
también las palabras castellanas ywn^t) y fungoso, 
las francesas fongus, fongosiU, fangiblc y fon- 
gutux, las inglesas fuHgi, fttngosiiy, /ungous j 
y fungus, la italiana yí'ff^c, etc. 

"Los hongos (fungi) son vegetales formados de cé- 
lulas 6 filamentos, y í veces de ambas cosas, muy ^'aria- 
dos en su forma y tamaño, provistos de micetto y naci- 
dos en la tierra sobre mantillo, ya proceda de uno ú 
otro reino orgánico, ó de algún leño muerto, ó parási- 
tos sobre diversas plant.is vasculares. vi\-as. y siempre 
con ma)-or necesidad de cierto grado de homedad y c 
]or, que de luz- 



"Los hongos varían en sus cualidades, siendo úoos c 
timados como alimento, mientras que otros son \'eiicnoso3, 
y entre los parásitos e.\istcn machos cuj-o conocimiento 



C\N 



Kl 



interesa por el daño que causan á las plantas sobre que 
viven. En cuanto á los hmsos comestibles, di;be adver- 
tirse que caben peligrosas equivocaciones con otros más 
ó menos parecidos. ..." 

{(Wi'n'íj'O — Curso de Botánica). 

"En los hniigos vemos también la formación de nue- 
vos individuos por el desarrollo de sus ñlamentos radi- 
ciformcs. . . ." 

(Blanco y Ferriándes — -Curso completo de Batárnca). 

Esto p.^r lo que se refiere á las ¡ionios en ge- 
neral: los comestibles se denominan seias. 



t'AMAI'f: 

Llaman, los que sin duda creen que esta voz 
viene de cama, á lo que en castellano se deno- 
mina canapé; palabra que, cuando la Academia 
pnblicó su primer Lé.vico. acababa de ser intro- 
ducida del francés, sejfún se expresa el mencio- 
nado Diccionario en el articulo respectivo. 

CVNASTA 



ÍLat. canislnim). Cesto redondo y ancho de 
boca, que suele tener dos asas y se hace de mim- 
bres. 

Nosotros llamamos canasla á todo trasto de 
mimbres, chico ó grande, redondo ó alargado; 
pues para el pueblo es completamente descono- 
cida la palabra banasta, que define el Dicciona- 
rio de la Academia: "Cesta grande formada de 
mimbres ó listas de madera delgadas y entrete- 
jidas. Es comúnmente de forma prol(jngada. 
Las hay de distintos tamaños y figuras." 



fA 



(iX 



L nn V otro v:ci'-:.5 erccntn-::'?.» cesde antí- 

O 

"N-nca fkliabm ;:cr Izs trs^rorr^es ¿^jaas coladas. 
c-t ccz jií ,'sr:ssTjs zi:in:¿5 trLsr'C-ÍAn-.cs ea los aires." 

(J'fjU's AS^-rís-: — Gus-kSti d¿ AlftiracAt). 

^íc c:ce cuando le asierro: 
Si :e overaa las r2ri2j^.2s 
Le cení urdieran á retos." 

CÁNCER 

Turr.or ó úlcem ce naturaleza naligaa. Del 
laL CJTicir, car:::::s, o del ^jr. xapx:ir>c, xapxiroua 
(por la semejanza entre las venas dilatadas que 
cubren los tumores cancerosos y las patas de la 
lan¿^05ta marina: ó porque, contó un anima!, devo- 
ra las carnes vivas; ó por la recUjjnancia que ins- 
pira la vista ce la enfermedad, como la del can- 
cfreio". Del mismo crio^en han sido tomadas las 
denominaciones españ>"ilas 4\:.v.;v. cjrcíroma^ las 
francesas CA-iccr, cjir::'::r"c. la inglesa fti/zrt'r y 
las holandesas /:.i^:i\-r. c.:v\vr^vr:*:r:7. 

Caer cdíu'cr decimos vul^rarm.ente en vez de 
j^aK^rcfiiZrsi', esto es. m.orirse, desorganizarse, pu- 
drirse una porción más ó menos e.xtensa del cuer- 
po, á causa de una quemadura, de una herida, etc. 

CANECA — . / ¡carrjza 



'*AIh.iian las mesas do a:^:iaman::es, íarros. a/carra* 
Cíis^ v otras cosas." 

(Oi'n'ifc* WiJii'^s — /:':VA';v.: 'J"t wr*?/ r X.ifnrti¡ Je las 



CAXüUEttEJO- 



■Ca7t¿rcjo (de xapxú'o;) 



"Los más autorizados, los más viejos 
De todos los (angrejos 
Una gran asamblea celebraron 



liepetUn las madres sus lecciones 
Mas no bastaban teóricas razones, 
Porque obraba en los jóvenes cangrtjos 
Sólo un ejemplo más que mil consejos." 

{Satiianiega — Fábulas: Los Cangnjos). 



l£l Zea mais de los botánicos, tiene entre nos- 
Ios un sinnúmero de variedades, naturalmente 
con sus nombres respectivos para que las diferen- 
cie el comercio: así poseemos el maíz delgado ó 
i/e jora, el maíz grueso ó de mote-, el maíz blaneo, 
el maíz negro, el maíz pinlado: el morocho que, 

Cor ser compacto, duro, vitreo, ha dado su nom- 
re como calificativo á las cosas que poseen los 
atributos expresados; el chulpt. chico, arrugado 
y de un sabor especial; el cangitH, asimismo pe- 
queño, mas no rugoso, y provisto de una parte 
saliente y aguda como una espina. Sometido á 
la torrefacción, que diría un boticario, ó sea á la 
tostadura, se revienta y echando fuera, en masa 
esponjosa y blanca, la fécula y más sustancias 
que contiene, toma el aspecto ele un jazmín doble, 
constituyendo lo que denominamos eangnil re- 
ventado, ó lo que en España llaman palomitas. 
^c^júii el decir de Don Pedro Paz Soldán. 




Es cada uno de los huesos largos de la pierna 
ó d*;! brazo; nosotros hemos restringido su signi- 
ficación á sólo la /iiiii ó hueso de la espinilla, pa- 
labra esta última que en cambio hemos reservado 
para denominar cierta criipcioncita i>asajera del 
rostro. 

"Y á buena cuarta se larga el palo en la espinilla ó 
en los nudillos del pie desnudo." 

i^Píieda — El sabor de ¡a iiernicá). 



El que labra las piedras ó cantos para los edi- 
ficios, se llama canleiv, y no canleróii, como deci- 
mos agregando una n intrusa. 

Llámase también picapedrera. 

El derivativo caulciviVA^ origen de canto, co- 
mo zapalero del primitivo zapato, herrero de hie- 
rro, etc. Las terminaciones ante, ario, ente, ero, 
isla, y también la or, dice Salva, y lo sabemos to- 
dos, indican generalmente destino, secta, profe- 
sión, oficio ú ocupación. 

Cantcrón está, pue.s. tan mal dicho como esta- 
rían herrerón y sapaterón, si tal se le ocurriese 
decir á algún neólogo palurdo: á no ser que se 
tratase de formar un derivado de significación 
agrandada ó atenuada; pues mt añade /«í-rsír es- 
pecial á los derivativos ó, por el contrario, la dis- 
minuye, según los casos. 



"Como si muchos carpinteros y canteros, labrasen 
madera y piedra para la cimbra y el arco de la puente," 

^ Trucha — La vara de azucenas^, 

CAPELLADA 

Es cierto remiendo que se cose á los za})atos 
rolos, y no el cuero que cubre el píe en las botas, 
que se Uania, según el Diccionario, cabezada. 

CÁPSULA 

Con esta palabra, diminutivo de eapsa, caja, 
se nombra en química á un vaso redondeado, apli- 
cable á diversos usos; en botánica, al fruto un¡ ó 
mullilocular. seco, que se abre de varias maneras 
y no presenta caracteres de otro; en anatomía se 
denominan cápsulas cosas muy distintas: apara- 
tos ligamentosos {cáj>siiias articulares), porciones 
6 sacos membranosos (capsu/a de GHsson, cápsu- 
las sinoviales, etc.); en farmacia, unos cuerpos 
huecos, elipsoides ó esféricos, solubles, destinados 
á encerrar un medicamento generalmente des- 
agradable al gusto ó al olfato. En milicia, se 
llama cápsula el sombrerete metálico, que por 
contener una sustancia fulminante, estalla en la 
cljinienea de las armas de fuego, al ser percutido; 
mas no la carga de pólvora y bala ó perdigones 
correspondientes á cada tiro de una arma de fue- 
go, es decir, el cariucho. 



CAPULÍ 

Se encuentra ya la palabra en el Diccionario, 
edición 1 2?, y para denominar al árbol y al fruto 



08 



CAB 



tle la Drupácea, Cerasus satki/olia (D. C.) ó Pm-^ 
nus salicifolia (H. lí. K.). según acostumbramos 3 
en el Ecuador; y no, como en el Perú, al frutíto 1 
de la Solavácea PkysaUs eseiiknta (Willd.), esto I 
es, á lo que nosotros llamamos uvilla. 

Quizá, pues, convendría que los SS. Académi- 
cos, á la definición '•Ccipnli, m. árbol oriundo ] 
de América, especie de cerezo, etc.," añadiesen: 
II Pr. Per. Planta de la familia de las solanáceas! 
que produce un fruto algo semejante á la uva|[.l 
El fruto de la misma planta. 

Sin duda por haber consultado la tabla de co- I 
rrespondencia cit'utijica, de la obra de Colmeiro I 
"Curso de Botánica," un erudito escritor nuestro, J 
al haLlar del árbol de capulí, lo confunde con la J 
plantita solanácca que hemos nombrado. 



CAEBCXCULO — Carbunco ó carbunclo. 



Conocedores del latín se muestran los que Ha- J 
man carbúnculo al carbunco. 

"Carbunco ó carbunclo es el rubí, y se deriva del L.I 
carbúmuhis. porque su color lo asemeja á un carbondUoJ 
encendido." 

( ClcineiicÍH — Comentarios) , 

"Verásle ya á sus mismos concolegas 
Lindas zurras cascar; pero de algunos 
Ser padrino también, que hayles entre ellos 
Finos como el coral, como el carbunclo; 
Y también clamará porque les paguen 
Esos cinco reaictes, como es justo," 

(/v-íy Gcriindh — CapUlada I^) 

En medicina se dice carbunco al ántrax (iv-J 
C|>o¿, carbunco). 



CARCOMER 

Leo en un periódico que el río Tahiiando está 
'areomiendo un barrio de Ibarra. — En sentido fi- 
gurado quizá no esté del todo mal dicho; pues 
carcomer, además de roer la carcoma la madera, 
significa metafóricamente consumir poco á poco 
alguna cosa como la salud, la virtud, etc. — A los 
que no quieran hablar sólo de manera fig^urada 
les recomendamos el verbo derrubiar. 



I 



CARIÁTIDA— C'ARIÁTIDE (mpyúríáeí) 



'Como columnas emplearon también los griegos es- 

tuas de hombre y de mujer, Ejemplos de tales es- 

:ua3 se encuentran en ia tribuna situada en la parte del 
írccteión que mira al Norte. Si hemos de atenernos á 
la tradición consignada por Vitrubio, aquellas estatuas 
representan ¡nujeris di In Caria hechas esclavas por los 
griegos, deduciéndose de aquí el nombre de Cariátides 
que suele d.'irseles; pero es muy posible que semejante 
conseja no tenga gran fundamento, . . ." 

(Matij'aiTi's — Las Billas ArUs — Arqiiiteciura). 

"AI cabo hallamos que los griegos modernos todavía 
dan el nombre de xofim á las Cariátides, cuya palabra 
vale en español muchacha." 

{ilonjarrh — Teoría estética de las Artes del Dibujo). 



. i Qué tal! Ma bastado el trastrueque de una 
tra para que no le conozca ni la madre que le 



.■ » 



cu 



j^arló. ^0;::':n crerr'a qve, ccr. s.rr^g;:o si Dic- 
cionario, L'.ir¿',ic¡:v €5 el pc:¿;e ccrr.f uesio ce cíir- 
ne V ce patatas ccn salsa de a:: ? 

Supcr.emcs que la nia!a letra cel ecuatoriano, 
cue envió á España e! pxrr.lre ce nuestro popu- 
lar plato, se tuvo la culpa ¿el can:b:o ce la a con 
La n que ¿.^r/y a! dicho f-ctaje has:2t sin etimo- 

Io:^:a- 

Cariztchc. del quichua csírí varfn y zich? ají, 
quiere decir bocado propio de hombres, ya por lo 
alinientcso, ya por lo picante y fuerte d:il pimien- 
tc molido, que ccnstitu^/e casi per sí solo la salsa 
que corona las papas del c^r:::c':^. 

Bueno esuí ^ues que el vocj.cIo se encuentre 
en el Léxico: p-ero rtstirúyase'c á su forma ori- 
ginaria y etímoló^ca. 

El quichua, prestándose conro el ¿riego á las 
\-uxtapcsicÍGnes de vocablos, da frecuentemente 
la deñnicicn de la cesa en las dencminacionos res- 
pecti\-as- 

Deñne el Diccionario: collar ancho de hierro 
ó de cuero muv fuerte, con unas Duntas de hierro 
puestas hacia fuera, para armar el pescuezo de los 
mastines contra las mordeduras de les lobos. 

Se'i:ún Aldrete. *"el nombre .■.:■"/.: iv^ vino del 
sonido que hace ei perro en la ¿arganta. cuando 
está cansado v falto ce aliento, sacada la leniíua 
V jadeando: v esto se Ham^a -v:'':l\:r/' 

El palo que se pone en el pescueco i los aní- 
males para impedirles que penetren en los sem- 
Irados ó sal5í:i-n ce les corraNcs. etc.. se liama /j- 



"Pues con orvjas como las suya?, que le sirven de la- 
agallo, no pasará jamás por h Sublime Tuerta." 

{Juan Mú!tta(x\> — CatiÜmiña uiitL'eiiHiJ). 



Es lo que nosotros llamamos tercena (vcase 
esta palabra en el lugar respectivo), esto es, la 
casa ó sitio pi'iblico donde se vende por menor la 
carne para el abasto del común. — Carnicería sig- 
nilíca, adi:más, muclias otras cosas; mas no el si- 
tio donde se mata el ganado destinado para el 
abasto público, que en castellano se denomina 
matadero, ni el lugar donde se vende la carne por 
mayor, que se llama rastro. 

"El marques de la Cutrníga, ayer traficanti; cu rescs 
^ tic matadtro, concursado cíen veces. , . ." 

(PereJa—El sah'i- de la tievrticn). 



CARNICERO 



El Diccionario de la Academia trae varías 
acepciones del vocablo, como adjetivo; pero, co- 
mo sustantivo, sólo la dt; "persona que vende car- 
ne públicamente." 

La persona que mata las reses en el matadero, 
las desuella, descuartiza ó destaza, se llama jifero 
y además matarife y matacltiit. Jifero ¿ Del ára- 
be tijifa, cadáver que hiede, ó del griego ¿i^o;, 
espada? Más bien lo último; pu-jsy^/f/v es tam- 
bién el cucliillu del inatarife. 



L. 



CARPINTERO 

Ninguna distinción hacemos entre el jornalero 
que trabaja obras de madera groseras, y el que 
las labra finas, y Iiasta, acaso, nos es desconocida 
la palabra ebanista; sin embargo, hay tanta dife- 
rencia entre e! que corta una troza para cimbra, ó 
una viga para piso ó para tijeras, y el que pule j 
un tablero ó una moldura para ménsulas y otros ] 
muebles, como la que existe entre el cantero y el I 
marmolista, entre el artesano y el artífice. 

Ebanista se ha dicho por extensión á los que j 
trabajan en maderas ^«í7í. no sólo en ébano. 

Carpintero, escribe la Academia, el que por j 
oficio labra madera, ordinariamente común. 

Ebanistería deberíamos asimismo denominar, 
más bien que carpintería, al taller ó al arte del J 
que se ocupa en obras delicadas de madera no i 
ordinaria. 



CAURASPOSO — Áspero, carrasqueño. 



CARnETA 



Además del carro del que tiran los bueyes, tie- 
ne algunas otras acepciones; pero no la de cilindro I 
taladrado, generalmente de madera, con rebordes ] 
en sus extremos, que sirve para arrollar en él hi- 
los de lino, seda, etc., — que en castellano se deno- J 
mina carrete. 



(¿Del sustantivo inglés carrier, conductor, 



'álüS 



■tador?) decimos á lo que en España he oído 



i viajeros llamar mátela de mano, aunque en 
el Diccionario no encuentrcí tampoco esta deno- 
minación. — Algunos ecuatorianos, que han con- 
sultado el Léxico y no han hallado en él la pala- 
bra que estoy estudiando, llaman á la inalcHía ó 
saco de 7ioche pequeño, no de tela de alfombra co- 
mo éste, sino de cuero, garniel: voz que no co- 
rresponde tampoco al objeto denominado, pues 
ta Academia lo define: "Cinto de los arrieros, al 
que llevan cosidas unas bolsitas para guardar e! 
dinero," 

Tampoco me parece adaptable al referido ob- 
jeto el nombre fardel; pues, aun cuando el Dic- 
cionario llama así al "saco ó talega, que llevan 
regularmente los pobres" (cosa que no sucede 
con nuestro carriel), "pastores y caminantes de 
á píe, para las cosas comestibles ú otras de su 
uso," — es palabra empleada por los escritores cas- 
tizos en el sentido de lio ó de fardo pequeño. 

"Alcanzaron (los de Crctii) esta segunda pctlciúii, y 
las ferias catla uno hizo su fardel de trabajos, y cargaron 
con ellos, mas después que salieron á la plaza, etc." 

(Nicrembcrg — Diferencia eic.) 

"Cuyo equipaje estaba reducido á una pequeña ///<í- 
Uíay una gran cartera, que el mismo viajero llevaba á 
la mano." 

{Stl¿<is — Dos miurloi vÍvoí). 

"Ayer k media tarde salió de la fonda, dejándose su 
malitht y su cartera." 

{Sellas — Dos innertos i ¡vos). 



El vocablo guarnid, con que sustituye á rtr-' 
rriel el Señor Cevallos, es. según entendemos, el I 
mismo gantUl de que se habló arriba. A falta f 
de una V02 que corresponda exactamente al obje- 
to cuyo nombre corregimos, pueden aceptarse 
las dos palabras expresadas, que al menos son 
castizas y sígniñcan una cosa análoga á la que 1 
queremos denominar. 



CASCARILLA 

Es una corteza muy aromática proveniente ] 
del árbol Crotón eleuUria, completamente dís- ! 
tinto de! que produce la quina (Cinchona calisa- 
ya, C. condaminta, etc.) De confundir los nom- I 
bres de los objetos, pueden ocasionarse serios ma- 
les, así para las lenguas, como para las necesida- 
des sociales y domésticas: lástima, pues, que has- 
ta la Academia hubiese, como nosotros, aceptado J 
el nombre de cascarilla para la corteza de las cin- 
ckonas, esto es, para la quina. 



CASERO 



Como adjetivo, significa "que se hace ó cría J 
en casa ó pertenece á ella," etc.; y como sustan- I 
tivo, "dueño de una casa, que la alquila á otro; 1 
persona que corre con la administración de ella; ] 
persona que cuida de una casa ajena," etc., etc. * 

Mas los ecuatorianos denominamos casero, al 
sujeto que acostumbra comprar en una misma 
tienda lo que necesita, ó servirse siempre de un 
artesano, oficial ó jornalero, con preferencia á 
otros, es decir a\ parroquiano. 



US 7.-. 

'"Pero mirad que mandéis que el caseto este á la 
puerta, para que, si viniere alguno, sea quien fuere, diga 
que no estamos aquí, porque no iios estorben." 

{Majajis — Diálogo de ías ¡encías). 

Casera, se dice también á la mujer hacendosa; 
y casero, ra, de la persona que no sale de casa, 
ó gusta mucho de ella. 

"Entremos en mi cuarto donde no llega el ruído de 
la familia, porque estas mujeres caseras todo lo traen 
siempre revuelto." 

{Sc/gas—A'oi,a). 

"Pues yo. . ,, la verdad. . . . 
Como tú eres tan casero, . . , 
Creí que el tiempo que estás 

En casa. aunque j'o esté fuera 

No te debía pesar." 

{/Jon Ventura tic ¡a l'cga — El Hotiibn <!i' Mmido)^ 



Casa ó albergue pequeño y aislado del guar- 
da de campo, heredad ó jardín, despacho de bille- 
tes de teatro, escape etc., significa la pobre pala- 
bra casilla, que en el Ecuador, se toma como equi- 
valente de la denominación inglesa zvaier-clóset, 
conforme con rubor muy plausible y sin duda pa- 
ra dar á entender que en francés no hay palabra 
para ello, llaman en Francia y otras muchas par- 
tes a\ Jardín, que dicen los marinos españoles, ó 
sea al reirete, secreta, común, lugar, letrina, como 
nombran á los cabinets los españoles no marinos. 

En Chile denominan casilla al apartado de 
correos, sin duda por la semejanza de éste con el 
casiilcro ó sea el mueble con varias divisiones, 



lis CAS 

q le sirve para tener en él con la conveniente i 
paración, papeles, cartas, billetes de teatro ó fe- 
rrocarriles, etc. 

Presentaremos un ejemplo del nombre caste- 
llano más vulgar, común, del water-closet: 

"E! autor se extiende luego en tratar de este ramo 
de policía de las ciudades recordando y describiendo las 
cloacas máximas de Roma, los cotmiiics públicos y sumi- 
deros de Sevilla. " 

(Mesonero Romafws — Ei antiguo Madrid). 

CASINETE 

Así nombran los comerciantes y sastres ecua- 
torianos á un pañete especial, de poco precio y de 
menor duración. Cuando Quito era "el pueblo 
más industrioso de las Colonias," surtía de casi- 
netes, bayetas y otras telas baratas á los pueblos 
de Santa Fé, y por el Sur, hasta lo que es hoy 
República de Chile. 

En el segundo testamento de Doña Catalina de 
los Ríos (Santiago, enero 15 de 1665), publicado 
por Don [ícnjamín Vicuña Mackenna, encontra- 
mos en el Ítem 18: 

"Mando que se dé á los indios de mí encomienda un 
vestuario ácJut/Jo de Quito y mil pesos en ganado ove- 
juno y por los difuntos se digan quinientas misas por los 
reli^'osos del Señor San Agustín de esta ciudad," 

{Los Lispcrgner y la Qiiiiilrala). 



Según el seiíor don Zorobabel Rodríguez, en 
su importante libro "Diccionario de Chilenismos," 
seguramente por haber venido de Castilla las prL- 



fAT 



T7 



Sieras ovejas que llegaron á Chile, se llamó carne 
^e Castilla á !a de oveja, carnero ó cordero. 

En nuestra República, como lo observa el se- 
ñor don Pedro F. Cevallos, en el "Breve resu- 
men de !a Historia del Ecuador." decir que taló 
cual efecto era de Castilla, era decir que era bueno 
CH supremo grado; y hasta ahora mismo ha qy¡f da- 
do la vieja costumbre de llamar bayeta de Castilla 
á la de pellón, caña de Castilla á la de azúcar, cera 
de Castilla á la de abejas, arroz de Castilla, ca- 
nela de Castilla, alumbre de Castilla, etc., etc., 
aun cuando estas producciones fuesen americanas, 
asiáticas ó africanas, y de otros puntos de Euro- 
pa ó de la misma España. 

/Castilla cosa! para el vulgo, que empica es- 
ta construceión del todo quichua, equivale d decir, 
fCosa exquisita/ 



Es "lugar fuerte, cercado de murallas, baluar- 
tes, fosos y otras fortificaciones." Además de és- 
te y de otros significados, la palabra castillo quie- 
re decir "máquina de madera ó de hierro, en fi- 
gura de castillo, vestida de varios fuegos artificia- 
íes, de que se usa en algunos regocijos públicos; 
aunque en este caso se dice castillo de fuego," 
Nosotros llamamos simplemente castillo ala rue- 
da llena de cohetes, que, dando vueltas á la re- 
donda, los va despidiendo, esto es, á lo que en 
Espaiía se nombra girándula. 

CATALÁN 



Papahígo es como se denomina la especie de 
montera, que cubre la cara y el pescuezo, para 



7S t\T 

defender **del aire y del frío á los que van de ca- 
mino." 

Catalán lo llama nuestro pueblo, acaso por- 
que lo usó primero entre nosotros alguna perso- 
na de Cataluña, ó porque de este Principado nos 
vinieron los primeros pa/>a/n'£'os. 

Papahígo, según Covarrubias, está formado 
áñ papo (cuello) y Jijo (fijar), 

"Si el cielo ves ceñudo 

Y de nubes echado el papahígo. 
No el vigor enemigo 

Del rayo amedrentarte jamás pudo, 
Ni contra tí rezelas que se fragua 

Y tiembla sólo que te toque el agua." 

( Qucvcdo — Caftcíofics), 



CATZO 

Llamamos calzos á varias especies de avejo- 
rros y quizá también á algunos escarabajos, así co- 
mo denominamos ctcsus ó cíisos á las larvas de 
los mismos. 

**A nadie se le trate con desprecio, 
Como al escarabajo; 
Porque al más miserable, vil y bajo, 
Para tomar venganza, si se irrita, 
¿Le faltará siquiera una bolita?" 

(Samajiícgo — El águila y el escarabajo). 

"Que así como la reina de las flores 
Al sucio escarabajo desagrada, 
Así también á Góticos Doctores 
Toda invención amena y delicada," 

(Don 7 ovias de Triarte — Fábulas literarias — El Es^ 
carabajo). 



En quichua significa piel ó cascara correo- 
l y diira, quiere decir la carne que esta inmedia- 
tamente debajo del cuero de las reses, sobre las 
costillas, que por las fuertes fibras musculares de 
las cuales se forma, merece el nombre expresado. 

En Cliile le denominan malaya, voz con la 
que picarescamente llaman también at telón de 
boca de los teatros. 



" Pintor del mundo 

Que de] confuso caos tenebroso 
Sacaste en el primero y el segundo 
Hasta e! último día del reposo 



{Pablo ik Cc^pfdcs—Vocma de la l'inliira). 



CEIBO iS CKIBA 



Decimos indistintamente los ecuatorianos al 
niax ceiba y quizá á otras especies del orden 
ierculiaeea', árboles gigantescos y magníficos de 
lestras selvas, cuya pelusa, que envuelve las se- 
pilas, semejante á la seda, se emplea en las ciu- 
des costaneras para el relleno de colchones. 
E¿ ceiba le llama el Diccionario de la Acade- 
. y lo define; "Árbol grande y espinoso de 
Tndias: su madera es blanca y venenoso su jugo." 
£1 feibo. dice Bello en La Agricultura de la- 
Zona Tón-ida: 



80 rEQ 

** el hierro suena, 

I^s golpes el lejano 

Eco redobla; gime el ceibo anciano, 

Que á numerosa tropa 

Largo tiempo fatiga 

Batido de cien hachas se estremece 

Estalla al fin y rinde el ancha copa." 

Denle en buena hora !os Señores Académi- 
cos la terminación femenina, pero acompáñenle 
del artículo respectivo, la ceiba, como acostum- 
bran los centro-americanos y algunas veces tam- 
bién los ecuatorianos; pues ya se ha dicho que 
nosotros denominamos indistintamente los ceibos 
ó las ceibas á los Sterculiacece que nos ocupan. 



CEXE(50S0 — Cenaf^oso, lleno de cieno. 



"En fin á poco trecho los alcanzan 
Que un paso cenagoso los detiene." 

{Don Alonso de Ere i I la y Zúñiga — La A rauca fia). 



CEQUIA 



Palabra anticuada — Acequia ó cauce. 

El canal que se abre á fin de tomar ó llevar de 
los ríos el ajjua para regadíos, etc., se denomina 
lambi-^'n car, de donde viene bocacaz, vocablo pro- 
pio de lo que los ecuatorianos llamamos bocatoma^ 
y aun más propio que loma, con que algunas per- 
sonas aconsejan sustituir el neologismo innecesa- 
rio bocatoma. 



"Con júbilo ruidoso lus lag.ircs 
Con su vaivén rimado los telares, 
Las aguas mugídoras en el írf*. 
Las abejas zumbando en los tomillos, 
Halando en el redil los corderillos 
Ahan todos el himno de la faz." 



(A'M ¿figjul Ciithrr 
Granatia — Ln Pit::). 



JÍtiii:iit" — Juegos Jíorakí tit 



CERA por cirio, eslá mal cucho. 



Cera es la materia que, excretada por las abe- 
^ les sirve para fabricar las celdillas del panal, 
I aunque, cometiendo una sinécdoque, pudiera- 
IOS llamar al objeto con el nombre de la materia 
! que está hecbo, y aunque el conjunto de vetas 
Ji hachas de cera que sirven en alguna función se 
denomina cera; sin embargo, la bujía ó vela de 
cera, larga y g7 Jicsa más de lo regular, como di- 
ce cl Diccionario, se nombra cirio. 

"El cual (Teodosio cl menor). , . . envió algunos se- 
nadores nobilísimos, para que con gran pompa y solem- 
nidad, música, cirios encendidos, procesiones y fiestas 
*^uc se hiciesen por todos los lugares del camino, trajesen 
á Constantinopla el sagrado cuerpo de Crisóstomo," 

{P. Pedro de RibaJfiieira^Flos Saueloritiii) 

"Un ratíto después, calló la campana y llegaron dos 
hombres con sendos brazados de z'clas y de cirios que 
tQüodaba el Cura por delante." 

{Don José María de Pereda — Peñas arriba). 

La definición del Diccionario, anotémoslo de 
paso, es incompleta; pues queda sin nombre la 
cera que consumimos en cirios los americanos: 
la que producen las palmas de cera ( Ccroxylon 
andicolum, Ci'Pernicia eerifern, etc.) 



a " -;':T^-T-r^i*irn- 




CERCtS, AL CERQtS—Ceríen, á cercén. 



Cercen, á cercén. — Es como si s€ dijera cir-l 
cularmente, del lat circum, al rededor, ó de su de-I 
rivado circinus, compás, instrumento bien coao-l 
cido. 



CERCHA 

Tiene varios signiticados; mas no el de anna-l 
zón de madera para construir sobre ella los arcosa 
ó bóvedas, es decir, de lo que en arquitectura y 
en castellano se denomina hoy cimbra y anti- 
guamente cimbria. 

Es cierto que la tal armadura se ha llamado 
también cerchón, y de aquí, sin duda, el que nues- 
tros arquitectos la denominasen cercha. 

" Y una montaña de agua que bajaba rugiendo por 
bs revueltas de Alonsótegui, arrastró Zubileta abajo an- 

damios y cimbras " 

( Trucha — La vara de acúcenos). 



CERNIR ó CERN'ER 



Respecto de este verbo debe advertirse que; I 
si es cierto que significa separar con el cedazo laj 
harina del salvado, ó cualquiera otra materia re-l 
ducida á polvo, de suerte que lo más grueso que- 
de sobre la tela, y lo sutil caiga al sitio destinado! 
para recogerlo, — es cierto también que. cuandol 
es un líquido el que se pasa por el cedazo, porj 
una manga ó por un paño, la operación se deno-l 
mina coiar. verbo que, en el Ecuador, /¡a quedadoiM 



I 



' sfih para remedio; supuesto que no es conocido 
sino por los médicos y los boticarios. 

Cí»/ar del laL colare, posee además varias otras 
acepciones, recta y metafóricamente. 

"Aquí descubre un arroyueio. cuyas frescas aguas 
que líquidos cristales parecen, corren sobre menudas 
arenas y blancas pedrezuelas que oro cernido y puras 
pcrUs semejan." 

{Orvatitís — Don Quijote de ¡a Mancha). 

"Uespués debiá colarse por las ventanas y por los 
;oncs (la aparición). . . . porque siguió apareciendo." 

{Sctgíis — Dos muertos vii'os). 
CEUTIL 



Limón eetitil dicen los que ya saben que no 
es sutil, ni menos súlil, el limón especial, prove- 
niente tle Ceuta, que por esta razón debe'llamar- 
se eeuti; pues el adjetivo étnico es, según se ha 
expresado, eeuti y no eeulil, como erradamente 
decimos los ecuatorianos. Del árabe ceblí, natu- 
ral de Ceuta. 



CIÉNEGA — Ciénaga, cenagal 

"La victoria tenemos en las manos, 
Y pasos en la tierra mil, seguros 
De ciénagas, lagunas y pantanos 
Espesos montes, ásperos y duros," 

{Ercilla — La Araucana). 



li veo un animal inmundo, que pródigamente se 
f revolcando en la hedionde?. de un asquerosísimo ce- 
Witl, y él piensa que son flores." 




( Orada II — Criticón). 



84 CU 

**Pero los disparates que ensarta no se pueden tole- 
rar, y todos nacen, lo primero, de la falta de estudio, y 
lo segundo, de los cenagales donde bebe, ó de los maldi- 
tos modelos que se propone imitar/* 

(P. Isla — Fray Gerundio de Ca^npazas), 



CIMENTERIO — Cementerio 



*t 



Cementerio^ que significa dormitorio {xoe/jcjz'^otou^ de 
xoe/id(új dormir): ¿Cree hoy alguien que los muertos 
duermen ?'* 

( Bcnot — Arqjntectnra de las Lenguas). 



CINCHÓN 

El círculo de hierro ó de madera, con que se 
aseguran y aprietan las duelas de los barriles y 
toneles, se llama Jlcjc, que, según la Academia, 
viene dic/lcxnSy arqueado. 



CLIMA 

Con frecuencia confundimos clima con tempe- 
ratiira y aun con temperamento: la distinción en- 
tre este vocablo y el penúltimo es muy notable 
(véase temperamento); la entre clima y tempera- 
t7tra no lo es menos. 

Temperatura^ en efecto, es el calor de los 
cuerpos; clima, el conjunto de las condiciones 
atmosféricas y terrestres peculiares de un lugar: 
abraza, en consecuencia la tcmpcratitra, la altu- 
ra, etc.; ó, como lo expresa Humboldt, **la palabra 
clima comprende, en su sentido más general, to- 



das las modificaciones de Ilí atmósfera sensibles 
para nuestros órganos, tales como la (cmpcralu- 
ra, la humedad, los cambios de presión baromé- 
trica, la tranquilidad del aire ó los ef-^ctos de vien- 
tos heteróniínos, la pureza de la atmósfera ó su 
mezcla con emanaciones de gases más ó menos 
insalubres, y, por fin, el grado de diafanidad ha- 
bitual, la serenidad del citlo, de tanta importan- 
cia por la influencia que ejerce, — no sólo en la 
irradiación del suelo, en el desarrollo de los teji- 
dos orgánicos vegetales y la maduración de los 
frutos, sino además en el conjunto de los senti- 
mientos morales que experimenta el hombre en 
las distintas zonas," 

Clima (del griego xXi^a, de xílicu, inclino, con 
motivo de que la inclinación de los rayos solares 
son causa principal de las diferencias de 'clima), 
significa también el espacio comprendido entre 
dos círculos paralelos al Ecuador terrestre, en los 
mapas; y por extensión, una porción de país en 
la cual la h-iiipcralura y las otras condiciones de 
la atmósfera son muy semejantes ó idénticas. 
Las más notables son como se ha expresado an- 
teriormente, la latitud, la elevación sobre el nivel 
del mar, los vientos reinantes, la mayor ó menor 
proximidad de las cordilleras, de los nevados, y 
del mar ó de los grandes lagos y ríos, la natura- 
leza del terreno, la transparencia del cielo, la in- 
clinación de los rayos solares. 

"Entiéndese por clima (región) un espacio geográfi- 
co, más ó menos extenso, donde, además de un calor 
igual, se experimentan fcnémcnos atmosféricos muy se- 
mejantes. E! clima físico es el temperamento particular 
de las zonas terrestres. Y el carácter más distintivo de 
lo» (Urnas la temperatura." 

{Pedro F. Monlait— Higiene Privada). 



fifi 



€LI 



"La temperatura es el grado aprcciable de calor de nrt 
cuerpo, y suele medirse por medio del termómetro. 

La tcvipcratura atmosférica varía según los elimos, 
y sus variaciones dependen de la presencia más ó menos 
larga del sol sobre el horizonte, y de su acción más ó 
menos perpendicular; de la naturaleza de los terrenos y 
de su inclinación; de la mayor ótnenor elevación de los 
lugares sobre el nivel del mar; de la mayor ó menor eva- 
poración de las aguns; de la figura de las monta- 
ñas; de los vientos; de la mayor ó menor pureza del 
aire; de la hora del día, de la noche, etc." 

(Motilan — Higiertc Privada). 



Chlíí—Crñi 



"De blanco, morado y verde 
Corta eriit, y cola larga, 
Don Rábano, pareciendo 
Moro de juego de cañas," 

(Qiievejo — Romanees). 

" Los caballos 

Que fueron su esperanza en la pelea. 

Heridos, espantados, por el campo 

O entre las filas vagan, salpicando 

El suelo en sangre, que su crin gotea; 

Derriban a! jinete, lo atropellan, 

Y las catervas van despavoridas, 

O unas con otras con terror se estrellan." 

(Olmedo — La Victoria de Jiiiiin). 

"El garzón sin turbarse, de la yegua 
El grueso cuello y crespa crin halaga; 
La rienda acorta, afirma los estribos, 
Atrás el capcllar airoso aparta." 

(Don Ángel de Saavedra — El Moro ¡Ixfósitcy 




" Los Icones 

Con fuerte garra, y con lanudas criiivs, 
Y cierta ley de rigorosos fines." 

{l'iilflo de Ccspcdfs— Poema de la Pintura). 

De crin se han formado los adjetivos criniío, 
ta y crinado, da, que tiene largos los cabellos, y 
el verbo crina?; equivalente á peinar (aunque no 
lo traiga el üiccionario), como puede verse en el 
siguiente ejemplo: 

"Su longura (la de los cabellos) hasta el postrero asien- 
to de sus pies; después de crinados y atados con la del- 
gada cuerda, como ella se los pone, no liá más menester 
para convertir los hombres en piedras." 

{Femando de RcJas^La CcUslina). 

La palabra clin probablemente se ha conser- 
vado en el Ecuador, como muchas anticuadas ya 
en España. Sin darle pase el Diccionario de 
1729, en la voz crin, dice: "muchos dicen í/Zh/" 
y en la palabra c/in, añade, "dícese también crin 
y con más propiedad." 



Define el Vocabulario académico: Junta de 
ndlvíduos de nna sociedad política, por lo común 
Bndestina. — Sin embargo, en España hay c/u6s 
i agricultura, de militares, etc., en que se trata 
He política sin duda alguna (pues españoles — espa- 
ñoles y españoles — americanos no pueden estar 
dos juntos sin pretender arreglar el mundo con 
1 quisicosa que llamamos política); pero cuyo 
bcto es el que les da nombre: la agricultura, la 
^icia, etc. En punto .-í lo de cianiüsiina, bas- 



88 COB 

tárame dcctr que los clubs de Sevilla especialmen- 
te son algo comu los escaparates ó vitrinas de los 
almacenes; pues las puertas y grandes ventanas 
de vidrio, que dan á la vía pública, ponen en ex- 
posición permanente á los concurrentes á los di- 
chos lugares ó casas, — que deben llamarse casi- 
nos, conforme al Diccionario. 

"Se puede salir con toda scguridaíl; por esta noche 
no hay nada; yo vengo del Casino, que se halla mái cor- 
currido que ninguna noche, y alh' nada se tente." 

{Sc'/jas — C'/i rostro y un alma). 

"Habría aprovechado las palabras de Montenegro pa- 
ra dar una vuelta, á lo menos, por e! Casino." 

{Sclsas-U.) 

"Me parece que por esta noche podemos responder 
de la tranquilidad publica, ¿Viene U. del Casino.^" 



{Id.— ídem). 



La manta peluda que se echa sobre la cama, 
no se llama cobija, ni tampoco fresada (antiguo 
nombre de un manjar), como dice Don Pedro Fer- 
mín Cevallos, sino /rasada ó frezada ó simple- 
mente manta. 



"Todos sus muebles, adornos y aderezos (los de los 
moros) se vienen á resolver en un lecho de muy pocos 
colchones, cuatro sábanas, áosffasadas ó paños, dos ca- 
bezales ó cojines " 

(C^spcdts y Mcncscs — El Español Gerardo). 



"Dotí Pídro. — CuidaJo c^n las ventanas y las puertas. 

Don Carlos. — Vamos, prima. 

DúH Pedro. — Cubridla bien con la manta." 

{Don Afaiirtd Eduardo de Gorosíiza — fndui^fiicia pa- 
re todas). 

COCACriO, COSCACHO— Dígase coscorrón. 

Monlau, en su Diccionario elimotógico de la 
íengua castellana, cita el parecer de Larramendi. 
quien opina que eoscorrón proviene del vascuence 
coscoa, parte superior de la cabeza, y el de Cova- 
rrubias que lo deriva de coca, antiguamente cabe- 
za, casi cocorrón. 

"V adviertan con la vehemencia yaliinco que le riñe, 
que no parece sino que le quiere dar con el cetro media 
docena de coscorrones, y aun hay autores que dicen que 
se los dio, y muy bien dados." 

( Cfrvaiilcs — Don Quijote). 

"Coscorrón, golpe en la cabeza, que no saca 
sangre y duele," dice el Diccionario. 



CODEO 



Será acaso el acto de mover los codos ó dar 
golpes con ellos frecuentemente; pero no signifi- 
ca nunca lo mismo que socaliña; aun cuando para 
hacer soltar contra su voluntad á alguien, algo 
que tenga en las manos, sea conveniente golpear- 
le en el codo, no está justificada la significación 
que á codcai damos los ecuatorianos. 

El verbo socaliñar a de todo punto descono- 
cido entre nuestras gentes; aunque no son pocas 
las que ejecutan su significado con ingenio y apli- 



w 



COL 



cación. Soca/iñar, dice el Diccionario, sacar á | 
uno con arcificio ó maña una cosa que no está 
obligado á dar. El ardidoso que nos saca algo 
que no debemos y acaso algo que no queremos 
darle es, por lo mismo, socaliñador y no codeador, 

"De socaliñas de esta especie (de la de costearle á ui 
mogollón los cigarros, el café y el chocolate) se halla 
sembrada nuestra historia colonial." 

\^Don Ricardo Palma — Barchilón). 



COGER líOTERAS 

Me parece que lo he dicho antes; debemos 
recelarnos de estar equivocados siempre que em- 
pleemos más de una palabra para la expresión de 
una acción, ó para una denominación, etc.: tan 
rica y concisa es la lengua castellana. 

Componer los tejados, reconociendo las tejas 
quebradas y poniendo otras nuevas, es irastejar. 
Trasiejo acción y efecto de trastejar. 

Cuando simplemente se ponen tejas donde 
faltan, retejar. 

"Y aunque al impetrarlas (las bulas) eran ya suntuo- 
sas las catedrales, y el culto divino se hacia con bastante ' 
magnificencia, se creyó conveniente sostenerlas en el pie 
en que se hallan á expensas ajenas, y aunque las bulas 
cuentan ya siglos, y en algunas catedrales no se ha vuel- 
to á poner ni una chinita, como siempre hay algo de 

retejo. " 

{Fray Gcrtindio — CapillaJa lo?) 

COLACIÓN, COLAC'IOXRS 



Colación es el acto de colar canónicamente un 
beneficio eclesiástico, ó el de conferir los grados 



de Universidad; pero los ecuatorianos decimos 
toliuiones á los confites, grajeas, caitelottís, aci- 
ironcs, etc. 

Confites — Cierta confección ó composición 
que se hace de azúcar en forma de bolillas, de 
varios tamaños, lisas ó con piquillos. Lat. Sat- 
gatna saecharo condita. PoiiS€<a. Vida de Cris- 
to, tomo 2?, cap. 14. 

"En dando una viuda en ser golosa y galana, en co- 
mer confites, y en tener calzas de color, y ligas con rapa- 
cejos dorados, pocos vicios hay en «na mujer, que 110 se 
Iiallcn en ella," 

"Caiuláu — Confite largo, que tiene dentro una raja 
de acitrón ó de canela, el cual es labrado y quadrado. 
Llamóse así porque regularmente se funda sobre una ra- 
ja de canela. Lat. Botiis sacckareus. Fragm. de Tass. 
año 1 680, fol. 43. "La tibia de canelones de cidra, á ein- 
eo reates y medio." 

{Diccionario por la Real Academia Española, 1729), 

Grajeas, son los confites muy menudos y de 
varios colores (griego rpay^^ra, postres). Dí- 
cese que el vocablo grajea ó drajea viene del 
nombre del inventor de las almendras confita- 
das, Julios Dragatus, de donde se las llamó dra- 
gati y en francés dragc'es. 



COLAPla 

Es sin duda abreviatura con que los reposte- 
ros ganan tiempo para dedicarlo á los ñanes, hue- 
vos moles (no mol/es, como ellos dicen), pestiños 
(no pristiHús'), hojaldres (no masa de hoja, como 
los denominan, perdiendo el tiempo que obtuvie- 
ron con la abreviatura consabida), turrones (no 



tnrnincs), bizcochos y bizcotelas (que así sp lla- 
man en España los dedos de damas ). 



COL ET A — C ¡tolda 



la generalidad de loi 



Coleta llama 
ciantes quiteños _ 

color, que sirve para forros de vestidos y otros 
usos; mas algunos de dichos comerciantes, que 
han viajado por el sur de nuestro Continente, 
nombran e/iole/a á la misma tela, palabra que, al 
fin, no es sino el vocablo anterior ligeramente mO' 
dilicado. 

Como coleta es el mechón posterior del cabe- 
llo, que se dejaban los que, como los chinos, se lo 
cortaban "para que les sirviese de adorno," según 
opinión de la Academia; ó el cabello envuelto 
desde el cogote en una cinta en forma de cola, 
que cae sobre la espalda, cual lo usan los toreros; 
ó familiar y figuradamente, la adición breve á lo 
escrito ó hablado, por lo general con el fin de sal- 
var algimo omisión ó de esforzar compendiosa- 
mente lo que antes se ha dicho; como coleta, re- 
petimos, significa sólo los apéndices cabelludos 
ó verbales ó escritos que se acaban de expresar, 
echámonos en busca del genuino nombre de la 
tela aludida y hemos averiguado que es pcrcaittta. 
Coleta, sin embargo, en la acepción que anota-. 
mos, ajuicio del Señor Cuervo, no es sino un ar- 
caísmo. 

¿Cabelludos liemos dicho? Sf; y aunque in- 
ciden tal mente, expresaremos que el Vocabulario 
no trae este adjetivo en la acepción de relativo 
ó perteneciente, al cabello; aunque lo hallamos 
con tal significado en la denominación enero cahe- 



I 



Untlo, piel donde nace e! cabello, ó sea piel de la 
cabeza. 



t'OLOB, ambiguo 



Nuestro pueblo usa más este vocablo como 
femenino, aun cuando en España se emplee ac- 
tualmente más como masculino. 

Antes se usaba indistintamente como mascu- 
lino y como femenino. Véanse los siguientes 
ejemplos en que hallamos la palabra con ambos 
géneros: 

La materia pues de los colores se debe considerar ó 
lOy seca por excelencia ó umida grandemente: ó seca 
umida medianamente: sí sequedad señorea en la ma- 
teria del color y el calor obra en la tal materia se engen- 
drará blancor, ca la color de su natura esparce y extien- 
de las partes de la materia do obra y engendra sotilídad 
y claridad." 

{Fray Vicente de Burgos — Libro de Proprictttltbus, 
cu Roiiiattce, acabado de imprimir en 1529)." 

*'La tez lisa y lustrosa, el cuero suyo oscurece la nie- 
ve, la color mezclada, cual ella escogió para sí." 

{Fernando <le Rojas — La Celestiiia). 

"Y dijo (un diablo): Mira lo que hacen las feas; y 

< una muchedumbre de mujeres, tinas tomándose 

mtos en las caras, otras haciéndose de nuevo, porque 

I la estatura en los chapines, ni la ceja con el cohol, ni 

I cabello en la tinta, ni el cuerpo on la ropa, ni las ma- 

5 con la muda, ni la cara con el afeite, ní los labios con 

^eolor, eran los con que nacieron ellas. Y vi algunas 

iblando sus calvas con cabellos, que eran suyos sólo 

e los habían comprado. Otra vi que tenía su me- 

■cara en las manos, en los botes de unto y en ¡a color." 

{Qiu'vcdo — /.ííí Zahiirdm de Pintón). 



'■Tampoco i7 color era constante: unos días muy en- 
cenditJo, otros malignamente jaspeado, con sus manchas 
verdi-pnrdas entre enjundia y apostema." 

{Padi-í Isla — Fray Gerundio). 

"Vi á Don Felipe en cl Prado 
Llegar, la color perdida, 
Por !a mudanza debida 
Con que á mi padre he engañado," 

(Fray Gabriel Tcllcz — Marta la Piadosa). 



En sentido figurado: 

"Pasó en esto tan adelante, que repudió á la Reina, 
su mujer, hembra de mucha bondad. El color que tomó 
fue que era deuda suya y que estuvo antes casada con et 
Conde de Cominges." 

{P. Mariana — Historia de España). 

Lo curioso, sobre todo, es que color deja de 
ser palabra del género ambiguo para los ecuato- 
rianos, cuando pasa á significar por antonomasia 
!a materia colorante de nuestro achiote (Bixa ore- 
llana), destinada en vez del azafrán, usado en 
otras partes, á teñir y condimentar los alimentos; 
pues en este caso, se la llama simplemente ta 
color. 



< "OLl'JIBIO — Columpio 



Sea que provenga de x(S?.uj«íos. paloma, ó de 
xaXv^iSmi, nadar, ha de escribirse con/ y no con 
/', aunque en griego se escriba con el signo equi- 
valente á la última letra expresada. 



0OLU3I BIA I ÍSE — Colu mpiai'Sf 

Estaríamos en lo justo los ecuatorianos si. co- 
mo lo asienta algún etiniólogo, columpio y colum- 
piarse viniesen del lattn columba ó del griego 
xoKv^ho^t á cansa de asemejarse el que se colum- 
pia á una paloma que vuela. 



COMADRONA — Commlre, Pariera 



Aun cuando el cirujano especialista en Obste- 
tricia sea comadión, el femenino de este sustanti- 
vo es cojnadre. 

"Más va en la comadre que cu la que lo pare." 
(AV/„Í»). 

"\j3. partera es la mujer que sabe una arte de ayudar 
á las dueñas á parir." 

Fray Vicente de Burgos — De proprietatibiis, en AV- 
tttíinte). 



Arreglarse, moderarse, contenerse. — Comedi- 
do, cortés, atento, moderado. — Coincdimicnio, cor- 
tesía, moderación, urbanidad. 

Si lo expuesto signitlca comedirse, comedido y 
cúmtdimieuto ¿de dónde habremos sacado llaniar 
(omedimientú al servicio que se presta sin obliga- 
ción, comedido al servicial y hasta un poco entre- 



96 COM 

metido, y comedirse al acto de ofrecerse, prestar- 
se á la ejecución de algo no remunerado y quizá 
ni solicitado? Aquí se origina el proloquio nues- 
tro, "ningún comedido sale con la bendición de 
Dios," á saber, á los entremetidos no les va bien 
en sus entremetimientos. 



COMELÓN 



El que come mucho se llama comilón. 

**Fue de Gobernador á Segovia un tal Quincoccs, 
gordo, rebajete, coloradote y comilón,*^ 

( Trucha — Qué gracioso! ) 



COMPAÑÍA 



Compañía^ en todas sus acepciones. 

"Sin prudencia hablas, que de ninguna cosa es ale- 
gre posesión sin compañía^ 

{Rojas — La Celestina!) 

**A la sazón que falleció Don Alonso, rey de Casti- 
lla, doña Urraca, su hija, á quien por derecho venía el 
reino, estaba ausente en compañía de su marido, que no 
se fiaba de todo punto de las voluntades de los grandes 
de Castilla." 

{Mariana — Historia de España\ 

'•Llegado á Andarax, envió á su hijo don Francisco 
con cuatro compañías de infantería y cien caballos á 
Ohánez, donde entendió que se recogían enemigos.*' 

{Don Diego Hurtado de Mendosa — Guerra de Gra- 
nada), 



fo.n 



y? 



"Otro día al mnancccr llegó l.i rctaguarJiíi: serian 
por toclus cinco mil y quinientos infames y cuatrocientos 
caballos; compañia bastante para mayor empresa, si se 
hubiera de tener en cuenta con sólo el número." 

{¡d.—ibid) 

Donde se ve, especia) tnente, clara la estructu- 
ra de la palabra es en !a forma anticuada compa- 
ña, equivalente al actúa! vocablo compañía, y en 
las voces de origen análogo compañera, cotnpaño, 
eompaHueln, etc. 

"lil Rey díxolc que fuese á sosegar las posadas. ¿ 
que después se viniese para el: é esto decía el Rey por- 
que entraron con el Maestre muchas compañas en el Al- 
cázar." 

{Pedro Upes de Ayala— Crónica de Dn. Pedro el 
Cruel). 

" Señora, trate 

De hacerse menos huraña, 
Venga en amor y compaña 
A tomar el chocolate," 

{Harlscnbnsch — Duna Mituia'S 



COMPRA — (St: compra botellas). 



j Caramba con el solecismo terco! No son po- 
s personas que lo han conibatiüo. y él atrin- 
:ado en las espesas tapias de la porfía del vul- 
i, erre que erre en su puesto. 

Los anunciadores, los vendedores y aun los 
rtodistas nos machucan y hasta nos machacan 
1 el aviso "Se vende telas," "Se compra bo- 
tellas" y con otras concordancias sintácticas pare- 
cidas, del uso de los tales, que nos despeluzan. 



93 CON 

Un entendido escritor chileno, con motivo de 
incurrir en este despropósito otro escritor, dice 
con sobra de razón: "Se veneíen licores, debió 
decir y no se vende, porque licores es et sujeto de 
la oración pasiva y está en plural; luego también 
debe hallarse en plural el verbo con el cual con- 
cuerda. Supongamos que en esa oración, en vez de 
licores, se hubiese usado liioi'y en singular, el ver- 
bo habría quedado tal cual está, "se vende;" luego 
el plural licorts exige verbo en plural, "se ven- 
den." Si así no fuera, sería indispensable acep- 
tar el absurdo de que un verbo en singular sirve 
para concordar con un sujeto, tanto en singular 
como en plural. Además, dése á la proposición 
otro giro, y en lugar del personifica ti vo se, úsese 
la forma pasiva del verbo ser, y severa patente e! 
desatino de "se vende." Entonces se tendrá que 
decir "son vendidos licores." ¿Y por qué no, "es 
vendido licores?" Porque el plural licores requie- 
re el verbo en plural: "son vendidos." Igual 
concordancia en plural debe, pues, hacerse con el 
verbo venderse: "se venden licores." 



Poso, sedimcnlo, borra, hez, y, si se quieren 
más nombres, hondarras (pr. de Ríoja). 

De concho formamos conchoso, que en qui- 
chua significa borroso; pero que en castellano ex- 
presa animal que tiene conchas. 

Concho, para los gnichitaislas ó qnichuaizan- 
tes, es también adjetivo: de color semejante á las 
heces de la chicha ó de la cerveza, y así decimos 
caballo concho, muía concha, etc. 



CONFIXIO 



I 



Merecen ser confinados, cuando menos al Na- 
» los que escriben para e) público artículos en 
i cuales hablan de confinia, en vez de coiifi- 
fttnienío ó de cenfinaeián. 

"Tarde ó temprano es preciso que nos convenzamos 
de la necesidai de tener un establecimiento de confina- 
cion para los delincuentes, montado sobre bases muy di- 
ferentes de las de Juan Fernández, cuya insuficiencia y 
malos efectos tiene demostrados la experleí 



La confinación en im isla desierta y distante ofrecerá 
graves inconvenientes, aun suponiendo expeditas las co- 
municaciones marítimas con ella. " 



{Bdlo — Establecimientos de confinación para ¡os 
liiíatenies). 



COXGKESISTA ó CONWRESAL 



No sé si alcruien ha propuesto ya á la Acade- 
mia la aceptación de uno de estos neologismos, 
para denominar á la persona que concurre á un 
congreso político, científico, artístico ó lo que 
fuese. 

No sé, asimismo, cuál délos dos vocablos pare- 
cerá mejora los lingüistas, que en materia de gus- 
to respecto de palabras, ratifican tamb¡(?n la ver- 
dad del refrán: de gustos no se ha escrito. Co- 

sucede verbigracia con el verbo dictaminar, 

sentado por Don Ricardo Palma á la Acade- 
para la inclusión en el Diccionario, verbo re - 

;ado por los Académicos, y calificado de pre- 
y elegante por Don Eduardo de la Barra, 




100 



con 



después que Don Aníbal GalinJo lo había ttíl 
dado de f<:o. 

La verdad es que congrcsisla, como décimo! 
nosotros, ó cangnsal, como lo hemos oído repett-l 
das veces en el Congreso científico latino-ameriJ 
cano de Buenos Aires, no tienen reemplazo enJ 
castellano y deben ser aceptados por el Li^xíco^l 
quiere decir, debe ser aceptada una de las doi 
voces, la que mejor formada parezca á los SSJ 
Académicos. Congrcsal ■^oáñ-a. decirse como con.^ 
(cjai ÚG concejo, curial áe cui'ía, coicgiai án coUÁ 
gio, y congresista como oficinista de oficina, scini-t 
narista de seminario, etc.; mas la verdad es que 
no tenemos cómo reemplazar castizamente uno de 
los dos vocablos. Diputado será muy bien la per- 
sona nombrada por un cuerpo para representarle; 
pero en las Repúblicas Hispano-Americanas lla- 
mamos diputado al individuo de la Cámara t 
que dirían en algunos lugares de Europa, de lo! 
Comunes, de la Cámara de Representantes, comol 
decíamos nosotros antes ó de la Chambre des dépitA 
tes. como dicen también los franceses. Para maniJ 
festar mejor las diferencias, es necesario ademá^ 
explicar lo que en América denominamos Congre-l 
so y lo que en España así se nombra: Congreso 
llamamos nosotros al Senado y Cámara de diputa- 
dos reunidos; en la Nación española se denomi- 
na Congreso á sólo la última, de manera quffl 
el Senado y el Congreso constituyen las Corte; 
Se comprende, pues, perfectamente por qué nd 
necesitan del vocablo congresista ó de la palabra 
congreso 1. 

La Constitución de la República del Ecuadoil 
artículo 43, dice: 

"El poder legislativo reside en el CongrcA 
Nacional, compuesto de dos cámaras una de Sa 
nadores y otra de Diputados:" en donde se ve qud 
según nuestra Carta I'undamental, equivale la pal 



UTi 



101 



labra Congreso á lo que en España se llama Corles: 
"Reunión de los dos estamentos ó cuerpos cote- 
gisladores, Senado y Congreso de Diputados, que 
no pueden deliberar juntos ni en presencia del 
Rey, etc.," conforme lo dispone la Constitución 
de 1845- 

Nuestras Cámaras, al contrario, tienen que de- 
liberar juntas algunas veces, y entonces, cuando 
se reúnen, toman el nombre de Congreso p. ej.: 
para el escrutinio de la elección de Presidente y 
Vicepresidente de la República. 

I La Constitución de Chile (art. 1 1, antiguo 13) 
« lo mismo que el artículo 43 de la nuestra. 
artículo 58 de la Colombiana de 1886, expre- 
lo propio: así como el artículo 43 de la Cons- 
Qción del Paraguay. 
Con razón, pues, en casi toda la América espa- 
la encontramos usados los vocablos congresista 
o {(ntgresal, que no hacen maldita la falta en Es- 
paña. 

Congreso (de congredi. conferencia) se llamó 
la reunión de soberanos ó de sus representan- 
tes para arreglos políticos, terminar guerras, etc. 
Así como el nombre Parlamento, dado al Conse- 
jo de Oxford, sirvió en Inglaterra para denominar 
at Gran Consejo Nacional, y en Francia para lla- 
;r al A/a/l, asamblea de los Francos, ó poste- 
irmente á la Corte del rey, asimismo la Asamblea 
inslituyente de Bélgica en 1830 recibió el nom- 
de Congres. Las Repúblicas llispano-Ame- 
inas tomaron de Estados Unidos la denomina- 
m Congreso para el conjunto del sistema repre- 
itativo ó cuerpo legislativo, esto es, lo repetí- 
1, para lo que se llama Cortes en España, 
rliament en Inglaterra, /Icic/istag en Alema- 
Estados generales en Holanda, Reichsrath 
'onsejo del imperio y Reiehstag húngaro en 
latria-Hungrfa, etc. 



Aceptado definitivamente el vocablo con la ñt-M 
cha signiñcación, nos hace falta, pues, uno de los j 
nombres eonj^resisla ó congresal. 



CONSTIPACIÓN 

Como lo expresa la misma etimología (consli- 
Patio, de constipare, constreñir) es propiamente I 
astricción, eslifiqucz 6 estreñimiento; pero nos- 
otros denominamos eonstipaeion, no sólo al res- 
friado, sino también al catarro, cuya significación 
(xarappÉu. fluir) es de todo punto contraria á la 
del vocablo empleado. Debería, por tanto, de- 
cirse siempre catarro ó romadizo (peí/za, de pfu, , 
afluir). 

La última edición del Diccionario de la Acá- ] 
dcmia pone sin embargo constipación como sinó- 
nimo de constipado, y esta última palabra como j 
equivalente á resfriado, primera acepción. 

"Habrá barba betunada, 
To7. catarro, orina, hijada 
y mucho diente postizo." 

{Fr. G. Tttlcs— Marta la Piadosa). 



Así llamamos al Enviado Extraordinario y Mi- j 
nistro Plenipotenciario, como al Ministro Residen- , 
te, como al Encargado de Negocios. Cónsul es, 
por consiguiente en el Ecuador, cualquier Minis- 
tro diplomático, sea cual fuere la clase á que per- 1 
tenezca en la escala diplomática. Admírame que j 
no hubiese hasta ahora alguno de ellos, á causa I 



(le este trastrueque, interpuesto una rcclamacióu 
y exigido la respectiva indemnización pecuniaria. 

"Los cóiisiihs son agentes que se envían á las nacio- 
nes amigas con el encargo de proteger los derechos ¿ iii- 
terescs comerciales de la patria, y favorecer á sus com- 
patriotas comerciantes en las dificultades que les ocurran. 

El objeto principal de la misión del cónsul es velar 
»obrc los intcrescg del comercio nacional." 

(Bello — Derecho Intcrnacicnal). 

Consulado decimos, asimismo, á la legación. 
palabra legación es nueva, lo que ella signifi- 
ca se llamaba antes legacía: 

"Legacía — La embaxada ó recado que se envía, dice 
el Diccionario de 1734. . , , Se toma también por el mis- 
mo empleo, oficio ó función det Legado ó Embaxa- 
dor." 

"Ca la legacía que tuvo Don Bernardo, como lo no- 
ta el Arcediano de Ronda no se dio á su sucesor, sino ñ 
este Don Diego Gclmirez," 

{Mariana — Historia de Españti). 

"Informado Cortés de estas noticias, y no hallando 
¡son para despreciarlas, trató de enviar sus mensajeros 
i república, para facilitar el tránsito de su ejército, cu- 
l ¡egacia encargó á cuatro Zempoales de los que más 
'lonían." 

(SoUs — La Coriquisla de Méjico.) 

"El rango que los agentes diplomáticos, acrcditado-i 
nisma corte han de guardar entre sí, se ha regla- 
^ por ci acta del Congreso de Vieua de 9 de Junio de 
815. - . - En el se estableció: 
i Que los empleados diplomáticos se dividiesen en tres 
primera, embajadores, legados 6 nuncios; scgun- 
If enviados, ministros, ú otros agentes acreditados de 
UIO á soberano; y tercera, encaramados de negocios. 
Nlitados con los secretarios de Relaciones Exteriores 
( cuales añadieron los plenipotenciarios de Austria, 



.^ 



-*---— 



Francia en ul Congreso de Aqiiísgrán ó Aíx-la-- 

Chapelle la clase de segundo orden y los encar- 
gados de negocios)." 

(Bello — Dirccho IiiUmacioiial). 



CONTADORES 



Son llamados en Quito (y probablemente se- 
rán nombrados también en las demás ciudades del 
interior de la República, tan pronto como cunda 
el mal en ellas) los logreros sin conciencia, que 
prestan dinero sobre prendas y con el interés del 
cincuenta ó sesenta por ciento. La denomina- 
ción les viene del apellido de Tomás Contador, 
ciudadano chileno, muerto no há mucho, funda- 
dor del primer establecimiento de esta clase, des- 
tinado á desjiabilar á la gente menesterosa. Aun- 
que, para volver por la mínima honra del mencio- 
nado patriarca, debemos añadir que, gracias á lo 
propicio del tiempo en que vivieron sus suceso- 
res, ellos fueron quienes amplificaron, extendie- 
ron y explotaron más y mejor la productiva in- 
dustria, con la adición novísima de la g-ranjería 
de comprar á los maestros de escuela y otros em- 
pleadillos. por la tercera parte ó la mitad del jus- 
to precio, los vales de sueldos, que los contadores 
del Tesoro cobraban sin merma de un centavo. 

El nombre propio de aquel personaje pasará, 
pues, á genérico, del mismo modo que el del cé-' 
lebre zapatero romano I'asquín. que el de Pero 
lllán ó I'erillán, etc. 

No será el primer caso de que en Sud-Amé- 
rica tenga una denominación el origen que tiene ■ 
el nombre común contador: el sustantivo ó adje- 
tivo (tti'íilon, con el cual en Chile nombran ó ca- 
lifican á los curiosos que sin ser militares acompa- 



4 



CON 



105 



1 cjtírcitos, á los corresponsales de períó- 
ws y quizá también á los entrometidos, provi- 
Ito de don Antonio Cucalón, caballero peruano 
que, embarcado en el "Huáscar" por curiosidad ó 
patriotismo, cayó al mar y se ahogó en una de 
las excursiones del comandante Grau, cuando la 
guerra del Pacífico, ó sea de Chile contra el Perú 
y Bolivia: según el tradicíonalista don Ricardo 
Palma, el vocablo barekilón, con que conocemos 
á los empleados subalternos de hospital, vino de 
don Pedro Fernández Barchilón que se consagró 
en Lima á la piadosa ocupación de cuidar enfer- 
mos. — Cuando la infancia de la cirugía en Fran- 
cia, llamaban también maitrcs Mires á los ciru- 
janos, del nombre de Roberto le Myre, notable 
operador de entonces. 

El verdadero nombre del Monte impío, funda- 
do por el chileno de marras y conservado y co- 
rregido y aumentado por unos cuantos hombres 
sór didos, es ladrúncra, y el nombre que corres- 

bde á ellos el que fácilmente y sin escrú- 

ps puede darles el lector. 



CONTRAERSE 



I Los SS. Baralt y Rodríguez corrigen el sustan- 

> contracción en el sentido de aplicación. Nos- 
s vamos más allá que los venezolanos y los chi- 
(s; supuesto que no sólo empleamos el sustan- 

> expresado, en la acepción corregida, sino que 
} servimos del vocablo contraer, y en especial 

Preflejo contraerse, en vez de aplicar ó aplicarse. 
í decimos que el estudiante tal "se contrae has- 
ta enfermar;" que N. "es muy contraído á sus 
-deberes," etc., etc. 



♦ ' 



CORSnLLO^ Colm ilío 



"Las mortales navajadas de tus eolmillos y heridasdt 
tus manos sanarán en las del discreto, en cuyo abrigo 
seré dichosamente de tus adversas tempestades añapa- 
rado." 

f Mateo Alemán — Gtizmán de Al/araelu). 

"Los colmillos comidos de gorgojo. 
Una boca con cámara y con pujo 
A la que rosa fué vuelven abrojo." 



( Quevedo — Sonetos). 



De caña dulce, dígase . 
etc., dígíise sieg^a. 



■afra: corte de Irígc, I 



CORO (capa de) 



Para dar á entender que alguien ha jugado a 
otro una mala pasada gruesa ó irremediable, de- 
cimos que le hizo ntia de capa de coro, alusiva- 
mente á los entierros ó á los matrinwnios, que I 
celebra el sacerdote revestido, según nial se ha I 
creído, con la capa de coro. 

Ahora bien, como la vestimenta empleada enJ 
los casos referidos es la capa pluvial y no la del 
círi?, debemos decir para no levantar falso testi-l 
monio á ésta, que Fulano hizo á Zutano itna í/íJ 
capa pluvial, y no como acostumbramos. 

Capa pluvial, deüne la Academia, la que usanl 
principalmente los prelados y los que hacen ofi-r 



tÜT 



107 



<íos de preste en vísperas, procesiones y otros 
actos del culto divino: se pone sobre los hom- 
bros, ajustándola por delante con una mane- 
cilla ó con corchetes ó broches, etc., etc. — Capa 
de coro. La que usan las dignidades, canónigos y 
demás prebendados de las iglesias catedrales y 
colegiales, para asistir en el coro (de aquí su nom- 
bre) á los oficios divinos y horas canónicas, y pa- 
I potros actos capitulares. 
^ Nombramos en las ciudades serraniegas, y ta- 
gua en las de la costa, al fruto del Cadi (Phylele- 
phas macrocarpa), cuyas hojas enormes sirven 
como tejas para las casas de campo de los habita- 
dores de las tierras bajas, y los mencionados toro- 
so, tagua ó marfil vegetal constituyen uno de los 
artículos de exportación del Ecuador, muy estima- 
í en Europa y Norte- Amé rica. 



COROZO 



Llámesele simplemente correo^ postillón, ó 
mbidn estafeta; pues así se denomina el correo 
Ijnarío que va á caballo de un lugar á otro. 
* ise la palaba esía/elaj. 



f Denominamos al caballo, en alzada, fuerza y 
■eza, igual al que debe correr con él. ó al ga- 
: valentía, vigor y estatura, equivalentes á 



I(B 



cov 



los del que se presenta como contrario para )3 rí-^ 
ña, ó al púgil tan esforzado y tan bruto como su I 
contendor, etc.. etc. 

La operación de arreglar colejas, supone un 1 
cotejo previo, esto es, la confrontación ó compa- | 
ración del uno con el otro competidor, tenicndo- 
los á ambos á la vista. La palabra, pues, está | 
acaso bien formada y debe ser acogida por ell 
Léxico. 

COVACHA 

Palabra perfectamente castiza en su significa- 
do de cueva pequeña, no lo es en la acepción de 
tienda donde se venden los cereales, leguminosas, 
patatas, etc., por cuenta del dueño, quien paga un I 
tanto por ciento al vendedor ó vendedora rcspec- 1 
ti vos. 

Castiza del propia modo fue entre nosotros 1 
primitivamente la voz corregida: pues la memo- I 
rada venta se hacía en los sótanos 6 cuevas de losi 
atrios de la Catedral y San Francisco, de donde, f 
por extensión, han seguido nombrándose rcfít- I 
c/ias las tiendas á que más tarde se han traslada- J 
do las ventas de productos agrícolas. 

Covachuelas llaman de manera familiar los I 
españoles á los Ministerios, por la misma razón I 
que los quiteños denominamos covachas á lo antes I 
explicado: porque dichos Ministerios estaban si- I 
tuados en las bóvedas del antiguo real palacio. 

COVACHERO 



De covacha vino, como era natural, el adjetivo I 
íovachero. no coi>achuelista conforme apellidan enl 
la Península al oficial de covachuela, y es de su- 1 



oncr que la denominación se peqietuará tanto 
orno el oficio de esas dignas personas qw., al de- 
^ cir de los agricultores, motivos tendrían para bau- 
tizar sus tiendas con el diminutivo de aquella con- 
cavidad, que según el picaro del Diccionario en 
la última acepción, lleva á las veces un calificati- 
vo infamante; cueva de ladrones. 

Consignatarios comienzan á llamarse algunos, 
entendidos no sólo en gramática parda, y á nom- 
brar eottsignaciún lo que el vulgo, covacha. No 
cstí mala la sustitución, ya que consignar^ comer- 
cialmente, significa "enviar las mercaderías á ma- 
nos de un corresponsal;" pero estarían mejor las 
denominaciones comisionista y casa de comisión, 
o corredor y correduría. 



Es lo mismo que bocio, según la novena acep- 
ción de aquella palabra en el Diccionario último 
de la Academia; mas bocio según el mismo Léxi- 
co es sinónimo de papera, lo cual talvez no es 
cierto. Defina simplemente: Coto, "hipertrofia 
del cuerpo tiroides," y nos evitará hasta el traba- 
jo de ver tres palabras en el gran libro antes de 
saber el significado del vocablo americano. 



CKEZ>rEJA — Crizneja 



1 Llámase así la trenza formada de cerda ó de 
ra materia. — Según el Vocabulario, la palabra 
tzrteja quedaría reservada sólo para denominar 
t fajas ó pleitas de esparto, que cosidas unas 



no iKi 

^te. como en el otro caso, preferible seria c¡ vo-l 
cabio crizneja, del castellano tri» ó del latín cri- I 
nis. En conrormidad de la etimología que, con 1 
duda, señala la Academia, pudiéramos citar el sig- 
nificado que le damos en Hispano-América: cl J 
de trenzas de cabellos, crines, etc. 



CRISTA — Cresta 

Aun cuando erisía sea más conforme ásu ori- 
gen latino crista, el penacho de carne roja, que 
llevan en la cabeza el gallo y oXxo^ /as tañidos, se 
ha nombrado desde antiguo en castellano cresía. 

"El ba (el gallo) la cresta bermeja sobre la cabeza en 
lugar de corona: e quando él la pierde, pierde la fuerza I 
de combatir contra su adversaría" 

(Bttrgfs — Librú de propriitaiibus rerum en román- | 
ee. 1529). 

CRITICO 



Para los ecuatorianos sin ilustración y aun pa- 
ra los medianamente ilustrados, no es crítico el | 
que juzga según las reglas de la critica, quiere 
decir, del arte y del buen gusto, conforme lo han 
creído los SS. Académicos; ni conforme á la opi- 
nión de todas las gentes instruidas, el que posee- \ 
dor de variados conocimientos, de perspicacia y j 
de no vulgar inteligencia, percibe así los primo- 1 
res como los defectos de las obras que se le pre- 
sentan, y los señala, llamando la atención sobre 
ellos, ya para educar el criterio ajeno, ya para \ 
producir en los menos perspicaces el placer que 
engendra la contemplación de lo bello, ya en fin, 



rni 



sel a 



i novel i 



III 
; lo bueno de la obra 



:l artista r 

te lo malo que en ella se encuentra. 

