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Full text of "... Cultura cubana (La provincia de Matanzas y su evolución) .."

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THE LIBRARY OF THE 

UNIVERSITY OF 

NORTH CAROLINA 



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ENDOWED BY THE 

DIALECTIC AND PHILANTHROPIC 

SOCIETIES 



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UNIVEHSITY OF N.C AT CHAPEL HILL 



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This BOOK may be kept out TWO WEEKS 
ONLY. and is subject to a fine of FIVE 
CENTS a day thereafter. It is DUE on the 
DAY indicated below: 



'1 



Digitized by the Internet Archive 

in 2012 with funding from 

University of North Carolina at Chapel Hil 



http://archive.org/details/culturacubanalapOOdoll 



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ADOLFO POLLERO .^ 6é 



Cultura Cubana 



(€a propincia 6c «¿I ICttCtttZCtS y su evolución) 



(Dbra histórica ricamente ilustraba 






UMNBWTY OF HORTH CAROUN* 
habana, AT 0HRM9L Mfci. 



Imp. Seoane y Fernández, Compostela 121 
i G 1 s 



Nota. — El precio de esta obra es $6 a la rústica y $7 encuadernada 
<m tela. Pídase al Sr. A. Dollero, Calle 9 núm. 27, Víbora, Habana, 
i el. 1-2928 o a la Imprenta de Seoane y Fernández, Compostela mi- 
mero 121, Habana, tel. A-5344. 



&enaari hct Qi/natanxaá it xs-eilp/iel aet (Qjátrite ^sfjv-ettaetel, 
'áfyio/a // ^^irtr/actanr (Qjenitttat 



¿Dea-ira atenta // rctiaiatme/ite 



eá/a c-nia 
¡Drt'te (a enoturién de áu rntta /jtpt'inria natal. 



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LAMINA I 



Sr. Víctor de Armas, 
Gobernador de la Provincia de Matanzas. 



Dr. Armando Carnot, 

Alcalde de Matanzas. 





LAMINA II 



Dr. Gustavo F. Atocha, 
Presidente de la Audiencia de Matanzas. 




S. S. Illma. Dr. Severiano Sainz, 
Obispo de Matanzas. 




A LOS LECTORES 



AI escribir el primer volumen de "Cul- 
tura Cubana", tuve, forzosamente, que in 
currir en omisiones, a veces inevitables 
aunque siempre sensibles, para condensar 
en unas 500 páginas, escasas, un bosquejo 
general de la evolución de Cuba. 

¡ Las leyes económicas tienen a menudo, 
exigencias de las que no es fácil prescin- 
dir! 

Pero, hoy, empezando mi obra de repa- 
ración, y alentado por los juicios críticos 
publicados sobre mi trabajo anterior, (1) 
dedico este segundo tomo a la Provincia 
de Matanzas. 

La evolución de Matanzas es interesan- 
tísima, y son también interesantes las de- 
más provincias, según el aspecto bajo el 
cual se quiera estudiarlas. 

Por consiguiente, en el caso que se me 
brinde alguna protección oficial, procura- 
ré completar mi obra con otros volúmenes 

El investigar y recopilar datos esparci- 
dos, u olvidados o desconocidos a veces, 
es labor que requiere largo tiempo, y que 
por tanto ocasiona gastos no comprendi- 
dos en el preventivo visible de un libro, 
preventivo que se limita al importe de la 
impresión, de los grabados y de la encua- 
demación. 



La Habana, como las Capitales en ge- 
neral, no solamente ha centralizado los 
poderes del Estado, sino muchas de las 
iniciativas mejores, muchos de los nego- 
cios más pingües, y además el talento que 
también va en busca de gloria y de recom- 



(1) Edición totalmente agotada desde el 
año' de 1917. 



pensas efectivas que no siempre se obtie- 
nen en los centros pequeños. 

Por consecuencia, los cerebros más po- 
derosos de las provincias han brillado en 
la Habana, pero, ¡ cuántos otros no menos 
cultos, no menos selectos, han trabajado 
oscuramente en esos centros más peque- 
ños, en un olvido inmerecido por el am- 
biente estrecho en que han laborado ! 

En "Cultura Cubana" no encontrarán 
los lectores biografías obligadas o vendi- 
das Mi obra podrá adolecer de defectos, 
pero nadie podrá tildarla de parcial o no 

sincera. 

* * * 

Para la ejecución de mi trabajo he con- 
sultado provechosamente las obras de Ba- 
chiller y Morales, de Vidal Morales, de 
Pezuela, de Calcagno, de P. J. Guiteras, 
de P. A Alfonso, de Quintero, de Mitjans, 
de Jimeno, de Trelles, de A. Zayas, etc. 

Asimismo muy útil me ha sido la erudi- 
ción de los señores José Augusto Escoto, 
Carlos Manuel Trelles y Osear M. de Ro- 
jas, quienes, sin egoísmo me han brinda- 
do su valiosa cooperación todas las veces ■ 
que la he solicitado, facilitando mi tarea 
(según frase de mi ilustre amigo Bonifa- 
cio Byrne) de excursionear por las am- 
plias y poéticas avenidas del pasado y por 
las floridas alamedas del presente. 

Estoy también muy agradecido al Dr. 
Cosme de la Torriente, senador por Ma- 
tanzas, por el apoyo desinteresado que dio 
a mi obra, formando un Comité para pa- 
trocinarla, y a los señores Senador Dr. 
Manuel Vera y Verdura, y al ya citado 
bibliógrafo Carlos M. Trelles que acepta- 
ron formar parte del mismo Comité. 

A. Dollero. 



—5— 



DATOS FÍSICO-GEOGRÁFICOS SOBRE LA PROVINCIA DE MATANZAS.— 
EL SUBSUELO.— UNA EXCURSIÓN A SAN MIGUEL DE LOS BAÑOS. 
EL CENSO DE LA POBLACIÓN— LAS CUEVAS DE BELLAMAR. 



Los tratados de Geografía cubanos y no 
cubanos consignan en cuanto a la super- 
ficie de la Provincia que nos ocupa, datos 
tan diferentes que sería imposible consi- 
derar exactos algunos de ellos. ¡Se habla 
de 8400. de 9500, de 11000, de 11600 Kms. 
cuadrados ! 

Lo único que se desprende es la falta de 
una exacta medición de las tierras, de- 
biéndose agregar todavía que los límites 
de la Provincia no están bien definidos, 
y precisamente los al Este del Río de la 
Palma, y de Nueva Paz rumbo al Sur. 

Por el N.O. de Matanzas y en las Lo- 
mas de San Miguel se encuentran rocas 
serpentinosas, lo mismo que 'en el fondo 
del Valle de Yumurí. 

Por mucho tiempo a la Provincia de 
Matanzas no se le concedió importancia 
por sus riquezas minerales, pero los des- 
cubrimientos de estos últimos años har 
demostrado que los yacimientos de hierro, 
cobre, cromo, etc., pueden reservarla un 
porvenir lisonjero también en este ramo 
de riqueza. 

Desde el año de 1859 habían sido de- 
nunciados vacimientos de hulla a inmedia- 



ciones de Canasí y de Corral Nuevo, y 
algunos criaderos de cobre. 

Por San Miguel, Camarioca, Limonar, 
Santa Ana, Yumurí, Guamutas, etc., se 
había encontrado también minerales de 
cobre- 

En Oanasí se halló asimismo plata con 
alguna ley de oro; y yeso por Corral Nue- 
vo, y salinas en varios lugares de la cos- 
ta, particularmente en la península de Hi- 
cacos. 

Sobre los yacimientos betuminosos de 
(Juba, en general (y hay algunos, especial- 
mente allá por Motembo) existe la obra 
del escritor francés Carlos Moisant. 

Por San Miguel de los Baños se encon- 
traron vestigios de chapapote, indicio se- 
guro de terrenos petrolíferos. Es difícil 
pronosticar si resultará conveniente su ex- 
plotación, pero es un hecho que los denun- 
ciantes han sido varios hasta ahora. Y 
hav abundancia de cromo también. 



He visitado el coto minero en explora- 
ción por cuenta de la Compañía Minera 
"Yumurí." Las propiedades de la Cowi- 



—6— 



rpañía cubren un área de 1200 hectáreas 
aproximadamente. 

La mina en cuestión está situada al No- 
roeste de Matanzas a unos 9 Km. de la 
■ciudad, rumbo a Canasí. 

La carretera está bastante buena. Corre 
-a zig-zag por un valle hermosísimo, en el 
que los paisajes se suceden con variedad 
de cinematógrafo, entre matices verdine- 
gros o verde-Nilo o verdosos-amarillentos. 

Las palmas se entremezclan a los man- 
gos, a los plátanos y a los naranjos ; las 
Jomas suceden a los campos de caña o 
de hortaliza, y en medio se destaca la 
•blancura del camino tortuoso que el au- 
tomóvil recorre a regular velocidad. 

Se sube : la mina se encuentra a 200 pies 
sobre el nivel del mar. 

La maquinaria es francesa y norte-ame- 
ricana. 

La compresora de aire, marca Bury 
Compressor Co. mueve los martillos neu- 
máticos, (de la afamada casa Ingersoll 
Rand Co.) 

Hasta el momento de mi visita los mi- 
nerales de la primera galería daban un 
ensayo de un 47% de sulfuro de hierro, 
con uno o uno y medio de cobre con al- 
guna ley de oro- 

Todavía había un solo pozo. 

A la profundidad de 157 pies los ensa- 
yos de la segunda galería subían ya al 
51^ y tres o cuatro por ciento respecti- 
vamente, lo que prueba que la minerali- 
zación aumenta en relación con los tra- 
bajos. 

Cuando por un segundo pozo, ya en 
perspectiva, se extiendan los trabajos a 
profundidades mayores hasta encontrar la 
veta, perfectamente definida, es lógico es- 
perar un formidable aumento en la canti- 
dad de mineral a la vista, hasta alcanzar 
muchos cientos de miles de toneladas. 

Se había hecho en esos días el primer 
embarque de mineral con fundadas espe- 
ranzas en el porvenir. 



La Compañía construyó para sus obre- 
ros higiénicas casitas, con sus servicios 
sanitarios y las comodidades compatibles 
con la vida minera. 

Al regreso nos detuvimos a ver los tra- 
bajos de la Compañía Petrolera de Ma- 
tanzas, cuya instalación es muy moderna. 
Los trabajos habían ya llegado a 1100 pies, 
pero sin resultados positivos hasta enton- 
ces 

Es innegable que la Provincia de Ma- 
tanzas demuestra en la actualidad que 
no es un mito su riqueza minera. A unos 
6 Kms. de la Compañía "Yumurí" se en- 
cuentran otras minas ; la antigua e im- 
portante El Recreo, Caridad, Elena y va- 
rias otras denunciadas recientemente. 

Dominan las rocas sedimentarias y la 
serpentina en toda la región. 

El yacimiento de cobre llamado "El 
Recreo" fué explotado intensamente ha- 
ce años. Se formó hace poco tiempo una 
nueva Compañía para reanudar los tra- 
bajos y hoy la mina se llama El Vigilante. 

Hay en ella filones reconocidos y bien 
mineralizados y muchas vetas secunda- 
rias. Es una buena mina. Se obtiene de 
18 a 24 por ciento de cobre y acaso cuan- 
do se hagan excavaciones más sistemá- 
ticas que las de antaño y a mayor profun- 
didad se obtendrán también en esta mi- 
na mayores rendimientos. 

Parece que el área minera al Noroeste 
de Matanzas no es inferior a unos 12 ki- 
lómetros de anchura por 25 o 30 de lar- 
go, y su riqueza, sin ser extraordinaria, 
es sin embargo bastante considerable- 

La ley minera cubana facilita las de- 
nuncias de minas, y en la actualidad la 
contribución grava solamente sobre las 
pertenencias o hectáreas y no sobre el mi- 
neral que se extrae. 



El Territorio de Matanzas dispone de 
numerosas corrientes : varias podrían ser 



-7— 



yir fácilmente para el riego, que en ge- 
neral no se practica. 

Al Sur de la ciudad de Matanzas corre 
el Río de San Juan o de Matanzas : por el 
lado N. el Yumurí. El primero cambia 
varias veces de nombre y recibe muchos 
afluentes. 

Los Ríos de Puerto Escondido, de Ca- 
nasí, de Bacunayagua, de la Palma des- 
embocan en el mar. El río Canimar, que 
también recibe varios afluentes, desembo- 
ca en la bahía de Matanzas. 

En la obra "Esther de Chazeuil" de 
Reybaud y J. Pizarro (Habana, 1841), hay 
una bonita descripción de este Río, que co- 
mo el Yumurí, inspiró a los poetas. 

Al pie de las Tetas de Camarioca nace 
el Río del mismo nombre que tiene, co- 
mo afluente, el R. Seco. 

De la Sierra de Santa Ana, el Río Blan- 
co que se pierde después en un sumidero 
en terrenos de Cárdenas 

Por Alacranes pasa el Río de San An- 
drés o de la Majagua, que se pierde al fin 
en los seborucales de la antigua Hacien- 
da de San Agustín. 

En la Ensenada de Broa desemboca e' 
Hatiguanico después de haber atravesado 
parte de la ciénaga de Zapata. Nace de la 
Laguna del Tesoro y es su afluente el Río 
Negro. 

En Cárdenas desemboca el Río de San 

Antón. 

* * * 

Varias son las sierras y las alturas de 
la Provincia de Matanzas, pero ninguna 
se eleva a grandes altitudes. Algunas for- 
man valles encantadores como el del Yu- 
murí, tantas veces descrito y cantado, o 
hermosos accidentes como El Abra o el 
de la Punta de Sabanilla, conocido con 
un nombre demasiado vulgar. 

La orografía de la Provincia de Matan- 
zas no ofrece dificultades para el estudio- 
so, ya que se trata de colinas más que de 
verdaderas montañas- 



Los Arcos de Canasí con unas 270 va- 
ras de altura, la Sierra de San Miguel, el 
Palenque, la Sierra de Camarones, las Te- 
tas de Camarioca que alcanzan hasta 330 
metros, y por el lado Oeste de la capital 
de la Provincia el famoso Pan de Matan- 
zas que se eleva hasta 383. 

Pezuela decía, allá por • 1863, que El 
Pan servía de guía a los buques en alta 
mar, para llegar al puerto matancero ! 



La fauna de la Provincia de Matanzas 
no se diferencia de la de las Provincias 
colindantes. Solamente en la Ciénaga de- 
Zapata, de la que pertenece una parte a 
Matanzas, abunda el manjuari (Lepidos- 
teus manjuari) hoy raro en otros lugares. 

En donde abunda la serpentina llama- 
da cuabal, piedra quebradiza, a veces ri- 
ca de hierro, azufre y cobre, se encuen- 
tran generalmente las fuentes minerales 
como las de Guamacaro, de San Miguel 
de los Baños, etc., todas conocidas y apre- 
ciadas desde hace muchos años. • 

Recuerdo haber leído que desde el año 
de 1827, el médico J. M. Casanova ha- 
bíase ya ocupado de las aguas de San Pe- 
dro, haciendo de ellas un examen. 

Las de San Miguel son extraordinaria- 
mente buenas. En ello están de acuerdo 
todos los más reputados hombres de cien- 
cias. 

El Dr. Carlos de la Torre y el Dr. Agua- 
yo las calificaron, y con sobrada razón, 
de notables. 

En 1892 los Doctores Gastón Alonso 
Cuadrado y Manuel Delfín Zamora, las 
analizaron encontrándolas alcalinas-ear- 
bonatadas con una fuerte cantidad de car- 
bonatos de magnesia, cal y sosa, y sul- 
fato de potasa. 

No son idénticas a las de Madruga ni 
a otras que se conocen en Cuba. 

Y tanto menos se trata de un bluff co- 
mo el que se trae un. industrioso comer- 



—8— 



fiante de la Habana, que desde muy le- 
jos acarrea un agua cualquiera que lle- 
ga a la capital cargada de bacterias por 
el largo viaje, bacterias que él destruyo 
después por medio de una instalación mo- 
derna. 

El agua así tratada resulta potable, co- 
mo lo resultaría cualquier otra, por cuan 
mala que fuese ; pero no se puede en bue- 
na fe recomendarla como agua mineral y 
control de la salud! 

Sobre las aguas minerales de Cuba en 
general han escrito también los doctores 
Joaquín de Aenlle, Beato, José Fernández 
Benitez, Joaquín Barnet y otros no menos 
reputados ¡ y todos han considerado siem- 
pre las de San Miguel entre las mejores 

Rousset cita en su obra los Baños de 
Santa Rosa, cu el Término Municipal da 
Manguito ; los de Menéndez (sulfurosos") 
en el de Martí y en el Término de Matan- 
zas las aguas minero-medicinales "Las 
Iberias de Camarioca", todas inexplota- 
das. 

Y se dice que existen otros (manantiales 

1 oda vía. 

* # * 

Hice una excursión a los famosos ma- 
nantiales de S. Miguel en la agradable 
compañía de un grupo de distinguidas 
personas ; entre ellas el culto abogado es- 
pañol Manuel Abril y Ochoa ; el Dr. R. 
Pagés, digno magistrado de la Audiencia 
de Matanzas, y el Dr. Luis M. Cbwley, 
juez en la Habana. 

Españoles y cubanos son los más sim- 
páticos compañeros de viaje que se pue- 
da idear: alegres, decididos, amantes de 
la charla y de las bromas, siempre dis- 
puestos para todo, y de todo satisfechos, 
proporcionan a sus amigos ratos muy 
■agradables. Y con ellos la confianza y la 
amistad surgen muy pronto como lógica 
consecuencia de lo que antecede. 

Almorzamos bien en Coliseo, (1) y de 
allí con un buen automóvil, por un cami- 



no bastante malo, y a veces cerrado abu- 
sivamente por las veleidades iracundas de 
un cacique muy rico llegamos a Sn. Mi- 
guel. 

Dentro de algunos meses estará conclui- 
da la nueva carretera, buena, ancha y más 
corta. En 15 minutos será posible trasla- 
darse de la estación ferrocarrilera de Co- 
liseo, al Balneario. 

De Cárdenas se llega a Coliseo en 35 
minutos de automóvil, y de Matanzas en 
una hora y cuarto. Además varios trenes 
al día unen Coliseo .con esas ciudades y 
con la Habana. 

De San Miguel de los Baños, como era 
antaño, no han quedado ni vestigios- Que- 
dó arrasado durante la primera guerra y, 
vuelto a construir, lo destruyeron nueva 
mente en la última. 

Pero, en vez de las casas humildes, se 
levantan actualmente varios chalets mo- 
dernos, todos uniformes, todos de colum- 
nas, con techos color rosa y gris y las pa- 
redes blancas. 

De lejos, en el paisaje hermoso de co- 
linas y de palmas, sobre la meseta que tie- 
ne por bóveda un cielo eternamente azul, 
las casas aquéllas parecen unas bandadas 
de cisnes en un océano verde . . . 

En la cima de una de las colinas hay 
una pequeña Ermita, y el camino que su- 
be por la falda empinada se antoja como 
el trazo de un futuro ferrocarril funicu- 
lar. 

En donde la meseta se inclina hacia el 
valle, por el lado Norte, están los manan- 
tiales, famosos desde tantos años como se 
ha dicho más arriba. 

Y tienen su leyenda. . . 

Lo que no es leyenda es el extraordina- 
rio poder medicinal de esas aguas carbo- 
natadas alcalinas, que impulsaron las ge- 
neraciones pasadas a buscar en ellas la 



(1). En las afueras de la población tuvo lu- 
gar en 23 de Diciembre de 1895 la acción de 
Coliseo. 




La Grata del Negro 
San Miguel de los Baños, Matanzas 

salud a pesar de las enormes dificultades 
de aquel entonces, y del incómodo aloja- 
miento que encontraban en la meseta des- 
pués de haber afrontado valerosamente 
las primeras. 

El famoso químico de Jibacoa, el sabio 
Aenlle se ocupó de las aguas de San Mi- 
guel en sus "Apuntes para el estudio de 
las Aguas Minero-Medicinales de Cuba", 
recomendando el uso de ellas en los infar- 
tos crónicos, y en las afecciones cutáneas 
y reumáticas, consecuencias directas del 
exceso de ácido úrico. 

Y es incomprensible que quien en Cu- 
ba necesite verdaderamente un método de 
cura tan sencillo y tan agradable, puesto 
al alcance de su mano por la próvida na- 
turaleza, prefiera ir a buscar la salud en 
balnearios alejados de su país, gastando 
mucho más, y a veces tropezando con di- 
ficultades de varias clases : un imperfecto 
conocimiento del idioma, los hábitos ra- 



dicalmente diferentes (detalle importantí- 
simo para un enfermo), las molestias de 
las aduanas y el cansancio que siempre 
produce en el enfermo un viaje prolon- 
gado. 

No pretendemos, actualmente, comparar 
San Miguel de los Baños con balnearios 
de la importancia de Bad-Nauheim o do 
Vichy o de Eoyat o de Salsomaggiore, en 
donde fuertes Compañías Anónimas han 
sabido atraer a turistas y enfermos con 
toda clase de atractivos y comodidades ; 
pero ya que sus aguas son tan eficaces co- 
mo las mejores del mundo, sería ilógico 
el suponer que algún día, al concluirse la 
fácil comunicación por la nueva carrete- 
ra, no veamos, aquí también, surgir un 
gran poblado moderno, con sus calles tra- 
zadas a cordel, su Kursaal, sus bonitas 
tiendas, las comodidades todas, en fin, de 
la vida moderna. 

Algunas personas pudientes han dado 




Gruía de San Vicente 
San Miguel de los Baños, Matanzas 



-10— 



el ejemplo, siguiendo el impulso del opu- 
lento financiero D. Booifacio Menéndez, 
y construyeron sus chalets blancos en la 
meseta de S00 pies de altitud que tiene por 
marco las colinas, por natural e inmejo- 
rable drenaje, las cañadas; y por médico 
el aire puro del Norte y del Este que las 
barre con moderación no interrumpida. . . 

¡Adiós temperaturas tropicales! 

Las aguas de San Miguel fueron decla- 
radas de utilidad pública en 1892, después 
de haber sido analizadas por los médicos 
ya mencionados, y por el Laboratorio de 
la Clínica Médico-Quirúrgica a cargo de 
los principales médicos de Cuba. 

(Véase el capítulo dedicado a la Cien- 
cia). 

Están pues ligados a ellas los nombres 
de los doctores Santos Fernández, E. Acos- 
ta, Domingo L. Mádan y muchos más no 
menos eminentes. 

Las opiniones del Doctor Tomás Vicen- 
te Coronado y del Dr. Eduardo Díaz pue- 
den contarse entre las más entusiastas. 

He aquí lo que el último escribió hace 
años en su informe: "Las aguas de San 
Miguel ofrecen grandes recursos a los se- 
ñores profesores que las quieran utilizar 
en las numerosas dolencias para que se 
hallan indicadas, y por propia expe- 
riencia podemos garantizar casos de me- 
joría inmediata en dispepsias flatulentas 
y atónicas, en infartos hepáticos de ori- 
gen litiásico, en reumatismos crónicos, 
apiréticos, en manifestaciones cutáneas 
del herpetismo y artritismo y en diversas 
cloro-anemias y convalescencias de enfer- 
medades agudas" 

Y en verdad que no solamente los -mé- 
dicos y los habitantes de la localidad ha- 
blan con entusiasmo del poder curativo 
de las aguas aludidas, sino que todos los 
que han hecho uso de ellas, se convierten 
en otros tantos apóstoles y propagandis- 
tas. 



Hay que suponer que tienen un efecto 
radio-activo. 

Recuerdo, entre otras, haber leído una 
carta del Gral. Clemente Gómez (que du- 
rante la última guerra, parapetado en una 
de las colinas de San Miguel, sostuvo con 
tesón admirable los largos e inútiles ata- 
ques del enemigo), carta en la que expre- 
saba toda su satisfacción por haber en- 
contrado en el Balneario una gran mejo- 
ría a sus dolencias. 

Al lado de los manantiales está una po- 
za de fango, cuyo poder curativo, al ex- 




M'ina Clara 
San Miguel de los Baños, Matanzas 

tenderlo sobre llagas, heridas, o tejidos 
epidérmicos con afecciones eczematosas o 
escrofulosas, es notable. 

Inmediato a los manantiales está un 
buen campo de cultivo en donde los to- 
mates se producen con extraordinaria 
abundancia y lozanía junto a los pimien- 
tos, a los frijoles y a los boniatos. 

Los plátanos completan con sus hojas 
magníficas la belleza del paisaje agrícola. 

En San Miguel de los Baños hay en la 
actualidad un hotel en donde se come per- 
fecta y abundantemente ; insisto sobre el 
último adverbio, ya que los viajeros al res- 
pirar el aire saludable de aquellos luga- 



—11— 



res, parecen afectados de bulimia. Todos 
comen con voraz apetito ! 

En el patio del Hotel los pasajeros acos-. 
tumbran escribir sus nombres en las grue- 
sas hojas de la planta llamada copey, que 
tienen la particularidad de conservar in- 
definidamente las cicatrices hechas en la 
superficie de ellas con algún instrumento 
puntiagudo, siempre que no se pretenda 
desprenderlas de la misma planta. (1) 

A dos kilómetros del pueblo de San Mi- 
guel hay unos yacimientos muy abundan- 
tes de cromo, que sirve para la fabrica- 
ción del acero. La mina "Clara" es la 
más importante. 

Durante la guerra europeo el precio del 
cromo subió extraordinariamente, pero en 
la actualidad ha disminuido (mucho, y ofre- 
ae una menor remuneración. 

Sin embargo hay que tener en cuenta 
que la mina casi a flor de tierra no oca- 
siona gastos crecidos de explotación. 

En la misma jurisdicción de San Mi- 
guel de los Baños existen los indicios de 
petróleo, a los que he aludido anterior- 
mente. 

No hace mucho se descubrió otro ma- 
nantial de apariencia sulfurosa, cuyo aná- 
lisis no se había hecho aún en la época 
de mi paso por esos lugares. 

He aquí los análisis de los dos princi- 
pales manantiales que están presentemen- 
te en explotación : 

Manantial LA SALUD 

Acido carbónico libre 0.2186-5 

Bicarbonato de Sosa ■ 0.30604 

„ Cal 1.17334 

„ Magnesia ... 0.45065 

., Hierro • 0.00089 



Sílice . 06985 

Sulfato de Sosa 0.06070 

„ Potasa 0.07634 

Cloruro de Sodio 0.03124 

Alúmina 0.01210 

Materia orgánica No tiene 



( 1 ) Durante las guerras por la indepen- 
dencia de Cuba, los insurrectos se valían de 
las hojas del Copey para dejar alguna señal 
convenida que sirviese a sus tropas de miste- 
riosas indicaciones para operar en la manigua. 



Manantial EL HIERRO 

Acido carbónico libre 0.14936 

Bicarbonato de Sosa 0.20329 

;; Cal 0.12321 

„ Magnesia ... 0.12775 

„ Hierro 0.0033:5 

Sílice 0.08900 

Sulfato de Sosa 0.01033 

„ Potasa 0.00091 

„ Cal 0.00037 

„ „ Magnesia ü. 14976 

Cloruro de Sodio 0.04289 

Alúmina 0.00025 

Materia orgánica No tiene 

No contienen nitritos. 



Las tierras de Matanzas son casi todas 
fértiles y muy a propósito para la agri- 
cultura. 

La tierra es roja, negra o mulata. Se- 
gún Herrera la mulata es la mejor, pero 
varían las opiniones de los agrónomos en 
apreciaciones de esta clase. 

