(navigation image)
Home American Libraries | Canadian Libraries | Universal Library | Community Texts | Project Gutenberg | Children's Library | Biodiversity Heritage Library | Additional Collections
Search: Advanced Search
Anonymous User (login or join us)
Upload
See other formats

Full text of "The Furniture journal"

This is a digital copy of a book that was preserved for generations on library shelves before it was carefully scanned by Google as part of a project 
to make the world's books discoverable online. 

It has survived long enough for the copyright to expire and the book to enter the public domain. A public domain book is one that was never subject 
to copyright or whose legal copyright term has expired. Whether a book is in the public domain may vary country to country. Public domain books 
are our gateways to the past, representing a wealth of history, culture and knowledge that's often difficult to discover. 

Marks, notations and other marginalia present in the original volume will appear in this file - a reminder of this book's long journey from the 
publisher to a library and finally to you. 

Usage guidelines 

Google is proud to partner with libraries to digitize public domain materials and make them widely accessible. Public domain books belong to the 
public and we are merely their custodians. Nevertheless, this work is expensive, so in order to keep providing this resource, we have taken steps to 
prevent abuse by commercial parties, including placing technical restrictions on automated querying. 

We also ask that you: 

+ Make non-commercial use of the files We designed Google Book Search for use by individuals, and we request that you use these files for 
personal, non-commercial purposes. 

+ Refrain from automated querying Do not send automated queries of any sort to Google's system: If you are conducting research on machine 
translation, optical character recognition or other areas where access to a large amount of text is helpful, please contact us. We encourage the 
use of public domain materials for these purposes and may be able to help. 

+ Maintain attribution The Google "watermark" you see on each file is essential for informing people about this project and helping them find 
additional materials through Google Book Search. Please do not remove it. 

+ Keep it legal Whatever your use, remember that you are responsible for ensuring that what you are doing is legal. Do not assume that just 
because we believe a book is in the public domain for users in the United States, that the work is also in the public domain for users in other 
countries. Whether a book is still in copyright varies from country to country, and we can't offer guidance on whether any specific use of 
any specific book is allowed. Please do not assume that a book's appearance in Google Book Search means it can be used in any manner 
anywhere in the world. Copyright infringement liability can be quite severe. 

About Google Book Search 

Google's mission is to organize the world's information and to make it universally accessible and useful. Google Book Search helps readers 
discover the world's books while helping authors and publishers reach new audiences. You can search through the full text of this book on the web 



at |http : //books . google . com/ 




igitized by 



Google 



Digitized by VjOOQ IC 



Digitized by LjOOQIC 



Digitized by LjOOQIC 



Digitized by LjOOQIC 



CAMBIADA 



^ 



■ EL Giii M U fit ilCi 



f 



EL DE SU MAJESTAD BRITANICA 



CON RELIGION AL TERBITOBIO LLAHADO BELICE. 



1.8T2-18V8. 




mm 



MEXICO. 



ImFBENTA DE IgKACIO CiTMFLIDO, CALLE DB LOS BSBBLDBS NihiBRO 2. 



1878 



'V 



Digitized by LjOOQIC 



"^ '"^"' " ^^ A- York! 

4509iJ^ 



n 






Digitized by LjOOQIC 



-d 



MiNIfflEBIO DE ITEOOCIOS BXTRANJEBOS. 

^ de Diciembre de 1872, 

Senor Ministro: 

Como las relaciones diplomdticas entre la Gran Bretana y Mexico es- 
t^ actualmente siLspensas, tengo la honra de escribir directamente d 
Vuestra Excelencia, con la esperanza de alcanzar ima solucion pacifica de 
una cuestion que probablemente es bien conocida de Vuestra Excelencia 
y que estd creando ahora una sensacion muy penosa en toda Inglaterra. 
Apenas considero necesario decir que aludo 4 las incursiones hechas por 
indios mexicanos en el territorio britdnico de Honduras. 
^ Las circunstancias de la ^tima incursion hecha son como sigue. 

A cosa de las ocho de la manana del dia 1 ? de Setiembre Ultimo, 
tuvo lugar un ataque sobre la villa de Orange Walk, Honduras Britdni- 
co, por una gran fuerza de indios Icaich^, fuerza que se calcul6 en 150 d 
200 hombres, procedentes del territorio mexicano y acaudillados por un 
hombre Uamado Mdrcos Canul, de quien se dice que estaba y se cree que 
a6n estd al servicio del Gobiemo de Campeche, uno de los Estados de la 
Federacion mexicana. 

El ataque f u^ una sorpresa completa; y si no hubiera sido por la gran 
bizarria de la guamicion, la policia y los vecinos, la ciudad entera habria 
sido saqueada, los habitantes ingleses asesinados y, segun toda probabili- 
dad, otras villas habrian sido atacadas. 

Tal como f u^, despues de una f uerte lucha que dur6 hasta las dos de 
la tarde, los indios tuvieron que retirarse y ref ugiarse en territorio me- 
xicano, pero no sin que hubiesen hecho bastante perjuicio, tanto d las vi- 
das como d las propiedades. 

El oficial que mandaba la tropa f u^ gravemente herido: murieron dos 



^ 



Digitized by LjOOQIC 



4 CORRESPONDENCIA DIPLOMXtICA. 

soldados; catorce f ueron heridos, octo gravemente; un paisano Uamado 
(Jonzalez, yucateco de nacimiento, f u^ bdrbaramente asesinado, y como 25 
d 30 paisanos f ueron heridos, algunos de mucha gravedad, de los cuales 
dos han muerto de sus heridas. 

Quince casas f ueron quemadas hasta los cimientos, incluyendo la del 
alcalde suplente, eV'^aerpo de guardia de la policia y las casas de los ofi- 
ciales con todo lo que contenian: todas las tiendas fueron mas 6 m^nos 
robadas y casi todas las habitaciones de particulares f orza(ias y robadas. 
Ademas de la p^rdida ef ectiva de vidas y propiedades, causada de es- 
ta manera, es evidente que la consecuencia de tales incursiones se opondrd 
sdriamente d la prosperidad de la colonia de Honduras Brittoico. 

El ataque mencionado fu^ ejecutado por una gavilla de salteadores, 
s6bditos de Mexico, procedentes de territorio mexicano, y acaudillados 
por una persona que se cree estd empleada por el Gobiemo de un Estado 
mexicano. Los bandidos, rechazados, se ref ugiaron otra vez tras de la f ron- 
tera mexicana, y asi se protegieron contra las consecuencias de su delito. 
Este incidente no es el tinico. 

Una incursion semejante tuvo lugar en 1870, y la colonia no tiene se- 
guridad alguna contra la repeticion de iguales tentativas de un momento 
d otro. 

El Gobiemo de S. M. considera que tiene justo derecho de dirigirse al 
Gobiemo de Mexico para que compense de una manera adecuada las p^r- 
didas ocacionadas por esos atentados, y para que d^ pasos para el castigo 
de los of ensores. Tiene, ademas, derecho de esperar que se tomen medi- 
das adecuadas por el Gobiemo mexicano para prevenir en lo f uturo di- 
chas incursiones d territorio brittoico. 

Seria intolerable que d una gavilla de bandoleros se le permitiese cru- 
zar la f rontera y despues de saquear una colonia britd,nica y de asesinar & 
varios de sus habitantes, retirarse d territorio mexicano, y ahi, sin temor 
de ser castigada, tuviese la libertad de preparar nuevas incursiones sobre 
sus pacificos vecinos. 

Si, como el Gobiemo de S. M. cree, la manif estacion de los hechos que 
ahora representa no puede debilitarse en sus puntos principales, el Go- 
biemo de S. M. confia en que la justicia de la reclamacion en este asunto 
hard que se atienda pronto por el Gobiemo de Mexico, y que de este mo- 
do se verd relevado de la necesidad que de otro modo le seria impuesta 
de ejecutar por si las medidas necesarias para obtener satisfaccion por lo 
pasado y seguridad para lo f uturo. 

Tengo la honra de ser con la mayor consideracion, Senor Ministro, 
de Vuestra Excelencia, el mas obediente y humilde servidor. 

(Firmado) — Oranville, 

Digitized by LjOOQIC 



COKRESPONDENCIA DIPLOmItICA. 5 

MINISTEBIO DE BELACIONES EXTEBIOBES. 

Mexico, lis de Febrero de 187S. 

Senor Ministro: 

He tenido la honra de recibir una nota de Vu^st; t r;xceleiicia,fecha 2 
de Diciembre del ano pr6xiino pasado, en la que Vut sira Excelencia se 
sirvre manif estar que estando actualmente suspensas las relaciones di- 
plomdticas entre Mexico y la Gran Bretana, Vuestra Excelencia me es- 
cribe directamente, con la esperanza de alcanzar una solucion pacifica en 
un negocio que causa una sensacion penosa en Inglaterra. 

Vuestra Excelencia alude d las incursiones hechas por indios mexicanos 
en el territorio britdnico de Honduras. 

Vuestra Excelencia me comunica que la tiltima incursion se verific6 d. 
cosa de las ocho de la manana del dia 1 P de Setiembre de 1872, en que 
fu^ atacada la villa de Orange Walk por unos 150 6 200 indios Icaich^, 
procedentes del territorio mexicano y acaudillados por Mdrcos Canul, 
quien se dice que estaba, y se cree que atin estd, al servicio del Gobiemo 
de Campeche, uno de los Estados de la Federacion mexicana. 

Despues de referir varios pormenores del atentado, y de enumerar los 
perjuicios causados por los invasores, Vuestra Excelencia insiste en afir- 
mar que dicho ataque fu^ ejecutado por ima gavilla de salteadores, s6b- 
ditos de Mexico, salidos de territorio mexicano y acaudillados por persona 
que se cree estar al servicio de un Estado mexicano; y agrega que los ban- 
didos rechazados se refugiaron otra vez tras la frontera mexicana, escu- 
ddndose asi contra las consecuencias de su delito; que este incidente no 
es el linico, pues una incursion semejante se verific6 en 1870, y que por 
lo mismo, la colonia no tiene seguridad de que no se repitan iguales ten- 
tativas d cada momento. 

Con ese motivo, Vuestra Excelencia expone que el Gobiemo de S. M 
Britdnica se considera con justo titulo para dirigirse al Gobiemo de Me- 
xico, d fin de que compense adecuadamente las p^rdidas ocasionadas por 
esos atentados y dicte medidas para el castigo de los of ensores y para 
evitar nuevas incursiones en lo futuro. 

Despues de considerar que seria intolerable que se permitiese d una 
gavilla de bandoleros cruzar la frontera, y que tras el saqueo y el asesi- 
nato perpetrados en una colonia britdnica, se retirase d territorio mexi- 
cano, donde sin temor de ser castigada, tuviese libertad de preparar nuevas-. 
incursiones sobre sus pacificos vecinos, Vuestra Excelencia concluye di- 
ciendo que, si como cree el Gobiemo de S. M. Britdnica, la manif estacion 
de los hechos que ahora expone no pudiere atenuarse en su parte princi- 
pal, confia en que la justicia de su reclamacion hard que el Gtobiemo de 
Mexico la atienda prontamente, relevdndose asi al Grobiemo britdnico de 

Digitized by LjOOQIC 



6 CORRESPONDENCIA DIPLOMJCtICA. 

la necesidad en que se hallaria de tomaf por si mismb las medidas nece- 
sarias para obtener satisf accion por lo pasado y seguridad para lo f uturo. 

De todo lo expuesto he dado cnenta al Presidente de la Reptiblica, so- 
metiendo tambien d su consideracion los antecedentes que existen en esta 
Secretaria relativos ^ depredaciones cometidas por los indios de la pe- 
ninsula de YucatM y de Campeche. 

Del ex^men detenido que se ha hecho resulta que no se puede atribuur 
responsabilidad alguna al Gobiemo de Mexico por los actos que motiva- 
ron la nota de Vuestra Excelencia d que tengo la honra de contestar. 

Vuestra Excelencia, profundamente versado en el derecho de gentes, 
sabe muy bien que los gobiemos no son responsables de los actos de sus 
s6bditos, sino cuando no impiden el crimen, pudiendo hacerlo, cuando lo 
toleran 6 cuando no lo castigan. Pero si el crimen se ejecuta sin conoci- 
miento del Gobierno, 6 si dste no logra castigar al culpable, habiendo pues- 
to al ef ecto cuantos medios estd,n en su poder, el hecho serd, digno de la- 
mentarse como una gran desgracia; pero no podrd fundar una queja inter- 
nacional. 

En el caso de Orange Walk, la reclamacion no tiene por fimdamento 
acto algxmo del Gobiemo de Mexico, que, directa 6 indirectamente, pue- 
da considerarse como autorizacion 6 asentimiento. 

Tampoco puede f undarse en disimulo 6 tolerancia de los atentados come- 
tidos por los bdrbaros, porque es notorio el constante empeno con que el 
Gobiemo de la Union y los de Yucatan y Campeche sostienen en la pe- 
ninsula, hace muchos anos, cuerpos de ej^rcito destinados exclusivament'e 
d reprimir y d castigar d los indios, no solo cuando invaden los pueblos 
de aquellos Estados, sino llevando la guerra al territorio mismo que ocu- 
pan. Y si esa represion en que la Repiiblica tiene im interes tan legitimo 
como noble, no ha sido alguna vez completa, nunca podrd con justicia 
imputarse responsabilidad al Gobiemo de Mexico, que no solo por consi- 
deraciones intemacionales, sino por su propio decoro, ha puesto y pone 
en accion cuantos elementos se hallan en su poder para conseguir tan im- 
portante objeto. 

Mas aunque, por las razones expuestas, el Gobiemo de Mexico no es 
responsable de los actos do los indios, como Vuestra Excelencia sefiala de 
una manera muy expresiva la circunstancia de haber sido los culpables 
acaudillados por Mdrcos Canul, quien se dice que es un jefe que estaba 
y aun se cree que estd al servicio del Estado de Campeche, es de mi de- 
ber manif estar & Vuestra Excelencia, que no hay dato alguno que pruebe 
haber tenido cardeter publico autorizado 6 reconocido por el Gobiemo 
nacional. 

ISn el Minlsterio de la Guerra no hay constancia de que Canul haya 
obtenldo grade militar. En esta Secretaria se halla la copia legal de unn 

Digitized by LjOOQIC 



COREESPONBENCU DIPLOMJLtICA. 7 

carta, feclia 20 de Agosto de 1866, dirigida por varies jefes de indios, «i- 
tre ellos Canul, d D. Felipe de Toledo, socio de la casa Young, Toledo y 
Gompania, de Belice. En dicha carta se quejan los indios de varias f altas 
cometidas por los agentes de la compania contra el convemo celebrado 
para el corte de caoba, y amenazan d Toledo con tomar venganza. Los 
t^rminos que usan no dejan duda ni de las relaciones que dutes los liga- 
ban, ni de la exasperacion en que se hallaban al escribir la carta, Y sin 
embargo, como despues verdmos, hasta ent6iices ningun motivo de queja 
tenian los colonos de Belice. 

Tambien consta en esa Secretaria que el 80 de Agosto de 1866, el Se- 
nor Ministro de S. It Britinica, acreditado c^ca del llamado gobiemo im- 
perial, pas6 una nota quejdndose de que en 27 de Abril del citado ano, 
"una fuerza armada de cosa de 125 hombres, pertenecientes d la tribu de 
indios de Chichanhd, y mandados por su jef e Canul," habia invadido el 
territorio ingles y atacado en el punto de Qualon Hill d una partida de 
cortadores de caoba. Tambien ent6nces decia el expresado Senor Ministro 
de Inglaterra que Marcos Caaiul ejercia autoridad con nombramiento 
del Gobiemo existente en una parte del territorio nacionaL El subse- 
cretario de Belaciones de dicho GJobiemo contest6 al Senor P. CampbeH 
Scarlett, en 29 de Setiembre del citado ano de 1866, lo siguiente: 

"El Senor Ramirez manif estcS d S. E. el Senor Scarlett, con f echa 17 de 
Octubre del ano pasado, respondiendo d una nota que le dirigi6 en 2 de 
Agosto anterior, que el Seiior Salazar Ilarregui no habia dado 6rdenes ni 
habia hecho nombramiento alguno en el indio Canul, ni mantenia con 4i 
relaciones de ninguna clase; agregando que este indio obraria por si y ante 
si en reparacion de agravios que se hubiesen hecho d los de su raza del 
lado de la frontera inglesa, siendo el mismo Canul uno de los que ban 
hecho la gu^ra en la peninsula de Yucatan, proveydndose de armas, p61- 
vora y municiones en el establecimiento de Belice." 

Y como despues del afio de 1867 el Gobiemo legitimo de Mexico no 
ha dado d Canul nombramiento militar ni autorizacion alguna para que 
obre con cardcter publico, se deduce claramente que Canul no puede ser 
considerado sino como caudillo de una partida de indios salvajes, con cu- 
yo cardcter no solo ha hostilizado d los vecinos de Belice, sino d los pue- 
blos de Yucatan, d los que ha causado, sin duda, mas frecuentes y graves 
danos que d aquellos, obligando al Gobiemo de Mexico d mantener cons- 
tantemente en aquella frontera ima guerra tan sangrienta como costosa. 

En la nota del Senor P. Campbell Scarlett, d que he heoho ref erencia, Ua- 
man la atencion de im modo especial las siguientes palabras, que recomien- 
do d la consideracion de Vuestra Excelencia: "Antes del establecimiento del 
imperio, los &AJbdMos brUdaticos no eran molestados de ndngun modo en 
fmeatrae posesionea de Hond/wras!' Eftta as^cion pmeba que el Qobier- 

Digitized by LjOOQIC 



8 coREESPo:srDENOiA diplomAtioa, 

no de Mexico no ha sido omiso en procurar la seguridad debida & los ve* 
cinos de la colonia de Belice, no obtante limitarse dmbos territorios en 
aquella parte del pais por terrenos casi desiertos, 6 habitados en parte 
por tribus de indios bdrbaros, que despues se ban rebelado contra la Re- 
ptiblica, armados con los elementos de guerra que les ban procurado los 
mismos que hoy (pleren hacer responsable al Gobiemo de Mexico de 
atentados d cuya mas fdcil ejecucion ha contribuido muy eficazmente la 
colonia de Belice. 

A pesar de que, segun Vuestra Excelencia lo reconoce, las relaciones 
entre Mexico y la Gran Bretana estdn actualmente suspensas, como la 
nota de Vuestra Excelencia, ademas de expresar conceptos que era necesa- 
rio rectificar, indica el pensamiento de obtener compensaciones por las 
pdrdidas sufridas en Orange Walk, debo aprovechar esta oportunidad, 
supuesta la suspension de relaciones, para contestar d Vuestra Excelencia 
tambien directamente, haci^ndole otras observaciones y una breve rese- 
na de los hechos acaecidos en la peninsula de Yucatan. 

Durante muchos anos y midntras la colonia de Belice no lleg6 d su 
actual desarroUo, los indios de aquellas f ronteras hacian pacificamente su 
comercio y aun toleraban que los especuladores en maderas explotasen 
la negociacion, acaso mas de lo debido. El Gobiemo de Mexico, mante- 
niendo en determinados puntos pequenas guamiciones de tropa, podia, sin 
sacrificio, hacer que el 6rden se conservase y que los indios respetasen 
tanto las posesiones britdnicas como las del resto de la peninsida. CrecicS 
la colonia inglesa y con ella el comercio, que ya no se redujo d efectos 
indispensables para la vida del indio, como aguardiente, sal, instrumen- 
tos de labranza y ropa, sino que d pretexto de que los f ronterizos se man- 
tenian en mucha parte de lacaza, los colonos comenzaron d venderles y 
cambiarles por maderas y pieles, gran niimero de armas, asi como p61vora 
y municiones. 

Luego que aquellos indios, sujetos iinicamente por el temor de la fuer- 
za, pudieron adquirir muchas armas y adiestrarse en su manejo, comen- 
zaron d rebelarse y d cometer depredaciones contra la raza blanca: las 
sublevaciones se multiplicaron, y no sin grande esfuerzo el Gobiemo de 
Mexico ha podido en diversas ocasiones contener los abuses de aquellas 
tribus. En esas sublevaciones, inesperadas muchas veces, los pueblos de 
Yucatan han sido asolados; y natural era que los indios, Uevados de su 
inclinacion al piUaje, no se contentaran con el saqueo de las poblaciones 
de la peninsula, sino que volviendo las armas contra los mismos que se 
las habian proporcionado, alguna vez hiciesen d los pueblos de Belice 
victimas de sus depredaciones. 

Si Vuestra Excelencia se sirve de consultar los archivos de la Legacion 
inglesa, hallard \ina larga correspondencia en la que desde luego se adr 

Digitized by LjOOQIC 



CORRESPONBKNCIA DIPLOMXtICA. 9 

vierte gran prevision de parte del Globiemo mexicano, que, repetidas ve- 
ces y con muy justos fiindamentos, Ilam6 s^riamente la atencion de S. M. 
Britdnica h^ia el comercio de armas y municiones de guerra que los 
vecinos de Belice hacian con los indios rebeldes; comercio que dntes de 
la sublevacion era cuando m^nos peligroso y que despues no puede dejar 
de considerarse como un medio eficaz de hacer la guerra, no solo d Mexico, 
sino d la civilizacion. El Gobiemo protest6 de su derecho para reclamar, 
por los mismos motivos que hoy lo hace Vuestra Excelencia, quejdndose 
igualmente de que los indios hallasen proteccion y ref ugio en el territo- 
rio ingl^. De los muchos datos que tengo d la vista citar^ algunos que 
servirdn, sin duda, para probar la verdad de los hechos asentados. 

••En el ano de 1849 se levant6 una informacion con motivo de la cap- 
tura de un pailebot inglds llamado "Cuatro Hermanas,ii por la que sehi- 
zo constar que comerciantes de Belice vendian municiones de guerra d 
los indios sublevados de Yucatan. 

•»En 17 de Octubre de 1855, una autoridad de Belice (Guillermo Ste- 
venson) contest6 ^ una comunicacion que se le dirigi6 por la autoridad 
mexicana, sobre la venta de p61vora y armas d los indios rebeldes, mani- 
f estando ser cierto que los comerciantes de Belice venden p<51vora y ar- 
mas ^ los indios de Yucatan en considerables cantidades, pero no con el 
fin de que los indios hagan la guerra, sino como cualquier objeto de licito 
comercio; que como las armas son muy corrientes y se destruyen pronto, 
los consumidores tienen que reponerlas casi cada ano, lo mismo que la 
p61vora que siempre es de mala calidad; y que este comercio siendo al 
menudeo, no podia evitarse, ni era posible d las autoridades de Belice ejer- 
cer ninguna vigilancia en tan dilatada frontera.fi 

En 21 de Julio de 1866, el gobernador de Belice, Juan Gardiner, expi- 
di6 im decreto prohibiendo la venta <ie armas y demas objetos de guerra 
por tres meses contados desde aquella f eeha y bajo las penas de cien pe- 
sos de multa y prision 6 trabajos forzados hasta por seis meses. De don- 
de se sigue que dntes del decreto estaba no solo tolerada, sino autorizada 
la venta, que podia continuar desde el 21 de Octubre de 1866. 

Pero la prueba mas plena es la que contiene el documento que, en co- 
pia legalmente autorizada, tengo la honra de acompanar. En dl verd 
Vuestra Excelencia que el 22 de Febrero de 1867 el Secretario del Go- 
biemo de Belice public6 ima noticia ofreciendo dinero por la aprehension 
de Francisco Meneses y otros que robaron cuarenta arrobas de polvora 
que se remitian d Santa Cruz, es decir, al cuartel general de los indios 
que hacen la guerra al Gobiemo de Mexico, que saquean los pueblos de 
la peninsula y que asesioan d los habitantea de esos Estados de la Fede* 
radon. 

Las explicaci<MieGr dadas por las autoridades de Belice, l^jos, por lo 

Digitized by Google 



10 OOREESPONDENOIA DIPLOMXtIOA, 

mismo, de desvanecer los cargos que les ha hecho el Gobierno de M^co, 
han servido mas bien para vigorizar las quejas entabladas y para demos- 
trar la poca disposicion que ha habido de impedir d los indios el proveerse 
de recursos que, mas tarde, debian forzosamente perjudicar i, la misma 
colonia, si se atiende d que las armas se ponian en manos de hombres que 
est^ f uera de la civilizacion y que, por consiguiente, son enemigos taai 
f eroces como implaeables. 

Ahora bien, conf orme d los principios del derecho de gentes, la respon- 
sabilidad de los gobiernos cesa cuando para impedir los males y castigar 
los crimenes han puesto por obra todos los elementos de su poder, por- 
que no pueden extenderse mds aM las obligaciones intemacionales. De 
la aplicacion prdctica de este principio presentan mil pruebas las nacio- 
nes antiguas y modemas, muy especialmente aquellas que, como la In- 
glaterra, poseen colonias donde tienen que luchar con pueblos no civili- 
zados; que, como los Estados-Unidos de America, sostienen una guerra 
constante con hordas de b^baros; y que, como Mexico, se ven obligadas 
d defenderse diariamente de las invasiones de las tribus salvajes que 
amagan sin cesar su inmensa frontera. 

Pero la responsabilidad subsiste en toda su f uerza cuando los ciudada- 
nos y, mds atin, cuando las autoridades prestan apoyo ^ los criminales; y 
este es el caso en que respecto de Mexico, se encuentran los vecinos y 
el Gobierno de Belice. No pueden desconocer el objeto con que los indios 
compran las armas y demas articulos de guerra, puesto que este es un 
hecho que pasa d su vista todos los dias y, sin embargo, les venden esos 
objetos, siendo testigos de los innumerables males que los birbaros causan 
en la peninsula de Yucatan. Es, por lo mismo, un hecho indudable que 
los colonos de Belice han fomentado la guerra, contribuyendo asi ^ la 
ruina de las f amilias, d la muerte de los ciudadanos pacifieos y d la de- 
vastacion de un rico territorio mexieano. 

Aim hay mas, Senor Ministro. La clase de guerra que haeen los indios 
agrava el cargo de un modo extraordinario. Esta guerra no sostiene nin- 
gun principio politico ni lleva por objeto la usurpacion de un territorio 
para f ecundarlo titilmente; sostiene el vandalismo y se encamina 6, satis- 
f acer las mas innobles pasiones. Esta guerra no ataca el derecho de gen- 
tes, sino la justicia imiversal; no viola un tratado, sino la moral; no ofen- 
de d un pueblo, sino d la hiunanidad. 

De lo dicho resulta que los danos causados por los indios 6, la colonia 
inglasa se deben, no al descuido del Gobierno de Mexico, que constante- 
mente ha reprimido d los sublevados y ha reclamado la seria atencion 
del de la Gran Bretana hdcia los incalculables perjuicios que se seguian 
del comercio de armas en un pais excepcional, sino d las mismas autori- 
dades de la Graa Bretana ea aquel territorio, que, indif erentes al dano 

Digitized by LjOOQIC 



CORRESPOKDENCIA DIPLOMItICA. 11 

ageno, ni han querido prever ni hoy pueden acaso evitar el que es resul- 
tado indeclinable del apoyo que prestaron d lo que al principio fu^ tal 
vez en los colonos un deseo indebido de lucrar y que el curso del tiempo 
ha convertido en elemento de ruina. 

Concretdndome d los puntos esenciales de la nota de Vuestra Excelen- 
cia, por acuerdo del Presidente de la Reptiblica debo manifestar que el 
Gobiemo de Mexico estd como siempre, dispuesto d dictar cuantas medi- 
das fueren necesarias y d poner en accion todos los recursos posibles para 
reprimir d los culpables 4 impedir las depredaciones. En cuanto d la com- 
pensacion por las p^rdidas habidas, el Gobierno confia en que la ilustra- 
eion de Vuestra Excelencia no podrd m^nos de reconocer que seria inde- 
bido exigirla, tratdndose, no de abitso de autoridad, sino de faltas 6 deli- 
tos cometidos por una horda de salvajes, danosos para dmbas partes y 
en realidad enemigos de dmbas. Esta consideracion adquiere mas fuerza 
si se atiende d que examinados concienzudamente los hechos, razon mas 
f undada tendria el Gobiemo de Mexico para reclamar una indemnizacion, 
puesto que los colonos ingleses han proporcionado d los indios los medios 
mas eficaces para hacer d la peninsula de Yucatan una guerra de verda- 
dero exterminio, y causar, en consecuencia, males sin ntimero d toda la 
Reptiblica. 

Y en cuanto d la indicacion que hace Vuestra Excelencia de que pu- 
diera llegar el caso de que el Gobiemo de la Gran Bretana tomara por 
si mismo las medidas que creyera necesarias para obtener satisfaccion 
por lo pasado y seguridad para lo f uturo, el Gobiemo de Mexico, en vista 
de la exposicion que precede, confia en que la rectitud del Gobiemo de 
S. M. Britdnica sabrd hacerle justicia, evitando la violacion del territorio 
mexicano y cualquier otro acto contrario al derecho publico y d los usos 
admitidos entre las naciones, puesto que la Reptiblica ha cumplido leal- 
mente sus deberes. 

Tengo la honra de ser con la mayor consideracion, Senor Ministro, 
de Vuestra Excelencia, muy obediente y seguro servidor. 

(Firmado) — J. M. Lafragua, 

A. S. E. el Ministro de Negocios Extranjeros de la Gran Bretana. 

(Anexo). — "Secretarla de Estado y del Despacho de Eelaciones Exteriores. — Seccion de 
Europa. — fCopia.) — ^Noticia. — Oficinadel Secretario. — 22 de Febrero de 1867. — Por cnanto 
que en, 6 cerca del 15 de Febrero corriente, Francisco Kobles, Francisco Meneses, Mignel 
Mena, Encamacion Mena, Ezequiel CneUo y Jos^ Maria Orellana, en el Kio Hondo, dentro 
de los limites y la jurisdiccion de Honduras Britdnico, feloniosamente atacaron 4 Francisco 
Moreno, Jos^ Magafia y Secundino Soberanos; ent6nces y alU, estando en una canoa con una 
carga, consistiendo de cuarenta arrobas de p61yora y diversas mercaderias, y robaron al dicho 
Francisco Moreno, de la dicha canoa, p61vora y diversas mercaderias, y tambien f eloniosamen* 
te hicieron tentativa d matar y asesinar i los diohos Francisco Moreno y Jos^ Magafta, hechos 



Digitized by LjOOQIC 



12 COREESPONDENCIA DIPLOMAtICA, 

que son calculados de excitar contra los habitantes de esta colonia la venganza de los indios 
de Santa Cruz, para el gasto de quienes se conducia la dicha p61vora por el dicho Francisco 
Moreno. 

'Tor t|tnto, se pagar4 una gratificacion por la aprehension y entrega en custodia en la 
cdrcel de Belice, como sigue: 

De Francisco Meneses 500 pesos. 

De cada uno de los demas cinco 200 ,, 

**Un prcmio de 500 pesos serd pagado d cualquiera persona 6 personas que dard tal infor- 
macion, que conducird & la conviccion de cualquiera persona 6 personas que intes de las 
dickas felonlas eran, 6 despues de la perpetracion de ellas han sido 6 serdn accesorios.de ellos. 

**Cuando hubiese mas reclamantes que uno los premios serdn divididos separadamente 
por el teniente Gobemador. 

**Por mando. — (Firmado) — Thomas Graham, Acting Colonial Secretary." 

Ea copia exacta. Mexico, 3de Marzo de 1873.— «7Man de D. Arias, oficial mayor. 



Digitized by LjOOQIC 



COHRESPONDENCIA DIPLOMITICA. 13 



{Traduccion.) 

MINISTEMO DB NBOOCIOS BXTRANJEROS. 

£8 de JuUo de 1874- 
Serior Ministro: 

La nota que Vuestra Excelencia dirigi6 d. mi predecesor en 12 de Fe- 
brero del ano pr6xiino pasado, y que se refiere d las correrias de los in- 
dios en Honduras Britdnico (British Honduras), le fu^ debidamente en- 
tregada por el Senor Don Pablo Martinez del Campo; pero su respuesta ha 
sido dif erida hasta ahora con el fin de que las manif estaciones de Vuestra 
Excelencia fuesen examinadas con la consideracion que justamente me- 
recen. 

Habiendo recibido ya amplios inf ormes del Vice-Gobemador de Hon- 
duras Britdnico, asl como de otras personas, y habiendo examinado la cor- 
respondencia anterior sobre este asunto, permitame Vuestra Excelencia 
que replique en los t^rminos siguientes: 

Parece que el objeto de las manifestaciones y argumentos de Vuestra 
Excelencia ha sido demostrar que todos los indios de la provincia de 
Yucat$in, tant<J los de la tribu Icaich^ como los de la de Chan Santa Cruz, 
deben ser reprimidos y castigados por el Gobiemo de Mexico y que^ 
en consecuencia, dicho Gobiemo sostiene tropas destinadas al esclusivo 
fin de reprimirlos y castigarlos; que el Gobiemo mexicano no tiene poder 
sobre los indios Icaich^ (has no control over the Icaich^ Indians); que 
Mdrcos Canul, liltimo jefe (the late chief) de esa tribu, no tiene card<;ter al- 
guno autorizado 6 reconocido por el (jobiemo nacional; y que habiendo 
hecho el Gobiemo mexicano cuanto estaba en su poder para reprimir d los 
indios, no debe ser considerado responsable de hechos que no ha podido 
impedir. 

Con relacion ^ estos pimtos, Senor Ministro, tengo la honra de manif es- 
tar que aparece de los informes del Vice-Gobemador de Honduras Bri- 
td^nico, informes que se hallan confirmados por documentos d que me re- 
ferir^ despues, que los esfuerzos de las tropas mexicanas se han dirigido 

Digitized by Google 



14 COBBESPONDENCIA DIPLOMJLTICA. 

exclusivamente contra los indios de Santa Cruz, de quienes las autoridades 
de Honduras Britinico no tienen motivo de queja, d la vez que los indios 
Chichanhds 6 Icaich^ que son los autores de las incursiones por las que 
se reclama, han sido invariablemente reconocidos, sostenidos y dirigidos 
por las autoridades mexicanas del Estado conf ederado de Yucatan, y que 
los jefes de las tribus Icaich&, primeramente Zuc, despues M^cos Canul, 
y por tiltimo Chan, aunque quizd no hayan tenido nombramiento en for- 
ma, de hecho han estado al servicio del Gobiemo de Campeche, que les 
daba el titulo de ••Qenerales,ii del cual recibian 6rdenes y al que daban 
parte de sus operaciones. 

Entre los documentos que he tenido d la vista que demuestran la clase 
de relaciones que los indios Icaich^a tienen y han tenido, durante muchos 
anos, con el Gobiemo de Campeche, puedo mencionar los siguientes: 

1 P Una carta dirigida en 15 de Setiembre de 1856 por el Senor Ma- 
riano Trejo, Comandante de Bacalar, al Superintendente de Belice, en la 
cual le manifestaba, refiri^ndose d los actos de Zuc, jefe en aquella ^poca 
de los Chichanh^ de Icaich^ que no podia usar de la fuerza para some- 
ter 6, Zuc, porque Chichanh^ era un canton (station) separado del suyo 
y que en todos los asnntoa redbia (frdeTies directamerde del Oobiemo del 
Estado, 

2 P Una carta dirigida el 29 de Agosto de 1868 por Don Pablo Gar- 
cia, Gobernador de Campeche, d Canul, tituldndole: "Ciudadano General 
Mdrcos Canul, Comandante en jefe del canton de Icaich^,ii encargtodole 
y recomend^dole que hiciese causa comun con un ciudadano Uamado An- 
dres Tima, de Corozal, en ciertas operaciones que se preparaban ccmtra 
"los bdrbaros de Chan Santa Cruz.fi 

Esta carta, como Vuestra Excelencia observarA, demuestra claramente 
no solo que Cantd era reconocido en 1868 por el Gobiemo de Campeche 
como xm individuo que estaba i. su servicio, sino que los indios Icaich^ es- 
taban empleados por aquel Gobiemo para hostilizar d la tfibu indepen- 
diente de Chan Santa Cruz. 

3 P Un articulo publicado el dia 3 de Febrero de 1873 por La Razon 
del Pueblo, peri6dico oficial del Estado de Yucatan. Este articulo, escri- 
to con espfritu muy hostil i, la colonia de Honduras Brit^ico, confiesa 
sin embargo, de una manera muy clara, que los Icaich^s estaban al 
servicio de las autoridades mexicanas. Dice que "el Gobiemo del Es- 
tado ha recibido del General Rafael Chan, Jefe del Canton de Icai- 
ch4, las comunicaciones, etc;ii y hablando de la muerte de Canul, que er- 
r6neamente atribuye d los indios de Oriente, la senala como causa de 
que ••8e confixi ahora al General Clian el mando de aquella 'parte de nues- 
tro territorio,\} y anade que "al sacrlficar su vida el General Chan, Canul 
di6 pruebas de 8U adhesion y de su diaposidon d obedecer nuestraa 
autoridades.u Alude & las comunicaciones dirigidas & los indios Icaich^ 

Digitized by LjOOQIC 



OOIIBESPONDENOIA DIPLOMItIOA. 15 

por el Vice-Gobemador de Honduras Brittoico, como amenazas dirigidas 
kjefeB que son siHbditos dd Oobiemo meodcano, j dice mas adelante: "si 
los naturales del canton de Icaich^ han invadido el territorio inglfe, etc., 
esos naturales son habitantes de una nacion dvilizada que tieTie un go- 
biemo que aahe castigar i» las personas que lo desobedecen." 

Anexa i, este artictdo se haUa la copia de una carta del Comandante 
militar de las colonias de los Chenes, firmada por Miguel Cabanas y fe- 
chada en Iturbide el 18 de Enero de 1873, cuya carta incluye otra del 
General Chan dirigida al Gobemador de Campeche, en la que se lee lo 
siguiente: 

"Dirijo ^ vd. esta comunicacion dfin de que me d^vd. drdenes ^ina- 
truGciones sobre lo que debo hacer, puea estamoa al aervido de au Gobier- 
no y por lo mismo, nada podemoa hacer ain reciMr aua drdenea, 

Pongo esto en conocimiento de vd., djm de que me d^vd. drdenea so- 
bre lo que debo hacer." 

4 P Un despacho del Gobemador de Campeche dirigido d Vuestra Ex- 
celencia, fechado el 13 de Febrero de 1873. 

Es innecesario que haga citas textuales de este despacho que, sin 
duda, se halla en poder de Vuestra Excelencia, y que contiene quejas 
contra el Gobiemo de Honduras Britdnico; pero puedo llamar la atencion 
de Vuestra Excelencia sobre que confirma plenamente lo que he tenido 
la honra de decir, & saber "que Chan es reconocido como comandante 
' dd canton de Icaich^" que los indios Icaichds son considerados por el 
Gobiemo de Campeche como una tribu amiga que vive bajo su protec- 
cion, y que todos los esfuerzos del Gk)biemo contra los indias se dirigen 
exclusivamente contra la tribu de Chan Santa Cruz. 

5 P Una carta dirigida al Vice-Gobemador de Honduras Britdnico 
fechada en la "Provincia de Campeche, oficina del comandante general 
de los cantones de los indios pacificos del Sur (Southern Pacific canton- 
ments), Chichanhd, Marzo 8 de 1873, y firmada por el general Eugenio 
Arana." Esta' carta contiene el importante p^rraf o que sigue: 

"Debo manifestar A Vuestra Excelencia que al recibir la primera co- 
mimicacion del General Don M^cos Canul en que me informaba que 
habia cruzado el Rio Hondo con las armaa que dej^ d au cuidado y para 
su propia defensa contra los indios bdrbaros, y penetrado en la depen- 
dencia de Orange Walk (Orange Walk Dependency) sujeta d la au- 
toridad de Vuestra Excelencia, sin permiso mio, en el acto le orden^ 
oficialmente que entregase el mando d Don Rafael Chan y que se me pre- 
sentase en el cuartel general. Pero la Providencia le habia ya aplicado 
el castigo que merecia por su temeridad. Desde la muerte de este jefe, 
Don Rafael Chan, 4 quien he hecho referencia, ha conservado el mando, 
y 4 pesfu: de las dificultades causadas por su predecesor, ni por un mo- 



Digitized by LjOOQIC 



16 COERESPONDENCIA DIPLOMXtICA. 

mento ha abandonado la idea, j me ruega y suplica que solicite de 
Vuestra Excelencia se haga un nuevo arreglo que asegure y garantice un 
porvenir satisfactorio y que restablezca el comercio libre entre la colonia 
del mando de Vuestra Excelencia y nuestra Tniserable Icaich^; j en ca- 
se contrario, que le d^amplias facultades respecto de los que estto bajo 
su mando para declarar ima guerra sin cuartel contra Vuestra Excelen- 
cia. Pero ni yo ni el Gobiemo de la Provincia, d cuyo servicio estoy, po- 
demos dar esas 6rdenes, sin haber agotado dntes, como he indicado, los 
medios que el derecho intemacional prescribe. Ruego, pues, d Vuestra 
Excelencia se sirva contestarme lo mas pronto posible d lo que antecede. 
"Aseguro d Vuestra Excelencia que me comprometer^ solemnemente d 
cumplir y hacer cumplir cualquier convenio 6 arreglo pacifico que Vues- 
tra Excelencia hiciere conmigo respecto de los Icaich^s, siendo esta co- 
mandancia general inmediatamente responsable de cualquier atentado 
quepueda tener lugar enlo de adelante, Vuestra Excelencia puede comu- 
nicarse con ella directamente en todas ocasiones, con la seguridad de que 
se hard una reparacion y se aplicard el castigo segun la gravedad del 
caso." 

Podria indudablemente, Senor Ministro, presentar otros testimonies 
para poner en evidencia las relaciones en que se hallan los indios Icai- 
ch^s y sus jef es con el Gobierno de Mexico; pero confio en que los que he 
tenido la honra de comimicar 4 Vuestra Excelencia serto suficientes para 
convenceros de que el Gobiemo de su Majestad obra con justificacion al 
considerar como responsable al Gobiemo de Mexico de los actos de los 
indios Icaich&, y al exhortar d dicho Gobiemo d hacer uso de su autori- 
dad hasta donde sea posible, para impedir la repeticion de las invasiones 
de los Icaich^s en el territorio de Honduras Britdnico. 

Los documentos que he tenido la honra de citar proporcionan tam- 
bien una respuesta satisfactoria d la asercion de Vuestra Excelencia de 
que el Gobiemo de Mexico ha hecho cuanto en su poder estaba para re- 
primir d los culpables y para impedir las depredaciones, puesto que di- 
chos documentos demuestran claramente que todas las medidas dictadas 
por las autoridades mexicanas han sido dirigidas contra la tribu de Chan 
Santa Cruz; siendo asi que los indios Icaichds, que son exclusivamente 
los culpables de las invasiones, han sido tratados de la manera mas amis- 
tosa y aun han sido armados, segun confiesa el General Arana en su car- 
ta que he citado. 

Observo que gran parte de la nota de Vuestra Excelencia d que tengo 
la honra de contestar, contiene quejas de que los indios se abastecen de 
armas y mimiciones en Honduras Britdnico. 

Sobre este punto, Senor Ministro, no me creo obligado d entrar en dis- 
cusion, puesto que, s^un la misma nota de Vuestra Excelencia, vuestro 

Digitized by LjOOQIC 



CoMfiSt^ONBEKCIA DIPLOmItICA, 17 

GoWemo lia sido ya perf ectamente inf ormado de las razones que hacia 
Imposible ^ las autoridadea de Honduras Btitdmco intervenir en el tr^- 
fico de armas; DebO) sin embargo, protestor en los t&:minos mas en^rgi- 
cos^ ttohlra la ase'rcion de Vuesti'a Exceleacia, irelativa d que las *'autori- 
dades" de Honduras Brittoico "auxilian & los criminales," es decir, 
A los indios hostiles d Mexico. La nota de Vuestra Excelencia no con- 
tiene prueba alguna de que se haya dado tal auxilio en alguna oca- 
sion por aquellas autoridades, y el Gobierno de Su Majestad eai& seguro 
de que la acusacion carece de fundamento. 

En el caso citado por Vuestra Excelencia del premio ofrecido en Febrero 
de 1867, por la aprehension de Francisco Meneses y de otros, acusados 
de haber robado d Francisco Moreno una canoa que contenia p61vora y 
otras mercancias, me permito indicar que no se declar6 en manera algu- 
na que las individuos mencionados en el aviso de Mr. Austin deberian 
ser castigados por el Estado como culpables de haber interceptado ima 
cantidad de p61vora que se remitia d los enemigos de la autoridad mexi-- 
can a de Yucatan, sino que la intencion fu^ hacer que fuesen juzgados 
por haberse apoderado en aguas britduicas de una embarcacion mercan- 
te y por haber organizado una expedicion contra aquella embarcacion 
fiiendo dichos individuos, en aquella ^poca, personas residentes en suelo bri- 
tdnico. La circunstancia de que la p61vora f uese destinada al uso de los 
indios no puede considerarse bastante para caracterizar aquel aeto como 
de pirateria armada y para justificar que era el indudable deber de las 
autoridades de Honduras Britdnico el castigarlo. 

E^stame ahora, Senor Ministro, expresar d Vuestra Excelencia la sincera 
esperanza que el Gobierno de Su Majestad abriga de que el Gobierno en 
Mexico, despues de considerar cuidadosamente las manifestaciones que 
he tenido la honra de haceras, reconocerd la justicia de las reclamaciones 
presentadas en la nota de Lord Granville fechada el 2 de Diciembre de 
1872; de que concederd una indemnizacion razonable i. los slibditos bri- 
tdnicos que han sufrido d consecuencia de las invasiones de los indios 
Icaich^, y de que, dictando medidas eficaces para impedir que aquellas 
invasiones se repitan, evitard* que el Gobierno de Su Majestad se vea en 
la necesidad de ordenar al Vice-Gobemador de Honduras Brit^ico que 
obre, en caso de necesidad, segun las instrucciones comunicadas d su pre- 
decesor en 1857, con el fin de protejer d los colonos britdnicQS. Esas 
instrucciones son en sustancia las siguientes; 

El Vice-Gobemador debia aconsejar & los sAbditos britdnicos que no 
levantasen talleres (works) 6 se estableciesen en manera alguna en 
territorio que incuestionablemente fuese extranjero, y advertirles que Iob 
slibditos britdnicos que se estableciesen 6 tuviesen algun establecimiento 
en la orilla izquierda del Estero Azul (Blue Creek), lo harian por su cuen- 

^ y Digitized by VjOOQ IC 

y 



18 CORMSPONBENCIA BIPLOMIWCA. 

ta y riesgo, sin esperar la proteccion que se concede d los que se estable- 
cen en territorio britdnico 6 en territorio que es motive de disputa. 

No debia vaeiJar, aunque estuviesen pendientes negociaciones diplo- 
mdticas sobre arreglo de limites, en usar de la f uerza civile si era conve- 
niente, 6 militar si era indispensable, para resistir ataque^ violentos d© 
hombres armados contra los talleres 6 establecimientos britdnicos en ter- 
ritorio disputado, es decir, en el territorio que la Gran Bretana reclama, 
sin extenderse hasta la oriUa izquierda del Estero Azul. 

Dijosele, ademas, que como no siempre seria practicable resistir en el 
acto y en el lugar atacado; que como las personas culpables de las depre- 
daciones podrian f dcilmente escapar atravesando la f rontera,. y que como 
era evidente que en el otro lado de la linea divisoria, no habia autoridad 
extranjera y civilizada que pudiese juzgarlas, debia considerarse investi- 
do de facultades discrecionales en cualquier caso en que le pareciese, des- 
pues de madura consideracion, que era necesario, para la seguridad pre- 
sente y f utura de los colonos, hacer que f uesen aprehendidas por la auto- 
ridad brit^nica, aunque f uese en territorio extranjero, las personas ^ quie- 
nes se probase d satisf accion de dicho Vice-Gobemador, que habian come- 
tido en territorio britdnico actos de violencia que, segun la ley britdnica, 
f uesen hechos criminales, y que hiciese que dichas personas fuesen juzga- 
das como culpables de aquellos delitos por los tribunales del Estableci- 
miento. 

Advirti6se al Vice-Gobemador que debia obrar con las precauciones 
y circunspeccion debidas al ejercer las facultades discrecionales que se le 
concedian. Dijosele que debia tener presente que la aprehension de un 
extranjero en suelo extranjero, d consecuenciii de un delito cometido en 
Buelo brittoico, 6 que se supone britdnico, y el hecho de ser juzgado por 
un tribimal brittoico, eran contrarios al derecho intemacional y que solo 
podrian justificarse por una necesidad imperiosa, ocasionada por la falta 
absoluta de toda ley y autoridad legal en el mismo lugar en que el delito 
se cometiese. 

Orden6se al Vice-Gobemador que en caso de que se viese obligado & 
recurrir A las providencias indicadas, deberia informar en primera opor- 
tunidad al Gobiemo de Su Majestad de todas las circunstancias y de todos 
los motives en que hubiese f undado sus providencias, ^ fin de que, sin 
p&dida de tiempo, fuesen comimicados al Gobiemo mexicano. 

Vuestra Excelencia observard que al acordar estas injitrucciones, se tu- 
vo el mayor cuidado de impedir que se dictase medida algima que pudie- 
se herir las justas susceptibilidades del (jobiemo mexicano, fuera de 
aquellas que se consideraron necesarias para proteger las vidas y propie- 
dades de los s&bditos britdnicos, y se orden6 4 Mr. Lettson, que entonces 
era Ministro de Su Majestad en Mexico, que comimicase al Gobiemo me- 
xicano la subsistencia de esas instrucciones^ manif est^dole al mismo tieni* 



\ Digitized by CjOOQ IC 



OOBRESPONDENC3IA DIPLOMillOA. 10 

po que el GJobiemo de su Majestad se habia visto obligado & darlas en de- 
f ensa propia, pero que serian revocadas luego que el Gobiemo mexicano 
hubiese hecho arreglos en Yucatan que ya no las hicieran necesarias. 

Tengo la honra de ser, con la mas aita consideracion, Senor Mmistro, 
de Vuestra Excelencia muy obediente y humilde servidor. 

(Firmado) — Derby. 

A Su Excelencia el Seiior Lafragua, etc., etc, etc 



Digitized by LjOOQIC 



20 COERESPONPENCIA DIPLOMJLtiCA. 



SXCRETARiA DS BELACIomES 1ZTERI0BB8. 

Mexico, £S de Marzo de 1878. 

Senor Ministro: 

Se recibi6 en esta Secretaria & su debido tiempo la nota que Vuestra 
Excelencia se sirvi6 dirigir d mi predecesor el Senor Lafragua, con fecha 
28 de Junio de 1874, replicando d la contestacion dada por A en 12 de 
Febrero de 1873 A, ese Ministerio de negocios extranjeros sobre las recla- 
maciones que ha hecho contra Mexico con motivo del asalto de Orange 
Walk. 

Diversas y poderosas causas ban retardado la respuesta A, la nota de 
Vuestra Excelencia. La muerte del Senor Lafragua primero, el cambio 
ocurrido en el personal del Gobiemo despues, y la consiguiente necesidad 
de organizar la administracion interior de la Bep^blica, ban sido las prin-* 
cipales de esas causas. 

Hoy que ^sta se encuentra en plena paz, regida por su gobiemo cons- 
titucional^ al que sostiene el pueblo mexicano y al que reconocen las Po- 
tencias con quienes ella tiene relaciones, se ha considerado con la aten- 
cion que merece la replica de Vuestra Excelencia, estudi^dose en todos 
BUS antecedentes el grave negocio de Belice; y debo, en cumplimiento de 
instrucciones del Presidente, dar d Vuestra Excelencia, como tengo la 
honra de hacerlo, la debida contestacion d la nota d que me he ref erido. 

La ^tima correspondencia que sobre la cuestion de Belice ha mediado 
entre los gobiemos de Mexico y la Gran Bretana, desde 2 de Diciembre 
de 1872 hasta 28 de Julio de 1874, se ha ocupado solo de algimos hechos 
aislados, incidentales d esa cuestion, que no pueden ser calificados ni dis- 
cutidos, si se hace abstraccion, como hasta hoy ha sucedido, de los ante- 
cedentes de este negocio. Lispirado por tal consideracion, el Presidente 
de la Repliblica me ha ordenado que no limite mi respuesta d los puntos 
que Vuestra Excelencia toca en su nota, sino que someta d la ilustrada 
consideracion del Gobiemo de S. M. B. algunas observadones tomadas 

Digitized by LjOOQIC 



trOkIlfiS3PO»B3£NCtA. diplomItica. 21 

de la historia de esta cuestion, que determinan los principios que larigen 
y que dan solucion en el terreno de la razon y de la justicia 6, las dificul- 
tades en que de tiempo atrds han est&do los dos Gobi^mos con motivo de 
la posesioft de Belice. Vuestra Excelencia me permitird, pues, que antes 
de ocuparme de las reclamaciones brit^nicas originadas en el asalto de 
Orange Walk, mencione, aunque muy en compendio, ciertos hechos his- 
t6ricos que restablezcan los principios d los que esas reclamaciones tienen 
que sujetarse, lo mismo que los derechos de los dos palses en la cuestion 
de Belice, 

Sin hablar de las dificultades que en tiempo anterior habian tenido los 
Gobiemos de Espana 4 Inglaterra pbr lo relativo d Belice, es un hecho 
fuera de disputa que el tratado de Versalles de 3 de Setiembre de 1783, 
y la convencion de L6ndres de 14 de Julio de 1786, fueron los que defi- 
nitivamente determinaron los derechos que la Gran Bretana habia de 
tener en esa parte de la peninsula de Yucatan. Y aunque ellos quedaron 
anulados por las guerras que despues sobrevinieron entre ambas poten- 
cias d fines del siglo pasado y en principios del presente, fueron posterior- 
mente revividos por el de Amiens en 27 de Mayo de 1802 y el de Madrid 
de 28 de Agosto de .1814. 

Los escritores ingleses que f orzando la letra y el espiritu de estos tra- 
tados, han querido sostener que ellos no comprendian d Belice y que In- 
glaterra adquiri6 por derecho de conquista desde 1796 la soberania de 
ese territorio, no solo olvidan ciertos hechos que contra * esa pretension 
protestan, como las reclamaciones del Gobemador de Bacalar, D. Juan 
Bautista Gual, en 1810 y 1812, y su correspondencia con el teniente co--* 
ronel Nugent Smyth, sino que no consideran ni otras circunstancias que 
en este punto son decisivas. La Gran Bretana misma no se consider^ 
duena de la soberania de Belice, ni aleg6 en los tiempos que d. aquellas 
guerras siguieron, y cuando ya la paz se habia restablecido, el pretendido 
derecho de conquista, de prescripcion 1i otro cualquiera contra Espaiia. 
Las leyes del Parlamento ingles de 1817 y 1819 confiesan de la manera 
mas categ6rica y terminante que Belice "no estd dentro de los limites y 
dominios de S. M. B." En esas leyes se alude bien claramente d los tra- 
tados de 1783 y 1786, como titulo de los derechos del Gobiemo Britdnico 
en ese territorio, y el Parlamento reconoce de un modo implicito, pero 
innegable, que su facultad de legislar para Belice, no emana sino de la 
concesion del art. 7 ^ de este tiltimo tratado, que permitia d SS. MM. 
Cat61ica y Brit^nica, "expedir aquellos reglamentos que tuvieren por con- 
veniente para mantener la tranquilidad y buen 6rden entre sus respecti- 
vos subditos." 

Ante la solemne importancia de ese reconocimiento, Vuestra Excelen- 
cia se servird convenir en que es intitil agregar nuevas pruejbas, y ellae 
existen, de que Inglaterra misma no se crey6 duena de la soberanig, de 

Digitized by LjOOQIC 



22 OORBESPONBENCIA BIPLOMXtICIA. 

Belice ni neg6 su fuerza obligatoria & los tratados de 1783 y 1786, que 
terminantemente reservan esa soberania ^ la Corona de Espana. 

Desde que la Gran Bretana inici6 bus primeras negociaciones con la 
Reptiblica, pudo saber, como supo, no solo que ^sta, en virtud de su inde- 
pendencia, reivindic6 la soberania que Espana habia ejercido en estas po- 
sesiones, sino que ella no celebraria tratado alguno que "no respetara in- 
violablemente las bases de independencia absoluta, integridad del terri- 
torio mexicano y libertad para constituirse del modo y forma que lo 
convenga." Asi lo notified el general Don Guadalupe Victoria en nom- 
bre de Mexico, al Dr. Mackie, agente de la Gran Bretana, en la conf eren- 
cia tenida en Jalapa en 31 de Julio de 1823. Con esas bases eaenciaUs 
que Inglaterra aceptd, estuvo conf orme en mandar 4 Mexico d sus pleni- 
potenciarios Mr. Morrier y Mr. Ward, que ajustaron con la Rep6blica su 
primer tratado. Y segun esas bases, la Gran Bretana estd. obligada i, re- 
conocer que si de Espana no adquiri6 la soberania de Belice, como es la 
verdad hist6rica, no puede pretender haberla recibido de Mexico en el 
(iempo en que se negociaba ese tratado, puesto que Mexico expres6 su 
decidida volimtad de no tratar sino conservando la integridad de su ter- 
ritorio. 

El tratado de 6 de Abril de 1825, que los plenipotenciarios ingleses 
ajustaron con los mexicanos en esta capital, contiene un articulo, el 15, 
que respeta la integridad territorial mexicana, comprendiendo dentro de 
los limites de ia Rep6blica d Belice y reconociendo la vigencia de los 
tratados de 1783 y 1786. Este tratado no fu^,sin embargo, ratificado, co- 
mo lo sabe Vuestra Excelencia, por el Gobiemo de S. M. B., no por el re- 
conocimiento de la integridad del territorio de Mexico, sino porque en 6i 
no se contenian las mdximas del derecho maritimo que Inglaterra ha 
sostenido tan empenosamente; porque ^ no era perp^tuo, y sobre todo, 
porque en un articulo secreto reservaba d Mexico la f acultad de con- 
ceder yentajas al pabellon espanol, cuando en Madrid f uera reconocida la 
independencia de la Bep6blica. 

A consecuencia de la negativa del Gobiemo britdnico para ratificar el 
tratado, se abrieron nuevas negociaciones en Londres con el plenipoten- 
ciario mexicano Don Sebastian Camacho, negociaciones siempre bajo las 
mismas bases esenciales con que Mexico declar6 que trataria, y respecto 
de las que nunca la Gran Bretana hizo la mas pequena objecion. El nue- 
vo tratado se firm6 en L6ndres en 26 de Diciembre de 1826 y ^1 ha sido 
el que ha regulado las relaciones entre los dos paises, hasta que qued6 
roto £ consecuencia de la guerra de intervencion, y las consiguientes de- 
claraciones del Gobiemo de la Reptiblica. 

En este tratado, en respeto de aquella base que Mexico establecid como 
circunstancia siTie qua non de toda negociacion, se estipul6 en su art. 14 
bue "Los s^bditos de S. M. B. no podrdn por ningun titulo ni pretexto, 

Digitized by LjOOQIC 



COHMSPONDENCIA 1>IPL0M1tICA. 23 

cualquiera que sea, eer incomodadoa ni moleatados en la paci/ica pose^ 
eion y ejercicio de cualesquiera derechos, privUegios ^inmunidddea que 
en cualquier tiempo hayan ejercido dentro de lo8 Umites descritos yfija- 
dos en uTia conven-don firmada entre el referido Soberano y el Rey de 
Espana en i^ de Julio de 1786, ya sea que estos derechos, privilegios 6 
inmunidades provengan de las estipuJaciones de dicha convencion 6 de 
cualquiera otra concesion que en algun tiempo hubiese sido hecha por 
el Rey de Espana 6 sus predecesores A los siuhditoa 6 pobladorea britd- 
nicoa que residen y siguen aus ocupacionea legitiTnaa dentro de loa Ivmir' 
tea expreaadoa, e^c" 

Basta la lectura de este articulo para persuadirse que & reconoce de 
tin modo terminante 4 innegable que la soberanla de Belice pertenece & 
Mexico y no d Inglaterra, porque ningun Soberano pretende do una Po- 
tencia extranjera concesiones usufructuarias para sus dominios; porque 
esos derechos, privilegios 4 inmunidades gtorgados por la convencion de 
14 de Julio de 1786 y los tratados concordantes de 1783 y 1763, no eran • 
otros que los del usufructo limitado del corte de maderas, con exclusion 
de todo cultivo de la tierra; porque esas ocupacioTiea legitimaa eran solo 
las demarcadas en esos tratados 6, fin de mantener las restricciones im- 
puestas por ellas "para conservar Integra la soberanla de Espana en aquel 
pais (Belice)," como dice el art. 7 ^ de la convencion de 14 de Julio, 
Vuestra Excelencia, con la ilustrada justificacion que lo caracteriza, no 
podrd negar que asl so ha debido entender ese articulo, segim su letra y es- 
piritu:*asl lo comprendi6 y ratific6 Mexico en 1826 y asi lo entiende 
ahora. Si entonces se hubiera pretendido, como despues se ha intentado, 
f orzar la inteligencia de esa estipulacion, para disputar d la Rep6blica la 
soberanla de Belice, ella habria rechazado esas pretensiones negtodose d 
hacer una donacion sin causa, una cesion sin motivo, de ima parte de su 
territorio. 

Y esta inteligencia que de parte de Mexico se ha dado y se da al arti- 
culo 14 del tratado de 26 de Diciembre de 1826 es la misma en que lo han 
tenido las autoridades y funcionarios del Gobiemo de S. M. B., sin que 
hayan podido prevalecer las pretensiones en contrario que en alguna 
^poca quisieron nulificar esa solemne estipulacion, Vuestra Excelencia 
no Uevard d mal que cite algunos hechos en comprobacion de estos inte- 
resantes asertos. 

Hay constancias en esta Secretaria de que en los anos de 1812 y 1813 
las autoridades espaiiolas quisieron poblar el territorio que existe entre 
los rios Hondo y el Nuevo (territorio comprendido dentro de los llmites 
de la concesion de 14 de Julio de 1786), y mandaron fundar algunos es- 
tablecimientos, y aun poner guarniciones para evitar que los ingleses 
cortasen maderas, reputando rota esa concesion i consecuencia del cum- 
plimiento de la condicion resolutoria que ella contiene en virtud de que 

Digitized by LjOOQIC 



ii CORRESPONDEKCIA DIPLOMiTICA. 

el tratado habia sido infringido por los ingleses de Belice. Apenas fu^ 
conocido en ese lugar j en Bacalar el tratado de 1826, cuando los ingle- 
ses se creyeron con derecho para recuperar sus posesiones hasta rio Hon- 
do, alegando que por este tratado habian sido re vividos los de 1783 y 
1786. Los habitantes de Bacalar d su vez, oponi^ndose d las pretensiones 
inglesas, representaban en 1828 al Gobierno de Mexico contra el art. 14 
que ponia en vigor aquellos tratados, pidi^ndole que asumierp, con sus 
derechos de soberanla los de usufructo que dichos tratados concedian ^ 
los ingleses. 

En ^poca posterior se suscitd una discusion sobre limites, con motive 
del despojo que de su establecimiento sufrid el ciudadano mexicano Ro- 
driguez por el slibdito ingles Usher. Entonces se cambiaron diversas no- 
tas entre esta Secretaria y la Legacion de S. M. B. y se reconoci6 siem- 
pre por esta 61tima la vigencia de los tratados de 1783 y 1786 sobre los 
limites de Belice. Puede citai»e como explicitas en este punto las notas 
de Mr. Ashbumham de 9 de Marzo de 1838 y de Mr. Packenham de 12 
de Noviembre de 1839. 

Poco antes de que esta discusion tuviera lugar y en la que los dere- 
chos de Mexico fueron respetados, pasaba en Madrid un hecho de gran- 
de significacion. Cuando en esa Corte se negociaba el tratado definitivo 
de paz entre Mexico y Espaiia, y en el que ^sta reconoci6 la independen- 
cia de aquella, Mr. Villi ers, Ministro de S. M. B. en Madrid, pre- 
tendi6 en 1835, y volvi6 d solicitarlo en 1836, que "el Gobierno ospanol 
hiciera cesion formal d Inglaterra de todo el derecho de soberanla que 
juzgase pertenecer d la Corona de Espana sobre la Colonia britdnica de 
Honduras," pretension que no tuvo dxito alguno en favor de la Gran 
Bretana y que solo dej6 un testimonio irrefragable de que el Gobierno 
de S. M. B. en 1836 no se creia dueiio del derecho cuya cesion solicit6. 

Hay constancias tambien en esta Secretaria de que el Gobierno espa- 
nol manifesto entonces d Mr. Villiers que la soberanla que Espaiia habia 
ejercido en todo el territorio mexicano, habia pasado A la Repdbiica en 
virtud de la condicion traslaticia de dominio y por efecto. de la subleva- 
cion que di6 por resultado la independencia. Esta negociacion seguida en 
Madrid f u^, pues, un doble reconocimiento de los derechos de Mexico, tan- 
to por parte de Espana como de la Gran Bretana. 

Hasta 1849 ese reconocimiento de la vigencia de los tratados de 1783 
y 1786 por parte de la Legacion Britd,nica no sufri6 la menor alteracion. 
En 12 de Marzo de ese aiio el Ministerio de Relaciones Exteriores de Me- 
xico dirigi6 una nota al Encargado de Negocios de S. M. B. quejdndose 
de que la salvaje guerra de los indios de Yucatan no tenia tdrmino, por- 
que "esos indios recibian auxilios del establecimiento brittoico de Belice," 
llegando "el abuse d, tal extreme que algunos stibditos ingleses han abier- 
to almacenes en Bacalar, provistos de polvora, plomo y armas que minis- 

Digitized by LjOOQ IC 



COllEfiSPONDENCIA DIPLOmXtIOA. 25 

trail d los sublevados en cambio de los objetos que 4sioa se proporcionan 
en sxis depredaciones en loa pueblos que tienen la desgracia de caer en su 
poder.ii El Ministro mexicano concluy6 suplicando al Encargado de Ne- 
gocios brfttoico en nombre de la humanidad y de la civilizacion, intere- 
sadas en la terminacion de esa . lucha bdrbara, que se sirviera ••estrechar 
BUS providencias para que sean justamente obsequiados los principios ge- 
neralmente reconocidos del derecho de gentes y lo eMipulado entre 8. M. B. 
y el Oobiemo espanol por el art 14- de la covvencion celebrada en 14- de 
Jvlio de 1786, vigente entre Mexico e iTiglateri^a,^! 

En 14 del mismo mes, Mr. Doyle, Encargado de Negocios en esa ^po- 
ca, contest6 dicha nota sin desconocer el vigor de aquel tratado. Despues 
de hacer un minucioso extracto de ella ofreci6 "que se apresuraria A tras- 
mitir una copia de la presente nota por el pr6ximo paquete al Gobierno 
de S. M., el que puode asegurarlo (el infrascrito) dictard todas las medi- 
das convenientes d fin de que sean debidamente respetados los principios 
generales de la ley de las naciones y todas las convenciones existentes 
entre este pais y la Gran Bretana (all existing conventions between this 
country and Great Britain.) n Hasta aqui, como Vuestra Excelencia se 
servird verlo, no se negaba el vigor de la convencion de 14 de Julio de 
1786, invocada por el Ministro mexicano para el efecto de que los ingle- 
ses en Belice no vendieran armas d los indios bdrbaros de Yucatan. 

Pero en 28 de Agosto del mismo ano, Mr. Doyle comunic6 d esta Secre- 
taria que habiendo raandadoal Gobierno de S. M.,como lo habia ofrecido, 
copia de la nota de 12 de Marzo, dsfce le prevenia declarar que aunque el 
tratado de 14 de Julio de 1786 estd citado en el art. 14 del tratado entre 
Mexico y la Gran Bretana de 26 de Diciembre de 1826, este articulo solo 
previene que los stibditos britdnicos no sean perturbados en el ejercicio 
de los derechos que les concedi6 el tratado de 1786 con Espana; ^*pe7*o 
que no existe estipiiUicion convencional alguna por la cual Mexico pue- 
da exigir d la Or an Bretafla el ciiniplimiento de las obligaciones ante- 
riormente eontraidas poi' ella con Espana, con respecto'al estahleciimento 
de Honduras.w Tal declaracion, tan contraria d la letra y espiritu del 
art. 14 del tratado de 1826, d todos los precedentes de este negocio y ^ 
la inteligencia que las mlsmas autoridades inglesas habian dado hasta en- 
tonces al propio articulo, fu^ vivamente combatida por Mexico, no con- 
Bintiendo que semejante declaracion prevaleciera sobre los derechos que 
el tratado le da. 

El Gobierno de la Repiiblica ordeno luego d su Ministro en L6ndrea 
que hiciera las representaciones necesarias con ese fin; y considerando que 
el arreglo de este negocio se haria con mas facilidad, tratlndolo con el 
Gobierno de S. M. B. directamente, no crey6 conveniente proseguir aquI 
Bu discusion con la Legacion Britd.nica, y asi lo coraunic6 d Mr. Doyle en 
10 de Setiembre contestando su nota de 28 de Agosto. 

Digitized byVjOOQiC 



26 OORRESPONDENCIA DIPLOMXtIOA. 

La corraspondencia que en virtud de esta 6rden se sigui6 entre el ple- 
nipotenciario mexicano, Senor Mora, y el Ministro de Negocios Extran- 
jeros de S. M. B.,- Lord Palmerston, no lleg6 ^ dar solucion algimsc ^ esta 
cuestion. Lord Palmerston no solo sostuvo la declaracion hechgl por Mr. 
Doyle, sino que la extendi6 ^ otros puntos, manifestando que Mexico no 
era el sucesor de Espana en los derechos que toman su orlgen de los tra- 
tados, porque aunque ••Mexico ha asegurado su independencia de Espana, 
no por esto se ha colocado en el lugar de Espana con relacion ^ las con- 
venciones intemacionales que Espana hubiera celebrado con otras Poten- 
cias.ii (Nota de Lord Palmerston al Senor Mora, de 15 de Diciembre 
de 1847.) El Ministro mexicano suspendi6 esta discusion para pedir ins- 
trucciones d su Gobiemo y declarando siempre, en su nota de 30 del mis- 
mo mes, que "el Gobiemo mexicano insiste en considerar vigentes los tra- 
tados de 1783 y 1786, y que aireglaria su conducta en acciones que le 
sean ^propias d lo estipulado en ellos. Si el Gobiemo de S. M. B. no los 
estima vigentes, el de Mexico insistird, siempre por que sean restablecidos 
por unanueva estipulacion, etc.ii Ningima negociacion se entabl6 con 
este fin, y de este negocio no volvi6 d tratarse sino algun tiempo des- 
pues. 

Tuvo esto lugar en 1854. A consecuencia de las frecuentes disputas 
sobre diversos terrenos ocupados por adbditos ingleses, como los llamados 
de San Pedro, de Cayo de Ambar-gris y otros, etc., alegando aquellos que 
esos terrenos estaban dentro de los limites sefialados en la convencion 
de 1786, el Gobierno de Mexico orden6 d su Ministro en L6ndres que 
abriera una negociacion con el Gobiemo de S. M. B. con el objeto dearreglar 
los limites de Belice y de pedir las indemnizaciones debidas por la usur- 
pacion de terrenos cometida por s6bditos britdnicos, teniendo presentes 
las concesiones hechas por Espana ^ Inglaterra sobre corte de maderas 
en Honduras. El plenipotenciario mexicano dirigi6 dos notas en 16 de 
Mayo de 1854, tratando de estos asuntos, al Ministerio de Negocios Ex- 
tranjeros de S. M. -B. 

En 4 de Julio siguiente. Lord Clarendon, encargado entonces de ese 
Ministerio, contest6 estas notas en t^rminos tales, que no puedo menos de 
Uaraar sobre ellos la atencion de Vuestra Excelencia. 

"Respecto del primer punto (la designacion de limites) tengo lahonra, 
dice Lord Clarendon al Ministro mexicano, de manifestar d vd. que por 
cuanto d que en virtud del art 14- del tratado cmicluido entre la Gran 
Bretalia y Mexico en 26 de Diciembre de 1826, se fta adoptado el Umite 
que senala el tratado entre la Gran Bretafia y Espana de 14 de Julio 
de 1786, no hay necesidad de volver d fijar ese limite por una nueva ne- 
gociacion diplomdtica.M Respecto de la usurpacion de terrenos fuera de 
ese limite por s^bditos britdnicos. Lord Clarendon contest6 que "eZ Go- 
hieimo de S. M, no desea favorecer d siibditos britdnicos en sus avances 

Digitized by LjOO^ IC 



CORRESPONDENCIA DIPLOMXtICA. 27 

para uaui^par tierraa rrvaa alld de la exteTision que ya ocupan, ni favo- 
recerlos ni protegerlos en ninguna transgresion de las leyea mexicanaa 
en territorio meodcano; maa apenas cree el Gobiemo de S. M. que de 
perturbar d los stibditos britdnicos estahUddoa en territo^^ mexicano 
resultard beneficio alguno d los intereses de Mexico, puesto que el capital 
y trabajo que emplean en operaciones de comercio han de produeir ven- 
tajas para Mexico, n 

Me es precise, Seiior Ministro, antes de pasar adelante, observar que la 
declaracion de Lord Palmerston que contenia una negacion tan absoluta 
de los derechos«de Mexico, fu^ en su cardinal fundamento anulada por 
Lord Clarendon. Lord Palmerston negaba que existiese "estipulacion al- 
guna convencional por la cual Mexico pudiese exigir ^ la Gran Bretaiia 
el cumplimiento de las obligaciones contraidas anteriormente por ella con 
Espana con respecto al establecimiento de Honduras,it y Lord Clarendon 
reconoci6 que "en virtud del art. 14 del tratado ajustado entre la Gran 
Bretana y Mexico en Diciembre de 1826, se ha adoptado el limite que 
senala el tratado entre la Gran Bretana y Espana de 14 de Julio de l786.fi 
Es decir, mientras Lord Palmerston neg6 categdricamente que los trata- 
dos espanoles pudieran tener aplicacion alguna d Mexico, porque ni ha- 
bian sido revividas por el de 26 de Diciembre de 1826, ni Mexico podia 
ser el sucesor de los derechos de Espana con respecto ^ Belice, Lord Cla- 
rendon reconoci6 que por este tratado habian sido revividos los anteriores, 
al menos en cuanto d limites, y que ^ ellos habia que ajustarse respecto 
de este punto. Las declaraciones de 1854 fueron, por esto, recibidas en 
Mexico como derogatorias de las de 1849, y siendo conformes en la sus- 
tanciacon las pretensiones que la Repiiblica ha sostenido siempre funda- 
das en la vigencia de los tratados de 1783 y 1786, las acept6 como la base 
cardinal del arreglo que debiera de hacerse de las dificidtades de Belice. 

Vuestra Excelencia recordard. sin duda, que cuando Lord Clarendon 
redactaba su nota de 4 de Julio citada, sostenia con el Gobiemo de los 
Estados-XJnidos una muy interesante correspondencia sobre la ejecucion 
6 inteligencia del tratado Clayton-Bulwer, correspondencia en la que el 
Secretario de Estado de los Estados-XJnidos y su plenipotenciario en 
L6ndres, pusieron fuera de toda duda los derechos que Mexico tiene so- 
bre Belice, conforme d, los tratados. Y debe creerse para honra de la 
justificacion del Gabinete de S. M. B., que disipadas por una luminosa dis- 
cusion a4n las mas pequenas dudas que pudiera haber tenido sobre esos 
derechos, el Gobiemo de la Gran Bretana se apart6 en 1854 de la politi- 
ca que se quiso iniciar en 1849 con respecto d Belice. 

Despues de aquella ^poca (1854) no se ha vuelto d tratar ese punto en- 
tre el Gobiemo de la Reptiblica y el de la Gran Bretana. Es cierto que 
Belice ha seguido ocupando la atencion de los dos gobiemos; pero los ne- 
gocios que se han tratado en ^pocaa posteriores, 6 no han tenido resulta- 

Digitized by LjOOQIC 



28 CORRESPONDENCIA DIpLOMItICA. 

do, como la negociacion iniciada en Ldndres por Mr. Stevenson en 1857 
con el Ministro mexicano, para dar nuevos limites d, Belice, 6 se han ver- 
sado solo sobre hechos incidentales ^ la cuestion, como las reclamaciones 
brat^nicas motivadas por el asalto de Orange Walk. 

Para acabar de afirmar los derechos de Mexico en materlas tan impor- 

tantes, para colocar la discusion de los asuntos de Belice en el terreno 

que le es propio, y fuera del cual no se puede Uegar d solucion alguna sa- 

tisfactoria, permitame Vuestra Excelencia agregar que la Rep6blica no 

f unda aquellos derechos solo en el tratado celebrado con la Gran Bretana 

en 26 de Diciembre de 1826: el de paz ajustado con Espana en 28 de Di- 

ciembre de 1836 es otra robusta base en que las pretensiones de la Reptl- 

blica descansan. En este tratado Espaiia reconocio "como nacion li- 

bre, soberana 4 independiente ^ la Repliblica M^xicana, compuesta de los 

Estados y paises especificados ensu ley constitucional, d, saber: el terri- 

torio comprendido en el Vireinato llamado antes de Nueva Espana, y el 

que se decia Gapitania General de YucataUy <i;c.*' y renunci6 "d toda 

pretension al Gobierno. Propiedad y Derecho territorial de dichos Esta- 

tados y paises." De este tratado y del hecho innegable que hasta antes de 

la independencia, Espana raantuvo la soberania de Belice, cuyo temtorio 

esta comprendido en la Capitania General de Yucatan, se deduce, como 

16gica y necesaria consecuencia, que el Derecho territoi^ial sobre Belice 

i\x4i trasferido de Espaiia d Mc^xico por ese tratado, sin mas restricciones 

que las que aquella Potencia se habia impuesto en sus tratados con la 

Gran Bretana. 

El reconocimiento de la independencia devolvi6 legalmente d la Rep6- 
blica la soberania que Espana habia ejercido en ella por el derecho de 
conquista. Es un principio no disputado por los publicistas el que hace 
revivir en el pais conquistado los derechos de soberania, cuando ^1 se in- 
depende del conquistador, se constituye en sociedad organizada y se hace 
reconocer como nacion soberana. Y si d, la fuerza de ese principio se 
agrega la cesion expresa que Espana hizo d Mexico del Dereclio territo- 
rial en los dichos Estados y paises, y se tiene ademas presente la negati- 
va que obtuvo la solicitud de Mr. Villiers sobre la cesion d Inglaterra de 
la soberania de Belice, no se podrd poner siquiera en duda que Mexico 
es el sucesor de Espana en los derechos territoriales que ^sta tenia en Be- 
lice. El Gobierno mexicano confia en la ilustracion del de S. M. B. para 
esperar que reconozca y acepte esta verdad que sostienen ^ la vez los me- 
nos disputados principios de la ley intemacional y los hechos hist6ricos 
mas notorios. 

Mexico invariablemente ha reconocido la vigencia de los tratados espa- 
noles que de algun modo afectaban esos derechos territoriales, y ha por 
su parte ajustado su conducta en este particular d las prescripciones 
del derecho de gentes. Asi fu^ qiie cuando en 1828 ajusto con los 

Digitized by LjOOQIC 



CORRESPONDENCIA DIPLOmXtICA. 29 

Estados-Unidos su primer tratado de limites, reconoci6 la validez del tra- 
tado espanol de 22 de Febrero de 1819 que marc6 los que tenian las pose- 
siones del Eey de Espana con aquella Reptiblica. En esa ocasion se ha- 
bl6 del asunto de Belice, citdndolo como un precedente respetable. Los 
plenipotenciarios mexicanos decian entonces: "Segun los usos y doctri- 
nas recibidos en todas las naciones, es incontestable la validez de aquel 
convenio (el tratado de 22 de Febrero de 1819). La Rep6blica mexicana 
ha dado un testimonio de obsequiar los mismos usos respetando como ha 
respetado la posesion concedida d Inglaterra por la Corte de Espana so- 
bre el territorio de Walls segun los tratados de 783 y 786." Consecuen- 
te con esas manifestaciones el tratado de limites entre Mexico y los Es- 
tados-Unidos de 28 de Enero de 1828, declar6 en su predmbulo que el 
tratado espanol de Febrero de 1819 se consideraba vdlido, en virtud de 
que "recibid su sancion en una ^poca en que Mexico formaba una parte 
de la Monarquia espanola." Y Mexico, l^jos de haberse apartado de esos 
precedentes, ya sea tratando con los Estados-Unidos 6 con Inglaterra, en 
cuanto d limites, ha siempre sostenido la validez de los tratados espano- 
les en cuanto ^ ese punto, y la legitimidad de la trasmision de los dere- 
chos y obligaciones en ellos contenidos como consecuencia de la indepen- 
dencia de Mexico reconocida por Espana. 

La Altima y final conclusion que ya surge de mis anteriores manifes- 
taciones es demasiado clara y 16gica para que tenga necesidad de expre- 
sarla. Tratados solemnes que no es posibJe desconocer, hechos hist6ri- 
cos que no se pueden negar, la afirman y sostienen, autorizando al Go- 
biemo de Mexico para declarar, como declara, que no puede considerar 
y tratar los negocios referentes ^ Belice, sino bajo el imperio de las esti- 
pulaciones de los tratados de que me he ocupado; tratados en cuanto & 
este punto por su naturaleza permanentes, y cuyos pactos relativos d los 
derechos territoriales de la Repdblica en Belice, no se' han alterado por 
las modificaciones y cambios que han ocurrido en las relaciones intema- 
cionales de las potencias que los ajustaron. 

Tengo que suplicar d. Vuestra Excelencia me perdone que antes de 
ocuparme especialmente de los puntos de su nota de 28 de Julio de 1874, 
haya tenido que hacer una resena preliminar de los antecedentes acerca 
de la soberallia sobre Belice, en consideracion i, que desatendidos como lo 
han sido en la 6ltima correspondencia entre los Gobiemos de Mexico y 
la Gran Bretana, la discusion sobre las reclamaciones de Orange Walk ni 
estaria regida por los principios 6, que debe sujetarse, ni tendria solucion 
satisf actoria en el terreno de la razon y de la justicia. Ahora que he te- 
nido la honra de manif estar d. Vuestra Excelencia cuales son los princi- 
pios d. que el Gobiemo mexicano apelard en la actual discusion, puedo ya 
sin mas demora encargarme de los diversos conceptos que cpntiene la no- 
ta ya citada de 28 de Julio. 

Digitized by LjOOQIC 



30 COEEBSPONBENCIA DIPLOMXtICA. 

Vuestra Excelencia manifiesta en ella que "consta por los inf onnes del 
Vice-Gobemador de Honduras, cuyos informes se hallan corroborados 

por otras documentos que los esf uerzos de las tropas mexicanas se 

ban dirigido exclusivamente contra los indios de Chan Santa Cruz, de 
quienes no tienen queja las autoridades de Honduras Brit^nico, (against 
whom the authorities of British Honduras have no complaint) mientras 
que los indios Icaichfe que son los culpablea de todas las incursiones que 
han dado motivos de queja, ban sido invariablemente reconocidos, soste- 
nidos y dirigidos por las autoridades mexicanas del Estado de Yucatan, 
y que los jefes de la tribu Icaich^, Zuc primero, Canul despues, y por Ul- 
timo Chan, aunque no han tenido nombramiento en forma (regular com- 
missions), de hecho han estado al servicio del Gobiemo de Campeche que 
los llamaba "Oenerales'' y del que recibieron 6rdenes y al que daban 
parte de sus operaciones." 

El Gobiemo de la RepAblica no puede aceptar como correctos esos 
informes k que Vuestra Excelencia se refiere. La inexactitud de las apre- 
ciaciones que contienen, lo inf imdado de los cargos que f ormulan contra 
el Gobierno de Campeche, aparecen con toda claridad d la luz de ciertos 
hechos hist6ricos que no se pueden negar. Permitame Vuestra Excelen- 
cia que invoque su recuerdo para marcar la verdadera actitud que los in- 
dios de Chan Santa Cruz y los Icaich^ han asumido con respecto d Me- 
xico. 

Sabido es, Senor Ministro, que en 1847 los indigenas de Yucatan se 
Bublevaron, no solo contra toda autoridad, sino contro todo 6rden social, 
iniciando una guerra de castas, que sin proclamar principio politico algu- 
no, no tiene mas fin que la destruccion, el incendio, el exterminio de las 
razas blanca y mestiza. Esta sublevacion cundi6 tan rdpidamente en to- 
da la Peninsula y tom6 tal cardcter de barbaric y f erocidad, que las razas 
amenazadas por los indios apenas tenian, poco tiempo despues de comen- 
zada la guerra, mas lugares de ref ugio que las ciudades de M^rida y Cam- 
peche. En esta ^poca que puede Uamarse la primera de la guerra, todos 
los indios, asi los de Chan Santa Cruz como los Icaich&, estaban subleva- 
dos, todos eran enemigos de la raza blanca y d todos combatian las auto- 
ridades mexicanas del Estado de Yucatan. 

En la campana de 1853, emprendida por el Comandante militar de 
Yucatan, General Don R6mido Diaz de la Vega, contra todos esos indios 
Bublevados, se obtuvieron resultados importantes. Arrollados los indios 
hasta sus iiltimos atrincheramientos, se entablaron negociaciones de paz 
y se consigui6 que muchos de los caudillos de la insurreccion celebraran 
un convenio en virtud del cual &tos se comprometieron d no hacer ar- 
mas contra la raza blanca, quedando algunos otros sublevados que no 
aceptaron tal cony enio, en la condicion de rebeldes que tenian. Los indi- 
genas que f ormaron este compromiso se Uamaron desde entonces indioa 

Digitized by LjOO^ IC 



CORRESPONDENCIA DIPLOMJLtICA. 31 

pacificoSy como los Icaich^s, para distinguirlos de los indios bdrbaroa co- 
mo los de Chan Santa Cruz, que han persistido hasta hoy. en sus hostili- 
dades salvajes contra las poblaciones mexicanas. Se di6 tambien en la 
Penlnsida de Yucatan desde que la guerra estall6, el nombre de hidalgos 
i, los pocos indios que no tomaron parte en ella y que han permanecido 
fieles al Gobiemo. 