, no es lo expresado: crítico es (y 
se han tenido la culpa para esto los que sin más 
condiciones que la malevolencia juzgan á los otros 
ó las obras de otros) el maldicienle^ el que detrae 
por sistema, por costumbre, por naturaleza; el 
odiador en especial de lo que sobresale; el que 
si acaso puede tener alguna luz en el cerebro y 
comunicar alguna sal á la palabra, lleva la vejiga 
de la bilis en el lugar del corazón y el veneno co- 
rrosivo de la envidia empapándole el alma. 

El critico necesita poseer una finura de per- 
cepción no común, que le permita apreciar en el 
objeto juzgado lo que está á regla respecto del 
prototipo calológico, criado por el estudio de mo- 
delos perfectos, por el conocimiento dej arte y so- 
bre todo por las propias naturales aptitudes; ne- 
cesita además, se ha dicho con razón, idoneidad 
análoga á la del autor de la obra juzgada. Mal 
puede, pues, ser crítico quien sólo posee la facul- 
tad <le percibir lo deforme y carece además de fa- 
cultades para, adquirida la educación estética in- 
dispensable, crear algo semejante á la obra que 
somete á su juicio. 

El que padece las dolencias de las virtudes ó 
méritos ajenos, es simplemente un malaventura- 
do, pero no es ni puede ser un crítico; sin embar- 
go, á éste precisamente denomina critico el mal 
saber y entender del vulgo: al que carece de ojos 
para mirar lo bello y de oídos para oírlo, al que 
advierte no más que lo inarmónico en el conjunto 
de melodías, ó descubre el filamento de pincel 
que el maestro Murillo dejó pegado en el rostro 
de sus primorosos ángeles. Critico es, según el 
vulgo, ese individuo á cuya retina no pasan sino 
los rayos Roentgen originados en las tinieblas 
.dd odio, rayos que muestran, eso sí, lo más ínti- 



112 CIJC 

mo, lo que la ley de imperfección de la naturaleza 
ocultó allá en lo interior de todo lo existente. 
Conforme á lo cual, criíica vendría á ser, no el 
sol que abrillanta el universo y muestra su her- i 
niosura, sino la linterna sorda que el antiguo se- 1 
reno llevaba bajo el capote, para sacarla sola- 
mente cuando creía que iba á darse el gusto de J 
descubrir un delito ó una inmundicia. 

A los que los ecuatorianos denominan críticos, ] 
llámeseles íkíi/í'l'íj/oí ó simplemente criiicoiies, pro- 
digando la caridad si se quiere una palabra pare- , 
cida á la que anotamos. 



CROCHET (Francés, gancho ó corchete). 



No he podido saber el nombre consagrado por 
la Academia para el ganchudo de marfil, hueso, 
madera ó metal, con que las mujeres tejen una 
randa especial de hilos de seda ó algodón. 

En el periódico madrileño "La Ultima Moda," 
encuentro ganchillo, palabra que no se halla en 
la duodécima edición del Diccionario, pero que 
es castiza y muy adecuada para denominar el me-- 1 
morado instrumentíto. 



CUADRA 



Posee varias acepciones, á saber: sala ó pie- 
za espaciosa, cabailerí;;a, sala de un hospital ó ] 
cuartel ó prisión, en que duermen muchos, cuarta I 
parte de una milla, etc.; pero no significa nunca lo- 1 
propio que alfalfal ó alfalfar. 

Para reemplazar á cuadra en el objeto al qneJ 
hemos quitado este nombre, empleamos la voaJ 



btsthrí-ra, que es el conjunto de pesebres ó sean 
los cajones donde comen las bestias. 

"Nona siguió á Martn, ia cual 1>3J¿ la escalera que 
iba al parador, y entró en k (luitlrn. de donde echó á 
Chucho con cajas destempladas; y por unos peldaños 
de madera tosca, sujetos á la pared, de mayor á menor, 
en un rincón de la cuadirt, lína detrás de otra se cncara- 



en el pajar." 



{Sd 



—No'ia). 



"Rica berberisca alfombra, 
Del rey moro de Granada 
Don ó tributo, cubría 
Las losas de aquella cuadra."' 

{Saavcdra^Rümaiiccs: El Aledsar de Sez'Ula). 

"El rey Don Pedro entre tanto 
Separado de los suyos. 
En una segunda (iiitdra. 
Se entregó al sueño profundo." 

\PoH Ángel Siuivedra — Romances: El Fratricidio). 



ILlanianins á los fiambres i\ otros comestibles 
ue se llevan de viaje; y debe ser de él (del vo- 
cablo corregido) ó del ciuahui, de donde se dijo 
en Chile cocaví d la provisión que llevan en las 
alforjas los viajeros á caballo. No son pocos los 
vocablos quichuas que se conservan en el Icngua- 
jt cliileno: asHaucho(asHac, hediondo y uc/io, ají); 
coíAayityo (cocha, lago, mar y yuyo, cogullo, plan- 
ta, hortaliza); guagua (huahua, hijo, niño, cría); 
íoroHÍa (curuuda, tusa como decimos los ecuato- 
rianos ó carozo como dicen en algunos lugares de 
lispaña): guasca (huasca, soga, veta), insinua- 
mos el expresado origen, con motivo de las cti- 




inologías buscadas por don Zorobabel Rodríguez, 
en su provechosa obra "Diccionario de chilenis- 
mos," para la palabra cocaví. 



CUCO 

En España se nombra coco al ^íantasma que 
se figura para meter miedo á los niños." 

Según la Academia viene del griego xóxq^, 
feo; pero es más probable que del vascuence co- 
choa, gusano (lat. coeciim, griego xinexa^y, pues 
basta y sobra un gusano "para meter miedo" á 
los niños, á muchas mujeres y aun á algunos ge- 
nerales. 

"Vamos que no era el coco que mi mente se había, 
creado, sino persona muy simpática y muy cortés." 

(Dan Ricarii» Palme — Recuerdos de EspaSet^^ 

El fruto de nuestra gallarda palma (Cocos ««- 
ci/era) del tamaño de una cabeza de hombre, tie- ' 
ne en el lugar de la inserción del pedúnculo 
hoyuelo y otros dos encima de este, que dan al 
mencionado fruto semejanza con un rostro de- 
forme y feo. He visto un coco, al que se le ha- I 
bía conservado, á guisa de cabello y de grotescas 
patillas, una parte de las fibras, y se le había des- f 
pojado de las del lugar que remeda una cara, con | 
lo cual el coco podía asustar á un niño como ua i 
verdadero coco. ¿No le vendrá de aquí el nom- 
bre á la fruta del cocotero ? 



CUCURUCHO 

Nos es completamente desconocida esta pala- 
bra como denominación del papel 



el arrollado eti ^ 



(te 115 

'Ibrma de cono, y que sirve para poner dulces, es- 
pecias, etc., que nosotros llamamos cartitcko: en 
cambio, á fin de no dejar cesante al sustantivo 
que motiva este párrafo, le hemos destinado á 
significar la persona que Iba en las procesiones 
de semana santa, vestida con una túnica larga de 
color y forma, variados según la respectiva cofra- 
día, y cubierta la cabeza con una caperuza ó pa- 
pahígo: quiere decir el nar.areito. * 

En nuestra infancia vimos muchos en Quito, 
después los hemos vuelto á contemplar en Sevi- 
lla, junto con los armados y otros procesionales, 
formando los célebres pasos, entre los que des- 
cuella siempre el de la Virgen de la Esperanza 
de la Macarena. 

¿IJe dónde les vino en el Ecuador el nombre 
de cucuruchos? 

Comprend írnoslo al ver los ya citados de Se- 
villa, cuyo papahígo ó caperuza, de que antes ha- 
blamos, termina por encima de la coronilla en 
punta erecta, en forma de cono ó de cuettrucho. 

Entre nosotros, según parece. los vestuarios 
de cucuruchos han pasado á vivir en los escapa- 
rates de los arqueólogos; mas no acaece lo pro- 
pio en otros lugares de América, como Chile por 
ejemplo: en Quillota los nasai-cnos forman parte 
muy principal de la denominada procesión dei 
Pelícano, que se verifica indefectiblemente todos 
los viernes santos. Sólo que el cucurucho quillo- 
tano difiere por completo, tocante a! vestido, del 
antiguo cucurucho ecuatoriano que, por lo común, 
llevaba una hopalanda toda morada ó azul, mien- 
tras que aquel gasta una túnica negra, con dos 
listas blancas á lo largo del cuerpo, y en el pecho 
y espalda calaveras y fémures igualmente blan- 
cos; en vez de la fontczucla de plata que los nues- 
tros tenían en la mano para recibir las limosnas, 
, solicitadas con golpccillos dados en la misma 



116 ere 

fuente, los de QuUIota llevan una hucha cuya Ha- 
le guarda en su poder el cura respectivo, sin du- 
da por la poca confianza que el roto le inspira aun 
cuando esté aforrado de penitente. 

La última vez que en Quito se \'¡eron los cu- 
curuchos fue en i8SS. año en el que se trató dti 
resucitar la procesión nocturna del viernes mayor; 
pero conttan mala fortuna que, después de gasta- 
dos los miles de pesos, costo de la poco devota 
función, un torrencial aguacero se encargó de di- 
solverla apenas había comenzado á desenvolverse 
en las calles de la ciudad. 

¡Figuraos cuál sería la contrariedad de los j 
viertus sanios, como se dio en llamar á los curio- 
sos de Provincia venidos solaníente para gustar 
(así decían por fcr) la afamada procesión ! 

"Ya que usted lo manda, k» hará Don Fabiancito 
ha llegado ahora á ta puerta, sudando como un pollo, 
me lia dejado este cttcurucho (lo saca), y me ba encara- 
do que le dé á usted esta carlita." 

{ Harlz(nbusck — La coja y d CHcagido^. 

"Adc/a. — Sería un desprecio. 

D^H Sihvsírc. — Y en señal iJe tu boda te llevare un 
tucuntcha do dulces de calabaza. 

Atleta. — No haga usted tal cosa." 

{tíartscitítMSík — La cúja y el crtío^ijí}). 



Por razón de similitud, se llamaba también en < 
Quito cucurucho á un estribo de forma cónica que 
afianzaba una de las murallas del convento de 
San Agustín, y que dio á la calle el nombre de I 
CalU del cucurucho. 



CFE 117 



CUCHILLO DE PAPEL ó CORTAPAPEL 



Dígase plegadera. 

*'Sentáinonos frente á frente en cómodos, aunque no 
ricos ni elegantes sillones, con una niesita entre los dos, 
cargada de papelejos, una plegadera^ cajas de fósfo- 



ros. ... 



{^Pereda — Peñas arriba). 



CUERO 

Además de las legítimas acepciones de esta pa- 
labra le atribuímos también malamente la de láti- 
gOy azote, flagelo; y de la errónea significación 
hemos sacado cuerear por azotar, cuereada y cue- 
riza por azotaina ó flagelacióUy cuerazo por azo- 
tazo. 



CUETE — Cohete 



Cuete ¿Nos vendrá del catalán ? 

"Vieja roñosa, pues te llevan, vete : 
No vistas el gusano de confite. 
Pues eres ya varilla de cohete'' 

(Quevedo — Soneto á una vieja verde, compuesta y 
afeitada), 

"Es con moquita un pezón, 
Que le ordeñas si te suenas; 
Nariz, que aun hallarla apenas 
Puede el cohete á traición." 

{ Id, — Redondillas). 



US 



cn. 



"Soltó un "el Señor la corone de gloria," y efflpt 
jó calle arriba listo como un cohete, cUmando á grito pe- 
lado." 

{ Ilarlzftibusch — Loi dos bofetones). 



CUICA 

Lombriz es el nombre castellano del animali- ' 
to sin miembros, con el cuerpo largo y cilindrico. , 
De tal modo nos hemos acostumbrado á usar | 
la denominación quichua cuica, que si alguien di- 
jese haber visto una lombriz^ nadie le entendería 
sino que lo visto ha sido un ascáride, una tenia ú 
otro entozoario, que dicen los médicos técnicos, ú 
otros vermes, que dirían los físicos menos reve- 
sados. 

Gusanos se llaman especialmente algunos aní- ' 
maluchos blandos, de varios tamaños y colores, i 
que no tienen vértebras, y se arrastran y tre- 
pan. — Recordamos la palabra gusano por la par- 
ticularidad de venir su nombre ái¿\ sánscrito A'«- | 
sú (de ku, tierra, y su, hijo), vocablo fónicamen- 
te igual al quichua (usu, cierto gusano de la ^ 
tierra. 

CULATA 

Además de tres acepciones relativas á armas 
de fuego, tiene este sustantivo la significación 
figurada de parte posterior ó más retirada de una 
cosa, como la trasera del coche; mas no por esto 
ha de llamarse así, según lenguaje de nuestros al- 
bañiles y hasta de algunos de nuestros arquitec- 
tos, á la parte ó si se quiere cara lateral (_no h 
fachada, que dice el Diccionario, pues no es j 
la parle anterior) de un edificio, rematada en 



KiM 



punta i5 en ángulo por las dos vertientes Jel teja- 
do, esto es, al hastial (fastlgiare ternviiiar en 
l^nta). 

CUMBRERA. —Crt bailete 

Tal es el nombre de la línea más alta del teja- 
do, de la cual descienden las hileras de tejas, etc. — 
Cumbrera, según la Academia, es la pieza de ma- 
dera de veinticuatro ó más pies de longitud y con 
nna escuadría de diez pulgadas de tabla, por nue- 
ve de canto, — que se destina especialmente á la 
construcción de cubiertas de chozas y edificios: de 
donde, acaso, le hemos dado en el Ecuador la 
propia significación de caballete. 



Palabra quichua. — Jorobado, gibado, giboso, 
corcovado, 

"Es así, dijo Critilt», dondequiera que hallamos car- 
cciai/a la disposición, re:^clamos también torcida la in- 
tención; en descubriendo ensenadas en el cuerpo, temc- 
pios haya dobleces en el ánimo." 

{Loreiico Cradá'i — £/ criíicóii). 

"Que cata ^/¿Wd de un golpe, y no confesara que 
n años, si pensara remozar por confesarlo." 

(Qiievcda — Las Zahúrdas de Pintón). 



t'URIQUDÍUUE 



! enriqulugni, cuyo nombre en quichua sig- 
ica pintado de oro. era el ave sagrada de los 



120 rrs 

aboríjjcnes de esta parte de America; pcrtem 
al género Polyhonis y se parece al caracara ddl 
Ilrasil. Se le halla frecuentemente en las dehesas 
casi siempre acompañado de la hembra, y aun er 
bandadas. Es pintado de negro y blanco, ó par^ 
do, y del tamaño de una gallina; tiene ta cabeza 
sin plumas como otras aves rapaces. 



CT'RTIEMBRK, ó CCKTDJBBE 



Como dicen los que creen hender un cabello 
en el aire. Curiiduria ó tenería, del francés (an- 
ncrit, de taitncr (prépa*€r ics cuirs avee du tan^, 
de tan, corteza pulverizada de varios vegetales 
que contienen tanino ó áctdo tánico, principio que 
unido á la materia gelatinosa de las pieles, las 
vuelve, al propio tiempo que flexibles, incorrup- 
tibles. 

"¿Quién? Parmeno, el hijo de Alberto tu compa- 
drc. que estuvo contigo un poco tíempo. que te me dio 
mi madre cuando morabas á la cuesta del fío, cerca de 
las líticrías." 

(Fernando d< Rojas — ¿ii Cílestiaa). 

Según la primera edición del Diccionario aca-1 
démico. curtiduriii sería también el "trato y co- 1 
merejo de las pieles ó cueros adobados." 



I 



Por onomatopéyica que sea la palabra, nol 
puede pasar del quichua al castellano, donde ha/J 
voz propia para denominar al ave nocturna, de tal 
cual dice el cantar quiteño: 



CUS 121 



"Canta el cuscungo 
Y el indio muere; 
Chanza parece 
Pero sucede," 



que es el 



**Ignazms bubo, dirum mortalibui ornen*' de las Me 
tamorfosis de Ovidio. 



Hay varias especies de buhos; pero el más 
común en la serranía del Ecuador es el Bubo 
crassirostris de Veillot. 



"Si amaestrase el buho al águila, no la sacaría á desa- 
fiar con la vista los rayos del sol, ni la llevaría sobre los 
cedros altos; sino por las sombras encogidas de la noche» 
j entre los humildes troncos de los árboles." 

(Saavedra Fajardo), 

"Y aquí me estoy hecho un buho 
Contemplando las flaquezas 
Y aberraciones del mundo." 

(Bretón de los Herreros — ¡Muérete y verás! . . . .). 



En castellano ciertos buhos se llaman además 
autillos y cárabos. 

*'Rucu CUSCUNGO 
Jatun pacaypi^ 
Huanuy huacayhuan 
Huacacurcami ; 
Urpi huahuapas 
Janac yurapi 
Llaqui llaquilla 
Huacacurcami, ' ' 



i6 



122 tX¥ 

**En un corpulento guabo 
Un viejo cárabo está 
Con el lloro de los muertos 
Llorando en ta soledad; 
Y la tierna tortolilla, 
En otro árbol más allá, 
Lamentando tristemente 
Le acompaña en su pesar." 

(Traducción de la estrofa anterior. — Mera — Ojeada 
histórico-€ritica\ 



CUTUNÜIK 

El verbo castellano, aunque familiar, es tundir^ 
que significa precisamente lo que nosotros quere- 
mos expresar con el barbarismo cutundir: dar 
golpes, paloSy azotes, molestar^ fastidiary etc. 



C C Y 



El animalito que los zoólogos llaman Cavia 
cobaya (Orden Roedores, suborden líystrichida')^ 
no tiene, que sepamos, nombre en la lengua cas- 
tellana. Los traductores de obras de Historia 
Natural francesas lo nombran coíliinillo de In- 
dias, otros aperea ó conejillo de Indias ó cerdo de 
la India, Para evitar la multiplicidad de pala- 
bras en la denominación, debería llamársele con 
el solo vocablo C2(y, tanto más cuanto que así se 
le nombra en el Ecuador, Perú v otros lucrares de 
América. 

C\ ;• denominamos taml>ién al cohete corredor 

«[lie en Esj.Kifia ILir.i.iií ';;o. 7.''.v'y. 



CUY DEL MONTE 



Roedor del tamaño de una liebre ó poco ma- 
yor, de color pardo. 

Los indios de ambos lados de la cordillera an- 
ilina comen la carne del mencionado cuadrúpedo 
y la encuentran buena; su nombre científico es 
Dasyprocía cristata (Desm.) y pertenece al sub- 
orden Hystrichidiz, familia DasyproctiucE. 



CH 



CHACANA 



El aparato compuesto de varas como silla de 
mano y tablas ó lienzo, en que se traslada de una 
parte á otra á heridos ó enfermos, se denomina 
en czsl^Wzno parihuela ó camilla. 

"Vino un día (el Prefecto de Antioquía) trayendo á 
su mujer en una cavtilla^ y la puso á la puerta de la igle- 
sia donde estaba Crisóstomo/* 

(P. Pedro Ribadeneira — Flos sinctonim). 



CHÁPALO, (lllKYKLOTe^— Chafarote 

El alfanje corto y ancho, generalmente corvo 
hacia la punta, se denomina chafarote^ del árabe 
xofra, cuchilla. 

"Empero guerra eterna al zamacuco 
Indigno clerizonte le declara 
Que anda>con la facción por esos mundos 
Armado de tizona y c ha f aróte ^ 
Hecho un perdona-vidas furibundo." 

ij^ray Gerundio — Capi liada i?) 



Es cl ahieaiiú, campesino, labriego, palabra 
aceptada ya como ecuatorianismo en el Diccio- 
nario de la Academia. El chagra de algunas de 
las Provincias del Ecuador, voz del todo quichua 
(chagra significa además, heredad, sementera; 
chagrana cultivar, labrar las tierras), es el ¿""«íi- 
jiro áñCuha, jaroeiio de México, sabanero de Co- 
lombia, guaso de Chile y gaucho de la República 
Argentina. 

Con el mote de chagra se califica á los no na- 
cidos en la Capital, esto es, á los que en Guale- 
mala llaman guanacos. 

Por extensión llamamos también chagra al \n- 
áividuo ({escories, grosero, iucuHo, inurbano, inci- 
vil, malcriado, rúsíico, tosco. 

Los vocablos chacra, chácara son la misma 
palabra quichua chagra, como lo manifiesta su 
significado en los diversos países adonde se ex- 
tendieron ésta y otras muchas voces de la len- 
gua de los Incas. En Bogotá encontramos la pa- 
labra chacra con la significación de heredad; mas 
el vocablo chácara con la de bolsa ó guarnid. — 
En Chile, sí, chácara llene ó tenía la propia acep- 
ción que nuestra chacra. Encontramos en las 
Actas del Cabildo de Santiago, en la correspon- 
diente al lo de enero de 1544, que el escribano 
Luis de Cartagena expresa habérsele quemado 
un libro, "en que estaban asentados los cabildos 
y acuerdos que V. S. y mercedes habían hecho, 
así de la fundación de ella (la ciudad de Santiago 
del Nuevo Extremo), como los términos que 
se les señalaron, y el repartimiento de solares y 
chácaras, y medida que han de tener. ..." 




Chagyillo Ilaniamos en el Ecuador á la mez- 
cla di: pétalos de varias flores, rociada con perfu- 
mes, que arrojamos sobre las estatuas de los San- 
ios fie una procesión, ó sobre las gentes el día de 
iin festejo. El doctor Pedro Fermín Cevallos, 
decano de los estudios lingüísticos en nuestro 
país, dice que lo tal se denomina mistura ó ihíx- 
tura: pero el Diccionario no da á estas pala- 
bras más significado que el genérico de "mezcla, 
juntura ó incorporación de varias cosas." 

E] ilustrado señor Rodríguez, en su excelen- 
te libro Diccionatio de Chilenismos, justifica la 
opinión del señor Cevallos; pues expresa que 
anionomtíslicamaite se llama mislura en Chile y 
en el Perú á la mezcla de diversas flores, que per- 
fumadas y encerradas en canastillos de papel de 
colores, se distribuyen á las damas en saraos y 
otras ñestas. 

Aunque algo difiere la mixtura chilena del 
tkagrilh ecuatoriano, bien pudiera pues, por an- 
tonomasia, nombrarse á éste con aquel nombre 
que, además de ser castizo, está aceptado en sen- 
tido análogo. 

"Sfguídu c! carruaje por los generales á caballo y la 
ínmctKa y rcgocijatla concurrencia, rodaba aquel por loa 
calles de la población que semejaban peiiiicños jardines, 
al pisarse sobre flures; de los balcones llovían ramilletes 
y olorosas misiiiras arrojadas por bellas señoritas. . . ." 

[,Rty tU Casti'o — liíaurdvs del tií-»i,'>i^ /tcroico). 



128 CUA 



(CHAGUAR ó CHAHUAR 

Sin duda por la semejanza de los filamentos ó 
fibras de la cabuya con la crin y la cola del caba- 
lio bayo con calo¡ blancos^ damos el nombre qui- 
chua chaguar á la caballería que tiene los colores 
expresados, y aun á la roana. 



CHALÁN 

El que se emplea en comprar y vender con ar- 
tificio y astucia. — El que tiene el oficio de adies- 
trar caballos, es picador. 

'Tarece que el dueño. 
Que es, según me han dicho, 
Un chalán gitano 
De los más ladinos, 
Vendió aquella alhaja 
A un hombre sencillo." 

{Iriarie — Fábulas lite ranas: La compra del asno). 

'Trataba un viejo de comprar un perro 
Para que le guardase los doblones; 
Le decía el chalán estas razones: 

No es para marmitón ni despensero, 
Continua el chalán muy presuroso, 
Sino para valiente centinela/* 

{Samanicgo — Fábulas: El viejo y el chalán), 

'*Pues es caso averiguado. 
Que cuando entrega al señor 
Un caballo, q\ picador 
Que lo ha impuesto y enseñado, 



€11 A 129 

Sí no le inrurina del niodo 
Y tos resabios que tiene, 
Un mal suceso previene 
Al caballo y dueño y todo." 

{J. R. de AlarcÓM^La verdad s^spukosa). 



Con razón el señor Cevallos corrige la pala- 
bra tniiclnia chamba, que con una /, en vez de 
la b, como su congénere callamba, la encontra- 
mos hasta en Chile (eliatnfia, callampa, dicen los 
chilenos adaptándose, mejor que nosotros, á la 
recta pronunciación quichua de los dos vocablos); 
pero la sustituye sólo con césped. En el Diccio- 
nario hallamos además la voz tepe, que significa 
lo propio que chamba. 

Uel sustantivo anotado ha salido chambear, 
formar con tepes una represa para irrigaciones, ó 
cerrar con ellos un portillo, etc. 

El pueblo, por semejanza despectiva, denomi- 
na también chambas á las chai rctcras. 



Adjetivo familiar. De escasa habilidad en el 
juego. 

Los ecuatorianos le damos una extensión que 
no tiene; pues lo empleamos en vez de chapuce- 
ro (persona sin habilidad, que hace una cosa tos- 
ca y groseramente) ó de cltafallén. y quizá tam- 
bién en el sentido de chanjlón. 



Así se llaman tanto eT árbol como el fruto de 
una especie del género Carica ó Jacaraiia. Otra 
especie del mismo géifcro denominamos chilgita- 
cá». Los árboles lechosos, con sus grandes ho- 
jas di^itado-palmalifidas, como dicen los botáni- 
cos, agrupadas al extremo superior, son casi igua- 
les; pero en cuanto á las bayas se diferencian por 
ser más alargada ía del e/iamburo, no estar lobu- 
lada y ser mucho más agradable en dulces, con- 
servas y sorbetes, que la de su cong.énere el c/t¿¿- 
^iiacáiu 



No me atrevo á asegurar rpJe nuestro ehami- 
eo sea la misma planta que los europeos llamarí 
esírai/iíjuío y L\nnen denominó D'afiera stramo- 
nium; pero sí que produce como éste, á peque- 
ñas dosis, vértigos, turbación de ki vista, alocina- 
ciones sensoriales, delirio pasajero; y que á do- 
sis elevadas, es un veneno narcótico-acre vii>- 
lento. 

Cree el vulgo que el delirio producido por la 
expresada datura es, si no erótico, al menos muy 
cariñoso hacía la persona que la propinó, y em- 
plea la frase: "parece que A hubiese dado cha- 
mico á B," esto es, que B hace extremos de cari- 
ño por A. 

Otra cosa que es exacta y que se repite por 
desgracia á menudo entre nuestros campesinos, 
más bellacos que inocentes, es que, ya por ven- 
ganza, ya al contrario por lograr cariño, dan be- 




lili 



i:ji 



bedizos intoxicados con chamico á los enemigos ó 
á los amigos, segiín los casoí y los fines pro- 
puestos. 

CHAMPÚS 

Mazamorra ó gacha de harina de maíz, mole 
(ó sea maíz entero cocido), raspadura (azúcar prie- 
ta), yjugo de naranjilla, que come el pueblo de 
Quito e! día de Corpus y los que le preceden y le 
siguen; pues ha de saber el lector que por estas 
tierras hay comidas peculiares á determinadas 
«•pocas: así la juanesca es de Jueves santo, los 
f /¡¡«Hiles son de Pascua de Resurrección, las gua- 
duas de pan y la masamorra morada de Finados, 
y los buiiudos y pesliños de Pascua de Naci- 
miento. 

Eslar una cosa heíha un champús, es frase que 
significa estar una cosa revuelta y desordenada, 
quizá más que por los varios componentes del 
chayupús, según sospecho, por los trastornos di- 
gestivos que producirá en el estómago del que lo 
traga. 

CH.VNOHO 

Cochino, puerco, cerdo, guarro, (de Jto/fo^), de 
donde gsiarin, "lechoncillo últimamente nacido 
de una cría; verraco, verrón, según los casos; go- 
rrino, etc. Sobran los nombres. . . . 

"Que no es menos importante áun pobre autor dis- 
ctirrir buenos títulos para sus obras, y buenos encabeza- 
mientos para sus capítulos que el meollo mismo, ósus- 
titncia ó doctrina que ellos contengan: y si puede ser 
anunciarles en letras tan gordas como el cochino de San 

Antón. " 

(Fray Gerundio — CapiHada X.) 



^ -■ 



izs*Ks>c r 



< . ^..^ ^M .1/ . . 






í . -«.*..-. 



í "T"' 






• 



.■-S * 



"S TniiT TUT'ZJS 






■r A 



is TUC 



T4. X. *^"^^>— •?'*' ■ - "*?**•■ » ¿« Jt' 






- rirr: li i^a^.^A, <A:.) 






r * wc'-i "->t Lx'jt liiiir: -^ fc Ebr9 XII es 
'í^* ;'fí;. ^ ;., ^.'J'iz-'z z':r.z r-^/'/r/. r-rr-u- debaxo de 






•,';rri %;.r^ri \i s^-:'. v er.:rt .:-5 cuercos siocreses 



¡ ''/ , v.kAT. ':. Vi -.0 r; '.'.<, T* -. : , t -r/: ,■- . -_ ,: e q -j: ere decir crzulS' 

Uray Vi: ;/.v d: hirr- — Libre de prrrrittaTzt'iS r¿* 
rum /.n r-j-ninKi — ¡.i:t\2'z'.i. — Acabado de imprimir 

La palabra araucana ckancho es de no antigua 
íiítj^orta^ión on el Kciiador; pero ha llegado á 
f.'j',titiiír>': por completo á las denominaciones 
c;r,t¡/as, <:n al;;funos casos: por ejemplo, ningún 
j^iiarnifjoncro recomienda una silla de montar, 
ilíríí.-fido <\\\i', la ha fabricado con piel ó cuero de 
pHcruf, sií)f> con cuero de chancho, etc. Habla- 
mos tíuiíbiíMi íle la carne de chancho y del engor- 
da (Ir lo:. (híinchos\ y dt: otras chanchadas, y todo 



mu 



iM 



aire de taco, y hai^ta con retintín de quien da 
lecciones de idioma. 

El nombre quichua c»c/i¡, se ha extendido has- 
I Chile: sólo que lo han cambiado ligeramente. 
«Ái. A trueco nos han dado chancho, para no 
Hicdar á debernos. 



El mecanismo de metal que se fija en puertas, 
npas de cofres, arcas, etc., y sirve para cerrarlas 
por medio de uno ó más pestillos que hace jugar 
la llave, se llama cerradura. 

"Oh alma mía, en medio de Ins lágrimas, respira un 

ico con estas dulces nuevas, mira que hoy se abren las 

Verlas del paraíso, y aunque es á costa de la sangre de 

li Señor, él se consuela de derramarla, para que con ella 

se quebranten las ccrraduraí de estas puertas !" 

(Padre de la Puente — Meditaciones espirituales). 

Chapa-, chapeta, se denomina también á la 
ancha de color encendido que suele salir en las 



lejillas, y está bie 



> que s 
la 



palabr: 



primera 
hubiese sido corregida por algún autor en extre- 
mo escrupuloso. 

Chapas, por fin. llama y llamará, sin que lo re- 
medie Dio-s, nuestro pueblo, á los po/icía /es que 
dicen en Chile, á los corchetes ó vigilantes, como 
(sotros mismos los llamábamos antaño, á los 
JíHÍes de policía ó celadores ó guardias cii'Hes, 
ual los nombran hoy en España. 
I Y tan á gusto de nuestras gentes, es la afor- 
■nada y malhadada denominación, y tan despec- 
, y de tan tremenda etimología (chapa, que 

í mira, y las dos últimas sílabas del nom- 

2 del lago navegable más elevado de Sud-Amc- 



rica), que no adivinamos cómo se pueda lograr 
el que deje de usarse: es toda la inquina, todo 
el menosprecio del pueblo entero, descendiente de 
andaluces y de los cliolos agudos y picantes, con- 
vertido en una palabra híbrida y puesto, no de 
apodo, sino de nombre propio, al empleadillo vil, 
que los gobiernos dignos no han tratado de le- 
vantar, y los brotados á nombre de fementidos 
partidos políticos, de las revoluciones y de las 
cloacas de los cuarteles, han degradado aún 
más convirtiéndolo en espía, delator, ladrón de 
caballos, en una palabra, en el ser aborrecido 
y aborrecible, que se desquita del odio general 
haciendo imponer multas sin motivo, seduciendo 
á las criadas del barrio, y no pocas veces sir\'ién- 
dose de la ganzúa para obtener de los ciudada- 
nos una adehala de renta en pequeño, como la en 
grande que sus superiores obtienen de las contri- 
buciones forzosas y de las confiscaciones, 

"Hn cuanto á la comodidad délos habitantes de Ma- 
drid, á su seguridad y recreo, ocurrió con el estableci- 
miento de los i'igi¡ant€S nocturnos (serenos) y el de un re- 
gular alumbrado." 

[A/csonfro Romanas — £"/ anfibio Madrid). 

"Poco después comenzaron á sonar las demás cam- 
panas de Madrid; acudieron las bombas de la Villa, los 
serenos, los celadores, los alcaldes, la guardia con dos* do- 
cenas de aguadores embargados, los milicianos que esta- 
ban de imaginaría." 

(Don Juan Eugenio Hartzenbnsch — Historia de dos 
hoftIoMes). 

"Yo no traigo torchetes, m soplones, ni escribanito: 
quítenme la tara como al carbón, y hágase la cuenta en- 
tre mí y el agarrador," 

( Oue'.rdo — El alguúcü algnaeihuU^, 



Observar con cuidado, recatadamente, procu- 
rando no ser visto, e-s acechar 6 atisbar, á saber 
lo que pretende decir nuestro pueblo con el ver- 
bo quichua chapar. Tómasele también, á las ve- 
ces, en significación más amplia: de mirar y has- 
ta de z'cr. 



CHAPAIíKO ó CIIAI'ARRA 



Es mata de encina, de muchas ramas y poca 
altura; chaparral, sitio poblado de chaparros. 
Por extensión, sin duda, nosotros nombramos 
chaparro á la espesura formada por la muche- 
dumbre de arbustos, como zarzales. Ja?-alcs, etc., 
esto es, á la maleza o matorral. Cuando no sólo 
son arbustos, sino también árboles los que juntos 
con matas esjíesas forman la espesura, tiene por 
sí además esta última palabra la significación de 
paraje muy poblado de árboles, trepadoras, ar- 
bustos, etc. 

"Un penacho jalde y negro, 
Cual matorral sobre un risco. 
Ondea sobre sit almete, 
Y da at sol variados visos." 



ÍDoh Au/;cl Saavcdra — A'i 
Alfaro de Luna). 



CkapHíia, quichua, mezclar, amasar: chapu, 
mtula y por e.\celencia lu de la harina de cebada 



me 



mi 



tostada con caldo ú otra comida líquida. — La di- 
cha harina se llama «las/iea y ha debido primiti- 
vamente hacerse de maíz, ya que el trigo y la ce* 
bada fueron importados por los conquistadores. 



CHAQUIS.^' 

Senda que, para abreviar las distancias, toman 
los peatones: de chaqui, píe y ña}i¡ camino. (Véa- 
se Desecho). 

Los denominados chaqutñancs son torrente- 
ras, precipicios ó cuando más senderuelos para 
cabras, por donde el indio, merced al tacto de la 
planta desnuda y al tino de la costumbre, va de 
un lugar á otro siguiendo la distancia geométrica 
más corta, la línea recta. 

Y á fe que sí acorta la distancia, no siempre 
pierde tocante á la bondad de la vía; pues por 
malaventura, lo que nombramos caminos en nues- 
tro suelo quebrado y montañoso, singularmente 
cuando los torrenciales aguaceros de la estación 
lloviosa han cortado con baches y zanjas los jabo- 
nosos declivios de la laderas, entonces los dichos 
caminos son verdaderos caminos.... pero para 
el otro barrio. 

Líneas férreas no tenemos sino las que, en red 
pródiga, han dejado de oriente á poniente, de sur 
á norte, los regueros de sangre de las innúmeras 
revoluciones provocadas sin cesar por el desatino, 
la ambición y la perversidad, unas veces de los 
gobernantes y otras de los gobernados. — La po- 
lítica única, el único programa de gobierno de 
nuestros hombres públicos, si tuviesen la descono- 
cida virtud del patriotismo, debería ser la reali- 
zación, donde nada poseemos y todo está por ha- 
cerse, de obras nacionales, especialmente de ca- 



I 
4 



4II\ 



i:í7 



mTnofi que nos pongan en comercio moral y ma- 
terial con otros pueblos, con oíros hombres, con 
otras ideas, con otras aspiraciones. 

Así alejaríamos aun las revueltas, proporcio- 
nando empresas y trabajo mental y manual á los 
ciudadanos, cuya desocupación da pábulo á la neu- 
roslcnia del trastorno, incubada por la miseria. 
Mataríamos, además. la poliiiqítcria. engendro 
pernicioso de intereses personales y mezqui- 
nos. La ramllia ecuatoriana ocupada toda en 
la obra de su prosperidad, se uniría y quizá se 
amaría. 

No lo nlvidenios: el trabajo une, las optnio- 
es. separan. 



i No hay en el Diccionario; pero sí cftaría- 
Ejí, que habla mucho y sin sustancia, ó indis- 
etamente; hay asimismo hablador, y como ad- 
íiyos familiares, chacharero, hablanchóit, hablait- 
Ty hablisídn. 

^*'Don DUgo. — Siempre liiÜanJo con amas, que si una 
> maLi, otra es peor regalonas, entremetidas, habhvio- 
tús, Iknas de histórico, viejas, feas como demonios," 



{Aíoraliii — Si de las niüiis). 



"Con esta relación im clutekarero 
Gana mucha opinión y más dinero: 
I'tics el vulgo pendiente de sus labios, 



Qnc á 



eintc sabios." 
\SamaiiÍe¿o — Fábulas: fJ chai ¡atan'). 



No tiene más significación que la de barniz 
muy lustrcso y permanente, que conserva su bri- 
llo sin agrietarse y se adhiere íntimamente á la 
superficie del cuerpo á que se aplica. 

La pieza de metal ó de otra materia, plana ó 
algo cóncava, por lo común cuadrilonga, circular 
ú ovalada, con un labio al rededor, y en la cual 
se sirven dulces, refrescos y otras cosas, lláma- 
se bandeja. 

"No sé que habría contestado el Cura que oía atenta- 
mente al señor Cañizares, si en aquel momento no hubie- 
se entrado Marta, sosteniendo una gran bandeja de an- 
tiguo uso." 

(Silgas — Nona) . 

Charol es también lo que nosotros llamamos, 
y llamamos bien, betún, ó sea lo que en Chile di- 
cen, y dicen mal, unto. 

"Sabe, en fin, historia, econon>ía política, frenología, 
pirotecnia, y hacer excelente charol de botas, y un gar- 
banzal de una haza de algarroba." 

(Harizenbusch — El Madrileño di la aldea). 



CHARQUI 



La carne salada, enjuta y seca al aire, al sol ó 
al humo, se llama cecina. 

El Diccionario trae, además, el vocablo tasajo, 
para denominar lo que nosotros nombramos char' 
qxii; aunque restringe su significación, pues «r/- 
na es, como acabamos de copiarlo, la carne sala- 



rut 



i:íu 



da en general, y fasajo pedazo de carne seco y 
salado ó acecinado para que dure. 

De cecina se originó el verbo acecinar, salar 
las carnes y ahumarlas para que, enjutas, se con- 
serven. Como reflexivo, enflaquecerse uno y se- 
carse tanto, que sus carnes parezcan cecina. 

atarquina, en quichua, acecinar. 

"Y en un moate de cecina 
Vi cazar una tinaja 
Y unos órganos de paja 
Atestados de cocina 
Pescando sobre una encina." 

(Juan d£ la Encina — Coplas Jocosas). 



Pudiera venir de chingana, escondite, ó de chin- 
jpi7f//íffíí, confundir. Por M/Víi/ííi, vocablo caste- 
llanizado ya, entendemos en buena parte de Sud- 
América, argucia abogadil ó de curial, embrollo 
en lo relativo á las leyes, á su interpretación, etc., 
sofistería con que se hace frente á la razón y la 
justicia. De chicana hemos formado también 
ehicanería, cuya significación es análoga á la que 
hemos dado de chicana. 

Difícil será que este quichuísmo desaparezca 
del lenguaje de jueces, escribanos, abogados y liti- 
gantes; quizá tan difícil como que desaparezca de 
juzgados, escribanías, bufetes y litigios lo que el 
vocablo significa. 



No he podido averiguar si se usa en España 
d restablecer con el arado los surcos que desapa- 



rccieron d 
hierba á que se 



.Ití la sementera, con motivo de fa écs- - 



ictió el suelo en 



que crecen 



I averiguado, 
puedo saber cómo se llamaría la operación, caso 
de que la acostumbrasen ó la hubiesen acostum- 
brado. 

El beneficio descrito llaniamos los ecuatoria- 
nos chieía, del quichua chicta, mitad, raja, sepa- 
ración; pues con la chicla se separan de nuevo 
las hileras de plantas, volviendo á trazar ¡os sur- 
cos que fueron deshechos por los azadones de los 
desherbadores. 

El verbo es chUiar, de ehictana, hender, par- 
///-, abrir por mitad. 

Con remover mal que mal la porción más su- 
perficial de la epidermis de la tierra con arados 
primitivos, enterrar la semilla de maíz, verbigra- 
cia, á la buena de Dios, desherbarle después, a 
salga lo que saliere, matando muchas veces las 
planillas que se benefician, más bien que las ma- 
lezas, con una cJiichi y nn palón (aporcamiento), 
sin abonos, ni ninguna otra cosa, el agricultor 
ecuatoriano hace su cosecha anual, y sin preocu- 
parse de restituir los elementos gastatlos, vuelve 
y vuelve á sembrar el mismo pródigo sucio. 



t '1110111111 MICO 



Juego de los muchachos, que quitan á otro 
algún objeto y pasándoselo de mano en mano en- 
tre varios individuos, y diciendo ¿chickirimieo, 
thichirimico! escamotean dicho objeto. Lia- 
mámosle juego, pues conu'mmente es devuelta U 
prenda que sirvió para el chichirimico; sin em- 
bargo, algunas veces el juego se hace veras, y 
entonces, el calificativo merecido es de ratiria ó 



^ 



nri 



141 



robo, segiín las circunstancias y la valía lIcI esea- 
moteo. 

Del sentido recto, que creemos es el expresa- 
do, han venido significaciones figuradas como ha- 
cer c/iic/itrimico de los bienes de fortuna propios 
ó ajenos, que equivale á derrocharlos: hacerse 
(hichirimico alguna cosa, desaparecer, etc, 



Lo que así llamamos los ecuatorianos, se de- 
nomina en castellano rcncoso. 



Masa de haiina de maíz, manteca y huevos, 
con condumio de queso, envuelta en hojas asimis- 
mo de maíz, y cocida al vapor. Hemos escrito la 
palabra condumio con letra bastardilla, porque pa- 
ra el Diccionario de la Academia, dicha palabra 
no significa, cual para nosotros los americanos, 
guiso ó manjar que se pone dentro de otro, como 
en las empanadas, etc.; sino "Manjar que se co- 
me con pan, como cualquier cosa guisada," es de- 
cir que toda cosa guisada es condumio para los 
españoles; pues el pan es el compañero insepara- 
ble de todo lo qiic se come. 

La voz relleno no equivale á nuestro condu- 
mio, ^\^ entra expresivamente en varias frases: 
tt negocio esíd con condumio, á saber hay algo in- 
Icrior que no se ve; es(a tiene mucho condumio, 
es decir, lo tal es significativo, encierra impor- 
tancia, etc. 



-^■1 «r"' tirt" "T 



CHinrAHUA 

Este nombre de un estado y de una ciudad de 
México, sirve en e! Ecuador para denominar cier- 
ta tosca armazón de carrííos revestida de papel ó 
pergamino, llena de pólvora y con grotesca figu ■ 
ra de hombre, que sale á lucir siempre, entre los 
fuegos de artificio, en las fiestas de los aborígenes 
ecuatorianos. 

He aquí el probable origen de la denomina- 
ción: don Vicente Rocafuerte, uno de los políti- 
cos más notables que ha producido nuestra patria, 
al servicio de México en puestos de importancia 
durante la época de mayor actividad de su vida, 
autor de varios opúsculos referentes á la política 
de esta Nación, relacionado, por amistad y aun 
parentesco, con muchas gentes de viso de la pa- 
tria de Itiirbide. cuyo trono minó con tezón; don 
Vicente Rocafuerte, decimos, más mexicano que 
ecuatoriano hasta los cincuenta años de edad, en 
que se restituyó al Ecuador para tomar parte 
principalísima en su política y contra el gobernan- 
te de entonces, llegó á constituirse jefe de un par- 
tido, al que los contrarios dieron el apodo de ehi- 
kuahuas. Así á la campaña de 1 834 se la llamó la 
de los chihuahuas, y es muy probable que enton- 
ces mismo, por desprecio de los parciales de Flo- 
res á los de Rocafuerte, bautizasen con el pro- 
pio nombre las ridiculas armazones antes des- 
critas. 

Diose, asimismo, el nombre despectivo de chi- 
huahuas á unos pesos deficientes de ley, impor- 
tados á la República al amparo del desbarajuste 
económico reinante. 



IfiB^i^^l^ 



-I 



Arbustos de la familia de las compueslas: por 
tanlo, con flores aglomeradas sobre un receptácu- 
lo común, etc., blanquecinas; semillas sin albumen; 
hojas simples alternas, pegajosas, etc., etc. Las 
varias ehilcas pertenecen al género baecharis, 
y se emplean en infusión y cocimiento como pec- 
torales y antituberculosas, singularmente la Bac- 
charis chika. 



Hay en Quito una calle que se llama de Chile, 
y otra que se denomina de Chili, cuyo origen no 
hemos podido saber. ¿Habría por ahí una ^a/- 
ma de coco, que en quichua se dice chUiV 

O será quizá Chili el mismo Chile; pues aun 
pudiera ser que el nombre de la próspera Repú- 
blica del Sur de nuestro Continente, proviniese 
de las abundantes palmeras de coquitos, con cuya 
fruto hacen los chilenos comercio de valor no des- 
preciable. 

CHILPE 



Como curiosidad, ya que el señor Rodríguez 
trac esta palabra quichua en su Diccionario de 
Chilenismos, recordaremos el origen y las varias 
acepciones tropológlcas del vocablo. 

Chilpe significa eorlado; mas, por antonoma- 
sia, se denominan chilpes en algunas provincias 
del Ecuador, á las tiras de las hojas del agave ó 
cabuya, que el indio ecuatoriano aprovecha en ia 



construción de casas y en muchos objetos, para 
los que le ofrece variado material la útilísima 
planta americana. 

Chilpes, antoiiomásticamente, son también tas 
hojas y cubiertas secas y desgarradas de la ma- 
zorca de maíz f Cuíul, la envoltura íntegra). 

Chilpe, ya en sentido metafórico, se dice la 
oreja hendida de la res señalada de esta manera, 
asi como se denomina chilpiar (chupina), tanto 
esta operación, cuanto la de desgarrar pedazos ó 
tiras de cualquiera cosa. 

Conocidos los significados de la voz, puede 
pues comprenderse la gracia con que los chilenos 
nombran chilpes á los vestidos haraposos, esto es, 
al vestuario como las cubiertas ó ropas de la ma- 
zorca, separadas d pedazos; ó como s¡ dijésemos 
formado de un manojo de tiras, á modo de una 
hoja de cabuya chilpcatla. 



Mohatrón ó mohatrero, es decir, persona que 
hace mohatras. — Mohatra, venta fingida ó simu- 
lada que se hace, ó cuando se vende teniendo pre- 
venido quien compre aquello mismo á menos pre- 
cio, ó cuando se da á precio muy alto para vol- 
verlo á comprar á precio ínfimo, ó cuando se da 
ó presta á precio exorbitante. 

"¡Qué es posible, se lamentaba, qiie esté el mundo 
lleno de engaños, y que yo no le hable!. ... ¿Si estaría 
en casa de los mercaderes entre inohalras paliadas, y 
desnudos acreedores ? Respondiéronle que no. porque 
no hay engaño donde se sabe que lo hay " 



{Gradan — Crilicon). 




'.LIcpó un niúktilixro tres días liá. y dijo, que él se 
condenaba pur haber vendido galo por liebre, y pusímos- 
Ic de pies con los venteros, que dan lo mismo." 

ijQiui'ído — El alguacil algitaciltido). 



< HIMBAR — Mohatrar 

Hacer mohatras. Del árabe mok/táiara, arrics- 
¿ZT. y equivale á venta ó compra en que se corre 
riesgo de perder. 

i'HIXCHK (EL) 



La chinche. — La que tenemos (¡Ojalá no la 
tuviéramos!) en las cuencas calurosas del interior 
déla República, no es la Cimfx ¿ecíularius, insec- 
to del tamaño de una lenteja, sin alas, vivo, ágü 
y muy fétido, á causa de llevar primero unas glán- 
dulas abdominales y dorsales, y después un apa- 
rato torácico y esternal destinados á preparar el 
hedor característico (chinchoso) del desagradable 
animalito. 

La nuestra es un arácnido, mayor que el d- 
mcx, muy parecida á la garrapata, torpe, sin olor 
fuerte, pero en cambio extremadamente venenosa. 
Su picadura produce á algunas personas sólo un 
fuerte escozor y una pústula que desaparece pres- 
to ó que da aguadija por dos ó tres días; mas á 
los individuos nerviosos ocasiona trastornos de la 
inervación, y á los sanjjuíneos alarmantes sínto- 
mas trtles como comezón ¿ hinchazón de la cabe- 
za y luego de todo el cuerpo, urticaria, pertur- 
baciones y hasta perdida de los sentidos y aun 
del conocimiento. Al volver aquéllos y éste, se 
presentan escalofríos, vómitos, deyecciones diárri- 



cas, postración y en ocasiones calentura que ; 
prolonga por algunos días. 

No soy suficientemente diestro en zoología! 
para decidir si la chinche ecuatoriana pertenece 
al género Ixodcs: sí perteneciese, debería llamar- 
se IxodcS Z'dflCUOSlíS. 



«UNCHOK 



Chichón, según Covarrubias, viene de chir^ts, 
carne, á causa de ser el chichón un bulto de carn^^ 
abultado por un golpe. Chichia en vascuencia 
significa carne hecha pedazos, y según Larra^f 
mendi, es de donde se origina la palabra chicha.- 
Chiucháu, vocablo anticuado en uso entre nos-l 
otros, podría ser aumentativo de chinche, cuya 
forma de lenteja acrecida, tiene el bulto de la ' 
cabeza, origen que, sin labrársele la cabeza, se 
le puede ocurrir á cualquiera. Chicháis se dice 
actualmente en Espaoa. 

"No tat, que nadie se escapa 
Sin su chichón en la frente 
AI menos " 

{Dott Manutl Eduardo di Gortstisa — I»dulgmcia p 
ra iodosy 

£n cuanto al cambio de gáiero^ recordemot 
que de muchos nombres femeninos se forman : 
mentatívos masculinos, como mcmorióit, camón, 
cebollón de memoria, cama, cebolla. 



La tienda que se pone en las calles para 
der comestibles y bcbtcndas á los transeúntes, 




tama tabanco, — nombre que bien podemos dar á 
'Xos puestos de licores y de comidas que, en épocas 
de fiestas y festejos, pueblan las vecindades del 
lugar donde se verifican dichos festejos ó fiestas. 
Hl significado propio de la voz quichua chin- 
gana es el de escondrijo y acaso se le dio la acep- 
ción de tenducha, especialmente de licores, por- 
que el bebedor se esconde para su nocivo placer. 
Chiceukina es perder algo. ¿ No //Vrí/c la esti- 
ma de los demás hombres, no piefde la salud y e! 
dinero, no pierde á su familia y no sg pierde á sí 
" " l^mo el malaventurado "loco voluntario" que 
i Séneca? 



CHIRICATANA 

PPoncho grueso de lana, que abriga mucho, de 
(nde le viene el nombre c/tiri, en quichua. yV/o, 
míatana 6 jataiiiUa, man/a: manta para el frío. 
fc/itrúaiana, en verdad, es el abrigo por exce- 
icia del indio y aun del mestizo, tanto el día 

> parte principal del vestido, cuanto la noche 

> frazada. 



CHIRLA20, CHIRLO 



La primera palabra no se encuentra en el Dic- 
Óario; la segunda significa "herida prolonga- 
ren la cara," como la que hace la cuchillada. || 

lal ó cicatriz que deja después de curada. 
[ Talvez nos ha venido de la jerga gitana el de- 
ninar eiirü) ó chirlazo al golpe que se da con 
irte palmar de algunos dedos de la mano. 

t*LIegué á una parte donde estaba uno solo arrinco- 
1^ y muy sucio, con un ¡tancajo raenon, y un <hir!o 



14» cno 

dado por I3 cara, llt^no de cencerros, y ardiendo, y blas- 
femando." 

{Qncvedo y Villegas — Las Zahúrdas áe Plulóa). 

CHIROTE 

Supongo que llamamos chirole ú pardillo: ave 
de seis pulgadas de largo, que tiene el lomo ceni- 
ciento, la cabeza, las alas y la cola negras, con 
lina mancha blanca en el arranque de ésta, y otra 
en las remeras exteriores. El macho se distin- 
gue de la hembra en tener el pecho encarnado. 
Se domestica fácilmente. 

No comprendo por qué el pueblo encuentra á 
la pobre avecita, tonta, y denomina chirotes á los 
que no han inventado la pólvora ni otras cosas 
más fáciles de inventar; y chirotada á la zon- 
cería. 

CUOCLO Ó CUOCLLO 

Aunque en algunos lugares de Centro-Amé- 
rica llamen elote al maíz aun no maduro, la Aca- 
demia, caso de tener que elegir entre el vocablo 
quiche y la palabra quichua choclo, debería que- 
darse á ésta, cuyo uso no está restringido á una 
pequeña porción de hispanoamericanos, pues es 
general en Colombia, Ecuador, Perú, líolivia y 
Chile. Los venezolanos nombran y'íyV'/'í' a! choclo. 

En la duodécima edición dt;l Diccionario en- 
contramos ya la voz elote. 

OHOCLLOTAXDA 

Decimos á lo que los peruanos y chilenos 
nmila. Se diferencia del f//í¿'«// en que este se 




hacp de maíz maduro y está envuelto en hojas de 
1a planta del mismo cereal; mientras que la choc- 
Uoianda se prepara con el maíz cerollo y se la en- 
vuelve en las cubiertas de la panoja del diodo ó 
ihodlo: choclio, mazorca tierna de maíz, y tan- 
da, pan. 

Las dtoclhtandas ó itmiias son más delicadas 
y ag^radables que sus congéneres los diigüiles y, 
al contrario de éstos, que son siempre salobres, 
son ya con sal, ya dulce;, entrando en su compo 
sición variados elementos culinarios. Cuécense, 
lo mismo que los mencionados ckigñiles y los /a- 
males, en baño de vaho ó vapor. 



Dice el Diccionario, jiliia pet]ue»a. — En Chi- 
le denominan chocos á los perros de aguas, y figu- 
radamente, según el señor Rodríguez, llámase 
también choco á la persona de cabello ensortijado. 

Nosotros nombramos choco al color de choco- 
late^ de donde es de presumir que venga la pala- 
bra misma, sí, como asienta don Pedro Felipe 
Monlau en el "Diccionario etimológico," choco sig- 
nifica cacao en el idioma indígena de los anti- 
guos mexicanos. 



CUONTA, C'HONTILLA 

Palmas de los géneros Bactris y Eutcrpe, no 
buy corpulentas, pero tan elegantes como las de- 
is palmeras; Los indígenas de las provincias 
1 Oriente, de Manabí y de Esmeraldas constru- 
armas arrojadizas y una especie de lanzas 




im 



con la madera, ciiy; 
color casi negro. 



dureza es muy grande y el 



CHONTARUIiO 

Palma pequeña cuyo fruto, que se denomina 
asimismo chojitaruro, semejante al albaricoque, se 
da en grandes racimos y se come cocido. Cons- 
tituye durante los meses de la maduración de la 
fruta, parte importantísima de la alimentación de 
nuestros indios selváticos. La denominación cien- 
tífica del chontaruro es Gnllieliua speciosa. 



t'HÚOARO, RA 



En el Perú, según Salva y Arona; en Chile, 
según Rodríguez; y en las Repúblicas del Río de 
la Plata, según Granada, chucaro es un adjetivo 
que se aplica al animal arisco ó bravio; en el 
Ecuador no es un adjetivo, sino un sustantivo, y 
significa simplemente mulo ó iiiii/a indómitos, 
singularmente si son nuevos. 



Recoger las espigas ó mieses que !os cosecha- 
dores han dejado en el campo que se está segan- 
do ó cosechando, se dice en lengua española espi~ 
£;ar. De aquí que se llaman espigadoras ó espi- 
gaderas á las personas que denominamos con las 
voces quichuas chucchidoras y chucchis. 

Sin duda en España sólo mujeres espigan; 
pues el Diccionario no trae sino los sustantivos 



\ 




femeninos espi^ar/i'ra y espilladora. Mas si. co- 
mo sucede entre nosotros, hay también ancianos 
y niños que espiguen, los SS. Académicos deben 
consignar en su Léxico el masculino espigador. 

De las varias acepciones del verbo espigar, la 
única en que lo empleamos los ecuatorianos es en 
la de empezar las mieses á formar espiga. 

"Aquí se vive. . . . hay paz. . . . todos nos conoce- 
mos, y, mal que bien, sí no se siega, se espiga." 

(St¡¿as — Dos muertos vivos). 
Quichua clituckiua, reca^er sobras. 



CHUCO Ó CHUCU 



Chncii en quichua significa pialo; pero sea 
porque chncuna es mamar, ó porque ^ plato del 
recién nacido y su alimento único es la leche de 
la mama ó teta de la madre, denomina nuestro 
pueblo chuco al chuchu ó sea 7^ pecho, mama, teta, 
ubre, 6 lo que fuere, según que se trate de las 
compañeras del hombre ó de las hembras de los 
animales irracionales; pues pechos son solamente 
las mamas de las que las llevan en el pecho, co- 
mo las mujeres y las cuadrumanas, y ubre es sólo 
la de las cuadrúpedas, — aunque venga de tiber, 
uberis, teta en general. Pudiera también la pa- 
labra chuco ser, y es lo más probable, una defor- 
mación de chuchu. Algunas veces me ha pareci- 
do además que la denominación chuco se restrin- 
ge á una parte de la mama, a\ pezón: pero, fran- 
camente, no he encontrado manera de aclarar del 
modo debido este punto, y le pongo punto. 

Como los italianos, llamamos mama á la mamá 
que dicen los franceses y los españoles; pero casi 



VA ene 

en aquel valle de la provincia de Santander; 

"El 31 de diciembre, día de San Silvestre, ce- 
lebrase en estos pueblos de Ontaneda y Alceda, 
y entiendo que en casi todos los del Valle, una 
fiesta esencialmente popular y que no tiene ¡gual 
en otros pueblos de España. Llámase la Vijane- 
ra. En ese día, y sin duda por rrvateríalizar el 
nombre del Santo del día, ejecutando acciones 
propias sólo de gente silvestre, vístense de más- 
caras varios vecinos pobres y de buen iiumor con 
ropas viejas y sucias, unos de hombre y otros de 
mujer; quiénes con trajes de pasiegos. quiénes 
imitando los de otras provincias, no faltando al 
guno que se disfrace de fiera, en cuyo caso este 
es conducido con cadena al cuello por otro hom< 
bre que figura ser el dueño de la alimaña. Un; 
comparsa numerosa de máscaras bien vestidi 
acompaña á los que hacen de buíbs en la Viji 
ñera. 

"Hasta aquí la broma no tiene nada de parti- 
cular: este ó algo parecido se ve hasta en pobla 
ciones de primer orden en los días de carnaval, 
en que se exhiben máscaras, por las calles, dignas 
de ser enviadas á la cárcel sólo por el hecho de 
ofender la vista de los demás con trajes asquero- 
sos y repugnantes, y los oídos con palabras su- 
cias y hasta inmorales. Pero lo que no pasa ei 
otras poblaciones es la escena bárbara y continua- 
da que aquí, al decir de los que la han visto, OCU' 
rre con los payasos celebrantes de la Vij'anera, 
quienes llama el pueblo samaivones. Estos vai 

f)or parejas, figurando una vieja y un viejo, y aqué-^ 
la lleva en brazos un muñeco de trapo que re-' 
f)resenta un niño de pechos. Páranse delante dej 
as casas á pedir aguinaldos, y con objeto, sin du- 
da, de merecerlos, bailan grotescamente, ya dandi 
brincos descomunales, ya tirándose á tierra di 



íes 

it&^J| 

% 



«u; lo". 

i y á trueque de lastimarse; no faltando al- 
gún zamarróii que ante el ofrecimiento de un du- 
ro ó dos esté dispuesto á zambullirse de cabeza 
en el río. Durante el baile cantan algunos de 
los acompañantes un romance monótono, cuya 
ñstca no varía de cadencia en ninguna de las es- 
, y que comienza con los siguientes versos: 

"Gracias á Dios que he llegado 
Al portal de tu hermosura, 
Donde se recrea el sol. 
Las estrellas y la luna. 

Gracias á Dios que he llegado 
Donde no pense llegar, 
A darte las buenas tardes 
Y á venirte á visitar." 



__'*Esta fiesta, que nos recuerda laque nos pinta 
\ mitología de los sátiros y las bacantes, se repi- 
te delante de cada puerta; y sí hay gente zumbo- 
na que aplaude á los zamarrones en sus visajes y 
cabriolas, animándolos a! par con algiin vaso de 
vino y algunas monedas, entonces el entusiasmo 
de los grotescos bailarines llega á su colmo, ha- 
ciendo tales atrocidades, que rayan en lo increí- 
ble y fabuloso. A veces entran en las casas, y. 
por sorpresa cogen los comestibles que encuen- 
tran á mano, como chorizos, jamones ó cualquie- 
ra otra cosa de comer que haya en las cocinas, 
siendo de rigor tomar este atrevimiento á broma 
y no perseguirlos por ello. Esta diversión con- 
cluye con una cena abundante, en la que toman 
parte todos los samarroius, ya vestidos con sus 
trajes ordinarios; cena á la que suelen convidar- 
se algunos de los comparsas, que ni han brincado 
ni tirádose al río; pero que les ayudan á consu- 
mir los comestibles y el vino que se sirve en 
abundancia." 




156 €HD 



CHUECO 



Decínjos al individuo que tiene algo torcido, 
especialmente los pies ó piernas, patojo^ patituer- 
to, patizambo, 

CHÜGO 

No es vocablo castellano: el caballo, mulo ó 
asno de piel de varios colores es pío. 

"Si es del que hoy habéis caído 
No subáis en él, y aquí 
Recibid, señor, de mí 
Una pía hermosa y bella, 
A quien una palma sella 
Signo que vuestra la hace: 
Que también un bruto nace 
Con mala 6 con buena estrella." 

{ Calderón — El médico de su honra). 

**E1 alma aquí no podría 
Distinguir lo que procura, 
La pía de la pintura, 
O por mejor bizarría, 
La pintura de la //a." 

( Calderón — Id.) 

'*Se Ifl^ hizo encontradizo (a Critilo y Andrenio) un 
hombre venerable por su aspecto, muy autorizado de 
barba. la frente encaix>tada, su vestido por \o pío re- 
mendado, colgando de la cinta unas disciplinas. . 



if 



{Gracidn — El Criticón). 



aio 



ir>7 



A los animales que tienen el color parecido al 
del melocotón, según dice el Diccionario, se les 
llama overos. Nuestro vulgo llama joveros á los 
individuos de rostro manchado. 

"En un overo de tendidas crines, ' 
Que apenas cabe en la anchurosa plaza 
Va rienda floja, el acicale á punto, 
La pica en ristre, á la sortija marcha." 

(Duque de Rivas — Moro expósito). 

"Revuelve lleno de venganza y furia. 
Rompiéndole al overo las ijadas, 
Y otra vez yerra el golpe, porque cl brazo 
Iba temblando de despecho y rabia." 

{Duque lie Rivas — Moro exfósifo). 



Chnlku es una hierba parecida á la acedera, 
respecto del sabor ácido, pero completamente dis- 
tinta por lo que atañe á la forma exterior: trébol 
rastrero de 6ores amarillas pentapétalas, chicas, 
cuyos tallos jugosos y agrios y hojas no grandes, 
comen los indios. 

CV/w/fO denominan también nuestros cocineros 

una sopa que acabo de ver descrita en una receta 

'e cocina con el nombre de sopa al tómale á la 

améacercs (las construcciones galicanas son muy 

lunarias: escribir sopa de verduras ó de huevos ó 

í pescado ó de mariscos, sería tan impropio en un 

tí»» como que fuese por la calle un clérigo con ro- 

B8 talares y sombrero mujeril). Desde que pode- 

ílos comernos la tal sopa denominándola al tomate 

á la Camóaeercs, puede asegurarse que parecerá 

menos mala que cuando la comíamos llamándola 



15a 



tur 



chuleo. Ya se ha hecho, pues, merecedora de que 
se propague la receta para prepararla. Vamos á 
dar lina copia: "Cuando esté hirviendo un buen 
caldo gordo, romped en el algunos huevos, sin re- 
mover para que se cuezan enteros, en proporción 
de uno por comensal, y añadidle pedazos de toma- 
tes bien maduros. Esto es todo y serviréis una 
sopa excelente." 

Así lo asevera el autor de la receta. 



CHULri 

El género Zea de los botánicos, ó sea el cereal 
maíz, de que hacemos tanto uso en la serranía del 
Ecuador, posee muchas variedades, que mencio- 
namos al tratar del vocablo canguH. Chulpi en 
quichua significa arruga, y de allí se denominó 
c/iu/piá. la variedad de maíz chico y arm^aífo. pero 
rico en materia sacarina, suave y delicado, que 
nuestro pueblo destina á usos distintos de los del 
maíi; ordinario. 



CIIULLALE\'A 

Según la etimología del vocablo híbrido qui- 
chua-español, c/iiiUa/eva serta sólo el que tuviese 
una levita; pero según su valor comprensivo, chit- 
llatcva significa más, mucho más: es el poseedor 
de un vestuario, con el cual ostenta una riqueza 
de que carece; es el cualquiera que, gracias á ¡as 
caricias de la ciega fortuna, se da aires de señor; 
es el mozo de taller que pretende Instalarse como 
en casa propia en el salón del acaudalado; es el 
parvenú de los franceses, que el español tra- 
duce incompletamente con la palabra advenedizo; 
es aquel ente que, sin la preparación necesaria 




para subir, pretende colocarse en alto y lo que 
Iconsiguc es ponerse en ridículo; es un término 
medio entre eX/uíre y e\ fií'Je de los chilenos; es 
el fursi, pero de nacimiento y de gusto; es el que 
se queja del orgullo de los demás, y recibe senta- 
do en su encina á las gentes de importancia que 
le buscan; es un sujeto que puede muy bien al- 
canzar hasta suposición quizá, pero que come con 
el cuchillo en el banquete á que se le convidó; 
que escupe en las alfombras á lo mejor de discu- 
tir acerca de alta política; que se pone zapatos 
amarillos al propio tiempo que chistera; que dis- 
puta respecto de cualquier cosa con insistencia; que 
cree de buen tono encontrarlo todo malo; que se 
priva porque sus hijos se casen con nobles, y afec- 
ta, sin ton ni son, despreciar á la nobleza; que 
liabla contra la soberbia de ésta, pero ofende y 
escarnece á los infelices; que se disgusta de que no 
se le llame sefior don y nombra por apodos al 
menestral; que se precia deque su abuelo fue za- 
patero. . . - aunque hijo de un sobrino del capellán 
de un marqués que vino de España, 



CiniMA, CHUMADO, CnUMAR, CHUMARSE 



Tanto como el alcoholismo se ha extendido 
por el mundo, cuanto ha crecido igualmente la 
sinonimia de lo que atañe á esa gran calamidad 
social. A lo que, según los grados de la embria- 
guez, se llama castizamente estar calamocano, es- 
tar en chispa, embriagarse, emborracharse, deci- 
mos todavía en tal cual castellano pero ya nocas- 
tizo, rascarse, empericarse, meterse perica, y por 
fin, en quichua puro, c/iuHiarse. 

Aficionados á circunloquios, á no ir recto, á 
hacer curvas, á perífrasis y otras figuras retóricas 



ICO nm 

de palabra y de pensamiento, á tropos y Otras 
vueltas, los bebedores, á la acción de beber sim- 
plemente 6 empinar el codo, denominan de la pro- 
pia manera con lujo de sinónimos, matar el gusa- 
no, hacer las mañanas, abrir boca, apretar !a cin- 
cha, encender el faro!, chupar, — sin duda por aque- 
llo de sacar con la boca el jugo de la caña dulce 
de que destilamos el aguardiente, etc., etc., etc. 

Asimismo la mona, chispa, ebriedad, embria- 
guez, borrachera, crápula, posee extensa nomen- 
clatura entre los profesores del ramo, contentán- 
dose los más modestos con el vocablo ehtima pa- 
ra la borrachez, y con la denominación de ehU'X 
mados para sus condiscípulos ó comprofesores,^! 
no para sí propios, pue^ nunca se creen en estado * 
de merecer aquel nombre quichua, ni los varios 
españoles, achispado, chispo, embriagado, ebrio 
{/icóreo. como decía alguno), borracho ó crapulo- 
so, que corresponden al estado habitual. 



flIUPAR 



Además de la significación de beber ó tomar 
licor, que impropiamente damos á este verbo cas- 
tizo, le atribuímos unos cuantos significados más, 
que es conveniente anotar. 

Chupar cañas, lo cual no es muy impropio^' 
aunque no saca con los labios, sino con los dien 
tes y muelas y todo el aparato bucal, el jugo azu 
carado de la cañamiel el que la caña, (hemos in- 
ventado también el verbo cañar para la expresa 
da operación). Chupar naranjas ó limas, ya es 
impropio sin atenuantes, pues estaría bien sólo en 
el caso de que quien tomara naranjas ó Ümas se 
contentase con hacer la succión, dejando dentro,: 
de la cascara los pelltjillüs de las cijlulas que en-. 



o 

1 
I 




«ierran el zumo, verbigracia como se verifica con 
algunas variedades de mangos, que no se comen 
sino se chupan para extraerles el jugo que empa- 
pa las fibras de la semilla. Chupar tabaco es ma- 
nera de expresarnos innecesaria, supuesto que, 
aun cuando el fumador pone la boca como para 
chupar, y hasta mama el cigarro cuando no arde 
por estiir rolo ó por otra causa, tenemos verbo 
propio para la acción de aspirar y despedir el hu- 
mo del tabaco, consumiéndolo en cigarrillos, ciga- 
rros, pipa ú otra forma: _/«/ 



\ Divieso, /oj'iaien lo ó clavo, confórmelo llaman 
mbién por su forma las obras de medicina. 
Según el Diccionario, divieso es el tumor in- 
latnatario del tejido celular subcutáneo, y claz'O 
\ tejido muerto (?) que se desprende del divieso. 



CHUPÓN 



Del verbo chupar hemos formado nuestro c/iii- 
pan que en ecuatoriano no significa, como en es- 
pañol, persona qne saca.dinero con astucia y en- 
gaño; ni vastago que arrojan los árboles en el 
tronco ó en medio de las ramas principales, y que 
les chupa el jugo y estorba el fruto; ni cada una 
de las plumas no cunsolidadas que extraen la san- 
gre al ave: no señor, sino instrumento para la 
succión de la leche, que consiste en una botellita 
de cristal ó porcelana, con un pezón de teta 
de vaca, de marfil reblandecido ó de goma clás- 
tica, — con que se lacta artificialmente á los ni- 
flos: instrumento que hoy se denomina eu cas- 



^-^- 




tellano biberón, de bibo, bibis, bibi, bibitttm, hibe- 
rsr, beber. 

CUUQUI RAGUA 

Las dos especies (C/iuquimga microphila y 
Ch, insigms) de plantas de la familia de tas com- 
puestas, que denominamos chuquiragita, habitan 
en grandes alturas de los Andes ecuatorianos, 
formando parte de la rara vegetación de las re- 
giones azotadas por vientos helados y las escar- 
chas de la cordillera. Resiste al rigor de la in- 
temperie merced á lo coriáceo de sus hojitas me- 
nudas, sésiles, escamosas, puntiagudas, y á la so- 
lidez de la estructura de toda la planta. 

Se la usa como febrífuga y tónica, probable- 
mente por el principio amargo que contiene. 



Esta palabra, tomada del quichua churu, tiene 
entre nosotros varios significados, y no sólo es 
empleada por el vulgo, sino hasta por gentes un 
algo instruidas: así, por ejemplo, no haj- señorita 
por bella y distinguida que sea que no hable de 
churos rubios y churos ne^TOS. churos natura- 
les y churos postizos, y en consecuencia, de 
chureros 6 churtadores, esto es, de instrumentos 
para hacer churos, y de chureadas, quiere decir 
personas ó cosas con churos, y de chuñar ó chu- 
rcarsc. á saber, hacer churos. 

£1 lector no ecuatoriano debe de haber sospe- 
chado ya que, en este caso, denominamos churos 
á los rizüs, bucics, iirabuzoacs, anilios ó sorlijas 
del cabello, que lodos estos vocablos encontramos 
en nuestro caudaloso idioma; v chunrg ó chuna- 




dor al encrespador; chureado á lo rizado, ensor- 
tijado, encrespado, enrizado ó enridado. si se quie- 
re emplear un arcaísmo; y chitrcar a encrespar, 
risar, ensortijar y enrizar. 

Churo llamamos además los ecuatorianos, á 
los moluscos gasterópodos del género heltx, de 
donde debió extendei'se la denominación á los ri- 
zos: pues churtt primitivamente significa caracoL 

Churo apellidamos, asimismo, á la escalera, 
que en castellano se nombra también caracol. 

Churo, por fin, se llama en los campos, el 
cuerno con que los muchachos atruenan al ir á 
las doctrinas ó á alguna faena de la labranza: ca- 
so en el que quizá corresponde á lo denominado 
por la Academia carneóla, ó mejor al término de 
montería cuerna. 

CHURUMBELA 

Que no viene del quichua á pesar de sus afini- 
dades con churu y que es bien castellana en e! 
significado de instrumento músico de viento, se- 
mejante á la chirimía,' no es castellana en el sen- 
tido que le damos de bombillo ó bombilla con el 
cual se toma la infusión del mate y de otras ho- 
jas, para impedir que pasen á la boca. Tampoco 
es castellana en vez de /¿^a ó ídr/zí/HAíz, acepta- 
da por la Academia como voz americana. 