De acuerdo con la opinión del autor que 
acabamos de citar, cuando la palma es 
gruesa, la yagua grande, y abundante y 
verde la penca, la tierra es muy buena ; y 
mala si la palma crece pobre y amari- 
llenta. 

Asimismo la hormiga brava y la igua- 
na son propias de terrenos malos, y por 
el contrario la hormiga muerde-huye y el 
camaleón demuestran preferencia para los 
terrenos fértiles. 



—12- 



LAMINA Mi 



La costa abrupta 
de Matanzas. 




El Pan de Ma- 
tanzas p el Pa- 
lenque. 



Accidente de la 


m 


Costa cerca de la 


. 


Punta de Saba- 


1 


nilla. 


1 
■ 

£3 







**•, 








La caña de azúcar crece niaiy lozana 
en la Provincia de Matanzas, y para este 
cultivo es más apreciada la tierra vege- 
tal, colorada; la que Humboldt conside 
raba preñada de capas superficiales de 
óxidos de hierro descompuestos, mezcla- 
dos con sílice y arcilla. 

En la Provincia de Matanzas el terre- 
no está casi todo desmontado : sin embar- 
go, Esteban Pichardo (que tantos servi- 
cios prestó a Cuba con su Geografía y 
su Historia sobre los Caminos de Cuba) 
habla del más espeso y elevado bosque 
de yabas, frijolillos y otros árboles gigan- 
tescos, visto por él, cu el Seborucal del 
Realengo Pendejeras. cerca de Cárdenas- 

Pezuela habla de cómo varían los te- 
rrenos de Ceiba Mocha, alternados a veces 
los de más fondo con los arenosos, y los 
negros con los colorados. 

El clima de Matanzas es aproximada- 
mente el mismo de toda la parte occiden- 
tal de la isla, aún cuando, hace algunos 
años, el Alcalde de Santa Ana me asegu- 
rara que la temperatura máxima de ese 
lugar no pasaba de 28° C. 

A veces los huracanes modifican las 
condiciones meteorológicas, pero no ha- 
cen ya los estragos de antaño, cuando la 
mayor parte de las casas eran de madera 
y guano. Los de Octubre de 1844 y 184G 
perjudicaron muchísimo a Matanzas, di- 
cen los historiadores, y sin embargo no 
se detuvo su progreso económico y cultu- 
ral. 

Detalles sobre cultivos y recursos de 
cada Término Municipal se encontrarán 
en los capítulos que tratan ele las excur- 
siones por la Provincia. 

En 1792 Matanzas y su territorio ha- 
bían aumentado al doble su población, la 
que sin embargo no pasaba ele 6500 habi- 
tantes. 

La mitad de ellos pertenecían a la ra- 
za de color. 

En 1860, según Pezuela, la población 



de la jurisdicción de Matanzas alcanzab i 
42152 habitantes y 64385 en 1907. Hoy 
no debe ser inferior a 70000 habitantes. 

La población de toda la Provincia era 
de : 234524 habitantes en 1861 ; 259578 en 
1877; 202444 en 1899 y 239812 en 1907. 
Actualmente alcanzará 280000 habitantes, 
aproximadamente. 



Visité las famosas Cuevas de Bellamar. 

Para dar de ellas una idea exacta a los 
.que aún no conocen esa maravilla de la 
naturaleza y del tiempo, siguiendo el 
ejemplo del historiador madrileño D. Ja- 
cobo de la Pezuela, extractaré los párra- 
fos principales de la descripción que de 
ellas hace el matancero D. Eusebio Cin- 
teras : 

"El día 17 de Abril de 1861, extrayen- 
do unos trabajadores piedras para un 
horno de cal, a uno se le fué la barreta 
a una especie de pozo; y cuando se quiso 
conocer la causa de aquel fenómeno, se 
halló una inmensa cavidad, en que la na- 
turaleza, en silencio y por espacio de si- 
glos, había estado labrando un mundo de 
maravillas. 

"Fortuna fué que tal lote tocara a un 
hombre como don Manuel Santos Parga, 
que inmediatamente supo medir la impor- 
tancia de su tesoro .... 

"Unas pocas casas construidas para ve- 
ranear en las playas que corren al Sur 
de la Bahía de Matanzas, han tomado de 
poco acá el nombre de Bellamar; y como 
quiera que en aquella dirección se halla 
la Cueva del Sr. Parga, ha venido a reci- 
bir la misma denominación. 

"El Sr- Parga ha dado a la boca de su 
palacio subterráneo una forma regular, 
rodeándola de una baranda. (Y así está 
hoy día, con liberas modificaciones.— N. 
del A.) 

"Penetrase en él bajando inmediata- 



-13- 



mente y en dirección del N.E. por una 
escalera de 24 escalones, guarnecida de 
seguros pasamanos, y apoyada en un mu- 
ro artificial. Va ésta a parar a una emi- 
nencia interior, que se ha arreglado y ro- 
deado de una cómoda balaustrada para 
que los viajeros puedan despojarse de 
aquella parte del vestido que crean les 
sea molesta recorriendo las galerías, pre- 
caución que no es de todo punto necesa- 
ria 

"De codos en esta balaustrada ya da 
uno por bien empleado el viaje, porque 
desde ella domina el sorprendente espec- 
táculo que presenta la primera cavidad. 

"La longitud de este digno vestíbulo 
que lleva el nombre de "El Templo Gó- 
tico ' ', es de 300 varas con una anchura 
de más de 80. La altura es asimismo con- 
siderable, pero difícil de medir, porque a 
causa de la eminencia que se alza en el 
centro, el piso es en extremo irregular. 
Por esta eminencia, que es de cascajo cu- 
bierto de una capa de cristalizaciones, se 
ha abierto un camino que va siempre ser- 
penteando, hacia abajo. 

"Ya por medio de cómodas escaleras, 
para salvar las pendientes demasiado rá- 
pidas, ya por medio de terraplenes o es- 
calones abiertos a pico; ya en fin por un 
sólido puente provisto de balaustradas, 
que atraviesa una profundísima grieta, se 
recorre con comodidad y seguridad el 
Templo Gótico en toda su extensión. 

"A medida que va bajando el viajero 
no puede menos que detenerse a contem- 
plar la variedad de objetos que le rodean, 
alumbrados con bastante profusión de lu- 
ces fijas. Al frente ve dos oscuras entra- 
das, por donde puede penetrar en lo in- 
terior de aquel recinto subterráneo A la 
derecha se alzan gruesos pilares que sir- 
ven de sostén a la alta bóveda, y que re- 
cuerdan las soberbias columnas de anti- 
guas catedrales, que debió la arquitectura 
gótica a las elegantes palmeras o a los 



robustos troncos de la secular encina. Uno 
de estos pilares es particularmente digno 
de llamar la atención: tiene por nombre 
"El Manto de Colón", y arranca desde lo 
más profundo del Templo Gótico. Forman 
sus estrías magníficos pliegues en que pue- 
de ocultarse un hombre, y que van abrién- 
dose a medida que se acercan a la parte 
superior. 

"Tiene 20 varas de altura y su ancho 
varía de 7 varas a dos y media. La piedra, 
es de un blanco brillante con alguna tin- 
ta oscura que hace resaltar sus gigantes- 
cas proporciones. Al pie del Manto de Co- 
lón se ven numerosas piedras de formas 
caprichosas: algunas parecen hombres 
postrados en reverente adoración o echa- 
dos en el suelo envueltos en sus mantas: 
otras fingen animales también echados, 
dando todas, en medio de su inmovilidad, 
vida y animación a la escena. 

"En dirección opuesta al Manto de Co- 
lón, y a la izquierda del viajero que va 
bajando, se ve un gran nicho, que sin un 
gran esfuerzo de la imaginación, puede 
pasar por el altar de aquel templo; pues 
del fondo oscuro de la cavidad sale una 
como cornisa coronada de piedras que pa- 
recen imágenes, tales como las presenta 
en sus toscas proporciones una escultura 
primitiva. Más abajo del altar se ve tam- 
bién una de estas caprichosas esculturas, 
como sentada sobre una gran piedra: y 
por su posición aislada y prominente, así 
como por su actitud, puede bien caracte- 
rizarse como el Guardián de la Cueva. 

"Las paredes del Templo Gótico corren 
en una forma ovalada. La parte opuesta 
a la que se ha descrito, aparece envuelta 
en negra oscuridad. . 

"Las estalactitas y las estalagmitas son 
el adorno de las cuevas. Las estalactitas 
son unos conos colgantes o cilindricos de 
carbonato de cal, pegados a las bóvedas 
o paredes de las cavidades subterráneas. 



-14- 



Prodúcelas la filtración, al través de las 
rocas, de agua cargada de cal. El agua, al 
desprenderse de la roca primero, y des- 
pués de la estalactita, va dejando peque- 
ñísimas porciones de la cal que lleva en 
solución. 

"Estas porciones van haciendo con su 
cristalización, crecer la estalactita: pero 
como el agua, al desprenderse de ellas go- 
ta a gota, conserva todavía alguna parte 
de cal, resulta naturalmente que cuando 
las gotas caen al suelo forman aquí otras 
cristalizaciones. Estas son las que llevan 
el aombre de estalagmitas. 

"Las cuevas de la clase a que pertene- 
ce la de Bellamar, se encuentran en terre- 
nos calcáreos. Son diversas las opiniones 
sobre su formación primitiva. 

"Las estalactitas y las estalagmitas que 
presenta el Templo Gótico, son de dimen- 
siones y formas colosales; y considerando 
el lento procedimiento de su formación, 
la primera idea que salta a la imaginación, 
es el largo espacio de años que la natura- 
leza ha tardado para poner en el estado 
actual su espléndida obra. 

"Las estalactitas tienen formas más va- 
riadas que las estalagmitas. Ya so ha ha- 
blado del gran pilar que con el nombre 
de Manto de Colón, constituye el objeto 
prominente del Templo Gótico, y se co- 
noce que otros del mismo género pueden 
formarse con el tiempo por la unión de 
la estalactita, que va progresando hacia 
abajo, y la estalagmita que va creciendo 
hacia arriba. Las estalactitas a veces se 
mezclan y se confunden de una manera 
caprichosa, mientras que la estalagmita es 
un cuerpo compacto y liso que o se ele- 
va tomando la forma cónica o se derra- 
ma como cuerpo derretido que se ha de- 
jado enfriar. 

"El Manto de Colón es una estalactita 
ya completa, como otras que se ven en el 
Templo Gótico: pero la Cueva de Bella- 
Biar presenta en otros puntos estalactitas 



nacientes ya en forma de tubos de cristal, 
ya a manera de telas delgadas adheridas & 
las rocas, muy semejantes en el color y 
apariencia a la pulpa del coco tierno. 

"En el Templo Gótico se ve una estalac- 
tita formada por una plancha transparen- 
te de más de dos varas de ancho y vara 
y media de alto, que parece una cascada 
de mármol blanco con el borde inferior 
simétricamente irregular. Está casi fren- 
te a la escalera de entrada: pero las hay 
todavía de la misma forma, más grandes 
y hermosas, en otros lugares de la misma 
Cueva. Fuera del material que las consti- 
tuye, ningún otro punto hay de contacto 
entre esta última, y pilares como el Man- 
to de Colón ; de modo que el visitador des- 
de luego observa el manantial de belleza 
que se encierra en tanta y tan grande va- 
riedad de formas. 

"Las estalactitas cuelgan a veces de las 
bóvedas en blanquísimas planchas tan del- 
gadas que son transparentes y sonoras, e 
imitan en sus curvas las orejas de ciertos 
cuadrúpedos: otras veces sin perder la 
deslumbrante blancura, cristalizan for- 
mando cilindros que se cruzan en todas 
direcciones, y reflejan la luz como facetas 
talladas de piedras preciosas. Piezas esta- 
lactíticas hay en esta Cueva que asom- 
bran por su rareza y recrean por su her- 
mosura : ya ve uno pequeños ángeles o pá- 
jaros sostenidos por delgadísimos hilos de 
cristal; ya menudas cabezas de animales 
extraños; ya delicadas plumas cuajadas 
de luciente filigrana, salpicadas de abri- 
llantadas puntas teñidas con los suaves 
colores de la rosa y la violeta: ya crista- 
les al través de los cuales aparecen dobles 
los objetos: ya en fin, transparentes da- 
halias brotando de magníficos cuernos co- 
lor de oro. 

' ' He dicho que al fondo del Templo Gó- 
tico ve el viajero las dos entradas que con- 
ducen a otras cavernas interiores. Siguien- 
do el itinerario de los guías se pasa por 



—15— 



la más central a una galería llamada de 
"la Fuente" por una de purísima agua 
que en ella se encuentra. Tiene de largo 
800 varas, y corre como toda la parte des- 
cubierta de la Cueva de Bellamar de O.E. 
a E. A la entrada de la Galería de la Fuen- 
te, se ven las paredes cubiertas de precio- 
sas cristalizaciones, muchas de ellas de 
formación reciente. 

"En algunos puntos cubren el tosco 
cascajo como cristales entre algodones : en 
otros cuelgan de la bóveda formando un 
roño cubierto de cilindros caprichosamen- 
te entrelazados, o se derraman como cas- 
cadas. Una de estas últimas, por la sime- 
tría de sus bordes, es conocida de los 
guías con el nombre de La Manteleta. 

"A pocos pasos de estas cristalizacio- 
nes, se entra en una bóveda de cascajo 
con hondas cavidades a la izquierda, don- 
de algún día aparecerán nuevas galerías. 
Los guías llaman esta parte de la galera 
El Cementerio. 

"La fuente que da nombre a la galería 
está encerrada en una taza que parece del 
más puro mármol, y sus inmediaciones- 
cuajadas de cristalizaciones, forman el 
compartimento llamado El Camarín de la 
India. Tal es la profusión y variedad de 
sus adornos, y tan menudos son en su ma- 
yor parte, que bien puede el Camarín de 
Ja India compararse a aquellos que osten- 
ta en sus salones el encantado palacio de 
la Alhambra. 

"Las estalactitas juegan por la bóveda 
con todo el bello desorden fantástico de 
los arabescos: ellas dibujan graciosos cor- 
tinajes, caen en delgadas columnas, for- 
man bovedillas y guirnaldas y hasta po- 
nen simétricas orlas de cristal a las pe- 
sadas moles de las estalagmitas. 

"Como para hacer descansar la vista, 
deslumbrada con las bellezas del Camarín 
de la India, se presenta luego la natura- 
leza en toda su desnudez. Pero corto es 



el trecho: pues llegamos ya a las bellas 
cristalizaciones que forman el arco a que 
se ha dado el nombre de La Garganta del 
Diablo. Aquí por primera vez, y eso muy 
ligeramente, tiene el viajero que inclinar- 
se: pero antes de hacerlo y pasar adelan- 
te, se detendrá a admirar la gran estalac- 
tita que está junto al arco de la Gargan- 
ta del Diablo, y que baja desde la bóve- 
da hasta el suelo, formando pliegues tan 
regulares que se le ha dado el nombre de 
El Órgano. Cualquiera diría que es una 
cortina de luciente brocado que se acaba 
de descorrer para dar erjtrada al curioso 
viajero. 

"A los pocos pasos que da éste, después 
de atravesar la Garganta del Diablo, lle- 
ga a un punto en que las estalactitas son 
grandes y compactas, de tal manera que 
se confunden con las estalagmitas. Dos 
de ellas a la izquierda, y a sólo diez o do 
ce pasos una de otra, son huecas y tras- 
parentes, de manera que se les hace pro- 
ducir un bello efecto por medio de luces 
colocadas en el interior. La primera es 
una gran plancha horizontal, un tanto 
convexa, que parece haber despertado té- 
tricas memorias en alguno de los visita- 
dores, que la ha bautizado con el nombre 
de El Sepulcro. 

"La otra despierta menos lúgubres 
ideas, y es una de las pieza? más bellas 
y raras que se hayan hasta ahora descu- 
bierto en la Cueva de Bellamar. 

' ' Llámase La Saya Bordada por la se- 
mejanza que tiene con esta parte del tra- 
je femenil. Toda ella es lisa y perfecta- 
mente torneada: el color es algo amari- 
llento; y la cerca en su base una bellísi- 
ma orla de gruesas cristalizaciones blan- 
cas. La Saya Bordada mide más de una 
vara de altura, y la orla unas seis pulga- 
das de ancho. 

"Junto al Sepulcro hay una columna 
pegada a la cual cuelga de la bóveda a 
modo de lámpara, una hermosa estalacti- 



—16— 



ta cónica cubierta de menudas cristaliza- 
ciones. 

"Después de la Saya Bordada se en- 
ouentra, también a la izquierda, la esta- 
lactita llamada El Sofá, lecho magnífico 
de unas tres varas de largo, con alta ca 
becera, que sobresale de la pared media 
vara, y adornado con derrames que for- 
man bellas franjas. Muy cerca del Sofá 
se ve una estalactita cónica que acaba de 
unirse a la estalagmita, cónica también, 
para formar una de las muchas columnas 
que dan tanta belleza a esta Cueva. 

'Con el Sofá terminan las curiosidades 
notables de esta singular galería de la 
Fuente. El piso es en ella firme y seco; 
el descenso suave; la altura, aunque irre- 
gular, suficiente para poder recorrerla sin 
molestia en toda su extensión. Los tramos 
en que se presenta el cascajo desnudo, 
son en ésta, como en las otras galerías, 
dignos de repararse con atención por los 
innumerables fósiles de conchas que hay 
adheridas a las paredes. 

"Soló la Galería de la Fuente sería bas- 
tante para atraer de todas partes a los 
curiosos: pero nuevos y más sorprenden- 
tes espectáculos esperan al viajero. 

"El último punto de la Galería es un 
paso estrecho llamado La Cabeza del Be- 
rraco: porque en la bóveda que lo cubre 
hay una estalactita amarillenta que reme- 
da exactamente aquella cabeza con la ore- 
ja y los colmillos representados por cris- 
talizaciones. Este paso da entrada a la es- 
pléndida Sala de la Bendición. 

"Llámase así por ser éste el lugar en 
que el limo. Sr. Obispo don Francisco 
Fleix y Solano, entusiasmado con la con- 
templación de tantas maravillas, bendijo 
las Cuevas de Bellamar. 

"La Sala de Bendición tiene catorce va- 
ras de largo por ocho de ancho y doce de 
alto. El piso se ha allanado completamen- 
te, y brilla, como la bóveda y las paredes, 
con la más deslumbrante blancura. 



"Al entrar se ven a la derecha enormes 
^asas estalactitas que forman por este la- 
do la pared ; y entre ellas llaman al punto 
la atención una hermosa cascada de cris- 
tal del color y transparencia del más puro 
alabastro, que ha merecido el bello nom- 
bre de El Manto de la Virgen. La abri- 
llantada superficie, ligeramente ondeada, 
resplandece con las anchas facetas cuádra- 
las ae su cristalización; la parte superior 
está un tanto separada de las paredes a 
que se halla adherida, y la inferior se di- 
vide en elegantes conchas prolongadas que 
llegan al suelo, y al través de las cuales 
se ven las puras aguas de la Fuente Mis- 
teriosa. 

"Es éste un purísimo hilo de agua que 
se ve perderse en las sombras, entre un 
bosque de estalactitas, y cuyo término no 
han podido encontrar todavía. 

"La Sala de la Bendición es una de las 
piezas que el Sr. Parga más se ha esme- 
rado en arreglar. Y bien lo merece. Allí 
todo es hermoso: el conjunto y los deta 
lies, y todo está por la mano sabia de la 
naturaleza colocado de manera que res- 
plandece y brilla en medio de su singu- 
lar blancura. 

"La pared opuesta a la en que está el 
Manto de la Virgen, se halla, así como la 
bóveda, cuajada de pequeñas estalactitas 
que por sus caprichosos dibujos pueden 
llamarse arabescos. 

"Muchas de ellas han tomado cuerpo y 
descienden de la bóveda : pero toda su su- 
perficie se ha cubierto de estalactitas de 
arabescos, que las hacen parecer lámpa- 
ras de alabastro. Una de éstas mide más 
de vara y media de largo : la anchura con- 
fundida entre cristalizaciones de la bóve- 
da es considerable, y va disminuyendo 
hasta terminar en punta. Los guías tienen 
".uidado de señalarla a los viajeros, como 
que es una de las joyas de la Cueva de 
Bellamar, y le dan el nombre de La Lám- 



—17- 



para de don Cosme; porque un caballero 
así llamado ha ofrecido por ella una su- 
ma considerable de dinero. El Sr. Parga 
no consintió en realizar la venta por no 
privar a los visitadores de vista tan pre- 
ciosa. 

' ' Las planchas estalactitas de la Sala de 
Bendición se extienden por la bóveda for- 
mando elegantes cortinajes: uno de ellas 
la atraviesa simétricamente partiendo del 
Manto de la Virgen. Muchas columnitas 
hay también en esta sala fantástica que 
uniéndose a las cristalizaciones de la bó- 
veda, forman lindos retretes y bellas pers- 
pectivas. 

" T -a, Sala de la, Bendición, así como el 
Templo Gótico, merece verse con más de- 
tención que la que generalmente gastan 
los visitadores. La primera impresión, por 
más que le señalen a uno ciertos objetos 
en particular, no es producida más que 
por el conjunto. El que quiera gozar de 
todo el encanto que ofrecen aquellas gru- 
tas, es preciso que se detenga, que se re- 
coja un tanto, hasta que cesando el rui- 
do de las voces y de los pasos, llega uno 
a hacerse cargo del solemne silencio que 
reina en aquellas cavidades, interrumpido 
solamente por el golpe de las gotas de 
agua que acompasadamente caen de las 
bóvedas después de haber brillado suspen- 
didas en las puntas de las estalactitas. 

"Poco ofrece la Cueva de Bellamar 
cuando se pasa la Sala de la Bendición: 
no porque deje de haber nuevas maravi- 
llas, sino porque éstas son hasta ahora de 
difícil acceso. Al extremo de la Sala se 
entra en La Galería del Lago, de corta 
extensión, en la cual hay un gracioso ni- 
cho y un enorme derrame estalactítico lla- 
mado El Banco de Nieve. Concluye esta 
galería en la boca, inaccesible todavía a 
los viajeros, que conduce al Lago de las 
Dahalias, bajo cuyas aguas se encuentran 
las preciosas cristalizaciories transparen- 
tes, que partiendo de un centro común, 



imitan perfectamente la vistosa corola de 
aquella flor. 

' ' El visitador tiene que renunciar al pla- 
cer de ver el Lago de las Dahalias, y vol- 
ver por el mismo camino a ia Sala de la 
Bendición para entrar de nuevo en la Ga- 
lería de la Fuente. Recorriendo, al vol- 
ver en dirección opuesta, los objetos ya 
vistos, el viajero goza de nuevos puntos 
de vista; pero al llegar a la Fuente, sale 
de la galería de este nombre para tomar 
otra a la izquierda llamada La Galería de 
Hatuey. 

"A los pocos pasos se llega a una al- 
tísima bóveda sin otro adorno que sus be- 
llas proporciones, bajo la cual se alza, de- 
recha y delgada, una larga estalagmita 
llamada La Lanza de .Hatuey. 

"La parte de la galería que sigue a es- 
ta bóveda, aunque sin otras curiosidades 
que los fósiles o alguna capa de arcilla 
plástica que por donde quiera se encuen- 
tra en la Cueva de Bellamar, es en ex- 
tremo pintoresca, porque el sendero sube 
y baja serpenteando de modo que produ- 
ce perspectivas extrañas. 

"En ella se encuentra una estalagmita 
rara por su color azulado, que marca la 
entrada a un bello camarín llamado El 
Retrete de las Bellas Matanceras: tan be- 
llo como el de la India: pero más simé- 
trico en la distribución de las bóvedas y 
pilares. 

"Termina este lindo dije en una bove- 
dilla baja revestida de preciosas estalacti- 
tas, cuya extensión es de unos siete pasos 
al fin de la cual hay a la izquierda un gru- 
po de estalactitas, dispuestas con tal sime- 
tría, que figura con toda exactitud uno 
de esos nichos de altar en que la arqui- 
tectura gótica, despliega todo el lujo de 
su brillante ornato. Llámase El Nicho de 
María. 

' ' A pocos pasos se llega al arranque de 
la Galería de Hatuey, que es el Templo 
Gótico. 



—18— 



"La boca por donde se sale a. ésta se 
halla a alguna distancia del piso del Tem- 
plo: por lo cual el Sr. Parga ha construí- 
do una baranda, que no solamente hace 
seguro el paso, sino que proporciona al 
viajero la ocasión de detenerse a contem- 
plar un nuevo y más hermoso punto de 
vista de aquella imponente caverna. El 
Manto de Colón con sus soberbios plie- 
gues, queda a poca distancia frente al es- 
pectador, y los demás pilares que sostie- 
nen la augusta bóveda, se ven perderse en 
dilatada perspectiva. 

"El Gran Altar, la figura del Guardián 
de la Cueva, lo tenebroso de los subterrá- 
neos no descubiertos, la escasa luz que en- 
tra con algún rayo de sol perdido, algu- 
na partida de viajeros que tal vez atra- 
viesan aquel recinto con paso lento y ci- 
rios en las manos : todo forma un conjun- 
to de majestad y belleza, que hiere viva- 
mente el alma, y hace que se eleve a las 
altas regiones de la eterna sabiduría." 



No teniendo en cuenta lo caprichoso de 
los nombres de los varios lugares y de las 
principales cristalizaciones de las Cuevas 
de Bellamar, se puede decir que la des- 
cripción que de ellas hizo Eusebio Guite- 
ras es de tal manera fiel y exacta, que más 
sería de todo punto imposible. 

Desde su época algunos nombres han si- 
do olvidados o sustituidos por otros ; al- 
gunas galerías han sido ampliadas y otras 
nuevas han sido descubiertas ; algunas 
cristalizaciones han aumentado de volu- 
men, modificándose su forma ; han apare- 
cido nuevas estalactitas y nuevas estalag- 
mitas, pero la impresión general es siem- 
pre la misma : grandiosa, magnífica, estu- 
penda. 

Las luces eléctricas han sustituido los 
farolitos y los cirios de antaño, contribu- 
yendo a acrecentar la belleza del inolvida- 



ble espectáculo, cuya contemplación cues- 
ta hoy un peso a cada persona. 

En algunos puntos el piso es resbaladi- 
zo y húmedo, en otros firme y seco ; y la 
temperatura es mucho más baja que en el 
exterior. 

# * # . 

Hay otras Cuevas en la Provincia de 
Matanzas y en el mismo Valle de Yumurí, 
pero ninguna de ellas se puede comparar 
a las de Bellamar, que también fueron des- 
critas por José Victoriano Betancourt. 

Se dice que las Cuevas de Simpson fue- 
ron descubiertas con anterioridad a Jas 
de Bellamar. 

Simpson las arregló en 1876. 

Al Oeste del Yumurí existe la Cueva de 
Managuaco, y hay otras en Canrmar. 

Por el camino de Cárdenas a Varadero 
existe la del Muerto, que tiene también su 
leyenda. 

Las bellezas naturales de Matanzas lla- 
maron la atención desde antaño, y el año 
1854 ya se publicaba sobre ellas una obra 
pintoresca que reunía las vistas más in- 
teresantes. 



La Costa de Matanzas es de tres tipos. 
Uno es abrupto. Es la costa de emersión 
que empieza desde los límites de la Pro- 
vincia de la Habana hasta el fondo de la 
Bahía de Matanzas. 

Otro tipo es el de la costa que sigue, 
desde la Bahía de Matanzas hasta el Río 
( "amarioca : este pedazo de costa es me- 
nos abrupto que el primero. 