Aquel convenio no f ue xm verdadero sometimiento de los rebeldes d 
las autoridades del Estado: ^1 no irapuso en realidad d los que lo acepta- 
ron mas que la obligacion de no cometer acto alguno de agresion contra 
la raza blanca, dasarmdndolos asi contra las pobla^ones que atacaban. 
No se necesita decir mas para comprender cu41 es la actitud de los Icai- 
ch& y c6mo son completamente anormales las relaciones que ellos man- 
tienen con las autoridades mexicanas. Los gobiemos de Yucatan y Cam- 
peche han tenido hasta hoy que conformarse con la obediencia que esos 
indios han querido prestarles, porque realmente ^stos no tienen mas re- 
gies de conducta que su propia voluntad. Mas de una vez tendr^ oca- 
sion, como Vuestra Excelencia lo verd en el curso de esta nota, de citar 
hechos que prueban esta verdad hist6rica. 

Para aceptar esta situacion verdaderamente andmala, aquellos Gobier- 
nos han cedido d consideraciones de grave peso. La sumision completa 
y verdadera de los indios pacijicos no se podrd obtener sino por medio 
de la guerra con todas sus violencias, 6 mediante la persuasion, que los 
retire de la vida salvaje y que les haga comprender las vcntajas de la ci- 
vilizacion. Para decidirse por este segundo extremo ha habido diversos 
motivos, siendo uno de los principales el que inspiran los sentimientos de 
un gobiemo ilustrado y fildntropo, que no provoca la guerra de extermi- 
nio contra toda una raza digna de mejor suerte. Siguiendo, pues, esta 
politica himianitaria, los Gobiemos de Yucatan y Campeche han procu- 
rado halagar d los indios pacificos, vali^ndose de los medios mas d pro* 
p6sito para mantenerlos en paz, para hacerles comprender las ventajas 
de la vida civilizada y dulcificar y morigerar sus costumbres. Asi es 
que cuando ellos se presentan en alguna poblacion de esos Estados, 
se les ha hecho regalos de pequenas cantidades de dinero y de otros ob- 
jetos que ellos tienen en aprecio, se les dispensan ciertas consideracio- 
nes que les inspiren confianza hdcia la raza blanca, y se les trata con los 
titulos que ellos mismos se dan, para satisfacer asi su vanidad, procuran- 
do con esta conducta irlos ganando para la causa de la civilizacion. £21 
Gk)biemo de Campeche tanto ha conseguido en la realizacion de estos 
prop<5sitos, que ha logrado ya persuadir d algunos jefes de esos indios de 
la necesidad de establecer escuelas en sus pueblos, habi^ndoee ya f unda- 
do en los cantones de Xcanjd, Chunchintok y Chun-Ek. 

El Gobiemo de S. M. B. puede mejor que cualquiera otro apredar 
esa politica y sus ef ectos sobre tribus salvajes 6 semi-bdrbanus. Ese Go- 
Digitized by LjOOQIC 



32 CORRESPONDENCIA DIPLOmXtICA, 

biemo que se extiende sobre tantas y tan diversas razas, desde las mAfl 
bajas hasta las mas culminantes en la escala de la civilizacion, sabe per- 
f ectamente que el medio mas adecuado para pacificar y morigetar pue- 
blos bdrbaros, es el inspirarles confianza, el halagar su vanidad casi pueril, 
el infundirles ideas que les hagan comprender el 6rden social mas 6 me- 
nos distintamente. Todos los gobiemos civilizados-que tratan princi- 
palmente en su propio territorio, con esa clase de hombres, obran de la 
misma manera: la ley de la necesidad, la exigencia de la civilizacion pre- 
sente, que condeha la muerte en masa y el exteirminio total de toda una 
raza, son los motivoil*que determinan esta conducta. 

Y entre los medios de que esos gobiemos se valen para reducir d. una 
vida paclfica ^ esas tribus, se cuenta sin duda el de tratar d sus jef es con 
los titulos mismos que ellos se dan, sin que por esto se pueda entender 
siquiera que tales titulos tienen la significacion oficial que representan 
en los paises cultos. 

Cuando el duque de Albermale estuvo en correspondencia con el prin- 
cipal de los zambos rebeldes de Honduras, llamd,ndole el "Key de los 
MosquitoSjii nunca crey6,de seguro, que tratabaconun verdadero monar- 
ca. Cuando los Estados-Unidos Uaman en sus tratados Principes, Reyes, 
Jefes condecorados, Primeros Ministros, Generales^ Capitanes, d. los jef es 
de las tribus Mohawks, Choctaw, Chickawases, Creek y otros, la Gran 
Rep6blica no cree ni con mucho tener dentro de su propio territorio esos 
monarcas, esos altos dignatarios, esa aristocracia con quienes trata. Por 
estas mismas consideraciones, cuando en Yucatan una autoridad mexicana 
llama "Generalu d uno de los indios pacificos, dista tanto de considerarlo 
por ello en el escalafon del ej^rcito mexicano, como lo estd de considerar 
como noble al otro indio ^ quien llama hidalgo. 

El Gobiemo mexicano ha combatido d, los indios de Chan Santa Cruz 
porque desde que se sublevaron en 1847 no han cesado de estar en rebe- 
lion contra 41, haci^ndole una guerra cuyos horrores igualan d los actos 
mas bdrbaros que ensangrientan las pdginas de la historia. A los indios 
pacificos los ha combatido tambien siempre que en esa guerra han toma- 
do parte, ya antes, ya despues del convenio de 1853 tratdndolos, cuando 
se han apartado de A, de la manera mas conveniente para reducirlos al 
6rden, pero sin poder ejercer aiin sobre ellos la autoridad que la ley da 
al gobernante sobre el s6bdito en los paises civilizados, sin poderlos su- 
jetar ^ su obediencia completa de manera que no obren por propia res- 
ponsabilidad y bajo la inspiracion de sus caprichos. 

Vuestra Excelencia encontrard. justificadas estas apreciaciones en la 
desgraciada y sangrienta historia de Yucatan de 1847 d la fecha, y ella 
en cada una de sus pdginas le persuadird de que son inexactos los inf or- 
mes que al Gobiemo de S. M. B. se le han dado, asegurindole que el Go- 
biemo mexicano se ha dirigido exclusivamente en sus esf uerzos contra 

Digitized by LjOOQIC 



COBRESPONDENCIA DIPLOMXtICA. 33 

la tribu de Chan Santa Cruz: de que carece por completo de f undamento 
la asercion relativa d que las autoridades mexicanas han invariablemente 
reconocido, sostenido y dirigido d los indios Icaich^ en las depredaciones 
que cometen. Mds de una vez en el curso de esta nota citard pruebas de 
irrefragable evidencia que acreditan que esos indios desobedecen, siempre 
que asi les place, 6, las autoridades mexicanas. Aquella asercion del Vi- 
ce-Gobernador de Belice de que el Gobiemo del Estado de Campeche sea 
c6mplice porque dirige d los indios Icaich^a en suis crimenes, es, pues, del 
todo injustificada. 

Entre los documentos que Vuestra Excelencia ha tenido d la vista y 
que demuestran la clase de relaciones que los indios Icaich^ tienen y han 
tenido durante muchos afios con el Gobiemo de Campeche, cita Vuestra 
Excelencia cuatro "que cree suficientes para convencer de que el Gobier- 
no de S. M. obra con justificacion al considerar como responsable al 
Gobiemo de Mexico de los hechos de los indios Icaich^.n Aunque las 
consideraciones generales que acabo de exponer patentizan ya cud-l es la 
actitud de aquellos indios con relacion al Gobiemo mexicano, un exdmen 
detenido de esos documentos no solo servird para corroborar cuanto sobre 
este punto he dicho, sino que demostrard la completa irresponsabilidad 
de Mexico en los actos de los mencionados indios. Apelo ^ la reconocida 
justificacion de Vuestra Excelencia para que resuelva en vista de mis 
demostraciones, si esa irresponsabilidad no aparece justificada aun con loa 
mismos documentos con que ^ta se niega. 

La carta de 15 de Setiembre de 1856, dirigida por Don Mariano Tre- 
jo al superintendente de Belice, citada en primer t^rmino, no puede ser 
apreciada por el Gobiemo de Mexico con el valor probatorio que Vuestra 
Excelencia le da, si no se ha cometido algim error cronol6gico en su f echa. 
El Estado de Campeche no fu^ erigido sino en Mayo de 1858, no quedando 
aprobada su existencia constitucional sino hasta 28 de Abril de 1863. No 
se necesita decir mas para desechar un documento, al mdnos por mi^ntras 
su fecha no queda rectificada, que en 15 de Setiembre de 1856 asegura 
que los iTidiod Icaiches reciherb drdenes directaTriente del Oobiemo de 
Campeche, En esa ^poca tal Gobierno no existia. 

No se pudo encontrar en los archivos la carta citada tambien por Vues- 
tra Excelencia, de 28 de Agosto de 1868, escrita por el Gobemador de 
Campeche D. Pablo Garcia al indio Canul, intituldndole "General y Co- 
mandante en jefe del Canton de Icaich^,.? pero no hay motivo para du- 
dar que ella existiera. El tratar con este titulo d ese indio, circunstancia 
que Vuestra Excelencia estima como probatoria de que A era un verda- 
dero funcionario militar del Estado de Campeche, nada significa, supuesto 
lo que sobre este particular he dicho anteriormente, y que no necesito re- 
petir. Me permitir^ agregar solo una observacion que corrobora mis aser 

5 

Digitized by LjOOQIC 



34 CORRESPONDENCIA DIPLOMItICA. 

tos. Nunca en la Reptiblica I03 Gobemadores de los Estados han . tenido 
la facidtad de hacer uombrainientos de Generales: ella estd reservada por 
nuestra Constitucion al Poder federal, neeesit^dose, segun ^sta, de la 
aprobaeion del Congreso para la validez de tales nombramientos. Esta 
consideracion, tomada de la ley suprema de la Rsptiblica, es decisiva para 
ver que ningiin Gobemador de Campeche y de Yucatan ha podido nom- 
brar, como de hecho no ha nombrado, un solo General, 

Por lo que toca d las Srdenes que el Gobernador Garcia daba d Canul 
para que en combinacion con Andres Tima emprendiera operaciones con- 
tra los bdrbaros de Chan Santa Cruz, nada tienen de extrauo en la grave 
situacion que ha guardado la Peninsula de Yucatan. Aunque al darlas, 
ese Gobemador debi6 saber por una triste experiencia que ellas tendrian 
' por limite la voluntad caprichosa del indio que las recibia, era muy na- 
tural que aquella autoridad, aprovechando la enemistad en que viven los 
indios b^baros de Chan Santa Cruz y los pacificos de Icaich^, quisiera 
utilizar los servicios que ^tos quisieran prestar ^ la causa de la civiliza- 
cion, oponi^ndose d las mvasiones de aquellos bdrbaros. 

El Gobemador Garcia, lo mismo que todos los que le han sucedido en 
Campeche, no podia contar con el cumplimiento de las drdenes libradas 
d los indios pacificos, porque nadie en aquel Estado ignora que la obe- 
diencia de dstos es precaria y contingente; pero aun exponi^ndose ^que 
las referidas 6rdenes no fueren ejecutadas, ^1 crey6 de su deber librarlas, 
para conjurar el peligro de una invasion de bdrbaros. 

El articulo del periodico La Razon del Pueblo es otro de los documen- 
tos d que Vuestra Excelencia se refiere. Los anexos que lo acompaiian, y 
que ese articulo comenta, merecen en verdad por su importancia una 
atencion especial, sin ser ya necesario ocuparse mas del titulo de "Gene- 
rain que en tales documentos se prodiga d los indios, por estar este punto 
ya suficientemente esclarecido. 

La carta de 23 de Diciembre de 1872 dirigida por el indio Rafael Chan 
al Gobemador de Campeche, y de la que Vuestra Excelencia copia algu- 
nas lineas, para probar con ellas que los indios Icaich^ reciben drdenea 
del Gobiemo de Campeche, merece ser trascrita en todo su contesto; dice 
asi: "Tengo el honor de comunicar d vd. que desde 19 de Setiembre de 
1872 tuvieron disgusto loa ingleses con nosotros: hasta la fecha no han 
querido tener relaciones de amiatad con nosotros: asi es que por mas que 
hemos hecho de buscar una composicion verdadera con dlos, no quieren 
en lo absoluto y por esto se lo manifiesto, para que disponga y ordene qu^ 
es lo que debo hacer como nuestro gobiemo de nosotros, y por esto no 
puedo hacer nada sin las 6rdenes de Su Excelencia. Excelentisimo Senor. 
He tenido la Ttotida de que los indios de Chan Santa Cruz quierenvc" 
nir d quitamos de estos cantones, porque los seflores ingleses tienen una 



Digitized by LjOOQIC 



CORRESPONBENCIA DIPLOMItICA. 35 

amistad religiosamente con los indios bdrbaros de Chan Santa Cruz, 
Dichos ingleses dan pertrechoa de giievra para que vengan d quemar 
mi canton j por tener la vigilancia no he podido dark parte d Su Exeelen- 
tjia J ahora me dicen conforme mataron al General Don Mdrcos Canul 
asi me han de matar y asi es que se lo comunico para su Gobiemo y me 
ordene qu^ es lo que debo hacer.n 

Fijando la atencion en ese docuinento, es imposible dejar de compren- 
der la verdadera clase de relacioncs que los indios Icaich^s tienen con el 
Gobiemo de Campeche. eQu^ especie de siibditos del Gobiemo, qu^ espe- 
cie de Generales del ej^rcito son esos que no ocurren al Oohierno de ellos, 
sino cuando los ingleses no qideren en lo ahsolwto tener una composicion 
verdadera con ellos? Q\i4 clase de 6rdenes se pueden dar d esos salvajes 
que se creen con derecho para tratar con una Potencia extranjera? Qu^ 
especie de responsabilidad ante un tercero puede tener el Gobiemo de 
Mexico por los actos de esos indios, ya sea queriendo celebrar tratados 
con los ingleses, sin poderlo llevar 6, cabo por la amistad religiosa que 
los ingleses tienen con los h&rharos de Chan Santa Ci^uz, ya atacando 6, 
Orange Walk, 6 ya coraetiendo cualquier otro atentado contra la sobe- 
rania de Mexico 6 contra e] derecho de gentes? Vuestra Excelencia se 
servird reconocer que estas simples observaciones que la lectura de la car- 
ta sugiere, no tienen respuesta, y se dignar^ convenir en que este docu- 
mento viene en apoyo de mis asertos: A prueba que los indios Icaich^s 
no obedecen al Gobiemo de Mexico, sino que por su cuenta y responsa- 
bilidad cometen atentados como el de Orange Walk, como el de celebrar 
tratados con los ingleses de Belice. 

No es tiempo a6n de juzgar de la responsabilidad de dstos por el hecho 
de ministrar armas d los bdrbaras de Chan Santa Cruz, para la guerra 
de exterminio que hacen en la Peninsula de Yucatan. Pero supuesto que 
Vuestra Excelencia invoca la carta del indio Chan como ima prueba con- 
tra Mexico, yo tomo nota de la manifestaeion que en ella se hace de que 
•dos ingleses dan pertrechos de guerra d los b^baros para ir ^ quemar el 
canton de los Icaichdsn y de esa prueba har^ uso 6, su debido tiempo. 

Si la carta de Rafael Chan es tan iraportante, como Vuestra Excelen- 
cia puede juzgarlo, para el punto en exdmen, la que Mr. W. Cairns, Go- 
bemador de Belice, dirigi6 en 10 de Octubre de 1872 d ese indio Uamdndole 
^^ General Don Rafael Chan,^t y cuya carta. constituye el tiltimo anexo del 
articulo de La Razon del Pueblo, arroja tanta luz sobre la posicion de 
los indios Icaich^s con respecto d Mexico y d Belice, que despues de su 
lectura no es posible la duda. Se trata por el Gobemador en esta carta 
de celebrar una paz verdadera con los indios y de imponer las condicio- 
nes bajo las cuales la otorgard. . Despues de inculparlos por el asalto de 
Orange Walk, les exige, como primera co7id!icton para l&paz que "vayan 

Digitized by LjOOQIC 



36 CORRESPONDENCIA DIPLOMAtICA. 

^ Belice d, pedir el perdon del representante de Su Majestad la Reina de 

la Gran Bretana 6, en su lugar, ir al pueblo de Orange Walk d ex- 

presar su arrepentimiento por lo pasado al Sefior Capitan militar.ti El 
Gobernador Gairns pide al General Rafael Chan, una promesa por es-. 
crito de que cuando alguno de su gente (los indios Jcaichds) tenga causa 
de queja contra los ingleses, lo hard saber al representante de la Rei- 
na y nimca procederd a coineter ninguna violencia, etc.n Y por 

fin, en la tercera condicion le exige al mismo indio que »»inande al Capitan 
militar de Orange Walk una partida de su gente como de veinte, para 

trabajar en los reparos y construcciones necesarias n »'La gente, 

se agrega, debe venir sin armas, traer sus viveres y cada dos sema- 
nas puede ser relevada por otra partida hasta que concluya el trabajo.n 
•'Estas son, Seiior General, concluye el Gobernador de Belice, mis t^rmi- 
nos de paz: si conociera vd. tanto al mundo como yo, hace tiempo que 
vd. y Don Mdrcos Canul, quien ha muerto, segun vd. me avisa, habrian 
sabido que es intitil pensar intentar tratar con desprecio la autoridad de 
S. M. la Reina en sus propios territorios: si de una manera imprevista vd. 
puede matar d, dos 6 tres de sus stibditos, al fin vd. pagaria. Pregunto 
si no escribi en estos t^rminos d, Don Marcos Canul hace mas de dos 
anos, en cuanto vine d este pais y mis palabras c6mo se han cumplido?" 

Intitil es demostrar que cuando asi se escribe no se tiene la conciencia 
de dirigirse d los stibditos de un Gobiemo civilizado, stibditos cuyos ac- 
tos comprometen la responsabilidad de ^ste. Esas condiciones de paz 
no se proponen sino d, salvajes que obran por su propia inspiracion. La 
carta de Mr. Cairns al General Rafael Chan es una prueba tanto mas 
completa de la irresponsabilidad del Gobiemo de Mexico por el asalto 
de Orange Walk, cuanto que de ella se deduce que el mismo Gobernador 
de Belice lo ha creido asi, tratando directamente con esos salvajes, exigi^n- 
doles reparaciones por los perjuicios que causaron en Orange Walk y 
pidi^ndoles garantias para lo futuro. Por lo demas, el documento citado 
es del todo intachable; dl forma parte de los que se han aducido contra 
Mexico y 61 procede de un Gobernador de Belice. 

Esa carta prueba tambien que las autoridades de dicho Establecimien- 
to tratan con los indios, como si fueran Nacion soberana, agraviando con 
esa conducta los derechos dela Reptiblica. Y prueba ademas que 
los indios de Icaichd no han ocurrido d stu Gobiemo de elloa pidiendole 
drdenes, sino cuando no pudieron arreglar esa paz verdadera con los in- 
gleses; cuando ^stos amagaron al General Rafael Chan con que moriria 
lo mismo que Mdrcos Canul; cuando esos indios supieron, en fin, que loa 
ingleses d:ihan pertrechos de guerra d los bdrbaros de Chan Santa Ci^z 
pjira que les fueran d quemar su canton. La correlacion entre las 
cartas de Mr. Cairns de 10 de Octubre de 1872 y de Rafael Chan de 23 
de Diciembre del mismo aiio, produce una conviccion tan robusta sobre 

Digitized by LjOOQIC 



CORRESPONDENCIA DIPLOMItICA. 37 

este punto que nada es capaz de debilitarla. eQui^n puede dudar, en 
efecto, despues de leer con atencion esos documentos, que ellos demues- 
tren eoncluyentemente que las relaciones de los indios Icaich^s con el 
Gobierno mexicano no son las de s^bdito i. soberano, sino que la verda- 
dera actitud de ellos es la de salvajes, que no pudiendo consumar un 
atentado contra la soberania de la Reptiblica, como lo es el de tratar con 
una potencia extranjera sobre la paz y la guerra, vienen d buscar un 
refugio en el Gobierno mexicano, al que no obedecen, para defenderse 
contra los bdrbaros d, quienes los ingleses arman para quemar sus pueblos , 
segun ellos expresan? 

Daspues de estas reflexiones que sugiere la lectura de los documen- 
tos que public6 La Razon del Pueblo es intitil decir nada sobre las 
f rases del autor del articulo y en las que Vuestra Excelencia se fija. Las 
cartas que he analizado sirven mejor que esas f rases para hacer compren- 
der la clase de relaciones que existen entre el Gobierno mexicano y los 
indios Icaich^. 

Viene despues citado por Vuestra Excelencia el oficio de 12 de Febre- 
ro de 1873 del Gobernador de Campeche d esta Secretaria. Tal oficio 
contiene como anexos los mismos de La Razon del Pueblo que ya he 
exammado; siendo su objeto remitir d esta Secretaria esos importantes 
documentos. Como ya se ha visto por su andlisis, que la prueba que 
ellos suministran es del todo desf avorable d las reclamaciones inglesas, 
no creo que deba ocuparme mas de ese oficio. 

La carta, en fin, del Oeneral Eugenio Arana, Comandante General de 
los Gantones pacificos del Swr, dirigida al Vice-Gobemador de Belice en 
8 de Marzo de 1873, es la mejor prueba que Mexico pudiera desear para 
negar la justicia de las reclamaciones de los siibditos britdinicos. En esa 
carta se asegura que Canul asalt6 d Orange Walk contra las 6rdenes de 
sujefe Arana: que ^ste lo destituy6 del mando, nombrando d, Rafael 
Chan para sustituirlo. Arana ruega y suplica en nombre de Chan al 
Vice-Gobemador de Belice qtie haga un nuevo arreglo para restablecer 
el comercio libre entre eaa colonia y nuestra miserable Icaich^, porqtce 
en caso contrdrio, dice, Chan pid^i^ facultades amplias d Arana para de- 
clarar la guerra sin cuartel A Belice, Arana afirma que se rehusa ^ con- 
cederlas, porque no pwede dar esas drdenes sin haber agotado losmedios 
que el derecho internacional prescribe, Concluye manifestando que la 
comandancia general serd inmediatamente responsable de cualqwler ar- 
reglo qite pueda tener lugar en lo de adelante, ^ invita al Vice-Gober- 
nador d, comunicarse con el directaniente en todas ocasiones. 

Basta leer esta comunicacion verdaderamente incalificable, para com- 
prender que ella procede de un salvaje sustraido d toda obediencia del 
Gobierno. 

Suponer que en la Reptiblica Mexicana hay una "Comandancia Gene- 
Digitized by LjOOQIC 



3^ CORRESPONDENCIA DIPLOMXtICA, 

ral" que pueda celebrar tratados con Potencias extranjeras, amenazar con 
una guerra sin cuartel y hacerse responsable del cumplimiento de los tra- 
tados, es juzgarla equivocadamente, porque dentro de su territorio no hay- 
mas autoridad para celebrar tratados, para declarar la guerra, para hacer 
la paz que el poder federal, segun su ley constitucional y segun sus prdc- 
ticas de nacion civilizada que la Gran Bretana conoce. 

Aunque para asegurar la insubordinacion de Arana y la irresponsabi- 
lidad de Mexico por los actos de ^ste,basta, como he dicho, la sola lectura 
de su carta, esta Secretaria pidi6 ciertos informes sobre ella al Gobema- 
dor de Campeche, Es muy interesante lo que ese funcionario dice d este 
prop6sito en oficio de 4 de Febrero de 1875, y creo conveniente copiarlo 
literalmente: ''Respecto d la carta, dice, dirigida al Vice-Gobemador de 
Belice por el General Eugenio Arana f echada en Xkanhd el 8 de Marzo 
de 1873, no tengo conocimiento ninguno." (N6tese c6mo es cierto que los 
indios no dan parte d, las autoridades ni de negocios tan importantes co- 
mo los de que esa carta trata, cuando i. sus miras 6 caprichos no conviene 
hacerlo.) "No es extrano que suceda esto, continua el Gobemador de Cam- 
peche, porque las autoridades de Belice constantemente se entienden ofi- 
cialmente y celebran tratados de amistad y comercio con los cantones 
paclficos del Sur. En estos tiltimos meses el General Arana, invitado por 
aquellas autoridades, sali6 de esos cantones con un grande acompana- 
miento y fu^ recibido en Belice con todas las solemnidades que se acos- 
tumbran oficialmente para las recepciones diplomdticas, y celebraron con 
^ un tratado respecto ^ los indios Icaichds. Al emprender su viaje Arana, 
no solicit© licencia de este Gobiemo, ni aim se lo comunic6, y al regresar 
fud cuando puso la carta que se acompaiia en copia, la cual se contest6 
en los t^rminos que pueden verse en la otra copia adjunta. Llamo la aten- 
cion de ese Ministerio sobre este hecho que pone de manifiesto la con- 
ducta de las autoridades de Belic3 para con el Gobiemo de la Metr6poli. 
Para tratar en todo aquello que convenga ^ sus intereses, se olvidan del 
Gobemador de Campeche y del Supremo de la ReptibKca y se entienden 
directamente con los Uamados Generales que mandan en los cantones pa- 
clficos; y para hacer reclamaciones porque dichos Generales, d, quienes 
se les f alta con frecuencia, quieren por la f uerza Uevar d cabo lo pactado, 
se acuerdan del Gobiemo de Campeche y del Supremo de la Reptiblica. 

eQud clase dederecho intemacional es este? 

Arana es un jef e indio de los cantones mas inmediatos d, esta capital y 
imo de los que mas obediencia prestan al Gobiemo, y sin embargo se le 
invita d ir d, Belice y va y se le recibe como jefe de una tribu soberana 
y se celebran tratados con ^1. Manana tienen un rompimiento los contra- 
tantes y se pretenderd, hacer recaer la responsabilidad sobre el Gobiemo 
de Mexico, que no ha tenido ni noticia previa de todos esos hechos. Este 
raro modo de proceder no puede ser ni mas andmalo, ni menosjustificado/* 

Digitized by LjOOQIC 



CORRESPONDENCIA DIPLOMXtICA. 89 

Las copias & que el Gobiemo de Campeche se refiere, van anexas con Iob 
ntimeros 1 y 2, 

El estudio hecho de los mismos documentos que se ban presentado en 
apoyo de las reclamaciones britdnicas de Belice produce ya una convic- 
cion completa para decir con seguiidad que resulta no solo comprobada 
la completa irresponsabilidad de Mexico, sino comprometidas las autori- 
dades de ese establecimiento por su auxilio d los indios en actas reproba- 
dos por la ley de las naciones y por los tratados. No solo no es cierto 
que las autoridades mexicanas sostengan, reconozcan y dirijan i. los in- 
dios de Icaich^ en los crimenes que ellos cometen, sino que, por el con- 
trario, de los documentos que el Vice-Gobemador de Belice ha ministra- 
do como prueba de las reclamaciones britdnicas, resulta averiguado sin 
g^nero algimo de duda, que las autoridades de Belice mantienen relacio- 
nes intemacionales con esos indios, y que los apoyan y sostienen en los 
actos de desobediencia que cometen contra el Gobiemo de Mexico. 

Aunque bastaria lo dicho para que Mexico deseche con toda justifica- 
cion aquellas reclamaciones, todavia debo decir mas sobre el asalto de 
Orange Walk, con el fin de considerar en sus principales faces este asun- 
to. Guando Lord Granville dirigi6 su nota de 2 de Diciembre de 1872 & 
esta Secretaria, se pidieron inf ormes i, los Gobiemos de Yucatan y Cam- 
peche sobre los hechos que en ella se refieren, para poderlos apreciar de- 
bidamente. La autoridad de Iturbide, 61tima poblacion de Campeche & 
donde llega la accion del Gobiemo de ese Estado, evacu6 esos inf ormes 
en oficio de 8 de Abril de 1873 dirigido al Gobemador; documento que 
incluyo anexo bajo el ntimero 3. Y el mismo Gobemador remiti6 d esta 
Secretaria la informacion que va adjunta (anexo n6mero 4). No puedo 
m^nos que suplicar d Vuestra Excelencia se sirva fijar su atencion en 
esos documentos que refieren las causas del asalto de Orange Walk. Los 
ingleses tenian celebrado un tratado de comercio con los indios Icaich^s: 
aquellos permitieron, en sentir de fetos, que los bdrbaros de Chan Santa 
Cruz asesinaran ^ algunos de sus companeroe. Canul reclam6 de los in- 
gleses lo que ^1 Uamaba la violacion de los tratados, y como no se le di<J 
ni siquiera contestacion, entr6 en son de guerra al establecimiento in- 
gles y asalt6 ^ Orange Walk. H^ aqui en compendio los motivos que de- 
terminaron este atentado, segun esos documentos. 

La gravedad de los hechos que ellos revelan, no puede ser desconocida 
por nadie, y la politica de las autoridades de Belice que por una parte 
trata con los salvajes y por otra hace responsable d Mexico de las violen- 
cias que dstos cometen, cuando creen que se les falta en sus pactos, no 
puede de seguro ser en manerar alguna cohonestada. ^C6mo pudiera en 
justicia ser Mexico responsable de los sucesos de Orange Walk, cuando 
ellos fueron la consecuencia de la violacion de los pactos que los ingleses 
celebran con los indios, pactos que de suyo constituyen un agravio con- 
Digitized by CjOOQIC 



40 CORRESPONDENCIA DIPLOMItiCA. 

tra la Reptiblica? El Gobiemo mexicano no puede m^nos que creer que 
al de Su Majestad Britdnica no se le han hecho presentes por las autori- 
dades de Belice estas graves circunstancias, en todos sus detalles, porque 
conoci^ndolas no podria su reconocida justificacion prestar apoyo d esas 
reclamaciones. 

La nota de Vuestra Excelencia, que tengo la lionra de contestar, toca 
todavia otros puntos, de los que yo en def ensa de los derechos de Mexi- 
co, debo ocuparme. Repetidas veces en esa nota se habla del territorio 
britdnico de Honduras, de aguas britdnicas en la colonia de Honduras 
Inglesa, etc., dando como cierta y segura la posesion de los derechos de 
soberania en aquel territorio por parte de la Gran Bretaiia. El Gobiemo 
mexicano tiene el debar de protestar, como protesta en los tdrminos mas 
endrgicos, contra esas calificaciones que importan ima usui'pacion de par- 
te de su territorio; y para dar ^ esa protesta el cardcter solemne que le 
corresponde, cree conveniente apoyarla en los derechos que al territorio de 
Belice tiene. 

El titulo de Inglaterra d la posesion de Belice no £u^ otro primitiva- 
mente que la convencion de 14 de Julio de 1786, revivido despues por 
Mexico en el articulo 14 de su tratado con la Gran Bretana en 1826. 
Aquella convencion es muy explieita sobre la clase de derechos que esta 
Potencia tenga en ese territorio. Su art. 3. ^ determina el derecho de 
U8ufmcto que Espana concedi6 i. Inglaterra, limitado solo "para cortar 
madera, sin exceptuar la caoba, y la de aprovechar cualquiera otro fruto 
6 produccion de la tierra en su estado puramente natural 6 sin cultivo" 
y de tal modo limitado, que no debia entender permitido "el cultivo del 
az6car, caf^, cacao ti otras cosas semejantes, ni Mbrica alguna 6 manu- 
factura," motivando esas restricciones en que "siendo incontestablemen- 
te admitido que los terrenos de que se trata, pertenecen en propiedad & 
la corona espanola, no pueden tener lugar establecimientos de tal clase." 
El art. 4. ® permite d los ingleses ocupar la isla conocida con el nombro 
de Casina, Saint George's, Key 6 Cayo Casina," en consideracion d que la 
parte de las costas que hacen f rente d dicha isla, consta ser notoriamente. 
expuesta i, enfermedades peligrosas; pero esto no ha de ser sino para los 
fines de una utilidad f undada en la buena f ^, etc." El art. 7. ® establece 
que: "Todas las restricciones especificadas en el tratado de 1783 para con- 
servar la propiedad de la soberania de Espana en aquel pais (Belice) don- 
de no se concede ^ los ingleses sino la f acultad de servirse de las maderas 
de varias especies, de los f rutos y otras producciones en su estado natural, 
se confirman aqui y las mismas restricciones se observardn tambien res- 
pecta ae la nueva concesion. Por consecuencia, los habitantes de aquellos 
paises solo se ocupardn en el corte y el trasporte de las maderas, y en la 
recoleccion y en el trasporte de los frutos, sin pensar en otros estableci- 
mientos mayores, ni en la formacion de un gobiemo militar 6 civil, ex- 

Digitized by LjOOQIC 



CORRESPONDENCIA DIPLOMXTICA. 41 

cepto aquellos reglamentos que Sus Majestades Cat61ica y Britdnica tu- 
vieren por conveniente establecer para mantener la tranquilidad y buen 
iSrden entre sus respectivos stibditos." 

Como por una parte Mc^xico sucedi6 6 Espaiia en los dereclios territo- 
riales que ^sta tenia en Belice, y por otra Mexico no ha concedido ^ 
Inglaterra sino el goce de los derechos de usufructo, de que se lia ha- 
blado, segun la convencion de 14 de Julio de 1786, es una consecuencia 
fuertemente 16gica de esas premisas, ya demostradas ^ntes, que en Belice 
no hay sino territorio mexicano concedido en usufructo d Inglaterra: 
que la soberanla de Belice ha pertenecido y pert^nece d Mexico, y que la 
Gran Bretana no ha tenido titulo ni razon para pretender alii mas dere- 
chos que los limitados de usufructo que le concedian los'tratados citados. 
En estos s61idos fundamentos apoya Mexico sus derechos d la soberanla 
de Belice y su protesta contra la pretension de que alii exista territorio 
brittoico. 

En alguna otra parte de su nota, Vuestra Excelencia llama indepen- 
diente ^ la tribu bdrbara de Chan Santa Cruz, y esta es otra calificacion 
que el Gobierno de Mexico no puede dejar pasar desapercibida. Esa tribu 
vive en territorio mexicano, dentro de los liniites de la Reptiblio^, reco- 
nocidos solemne y terminantemente por la Gran Bretana en su tratado 
con Mexico de 1826 y especificados en el de Espaiia de 1836; y la rebe- 
lion de esa tribu, acaecida en el ano 1847, no puede ni ante la ley de las 
naciones, ni ante los tratados haberle dado una independencia de que 
nadie ni ella misma hablaba en ese ano. La sublevacion de esos salvajes 
contra todo 6rden social, no puede reducir los limites territoriales de la 
Rep4blica arrebatdndole la parte oriental de la Peninsula de Yucatan; 
porque fuera de otras consideraciones que es inutil exponer, la tribu de 
Chan Santa Cruz Idjos de poder, segun el derecho de gentes, tener las 
prerogativas de nacion soberana, ella, enemiga de la civilizacion y respon- 
sable de crim^ies que no tienen nombre, estd puesta fuera de la ley de 
las naciones. 

Pero las autoridades de Belice no solo consideran como independiente 
4 la tribu de Chan Santa Cruz, sino tambien d la de Icaich^ con quien, 
segun dntes se ha visto, celebran tratados. Mexico cree ofensiva d su so- 
beranla la conducta de esas autoridades, reputdndola como la violacion 
de los tratados, y tiene que protestar tambien contra tal conducta y to- 
dos los actos que scan consecuencia de ella. Mexico, por tanto, no reco- 
nocera como vdlido hecho 6 compromiso alguno de los indios, ya de Chan 
Santa Cruz, ya de Icaich^, que en la capacidad independiente que no tie- 
nen y les dan las autoridades inglesas de Belice, puedan celebrar en per- 
juicio de los derechos de la Repliblica. 

Esta protesta es tanto mas necesaria de parte de Mexico, cuanto que 
las autoridades de Belice, siguieudo una conducta que no tiene califica- 

Digitized by VjOOQIC 



42 CORRESPONDENCIA DIPLOMAtICA. 

cion segun la ley intemacional, acaban de iniciar un nuevo sistema de 
adquisicion de territorio, cuyo resultado final seria, si Mexico lo consin- 
tiera, despojar d la Rep6blica de todas las partes de su territorio que es- 
tdn ocupadas por salvajes. La autoridad inglesa de Hariochoac, Mr. Ho- 
laf, ha comprado recientemente al indio Rafael Chan, no la propiedad 
particular, sino el dominio eminente de una grande extension de territo- 
rio mexicano. Enunciar el hecho es poner en toda su desnudez ese abuso 
incalificable. En el documento anexo n6mero 5 encpntrard Vuestra Ex- 
celencia la relacion de verdaderos atentados contra el derecho de gentes. 
Los pormenores que esta Secretaria ha podido procurarse hasta hoy res- 
pecto de esa venta, son que ella se hizo por cinco mil pesos y que com- 
prende una are^ de tierra de seis 6. setecientas leguas cuadradas, todas 
fuera del limite de Belice, habiendo ya los ingleses anexado el terreno 
comprado al antiguo establecimiento britdnico. 

Mexico no puede reconocer Ig. validez de esas ventas de su territorio 
hechas por salvajes; Mexico, como las otras naciones americanas, proclaraa 
como un principio y sostiene como un derecho inherente d su propia auto- 
nomia que no puede una potencia extranjera adquirir por esa clase de 
compras la soberania de parte alguna de su territorio. En los t^rminos 
mas solemnes y endrgicos reitera, pues, su protesta contra la compra he- 
cha por Mr. Holaf al indio Rafael Chan, lo mismo que contra cualquiera 
otra de esa especie que se haya hecho 6 pueda hacerse, y denuncia esos 
atentados de las autoridades de Belice d la justificacion del Gobiemo de 
S. M, B., de la que no puede m^nos que esperar que tengan la reprobacion 
y el remedio que merecen y exigen. 

Me permito muy de paso, Uamar la atencion de Vuestra Excelencia so- 
bre una circunstancia que de esos documentos se desprende con toda cla- 
ridad. El veThdedm^ de la soberania de Mexico es el mismo indio Rafael 
Chan, como Vuestra Excelencia lo puede ver en el anexo citado, el mismo 
d quien por el hecho de Uamar General el Grobemador de Campeche, por 
pedirle drdenes y darle parte de sua operadones, segun su carta de Di- 
ciembre de 1872, ha creido Vuestra Excelencia stibdito, empleado ojicial 
y capaz de comprometer con sus actos al Gobiemo de Mexico. ]fiste, que 
aprecia la justificacion de Vuastra Excelencia, no duda que desde 
el momento que sepa que Rafael Chan, asl vende la soberania del pals, 
reconocerd que no puede ser (9 quien comprometa con sus crimenes 4 
Mexico. Ante este elocuentisimo hecho tienen que enmudecer las autori- 
dades de Belice que en sus inf ormes al Gobiemo de S. M. han presentado 
d ese indio como causa y origen legal do las reclamaciones britdnicas. 

En el mismo anexo se hace referenciu de otro g^nero de agravios con- 
tra Mexico: la venta en grande escala de armas y municiones d los b^r- 
baros de Chan Santa Cruz. Materia es esta que merece tambien una con- 
sideracion especial. 

Digitized by LjOOQIC 



CORRESPONDENCIA DIPLOMItICA. 43 

RepKcando ^ lo que sobre ella expuso mi predecesor el Seiior Laf ragua, 
Vuestra Excelencia se expresa en estos t^rminos: 'Sobre este punto no 
me creo obligado d entrar en discuHion, porque el Gobierno de Mexico, se- 
gun la misma nota de V. E., estd perf ectamente inf ormado de las razones 
que hacen imposible d las autoridades del territorio brittoico de Honduras 
intervenir en el trdfico de armas. Debo protestar, sin embargo, en los t^r- 
minos mas en^rgicos contra la asercion de Vuestra Excelencia relativa ^ 
que las autoridades del territorio brit^nico de Honduras auxilien A los 
criminales, es deeir, d los indios hostiles d Mdxico. La nota de Vuestra 
Excelencia no contiene prueba alguna de que se haya dado tal auxilio en 
alguna ocasion por aquellas autoridades," etc. La gravedad de todas estas 
aserciones y la solemnidad de esa protesta exigen la debida contestacion 
por parte de Mexico. 

No encuentro, Senor Ministro, en toda la nota del Seiior Lafragua pa- 
labra algiuia que haya dado lugar d suponer que el Gobierno mexicano 
est^ inf ormado de las razones por las que sea imfiposihle i, las autoridades 
de Bel ice impedir el trdfico de armas con las bdrbaros. Si Vuestra Exce- 
lencia hace referenda d la respuesta dada por Mr. Stevenson en 17 de Octu- 
bre de 1855, yo debo declarar, para combatir tal suposicion, que los motivos 
expresados en ese documento, ni prueban esa imposihilidad, ni pueden 
ser considerados por el Gobierno de Mexico como razon bastante para vio- 
lar no solo las estipulaciones de los tratados, sino aun las prescripciones 
mas claras de la ley internacional. El que las armas vendidas d salvajes 
para f omentar una guerra de b^rbaros scan de buena 6 mala calidad; el 
que ese comercio se haga al menudeo 6 por mayor, no excusa d quien lo 
hace de la reprobadon que merece un acto que en el mimdo civilizado no 
tiene disculpa. 

Previendo el Gobierno espanol los trascendentales males que, no d la paz 
de sus dominios, sino d la causa de la humanidad se hubieran seguido si 
d los ingleses, d quienes se concedia el usufructo de Bel ice, se les hubiera 
permitido vender armas d los salvajes que habitaban los territorios fron- 
terizos, pact6 con la Gran Bretafia la siguiente estipulacion contenida en 
el art. 14 de la convencion de 14 de Julio de 1786: ''Y S. M. B. ofrece 
por su parte que prohibird rigorosaniente 6, todos sus vasallos "niinistrar 
€u*ma8 6 viuniciones de guerr^a i, los indios en general situados en las 
f ronteras de las posesiones espanolas." La prohibicion, como se ve, es ab- 
soluta y completa: no hace distincion entre armas de buena 6 mala clase, 
entre comercio al menudeo 6 por mayor. S. M, B., inspirada por un senti- 
miento humanitario, el de evitarima guerra de b^rbaros, se comprometi6 
solemnemente d no armarlos, y no puede decirse, sin ultraje del Gobierno 
de la Gran Bretana, que contrajo un compromiso imposible, que pact6 una 
obligacion nugatoria; asi como debe confesarse que ese compromiso se 
cumpli6 con mas 6 m^nos vigor hasta 1847. 

Digitized by LjOOQIC 



44 CORRESPONDENCIA DIPLOMXtICA. 

Pues bien: lo que f u^ posible hasta esa fecha, no se ha tornado hoy en 
imposible. Por el contrario, en los actuales tiempos es mas Mei lUenar esa 
obligacion. El aumento de poblacion en Belice, sus mayores recursos, su 
mejor policia y sobre todo la evidencia de que el comercio de armas con 
los indios ha servido para mantener y atizar una guerra de salvajes, de 
bieran ser otros tantos poderosos motivos para llenar un compromiso so- 
lemne que no es por otra parte sino una exigencia de la justicia univer- 
sal que gobierna a todos los pueblos cultos. M(^xico, por esto, no acepta 
ni puede aceptar la hnposibilldad d. que Mr. Stevenson aliide, y que no 
es en ultimo extremo sino el permiso coneedido d especuladores sin con- 
ciencia, que d trueque de obtener algunas utilidades en la venta de ar- 
mas de mala clase d los indios, han visto eon indiferencia el ineendio de 
las dos terceras partes de la Peninsula de Yucatan, han oido sin compa- 
cion el clamor, el Uanto de millares de victimas sacriiicadas por el furor 
salvaje de esos indiog. No, Mexico protesta contra esa imposibilidad y 
la considera como la violacion de los tratados, corao un delito de lesa hu- 
manidad, que le da derecho para exigir las reparaciones necesarias y las 
seguridades de que ese comercio criminal no seguiri, haci^ndose. 

Mi predecesor cit6 vaiios hechos que demuestran que los ingleses en 
Belice auxilian con armas y municiones d los indios hostiles d Mexico, 
sirvi^ndole esos hechos para acreditar tambien la participacion mas 6 
mt^nos directa que en ellos han tenido las autoridades brit^icas. Vues- 
tra Excelencia, sin embargo, manifiesta que en la nota del Sr. Lafragua 
no se contiene prueba alguna de que se haya dado tal auxilio. Mi prede- 
cesor no crey6 necesario acompanar d su nota los dociunentos justificati- 
vos de aquellos hechos, y yo, para que Vuestra Excelencia se sirva per- 
suadirse de que ellos no se pueden negar, adjunto: 1 P la informacion so- 
bre la captura del pailebot "Cuatro Hermanos," que deja demostrado que 
los ingleses venden armas d los indios (anexo ntimero 6): 2 P la contes- 
tacion de Mr. Stevenson que confiesa que se hace esa venta de armas, 
creyendo cohonestarla con las circunstancias de que ellas son de mala 
clase, y de que se hace al menudeo, porque es imposible prohibirla (anexo 
numero 7): 3 P el decreto de 21 de Julio de 1866 de Mr. John Gardiner 
que prohibid por tres meses ese comercio, prohibicion que ^ la vez que 
protesta contra la imposibilidad de Mr. Stevenson, demuestra que tanto 
^ntes del decreto, como despues de los tres meses, las autoridades ingle- 
sas han autorizado tal comercio (anexo n6mero 8), y 4 P la noticia pu- 
blicada por el Secretario del Gobiemo de Belice que ofreci6 dinero por 
la aprehension de Francisco Meneses y otros, por la interceptacion que 
intentaron hacer de cuarenta arrobas de p61vora que se remitian d los in- 
dios de Chan Santa Cruz (anexo 9). Tales documentos no dejan dudar 
de los auxilios que «stos indios han recibido de las autoridades inglesas. 
Para que se aprecie debidamente cual es el valor probatorio del decreto 

Digitized by LjOOQIC 



CORRESPONDENCIA BIPLOMXtICA. 45 

de Mr. Gardiner, me es preciso recordar cxidl fu^ el motive que lo deter- 
mine Poco tiempo dntes de su fecha el indio Cannl habia reclamado del 
foreman de un establecimiento ingles el pago de tres anos de arrenda- 
mientos de tierras; este lo rehus6 y ent6nces el indio, capitaneando d 
los salvajes, entr6 d aquel establecimiento d vengar la ofensa que crey6 
se le habia inferido, haci^ndolo por medios violentos. Alarmado ent(Sn- 
ces el Gobemador de Belice con esa invasion de bdrbaros; mds alarmado 
aun "de la disposicion en que estdn los traficantes y residentes en la co- 
lonia de ministrar armas, p61vora y demas pertrechos de guerra a Ics in- 
dios indistintamente, sin tener en cuenta la seguridad de nuestra colonia 
y de sus habitantes," expidi6 su decreto citado. 

Teniendo presentes estas circunstancias que explican la razon de la 
prohibicion, se ve con toda evidencia el hecho confesado en un documen- 
to oficial de la proteccion que los indios reciben de Belice. 

Entre todos esos hechos citados por mi predecesor, Vuestra Excel encia 
no ha creido deber ocuparse sino del ultimo, el relativo d Meneses, dicien- 
do que "no se declar6 en manera alguna que los individuos mencionados 
en el aviso de Mr. Austin debian ser castigados como culpablea de haber 
inter ceptado wiia cantidad de polvora que se remit ia d los enemigos de 
la awtoridad mexicana en YvAXitan; la intencion f u^ hacer que f uesen juz- 
gados por haberse apoderado en aguas britdnicas de una embarcacion 

mercante La circunstancia de que la 'pdlvora fuese destinada aluso 

de los indios, no es bastante para justificar que aquel i\x6 acto de pirate- 
ria armada que hidudablemente debieran castigar las autoridades bri- 
tdnicas, <&c" 

Me es penoso, Sefior Ministro, tener que disentir de esas opiniones de 
Vuestra Excelencia y sostener los asertos directamente contrarios. Obli- 
gacion es de esas autoridades respetar el articulo 14 de la Convencion de 
1786; y deber que les impone la justicia universal, impedir que se provea 
de municiones de guerra A quienes son enemigos d^ la civilizacion y ha- 
cen una guerra que reprueba y condena el derecho de gentes. La cir- 
cunstancia de llevar p6lvora d los indios es el delito que las autoridades 
inglesas debieran impedir y castigar,. en vez de reputar como culpables d 
quienes venian en su auxilio para facilicitarles el cumplimiento de sus 
deberes. En cuanto al delito que se tuvo la intencion de castigar, la 
captura de ima embarcacion mercante en aguas britdnicas, Mdxico no lo 
puede calificar asi, porque en Belice, como dntes he dicho, no hay confor- 
me d los tratados, sino territorio mexicano. El verdadero delito de Fran- 
cisco Meneses, Miguel Mena y sus companeros ante las autoridades de 
Belice, consistio en oponerse d que llegaran a los indios de Chan Santa 
Cruz las cuarenta arrobas de p61vora que les remitian. 

Para afirmarlo asi con plena seguridad, para juzgar de este hecho, apre- 
ddndolo en todos sus detalles, basta leer la relacion del proceso y ejecu- 

Digitized by LjOOQIC 



46 CORRESPONDENCIA DIPLOMAtIOA. 

cion de Miguel Mena, el 29 de Enero de 1875, relacion escrita por un 
s6bdito ingles que presenci6 los hechos que cuenta y que fu^ reraitida d 
esta Secretaria por su agente en Bel ice, Este documento constituye el 
anexo ntimero 10. Ruego ^ Vuestra Excelencia que fije su atencion en 
^1 por mas que su leetura cause las impresiones mas penosas. Ese pro- 
ceso, en el que se atropellan hasta los principios cardinales de la juris- 
prudencia universal, esa ejecucion que sublev6 el sentimiento de justicia 
de casi toclos los habitantes de Belice, esa conducta de las autoridades 
britdnicas que reprobard sin duda la justificacion del Gobierno de S. M., 
no tuvieron mas motivo ni razon que la conveniencia de mantener el co- 
mercio de armas con los indios, y son la prueba "cZ^ la culpabilicUid cri- 
minal que anima d aquellas autoridades para f omentar el sistema de tr^- 
fico con los b^rbaros en sus atrocidades,ii segun las literales palabras del 
testigo de sus hechos. 

Despues de estas explicaciones, espero que Vuestra Excelencia se per- 
suada de la verdad, por desgracia evidente, de que las autoridades de 

Belice en mas de una ocasion han dado auxilio d los indios hostiles d 

« 

Mexico. . Pero como desde que estall6 la guerra de castas hasta hoy esa 
proteccion d los b^rbaros se ha revelado no solo en hechos aislados, sino 
que ha constituido un sistema que invariablemente han seguido las au- 
toridades y los especuladores de Belice; como abundan las pruebas de que 
desde 1847 hasta esta fecha los salvajes de Chan Santa Cruz han recibi- 
do armas y toda clase de municiones, con las que han hecho la guerra de 
exterminio que ha talado la mayor parte de la Peninsula de Yucatan, no 
quiero fiar d los hechos aislados citados por el Senor Lafragua y hoy justi- 
ficados por mi, la prueba de este sistema de politica invariablemente segui- 
da en Belice; y delos muchisimos hechos ^ que pudiera ref erirme, tomard 
unos pocos, que con sus respectivos comprobantes no permitan dudar 
mas sobre los auxilios que los indios hostiles d Mexico, reciben y han re- 
cibido durante la guerra de castas, de Belice. 

De entre los abundantes documentos que sobre este particidar existen 
en esta Secretaria elegir^los siguientes: es el primero (anexo n. 11) un 
inf orme que dd al Gobierno de Campeche el General Don Celestino Brito, 
antiguo comandante militar de esa plaza, y jefe que sirvi6 en la campana 
que se hizo d los indios inmediatamente despues de su sublevacion. Su 
informe, que refiere en compendio las primeras operaciones de la campa- 
na contra los indios, manifiesta la innegable proteccion que estos recibie- 
ron de los ingleses en aquella ^poca. El otro documento (anexo n. 12) es 
la declaracion hecha por el superintendente Fancourt en 9 de Mayo de 
1848, de que se dispensara d los indios de Yucatan, es dacir, d los bdr- 
baros que estaban ya haciendo ima guerra condenada por el sentimiento 
de todo pueblo culto, la misma proteccion que disf rutan los soUhditos de 
otras nadones, como si esos bdrbaros tuvieran ante la ley internacional 

Digitized by LjOOQ IC 



OORRESPONDENOIA DIPLOMItIOA. 47 

las condiciones que estos 61timos. La declaracion de Pedro J. Garma, re- 
firiendo los pormenores sobre el trdfico que los ingleses hacen con los 
indios, ddndoles grandes cantidades de fusiles d cambio de objetos roba- 
dos, est^ contenida en el anexo n. 13. Por fin, acompano tambien el ofi- 
cio del Gobemador de Yucatan de 29 de Setiembre de 1849, que'inserta 
el parte oficial del comandante de la 7 ^ Division, dando cuenta de la 
persecucion que orden6 hacer d los pailebots "Dactas" y "Drin" de Mr. 
Cox, d causa de venir ellos de Nueva Orleans con pertrechos de guerra 
para los indios (Anexo n. 14). 

Por no ser interminable, no sigo exhibiendo mas comprobantes de que 
la conducta de las autoridades 4 ingleses en Belice ha sido invariable- 
mente la misma en los tiempos subsiguientes ^ los primeros anos de la 
guerra. Me limitar^ en gracia de la brevedad ^ ref erirme solo d algunos 
documentos de reciente f echa que no permiten poner en duda los agra- 
vios que A Mexico se ban hecho armando d los indios bdrbaros. 

Cuando el Vice-Gobemador Gardiner concedi6 de nuevo el permiso de 
vender armas y mimiciones de guerra A los indios, el stibdito ingl^ Mr. 
Levy, le dirigi6 una fimdada exposicion pidi^ndole la revocacion de se- 
mejante permiso. EJn ese importante documento se manifiesta c6mo los 
indios no necesitan la p61vora para sus fiestas 6 usos inocentes, sino pa- 
ra ir d Yvxatan d quemaVy robar y destruir los pueblos: se recuerda el 
hecho de que en tiempo del Imperio los indios se robaron ima partida de 
caballos que tenian la niarca imperial y que d pesar de ella fueron pti- 
blicameTite vendidos en el Corosal: considera d los indios como una horda 
de malvados que viven sin gobiemo ni organizacion regular, y llama la 
atencion sobre la guerra f eroz que hacen, siendo sus consecuencias nece- 
sarias, la canmiceria, los gintos de tantas mujeres y niflos, la i^ina de 
mUlares de mercaderes y labradores con la desU^uccion de las hacien- 
das y pueblos por los hidios de Chan Santa Cruz, como puede verse en 
un/i extension de dentos de mUlas, atravesando d Yucatan, Esa expo- 
sicion, sin embargo, hija de los sentimientos nobles del cardcter ingles, 
no fu^ oida, ni atendida por las autoridades, y especuladores de Belice! 
El trdfico de armas con los indios ha continuado sin interrupcion. El 
anexo n. 15 contiene la exposicion d que me acabo de referir, tanto mas 
intachable cuanto que ella procede de un stibdito brittoico, como ^tes 
he dicho. 

Otra prueba contemportoea del trdfico de armas con los indios es la 
siguiente. Cuando estos en 1868 invadieron el partido de los Chenes y 
fueron derrotados por el Coronel D. Jos^ Luis Santini, en su f uga aban- 
donaron varios objetos y entre ellos algunos cartuchos de fdbrica inglesa 
que contienen un papel verde con esta etiqueta: "E. &. A. Ludlow. Bir- 
mingham." 

Estos cartuchos son el testimonio mudo pero elocuente de los auxilios 

Digitized by LjOOQIC 



48 CORRESPONDENCIA DIPLOMXtIOA. 

que los indios reciben en Belice. Uno de esos cartuchos existe depositado 
en esta Secretaria y las pruebas de su procedeneia e identidad las encon- 
trard Vuestra Excelencia en los anexos 16 y 17. 

En Julio de 1873 un cautivo de los bdrbaros que pudo recobrar su li- 
bertad, declar6 lo que entre ellos pasa, y cuenta c6nio los ingleses tienen 
cstablecidos grandes galerones en que hacen sus ventas de pdlvora, plo- 
ino y demas efectos d los indios, ddndoselos en cuenta de caballos y otros 
ohjefos que roban los indios en sus incursiones, d las que son obligadoa 
cuando se pasa. niucho tiempo sin verificarlas, para que les traigan los 
objetos convenidos. Estoy seguro de que Vuestra Excelencia no leerd el 
anexo n. 18, que refiere esos pormenores verdaderamente horribles, sin 
sentir la indignacion que causan esos crimenes de lesa humanidad! 

Pruebas mejores, porque son los actos mismos oficiales aut^nticos de 
las autoridades de Belice, se pueden aducir en comprobacion de la pro- 
teccion que de esas autoridades ban recibido y reciben los indios, sobre 
todo permitiendo y autorizando que se les ministren municiones de guerra. 
En el curso de esta nota he tenido ya ocasion de ref erirme d algunas pie- 
zas oficiales de esas autoridades, que producen la conviccion mas com- 
pleta sobre este punto. El oficio de Mr. Stevenson que confiesa que se 
hace la venta de armas porque son de mala clase, y porque es imposible 
prohibir el comercio al menudeo; el decreto de Mr. Gardiner que la prohi- 
bid solo por tres meses; el hecho de Francisco Meneses, y la ejecucion de 
Miguel Mena, porque pretendi6 impedir que se entregaran cuarenta ar- 
robas de p61vora d los indios; el oficio de Mr. Fancourt declarando beli- 
gerantes a los bdrbaros y ofreci^ndoles A ellos que en ningun pais civili- 
zado pueden gozar de la proteccion de las leyes, como no la gozan las 
piratas, la misma que tienen los espanoles 6 los stibditos de las otras na- 
ciones, son algunas de esas piezas d que aludo y cuyo recuerdo es opor- 
tuno en este lugar. 

A todas esas agregar^ otra que acaba de poner en toda su luz este 
asunto. Es el oficio del superintendente Seymour al Gobemador de Cam- 
peche, de 29 de Junio de 1862 (Anexo ntimero 19.) En ese documento 
se leen estas palabras: "El (Manuel Castillo) puede abastecer d los indios 
de Chan Santa Cruz con municiones de guerra; pero de este hecho no 
tengo conocimiento y es claro que como nosotros somos estrictaTnente 
neutrales en la guerra llevada d la parte norte de Rio Hondo, no po- 
demos hacer una diferencia perjudicial d uno de los dos beligerantes" 
Ap^nas puede desearse una confesion mas clara y aut^ntica de que se 
permite, de que se autoriza la venta de armas d los indios de Chan Santa 
Cruz, para la guerra en que ellos estdn reconocidos como beligerantes. 

Podria el Gobiemo mexicano negar con buenos datos que se haya obser- 
vado por las autoridades do Belice esa TieutraXidad que proclaman, por- 

Digitized by LjOOQIC 



dORRESPONDENCIA DrPLOMixiCA. 49 

que varies hechos existen que demuestran su parcialidad para con los in- 
dios de Chan Santa Cruz; pero es in6til entrar en esa cuestion, desde que 
otra mas grave y que prejuzga d aquella, se presenta. Es esta: ^Han podido 
esas autoridades reconocer como beligerantes dlos bdrbaros de Chan San- 
ta Cruz, para el efecto de no hacer diferencia entre ellos y las autorida- 
des mexicanas que los combaten? Formular asl esa cuestion es resolverla. 
No es necesario indicar siquiera que una potencia extranjera no puede 
conforme al derecho de gentes reconocer como beligerantes d los s6bdi- 
tos reheldes de otra potencia; la ley intemacional ha condenado como 
subversiva de la independencia y paz de los pueblos la teoria que so pre- 
texto de conceder los derechos de la beligerancia A los rebeldes, atiza y 
fomenta la guerra civil. En el caso presente, en que se trata de reputar 
como beligerantes no d simples rebeldes, sino d bdrbaros que hacen una 
guerra de exterminio, una guerra mas reprobada que la de los piratas, 
aquella cuestion no es discutible. Efectivamente, llamar beligerantes i 
unos bdrbaros sin gobierno alguno regular, que hacen la guerra sin pro- 
clamar ni sostener principio alguno, sino solo para robar pueblos enteros; 
para asesinar en masa hombres, mujeres y ninos; para incendiar pobla- 
ciones y haciendas sin distincion; d unos bdrbaros que han reducido d ce- 
nizas la mayor parte de la Peninsula de Yucatan, y que al 6rden social 
y civilizado que alii existia han sustituido la barbaric mas feroz, es cosa 
que no solo condena la ley intemacional, sino que subleva los sentimien- 
tos de justicia de todos los pueblos cultas. Hablar de beligerancia, tra- 
tdndose de los indios de Chan Santa Cruz, es minar por su base los prin- 
cipios cardinales de la ley de las naciones. 

Si los partidos pollticos que rebelados en su propio pais, y que tienen 
fuerzas y elementos para erigirse en Gobierno, no pueden ser reconocidos 
como beligerantes, ^c6mo unos salvajes que no tienen mas instinto que el 
del pillaje y la devastacion, pudieran gozar de esa consideracion? Si los, 
deberes de la neutralidad se violan concediendo proteccion aunque sea 
indirecta d esos partidos politicos rebelados contra su gobierno, ^c6mo se 
puede invocar la neutralidad para ministrar armas d los bdrbaros que ha- 
cen la guerra d la civilizacion? 

A un Gobierno tan ilustrado como el de S. M. B., al que tengo la honra 
de dirigirme, no necesito manif estarle cudnta es la confusion de principioa, 
cudl la adulteracion de las teorias intemacionales que en Belice se ha he- 
cho llamando beligerantes d los salvajes y hablando de neutralidad en 
una guerra de la barbaric contra la civilizacion. En cuestion tan clara 
estd por demas toda discusion, y son intitiles aim las citas que pudiera 
hacer de los f alios verdaderamente c^lebres de tribunales intemacionales 
que han condenado como violacion de los deberes de la neutralidad los 
auxilios que se han dado d los sublevados contra un gobierno, aunque 
ellos d su vez hayan podido constituirse en gobierno regular. 

Digitized by LjOOQIC 



50 CORRESPONDENCIA DIPLOMXtICA. 

Las pniebas que he Gitado> y podrian atiil presentarse iiiuclias, no pei*- 
miten mds poner en duda este hecho de que dan un testimonio tan elo- 
cuente las ruinas de las dos terceras partes de la Peninsula de Yucatan. Las 
autoridades y sfibditos ingleses en Belice han estado invariablemente 
protegiendo d los indios salvajes sublevados contra Mexico, f acilitdndoles 
armas y municiones, con la ciencia cierta de que ellas se iban d emplear 
exclusivamente en la guerra de exterminio en que esos indios se ocupan. 
Entre esas pruebas citadas, hay algunas que Vuestra Excelencia mismo 
presenta en apoyo de las reclamaciones britdnicas, como la que resulta de 
la carta de Rafael Chan al Gobemador de Campeche, de 23 de Diciembre 
de 1872, en la que se dice que "los ingleses que tienen una amistad reli- 
giosa con los indios de Chan Santa Cruz, les dan pertrechos de guerra 
para quemar su canton," como la que ministra el proceso de Francisco 
Meneses sobre las cuarenta arrobas de p61vora que se Uevaban d esos in- 
dios. Hay otras que proceden de los mLsmos ingleses establecidos en Be- 
lice, como la peticion de Mr. Levy. Existen algunas tan antiguas como 
la guerra de castas, como la declaracion del superintendente Fancourt, de 
principios de 1848, y otras tan recientes como la venta de quinientos fu- 
siles de Remington de que habla el Gobemador de Yucatan en su oficio 
de 24 de Diciembre de 1877. (V^ase el anexo ntim. 5.) Y por fin hay otras 
que consisten en la conf esion misma de los superintendentes de Belice, los 
que Unas veces por impoaibilidad de prohibir el tr^fico de armas, y otras 
para no eatahlecer diferencias perjudiciales d uno de los beligerantes, 
han estado consintiendo, permitiendo y autorizando ese comercio. Ante 
tales pruebas no es posible ni aun la duda. 

De todas ellas puede prescindir quien con dnimo imparcial quiera es- 
tudiar y resolver el problema que d primera vista presenta la sangrienta 
historia de Yucatan de 1847 d esta fecha. iC6mo es que aquellos indios 
salvajes sin los recursos de la civilizacion, sin siquiera haber intentado 
constituir un gobiemo regular, hayan podido mantener una guerra de 
treinta aiios contra todo 6rden social, sin mas principios que la devasta- 
cion y el incendio? eC6mo se explica que esos salvajes que no tienen re- 
laciones mas que con los ingleses de Belice, quemen p61vora de fdbrica 
inglesa y tengan armas de las que usan los mejores ej^rcitos? ^De d6nde 
han adquirido las cuantiosos elementos de guerra que han necesitado pa- 
ra talar durante esos treinta anos las dos terceras partes de la Peninsula 
de Yucatan? Para todo hombre imparcial la solucion de ese problema, 
prescindiendo de otra clase de pruebas, es la condenacion de los ingleses 
de Belice. 

Vuestra Excelencia para creer responsable d Mexico del asalto de Oran- 
ge Walk se ha f undado en que las autoridades de Campeche llaman Ge- 
neraXes i, algunos indios pacificos, en que estos les piden drdenries y dicen 
que les estdn subordinados, & pesar de que despues van d celebrar trata- 

Digitized by LjOOQIC 



CORHESPONDENCIA I>n?LOMiTICA. 



51 



dos A, Belice y d, vender el territorio TiaeionaL Mexico para considerar A 
la Gran Bretana como responsable por las depredaciones de los indios de 
Chan Santa Cruz, presenta una larga relacion de hechos que evidencian 
que esos indios reciben de los ingleses no solo titulos vanas, porque ellos 
tambien les dan el titulo de Generales y hasta los honores diplomdticos, 
sino armas para hacer la guerra; que ei^s indios reciben la mLsma pro- 
teccion que los stibditos de otras naciones; que son, en fin, considerados 
en Belice como beligerantes. Los fundamentos en que las reclamaciones 
britd.ni<;as se apoyan, d^biles para sostenerlas, no quedan en pi^, sino pa- 
ra mantener con firmeza las reclamaciones mexicanas. 

Los tratados, los principios del derecho de gentes, las mdximas de jus- 
ticia universal reconocidas por todos los pueblos cultos, prestan firme 
apoyo d esas reclamaciones de Mexico. El art. 14 de la Convencion de 14 
de Julio de 1786 ha siao por completo violado con la ministracion de 
armas que se ha hecho d los indios en Belice, sin que disculpen esa viola- 
cion ni la imposibilidad de Mr. Stevenson, porque las obligaciones que 
un tratado impone no se pueden eludir, declardndolas imposibles; ni la 
beligerancia de Mr. Seymour, porque ella est^ prohibida por ese articulo. 
La ley intemacional no consiente, sino que condena como violacion de los 
deberes de neutralidad, que una potencia reconozca como beligerantes d 
los stibditos rebel des de otra: condena que en todo case se reconozca en los 
bdrbaros sin Gobiemo y sin ley ese cardcter; condena la guerra de exter- 
minio que ellos hacen y los auxilios que con cualquier pretexto se les den. 
Y los dictados de la justicia universal reprueban asi las atrocidades que 
los bdrbaros se permiten en sus guerras salvajes, como la proteccion que 
gentes civilizadas les dan: si para aquellos la justicia puede encontrar 
disculpa en su ignorancia, para ^tos no tiene sino censuras severas. 

Despues de todo lo que he tenido la honra de manifestar A Vuestra 
Excelencia en esta larga nota en defensa de los derechos vulnerados de 
Mexico, Vuestra Excelencia se servird reconocer que quedan bien proba- 
das las premisas de que se deducen estas innegables consecuencias: 

1 ^ Mexico no es responsable de los sucesos de Orange Walk acaecidos 
en 1 9, de Setiembre de 1872, y no estd por tanto obligada d con6eder 
indemnizacion alguna por ellos. 

2 ^ La Gran Bretana es responsable para con Mexico por los perjui- 
cios que le ha causado la guerra de los indios. en Yucatan desde 1847 
hasta la f echa. 

En la declaracion que dntes he hecho de que Mexico no reconoce en la 
Gran Bretana mas derechos sobre Belice que los que le dieron los trata- 
dos de 3 de Setiembre de 1783 y 14 de Julio de 1786, revividos por el de 
26 de Diciembre de 1826, y que solo ^ ellos arreglard su conducta para 
tratar los negocios ref erentes i, Belice, y en las manif estaciones que en 
esta nota he hecho, se f unda el Gobiemo de la Rep^blica para considerar 

Digitized by LjOOQIC 



62 CORRESPONDENCIA BIPLOMXtICA. 

inadmisibles las reclamaciones de los siibditos brit^icos de Belice, y 
para creerse asistido de justicia bastante para pedir 6, su vez al Gobiemo 
de S. M. B. las reparaciones que se le deben por los perjuicios de la 
guerra de los indies j por otras infracciones de los tratados y de los 
principios intemacionales, que tiene tambien de reclamar oportunamen- 
te. El Gobiemo de Mexico por ahora esta en el deber de salvar, como 
lo hace en esta ocasion, los derechos que por causa de esas infracciones 
le competen, y protesta que los hard valer, de entera conformidad con 
los mismos tratados, en la ocasion que le parezca mas conveniente, sin 
que su silencio hoy sobre algunas de esas infracciones, pueda en manera 
alguna significar que ^1 reconozca en la Gran Bretana derecho alguno 
que los tratados le niegan. 

Pero mientras todas estas cuestiones puedan tener un arreglo satisfac- 
torio entre los dos Gobiernos, el de la Rep6blica no puede excusarse de 
apelar 6. los sentimientos humanitarios del de S. M. B. para suplicarle en 
nombre de la civilizacion y de la humanidad, que dicte desde luego las 
medidas adecuadas para poner fin ^ las relaciones que los ingleses de Be- 
lice mantienen con los indios de Yucatan, ya celebrando tratados con 
ellos, ya comprdndoles partes del territorio nacional, ya vendi^ndoles 
municiones de guerra, ya en fin prestd,ndoles auxilios flsicos 6 morales 
para sus depredaciones. Las diferencias que entre los dos Gobiernos 
puedan existir sobre aquellas cuestiones, la interrupcion misma de rela- 
ciones diplomd,ticas entre ellos, no pueden ser parte d que se consienta 6 
tolere por alguno de ellos la prolongacion en Belice y Yucatan de un 
estados de cosas tan contrario d la honra de los pueblos cultos. 

El gobiemo de Mexico estd seguro de que el dia que el ilustrado 
pueblo de la Gran Bretana se aperciba de los crimenes que en Belice se 
han estado cometiendo, no ya contra los derechos de Mexico, sino contra 
los fueros de la humanidad, protegiendo, para alentar bastardas especu- 
laciones, la guerra d© castas, ese pueblo tan ilustrado como justo, partici- 
pard de la indignacion de Mr. Levy y de otros stibditos britdnicos en 
Belice, y condenard la que se ha Uamado la poUtica neutral de los supe- 
rintendentes de Belice. El Gobiemo de Mexico confia tambien en la jus- 
tificacion vdel de S. M. B. para esperar que esos crimenes tengan la repre- 
sion que, noya los tratados ni el derecho de gentes, sino el sentimiento 
humano y la honra de la bandera britdnica exigen. 

Tengo la honra de ser, con la mayor consideracion, Senor Ministro, de 
V. E. muy obediente y seguro servidor. 

/. i. VallaHa, 

A su Excelencia el Ministro de Negocios Extranjeros de la 
Gran Bretana, etc., etc., etc 



Digitized by LjOOQIC 



C0BB£SP02n)ENCU DIFLOMiUCX 53 



DOCtTMENTO K^M. 1. 

Secrelaiia de Guerra y Ouardia nacicaial. — Xkanh^ Diciembre 8 de 1874. — Ciadadano 
Gobemador de Campeche. — Muy Sefior mio. — Le comunico i. vd. mi llegada de mi largo 
viaje 4 la Colonia de Belice sin novedad, conseguf arreglar los abusos cometidos por los de 
Icaich6 de incendiar el pueblo de Arincbaque, admiti6 el Gobiemo de la Colonia en la inte- 
ligencia que est^n sujetos A esta Comandancia que estd 4 mi cargo, pues de este modo que- 
daron perdonados del delito cometido. 

Participo d vd. que personas de buen sentido que viven en la indicada Colonia, me con- 
taron que oyeron de boca de los mismos indlos sub^ev^os <ie Xbun-xan que les van & dar 
auxilio por los bdrbaros de Santa Cruz para atacar fuertemente estos cantones, esta causa 
me hace repetir mi siiplica, me auxilie vd. con armas y parque, pues la mayor parte de mi 
gente estdn desarmados, si vd. no me concede algo tendr^ que abandonar estos cantones con 
todos mis soldados y buscar un lugar seguro para poder vivir, pues es cosa muy triste que 
nos asesinen sin tener modo de defenderse. Le agradecer^ A vd. mande una 6rden al Coro» 
nel Cabalas, se me entreguen varioe soldados mios fugoe que se encuentran en el partido 
de los Chenes. 

Tengo noticia de que Luis M6, cabecilla del asesinato cometido en el Canton de Icaich^ 
est^ fuera de la cdrcel, si asi fuese, le digo que sea asegurado porque donde se largue puede 
trastomar el indicado Canton, pues tiene malas intencicmes. 

Soy de vd. su atento S. S. Q. S. M. B. — Eugenio Arana^ general. 

Es copia que certifico. Campeche, Febrero 4 de 1875. — (Firmado)— P. Bosado, 



IK)CUMENTO Kl5^M. H. 

Secretarla de Guerra y Guardia nacional.— El ciudadano Gobemador constitucional del 
Estado, recibi6 la carta oficial de vd. fecba el dia 8 de Diciembre pasado, y en su vista se 
ha servido acordar diga & vd. en respuesta lo siguiente: 

Que debiendo vd. reconocer al Gk)biemo constitucional del Estado, no le did vd. parte de 
su viaje & la Colonia inglesa de Belice y si lo ha hecho vd. despues de su regreso, refiriendo 
BUS resultados. 

El Gobiemo no ha considerado posible que las autoridades de aquella Colonia tratasen 
con vd., por carecer para el efecto de investidura legal; pues ni el Gobiemo constitucional 
del Estado puede celebrar tratado alguno con las naciones extranjeras. 

En efecto: con arreglo & los preceptos de la Constitucion federal, y con arreglo & los prin- 
cipios universales admitidos en el derecho intemacional, corresponde exclusivamente al Su- 
premo Gobiemo de la Repiiblica, el poder celebrar los tratados que le convengan con los go- 
biemos legitimes de las naciones extranjeras, y esto, con las solemnidades y requisites que 
determinen las leyes de sus respectivos pafses. 



Digitized by LjOOQIC 



54 CORRESPONDENCIA DIPLOMJLtICA. 

Y es tanto mas sensible el que las autoridades de Belice, hubiesen celebrado con jefes de 
lo3 cantones paclficos de este Estado, algunos convenios, porque por parte de ellos no pue- 
den ser legalmente cumplidos, y si cnando por parte de los cantones, no lo ban sido, el Go- 
biemo de la nacion inglesa, faltaudo d los principios del derecho intemacional, dirige al 
Gobiemo de la Kepiiblica M^xicana sus reclamaciones^ baci^ndole cargo de perjuicios ima- 
ginarios, y de los que no puede responder, por no tener su origen en la conducta oficial de 
sus autoridades legltimas* 

Con relacion al armamento y parque que vd. solicita del Gobiemo, no es posible por aho- 
ra el satisfacer sus deseos por no tener el suficiente para el ef ecto. Pero esto no quiere decir 
que el Gobiemo del Estado deje de atender, como es debido, 4 la Seguridad de los cantones 
pacificos; pues en el caso inesperado, de que fuesen invadidos por los indios de Cban Santa 
Cruz, los de Xhum-xam 6 de cualquiera otra parte enemiga, el Gobiemo prestard d los can- 
tones invadidos el apoyo y auxilio necesario para su defensa y escanniento de sus invasores. 

Kespecto de la libertad de Luis Moo, debo decirle que ha sido como resultado del vere- 
dicto del jurado que conoci6 de su causa y que lo declar6 inculpable de los delitos que se le 
atribuian; y con arreglo d las leyes constitucionales del Estado, no puede el Gobiemo mez- 
olarse en ese asunto; quedando d vd. el arbitrio de vigilar la conducta de Moo si volviere d 
esos cantones para evitar que trastorne la paz piiblica^ pudiendo en todo caso ser asegurado 
si cometiere nuevos delitos que deban ser corregidos por la justicia. 

Independencia y libertad. Campecha, Enero 2 de 1875. — P. Rosado. — C. General Eugenio 
Arana, jefe del Canton paclfico de Xkanbd. 

Es copia que certifico. Campeche, Febrero 4 de 1875. — (Firmado) — P. Rosado. 



DOCUMENTO NtJm. IH. 

Estado de Campeche. — Canton de Iturbide. — Niim. 69. — En vista de su atento oficio fe- 
cha 5 del actual en el cual me ordena mande un comisionado d Icaich^ d inquirir sobre los 
datos que dieron origen d la muerte de M4rcos Canul, con el fin de que esta comandancia 
rinda & vd. el informe reapectivo de modo que llegue & esa ciudad cinco 6 seis dias dntes del 
21 del actual, dia en que el Gobiemo debe rendir al Ministerio de Kelaciones Exteriores el 
<iae se le pide respecto 4 este asunto, debo hacer d vd. las siguientes observaciones. 

Icaich6 dista de esta colonia mas de cien leguas de un camino que no es posible pasar ni aun 
i caballo, por consiguiente si el comisionado fuese, nunca se conseguiria que estuviese de re- 
^esoparala ^poca en que debe darse el informe: agr^gase d esto que de treinta leguas de 
distancia hasta Uegar d Icaich^ es un desierto en el que no podria intemarse un solo hombre 
sin exponerse & muy malos resultados. 

Mas sin embargo de lo expuesto, esta comandancia va i. dar i. vd. los inf ormes que del 
General Bafael Chan adquiri6 Hkanhd, informes que pueden dar algima luz sobre los 
hechos que hoy se pretende esclarecer. Tenian los indios de Icaich6 pactado con los siib- 
ditos britdnicos el libre comercio, con la sola restriccion de que en la \lltima de las poblacio- 
nes pertenecientes d Mexico dejasen aquellos sus armas y al hacerlo ingresasen desarma- 
dos en el territorio ingl^. Una de las muchas veces que asl lo hicieron, marcharon d ne- 
gociar doce hombres de Icaichd y en la ultima poblacion mexicana dejaron segun su cos- 
tombre las armas y dos hombres al cuidado de ellas; cuando ya se habian marchado los 
otros diez, una turba de los indios sublevados de Santa Cruz provenientes de lugar ocu- 
pado por los ingleses, asaltaron 4 los cuidadores de las armas y despues de asesinarlos les 
robaron ^tas. Al tener Canul noticia de este atentado dirigid sus reclamaciones al re- 
presentante de S. M. B., quien como habrd visto el Gobiemo por las comunicaciones que 
le tengo remitidas trataba d Canul de potencia d potencia, y aquel le contests que se ocupa- 
ria de averiguar lo que hubiese en el asunto. El oficio contestatorio de la autoridad britd- 
nica lo tengo remitido al Gobiemo. Pas6 esto que ya dej6 predispuesto el ^nimo de los ha- 



Digitized by LjOOQIC 



CORRESPONDENCIA DIPLOMJlTICA. 65 

bitantes de Icaich^ contra los ingleses, que asl consentian que se cometiesen impunemente 
tamanos atentados. 

Las autoridades de Belice tenian pactado con los indios de Icaich6, que cualquier siibdito 
britdnico que cometiese un delito en el territorio de Icaich^, despues de sumariado seria en- 
tregado d las autoridades britdnicas para que 6stas lo castigasen, y yice-versa con los subor- 
dinados de Icaich6 que cometiesen delito en las posesiones britdnicas. Despues de este pac- 
to tuvo noticia Canul que en Orange Walk se hallaba preso uno de sus tenientes sin forma- 
cion de juicio y que al mismo tiempo la mujer de aquel teniente se hallaba depositada. Hi- 
zo Canul sus reclamaciones d los ingleses, los cuales no se dignaron ni aun contestarle, y ya 
exasperado se situd con f uerza armada cerca de Orange Walk d reclamar d su teniente, mas 
como se le presentase accion la acept6 y no pudiendo contener d su gente que ya encoleriza- 
da se aiToj6 sobre la plaza de Orange Walk, alll recibid una herida en un brazo de cuyos re- 
sultas muri6 d los tres dias de haber llegado d Icaich6 de regreso de su excursion. 

Bebo manifestar d vd. para conocimiento del C. Gobemador, que Rafael Chan me ha ma- 
nifestado que ni Canul ni 61, ni ningun otro de los jefes de Icaich6 tienen nombramiento ni 
cardcter oficial conferido ni por el Gobiemo local del Estado, ni por el Supremo nacional, si- 
no que ellos mismos eligen los jefes que deben mandarlos, sin que en ello el Gobiemo tenga 
el menor participio. 

Es cuanto para conocimiento del C. Gobemador del Estado, tengo el honor de decir d 
vd. en respuesta d su ya citado oficio. 

Independencia y libertad. Iturbide, Abril 8 de 1873. — M. Cahaiias, — Al C. Secretario 
de Guerra y Guardia nacional del Estado.— Campeche. 

Son copias que certifico. Campeche, Mayo 31 de 1873. — (Firmado) — Prudendo P. /?o- 
9<ido, Secretario. 



DOCUMENTO Nt5^M. IV. 

Gobiemo del Estado de Campeche. — Secretarla de Gobemacion y Hacienda. — Repiiblica 
Mexicana. — Juzgado de Distrito del Estado de Campeche. — En tres fojas litiles remito d 
vd. la informacion instruida d virtud de su nota oficial fecha 12 del corriente, con relacion 
d los acontecimientos que tuvieron lugar entre los ingleses de Belice 6 indlgenas del Sur^ 
para que se sirva dar cuenta con ella al C. Gobemador de este Estado, por cuyo acuerdo me 
pas6 dicha nota d que tengo el honor de contestar. 

Independencia y Libertad. — Campeche, Abril 15 de 1873. — Pedro Montalvo. — C. Secreta- 
rio de Gobemacion y Hacienda de este Estado. — Presente. 



Gobiemo del Estado de Campeche. — Secretarla de Gobemacion y Hacienda. 

Habiendo llegado d noticia del Gobiemo de este Estado que en esa ciudad se halla 
un individuo llamado Ezequiel Baron, que ha estado algunos afios en Belice y entre los 
paclficos del Sur y que dd pormenores sobre los liltimos acontecimientos que tuvieron lugar 
entre ingleses 6 indlgenas; teniendo precisamente el Gobiemo que emitir un informe que 
sobre esa cuestion le ha pedido el Supremo Gobiemo; con el fin de que cSste sea emitido de 
la manera mas circunstanciada, tratdndose de un asunto intemacional, ha creido conve- 
niente dirigirse por conducto de esta Secretarla d ese Juzgado de su digno cargo, por ser un 
tribunal de la Federacion, con el objeto de que se sirva hacer comparecer ante 61 al men- 
cionado Ezequiel Baron y le reciba una informacion pormenorizada sobre los puntos siguien- 
tes: 1 ? C6mo y por qu6 motivos ocurrid la muerte del General Mdrcos Canul. 2 ? Si es ver- 
dad que los ingleses tienen ingerencia alguna en la guerra de castas, proporcionando d los 
indios de Chan Santa Cruz todos los pertrechos de guerra necesarios para sostenerla; y por 
liltimo, que refiera cuanto sepa sobre los particulares de que se trata. 



Digitized by LjOOQIC 



6(5 CORRESPONDENCIA DIPLOMiTlCA. 

B!l Oobiemo espera que con la actividad que le es caracterlstica recibird vd. eata infor- 
macion, la cual remitird original, con el objeto de que pueda hacer de ella el uao conveniente 
al emitir el informe ^tes indicado. 

Protesto d vd. las seguridadea de mi consideracion y aprecio. 

Independencia y libertad. Campeche, Abril 12 de 1873. — F, Carrillo, oficial mayor. — C. 
Juez de Distrito del Eatado. — Fresente. 

Un seUo que dice:~^gunda clase. — ^Fara el bienio de mil ochocientos setenta y doa y 8e* 
teuta y tres. — Cinco centavos. — Quinto. — Ofcro que dioej — Administracion principal de la 
renta de papel sellado de Campeche. — Campeche, Abril 12 de 1873. — ^Visto el anterior oficio 
del Superior Gobiemo de este Estado, recibase la declaracion d que se contrae, citdndose al 
efecto & D. Ezequiel Baron y fecho remltanse originales las diligencias al mismo Gobiemo 
como se solicita. — Montdlvo. — Francisco Campos^ Secretario. 

En Campeche, d catorce del mismo mes y a&o. Ante el 0. Lie. Pedro Montalvo, Juez de 
Distrito de este Estado, comparecid siendo citado, Don Ezequiel Baron, y preserite yo el ea- 
cribano, previa protesta de decir verdad, se le interrog6 al tenor del oficio que estd por ca» 
beza. Y d la primera pregunta dijo: Mdrcos Canul, General de los indios pacificos del Sur, 
tenia celebrado un convenio con las autoridades de Bslice, para que cuando alguno de los 
siibditos de dmbas partes cometiese alguna falta con perjuicio de la parte contraria, fuese 
remitido i. su juez 6 jefe natural para que <5ste le impusiese y ejecutase el castigo. Sucedi6 
que el magistrado de Aricuac castig6 al capitan de las fuerzas del General Canul, Jos^ Ma- 
ria Manzanero, contraviniendo al convenio, y ent6nces dicho Goneral Canul con ciento cin- 
cuenta hombres armados se dirigi6 &, Aricuac d . reclamar aquella violencia cometida d su 
siibdito contra el convenio expresado, y el diez y ocho de Octubre de mil ochocientos seten- 
ta y dos, poco mas 6 m^nos, entr6 Canul con su fuerza en Aricuac y fu6 recibido d balazos por 
la tropa 6 guamicion de ese punto, de que results herido Canul, quien hasta ese memento no 
contests los fuegos trabdndose una accion de guerra en que fu6 derrotado Canul, retirdndose 
al Distrito de Icaich6 su pueblo de donde lo llevaron sua soldados cargado en un toloche 6 
Camilla, habiendo muerto al cuarto dia de la accion y se le sepult6 en ese lugar. Esto lo su- 
pe pOTque me lo converse Jos6 Dolores Sarmientos, Escribano del General Canul en el mis- 
mo Icaich6; — Y respondo. — A la segunda dijo; Es cierto que los ingleses de Belice y el Co- 
rozal fomentan la guerra de castas proporcionando d los indios de Chan Santa Cruz todos 
los pertrechos de guerra necesarios para sost^ierla, lo cual me consta porque he estado 
de dependiente en la casa de comercio de Mr. Cramar en Belice y en otras de ese lugar« 
hasta el extreme de no venderles d los indios pacificos del Sur armas y demas pertrechos de 
guerra y sf i. los rebeldes que hacen la guerra d Yucatan. Tambien s4 por los mismos pacificos 
del Sur con quienes he tenido relaciones^ que los ingleses les han ofrecido d los indios rebel- 
des de Chan Santa Cruz gran cantidad de p61vora y plomo y demas pertrechos para diri- 
girse d Yucatan despues de conseguir que los pacificos del Sur se les uniesen, lo cual no han 
conseguido teniendo por lo tanto algnnas acciones de guerra entre ellos mismos •«•••♦♦ 

De todo esto estoy bien enterado, porque he estado algun tiempo en las rancherias 6 po- 
blaciones de los indios pacificos del Sur, lo cual tuvo lugar despues de haberme separado de 
lat colonia inglesa porque tuve varias cuestiones y disgustos con las personas d quien servia, 
con motive de esa proteccion tan decidida que imparten & los rebeldes que hacen la guerra 
ik Yucatan. Que lo dicho es la verdad, so cargo de su protesta fecha en que se afirma y ra- 
tifica, que es natural de esta ciudad, vecino de Cozumel, soltero, agricultor y de veinte y 
cuatro alios de edad, y firma con el C. Juez. — Doy f6 — MontcUvo, — Ezequiel Baron, — Ante 
xni — Francisco Campos, 

En Campeche, d quince del mismo, se remiten con atento oficio estas diligencias al C. Se- 
cretario de Gobemacion y Hacienda de este Estado, como estd mandado en el auto prece- 
dente. — Doy f6 — Campos. 