CHUCSHI — Lech usa 



Hay varias especies en el Ecuador: la más co- 
mún en los campos de la serranía es la Strix pnn- 
c/aíissima de Gray. 



164 



car 



Y tan arbitrariamente vamos en esto de dar 
denominaciones bárbaras á las cosas, que ehucski 
se llama en Cuenca al renacuajo. 

"Aquél de allá pide venganza; y el otro es un ron- 
dante, Uclmso de las tinieblas, que desea la noche más 
obscura para capa de sus ruindades." 

{Gratiáti). 

"Pues si lino va á negociar, y topa zurdos, se vuelve, 
cornos! topara un cuervo, ó oyera una Uchuza." 

(Qncvedo — Las sahnrdas de Plutóit). 

"Dizque un día en un convento 

Entró una Uckusa. miento; 

Que no debió ser un día" 

\lriarte — Fábulas: La lechuza). 



CHUZNIETO 

Chozno, ckosna, cuarto nieto. Según la Aca- 
demia, aunque con duda, chozno vendría del grie- 
g"o hiaíyyovoi;, hijo del biznieto, cuyas dos últimas 
sílabas ganos se asemejan algo en la pronuncia- 
ción á chozno. Más ingenioso que el origen ex- 
presado, es el que presenta para el vocablo nues- 
tro, chuznieto, el esclarecido lingüista señor Cuer- 
vo: "En el Ecuador, según don P. F. Cevallos, 
se dice chuznieto por chozno: ¿será ésta la for- 
ma primitiva, y la otra abreviada, como manso de 
mansueto, fino de finitust Es cierto que estas 
analogías no son satisfactorias, pero á falta de 
otra etimología, podria tomarse como compuesto 
á estilo de biznieto, trasnieto, y la primera parte 
sería el portugués y gallego chus {== latín plus), 
más. Debe observarse que en el Fuero Juzgo 




CIIÜ 1G5 

hay biz-nietOy tras-nieto, íres-nieto ó tris-nieíOy 
cuadri-nieto; de suerte que el más podría hacer 
relación á esta serie numérica." 

(Don Rufino José Cuervo — Apuntaciones crí- 
ticas sobre el lenguaje bogotano). 

¿No será nuestro chusnieto ó chuznieto^ como 
convencionalmente escribimos, empleando una z 
que jamás pronunciamos, una palabra híbrida, 
cual fas infinitas que tenemos, chuscu-nieto, (chus- 
cu, cuatro), cuarto nieto, como dice el Vocabu- 
lario ? 

Chuscu entra en la composición de varias pa- 
labras, así se llama ckuscujeta al bezo, etc. 



J ■•» 



D 



D-:UIAJAUA 

Árbol tropical corpulento, cuya corteza pro- 
porciona á los indios de Cayapas una especie de 
paño, del que hacen ropas de cama y vestidos. 
En la Exposición Nacional de Quito (años 1891- 
92) se presentó un poncho de daviajajia, nota- 
ble por las amplias dimensiones y por la flexibili- 
dad y, puede decirse finura, de las tupidas fibras. 



DAMASANA 

Parece que en toda la América española se 
deforma la palabra davtajuana. La Academia le 
señala la etimología del árabe damchaú^ botellón; 
mas Cuervo parece atenerse al origen señalado 
por Marsh, Damaghan, ciudad de la provincia 
persa de Korasán. — Monlau no trae la etimología 
de damajuana, — Castaña llaman más general- 
mente los españoles á la vasija ó vaso grande de 
vidrio ó de barro, que sirve para echar en ella al- 
gún licor. 



168 DEA 



DAR BOTE 



Podemos decir lo mismo con una sola pala 
bra: botar ó restirtir. 

"No la pelota con tan presto salto 
Resurte arriba del macizo suelo" 

(Ercilla — La Araucana). 



DAR EL PECHO 



Los animales irracionales atetan ó tetan á sus 
hijos, si se quiere expresar la acción en una sola 
palabra; ó también los lactan ó amamantan, lo 
mismo que las mujeres. Dar de mamar^ dice el 
Diccionario; pero solo al definir el verbo ama- 
vtantar. 



DE ADREDE 



Corrigiólo el señor Cevallos; pero con poca 
suerte, ya que continúa la intrusa preposición an- 
tecediendo al adverbio de modo adrede, que equi- 
vale á de propósito, de caso pensado, con delibera- 
da intención, aposta, intencionadamente. 

No es imposible que el defecto nos haya ve- 
nido de España, donde, como lo hace notar don 
Andrés Bello, en el Glosario del poema del Cid, 
la preposición de se anteponía sin necesidad á no 
pocos adverbios, como dentro, defuera, debajo, 
donde, y aun se duplicó en dcdcntro ídedans). 



Entlentlo que del adverbio de\ugar t/clxijo he- 
mos formado el sustantivo debajera, con el que 
pretendemos significar lo que en España se llama 
n/ajo: zagalejo interior de franela, bayeta ú otra 
tela semejante, usado por las mujeres para abrigo. 

"Estaba una vieja, flaca y apergaminada, acabando 
de remendar, á duras penas, por falta de vista y de pul- 
so, un refajo negro. " 

{Percihi—El sabor de la íierrucn). 



DECEPCIÓN 



Significa precisamente lo contrario de lo que 
los periodistas chanflones quieren que signifique, 
tn las frases siguientes ó parecidas, que encontra- 
mos todos los días en editoriales más ó menos 
campanudos: "La nación acaba de sufrir la más 
grande de las decepciones, con motivo de la nota 
íiberlicida de N. N poniendo trabas á la li- 
bre emisión del pensamiento escrito." — "jQué de- 
ee/Któn, Cielo santo, esperar honradez y probidad 
y hallarnos con peculado y miserias! — En la es- 
cuela de la adversidad se forman los hombres, co- 
mo en la de las deci-pc iones \üs Kepúblicas." — "¿Se 
han dictado leyes que sirvan de garantía para los 
asociados?.... Una triste decepción nos está dan- 
do á conocer todo Jo contrarío." 

Como decepción equivale á engaño; pues vie- 
ne del verbo anticuado decebir, engañar (Ueeihc- 
re), vamos á suslicüírla con su equivalente, á fm 



170 



OKt 



de que se conozca la monstruosidad resultante del 
cambio. 

"La nación acaba de sufrir el más grande de 
Jos e>2j;-aüos con motivo, etc.," donde, según en- 
tendemos, el diarista quiso decir "que la Nación 
acaba de padecer el mayor de los desengaños." 
"En la escuela de la adversidad se forman los hom- 
bres, como en la de los engaños las repúblicas." 
¿De los cngañosf Mentira! Sí de los desengaños, 
esto es, de las lecciones de una amarga expe- 
riencia. 

Las naciones no se forman en las escuelas de 
los engaños, por aficionados que seamos á las me- 
táforas: el escritor indudablemente se propuso ex- 
presar que las Repúblicas se educan en la escue- 
la de los desengaños (lo opuesto á decepciones ), 
como los hombres bajo la férula de la adversidad. 
Por lo cual, de cierto, se evipcñan en educar á 
nuestra República, y en educarnos á nosotros los 
dictadores militares, que tan aptos se nos mani- 
fiestan para formar á aquélla y para educarnos á 
nosotros merced á los medios indicados. 

Pero donde se ve manifiesto el quid pro guo 
es en un suelto de crónica de uno de los más afa- 
mados diarios de la próspera República de Chile, 
que, después de dar noticia del suicidio de un 
abogado de la capital, como epifonema exclama: 

'■El Señor Mesa Torres tenía, más ó menos, 
treinta años, la edad acias decepciones, según ase- 
gura Espronceda." 

Ahora bien lo que dice Espronceda en el canto 
III de "El Diablo mundo," es: 

"¡Malditos treinta años. 

Funesta edad de amargos desengaños-'" 

Por donde claramente se ve que el cronista de 
Santiago, como los nuestros, creía que lo mismo 
valia desengaños que decepciones. 



DECEPCIONA lí 

Derepción, a! menos, es castellano y, aunque le 
"íiayamos apropiado cabalmente cualidades, quie- 
ro decir significado opuesto al que le pertenece, 
del propiu modo, cual sucede con nuestros ho- 
múnculos de la política, que tal como decepción 
son engaño, y se nos presentan como dcsengaüa. 

Decepción, sí a! menos es cosa nuestra 

Decepción, siquiera está en el Uiccionario; pe- 
ro decepcionar, no está; aunque sospecho que tam- 
bién es muy nuestra 

Si decepcionar viniese, como decebir, decepción, 
y deeeptorio, de decipere, debería equivaler á en- 
gañar, y con tal significado que le conserven en 
buena hora los políticos; pues es verbo que les 
haría falta: insidias meditari, ficía daré verba, 
agere in fraudes, do/os nccicre, que son frases si- 
nónimas del latino decipere y del griego ác^EÓ^I'tj, 
que significa también cazar ó pescar con cebo. 



DECREPITARSE 



Hay en el Léxico el adjetivo decrepito, que se 
aplica á la edad muy avanzada, y á la persona que 
por ser muy vieja, suele tener muy faltas las po- 
tencias (todos estos miiys son del Diccionario). 
Hay del mismo modo, el sustantivo decrepilud, 
suma vejez, chochez ó chochera; pero no el ver- 
bo decrepitar, con la significación de debilitarse 
las facultades mentales por efecto de la edad, es 
decir, con el significado de flioihear. 



DEFECaONARSE 



Verbo que seguramente hemos forjiíado los 
hispano-americanos A^ defección, acción de seija- 
rarse con deslealtad de la causa ó de la parciali- 
dad áque se pertenecía; pues con dicho verbo 
pretendemos expresar fo propio que con rebelar- 
se, alzarse, levantarse, sublevarse, conjurarse. 

¡Nos faltan palabras para expresar lo que nos 
sobra ! 



DEMANDERO, DEJI.ÍÍÍDA, DEMANDAU 



E! que recibe las ¡nandas ú ofertas hechas á 
Dios ó los Santos, es tan demandador, según el 
Diccionario, como el que demanda ó pide otras 
cosas. 

Demanda para nuestro pueblo significa sola- 
mente petición de una cosa en juicio, y no súpli- 
ca, solicitud, que son los principales significados 
del vocablo, además de limosna que se pide para 
una iglesia, imagen ú obra pía. 

Demandar, pedir, rogar; apetecer, desear; en 
lenguaje forense, deducir enjuicio ó exponer el 
actor su acción ó derecho; significaba también an- 
tiguamente lo propio que preguntar, oque inten- 
tar, pretender, hacer cargo de una cosa y pedir 
satisfacción de un agravio. 

Véanse algunos ejemplos de las acepciones de 
demandar, tomados del Poema del Cid. 

"Mío Cid porlos sos yernos í/fWí7//íiy en non los falló." 
(írt Gesta de tuto Cid, Cantar /fl). 




"Por quanto esta cort ficiestes por mi amor 
Esto les dimaudo á Infantes de Carrion," 



Hd.—mj.) 



"Aun grande amor nos face el Cid Campeador. 
Quando desondra de sus fijas no nos demanJa oy." 



(¡d.-flñd) 



DExMASIAÍJO 



He aquí iina palabra que se usa en demasía 
por nuestros habladores y hasta por nuestros es- 
(ribidores: 

— Agradezco á Ud. demasiado, dicen los que 
tienen que agradecer un favor. 

— Demasiado lo siento, exclaman los que cre- 
en encarecer con este adjetivo el sentimiento que 
no tienen. 

— Está Ud. demasiado bien, aseveran como 
con galantería los empalagosos. 

— Antonio es demasiado honrado, afirma á 
manera de abono un raro defensor de la honradez 
ajena, 

Y puede asegurarse que ninguno de los di- 
chos ha empleado debidamente el vocablo, y aún 
que alguno de ellos ó todos han expresado lo con- 
trario de lo que se proponían. 

En efecto, si demasiado significa, como lo define 
el Diccionario y como lo demuestra la etimología, 
por demás, que tiene demasía, que es un exce- 
so, — los queagradecen demasiado, en puridad dan 
á entender que agradecen más de lo que de- 
ben y que se les adeuda una buena adehala de fa- 
vor para compensar el exceso de agradecimiento 
del agradecido. 

Asimismo el que dice que se duele demasiado 



de una desgracia, que !e sobrevino á su amigo, le 
hace sabiír claramente que la tal desgracia no me- 
rece ser sentida, ya que aun el dolor del amigo 
(ya se sabe lo que son dolores de dientes afue- 
ra) es excesivo respecto de ella. 

A quien encuentra á una persona demasiado 
bien, se le podría creer entendiéndoselo en caste- 
llano, envidiosa más bien que contenta de la de- 
masía de salud, ó de prosperidad, ó de belleza, ó 
de vigor, ó de lo que fuere, de aquella persona. 

Lo de que Antonio sea demasiado honrado es 
simplemente una majadería; pues en la honradez 
no se comprende nunca cómo haya exceso. 

Lo que suponemos que se proponen decir los 
sujetos arriba citados es que agradecen mucho lo 
que agradecen, que sienten mucho el mal aquél, 
que encuentran muy bien al que tal encuentran y 
por fin que Antonio es viuy honrado. 

De tu asta do ts, pues, un exceso defectuoso. 

Véase ahora el acertado uso en los ejemplos 
siguientes: 



"Don Pedro, — í La han impreso? (La comedia) 
Don Elculcrio. — SÍ señor ¿Pues no se había de ¡ra- 
primir? 

Don Pedro. — Mal liecho. Mientras no sufra d exa- 
men del público en el teatro, está muy expuesta; y so- 
bre todo, &% demasiada coxK^^XíZd. en un autor novel." 

(Don Leandro Fernández de Moraiin. — La Comedia 
nueva). 

"Don Pedro. — Vamos: no hay quien pueda sufrir tan- 
to disparate. 

Don Eieuierio, — ¿Disparates los llama usted? 

Dan Pedro. — ¿Pues no? 

Don Elcttterio. — ¡ Vaya que es también deímtsiadof 
1 Disparate! Pues no los llaman disparates los hombres 
inteligentes que han leído la comedia. . . ." 

(¡d.—Uñd.) 



ItKíl 175 

"Vi'i P<dro. — No quiero dejarle (un fa equivocación); 
me da compasión. ... y sobre todo, es demasiada nece- 
dad después de lo qtie ha sucedido, que todavía este cre- 
yendo el st;ñor que su obra es buena. " 

{Fernáitde:: de Moratiii — ///.) 

"Como entramos en la casa, estaba de tal suerte, que 
no nos atrevimos á quedar allí aquella noche por causa 
de Ia demasiada poca limpieza que tenía, y mucha gen- 
te de! agosto." 

(S!a. Tc-rcsa — Libro de las fundaciones). , 

"Porque asi les saldría más barato (lo que; fuese me- 
nester para el ejército y para la villa) que trayéndolo 
mercaderes, que siempre quieren llevar demasiados y 
excesivos precios. 

(Francisco Lópa: de Gomara — Conquista de México). 



DEMKNTAÜO 

El adjetivo verbal de dementar, ss. perder el 
juicio, es demente y no dementado. Puede decir- 
se así propio mentecato, fatuo; menos que demen- 
te, mentecato y fatuo es imbécil, y aun menos es- 
túpido. Demente y mentecato significan lo mis- 
mo: de, privativo y mens, entendimiento; mens y 
capttts, privado, cogido, tomado. 

"Cuando el pupilo í/í'",v«/í' ó loco haj a llegado á la 
pubertad, seguirá el padre de familia cuidando de su 
persona y bienes hasta la mayor edad del pupilo," 

(Bclto — Proyecios de Código Civil). 

"Y como en la corte de dos mundos no hay casa de 
dementes. . . ." 



{Castro }■ Serrano — Cnerdos j' locos). 



176 



DEM 



"Pero e! loco, ami^ Juan, no era ciertamente el me- 
jorailor de los cangrejos, sino el matUeato que bacía 
asuDto serio tos extravíos de &u razón." 

(¡d.—¡bid) 

"Era un padre don Gü tan nuuUeato, 
Y en educar sus hijos fue tan oulo," 

{Ca/t'íana Fertiáuáes — La Cvlorrii). 



DEMITIK, DESnSIÓN" 

Demitlr es forma anticuada de dimitir, re- 
nunciar, hacer dejación de un empleo ú otra cosa; 
pero HemisiÓH significa sumisión, abatimiento, y 
no desapropio de una cosa que se posee, renun- 
cia ó apartamiento de !o que se tiene, ó del dere- 
cho y acción que se puede tener, lo cual se llama 
dimisión. 

¡Cuánto nos recuerda la palabra demisión.' 
Corría una de las turbulentas épocas de nues- 
tras revoluciones. Habíase hallado un pretexto 
para que las ambiciones impacientes perturbasen 
la paz pública, al parecer afirmada por tres suce- 
sivos cambios constitucionales de gobierno: tra- 
tábase de derrocar un gobernante débil y no co- 
nocedor de los hombres, cierto; pero más religioso 
que ('arios de los caudillos conservadores de la 
oposición é inconipaiablemente más liberal que 
el partido triunfante poco después. La ofuscación 
de algunos de los hombres del poder y las nefas- 
tas intrigas de otros, empujaban á la República 
hacia el precipicio á que la arrastraban las gentes 
del trastorno. Parecía que la atracción tremen- 
da del abismo hubiese producido vahídos aun á 
los ciudadanos no posesos del demonio de la re- 
vuelta. Todos, sí, preveíamos desventuras, pro- 
fundas alteraciones morales, sacudidas de un mag- 
no cataclismo social. ¡Pero qué hacer! IZl mo- 



I 




DEIII 



177 ■ 



viniicnto de dostrucción de lo existente era de tal 
naturaleza, que pretender detenerlo habría sido 
obra tan vana como la del niño que se hubiese 
propuesto contener los furiosos vaivenes de un te- 
rremoto, comprimiendo la tierra con sus mane- 
cítas. 

Veíamos á los hombres que el pueblo se había 
acostumbrado á respetar, que tomaban como los pi- 
lludos de la calle, el fango del arroyo para arro- 
jarlo al rostro de la autoridad; mirábamos á los 
ciudadanos antes sensatos corriendo por los sen- 
deros de una asquerosa política, en las agencias 
degradadas de ayudar á los clientes de taberna en 
la labor de azuzar al chacal de los albañales. 
¡Qué hacer! Trasponer los umbrales del seguro 
del hogar equivalía á meterse entre los oleajes de 
la multitud delirante; mostrarse siquiera, era se- 
ñalarse á la furia estúpida del monstruo que se 
saboreaba ya con el canibalismo del desastre. 

Los pocos hombres que se libertaron enton- 
ces de la horrenda epidemia de la insensatez; los 
muy pocos que no contribuyeron ni con una di- 
minuta acción ni con una sola palabra á atizar el 
gran incendio, no consiguieron sin embargo evi- 
tarse, más que las tribulaciones de una honda re- 
volución, la profunda amargura de contemplar el 
criterio perdido, los juicios extraviados, las nids 
rudimentales nociones del bien y del mal trastro- 
cadas lamentablemente, el desquiciamiento de to- 
do orden, la fe religiosa vacilando en su choque 
contra la impasibilidad de los decretos ineludibles 
de una Providencia que no explica previamente 
sus resoluciones. 

Después 

La concentración, no solamente dentro de un 
domicilio profanado por el espionaje y la dela- 
ción, sino dentro de sí propio, el alejamiento ab- 
soluto de los amigos, de los conocidos, de las gen- 



17S DEM 

tes, unas enloquecidas por el delirio de la revo' 
lución, otras envilecidas por la ruindad del inte' 
res y del egoísmo, otras idiotizadas por el instinto 
imbécil de seguir el camino que siguen los demás, 
otros, los villanos, que juzgan las épocas de de- 
sorden apropiadas para las venganzas de la infe- 
rioridad y hasta para escarnecer la honradez, el 
patriotismo, el mérito; el abatimiento del amor 
patrio anonadado por el desastre. . . . 

Todo esto nos hace recordar la palabra dimi- 
sión, pronunciada sin cesar por los políticos y los 
politiqueros y repetida por el tonto eco de las 
multitudes ¡Demisión.' demisión! 



DcTHOuio, damonium, darnon, í/(r/«íí«/r (latín), 
Demon (inglés), démon (francés): en ningún idio- 
ma de los que han tomado del griego hú^iiv, g€- 
fiio, la voz demonio, encontramos la g-n que equi- 
vale á nuestra «, que, por su semejanza con la fii, 
hemos introducido en el vocablo. Así como tam- 
poco en sus derivados: demoniaco, demoniado, de- 
monial, dcvionomanlaco, endemoniado, endemoniar. 



"Vio la sabiduría de Dios, que la nialicia y envidia 
del demonio no había de tener fin" 

{Fr. José de Sigiknsa — Vida de San Ctrónimoy 

"¡Ay qué terrible demonio eres, memoria del bien que 
pude hacer, y de los consejos que desprecié, y de los 

males que hice!" 

(Qrici'cdo — Las -almrdas de Plutón). 

"Y se ha de advertir, que los diablos en los alguaci- 
les estamos por fuerza, y por mala gana, por lo cual, ú 



OI^K 179 

queréis acertarme, debéis llamarme á mí demomo enal- 
guacilado, y no este alguacil endemoniado." 

(QiiÉvedo — El Alguacil aigaacilado). 

Aaifíói'ioi', demonio, numen, fantasma, en grie- 
go; Aaí^óvios, divino, feliz, y ¡Filosofía de las len- 
guas! también miserable, desgraciado. 



Por entrar, ha sido corregido varias veces en 
Hispano-América; pero no entra la corrección 
entre los que cometen el error, que, sin duda por 
ser importado de la mismísima España, posee vi- 
gor suficiente para resistirse á todos los ataques 
que se le dirigen y pueden dirigírsele en lo futuro. 

Probable es que digamos dcntrar por analo- 
gía con el adverbio dentro, en el que, como lo ob- 
serva Bello, se antepuso la preposición de sin ne- 
cesidad, y hasta se duplicó en dcdentro, que sig- 
nifica nada más que dentro (intns). 

DE REPENTE 

E! pueblo da algunas ocasiones á este modo 
adverbial el significado de de ves en cuando, ó más 
bien de alguxa ves, y asi dice: "de repente sucede, 
pues, que uno toma una copa;" "de repente no es 
malo divertirse." etc. 

La significación propia es prontamente, sin 
preparación, sin discurrir ó pensar. 

DERRITI DO— ¿íí'í'n'/í"íi'í' 



"No os maravilléis de mi turbación, porque ví dos 
(IcmonÍDS de tan abominable vi^ta, que si se encendiese 



ISO VES ^^ 

aquí un fuego de piedra azufre, y metal derretida, tail \ 
fuerte, que hubiera de durar desde aliora hasta el fia del \ 
mundo, escogiera antes pasar por él, que volver á verlos." I 

{Nkrcinbcrg — Diferencia cntn lo (emporat y ttert¡o\ 

"Hasta la misma princesa que cada día estaba más 1 
derretida por el sastrülo " 

(Tiuc^a — Zas avaiii/ras de un sastre). 

V>m\l\\"ím— Derretir 

Sea que venga de peo». Jlitir ó de flépu calentar, i 
según Covarrubias, ó de delcrcre. gastar, destruir. \ 
conforme opinión de Diez, ha de escribirse con e i 
la segunda sílaba, lo mismo que la primera. 

DESAPERCIBIDO —/«'ííí'm rtido 



Desapercibido, desprevenido, desprovisto de 
lo necesario; inadvertido, falto de advertencia, 
no advertido. 

"Inadvertidos de esto los padres, suelen entregar sus ( 
hijos en los primeros años al gobierno de las mujeres, I 
que con temores de sombras les enflaquecen el ánimo I 
y les imponen otros resabios que suelen mantenerlos I 
después." 

{^Saavcdra — Empresas políticas). 



DESCACHALANDRADO 

Despechugado, desairado, desarrapado, desa- 
iaziiado, desgalichado, desbarbado, desaliñado, 
desgairado, desbragnetado, tan rica es la lengua , 
castellana. 



DES 181 

**Los Cartaginenses decían mal de Anníbal, porque 
andaba siempre desabrochado y despechugado el estómago. 
Otros burlaban de Julio César, porque andaba 7nal ce- 
ñido. No hay ninguno tan ajustado, que no halle en él 
que reprehender la envidia y mal afecto de otros, ó la 
condición extravagante/' 

{Niercmherg — Diferencia entre lo temporal y lo eterno). 

**Paz, — Pero buen mozo 

Pepita, — Alto y recio sí, pero desgarbado, estrafalario. 

Paz. — Es rico." 

{Hartsenbusch — Querer de miedo). 



DESCUAJERINGARSE 



El Diccionario trae el verbo familiar descua- 
jaringarse, y asimismo lo emplean los escritores 
de la Península. 

"Y lo que es peor que todo ello, que el ánimo va can- 
tando al son de la osamenta que se descuajaringa y no 
puede ya con el pellejo. 

{Don José' Marta de Pereda — Peñas arriba.) 



DESCHAPAR 



Ya se ha dicho que no hay chapa en nuestro 
idioma, con el significado de cerradura; por tanto 
tampoco deschapar, que hemos formado de aque- 
lla palabra. 

Violentar ó arrancar la cerraja ó cerradura de 
una puerta, escritorio, cofre, etc., descerrajar, 
^ Acción de descerrajar, dcscerrajadura. 



DESECHO 

Denominamos cu el Ecuador, cuando no 
íhaqiiiñán, al atajo, es decir, á la senda ó paraje 
por donde se abrevia el camino, y la palabra es 
de noble abolengo; pues, aunque la Academia no 
traiga la voz desecha en su Léxico, la encontra- 
mos en antiguas obras castellanas: 

"No tiene aquel camino otra desecha. 
Que el cerro casi en torno era tajado. 
Del un lado le bate la marina 
Del otro un gran peñol con el confina." 

{Er cilla — La Araucana'). 

La última edición del Diccionario, escribe 
deshecha y la define: "Salida precisa de un cami- 
no, sitio ó paraje." No es, pues, lo propio que 
nuestro chagu!ñá?i, ni que sendero ni a/ajo. 

"Tomando á la siniestra un mal sendero 
Que á dar iba en un gran despefladero." 

(Ereilla — La Araucana). 

"Pregúnteles por los atajos que podrían llevarme 
más pronto á Cifuentes; pero siis noticias eran tan vagas 
que Juzgué prudente seguir por el camino para no per- 
derme." 

(Pen\s Caldos — Juan Martin el Empccinetdd). 



DESENGAÑADO 



Es un adjetivo figurado y familiar que en Es- 
paña significa despreciable y malo, es decir, mu- 
chísimo más de lo que le hacen significar entre 
nosotros los calificadores de bellezas femeninas y 



aun de hermosuras masculinas, según quienes las 
frases; "Juana es desengauadita" "Pablo es el 
más desengañado de sus hermanos" equivalen á 
"Juana no es bonita," "Pablo es el menos buen 
mozo de sus hermanos." 



líESENR AIZ A M—Dcsra ¿zar 

La fácil formación de verbas de esta naturale- 
za, ocasiona que el vulgo, expedito en sus pro- 
cedimientos, no se detenga á averiguar cuál es 
la voz castiza, y encuentre más fácil y presto criar 
una palabra que llene las necesidades del momento. 

Arrancar de raiz un árbol ó una planta, desa- 
iraigar que posee además otras significaciones, 
aunque figuradas. 

Erradicar, tiene significado igual: arrancar 
de rafz. 

Descnnjar. sacar de cuajo ó raíz, equivale á los 
dos verbos anteriores; pero la Academia le limita 
como termino de agricultura. 

En obras antiguas encontramos desraigar. 



DESENTECIU K—Dcicu teja ; 



Ahí está la mina. Con las preposiciones in- 
separables des y en, ya hay el material suficiente 
para fabricar una buena copia de palabras. 

Así como nuestros indios del Oriente no ne- 
cesitan venirse á lo civilizado de la República para 
proveerse de dinero; sino que les basta acudir 
á los ríos auríferos y tomar una pepita que, sin 
cuños ni sellos, les sirve excelentemente para 
trocarla con una vara de género ó un sartal de 



184 



DES 



cuentas; de igual manera el vulgo no há meneS' 
ter inquirir sí es condición indispensable para que 
circulen las palabras el que lleven el sello que Íes 
comunica ley y valor. No: echa mano á lo fácil 
y próximo, y posee lo bastante para la vida de re- 
lación, para el comercio con sus semejantes ¿Ni 
para qué necesita más? 

Los pueblos cultos hacen un objeto de arte de 
sus monedas: ¡iis de cruz bastaban á los antiguas 
colonias españolas para sus cambios insignifican- 
tes, verificados muchas veces entre comestibles ú 
otros objetos, sin intermedio de signo monetaria 
alguno. No eran tampoco modelos de grabado 
los ochavos morimos, que pasaron á España des- 
pués de la guerra de África. 

Ni entechar ni entejar hay en el vocabulario, 
por consiguiente tampoco dcsenteikary desenlcjar; 
pero si hay techar y tejar, de los que se forman 
castizamente destechar y destejar. 



DESGARRAR 

Es otro de los despropósitos que corrigió inú- 
tilmente el señor Pedro Fermín Cevallos, lo mismo 
que el señor Cuervo y nuestro amigo el señor Ro- 
dríguez, quien recuerda que Carreño, en su A/a- 
nua/ de urbanidad, dice esgarrar, como los 
cubanos. 

Arrancar y arrojar por la boca las (lemas y se- 
creciones que se depositan en la faringe, la larin- 
ge, la tráquea ó los bronquios, expectorar (ex, fue- 
ra de, y peelus, pecho) ó esputar. 

Desgarrar, romper ó hacer pedazos, á viva 
fuerza y sin el auxilio de ningún instrumento, 
cosas de poca consistencia, como tejidos, pieles, 
papel, etc. U. t. c. r. y en sentido figurado des- 



I 




gi\rra¡'S( d corazón || r. íig. Apartarse, separarse, 
huir uno de la compañía de otro. 

Asimismo desgarro (rotura, rompimiento. j| fig. 
Arrojo, desvergüenza, descaro); aun cuando sig- 
nifica también afectación de valentía, fanfarronada, 
y aun cuando los farfantones eseiipcji por el col- 
millo, no es en castellano lo que muchos hispano- 
americanos pretendemos que sea, á saber, lu pro- 
pio que cxpecloración ó cspulo ó escupidura. 



Decimos en algunos campos del Ecuador á la 
operación de cosechar el maíz, desprendiendo la 
mazorca de la caña y de los envoltorios respectivos. 
Aunque esta operación la realizamos nosotros en la 
sementera misma, debe denominarse í/fíZ/íí/rt, como 
se llama el propio acto en algunos lugares de Es- 
paña, donde se verifica en los graneros, — circuns- 
tancia que no tiene por qué cambiar el nombre de 
la cosa. 

Deshoje está bien para significar la caída de 
las hojas de las plantas; pero deshoja debe nom- 
brase á la acción arriba explicada, así como cafa 
es la de cavar, siembra la de sembrar, cosecha la 
de cosechar, vendimia la de vendimiar, y debe 
ser deshierba la de desherbar, vocablo, el sustan- 
tivo, que tampoco está en el Léxico. 

Don José Mana de Pereda, en El sabor de la 
tierrttca, describe la deshoja, en el desván de una 
casa de Cumbrales, y nos hace acordar del desgra- 
ne {desgrana diríamos siguiendo la analogía) en las 
troje? de nuestras haciendas. 

"De esta costumbre de vid.T campestre nuintañcsn," 
dice, "he habludii yo en otro libro; \\\3& no ha de inipe- 
dirnie esta conbÍdcr.icÍún, que no deja de ser atendible. 



186 DES 

dedicar unas cuantas pinceladas á aquella deshoja de don 
Pedro Mortera, etc." 

• {^Pereda — El sabor de la ticrrttca). 



DESMANCHARSE 



No es apartarse de la compañía con que se va. 
Apartarse ó salirse el ganado de la manada ó re- 
baño, se dice desmandarse 6 desmanarse. Por 
esto el adjetivo es desmandado ó desmatiado, 
no desmanchado, que significa otra cosa. 

"Todos á un tiempo quieren ser primeros 
En esta empresa y suerte señalada; 
Y estaban como lobos carniceros 
Sobre la mansa oveja desmandada.'' 

(Ere i I la — La Araucana). 

'•Uno, dos, diez y veinte desmandados 
Corren á la baxada de la cuesta, 
Sin orden, ni atención apresurados.' 



»» 



{Ercilla — La Araucana). 

Desmancharse significaría más bien deshonrar- 
se ó ift/amarse; pues el sustantivo desmancho 
equivalía á deshonra ó infamia. 

Desmanchar significaba también antiguamente 
romper las mallas de la loriga; así encontramos 
en el Poema del Cid: 

"Veriédes tantas lanzas prcmer e alzar: 
E tanta adarga aforadar c pasar: 
E tanta loriga falsa desmanchar,'* 

{La Gcsia de mió Cid), 



Separarse de la compañía con que se iba, como 
lo hemos expresado, decíase antes desmandar; y 
separar ó dividir la gente ó el ganado, c^ suerte 
que cada uno vaya solo ó por una parte, dcstro- 
par, — verbo igualmente anticuado. 

"La pri mera jornada fue combatir una gruesa banda 
de moros que atravesaban desmandados en Illar; de allí 
ftit sobre Fiüx; tonióta y saqueóla enriqueciendo la 
gente." 

{Don Diego de Mendosa — Let guerra de Granada). 



DESMANGUILLAtt 

No es propiamente el cerdear; pues el caballo 
(tesmanguillador, como decimos los ecuatorianos. 
no sólo "flaquea de los brazuelos, por cuya causa 
no puede asentar las manos con igualdad," con- 
forme define la Academia el verbo fí^í^fa^, sino 
que es caedizo. 

Según los casos, pues, desvianguillar es en 
castellano cerdear ó simplemente caer; y el caba- 
llo desmanguiliador es en romance cerdcador ó 
caedizo. 

Cerdear se emplea también tropológicamente: 

"Por allá (contestó Fermín), todos comen de la olla 
grande. Solamente mi padre cerdea; está ya achacoso, 
y desde la muerte de mi hermano José, se le ha venido 
cl mundo encima." 

{ Silgas — Nona) . 



Lo mismo que ondra, ondrar. ondrado, en vez 
de deshonra, honra, honrar, honrado, no son sino 



188 DES 

voces arcaicas que '*el gran conservador de lo an- 
tiguo/' el pueblo, ha conservado en uso. 

"Dcsta desondra que mehan fecha losinfantesdeCariKO, 
Que r pese al buen rey d' alma e de corazón," 



[Jm Gesta de mió Cid, Cantar III). 

'*EI casó mis ñjas, ca non ge las di yo. 
Quando las han dexadas a grant desonor. 
Si desondra h¡ cabe alguna contra nos." 

(Id.—Ibid.) 

^^ Ondrástcsvos^ Minaya, ca aun vos lo hedes de &r. 

{Jd, — Cantar I). 

"Mi niiigier e mis fijas con Minaya Alvar Fañez, 
Así como a mi dixeron, hi los podredes fallar. 
Con gian ondra aducídmelas delant** 

(Td.— Cantar II). 



DESPAVISADERA ó DESPABELADERA 

Despabiladeras ó espabiladeras de despabilar 
ó espabilar^ esto es, quitar el pabilo de la vela. 
Si viniese de despavesar {des y pavesa) debería 
decirse despavesaderas y no tampoco despavi- 
sadera. 

DESPOSTAR 

¿Y éste de dónde habrá salido? 

Cuéntase de un muchacho que se sabía de me- 
moria» sin entender palote, el Credo, y pidiéndole 
explicación á la madre tocante á la parte de^' en 
Jesucristo su único hijo, decía: ''snni entiendo un 



poco, pero ctájo sí que no comprendo absolutamen- 
te." El des, decimos nosotros, j-a lo conocemos: 
es la boca de tierra del minero consabido; pero 
postar ¿de donde ha asomado? 

Matar, desollar, descuartizar, destazar las re- 
ses, suponemos que es lo que entendemos por 
despostar. ¿Será algo úe poste.'' 

DESTAJAR 



\T)c la mismísima mina, de que hablamos al 
'atar de los verbos desentechar y desentejar, son 
destajar que hemos formado de la preposición des 
y de tajar, cortar, partir, haciéndole significar, no 
lo contrario del verbo simple, sino una cosa pare- 
cida. De ahí destaje que, en ecuatoriano, vale 
tanto como corte. 

De la rica mina ha salido deschabetarse, por 
perder la chabeta; é íbamos á añadir también 
desvestirse (deshabiller), que usamos tanto ó más 
que desnudarse, si no hubiésemos recordado que no 
pertenece á la expresada mina, sino al tesoro ó de- 
pósito escondido, al arcaísmo, del cual como de los 
eníierroi. conforme decimos aquí, nos apropiamos 
con justicia los descendientes de quienes dejaron 
de aprovecharse del caudal. 

"Destajar, a, Ajustar y expresar las condiciones con 
que se ha de hacer una cosa. || ant. Atajar, precaver. || 
ant. Interrumpir, || Ant. Extraviar, descarriar." (Dic- 
cioiiarío de la Academia), 



DESTEMPLARSIÍ {Los dientes). 



5 no sería difícil volver á templarlos, es 
', darles vuelta como á las clavijas de la guita- 




loo 



DES 



rra, sí realmente se destcviplascn los dienter, ll 
malo está en que el tal destemple (disonancia <li 
las cuerdas de un instrumento) consiste en "la 
sensación áspera y desagradable que hace en la 
dentadura el ácido fuerte de una fruta ó de otra 
comida agria, ó un ruido escabroso, como el que 
se causa al romper tela ó rozar metal ó madera 
fuerte," que es la dentera. 

Ya sabemos que en castellano unas veces sa- 
len los derivados de los primitivos extraños, y 
otras de los ya castellanizados: dentera, de dens, 
así como dentellar, dentado, dentadura, dental, de h^ 
lar, dcnteeer, dcntecillo, dentejón, dentellada, den- 
iellado, da, dentellar, dentellear, dentellón, dente- 
suelo, dentición, dentiettlar, dentículo, denií/rict 
dentista, dentivano, dentón, dentudo, desdentada 
desdentar, endentado, endentar, endentecer; deo3ú^' 
(iMí'Tog, odontalgia; de diente, sólo dientecico, dien~. 
lecillo, y dienlecilo, que no se hallan en el Diccio- 
nario, sin duda porque no suele poner los diminu- 
tivos, aunque s¡ se encuentra dínteeillo. 

" jYa estaba yo 

Rabiando por enseñarla 

Mi regalo! — ¡Qué dentera 

La he dado! — ¡Qué rabia! — Anda!" 

(Don Ventura (¡c la Vega — El Hombre de 



DESTOBXILLAH.se (de risa) — Deslcrnillarsc 

Por mucho que se tuerza y se agite y se dé"* 
vueltas el que ríe, difícilmente se deitoriiillará; 
supuesto que no hay tornillos en el cuerpo huma- 
no, aunque abunda la gente destornillada. Lo 
que si hay es ternillas, de las cuales está especial- 
mente compuesta la laringe, principal órgano du 



y 

\s, 

i 




A 



la voz. — Dcstci ni liarse de risa, equivale, pues, á 
romperse las ternillas á fuerza de reír. 

"Siempre tenía Gregorio alguna travesura que con- 
tar en ci café del Iris, y todos se desternillaban de risa 
oyendo le." 

ifTriiiba — /Qué gracioso! . . . ."). 

"Porque cada día tenía Gregorio una nueva broma 
que contarle y con qué hacerle deslcntillar de risa," 

{/.!.— I bid) 

No estará del todo mal, sin embargo, cuando 
don Antonio de Valbuena, celoso cuidador de los 
fueros de la lengua, empica la palabra deslorni- 
liarse en la traducción de la preciosa obra de Pa- 
blo Féval "Les e'lapes d'une conversión." 

"La cosa era demasiado fuerte. El capitán gritó; 
¡Bravo! y la familia tranquilizada hubo de destornillarse 
<ic risa, en tanto que los tres comisarios se miraban con 
aire lastimoso al frente de sus constables aturdidos." 

{Fñal — Las etapas, etc. — Primer episodio: La muerte 
dtlpadrc—lll). 

ÜESTIiOXCADO 



Además de! significado recto, cortar ó derri- 
bar un árbol por el tronco, no tiene el verbo des- 
Irottíar otras significaciones figuradas que la de 
cortar ó descoyuntar el cuerpo ó parte de él, y la 
de arrninar á uno, deslrulrle, embarazarle sus 
negocios, etc. 

Sin duda de la segunda acepción, hemos saca- 
do los ecuatorianos la de descaecido, desfalleci- 
do y hasta moribundo ó tnorteeino, que atribuímos 
al adjetivo destroncado. 



> ú ¿Cpas itfitrr i 



¿UoA jeras 

Bes acaldfpco» jsímtítúeen, yeoaeye da B^ d ca 

lo 4K ante á loKKMááas. | CadaÍMifeks 

l ej ^g M^ p anfcab wsdeega&KJefeqBese hahbfi 

c» detenamados tcnitoñasde iKaaacááa. á<fife- 

reum áe b leng;va gcMccal o6c^ j &erañz dd 

Atenía, madmlaeiñt, laaula, ítm*. segóa los 
fÜMÍntoi eastH, dtoá/a úaam se ^ d bkmÍo parücidar 
de habbr de cada óoo; j d ju£>/ ó timbrr de 
voz, má» ó meóos agradable 6 quizá desagrada- 
Ue, peculiar de cada persona. 



Voz que diariamente empleamos en la Améri- 
ca española y, según sospecho, aun en Hspaña; 
pero que, á pesar de lo expresado, no ha ob- 
tenido carta tic naturaleza de parte de los 5S. 
Acad*:micos, Y probablemente porque nos he- 
mo» acostumbrado á usarlo, el vocablo nos pa- 
rece irreemplazable: periodismo será lo relativo á 
lan publicaciones periódicas en general, "ejercicio 
(i profesión de periodista," como dice el Diccio- 
nario, limitando el significado de la palabra defini- 
da; m;is no el ejercicio ó profesión, para servirnos 
(le loa tni-tnios Itírminos acadiímicos, del diarisia. 
vocablo sí aceptado en el Léxico. Hay algo más: 
pticdc va preverse que ei nombre periodismo se 
liflcjara, acaso quedará arcaico y sin uso, posterga- 
do, ó lal vez sustituido por cI sustantivo diarismo. 



osterga- ^^| 
iarisnto, ^^H 



DOlt 193 

Nada de cosas periódicas, esto es. que requieran 
un lapso, toleran desde ahora los contemporáneos 
de la electricidad (no ya del vapor, que comien- 
zan á encontrar cachazudo), del aire líquido y 
quién sabe de qué otros agentes que, de hoy á 
mañana, quizá descubrirán las ciencias de magia ra- 
cional, la física y la química. El propio diarismo 
echa ya de sus raíces brotes que amenazan secar el 
árbol primitivo: las ediciones múltiples de las ho- 
jas dianas, edición de la mañana, edición de la 
tarde, acaso edición del mediodía ¿cómo denomi- 
naremos al diafio de cada cierto número de ho- 
ras? bidiario? tridlario? 

Diarista ún diarismo no es posible, y sí acep 

i la Academia aquel nombre, debió aceptar tam- 

\én estotro. 



Probable es que el ambiente de democracia 
jüe envolvió á las nuevas Repúblicas hispa- 
>-amerícanas. en seguida de su emancipación de 
1.1 Península, originó el que. como despectivo res- 
pecto del título, se llamase doñas á las indias, y co- 
mo adehala á las viejas; pues las jóvenes han sido y 
son h uambras ó langas. Y tanto nos hemos 
acostumbrado á la denominación expresada, que 
'lOy tomamos como sinónimos los vocablos india. 
' doña. 

¡Qué diferencia de los tiempos en que se 
iompraba por los americanos-españoles el de- 
©clio de gastar el don/ En el Archivo de In- 
Hías de Sevilla he visto una orden impartida á lus 
uirectores del Crédito Público, año iSiS (Au- 
EKencia de Lima — Eat. 115 — Caj. 6 — Legajo 33 — 
hños I77r á 1S25). para que recibiesen mil cua- 



lUl IH>ff 

trocientos reales de vellón de cada una de ciertas 
personas de nuestra Presidencia "por haberles 
concedido la gracia de firmarse con el distintivo 
don." Y cómo he tenido para desternillanne de 
risa, después de haber leído las rendidas solicítu- 
tudes para el logro de títulos^ y las informaciones 
respectivas, al contemplar la estúpida vanidad de 
los sucesores de los recurrentes, que en dfas de vi- 
vos y de despreocupación republicana, hacen agua 
de una nobleza, que ni existió entonces en sus 
abuelos, ni vale una chita hoy, y que, aun cuando 
hubiese sido cierta antaño, hogaño se han empe- 
ñado en hacer desaparecer los descendientes de 
aquellos simples, con la falta de ilustración y has- 
ta de educación, mezquindad de ideas, y ruindad 
en el porte social, entremezclado todo, eso sí, con 
la fatuidad y presunción características de los ton- 
tos de capirote, 

¡Y sin embargo, preciándose de la antigüedad 
de su apellido! Tan antiguo que ha desaparecido 
de la haz de la tierra á manera de los animales an- 
tediluvianos, como los vicgaterios y tttasíoiionies, 
por ejemplo; conservado, con todo, en el Ecuador 
porque este es el país de las cosas raras. Pre- 
ciándose igualmente de no llevar en el rostro ni 
el color bronceado de los americanos, ni el negro 
de los oriundos del África; mas esto, de puertas 
afuera, digamos: que hacia adentro, en el interior 
de la cabeza, hay oscuridad y negrura y tinieblas 
de ignorancia y de torpeza. 

¡Valientes imbéciles que brillan por el mérito 
de sus caballos! Pescadores de riqueza en el pié- 
lago turbio de herencias infames ó de matrinío- 
nios consanguíneos, que precipitan á más honda 
degeneración una raza ya envilecida. 

Pero tienen razón; pues así y todo, en países 
sin sanción ni estímulos nobles de ningún género, 
ocupan puestos visibles en la sociedad y aun con- 



I 




signen ir á lugares elevados en la política: para 
lo que les sirven admirablemente las cualidades 
negativas que poseen con prodigalidad. 

Por 10 que atañe á los expresados, encuentro 
completamente lógico que hubiese pasado el don 
ú los indios y hasta á los indios más burdos. 



DUEÑO (LA) 



Tía hecho muy bien la Academia al poner en 
artículo aparte de su Diccionario el sustantivo duc~ 
ña, sobre todo si quedan todavía en España per- 
sonas que, como aquí, no quieren por nada que la 
mujer que tiene el dominio de una finca ó de otra 
cosa sea dueña, y Dios que es Dios, la llaman ia 
dueño: aunque, en verdad, la terminación mascu- 
lina haya sido reservada sólo para poquísimos ca- 
sos, como por ejemplo, el de la frase amorosa 
dueño mío y no dueña niia que, con razón, cita la 
Academia. Pero sube de punto el adefesio cuan- 
do se emplea el femenino con el artículo masculino. 

Después de la corrección de Cuervo en sus 
"Apuntaciones críticas," no tocaríamos el punto. 
sí no hubiésemos leído recientemente en algún 
periódico el defecto censurado. 

"Por echarla de remirados y pulcros en el ha- 
blar" escribe el muy erudito filólogo mencionado, 
"dicen algunas y algunos: "yo soy la dueño, tú 
eres la dueño de la casa Este es un error ga- 
rrafal, porque ó se considera á dueño como epice- 
no (esto es, como significativo de los dos sexos 
sin variar de género gramatical), y entonces hay 
que decir, "el dueño de la casa es Diego, el dueño 
de la casa es María;" ó bien se le dan las dos for- 
mas dueño, dueña." 



-^^ 



19G DÜR 

*Tero la imagen de la muerte se había apoderado de 
sus ojos, y era dueña de su pensamiento." 

{Selgas — Dos muertos vivos\ 



DURMIENTE — Traviesa 

Durmiente es el madero colocado horizontal- 
mente y sobre el cual se apoyan otros, horizonta- 
les ó verticales. Traviesa, además de otros sig- 
nificados, tiene el de cada uno de los maderos que 
se atraviesan en una vía férrea para asentar sobre 
ellos los rieles. 



El verbo echarse es riquísimo en significados 
como activo; como reflexivo posee algunas acep- 
ciones, entre las cuales se hallan apoyarse con lo- 
do el enerpo sobre una superficie ¡lorisonlal, y 
tenderse uno vcslido.por un ralo mas ó menos lar- 
go. Para nosotros es perfecto sinónimo de acos- 
tarse: así decimos "Voy aecharme, ya es tarde," 
"Juan está todavía echado," "Pedro desvístele y 
échate: estás enfermo," ejemplo el último en que 
se manifiesta que no se hará lo tal sólo por un 
rato y vestido. 

Hemos oído emplear el verbo echarse con la 
significación indicada, en muchos lugares de His- 
pan o-Am¿ rica. 

Echar en tierra, obser\'a el señor Cevallos, es 
desembarcar alguna cosa; cuando se quiere ex- 
presar la idea de que se ha destruido ó arruinado 
algo, ó se ha rendido ó derribado á alguno al sue- 
lo, hay que emplear otro verbo li otra preposición: 
dar en tierra, echar /fr tierra. 



ELE 

Sospechamos que el c/í de nuestro pueblo, á 
pesar del aspecto de interjección ó de adverbio, 
que toma según las circunstancias en que se le 
usa, no es otra cosa que el hele español, ó el hele 
fl/íí' contraído y contrahecho en elái. En efecto se 
halla algo que se ha perdido, y se exclama el¿; nos 
encontramos á alguien que no hemos visto algún 
tiempo, y prorrumpimos eft "ele, pues, fulano." Y 
aunque para manifestar extrañeza ó admiración 
el pueblo emplea también su ele enfático, con to- 
do creemos que no es sino, conforme lo hemos di- 
cho, la expresión anotada arriba. 



ELECCIONARIO 



Hablamos mucho y frecuentemente, y con ra- 
zón y como justa aspiración de republicanos, de ] 
libertad eleccionaria. Está muy bien; pero no lo 
está el adjetivo, ya que lo perteneciente á la dig- 
nidad ó á la calidad de elector, lo relativo á elec- 
tores ó elecciones, es electoral. 

"La Libertad Electoral" se denomina, por es- 
to, un diario fundado, para defender esa basa de 
las instituciones democráticas, en la sensata Re- 
pública de Chile, donde la única revolución que 
ha perturbado después de muchos años la paz in- 
terna fue motivada por la necesidad ineludible de 
hacer que la república fuese república, merced á 
la obtención de lo que por excelencia la constitu- 
ye, la libertad electoral. Enemigos en principio 
de toda revolución, juzgamos no obstante que, sí 
Chile obtuvo de la que tan hondamente le conmo- 



tm 



109 



vio no há muclio, la libertad del sufragio, no se 
pueden considerar como un despilfarro el centenar 
de millones de pesos y !a vida de diez mil ciudada- 
nos que costó aquella inestimable conquista. — Bél- 
gica trata de afirmar aun más la libertad electoral 
y sus benéficas consecuencias, por medio del voto 
plural concedido á gentes exentas de las venali- 
dades que ocasionan la ignorancia y la miseria. 

¡Cómo aseguraríamos la paz interior los ecua- 
torianos, si gozásemos de la libertad indispensable 
para eíegimos los gobernantes escogidos entre los 
ciudadanos más patriotas, inteligentes y honora- 
blu-s! 

EMBARCARSE (<■" <:ocke) 



Los pueblos de la costa son en todas partes 
los primeros que gozan de los descubrimientos, in- 
ventos y comodidades del progreso; y por lo mismo 
nuestras ciudades de cerca del mar, gran camino del 
universo, han debido poseer carruajes, antes que las 
ciudades serraniegas. Acostumbradas aquéllas á 
los barcos, vehículos flotantes apropiados á sus 
necesidades, — por razón de similitud entre el ir 
en coche y el ír en barco, llamaron naturalmente 
embarcarse á aquello como á esto. De allí debió 
trasmitirse al lenguaje de los habitadores de la 
sierra el verbo de que tratamos. 

Cierto que por catacresis, así como se dice ir 
á caballo en muía, instar ntontis eijuuin (edificant, 
podría decirse embarcarse en coche; pero esta ma- 
nera de expresarnos no hace f:dla, pues subir en 
coche para la acción inicial, é ir en coche, expresan 
sencilla y perfectamente la idea, sin necesidad de 
figuras retóricas, 

Y á propósito de embarcarse en coche, como 
decían los quiteños, especialmente cuando se vÍo 



200 



mu 



rodar el primer carruaje, ó mejor dicho dar tumbos 
por nuestras escabrosas calles, se nos viene á la me- 
moria que. en la época memorada, hubo concejal 
que opinó porque los trastejos de ruedas de- 
bían ser prohibidos severamente como produc- 
tores de terremotos artificiales que convertirían 
en escombros nuestra linda ciudad. La poli- 
cía, por consecuencia, impidió la salida del cubil 
del monstruo destructor, y cierta ocasión que 
fue desobedecida, impuso una multa al dueño de 
la alimaña, quien conservaba en moldura y bajo 
vidrio, hasta no há mucho, la papeleta de imposi- 
ción de la referida multa. 

Lo cual á su vez trae á la memoria que en Es- 
paña se prohibió hacia 1577 el uso de coches, "por I 
ser perjudiciales á la hacienda, caballería y hoiiei 
tidad," y esto á pesar de que llevaban treinta y I 
un años de pacífica posesión de las polvorientas \ 
calles de algunas de las ciudades españolas; pues 
el primer carruaje fue introducido hacia 1546 en I 
tiempos del César Carlos V. — Casi un siglo más I 
tarde se establecieron en Madrid los coches de al- 1 
quiler ó simones, cuyo nombre proviene de Simón I 
González, á quien junto con Diego de Robledo, se I 
les hizo merced por provisiones reales de 1639 y J 
1640, del estanco de alquilar coches de rúa con I 
caballos. 

EMBAYADO 



La persona enojada y enfadada con poco mo- \ 
tivo bejín. 

"Bejin. Especie de hongos redondos y huecos, que I 
fácilmente se rompen y sueltan un polvo negro: unos di-- 
cen que se llaman bfjiíiis, hcxitics, de su sefliejanza c 
una vfj'iga; y otros del latín rtsiiit'i, ventosidad, por ha- 
berse comparado el sonido apagado que de.spideii al.l 



EMP 201 

romperse con el de las ventosidades. Esto último pare- 
ce lo cierto, y lo confirman las denominaciones vulgares 
¡ykoperdoH del griego, peí de Ilop del catalán, y vcssc-de- 
/onpás\ francés. — Metafóricamente pasó 5cjln á significar 
el niño que se hincha de enojado, y después de haber 
hecho pucheros, dispara en llorar," 

(Monlmt — Diccionario climdógico dt !a Uii¡;i¡a castc- 



HMHAYARSE 

Con sobrada justicia el Breve caidlogo de erro- 
res en orden d la lengua dice: "Embayarse — Se- 
rá ponerse ó hacerse bayo. ¡Allá se lo hayan! — 
Enojarse, molestarse." 



EMPA.\ETAI)0, EMI'.\Í;ETAU 



Hay un nombre y un verbo de lenguaje co- 
man, y otro nombre y otro verbo técnicos de al- 
bañilería, cuyas significaciones con pequeña dife- 
rencia son las que damos á los vocablos arriba es- 
critos: enlucido y enlucir, ja/ianv y jaharrar. 

Jínlucido — Capa de yeso, estuco ó argamasa 
que se da á las paredes de una casa, para que 
desaparezcan las desigualdades ó Junturas de los 
materiales con que fueron construidas. 

Enlucir — Poner una capa de yeso ó argama- 
sa á las paredes de un edificio. 

Jaharra — Acción y efecto de jaliarrar. 

Jaharrar — Allanar la pared, igualándola con 
yeso 6 argamasa y raspándola. Del árabe djaiydr 
cal, djaiyaja, encalar. 



EMPAQUETADO, EMPAQUETAU, SE. 



Del vocablo de uso familiar paquete, sujeto 
que sigue con rigor las modas y va muy com- 
puesto, ó del sustantivo igualmente familiar em- 
paque, traza y aspecto de una persona según los 
cuales nos gusta ó desagrada á primera vista, de- 
bemos de haber formado el verbo empaquetar, se, 
á saber, ataviar, adornar á una persona ó ador- 
narse ella propia con esmero, aeicalarse, ó fami- 
liarmente emperejilar, se, ponerse veinlieinco al- 
Jileres ó eon todos sus alfileres; y de allí mismo 
el nombre empaquetado, da, con que calificamos á 
los ó las elegantes, y en especial á los individuos 
llamados con voz española, tomada del francés, 
petimetres. No sé si el barbarismo empaquetado 
corresponda también á los vocablos castellanos 
pisaverde, barbilindo y barbilucio. 



I 



EMPECINADO 



Esta palabra en el sentido que la empleamos 
los ecuatorianos es un tropo de otro tropo. Con 
efecto: á los naturales de Castrillo de Duero lla- 
man ó llamaban en España, los empecinados, á 
causa de poseer aquel lugar un arroyo de aguas 
peceñas, que denominaban pecÍ7ta. Por antono- 
masia, apellidaron el Empecinado tA célebre gue- 
rrillero don Juan Martín, nacido en Castrillo; y, 
sin duda, por el tesón de este heroico defensor de 
la independencia española, damos en nombrar em- 
pecinados á todos los que manifiestan grande fir 
meza y constancia en lo que se proponen. Así 
decimos: "don Pedro (í'í.xA empecinado *in serpresi- 




I¡>IP 



203 



rlcnte, Antonio empecinado en seguir su plei- 
to," c*tc. Equivale, pues, i. porfiado, obstinado, en- 
<apruhado. y aun vale más que estos calificativos. 

O pudiera ser que nuestro cmpeciiuido provi- 
niese de la propiedad pegajosa de la pez, difíci! 
de desprender de la mano ó de algún objeto, co- 
mo la porfía, obstinación ó capricho del individuo 
<|ue los posee. 

Jimpícinado, según el Léxico es sólo el que 
por oficio saca ó fabrica la pez, ó el que trata 
€« ella. 

EMPIPADA 
Dfgase atraían, hartazgo. 



EMPIPARSE 

Don Rufino José Cuervo pone en la Lisia de 
voces que se derivan de raices castellanas y no lo 
son ellas mismas, el verbo apiparse, que corrige 
hattarse, atracarse. Con ellos reemplazan el doc- 
tor Cevallos y el señor Rodríguez el empiparse^ 
qne decimos los ecuatorianos y chilenos. 

EMPLUMAR 



En vez de huir, fugarse, etc., parece que es 
defecto de significación común en Sud-América; 
pues lo corrigen el señor Cuervo, el doctor Ce- 
vallos y don Zorobabel Rodríguez. 

El Diccionario define empluniar poner plu- 
mas en una cosa, ya sea para adorno, como en 
los morriones y sombreros; ya para que vuele, co- 
mo en la saeta; ya para afrentar, como se hacía 
con ciertas mujeres. 



204 ERA 



EMPOTRERAR 



Dígase herbajar, apacentar ó meter uno sus 
ganados en una dehesa ó prado para que pas- 
ten. II n. Pacer ó pastar el ganado. U. t. c. a. — 
También se dice herbajear. 



EMPRETECER — Ennegrecer. 

Decimos que se empretece el que, por vivir á 
la intemperie li otra causa, pierde el color blanco 
de la piel. 

EMPUÑADURA 



Asienta el Diccionario que es la guarnición ó 
puño de la espada; la pieza que guarnece la parte 
superior del bastón, puño. Lo mismo deben lla- 
marse las del paraguas, quitasol, sombrilla, aun- 
que no lo diga la Academia. 

**La raíz es como un palo, ó como un bastón sin 
puño ni contera. 

(Moflían — Rudimentos de etimología). 



ENALFOMBRADO 



Hablamos ya de cierta mina para la obtención 
ilimitada de vocablos nuevos, flamantes, gracias á 
las preposiciones inseparables en 6 in, y eles, — 



EXC 20.'> 

mina á la que pertenecen enalfombfado y cnal- 
fombray, en vez de alfombrado y alfombrar; en- 
(onfilado y eiteonfiar, sustitución de confiado y 
confiar; entechado y entechar, entejada y entejar, 
con que reemplazamos techado y techar, tejado y 
tejar, etc., etc. 

ENANCADO 

La natural tendencia á la concisión nos ha he- 
cho reemplazar la perífrasis ir á ancas ó á las an- 
eas con el verbo enancar ó eiiancaj-se, ir una per- 
sona en las ancas de la caballería que monta otra 
persona. 

EN'CALIIARSE 



Sofocarse las bestias por trabajar mucho cuan- 
do hace demasiado calor ó están muy gordas, es 
ciertamente, diverso de enmadrarse ó enfaguecer- 
se por morriña, anorexia ú otro motivo. 

Por esto Ercilla, en La Araucana, parte I, 
Canto VI, después de describir un prolongado, 
tenaz y sangriento combate en la cuesta de An- 
dalicán, agrega que 

"Floxos, ya los caballos y encalmados. 
Los bárbaros por pies los alcanzaban, 
V en los rendidos dueños derribados 
La fuerza délos brazos ensayaban." 



ENCAMOTADO, ENCAMOTARSE 



Los que los oigan en el Ecuador, tradúzcanlos 
enamorado, enamorarse. Quién sabe qué afinidad 



20f¡ 



issr. 



tendrá con el Niño tle las flechas el camote, bue- 
no más bien para cataplasmas desinflamantes que 
para algo que enardezca, cuando de su nombre 
se han formado las voces anotadas. 
Averítríiclo Vargas. 



ENCANIJADO, ENCAKIJAB 

Canijo, ja, a.áietivo familiar, que se usa tam- 
bién como sustantivo, y que es Igual á débil, en- 
/crmizo. Encanijar, poner flaco y enfermizo; dí- 
cese más comúnmente de los niños; enmagrecer, 
adelgazarse como una caña, caniia, de donde vie- 
ne canijo. 

Acaece que se pone tesa la persona que se hie- 
la, y por consiguiente como un madero ó un ta- 
llo cualquiera, inclusive la caña; pero no he- 
mos de sacar de ahí que encanijarse valga tanto 
como arrecirse ó aterirse, ni que encanijado, que 
en ecuatoriano reemplaza á canijo, tenga la signi- 
ficación de aterido ó arrecido, ó pasmado ó entu- 
mecido por exceso de frío. 



i 

I 



Encarar, encararse no tienen otras acepcio- 
nes que la de ponerse uno cara á cara, enfrente y 
cerca de otro, y, con los nombres sae/a.'^^arcabus, 
etc., la de apuntar, dirigir á alguna parte la pun- 
tería. 

El participio encarado aunque' pasivo por su 
terminación, activo por la significación, no expre- 
sa otra cosa, en consecuencia, sino que un indivi- 
duo está enfrente de otro, esto es, vis-á-vis co- 




EUf 



•207 



mo se diría en francés; aunque quizá la acción 
del que se e;icara no sea tan urbana como da á 
entender la acaso deficiente definición del Diccio- 
nario. Expresa también que )a escopeta ú otra 
arma está dirigida ó apuntada á alguna parte. 

Nos expresamos, pues, impropiamente cuando 
decímcs que Fulano es ma./ encarado. Por mala 
ó terrorífica que sea la cara, la partícula en está 
demás: carado, con los calificativos bien 6 vial, 
que tiene buena ó mala caca. 

"Que en la baranda apoyado, 
Al occidente eucarósc, 
Gran rato pcrm:)nec¡enc!o 
En una actitud inmoble." 

(Saatvdra — i'iia núchc de Madrid. — Ri-wa/ur I!, La 
Mediíaeióti). 

"V tan presto se levantó un cochero viejo du aque- 
llos, barbinegro y ¡nal carado, y dijo " 

(Muévedo — Las ~ahiirdtis de Pliilon). 



EJ color de carne con que se pintan los ros- 
tros de la.s figuras humanas, se llama encarnación. 

Encarne, término cinegético, significa primer 
cebo que se da á los perros, de la res muerta en 
montería: regularinente suele ser de las entrañas 
y la sangre, 

KNCAlil'HTAIí 



La frase figurada dar caipciazo, — suspender 
en las secretarías la resolución de alguna solici- 



208 EKC 

tud, no dándole curso, — ha sido reemplazada por 
nuestros oficinistas con e! verbo encarpetar, reem- 
plazo que no ocasiona sino una disminución en la 
fuerza de la expiesión; pues encarpetar ^?. %x\^r- 
dar papeles en carpetas, cosa que sucede también 
con el recurso ó memorial que se desea varar, es 
decir, tenerlo parado ó detenido. 

Está bien, pues, dar á conocer la expresión 
propia; aunque sin censurar el uso del verbo, cas- 
tellano y aplicable al caso referido. 



EXfEN Eli A RtíE — Encenaga rsc. 

Como natural consecuencia de denominar eié- 
nega á la ciénaga y cenegal al cenagal, decimos 
encenegarse en vez de encenagarse. 

"Anfibio monstruoso que brota de las orillas • 
gadas del Rhin, entre Strasbi'rgo y Maguncia." 

fCasíivj' Serrano — ¿V libro). 

"Quiere aque'lla el descanso, y en el Iodo 
Nos hunde perezosa y encenagada." 

{Eipronceda—El Diablo Mundo). 



E-N'Cl'AliTKLADO 



Dígase actta rielado. 

"Donde (en los pueblos del Ñapo) Gonzalo Piurro 
fue á ser testigo de la destrucción de unas sesenta casu- 
chas del lugar en que se hallaba acnartelado." 

{Cevallos — Risiiuieii de la Historia del Eettatior). 



ESC 



20D 



"illas fracasó la empresa de los republicanos, porque 
no les secundaron en el asalto los que debían acometer á 
las tropas de Santa Fe y Cuenca, acnaru-hitias pared en 
medio con las otras." 

{HH. de las EE. CC— Compendio ik la Historia del 
Eatador). 

Acuartiiar. a. Poner la tropa en cuarteles. 
Ú. t c. r. 



ENCULECAItóE, ENC'LUECAlítíE 



Dígase enclocarse, cncloqnceerse. Así como de 
las gallinas y otras aves, que dejan de aovar y se 
ponen idóneas para empollar, se ha de decir que 
están cluecas y no culecas. 



Anotada la diferencia entre encurtir y cnriir, 
se verá que no puede usarse indistintamente el 
uno por el otro. 

Encurtir, define la Academia, hacer que cier- 
tos frutos ó legumbres tomen el sabor del vinaj^re 
f' se conserven mucho tiempo teniéndolos en este 
íquido. Es siempre verbo activo. 

Curlir, adobar, aderezar las píeles. 

Figuradamente se usa también como reflexi- 
vo, endurecer ó endurecerse, el cutis de las perso- 
nas que andan á la inclemencia. || Acostumbrar 
á uno á la vida dura y á la intemperie. 

Eucurlidos son. por tanto, los frutos ó legum- 
bres que se han encurtido; y curtidos, el cuero 
aderezado comúnmente con taninn, el cutis endu- 
recido por el sol y el aire, y la persona acostum- 



brada á U vida dura y á las inclemencias del 
tiempo. 

ENCHAPARBARSE — Embosquecer 



Es decir, cubrirse de bosque un terreno. Ha- 
cerse bosque, ó boscaje, ó espesura. 



EN'CHISPADO, ENCHISPAR, ENCHISPARSE. 

El que se pone a!egre ó casi embriagado por 
el licor, está cuhispado ó r^íí/i? (adjetivo familiar)- 
El verbo castizo es achispar, que se usa más co- 
mo reflexivo, según lo anota la Academia. 

Los sinónimos de las voces expresadas son 
múltiples en el Ecuador; pues no solamente los 
aficionados se achispan, pillan muí mona, se em- 
borrachan, se emhiagan, se les sube el humo d la 
chimenea, etc., sino que se ponen jumos, ó se ju- 
man, se emperican, se mcícn perica, se rascan, es- 
tán Acóreos, se enmonan, y por fin se chuman, que 
es la expresión más usada por nuestro pueblo. 

Naturalmente hay diversos grados de mona, 
entre el a/c£-rarse y el estar hecho una uva. 



ENDENANTES 



E! señor Cevallos corrige este adverbio, anti- 
cuado en España, conforme lo dice el Diccionario 
de la Real Academia; pero en pleno uso entre los 
ecuatorianos. Propone el mencionado señor, pa- 
ra sustituir á endenantes, — antes, enantes, líenaníts 
y í/can/es. Mas hay que notar que los adverbios 




iim 211 

de tiempo atantes, enante, diñantes y deantes son, 
lo mismo que la voz corregida, arcaicos y además 
no sinónimos. 

Véanse las diferencias, según Garcés: 

"l9 Dcantes.denantes. — Diferencíase este pri- 
mer adverbio del segundo con mostrarnos esta- 
do ó cosa que se ha interrumpido, y vuelve á 
su s¿r. 

"AI tercer día tornó á ser dellos (escrúpulos) comba- 
tido como dearitcs." 

{Ribad^ttetra — Vida de Sa/t Ignacio, lib. l9 cap. 69) 

"Quedándose tan entero y tan grande como deantes." 
{Granada — Guia. Lib, \^, part. 2?, ci?/. 29), 

"Abrazó (Corchuelo) al Licenciado y quedaron más 
amigos que dcanícs." 

{Cervantes en el Ing. líid. part. i?, lib. 4?, cap. 29). 

2? Asienta el segundo sobre dicho ó palabra 
proferida poco antes: 

"Le volvió á preguntar (Dorotea á doña Clara) qué 
era lo que le quería decir dotantes" 

{Cervantes en et Ing. Hid. parí. 1?, lib. 49, eap. 43). 

"Aunque dcnantes dixe que yo era Licenciado, no soy 
ano Bachiller." 

{El misino, part. 1?, /(*. il.eap. 19) 



"Señantes le o! hablar (al Mayordomo) y no pareció si- 
no que la voz de la Trifaldí me sonaba en los oídos." 

(El mismo, parí. 2?, lié. 7?, cap. 45)." 

{Gare/s — Del vigor j' elegancia de la lengua española). 



^íníi-s; no denota tiempo limitado respecto d« 
la anterioridad: exprésalo mucho ó poco, según 
los casos. 

"Talaba nuestras b'crras (el Rey moro), trocado en 
atrevimiento el temor y miedo que los moros tenían 
antes" 

(Afariana — Historia df Espada). 



En cuanto á otantes, no citado tampoco por 
Garcés, el Diccionario dice que equivale á antes, 
primera acepción, — adverbio que denota prioridad 
de tiempo ó lugar, — pero lo tacha de anticua- 
do, aun cuando, agrega, se usa todavía entre la 
gente del pueblo. 

Tal cual lo añi man los Académicos lexicólogos, 
hallamos á la verdad el vocablo en los escritores 
castellanos, como puede verse en el siguiente 
ejemplo : 

"¡O ínclito Conde! quisiste tan fuerte 
Tomar con los tuyos enantes la muerte 
Que con tu hijo gozar de la vida." 

{Juan lie Mttia—El Lahcmito). 

Rndenantcs, adv. t, ant. Antes. 

No estaba, pues, en lo justo, don José Joa- 
quín Mora cuando al nivel del despeluzo cau- 
sado por el empleo del denlrar y del asco pro- 
ducido por los regüeldos de gentes incultas, po- 
nía el desagrado que le ocasionaba el endenan- 
tes de los chilenos, a! alejarse de quienes tenía el 
contento de no oír ya más 

"El dentrar y el endenantes 
Y los regüeldos sonantei^ 
Del Sefior de la Calera." 



ENDOSE 

Endorso, esto es, en el dorso, revés ó espal- 
da, — que es donde comúnmente se escribe la ce- 
stón ó traspaso que se hace de una letra, vale ó 
pagaré á favor de otro. 

Endoso no es sino la propia voz sincopada. 



Florar, florecer y hasta el anticuado enflo- 
reeer. 

ENOANT.UEXARSE 

Decimos, cuando no caer cáncer, á gangre- 
narsc (rpaíru ó ypáj, consumir, comer), morirse 
parcialmente, desorganizarse, pudrirse una parte 
blanda del cuerpo animal. Cuando la gangrena, 
mortificación ó extinción de la acción orgánica 
ataca todo un miembro ó un órgano compuesto 
de varios tejidos, muscular, nérveo, óseo, etc., ta- 
ma el nombre de cs/aceio (Sfaxe/log). 

Según algunos autores la palabra gangrena 
vendría de la voz céltica ^an, que sígniñca lo 
mismo. 

ENGASTA DO K 



Es el que encaja y embute una cosa en otra, 
como una piedra preciosa en oro ó plata. 

El soldado que va á la cabeza del batallón, 
destinado á franquear el paso en las marchas, pa- 



214 



ENU 



ra lo cual lleva pala, hacha ó pico, se llama ^^J 
lador; no engasíador, como decimos los ecuato- 
rianos, sin duda para diferenciar al dicho soldadoJ 
tie la persona gastosa. 

"Y con siete mil soldados, 
Pignos que el sol los envidie. 
Sin la chusma y gastadores. 
Izaron velas sutiles." 

(f>. dabriel THUz— Marta la Piadosa). 



ENíJATILL.\a 



Probablemente hemos formado de ^íí/íV/o,- ba- 
jar la cabeza el caballo, arrimando la boca al pe- 
cho, encapotar. S¡ por {ugatillar se entiende po- 
nerse erguido y elegante: engallarse. 



ESGESTADO — Agestado 

De a y ^^£s/o, que no equivale á ceño, ni sola- 
mente á miiaa, sino expresión del rostro según 
los diversos afectos del ánimo, buena ó mala; éuen 
gesto, maí gesto. 

"Estaba un hombre en Francia, llamado Pedro el hcr- 1 
mitaño, natural de la ciudad de Amiens, de sangre noble, ^ 
y que seguía la milicia, si bien era de pequeño cuerpo y 
mal agestado; de manera que era al parecer despre- 
ciable." 

(Sandoval — Crómea gtnctaX de Esfaña). 

"Fue alto de cuerpo (Don Juan II) y de grandeSfl 
miembros; pero no de buen talle, ni de grande fuer-1 
xa, de buen gesto, blanco é rubio, tos hombros altos, el I 



I 



VM 



21:» 



rostro grande, áe habla arrebatada, sosegado ¿ manso, 
muy mesurado é lleno en su palabra. 

{Peres de Gusmáti — ■GíiicracUmes y semblanzas). 

"Si gran fortaleza templanza y saber 
Pueden prestarnos varón muy apuesto 
S¡ es esso bueno lo qu' es muy honesto 
Bien sé yo luego quien vos podeys ser. 
Soys el que á todo pesar y plazer 
Hazedes mu gcslo alegre y sefuiro 
Soys fortaleza de tan rico muro 
Que á toda fortuna podeya atAdcr," 

(Juan de Mena — Preguntas y respuestas). 