El último es de costa baja, cenagosa y 
arenosa : del Río Camarioca hasta la Pro- 
vincia de Santa Clara. 

En toda la costa matancera hay varios 
accidentes, a saber : La Bahía de Matan- 
zas, la Laguna de Maya, la Península de 
Hicacos, la Bahía de Cárdenas y un gru- 
po de Cayos. 

El Cayo principal es el de las 5 leguas. 



—19— 



Cenagoso también es el pedazo de cos- 
ta que linda con la Bahía de la Broa. 

En el relieve del terreno de la Provin- 
cia debe tenerse en cuenta que existen dos 
regiones físicas determinadas claramente. 
La parte Noroeste, accidentada y más ri- 
ca en minerales : llega hasta las Tetas de 
Camarioca ; y la parte conocida con el 
nombre de llanura de Colón. 

Los terrenos de esta última parte son 
bajos y tienen poca inclinación, lo que ha 



motivado las inundaciones de El Roque; 
para impedirlas, el ingeniero Aniceto Me- 
nocal ideó el canal que desde hace tiempo 
se está construyendo. Son terrenos fér- 
tiles. 

Buena parte del Territorio de Matanzas 
está ocupado por las Ciénagas : le perte- 
nece una parte de la de Zapata, y por el 
Norte están las Ciénagas de Bibanasí j 
la de Majagüillar. 



*£S- 



^—>cá 



—20— 



II 



AL LLEGAR A MATANZAS 



(Impresiones y reminiscencias históricas.) 



Matanzas no es una ciudad que seduz- 
ca al turista por bellezas modernas : lo se- 
duce porque es pintoresca y simpática. 

j Cuántas veces vemos a una persona me- 
aos hermosa resultar mucho más agrada- 
ble que otras dotadas por la naturaleza 
de los dones más preciados!? 

Lo mismo acontece con Matanzas. 

Quien la visita una vez desea volver a 
ella a pesar de lo mucho que falta aún 
para encontrar lo que buscamos, europeos 
y norte-americanos, en las ciudades mo- 
dernas. 

He pasado en Matanzas horas tan 
agradables, he encontrado en el momento 
más angustioso de mi vida corazones tan 
abiertos, almas tan nobles y sinceras, que 
yo preferiría la vida sencilla y casi pa- 
triarcal en ella, a la vida bulliciosa y va 
riada de grandes capitales dotadas de lu- 
jo y de confort modernos. 

No sé lo que yo pensaría sobre el par- 
ticular, si en Matanzas no hubiera tam- 
bién los matanceros ! 

No se crea sin embargo que la ciudad 
Yumurina puede resultar desagradable co- 
mo centro urbano : algunas calles, las más 
céntricas, son bastante hermosas, y hay 



en ellas edificios hermosos también, que 
alternados con lo que ha quedado de la 
época colonial, forman un conjunto que 
gusta y atrae. 

Matanzas es pintoresca : lo repito. 

Esas calles polvorientas que suben has- 
ta las alturas en donde reside la autoridad 
eclesiástica de la Provincia, me parecen 
llenas de poesía : muy poética es la vista 
panorámica del famoso Valle del Yumurí, 
y la de la Playa con su lindísimo paseo a 
la orilla del mar. 

No menos pintoresco es Versalles, que 
con Pueblo Nuevo completa la ciudad de 
Matanzas. 

Versalles no se parece a la lujosa resi- 
dencia de los reyes de Francia, de la que 
ha tomado el nombre ; y sin embargo con 
su Castillo y con su puente antiguo, su 
amplio paseo de Martí que merecería ser 
más cuidado y más frecuentado, su viejo 
Hospital y sus nidos de flores y de palo- 
mas, es extremadamente pintoresca. 

Hace unos sesenta años la Alameda de 
Versalles era, según Pezuela, el mejor pa- 
seo de Cuba. Medía unos 3600 pies desde 
el cuartel de Santa Catalina hasta el Cas- 
tillo de San Severino y seis filas de pinos 



—21— 



y otros árboles le daban sombra y fres- 
cura. 

Versalles era entonces, (siempre de 
acuerdo con el citado historiador) el ba- 
rrio de Matanzas que mejores edificios 
públicos tenía : y es que, en efecto, ya 
había en aquella época el Hospital, el 
Cuartel y el vetusto Castillo de San Se- 
verino. 

Pezuela habla también de las deficien- 
cias urbanas de Matanzas. Algunas^ de 
ellas todavía existen en la actualidad, así 
como en los arrabales se encuentran aún 
algunas de las chozas de que nos habla 
en su obra. ■ 

La calle del Río era la que reunía an- 
taño los mejores edificios, y entre ellos 
cita la casa de Don Cosme de la Tórnen- 
te, abuelo del actual Senador a quien de- 
dico esta obra. 

Al Sr. Cosme de la Tómente mucho de- 
bía la ciudad de Matanzas de aquellos 
tiempos, como lo veremos en su oportu- 
nidad. 

Muy amplia y moderna, a pesar de su 
imperfecta pavimentación, es la' Calzada 
de Tirry que lleva a la Estación del Fe- 
rrocarril. 

De la ciudad antigua quedan muchas 
calles : les han cambiado la nomenclatura, 
pero los nombres antiguos perduran a pe- 
sar de los años transcurridos : y siguen 
llamándose de Aillón, Magdalena, Cortés, 
Jovellanos, Ayuntamiento, Santa Teresa, 
Manzaneda, Compostela, Río, en Medio, 
Huachinangos, etc., aun cuando se asomen 
tímidamente de vez en cuando, los nuevos 
rótulos . . . 

No pude explicarme el porqué hayan 
querido relegar al olvido el nombre de 
Manzaneda, tan íntimamente ligado con 
la fundación de Matanzas ! 



?e na escrito macno sobre la etimología 
de la palabra Matanzas, para que conven- 



ga ahora repetir todas las versiones pu- 
blicadas en obras antiguas y modernas. 

Pedro A. Alfonso en el primer Capítu- 
lo de sus Memorias de un Matancero (año 
1854), las recogió fielmente, y las cita tam- 
bién Pezuela en su Diccionario. 

Parece que Sebastián de Ocampo fué el 
primer europeo quien reconoció la Bahía, 
visitada algunos años más tarde por Pan- 
filo Narváez en su viaje por Cuba con el 
célebre -fraile Bartolomé de las Casas. 

Desde el siglo XVI esa Bahía ya se co- 
nocía con el nombre actual, aunque lla- 
masen Yucayo un caserío inmediato, aca- 
so, dicen algunos, por las siembras de yu- 
ca a la que los indígenas se dedicaran. ( ?; 
Yo lo dudo. 

Francisco Javier de la Cruz y otros his- 
toriadores aseguran que Javier de Grijal- 
va antes de zarpar a la conquista de la 
parte sur del imperio Azteca, pudo pro- 
veerse de casabe y carne de puerco en la 
bahía de Matanzas, lo que probaría que 
3 r a existía una aldea indígena en ese lugar. 

El puerto de Matanzas es bastante gran- 
de y seguro, y se han hecho reformas y 
dragados para mejorarlo. (Véase el capí- 
tulo que se refiere al Comercio, etc.) 



La Real Cédula de Carlos II ordenando 
a D. Severino de Manzaneda (entonces 
Capitán General de la Isla) la fundación 
de Matanzas, lleva la fecha de 25 de Sep- 
tiembre de 1690 : pero no se levantó el 
acta hasta 1693, autorizándola el mismo 
Manzaneda, el Contador D. Bartolomé de 
Arrióla, el Tesorero D. Juan de Arrate, el 
Alférez D. Juan de Uribe Ozeta, etc. 

Las primeras calles de Matanzas se tra- 
zaron el sábado 10 de Octubre de 1693, y 
el Ayuntamiento empezó a funcionar (se- 
gún nos cuenta José Mauricio Quintero y 
Almeyda, desde el día primero de Enero 
de 1695 

Los inicios de la vida urbana en Matan- 



—22— 



zas fueron extremadamente difíciles : ha- 
bía miseria y las familias intentaban fu- 
garse, ocurriendo a todos los posibles ar- 
dides para lograrlo, lo que obligó al Ayun- 
tamiento a dictar medidas severas para 
impedirlo. (1? de Julio de 1718). 

El tabaco valía poco en aquel entonces, 
y sólo después de la caída de la Habana, 
en 1762, empezaron a adquirir algún des- 
arrollo las transacciones comerciales. 

(Véase el Capítulo correspondiente). 



El día 12 de Octubre de 1693 el Obispo 
D. Diego Evelino de Compostela puso la 
primera piedra de la Iglesia de S. Carlos, 
la primera de Matanzas, inaugurándose 
con el bautismo de dos esclavos. 

A pesar de ser muy humilde y techada 
de guano, (u hojas de palma), la Iglesia 
no quedó terminada hasta el año de 1695, 
habiendo costeado su construcción el Mar- 
qués Jústiz de Santa Ana. 

Un huracán la destruyó a los pocos años 
y según Pezuela el segundo templo se em- 
pezó a construir en 1725, quedando con- 
cluido y habilitado en 1736. 

Pezuela difiere de Quintero y Almeida, 
como lo veremos en seguida. 

Los historiadores no están enteramente 
de acuerdo sobre la fecha del huracán, ni 
sobre la de la reconstrucción de la iglesia, 
si reconstrucción pudiera llamarse el ha- 
berla levantado en un lugar situado caéi 
en frente al otro, ocupado por la iglesia 
primitiva. 

Quintero, que por la desordenada pero 
curiosa relación de acontecimientos histó- 
ricos, parece haber copiado datos y fechas 
por los documentos que encontrara, nos 
cuenta que durante varios años (después 
de 1730) la casa particular de D. Diego 
García de Amoedo sirvió para los servi- 
cios religiosos. 

La casa era la del antiguo número 11 
en la calle de Riela. El mismo año de 1730 



(según Quintero) los vecinos empezaron .1 
reunir fondos para la construcción de la 
nueva Iglesia, la que en 1751, estaba con- 
cluida, aunque careciese de sacristía y de 
campanario. Las campanas estaban enton- 
ces colocadas en un trapecio, y un cuar- 
tucho al lado N. del presbiterio desempe- 
ñaba las funciones de sacristía. 

Según Alfonso, la nueva Iglesia ya se 
había inaugurado en 1750. 

En 29 de Marzo de 1791 el Síndico del 
Ayuntamiento propuso concluirla, lo que 
se hizo poco a poco, y solo en 1829 estu- 
vo terminada su primera torre, siendo 
Obispo el benemérito D. Juan José de Es- 
pada y Lauda, y Gobernador de Matanzas 
D. Cecilio Ayllón. 

D. José Borrell le hizo otras mejoras en 
1832, y en 1836 se procedió a reformas de 
mayor importancia, gastándose unos 600 
pesos para la adquisición de un reloj, cos- 
teado por el Gobernador y los vecinos. 

Por fin en 1870, cuando se procedía a 
una reparación completa, sobrevino un 
ciclón que exigió la suspensión de las 
obras, para dedicar toda la atención a los 
cementerios que acababan de sufrir serios 
desperfectos. 

En 1797 la iglesia de San Agustín de 
la Nueva Florida (Ceiba Mocha) fué de- 
clarada auxiliar de la de San fiarlos de 
Matanzas. 

En Pueblo Nuevo se hizo el primer re- 
parto de terrenos en 1818, y se inauguró 
la Iglesia de San Juan Bautista en 1832, 
habiéndose colocado la primera piedra el 
21 de Diciembre de 1828. 

La Iglesia de Versalles se bendijo el 18 
de Marzo de 1870. Fué obra del arquitec- 
to italiano Daniel Dalí' Aglio, que cons- 
truyó también el teatro Esteban, hoy San- 
to, pintando él mismo ocho decoraciones. 

El teatro Esteban fué estrenado por afi- 
cionados matanceros el 6 de Abril de 1863. 
• • • 

Hacia la mitad del siglo XVIII había en 



—23- 



Matanzas gran afición a los torneos de ca 
ballería y en ocasión del advenimiento al 
trono de Fernando VI hubo paseos, corri- 
das de toros, mascaradas, fuegos artifi- 
ciales y solemnes funciones religiosas. 

Y yo supongo que los vecinos debieron 
contribuir a los gastos de estas fiestas, por- 
que eran notoriamente escasos los recur 
sos del Ayuntamiento en esa época. 

Quintero dice que por el ano de 1756 el 
Cabildo disponía solamente de unos. 1500 
pesos al año ! 

Los negocios poco limpios (expresados 
en Cuba con otro vocablo) debían ser muy 
raros en aquellos tiempos ; pero en la se- 
gunda mitad del siglo, el Ayuntamiento 
pensó seriamente en arbitrarse mayores 
recursos, aumentando las cargas públicas. 

Para dar a mis lectores una idea de los 
iempos aquéllos, reproduciré unos párra- 
fos de J. Mauricio Quintero por demás cu- 
riosos : (pág. 112) 

"En el año de 1773 estaban todavía en 
"su fuerza algunas prácticas que si biev 
"eran religiosas desde la más remota an- 
tigüedad, abandonáronse después bajo 
"el convencimiento íntimo de que más 
"contribuían en la plebe a los escándalos 

que al laudable fin de arraigar las creen- 
"cias católicas. 

"Aludimos a la precisión de sacar la ta- 
" rasca en figura de serpiente horrible que 
"llevaban delante de la procesión de Cor- 
"pus, con que se representaba mística - 
"mente el vencimiento glorioso de Jesu- 
cristo en su muerte y pasión, del mons- 
"truoso Laviatán, y para cuyo costo y de 
"los diablillos que le acompañaban se es- 
"tableció un derecho a los taberneros. 



Matanzas tuvo además del histórico 
(.'astillo de San Severino (concluido en 
1734 aproximadamente ; destruido por el 
Comandante Felipe García Solis en 14 de 
Agosto de 1762 y reconstruido desde Mar- 



zo de 1763) el Fuerte de Vigía que se em- 
pezó a edificar a principios del siglo 
XVIII, derribándose en 1862 ; y el Fuerte 
del Morrillo, en la desembocadura del Río 
Canimar, cuya construcción empezó por 
el año 1720, reformándose en varias oca- 
siones : fué reconstruido en 1779. 

En 1819 se construyó la Batería de Pe- 
ñas altas, que aun existe en la actualidad. 



He oído hablar varias veces del carác- 
ter pacífico de los matanceros : pero y* 
creo que no difiere mucho de los demás 
habitantes de la Isla. 

Probablemente lo era así antaño, cuan- 
do Matanzas estaba muy segregada de la 
Habana, ya que la vida patriarcal es la 
más a propósito para engendrar senti- 
mientos pacíficos. 

Se cuenta que el primer homicidio se 
registró en 1778, cuando Matanzas ya con- 
taba casi un siglo de vida ! 

Hoy, al contacto de la capital dr la Re 
pública, los matanceros ya no han podiao 
conservar extrictamente el carácter que 
acaso los distinguía antaño, pero algo ha 
quedado de las costumbres patriarcales de 
otros tiempos. 

La casa de los matanceros es por exce- 
lencia hospitalaria y con facilidad se con- 
traen amistades, y se encuentra cariñosa 
y franca acogida doquiera. 

' Yo cuento con un mayor número de 
amigos en Matanzas que en la misma Ha- 
bana ! 

Un detalle. El vecindario de Matanzas 
cuando en 1762 Lord Albemarle, ya due- 
ño de la Habana, intimó la rendición de 
la ciudad yumurina, rehusó valientemen- 
te, así como el Comandante de San Seve- 
rino D. Felipe García de Solis, someterse 
y reconocer como soberano al monarca in- 
glés. Lo que prueba que también en aquel 
entonces los matanceros sabían ser valien- 
tes ante el peligro y la imposición, a pe- 



—24— 



sar del carácter pacífico que se les atri- 
buía. 

# # * 

A fines del siglo XVIII empezó a adqui- 
rir bastante movimiento el tráfico comer- 
cial con los Estados Unidos y desde en- 
tonces progresó continuamente la ciudad 
de Matanzas. 

(Véase Capítulo Comercio, etc.) 



El historiador Quintero y Almeida da 
detalles sobre los primeros pueblos que 
se fundaron en la Provincia de Matanzas 
y sobre los orígenes de cada uno, pero, fal- 
tando como faltan, los documentos que 
comprueban esos datos, me limito a repro- 
ducir los informes que pude recoger per- 
sonalmente en cada caso al efectuar mis 
varias excursiones : sin tampoco garanti- 
zar la exactitud de ellos cuando la prue- 
ba fehaciente no pasó por mis manos. 

(Véase Capítulo : Excursiones por la 
Provincia de Matanzas). 



Matanzas es una ciudad culta, pero los 
viejos de ningún modo quieren establecer 
comparaciones favorables entre los tiem- 
pos de ahora y los de antaño. 

"Entonces, dicen muchos de ellos, en 
"Matanzas había más cultura, más lujo, 
"más amor al arte, más amor al terru- 
" ño . . . 

Acaso tengan razón los viejos de Ma- 
tanzas. 

Hoy, con las comunicaciones fáciles y 
rápidas, muchos de los elementos mejores 
que encuentran demasiado limitados los 
horizontes de la ciudad yumurina, emi- 
gran a la Capital de la República. 

Muchos de los buenos elementos que to- 
davía se han quedado, viven retraídos, no 
toman parte en la vida piiblica. Indivi- 



dualmente, son todas personas cultas y 
distinguidas, pero no figuran mucho, por- 
que no intrigan, y no desean encontrarse 
en contacto con ciertos bolsheviki, de úl- 
tima hora. 

Mi carácter de extranjero me impide 
extenderme en consideraciones, y hacer 
patentes todas las observaciones recogi- 
das durante los meses transcurridos en 
Matanzas. 

Encontré en Matanzas algunas simpa- 
tías para mi obra, y gracias al Dr. Cosme 
de la Torriente que se interesó por ella, 
espero encontrar las del elemento oficial 
también. 

En general son muy contadas las auto- 
ridades que se ocupan de una obra de cul- 
tura. 

Rari nantes in gurgite vasto! 

Sin embargo en Cárdenas tuve la satis- 
facción de verme recibido con gran inte- 
rés por aquellas autoridades. 

El Hon. Ayuntamiento de Cárdenas fué 
el primero en votar por unanimidad una 
pequeña subvención a mi libro, y sin que 
el acuerdo obedeciera a presión o reco- 
mendación de ninguna clase. 

No lo olvidaré. 

Me doy cuenta perfectamente que des- 
pués de las revoluciones es imposible con- 
tar sólo con el elemento más culto del 
país. Al contrario : brotan políticos do- 
quiera, brotan demagogos y a menudo 
se retraen los ciudadanos serios, más úti- 
les, los enemigos de la intriga, de la vio- 
lencia, del abuso. 

Esto sucede en cualquier país. 

Más tarde, poco a poco, entrarán otra 
vez en la lucha política los buenos elemen- 
tos, y los parvenus y los patrioteros ten- 
drán entonces que retirarse del poder, 
conquistado por sorpresa, o por la abs- 
tención de los que hubieran sido más dig- 
nos de obtenerlo. 



-25— 



III 

BIBLIOTECAS DE MATANZAS.— LA FUNDACIÓN LUZ CABALLERO.-^LA 
ASOCIACIÓN CÍVICA CUBANA— OTROS CENTROS DE CULTURA— DE 
PORTES Y CLUBS. 



La idea de crear en Matanzas la prime- 
ra Biblioteca se debió al miembro de la Di- 
putación de la Sociedad Patriótica (o Eco- 
nómica, porque la Sociedad modificó su 
título) Amigos del País, Sr. Agustín Iba 
rra (año 1829). 

Sin embargo no pudo llevarse a cabo su 
proyecto hasta el S de Febrero de 1835, 
cuando D. Tomás Gener y D. Domingo del 
Monte lograron a sus gestiones persona- 
les, un éxito favorable. 

Azarosa fué la vida de la Biblioteca y 
modestos sus principios. 

Se inauguró con 695 volúmenes, y has- 
ta el año 1851, aproximadamente, progre- 
só lenta y difícilmente. 

Estaba establecida en la Casa de Go- 
bierno. 

Quedó entonces clausurada durante G 
años, volviendo a abrirse en Febrero de 
1857 por corto tiempo. 

En 27 de Marzo de 1864 inauguróse por 
tercera vez, llegando a poseer unos 3000 
volúmenes, mediante varios donativos. 

D. Ildefonso Estrada y Zenea hizo por 
ella lo que pudo, logrando también obte- 
ner alguna subvención del Ayuntamiento. 

Continuó su vida lánguidamente hasta 



1874, volviendo a suspenderla por esa épo- 
ca hasta que el Dr. Eduardo Díaz, en Di- 
ciembre de 1898, promovió la idea de 
abrirla nuevamente al público instalándo- 
la en el local del Instituto, lo que no 'me- 
reció la general aprobación. 

Cuando empezó la obra de reorganiza- 
ción, se hizo cargo de ella el bibliógrafo 
Carlos M. Trelles (Enero de 1899), bajo 
cuya activa y acertada dirección, llegó la 
Biblioteca a poseer 12400 volúmenes en 
el término de un año. 

Disparidad de criterios y otras razones, 
indujeron al Sr. Trelles a renunciar el 
cargo ; le sustituyó el Sr. José Augusto 
Escoto, cuya competencia no necesita ser 
pregonada. 

El Sr. Escoto cubre el cargo de Director 
desde el año de 1900. 

La Biblioteca de Matanzas cuenta, en 
la actualidad, unos 20000 volúmenes, y 
una buena colección de los periódicos ma- 
tanceros más importantes. 

Depende de Instrucción Pública. El Dr. 
Domínguez Roldan, Secretario del Ramo, 
acordó los créditos necesarios para refor- 
marla y embellecerla, créditos que antes 
se habían solicitado inútilmente. 



—26— 



Con pena pude observar los modales 
]«oeo amables de varios jóvenes al diri- 
girse al Sr. Bibliotecario. 

Sin saludar, sin una palabra de corte- 
sía se les ve entrar, y como si trataran 
con el último de los bombres, dicen al se- 
ñor Escoto: "Déme Los Tres Mosquete- 
ros! o "El libro que tomé ayer! y algu- 
nos lo tutean impertinentemente con un 
1 ' Dame. ' ' 

Esos Hinchádmelos no podrían frecuen- 
tar ninguna de nuestras Bibliotecas, sin 
antes aprender algunos elementos de ur- 
banidad. 

En Matanzas hay algunas otras Biblio- 
tecas particulares importantes. 

La más importante y rica era sin duda 
la del Sr. José Augusto Escoto, hoy dis- 
persa, porque el erudito Director de la 
Biblioteca viéndose obligado a venderla, 
no encontró en el Gobierno ni en los prin- 
cipales centros de cultura, adquisidores 
que evitaran así el éxodo al extranjero de 
sus tesoros intelectuales e históricos : más 
de 15000 volúmenes. 

El bibliógrafo Trelles encontró en la Bi- 
blioteca particular de Escoto unos 1400 
libros y folletos enteramente desconocidos 
para él. 

La biblioteca del Sr. Trelles cuenta más 
de 3000 voramenes ¡ otros tantos el Liceo 
y el Instituto (cada uno de ellos) : la Au- 
diencia unos 1500 aproximadamente y ca- 
si todos de Derecho y unos 1000 la de los 
KR. PP. Paúles. 

Los ideales de la Fundación Caballero 
figuran en el primer tomo de mi ' ' Cultu- 
ra Cubana." 

El lector encontrará algunos otros da- 
tos sobre esta Institución en el Capítulo 
de Instrucción Pública, ya que quise dar- 
me cuenta personalmente de lo que hizo 
hasta ahora en Matanzas, y de las condi- 
ciones de la Escuela que sostiene. 



El Presidente local Sr. Carlos M. Tre- 
lles ha levantado la Institución a gran al- 
tura, y el Dr. Cosme de la Torriente la 
favoreció confiando] c el importe y la dis- 
tribución de premios escolares que des- 
cribiré en su oportunidad. 

* * * 

En 1914 surgió en Matanzas la Asocia- 
ción Cívica Cubana, creada con fines muy 
altos y desinteresados. 

Los cubanos que ansian la regeneración 
del ambiente político corrompido, (según 
generalmente se afirma), la acogieron con 
entusiasmo y con fe en su porvenir. 

Hay en ella un haz de ideales y un per- 
fume de juventud los envuelve. 

Quiere crear virtudes cívicas, y sacudir 
la apatía latino americana ; lograr que los 
ciudadanos antepongan la patria a todo : 
moralizar. 

Cubanos eminentes como el Dr. Enrique 
J. Varona, Dr Emilio Blanchet, Dr. Eve- 
lio Rodríguez Lendián, Dr. Juan M. Di- 
higo, Dr. Gustavo F. Arocha, Carlos M. 
Trelles, Emilio Bacardí y cien más, aplau- 
dieron la iniciativa matancera, brillante- 
mente resumida en las frases de su pri- 
mer Presidente el Dr. Filomeno Rodrí- 
guez. Hoy la preside un hombre modesto, 
pero que vale mucho por su patriotismo, 
por su civismo, y por su amor al progre- 
so y a la cultura : Don Raúl Miranda Fer- 
nández. 

Vice-Presidénte es el Dr. Medardo Vi- 
tier Guanche. Secretario y Tesorero, res- 
pectivamente, los Sres. J. J. Ollacarizque- 
ta Bataller, y Rogelio Fernández Miranda. 

Hoy, después de haber celebrado los 
Juegos Florales, debidos a su iniciativa, 
la Asociación está en espera de nuevas in- 
yecciones de energía y de elegir una nue- 
va directiva. 

s * * 

Además del impulso dado por el Liceo 
a los deportes (según se verá por la His- 



-27— 



toria del Liceo que forma Capítulo apar- 
te), no fué mucho lo que se hizo en Ma- 
tanzas por iniciativa de otras sociedades 
o de otras personas, durante el siglo pa- 
sado. 

Sin embargo, en 1828, cuentan las Cró- 
nicas que los Vascongados se dedicaban 
ya a su sport favorito de la pelota en el 
lugar en donde se empezaba a levantar 
las paredes de la Iglesia de Pueblo Nuevo. 

En 1841 existía una Sociedad Gimnás- 
tica. En 1850 se fundó el Casino Matan- 
cero, llamado más tarde Príncipe Alfonso. 

Calcagno refiere que un fulano Ernes- 
to Aleo, abogado matancero, a su regreso 
de París en 1848- abrió un picadero en la 
Habana (el primero que hubo en Cuba) 
desarrollando mucho el gusto por la equi- 
tación. Por iniciativa de Aleo se promo- 
vió la creación de un hipódromo. 

Murió el tal Aleo en Matanzas, por el 
año 1852. 

En 13 de Febrero de 1859 hubo la pri- 
mera reunión preliminar para fundar el 
Liceo de Matanzas. (Véase Capítulo apar- 
te). 

Por el 1862, Ramón Maza, profesor de 
gimnasia y hombre de una cierta cultura, 
que fué muy popular en Matanzas, fundó 
un Gimnasio, que acaso fué el mismo Cír- 
culo Normal en el que el maestro Amadeo 
Chaumont enseñaba ejercicios de fuerza 
y agilidad y la esgrima. Además se bai- 
laba. 

El Sr. Maza dirigió su gimnasio duran- 
te unos 40 años. 

De 1865 a 1867 existió El Recreo, en 
Pueblo Nuevo, sociedad fundada por Il- 
defonso Estrada y Zenea. En ella se bai- 
laba (en Cuba no se prescinde del baile) 
y se daban veladas artístieo-literarias. 