Son copias que cortifico. Campeche,. Mayo 31 de 1873. — (Firmado) — F, Carrillo, oficial 
mayor. 



Digitized by LjOOQIC 



CORRESPONDENCIA DIPLOMItICA. 67 

DOCTTMBNTO VtU, V. 

Secretarla de Estado y del Despacho de Grobemacion. — Seccion 2 ? — Como asunto del 
resorte de esa Secretarla, y 4 fin de que se sirva resolver lo que estime conveniente, tengo la 
honra de remitir & vd. en dos copias, el expediente que exiate en esta de mi cargo, relativo 
d la compra de terrenos que estdn haciendo los ingleses del Eatablecimiento de Belice & loa 
indios rebeldes de Santa Cruz, Estado do Yucatan. 

Libertad en la Constitucion. Mexico, Diciembre 24 de 1877.— (Eirmado)— (?arcia.—Al 
Secretario de Relaciones. — ^Presente. 



Secretarla de Estado y del Despacho de Gobemacion. — Gobiemo del Estado de Yucatan. 
— En copia competentemente autorizada tengo el honor de acompanar 4 vd. la comunicacion 
que dirigi6 d este Gobierno el C. Jefe Politico del Partido de Tekax, por la presentacion 
de cinco individuos procedentes del campo de los indlgenas paclficos. Por ella se impondrd 
vd. de la declaracion que ante aquella autoridad did uno de ellos, Jos6 Jesus Padilla, origi- 
nario de Honduras, y cuya declaracion 6 informe ratified ante el Gobiema en esta Capital. 

Como son graves los detalles que dd, principalmente en la parte que se refiere d la venta 
de unos terrenos del Eatado hecha por el capitancillo de Icaich6, Rafael Chan, situados entre 
los rios denominados Hondo y Viejo, al magistral de Hariochoac, Mr. Holax, que corres- 
ponde al Eatablecimiento britdnico de Belice, el Gobiemo de mi .cargo se apresura d pjuiiici- 
parlo & vd. con el fin de que por la Secretarla de Relaciones exteriores se ventile este asunto 
con quien corresponda. 

Una vez mas el Gobiemo de Yucatan hace presente al general de la Nacion, el hocho pu- 
nible de los siibditoa britdnicos que ocupan d Belice, de estar d cada paso vendiendo armas 
y municiones d los indios bdrbaros para que empleen esos elementos contra la raza blanca, 
y continden sustraidos d la obediencia de laa autoridades de la Nacion y del Estado. 

Sabido es que si esoa comerciantes, que bien se les pudiera llamar criminales, desde que 
estallcS la guerra cruel y destructora de los indlgenas, no hubiesen auxiliado d 6stos constan- 
temente con objetos propios para esa guerra, es indudable que habria concluido inmediata- 
mente despues de bu inicio; pero como son inmensas las ventajas que obtienen los ingleses 
con que esa guerra est^ en pi6, porque ademas de estar explotando las maderas preciosas 
que encierran los bosques de esos rumboa, van ensanchando su territorio, sin detenerse en 
la consideracion de que los sublevados no tienen aptitud legal para tratar y ceder los terre- 
nos que por las circunstancias estdn d su disposicion. 

Estos nuevos incidentes persuadirdn al C. Presidente de la B«p\lblica de la necesidad 
absoluta, imprescindible, en que estd el Gobiemo de la Union de emprender operaciones mi- 
litares decisivas, d fin de someter d los indios sublevados d la obediencia de las autoridades 
y de las leyes, pues de continuar semejante estado de cosas, con fundamento debe creerse 
que el Establecimiento de Belice se apropiard del Estado de Yucatan y surgirdn indudable- 
mente complicaciones intemacionales entre el Gobiemo de la Repiiblica y el de la Gran Bre- 
tra&a. 

Lo que disfruto la honra de participar d vd. para que sirvi6ndose dar cuenta al Presidente 
de la Repiiblica, se sirva asimismo detenninar lo que d su ilustrado juicio fuere conve- . 
niente. 

Libertad en la Constitucion. Mdrida, Diciembre 17 de 1877. — Josi Maria Iturralde. — 
(Una nibrica.) — R. Arzarnendiy Oficial Mayor. — (Una rdbrica.) — C. Secretario de Estado y 
del Despacho de Gobemacion. — Mexico. 

Es copia. Mexico, Diciembre 24 de 1877.— -Wawro F. de Cdrdova, Oficial Mayor.— (Una 
nibrica.) 



Secretarla de Estado y del Despacho de Gobemacion. — Gobiemo del Estado de Yucatan. 
— ^Estado de Yucatan. — Jefatura Politica de Tekax. — ^Teniendo noticia esta Jefatura que el 

Digitized by VjOOQIC 



58 COBRESPONDENCIA DIPLOMXtICA. 

C. Jos6 Maria Torres y cuatro individuos mas, provenientes del campo de loa indios paclfi- 
cos, daban noticias alarmantes y de algima importancia, y que estos individuos debian pasar 
por el pueblo de Oxkutzcab con direccion al de Tekit, dict6 sua drdenes para que se presenta- 
ran d ella, y habi^ndolo verificado declaran, y con mayores datos uno de ellos, que es Jos6 
Jesus Padilla, originario de Honduras, que los indios rebeldes de Santa Cruz ban comprado 
en el Establecimiento de Mr. Tamps, que se balla en el Corosal, quinientos fusiles de Re- 
mington y cien arrobas de p61vora, & mas de otras partidas de p61vora que han comprado 
con anterioridad. 

Dicho Padiila informa tambien que el General indfgena de Icaich^, Rafuel Chan, ha ven- 
dido una gran extension de tierras entre los rios Hondo y Viejo, al magistral de Hariochoac 
Mr. Holax. Como todas sus declaraciones son importantes y las da muy circunstanciada- 
mente, ha creido conveniente esta Jefatura notificarle se presente ante ese Superior Gobier- 
no, & efecto de ser interrogado sobre los particulares que tenga por conveniente, recomen- 
ddndole se sirva dojarlo expedito para poder regresar d vuelta de correo y ordenar el abono 
de su pasaje de ida y vuelta por carecer de recursos y haberle ordenado su ida & esa por 
creerlo asi conveniente. 

Libertad en la Constitucion. Tekax, Diciembre 12 de 1877. — V. Fernandez. — C. Gober- 
nador del Estado. — M^rida. 

Es copia. M6rida, Diciembre 17 de 1877. — i?. Arzamendi, Oficial Mayor. — (Una nibrica.) 

Es copia. Mexico, Diciembre 24 de 1877. — (Firmado)—Mauro F. de Cdrdova, Oficial 
Mayor. 



DOCITMENTO NtJm. VI. 

Comandancia General del Estado de Yucatan. — E. Sr. — ^N 9 103. — En corroboracion de 
cuanto tengo el honor de manifestar &, V. E. en nota mimero 100, de 1 ? de este mes, res- 
pecto al reprobado manejo que algunos siibditos inglcses, del Establecimiento vecino de Be- 
lice, tienen con los indigenas sublevados de esta peninsula, favoreci6ndolos con escdndalo 
del mundo culto, en una lucha que gira abiertamente contra la civilization y la humanidad, 
cumplo con el deber de remitir d V. E. para conocimiento del E. Sr. Presidente, y demas 
fines que puedan convenir, en su recto juicio, una informacion sumaria, f ormada en Bacalar, 
contra el capitan William Longswork, de un buque ingles, y dos marineros, nombrados en 
la cardtula del expediente, los cuales fueron sorprendidos en el puerto de Chac, guarnecido 
por tropas de Bacalar, con pertrechos de guerra que conducian para los indios rebeldes, 
Begun se justifica de las declaraciones tomadas. 

Como el repetido capitan William Longsworth se hallaba en el hospital general de esta 
ciudad enfermo, esperaba yo el instante de su restablecimiento, para mandarlo d esa supe- 
rioridad, con el expediente en cuestion que al fin dirijo d V. E., sin aquel individuo, por 
haber fallecido en ese Establecimiento la noche del 1 P del presente, como se justifica de las 
declaraciones practicadas con tal motive, y obran unidas al calce del sumario de que dejo 
hecho m6rito. 

Tengo el honor de reiterar d V. E. las consideraciones de mi estimacion distinguida. 

Dios y Libertad, M^rida, Abril 4 de 1850. — Manuel MicheUorena. — E. Sr. Ministro de 
Guerra y Marina. 



. Sell(U guarto d e o^cio. — Para los afios de mil ochocientos cuarenta y ocho y mil ochocien- 
tos cuarenta y nuevel— Fl3^ de Bacalar. — ^Afto de 1849. — Informacion sumaria contra el 
Capitan William Longswor^h y marineros George Robinson y James Tumble del pailebot 
ingles * ^Cuatro HermanaSy'' flue procedente del puerto de Belice, fu6 aprehendido en el des- 
tacamento de Chac el dia tre^e de Setiembre del corriente ano, porque conducia d su bordo 

Digitized by CjOOQ IC 



CORRESPONDENCIA DIPLOMItICA. 59 

pertrechos de guerra para los indios sublevados de cuya raza llevaba tambien, como encar- 
gado de la p61vora y demas efectos de illcifco comercio al indlgena Faustino Kl, criado del 
cabecilla Jacinto Pat. — Juez Fiscal, el Comandante de la primera seccion, de la 7 •** Division 
D, Francisco Cdceres, — Secretario, el Subteniente suelto de infanteria,/). Cdrlos H. Patron, 



Comandancia en Jefe de la 7 * Division de operaciones. — Habiendo caido en presa en el 
Puente de Chac un Pailebot tripulado y cargado con efectos de guerra para los indios suble- 
vados de esta peninsula; y hall4ndose la tripulacion arrestada en el Castillo de esta plaza, 
desde luego pasar^ vd. d tomar las informaciones y declaraciones que convengan y de quienes 
convenga hasta poner la causa en estado de un fallo definitivo, nombrando al efecto un ofi- 
cial que actiie de escribano. 

Dios y Libertad. Bacalar, Setiembre 19 de 1849.—/. de Zetina.—^x, D. Francisco Cdce- 
res, Comandante de la 1 S' Secciou. 



Comandancia en Jefe. — Queda nombrado int^rprete para que traduzca al castellano las de- 
claraciones de los reos d quienes vd. les sigue causa, el Subteniente D. Carlos Castillo 
Moor. 

Dios y Libertad. Bacalar, Setiembre 19 de 1849.— J^ de Z^inu.—Br. Comandante de la 
1 .* Seccion Juez Fiscal. 



Sello cuarto de oficio, para los afios de mil ochocientos cuarenta y ocho y mil ochocientos 
cuarenta y nueve. — Tesorerla Greneral de las rentas de Yucatan. — ^Nombramiento de Secre- 
tario. — Francisco Cdceres, Capitan de infanterla permanente, y mayor general de la 7 * 
Division de operaciones. — Habiendo de nombrar Escribano 6 Secretario, segun previene la 
Ordenanza general del ej^rcito, para que actiie en el sumario que voy & formar contra la 
tripulacion de un Pailebot, que fu6 hecho presa en el destacamento de Chac, con efectos de 
guerra para los indios sublevados, como consta del oficio que obra en cabeza de esta causa, 
del Sr. Comandante en Jefe de este cuartel; nombro al subteniente de infanteria local que 
se halla en actual servicio, D. Cdrlos R. Patron, para que ejerza el empleo de Secretario, y 
habi^ndole advertido de la obligacion que contrae, acepta y promete, bajo su palabra de 
honor, guardar sigilo y fidelidad en cuanto actiie; y para que conste lo firm6 conmigo en 
Bacalar, d los diez y nueve dias del mes de Setiembre de mil ochocientos cuarenta y nueve. 
Cdceres, — Cdrlos R. Fatr(m, 



DUigenda de hdber pedido inUrprete. — En la plaza de Bacalar, y en el mismo dia, mes y 
afio, dispuso el sefior juez fiscal pasar una comunicacion al sefior comandante en jefe, cuyo 
tenor es como sigue: — "En la causa que por drden de V. S. estoy siguiendo al patron y tri- 
pulacion de un pailebot que fu6 hecho presa en Chac, con efectos de guerra para los indios 
sublevados, se encuentra que los ya citados solo poseen el idioma ingles; y necesitando un 
int^rprete que traduzca sus declaraciones en castellano, espero se sirva V. S. facilitdrmelo, 
por interesar asi d la pronta administracion de justicia; y para que conste por diligencia, lo 
firm6, de que doy f^. — Cdrlos B. Patron, secretario. 



Diligencia del nomhramiento de intSrprete. — Inmediatamente dispuso el sefior juez fiscal de 
^ta, se acumulase d ella la contestacion del sefior comandante en jefe, en la que nombra 



Digitized by CjOOQ IC 



60 COBRESPONDENCIA DIPLOMXtICA. 

int^rprete al subteniente D. Cdrlos Castillo Moor, d quien habi^ndole impuesto de esta su- 
perior disposicion, acept<S dicho encargo; y para que conste por diligencia, lo firm6 el expre- 
sado int^rprete con dicho seflor, de que yo, el infrascrito secretario, doy 16. — Cdrloa del 
Castillo Moor. — Cdceree. — Cdrloa R. Patron, secretario. 



Dedaracion del primer acusado, — ^Incontinenti, halldndose en el mismo Ingar dicho sellor 
juez fiscal, donde se hallan presos 6 incomunicados la tripulacion de un pailebot que condu- 
oia & bordo pertrechos de guerra para los indios bdrbaros, le recibid juramento, segun for- 
ma, al int6rprete subteniente D. Carlos Castillo Moor, quien ofreci6 traducir al castellano 
fiel y legalmente cuanto en ingles vaya diciendo el reo, 6 inmediatamente hizo comparecer 
al primer acusado, & quien por medio del int^rprete le fu6 preguntado si ofrecia decir ver- 
dad en lo que le fuere interrogado; dijo que si. 

Preguntado en castellano por medio del int6rprete, de d6nde es natural y en qu6 se ejer- 
cita, dijo el int^rprete que habiendo heclio la pregunta, dijo: ser natural de Belice y ejerci- 
tarse en ser prdctico de la costa, llamdndose William Longsworth, perteneciente al reinato 
de Inglaterra. 

Preguntado por qu6 se halla preso, desde cuAndo, d6nde lo prendieron, d qu6 hora y qu6 
dia, haciendo una relacion circunstanciada de cuanto sepa y haya motivado su prision, dijo, 
por medio del int^rprete, que se infiere hab^rsele puesto en prision, porque el dia 13, entre 
ocho y nueve de la mariana, al pasar por el destacamento de Chac, estando d bordo del pai- 
lebot el declarante, lo hizo embicar el oficial comandante de Chac, quien le registry el car- 
gamento, el cual se componia de muchos barriles de p61vora, cuyo niimero no tiene presen- 
te, jabon en variaff cajas, sal, manta cruda, plomo y otras chucherias; que todos estos efec- 
tos los recibi6 el declarante de Mr. Cox, del comercio de Belice; que tambien en los momen- 
tos de hacerse d la vela, atrac6 en un cayuco d su pailebot un indio que no conoce, con va- 
ries envoltorios y un fusil, que el comerciante citado mand6 con 6rden al declarante para 
que lo recibiese y lo desembarcase junto con todo el cargamento en el rancho Dogllis, en 
donde debia entregar dicha carga; pero que no se acuerda del nombre del que habia de reel- 
bir; pero que si hace memoria que en el punto donde habia de arribar, le habian de pregun- 
tar si ^1 era el conductor de los efectos de guerra que se le habian dado por el comerciante 
ya expresado. 

Preguntado si del puerto de su procedencia salid con el correspondiente pase y demas f or- 
malidades que se requieren para conducir efectos de guerra, ropa 6 cualquiera otras cosas 
que pagan derecho en las costas de su misma nacion 6 en cualquiera otra que no pertenezca 
d la suya, dijo, por medio del int^rprete, que no sali6 despachado como se le refiere, porque 
no es necesario este requisito d los que se dirigen d los ranchos de la parte inglesa, al corte 
de madera, y que no se les evita conducir los efectos que 61 llevaba d su bordo; y habi^ndo- 
le leido esta dedaracion en castellano, y traducldola el int^rprete al ingles, y preguntado si 
era la misma que 61 habia hecho, si tiene que afiadir 6 que quitar, y si se afirma en ella bajo 
el juramento hecho, dijo el intdrprete que habi^ndole enterado de la pregunta, responde el 
acusado que no tiene que afiadir; que lo que se ha leido es lo mismo que declar6; y que se 
afirma y ratifica en todo bajo el juramento prestado; y expres6 ser de sesenta y dos afios de 
edad, firmando el int^rprete con dicho sefior juez fiscal y el presente escribano. — Francisco 
Cdceres. — William Longaworth, — Carlos CastiUo Moor, int^rprete. — Cdrloa R, PatroUf 
secretario. 



Dedaracion del segundo a^cusado. — ^En la referida plaza, d los veinte dias del mismo mes y 
a&o, el senor juez fiscal, presente el int^rprete, hizo comparecer al segundo acusado en este 
snmario, d quien por ante ml el presente secretario, le fu6 preguntado su nombre, de d6nde 
es natural y en qu6 se ejercita: dijo llamarse George Robinson, natural y vecino del puerto 



Digitized by LjOOQIC 



COKRESPONDENCIA BIPLOMXtICA. 61 

de Belice, perteneciente d la nacion inglesa, y que su ejercicio es el de trabajar en cual- 
quiera cosa en que se le ocupa. 

Preguntado por qu6 causa est^ preso, d6nde lo aprehendieron, con qui^nes otroa se halla- 
ba, ^ qu6 horas, qu6 dia, y que haga una relacion circunstanciada de la causa de su prision, 
dijo: que se infiere estar presd por la p(!>lvora que se encontr6 en el pailebot donde servia de 
marinero, el cual fu6 hecho presa en el destacamento de Chac por las tropas que guamecen 
aquel punto, en union del patron William Longaworth, otro compafiero marinero y un in- 
dio, cuyo nombre ignora, y que por primera vez habia visto en Belice; que no se acuerda 
del dia, y que seyian como las ocho de la manana, del presente mes. 

Preguntado si sabe de qui6n es la p61vora que se conducia & bordo de la embarcacion en 
que servia, y qu6 otros efectos encerraba el pailebot apresado, dijo: que ignora que hubiese 
habido p<31vora en la embarcacion en que navegaba, pues que solo le consta, porque tambien 
ayud6 & cargar, se hubiese puesto i. bordo alguna porcion de sal, y como una docena, poco 
mas 6 menos, de cajas jabon. 

Preguntado para qu6 parte se dirigian estos efectos, dijo: que ignora el contenido de la 
pregunta, y que solo tiene presente que el comer ciante Mr. Cox, dueno del jabon y la sal, 
que el declarante embarc6, 61 mismo le habl6 para trabajar de marinero, ddndole tres pesos 
d su salida del puerto de su procedencia, con los que se embriag6 y no supo nada de lo que 
el capitan embarcaba ni con qu6 objeto. 

Y habi^ndole leido esta su declaracion en castellano, y traducidola el int^rprete en in- 
gles, se le pregunt6 si era la misma que habia relacionado; si tiene que anadir 6 que quitar, 
y si se afirma en ella como ofrecid, dijo el intdrprete: que habi^ndole enterado de la pregun- 
ta, respondid el acusado que no tiene nada que afiadir; que lo que se ha leido es lo mismo 
que declar6; expresando ser de veinticuatro aiios, poco mas 6 m6nos. 

Preguntado al int^rprete si ha traducido fiel y legalmente al ingles las preguntas que al 
acusado se le han hecho, y en castellano las respuestas de 6ste, y si se afirma y ratifica en 
ello bajo su palabra de honor, como tiene ofrecido, dijo: que ha traducido con toda legalidad 
en uno y otro idioma, tanto las preguntas como las respuestas que contiene esta declaracion, 
y no la firm6 el acusado por no saber escribir, poniendo una cruz, firmando el int^rprete con 
dicho senor juez fiscal y ^1 presente secretario. — Cdrlos del Castillo y Moor, — Francisco Cd" 
ceres, — Cdrlos R, Patron, secretario. 



Declaration del tercer acusado. — Incontinenti el senor juez fiscal, presente el int^rprete, 
hizo comparecer al tercer acusado en esta causa, 4 quien por ante mi el secretario, le fu6 
preguntado si ofrecia decir rcrdad en lo que supiere y fuere interrogado: dijo que si. 

Preguntado su nombre, de donde es natural y en qu6 se ejercita, dijo llamarse James 
Tumble, que es natural de Belice, puerto correspondiente A la nacion inglesa; que se ejerci- 
ta en cualquiera trabajo en que se le ocupa, ya sea de mar 6 de tierra. 

Preguntado qu6 causa ha motivado su prision, d6nde lo aprehendieron, qu6 dia, d qu6 ho- 
ra, con qui^nes estaba acompanado y que haga una relacion circunstanciada de cuanto sepa 
en 6rden d lo que motiv6 su arresto: dijo que se infiere que su prision haya sido, por haber- 
se encontrado en el Pailebot del que era marinero, p61vora, plomo, sal, jabon y otros efec- 
tos que apresaron en el destacamento de Chac el ju^ves 13 del presente mes d las ocho de la 
manana, y que sus compafieros de A bordo son, el patron William Longsworth, George 
Robinson y un indio que no conoce ni jamas ha visto pues el acusado que expone, cuando 
salid del Puerto de su procedencia estaba 6brio, por cuya causa ignoraba si habian embarca- 
do pdlvora y los demas efectos que se encontraron en Chac, como tambien se le ocultaba es- 
tuviese el indio de que ha hecho referenda en el Pailebot, porque cuando volvid en si el que 
contesta, hubo de verlo sentado sobre cubierta al lado de sus compafieros. » 

Preguntado para d6nde se dirigia la embarcacion, d6nde se hallaba y con qa6 objeto: dijo 
que al patron le oy6 decir que se dirigian al rancho Dogllis, y habi^ndole leido esta decla- 
racion en castellano y traducidola el int^rprete en ingles, se le pregunt6 si era la misma que 



Digitized by CjOOQIC 



62 CORRESPONDENCIA DIPLOmAtIOA. 

habia relacionado: si tiene algo quo afiadir 6 que quitar: y si se afirma en ella: dijo el int^r- 
prete que habi6ndole enterado de la i)regunta, expresa el acusado que no tiene qu6 afiadir; 
que lo que se le ha leido es lo mismo que ha declarado y que se afirma y ratifica en todo co- 
mo ofreci6 hacerlo al principio de esta su declaracion preparatoria, expresando ser de edad 
de diez y seis aflos poco mas 6 m6no3. 

Preguntado al int^rprete si ha traducido fiel y legalmente en inglds las preguntas que al 
acusado se le han hecho, y en castellano las respuostas de ^ste, y si se afirma y ratifica en 
ello como ofreci6: dijo que ha traducido con toda legalidad en uno y otro idioma asl las pre- 
guntas como las respuestas que contiene esta declaracion, en lo que se afirma y ratifica bajo 
su palabra de honor y por no saber firmar el acusado puso una cruz, verificdndolo el int6r- 
prete con dicho Sr. Juez fiscal y el presente Secretario. — Francisco Cdceres. — Cdrlos del Cds- 
tillo y Moor. — Cdrlos JR. Patron j Secretario. 



Diligencia de hdberles dado comunicacion d los acusados. — ^Yo el infrascrito Secretario doy 
f6 que hoy dia 20 de Setiembre del corriente afio, d la una de la tarde 6 inmediatamente 
que se acabaron de recibir d los tres acusados en esta causa el patron William Longsworth y 
marineros George Robinson y James Tumble sus declaraciones preparatorias, dispuso el Sr. 
Juez fiscal darles comunicacion en la misma prision en que se hallaban; y para que conste 
por diligencia lo firm6 hoy dia de la misma fecha. — Cdceres. — Cdrlos R. Patron ^ Secretario. 



Diligencia de haherse suspmdido estas actuaciones por enfermedad del presente Juez fiscal. 
— En la plaza de fiacalar, d los vjeintiocho dias del mismo mes y afto, dispuso el ciudadano 
Juez fiscal suspender estas actuaciones por hallarse enfermo y no poder pasar al destacamen- 
to de Chac, en donde se hallan los aprehensores del conti*abando cogido en aquel punto en 
el Pailebot "Cuatro hermanas," y para que conste por diligencia lo firm6 conmigo de que 
doy f6. — Cdceres. — Cdrlos JR. Patron^ Secretario. 



Diligencia del nombramiento de otros fiscaUs. — En el acto y habiendo dado cuenta al Sr. 
Coronel, jefe del conocimiento, de este sumario, previno su sefiorla se le pasase inmediata- 
mente al Capitan de infanterla local D. Tiburcio Rosada Martinez, para que de luego d luego 
marche 4 Chac con el objeto de continuar su curso, y para que conste por diligencia lo firmcS 
conmigo de que doy f^. — Cdceres. — Cdrlos R. Patron. 



Diligencia de haberpasado este expediente al mievo nombrado. — ^Yo, el infrascrito Secretario, 
doy f^ haber puesto en manos del Sr. Juez fiBcal nuevamente nombrado, este expediente 
compuesto de cinco fojas mas dos oficios, el primero es el que hace cabeza de esta causa y 
el segundo de nombramiento de int^rprete. — Cdrlos R. Patron, Secretario. 



Declaracion del Comandante de lafortaleza de Chac. — Incontinenti habiendo pasado d la 
fortaleza de Chac, hoy 29 de Setiembre de 1849, el Sr. Fiscal por ante ml el infrascrito Se- 
cretario hizo comparecer al comandante de esta fortaleza d quien despues de haber interro- 
gado si decia bajo su palabra de honor verdad en cuanto supiere y fuere preguntado: dijo 
que si. 

Preguntado su nombre y empleo, dijo: que se llamabaFaustino Pefla, Capitan de laprimera 
Oompafiia del Batallon 16 de Campeche. 



Digitized by LjOOQIC 



CORRESPONDENCIA DIPLOMItICA. 63 

Preguntado si conoce d, William Longsworth, George Robinson y James Tumble, dijo: que 
8l, por haberlos apresado el dia trece del presente mes, con un Pailebot cargado con pertre- 
chos de guerra para los indios sublevados y otros efectos como son: sal, jabon, ginebra, manta 
y otras chucherias de que no hace moncion. 

Preguntado si los tres arriba nombrados le hicieron alguna oposicion al intimarles que 
embicasen al lado espafiol, dijo: que no, que al punto fu6 obedecido. 

Preguntado si no sabia 6 habia oido decir adonde iban d desembarcarse dichos pertrechos y • 
demas efectos que en el pailebot encontr6, dijo que no; que inmediatamente que los aprehen- 
dio di6 parte & quien correspondia hacerlo. 

Preguntado si al embicar dicha embarcacion, el Capitan 6 Patron de ella le present6 el cor- 
respondiente pase 6 algun otro papel concerniente & la carga, dijo que no, pero que le dijo y 
mostr6 dos cartas que llevaba y habia de entregar en el mismo parage que habia de desem- 
barcar todos los efectos; que las citadas cartas estaban cerradas y sabe que fueron conduci- 
das hasta Bacalar por el mismo Capitan del buque, afiadiendo que ignora todo cuanto ade- 
mas de lo dicho haya ocurrido con los tres ya citados presos. 

Preguntado si acompafiaba alguno otro d los tres antedichos marineros, dijo que si, porque el 
que registr6 la embarcacion le presents & un indio que encontrd bajo cubierta envuelto en algu- 
nos trapos, que inmediatamente mand6 se le asegurase para remitirlo como lo hizo en compania 
de los otros; y despues de leida que le fu6 su declaracion se le pregunt<S si era la misma que 
habia hecho, si tenia algo qu^ afiadir 6 que quitar y si se afirmaba en ella bajo el jura< 
niento hecho; dijo que si, que nada tiene que afiadir ni que quitar, que lo que se ha leido es 
lo que declard y que se afirma y ratifica en todo bajo juramento hecho; expresando ser de 
veinticuatro afios de edad, firmando con dicho Sr. Juez fiscal y el presente Escribano. — Ti- 
burcio Rosado. — Faustino Peila. — Carlos B. Patron, Secretario. 



Declaracion delsegundo testigo. — En la misma fortaleza y en el mismo dia, mes y afio, el Sr. 
Juez fiscal hizo comparecer al segundo testigo que, segun cita que se hace d fojas seis, apa- 
rece ser el que regi8tr6 la embarcacion apresada, y despues de haberle juramentado con ar- 
reglo d la ley le fu6 preguntado si ofrecia bajo su palabra de honor decir verdad en cuanto 
supiere y fuere preguntado, dijo que si. 

Preguntado su nombre, de d6nde era natural y cudl era su oficio 6 ejercicio actual: dijo 
llamarse Salvador Arguelles, ser natural de M6rida y estar ejercitado en prestar servicios & 
su patria en clase de Teniente de Artillerla local. 

Preguntado si conoce i. William Longsworth, George Robinson y James Tumble, dijo: 
que si por haberlos encontrado d bordo de un Pailebot que fu6 apresado en esta fortaleza. 

Preguntado qu6 efectos conducia d su bordo el expresado Pailebot, y para qui^nes, d d6nde 
iban dirigidos, dijo que habi6ndosele mandado por el Comandante de este punto, para que 
registrase la embarcacion citada, se encontr6 que 6sta conducia p61vora, plomo, sal, jabon, 
manta y dos cajas cerradas, las cuales junto con todo lo demas, le dijo el Capitan que habia 
de descargar en el rancho de Dogllis, ignorando para qui^n era dicha carga, pues d su sa- 
lida de Belice solo le habian dado dos cartas para el ya expresado rancho, dici^ndole que 
ahl mismo habia de descargar cuanto llevaba. 

Preguntado si al registrar la embarcacion se le hizo alguna resistencia por los que d bordo 
se hallaban, dijo que no, que ilnicamente el plomo no se le habia presentado ni mencionado 
hasta que registrando dentro del lastre, se encontr6 con los ya enunciados pedazos 6 roUoa 
de plomo, dici6ndole el Capitan que 6stos se le habian regalado, sin expresarle ddnde ni 
qui^n se los di6. 

Preguntado si tenia algo mds que declarar con respecto d los tres de quien se ha hecho 
mencion, dijo que no. 

Preguntado si acompa&aba alguna otra persona d los tres de quienes antes ha declarado, 
dijo que habia encontrado bajo cubierta al registrar la embarcacion d un indio tapado con 
pedazos de vela y chamarras de los tres antes nombrados, y que habi^ndole preguntado qud 



Digitized by LjOOQIC 



64 CORRESPONDENCIA DIPLOMItICA, 

hacia alii y por qii6 estaba guardado, le contest6 que estaba enfermo; que ent6nce3 lo hizo 
asegurar y se lo entreg6 al Comandante de este punto, ailadiendo que ignoraba todo cuanto 
desde entdnces hubiese ocuirido; y deapues de leida que le fu6 su declaracion, se le preguntd 
si era la misma que habia hecho, si tenia algo que afiadir 6 quitar, y si se afirma en ella bajo 
el juramento hecho, dijo que si, que nada tiene que a&adir ni quitar, que lo que se ha leido 
es lo mismo que declard; y que se afirma y ratifica en todo bajo el juramento prestado, ex- 
• presando ser de cuarenta y cinco anos de edad, firmando con dicho Seftor Juez fiscal y el 
presente escribano. — Tiburch Rosado,— Salvador ArgiieUes. — Cdrlos R. Patron, 



Declaracion del indigena apresado en el destacamento de ChaCy principal reo en esta causa. 
— Inmediatamente y estando el Seiior Juez fiscal en el mismo lugar donde se halla preso 6 
incomunicado el indigena apresado en la fortaleza de Chac, con algnnos pertrechos de guerra 
que se supone conducia para los sublevados, lo hizo comparecer y le recibi6 juramento de 
decir verdad en cuanto supiere y f uere interrogado y si^ndolo con arreglo & la ley dijo si. 

Pregantado su nombre, de d6nde es natural y en qu6 se ejercita, dijo que se llamaba 
Faustino Qui, natural de Tijosuco, y eatar ejercitado en servir & Jacinto Pat, ailadiendo que 
habiendo sido apresado por la tropa del Gobiemo en Tijosuco, io condujeron d M^rida don- 
de estuvo seis d ocho dias preso; que luego lo trasladaron ^ Valladolid con sus compafieros 
de prision y que estando cerrados en la c^rcel entraron los indios triunf antes d dicha plaza 
y habi^ndolos encontrado en el calabozo, machetearon la puerta y los sacaron; que entdnces 
su primer encuentro fu6 con Jacinto Pat, quien le impuso que volviera 4 su trabajo, dici^n- 
dole que los blancos perderian sus sirvientes, pero ^1 no, pues se estaba sacrificando por 
ellos. 

Preguntado por qu6 causa estd preso, d<Snde lo aprehendieron, d qu6 hora y con qui^nea 
otros se hallaba, dijo: que calculaba estar preso por haber sido apresado en Chac, junto con 
tres ingleses y un Pailebot que conducia & bordo pertrechos de guerra; que su aprehension 
fu6 el ju^ves como 4 las nueve delamafiana, peroignora la fecha del dia, acorddndose dnica- 
mente que este ju^ves hacia tres semanas de ocurrido todo lo dntes dicho. 

Preguntado si sabe para qui^n era la p61vora, plomo y demas ef ectos que se encontraron, 
dijo que sabia ser para Jacinto Pat, por haber sido 61 y otros tres comisionados para pasar 
d Belice d comprar la p61vora y demas pertrechos encontrados; que d su llegada & Belice le 
entregaron & Mr. Cox una carta, y que luego que la ley6 los hizo entrar en un cuarto don- 
de pudieron mantenerse ocultos; que d las siete de la noche el Senor Cox mand6 & un negro 
fiirviente suyo, d buscar el dinero, importe de los relacionados pertrechos, que sin entender- 
se en nada mas, d los quince dias cuando los embarcaron, se encontr6 con toda la carga apre- 
sada: que su subsistencia les era pasada por el mismo Senor Cox y enviada al cuarto donde 
permanecian ocultos, ailadiendo que al otro dia de llegados d dicho puerto, Don Francisco 
Matos les amonest6 & que no saliesen porque ya se sabia que habian llegado. 

Preguntado d6nde se habian quedado sus tres companeros indigenas y por qu6 motivo no 
habian venido juntos con 61; dijo: que de los tres, doa se habian quedado en Belice d esperar 
cuatrocientos barriles de sal que pidi6 Pat, y el otro se fu6 por tierra desde Belice d Baca- 
landi, para de alll pasar d incorporarse i. sus compaQeros. 

Preguntado por d6nde sabia que se iba d introducir la sal, dijo: que solo oy6 decir d Ja- 
cinto Pat que su importe lo entregaria en la playa al recibirla en el Cacao, y que en caso de 
que se cortare este conducto abriria un picado 6 camino que no saldria distante de Majanal 
para por alii introducirla. 

Preguntado si con el linico objeto de comprar los enunciados pertrechos habia ido & Belice 
dijo que si, que ademas sabia que Pat iba d mandar cinco mil pesos para comprar cuatro- 
cientas arrobas de plomo, cuatrocientas arrobas de p61vora, un quintal de cacao tabasco^ un 
quintal csd6 y ocho tercios de manta. 

Preguntado d6nde se hallaba Jacinto Pat, y en qu^ tiempo habia de mandar los cinco mil 
pesos para invertir en pertrechos, dijo: que actualmente se hallaba en Tabi, pero que <l 



j^igitized by VjOOQIC 



CORRESPONDENCIA DIPLOMItICA. 65 

mismo tenia de venir d conducir el dinero hasta el rancho Cacao; que su venida debe ser 
en todo este mes, que tambien sabia que Mr. Cox venia & convenirse con 61, pasando por el 
mismo rio Hondo 6 mandando abiir un camino desde el Overo por la costa de Juan Luis. 

Preguntado & d6nde iban & descargar los pertrechos apresados, dijo: que el Pailebot tenia 
de arribar al rancho Dogllis, hasta inter se mandaba una carta para que viniesen vestidos de 
Ohichanbd al Cacao; que ent6nces el mismo bote avanzaria hasta el mismo Cacao ^ entregar 
la carga y luego regresase al punto de su procedencia. 

Preguntado si cuando sali6 de Belice no le dieron ninguna carta para entregar, & dcmde 
habia de desembarcar, 6 & alguna otra persona, dijo que si, que D. Francisco Mates le di<> 
una para Jacinto Pat, la cual se halla prendida en una cajita de colonia de las que tiene en 
fiu petaquilla. 

Preguntado si se hallaba entre los indios con algun cargo, dijo: que no, que & quien servia 
era d Jacinto Pat, pero en milpa 6 arriero. 

Preguntado si esta carta que se le ensefia, es la misma que dice haber recibido del Sefior 
Hatos, dijo que si es la misma. 

Preguntado si tenia que a&adir 6 quitar, dijo que ilnicamente i^adia que & su salida de 
Belice el Senor Mates le dijo que le dijese i. Jacinto Pat que viniera pronto i hablar con Mr. 
Cox para ver si se conseguia que viniese & los tratados dc comisionado. 

Preguntado si se ratifica en lo dicho bajo el juramento hecho, dijo: que su declaracion es 
la misma que se le leyo y nada tiene que afiadir ni quitar, y que se afirma y ratifica en ella 
bajo la gravedad del juramento prestado, expresando ser de cincuenta a&os de edad, y por 
no saber firmar puso una cruz, verificdndolo el Senor Juez fiscal y el presente escribano. — 
Tihurcio Rosado. — Cdrlos R. Patron, Secretario. 



DUigenda de hdberse suspeiidido estas actuacionea para continuarlas cuando convenga. — A 
continuacion el mismo Sefior Juez fiscal dispuso suspender estas actuaciones para continuar- 
las tan pronto como convenga; y para que conste por diligenota la firm6 conmigo, de que doy 
f6. — Roaado. — Cdrlos R. Patron, Secretario. 



En la plaza de Bacalar, & los dos d^ del mes de Octnbre, de mil ochocientos cuarenta y 
nueve, el Sr. Juez fisc^ hall&ndose presente el int^rprete, tuvo & bien hacer comparecer al 
Capitan del Pailebot "Cuatro Hermanas'^ para hacerle reconocer una qarta cuenta que 61 
mismo entreg6 d su arribo d 6sta, la cual fu6 puesta en su prescncia por ml el infrascrito 
Secretario; y preguntddole por medio del int6rprete, si es la misma que entregd, dijo: que 
8i era la misma que habia entregado al Sr. Mayor General de esta Division; que lo dicho es 
la verdad en que se afirma y ratifica, firmando con el Sr. Juez fiscal, el int^rprete y el pre- 
sente Secretario. — Tiburcio Rosado, — William Longeworth. — Cdrlos del Castillo y Moor. — 
Cdrlos R, Patron, Secretario. 



Bacalar, 2 de Octubre de 1849. — Concluidas las presentes diligencias, acumiilense las dos 
cartas que constan en las presentes declaraciones, y hecho, el^vense al Sr. Comandante en 
Jefe de esta division para su superior resolucion. — Tiburcio Rosado, — Cdrlos R. Patron, Se- 
dretario. 



Inmediatamente y en cumplimiento del auto que antecede pas6 d la morada del Sr. Co- 
mandante en Jefe, d quien entregud las presentes diligencias, con diez y ocho fojas litiles. — 
Cdrlos R. Patron, Secretario. 

Digitized by LjOOQIC 



66 COKRESPOKDENCIA DtPLOMjCTlCA. 

Incontinenti y habiendo dispueato el Sr. Comandante de este Cuartel se saque copia de 
las cuatro decl^n^ciones que constan en este expediente, con el objeto de dar cuenta al Sr^ 
Comanda n te General de las annas del Estado, lo que se verified y se entregaron con la misma 
fecha por cuya causa se suspendi6 la continuacion de estas diligencias hasta tanto resuelva 
aquella superioridad lo que tenga por conveniente, y para que conste por diligencia lo firm6 
dicho Sefior de que yo el infrascrito Secretario doy U. — Eosado. — Cdrlos R. Patron^ Secre- 
tario. 

Acto contfnuo y por disposicion del Sr. Comandante en Jefe, se pasaron con esta misms 
fecha estas actuaciones al Mayor general de la 7 ^ Division por habcr repuesto, cuyo expe- 
pediente consta de once fojas litiles, dos oficios que obran en cabeza y dos cartas relativas 
al contrabando aprehendido, y para que conste por» diligencia lo firm6 dicho Sefior de que 
yo el infrascrito Secretario doy i6. — Cdrlos R. Patron, 



Sr. D* Jacinto Pat. — ^Wallis, 8 de Setiembre de 1849. — Muy Sr. mio: — E^mito & vd. una 
parte de sus encargos con Mr. Longsworth, quedando lo restante para otra oportunidad; ahi 
le dird Faustino Ki todo lo que yo le he dicho y espero me conteste vd. esta para mi go- 
biemo. Tengo en mi poder lo restante del dinero para ver qu^ es lo que vd. dispone: en mi 
anterior le digo & vd. cudnto dinero he recibido, por eso no me parece escribir d vd. sobre 
este asunto; deseo la pase vd. bien en companfa de todos los demas amigos, quedando c<»no 
siempre, su atento servidor que su mano besa. — Por D. Agustin Cox. — Francisco Matos. 



Belice, 8 September 1849 
Mr. Ben Longsworth. 
D. S. 
Yon will receive by Billy Longsworth the following articles of which acknowledge them 
rec^pt and write us by his medium 

6 boxes soap 

6 Do-Cotton Rells 

2 Kegs powder T Douglas, 

6 p. wide inanta ^ Lang. 

2 £ 3 m. copper and 

2. £ 2 m. do 




10 ps. 36 m. mantaa 

1 box cologne ^ 1 f Ben 

1 box shot 2.2 J LongswOTth. 

60i £ powder fine 

Your most obedient servant. — Vaughan Chustre, 



Diligencia de Tidber pasado d uno de los reos en/ermo al Hospital — En la plaza de Bacalar, 
^ los veintidos dias del mes de Octubre del propio afio, habiendo dado cuenta al oficial de la 
gnardia del Castillo de este Cuartel donde se halla preso el presunto reo George Eobinson, 
de haUarse enfermo, dispuso el C. Juez fiscal, previo el conocimiento 6 permiso de la plaza, 
pasase al Hospital con la correspondiente custodia, lo que se verified inmediatamente entre* 
g^dolo en aquel establecimiento al Administrador del mismo, & quien se le previno vigilase 
su persona, como sus buenos alimentos y curaciones con puntuaUdad; y para que conste por 
diligencia, lo firmd dicho Sefior de que doy f6. — Cd^melf.-^drlos R, Patron, 



Digitized by LjOOQIC 



CORBESPONDENCIA BIPLOMAtICA. 67 

DiUgencia de haber vmtckdo al presurUo reo en el HoapUal, — ^En la misma plaza, i loa veinti- 
tres dias del mismo mes y afio citados, pas6 el C. Juez fiscal con asistencia de mi el Secreta- 
rio al Hospital de este Canton, con el fin de saber del practicante y adminittrador el estado 
de salad en que se encontraba el presunto reo George Robinson; y en contestacion dijo el 
primero por falta de cirujano que del dia anterior al presente, no se habfa notado ningUna 
variacion en su enfermedad de calentura y disenteria de sangre que evacuaba cada dos 6 
tres horas, cuyo mal en la poca inteligencia que tiene en esta clase de enfermedades notaba 
que el paciente no podria recuperarse con las medicinas que se le babian aplicado, supuesto 
que ninguna le habia hecho provecho, pero que sin embargo se har^ todos los esfnerzos ne- 
cesarios & fin de cortarle el mal; y para que conste por diligencia lo firmaron c(m dicbo Se- 
fior de que doy f6. — Cdceres. — Como Administrador, Juan de la R, Oarcia, — ^Practicante, 
Francisco F, PimeTitel, — Cdrlos R, Patron, Secretario. 



Diligencia Bohre el mismo ohjeto. — En la referida plaza, & los veinticuatro dias del mismo 
mes y ano, pas6 el C. Juez fiscal conmigo el Secretario al Hospital de este Cuartel, y estan- 
do presente el practicante y Administrador pregunt6 qu^ estado guardaba la salud del pre- 
sunto reo George Robinson, quienes contestaron que la misma del dia anterior; y para que 
eonste por diligencia lo firmaron con dicho Sefior de que doy f6. — Cdceres, — Adminisiarador, 
Juan de la R. Garcia. — ^Practicante, Francisco F, PimenteL — Cdrlos R, Patron, Secretario. 



DiUgencia sobre el mismo Jin, — En la citada plaza, & los veinticinco dias del citado mes y 
afio se hizo iguales preguntas relativas d la diligencia del dia anterior; y contestaron que 
el preso se hallaba un poco aliviado de sus males; y para que conste por diligencia lo firma- 
Km con dicho Senor de que doy f6. — Cdceres. — Administrador, JuanR. Oarda, — ^Practican- 
te, Frcmcisco F, PimejUd. — Cdrlos R. Patron, Secretario. 



Diligencia sobre el mismo particular. — En la antedicha plaza, d los veintiseis dias del citado 
mes y afio, en el mismo Hospital, presente el Administrador y practicante se les preguntd 
por la salud del enfermo y contestaron que guardaba el mismo estado del dia anterior; y 
para que conste por diligencia lo firmaron con dicho Sefior de que doy i4, — Cdceres. — ^Admi- 
nistrador, Ju.cm dela R, (Garcia.— Practicante, Francisco F. Pimentel, — Cdrlos R, PcUron, 
^Secretario. 



Diligencia sobre el mismo asunto. — En la enunciada plaza, A los veintisiete dias del menci'o- 
nado mes y afio, pas6 el C. Juez fiscal conmigo el Secretario, al Hospital.de este cuartel i 
las siete de la mafiana, hora en que se curaba el paciente, presunto reo George Robinson: 
presente el Administrador, pregunt6 al practicante por el estado de la salud del acusado, y 
contest<S que habia estado en la noche delirando de resultas de haberle vuelto con fuerza la 
calentura que padecia y ademas la evacuacion de sangre que con frecuencia evacuaba; y para 
que conste por diligencia lo firmaron con dicho Sefior de que doy f6. — Cdceres. — ^Adminis* 
trader, Juan de la R, Oarda, — ^Practicante, Francisco F. Pimentel. — Cdrlos R, Patron, Se- 
cretario. 



Diligenda sohre lomisTno, — ^En la precitada plaza, i, los veintiooho dias del mencionado mes 
y afio, se hicieron las mismas preguntas que el dia anterior & las cinco de la tarde cuando se 
ciiraba el paciente; presente el Administrador contests el practicante que el preso se hallaba 



Digitized by LjOOQIC 



68 CORRESPONDENCIA DIPLOMAtICA. 

completamente estenuado y con sintomas de quer^rsele malignar la calentnra, y pregantdn* 
dole al encargado de aquel establocimiento si se le ministraban los alimentos nocesarios, con- 
testd que si, pero que tomaba muy poco de ellos por estar inapetente; y para que conste por 
diligencia lo firmaron con dicho Sefior de que doy f6. — Cdceres, — ^Administrador, Juan de la 
R, Oarcia, — Practicante, Francisco F. Pimentel. — Carlos R. Patron, Secretario. 



Diligencia de haber visUado al preso enfermo. — En la prefijada plaza, d los ventinueve dias 
del mes y afio mencionado, con asistencia de ml el Secretario, se presents en el Hospital Ge- 
neral de esta Villa el C. Juez fiscal, con el objeto de saber de quienes corresponde el estado 
de la salud del presunto reo George Kobinson, y se le contests que guardaba la misma que 
el dia anterior; y para que conste por diligencia lo firmaron con dicho Sefior de que doy f^. — 
Cdceres. — ^Administrador, Juan de la R. Garcia — ^Practicante, Francisco F. Pimentel, — Cdr- 
losR. Patron, Secretario. 



Diligencia sobre la misma causa. — En la mencionada plaza, & los treintadias del mes y a&o 
indicado, y con el mismo fin, se preguntd en el Hospital d l^s encargados de ^1 en qu^ estado 
se hallaba el ingles George Robinson, presunto reo en esta causa, y contestaron que un poco 
peor, pues ya no podia por si mismo levjintarse de la cama; y para que conste por diligencia 
lo firmaron con dicho Sefior Juez fiscal de que doy i6. — Cdceres. — Administrador, Juan de 
la R. G^arcia; ---Practicante, Francisco F. Pimentel. — Cdrlos R. Patron, Secretario. 



Diligencia sobre el mismo Jin. — En la precitada plaza, & los treinta y un dias del propio 
mes y afio, pas6 al Hospital de este cuartel, con asistencia de mi, el C. Juez fiscal d cercio- 
rarse de la salud del presunto reo George Robinson y le contestaron los que se han mencionado 
con anterioridad, que guardaba el mismo estado que el dia anterior; y para que conste por 
diligencia, lo firmaron con dicho Sefior de que doy i6. — Cdceres. — ^Administrador, Juan de la 
R. Oa/rda. — ^Practicante, Francisco F. Pimentel. — Cdrlos R. Patron, Secretario. 



DiUgenda sobre el mismo particular, — En la plaza de Bacalar, & primero de Noviembre de 
mil ochocientos cuarenta y nueve, pas6 al Hospital el C. Juez fiscal con asistencia de mi, Secre- 
tario, con el fin de saber en qu6 estado ae encontraba el preso ya mencionado, y se le contes- 
ts que habia amanecido mas grave que el dia anterior, pues ya no recibia ningun alimento 
y m^nos medicinas, por ouya causa ereia que no tenia en lo absoluto remedio; y para que 
conste por diligencia lo firmaron con dicho Sefior de que doy i6. — Cdceres. — ^Administrador 
Juan de la R. Oarcia. — ^Practicante, Francisco F. Pimentel. — Cdrlos R, Patron, Secretario. 



Diligencia de hacer ccmstar la gravedad del preso, — ^En la misma plaza, & los dos dias del 
mes y afio y con el mismo objeto, pas6 el 0. Juez fiscal conmigo, el Secretario, al Hospital de 
eate Canton, en el que encontrd al presunto reo George Robinson agonizando, pues la fiebre 
y disenteria que por momentos se le aumentaban mas y mas, segun dijo el practicante, pre- 
sente el Administrador que junto al paciente se hallaba ddndole con una cuchara algunoa 
alimentos para mantenerle la vida, dijeron dmbos, aunque no con el conocimiento necesario, 
que inf aliblemente le causarian muy pronto la muerte los males que adolecia, pues ya se no- 
taba en 61, ademaa de sua primeraa enf ermedades, una fuerte inflamacion on el vientre; y pa< 



Digitized by LjOOQ IC 



GORRESPONDENCIA DIPLOMAtICA. 69 

ra que conste por diligencia lo firmaron con dicho Seflor de que doy i6. — Cdceres. — Adminia- 
trador, Juan de la R, G^arcf a.— Practicante, Francisco F, Pimentd, — Cdrlos R, Patron, 
Secretario. 



Diligencia de Jiaber faUecido elpreso George Robinson. — En lacitada plaza, ^ loa tres diaa 
del mes de Noviembre de mil ochocientos cuarenta y nueve, por noticia que tuvo el C. Juez 
fiscal de haber fallecido el ingles George Robinson en el Hospital de este cuartel, mand6 
suspender el 6rden que se seguia en esta causa, para pasar & comprobar dicha mueite del 
modo que previene la ordenanza; y para que conste por diligencia, lo firmd con dicho Seflor 
de que doy U.— Cdceres. — Cdrlos R. Patron, Secretario. 



Fi de muerte delpresunto reo George Robinson. — En la mencionada plaza, el mismo dia, mea 
y afio, el C. Juez fiscal pas6 con asistencia de mf, el Secretario, al Hospital general de este 
cuartel, 6 hizo comparecer d los practicantes Francisco F. Pimentel y Pablo Esplritu i)or po 
haber en este establecimiento Cirujano, 4 quienes recibi6 el juramento separadamente segun 
estd prevenido de decir verdad en lo que fueren interrogados; y habiendo visto en una de 
las camas del Hospital el caddver de un hombre se le preguntd al practicante si lo conocia y 
estaba muerto; y en este caso cudndo muri6, si falleci<5 de enfermedad, de accidente 6 de otra 
causa quo no fuese de los males que padecia, dijo: que aquel hombre estaba muerto, que era 
el caddver del ingles Greorge Robinson, que falleci6 d las once y media segun presencid: que 
8U muerte diman6 de la fiebre y disenteria que adolecia; y habiendo hecho iguales pregun- 
tas al segundo practicante, contests lo mismo que el primero, en lo que se afirmaron y ra- 
tificaron, bajo el juramento prestado, firmando con dicho SeSor y el presente escribano. — 
Cdceres. — Practicante, Francisco F. Pimentel. — Pablo Esplritu, Frsi,cticaxi.te. — Cdrlos R. Pa- 
tron, Secretario. 



Diligencia de acumular d este expediente el inventario de todo d contrahando. — ^En la plaza 
de Bacalar, d los treinta y un dias del mes de Enero de mil ochocientos cincuenta, mandd el 
O. Juez fiscal acumular d este expediente el inventario de los efeciios aprehendidos, as! co- 
mo tambien una relacion del parque y plomo en barra que contenia 4 su bordo el Pailebot 
''Cuatro Hermanas," que procedi6 delpuerto de Belice al destacamento de Chac, ddonde tn6 
apresado el 13 de Setiembre del afio proximo pasado; y para que conste por diligencia lo 
firm6 dicho Seiior de que yo el infrascrito Secretario doy f6, — Cdceres. — Cdrlos R. Fatron, 
Secretario. 



Diligencia de suspender el curso de esta causa. — En la plaza de Bacalar, & los treinta y un 
dias del mismo mes y a&o, dispuso el Se&or Juez fiscal suspender el curso de esta causa por 
haber recibido una comunicacion del Seflor Comandante en Jefe de este cuartel para pasar 
ik M^rida, Capital de este Estado, d entregar este expediente junto con los presuntos reos, 
al Se&or Comandante general de las armas del Estado, cuya comunicacion se acumula d esta 
sumaria; y para que conste por diligencia lo firmd conmigo de que doy f6. — Cdceres. — Cdrlos 
R. Patron, Secretario. 



Digitized by LjOOQIC 



70 CORRESPONDENOIA DIPLOMItIOA. 

Inventor de ha e/ectos de Uicito comercio que conducia d 8U bordo el PaUebot ingUa *'Cuatro 
Hermanas'' el dia 13 de Seliefmbre de 1849, que fueron deconUsados en el destacamento 
de Chacpor el Capitan de ctquel Don Faustino Pefla; quien lo remitid d esta plaza y por 
disposicion del Seflar Comandante eri Jefe se trasladaron d la proveeduria de esU Canton hoy 
dia de lafecka, 

Por 1. — Una caja agna de colonia. 
H 3. — Tres fraaquitos de Florida. 
II 1. — Una barra de jabon comim« 
II 1. — Un par de navajas de afeitar. 
II 1. — Una libra de hilaza. 
II 2. — ^Dos libras de canela. 
M 3. — Tres panes de jabon de olor. 
II 1. — Un sobretodo de seda encamado. 
ti 2. — Dos de algodon azules. ' 

II 2, — ^Dos idem idem colorados. 
11 3. — ^Tres peinea finoa. 
II 2. — Dos tijeras. 
II 2. — Dos papeles de agujas. 
II 1. — Una taza. 
H 2. — ^Dos pares calzoncillosi. 
II 1. — Una camisa. 
H 2. — Dos fajas blancas. 
n 1. — ^Un chifle p61vora. 
II 1. — ^Una mochila pimienta^ 
H 3. — Tres piececitaa de listado. 
•I 1. — Un retazo de manta. 
II 1. — Una hamaca. 
II 2. — Dos libras ceboUas. 
II 1. — Un par alpargatas y nn mecax)al. 
II 1. — Una servilleta. 
M 3. — ^Tres frasqueras de Ginebra. 
II 8. — Ocho cajas jabon. 
II 2. — ^Dos cajas grandes de mercancias. 
II 1. — ^Un envoltorio de manta cmda^ 
II 40. — Cuarenta beneqnenes de sal. 
11 25. — Veinticinco medias cajas de jabon. 

Bacalar, 25 de Setiembre de 1849. — Francisco Cdcerea, 

Recibi de la mayorfa general los efectos que se expresan en la anterior factnra. 
Bacalar, Setiembre 27 de 1849. — Fermin Ongay, 



Relacion de lapdlvora y plomo en barra que confecha IS de Setiembre de 1849, fuS decomisa- 
do en el destaccrniejito de Choc, en dpailebot »Cuatro ffermanaSfU cuyoa renglones pasaron 
desta plaaa el dia I4 del nUsmo mes y afio y se entregaron al guarda-parque de esta divi" 
sUm de &rden superior. 

Por 75 Setenta y cinco barrilitos p61vora de arroba. 
II 2 Dos barrilitos con cincuenta cajas de lata y media libra p61vora fina cada una. 
ti 1 Un cajon con veinticinco cajas de lata y media libra p<Slvora cada una. 
II 16 Diez y seis arrobas plomo en varios retazos. 
Bacalar, 14 de Setiembre de 1849.—^. Cdceres, 



Digitized by LjOO^ IC 



CORRESPONDENCIA DIPLOMItICA, 71 

Introdnje de <5rden superior en los almacenes de mi cargo, Iob efectos de guerra que Ante* 
«e mencionan. 

Bacalar, 14 de Setiembre de lS49,—Jo8^ Sahds Seriraiu 



Diligencia de continuar 8U curso por lafuga de uno de los presos^ y nombrar otro esertbano, 
— En la villa y puerto de Santa Maria de Sisal, i los veintiseis dias del mes de Febrero de 
mil ochocientos cincuenta afios, teniendo que practicar el seilor juez fiscal algunas diligen- 
cias en esta sumaria, nombrd, pr^vio el permiso del sefior comandante militar de esta plaza, 
escribano al sargento Guillermo Puga, quien advertido de la obligacion que contrae, acepta, 
jura y promete guardar sigilo en cuanto acti&e; y para que couste por diligencia, lo firm6 
conmigo, de que doy f«S. — Cdcerea, — Guillermo Puga, 



Declaracion del patron de la canoa Sisalefia. — En la enunciada plaza, el mismo dia, mes 
y a&o, el referido fiscal hizo comparecer ante si al ciudadano patron de la canoa Sisaleila, d 
quien le hizo levantar la mano derecha, y puesto xma se&al de la cruz, le fu^ preguntado: 
Si jura d Dios y promete & la Nacion decir verdad en lo que supiere y fuere interrogado: di- 
jo que si. • 

Preguntado su nombre y ejercicio, dijo Uamarse Lorenzo Gio y que se ejercita de patron 
de la canoa Sisalefia, de la propiedad de D. Luis Perez. 

Preguntado si al dirigirse i este puerto, del de su procedencia, le entregaron algun preso, 
en qu^ punto lo recibid, c6mo se llama y ad6nde estd, dijo: Que en el pimto Uamado de 
Chac recibi6 por preso d un moreno Uamado James Tumble, para entregarlo en esta viUa de 
Sisal. Que & la llegada ^ San Pedro, donde tuvo por precision que arribar para hacer lastre 
y aguada, habiendo llegado como ^ las oraciones, ^ bordo de su canoa con la tripulacion, se 
recogieron al descanso, y que aprovechando esto el insinuado moreno preso, se aprovecM 
de esta ocasion para fugarse, ech^dose al agua sin ser oido; mas que necesit4ndolo el prac- 
tice de su canoa y viendo que un homl»*e nadaba, se calcul6 que era el preso, al que se per- 
siguid con su bote sin poderle dar alcance, Uegando el mentado preso al expresado punto de 
San Pedro, donde en una casa de un moreno ingles se ampar6 al pabellon de su nacion, y & 
^ste se le rehusd d entregarlo, segun eonsta de la c^rtificacion del alcalde de aquel iugar, que 
libr6 al efecto; y no teniendo mis que afiadir ni quitar en esta su declaracion, expres6 ser 
de edad de treinta afios, firmdndola con el sefior juez fiscal y presente escribano, de que 
doy f6. — Lorenzo Oio, — Francisco Cdceres. — ^Ante ml. — Guillermo Puga, 



Juan ArgUelles, alcalde auxiliar de este punto. Certifico ser efectivo hab^rsele fngado al 
patron de la canoa Sisalefia, el moreno preso que conducia, Uamado Mateo Esquin, quien 
verified su fuga tan luego como el indicado patron, 0. Lorenzo Gio, vino & tierra d hacer 
aguada; y para su constancia le doy ^ste. 

Punto de San Pedro, 4 7 de Febrero de 1850. — Juan ArgueUes. 



Diligencia de suspender su curso para entregar lo actuado d quien corresponda. — Acto con- 
tinue y en vista de no encontrarse por ahora culpabilidad en el patron de la canoa Sisalefia, 
sobre la fuga del presunto reo ya citado, dispuso el ciudadano juez fiscal dejarlo d disposi- 
cion del sefior comandante militar de esta plaza, hasta tanto resuelva el sefior comandante 
general de las armas del Estado lo que tenga por conveniente; y para que conste por dili- 
gencia, lo firmd conmigo dicho sefior, de que doy U. — Cdceres. — Guillermo Puga, secretario. 



Digitized by LjOOQIC 



72 CORRESPONDENCIA DIPLOMItICA. 

Administracion del hospital general. — El que suscribe da parte al sefior comandante mili- 
tar haber fallecido en la noche, en el hospital general, el moreno prisionero en Bacalar, 
William Longsworth. 

M6rida, Abril 2 de 1850. — Santiago Pachon. 



M^rida, Abril 5 de 1850. — Al sefior mayor de plaza D. Joaquin Mufioz, para que en vista 
dol parte que antecede, del administrador del hospital general, proceda inmediatamente i 
practicar las diligencias que correspondan.— OM(;a»o. 



Nomhramiento de escribano. — Joaquin Munoz, primer ayndante de caballerfa permanente 
y mayor de plaza de esta capital. — Halldndome con la 6rden que antecede del sefior coman* 
dante principal de este Distrito, para proceder i, la informacion que indica, y teniendo quo 
nombrar escribano para que actiie, nombro al sargento segundo del primer batallon, Jos^ 
Maria Valencia; y habi^ndole advertido la obligacion que contrae, acepta, jura y promete 
guardar sigilo y fidelidad en cuanto actuare; y para que conste por diligencia, lo firm6 con- 
migp en M6rida, 4 5 de Abril de 1850. — Joaquin Mufioz. — Jo86 Maria Valencia. 



Declaracion del administrador del IiospUal general. — En el propio dia compareci6 ante el 
sefior juez fiscal, previa citacion, D. Santiago Pachon, al cual se jurament6 con arreglo & 
Ordenanza, y fu6 preguntado por su nombre, patria y empleo. Dijo llamarse como queda 
dicho, que es hijo y vecino de esta capital (M6rida), y que es administrador del hospital ge- 
neral de esta capital. 

Preguntado si el parte que se presenta lo di6 al sefior comandante del Distrito, que si la 
firma que aparece es de su pufio y letra y la que usa en todos sns negocios, dijo: que el par- 
te que se le presenta, en que comunica el fallecimiento del moreno prisionero en Bacalar, 
William Longsworth, es suyo, y la firma de su pufio y letra y la misma que usa para todos 
susasuntos. 

Preguntado desde cudndo se hallaba en el Hospital el expresado moreno William, por 
6rden de qui^n lo recibid, qu^ enfermedad padecia, qu6 mc^dico se encarg6 de su asistencia, 
si muri6 de la misma enfermedad por que fu6 al Hospital, 6 por causa distinta, cudndo fu6 
sepultado y en qu6 parage. Dijo cj^e el moreno William entr6 d curarse el dia 24 de Febre- 
ro liltimo por 6rden del Sr. Comandante del Distrito, de una tlsis pulmonar que segun mani- 
f estaba era antigua, habi^ndose encargado de curarlo el medico Director del Hospital Doctor 
D. Ignacio Bado; que su muerte la produjo la misma enfermedad de que adolecia sin que 
hay a habido otra causa directa 6 indirecta. Muri6 el dia I? del presente mes, d la media 
noche, y fu6 sepultado el dia 2 del mismo en el Cementerio general; que no tiene mds que 
decir, que lo dicho es la verdad en fuerza del juramento que tiene prestado, en que se afir- 
m6 y ratified; leida que le fu6 esta declaracion, expres6 ser mayor de veinticinco afios, y la 
firm6 con el fiscal y presente Secretario. — Joaquin MuUoz. — Santiago Pachon. — Joae Maria 
Valencia. 



Declaracion del Medico del Hospital. — Acto contlnuo dispuso el Sefior Fiscal compareciera el 
Doctor D. Ignacio Bado, al cual se jurament6 con areglo d ordenanza y fu6 preguntado por su 
nombre, patria y empleo. Dijo llamarse como queda dicho, que es de Granada, de Nicaragua, 
en Centre America y Director del Hospital general de esta Capital. 

Preguntado si ha tenido enfermo en el Hospital al moreno prisionero en Bacalar William 
Longsworth, si ^1 se encarg6 de su curacion, qu^ enfermedad tenia y qu6 causas motivaron su 

Digitized by LjOOQ IC 



CORRESPONDENCIA DIPLOMItICA. 73 

fallecimiento; si fud curado con escrapulosidad, desde qu6 f echa pas6 al Hospital y cudl la de 
8U fallecimiento. Dijo que desde el 24 de Febrero liltimo pas<S 4 curarse el moreno William 
por quien se le pregimta, al hospital en donde el que declara se encarg6 de su curacion, y ha- 
bi^ndole preguntado el orfgen de sus enfermedades, le dijo que habia padecido calenturas 
intermitentesy de las cuales le results una epatitis cr6nica, acompafiada de diarrea biliosa y 
ademas en las extremidades inferiores: en este estado Uegd al hospital el dia expresado en que 
presents la baja del Sefior Comandante de este Distrito, por cuya disposicion fu6 en calidad 
de preso, se le pnso en un cuarto separado del mismo edificio, y fu6 reconocido escrupulosa- 
mente; y ademas de los padecimientos que manifesto le descubrl una especie de ortonea y 
ton que con dificultad le permitia acostarse. Para lograr su sanidad 6 alivio se pusieron en 
prdctica los mejores m^todos curativos, sin haber logrado mas que alivios pasajeros. 

En los liltimos dias de su enfermedad se le reconoci6 de nuevo y se le advirti6 una afec- 
cion fuerte en el corazon, la que seguramente se conserve en un estado latente y fu6 desar- 
rollada d causa de la enfermedad primitiva. En este estado progres6 la diarrea y los de- 
mas slntomas sin haber logrado con ningun recurso contenerla, lo que le hizo terminar 
la vida el dia 1 9, del presente mes, habiend'o sido sepultado al siguiente dia 2: se le brin- 
dd con los auxilios espirituales de nuestra santa religion dntes de su muerte los que 
rehus6, diciendo queeraprotcstantery que es cuanto tiene quedecir, que lo dicho es la ver- 
dad en fuerza del juramento que tiene prestado, en lo que se afirm6 y ratific6 leida que le 
fu6 esta su declaracion. Expres6 ser mayor de edad y firm6 con el expresado Sefior Fiscal 
y presente Secretario. — Joaquin Mtihoz. — Doctor, Ignacio Bado. — Jos4 Maria Valencia. 



Diligenda de entrega.—En M^rida de Yucatan d los seis diaa del mcs de Abril de mil 
ochocientos cin^uenta, habi6ndose terminado las presentes diligencias, pas6 el Seflor Fiscal 
conmigo el Escribano & entregarlas al Sefior Comandante de este Distrito, las cuales constan 
de trece fojas litiles; y para que conste por diligencia, lo firm<S el Seflor Fiscal conmigo el 
Escriba^o de que doy {6.— Joaquin Mufloz. — Jos^ Maria Valencia. 



DOCUMENTO NI^M. VH. 

Casa del Gobiemo. — Belice, Octubre 17 de 1855. — Sefior: — ^Tengo la honra de acusar re- 
cibo de la comunicacion de vd. niim. 60 de 4 del corriente con copias de las del Secretario 
de Estado y de Relaciones Exteriores, relativas & la venta de armas y municiones d los in- 
dios de Yucatan que estdn ahora en guerra contra el Gobiemo Mexican©, y acerca de lo cual 
se piden informes. 

En respuesta tengo la honra de manifestar que, en primer lugar, si la queja del Gobiemo 
de Yucatan relativa d que esos indios se les permite la libre compra de armas y municiones 
en Belice, tiene por objeto significar que los comerciantes y almacenistas de Belice venden 
esas armas con el conocimiento de que son para usarlas contra el Gobiemo de Yucatan, 6 
que ellos, ya sea directa 6 indirectamente, intenten ayudarlos en sus motines de insurreccion, 
creo que ningun cargo puede ser mas infundado; pero si se hubi^se intentado simplemente 
insinuar que algunas de las armas 6 municiones vendidas aqul indiferentemente d toda clcise 
de compradores, quienes despues se encontraron en diferentes puntos de Yucatan, me pare- 
ce que pudo ser muy probable y d mi modo de ver creo que puede ser cierto d juzgar por 
los resultados de mis investigaciones pilblicas y privadas, aunque todavla trato de descu- 
brir c6mo puede ser posible evitarlo. 

Como parte del comercio ordinario de este pals consisto considerablemente en una gran 
cantidad de fusiles de caza baratos y corrientes para el uso y necesidad de los trabajadores 
y otros individuos de este pals (como ^parecerd en otro lugar), se importa anualmente una 
gran cantidad de piSlvora en esta Ciudad. Para explicar esto debe manifestarse que toda la 

Digitized byVjOOQiC 



74 CORRESPONBENCIA DIPLOMIUCA. 

poblacion trabajadora estdn considorados como cazadores y ocupados en cortar maderas de 
los bosques, y viviendo de una gran cantidad de animales silvestres que ellos mismos matan. 
A todas esas personam los comerciantea tienen costumbre de venderlea constantemente en 
todo el afio fusiles baratos y p61vora ordinaria, y cuando se considera que por la calidad 
ordinaria de la pdlvora debe causar necesariameute gran consumo y que los fusiles son he- 
chos mas bien para venderlos que para el uso particular, rara vez duran todo el ano y con- 
siguientemente se introduce una gran cantidad para solo el consumo de la Ciudad. Algunos 
de los comerciantea que son tambien leneros tienen la costumbre de introducir pdlvora ex- 
clusivamente para sus propios labradores como se comprueba con alguna particularidad en 
la relacion adjunta, y entre la generalidad de los labradores del pais hay un gran niimero de 
refugiados de Yucatan, de espanoles 6 indios que se ban mezclado y formado una pobla- 
cion particularmente en los Distritos del Norte, cerca de los Hmites de su primitive pais, y 
por consiguiente son del niimero de los compradores de fusiles y p61vora. 

He procurado de los almacenistas de pdlvora en que se depositan todas las introduccionea 
de 6sta, una relacion de la que tengo el honor de acompanar copia, que manifiesta la ciuiti- 
dad que habia en almacen el 1 ? de Enero de 1854 y depositada desde ent6nces hasta hoy, 
y ademas la cantidad que desde esa fecha se ha vendido y de la que queda. 

Se verd por esos documentos que de la provision de cerca de 790 barriles solo se han ven- 
dido 661, en este ano y nueve meses, quedando cerca de 129. 

He tratado tambien de informarme con algunos importadores de las personas & quienes han 
vendido sus mercanclas, y he anotado sus respuestas en la primera columna de la copia 0. 
Algunas de estas respuestas indican las ventas hechas ^ algunos importadores en general; 
otras, ^ Omoa, Guatem^-la y Trujillo (todas muy distantea de Yucatan), mi^ntras todo el 
resto se vende al menudeo & simples compradores desconocidos, principalmente al contado, 
ya sea en fragmentos de fardos 6 en porciones sencillas de un cuarto 6 medio barril. 

Una vez vendida, es imposible decir el uso que se hace de esta p61vora, ni^i la toman loa 
compradores para venderla, ni creo que es de nuestro deber ni del de los vendedores el in- 
vestigar cual sea su ultimo destine. Tampoco seria posible, considerando la vasta extension 
de nuestra Costa y nuestras comunicaciones por rio, oponer ninguna restriccion d su expor- 
tacion de esta Ciudad (aunque fuera legal y propio hacerlo), solo en el case que fuese en 
grandes cargamentos. Los innumerables botes chicos y grandes de esta Ciudad y de los pue- 
blos vecinos, de los cuales centenares est^n continuamente yendo y viniendo & todas las bo- 
ras del dia y de la noche, cargados de estufas y provisiones para el consumo y de venta, se 
proporcionan siempre facilidades por las que no hay medios de impedir que envlen casco por 
casco de pdlvora 6 en pequenos paquetes. 

Muchos de estos botes trafican en una escala menor entre Belice y varias fdbricas del rio 
de Bslice y tambien en la Costa Norte y Sud; y en los rios del Norte cerca de los Hmites de 
Yucatan. De la misma manera, algunos de ^stos comercian en la misma pequefia escala 
con las islas y pueblos vecinos, como tambien con varies puntos insignificantes de la Coata 
de Yucatan debajo de Isal, 6 se supone que tienen alguna conexion con buques may ores que 
estdn frecuentemente en los puntos cercanos pertenecientes d Sisal, Cozumel 6 la Ascension, 
y se dice que algunos de estos liltimos buques tienen apariencia aospechosa y rara vez vie- 
nen al puerto, y poco se puede saber de la llegada, «alida y destine de los botes mas pe- 
quenos. 

Por lo tan to, se v^ claramente por esta sola relacion que, en primer lugar nos es ccmim- 
posible impedir 6 indagar mxis particularmente acerca de las ventas de pdlvora en cartas can- 
tidades; y en segundo lugar, que es igualmente imposible ejercer ninguna vigilancia sobre los com- 
pradores, 6 evitar que 6sto8 la vendan 6 envien d donde gusten. 

El linico recurso que tiene el Gobiemo de Yucatan es establecer en los parajes sospecho- 
sos algunos resguardos y emplear sua propios medios para arrestar d cualquiera importador 
de esas pequeflas porciones de pdlvora d su propio pals, en el case de que todavia se atribu- 
ya que el da&o de que se queja puede venirles por eaoa medioa. 

Tengo la honra, etc. — (Firmado) — Guillermo Stevenson, — Al Sr. Enrique Barkly, etc., 
etc., etc. 



Digitized by 



Google 



COERESPONDENCIA DIPLOMAtICA. 75 

DOCUMENTO JTI^M. Vm. 

Tradnccion. — Por la Keina. — ^Proclama. — Posesiones BriUnlcas en Honduras, 

Victoria, Beina por la gracia de Dios, del JReino Unido de la Gran Bretafla i Irlanda y de 
las Colonials y sus Dependenciaa en Europa, Asia, Africa, AnUricay Australasia, y Defen- 
sora de la F6, 

Por cuanto d virtud de un decreto expedido pbr la legislatora de las Posesiones Britdni- 
cas en Honduras en el afio vig6sinio quinto de nuestro reinado (Capltulo Cuarto) intitulado 
"decreto facultando al Gobemador, Teniente-Gobernador 6 cualquiera otra persona encar- 
gada de administrar el Gobiemo de las Posesiones BriUnicas en Honduras, para expedir 
Proclamas d nombre de Su Majestad la Reina, prohibiendo la exportacion de la Colonia, de 
armas, provisiones y otros artfculos," se determina que desde la publicacion de aquel decre- 
to, el Gobemador, Teniente-Gobernador 6 cualquiera otro empleado encai*gado de adminis- 
trar el Gobiemo de las Posesiones Britdnicas en Honduras, queda facultado y autorizado pa- 
ra que de vez en cuando expida proclamas d nombre de S. M. la Reina, prohibiendo por el 
tiempo que juzgue necesario y conveniente, y segun lo requieran las circunstancias, que se 
exporten de dicha Colonia 6 se conduzca d la Costa dentro de los llmites de la misma, ar- 
mas, municiones y polvora, asf como otros pertrechos de guerra ii otros articulos que d su 
juicio puedan servir y se destinen d aumentar la cantidad de pertrechos de guerra 6 cuales- 
quiera otros objetos que sirvan de alimento al hombre, sin pr^vio permiso por escrito que 
deberd obtenerse del Gobemador, Teniente-Gobernador li otra persona encargada del Go- 
biemo, 6 siempre que se cumpla con otras prevenciones 6 instrucciones que consten en di- 
chas proclamas. 

Y por cuanto las recientes incursiones en la Colonia, y las amenazas proferidas por parti- 
das de Indies armados y otros que habitan en la Frontera Norte y Noroeste de esta nuestra 
Colonia, asi como la disposicion en que estdn los mercadercs y traficantes residentes en la 
Colonia, de suplir armas, pdlvora y demas pertrechos de guerra & los indios, indistintamen- 
te, sin tener en cuenta la seguridad de nuestra dicha Colonia y de sua habitantes, ha hecho 
considerar necesario y conveniente al Teniente-Gobernador de nuestra expresada Colonia 
el prohibir la exportacion de la mencioniula Colonia y la conduccion d la Costa dentro de 
los llmites de la misma, de armas, municiones y p61vora, asi como de viveres y demas per- 
trechos de guerra, por el t^rmino de tres meses desde la fecha de la presente Proclama. 

Por tanto, prohlbese por el tannine de tres meses contados desde la fecha de esta Pro- 
clama, que se exporten de esta Colonia 6 se Ueven d cualquier punto de la Costa de la mis- 
ma, armas, municiones y p61vora, asi como vlverea y demas pertrechos de guerra, sin pre- 
via licencia firmada que deberd obtenerse del Teniente-Gobernador 6 del empleado en- 
cargado del Ejecutivo de dicha Colonia. Y por la presente hacemos saber d todos nues- 
tros buenos siibditos, y d los estantes y habitantes de la mencionada Colonia, que d con- 
secuencia de un decreto expedido por la referida Legislatura en el presente afio de nues- 
tro reinado, dando mayor f uerza y vigor al decreto de que se ha hecho referencia, se pre- 
viene que si despues de publicada nuestra real proclama, de conformidad con el decreto que 
86 acaba de citar, por la cual se prohibe la exportacion de dicha Colonia de cualesquiera de 
loB articulos enumerados, y mi^tras est^ vigente la proclama referida, cualquiera persona 
vendiere d otra que no est^ avecindada 6 resida en esta Colonia, cualquier artlculo cuya 
exportacion est^ prohibida, 6 con conocimiento venda cualesquiera de dichos articulos 6 dis- 
ponga de ellos en favor de cualquiera otra persona que intente exportarlos, sin previa licen- 
cia obtenida con la firma del Teniente-Gobernador, tal persona serd considerada como infrac- 
tora de la ley, y probada que fuere la falta, de una manera ejecutiva, incurrird en una mul- 
ta que no exceda de cien pesos, y podrd reduclrsele d prision quedando 6 no sujeta d traba- 
jos forzados por un tiempo que no exceda de seis meses. 

En f ^ de lo cual la ha firmado Su Excelencia Juan Gardiner Austin, Esquire, Teniente- 
Gobemadcu: de nuestra dicha Colonia, Vice-almirante de la misma, en la Casa de Gobier- 



Digitized by LjOOQIC 



76 CORRESPONDENCIA DIPLOMItICA. 

no, en Belice, en la referida Colonia, d los veinticinco dias del mes de Julio del trig^simo 
afio de nuestro reinado y del afio 1866 de nuestro Sefior. 

Dio3 salve d la Keina. — J, Oardiner Austin. — Por mandato de S. E. — Thomas Orakam, 
Secretario de la Colonia en ejercicio. — El sello de la Colonia. 



DOCXTMENTO NTStM. IX. 

Secretaria de Estado y del Despacho de Relaciones Exteriores. — Seccion de Europa. — 
Noticia. — Oficinadel Secretario. — 22 de Febrero de 1867. — Por cuanto que en, 6 cerca del 
dia 15 de Febrero comente, Francisco Robles, Francisco Meneses, Miguel Mena, En- 
camacion Mena, Ezequiel Cuello y Jos6 Maria Orellana, en el Rio Hondo, dentro de los 
limites y la jurisdiccion de Honduras Britdnico, feloniosamente atacaron d Francisco Mo- 
reno, Jos6 Magafla y Secundino Soberanos; ent6nces y alll, estando en una canoa con una 
carga, consistiendo de cuarenta arrobas de p61vora y diversas mercaderlas, y robaron al dicbo 
Francisco Moreno, de la dicha canoa, p61voray diversas mercaderlas, y tambien feloniosamen- 
te hicieron tentativa d matar y asesinar d los dichos Francisco Moreno y Jos6 Magana, hechoa 
que son calculados de excitar contra los habitantes de esta colonia la venganza de los indios 
de Santa Cruz, para el gasto de quienes se conducia la dicha p61vora por el dicho Francisco 
Moreno. 

Por tanto, se pagard una gratificacion por la aprehension y entrega en custodia en la 
cdrcel de Belice, como sigue: 

De Francisco Meneses 500 pesos. 

De cada uno de los demas cinco 200 „ 

Un premio de 500 pesos serd pagado d cualquiera persona 6 personas que dard tal infor- 
macion, que conducird d la conviccion de cualquiera persona 6 personas que dntes de las 
dichas felonlas eran, 6 despues de la perpetracion de ellas han sido 6 serdn accesorios de ellos. 

Cuando hubiese mas reclamantes que uno los premios serdn divididos separadamente 
por el teniente Gobemador. 

Por mandato. — (Firmado) — Thomas OraJumif Acting Colonial Secretary." 



DOCUMENTO NUM. X. 

Traduccion. — Copia. — Belice^ Febrero S de 1876, 

Senor: 

Tengo la honra de acusar d vd. recibo de su comunicacion de ayer, en que me suplica lo 
ministre todos los informes y detalles que pueda respecto de la aprehension y juicio de Mi- 
guel Mena, de su sentencia por estar convicto, y ejecucion, y de las peticiones pidiendo gra- 
cia, dirigidas al Teniente Gobemador de esta colonia, en el intervale de la sentencia d la 
ejecucion; y accediendo d la siiplica de vd. se me debe permitir observar que lo hago cre- 
y^ndolo un deber publico, por creer que se ha cometido un grande y lamentable error en la 
administracion de justicia criminal de esta colonia, y que el indulto fu6 negado cuando el 
concederlo era una alta obligacion moral de parte del Ejecutivo de la misma. 