"Pues con desabrido ¿'cj/i' 
Y con burladora rabia. 
Que no recuerda, responde. 
De cuanto le dicen nada." 

{Saavcdra — Un embajador tspaih'I). 

El que tiene el hábito ó costumbre de hacer 
nsios, se dice^fí/crí». 



ENJAGUAR. EXJAfíÜE 

§EI verbo no siquiera se encuentra en el Voca- 
rio; el sustantivo sí, pero con el significado 
Adjudicación que piden los acreedores ó in- 
ados en una nave en satisfacción de sus eré- 



\£njuag:ar — Limpiar la boca con un líquido; 

•ar y limpiar con agua lo que se ha jabonado 

ígado. 
w^MftjuagJie, enjíiagadura ó enjuaga lorio. Ac- 

de enjuagar, 

^Administrador que administra, y enfernio que se 
p&3> 'ilg'3 traga." 



líXRKDADEKA 

Sustantivo y no adjetivo; pues es el nombre 
de una planta especial, según el Diccionario, y no 
el de una cualidad de ciertas plantas. Las que 
crecen agarrándose á los árboles ó cuerpos veci- 
nos por medio de órganos asidores ó raíces aéreas 
son trepadoras; volubles las que suben formando 
espiras al rededor de un tallo, ú otro cuerpo. 

"Los bejucos son plantas leñosas, volubles 6 trepadoras 
que en los bosques primitivos de los países ecuatoriales 
se extienden asombrosamente y producen sorprendente 

efecto." 

{Colmciro — Cuno de Bolánka). 



ENSARTAR (la aguja). 

Ensartar está bien por formar sarta ó sartal, 
á saber, pasar por un hilo, alambre, soga, etc., va- 
rias cosas como perlas, cuentas, anillos, etc.; pero 
no en vez de pasar la hebra por el ojo de la aguja, 
enhebrar. 

Podríamos, pues, ensartar agujas; mas tratán- 
dose de sólo una, la enhebramos. 



ENTIERRO 



Ruina, muerte, sepulcro, entierro en realidad 
de los monomaniacos que se dan á la simpleza de 
tjastar los moniscs, buscando lo que no han guar- 
dado, esto sí podrá significar la palabra que ano- 
tamos; pero no depósito antiguo de dinero ó alha- 




jas escondidas y cuyo dueño st: ignora, es decir, 
lo que en castellano se llama ksoto. 

Conocí un maniático de éstos que partía anhe- 
loso el pan que iba á comer, en cuyo migajón 
creía siempre encontrar un real. 

Una de !as múltiples manifestaciones de ese 
feroz Proteo que se llama envidia, común espe- 
cialmente en los poblachos donde todos conocen 
á todos, consiste en atribuir al hallazgo de un en- 
Herró lo que el prójimo debe á la honradez, al 
trabajo, ala prudente economía; mientras la rui- 
na propia se achaca, no á los vicios, ni á la inep- 
titud, sino á la suerte, pobre Hada en cuyos 
hombros se cuelgan los sambenitos que justa- 
mente pertenecen á los picaros y á los tontos. Por 
esto oímos con frecuencia "/Qué gracia la rique- 
za de don Pedro, si halló una fanega de perlas al 
demoler su casa para reedificarla, ó se encontró 
un baúl, repleto de peluconas al abrir una '¡an- 
ja!" Y todavía hay que agradecer que no sea con 
el aditamento de que la casa era ajena, y que sa- 
biendo lo del íouditmio, don Pedro la compró 
por cuatro reales, abusando de la penuria del ven- 
dedor. 

El arte, ciencia ó no sé cómo llamarla, de des- 
cubrir cjtlicrros es bastante complicada, según in- 
formes que he recibido de peritos: han de bus- 
carse donde quema, ala luz de un palo de rome- 
ro hecho ascua y agitado por la mano derecha de 
un Ihíijai, no se ha de chistar palabra durante la 
operación, los trabajadores han de llevar escapu- 
larios de cresta de gallina clueca; cuando se des- 
cubra un signo de la certeza del entierro, r,c ha de 
mirar el lugar de la excavación cerrando el un ojo. 
Me olvidaba de lo principal: desde ocho días 
antes se ha de ayunar si es posible f;n absoluto. . . . 
á fin de destinar ese dinero más, el de la econo- 



mía, á enterrarlo en la excavación que se haga. 
Es probado. 

"El descubrimiento de un Usara es una especie de in- 
vención ó hallazgo. 

Se llama íesero la moneda ó jo>-as, li otros efectos pre- 
ciosos, que elaborados por el hombre han estado largo 
tiempo sepultados ó escondidos sin que haya memoria ni 
indicio de su dueño." 

{Bc//o — Proytcíos ác Código Cifil). 



Aun cuando se haya usado en castellano el ad- 
jetivo epiléclico, la enfermedad se llama epilepsia, 
palabra conforme ala etimología enikvi^ (porque 
el enfermo cae bruscamente como tomado y em- 
pujado ó lanzado con violencia por una causa ex- 
terna). 

Conocida desde la más remota antigüedad, la 
epilepsia es una de las enfermedades que mayor 
numero de nombres han tenido: recordaremos só- 
lo las denominaciones castellanas y las de otros 
idiomas, que apoyan la castiza pronunciación del 
vocablo. 

Los griegos llamaban á la afección ení3jrií.Ki, 
lo mismo que en español, y í.-ruXyii'i^; los latinos, 
epilepticus ó epihmticns ó epilenticus morbus, 
epilentia, epilensis, epileníica passto. y simple- 
mente epilepsia: los ingleses y los alemanes epi- 
hpsie: los italianos cpílessia: los españoles epi- 
lepsia, alferecia (del árabe al Kabat) mal de ca- 
razóH, mal caduco, gota coral, y aun perlesía por 
las convulsiones del paciente. 



"El evangelio fazc mención que sanó nuestro Reden- 
tor Jesús un hombre que entonce de su enfermedad ca- 
ya atierra y echava espuma por la boca. Esta enferme. 




ERO 



2iy 



<lad es comunmente llamada el ¿-ríí» «m/ y los phísicos 
la llaman ¿pihiicia y nosotros gola coral: ancianamente 
la llamavan yra de Dios. Esta enfermedad según Cons- 
tantino es una humor: por elqual los pequeños vientres 
del celebro son cerrados y no del todo, y empacha el es- 
piríltt del anima de fazer liberalmente sus obras fasta tan- 
to que natura haya librado y abierto las ya dichas venas 
para que el anima tome en su libertad y obre. Algu- 
nos Ea llaman \a pasión sagrada: porque reyna en la par- 
te más sagrada del cuerpo que es en la cabera. Otros 
]a llamaron cades porque es fuerte como Ercules. Otros 
dixeron que era el mal que hombre cae, ca cuando ella 
viene cierra los nervios y venas del celebro: así que los 
miembros que son instrumentos de los sentidos no pue- 
den ser gobernados por la fuerfa de los espíritus: y así 
cumple que el cuerpo caya á tierra. Esta enfermedad 
es cerca de apoplexia. ca todas dos son engendradas de 
una materia fría y viscosa tn un lugar." 

(Fr. Vicente de Burgos — Libra de pmpriciatibus rc- 
rvm en rofuaucc—lNcaitablc). 

"Ni en su viJa conoció otro mal, sino una especie de 
al/trecía que le amagaba de cuanck> en cuando." 

(Don Leandro Fernáiides d£ Moratiu — El si de ¡as 
niñas). 

"Felipe, ^\ perlesía 
Finges, no por mi deseo 
A mí me da (cuando veo 
Tu alférez) alferecía." 

(Fr. Gabriel Télks — Marta la piadosa). 

"Sin poderme defender. 
Por tu ocasión vengo á ser 
Enfermo de periesia." 

( Te'lles — Marta la piadosa). 



EROGACIÓN 
Acción y efecto de erogar. 



KHOOAR 

Distribuir, repartir bienes ó caudales. 

Dadas las dos definiciones precedentes, cual- 
(juiera conocerá el error del emijlco del verbo y 
del sustantivo apuntados, en los siguientes fra^ 
mentos de periódicos: 

"El señor don N. N. cra^íí la suma de $ 200 
parala compra que hemos expresado." 

"Las mencionadas erogaciones se han distri- 
buido atendiendo los mayores perjuicios irroga- 
dos por el incendio, á algunas familias, dignas, por 
otra parte " 

"La lista de los erogan/es se publicará en nues- 
tro número próximo para que reciban los agrade- 
cimientos debidos á su buena acción." 

Entendemos que en el primer caso, se trató de 
escribir que el señor N. N. contribuyó con la su- 
ma de $ 200 para la expresada compra; en el segun- 
do comprendemos que se quiso decir que los men- 
cionados donativos ó dádivas ó donaciones se han 
distribuido, etc.; y en el tercero adivinamos que la 
lista ofrecida ha de ser de los donantes ó donadO' 
res; pues ni siquiera se encuentra en el Dicciona- 
rio académico el p. a, de erogar, erogante. 



ESCALEXTACIÓX DE SANGRE 



La inflamación de la piel caracterizada por '. 
manchas eruptivas, que se producen por accesos, 
y originan un prurito parecido al que ocasiona ■' 
la ortiga (urlica). urticaria. 



La denominación cscalenlación de sangre debe 
de venirnos ele España, pues cscalcníar es verbo 
sinónimo de calentar. 

"Ya, Señor Glorioso, Padre que en cielo estas. 
Fecist' cielo ¿ tierra, el tercero la mar: 
Feciste estrellas e luna, c et sol para escalentar 
Prisisle encarnación en Santa María Madre," 

(Z,fí Cesta de mió Cid — Cantar /). 



ESCONDIDAS (Jitego de las) 

Escondite, dormirlas. 

Juego de muchachos, en el que unos se escon- 
den y otros buscan á los escondidos. 



ESPECERÍA 

Es la tienda en que se venden especias. 

Especia, dice el Diccionario, cualquiera de las 
drogas con que se sazonan los manjares y guisa- 
dos, como son clavos, pimienta, etc. 

■"En cl dilatado vientre del novillo estaban doce tier- 
nos y iieqiieños Icchones, que cocidos por encima servían 
de darle sabor y enternecerle: las especias de diversas 
suertes no parecía haberlas comprado por libras, sino 
por arrobas." 

(Cervantes — Don Quijote). 

"Estos (los que imprimen cuanto escriben) dan que 
hacer á las imprentas, sustentan á los libreros, gastan á 
los curiosos, y al cabo sirven á las especerías." 

(Qucvcdo—lll mundo por dedeiitio). 



ESPELMA 



No se encuentra en el Diccionario en níngúa 
sentido; mas sí espernta, que no significa tampo- 
co lo propio que vela ó que bttjia, á no ser que 
empleemos la materia con que está hecha la cosa 
por la cosa misma. 

Se dice bien vela de espenna á la esteárica ó 
de ácido esteárico: pero sólo cometiendo una si- 
nécdoque, podemos nombrar espcrma á la bujía, 

"El mozo le dejó una vela encendida, mal calzada en 
un candclero de cristal más verde que dotado, z'ela que 
positivamente no había sido nunca de cera y era muy 
dudoso que fuese de csperma." 

{Silbas — Dos iiiiu-ríos vivos). 

"En un oscuro aposento 
Que solamente alumbraban 
Las luces de dos bujías 
En candeleros de plata." 

{pon Aagd Saavedra — Una noche de Madrid- — Re- 
mame ¡I!, El secreto), 

"De seis candelas de espcntta 
Que un candelabro coronan, 
Do recorta y abrillanta 

La luz cinceladas hojas." 

(Saavcdra — Una noche de Madrid — Romance ¡V, La 
cartera verde). 

"Bngia — Vela de cera blanca de poco más de tercia 
de largo, redonda, y bien formada, de que se sirven los 
señores y personas ricas para alumbrarse de noche. Lat 
Pan'a candela e cera candida."' 



[D, 



■¡O de la Academia, año de 1726), 



-" *-- 




ESPINILLA 



Parte anterior de la pierna, no tiene por qué 
confundirse con la inflamación de los folículos se 
báceos, caracterizada por pustulitas aisladas, piin 
tiagudas, etc. etc. que los médicos nombran acm, 
según Cassius, de a.xuY„ vigor, porque se presen 
ta de preferencia en los adultos, por lo cual pleo 
násticamente se le lia nombrado también actie Jii 
venilis. Según otros acnc viene de axnj, paja, 
plumilla, cosa ligera, por ser afeccioncita insignifi- 
cante. 



ESPINO 



■ — "Se me ha metido un espino." 

— Cosa gravísima, señora: esto de habérsele 
metido á Ud. un árbol de diez ó doce metros de 
altura y con ramas espinosas, según define ci Vo- 
cabulario la palabra espino, es cosa que va á ha- 
cerla reventar. 



í para 



— No, hombre, 
aquí en el dedo. 

— Ah! Sí, es sólo una espina. 



tanto: véala Ud. 



ESPUELA ('/(■ los gallos, pavos, etc.) 



La especie de cornezuelo que algunas aves tie- 
nen en el tarso, se llama espolón ó garrón; espue- 
/aesel instrumento, que todos conocemos, desti- 
nado para picar á las caballerías y avivarlas. 

Espolón, de espuela; garrón, de gana. 



224 ESP 

"Los tarsos son robustos, escamosos, y cada imo de 
ellos está provisto de un espolón cónico." 

{^Los tres reinos de la Naturales^). 

"En su corcel, que de espuma, 
De sangre y sudor cubierto, 
Cruza fatigado el campo 
Obediente á espuela y freno." 

(Saai^edra — La Victoria de Pavía), 

Por otra parte no hay sino reciprocidad en lo 
de llamar hoy espuela al espolón; pues antes se 
denominaba espolón á la espítela, 

"Quando las non queriedes ya, canes traydores, 
¿Porqué las sacábades de Valencia sus onores? 
¿A que las firiestcs a cinchas e a espolones? 

{Poema del Cid), 



ESPUELAZO 

El golpe dado con la espuela á la caballería 
para que ande, es espolada ó espolazo, 

"Y arrimé dos espolazos á la bestia, precisamente en 
el instante en que ella daba una huida hacia la derecha." 

{Pereda — Peñas arribó). 



ESPUMILLA 



Es una tela muy delicada y rala. El dulce 
que denominamos cspiDuilla en el Ecuador es, 
si no me equivoco, el bienmesabe, cuyos ingredien 
tes son las claras de huevos v el azúcar. 



EST 223 



ESTACADO 



Véase lo que decimos en la palabra estaca 
dor. — Estacado es cosa distinta. 

'^También suelen hacer hoyos mayores 
Con estacas agudas en el suelo, 
Cubiertos de carrizo, hierba y flores, 
Porque puedan picar más sin recelo: 
AHÍ los indiscretos corredores 
Teniendo sólo por remedio el cielo 
Se sumen dentro y quedan enterrados 
En las agudas puntas estacados.'' 

{Ercilla — La Arat(cajia), 



ESTACADOR 

El caballo que se planta es en lengua castella- 
na caballo haróuy nocstacador; aunque la palabra 
sea tan significativa como plantado, y aun cuando 
se pudiera emplear figuradamente, ya que la caba- 
llería repropia ó inobediente á la espuela y fi'eno, 
está como estacada , es decir, como si se la hubie- 
se atado á una estaca fija en la tierra, según la 
definición de estacar dada por el Diccionario de la 
Academia, con todo hemos de usar el vocablo cas- 
tellano. 

ESTACARSE 

En España dicen plantarse (como fig. de 
plantar, plantarse, introducir en la tierra rO vasta- 
go de una planta) á lo que nobulros liciuiaüios es- 
iacarsCy esto es, ''pararse un animal en términos 

29 



de que cuesta mucho trabajo hacerle salir del pun- 
to en que lo hace." 

Cuando la caballería se resiste á obedecer al 
que lo rige: repropiarse. 



Del italiano staffela, correo de á caballo, de 
staffa estribo, significa muchas cosas relativas al 
correo; pero precisamente no lo único á que de- 
nominamos estafeta los ecuatorianos^ á saber, la 
nómina de los que tienen cartas. 

Con efecto, estafeta es el correo ordinario qtre 
va á caballo, lo que está muy de conformidad con 
la etimología de la palabra; el correo especial pa- 
ra el servicio diplomático; "el postillón que aguar- 
daba (en el Ecuador hay que decirlo aún de tiempo 
presente: pues el servicio postal por falta de fe- 
rrocarriles, etc. se hace de manera primitiva) la 
llegada de otro con las valijas, para salir con ellas 
y entregarlas a! correo de la posta inmediata; ca- 
sa ú oficina del correo, donde se entregan las car- 
tas que se remiten, y se recogen las que vienen 
de otros lugares, etc." 



EaT.VMPILLA 



¿Qué cree usted que le darían en España si 
pidiese una estampilla para pegarla en la cubier- 
ta de una carta? Acaso alguna estampa chica de 
Dios ó de los Santos. Cosa excelente en verdad, 
si usted escribiese al cielo; pero, según supongo, 
inútil para que la correspundcncia de usted llega- 




EST 227 

se á un lugar cualquiera dentro de los límites del 
globo terrestre. 

Estatnpilla es también, además de estampa pe- 
queña, "el molde hecho de algún metal, en que 
están formadas de relieve las letras y rúbrica que 
componen la firma de una persona, con tal pun- 
tualidad, que, estampando con él en el papel, sal- 
ga parecida á la propia de la persona cuya es. 
Úsase principalmente para las firmas del Rey en 
los despachos, etc." dice la Academia. 

"Sello. — (3? acep.) Trozo pequeño de papel con fi- 
guras ó signos grabados, que se pega á ciertos documen- 
tos para darles valor ó eñcacia y á las cartas para fran- 
quearlas ó certificarlas." 

(Diccionario de 1884). 

Sello, viene de sigilium (sigillare) ó de sig- 
Hum (signare), palabras ambas del mismo origen. 
Usted necesitaría, pues, para ser bien comprendi- 
do y bien servido en España, un sello, ó si quiere 
especificar más el objeto, un sello de correo. 



ESTANCO 

Además de otras acepciones, posee la de sitio, 
paraje ó casa donde se venden géneros y merca- 
derías estancadas: así en España, donde el taba- 
co está estancado, se entiende por estanca antono- 
másticamente á lo que aquí denominamos cigarre- 
ría. Por la misma razón, desde las épocas colo- 
niales en que estuvo estancado el aguardiente, 
hemos seguido llamando en el Ecuador estanco á 
la aguardentería, nombre de todo punto descono- 
cido por nuestro vulgo. 

"Habíase establecido en la presidencia el estanco de 
aguardientes desde 17SS1 ^oa el fin de que sus produc- 



228 ETI 

tos se invirtiesen en la rcconstrticcióa y mejoramiento 
del palacio real, y corría este ramo á cargo de partícula- 
I e» ^or la pensión de ocho mil pesos, pagaderos cu ocho 
«ños. Concluido el palacio, siguió c¡ fstamo con el mis- 
mo sistema de arrendamiento.' 

(Ctiailos^Rfsumen dt la Historia det Ecuador). 



Es, según el Diccionario, especie de galón ó 
trencilla, ordinariamente muy angosta, de hilo de 
oro ó plata, ó también de paja. 

Los ecuatorianos llamamos esterilla la tela ra- 
la que sirve para ciertos bordados de lana ó se- 
d¿i, esto es, el cañamazo. 



ETIQUETA 

Aun cuando la palabra diquela, del inglés to 
Slick. ó del bajo alemán stiekkcn, significa pegar, 
fijar ó adherir, no por eso equivale á marca, róiu- , 
/o, marbete, tiliilo, insen'Jxión, señal ó nota pues- | 
tos en una cosa para darlos á conocer. 

El vocablo etigueía se conserva en castellano 
solamente en la acepción metafórica de ceremonial 
de ios estilos, usos y costumbres que se deben ob- 
servar y guardaren las casas reales y actos públi- 
cos solemnes, y por e.\lcnsión en el significado de 
ceremonia en la manera de tratarse las personas 
particulares, á diferencia de los usos de confianza 
ó familiaridad. En la acepción de rótulo, es hoy 
mi galicismo; pues sólo en francés posee este sig- 
nificado la voz ctiquette, de la que se derivan ^//- ■ 
queter, rotular y ¿ligúele, rotulado. 



i 
I 




ETI 229 

**Y después de varias frases 
De mera etiqueta todas, 
Y de discretas razones, 
De cortesana lisonja." 

(Saavedra — Una noche de Madrid — Roma ji ce /J\ La 
cartera verde). 



F 



FACCIONADO (bien ó mal). 



Debe ^^r facionado. 



FACTURA 

Posee varias acepciones, y entre ellas la prime- 
ra **acción y efecto de hacer/* y, por lo mismo, 
puede tomarse en el significado de dinero que se 
paga al maestro ú oficial por hacer tata obra; no 
obstante, la paga dada á una persona por el 
trabajo de vender los géneros que se le encomien- 
dan, se llama vendaje, vocablo al que hejnos dado 
otra significación, conforme puede verse al tra- 
tar de él especialmente. 



FACÜNDIOSO 



Facundo, y basta: abundante en el hablar. 



FAENA 

Para los agríciiliores del Ecuador, significa traJ 
bajo de campo que se ejecuta por la mañana; ea 
de durante el día se llama /arca y el de la tarda 
c/iis/pa, del quichua chislit, tarde. 

Faena, á juicio de don Pedro Felipe Mon1aU|fl 
pertenece á la misma famüía de afán, y tiene poi 
radical han ó Jan, voz imitativa del sonido qutí 
despiden los operarios dedicados á trabajos fali-' 

gOSÜS. 

En opinión de la Academia, faena, viene de 
facknda, cosa que se ha de hacer. En todo ca-, 
SO, significa trabajo corporal, y figuradamente traÁ 
bajo mental. 

Si se limitase á la significación de trabajo dej 
campo, acaso podríamos hallar la etimología e* 
fascina, atufaseis, haz, t^áxíKüe,. 



PALLÓX 

A la persona que debiendo concurrir á alguna 
parte, falta con frecuencia, dando así prueba de 
carencia de educación, denominamos con el adje- J 
tivo anotado, que llena acaso una falta de nues-l 
tro riquísimo idioma; pues en otras de nuestras! 
repúblicas hispano -americanas han formado tam-l 
bién un adjetivo, ytí//írríJ, a, que significa lo que elV 
nuestro. 

FALTÓN 



El participio activo de faltar es fallante, quq 
no equivale á nuestros adjetivos yítZ/íí/í, a,falti>ilA 



a, persona qut: no acude, por costumbre, á las ci- 
tas ú obligaciones. 

^K FANTOCHE 



^^^ Ninguna falla nos hace esta palabrilla sí, en 
castellano, donde siempre por siempre ha habido 
titirileros, titeristas, titereros y títeres. — Recuér- 
dense los de Maese Pedro, que según Hartzen- 
buscli, fueron tomados por Cervantes del lance del 
César Carlos V. con Juanelo Turriano, el del ar- 

M;¡o para subir el agua del Tajo. 
¡*Este Gines, pues, determinó pasarse al Reino 
^ragón y cubrirse el ojo izquierdo, acomodándose al 
lo de titerero, que esto y el jugar de manos lo sabía 
hacer por extremo." 

( Ccn-aiitcs — Quijote). 

" Magdatitta. Pues bien, refiriéndole há pocos días 
ese acontecimiento á mí hermano, soltó también una car- 
cajada, diciendo: "Brava aventura para achacársela á un 
titiritero!" 

(}[arísenl)iesch — La locura eoiilagiosa). 



FARMACEUTA 



H^^^a que los señores boticarios no quieren Ila- 
■l atarse tales por encontrar el nombre muy gasta- 
do, Ilánien3ey«''Wííí"t'////rí'í, ó si gustan de un vo- 
cablo que ha descansado /armacc'íicos, ó si de- 
sean palabra aun menos común /armacópoías, vo- 
I ees del griego tpa^uaxi^, fafíiaxav, que ¡ Picardía 
"s ese picaro idioma! significan también e avene • 
~^r, veneno, etc. 

FAROL Dlí RETRETA 
farola, y se ha dicho en una sula palabra. 




204 FEL 



FEDERARSK 

Encontramos en el Vocabulario federación co- 
mo palabra sinónima de coiifcderación; federal y 
federativo, adjetivos que significan perteneciente 
á la confederación; federalismo^ espíritu ó siste- 
ma de confederación entre corporaciones ó esta- 
dos; pero el verbo requiere siempre la preposi- 
ción separable con, que denota unióa: confede- 
rar ó confederarse. 

FÉFERES 

Cachivaches, chirimbolos, etc. 



FELFA — Felpa 

De donde se derivan afelpado, felpado, fclpi- 
lia, felposo, felpudo, 

**Un abanico sin plata, 
Y en invierno una estufilla 
Y>t felpa, ó de cabritilla, 
Que abriga, y es más barata/* 

( Tirso de Molijia — María la Piadosa). 

*'J)q felpa, y ante la silla 
En el testero un penacho 
La cabezada y rendaje 
De oro y seda roja, y lazos." 

(Saavi'dra — £1 Condv de Villamcdiana, Romance /, 
Los toros). 



ELPADt) .', AFEI.FA1>0— y'>//í7í/r' <y afelpado. 



"Serán 3.vx3.vX^?, felpadoi. 
De estos rubios moscateles, 
Que para que no los hieles, 
Irán á verte aforrados." 

í/>. Gabriel Tcllez — Marta la Piadosa). 



FERÓSTICO 

I Familiarmente se dice en España al irritable 
BSfscolo, no 3\ feo/e: nosotros denominamos /e- 
Kíico ó fierósiko a! que carece de belleza ó her- 
"(sura. Acabamos de ver cómo la primera pa- 
bra se encuentra en el Léxico, aunque con sig- 
ficación distinta de la que le atribuímos; sin 
pbargo, Fernán Caballero, al parecer, la emplea 
I la misma acepción que los ecuatorianos: 

•'Se pusieron todos aquellos ferósticos {los diablos) á 
lar sapos y culebras," 

{Fermín CabaUero—Jimn Sol-lado). 



FKSTACIÓN 

Sin duda por seguir al notable autor de la Ex- 
posición razonada y estudio comparatiz'o del Códi- 
go Civil Chileno, algunos estudiantes de leyes de 
nuestra Universidad, hablan A^ /estación, proba- 
blemente en vez de /elación (fecundación de la 
hembra, formación del embrión y después del 
feto), vocablo poco empleado aun en Medicina, 
ó en vez de gestación, palabra más usada ¡jor los 



L 



¿ns FIA 

legistas y mé<lÍco^ y aceptada ya en el Dicciona- 
rio de la len^a. 

Don Jacinto Gliacón. en sus comentarios al 
libro primero del Código Civil. — título II, sec- 
ción 2?, — repiten-arias veces la voz que corre- 
gimos, y que no sabemos de dónde la turnaría, ya 
que no es castellana, ni la encontramos tampoco 
en los Proyectos de Código Civil de Helio, ni en 
las "Instituciones de Derecho Civil Chileno" de 
Don José Clemente I'abres. 

De la palabra feladón se ha formado otra mu- 
cho más usada, supe r/elac ion. El vocablo ges- 
tación no se encuentra aún en el "Tratado de 
Medicina Legal de Orfila," quiea.^mplea las 
voces eonccpción, preñes y embarazo. Meno.» 
todavía ha podido encontrarse en las "Siete 
Partidas." La buena obra de Medicina Legal 
de Briand, Bouls y Casper, traducida al castella- 
no por los señores Gómez Pamo y Romero GÍ1- 
sanz, trae apenas una ó dos veces la palabra ^j/ír- 
€ión (de gerere. llevar consigo), de mucho uso en 
las obras de Obstetricia modernas. 

"Observaciones hechas sinceramente, tanto sobre los 
animales, cuya físioluc^ía más se parece á la de la especie 
humana, como sobre individuos de esta misma especie, 
conducen á establecer que la geslacióit ó preñes tienen 
un término, del cual no puede pasar en el estado normal, 
y que este término jamás traspasa los diez meses." 

(Ma/a — Tratado de Medicina y Cirugia Legal: ín- i 

/oriiir con visos de co'isiilt<t\. 



Las cintas pendientes del sombrero, que se 
atan bajo la barba, para que no lo lleve el viento . 
ó se caiga, se llaman en castellano barboquejo. 



Kn cl siir de la Aiiicric.i meridional las nombran 
barbijo, que sin duda es sólo uil^ deformación de 
barboquejo. 

Los ecuatorianos probablemente las denonii- 
x\2lTi\o% fiador, por la similitud de^ficio que tienen 
con el verdadero _^(íi^í)í-, esto es. con los cordones 
que, cosidos al cuello de lí capa ó manteo, sirven 
para que no se caiga. 



El que acostumbra usar de filaterías e% fila- 
tero, según el Diccionario. Según el mismo, _/f- 
laUria quiere decir demasía de palabras para 
explicar ó dar á entender un concepto; lo cual 
no es lo que en el Ecuador entendemos por fila- 
liria. — El sentido en que nosotros tomamos la 
palabra viene á ser, poco más ó menos, el que 
expresa Covarrubías: "De este término usamos 
para dar á entender el tropel de palabras que un 
hablador embaucador ensarta y enhila para enga- 
ñarnos y persuadirnos lo que quiere; por seme- 
janza de muchos hilos enredados unos con otros". 

VoT fild/ico, en verdad, entendemos no sola- 
mente individuo que emplea exceso de palabras 
para explicarse, sino posesor además de taimería 
y quizá también de insolencia. 



FILO, A 



/•'¡¡o, sustantivo masculino, corte de la espada, 
del cuchillo ú otro instrumento corlante, tiene ade- 
más otras significaciones que no hacen al caso. De 
la acepción expresada, hemos sacado los ecuatoria- 
nos una que desnatural¡-:a al vocablo tornándolo 



ailjelivo, y así decimos "este cortaplumas es^/fl," 
"aquella navaja estáyí"/«," en vez Je este cortaplu- 
mas es ajilado, aquella navaja está ajilada. 



El que hace flautas; Ji.iittista el que laí tañe. 

Por eso don Tomás de Iriarte intituló "El Bu- 
rro Flautista!' á la VIH? de sus Fábulas litera- 
rias, que comienza 

"Esta rabuHüa 
Salga bien ó mal, etc." 

en que se ve cómo hay burros que tocan la flauta, 
aunque por casualidad; mas no asnos que hacen 
flautas, ni por acaso. 

FLEEOTOMIHTA 

Flebólotno. flebotomiano ó más clarito sangra- 
dor, que quiere decir lo propio, supuesto que es 
el que sangra, ó sea, abre una vena y deja salir ia 
sangre en la cantidad conveniente, según dice el 
Diccionario; y Jlcbóionio ó Jlebotomiano es, asi- 
mismo, el que abre ó corta una vena, como lo ex- 
presa la etimología: fXÉ^, -{XÉSac,, vena y tíumo, 
cortar. 



El que fleta es fletador (Frelghter). Fletar 
(lo Freight), alquilar la nave ó parte de ella para 
conducir personas ó mercaderías. Los de la sie- 
rra ecuatoriana denominamos, con el vocablo 



I 



FLU 233 

f]ue anotamos, al acemilero que alquila sus mu- 
los, asnos ó caballos para transportar personas 
ú cosas. Quizá no está del todo mal por seme- 
janza; y sobre todo nos faltan los vocablos equi- 
valentes afielante i> fletador (el que flcla bestias 
de carga según los ecuatorianos), flclar (alquilar 
una caballería para conducir personas ó mercade- 
rías), flete (precio estipulado por el alquiler de 
la dicha caballería, siempre según los ecuato- 
rianos). 

Bello, Tabres y nuestro Código Civil, en- 
tienden la palabra flete en el sentido general 
que nosotros le damos, y no en el limitado á 
"precio estipulado por alquiler de la nave ó de 
una parte de ella," que dice el Diccionario. 

"El alquiler de trasporte es un contrato en que una 
persona se compromete, mediante zx^xiojlete ó precio, 
á trasportar ó hacer trasportar una persona ó cosa de un 
paraje á otro." 

{^Bcllo — Proyectos de Código Civil). 

"Se efectúa en segundo lugar en el arrendamiento de 
trasporte, eo que el acarreador ó emprcsurio de trasportes 
se obliga á trasportar ó hacer trasportar de un lugar á 
otro una persona ó cosa, por un precio ojíete. El aca- 
rreador se denomina arriero, carretero, barquero, naviero, 
según el modo de hacer el trasporte." 

{Fabres — Instituciones de Dereclw Civil Chileno'). 

"Arrendamiento de transporte es un contrato en que 
una parte se compromete, mediante ócrioficle ó precio, 
á transpoitar 6 hacer transportar una persona ó cosa de 
un paraje á otro. 

El que se encarga de transportar se llama gencral- 
mcnle aeartcador, y toma los nombres de arriero, carrete- 
ro, bitrquero, naviero, según el modo de hacer el trans- 
porte." 

(Código Civil Ecnaíoriitno — Articutu ;oo5)- 



FOLLOX 

Fallones decimos las vestiduras mujeriles de" 
la cintura abajo, á saber, refajos, zagalejos, ena- 
j^uas. No es difícil que la denominación, gracio- 
samente pintoresca, nos venga de AndaJucía y 
proceda del propio origen de los \oc3\Aos follada, 
empanada hueca de hojaldre, follados, calzas muy 
huecas, fok. bolsa de cuero, odre, fuelle, del \z.- 
Únfollis; 6 de foUum, hoja, como follaje y aun 
el mismo folló>i, vastagos que echa el árbol des- 
de la raíz, al rededor del tronco principal, que 
son como los vestidos de la cintura abajo que lla- 
mamos yí'//íí«fí. 

Follón, con el significado castizo de hombre 
cobarde, vano, de poco seso. ruin, bajo, perezo- 
so, etc., encontrárnoslo á cada paso en los clási- 
cos castellanos. En la antigüedad decíase tam- 
bién fol. 



"Tenemos por un provincialismo, no sólo chi- 
leno, sino hispano-americano, el uso deyí?;«í«/c),"| 
dice el señor Rodríguez en su buen libro DkcioA 
nano de Chilenismos, "para significar el remedid 
que consiste en poner á los enfermos paños em'l 
papados en algún cocimiento." I 

El señor don Pablo Herrera ( Vo(es p7i>vincia\ 
les del Ecuador) sospecha que la palabra _/(?»«« J 
to sea castiza, y no provincial de América, por en-| 
contraria en el Diccionario de Fernández CucstaJ 

No queda duda de que la voz es castellaa 
na, aunque la Academia no la trai^ja en su Üíc^ 



vm 



241 



cionario, acaso por jiizjrarla ttícnica. En obras 
no niotitrnas de medicina y farmacia hallamos la 
palabra. Véase cómo define \os fomentos el For- 
miliario de ¡as Formularios de don José Sánchez 
y Sándiez: 

"Fonietilos. — Medicamentos de uso externo, unas ve- 
ces infusiones ó cocimientos acuosos, y otras líquídus vi- 
nosos, acéticos, etéreos ó alcohólicos en los cuales se mo- 
jan compresas que se aplican calientes, templadas ú frías 
sobre las partes enfermas." 

Nótese que los ecuatorianos denominamos al 
tal medicamento, no en singular, sino en plural, 
conformemente aun con la naturaleza misma del 
remedio: paños que se cambian tan luego como 
empiezan á enfriarse ó á secarse. 

El Diccionario último trae, en vez de fomento, 

Iintación; trae X'axn^xí'n fomentar. 
D, 
etí 



FONDEARSE 



De fondos, termino comercial, caudales, dine- 
etc, se ha obtenido el áftx'wdÁo fondearse, ad- 
quirir dinero, de donde se dice que "Pedro zs- 
\z. fondeado," esto es, acomodado ó rico, etc. 

O pudiera provenir del verbo marinoyí'wíi'ci^í', 
dar fondo, ó sea asegurar la embarcación echando 
las anclas al fondo; pues seguro de las marejadas 
de la vida y de los embates de la necesidad, está 
el que adquiere bienes de fortuna, á saber, el fon- 
deado, — como está seguro el buque que ha fon- 



K 



Es lo mismo que itondcro; fondista, duefío de 
L una fonda, ó persona que la tiene á su cargo. 



1^ MUA luuua, ( 



FOETUXA — BteitfS de fortuna. 



"Yo. señores, soy noble en sangre, rico en 

biittts Je fortuna, y no pobre en los de naturaleisa." 



{CtTVanles — PcrsiUs y Segismítn<h\ 



Empleen en buena hora los cocineros, pinches, 
marmitones y fregonas el verbo _/i'í§wr, que es co- 
sa muy suya, concediéndole todos los significados 
que á bien tenj^a la real voluntad de esos perso- 
najes de escaleras abajo. Proclámenle, sí gustan, 
dictador, y veje al mundo entero, que para eso 
y algo más nos tocó la gran suerte de nacer en 
república hispano-americana, democrática, liberal, 
radical: recorra así la nación Xoáz.. de PitLihra y 
de obra, pero siempre en palmas de sus dignos 
progenitores, los dichos galopines y fregonas; 
mas ¿cómo saldrá ensuciando los rosados labios 
de la joven aristocrática? ¿cómo vocablo tan in- 
culto puede ser pronunciado por el urbano man- 
cebo, el respetable magistrado, la matrona vene- 
rable? 

/Y vosotros, guardia noble del idioma, capita- 
neada por los SS. González, Cuervo, Paz Soldán. 
Rodríguez, Cevallos, etc., seréis atropellados, 
hollados por la piara de fregar y sus cachoiTos, 
que pretendisteis detener en su carrera triunfal 
por estos países americanos? Y los pobres ver- 
bos castizos molestar, importunar, arruinar, des- 
esperar, disgustar, etc., tendrán, por fin, que ce- 
der al empuje del intruso y terminar en el destie- 
rro como nuestros presidentes constitucionales? 



Á 




FEEILE 

Dice aún nuestro pueblo en vez A^ fraile, pa- 
labra que con razón ha sustituido definitivamen- 
te á aquella en España; pues por venir áe frade 
6/raíer, la forma más apropiada es la que está 
en uso. Lo mismo debe decirse de fray, apóco- 
pe, en lugar á^/rey, vocablo todavía no anticua- 
do como/rei/e y frairc. 



Palabra grave; no aguda como la pronuncia- 
mos los ecuatorianos. La voz poroto que, para 
decir verdad, no hacía mucha falta en castellano, 
ha sido aceptada ya en la última edición del Dic- 
cionario. La planta y los frutos, pues, del Pha- 
scolus vulgaris, Pkaseolus iianus y Phaseolus 
fnullifiorus poseen las múltiples denominaciones 
de fréjoles, fríjoles, frísotes, judias, judiones, 
habichuelas, fásoles, alubias y hasta porotos. Si 
no hay quien se indigeste con ellos, no será por 
falta de nombres, 

FKlOS 



Aunque por lo regular, las fiebres intermiten- 
tes comiencen por frío, al que suceden calor y su- 
dor; sin embargo, no hay por qué las denomine- 
mos fríos, palabra que ha sustituido probable- 
mente al vocablo quichua ckucchu, que, — cosa cu- 
riosa, pero no rara, — lo encontramos en la Repú- 
blica Argentina, con ligera deformación, chucho. 



244 VVE 

En e! Ecuador se da, además, el nombre de ' 
saino á las fiebres palúdicas encubiertas, ó á las 
débiles que. manifestando la impregnación del or- 
ganismo, de los agentes tóxicos climatológicos 
peculiares de aquella enfermedad, por malestar y 
otros síntomas generales, no se desenvuelven, 
empero, de manera completa. 



La correa ó cuerda de la cabezada y de la bri- 
da del caballo que le ciñe la frente: frontalera. 



Habla la Academia: 

"Frutilla. — Especie de coquUIos de que se j 
hacen rosarios. || En algunas partes de Amé- 
rica, fresa." 

Lo cual no es exacto; pues llamamos yV-Mi» al I 
frUtito de la Fragaria vesca, y fritlilla al fru- 
tito de la Fragaria chilaensis, es decir, á dos fru- 
tos de plantas de im mismo género, pero de espe- 
cies completamente distintas. 



Decimos los ecuatorianos á cierta enipcionci- 
ta que sale en las comisuras de los labios. 

Es verdad que el Diccionario, entre las acep- 
ciones figuradas de la palabra fuego, pone la de 
"Encendimiento de sangre con alguna picazón y 
señales exteriores que arroja el humor, como con- 



PCN 24.-» 

fias^ostras, etc.;" pero no es menos verdadero 
que la erupcioncita aquijlla de los ángulos de la 
boca, tiene denominación propia: vaharera. 



FULMINANTE 



Capsula ó pistón. 

"Los cartuchos con bala, toscamente preparados la 
noche antes por ellos mismos, los llevaban sueltos en los 
bolsillos del IJslico, y los pistúiics á granel en las faltri- 
queras del pantalóu," 

{Pereda — Pifias arriba). 



Es el que comete en el juego y«//¿y/aí, tram- 
pas ó engaños. Al individuo que hace las cosas 
precipitadamente, sin cordura, sin reflexión, se 
llama en castellano atronada, atolondrado, aturdi- 
do, irre/lexivo, indiscreto y familiarmente calva- 



FUNDIR, FUNDIRSE 

Este verbo ni tan ruin como /regarse, ni tan 
lomprensivo como él entre nuestras gentes, tiene 
sin embargo mucha analogía con el tal en cuanto 
al significado, por lo que oímos á menudo: "tal 
negocio me fundió, Antonio está fundido con su 
reumatismo, Anita, empeñándose en casarse, se 
empeñó en fundirse," etc. 

Así y todo, el origen de nuestro verbo ha de 
¡ncontrarse probablemente allende los océanos; 
jues en verdad el reflexivo fundirse equivalía en 



246 FUS 

lo antiguo á hundirse, qu? entre sus acepciones, 
posee las figuradas de abatir, abrumar, oprimir, 
destruir, consumir, arruinar. 

Désele, por tanto, paso libre, especialmente 
si ha de sustituir al so^z fregar. 



FUSTÁN 

Con el nombre genérico, géjuro, toda clase 
de telas (5? acepción del Vocabulario), denomina- 
mos específicamente las de algodón y con singula- 
ridad las de un solo color: sean percalinas, mada- 
polanes, fustanes, etc. — ¿Fustanes? 

— Sí, señor, fustanes; pues la vestidura que 
usan las mujeres y nosotros llamamos fustán^ 
no tiene otro nombre que enaguas^ — no tampo- 
co enagua. 



G 



GALOPA 



El baile húngaro, tan de moda no há mucho, 
pero hoy casi en desuso, ^alop. Del propio mo- 
do se denomina la música de dicho baile. 



GALPÓN 



Barraca^ cobertizo^ tinglado, 

"Saltaron todos en tierra, en la cual vararon las bar- 
cas, y con gran priesa se dieron á desgajar árboles y ha- 
cer una gruesa barraca para defenderse." 

(Cervantes — Per siles y Segismunda). 



MI 



'Chucho aullaba desaforadamente en el parador, va- 
ciando en las grandes tinajas del cobertizo'' 

(Selgas — Nona). 



GALLITO, GALLO 

La flautita que hacen los niños con cañas, 
pipiritaña, ó más en general silbato. 



y 



L. . 



GAMALOTE ó ÜUj\.MALOTE 



Denoniínanse diversas especies de Paspaluta 
y Panicnm, excelentes forrajes, de dos y hasta 
tres metros de altura, con que casi exclusivamen- 
te se mantienen los ganados en nuestras sabanas 
costaneras, — Gtamaiole pudiera provenir de ^t^ra- 
mal, y la desinencia aumentativa estaría perfecta- 
mente justificada por lo gigantesco de las gramí- 
neas tropicales así denominadas; aunque gramalO' 
te ó gramaloial debiera ser el "bosque g'ramíneo," 
que dice Wolf. 



Tanto el Diccionario de la Academia, como el 
"Diccionario razonado de legislación y jurispru- 
dencia" de Kscriche, definen la palabra ganado: 
Conjunto de bestias mansas de una especie que 
se apacienta ó andan reunidas; como ganado va- 
cuno, cabrío, ovejuno y otros. Llámase ganado 
mayor, agrega Escricfie, el que se compone de 
cabezas ó reses mayores, como bueyes, yeguas, 
muías, etc.; y ganado menor es el que se compone 
de reses ó cabezas menores, como ovejas, 
bras, etc. A las crías del ganado se da el nom- 
bre de ganado menudo. 

De lo expresado se deduce, pues, que los Ci 
ballos, mulos y asnos, en agregación ó conjunto, 
son también ganado, y no sólo los de las espe- 
cies ¿oz'i'na, ovina y porcina, como creen nuestros 
campesinos y hasta algunos curiales. El articula:] 
'975 ^^ nuestro Código civil, ó sea el 2166 di 
uno de los Proyectos de Código civil de don Ail' 



a 




C\K 



249 



drés Bello, o d 2163 de otro Je los Proyectos 
del mismo autor, se refieren, por tanto, á to- 
das las bestias enunciadas; por lo que don José 
Clemente Fabres, al comentar el artículo 19S4 
del Código Chileno, sustituye la palabra ganado 

In la más común, animal: 
B<os animales, dice, con que se arrienda un predio per- 
^en al colono, debiendo dejar al ñn del arriendo igual 
Oicro de cabezas de las mismas edades y calidades, y 
en su defecto el precio; pues, el arrendador no es obli- 
gado á recibir animales que no estén aquerenciados al 



{Fabres — Instituciüitcs dii Derecho Civil chileno). 



antiguamente se llamaba ganadit, no sola- 
mente á las bcslias mansas, sino también á las bra- 
vias ó fieras, aunque es verdad que entonces se 
les daba el epíteto correspondiente: ganados 
fieros. 

". ... Primas, primas, Don" Elvira c Doña Sol, 
Despcrtedes, primas, por amor del Criador, 
Que tiempo es el dia, ante que entre la noch'; 

I XjOs ganados fieros non nos coman en aqueste mont'." 
K (La Gesta de mío Cid—Caular ¡I!). 

El que guía las maderas en el río con un palo 
' largo y á su remate un gancho. 

ÍA causa de que la silla de montar las mujeres, 
se conoce entre nosotros con el nombre de gan- 
tkú (probablemente por tener una pieza encorva- 
da en que aquellas afirman la pierna derecha), .se 
ha dado la denominación de ganchero al caballo 
adecuado para señoras. 



U.VNCHKUO 



I *'«'-v..«uv p-iC 



"Alzase y sale turbada 
Del balcón al antepecho, 
•' Al galhrtlo maestre indica 

Con actitudes y gcsío." 

{Sam'Ciira — Elakásar de SevUh, romance /¡■^M 

"En habiendo cumplido con esta parte de su ofíciq^ 
(Fr. Pedro I-crnández de l'eclia). tornábase á su centroj 
y á exercitar los oficíoa de humildad: sin el sobreceja ó gra'J 
vedad de que suelen andar vestidos los que no saben bien 
las leyes de estos oficios." 

{Fr. José de Sigitciiza — Historia lic la Ordeti de Sati 
Gerónimo). 

"Llegó en esto un hombre desaforado de ceño; 
alargando la mano, dijo: Esta es la carta de examen.*^ 



(S". 



o de (as calaveras). 



GIGAXTA 



Femenino de ¿•¿x'an/e. 

Giganta llámase también al girasol. 

Las figuras espantables que sacaban en la an- 
tigüedad los días de ciertas fiestas, se denomina- 
ban simplemente gigantes; los ecuatorianos lasj 
llamaban mamas gigantas. 

"Son (los poderosos de la tierra) como los gigante^ 
que sacan tas fiestas grandes en las ciudades, que sonu 
unas figuras muy vistosas, muy cubiertas de oro y s 
de mucha grandeza y majestad. Esto es ¡o que pare- 
ce, pero lo que no parece es un hombrecillo muy cansa-í 
do, y muy sudado, y que reventando y muriendo llevan 
aquella grandeza sobre sus hombros," 

( Niercmbcrg — Diferencia entre !o témpora!, elc.^\ 



I Decimos en vez de^cmiry tal vez de sollozar. 

^¿Nolosvcs* dijo; y empezó á morder-la silla, y á 
ívueltas al rededor, y gemir." 

(Qwvcdo — Las Zahnrdas de Plutoii). 

"Dijéronme que era el retiramiento de los enamora- 
1 dos. Gemí tristemente viendo que aun en la muerte 
^^Hdejan los suspiros," 
^■b {QuevcdQ—ld) 

^^^^ "Pero al fin. . . . ¿Cóino ha de ser? 

Aunque usted gima y soHon; 
Dios lo hizo. No hay esperanza 
De que su fallo revoque," 

{Biv/ó'i de los Herreros — ¿Muérete y veros.') 



WCa/nmpio. 

fEI Diccionario tielint! el columpio primitivo y 

olumpio perfeccionado. Nuestros chiquillos 

onocen sino el primero, esto es, el formado 

^una soga ó cabestro fijos por sus extremos, en 

fro medio se sienta alguna persona y se mece; 

S no porque no conozcamos sino este, lo hemos 

denominar goluiMÓio. Llámase también w/c- 

ctior. El verbo es columpiar. 

("Cuando para descansar de las fatigas del Gobierno 
baje á estos jardines, y coja sus flores olorosas, y j>cs- 
KlOft peccciltos de estos estanques, y se columpie en 
\ bsmacas de alambre dorado." 



I José dt Citstro y S,t 
fot y tocos). 



—¡liífi'rios viil¿iirrs: 



GKADA 

Parte de la escalera, por sinécdoque de uso 
exclusivo de los ecuatorianos, ha pasado á signi- 
ficar el todo de que es componente; con efecto, 
cada uno de los escalones de una escalera nóm- 
brase grada ó peldaño, aunque gradas (fijarse 
bien, en plural) se llama el conjunto de escalones 
que suelen tener delante del pórtico ó fachada los 
edificios grandes, majestuosos. 

En cambio, el nombre de la parte de un edi- 
ficio cualquiera, compuesta de peldaños de pie- 
dra, madera ú otra materia, para subir y bajar, 
estoes, el sustantivo escalera lo hemos reservado 
para nombrar el trasto portátil compuesto de dos 
maderos con travesanos á iguales distancias, asi- 
mismo para subir y bajar, quiere decir, la escale- 
ra de mano ó, en una sola palabra, la escala. 

GríiíAr/ií se llama el conjunto ó serie de gra- 
das, y especialmente las de los altares. 

Grado se denominaba también ai peldaño, es- 
calón ó grada. 

"Mío Cid c su mugíer a U eglesía van. 
Kchós' Dofüa Ximena en los grados del altar, 
Rogando al Criador, quanto ella mejor sabe." 

{Poema dtl Cid — Cantar f). 



4 



Gradiolo, gladiolo. glaJio: siempre con «t gé- 
ñero masculino encontramos en el Diccionario los | 

nombres vulgares de la Tliypha lali/t?lía ¿., ve- I 
nidos del latín .^/íií/í'/i.v y con el género femenino 



la dcnomirracíón tornada del griego aTtáBr;, espada- 
ña, con que se conoce también la díclia planta. 



W 



GRANADILLA 



» 



Indudablemente en España W^ma-n j^ranadiliiz 
á la Jíor á^ la pasionaria, cuando así lo asegura 
el Diccionario último; mas en América denomi- 
namos granadilla al fruto de dos especies de 
piíssijíora: la común y la de Quijos. Los SS. 
AcadOmicos podrían, pues, agregará la definición 
citada (si no es una errata) esta otra: Fruto 
de algunas especies de pasionarias, globoso, de 
corteza correosa, lleno de pepitas envueltas en 
una sustancia semejante al almidón cocido, dulce 
y agradable. 



UKANADILLO 



La trepadora del género /í7jjí)?i7rrt ó pasiona- 
ria que produce la granadilla. — Según la Acade- 
mia, granadino es un árbol de América, cuya 
madera es muy maciza y de color encarnado muy 
obscuro. 

Las hermosas trepadoras Passijloras, pro- 
ducen varias agradables frutas: las diversas ¿-/-íi- 
I nadillas, los distintos tacsos, la badea, etc. 
W UUABA 

P Pacay la llaman en quichua y citajiniguil ó 
yinigHÍt en otros lugares de Hispano-América. 
I El Diccionario no trae la palabra. Fruto de 

varias especies del genero Inga. Podría definir- 




256 



«rA 



lo: Vaina coriácea, verde, desde uilo hasta seíS ó 
siete decímetros de largo, que encierra las semi- 
llas en gajos como copitos de algodón, sacarinos 
y comestibles. 



GUABO 



El árbol que produce la ^uaóa: ns alto, copo- 
so, de hojas medianas, flores como borlitas de co- 
lor blanco verdoso; la madera se utiliza en cons- 
trucciones. — El ffiiamo y la guarna definidos por el 
Vocabulario, tal vez sean nne^tro^ guabo y guaba; 
pues nos parece haber visto escritas las dos pala- 
bras en alguna parte así como las pone el Léxico, ■ 
Pero nos deja en duda aquella cosa del "vello que 
entra en el cutis," que no lo hemos experimentado; 
nunca. 

GUACHAR 



I 



Hacer surcos de distancia en distancia pro-j 
porcionalniente para sembrar con igualdad, amel- 
gar. — Nuestro gnachar ó lutachar, de huac/iu, 
surco, sería acaso imposible sustituir entre núes- ' 
tros agricultores; pero al menos los medianamen- 
te cultos deben no ignorar el término propio. 

Los españoles dicen también surcará asurcar, 
aunque el último verbo significa más bien lo que \ 
nuestro r/z/c/fl;-,- supuesto que lo define el Léxico: f 
hacer surcos en la tierra ya sembrada, para sacar I 
las raíces de la hierba y abrigar los panes. 

GUÁCHARO, GUACCnO 



Quichua, huaccha, huérfano; abandonado, po- 
bre, desgraciado; huaccliara, ser pobre, huérfano, I 



filIA 



257 



etc. — Aun cuando guácharo se halla en el Diccio- 
nario para significar persona enfermiza, y por lo 
común hidrópica ó abotagada, polluelo no volan- 
tón, etc., lo corregimos conjuntamente con guac- 
(ha por ser una misma la significación que damos 
los ecuatorianos á los dos vocablos, tomándola 
probablemente de las voces quichuas arriba ex- 
presadas. 

El animal sin padres huérfano; el abandona- 
do por la madre, desmadrado. 



UUACHO 



^^ Palabra quichua, significa bien en su idioma 
la línea honda que se forma en la tierra al ararla; 
pero lo tal en castellano se denomina surco. 

VArgcl se sentó rendido en un linde, y los perros, 
rendidos también se tumbaron en un surco." 



( Trueba — ¡Desde Madrid al cielo.') 



'Si como tú se echan todos 
En el surco " 



{Bretón de de los Herreros — ¡Muérete y verás!) 



I La parte elevada que el arado forma al surcar 
tierra, se llama caballón ó también camellón, 
ibra á la que hemos dejado para determinar 
|ue en España se nombra bache. 
i OÜADUA 

Entendemos que la gramínea gigantesca de- 
nominada guadua en quichua, es una especie se- 



L 



258 liVk 

mejante á la originaria de la India y llamada, ei^ 
malayo y hoy también en español, ba?nbñ. Acaso 
aun sea la nitsma especie, y en tal caso posee ya' 
el nombre castellano expresado. 



El señor Cuervo, en su erudita obra Apun- 
taciones criticas sobre el lenguaje bogotano, nota 
que en muchas lenguas americanas las palabras 
hombre y mujer empiezan por gna, güe, güi, hna, 
hue y cita huaina, liuarmi, etc. A los ejemplos 

fíresentadospor el señor Cuer\'0, puede agregarse 
a palabra guagua, niño ó niña, hombre ó mujer 
aun no adolescentes. 

Guagua, para los chilenos es palabra epicena 
de terminación femenina; pues se dice la guagua 
tanto al niño cuanto á la niña que están laclando;, 
para nosotros es del género común, ya que deci- 
mos el guagua ó la guagua conforme el sexo 
respectivo. 

Con ser quichua la voz, tiene más uso, que en 
el Ecuador y el Perú, en Chile, donde la en- 
contramos frecuentemente impresa, y donde aun 
ha dado origen á derivados que no conocemos los 
naturales de la tierra de los Incas: v. g. guagsta 
Ion y guagualofia, con que se moteja á las per- 
sonas pueriles, aniñadas y, sí no me equivoco) 
también á las que en España llaman angelotes. 



GUANDO 



Palabra quichua, huandu, con la que coooi 
mos el mueble denominado en España /ari^J*'' 



GDI 



259 



que sirve para trasladar heridos, enfermos, 
muebles etc. 

Los nombres /a/ajtfiu'» y aueías, con que co- 
rrige también el señor Cevallos el quíchuismo 
anotado, no corresponden propiamente á la pala- 
•^a guandú. 



j^jr^ 



ÜU.VNGO 



Graciosísimo es el quid pro qiio en que incu- 
rre la 12? edición del Diccionario de !a Academia 
al dar la definición de a«!t<"í'.' "Ecaati. Peinado 
de las indias, que consiste en una sola trenea faja- 
da estrechamente y que cae por la espalda." 
Definición muy graciosa, pues trastrueca lo que 
nuestras mujeres (no solamente las indias, sino 
aun las blancas) llaman _^Híí«¿''íí, con el anaco, refa- 
jo ó faldas generalmente de bayeta, abiertas por !o 
común hacia el lado izquierdo, donde deja al des- 
cubierto las enaguas ú otro refajo, y sujeto á la 
cintura por las múltiples vueltas de una faja. 
Anaai es el vocablo genuino quichua, y anacuua 
el verbo, ponerse el anacu. 

Guango ó hnangu, como lo pronuncian casti- 
lamentc los indios, es copo, atado y, no sé si de 
manera recta ó de modo tropológíco, ía trenza 
aquella que el Léxico describe en la palabra 
anaco. 



^H (iUANTO 

l^K (^m^^xi.^ gHantug,\3tíÚ.x\\c^ Datura sanguinca. 

" Especie de floripondio sin fragancia, con hermosas 
flores amarillo — rojizas, antes muy común en las 
cercanías de Quito, á las cuales acudían los mu- 
chachos, á fin iXzjugtiK d la guerra, para la que 
suministraban balas rasas, dun-dun. bombas, gra- 




-^-g- 



■2m «rA 

nadas, y otro-í proyectiles, los ffutos del ^uaaraM 
No sé si la datura mencionada sea tambÍL-n euro- 
pea, ni sé tampoco si tenga nombre castellano. 

El guanta no da peras, frase ecuatoriana que 
vale tanto como la española /í'íiÍ¿V/¿;-iií íi/o/wc. 

> GUARACA 

Huaraca ¿De kuaira, viento? Palabra quichua. 

El cordel ó trenza, como dice el Diccionario, 
que se usaba antiguamente en la guerra y qut 
hoy sólo tiene uso entre pastores, para tirar pie- 
dras con violencia, se denomina en castellano 
honda. 



"No dio tiempo á ios malhechores la presteza del ca; 
para pensar en otro partido más llano que juntarsej 
llegando á sí, de la gente de los lugares vecinos, tres mi' 
personas de todas edades, en que había mil y ochocien- 
tos hombres de provecho, armados de arcabuces, balles- 
tas, lanzas y gorguees, y parte hondas, como la ira y " 
posibilidad íes daba; y sin tomar capitán. 

{Diego de Mciidosii — La gueira de GraHoddú 

"Ya calla el mar furioso y bravas ondas 
AI estallido espeso de las hondas'' 



* 



á 



{O ña — Al-anco doinadd). 



GITARMI, GÜARIIILLA 



No solamente significa mujer la voz gnarnti^ 

conforme la propia palabra quichua /inartui, 

\ mujer que sabe sus deberes y los desempeña d 

I manera cumplida, que es casera, si este adjetivl 

español no es deficiente para expresar todo lo qw 

expresa el vocablo.^/iíiJv;//, tomado como adjettvd 



GUASO 



flVA 261 

De ¿1 ha salido guarmUla, hitannishina, hom- 
bre afeminado, que sabe oficios de mujer, ó que 
Slt entremete en ocupaciones mujeriles. 

I En Chile apellidan guaso al hombre de campo, 
atros al grosero, tosco, incivil, etc. Aun cuan- 
do la palabra parece tomada del quichua, sos- 
pechamos que trae su origen más bien del adjeti- 
vo familiar español guasón, individuo falto de gra- 
cia y viveza, persona sosa, pesada, desagradable; 
pues á este significado corresponde exactamente 
estro calificativo. 



r 



Et roedor Dasypracla, agutí, y muchas de 
las especies zoológicas americanas no tienen 
nombre en castellano, aun cuando poseen múlti- 
ples denominaciones en los varios lugares del 
Nuevo Mundo donde se encuentran ¿Cómo po- 
dríamos uniformarlas, para poder entendernos? 
De cierto, como ha comenzado á verificarlo la 
Academia: aceptando en el Léxico los vocablos 
más generalmente extendidos. Así ha aceptado 
la palabra aguacate, común á casi toda América, 
aun cuando reemplazada en Chile y parte del Perú, 
por la denominación palla. Muy atendible para 
la aceptación debe ser, además, el nombre que se 
dio al objeto en el lugar de origen ó donde dicho 
objeto más abunda, ya que el comercio, elemento 
hoy imporlanLÍsimo de propagación y extensión 
de los idiomas, sirve de juez y arbitro para esta 



L 



262 Ul 

Deben tambiiín preferirse las denominaciones 
en una sola palabra; pues siempre serán imper- 
fectas las perífrasis en tales casos. 



(ÍUILLEGUILLE 

Renacuajo ó ranacuajo, como quien dice ra- 
nt ^jne está formándose. 

La palabra corregida puede venir del caste- 
llano familiar bullebulle por lo bullidores que son 
los renacuajos; ó más bien del quichua hutlli, 
aun cuando los indios de Cuenca (lugar donde se 
conserva más puro el idioma indígena) llaman al 
renacuajo chzicshic, vocablo con el que en Quito 
denominamos á la lechuza. 

Todos los que han estudiado un poco de 
Zoología, ó siquiera han sido observadores, saben 
que los batracios (ranas, sapos, etc.) experimen- 
tan metamorfosis completas en los dos períodos 
de su vida: en la primera edad tienen el cuerpo 
prolongado con larga cola lateralmente compri- 
mida, y en ese estado se llaman renacuajos. 

"Y sería cosa que me fastidiaría de lo lindo el irme 
al otro barrio tan pronto, porque quisiera dejar casada á 
mi augusta hija y S. A. es todavía un renacuajo'' 

{ Trucha — El PreHe Juan de las Indias). 

"Fortuna, ¿No estuvieran más decentes 
Puestas en un moscón y un renacuajo 
Las dos coronas, que en tan viles Trentes?" 
( Qiitvedo — Sonetús). 

"Kn la orilla del Tajo 
Hablaba con la rana el renacuajo. 
Alabando las hojas, la espesura 
De un gran cañaveral, y su verdura." 
{Iriarlc — fábulas literarias: Ia\ rana y d reiiaeuajv). 



GÜI 2G3 



GUINEO 

Adjetivo, natural de Guinea. Perteneciente á 
esta región de África. 

Lo empleamos bien como sustantivo, aunque 
solamente para denominar una especie de plátano, 
la Musa sapientum. 



H 



HACER HOJA 

Hacer novillos ^ dice el Léxico, frase familiar, 
hacer falta en alguna parte donde se suele ó 
debe asistir. Aplícase especialmente á los mu- 
chachos que por desaplicados, dejan de asistir á 
las aulas. 

HATO 

Diputado á una de las Asambleas constituyen- 
tes ó Convenciones que después de cada revolu- 
ción se reúnen para hacer la felicidad del Ecua- 
dor, tan hecha y rehecha que los ecuatorianos 
estamos en vísperas de poseer la dicha más com- 
pleta, — caso de que no la poseamos ya sin caer en 
la cuenta de ello. Digo, pues, que diputado á 
una de estas Convenciones oí tanto á ciertos abo- 
gados hablar de hatos, que la cosa si no me inte- 
resó mucho, al menos se me grabó en el sentido 
del oído, asimismo como llega á grabarse en el 
de la vista el aviso que los periódicos repiten to- 
dos los días y que el lector ve y ve sin mirarlo. 
Después, acaso los propios diputados, á fin de 

34 



•2CG 



UEM 



conservar sitmprc fresca la memoria de los ecua- 
torianos tocante al importantísimo asunto, algo 
han tenido siempre qué hacer respecto de hatos 
en las varias Legislaturas reunidas ulteriormente. 
— ¿Qué será? ¿Algo así como la triple alianza, 
ó como la cuestión de Oriente, ó la del mono- 
metalismo, ó de la paz universal? De todo esto 
debe de tener; pero quede la magna cuestión 
para los que hacen leyes y. — Paulo minora, 
canamus. 

Ley de hatos llegó á llamarse una que se dic- 
tó para bien, si no de los ecuatorianos, de los di- 
putados de hato: pero lo que talvez no estuvo 
bien (con perdón de los dichos aficionados á 
revolver el hato) fue que la significación dada al 
vocablo no es la que de modo castizo le correspon- 
de. Común, como término de Jurisprudencia, es lo 
que no siendo privativamente de ninguno, pertene- 
ce ose extiende á muchos, todos los cuales tienen 
igual derecho de servirse de ello, como bienes co- 
mtíJtes, pastos comunes, etc., que es según parece lo 
que se denomina con la voz anotada- — ^Con razón, 
pues "la partición y demarcación de hatos ofrece 
dificultades." como dice el considerando de una 
reformatoria de aquella ley, si la inteligencia del 
mismo nombre nos las presenta. 



Allá abajo, en la última acepción, el Léxico da 
la de mujer al sustantivo hembra. La primera y 
por consiguiente la más usual, es la de "animal j 
que concibe y pare." 

Afectos al bello sexo, atentos y respetuosos ' 
como le somos, no podemos dejar sin censura 
una expresión que de seguro comenzó á emplear- 



I 



mu 



•jtí? 



I chistosa y familiarmente, cual las españolas de 
llamar charco al occaiio y bicho al toro, y que 
con posterioridad han pasado al lenguaje serio y 
de gentes bien educadas. 

V'amos ala aludida expresión. 
— ¿Cuántos niños tiene Ud.? pregunta á im 
caballero, otro á quien importa ó no le importa 
saber á qué número asciende la prole del inte- 
rrogado. 

— Dos, contesta éste: un hombre y una hem- 
bra. — ¡Pobre individuo! si nos atenemos á la su- 
sodicha primera significación del Diccionario: niña 

aún la hija y ya '•animal que " Y lo peor es cine 

¡ el mismo padre lo diga, lo que casi no deja duda. 
Dejémonos de truhanescas frases, desprecia- 
ü tivas de personas dignas de cariño, cuando no de 
respecto, y no temamos que la urbanidad comuni- 
que falta de vigor ó de gracia á un idioma que 
asi posee la dulzura de los madrigales de Melcn- 
II dez, como la virilidad de las odas heroicas de 
^^^Ouintana y Olmedo, como la chulería del zumbón. 

^^^^ Decimos los ecuatorianos ai embrión, germen 
6 sea la parte de la semilla de que se forma la 
planta. Hembrilla diminutivo de hembra, tiene 
varios significados; pero no el que le damos en el 
Ecuador. 



HEMBRILLA 



HIÜl'EÜILLA 

Denominamos las semillas de varias plantas 
í!e los géneros ricinits y jalropha, de que se saca 
el aceite de palma Clirísti, ó de ricino, ó de cas- 



--^-- 



2G8 UOR 

tor. que todos estos nombres damos al óleo CX'-J 
traillo de aquellas euforbiáceas. 

Higuerela nombra también el Diccionario 
ííUimo al ricino, al que antiguamente los españo- 
les llamaban higuera infernal. 

Ricino, según el primer Vocabulario de la j 
Academia española, del latín rieiniis por ser el 
fruto "muy parecido á la garrapata." 



HONORABILIDAD 

Sin duda porque casi no va quedando honra- 
dez en el mundo, tratamos de dar reemplazo á j 
la palabra con el vocablo honorabilidad, que na- J 
turalmente no ha de significar lo mismo que el ] 
usado por nuestros abuelos y aun por nuestros 
padres. 

UORCÓN, ó JORCÓN 



Como dicen nuestros campesinos al bieldo- 
Aun cuando la Academia no da á hotcón otro 
significado que el de palo, en figura de horquilla, 
que sirve para formar los parrales y para sostener 
las ramas de los árboles que están cargados de 
frutas, á pesar de ello, decimos, en algunos luga- 
res de España debe, de usarse el vocablo en la acep- 
ción que le atribuimos los ecuatorianos; pues don 
José M. Pereda, en Peñas arriba, dice: "En el 

carro había una carga de heno verde y sobre 

la carga, un hombre de alta estatura que lanzaba 
con impetuoso brío grandes horconadas de ella á 
un boquerón de la pared. . . . vuelto de repente 
hacia nosotros el hombre que descargaba el carro, 



i 




y mientras nos miraba frunciendo muclio Io3 ojos, 
apoyándose gallardamente en el horcón clavado 
por sus puntas en el heno " 



HORMIGUERO 



Horntiguillo. Enfermedad que da á los ca- 
ballos en los cascos. Don Juan Montalvo emplea 
la voz hormignilla por harmiguco, quizá á causa 
de haberla hallado con tal signilicacón en algún 
autor. 

"Cosa es que le hace á uno erizarse los cabellos y 
correrle por las carnes un fatídico hormiguillo, ver á Cris- 
tóbal Colón padecer y gemir " 

{Montalvo — El Buscapié). 

"Señor, respondió Sancho en voz muy baja, me está 
discurriendo por el cuerpo un hormiguillo ]Maio con un 
trasudor, que me quita el conocimiento hasta de mi pro- 
pia persona." 

(Montalvo — Capitulas que se k olvidaron á Ccn'anlcs). 



P 



£1 que hace hostias. 
/{ostiario la caja que tienen t 



I las sacristías 



para guardar las hostias. — Latín hostiarium. 



% 



HUACO 



Don Zorobabel Rodríguez, en su libro "Dic- 
cionario de Chilenismos" recomendaba á la Aca- 
demia Española la presta adopción del vocablo 




270 



Hn 



quichua (?) ckcuto para denominar al que tiene el 
labio hendido. 

Don José Rufino Cuervo, en las "Apuntacio- 
nes críticas sobre el Lenj^uaje Bogotano," acepl 
á pesar de la inquina que muestra al "Diccíonarii 
de una sociedad de literatos," ¡apalabra labi-ken- 
dicio, que este Léxico trae para llamar á los que 
tienen labio leporino., esto es, á los huacos, como los 
nombramos en el Ecuador, ó icnciias conforme se 
los denomina en México, según el mismo señor 
Rodríguez. 

Cada cual se cree ';on derecho para inventar 
un remedio para las enfermedades sin remedio, y 
abundan los nombres para lo que no tiene nombre. 



¡0-1 

'"'^ 
ue 1 



HUASIU^ 



Probablemente por nacer y desarrollarse coi 
preferencia en las paredes de las casas {/titasi), 
tapias, y hasta en los techos de las chozas ó ca- 
banas (J/a, á veces diminutivo, cariñoso, de tcr 
nura), se dÍo por los indios el nombre de guasilla 
ó /masilla á la planta anti-espasmódica llamada 
Valeriana oficinalis por tos botánicos y valeriana 
menor ó silveslre en castellano; pues hay varias 
especies, una de las cuales de olor más fuert^j 
á la par que robusta, es la que se halla cerca del] 
cerro de Puntas, en nuestra cordilla oriental ( Va- 
leriana rígida (?}). 



I 



HUILÓN 



Dígase huidizo, adjetivo, que huye ó es indi- ' 
nado á huir. — Hnidero se decia también antigua- 
mente, según se ve en el Vocabulario de Nebrija. 





HUMiiNAItSE 



No he podido jamás oír este verbo, de labios 
de ayas, amas de llaves, sirvientas y hasta frego- 
nas, sin que me produzca regocijo. Empléanlo 
de tal manera y con tal retintín que no parece síno 
que .ion el mismísimo Verbo divino que encarna. — 
Las tales gentuallas son cuando menos reyes 
tiestronados, que "por la pobreza y la desgracia se 
huimutau á trabajar para vivir; "la suerte (na- 
turalmente debe de ser la mala) las obliga á rebajar- 
se, á abatirse, á humanarse hasta entrar á servir 
á personas que. . . - valen menos que ellas," esto, 
claro está, no lo expresan, pero lo dan á entender, 
merced al tonillo con que pronuncian el humanarse. 

Por lo demás, la significación atribuida al ver- 
bo reflexivo está bien, aunque no la traiga ya el 
Diccionario; pues la encontramos en autores an- 
tiguos. El Léxico académico de 1734 dice: "■Hu- 
manarse, familiarizarse, baxarsc y deponerse 
de aquel estado elevado que se gozaba, hacién- 
dose tratable á las gentes," que es justamente 
lo que nos espetan las cocineras y los otros perso- 
najes mencionados, cuando entran á servirnos. 



INANO 

Enano. 

"Sobre la mansión que ocupaban las ñeras, había un 

cuarto muy capaz donde habitaban los bufones, en 

cuyo número se contaban los monstruos, los enanos^ los 
corcovados.. . . /' 

(Solís — La Conquista de México), 



mCONADO, INCONARSE, INCONOSO 
Enconado, Enconarse, Enconoso 



'•Llegó á tal extremo este ricazo tan limpio y rega- 
lado (el rico avariento del Evangelio) que tuviera por 
felicidad que le diesen una gota, aunque fuese en el dedo 
más enconado y asqueroso de un leproso; pero aun esto 
le faltó." 

{Nieremberg — Diferencia, etc.), 

"Brama el bárbaro ardiendo de despecho, 
Víbora no se vio más enconada 



ti 



{Don Alonso de Ercilla — La Araucana), 

35 



274 IJfU 

"Nuestras discordias infaustas 
Nos llevan al precipicio. 
Las pasiones enconadas 
Nos ciegan " 

{Bretón de los Herreros — ¡Muérete y ttrds!) I 

" Que es peligroso abrir ó apremiar las apostemas 

duras, porque más se CHtonati. Esté un poco; dejemos 
llorar al que dolor tiene; que las lágrimas é sospiros mu- 
cho desenconan el corazón dolorido." 

{Fernando de Rojas — La Celestina). 

"Purén que estaba á parte, habiendo oído 
La plática enconosa y rumor grande " 

{Ereilla — La Araucana). 



INDEPENDIZAR, INDEPENDIZARSE 

Saben ustedes que no se ha de mentar la soga 
en casa del ahorcado, y dale que dale en el em- 
peño de que este verbo (no lo nombro) sea acep- 
tado por la Academia de los españoles. 