En 1867 se liquidaba la Sociedad El 
Recreo de Pueblo Nuevo, por no haber ha- 
bido alguien que tomase la presidencia 
vacante por renuncia de D. Ildefonso Es- 
trada y Zenea. 



En 1S75 se fundó la Sociedad de Recreo- 
y Bellas Artes Talía; uno de los promo- 
tores era el Dr. Elíseo Giberga. Sus fines 
eran culturales y recreativos, y se pro- 
ponía fomentar exposiciones de pintura y 
concursos artístico-literarios. De 1875 a 
1880 cambió su nombre por El Ateneo, 
en cuya inauguración figuró el Dr. Enri- 
que J. Varona, con un soberbio discurso 
literario. 

Duró hasta que se incendió el edificio, 
en 1883. Fué una Sociedad de empuje, 
que tuvo un periódico que le servía de ór- 
gano ("El Ateneo"), y sostuvo también 
una Escuela. 

Por iniciativa de la Sociedad El Ate- 
neo se inició la Exposición de Matanzas, 
del año 1881. 

Más tarde se fundó El Nuevo Ateneo. 



El base-ball fué conocido en Matanzas 
el año de 1878. El Club Matanzas se ba- 
tió con energía con otros Clubs de la Ha- 
bana. Después se fundaron varios otros 
Clubs de base-ball, todos entusiastas. 

Ya se amaba el sport. 

De las Asociaciones Deportivas moder- 
nas citaremos el Club Atlético de Matan- 
zas, con un buen edificio y un buen te- 
rreno para el base-ball ; el Club Náutica 
y varios otros Clubs menos importantes 

¿ Quién no conoce las regatas anuales 
de Varadero? (Véase Capítulo sobre Cár- 
denas). 

En el tiro descuellan dos matanceros : 
el Dr. Francisco Grande Rossi, cuyos 
triunfos ya no se cuentan, y el Sr. Juan 
Federico Centellas, Inspector E. de Fau- 
na y Caza, quien ganó en París el pri- 
mer Premio de Campeón Mundial por el 
tiro al pichón. 

Se puede considerar entre las Asocia- 
ciones Deportivas la de los Boys Scouts, 



—28- 



LAMINA IV 




Un nuevo poblado: San Miguel de los Baños. 




Paisajes: San Miguel de los Baños 



que florece tanto en Matanzas (1) como en 
Cárdenas. 

Efectivamente los deportes son para los 
boys scouts algo como el pan cotidiano, 
ya que se dedican a ejercicios gimnásti- 
cos, marchas, etc. Sin embargo en la Ins- 
titución hay que ver algo de más profun- 
do y más trascendental que los deportes : 
su poder educador sobre la juventud. 

Mucho sirve el estímulo, el ejemplo, y 
las idealidades para despertar sanos entu- 
siasmos en la juventud y las bellas cuali- 
dades del alma humana, que muchas ve- 
ces existen en el estado latente, particu- 
larmente en este siglo de escepticismo. 
Se fundó hace pocos años en Matanzas. 

Hace algunos años un boy scout, de la 
ciudad de Matanzas, el joven Liberato 
Sánchez honró el Cuerpo a que pertene- 
cía con un hecho que en otros países ha- 
bría merecido un premio solemne. El día 
15 de Agosto de 1915, al ver un soldado 
del 5o. Regimiento de Caballería (Salva- 
dor Díaz se llamaba el soldado) en inmi- 
nente peligro de ahogarse, se lanzó va- 
lientemente al río, repetidas veces, para 
salvarlo. 

Sus esfuerzos fueron inútiles, pero el 
hecho no fué menos heroico, y hubiera si- 
do muy conveniente el otorgar un premio 
al muchacho, citando solemnemente su he- 
roísmo como ejemplo para sus compañe- 
ros. 



(1) En Matanzas, ya por apatía general, 
ya por falta de apoyo oficial, acaba de suspen- 
derse la vida de la simpática asociación. 



Conocieron del hecho el Alcalde de la 
Ciudad, el Coronel del 5o. Regimiento de 
Caballería y no sé cuántas personas más 
Nadie contestó la comunicación recibida, 
nadie vio allí una oportunidad para cum- 
plir con un deber cívico, y si el Consejo 
N. de los Boys Scouts decretó nomiual- 
mente una Medalla de Oro (1) al joven 
explorador, de hecho ni se la dio ni re- 
unió solemnemente a todos los muchachos 
para que conociesen el valor demostrado 
por el compañero Sánchez. 

¡Qué apatía! ¡qué lamentable apatía! 



En Cárdenas también se fundó la ins- 
titución de los Boys Scouts, recientemen- 
te, (20 de Mayo de 1917), pero su vida 
es acaso más activa, debido al entusiasmo 
que anima a su Presidente y fundador, el 
Sr. José Arechavala (hijo), a quien se co- 
noce cariñosamente en Cárdenas con el 
diminutivo de Pepucho. 

El Cuerpo de los jóvenes exploradores 
de Cárdenas, cuenta con las mismas Sec- 
ciones de Cruz Roja, Topografía y helió- 
grafos etc., y además está incorporado en 
él la Banda Infantil de Cárdenas, subven- 
cionada por el acaudalado Sr. Arechava- 
la : lo que aumenta los bríos de los 130 
boys scouts que forman la Asociación. 

Lo rigen las mismas leyes y disposicio- 
nes de la Habana, pero el Cuerpo de Cár- 
denas es independiente. 



(1) Acuerdo del 21 de Noviembre de 1915. 






-29- 



IV 

LA PRENSA MATANCERA Y SU EVOLUCIÓN DESDE EL AÑO 1813. 



Francisco de Jiineno en los Apuntes Bi- 
bliográficos, asienta que Pedro Antonio 
Alfonso en sus Memorias de un Matan- 
cero, y Pedro José Guiteras en su Histo- 
ria de la Isla de Cuba, anduvieron equi- 
vocados en creer que "El Patriota" fué 
el primer periódico publicado en Matan- 
zas. 

.Según Guiteras, El Patriota empezó a 
publicarse el 22 de Septiembre de 1813. 

-José A. Escoto posee el número 14 del 
Diario de Matanzas, con fecha de princi- 
pios de Febrero de 1813. 

Jimeno atribuye la fecha de Enero de 
ese mismo año al Diario de Matanzas, que 
en Abril de 1813 ya publicaba su 80" nú- 
mero. 

El Boletín del Archivo Nacional en el 
número 3? del año XVI, página 139, pu- 
blicó el facsímile de un suplemento de 
El Patriota, número 54, con fecha de sá- 
bado 19 de Febrero de 1814. Salía enton- 
ces tres veces por semana. 

El Patriota no era gran amigo del Go- 
bierno, y la Junta de Censura lo amones- 
tó varias veces por sus ataques a las Au- 
toridades. Cesó su publicación en Septiem- 
bre de 1814, por la abolición de la Cons- 
titución. 

Según el erudito Carlos M. Trelles, en 
Julio de 1813 también se publicaba en 



Matanzas El Paquete, segundo periódico 
de Matanzas. 

La primera imprenta en Matanzas fué, 
según el historiador Alfonso, la de Fran- 
cisco Camero, que supongo haya quedado 
abierta muy poco tiempo, por la carencia 
de noticias sobre la misma. 

A Trelles débese también el descubri- 
miento del primer folleto matancero, que 
trata de la reposición de D. José Tolón 
en el cargo de Secretario del Ayuntamien- 
to de Matanzas (año 1814). 

Cierto es que en 3 de Noviembre de 
1812 se publicó un Bando de Buen Go- 
bierno, pero Jimeno cree se imprimió en 
la Habana. 

En la imprenta de José M. Marrero se 
imprimió El Patriota en 1814. 

Vidal Morales cita en 1813 una impren- 
ta fundada por el venezolano José Piza- 
rro y Gardin (1784-1871), autor de la me- 
moria sobre la necesidad y la utilidad de 
los ferrocarriles. 

De 1814 a 1820 no se encuentran noti- 
cias sobre la prensa y las imprentas, has- 
ta después del 7 de Marzo, cuando se ju- 
ró la nueva Constitución. 

Surgieron entonces nuevos periódicos 
en Cuba, y en 1821 Juan Justo Jiménez 
abrió en Matanzas su imprenta La Cons- 



-30 



tancia, de la que salieron los periódicos 
Juan del Portal (1821-1822) ; La Tertulia 
del Maestro Cordovés (1821-22) ¡ El Cen- 
tinela del Orden (1821-22) ; El Semanario 
de Matanzas (1822) ; El Eco de Matanzas 
(1822), periódico en 8o. del que solamen- 
te se publicaron ocho números; y La Ga- 
zeta de Matanzas. (1) 

En El Semanario de Matanzas colaboró 
•losé Ma. Heredia. 

Francisco de Jimeno escribe que el nor- 
teamericano Tomás Federico Kid, a princi- 
pio del año de 1824, abrió la Imprenta de 
Gobierno "que insertaba las órdenes de 
' ' las Autoridades, copiaba algunas noti- 
'"eias de los papeles de España y de la 
"Habana, destinando el resto a anuncios 
■".judiciales y económicos." 

He aquí el Prospecto de la Gazeta de 
Matanzas reproducido por el Boletín del 
Archivo Nacional (año XVII. número 1, 
página 7). 

CON PERMISO DEL GOBIERNO 

PROSPECTO 

DE LA 

GAZETA DEL GOBIERNO 

DE 

MATANZAS. 

"El Redactor se propone publicar con 
el título que precede una Gazeta de un 
pliego que saldrá los miércoles y sába- 
dos de cada semana por el precio de un 
p^so al mes ; en cuyo papel se insertarán 
los decretos y reales órdenes de S. M., las 
providencias y disposiciones del Gobier- 
no y tribunales, noticias útiles, precios co- 
rrientes, entradas y salidas de los buques 
que concurran a este puerto con un ex- 
tracto de sus cargamentos, y en una pa- 
labra todo lo que pueda interesar al pií- 
blico en este género de noticias. 



(i) Boletín del Archivo Nacional, número 
3, año XVI, pág. 320. 



"Esta Gazeta saldrá el primer miércoles 
del próximo mes entrante si hubiese uii 
número de suscriptores suficiente para 
desempeñar los costos de este estableci- 
miento. Las noticias económicas, ventas, 
remates y convocatorias de los tribunales 
se publicarán a dos reales cada vez qui- 
se inserten si no excede de 10 renglones 
impresos, y pasando de este número se pa- 
gará en la misma proporción. 

"Los señores que gusten suscribirse po- 
drán ocurrir a esta imprenta titulada 
"Imprenta del Gobierno de Matanzas" 
Puente de Yumury. 

Matanzas y diciembre 24 de 1823. 

Tomás Federico Kid. 

La Gazeta se publicaba en 4o. mayor, 
y en 1828 se transformó en el Redactor 
Mercantil. (Imprenta de Mas y Huete). 

Desapareció en 1829. 

Apareció el mismo año de 1828 La 
Aurora, cuya vida fué muy larga y prós- 
pera. 

El primer número del periódico La 
Aurora, de Matanzas, se publicó el martes 
2 de Septiembre de 1828, con cuatro pá- 
ginas de texto y la anotación : Este pe- 
riódico es de la propiedad de la Diputa- 
ción Patriótica. 

Se hacía pues sentir también en Ma- 
tanzas la influencia bienhechora de la So- 
ciedad Económica de Amigos del País, de 
¡a que he hablado extensamente en el vo- 
lumen anterior. 

La Aurora salía los martes, jueves y sá- 
bados, insertando disposiciones del R. Go- 
bierno, extractos de noticias políticas eu- 
ropeas, los precios de los principales ar- 
tículos en los mercados de Matanzas y de 
la Habana, datos estadísticos de la pro- 
ducción intelectual de la época, y otras 
cosas que hoy vemos como curiosidades 
muy interesantes. 

Ya había Lotería, pero los premios eran 
modestos, así como lo era el precio de ea- 



—31— 



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En la época 3. ¡JÚÍJ. S^s referimos la, despoblación j. 
do la Isla, er,á taf; que él fatigado, viajero -caminaba la- í 
jdó'un di\'«h éncórjíAt tilia pajiza clioaacme-le indi- 3 
ícnse la pr5jteneia del ser. rnos perfecto do. la creación; I 
! asi. es que en una población piediteri'ái.or^lSuo (a del 1 
éayarno, con escasí,sima ( CQr«^Jp,ac¡on esjerlor , i en- í 
' tregada. solamente á la in3()B&iap;aiiad.era r !os aut>jri,ij- : 1 
res sucesos contados njrfttea lei^tiásidlierenies .'fue- '; 
ron tomando un viso del todo auovetlado, i sa-hieieroe 
ui fin Ja conversación de rijoda en las cSsas (fe la anti- i 
gua /villa: aíumábasf por -áJaunos-que la'h'ija i)¡0&S& i 
Lope, i aun este caballero, eran el blanco' de¡j?ri espi- L 
rito infernal, que bajo la éngaflás*aparíena«'<íe un, i 
amatle i valeroso joven trataba do' perder su&'áruiasj^.J 
conquistándolas para aumentar eijfaamero Se las íni'c- . | 
¡ices condenadas á \tih> pcnas>enip¡tcruas. : otros 'mas— '] 
prudentes 6 moderados decían que aunque «l .crt?«í> ; 
jóvén no pertenecía ó la clase de sares .humanos ¿ojoo ; : 
nosotros,. í)«uitatiíeí&&} eswg Jt>M&" sofitimítr, !rt era sin T 
.'•riibargo del. otro: era, por decirlo de una vea, un ea- 
bjülero encantado que debía tener su morada en alquil i 
palacio situado en ei fondo del charco de Lrj-Lizitria, 
mencionado por nosotros al final de la primera parte 
de nuestra narración: el cual perdido de amores por la 
I bella hija de don Lope, se había hecho para ambos ¡o 
(pie el Brownie de la Escocia para el montañés, su 
invisible amigo i bienhechor. 

De todos modos en las parcialidades i sangrien- 
I tas reyertas tan comunes etjtoilces en Bayamo, don 
Lope fue mirado siempre con mas respeto, pues nadie 
pudo olvidar al joven de ia capa do grana ; i el vulgo 
qué todo lo mira con el lente aumentativo de las ba- 
blillas , de un jóveu encantado ó espíritu de las tinie- 
blas habia formado al fin un áiijel esterminadoT ; un 
soplo de laira celestial: verdad es que en cuatro ó seis 
meses que transcurrieron desde el ultimo suceso , el 
misterioso CacínacS (pues ya sabemos su nombre) há- 
bia hecho otros servicios casi análogos á los anterio- 
res á don Lope i á su hija , i que , según voz jenera!, 
que nosotros en época tan lejana no podemos calificar, 
de cierta ó falsa, dicha joven no necesitaba para ver á 
su raro amante hallarse en peligros de muerte, pues 
éste solia tener con ella no pocas entrevistas, i todas 
ante el anciano Lope di- Berdecía. 

Lo cierto del caso es ¡jue el consabido- Berdecia, 
á quien el amor conocido de ambos jóvenes i las ha- 
blillas del pueblo os ligaban demasiado, enardeciendo 
su puntillo de hidalgo castellano i cristiano viejo, juz- 
gó conveniente al fin poner coto á estas visitas si no 
lograba de Cacicaná una esplieacion satisfactoria: pre- 
venido por la voz jeuerai que designaba á este joven 
por un ser sobrehumano , hallaba por otra parte tanto 
misterio en su conducta i hechos, que para djrijtrle la 
palabra dispuso con antelación sus preguntas bajo un 
pie que no le dejase duda de ser una criatura mortal i 



ríítiana cómodos qué le rodeabaí 
ara qite no bien hubo entrado (. 
icion una la'rdo a! oscurecer', la 



■ i rúa: de ma- 
!;'i en su liabi-t 
íjlíe soba pro- 1 
sentarse las nías reces, echó taimo: á su mohosa tole- 
dana, í¡iio con este objeto había colocado desde ía ma : " 
fama sobro una tosca i mal labrado mesa de cedro. 

■ . -;H r a erui de i •■' i rispad ;., Cictcin'i 2 dijo di 
rio'''¡idosu ;tl¿ joven con aire turbado ¿reí cual contesto 
qja-:-i con una lijera ínciinaéiou de cabe::a: pu^íbién:' 
jurad por ella, como sagrado signo de ritiesttíírcden- 
cíoo . por los oiíiitro santos ¿vaujélios, porla.sa.ugre' 
P- -i^.a dc-Xu estro Señor Je ,-ueri ¡to, por -tocios.... .-'■:'■. , 

— -Esperall, esperad, amigo. Lppe.Be.rdpcía'', le-iá'- 
áern/iooió el inven sonittndase : ya urina príyemclo 
para eso.... ' -' . ■ 

— ¡PréV! -nido!!!.... entonces.,., .Jesús! .Tesus!.... Ah!, 

' Vado Tetro Rutonas: itunquasn ¡tundeas mthi raiu{X 

irdema? ¿í-em 
Y6 creó como., 
os en Dios Todopoderoso , Criador del óiejivf dé'la; 
Berra: yo lo Aflora con toda mi alma, soi cristiano. co T ' 
mo vos. SiíanVs no puede oír nombrar al Redentor 
de! mundo sin tornar al instante 'despüvovidokVlps'íOs-j 
ciros abismos de donde saliera: ¿tenéis ahí el- libró de 
¡OJ clvanjelioj^ _, ;; . , '...... .... ¿¿.$ 

—.tii . aquí está ; helo aquí , "buen Cucicanú.j es- 
clamó, alargando al jo&'.n él sagrado impreso con in- 
segura mano, único <j(ie componía toda Su librería; 
IJTdonad , amigo niip, mis sospechas ; os habéis prcir. 
^sentado á nosotros con tanto misterio, qtia deseara sa- 
"Del'.... pues.... os Jo rticgo en nombre de -Nuestro Se- 
ñor Jesucristo, si sois un hombre coh:o.... como los 

demás, ó un espíritu ó áiijcl- bajado del. cielo para 
uestra guarda: yo no os con'ozcp hogar eii c! país, ni 



;E 



por 



11 



íiádic se acuerda haberos visto hasta la tarde en que 
salvasteis á mi hija Harta de la 'furia de ncnicl feroz 
cerdo. . 

— ¿I á esto se reduce todo? contestó el joven, to- 
mando el libro de los Evanjelios: sí, yo os juro póres- 

■ te sagrado libro que/sbi \\\\ hombre-como los demás, 

" salvo una' pequeña diferencia; pero esta pequeña dife- 
rencia ningún poder humano me. hará descubrirla mas 
ijue á María, i uso ;"i su tiempo: os he dicho otra oca- 
sión que el hidalgo Panfilo Xarvaez fue mi pudro; i 
Cacnaba. hija-del desgraciado (Ic.tuei, mi madrej'tnas 
no me preguntéis otra cosa, i baste esto para tranqui- 
lizar vuestra conciencia. 

I sin embargo ,¡, podrían tranquilizar semejantes 
palabras al anciano Berdecia, aunque en realidad qué- 
dase convencido de no ser su amigo el mismo' Sata- 
nás ñ otro espíritu engañador de los abismos inferna 1 

' les? Asi fue.en efecto, i así lo sorprendió la muerte al 
cabo del año, sin haber podido aclarar sus dudas res- 
pecto del misterioso Cacicaná. ' ■ * 

Tres meses después María de Berdecia i Ramos 

• contraía esponsales en laque hoi es parroquial mayor 
de la ciudad , con Jácojne Xarvaez , "conocido con el 
sobrenombre indrjena de Cacicaná, ante un azorado 
concurso que comentaba este suceso , como siempre, • 
de mil maneras, pites aun nadie había podido calarla 
misteriosa eesistencia del joven de-la capa de grana. 
Al subsecuente dia la joven desposada habin de»:i 



Facsímile del No. 5 de la revista matancera "La Guirnalda" 



da billete: diez mil pesos el premio ma- 
yor y dos pesos los enteros. 

Pero no se conocían aún esos recargos 
extraordinarios que en los tiempos actua- 
les aumentan el valor primitivo de los 
billetes de un 30 a un 50 por ciento. 

Le Courrier des Etats Unis proporcio- 
naba a La Aurora amplio material para 
sus columnas, con las noticias de la gue- 
rra entre Rusia y Turquía, de los esfuer- 
zos de Bélgica para separarse de Holan- 
da etc. Recuerdo haber observado que a 
las noticias procedentes de Trieste, se ha- 
cía preceder las palabras De Italia. 

Tenía razón La Aurora. 



El Diario de Matanzas empezó a publi- 
carse en primero de Diciembre de 1829, 
bajo la dirección y administración de D. 
Ambrosio José González y José Antonio 
Velazco, hasta el 28 de Febrero de 1831. 

José Ma. Heredia colaboró en el Diario. 

En Enero de ese mismo año José Pe- 
reira, que tenía a su cargo la dirección de 
La Aurora, tuvo que abandonarla, trasla 
dándose a la Habana, en donde fundó El 
Lucero, que fusionado más larde con El 
Noticioso, dio origen al Diario de la Ma- 
rina en 1844. 

Pereira antes de publicarlo en la Ha- 
bana, había editado El Lucero en Matan- 
zas, imprimiéndose solamente algunos nú- 
meros. 

Salieron de la imprenta de La Aurora, 
de Matanzas, obras y trabajos -muy pre- 
ciados, traduceiones, etc. Trelles los cita 
en su notable Bibliografía Cubana. 

Jimeno celebró mucho un Almanaque 
publicado en 1833 bajo la dirección de Ti- 
burcio Campa o Campe, sucesor de Pe- 
reira. 

Por el año de 1832 La Aurora de Ma- 
tanzas se publicaba en la calle del Justo 
Medio, frente a la tienda del Escudo! Así 
lo decía jocosamente en su primera pla- 



na El Regañón de la Habana, en 21 de 

Febrero de ese año. 

La Aurora se distinguía por su redac- 
ción y por su información extranjei'a ; El 
Diario de Matanzas estaba mejor impre- 
so, dedicándose preferentemente a los 
asuntos locales. 

Había un escribano de semana, y uno 
facultativo. Sin embargo, El Diario de 
Matanzas tuvo que capitular ante la po- 
pularidad, siempre en aumento, de La 
Aurora. 

En 1833 Tiburcio Campe fundó El Pa- 
satiempo, del cual el Archivo Nacional 
posee el último número, es decir, el n° 72 
del 30 de Septiembre de 1834; se publi- 
caba en la Calle y Cuadra del Teatro nú- 
mero 38, los martes y los sábados, y la 
suscripción costaba seis reales al mes. Se 
ocupaba de política y estaba bien redac 
lado. Campe al despedirse de su público 
lector anunció su intención de publicar 
en la Habana el Diario de Avisos desde 
primero de Noviembre del mismo año 
1834. 

En El Pasatiempo se publicaron las pri- 
meras poesías de Plácido, que fundó al 
gunos años más tarde La Siempreviva. 

En 1841 J. M. Salinero pidió autoriza- 
ción para fundar El Pan de Matanzas pe 
ro no encontré datos que comprobaran si 
llegó por fin a fundarse. 
$ # $ 

En Matanzas se publicaron, además de 
la prensa periódica, trabajos muy impor- 
tantes. 

En 1834 se imprimió clandestinamente 
un trabajo de José A. Saco (que apareció 
como impreso en Nueva Orleans), en de- 
fensa de la Academia Cubana de Litera- 
tura (1). En 1836 un Diccionario de Vo- 
ces Cubanas por el español Esteban Pi- 
ehardo ; un Manual de Forasteros, etc. 

Pezuela cita, elogiándolo, un plano de 



(1) Cita de Bachiller y Morales. 



—33- 



la Bahía y de la Ciudad de Matanzas, im- 
preso en Septiembre de 1840. 

Dos años antes había visto la luz una 
edición de las Poesías de Plácido ; la obra 
Estadística y Geografía Judicial de Ma- 
tanzas, etc. 

En 1842 se fundó El Yumurí, periódico 
mercantil, artístico, de economía y agri- 
cultura ; y ese mismo año La Guirnalda, 
que fué la primera hoja literaria de Ma- 
tanzas por su cuerpo de redacción y s\i 
escogido material de lectura. Publicamos 
el facsímile del número o Entrega 5a., por 
cortesía del Sr. J. A. Escoto, en cuya co- 
lección figura. 

En 1847 Miguel Teurbe Tolón fundó con 
José Victoriano Betancourt El Aguinaldo 
Matancero (ya había un Aguinaldo Ha- 
banero), en el que colaboraron muchas de 
las primeras plumas de la ciudad yumu- 
rina : José Miguel Ángulo y Heredia, Plá- 
cido, Milanés, Félix Tanco, los Guiteras, 
etcétera. 

Y por 1849 reaparece J. M. Salinero 
editando El Jardín Matancero, que se ocu- 
paba de ciencias, artes y literatura. 

A mediados del siglo XIX el arte tea 
tral empieza a ser representado por una 
hoja dedicada a ella exclusivamente : La 
Revista Teatral Matancera, primer paso 
dado para la creación futura de un ver- 
dadero teatro moderno. 

En El Pensil encontramos a Emilio 
Blanchet y a José y Domingo Del Mon- 
te, (1) cultos los tres : y con La Pucha Yu- 
murina de Rafael Otero y Francisco Javier 
de la Cruz, henos llegado al año de 1850. 
* # * 

La mitad del siglo XLX culminó en una 
notable abundancia de prensa periódica, 
de la que no se conservan más que rarí- 
simos ejemplares. 

Sin embargo, muchas de esas revistas 



(1) Se trata de Domingo Del Monte y Por- 
tillo. 



y periódicos no dejaron trazas en la- vi- 
da intelectual o política de Matanzas. To- 
davía estaba amordazada la prensa y n© 
podía, por consecuencia, reflejar libremen- 
te las ideas del pueblo, cuando ellas salían 
del cauce que el Gobierno las fijaba. 

Bien lo supo Ildefonso Estrada y Zenea, 
procesado en 1852 por haberse visto com- 
plicado en la Habana en el proceso polí- 
tico iniciado en contra de los redactores 
de La Voz del Pueblo, tildado de periódi- 
co subversivo. 

Ildefonso Estrada y Zenea fundó tam- 
bién (1868) El Periquito, que fué el pri- 
mer periódico que hubo en Cuba dedica- 
do a los niños : lo dirigió en la Habana, 
en Matanzas y en la República de México. 

Carlos Manuel Trelles cita de 1855 a 
1858, La Gaceta del Bando Punzó (1855), 
El Lirio Azul, y El Regañón (1856) ; toda 
una colección de duendes : El Duende, fes- 
tivo (1856), redactado con buena ironía 
por Rafael Otero y Marín y por José d» 
Armas ; El Duende Matancero, y El Nufe- 
vo Duende, semanario del año 1858. 

Francisco Javier de la Cruz reaparecí» 
el año de 1856 con El Yumurí, que tuve», 
aproximadamente, año y medio de vida. 
En ese año la misma imprenta editó una 
traducción de la obra de Marmier soríf» 
Schiller, por Antonio Sellen. 

Desde la mitad del siglo XIX las im- 
prentas matanceras publicaron muchas 
obras francesas, que traducidas al idioma 
castellano tuvieron sobre las costumbre* 
y la civilización yumurina una influencia 
indiscutible. 

La Aurora se fusionó en 1857 con El 
Yumurí y desde entonces se llamó La Au- 
rora del Yumurí, viviendo una larga vida 
de 72 años, existencia superada solamente 
por el Diario de la Marina. 

De 1859 a 1860 apareció nuevamente 
otro Eco de Matanzas, como en 1822; lo 
redactaba Domingo Del Monte y Portillo. 