Estaba yo poco al tanto del principio de la historia de este asunto, pero de lo que se ha 
sabido en el juicio de Miguel Mena, y de la lectura concienzuda de las declaraciones toma- 
das ante el Magistrado del Distrito del Norte, y de las manifestaciones y juramentos de los 
testigos examinados en la averiguacion del Alcalde (Coroner) ante el cuerpo de Francisco 
Moreno, aparece que los hechos principales en este asunto son los siguientes: 

En Febrero de 1867 se despach6 un buque de Corosal con cuarenta arrobas de p61vora y 
una gran cantidad de mercancias para Bacalar con el fin de satisfacer los pedidos de los in- 
Digitized by LjOOQIC 



CORRESPONDENCIA DIPLOMAtICA. 77 

dios de Santa Cruz, estando Francisco Moreno encargado de la expedicion. El objeto do 
esta expedicion se sabia perfectamente en Corosal, y los habitantes de aquel lugar, que en 
Bu mayor parte son yucatecos 6 descendientes de yucatecos, y tienen lazos y conexiones de 
familia en Yucatan, se indignaron y excitaron naturalmente, al saber que estaban d punto 
de despacharse provisiones de p61vora y de otros artlculos de guerra 4 los feroces salvajea 
que habian sido por tanto tiempo el azote de la parte civilizada de Yucatan, y que ha- 
bian continuado las horribles atrocidades de la carniceria de Bacalar, invadiendo continua- 
mente las aldeas y rancherlas pacificas de su tierra natal y llevdndose cautivos 6 asesinando 
cruelmente d sus parientea 6 amigos. Por esto fu6 por lo que se organiz6 otra expedicion 
para detener la de Moreno y quitarle la p61vora. ;Y quien se sorprenderd de que semejante 
expedicion se organizara con tal objeto? era contra la ley sin duda; pero era acaso contra 
el sentimiento natural? ;podrd tachdrsele de injusta? sea de ello lo que fuere, las dos expe- 
diciones salieron una en persecucion de la otra, y la capitaneada por Miguel Mena alcanz6 
d la de Moreno en el rio Hondo, que es la linea limltrofe en aquel lugar entre Honduras 
Britdnico y Yucatan. Al principio se cambiaron algunoa saludos amistosos entre dmbas ex- 
pediciones, y despues Miguel Mena se acercd al bote de Moreno sin mostrar ninguna violen- 
cia, aunque su objeto, por supuesto, era bastante claro: quitar la p<Slvora. Pero Moreno ya 
sea bajo la influencia del temor 6 con el objeto de conseguir ayuda, salt6 de un bote d otro 
tratando de voltear el de su antagonista, cuando Mena le dispart un tiro hiri^ndole en el 
hombro y en la cabeza. Se expuso como prueba en el juicio, que Mena descarg6 dmbos tiros 
de un fusil de dos caiiones sobre Moreno, al estar 6ste en el agua, y sin duda lo hizo; pero 
lo raro es que las heridas, aunque la persona que las recibid estaba d unas cuantas yardas 
del bote, fueron todas, aun segun el dicho de los testigos, comparativamente leves y no pu- 
sieron en peligro la vida; sin embargo, conforme ^ lo alegado por personas prof anas en me- 
dicina, estas heridas comparativamente leves fueron la causa remota de la muerte, y el indi- 
viduo que las infiri6 en tales circunstancias, fu6 declarado culpable de asesinato voluntario. 
;Pero era culpable de asesinato? y si lo era ino habia circunstancias atenuantes? Yo digo 
que no era culpable. El jurado que lo declar6 convicto tambien dijo virtualmente que wo, 
al acompauar su veredicto de una recomendacion pidiendo indulto, en lo que estaba de acuer- 
do toda la poblacion, excepto el Teniente Gobemador que no di6 oidos d las vehementes 
siiplicas pidiendo gracia, que le fueron dirigidas d dl y d. su consejo ejecutivo, compuesto de 
dos personas, una que es el e^ipleado jurisconsulto de la corona y que fu6 quien prosiguid 
el juicio contra el acusado, y la otra, d quien sin embargo de creer un hombre digno y hon- 
rado, no es de tan extensos conocimientos ni de la experiencia y cualidades que se requie- 
ren para infundir en el dnimo de un Teniente Gobemador la sabiduria y el buen juicio de un 
consejo pleno de cinco. La voz de toda la poblacion declaro enfdticamente que no era cul- 
pable de asesinato sin circunstancias atenuantes; presentando la de Corosal un memorial y 
la de Belice una peticion que hubieran conmovido y hecho conceder el indulto d todo hom- 
bre equitativo, justo y honrado; pero fu6 lo mismo que si se hubieran dirigido d un pilar de 
piedra 6 d un trozo de hielo, que al Teniente Gobemador Mundy, pues no prest6 oidos d 
ninguna de sus peticiones, y si bien recibid el memorial y la peticion mencionada, se negd d 
hacer lo mismo con una diputacion del clero de Belice, 43ompuesta de cinco Reverendos que 
representaban las cinco diferentes denominaciones de los cristianos, d saber, los episcopales, 
los cat61icos romanos, los metodistas wesleyanos, los presbiterianos y los baptistas, que so 
unieron todos empefiosameirtfe y llenos de f6 para hacer aquella grande obra de caridad y 
compasion, y que se dirigieron d <Sl en cuerpo, llenos de esperanza y confiados en la creencia 
de que en virtud de su apelacion unida, se revocaria la sentencia de muerte. Pues bien, Su 
Excelencia el Teniente Gobemador de esta Colonia se neg6 de una manera absoluta d reci- 
bir d esta diputacion de hombres santos que iban d cumplir con una mis^ Jilantrdpica, 
dici6ndoles por conduct© de su Secretario, Capitan Richards, que ya habia oido todo lo que 
era posible exponer en favor del preso; que habia **oido d dmbas partes," y que habia to- 
rnado el parecer de su consejo (las dos personas referidas), y que la diputacion no podria 
decirle nada que cambiara su determinacion, que era que el interesado debia ser ejecutadol 
y en la maSana del Vidmes 29 de Enero dltimo, el desdichado fu6 colgado en Corosal j 



Digitized by LjOOQIC 



78 CORRESPONDENCIA DIPLOMXtICA. 

vindicada la ley, si semejante ejeeucion pudiera llamarse vindicacion de la ley, mi^ntraa 
que la compasion fu6 violada y hecha patente d toda la poblacion la verdad de la maxima 
Summumjus summa injuria. 

Hay un hecho en ese terrible sacrificio humano que merece particular mencion, y es el 
hecho que no puede negarse de que el mes de Febrero de 1874 Miguel Mena, el que fu6 eje- 
cutado el 29 del pasado, fu6 puesto en libertad solemne y piiblicamente por 6rden del Te- 
niente Gobemador y Supremo Magistrado que era ent6nces de la Colonia Mr. Cairns, y en 
consecuencia declarado virtualmente inocente de los cargos de robo y asesinato por los que 
Be le habia aprehendido; y aunque pueda 3er cierto (lo que no admito) que semejante ejer- 
cicio de autoridad por el Teniente Gobemador Cairns, fud un entrometimiento en la admi- 
nistracion de justicia, para lo que no tenia ni facultades ni excusa,' sin embargo, si liltima- 
mente pudo ahorrar sangre por medio de la espada de la ley que estaba lista d herir ^puede 
decirse propiamente que Mr. Cairns se excedi6 en sus facultades? y se negard que su suce- 
8or en el Gobiemo de esta Colonia fu6 indiscreto, es decir, injusto, al no dar oido d todas 
las siiplicas en favor del indulto? Es una regla de la ley inglesa que nadie sea juzgado dos 
veces por el mismo delito, que difiere poco de la mdxima Nemo his punitur pro eodem delicto 
y no hay regla en la jurisprudencia criminal mas rigidamente observada y d la que se preste 
mas respeto en general que esta; pero aqui en esta pobre mal gobemada * 'Colonia de la Co- 
rona," las reglas y las mdximas de ley y los principios de gobiemos ilustrados deben ceder 
8U lugar d la conveniencia, reconoci^ndose el derecho de hacer el mal 6 peor tal vez puede 
Buceder d los que son bastante francos y temerarios para denunciar el sistema de mal go- 
biemo que aqul prevalece. 

Con gusto facilitaria d vd. copia del memorial de los habitantes de Corosal d Su Excelen- 
cia el Teniente Gobemador, que fu6 firmado por varios de los jurados que juzgaron d Miguel 
Mena, asi como copias de las pruebas que hicieron declararlo convicto tomadas ante el Ma- 
gistrado del Distrito del Norte y en la investigacion del alcalde hecha ante el cuerpo de 
Francisco Moreno; pero el tiempo muy limitado de que puedo disponer hace imposible que 
lo haga, y porque seria muy considerable el gasto de conseguir copias oficiales. 

Envio d vd. sin embargo, copia de la peticion del clero, comerciantes y otros habitantes 
de Belice, que contiene en abundancia suficientes razones para que el Teniente Gobemador 
hubiera ejercido la Real prerogativa del indulto, agregando que el memorial de Corosal con- 
tenia la mayor parte de las mismas razones y argumentos en' favor de la comnutacion de la 
sentencia de muerte. Usted comprenderd lo intenso que era el sentimiento en toda la Colo- 
nia en favor de que Miguel Mena no debia sufrir la liltima pena de la ley, y lo disgustado 
^ indignado que estaba el pueblo de que no se le concedia el indulto. 

Conociendo como conoce vd. mis sentimientos en el asunto, 6 mas bien en los que d ^1 ha- 
cen referencia, seria iniitil decir otra cosa sino que me uno cordialmente d los memorialistas 
de Corosal y d los peticionarios de Belice en los sentimientos que expresaron y en las razo- 
nes en que se fundaron para pedir el indulto; pero debo tal vez asegurar d vd. que mi^ntras 
tenga un cerebro para pensar, una pluma para escribir, lengua con que hablar, corazon para 
sentir y espfritu para objetar, protestar^ contra la cruel ejeeucion de sentencias extremas, 
y la culpabilidad criminal de favorfecer el sistema de trdfico con los bdrbaros que los anima 
en sus atrocidades 4 induce d crimenes que ponen en peligro la integridad de nuestro siste- 
ma interior y politico. 

Tengo la honra de ser, Sefior, muy respetuosamente, etc. 



Copia exacta de la peticion de los habitantes de Belice d Su Excelenda d Teniente Chhemador 
de Honduras Britdnico, rogdndole que ^erza la prerogativa Real de indulto enfoAOor de Mi- 
guel Mena, que se halla ^eso y sentenciado d muerte por el asesinato de Francisco Moreno, 

A S. E. Roberto Millar Mundy, Teniente Gobemador de la Colonia de Honduras Britd- 
oioo, etc., etc. 

Digitized by LjOOQIC 



CORHfiSPONDENCIA DrPLOMlxlCA. 79 

Humilde peticion de S. Leckner Ellis, John Pittar, Walter Scott, Peter Leckic, C. J. 
Hunter, John Phillips, B. Cramer, John Tex y otros, habitantes de Belice en dicha Colonia. 
Los peticionarioa al dirigirse d V. E. con esta su peticion, se permiten expresar respetuo- 
samente su aprecio hdcia V. E. personalmente, asi como su debido y leal respeto hdcia el 
alto magisterio de Teniente Qobemador que desempefia bajo nuestra Soberana la Reina 
Victoria. 

Hemes sabido con sorpresa, Uendndonos de pena y de sentimiento, que Miguel Mena, el 
desgraciado que fu6 juzgado y declarado culpable de asesinato en las liltimas sesiones de la 
Suprema Corte de Corosal, en el Distrito del Norte, esti condenado & sufrir la lUtima pena 
de la ley, & pesar de la recomendacion de indulto que acompanaba al veredicto de "culpa- 
ble'' pronunciado por el jurado que conocid del asunto; 6 imploramos d V. E. que conmute 
la sentencia, ejerciendo oportunamente la inestimable prerogativa de indulto que nuestra 
querida y siempre compasiva Reina ha colocado en vuestras manos. 

Creemos que llevar i. efecto la sentencia de muertey pronunciada contra el infeliz convicto, 
no solo seria un grande y terrible error de parte de V. E., sino que de ello se seguirian los 
mas series y terribles resultados. 

La premura del tiempo no nos permite entrar en pormenores sobre el asunto del preso, 
cuya vida se halla en poder de V. E.; pero permltasenos manifestar que la mayor parte de 
ellos son conocidos del piiblico. 

El hecho de haber trascurrido ocho afios desde la comision del crimen de que Miguel 
Mena fu6 convicto, en cuyo perlodo uno 6 mas de los testigos mas importantes que habrian 
atestiguado las circunstancias favorables al juicio del preso, han muerto 6 se han ausentado 
de la Ck)lonia; el hecho de que el preso fu^ aprehendido hace doce meses por el cargo de robo 
y asesinato y de haber sido puesto en libertad no por sugestion sino por 6rden"expresa de S. 
E. el Teniente Gobemador W. W. Cairns que administraba ent6nces el Gobiemo de la Co- 
lonia; el hecho de que Francisco Moreno se hallaba en el momento en que muri6 llevando 
una gran cantidad de pdlvora d los feroces salvajes de nuestra frontera, poni^ndolos en ap- 
titud de continuar la bdrbara guerra que hacen en la provincia mexicana de Yucatan; el 
hecho de que despues que fu6 herido y llevado &. Corosal, Francisco Moreno permaneci6 aque- 
llos dos 6 tres dias sin la atencion conveniente m^dica 6 quinirgica, y sin que las autorida- 
dea locales hicieran investigacion alguna; el hecho de que el herido pudo ir i Rouley*s Bight 
en un bote descubierto, expuesto al aire de' la noche, estando borrascoso el mar por muchas 
boras el tercer dia siguiente d aquel en que recibid las heridas y de que mi^ntras estuvo en 
Bouley's Bight no lo atendi6 ningun medico, y el importante y notable hecJio de que des- 
pues de su muerte, fu^ enterrado el cuerpo sin que se hiciera ningun exdmen po«t moi'tem 
para averiguar con scguridad la causa de su muerte. 

Todos estos hechos son de piiblica notoriedad; y no podemos consentir en creer que ante ta- 
les hechoa y la recomendacion de indulto, basada, segun es de presumirse, en todos 6 en al- 
gunos de dichos hechos, que Y. E. se niegue, aunque sea d liltima hora, d ejercer la real 
prerogativa de indulto^ salvando la vida del preso. 

Y esperando con ansia que V. E. se sirva movido por la piedad, de acceder & nuestra ve- 
hement^ siipHca, pidiendo el indulto, Yuestros peticionarios etc. 

NOTA. — La anterior peticion fu6 firmada por treintti y ocho individuos que componian to- 
do el clero y casi todos los principales habitantes de Belice, comerciantes, profesores y otros 
y si el tiempo lo hubiera permitido, lo habria sido por los nueve d^cimos de toda la pobla- 
oion que sabia esoribir. 



BeUze, February Sd. 1876, 

Sir. 
I have the honor to acknowledge the receipt of your communication of yesterday reques- 
ting me to furnish you with such information and particulars concerning the case and the 
anest and trial of Miguel Mena, and his conviction sentence and execntion, and of the pe- 

Digitized by LjOOQIC 



80 CORRESPONDENCIA DIPLOMItICA. 

titions for mercy addressed to the Lieutenant Grovemor of this Colony between sentence 
aild execution, as I may be enabled to supply, and in responding to your request, I must 
be permitted to observe that I do so under a high sense of public duty believing as I do 
that a great and lamentable error has been committed in the administration of criminal jus- 
tice in this Colony, and tliat mercy was denied when its exercise was a high moral obliga- 
tion on the part of the Executive of the Colony. 

With the early histoiy of the case I was personally but little acquainted, but from what 
transpired at the trial of Miguel Mena, and from a very careful perusal of the deposition 
taken before the Northern District Magistrate and the statements and oaths of the witnes- 
ses examined at the Coroner's inquest on the body of Francisco Moreno, the broad facts of 
the case appear to be as follows. 

In February 1867 a vessel was despatched from Corosal with 40 @ of gunpowder and a 
large quantity of merchandise to Bacalar to supply the demands of the Santa Cruz indians, 
and Francisco Moreno was in charge of the expedition. 

The object of this expedition was perfectly well known in Corosal and the inhabitants of 
that place, a majority of whom are Yucatecos or the descendants of Yucatecos and have 
family lies and connections in Yucatan, were naturally indignant and excited at hearing 
that supplies of gunpowder and otlier articles of war fare were on the point of being des- 
patched to the merciless savages who had so long been the scourge of the civilized portion 
of Yucatan, and had followed up the horrible atrocities of the Bacalar massacre by conti- 
nuous raids upon the peaceful towns and settlements of their native land, and carried away 
into captivity or cruelly butchered their relations and friends. And so it was that an expe- 
dition was got up to stop the Moreno party and take away the gunpowder from them. 
And who can be surprised that such an expedition for such an object was put up? It was 
against law, no doubt, but was it against natural feeling? was it altogether against justice? 
Be that as it may, the two expeditions started, one party in pursuit of the other, and the 
party headed by Miguel Mena overtook the party of Moreno in the Rio-Hondo, which is 
the boundary at that place between British Honduras and Yucatan. Some friendly salu- 
tations at first passed between the parties, and then Miguel Mena boarded Moreno's boat 
without any exhibition of violence, although of course his object was clear enough, namely, 
to take away the gunpowder. But Moreno either under the influence of fear or with the 
object of obtaining assistance, jumped overboard and tried to wrench the boat's rudder, when 
Mena shot at and wounded him in the shoulder and on the head. It was stated in evidence 
at the trial that Mena discharged both barrels of a double barrelled gun at Moreno whilst 
the latter was in the water, and no doubt he did so, but strange to say the wounds inflic- 
ted, although the person fired at was within a few yards of the boat, were all, even accor- 
ding to the witnesses for the prosecution but slight wounds comparatively, and not such as • 
to endanger life; yet as it was alleged by some medical men that these comparatively slight 
wounds were the remote cause of death, the man who inflicted them under such circums- 
tances was pronounced guilty of wilful murder! 

But was he guilty of murder? and if so, was it murder without any extenuating cir- 
cumsfcances? I say it was not. The jury who convicted him virtually said it was n6t when 
they accompanied their verdict by a recommendation to mercy and the voice of the whole 
community, except the Lieutenant Governor who turned a deaf ear to the earnest appeals 
for mercy which were addressed to him and his Executive Council composed of two persons! 
one being the law officer of the crown who prosecuted the accused man at his trial, and the 
other, though I believe a worthy and upright man not a person of such extensive know- 
ledge, experience and attainment as to be able to fill the mind of a Governor with the 
wisdom and judgment of a whole Council of Jive. The voice of the whole community decla- 
red emphatically he was not guilty of murder without any extenuating circumstances; and 
they presented, the people of Corosal a memorial^ and the inhabitants of Belize a petition 
such as might well have moved any right minded just and upright man to mercy; but as 
well might they have appealed to a pillar of stone or to an iceberg as to Lieutenant Gover- 
nor Mundy for he turned a deaf ear to all their appeals and although he received their me- 



Digitized by LjOOQIC 



CORRESPONDENCIA DIPLOMItICA. 81 

morial and petition, he actually refused to receive a Deputation of the Clergy of Belize con- 
«isting of five reverend gentlemen representing the five diflFerent denominations of Christians, 
namely, the Episcopalians, the Roman Catholics the Wesleyan Methodist, the Presbyterians 
5vnd the Baptists who all earnestly and faithfully joined themselves together in the great 
work of charity and mercy, and who went to him in a body hopeful and strong in the bel- 
ief that by their united appeal the death sentence would be remitted! Yes, His Excellency 
the Lieutenant Governor of this Colony absolutely refused to receive this Deputation of 
iioly men bent on an errand of Mercy, impressing them through his Secretary Captain Ri- 
chards, that he had already heard all that could be advanced in the pris^er's favor and 
hsA "'heard both sides" and had taken the advise of his Council (the two gentlemen before 
T[ientioiied) and nothing the Deputation could say would alter his determination that the 
man must be executed! And on the morning of Friday the 29th. day of January last the 
iinfortunate man was hung at Corosal, and the law vindicated, if such an execution could 
4>e called a vindication of the law. whilst mercy was violated and the truth of the maxim 
^ummumjus summa injuria made patent to the whole community- 
There is one feature in this terrible case of human sacrifice which deserves especial notice 
^uid is ihAfact which cannot be denied, that in the month of February 1874, Miguel Mena, 
the man who was executed on the 29th. ultimo, was openly and publicly discharged out <A. 
-custody by order of the then Lieutenant Governor and Chief Magistrate of the Colony. Mr. 
Cairns, and thereby virtually released and acquitted of the charges of robbery and murder 
-on wbich he had been apprehended; and although it mi^y be true (which I am not by any 
means prepared to admit) that such exercise of authority by Lieutenant Governor Cairns 
was an interference with the administration of justice which he had neither the authority 
n6r even an exuse to exercise, yet still, seing that ultimately he could spare through the 
.«word of the law should be ready to «fWke, can it properly be said that Mr. Cairns exceeded 
his authority? and will it be denied that his successor in the Government of this Colony 
was unwise, nay, unjust in turning a deaf ear to all entreaties for Mercy? 

It is a rule of British law that no man shall be tried twice for the same offence, slightly 
/differing from the maxim nemo hia pmUtur pro eodem delicto, and there is no rule in our cri- 
minal jurisprudence more rigidly observed and adhered to in general than this; but here is 
jthis poor ill-governed * 'Crown Colony" rules and maxims of law and principles of ^iligh- 
tened government must give way to expediency and the right to do wrong be recognized 
or worse perchance may come of it to those who may be bold and fearless enough to deno- 
Anoe the system of misrule which prevails. 

I would gladly have furnished you with a copy of the memoriai from the inhabitants of 
jCorosal to His Excellency the Lieutenant Grovemor and which was signed by several of the 
jurors who sat upon the trial of Miguel Mena, as well as with copies of the evidence on 
which he was convicted and of the depositions taken before the Northern District Magis- 
ixhie and at the Coroner's inquest on the body of Francisco Moreno, but the very limited 
time at- my disposal renders it impossible. I can do so, whilst the expense of obtaining offi- 
cial copies would be very considerable. 

I send you however a copy of the petition of the Clergy, Merchants and other inhabitants 
4)f Belize which in itself embodies abundantly sufficient grounds for the exercise by the Lieu- 
tenant Governor of the Royal Pn^ogative of Mercy and where I impress you that the Ce- 
rosal memorial contained most of the same grounds and arguments in favor of a remittance 
of the sentence of death: you will understand how strong the feeling was throughout the 
Colony that Miguel Mena ought not suffer the extreme penalty of the law, and how shoc- 
ked and indignant the people were that mercy was not extended to him. 

Knowing as you do my own sentiments and feelings on the subject or rather subjects re- 
tered to, it would be a waste of time to say more than that I cordially unite in with the 
memcHdalists ol Corosal and the petitioners 6f Belize in the sentiments they expressed and 
.the grounds of appeal for mercy which they adduced; but I may perhaps with propriety as- 
sure you that so long as I have a mind to think, a pen to write, a tongue to speak, a heart 
to feel and a spirit to remonstrate, I wHl protest against the merciless execution of extreme 

Digitized by LjOOQIC 



82 CORRESPONDENCIA DIPLOMXtICA. 

sentences, and the criminal culpability of countenancing a system of traffic with barbarians 
which encourage them in their atrocities and induces crimes which in their action and reac- 
tion imperil the integrity of our own domestic as well as political system. 
I have the honor to be, Sir, very respectfully, &c., &c., &. 



A true Coj^ of the "Petition" of the inhabitants of Belize to His Excellency the Lieu- 
tenant Governor of British Honduras, praying His Excellency to exercise the Royal Prero- 
gative of Mercy in favor of Miguel Mena a prisioner under sentence of Death for the murder 
of Francisco Moreno. 

To His Excellency Robert Millar Mundy Esquire, Lieutenant Governor of the Colony of 
British Honduras, &c., &c., &c. 

The humble petition of S. Leckner EUis, John Pittar, Walter Scott Lawson, Peter Leckie, 
C. J. Hunter, John Phillips, R Cramer, John Tex and others, inhabitants of Belize in the 
said Colony. 

We your petitioners in approaching Your Excellency with this our petition, beg respect- 
fully to express our esteem for Your Excellency, personally as well as our loyal and dutiful 
respect for the exalted Office of Lieutenant Governor which Your Excellency holds under 
our Sov^r^gn Lady Queen Victoria. 

We have heard with surprise and the knouledge has filled us with pain and regret that 
Miguel Mena, the unhappy man who was tried and found guilty of murder at the recent 
sittings of the Supreme Court in Corosal in the Northern District is doomed to suffer the 
extreme penalty of the loi^ notwith standing the recommendation to Mercy which acompa- 
nied the verdict of "Guilty" pronounced by the jury who sat upon his case; and we implore 
Your Excellency ta remit the sentence by the timely exercise of that inestimable preroga- 
tive of Mercy which our beloved and ever merciful Queen has placed in your hands. 

We believe that the carrying^into effect of the awful sentence of death pronounced against 
the unhappy convict wotild be not only a great and terrible 7ni8tak.e on the part of Your 
Excellency but that it^ would be attended by the most serious and terrible results. 

Time will not permit ns- to enter into the details of thercase of the prisoner whose life is 
in Your Elxcellency's hi»ids, but we may be permitted to observe that most of those details 
are known to the public. 

The/oc^ of eight years having elapsed since the crime of which Miguel Mena was convic- 
ted, within which period one or more of the most important witnesses who might have tes- 
tified to circumstances favorable to the prisoner on his trial, are dead or have left the Co- 
lony. 

The /ac< that the prisioner was apprehended twelve months ago on a charge of robbery- 
and murder and of his being discharged out of custody on the suggestion if not by the 
express order of His Excellency Lieutenant GU)vemor W. W. Cairns who was then admi- 
nistering the Government of the Colony. 

The fact of Francisco Moreno being at the time he was shot in the act of conveying a 
large quantity of gunpowder to the merciless savages on our frontier to enable them to car- 
ry on their barbarous warfare in the Mexican Province of Yucatan. 

The fact that after he was wounded and taken to Corosal, Francisco Moreno remained 
those two or three days without being plaoed under proper medical or surgical treatment 
or the alleged outrage inquired into by the loeal authorities. 

The fact that the wounded man was able to go to Rouley*s Bight in an open boat and to 
expose himself to the night air and in a rough sea for many hours on the third day after he 
had received the gunshot wounds and that whilst at Rouley's Bight he was unattended bj 
any medical man;! and the important and remarkable fact that after his decease the body 
was interred without any post mortem examination being made in order to ascertain with 
certainty the cause of death; 

Digitized by LjOOQIC 



CORRESPONDENCIA DIPLOMItICA. 83 

AU these facts are matters and things of public notoriety; and we cannot suffer ourselves 
to believe that with such /ac^« and with the recommendation to mercy, based, it is to be 
presumed, upon all or some of those facts before you, that Your Excellency will refuse, 
even at the eleven hour, to exercise the Royal Prerogative of Mercy, and spare the priso- 
ner's life. 

And in the anxious hope that Your Excellency will be pleased and merdfvUy moved to 
accede to the very earnest prayer of this our petition for Mercy ^ your petitioners will ever 
pray &c., &c., &. 

Note. The above petition was signed by 38 gentlemen, composed of all the Clergy and 
nearly all the leading inhabitants of Belize, merchants, professional men and others, and 
had time permitted, would have received the signatures of nine tenths of the whole popu, 
lation who were able to write their names. 



DOCUMBNTO NiJm. XI. 

Un sello que dice: — Gobiemo del Estado de Campeche. — Secretarla de Guerra y Guar- 
dia Nacional. — El Supremo Gobiemo nacional se ha servido pedir al Gobiemo del Estado, 
por conducto del Ministerio de Relaciones Exteriores, un informe relativamente d la recla* 
macion que ha interpuesto el Gobiemo de Inglat^ra, acerca de una invasion armada acaa* 
dillada por Mdrcos Canul, jefe de los indios pacificos del Sur de la Peninsula, con una 
fuerza de ciento y cincuenta 6 doscientos hombres, Uevada sobre la poblacion Oranga Walk^ 
y cuyo informe, entre otros puntos, debe recaer sobre el que copio en seguida: 

**Desde qu6 ^poca comenz6 4 hacerse el comercio de armas con los indios por los negocian- 
tes de Belice, y por consiguiente la guerra en la Peninsula, formdndose un cdlculo aproxi- 
mao de los dafios causados por ella." 

Deseoso el Gobiemo del Estado de satisfacer de una manera conveniente y acertada al 
informe que se le solicita, ha creido oportuno el dirigir d vd. el presente oficio, con el objeto 
de que, como un asunto en que se halla interesado profundamente el honor de la Repiiblica, 
vd. se sirva proporcionarle directamente los datos y noticias que est^n 4 su alcance con ro' 
lacion & lo que abraza el punto preinserto; lo que sin duda podrd vd. verificar con algumi 
facilidad por haber pertenecido vd. d las falanges de valientes guardias nacionales, que al 
principiar la guerra que i. las demas razas declararon los indios rebeldes de Yucatan, le dis« 
putaron & esos b^baros la victoria, especialmente en la plaza de Bacalar y otros puntos in* 
mediatos d los limites de la colonia inglesa de Belice; esperando de su deferente atenoioD 
el superior Gobiemo del Estado que al obsequiar vd. la indicacion que dejo expuesta, am- 
pliar4 vd. en cuanto est^ d su alcance el informe solicitado en todo aquello que tienda & de 
mostrar la pemiciosa ingerencia que los ingleses de Belice han tenido en la sangrienta y 
prolongada lucha que la Peninsula viene sosteniendo contra los indios sublevados desde el 
afio de 1847; pues como dntes he apuntado, en ello se encuentra interesado profundamente 
el honor de la Repilblica, que le considera como uno de sus buenos servidores. 

Todo lo que digo ^ vd. por acuerdo expreso del Ciudadano Gobemador del Estado, en la 
inteligencia que si vd. aceptase el proporcionar los datos que se solicitan, debe hacerlo con 
la conveniente brevedad, porque el Gobiemo desea rendir el que le toca al Supremo de la- 
Nacion, i. la salida del vapor americano que se despachar^ en el Progreso el pr6ximo dia 21;. 

Independencia y Libertad. Campeche, Abril 8 de 1873. — P. Rosado, — Al ciudadano G«-- 
neral Celestino Brito. — Presente. 

Comandancia militar de la plaza de Campeche. — Con entera satisfaccion me he impuesto 
del atento oficio de vd. fecha 8 del actual, que me dirige por acuerdo del Ciudadano Gober- 
nador del Estado, en que se sirve manifestarme que el Supremo Gobiemo de la Repiiblica^ 
por conducto del Ministerio de Relaciones Exteriores, ha pedido un informe & dicho Magi»- 
trado relativamente d la reclamacion que ha interpuesto el Gobiemo de Inglaterra acerca do 



Digitized by LjOOQIC 



&4i CORRESPONDENOIA DIPLOMXtIOA. 

una invasion annada acaudillada por Marcos Canul, jefe de los indios paclficos del Sur de 
la Peninsula, con una fuerza de ciento cincuenta 6 doscientos hombrea Uevada sobre la po- 
blacion Orange Walk, cuyo informe entre otroa puntoa debe recaer, primero desde qu6 6po- 
ca conienz6 d hacerse el comercio de armaa con los indios por los negociantes de Bakce, y 
por consiguiente la guerra en la Peninsula; y segundo, sobre un cdlculo aproximado d© los 
da&os causados por el la. 

Enterado de todo y penetrado de la alta importancia del asunto, sin ningun documento his- 
t6rico ^ la vista, paso d emitir el informe que por el digno conducto de vd. se me pide, puea 
retengo en la memoria los tristes episodios de aquella guerra salvaje como el recuerdo de 
una pesadilla dolorosa. 

En el mes de Junio de 1847 emprendio su marcha, por mar, una fuerza de guardias 
nacionales, ^ la cual tuve el honor de pertenecer, . que debia desembarcar en Rio Lagar- 
tos, distante ochenta leguas de este puerto, que el Gobiemo del Estado moviliz6 para sofo- 
car un movimiento revolucionario que habia estallado al Oriente de la Peninsula, contra las 
autoridades legalmento constituidas, encabezado por el Coronel Don Joa6 Dolores Zetina. 
Haata el memento que la fuerza mencionada emprendi6 su marcha, no se tuvo otra noticia 
de aquella sedicion; pero al Uegar la fuerza del Gobiemo al pun to de su destine, el Coman- 
dante en jefe, que lo era el Teniente Coronel Don Manuel Oliver, que aiin existe, recibi6 una 
comunicacion oficial del Coronel Don Eulogio Rosado, que tenia el mando superior de to- 
das las fuerzas destinadas d combatir la revolucion, en que le manifestaba que el jefe rebel- 
de habia vuelto al 6rden i. consecuencia de una sublevacion de indios que habia estallado 
en el pueblo de Tepich, encabezada primero por Cecilio Chf y poco tiempo despues por Ja- 
cinto Pat: que por consiguiente apresurase su marcha para sofocar la nueva rebelion que 
Uevaba por objeto el exterminio de las razas civilizadas de la Peninsula. 

En efecto, el pundonoroso Teniente Coronel Oliver, con la prontitud que demandaba el 
case, emprendi6 su marcha desde el Rio Lagartos en direccion al cuartel general establecido 
en la ciudad de Vallodolid; pero en la Villa de Tisimin, t^rmino medio de la distancia que 
hay de Rio Lagartos i. Valladolid, se reuni6 con las fuerzas acaudilladas por Zetina que 
aparentemente se habian sometido & la obediencia del Gobiemo. 

Este jefe, que despues fu6 un h^roe en la guerra de castas, se mantenia en actitud sospe- 
chosa sin dar cumplimiento d las 6rdenes que se le comunicaban, y bajo esta reserva march6 
d ocupar el pueblo de Suquild, distante cuatro leguas de Tisimin. El Coronel Rosado com- 
prendid que el Coronel Zetina solo trataba ganar tiempo, con cuyo motive orden6 al referi- 
do Teniente Coronel Oliver que marchase con la columna de su mando d batir & la fuerza de 
Zetina, como lo verified en el mismo pueblo de SuquiU el dia 7 de Setiembre del citado afio 
de 1847, desbaratando las fuerzas rebeldes. 

Derrotado Zetina el Teniente Coronel Oliver se incorpor6 al cuartel general, de donfle po- 
cos dias despues recibi6 6rdenes para emprender operaciones sobre los indios bdrbaros que 
se hallaban en el rancho Xka, siete leguas de Valladolid. En este punto empezaron los 
valientes hijos de la Peninsula ^ recibir la muerte de manos aleves y cobardes, sin poderse 
defender, porque el sistema de la guerra de montafia aun no era conocido d nuestros solda- 
dos. La pelea era por consiguiente desventajosa para los que peleaban en favor de la civi- 
lizacion. Sin embargo, el valor se sobrepuso d todo, y las fuerzas del Gobiemo, venciendo 
dificultades y penetrando en los bosques, llegaron al fin al lugar en que habia existido el 
memorable pueblo de Tepich, punto que sirvi6 de cuna d la sublevacion exterminadora. 

Tepich no era mas que un monton de cenizas y de caddveres carbonizados, cuyos tristes 
monumentos patentizaban la ferocidad de los actores de aquellas sangrientas escenas. 

En los encuentros habidos con los indios sublevados se recogieron muchas armas que en 
8 a mayor parte eran escopetas nuevas, por lo que desde aquella 6poca tuve la triste prestin- 
cion de que los ingleses de Belice protegian el comercio de armas y municiones con los ene- 
migos de la humanidad, presuncion que despues justificaron desgraciadamente los hechos de 
aquella lucha desesperada. 

Nosiendopo^iblecontinuarlaexpedicion, tanto por la escasez de viveres como por lafalta 
de elementos de guerra, cl jefe & quien se encomendaron las primeras operaciones tuvo ne« 

Digitized by LjOOQIC 



COERESPONDENCIA BIPLOMItICA. 85 

ceaariamenle que replegarse d Valladolid, dando lugar d que se extendierala sublevacion de 
los indios d otras poblaciones que corrieron la misma suerte de Tepich, llegando al extremo 
de acometer en poco tiempo 4 la ciudad de Valladolid, punto en que el Gobierno habia con- 
centrado todos los recursos de que podia disponer para contener el avance de loa indios sal- 
vajes. 

Lo que sufri6 aquella hermosa ciudad estd consignado en la historia, y solo dir6 de paso 
que sobre Valladolid habia mas de veinte mil indios sublevados, armadoa de escopetas y eu 
8U mayor parte tambien eran nuevas, armamento obtenido con el producto de la rapina quo 
sabian explotar los negociantes de Belice, sin detenerse en la consideracion de que mas tar- 
de podria series contraproduccnte semejante especulacion. El dia 22 de Marzo de 1849, ai 
mal no recuerdo, sali<5 de esta ciudad, por mar, una fuerza de Guardia nacional. compuesta 
de seiscientos hombres, poco mas 6 menos, que debia reunirse en Sisal, designado como 
punto de asamblea, 4 las que debian llegar del interior de la Peninsula, que en aquella dpoca 
formaba una sola entidad poUtica, y con las que so iba t organizar la division expediciona- 
ria sobre Bacalar. 

En efecto, en aquel puerto se embarc6 en el vapor "Cetro" la division d la cual tuve la 
honra de pertenecer, bajo mando en jefe del C. Coronel D. Zetina que antes he nombrado, 
y siete dias despues este buque zarpaba en la bahla de Callo Cosina, punto que habia sena- 
lado el jefe para refrescar sus tropas; i)ero con sorpresa suya vid la prohibicion que le hacia 
el Superintendente de Belice para que no desembarcase en aquella isla por ir armado en 
guerra, manifestando que Callo Cosina pertenecia d Inglaterra. 

No queriendo el Comandante en jefe emprender en aquellos momentos ningun altercado 
sobre una cuestion dudosa, retrocedi6 seis leguas, desembarcando en seguida en Callo Hica- 
co, cuyo islote no figura en el mapa de Yucatan, para dar algun descanso d su tropa. 

Tres dias despues se hizo la subdivision de la fuerza por guerrillas, habi^ndome cabido la 
honra de mandar la vanguardia. Toda la fuerza fu^ reembarcada en grandes canoas, pues 
se tenia que navegar en la inmensa laguna en que estd Belice para penetrar d rio Hondo. 
La de mi mando iba en la canoa "Diligencia." 

Tan luego como enti'amos d dicho rio, el jefe comunicd una 6rden prohibiendo que abso- 
lutamente se hiciese fuego sobre la mdrgen izquierda. 

A las seis de la tarde se principi6 la navegacion por el rio, y d dos leguas de la embocadura 
se not6 que sobre el lado izquierdo habia una poblacion, habi^ndose notado tambien, cuan- 
do la distancia era muy corta, un movimiento alarmante, no permitiendo la oscuridad de la 
noche percibir bien los objetos. Como era natural, mi tropa empun6 sus arm&s y cuando 
la embarcacion que la conducia enfrentaba con aquella poblacion, repentinamente se oy6 
una pequena descarga dirigida d la canoa de vanguardia. Records en el acto la <Srden que 
se me habia comunicado y pude d tiempo impedir que mi tropa correspondiese al fuego que 
se le hacia. 

El valiente Coronel Zetina que d cada momento recorria en una pequena embarcacion to- 
da la llnea que ocupaba su tropa, se dirigi6 al costado de la embarcacion de mi mando para 
informarse, y le impuse de la novedad que habia ocurrido, expresdndole que de aquella pobla- 
cion inglesa se me habia hecho fuego, al cual no habia contestado porque se me habia pro- 
hibido absolutamente hacerlo sobre la mdrgen izquierda del rio. Con el impetu propio de 
un acreditado valor se arroj6 sobre el pequeno muelle de Santa Elena, asl se llamaba la po- 
blacion de que vengo hablando, iniciando una discusion bastante acalorada con un sefior 
que seguramente en aquel lugar lleva la voz de mando. 

Como no se me habia ordenado que hiciese alto, continue mi marchay d una distancia como 
de doscientos 6 trescientos metres se advirti6 otra poblacion sobre el lado derecho del rio; 
el movimiento que se not6 confusamente no d8J6 la menor duda de que aquel punto estaba 
ocupado por los indios bdrbaros. En efecto, no tardaron mucho en darse d conocer, pues 
rompieron sus fuegos sobre la embarcacion mas inmediata y se trab6 una escaramusa en que 
las tropas del Gobierno demostraron bastante arrojo, quedando media hora despues dueflos 
del terreno. Este rancho tambien se llamaba Santa Elena, y llamaba mucho la atencion 



Digitized by LjOOQIC 



86 CORRESPONBENCIA BIPLOMItICA. 

▼er que los establecimientos ingleses se confundiesen en el nombre con loa establecimientoa 
mexicanos. 

Kl jefe 86 incorporcS en el acto y varios bacalarefios que estaban en la ribera izquierda hicie- 
ron lo mismo. Por eato se supo que el objeto que llevaron loa ingleses en haber hecho fuego 
^tes fu6 el de avisar 4 los indios para que no f uesen sorprendidoa, inducidoa por un tal Vega, 
agente de loa indioa, para introducirlea p61vora y armaa. Al Coronel, Comandante en jefe, 
dijo por disculpa el que mandaba en Santa Elena, del lado ingles, que eran unos cuantos in- 
dividuoa borrachoa loa que habian hecho fuego. 

La expedicion aigui6 adelante, ocupando & Bacalar el 2 de Mayo del mismo a&o, despues 
de veinte y cuatro horas de fuego con muy pequefias intermisionea. Un casco de granada 
mat6 & un negro ingl^a que mandaba & los indios, d quien llamaban Llach. 

No es mi dnimo hacer una reseiia hist6rica de la guerra, y linicamente he indicado 6 indi- 
car^loshechoaquehan estado en contacto con la conducta observada por los siibditos brit^- 
nicos de la colonia de Belice, en que patentemente ae demueatra la proteccion que ^stos han 
dispensado & los indioa bdrbaroa, aegun corroboran loa acontecimientoa & que me vengo refi- 
riendo. 

Al afio de la ocupacion de Bacalar y cuando ya no quedaban mas que los restos de aque- 
11a benem^rita division que acometi6 tal empresa, lleg6 la fuerza que debia relevarla; pero 
el infatigable Coronel Zetina quiso aprovechar la reunion de las tropas que venian en relevo 
y dispuso que una fuerza de cuatrocientos hombres, compuesta en su mayor parte de la que 
recientemente habia llegado, marchase hasta Aguablanca, dltimo establecimiento mexicano 
que estaba situado & treinta y seis leguas de distancia al interior del rio Hondo. Con efecto, 
8ali6 esta nueva expedicion, en la cual me correspondi6 la gloria de formar parte, al mando 
en jefe del intr^pido Teniente Coronel Don Diego Ongay. Por un grave accidente vino 4 
parar el mando en el que habla al momento de emprenderse las primeras operaciones. En 
un punto llamado los Cerros, situado al lado derecho del mismo rio, estaban atrincherados 
los indios favorecidos de las ventajas que les proporcionaban las alturas. A las seia de la 
tarde se rompieron los fuegoa y una hora despues el enemigo qued6 completamente derro- 
tado. 

Los Cerros se hallaban d dos leguas de distancia de otro lugar nombrado el Cacao, situado 
tambien del lado mexicano, en donde los ingleses tenian un Establecimiento de comercio 6 
sea una factorfa en que se hacia el cambio con los indios, de polvora y armas por los valiosos 
efectos que estos presentaban. Los fuegos que indudablemente se oycron desde el Cacao en 
la accion trabada un dia dntes en los Cerros, iu6 un aviso muy oportuno para los negociantes 
de Belice que los libr6 caer en poder de las tropas del Gobiemo. En la manana del dia si- 
guiente dichas fuerzas ocuparon este liltimo punto, encontrdndose las casas vacias y al otro 
lado del rio los efectos amontonados en des6rden, al cuidado de un ingles. Entre aquellas 
mercanclas figuraba una inmensa cantidad de cunetes de p61vora. 

Como el interes mayor era el de Uegar al punto objetivo Aguablanca, en donde se sabia 
que un mimero considerable de indios estaba ejercitado en cortar maderas preciosas para 
cambiar con p61vora y armas, se mand6 continuar la marcha & fin de no perdcr tiempo. 

En la ma&ana del dia en que se emprendi6 la marcha desde el Cacao, distante doce leguas 
de Aguablanca, di6 alcance & la flotilla un Magistrado ingl6s que iba en una lancha con 
ocho negros remadores Uevando 6sta en la popa la bandera de su nacion. Se le marc6 el al- 
to, y 61 manifest6 que Uevaba por linico objeto el de impedir que los siibditos britdnicos no 
fuesen atropellados, & lo que se le contests que la moralidad de las tropas mexicanas que 
Bubian el rio era una garantf a para los siibditos de S. M. B., sin embargo que en los hechos 
recientemente pasados por mas de una vez habian dado pruebas de una decidida ingerencia 
en favor de los indios sublevados. Manifest6 conformarse y seguia las aguas de dicha flotilla; 
pero favorecido de la noche y en una de las sinuosidades del rio, burld la vigilancia y sigui6 
adelante dando aviso d sus nacionales para que se pasasen al lado ingles. 

A las veinte horas de navegaciori, emprendida como llevo dicho, desde el Cacao, las f uer» 

' zas que peleaban en favor de la civilizacion y de la humanidad rompieron sus fuegos sobro 

Aguablanca. Esta accion fu^ de poca duracion, cayendo prisioneros catorce negros ingleses 



Digitized by LjOOQ IC 



Jl 



CORRESPONDENCIA BIPLOMXtICA. 87 

y Biete ynntas de bueyes, varios tren^ de trabajo y una cantidad de maderas de construe 
cion. Es de advertir que por declaracion de loe prisioneros se supo que el niimero de negros 
que estaban ocupados en el acarreo de maderas pasaba de ciento; pero que ellos habian pa- 
sado la noche en el monte y no supieron lo que pasaba en la ribera, por lo que saco en con- 
secuencia que habian tenido aviso. 

En frente de este lugar habia un buque ingl^ tambien con el nombre de Aguablanca, 
perteneciente & la casa de un SeiLor Cristian. 

Dos boras despues de la ocupacion de este punto cruz6 el rio un sefior ingl6s en una lan- 
cha trayendo & popa la bandera de su nacion. Este individuo & quien llamaban el Foreman, 
pregunt6 diites de atracar al otro lado, si se le daban garantias para que pndiese acercarse 
al Jef e que mandaba, se le contestd otorg^dole la seguridad que pedia y atraves6 en se- 
guida. Como he dicho ^tes, por un incidente que no es del caso referir, el mando acciden- 
talmente habia recaido en mi persona y por consiguiente me pidid una conferencia aparte 
que le concede en el acto; me propuso que daria ocho mil pesos por la madera que estaba so- 
bre el barranco con tal que no la quemaran, cuyos preparativos se estaban tomando y que 
pagaria quinientos pesos por cada negro prisionero. Le contests negativamente, y se embar- 
cd volvitodose & su establecimiento que no estaba & mas de sesenta varas del lugar que ocu- 
paban las tropas. Una hora despues yolvid A invitarme para un almuerzo, el cual ac^t^ 
ccm el objeto de inspeccionar la madera que estaba al otro lado del rio y de tomar otros da- 
tos, no sin haber dispuesto ^tes lo que deberia hacer el oficial que quedaba encargado del 
mando, en el caso de que dos horas despues de mi separacion no hubiese yo vuelto. En esta 
visita tuve ocasion de ver que en aquel establecimiento habia un dep6sito de armas nuevas 
y mucha cantidad de cufietes de p61vora. El indicado sefior me dijo su nombre, que no re- 
cuerdo, renovando sus ofertas que fueron desechadas, habiendo durado el almuerzo hora y 
media. Tres dias despues do la ocupacion de Aguablanca y cuando precisamente toda la 
madera se habia convertido en una montafia de fuego, se embarcaron las tropas conducien- 
do 4 los negros prisioneros, d los bueyes y algunos trenes de trabajo. 

En un parte oficial, dirigido alJefe superior de las tropas de Bacalar, se consignaron todos 
estos dates que comprobaban evidentemente la proteccion que recibian los indios bdrbaros de 
varios siibditos de S. M. B. 

Hasta aquf concluyen los dates que puedo ministrar al 0. Gobemador del Estado, sin que 
me sea dable emitir mi opinion acerca de las p^rdidas causadas por la guerra de castas, por* 
que siendo tan inmensas, no pueden entrar en mi cdlculo. 

Es cuanto digo 6. vd. en respuesta d su citada comunicacion, esperando que se servird dar 
cuenta con esta nota al primer Magistrado del Estado y que aceptar^ las seguridades de mi 
distinguido aprecio. 

Patria y Libertad. Campeche, Abril 16 de 1873. — C. Brito, — C. Secretario de Guerra y 
Gnardia Nacional del Estado. — Presente, 

Son copias que certifico. Campeche, Mayo 31 de 1873. — (Firmado) — P. Rosado, Secre- 
tario. 



DOCUMENTO stv., XII. 

Casa de gobiemo. — ^Honduras britdnica, Mayo 9 de 1848. — Muy se&ormio: — He recibido 
el mensaje que vd. se ha servido enviarme comunicado por Mr. Austin Cox, en que expre- 
sa el deseo de los indios que actualmente se hallan en Bacalar, de que se les admita k co- 
merciar con los habitantes del territorio ingl^ en Honduras, como siempre lo han hecho los 



En respuesta & la comunicacion de V. deljo asegurarle que la misma proteccion se dispen- 
sary & los indios de Yucatan, en las posesiones inglesas de Honduras, que disfrutan los siib- 
ditos de otras naciones. Gozarin de la entera proteccion de nuestras leyes, y se les exigirA 
que se conformen con ellas. En prueba de esto, puedo decir & V. que habiendo sabido ayer 



Digitized by LjOOQIC 



88 CORRESPONDENCIA DIPLOMItICA, 

que doe indios halHan sido muertos con arnuui de fuego dentro de nueabnos limites, ee 616 
aviso & las autoridadea competentes, para que conatituy^ndose en el sitio, procedieaen i, las 
correspondientea indagacionea. Tengo la honra de aer etc. — C. St. John Fancourt^ superin- 
tondente de S. M. 



IKX^ITMEirrO Nl^Bf. xin. 

Jefatura politica del partido.— He aabido que D. Pedro Joa6 Garma que ae halla al pre- 
aonte en eata cabecera, procedente de lala Mujeres, da noticias ciertas y positivas, concer- 
nientea al eatado 6 poaicion que guardan nuestros ^lemigos los bArbaroe que noa hacen la 
guerra maa atroz y criminal; y oomo de la autenticidad de estas puede y debe resultar 
grandea ventajaa que mejoren nueatra aituacion politioa» reapecto de la misma guerra que 
por hoy y p<Mr un beneficio de la Divina Providencia noa es propicia por los triunfos de laa 
armaa d^ Superior Gobiemo que combaten A nueslros cruelea enemigoa, deade luego ae ha 
de aervir V. inmediatamente que sea en au poder eata mi comunicacion, hacer comparecer 
al mentado D. Pedro J086 Garma y recibirle declaraeion minucioaa y eecrupuloaamente en 
forma, ain omitir ninguna circunatancia, antecedente 6 incidente que convenga al descu- 
brimiento de la verdad de los hechos 6 paaajea que aepa y refieraen el acto r^erido, con cu- 
yaa diligencias enoabezadas con eata nota me dar4 V. cuenta inmediatamente para los fines 
y objetoa convenientea al buen aervicio piiblico. 

Dioa y libertad. Motul, 17 de Julio de l^^.^Andrts de Cepeda. -^fior D. Francisco 
Antonio Cervera, alcalde 2 9, de eata cabecera. 



En el pueblo de Motul, & loa diez y aiete dias del mea de Julio de mil ochocientoa 
caarenta y ocho afioa: Yo Francisco Antonio Cervera, alcalde 2-9 deeste, debiendo cumplir 
con lo que se me ordena en el oficio de la Jofatura politica que se me acumula, y si^ndome 
neceaaria la aaiatencia de dos teatigos por falta de eacribano; deade luego nombro para el 
encargo i. loa ciudadanoa Domingo Laureano Paz, y Felipe Moreno, quienea estando presen- 
tea jurron en la mas bastante forma el ezato y fiel desempefio del encargo, firmando con- 
migo para constancia. — Francisco Antonio Cervera. — Domingo L. Paz, — Felipe Moreno,— 



Motul y Julio 17 de 1848. — Comparezca & dar una declaraeion circunstanciada y minuciosa 
como se prescribe en nota que encabeza, D. Pedro J. Garma — Cervera. 

Asi lo provey6, mand6 y firm6 el Sefior D. Francisco Antonio Cervera, alcalde 2 ®. de es- 
ta cabecera, de que nosotros los de su asistencia testificamos. — Domingo L. Paz. — Felipe 
Mcreno. 



Inmediatamente ante la autoridad do este conocimiento compareci6 D. Pedro Jos6 Garma, 
i quien su merced tom6 juramento que hizo en la forma ordinaria, bajo cuya gravedad ofre- 
016 decir verdad en lo que supiere y fuere preguntado, y si^ndolo sobre au procedencia, lu- 
gar de su vecindad y nacimiento, y todo lo demas que sepa con referencia d la guerra de los 
b^baros, el estado en que se haUen, ya sea estoa 6 loa quo ae hallen emigrados en las islas; 
dijo que es natural de Sacalum, que hace el espacio de doce anos fijd su reaidenoia en Ti- 
Eimin, de donde salid cuando la desocupacion, y se refugi6 d Isla Mujerea de donde se qui- 
U> el dia diez del corrieute y llegd 4 la vigia de Telchac el ju^vea trece: habiendo venido 



Digitized by CjOOQ IC 



COREESPONDENCIA DIPLOMItICA. 89 

con el objeto de ver si compra algunos vlveres de que tanto necesitan en la Isla: que en este 
punto se hallaba hace como quince dias cuando arribd una canoa, procedente de Belice, don- 
de habia ido ^ vender tortugas, y los mozos le inf oimaron que desde aquel establecimiento 
ingles se habian enviado d los bdrbaros 6. Bacalar, muchos fusiles y bastante p<ilvora. Pa- 
sados tres dias lleg6 & la misma Isla un buque ingl6s llevando emigrados de la Peninsula, y 
la tripulacion coniirm6 la noticia asegurando que el niimero de fusiles enviados desde Belice 
^ los indios d Bacalar era el de tres mil, y trescientas arrobas de p<Slvora, y tambien vieron 
los mismos pasajeros desembarcar en el propio establecimiento caballos remitidos por los 
indios de Bacalar. Que sabia que en la isla de Cozumel existe Jos6 Alcocer, cuftado del fi- 
nado Juan Vazquez, el que en Belice vendi6 un nilmero considerable de plata extraida de 
los templos de Valladolid. Que en la propia isla residen D. Victoriano Pacheco, el hermano 
de Bonifacio Novelo, actual caudillo de los bdi-baros, con otros criminales: que sabia que en 
Bacalar existian varies blancos eucabezando d los indios y mauejando la artilleria, como 
tambien que en diclio punto se habian establecido almacenes ingleses: que es todo lo que sa- 
be, y es la verdad en que se afirma y ratifica en fuerza del juramento prestado: dijo ser ma- 
yor de sesenta anos, firmando esta su declaracion con la autoridad y nosotros los de su asis- 
tencia que testificamos. — Ffancisco Antonio Ccrvera. — Pedro Oai-ma — Doinmgo L, Paz.^ 
Felipe Moreno, 

Motul y Julio 17 de 1848. — Kl6vense estas diligencias al Seiior Jefe politico del partido 
para su conocimiento y resolucion. — Cervera. 

Asl lo mand6 la autoridad de que nosotros los de asistencia testificamos. — Do7ningo L, 
Paz. — Felipe Moreno. 

NoTA. — Con esta misma fecha entregamos estas diligencias al Sefior Jefe politico del par- 
tido como se previene: hac«5moslo constar. — Paz. — Moreno. 

Es copia. M^rida, Octubre 14 de 1848. — Francisco Martinez deArredondo, 



DOCUMENTO NUM. XIV, 

Gobiemo superior del Estado de Yucatan. — Excelentisimo Senor. — Con fecha de ayer dice 
el Sefior Comandante General del Estado d la secretaria de este Gobiemo lo que sigue: 

"Con fecha 31 del pasado me dice desde la villa de Bacalar el Sefior Comandante de la 7 * 
division lo que signer 

Desde el Establecimiento britdnico de Belice he sido informado de personas fidedignas de 
que los dos pailebotes de la propiedad de Mr. Austin Cox, Uamados el uno "Dactas" y el 
otro **Drin" se ban ido por la costa de la Ascension con el pretext© de cargar con sal y tor- 
tugas; pero la realidad es que aquellos barcos se van d poner en contacto con los bdrbaros 
para la introduccion de pertrechos de guerra, procedentes de Nueva-Orleans: todo estose ha 
llegado d saber de una manera positiva, como tambien el haber recibido el expresado Cox 
la cantidad de mil novecientos cuarenta y cinco pesos que Jacinto Pat le envi6 por medio de 
unos tres yucatecos que llevaron el nombre de comisionados; para vigilar la conducta de 
aquellos buques, he mandado d la mar armado el pailebot "San Jos^" que actualmente se 
halla sobre las aguas de la Ascension, y entre seis dias d lo mas, saldrd con el mismo objeto 
el pailebot "Moctezuma." 

Me apresuro d dar d U. S. esta noticia para que pulsando los medios posibles, me esta- 
blezca la conducta que deba observar respecto de aquellos barcos, y para que si lo tiene d 
bien, se haga por el conducto debido la mas s6ria reclamacion. 

Y lo inserto d U. S. para que dando cuenta al Excelentisimo Sefior Gobemador, tonga 
conocimiento de lo importante y grave que es el punto d que se contrae, que tan vivamente 
afecta los intereses del pais y de que lo traslado igualmente al Excelentisimo Sefior Minis- 
tro de guerra y marina, pai'a que se dicten las medidas que juzgue oportunas el Gobiemo 
Supremo." 

Y tengo el honor de trascribirlo d V. E. para el superior conocimiento del Excelentisimo 

Digitized by\jOO^lC 

450912 



90 COERESPONDENCIA DIPLOmItICA. 

Sefior Presidente, manifest^dole que la condncta de los ingleses habitantes del Estableci- 
miento de Belico, no ha variado respecto de los auxilios que prestan & los sublevados, de- 
biendo asegurarse que por ellos se ha fomentado y se ha j rolongado la guerra; porque es 
imposible la hubieran continuado los indios si no fueran alentados y sostenidos por esos 
hombres, que agenos de toda humanidad, han cargado con todas las riquezas que han saquea- 
do los indios, ddndoles d 6stos armas y municiones para que acaben con las razas blanca y 
mixtas, considerdndose en este hecho que las autoridades de dicho Establecimiento toleran 
y autorizan este des6rden por fines que fdcilmente se preven y no es dificultoso alcanzar. 

Sirvase V. E. interponer todo su influjo con el Excelentisimo Sefior Presidente para que 
dicte las providencias que sou de su resorte, d fin de lograr que no se continden dando estos 
auxilios 6. los sublevados por los habitantes del establecimiento ingl6s de Belice; pues mien- 
tras aquellos teugan este recurso, la guerra se prolongar^, no tendrd llmites, y al constema- 
do Gobierno de este Estado, sin el constante auxilio y eficaz cooperacion del Supremo nacio- 
nal, le seria imposible continuar sosteni^ndola. 

Keciba V. E. los testimonies de mi particular adhesion d su persona, consideracion y 
aprecio. 

Dios y Libertad. M6rida, Setiembre 12 de l84:0.~Miguel Barbachano. — Francisco M. d« 
ArredondOf Secretario general. — E. Senor Ministro de Estado y del despacho de Relacionea 
interiores y exteriores de la Repiiblica. — Mexico. — Es copia. 



DOCUMENTO Nl^M. XV. 

A S. IS- John Gardiner Austin, Teniente-Gobernador de la Colonia britdnica de Hondu- 
ras, etc., etc. 

J. A. Levy, comerciante de la ciudad de Belice, manifiesta: que como siibdito britdnico 
naturalizado, vecino de esta ciudad y socio de una firma comercial aqul establecida, se cree 
en el deber de Uamar la atencion de S. E. sobre un objeto en que, tanto S. E. como el Go- 
bemador de Jamaica, han sido informados errdneamente, d saber: sobre los indios de Chan 
Santa Cruz. 

El infrascrito, habiendo estado varias veces en Yucatan, puede atestiguar la destruccion 
que los indios de Santa Cruz han hecho en este pais. Cuando el infrascrito residi<S alll en 
el mes de Febrero pr6ximo pasado y mostrd al Comisario y comerciantes de M6rida la pro- 
clama de S. E., prohibiendo la venta de p61vora d todos los indios, quedaron altamente sa- 
tisfechos, expresando su sentir de que esta medida, comprendiendo d los indios de Santa 
Cruz, era la salvacion de Yucatan; pero cuando se supo del nuevo permiso dado por S. E. 
para la venta de p61vora, en la ciudad de M6rida hubo tal sensacion de disgusto, que el in- 
frascrito se vi6 cerca de ser atropellado por la multitud, lo que evit6 el Sefior Romero, del 
Corosal, declarando piiblicamente que los habitantes y la mayor parte de • los comerciantes 
de Belice eran contraries al trdfico con los indios. 

El infrascrito se ha informado ahora que algunos de los mismos indios bdrbaros de Santa 
Cruz han llegado aqul acompafiados de un int^rprete que los encabez<S para atacar uno de 
los ranchos de la costa, que incendiaron, matando al hijo de un Sefior Manzanilla, que es- 
taba viviendo en San Pedro bajo la proteccion inglesa, y otros, habiendo escapade solamen- 
te un Senor Quintanilla, que fu6 el portador de la triste nueva y ahora reside en Coro- 
sal. 

Los vidios han tenido la audada de venir aqul d pedir d S. E, se les permita eoctraer una 
gran cantidad depdlvora, que no esjKtra sus fiestas ni otros usos inocentes^ sino para it d Yu- 
caian, que ahora estd dihil por la revolucion, y rohar, quemar y destruir los pueblos. Esto ha- 
laga d los pxomotores del trdfico de pdlvora; que ellos recihen todo el botin hecho en Yucatan 
por los dichos indios, que lo traen aqui por medio de sus traficantes y lo venden d bajo precio 
en Corosal 6 sus cercanias, y losfavorecen con su amistad. Para demostrar esta verdad, el in- 
Jrascrito llama la atencion de S, E. de que hace algun tiempo los indios de CJianjSanta Ctuz ro- 

bigitized by VjOOQ iC 



CORRESPONDENCIA DIPLOMAtICA. 91 

baron en Yucatan un lote de cabaUos marcados con el sella imperial mexicanOf que trajeron des- 
pues del Gorosal^ donde fueron vendidos, como fuA publicamente conocido. 

Preacindiendo de los intereses pecuniarios que algunoa comerciantes de esta ciudad tie- 
nen en Yucatan, el que suscribe humildemente llama la atencion de S. E. sobre el horror que cau- 
sa tanta car niceria, los gritos de tantas mujeres y nifios, la ruina de millares de m^rcaderes y la- 
bradot es que kan tenido necesidad de emigrar para salvar sus vidas; d lo que se agrega las rut- 
na^ de las Ivadendas y pueblos incendiados y talados par los indios de Santa CrttZy comopuede 
verse en ima extension de cientos de millas atravesando Yucatan, 

En conclusion, el que suscribe ruega ^ S. E. que no permita la venta de p61vera 4 los in- 
dios de Chan Santa Cruz, que^ sin gobiemo ni organiza,cion regular, viven como una horda de 
malvados, y tambien suplica que la copia adjunta de esta expoeicion sea elevada 4 S. E. Sir 
J. P. Grant, Gobemador de Jamaica. 



DOCUMENTO N^M. XVI. 

Un sello que dice: — Repiiblica Mexican^. — Segunda clase. — Para el bienio de mil ocho- 
cientos setenta y senta y uno. — Cinco centavos. — 5. 

Otro sello que dice: — Administracion principal de la renta del papel sellado de Campe- 
che. — Habilitado para el bienio de mil ochocientos setenta y dos y mil ochocientos setenta y 
tres. — J. Torrea. J. M. Flores Caro. 

Los que suscribimos, Notarios piiblicos de la nacion y del niimero de esta ciudad, certifi- 
camos y damos f6: que el C. Licenciado Prudencio P. Rosado, actual Secretario de Guerra 
y Guardia nacional del Gobiemo de este Estado, nos ha presentado un cartucho de carton 
forrado de papel de hilo; cuyo cartucho al parecer es del calibre de trece adarmes y de la 
dimension de seis y medio centlmetros, y que estd lleno de p61vora fina y con un proyectil 
de plomo en su parte inferior y terminando en su parte superior con una etiqueta de papel 
verde que contiene impresas las siguientes palabras: E. <£; A. Ludlow, BtrmingTiam. Y i. 
pedimento del referido funcionaiio, para hacerlo valer ante el Supremo Gobiemo nacional 
en informe pedido al Gobiemo de este Estado por conducto del Ministerio de Relaciones 
Exteriores, libramos la presente en testimonio de verdad, y la signamos en Campeche & los 
diez y ocho dias del mes de Junio de mil ochocientos setenta y tres. — (Un signo) — Francis- 
co Campos. — (Un signo) — Antonio Carenzo, 

Joaquin Baranda, Gobemador Constiiucional del Estado libre y sober ano de Campeche. — 
Certifico que los signos y firmas que se hallan al pi6 del documento que antecede son de los 
ciudadanos Francisco Campos y Antonio Carenzo, Escribanos piiblicos de la nacion y del 
niimero de esta ciudad; y como d tales, siempre se les ha dado y da entera f6 y cr^dito judi- 
cial y extra-judicialmente. 

Campeche, Junio veinte y tres de mil ochocientos setenta y tres. — J. Baranda. — J. Car- 
rilloj Oficial Mayor. — (Al mdrgen)^— Un timbre que dice: Gobiemo del Estado de Campe- 
che, Secretarla de Gobemacion y Hacienda. 



DOCUMENT© VtHL. XVII. 

Gobiemo del Estado de Campeche. — Secretarla de Gobemacion y Hacienda. — Repiiblica 
mexicana. — Juzgado de distrito del Estado de Campeche. — Con tres fojas utiles tengo el 
honor de remitir d vd., para que d6 cuenta con ellas al ciudadano Gobemadoi^ del Estado, 
las diligencias que por su acuerdo ha practicado este juzgado, tomando declasacion aljC. 

Digitized by VjOOQIC 



&2 CORRESPONDENCIA DIPLOMATICA. 

coronel Jos6 Luis Santini, con relacion 6. la proteccion que dan los ingleses de Belice i, los 
sublevados de Chan Santa Cruz, para que hagan la guerra ^ la Peninsula; y le devuelvo el 
cartucho de fusil que me mand6 para el reconocimiento que expresa la declaracion. 

Independencia y^Libertad. Campeche, Mayo 17 de 181S.— Pedro Montalvo, — Ciudadano 
Secretario de Gobernacion y Hacienda de este Estado. — Presente. 



Grobierno del Estado de Campeche. — Secretarla de Gobernacion y Hacienda.— Remito k 
vd., por disposicion del ciudadano Gobemador constitucional del Estado, un cartucho de 
fusil con una tira de papel verde, que dice: "E. &. A. Ludlow. Birmingham, m quitado Aloa 
indios sublevados en la invasion que intentaron sobre el Estado el ano de 1868; y encontrAn- 
dose accidentalmente en esta ciudad el C. Coronel J036 Luis Santini, que mandaba jen esa 
6poca la division del Estado, el Gobierno, por conducto de esta Secretarfa, ocurre fl ese juz- 
gado de su digno cargo, para que se sirva hacer comparecer ante 61 al ciudadano referido, 
con el fin de esclarecfer los hechos y dar el informe que sabe vd. le tiene pedido el Ministe- 
rio de Relaciones Exteriores de la Republica. 

El Gobierno espera que practicada la infomiacion, la remitiril vd. original para lo que 
corresponda. 

Protest© d vd. mi atenta consideracion y aprecio particular. 

Indepsndencia y Libertad. Campeche, Mayo 17 de 1873.— J?*. Carrillo, oficial mayor. — C. 
Juez de Distrito del Estado. — Presente. 



LTn sello que dice: Segunda clase. — Para el bienio de mil ochocicntos setenta y dos y se- 
tenta y tres. — De oficio. — Sexto. — Campeche, Mayo 17 de 1873. — Como se solicita en la co* 
municacion anterior del G6bierno de este Estado, fechada el dia de hoy: citese al C. coronel 
Jos6 Luis Santini d declarar en forma sobre el particular d que se refiere la expresada co- 
municacion, y evacuada esta diligencia, remltase al mismo superior Gobierno la informacion 
original, devolvi^ndole el cartucho de fusil de que hace m^rito. — P. Montalvo, — Francisco 
Campos, secretario. 



En Campeche, d los diez y siete dias del mes de Mayo de mil ochocientos setenta y tres 
afios, ante el C. Lie. Pedro Montalvo, Juez de Distrito de este Estado, compareci6, siendo 
citado, el C. coronel Jos6 Luis Santini, vecino de Hopelchen y residente en esta, y presente 
yo, el escribano, previa protesta de decir verdad, se le ley6 la comunicacion que estd por 
cabeza, y se le puso de manifiesto el cartucho de fusil d que se refiere la expresada comuni- 
cacion, 6 interrogado como corresponde, dijo: A fines de Julio del ano de mil ochocientos 
sesenta y ocho, estando encargado del mando de las fuerzas que cubrian la frontera del Es- 
tado en defensa de las incursiones de los indios sublevados, y estando en el canton de No- 
haUl, que establecl alll con el fin de poner i. cubierto las familias del partido de los Chenes, 
ful invadido por unas fuerzas orientales de Santa Cruz, trabdndose una lucha encamizada; 
de la qiie fueron derrotados, dejando siete muertos en mi poder, de los sublevados, d los 
que se les encontraron varias paradas de cartuchos de fusil, id^nticas al que se me presenta 
y tengo d la vista: de ese parque mand6 al C. Gobemador del Estado, ent6nces D. Pablo 
Garcia, diez de esos cartuchos para su conocimiento y que se acabara de persuadir que el 
parque con que nos hacian la guerra los indios sublevados, era labrado y suministrado por loa 
ingleses de Belice, como se v6 por la marca que en ese idioma y sobre la faja de papel verde 
Uevan dichos cartuchos; le dije tambien al C. Gobemador que era muy necesario poner esoa 
hechos en conocimiento del Supremo Gobierno, para que en vista de una prueba tan clara 
de la proteccion que dispensaban los ingleses de Belice d los enemigos de la civilizacion, se 

Digitized by LjOOQ IC 



CORRESPONDENCIA DIPLOMXtICA. 93 

dictaran todas las providencias necesarias para cortar de ralz ese mal que nos estaban cau- 
sando los de Belice, ddndoles armas y parque & los indios, segiiro que si se lograse, se aca- 
baria una guerra de tan graves y terribles trascendencras para el pais. El C. Gobemador me 
contest6 apreciando mis informes y que dai-ia cuenta al Supremo Gobiemo, con el fin de al- 
canzar remedio A esos males. 

Es tan cierto que los indios sublevados del Oriente de Santa Cruz conservan relacioncs 
estrechas de amistad con los ingleses do Belice, que hoy mismo, con motivo de que los in- 
dios del eanton de Icaich6, rebeldes tambien, hicieron una incursion sobre el Corosal por 
haberles faltado los ingleses d un compromiso que tenian, estos han pedido auxilio d los in- 
dios de Chan Santa Cruz, y se los han impartido, custodiando con sus fuerzas toda la linea 
fronteriza del ingles, quien paga esa fuerza, habiendo ocurrido 4 ese recurso por las relacio- 
nes que con ellos tienen y porque no conocen el modo con que hacen la guerra los indios en 
el monte, quedando asi los ingleses tranquilos y en facultad de seguir explotando nuestros 
montes, de donde sacan numerosas cantidades de maderas preciosas. Esto lo s^, porque ea 
piiblico y notorio en toda la comarca del partido. Que es cuanto sabe y tiene que declarar, 
siendo lo expuesto la verdad, so cargo de su protesta fecha, en que se afirma y ratifica, que 
es mayor de edad y firma con el C. Juez. Doy U. — Montalvo. — Josi Luis Santini. — Ante 
ml. — Francisco Gampos» 

En el acto se remiten estas diligencias al Gobiemo de este Estado, devolvi^ndole el car- 
tucho de que se hace referencia. — Doy f^. — Campos 

Son copias que certifico. Campeche, Mayo 31 de 1873. — F, CarrillOy oficial mayor. 



DOCUMENTO NT^M. XVni. 

Un sello que dice: — Gobiemo del Estado de Campeche. — Repiiblica Mexicana. — Gobiemo 
del Estado de Yucatan. — Con fecha 30 del mes prdximo pasado dice d este Gobiemo el C. 
Comandante en jefe de la Hnea del Sur lo que sigue: 

**Se ha presentado A esta Comandancia en jefe el C. Martin Beltran, que siendo sirviente 
del establecimiento Xnapot, situado d una legua al Sur de esta ciudad, y de la propiedad de 
Don Tranquilino Marin, fu6 llevado por los indios sublevados en la invasion que hicieron en 
dicho rancho el 6 de Febrero de este ano, y declara dicho Beltran que hace once dias que pudo 
burlar la vigilancia en que lo tenian en el cuartel de Chunxan, d distancia de treinta y seis le- 
gnas de esta: que d principios de este mes, estando d presencia del Comandante de los suble- 
vados, llamado Julian Mendez, recibi6 este de Crecencio Foot, jefe de Chan Santa Cruz, una 
6rden en que se prevenia se organizasen y preparasen todas las fuerzas con que cuentan los 
de este rumbo para asediar los pueblos de Bolonchen 6 Iturbide, del Estado de Campeche, 
cuyas fuerzas debian obrar de acuerdo y atacar en el mismo dia en que el referido Foot, que 
estaba ya listo con dos mil hombres, atacase el cuartel de Feto: que tenian dispuesto que si 
las fuerzas que asediasen esta plaza no pudiesen tomarla, se replegarian al expresado cuartel 
de Chunxan, pasando dntes y procurando incendiar esta ciudad: que en el punto dicho le 
darian cuenta del resultado de sus operaciones sobre Bolonchen 6 Iturbide: que el tiempo 
marcado para practicar aquellos movimientos serla despues de que sembrasen sus semente- 
ras los que no lo habian verificado por falta de Uuvias; pero que infaliblemente lo harian 
despues de estas: que dicha 6rden fu6 publicada en Chunxan por el que funge de secretario, 
siendo un individuo llamado Claudio Vazquez. Ha manif estado tambien que los indios lo 
ocuparon en el oficio de cargador y que como tal estuvo en Bacalar, cuyas fortificaciones es- 
tdn todas destniidas hasta los cimientos: que guamecen esta plaza trescientos indios del 
Oriente y cincuenta del Sur: que los ingleses tienen establecidos en la plaza grandes galero- 
nes en que tienen sus ventas de p61vora y plomo y demas efectos, siendo la primera y los 
eegundos tan baratos que los dan d real y medio y d medio libra: que en su regreso del via- 
je d Bacalar se trajeron al Sur cuatro cufietas de p<Slvora, la que asi como los demas efectos 
los dan los referidos ingleses y un tal Francisco Magafia, yucateco, en cuenta de caballos y 

Digitized by LjOOQIC 



94 



CORRESPONDENCIA DIPLOMItICA. 



otros objetos que roban los indios en sua incursiones, & las que son obligados cuando se ] 
mucho tiempo sin verificarlas piura que les traigan los efectos convenidos, en cuyo caso ea^ 
cuando les abren nueva cuenta: que se hanremontado los indios al grado de que no tienen' 
ya habitantes en los cuarteles de Macanch^ y Lochjd como antes, conservando solainente 
en ellos pequefias partidas de observacion hasta veinte 6 veinte y cinco leguas de esta ciu- 
dad: que segun pudo observar en el tiempo que estuvo alll y segun decian los capitsuiea y 
comandantes, solo se cuentan en el Sur con uovecientos hombres armados con seiscientos 
fusiles de piedra de chispa. 

Todo lo que tengo el honor de participar & vd. para que se sirva dictar las medidas que juz- 
gue couvenientes, 4 fin de evitar una scrpresa de los indios sublevados, manifestdndole al mis- 
mo tiempo que se lo he comunicado 4 los ciudadanos Comandantes militares de los cuarteLe* * 
de Peto y Ticul, y que he dispuesto que Martin Beltran permanezca en poder de su amo 
Don Tranquilino Marin hasta la resolucion de ese superior Gobiemo." 

Y tengo el honor de trascribirlo 4 vd. para su conocimiento y fines consiguientes, ofre* 
ci^ndole las seguridades de mi atenta consideracion y particular aprecio. 

Independencia y Libertad. M^rida, Julio 3 de 1873. — J. B.Cueto. — R, Albert Hernandez, 
Secretario. — C. Gobemador constitucional del Estado de Campeche. 

Es copia que certifico. Campeche, Julio 6 de 1873. — (Firmado) — Prudencio P. Rosado^ 
Secretario. 



DOCITMENTO TUtHL, XH. 

Gobiemo del Estado de Campeche. — Secretarla de Gobemacion y Hacienda. — Urgente. 
— Belice, 29 de Junio de 1862. — Senor: — Tengo el honor de remitir d V. E. copia de una 
carta que me ha dirigido Luciano Zuc, jefe de los indios de Chichanhd, quien declara que 
representa al Gobiemo de Campeche en Rio Hondo. Observar^ V. E. que Zuc toma un tono 
amenazador, y sus procedimientos en 1846 en Blue-Creek me hacen temer que su amenaza 
pueda Uevarla 4 cabo. 

La persona aludida por d, Manuel Castillo, no estd empleado por mi, sino que como trar^ 
seunte, lo mismo que cuaXquiera otra persona, recibe la proteccion h'Udnica mUntras reside en 
terrUorio ingUs. Elpuede abastecer d los indios de Chan Santa Cruz con municiones de guerrct, 
pero de este hecho no tengo conocinUento, y es claro que como nosotros somos extrictamente new- 
trales en la guerra Uevada d la parte norte de Rio Hondo, no podemos hacer una diferencia 
perjudicial d alguno de los dos beligerantes, 

Deseo mantener relaciones de amistad con todos los partidos de Yucatan; pero casi es ex- 
cusado decir que no podria mirar con indiferencia cualquieracto de agresion en nuestro t^*- 
ritorio por Zuc 6 cualquiera otro, y que tengo permiso de mi Gobiemo para usar medios de 
represalias, si necesario fuese, mas all^ de nuestras fronteras. 

Como Zuc, sin embargo, obedece d V. E., y como no tengo motivo para suponer & V. E. 
predispuesto h^ia el Gobiemo ingles, suplico 4 V. E., tenga la bondad de prevenir & Zuc 
que respete cuidadosamente nuestro territorio. 

S6 por una carta dirigida Antes & mi, que Zuc es abastecido de vez en cuando con muni- 
ciones por 6rden de V. E. aunque no deseard seguramente que 61 las emplee contra una po- 
tencia amiga. 

He hecho informar d Zuc que comunicar^ su carta & V. E. Pero esto inferir^ si no muda 
de conducta, que V. E. apruebe el tono que 61 ha empleado. Remitir^ una copia de esta 
comunicacion d mi Gobiemo en L6ndre3 lo mas pronto posible. 

Tengo el honor, Sefior, de ser vuestro muy obediente y humilde servidor. — Frederik Sey^ 
mour, — A S. E. el Gobemador de Campeche. 
Es copia que certifico. Campeche, Febrero 3 de 1875. — E. Salazar, Secretario. 



Digitized by VjOOQIC 



i. *"K 



CORBESPONDANOE DIPLOMATiaUE 



fiCHANGfiE 



ira tl WMiNT i U Mill 



CELUIDESAMAJESTEBRITANNIQUE 



BELATIVEMENT AV TERRITOIRE kVVElt BELICE. 



1 8 r S . — 1 8 T 8 . 



M 



Z ~^l c o 



|"\ e ^ u o, I V c 



[Ix*. , '^ec-t^,-^ 




m:exico 



1878 



h 



; 



Go 



Digitized by GOOQlC 



■THENrvv ^ 

•PUBLIC Hi ■ : 

i08i5S 

ASTOR, lEKOv A^ -> 
TILDEN FCUNl'Ai iv^i.S 



Digitized by LjOOQIC 



Ministers des affaibes etranoibes 
t D^cmhre 187 t . 

Monsieur le Ministre. 

Comme les relations diplomatiques cntre la Grande-Bretagne et le 
Mexique sont actuellement suspendues, j'ai Thonneur d'^crire directe- 
ment k Votre Excellence, dans Tespoir d'arriver^ la solution pacifique 
d*une question qui est probablement bien connue de Votre Excellence 
et qui cause en ce moment une sensation tr^s p^nible en Angleterre. 
Je crois i peine n^cessaire de dire que je fais allusion aux incursions 
des indiens du Mexique sur le territoire britannique du Honduras. 

Les circonstances de la derni^re incursion sont les suivantes. 

Le I er Septembre dernier, vers huit heures du matin, une troupe 
nombreuse d'indiens Icaich^s, compos^e de 150*^ 200 hommes, attaqua 
la ville d'Orange Walk, Honduras anglais; ces indiens venus du terri- 
toire mexicain ^taient command^ par un individu nomme Marcos 
Canul, que Ton dit avoir 6t6 et que Ton croit etre encore au service du 
gouvernement de Camp^che, Etat de la fdd^ration mexicaine. L*atta- 
que fut une veritable surprise; et si la garnisoli, la police et les habi- 
tants n'avaient fait preuvc d'une grande valeur, la ville enti^re e6t 6t6 
mise k sac, les habitants anglais assassin^s et, selon toute probability, 
d'autres localit^s eussent subi le m^me sort. 

Quoiqu'il en soit, apr^s une lutte acharnde qui dura jusqu'i deux 
heures de Tapr^s-midi, les indiens durent se retirer et se r^fugier sur le 
territoire mexicain, miais non sans avoir causd d'assez grands preju- 
dices, tant aux existences qu'aux propri^t^s. 

L'officier qui commandait les troupes fut gri^vement bless^; deux 
soldats furent tu6s et quatorze blesses, dont huit gri^vement; un cito- 
yen nomm^ Gonzalez, n^ au Yucatan, fut assassin? d'une mani^re bar- 
bare et 25 k 30 citoyensont ^t^ blesses, quelquesuns tr^s gri^vement; 
deux de ces derniers sont morts depuis de leurs blessures. 

Quinze maisons ont ^t^ briildes jusqu*aux fondations, y compris 
celle du maire suppleant, le corps de garde de la police et les maisons 
des officiers avec tout ce qu'elles contenaient; tous les magasins ont 



Digitized by LjOOQIC 



4 COBRESPONDANCE DIPLOMATIQUE. 

^t^ plus ou moins saccag^s et presque toutes les habitations des par- 
ticuliers forc^es et pill^es. 

En outre de la perte effective des existences et des propri^t^s, r&ul- 
tant de ces ^v^nements, il est Evident que de semblables incursions 
doivent grandement entraver la prosp^rit^ de la colonie du Honduras 
britannique. 

•Uattaque sus-mentionn^e a ^t^ execut^e par une troupe de bandits, 
sujets du Mexique, venus du territoire de cette R^publique et comman- 
dos par un individu que Ton croit etre au service du gouvernement 
d'un Etat mexicain. Les bandits, repousses, se rOfugi^rent de nouveau 
derriere la frontiere mexicaine et se mirent ainsi k I'abri des conse- 
quences de leur ddit. Cet incident n'est pas le seul. 

Une incursion pareille eut lieu en 1870 et la Colonie n'a aucune ga- 
rantie. contre le retour de tentatives pOriodiques de ce genre. 

Le gouvernement de S. M. consid^re qu'il a justement le droit de s'a- 
dresser au gouvernement mexicain pour que celui-ci indemnise d'une 
mani^re Equitable des pertes causOes par ces attentats et poursuive le 
chdtiment des agresseurs. II a de plu3 le droit d'espOrer que le gou- 
vernement mexicain prendra les mesures nOcessaires pour prOvenir 
dordnavant de semblables incursions sur le territoire britannique. 

II serait intolerable qu'il f{it permis a une troupe de bandits de tra- 
verser la frontiere, de piller une colonie britannique, d'en assassiner quel- 
ques habitants et de se retirer ensuite sur le territoire mexicain, ou, 
sans crainte du chdtiment, elle put en toute liberte preparer de nou- 
velles incursions chez ses pacifiques voisins. 

Si, comme le croit le gouvernement de S. M., Thistorique des faits 
qu'il rapporte ici ne peut etre attOnue dans ses points principaux, le 
gouvernement de S. M. a confiance que la justice de sa reclamation 
dans cette affaire am^nera une prompte solution de la part du gou- 
vernement mexicain et que de cette faQon il ne se verra pas dans la 
nOcessite, qui sans cela s'imposerait a lui, de prendre par lui-meme 
les mesures nOcessaires afin d'obtenir satisfaction pour le passO et s6' 
curitO pour I'avenir. 

J'ai rhonneur d'etre avec la plus grande consideration. Monsieur le 
Ministre, de Votre Excellence le tr^s obOissant et tr^s humble serviteur. 

(SignO.) — Granville. 



Ministers des affaires strangeres.' 
M^ico, li Fevrier 1873, 

Monsieur le Ministre, 

J'ai eu I'honneur de recevoir de Votre Excellence une note, datOe du 
2 DOcembre de TannOe derniere, dans laquelle Votre Excellence ma- 
nifeste que les relations diplomatiques entre le Mexique et la Grande- 
Bretagne Otant actuellement suspendues, Elle m'Ocrit directement, 



Digitized by LjOOQIC 



COBRESPONDANCE DIPLOMATIQUR 5 

dans Tespoir d'arriver k la solution pacifique d'une question qui cause 
une sensation p^nible en Angleterre. 

Votre Excellence fait allusion aux incursions des indiens du Mexique 
sur le territoire anglais du Honduras. 

Votre Excellence me communique que la derniire incursion a eu 
lieu le ler Septembre 1872 vers huit heures du matin, heure k laquelle 
la ville de Orange Walk a ^te attaqu^e par 1 50 a 200 indiens Icaich&, 
venus du territoire mexicain et commandos par Marcos Canul, que 
Ton dit avoir 6t6 et que Ton croit ^tre encore au service du gouverne- 
ment de Campeche, Etat de la F^d^ration mexicaine. 

Apr^s avoir rapport^ les diverses circonstances de Tattentat et ^nu- 
m6r6 les dommages causes par lesenvahisseurs, Votre Excellenceaffirme 
formellement que cette attaque a 6t6 ex^cut^e par une troupe 
de bandits, sujets mexicains, sortis du territoire mexicain et comman- 
dos par une personne que Ton croit etre au service d'un Etat mexicain. 
Elle ajoute que les bandits, repousses, se rOfugi^rent de nouveau derri^re 
la fronti^re mexicaine, se mettant ainsi k Tabri des consequences de 
leur dOlit; que cet incident n'est pas le seul, car une pareille incursion 
avait eu lieu en 1870 et que par cela meme, la colonie n'a pas de ga- 
rantie que de semblables tentatives ne se renouvelleront pas k chaque 
instant. 

Pour ces motifs, Votre Excellence expose que le gpuvernement de 
S. M. Britannique se consid^re k juste titre le droit de s'adresser ay 
gouvernement mexicain, afin que celui-ci indemnise convenablement 
des pertes occasionnOes par ces attentats et qu'il dicte les mesures nOces- 
saires pour ch4tier les agresseurs et empecher de nouvelles incursions 
dans Tavenir. 

Apr^s avoir considOrO qu*il serait intolerable de permettre k une 
troupe de bandits de passer la fronti^re, de piller et d'assassiner les ha- 
bitants d'une colonie britannique et de se retirer ensuite sur le territoire 
mexicain, oil, sans crainte du chdtiment, elle prOparerait en toute liber- 
ty de nouvelles incursions chez ses pacifiques voisins, Votre Excellence 
conclut en disant que, si comme le croit le gouvernement de S. M. Bri- 
tannique, rhistorique des faits exposes par lui ne peut etre attOnuO dans 
sa partie principale, il a confiance que la justice de sa reclamation 
amenera une prompte solution de la part du gouvernement mexicain, 
qui rel^verait ainsi le gouvernement britannique de la nOcessite, dans 
laquelle celui-ci se trouverait, de prendre par lui-meme les mesures 
nOcessaires afin d'obtenir satisfaction pour le passO et sOcurite pour 
Tavenir. 