Emancipar significa, con efecto, lo mismo; 
pero propongámonos desterrar de nuestro idioma 
ese independizado del lenguaje castellano, y encon- 
traremos, cuando menos, tanta resistencia respecto 
de nuestras gentes para extrañarlo, cuanta de par- 
te de los españoles para no aceptar al intruso. 



INDÍGENA 

Ciertas personas cultas, escrupulizando en lla- 
mar ineitos á los aborígenes de América, los deno- 
minan indi^etuis, en lo cual yerran y aciertan; 
otras los nombran indianos; y por ño, no falta 



4 

I 



^uieñ^i no sólo culto sino culterano, los apellida 
Índicos. 

\'^eamos las diferencias de los diversos vo- 
cablos. 

Indio — Natural de la India: u. t. c. s. 

Colón, persuadido de haber descubierto, más 
bien que un Mundo nuevo un camino al Asia, á 
través del Atlántico hacia el oeste, denominó in- 
dios á los habitantes de Guanahaní, que tomó 
por una de las penínsulas del Asia meridional, 
esto es por las Indias orientales; razón por la 
cual se dio después á América el nombre de Indias 
occidentales. Está bien, por tanto, llamar indio, 
así al antiguo poblador de América como al oriun- 
do del Indostán y de la Indo-China, etc. 

Indígena, dice el Diccionario, adj., originario 
de un país, en oposición á exótico ó advenedizo — 
Api. á pers. u. c. s. El indio, pues, del Ecua- 
dores también indígena del m¡.smo Ecuador, así 
como lo somos nosotros, con la diferencia de no ser 
quizá indios y sí indianos. 

. Indiano, según los SS. Académicos, natural, 
pero oo originario, de América; u. t. c. s 

Indico, por último, más próximo á la etimolo- 
gía latina es. de cierto, menos propio del lenguaje 
trivial y doméstico que del no casero. Es por 
otra parte adecuado á cosas, mejor que á personas. 

El estado de Arauco es una provincia pequeña. . . . 
produce la gente más belicosa que ha habido en las 
.... llámansc lus í'idios del Araucanos " 

'-Puelches se llaman los itidios de la sierra " 

indios mozos amigos, que sirven á los 



I 

^^Bañoles 



Caufát. . . . donde los Españoles fundaron la más 
próspera ciudad. ... la cual tenía trescientos mil indii-s 
casados de servicio " 



^Tffh'jT* tí^á 




"Mita es U carga ó tríbulo que trac el iadta t 
butano." 

"Mitayo es el indio que la lleva ó trae." 

{ErciUa — Araucana — Declaradón de algunas dudas 
que se pueden ofrecer tn la obra ). 

"La saña y el coraje se renueva 
Con la sangre que saca el hierro duro: 
Ya la Española gente á la India [leva 
A dar de las espaldas en el moro." 

(Ercilia — Araucana). 

"Llegado el indio al rancho, aplica el cnemo 
Ai túmido carrillo y recia boca.. . . ." 

{Oña — Aranco domado). 

"Me atengo á la enseñanza de éste (P. Velasco) que, 
indígena del antiguo Reino de Quito " 

i Pedro Fermín Cevallos — Bra'i ealálogo de errores 
en orden á la UngJia y al lenguaje eastellanos. — Quinta 
edición — Jtitroducción). 

"Adelante, pues, con la dinastía de los Ruis de Bejos; 
y á fin de que en mí no se acabe, demos cuanto antes 
una reina indígena á los tablanqueses," 

(Don José' Ataría de Pereda — Peñas arriba). 

"Antes que más adelante pasemos, quiero decir m\ 
parecer acerca de este nombre Indias, porque algunos tie- 
nen creído que se llamaron así por ser los ¡lombres dcs- 
tas nuestras Indias del color que los indios orientales. 
Mas paréceme que difieren mucho en el color y en las 
facciones. Es bien verdad que de la India se dijeron las 
Indias. India propiamente se dice aquella gran provin- 
cia del A.s¡a donde Alejandro Magno hizo guerra, la 
cual tomó nombre del río Indo, y se divide en muchos 
reinos á el comarcanos. Desta gran India, que también 
nombran Orienta!, salieron grandes compañas Je hom- 
bres, y vinieron (según cuenta Herodoto) á poblar en la 
Etiopía, que está entre la mar Bermeja y el NÍIo, y que 



i 




ISiC T,7 

KgOn posee el preste Gian, Prevalecieron tanto allí, que 
maóó aquella tierra sus antiguas coatuinbrcs y apellido 
en cl que trajeron elloíi; y así, la Etiopía se llamó India; 
y por eso dijeron muchos, entre los cuales son Aristóte- 
les y Séneca, que la India estaba cerca de la España. 
De la India pues del preste Gian, donde ya contrataban 
portugueses, se llamaron nuestras Indias, porque ó iba ó 
venía de allá la carabela que con tiempo forzoso aportó 
á ellas y como el piloto vido aquellas tierras nuevas, llamó- 
las Indias, y así las nombraba siempre Cristóbal Colón. — 
Los que tienen por gran cosmógrafo á Colón piensan 
que las llamó Indias por la India Oriental, creyendo que 
Cuando descubrió las Indias iba buscando la Isla Cipango, 
que caca par de la Chinad Cataio, y que se movió á ir 
tras el sol por llegar más aína que contra é!; aunque 
muchos creen que no hay la tal isla. De cualquiera ma- 
nera, en fin, que fue, ellas se llaman Indias." 

IFraiicisco López de Gomara — F.l dc¡cnbrimieitto ik 
América). 

"Así que doña Marta no consiente 
El un extremo de esc amor honroso. 
Ni puede dar el sí doña Lucía, 
Por pedirla un indiano, sangre raía," 

(Tirso ele Molina — María la Piadosa). 



I 



Indiana, se dice también á una tela de algo- 
dón ó lino, ó mezclada de uno y otro, pintada por 
I solo lado. 
"El mícrcolos paseaba en el Prado vestida de Icrcio- 
t y el jueves pascaba en el mismo sitio vestida de 
Es vocablo familiar, que el Diccionario define: 
industria y arte con que se ingenia i'ino y procura 



( Triicba — Desde Madrid, ai Cielo.') 



INrtENIATl'RA 



L 



su bien. Cosa muy distinta, por cierto, del arte 
que enseña á hacer y usar ingenios ó máquinas, ó 
bien de trazar y ejecutar obras con arreglo á 
principios cieutílicos: ingeniería. 



\ 



IXGÜENTO, INGl'ENTE 



Ungüento. 



"Y hay más que ver. . . . que bañarle (las doncellas I 
al caballero que se arrojó en el ferviente tago) con tcm"i 
piadas aguas, y luego untarlo todo con olorosos Kn,f»rH-1 

íosy vestirle una camisa " 

( Ctn-antes — Q'iijoh). 

"Oro hacen (los boticarios) de las arañas, de los ala- I 
crancs y sapos; y oro hacen del papel, pues venden has- I 
ta el papel en que dan el itngüciiíQ." 

{Qnevcdo — Las Zahúrdas de Vlutón). 

"Si un poco de ungüento Tabrica visceras, natural pa- 
rece no conceder mayor preponderancia al Creador que 
al boticario." 

(Castro y Serrano — El sobrino de Tánfa/o), 



\ 



IN Jl'NDI X~£?/Ju ndia 

"¡Qué oronda viene y que bella! 
¡Qué través y enjundia tiene!" 

{^Baltasar d<¡ Alcázar — ha etiia Jueosa), 
IXJl'NDIOSO 



Enjundioso, sa. adj. Que tiene mucha en- 
jundia. 



IRR 270 



INTERESABLE 



Dice nuestro pueblo por mteresado y no está 
mal. 

'Lo primero tengo de ponderar como hay mu- 
chos que en esta vida son tenidos por los primeros en la 

santidad. y en el día del juicio y de la cuenta serán 

tenidos por los postreros, porque en los ojos de Dios fue- 
ron tibios, interesables y muy imperfectos en lo interior." 

(Zrt Puente — Meditaciones espirituales). 



IRRIGACTÓN, (Irrigationf) 

Riego, dicen los que no parlan gabacho ni 
gustan de anglicismos. 



IRRIGAR, (Jo irrígate?) 

Como hemos dado al verbo regar acepciones 
latísimas, ha habido necesidad de conseguirnos el 
irrigar para que sirva de Cirineo á aquella pala- 
bra, á la cual, eso sí, hemos relevado de casi todos 
sus deberes legítimos para trasladarlos á irrigar. 



J 



JABONCILLO 

Fruto del Sapindus saponaria, que, por con- 
tener abundantemente una sustancia alcalina, re- 
emplaza al jabón. — El árbol mismo, que se cría 
en nuestra costa, se denomina \2st^\€vi jaboncillo. 



JAGUAR 

Nuestro tigre, Félix onza de Linneo. No es 
sin embargo, según parece, la onza que describe 
la Academia. El tigre americano es un carnívo- 
ro, si no tan feroz como sus congéneres del Viejo 
Mundo, el mayor y más temible de los Felina de 
América. 

JALETINA 

O jalatina, como dicen los que creen entender- 
las. Así denominan algunas personas á lo que en 
castellano y en Química orgánica se ^dLXííd, gelatina. 

36 



Se cuenta que se daba un espléndido banqui 
te en una ciudad yatikcc, para celebrar no sá qu< 
fausto acontecimiento químico-industrial. Allí ei 
el lugar más visible de la gran mesa, ostentábase 
una artística gelatina seca, de colores, dentro de 
la cual chispeaban vividas luces eléctricas. Junto 
á ella se alzaba una campana de metal bruñido 
que, al parecer, escondía algún otro milagro del 
arte de repostero. 

Llega el momento de los postres y todos en- 
comian el exquisito sabor de la gelatina consabi- 
da, que los mayordomos se han empeñado en que 
nadie deje de gustar. 

Tal es el instante oportuno. Pónese de pií 
el anñtrión principal y asiendo solemnemente 
agarradera de la campana aquella, dice: '-Este 
es, Misiers, el compañero de! objeto que se ha 
convertido en la deliciosa y fragante gollería que 
acabamos de saborear. Ved, amados compañe- 
ros, los milagros de la química "y acaba de 

levantar el bruñido trasto, que deja á descubierto 
una enorme bota destalonada y erizada de remien- 
dos acreditadores de múltiples periodos de servi- 
cios, prestados á diversos dueños de distintas 
descendentes condiciones. 



31- 

:(f. ^ 



JAMPA 

Jamba. 

Cualquiera de las dos piezas labradas que, 
puestas verticalmente en los dos lados de las puer- 
tas 6 ventanas, sostienen et dintel de ellas. 

Como los ecuatorianos hemos ascendido ; 
umbral hasta la categoria del dintel, haciendi 
aquello que todo revolucionario, desterrar al per-' 
sonaje sustituido, nos hemos visto en la precisión 
de criar la palabra yrt/íí/'ti ó de deformar el voca- 




hlo jamÓa. para denominar con él la "parte infe- 
rior ó -escalón, por lo común de piedra y contra- 
puesto al dintel" (la contraposición ha llegado 
hasta el despojo violento) "en la puerta ó entra- 
da de cualquier casa." 

El primer Diccionario compuesto por la Real 
Academia española trae la palabra sólo en plu- 
ral: "Jambas, dice, los pies, ú como piernas, que 
en las puertas ó ventanas mantienen el dintel. 
Viene de la voz italiana gamba, que significa la 
pierna, — Lat. lamba. Asiragalus. Colmen. HÍsL 
Segob. cap. 49. § 18. Una puerta, salpicado lin- 
tel y jambas con sangre. Brav. Benedict. Cant. 7. 

Las chajtanadas, jambas y linteles" 



JASEIItO 

Gramínea seguramente importada de Río Ja- 
Tieiro. casi tan abundante en nuestra costa como 
■el gamalote, con el que comparte el primer pues- 
to respecto del benéfico destino de alimentar á 
los ganados. Pertenece al género Paspalum. 
El Janeiro se encuentra también en las cuencas 
abrigadas de la sierra, pero nnicbo menos des- 
irrollado que en el litoral. 



Xebójcbe llaman en árabe al alumbre, ó sea 

sal doble que forma el sulfato neutro de alumi- 

> con otros sulfates alcalinos y en especial el de 

* ). Nosotros denominamosyVíí á la goma 

1 ó caucho, á pesar de que esta última voz 

s sino el cauicliouc de nuestros indios de Ja 



284 



JIL 



provincia del Oriente. La palabrayfííí debe pro- 
venir de yc6e nombre del árbol que linicamente 
producía antes el (ancho, extraído hoy de un gran 
número de vegetales, Siphonia elástica, Castl-\ 
¿loa, etc., y hasta preparado artificialmente cotíj 
un aceite y azufre. 

JICAMA 

Raíz tuberosa ds la planta Pachyrisns luberthX 
sus, se asemeja á la batata, pero no se come cocí-" 
da como ésta, sino cruda: es jugosa y azucarada, 
con la adehala de indigesta hasta para los aves- 
truces. 

JILGUERO 



Palabra de acentuación viciosa. No esdrú-' 
jula, sino llana: jilguero. 

"Sin recelo ni susto 

Los términos pasea 

Üe las cabanas que nacer le vieron; 

Y ora aparta con gusto 

La cabra en su pelea. 

Ü ve do \o5 Jilgueros nido hicieroni" 

(Juan MdéniJez Valdcs — Balito). 

Donde se ve que el endecasílabo dejaría de i 
constar si se leyese ji/^ut'ro, esto es. si tuviese lai 
acentuación métrica en la quinta sílaba en vez dt 
llevarla en la sexta. 

Por el consonante es aún más claro el lugar ' 
del acento en ei ejemplo siguiente, tomado de don 
Tomás de Iriarte: 

"Calla tú, Pajarillo vocinglero. 
Dijo el cisne al gilgucro: 




¿A cantar me provocas, cuando sabes 
Que de mi voz la dulce melodía 
Nunca ha tenido igual entre las aves?" 

(Fábula XVII — El Gilgitcroy el Cisne). 

r A propósito déla ortografía del vocablo, ha- 
remos notar de paso que debe escribirse con/, y 
no con g, como lo hizo hasta el impresor de! to- 
mito de que sacamos el anterior ejemplo {Fábu- 
las de Iriarte. — Madrid: Imprenta de 1. Sandia, 
Noviembre de 183o)- Las palabras que vienen 
de vocablos latinos que tienen S inicial, la cam- 
bian siempre por/, y nunca por g: v. %■'■ jeja, ji- 
jona, de seges; jeme de semis; jeringa de syrin- 
go; jerga, jergón, jergtieta, jerigonza, de sérica; 
jerpa de serfins ó de sarpcre; jeta (hocico del cor 
do) de sela; jibia de sepia; jimenzar de semen- 
tis; jilguero ó silguero de sibUare. 

Ésta regla tálvez no tiene excepción, y debe- 
ria agregarse á las siete que preceptúa la Gramá- 
tica de la Academia (fi. J: Reglas para el uso 
Itslas Ic/nu). 
\ 

No es — como lo expresa el buen amigo mfo 
don Ricardo Palma, en su importante libro "Neolo- 
gismos y Americanismos," — palabra que significa 
sombrero fabricada con la paja conocida por liom- 
bottajc; sino nombre de la ciudad ecuatoriana. 



Í'erbo quichua: jadear ó carLar. 
(Vtíanse los ejemplos en la palabra Asesar). 



L 



provincia de Manabí, donde se fabrica la clase é 
pecial de sombreros, denominados jipijapas por 
metonimia. 



Esta, como otras muchas ocasiones, no nos 
contentamos con aspirar la // de hobachón, sino 
■que la pronunciamos claramente como en inglés 
En Andalucía, donde hemos encontrado, más qui 
en otros lugares de España. Jos mismos defcctoi 
de lenguaje que entre nosotros (prueba de que 
de la tierra andaluza, especialmente, vinieron los 
pobladores de esta porción de la Colonia); en An- 
dalucía, decimos, el pueblo da sonido á la h, lo pr( 
pió que en la antigüedad sucedía en Castilla 
Extremadura. 

Dígase hobachón ó ahobachonado. 




Es el maíz germinado que, por tanto, ha pro- 
ducido ya la diastasa necesaria para que se trans- 
forme en glucosa el almidón del grano. Es, pues, 
lo que los cerveceros, tratándose de la ccbadí 
denominan tnalta, ó más en inglés todavía mai 
palabra que, más feliz que /(íne cuyo úntco der 
vado Gs jorero, ha dado origen á un sínnúmei 
de voces: lo Mált, hacer germinar la cebada; M 
man ó Máltster, el que prepara la cebada para 
veza; Málikiln, horno para secar la malta; M 
tnil/. molino para la misma; Mállhouse, Aídlí 
Jloor, Málldrink y hasta Málidnst, polvillo qu< 
se desprende de la malta al molerla, etc., etc. Na- 
die podría darnos razón si el vocablo y'isrfl, que trae 



JUCO 



iVC 287 

el Diccionario en la XII? edlc, es ó no es nues- 
tra jora: pues la definición parece corresponder 
más bien á chicha ó azua, vocablo enteramente 
quichua, y hoy poco usado hasta por los indios, 
que ha merecido ser aceptado, sin que nadie tam- 
poco pueda explicarnos el motivo, en el Léxico 
de la Academia. 

^^^¿Decimos qui^á así por /uncof 

Puede ser; aunque elj'uco nuestro correspon- 
de mejor á caña, esto es, tallo de las plantas gra- 
I mineas, que por lo común es hueco y nudoso, 
I Caña común, llama Colmeiro á la .-í runda donax, ó 
I sea á aquélla á que específicamente da einombrede 
' caña el Diccionario y define (2? acep. de la pa- 
labra caita) "planta gramínea, tiene tallo leñoso, 
hueco, flexible y de tres á cuatro metros de altu- 
ra, se cría en parajes húmedos, se cultiva en gran- 
de escala, y sirve para hacer cestas, celosías, etc." 
La palabra junco equivale más bien á lo que 
denominamos siiro ó zuro, dicción ésta última 
que, según la Academia, debemos emplear en vez 
de /«Jii/ pues 3H/-ÍJ define el Diccionario: "cora- 
zón de la mazorca del maíz después de desgra- 
nada." Tusa, á su vez, parece ser palabra acep- 
tada ya por los SS. Académicos, aunque remitien- 
do, al que consulta el Diccionario, al provincia- 
lismo de Galicia carozo. 

I "De juncos se vistió de esta laguna." 
7"^ 



"Y tomando una cana 
Que un labrador tenia," 



i^Idem—Ibidcm). 



288 JIJR 

'*Ya que iba al bosque á hacer silbos con la corteza 
del castaño, ó al arroyo á hacer molinos de junco), 

(Trtieba — Desde Madrid^ al Ciclo!) 



JURÓN 



Dígase serón, 

"Entró (Victoriano) en un almacén de comestibles y 
aguardientes, donde vio entrar á un mozo con un serón 
de libros viejos, y se entretuvo largo rato viendo si en- 
tre aquellos libros había alguno que le aprovechase." 

(Trucha — Qué gracioso! ), 



' Sobre ser un sustantivo de sólo uso familiar, 
significa afluencia persuasiva y gracia en el ex- 
presarse; y no alabanza afectada, para ganar la 
voluntad de una persona, lisonja; n¡ habilidad pa- 
ra el engaño ó para lograr artificiosamente algún 
fin, (iíí«f/'í7,- ni halago, no porjusticiaó benevo- 
lencia, sino por vileza ó con el interesado objeto 
de ganarse la voluntad de uno, adulación; ni de- 
mostración de cariño afectada y empalagosa, za- 
Itría; aunque de todo lo expresado tiene en 
¡cuador lo que denominamos laóia. 

En consecuencia, es un lisonjero ardidoso que 
nos adula con zalamerías y que algunas veces 
obtiene de nosotros lo que se propone, ya por en- 
gaño suyo, ya por la necesidad nuestra de liber- 
larnos de algún modo del empalagoso. 



LABIOSO 



k. 



LAGARTO 

Simplemente ó caimán, y no lagarto de Itt- 
dias llamamos en el Ecuador al enorme saurio 
Crocodilns occidcntaíis. Por esta vez, hemos re- 
bajado á un animal respecto de la denominación; 
pues nosotros, que llamamos lobo á una pobre ani- 
malia inofensiva, y león al casi tímido puma, de- 
nominamos lagarto, casi lagartija^ al gigantesco 
anfibio que tiene liasta seís metros de longitud, y 
devora un ternero como una grajea. Dignos de ver- 
se son los lagartos tendidos al sol á las márgenes 
del primoroso río Guayas; tan valerosos algunos, 
que no se lanzan al agua aun cuando pasan cer- 
ca los vapores fluviales, que transitan incesante- 
mente por el límpido cristal, donde se reproducen 
las palmeras, naranjos, cafetos y más árboles de 
las orillas. 



LANA (de la humedad) 



Es el mucor de los latinos y de los botánicos, 
palabra de la que viene la española moho. Hay 
muchos hongos pertenecientes á este género: v, g. 
el Mucor muecdo, que crece en el pan guardado, 
el ayuoSKS que nace en las maderas sumergidas en 
el agua, el ascophorus, etc. 



4 



LANCHA, LANCHAR, SE. 

Lancha y lanchar, sustantivos, soncastel 
pero tienen significados de todo punto distinto» 
de los que les damos en el Ecuador. 



gidas en i 

itelUnos ^H 
listinto» ^H 



El señor doctor Cevallos corrige nuestros lan- 
cha, sustantive, y lanchar, verbo, con niebla y anu- 
¿/«r, -significaciones que quizá sean las únicas que 
se den á los vocablos en las provincias del centro 
de la República, donde el decano de los estudios 
filológicos ecuatorianos espigó las palabras ano- 
tadas en su "Breve Catálogo." Los de las pro- 
vincias dtl norte damos además á lancha y lan- 
char las acepciones de helada, helar y escarcha, 
escarchar. 



^^Tí 



LAPO 



• Golpe ó cintarazo (planazo como decimos nos- 
■os) que se da con la espada de plano ó con 
un bastón ó vara, — según el lenguaje familiar es- 
pañol. 

Pegarse un lapo, ó echar un lapo, ó tomar un 
lapo, según los ecuatorianos, equivale á echar un 
trago. 

^h LATERO 



Aunque el Diccionario denomina ya simple- 
mente lata á la hoja de hierro estañada, esto es, 
á la hojalata, no ha aceptado aún la denomina- 
ción lafero para el individuo que hace objetos de 
hoja de lata, ni el nombre latería, como decimos 
en el Ecuador, para el taller en que se hacen piezas 
del material mencionado, ó la tienda donde se 
venden. Llámalos hojalatero y hojalatería, con- 
forme los encontramos también en las obras de 
escritores españoles. 

"Sonaba el martillo del herrador y el mazo del hoja- 
latero. ... y, en fin, la campana del reló cuando calla- 
ban las de la iglesia." 

{Penda — El sabor Ue la lürruca). 




LATUíUEAR 



Es dar chasquidos con el látigo, no azotar ó 
fustigar. La palabra latigneadn por azotaina, 
ni siquiera está en el Léxico. — Ojalá no estuvie- 
ra en ninguna parte el acto. 

Majar encontramos frecuentemente en el Poe- 
ma del Cid, por azotar, y mallamicnto es azote ó 
plaga en una antigua versión de la Biblia citada 
por el Padre Scio y recordada por Bello. 



LAVACARA 



4 



En singular no significa nada; en plural y fa- 
miliarmente, lavacaras se dice á la persona adu- 
ladora. 

La vasija que sirve para lavarse la cara, ma- , 
nos, etc.. se llama /n/rtwfíiwíi, vocablo del que i 
formó palanganero^ mueble donde se coloca 1 
palangana para lavarse. 

Nómbrase también aljofaina, 6 jofaiiui omi*1 
tiendo el artículo árabe al, aunque el Diccionarios 
aplica este nombre en especial á la palangana d«3 
barro vidriado. 



"Desde la fialatigana de loza, bástala resmilla depa^ 
peí de cartas." 

(Pereda — El sabor de la tiermca). 

"Entró Juanguirle con }in& jofaina llena de agua, y1 
media sábana vieja al hombro, y diose comienzo al la- , 
vatorio," 

{Id.—Ibid.) 

"La verdad sea dicha tenemos también una aljo/ai'iA 



teta), que venderíamos por todo el oro dtl mundo," 
Alarcón — Diario lü un tatigo de la giictra de África). 



lüiZARO 



El que padece el nial de San Lázaro, ó chfan- 
ciu, ó elefantiasis de los ^ric^os, ó lepra de los 
hebreos, ó lepra de los Cruzados, ó lepra ¿ubercu- 
losa, ó Aeoj'Tíadi;, ó 2aTDpíacf|U05, it% elefanciaco (de 
eXf^tt^, elefante, por la semejanza de las piernas 
del que padece elefantiasis de los árabes, con las 
del elefante), ó Icfroso, ó lazaroso, ó lazarino. 

"Y los monolitos solitarios y dispersos, se me anto- 
jaban erupciones de verrugas asquerosas sobre una in- 
mensa piel de leproso". 

{^Pereda — Peñas arriba). 






LKCIIEUO 



Nombre ecuatoriano de la Euphorbia latazi, 
árbol que servía admirablemente para las chozas 
vivas de los indios. Clavadas seis ú ocho estacas 
de lechero, hecha la quincha y armada la cubierta 
pajiza, dichas estacas echaban renuevos que da- 
ban aspecto curioso á las miserables viviendas. 
I*ero no es exacto hablar en pretérito; pues aun 
se ve una que otra choza, cual las descritas, en 
los campos de la sierra. 

El nombre le viene del abundante jugo lecho- 
so, quizá aplicable á la industria como el catitchouc, 
lue contienen las hojas y tallos. 



LEDINO 




". Tengo miedo 

que como los hombres son 



¡B^añA^saiaa 



Ladinos y redomados 

No descubra la maraña. ..." 

{Don Manuel Eduardo de Coroniza — Indu¡¡enc'ut\ 
para iodos). 



LETRAS DE AGUA 

Filigrana. 

Las letras transparentes hechas en el papel al 
tiempo de fabricarlo, y que sirven de señal en lo: 
billetes de banco, etc., se denominan con una so- 
la palabra: filigrana. 



LEYITA (el) 



La levita. 

Pocas, no muchas personas cambian el gene- 
ro de levita, confundiendo así el israelita déla 
tribu de Leví, tercer hijo de Jacob y Lía, con el 
traje moderno de hombre, que todos conocemos. 
Ha debido formarse la palabra por la homofonfa 
de la voz francesa /' Jtabtt^ con la nueva castella- 
na) levita. 

"De la túnica corta procedió la casaca, esto es, la //• 
vita (V iiabii) que recortada, ha dado origen sAJrac del 
siglo XIX." 

iManjarrés — Teoría estética di las artes díl 

"El rústico descargador de yerba había sustituido los 
burdos ropajes del oficio con una levita cerrada y todos 
los accesorios correspondientes á esa prenda de sempí- 
terna distinción." 

{Pereda — Peñas arriba). 

Hay también quienes, creyendo que levita es 
diminutivo, dicen leva, y se lucen. 



I " 




LIBRILLO ó LEBRILLO 



Los rumiantes tienen casi tantos estómagos 
«orno los políticos: la/íií/^íí, el bonele ó redecilla, 
el libro (probablemente el nombre viene de que á 
muchas personas el estómago les hace pensar y 
discurrir), y el cuajar. Francamente, no sé á 
cuál de estos compartimientos denominan las co- 
cineras librillo: si al libro no está tan mal, y que- 
darían, en tal caso, el nombre de pusóii para la 
pama, y para el cuajar el de cuajo, que tampoco 
está mal, ya que aun cuando su primer significa- 
do es de " materia contenida en el cuajar de los 
rumiantes que aun no pacen, y sirve para cuajar 
la leche;" sin embargo significa también cuarto es- 
tómago de los mamíferos mencionados (los ru- 
miantes no los políticos). 

Librillo es el cuadernillo de papel de fumar, 
y, posee también otras acepciones; lebrillo es una 
especie de barreño vidriado, redondo, de una 
cuarta poco más ó menos de alto, que desde el 
suelo se va ensanchando hasta la boca, y sirve 
para varios usos, es decir, lo que aquí llamamos 
punchera (¿Ponchera? La vasija en que se hace 
ponche). 

^H LIBNCILLO 

^^^'No está mal el diminutivo de lienzo, pero no 
encontramos la palabra en el Diccionario. El 
género burdo de algodón, que los ecuatorianos 
llaman liencillo, en Chile y en el Perú se llama 
tocuyo, dicción que el notable escritor don Kicar- 

^^ Palma propone sea acepuda por la Academia 



para denominar la tela aludida: sería preferible 
la denominación nuestra, perfectamente castiza. 



LIQUIDO 

VoT puro, es puro adefesio. "Este picaro méj 
ha vendido affiía líquida por vino," acabo de oír;' 
y otras veces he oído tonterías todavía de mayor 
calibre, como las siguientes: "Fulano se ha man- 
tenido con pan líquido" (esto es, con sólo pan j. — 
"¿He de tomar las pildoras líquidas?" que tra- 
ducido á racional, significa: ¿He de tomar las píl 
doras sin otra cosa? 



Lesión. 



"*=> F"- 1 



"Pues qué hay que pueda guiar al hombre con segu 
ridad? No hay otra cosa, sino la Filosofía, la cual con- 
siste en esto, que conserves á tu ánimo sin mancha y fe. 
siófí, incontaminado y entero " (Emperador Mar- 
co Aurelio cu su Jilosofía. Lib.2iu pm. c. 185^. 

{^Nicrcmbcrg — Diferencia cutre lo temporal y eleme/Ú 



A falta de lobos (se entiende entre los irra4 
clónales, pues entre los racionales sí los tenemos™ 
denominamos así á las sorras; con lo que*ocasio-M 
namos un gran trastrueque en la clasificación zoo-^ 
lógica, supuesto que aun ascendemos á otra aliJ 
maña, á la tno/cla ó alolc^ á la categoría de zorraM 



El lobo (Canis Inpns) es un animiil feroz mu- 
cho más corpulento que la zorra (Canis agara) á 
la que hemos dado aquel nombre, dejando éste 
para los zorrillos hediondos (Mephilis turcala, 
Wagn. — Mephids quitensis de Less.?_^ 

En España se llama también á la zorra, rapo- 
sa; mientras que nosotros adjudicamos esta de- 
nominación á los inarsupialcs ó didelfos, que di- 
cen los naturalistas. 

El zorro ó raposo se introduce en las alque- 
rías, casas y hasta los pueblos en busca de ali- 
mento; de él, pues, habla la fábula de Esopo 
A'?uj?í>rí, traducida por Samaniego y sabida por 
todos los niños de escuela: 



I 



"Dijo la zorra al busto, 
Después de olerlo: 
Tu cabeza es hermosa, 
Pero sin seso." 



Asimismo, el que nosotros mal llamamos lobo 
es el protagonista, como personificación de la astu- 
cia, de los apólogos 0"N02 KAI' A'AíinHH. 
AÉÍIN KAI'O'NOS KAI' A'AíinHH, yA'AaHHH 
KAI TPÁrüS. del propio Esopo. y de las fábulas ya 
imitadas, ya traducidas, ya originales de Samanie- 
go; así como de "El Avestruz, el Dromedario y la 
Zorra" y "La Oruga y la Zorra," de Iriarte, 



LONUÜ 



K'alabra quichua cuya traducción española es 
í, joven; pero, restringido el significado, en- 
«mos por longo, muchacho indio, y por longa, 
india moza, sin que jauííls comprendamos ni mu- 
thacko blaiiiú ni negro mozo, sino siempre indio. 

L L 



LUXCH, LONCHE 



Aunque el acto de comer un algo ó unos al- 
gos en el intermedio del almuerzo y de la comi- 
da no sea meramente inglés, la palabra lunch es 
de todo punto inglesa. 

En España é Hispano-América donde, de cier- 
to sin necesidad del ejemplo de los señores britá- 
nicos, se usa también tomar una i-efcccwn ó rtfac- 
ción para vigorizar el estómago en el intervalo di 
las comidas del día, tenemos naturalmente los tér-i 
minos apropiados para denominar el acto. 

Hacer ó tomar las once se dice, según la Aca^ 
demia, familiarmente porque el refrigerio se toma 
entre once y doce de la mañana; aunque en Amé 
rica se pretenda dar como origen á la denomina- 
ción, las once letras de que se compone la pala- 
bra aguardiente, compañero ó acaso parle esen- 
cial del tal piscolabis ó gaiidiamus. ' 
Tente en pie. se le ha denominado asimismo, 
quizá porque, por su parvedad, no requiere que se 
lo tome á manteles ni sentados á la mesa. 

"Una mañana estaba en su tiencta cantando y cosien- 
do un calzón, cuando pasó una mojcr vendiendo bollos 
cak-ntitos y tiernos, y el sastrÜlo compró un par de ellos 
para fcwfir /n5 <?Mt:¿ con los bollos y un vasito de vtno 
blanco." 

( Trucha — Las aventuras de un sastre). 

"En todas parles se le recibía con las mayores mues- 
tras de admiración, y en cada una de ellas encontraba el 
indispensable agasajo de un /•isco/aiis." 

{Sct^fíí -VíiH. 



i 



t 




tenemos aquí el gaudcamus. Padre cura (excla- 
mó Cañizares), ahora vamos á dar de él la debida cuenta." 

{Silgas — NvHo). 

"Jamón del pernil grande. huevos fritos, de los 

del día, aceitunas de las enteras, salchichón, miel. , . . 
queso. , . . pronto, pronto. Ahora tomarás e?e tente m 
pie, y luego cenarás á tus anchas." 

{Selgas — Nona) . 

El alimento moderado que se toma para repa- 
rar las fuerzas y continuar en el trabajo, así como 
el agasajo de dulces, bebidas, etc., que se da en 
las visitas, se denomina refresco. 

"No aguardaron el rcftesco. 
Que se conserva en barriles. 
Los idálatras de Meca, 
Ni osaron hacer al brindis 



(Fr. Gabriel Tclles — Marta la Piadosa). 



LQNES 



A quienquiera casi que se le pregunte en el 
Icuador cuál es el primer día de la semana, con- 
testará "el lunes," Lo que depende de que, dés- 
elas escuelas, se nos ensena á repetir los nom- 
jrcs de los días principiando por aquél, que se- 
ín lo sabe el mundo entero, excepto el común 
: nuestras gentes, es el segundo, 
En español como en otros idiomas, e! domin- 
go, dimanckc, dominica, etc., por ser el día con 
que comienza la semana, está dedicado á Dios 
(Dominits): en alemán é inglés, al astro rey, al 
protector de la tierra, al sol, sonntag, sunday 
(suh's doy), así como el ¿unes, tundí, monday. 



300 tCT 

nionlag, etc., fue consagrado á la lima, el marte! 
á Marte, etc. Contestar, pues, que el lunes es d*! 
primer día de la semana y que el domingo es el , 
último, es salir con un domingo siete: aunque pa- 
ra los efectos de Xz. joglería, cual decían antigua- 
mente en España ó úg\ jolgorio, cual decimos aún 
en el Ecuador, nuestros artesanos hai^an tan día 
de no trabajar el domingo como el lunes, al que 
algunos llaman domingo chiquito y otros más en- 
tendidos domingo grande. 



Quiere decir persona que profesa la doctrina del 
Lulero, ó cosa perteneciente á Lulero, ó relativa 41 
él; mis compatriotas llaman luterana á la mujer i 
vestida de luto, ó sea á la que, por muerte de un 
pariente, trie vestido negro, — ya que el color de 
luto en los pueblos europeos es el negro, mientras 
que en los asiáticos son los colores blanco y ama-J 
rillo. Dígase enlutada. 

"Enlutados bultos andando venían;' 
Y luego más cerca con asombro ve," 

(Espromcda — El Estudiante di Salamanca). 

". . . .Detrás de los cuales venía una litera cubierta 
de luto, á la cual seguían otros seis de á caballo enlula- 
dos hasta los pies de las mutas." 

{Cen'autcs — Don Quijote). 

"Diga, .señor enlutado, 
i A quien llevan á enterrar? 
— Al estudiante endiablado 
Don Félix de Montemar." 

{EsproHceda — El Estudiante de SalamatKa), 



LÜT 3or 

"A los ya enlutados bosques, 
A las calladas llanuras 
A los altos campanarios 
Que entre nieblas se dibujan." 

{Saavcdra — Don Alvaro de Luna — Romance III). 






r 



V. 



fr 






■■ '■ ' J Z 



LL 



LLAMINGO 

Nuestros indios denominan llama á la oveja, y 
Ilayningo ó runa llama f oveja del indio) al r\x- 
miante A íic/ienia llama ae Braud. El Dicciona- 
rio ha aceptado la denominación llama para el 
último, y define el vocablo: ''Cuadrúpedo del gé- 
nero (?) del camello, con los dedos separados y 
el lomo liso, del tamaño de un ciervo, y de pelo 
áspero y castaño." Definición que adolece de dos 
defectos: no son los llamas del mismo género, si- 
no de la mxsmz familia de los camellos (géneros 
Lama Cuv., los unos, y Cafjtelns Lin. los otros). 
Tampoco el pelo es áspero y castaño, sino suave 
y flexible como el del carnero y de color vario; 
pues hay llamas de diversos colores, blancos, ne- 
gros, castaños, etc. 

LLAPAN(;0 

Quichua llapangii, descalzo. Nombramos así 
especialmente á la persona que se viste bien, pe- 
ro que por extravagancia ó por razón que la tal 
persona se sabrá, no usa calzado. 



{.. 



LUQ 



hLAPIX(ÍACnO 



Los que dicen nidchka á la w/dj/zírt, jiizgam 
que con esta argucia hablan casteHano 
vez de quichua, son quizá los mismos que nom- 
bran rapingacho al llapingacho, temerosos de que 
el sonido de la // indígena, sirva en sus labios 
de reactivo para comprobar los glóbulos indios 
en la complicada mezcla de la sangre de los des- 
cendientes de iberos, pelasgos, celtas, germanos, 
árabes y de los hijos de quítus, caras, huanca- 
viicas, puruhaes, cañaris, pecamores-. . . 

y lo peor es que allende los océanos el dicho 
temor pasó por cosa de más fundamento, y hé ahí 
que la Academia denominó, sin más ni más, á la 
preparación culinaria nuestra rapingacho, voz sin 
abolengos ni solar, con que se ha suplantado al 
vocablo genuino llapingacho, — legítimo descen- 
diente de llapina, aplastar, aniasat, que son ver- 
bos activos en el aderezo de la, ajuicio de mu- 
chos, delicada y sabrosa torta, compuesta de pa- 
tatas, queso, huevos, manteca y especias, que las 
cocineras se saben y que bien nos saben al pa- 
ladar. 

A falta de otro signo alfabético, escribimos //d 
pingacho, llapango, llamingo, etc., con //, atribirj 
yéndole un sonido que no es propiamente el i 
pañol, sino uno semejante al de la j francesa, 
sea el mismo que se da á la ^ en la República 
Argentina. 



>a- 



LLAQUÉ 

Así pronunciamos el nombre inglé.'i jáeki 
chaqueta, jaqtieta, ó los franceses y'tí^ííír, jubón, 




LlJq -.m 

pufuette, sayo. El ¡iaijitc o.^ un vestitlo que par- 
ticipa en su forma de la levita y del frac, aunque 
(;nos distinción, como diría Pereda, que los 
■ajes nombrados, 
ei 
ir 
le 
_ _ fi: 



LLUQUI 



Decimos en quichua al izquierdo ó zurdo. 
Pérez Galdós en uno de sus Episodios Na- 

jhales. "¿"Z ig de Marzo y el 2 de Mayo," des- 

" cril>e fisiológica y exactamente al zurdo: 

"Don Mnuro Requejo, dice, era un hombre isqnUr- 
(/c. ... ¿Ha sido la naturaleza ó es la costumbre quien 
ha dispuesto que una mitad del cuerpo liumano se dis- 
tinga por su habilidad y la otra mitad por su torpcíní 
Una de nuestras manos es inepta para la escritura, y en 
los trabajos mecánicos sólo sirve para ayudar á la ex- 
perta compañera, la derecha. Ksta hace todo lo ímpor- 
t^itc: en el piano cjcciila la melodía, en el vioÜn lleva 
el arco, que es la expresión, en li esgrima maneja la es- 
pada, en la náutica el timón, ere la pintura el pincel; es 
la que abofetea en las disputas, la que hace la señal de la 
cruz en el rezo y la que castiga el pecho en la peniten- 
cia. Iguales disposiciones tiene el pie derecho; si algo 
eminente y extraordinario ha de hacerse en el baile, es 
indudable qitc lo hará el pie derecho; él es también el 
que salta en la fuga, el que golpea la tierra con ira en la 
desesperación, el que ahuyenta al perro atrevido, el que 
aplasta al sucio reptil, el que sirve de ariete para atacará 
un despreciable enemigo que no merece ser herido por 
delante. Esta superioridad mecánica, muscular y ner- 
viosa de las extremidades derechas se extiende á todo 
el organismo: cuando estamos perplejos sin saber que 
dirección tomar, si el cuerpo se abandona á su instinto, 
se inclinará hacia la derecha y los ojos buscarán la dere- 
cha como un oriente desconocido, Al mismo tiempo 
que en el ladu siniestro lodo es toriie;;a, todo subordina- 
¿i(jn, todo ineptitud, cuanto hace por sí todo resulta lor- 



IL 



306 LUQ 

ddo, y su inferioridad es tan notoria, que ni aun en d 
arrollo puede igualar al otro lado." 

Quevedo agrega de los zuj-dos: 

"Quién son? le pregunté. Dijo el diablo: Hablan- 
do con perdón, los zurdos: gente que no puede hacef- 
co.Ba á derechas, quejándose de que no están con los 
otros condenados; y acá dudamos sí son hombres, ó otra 
cosa; que en el mundo ellos no sir\-en sino de enfados, / 
de mal agüero: pues si uno va á negociaj, y topa sur- 
des, se vuelve, como si topara un cuervo, 6 oyera una le- 
chuza. Y habéis de saber que cuando Scévola se que- 
mó el brazo derecho, porque erró á Pórcena, fue, no por 
quemarle, y quedar manco; sino queriendo hacer en sí 
un gran castigo, dijo: Así, ¿qué erré el golpe? Pues en 
pena he de quedar zurdo. Y cuando la justicia manda 
cortar á uno la mano derecha por una resistencia, es la 
pena hacerle surdo, no el golpe. Y no queráis más, que 
queriendo el otro echar una maldición muy grande, fea 
y afrentosa, dijo: Lanzada de moro izquierdo te atra^ 
viese el corazón; y en el día del juicio todos los condi 
nados, en señal de serlo, estarán á la mano izquicrdaJ 
Al ñn es gente hecha al revés, y que se duda si son 
gentes." 

Se cree científicamente que el uso preferente 
del lado derecho se debe á la costumbre, y este uso 
explica el mayor desarrollo de dicho lado. En 
efecto, los que desde la infancia acostumbran al 
brazo izquierdo á ser\'ir tanto como el derecho, 
llegan á ser ambidextros. 



ue 

oa 1i]| 



M 



I Arma ofensiva de que usaban los aborígenes 
México — Macanazo, golpe dado con la macana. 
Aun cuando el chai difiera algo de la mantele - 

Ita especial que en el Ecuador se nombra maca- 
M está menos mal que esta última palabra, y han 
Bocedido, en consecuencia, con cordura las per- 
mias que han adoptado la expresada palabra chai. 
■ "Quiao clespucs Xicotencal el mozo, que iba por Ge- 
Bralde la República, pasar la muestra de su gente. . . . 
osaron delante los timbales. ... las macanas ó montan- 
tes con la guarnición sobre el brazo izquierdo " 

(Solís — Historia de ¡a conquista de México). 

"Quila por fuerza á un indio la macaría. " 

(Oiia — Arauco domado). 

"Lita lleva la cabeza envuelta en una esponjada to- 
quilla. y todo el cuerpo gentil arrebujado en un c/tal 

de lana gris, de mucho abrigo," 



^del 



{Don José María de Pereda — Peiias arribd). 



En la República .argentina, si no he entendi- 
do mal. dicen macana en las acepciones de dispa- 
rate, tontería, etc 



MACOJ.LAR 

No Uay este verbo en la XIlí edíc. dtíl Diccio- 
nario en el sentido de extenderse las plantas ó 
matas, echando muchos hijuelos; pero no está mal 
formado, ya que sí encontramos en el Léxico cl 
sustantivo maíolüir, conjunto de pits ó tallos na- 
cidos de un mismo grano. 

El verbo ahijar según el Diccionario no es lo 
propio que nuestro macollar, pues sólo significa 
■'echar la planta retoños ó hijuelos." 

El verbo malear, que podría muy bíen equi- 
valer al ecuatoriano viacollar, ?,e. restringe por la 
Academia á los panes ó malas de trigo. 

Y á propósito de malas de trigo, nos parece 
hallar una contradicción entre la manera cómo el 
Diccionario define la palabra mata y el empleo 
que hace de ella en el verbo fiiatcar. 

"Mata, dice, toda planta que dura viva más de 
dos años, y cuyo tronco es leñoso, pero sin ye- 
mas." No únicamente los botánicos saben que el 
Triticum üosUimm es anual; ningún agricultor 
ignora que el trigo no dura sino un año. — Parece 
que la .segunda acepción del Vocabulario corrige 
einpero la primera, y en tal caso debía dejarse so- 
to aquélla. 

Amacollar, dice el Diccionario, formar las 
plantas macolla, 

MACHOTE (A) 



í 



Para dar á entender que una cosa está muy I 
bien hecha, que es sólida y duradera, decimos que I 
está hecha d machote, modo adverbial que en cas* I 
tellano significa simplemente á golpe de mazo. 



Refiere la extensa obra "Los tres reinos de la 
en el tomo 8? destinado á la liotáni- 
ca. que el árbol indígena de la india albartco- 
quero de Sanio Domingo, ma/ij^o doniéslieo, man- 
go ruUhado ó Mangifera indica de Linneo 
produce una resina líquida usada como sudorífica 
y antisifilítica; que las liojas se usan como antio- 
dontálgicas, porque limpian los dientes y fortifi- 
can las encías; que el fruto se emplea como anti- 
escorbútico, y la almendra tostada como antihel- 
míntica y astringente, guardándose seca y reduci- 
da á harina. Con la madera, añade el libro, se ha- 
cen ataúdes que se queman con los cuerpos de las 
personas distinguidas; y en el Malabar se forman 
con ella hogueras destinadas á los grandes perso- 
najes. Los bracmanes adornan sus casas con ra- 
mas de este árbol en los días de fiestas principa- 
les. El fruto se come crudo solo ó mojado en vi- 
no y también se conserva confitado ó en vinagre, 
y lo llaman maguey. 

Reproducimos todas estas noticias por referir- 
se al mango, árbol abundantísimo en nuestra cos- 
ta y aun en la provincia de Loja, y vamos á lo que 
vamos: maguey nombramos nosotros á los tallos 
no gruesos de cabuyo. Según la Academia se lla- 
ma así el agave en general: debe de estar equivo- 
cada, lo que no es raro tratándose de cosas ame- 

inas. 



U^' 



MAJAR BLAXCO 



AI anjtir blanco, plato de [KJStre que se hace con 
leche, azúcar, almendras y harina de arroz, según 




la Academia, que naturalmente buen cuidado ten- 
dría, antes dü darnos la definición, de asesorarse 
con algún repostero. _ 

jí/aíT/ffr viene del italiano mangiare, comer. 

"Ni puede aprovechar el manjar k los cuerpos que «n 
comiendo se Unza; ni hay cosa que más la sanidad im- 
pida que la diversidad y mudanza y variación de los 
viaujarcs." 

{Rojas — La Celestina). 

"Estando á la mesa dijo don Antonio á Sandio: 
tenemos noticia, buen Sancho, que sois tan amigo 
manjar blanco y albondiguillas, que s¡ os sobran las guar- 
dáis en el seno para el otro día." 

D. Diego Clemencín a! tratar de esta part 
dice: 

"El manjar blanco se miraba en lo antiguo como i 
galado. Componíase de pechugas de ave, leche, harin] 
de arroz y azúcar, y solía servirse en forma de pellat 
Ahora sólo se hace en algunas provincias, de leche, a>^ 
car y harina de arroz." 

{Ccn-anlfs — D. QiiijoU de la Mamita, cúmétUaáo é 
D. Dugo Ocvicncin). 






&LVLAN0CHA1ÍSE 



El ¡dioma protesta contra este verbo ecuatoria- 
no, y, según creemos, protestan también los afi- 
cionados á hacer día de la noche; malanodiarse, 
quizá denominen, con efecto, más bien pasarla en 
el lecho que no trasnochar, pernoclar ó velar. 

Hay noctivagos incapaces de hacer un cuarteto 
al sol, á quienes inspira lo umbrío, lo oscuro, lo le-* 
nebroso: la luna es la única diva del firmamen-f 
to y de su alma; Véspero el lucero más simpatía 




porqtre annncia la noche. En ella "Duermen los 

hombres, duermen sus maldades" excepto los 

ladrones y más pilletes nocharnicgos. 

Hay también dispépticos que sólo digieren lo 
que comen de noche; los nictálopes no ven sino 
después de puesto el sol; las serenatas y los 
nocturnos no son posibles de día; á juicio de los 
bailadores, las í«íí//«í'Ví son como Kovn^r champa- 
gne con sal; los maitines y i íspcras son los rezos 
de mayor devoción para los monjes; teatros, hipó- 
dromos, circos y más lugares de esparcimiento, 
se cerrarían, si la claridad diurna se apoderase de 
las horas pertenecientes á la enlutada, pero son- 
riente hermana del día. 

Alguien afirma que cada especie zoológica irra- 
cional tiene un semejante en algún hombre: por 
lo que atañe á los animales nocturnos, sobran los 
análogos humanos. 

En el libro "Madrid por dentro y por fuera," 
dirigido por Don Eusebío Blasco, hay un artículo 
dedicado á los trasnochadores y escrito por el Sr. 
F. Moreno Godino, quien clasifica y estudia mi- 
nuciosamente á estos devotos de la madre, pero 
no del padre de Morfeo. 



Dice el Diccionario de la Academia: "BoIs.i. 
comúnmente de cuero, más larga que ancha y sin 
armazón, que sirve para ¡levar ropa y otras cosas 
cuando se va de camino. Las más veces sus di- 
mensiones permiten llevarla á ia grupa de la ca- 
padura." 



cusnüo llegó, fuL- á tiempo í\\í<¡. alzaba con la pun- 




MAL 



tadel lanzón un cojín 
dól 



u^. .....^L... u» ..^j..! y una makta asida á el. . .y man»' 

le su amo que viese lo que en la maleta venía". 

{Cci-iaiiícs — Don Quijote). 

Nosotros denominamos maleta á la "porción 
de ropa ó de otras cosas atadas," como deñne eJ 
mismo Diccionario al lio. 



MALETERO 

Es el que liace maletas ó las vende, y no la 
propia Wfr/i/« (Véase la definición transcrita ante- 
riormente). La que usan los oficiales y soldados 
de la caballería del ejército, llama el Diccionario 
maletín de grupa. 

MALETÓX 



Aumentativo de maleta, no puede llamarse al 
abiwfrej aunque sea chico, trasto que, por otra 
parte, parece quedar en uso sólo en los raros países 
en que la falla de Terrocarriles y de sus concomitan- 
tes los cómodos alojamientos, etc.. hace que estén 
en i'ig€7i{ia el dicho alwo/rcj (no almofrés como di- 
ce el pueblo) y las muías y los burros, incompatibles 
con toda civilización, y los respectivos acemileroSi 
almocrebes y asnerizos, y los tavibos y ventorros,' 
donde hallan suficiente comodidad los habitantes^ 
de pueblos que se entretienen degollándose en 
revoluciones perennes, y cuyo decoro consiste en I», 
mutua diatriba. 

El Diccionario, con efecto, define el a/mo/rej 
como cosa que no se estila ya en el mundo: "Fun- 
da en que se /ícvaóa la cama de camino, y la cual 
era por de fuera de jerga ó vaqueta y por de den-; 
tro de anjeo ú otro lienzo basto." 



I 

I 
I 

i 

i 



M ALT HACA 



Como en alj^una Pompeya viva (con perdón 
sea dicho de la civilizada ciudad destruida hacia el 
año 79 ant, de J, C.) todavía hay las expresadas 
fundas, y no como curiosidad paleontológica, los 
doctos académicos deben cambiaral presente el pa- 

K3 del verbo llevar. 
Matraca- 
El Diccionario último da á la palabra malraca, 
^„..jo sinónima de carraca. "■Instrumento de ma- 
dera con unas aldabas ó mazos, con que se forma 
un ruido grande y desapacible," define mairaca el 
Léxico académico de 1 734. 

— ¡Y dale, Jesús Señor, con la matraca! 
jComo quicr, alma de Dios que se lo diga"? 

(Periiia — l'flas arriia). 

"A la opilación se acoge 
Porque no le den matraca 
y Cíi verdad que se opiló 
De comer tierra con bragas. " 

( Qttcvído — Romances). 



.MAMADEIÍA 



[ Las personas que sospechan que chupón no sig- 
íca el aparato destinado á la lactancia artificial 
líos niños, y cuyos conocimientos lingüísticos 
iUegan hasta el punto de saber que el referido 
¡nratito se llama biberón, nombran á éste ma- 
madera. 

Mamai/cra es término castellano; pero sirve 
jKira denominar el instrumento con que se desear- 



314 MAN 

gan los pechos de las puérperas, cuando no laclan 
á sus hijos, ó cuando tienen exceso de leche. 

Biberón (Del fr. biberón, del lat. bibcre, beber) 
m. Instrumento para la lactancia artificial, que 
consiste en una botella pequeña, con un pezón de 
goma elástica, de teta de vaca, ó de marfil reblan-^ 
decido, para la succión de la leche (Diccionario c 
la Academia, XII, edic.) 



MANDATARIO 

Forense. Persona que, en virtud del contrata 
consensual llamado mandato, acepta del mandante"" 
la gestión ó desempeño de uno ó más negocios. 

"Mandato es un contrato en que una persona confía 
la gestión de uno ó más negocios a otra, que se hace car- 
go de ellos por cuenta y riesgo de la primera. — La per- 
sona que confiere el cargo se Uama comitente ó mandan' 
te, y la que lo acepta apoderado, procurador, y en gene» 
ral, mandatario." 

(Código Civil de la República del Ecuadcr.^Afi.^ 

2103). 

En lenguaje ordinario los ecuatorianos decíil 
mos mandatario al gobernante. 



Maniqtií 



MANBQUI 



"Ese mauiqui (la opinión pública) de cíen mil bocal 
y doscientos mil brazos, que está fantásticamente en t" 
das partes y realmente en ninguna" 

(Sclgas — Mundo, demonio y came). 



4rropea^ maniota ó manea de donde procede 
Serbo manear, poner dicha traba á las bestias. 



' Nuestros campesinos y aun los comerciantes 
al por menor en las ciudades, denominan mano á 
seis objetos de los que venden; así dos manos de 
naranjas, ó tres manos de patatas, equivalen res- 
pectivamente á doce de aquellas frutas ó diez y 
ocho de estos tubérculos. 

De donde viene la denominación? 

Si de los dedos de la mano, lo mismo que el 
mashjinbangga de los australianos, y los otros 
pueblos salvajes que numeran por los dedos, una 
mano equivaldría á cinco, y no á seis, según nues- 
tro pueblo. 

¿Una mano es quizá lo que cabfe de una vez en 
las manos? Tampoco nos parece acertada la su- 
posición, pues el número de los objetos variaría 
conforme á sus tamaños. Acaso la denominación 
fue traída de España y proviene del "Arte de la 
seda," en que, según la Academia, se llama mano 
la porción de seis ú ocho cadejos de pelo. 



JIANTEQUILLA 



^™^ La manteca de la leche, denominada antigua- 
mente butiro y hoy conocida con el circunloquio 
manteca de vacas, se nombra en el Ecuador y la 



L 



mayor parte de Híspano-América, manlequifín 
vocablo que allende el mar tiene olro significada 
Por su origen castizo y su general¡2ac¡ón efl 
los países americanos españoles, debería ser una 
de las palabras aceptadas por ¡a Academia de I 
Lengua. 

I MANTEQUILLERA 



• Con ocasión de nombrar mantequilla á la sus| 



tancia c 



! oleosa de la leche, llamamos maH¡A 
gnillera á la vasija en que se sirve dicha sustan- 
cia á la mesa. 

Como los españoles denominan manteca á la 
manteqnilla, apellidan nitmtrqitera á la vasija ex-g 
presada. 

íMANZANA (la de la garganta) 

Nuez. 

Aun cuando el pueblo sea aficionado á dar esd 
plicación de cuanto existe, con poesía ó sin ellal 
y atribuya la elevación de la laringe, más comú^ 
en los hombres que en las mujeres, á un bocadi 
de la manzana paradisíaca que se le atragantó a 
goloso Adán; con todo creemos que nos falta aiil 
torización para despojar á otro fruto, al del nogaí" 
del derecho de dar su nombre á la dicha elevación 
ternillosa, y atribuírselo al del manzano. 

"V como el calor k" molestaba, habt'a deshecho el le- 
ve nudo de la corbata y soltado el botón del cuello de la 
camisa, por cuya abertura se entreveía su rollizo y b1an> 
co pescuezo, sin barruntos de nucs ni asombros de coí 
turones." 

{^Pereda — El sabor de la türruca). 

Sin duda por la misma razón de nuestro puq 
blo. para llamar manzana á In eminencia vcrticí 



I cartílago tiroides ó esctitiforme, deno- 
también bocado de Addií en las obras de 
ly de Fisiología. 



Para ios del interior de nuestra República no 
"Sene sino el mal significado de 7mxln maña; sin 
que, por lo mismo, sea nadie capaz de compren- 
der que también haya buenas mai'ias, ni menos 
que la primera acepción del vocablo, según la 
Academia, lo coloca entre los denominadores de 
cualidad y no de vicio, y todo esto sin necesi- 
dad de que agreguemos el calificativo bueno. 
Por lo mismo, mañoso para nuestro pueblo no se- 
rá el que posee habilidad ó destreza, sino entre 
los brutos, el que tiene un defecto, y entre las gen- 
tes, el /adran ó ralero: quizá porque estos perso- 
najes necesitan desplegar en el ejercicio de su pro- 
fesión mucho ariijido ó astucia, 

Don Pedro de Valdivia, en carta al Emperador 
Carlos V, dice: "Y como vi el servicio que á V. 
M. se hacía en acreditársela, poblándola y susten- 
tándola" (la tierra de Chile o Nueva Extremadu- 
ra), "para descubrir por ella hasta el estrecho de 
Magallanes y mar del Norte, procuré de me dar 
buena maña, y busqué prestado entre mercaderes, 
y con lo que yo tenía y con amigos que me fa- 
vorecieron, hice hasta ciento y cincuenta hombres 
de pie y caballo, con que vine á esta tierra " 

^^H Mareado 

^^^H^'XiOs marineros son gente gentil é inurbana. .. .su 



Dios es su arca y su rancho, y su pasatiempo ver i» 
tiús á los pasajeros." 

(Ccn-anles). 

Mareado, da decimos, además, sin propiedad 
al ebrio ó borracho; pues no es aplicable sino al 
que se desazona, se le turba la cabeza y se le re- 
vuelve el estómago, por causa del movimiento de 
la embarcación, etc., y no ai que experimenta los 
desastres provenientes de haber bebido en exceso 
vino, aguardiente ú otro licor alcohóli 



Cualquier caracol ó concha de mar, especial- 
mente si es comestible. — Las columnas pequeñas, 
de diferentes formas, que componen los antepe- 
chos ó pretiles, balaustre, de donde se deriva ba- 
iaiisirada, serie ú orden de balaustres colocados 
entre los barandales. 



I 



MASxV DE HOJA 

Aun cuando la mezcla de harina con agua 
llame nuisa, y aunque la con manteca y muy so- 
bada, al cocerse haga hojas delgadas; sin embar- 
go, la masa de hoja, que decimos los ecuatoria- 
nos, está mal denominada, pues en castellano 
nombra hojaldre, de donde se apellida hojaldris- 
ta al que la hace, y hojaldrado á lo semejante 
la hojaldre. 

MASCAR CHOCOUVTE 



En España la frase figurada y familiar con que 
se expresa entre muchachos, hacer salir sangre 



I 

ir- 

I 




MAT 319 

óno á otro cuando andan á puñadas, es hacer la 

mostaza. En Chile, según el Diccionario de Chi- .% 

lenismos del señor Z. Rodríguez, se dice sacar 

chocolate. 



MATA 



La herida ó llaga que se hace la bestia por lu 
dirle el aparejo, es mcitadura. 

— "Pocas mataduras has tu visto. 

— Mataduras no, mas petreras sí. . 



ir 



(Fernando de Rojas — La Celestina), 

"Y bajo la albarda, 
Al primer registro, 
Le hallaron el lomo 
Asaz mal ferido 
Con seis mataduras 
Y tres lobanillos." 

( Tornas de Triarte — Fábulas literarias). 

"Y ansí, del acostarse en quejas duras, 
Dicen, vuestra alma tiene mataduras,'* 

( Quevedo — Cancio^tes), 



MATAPALOS 



Denominamos los serranos á varias parásitas 
verdaderas ó falsas parásitas, que por chupar la 
savia 6 por acción nociva mecánica, enferman y 
matan los árboles en que se implantan. Matapa- 
los se llama en la costa á un árbol gigantesco, el 
Ficus dendrocida, que lejos de matar á otros veje- 



320 ¡HEC 

tales, da vida al cacao y al cafeto, merced á tasom<- 
bra, que tan necesaria es singularmente al último 
en la primera edad. 



MATRIMÜXO 



"En fin, Juan, el malrimomo 

Es origen, no lo dudes, 

De las mayores virtudes 

De la tierra. . . .!Y. . , .qué demonio! 

Mucho contra el se propata." 

{Dan Wntiiia de la Vega — El hombre de u 



Persona que vende retales de diferentes te- 
las. — Persona embustera y engañadora con artiti- 
cío y disimulo. Aun cuando se merezcan algunas 
veces el calificativo \o^ presíig/aiiores, no deben 
llamarse mauleros por antonomasia, como acos- 
tumbramos los ecuatorianos. 

El Diccionario acepta también la voz prestidi- 
gitador, remitiéndose á jugador de manos. — Jnc- 
go de manos, en se^^unda acepción, significa "agi-j 
lidad de manos con que los titiriteros y otras per-f 
sonas engañan y burlan la vista de los espectadoJ 
res con varios géneros de entretenimientos." 



MKCHIFK'AR 



Según X'A?, Apuntaciones criticas sobre el ¡e^ 
guaje bogotano del erudito señor Cuervo, nuestruí 
vecinos del norte dicen hablar de mecha en luff 



Ikt de chanza, broma ó chunga, y voherlo 
mecha, volverlo chanza ó broma. De ahí dtbió ve- 
nirnos el mechijlcay, que en el Ecuadortícne adc- 
^^Bás la significación de burlar, mofar, escarnecer. 

La medida en que cabe la mitad de una fane- 
jja, media, y basta; así como también se denomi- 
na ciiar/ií/a, y no cuartillera, la medida de capa- 
cidad para áridos correspondiente á la cuarta par- 
\K. de la fanega. 



MEDIEIÍA 



MEDIO I'ELO 



Vamos á presentar una hipótesis acerca de es- 
la extravagante denominación, con que hemos sus- 
tituido las castizas burguesía y clase media. ¿Quie- 
re decir personas que tienen el cabello entre lacio 
y crespo, como sucede con los mulatos, hijos de 
blanco y negra ó viceversa? Bien puede ser, y 
de aquí es posible también que la denominación se 
hubiese extendido á los nacidos de mu/xla de indí- 
genas y de europeos, de los cuales éstos constitu- 
yen en América la clase rica y aquéllos la que vive 
á jornal ó salario, resultando una clase media, la 
de los mestizos. 

liurgiiesia es el conjunto de gentes de la cla- 
se media ó burgueses. Burgués quiere decir na- 
tural ó habitante de un burgo, aldea ó población 
muy pequeña y dependiente de otra, y por asimi- 
lación, individuo de la clase media. Burgo d<.l 
griego Ttiipyós, torre, por la que, para la defensa, 
tenían en la entrada los pueblos ó lugares. 



L 



MEOPE, JIEOPIA 



Miope, miopía. 

Siempre hemos oído á nuestros palurdos, que 
quieren dárselas de sabihondos, hablar de la vieo- 
pia ó de los mcopes; pero no hemos creído nece- 
sario incluir las dos palabras en estos apuntes, 
sino al verlas en letras de molde en un periódico, 
y periódico de Gobierno, el mismo que, hablan- 
do de progreso y adelanto y civilización, dice que 
"Profanaron, (no se sabe quienes), demagogos, 
el arca santa donde giiardaran, para heredo de la 
posteridad, la justicia sus varas y la Z.ry sus ta- 
blas, para eregirse autócratas para la ley, tiranos 
para la justicia, y todo en nombre de Dios: blaS' 
femia horrenda"! ('■'El Nuevo Régimen, N? 73 — 
Quito, Febrero 11 de 1897). 

El vocablo viiope viene del griego ^¿w, 
y w^í-, ojo. 



MEZCLA 



Argamasa. 



""i 

cierro ^H 
i argS' i 



"Las más antiguas construcciones no tuvieron arga- 
masas ni betunes, para unir los materiales, sino que em- 
plearon clavijas de madera ó abrazaderas de metal en su 
lugar: sólo con el titmpo hicieron uso de a.(\aéi\!xs arga- 
masas." 

{Maiijarrh — Las bellas art(i). 

"Por lo demás el capricho de sus dueños anteriores la 
había adornado con remates y parmenores de yeso y la- 
drillos que brotaban sobre la dura argamasa de la mani- 
postería". . . . 

\Sc!ga5^Rayo de sol\. 



w 



f El señor doctor Pablo Herrera también llama 
tsc/a á la argamasa, al corregir la palabra e»t- 
•üetar, en el importante trabajo intitulado "Vo- 
ces provinciales del Ecuador." 

"Empaíiíiar, dice, esta voz no es castellana, si- 
no inventada, sin duda para expresar el acto de en- 
tttcir d jaharrar; esto es, allanarla pared igua- 
lándola con Iodo ó viescla." 



Mechinal. 



MICHIXAI. 



"Pito Salces y yo clavamos en las paredes 

con tachuelas cuanto hablamos podido haber alas 

manos en un mechinal ác la bodega en que acumulaba 
Chisco las reservas de esta especie." 

{Don José María de Pereda — Peñas arribd). 



MIEDOLENTO 

No trae el Léxico, ni en el sentido de temeroso 
pusilánime, ni de cosa que infunde ó causa miedo, 

) es, en ninguna de las dos acepciones de mc- 
BItoíí?, palabra castellana que sustituímos los ecua- 
prianos con la dicción que estamos corrigiendo. 

Miedoso, sa, adjetivo familiar que encontramos 
ya en el Vocabulario de 1S84, equivale á medroso. 
Miedoso es voz nueva: no se halla en los antiguos 
Diccionarios de la Academia. 




MIEL SOBRE BUSüELOS 

¡ La expresión figurada con que se quiere decir 
le una cosa complementa á otra, ó le añade nue- 

p realce, ó viene muy á propósito, es miel sobre 

vuelas. 



S2Í 



me 



"Pensaba cu su hijn, que, quioras que no quieras, ha- I 
bi'a cumplido ya veinticinco años, y que además no debía ] 
al ciclo grandes dones de belleza, y que, ;«/<■/ soí-n kc- 
jitelas, encerrada en aquel caserón, acabaría por quedar- 
se para vestir imágenes." 

(Sdgas — Rayo de sol), 

"Matrimonio desventurado y desastroso, que fue pa- 
ra loa señores de Llanoverde mkl sobre ho/tielas." 

(Sf/giis — Ri>j'o ik sol). 



.MITRA 

Por cierto que no vamos á hablar del orna- 
mento de cabeza que usaban los persas, tii del 
que usan los arzobispos y obispos; sino de la ex- 
tremidad movible en donde están las plumas de 
la cola de las aves, lo que se llama en castellano 
obispillo, y no mitra, aunque una y otra palabra I 
provengan de la forma de dicho apéndice caudal. \ 



MOCA 

Moca, Mocha ó Moka es un puerto de Yemen 1 
en la Arabia, afamado sobre todo por el excelert- I 
te café de los campos circunvecinos, que se ex- 
portaba en gran cantidad por Moka antes de que 
Aden la sustituyese como importante ciudad co- 
mercial. 

Ahora bien: ¿Qué cree Ud. que los ecuatoria- 
nos denominamos moca? 

Llamamos así a! tremedal ó trampal, al ataS' 
cadcro ó atolladero, al cenagal y hasta ú pantano.* 

''■De p,r nimios procuran guarnecerse 
por el daño y temor de los caballos." 

{ErcilUt — La Ararte 




noi. 32: 

"Un hombre viene, ruin 
Teme /iDiia/Ms sin todo." 

{Fr. Gabriel Ti'lk::— Marta la Piadosa). 



MOCOHA 

Palma pequeña, con cuyas hojas se tejen ha- 
macas y gran parte de los sombreros que se ven- 
den en Chile con e! nombre de sombreros de Pa- 
mimá, á pesar de que la industria de fabricarlos 
es exclusivamente ecuatoriana. 

(Bacíris acanthacarpaY ) 



MOLDE 

Esta palabra genérica nos s¡r\e en el Ecua- 
dor para, en asocio de otras voces explicativas, 
denominar muchas cosas, que el idioma rico de 
Castilla llama con diversos y apropiados nom- 
bres. Así decimos molde de hacer (¡tiesos ó ban- 
co de hacer quesos á la encella: molde de hacer 
tejas al galápago, etc., etc. En cambio, al molde 
de hacer ladrillos lo llamamos ladrillera y, cosa 
curiosa, el Diccionario no trae esta palabra con 
el significado que nosotros le damos; aunque sí 
trae el sustantivo adobera con la acepción de mol- 
de de hacer adobes. ¿Por qué nu aceptará el vo- 
cablo ladrillera (molde de hacer ladrillos), ya 
que no tiene palabra propia para el tal molde? 



MOLESTOSO 
Moleslú, a, molestador, a. según los casos. 



También pesado, gravoso, cargoso aunque nqS 
se halla en el Diccionario. 

"¿Qué dijo de su suerte y felicidad el Emperadoi 
Constantino? Que era vida poco más honrada que \ 
de vaqueros y pastores, pero moksta y penosa." 



nberg — Diftreiicia entre tm 



(P. Juan Eiisfbio Nit-n 
temporal y ctertio). 

"No tienen ninguna tacha las riquezas del ciclo, por- 
que á ninguno son cargosas, ni se quita á nadie nada pa- 
ra dar todo á los siervos de Cristo, que reinan en el ciclo." 



{Nierembfrg;, — Difercucia etc.) 



MÓLOC ó MOLOG 



A lo que impropiamente nombran en Chilf 
pebre, y en el Perú asimismo de manera ímprO' 
pia puré, es decir, á la vianda formada de pata- 
tas molidas y no sé si otros ingredientes, en el 
Ecuador denominamos m^log ó nióioc, — palabra 
sin duda quichua, ya que no ha de ser el mismo 
vocablo, que equivalía á rey y aun á dios entre los 
fenicios y los cartagineses, por mucho que gusten 
las tales papas ó puches á nuestras gentes y por 
mucho que tengan éstas estragado el gusto. 



I 



Sc/ünus inolle de Linneo. 

Árbol funéreo de los antiguos indios, se pare 
ce algo al sauce llorón ó de Babilonia; pero mu-J 
cho más hermoso que éste, singularmente cuanJ 
do cuelgan entre la copa las abundantes agrupad 
ciones de frutjtos rojos. 



^állo, I.is hojas y las bayas exhalan 'tii olor 
ti;rtIjcnt¡náceo; la resina es dentífrica, y disiielta 
tn pequeña cantidad de agua pura puede utilizar- 
se como un buen cosmético. 

La gran copia de árboles de molle, que antes 
se encontraba en un lugar cercano á Ambato, dio 
á dicho lugar el nombre de Molle-Ambalo. De- 
bió de haber estado allí un cementerio de los ab- 
orígenes. 

ÍIONSL'LEO 

I Afausalío. Sepulcro primoroso. 

I — ¿Quién no conoce la historia de la palabra? 
-Sólo los que llaman mousnlco á los sepul- 
cros suntuosos. 

Artemisa II, Reina de Caria (Siglo IV ant. de 
J. C), célebre por los extremos de dolorá que le 
llevó la muerte de su esposo y hermano Mauso- 
leo ó Mausolo, hízole erigir en Halicarnaso un se- 
pulcro tan magnífico, que fue considerado como 
una de las siete maravillas del mundo. De don- 
de denominóse mausoleo á todo sepulcro muy 
bueno, después á los buenos, y por último á los 
malos: al fin no es costoso á los faroleros el em- 
pleo de palabras. 

MONTUBIO 

1 Chagra decimos al campesino de la sierra y 
%utubio al de la costa. Metafóricamente deno- 
minamos, de manera indistinta, chagra ó monln- 
bio al individuo inurbano, inculto, rústico, grosero. 



MOUTLN'O 
Frutilo del Viuciiiium iiiorliiu'a, baj.i negra, 




328 SIOT 

chica, comestible como la de las especies cong> 
neres, los mirli/os t\e Europa y Norte-A niéric^ 
¿El vocaMo vulgar morttm. que ha pasado ya 
al nomenclador botánico, no será deformación (' 
vtirtilo, ó de mirtino, parecido al mirto? 



MOSCO 

Según el Diccionario, es lo mismo que mos^ 
quito; el insecto mayor, que abunda aún en 1a9 
ciudades altas del Ecuador, se nombra sicmpit 
en femenino: nwsca. 

"Cansado cl sastrillo de ahuyentar las tnonas con I 
mano, se le atufnron las narices y descargando los cal- 
zones sobre los boüos, mató una porción de moscas que 
contó inmediatamente. 

¡Oh placer de los placeres, había matado siete mosc» 
de un golpe!" 

(Triieba — Las ave'itunu d£ un sastre). 



\ 



En Chile, por mo/c se entiende el trigo cocida 
que se vende por ¡as calles y que al parecer guía- 
la mucho al pueblo. 