Ese año de 1860 fué fecundo en naci- 



—34— 



LAMINA V 













i 



Estación de los Ferrocarriles Unidos (Matanzas) 




Palacio de Gobierno p Parque Central (Matanzas) 



miento de hojas periódicas. Trelles nos 
menciona el bisemanario El Eco del Yu- 
murí, La Tenaza, El Registro Mercantil 
y El Faro del Comercio, cuyo Director era 
D. Francisco Coronado Delicado. 

Por esa misma época se empezó a pu- 
blicar El Liceo de Matanzas, órgano de 
la sociedad de que tratamos en Capítulo 
aparte; su vida fué bastante larga, pero 
frecuentemente interrumpida por perío- 
dos de catalepsia, motivado por las crisis 
económicas. 

De 1861 a 1868 fué otro período de 
abundancia de la prensa. 

Ya se preparaban los días de dolor y 
de gloria para la patria. 

El Comercio (1861), El Cartel (periódi 
co oficial del Teatro Esteban inaugurado 
recientemente (1863), La Estudiantina 
f 1862-5) fundada por el poeta Manzanet, 
La Sensitiva (1865) dirigida por Adalio 
Scola, que reaparece de 1866-67 en la di- 
rección de Variedades ,con Emilio Terry 
y de El Eco del Bosque poco después, El 
Boletín del Recreo, (1866-7) hoja literaria 
y económica, El Boletín Telegráfico en 
(1867), El Bombero, Director Pedro A. 
Boissier (1867), El ,Heraldo redactado 
también en 1867 por Plácido Gener y Jor- 
ge de la Calle, etc. 

Y todavía olvido • Camafeos, periódico 
satírico dirigido por el año de 1865 por 
Ángel Mestre y Tolón; La Serenata, en 
la que colaboraba Emilio Blanchet, y La 
Revista Matancera, que Bernabé Mayda 
gán, magnífico periodista habanero, pre- 
tendía publicar en 1866. 

Trelles cita el hecho que Maydagán pi- 
dió permiso para ello, pero ignoro si la 
autoridad lo satisfizo en su pretensión. 

Por aquel entonces (1868)) se publicó 
también El Alba, semanario dirigido por 
Ángel Mestre y Tolón ; La Retreta, El 
Diario del Comercio, etc. 

De 1868 a 1878, la primera guerra por 
la independencia de Cuba, se paralizó la 



vida de la prensa y no hubo, por tanto, 
en Matanzas, en el campo periodístico, he- 
chos que merezcan ser mencionados. 

Las actividades renacieron después <l" 
la Paz del Zanjón. 



En 1878 El Liceo era otra vez el órgano 
del Club de Matanzas, que poco después 
v-olvió al antiguo nombre de Liceo de Ma- 
ganzas ; y el poeta Rafael Otero y Castro- 
verde publicaba su Ramillete, que duró 
poco tiempo. 

Era la época en que nacía el Partido Li- 
beral llamado después Autonomista. 

Alberto Ortiz Coffigny fundó entonces 
el Diario de Matanzas, que no era la con- 
tinuación del antiguo, sino un nuevo pe- 
riódico, órgano del nuevo Partido político 
que lo subvencionaba. 

No había chantage. 

Bernabé Maydagán fué el primer Direc- 
tor, viéndose sustituido al cabo de algviii 
nenrpo por Rafael M. Mendive. Colabora- 
ban en el Diario de Matanzas, Guillermo 
Schweyer Lámar, Nicolás Heredia, Augus- 
to E. Mádan, Francisco de Jimeno, Fran- 
cisco Javier de la Cruz, Nicanor A. Gon- 
zález, etc. 

Este xiltimo, buen poeta, también fundó 
en 1879 su revista El Pensamiento, en el 
que tuvo buen cuidado de mencionar co- 
mo colaboradores, los mejores cerebros de 
la época, lo que dio motivo a Rafael Ote- 
ro Castroverde para el epigrama : 

"Nicanor A. González, Director de El 
Pensamiento ! 

¡ Qué tropas de Generales, mandadas 
por un Sargento! 

Se cuenta que González al conocer el 
epigrama, lo comentó filosóficamente con 
an: "Tiene talento el muchacho!" 

Por 1880, 1881 y 1882, se publicaron El 
Ateneo, órgano de la sociedad homónima ; 
Las Noticias, periódico de información 
que se transformó después en El Correo 



—35— 



de Matanzas, y la revista jocosa El True- 
no, fundada por Ramón Jimeno. La últi- 
ma representaba al grupo de los incon- 
formes con la marcha política del país y 
contaba con buenos redactores. 

Guillermo Schweyer al salir de la re- 
dacción del Diario de Matanzas, por el año 
de 1883, fundó El Pueblo, periódico inde- 
pendiente, adquirido uu poco más tarde 
por Pío D. Campuzano. 

Tampoco El Pueblo tuvo vida larga ; 
Bonifacio Byrne perteneció a su redac- 
ción. 

'Casi toda la prensa de aquella época 
contaba con elementos muy escasos : no 
pagaban o pagaban muy mal a sus redac- 
tores, y generalmente tenían cuentas pen- 
dientes doquiera. 

Los que deseaban prosperar tenían que 
publicarse en la Habana, como la famosa 
Revista de Cuba, de J. Antonio Cortina, 
cuyo director y varios redactores eran de 
la provincia matancera. 

La Tijera, que se publicó en Matanzas 
también por el año de 1883, estaba dirigí 
da por un asturiano, dependiente de una 
casa de comercio, cuyo nombre no pude 
averiguar. En 1884 se publicó El Impar- 
cial. 

Por 1886 se fundó el Círculo de la Ju- 
ventud Liberal, con tendencias separatis- 
tas, y poc( después surgió el per. , Jico que 
llevaba el mismo nombre. Entre ctros re- 
dactores, hubo Bonifacio Byrne. 

De 1886 a 1887 hubo El Álbum de Ni- 
colás Heredia, con magníficos reductores ; 
ora de índole literaria y política, con ca- 
ricaturas de Torriente. 

Allá por el año 1890 el mismo Byrne, 
con su amigo y colega el poeta M. de los 
S. Carballo, fundó La Mañana y La Tar- 
de, que, a pesar de su corta vida, les cau- 
saron disgustos a granel. 

Otra Revista, no inferior, en mi concep- 
to, al Álbum de Nicolás Heredia, fué Arte 



y Letras, que surgió a la vida el 12 de 
Noviembre de 1893. 

Tenía muy buenos colaboradores. Re- 
cuerdo los nombres de J. del Casal, los 
hermanos Uhrbach, ■ Piñeyro, José Luis 
Prado, Alvaro de la Iglesia, Guillermo 
Schweyer Lámar, Manuel Sanguily, Nico- 
lás Heredia, C. M. Trelles, B. Byrne, Vi- 
cente A. Tomás, etc. 

Director era Manuel de los S. Carballo. 

Poco después, en 1894, Arte y Letras ya 
no existía, pero El Álbum de las Damas 
parecía haber sido la continuación de la 
primera revista, ya que estaba cuidadosa- 
mente impresa con los mismos tipos de im- 
prenta, tenía la misma disposición del ma- 
terial y varios de los mismos colaborado- 
res entre los que tomé nota aún de los Boi- 
ssier, del poeta Nicanor A. González y del 
Dr. Garmendía. 

En 1895 el Diario de Matanzas, en el 
que ya escribían Garmendía, Byrne y Fer- 
nando Romero Fajardo, acabó su vida, que 
había sido bastante larga. 

Había también un periódico, fundado 
por Alvaro de la Iglesia antes de la gue- 
rra que determinó la suerte de Cuba : fué 
La Región, alternativamente española j 
cubana, y concluyó sus días, muy españo- 
la, en las manos de Benito Lage. 

Por el año de 1899, Rivero dirigía el 
diario Cuba, y Fernando Romero Fajar- 
do fundaba su Voz de Matanzas. El He- 
raldo volvía a la palestra, y por Marzo 
de 1900 moría La Aurora. 

Y habría más nombres que citar, si es- 
ta relación ya no resultara demasiado pro- 
lija. 

El Republicano Conservador y El Yu- 
cayo se pueden mencionar entre los más 
antiguos de los que viven hoy. El segun- 
do, en sus primeros números, publicó ar- 
tículos notables. 

• # # 

En la actualidad la prensa está repre- 
sentada en la provincia de Matanzas por 



-3G- 



muchos diarios, afiliados a uno u otro de 
los dos partidos políticos : algunos se pro- 
fesan independientes. 

No sé que alguno de ellos posea un ser 
vicio cablegráfico propio. Verdad es que 
tampoco lo necesitarían, ya que llegan a 
las Provincias las primeras ediciones de 
los periódicos de la capital. 

Se ocupan de asuntos de interés local, 
de política, larva roedora de los países 
hispanoamericanos; pero por lo general 
no se enfrentan con los grandes proble- 
mas del país o con los grandes problemas 
sociales. 

Abunda a menudo la nota social en la 
eue prevalecen noticias ligadas con las 
amistades de cada cronista, noticias casi 
siempre desprovistas de interés para otras 
personas que no sean las directamente in- 
teresadas, y ricas de elogios, de califica- 
tivos hiperbólicos para reflejar la gracia, 
la hermosura, el talento y la distinción de 
todos esos seres tan extraordinariamente 
■dotados por la Naturaleza. 

Es la costumbre. 



En Matanzas tomé nota de los diarios 
conservadores El Jején, El Yucayo, El 
Moderado, El Imparcial y de los diarios 
liberales El Republicano Conservador, 
(¡oh anomalía!). La Nueva Aurora, La 
Aurora del Yumurí y El Correo de Matan- 
zas. 

A principios de 1919 nació la revista li- 
teraria Porvenir, con buenos colaborado 
res. 

En las demás poblaciones de la Provin- 
cia de Matanzas se publicaban en 1894 sie- 
te periódicos, y veinte el año de 1911. 

Sin embargo, ninguno de ellos ha deja- 
do trazas duraderas, ni influyó de un mo- 
do decidido sobre la evolución cultural del 
lugar en donde se publicó. 

Se me dispensará por consecuencia, que 
exceptuando la de la ciudad de Cárdenas, 
yo no haga un resumen de la prensa de 
toda la provincia matancera, que resulta- 
ría demasiado árido y prolijo. 

Hoy el número de periódicos ha aumen- 
tado todavía ! 






- H f3; 



—37— 



SANIDAD Y BENEFICENCIA. 



La provincia de Matanzas es una de las 
más saludables. La mortalidad de la Ca- 
pital no alcanza el 18 por mil. 

Podría ser mucho más baja todavía si 
las clases humildes observaran mejor las 
reglas de la higiene, y si las calles estu- 
viesen en mejor estado de urbanización. 
En Matanzas y en Cárdenas abunda el 
polvo, vehículo de microbios de todas cla- 
ses. 

El haberse inaugurado recientemente el 
Departamento de Higiene Infantil en Ma- 
tanzas y en Cárdenas, sin duda contribuí 
rá a la disminución de la mortalidad. 

El Sr. Jefe de Sanidad de Matanzas 
(ciudad) Dr. A. Lecuona, me había infor- 
mado favorablemente acerca del agua po- 
table, pero la duda había hecho presa eti 
mi ánimo por los mil informes contradic- 
torios de otras personas de la localidad 
prominentes algunas de ellas. 

Y yo había quedado convencido de que 
el agua potable constituyese el mayor fac- 
tor de mortandad para la ciudad de Ma- 
tanzas. Por consiguiente, estas páginas, 
hoy modificadas, eran una carga a fondo 
en contra de la Compañía de Servicios Pú- 
blicos, producto de la fusión de las del 
Acueducto, de los Tranvías Urbanos y de 
la Luz Eléctrica. 



Más tarde un distinguido amigo mío que 
reside en la Habana, me llamó la atenció* 
acerca de las exageraciones corrientes j 
de los motivos en que estaban fundada». 

Decidí entonces ir más al fondo del 
asunto y verlo todo personalmente. 

Sería inútil tratar en este Capítulo dt 
los detalles económicos de la fusión de la« 
tres Compañías: si las personas que inter 
vinieron en el asunto no hubiesen proca- 
dido con toda la pureza deseable al ges- 
tionar y conceder la renovación de la con- 
cesión, la opinión pública las trataría se- 
veramente. 

El discutir este detalle saldría de los lí- 
mites de esta obra ; pero yo creo que los 
accionistas han procedido con arreglo a 
un indiscutible derecho buscando el mo- 
do de reducir sus gastos generales con la 
disminución del personal y rebajar el pre- 
cio del alquiler de las oficinas, etc. aumen- 
tando así sus ganancias. 

Y bien se sabe que al separar algunos 
empleados, ellos, sus parientes y sus ami- 
gos, forman una legión de enemigos. 

En el Capítulo de O. P. el lector encon- 
trará detalles sobre el Acueducto, cuyas 
obras he visitado con detenimiento, y con 
el legítimo orgullo de que mi inspección 
ocular, bondadosamente permitida por eí 



—38— 



CAMINA VI 





Iglesia Catedral de Matanzas p Aliar Mayor de la misma 



Si*. Heydrich, no haya obedecido a inte 
reses personales. 

He aquí los análisis químicos del agua 
potable de Matanzas. 

Análisis de las aguas del Manantial 
de Bello 

(realizado por el Laboratorio Histo-Quí 
mico-Bacteriológico de la Habana). 

Residuo seco 0.334 xlOOO 

Residuo por calcinación .. 0.254 xlOOO 

Pérdida al rojo 0.032 xlOOO 

Grado hidrotrimétrico total 24°56. 

Grado hidrotrimiétrico per- 
sistente . 12°28. 

Acido carbónico I o . 16. 

Carbonato de cal 11° . 12 . 

Sulfato y sales de cal ex- 
cepto el carbonato 9 o . 58. 

Sales de Magnesia 2 o .70. 

Cloro 0.0184x1000 

Acido sulfúrico 0.0210x1000 

Oxígeno prestado al per- 

manganato . 0012x1000 

Materia orgánica total en 

ácido oxálico 6.0157x1000 

No contiene nitritos. 
ES UN AGUA BUENA. 
Habana, Enero 3 de 1903. 
Vto. Bno. — Dr. J. Santos Fernández, 

Director. — Dr. E. Acosta. 
* # * 

Agua procedente de los Manantiales de 
San Juan 

Residuo seco a 110° .... 0' 332 x 1000 

Id. por calcinación 0' 200 x 1000 

Pérdida al rojo 0' 025 x 1000 

Grado hidrotrimétrico to- 
tal 28° 526 

Grado persistente 8 o 390 

Acido carbónico I o 174 

Carbonato de cal 18° 962 

Sulfato y sales de cal ex- 
cepto carbonato o 839 

Sales de Magnesia 7 o 551 



Amoniaco libre 0'0004x 1000 

Amoniaco albuminóideo.. O'OOOlx 1000 
Materia orgánica total en 

ácido oxálico 0' 0200x1000 

Oxígeno prestado al per- 

manganato 0' 0026x1000 

Cloro 0'023 xlOOO 

Acido sulfúrico en S03. . 0'006 xlOO 

No tiene nitritos. 

ES UN AGUA BUENA. 

Este análisis fué practicado por los doc- 
tores J. N. Dávalos y Ernesto Cuervo en . 
muestras tomadas directamente en la ciu- 
dad de Matanzas en 2 de Mayo de 1904. 

* # * 

Pronto Matanzas contará con otro ser 
vicio público de agua y luz eléctrica, el 
que proporcionará la Compañía Hidro- 
Eléctrica de Matanzas S. A. 

La competencia abarata los precios, y 
el pueblo sale beneficiado por ella. Es por 
lo tanto deseable que haya una nueva 
Compañía, y que sus accionistas resistan 
al natural deseo de aumentar su capital, 
pasándose al campo del rival más pode- 
roso. 

En mi visita a los manantiales y a las 
obras del acueducto de Matanzas, pude 
convencerme de que el agua es suficien- 
temente pura, aun cuando produzca abun- 
dante sedimento, como casi todas las 
aguas de Cuba. 

Los manantiales producen diariamente 
unos 12000 m c. y la Sanidad exige 150 
litros como cantidad mínima por cada ha- 
bitante. 

Siendo que la población de Matanzas es 
de 40000 habitantes, aproximadamente, 
resulta que la Compañía proporciona una 
cantidad mayor. 

Sin embargo, resulta escasa, como pude 
comprobarlo personalmente en varias oca- 
siones. 

En gran parte la escasez se debe al des- 
cuido de las familias; a veces dejan las 



—39— 



llaves abiertas, a veces no funcionan las 
válvulas de los inodoros, y el agua se des- 
perdicia en grandes cantidades. 

Una inspección girada por un alto em- 
pleado de la Compañía por las calles de 
Milanés y de la Independencia, habitadas 
por la mejor clase social de Matanzas, 
permitió calcular en un 40 por ciento el 
desperdicio de agua potable. 

En 1872, cuando la Compañía obtuvo 
su primera concesión, no estaba obligada 
a dar más que 58 litros por segundo, es 
decir, unos 4300 m. c. diarios. 

Y la Compañía dio mucho más a Ma 
tanzas en los últimos años de la concesión : 
no se puede negar que ha prestado un 
servicio positivo, aún cuando susceptible 
de ser mejorado todavía. 

Pude observar que después de algún 
fuerte aguacero, el agua potable era tur- 
bia y parecía contener detritus orgánicos j 
lo que había contribuido a convencerme de 
la deficiencia absoluta de la tubería, tan- 
ques, etc. 

El Sr. Heydrich me dio la explicación 
siguiente: Se debería lavar la tubería ca- 
da semana, pero el caudal de agua de que 
se dispone no lo permite. Se aprovechan 
pues los días de lluvias para este indis- 
pensable operación, porque en esos días 
no se necesita agua para el riego de las 
calles. Relata refero. 

La cuota que se paga fluctúa entre 
$0.50 y $4 mensuales, no teniéndose en 
cuenta, según un principio socialista, el 
consumo, sino la casa. 

A los pudientes se cobra más para re- 
bajar la cuota de las casas pobres que ne- 
cesitan el agua en iguales proporciones. 

El precio de la fuerza eléctrica es 1 pe- 
so mensual por cada foco de 32 bujías y 
de 4 a 20 centavos por kilowat, según sea 
el consumo. 

El Jefe de Sanidad inspecciona dos ve- 
ees por semana la Estación Receptora del 
Acueducto, y pide siempre a la Compa- 



ñía el aumento de la maquinaria en los 
manantiales de San Juan para remediar 
la escasez, que a cualquiera causa se de- 
ba, es sin embargo innegable. La Compa- 
ñía prometió aumentar el diámetro de la 
tubería. 

Yo agregaría todavía que sería desea- 
ble en el manantial de Bello (o Benavi- 
des) instalar un gran filtro económico de 
grava, carbón y arena en capas superpues- 
tas, y levantar una barrera más elevada 
alrededor de la represa para impedir que 
las lluvias arrastren materias orgánicas 
en caso de aguaceros torrenciales. 

Sin embargo, repito, la instalación es 
buena, y la tubería (hasta la misma del 
año 1872) está en perfecto estado. (1) 

* # # 

En 1918 la fiebre tifoidea contribuyó al 
aumento de la mortandad en Matanzas, 
pero absteniéndose de tomar el agua sin 
hervir y mediante las inyecciones preven- 
tivas, el riesgo resultaba mínimo. 

En la primavera se nota generalmente 
ana recrudescencia en los trastornos gas- 
1 ro-intestinales que de preferencia atacan 
a los niños que en la primera infancia ca- 
recen de la alimentación materna. 

Hubo un brote de paludismo en Corral 
Nuevo, pueblito a tres leguas de Matan- 
zas, entre esta ciudad y el antiguo Ca- 
nas! 

La campaña de la Secretaría de Sani- 
dad es activa en las casas, en los sumi- 
deros, en las letrinas. Se inspeccionan to- 
dos los depósitos de aguas, o de materias 
orgánicas ; se petrolizan para destruir las 
larvas de los mosquitos, y se vigila que 
el fondo y las cuatro paredes estén cemen- 
tadas perfectamente. 

Para no ser injusto, debo agregar que 
desde el año 1828 la Sala Capitular de 
Matanzas, ya se ocupaba de ordenar a los 

(1) Por mayores detalles véase el Capítu- 
lo Obras Públicas. 



—40— 



propietarios la disecación de pantanos en 
sus solares yermos, así como les prohibía 
acumular en ellos basuras, para evitar el 
perjuicio que podía originar a la salud 
pública. 

En Matanzas no hay muchos mosquitos : 
los que hay son generalmente de la espe- 
cie culex. 

Para recoger las basuras de la ciudad 
hay 18 carros especiales, y 5 bombas de 
riego. 

Para la petrolizaeión hay 4 hombres, y 
cada uno de ellos lleva diez galones de pe- 
tróleo. 

Las basuras recogidas- se arrojan en los 
vertederos a sotavento, en las afueras de 
la ciudad. 

Otros carros están destinados a levan- 
tar escombros y el servicio de chapeo en 
las orillas de calles y caminos. 

Servicio de Bromatología. — En los días 
y en las horas fijadas por la Jefatura Lo- 
cal de Sanidad, se procede a recoger mues- 
tras de leche a los expendedores. 

Las muestras selladas y lacradas en 
presencia de los interesados, son llevadas 
a la Jefatura para ser examinadas. 

Inspecciones Sanitarias. — Los médicos 
de cabecera están obligados a informar a 
la Jefatura Local de Sanidad de todos los 
casos de enfermedades cuarentenarias. En 
vista del informe, se procede a la inspec- 
ción y a la desinfección que sean del ca- 
so. Pero hoy, no existen estufas mo- 
dernas de desinfección, sino simplemente 
aparatos de fumigación. 

También, cuando es necesario, se hace 
un perfecto lavado de los muebles y 
puertas, y se recogen y queman en los 
vertederos los efectos de la indumentaria 
contagiada. 

La Jefatura Local de Sanidad distribu- 
ye e inyecta gratuitamente la vacuna en 
contra de la viruela, el suero antitetáni- 
co, el suero de Behring, el suero antitífi- 
co, etc. 



La Jefatura de Sanidad tiene también 
a su cargo el Servicio de Cuarentenas, en 
los puertos. 

No disponiendo aún de los datos di- 
1918, exponemos los del año de 1903 y 
de 1917 para que se pueda establecer una 
comparación entre las dos épocas. 

La diferencia que resulta se debe a la 
mayor centralización de los servicios pú- 
blicos, en general, en la Capital de la Re- 
pública ; lo que ha disminuido naturalmen- 
te la labor de los puertos menos impor- 
tantes. Además hoy se expide patente de 
Sanidad solamente a buques que procedan 
del extranjero, o excepcionalmente de al- 
gún puerto infecto de la misma isla. 



Año de 1903. 



CÁRDENAS IAIÍHZAS 



Patentes de Sanidad expe- 
didas 434 343 

Total de buques inspeccio- 
nados 280 279 

Total de personas inspec- 
cionadas 8.050 9.927 

Total de individuos en 

cuarentena 

Año de 1917. 

Patentes de Sanidad expe- 
didas 278 344 

Total de buques inspeccio- 
nados 156 1 72 

Total de personas inspec- 
cionadas 3 . 887 5 . 458 

Total de individuos en 

cuarentena 27 

La Jefatura de Sanidad de Matanzas es- 
taba a cargo del Dr. Adolfo Lecuona. en 

la época de mis visitas a esa ciudad. 

Según Quintero y Almeida, la primera 
Junta de Sanidad se creó en Matanzas el 
año de 1814 en 14 de Junio, siendo res- 
pectivamente primer Presidente y primer 
Secretario los señores Lorenzo García y 
José Teurbe Tolón. 



-41— 



El Licenciado Juan García, en 1740, fué 
«el primer médico de Matanzas. 

A principio del siglo pasado los servi- 
cios médicos para casos accidentales no 
existían, y se debe al Gobernador Cecilio 
Ayllon la creación (A. 1830) del sistema de 
turnos en los que los Facultativos estaban 
obligados a prestar servicio público para 
evitar el bochornoso caso de que a veces 
los heridos permaneciesen toda una noche 
sin auxilios. t 

He aquí algunos datos sobre la Benefi- 
cencia en Matanzas. Casi todos proceden 
de la tercera Conferencia Nacional de Be- 
neficencia y Corrección. 

Hospital de Santa Isabel y de San Ni- 
colás. — iSe fusionaron en 12 de Diciembre 
de 1901. Hasta entonces el primero era 
para varones, el segundo para hembras. 

El de Santa Isabel nació del extinguido 
Asilo de San Juan de Dios levantado en 
1757 por iniciativa de Carlos Tapanes, fi- 
lántropo, cuyas gestiones habían tenido 
principio desde el año 1749. 

Entonces era el asilo citado un pobre 
edificio en el que todo faltaba. Su techo 
era de guano, y siendo escasas las limos- 
nas para sostenerlo, el Capitán General 
Güemes y Horcasitas, le había concedido 
el producto de la valla de gallos. 

Más tarde D. Bernardino Blanco, ciru- 
jano del Castillo, obtuvo algunas conce- 
siones para hacerse cargo del Hospital o 
Asilo en cuestión. Pasó después en varias 
manos y hasta cambió de sitio antes de 
dar lugar al Hospital de Santa Isabel que 
existe todavía. 

A Alejandro Ramírez (1825) y al Con- 
de de Villanueva (1827) se deben las re- 
formas y mejoras principales de ese Hos- 
pital en el siglo pasado. 

Quintero, en sus "Apuntes para la His- 
toria de la Isla de Cuba con relación a la 
ciudad de Matanzas", escribe que hubo 
ama iniciativa aún anterior a la del filán- 



tropo Tapanes, porque en 1742 D. Pedro 
Nolasco S. y D. Francisco Valderrama, ya 
habían pedido terrenos para fundar un 
Hospital de Caridad, obteniéndolos en se- 
guida por el Honorable Cabildo. Sin em- 
bargo, las dificultades encontradas para 
reunir los fondos necesarios, dieron al 
traste con los buenos propósitos de esos 
señores. 

En Septiembre de 1900 el Cor. Domingo 
Lecuona, Alcalde de Matanzas, solicitó y 
obtuvo del Gobierno Americano se enco- 
mendara a Miss Henry la organización de 
una Escuela de Enfermeras en el Hos- 
pital. 

El Hospital de S. Nicolás, para muje- 
?'es, se debió al Pbro. Nicolás González 
Chávez, filántropo también. 

Ese señor dejó en 1846 los censos que 
poseía a favor de su iniciativa altruista, 
y con tan loable ejemplo, siguieron otros 
donativos valiosos : entre ellos los de S. 
de Ximeno, de Josefa Santa Cruz de 
Oviedo, de Martina García, Manuel del 
Portillo y María de Jesús Antonia de 
Armas. (Véase Boletín del Archivo Na- 
cional. Año XI, pag. 226). 

Casa de Beneficencia. — El Ldo. José Ma- 
ría Casal planteó el problema de la nece- 
sidad imprescindible de un Colegio para 
niñas pobres, desde el año 1843. La So- 
ciedad Económica Amigos del Pais aco- 
gió favorablemente su iniciativa, y J. To- 
más Ventosa, catalán, le prestó un apoyo 
decidido. 

Unos censos, un bazar de caridad, el im- 
puesto de un real sobre cada barril de ha- 
rina, y el alquiler de los esclavos embar- 
gados por los Tribunales (para todo sir- 
vieron los pobres esclavos) fueron la base 
de la Casa de Beneficencia. 