J*ai donnO connaissance de tout cet exposO au President de la Rd- 
publique et soumis Ogalement k son attention les renseignements an- 
terieurs qui elxistent dans les archives de ce ddpartement relatifs aux de- 
predations commises par les indiens de la presqu'ile du. Yucatan, 
aussi bien dans la colonie de Belice que dans les Etats eux-m^mes 
du Yucatan et de Campeche. 

De I'examen attentif qui a ete fait, il rOsulte que Ton ne peut attribuer 
aucune responsabilite au gouvernement mexicain pour les faits qui ont 
motive la note de Votre Excellence k laquelle j'ai Thonqeur de rO- 
pondre. 



Digitized by LjOOQIC 



6 CORBESPONDANCE DIPLOMATIQUE. 

Votre ExceHence, profond^m^nt vers^e dans la connaissance du droit 
des gens, sait tr^s bien que les gouvernements ne sont responsables 
des actes de leurs sujets, sinon, quand poifvant le faire, lis n'emp^chent 
pas le crime; quand ils le tol^rent ou quand ils ne le punissent pas. Mais 
si le crime est commis sans que le gouvernement le sache ou si celui-ci 
ne pent arriver k chdtier le coupable, apr^s avoir employ^ pour cela 
tous les moyens eri son pouvoir, le fait pourra etre d^plor^ comme un 
grand malheur, mais il ne pourra servir de base k une plainte intema- 
tionale. 

Dans le cas de Orange Walk, la reclamation ne se fonde pas sur un 
acte quelconque du gouvernement mexicain qui, directement ou indi- 
rectement, puisse dtre consid^r^ comme une autorisation ou un assen- 
timent. 

On ne pent pas alldguer non plus que Ton tol^re ou que Ton ferme 
les yeux sur les attentats commis par les sauvages, car il est notoire 
que le gouvernement de TUnion et ceux du Yucatan et de Campeche 
entretiehnent dans la presqu'ile, au prix de constants sacrifices, des 
troupes destinies exclusivemeht k contenir et k chatier les indi'ens, 
non seulement quand ils envahissent les endroits habitus de ces Etats, 
mais aussi en les attaquant sur le territoire m^me qu'ils occupent. Et 
si cette repression, qui est pour la Rdpublique d'ufi int^ret aussi noble 
que legitime, n'a pas toujours ^t^ complete, on ne pourra jamais avec 
justice en rejeter la responsabilit^ sur le gouvernement mexicain, qui 
non seulement pour des considerations Internationales, mais surtout 
pour son' propre honneur, a mis et met en jeu tous les Siemens en son 
pouvoir pour atteindre un but aussi important. 

En plus et bien que, pour les raisons expos^es, le gouvernement me- 
xicain ne soit pas responsable des actes des indiens, comme Votre Ex- 
cellence signals d*une mani^re expressive la circonstance que les cou- 
pables etaient commandos par Marcos Canul, que Ton dit avoir ete et 
que Ton croit ^tre encore un chef au service de I'Etat de Campeche, il 
est de mon devoir de declarer k Votre Excellence qu*il n'existe au- 
cun renseignement qui prouve que cet individu ait eu un caract^re pu- 
blic autorise ou reconnu par le gouvernement national. 

Au minist^re de la guerre rien n'indique que Canul ait obtenu un 
grade militaire. II existe aux archives de ce ddpartement la copie 
legalis^e d'une lettre, dat^e du 20 Aotft 1856, adress^e par differents 
chefs indiens, au nombre desquels Canul, k M. Felipe de Toledo, as- 
socie de la maison Young, Toledo et Compagnie, de Belice. Dans cette 
lettre les indiens se plaignent que les agents de la compagnie aient 
manque a di verses reprises aux clauses du contrat passe pour la coupe 
de Tacajou et ils menacent M. Toledo d'en tirer vengeance. Les termes 
dont ils se servent ne laissent aucun doute sur les relations qui les 
liaient anterieurement ni sur Tetat d'exasperation dans lequel ils se * 
trouvaient en ecrivant cette lettre. Et cependant comme nous le ver- 
rons plus tard, les colons de Belice n'avaient eu jusque-li aucun motif 
de plainte. 

II est egalement certain d'apr^s des pieces, conserveea k ce departe- 
ment, que le 30 Aout 1866 le ministre de S. M Britannique, accredite 
aupr^s du gouvernement dit imperial, passa une note dans laquelle il 



Digitized by VjOOQIC 



CORRESPONDANCE DIPI^MATIQUR 7 

se plaignait que le 2% Avril de la m^me ann^e "une force arm^e de 125 
hommes environ, appartenant k la tribu des indicns de Chichanha et 
commandos par lour chef Canul" avait envahi le territoire anglais et 
attaqud i un endroit appel^ Qualon Hill un groupe de scieurs de bois 
d'acajou. A ce propos M. le ministre d'Angleteye disait aussi que 
Marcos Canul exergait I'autorit^ en vertu d'une nomination du gou- 
vernement qui fonctionnait dans une certaine partie du territoire natio- 
nal. Le sous-secretaire des affaires ^trang^res de ce gouvernement r^- 
pondit, le 29 Septembre de la dite ann^e 1866, k M. P. Campbell Scar- 
lett dans les termes suivants: 

"Monsieur Ramirez a. fait savoir a S. E. Monsieur Scarlett, k la 
datedu 17 Octobre de Tann^e derniere, en r^ponse a une note que S. 
E. lui avait adress^e le 2 Aotat pr^c^dent, que Monsieur Salazar Ilar- 
regui n'avait donn^aucun ordre et expddi^ aucune nomination en 
faveur deTindien Canul, avec lequel il n'entretenait aucuQe esp^ce de 
relations; ajoutant que cet indien agissait de par lui et pour lui en 
poursuivant la reparation de dommages qui auraient ^t^ causes k ceux 
desa race de ce c6te de la fronti^re anglaise et que ce m^me Canul ^tait 
un de ceux qui avaient fait la guerre dans la presqu'ile du Yucatan, 
apr^s s*etre approvisionn^ d'armes, de poudre et de munitions dans 
retablissement de Belice." 

Et comme depuis Tann^e 1867 le gouvernement legitime du Mexi- 
que n'a fait aucune nomination militaire en faveur de Canul et qu'il 
ne Ta pas autoris^ k agir avec un caract^re officiel, il en r^sulte claire- 
ment que Canul ne pent ^tre consid^r^que comme lechef d'une bande 
d'indiens sauvages; c*est en cette quality qu'il a commis des actes 
d'hostilitd non seulement contre les habitants de Belice, mais encore 
contre les populations du Yucatan auxquelles il a caus^, sans doute, 
des dommages plus graves et plus nombreux o^k ceux-1^, obligeant 
ainsi le gouvernement mexicain a soutenir constamment sur cette fron- 
ti^re une guerre aussi sanglante que coiiteuse. 

Dans la note de M. Campbell Scarlett, a laquelle j'ai fait allusion, 
Tattention est appel^e d'une mani^re sp^ciale par les paroles suivantes 
queje recommandeaux meditations deVotre Excellence: ^^Avant V^ta- 
blissement de Pempirey les siijets britanniques fi'^taient inquiHh d! aucune 
maniere dans nos possessiotis du Honduras, w Cette assertion prouve que 
le gouvernement mexicain n'a rien ndglige pour procurer' la securitd 
voulue aux habitants de la colonie de Belice, bien que les deux terri- 
toires ne soient limites dans cette region que par des plaines presque 
ddsertes", ou habitues en partie par des tribus d'indiens barbares, qui 
depuis se sont revokes contre la R^publique apr^s s'etre procure les 
elements de guerre chez ceux memes qui aujourd'hui veulent rendre 
le gouvernement mexicain responsable d'attentats, dont la coopera- 
tion efficace de la colonie de Belice a facilite I'execution. 

Bien qpe, ainsi que le reconnait Votre Excellence, les relations en- 
tre le Mexique et la Grande-Bretagne soient actuellement suspendues, 
comme la note de Votre Excellence en plus d'exprimer des idees qu'il 
etait necessaire de rectifier, indique la pensee d'obtenir des compensa- 
tions pour les pertes subies k Orange Walk, je dois profiter de cette 
circonstance, vu la suspension des relations, pour repondre k Votre 



Digitized by LjOOQIC 



8 CORRESPONDANCE DIPLOMATIQUE. 

Excellence, directemerit aussi, et liii soumettre d'autres observations 
ct un court historique des ^v^nements survenus dans la presqu'ile du 
Yucatan. * 

Pendant de longues ann^es et alors que la colonic de Belice nMtait 
pas arriv^ k son d^veloppement actuel, les indiens de ces fronti^res se 
livraient pacifiquement k leur commerce et tol^raient m^me que les 
spdculateurs de bois exploitassent cette affaire, peut-^tre au-del^ des li- 
mites permises. Le gouvernement mexicain, en entretenant sur divers 
points d^termin^s de petites garnisons, pouvait, sans faire de sacrifices, 
maintenir I'odre et obliger les indiens k respecter les possessions bri- 
tanniques, aussi bien que les autres parties du territoire de la p^nin- 
sule. La colonic anglaise g'randit et avec elle le commerce, qui ddja ne 
se bornait plus aux articles indispensables k la vie de Tindien, comme 
Teau -de-vie, le sel, les instruments de- travail, les vetemens, mais qui, 
sous pr^texte que les habitants de la fronti^re vivaient en grande par- 
tie de la chasse, embrassa bientot la vente et T^change des armes, de 
la poudre et des munitions contre des bois et des peaux. 

'D^s que ces Indiens, uniquement contenus jusque-li par la crainte 
d'une puissance sup^rieure, eurent la facility d'acqu^rir des armes etde 
se familiariser avec leur maniement, ils commenc^tent k se rdvolter et 
k commettre des depredations au detriment de la race blanche. Les 
soul^vements se multipli^rent, et ce n'est qu'au prix de grands efforts 
que le gouvernement mexicain a pu, en diverses occasions, rdprimer 
les abus de ces tribus indiennes. 

Lors de ces soul^vements, bien souvent inattendus, les villages du 
Yucatan ont ^t^ ravages, et il ^tait natural que les Indiens, enclins au 
pillage par instinct, ne se contentassent pas de mettre k sac les habi- 
tants de la p^ninsule, mais qu'ils tournassent leurs armes contre ceux- 
la mdmes qui les leur avaient procur^es et que les colons de Belice fus- 
sent quelquefois victimes de leurs depredations. 

Si Votre Excellence veut bien consulter les archives de la Legation 
anglaise, elle .y trouvera une longue correspondance oh Ton remarque 
de prime-abord une grande prevision de la part du gouvernement me- 
xicain, qui, k maintes reprises et avec de justes donnees, a appeie se- 
rieuseiiient Tattention de S. M. Britannique sur le commerce d'armes 
et de munitions de guerre que les habitants de Belice faisaient avec les 
Indiens rebelles; commerce qui, avant les soul^vements, etait tout au 
moiris dangereux et qui depuis ne peut laisser que d'etre considere 
comme un moyen efficace de faire la guerre, non-seulement au Mexi- 
que, mais encore ,k la civilisation. Le gouvernement protesta de son 
droit de redamer, par les memes motifs que le fait aujourd'hui Votre 
Excellence. II se plaignit aussi de ce que les Indiens trouvaient refuge 
sur le territoire anglais. Des nombreux renseignements que j'ai sous 
les yeux, j'en citerai quelques-uns qui serviront, sans aucun doute, k 
prouver la verite des faits avances : 

»• En 1849, u^6 enqufite fut ouverte sur la capture d'un pailebot an- 
glais appeie /^s Quatre-SoeurSy et il en resulta la preuve que les ne- 
gociants de Belice vendaient des munitions de guerre aux Indiens 
souleves dans le Yucatan. 

»' Le 17 octobre 1855, ^^^ autorite de Belice (M. Guillaume Steven- 
Digitized by LjOOQIc 



C0RRB3P0NDANCE BIPLOMA.TIQUE. 9 

son) r^pondit k une communication qui lui ^tait adress^. par Tauto- 
rit^ mexicaine sur la vente de poudre et d'armes aux Indiens rebelles, 
et il d^clara qu*il dtait vrai que les commer^ants de Belice vendaient 
de la poudre et des armes en quai^it^s considerables aux Indiens du 
Yucatan, non pour que les Indiens fissent la guerre, mais comma tout 
autre article de commerce licite; que comme ces armes sont tr^s-ordi- 
naires et s'abiment vite, les consommateurs sont obliges de les rempla- 
cer presque tous les ans, dc mfeme que la poudre qui est toujours de 
mauvaise qualit^; et que ce commerce se faisant au detail, ne pouvait 
pas plus ^tre emp^ch^ qu*il n'dtait possible aux autorit^s de Belice 
d'exercer aucune vigilance sur une frontiere aussi ^tendue. 'f 

Le 21 juillet 1866, le gouvemeur de Belice, M. John Gardiner, exp6- 
dia un ddcret prohibant la vente des armes et engins de guerre pen- 
dant trois mois, courant k partir de cette date, sous peine de $100 d'a- 
mende et de la prison ou des travaux forces pendant six mois au ma- 
ximum. D'oA il r^sulte qu'avant ce d^cret la vente, qui pouvait re- 
prendre au 21 octobre 1866, ^tait non seulemfent tol^r^e, mais encore 
permise. 

Mais la preuve la plus convaincante est contenue dans le document 
dont je vous transmets ci-joint une copie dement Idgalis^e. 

Votre Excellence y verra que, le 22 fdvrier 1867, le secretaire du 
gouvernement de Belice publia un avis dans lequel il oiSrait de Targent 
pour la capture de Francisco Meneses et d'autres qui avaient vol^ 
40 arrobes de poudre exp^di^e i Santa Cruz, c'est-^-dire au quartier- 
g^ndral des Indiens qui font la guerre au gouvernement mexicain, qui 
pillent les populations de la p^ninsule et assassinent les habitants de 
cet Etat de la Federation. 

Les explications fournies par les autorit^s de Belice, loin, par cela 
m6me, de d^truire les charges que faisait peser sur elles le gouverne- 
ment mexicain, ont servi plutot k fortifier les^plaintes formul^es et k 
prouver le peu de dispgsition qu'il y a eue d*empecher les Indiens de 
se procurer des ressources qui, plus tard, devaient forcement porter 
prejudice k la colonic elle-meme, si on consid^re que les armes etaient 
remises k des hommes d^nu^s de toute civilisation efqul sont, par con- 
sequent, des ennemis aussi fdroces qu'implacables. 

Cela etant, conformement aux principes du droit des gens, la res- 
ponsabilite des gouvernements cesse quand, pour emp^chcr le mal et 
chdtier le crime, ils ont employe tous les elements en leur pouvoir, car 
ils ne peuvent ^tendre au-deli les obligations Internationales. Les na- 
tions anciennes et modernes offrent mille preuves de Tapplication pra- 
tique de ce principe, celles surtout qui, comme TAngleterre, possMent 
des colonies oil elles ont k lutter contre des individus non-civilises; 
qui, comme les Etats-Unis soutiennent une guerre continuelle contre 
des hordes barbares et qui, comme le Mexique, se voient forcees de se 
defendre chaque jour contre les invasions de tribus sauvages qui me- 
nacent sans cesse leur immense frontiere. 

Mais la responsabilite subsiste dans toute son etendue quand les ci- 
toyens et, plus encore, quand les autorites pr^tent leur appui aux cri- 
minels; et c*est le cas dans lequel les habitants et les autorites de Be- 
lice se trouvent k regard du Mexique. lis ne peuvent ignorer dans 



Digitized by 



Googk 



10 CORRESPONDANCE DIPLOMATIQUE. 

quel but les Jndiens ach^tent des armes et d'autres engins de guerre, 
puisque c'est un fait qMi se passe tous les jours sous leurs yeux et, ce- 
pendant, ils leur vendent ces objets, bien qu'ils soient t^moins des 
maux innombrables que les sauvages causent a la p^ninsule du Yuca- 
tan. II est par cela m^me ind^niable que les colons de Belice ont fo- 
ment^ la guerre et contribu^ ainsi k la ruine des families, k la mort 
des citoyens pacifiques et k la devastation d un riche territoire mexi- 
cain. 

Mais ily a plus encore. Monsieur le Ministre. Legenre de guerre 
que font les Indierfs aggrave singuli^rement les faits. Cette 
guerre n a pour but ni le triomphe d'un principe politique, ni I'usurpa- 
tion d'un territoire pour le fdconder utilement; elle n'a d'autre raison 
que le vandalisme el le ddsir de satisfaire les plus Jgnobles passions. 

Cette guerre n'attaque pas le droit des gens, mais la justice univer- 
selle; elle ne viole pas un traits, mais la morale; elle n'offense pas un 
peuple, mais bien Thumanit^ toute enti^re. 

De ce qui vient d'etre dit il rdsulte que les dommages causes par les 
Indiens k la colonic anglaise sont dtas, non pas k ia negligence du gou- 
vernement mexicain qui a constamment r^prime les soul^vements et 
appeie serieusement I'attention de celui de la Grande-Bretagne sur les 
dommages incalculables qu'entralnerait le commerce des armes dans 
un pays exceptionnel, mais aux autorit^s anglaises elles-m^mes -dans 
cette contree, qui, indifferentes au malheur d'autrui, n'ont pas voulu 
prdvoir et ne peuvent peut-^tre plus ^viter aujourd'hui celui qui r^sul- 
tera in^vitablement de I'appui qu'elles ont pr^t^ k ce qui a probable- 
ment ^te d'abord chez les colons un d^sir illegitime de lucre et s'est 
transform^ avec le temps en un element de ruine. 

Pour m'en tenir aux points essentiels de la note de Votre Excel- 
lence, je dois lui declarer, par ordre du President de la Republique, 
que le gouvernement mexicain est, comme toujours, dispose a dieter 
toutes les mesures n^cessaires et k employer tpus les moyens en son 
podvoir pour punir les coupables et emp^cher les depredations. Quant 
a une indemnite pour les pertes subies, le gouvernement esp^re que la 
haute intelligence de Votre Excellence lui fera reconnaltre qu'il serait 
injuste de Texiger, puisqu'il s'agit, non pas d'abus d'autorite, mais de 
fautes ou de deiits commis par une horde de sauvages, nuisibles aux 
deux partis et en realite leurs ennemis communs. 

Cette consideration acquiert plus de force si on remarque, apr^s 
avoir consciencieusement examini les faits, que le gouvernement me- 
xicain serait mieux fonder reclamerune indemnity, puisque les colons 
anglais ont procure aux Indiens les moyens les plus efficaces pour 
faire k la penihsule du Yucatan une veritable guerre d'extermination 
et causer, par suite, des maux sans nombre k toute la Republique. 

Et quant k Tindication faite par Votre Excellence que le cas pour- 
rait se presenter oii le gouvernement de la Grande-Bretagne prendrait 
par lui-mdme les mesures qu'il jugerait necessaires k Teffet d'obtenir 
satisfaction pour le passe et s^curite pour Tavenir, le Gouvernement 
mexicain, en vue de Texpose qui precede, esp^re que la droiture du . 
Gouvernement de S. M. Britannique saura lui rendre justice en s'abs- 
tcnant de violer le territoire mexicain ou de commettre tout autre, acte 



Digitized by LjOOQIC 



CORRBSPONDANCB DIPLOMATIQUE. 11 

contraire au droit public et aux usages en vigueur entre les nations, 
car la R^publique a rempli loyalement ses devoirs. 

J*ai rhonneur d'etre, Monsieur le Ministre, avec la plus grande con- 
sideration, de Votre Excellence, le tr^s ob^issant et tris fiddle servi- 
teur. 

(Signd)— /. M. Lafragua. 

A Son Exc. M, le Ministre des Affaires fitrang^res de la Grande- 
Bretagne. 

(Annexe). — Secr^tairerie d'£tat et des Affaires Etrang^res. — Section 
d'Enrope.^( Copie). — ^^Note. — Cabinet du Secretaire d'Etat, 22 fidv. 1867. 
— ^Vu que le 15 feyrier conrant, ou vers cette date, Francisco Robles, 
Francisco Meneses, Miguel Mena, Encamacion Mena, Ezequiel Cuello 
et ]os6 Maria Orellana ont, sur le Rio Hondo, en dedans des limites 
et de la juridiction du Honduras Britannique, trattreusement attaqud 
Francisco Moreno, ]os6 Magafla et Secundino Soberaoos, qui mon- 
taient une barque charg^e de quarante arrobes de poudre et de diver- 
sea marchandises; qu'ils ont aussi trattreusement tentd de tuer ou d'as- 
sassiner les ausdits Francisco Moreno et Jos^ Magafla, faits que Ton 
suppose susceptibles d^appeler sur les habitants de cette colonie la 
vengeance des Indiens de Santa Cruz, auxquels ^tait destin^e la dite 
poudre que' transportait le dit Francisco Moreno. 

Pour ce motif, il sera allou^ une gratification k celui qui s'emparera 
et remettra a la prison de Belice : 

Pour Francisco Moreno $500 

Pour chacun des cinq autres $200 

Une prime de $500 sera pay^e k la ou aux personnes qui fourni- 
ront telles informations k I'aide desquelles on convaincra une ou plu- 
sieurs personnes d'avoir ^t^ complices de ces individus avant ou apr^s 
la perpetration de leurs crimes. 

Dans le cas ou il y aurait plu«ieurs rdclamants, les primes seront r^- 
parties s^par^ment k chacun par le lieutenant-gouverneur. 

Par ordre. — (Signd) — Thomas Graham, 

Pour copie exacte. Mexico, 3 mars 1873. — Juan de D. Arias ^ oficial 
mayor. 



Digitized by LjOOQ IC ■ 



12 CORRESPONDANCB DIPLOMATIQUE. 



(Traduction.) . 

MiNISTEBE DES AFFAIBES ETRAKOERES. 

Z8 JuiUet 1871 

Monsieur le Ministre: 

La note que Votre Excellence a adress^e k mon prdd^cesseur .le 
12 f^vrier de Tannic derniere, et qui a rapport aux incursions des In- 
diens dans le Honduras Britannique (British Honduras), lui a €t€ 
exactement remise par M. Pablo Martinez del Campo; niais la rdponse 
a dte difif(6r^e jusqu*i ce jour afin que les declarations de Votre Excel- 
lence pussent ^tre examinees avec Tattention qu'elles m^ritent k juste 
titre. 

Ayant d^ji eu d*amples renseignements du Vice-Gouverneur du 
Honduras Britannique, ainsi que d'autres personnes, et ayant examine 
la correspondance ant^rieure relative k cette afifaire, je prie Votre 
Excellence de me permettre de r^pondre dans les termes sui- 
vants : 

II semble que les declarations et les arguments de Votre Excellence 
avaient pour but de prouver que tous les Indiens de la province du 
Yucatan, aussi bien ceux de la tribu Icaich^ que ceux de la tribu 
do Chan Santa Cruz, doivent ^tre surveill^s et punis par le Gouverne- 
ment mexicain, et qu'en consequence ce gouvernement entretient des 
troupes exclusivement destinies k les contenir et k les chdtier; que le 
gouvernement mexicain n'a pas pouvoirsur les Indiens Icaich^s (has no 
control over the Icaiche Indians); que Marcos Canul, le dernier chef 
(the late chief) de cette tribu, n*a aucun caract^re autorisd ou reconnu 
par le gouvernement national, et que le gouvernement mexicain ayant 
fait tout ce qui etait en son pouvoir pour contenir les Indiens, ne doit 
pas ^tre consider^ comme responsable de faits qu'il n'a pu emp6- 
cher. 

Pour ce qui est de ces points, j'ai Thonneur, Monsieur le Ministre, de 
vous declarer qu'il ressort des rapports du Vice-Gouverneur du Hon- 
duras Britannique, rapports qui se trouvent confirmes par des docu- 
ments sur lesquels je reviendrai plus tard, que Jes efforts des troupes 
mexicaines se sont portes exclusivement contre les Indiens de Santa 
Cruz, dont les aiKorites du Honduras Britannique n'ont aucun motif de 



Digitized by LjOOQIC 



CX)ItRBSFONDANOE DIPLOMATIQUE. 13 

se piaindre, alors que les Indiens Chichanhas ou Icaichds» auteura dea 
incursions qui font Tobjet de nos reclamations, ont ^t^ invariablement 
reconnus, soutenus et dirig^s par les autorit^s mexicaines de I'Etat 
conf^d^r^ du Yucatan, et que les chefs des tribus Icaich^s, Zuc d'abord» 
Marcos Canul ensuite et Chan en dernier lieu, s'ils n'ont peut-6tre pas 
eu de nomination en r^gle, ont ^t^ de fait au service du gouvernement 
de Campeche, qui leur donnait le titre de g^n&anXy dont ils rece- 
vaient des ordres et auquel ils. rendaient compte de leurs op^ra* 
tions. 

Parmi les documents que j'ai eus sous lesyeux,qui ^tablissent d'une 
mani^re precise le genre de relations que les Indiens Icaich& entre- 
tiennent et ont entretenues, pendant de longues ann^, avec le Gou- 
vernement de Campeche, je puis mentionner les suivants : 

lo Une Icttre adress^e le 15 septembre 1856 ^M. le Surintendant de 
Belice par M. Mariano Trejo, commandant de Bacalar, dans laquelle 
celui-ci lui d^clarait, k propbs des actes de Zuc, chef k cette ^poque des 
Chichanhas de Icaich^, qu'il ne pouvait employer la force pour sou- 
mettre Zuc, parce que Chichanha ^tait un canton ind^pendant du sien 
^t (yae pour toutes les affaires y Zuc recevait directement les ordres du 
gouvernement de VEtat, 

20 Une lettre adressee le 27 aoOt 1868 par M. Pablo Garcia, gouver- 
neur de Campeche, k Canul, dans laquelle, apr^s I'avoir qualifi^ de 
« citoyen g^n^ral Marcos Canul, commandant en chef du canton de 
Icaich^, » il Tengage et lui recommande de faire cause commune avec 
un citoyen appel^ Andres Tima, de Corozal, dans certaines ope- 
rations qui se pr^paraient contre « les barbares de Chan Santa 
Cruz. » 

Cette lettre, Votre Excellence le remarquera, prbuve clairement 
non seulement que Canul ^tait reconnu en 1868 par le gouvernement 
de Campeche cpmme ^tant k son service, mais encore que les Indiens 
Icaich^s etaient employes par ce gouvernement k guerroyer contre la 
tribu inddpendante de Chan Santa Cruz. 

30 Un article public le 3 fdvrier 1873 par La Razon del Puedlo/jour- 
nal officiel de I'Etat du Yucatan. Cet article, dcrit dans un esprit tres 
hostile k la colonie du Honduras Britannique, confesse cependant, 
d'une mani^re tr^s claire, que les Indiens Icaich^s ^taient au service 
des autoritds mexicaines. L*article ditque « le gouvernement de TEtat 
a reQU du gMral Rafael Chan, chef du canton delcaichi, les communi- 
cations, etc.; » et, parlant de la mort de Canul, attribute par erreur aux 
Indiens de I'Est, il la signale comme ^tant cause que « le commande- 
ment de cette par tie de notre territoire est confix au ghi^ral Chan^ » et il 
ajoute que, « en sacrifiant sa vie, Canul a donn^ des preuves de son 
ad/t^sion et de sa disposition d ob£r d nos autorit^s. » Faisant allusion 
aux communications adresseQ3 aux Indiens Icaich^s par le Vice-Gou- 
verneur du Honduras Britannique, il les qualifie de menaces dirigdes 
contre des chefs qni sont sujets du gouvernement mexicain, et il dit plus 
loin : « Si les naturels du canton de Icaich^ ont envahi le territoire an- 
glais, etc., ces naturels sont des citoyens d'une nation civilis^e qui a un 
gouvernement qui sait punir CQ\x^ qui lui d^sobeissent. » 

A cet article se trouve annex^e la copie d'une lettre du commandant 



Digitized by LjOOQIC 



14 CORRBSPONDANCB DIPLOMATIQUE. 

miHtaire des colonies de los Chenes, sign^e Miguel Cabaftas et dat^e 
d'lturbide, 15 Janvier 1873. Cettelettre en contient une autre du g6n6- 
ral Chan, adress^e au gouverneur de Campeche, et dans laquelle on lit 
ce qui suit : 

« Je vous adresse cette communication qfin que vous me donniez des 
ordres et des instructions sur ce que je dois faire, car nous sommes 
au service de votre Gouvemement et par suite nous ne pouvous rien faire 
sans vos ordres, 

t Je porte cela i votre connaissance afin que vous me donniez des 
ordres sur c^ queje dois faire. » 

40 Une d^p^che du Gouverneur de Campeche adress^e k Votre Ex- 
cellence, 4 la date du 13 fdvrier 1873. 

II est inutile queje cite textuellement certains passages de cette d^- 
p^che qui se trouve, sans aucun doute, en la possession de Votre Ex- 
cellence, et qui renferme des plaintes contre le gouvernement du Hon- 
duras Britannique. Mais je puis appeler I'attention de Votre Excel- 
lence sur ce point qu'elle confirme pleinement ce que j'ai eu Thonneur 
de Lui dire, i savoir, « que Chan est reconnu en quality de comman- 
dant du canton de Icaick7; que les Indiens Icaich^s sont consid^r^s par 
le gouvernement de Campeche comme une tribu amie vivant sous sa 
protection, et que tous les efforts du gouvemement contre les In- 
diens sont exclusivement dirig^s contre la tribu de Chan Santa 
Cruz. 

50 Une 4ettre adress^e au Vice-Gouverneur du Honduras Britanni- 
que, dat^e de la « Province de Campeche, cabinet du commandant 
g^n^ral des cantons des Indiens pacifiques du Sud (Southern Pacific 
cantonments), Chichanha, 8 mars 1873, et sign^e par le g^n^ral Eu- 
genio Arana. » Cette lettre renferme Timportant paragraphe que 
voici : 

a Je dois declarer k Votre Excellence qu'en recevant la premiere 
communication du gdndral Marcos Canul, dans laquelle il m'informait 
qu'il avait franchi le.Rio Hondo « avec les armes qnej'avais confines a 
ses soins et pour sa propre defense contre les indiens sauvages, et qu'il 
avait p^n^trd sans ma permission sur les d^pendances d'Orange Walk 
(Orange Walk Dependency) soumises a Tautorit^ de Votre Excellence, 
je luienvoyai imm^diatement Tordreofficiel de remettre lecommande- 
ment k M. Rafael Chan et de se presenter k mon quartier g^ndral. 
Mais la Providence lui avait d6]k infligd le chdtiment que m^ritait sa 
t^mdritd Depuis la mort de ce chef, M. Rafael Chan, dont je viens de 
parler, a conserve le commandement, et malgr^ les difficult^s soulevdes 
. par son pr^ddcesseur, il n'a jamais abandonn^ un seul instant Tidde, 
qu'il me prie et supplie de soumettre k Votre Excellence, de conclure 
un nouvel arrangement qui assure et garantisse un avenir tranquille, en 
m^me temps qu'il rdtablira la liberty du commerce entre la colonic 
gouvern^e par Votre Excellence et notre mis&able IcaicM; dans le cas 
contraire, il m'adjure de lui accorder plein pouvoir sur ses subordonn^s 
pour declarer une guerre sans merci a Votre Excellence. Mais ni moi 
ni le Gouvernement de la Province, au service de laquelle je suis, ne 
pouvons donner de tels ordres, sans avoir ^puis^ d'abord, comme je 
Tai indiqud, tous les moyens que present le droit international. Je prie 



Digitized by LjOOQIC 



COBBBSPONDAKCE UIPLOMATIQUE. 15 

done Votre Excellence de vouloir bien me r^pondre le plus prompte- 
ment possible sur ce qui precMe. 

« J'assure Votre Excellence que je m'engagerai solennellement k 
remplir et i faire remplir tout engagement, toute convention pacifique 
que Votre Excellence passerait avec moi relativement aux IcaicWs, et 
que c^ commandement gMral serait directenttnt responsdble de tout at' ' 
tentat qui pourrait itre commis par la suite, Notx^ Excellence peut 
communiquer directement avec moi en toute occasion, avec Tassurance 
qu'elle obtiendra reparation et que le chdtiment sera appliqud selon la 
gravity du cas. » 

Je pourrais sans doute. Monsieur le Ministre, presenter d'autres t^- 
moignages pour mettre en Evidence les relations qui existent entre les 
Indiens Icaich^s et leurs chefs et le Gouvernement mexicain; mais je 
pense que ceux que j'ai eu Thonneur de communiquer k Votre Excel- 
lence suffiront pour vous convaincre que le Gouvernement de S. M. a 
de justes raisons de rendre le Gouvernement. mexicain responsible des 
actes des Indiens Icaich^s, et de I'engager k faire usage de son autorit^ 
autant que cola lui est possible, pour emp^cher le retour des invasions 
des Icaich^s sur le territoire du Honduras Britannique. 

Les documents que j*ai eu Thonueur deciter r^pondent aussi d'une 
mani^re satisfaisante k Tassertion de Votre Excellence que le Gouver- 
nement mexicain a fait tout son possible pour punir les coupables et 
emp^cher les depredations, car les dits documents prouvent clairement 
que toutes les mesures dict^es par les aiitorites mexicaines ont iti di- 
rigees contie la tribu de Chan Santa Cruz, de sorte que les Indiens 
Icaiches, seuls coupables des invasions, ont iti trait^s de la mani^re la 
plus amicale et ont m^me iti armds, ainsi que le g^n^ral Arana en 
convient dans sa lettre que j'ai cit^e. 

J'observe qu'une grande partie de la note de Votre Excellence k 
laquelle j*ai Thonneur de r^pondre, est consacrde k des plaintes sur ce 
que les Indiens se fournissent d'armes et de munitions dans le Hondu- 
ras Britannique. 

Je ne me crois paa iWige, Monsieur le Ministre, k entamer une dis- 
cussion sur ce sujet, puisque, suiv'ant la note m^me de Votre Excel- 
lence, votre Gouvernement a deji ete parfaitement informe des raisons 
qui rendaient impossible dans le trafic des armes I'intervention des au- 
torites du Honduras Britannique. Je dois cependant protester, dans 
les termes les plus 6nergiques, contre Tassertion de Votre Excellence 
que les « autorit^s » du Honduras Britannique « viennent en aide aux 
criminels, » c'est-i-dire aux Indiens hostiles au Mexique. La note de 
Votre Excellence ne contient aucune preuve que ces autorit^s aient 
jamais pr^t^ un semblable secours dans aucune occasion, et le Gou- 
vernement de S. M. est convaincu que Taccusation manque de fonde- 
ment. 

Dans le cas cit^ par votre Excellence de la prime offerte en f^vrier 
1867 pour Tarrestation de Francisco Meneses et autres, accuses d'avoir 
voie k Francisco Moreno une barque charg^e de poudre et de diverses 
marchandises^ je me permets de faire remarquer qu'il n'a i\& declare 
d'aucune manil^re que les individus mentionn^s dans Tavis de M. Aus- 
tin devraient 6tre chdti^s par Tfitat pour avoir intercept^ une quantity 



Digitized by VjOOQIC 



16 COBRaSK>NDANCB DIPLOMATIQUE. 

de poudre destin^ aux ennemis de Tautorit^ mexicaine du Yucatan, 
mais bien que Tintention etait de les faire juger pour s'^tre empare 
dans les eaux britanniques d'une embarcation marchande et pour avoir 
organise une expedition contre cette embarcation, d'autant que ces 
individus residaient a cette 6poque sur le territoire britannique. La 
' circonstance que la poudre etait destin^e a Tusage des Indiens n'est 
pas suffisante pour faire qualifier cet acte de piratede arm& et pour 
affirmer qu'il etait indubitablement du devoir des autorit^s du Hondu- 
ras Britannique de le ch^tier. 

II me reste maintenant, Monsieur le Ministre, k exprimer k Votre 
Excellence Tespoir nourri par le Gouvernement de S. M. que le Gou- 
vernement mexicain-, apr^s avoir attentivement examine les declara- 
tions que j*ar eu Thonneur de vous faire, reconnattra la justice des re- 
clamations formul^es dans la note de lord Granville, dat^e du 2 de- 
cembre 1872; qu'il accordera Une indemnite raisonnable aux sujets 
britanniques qui ont souffert par suite des invasions des Indiens Icai- 
ch&, et que, en dictant des mesures efficaces pour emp^cher le retour 
de semblables invasions, il ^vitera que le Gouvernement de S. M. se 
voie dans la necessity d'ordonner au Vice-Gouverneur du Honduras 
Britannique d'agir, en cas de besoin, 5elon les instructions exp^diees 
en 1857 a son pr^d^cesseur, dans le but de prot^ger les colons anglais. 
Ces instructions sont, en substance, les suivantes : 

Le Vice-Gouverneur devait conseilleir aux sujets britanniques de ne 
pas construire d*ateliers (works) ou des'etablir d'une mani^re quelcon- 
que sur un territoire incontestablement etranger et les avertir que les 
sujets britanniques ^tablis ou possesseurs d'un 6tablissement sur la rive 
gauche de TEstero Azul (Blue Creek) Tetaient a leurs risques et perils, 
sans pouvoir esperer la protection accordee k ceux qui s'^tablissent en 
territoire britannique ou en territoire sujet k litige. 

II ne devait pas balancer, encore que des negociations diplomati- 
ques fussent pendantes sur un reglement de limites, a user de la force 
civile, s'il he jugeait convenable, ou de la forc&»m6e, s'il le jugeait in- 
dispensable, pour r^sister aux attaques violent ti'hommes armes con- 
tre les ateliers ou les ^tablissements anglais sur le territoire en litige, 
c'est-^-dire sur le territoire que reclame la Grande-Bretagne, sans qu'il 
s'^tende pour cela jusqu'4 la rive gauche de I'Estero Azul (Blue 
Creek). 

II lui ^tait dit en plus que, comme il ne serait pas toujours possible 
de resister sur le moment et dans I'endroit attaque; que, comme les 
personnes coupables des depredations pourraient facilement s'^chap- 
per en passant la fronti^re et que, comme il etait evident que de Tau- 
tre cdte de la ligne de demarcation il n'y avait pas d'autorite ^tran- 
g^re et civilisee capable de les juger, il devait se considerer investi de 
pouvoirs discretionnaires dans tous les cas ou il lui paraitrait neces- 
saire, apr^s mOr examen, pour la securite presente et future des colons, 
de faire arr^ter par Tautorite britannique, fut-ce en territoire Granger, 
les personnes contre lesquelles le Vice-Gouverneur aurait des preuves 
suffisantes qu'elles avaient commis en territoire britannique des actes 
de violence qui sont qualifife crimes par la loi anglaise, et de les faire 



Digitized by LjOOQIC 



CX)ERESPONDANCE DIPLOMATIQUE. 17 

juger comme coupables de ces d^Hts par les tribunaux de Tfitablisse- 
ment de Belice. 

Le Vice-Gouverneur ^tait avert! qu'il devait agir avec les precau- 
tions et la prudence voulues en usant des pouvoirs discretionnaires qui 
lui etaient accordes. Qn lui disait d'avoir pr&ent que Tarrestation d'un 
Stranger en territoire etranger, par suite d'un delit commis en terri- 
toire britannique, ou suppose tel, et le fait^ de le faire juger par un tri- 
bunal britannique, Etaient contraires au droit international et ne pour- 
raient ^tre justifies que par une necessity imp^rieuse causfe par le 
manque absolu de toute loi, de toute autorit^ legale au lieu mdme oxx 
le delit aurait ^te commis. 

On donnait Tordre au Vice-Gouverneur, dans le cas oil il serait 
oblig^ a recourir aux moyens indiqu^s, d'informer imm^diatement le 
Gouvernement de S. M. de toutes les circonstances et de tous les mo- 
tifs sur lesquels il serait appuy^, afin que, sans perte de temps, ils fus- 
sent communique au Gouvernement mexicain. 

Votre Excellence remarquera qu'en exp6diant ces instructions, on a 
eu le plus grand soin d'eviter de dieter aucune mesure qui pOt blesser 
les justes susceptibilites du Gouvernement mexicain, et que Ton ne 
dicta que celles qui furent jug^es nocessaires pour prot^ger les exis- 
tences et les propri^tes des sujets britanniques; on donna I'ordre A 
M. Lettson, alors ministre de S. M. au Mexique, de communiquer la 
substance de ces instructions au Gouvernement mexicain et de lui de- 
clarer en' m^me temps que le Gouvernement de S. M. s'etait vu forcd 
de les donner dans Tinter^t de sa propre defense, mais qu'elles seraient 
retirees aussitot que le Gouvernement mexicain aurait adopts au Yu- 
catan des mesures qui les rendraient inutiles. 

J'ai rhonneur d'etre, Monsieur le Ministre, avec la plus grande con- 
sideration, de Votre Excellence, le tr^s ob^issanf et tr^s fiddle servi- 
teur. 

(Sign^) — Derby, 
A Son Exc. M. Lafragua, etc., etc. 



Digitized by LjOOQIC 



18 COKKESPONDANCE DIPLOMATIQUE. 



MiNlSTERE DES AFFAIRES ETRAN01BE8 

Mexico, 2S 7}iari 1878. 

Monsieur le Ministre : 

Ce d^partement a reQu en temps opportun la note que Votre Ex- 
cellence a adress^e a la date du 28 juin 1874 a mon predecesseur 
M. Lafragua, en replique i la r^ponse qu'il avait dirig^e le 12 fevrier 
1873 au Minist^re des Affaires Etrang^res de la Grande-Bretagne, au 
sujet des reclamations formulees contre le Mexique k propos* de I'at- 
taque d'Orange Walk. 

Des raisons aussi diverses que puissantes ont differe. la r^ponse qui 
devait ^tre faite k la note de Votre Excellence. La mort de M. Lafra- 
gua, puis le changement survenu dans le personnel du gouvernement, 
et enfin I'urgence qili en est result^e de r^organiser Tadministration 
interieure de la Rdpublique, sont les principaux motifs de ce re- 
tard. ' • 

Aujourd'hui que le pays jouit d'une paix profonde sous la tutelle 
d'un gouvernement constitutionnel que soutient le peuple mexicain 
et que reconnaissent les Puissances avec lesquelles il entretient des re- 
lations, on a examine avec toute I'attention qu'elle merite la replique 
de Votre Excellence et Ton a etudi^ dans tous ses antecedents cette 
grave question de Belice. Je viens done, en vertu des instructions du 
President de la Republique, donner k Votre Excellence la reponse qui 
est due a sa note en question. 

La derni^re correspondance echang^e entre les gouvernements du 
Mexique et de la Grande-Bretagne k propos de Belice, depuis le 2 de- 
cembre 1872 jusqu'au 28 juillet 1874, s'est seulement occupee de quel- 
ques faits isoles, inh^rents k cette question et qui ne peuvent ^tre qua- 
lifies ni discut^s, si Ton fait abstraction, ainsi qu'il est arriv^ jusqu'i ce 
jour, des antecedents de cette affaire. Penetre de cette id6e, le Presi- 
dent de la Republique m'a ordonne de ne pas borner ma reponse aux 
seuls points que Votre Excellence examine dans sa note, mais de sou- 
mettre aussi k la haute attention du gouvernement de S. M. B. quel- 
ques observations fournies par I'historique de cette question et qui sont 
propres k terminer les principes qui la dirigent et a resoudre, d'accord 



Digitized by LjOOQIC 



CORRESPONDANCE DIPLOMATIQUE. 19 

avec la justice et la raison,les difficultes oii se trouvent depuis si long- 
temps les deux Gouvernements k propos de la possession de Belice. 
Votre Excellence permettra done qu*avant de m'occuper dcs reclama- 
tions britanniques, quf ont pour origine I'attaque d'Orange Walk, j*in- 
dique bri^vement certains faits historiques qui r4tablissent les principes 
auxquels ces reclamations doivcnt etre soumises, ainsi que les droits 
des deux pays dans la question de Belice. 

Sans parler des difficultes survenues dans le pass^ entre les Gou- 
vernements d'Espagne et d'Angleterre k propos de Belice, c*est un 
fait hors de doute que le traits de Versailles du 3 septembre 1783 et la 
convention de Londres du 14 juillet 1786 sont les actes qui d^termin^- 
rent d'une mani^re definitive les droits que la Grande-Bretagne devait 
avoir dans cette partie de la presqu'ile du Yucatan. .Et bien que ces. 
droits aient 6t6 annuls par les guerres qui surgirent entre ces deux 
puissances a la fin du dernier si^cle et au commencement de celui-ci, 
ils furent post^rieurement valid^s par le traits d'Amiens du 27 mai 
1802 et par celui de Madrid du 28 aoiit 1814. 

Les dcrivains anglais qui, exag^rant la lettre et Tesprit de ces trai- 
tes, ont voulu soutenir qu'ils ne se r^fdraient pas k Belice et que TAn- 
gleterre ^tait, depuis 1796, souveraine de ce territoire qu*elle avait ac- 
quis par droit de conqucte, oubliant non seulement certains faits, tels 
que les reclamations du Gouverneur de Bacalar, D. Juan Bautista 
Gual, en 1810 et 1812, et la correspondancc echangde k ce sujet avec 
le lieutenant-colonel Nugent Smyth, qui proteste contre une semblable 
pretention, mais ils omettent encore nombre d'autres circonstances 
qui sont decisives sur ce point. La Grande-Bretagne elle-m^me ne s*est 
pas consideree pialtresse souverame de Belice, et n'a jamais inv6que 
contre TEspagne, une fois les guerres terminees et la paix signee, ni ce 
pretendu droit de conqucte, ni celui de prescription, ni aucun autre 
semblable. Les lois promulguees par le Parlement anglais en 1817 et 
en 1 8 19 dedarent, de la mani^re la plus categorique et la plus con- 
cluante» que Belice « n est pas compris dans les limites-des domaines 
de S. M. B. » Dans ces lois, il est fait une allusion bien claire aux trai- 
tes de 1783 et de 1786, pour justifier les droits du Gouvernement bri- 
tannique sur ce territoire, et le Parlement reconnalt d'une mani^re im- 
plicite, mais certaine, que la faculte qu'il a de decreter des lois pour 
Belice emane seulement de la concession faite par I'art. 7 de ce der- 
nier traite, quipermeti LL. MM. Catholique et Britannique a depro- 
mulguer telles dispositions qu'elles jugeraient propres k maintenir la 
tranquillite et le bon ordre parmi leurs sujets respectifs. » 

En face d'un aveu d'un importance aussi grande, Votre Excellence 
voudra bien reconnaltre qu'il est inutile d'ajouter de nouvelles preuves, 
qui existent cependant et qui demontrent que TAngleterre elle-m^me 
ne sc croyait pas maitresse souveraine de Belice, et qu'elle reconnais- 
sait toute la force et la valeur des traites de 1783 et 1786, qui con- 
servent si categoriquement cette souverainete k la couronne d*Es- 
pagne. 

Depuis que la Grande-Bretagne a, pour la premiere fois, entame des 
negociations avec la RepubJique, ellea pu savoir et elle a su que par 
le seul fait de son independance, celle-ci revendiquait non seulement 



Digitized by LjOOQIC 



20 CORRESPONDANCE DIPLOMATIQUE. 

la souverainet^ que TEspagne avait exerc^e sur ces possessions, mais 
qu'elle ne signerait encore aucun traite qui « ne respecterait pas de la 
mani^re la plus inviolable les bases d*une ind^pendance absolue, Vinti- 
grM du territoire et la faculty de se constituer librement sous la forme 
et le mode qui lui plairaient. » C'est dans ces termes que le g^n^ral 
Don Guadalupe Victoria en donna avis, le 31 juillet 1823, au nom du 
Mexique, au docteur Mackenzie, agent de la Grande-Bretagne i la 
conference de Talapa. C'est sur ces base^ essentielles, qui furent accep- 
t^es par TAngleterre", que celle-'ci consentit ^ envoyer a Mexico deux 
pldnipotentiaires, MM. Morrier et Ward, charges de n^gocier av^c la 
Republique un premier traite. Si, d'accord avec ces bases, la Grande- 
Bretagne est forcee de reconnaitrc qu'elle n*a pas obtenu de I'Espagne 
la souverainet^ de Belice, ainsi que le prouve lliistoire, elie ne saurait 
pr^tendre qu'elle Ta acquise du Mexique i T^poque ou Ton n^gociait 
ce traite, puisque le Mexique avait affirme sa volonte bien nette 
de ne traiter qu'^ la condition de conserver Tint^rit^ de son terri- 
toire. 

Le traits du 6 avril 1825, que les pl^nipotentiaires anglais et mexi- 
cains r^dig^rent dans cette capitale, renferme un article, le iSe, qui 
respecte Tint^grit^ du territoire mexicain, comprend Belice dans les li- 
mites de la R?publique et reconnait la vigueur des trait^s de 1783 et 
1786. Ce traits ne fut pas ratifid, ainsi que le sait Votre Excellence, 
par le gouvernement de S. M. B., non pas pour le fait de I'int^rit^ du 
territoire mexicain, mais parce qu'il ne renfermait pas les maximes de 
droit maritime que TAngleterre a toujours soutenues avec persistance; 
parce qu'il n'^tait pas /ef^///^^/et surtout parce que, dans un article 
secret, le Mexique se rdservait le drbit d'accorder certaines preferences 
au pavilion espagnol, aussit6t que I'independance de la Republique 
serait reconnue par le cabinet de Madrid. 

Par suite du refus du Gouvernement britannique de ratifier le traite 
du 6 avril, de nouvelles n^gociations commencerent ci Londres avec le 
pl^nipotentiaire mexicain Don Sebastian Camacho. Ces negociations 
reposaient sur les bases essentielles que le Mexique avait indiqu^es 
pour traiter et k propos desquelles la Grande-Bretagne ne fit jamais la 
moindre observation. Le nouveau traite fut signe k Londres le 26 d6- 
cembre 1826, et c'est ce traits qui a regl^ les rapports entre les deux 
pays, jusqu'^ ce qu'il ait ^t^ annuls k cause de la guerre d'intervention 
et par suite des declarations subs^quentes du Gouvernement mexi- 
cain. 

Dans ce traits, et en vertu de la base que le Mexique avait ^tabli 
comme condition sine qua non de toute n^gociation, il fut stipule par 
Tart. 14 « que les sujets de S. M. B. ne pourraient^ k aucun titre et sous 
aucun prdtexte, Hre inquidt^s ni gen^s dans la j^acifique possession et 
dans Vexercice de nHmporte quels droits^ privileges ou immunit^s dont 
ils avaient joui k n'importe quelle epoque, mais dans les limites indi- 
qu^es et fix^es par une convention sign^e entre ce Souverain et le Roi 
d'Espagne, le 14. juillet 1786, soit que ces droits, privileges et immuni- 
t^s proviennent des stipulations de cette convention, ou bien de toute 
autre concession faite, en quelque temps que ce soit, par le Roi d*Es- 
pagne ou ses pr^ddcesseurs, aux sujets ou personnes britanniques ^tablies 



Digitized by LjOOQ IC 



CORRESPONDANCE DIPLOMATIQUE. 21 

qui resident etpoursuwent leurs occupations Ugitinies dans Us limites de 
la R^ubliquCy etc. 

II suffit de lire cet article pour ^tre convaincu qu*il reconnalt d'une 
mani^re cat^gorique et indiscutable la souverainet^ du Mexique sur 
Belice et non pas celle de I'Angleterre : parce qu'aucun Souverain ne 
sollicite d'une puissance dtrangere des concessions usufruiti^res sur ses 
propres domaines> parce queces droits, privil^es et immunit^s, accor- 
des par la convention du 14 juillet 1786 et les traits de 1783 et 1763, 
ne stipulaient qu un usufruit limits k la coupe des bois et k I'exclusion 
de toutes cultures des terras; parce que ces occupations Ugitimes ^taient 
celles mentionn^es dans ces trait^s afin de maintenir les restrictions 
qui leur ^taient impos^es, « dans le but d'assurer I'int^grit^ de la sou- 
verainet^ de I'Espagne dansce pays (Belice), » ainsique le dit Tart. 7 
de la convention du 14 juillet. La haute intelligence de Votre Excel- 
lence reconnaitra que c'est de la sorte qu'il faut interpreter la lettre et 
Tesprit de cet article; c'est ainsi que le Mexique Ta compris et ratifie en 
1826 et c*est ainsi qu'il le comprend encore maintenant. Si Ton eiit 
voulu alors, comme on Ta tent^ plus tard, ddn^turer le sens de cette 
stipulation pour disputer a la Rdpublique la souverainet^ de Belice, 
elle aurait repousse ces pretentions, se refusant i donner sans raison 
et i cdder sans motif une partie de son territoire. 

L'interpr^tation que le Mexique a donnee et donne k I'article 14 du 
traitddu 26 d^cembre 1826 est la m^me que lui ont accord^e les au- 
torites et les fonctionnaires de S. M. B., sans que lespr^tentions con- 
traires qui voulurent, k certaine ^poque, annuler cet engagement so- 
lennel, aient jamais pu pr^valoir. Yotre Excellence me permettra 
de lui citer certains faits qui viennent k Tappui de cette affirma- 
tion. 

II existe ace Ddpartement les preuves que, dans les anndes i8i2et 
181 3, les autorlt^s espagnoles voulant peupler le territoire qui existe 
entre les rivieres Hondo et Nuevo (territoire renfermd dans les limites 
de la concession du 14 juillet 1786), y fond^rent quelques ^tablisse- 
ments ou elles plac^rent m^me des garnisons, afin d'emp^cher les An- 
glais de couper des bois, consid^rant la concession annul^e par suite 
de Taccomplissement de la condition rdsolutoire qu'elle renferme et 
en vertu de ce que le traits avait €\.i \\o\i par les Anglais de Belice. 
Aussit6t le traits de 1826 connu a Belice et k Bacalar, les Anglais se 
considererent en droit de r^cup^rer leurs possessions jusqu'au Rio 
Hondo, pr^textant que, par le fait de ce traits, ceux de 1783 et 1786 
etaient remis en vigueur. De leur c6td, les habitants de Bacalar, s'op- 
posant auK pretentions anglaises, adressaient une protestation au 
Gouvernement mexicain contre I'art. 14 qui validait ces trait^s, et lui 
demandaient en meme temps de joindre k ses droits de souverainet^ 
ceux d'usufruit que ces trait^s conc^daient aux Anglais. 

Plus tard il surgit une discussion k propos des limites, provoqu^e 
par le citoyen anglais Usher, qui s'^tait empard de la propriety du ci- 
toyen niexicain Rodriguez. Diverses notes furent ^chang^es alors entre 
ce minist^re et la Legation de S. M. B., qui reconnut toujours la vi- 
gueur des traites de 1783 et de 1786, au sujet des limites de Belice. Je 
puis citer, comme on ne peut plus explicites k cet ^gard, les notes de 



Digitized by LjOOQIC 



22 COKKESPONDANCE DIPLOMATIQUE. 

M. Ashburnham, en date du 9 mars 1838, et celle de M. Packenham, 
du 12 novembre 1839. 

Peu de temps avant I'ouverture de cette disqussion, dans laquelle les 
droits du Mexique furent respectds, un fait des plus significati/s avait 
lieu k Madrid. Pendant que se n^gociait avec cette cour le traits de 
paix d^finitif entre le Mexique et PEspagne, oil celle-ci reconnaissait 
Pind^pendance de celui-1^, M. Villiers, Ministre de S. M. B. k Madrid, 
eleva la pretention en 1835, ^t la renouvela en 1836, d'obtenir « du 
Gouvernement espagnol une cession formelle en faveur de I'Angle- 
terre des droits souverains que la Couronne d'Espagne consid^rait 
avoir sur la Colonie britannique du Honduras », pretention qui fut re- 
jetde et qui.laissa seulement un t^molgnage irrecusable de la cons- 
cience qu'avait, en 1836, le gouvernement de S. M. B. de ne pas etre 
maitre du droit dont il sollicitait I'abandon. 

II existe aussi k ce D^partement. les preuves que le Gouvernement 
espagnol ddclara alors k M. Villiers que la souverainetd que I'Espagne 
avait exercee sur toute r^tendue du territoire mexicain ^tait pass^e k 
la R^publique, en vertu du droit de transmission et de propriety et par 
suite du soulevement qui aboutit k Tindependance. Cette n^gociation 
suivie k Madrid fut done une double reconnaissance des droits du 
Mexique aussi bien dt la part de TEspagne que de celle de la Grande-' 
Bretagne. -^ 

Jusqu'en 1849, cette reconnaissance de la vigueur des traitds de 
1783 et de 1786, par la Legation Britannique, ne fut pas mise en doute. 
^e 12 mars de cette annee (1849), le Minist^re des Affaires £trangeres 
du Mexique adressa une note au Chargd d'affaires de S. M. B. pour se 
plaindre que la guerre sauvage des Indiens du Yucatan n'avait pas de 
terme, parce que « ces Indiens recevaient des sqcours de Tfitablisse- 
ment britannique de Belice, et que I'abus dtait arrive k un tel point 
que quelques sujets anglais avaient ouvert k Bacalar des magasins 
remplis de poudre, de plomb et d'armes, qu'ils fournissaient aux rd- 
voltds, en Change des objets que ceux-ci se procuraient dans le pil- 
lage des bourgs qui avaient le malheur de tomber en leur pouvoir. » 
Le Ministre mexicain termine en priant le Charge d' Affaires britan- 
nique, au nom de I'humanit^ et de la civilisation, int^ressdes k voir 
cesser cette lutte barbare, de vouloir bien v prendre des mesures ^ner- 
giques, afin que les principes gdn^ralement reconnus du droit des gens 
ne fussent pas violas, ainsi que ce qui avait M stipuU entre S. M, B, et 
le Gouvernement espagnolypar tart, 14. de la convention pass^e le i^jtiil- 
let 1786 et evistante entre le Mexique et VAngleterre, » 

Le 14 du m^me mois, M. Doyle, Charg^ d 'Affaires a cette epoque, 
r^pondit k cette note, sans m^connaltre la vigueur de ce traitd Apr^s 
avoir fait un extrait minutieux de la note du Ministre mexicain, il 
promit « d'envoyer en toute hate et par le plus prochain courrier une 
copie de cette note au Gouvernement de S. M. B., qui, assure-t-il, dic- 
tera toutes les mesures propres a faire respecter, comnle il est d{i, les 
principes g^ndraux de la loi des nations et toutes les conventiona exis- 
tantes entre ce pays et la Grande-Bretagne (all existing conventions 
between this country and Great Britain). » Jusqu'alors, ainsi que vou- 
dra bien s'en convaincre Votre Excellence, on ne niait pas la vigueur 



Digitized by LjOOQIC 



CORRESPONDANCE DIPLOMATIQUE. 23 

de la convention du 14 juillet 1786, invoqu^e par le Ministre mexicain 
afin d'emp^cher les Anglais de Belice de vendre des armes aux Indiens 
barbares du Yucatan. 

Mais le 28 aoCit de la m^me ann^e, M. Doyle communiqua a ce Dd- 
partement, qu'ayant envoy^ au Gouvernement de S. M. B., comme il 
en avait fait la promesse, copie de la note du 12 mars, celui-ci lui or- 
donnait de declarer que, bien que le traits du 14 juillet 1786 soit rap- 
peld dans Tart. 14 du traits sign^ entre le Mexique et la Grande-Bre- 
tagne le 26 decembre i826,cet article indique seulement que les sujets 
britanniques ne seront pas inqui^t^s dans Texercice des droits que leur 
accorde le traits de 1786 avec TEspagne; « ^mais qiiHl TCexiste aucime ^ 
stipulation conventionnelle en vertu de laquelle le Mexique puisse exiger 
de la Grande-Bretagne P execution des obligations antMeurement con- 
tract^es avec l^Espagne au sujet de V Etablissement du Honduras. » Une 
semblable declaration, aussi oppos^e i la lettre et a Tesprit de Tart. 14 
du traits de 1826, ainsi qu'a tous les prdcddents decette affaire et k 
^interpretation que les autorit^s anglaises avaient donneejusqu'alorsi 
cet article, fut vivement combattue par le Mexique, qui ne vou- 
lut pas admettre qu'elle pr^valtat sur les droits que lui donne le 
traitd 

Le Gouvernement de la R^piiblique ordonna aussitdt k son Ministre 
k Londres de faire les representations n^cessaires, et considerant que 
le r^glement de cette affaire se ferait plus facilement en traitant direc- 
tement avecle Gouvernement de S. M. B., il jugea inutile de poursuivre 
la discussion avec la Legation britannique de Mexico, et il en donna 
avis iM. Doyle, le 10 septembre, en mdme temps qu'il r^pondait a sa 
note du 28 aoOt. 

La correspondance dchangee en vertu de cet ordre, entre le pHnipo- 
tentiaire mexicain M. Mora, et le Ministre des Affaires fitrang^res, 
lord Palmerston, ne parvint en rien k r^soudre la question. Lord Pal- 
merston ne se borna pas seulement i soutenir la declaration faite par 
M. Doyle, il la developpa encore, en declarant que le Mexique n'avait 
pas herite de TEspagne dans les droits qui puisent leur origine dans 
les traitds, parce que s'il est vral « que le Mexique s'est fait indepen- 
dant de TEspagne, il nes'est pas mis pourcela au lieu et place de I'Es- 
pagne en ce qui regarde les conventions internationales, que TEspagne 
avait celebree avec d'autres puissances. » (Note de lord Palmerston k 
M. Mora, en date du 15 decembre 1847.) Le Ministre mexicain sus- 
pendit la discussion pour demander des instructions k son Gouverne- 
ment, sans pout cela omettre de declarer encore dans sa note du 30 de- 
cembre, que « le Gouvernement mexicain persistait k considerer les 
traites de 1783 et de 1786 comme etant toujours en vigueur, et qu'il 
r^glerait ses actes cpnformement aux clauses stipuiees par eux, si le 
Gouvernement de S. M. B. considerait ces clauses comme n'existant 
plus, il n'en est pas de m^me du Gouvernement mexicain, qui insistera 
toujours pour qu'elles soient retablies au moyen d'une nouvelle stipu- 
lation. » Aucune negociation ne fut engagee pour arriver k ce resultat 
et on ne vint k s'occuper de nouveau de cette affaire que quelque temps 
apr^s. 

Ce fut en 1854, k la suite de frequentcs disputes k propos des ter- 



Digitized by LjOOQIC 



24 CORRESPONDANCB DIPLOMATIQUE. 

rains occup^s par des sujets anglais qui prdtendaient que ces terrains, 
tels que ceux connus sous les noms de San Pedro, de Cayo de Ambar- 
gris et autres, se trouvaient dans les limites indiqu^es par la conven^ 
tion de 1786, que le Gouvernement du Mexique ordonna k son Mi- 
nistre k Londres d'entamer des pourparlers avec le Gouvernement de 
S. M. B., dans le but de fixer les limites de Belice et reclamer les in- 
demnit^s dues pour I'usurpation de terrains par des sujets britanni- 
ques, en se basant sur les concessions faites par TEspagne a TAngle- 
terre, i propos de la coupe des bois dans le Honduras. Le pldnipoten- 
tiaire mexicain adressa a ce propos, le 16 mai 1854, deux note;5 au Mi- 
nistre des Affaires £trang^res de S. M. B. 

Le 4 juillet suivant, lord Clarendon, qui ^tait alors k la t^Je de ce 
Departement, r^pondit a ces notes dans des termes tels que je ne 
puis faire moins que d'appeler sur eux Tattention de Votre Excel- 
lence. 

« En ce qui concerne le premier point (la fixation des limites), j'ai 
rhonneur, dit lord Clarendon au Ministre mexicain, de vous informer 
que puisque par Vart, i^ dti traitd ciUbr^ entre la Grande-Bretagne et 
le Mexique le 26 d^cembre i826y on a adopts la limitt . indiqu^e pat le 
traits signe entre la Grande-Bretagne et VEspagne en juillet 1786, il est 
inutile de fixer de nouveau cette limite par une nouvelle n^gociation 
diplomatique. » Pour ce qui est de I'usurpation de terrain en dehors 
de cette limite par des sujets britanniques, lord Clarendon repond : 
It que le Gouvernement de S, M, B, ne dhire pas encourager des sujets 
britanniques d s'emparer de terres au deld de V^tendue quHls occupent 
d^jdy qu'il ne les aidera ni les protegera dans aucune violation des lois 
mexicaines perpetrees sur le territoire mexicain; mais le Gouvernement 
dc S. M. B. croit qu'il serait contraire aux int^rets du Mexique d'in- 
qui^ter les sujets britanniques etablis sur le territoire mexicain^ puisque 
le capitaUet le travail qu'ils emploient en operations commerciales doi- 
vent produire des avantages pour le Mexique. » 

Je dois. Monsieur le Ministre, avant de passer plus loin, faire 'remar- 
querque la declaration de lord Palmerston, qui renfermait une nega- 
tion si absolue des droits du Mexique, a et^ annulee dans sa base 
principale par lord Clarendon. Lord Palmerston niait qu'il existdt au- 
cune stipulation conv^ntionnelle au nom de laquelle le Mexique eiit 
le droit d*exiger de la Grande-Bretagne Taccomplissement des obliga- 
tions qu'elle avait ant^rieurement contract^es avec I'Espagne au sujet 
de I'Etablissement du Honduras. » Lord Clarendon reconnalt, au con- 
traire, « qu'en vertu de I'art. 14 du traits passd entre la Grande-Bre- 
tagne et le Mexique, au mois de d^cembre 1826, on a adopts la limite 
indiqu^epar le traits conclu, le 14 juillet 1786, entre TEspagne et la 
Grande-Bretagne. » C'est-^-dire, tandis que lord Palmerston nie cate- 
goriquement que les trait^s espagnols peuvent en quoi que ce soit ^re 
invoqu^s par le Mexique, parce qu'ils n'avaient pas ^t^ remis en vi- 
gueur par le traits du 26 d^cembre 1826 etque le Mexique nepouvait 
pas dtre Theritier de TEspagne, en ce qui regarde Belice, lord Claren- 
don reconnalt que, par ce trait© du 26 d^cembre 1826, les ancienstfai- 
t^s se trouvaient valid^s, au 'moins en ce qui concerne les limites de 
Belice, et qu'il fallait s'y conformer sur ce point Aussi les declarations 



Digitized by LjOOQIC 



CORRESPONDANCE DIPLOMATIQUE. 25 

de 1854 furent-elles considdr^es k Mexico comme d^rogeant celles de 
1849. D'accord en substance avec ce qu'avait toujours soutenu la R^- 
publique, c'est-a-dire Texistence des traitds de 1783 et de 1786, celle-ci 
les accepta comme la base fondamentale de Tarrangement que Ton de- 
vait faire a propos des difficutes de Belice. 

Votre Excellence se rappellera, sans doute, qu'alors m^me que lord 
Clarendon redigeait la note du 4 juillet 1854, il entretenait avec le 
Gouvernement des £tats-Unis une correspondance fort int^ressante a 
propos de Tinterpretation du traite Clayton- Bui wer, correspondance 
au cours de laquelle le Secretaire d'fitat des l£tats-Unis et son pl^ni- 
potentiaire k Londres, mirent hors de doute les droits qu!en vertu des 
traites le Mexique poss^de sur Belice. L'on doit croire, en honneur de 
Tesprit d'equite du cabinet de S. M. B., que les legers doutes que pou- 
vait avoir encore le Gouvernement de la Grande-Bretagne au sujet de 
ces droits, ayant disparu grace k une lumineuse discussion, il aban- 
donna en 1854 la politique que Ton avait voulu initier en 1849 au su- 
jet de Belice. 

Depuis cette epoque (1854), ce point n'a plus ete traite entre le 
Gouvernement de la Republique et celui de la Grande-Bretagne. II est 
vrai que Belice n*a pns cess6 de preoccuper les deux Gouvernements, 
mais les affaires qui ont ete trait^es dans des ^poques posterieures, ou 
bien n*ont pas abouti, ainsi qu'il est arrive avec la n^gociation entamee 
a Londres en 1857, par M. Stevenson, avec le Ministre mexicain, afin 
de tracer de nouvelles fronti^res k Belice; ou bien elles n'ont fait que 
rouler sur des faits incidents, ainsi qu*^il est arrivd k propos des reclama- 
tions britanniques motivees par I'attaque de Orange Walk. 

Afin d*affirmer plus encore, s'il est possible, les droits du Me^^ique 
en une mati^re aussi importante, afin de placer la discussion relative 
aux affaires de Belice sur le terrain qui lui est propre et en dehors du- 
quel on ne saurait atteindre aucune solution satisfaisante, Votfe Ex- 
cellence me permettra d'ajouter que la Republique ne fonde pas seule- 
ment ses droits dans le traits cel^bre avec la Grande-Bretcigne le 28 de- 
cembre 1826; le traits de paix signe avec I'Espagne le 28 d^cembre 
1826 est une autre base solide et sur laquelle reposent les exigences de 
la Republique. Dans ce traite, I'Espagne reconnait « la 'Republique 
mexicaine comme une nation libre, souveraine et independante, for- 
mee des £tats et contrees indiqu^s dans sa loiconstitutionnelle^ksz.vo\x\ 
le territoire compris dans la Vice-Royaute jadis nomm^e la Nouvelle- 
Espagne et celui que Ton connaissait sous le nom de Capitainerie Gd- 
n^rale du Yucatan^ etCy et elle « renonQa » a toute pretention au Gou- 
vernement, A la PropriM et an Droit territorial de ces Etats et con- 
tr^es. » 14 r^sulte forcemeat et logiquement de ce traite, aussi bien que 
du fait incontestable que jusqu'a Tindependance I'Espagne conserva la 
souverainete de Belice, dont le territoire est compris dans la Capitaine- 
rie Generale du Yucatan, que le Droit territorial sur Belice a et^ trans- 
mis par ce traite de TEspagne au Mexique, sans autres restrictions que 
celles que cette Puissance s'^tait imposee dans ses traites avec la 
Grande-Bretagne. 

La reconnaissance de I'independance rendit l^alement k la Repu- 
blique la souverainete que Tfispagne avait exercle par droit de con- 

4 

Digitized by LjOOQIC 



^ 26 CORRESPONDANCE DIPLOMATIQUE. 

quete. C'est un principe qui n*est pas mis -en doute par les publicistes, 
celui qui fait renattre dans un pays conquis les droits de souverainet^ 
quand le pays se d^livre du conqu^rant, s'organise en society reguli^re 
et se fait reconnaitre comme nation souveraine. Si, h la force de ce 
principe, on ajoute la cession que I'Espagne a fait au Mexique du 
Droii territorial sur les Etats et contrdes cites plus haut, sans oublier 
en outre le refus oppos^ ^ la demande de M. Villiers au sujet de I'a- 
bandon i TAngleterre de la souverainet^ de Belice, on ne saurait met- 
tre en doute que le Mexique est bien PWritier legitime de TEspagne 
des droits territoriaux que cette Puissance avait sur Belice. Le Gou- 
vernement mexicain a confiance dan^ la haute raison de celui de S. M. 
B. et esp^re qu'il reconnaftra et acceptera cette v^ritd qui s'appuie a la 
fois et sur les principes les plus elementaires de la loi international et 
sur les faits historiques les plus notoires. 

Le Mexique a invariablement reconnu la vjgueur <les trait^s espa- 
gnols qui affectaient, de quelque maniere que ce soit, ces droits terri- 
toriaux, et il a toujours pour sa part agi conformement aux prescrip- 
tions du droit des gens. C'est ainsi que lorsqu'en 1828, il sigaa avec les 
Etats-Unis son premier traits relatif aux fionti^res, il reconnut la va- 
lidity du traits espagnol du 22 fevrier 18 19, qui fixait les limites des 
possessions du Roi d*Espagne avec celles de la R^publique. On parla 
k cette occasion de Taffaire de Belice, qu'dn invoqua comme un pr^c^- 
dent respectable. Les pl^nipotentiaires mexicains disaient alors : « Se- 
lon les usages et les doctrines regus, la validity de ce traits (celui du 
22 fevrier 1819) est incontestable. La Rdpublique mexicaine a temoi- 
gn^ de sa resolution d'ob^ir aux memes usages en respectant comme 
elle.l'a fait la possession accordee a TAngleterre par la Cour d'Espa- 
gne, sur le territoire de Walis, en vertu des trait^s de 1783 et 1786. » 
D'accord avec ces declarations, le traits de limites entre le Mexique et 
les Et*ats-Unis, qui fut sign^ le 28 fevrier 1828, dit dans son pr^ambule 
que le traits espagnol du mois de fevrier 18 19 ^tait consider^ comme 
valide, « parce qu'il avait iti sanctionn^ a une ^poqtie ou le Mexique 
formait partie int^grante de la Monarchie espagnole. » Bien loin d'a- 
voir m^connu ces precedents, soit en traitant avec les £tats-Unis, soit 
avec TAngleterre la question des fronti^res, le Mexique a toujours re- 
connu sur ce point la validite des traites espagnols et la legitimite de 
la transmission des droits et obligations qu'ils renferment, comme 
une consequence de Tindependance du Mexique reconnue par I'Es- 
pagne. 

La conclusion finale qui ressort de mes declarations anterieures est 
trop claire et trop logique pour qu'il soit necessair^ de la pr^ciser. Des 
traites solennels que I'on ne saurait iheconnaltre, des faits hfstoriques 
qu'on ne saurait nier, autorisent le gouvernement du Mexique i decla- 
rer et ^ soutenir, ainsi qu'il le fait, qu'il ne peut considerer ni traiter 
les affaires relatives ^ Belice que sous I'empire des stipulations conte- 
nues dans les traites dont je me suis occup4; traites qui, par leur na- 
ture, demeurent permanents sur ce point et dont les engagements rela- 
tifs aux droits territoriaux de la Republique sur Belice, n'ont pas 6te 
alt^res par les modifications et les changements survenus dans les re- 
lations internationales des purssances qui les ont acceptees. 



Digitized by LjOOQIC 



C0RRE8P0NDANCE DIPLOMATIQUE. 27 

Je prie Votre Excellence de vouloir bien excuser si, avant de m'oc- 
cuper toutparticuli^rement des points que renferme la note du 28 juil- 
let 1874, il m'a fallu faire un abreg^ prdliminaire des antecedents rela- 
tifs a la souverainete de Belice, parce que, n^glig^s comme ils Tont 6te 
dans la derni^re corresp©ndance ^changde entre les Gouvernements 
du Mexique et de la Grande-Bretagne, la discussion au sujet des re- 
clamations de Orange Walk ne serait pas soumise aux principes qu'elle 
doit garder, et ne saurait avoir une solution satisfaisante ni en raison 
ni en justice. Maintenant que j'ai eu I'honneur d'indiquer k Votre Ex- 
cellence quels sont les principes invoques par le Gouvernement mexi- 
cain dans cette discussion, je puis, sans plus de retard, repondre aux 
divcrses observations contenues dans la note du 28 jtiillet 1874. 

Votre Excellence declare « qu'il r^sulte des renseignements fournis 
par le Vice-Gouverneur du Honduras, renseignements qui sont confir- 

mes par d'autres documents , que les efforts des troupes mexicaines 

se sont exclusivement dirig^s contre les Indiens de Chan Santa Cruz, 
dont les autorit& du Honduras Britannique n'ont pas k se plaindre 
(against whom the authorities of British Honduras have no complaint), 
tandis que les Indiens Icaiches qui sont coupables de toutes les incur- 
sions qui ont provoqu^es des plaintes, ont et6 invariablement recon- 
nus, soutenus et dirig^s par les autorit^s mexicaines de I'Etat du Yu- 
catan, et que les chefs de la tribu Icaich^ Zuc d*abord, puis Canul et 
enfin Chan, bien que sans avoir eu une nomination en forme (regular 
commissions), ont ^te de fait au service du Gouvernement de Campe- 
che, qui les appelait gen&aux, qui leur donnait des ordres et auquel ils 
rendaient compte de leurs operations. » 

Le Gouvernement de la R^publique ne saurait etre d'accord avec 
les renseignements auxquels se r^fere Votre Excellence. Le manque 
d'exactitude des appreciations qu'ils contiennent, I'injustice des griefs 
formulas contre le Gouvernement de Campeche apparaissent claire- 
ment k la lumi^rc de certains faits que Ton ne saurait nier. Que Votre 
Excellence mepermettede faireappela sa m^moire pour indiquerl'at- 
titude veritable que les Indiens de Chan Santa Cruz et les Icaiches ont 
gardee vis-i-vis du Mexique. 

Vous n'ignorez pas, Monsieur le Ministre, que les Indiens du Yuca- 
tan se r^volt^rent en 1847, non seulement contre toute autorite, mais 
bien contre tout ordre social, provoquant de la sorte une guerre de 
castes qui ne proclamait aucun principe politique et n'avait d*autre 
objectif que le pillage, Tincendie et Textermination des races blanches 
et metis. Cette revolte s'dtendit si rapidemeYit dans toute la P^ninsule 
et eut des son debut un tel caractere de barbaric et de fdrocite, que les 
races menacees par les Indiens n'avaient, quelquea jours apr^s le com- 
mencement des hostilites, d'autres lieux de refuge que les villes de 
Merida et de Campeche. A cette epoque, que I'on peut appeler la pre- 
miere de cette guerre, tous les Indiens, ceux de Chan Santa Cruz aussi 
bien que les Icaiches, etaient souleves, tous etaient les ennemis de la 
race blanche et tous combattaient les autorites mexicaines du Yuca- 
tan. 

Dans la campagne entreprise en 1853 P^^ l^ commandant militaire 
du Yucatan, le general Don Romulo Diaz de la Vega, contre tous ces 



Digitized by LjOOQIC 



28 CORRESPOND ANCE BIPLOMATIQITE. 

Indians r^volt^s, en obtint des r^sultats assez im portents. Battus et 
accul& jusque dans leurs derniers retranchements, des pourparlers de 
paix s'etablirent avec les Indiens, et Ton put obtenir, k la suite d'une 
convention, qu'un grand nombre des chefs de la rdvolte prissent Ten- 
gagement de ne plus porter les armes contre les b lanes; quelques-uns 
qui, parmi les rdvoltes, se refus^rent k accepter ce compromis, demeu- 
rerent dans la condition de rebelles oi ils se trouvaient d6}k. Les indi- 
genes qui s'engag^rent k ne plus prendre les armes contre les blancs 
furent ddsignes sous le nom dVncilens pacifiqueSypouv les distinguer des 
Indiens barbares qui, ainsi que ceux de Chan Santa Cruz, n'ont pas 
cessd jusqu'ci ce jour leurs sauvages hostilit^s contre les centres de 
population mexicaine. On donna aussi dans la Pdninsule du Yucatan, 
et d^s le d^but de la guerre, le nom de Hidalgos au petit nombre 
d'Indiens qui n'y prirent pas part et qui demeur^rent fiddles au Gou- 
vernement. 

Cette convention ne fut pas une soumi^sion veritable ni complete 
des rebelles aux autorit^s de I'Etat, elle n'imposait en somme d'autre 
obligation k ceux qui I'accept^rent que celle de ne comipettre aucun 
acte d'agression contre les individus de race blanche, assurant de la 
sorte la tranquility des villages qu'ils avaient ITiabitude d'attaquer. II 
est inutile d'insister davantage pour faire comprendre quelle est Tatti- 
tude que conservent les Indiens Icaich^s et combien sont anormales 
les relations qu'ils entretiennent avec les autorit^s mexicaines. Les 
Gouvernements du Yucatan et de Camp^che ont ^t^ obliges jusqu'a 
present de se contenter de Tob^issance que ces Indiens ont bien voulu 
leur accorder, parce que ceux-ci n'ont, en r^alit^, d'autre r^gle de con- 
duite que leur volontd propre. Plus d'une fois, ainsi que Votre Excel- 
lence aura Toccasion de le voir dans le cours de cette note, j'aurais a 
citer des faits qui affirment cette v^rit^ historique. 

Pour accepter une situation aussi anormale, les Gouvernements de 
Yucatan et de Camp^che ont d6 c^der k des considerations fort graves. 
La soumission complete et veritable des \xid\^Xi?> pacifiqnes n^ pourra 
s'obtenir que par la guerre avec toutes ses violences ou bien par la 
persuasion qui les fasse. renoncer k la vie sauvage en leur faisant com- 
prendre les avantages de la vie civilis^e. II y a eu plusieurs motifs qui 
ont fait opter pour ce second moyen : le principal est cehii qui prend 
sa source dans les sentiments d'un gouvernement ^clair^ et philantrope 
qui ne veut pas provoquer la guerre d'extermination contre toute une 
race digne d'un meilleur sort Fiddles a cette politique human itaire, les 
Gouvernements de Campeche et-de Yucatan ont cherch^ a ^tre agria- 
bles aux Indiens pacifiques en employant les moyens les plus propres 
a les maintenir en paix, afin de leur faire comprendre les avantages de 
la vie civilisee et adoucir et corriger leurs moeurs. C'est ainsi que lors- 
qu'ils se pr^sentent dans quelque ville ou village de ces Etats, on leur 
fait pr&ent de petites sommes d*argent ou bien d'autres objets qui 
leur plaisent, on leur accorde certains ^gards qui font naltre leur con- 
fiance pour la race blanche, et on les traite avec les titres qu'ils se don- 
nent eux-memes, afin de satisfairc ainsi leur vanit^, cherchant de la 
sorte k les gagner k la cause de la civilisation. Le Gouvernement de 
Campeche a tellement bien reussi avec ce syst^me, qu'il a pu con- 



Digitized by LjOOQIC 



CORRESPONDANCE DIPLOMATIQUE. 29 

vaincre certains chefs de ces Indiens de la n&essit^ qu*il y avait pour 
eux a fonder des ^coles dans leurs villages, ce qu'ils ont d^jct fait dans 
les cantons de Xcanja, Chunchintok et Chun-Ek. 

Le Gouvernement de S. M. B. peut mieux que n'importe quel autre 
appr^cier les effets de cette politique-^ regard de tribus sauvages ou 
demi-barbares. Un Gouvernement qui etend son action sur des races 
aussi nombreuses que diverses, qui occupe depuis le dernier jusqu'4 
r&helon le plus ^lev^ de la civilisation, n'ignore pas que le moyen le 
plus propre k pacifier et k corriger des peuples barbares, est de leur 
inspirer confiance, flatter leur vanity presque enfantine et leur incul- 
quer des id^s qui leur fassent comprendre, plus, ou moins distincte- 
ment, Tordre social. Tous les Gouvernements civilises qui ont a traiter 
sur leur propre territoire avec cette, classe d'hommes, agissent de la 
m6me mani^re : la loi de la n^cessit(f, les exigences de la civilisation 
moderne qui d^cr^te la mort en masse et Textermination totale de 
toute une race, sont les raisons qui imposent cette conduite. 

Parmi les moyens employes par ces Gouvernements pour ramener 
a la vie paisible ces tribus, on compte, sans aucun doute, celui qui 
consiste k accorder h leurs chefs les titres dont ils se gratifient, sans que 
pour cela on croit que ces titres aient la signification officielle qu'ils 
poss^dent dans les pays civilises. 

Alors que le due d'Albermale entretenait une correspondance avec 
le premier des zambos revokes du Honduras, et qu'il s'appelait « Roi 
des Mosquitos, » il ne s*imagina jamais traiter avec un monarque veri- 
table. Quand les Etats-Unis qualifient, dans leurs trait^s, du titre de 
Princes, de Rois, de Chefs d^cor^s, de premiers Ministres, de G^n^- 
raux, de Capitaines, les Chefs des tribus Mohawks, Choctaw, Chicka- 
wases, Creek et autres, la grande Republique ne croit pas le moins du 
monde avoir sur son propre territoire ces monarques, ces hauts fonc- 
tionnaires ni cette aristocratic avec lesquelselleest en rapport. Pour des 
raisons identiques, quand au Yucatan une autorit^ mexicaine appelle 
gin&al Tun des Indiens pacifiques, elle est aussi eloignee de le consi- 
dered pour cela comme faisant partie de I'arm^e mexicaine, qu'elle est 
persuad^e que cet autre Indien qu*elle qualifie A' hidalgo n'est pas un 
noble. 

Le Gouvernement mexicain a combattu les liidiens de Chan Santa 
Cruz, parce que depuis la rdvolte de 1847 ils n'cnt pas cess^ d'etre en 
etat de rebellion et de lui faireune guerre dont les horreurs dgalent les 
actes les plus barbares qui ensanglantent les pages de I'histoire. II a 
aussi combattu les Indiens pacifiques chaque fois qu'ils ont pris part a 
cette guerre, et aussi bien avant qu'apr^s la convention de 1853, alors 
qu'ils se sont tenus k T^cart de la revolte, le Gouvernement mexicain 
les a trait^s de la mani^re la plus propre i les r^duire au bon ordre, 
mais sans pouvoir exercer encore sur eux Tautorit^ que la loi accorde 
au gouvernant sur le sujet dans les pays civilises,et sans qu'il soit pos- 
sible de les soumettre k une ob^issance complete, de mani^rc k ce 
qu'ils n'agissent plus sous leur inspiration propre ou au grd de leurs 
caprices. 

Votre Excellence trouvera la confirmation de ces appreciations dans 
la malheureuse et sanglante histoire du Yucatan depuis 1847 jusqu'ci 



Digitized by VjOOQIC 



30 COBBESPONDANCE DIPLOMATIQUE. . 

present, et chaque page de cette histoire lui prouvera que les rensei- 
gneraents communiques au Gouvernement de S. M. B. sont inexacts, 
quand ils affirment que le Gouvernement mexicain a exclusivement 
dirig^ ses efforts contre la tribu de Chan Santa Cruz, et que I'assertion 
qui pretend que les autoritds mexicaines ont invariablement reconnu, 
soutenu et dirig^ les Indiens Icaiches dans leurs depredations, est sans 
fondement aucun. Plus d'une fois je fournirai, dans le cours de cette 
note, des preuves ^videntes qui ddmontrent que ces Indiens d^sobeis- 
sent toujours, et quand cela leur platt, aux autorit^s mexicaines. L'as- 
sertion du Vice-Gouverneur de Belice, qui accuse Ic Gouvernement de 
I'Etat de Campeche de complicity, parce qu'il dirige les Indiens Icai- 
ches dans la perpetration de leurs crimes, est done de tout point injus- 
tifiable. 

Parmi les documents que Votre Excellence a eu sous les yeux, et 
qui prouvent la classe de relations que les Indiens Icaichds ont encore 
et ont eu pendant de longues anndes avec le Gouvernement de Cam- 
peche, Votre Excellence en cite quatre, « qu'il croit suffisants pour 
d^montrer que le gouvernement de S. M. B. agit avec justice en ren- 
dant responsable le Gouvernement de Mexico des actes des Indiens 
Icaichds. Bien que les considerations generales que je viens d'exposer 
expliquent clairement la situation de ces Indiens a I'egard du Gouver- 
nement mexicain, un examen attentifs de ces documents servira non 
seulement a corroborer tout ce que j'ai dit sur ce point, mais 11 ddmon- 
trera I'irresponsabilite absolue du Mexique dans les faits imputes a ces 
Indiens. II fait appel k la loyaute de Votre Excellence pour qu'elle 
decide d'apres mes preuves si cette irresponsabilite n'est pas enti^re- 
ment justifies par les documents mcmes qui la contredisent. 