A dicho trigo cocido se refiere don Daniel 
Riquelme, cuando en su obra "La revolución del 
20 de Abril de 185 i," nos relata que el Presidenj 
te General Bulnes, apoyado en el borrén de f 
montura tomaba tranquilamente su primer dej 
yuno, una laza de mote comprada á un vend 
callejero, al propio tiempo que allá, en el camp 
opuesto, el Coronel Urrioia se ponía los guaoU 
blancos de parada, mientras las tropas cantaba 
el Himno nacional. Contraste que, según 



11(1) 



:!2it 



mismo señor Riqíielnie. hacía decir á Vicuña 
Mackenna: "Los generales que comen vwU en 
las batallas las ganan; los que cantan la Canción 
nacional las pierden." 

Me parece haber ofdo en la República Ar- 
gentina, que asimismo hacen el mote de trigo. 

El Diccionario podría, pues, decir: "Mote, m. 
maíz ó trigo cocidos, que se emplean como ali 
mcntos en algunas partes de América." 



\MocAi¿a. 

"Y ¿que nos dijo en SDStancia 
líl Jefe de división? 
Que anduvimos cuatro leguas; 
Que el faccioso echó á correr 
IJejando en nuestro poder 
Una mochila y dos yeguas." 

(Bretón tíe los íh-rieros — ¡ Muín-tc y verás! ). 



No es sinónimo de iniljt-cil; ni de rudo ó tor- 
pe; ni de tonto, ó estulto, ó mentecato, ó necio, ó 
incapaz; ni de estólido, ni de estúpido, ni de idio- 
ta, ni de bruto, 

Miuio es el privado /tsieameitfe de la facultad 
de hablar, quizá sólo porque híibicnJo nacido sor- 
do, le ha faltado el medio de aprender el lengua- 
je f'/íy;// Htíc/W, cx/>crí loquehr): consideración 
que, sin duda, tuvo en cuenta el benedictino Pe- 
dro de Punce para poner la palabra en los labios 
de los sordo-mudos, y sentar las basas para los es- 
lablccimientos admirables en que la caridad cris- 




tiana devuelve á millares de infelices el don itiál 
precioso de Dios, el de la palabra, que los educa 



y los instruye, 

Hay mudos más inteligentes que alanos in- 
dividuos facundos, que muchos palabreros, que 
casi todos tos locuaces y que todos los habla- 
dores. ■ 

Por esto y porque han leído en el libro de Jobí 
"Ojalá os callarais para que os tuviesen por sa-1 
bies." y porque han oído la fábula de "El Cuervo 
y el Zorro", ciertos individuos poseen la ciencia del 
mutismo, y con positivo provecho. 

"Don Gerónimo. — Pues ese es su mal. Ha veni- 
do en darse de muda, sin que se pueda saber la causa., 
Vea qué desconsuelo para mí. 

Bartolo. — ¡Qué bebería! AL contrarío, una mujer 
que no habla es un tesoro. La mia no padece esta en 
fermedad, y si la tuviese, yo me guardaría muy bien 
curarla. 



Don Gerónimo. — ¿Y para qué es buena la sopa 
vino? 

Bartolo. — ¡Ay amigo, y qué falta le hace á Ud. un 
poco de ortografía! La sopa en vino es buena para ha- 
cerla hablar. Porque en el pan y en el vino, empapado 
el lino en el otro, hay una virtud simpática y absorbe el 
tejido celular y la pía mater y hace hablar á los mudos." 



VO " 

Icl 

*^ 

jer 

:n- 11 

n 



(Don Leandro 
palos). 



Fernández de Moratin — El medico 4 



Cuenta, chaquira, abalorio, según los tama4 
ños. Aunque por abalorio se entiende más bieJ 
el conjunto de cuentecillas ensartadas. 

'"Traía en las muñecas (la moza de la venta) unal 



cutirías de vidrio, pero áél (D. Quijote) le dieron visluí 
brcs de preciosas perlas orientales." 



vedra). 



Quijote, por don Miguel de Cervantes Saa- 

"Paseábase el buen conde 
Todo Heno de pesar. 
Cuentas negras en sus manos 
Do suele siempre rezar." 

(Juan de Rivera — Romanees). 

La palabra ckaqnira, aceptada ya en el Dic- 
cionario, última edición, se encuentra por pri- 
mera vez empleada en obra castellana por Er- 
cilla, quien, por lo mismo, la define en la "Deda- 
r.ición de algunas dudas que se pueden ofrecer en 
esta obra (La Araucana ): "Chaquira son unas 
cuentas muy menudas á manera de aljófar, que las 
hallan por las marinas, y quanto más menuda es 
más preciada, etc. " 

MURJUTUON 



Este es el más canijo y sin embargo, quizá el 
más malquisto de la lechigada: crilicastro el que 
sin ciencia ni talento satirízalas obras de ¡ngeniu; 
erilicón el que todo lo censura y moteja, sin per- 
donar ni las faltas ligeras: mumuirón, según los 
ecuatorianos, el ser nefasto nacido con la triste 
destinación de hablar mal de todo y de todos, así 
de lo malo y los malos, conio de lo bueno y los 
buenos, y aun preferentemente de éstos. Puede 
ser chistoso, — cualidad que no deseo para ningu- 
na de las personas á quienes estimo, — y entonces 
infelices de las gentes que se acerquen al gracioso; 
pero, en todo caso, más infeliz el murmurador 
(que es tal vez la palabra que se ha sustituido 
con nuestro vocablo), especie de cínife, cuando no 
de escorpión. 



332 JUrR 

Mal dicho: hay aún individuos más desventura- 
dos que las víctimas del murmurón y ^que el mismo 
murmiirón, á saber, sus allegados. El goza al me- 
nos del inicuo contento de morder y envenenar; 
mas á éstos no alcanza ni siquiera la estúpida risa 
de los caudatarios del chistoso, ni el fingido son- 
reír de los que le temen; lo que les toca es el des- 
amparo, la desconfianza, la inquina que provoca 
ese desgraciado ente, á quien la sociedad arroja 
al abismo del aislamiento, no encerrado en un sa- 
co con fieras y sierpes, según como condenaban 
las Doce tablas á los parricidas, sino encerrando él 
mismo dentro de sí las víboras de su propio co- 
razón. 



N 



XACIENCIA 

Nacencia ó nacimiento, de Jiascentia, — ñas ce- 
rCy cnascere. 

NARANJILLA 

Naranja verde y pequeña de que se suele ha- 
cer conserva, dice el Vocabulario. — Debe aumen- 
tar: fruto del naranjillo, es esférico y de color 
amarillo encarnado, como una naranja pequeña; 
el albumen que encierra las numerosas semillas 
es aromático y comestible, en una variedad acida, 
en otra agridulce y muy agradable. Llámanla en 
Colombia naranjita de Quito, y los botánicos So- 
lanum quítense. 

Se hacen con ella bebidas, conservas, helados 
ó sorbetes, además de tomarse en fruta, sola ó 
con polvo de azúcar. Es tan aromática, que bas- 
ta un fruto para llenar de agradable olor un salón. 



NARANJILLADA 



Bebida hecha con el jugo de la naranjilla ó 



naranjita de Quito, ya sea co» agua y azúcar é 
ya sólo con azúcar. 



NARAXJILLO 



Planta de la familia de las solana' 



dei 



í grandes, 

color verde que tira á morado especialmente t 
la parte posterior, flores moradas, baya suculenta, 
llena de semillas, aromática, comestible, de sabor 
agrio ó agridulce, según las variedades. Ya 
se ha expresado su nombre botanice. SoianuiH 
4]HÍicnse. 

NAEHiADA 



Hasta nuestro castizo escritor Montalvo, em^ 
plea la palabrilla: 

"Y sacando (el fraile) de entre los hábitos una enor- 
me caja de rapé, dio sobre la tapa repetidos golpecitos y 
ofreció una iiarigaJa á Don Quijote." 

{Capilulús que se U olvidaron á Cervantes). 

La porción de cualquiera cosa menuda, que 
se toma con las yemas de los dedos pulgar é ín-T" 
dice, se denomina /íj/r'c (¡pulgarada. 



NARIZÓN" 



Decimos al que tiene grandes las narices; maj 
es tan inútil la palabra, como que abundan ei 
castellano los vocablos que significan lo propioc 
narigudo, narigón, y naricísiaio, adj, siipcrl. 
jio trae ya la última edición del Diccionario, ; 



cuando bastaría para que lo conserve el que lo 
luillcmos en el siempre nuevo y tan conocido 
so neto de Quevedo: 

"Erase un hombre á una nariz pegado, 
Krase una nariz superlativa, 
Krase una nariz sayón y escriba 
Erase un peje espada muy barbado: 

Kra un reloj de sol maí encarado. 
Erase una alquitara pensativa, 
Erase un elefante boca arriba, 
Era Ovidio Nasón más narisaiio: 

Erase un espolón de una galera. 
Erase una pirámide de Egito, 
Las doce tribus de narices era. 

Erase un naricísimú inñnito 
Muchísima nariz, nariz tan ñera, 
Que en la cara de Anas fuera delito." 

El Diccionario de 1734 además del narizado 
de este soneto, trae «i;r/f««/í', y cita el ejemplo 
de Cervantes: "Por dar cuenta quién era el caba- 
llero de los espejos, y su nariganlc escudero." 
(Quijote). 



Decimos con impropiedad los ecuatorianos al 
japlumas ó corlaplttnias. — Véase la diferencia 
que hay entre los dos objetos: corlaplumas. ins- 
trumento, a manera de navaja pequeña, que sirve 
para cortar plumas de escribir, Nazmja. cuchillo 
engoznado, de varias fifjuras y tamaños, que usan 
cumo arma los rufianes )■ gente baja. 



Es la cerradura ó sello de hi caria: la 
ción ó epígrafe, (cmu. 



■¿p,c \0.\ 

Dicen los gramáticos que los nombres termi- 
naclos en a son en su mayor parte femeninos, con 
excepción, entre otros, de los de origen griego. 
Por esto quizá (aunque dudamos que nuestro vul- 
go sepa cual es el origen de m-ma) los ecuatoria- 
nos hemos trastrocado el género de la palabra 
anotada. Viene del griego vr,^a, hilo, porque los 
antiguos cerraban las cartas con un hilo y después 
las sellaban. — Nema es pues palabra femenina y. 
como lo hemos dicho, significa cerradura ó sello de 
la carta, y no lo propio que sobrcscrilo como pre- 
tendemos los ecuatorianos. 



NÍSPERO 



Desconocidos en el Ecuador los nísperos 
níspolas ó «í5/í*raj- de Europa, América Septen- 
trional y Asia, hasta no há mucho (El año i87r 
se importó al país con muchas otras plantas útiles, 
y se aclimató perfectamente en el valle de Puembo 
el Mespilus japónica), los costeños ecuatorianos 
denominan níspero á una fruta de todo punto 
distinta de la europea: á la que produce el zapote- 
ro (itliivado, como lo llaman en las Antillas, ó 
sea el Achras sapoia ó Sapo/a achras de los bo- 
tánicos. Fruto grueso, y muy carnoso, del que 
no se puede decir, por cierto, aquello de que; 

Quien nísperos come 

Y bebe cerveza. 
Hspárragos chupa 

Y besa una vieja, 

Ni come ni bebe, 

NI chupa n¡ besa. 



I 

8^ 



NONES 
"Y.itc di iMi naiifs y, si quieres te Jaré cicol^ 



JÍOSÍ 337 

"Desde la muerte de m¡ mujer, he quedado nones'' 

Los ejemplos anteriores manifiestan que no 
conocemos el singular de nones^ esto es, 7ion. 

El Diccionario llamado de las autoridades y 
el Etimológico del señor Monlau, recuerdan la 
opinión de Covarrubias, quien dice que el non na- 
ció del juego de muchachos que llaman pares y 
nones, porque el uno decía **par est" y el otro 
**non est," y corrompido se dijo ''pares y nones'' 

El último, además del parecer de Covarru- 
bias, cita el ingenioso de Rosal. 

Non vale lo mismo que no; es voz anticuada. 
No, como adverbio de negación, comenzó á usar- 
se en vez de non en las contracciones de enclíti- 
cos, no l\ etc. 



43 



ÑARUSO 



No contentos con la palabra quichua sipo, he- 
mos inventado otra más para denominar al des- 
graciado que, á consecuencia de las viruelas, tie- 
ne en el rostro hoyos, cicatrices ó costurones : de- 
formidad muy común entre nosotros antes de que 
se generalizase el admirable descubrimiento de 
Jenner, 

En lengua de Castilla se ^xz^ puoso. 



N 



Chato-ta, dice la Academia, que tiene la na- 
riz casi llana y como aplastada. U. t. c. s. || Dí- 
cese además de la nariz que tiene esta figura, etc. 

Al de nariz pequeña se le llama asimismo, ro- 
mo. En algunas provincias de España dicen á 
ios chatos nachos, — palabra con quelos ecuatoria- 
nombramos cariñosamente á los Ignacios. 

I "Tendría (el bachiller Sansón Carrasco) hasta veinte y 
Mtro aSos, carirredondo, de nariz chata y de boca 
ñndc." 

(Cervanlís — Don Quíjük). 



De los vocablos e-/i.7/o y ivmo enconlramos vslA 
ríos ejemplos en la redondilla de don Francíscoí 
de Quevedo: 

"Roma, hablando con perdón. 
Entre Gomorra y Sodoma, etc." 

"Pregunté que fjente eran, y dijeron que no eran sí-j 
no cocheros; y dijo un diablo lleno de cazcarrias. j 
y calvo, que quisiera más {á manera de decir) lidiar conl 
lacayos," 

f Qiicvfíio — Las Zahúrdas de Piuló»). 



N E Q U E 

Hombre de ñeque es el que familiarmente sej 
dice en Espalda de pelo en pecho ó Am. agallas, es- 1 
to es, el de ánimo esforzado, de coraztín, alenla- 
do, animoso, valeroso, etc. 

"Vive Dios que es moza de chapa, hecha y derecha. 1 
y de pelo en pecho." 

Clemencín comentando este pasaje del Qui-J 
jote dice : 

"Pelo en pecho: una de las alabanzas ridiculas qua 
hace Sancho de Dulcinea; y tanto más ridicula, cuanta 
se dice do Ins hombres vellosos de pecho, lo que vulgar4 
nienle se tiene por señal de forzudo, y en una mujer S 

ría feo y espantoso." 

ÑISO 



Debe ser [lorla propensión que tienen las gen-l 
tes (no sol.iniente las mujeres y los amujeradoSi 
sino también algunos varones de pro) á dismiJ 
nuírse los años, qiie se ha acostumbrado á la 




mn 



341 



sirvlente^í á llamar niüos 6 niños, que es lo más 
frecuente, á los señores y señoritos que dicen en 
España. De aquí que, al contrario de lo que su- 
cede en la Península, Francia y otras partes, 
los muc/:achos, los mozos y les gar(ons, no son los 
criados sino los amos. 

Es curioso ver cómo desde antiguo, la idea de 
respeto está íntimamente relacionada con la de 
ancianidad ó sea de procedencia: mtTpís, patria, 
niTpiópxí^í, patriarca, patronus, protector, 2lúq^^- 
úo, palroctninm, patrocinio, patricius, antiguo li- 
naje, nobleza, todos de TiaTífp, JiaTfpos, Jiarpó;, pa- 
Ur, padre, — así como patrón: amo, según algu- 
nos, vendría del verbo oriental aniam, ser madre; 
señor, de setiíor, comparativo de senex, anciano. 
Sólo en el Ecuador, donde muchas cosas son al 
revés de lo que pasa en el mundo, se encuentra 
respetuoso el decir ttifio aun al viejo, es decir, 
irrogarle un verdadero insulto, ya que niño es un 
adjetivo despectivo, empicado respecto de una 
lersona que no tiene pocos años. 



Palabra quichua, /rrAc, viaJiia ó íc/a, sirve pa- 
ra denominar entre nosotros cosa distinta de lo 
que significa nodriza aún en el idioma al cual per- 
tenece aquella palabra, que en quichua propia- 
Inente es ñuñuchic. 

En castellano, además de nodriza, la mujer 
que amamanta hijo ajeno se nombra ama de cria, 
ama de leche 6 ama simplemente. 

A causa de ser las nodrizas españolas por lo 
eneral de Fas, ó por ser las mejores amas de le- 
be las de este valle, ó por vestirse las amas de 



342 RUT 

cría como las mujeres del lugar nombrado, lláma- 
selas también en ^spañs, /fasü^^as. 

"¿Cuántas desgraciadas criaturas no vemos desmejo- 
rarse á pesar de criarlas las mejores nodrizas^ porque és- 
tas prefieren, como es muy natural, la criatura que han 
parido ellas mismas á la que les compra la leche ?*' 

(Descurei. — Medicina de las pasiones: Traducción de 
D, Pedro Felipe Manían), 

"Unos lastimeros lamentos de criatura de pecho, que 
con toda la fuerza de sus débiles pulmoncitos pedía lo 
que no suelen dar los ejércitos sino las atnas de crla^ 

(Pérez Galdós — Juan Martin el Empecinado). 



ÑUTO 

Quichua ñu tu. 

Molido, desvienuzadoy pulverizado, menudo^ 
sutiL — De ñutu se formaron ñutuchina, pulveri- 
zar, ñutuna, remoler, ñutui, pulverización, etc. 



o 



OBO 

Frutos aobadosy amarillos, ó rojos, del tj- 
maño de una ciruela mediana, gon una sola se- 
milla gruesa y asimismo aobada, entre la que y 
la telilla fina y lisa que cubre á la fruta, se con- 
tiene un jugo agridulce que la hace apetecible- 
Prodúcenla varias especies del género Spondias, 
y en algunos lugares del Perú la nombran ciruela. 



OBSTETRIZ 

No hace falta en castellano; pues poseemos 
las voces partera y comadre. 



OCA 

Raíz tuberculosa de la Oxalis crenata. Coma 
el melloco ( Ullucus tuberosus) era muy estimada, y 
es todavía, aunque no tanto como antes, por los 
aborígenes de la serranía ecuatoriana. — Oca es 
palabra castellana, pero con diversos significados 
de los que le damos en el Ecuador, 



OCÁLO ó ECCALO 



El I 



> coloso, temible, formidable, pero 



luble y extríwagante que se llama vulgo, forma 
juicios, emite pareceres, decide magistral mente, 
conforme á su antojo, sin someterse á regla algu- 
na ni aconsejarse con nadie, quiere porque quie- 
re, odia porque odia, cambia de opinión sin qui 
nada haya cambiado á su alrededor, excepto su 
libérrima voluntad. 

Ése hace lo que le da la gana con el idiomi 
trapajo que le pertenece, que lleva consigo 
todas partes, manoseándolo, estrujándolo, sirvién 
dose de él á todas horas y para todo, á solas y en 
sociedad, adaptándolo á sí mismo en cada ijna de 
las instantáneas é innúmeras variaciones de esta- 
do de ánimo, de lugar, de tiempo. 

Ése que, entre nosotros, se manifiesta ordina- 
riamente aficionado á los diminutivos, por razón 
de no tener ninguna, ha creído que el nom- 
bre propio euca/ip/us es un diminutivo, y en- 
contrando la cosa demasiado grande para que se 
la denomine con un vocablo que mengua la sig- 
nificación, ha resuelto llamar cúca/o y no ttualip- 
ttts á la hermosa mirlácca, que tanta utilidad nos 
ha traído á los ecuatorianos. 



1 



OJEAR 



Cuando significa mírar con atención á parte 
determinada, viene de ojo; cuando levantar la ca- 
za con voces, tiros ú otro ruido, para llevarla,, 
acosándola, hasta el sitio donde se la ha de tomar,! 
viene de ox, interjección que se emplua en Kspa* 



I 




0^10 



343 



Aa para echar ó espantar á las aves domésticas, en 
vez del í//í' que, con el mismo objeto, se enijilea 
en el Kcuador. En este caso, — que debería de- 
cirse oxear para evitar la homofonía, — figurada- 
mente tiene también la significación de espantar y 
ahuyentar; pero ni así hemos de confundir el ver- 
bo anotado con aojar, hacer mal de ojo, ni debe- 
mos decir ojeadura por aojo. 



OJO 

Quien no ha oído esta interjección nuestra y 
no ha visto el movimiento de hombros que la acom- 
paña, no puede comprender cuánto significa. Es 
un qu¿ me importa, qué pierdo con ello, por qué he 
de afligirme, etc.; pero reforzados por un vigoroso 
énfasis, significador á las veces de indiferencia, 
otras de desprecio, y no rara ocasión de despe- 
cho. — Es una de las innúmeras palabras que los 
hispano-aniericanos estamos prohibidos de em- 
plear en nuestros escritos, por no constar en el 
Léxico de los españoles; pero que los ecuatoria- 
nos no podemos reemplazar con vocablo alguno 
de los constantes en dicho Léxico. 



Scapulitm, ofíioplale. de ¿i/ío,-, espalda, y TiXá- 
yf, ancho, ó n\áTY¡, pala, la parte ancha del re- 
b. — por extensión cosa ancha y plana; ó redu- 
plicación del nombre w^o;, hombro, espalda, y Ttká- 
rou, espaldas; ó, lo que parece mejor, de o/íü;, 
justamenie y 7r/.á^a^ espalda, hueso precisamente 
de la espalda ó propio de la espalda; en ningún 
,casü ha de pronunciarse como esdrújulo, conforme 



346 ORQ 

lo pronuncian nuestros estudiantes y aun los pro- 
fesores de medicina, sino como vocablo llano 
que es, omoplato. 



OMOTO it nOMOTO 

Quichua tiinuÍH. 

Enano ó, figuradamente, pipneo. 

"Velasquülo el contrahecho, 
linaiio y bufón que alcanza, 
No sin despertar envidia, 
Gran favor con el monarca." 

(Don Ángel Saavedra — El Conde de Villamediaita^ 
Romance II: Las máscaras y tañas}. 



OEANÜÜTANGO ii ORANGUTAXO 
Ontnpiiíii! ó jocó. 

OKQUIDÉA 



Hoy que se lian puesto tan de moda estas her- 
mosas plantas vasculares, cuya patria puede decir- 
se es el Ecuador: tantas y tan variadas son las 
especies que abundan en nuestros bosques calien- 
tes y húmedos, — indispensable es que corrijamos 
la viciosa acentuación de la palabra, orguídea, y 
no orquídea. 

De moda en verdad se han puesto, y esta vea , 
la moda no es extravagante, las fragantes y be- 
llísimas plantas mencionadas, ya para coleccio- 
nes, ya para ornamentación, ya aún para aroina- 



tizar los alimentos; pues los lectores saben, sin 
duda, que la vainilla es una orquídea trepadora. 



OSCURO 

Aunque se dice del color que casi llega á ser 
negro, no es lo propio llamar así al caballo de co- 
lor negro con viso rojizo, esto es, al morcillo. 

"Un caballo morcillo rabicano 
Tascando el freno estaba de cabestro, 
Precio del que con suelta y presta mano 
Esgrimiese el bastón, más como diestro." 

{Ercilla — La Araucana). 

"En nn normando morcillo. 
Que respira espuma y fuego. 
Cuya ligereza es rayo, 
Cuyos relinchos son trueno." 

(Saavedra — La muerte de un caballero). 

"Miccr jorge de Austria, anciano 
De gran valor y lespeto, 
Va á su frente en un -utorcillo 
Que hunde donde pisa el suelo." 

{DiiqNe ác Rivas — Amor, honor y valor — Romance I: 
El ejército). 



Ushuta en quichua. 

Ojota hemos oído decir en Chile, ó quizá ha- 
jota, aumentativo de hoja, acaso por parecerse á 
una vegetal, ó por estar formada de una sola lá- 
mina ú hoja. ¡Quién sabe ! 



248 



0TB 



Lo que sí sabemos es que la osleoía, ochiota. 
ojota ú hojota es una suela de cuero sin curtir, con 
que los indios defienden las plantas de los pies, 
atándola á éstos con toscas correas: á saber, un 
calzado aun más grosero y rudimental que la san- 
dalia. 

Tal es. pues, la oshota. oshuta ó nskufa, para 
pronunciarla de manera primitiva, nombre que. 
como otros quichuas, lia podido pasar á Chile y 
ser ahí convertido en ojota, vocablo que ha acep- 
tado ya la duodécima edición del Diccionario aca- 
démico. 

OTAYO 



Los vendedores de frutas gritan en los zagua- 
nes: "/Compre otayosf", y los niños y los criados 
van á comprar otayas, palabra cuyo origen habría 
yo rastreado en vano, si alguna vez no hubiese oído 
á un vendedor callejero, mucho más sabido que 
sus congéneres: "Cómpreme otayeíes." 

Debe ser otahiti 6 iaili, — esto es, plátanos traí- 
dos del archipiélago de Taiti, ó de la Sociedad, en 
Polinesia, — como llamamos siria á una caña de 
azúcar introducida de Siria. 

Otra variedad de Musa paradisiaca, ó pláta- 
no del Paraíso (ajuicio de Linneo y según la tra- 
dición, fue el plátano la fruta de la tentación y de 
la caída de nuestros primeros padres), denomina- 
mos ^«/«í-é» por haber sido importado de la Guinea. 



Sin buen resultado corrigió este error el tan 
modesto como notable autor del "Breve catálogo 
de errores" y del '•Resumen de la Historia del 




OTR 349 

Ecuador/* esta última la primera obra nuestra, en 
su género, así en el orden de precedencia como 
de mérito; sin buen resultado, pues los señores 
curiales continúan escribiendo déla manera erró- 
nea que hemos anotado el adverbio de modo 
otrosí, equivalente á también, asimismo, además, 
demás de esto. Don Andrés Bello observa que es 
el francés alsi, de donde aussú 

"Dixiéronlo al rey, mas non ge lo conloyó. 
Non sacastes ninguna, quando oviemos la cort. 
Si buenas las tenedes, pro avrán á vos. 
Otrosí farán á los del Campeador." 

(La Gesta de mío Cid, Cantar III), 



PADASTIIO 

Tan incómodo pareció á alguien eso de tener 
desprendido un pedacito de pellejo cerca de la» 
uñas de las manos, que lo llamó padrastro, com- 
parándolo, sin duda, respecto del dolor y estorba 
que produce, al marido de la madre del individuo 
que padece doble orfandad: la de la muerte del 
padre y la del nuevo matrinvonio de la madre. 
Pacías tro no significa nada. 



PADROTE 

No hallamos esta palabra en el Diccionario, y 
con razón; pues el castellano posee muchos vo- 
cablos para denominar '*el macho destinado en el 
ganado j>ara la generación y procreación:" padrCf 
semental, teproductor, enge^tdrador^ progenitor^ 
en general; en particular, garañón entre came- 
llos y asnos (pollino es cualquier borrico y en es- 
pecial el nuevo y cerril); caballo padre, el que se 
destina para el caballaje; verraco ó verrón el cer- 
do semental; morriicco el carnero reproductor, etc. 



La caña del trigo, cebada, centeno, según los 
españoles; según los ecuatorianos, la que cubre 
leguas y más leguas del lomo de los Andes. Re- 
sistente á los ventarrones y nevadas de nuestras 
alturas, preséntase ya como una manta continua 
amarillenta, ya como mechones diseminados en- 
tre los otros vegetales descrecidos y enclenques, 
ó entre los calveros de los interminables páramos 
andinos; mas el melancólico aspecto del pajonal 
y su eterna uniformidad, — que interrumpen sólo 
las desigualdades del terreno, cortado por hondos 
precipicios, ó extendido como un pajizo océano, 
al que ¡mita aún con las olas formadas por vientos 
ensordecedores. — están compensados por la utili- 
dad proporcionada á las numerosas vacadas, que 
pacen los verdes renuevos del pajón y entre él se 
guarecen de las nevascas y tormentas. Allí se 
multiplican las codornices y conejos, y el venado 
del color de la paja, por ley de mimetismo de la 
naturaleza, ahí se resguarda de las inclemencias del 
hombre, más rigurosas que las de los elementos. 
Allá un leve penadlo de humo ó el ladrido de un 
perro descubren alguna choza de pastores, perdi- 
da entre la paja que le ha suministrado todo el ma- 
terial de construcción, y que proporcionará aún 
mullido lecho al cazador de ciervos ó al viajero 
aterido por la enorme evaporación de las alturas, 
que produce un intenso frío, aunque acercadas al 
so! cuatro ó más miles de metros sobre el nivel 
del mar y situadas en el mismo círculo miximo 
de la esfera terrestre. 



PAJARERO 

El que se emplea en cazar, criar ó vender pá- 
jaros. Llámase también parancero (palabra que 
no encontramos en el Diccionario de la Acade- 
mia) ai que caza con lazos, trampas, tollos, etc. 

El que se espanta, se asusta ó se asombra fá- 
cilmente, es típattladizo, asusiadiso ó asombra- 
dizo. 

Tuvo, pues, mucha raeón el extranjero aquél 
como refiere don Pedro Fermín Cevaüos, que 
pagó algunos pesos más de los que valía un caba- 
llo, así como supo que ^xa. pajarero., entendiendo 
(pie, en vez de un defecto, poseía el rocín una 
cualidad nada despreciable; la de saber cazar /«'- 
jaros. 

"Era la muía asombradisa, y al tomarla dd freno se 
espantó de manera, que alzándose en dos pies, dio con 
su dueño por las ancas en e! suelo." 

{Ct-rt'antes — Dúii QHÍjett\. 

"Escápate como (¡amo de su mano, y como ave de 
la mano ác\ pajarero.' 

{/.os ProvírbÍoi~Tradu<ci¿n dd l\ Sdo). 

"O parancero, que es el cazador, que caza con per- 
chas y otras invenciones." 

{Nota dfi P. Sito fU S>t» MigNtl al verstcnlo aitU- 
ritr]. 

PAJONAL, PA-TON 



No existiendo, como no existe, en el Diccio- 
nario la acepción que no.iotros damos al sustanti- 



35i 



PAL 



vo paja, mal pueden encontrarse en el Léxico los 
deriva.dos paj ó <'i y />!ij o /¡a/, campos cubiertos de 
paja. Deben ser aceptados por la Academia. 



PALANCÓN 



El instrumento compuesto de una plancha cua- 
drangular de hierro, con un lado cortante y el 
opuesto provisto de un anillo donde encaja el 
mango, que forma con la plancha un ángulo; ins- 
trumento adecuado para remover tierras, etc.. se 
llama asada, ó azadón si la plancha es más larga 
que ancha, según el decir del Diccionario. — Se- 
mejante al azadón es el sncho. de donde viene el 
verbo sachar y también el icgón. 

De azada y azadón (lat. asci'a, escardillo) se 
han formado aiadada. golpe de la azada, azado- 
nada ó asadonazo. golpe dado con el azadón, aztt- 
donar. cavar con la azada ó con el azadón y aza- 
donero, el que trabaja con el instrumento expre- 
sado. 

"Quien trae azada, trae zamarra," 
{Refrány 

"Llevaban también paUs, asadas, cuerdas y otros 
útiles para abrirse paso donde no le hubiera descubierto." 

{Penda — Peñas arriba), 

"Benditos aquellos que con la asada 
Sustentan sus vidas y viven contentos 

Y de citando en cuando conocen morada 

Y sufren plazieiites las lluvias y vientos." 

{Alargues de Santillatta — Comedieta di Poma. ) 

"Y no hay peor cosa que ir tras el deseo sin esperan- 
za de buen fin: y especial pensando remediar su hecho 
tan arduo y difícil con vanos consejos y necias razone» 



I 



azonc» H 



PAL 35Ú 

de aquel bruto Je Semprotiio, que es pensar sacar ara- 
dores á pala y azadón." 

[^Fernando de Roj'iis — La Cíltslina), 

"Veis como detnano en mamo, se va guiando la con- 
servación del mundo por medio del agradecimiento, , , , 
.... la tierra, puntual en agradecer al labrador las azu- 
donadas y sudor que le costó el cultivarla." 

(Fr. Juan Mdtqitez — I-os dos estados de la espiritaai 
Jetusalem). 

PALETO, PALTÓ, PALETÓN 

Sobretodo, gabán. 

Paitó, paleto no son sino e] sustantivo francés 
patetot. Paletón en castellano significa parte de 
la llave, en que se forman los dientes y guardas 
de ella. 

PALO ENSEBADO 

Se dice en castellano con una sola palabra: en- 
(aña. 

"AHÍ te aguardan también la cartera de Fo- 
mento, colocada en lo alto de una cucaña." 

{Pedro A. de Atareó»— ¡-.a Pródiga). 



PALÓN, PALONEAR 
Aporcadura, aporcar, voces de agricultura. 



Sustantivo que en el Ecuador equivale al ad- 
verbio de cantidad encima. Así decimos: "Juan 



dio su niula y diez pesos ó,c puifana por el caba- 



llo de Pedro;" 



: Pablo, 



'"Antonio cambió : 
í fanegas 



> de pai- 



dándole 
¡ana." Es la parte en dinero o especies con que 
se compensa el mayor precio de una de las dos 
cusas permutadas ó trocadas. Dio €Í reloj y diez 
pesos de paltana, quiere decir, pues, dio el reloj y 
diez pesos encima. 

Paltana tiene significado distinto de adehala, 
que es lo que se saca demás en un negocio 
(dakhala). según Urrea, y, según la Academia, 
lo que se da de gracia sobre el precio de aquello 
que se compra, vende ó toma en arrendamiento, 
6 lo qut: se agrega de gajes al sueldo de algún 
empleo ó comisión. Adehala es más bien la pa- 
labra castiza equivalente al quichua yapa. 

El \oc3h\o propina que, conforme á su origen 
griego, significa lo mismo que el poiirboire fran- 
cés, no reemplaza tampoco k paltana, que por su 
significación quichua, palta-palia, una cosa sobre 
otra, no puede ser sustituido sino con el arriba 
expresado. 



P A M B A 

El sustantivo quichua /dm¿« significó primiti- 
vamente llanura, campo, y de él se formaron el 
adjetivo pamballa, bajo, llano, y el v^x\>c> pamba • 
yacliina, allanar. Después el primitivo mismo se 
adietivó y en el lenguaje híbrido de nuestro pue- 
blo vino á significar lo propio que pamballa: así 
la gente de escalera abajo denomina plato pamba 
al plato trinchero y califica áe. pamba la laguna ó 
el riachuelo que no tienen profundidad. 

El popularfsimo poeta y distinguido caballero, 
don Ramón de Campoamor, honrándome cierta 
vez con su visita en Madrid, me decía que le lia- 




PAX 



:i:.7 



maba mucho la atención la suavitlad que los na- 
turales de algunos de los países hispano-ameri- 
canos comunicamos al idioma español, según el 
ilustre poeta, excesivamente varonil y quhá algo 
duro en la Península. Nótase, á la verdad, esta 
modulación dulce especialmente en el Ecuador y 
^el Perú, siendo más notable todavía que los eciia- 
J loríanos han suavizado aún el lenguaje indígena; 
■ pues observación verificada por los conocedores 
I del quichua es la tendencia al cambio de las con- 
I sonantes de sonido fuerte con otras de sonido 
suave: £ en vez de c, d en lugar de t, b de /.■ 
verbigracia, ntañaguni^ox mañacimi, yayada por 
yayata, pamba \iot pampa. Palabra esta última 
que con su originaria pronunciación encontramos, 
como callampa y otras, muy al sur de nuestro 
continente meridional y que aun se ha tornado 
tic común ó apelativo en nombre propio: la Pam- 
pa, con efecto, se llama en la República Argenti- 
na ese magnífico mar de dehesas naturales, Saha- 
ra de praderas, Siberia con tundras de vegeta- 
ción en vez de hielos y pantanos, á donde podría 
trasladarse media Europa, si el suelo esquilmado 
obligase á los pueblos á emigrar colectivamente, 
en busca de una fecundidad que niega ya la tie- 
rra hasta á los milagrosos recursos de la química 
y de la física. — De la palabra que anotamos se 
ha formado el vocablo pampero, tifón de las 
Pampas. 

PANCADA 



Contrato, muy usado en Indias, dice el Dic> 
Icionario. de vender las mercaderías por junto y 
Len montón, especialmente las menudas. || Pr. 
y Ga¡. Golpe dado con el pie. 

En el Ecuador decimos darse una pancada á 
^1o que en España se dice darse una costaladcty ó 



nn (osíalaco, ó tambícn un porrazo ó wn'^ porrada. 

Costalada ó costalazo, golpe que uno da en 
el suelo con /ííj fíj/íV/ííj, por resbalarse los pies 
6 por otro accidente. 

Porrada 6 porrada - - || fig. Golf 

se recibe por una caída. 

'"I-a escalera de la vida 
Está con jabón untada, 

Y el que baja más confiado, 
Si se descuida resbala, 

Y da con su cuerpo en lierra 
Como los demás: se trata 
Me parece, de que el novio 
Dé también su costalada 
Para que luc'go no riña 
A los que en el sucio se hallan," 

( Gotv5ti::a — Indulgencia para ttii 



Esta palabra pasada del inglés al francés, co- 
mo lo expresa M. P. Poilevin en su Nouvtau 
Dictionnaire um'versel de la languc fraH^aise, y 
cuya primera acepción, segiin el sabio Léxico de 
Littré, es la de "librito de pocas páginas," pudie- 
ra quizá ser aceptada en castellano en el segundo 
significado que le da la Academia Francesa, esto 
es, en el de folleto indigno, despreciable, inju- 
rioso. 

Se cree que el panuflei, pamjlet 6 pamphli 
inglés viene áe palme— /euillei, hoja, folleto cort< 
que se tiene á la mano, de donde se lia formado 
también en el mismo 'v^ioma. pamphle leer, folletis- 
ta; y pamphlélaire y patnphlétier en francés, tér- 
minos no sinónimos, ya que el primero correspon- 
de exactamente al pamphlekcr de que se origim 



«o 




y el segundo es de desprecio: "zurcidor de ma- 
tos />aii/ic¿os" como diríamos si el vocablo fuese 
acogido por los SS. Académicos, 

Origen de la voz pudiera muy bien ser e] vo- 
cablo empleado por Sófocles y Ateneo, 7to«p?,ex- 
co;, quemante, ardiente, enteramente encendido 
(aor, todo y yXtyu. quemar), esto es, escrito que 
((uema. 



I», 



Dícese que con la muerte dan fin las humanas 
vanidades; lo cual no es cierto, como lo demues- 
tran las exequias, los valiosos ataúdes, las coronas 
funerales, los mausoleos, las necrologías y las de- 
más m.inifestaciones de una vanidad que llama- 
ríamos postumas, si las hubiese dispuesto antes de 
morir el mismo á quien son tributadas. Pero mu- 
chas veces los monumentos á los muertos, son 
simplemente monumentos que los vivos se erigen 
á sí propios, en prueba de lo cual nos bastaría ci- 
tar la presunción con que los deudos de cualquier 
finado hablan de construirle umuso/t-os, y aun la 
sencillez con la cual hasta los campesinos nom- 
bran panteón al pobre campo santo, donde pro- 
miscuamente se depositan en la tierra las genera- 
ciones pasadas. — Marco Vipsanio Agripa, yerno 
de Augusto, embelleció á Roma con fuentes, ba- 
ños, monumentos y templos, de los cuales el más 
famoso fue el consagrado á todos los dioses y por 
esto denominado Paníeón (llar, tífój), cuya ac- 
tual advocación es Santa María de los Mártires. 
ó como lo llama el vulgo, la Rotonda. Posterior- 
mente Publio lílio Adriano, siendo arconte de 
Atenas, edificó otro Panteón en esta ciudad; y por 
fin se dio el propio nombre ú la antigua iglesia 



acó 



PAK 



de Santa Genoveva tie París, al ser Ucstínacla^ 
recibir los restos de los grandes hombres. 

De este modesio origen debe de provenir ( 
nombre de panteón, que nosotros damos á núes 
tros cementerios de ciudad y hasta á los corralq 
ó dehesas de nuestras aldeas. 



Sin duda de la frase castellana hacer el pape% 
fingir una cosa, representarla al vivo, hemos í 
ventado la palabra papelada, á la que atribuímos 
las significaciones á^ ficción, si ululación, etc. 



rAIH'JO 

Papudo ó papujado, dícese, por lo general. < 
las aves que tienen grueso y abultado el papo i 
papada, esto es, la carnosidad entre la barba y i 
pescuezo. 

FA RALIS 



lil pueblo que nada sabe de aféresis, síncopa* 
ni apócopes, comete, sin embargo, estas figuras 
de dicción muy frecuentemente, como en la pala- 
bra /a^'a/íJ, por parálisis, etc. 

Parálisis, dice el tomo sexto del Coinptndio o 
MedicÍ7ia Prdclica de los SS. Monneret y Fleuryi 
notable por sus buenas definiciones, es la dffl 
bilidad ú la abolición de las facultades de sentir] 
de contraer las músculos, ó de una sola de esta 
facultades, en una parte cualquiera del cuerpd 
El vocablo se deriva de -Jta^a^miv, resolvere, prfl 
veniente á su \e/ d* /.inc, ¿oherc, díMittati 



desatar, relajar, y TWpci que, antes del verbo, sijj- 
niñca imperfecta, incosnpletamenie, esto es, debi- 
lidad ó resolución no completa: jtc[pa3,iKT(Tu, solu- 
tío, resolulio nemontín, relajamiento, flacidez de 
los músculos ; XOdíg, disolución. 

Encontramos la misma palabra griega adop- 
tada por los latinos, para/ysls; españoles, paráli- 
sis; franceses, paralysie; Italianos, paralisia; in- 
geses, parálisis, paralytie affcction, etc. 

PA RAM BAR 

[Dígase lloviznar, molliznar ó molliznear. 

PÁRAMO 

Campo desierto, raso, elevado y descubitrto á 
^os vientos, que no se cultiva ni tiene liabíta- 
alguna. |j Cualquier lugar sumamente frío 
aesamparado. 
Conocemos los ecuatorianos estas dos acepcío- 
idel sustantivo /aVíiww, pero le atribuímos otra 
, que no tiene: la de llovizna, mollizna, cala- 
w, sin duda porque en nuestros páramos son 
¡cuentes las lluvias menudas que c;ien bl.inda- 
nte á modo de niebla. 



PARAPETO 

Tiene varios significados, á saber: pared ó 
baranda que se pone para defensa en los puentes, 
escaleras, etc. (| Terraplén coito, formado sobre 
el principal, liacia la parte de la campaña, el cual 
defiende el pecho contra los golpes enemigos á 
los soldados qui; están en él. 

46 



362 



IMB 



Tal vez por su etimología (TtapaJtíravvvfu, cu- 
brir) no estaría del toJo ma! llamar /«/•«/¿■/íj. co- 
mo acostumbramos los ecuatorianos, al mueble 
compuesto de varios bastidores unidos por goz- 
nes, que se cierra, despliega y abre, y sirve para 
defender las habitaciones de las corrientes de aire, 
de la vista, etc.; pero el mueble descrito tiene 
nombre peculiar, biombo ó mampara, según los 
casos. 

"Cuando no tuvo más que dtrcírme, continuó su 

acompasada marcha monte arriba, y no tardé en verle 

detenido con su caballo, y como encaramados los dos ea 

el parapeto de una 3:^otca, sobre el perfil de la loma," ~ 

(Pirei/a — Palas arriba). 

El biombo es originario del Japón ó China, y 
según el Diccionario de 1726, de allá vino tam- 
bién el nombre; don Pedro F. Monlau cita otro 
origen de la palabra: del latín ¿/í y «w¿íVí cir- 
cundar, ó bien limbo, escudo, que, ajuicio del mis- 
mo Monlau, parece muy rebuscado. 

Don Antonio Solís emplea el vocablo como 
sinónimo de baranda, y con esta curiosa coinci- 
dencia podríamos quizá rastrear la s¡gni6cación 
de biombo que damos los ecuatorianos á parapeto 
"baranda, como dice la Academia, que se pone 
para defensa" etc. 

"Atajábase la pieza, con una baranda ó biombo, que 
sin impedir la vista señalaba término al concurso y apar- 
taba la familia. Quedaban dentro cerca de la mesa tres 
ó cuatro ministros ancianos de los más favorecidos y cer- 



■le 



ca de la baranda 
zaba los platos.' 



de tos criados mayores que alcan- 
(Solis — La conquista de Mixicú), 



Por ponerse en pie óis/arde pies. 



blemente de la tendencia irresistible de simplifi- 
car los idiomas: el pueblo de manera ¡n.itintiva 
ha sustituido con el verbo /arlarlas varias palabras 
que en castellano denotan el acto de estar en pie. 
ó ponerse uno derecho, erguido y afirmado sobre 
los pies, como dice el Diccionario, esto es, á lo 
que en sánscrito se denomina con un solo voca- 
blo stha del mismo radical del verbo latino ító/r. 

"Parece descortesía 
El recibiros eti pie; 
Entrad y tomemos sillas." 

(Lope di Vega — ¡Si no vieran las mujeres ! ). 



PARAUSE LOS PELO.S 



\PoKerse los pelos de punia, erizarse el cabello. 

■'Terrible cosa es, y para quebrantar el corazón y 
r el cabello de congoja, caer en las manos de Dios 

ff/V. Juan Márquez — Los ths estados de ¡a espiritual 
^<aal¿H\. 

. . y los cabellos de la cabeza se le ertsaro» á 
1 Quijote, el cual animándose un poco dijo: " 



{Cenantes — Don Quijote). 



Aun cuando así se denomine el conjunto de 
personas ó cosas, el par de muías ó caballos 
i tiran de un carruaje se llama itoiieo. 

¡'•Montenegro es un gran Jinete, que maneja con su- 
^estrcza los caballos más bravos; en el pescante de 



lífit 



Pin 



un Cuche iij ti^'iio rival; con las riciul.^s en la mano i 
capaK úc muUT un tronco [jorel ojo de una aguja." 

(Sclgns — U)i rostro y n» a/irtn). 

I'ARIENTE (LA) 

¿Quién presmniera que las mismas persona 
que dicen /it congnganta, dicen ht pariente "i 

— Pues, sí, señor, y las mismísimas no quieren 

a'ie dueño tenga femenino y tan orondas hablan 
e ta dueño de la casa, y la duéño de las alhajas; 
pero, en cambio, para dar compañía á congregan- 
ta, dicen la p.trturie¡itti, sin duda porque creen 
que hay también pxrturuntes masculinos. 

"Pero el intendente, en cuya casa de campo nos 
apeamos, se empeñó en que había de quedarme alb' todo 
aquel día, por ser cumpleaños de su paritnta." 

(Moraiin — Et si di tas Hiñas). 

"La tienes dentro de casa 
Si es farit-Hla nuestra, y tuya 
Lo será luego " 

{G^rastiza — InditlgcHda para tod^s). 



rABTIDAiao, PARTIDO 



Denominan nuestros agricultores á lo que en 
Hspaíka se nombra uparrería y aparcero. 

A f>arttria, dice den Joaquín Elscriche, el tra- 
to ó convenio de los que van á la parte en alguna 
^ranjería. principalmente en adminisuaclón de 
tierra y cría de ganado. 

Apunerj. El que va á la parte con óti 
al^na granjeria, cumo de trutos de alguiu 




(Pertdn — El iabor de lo tUriuea). 



PASCANA 



cienda, cría de ganados ó trato en dios, etc.; y 
también el que tiene parte con otro en alguna he- 
redad ú otra cosa qut; poseen en común. 

'"Trabajaba adem.is un poco Je tierra prestada, y te- 

^^^^TLas palabras castellanas mesón, posada, co 
rrespondcn menos que venia á lo que denomina 
mos. pascana, es decir, casa en los caminos ó des 
poblados para hospedaje de ios pasajeros; lo que. 
con palabra más del quichua denominamos lambo, 
vocablo aceptado ya por la Academia aunque con 
la nota de peruanismo. 

"Pues, como el Señor deti^rmlnasc de hacer merce- 
des y favores tan singulares áesa Santa, y dotarla de tan 
maravillosas virtudes; puso primero en su alma !a hu- 
mildad, que si bien no es principio y origen de todas 
ellas, es empero la que desembaraza \a fiostiJa, y la que 
escomo aposentadora de todas." 

(Fr. Diego de Yípes — Vida de ¡a Santa Madre Terc- 
ia de Jfsái), 

"La gran puerta del edificio en que la diligencia aca- 
baba de parar tenía, sobre el arco rebajado que la cerra- 
ba, un rótulo enorme, escrito en la pared con tinta ne- 



gra, que decía: 



'Parador, Posada y Fonda." 
(Sclgas — Dos muertos í/Wj). 



"Según eso, á buena cuenta 
Seremos en esta danza 
Don Quijote y Sancho Panza 
Parando de venta en venta." 

{Fr. Gabriel Tilles — Martilla Piadosa). 



\ 

Ser el pato de la boda. 

La frase castellana es ser la vaca di 
en el sentido en que la empleamos los ecuatoria- 
nos. Hay otra frase figurada y familiar pagar 
uno el pato; pero con ella se quiere significar que 
uno padece ó lleva pena ó castigo no merecido, ó 
que ha merecido otro. 



r los males ajenos tengo 



(Cervantes — Don Quijote). 



Don Diego Clcmencín hablando de esta mi: 
ma frase escribe: "Dícese de la persona que slr\' 
de diversión á los que concurren á ella, y por ex 
tensión del sujeto á quien todos acuden en sus ur- 
gencias." 

(Parte II. Capítulo LXIX). 

"Si un alguacil no lo cnlodií, 
Hack-ndonos á los dos 
Las vaceti de aquestas bodas. 

(Fr Gabriel r¿lkz— Marta la Piadasañ 



I 



PAVCXAnO, PAVUXKAPO 



No sé de dónde se nos ha ocurrido c\ik pav< 
tiar, dar al hierro color azulado oscuro, ó yídPi 
íWíír (lo mismo que el verbo anterior, de /«píÍj 
hacer uno vana ostentación de su gallardía i 
otras prendas, etc., etc.) significa aguzar, afilar^ 
an instrumento 6 sca.awola/', estoes, adeijjazari 



por cl corte ó punta los instrumentos cortantes, 
pasándolus por la muela ó de otra manera. 

Pavonado significa azulado oscuro y no ajila- 
do, adelgazado, aguzado, amolado. 

"E! Rey Ciro cuando quiso ganar el Reino de los 
Medos, llamó á los Persas, mandándoles que viniesen to- 
dos con hachas afiladas, y habiéndole obedecido, los ocu- 
pó todo un día en cortar un gran bosque." 

( NUremberg — Diferencia aiireh tnnporaly lo eterno). 

"Luego en continente después de aquello assí fecho, 
al tiempo que ya el sayón ponía el tajante cuchillo amo- 
lado en la garganta del bienaventurado maestre." 



(Autor des, 



■cido — Cróiiiea de do» Alvaro de Luna). 



Pavonada significa también paseo breve ú otra 
diversión semejante, que se toma por poco tiempo: 
quiere decir, lo que los aficionados á anj^licismos 
llaman ahora Pick-ntck. 

"Allá comieron y hubo animacío'n y trajín, acciden- 
tes curiosos que contarse, changonetas en que entretener- 
se y cuanto más ofrece una pavonada de las cxtraordina- 
rias." 

[^Cevallos — Resumen de la Historia del Ecuador). 



I'EtíADILLElíA 

Llamamos bárbaramente á la encajera, pasa' 
'ífHera ó randera. 

PEGADILLO 



Encaje, según Covarruvías, de encajar. Dí- 
cese también punía, puntilla, randa, pasamano, 
de donde vícvig pasamánela, obra y fábrica de 



:!(!8 



PEO 



enda en * 



pasamanos, ú oficio de /•asa muleros, ó taller 
donde se fabrica la obra de pasamanos, ó tienda en 
donde se vende; pasamana!; fabricar ó disponer 
una cosa con pasamanos, y pasamanero, el que ha- 
ce pasamanos, franjas etc., ó el que los vende. 

"Qué diré de los ornatos tan costosos y tan neríosiL 
que parece que aun el mismo mundo los condena, pues 
h.irto yz de guarniciones de oro. da en traerlas de paja, 
como quien ha caído en la cuenta que para el uso del 
vestido, lo mismo es guarnecerlo de paja, que de plata J 
oro? Y así se usan ^Vioxa. punías y pasamanos de paM 
que suplan los de oro." 

{Nittanbeig — Diferencia entre lo tempoial, etc.) 



"Sanchtca h&CG puntas de randas, gana cada día ocho 
maravedís horros, que los va echando en una alcancía pa-i 
ra ayuda á su ajuar," 

{Cervantes — Don Quijote). 

"Mari-Pepa sacó de un bolsillo muy grande de su de- 
lantal los avíos de hacer media; Lita. ... los de hacer 
puntilla, y ambas comenzaron á trabajar en sus respecti- 
vas labores." 

{Pereda— Peñas arriba). 



" y sobre la colcha uní 

con randas de muchos calados." 



ituy blanda sabanilla 
ÍAÍem — Ibidetn). 



"á 

ho _| 

le- 
:cr 

lia V 



"Cerca de una encajera 
Vivía un fabricante de galones. 
Vecina ¡Quien creyera. 
La dijo, que valiesen más doblones 
De lu encaje tres varas 
Que diez de un galón de oro de dos carasl" 

{Triarte — Fábulas: El fabricante de galones y i 

e ajera). 

"De filio lienzo gallego 
Los [Hiños y la gorgucra. 



Unos y útra guarnecidos 
Con randas barcelonesas." 

(A. Siíai't'ilra — Uit casUHano Util). 

"Del cuerpo ocu[>a el semblante 
Un blanco holán, que guarnecen 
Los encajes más costosos 
Que el prolijo belga teje." 

{^Iilcin. — El solcmm desciigam. Romance V: Lo ijiie 
es el muniio). 

Pegadillo. aJemás de Jiminutivo lIü pegado, 
bhmah emplasto, no sigiiliic;i sino hombre pesa- 
do en la conversación, molesto y cntremelido. 



Montar á pelo, que equivale á montar á tiem- 
po, propósito (x ocasión, ó hacia el lado á que se 
inclina el pelo, conforme explica la Academia el 
in. adv. al pelo 6 úpelo, decimos los ecuatorianos 
en vez de montar en pelo, esto es, desnudamente, 
y sin agregado alguno, á saber, sin aderezo, ó apa- 
rejo. Dícese también en cerro. 

"Porque en esto se diferencia la bicha de la guerra, 
que en la guerra no siempre andan los hombres al peto; 
á tiempos descansan, comen y duermen: sus treguas tie- 
nen para descansar, para rehacerse, para recorrer las ar- 
mas y curar las heridas; pero los que luchan, ningún mo- 
mento cesan ni descansan, ni para esto se les da lugar de 
parte del enemigo." 

{Fr. Pernaniio de Zámte — Discuysos de la paciencia 
<risliana\. 



"Quilatando con su estimación las cosas, no pensan- 
do cumplen con pintar el caballo, si lo dejan en cerro y 



desenjaezado, ni dicen la cosa, sino la comentan como 
más viene á cuento á cada uno," 

{Matfo Alemán — Guznuín de Alfarache). 

"Los de acá como discretos, 
Son jinetes de ventajas; 
Que en pelo corren parejas, 
Muy cerquita de las ancas." 

( Qiievcdff — Romances). 



PELTKEfHAlE ó APELTRECHAR 

Pertrechar, de! lat, per y Irahcrc. 

"Acomodóse asimismo de una rodela que pidió pres- 
tada á un su amigo, y pertree/taiido svi rota celada lo me- 
jor que pudo, aviw á su escudero Sancho," 

( Cen-antei — Don Quijote). 

"Por fortuna me cogía h^si^n^^ pertrechado para sa- 
lir airoso de compromisos con aquél, y recé loque me 
pedía." 

{Pereda — Peñas arriba). 

PELTREriIO 



Pertrechos, del lat. pa-fraetus. Tampoco se 
lisa en singular. 

"Salió en esto don Quijote armado con todos sus 
pertrechos, con el yelmo, aunque abollado de Mambríno 
en la cabeza," 

{Cervantes — Don Quijote). 

"Y juzgando un imposible 
Que osen venir á su encuentro 
Con tan cortos escuadrones. 
Con tan esccisos per/rec//os." 

{Saavedra — Amor, honor y valor — Romance iV/ El 
ejército). 



"Empezar el hombre á tener barbas, barbar H 

Echar los animales el primer pelo ó pluma, pcie- 
char. 

El pelillo que tienen las aves tiernas, antes 
que les crie plumas, se llamay?í>/V/. 

Figurada y familiarmente, comenzar á medrar, 
á mejorar de fortuna, dícese también /f/íV/íar. 

II 
■ TELUCHE 

' Felpa. Tejido de algodón, seda, etc., que tie- 
ne pelo i>or el haz. 



PENCOS, CABUYOS .1 (_'AUUYA 



Decimos á las plantas de los géneros Agave y 
Foureroya de la familia de las AmarÜideas que 
abundan, sirviendo de cercas vivas, en nuestros 
campos y prodigándonos madera para edificios, 
fibra para tejidos, hilos y sogas, ñores para en- 
curtidos y hasta miel para endulzar los postres 
de la gente pobre. Con el nombre cabuya deno- 
minamos más bien la fibra extraída del cabttyo. 

En México constituye gran parte de la rique- 
za el henequén, como se denomina ahí el agavv. 

Penca es en España la hoja carnosa de ciertas 
plantas, de donde hemos, sin duda, denominado 
pencos á los agaves, cuyas hojas son realmente pen- 
. fus. LOi liemos visto dar de comer en los camjtos 



L 



de Anttalutjía á los ganadus, ÜL-ípiíiís de mondarj 

los bordes espinosos. 

PEOXALIA 



Obra que un jornalero ó peún hacen en un üCaa 
el conjunto de peones que trabajan en una obn 
peonaje. 

Peonada con la misma significación de/íí»«rtl 
je es un arcaísmo; pues primitivamente, vocablq 
de milicia, quería decir tropa de peones, conjunh 
de infantes ó soldados de á pie. esto es. lo propia 
que, en la actualidad y primera acepción, el seJ 
jjundo vocablo. 

"Mandó veer sus gentes Mió Cid el Campeador. 
Sin Xas. peonadas ¿ ornes valientes que son. 
Notó trecientas lanzas, que toJas tienen pendones." 



(/.a Gesta de A fio Cid, Cantar /), 



PEPINO 



El nuestro, solanácea ( Solaitum mitricafitvtX 
es completamente distinto del pepino europeo i 
cohombro, estoes, déla cucurbitácea Cucitmts sa% 
livus de Linneo. Quizá no conocemos l1 mtincio 
nado cohombro sino sólo en los frascos de encurj 
tidos, á saber, los />c/n'/ii7/i}s conservados en vina 
j^re, que nos traen generalmente de Francia. — Loj 
españoles encontraban algo parecido á lo suyo dq 
Kuropa, y poníanle el nombre de ¿ste, — así comJ 
bautizaron nuestros lugares y poblaciones, coil 
los nombres de los de España, fundados en cua]^ 
quiera semejanza topográfica ó de otra especie qufl 
descubrieron ó creyeron descubrir entre los higa-i 
res, pueblos, etc. de aquende, y los de allende lo! 
océanos. 



PEREXCIvIO ,-. PKKIÍN'SKJÜ 

Pc7'ciigano es una de las voces con que se su- 
ple un nombre de persona, ignorado 6 que se 
quiere callar: así se (Wcc/uliitw, Z74(ano y peren- 
gano. 

"Don Perengano! ¡Nt> se le puede 

aguantar, es un grosero; una pieza." — "Porque don Pe- 
teugano se tasa en lo que vale." 

{Pertiin — El sabor de /a íiernica). 



PEIiF LIMADOR 

Fque prepara cosas olorosas para perfumar, 
se llama perfumador ó perfumero: nómbrase del 
mismo modo el vaso ti e metal ú otra materia que 
sirve para quemar perfumes; equivalía también á 
pomo ó bitjcta, aunque no lo dice el Diccionario 
en la palabra que estudiamos. V\ trasto en que 
se sahuman ú calientan las rojias, tumbilla. 



Desde que se dan lecciones de métrica hasta 
en los coleíjios de niñas, saben aún éstas que //c 
es la porción de dos, tres ó más sílabas breves ó 
largas que. en la poesía griega y latina, compo- 
ne el verso: porciones que se denominan, según 
su cantidad, tiáedh, espondeo, etc. Saben, asimis- 
mo, que i<erso es una combinación artificiosa de 
palabras sujetas á medidas determinadas. Saben, 
además, que estrofa, estaneiet. copla son voces con 



3Í4 



v\y 



his cuales se llama una parte compuesta del mismo 
número de versos y ordenada de modo igual, en la 
composición poética: parte que toma las diversas 
denominaciones de redondilla, terceto, cuarieio, 
etc., conforme sean los versos que entren en su 
formación, y la manera cómo estén distribuidos los 
consonantes ó asonantes. 

Mas si todo esto saben las niñas, hay viejos 
que confunden lamentablemente los varios voca- i 
blos definidos, y creen que verso as lo que los pre- 
ceptistas y hasta las susodichas niñas llaman esiro' 
Ja, y que//f no es otra cosa que verso, — aunque 
en esto no les apoyen los retóricos, pero sí el Dic- 
cionario en la acepción décimaiercia del vocablo 
pie. 

PIMAN i 



Llamamos un acueducto ó canal especial que 
pasa por encima de otro, cruzándolo: general- 
mente es de madera y chambas, y entonces co- 
rresponde á lo que en el Perú denominan canoas. 



PININOS (hacer) 



En España familiarmente se llama //«c 6 pi- 
fiiio, al paso vacilante de los niños que empiezan á 
andar ó de los convalecientes que comienzan á le- 
vantarse del lecho. Nuestros //«/«oj deben prove- 
nir de los pinicos, que encontramos en algunas 
obras antiguas, tan diminutivos alpino como pi- 
)ii/o. 

"Levantámonos á hacer /t/wíVoj dentro de cuatro días, 
y aun parecíamos sombras de otros hombres; y en lo 
amarillo, y fiaco, simiente de los padres del yermo." 

{Qncvfdo—El Gran Tacaíiu). 



fUl 



PINOL 



De la voz nahuatle piítolli, harina de maíz, 
hemos denominado //«y/ á un polvo, compuesto 
tle harinas de varios cereales y le^miinosas, aro- 
matizado concanela, ishpingo. clavo de olor y vai- 
nilla, y azúcar. Antiguamente servía especialmen- 
te para los que iban de viaje, quienes lo comían y 
aun bebían; pues echando una cucharada de pinol 
enagua, según aseguraban, se obtenía una bebida 
muy refrigerante, agradable y alimenticia. 



Díccse en España del racimo de uvas cuyos 
granos van tomando color. En el litoral ecuato- 
riano //í/í'íÍh es el plátano á wcí/w madurar, y í«a- 
duro. por antonomasia, el de color de oro, que ha 
llegado á completa madurez. 

El verde asado es el pan de los agricultores 
costaneros; el sancocho, plato en que entra tam- 
bién el plátano, una excelente sopa; ú pintón co- 
cido, asado ó frito, una buena entrada, y el madu- 
ro un magnífico postre. Una comida completa. 

Con razón Linneo creyó que la Musa paradi- 
siaca había sido la fruta tentadora de la tatara- 
deuda Eva. 



PIQUERO 



Soldado armado de pica. En las minas deno- 
minan ^/^«¿ríjí á los jornaleros que arrancan e! 
mineral con picas. 



SIS PIR 

"Pedro Fernández Harcliiión, natural de Córdova, en 
España, fue tino de los pízarristas condenados á niucrtc, 
por haber militado, como cabo ás piqueros, en la compa- 
ñía del bravo Juan Acosta." 

( Palma — Tradiciones peruanas: Dari:hÍlán\,\ 

"Cada soldado una arma solamente 
Ha de aprender, y en ella ejercitarse 
Y es aquélla á que más naturalmente 
En la niñez mostrare aficionarse: 
De esta sola procura diestramente 
Saberse aprovechar, y no empacharse 
En jugar de la pica el que es flechero. 
Ni de la maza y ñechas e\ piíjHcro." 

\Errilla — La Araucana). 

Nosotros denominamos pit/itero al vendedor de 
cereales ú otras especies agrícolas, en pequeña 
cantidad, aunque no por menor: verbigracia, una 

ú dos fanegas de maíz, etc. 



Parece que tratando de poner fuera de la \e'f, 
á los enemigos políticos, una Lejíislatura ecuaKH 
riana propuso un Decreto que declarase //«i/<ií| 
á los individuos levantados en armas hacía las sie- i 
rras del norte de la Repúblira, 

Corsario, pirata, voces hasta cierto término 
del tecnicismo del Derecho de gentes, se aplican; 
la primera, al que manda una embarcación arma'j^ 
da en corso con patente de un gobierno; y la se« 
gunda, al corsario sin la patente expresada, ó aff 
ladrón que anda robando por el mar. De dondq 
se formó el ve.rho piralcar, apresar y robar la! 
embarcaciones. 

Están de acuerdo respecto de la palabra toda 
los autores de Derecho Internacional, antiguos} 



modernos: 

líluntschli. Diez de MetÜna, etc. 

neipoiTíí;, nombre griego, adoptado por los la- 
tinos con un ligero cambio, pirata, ha pasado al es- 
' pañol en la misma forma que éstos la aceptaron, 
' siempre con la significación de ladrón marítimo. 
Han sido calificados también como actos //rd'- 
ttcos, los de violencia cometidos por naves de un 
Estado ó por particulares, en contra de una na- 
ción, antes de declararle formalmente la guerra. 
Menos mal estaría la palabra yí"//<i»j/í-/-f,- aun- 
que se aplica especialmente también á los ladro- 
nes de mar, conforme aun al propio origen del vo- 
¡ cabio, proveniente del nombre de ciertos piratas. 
^Por lo que el castizo historiador Cevallos emplea 
^B| manera indistinta ora la una voz, ora la otra. 

HP'"Casi desde los primeros años del siglo XVII había 
I ludo en vagar una turba áe^ piratas, que vivía cebándo- 
se con ia sangre y producciones de los puertos del Pací- 
fico, y Guayaquil había sido una de sus victimas. A fi- 
nes de 1624 se vio en el mismo peligro que en ocasiones 
anteriores, pues llegó á traslucir que los filibiisUroi del 

Kl "—*- habían doblado nuevamente el cabo de Hornos con 
rmada y destruido algunos pueblos marítimos del 
Poco después, pero en el mismo año {1709), fue de 
nuevo asaltada y ultrajada la ciudad (Guayaquil) por otro 
género de piratas que. si no se portaban como \osJilibus- 
teros con absoluta prescindcncia de todo lo honesto y 
humano, eran al cjbo piratas. Unos ingleses de líristoí, 
dueños de dos fragatas de guerra, etc." 



{yCívallos — Rísumen de la Historia del Ecuador). 



PITA- PITA 



Dice la Ac.i'leinia que es voz usada en algu- 



nos lugares de España para llamar á las gallir 
así como ox es interjección que se emplea para es- 
pantarlas. Sería necesario que diésemos algunas 
lecciones de idioma á nuestras aves de corral pa- 
ra que entendiesen aquella voz y aquesta inter- 
jección. Hasta tanto continúen vigentes el /uc- 
íuc y el chi de los campesinos ecuatorianos. 



Cinfarazo, el ; 

espada. 



;oIpe que se da de plano con 1 



De gastos, de trabajadores, de ingresos, etc.] 
decimos arbitrariamente los ecuatorianos á las va- 
rias cosas que en España nombran atenía. Usía ó 
nómina. Debe de ser un diminutivo de/>/an, se- 
gunda y cuarta acepciones del Vocabulario, edi; 
ción duodécima. 



PLUMERO 



Es palabra muy castiza en el sentido de 
trumento formado de plumas, para sacudir y qui' 
tar el polvo, en el de caja ó vaso donde se ponen 
las plumas, ó en el de penacho de plumas con que 
se adornan los sombreros, morriones, cascos, etc.; 
pero no es usada en España en vez de //«wíí, 
ó sea mango de madera, hueso, metal ú otra 
materia, cuyo extremo, separable por lo regalar, 
semejante á la pluma de ave cortada para escri- 
bir, sirve para el mismo efecto. 

K\ vocablo p/ut/iero ha sido formado á imita- 
ción de lapicero; mas supone que pluma se llame 



I 



A 



roií 



379 



sólo la punta ó extremo que se empapa en tinta 
para escribir, y no todo el instrumento que ha re- 
emplazado á la pluma de ave, cortada hacia la 
parte del cañón en un pico dividido en los respec- 
tivos gavilanes. 

Por esto no encontramos escritor alguno cas- 
tellano, excepto en el Ecuador, que diga: "Tomo 
el phtmero para escribirte estas pocas h'neas, . . . ." 
y sí hallamos á cada paso el empleo de la palabra 
pluvia no restringido solamente á "la puntilla me- 
tálica de la misma pluma. 

"Yo os abrazo, que es \a. pluvia 



Que las amistades firma. 



Sin acordarme de 
(¿o/í de Vega — ¡Si h 



agravios. 



1/ las II. 



<■') 



s mujeres!) 

I», Matías — 1 Misericordia ! ¡ Una pliinrj! 
(Llega á la mesa y la toma). 

Basta. 

Firmo como en un barbecho." 
{BfelÓH de los Herreros — ¿Muérete y verás!) . 



F Policía. 

"La /c/ktíi secreta roe ha informado que el pueblo 
^finura de que el servicio que me has prestado no co- 
■" pondc ¿ la recompensa que te he prometido." 
{Trueba — Las aventuras de un sastre). 



Voz quichua que equivale á tinaja. 
* Aunque pretendemos los ecuatorianos hacer 



380 



FOS 



distinción entre i:\poHdo y la tinaja, con la últil 
ma palabra basta y sobra: " Tinaja, dice el Dioi 
cionario. vasija graiíde de barro cocido, y algunaj 
veces, vidriado: desde el asiento va siendo más 
ancha y capaz, y forma una como barriga basta el 
gollete ó cuello, qiie es más angosto." 

"Chucho aullaba desaforadamente en el parador, va- 
ciando en las grandes tinajas del cobertizo los cántaros de 
agua que, con ayuda del macho, traía de la fuente." 

f Selgas — Notia). 

"Sube por un jarro de agua de la íinaj'a, que le \ 
á hacer la operación." 

( Trrteba — ¡Desde Madrid al Cic/c,'). 

"¿Agua de la íinaj'a dice Ud. ? Cá, no sea Ud. 
bo, El agua de la It/iaj'a como está cerca del fogón est 
templada." 

{Trucba: /d.) 

"Al tiempo que el beber furioso andaba, 
Y mal de las tinajas el partido. . . ." 

{Eríilla — La Araucana), 



PONEDOBA 



Ponedor. Adj. Que pone, se aplica al caballo 
que se levanta de manos y se sostiene sobre la! 
piernas, quiere decir á lo que nosotros decimos^* 
rarse en dos pies. 

Las aves que ya ponen huevos son ponederas. 

PONER (las gallinas) 

Aovar ú ovar, poner huevos las aves, insec- 
tos y otros animales ovíparos. 




POS :]8l 



POPELINA 

Papelina llama la Academia á la tela muy del- 
gada de seda, lana ú otra materia, que regular- 
mente se teje con pintas y mota§. Del francés 
papeline y popelinCy de donde acaso hemos forma- 
do nuestro vocablo. 

PORRAZO 

En vez de muchedumbre, multihid^ copia^ abun- 
danduy es un gran adefesio; pues estrictamente 
no significa sino golpe dado con la porra, y por 
extensión cualquier golpe que se da con otro ins- 
trumento, 6 que se recibe por una caída. 



PORTAVIANDA 



Díg2Lse por/aviandaSy vocablo de nueva forma- 
ción, ó mejor ^ambrera. 



POSTEMA (EL) 

Siempre ha sido femenino este sustantivo: /a 
postema 6 apostema, 

"Con todo, quiérele dejar un poco desbrave, madure; 
que oído he decir, que es peligroso abrir ó apremiar las 
apostemas duras , porque más se enconan.*' 

{Fernando de Rojas — La Celestina). 



382 



Muchos significados tiene esta palabra: mas n<f 
el de conjunto de cabos ó piezas de vestir, como 
pantaJón, levita y chaleco, ó sea lo que denomina- 
mos también (y esta vez no mal) Urno; aunque el 
vocablo, de acepción general, esté tomado en sig- 
niñcado particular. — Veslido completo, dicen los 
españoles, ó simplemente vestido á lo que nos- 
otros llamamos /tíí^wm. 

"Y no tardó mucho en colocar sobre el ancho tablej 
ro de las cajoneras los Icruos de más valor." 

(Sclgas — Notta}. 



Es el que cuida de los potros. La dehesa en 
que éstos se crían se denomina, según el Diccio- 
nario, con el adjetivo /ij^í'//. 

"No se había curado Sancho de echar sueltas á I 
cíñante, seguro de que le conocía por tan manso y ■ 
poco rijoso, que todas las yeguas de la dehesa de Córdoa 
ba no le hicieran tomar mal siniestro," 

{Cervantes — Don QuiJ&té). 

Clemencia, anotando este pasaje, dice: "Hubt 
en Córdoba, desde antiguo un establecimiento p 

ra cría de caballos Constaba 

de un magnífico edificio provisto de todas las ofi^ 
ciñas y dependencias necesarias, con varias deheÁ 
sas, de las cuales la principal, etc., etc." 

"Salí dejando ul charco á mano izquierda, á uDa<¿^ 



POZ 



3fl8 



aoQde estaban muchos hombres arañándose, y<ffn- 
do voces, y eran infinitísimos, y tenía seis porteros." 

(Qíicvcdo — Las Zahúrdas de Pliitúti). . 



POTRO 

^ El tumor inguinal es fio/ra (del lat. botulus? ), 
oubón (gr. üovSúv). ó hutdre (lat. glans, glandis), 
según tos casos. 

"Ay! Maldito seas, traidor. Postema y landre te 
mate, y á manos de tus enemigos mueras, y por críme- 

Incs dignos de cruel muerte en poder de rigurosa justicia 
l^vcas. ¡Ay, Ayt" 
B {Rujas — La CeltsUna). 

1° 
r 
Tiene varios sígniñcaclos, que todos conoce- 
mos; pero no el de nacimiento de las aguas, que no 
se llama tampoco vertiente, como decimos asimis- 
mo los ecuatorianos, sino matmnt'tal, ó si es muy 
abundante alfaguara ó /avara. 



"¿Porqué me avisas, si picarme quieres? 
Que pues que das dolor á los que cantas, 
De casta y condición Ag potras eres." 

{Qucvedo — Sonetos.- Al mosquito de ¡a trompetilla^ 

\ De landre se formó el nombre de landrerias 
1 que se denominó, en la Edad Media, álos hos- 
ales de enfermos Ag peste bubónica, desapareci- 
\ de Europa en el siglo pasado, y hasta de una 
' rte de Asia, y reaparecida en los últimos tiem- 
, y aun extendida por primera vez á América. 



POZO 



k. 