Después varios benefactores hicieron 
donativos de dinero : Simón de Ximjeno 
dio $2,000; Francisco de la O. García, 
$10,000; Francisco Hernández Morejón, 
$6,000; Julián Alfonso $4,800; Martina 



-42- 



•García, $3,000 ; Simón Labayén $2,000, et- 
cétera. 

La casa se abrió en la quinta "El Re- 
creo", del barrio denominado Sinipson, 
dando albergue a 10 niñas ; según Quin- 
tero, el año de 1847, teniendo un capital 
de 83,458 pesos que subió hasta $130,000. 

En 1860 ya tenía 50 asiladas, pero hoy 
ha decaido y el número de las niñas en 
Septiembre de 1918 llegaba solamente a 
19, y por un abuso del Gobierno de anta- 
ño (1), y la mala administración de varias 
-Juntas de Patronos perdió las tres cuar- 
tas partes de su capital o acaso más to- 
davía. 

Asilo de S. Vicente de Paul. — En 8 de 
Junio de 1863 la Junta de Maternidad y 
Beneficencia de Matanzas habia acordado 
la creación de este asilo, efectuándose su 
fundación el 6 de Mayo de 1866. 

Los esposos Luisa Valiente y Luis Ló- 
pez de Villavicencio y el señor Juan N. 
Valiente apoyaron la filantrópica idea con 
importantes donativos : los dos primeros 
cedieron para ese fin 40 casas de su pro- 
piedad. 

Las Hermanas de la Caridad tomaron a 
su cargo el asilo desde el 18 de Febrero 
de 1868. 

Podrían caber en él 100 niñas, pero so- 
lamente hay 40, aparte de las externas cu- 
yo número es variable. A las últimas está 
dedicada, desde el año de 1894, la planta 
baja. 

La Asociación o Conferencia de San Vi- 
cente de Paul se fundó en 27 de Noviem- 
bre de 1864 por un grupo de señoras pia- 
dosas, bajo la dirección espiritual del 
Pbro. D. Ramón Maceda. La primera Pre- 
sidenta fué la señora Asunción Gastón de 



(1) El Gobierno tomó manu militan unos 
70000pesos del capital de la Casa y dejó en su 
lugar Bonos de la Deuda, y éstos, varios años 
más tarde, se descubrió ser títulos falsos, ig- 
norándose quién haya efectuado la sustitución 
criminal. 



Rodríguez Rivera, esposa del Gobernador- 
Provincial. 

Los fines de la Asociación son umver- 
salmente conocidos : recolectar fondos pa- 
ra beneficiar a los pobres en sus mismas 
casas; moralizar las familias evitando los 
concubinatos y los malos ejemplos a los 
niños; recoger huérfanos indigentes, edu- 
carlos e instruirlos. 

Para lo último se creó el Asilo, que en 
2 de Noviembre de 1873 había quedado a 
cargo del Obispado de la Habana. Cuando 
se creó el Obispado de Matanzas los po- 
deres del primero fueron delegados en el 
segundo. 

Asociación de las Señoritas de la Cari- 
dad. — La componen jóvenes católicas mo- 
vidas por un alto ideal de feminismo bien 
entendido. ¿Qué puede haber más hermo- 
so que el ejercicio de la caridad por obra 
de la mujer? 

La Asociación, venciendo con buena vo- 
luntad, fe y abnegación muchas y graves 
dificultades económicas, recolecta fondos 
y organiza fiestecitas para aumentar sus 
ingresos. Semanalmente reparte víveres a 
unas 60 familias menesterosas, y en la fies- 
ta de Navidad a un número mucho mayor. 
A veces regala medicinas o paga los al- 
quileres de las familias que no pueden sa- 
tisfacerlos. 

En el año próximo pasado se repartió 
ron $1,473.25 de limosnas, sin contar los 
regalos extraordinarios de Navidad. 

La Comisión Especial de Señoritas, en 
algunas ocasiones reparte también frutas 
y dulces a los convalecientes en los Hos- 
pitales. 

La Asociación posee una biblioteca de 
índole moral y religiosa. 

Presidenta, en 1918, ha sido la señorita 
Pilar Penichet, y Director Espiritual lo es 
el P. Nieto, de los Paúles. 

He leído con gusto su opúsculo acerca de 
la Asociación y de sus fines, pero no estoy 
conforme con lo asentado por él sobre ?l 



— 43— 



respeto y las consideraciones de los pue- 
blos germanos para la mujer. 

Los hechos nos han demostrado que si 
ellos respetan la mujer de su país, no sa- 
ben de ningún modo respetar la de los 
otros pueblos, y la debilidad es para ellos 
un incentivo para cometer toda clase de 
oprobios. 

i* # * 

He sabido que existió con anterioridad 
una Asociación de Beneficencia Domici- 
liaria, cuya Secretaría desempeñaba en 
1869, la señora Rafaela Heredia de Ángu- 
lo. Ignoro si esta Asociación fuera la mis- 
ma de S. Vicente de Paiil, ya que coinci- 
den las fechas de la existencia de ambas. 



Asilo Palmira Duarte — La Sociedad Mi- 
sionera Americana de la Iglesia Protes- 
tante denominada Episcopal, había enco- 
mendado al pastor D. Pedro Duarte, la 
fundación y el sostenimiento de una escue- 
la mixta. 

Duarte fundó la Escuela, y él mismo 
con la señorita Mercedes Acosta. la diri- 
gieron durante 20 años, hasta que los 
acontecimientos políticos obligaron al 
pastor y revolucionario cubano a emigrar. 

La hija del Sr. Duarte, Palmira, a su 
regreso a Cuba, después de la Paz, se 
ocupó con gran interés en convertir la es- 
cuela en asilo, logrando asilar e instruir 
unas 60 niñas. 

La muerte impidió a la señorita Duarte 
continuar su obra de altruismo, y el asilo 
acabó por desaparecer. 
. .Asilo de Ancianos. — Ha sido fundado en 
Enero de 1892 por una Congregación Ca- 
tólica, quedando a cargo de las Hermani- 
tas de los Ancianos Desamparados. 

Antonio y José Zavala contribuyeron a 
la fundación del Asilo, generosamente. 

Se estableció primeramente en la Quin- 
ta Cardenal, y más tarde tuvo su edificio, 
para cuya construcción la señora Dolores 



Cruz Vda. de Ximeno cedió gratuitamente- 
el terreno. 

El Asilo de Ancianos se inauguró el 25- 
de Marzo de 1896. 

A mediados del año de 1918, unos 7t> 
ancianos estaban asilados en esta casa, 
atendidos por 13 Hermanas : doce de ellas 
de nacionalidad española y una colom- 
biana. 

El Asilo se sostiene con limosnas, y 
unas pequeñas subvenciones del Ayunta- 
miento y del Consejo Provincial: el pri- 
mero paga $50 y el segundo $40 mensua- 
les. 

La Secretaría de Sanidad paga $0.20 
centavos diarios por cada anciano, consi- 
derando que su número no exceda de 60 
personas. Pei'o siendo casi siempre mayor, 
y debiéndose agregar las 13 Hermanas 
que también comen, se desprende cuále-s 
dificultades económicas tendrán que ven- 
cer las pobrecitas. 

Y con tantos ricos organizadores del 
trust del egoismo ! 

Asilos Municipales. — Después de la re 
concentración,. que sembró en Cuba el lu- 
to y la desesperación, un grupo de ciuda- 
danos, altruistas, trató de salvar en Ma- 
tanzas a los infelices que habían quedado 
con vida, recogiéndolos en el Antiguo La- 
zareto. 

Esos buenos cubanos fueron los docto- 
res Félix de Vera, Domingo Mádan y An- 
drés Ulmo, a los que habíase unido volun- 
tariamente el dominicano Sr. Manuel Gil 
Caminero, persona muy identificada con 
su patria adoptiva. 

Al conseguir Cuba su libertad el doc- 
tor Alfredo Carnot, quien fué el primer 
Alcalde de Matanzas, pasó esos Asilos Mu- 
nicipales al barrio de Versalles, y el doc- 
tor Félix de Vera, les agregó un Hospital 
para niños. 

El año de 1900, con motivo de la nueva 
Ley de Beneficencia, muchos asilados pre- 
firieron -quedarse con sus familiares, aun- 



-44— 



LAMINA Vil 




Iglesia de San Pedro Apóstol (Versalles, Matanzas) 




El "Abra" del Yumurí vista desde Matanzas, 



que pobres, al verse trasladados a la Ha- 
bana. 

Y así. en Septiembre de ese año, desa- 
pareció el Asilo de Niñas que acogía unas 
150 criaturas, y el Asilo de Varones se 
transformó en la Escuela Industrial, desa- 
parecida a su vez en 1901. Los niños, no 
recogidos por las familias, fueron lleva- 
dos a Santiago de las Vegas. 

Quedó, por consecuencia, Matanzas, sin 
un asilo para varones, que buena falta 
hace. 

En Pueblo Nuevo hubo también dos pe- 
queñas enfermerías para recoger recon- 
centrados, pero sus condiciones eran bas- 
tante deficientes. Denomináronse "La Ca- 
ridad" y "San Carlos". 

Un grupo de filántropos americanos 
sostuvo también un modesto asilo llamado 
"Industrial Home'. Me informan que hoy 
ha desaparecido. 

Dispensario Mádaiv — Esta filantrópica 
institución, de la que hablo más adelante, 
se debe a la campaña del Dr. Delfín y del 
Dr. Mádan. 

Se fundó el día 3 de Septiembre de 
1894, acogido por el Cuerpo de Bomberos 
del Comercio, y protegido por el Ayunta- 
miento de Matanzas y por damas carita- 
tivas. 



Los nombres de los médicos Ulino, de 
Vera, Luis Cuni, Domingo y Roberto Má- 
dan, Eduardo Díaz, Jacinto Carrera, Juan 
S. Michelena, Venero, Estorino, del Jun- 
co, Pont, Galup, Quirós, Trelles, Adolfo 
Lecuona, etc., están ligados con la vida 
del Dispensario. 



Hubo en Matanzas unos Dispensarios 
Municipales, creados en 9 de febrero de 
1899, cuya utilidad no necesita ser puesta 
de relieve. En ellos fueron asistidos mu- 
chos miles de personas. 

Me informan que los suprimió el Co- 
'•onel Domingo Lecuona cuando fué alcal- 
de de la ciudad. Es sensible. 

Hoy, por cuenta del Municipio de Ma- 
tanzas, se despachan recetas en una far- 
macia, y los médicos municipales visitan a 
los enfermos provistos de su respectiva 
boleta. 



En 13 de Junio de 1875, se fundó una 
Sociedad de Beneficencia Asiática, cuya 
Junta se componía de filántropos matan- 
ceros que deseaban ser útiles a los pobres 
trabajadores de ese continente. 



VI 
VISITAS A LOS HOSPITALES DE MATANZAS.— LA ERMITA DE MONSE- 
RRAT.— EL CUARTEL DE BOMBEROS DEL COMERCIO. 
LA ESTACIÓN SANITARIA. 



La lápida de la puerta de entrada reza 
textualmente : 

"El Hospital de Santa Isabel ha sido 
fundado en 1838 por munificencia del ve- 
cindario y solicitud del Conde de Villa- 
nueva. 

Un folleto impreso en 1834 en la Im- 
prenta de la Real Marina, dice que en 19 
de Noviembre del mismo año, al festejarse 
el día de días de Isabel II, se puso la pri- 
mera piedra del edificio. 

Algunos años más tarde, en 24 de Julio 
de 1846, se inauguraba el Hospital de' S. 
Nicolás para mujeres pobres, por iniciativa 
del piadoso Pbro. D. Nicolás González de 
( liávez, y mediante el auxilio del Gobier- 
no y de los vecinos. 

No me parece que el edificio antiguo del 
Hospital de Santa Isabel reúna las condi- 
ciones necesarias; además se nota insufi- 
ciencia y deficiencia en su dotación, ex- 
ceptuando la dotación de los instrumentos 
de eirujía. Faltaba también una sala pa- 
ra niños y otra para maternidad en la 
¿poca en que yo lo visité (1918). 

El personal médico, a pesar de su buena 
voluntad, no puede obviar a los inconve- 
nientes aludidos, como tampo lo puede el 



personal femenino que, instruido según 
las reglas de la ciencia y de la higiene 
modernos, se ve obligado a actuar en un 
medio no apropiado a sus conocimientos. 

Las enfermeras, 28 en conjunto, llenas 
de abnegación, cumplen heroicamente con 
su cometido y constituyen la nota simpá- 
tica del Hospital. 

Otra nota simpática la dan los árboles 
frondosos que contribuyen también a le- 
vantar el ánimo oprimido por la vista de 
los enfermos. 

Volviendo a las enfermeras, es mi de- 
ber el consignar la pena que había causa- 
do en la sociedad matancera, el ataque in- 
justificado de que habían sido víctimas, 
en esos días, por un periódico local. 

Pobres muchachas, que sacrifican su ju- 
ventud en aras de la caridad y del deber, 
bien merecerían siquiera el agradecimien- 
to de los que piensan y de los que sienten 
humanitariamente ! 

El primer año ganan 8 pesos mensua- 
les ; 12 en el segundo y 25 en el tercero. 

Qué ironía ! Una cocinera o un criado 
de mano respondón y sucio pretende a ve- 
ces ganar un salario mayor! 

Solamente las graduadas pueden alcan- 



—47- 



zar 50 pesos de sueldo : $75 la graduada 
que hace el servicio nocturno, y $100, la 
Superintendente que dirige el servicio de 
todas. 

Quien conoce la tarea muy ingrata de 
asistir a enfermos, casi siempre pertene- 
cientes a las clases más refractarias a los 
principios de higiene; los servicios, a ve- 
ces muy humildes a los que tienen que de- 
dicarse esas señoritas; la lucha constante 
que deben sostener en contra de lo que les 
pide su juventud y de las naturales aspi- 
raciones de la mujer instruida, debe for- 
zosamente tener sólo admiración por ellas 
y verlas como ángeles de la caridad dig- 
nos del mayor respeto. 

¿Qué más pudiera exigírselas que cum- 
plir con su deber en las horas de su per- 
manencia en el hospital y en la escuela? 



El joven y caballeroso doctor Roberto 
Benavides (uno de los médicos internos 
del Hospital), tuvo la bondad de acompa- 
ñarme en mi visita. 

También el doctor Benavides sacrifica 
en su tarea humanitaria los mejores años 
de su juventud. 

El pabellón de los tuberculosos, todo 
de madera, y deficientísimo no tiene nada 
de común con el Sanatorio La Esperanza. 
Es para hombres exclusivamente, porque 
en Matanzas han olvidado probablemente 
que la mujer es la madre del hombre y 
que está sujeta a casi todas las mismas 
enfermedades. 

Y pasaremos al Laboratorio. 

Los muebles, las mesas de operaciones, 
los aparatos de esteriliza ció¡n piden a 
grandes voces ser sustituidos, por otros 
modernos, y aumentada la dotación. 

En una sola sala están reunidas las en 
fermas del sexo femenino, los niños, 
cuando hay alguno; las mujeres embara- 
zadas y las que dan a luz.' 

Para el transporte de heridos o de en- 



fermos que necesiten ser operados de ur- 
gencia, no hay elevadores : las camillas de- 
ben ser trasportadas a mano hasta el piso 
superior. 

Los dementes, por carecer el Hospital 
ele un pabellón ad hoc, están recluidos 
(cuando los hay) en unas jaulas gigan- 
tescas. 

Y no podría hacerse de otro modo sin 
riesgo positivo para los demás enfermos. 

Unas modestas habitaciones, que se ti- 
tulan salones para pensionistas de prime- 
ra y de segunda clase, constituyen lo me- 
jor del edificio. 

La cuota es de $2.00 y de $1.25 respecti- 
vamente. 

=* # * 

Pezuela dice que en 1853 los gastos del 
Hospital Militar de Santa Isabel ascen- 
dieron a $32,122 pesos fuertes con 5 rea- 
les, y que la mortandad no superó el 8 por 
ciento. 

Al Hospital de Caridad de Santa Isabel, 
que era entonces un departamento del pri- 
mero, se dedicaban 19,000 pesos aproxi- 
madamente. 

El 21 de Diciembre de 1901 el Hospital 
de Santa Isabel acogió las mujeres enfer- 
mas del Hospital de San Nicolás destruí- 
do más tarde por un incendio. 

El Sr. Secretario de Sanidad proyecta, 
un viaje de inspección y sin duda se con- 
vencerá que es rigurosamente cierto lo 
asentado. Mi criterio imparcial demuestra 
qiie si hoy no pude hablar con entusiasmo 
del Hospital de Santa Isabel, se me puede 
creer cuando no escatimo los elogios. 

Y muchos han sido los que brotaron de 
mi ánimo en varias oportunidades al ha- 
blar de la labor de la Secretaría de Sani- 
dad y Beneficencia. 

* * * 

El patriotismo y el altruismo de la Colo- 
nia Española, en Matanzas, se han pues- 



—48- 



to de relieve con la creación del Sanatorio, 
cuyas condiciones son mucho mejores que 
las del vetusto Hospital de Santa Isabel 

Debo a la cortesía del señor Presidente 
de la 'Colonia, D. Pedro de Urquiza y Bea, 
el haber visitado el Sanatorio en todos sus 
detalles, y la favorable impresión que me 
hizo la visita. 

El edificio, sin ser notable, tiene una 
apariencia que agrada, y la higiene de sus 
salas, de sus mamparas de cristal, de sus 
pisos de mosaico, de las 60 camas y de los 
gabinetes para los varios servicios, es in- 
mejorable. 

La Colonia Española adquirió en pro- 
piedad otro edificio y otros terrenos inme- 
diatos con el propósito de ampliar el Sa- 
natorio que va resultando pequeño para 
las necesidades de los socios. 

En la actualidad el Sanatorio compren- 
de, además del edificio fundamental, un 
Pabellón de Tuberculosos completamente 
aislado; otro para enfermedades infeccio- 
sas, construido recientemente en cemento 
armado y dotado de dobles puertas 
con telas de alambre para aislar a 
los enfermos evitando que los piquen 
los mosquitos: un Gabinete de Hidrotera- 
pia con aparatos modernos: uno de Elec- 
troterapia: una sala para las curaciones: 
otra para las operaciones de cirujía y por 
fin un Laboratorio para toda clases de 
análisis .y una farmacia. 

En el último año se trataron en el Sana- 
torio 425 casos de medicina y 108 de ci- 
rujía. 

El dar una descripción detallada de ca- 
da sala o gabinete y de los instrumentos y 
aparatos que forman su magnífica dota- 
ción sería trabajo que saldría de los lími- 
tes reducidos de esta obra : sin embargo 
reseñaré brevemente los detalles de ma- 
yor importancia, para honra de la Junta 
Directiva de la Colonia y del personal fa- 
cultativo del Sanatorio. 

El gabinete de Electroterapia está do- 



tado de todos los aparatos más modernos 
y más necesarios para la aplicación de la 
electricidad; corrientes alternas, botellas 
de Leyden, etc., y además un aparato de 
Rayos X. El total de servicios en esta sala 
fué de 326 en el año próximo pasado. 

En la sala de Cirujía observé una mesa 
modernísima para operaciones, modelo M. 
Schaerer (Berna). Juegos de tornillos 
permiten plegarla parcial y totalmente en 
cualquier posición, y anestesiar al pacien- 
te sin que pueda darse cuenta de los pre- 
parativos del cirujano. Esa mesa consti- 
tuye, creo yo, una novedad para Cuba. 

La sala mencionada posee también' una 
colección magnífica de instrumentos de 
cirujía, de auto-claves y una buena dota- 
ción de material quirúrgico. 

El Gabinete de análisis, a cuyo f-ente 
está el culto y joven facultativo uoctor 
Florencio de la Portilla, está muy bien 
montado. Pueden hacerse en él toda clase 
de análisis clínicos, habiendo podido ob- 
servar entre su material- una Incubadora 
de la casa The Freas Electric Oven; una 
Centrífuga de Víctor, eléctrica, para san- 
gre ; otra de mano : esterilizadoras por 
calor seco (auto-claves) ; un ureómetro de 
Moreyne ; un lactobutirómetro, de Mar- 
cliand ; un aparato Backoch para análisis 
de leche de vaca ; un microscopio ; una 
destiladora de acetona, etc., etc. 

El total de los análisis fué en 1917 de 
1061. 

Anexo al Laboratorio hay unas jaulas 
en donde se crían curíeles y conejos para 
los experimentos científicos. 

La farmacia perfectamente montada, 
posee además un refrigerador Mulford 
para sueros y vacunas de todas clases. 

¿Qué más pudiera yo decir? 

La Colonia Española de Matanzas pue- 
de ufanarse de haber llevado a cabo, y 
ahora de sostener y mejorar continuamen- 
te una obra muy hermosa y muy encomia- 
ble ; y el doctor Armando Estorino, direc- 




De arriba para abajo: 
Explanada de Montserrat. 
La Ermita. 
La subida a la Ermita. 




tor del Sanatorio y los Doctores Luis D. 
Díaz, cirujano, y Florencio de la Portilla, 
médico auxiliar y bacteriólogo, de haber 
contribuido eficazmente con sus afanes y 
su cultura científica a la realización de 
los ideales del grupo entusiasta que está 
al frente de la mencionada Colonia. 

Una ultima nota. En el año próximo pa- 
sado se gastaron en el Sanatorio pesos 

30.303.99. 

# f, * 

Al concluir la visita al Sanatorio, subi- 
mos hasta la Ermita de Montserrat, que 
domina el hermoso Valle del Yumurí. 

Alrededor de la Capilla la Colonia Es- 
pañola posee unos terrenos que a pesar de 
ser pedregosos son a propósito para la.; 
giras campestres de los socios. 

La carretera que lleva para la meseta 
está muy bien cuidada. 

Unas casuchas de madera, algunas va- 
cas, un molino de viento para subir el agua 
desde una profundidad de 130 m. aproxi- 
madamente ; unos asientos de cemento, y 
la base de la Casa de España que se pro- 
yecta construir en el punto más elevado, 
pero que hasta ahora se ha limitado a los 
sólidos muros de hormigón hidráulico. 

La Ermita, fundada por los catalanes y 
dedicada a la Virgen del terruño, es hoy 
un símbolo de la unión lograda entre casi 
todos los componentes de la colonia de 
España. Reúne todos los estandartes de 
las provincias que duermen amparados 
por la bandera de la nación española. Flo- 
ta en la Ermita una aureola de poesía y 
de amor a la patria que seduce. 

El altar mayor, casi escondido entre 
un paisaje de corcho de Cataluña, salpi- 
cado de aldeas y de recuerdos, se me an- 
tojaba un suspiro reprimido por la tierra 
lejana. 

D. Segundo Botet, hijo de padres cata- 
lanes, ha regalado el armonium; D. Pedro 
de Urquiza y Bea, presidente de la Colo- 
nia Española, costeó el piso de mosaico y 



el zócalo de la sacristía, D. J. M. Altuna 
arregló y mandó barnizar las bancas, y 
D. Antonio R. Mazón, dio siempre cuerpo 
y alma a la dirección de las obras. 

Aletea la concordia en ese rincón de Es- 
paña . . . 

Un hermoso cuadro, atribuido al pincel 
de Murillo, adorna una de las paredes del 
Sanatorio : por desgracia, un pincel muy 
inferior profanó' el lienzo para restau- 
rarlo. 

Yo creo que la Colonia concluirá con le 
vantar el Palacio o la Casa de España con 
los hermosos arcos de estilo morisco que 
figuran en el proyecto, y su mirador ele- 
gante y ligero. 

(Véase en el Apéndice el Capítulo sobre 
la Colonia Española de la Provincia de 

Matanzas). 

* * * 

He visitado también el cuartel de Bom- 
beros de Matanzas sorprendido que una 
institución de tamaña utilidad no haya 
todavía perdido ese carácter de funda- 
ción privada que la distingue de casi to 
das sus congéneres, a pesar de la subven- 
ción que le concede el Honorable Ayun- 
tamiento ($750.00 mensuales). 

En las ciudades modernas, el de bom- 
beros es casi siempre un servicio munici- 
pal, que debe funcionar de una manera 
constante y segura, sin verse expuesto a 
sufrir las consecuencias de una eventual 
disminución de los ingresos que le dan 
vida. 

El Cuerpo de Bomberos del Comercio 
Número 1 ha sido fundado en 10 de Julio 
de 1884 por Rafael B. Hamel ¿ciudadano 
inglés? autorizado por el Gobierno de la 
Isla. Hamel fué el primer jefe. 

Pero, con anterioridad, había habido el 
indispensable cuerpo, porque desde 18 de 
Noviembre de 1836 ya se había publicado 
un Reglamento del Cuerpo de Honrados 
Obreros y Bomberos de Matanzas, reim- 
preso después en 1847. 



—51— 



Actualmente desempeña el cargo de Je- 
fe del Cuerpo de Bomberos del Comercio, 
él señor D. Rafael Alandete y Jiménez, 
quien tuvo la cortesía de acompañarme en 
mi visita, proporcionándome los datos 
más indispensables. 

El primer cuartel fué proporcionado 
por el señor Francisco Junco, quien cedió 
gratuitamente una casa de su propiedad 
en Milanés número 10. 

En esa fecha el Cuerpo contaba sola- 
mente con un carro de escaleras y 'un ca- 
ballo. 

En 1885 ya había la bomba San Carlos, 
dos caballos. 3,000 pies de mangueras, un 
calentador y los demás útiles más indis- 
pensables ; más tarde el Ayuntamiento 
entregó la bomba Matanzas y otros acce- 
sorios que habían pertenecido a los Cuer- 
pos de bomberos disueltos desde hacía va- 
rios lustros. 

Varias otras adquisiciones se hicieron 
en 1890 y 1891. hasta que en 7 de Marzo 
de 1897 fué colocada con toda solemnidad 
la primera piedra del edificio actual, cu- 
yos planos habían sido trazados gratuita- 
mente por el Ingeniero Sr. Bernardo de 
!a Granda y Callejas. Jefe del mismo 
Cuerpo. 

La inauguración tuvo efecto el día 1- 
de Agosto de 1900, y el 2 de Diciembre 
:le ]917 se descubrió solemnemente la lá- 
pida que perpetúa la memoria de Enrique 
Estrada, a cuyo altruismo y perseveran- 
cia Matanzas debe ese tan útil y hermoso 
edificio. 

En la actualidad el Cuerpo cuenta con 
4 bombas de vapor, un extinguidor quí- 
mico, 3 carros para mangueras, 1 carro de 
auxilio, 1 carro de escaleras, 1 de ambu- 
^ncia, 1 carretel para cable, 1 cañón lan- 
7a cabos, 9 caballos de raza americana, y 
todos los demás accesorios para extinguir 
los incendios, como mangueras, etc. 

Desde su fundación hasta la fecha, el 
Cuerpo de Bomberos ha prestado sus ser- 



vicios en 895 casos, entre incendios, ciclo- 
nes, inundaciones, etc. 

He admirado el orden y la limpieza del 
local y del material, que prueban la efi- 
caz dirección del actual jefe señor Alan- 
dete. 

Es por demás curioso el ver como los 
caballos al oir el toque de alarma se co 
locan en seguida en su puesto para que el 
personal encargado de ello enganche los 
arreos para salir violentamente, así como 
al oir otra señal, se separan espontánea- 
mente de los carros comprendiendo que 
se ha acabado su tarea... 

El cuartel de Bomberos de Matanzas 
tiene un gran patio y en él hay una her- 
mosa estatua de un guerrillero cubano, 
obra de un artista de Italia. 

En el fondo, un chalet de madera. Anta- 
ño allí se proporcionaba a muchos alum- 
nos instrucción musical gratuita. 