La lettre du 15 septembre 1856, adress^e par Don Mariano Trejo 
au Superintendant de Belice et citde en premier terme, ne saurait etre 
estimee par le Gouvernement du Mexique avec la valeur demonstra- 
tive que Votre Excellence lui accorde, a moins cependant que sa date 
i/ait souffert quclque erreur chronologique. L'Etat de Campeche n'a 
ete crde qu'au mois de mai 1858, et son existence constitutionnel^e n'a 
ete approuvde que le 28 avril 1863. II est inutile, je crois, d'en dire da- 
vantage pour que ce document soit ^carte, au moins jusqu'^ ce que la 
date soit rectifi^e, car comment peut-on affirmer que le 15 septembre 
1856, les Indiens Icaiches recevaient des ordres directs du Gouverne- 
metit de Campeclie^ puisqu'a cette dpoque ce Gouvernement n'existait 
pas. 

II n'a pas ete possible de trouver non plus dans*les archives la lettre 
en date du 28 aout 1868, que cite Votre Excellence, et qui aurait dtd 
ecrite par le Gouverneur de Campeche, Don Pablo Garcia, ^ Tlndien 
Canul, qu'il qualifie du titre de « General et Commandant en chef du 
Canton d'lcaich^; » mais il n'y a aucune raison de mettre en doute son 
existence. En donnant ce titre a cet Indien, circonstance que Votre 
Excellence estime comme une preuve evidente qu'il etait fonctionnaire 
militaire de I'Etat de Campeche, il n'y a la qu'un fait insignifiant prou- 
ve par ce que j'ai eu I'honneur de vous dire plus haut ice sujet et sur 
lequel je crois inutile de revenir. Je me permettrai d'ajouter une seule 
observation corroborant mes assertions. Jamais dans la Republique les 



Digitized by LjOOQIC 



CORRESPONDANCE DIPLOMATIQUE. 81 

Gouvemeurs des Etats ont eu la faculty de nommer des g^n^raux, fa- 
cult^ que notre Constitution reserve au Pouvoir fSd^ral, qui doit en 
outre, pour qu'ils soient valides, faire approuver ces nominations par 
le Congr^s. Cette consideration, basee sur la loi supreme de la R^pu- 
blique, est decisive pour d^monfrer qu'aucun Gouverneur de Camp^- 
che et de Yucatan n'a pu nommer et n'a jamais nomme de fait un seul 
geWraL 

En ce qui concerne les ordres que le Gouverneur Garcia donnait 4 
Canul, pour que, de concert avec Andres Tima, il commence des ope- 
rations, contre les barbares de Chan Santa Cruz, il n'y a rien qui doive 
surprendre,^ttendu la situation si grave que garde la Peninsule du 
Yucatan. Bien qu'en les donnant, ce Gouverneur devait savoir par une 
triste experience qu'ils restaient soumis a la volonte capricieuse de 
rindien qui les recevait; il ^tait fort naturel qu'il chercha i tirer parti 
de rinimitie qui divisent les Indiens barbares de Chan Santa Cruz et 
les pacifiques Icaiches, afin d'utiliser les services que ces derni^rs vou- 
draient preter i la cause de la civilisation, en s'opposant aux invasions 
de ces barbares. 

Le Gouverneur Garcia, de m^me que tous ceux qui lui ont succed^ 
k Gamp^che, ne peuvent compter sur Texecution des ordres donnes 
aux Indiens, parce que personne n'ignore dans cet etat que leur obdis- 
sance est des plus pr^caire et al^atoire; mais m^me en courant le ris- 
que de ne pas les voir executer, il considera de son devoir de les don- 
ner, afin de conjurer le danger d'une invasion de barbares. 

L'article du journal La Razon del Pueblo est un des documents au- 
quel Votre Excellence fait allusion. Les annexes qui I'accompagnent 
et qui commentent cet article ont droit en v<frite pour leur importance 
a une attention toute speciale, sans qu'il soit n^cessaire de s'occuper 
davantage du titre de gMral que Ton prodigue aux Indiens dans ces 
documents, parce que ce point est suffisamment lucide. 

La lettre adressee le 23 decembre 1872 par Tlndien Rafael Chan au 
Gouverneur de Campeche, et dont Votre Excellence copie quelques 
lignes, afin de prouver que les Indiens Icaiches regoivent des ordres du 
Gouvemement de Camp^cAef doit ^tre enti'^rement transcrite; cette lettre 
dit ce qui suit : « J'ai I'honneur de vous informer que depuis le 
lersepte^nbre 18^2, les Anglais ont eu des diff^nts avec nous; ils n'ont 
pas voulu jusqu' d prhejit entretenir des relations amicales avec nous; 
c'est ainsi qn'en ddpit de tout ce que nous avons fatt pour arriver d une 
entejite veritable avec eux^ ils n' ont jamais voulu y consentir; c'estpour- 
quoi je vous en donne avis, afin que vous d^terminiez et ordonniez ce 
que nous devons faire comme ^tant notre Gouvernement, ^t c'est pour- 
quoi je ne puis rien faire sans les ordres de Votre Excellence. Excel- 
lentissime Seigneur, y'^2 appris que les Indiens de Chan Santa Cruz 
veule7it venir nous chasser de ces cantons, parce qne les Seigneurs anglais 
entretiennent une amitid religieuse avec les Indiens barbares de Chan 
Santa Cruz, Ces Anglais leurs donnent des munitions de guerre pour 
qu'ils viennent briiler mon canton. La surveillance qu'il faut exercer 
ne m'a pas permis de prdvenir Votre Excellence; Ton me dit en ce mo- 
ment que de meme ils ont tu^ le g^n^ral Don Marcos Canul, ils me 



Digitized by LjOOQIC 



32 CORRESPONDANCE DIPLOMATIQUE. 

tueront C'est ce que je vous communique pour votre Gouvernement et 
afin que vous ordonniez ce que je dois faire. » 

En examinant attentivement ce document, il est impossible de ne 
pas comprendre le veritable genre de relations qui existent entre les 
Indiens Icaichds et le Gouvernement dc Campeche. Quelle espece de 
snjets du Gouvernement, quelle espece de g^neraux de Tarm^e sont 
cpux qui ne s'adressent d letir Gouvernement que quand les Anglais 7ie 
veulent absolument pas faire avec eiix un vt^ritable arrangement ? Quel 
genre d'ordres peut-on donner i ces sauvages qui se croient le droit 
de traiter avec une Puissance etrang^re? Quelle espece de responsabi- 
lite le Gouvernement mexicain peut-il avoir a regard d*un tiers i 
Cause des actes de ceg Indiens, soit qu'ils veuillent conclure des traites 
avec les Anglais, sans pouvoir y arriver, k cause de la religieuse amitit 
qui unit les Anglais aux barbares de Chan Santa Cruz, soit qu'ils atta- 
quent Orange Walk, soit enfin qu'ils commettent tout autre attentat 
contre la souverainete du Mexiqne ou contre le droit des gens? Votre 
Excellence voudra bien reconnaitre qu'^ ces-simples observations sug- 
g^rees par la lecture de la lettre, il n'est pas de reponse possible, et , 
Elle conviendra que ce document vient i I'appui de mes assertions : il 
prouve que les Indiens Icaichds n'ob^issent pas au Gouvernement 
mexicain et qu'ils commettent pour leur compte et sous leur responsa- 
bilit^ des attentats comme celui d'Orange Walk, com me celui de con- 
clure des traites avec les Anglais de Belice. 

Ce n'est pas encore le moment de juger quelle peut etre la part de 
responsabilit^ de ces derniers pour le fait de procurer des arines aux 
barbares de Chan Santa Cruz, qui s'en fervent dans la guerre d'exter- 
mination qu'ils font dans la presqu'lle du Yucatan. Mais puisque Votre 
Excellence invoque la lettre de I'lndien Chan comme une preuve con- 
tre le Mcxique, je prends note de la declaration qu'elle contient, ^ sa- 
voir « que les Anglais fournissent des munitions de guerre aux barbares 
pour aller incendier le canton des Icaichds, » et je ferai usage de cette 
preuve en temps opportun. 

Si la lettre de Rafael Chan est si importante, comme Votre Excel- 
lence peut en juger, pour le point que nous examinons, celle que M.W. 
Cairns, Gouverneur delBelice, a adressee le lO octobre 1872, iret in- 
dividu qu'il traite de gMral Rafael Chan, et qui constitue le dernier 
annexe de Tarticle de La Razon de Pueblo, cette lettre, dis-je, jette une 
belle lumi^re sur la situation des Indiens Icaiches vis-i-vis du Mexi- 
que et de Belice, qu'apr^s Tavoir lue le doute n'est plus possible. Dans 
cette lettre, le Gouverneur parle de conclure une paix vMtablele avec 
les Indiens et d'imposer/^^ conditions auxquelles il la fera. Apr^s les 
avoir accuses de Tattaque sur Orange Walk, il exige d'eux, comme 
premiere condition de Xd.paix, qu'ils « aillent i Belice demander pardon 

au repr^sentant de S. M. la Reine de la Grande- Brctagne ou i 

Orange Valk, exprimer leur repentir du pass^ au Capltaine comman- 
dant militaire. » Le Gouverneur Claims demande au gMral Rafael 
Chan une promesse ^crite de faire savoir au repr^sentant de la Reine 
quand un de ses hommes (les Indiens Icaiches) aura un motif quel- 

conque de plainte contre les Anglais et de ne jamais se laisser 

aller ^ commettre aucune violence, etc. » Enfin, comme troisi^me con- 



Digitized by LjOOQIC 



CORRESPONDANCE DIPLOMATIQUE. 83 

dition, il exige du m6me Indien qu'il « envoie au commandant mili- 
taire d'Orange Walk une vingtaine de ses hommes pour travailler aux 

reparations et aux constructions necessaires » — « Les hommes, 

ajoute-t-il, doivent venir sans armes et apporter leurs vivres; ils pour- 
ront etre releves de deux en deux semaines par un nombre 6g^l d'in- 
dividus, jusqu'a ce que le travail soit termind » — « Telles sont, gene- 
ral, dit en terminant le Gouverneur de Belice, mes conditions de paix; 
si vous connaissiez le monde aussi bien que moi, il y a longtemps que 
vous et M. Marcos Canul, dont vous m'annoncez la mort, sauriez qu'il 
est inutile de songer k braver Tautorite de S. M. la Reine sur ses pro- 
pres territoires. Si vous pouvez, par surprise, tuer deux ou trois de ses 
sujets, vous finirez toujours par payer. N'ai-je pas ^crit en ces termes^ 
M. Marcos Canul il y a plus de deux ans, quand je suis arrive dans ce 
pays, et vous voyez si mes predictions se sont accomplies? » 

II est inutile de ddmontrer que pour ^crire ainsi il faut avoir cons- 
cience de ne pas s'adresser aux sujets d'un gouvernement civilis^, dont 
la responsabilite est engagee par les actes de ses sujets. De pareilles 
conditions depaix ne se proposent qu*a des sauvages qui agissent 
d'apr^s leur propre inspiration. La lettre de M. Cairns au gMral Ra- 
fael Chan est une preuve d'autant plus decisive de Tirresponsabilite du 
Gouvernement mexicai-n rclativement k I'attaque d'Orange W^lk, qu'il 
en r^sulte que le Gouverneur de Belice lui-meme en a juge ainsi en 
traitant directement avec ces sauvages, en exigcant d'eux des repara- 
tions pour les prejudices qu'ils ont causes a Orange Walk et en leur 
demandant des garanties pour I'avenir. Au reste, le docurnent citd est 
de tout point inatt'aquablc; il fait partie de ceux qui ont ete formulas 
contre le Mexique, et il vient d*un Gouverneur de Belice. 

Cctte lettre prouve aussi que les autorites du dit Etablissement trai- 
tent avec les Indiens, comme s'ils constituaient une nation souveraine 
et qu'elles blessent en agissant ainsi, par cette conduite, les droits de 
la Republique. Elle prouve en plus que les Indiens d'lcaichd ne se 
sont adress^s d'leur Gouvernement pour hii demander des ordres que 
quand il leur a ete impossible de conclure cette paix veritable avec les 
Anglais; quand ceux-ci menacerent le gMral Rafael Chan de finir 
comme Marcos Canul; quand ces Indiens surent cnfin que les Anglais 
fournissaient des munitions de guerre aux barbares de Chan Santa Cruz 
four que ces derniers aillent briMer leurs cantons. La correlation entre les 
lettres de M. Cairns du lo octobre 1872 et de Rafael Chan du 23 d(5- 
cembre de la m^me ann^e, entrafne une conviction tellement solide sur 
ce point, que rien ne peut Tebranler. Qui peut douter, en efifet, apr^s 
avoir lu ces documents avec attention, qu'ils demontrent d'une mani6re 
concluante que les relations des Indiens Icaiches avec le Gouverne- 
ment mexicain ne sont pas celles de sujets ^ souverain, mais que leur 
veritable attitude est celle de sauvages qui, impuissants k consommer 
un attentat contre la souverainete de la Republique, tel que le fait de 
traiter avec une puissance dtrangere de la paix et de la guerre, vien- 
nent chercher un refuge aupres du Gouvernement mexicain, auquel ils 
n'ob6issent pas, pour etre d^fendus contre les barbares qui s'arment 
chez les Anglais pour aller brfller leurs villages, ainsi qu'ils le 
disent? 



Digitized by LjOOQIC 



84 CORRESPONDANCE DIPLOMATIQUE. 

Apr^s ces reflexions, que sug^^re la lecture des documents publics 
par La Razan del Pueblo, il est inutile de rien dire des phrases de Tau- 
teur de Tarticle, et sur lesquelles s'appuie Votre Excellence. Les let- 
tres que j'ai analysdes servent mieux que ces phrases ^ faire compren- 
dre q«elle esp^ce de relations il existe entre le Gouvernement mexi- 
cain et les Indiens Icaich^s. 

Passons i la note adressee le 12 f^vrier 1873 par le Gouverneur de 
Camp^che it mon Departement et cit^e par Votre Excellence. Les md- 
mes documents importants publies par la Razon del Pueblo^ et que j'ai 
A€yk examines, sont annexes d cette note, qui n'avait d'autre objet que 
de les transmettre d ce D6partement. Comme on a d^jd vu par leur 
analyse que la preuve qu'ils administrent est en tout point d^favorable 
aux reclamations anglaises, je ne crois pas devoir m'occuper davantage 
de cette note. 

La lettre, enfin, du gMral Eugenio Arana, Commandant GM&al des 
Cantons pacifiques du Sud, adressee au Vice-Gouverneur de Belice, le 
8 mars 1873, ^st la meilleure preuve que le Mexique pourralt souhai- 
ter pour repousser la justice des reclamations des sujets britanniques. 
On assure dans cette lettre que Canul assaillit Orange Walk contrai- 
rement aux ordres de son chef Arana; que celui-ci le destitua de son 
cpmmandement et qu'il lui substitua Rafael Chan. Arana prie et 
supplie, au nom de Chan, le Vice-Gouverneur de Belice dt conclureun 
notivel arrangement pour r^tablir la liberty dti commeree entre cette colo- 
7iie et notre miserable IcaiMy parce qii^ en cas contraire, dit Chan, // de- 
inandera pleins pouvoirs d Arana pour declarer une. guerre, sans merci d 
Belice, Arana affirme qu'il refuse de les accorder, parce qu'^'Z ne peut 
dgnner depareils ordres sans avoir ^puis^ tous les moyens que prescrit le 
droit inter?tationaL II termine en declarant que le Commandant gMral 
sera immediatemeut responsable de tout arrangement qui pourra avoir 
lieu par la suite, et il invite le Vice-Gouverneur d communiquer direc- 
temefit avec lui en toutes occasions, 

II suffit de lire cette communication vraiment inqualifiable pour 
cojmprendre qu'elle vient d'un sauvage qui s'est sous trait ci toute obeis- 
sance vis-d-vis du Gouvernement. 

Supposer qu'il y a dans la R^publique mexicaine un « Comman- 
dant general » qui puisse conclure des traites avec des Puissances 
6trang^res, menacer d'une guerre sans merci et se rendre responsable 
de raccomplissement des traites, c'est la juger bien mal, parce qu'il n'y 
a sur son territpire d'autre autorite pour conclure des traites, declarer 
la guerre et faire la paix que le pouvoir federal, conform^ment k la loi 
constitutionnelle et a ses usages de nation civilis^e bien connus de la 
Grande-Bretagne. 

Bien que pour affirmer Tinsubordination d' Arana et Tirresponsabi- 
lite du Gouvernement mexicain ci propos des actes de celui-ld, la seule 
lecture de sa lettre suffise, comme je Tai dit, ce Departement a cepen- 
dant demand^ certains renseignements h. ce sujet au Gouverneur de 
Campeche. Le rapport envoy^ i ce propos parce fonctionnaire le 4 fd- 
vrier 1875, est fort int^ressant et je crois convenable de le transcrire 
littdralcment : « Quant d la lettre, dit-il, adressee de Xkanhd au Vice- 



Digitized by CjOOQIC 



CORRESPONDANCB DIPLOMATIQUE. 36 

Gouverneur de Belice, par le gdn^ral Eugenio Arana, dat^ du 8 mars 
1873, je n'en ai aucunement connaissance. » (Remarquez combien il 
est a.v6r6 que les Indiens ne font pas part aux autorit^s d'affaires 
aussi importantes que celles dont parle cette lettre, quand il ne con- 
vient pas a leurs vues ou a leurs caprices de le faire.) « II n'est pas 
etonnant qu'il en soit ainsi, ajoute le Gouverneur de Campeche, parce 
que lea autorit^s de Belice ne cessent de s'entendre officiellement et de 
conclure des traites d'amitid avec les cantons pacifiques du Sud. Pen- 
dant ces derniers mois, le general Arana, sur Tinvitation de ces autori- 
teSjSortit des cantons accompagnd d'une nombreuse escorte, fut accueilli 
a Belice avec toute la solennit^ officiellement en usage poor les recep- 
tions djplomatiques, et conclut avec les autorites un traite relatif aux 
Indiens Icaich&. Pour entreprendre ce voyage, Arana ne demanda 
aucune permission ct ce Gouvernement, il ne lui ea fit meme pas part, 
et c'est au retour seulement qu'il ^crivit la lettre dont copie ci-jointe, 
lettre a laquelle il fut rdpondu dans les termes que vous pourrez con- 
naitre par I'autre copie annexee. J'appelle Tattention de ce Ministere 
sur ce fait qui met en lumiere la conduite des autorites de Belice vis- 
a-vis du Gouvernement de la M^tropole. Pour traiter toutes les affaires 
au mieux de leurs interets, elles oublient le Gouverneur de Campeche 
et le Gouvernement Supreme de la Republique, et elles s'entendent 
directement avec les soi-disant ghieraux qui commandent les cantons 
pacifiques; mais s'il s'agit de presenter des reclamations parce que ces 
g^neraux, auxquels on manque frdquemment de parole, veulent obte- 
nir par la force I'accomplissement des traites, elle se souvient du Gou- 
vernement de Campeche et de celui de la Republique. Quel sorte de 

droit international est cela? 

Arana est un chef indien des cantons les plus rapproches de cette ca- 
pitale et un de ceux qui professent le plus d'obeissance au Gouverne- 
ment, et cependant on I'invite k venir a Belice, il s'y rend, on Taccueille 
comme le chef d'une tribu souveraine et on conclut des traitds avec lui. 
Demain, les contractants ne seront plus d'accord et on pr^tendra faire 
retomber la responsabilite sur le Gouvernement mexicain, qui n'a pas 
meme ^te prevenu de tous ces faits.Cette etrange mani^re de proc^der 
nepeut dtre ni plus anormale ni moins justifi^e.)) Les copies auxqueHes 
se r^f^re le Gouvernement de Campeche sont annexees sous les n^* i 
et 2. 

. L'^tude faite des documents m^mes pr^sentes a Tappui des recla- 
mations anglaises de Belice entraine d^ja une conviction assez com- 
plete pour affirmer en toute siiretd que non seulement il en r^sulte I'en- 
tiere irresponsabilitd du Mexique, mais que les autorites de cet Eta- 
blissement se sont compromises en pretant leur appui aux Indiens 
pour commettre des actes que r^prouvent les traites et la loi des na- 
tions. Non seulement il n*est pas vrai que les autoritds mexicaines 
soutiennent, reconnaissent et dirigent les Indiens Icaich^s dans Tac- 
complissement de leurs crimes, mais au contraire, des documents que 
le Vice-Gouverneur de Belice a produits a Tappui des reclamations 
anglaises, il ressort, sans aucune esp6ce de doute possible, que les au- 
torites de Belice entretiennent des relations Internationales avec ces 
Indiens, qu'elles appuient et qu'elles soutiennent dans les actes de 



Digitized by LjOOQIC 



36 OORRESPONDANCE DIPLOMATIQUE, 

d^sob^issance dont lis se rendent coupables envers le Gduvernement 
mexicain. 

Bien que ce qui a 6t6 dit suffise. pour que le Mexique repousse avec 
toute justice ces reclamations, je dois m'occuper encore de Tattaque 
d'Orange Walk, pour bien considdrer cette affaire sous ses principaux 
aspects. Quand lord Granville adressa sa note du 2 d^cembre 1872 a 
ce Ddpartement, on demanda aux Gouvernements du Yucatan et de 
Camp^che des renseignements sur les faits qu'elle alldguait, afin de 
pouvoir les apprecier comme il convenait. Uautorit6 de Iturbide, der- 
nier centre de population de Camp^che ou se fasse sentir Taction du 
Gouvernement de cet £tat, consigna ces renseignements dans un rap- 
port du 8 avril 1873, adresse au Gouverneur; ce document est annex6 
sous le no 3. Le mdme Gouvernement faisait parvenir a ce D^parte- 
ment le rapport ci-joint (annexe no. 4). Je ne puis faire moins que sup- 
plier Votre Excellence d'examiner attentivement ces pieces qui expli- 
quent les causes de Tattaque d'Orange Walk. Les Anglais avaient 
conclu un traits de commerce avec les Indiens Icaichds; ceux-ci per- 
mirent, en haine de ceux-la, que les barbares de Chan Santa Cruz as- 
sassinent quelques-uns de leurs compagnons. Canul r^clama aux An- 
glais contre ce qu'il appelait la violation des trait^s, et comme on ne 
lui repondit m^me pas, il s*en alia en guerre contre Tfitablissement 
et attaqua Orange Walk. Voil^ en substance, d'apr^s ces documents, 
les motifs qui ont determine cet attentat. 

La gravitd des faits que rev^lent ces pieces ne peut ^tre mdconnue 
par personne, et la politique des autorites de Belice, qui traitent d'un 
c6t6 avec les sauvages et rendent de Tautre le Mexique responsable 
des actes qu'ils commettent, quand ils croient qu'on manque k la foi 
des traitds, .cette politique ne peut, a coup s6r, ^tre coloree d'aucun 
pretexte. Comment, en bonne justice, le Mexique pourrait-il ^tre res- 
ponsable des ev^nements d'Orange Walk, alors qu'ils ont 6t4 la conse- 
quence de la violation des contrats passes par les Anglais avec les In- 
diens, contrats qui constituent par eux-m^mes une offense k la Re- 
publique? Le Gouvernement mexicain ne peut croire autre chose, si- 
non que les autorites de Belice n'ontpas rapporte k celui de S. M. B. 
ces graves circonstances dans tous leurs details, parce que si ce dernier 
les avait connues, son ^quitd bien etablie ne lui eiit pas permis d'ap- 
puyer de semblables reclamations. 

La note de Votre Excellence, k laquelle j*ai Thonneur de r^pondre, 
touche encore d'autres points dont je dois m'occuper pour la defense 
des droits du Mexique. II est question k maintes reprises dans cette 
note du territoire britannique du Honduras, des eaux briianniques de 
la colonie anglaise du Honduras, etc., et Ton y donne comme sure et 
certaine la possession des droits de^ouverainete de la Grand-Bretagne 
sur ce territoire. Le Gouvernement mexicain a le devoir de protester, 
et il proteste dans les termes les plus energiques, contre ces qualifica- 
tions qui comportent une usurpation d'une partie de son territoire; et 
pour donner a cette protestation le caractere solennel qui convient, il 
croit devoir Tappuyer sur ses droits a la possession du territoire de 
Belice. 

Le titre de TAngleterre k la possession de Belice lui vint primitive- 



Digitized by LjOOQIC 



COBRBSPONDANOB DIPLOMATIQUE. 37 

ment de la convention du 14 juillet 1786, renouvel^e depuis par le 
Mexique dans l*art. 14 de son traite de 1826 avec la Grande-Bretagne. 
Cette convention est tr6s explicite quant k la classe de droits que cette 
Puissance poss^de sur ce territoire. Son art. 3 determine le droit d'usu- 
fruit cede par TEspagne i TAngleterre; cet usufruit se bomait ii « la 
coupe des bois, y compris Tacajou, et it Texploitation de tous les fruits 
ou produits de la terre dans leur ^tat naturel ou sans culture. » II ^tait 
si bien limits qu'il ne permettait pas « la culture du sucre, du caf6 ou 
de tout autre produit similaire, ni T^tabHssement d'aucune fabrique 
ou manufacture, » motivant ces restrictions sur ceci : que, « ^tant ad- 
mis incontestablement que les terrains dont il est question appartien- 
nent en Jtoute propri^t^ \ la Couronne d'Espagne, des ^tablissements 
de ce genre ne peuvent s'y installer. L'art. 4 permet aux Anglais d'oc- 
cu per Tile connue sous le nom de Casina, Saint George's, Keyou Cayo 
Casina, « en consideration de ce que la partie des c6tes situ^e en face 
de cette He est notoirement expos^e 4 de dangereuses maladies; mais 
cette permission n*a d'autre objet que de satisfaire k une n^cessite ba- 
see sur la bonne foi, etc. » L'art. 7 ^tablit que : « Toutes les restric- 
tions sp^cifiees dans le traitd de 1783 pour conserver la propri^td de 
la souverainet© de TEspagne sur ce pays (Belice), ou on ne concede 
aux Anglais que la facult? de se servir des bois de toutes espies, des 
fruits et des autres productions dans leur ^tat naturel, ces mdmes res- 
trictions sont confirmees ici et seront observdes ^galement dans la 
nouvelle concession. Par consequent, les habitants de ces pays ne s'oc- 
cuperont que de la coupe et du transport des bois, de la r^colte et du 
transport des produits, sans penser a d'autres ^tablissements plus im- 
portants , ni ^ Tinstallation d'un gouvernement civil ou militaire, ex- 
cepte les r^glements que LL. MM. C. et B. ont jugd convenable de 
formuler ponr maintenir la tranquillity et le bon ordre entre leurs su- 
jets respectifs. 

Comme d'une part le Mexique a succ^d^ 4 TEspagne dans les droits 
territoriaux que celle-ci avait sur Belice, et que d'une autre le Mexique 
n'a concede k TAngleterre que la jouissance des droits d'usufmit dont 
il a ete parie, conform^ment k la convention du 14 juillet 1786, la con- 
sequence absolument logique de ces premisses, d^ja d^montrdes plus 
haut, c'est que Belice est un territoire mexicain concede en usufruit k 
TAngleterre; que la souverainetd de Belice a appartenu et appartient 
au Mexique et que la Grande-Bretagne n'a eu nititre ni raison pour 
pr^tendre k d'autres droits que les droits limitds d'usufruit que lui 
conc^daient les trait^s sus-mentionn^s. Le Mexique appuie sur ces 
bases solides ses droits k la souverainet^ de Belice et sa protestation 
contre la pretention qu'il y ait \k un territoire britannique. 

Dans une autre partie de sa note, Votre Excellence qualifie d'indd' 
pendante la tribu barbare de Chan Santa Cruz, et c'est encore une 
qualification que le Gouvernement mexicain ne peut laisser passer 
saTis la relever. Cette tribu vit en territoire mexicain, en dedans des 
limites de la Republique reconnues formellement et solennellement 
par la Grande-Bretagne dans son traitd de 1826 avec le Mexique et 
sp^cifides dans celui de I'Espagne en 1836; et la rebellion de cette 
tribu en 1857 ne peut, ni devant la loi des nations, ni devant les trai' 



Digitized by LjOOQIC 



38 CJORRESPONDANOB DIPLOMATIQUE. 

t^s, lui avoir donti^ une independaace dont personne, pas mdme elle, 
ne parlait k cette ^pcxjue. Le soul^vement de ces sauvages centre tout 
ordre social ne peut r^uire les Hmites territoriales de la R^publique 
et lui enlever la partie orientale de la P^ninsule du Yucatan; parce 
qu'en dehors d'autres considerations qu'il est inutile d'exposer, la tribu 
de Chan Santa Cruz, loin de pouvoir, d'apr^ le droit des gens, possd- 
der les prerogatives d'une nation souveraine^ cette tribu, ennemie de la 
civilisation et responsable de crimes sans noms, est mise hors la loi 
des nations. 

Mais les autorit^s de Belice considerent comme ind^pendante non 
seulement la tribu de Chan Santa Cruz, mais encore celle d'Icaichd, 
avec laquelle, comnie on Ta vu plus haut, elles concluent des traites. 
Le Mexique se croit les^ dans sa souverainet^ par la conduite de ces 
autorit^s, qu'il consid^re comme violant les traites, et il tient a 
protester contre une semblable conduite et tous les actes qui en sont 
la consequence. C'est pourquoi le Mexique ne reconnaitra comme va- 
lable aucun acte ou engagement quelconque des Indiens, soit de Chan 
Santa Cruz, soit d'lcaichd, qui, par suite de rind^pendance qu'ils n'ont 
pas, mais que leur accord eiit les autorites de Belice, auraient pu com- 
mettre des actes ou contracter des engagements attentatoires aux 
droits de la R^publique. . 

Cette protestation est d'autant plus n^cessaire de la part du Mexique 
que les autorites de Belice, en suivant une ligne de conduite que la 
loi international ne qualifie pas, viennent d'inventer un nouveau sys- 
time d'acquisition de territoire, dont le r^sultat final serait, si le 
Mexique le permettait, de d^pouiller la R^publique de toutes les par- 
ties de son territoire occupies par les sauvages. L^autoritd anglaise de 
Hariochoac, representee par M. Holaf, a achete r^cemment a Tlndien 
Rafael Chan, non la propriety particuli^re, mais le droit de souverai- 
nete sur une grande extension du territoire mexicain. £noncer le fait, 
c'est etaler dans toute sa nudite cet abus inqualifiable. Dans le docu- 
ment annexe sous le no 5, Votre 'Excellence trouvera Thistorique de 
veritables attentats contre le droit des gens. Des details que ce Depar- 
tement a pu se procurer jusqu'a ce jour relativement a cette vente, il 
resulte qu'elle a ete faite pour une somme de $5,000, qu'elle comprend 
une etendue de terrain de 6 i 700 lieues j:arrees, tout-i-fait en dehors 
des limites de Belice, et que les Anglais ont dej4 annexe le terrain 
ainsi achete i Tancien £tablissement britannique. 

Le Mexique ne peut reconnaftre la validite de ces ventes faites par 
des sauvages; le Mexique, de m^me que les autres nations americaines, 
proclame comme un principe et soutient comme un droit inherent a sa 
propre autorite, qu*une puissance etrang^re ne peut acquerir, grdce a 
de semblables achats, la souverainete sur une partie quelconque de 
son territoire. II r^it^re done, dans les termes les plus solennels et les 
plus energiques, sa protestation contre Tachat fait par M. Holaf a 
I'Indien Rafael Chan, aussi bien que contre tout autre de cette espece 
qui aurait ete fait ou qui pourra I'etre; il denonce ces attentats des au- 
torites de Belice a requite du Gouvernement de S. M., de qui il n'at- 
tend rien moins que la reprobation et le remade que meritent et recla- 
ment de tels attentats. 



Digitized by LjOOQIC 



C0RRBSPOin>ANCE DIPLOMATIQUE. 99 

Je me permets en passant d'appeler Tattention de Votre. Excellence 
sur une circonstance qui se d^tache tr^s clairement de ces documents. 
Le vendeur de la souverainet^ du Mexique est ce m^me Indien Ra- 
fael Chan, ainsi que Votre Excellence peut le voir dans Tannexe cit^ 
qui, pour avoir ^te traits de gMral psx le Gouverneur de Campfeche, 
pour lui avoir demand^ ses ordres et lui avcnr rendu compte de ses opi- 
rationSy a 6t6 consider^, par Votre Excellence, comme sujet, employi 
officiel et capable d'engager par ses actes le Gouvcrnement mexicain. 
Ce dernier, qui connaft I'dquit^ de Votre Excellence, ne doute pas que 
d^s qu'Elle saura que Rafael Chan vend atnsi la souverainet4 de son 
pays, EUe reconnattra qu*il ne peut pas compromettre le Mejtique par 
ses forfaits. Devant ce fait d'une eloquence indiscutable, les autorit^s 
de Belice n'ont plus qu'a se taire, elles qui, dans leurs rapports au 
Gouvernement de S. M., ont pr&entd cet Indien comme la cause et 
Torigine legale des reclamations britanniques. 

Dans la meme pi^ce annex^e, il est question d'un autre genre d'of- 
fenses envers le Mexique : la vente sur une grande dchellc d'armes et 
de munitions aux barbares de Chan Santa Cruz. C'est un sujet qui mtf- 
rite aussi une attention sp^ciale. 

En r^pliquant k Texpos^ fait it ce sujet par mon pr^d^cesseur 
M. Lafragua, Votre Excellence s'exprime dans les termes suivants : 
« Je ne me crois pas oblige k entrer en discussion sur ce point, parce 
que le Gouvernement du Mexique, d'apres la note m^me de V. E., est 
parfaitement inform^ des raisons qui rendent impossible Tintervention 
des autorites du territoire britannique du Honduras dans le commerce 
des armes. Je dois protester cependant, dans les termes les plus ^ner- 
giques, contre I'assertion de Votre Excellence, que les autorites du 
territoire britannique du Honduras viennent en aide aux criminels, 
c'est-^-dire aux Indiens hostiles au Mexique. La note de Votre Ex- 
cellence ne contient aucune preuve qu'un pareil appui ait ^t^ pr^t^ 
dans aucune circonstance par ces autorites, » etc. La gravite de toutes 
ces assertions et la solennitd de cette protestation exigent une rdponse 
formelle de la part du Mexique. 

Je ne rencontre. Monsieur le Ministre, dans toute la note de M. La- 
fragua, aucune parole qui ait donri^ lieu de supposer que le Gouverne- 
ment mexicain soit inform^ des raisons pour lesquelles il est impossible 
aux autorites de Belice d'emp^cher le commerce des armes avec les 
barbares. Si Votre Excellence fait allusion ^ la r^onse donn^e par 
M. Stevenson le 17 octobre 1855, je dois declarer, pour combattre une 
semblable supposition, que les motifs exprim^s dans ce document ne 
p'rou vent pas cette impossibility et ne peuvent ^tre consid^r^s par le 
Gouvernement mexicain comme une raison suffisante pour violer non 
seulement les stipulations des trait^s, mais encore les prescriptions les 
plus claires de la loi internationale. Que les armes vendues aux sau- 
vages pour fomenter une guerre de barbares soient de bonne ou de 
mauvaise qualit^; que ce commerce se fasse en gros ou en detail, cela 
ne soustrait pas celui qui le fait k la reprobation que merite un acte 
qui n'a pas d excuse dans le monde civilisd 

Le Gouvernement espagnol, pr^voyant les maux incalculables qui 
auraient r^sult^, non pas pour la paix de ses domaines, mais pour la 



Digitized by LjOOQIC 



40 CORRESPONDANCE DIPLOMATIQUE. 

cause de Thumanit^, si on avait permis aux Anglais, auxquels on c^- 
dait Tusufruit de Bclice, de vendre des armes aux sauvages habitant 
les territoires fronti^res, fit avec la Grande-Bretagne la stipulation sui- 
vante, contenue dans Tart. 14 de la convention du 14 juilJet 1876 : 
« Et S. M. B. offre pour sa part de d^fendre rigotireusetnent k tous ses 
vassaux defournir des armes ou des munitions de guerre aux Indiens 
qui habitent en general les fronti^res des possessions espagnoles. » La 
prohibition, on le voit, est absolue et complete; elle ne fait pas de dis- 
tinction entre les armes de bonne ou de mauvaise quality, entre Ic 
commerce de gros ou de detail. S. M. B., inspir^e par un sentiment hu- 
manitaire, celui d*eviter une guerre de barbares, s*est engag^e solennel- 
lement k ne pas les armer, et on ne pent dire, sans outrager le Gou- 
vernement de la Grande-Bretagne, qu'il a contract^ un engagement 
impossible^ qu'il a accepte une obligation (nugatoria) excessive; il faut 
reconnaltre aussi qne cet engagement ^ et^ rempli plus ou moins ri- 
goureusement jusqu*en 1847. 

Eh bien ! ce qui a ete possible jusqu'i cette date n'a pu de- 
venir aujourd'hui une difficult^. Au contraire, au temps actuel, il est 
plus facile de remplir cette obligation. Uaugmentation de la popula- 
tion de Belice, ses ressources plus ©tendues, sa police meilleure et par 
dessus tout Tevidence que le commerce des armes avec les Indiens a 
servi a entretenir et ci attiser une guerre de sauvages, devraient ^tre 
autarit de motifs puissants pour remplir un engagement solennel qui 
n'est d'autre part qu'une exigence de la justice universelle qui r^git 
tous les peuples civilises. En consequence, le Mexique n'accepte et ne 
pent accepter \ impossibility qu'allegue M. Stevenson et qui h'est, en fin 
de compte, qu'une permission accordee 4 des sp^culateurs sans cons- 
cience qui, en ^change de quelques benefices realises sur la vente aux 
Indiens d'armes de bonne ou de mauvaise qualite, ont vu avec indiffe- 
rence briiler les deux tiers de la presqu'ile du Yucatan et entendu 
. sans ©motion les cris, les sanglots de milliers de victimes sacrifices par 
la fureur sauvage de ces Indiens. Ncn, le Mexique protest© contrc 
cett© impossibility et la consider© comm© un© violation des traites, 
comm© un d©lit d© .l^s©-humanit©, qui lui donn© 1© droit d*©xig©r l©s 
reparations conv©nabl©s ©t la garanti© que c© comm©rc© crimin©! n© 
continuera pas. 

Mon predecesseur a cit^ plusieurs faits qui prouvent qu© les Anglais 
d© B©lic© procur©nt, pour l©ur v©nir en aide, d©s arm©s ©t des muni- 
tions aux Indiens hostiles du Mexique. Ces faits lui ont servi pour 
demontrer aussi la participation plus ou moins direct© qu'y ont pris© 
les autorit& britanniqu©s.Votr© Exc©ll©nc6, cependant, declare qu© 1© 
not© d© M. Lafragua n© conti©nt aucune preuv© qu*un© aid© d© ce 
genre ait ^t^ donnde. Mon pr©ddc©ss©ur n'a pas cru n^cessair© de 
joindr© k sa not© l©s documents justificatifs de ces faits, ©t pour qu© 
Votr© Exc©ll©nc© veuill© bien s© persuader qu'on n© pcut les nier, 
j'annex© : Jo 1© rapport sur la captur© du pailebot Quatre^SoeurSy qui 
prouv© qu© l©s Anglais v©ndent des armes aux Indiens. (annexe no 6); 
20 la r^pons© d© M. St©v©nson, qui avou© qu'il s© fait des ventes d'ar- 
mes ©t qui croit attenu©r 1© fait par cett© circons tanc© que les armes 
sont d© mauvaise qualit© et qu© l©s v©ntes ont lieu ©n detail, pare© 



Digitized by LjOOQIC 



CORRESPONDANCE DIPLOMATIQUE. 41 

qu'il est impossible de les empteher (annexe n^ 7); 3® le d&:ret du 
21 juillet 1866, de M. John Gardiner, (\m prohtbait ce commerce pen- 
dant une duree de trois mois, prohibition qui proteste contre Yimpos^ 
sibiliti de M. Stevenson, en m^me temps qu'elle d^montre qu'avant le 
ddcret, comme apr^s les trois mois, les autorit^s anglaises ont autoris^ 
ce commerce (annexe n^ 8); enfin, et 4^ I'avis public par le Secretaire 
du Gouvernement de Belice, qui offrait une prime en argent pour Tar- 
re$i|ition de Francisco Meneses et autres» qui avaient cherche k s'em- 
parer de 40 arrobes de poudre destinees aux Indiens de Chan Santa 
Cruz (annexe n<* 9). De semblables documents ne permettent pas de 
douter de Taide pret^e k ces Indiens par les autorites anglaises. Pour 
faire appr^cier convenablement la valeur probante du ddcret de 
M. Gardiner, il est indispensable que je rappelle le motif qui I'a deter- 
mine. Peu de temps auparavant, Tlndien Canul avait rdclam^ au chef 
d'un etablissement. anglais le paiement de trois ann^es de location de 
terres; celui-ci refusa,sur quoi Tlndien, se mettant k la tete des sauva- 
ges, penetra dans cet Etablissement pour venger Toffense qu'il croyait 
lui avoir iXi faite. C'est alors que le Gouverneur de Belice, alarm^ de 
cette invasion de barbares, et plus alarme encore « des dispositions 
des marchands et des residents de la colon ie k procurer des armes, de 
la poudre et autres munitions de guerre aux Indiens indistinctement, 
sans tenir compte de la sEcurite de notre cclonie et de ses habitants, » 
c'est alors que le Gouverneur rendit le ddcret citE plus haut. 

En ne perdant pas de vue ces circonstances qui expliquent les rai- 
50ns de la prohibition, on reconnait TEvidence du fait avouE dans un 
document officiel que les Indiens sont prot%ds par les autorit& de 
Belice. 

Parmi tous ces faits cit^s par mon pred^cesseur, Votre Excellence 
n'a cru devoir s'occuper que du dernier, celui relatif a M'eneses, en di- 
sant cc qu'il n'a Ete ddclarE en aucune mani^re que les individus men- 
tionnds dans I'avis de M.Austin devaient ^tre punis pour s'itre rendus 
coupables d' avoir arrets une qtmntit^ de poudre destinee aux ennemis de 
Vautofit^ mexicaine du Yucatan; Tintention Etait de les faire juger pour 
s'etre empar^s dans leseaux britanniques d'une embarcation marchan- 
de . . . . La circonstance que la poudre dtait destinee d Vusage des In- 
diens ne suffit pas pour affirmer que c'etait un acte de piraterie armde 
que les autorith britanniqties auraient indubitablement le devoir de chd- 
tiery etc, » 

Ilm'est peniblc. Monsieur le Ministro, d*avoir k ne pas partager les 
opinions de Votre Excellence et k soutenir des assertions absolument 
contraires. L'obligation de ces autorites est de respecter Tart. 14 de la 
Convention de 1786; le devoir que leur impose la justice universelle 
est d'emp^cher qu'on n'approvisionne de munitions de gueri-e ceux 
qui sont les ennemis de la civilisation et qui font une guerre r^prou- 
vee et condamn^ par le droit des gens. La circonstance de*conduire 
de la poudre aux Indiens est un d^lit que les autoritfe anglaises de- 
vraicnt emp6cher et punir, au lieu de d&larcr coupables ceux qui ve- 
naient k leur secours pour leur rendre plus facile raccomplissement de 
leurs devoirs. Quant au d^lit qu'on a voulu punir, la capture d'une em- 
barcation marchande dans les eaux britanniques^ le Mexique ne peut le 



Digitized by 



Googk 



42 COERESPONDANCB DIPLOMATIQUE. 

qualifier ainsi, parce que Belice, cdmme je I'ai dit prdc^demment, 
n*est, d'apr^s les trait^s, autre chose qu'un territoire mexicain. Le vrai 
ddlit de Francisco Meneses, de Miguel Mena et de leurs compagnons 
consistait, aux yeux des autorit^s de Belice, ci s'^tre oppose i ce que 
les Indiens deChan Santa Cruz soient mis en possession des 40 arro- 
bes de poudre qui leur etaient destinies. 

Pour affirmer ainsi en toute s&uritd, pour juger ce fait et I'appr^- 
cier dans tous ses" details, il suffit de lire le compte-rendu du piijc^s 
et de Tex^cution de Miguel Mena, i la date du 29 Janvier 1875. Ce 
compte-rendu a 6t6 &rit par un sujet anglais t^moin des faits qu'il 
raconte et remis k ce D^partement par sen agent k Belice. Ce docu- 
ment est annex^ sous le n^ 10. Je supplie Votre Excellence de Texa- 
miner avec la plus grande attention, bien que sa lecture cause les im- 
pressions les plus p^nibles. Ce proems, oii sont foulfe aux pieds jus- 
qu'aux principes fondamentaux de la jurisprudence universelle, cette 
execution qui r^volta les sentiments A^presque tous les habitants de 
Belice, cette conduite des autorites britanniques que r^prouvera sans 
doute r^quit^ du Gouvernement de S. M., n'ont eu d'autre motif, d'au- 
tre raison qus la convenance de continuer le commerce des armes 
avec les Indiens, et sont la preuve ^de la culpability criminelle de ces 
autorites qui prot^gent le trafic avec les barbares dans leurs atrocites,» 
suivant les paroles litt^rales du temoin de leurs faits et gestes. 

Apr^s ces explications, j'esp^re que Votre Excellence se persuadera 
de cette v^rit^, malheureusement trop ^vidente, que les autorites de 
Belice ont eu plus d'une occasion de prater secours aux Indiens hosti-. 
les au Mexique. Mais comme depuis qu'a eclats la guerre de castes 
jusqu'ii ce jour, cette protection accord^e aux barbares ne s'est pas 
manifest^e seulement dans des faits Isolds, mais qu*elle a constitue un 
syst^me invariablement suivi par les autorites etles sp^culateurs de 
Belice; comme les preuves abondent que, depuis 1847 jusqu'^ cette 
date, les sauvages de Chan Santa Cruz ont eu des armes et des muni- 
tions de toutes sortes, dont ils se sont servis pour faire la guerre d'ex- 
termination et saccager la majeure partie de la Peninsule du Yuca- 
tan, je ne veux pas demander aux faits isoles cit^s par M. Lafragua et 
justifies par moi, la preuve de ce syst^me de politique invariablement 
suivi k Belice; et des innombrables faits auxquels je pourrais me re- 
porter, je n'en prendrai que quelques-uns qui, avec preuves k Tappui, 
ne permettent pas de douter plus longtemps que les Indiens hostiles 
au Mexique obtienent et ont obtenu des secours de Belice pendant la 
guerre de castes. 

Parmi les nombreux documents que ce D^partement a recueilHs sur 
Ja matiere, je choisirai les suivants : le premier (annexe no 1 1) est un 
rapport adress6 au Gouvernement de Camp^che par le g^n^ral Celes- 
tino Brito, ancicn commandant militaire de cette place, qui a pris part 
k la campagne commenc^e contre les Indiens imm^diatement apr^s 
leur soul^vement. Son rapport, qui raconte en substance les premieres 
operations de la campagne contre les Indiens, insiste sur Tind^niable 
protection que les Anglais leur accordaient k cette epoque. L'autre 
document (annexe no 12) est une declaration faite le 9 mai 1848, par 
le Surtntendant Fancourti qu'il serait accord^ aux Indiens du Yuca- 



Digitized by LjOOQIC 



COBBESPONBAHOE DIPLOMATIQUE. ^ 

tan^ c'est-ii-dire aux barbares qui avaient d^ji entrepris une guerre 
condamn^e par le sentiment de tout peuple civilis^, la mime protection 
dont jouissaient les sujets des autres nations^ comme si ces barbares 
6taient vis-ii-vis de la loi Internationale dans les mdmes conditions que 
ces derniers. La declaration de Pedro J. Garma (annexe no 13), con- 
tenant les details sur le trafic des Anglais avec les Indiens, qui ^chan- 
gent de grandes quantit^s de fusils contre des objets vol^s; enfin, le 
rapport du Gouverneur du Yucatan, en date du 29 septembre 1849, 
qui renferme la d^p^che officielle du commandant de la 7« division, 
rendant compte de la chasse qu'il a ordonn^ de faire aux pailebots 
Dactas et Dritiy de M. Cox, parce que ces navires arrivaient de la 
Nouvelle-Orl^ans avec desengins de guerre destines aux Indiens (an- 
nexe no 14). 

Pour ne pas m'^tendre davantage, je ne citerai pas d'autres preuves 
que la conduite des autorit^s et des Anglais de Belice a ^t^ invaria- 
blement la mdme pendant les ann^es qui ont suivi les premiers temps 
de la guerre. Je me bomerai, pour ^tre bref, ^ m'en r^ferer a quelques 
documents de date r^cente qui ne permettent pas de mettre en doute 
les dommages causes au Mexique par Tarmement des Indiens bar- 
bares. 

Quand le Vice-Gouverneur Gardiner accorda de nouveau la permis- 
sion de vendre des armes et des munitions de guerre aux Indiens, 
M. Levy, sujet anglais, lui adressa une reclamation fondle, deman- 
da»t la revocation d'une semblable pernyssion. II est explique, dans 
cette pi^ce importante, comme quoi les Indiens n'ont pas besoin de 
poudre pour leurs f^tes ou des usages innocents, mais \A&Cipour oiler 
brUler.piller et detruire les villager du Yucatan; on rappelle le fait que 
du temps de TEmpire les Indiens vol^rent un certain nombre de cbe- 
vaux marques d\x chiffre imperial, et qui, malgr^ celdi, furent vendus 
publiquement au Corosal; on consid^re les Indiens comme une horde 
de sc^Mrats qui vivent sans gouvernement ni organisation r^guli^re; 
on appelle Tattention sur la guerre fdroce quails font et dont les conse- 
quences necessaires sont le carnage, les crisdetant defemmes et d'en- 
fantSy la ruine de milliers de marchands et de travailleurs, la destruction 
desfermes et des villages par les Indiens^ Chan Santa Cruz, ainsi 
qu'on peut le voir sur une ^tendue de centaines de milles quand on tra- 
verse le Yucatan. Cependant, cette declaration, issue des nobles senti- 
ments du caract^re anglais, ne fut ni entendue ni prise en considera- 
tion par les autorites et les speculateurs de Belice. Le trafic des armes 
avec les Indiens a continue sans interruption. L'annexe n^ 15 contient 
la reclamation k laquelle je viens de me refdrer et qui est d'autant plus 
inattaquable qu'elle proc^de d'un sujet britannique, comme je Tai dit 
plus haut. " • 

Voici une autre preuve toute recente du commerce des armes avec 
les Indiens. Quand ceux-ci envahirent en 1868 leterritoire des Chenes 
et furent battus par le colonel Jose Luis Santini, ils abandonn^rent 
dans leur fuite divers objets et notamment quelques cartouches de fa- 
brication anglaise dont I'enveloj^pe en papier vert portait retiquette : 
« E. (fe A. Ludlow. Birmingham. » 

Ces cartouches sont une preuve muette, mais eioquente, de Tappui 



Digitized by LjOOQIC 



44 CORRESPONDANCB DIPLOMATIQUE. 

que les Indiens trouvent k Belice. Une de ces cartouches est d^pos^e 
aux Archives de ce ddpartement, et Votre Excellence trouvera dans 
les annexes i6 et 17 la preuve de sa provenance et de son iden- 
tity 

Au mois de juillet 1873, un prisonnier des barbares, qui r^ussit k 
recouvrer sa liberty, raconta ce qui se passait chez eux et comment Us 
Anglais ont installe de vastes bazars oil Us vcndent de lapoudre^du 
plomb et d^autres articles^ en echange desquels les Indiens leiir donnent 
des chevaux et d^autres objets volh dans le cours de leurs incursions^ 
quHls sont obliges de renouveler de temps h autre potir livrer aux ven- 
deurs les objets convenus, Je^suis certain que Votre Excellence ne lira 
pas Tanncxe no 18 qui rapporte ces details vraiment horribles, 
sans ^prouver Tindignation que soul^vent ces crimes de l^se-huma- 
nit^ ! 

Des preuves meilleures encore, parce que ce sont les actes m^mes, 
officiels et authentiques des autorit^s de Belice, peuvent etre fournies 
pour prouver la protection qu*elles ont accord^e et accordent aux In- 
diens, surtout en permettant, en autorisant qu'il leur soit foumi des 
munitions de guerre. Dans le cours de cette note, j'ai A€]k eu Tocca- 
sion de m*en rdf^rer k quelques pieces ^manees de ces autoritds et qui 
entratncnt la conviction la plus complete a ce sujet. Le rapport de 
M. Stevenson, qui avoue que Ton vend des armes/^zrr^ qti'elles sont de 
mauvaise quality et qu'il est impossible d'empecJier le commerce au de- 
tail; le d^cret de M, Gardinei:, qui le defend seulement pour trois fwois; 
le cas de Francisco Meneses et Tex^cution de Miguel Mena, coupable 
d'avoir voulu s'opposer k la remise aux Indiens de 40 arrobes de pou- 
dre; la ddpdche de M. Fancourt, qui rcconnatt le caract^re de belligd- 
rants aux barbares et accorde k des gens, auxquels la protection des 
lois est refus^e, aussi bien qu'aux pirates, dans les pays civilises, la 
m^me protection qu'aux Espagnols ou aux sujets des autres nations; 
telles sont quelques-unes des pieces auxquelles je me r^ftre et qu'il 
est opportun de remettre en memoire k cette place. 

A tous ces documents j'en ajouterai un autre qui ach^ve de placer 
cette affaire sous son veritable jour. C'est la d^peche du Surintendant 
Seymour au Gouverneur de»Camp^che, dat^e du 29 juin 1862 (annexe 
n® 19). On y lit les paroles suivantes : « II (Manuel Castillo) approvi- 
sionnait les Indiens de Chan Santa Cruz de munitions de guerre; mais 
je n'ai pas connaissance de ce fait, et il est clair que, comme nous som- 
mes strictement neutres dans la guerre engagde sur la par tie nord du Rio 
Hondo ^nous ne pouvons faire une difference pr^jtidiciable d Vmi des deux 
bellig^rants. » C'est k peine si l*on peut desirer un aveu plus clair, plus 
authentique que Ton permet, que Ton autorise la vente des armes aux 
Indiens de Chan Santa Cruz pour soutenirla'guefre ou ils sont recon- 
nus comme bellig^rants. 

Le Gouvernement mexicain pourrait nier avec de bonnes raisons 
que les autorit^s de Belice aient observe cette neutrality q^^^V^q^s^ pro- 
clament, car difS^rents faits existent qui prouvent leur partiality en 
faveur des Indiens de Chan Santa Gruz; mais il est inutile d'insister 
sur cette question, du moment qu'il s'en prdsente une autre plus grave 
et qui la pr^juge. Voici cette question : Ces autorit^s ont-elles pu rc- 



Digitized by LjOOQIC 



COBKESPONDANCE DIPLOMATIQUB. 45 

connaitre le caract^re de bellig^rants aux barbares de Chan Santa 
Cruz dans le but de ne pas dtablir de difference entre eux et les auto- 
rites mexicaines qui les combattent ? Formuler ainsi cette question, 
c'est la rdsoudre. II n*est pas lecessaire m^me d*indiquer qu'une puis- 
sance ^trang^re ne peut pas, conform^ment au droit des gens, recon- 
naltre la qualite de bellig&ants aux sujets rebelles d'une autre puis- 
sance; la loi international a condamn^ comme subversive de Tind^- 
pendance et de la paix-des peuples la th^orie qui, -sous pr^texte d'ac- 
corder les droits de bellig^rance aux rebelles, attise et fomente la 
guerre civile. Dans le cas pr&ent, oii il s'agit de traiter de bellig&ants 
non de simples rebelles, mais des barbares qui font une guerre d'ex- 
termination, une guerre plus r^prouv^e que celle des pirates, cette 
question n*est pas discutable. Effectivement, traiter de bellig^ants des 
barbares sans aucun gouvemement regulier, qui font la guerre non 
pour proclamer ou soutenir un principe quelconque, mais pour depouil- 
ler des populations enti^res, pour massacrer en masse les hommes, les 
femmes et les enfants, pour incendier les villages et les fermes sans 
distinction; traiter de bellig&ants des barbares qui ont r^duit en cen- 
dres la majeure partie de la P^ninsule du Yucatan et substitu^ k Tor- 
dre social et civilisd qui y rdgnait, la barbarie la plus ffiroce, c*est \k 
une mesure qui non seulement est condamnee par la loi interna- 
tionale, mais qui froisse les sentiments de justice de tous les peuples 
civilises. 

Parler de bellig^rance quand il s'agit des Indiens de Chan Santa 
Cruz, c'est miner par Icur base les principes fondamentaux de la loi 
des nations. 

Si les partis politiques qui sont en rdvolte contre leur propre pays 
et qui disposent de forces et d'^lements^pour s'eriger en gouveme- 
ment, ne peuvent ^tre reconnus comme bellig&ants^ comment des 
sauvages, sans autre instinct que celui du pillage et de la devastation, 
pourraient jouir de ce privilege ^ Si les devoirs de la neutralite sont 
violes en accordant une protection m^me indirecte a ces partis r^vol- 
tes contre leur Gouvernement, comment peut-on invoquer la neutra- 
lity pour fournir des armes aux barbares qui font la guerre k la civili- 
sation } 

Je n'ai pas besoin d'indiquer k un Gouvernement aussi eclair^ que 
celui de S. M. B., auquel j'ai Thonneur de m*adresser, combien grande 
est la confusion de principes, Talt^ration des theories Internationales 
qui a ete faite k Belice, en appliquant k des sauvages la quality de bel- 
ligdrants et en parlant de neutrality dans une guerre de la barbarie 
contre la civilisation. Dans une question aussi claire, toute discussion 
est superflue et mdme les citations sont inutiles que je pourrais faire 
des jugements vraiment remarquables de tribunaux internationaux qui 
ont condamnd comme une violation des droits de la neutrality les se- 
cours pret^s k des rdvolt^s contre un gouvernement, encore que 
ceux-la aient pu k leur tour se constituer en gouvernement regu- 
lier. 

Les preuves que j'ai citees, et j'en pourrais encore presenter beau- 
coup d*autres, ne permettent plus de mettre en doute ce fait dont te- 
moignent si ^loquemment les mines qui couvrent les deux tiers de la 



Digitized by VjOOQIC 



46 GOBBESFOKBANOE DIPLOMATIQUE. 

Peninsule du Yucatan. Les autorit^s et les sujets anglais de Belice ont 
iavariablement protege les Indians sauvages revoltls contre le Mexi- 
que; ils leur ont procur^ des armes et des munitions, avec la parfaite 
certitude que ces armes, ces munitions ailaient exclusivement servir a 
la guerre d'cxtermination, unique occupation de ces Indiens. Parmi 
ces preuves cities, il s'en trouve quelques-unes que Votre Excellence 
elle-m^me pr^sente k Tappui des r^lamations britanniques, celle qui 
r&ulte, par exemple, de la lettre adress^o le 23 decembie 1872 par 
Rafael Chan au Gouverneur de Camp^che, et dans laquelle il est dit 
que a les Anglais qui sont uni's aux Indiens de Chan Santa Cruz par 
les liens d'une ^troite amiti^, leur donnent des munitions de guerre 
pour br(iler son canton, » et celle aussi qui r^sulte du proems de Fran- 
cisco Meneses, k propos des 40 arrobes de poudre destinies a ces In- 
diens. II en est d'autres qui proviennent des Anglais m^mes etablis a 
Belice, comme la petition de M. Levy. II en existe quelques-unes aussi 
anciennes, comme la guerre de castes, la declaration du Surintendant 
Fancourt,du commencement de 1848, et d'autres aussi r&entes que la 
vente de 500 fusils Remington dont parle le Gouverneur du Yucatan 
dans son rapport du 24 d^cembre 1877. (Voir Tannexe n^ 5.) II en est 
d'autres, enfin, qui consistent dans Taveu m^me des Surintendants de 
Belice, ceux qui, tantdt par impossibilM d'emp^cher le commerce des 
armes, t3int6t pour ne pas ^tablir de diffdrtnces pr^judiciables A Vun des 
belligirantSy ont consent!, permis et autoris^ ce commerce. Devant de 
telles preuves, le doute m^me n'est pas permis. 

Un esprit impartial prendra en consideration les deductions 
de toutes ces preuves ,. s'il vjeut ^tudier et rdsoudre le probl^me 
que pr^sente k premiere vue la sanglante histoire du Yucatan depuis 
1847 jusqu'i cette date. Comment se fait-il que ces Indiens sauvages, 
priv& des ressources de la civilisation, qui n'ont pas m^me cherche a 
constituer un gouvemement rdgulier, comment se fait-il qu'ils aient pu 
soutenir une guerre de trente ans contre tout ordre social, sans autres 
principes que la devastation et Tincendic? Comment explique-t-on que 
ces sauvages, n'ayant de relations qu'avec les Anglais de Belice, brCi- 
lent de la poudre de fabrication anglaise et poss^dent des armes iden- 
tiques k celles dont se servent les meilleurs soldats.? Oi se sont-ils pro- 
c\xx€ les nombreux elements de guerre dont ils ont eu besoin pour de- 
vaster, pendant ces trente anniSes, les deux tiers de la Peninsule du 
Yucatan.? Pour tout homme impartial, sans s'inquieter d'une autre 
classe de preuves, la solution de ce probl^me est la condamnation des 
Anglais de Belice. 

Pour croire k la responsabilit6 du Mexique dans Tattaque d'Orange 
Walk, Votre Excellence s'est fondee sur ce que les autorites de Cam- 
pechent traitent de ghi^raux quelques Indiens pacifiques qui leur de- 
mandent des ordres et ie diclarent leurs subordonnis^ quoiqu'ils aillent 
ensuite conclure des traites k Belice et vendre le territoire national. 
Pour consid^rer la Grande-Bretagne responsable des depredations des 
Indiens de Chan Santa Cruz, le Mexique presente une longue relation 
de faits qui prouvent jusqu^a Pevidence que ces Indiens obtiennentdes 
Anglais non seulement de vains titres, car ceux-ci leur donnent aussi le 
titre de Gdneraux et leur rendent les honneurs diplomatiques, mais 



Digitized by LjOOQIC 



OORRESPONDANCB DIPLOMATIQUB. 47 

encore des armes pour faire la guerre; que ces Indiens jouissent de la 
m^me protection que les sujets des autres nations; qu'ils sont, enfin, 
considlres k Belice comme des belligirants. Les bases sur lesquelles 
s'appuient les reclamations anglaises sont faibles pour les soutenir, 
aussi serverit-elles bien plutOt k d^montrer toute la valeur des r&la- 
mations mexicaines. 

Les trait^s, les principes du droit des gens, les maximes de justice 
universelle reconnues par tous les peuples civilises, prdtent un ferme 
appui k ces reclamations du Mexique. L'art. 14 de la Convention du 
14 juillet 1786 a ete compl^tement vioie par la remise d'armes aux 
Indiens k Belice, sans que cette violation puisse 6tre excus^e ni par 
Vimpossibiliti de M. Stevenson, parce que les obligations resultant 
d'un traite ne peuvent ^tre eiuddes en les declarant impossibles; ni par 
la belligirance de M. Seymour, parce qu'elle est defendue par cet ar- 
ticle. La loi intemationale n'admet pas, elle condamne au contraire 
comme une violation des devoirs de la neutrality, le fait qu'une puis- 
sance etrang&re reconnaisse comme bellig^rants Jes sujets rebelles 
d'une autre nation; elle condamne en tout cas le fait de reconnattre ce 
caract^re k des barbares sans gouvemement et sans-lois; elle condamne 
la guerre d'extermination que font ces derniers et ceux qui leur por- 
tent secours, sous quelque pr^texte que ce soit Et les pr^ceptes de la 
justice universelle r^prouvent les atrocitds que les barbares commet- 
tent dans leurs guerres sauvages, aussi bien que la protection qui leur 
est accord^e par des gens civilises; si la justice peut trouver pour ceux- 
1^ une excuse dans leur ignorance, elle n'a pour ceux-ci qu'un bldmc 
s^v^re. 

Aprfes tout ce que j'ai eu Thonneur d'exposer k Votre Excellence 
dans cette longue note &rite pour d^fendre les droits mdconnus du 
Mexique, Votre Excellence voudra bien reconnaltre que j'ai appuy^ 
sur des preuves solides les premisses d'oii d^coulent ces irrefutable^ 
consequences : 

\^ Le Mexique n'est pas responsable des ^v^nements qui se sont 
passes k Orange Walk le !«' septembre 1872, et partant n'est tcnu k 
accorder aucune indemnity pour ces ^v^nements; 

20 La Grande-Bretagne est responsable envers le Mexique des pre- 
judices que lui a causes la guerre des Indiens au Yucatan depuis 1847 
jusqu'i cette date. 

La declaration que j'ai faite anterieurement, que le Mexique ne re- 
connait k la Grande-Bretagne d'autres droits sur Belice que ceux qui 
lui ont iti conf^r^s par les trait^s des 3 septembre 1783 et 14 juillet 
1786, confirm^s par celui du 26decembre i826,etqu'il r^glera sureux 
sa conduite pour traiter les affaires se r^fdrant k Belice, aussi bien que 
les exposes que renferme cette note, servent de base au gouvernement 
de la R6publique pour consid^rer inadmissibles les reclamations des 
sujets britanniques de Belice et se croire suffisamment appuy^ sur la 
justice pour demander k son tour au Gouvernement de S. M. B. les re- 
parations qui lui sont dues pour les prejudices de la guerre des Indiens 
et pour d'autres infractions aux trait^s et aux principes internationaux, 
au sujet desquelles il doit faire aussi des reclamations en temps op- 
portun. Le Gouvemement du Mexique a, pour le moment, le devoir de 



Digitized by LjOOQIC 



48 CORRESPONDANCB DIPLOMATIQUE. 

sauvegarder, comme il le fait en cette occasion, les droits qui lui vien- 
nent de ces infractions, et il proteste qu'il les fera valoir, de toute con- 
formity avec les trait^s m^mes, quand Toccasion lui parattra le plus 
convenable, sansque son silence actuel sur quelques-unes de ces infrac- 
tions puisse en aucune mani^re signifier qu'il recbnnaisse k la 
Grande-Bretagne un droit quelconque qui lui est nie par les trai- 
t^s. 

Mais en attendant que toutes ces questions puissent etre r^glees a la 
satisfaction des deux Gouvernements, celui de la Republique ne peut 
s'abstenir de faire appel aux sentiments humanitaires de celui de S. 
M. B. et le supplier, au nom de la civilisation et de I'humanit^, de die- 
ter immediatement les mesures ii^cessaires pour mettre fin aux rela- 
tions que les Anglais de Belice entretiennent avec les Indiens-du Yu- 
catan, soit en concluant des trait^s avec eux, soit en leur achetant des 
fractions du territoire .nationnl, soit en leur vendant des mimitions de 
guerre, soit enfin en"^ leur pr^tant des secours materiels ou moraux pour 
aider k leurs depredations. Les divergences qui peuvent exister entre 
les deux Gouvernements sur ces- questions, Tinterruption m^me des 
relations diplomatiques entre eux ne peuvent autoriser Tun d'eux a 
consentir ou k tol^rer la continuation au Yucatan et k Belice d'un ^tat 
de choses si contraire a Thonneur des peuples civilises. 

Le Gouvernement mexicain est convaincu que le jour ou I'illustre 
peuple de la Grande-Bretagne aura connaissance des crimes qui se 
commettent ct Belice, non pas tant contre les droits du Mexique que 
centre les franchises de Thumanit^, par la protection accord^e jl la 
guerre de castes pour favoriser de bdtardes speculations, ce peuple, 
aussi illustreque juste, partagera I'indignation de M. Levy et d'autres 
sujets britanniques de Belice, et condamnera ce qu'on a appeM la poli- 
tique de neutralite des Surintendants de Belice. Le Gouvernement 
mexicain a egalement confiance en la justice de celui de S. M. B., 
pour que ces crimes soient punis comme Texigent non pas tant les 
trait^s et le droit des gens, que le sentiment humain et I'honneur du 
drapeau britannique. 

J'ai rhonneur d'etre. Monsieur le Ministre, avec la plus grande con- 
sideration, de Votre Excellence, le tr^s ob^issant et tr^s fiddle servi- 
teur. 

/. Z. Vollarta. 

A Son Exc. M. le Ministre des Affaires fitrang^res "de la Grande- 
Bretagne,' etc., etc. 



Digitized by LjOOQIC 



CORRESPONDANCE DIPLOMATIQUE. 49 



DOCXJMEirr N. 1. 

Mmist^re de la Guerre et de la Crarde nationale. — Xkanhi, 8 d^mbre 1874. - - Cltoyen 
Grouvemeurde Campdche. — Monsieur. — Je vous fais part de mon retour du long voyage que 
j'ai fait sans incident k laK)olonie de Belice; j'ai r^ussi k arranger les abus commis par les In- 
diens de Icaich^ en brtdant le village de Arinchaque; le Gouvemement de la Colonie a admis 
qu'ils dependent du commandement militaire h ma charge, de sorte qu*ils ont obtenu le par- 
don du d^t commis par eux. 

Je vous informe que des personnes de bon sens habitant la dite Colonie m'ont racontd avoir 
entendu de la bouohe de ces mSmes Indiens r^volt^s de Xhun-xan, qu'ils serent aid^s par les 
barbares de Santa Cruz pour attaquer vigoureusement ces cantons; aussi je vous r^it^re ma 
demande de m'envoyer des secours en armes et en munitions, car la majeure partie de mes 
gens sont d^sarm^s; si vous ne me venez pas en ^de, je serai oblig^ d*abandonner ces cantons 
avee tons mes soldats et de chercher un endroit udr pour pouvoir y vivre, car c'est une chose 
bien triste d'etre assassin^ sans avofr aucim moyen de se d^fendre. Je vous saiu^i gr^ d*exp^- 
dier un ordre au colonel Cabaiias afin qu'on me remette "quelques-uns de mes soldats qui ont 
d^«rtd et qui se sont r^fugi^s sur le territoire de los Chenes. 

J'ai appris la nouvelle que Luis Mo, qui a command^ I'assassinat commis dans le canton de 
Icaich^, est hors de prison; s'il en est ainsi, je vous engage k vous assurer de lui, car il a do 
mauvaises intentions et pent bouleverser le dit canton, s*il r^ussit k gagner le large. 

J'ai I'honneur d'etre, etc. — Eugenio Arana, g^n^raL 

Pour copie certifi^e conforme.— Carapeche, 4 f^vrier 1875.--(Sign^)— P. Botado. 



DOCUMENT N. 2. 

Minist^re de la Guerr« et de la Garde nationale.— Le oiioyen Grouvemeur constitutionnel 
de l*Etat a re9U votre lettre officielle du 8 d^cembre dernier et donnd Tordre d'y r^pondre de 
la mani^re suivante : 

Que devant reconnaltre le Gouvemement constitutionnel de TEtat, vous ne lui avez pas 
donn^ avis de votre voyage k la Colonie anglaise de Belice et que vous ne Tavez fait qu'apr^s 
votre retour, «n rapportant ses r^sultats. 

Le Gouvemement n*a pas jug^ possible que les autorites de cette Colonie traitassent avee 
vous, car vous manquez pour le f aire des faculty l^gales, et le Gouvemement constitutionnel . 
de I'Etat lui-mdme ne pent conclure ancun traits avee les nations etrang^ires. 

En effet, conf orm^ment an pr^cepte de la Constitution f ^ddrale et aux principes universels 
admis par le droit international, il appartient exclusivement au Gouvemement Supreme de la 
lUpublique de pouvoir conclure les traits qu'il juge convenable avee les gouvemements legi- 
times des nations ^trang^res, et cela avee les formality et les conditions ddtermin^es par les 
lois de leurs pays respectif s. 

Et il est d'antant plus regrettable que les autorit^ de Belice aient conda quelques conven. 
tions avee les cheh des oai^ons padfiques de oet Etat, qu'ellea ne peuvent les ex^cuter legale- 



Digitized by LjOOQIC 



50 CORRESPONDANCE DIPLOMATIQUE. 

ment, snrtout qaand de la part des cantons elles ne Tont pas ^t^,etque U Gouvemement de la 
nation anglaise, manquant aux principes du droit international, adresse au Gouvemement de 
la K^publiqne mexicaine ses reclamations et le rend responsable de prejudices imaginaires, 
dent 11 n« pent rdpondre, car ils n'ont pas pris leur origine dans la conduite officielle de leurs 
antorit^ legitimes. # 

Pour ce qui est de Tarmement et des munitions que vous soUicitez du Gouvemement, il 
n'est pas possible de satisfaire vos d^irs, f ante d'en avoir une quantity suffisante. Mais cela ne 
veut pas dire que le gouvemement de TEtat ne veillera paa, comme il le doit, k la s^curit^ des 
cantons pacifiques; car dans le cas imprdvu oh ils seraient envahis par les Indiens de Chan 
Santa Cruz, ceux de Xhum-xam ou de tout autre parti cnnemi, le Gouvemement pr^tera aux 
cantons envahis Tappui et les secours n^essaires k leur d<5f ense et k Textermination des enva- 
hisseurs. 

Quant k la liberty de Luis Mo, je dois vous dire qu^elle r^sulte du jury qui a jug^ r%fifaire 
et qui Ta d^lar^ non coiq>able des ddlits qu'on lui attribuait; le Gouvemement ne peut done 
pas se m^ler de oette affaire, conform^ment aux lois constitutionneUes de TEtat; vous avez le 
droit de surveiller la conduite de Mo, s'il retoume dans cas cantons, pour empecher qu'il 
trouble la paix publique etde vous assurer en tout cas de lui s'il commottait de nouveaux d^- 
lits punissables par la justice. 

Ind^pendance et liberty. Campoche, 2 Janvier 1875. — P. Eosado, — C. G^nAral Eugenio 
Arana, chef du Canton pacifique de Xkanh^. 

Pour oopie oonforme. Campoche, 4 f^vrier 1876.— (Sign^) —P. Botado, 



DOCUMENT N. 3. 

Etat de Campoche. — Canton de Iturbide. — No. 69. — En suite de votre aimable d^peche du 
5 courant, dans laquelle vous m'ordonnez d'envoyer un commissaire k Icaich^ pour f aire une 
enquete siur les causes de la mort de Marcos Canul et de vous adresser h ce sujet un rapport 
qui devra vous parvenir cinq ou six jours avant le 21 courant, date k laquelle le Gouvemement 
doit adresser au Minist^re des Affaires Etrang^res les renseiguements qui lui sont demandes 
Bur cette affaire, je dois vous soumettre les observations suivantes : 

Icaiche est k une distance de cette colonic de plus de «ent lieues, par un cbemin intransi- 
table mSme k un cheval, par consequent, si le commissaire 8*y rendait, il lui serait tout k fait 
impossible d*6tre de retour pour I'dpoque k laquelle doit ttte remis le rapport; j'ajoute k cela 
que trente lieues avant d'arriver k Icaiche s'etend un desert qu'un seul homme ne pourrait 
traverser sans s'exposer aux plus fdcheux r^sultats. 

En plus cependant de ce qui a dM expose, ce commandement va vous donner les renseigne- 
ments regus k Xkanha du general Rafae^Chan, renseiguements qui peuvent jetw quelque 
lumibre sur les faits qu'il s'agit aujourdliui d*eclaircir. Les Indiens de Icaiche avaient conve- 
nu avec les sujets britanniques de Belice de la liberte du commerce, avec cette .aeule restric- 
tion que dans -le dernier village limitrophe appartenant au territoire mexioain, les premiers 
laisseraient leurs armes et entreraient de&armes sur le territoire anglais. Une des nombreuses 
fois oil il en fut ainsi, douze hommes d'Icaiche s'etaient mis en route pour faire du commerce 
.et avaient laisse leurs armes, sous la garde de deux des leurs, dans le dernier village mexicain. 
Apr^ le depart de letirs dix oompagnons, ces deux demiers furent attaques et Msasdnes par 
tme bande d'ludiens revoltes de Santa Cruz, provenant du territoire anglais, qui s'empar^rent 
des armes. Ailssitdt inf orme de cet attentat, Canul adressa ses reclamations au representant 
de S. M. B.; celui-ci, qui, comme Taura vu le gouvemement par les communications que je lui 
al fait parvenir, traitait Canul de puissance k puissance, repondit qu'il s*oocai>erait d'exami- 
ner les faits. J'ai remis au Gouvemement la depechecontenant la reponse de Taatorite biitan- 
nique. Voilk dejk un fait qui a predispose les habitants d'Icaiche centre lee Anglais, qui con- 
SQ^ktaMBt ainsi k ce qu'ii ftX oommis d^aussi graves attentats. 



Digitized by CjOOQIC 



CORRESPONDANOE DIPLOMATIQUE. 61 

Les aat<»:it^ de Belice avaient convenu avec les Indlens de Icaichd que tout sujet britaa- 
nique qui commettrait un d^lit Sur le territoiro de Icaiqjid, serait, aprtjs enquete sommaire, 
remis aux autorit^ britanniques pour 6tre puni, et vice-versa qu'il en serait de meme pour lea 
sujets de Icaiche qui commettraient un delit siur les possessions britanniques. Apr^ la oondu- 
sion de cette convention, Canul apprit qu'un de ses lieutenants ^tait detenu k Orange Walk 
sans f orine de proems, et qu*en mdme temps la femme de ce lieutenant ^tait aussi renferm^o. 
Canul fit ses r^lamations aux Anglais, qui ne daign^rent pas lui r^pondre; exasp^r^ il prit 
position avec une force arm^e prfes d'Orange Walk et r^lama son officier; on lui offrit d'en 
venir aux mains, il accepta, et ne pouvant plus contenir ses gens transports de colfere, il se 
jeta sur Orange Walk, oti il re$ut au bras une blessure dont il mourut trois jours apr^s 6tre 
rentr^ h Icaiche de son excursion. 

Je dois vous informer, pour T^dification du C. Gouvemeur, que Bafael Chan m'a d^clar^ 
que ni Canul, ni lui, ni aucun autre chef de Icaiche, n'ont reyu aucime nomination ou carac- 
thre officiel soit du Gouvemement Si^rfimo de la nation, mais qu*eux-mdmes nommait lea 
chefs qui doivent les commander, sans que le Grouvemement se mele en quoi que ce soit de 
r^lection. 

O'est IH tout ce que je puis avoir Thonneur de pirter k la oonnaissance du C. Grouvemeur de 
I'Etat, en rdponse k votr* dtJpeche d^jk citee. 

Inddjiendance et libert(^. Iturbide, 8 avril 1873.— ilf. Ca6a/kw.— Au Secretaire de la Guerre 
e% de la Garde nationale de TEtat.— Campeche. 

Pour copies certifit^es. —- Camp^he, 31 mai 1873. — (Sign^) — Prudencio Pt JRosado, Secre- 
taire. 



DOCUMENT N. 4. 

Gouvemement de I'Etat do Campcche.— Secretariat de I'lnterieur et des Finances. -Hepu- 
blique mexicaine. — Juge du District de I'Etat de Campeche. — En trois feuilles utiles je vous 
transmets remfuCte instruite cu vertu de votre note officielle du 12 courant sur les ^vfenementa 
qui ont eu lieu entre les Auglais de B«lice et dea indigoues du Slid, pour que v(»u8 la commu- 
niquiez au C. Gouverneiu* de cet Etat, sur I'ordre duquel vous m'avez pass^ la dite note k la- 
quelle j'ai I'honneur de r^pondre. 

Ind^pendance et liberte. — Campeche, 15 avril 1873. — Pedro Montalvo, — C. Secretaire de 
rinterieur et Finances de cet Etat.— Present. 



Gouvemement de I'Etat de Camp^he. — Secr^teriat de I'lnterieur et Finances. 

Le Gouvemement de cet Etat ayant appris qu'il se trouvait dans cette ville un individu 
nommd Ezequiel Baron, qui a pass^ plusieurs annees k Belice et parmi les pacifiquea du Sud, 
et qui possJ)de des renseignementi sur l^s demiers evbnements arrives entre Anglais et indi- 
gbnes; le Gouvemement ayant precisdment a d^poser un rapport que le Gouvemement Su- 
preme lui a demande sur cette affaire, a jugd convenable, pour grouper dans ce rapport le plus 
grand nombre de circonstances possibles, dbs Finstant qu'il s'agit d'une affaire Internationale, 
de s'adresser par I'intermediaire de cette Secretairerie a ce tribimal qui fait partie de son ad- 
ministration, piusque c'est im tribunal de la Federation, pour qu'il fasse comparaltre devant 
lui le susdit Ezequiel Baron ct reyoive sa dej^osition detailiee sur les points suivants : lo Com- 
ment et pour quels motifs est mort le general Mai-cos Canul; 2o Est-il vrai que les Anglais ont 
une ingerence quelconque dans la guerre de castes et qu'ils loumissent aux Indiens de Chan 
Santa Cruz tous les engins de guerre necessaires pour la souteuir; enfin dire tout ce qu'il sait 
sur les faits dont il s'agit. 

Le Gouvemement espbre que vous recevrez cette deposition avec I'activite qui vOus .caracte* 



Digitized by LjOOQIC 



52 CORRESPONDANCE DIPLOMATIQUK 

rise; Tous la lui adresMrez en original afin qu*il pniflse en faire Tosage qa*il jngera convenable 
pour d^poser le rapport indiqu^ ci-detsos. 

Je YOU8 r^it^re Fassurance de ma consideration et de mon estime. 

Ind^pendance et liberty.— Campdche, 12 avril 1873.— J^. Carrillo, ofidal mayor.— C. Juge 
de District de l*Etat.~Pr^nt. 



Un timbre qui dit :— Deuxifeme classe.— Pour la p^riode biennale de mil huit cent soixante- 
deux et soixante-trois. — Cinq sous. — Cinqui^me. — Un autre qui dit : — Administration princi- 
pale du revenu du papier timbr^ de Camp^he. — CampSche, 12 avril 1873. — Vu la d^pecke 
anterieure du Gouremement Sup^rieur de cet Etat, ordre de receroir la declaration k la- 
quelle il estiait allusion, de citer h cet effet M. Ezequiel Baron et de remettre les procfes-ver- 
baux originaux k ce mSme Grouvemement, ainsi qu'il le demande.— ilfontoZw. — Francisco Cam- 
poSf Secretaire. 

Camp^he, le quatorze des mSmes mois et ann^e. Par devant le C. Lie Pedro Montalvo, 
Juge du District de cet Etat, a comparu sur citation, M. Ezequiel Baron, lequel, apr^ avoir 
jure de dire la verite, a ete interroge, en presence de moi, greffier, <^'aprbs la teneur de la de- 
I>^lie dont 11 a ete fait mention en commen9ant. A la premiere question il a repondu: Marcos 
Canul, general des Indiens pacifiques du Sud, avait conclu une convention avec les autorites 
de Belice, afin gue quand un sujet d*une des deux partieb commettrait quelque faute prejudi- 
ciable h, la partie contraire, il tHi remia k son juge pour en recevoir ime juste puuition. II ar- 
riva que le magistrat de Aricuac fit ch&tier Jose Maria Manzanero, capitaine sous les ordres 
du general Canul, violant ainsi la convention; alors le dit general Canul, k la tete de 150 hom- 
ines armes, s'^A rint ^ Aricuac redamer centre Tacte de violence c<Hnmis sur un de sea subor- 
donnes au mepris de la convention citee; le dix-huit octobre mil huit cent soixante-douze, k 
peu de jours prbs, Canul entra avec ses forces k Aricuac, fut accueilli k coups de fusils par les 
troupes de la gamison de cette villa et reyut une blessure; Canul n'avait pas repondu d'abprd 
aux coups de feu qui dege^erbrent en une veritable bataille. H fut battu et oblige de se retirer 
dans le district d'Icaiche, mais il mourut quatre jours aprbs Tengagement, et ses soldats du- 
rent transporter sur un brancard le cadavre de leur chef, qui fut enterre dans Tendroit de la 
residence habituelle. J*ai su ces details parce qu'ils m*ont ete racontes par M. Jose Dolores 
Sarmientos, secretaire du general Canul k Icaiche m^me; — Et je I'l^ffirme. — A la seconde de- 
mande, il dit : H est certain que les Anglais de Belice et dc Corozal fomentent la guerre de 
castes en foumissant aux Indiens de Chan Santa Cruz tons les engins de guerre necessaires 
pour la soutenir; je puis affirmer le fait, car j'ai ete employe de la maison de commerce de 
I4L Cramar k Belice et d'autres maisons de la ville, et les choses etaient poussees k ce point 
qu'on ne vendait aux Indiens pacifiques du Sud ni armes ni munitions qui etaient reservees 
aux rebelles pendant la guerre centre le Yucatan. Je sais aussi par les mdmes Indiens pacifi- 
quei du Sud, avec lesquels j'etais en relations, que les Anglais ont offert aux Indiens rebelles 
de Chan Santa Cruz de grandes quantites de poudre, de plomb et autres engins pour envahir 
le Yucatan, aprbs avoir chcrche k faire alliance avec les pacifiques du Sud, ce qu'ils n*ont pu 
obtenir, car ils se sent livre entre eux quelques combats 



Je suis trbs au courant de tout ceci, parce que j'ai passe quelque temps dans des fermes on des 
villages des Indiens pacifiques du Sud, apr^ avoir quitte la colonie anglaise oti j 'avals eu pln- 
sieurs discussions desagreables avec les personnes qui m'emplo3raient, k cause de cette protec- 
tion si formelle accordee par elles aux rebeUes en guerre contre le Yucatan. Qu'il a dit la ve- 
rite^ qu'il en fait serment, qu'il Taffirme et le ratifie, qu'il est natif de cette viUe, qu'il habite 
Oozumel, qu*il est ceiibataire, agriculteur, fige de vingt-cinq ans, et il a signe avec le 
C. Juge. — Dont acte. — Montalvo, — Ezequiel Baron* — Par devant moi — Francisco 
Campos, 



Digitized by LjOOQIC 



CORRESPONDANCE DIPLOMATIQUE. 53 

A Camp^clie, le 15 du m^e mois, ces d^clarstioiis avec un rapport sont sotimises an C. Se- 
cretaire d'Etat derinterieuret des finanoes de cet Etat, ainsi qu'il est ordonn^ dans Tacte pr^- 
c^ent. — Don t acte. — Campos, 

Pour copies certifi^ conformes. Campddie, 31 mai 1873. — (Sign^) — F, CarriUo, oficial 
mayor. 