I'KEÑADILLA 



Pececillo del género /*iW/íJí/cr (P. cydopum), 
único que espontáneamente vive y se propaga en 
las lagunas, ríos y arroyos andinos, que quizá por 
falta de materias orgánicas, ó por el poco aire que 
contienen en disolución sus aguas á causa de ]a 
débil presión atmosférica, son hasta hoy poca 
apropiados para la piscicultura. 

Humboldt, en su interesante libro Cosmos, ex- 
plica las lluvias de los tales pececillos sobreveni- 
das en el antiguo Reino de Quito: las preñadillas, 
renacuajos, etc., son disparados junto con las aguas 
y lodo contenidos en las bóvedas subterráneas, 
que abren violentamente las erupciones volcánicas. 



4 



PlíESBITISMO 

Presbicia defecto ó imperfección del présbite A 
ó hipermetrope, como dicen los oculistas, es decir I 
del que ve mejor de lejos que de cerca, del griega \ 
npéaJStí, anciano, vista de viejo. Es lo contrario 
de miopia: (ivu. cerrar, y wij-, ojo, porque el miope í 
amusga para ver. 



Preiil es el antepecho ó vallado que se pone en 
los puentes y en otros edificios ó parajes para se- 1 
guridad de los transeúntes (del lat. /¿•¿■/«í, /íc/ít- 
ris, pecho). 

Los ecuatorianos llamamos//r//V al atrio, e«.- I 
to es, al andén que hay delante de algunos tém- 



PRI 385 

píos y palacios, por lo regular enlosado y más al- 
to que el piso de la calle, caso en el que el atrio 
puede ttnttr />re/i/ psivai evitar caídas. 

"Es tan grande la hermosura de la Justicia que 

se podían despreciar innumerables años de esta 

vida porque no se dixo con falso, ni con mal afec- 
to aquella sentencia: Mejor es un día en tus atrios que 
mil." (Sn. Agustín — De liber aii?, 3). 

{^Nicremberg — Diferencia entre lo temporal y lo eterno), 

**Tiene la iglesia un atrio cercado de un muro de dos 
metros de altura, y se entra subiendo tres escalones de 
piedra." 

( Selg as — Nona) . 

**En el pretil de palacio, 
Cerca de una casa antigua. 
Donde hoy estudia sus obras 
Un esclarecido artista." 

{Dn, Ángel de Saavedra — Una noche de Madrid), 



riUXÜUE 

No es quemadura, como pringarse no es que- 
VI a r se, 

ILl pringue ó ]3. pringue SG nombra. **la grasa 
cjue suelta el tc^cino ú otra cosa semejante some- 
tida á la acción del fuego." 

Pringar, añade el Diccionario, amasar con los 
dedos y pedazos de pan algunas sustancias prin- 
gosas, en el acto de comer || Manchar con prin- 
gue. U. t. c. r. etc., etc. 

Puede, pues, muy bien quemarse el (¡ue se 
pringa; pero esto no es lo principal, la idea capi- 
tal está en enirrasarse, ó enlardarse, ó mancharse 
con gordura, grasa, crasitud, lardo, unto. 6 mejor 
lo heñios dicho ya, con pringue, 

V) 



Por asociación de ideas, pues, se le puec^ocíl 
rrir al que oye que alguien se ha. fifin^at^o, que s 
ha quemado, además de mancharse; pero si la 
comprensión tropológlca llegase hasta el trastru& 
que del significado de las palabras, podría acon4 
tecer que un día no nos entendiésemos los que h» 
blamos un mismo idioma. 

"Por supuesto, los tales libros serían muy santos, 
ro tenían tanta pringue que se necesitaban ganchos para" 

cogerlos." 

í Triieba — El preste Jiinii de las Indias). 

"Habla casi fregona de estropajo, 
Hl aliño imitado á la corneja: 
Tez que con pringtte y arrtbol semeja 
Clavel almidonado ," 

( Qiievedú — Sonetos). 



PUISTLÑO 

La fritura ó frito aquel de harina y huevón 
nado con miel se apellida /S¿í-//«í7, según la Ac^ 
demia, del latín pisltis majada, batido. 



TROMETEE. Q.Q prometo á Ud.) 

Vdv protestar, aseg^urar, aseverar, afirmar, ceri 
tificar, dar por cierta 7ina cosa, es un gran disparaj 
te que, con todo de serlo, emplean hasta algul 
ñas personas que escriben para el público. El veri 
bo certificar, muy usado antiguamente en la acep 
ción que corregimos, hoy es menos empleado. 

^'Certifico á Vmtl. que había uno de eüos que se H 
maba Surre, tan olvidado ya de cómo y por dónde ; 

comía. " 

(Oiifi'cJo — El Giait Tatañii). 



' Vocablo quichua, que signi 



I, has 



uído en leí 



ulgai 



olorado i 

! atería na 

y barbirrojo, pala 



los 



1 SUStltUK 

¡vos taheño, barbllaha 
bras de las cuales la última no consta en el DiC' 
cionarío; aunque se encuentra en obras de buenos 
autores castellanos y aun ha servido de apodo á 
gentes conspicuas como Federico I, emperador de 
Alemania, hijo de Federico el tuerto. 

Quevedo, en Las Zahúrdas de Plutfin. díce 

'A'íájudas no-sabré decir sino que me 

sacó de la duda el ser barbirrojo " 

Los que tienen el cabello rojizo son propiamen- 
te los bermejos, de vermiculns por el animal que 
produce el color rojo, nombre que damos nosotros 
á todos los que no tienen el pelo negro (por cier- 
to menos á los canos), así á los que lo poseen cas- 
taño, como á los rubios, como á los blondos, como 
á los albinos. Para éstos el pueblo, que está más 
en contacto con los indios, tiene además la voz 
pintoresca urcti-camashca, que quiere decir man- 
dado de los cerros, brotado de los nevados, etc. 

¿Quien es el de ias botas que colgado 
Es arracada vil de aquel garrote? 

R. Es Judas el apcSstol Iscariote. 

/V. llabcis los portugueses despenado, 
Bien está lo bermejo á lo ahorcado." 

\{_Qufvedo — SomlOT. A Judas heariote, ¡adrón no de 

El catire ó eatiro, importado probablemente 
: Colombia, con que antes se calificaba también 
á los rubios, va desapareciendo ya del vocabulario 
jiopular ecuatoriano. 



:tó8 PICII 



PUCO ó PUÍX- 

Plato generalmente de madera; quizá así lla- 
mado porque se hace á las veces de cocos ú otras 
frutas maduras, quichua puctic, pncnsfica. 

En castellano, horiei^a. 



PUCUCHO 

Quichua purito: A^ pucuy plato de madera ó de 
calabaza, ó de piicuna, soplar. Pucucho— cha dice 
nuestro pueblo á lo hueco, vacío, que no contiene 
sino aire. Dícese también metafóricamente á las 
personas faltas de razón ó entendimiento: así cono- 
cimos en Quito á un pobre individuo á quien por 
antonomasia llamaban el Pucucho, 



PUCHO 

Voz quichua que ha tenido no sólo la buena 
fortuna de extenderse por el Ecuador, Perii, Bo- 
livia, Chile, República Argentina y Uruguay, 
amén del Cauca en Colombia, sino hasta de ser 
propuesta á la Academia por nuestro esclarecido 
amigo don Ricardo Palma, para que se le dé cabi- 
da en el Diccionario Castellano, oígase bien, cas- 
tellano. 

La palabra española es colilla, 

*'Este tal quedándose con la apagada colilla del ciga- 
rro en los labios " 

{PcrcdíX — El sabor de la iicrruca). 



PUP 389 



**. con una mesita entre los dos, cargada de. . . . 

cenicero con colillas, una petaca de suela y una bolsa 
abierta de cirugía." 

( Pereda — Peñas arriba ) . 



rUJAMANTE 

El instrumento con que los herradores recor- 
tan el casco á las bestias, se llama píijavantc, de 
pujar y avante, 

PULGUERO 

No es masculino, sino femenino: //¿/^//¿r^, co- 
mo gíisaiiera, co7iejera, etc. 

PUPO 

Voz quichua que significa ojubligo. 
Hay épocas en que los pueblos descienden 
hasta en las expresiones. Así la en que se de- 
nominó á un partido político curuchupa (ctiru 
gusano y chupa^ cola), y en que oíamos hablar in- 
cesantemente de los pupos, hombres de armas de 
la Provincia del Carchi, y en que hasta encontrá- 
bamos en partes oficiales impresos, alabanzas á los 
pupos (ombligos) rojos, — color que, como insignia 
de una parcialidad política, debía sernos ingrato 
desde que lo adoptó un tirano de América tan re- 
pulsivo como Rosas. . . . 

No podemos explicarnos, para decir verdad, 
de dónde provenga, ni lo que signifique el innoble 
nombre con que se llama á los indisciplinados sol- 
dados de ocasión que nos vienen del norte de la 
República, 



;fflO PUP 

Si no es quichua la palabra que anotamos, de- 
be provenir de la voz castiza /«/^j, esto es, la cos- 
tra ó cicatriz ó señal, que queda en el cuerpo 
cuando se curan las llagas, granos ó lastimaduras. 

Pupo decimos también á la puntada que se da 
á trechos á los colchones para mantener la lana 
en su lugar, es decir á la basta; y de ahí hemos 
formado pupear por bastear. 

El sobrenombre con que son conocidos los 
provincianos del Carchi ¿vendrá tal vez de Pupia- 
les, pueblo del Cauca, perteneciente á la antigua 
Provincia de los Pastos, que tiene al sur el pueblo 
ecuatoriano de ¡piales? No es probable nuestra 
suposición. 



Q 



QUEROSINE, querosín, QUEROSINA 

Ninguna falta hace la palabra para denominar 
la nafta. 

En algunos otros lugares de Sud-América lla- 
man parafina al aceite mineral de que tratamos; 
pero tampoco están en lo cierto. 

El líquido impuro, espeso, de color oscuro que 
se extrae de la tierra es el petróleo (peíra oUiimi 
aceite de piedra), que destilado, produce la nafta 
y los otros aceites ó esencias minerales que se 
usan para el alumbrado; llevada más adelante la 
destilación, se obtienen los aceites densos, em- 
pleados para lubricar las máquinas, la vaselina 
que sirve en medicina como vehículo de medica- 
mentos externos, y por fin la parafina, materia 
cristalizable de la cual se fabrican las bujías trans- 
parentes de varios colores, que nuestros comer- 
ciantes nombran espelmas de qtierosina. 

La denominación aceite de petróleo, es pleo- 
nástica; pues equivale á aceite del aceite de piedra. 

En varias provincias del Ecuador poseemos ri- 
cas minas de petróleo, que explotadas producirán 
pingües rendimientos: las de Santa Elena pueden 



competir ventajosamente con las de EstatlosÜml 
dos y de las cercanías del mar Caspio. 



QriF.IlDE 



Don Pedro Fermín Cevallos, en su útil libri 
"Ih-eve Caíáhgo de errores en orden á la UngUi 
y lenguaje (asicilanoi" corrige este vocablo 
adverbio fli!//í/ir/ mas algunos críticos del mencio- 
nado libro argüyeron al doctor Cevallos que el di- 
cho adverbio no reemplaza al barbarismo quien' 
en toda la significación que le damos los ecu; 
ríanos, y propusieron que se dijese: ^ Dónde esi 

Supongo que ni el autor del "Breve Catató' 
go" ni sus impugnadores fijaron quizá suñcien' 
temente la atención en el sentido en que nuestro 
pueblo emplea el vocablo, siempre interrogativo. 
¿No es, por ventura, una yuxtaposición ó mejor 
dicho una conglomeración de ¿Que es def 

En apoyo de lo cual, acaso baste presentar al- 
gunos ejemplos de los principales casos en que 
usamos el terminajo. 

¿Quierde el dinero? — ¿Qiiierde Antonio?, — 
que de cierto, pueden ser sustituidos castizamente 
por ^Que es t/r/ dinero? — j Que es de Antonio? 

Muy bien sería reemplazado el /Qu/erde* p> 
/Donde esíd? Pero nos quedaría siempre pora' 
riguar el origen del vocablo, que asoma claro 
gac es de. si estudiamos la rapidez de la pronun- 
ciación en la conversación familiar, y la semejan' 
za de la r con la s en la emisión sibilante de nues- 
tro pueblo. 



'•"■ II 



lie 

in- ■ 



QriKTISMO 



"Ka indispensable 



<ÍVI :!!).í 

FfeBhonibres públicos empujen á la Nación, para 
que dejando el t¡uÍ€Íismo abrumador. ..." 

El Quietismo (de quies ó quiflud), secta ó 
doctrina, cuyo principal apóstol fue el sacerdote 
aragonés Miguel Moünos, hacía consistir la per- 
fección en la completa inacción del alma, que en- 
cerrada de tal manera dentro de su propio repo- 
so, no reflexiona en Dios ni siquiera en sí .mis- 
ma, sin que sean bastantes á sacarle de esta quie- 
tud ni las tentaciones pecaminosas que, según el 
guietisla. son medios divinos para manifestar al 
alma su miseria. 

Dígase quieiudy se hablará claro y castellano. 

". . , . A esa expcnencia 
Que adquirí en mi Juventud 
IJebo, Juan, esta quietud 

{pH. Ventura de la \'c¿a — El Hoinbrt de iiiitndú). 

"En ella {en la Guia espiritual, uno de los libros de 
íolínos) se representa al hombre perfecto sin ejercitar 
i nada su discurso, y abandonado á una total iuaten- 
|íSn ¿ inacción. No reflexiona en Dios ni en sí mismo; 
9 desea ni teme nada, no desea la salvación, no teme 
I infierno, se iMvida de sus pecados, y éste es para til el 
íedio más seguro de borrarlos Se cunforma de tal 
podocon la voluntad de Dios, que no le incomoda na- 
Ü de lo que pasa dentro de sí mismo: ni los pensamien- 
is impuros, ni las blasfemias, ni el revelarse contra la 
rovidencia, ni la incredulidad con respecto á los miste- 
rios; en una palabra ninguna de las tentaciones á que se 
rinde. Todo esto lo presentaba Molinos como medios 
de que se servía Dios para purificar un alma, para darla 
á entender su miseria, y para hacerla palpable el mal de 
las pasiones y de las inclinaciones desordenadas. De cs- 
Ic modo no sería el hombre responsable á Dios de las 
acciones más criminales; porque su cuerpo podría ser 
instrumento del demonio, sin que su alma, ínlimamente 
tmidj con Dios, participase de lo que suceda en la casa 



L 



de carne en que ella habita 

Tal es la herejía de los guielistas. " 

[Berault, Bcrcastcly Hciirión — Historia dt la Iglesit^ 



QUILCACAMA 

Quilcacafiia, — de quillca ó qnislua, escrito, car- 
ta ó papel y cama, oficio, — ó simplemente quillea 
6</uisc/ica denomina el pueblo ecuatoriano al indi- 
viduo que en México y Guatemala nombran huí 
Bache, esto es, al leguleyo y aun al curial y hasta 
al rábula y picapleiíos. 

Quilcacama es algo más despectivo que thtU 
rilb, nombre con que conocemos también á di- 
cho sujeto, lo mismo que en casi toda Hispaoo- 
América. 

Como rábula es el abogado ramplón y vocin- 
glero, y /mí//tvV£'j el abogado sin pleitos, que 
anda buscándolos, las denominaciones iinlirilh y 
quilcacama corresponden más bien al leguleyo 
castellano: el que se tiene por legista y sólo c!* 
memoria sabe las leyes. 






(QUILICO 



Cernícalo. 



"A quien su ignorancia les ha dado á entender que 1: 
uñas largas les hermosean las manos, como si aquel ex-J 
cremento y añadidura que se dejan de cortar fuese uña, 
siendo antes garras de cernícalo iagartíjero: puerco y ex-^ 
traordinario abuso." 

(Ccn'aities — Don Quijote^, 



t^UILLAY 
La Saponai-iai)HÍllaya,zvc\\A{i^<X^(i\\ América, 



como en Europa la Saponaria offichialis 6 Boolia 
vttlgaris, para quitar manchas de las ropas, la- 
varse la cabeza, etc. — Jabonera llaman en Espa- 
ña á la saponaria europea (sapo, jabón). 



QUIMBOLITO 

No podemos dejar de tener en cuenta al indi- 
viduo más noble de la familia de los chigüiles, cho- 
chíandas, (amales y más pastelones envueltos en 
hojas y cocidos por el vapor: el quimbolito. Má- 
cese de harina de maíz ó de almidón de patatas, con 
azúcar, manteca, huevos, etc., etc., y le caracteri- 
zan, tanto el dulzor, cuanto el no contener condit- 
7nio (véase la voz chigitil); mientras que sus deu- 
dos los dichos lámales y clioelotandas pueden ser 
dulces ó salobres, y llevan siempre entrañas de 
queso ú otros manjares empanados en la masa res- 
pectiva. Como la del tamal, la pasta de los^a/Ȓ- 
boliÍQS, envuelta en hojas de achira, se cuece mer- 
ced al vaho que desarrolla un perol, cuya agua 
del fondo está separada de aquéllos por un poco 
de paja. 

tiUINCIIA 



f Especie de tabique, hecho comúnmente de ca- 
Llámase también quincha lo que en Espa- 
I denominan cañizo: quinchana, hacer barreras, 
llar con ramas, etc. Al tabique formado con ca- 
i y barro nombramos los ecuatorianos vareque. 



QUINDE 
LEs el vocablo quichua qiiiiiii. que ha sustituí- 



89G QII 

do por completo á la denominación CTisúzTa pajaro 
mosca y al nombre caribe, aceptado ya por la Aca- 
demia, coübj'L Quiere, pues, decir que con el 
quichuísmo quinde denominamos las múltiples es- 
pecies de Oreotrochilus, etc., avecitas que son para 
el reino animal como las piedras preciosas para el 
vegetal, de las que no van á la zaga, respecto de los 
vividos colores que brillan así en ésas como en és- 
tas, ya rojo-rubí, ya verde-esmeralda, ya amarillo- 
topacio, ya violado-amatista, ya azul-zafiro .Lla- 
mámoslas también picaflores^ cuando no queremos 
hablar quichua. 

QUINGO 

Es el quichua quingii, rodeo, vuelta, ziszás ó 
zigzag de un camino. De qiiingo se ha formado 
qHÍ7iguear, serpear ó serpentear, subir ó bajar un 
declivio haciendo caracoles. 



QUINUA 

La planta y la simiente del vegetal que los bo- 
tánicos denominan Choiopodiiim quiniia, alimento 
muy importante de !os antiguos aborígenes^^de las 
poblaciones andinas, quienes empleaban además 
la ceniza del tallo mezclándola con las hojas mas- 
cadas de coca, para poner en libertad la cocaina y 
los demás alcaloides de la planta, que disueltos 
en la saliva y tragados poco á poco, vigorizaban 
á los trabajadores y á los peatones en sus gran- 
des viajes. 

QUIPE 

Quichua quipi, dícese en vez de lio, carga, 
atado, es[)L'ciciIincnte de ropa. 



((10 



(¿I'OIU'.M 

m/v'üwero. 

TLos ingleses emplean la palabra launa i^ no ntm 
E quienes), para designar la junta, ó, mejor dí- 

i el número de diputados, jueces ó comisarios, 

etc., suficiente para discutir, determinar ó resolver 
algún asunto. 

De aquí los periodistas la han hecho pasar al 
castellano, por cierto, al de periódicos; pues no 
han lograda aún naturalizarla ni en los Dicciona- 
rios de Legislación, ni en los de Política, ni menos 
en el de la Lengua. 

Un ilustrado escritor chileno, de-spués de re- 
cordar que, en las Cámaras inglesas, la de los Co- 
munes exige un quoritm de cuarenta miembros 
para sus deliberaciones, y lo reduce á sólo veinte, 
de los seiscientos cincuenta y cuatro de que se 
compone, para las solicitudes de los particulares, 
y que el quorum de la cámara de los Lores es de 
tres miembros; después de recordar, asimismo, 
que en Chile se necesita la concurrencia de la ter- 
cera parte de los senadores y la cuarta de los di- 
putados, cita á jefferson, según quien, la voz quo- 
ritm trae su origen de la costumbre que se ha con- 
servado en Inglaterra, como en la Cancillería Ro- 
mana, de dar á ciertos actos de Gobierno los nom- 
bres de los actos legislativos que los ordenan, ó 
de las fórmulas que les son propias, estando ad- 
mitida esta práctica con especialidad para las di- 
ferentes órdenes que expiden los tribunales. Es 
verosímil que este nombre, dado al número de in- 
dividuos que basta para constituir las Cámaras, 
dimana de alguna fórmula relativa al asunto, que 
empezaba con esta palabra. (•) 

(*) Con cfect», en el níccionatíoiie Webster se «acaenlralKÍúnnuU alu- 

dlih: Thtunn aniefnmt Ikt Latin xeordt: QUuRt'W AI.IOUKM VESTRUM 

vnuu jitsL vuu MUS (ti/whíoniBe -leíiA ípmiener/ypHte itene), tfiiÁ 



398 qro 

El qiior^im exigido en el Ecuador para las se- 
siones, es la mayoría absoluta de cada una de las 
Cámaras, lo mismo que en los Estados Unidos; 
en Francia el quorum es también la mayoría ab- 
soluta, pero es necesario sólo para votar y no pa- 
ra discutir. Deberíamos exigir un número me- 
nor, singularmente para la instalación del Con- 
greso; pues las dos terceras partes de la totalidad 
de sus miembros, exigidos por nuestra Constitu- 
ción y Ley de elecciones, hacen difícil la dicha 
instalación el día que fija la Carta fundamental. 



'U'ert' used /;; thc commissioit fonmvh' tssut'ti iojustict'S of ihf peace ¿n En- 
glatíd, by wich commission it uuis dircctt^d that no btisiness of certain kinds 
should br done uñthout ihc pytseuif o/onr ot more of ceftain justiees sfc- 
ciaily desigiiated. ji si icr-: of thk tfack am> of thk quorum des/\fí^- 
/íj // t/<7.)j of ju^'tiici of the peoce in some of the í'nited S/ti/es, 



R 



RACIMO 



¿Puede Ud. creer, señor lector, que hay toda 
vía en el Ecuador personas medianamente educa 
das que dicen racimo en vez de facÍ77to? 

¿Que no? 

rúes más vale que no lo crea Ud. 

"Nadie tenga su viña 
Junto al camino 
Porque todo el que pasa 
Corta un racimo. 

Y entre unos y otros, 
Se la van vendimiando 
Sin saber cómo." 

{Autor desconocido — Seguidillas antiguas). 

''Uniforme, monótono y cansado 
Es sin duda este mundo en que vivimos: 
En Oriente de rayos coronado, 
El sol que vemos hoy, ayer lo vimos: 
De flores vuelve á engalanarse el prado: 
Vuelve el Otoño pródigo en racimos, 
Y tras los hielos del Invierno frío 
Coronado de espigas el Estío. 



»» 



{Espronccda — El Diablo Mundo). 



400 RAS 



RAMAZÓN 



El conjunto de ramas ó ramos, ramaje. 



RANGOSO, SA 

Adjetivo ecuatoriano ¿De ranga^ caballería 
pequeña, flaca, endeble, en una palabra matalona? 
No; pues precisamente aplicamos el dicho califi- 
cativo á la persona ostentadora ó que gusta de 
boato, á la casa oste7itosa, etc. Lo cual nos permi- 
te rastrear el origen de la palabra, que debe de 
provenir del galicismo faiígo (rang, orare, le de- 
gré d' honneur qui convieiit a chacun), al que se- 
guramente por lo contrario de aquello de que na- 
die es profeta en su país, hemos atribuido mayor 
importancia que la tenida por el vocablo en Fran- 
cia, y hemos dado las más extensas significacio- 
nes de distincióuy siiposición, lustre^ viso. 



RASCADILLAR 

Quitar 6 arrancar las hierbas, desherbar; en- 
tresacar y arrancar los cardos y otras hierbas de 
los sembrados cuando están las miescs tiernas y 
en hierba, escardar ó escardillar; dar segunda 
labor á las plantas ya algo crecidas, quitando la 
hierbecilla extraña que ha nacido entre ellas, 
aparar, 

RASCAKKABL\S 

Xi familiarnicnle hemos visto jamás usada, en 



escritos españoles, la palabrilla que anotamos: las 
que hemos visto son paparrabias y cascarrabias. 



I 



"Que merecías que no te lo dijera, por obcecado y 
\rrabias, — respondió don Pedro Montera." 

( Ferída — El sabor de la lürnica). 



Equivale para los ecuatorianos á reprensión, 
ptluca, felpa, etc., en la frase echar una raspa á 
alguien. 

Raspear formado, sin duda, de raspa equivale 

„.„^ 

I na: 



RASPADURA 



Con el nombre de chancaca define Juan Aro- 
na: '-Es un bollo prieto, de figura hemisférica y 
como del tamaño de un pequeño plato sopero, que 
se hace, ó en las pequeñas haciendas de azúcar 
que no están montadas en grande, ó en estas mis- 
mas de una manera secundaria y accesoria. Pa- 
ra la exportación se casa una con otra y se lían 
con hebras de toiora hasta dejar el atado perfec- 
tamente envuelto ó enchipado. Cada una de sus 
piezas toma entonces el nombre de tapa, es decir 
que dos tapas componen el atado." 

Después de tan excelente descripción de la 
raspadura ó rapadura, no tenemos que añadir si- 
no que el Diccionario no acepta, para el tal bollo 
prieto de azúcar impuro, el nombre que le damos 
en el Ecuador, y que sí ha aceptado el que se le 
da en el Perú, Chile y probablemente en otros lu- 
gares de América: chancaca; aunque su definí- 



L 



402 BAS 

ción no corresponde por completo al objeto que 
nosotros conocemos, esto es, al singularizado por 
Arona, y no por los señores Académicos, que di' 
cen: "Aziicar mascabado en panes prismáticos.' 
Panela lo llaman en Colombia. 



RASQUETA 



No se usa en singular. Dícese rasquetas, y 
no tampoco al instrumento "que se compone de 
una chapa de hierro con cuatro ó cinco serrezue- 
las de dientes menudos y romos, y de un mango 
de madera, y el cual sirve para sacar á las caballe- 
rías la caspa y el polvo," como defínela Academia 
á la almohaza, — sino á otro distinto que sirve pa- 
ra raer y limpiar las cubiertas y costados de las 
embarcaciones. 

"Anda el almohaza, y toca en la matadura." 

{Refrán). 
RASQUETE.\B 

Almohazar, esto es, rascar y limpiar las caba- 
llerías con \d,almoka".a, — del árabe maháza y el ar- 
tículo al; por lo que primitivamente al instrumen- 
to se denominó almahaza, según varios autores J 
citados por Covarrubias. I 

"Traigan aquí un peine ó lo que quisieren, y almo- 
hásenme estas barbas, y si sacaren dcllas cosa que ofen- 
da á la limpieza, que me trasquilen á cruces." 

( Cervantes — Quijo(t\ 

RASTRA 
Aun cuando se llama así cualquier cosa que vail 



I 



I 




arrastrando, y singularmente la narria 6 mierra, 
carretón de maderos, sín ruedas, para llevar co- 
sas de una parte á otra; sin embargo, tiene nom- 
bre especial el instrumento de madera, "á mane- 
ra de unas parrillas grandes, con el cual se allana 
la tierra después de arada, para sembrarla," quie- 
re decir, la grada. La de ramas, califícase de co- 
ta, y la de púas es llamada de dientes. 



w 



EAYUELA 



Es un juego á la verdad; mas no el que con- 
siste en sacar de varias divisiones trazadas en el 
suelo un tejo á que se da con un pie, llevando el 
otro en el aire y cuidando de no pisar las rayas y 
que el tejo no se detenga en ellas. — La an- 
terior definición, que hemos copiado del Dicciona- 
rio de la Academia, corresponde al sustantivo in- 
fernáculo, del cual probablemente hemos tomado 
la voz infiernillo, con que nombramos la división 
más estrecha y la más difícil, en consecuencia, de 
las que forman el trazado de nuestra rayuela, ó 
sea del infernáculo español. 



REBOZO 

O rebociño llama en general el Vocabulario á 
I mantilla ó toca corta de que usan las mujeres 
ara cubrir el bozo (re y bozo). Los ecuatoria- 
nos hemos restringido el nombre rebozo á una es- 
pecie de chai de bayeta, con que abrigan las es- 
paldas y el pecho las mujeres del pueblo. 



No sólo el pueblo, sino las gentes ilustradas, 
ttplean este verbo en el significado de echar por 



404 



BEC 



el suelo una cosa, extendiéndola por muchas par-l 
tes, esto es, en la acepción de verter, derramar, 
desparramar, efundir, arrojar, esparcir y aun 
sembi-ar. 

Así un buen artículo de un periódico nuesiroM 
escribe: 

"Ya si quisiesen ustedes ir á regar su semilla en las 
selvas orieniales. . . ." 

(La Defensa, A"? 5, de enerog- 1 ig^-Ar/. "Pastorea'). 

Así también dicen nuestros campesinos: regar 
alverjas, por sembrarlas; regar trigo, por espar- 
cirlo en la tierra para que nazca. 

Asf decimos todos: regar vino, por verterioi 
regar harina, por derramarla, etc. 

Regar no significa sino echar agua en la 
campos para beneficiarlos, en las plantas para qud 
vivan y prosperen, en las plazas, calles, patios pa'J 
ra barrerlos y refrescarlas y apagar el polvoj 
atravesar un río ó un canal un territorio, fecua^ 
dándolo. 

Rígar viene del latín rígare, del que provienen" 
asimismo otras palabras que comprueban la limi- 
tada significación del verbo al cual tan lato senti- 
do damos los ecuatorianos: ~ 

Regadera, instrumento para verter agua so^ 
bre plantas, ete.; 

Regadío, tereno que se puede regar; 

Regador, que riega; 

Regadura, riego que se hace por una vez; 

Regajo, arroyuelo, ó charco que forma un arra^ 
yuelo; 

Regato, que significa lo propio; 

Reguera, canal ó atarjea para el riego; 

Reguero, etc., etc. 

"¿Cómo no? respondió maese Pedro, ¿y estas rali" 
quias que están por este duro y estéril sucio, quien Us 



REfi 405 

esparció y aniquiló, sino la fuerza invencible de ese pode- 
roso brazo?" 

( Cervantes — Quijote). 

'• Alma mía, 

Pide mi sangre y la vierto.'* 

{Martínez de la Rosa — La nina en casa y la madre 
en la máscara). 

"Pudiendo verter mi sangre, 
Con destierro me castiga." 

(Lope de Vega — ¡Si no vieran las mujeres!) 

" Anoche Jacinta 

Vertió en la mesa la sal 
Nombrando á don Pablo." 

{Bretón de los Herreros — ¡Muérete y verás!). 

"Y á ejemplo de las gloriosas 
Heroínas que las águilas 
En este suelo humillaron 
De la usurpadora Francia, 
Verter sabría mi sangre 
En el altar de la patria." 

{ídem — íbidem). 

Granear corresponde exactamente á lo que 
nuestros campesinos llaman regar trigo, regaren- 
bada, re^ar alverjas, ó tapar trigo, tapar cebada, 
tapar alverjas, etc., ó sea esparcir la semilla en 
un terreno. 



REGATIAR 



Regatear ó recatear. 



** Pienso 

Que he visto una buena cara; 



l'cro ando recateando 

En dar más ó menos alma." 

{Lope de Vega — ¡Si no vieran las mujeres.*). 



Los ganaderos del Ecuador denominan coi 
voz anotada el conjunto de vacas lecheras ó que 
están dando leche, y así hacen constar en los in- 
ventarios, por ejemplo, tantas vacas en el seto (es 
decir, sin leche) y tantas de rejo ó en el rejo ó de 
ordeño, vocablo que tampoco se halla en el Dic- 
cionario de la Academia, aunque sí ordeñar, or- 
deñadero, ordeñador. 

Corral de rejo es, por lo mismo, en el Ecua- 
dor lo que en la República Argentina hemos oído 
nombrar tambo, corral donde se ordeña y quizá 
también lugar donde se vende leche. 



Rijoso, lat. rixasus, de rixa, riña. Dfcese \ 
asimismo rijador. 

"No se había curado Sancho de echar sueltas á Ro- 
cinante, seguro de que le conocía por tan manso y tan 
poco rijoso, que todas las yeguas de la dehesa de Córdo- 
ba no le hicieran tomar mal siniestro." 

(Cervantes — Don Quijote). 

REiLVNIENTE 
Remanenle. 
" y del reinauctitc de su caudal, dcspucs de j 




Aas ^tas y otras menos importantes deducciones, me 
mbraba á mi heredero " 

{Don José Marta de Pereda — Peñas arriba). 



REMESÓN 



La cosa debió de haber sido tremenda. Lo que 
me admira es que no hayan venido á tierra to- 
dos los edificios, — digo si fue cierto lo que se re- 
fiere de un terremoto acaecido en una de nues- 
tras ciudades, á saber, que "los remesones fueron 
muchos y muy fuertes." — Naturahiiente la expre- 
sión no puede tomarse sino en sentido traslaticio, 
si atendemos á los significados rectos de la pala- 
bra: acción de remesar ó sea mesar repetidas ve- 
ces la barba ó e! cabello; ó carrera corta que el ji- 
nete hace dar al caballo, obligándole á pararse 
cuando va con más violencia, quiere decir lo que 
los ecuatorianos nombramos sentón. 

Figúrese Ud-, señor lector, cómo quedaría una 
ciudad á la que se le arrancaran, entiendo los 
edificios, como los cabellos ó barbas al que padece 
una mesadura; ó la ciudad á que se obligase á dar 
una carrera violenta, aunque corta, para detenerla 
repentinamente. 

RENGUEAR 



Renquear, ó rengar que no trac ya el Diccio- 

írio úícimo. 

{ aunque renqueando unos y palpándose otros los 
i, cada cual se arrimó á su bando." 

{Pereda — El sabor di ¡a iierruea). 
"Reneo, rengo. De un tipo renicus, del lat, rcn, re- 



408 BICQ 

iiis, et riñon, como si dijéramos cojo ó lesionado por cau- 
sa nacida de los ríñones. De reiiicus nació el tipo nrKi- 
carfj rengar, y el prefijo de, der, derrtngar." 



{Montan — Diccionario etimológieo). 



REPUNTADOR 



El Léxico contiene el verbo repiinlay con va- 
rias acepciones, que ni remotamente se aproximan 
á la que le damos los serraniegos del Ecuador: 
revisar las vacadas, especialmente de los pára- 
mos, para saber si están completas. Del tal ver- 
bo hemos formado el sustantivo repunlador, con 
que nombramos al cuidador especial de los hatos 
de ^nado vacuno. 



4 



REQUETEVIEJO, 



Rcqttcleionto, etc. 

No satisfechos con la preposición inseparable 
re, que unida á algunas voces de la lengua caste- 
llana, denota aumento y reiteración ó repelicióo, 
hemos agregado á dicha preposición inseparable 
todavía algo más, que exagere la significación del, 
adjetivo con que queremos ponderar generalmen- 
te lo despectivo de una cosa. 



_i 



REQUISA 



Dice don Pedro Fermín Cevallos, "para t 
fender los fueros de la lengua y de la proptetL 
salteamiento" 

Cerca de cincuenta años de no ver á los ; 
dos y á los empleados de policía (cosa aun mase 



KKd 

; sobre lo; 



vejarlo 



candalosa) lanzarse sobre los viajantcí!, 
tiespojarlos de sus cabalgaduras, ó invadirlos fun- 
dos, allanar las casas y apropiarse por la fuerza 
brutal, de lo ajeno, á nombre de las autoridades- — 
Cerca de cincuenta años, decimos, de creernos lal 
cual cultos, nos habían hecho suponer innecesaria 
la corrección de las palabras fcquisición, reqttisa 
que, á nuestro juicio, quedaban sin significado por 
los progresos de una civilización que se impone ya 
hasta á la Abisinia y otros países del África ne- 
gra; mas confesamos humildemente que nos ha- 
bíamos equivocado, y encontrándonos en ple- 
na vigencia de lo que significa requisa, exhuma- 
mos el vocablo de la tumba del desuso, y restituí- 
rnoslo á la circulación, en honra y gloria de los 
ilustrados y honorables hombres de Gobierno, que 
á fines del siglo de las luces, y á nombre de la li- 
bertad, y con pregones de civilización, y pondera- 
ciones de respeto á las garantías, y exageraciones 
de culto á los derechos, hacen retroceder el Ecua- 
dor á las épocas anteriores á las leyes, — épocas, se- 
gún un escritor, que consagraron el derecho de 
propiedad "como el más identificado con nuestra 
existencia, le hicieron el más estable y le asegu- 
raron contra los conatos del artificio y de la vio- 
lencia, imponiendo severas penas á los que osa- 
sen turbarnos ó privarnos de su goce." 

En honra de los dichos, la Academia, á la de- 
finición de requisa "vista y reconocimiento de los 
presos y prisiones," debe agregar: || Ecitad, Sal- 
leo por orden de la autoridad, efectuado por agen- 
tes del orden público, "torticeramente de que nun 
se pueda amparar el que lo recibe," como dirían 
las Partidas. 



REQUISK'IÓN 
o es extraño que el doctor Ccvallos no ha- 




410 



nKs 



lie, como dice en su Breve Catálogo de los erro- 
res que cometemos los ecuatorianos, la palabra 
propia en castellano lí otra lengua culta para ex- 
presar lo que los naturales del Ecuador denomi- 
namos requisición, esto es, el acto de apoderai 
los soldados de los caballos, canoas, carretones,' 
etc., violentamente y muy contra la voluntad de 
sus dueños. No es extraño decimos; pues nin- 
gún país medianamente civilizado necesita hoy la 
palabra, ya que no conoce lo que ella significa. 

Parece, no obstante, que la voz ha sido emplea- 
da también en Chile; supuesto que la encontramos 
en el buen libro Tratada de Economía Política de 
nuestro amigo el señor don Zorobabel Rodríguez: 

"Las contribuciones que los pueblos consienten á ve- 
ces y que siempre se ven en ia necesidad de satisfacer, 
por lo que más propiamente se designan con el nombre 
de impuestos, son. ... 7? Las requisiciones que, prind 
pálmente en tiempo de guerra, se hacen en el país y € 
el extranjero, de caballos, de forrajes, de víveres, de arJ 
mas, con ó sin promesa de devolución." 



Define el Vocabulario, siembra que se hace eil 
un terreno, sin dejarlo descansar; no obstante quq 
el Léxico no trae otra acepción de la voz, no ea 
tá mal el significado que le dan los agricultorej 
ecuatorianos: llenar los vacíos que, al nacer lai 
mieses, quedan en el campo, porque se han per-" 
dido algunas simientes ó por otra causa. Cuan- 
do las marras (fallas, según decimos) se llenan 
no con nuevas semillas, sino con plantas, reptan, 
tea, y no replantación, como mal nos expresaj 
en el Ecuador. 




RETOBADO, DA 

Es para nuestro pueblo la persona porfiada, 
caprichosa, obstinada, terca, pcrtínas, testaruda, 
(¿masa, tenas y aun la rezongona. 

Retobar dicen, en Chile y el Perú, en vez de 
enfardar h aifarddar, de donde quizá proviene 
el vocablo ecuatoriano que equivaldría, en tal ca- 
so, apersona como un fardo: apretada, cerrada 
como él, hecha impenetrable como los fardos, que 
están cubiertos de cuero, encerado ú otra tela im- 
permeable y fuerte, que no dejan pasar nada ha- 
cia el interior, precisamente lo mismo que el hu- 
Tsvaxio fardo, el caprichoso, ú otro merecedor de ser 
calificado por el Diccionario con uno de los adje- 
tivos antes expresados. 






REVERBERO 

El Vocabulario define: cuerpo de superficie 
ñida, en que la luz reverbera (lo cual los físicos 
an reflector), y también farol que hace rever- 
sar la luz. 

Nosotros denominamos reverbero ala cocinilla, 
aparato jjeneralmente de hoja de lata para ca- 
lentar agua y para otros usos. 

"Llevaba la primera zapato de charol con hebitia de 
oro; doble chorro de encaje amosqueado al pe- 
cho; casaca azul y grana con retvrócros por botones; 
grandes cintas en banda con dijes y santos en las puntas." 

{Castro y Serrano — Cnerdos y tocos). 



RIENDA 

Que está en rienda decimos del potro que, 
para acostuml)rarle paulatinamente al freno, lleva 



en la quijada inferior una correa ó soga, que h* 
ce las veces de éste atada á las riendas. RÍíhíÍa 
simplemente llamamos también á dichas ríendad 
con la correa ó soga mencionadas, á lo cual en el 
Perú y Río de la Plata denominan bocado. En- 
tendemos que equivale á la cosa en España nom- 
brada freno acodada que. según el Diccionario, 
"es oportuno para hacer la boca á los potroSj por- 
que les lastima menos." _ 



Vocablo con el que se va sustituyendo la voz 
fusil\ de tal manera que ya casi esta palabra ha 
quedado solamente para denominar las antiguas 
armas de fuego de infantería, y la que anotamos 
para las modernas. Viene del inglés rifie. cara- 
bina rayada, ó quizá de to Rifí. hender, rayar. ^ 
de lo Rifle, robar, quitar algo y acaso también fotl 
mar estrías, ó rayar en hueco como dice el Voc! 
bularlo. 

El sustantivo genérico /«j// ha sido sustítuídj 
además por los nombres propios Chassepot, Ru 
minglon, Mauser, Alaiinlicher, Lebel, etc., segiín 
los casos y conforme á los apellidos de los in- 
ventores ó reformadores de los varios fusiles, — ori- 
gen de las denominaciones de casi todos los ele- 
mentos de guerra, excepto las tomadas del grie- 
go ó del lugar donde se fabrican dichos ele- 
mentos, como las balas diivi-dum provenienK 
de Dum Duní, cerca de Calcuta, y las wooíwii 
de WooKvich, ciudad del Condado de Kent en ] 
glaterra. 

ROCOTÍN 



Juego de niños que consiste en que únoae 




ROM 4].n 



ne á gatas y adivina cuántos dedos extendidos 
tiene sobre su espalda otro de los que juegan. 



ROCOTO 

Planta y fruto de una especie de pimiento ame- 
ricano; la baya es redondeada y más gruesa que 
la del ají, del que poseemos diversas especies y 
variedades: el común, cilindrico ó mejor dicho có- 
nico ó corniforme, de color generalmente rojo, 
aunque hay también amarillos; el mishqiiiucho 
(mishqui, dulce, ucho^ ají); el uña de pava 6 pi- 
quincho (piqui pulga, y ucko ají: por lo chico ó 
por lo que pica) de color asimismo rojo ó amari- 
llo, redondo ó alargado, pequeñito pero muy fuerte. 



ROLETA 

Ruleta. 

Viene del francés roulette, proveniente del ba- 
jo latín rotulare, rodar. 



ROMEREANTE 



Romero, peregrino, palmero. 

'Tero en rigor y con propiedad, romeros son los que 
van á Roma al jubileo ó en cumplimiento de voto; pere^ 
grinos los que /// illo tempore se dirigían á Santiago de 
Compostela con las conchas y el bordón, y palmeros los 
que emprendían el camino de Jerusalén y regresaban 
con la palma en la mano." 

{^Dña, Emilia Pardo Bazán — Mi romería). 



1Íi 



Ut ttlt 



ROSA 



lis la flor del rosal; mas no la planta misma, 
según defecto de los ecuatorianos. 

lín la Sa/i/a Casa de Candad de Sevilla, en 
el *'patio de los rosales de Manara,'' sobre un ar- 
quito, he leído: 

'*Ocho plantas de rosal con sus macetas traídas á es- 
ta Santa Casa por su ¡lustre fundador, el venerable sier- 
vo do Dios Don Miguel de Manara,. en 1671, con- 
servadas en todo su vigor y dando frutos todos los años 
en su propia fuerza, como resulta del reconocimiento ju- 
dicial que en 1749 hicieron de ellos los jueces del pro- 
ceso informatorio, folio 1092 á 1097, y permanentes has- 
t%i el día en el mismo estado. Se han colocado en este 
higar el año de 1S02.'* 

•'IVr la c^'^^n csorJora. ricamente alfombrada, abrli^ 
juso a !a concurroncia dos series de naranjos y r.vj-.'.v. ' 



Kurr 

* « 






;. >. i^ — . 



RÜN 415 

ranga, que decimos aquí. Probable es que se de- 
nominaron de tal manera las caballerías niatalo- 
nas, á causa de que nada las hace desmerecer tan- 
to como la vejez (rucui). 



RUNA 

En quichua, si no estamos equivocados, sig- 
nificaba primitivamente hombre del país, de la 
tierra, indio como se dijo después: de ahí runa- 
masi, pariente del indio ó indio pariente, rnnalla- 
ma, oveja del indio, runacuna, población de in- 
dios, etc. 

Con posterioridad y seguramente á causa del 
infundado desprecio con que los conquistadores 
trataban á los aborígenes de esta parte de Amé- 
rica, ó más bien que los conquistadores los mes- 
tizos, es decir, los nacidos de la mezcla de ésos y 
de aquéllos, diose en usar el nombre runa como 
adjetivo equivalente á ordinario, bajo, sin estima- 
ción, vulgar 



SACAR EN CARA 

Decimos también con una sola palabra: enros- 
trar, que tampoco trae el Diccionario. Lo que sí 
trae es dar en rostro^ frase figurada, echar en cara 
á uno los beneficios que ha recibido ó las falta que 
ha cometida 

SACUDÓN 

La acción de sacudir ó sacudirse, sacudida ó 
sacudimiento, 

SALPICAR 

Rociar, esparcir en gotas una cosa líquida, co- 
mo agua, etc. — Azotar el viento y el agua en al- 
guna parte, verberar. 



SALPICÓN 

No es la bebida de jugo de frutas, etc., con 
nieve ó hielo, sino un fiambre de carne picada, 

5.1 



m 



compuesto y aderezado con pimienta, sal, vinagre 
y cebolla todo mezclado; por lo que en el primer 
capítulo del Quijote de Cervantes encontramos que, 

"Una olla de algo más vaca que carnero, salpitén 
más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas 
viernes, algún palomino de añadidura los domingos, cojff 
sumían las tres partes de la hacienda del célebre Hidalgo." 

Pasaje que comenta Clemencín de la manera 
siguiente; 

"Nota Cervantes la mezquindad con qae los hidalgos 
manchegos, aprovechando los restos de la carne de la 
comida, los convertían en salpicón para la cena. — SALPI- 
CÓN se dijo como carne picada con sal," 

(^El Ingenioso Hidalgo Don Quijote etc., por Migtiel 
dé Cervantes Saavedra, comentado por Don Diego Clt- 
msHcln), 



Tiene varias acepciones; mas para el movi- 
miento nervioso, brusco del cuerpo, producido por 
un susto ó tina sorpresa, hay palabra propia: 

pullo. 

SALVAJISMO 

Salvajería ó salvajada, dicho ó hecho rustid 
ó necio. 

Salvajez, calidad de salvaje. 



4 



Salsa (de sal) composición para aderezar i 
condimentar los guisados. 



9KK 



411) 



í ansí como el pan material, que da fuerza al cuer- 
Ltiene necesidad de algunas otras ayudas. . . . ansí era 
Sester hacer diversas salsas, para que el alma coma 
□e buena gana su pan, y buscar con qué engañarla." 

{Fr. José de Siguensa — Historia de la orden de San 
Jerónimo). 

"Aquella cárcel de amor 
Que así me plugo ordenar. 
Qué propia para amador. 
Qué dulce para sabor. 
Qué salsa para pecar." 

{Diego de San Pedro — El desprecio de ¡a fortuna'). 

" Tío, 

¿5e echa vinagre á la salsa 
Del pato? ■' 

(Gorostisa — Indulgencia para iodos). 



SARTÉX (EL> 



\ La sarlcn. 

"En confirmación de esto, escribe el Venerable Pe- 
dro Cluniacense, que estando para morir un mal Sacer- 
dote, se le aparecieron dos fieros demonios, que venían 
con una sartén, en la cual decían le habían de freír en 
el infierno, y cayendo una gota de la sartén en la mano 
del enfermo, al momento se le abrasó y consumió hasta 
í huesos." 

[ {NierembíTg — Diferencia entre lo temporal y eterno). 

"De la venta en la cocina 
Se hallaban dos reverendos. 
De una sartén apurando 
Magras con lom.ite y huevos." 

{A. Saai-cdra — Don .-í/varo de ¡Mua — Romance i'.'.- 
La venta). 



SAÚCO 



El arbusto que los ecuatorianos denominamoi 
así, no es el saúco europeo ( Samdjicus nigra) de 
la familia de las (aprtfoliáceas; sino una solana- 
cea del género Cestrum. No estaría pues bien 
recelarla como sudorífica equivocándola, á causa 
del nombre, con la mencionada planta europea, 
hoy ya aclimatada también en Quito. 



SEBICABBA 



Decimns al rumiante Ccrvus ru/us. que roí 
el Cervus antisietisis, el Cen'tts neynorivagus (so- 
che) y el Cet^'Ms eantpcstrts, son los representao- 
tes en el Ecuador de la familia Caiñnee. 

Cervicabra (esto es, entre ciervo y cabra) es 
como se denominan en lengua castellana y en len- 
guaje científico unos cuantos individuos del gé- 
nero ccnñcapra ó antílopes, abundantes, especial- 
mente en el Senegal, Cabo de Buena Esperan- 
za, Sierra Leona, de África; en Sulú, Sumatra, 
de Oceanía; y en las provincias de Bengala 
Oriza, del Indostán en Asia. 



I 



Dos errores cometemos respecto de la palabfl 
con que nombramos la piedra labrada, denomínal 
da sillar por las personas que saben hablar ) 
castellano: primero, ignorando que viene de 
lia, hemos cambiado la / en í, y segundo. 



StLM 421 

trabucado el genero y decimos la sillar en 
E de el sillar. 

De sillar r.e dijo sillarcjo, sillar pequeño, y 
sillería, fábrica hecha de sillares, ó conjunto de 
sillares. 

"A'gunas veces el ángulo del muro (en el o/>us incer. 
tum de los romanos) fue construido con sillares 6 con 
ladrillos. , , ." 

"E! (ipiis quadraíHni fue la obra llamada en la actua- 
lidad i/i* j/V/ír/d El labrado de los sillares fue tan 

perfecto que aun en el día el grande aparejo apenas deja 
ver las junturas." 

{Manjarrés — Las Bellas Artes). 



"En alturas se 
K«n sillar que s 
que se queda." 



nejantes, cada amigo de ésos que se va 
arranca en los cimientos de la vida del 



(Pereda — Peñas arriba). 

"Trepaba á la cima del arco y colocaba allí aquel pe- 
sado sillar, que sin duda estaba destinado á completarle 
, . . . pero por más esfuerzos que hacía cl artífice por en- 
cajar ti sillar no bajaba." 

( Triieba — La vara de asiwenas). 

"Entre el enorme sillar que constituía la clave del 
puente de Caslrcjana, y las contraclaves ó sillares late- 
rales, brotaban. . , ." 

(Idan—Ibidem). 



SEMBRAR (lierras de pan) 



Tierras de pan llevar. 

'■Una y otra locución pueden estimarse, dice 
Btvallos, como idiomáticas; pero con esta diferen- 
Ifa: la primera con el sentido de ignorancia, falla 
de letras é instrucción; la segunda con el modo 
de hablar contra las reglas ordinarias de la gra- 



SEM 

niática, pero propio y peculiar de aljjuna lengua.^ 

"/Qué objetos halagüeños, qu¿ señales de vitalicUdl 
presentaba (Madrid) en su radio exterior, sino una mo-1 
nótona sucesión de colinas areniscas, de tierras de /mI 

¿Ici'ar 1 

{Mcsonrro Romanos — 7:7 artti^iw MaJriá), I 



sembrío 

Sembrado. 

El adjetivo sembradío, dice el Diccionarío, 
aplica á la parte de tierra que está destinada ó es 
á propósito para sembrar; pero no es principal- 
mente con este sentido, sino de manera más común, 
con ei de j£«/¿í'(7(/£j, con que en el Ecuador usamos 
el vocablo sembrío, que no existe en castellano, ni 
es necesario. 

Sembrado (ó sembrada, según se decía anti- 
guamente) tierra sembrada, hayan nacido ó no I; 
semillas. 

"Somos señores de los campos, de los sembrados, de 
las selvas, de los montes, de las fuentes y de los ríos." 



% 



{Cfrvanles — Don Quijote). 

"Don Lucas no desmayaba como Ángel. Atraví 
sando iembrados en persecución de alguna alondra, sefi 
alejando, seguido de sus compañeros." 

{Trucha — ¡Desde Madtid al citto!\ 

"Me atreví á hallarle más semejante. ... á los v-atles 
de Navarra cuando aún verdeguean en el campo sus «jm- 

brados, 

(^Pereda — Peñas arriba). 

SEMOVIENTE 



No hay que confundir iuiicblc con semcficiii^ 



I primero génerciy el segundo especie. Ambos 
movibles; pero e! uno, considerado también como 
especie, pasivo, y el otro, activo: quiere decir que, 
aun cuando ambas palabras tengan de común lo 
de moverse, — mueble, mobUís; semovienlc, se mo- 
veré moverse por s!, — se diferencian en que el pri- 
mero, como una mesa ó un sofá, necesitan de la 
voluntad y fuerza ajenas para ser trasladados de 
un paraje á otro; mientras que el segundo, como 
un caballo ó una vaca, poseen facultad propia de 
locomoción merced á propia voluntad y fuerza 
muscular. 

Confornje lo expresado antes, se toman las dos 
voces como genérica la una y específica la otra; 
pues el semoviente es, á la verdad, un mueble, 
pero éste puede no ser un semoviente. Expré- 
sase, por tanto, de manera disparatada el que lla- 
ma semovientes á las azadas y más herramientas 
de una heredad. 

Dícense muebles en contraposición á inmite- 
bles, bienes raices, h fincas (figere fijar, cosa fija), 
que no se pueden llevar de un sitio á ólro. 

"Las cosas corporales se dividen en muebles é inmue- 
bUs. 

"Muebles son las que pueden transportarse de un lu- 
gar á <5tro, sea moviéndose por sí mismas, como los ani- 
males (que por eso se llaman semovientes), sea que sólo 
se muevan por una fuerza externa, como las cosas inani- 
madas." 

{Código Civil ecuatoriano, attículos 555 > 556. — Be- 
llo — Proyecto inédito dt Código Civil, artiiulos C69/670). 



"Stnms, sendos, ilialributivo: cada liiiu cl suyo; 



Trescientas lanzas son, todas tienen pendonea: 
Si'tftos moros mataron, todos de sentios colpes; 

(Mío Cid). 

es decir, que cada lanza mató un moro, y cada lanza de 
un solo golpe. La significación de este adjetivo y el mo- 
do de usarlo lo hacen necesariamente plural. A los que 
patrocinan el uso moderno de hacerle significar fuerte, 
duro, etc., quisiéramos preguntarles de qué proviene que 
jamás se haya usado en singular. En los varios sentidos _ 
que le atribuyen, ¿Qué es lo que encuentran de incom- 
patible con este número?" 

{^Bello — Poema del Cid — Apéndices), 

"De la Rábida el prelado 
Con sus dos huéspedes entra, 
Y después que sendas sillas. 
Les ofrece y les presenta. 



{Saavfdra — Recuerdos de un grande hombre). 



SENTÓN 



Sentar al caballo decimos á lo que los espa- 
ñoles denominan sofrenar, y de ahí que á \2i sofre- 
nada Ihmamos sentón, quizá porque alguna vez la 
caballería se asienta ó sienta en el suelo, es decir, 
queda por efecto de una sofrenada ó de un reme^ 
son (véase esta voz), apoyada y descansando 
brc las ancas. 

SIGSI ó SIGHE 



1 



Denominamos á la hermosa gramínea AruH- 
do ttiiida, cuyas hojas se emplean para cubrir las 
chozas, los tallos para husos, y la flor, teñida de 
colores, para ramos ú oíros adornos. Cuando 




ta, antes de que el borde de las hojas se pon- 
■'cortante, es también un excelente forraje. 



Dícese cenceños á los hombres ó animales del- 
gados ó enjutos. 

"Daba grandes pasos (Gómez de Pomar) con sus lar- 
gas piornas a1 dirigirse á nosotros que le salimos al en- 
cuentro, y balanceaba el cuerpo, nervudo y cenceño y al- 
go inclinado hacia adelante, al compás de las zancadas." 

{Penda — Pcitas anibi). 



aiN VERGÜENZA 



l'No es exactamente el desvergonzado del Dic- 
tiario de la Academia, y tanto que aun los que 
temos que aquel vocablo no existe en el Léxi- 
( creeríamos no expresar todo lo que queremos 
'e dijésemos íí'ííí'fr^r''"^'*'^*'''! petardista, al nñn, 
•ervilóa, al mentiroso, en una palabra, al sin- 
^'güema masculino 6 femenino, que nos enfada 
ríos ecuatorianos, peruanos, bolivianos, chilenos, 
argentinos y segiín creo también á los venezola- 
nos y colombianos, esto es, á cerca de veinte mi- 
llones de personas que usan el dicho vocablo. En 
gracia de lo cual los SS. Académicos debían ya 
aceptarlo en su Diccionario, y con tanta más ra- 
zón, cuanto que, de seguro, se usa no poco en 
España: pues lo encontramos en libros de escrito- 
res muy notables como Pereda, 

"A principios de este otoño oí en Tablanca que ha- 
bía vuelto eJ casado y cjue por aquí andaba tan sinver- 



gücnza y haragán como siempre; pero yo no le he vfcb 
ni á nadie he oído hablar de ¿t." 

{Pereda — Peñas arriba). 

"Pues aan cuando el tabique era muy incómodo por 
su sonoridad y dísicts/iciiza durante el tiempo en que el 

estudiante tuvo salud y compañía." 



\Cí'stro y Serrano — El sohiñno df Tánfa/fl) 



SIPO 



Picoso. 

Sipu, palabra quichua, significa arruga, nigo 
sidad; así como sipuna, fruncir, arrugar, — de 
donde, los ecuatorianos hemos tomado la denomi- 
nación sipo para los señalados por la viruela (véa- 
se ñaruso). 

Figurada y familiarmente los españoles deno- 
minan al que tiene el rostro muy señalado con ho- 
yos de viruelas, cara de rallo ó cara apedreada. 



i 



W 



SIRVIENTE (LA) 



St'rvíenfa. 

Lo curioso es que hay quienes dicen /a si: 
viente, y al propio tiempo llaman parturitnta 
la mujer que está de parto, temerosos sin duda de 
que al denominarla /íi;V«r/£«/c se entendiese mas- 
culino 

"Almorzóse en la galera, comimos en Cabanillas lo 
peor que puede imaginarse: ñn'Unías, mantelería, loza, 
cocido, asado, pan y agua, todo fue aUÍ suc» y mal a 
dicionado." 

{^Hartncnbusch — Un viaje tn galcra\. 

Es muy probable, sin embargo, que este 
lo como otros nos haya venido también de 



i^ad. 



1 




paña, pues lo encontramos en buenos autores es- 
pañoles: 

"Los compañeros de Alfredo, que son un ex-mance- 
bo de tienda, un tratante en carnes y una sirt'hntf dimi- 
sionaría, harta de ser doncella, comienzan á blasfemar de 
Madrid, donde han hecho su fortuna, y por poco se tra- 
gan á Alfredo, que se opone á sus invectivas." 

\ÍIarízciibusi:h — El madrihño en la aldea). 
SISAR 

Tomar ó quitar de lo que se compra ó se gas- 
ta una pequeña parte. [| Acortar ó rebajar las me- 
didas en la proporción que corresponde al impues- 
to sobre los comestible;*. || Cortar en los vestidos 
la parte necesaria para darles la forma convenien- 
te. ]| Preparar con la sisa lo que se ha de doran 
todo esto significa, según el Diccionario Acadé- 
mico, el verbo anotado; mas no, como queremos 
los ecuatorianos, pegar, adlierii; íonghidnar una 
cosa con otra y especialmente los pedazos ó frag- 
mentos de un utensilio de cristal, vidrio, porcela- 
na, loza, etc. 

Si no viene la significación que damos á sisar^ 
déla última de las castizas citadas, podría venir 
del ingles lo Sizc, engnidar, encolar, ó de sízy^ 
viscoso, pegajoso, ó sizc, engrudo, etc. 

"¿Para qué me dijiste embustera, 
Que me querías? ¿Este era el motivo 
De estar conmigo por las noches seria, 
Y de darme sisados los cuartillos?" 

{Don Ramón de la Cntc — Manolo). 
SOBERADO 

Decimos, cometiendo una epéntesis innecesa- 
,na, alsoórada. 



428 



soc 



E timólo- ^ 



No sólo los niños, como observa clon 
Feüpe Moniau, en sus Rudimentos de Etimolo- 
gia, sino los ignorantes, niños grandes, ponen una 
vocal después de cada consonante por no cono- _ 
cer el artificio de las eufonizacíones. 

"Hubiera subiJo al sobrado á coger los pájaros qui 
buscan allí abrigo contra laintemperie ..." 

(Trueba — ¡Desde Madrid al eielo!). 



Sobornal, lo que se añade y pone encima i 
una carga. Dícese X.'ixxíAñé^i sobrecarga. 

SOBRERRIEXDA 

Falsatrienda. 
Sin duda se ha dicho sobi-errienda, por semC' 
janza con sobrecincha, que está bien dicho. 

SOCAPAR 

Ha de venir de socapa, pretexto fingido y apa- 
rente que se toma para disfrazar la verdadera in- 
tención con que se hace una cosa. O será acaso 
una deformación de solapar, que figuradamente 
significa ocultar maliciosa y cautelosamente la 
verdad ó la intención; aunque empleamos el ver- 
bo, más bien, en el sentido de ocultar ó encubrir 4' 
una persona para que ejecute lo que no quiere, ij 
no le conviene, que se sepa. 

SOCROCIO 
Especie de ungüento ó emplasto en que entf 



el azafrán (croeus). No es posible adivinar la ra- 
zón por qué los ecuatorianos damos el nombre so- 
crocio á un azucarillo ordinariü, ó sea panal del 
azúcar prieto que los columbianos llaman panela, 
chancaca los peruanos y chilenos, y nosotros ras- 
padura. 



¥ 



SOCHE 



Decimos en el Kcuador al rumiante que los 
zoólogos conocen con el nombre de Cennts ne- 
morivagus, en algunos lugares de América con el 
nombre de gnazob'ira, y en otros con el de caria- 
cu, denominaciones que no encontramos en el 
Diccionario, así como tampoco ninguna otra que 
sirva para nombrar al ciervo referido. Acepte al- 
guna de estas para que nos entendamos. — ¿Que 
el Léxico llegará á ser en extremo voluminoso? — 
Cercénensele los arcaísmos propiamente tales, esto 
es, los caídos en desusa de una manera cierta, 
así en España como en América (ya hemos vis- 
to que los americanos conservamos en uso pala- 
bras, frases, giros, etc., anticuados en la Península), 
y quedará sobrado lugar para neologismos nece- 
sarios. 

De los arcaísmos muertos é inhumados se po- 
dría formar un Diccionario independiente, de su- 
ma utilidad para los hombres de letras y de cien- 
cias, y alguna vez aun para eí vulgo. 



,s, según nuestros labriegos, atar á un buey, 
lo ú otra bestia con el ronzal largo, á fin de 
pueda pastar á la redonda con alguna libertad. 




Tiene la significación general de echar suelo 
al edificio ó porción de él; los ecuatorianos le da- 
mos la particular de poner suelo al edificio, pero 
suelo que se conserve seco como sobre arcos ó 
vacíos, que estén en comunicación con el aire ex- 
terior por las aberturas respectivas de las mura- 
llas, — aberturas que denominamos mir/iÍTia/cs, !o 
cual está también mal dicho; pues mechinal (no 
tampoco ntichiiial) es el agujero cuadrado que se 
deja en las paredes cuando se fabrica un edificio 
para formar después los andamios. 



SONANTE (dinero) 



4 



Está bien: dinero que suena al ser contado; 
de lo cual por asociación de ideas, probablemente, 
hemos establecido denominar así al dinero al €0>t' 
tado, contante ó C7i tabla. 

SOPLADOR 

Significa varias cosas y ha¡ 
aventador; pero no posee laj 
dor, persona que en el teati 
jero, abierto en el comedy 
nio, y oculto por la cond 
va apuntando (no sopa 
han de decir. 



Con estos n 
cés se denominai 



conjunto de síntomas tales como náuseas, vérti- 
gos, cefalalgia, disnea, palpitaciones, etc., produ- 
cidos por la disminución del oxígeno en la atmós- 
fera y de ácido carbónico en las arterias, á causa 
del enrarecimiento del aire, — enfermedad que, di- 
cho sea de paso, creo que padecemos crónicamente 
los quiteños, conforme lo manifiestan el malestar 
ordinario, la inacción, el cansancio que nos sobre- 
vienen al más ligero trabajo, la debilidad física y 
moral, la fatiga, etc., que nos constituyen tan po- 
co aptos para labores sostenidas, al contrario de 
lo que nos acaece á nosotros mismos cuando nos 
encontramos al nivel del mar ó siquiera en alturas 
menos considerables que los 2850 metros á que 
está Quito. 

La costumbre de vivir tan alto, sin embargo, ó 
la poca rapidez con que las caballerías nos llevan 
cuando ascendemos á mayores elevaciones, ó la 
acción muscular que requiere el Ir á caballo y que, 
como todo movimiento, produce en el organismo 
ácido carbónico, ó todo esto junio hace que layWí- 
fía ó soroche agudo no sea tan común entre nos- 
otros, como es en el Perú. Chile. República Ar- 
gentina y otros lugares, donde la rapidez del as- 
censo ó la casi quietud muscular en los ferrocarri- 
les y carruajes, ocasionan á las veces de manera 
alarmante los efectos de una considerable baja de 
presión barométrica. 

Soroche llama también nuestro pueblo á cual- 
quier guijarro que contenga partículas metálicas 
' Gue brillen como metales. 



SOTA (FX> 

basta el vestir calzón para ser masculino; 
IOS de ejemplo el sujeto ése de la baraja, que 
le gasta gregüescos y á las veces espada. 




432 811 B 

amén de bigote y pera, es femenino, sí señor, y li 
de nombrarse la sota y no el sola. 

Cuando se usa con e! arlCciilo el es abreviatu- 
ra de los nombres de los subalternos inmediatos 
ó sustitutos en algunos oficios, como de sotataba- 
llerizo, solacómiire. etc., según la Academia. 

Tanto el sustantivo, como la preposición sota, 
vienen del latín subtcr. 

En otros idiomas la tercera figura de los nai- 
pes tiene nombres masculinos; Knave, valet, etc.. 
que significan criado, persona que está al servicio 
ó debajo de otra, subtus. 



SUBSISTENCTA 

Falta, especialmente la de asistencia, cuanddi 
se pasa lista. Vocablo inventado en los cuarte-J 
les, lo mismo que el verbo siguiente. 



Significa permanecer, durar una cosa ó con 
servarse; tener con qué satisfacer las necesidades 
de la existencia; mas no equivale á faltar 6 ausen-, 
tarse, según lenguaje de nuestros soldados, y aui 
del notable escritor don Juan Monialvo; 

"¡Pues la mesa de este gran señor! Los dos reinos 
son sus tributarios; la perdiz provocativa, el pichón deli- 
cado, el capón suculento, allí están á su albedrío, hacien- 
do requiebros á su paladar esquilimoso. Ni por lejano 
el mar deja de ofrecerle sus productos: ef rico gusta de 
peces finos: cl saimón, hele allí. ... La tortuga, presen- 
te. .. . \-a. anguila, no subsistente " 

( E¡ BuscapitX 



;s 

4 




El inventor de este barbarismo debe de ser un 
yerno ¡Tan fecunda es la inquina! y probable- 
mente el objeto que se propuso el de hacer más 
aborrecibles los nombres suegro, suegra, denomi- 
naciones de un parentesco que, por eufemismo, 
los franceses dicen beau-pére, y belk-ínére. 



SUTIL 

Sutil 

Limón sutil. — Limón ceuti 6 ccbti, esto es, de 
Ceuta (Véase Ccutil). 



TABIQUE 

Está muy bien empleada la palabra en vez de 
vareque, que decimos bárbaramente ios ecuatoria- 
nos á la pared delgada que, por lo común, sirve 
para la división de los cuartos ó aposentos de una 
casa; pero está mal empleada, — como han comen- 
zado á estilarlo los alarifes y pintores, — para de- 
nominar el alero ó alar, ó sea la parte inferior del 
tejado, que sale fuera de la pared y sirve para 
desviar de ella las aguas llovedizas. 

"Crecía hasta tocar con la cabeza en los aleros de los 
tejados, y menguaba hasta esconderse debajo de la tierra." 

(5í'/^i7j — Rayo de sol). 

"Oían el rumor del viento que silbaba en las copas 
de los árboles, bramaba al rasgarse en los aleros de los 
tejados. ..." 

(ídem — Ibide m ). 



Es todo suelo formado de tablas y especial- 
mente el pavimento del teatro en que se represen- 



dijésemos "caballo es una especie de buey," 6 co- 
mo decía un italiano explicando lo que es un loro 
(lora decimos los ecuatorianos) "una gallina víf- 
de que parla como la gente." 

El tamal es una masa de harina de maíz, de 
almidón, de plátano ó de otra cosa, envuelta en ho- 
jas de achira ó del mismo plátano y cocida al va- 
por, — no en horno, como dice el Diccionario de la 
empanada, — como las choclotandas, chigüiUs 
quimbolitos (véanse estas palabras). 



I 

nu- ■ 
ce- 
', d ■ 

na- B 



No está mal dicho; pero es la paja más menu- 
da, casi convertida en polvo, del trigo, centeno, ce- 
bada, avena, lino, etc. trillados. El grueso, el_ 
<iue los ecuatorianos denominamos propíamenlÉ 
tamo, tiene varios nombres en castellano, según i 
semilla de que proviene: trigaza, centenaza, ó taiT 
\yié.r\ pelaza (aunque no encontramos ya esta pa- 
labra en el liltimo Diccionario), y genéricamente 
paja. 

"Porque así como mandó Faraón cosas imposibles á 
Ii>s hijos de Israel, ordenando que no les dicsen/rt/íi pa- 
ra encender los Iiornos; como antes se la daban, masque 
no por eso dexascn de dar la misma tarea y trabajo de 
los adobes que hacían cuando les daban ante? la provi- 
sión de/íí/ii. ..." 

(Nifrcmhcrg — Di/fretuia entre ¡o temporal y e 



Gualdrapa. 



"Eran de terciopelo carmesí aforradas en 
jubones de raso blanco con botones de oro,. 



TAP 



439 



collares de oro con mucha pedrería, g-ua/iíra/as de 

terciopelo, frenos, estribos y guarniciones de los caballos 
doradas." 

{Mesonero Romanos — Ei antigito Madrid). 



*Es el molde con que se fabrican las tapias, 6 
paredes que se hacen de tierra pisada en una hor- 
ma, ó sea en el tapial. 

"Esperando que. ... no consentiría que su pobre Pa- 
quita pasara á manos de un desconocido, y se perdiesen 
para siempre tantas caricias, tantas lágrimas y tantos sus- 
piros estrellados en las tapias del corral." 

{Moratin — El si de las niñas), 

"Con el ínfelice suceso deste asalto no se alteró nada 
Don Juan de Austria; antes viendo que la artillería hacía 
poco efeto en las casas, y que solamente horadaba las 
paredes de tapias, y no derribaba tanta tierra que pu- 
diese hacer escape par donde poder subir la gente, acor- 
dó de hacer una mina. " 

{Luis de Mármol Carvajal — Rebelión y castigo de los 
eneros de Granad^. 

"Al frente cortaban el horizonte los áridos cerros de 
San Isidro, coronados no de hermosos áiboles y miste- 
riosos castillos, sino de ahumados tejares y tristes cemen- 
terios, circuidos de tapias de tierras." 



( Trueba — ¡Desde Madrid al cielo.'). 



\Tapiar. 

". . . .Porque antes que un mundano sea arrebatado 
óc los demonios para llevarle á La tierra tenebrosa del 



440 



T»8 



Infierno, es en esta vicia abrumado, y puesto en una oM 
curidad tan grande, que ni vea un rayo de luz de i 
desengaño, y este como tapiado para que no entre en ■ 
corazón contento y alegría cumplida." 

{Nieremberg — Diferencia entre lo temporal y elentí^ 

"Llegado al convento, que estaba cerca del bosque, 
halló tapiada la puerta que antes solía servir, y que ha- 
bían abierto otra en otra parte." 

(Ídem — Ihidem). j 

TAPIALEUA " 

Como al sustantivo tapial le hemos dado la 
significación de tapia, nos hemos visto en la nece- 
sidad de criar un nuevo vocablo, tapialera, que ni 
existe en el Diccionario, ní es necesario en nues- 
tro idioma. ¡Cuántos trabajos se ahorraría la ig' 
norancia, si se tomase el trabajo de estudiar! 



TAQUILLA ó TAQUILLO, TAQÜILLAR, 
TAQUILLADO 



La espiguita ó clavo de madera con que se 
aseguran los tacones y algunas veces también las 
suelas de los zapatos, se llama estaquilla: asegu- 
rar con estaquillas, estaquillar, y por consiguien- 
te, estaquillado debe llamarse lo asegurado con 
estaquillas. 

Taquilla significa papelera, ó armario para 
guardar papeles, que se usa principalmente en las 
oficinas. 






TASlN 



Tiene en quichua dos significaciones, recta fa 
una, figurada la otra: la de nida y la de rosca ó 



4 



la ae rosca » ■ 



TAII 441 

en que se asientan las ollas, etc. Entcnilemos 
s la i'ecta es la de niilo ó nidal ó aun nidada, 
que dichos objetos de la naturaleza han de ha- 
Fer sido los primeros que impresionaron los senti- 
dos de los hombres de la tiaiurale^a, esto es, de 
los antiguos pobladores de nuestras tierras. Ade- 
más hoy mismo llámase tasín con especialidad al 
nido y pollazón, y como secundariamente á la ros- 
ca ó aro de que se habló antes. 

Por parecer derivado de taza, á la que se ase- 
meja en la forma, alguien ha creído que debería 
escribirse tacin; pero el vocablo es conocidamen- 
te quichua. Las similitudes, tocante á derivacio- 
nes y etimologías, pueden conducirnos á chistes 
tan festivos como el de un mediqticro, — según 
nombran los indios á los charlatanes, saludadores, 
matasanos ó curanderos, — que traducía de un re- 
cetario francés tetes de pavo!, tetas de pavo, en vez 
de cabezas de adormidera. 