Por desgracia, la insuficiencia de los in- 
gresos mensuales obligó el Cuerpo a sus- 
pender las lecciones, y hoy la Banda Mu- 
nicipal aprovecha, también gratuitamen- 
te, el mismo local para sus ensayos. 

Otra nota simpática para los filántropos 
y altruistas en general, y para nosotros, 
los italianos en particular, es la colecta de 
que se hizo iniciador el Cuerpo tantas ve- 
ces citado. Me refiero al Paseo de Benefi- 
cencia organizado a principio de 1909 pa- 
ra las víctimas del terremoto de Messina 
ÍDic. 1908). 

Las señoritas y los Bomberos recogie- 
ron en sus alcancías en aquella ocasión 

unas 1,450 liras. 

* * * 

Las ventajas que el Cuerpo de Bombe- 
ros del Comercio ha reportado a la ciudad 
ele Matanzas, no se reducen solamente a 
los servicios propios de una institución de 
esta naturaleza. Se le debe también la 
creación de la Estación Sanitaria, inau- 
gurada el día 27 de Agosto de 1893. 

La Estación Sanitaria es propiamente 



-52- 



una Casa de Socorros para los casos de 
xirgeneia y ha prestado y presta magnífi- 
cos servicios a la población. 

Desde su fundación recibieron asisten- 
cia médica en ella 47,469 lesionados, las 
ambulancias prestaron servicio 5,847 ve 
ees; se hicieron 1,096 radiografías y 2,829 
aplicaciones de los rayos X. 

Asistí a una curación hecha con todas 
las prescripciones dé la ciencia moderna, 
porque la Estación Sanitaria está bien do- 
tada de material quirúrgico y aséptico, fe- 
licitando por ello al Director Sr. Dr. An- 
tonio Font Cuesta, que con altos sentí 
mientos de filantropía presta sus servicios 
.uratuitamente. así como los médicos don 
Francisco A. de Quesada, D. Antonio Font 
Tió y D. Vieente Tormo. 

El practicante señor Samuel Cabrera, 
cuyas tareas son incesantes y por demás 
útiles, merece también una nota de enco- 
mio porque el exiguo sueldo de que dis- 
fruta no puede de ninguna manera re- 
compensar su abnegación. 

Anexo a la Estación Sanitaria está el 



Dispensario de Niños Pobres, fundado 
también por el tres veces benemérito 
Cuerpo de Bomberos del Comercio, siendo 
inaugurado el día 26 de Agosto de 1894. 

Iva creación del Dispensario está ligada 
con el nombre ilustre del Dr. Domingo L. 
Mádan, quien fué su primer Director has- 
ta :i0 de Septiembre de 1898. 

Actualmente lo es el mismo Dr. Anto- 
nio Font Cuesta, Director de la Estación 
Sanitaria, cuya bondad no necesita ya ser 
pregonada. 

En el Dispensario, que posee un Depar- 
tamento de Rayos X, habían sido asistidos 
iiasta la fecha 20.039 niños. 



Y ahora un comentario imparcial. 

El Cuerpo de Bomberos, la Estación Sa- 
nitaria, y el Dispensario de Niños son fun- 
daciones, las tres, anteriores al primero 
de Enero de 1S99. 

Es, pues, justo reconocer que en tiempo 
del Gobierno de España se hacían tam- 
bién obras buenas y titiles. 



—53— 



VII 



FILÁNTROPOS 



Casal (José María). — Figuró bastante 
en la mejor época intelectual de Matan- 
zas, aunque el licenciado J. M. Casal fue- 
se un distinguido abogado y literato ha- 
banero 

Nació en 1801 y falleció en 1874 en 
New York. 

Su filantropía era conocida de todos, 
debiéndose a su iniciativ;) y esfuerzos la 
fundación de la Casa de Beneficencia, de 
Matanzas. La Diputación de la Sociedad 
Económica y el Sr. Antonio García Oña, 
Gobernador de Matanzas, le ayudaron efi- 
cazmente en la realización de su proyec- 
to filantrópico. 

Cortinas (Andrés). (1) — Benefactor del 
Hospital Santa Isabel en Cárdenas. Legó 
a esa Institución de Beneficencia 20000 es- 
cudos, anteriormente al año 1867. Creo 
fuese español. 

Estrada (Enrique). — Benefactor, a cu- 
yo altruismo y perseverancia, la ciudad 
de Matanzas debe el edificio de los Bom- 
beros del Comercio. 

Ferrin y Rivera (Juan). — Benefactor 
del Hospital Santa Isabel, de Cárdenas, 
al cual legó en 1871 $19222.61. (2) 



(1) Cita del Bol. del Archivo Nac. Año XI 
(1912) pág. 216. 

(2) Cita del Boletín del Archivo Nacional, 
Año XI (1912) pág. 224. 



García (Manuel Francisco). — Virtuosí- 
simo presbítero, doctor en Teología y ex- 
párroco de la Catedral de Matanzas. 

Nació en Matanzas en 1794, fallecien- 
do en 1867, de acuerdo con los datos del 
historiador J. A. Escoto, y según algunos 
de sus familiares, en 1864. 

Mucho debe su ciudad natal al presbí- 
tero García, sacerdote ejemplar, filántro- 
po y amante del bien, en la más pura 
acepción de la palabra. Introdujo en Ma- 
tanzas la Segunda Enseñanza, y figuró en 
la Sección de Educación de la Sociedad 
Patriótica Amigos del País. En esta ciu- 
dad fué Vocal Nato de la Junta Inspec 
tora de las Escuelas Gratuitas, de la del 
Hospital de Santa Isabel y de la Comi- 
sión de Instrucción Primaria etc. ; fué Re- 
gente de las Cátedras de Filosofía y Ma 
temáticas, etc., etc. 

El P. García en 1840 promovió la cons- 
trucción del Cementerio general. Discípu- 
lo del P. Várela, el P. García era muy po- 
pular en Matanzas, en donde practicaba 
la caridad generosamente, dispuesto siem- 
pre a secar lágrimas de los que sufrían 
por cualquier motivo. 

Era un hombre de carácter y un cre- 
yente sincero, y se cuenta de él, que es- 
tando enfermo y habiéndole asegurado el' 



-54— 



médico, que el quebrantar los votos era el 
único remedio aconsejable, el P. García 
contestó serenamente encontrarse dispues- 
to a morir, pero sin faltar a sus juramen- 
tos. 

S. M. había agraciado al Dr. García con 
varias condecoraciones y privilegios por 
los servicios prestados a Matanzas. 

García (Martina). — Benefactora matan- 
cera. Hizo donaciones en efectivo a favor 
de la Casa de Beneficencia de Matanzas y 
de otras Obras Pías. 

García (Francisco de la O). — Habane- 
ro, benefactor de la Casa de Beneficencia, 
de Matanzas, en cuya ciudad residió va- 
rios años. 

Nació a fines del siglo XVIII y siendo 
joven se encontró mezclado en la cons- 
piración de los Soles de Bolívar. Donó 
$10000 a la aludida Casa de Beneficencia, 
para establecer un Departamento de Ni- 
ños, lo que no se ha hecho. 

Gómez Axaujo (Antonio). — Filántropo 
de Cárdenas. Murió en 1900. Legó $10000 
al Hospital de Santa Isabel ; $4000 al Asi- 
lo de Ancianos en la misma ciudad ; una 
casa para Escuela, etc. (1) 

González de Chávez (Nicolás). — Presbí- 
tero residente en Matanzas, a cuyo al- 
truismo se debió en 1846 la fundación del 
Hospital de San Nicolás, para mujeres. 
Su legado fué importante : le secundaron 
en su obra filantrópica D. Manuel del 
Bustillo y María de J. Antonia Armas. (1) 

Dejó primero $29960 para el Hospital 
de San Nicolás y más tarde otros 14000 
pesos. 

Hernández (José Elias). — Alcalde de 
Matanzas, natural de Baracoa, en donde 
había nacido a principios clel siglo XIX. 
Establecióse en Matanzas en 1833 abrien- 
do un bufete de abogado. Más tarde, ele- 



(1) Cita del Boletín del Archivo Nacional 
Año XI (1912) pág. 225. 



(1) Cita del Boletín del Archivo Nacional, 
Año XI, pág. 226. 



vado a la Alcaldía de la ciudad, fué taír 
útil a Matanzas durante varias calamida- 
des públicas que la asolaron, que todavía 
perdura la fama del Ldo. José Elias Her- 
nández como filántropo y benefactor. 

Se vio complicado en la conspiración de 
Narciso López, lo que le obligó a emigrar 
a los Estados Unidos. 

Murió en Nassau en Enero de 1878. 

Hernández Morejón (Francisco). — Be- 
nefactor matancero, uno de los fundado- 
res de la Casa de Beneficencia de Matan- 
zas, a la que legó 6000 pesos. 

Aunque no ha sido muy amigo de la 
causa cubana, tuvo otros méritos. Persi- 
guió eficazmente cuadrillas de malhecho- 
res por Sabanilla. Más tarde cambió de 
opinión política y después de haber de- 
mostrado su enemistad a los conspirado- 
res de los Soles de Bolívar (1823) y a los 
del año 1844, se encontró mezclado en la 
insurrección de Ramón Pintó en 1855 co- 
mo parte activa. 

Fué Alcalde de Matanzas en 1824. 

Labayén (Simón). — Benefactor de la 
Casa de Beneficencia de Matanzas. Me in- 
forma el Sr. Trelles que Labayén era es- 
pañol. 

Mádan (Domingo L.) — He aquí un cu- 
bano que merece un lugar preferente en- 
tre los filántropos. Nació en Matanzas en 
5 de Septiembre de 1856. 

El Dr. Mádan ha sido, ante todo, un 
hombre bueno; su alma valía mucho más 
que su cultura científica. 

Y sin embargo, ha sido también un mé- 
dico notable ; pero, como dijo Gastón Mo- 
ra, "ejerció la medicina cual un aposto- 
lado. Poseyendo una gran clientela, la 
"primera de Matanzas, vivió y murió po- 
"bre. Hacía y repartía el bien como lo 
"hacen y reparten los hombres de espíri- 
"tu verdaderamente filantrópico: con mo- 
destia y en el silencio. . . !' 

La muerte del Dr. Mádan, el día 24 de 
Julio de 1898, en la Habana, fué un due~ 



—56— 



lo general de toda la provincia de Matan- 
zas. 

En Matanzas creó el Dispensario de ni- 
ños pobres, que lleva su nombre ; el Asi- 
lo de Ancianos y el de niños huérfanos. 
A sus protegidos dedicó el buen doctor 
yus mayores afanes y sostuvo esas insti- 
tuciones contra viento y marea. 

Si su bondad y su altruismo no hubie- 
sen opacado sus cualidades científicas, 
Mádan disfrutaría de mayor fama como 
médico. 

Pero siendo más raros los hombres bue- 
nos en la más estricta acepción de la pa- 
labra, que los médicos distinguidos, lla- 
maron acaso más la atención sus cualida- 
des morales. Sin embargo, su producción 
científica ha sido notable y ha sido muy 
elogiada. 

Colaboró, siendo aún muy joven, en la 
Crónica Médico-Quirúrgica de la Habana, 
tan ligada con el desarrollo de la ciencia 
en Cuba, y permaneció varios años al la- 
do del Dr. Juan Santos Fernández en la 
Clínica de enfermedades de los ojos. 

El nombre de Domingo L. Mádan está 
también unido a la fundación del Labo- 
ratorio Histo-Bacteriológico de la Haba- 
na, habiéndose trasladado dos veces a Pa- 
rís para el arreglo relativo a la instala- 
ción de un gabinete antirábico en la Ca- 
pital. 

Hombre erudito, sin ser un verdade- 
ro sabio, hizo mucho en pro de la medi- 
cina en Cuba, publicando sus observacio- 
nes sobre las enfermedades de los ojos y 
la patología infantil. 

Muchísimos trabajos del Dr. Mádan fue- 
ron publicados por la Crónica Médico-Qui- 
rúrgica : entre ellos hubo también varios 
sobre difteria, sobre diarreas infantiles, 
sobre tifoidea, paludismo, fiebre amarilla, 
etc. Algunos fueron escritos en colabora- 
ción con el Dr. F. de Vera, con el Dr. 
Díaz v con el Dr. T. V. Coronado. 



La Academia de Ciencias de la Haba- 
na le nombró Académico corresponsal. 

Lo premió en 1896 con Mención hono- 
rífica, y en el Concurso de 1897 con 400 
pesos oro. 

En los Anales de la Academia de Cien- 
cias se publicaron varios importantes tra- 
bajos del Dr. Mádan, y en la Revista Cien- 
tífica El Progreso Médico de la Habana 
vio la luz, en 1893, un estudio sobre las 
formas clínicas de las fiebres palúdicas en 
Cuba, premiado con mención honorífica en 
el Certamen de la Prensa Médica del mis- 
mo año (con el Dr. 'Coronado). 

De lo expuesto resulta que, si el Dr. 
Mádan no hubiese sucumbido tan joven 
y no hubiese dedicado tanta parte de su 
vida a labores altruísticas, su bibliografía 
hubiérase enriquecido mucho más, con po- 
sitiva ventaja para la ciencia médica cu- 
bana. 

El Dr. Santos Fernández en el elogio 
que leyó del Dr. Mádan el 14 de Agosto 
de 1898 en la Academia de Ciencias de 
la Habana, declaraba que el modesto mé- 
dico de Matanzas era un eminente oftal- 
mólogo, cuyos diagnósticos estaban siem- 
pre en perfecta coincidencia con los su- 
yos. 

En el Laboratorio Bacteriológico, el 
Dr. Mádan prestó también grandes servi- 
cios a Cuba con el estudio de dos epizoo- 
tias que hacían entonces estragos en el 
ganado vacuno y en el de cerda (año de 
1887), y más tarde, en Diciembre de 1888, 
estudiando los gérmenes del paludismo. 
Sus trabajos hematológicos fueron mu- 
chos y muy importantes. 

Varias Sociedades Médicas del 'extran- 
jero, hicieron al Dr. Mádan objeto de dis- 
tinciones, lo mismo que su ciudad natal 
y su provincia ; pero ¿ a qué mencionar 
tantos detalles cuya, importancia desmere- 
ce ante la grandeza de alma del Doctor 
Mádan ? 

Martínez (Basilio). — Filántropo haba- 



—56— 



ñero que dejó importantes legados para 
fundar Escuelas. 

(Véase Beneméritos de la I. P. en la 
Provincia de Matanzas | . 

Mesa (Tirso). — Benefactor que habien- 
do hecha su fortuna en el Ingenio La Ve- 
ga en la Provincia de Matanzas, dejó un 
legado de $80000 para la construcción de 
un edificio para Escuela de Artes y Oficios 
011 Colón. 

El Sr. Mesa pereció trágicamente hace 
algunos años. 

Raffloer (Ernesto).— El industrial E. 
Raffloer, alemán, ha hecho donativos im- 
portantes a varias Instituciones Benéficas 
de Matanzas, y a la Fundación Luz Caba- 
llero. Se me dificultó obtener datos deta- 
llados sobre las cantidades erogadas y las 
instituciones beneficiadas, porque no todos 
saben separar la imparcialidad que debe 
siempre guiar a un escritor, de las razones 
de otra índole. Yo creo que sigo tan fiel y 
entusiasta aliado como antes, dándole al 
Sr Raffloer, alemán, el lugar que le co- 
rresponde, aún cuando me haya llamado 
la atención, que en Cuba, y durante la gue- 
rra, se haya podido aceptar las donaciones 
de un ciudadano enemigo. 

Rodríguez (Rafael Serapio). — Carde- 
nense, que en 1882 donó un legado a fa- 
vor del Hospital de Santa Isabel, de su 
ciudad, 

Saez (Pedro Pablo).— Médico de Cár- 
denas que cedió gratuitamente ocho sola- 
res para construir el Hospital de caridad 
a mediados del siglo próximo pasado. 

Santa Cruz de Oviedo (Josefa). — Bene- 
factora matancera que legó capitales muy 
cuantiosos a obras benéficas, tanto de la 
ciudad de Matanzas como de la Habana, 
hacia la mitad del siglo próximo pasado. 

Su nombre ilustre está ligado con la 
fundación del Hospital de San Nicolás pa- 
ra mujeres (Matanzas 1 ) y el de N. S. de 
las Mercedes (Habana). Se calcula que las 



sumas erogadas por ella en obras de be- 
neficencia, pasan de un millón de pesos. 

Secada (Francisco G). — Véase Capítulo 
Españoles y Extranjeros beneméritos. 

Tapia (Luis). — Decano del Cuerpo Mé- 
dico de Matanzas. Se le aprecia mucho 
por sus sentimientos filantrópicos. Sin ha- 
cer alarde de ello, toda su vida es un con- 
junto de obras de caridad para los menes- 
terosos. 

Teurbe Tolón de Estrada (Emilia). — 
Renefaetora perteneciente a la ilustre fa- 
milia matancera de los Teurbe Tolón. Fa- 
lleció el año de 1902 en Madrid. En man- 
común con su esposo, D. Juan Estrada, 
dejó la administración de sus bienes a la 
Sociedad Económica de Amigos del País, 
auxiliando con sus rentas la Escuela Za- 
pata, para niñas. (1) 

Ulmo y Truffin (Andrés). — Médico y fi- 
lántropo. (Véase Capítulo La Evolución 
de las Ciencias en Matanzas). 

Valiente (Juan N.) — Benefactor matan 
cero que con sus donativos cooperó a la 
fundación del Asilo de San Vicente de 
Paul en Matanzas. 

Ventosa (José Tomás). — Filántropo ca- 
talán. (Véase Capítulo Españoles y Ex- 
tranjeros Beneméritos.) Secundó eficaz- 
mente la fundación de la Casa de Benefi- 
cencia en Matanzas. 

Vera (Félix de). (1850- 1914). —Véase 
Capítulo Matanzas y la Evolución de la 
Ciencia. 

Villavicencio (Luis López de) y su es- 
posa Luisa Valiente. — Filántropos matan- 
ceros: cedieron 40 casas de su propiedad 
al Asilo de San Vicente de Paul, en Ma- 
tanzas, el año de 1866. 

Ximeno (Dolores Cruz Vda. de). — Be- 
nefactora matancera que contribuyó a la 
fundación del Asilo.de Ancianos (A. 1 S 9 6 "i 
cediendo el terreno que ocupa. 



(1) -Cita del Boletín del Archivo Nacional 
Año XI, pág. 258. 



-57- 



Ximeno (Simón de).-— Filántropo ma- Zavala (Antonio y José). — Hermanos, 
tancero que contribuyó con un donativo Benefactores y fundadores del Asilo de 
a la fundación de la Casa de Beneficencia. Ancianos de Matanzas (1892). 




Iglesia de Pueblo Nuevo (Matanzas) 



—58- 



VIII 



JUSTICIA 



La administración de la Justicia ha su- 
frido varias modificaciones en la Provin- 
-cia de Matanzas, modificacoines de que se 
ha hablado en otros trabajos. Por lo tanto 
no es indispensable volver a citarlas en 
esta obra. 

La Audiencia del distrito de Matanzas, 
de la que es Presidente el caballeroso y 
recto Dr. Gustavo F. Arocha y Llaneras, 
se compone del mismo Sr. Presidente y 
de cinco señores Magistrados. 

El Distrito tiene cinco Juzgados de Pri- 
mera Instancia e Instrucción y tres Juz- 
gados Correccionales, a saber: los 5 pri- 



meros en Matanzas, Cárdenas, Colón, Ala- 
cranes y Pedro Betancourt. Los segundos 
en Matanzas, Cárdenas y Colón. 

Los demás Juzgados funcionan como 
Correccionales al par que lo son de Pri- 
mera Instancia y de Instrucción. 

En el Distrito de la Audiencia hay un 
Fiscal, un Teniente Fiscal y dos Aboga- 
dos Fiscales. 

Además en la mayor parte de las Cabe- 
ceras de los Términos Municipales hay 
Jueces Municipales, exceptuando Cama- 
rioca. Canasí y Ceiba Mocha. 




Alrededores de Versalles (Matanzas) 
—59— 



IX 



REPRESENTANTES Y SENADORES POR LA PROVINCIA DE MATANZAS 

Los Representantes a la Cámara por la organización de ese Cuerpo llevada a ca- 
Provineia de Matanzas, después de la re- bo el primer lunes de Abril de 1919, son: 

Sr. Daniel Lima y Reyes. Conservador. 

Sr. Miguel Arango y Mantilla. Conservador. 

Dr. Santiago Verdeja. Conservador. 

Dr. Domingo Lecuona y Mádan. Conservador. 

Sr. Antonio de Armas y Nodal. Conservador. 

Sr. Evaristo Lombard y Tonday. Conservador. 

Sr. Fausto Menocal y Deop. Conservador. 

Dr. Juan Rodriguez Ramírez. Liberal. 

Dr. Horacio Diaz Pardo. Liberal. 

Sr. Nemesio Busto. Liberal 

Sr. Juan Gronlier y Sardinas. Liberal. 

Dr. Rafael Iturralde. Liberal. 

Los Senadores, son: 



Dr. Alfredo Carnot. 

Dr. Guillermo R. Jones. 

Dr. Cosme de la Tórnente. 

Dr. Manuel de Vera Verdura. 



Liberal. 

Conservador. 
Conservador. 
( ¡onservador. 



— G0- 



LAMINA VIII 




Cuartel de Bomberos y Teatro Sauto (Matanzas) 




Castillo de San Severino (Matanzas) 



LAMINA IX 




Sala de operaciones de la Casa de Socorro del Cuartel de Bomberos (Matanzas) 




Dispensario "Mádan" para niños ij pobres (Matanzas) 



X 



LAS OBRAS PUBLICAS EN LA PROVINCIA DE MATANZAS. 

CARRETERAS.— PUENTES.— EL ACUEDUCTO DE MATANZAS. 

FERROCARRILES. 



Caballeroso y llano es el Ingeniero Ale- 
jandro Barrientos, Jefe del importante 
ramo que encabeza estas líneas. 

Cuántas veces en mis viajes he tenido 
que tratar con personas llenas de orgullo 
y de vanidad, altaneras o cuando menos 
pretensiosas que me han hecho recordar 
con simpatía y agradecimiento al amigo 
señor Barrientos! 

A pesar de sus buenas disposiciones pa- 
ra conmigo y del agrado con que ese señor 
acoge siempre todo trabajo cultural, no 
obtuve con facilidad los datos que yo so- 
licitaba, por el descuido inverosímil del 
empleado a quien el señor Ingeniero ha- 
bía encomendado el asunto. 

Tres meses necesitó el aludido indivi- 
duo para reunir algunos renglones vacíos, 
totalmente vacíos. 

El hecho de encontrar empleados que 
no saben cumplir con su deber es asom- 
brosamente frecuente en casi toda la Amé- 
rica latina, y es para llamar la atención 
la longanimidad de los jefes que toleran 
semejante abuso. 

En Cuba hay una pléyade de empleados 
así que viven del presupuesto y no se ru- 



borizan de no servir para nada. "Fuerzas 
del país que pierden la capacidad y el de- 
seo de ser útiles a la patria y a la socie- 
dad, dijo él eminente González Lanuza al 
hablar de ellos conmigo a propósito de los 
problemas cubanos por resolver ! 

Al concluir los tres meses, y vista Ja in- 
capacidad o pereza del individuo en cues- 
tión, el señor Comandante M. Olivera, al- 
to empleado del Departamento de O. P. 
tuvo la bondad de redactar un buen in- 
forme nutrido de datos a pesar de su bre- 
vedad. 

Lo transcribo fielmente. 

''El importante Ramo de Obras Públi- 
cas, de imprescindible necesidad para si 
progreso y formación de los pueblos que 
su rápida y fácil comunicación hace gran- 
des, puede asegurarse, sin temor a equi- 
vocación, que surgió en la Isla con el ad- 
venimiento, siempre bendito, de los ame- 
ricanos. 

"Al calor de esta gran Nación, donde 
debía incubarse y germinar la simiente 
de nuestra nacionalidad, tenían irremisi 
lilemente que brotar las dos fuentes de 
civilización que regulan la vida progresi- 



-61- 



va y normal de los pueblos : los Ramos de 
•Sanidad y de Obras Públicas que hicieron 
del antiguo solar hispano, una joven y 
floreciente República. 

' ' En efecto : ¿ a qué estaban reducidas 
en Cuba las obras públicas en aquel tiem- 
po de triste y dolorosa recordación? So- 
lamente a -dos insignificantes caminos que 
partían de la Capital, el uno hacia Güines 
y el otro hacia Guanajay. 

"Los campos estaban, pues, muertos a 
la vida fácil y cómoda de las carreteras ; 
el pobre guajiro convertíase en triste er- 
mitaño ; a su lejano bohío no llegaba otra 
luz que la hermosa y ardiente de nuestro 
sol y las tierras ubérrimas y fecundas 
veíanse impelidas a nutrir las poblacio- 
nes con su savia bendita, quedando tan 
sólo las pocas vías ferrocarrileras que una 
compañía inglesa — la actual línea de los 
Unidos — ¡había esparcido como un salmo 
de bendición por el territorio del país. 

"Data. pues, como dijimos anterior- 
mente, desde la primera intervención, el 
movimiento de las' "obras públicas en la 
Isla, dándole el General Wood, el primer 
impulso a tan importante Ramo, en el que 
fueron invertidas sumas importantes que 
comenzaron a regar con profusión las cin- 
tas blancas de las carreteras por toda la 
Isla. 

"Pero concretémonos solamente a las 
obras públicas de la provincia de Matan- 
zas, ya que es ello lo que motiva nuestro 
trabajo. 

Hasta el año de 1900 no existía en la 
provincia carretera alguna, comenzándose 1 
en dicha época la construcción de una 
que partiendo de Matanzas debía llegar 
al poblado de Canasí, tocando al propio 
tiempos puntos tan importantes como Co 
rral Nuevo y otros caseríos, y atravesan- 
do una zona tan extremadamente fértil 
que constituye hoy la principal fuente de 
abastecimiento de frutos menores de la 
capital de la provincia. Esta importante 



vía de comunicación fué comenzada bajo 
!a atinada dirección del Sr. Alejandro Ba- 
rrientes, actual Ingeniero Jefe de Obras 
Públicas del Distrito de Matanzas, y el 
que no ceja, por tanto, en sus empeños 
de proceder a su terminación, moviéndose 
activamente en este sentido cerca de la 
Superioridad. 

"Seguidamente procedióse al emplaza- 
miento de la carretera de Matanzas a Ci- 
dra, que se unirá en su día con Sabanilla 
y Unión, siendo, en realidad, otra de las 
vías de comunicación más importantes. 

"Llegamos ahora a la vértebra princi- 
pal, la carretera central, de la que con 
tamos ya con tramos tan importantes co- 
mo lo es el que nos une con la Habana 
pasando por Ceiba Mocha y el otro que 
nos lleva a la ciudad de Cárdenas, y por 
la cual, en las hermosas fiestas que anual- 
mente se celebran en las playas de Vara- 
dero, acude la mayor cantidad de público 
que asiste a presenciar las regatas. 

"Para enlazar esta carretera con la vi- 
lla de Colón, donde existe ya el tramo de 
Colón a Perico, deberá atravesarse nece- 
sariamente el canal del Roque, a cuyo 
efecto, la Jefatura de Matanzas ha proce- 
dido a redactar un proyecto de puente de 
arco de hormigón armado, que será, a no" 
dudarlo, una verdadera obra de Ingenie- 
ría moderna. 