DOCUMENT N. 5. 

Secr^tairerie d^Etat au Depart de rint^rieur. — 2e Section. — Comme ^tant du ressort de 
votre D^partement et pour que vous r^lviez ce que vous jugerez convenable, j'ai Thonneur 
de vous remettre en double copie le rapport archive k cette Secr^tairerie et relatif k I'achat de 
terrains fait par les Anglais de TEtablissement de Belice aux Indiens rebelles de Santa Cruz, 
Etat de Yucatan. 

Libert^ dans la Constitution. Mexico, 24 d^cembre 1877.— (Sign^) — CTarcio. — Au Ministre 
dea Affaires Etrangferes.— Present. 

Secr^tairerie d*Etat de I'lnt^rieur. — Gouvemement de I'Etat de Yucatan.— Enune copie 
dCLment autoris^e, j'ai llionneur de vous transmettre la communication adress^ k ch Gouver- 
nement par le C. Chef Politique du canton de Tekax au sujet de la pr^ntation de cinq indi- 
vidus venant du camp des indigenes pacifiques. Vous trouverez la d^laration faite devant 
cette autoritd par Tun d'eux, Jose Jesus Padilla, originaire du Honduras, et ratifi^e par lui 
devant le Gouvemement de cette Capitale. 

Comme les details qu'il donne sont graves, principalement en ce qui regarde la vente de di- 
vers terrains de TEtat situ^s entre les rivieres nomm^es Hondo et Viejo, la dite vente faite 
par le chef de Icaich^, Raft^l Chan, au maire de Hariochoac, M. Holax, qui depend de TEta- 
blissement de Belice, mon Gouvemement s'empresse de vous en f ^e part, afin que le Minis- 
t^re des Affaires Etrang^res ^claircisse cette affaire avec qui de droit. 

Une f ois de plus le Gouvemement du Yucatan rappelle k celui de la Nation le fait coupable 
des sujets britanniques de Belice qui vendent k chaque instant des armes et des mimitions aux 
Indiens barbares, pour que ces demiers emploient ces elements contre la race blanche et con- 
tinuent k se soustraire k rob^issance des autorit^ de la Nation et de TEtat. 

On sait trop que si ces commer^auts, que Von pourrait bien qualifier de criminels, depuis 
qu*a ^late la guerre cruelle et destructive des indigenes, n'avaient pas constamment aid^ ces 
demiers avec ces engins propres k soutenir cette guerre, elle aurait indubitablement pris fin 
aussitdt apr^ avoir commene^; il n'en est rien, car comme les Anglais recueillent d'immenses 
avantagee de la dur^e de la guerre, parce qu'en outre d*exploitation des bois pr^ieux que ren- 
ferment les fordts de ces contr^ ils agrandissent leur territoire, sans s*arr6ter k cette consid^- 
ation que les rebelles n'ont pas capacity legale pour traiter et c^der les terrains dont ils dis- 
posent par la force des circonstances. 

Ces nouveaux incidents persuaderont le Prudent de la R^publique de la n^cessit^ abeolue, 
imprescriptible qui B*impose au Gx>uvemement de rUnion de commencer des operations mili- 
taires d^cisives pour r^duire les Indiens rebelles k Tobeissance aux autorites et aux lois, car si 
un pareil etat de choses eontinue, on est fonde k croire que TEtablissement de Belice s'appro- 
priera TEtat du Yucatan et qu*il surgira indubitablement des complications iutemationales 
entre le Gouvemement mexicaiu et celui de la Grande-Bretagne. 

Voilk ce dont j'ai I'honneur de vous faire part, afin que vous en donniez connaissance au 
President de la Republique, dont le jugement eclair^ d^cidera ce qui lui paraltra le plus oon- 
venable. 

Liberte dans Ik Constitution. Merida, 17 d^cembre 1877. — Jot4 Maria Iturralde, — (Une ru- 
brique). — IL Arzamendi, oficial mayor. — (Une rubrique). — C. Secretaire d'Etat et de I'lnte- 
rieur. — Mexico. 

Pour copie. Mexico, 24 decembre 1877. — Mauro F. de Cordova, oficial mayor. — (Une ru- 
brique). 



Digitized by LjOOQIC 



54 CORRESPONDANCE DIPLOMATIQUE. 

Secr^taireiie d'Etat de Tlnt^rieiir. — Gouvemement de TEtot da Yucatun. — Etat de Yu- 
oactan. — Chef politique de Tekax. — Le Chef politique de Tekax ayant appris que le C. Jose 
Maria Torres ^et quatre autres individus, venant du camp des Indiens pacifiques, r^pandaient 
des nouvelleff alanuantes et de quelque importance, et que ces iudi vidua devaient passer par 
le village de Oxkutzcab et se diriger sur Tekit, donna des ordres pour les faire amener devant 
lui, ce qui eut lieu; ils d^clarferent, et I'un d'eux, Jose Jesus Padilla, ori^'inaire du Houduras, 
le fit avec plus de details, que les Indiens rebelles de Santa Ctuz ont achet^ dans I'Etablisse- 
ment de M. Tamps, situ^ au Corosal, 500 fusils Bemington et 100 arrobes de poudre, en plus 
d*autres quantity de poudre qu'ils avaient achet^es ant^rieurement. 

Le dit Padilla depose aussi que lag^n^ral indigbne de Icaich^, Rafael Chan, a vendu ime 
grande ^tendue de terrains entre les fleuves Hondo et Viejo au magistrat de Hariochoac, 
M. Holax. Comme toutes ses declarations sont importantes et trfes-circonstanci^es, j'ai cm 
convenable de lui notifier d'avoir k se presenter devant ce Gouvemement Sup^rieur pour y 
Itre interrog^ sur tels f aits que ee dernier jugera .convenable; je recommand^au Gouveme- 
ment de faire en sorte qu'il puisse revenir x>ar le retour du courrier et de lui faire payer son 
voyage aller etcetour, car il manque de ressources et il se rend dans cette ville sur I'ordre que 
j'ai cru devoir lui en donner. 

Libert^ dans la Constitution. Tekax, 12decembre 1877.— F. Fernandez,— C. Gouvemeur de 
TEtat.— Merida. 

Pour copie. Merida, 17 d^cembre 1877. — E, Arzamendif oficial mayor. — (X^ne ru- 
brique). 

Pour copie. Mexico , 24 d(5cembre 1877. — ( Sign^ ) — Mauro F, de Cordova , oficial 
mayor. 



DOCUMENT N. 6. 

Commandement G^n^ral de I'Etat du Yucatan. — ExcelL— No 103. — En confirmation dece 
que j'ai eu I'honneur d'^crire k Votre Exc. dans la note No 100 du ler de ce mois, relative- 
ment aux manoeuvres r^pr^hensibles de quelques sujets anglais de TEtablissement voisin da 
Belice, avec les indigenes rebelles de cette P^ninsule, q^'ils aident, au grand scandale du monde 
civilis^, dans une lutte ouvertement entreprise contre la civilisation et I'humanit^, il est do 
mon devoir de remettre k Votre Exc, pour I'^dification de Son Exc. M, le President, et 
telles fins que sa haute raison lui fera juger convenables, im rapport sommaire r^dig^ k Baca- 
lar, coutre le capitaine d'un navire anglais, William Longsworth, et deux marins d^nomm^s 
sur la couverture du rapport, lesquels ont ^t^ surpris dans le port de Chac, occup^ par des 
troupes de Bacalar, avec un chargement d'ensrins de guerre qu'ils portaient aux rebelles, ainsi 
que cela r^ulte des informations recueillies. 

Comme le dit William Longsworth se trouvait malade k I'hdpitsd g^n^ral de cette ville, j'at- 
tendais T^poque de son r^tablissement pour I'envoyer k I'autorit^ sup^rieure avec le rapport en 
question que j'adresse en fin de compte k Votre Exc. sur cet individu, qui est mort dans cet 
^tablissement dans la nuit du ler de ce mois, ainsi qu'il r^sulte des declarations pratiqu^es a 
cet effet et qui sont jointes au corps du sommaire dont j'ai fait mention. 

J'ai I'honneur de r^it^rer k Votre Excellence Tassuranee de ma consideration distin- 
gude. 

Dieuet Liberty. Merida, 4 avril 1850. — Manicel MicheUorena,-^A S. Exc. M. le Miuistre de 
la Guerre et de la Marine. 



Quatribme timbre d'office. — Pour les anndes de mil huit cent quarante-huit et quarante-neuf. 
— Place do Bacalar. — Ann^e 1849. — Enquete sommaire contre le capitaine William Longs- 
worth et les matalots George Robinson et James Tumble, du pailebot anglais les Qua4,re'Sceurs, 
Tenant de Belice et saisi dans le port de Chac le treize septembre de la prdsente annee, paroe 



Digitized by LjOOQIC 



CORRESPONDANCE DIPLOMATIQUE. 65 

qu'il avait k bord des engins de guerre destine aux Indiens rebelles, et un individu de cette 
racGjl'mdigfene Faustino Ki, domestique du chef Jacinto Pat, etcharg^ de la garde de la pou- 
dre et des autres articles de commerce illicite. — Juge fiscal, le Commandant do la Ire Section 
de la 7e Division, D. Francisco Caceres, — Secretaire, le sous-lieutenant d'infanterie d^tach^, 
D, Carlos JR. Patron. 



Oommandement en chef de la 7e Division d'op^rations. — Par suite de la saisie dans le port 
de Chac d*un pailebot fr^t^ pour transporter des engins de guerre aux Indiens reballes de cette 
P^ninsule et de I'arrestation des hommes de T^quipage detenus actuellement dans le fort de 
cette plaoe, vous recueillerez imm^diatement les informations et les declarations que vous ju- 
gerez convenable et de qui vous le croirez n^cessaire, jusqu'h ce que vous ayez mis Taffaire en 
etat d'etre ddfinitivement jug^e, et vous d^aignerez k cet effet un offiojer gui fera fonction de 
greffier. 

Dieu et Libert^. Bacalar, 19 septembre 1849. — J, de Zetlnot. — M, Francisco Caceres, com- 
mandant de la Ire Section. t 



Oommandement en Chef. — Le sous-lieutenant Carlos ^Castillo Moor eit nomm^ inter- 
prfete pour traduire en espagnol les declarationa des accuses dont vous instruisez la 
cause. 

Dieu et Libert^. Bacalar, 19 septembre 1849. -^ J, de Zetina. — M. le Commandant de la 
Ire Section, Juge. fiscal. 



Quatrifeme timbre d'office, pour les ann^es mil huit cent qjiarante-huit et quarante-neuf.— 
Tr^sorerie gdn^rale des revenus du Yucatan. — Nomination de Secretaire. — Francisco Cace- 
res, capitaine d'infanterie reguli^re et major-general de la 7e Division d'operations. — Ayant 
\ nommer, conformement k I'Ordonnance generale de I'armee, un Greffier ou Secretaire qui 
devra informer dans Tenquete sommaire que je vais ouvrir contre I'equipage d'un pailebot 
qui a ete arrete au port de Chac avec un chargement d'engins de guerre destines aux Indiens 
rebelles, ainsi qu'il resulte de la depeche du Commandant en chef de cette division, qui sert de 
point de depart k cette cause; je nomme k cet emploi de Secretaire le sous-lieutenant d'infan- 
terie locale en activite de service, Carlos R. Patron, qui, prevenu de I'obligation qu'il con- 
tracte, accepte et promet, sur sa parole d'honneur, d'observer le secret et la justice dans tons 
ses actes; en foi de quoi il a signe avec moi k Bacalar, le dix-neuvibme jour du mois de sep- 
tembre mil huit cent quarante-neuf: —Caceres, — Carlos R. Patron, 



Bequite cl V effet d'ohtenvr un interprhte, — Dans la place de Bacalar, les m^mes jours, mois et 
annee, M. le Juge fiscal a ordonne de transmettre Ik M. le Commandant en chef une commu^ 
nication dontlateneur est oomme suit : ** Dans la cause que j'instruis par ordre de V. Exci 
contre le patron et Tequipage d'un pailebot arrete k Chac, avec des engins de guerre destines 
aux Indiens rebelles, il arrive que les individus dejk cites ne possfedent que la langue anglaise; 
il est, par consequent, necessaire de leur donner un interprfete pour traduire en espagnol Icurs 
declarations, et j'espbre que V. E. voudra hien me le procurer, car cela interesse la prompte 
administration de la justice; pour servir de requite, je signe, dont acte. — Carlos B, Patron, 
Secretaire. 



NominMion d*interpr^te.^'M.. le Juge fiscal de cette ville a ordonne immediatement de join- 
dre h. la pifece ci-dessus la reponse de M. le Commandant en chef qui nomme comme interprHe 
le sous-lieutenant Carlos Castillo Moor, lequel, aprbs avoir ete inf orme de cette decision lupe- 



Digitized by VjOOQIC 



M CORKESPONDANCE DIPLOMATIQUE. 

rienre, accepte oette charge; et pour servir ce que de droit, le sua dit int^rpr^te a sign^ ayec le 
dit Juge, dont je donne acte, moi, Secretaire soussign^. — Carht del Castillo Moo^, — Caceres.^ 
C(vrlo9 R, Patron, Secretaire. 



Declaration du ler wcusi. — Incontinent, le dit jug^ fiscal s^^tant transports k Tendroit oti- 
est detenu et au secret I'Squipage d'un paUebot qui avait h. bord des engins de guerre 
destines aux Indiens barbares, re^t le serment en forme de I'interpr^te sous-lieutenant Carlos 
Castillo Moor, qui a offert de traduire fid^lement et legalement, en espagnol, tout ce que I'ac- 
cuse dira en anglais, et fit de suite comparaltre devant lui le premier accuse, lequel, interroge 
par I'intermediaire de Finterprbte s'il voulait dire la verite sur les questsons qui lui seraient 
f aites, repondit que oui. 

Interroge en espagnol gar Tentremise de Tinterpr^te, sur son lieu de naissance, sur sa pro- 
fession, il repondit k la question traduite par Tinterprfete : qu'il etait natif de Belice, qu'il 
exer^ait la profession de pilote-cdtier, qu'il s'appelait William Longsworth et qu'il etait sujet 
du royaume d'Angleterre. 

Interroge pourquoi il est detenu, depuia quand, oil il a ete arrdte, k quelle heure, quel jour; 
somme de faire un recit circonstancie de ce qu'il sait et des motifs de son arrestation, il a dit, 
par Tentremise de I'interpr^te, qu'|l attribue son arrestation k ce que le 13, entre huit et neuf 
heures du matin, passant le long de I'estacade de Chac, le declarant etant h. bord, il lui f ut or- 
donne de stopper par I'officier commandant Chac, qui verifia son chargement, compose de 
nombreux barils de poudre, dont il ne se rappelle pas le chiffre, de savon en differentes cais- 
ses, de sel, de manta ecrue, de plomb et autres colifichets; que le declarant avait re^u tons ces 
articles de M Cox, du commerce de Belice; aussi qu'au moment de mettre k la voile, son na- 
vire fut accoste par une barque oh se trouvait un Indien qu'il ne connait pas, qui etait por- 
teur de divers paquets et d'un fusil, ainsi que d'un ordre du commer^ant cite au declarant de 
le recevoir k bord et de le debarquer avec tout le chargement k la f erme de Dogllis, oh il de- 
vait remettre les marchandises; mais qu'il ne se rappelle pas le nom de la personne qui devait 
les recevoir; qu'il se souvient qu'k I'endroit oh il devait debarquer, on lui demanderait s'il 
etait le conducteur des articles de guerre qui lui avaient ete remis par le commer9ant dejk 
nomme. 

Interroge s'il etait parti de son port de provenance avec le permis correspondant et aprfes 
accomplissement des autres formalites exigees pour le transport d'engins de guerre, de vdte- 
ments ou de tons autres articles qui paient des droits sur les c6tes de son propre pays ou sur 
tout autre qui n'en fait pas partie, il a dit, par I'entremise de I'interpr^te, qu'il n'a pas qxiitte 
le port apr^ avoir rempli les formalites qu'on lui indique, parce qu'elles ne sont pas necessai- 
res k ceux qui se dirigent sur les fermes de la partie anglaise pour la coupe du bois, et qu'on 
ne lea emp^che pas de transporter les articles qu'il avait k son bord; on lui donna lectiure, en 
espagnol, de cette declaration, qui fut traduite en anglais par I'interpr^te, on lui demanda si 
c'etait bien ainsi qu'il I'avait faite, s'il avait quelque chose k aj outer ou k retrancher et s'il la 
confirmait sous serment; I'interprfete lui fit part de la question, k quoi I'accuse repondit qu'il 
n'avait rien k ajouter, que ce qu'on lui a lu est bien ce qu'il a declare; qu'il I'affirmait et le ra- 
tifiait en tout sous serment; il a declare Stre stge de 62 ans, aprbs quoi il a signe avec Pinter- 
prfete, M. le Juge fiscal et le Greffier soussigne.— Franciico Caceres, —William Longsworth.— 
Carlos Castillo Moo^ interprbte, — Carlos B, Patron, secretaire. 



Declaration du ie aecusi. ■— Dans la sus dite place, le vingtifeme jour des m^mes mois et an- 
nee, M. le Juge fiscal, I'interprbte etant present, fit comparaltre le deuxi^me -accuse dans 
cette enquete sommaire et lui demanda, devant moi, secretaire soussigne, son nom, son lieu de 
nsuBsance et sa profession; 11 repondit se nommer George Eobinson, ^'tre ne et habiter le port 



Digitized by LjOOQIC 



CORRESPONDAlsrCE DIPLOMATIQUE. 57 

de Belice, 6tre sujet anglais et n'avoir d*autre profession que de travailler k tont efc partoufc ofl 
on vent Toccuper. 

Interrog^ pourquoi il est prisonnier, ob. on I'a arret^^ avec qui il ^tait, k quelle heure, quel 
jour, et invito h faire une relation detaill^e du motif de son arrestation, il a dit : qu'il suppose 
avoir ^t^ arr^t^ h. cause de la poudre embarqut^e sur le navire oh il servait comme matelot et 
qui a ^t^ saisi dans le port de Chac par les troupes de la gamison de cette ville, en meme 
temps que le patron William Longsworth, un autre matelot, son camarade, et un Indien, 
dont il ignore le liom, et qu'il avait vu i^our la premiere fois h, Belice ; qu'il ne se rappelle 
pas le jour, mais que c'^tait un matin, Ycrs les huit heures, dans le courant du present 
mois. 

Interrog^ h. qui appartient la jKJudre embarqut^e sur le navira oh il servant, et quels sont les 
autres articles que transportait le navire saisi, il a dit : qn'il ignore qu'il y ait eu de la poudre 
dans Tembarcation sur laquelle il naviguait, car il sait seulement, parce qu'il a aussi aid^ au 
chargement, qu*on a mis h. bord une partie quelconque de sel et environ une douzaine, un pen 
moins, de calsses de savon. 

liiterrog^ sur le lieu de destination de ces marchandises, il a dit : qu'il ignore le contenu de 
la demande, qu'il sait seulement que le ndgociant, M. C©x, proprietaire du savon et du sel 
embarqu^s par le declarant, lui demanda lui-meme s'il voulait travailler comme matelot, lui 
donna trois piastres en Hortant de son port de provenance, qu'il se grisa avec cet argent et 
qu'il ne sut pas ce que le capitaine embarquait, ni dans quel but, ni pour quelle destina- 
tion. 

Apr^s lui avoir lu en espagnol cette declaration, que I'interprbte lui tradnisit en anglais, on 
lui demanda si elle ^tait bien telle qu'il I'avait faite; s'il avait quelque chose k aj outer ou h, re- 
trancher et s'il la coofirmait comme il I'avait offert; k cela I'interprbte dit qu'ai^rbs avoir trans- 
mis la demande h, I'accus^, celui-ci avait reijondu qu'il n'avait rien h, aj outer; quo ce 
qu'on lui a lu est bien ce qu'il a dt^clare; qu'enfin il ^tait ag(^ de vingt-quatre ans en- 
viron. 

L'interprbte, interrog^ s'il a traduit fidMement et l^galement en anglais les demandes faites 
h. I'accue^, et en espagnol les reponses de celui-ci, s'il I'affirme et ratifie les declarations sur sa 
parole d'honneur, ainsi qu'il I'a offei-t, a dit : qu'il a traduit en toute l^galitc^ dans I'une et 
I'autre langue les demandes et les reponses contenues dans cette declaration, au bas de laquelle 
I'accuse, n'ayantpu signer faute de savoir ^crire, a pos^ une croix, apr^s quoi Ont sign^ I'inter- 
■pthte, M. le Juge fiscal et le Secretaire soussigne.— C7ar^« del Castillo Moor.— Francisco Cace- 
res,— Carlos B. Patron, secretaire. 



Declaration du Se accuse. — Immediatement aprha, M. le Juge fiscal, I'interprbte etant pre- 
sent, fit comparaltre le troisibme accuse dans cette cause, auquel il demanda, devant moi, se • 
cretaire, s'il voulait dire la verite sm* ce qu'il savait et sur ce qui lui serait demande; I'accuse 
repondit que oui. 

Interroge sur son nom, son lieu de naissance, sa profession, il dit s'appeler James Timible, 
^tre ne k Belice, port appartenant k la nation anglaise, et qu'il s'occupait k toute espice de 
travaux de terre ou de mer auxquels on voulait bien I'employer. 

Interroge sur les causes de son emprisonnement, I'endroit oti il a ete arr^te, le jour, Theure, 
encompagnie dequi il se trouvait, et invite k faire une relation detailiee de tout ce qu'il sait 
relativement aux causes de son arrestation, il a dit : qu'il suppose avoir ete arrete parce qu'on 
a trouve sur le naviro oti il etait comme matelot, de la poudre, du plomb, du sel, du savon et 
d'autres articles qui ont ete saisis le jeudi 13 courant, k huit heures du matin, dans le port do 
Chac, et que ses camarades de bord sont : le patron William Longsworth , George Robinson et 
un Indien qu'il ne counait pas, qu'il n'a jamais vu, car I'accuse qui depose etait en etat d'i- 
vresse au moment du depart du port de sa provenance, ce qui fait qu'il ignorait si on avait 
embarqu^ la poudre et les autres articles qui ont ete trouves k Chac, de m^me qu'il ne savait 

Digitized by LjOOQIC 



58 CORRESPONDANCE DIPLOMATIQUE. 

pas que rindien dont On a parl^ fdt stir le pailebot, et c'est seulement en repronant sa raison 
qu*il V& vu assis sur le pont h, c6t^ de ses camarades. 

Interrog^ sur la destination du navire, oti il se trouvait et dans quel but, 11 a dit : qu*il a en- 
tendu dire au patron qu'on se dirigeait vers la ferme de Dogllis; on lui donna lecture en espa- 
gnol de sa declaration qui fut traduite en anglais par Tinterprbte, on lui demanda si elle ^tait 
bien conforme k ce qu'il avait ddclar^, s'il avait quelque chose h. aj outer ou h, retrancher et s'il 
la confirmait; a cette question traduite par I'interprbte, Taccus^ rtJpondit qu'il n*avait rien k 
aj outer, que la declaration qu'on lui avait lue ^tait bien telle qu'il I'avait faite, qu'il la confir- 
mait et I'afifirmait conforme k la vt^rlt^ qu'il avait pris I'engagement de dire en commen9ant et 
(|u'enfin il etait ^4 de seize ans environ . 

L'interprbte, interrog^ s'il avait traduit fid^lement et l^galement en anglais les questions 
poshes h, I'accuse, et en espagnol les r^ponses de ce dernier, s'il affirmait et confirmait I'avoir 
fait comme ils'y etait engage, a dit : qu'il avait traduit en toute justice, dans I'une et I'autre 
langue, lea demandes et les r^ponses contenues dans cetto declaration, qu'il les affirmait et les 
confirmait sur sa parole d'honneur; apr^ quoi I'accuse a fait ime croix, faute de savoir signer, 
et I'interprHe a signe avec M. le Juge fiscal et le Secretaire soussigne. — Francisco Caceres. — 
Carlos del Castillo y Moor, — Carlos K Patron^ Secretaire. 



Proc^-vsrbal de signification aux accuses, — Moi, Secretaire isoussigne, donne acte que ce 
jourd'hiii 20 septembre de I'annee courante, k une heure de I'aprfes-midi et immediatement 
apr^ avoir re9U les declarations preparatoiJes des trois accuses en cause, le patron William 
Longsworth et les matelots Greorge Robinson et James Tumble, M. le Juge fiscal a ordonne de 
leur en donner communication dans la prison mSme oti ils se trouvaient; en foi de quoi j'ai 
dresse le present proems- verbal que le juge a eigne cejourd'hui de la meme date. — Coccre*, — 
Carlos R, Patron, Secretaire. 



Proch-verhal de suspension de Venquete pour cause de maladie deM.le Ju^e fiscal, — 
Bans la viQe de Bacalar, le vingt-huit des memes mois et annee, M. 1a Juge fiscal a ordonnd 
de suspendre ceite enquSte pour cause d'indisposition qui I'emp^he de se transporter au port 
de Chac, oh se trouvent ceux qui ont saisi les articles de contrebande embarques sur le paile- 
bot Quatre-Soeurs; en foi de quoi j'ai dresse le present proc^- verbal, que M. le Juge a signe 
avec moi, ce dont je donne acte. — Caccres, — Carlos R, Patron, Secretaire. 



Prochs-verhal de nomination d^autra juges fiscaUs, — Apr^ avoir rendu immediatement 
compte k M. le Colonel, chef de la cause de cette enqudte sommaire, Sa Seigneurie a ordonne 
de la transmettre sur-le-champ au capitaine d'inf anterie locale, M. Tiburcio Rosada Martinez, 
afin que celui-ci se rendlt sans perdre un instant k Chac et continu&t Tenqudte; en foi de quoi 
j'ai dresse le present proc^-verbal que M. le juge fiscal a signe avec moi, dont je donne acte. 
—Careces,— Carlos B, Patron, Secretaire. 



Proch'Verbal de remise dm dossier au nouveoAi juge nommi, — Moi, le Secretaire 
soussigne, declare avoir remis entre les mains de Ikt le Juge fiscal nouvellement nomme, ce 
dossier compose de cinq feuillets et deux depdches, la premiere servant de point de depart k 
cette cause, et la seconde concemant la nomination de I'interprfete. — Carlos B, Patron, 



DSdaration du commandant de lafm'teresse de Chac. — S'etanttransporte incontinent 
au fort de Chac, cejourd'ui 29 8eptembre.l849, M. le Juge fiscal, en presence de moi, secretaire 



Digitized by LjOOQIC 



CORKESPONDANCE DIPLOMATIQUE. 59 

soussign^, fit comparaltre le commandant de ce fort anquel il demanda all s'engageait sur sa 
parole dliomieur de dire la v^rit^ sur tout oe qu'il savait et ce qui lui serait demand^ et qui 
r^pondit que oui. 

Interrog^ sur sea nom et quality, il dit : qu'il s'appelait Faustino Pella et qu'il ^tait capi- 
taine de la premiere compagnie du bataillon No 16 de Oampdehe. 

Interrog^ s'il connalt William Longsworth, George Robinson et James Tumble, il a dit : 
qu'il les connaissait pour les avoir arrdt^ le 13 du pr^ent mois, ainsi qu*un pailebot chargd 
d'engine d« guerre destin^ aux Indiens r^volt^ et d'autres articles, tela que sel, savon, ge- 
nibvre, manta et autres colifichets dont il ne fait pas mention. 

Interrog^ si les trois individus nomm^ plus haut avaient oppos^ quelque r^istance 
k Tordre d*aborder k la c6te cspagnole, il a dit : que non, qu'il avait ^t^ ob^i k I'ins- 
tant. 

Interrog^ s'il savait ou s'il avait entendu dire oti ils allaient d^barquer les dita engins et les 
autres marchandisea trouv^ sur le navire, il a dit que non; qu'il avait donn^ imm^diatement 
connaissance de leur arrestation k qui il appartenait de le f aire. 

Interrog^ si quand ladite embarcation a abord^, le capitaine ou le patron lui a remis le per- 
mis correspoadant ou tout autre papier eoncemant le ehargement, il a dit que non, mais qu'il 
devait remettre au m6me endroit oil il d^barquerait toutes les marchandises; que les dites let- 
tres ^taient ferm^es et qu'il sait qu'elles ont ^t^ apport^es jusqu'k Bacalar par lo capitaine 
m6me du navire; il ajoute qu'il ne sait rien de plus que ce qu'il a dit au sujet des trois prison- 
niers d^jk cites. 

Interrog^ si quelque autre personne accompagnait les trois matelots susdits, il a dit que oui, 
car celui qui a Yisit6 I'cmbarcation lui a pr^ent^ un Indien rencontr^ sur le pout, envelopp<^ 
dans des hardea, qu'il a ordonnd de suite de s'aasurer de cet Indien pour le remettre, ainsi 
qu'il I'a fait, en compagnie des autres; lecture faite de sa declaration, on lui demanda si elle 
etait bien telle qu'il I'avait faite, s'il avait quelque chose k aj outer ou k retrancher et s'il la 
confirmait c(»mme il I'avait jurd; il a dit que oui, qu'il n'avait rien k ajouter ou k retrancher, 
que ce qu'on lui avait lu ^tait bien ce qu'il t^vait d^clar^, et qu'il le confirmait en tout comme 
il Tavait jur^; il a ajoute 6tre ^6 de vingt-quatre ans, apr^ quoi il a sign^ avec lo dit Juge 
fiscal et le Greffier soussign^. — Tiburcio itotado, — Faustlno Pefia, — Carlos B, Patron, Secrd- 
taire. 



"Declaration du ie timoin, -— Bans le mSme fort, les memes jours, mois et annde, M; le Juge 
fiscal a fait comparaltre le deuxibme ddmoin qui, suivant une citation faite au sixibme feuillet, 
apparait Stre celui qui a visits I'embarcation saisie; aprbs lui avoir fait prdter serment 
conformdment k la loi et lui avoir demand^ s'il s'engageait sous sa parole d'honneur 
k dire la vdrite lur ce qu'il savait et ce qui lui serait demand^, il a rdpondu que 
oui. ^ 

Interrog^ sur sea noma, lieu de naissance et profession, il a dit a'appeler Salvador Argiielles, 
Hre ne k Merida et 6tre au service de aa patrie en quality de lieutenant d'artillerie lo- 
cale. 

Interrog^ s'il connalt William Longsworth, George Robinson et James Tumble, il a dit 
qu'il les connaissait pour lea avoir trouv^ k bord d'un pailebot saisi par le commandant de ce 
fort. 

Interrog^ but la nature des marchandises embarqu^es k bord du dit pailebot, sur les desti- 
nataires, sur le lieu de ddbarquement, il a dit que, design^ par le Commandant du fort pour 
visiter la dite embarcation, il y avait trouv^ de la poudre, du plomb, du sel, du savon, de la 
manta et deux caisses fermdes, que le capitaine lui a dit devoir d^barquer avec tout lo reste k 
^ia ferme de DogUis, sans savoir k qui dtait destine le chargement, car k son depart do Be- 
lice on lui avait seulement remis deux lettres pour la ferme ddjk cit^e, en I'avisant qu'il evlt k 
d^barquer k cet endroit meme tout ce qu'il portait. 



Digitized by LjOOQIC 



60 CORRESPONDANCE DIPLOMATIQUE. 

Interrog^ si, lors de la visite de rembarcation, il lui avait ete oppos^ quelque resistance par 
ceux qui se trouvaient h, bord, il a dit que non, que seulement on ne lui avait montr^ ni men- 
tionn^ le plomb jusqu'k ce que, visitant le lest, il avait rencontr^ les dits morceaux ou saut 
inons de plomb, sur quoi le capitaine lui dit qu*on lui en avait fait cadeau, sans prdciser oti e- 
qui les lui avait donnas. 

Interrogd s'il avait quelque chose de plus k ddclarer au sujet des trois individus susmen- 
tionn^s, il a rdpondU que non. 

Interrogd si quelqu'autre personne n'accompagnait pas les trois individus au sujet desquels 
il venait de declarer, il a dit qu'il avait rencontrd sur le pont, i^endant sa visite, un Indien 
cache sous des morceaux de voiles ct les vareuses des trois individus ddjk citds, qu'il lui 
avait demand^ ce qu'il laisait Ik et pourquoi il se dissimulait, k quoi I'lndien lui rdpondit 
qu'il etait malade; qu'alors il s'assura de sa personne et le remit au Commandant du fort; il a 
ajoute qu'il ignorait ce qui s'etait passe depuis; lecture faite de sa declaration, on lui demanda 
si elle etait bien telle qu'il I'avait faite, s'il avait quelque chose K aj outer ou k retrancher, s'il 
la confirmait sous la foi du serment in-ctd; il rdpondit que oui, qu'il n'avait rien k aj outer ni k 
retrancher, que ce qu'on lui avait lu dtait bien C3 qu'il avait declare, qu'il I'aflii'mait et le con- 
firmait sous la foi du serment prute, et qu'il etait agd de 45 ans; aprbs quoi il a signd avec le 
dit/ugd fiscal et le Greffier soussigne. — Tihurcio Bosado.— Salvador Argiidlcs, — Carlos R, 
Patron, 

Declaration de Vindighne arrete au port de Choc et priiicijyal accuse da'iis cette cause, 
— Aussit6t apr^, M. le Juge fiscal etant k Tendroit m^me oh se trouve ddtenu et au secret 
I'indigfene arrets dans le port de Chae, avec divers engins de guerre que Ton suppose qu'il 
amenait aux r^ voltes, I'a fait comparaitre et preter serment de dire la v^ritd sm* tout ce qu'il 
savait et sur ce qu'on lui demanderait en se conformant k la loi ; il a rdpondu que 
oui. 

Interroge sur ses noms, lieu de naissance et profession, il a dit s'appeler Faustino Qui, n^ k 
Tijosusco et ^tre au service de Jacinto Pat; il a ajoutd qu'aprfes avoir 6t6 arrets par les trou- 
pes du Gouvemement k Tijosusco, il avait 6t6 conduit k Merida, oh il etait reste priaonnier 
pendant six ouhmt jours; qu'on I'avait ensuite transports avec ses camarades de prison k Val- 
ladolid, que pendant leur detention dans la maison d'arret les Indiens etaient entrSs victorieux 
dans cette ville, qu'ils les avaient ddcouverts dans leur cachot, dont ils avaient mis la porte en 
pifece pour les en faire sortir; qu'il avait rencontre tout d'abord Jacinto Pat, qui I'obligea de 
retoumer k son travail en lui disant que les blancs perdraient leurs serviteurs, mais non lui, 
car il se sacrifiait pour eux. 

Interroge pour quelle cause il est en prison, oh on I'a arrete, k quelle heure et avec qui il se 
trouvait, il a dit : qu'il supi>osait 6tre detenu parce qu'il avait ete arrete k Chac, en memo 
temps que trois Anglais et un pailebot qui transportait des engins de guerre; que son arresta- 
tion avait eu lieu le jeudi, vers neuf heures du matin, mais qu'il ignorait la date du jour et 
qu'il se souvenait seulement que jusqu'k ce jeudi il s'etait ecouie trois .semaines k partir des 
evbnements relates plus haut. 

Interroge s'il sait k qui etaient destines la poudre, le plomb et les autres marchandises trou- 
ves k bord, il a dit qu'il savait que le tout etait pour Jacinto Pat, car lui et trois autres 
avaient ete charges de se rendre k Belice et d'y acheter la poudre et les autres engins saisis k 
bord; qu'k leur arrivee k Belice, ils avaient remis une lettre k M. Cox qui, aprbs I'a voir lue, 
les avait fait aussitot entrer dans une chambre oil ils purent se tenir caches; qu'k sept heures 
du soir, M. Cox envoya un nbgre, son domestique, chercher I'argent, prix des engins mention- 
nes, et que sans en avoir su davantage, quand on les embarqua au bout de qninze jours, il 
trouva tout le chargement saisi; que leur nourriture leur etait foumie par le meme M. Cox et 
envoy ee dans la chambre ou ils les tenaient caches; ila ajouteque le lendemain de leur arrivee 
k Belice, M. Francisco Matos les engagea K ne pas sortir, attendu que leur presence dans 
cette ville etait dejk connue. 



Digitized by LjOQQIC 



CORRESPONDANCE DIPLOMATIQUE. 61 

Interrog^ oil ^taient rest^s scs trois camarades indigenes et pour quel motif IIb n'^taient x>as 
revenus avec lui, il a dit : que deux d'entre eux dtaient restds Ik Belice poiur atfcendre 400 barils 
de sel demandds par Pat, et que le trolsibme s'en ^tait alld par terre de Belice k Bacalar, oh 
il devait rejoindre ses compagnons. 

Interrog^ s'il savait par oh on devait introduire le sel, il a dit : qu'il avait seulement en- 
tendu dire k Jacinto Pat qu'il en remettrait le prix sur la plage en le recevant au Cacao et que 
dans le cas oh ce moyen manquerait, 11 ouvrirait une tranch^e ou un chemin dans le voisinage 
de Majanal, afin de I'introduire par Ih. 

Interrog^ s'il dtait all^ k Belice dang I'unique but d'acheter les engins mentionn^s, il a dit 
q\ie oui et qu'en plus il savait que Pat devait envoyer $5,000 destindes k I'achat de 400 arrobes 
de plomb, 400 arrobes de poudre, un quintal de cacao tabasco, un quintal de cafd et hmt bal- 
lots dc maiita. 

Interro^'(^ sur I'enclroit oh so trouvait Jacinto Pat et k quelle dpoque il devait envoyer les 
$5,000 h. invertir en provisions, il a dit : que Pat ^tait actuellement h. Tabi, mais qu*il vient 
drait lui-momc apportcr les fonds jusqu'k la ferme Cacao, et que son arrivde aurait lieu dans 
je courant du mois; qu'il savait aussi que M. Cox viendrait s'entendre avec lui, en passant par 
le fleuve Hondo ou en faisant ouvrir un chemin depuis I'Overo, le long de la c6te de Juan 
Luis. 

Interrog^ oti devaient cti*e ddchargds les engins saisis, il a dit : que le pailebot devait s'ar- 
r^ter h, la ferme Dogllis, d'oti tine lettre serait expddide pour que des vetements fussent en- 
voyds de Chichanha au Cacao; q^i'alors le navire I'avancerait jusqu'au dit Cacao, y ddbarque- 
rait son chargeraent et retoiunerait de suite k son port de provenance. 

Interrogd si, k son d($part de Belice, on ne lui avait pas confid une lettre pour la remettre au 
lieu de dt^barquement ou k quelque autre personne, il a dit que oui, que M. Francisco Matos 
lui en avait donnd une poiu* Jacinto Pat, laquelle lettre se trou'f e dans une des petitea boltes 
d'eau de Cologne enfermdes dans son coffre. 

Interroge 8*il avait re^u quelques commissions des Indiens, il a dit que non, qu'il ne servait 
que Jacinto Pat, mais en quality de laboureur ou de muletier. 

Interrogd si la lettre qu'on lui montre est la mcme que celle qu'il dit avoir re9U de M. Ma- 
tes, il a dit que c'dtait bien la meme. 

Interrogd s'il avait quelque cliose a aj outer ou k retrancher, il a dit avoir uniquement k 
ajouter qu'k son depart de Belice, M. Matos lui avait recommande de dire k Jacinto Pat de 
venir en toute hate parler k M. Cox pour voir si on obtenait qu'il f Cit nommd commissairo 
pour les traitds. 

Interroge s'il confirme sa declaration sous la foi du serment pretd, il a dit : que sa ddclara 
tion est bien celle qu'on lui a lue, qu'il n'a rien k ajouter ou k retrancher, qu'il I'affirmo et la 
confirme sous la foi du serment prete et qu'il est age de cinquante ans; apres quoi il a fai 
une croix, faute de savoir signer, et M. le Juge fiscal a signc avec le Greffier soussignd. — 
Tiburcio Bosado, — Carlos B. Patron^ secretaire. 



Proces - verbal de suspenuon dc cette enqnete pour etre reprise en temps utile^ — 
Immddiatement aprbg, le meme Juge fiscal a ordonnd de suspendre cette enquete poiur la re- 
prendre aussitOt qu'il paraltra convenable; en foi de quoi il a signd avec moi, dont acte, — 
Bosado. — Carlos jR. Patron j secretaire. 



Dans la ville de Bacalar, le deux du mois d'octobrc de Tannce mil huit cent quarante 
neuf, M. le Jug© fiscal, I'interprbte dtant present, a mande k comparaltre le capitaine du 
pailebot " Quatre-Sceurs " pour lui faire reconnaitre une lettre facture qu'il avait remise lui- 
mcme k son arrivde dans cette ville, laquelle lettre lui a 4t6 prdsentde par moi, secretaire sous- 
signd; interrogd par I'entremise de I'interprfete si c'est bien la meme qu'il a dit avoir remise, il 



Digitized by LjOOQIC 



62 CORRESPONDANCE DIPLOMATIQUE. 

a dit : que c'^tait bien !» mime qn*il avait remise k M. le Major-G^n^ral de cette Division; 
que ce qu*il a d^lard est la v^rit^, qu*il I'affirme et le confirme, apr^ quoi il a sign^ avec 
M. le Juge fiscal, Tinterpr^e et le secretaire soussign^. — William Longstvor^ — Tiburdo 
Bosado. — Carlos del CastiUo y Moor, — Carlos R. Patron, secretaire. 



Bacalar, 2 octobre 1849. — Les prints proc^-verbaux ^tant termiu^s, y joindre les deux 
lettres dont il est fait mention dans les pr^entet declarations, et cela, les adresser h, M. le 
Commandant en chef de cette Division, qui prendra la decision qu'il jugera convenable. — 
Tihurcio Bosado, — Carlos B Patron, aecrdtaire 



Aussit^t aprbs et conform^ment kTordonnance qui pr^cbde, je me suis rendu k la demeure 
de M. le Commandant en chef, auquel j'ai remis les presents proc^-verbaux composes de dix- 
huit feuilles utiles.— Car2of IL Patron, secretaire. 



Incontinent et sur Tordre de M. le Commandant de ce Quartier, qu'il f At fait une copie des 
quatre declarations contenues dans ce dossier pour en rendrc compte k M. le Commandant 
general dts armes de TEtat, la dite copie a ete faite et remise k la mime date, ce pourquoi 
cette enqulte s'est trouvee suspendue jusqu'k ce que cette autorite superieure ait pris ielle re- 
solution qu*elle jugera convenable, en foi de quoi le present procfes- verbal a ete signe par M, le 
Juge, dont acte par moi, secretaire soussigne. — Bosado, — Carlos B, Patron , secre- 
taire. 



Aussit6t et par disposition de M. le Commandant en chef, on a transmis oes actes h. cette 
mime date au Major-Genlral de la 7e Division; cette cause comprends onze pages utiles, deux 
commimications qui figurent en tite et deux lettres relatives h la contrebande saisie, et afin 
qu'il en soit pris acte, ils ont ete signe par le susdit Monsieur, dont le soussigne est le secret. 
Carlos B. Patron, 



M. Jacinto Pat, — ^Wallis, 8 septembre 1849.— Mon cher Monsieur, — Je vous fais remettre 
par M. Jiongsworth une partie de vos commissions, le surplus restant pour une autre occa- 
sion; Faustino Ki vous repetera ce que je lui ai dit, et j'espbre que vous me repondrez pour 
ma gouveme. J'ai en mon pouvoir le reliquat de I'argent k votre disposition; je vous ai dit 
dans ma precedente combien d'argent j'ai regu, aussi je ne crois pas necessaire de vous ecrire h, 
ce sujet; je desire que vous soyez en bonne sante, ainsi que tons les autres ainis, et je suis, 
comme toujours, votre tr^-obeissant serviteur qui vous bai«e les mains. — Pour M. Augustin 
Cox.— jPVawcisco Matos, 



Belice, September 8d, 1874, 
Mr. Ben Longsworth. 

D. S. 

You wil receive by Billy Longsworth the following articles of which acknowledge them re- 
ceipt and write us by his medium 

6 boxes soap 
6 Do'Cotton Bells 
2 Kegs powder 
6 p. wide manta 
2 £ 3 m. copper and 
2 £ 2 m. do 



>■ Dpiiglas, Lang. 



Digitized by LjOOQIC 



CORRESPONDANCE DIPLOMATIQUE. 



10 ps. 36 m. manfcas 
1 box cologne 
1 box shot 
50 li2 £ powder fiue 
Your most obedieiit Bervsknt—Vauffham Chtistrc, 




Ben Longsworth. 



Proc^'Verhal de transpart d Vh^pital d*un accusS malade. — Dans la ville de 
Bacalar, le 22 octobre de la mdme ann^e, le pr^um^ coupable George Robinson ayant fait sa- 
voir'qu*il ^tait malade k Tofficier de garde au Chateau do co Quartier oti il est detenu, M. le 
Juge fiscal a d^cid^, apr^ en avoir inform^ la place et obtenu la permission, qu'il serait trans- 
port^ h, llidpital sous bonne garde, ce qui a ^t^ fait imm^diatement; il a dt^ consign^ h Tadmi- 
nistrateur de cet ^tablissement, auquel on a reconmiand<5 de veiller exactement but lui et de 
prendre grand soin de ses aliments et de sa gu^rison; en foi de quoi M. le Juge a sign^ le pre- 
sent proc^- verbal, dont acte. — Caceres, — Carlos B, Patron, 



Proch-verhal de visite dti coupable prisumi A VhSpitcd. — Dans la m^me ville, le 
vingt-trois jdes mcmes mois et ann^e, M. le Juge fiscal, accompagn^ de moi, secretaire, s'est 
rendu h I'hdpital de ce canton, afin de savoir du m^decin et de radministrateur de cet ^tablis- 
sement dans quel dtat de 8ant«$ se trouvait le^pr^sumd coupable Greorge Robinson; le premier 
rdpondit, k d^faut de chirurgien, que depuis la veille aticun changement ne s'^tait manif est6 
dans la fifevre dont il ^tait atteint, et dans la dyssenterie de sang, dont les accfes se renouve- 
laient chaque deux ou trois heures; que, malgr^ le pen de connaissances qu'il avait de cette 
maladie, il ne pensait pas que le patient pourrait se gu^rir avec les rembdes qu*on lui avait 
administr^s, puisqu'aucuu d'eux n*avait produit le moindre effet; en foi de quoi le pr^^ent pro- 
cbs-verbal a M sign^ par eux et M. le Juge, dont acte. — Caceres. — Comme administrateur, 
Juanrde la B, Garcia, — Le m^decin-stagiaire, Francisco F, Pimentel, — C, B, Patron y 
secretaire. 



Proc^'VerhaZ tur le mSme tujet, — Dans la ville susdite, le vingt-quatre dea m^es mois et 
ann^e, M. le Juge fiscal s'est rendu avec moi, secretaire, k rhdpital de ce quartier, oti il a de- 
mande au medecin-stagiaire et k radministrateur quel etait I'etat de sante du presume coupa- 
ble Greorge Robinson; ceux-ci repondirent qu'il u'^cait pas survenu de changement depuis la 
veille, en foi de quoi ils ont sign^ avec M. le Juge le present proc^-verbal, dont acte. — 
Caceres, — L'administrateiir, Juan dela B, Garcia, — L© m^decin-stagiaire, Francisco 
F, Pimentel, — Carlos B, Patron, secretaire. 



Proc^-verbal sur le mime suJeU — Dans la ville susdite, le vingt-cinq des mimes mois et an- 
n^e, les mdmes questions ont 6t6 faites que celles consignees dans le proc^-verbal du jour 
precedent; h, quoi il a ete repondu que le prisonnier se trouvait un peu soulage; en foi de quoi 
ils ontsigne avec 1^. le Juge le present procfea-verbal, dont acte. — (7accrc».— L'administrateur, 
Juan B, Ga/rcia, — Le m^decin-stagiaire, Francisco F, Pimentel. — Carlos B, Patron, 
secretaire. 



Proc^-verhal sur le mSme ai^/e^.— Dans la susdite ville, le vingt-six des mimes moia et annee, 
il a ete demande aux medecin-stagiaire et administrateur du dit hdpital des ^nouvelles de la 
sante du malade; k quoi ils ont repondu que son etat etait le mime que le jour . precedent; en 
foi de quoi ils ont eigne avec M. le Juge le present proc^-verbal. dont acte, - Caceres* — 



Digitized by LjOOQIC 



64 CORRESPONDANCE DIPLOMATIQUE. 

L'admiDistrateur, Juan de la R. Garcia, — Le m^decin-stagiaire, Francisco F. Pi- 
mentel, — Carlos R, Tatron, secretaire. 



Proch-verbal sur le mime sujet. — Dan3 la susdite ville, le vingt-aix des memes mois et an 
n«5e, M. le Juge fiscal s'est rendu avec moi, secretaire, h. I'hdpital de ce Quartier, k sept heures 
du matin, heure h. laquelle le malade George Robinson, presumd coiipable, recevait la visite 
du m^decin, auquel 11 demanda, en presence de radministrateiir, des nouvelles de la sant^ de 
Taccust^; h quoi il lui fut rt^iwndu que le malade avait eu le delire pendant la nuit par suite 
d'un violent retour de la fit;vre et d'une grande evacuation de sang; en foi de quoi ils ont 8ign«5 
avec M. le Juge le present procbs- verbal, dont acte. — Caccres, — L'administrateur, Juan dt 
la E. Garcia. — Lo m^decin-stagiaire, Francisco F, PbncnteL — Carlos R, Patron^ 
secretaire. 



Proces-verbal sur le mime sujet. — Dans la ville precitde, le vingt-huit des memes mois et an- 
n6e, k cinq heiu*es du soir, au moment de la visite du i)atient, les memes questions ont etc 
faites que la veille; en prc-sence de l'administrateur, le mt^decin a rt^pondu que le prisonnier 
^tait dans un etat d'abattement complet, que la fievre paraissait vouloir devenir maligne; 
radministrateiu" interroge^ si on lui donnait les aliments n6cessaires, a rtlpondu que oui, mats 
ciu'il J touchait peu, faute d'appetit; en foi de (luoi ils ont signe avec M. le Juge le present 
procfes- verbal, dont aote. — Caceres.- • L'administrateur, J nan de la It. Garcia. — Le m^decin- 
stagiaire, Francisco F. Pimentcl. — Carlos R. Patron, secretaire. 



Proclsverhal de visite A Vaccusi malade.— Dajia la susdite ville, le vingt-neuf des m^mes mois 
t annt^e, accompagn^ de moi, secretaire, M. le Juge fiscal s'est rendu h. I'hopital de cette ville 
el a demande k qui de droit des nouvelles de la sante du pr^sum^ coupable George Robinson; 
k quoi il fut r^pondu que son dtat n'avait pas chang^ depuis la veille; en foi de quoi les soussi- 
gn^s ont sign^ avec M. le Juge le present procl's- verbal, dont acte. — Caccres. — L'administrat., 
Jua7i de la R. Garcia. — Le medecin-^tagiaire, Francisco F. Pimentcl. — G. R. Patron,- 
secretaire. 



Prochs-verhal sur le m^jne sujet. — Dans la susdite ville, le trente des mimes mois et ann^e et 
dans.le meme but, il a ^t^ demand^ h. rh6pital, aux personnes charg^es de lui, dans quel etat 
se trouvait T Anglais George Robin»on, pr^sumd coupable dans cette cause; k quoi 11 fut r^- 
pondu qu'il etait un peu plus mal, car il ne pouvait d^jh, plus se lever seul de son lit; en foi de 
qwoi ces personnes ont sign^ avec M. le Juge le t)resent procfes-verbal, dont acte, — Caceres.- 
L*adininistrateur, Jtuin de la R. Garcia. — Le medecin-stagiaire, Francisco F. Pi- 
inentel. — Carlos R. Patron, secretaire. 



Prock-verbal sfwr le mime sujet. — Dans la susdite ville, les trente-et-un des "mimes 
mois et ann^e, M. le Juge fiscal, accompagn^ de moi, secretaire, s'est rendu h, I'Hdpital de ce 
Quartier pour s'informer de I'etat de sante du presume coupable George Robinson; il lui fut 
repondu comme ci-dessus, qu'il etait dans le meme etat que le jour precedent; en foi de quo 
ils ont signe avec M. le Juge le present procfes- verbal, dont acte. — Caceres. — L'administrat, 
Juan de la R. Garcia. — Le medecin-stagiaire, Francisco F. Pimentcl. — C. R. Carlos, 
secretaire. • 



"Prock-verhal sur le mim>e sujet. — Dana la ville de Bacalar, le premier novembre 

Digitized by LjOOQIC 



COmiESPONDANCE DIPLOMATIQUE. 65 

mil huit cent quarante-neuf, M. le Juge fiscal, accompagn^ de moi, secretaire, s'est rendu h, 
rH6pital pour avoir des nonvelles da prisonnier d^jh- mentionn(5; il lui fut rtfpondu qu*il s'^- 
tait reveille plus malade que le jour precedent, car il ne prenait plus d'aliments et encore 
moins de remfedes, de sorte qu'on Je croyait absolument perdu; en foi de quoi lis ont sign^ 
avec M. le Juge le present procbs- verbal, dont acte. — Caceres. — L*administrateur, Juan de 
la B. Garcia. — Le m^decin-stagiaire, Francisco F. Pimentel. — Ca/rhs B, Patron, . 
secretaire. 



Froch'Verbal de constatatioh de la graviU de VStat du prisonnier — Dans la 
meme ville, le deux des memes mois et ann^e et dans le meme but, M. le Juge fiscal, accom- 
pagne de moi, secretaire, s'est rendu h I'Hopital oh il a trouvd le presume coupable George 
Robinson agonisant, car la fibvre et la dyssenterie allaient iou jours en augmentant, ainsi que 
le dit le m^decin, en presence de I'adininistrateur qui I'aidait h donner au patient quelques 
cuillerees d'aliments pour le soutenir; ces deux messieurs ont dit que, bien qu'ils n'eussent pas 
lesconnaissances n^cessaires, le i)atient succomberait infailliblement et dans un trbs-bref ddlai 
aux maux dont il souffrait, car, en plus des deux maladies primitives, on notait chez lui une 
forte inflammation du ventre; en foi de quoi ils ont signd avec M. le Jiige le present procfes- 
verbal, dont acte. — Caceres. — L'administrateur, Juari de la JR. Garcia. — Le medecin-stagiaire, 
Francisco F, Fimentd. — Carlos B. Patron, secretaire. 



Pvochs-verhal par su'de du dich du piisonni^r anglais Gem'ge Bohitison. — 
Dans la susdite ville, le trois novembre mil huit cent quarante-neuf, M. le Juge fiscal ayant 
ete inform^ du duel's de I'anglais George Robinson h, THc^pital de ce Quartier, fit suspendre 
I'instruction de la cause, ix)ur aller constater ledit d^cbs, conform^ment aux ordonnances; en 
foi de quoi M. le Juge a signe le present procljs- verbal, dont acte. - Caceres,— Carlos R. Pa- 
trouy Secretaire. 



Proch - verbal de constatation du deces du presume coupable George Bobinson. — 
Dang la susdite ville, les memes jour, mois et annee, M. le Juge fiscal, accompagne de moi, 
secretaire, s'est rendu h, I'Hdpital general de ce canton et a fait comparaltre, en I'absence d*im 
chirurgien, les medecins-stagiaires Francisco F. Pimentel et Pablo Espiritu, qui ont separe- 
ment prete serment, comme le veut la loi, de repondre la verite h toutes les questions; aprfes 
avoir constate dans un lit de I'hOpital la presence du cadavre d'un homme, le Juge a demande 
au medecin s'il le connaissait et s'il etait bien mort; et dans ce dernier cas, quand il etait de- 
cede, s'il avait succombe par suite de'maladie, d'accident ou de toute autre cause qui ne fdt pas 
celle des maux dont il souffrait; k quoi le medecin repondit : que cet homme etait bien mort, 
que c'etait le cadavre de I'anglais George Robinson, qui etait decede en sa presence h, onze 
heurea et demie; que sa mort etait la consequence de la fibvre et de la dyssenterie dont il etait 
atteint; le second medecin ayant fait les memes reponses aux memes questions, tons deux af- 
firmferent et cpnfirmferent leurs dires sous la foi du serment pr^te, aprbsquoi ils signferent avec 
M. le Juge et le Greffier soussigne le present proc^-verbaL — Caceres. — Les medecins-sta- 
giaires, Francisco F. Pimentel, Pablo Espiritu.— Carlos E. Patron, Secretaire. 



Proch'Verbal d'adjonction d ce rapport de Vinventaire de toute la ccmtrebande. 

.Dans la ville de Bacalar, le trente-un Janvier mil huit cent cinquante, M. le Juge fiscal a or- 
donne de joindre h ce rapport I'inventaire des objets saisLs, ainsi que le detail des munitions 
et du plomb trouves h bord du paUebot " Quatre-Sceurs, " qui provenait du port de BeUce et 



Digitized by LjOOQIC 



66 COUKESPONDANCE DIPLOMATIQUE. 

qui fut saifli dans celui de Chac le 13 septembre de Tann^e demibre; en foi de quoi M. le 
Juge a sign^ 1© present procfes-verbal, dont acte. — Caceres. — Carlos R, Patron, Secr^ 
taire. 



Proch ' verbal de suspension de Vinstmction de cette ca/use. — Dans la ville 
deBacalar, le trente-un des mSmes mois et ann^e, M. le Juge fiscal a ordonn^ de sus- 
pendre I'mstruction de cette causei dont les pikjes , d'aprbs tme communication de M. le 
Commandant en chef de cette division, jointe k ce rapport, doivent ^e exp^di^es, avec les 
pr^sum^s coupables, k Merida, capitale de cet Etat, k M. le Commandant g^n^ral des armes 
de I'Etat; en ioi de quoi M. le Juge a sign^ le pr^ent proc^-verbal, dont acte.— Cocfres. — Car- 
los JR, Patron, secretaire. 



Inventaire des articles de commerce Ulicite trouvSs d hord du pailebot Quatre-Sceurs, le 
13 septembre 1849, et saisis d Choc par le capitairie de ce port, Favstino Pefia, qui 
les a envoyis dans cette vUXe, ou, par ordre de M. le comm>andant en chef. Us ont St4 
dSposSs aujourd^hui dans le maga^n de ce canton : 

Colis,— 1, I^ne caisse d*eau de Cologne. 
3. Xroii flacons de Floride. 
1. Une barre de savon eommun. 
1. Une paire de rasoirs. 
* 1. Une livre de gros fiL 
2! Deux livres de cannelle. 
3. Trois pains de savon d*odeur. 

1. Un pardessus en sole inearnat. 

2. Deux pardessus en coton bleu. 

2. id. id. rouge. 

3. Trois peignes fins. 

2. Deux paires de ciseaux. 

2. Deux paquets d'aiguiUes. 

1. Une tasse. 

2. Deux paires de calejons. 

1. Une chemise. 

2. Deux ceintures blanches. 
1. Un comet de poudre. 

1. Un sac de poivre. 

3. Trois petites pieces d'^toffe ray^e. 
1. Un morceau de manta. 

1. Un hamac 

2. Deux livres d'oignons. 

1. Une paire de sandales et un mecapal. 

1. Une serviette. 

3. Trois flacons de genibvre. 
8. Huit caisses de savon. 

2. Deux grandes caisses de marchandises. 
1. Un paquet de manta ^crue. 

40. Quarante henequenes de seL 
25. Yingt-cinqdemi-caissesde savon. 
Bacalar, 25 septembre 1S49.-— Francisco Caceres, 

Be9U de la mattrise g^^rale les objets mentionn^ dans Finventaire ci-dessus. 
Bacalar, 27 septembre 1S49.— Vermin Ongay, 



Digitized by LjOOQIC 



COKRBSPONDANCE DIPLOMATIQUE. 67 

Inventaire de la poudre tt du pUmb en harres saisis le IS septembrt 1849, datia le port 
de Choc, d bord du pailebot Quatre-Soeurs, arrives <^n3 ceite vtUe le I4 des mimes 
mois et annie et remis par ordre supirieur ou Oarde d*artiUerie de cette Divi- 
sion : 

Colls. —75. Soizsmte-quinze barili de poudre d*une arrobe. 

2. Deiix barilfl avec cinquante boltes de fer blanc d*uiie demi-livre de poudre fine 

chaque. 
1. Une caisse avec yingt-cinq boltes en fer blanc d'nne demi-livre de poudre fine 
chaque. 
16. Seize ant>be8 de plomb en plusieurs morceaux. 
Bacalar, 14 septembre 1849. — F, Caceres, 

J'ai depose par ordre lup^rieur, dans les magasins sous ma garde, les munitions de guerre 
mentionn^ ci-dessus. 
Bacalar, 14 septembre 1849.— /o#^ Sahas Seriran, 



Frochs-xerhal de continuation de Venquite d cav^ de lajuite d'un des prisotmiers et 
de nomiruition d'un autre Greffler, — Dana la ville et le port de Santa Maria de Sisal, 1© 
vingt-six f^vrier mil huit cent cinquante, M. le Juge fiscal, ayant k dresser quelques procbs- 
verbaux dans cette enqu^te, a nomm^ Greffier, avec Tautorisation de M le Commandant mi- 
litaire de cette place, le sergent Guillermo Puga, lequel, pr^venu de Tobligation qu'il con- 
tracte, accepte, jure et promet de garder le silence sur les actes de la procedure; en foi de 
quoi il a lign^ avec md, Juge, le pr^ent proc^-verbal, dont acte. — Caceres, — Guillermo 
Puga, 



DSdaroition du patron de la barque Sisalena. •— Dans la ville susdite, les mdmes jour, 
mois et ann^, ledit Juge fiscal a fait comparaltre devant lui le patron de la barque ** Sisale- 
iia," lui a fait lever la main droite, faire le signe da la croix et lui a demand^ : s'il jure k Dieu 
et s'il promet k la Nation d^dire la v^rit^ sur ce qu'il sait aux questions qui lui seront faitee; 
il a r^pondu que oui. 

Interrog^ sur ses noms et quality, il a dit s'appeler Lorenzo Gio et Stre patron de la barquo 
** Sisalefia," appartenant k M. Luis Perez. 

Interrog^ si, apr^ son depart du port de provenance pour celui-ci, on lui a remis un pri~ 
Bonnier, k quel endroit il Ta reyu, comment il s'appelle et oh il est, il a r^pondu : qu'au lieu 
nomm^ Chac il a re^u un prisonnier, le n^g^re nomra^ James Tumble, avec ordre de le remet- 
tre dans cette ville de Sisal; qu'k son arriv^e k San Pedro, oti il fut obUg^ de s'arrSter, k 
rheure de Tangelus, pour prendre du lest et faire de I'eau, ses hommes et lui se retir^rent 
pour prendre du repos, occasion dont s'empressa de profiter pour fuire le n^;re prisonnier, 
qui se jeta k Teau sans faire le moindre bruit; que le pilote ayant besoin de sa barque et 
voyant un homme nager, supposa que c'^tait le prisonnier et le poursuivit dans son bateau 
sans pouvoir Tatteindre; que ledit prisonnier ^tant arriv^ k San Pedro, endroit d^jk nomm^, 
se mit sous la protection de son pavilion dans la maison d'un n^e anglais, et que celui-ci re- 
fusa de le livrer, ainsi qu'il r^ulte du certificat d^livr^ k cet effet par Talcalde de cet endroit; 
n'ayant rien k ajouter ni k retrancher k sa d^laration, il a dit 6tre &g4 d6 80 ani et il a signd 
avec M. le Juge et le Greffier soussign^, dont tucte,— Lorenzo Gio, — F, (7acer«#.— Devant moL 
— Guillermo Puga, 



-Juan Argiielles, alcalde-adjoint de cet endroit. Je certifie que le n^gre prisonnier, nomm^ 
Mateo Esquin, s'est ^happ^ de la barque ** Sisalefia," au patron de laquelle il avait ^t^ con- 



Digitized by LjOOQIC 



68 CORRESPONDANCE DIPLOMATIQUE. 

fi^, et qu'il a op^r^ sa fuite au moment oh ledit patron Lorenzo Gio est venu h terre pour faire 
de I'eau; en foi de qiioi j'ai dc^livr^ h, ce dernier le present certificat. 
San Pedro, 7 f^vrier 1850.— J'tta^i Argiielles, 



Proch-xerhal de suspension de Venquete poxir transmettre les pUces d qui de droit. 
— Aussitdt apr^ et considerant qu'il ne trouvait pas pour le moment le patron de la barque 
**Si8alefSa" coupable de la fuite du prisonnier deja cite, M. le Juge fiscal a ordonn^ de le lais- 
ser k la disposition de M. le Commandant niilitaire de cette place, jusqu'h, ce que M. le Com- 
mandant g(5p^ral des armes de I'Etat ait pris telle resolution qu'il jug^m convenable; en foi de 
quoi M. le Juge fiscal a signd avec moi le present proc^s-verbal, dont acte. — Caceres, — 
Guillermo Fuga, secretaire. 



Administration de I'Hopital gc^n^ral. — Le soussign«$ fait savoir a M. le Commandant mili- 
taire, que le n^e prisonnier k Bacalar, William Longsworth, est mort cette nuit k I'Hdpital 
g^n^raL 

Merida, 2 sivril ISoO.^Santiago Paclvon. 



Merida, 6 avril 1850. — A M. le major de la place Joaquin Muiioz, qui, en vue de la commu- 
nication pr^c^dente de I'administrateur de I'Hopital general, devra proc^der immc^atement 
aux formality qui lui incombent.— Qwyano. 



Nomination de Greffier. — Joaquin MufiOz, premier adjudant de cavalerie f)ermaneiite et 
m&jor de place de cette capitale. — Ay ant re9u de M. le Commandant principal de ce District 
I'ordre susdit de proc^der aux f ormalit«^s qu'il indique, et devant nommer un greffier pour ^ta- 
blir les actes, je nomme le deuxi^me sergent du premier bataillon, Jose Maria Valencia, qui- 
pr^venu de I'obligation qu'il contracte, accepte, jure et promet de garder le silence et de r^di- 
ger fidfelement les actes de la procedure; en foi de quoi il a sign^ avec moi le present proces, 
verbal, k Merida, le cinq avril mil huit cent cinquante. — Joaquin Munoz. — Jose Maina 
Valencia, 



Declaration de V Administrateur de VHopital gSniral.—Jje m^me jour, devant M. le 
Juge fiscal, a comparu, aprbs citation, M. Santiago Paclion, auquel, aprbs avoir fait prater 
serment conform^ment aux ordonnances, on demanda ses noms, lieu de naissance et quality. 
II r^pondit se nommer comme dessua, ttre n<^ et habiter cette capitale (Merida), et exercer les 
fonctions d'administrateur de I'hdpital general de cette ville. 

Interrog^ s'il a remis a M. le Commandant du District la communication qu'on lui pr^- 
sente, si la signature appos^e est bien de sa main et; de son dcriture, et si c'est celle dont il use 
pour toutes ses air aires, il a repondu : que la communication qu'on lui prdsente, et dans la- 
quelle il fait pait du ddcha du nfegre prisonnier h, Bacalar, William Longsworth, est bien de 
lui, que la signatiure est de sa main et de son dcriture et la m§me que celle dont il fait usage 
dans toutes ses affaires. 

Interrog^ depuis quand se trouvait k I'hdpital ledit nhgre William, par ordre de qui il y 
avait 6t6 admis, de quelle maladie il ^tait atteint, quel ^tait le mddecin charg^ de le soigner, 
s'il etait mort de la meme maladie pour laquelle il ^tait entrd k I'hdpital, ou pour to^te autre 
cause, quand il avait etd enterr^ et dans quel endi'oit. II a repondu : que le nhgre William 
^tait entr^ k I'hdpital le 24 f ^vrier dernier, par ordre de M . le Commandant du District, 
pour ^tre soign^ d'une phthisie pulmonaire qui datait de loin, suivant ce qu'il dit au m^deoin- 



Digitized by LjOOQIC 



CORRESPONDANCE DIPLOMATIQUE. 60 

directeur de rh6pital, Dr. Ignacio Bado, qui s'^tait charg(5 de le gu^rir; qwe ea mort <5tait due 
h la maladie dont il souffrait, Fans qu'elle ait eu d'autre cause directe ou indirecte. II est mort 
le ler du present mois, au milieu de la nuit, et a 6t6 enterrt? le lendemain 2, au Cimetibre g^- 
n^ral; TAdministrateur declare qu'il n'a plus rieii ^ ajouter, qu*il a dit la verity sous la foi du 
serment pr^t*^, qu'il raffinne et le confirme; lecture faite de sa declaration il a dit dtre dg^ de 
plus de vingt-cinq ans et il a sign^ avec M. le Juge et le Secretaire soussigne. — Joaquin Mu- 
noz. — Santiago Fachon. — Jod Maria Valencia. 



DSclaration du MSdecin de V Hdjntal ^Ausnitot aprfes, M. le Juge fiscal a mand^ h com- 
paraitre le Dr. Ignacio Bado, auquel, aprbs lui avoir fait i)reter serment conformement h. 
1 'ordonnance, on demanda ses noms, lieu de naissance et (lualite. II dit s'appeler comme des- 
Bus, £:4re ne k Granada, Nicaragua, Centre-Amerique, et exercer les fonctions de 'Directeur de 
rH6pital general de cette capitale.' 

Intcrroge s'il a eu comme malade k Thdj^ital le nbgre prisonnier k Bacalar, William Longs- 
worth, s'il s'etait charge de le guerir, de quelle maladie ce dernier ^tait attaint, quelle a 6t6 la 
cause de sa mort; s'il a et^ soignd scrupuleusement, h. quelle ei)oque il etait entr^ a lli^pital et 
quel jour il est mort. H a repondu que le nbgre William, 8\ir le compte duquel on Vinterroge, 
etait.entre le 24 ftnTier deruier a Vhopital pour y etre soign^, que cehii qui declare s'etait 
charge de lui prodigucr ses soins, qu'il lui avait demand^ Torigine de sa maladie et que le 
patient lui avait repondu qu'il avait souflfert dea fi^\Tes intermittentes, a la suite desquelles il 
avait ete atteint d'une hepatite chronique, compliquee de diarrh^e bilieuse et de douleurs 
dans les extremites inferieures; il etait entr^ en cot etat k I'hdpital le jour pr^cite siu* presenta- 
tion de I'ordrc de M. le Commandant de ce District, de le recevoir et de le considerer comme 
prisonnier, en raisonde quoi il fut mis dans une chambre isoiee du meme edifice et scrupuleu- 
sement Visite; le medecin a ajoute qu'en i)lus de ces maladies il avait decouvert chez lui une 
sorte de ortonea et ton qui lui i:>ermettait diflicilement de se coucher. Pourohtenir son retoura 
la sante ou sa guerison, on a mis en pratique les meilleures methodes connues, sans avoir 
reussi qu'k lui procurer des souLageraents passagers. 

Dans les dernicrs jours de sa maladie on I'a visite de nouveau et constate ime forte affection 
de ccDur, qui sans doute etait restee k I'etat latent et s'est developpee sous rinfluence de la 
malailie primitive. Dans ces conditions, la iliarrhee augmenta ainsi que les autres symptomes, 
sans qu'aucun remlde ait pu I'arreter, ce qui occasionna sa mort le ler du present mois; il a 
ete enterre le lendemain 2; on lui avait offert les secours spirituels de notre sainte religion, 
mais il les a refuses en disant qu'il etait jirotestant; le medecin a ajoute que c'etait tout ce 
qu'il avait h. dire, qu'il avait dit la verite sous la foi du serment prete, qu'il I'affirmait et le 
confirmait aprbs la lecture de sa declaration. II a dit etre majeur et signe avec ledit Juge fis- 
cal et le secretaire sousdigne. —Joaquin Mufwz. — Dr. Ignacio Bado. — JosS Maria Va- 
lencia. 



Proch-verhal de remise. — A Mcridade Yucatan, le six avrilmil huit cent cinquante, lai)re- 
tente procedure etant terminee, M. le Jnge fiscal, accomi)agne de moi, Greffier, s'est trans- 
porte chez M. le Commandant de ce Disti-itt et la lui a remise en treize feuilles utiles; en foi 
de quoi M, le Juge fiscal a signo le present procbs-verbal avec moi, Greffier, dont acte. — 
Joaquin Mufioz. — JosS Maria Valen4:ia. 



DOCUMENT N. 7. 

Palais du Gouvernement.— Belice, 17 octobre 1855.— Moniieur, — J'ai I'honneur de vous 
accuser reception de votre communication No. 60, en date du "4 courant, et des copies de eel- 



Digitized by LjOOQIC 



70 CORBESPONDANCE DIPLOMATIQUE. 

les du Secretaire d'Etat au D^partement des Affaires Etrang^res, relatives k layente d'armes 
et de miinitions aux Indiens du Yucatan qui sont actuellement en guerre centre le Gouveme- 
ment mexicain et dans lesquels on demande des explications k ce sujet. 

En r^ponse, j'ai ITionneur de declarer que, en premier lieu, si la plainte du (xouvemement 
du Yucatan relative k la permission accord^e k ces Indiens d'acheter librement des armes et 
des munitions k Belice, a pour objet d'indiquer que les commerQants et d^taiUants de Belice 
vendent oes armes tout en sachant qu'elles sont destinies k servir centre le Gouvemement du 
Yucatan, ou qu'ils cherchent, directement ou indirectement, k aider les Indiens dans leurs 
tentatives insurrectionnelles, je crois qu'aucune charge ne peut ^tre moins fondle que celle-lk; 
mais si on avait tout limplement voulu insinuer qu*une partie des armes ou munitions vendues 
indiff^remment ici k tolite esp^ce d'acheteurs a ^t^ retrouv^e plus tard sur diff^rents points du 
Yucatan, il me semble qu'il a pu en dtre ainsi, et d'aprbs ma manibre de voir, je crois que cela 
est certain, k en juger par les r^sultats de mes recherches publiques et priv^s, bien 
que je chercbe encore k d^couvrir comment il serait possible d'empdcher qu'il en Kit 
ainsi, 

Comme une grande partie du commerce de ce pa3rs consiste dans la vente d'lme quantity 
considerable de fusils de chasse bon march^ et courants k I'lisage et pour les besoins des tra- 
vailleurs et autres individus de ce pays (comme on le veira aiUeurs), il s'importe annuelle- 
ment danrfcette vi^^e une grande- quantity de poudre. Pour expliquer ce fait, il faut se rendre 
compte que toute la population ouvr ibre s'occupe de chasse et de la coupe des bois danfl les 
fordts, oil elle tue quantity d'animaux qui servent k sa nourrlture. Les oonmier9ants ont I'ha- 
bitude de vendre toute rann^e k toutes ces person nes des fusils k bon march^ et de la poudre 
ordinaire, et si Ton considbre que la basse quality de la poudre doit entrainer une grande con- 
Bommation, et que les fusils, fabriqu^s bien plus pour la vente que pour I'usage particulier, 
durent rarement une anTi^e, il s'ensuit qu'on introduit une grande quantity \i*armes et de mu- 
nitions pour la seule consommation de-la ville. Quelques-urs des commer^ants, qui sont aussi 
marchands de bois, ont ITiabitude d'introduire de la poud^ exclusivement pour leurs propres 
ouviiers, comme cela est prouv^avec quelques details? dans la relation ci-jointe, et parmi Ten- 
semble des travai.leuid du pays, jT.y a im grand nombre de r^fugies du Yucatan, d'Espagnols 
et d'Indiens mdl^s, qui constituent une population spdcia^e dans les Districts du Nord, prbs 
des 1 'mites de leur propre pays, et qui compfcent en copR^quence ppimi les acheteura de fusils 
©t de poudre. 

Je me suis procure auprfes des mai'chands de poudie qy\ en emmagasinent les arrivages, un 
compte-rendu, dont j'ai rhonneur de vous adresser ci-joint une copie, de la quantity de pou- 
dre cxistant en magasin au ler jam ler 1854, de celle en>magasinee depuis cette ^poque jusqu'k 
ce jour, et en plus de la quanfit^ vendue depu's cette ^poque ci de cePe restant en ma- 
gasin. 

On verra par ces documents que d'une existence de 790 barlls en\:ron, il ne s'en est vendu 
que 661 en un an et neuf mois, et qu'il en reste prbs de 129. 

J'ai fait aussi en sorte de m'informer aupr^ de quelques imporfcateurs des {)er8onne8 aux- 
quelles ils ont vendu leurs marchandises, et j'ai note leurs r^ponses dans la premiere colonne 
de la cox>ie C. Plusieurs de ces r^ponses relatent les ventes faites k quelques importateurs en 
general; d'autres, les ventes faites k Omoa, Guatemala et Tiujillo (tons endroits trbs-eloign^s 
du Yucatan), tandis que tout le reste se vend au detail k de simples acheteurs inconnus, prin- 
'cipalement au comptant, soit en fractions de ballots, soit en parties d'un quart ou d'un demi- 
baril. 

Une fois vendme, il est impossible de savOir I'usage que Ton fait de cette poudre, ni si on 
I'achbte pour la revendre, et je ne crois pas de notre devoir ni de celui des vendeurs de re- 
chercher qu'elle est sa destination demibre, H ne serait pas possible non plus, considerant la 
vaste etendue de notre cdte et de nos communications par eau, d'opposer aucune restriction k 
son exportation de cette ville (encore qu'il f dt l^gal et utile de le faire), sauf dans le cas oil elle 
aurait lieu par grands chargements. Les innombrables bateaux petits et grands de cette ville 



Digitized by LjOOQIC 



CORRESPONDANCB BI^LOMATlQtTE. 71 

et des ports voisins, dont des centain^ sont constamment en route k toute heure de jour et de 
la nuit pour le transport des combustibles et des provisions destines k la vente et a la consom- 
mation, ces bateaux offrent toujours des facilit^s devant lesquelles tous les moyens 
sont impuissants k emp^cher Tenvoi de la poudre bolte par bolte ou en i^etits pa- 
quets. 

Nombre de ces bateaux trafiquent sur une petite ^chelle entre Belice et diverses fabriques 
de la riviere de Belice, aussi bien que le long de la cdte nord et 8ud et dans les rivieres du 
nord pr^ des limites du Yucatan. De la mdme fa^on quelques-uns d'entre eux trafiquent sur 
cette petite ^helle avec les lies et les villages voisins, aussi avec quelques endroits insignifiants 
de la cdte du Yucatan, au-dessous de Isal, ou encore on suppose qu'ils entretiennent des rela- 
tions av^c de plus grands navires qui fr^quentent des points rapproch^ appartenant k Sisal, 
Cozumel ouT Ascension, el on dit que plusieurs de ces demiers ont une apparence suspecte, 
qu'ils viennent rarement au port, et on ne pent savoir que peu de chose de Tarriv^e, de la 
sortie et de la destination des bateaux plus petits. 

Partant il r^sulte clairement de cette seule relation que, en premier lieu, U nous est im- 
possible d^empicher ou de faire des recherches plus intimss sur les ventes de poudre en 
petites quantUSs; et, en second lieu, gu*il est igcdement impossible d^exercer aucune sur- 
veillance sv/r les acheteursy ou d^hiter que ceux-d la vendent et Venvoient oil U leur 
plaU, 

Le seul moyen qu'ait le Gouvemement du Yucatan est d'^tablir dans les parages suspects 
quelques d^tachements de douaniers et d'employer ses propres ressources k Tarrestation de 
tout individu qui importera dans son propre pa3rs ces petites qusmtit^ de poudi^, dans 
le cas oil il supposerait encore que le dommage dont il se plaint viendrait de cette 
fa9on. 

J'ai ITionneur, etc — (Sign^)— G^tWerwo Stevenson. 

A M. Enrique Barkly, etc., etc., etc. 



DOCXTMBNT N. 8. 

Traduction. — De par la Beine. — Proclamation. — Possessions Britanniques au Hon • 
duras. 

Victoria, par la grdce de Dieu, Beine du Boyaume-JIni de la Orande-Bretagne et 
d^lrlandcy des Colonies et Dipendances en Europe, Asie, Afrigue, Am^rique et Aus- 
tralie, et Difenseur de la Foi^ 

Pour oe qui est d*un d^cret rendu par la Legislature des Possessions Britanniques au Hon- 
duras pendant la vingt-cinquibme ann^e de notre rbgne (chapitre quatre) et intitule : " d^cret 
autorisant le Grouvemeur, Lieutenant-Grouvemeur ou toute autre personne chaig^ d'adminis- 
trer le Gouvemement des Possessions Britanniques au Honduras, k exp^dier au nom de S. M. 
la Eeine des proclamations defendant pour le temps jug^ n^cessaire et convenable, et suivant 
que Texigeront lescirconstances, I'exportation de ladite Oolonie ou le transport sur la Cdte en 
dedans des limites de celle-ci, des armes, des munitions et de la poudre, ainsi que d'autres en- 
gins de guerre ou d'autres articles qui, k leur jugement,pourraient servir et seraient destines k 
augmenter la quantity d'engins de guerre ou d'autres articles quelconques k Tusage de I'liom- 
me, sans avoir obtenu au pr^alable la permission ^crite du Gouvemeur, du Lieutenant-Gou- 
vemeur ou de toute autrQ personne charg^e du Gouvemement ou sans avoir rempli dans 
leur entier les autres prescriptions et instructions contenues dans les dites proclama- 
tions. 

Et quant aux r^centes incursions dans la Oolonie, aux menaces proUr6ea par des bandes 
d'Indiens arm^s et d'autres qui habitent la froutibre nord et nord-est de notre dite Oolonie, 



Digitized by LjOOQIC 



72 CORRESPONDAKCE DIPLOJklATIQUE. 

aiissi bien que la disposition oh sont les marchands et trafiquants rdsidant dans la Colonie de 
foumir des arraes, des munitions, de la iwudre et d'autres engins de gruerre aux Indiens, in- 
distinctement, sans tenir compte de la sdcurit^ de notre dite Colonie et de ses habitants, le 
Lieutenant-Gouvemeur de notre dite Colonic a jugd convenable et n^cessaire de prohiber Tex- 
portation de la dite Colonie et.le transjwrt k la c6to dans les limites de celle-ci, 4es armes, 
munitions, poudre,vivre8 et autres provisions de guerre, pour ime durde de trois mois k partir 
du jour de la promulgation de la prt^sente proclamation. 

En consequence, il est defendu pour une dur(;e de trois mois K partir de la promulgation de 
cette proclamation, d'exporter de cette Colonie ou de transporter k quelque point de la c6te 
de celle-ci, des armes, munitions, poudre, vivres et autres provisions de guerre, sans avoir ob- 
tenu au jir^alable une permission signde du Lieutenant Gouvemeur ou du fonctionnaire char- 
ge? du pouvoir executif dans la dite Colonie. Et par la pn^ente nous faisons savoir h. tons nos 
bons sujets, aux residents et aux habitants de la dite Colonie, qu'en consequence d'un d^cret 
exp^die par la Legislature precitee dans la prdsente ann^e de notre regne, donnant plus de 
force et de vigueur l,u d^cret dont il a ete fait mention, on les pr^vient quo si aprbs la publi- 
cation de notre proclamation royale, conf orme avec le ddcret qui vient d'etre cite, et qui de - 
fend I'exportation de la dite Colonie d'aucun des articles enumeres, et i)enda^t le temi^s qu*elle 
sera en vigueur, si quelque personne vendait h une autre qui ne resid^t pas ou n'habit^t pas 
dans cette colonie un des articles dont I'exportation est interdite, ou en connaissance d« cause 
les vendait ou en disposait en faveur d'une personne quelconque qui chercherait k les exiK)r- 
ter, sans avoir au prealable obtenu la permission signee du Lieutenant-Gouvemeur, cette per- 
sonne serait consideree comme ayant enfrein la loi, et le deiit ime fois prouve, le Pouvoir 
ex^cutif lui infligera une amende qui ne pourra pas exceder cent piastres et pourra lacondam- 
ner k la* prison avec ou sans travaux forces et pour un temps qui ne depassera pas six 
mois. 

En foi de quoi a signe cette ptoclamation Son Excellence Juan Gardiner Austin, Esquire, 
Lieutenant-Gouvemeur de notre dite Colonie, Vice-Amiral de la mdme, au Palais du Gouver- 
nementk Belice, le 25 juillet de la 30e annee de notre rbgne et de I'annee 1866 de Notre-Sei- 
gneur. 

Dieu sauve la Reine.— J". Gardiner Austin. — Bar ordre de S. 'Exc.—Tfiomas Graham, secre- 
taire de la Colonie en fonctions.— Le sceau de la Colonie. 



DOCUMENT N. 9. 

Secretairerie d'Etat du Departement des Affaires Etrangbres.— Section d'Europe. — Note. — 
Cabinet du Secretaire. — 22 fevrier 1867. — Vu que le 15 fevrier coiu:ant, ou vers cette date, 
Francisco Robles, Francisco Meneses, Miguel Mena, Encamacion Mena, Ezequiel Cuello et 
Jose Maria Orellana, ont, sur le Rio Hondo, en dedans des limites et de la juridiction du 
Honduras Britannique, traltreusement attaque Francisco Moreno, Jose Magaiiaet Secundino 
Soberanos, qui alors et k cet endroit montaient une barque chargee de 40 arrobes de poudre et 
de diverses marchandises; qu'ils ont voie audit Francisco Moreno, de ladite barque, de la pou- 
dre et diverses marchandises, et qu'ils ont aussi traltreusement tente de tuer et d'assassiner 
les dits Francisco Moreno et Jose Magana, faits qui sont juges de nature k provoquer centre 
les habitants de cette Colonie la vengeance des Jndiens de Santa Cruz, k I'usage desquels etait 
destin^e la poudre que transportait ledit Francisco Moreno. 

En consequence, les gratifications suivantes seront payees poor rarreatation et la remise k 
la prison de Belioe : 

De Francisco Meneses. $500 

De chacim des cinq autres 200 

Une prime de $500 sera payee k la ou les personnes qui donneront des renseignements k 

Digitized by LjOOQIC 



CORRESPONDANCE DIPLOMATIQUE. 73 

Taide desquels une ou plusieurs p^rsonnes seront convaincues de oomplicit^ avec lea susdits, 
soit avant, soit apr^ la consommation des dites felonies. 

S'ily a plus d'un reclamant, les primes seront r^parties s^par^ment par le Lieutenant-Gou- 
vemeur. 