TAURA 

[ Tahúr. 
"Fulano es un laura" oímos decir de tal ó 
I individuo no muy ejemplar en su conducta. 
1 Diccionario contiene las voces talmr y ta- 
Weiia para significar, con la primera al jugador 
■o, y con la segunda el garito ó casa de jiie- 
L el vicio de los tahúres y, por fin, el modo deju- 
r con trampas ó engaños. 

• El vocablo iaura es más comprensivo como 
^erio. y tiene el origen siguiente: allá, en 
i de las varias revueltas á que, desde la eman- 
ación, hemos estado sometidos los malaven- 
idos ecuatorianos, un caudillo trajo á Qui- 
^.un escuadrón de negros y mulatos, natiira- 
'l.de la parroquia de Taura en el cantón de 

5" 



4á2 



nv 



Guayaquil. Soldados ad hoc para sólo la revolu- 
ción, no eran naturalmente ní subordinados, ni 
moralizados, ni maldita la cosa y, como es natu- 
ral también, cometieron toda clase de trope- 
lías y desafueros, que contribuyeron no poco á la 
inmediata impopularidad del aludido caudillo y á 
las mediatas revoluciones con que se le fustigó, 
quedando en pie el nombre iaura, con que. adje- 
tivado, se denomina á las gentes no tenidas en 
olor de santidad. 

Cuervo, corrigiendo la pronunciación de !a pa- 
labra ¿akur, recuerda el testimonio de Guibert. 
según quien, significaba iruhán, pillo, y la opinión 
de Littré que dice es la misma palabra lafir que 
Freytag traduce: virsordens et squalens, y agrega: 

"Es el caso que tafufes llamaban á aquella muche- 
dumbre haraposa y hambrienta que acompañaba al ejér- 
cito de los cruzados, y se hizo temer tanto por su valor 
como por la voz que corría de haber devorado ansiosa- 
mente los cadáveres sarracenos." 

■{Cuervo — Apuntaciones criticas sobte el ¡aigiiajc bo- 
gotano). 

Sea de esto lo que fuere, de lahur y iafur 
formaron tahurería y tafureria. El rey don Al- 
fonso agregó á las Siete Partidas, una del Dt' 
gesto, según la cual sólo se castigaba el delito de^ 
homicidio, de los cometidos en los garitos, porque, 
dice: "todo ome debe asmar que los /(íAwrej ó los 
vellacos, usando la inhitreria, por fuerza conviC' 
ne que sean ladrones é ornes de mala vida; é _ 
ende, si le furtaran algo ó le ñciesen otro dañ< 
suya es la culpa de aquel que ha la compañía 
ellos." 

"La lengua implacable llama indistintamente ¿>tir<^ 
ro, lo mismo al hombre de negocios que al tahúr." 

{Si'lgas — Mundo, demonio y carat^ 



^^% 



Fruto de la planta trepadora Taxonia mixta: 
hay dos ó tres variedades, más ó menos dulces, 
pero siempre con un aroma muy agradable. 

El nombre indígena ha servido para la deno- 
minación científica del género, Taxonia, estimado 
además de los frutos, por las hermosas flores. 



TA2 CON TAZ 
El modo adverbial castizo es taz á taz. 



TEJE MíVDEJE 



La expresión familiar con que se da á enten- 
ler la destreza de alguno en asuntos y negocios, 
. acuciosidad en un trabajo, es teje maneje. 

"Y su futuro yerno, toco de atar y completamente 
:xperto en el teje manije de la Bolsa. . . ." 

(Selgas — Mundo, demonh y cñrní). 



TELA DE HUEVO 

El que quiera decir lo mismo con una sola pa- 
^bra, ¿\%2. fárfara: de donde proviene el modo 
idverbial en fárfara, "que expresa el modo de 
Star el huevo que se halla dentro de la gallina con 
)íA.'a.\^ fárfara, sin haber criado la cascara " 



Ti:MbL.\UEKA 

Posee varios nombres el sitio cenagoso quQ 
con poco movimiento que se haga, retiembla: tem 
bladero, tímbladal, tremedal, tremadal. — ( Tre^ 
mar. ant., tremer, del latín tremeré, temblar). 

Tembladera en español es lo que nosotros UaJ 
man\os toluma. 

TEMPERAME.VTO 



Según los fisiólogos ( 



la constitució 
; modo de ser proveniente" 
del predominio en el organismo déla acción de un 
órgano ó de un sistema de órganos. 

No es, pues, lo propio que temperatura ni di-^ 
ma. 

"Se obstinan en que el temj>eramento, la edad ni ef™ 
genio no han de tener influencia alguna <^ví sus inclinacio- 
nes, ó en que su voluntad ha de torcerse al capricho de 
quien las gobierna." 



Leandro Ftrnándcs de Moratiit — El i! de h 



(Do, 

tillas). 

"Además la conducta de Guillen no le hacía maldita 

la gracia, y se sentía muy dispuesto á penetrar en el se- 

crclo de aquel extraño proceder, á viva fuerza: *ste era 

su íeuiferamcnío," ~ 

{Sellas — D(n miieríos vivos). 



n 

e 
il-a ^ 



TEMPLAR, TEMPLARSE, TExMPLE 



Son lo opuesto de lo que los ecuatorianos qutí¡ 
remos que signifiquen; pr.cs templar equivale * 



TKS 443 

9erar. entibiar ó suavizar la fuerza de una cosa, y 
templarse á contenerse, moderarse, y e\¡tar el ex- 
ceso en una materia. Nosotros atribuímos el ca- 
lificativo de templado al liombre ó á las acciones 
enérgicas y vigorosas; y damos á tcftiplarse la 
^gnificación de arrostrar peligros, acometer re- 
sueltamente actos de valor, de temeridad y aun 
de crueldad. Temple, por lo mismo, quiere decir 
en nuestra jerga, energía, — y para que se vea 
cuan contrarias y extravagantes son las acepcio- 
nes que damos á las voces los americanos, anota- 
remos que en Chile templado ú^n\\\c'A. enamorado, 
y temple, ó tiemple que es lo más común, enamo- 
ramiento, ajiior, así como también querido, amante. 
Es de sospechar que vienen las erróneas acep- 
ciones ecuatorianas, ya de la de valiente eon sere- 
nidad ({\iq\os españoles dan familiarmente á tem- 
plado, ya de la operación de templar los metales, 
de donde acaso se tomó aún la dicha expresión fa- 
miliar española, ya de entesar ó dar tensión á las 
cuerdas de un instrumento músico, etc. 



TENDER (la eama) 

Excusado sería copiar aquí las nueve acepcio- 
nes del verbo tender, ninguna de las cuales co- 
rresponde á la de preparar la cania para acostarse 
en ella; aunque como parte de dicha operación én • 
tre la de tender ó extender las sábanas y frazadas 
sobre los colchones. 

La frase propia es hacer la cama; así como 
también se dice en España estar la cama hecha, y 
no tendida, cuando está preparada para que en 
ella nos acostemos. 

*La cama se encontrata hecha, intacta, y por debajo 
de la giiarnicidn, etc." 

(Selgas—Noita). 



TERCENA 

Llámase el almacén en que el Estado vcnd 
directamente tabaco, ú otros eft;ctos estancados. 

No se comprende porqué extravagancia, aun- 
que la carne jamás que sepamos se ha estancado 
(excepto en épocas de no grata recordación en 
que ti público comía carne de Gobierno), los ecua- 
torianos llamamos iercenas á las carnieerías, ó 
tiendecilias ó puestos de carne, esto es, á los lu- 
gares en que se vende carne al por menor. 

En cambio, á la palabra carnicería hemos ele- 
vado á la condición de maiadero (lugar donde se 
mata el ganado) ó de rasíro (sitio donde se veo- 
de la carne, al por mayor). 



TKUC EXISTA 

P«rsona que tiene á su cargo la tercena, ó se^ 
pues, el individuo encargado de vender efectos e 
tancados por el fisco, y no la persona que 
carne, quiere decir, e! carnicero. 



Damos á este adjetivo significaciones que r 
tiene, recta ni tropológicamenle; despegado, deÁ 
amarado, desamoroso, severo, serio, etc. 

Defínelo el Vocabulario: "terco, ca. adj. Ped 
tinaz, obstinado é irreducible. || Persistente, dupf 
y bronco, como el mármol y otras cosas." 



Ternejón, palabra que encontramos en el Léxi- 
co, es sinónima de íenierón, adjetivo familiar que 
se aplica at que se enternece con facilidad: de don- 
de resulta que ternejón es cosa contraria, no sólo 
distinta, de las significaciones que damos á ternejo, 
enérgico, vig^oroso. 

Terne, sin embargo, aunque familiarmente, 
se empica en el sentido de valentón, y es de su- 
poner que de ahí hemos sacado nuestro adje- 
tivo terncjo. O quizá de temo, que en plural y 
con el verbo rc/íff^ &<^^\\^^ í^ parvidas, juramen- 
tos y otros primores que salen de las bocas espe- 
cialmente de los perdonavidas, jaques y matones, 
esto es, de los que nombramos ternejos. 



TERQUEDAD 

Que se dice también terqueza y íerqucria, vie- 
ne de terco y conforme lo que se ha dicho en esta 
palabra, significa pertinacia, obstinación, injlexi- 
bil ida d, porfía, disputa molesta y cansada, inflexi- 
ble á la razón, — y Tío desvio, alejamiento, desapego. 



No es iulnayar. 



"Y porque no sea todo bueno (aunque lit es todo pu- 
ra los buenos); vcriaiise malos y ruines tratos y grandes 



j»^ 



4.)0 



TIP 



Con las lenguas sucede generalmente lo qui 
con las gentes: las en verdad opulentas y además 
de buen tono, lo manifiestan por la sencillez de 
los adornos y por la lujosa parsimonia de alhajas, 
randas y bordados; mientras que los pobretones, 
cuando pueden, se cargan de joyas y de sedas y 
de primores, que no manifiestan más riqueza que. 
la del mal gusto. 

Las lenguas concisas lo son por ricas: los idio- 
mas pobres necesitan de rodeos para la expresión 
de las ideas, es decir, gastan muchas palabras por 
escasez de palabras. La lengua de Castilla es, de 
cierto, entre las vivas, una de las más abundantes; 
por lo que, conio se ha repetido varias veces en 
estas Consullas, debemos presumir que no nos 
expresamos castizamente, cuando empleamos cir- 
cunlocuciones para presentar un pensamiento ó 
empleamos varias palabras para denominar un 
objeto. 

Pudo decirse con menos vocablos: "Los bie- 
nes de fortuna del célebre escritor quedaron redu- 
cidos á su escritorio y á una elegante escribania^ 
bronceada, que representaba el grupo de Laocoon- 
te, hallado en los baños de Tito," 



4 



Dice el Diccionario: "{del lat. tipus, del gr. I 
Timo?) m. Modelo, ejemplar. || Letra de impren- 
ta. II Cada una de las clases de esta letra." 

No existe, pues, hierba alguna en España que! 
se llame tipo; aunque sí hay la planta misma, cuyo] 
nombre espoleo. I 

Tipo, seguramente del quichua tipu, crespo, J 
por la inserción ensortijada de las flores ác\ polco, J 



' La voz ictericia, de ixrepog. oropéndola, por c\ 
color amarillo de esta ave, ó de ixrii', milano, ó de 
ixTfí, garduña, cuyos ojos, como ios del ictérico, 
son amarillos; la voz ictericia, decimos, según la 
etimología, es la palabra más apropiada para ex- 
presar la enfermedad, cuyo síntoma más visible, 
la amarillez verdosa, ha servido á varios autores 
desde la antigüedad para denominarle: morbns ar- 
gualus, es decir, de uno de los matices del arco 
iris, la llamó Celsio; auriga, ácaurus, oro, la ape- 
llidó Plauto. Sin embargo, el uso, supremo juez 
y arbitro en materia de idioma, deformó el re- 
ferido vocablo apropiado, y la palabra /¡>/í/íí, que 
corrige el señor don Pedro Fermín Cevallos en su 
"Breve Catálogo de errores." continúa campante 
en las obras de Medicina, ni más ni menos como 
la usa nuestro pueblo. 

No trae el Diccionario el vocablo tiricia, mas 
sí el ictericia. 



"¿I'or qin; no lleva á una yruta 
Su negra misantropía? 
Mato está ese hombre. Yo creo 
Que padece de ktericía." 

(Bretáu tk hs Hertcros — ¡Mtiéfetey verás!). 

"Melancólico era cl uno. 
De edad cascada y marchita 
Macilento, enjuto, grave 
Rostro como de ictericia." 

jSaaí'Ciiru — I na noc/ie tic Madrid — Rcmance l?; 
i3¿alaucij. 



452 TIS 



TIRO 

Caballos de tiro decimos los ecuatorianos á los 
que se llevan sin servir, á prevención, ó de repues- 
to, ó de respeto, vayan sueltos ó del diestro. 

Tiro, en castellano, es conjunto de caballerías 
que tiran de un carruaje; tratándose de aquéllos, es- 
tá pues mal empleada nuestra denominación. 

El Diccionario no trae la caballo de mano, que 
hallamos en escritores españoles como don Pe- 
dro A. de Alarcón. 

'*Así sucede á los viajeros que les embisten los ba^ 
guales y los dejan sin poder continuar, llevándoseles los 
caballos mansos de t espeto ó de remuda,** 

(Azara — Viaje por la America meridional). 

"Kl día que cruzó por aquí, iba muy bien vestido 
(Muley-Ahmed), todo de blanco, montado en una her- 
niosísima yegua, blanca también, y seguido de tres caba^ 
líos de mano. ..." 



(Don P. A, de Alarcón — La Guerra de África), 

*'Despucs vxnía el Príncipe (Mulcy-el-Abbas), mon- 
tado en un caballo alazán, ricamente enjaezado, y seguí- 
do de tres caballos de mano que conducían del diestro 
tres esclavos negros." 

( ídem — Ibidcm) . 



TISHKAS 



Tijeras, tijera. 



"La verde yerba naco tan menuda 
Orillas del estero cristalino, 



TOC 453 

Y toda por igual por donde quiera, 
Como si la cortaran con tijera'' 

{Pedro de Oña — Arauco domado), 

'•Ya le crece la barba, é valle alongando, 
Dijo mió Cid de la su boca á tanto: 
Por amor del Rey Alfonso, que de tierra me ha echado, 
Nin entraríe en ella tijera^ ni un pelo non habríe tirado: 
£ que fablasen desto moros c cristianos." 

(Poema del Cid), 

"¡Corta! ¡Corta! ¡Qué tijerar 

(Martínez de la Rosa — La niña en casa y la madre 
en la máscara). 

Tiseras usábase en la antigüedad en España; 
por lo que Hartzenbusch, imitando el antiguo ro- 
mance, decía: 

"É cuando á la primer tiserada sintió el frío del hie- 
rro, dígovos que le paresció que le atravesaban el cuer 
con una daga buida.*' 

(Hartzenbusch — Mariquita ¡a pelona — Crónica del 
siglo XV). 

'•Desviábase mal su grado á un lado é otro fugiendo 
las mordedoras tiseras^ cuyo fuerte golpeo é crujido fe- 
ríale acerbamente las orejas.*' 

(ídem — Ibidem), 



TOÓTE ó TOGTE 

Magnífico árbol ecuatoriano (Juglans nigi'a^ 
cinérea/ )^ cuya excelente madera oscura emplean 
con gran estimación los ebanistas, y cuya nuez 
esférica, más escabrosa y mucho más dura que la 
del nogal europeo, contiene también una parte 



4M 



TOIl 



comestible parecida á la de! fruto del Juglans í 
gia, aunque menos dulce. 

El sarcocarpo es más astringente aún que 
de la nuez últimamente nombrada. 



TOQUII-'I'A 



La Carludovka palmata, semejante á una pal- 
mita, se produce espontáneamente en los campos 
abrigados de la región inferior de nuestra Repú' 
blica, y proporciona, junto con la mocora, el ma^ 
terial para los valiosos sombreros que se exijortan 
de varias Provincias y en especial de Mana- 
bí. Sabido es que hay algunos de Jipijapa. Por- 
tovíejo y Montecristi que se venden hasta poí 
quinientos francos y aun más, Y á propósito de 
los referidos sombreros, haremos notar al esclare 
cido autor de Recuerdos de España que el nom 
bre común de jipijapa, que se da á algunas de 
aquellas prendas del traje, proviene del lugar don- 
de se fabrican y no de la materia de que están 
hechas, como cree nuestro amigo el autor aludidí 



1^ 

de^^ 



"La industria principal de los manabítas consiste e 
la manufaclura de sombreros de paja toquilla: los d 
Montecristi son los más finos, y tanto que algunas veces 
se ha pagado ochenta sucres por cada uno, los de Jipi- 
japa, los que se trabajan en mayor número y los de San-- 
ta Ana los más ordinarios. El uso de estos sombrcroi 
es tan general, que se llevan á todos los mercados 
America y Europa, aunque no con el nombre de la Pro- _ 
vincia en que se fabrican, sino con el de la segunda, ter- 
cera ó cuarta plaza en que los compran, como sombreros 
de Panamá á los introducidos a] Brasil, y sombreros del 
Brasil á los llevados á Kuropa de los exportados de Ma^l 
nabí á Panamá. Cierto que el tejido de sombreros d 
paja toquilla se lia generalizado ya bastante ■ 



sde^l 
cees 

l'p'- « 
7^ 




TOS 4"> 

blos de Ami-rica; pero estamos entendidos que ni la 
i ci tejido son tan finos como los de Manabí. 

tP. F, Cevailos — Resumen de la Histeria del Ecuador). 

TORTA 

Denominan aquí ios niños al Phaseoíus tuna- 
ius L. Probablemente es lo que en San Salva- 
dor llaman /í7iy,- pues el doctor Santiago Barbe- 
rena, en su libro intitulado "Quichefsnios," dice 
que los pihyes son unas hermosas judías ó frí- 
joles, de más de media pulgada de largo y de di- 
s y hermosos colores, con que jueg.in los ni- 
ños, com3 César Augusto jugaba con almendras. 
Dice también que son comestibles; lo cual igno- 
rábamos de las /orlas, á pesar de su nombre. 



F Respecto de esta voz hay que notar primero, 
jb es tan castiza como lorozón; y segundo, que 
If'nedel latín lorsio y significa conlorsión, estoes, 
vimiento convulsivo ó violento y desordenado 
i hacen los animales "cuando padecen una en- 
redad que ocasiona gran dolor en las visceras 
¡vientre." lis, pues, un síntoma y no lo propio 
t meteorismo, iimpani'iis ó simplemente cólico. 



[•El Diccionario último trae ya la palabra tnolf, 
Ique incompleta; pues si los ecuatorianos y pe- 
ños teníamos derecho para que los Académi- 

lÁlccptasen el nombre del mal-: cociólo, los chi- 



456 



TRA 



leños y no s¿ si también los arrrentinos, lo tenfí 
para que el tal nombre se hiciese extensivo al íi 
go cocido. Con añadir: "Mote, m, maíz ó 
go cocidos, que se emplean como alimento en al- 
gunas partes de América," nada quedaría por re- 
clamar. 

Pero sí, aun pondríamos pleito al Léxico por 
haber aceptado la voz quichua cancha y no la qtie 
motiva este artículo: tostado es, por antonomasia, 
en el Ecuador el maíz tostado. La palabra cancha 
no está en uso ya, más que entre los indios que no 
hablan castellano ó que afectan no hablarlo, mien- 
tras que nuestro término pertenece al vulgo, á la 
burguesía y aun á la nobleza cuando el tostado es 
de canguil y, en especial, sí víene confitado ó 
en forma de colación de pobres, que no menospi 
cían también los ricos. En las estaciones de . 
rrocarriles de los Estados Unidos de Norte-Amt 
rica hemos visto vender el canguil reventado ó tos- 
tado de canguil, y Juan Arona dice que lo vio co- 
mer en Egipto, donde se le denomina doitrah. 



oes 



Planta acuática, especie de anea ó espadaAa 
de que se fabrican esteras. Totoral sitio lleno & 
totoras, generalmente pantanoso ó lacustre. 



TKADICIONAUST.V 



Tradicionista, tradicionalisia llamamos á Id 
escritores de tradiciones, y en singular al críadoi 
de este género literario, al gallardo prosador y po( 
ta don Ricardo Palma. Tradicionista no se t 
lia en el Léxico; m?.s sí tradiriatia/ista, que [ 



i la doctrina del tradicionalismo, ú cosa portciie- 
ciente á esta doctrina. Por lo que, — porencuii- 
trarse en el Diccionario al jnenos la palabra, — la 
hemos empleado aun en este libro «n la acepción 
que no Irae el Vocabulario académico. (V. pág. 
¿IG5). 

TRAJE 



¿Quien puede adivinar el origen de la signifi- 
_ cación de enmascarado, encaratulado, máscara, 
iiganga, que damos al sustantivo Irajc' 

TKASTR ABADO 

jEs, según nuestros entendidos en caballerfas, 
nulo ó caballo á que se ha sometido á la opc- 

Jón de que se habla en el párrafo que sigue. 

"todo caso es término ecuestre ó hípico (como 
alcen los que, "para mayor claridad," prefieren 
palabras venidas de! griego); pues significa en 
castellano, caballo ó yegua que tiene el pie dere- 
cho y la mano izquierda blancos. 



TUASTRAlíAR 



Decimos á cierta dperación por la que el pica- 

r obliga á la caballería á tomar un paso anóma- 

ÍJue, cambiando el movimiento de pie y mano 

ptrapuestos como se efectúa en el trote, sirva 

í acostumbrarla al /í'í;'<7«/í', paso de andadu- 

i de amb/adnrn, que estas tres denominaciones 

lo que nosotros ¡lamamos andar de paso. 

abléntente el verbo (rastrabar vino de tra- 

l á las caballerías reacias al trastrabe, se 



408 TBC 

las precisa á él poniéndoles una cuerda del pie á 
la mano, esto es, echándoles trabas, como se dice 
en castellano. Entiendo, pues, que estaría bien 
decir trabar en vez de trastrabar, y que aun es- 
te último vocablo no es del todo malo, tanto más 
cuanto que traslrabarse la lengua ó trabarse U 
lengua son sinónimos en castellano. 



TRASTRABILLAR 



Debe de tener el mismo origen que trastrabara 
En el Ecuador lo conservamos tal como, según 
Cuervo, hubo de venirnos de España; en algunos 
otros lugares de la América española se conserv* 
trastavillar. Equivale á vacilar, ¡r haciendo eses 
estar hecho una equis, dar traspiés, tartalear, i 
trastaUar como, sin duda por error de imprenUt," 
dice el "Breve Catálogo" del doctor Cevallos. 



fún 



Por similitud con una trema ó con el galoncw 
lio denominado castizamente trencilla, Ilamamol 
así á varias especies de licopodios, abundante( 
criptógamas vasculares ecuatorianas, de los qi* 
el profesor de Botánica de la Universidad Central 
P- Luis ScMÜro ha encontrado seis ó siete nuevaJ 
especies y aun dedicado una al autor de este Hbrn 
la Licopodium Tobari. El pueblo les atribuye dis 
tintas propiedades medicamentosas. 



TRESQUILA ó TRASQUILA 
Esquilar, cortar con la tijera el pelo, vellón K 




TRI 4Ó9 

¡ánade los ganados; dícese también trasquilar, 
— verbo del que hemos sacado los sustantivos que 
anotamos. 

La acción y efecto de esquilar y el tiempo en 
que se esquila, se denominan esquileo: lo primero, 

I más, esquila. 
TRINCAR 
Dígase atar, sujetar, amarrar, etc. Don Juan 
italvo acaso encontró en algún autor español 
el verbo trincar en la acepción usada por nuestra 
plebe, cuando lo emplea en el siguiente pasaje de 
; los "Capítulos que se le olvidaron á Cervantes:" 

"No dejó de admirarse don Quijote cuando á la luz del 
día, que en largos rayos entraba por las rendijas de la 
puerta, se vio trincadii al maderamen del aposento." 



¥ 



No es vocablo español ni con el significado 
de tenedor, ni con el de trinchero en la denomina- 
ción //a/c trinche que damos al plato plano. Ha 
de ser probablemente abreviatura de trinchero y 
de trinchante, palabra que significa, entre otras 
cosas, "instrumento con que se afianza ó asegura 
lo que se ha de trinchar." 

En Chile parece que se da aún mayor exten- 
sión á la voz que anotamos: pues leemos en la 
sección de avisos de los diarios de Santiago y 
Valparaíso que "se vende (también allí cometen 
esta falta de concordancia, común entre nosotros) 
aparadores, mesas trinchen, etc." 



) TRI» 

Tlil(¿riS— MUiUlS 
ó biini^ilciiientí; lrii]iiis. Dígase Ircs enraya. 



\ la c 



1 de puñada. 



Este vocablo, 
te ó puñetazo, no es sólo un ecuatoríanismo; su- 
puesto que lo liemos oído en Sevilla y no á per- 
sonas vulgares. De Andalucía debíó, pues, de ha- 
bernos venido, del mismo modo que otras muchas 
palabras de las corregidas como americanismos 
por Baralt, Ctívallos, Cuervo, Paz Soldán, Ro- 
dríguez, etc. 

Defectos que debieron venirnos, así como nos 
vinieron la manera de hablar y hasta la gracia an- 
daluza, 

"Allégate á mi; ven acá, que mil azotes y puñadas 
te di en este mundo y otros tantos besos." 

{Rojas — La Celfstitia). 

"Cantaba el ciego al son de la ronca gaita, y el la- 
zarillo al de su pandereta, herida ipuñetaso seco." 

{Pereda — El sabor de la ticrrucá). 



TIíOMPEAU, TROMFEADOR, TROMPÓN, 
TROMPIZA 



El verbo se encuentra en el Léxico de la 
Academia, jiero definido "Irompar ó trompear, 
jugar a! trompo;" el adjetivo no se halla, mas pu- 



icra acaso significar, si liícicse falta, persona 
bue juega con trompos; trompada, dice el Vocabu- 
lario golpe dado con la trompa, ó con el trompo; 
y trompón, si algo significase sería trompa ó trom- 
po grandis, según el más común valor de la ter- 
p ininación aumentativa on. Trompiza no trae lam- 
) el Diccionario. 

De !o que se deduce, pues, que loa ecuatoria- 
j^os andamos desviados cuando atribuímos á las 
palabras expresadas las acepciones de combatir 
í puñadas, que damos á tromp¿ay; de pi'tgih á 
'ompeador; ú<¿ puñciazo, puñada 6 puño, á trom- 
'i y trontpón: y Ag pugilato ís. trompiza. Aun- 
para descargo de nuestros compatriotas, 
SSebemos añadir que un miembro respetable de 
Sfesta temible familia, trompada, — nos vino de la 
nterra andaluza, donde, conio taivez se ha dicho 
antes, hemos tropezado con muchos de esos per- 
lonajes que creíamos compatriotas nuestros, oríun- 
los y autóctonos de América, y que prueban, 
^idemás de ciertas costumbres, etc., qilfe el actual 
"Ecuador, especialmente, fue poblado en gran par- 
te por andaluces, cuya sal brota á cada momento 
*n los labios de los quiteños y de los pobladores 
' i otras de nuestras ciudades. 

Aceptado por el Diccionario el vocablo /^ttí-í'/, 
orno contendor á puñadai, y no sólo como "ati- 
^guo gladiador," — sería innecesario el anglicis- 
boxeador ( Jioxer), con que se lia dado en 
lámar á aquellos brutos, — perdónenos ta palabra 
, €ttlta Albión, — que uno con un ojo vaciado 
otro escupiendo los dientes, arrancan aplausos 
^ los extravagantes británicos 6 á sus hijos los 
lorte-americanos. bárbaros de la civilización. 
El golpe dado con el puño, se nombra tam- 
' n puñete. 

r '**QtKCS uiu rvci^ cuM. . . . ondat buscandv avcntn- 



ras toda la vida, y no hallar sino coces y manteamientos, 9 
ladrillazos y puñadas." 

{Cen-autes — Quijote). 

"Casualmente me coge Ud. en un momento en que 
aplastaría al mundo de una sola, ptiñatia." 

(^SeJgas — Dos muirlos vivos). 

" — ¿Qué tienes tú que darme fiuñetasos en e! pecho? 

— Vo fNñetaaos/ Hombre, tú sueñas. 

— No, señor, el que sueña eres tú, y sin duda soñan- 
do me has dado un puñeíasa." 

( Trueca — f.as aventuras df un sastre). 

■'La razón no quiere fuerza, 
Dice un refrán, y es un necio, 
Que con fuerza \xna. puñada 
Tiene cosas de argumento." 

{Don Antonio de SoHs — El anwr al use). 
TKOMPEZAR 



Trompezar y entropesar ó en/rompeear son las 
formas antiguas en España, vigentes aún en el 
Ecuador, del verbo tropezar como se dice hoy. 

"Iban las mujeres al inHerno tras el dinero de los 
hombres, y los hombres tras ellas y sus dineros, tropezan- 
do unos con otros." 

{Quevedo — Las Zahúrdas de Plutétt). 



"Kl incrédulo es un ciego qm 
no ve nada, en todo tropieza." 



inda á tientas, y como 



(Silgas — Dos muertos vivos"). 

"A nadie encontramos que pueda anunciar á Gui- 
Ue'n la visita de sus amigos, lo cual no dejaría de ser 
cómodo si tropea- tramos con alguna puerta. " 

{Idan—Ibidevi). 



TBO 463 

"Asi como por el bosque, 
Perdido en la noche ciega, 
Tropezando el peregrino 
Va hacia ta lejana hoguera." 

(Duque de Rivas — El solemne desitigaiin). 



TKOMPKZÓX 
Tropezón, según lo dicho en irompesar. 

j "Comenzó á andar, dando tr^ptuoms, zancadillas y 
bpirandu." 

{Quevedo — Las Zahúrdas de Pbttóii). 

THO¡NCO 

Si alguien hablase de un troncho, no sería 

Eiertamente entendido por nuestro pueblo; pues 

nombra tronco al de las árboles, como, — y 

Ilizá con más especialidad, — al tallo de las horta- 

í y en singular al de las coles, es decir al tron- 

[í, ó sea vara de las hortalizas que corresponde 

irojfco de los árboles. 

De troncho se han formado tronchudo, que se 
|>lica á las hortalizas de troncho largo ó grueso: 
tronchudo; tronchazo, golpe dado con un 
'^ncho, etc. 

"Las gentes desvalidas se disputan con ferocidad un 
mtcJio de col, y las sobras de aquellos pocos que tienen 
¡davía en su casa mesa con manteles." 

(Pi'ycz Caldos — La Batalla de los Ara/ules). 



Dícese á la mujer que sigue á los soldados, 
rticularnicnte cuando salen á campaña. 



4r4 TI'M 



TUCUKPILLA 

Columba passerina (?) Tórtola del mismo 
color que la común, pero casi tan chica como un 
gorrión. No gusta de posarse en las ramas y, 
sociable como es, corre y busca el alimento bajo 
los árboles, acompañada de varias amigas ó siquie- 
ra del inseparable macho. 



TUMBADO 



Cielo raso. 



•*No dejó de admirarse don Quijote cuando á la luz 
del día que en largos rayos entraba por las rendijas de 
la puerta, se vio trincado al maderamen del aposento, 
que no tenía cielo raso. " 

{Monta/vo — Capítulos que se ¡e olvidaron a CcrvanUs). 



u 



UMBRAL, UMBRALADA 

Umbralada no hay en el Diccionario; umbral, 
lugar en que hace sombra (umbra) el dintel, es 
la parte inferior ó escalón, por lo común de pie- 
dra, y contrapuesto al mismo diniel, en la puerta 
ó entrada de cualquiera casa. Nosotros denomina- 
mos umbral al dintel ó lintel, esto es, á la parte 
superior de las puertas y ventanas que carga so- 
bre las jambas. 

"¡Mas que veo! ¡Arrodillada 
Al umbral una mujer!" 

{^Bretón de los Herreros — ¡Muérete y verás/). 

"¡Que cosas se ven (dijo) desde los umbrales de la 
muerte! Jamás Celia me ha parecido tan hermosa como 
en este momento. ..." 

{Se ¡gas — Mundo ^ Demonio y Carne), 

"¡Qué cosa tan natural es el sueño, y al mismo tiem- 
po qué impenetrable!. Parece que nos asomamos al 

umbral de un mundo desconocido." 

{Selgas — Royo de sol). 



"No merezco vuestro trato. 
Ni pisar vuestros umbralrs." 

(^Martines de la Rosa — La niña en casa y , 
dre en la máscara), 

"En vano las colgaduras de seda amarilla se cruza^ 
baii como banderas sobre los dinteles de las puertas^ 

{Selgas — Rayo de sel). 

UÑA DE GATO 

¿Del nombre botánico fn^^a uní;uis-catif 

La planta que así denominamos, se conocí 

en castellano con una sola palabra: gatuna 

gatuña, ó simplemente gata. 

UTILIZABLE 

Aprovechable. 

Quizá la Academia no halle mal formado i 
adjetivo utilisable, y lo deseche por creerlo ía 
necesario; sin embargo, nosotros encontramo! 
entre jitilisabU y aprovechable la propia difereoJ 
cia que entre los verbos casi sinónimos utilizar j 
aprovechar, matiz tenue que se percibe más bieq 
que se explica, y con razón, ha hecho decifl 
á ñlólogos entendidos que propiamente no hav 
sinónimos en castellano. 

rVILLO 
Ovillo. 

De ovum, huevo; no de uva, como parece] 
creer los que dicen uvillc 

"Que vuestra merced sea servido de mostrarnos a]gi 
retrato de esa señora, aunque sea tamaño como un gran 
de trigo, que por el hilo se sacará el ovifh. 

{^Cervantes — Quijote). 



■ j — :. - 



VACA LOCA 

Es lo propio que, conforme un útil libro que 
leo al concluir la impresión de estas Consultas, — 
el Diccionario de barbarismos y provincialismos 
de Costa Rica por don Carlos Gagini, — nombran 
los costarriqueños toro guaco y **consiste en una 
piel de buey sostenida por un armazón de cañas y 
recubierta de buscapiés; etc." **Un hombre, 
agrega el señor Gagini, pasea el aparato en torno 
de la plaza, dispersando á los espectadores y dan- 
do lugar á mil lances divertidos. — Probablemente 
guaco es el mexicano huacqui, cosa seca ó enjuta." 



VAHU 

Vaho, el vapor visible que sale y se eleva de 
una cosa caliente. — Antiguamente se dijo vafo, 
como vocablo de transición del latino vapor, va- 
poris, 

*'La furia del contagio (de una mortal pestilencia) era 
tan grande, que de sólo mirar á uno solo se le pegaba y 



Los que saben que j'ii/íj es quicliua, pero _ 
noran que existe eii castellano la voz adehala, I 
nombran á lo que se da ú obtiene sobre lo que 1 
corresponde legítimamente en las ventas ó com- I 
pras, vendaje: y pronuncian el vocablo de tal ' 
manera que no parece sino que espetan una Icc- 
ción'ájquienes les oyen. 

Vendaje es cosa que recibe no que da el ven- i 
dedor; pues según definición del Diccionario, esj 
paga dada á uno por el trabajo de vender lo que 1 
se le encomienda. 

Lo que agregan el vendedor ó comprador, de 
gracia, á la cantidad de lo vendido ó precio de lo 
comprado, llámase también momio figuradamente^ 



YKXÜLMIA 1 

Del latín vindeniia. Es un sustantivo que 
tiene, por cierto, un significado muy distinto de 
venta pública y común como en feria; vindeja;-! 
6 de cosa que se puede vender ó está de maniñes-1 
tj para venderse: vendible; ó de todo géner< 
vendible, como dice el Diccionario: ittercancia. 

"Cuando concluyó la vendeja, subió á Begoña, cola 
en el altar de la Virgen la vara de azucenas y. " 

( Trucha — La vaya de aauceaas). 



Si el tal verbo significa, como en verdad si« 
niñea, caminar de allá para acá, ó llegar al siln 



en que está el que haljla, !o enipltían dftest.ible- 
mente los ecuatorianoíi que al encontrarnos en la 
calle, por ejemplo, nos dicen vendrás á casa, ó es- 
tando en la ciudad nos preguntan ¿cuándo vienes 
á la hacienda.? ó nos contestan, si les llamamos, 
ya vengo! 

Irás á casa, debe decir el primero, ^Cuándo 
vas d la hacienda? ha de preguntar el segundo, y 
voy contestará el tercero, caso de ser llamado. 



fe 



\nNAOlíEKA 



Van á admirarse nuestros curiales y Iiastn 
nuestros políticos, al saber que no hay vigencia en 
el Léxico de la Academia. 

Están en vigor y observancia ó sea vigentes 
las leyes y ordenanzas, ó estilos y costumbres, en 
fuerza de obligación, ó de duración constante, 
respectivamente. 

É "Vasija destinada á contener vinagre para e! 
diario. || pl. Conjunto de dos frascos ó am- 
polletas con aceite y vinagre para el servicio de 
la mesa de comer. || Angarillas ó taller, pieza 
para el servicio de la mesa." 

Tales son todos los significados del sustantivo 
z'tnagrera: es, pues, arbitraria y extravagante la 
acepción que los ecuatorianos fe damos de eruc- 
taciones acidas, provenientes de haberse agriado 
los alimentos en el estómago, — para no dar una 
explicación más médica — l-o cual se denomina 
acedia (acor, aciditiis ). 



L 



- 



472 VOL 



VIJAO 6 BIJAC) 

Las hojas de las Heliconias llamadas bijaos 
(Heliconias bihai y H. latispatha), que nues- 
tros montañeses emplean para cubrir sus cabanas 
y para preservar de las lluvias las cargas que 
transportan. 

VIRGÜELA 

Viruela. 

"¿Para qué nos persuadas eres niña? 
¿Importa que te mueras de viruelasT* 

{Queveda — Soneto — A una vieja), 

**.... Nunca, nunca 
He conocido en mi infancia 
Semejante enfermedad: 
Entonces sólo se usaban 
Indigestiones, viruelas,'' 

( Gorostiza — Indulgencia para todos). 



VIRUSA 

/ ^iruta, 

**Y me embelesaba viéndolos manejar la azuela de 
angosto y largo peto cortante, ó sacar con la legra riza- 
das virutas de lo más hondo é intrincado de la alma- 
dreña." 

{Pereda — Teñas arriba), 

A'OLADA (LA) 
Va\ lenguaje de truhanes, volada equivale á 



VOL 473 

trampa ó ratería con engaño, estafa, petardo. No 
es propiamente el volata germanesco; pero de 
seguro es la misma palabra que, al trasladarse, á 
nuestra tierra, cambió así la / con d, como el gé- 
nero y el significado, que en jerga de rufianes 
peninsulares, es el de ladrón que hurta por tejado 
ó ventana. 

VOLANTÍN 



Volatín ó volatinero (de volai^), funámbulo. 

**M¡entras de un volatín bastante diestro 
Un principiante mozalbillo toma 
Lecciones de bailar en la maroma, 
Le dice: Vea Usted, señor Maestro *' 

(friarte — Fábulas: El volatín y su maestro), 

VOLATERÍA 

Nada tiene que ver la caza de aves, que se 
hace con otras enseñadas á este efecto, ó el con- 
junto de diversas aves, que es lo que se llama 
volatería^ con los cohetes voladores^ á la congreve, 
chisperos ó tronadores. 

Volatería probablemente decimos porque los 
cohetes lanzados al espacio parece que vuelan, 
es decir, por la misma razón por que al mantea- 
miento del escudero de don Quijote, Cervantes 
llama la volatería de Sancho: 

"Desearon saber todos qué era aquello de la manta, 
y el ventero les contó, punto por punto la volatería de 
Sancho Panza." 

{Quijote — Parte /, Cap. 46). 

**Y deseando saber el P. Dionisio en que consistía el 
gusto tan grande, que hallan los señores en esta caza de 



)•> 



474 VÜK 

volatería, pues así se ocupan y consumen y aun muchos 
se destruyen en ella y sufren tanto cansancio y trabajo 
y se desentrañan en sustentar y renovar pájaros tan 
costosos. " 

(P. Juan Ensebio Nieremberg — Hechos políticos y re- 
ligiosos del que fue Duque cuarto de Gandía), 



VUELTO 

La demasía, que se da al que compra ó trueca 
una cosa respecto del precio concertado, es vuelta. 



YACUPUMA ó MARGUAY 

El Felis tigrina de Línneo, carnívoro de los 
más pequeños de la famüiay^//;/^. 



YAPA 



Adehala. 

La gratificación que se da sobre el precio de 
una cosa que se vende, se llama adehala ó guantes. 

Si yapa y yapar (dar ó recibir momio, ó de 
momio) no fuesen inequívocamente quichuas, cree- 
ríamos que son el sustantivo lla^pa y el verbo 
llapar de los mineros. 

**La edad. . . . Quisiera acertarla. 

A ver si le yerro mucho: 
La vista viva, la planta 

Firme. Serán. ¿Treinta y ocho? 

— Y otros doce de adehala^' 

{^MaHincz de la Rosa — La niña en casa y la madreen 
la máscara). 



V 
\ 



476 IIT 



YE(¡rARIZO 



Es palabra anticuada, que equivale Úl yegüeri- 
zo 6 yegüero^ esto es, el que cuida ó guarda las ye- 
guas; mas no á yegüería ó yeguada^ es decir, 
conjunto de yeguas. 

"Una profunda hoyada con hermosas breñas en sus 
laderas, y arroyos cristalinos en el fondo, golosinas que 
saboreaban á sus anchas las yeguadas y rebaños que se 
buscaban la vida por allí." 

{Pereda — Peñas arriba). 



YERBUNO 

Decimos al conjunto de hierbas que se crían 
en los prados y dehesas — La palabra castellana es 
herbaje. 

YUííoCAUA 

\o¿ híbrida del castellano jv/^^r? y del quichua 
eara, cuero, correa, lia de decirse cornal ó 
cornil. 

YUYOS 

Entendemos que se nominan con esta palabra 
quichua las herbecicas de cocina, las hcrbes fines 
que dicen los franceses, las que sirven de dar 
buen olor ú ornato á los manjares. 

Como palabra componente, encontramos el 
vocablo yuyo hasta en Chile para denominar un ve- 
getal comestible, el cochayv.yo {cucha 6 cocha, 
mar, lacro, v vuvu. hortaliza). 



ZAMBULLÓN 



La acción y efecto de zabullir 6 zabullirse, za 
bullidura ó zabullida. 



ZANAHORIA ó AZANORLV (árabe, i(fcneria) 

Nosotros confundimos dos especies botánicas 
de distintos géneros, aunque de una misma familia 
(jimbelí/eras), con una sola denominación, y lla- 
mamos zanahoria á la atracacha ó racacha de los 
indígenas {Arracacha esculenta^, cuya raíz tube- 
rosa blanca ó amarillenta, según la variedad^ es 
incomparablemente mayor y mucho más sabrosa 
que la de la zanahoria propiamente tal {Daucus 
carota), á la cual nombramos zanahoria amarilla 
para diferenciarla de la otra ¡Cuánto más sencillo 
no sería dar á cada cosa el nombre que le corres- 
ponde! 

De paso, no estará mal recordar con doní 
Rufino J. Cuervo, que debe pronunciarse zana- 
horia, como en el siguiente ejemplo por él traído: 



478 X\? 

"Hay miiygíitileslcchones. . . . 
Por conserva calabaza, 
y^itria-liória y berengena. " 

(Ac/í — Ei iriurdo en su casa). 

"Esta e5 V02 arábiga," agrega el erudito colombiana^ 
"isfanáriah, tnedídnle la trasposición de las dos consonan- 
tes f y 1, cosa muy ordinaria en las derivaciones de 
aquella lengua, como en aibahaca, adelfa, alerebtU, etc." 

( Ctierfo — Apiíntaeioties criticas sobre el ¡m^najt ¿^•J 

gntam). ■ 

Moniau advierte que este vocablo árabe se 
halla escrito en los autores con variadas formas, 
tales como sa/udriya, safrdniya, sa/ondriyá. san- 
náriya, y sannára — bahim. 

Larramendi pretende que es voz vascongada, 
que signitica raíz amarijla. 



Decimos al que se ocupa en hacer zanjan 
Está bien formado y debe conservarse, aunque n 
lo trae el Diccionario de la Academia. 



La familia botánica de las ciintrbiláceas, pK 
pia en la mayor parte de las regiones tropicalesj 
posee muchísimas especies en el Ecuador, algunai 
de gran uso para la alimentación. Citemos la»' 
más notables: 

El zapallo ftiyo pepón llega á las veces á un 
enorme tamaño, y el zambo, asimismo de \ 
voluminosa, variedades de la Cucúrbita maxim 
que se comen cocidos; el melón {C'mumis _ 




zoc 



<:9 



sandía {Cucmitis cUmllus ó Ci(rulhts vnl- 
Uris). que se producen en temperaturas más ele- 
y cuya pulpa sacarina no necesita ser so- 
letida á la cocción; las variedades de calabazas, 
itros, etc. 

Las plantas llevan el miamo nombre de los 
titos respectivos. 

XAl'ATÓN' 

No hay tal palabra en el Diccionario. El zapato 
hpermeable, en que entra el píe calzado, se llama 
anclo y aun (cosa que ha de admirar á los ecua- 
jbríanos) choclo. Uno especial de las mujeres se 
denominaba chapín, — De paso diremos también 
que chanclo y choclo significan asimismo lo que los 
ecuatorianos nombramos zuecos, palabra castiza, 
cuya primera acepción es la de zapato enteramen- 
te de palo que se usa entre la gente pobre de al- 
ijnas provincias de España. 



'¿Al{,\7.0. 7.A, 



O saraso, sa. 

"Las mieses algo verdes y correosas al tiempo 
i cosecharlas, están cerollas, y no sarasas como 
ícímos los ecuatorianos." 



ó mejor dicho socolar, pue» así se pronuncia, 
para nuestras gentes del litoral no precisa- 
mente lo mismo que talar: pues la acción que sig- 
nifica el verbo consiste en una manera especial 



4íiO ZIM 

tle desmontar por procedimientos sucesivos que el 
doctor Wolf describe de la manera siguiente: "Enl 
la selva virgen el primer trabajo es el de zocolar, es^ 
decir, se corta todos los arbustos, enredaderas y1 
árboles pequeños, dejando en pie solo losgrandesJ 
se amontona el ramaje, y después que se ha seca-" 
do, se lo quema. Entonces se procede á tumbar 
ios árboles gruesos, y después de haber separado 
los troncos de buena madera, que uno quiere 
aprovechar, se reduce el resto y el ramaje también J 
á cenizas. Las raíces quedan en el suelo y sel 
pudren poco á poco, así como también muchos] 
troncos gruesos, que no se han quemado del todo. 
Con esto el terreno ya está listo, y sin otra pre- 
paración se procede al sembrado, haciendo huecos 

en el suelo con el machete " 

( Teodoro Wolf- — Geografía y Geología í/íij 
llenador). 

ZUMBAMBICO 



Bramadera ó zumba. 

Con detenidos pormenores describe el Díc-l 
cionario estejuguete y la manera de usarlo: "Pe- 
dazo de tabla delgada, en forma de rombo con un 
agujero y una cuerda atada en él, que usan los 
muchachos como juguete. Cogida esta cuerdal 
por el extremo libre, se agita con fuerza en elj 
aire la tabla, de modo que forme un círculo cuyo« 
centro sea la mano, y hace ruido semejante alf 
del bramido ó del viento." 



PALABRAS ANOTADAS 



Abarcar I 

Abarroto 2 

Abíirrotevo ¿J 

Abridor 3 

Abrazar 1 

Acápite y 

Aoüí.lo 4 

Acholado 5 

Adcfí-cio f) 

Adobóu 6 

Adueñiirsü 6 

Adulón 6 

AdvenimiL'nto 7 

Aeroolito 7 

Afeitado 235 

Agalla 8 

Agalludo 8 

Aguatero S 

Aguilón 9 

Agujfttro 35 

Aijaros O 

Ajustón y 

Alabimcia 10 

AJabanoioMO 10 

Alacena 11 

Aladear 11 

AlbafKd 1:2 

Alberia 13 

Alcachofia 13 

Alcapurras 13 

Ak-ayatc 14 

AlcuKa 14 

Alentado 15 

Alwiíar i:, 



Alepantado 16 

Alepautamionto 16 

Alesna 17 

AlEeniquo 18 

Alimentoso ', , 18 

Alüíada 19 

Almofrés 312 

Atiuuada 19 

Alpillei-a 83 

Alquilón 19 

Aluvión 19 

Alverjilla 20 

Amanerado 20 

Amanso jo 20 

Amanso 20 

Amasar 21 

Amasijo 21 

Ambateño 21 

Amodorrado 23 

Amojoseado 23 

Amojosearse 23 

Anaco 259 

Andanza 23 

Anno 24 

Antonalla 24 

Apartador 25 

Apoltrechar 370 

Aplopejía 25 

Aplopético 26 

Apoltronado 26 

Apuri^niado 2C 

Apuro 27 

Arción 27 

Art-nill.Ta 28 



ARE-USi 



Aronilloro 28 

Arifimética 28 

Aristin '20 

Arrayador 29 

Arrayar 29 

Arrellenarse 29 

Arretranoa 30 

Arriar 30 

Artesón 31 

Art«sonado 31 

Aruñar 31 

Arañazo 31 

Araño 31 

Asesar 32 

Asorado 33 

Asorar 33 

Aspillera 33 

Atapialar 3i 

Atener 34 

Aaja 34 

Aajetero 3ó 

Avocación 35 

Azafate 3.') 

Azanjar 3C 

Azanoria 477 

Azorrarse 3fi 

Balacada 37 

Balaostre 37 

Balumba 38 

Bampuche 38 

Banquillo 39 

Bañador 40 

Barajo 40 

Barbiquejo 40 

Barboquejo 40 

Barchilón 105 

Barmllo 41 

Basoofiidiid 41 

Bascoso 41 

Basto 42 

Batalla (campal) 42 

Bayoneta 43 

Bebedera 44 

Belenno 44 

Berrear 45 

BerrwJ . ló 



Biiao 

Bilabarquín 

BirabarquSn 

Birondo 

Bocarada 4^ 

Bocatoma 

Bocina • 

Bodoquera 

Bola 

Bomba 

Botoncillo 

Botiialante 

Bozalillo 

Eraceador 

Bramadero 

Brovario 

Broquel - §y 

Bucnazo ^ 

Buche .----, 

Buñega -- 

Buñeléra - 

Cabalgadura -. 

Cabelludo 

Cabeza {del arado) . . ■ ■ 
Cabezada (de la aula) . . 

Cabezazo 

Cabos &7l_ 

Cabresto 671 

Cabuya 3711 

Cabuyo 37l| 

Caer cáncer 2l3| 

Café bXT 

Cajeta 

Cuonon 

CfJé 

Calentura, 

Cálido 

Calostro 

CalU 

Callamba 

Callampa ; 

Camapé 

Cnoast» 

CAncer 

CaiK-ca 



L 


US -(RE 


m 


^^^v 


l-áff.. 




i-ie^. 


^^^K&^. 


... é."! 


Cobija 

Cocacho 

Codear 

Codeo 

Coger (goteras) .. 


.... 88 _ 
....89 J 
.... 89 ■ 

90 ^M 


■p?.:::::::; 


65 

m 


^^Eñila 


67 

C7 


Colnpís 

Coleta 

Color 


.... 91 ^m 

.... 92 ■ 
.... 93 ^M 


^E>!^.''e«l° 


68 


^^^tida 

^^wliincB 


69 

60 

70 


Columbio 


.... 94 ^ 


Comedido 

Comedimiento — 

Comedirse 

ComelÓn 

Compañía 

Compra (se) 

Conc-ho 

Conchoso 

Condumio 

Confinio 

Congrogantít . . . . . 

Congresal 

Congresista 

Consignación 

Consignatario 

Constipación 

Cónsul 

Consiilado 

Contador 

Contracción 


.... 05 ^M 
.... 96 ■ 

.... gr, ■ 

.... 97 ■ 

^M 

.... 98 ^M 
.... 99 ^^^H 

lOñ '^H 






^^■fapinbero 


72 




79 








114 

7+ 


i' Caucara 

Cans 

CeiU» 

Ceibo 

Cenogal 

Cenegoso 

CeqnTa 

Ceía .-.- 

Cercin 

Cerolla 

Cernir 

Ceutil 

Ciénega 

Cimenterio 

Cinchón 


75 

7G 

7G 

77 

77 

337 

78 

79 

79 

79 

79 

208 

80 

80 

81 

82 

82 

82 

83 

83 

84 

84 


Contraído 

Cormillo 

Cortapapel 

Corto ... 

Coro (capa de) 

CoroKo 

Correista 

CoBiracho 

Coteja 

Covachero 

Cto 

CrezHf-ia 


.... 105 ^ 

....10c ■ 

■ 

...106 ■ 
.... 106 H 
.... 107 ■ 
.... 108 ^1 

.... 108 H 
.... 108 ■ 
.... 109 ■ 


ci3,;;"";.'.^^ 


86 









Jjnpftuolar -01 

EiniisfjUfiado 202 

Empaquetarse 202 

Empecinado 202 

Empipada 203 

Empiparla 203 

Emplumar 203 

Empotror-ir 204 

Empretecer 204 

Empuñadura 204 

Ennpua --- 24C 

Enalfombrado 204 

Enalfombrar 205 

Enancado 205 

Enancarse 205 

Enantes 212 

Encalmarse 201) 

Encamotado "- 205 

Encamotarse 205 

Encanijar 206 

Encarado 206 

Encararse 206 

Encarne 207 

Encarpetar 207 

Encenegarse 208 

Encluecarse 209 

Encuartelado 208 

Encuartóla!" 209 

Enconfitar 205 

Enculecars© 209 

Encurtir 209 

En cha parrarse 210 

Enchipado 401 

Enchispado 210 

EncliispaP 210 

Enchisparse 210 

Endenantes 310 

Endose 213 

Enflorar 213 

Engangranarso 213 

Engastador 213 

Engatillar 214 

]ínt;est«do 214 

Enjaguar 215 

Enjagüe 215 

Kumonar 210 



Enredadera 

Enrostrar 4|| 

Ensartar 

Entechar Iti 

Entejar 19 

Entierro 

Epiiccsia 

Epiléctico 

Ei-ogar 

Erogación 

Escaientacióii (de i 

ere) 

Eiícondidas 

Especería 

Espelma 

Etipiuilla 

Espino 

Espuela 

EspuelsKO 

Espumilla 

Estacado 

Estaeador 

Esfacarae 

Estafeta 

Estampilla 

Estanco 

Eaterilla 

Etiqueta 

Eucalo 

Paccionado 

Factura 

Facuudioso 

Faena - 

FaJla 

Fallón 

Faltón 

Fantoche 

Faidel -. 

Farmaceuta 

Farol de retreta .-- 1 

Federarse 

Féferes 

Felfa 

Felfado 

Feróstico 

Pe&tjiciñn 



^" 


l'H-IMI 


4y; 


^^ 


l'.ÍK>. 




r"-.-. 


PiM.lor 


ZiG 


fíoliimliio 


.... 2W 


Kiobro 


5a 


Orada 


.... 254 


PiePÓstíco 


235 


Grndiüla 


.... 254 


Filatería 


237 


Gnuiiidilla 


.... 25.-( 


Pilitíco 


237 


GrftTUwliilu 


.... 25:> 


Filo 


237 


Gnuba 


.... 2.J0 


FlRuttíro 


.. .. 238 


<ílllll>0 


.... 2óG 


FlebotomisU 


238 


Uuaohar 


.... Ü-jG 


Flfitonte 


238 


UtóL'hnro 


.... 2úG 


Fletar 


238 




.... 25G 


FWte 


239 


Guacho 


.... 257 


Follón 


240 


Uuadaii 


257 


Pomptito 


2-kl 


Guagua 


.... 25« 


Fondearse 


241 


<4aaiido 


.... 258 


Fondwo 


241 


Guango 


.... 259 


Purtana 


242 




.... 250 




242 




.... 260 


FrA :-..::::: 


243 


Goarmi - - 


2(» 


Frejol 

Fresa 








244 




.... 74 


Fresada 


88 




.... 2GI 


Fresco 


50 


fluatuí-a 


.... 261 


Fríos 


243 


Oüillegüilla ■■--. 


.... 262 


Froutal 


244 


Guineo 


.... 2G3 


Frutilla 


244 


Hacer hoja 


.... 205 


PuegoB 


SM 


Hato 


.... 265 




245 




210 


Fullero 


a45 


H.iti.bra 


.... 265 


Funcür 


245 


Hembrilla 


.... 267 






Higuerilla 


-... 267 
.... 346 


Fustán 


246 




at7 


Honorabilidad.... 


.... 268 


G.Woi 

QajCto 


247 


Horcón 


.... 2(!H 


247 


Hormiguero -.. - 


.... 259 


Gallo 


247 


lonnigoillo 


.... 260 


Gamalote 


248 


lostiero 


.... 26í) 


Gramalotes 


ais 


luaoft 


.... 26!) 


Ganado 


248 


luasiUa 


.... 270 


Ganchero 


249 


luilón 


.... 270 




250 




.... 271 


Garniel 


73 


Jiano 


.... 27:í 


Oarrapalero 


250 


ncouailo 


.... 27;i 


Galillo 


250 




.... 27;í 


Geelo 


251 


noODOBO 


.... 273 


fliganla 


252 




.... 274 


^jjieiicar 


253 


iidianti 





U.]n:o úir, 

Imlio 27ó 

iDdígpna 274 

IciliemiUo 4Ü!I 

Irii5(íMÍiituia 277 

liigüente 27S 

Ingitonlo 278 

Infundí» 27M 

IiijunilioBu 278 

Interesable 279 

TrrigaoiAn 279 

Irrigar 279 

Jiiboncillo 281 

Jacunr 281 

Jaratirm 281 

JalKina 281 

Jun^w 2S2 

•luneiro 283 

Jí'be '2m 

.Tícama 284 

•lilgiiero 284 

Jil-ar 285 

Jipijapa 285 

Jobachón 286 

Jora 28tí 

Jorero 280 

Joro6n 2f>8 

Jovero 157 

Juco 287 

Jumo 2lf) 

Jurón 288 

Labia 289 

Labioso - . 289 

Ladrillera 235 

Lagarto 2n0 

Lana (de humedad) 290 

Lauüba 290 

Liiuchnr 290 

L»i»o 291 

Latería 291 

I-atero 291 

Latigueada 292 

Latiguear 292 

Lavacara 292 

Lázaro 29.') 

UhrWl^ 2!).5 



L...(.-lu.|-o 

Lodino 

Lotriis de agua .-. 

Lí-va 

Lfvita (el) 

Librillo 

Liencillo 

Lí(^uÍdo 

Lisión 

Lobo 

Loncbe 2£l( 

Longo 

Lunch - . 

Iiunes - . . 

Luterana 

Llamingo 

Llapango 

LlapingAobo 

Ltaqué 

LUiqui 

Macana < . 

Macanazo >• 

Macollar 

Machote 

Maguey 

Majar blanco 

Malanotiharso 311 

Maleta SU 

Maletero SU 

Maletón dl| 

Maltraes 

ManuulerB 

Mampuclie .■-■ 

Mandatario . . . . ^ . ^ 

Manequí 

Maniate 

Mauo 

Mante'iuillfl 3lfl 

Mantoquilleru Slf^ 

Manzana 

Maña 

Mañoso 

Mar^iay 

Manado , , 

Harisco - 

Mmix du hoja 



mSAaf cliricolate . 



. 318 



Mashca 

Mata 313 

Mata (de trigo) 308 

Matapalos 319 

MatTtmoúo ^20 

Manca 414 

MaiiI.:ro 320 

Mpcliíficar 320 

Mediera 321 

Mediopelo 321 

Medíquero 441 

MeUoeo 342 

Menpe 322 

M«>opÍH 322 

Mezcla 322 

Micfamal 323 

Miedolentfl 823 

Miel sobre biiñueloB 323 

Misohquiucho 413 

Mitra 324 

Moca 324 

Mocora 32o 

Mojo 23 

Moldu 325 

Molestoso 325 

Móloc.. 32G 

MoIIe 32r, 

Mollea 91 

Monsnto 327 

Montubio 327 

Morocho 05 

Mortaño 327 

■MoBco 328 

«ot« 328 

Jauehila 329 



Alado . 

llullo..... 

Üarmurón. 

ÍÍBcíencia- . 
-Kacho . 
"Varan^i' 



Ula^ 



^^«raDjilladi 

|^«ranjillo - 

«rígaila 3^4 

«irizúii 331 



Naviija 335 

Nema 335 

Niflperoj 33C 

Nones 336 

Saraso 339 

Ñato 33í) 

Ñeque 340 

Ñiño 340 

Ñuño 341 

Ñuto 342 

Obo 343 

Obstetriz 343 

Oca 343 

Ócalo 344 

Ojeadura 345 

OWp- -... 344 

Ojó 345 

Omóplato 345 

Omoto 346 

Ondra 187 

Omlrado 187 

Onnir 187 

Oraugutango 346 

Orangutano 346 

Ordoño 406 

Orquídea 346 

Oscuro 347 

Osboia 347 

Otayet© 348 

Otayo 348 

Otro 8Í 348 

Padastro 3J)1 

Padrote 351 

Paja 332 

Pajón 352 

Pajonal 352 

Paiaroro 853 

Palancón 354 

Paleto 355 

Paletón 355 

Palo ensebado 355 

Palón , 355 

Palonear . - 355 

Paltana 355 

Paltó 355 



piM-Qn 



Pnmba y5C 

Paucada 3ñ7 

Panela 402 

Panfleto ^58 

Panteón 35fl 

Papelada 360 

Papnjo :ífiO 

Paralis ^ÍGO 

Paramoar 3(il 

Páramo 361 

Parapeto 3G1 

Pararse 362 

Pararae {los pelos) 3(i3 

Pareja 363 

Pariente (la) 364 

Partidario 304 

Partido. 364 

Parturienta 304 

Pascana ?0r» 

Pato 366 

Pavonado 300 

Pavonar 366 

Paya 414 

Pegadillera 367 

Pecadillo 307 

Pelaza 438 

Pelo 369 

Peltrechar 370 

Poltreelio 370 

Peluchar 371 

Peluche 371 

Penco 371 

Peonada 372 

l'cpÍQO 372 

Perenccjo 373 

Perfumador 373 

Pesebrera 113 

Picaflor 3Í)C 

Pío 373 

Pimán 374 

Pininos 374 

Pinol 87') 

Pintón 375 

Piquero 370 

Pinuiucho 413 

l'irata 376 



Pita 

Planazo 

Planilla 

Plumero 

Polecía 

Pollino 

Pando 

Ponedora 

Poner 

Popelina 

Porrazo 

Portaviauda 

Postema (oí) 

Postura 

Potrero 

Potro 

Pozo 

Prendedor 

Preüadilla 

Presbitismo 

Pretil 

PHn^e 

Prisuño 

Prometer 

Poca 387 

Puco 

Pucuclio ■... 

Pucho 

Pujamant© 

Pulguero 

Puna , 

Punohera 

Pupear 

Pupo 

Punsón 

Querosín 

Querosina 

Querosina 

Quierde 

Quietismo 

Quilcacama 

Quilico 

Quillay 

Quillca.. 

Quimbolito-, 



Qüi-sm 



hiincTia Sm 

aínde 395 

Quinao 396 

Qaingtieftr 396 

Quínua 396 

Quipe 396 

Qaishca H94 

Quorum 397 

Racimo 399 

Ramazón 400 

Ranga 400 

Rango 400 

Rangoí^o 400 

Rascadillar 400 

Rascar 210 

Rascarrabias 400 

Raspa 401 

Raspadura 401 

Raspear 401 

Rasijueta 402 

Rasquetear 402 

Rastra 402 

R«yaela 403 

Rebozo 103 

Regar - 403 

Regatíar 40» 

Ee|o 406 

Rejoso 40G 

Itemamoat« 406 

Remesón 407 

Rent^ear 407 

Repuntad or 408 

Repuntar 408 

Requet^íonto 408 

Requeteviejo 408 

Requisa 408 

Requisición 40Í) 

Resiembra 410 

Retobada 411 

Retobado 411 

Reverbero 411 

Rienda 411 

Rifle 412 

Rocotín 412 

Rocoto 413 

Roleta 413 



Romereante 413 

Rosa 414 

llucM 414 

Hunallmna 303 

Sacar (on cara) 417 

Sacudón 417 

Sain» 244 

Salpicón 417 

Salto.. 418 

Salvajismo 418 

Sarsa 418 

Sartén (el) 419 

Saúco 420 

Sebicabra 420 

Seco 400 

Sülkr 420 

Sembrar 421 

Sembrío 422 

Semoviente , . . . 422 

Sendo 423 

Sentar 424 

Sentón 424 

Sigse 424 

Sigsi 424 

Silgado 425 

Sinverguenna 425 

Sipo 426 

Siria 248 

Sirviente (la) 426 

Sisar 427 

Soberado 427 

Soberna 428 

Sobrerrienda 428 

Sdcapnr 428 

Socolar 479 

Socrocio 4 28 

Soche 429 

Soguear 429 

SoFar 430 

Sonante (dinfiro) 430 

Soplador 430 

Soplar 430 

Soroche 430 

8ota{eI) 431 

Subsistencia 432 

Subsistii 432 



i 



3 



Suedro 433 

S4til 4y3 

Tabique 435 

TabUdo 433 

Taita 436 

Taitita 436 

Taje 437 

Talamoco 437 

Tamal 437 

Tambo 406 

Tamo 438 

Tapa 401 

Tapanca 438 

Tapar 405 

Tapial 433 

Tapialar 43Í) 

Tapialera 440 

Taquilla 440 

Taquillado 440 

Taquillar 440 

Taquillo 440 

Tasín 440 

Taura 441 

Taxo 443 

Taz coa taz 443 

Teje madeje 443 

Tela de huevo 443 

Tembladera 444 

Temperamento 444 

Temperatura 84 

Templar 444 

Templarse 444 

Temple 444 

Temíep (la cama) 445 

Tercena 44C 

Tercenista 446 

Terco 446 

Ternejo 447 

Terquedad 447 

Te*tnr 447 

Testimoño 447 

Tibiar 448 

Tierno 448 

Tigrillo 449 

Tingado 44'J 

Tiuterillo 394 



Tintero - 

Tipo . . 



4^9i, 
450l 

Tiricia 45Ír 

Tiro 

Tisera» 

Tóete 

Togte 

Toquilla ■ 

Torta 

Torzóa 

Tostado 

Totora 

Totflral 

Totuma 

Tradieiona'ísta . 

TradioioDÍsta . . . 

Traje 

Trasquila 

Trastrabado íoy 

Trastrabar . 

Trastrabe 45l^ 

Trnatrabilíar 458!' 

Trencilla 45( 

Tresqmla. 

Trincar iSS^ 

Trincho 

Triquis miquis . 

Trompada 

Trompeador 

Trompear 

Trompiza 

Trompón 

Trompezar 46S 

Trompezño . '"* 

Tronco 

Tropeña 

Tucurpilla - - 
Tumbado - - - 

Turrún 

I'mbral . - - ■ 
Umbralada-. 
Uña de gato . 



-oamashca . 
lUtiÜKable 









i'vi-ziur 


^H 




i'ig,. 




^1 


Cvilla 


. 09 


Volantín 


^1 


Uvillo 


. 406 


Volatería 


^B 


Vaca loca 

Vab» 


. 467 
. 467 


Vuelto 


^^1 


Yacupuma ... . 


^M 


Valacada 


. 46S 


Tapí. 


475 ^B 


Valora (hacer la) 


. 4C1 


Yapar 


^B 


Vareque 


. 43.1 


Yeguarizo .... 


476 ^B 


Ven? 


. 469 


Yerbuno 


476 ^B 


Vendaje 


. 470 


Yugocara 


476 ^B 












. 470 
. 61 


za¿b« : 

Zambullón .... 


478 ^m 

477 ^B 


Vení 


Venir 


. 470 


Zanahoria .... 


^B 


Vertiente 


. 383 


Zanjero 


478 ^B 


Vigencia 


. 471 


Zapallo 


478 ^B 


Vigente 


. 471 


Zapatón 


479 ^B 


Vinagrera 


. 471 


Zarazo-za 


^B 


Viiao 


. 472 


Zocolar 


^B 


I Virgüela 


. 472 


Zorro 


290 ^B 




. 472 


Zumbambico.. 


480 ^B 




. 472 




' 1 




m 


m 


P 




1 


^^^^K Ouitn — ImotenUilG 


U Uiiiveraidad Ccniral, pof J 


R. ^H 


ti 


ardil Moren". Cuiuir» N'.' lo. 


J 





1 




^^■H 




PC«M.T11«00 C.l 

ConsuttM al úkOontho da )■ 

laüfiiii 

3 6105 038 704 626 


^1 PC 1 
l|S92l 




■ 




hI 




' 1 




DATE DUE 




























































































1 


i 

STANFORD UNIVERSTTY LIBRARES 

STANFORD, CAUFORNIA 

9430') 




^^^^^HBh 






w*^ 



T 



\* 



n- m ^ 



'. * 



ERRATAS MAS NOTABLES 



DEBE DECIR r 



i Cócdova...,,. . . 
i «xsjors:,, ..,,,., . 
U debió venir¡M-.- 
1 zuela.,. ..^,.,1. 
í| ea ífoaa <iu« 

•■arcbiño ...... 

liahahoense ..... 
) »utorÍil»dra ■ . . 

MagHHtiid 



2711 
29 1( 
32 ! 



I 
U 

«4 2U 

tí&2:í 

8U 

88,17 
M 9 



18 peceoiia w uosa que 
cat^hioo 

babahoyense 
AuUuiuadfls 

Majestad 



OroRco -,. - 

Hiaium ,.„.-. 

Academia . . . ^ -. - ■ 

¡üailia '. . 

nuestros 

LIRONDO..-.-. 

burro ,. ,„ . 

ci re u n H tanci al ni« 1 1 1 1 
CARIÁTIDE--. 
avejorros.- .,., .- 
cjue ooB ocupttn . - - 
tem petara en to , . - 
son como ae.im,.- - 

Tellcz. ..?.!.. ;.'.... 
COLUMílIOr-Egt* artí- 
<'ii]o debo ^tar después 



itia, iuiii 

Aeadtüiiia 

Sicilia 

nuestras 

l.ironát} 

burro recien nuciil" 

drcunstanoindiiuiiíutp i 

CariíUiík ¡ 

abejorros i 

de quB tratauía^ - i 

Tetnperitffíenlii _. ■ 

son, como M iui> ' > ' 

íft. _ , .,■"., I,'-, 

u-ib. , 
T6ü*z, 



ERRATAS MAS 



23 
28 
102 
105 
108J17 
O 
1 



22522 
22717 



No sé, asimisTD 
Corte del reí/, . . 
toz . 



tradicionnliBtA 

propia 

jasianidos 

pongan 

de laaldea 

Para gi'E todo este 

ARTlcmiO NO SEA VKA 
BBKATA, EN TEZ DE 

COMKNZAR: Pudit^rave. 
nir de ehinpant, etc., DE 

BE PHÍNCIPIAH 



desherbíifle 

de restituir. .: 

ei nombre efiiH, 

palmera»; .' 'J 

mama á la miimR 

ciertos ':' 

Paz 

ebrio '■'.--'-'; 

sola. .....;..'. 

httrift falta: iníSdies. ■ 

aún 

Gomara 
VAcilftndo , 
épocas de fle- 

sorden v.I.J.' 

á lofi anttgatta 

que si hay.;-. 

organ ...;..: 

fracmeotos. 

Academia.. 

necesitaría, paes, parase; 




23» 4 palabHIla »!, en.. 
24411 FRUTILLA.. 



No sé tampoco 
Corle del rey; 



Si las palabras ehkaiui. 
ehíctnierfii, ehieamro no 
proviniesen del fmUMB 
chknne, rhieatifríf, fhi- 
raneur; f AíCffnrtc, pndie- 
ran vertir df ihinifima, 
etc. 

barbarisino 

de»hiThuTlit 

con restituir 

el nombre, i'h'n-i. 

palmeraH; 

mama á la mnnm 

ciertas 

Pa« 

ebrio ' ;,, 

sola "■■" '''■■' -' '*' 

hace f ahfu ' hisiííí* ' ' ' ' 



rí non 



-.'; \-'f 



(tomara 
VHcilntite 
épocas de des— 

á \t» a^tig<ta^' 
que ai hay 
oi^n 

fraginent.oe 
Acailemiaí 
neccsitiiría, pue 
■ párRSÍT *' 
'pálabrilla CD 
FRUTILLA— /- Freáó» tj 



' ^''^ 




ERRATAS Sfís SllTAItl.ES 



I)KBE fíKnU: 



negcii'io nii' famli< 

tlondi> liíB vienp. . 

paiiiitquia 

(fnieliniítino 

itun-dun 

quélinuer 

n?si)pct« . ... 

cordilla 

Emniicipar 

bien (1p 1 razar. 
r''proiIui-en 

que vpndcriftmoa 
4¡ Én Kktb l*ÁRRAra rnTÁü 
MAL AOaJTlfAD.íS 
TOlt.MJt LAS PALABRAS 
TÉCNICAS: rír/tifícif, el¿- 
/iiiitiiisis. el^funciiiea 

minntes no 5os poHtieos). 

U. -■olo.-a 

MEOPIA .... 

sf stiliH quienes 

liarme II ureií 



,da . 

Hutoridailes - 

yn aún 

postuma» - - . 
372 4 peón haeen. . 
37^20 «aben HÚn... 
374 I dol misino ile un mismo 

concanpla con «an^la 

vegptal miimrnl 

las falta las fnltns 

tefes Ífí/M 

456 7 Léxico Lpxíco 

479 21 -'Lus mi^s^s - Las ii 

47923 lo.i epiiftt órlanos," )ns «'cnalorinnns. 

(columna '2") FalUm dflbe estar anlp» de l-'tilhi 
(columna 1*) íriitni'iMra debo ir des+put-s d"- f- 
¡{columna 1 ") Ingueiito Ingüpnto 



rt;umHtismc 
dondt) if vi 
pnliinquin 
quiciiui^^mo 
dum-tlatn 
qw bacpr 
r.-sp.-t<> 
euMillora 



¡rñ d'^-'fd',. 



qut* no vund'-rú 
etrj,l«rm. rírfiín 
flUllilKO 



Tuiantps, 111) lin- 
io coloqnp 

MEOPIA 

«e sabe quiéiiOK 

pormenott'B 

K(!Ído 

el año 

Autoridadi-ft 
ya ann 

pó.-tnma 
pw>n bfn?e