Par 0Tdre,—(S'ign6)- Tho}na9 Graham, secretaire de la Colonie, en fonctions. 



DOCUMENT N. 10. 

Tradtictio^i, — Copie . — Belice, 3 fii rier 1875. 
Monsieur, ~ 

J*ai I'honneur de vous accuser reception de votre lettre d'hier, dans laquelle vous me prfez 
de vous donner tous les renseignementsi et details possibles au sujet de I'arre station et du ju- 
gement de Miguel Mena, de la sentence qui Ta reconnu coupable, de son ex^ cution et des re- 
cours en gr4ce adress^s au Lieutenant-GUjuvemeur de cette Colonie, pendant Tintervalle ^coul^ 
entre la sentence et Tex^cution; en acc^dant k votre prifere, qu'il me soit pennis de faire ob- 
server que j'agis ainsi croyant remplir un devoir public, car j'estime qu*il s'est commit une 
grande et deplorable erreur dans Tadministration de la justice criminelle de cette Colonic, et 
que la gr^e a ^t^ refusde alors que c'dtait une haute obligation mor ale de la part du Ponvoir 
ex^cutif de cette Colonie de I'accorder. 

J'etais peu au courant de ITiistorique de cette affaire, mais de ce qui a ^t^ connu par le pro- 
ems de Miguel Mena, de la lecture consciencieuse des declarations recueillies par le magistrat 
du District nord et des depositions sous serment des temoins cites par TAlcalde (Coroner) lors 
de son enqu^te sur le corps de Francisco Moreno, il appert que les principaux faits de cette 
affaire sont comme suit : 

Aumois de fevrier 1867, un bateau partit de Corosal pour Bacalar avec 40 arrobes de pou- 
dre et une grande quantite de marchandises destinees k satisfaire aux demandes des Indiens 
de Santa Cruz; Francisco Moreno etait le chef de I'expedition. Le but de cette expedition 
etait parfaitement connu h CorosaL Les habitants du lieu, en majeure partie Yucatkiues ou 
descendants de YucattJques, et qui ont des liens et des relations de famille au Yucatan, s*indi- 
gnJjrent et s*emportferent, ce qui etait naturel, dfes qu'ils apprirent que des provisions de pou- 
dre et d*autres engins de guerre allaient ^tre expedies aux feroces sauvages qui avaient ete si 
longtemps le fleau de la partie civilisee du Yucatan, qui avaient continue les horribles atroci- 
tei du massacre de Bacalar, en envahissant constamment les hameaux et les fermes pacifiques 
de leur terre natale, en trainant en captivite ou en assassinant avec 1 a derni^re cruaute leurs 
parents et leurs amis. Quelqu'im pourra-t-il ^tre surpris qu*une semblable expedition se soit 
organisee dans ce but? elle etait contraire k la loi, sans doute; mais etait-elle par hasard con- 
traire au sentiment naturel? pourra-t-on la taxer d*injustice? Quoiqu*il en soit, les deux expe- 
ditions partirent, I'une k la poursuite de I'autre, et celle commandee par Miguel Mena attei- 
gnit celle de Moreno sur le Rio Hondo, qui sert k cet end roit de ligne limitrophe entre le 
Honduras Britannique et le Yucatan. Quelques salutations amicales fusent d'abord echangees 
entre les deux parties, aprfesquoi Miguel Mena se rapprocha du bateau de Moreno sans faire 
aiicune demonstration hostile, bien que son but f dt certainement i ssez clair : enlever la pou- 
dre; mais dejk Mooeno, soit qu'il ftlt sous Tinfluence de la peur, soit qu'il vouMt se procurer 
du secours, sautait d*un bateau k Tautre dans 1« but de faire chavirer celui de son adversaire; 
c'est alors que Mena tira sur lui et le blessa k I'epaule et k la t^te. On donna comme une 
preuve au cours du procfes que Mena dechargea les deux coups d'un fusil k double canon sur 
Moreno pendant que ce dernier etait dans Teau, et sans doute il en a ete ainsi; mais.le bizarre 
de la chose, c*est que les blessures, bien que la personne qui les rcQut ne ttt qu'k quelques 
yards du bateau, etaient toutes, toujours d'aprfes le dire des temofns, comparativement legferea 
et ne pouvaient pas mettre sa vie en danger; cependant, conf ormement aux allegations de per- 

10 



Digitized by LjOOQIC 



74 CORRESPONDANCE DIPLOMATIQUE. 

Bonnes profanes en mati^re m^dicale, ces blessures, oomparativementl^bres, ont 4iU la cause 
indirecte de la moi% et rindividu qui les avait faites dans ces circonstances fut d^clar^ cou- 
pable de meurtre volontaire, 

Mais ^tait-il ooupable d'assassinat? et s'il T^tait, n'y avait-il pas des circonstances att^nuan- 
tes? Je dis qu'il n^^tait pas coupable. Le jury qui Fa d^clar^ coupable a dit aussi virtuelle- 
ment que non, car il faiaait suivre son verdict d'un recotirs en grftce, en quoi il ^tait d*accord 
avec toute la population, sauf le Lieutenant-Gouvemeur qui ferma ToreiUe aux chaleureuses 
demandes de gr&ce adress^s k lui et k son conseil ex^cutif compost de deux personnes; Tune 
est Toffider judiciaire de la Couronne qui avait exerc^ les poursuites centre Taccus^, et Tau- 
tre, bien qu'on le croie un homme honnSte et digne, n*a pas des connaissances assez ^tendues, 
Texp^rience ni les qualit^s requises pour inspirer dan? Tesprit d'un Lieutenant Gouvemeiur la 
sagesse et le bon sens d*un plein conseil des cinq. La population d^clara solennellement et tout 
d'une volx qu'il n'^tait pas coupable d'assassinat sans circonstances att<Snuantes; les habitants 
de Oorosal pr^entferent un nUmoire et ceux de Belice une petition, qui auraient ^mu et obtenu 
lagrllce de tout homme Equitable, juste et honorable; mais autant valait s'adresser k im pilier 
de pierre ou k un bloc de glace qu'au Lieutenant- Gouverneur Mundy, car il refusa de prater 
Toreille k aucune de ces demandes, et s'il a bien re9U le minwire et la petition d6}h, cit^s, il 
n'en fit pas de mdme k regard d'une deputation du clerg^ de Belice, compos^e de cinq R^vd- 
rends qui repr^sentaientles cinq diflf^rentes denominations des chr^tiens, k savoir : les ^pisco- 
paux, les catholiques remains, les mdthodistes wesleyens, les presbyt^riens et les baptistes; 
ces cinq Reverends se reuijirent pleins d'ardeiur et de foi pour mener k bien cette grande ceu- 
vre de charity et de compassion, et lis all^rent en corps trouver le Lieutenant-Gouvemeui^ 
avec I'espoir, la confiance meme que, touchd de leur d-marche collective, il r^voquerait la sen- 
tence de mort. Eh bien, S. E. le Lieutenant-Gouvemeur de cette Colonic refusa formellement 
de recevoir cette deputation d'hommes saints qui allaient accomplir une mission phUanthropi- 
que, et il leur fit dire par son secretaire, le capitaine Richards, qu'il avait dejk entendu ** les 
deux parties." qu'il avait pris Tavis de son conseil (les deux personnes citees plus haut) et que 
la deputation ne pourrait rien lui dire qui pdt changer sa determination, k savoir que I'inte- 
resse devait 6tre execute! Et dans la matinee du vendredi 29 Janvier dernier, le malheureux 
fut pendu k Corosal et la loi vengee, conmie si -on pouvait dire d'une semblable execution 
qu*elle a venge la loi, alors que les sentiments de compassion ont ete vioies et que toute la 
population a reconnu la verite de cette maxime : summumjus summa injuria. 

II y a dans ce terrible sacrifice humain un fait qui merite une mention particulibre, et ce 
fait qui ne pent Stre nie, c'est qu'au mois de fevrier 1874, Miguel Mena, celui-lk mSme qui a 
ete execute le 29 du mois dernier, avait ete mis en liberte solennellement et publiquement par 
ordre du Lieutenant-Gouvemeur et Supreme Magistrat de la Colonic k cette epoque, M. Cairns, 
et consequemment reconnu virtuellement innocent de I'accusation de vol et d'assassinat pour 
laquelle il avait ete arr^te; et encore qu'il puisse Stre certain (ce que je n'admets pas) que, 
par un semblable acte d'autorite, M. Cairns se soit immisce k Tadministration judiciaire, sans 
excuse et sans droit, cependant, s'il a pu demi^rement eWter I'effusion du sang par le glaive 
de la loi pr5t k f rapper, pent on dire en toute raison que M. Cairns a excede ses pouvoirs? et 
mera>t-on que son successeur au Gouvemcment de cette Colonic a ete imprudent, c'est -k-dire 
injuste en fermant Toreille k toutes les suppliques en faveur de la gr&ce? C'est ime r^le de la 
justice anglaise que personne ne pent 6tre incrimine deux fois pour le mdme deiit, r^le qui 
difif^re peu de la maxime : Nemo bis punitur pj'o eodem delicto, et il n'en est pas dans la juris- 
prudence criminelle qui soit plus strictement observee et qui loit generalement plus respectee 
que ceUe-lk; mais ici, dans cette pauvre " Colonic de la Couronne " si mal gouvemee, les re- 
gies, les maximes de la loi, les principes des gouvemements edaires doivent ceder le pas an 
bon-vouloir personnel; le droit de faire le mal y est reconnu, et peut-etre un pire destin est-il 
reserve k ceux qui sont assez francs, assez temeraires pour denoncer le mauvais syst^me de 
gouvemement qui prevaut ici. 

Je Y0U8 procurerais avec plaisir une copie du memoire adresse par les habitants de Corosal k 



Digitized by LjOOQIC 



COKRESPONDANOE DIPLOMATIQUE. 75 

S. Exc. le Lientenant-Gouvemeur et sign^ de pliisieurs des jur^s qui ont jug^ Miguel Mena, 
ainai que des copies des preuves sur lesquelles on Fa declard coupable et qui avaient ^t^ recueil- 
lies par le Magistrat du District nord et par 1' Alcalde lors de Tenquete faite sur le corps de 
Francisco Moreno; mais le temps limits dont je dispose et les d^x^^nses considerables k faire 
pour obtenir des copies officielles ne permettent pas et s*opposent cntibrement k ce qu'il en 
soit ainsi. 

! Je vous envoie cependant copie de la petition du clerg^, des commer§ants et autres hrJbi- 
tants de Belice, laquelle contient en abondance des raisons suffisantes pour que le Lieutenant 
Gouvemeur eftt exerc^ la Prerogative royale de grftce, et j'ajoute que le m^moire de Corosal 
renfermait la majeure partie des m^mes raisons, des m6mes arguments en faveur de la com- 
mutation de la sentence de mort. Vous comprendrez combien le sentiment de toute la Colonic 
etait intense contre Tapplication de la peine capitale k Miguel Mena et combien la population 
a 4t4 bless^e et indign^e par le ref us de la gr^e. 

Connaissanl comme vous les connaissez mes sentiments sur cette afiaire, ou plut6t sur celles 
qui s'y rapportent, il me semble inutile de rien ajouter, sinon que je me joins de ccEur aux 
auteurs du m^moire de Corosal et aux petitionnaires de Belice, tant pour les sentiments qu'ils 
ont exprim^s* que pour les raisons sur lesquelles ils se sont fond^s pour demander la gr&ce; 
mais je dois peut-^tre vous assurer que, aussi longtemps que j'aurai un cerveau pour penser, 
une pliune pour ecrire, ui^e langue pour j^arler, un cceur pour sentir et un esprit pour discu- 
ter, je protesterai contre la cruelle execution de sentences capitales et contre la criminelle 
complaisance de ceux qui favorisent le systfeme de trafic avec les barbares, systbme qui les en- 
courage dans leurs atrocit^s et les pousse k commettre des crimes qui mettent en p^ril Tint^- 
grite de notre regime int^rieur et politique. 

J'ai I'honneur d'etre, Monsieur, etc., etc. 



Coj)ie exacte de la pHitimi des habitants de Belice a S, E. le LieiUeiiant-Gcmvenieiir 
du Hmiduras Britarwiiijuej le suppliant d^exercer la prerogative royale de grace en 
faveur de Miguel Mena, actxheUement prisonnier et condamni d mort pour Vassassi- 
nat de Francisco Moreno, 

A. S. E. M, Koberto Millar Mundy, Lieutenant- Gouvemeur de la Colonie du Honduras 
Britannique, etc., etc. 

Humble petition de S. Leckner Ellis, John" Pittar, Walter Scott, Peter Leckie, C. J. 
Himter, John Phillips, B. Cramer, John Tex et autres, habitants de Belice dans la dite 
Colonie. 

Les p^titionnaires, en adressant cette petition k V. E., prennent la liberty d*exprimer res- 
pectueusement leur estime pour la personne de V, E., aussi bien que le respect sincere qu'ils 
doivent k la haute Magiatrature do Lieutenant-Gouvemeur que V. E. remplit sous Tautorite 
de notre Souveraine la Heine Victoria. 

Nous avons appris avec ime siui>ri8e m^l^e de chagrin et de regret, que Miguel Mena, le 
malhemreux qui a 6t6 }ug6 et d^clar^ coupable de meurtre aux demibres assises de la Cour 
Supreme de Corosal, dans le Dislarict nord, 4tsAt condamn^ k la peine capitale, malgr^ le re- 
cours en grice qui accompagnait le verdict de ** culpability " rendu par le Jury qui a connu 
cette cause; noiis supplions done V. E. de commuer la peine et d'exerc^r ainsi en toute oppor- 
tunity I'inestimable prerogative de grftce placde en vos mains par notre toujours compatis- 
sante et bien-aimde Keine. 

Nous croyons que Texecution de la sentence de mort prononc^e contre le malheureux con- 
damne impliquerait de la part de V. E. une grande et terrible erreur et qu'elle entrainerait 
aussi les plus serieux et les plus effroyables resultats. 

Leg instants qui sont compt^s ne nous donnent pas le loisir d'entrer dans des details sur le 



Digitized by LjOOQIC 



76 CORRESPONDAJiOE DIPLOMATIQUE. 

cas du prisonnier dont la vie est aux mains de V. K.; mais qu'il noussoit permis de dire que 
la majeiire partie de ces details sont connus du public. 

Le fait qu*il s'est ^coul^ huit ann^es depuis la consommation du crime pour lequel Miguel 
Mena a M condamn^ et que pendant cette p^riode de temjM im ou plusieurs t^moins des plus 
importants qui auraient d^pos^ de circonstances favorables k Taccus^, sont morts ou ont 
quitt^ la Colonie; le fait que le prisonnier a ^t^ arr^t^ il y a douze mois pour les crimes de vol 
et d'assassinat et mis en liberty non sur Tindication, mais sur Tordre expr^ de S. E. le Lieu- 
tenant-Gouvemeur W. W. Cairns^ qui ^tait alors k la tdte du Gouvemement de la Colonie; le 
fait que Francisco Moreno transportait, au moment de sa mort, une grande quantity de pou- 
dre destin^ aux f ^roces sauvages de notre f rontifere et qui les mettait k m^me de continuer 
la guerre barbare qu'ils font dans la province mexicaine du Yucatan; le fait qu'aprfes avoir ^t^ 
blessd et transport^ k Corosal, Francisco Moreno est rest^ ces deux ou trois jours sans rece- 
voir aucuns soins d'un m^decin ou d'un chirurgien et sans que des autorit^s locales aient pro- 
c^d^ k la moindre enqu^te; iQfait que le bless^ a pu, trois jours apr^ avoir re^u ses blessures, 
se rendre k Rouley's Bight dans un bateau d^ convert, expos^ k Fair de la nuit, par une mer 
orageuse, et que pendant son sejdur k Rouley's Bight il n'a reyu la visite d'aucim medecin; et 
enfin le fait important et remarquable qu'aprba sa mort, le corps a et^ enterre sans 
qu'il ait 6\^ fait aucun examen post mortem pour s'assurer de la vraie cause de sa 
mort ; 

Tons ces faits sont de notori^t^ publique, et nous ne pouvons nous r^soudre k croire qu'en 
presence de tels faits et du recours en gr^ce bas^, comme on doit le pr^umer, sur Tensemble 
ou une partie de ces faits, V. E. se refuse, fftt-ce k la demibre heure, k exercer la royale pre- 
rogative de grdce et k sauver la vie du prisonnier. 

Nous esp^rons, dans une anxieuse attente, que V. E., 6mue do piti4, accueillera notre pres- 
sante supplique de recours en grUce. Vos p^titionnaires, etc. 

NOTE. — La petition ci-dessus porte les signatures de 38 personnes formant Tensemble du 
clerg^ et la presque totality des principaux habitants de Belice, commergants, professeurs et 
autres; si 1« temps Tavait permis, elle eftt port^ ceUes des neuf dixi^mes de la population qui 
salt ^cfire. 



Belice, February 3d, 1875, 
Sir, 

I have the honor to acknowledge the receipt of your commonication of yesterday reques- 
ting me to furnish you with such information and particulars concerning the case and the ar- 
rest and trial of Miguel Mena, and his conviction sent'^nce and execution, and of the peti- 
tions for mercy addressed to the Lieutenant Governor of this Colony between sentence and 
execution, as I may be enabled to supply, and in responding to your request, I mu-jt be per- 
mitted to observe that I do so under a high sense of pu]:lic duty belie ving as I do that a great 
and lamentable error has bsen coinoilttei in the aijaiaistration of crimiaal justice iu this Co- 
lony, and that mercy was denied when its exercise was a high moral :>bligation on the part of 
the Executive of the Colony. 

With the early history of the case I was personally but little acquainted, but from what 
transpired at the trial of Miguel Mena, and from a very c:iroful perusal of the deposition 
taki n before the Northern District Magistrate and the statements and oaths of the witnesses 
examined at the Coron u:'s inquest on the body of Francisco Moreno, the broad facts of the 
case appear to be as follows. 

In February 1867 a vessel was despatched from Corosal with 40 @ of gunpowder and a large 
quantity of merchandise to Bacalar to supply the demands of the Santa Cruz Indians, and 
Francisco Moreno was in charge of the expedition. 

The object of this expedition was perfectly well known in Corosal and the inhabitants of 
that place, a 'majority of whom are Yucatecos or the descendants of Yucatecos and have 
family lies and connections in Yucatan, were naturally indignant and excited at hearing 



Digitized by LjOOQIC 



CORRESPONDANOE BIPLOMATIQUE. 77 

that supplies of gunpowder and other articles of war far were on the point of being des- 
patched to the merciless savages who had so long baen the sconrge of the civilized portion 
of Yucatan, and had followed up the horrible atrocities of the Bacalar massacre by conti- 
nuous raids upon the peaceful towns and settl omenta of their native land, and carried away 
into captivity or cruelly butchered their relations and friends. And so it was that an expe- 
dition was got up to stop the Moreno party and take away the gunpowder from them. And 
who can be surprised that such an expedition for such an object was put up? It was against 
law, no doubt, but was it against natural feeling? was it altogether against justice? Be that 
as it may, the two expeditions startad, one party in pursuit of the othar, and the party 
headed by Miguel Mena overtook the party of Moreno in the Rio Hondo, which is the 
boundary at that place between British Honduras and Yucatan. Some friendly salutations 
at first passed between the parties, and then Miguel Mena boarded Moreno's boat without 
any exhibition of violence, although of courss his object was clear enough, namely, to take 
away the gunpowder. Bui Moreno either under the influence of fear or with the obJ3ct of 
obtaining assistance, jumped overboard and tried to wrench the boat's rudder, when Mena 
shot at and wounded him in the shoulder and on the head. It was stated in evidence at the 
trial that Mena discharged both barrels of a double barrelled gun at Moreno whilst the latter 
was in the water, and no doubt he did so, but strange to say the wounds inflicted, although 
the person fired at was within a few yards of the boat, were all, even according to the witaes- 
ses for the prosecution but slight wounds comparatively, and no such as to endanger life; yet 
as it was alleged*by some medical men that these comparatively slight wounds were the re- 
mote cause of death, the man who inflicted them und^r such circumstances was pronounced 
guilty of wilful murder ! 

But was he guilty of murder? and if so, was it mirder without any extenuating circums- 
tances? I say it was not. The jury who convicted him virtually said it was not when they ac- 
companied their verdict by a recommandation to mercy and the voice of the whole commu- 
nity, except the Lieutenant-Governor who turned a deaf ear to the earnest appaals for mercy 
which were addressed to him and his Executive Council composed of two persons! one being 
the law officer of the crown who prosecuted the accused man at his trial, and the other, though 
I believe a worthy and upright man not a person of such extensive knowledge, experience 
. and attainment as to be able to fill the mind of a Governor with the wisdom and judgment of 
a whole Council of five. The voice of the whole community daolared emphatically he was not 
guilty of murder without any extenuating circumstances; and they presented, the people of 
Corosal a memorial, and the inhabitants of Belice a petition such as might well have moved 
any right minded just and upright man to mercy; but as well might they have appealed to a 
pillar of stone or to an iceberg as to Lieutenant Governor Mundy for he turned a deaf ear to 
all their appeals and althoug'i he received their memorial and petition, he actually refused to 
receive a Deputation of the Clergy of Belice consisting of five reverend gentlemen represen- 
ting the five different denominations of Christians, namely, the Episcopalians, the Roman 
Catholics, the Wesleyan Methodist, the Presbyterians and the Baptists who all earnestly and 
faithfully joined themselves together in the great work of charity and mercy, and who 
went to him in a body hopeful and strong in the belief that by their united appeal the 
death sentence would be remitted! Yes, His Excellency the Lieutenant Governor of this 
Colony absolutely refused to receive this Deputacion of holy men bent on an errand of 
Mercy, impressing them through his Secretary Captain* Richards, that he had already heard 
all that could be advanced in the prisoner's favor and had * 'heard both sides" and had taken 
the advise of his Council (the two gentlemen before mentioned) and nothing the Deputation 
could say would alter his determination that the man must be executed! And on the morning 
of Friday the 29th. day of January last the unfortunate man was hung at Corosal, and the 
law vindicated, if such an execution could be called a vindication of the law. whilst mercy 
was violated and the truth of the maxim summumjus summa injuria made patent to the 
whole community. 



Digitized by LjOOQIC 



78 CORRESPONDANCE DIPLOMATIQUE. 

There Ib one feature in this terrible case of human sacrifice which deserves especial notice 
ind is the/oo^ which cannot be denied, that in the month of February 1874, Miguel Mena, 
the man who was executed on the 29th. ultimo, was openly and publicly discharged out of 
custody by order of the then Lieutenant Governor and Chief Magistrate of the Colony. Mr 
Cairns, and thereby virtually released and acquitted of the charges of robbery and murder on 
which he had been apprehended; and although it may be true (which I am not by any means 
prepared to admit) that euch exercise of authority by Lieutenant Governor Cairns was an 
interference with the administration of justice which he had neither the authority nor even 
an exuse to exercise, yet still, seing that ultimately he could spare throught the sword of the 
law should be ready to strike, can it properly be said that Mr. Cairns exceded his authority? 
and will it be denied that his successor in the Government of this Colony was unwise, nay, 
unjnst in turning a deaf ear to all entreaties for Mercy? 

It is a rule of British law that no man shall be tried twice for the same offence, slightly 
differing from the maxim nemo bis punitur^pro eodem delicto^ and there is no rule in our crimi- 
nal jurisprudence more rigidly observed and adhered to in general than this; but here is this 
poor ill-governed ** Crown Colony " rules and maxims of law and principles of enlightened go- 
vernment must give way to expediency and the right to do wrong be recognized or worse per- 
chance may come of it to thoHe who may be bold and fearless enough to denounce the system 
of misrule which prevails. 

I would gladly have furnished you with a copy of the memorial from the inhabitants of Co- 
rosal to His Excellency the Lieutenant Governor and which was signed by several of the ju- 
rors who sat upon the trial of Miguel Mena, as well as with copies of the evidence on which 
he was convicted and of the depositions taken before the Northern District Magistrate and at 
the Coroner's inquest on the body of Francisco Moreno, but the very limited time at my dis- 
posal render^ it impossible. I can do so, whilst the expense of obtaining official copies would 
be very considerable. 

I send you however a copy of the petition of the Clergy, Merchants and other inhabitants 
of Belice which in itself embodies abundanjfcly sufficient grounds for tlie exercise by the Lieu- 
tenant Grovernor of the Royal Prerogative of Mercy and where I impress you that the Coro- 
saJ memorial contained most of the same grounds and arguments in favor of a remittance of 
the sentence of death : you will understand how strong the feeling was throughout the Colony 
that Miguel Mena ought not suffer the extreme penalty of the law, and how shocked and in- 
dignant the people were that mercy was not extended to him. 

Knowing as you do my own sentiments and feelings on the subject or rather subjects refe- 
red to, it would be a waste of time to say more than that I cordially unite in with the memo- 
rialists of Corosal and the petitioners of Belice in the sentiments they expressed and the 
grounds of appeal for mercy which they adduced; but I may perhaps with propriety assure 
you that so long as I have a mind to think, a pen to write, a tongue to speak, a heart to feel 
and a spirit to remonstrate, I will protest against the merciless execution of extreme senten- 
ces, and the criminal culpability of countenancing a system of traffic with barbarians which 
encourage them in their atrocities and induces crimes which in their action and reaction im- 
peril the integrity of our own domestic as well as political system. 

I have the honor to be, Sir, very respectfully, &c., &c., &c. 



A true Copy of the " Petition " of the inhabitants of Belice to His Excellency the Lieute- 
nant Governor of British Honduras, praying His Excellency to exercise the Royiil Preroga- 
tive of Mercy in favor of Miguel Mena a prisoner imder sentence of Death for the murder of 
Francisco Moreno. 

To His Excellency Robert Millar Mimdy Esquire, Lieutenant Grovemor of the Colony of 
British Honduras, &c<,&c., &c. 
• The humble petition of S. Leckner ElUs, John Pittar, Walter Scott Lawson, Peter Leckie, 



Digitized by LjOOQIC 



CORRESPONDANCE DIPLOMATIQUE. 79 

0. J. Hunter, John Phillips, B. Cramer, John Tex and others, inhabitanti of Belice in the 
said Colony. 

We your petitioners in approaching Your Excellency with this our petition, beg respect- 
fully to express our esteem for Your Excellency, personally as well as our loyal and dutiful 
respect fort the exalted Office of Lieutenant Governor which Your Excellency holds under 
our Sovereign Lady Queen Victoria. 

We have heard with surprise and the knowledge has filled us with pain and regret that Mi- 
guel Mena, the unhappy man who was tried and found guilty of murder at the recent sittings 
of the Supreme Court in Corosal in the Northern District is doomed to suffer the extreme 
penalty of the law notwith standing the recommandation to Mercy which acompanied the 
verdict of "Guilty" pronounced by the jury who sat upon his case; and we implore Your Ex- 
cellency to remit the sentence by the timely exercise of that inestimable prerogative of Mercy 
which our beloved and ever merciful Queen has placed in your hands. 

We believe that the carrying into effect of the awful seutence of death pronounced against 
the unhappy convict would be not only a great and terrible mietake on the part of 
Your Excellency but that it would be attended by the most serious and terrible 
results. 

Time will not permit us to enter into the details of the case of the prisoner whose life is in 
Your Excellency's hands, but we may be permitted to observe that most of those details are 
known to the public. 

The fact of eight years having elapsed since the crime of which Miguel Mena was convic- 
ted, within which period one or more of the most important witnesses who might have tes- 
tified to circumstances favorable to the prisoner on his trial, are dead or have left the Co- 
lony. 

The fact that the prisioner was ai)prehended twelve months ago on a charge of robbery, 
and murder and of is being discharged out of custody on the suggestion if not by the express 
order of His Excellency Lieutenant Governor W. W. Cairns who was then administering the 
Government of the Colony. 

The fact of Francisco Moreno being at the time he was shot in the act of conveying a large 
quantity of gun]x>wder to the merciless savages on our frontier to enable them to carry on 
their barbarous warfare in the Mexican Province of Yucatan. 

The fact that after he was wounded and taken to Corosal, Frapcisco Moreno remained 
those two or three da3rs without being placed under pif^per medical or surgical treatment or 
the alleged outrage inquired into by the local authorities. 

The fa^t that the wounded man was able jko go to Rouley's Bight in an open boat and to 
expose himself to the night air stnd in a rough sea for many hours on the third day after be 
had received the gunshot wounds and that whilst at Rouley's Bight he was unattended by any 
medical man; and the important and remarkable fact that after his decease the body was in- 
terred without any post mortem examination being made in order to ascertain with certairUy 
the cause of death. 

All these facts are matters and things of public notoriety; and we cannot suffer ourselves 
to believe that with such facts and with the recommendation to mercy, based, it is to be pre- 
sumed, upon all or some of those facts before you, that Your Excellency will refuse, even 
at the eleven hour, to exercise the Royal Prerogative of Mercy, and spare the prisoner's 
Ufe. 

And in the anxious hope that Your Excellency will be pleased and mercifully moved to ac- 
cede to the very earnest prayer of this our petition for Mercy, your petitioners will ever pray, 
&c., &c., &c. 

NOTE.— The above petition was signed by 38 gentlemen, composed of the Clergy and nearly 
all the leading inhabitants" of Belice, merchants, professional men and others, and had time 
permitted, would have received the signatures of nine tenths of the whole population who 
were able to write their names. 



Digitizgd-by LjOOQIC 



80 CORRESPONDANCE DIPLOMATIQUE. 

DOCUMENT N. 11. 

Un timbre qiii dit :~Gouvemement de I'Etat de Camp6che.~Sccr^taiierie de la Guerre et 
de la Garde nationale. ~ Le Gouvercement Supreme de la Nation a demand^ au Gouveme- 
ment de I'Etat, par rinterm^diaire da Ministfere dea Affaires Etrangferes, un rapport relatif ^ 
la reclamation qu'a faitele Gouvemement anglais au sujet d*une invasion arm^e, conduite par 
Marcos Canul, chef des Indiens pacifiques du Sud de la Peninsule, h. la t^te de 150 k 200 hom- 
mes, qui s'est port^e sur la bourgade d'Orange Walk, rapport qui doit #tre en relation directe 
avec celui dont voici la copie : " Depuis quelle ^poque les n^gociants de Belice commencbrent 
h faire le commerce d'armes avec les Indiens, et par consequent commenga aussi la guerre 
dans -la Peninsule , foumissant un detail approximatif des dommages causes par cette 
guerre. " ^ 

D^sireux de donner une satisfaction convenable et juste au rapport qu'on lui demande, le 
Gouvemement de I'Etat a cru de toute opportunity de vous adresser la pr^sente d^p^he qui, 
pour cette affaire dans laquelle se trouve serieusement engag^ I'honneur de la Republique, 
invite h, lui faciliter directement toutes les donn^es et les renseignements possibles avec la re- 
lation de ce qui embrasse la question ins^r^e plus haut; et le Gouvemement de I'Etat croit que 
ceci vous sera d'autant plus facile que vous avez fait p^rtie des phalanges des vaillants gardes 
nationaux qui, au commencement de la guerre que les Indiens rebelles du Yucatan ont decla- 
res aux autres ra jes, ont dispute la victoire k ces barbares, tout specialement k Bacalar et sur 
d'autres points qui sont pro«hes des limites de la Colonic anglaise de Belice. Le Gouveme- 
ment Superieur de I'Etat espere que jDour toutes les informations que je vous demande, vous 
vous etendrez tout specialement et autant qu'il est en votre pouvoir sur tousles points qui ont 
principalement pour but de demontrer la pemicieuse part qu'ont prise les Anglais de Belice 
dans la lutte sanglante et prolongee que la Peninsule soutient centre les Indiens souleves de- 
puis I'annee 1817, <^ar, comme je Tai dit auparavant, en cela se trouve engage profondement 
ITionneur de la Republique mexicaine, qui vous considbre comme un de ses bona servi- 
teurs. 

Je vous dis tout cela conformement h la decision expresse du Gouvemeur de I'Etat, et il est 
entendu que si vous acceptez le bon office de vouloir faciliter les donnees que Ton soUicite de 
votre part, vous le ferez dans le plus bref deiai possible, parce que le Gouvemement desire 
remettre ces notes, en ce (jui le touch e, au Gouvemement Supreme de la Nation par le pro- 
chain vapeur americain qui quittera !^ogreso le 21 com*ant. 

Independance et liberte. Canlp^che, 8 avril 1873. — P. Rosado, — Au C. General Ceiestin 
Brito. — Present. 



Commandant militaire de la place de Campdche. — C'est avec une entifere satisfaction que 
j'ai lu votre courtoiae lettre du 8 courant que vous m'envoyez conformement k la decision du 
Goiiverneur de I'Etat, et dans laquelle vous me faites savoir que le Supreme Gouvemement 
de la Republique, par I'intermediaire du Ministfere des Affaires Etrangbres, a demande au 
Gouverneur un rai)port sur tout ce qui est relatif k la reclamation qu'a faite le Gouvemement 
anglais au sujet de I'invasion armee conduite par Marcos Canul, chef des Indiens pacifiques 
du Sud de la Peninsule, k la t^te de 150 k 200 hommes, qui s'est portee sur la bourgade de 
Orange Walk, rapport dont le sujet doit entre autres porter : premiferement, sur la notion de 
savoir depuis quelle epoque les commer9ants de Belice ont commence k faire le commerce 
d'armes avec les Indiens et par consequent a aussi commence la guerre dans la Peninsule; et 
deuxibmement, sur celle de connaltre le detail approximatif d^s dommages causes par la 
guerre. 

Eien informe de tout et penetre de la haute importance de cette affaire, ne possedant toute- 
fois aucun document historique, j'entreprends le rapport que par votre digne intermediaire 
l*on me demande, car tels que le souvenir d'un douloureux cauchemar, les tristes episodes de 
cette guerre sauvage sont encore graves dans ma memoire. 



Digitized by LjOOQIC 



CORRESPONDANCE DIPLOMATIQUE. 81 

O'^tait en join 1847, le Gouvemement de TEtat cr^ une petite arm^e de gardes nationaux, 
k laquelle j'eus Thonneur d'appartenir, pour ^touffer k sa naissance un mouvement r^volu- 
tionnaire qui avait ^clat^ h, Test de la P^ninsule contre les autorit^s l^gales, et k la tSte du- 
quel se trouvait le colonel Jose Dolores Zetina. Cette petite troupe se mit en route par mer 
h, destination de Rio Lagartos, qui se trouve k 80 lieues de ce port. Jusqu'au moment mSme . 
du d^psurt de cette force, Ton n'eut aucune noavelle de cette sedition; mals k peine la force du 
Gouvemement ^tait-elle arriv^e k destination, que le Commandant en chef, le lieutenant- 
colonel Manuel Oliver, qui vit encore, regut du colonel Eulogio Rosado, chef de toutes les 
troupes destinies k combattre la revolution, une communication officielle qui lui fit savoir que 
le chef des rebelles ^tait rentr^ dans Tordre par suite d'un soul^vement d'Indiens qui avait 
6cla,t6 dans le village de Tepich et k la tSte duquel ^tait d'abord Cecilio Chi et peu apr^s Ja- 
cinto Pat : d'oti il r^ulte que Ton se vit dans Tobligation d'avancer k marches forc^es pour 
pouvoir suffoquer la nouvelle r^volte dont Tunique but ^tait rextermination des races civili- 
sees de la P^ninsule. 

En effet, I'honorable lieutenant-colonel Oliver, avec la promptitude qu'exigeait un cas sem- 
blable, quitta Rio Lagartos pour se diriger sur le quartier-g^n^ral ^tabli dans la ville de Val- 
ladolid; mais k la Villa de Tisimin, k mi chemin de Rio Lagartos k Valladolid, il se r^unit 
aux forces de Zetina qui, selon toute apparence, s'^tait soumis au Gouvemement. 

Ce chef, qui d^ cette ^poque fut im h^ros dans la guerre des naturels, conserva une atti- 
tude soup^onneu^e, n'accomplit pas les ordres qu'on lui communiquait, et en vertu de ce sys- 
tbme, il alia occuper le village de Suquila qui se trouve k quatre lieues de Tisimin. Le colonel 
R6sada comprit que le colonel Zetina ne cherchait qu'k gagner du temps; aupsi ordonna-t-il 
audit lieutenant-colonel Oliver de marcher k la tSte de sa colonne contre Zetina, dont les trou- 
pes furent mises en pibces dans ce m^me village de Suquila, le 7 septembre de lamSme ann^ e 
1847* 

Zetina d^rout^, le lieutenant-colonel Oliver se rallia au quartier-g^n^ral duquel, peu de 
jours aprbs, ilre^ut I'ordre d'entreprendre des operations sur les Indiens barbares.quise 
trouvaient dans la ferme Xka, k sept lieu3s de Valladolid. Lk, les vaillants fils de la P^nin- 
sule commencbrent k Stre decim^s par des armes traitresses et laches, sans pouvoir se d^fen- 
dre,'parce que le systbme de la guerre de montagnes n'^tait pas encore connu dans les rangs de 
nos soldats; de sorte que la lutte etait in^gale pour ceux qui combattaient en faveur de la ci- 
vilisation. Malgr^ cela, le courage triompha de tout, et les forces du Gouvemement, surmon- 
tant les difficult^s, p^netrbrent dans les bois et arrivferent enfin k 1 endroit oh avait exis- 
ts le fameux village de Tepich, qui avait ^t^ le berceau du soulbvement extermina- 
teur. ' . * 

Tepich n'etait plus qu'un monceau de cendres et de cadavres carbonises dont les tristes 
restes temoignaient dans tout son jour de la f^rocite des acteurs de ces scenes san- 
glantes. 

Dans les rencontres qui ont eu lieu avec les Indiens r^voltes, on ramassa beaucoup d'armes 
qui gen^ralement etaient des fusils neufs, ce qui me mit dbs ce moment dans la triste conjec- 
ture que les Anglais de Belice prot^geaient le commerce des armes et ^es •munitions chez les 
ennemis de Thumanite, conjecture que justifibrent malheureusement dans la suite les faits de 
cette lutte desesperee. 

La rarete des vivres et le manque de munitions ayant rendu impossible la marehe en avant 
de I'expedition, le chef charge des premieres operations dut necessairement se replier sur Val- 
ladolid, ce qui permit au soulbvement de se developper, de menacerles autres peuplades qui 
coururentle m^me sort que Tepich, et d'enarriver au point de gagner en peu de temps la ville 
de Valladolid, oti le Gouvemement avait concentre toutes les ressources dont il pouvait dis- 
poser pour entraver les progrfes des Indiens sauvages., 

Ce que souffrit cette viUe magnifique est consigne dans Thistoire, et je lae contenterai de 
dire qu'il y avait autour de Valladolid plus de 20,000 Indiens revoltes, armes de fusils dont le 
plus grand nombre etaient neufs et qu'ils avaient payes avec le produit de leurs rapines que 

11 



Digitized by LjOOQIC 



82 CORK ESPONDANCB DIPLOMATIQUE. 

sayaient exploiter les n^godants de Belice, sans consid^rer que plus tard semblable specula- 
tion pourrait leiir porter prejudice. Le 22 mars 1849, si je ne me trompe, il sortit de cette 
ville par mer une force de gardes nationaux compost de six cents hommes, plusou moins, qui 
devait se r^unir k Sisal, d^sign^ comme lieu de ralliement, aux troupes attendues de Tint^rieur 
de la P^ninsule, qui dans oe temps-Ik formait une seule entity po^'tique, et avec lesqueVei 
devait s'erganiaer Texp^tion sur Bacalar. 

En effet, la division k laquelle j'ai eu llionneur d'appartsnir et k la tdte de laquelle ^tait le 
C. colonel D. Zetina, quej'alnomm^ plus haut, s'embarqua dans ce port sur le vapeur 
GetrOf et sept joura apr^, ce navire jetait I'ancre dans la bale de Callo Cosina , endroit 
qu'avait choisi le Commandant en chef pour fa^re reposer fees troupes; mais ce fut une 
grande surprise pour lui de voir la defense forme^^a que lui faisait le Surintendant de BeHce ^ 
de descendre dans cette He, en all^guant qu*il venait sur le pied de guerre k Callo Cosina, qu'il 
disait dtre une possession anglaise. 

Ne voulant provoquer en ce moment aucune altercation sur une question douteuse, le 
Commandant en chef rebrousba ohemiu pendant environ six lieues et op^ra son d^barquement 
h Callo Hicaoo , petite lie qui ne figure pas sur la carte du Yucatan, et oh il fit reposer ses 
troupes. 

Troitf jours apr^, les troupes, divis^ en guerillas, dont j'eus l*honneur de commander 
Tavant^arde, furent rembarqu^s dans de grands canots, car 11 B*agissait de naviguer dans 
Timmense lao qui baigne Belice pour p^n^trer dans le Kio Hondo. L'avant^arde, sous mes 
ordres, occupait le canot IHligencia, 

A peine arriv^ k ce fleuve, le Commandant en chef d^fendit fcnrme^^ement de faire feu 
sur la rive gauche. 

A six heures du soir on oommen^a la navigation sur le fleuve, et k deux lieues de Tem- 
bouchure, on aper9ut sur la rive gauche un centre de population, et on lemarqua en m6me 
temps, autimt que le permettait la petite distance, un mouvement alarmant, dont Tofwou- 
rit^ de la nuit empdchait de reconnaltre les causes. Comme 11 ^tait naturel,ma troupe prit 
les armes, et au moment oti I'embarcation arrivait en face de ce village, une d^ohargediri- 
g^ sur le canot de I'avant-garde se fit entendre. Jeme souvlnssur-le-champde Tordre que 
Ton m*avait donn^ , et je pua jemp^her k temps que ma troupe r^pondlt au feu. 

Le vaUlant colonel Zetina, qui k chaque instant parcourait dans un petit canot toute 
la ligne qu'occupait sa troupe, se dirigea sur le cdt^ de Tembarcation sous mes ordres, 
pour s'informer de oe qui se passait ; je le mis au courant de ce qui ^tait arriv^ , lui 
declarant que de ce village anglais on avait fait feu sur moi et que je nV avais 
pas r^pondu parce que Ton m'avait absolument d^fendu de tirer sur la rive gauche du 
fleuve. Avec une impetuosity et un courage sans nom, Zetina se jeta sur le petit mdle de 
Sainte-H^l^e, tel ^tait le nom du village dont je parle, et entama une discussion assez 
vive avec une personne qui, assurdment, avait un caract^re de commandement en cei^ en- 
droit. 

Comme on ne m'avait pas ordonn^ de faire halte, ]b continual k naviguer en avant, etk 
une distance de deux o^ trois cents metres, on observa un autre village sur la rive droite; 
le mouvement quo Ton remarqua confus^ment ne laissa pas le moindre doute que les habi- 
tants de cet endroit ^talent des Indiens barbares. En effet, ils ne tard^rent pas longtemps k 
se ftiire reconnaltre , car Us firent sur Tembar cation la plus rapproch^e une premise d^- 
charge qui fut suivie d'lm combat dans lequel les troupes du Q^uvemement, apr^ avoir fait 
preuve d'un courage k toute ^preuve pendant une demi-heure, sont reat^es mattresses du 
terrain. Cette ferme se nommait ^galement Ste-H^^ne et Tattention ^tait vivement ap- 
pel^ sur ce fait, que les ^tablissements anglais et mexioains portaient des noma iden- 
tiques. 

Le chef s'inoorpora imm^diatement et pluaieurs habitants de Bacalar qui ^taient sur la rive 
gauche firent de m^e. On sut ainsi que les Anglais, en faisant feu auparavant, avaient pour 
unique objet de mettre les Indiens en alerte, afin qu'ils ne fussent pas surpris, engage quails 



Digitized by LjOOQIC 



COREESPONDANOE DIPLOMATIQUE. 88 

^talent par iin certain Vega, agent det Indiens, k introduire sur leur territoire de la pondre et 
des armes. Celui qui comnuuidait la Ste-H^l^ne, sur la terre anglaise, dit, ponr se disculper, 
au Colonel Oomm9ndant en chef, que les coups de feu avaient 4i6 tie4a par quelques individus 
ivres. 

L'exp^tion continue sa marohe en. avant et occupa Bacalar le 2 mai de la mdme ann^e, 
aprbs vingt-quatre heures d'une fusillade presque sans interruption. Un fragment de 
grenade tua vu nhgti anglais qui oommandait les Indi^is et que eeux-ci i^pelaient 
Llach. 

Ce n'est Ipas mon intention de faire lliistorique de cetta guerre, je me suis contents d'indi- 
quer et j'indiqueral seulement^les faits^^qui ont un n^port airec la eonduite des sujets anglais 
de la Col<mie de Belice, et qui d^ontrent olairement que ces demiers ont prot^ les Indiens 
barbares, ainsi que le confirment les ^v^nements que je raoonte. 

Une ann^e apr^ la prise de Bacalar et alors qu*il ne restait que quelques hommes de oette 
trave division qtd avait men^ k bien une entreprise aussi bardie, aniv^rent les troupes qui 
devaient la relever; mais I'fnfatigable colonel Zetina voulut profiter de la reunion de ces trou- 
pes fraiches ai'x siennes et ordonna qu'une force de quatre cents bommes, compost en ma- 
jeure partie des nouveaux venus, march&t sur A^aablanca, dernier ^tablissement mexicatn si- 
tu^ k trente-six lieues en de^k du Bio Hondo. Et en eff 3t, cette nouvelle exp^tion, dont j'ai 
eu la gloire de faire pai tie, se mit en marche sous les ordres de I'lntr^pide lieutenant-colonel 
M. Diego Ongay, qu'un grave accident obMgeaib transmettre le commandement k celui qui 
vous parle. D^ le ddbut des operations, les Indiens, profitant des avantages que leur don- 
naient les hauteurs, s'^taient postes et retranch^ sur un point appel^ 'los Oeiros" et situ^ sur 
la rive droite du mdme fleuve. Le feu commenga vers six heures du soir, et une heure aprte 
Tennemi dtait en pleine d^route. 

"Los Cerros" se trouvaient k deux lieues d'un autre endroit nomm^ le " Cacao," situ^ ausd 
sur la rive mexicaina et oti les Anglais poss^aient un ^taVissement de commerce, autrement 
dit un comptoir oh. se faisaient les ^han^es aveo les Indiens, qui donnaient des objets de 
grande valeurpour dela poudre et des armes. Lr3 coups de feu qui^sans aucun doute, fuient 
entendus jusqu*au "Cacao" le jour precedent, lors de Taction engag^ dans " los Cerros," don- 
nbrent V6yei\ aux habitants de Belice, qui prirent leurs precautions pour ne . pas tomber au 
pouvoir des troupes du Go jveinement. Dans la matinee du jour suivant, ces troupes occup^- 
rent ce dernier point, trouv^rent les maisons vides et de Tautre c6te du fleuve les effets amon- 
ceies en d^sordre et k la garde d*im Anglais. On comptait parmi ces marchandises une quan- 
tite enoijie'de petits barils de poudre. 

Comme le point essentiel ^tait d*arriver au but d^sign^ d*avance, cVst-k-dire k Ag jablanca, 
oil Ton savait qu*un grand nombre d'Indiens ^talent oocup^s k couper des bois pr^cieux pour 
les ^changer centre de la poudre et des armes, on donna Tordre de marcher en avant afin de ne 
pas perdre de temps. 

Daus la matinee du jour mdme de notre depart de Cacao, distant de douze lieues de Agua- 
blanca, un magistrat anglais, monte sur un bateau manoeuvre par huit rameurs n^gres et k la 
poupe duquel etait hiss^ le drapeau de sa nation, atteignit la flottille. On lui signifla de s'arrd- 
ter, sur quoi ce magistrat declara qu'il n^avait d'autre but que de faire respecter les sujets an- 
glais. On lui r^pondit que la iuoralite des troupes mexicaines qui remontaient le fleuve etait 
une garantie pour les sujets de S. M. B., bien que, au cours des evbnements qui venaient d'a- 
voir lieu, cos demiers cussent plus d'onefo.'s fait preuv de trop de bonne volonte en favour des 
Indiens rebelles. H parut satisfait de cette explication et suivit les eaux de la flottille, mais 
profltant de Tobsourite de la nidt, ainsi que d'uuA sinuosite du fleuve, il trompa la vigilance et 
s'avau^a en donnant h ses nationaux Tavls de passer du cdte anglais. 

Apr^ vingt heures d'une navigation entreprise, comme je Tai dit. depuis Cacao, les forces 
qui combattaient en faveur de la civilisation et de Thumanite ouvrirent le feu sur Agua- 
blanca. Cette action fut de courte dur^e, Quatorze nbgres anglais furent faits prisenniers et 
Ton s'empara de s^t paires de boeufs, d'instruments de travail et d'une grande quantity de 



Digitized by LjOOQIC 



84 CORRESPONDANOE DIPLOMATIQUE. 

bois de construction. II est li remarquer qu'il r^ulta des -declarations des prisonniers, que lo 
nombre des nfegres occup^ au charriage des bois ^tait sup^rieur k cent; mais ces n^rres ayant 
pass^ la nuit dans la montagne, ne snrent rien de ce qtu ^tait arriv^ sur le rivage, d'oti je 
conclus qu'ils avaient ^t^ inform^s h I'avance. 

En face de cet endroit stationnait un navire anglais qui portait ^galement le nom "d'Agua- 
blanca " et qui appartenait k un M. Cristian. 

Deux heures apr^ Toccupation de ce point, un Anglais mont^ sur un» barque, h, la poupe 
de laquelle ^tait hiss^ le drapeau aux couleurs de sa nation, traversa la rivifere. Cet individu, 
que Ton appelait le Foreman, avant d'arriver h. Tautre rive, demanda si on lui donnait les ga- 
ranties afin que sans danger il pAt s's^pprocher du Commandant en chef; on lui accorda la 
s^curite qu'il demandait et il aborda, Comme je I'ai dit auparavant, par suite d'un incident 
dont il ne doit pas ^tre question ici, j^^tais invest! du commandement g^n^ral, ce fut done k 
moi que cet Anglais demanda une audience secrbte que je lui accordai sur-le-champ; il me 
proposa huit mille piastres pour le bois qui ^tait coup^, si on ne le brildait pas, comme 
on s'y prdparait d^jk, et cinq cents piastres pour chaque prisonnier nbgre. Ma r^ponse 
fut negative, TAnglais remonta dans son bateau et s'en retouma k son ^tablissement, qui ne 
se trouvait pas k plus de soixante vares de Templacement qu'occupaient les troupes. X^ne 
heure apr^ il revint m'inviter h dejeuner; j'acceptai son invitation dans Tintention de faire 
une inspection du bois qui ^tait de Tautre c6te du fleuve et de prendre d'autres informations; 
toutefois j*eus soin de donner k Tofficier qui me rempla9ait des ordres qu'il devait ex^cuter 
dans le cas oti mon absence durerait plus de deux heures. Cette visite me procura Toccasion 
de voir que dans r^tablissement de cet Anglais il y avait im d^pdt d'armes neuves, ainsi 
qu'une grande quantity de petits barils de poudre. Ce monsieur me dit son nom, que je ne me 
rappelle plus, et, au cours du dejeuner, qui dura une heure et demie, me renouvela ses offres 
ant^rieures, que je rejetai encore. Trois jours apr^s la prise de Aguablanca, et quand tout le 
bois n'^tait plus qu'un monceau de cendres, on proc^da h, Tembarquement des ^troupes, 
des prisonniers noirs, ainsi qu*k celui des bceufs et de quelques instnmients de tra- 
vaiL 

Dans une d^p^he officielle envoy^e au Chef sup^rieur des troupes de Bacalar sont consi- 
gn^ tons ces faits qui t^moignent jusqu'k T^vidence de la protection que les Indiens barbares 
recevaient de la part de diff brents sujets de S. M. B. 

Tels sont les renseignements que je peux foumir au Citoyen Gouvemeur de I'Etat, sans 
qu*il me soit possible d'^mettre mon opinion sur les pertes caus^es par la guerre des 
races, car ces pertes sont tellement considerables qu'il est impossible d'en faire le re- 
lev^. 

C'est tout ce que je puis dire en r^ponse k votre communication, dans I'espoir que vous en 
rendrez compte au premier Magistrat de I'Etat, et que vous daignerez agr^er I'assurance de 
ma consideration dlEtinguee. 

Patrie et liberty. Carap§che, 16 avril 1873.— C. Brito.^ C. Secretaire de la Guerre et de la 
Garde nationale de I'Etat. — Present. 

Pour copies certifiees conformes. Camp^he, le 31 mai 1873. — (Signe) — P. Bosado, Secre- 
taire. 



DOCUMENT N. • 12. 

Palais du Gouvemement. — Honduras Britannique, 9 mai 1848. — Mon cher Monsieur, — J'ai 
re9u la lettre que vous m'avez envoyee par M. Austin Cox, et dans laquelle vous me faites 
part du desir temoigne par les Indiens qui sont actuellement k Bacalar, pour qu'on leur per- 
mette de faire le commerce avec les habitants du territoire anglais du Honduras, ainsi que Font 
tou jours fait les Espagnols. 

En reponse k votre communication, je dois vous dire que les Indiens du Yucatan etal^ 



Digitized by LjOOQIC 



CORRESPONDANOE DIPLOMATIQUE. 85 

dans les possessions anglaises du Honduras jouiront des mdmes privileges que ceux qui sont 
conc^d^s aux sujets des autres nations. lis auront renti^re protection de nos lois. Comme 
preuve de cette decision, je puis vous dire qu'ayant appris hier que deux Indiens avaient 6t6 
assassin^ dans les limites de ce territoire, on en a donn^ avis aux autorit^s comp^tentes afin 
qu*elles se transportent sur les lieux et procfedent aux recherches n^cessaires. — J*ai 
l*honiieur d'etre, etc — C. St. John Fancourt, Surin|;endant de Sa Majesty Britan- 
nique. 



DOCUMENT N. 13. 

Prefecture politique du canton.— J'ai su que Pedro Jose Garma, quise trouve pr^sentement 
dans cette capitale et qui est originaire de Isla Mujeres, donne des nouvelles certaines et posi- 
tives relatives k la situation dans laquelle se trouvent nos ennemis les barbares qui nous font 
la guerre la plus atroce et la plus criminelle. Comme de I'authenticit^ de ces donn^es peuvent 
et doivent d^couler de grands avantages susceptibles d'am^liorer notre situatioh politique, par 
rapport k la m^me guerre qui, par un bienfait de la Divine Providence, nous est devenu pro- 
pice, gr^ce aux triomphes des armes du Gouvemement Sup^rieur sur nos cruels ennemis, 
aussitdt que cette communication sera en votre pouvoir, veuillez faire comparaltre le nomm^ 
Pedro Josd Garma, afin de recevoir sa declaration en toutes formes, minutieusement et scru- 
puleusement, sans omettre aucune circonstance, antecedent ou incident qui puisse aider kla 
d^couverte de la vdrite des faits ou circonstances qu'il pourra connaitre et rapporter, et avec 
tout le soin dnonce ci-dessus vous en f erez ime note que vous m'enverrez de suite et qui servira 
k telles fins qu'exigera le bien du service public. 

Dieu et liberty Motul, 17 juillet ISiS.— Andres deCepeda. — M. Fran9ois-Antoine Cervera, 
2e alcalde de cette capitale. 



Dans la ville de Motul, le dixseptifeme jour du mois de juillet mil huit cent quarante-huit: 
Moi, Francisco Antonio Cervera, 2e alcalde de cette ville, devant accomplir les ordres qui 
emanent de la Prefecture politique dont je depends, et me trouvant, faute de grefiier, dans la 
necessite de requerir deux temoins, je nomme d6s K present h. cet effet les deux citoyens Do- 
mingo Laureano Paz et Felipe Moreno, qui, en ma presence, jiwent en toute forme de s'ac- 
quitter fidfelement et exactement de cet ofiice. — Francisco Antonio Cervera, — Domingo L, 
Paz, — Felipe Moreno. 



Motul, 17 juillet 1848. — Selon la note ci-dessus, Pedro J. Garma est invite k comparaltre 
par devant moi pour faire une declaration circonstanciee et minutieuse sur ce qui est dit plus 
haut. — Cervera, 

Nous attestons qu'il en a ete ainsi decide, ordonne et signe par M. Francisco Antonio Cer- 
vera, 2e alcalde de cette ville. — Domingo L. Paz, — Felipe Moreno, 



Immediatement et devant I'autorite connaissant de cette affaire, a comparu M. Pedro Jose 
Garma, auquel Sa Gr^ce a fait prater serment dans la forme ordinaire, et qui a promis de dire 
la verite sur ce qu*il salt et ce qui lui sera demande. Interroge sur sa provenance, ses lieux de 
naissance et de residence, et sur tout ce qu'il pent savoir quant k la guerre des barbares, I'etat 
dans lequel ils se trouvent, aussi bien ceux-ci que ceux qui ont emigre dans les lies, il a re- 
pondu : Qu'il est ne k Sacalum, qu'il a fixe depuis douze ans sa residence k Tisimin, d'oti il 
est parti au moment de la desoccupation, qu'il s'est refugie k Isla Mujeres, qu'il a quitte ce 



Digitized by LjOOQIC 



86 CORBESPONDANCE DIPLOMATIQUE. 

dernier endroit le 10 couruit et qu^il est arriv^ k Telchac le jeudi 13; qu'il est vena k Telchac 
dftni le but de voir s*il pouvait y acfaeter quelques vivrea dont on a grand besoin dans l*ile; 
qu*il y ^tait depms environ quince jourt, quand arriva une barque venuit de Belice oti elle 
dtait all^ vendre dee tortues, et que lea hommes d'^uipe lui dirent qu'un grand nombre de 
fusilfl et une certaine quantity de poudre avaient ^t^ exp^^ de cet ^bliasement uig^ais k 
Baoalar pour lea Indiens barbarea. Troia joura apr^ arriva dana la mdme lie nn navire anglais 
qui tranaportait dea ^migranta de la P^ninaule; T^quipage lui confirma la nouvelle, asaurant 
que le nombre de fuaila envoys de Belice aux Indiena k Baoalar montait k troia mille, avec 
troii centa arrobee de poudre, et lea paaaagera eux-mdmea virent auaai d^barquer au dit ^ta- 
bliasement lea chevaux remia par lea Indiens de Bacalar; qu*il aavait que dana Tilede Cozu- 
mel existe le nomm^ Jose Alcooer, beau-fr^re du d^funt Juan Yasquea, le mdme qui k Belioe 
vendit une quantity conaid^rable d*argent enlev^ dea templea de Valladolid. Que dans ladite 
lie demeure Victoriano Pacheco, fr^ de Bonifacio Novelo, chef actuel des barbarea, ainsi que 
d^autres criminela; qu*il aavait qu*il exiatait k Bacalar quelques blancs qtfi commandaient lea 
Indiena et qui manoeuvraient Fartillerie, et que des magasins anglab sMtaient ^tablis dans cet 
endroit. Que c^est tout oe qu*il aait, et qu*il afi&rme avoir dit la v^rit^ aoua la foi du serment 
pr^t^ n a dit 6tre &g4 de aoixante ans, apr^ quoi il a aign^ cette d^laration avec I'autorit^, 
et noua qui Tatteetona.— fVanctsco Antonio Cervera,— Pedro Garma,— Domingo L. Paz, — Fdipe 
Moreno, 

Motul, le 17 juiUet 1848. — Faire passer ces pieces k M. le Chef politique du canton, pour 
qu*il en prenne connaissance et qu*il donne ses ordres en cons^uence. — Cervera, 

n en a <5t^ ordonn^ ainsi par rautorit<5 et nous Tattestons. — Domingo L. Paz, — Felipe Mo- 
reno. 

NOTE. — A la mdme date, nous remettons ces pi^es k M. le Chef politique du canton, comma 
il en a ^t^ ordonn^, et nous le faisons constater. — Po^. — Moreno, 

Pour copie. Merida, 14 octobre 1848. —^rawmco Martinez de Arredondo, 



DOCUMENT N. 14. 

Gouvemement Sup^rieur de FEtat du Yucatan. — M. le Commandant G^ndral de TEtat in- 
forme k la date d*hier la Secr^tairerie de ce Gouvemement de ie qui suit : 

' 'Le Commandant militaire de la 7e Division m'^crit de Bacalar, k la date du 31 du mois 
dernier, ce qui suit : 

J*ai 4t6 pr^venu directement de T^tablissement de Belice, par des personnes dignes de foi, 
que les deux pailebots appartenant k M. Austin Cox, nomm^ Tun Dactas et Tautre Drin, 
Bont partis pour la c6te de TAscenaiun, sous le pr^texte de prendre un chargement de sel et de 
tortues; mais qu'en r^alitd ils vont se mettre en rapport avec les barbares, afin de leur livrer 
des munitions de guerre provenant de la Nouvelle-Orl^ans, On a su tout cela d'une fagon po- 
sitive, de mSme que Ton n'ignore pas aussi que Cox a re^ni une somme de mil neuf cents qua- 
rante-cinq piastres que Jacinto Pat lui a envoy^es par Tinterm^aire de trois Yucatkiues 
qui portaient le titre de commissionn^s; afin de surveiller la conduite de ces deux pailebots, 
j'ai fait armer et prendre la mer au pailebot San Jos^, qui se trouve en ce moment dans les 
eaux de TAscension, et d'ici k six jours au plus, le psaiehoi Moctezuma fera voile pour le m^me 
endroit. 

Je me h&te de vous donner cette nouvelle afin qu'ayant mis en jeu lea moyena possibles, 
vous m'indiquiez la conduite qu'il me f aut observer k regard de ces bateaux et pour que, si 
vous le jugez convenable, 11 soit adress^ par la filibre legale ime reclamation s^rieusekce 
Bujet. 

. Et je vous communique ceci afin qu'informe de ce qui se passe, TExcellentiseime Gouver- 
neur appr^cie toute Timportance d'un acte qui affecte si vivement les int^Sta du pays. J'en 



Digitized by LjOOQIC 



CORRESPONDANCE DIPLOMATIQUE. 87 

donne aussi avis k S. E. le Minietre de la Guerre et de la Marine, pour qu'il (»rdoniie les me- 
sures que le Gouvememeut jugera convenable de prendre. " 

Et j'ai Thonneur de transcrire ce qui pr^cfede k V. E., afin que S. E. le President soit in- 
form^ que la conduite des Anglaia qm habitent Belice n'a pas vari^, qu'ils contiuuent k foumir 
des secours aux r^voltds et que ce sont eux qui ont soutenuet proling^ la guerre, parce qu'il 
etii 616 impossible aux Indiens de la continuer s'ils n'^taient excite et aid^s par ces hommes 
qui, Strangers k tout sentiment humain, ont rec^l^ toutes les richesses provenant des pilliiges 
commis par les Indiens, et leur ont donn^ en ^change «les armes et des munitions pour qu'ils 
exterminent les blancs et les m^tis. II eat bon de faire remarquer, k ce propos, que les auto- 
rit^s de cet ^tablissement tolbrent et autorisent ces abus'pour des motifs qu'il est facile de 
deviner. 

Que V. E. daigne employer toute son influence auprfes de S. E. le President, afin qu'il dicte 
les mesures qui lui incombent, dans le but d'obtenir que les habitants de T^tablissement de 
Belice cessent de fournir des secours aux ri5 voltes, parce qu'aussi longtemps que les Indiens 
auront cette aide, la guerre s'^temisera et n'aura plus de bornes, et le Gouvemement si dprou- 
v^ de cet Etat sera dans I'impossibilit^ de la soutenir sans I'aide aussi constant qu*efficace du 
Gouvemement Supreme. 

Que V. E. regoive le t^moignage de mon dt5vo£lment h. sa personne et de ma haute conside- 
ration. 

Dieu et liberty Merida, 12 septembre 1849. — Miguel. Barbotckano. — Francisco M. de Arre- 
dondo, Secretaire general. — A S. E. M. le Ministre d'Etat chargd des Affaires interieiures et 
exterieures de la R^publique.— Mexico.— Copie. 



DOCUMENT N. 15. 

A Son Exc. John Gardiner Austin, Lieutenant-Gouvemeur de la Colonie Britamiique du 
Honduras, etc., etc. 

J. A. Levy, commergant de la ville de Belice, d^clure qu'en quality de sujet britannique 
naturalise habitant cette ville et associe d'une maison de commerce etablie ici, il croit qu'il 
est de son devoir d'appeler I'attention de V. E. sur un fait au sujet duquel V. E. aussi bien 
que le GouvememQ^t de la Jama'ique ont M mal renseign^s. Je me rdfSre aux Indiens de 
Chan Santa Cruz. 

Le Boussigne, ayant M plusieurs f ois au Yucatan, pent t^moigner des ravages que les In- ' 
diens de Chan Santa Cruz ont faits dans ce pays. Alors que le soussigne s'y trouvait au mois 
de fevrier dernier, et qu'il «iiseigna au commissaire et aux commer^ants de Merida *le d^cret 
de V. E. interdisant la vente de la poudre, ceux-ci se montr^rent hautement satisfaits et d4' 
clar^ront que cette mesure, s'etendant aux Indiens de Chan Santa Cruz, etait la conservation 
du Yucatan; mais quand x>n eut connaissance de la nouvelle autorisation de vendre de la pou- 
dre accord^e par Y. E., il se produisit dans la ville de Merida un tel sentiment de mecon- 
tentement, que le soussigne fut sur le point d'etre maltraite par la f oule et qu'il a 4t6 ^pargn^ 
gr^e h, I'intervention de M. Rofliero, du Cerosal, qui d^clara publiquement que les habitants 
et la majorite des commergants etaient opposes au trafic avec les Indiens. 

Le soussigne a appris maintenant que quelquesuns de ces mdmes Indiens barbares de 
Santa Cruz sont arrives ici accompagn^s d'un interprbte qui s'est mis h leur tete pour atta- 
quer une des fermes de la c6te, qu'ils ont allume des incendies, qu'ils ont tu^, entre beaucoup 
d'autres, le fils de M. Manzanilla, qui vivait k San Pedro sous la protection anglaise, et que 
seul un M. Quintanilla, r^sidant maintenant k Corosal, a pu s'^chapper et communiquer cette 
triate nouvelle. 

Les Indiens ont eu Vaudace de venir ici demander d V, Exc, la permission d^empor' 
ter une grande quaniiU de poud/re qui ne doit pas servir d leurs fetes m* d d'autres * 



Digitized by LjOOQIC 



88 CORRESPONDANCB DIPLOMATIQUE. 

itsages innocentsy mais hien pour envahir le Yucatan affaihlipar la rSvolution et voter , 
piUer et iiiceiidier les vUlagesj Cela excite la convoitise des ma/rchands de poudre, qui 
coniblent les Indiens de marqiies d^amitiS et reciceUlent tout le hutvn fait par ces der- 
niers au Yucatan, d'otl U est apport6 ici et vendu d vU prix d Corosal ou aux environs^ 
par VintermSdiaire de leurs trafiquants. Afin de dSmontrer cette vMtS, le 8oussign6 ap- 
pelle r attention de V. Edcc. sur ce fait quHl y a qnelque temps , les Indiens de Chan 
Santa C%,uz out wle au Yyvcatan un lot de chevaux marquSs au sceau imperial du 
Mexique, qid furent conduits au Corosal , pour y etbe publiqubment vendus, cb 

QUI EST SU DE TOUT LE MONDE. 

Lais8ant de c6t^ les int^rdts pdcuniaires que quelques commer^aiits de cette ville possMent 
au Yucatan, le soussignS appelle respectueusement Vattention de V, E. sur Vhorreur qiie 
causent tous ces vna^sacres, sur lespleursd'un ov^ssi gra/ndnomhre defemmes et d'enfants, 
sur la ruine de milliers de marchands et de cultivateurs qui ont dii 4migrer pour sanver 
leurs existeTiceSf et d tout cela s^ajoutent les ramies des ^'haciendas'* et des villages brMSs 
ou rasis par les Indiens de Santa Cruz, ainsi qu^on pent le voir en traversant le Yv^a- 
tan sur une Stendue de plusieurs centaines de milles. 

En tenuinant, le soussignS prie V. E. de ne pas permettre la vente de la poudre aux In- 
diens de Chan Santa Cruz, qui, sans gouvemement ni organisation riguH^re, vivent comme une 
horde de michants, Je vous prie aussi de vouloir bien faire parvenir k Son Excellence Sir J. 
P. Grant, Gouvemeur de la Jamaique, la copie ci-jointe de cette requite. 



DOCUMENT N. 16. 

TJn timbre qui dit :— R^publique mexicaine. — 2e Classe. — Pour I'exercice de I'annde mil 
huit cent soixante-onze.— Cinq "centavos."— 5. 

Un autre timbre qui dit : — Administration principale de la rente du papier timbr^ de Cam- 
peche. — Valable pour I'exercice de Tannic mil huit cent soixante-douze et de Tannic mil huit 
cent soixante-treize.— J. Torrea, J. M. Flore? Caro. 

Nous soussign^s notaires publics de la nation et du ressort de cette ville, eertifions et don- 
nons acte : que le C. Licenci^ Prudencio P. Rosado, Secretaire actuel de la Guerre et de la 
Garde nationale du Gouvemement de cet Etat, nous a pr^sent^ une cartouche de carton gar- 
Xiie de papier de fil; laquelle cartouche, qm parait ^re du calibre de treize drachmes et de la 
grandeur de dix centimetres et demi, ^tait remplie de poudre fine et munie, k sa partie inf e- 
rieure, d*un projectile de plomb; la partie supdrieure porte une Etiquette de papier vert sur la- 
quelle sont imprimis les mots suivants : E, and A, Ludlow, Birmingham. A la demande du 
fonctionnaire sus-nomm^ et pour rendre valable par devantle Gouvemement Supreme Natio- 
nal le rapport demand^ au Gouvemement de cet Etat, par Tinterm^diaire du Ministre des 
Affaires Etrangbres, nous d^livrons le present t^moignage comme dtant la v^rit^, et le signons 
b, Camp6che, ce dix-huit du mois de juin mil huit cent soixante-treize. — (Un signe)— jFVancwco 
Campos, — (Un signe) — Antonio Carenzo, 

Joaquin Baranda, Gouvemeur constHutionnel de VEtat lihre et souveravn de Campiche, 
— Je certifie que les rubriques et signatures qui se trouvent au pied du document ci-dessus 
sont bien ceux des citoyens Francisco Campos et Antonio Gfirrenzo, notaires publics de la na- 
tion et du ressort de cette ville; et que comme tek on leur a toujours aocord^ et on leur ac- 
corde encore toute confiance, toute autorit^ aussi bien judiciairement qu'extra-judiciaire- 
ment. 

CampSche, 23 juin 1873. — J, Baranda. — J. Carrillo, oficial mayor.— (En marge) — Un 
sceau qui dit : — Gouvemement de TEtat de Camp^che, Secr^tairerie de rint^rieur et des Fi- 
nances. 



Digitized by LjOOQIC 



CORRESPONDANCE DIPLOMATIQUE. 



DOCUMENT N. 17. 

Gouv«mement de I'Etat de Camp^che.— Secr^taiierie de I'lnt^rieur et des Finances. — R^- 
publique mexicaine. — Tribunal de District de I'Etat de Campeche. — En trois feuillea utiles, 
j'ai ITionneur de vous remettre, afin que voua enrendiez compte au C. Gouverneur de I'Etat, 
la procedure que ce Tribunal a ^tablie par son ordre, en recevant la declaration du Colonel 
Jose Luis Santini, relative k la protection que les Anglais de Belice accordent aux rebelles 
de Chan Santa Cruz, pour que ces demieis f assent la guerre k la P^ninsule. Je retoume en 
m^me temps la cartouche de fusil qui m'a ^t^ envoy^e pour la reconnaissance sur laqu«lle 
s'exprime la declaration. 

Ind^pendance et liberty. Campeche, 17 mai 1873. — Pedro Montalvo. — C. Secretaire de I'ln- 
teiieur et des Finances de cet Etat. — Present. 



Goisvemement de I'Etat de Campeche. — Secretairerie de I'lnterieur et des Finances. — Par 
ordre du C. Gouverneur constitutionnel de I'Etat, je vous remets une cartouche de fusil avec 
une bande de pajner vert qui dit : E. and A. Ludlow^ Birmingham, saisie sur les Indiens r^- 
voltes pendant I'invaiion qu'ils tentferent de I'Etat en I'annee 1868; et comme le Colonel Jose 
Luis Santini, qui commandait k cette ^poque la division de I'Etat, se rencontre accidentelle- 
ment dans cette ville, le Gouvemement, par I'entremise de cette Secretairerie, s'adresse au 
Tribunal dont vous §tes le digne Chef, afin que vous fassiez comparaitre le citoyen sus-men- 
tionne, que vous edaircissiez les ^its et que vous etablissiez le rapport qui, comme vous le sa- 
ve/., a ete demande par le Minist^re des Affaires Etrangbres de la R^publique mexi- 
caine. 

Le Gouvemement attend que vous lui remettiez Toriginal aussit6t la declaration re9ue, 
pour jiu'il en f asse I'usage que de droit. 

Je vous reitfere 1 'assurance de ma parfaite consideration et de mon estime particu- 
libre. 

Indepepdance et liberte. Campeche, 17 mai 1873. —F. Carrillo, oficial mayor. — C. Juge de 
District de I'Etat.— Present. 



Un timbre qui dit : — 2e Classe. — Pour la periode biennale de mil huit cent soixante-douze 
et soixante-treize. — D'office.— Sixifeme, — Campeche, 17 mai 1873. — Ainsi qu'il est demande 
dans la communication anterieiu-e du Gouvemement de cet Etat et datee de ce jour: Ordre de 
comparaitre au C. Colonel Jose Luis Santini, pour faire sa declaration en forme sur le fait au- 
quel fait allusion ladite communication, et, une fois reyue, transmettre an mdme Gouveme- 
ment Superieur I'original de la declaration, en lui retournant la cartouche de fusil dont il est 
question. — P. Montalvo. — Francitco Campos, Secretaire. 



A Campeche, le dix-sept niai mil huit cent soixante-treize, par devant le C, Lie. Pedro 
Montalvo, Juge de District de cet Etat, a comparu, sur citation, le C. Colonel Jow Luia 
Santini, habitant de Hopelchen et residant dans cette ville, en presence de moi, Greffier, et 
aprbs lui avoir fait prSter serment de dire la verite, on lui a donne lecture de la communiea- 
tion qui precede, on lui a montre la cartouche de fusil dont parle ladite communication, aprbs 
quoi, interroge comme il convient, il a repondu : A la fin de juillet mil huit cent soixante- 
huit, alors que j'etais charge du comm^dement des forces qui defendaient la frontibre de 
I'Etat centre les incursions des Indiens rebelles, et que je me trouvais dans le canton de No- 

198138 "' 



Digitized by LjOOQIC 



90 . CORRESPONDAXCE DIPLOMATIQUE. 

. Lain, que j'avaia ^fcabli dans le but de mettre k I'abri les families du territoire de los Cliened, 
je fus attaqi^ par des forces venues de I'Est de Santa Crtiz, et j'eus h. soutenir une lutte meur- 
tribre; les Indiens furent mis en ddroute et laissbrent sur le terrain sept cadavres, que Ton 
trouva porteurs de plusieurs paquets de cartouches de fusils identiques k celle qu'on mo pre- 
sente et que j'ai sous les yeux. J'euvoyai au C. Gouvemeur de I'Etat, alors M. Pablo Garcia, 
dix de ces cartouches, afin qu'il les examindt et qu'il pAt se persuader que les munitions dont 
les Indiens rebelles se servaient pour nous faire la guerre etaient fabrif]U^8s et distributes par 
les Anglais deBelice, ainsi que cela se voit par la marque en anglais imprimc^e sur papier vert 
q ue portent ces cartouches. J'ai dit au C. Gouvemeur qu'il etait absolument n^essaire de 
porter ces faita h. la connaissance du Gouvernement Supreme, afin que, muni d'une preuve 
au«si claire de la protection que les Anglais accordaient aux ennemis de la civilisation, on 
prlt toutes/les mesures necesaaires pour couper dans sa racine le mal que nous cauiaient les 
gens de Belice en donnant des armes et des munitions aux Indiens, certain que si on obte lait 
ce r^sultat, oh terminerait du mSme coup une guerre dont les con3(^quenco.^ sont si graves et 
si terribles pour le pays. Le C. Gouvemeur me r^pondit qu'il apprt^ciait mes ob.^ervations tt 
qu'il en rendrait compte au Gouvernement Supreme afin de trouver un remlvle h tous ces 
maux. 

II est tellement certain que les Indiens rebelles de I'Est de Santa Cruz entretiennent des 
relations dtroites d'amiti^ avec les Anglais de Belice, qu'aujourd'hui meme, sous pr^texte que 
les Indians du canton de Icaich*^, rel^lles aussi, ont fait une incursion sur Corosal, parce que 
les Aaglais avaient manqu^ vis-k-vis d'eux^ un engagement contracts, ceux-lk ont demande 
des secours aux Indiens de Chan Santa Cruz, qui les ont accord^s et qui gardent avec leui-s 
forces toutc la ligne frontibre des Anglais, qui paient ces troupes et C|ui ont eu recours aux 
Indiens k cause des relations qu'ils entretiennent avec eux et parce qu'ils ne connaissent pas 
la manifere des Indiens de faire la guerre dans la montagne; fts Anglais jouissent ainsi d'une 
grande tranquillity et peuvent continuer k exploiter nos montagnes d'oti ils extraient des 
fiuantit^s considerables de bois pr^cieux. Je suis au courant de ces faits parce qu'ils sont de 
notoriety publique dans toute I'^tendue du territoire. II a dit que c'est tout ce qu'il sait e 
tout ce qu'il a k declarer, qu'il a dit la v^rit^ sous la foi du serment pret^, qu'il I'aflSrme et le 
confirme, qu'il est majeur; aprfes quoi ila signd avec le C. Juge, dont a.ci9.—Montalvo,— Jos6 
Luis Santini.—29X devant moi —Francisco Campos. 

Cette procedure est remise immediatement au Gouvernement de cet Etat, en meme temps 
que la cartouche dont il est question. — Dont acte. — Campos. 

Pour copies certifi^es. Camp^che, 31 mai 1873. — F. CarrillOf oficial mayor. 



DOCUMENT N. 18. 

Un timbre qui dit : — Gouvernement de I'Etat de Campe ;he. — Rdpublique mexicaine. — 
Gouvernement de I'Etat du Yucatan. — Le 30 du mois dernier, le Commandant en chef de la 
ligne du Sud communiquait k ce Gouvernement ce qui suit : 

** Pardevant ce commandement en chef s'est prdsent^ Martin Beltran qui, en quality de 
domestique de I'dtablissemwit de Xnapot, situd k une lieue au Sud de cette ville et de la pro- 
iyn6t6 de Tranquilino Marin, fut fait prisonnier par les Indiens rdvolt^s lors de I'invasion 
qu'ils firent dans cet ^tablissement le 6 fdvrier de la pr^sente annde, et ce mdme Beltran d6- 
clare qu'il put tromper la vigilance de ses gardiens qui le tenaient enferm^ au quartier de 
Chunxan, situ^ k trente-six lieues de cette ville; qu'au commencement de ce mois, ^tant en 
presence du commandant des rebelles, nommd Julian Mendez, ce dernier reyut de Crescendo 
Poot, chef de Chan Santa Cmz, un ordre d'aprbs lequel il le prdvenait d'organiser et d'dqui- 
l)er toutes les forces que Ton pourrait rdunir dans ces endroits pour assi^ger les villes de Bo- 
lonchen et Iturbide de I'Etat de Campeche, de faire marcher en avant toutes ces forces rdunies 



Digitized by LjOOQIC 



CORRESPONDANCE DIPLOMATIQUE. 91 

et de commencer I'attaque le meme jour que le susdit Poot attaquerait le quartier de Peto, 
operation pour laquelle il ^tait dejk pret avec deux miUe hommes; que dans le caa oh. les for- 
ces assi^geantes ne pourraient prendre la place, elles se replieraient sur le quartier de Chun- 
xan, en ayant soin de gagner assez de temps pour pouvoir mettre cette ville en feu; que dans 
cet eudroit meme on lui rendrait compte des op^i;^tion8 sur Bolochen et Iturbide; qu'enfin le 
temps fix^ pour commencer ces mouvements serait I'epoque oil ceux qui ne I'avaient pas encore 
fait h. cause du manque'de pluie, ensemenceraient leurs terres, ainsi qu'ils n'y manqueraient 
pas aussit6t les pluies termindes; que cet ordre fut public k Chunxan, par le nomm^ Claudio 
Vasquez, qui teuaplissait les functions de secretaire. II a d^clartS, en outre, que lea Indiens 
Temploybrent comme portefaix et qu'en cette qualit(5 il fut envoy^ h. Bacalar, dont les fortifi- 
cations tombent en ruines jusqu'aux fondations; que la garnison de cette place se compose de 
trois cents Indiens de I'Eat et cinquante d i Sud; que les Anglais possMent dans cette placa 
de vastes magasins oti ils vendent diverges marchandises et notamment de la poudre et du 
pl->mb h des prix tellement infimes qu'ils ne ddpassent pas un r<^al et demi et un demi r^al la 
iivre; qu'au moment de son retour k Bacalar on exp^dia au Sud quatre petits barils de poudre, 
dont les Indiens sont approvisionnt^s i)ar ces m^mea Anglais, et un certain Francisco Maga- 
ila, du Yucatan, en ^change de chevaux et autres objets que les premiers volent dans les in- 
cursions auxquels ils sont tenus, quand ils ont laiss^ passer un temps trop long sans en f aire, 
I)our livrer les objets convenus, auquel cas on leur ouvre un compte nouveau; que les In- 
diens sont ^pouvant^s au point d'avoir abandonnd les quartiers autrefois habitds de Macanch^ 
et Loch j a, oh ils ne conservent que de petits postes d'observations jusqu'k vingt ou viugt-cinq 
lieues de cette ville; que de ce qu'il put observer pendant son s^jour dans ces parages et d'a- 
prfes les on-dit des capitaines et des compaandtnts, on ne compte dans le Sud que neuf cents 
hommes dont six cents seulement sont arm^s de fusils k pierre. 

J'ai I'honneur de vous communiquer tons ces faits afin que vous dictiez les mesures que vous 
jugerez convenable pour ^viter une surprise de la pai-t des Indiens rebelles; je vous avise en 
meme temps que j'ai fait la meme communication aux Citoyens Commandants militaires 
des quartiers de Peto et Ticul, et que j'ai ordonn^ que Martin Beltran rest^t au service 
de son maltre, Tranquilino Marin, en attendant la resolution de ce Gouvernement sup^ 
rieur. " 

Et j'ai I'honneur de vous transcrire cette note pour votre Edification et telles fins que de 
droit, et de vous offrir I'assuranee de ma i)lus grande consideration et de mon estime particu- 
li^re. • ■ 

Inddpendance et liberty. Merida, 3 juilletl873 — -J. B. Cueto^—R. Alberto ffemandez, aecr4- 
tahe. — C. Gouverneur constitutionuel del'Etat de Campeche, 

Pour copie certifi^e. Campeche, le 6 juillet 1873. — (Signe) — Prwlencio P. Rosado, secre- 
taire. 



DOCUMENT N. 10. 

Gouvemement de TEtat de Campeche. — Secretairerie de I'lnterieur et des Finances.- • Ur- 
gent.— Belice, 29 juin 1862.— Monsieur,— J'ai I'honneur de remettre k V. E. copie d'une lettre 
([ue m'a adressee Luciano Zuc, chef des Indiens de Chichanha, qui declare representer le 
Gouvemement de Campeche sur le Rio Hondo. V. E. remarquera que Zuc prend un ton do 
menace, et ses precedes en 1846 k Blue-Creek me font craindre qu'il ne mette ses menaces k 
execution. 

La personne dont luiy Manuel Castillo, fait mentiony riest pas employee par moi, 
mais en sa qiiaUte de passager, ainsi que toute autre personne, il sera sous la protection 
britannique aussi longtemjys quil rhUiera sur le temtoire anglais. H pent €bpprovidon' 
ner les Indiens de Chan Santa Cruz d' amies et de munitions, maisje n'ai au^uneco^i- 



Digitized by LjOOQIC 



§2 CK)RRESPONDANCE DIPLOMATIQUE. 

nai$sam;e dJe ce /cti^, e< comme U est Soidznt qice dans la gmrre qui sefait au nord du 
Bio Hondo nous restons compUtemeivt iieutres, il nous est impossible defaire une diffe- 
rence, prSjudiciahle a Vun ou V autre des partis helligirants. 

Je desire' conserver des relations amicales avec torts les cantons du Yucatan; mais je crois 
^tre autoris^ k dire que je ne pourrais voir avec indiflf^rence un acte agressif quelconque, soit 
de la part de Zucou de tout autre, et que j'ai la permission de mon Gouvemement pour user 
de repr^aillet, s'il ^tait n^eessaire, au delk de nos fronti^res. 

Toutefois, comme Zuc ob^it ^ V. E. et que je n*ai aucun motif de supposer que V. E. soit 
. pr^disposi^ contre le Gouvemement anglais, je supplie V. E. d'avoir la bont^ de pr^venir Zuc 
qu*il ait k respecter soigneusement notre territoire. 

Je saiSy par une lettre qui m*a 4i6 adress^ pr^c^emment, que de temps k autre Zuc est 
approvisionn^ de munitions par ordre de V. E., encore que V. E. ne voudrait certainement 
pas qu'il en fit usage contre une puissance amie. 

J*ai fait informer Zuc que je communiquerais sa lettre Jt V. E.; mais s'il ne change pas de 
conduite, j'en conrlurai que V. E. approuve le ton dont il s'est servi. Je remettrai une copi j 
de cette communication k mon Gouvernement k Londres dans le plus bref delai pos- 
sible. 

J'ai Thoxineur, Monsieur, d'etre votre trfes-ob^issant et tr^-humble serviteur. — Frederik 
Seymour,— A, S. E. le Grouvemeur de Campeche. 

Pour copie certiii^e. Campeche, 3 f^vrier 1875. -E. Salazar, secretaire. 



/• 



^ 't 



Digitized by LjOOQIC 



Digitized by LjOOQIC 



Digitized by LjOOQIC 



Digitized by LjOOQIC 



THE NEW YORR PUBLIC LrBRARY 

REFERENCE DEPARTMENT 


This book ift 
tak 


under no ciroiimfltancefl to be 
ea from tb« Buildiiii 














■^'**f * ft JUL 




































































. 










}«f (11 ft! 







1 ,* '^ 

Digitized by GOO^e 



Digitized 



byGoOg