"Existen infinidad de tramos de carre- 
teras construidos que en su día enlaza- 
rán con la carretera central. Para no ha- 
cer interminable estas notas, dejamos de 
enumerarlos, pero sin olvidar mencionar 
el tramo de carretera de Matanzas a las 
Cuevas de Bellamar y el de Matanzas a la 
Cumbre y a Montserrat, que atraviesan 
por zonas de una perspectiva encantado- 
ra, sobre todo la de Montserrat, donde se 
admira en toda su extensión el pintoresco 
valle de Yumurí, y además las Cuevas de 
Bellamar, hermoso y deslumbrador recin- 
to de milagros, donde la Naturaleza vació 



—62— 



en copos de pedrería fastuoso caudal de 
ópalo. 

"Y finalmente, el Departanicnto.de O. 
P de esta provincia, bajo la insustituible 
Jefatura del Sr. Barrientos y con la coo- 
peración de personal técnico tan idóneo 
como lo son los distinguidos Ingenieros 
señores Armando Macías López, José M. 
Garmendía, Felie Fontanills, etc., lia rea- 
lizado en estos últimos tiempos obras im- 
portantes, entre las que descuella y debe 
citarse con especial interés, el puente Ge- 
neral Sánchez Figueras, de hormigón ar- 
mado, verdadera obra de mérito, única 
en nuestra República y que es hoy un ex- 
celso florón de la Ingeniería Cubana. Cá- 
bele al Ingeniero Armando Macías López, 
la gloria de haber sido el proyectista de 
dicha filigrana." 

# # * 

Como datos curiosos, sin pretender re- 
copilar los que formarían la Historia de 
las Obras Públicas en Matanzas, citare- 
mos algunas : 

La primera Cárcel que hubo en Ma- 
tanzas fué un cuarto alquilado en 1756 
a Juana López de Cuéllar. Solamente en 
1840 se dejó de alquilar cuartos particu- 
lares a ese objeto, trasladando los presos 
al edificio construido con ese fin en la 
Plaza de Fernando VII o de San Fran- 
cisco. (1) 

Ese mismo año la Diputación Patrió- 
tica nombró una Comisión para estudiar 
los medios para disecar los pantanos in- 
mediatos. 

Valdés Domínguez cita los nombres de 
los Comisionados y el dictamen rendido 
por ellos. 

A mediados del siglo XIX empezaron 
las mejoras del Puerto de Matanzas. 

En aquella época era- bastante reducida 
la labor de O. P. 

La idea de un acueducto para Matan - 



(1) Datos de Quintero y Almeida. 



zas fué lanzada desde el año de 1845 por 
el señor Manuel del Portillo, quien trata- 
ba aprovechar las aguas del Río de San 
Agustín, pero no encontró apoyo. 

Otras gestiones hizo el Coronel Francis- 
co de Albear y Lara, ingeniero militar, y 
tampoco obtuvieron éxito. 

En 1859 Andrés del Portillo volvió so 
bre el proyecto y hasta reconoció varios 
manantiales para llevarlo a la práctica, lo 
que sin embargo no se hizo. 

En Septiembre de 1860 La Aurora pu- 
blicaba una Memoria y Presupuestos del 
Acueducto de Matanzas por el Ingeniero 
mexicano Juan F. Sánchez y Barcena. Si 
guieron el ante-proyecto en 1863 y el 
Proyecto en 1867, pero supongo que la so- 
ciedad Barcena y Hernández citada por 
(Quintero sea esta misma, que por esca- 
sez de recursos abandonó la empresa poco 
después de haberla empezado. 

Hasta 1871, según el mismo Quinterc, 
los señores Fernando Heydrich, alemán, 
y G. Faura y Casanellas representando un 
grupo de capitalistas obtuvieron la conce- 
sión del actual acueducto. 

En aquel entonces el acueducto, a pesar 
de sus imperfecciones, resaltaba una obra 
de extraordinaria importancia y utilidad. 

Para cerciorarme de la veracidad de los 
informes obtenidos sobre el Acueducto ac- 
tual, informes que reconocí inexactos, so- 
licité del Sr. Alfredo Heydrich autoriza- 
ción para visitar los manantiales y las 
obras ejecutadas por la Compañía. 

En un buen Ford y por un camino no 
siempre bueno, recorrí los 14 kilómetros 
que separan Matanzas del manantial de 
Bello, o de Benavides, el más antiguo de 
los que surten de agua la ciudad de Ma- 
tanzas. 

Antaño el agua se represaba en un de- 
pósito socavado en el terreno, pero más 
tarde se revistieron de cemento las pare- 
des interiores y se formó un fondo artifi- 
cial con piedras muy gruesas. 



—63— 




Los manantiales de Bello {Matanzas) en 1880 




Los manantiales de Bello (Matanzas) en 1907 

—64— 



No hay tanques, y el agua baja a Ma- 
tanzas por la ley de gravedad, y eon poca 
fuerza, ya que la altura de la represa es 
de 23 metros solamente. 

Una túrbida movida por el agua del río 
Cañas, una caldera de 100 HP. y un mo 
tor de unos 125 constituyen toda la maqui- 
naria. El agua bombeada pasa directa- 
mente a la tubería de hierro, de 15 pulga 
das de diámetro; la misma, de proceden- 
cia belga, que se instaló en 1872. 

Está en magníficas condiciones todavía ; 
por lo tanto es inexacto que, por estar pi- 
cada, deje pasar materias orgánicas. To- 
do el acueducto está cubierto. 

La represa contiene agua muy clara, 
aun cuando las vegetaciones abundantes 
le den una apariencia desfavorable, em- 
peorada por el cisco del carbón que se de 
posita sobre la superficie, yéndose poco a 
poco hacia el dique con el sobrante del lí- 
quido. 

A pesar del cisco y de las algas, el agua 
aparece casi cristalina en el vaso. 

No creo difícil la instalación de un filtro 
sencillo de grava, carbón y arena. 

En San Juan, en donde se reúne al cu- 
bierto del polvo el caudal de agua de 7 
manantiales, la tubería es de 12 pulgadas 
solamente, pero se proyecta cambiarla por 
otra de 24 pulgadas de acuerdo con las in 
(licaciones de Sanidad que también acón 
neja represar el líquido para remediar la 
escasez actual. El líquido va para Matan - 
directamente. 

Hay además un tanque cerrado, y con 
los respiraderos protegidos por una red 
metálica fina. Su capacidad es de 1000 
metros cúbicos. 

La maquinaria consiste en unos 75 HP. 
de fuerza movidos por petróleo en vez de 
carbón como en el manantial de Bello. 

En el Naranjal, lugar inmediato a Ma- 
tanzas, está la Estación Receptora que tie- 
ne por objeto la distribución del agua a 
la zona alta de la ciudad. 



Un motor de 100 HP. lleva el agua que 
procede del Manantial de Bello, del gran 
tanque cubierto a otro intermedio, cuya 
capacidad es de 1750 m. c. 

De este tanque por medio de bombas, el 
agua pasa a otro, situado sobre una loma, 
con capacidad de 1000 m. c. Un poco más 
abajo hay otro todavía, de 750 m. c. Es 
el más antiguo. 

La bomba es capaz de sacar 2000 galo- 
nes por minuto. 

En conjunto, puedo afirmar que el acue- 
ducto de Matanzas está en buenas condi- 
ciones, y que muchos de los que yo he vi- 
sitado en otros países estaban en condi- 
ciones muy inferiores. 

El análisis del agua figura en el capí- 
tulo Sanidad. 



En abril de 1863 se inauguró el Teatro 
Esteban, hoy Sauto, obra del arquitecto 
italiano Daniel Dalí' Aglio. 



El proyecto del Ferrocarril de Matan- 
zas a Sabanilla empezó a tratarse desde el 
año de 1835, pero hasta el año 1842, Al- 
fredo Kruger, comisionado oficial, rindió 
su informe. La línea llegó a Sabanilla en 
1345. 

En 1847 se prolongó hasta Unión y Na 
rajas. 

El mismo año ya se publicaba el regla- 
mento del ramal de Cárdenas a Júcaro, 
cuyo informe había sido rendido seis años 
antes. 

En 1836 el mismo Kruger ya citado, pu- 
blicó el proyecto del P. C. de Canimar y 
Coliseo hasta Soledad de Bemba, hoy Jo- 
vellanos, pero la línea se construyó poco 
a poco en cortos tramos. 

En 1848 quedó expedito el entronque 
de la Habana a Matanzas, y en 1849 de 
Navajas a Cárdenas. En 1856 se publicó 
el primer proyecto de Reglamento del Pe- 



rrocarril de la Bahía, de la Habana a Ma- 
tanzas. 

La línea, dice Pezuela, se inauguró en 
Junio de 1858, pero no estuvo en explota- 
ción normal hasta el 10 de Agosto de 
1862. 

El ramal de Güines (*) a Unión se puso 
en explotación el 26 de Noviembre de 
1843, y la la. Sección de Güines a Corral 
Nuevo, hasta 29 de Septiembre de 1859 : 
dos meses más tarde el ramal de Navajas 
a Tramojos. 



(*) Sabido es que el primer ferrocarril de 
Cuba fué la línea de la Habana a Güines (A. 
1837), y que Cuba fué el sexto país del mun- 
do cronológicamente que disfrutó de este nota- 
ble invento. 



De 1842 en adelante se construyeron los 
tramos de Ferrocarril en jurisdicción de 
Cárdenas. 



En estos días el capitalista norteameri- 
cano Mr. Hershey está construyendo la 
línea eléctrica que unirá Matanzas a la 
Habana por una vía más rápida y muy 
bien acabada. 

La línea tocará puntos intermedios que 
hoy están apartados de las comunicacio- 
nes ferrocarrileras, y favorecerá mucha 
el tráfico de los nuevos Ingenios fomen- 
tados por el citado capitalista y del nue- 
vo pueblo que lleva su nombre. 



-66- 



XI 



INSTEUCCION PUBLICA 



EVOLUCIÓN DE LA INSTRUCCIÓN PUBLICA EN LA PROVINCIA DE 
MATANZAS, (SIGLOS XVIII, XIX Y XX). 



Un investigador tan modesto como ilus- 
tre, ,el señor D. José Augusto Escoto, en- 
contró que la primera escuela pública de 
Matanzas fué la de los PP. Franciscanos, 
(año 1743). 

En su convento los padres enseñaban 
gramática y doctrina, enseñanza muy ele- 
mental por cierto, pero qi;e sirvió sin du- 
da para recordar a las autoridades muni- 
cipales su deber de no dejar al pueblo en 
la más absoluta ignorancia. (1) 

Hasta el mes de Enero de 1771, de 
acuerdo con los datos del historiador Pe 
dro A. Alfonso, el Ayuntamiento de Ma- 
tanzas dio el encargo al Regidor D. Wal- 
do Clárela de Oramas de solicitar en la 
Habana un maestro para dirigir una es- 
cuela mixta en la población, que todavía 
no podía aspirar a ser la Atenas de Cuba. 

Hacía entonces 78 años que Matanzas 
había sido fundada, pero a semejanza de 
casi todas las demás ciudades de la Isla, 
escaseaba de lo más indispensable para la 
vida material e intelectual. 



(1) Quintero asegura que además de los 
PP. Franciscanos hubo otros intentos para 
fundar conventos en Matanzas, no prosperan- 
do ninguno en aquella época. 



Solamente la Habana contaba, relativa- 
mente, con regulares elementos para la vi- 
da social, lo que sin embargo (según re- 
zan las crónicas de la época) no impidió 
que Waldo G. de Oramas tropezara con 
muy serias dificultades para lograr su pro- 
pósito. El Ayuntamiento lo facultó para 
erogar hasta 3 reales diarios. 

Los maestros eran pocos, aun en la 
misma capital de la colonia, y los que se 
dedicaban a tan noble profesión, no sa- 
lían fácilmente para las pequeñas pobla- 
ciones del interior, tan atrasadas en todo 
sentido. 

El 5 de Julio del mismo año 1771, el 
Cabildo de Matanzas invitó a D. Pablo 
García, que a la sazón allí se encontraba, 
para que impartiera la enseñanza elemen- 
tal a los niños ; y, agrega el mismo Pedro 
A. Alfonso en sus "Memorias de un Ma- 
tancero", previo examen y licencia del 
Vicario Juez Eclesiástico, cobrando a los 
discípulos lo que fuera lícito por su tra- 
bajo. 

En 18 de Agosto de 1775, Lorenzo Ta- 
cleo de Urrutia, maestro de primeras le- 
tras, presentó su título, siendo admitido. 



-67- 



y en Enero de 1778, un D. Juan Meilán 
solicitaba la licencia para establecer una 
escuela subvencionada con la cantidad de 
4 pesos mensuales, obtenida del Iltmo. 
Señor Obispo por las activas gestiones del 
Ayuntamiento, desde el año de 1774. 

Pero no crean mis lectores que en los 
4 pesos del Sr.. Obispo consistiesen todos 
los emolumentos del maestro, porcpie los 
niños contribuían también a hacer más 
agradable la vida al cuereo docente con 
una cuota que variaba según la instruc- 
ción de que cada uno de ellos disfrutara. 
Los que empezaban a aprender en carti- 
lla pagaban 2 reales ; 4 reales los que 
aprendían en libro, y en cuadernos manus- 
critos (proceso se decía en aquel enton- 
ces), y 6 reales los que ya supieran escri- 
bir y hacer cuentas. 

Alfonso se inclina a creer que esas cuo- 
tas fueran semanales, aunque parezca des- 
proporcionada la ayuda que los niños hu- 
bieran entonces impartido al maestro, 
comparándola con la que el mismo obtu- 
viera de las autoridades eclesiásticas o ci 
viles. Y sin embargo, ¡ poco ganaba el po- 
bre maestro ! Tuvo Meilán competidores 
sin título, que el Cabildo combatió sin des- 
canso, no logrando sin embargo que las 
familias pudientes tuviesen, en la instruc- 
ción pública y privada de Matanzas, la 
suficiente confianza, pues acostumbraban 
enviar preferentemente sus niños a la Ha- 
bana. 

Los maestros seguían escasos en Matan- 
zas, lo que en 1794 valió a D. Rene Bece- 
rra la gracia de seguir ejerciendo el ma- 
gisterio, aun careciendo de título. 

Eran tiempos en que se castigaba a los 
niños a calzón quitado, con disciplinas de 
cinco tiras de cuero ! Quintero nos habla 
también de dos bancas, llamadas de Roma 
y de Cartago, para premio o castigo de los 
alumnos. 

El 18 de Noviembre de 1796 el Cabildo, 
reconociendo las aptitudes del maestro D. 



Luis Betancourt, lo facultaba para la en- 
señanza, y unos cinco meses después em- 
pezaba a preocuparse de las continuas in- 
terrupciones en el funcionamiento de la 
escuela y votaba, para evitarlas en lo su- 
cesivo, diez pesos mensuales de subven- 
ción. 

¡ Habría (pie ser muy maliciosos para 
suponer que en la época aquélla ya se co- 
nocieran en el ramo de I. P. los... abusos, a 
cuyo aniquilamiento dedicó sus energías 
el Dr. Ezequiel García Enseñat durant: 1 
la época en que desempeñó esa cartera ! 

La sucesión de maestros más o menos 
capaces o constantes duró en Matanzas va- 
rios años, aún cuando los vecinos hubie- 
i'an empezado a contribuir al manteni- 
miento de la instrucción, aumentando li- 
geramente las ganancias escasísimas de los 
primeros. 

Hasta el año de 1807 José Ma. Marrere 
fundó un plantel en el que se impartía ya 
una mejor instrucción y se enseñaba el 
idioma latín; y se recuerda el nombre de 
José Anselmo Achabal quien pedía permi 
so para crear una escuela en que se apren- 
diera a leer, escribir, contar y traducir del 
francés. 

Bachiller cita una suscripción promovi- 
da por D. Juan José de Aranguren para 
fundar una Escuela (en 1S08). 

Un poco más tarde, en 1811, D. Agus- 
tín Lastra abrió otra con un máximum de 
30 niños, obteniendo la cantidad de 300 
pesos anuales, y su esposa Da. Ana Gra- 
cete abrió una escuela para niñas, de cu- 
ya instrucción en lo general se preocupa- 
ban aún menos que de los varones. Sin 
embargo, las crónicas anotaron los nom- 
bres de dos buenas ancianas que hacían 
excepción a la regla : Eran las señoras 
Ana Santa Cruz de Oviedo y Manuela Rei- 
naldo. 

Después del año de 1812 se empezó a 
tratar de distraer del sobrante del Capi- 
tulo Vestuario de las Milicias, un sueldo 



-68— 



<le 500 pesos anuales para ci maestro, au- 
mentándosele hasta 750 desde 1814, con 
la obligación de instruir 100 niños gratui- 
tamente. 

Desfilan en aquella época varios maes- 
tros: D. Felipe Machado, apodado El Tu- 
llido, director de una escuela mixta, D. 
Francisco X. Morales, el Padre D. Calix- 
70 Martínez, Julián Franco Romero, y por 
fin en 1816 D. Ambrosio José González. 
a quien debióse la fundación del primer 
Instituto en el que se enseñó también fran- 
cés, inglés y latín. Tuvo en ello una parte 
activa el entonces Gobernador D. Juan 
Tirry y Lazy abriendo entre los vecinos 
una suscripción para instruir a un mayor 
número de niños pobres. 

Lastra había presentado su renuncia. 

El Ayuntamiento confió a González la 
dirección de la escuela oficial en 1816, y 
entonces vino a Matanzas el matemático 
D. Pedro de Silva, ex-Coronel de Ingenie- 
ros. Silva enseñó Aritmética, Geometría, 
Trigonometría y el uso de los instrumen- 
tos científicos conocidos por aquella época. 
— En 1818 el sueldo de González era bas- 
tante crecido : 1400 pesos. 

El plan de estudios de la Escuela de pri- 
meras letras de González, comprendía ade- 
más de la lectura, de la escritura y de la' 
doctrina cristiana, elementos de gramáti- 
ca y de ortografía, urbanidad (que tanta 
falta hace a los niños que frecuentan las 
escuelas modernas) y geografía. El Direc- 
tor y el Inspector tenían ¿ibsoluta libertad 
en la selección de los métodos de enseñan- 
za, más apropiados según su criterio per- 
sonal. 

Todos los gastos de bancos y demás ma- 
terial escolar eran también costeados por 
el Ayuntamiento. 

El Director tenía la obligación de ins- 
truir un mínimum de 70 alumnos, sin otra 
retribución cpie la del sueldo. 

Los niños de color (consecuencia de los 
perjuicios sociales de la época) no podían 



frecuentar la Escuela del Ayuntamiento. 

En ella tampoco se admitían niños me- 
nores de 6 años. 

El horario escolar era de 8 a 11 por la 
mañana y de 2 a 5 por la tarde 

La Sociedad Patriótica Amigos del País 
ya se interesaba por la Instrucción Públi- 
ca en Matanzas, y había señalado varios 
premios a los maestros y a los discípulos; 
y el Diario de la Habana del 14 de Febre- 
ro de 1819, hablando de los progresos de 
la enseñanza en la ciudad yumurina, y de 
la visita de inspección del Superintenden- 
te Alejandro Ramírez, se refería también 
a la emoción de ese señor y del Gobeima- 
dor Tirry al presenciar los exámenes muy 
brillantes del mes de Enero anterior. 

Tomás Gener (1779-1835), aunque natu- 
ral de Barcelona, quiso mucho a Cuba, y 
fué un verdadero protector de la instruc- 
ción en Matanzas. 

Tirry dejó el mando en 1820 para tras- 
ladarse a Madrid y el Maestro González 
se fué a la Habana pensando le conven- 
dría más abrir otro Instituto en esa Ca- 
pital. 

Dirigieron entonces, hasta el año de 
1823, la escuela de Matanzas los maestros 
Francisco Alfaro e Ignacio Ribot, hasta 
que en el mes de Mayo volvió a hacerse 
cargo de ella el antiguo Director con un 
nuevo contrato, mucho más ventajoso : 
Dos mil pesos de sueldo, seiscientos para 
un ayudante, y la obligación de instruir 
gratuitamente a cien niños. 

En 1821 Vicente A. Jaramillo escribió 
y publicó un Curso de Taquigrafía : fué 
el primero que se publicó en Cuba. 

González permaneció en su puesto tres 
años más. 

Hubo después una Escuela de idiomas 
fundada por Francisco Guerra Bethen- 
court; pero su duración no fué muy lar- 
ga : hasta 1829 solamente. Otra Escuela 
de francés y de inglés fué fundada por el 
año 1827 por Juan Carlos Leplieher; y 



—69— 



en Noviembre de 1828 D. Francisco Mu- 
raillat abrió su Escuela de Enseñanza Mu- 
tua bajo la protección de la Sociedad Pa- 
triótica. Según Muraillat, su método (que 
él mismo calificaba de ingenuo) acelera- 
ba extraordinariamente el adelanto de los 
niños, acostumbrándolos al orden. 

¡Confieso que no logré entender en qué 
consistía su método ingenuo de enseñan- 
za mutua! 

Enseñaba español, francés, inglés, lógi- 
ca, elementos de matemáticas, geografía y 
dibujo. 

Siguieron a la de Muraiiiat, otra Escue- 
la de Enseñanza Mutua en Pueblo Nuevo 
bajo la dirección de José Loreto y Villa ; 
y dos de niñas a cargo de las señoras Jo- 
sefa Delisle e Isabel Gerardo, respectiva- 
mente. 

En 1828 la Diputación Patriótica había 
creado una Sala de Lectura Pública, pre 
cursora de la Biblioteca de Matanzas. No 
la mencioné en el Capítulo correspondien- 
te, porque no conocía este detalle en los 
momentos en que yo lo escribía. 

En 7 de Enero de 1830, el bachiller 
Francisco Antonio El ola y José M. Villa 
abrieron otro Colegio en el que se ense- 
ñaba también el francés y se admitían in- 
ternos ; e igualmente admitía alumnas in- 
ternas la Sra. Josefa Delisie en su Acade- 
mia de Santa Cecilia. 

Pero ya se empezaba a sentir la nece- 
sidad de modificar los métodos de instruc- 
ción pública, y en 1833, el Conde de Villa- 
nueva, Superintendente de Hacienda, 
coadyuvado por la Diputación local de la 
Sociedad P. Amigos del País, formó un 
iiuevo plan de estudios, abriéndose en- 
tonces una nueva era feliz para la cultu- 
ra de Matanzas. Se aumentó hasta 6308 
pesos anuales el costo de las escuelas, ins- 
talándose en Matanzas tres de ellas y la 
cuarta en la Mocha (19 de Nov. de 1834). 

La Junta de Aprendizaje de la misma 
Sociedad Económica había creado en 1830 



ana Sección en Matanzas para enseñar 
artes y oficios a aprendices. 

Agrega Pezuela que en los primeros cin- 
co años sólo pudo reunir 82 alumnos, pe- 
ro, más adelante, por el año de 1849, ya 
prestaba verdaderos servicios a la ciudad 
y alrededores. 

De 1834, al año en que la fundación del 
Colegio La Empresa marcó una era en la 
historia de la I. P. de Matanzas, el nue- 
vo Colegio de San Claudio está citado va- 
rias veces como uno de los más frecuen- 
tados. 

* » # 

A los 15 de Febrero de 1840 se inaugu- 
ró el famoso Colegio La Empresa. 

Ese mismo año se abrió el Colegio de 
Santa Cristina, para niñas. 

Nos cuenta J. A. Escoto (1), que un 
grupo de padres de familia matanceros, 
deseosos de poder impartir a sus hijos 
una buena y completa educación sin ver- 
se obligados a enviarlos a la Habana, for- 
maron en aquel entonces una sociedad 
con 50 acciones de a 100 pesos cada una, 
para fundar un Colegio en las mejores 
condiciones posibles, bajo el título La Em- 
presa del Siglo XIX. 

Se nombró una Junta Directiva que, a 
su vez, confió la dirección del plantel al 
escritor habanero D. José Antonio Eche- 
verría, amigo de D. Domingo Del Monte. 

Echeverría trajo buenos profesores, en- 
tre ellos a Ramón de Palma y Cirilo Vi- 
llaverde. Se sucedieron varios Directo- 
res, hasta que a mediados del año de 1850 
fué llamado a dirigirlo D. Eusebio Gui 
teras, quien aceptó, trayendo también a 
su hermano Antonio. 

En Mayo de 1852 Eusebio Guiteras tu- 
vo que salir de Cuba después de varias 
desgracias de familia, siendo entonces 
sustituido por Antonio, bajo cuya acer- 
tadísima dirección el Colegio La Empresa 



(1) El Tipógrafo. Año 1901. 



-70- 



rayó a la mayor altura, pudiéndose com- 
parar solamente con El Salvador de José 
de la Luz Caballero. 

Poseía gabinetes de física, de química 
y de todos los ramos de la historia na- 
tural. 

José Delmonte, Emilio Blanchet, Gonza- 
lo Peoli, Guillermo Sehwej er y otros pro- 
fesores no menos ilustrados formaban el 
cuerpo docente del colegio. 

Era tal la cultura de Antonio Guiteras 
que en casi todas las asignaturas, podía 
hacerse cargo de las cátedras de los au- 
sentes. 

Calcagno dice que José de la Luz Ca- 
ballero juzgó La Empresa, el mejor cole- 
gio de España y de sus dominios. 

Es efectivamente indiscutible que por 
sus magníficas condiciones, el colegio El 
Salvador y el colegio La Empresa tuvie- 
ron una influencia muy grande en la for- 
mación de una juventud cubana tan pro- 
funda en erudición y tan sinceramente 
patriota. 

No solamente José de la Luz, sino Sa- 
co, J. M. Mestre, Manuel Sanguily y mu- 
chos otros cubanos ilustres alabaron siem- 
pre con palabras de entusiasmo la labor 
de ese colegio y de su director. 

Además de las asignaturas comunes a 
los colegios de su índole, en La Empresa 
se enseñaba latín, griego, francés, inglés 
y alemán. 

Las clases de filosofía eran muy comple- 
tas y comprendían lógica, metafísica, ideo- 
logía, psicología, moral y derecho natu- 
ral, dividiéndose en tres cursos. 

Había, además, clases de esgrima, gim- 
nástica, teneduría de libros, etc. 

Según afirma el Dr. Garmendía el co- 
legio de los Guiteras, (con ese nombre se 
conocía en aquel entonces) contribuyó 
mucho a que se titulara Matanzas La 
Atenas de Cuba. 



Cultura completa, disciplina rigurosa, 
administración perfecta y honrada y bue 
nos sueldos a los profesores, fueron los^ 
rasgos más salientes del famoso colegio, 
honra y orgullo de Matanzas. 

La Empresa se convirtió en 21 de Ju- 
nio de 1855 en plantel de Segunda En- 
señanza, pero sus alumnos se veían obli- 
gados a presentarse, para ser examinados, 
en la Habana, hasta cuando, en 1864, el 
Gobierno creó un Instituto en la misma 
ciudad de Matanzas. 

En 1867 se educaban y se instruían en 
La Empresa 162 alumnos externos y 106 
internos, y los sueldos mensuales de los 
profesores alcanzaban la respetable suma 
de $2047.25, cantidad crecidísima en tiem- 
pos como aquéllos, en que la vida era mu- 
cho más económica. 

Al estallar la revolución de 1868, el Go- 
bierno empezó a sospechar de ese centro 
de patriotismo y de virtudes cívicas, y el 
Colegio tuvo que suspender por algún 
tiempo su fructífera labor desbandándose 
en busca de paz y de tranquilidad el cuer- 
po docente. 

D. Antonio Guiteras, el día primero de 
Abril de 1869, confió a D. José Delmonte 
la dirección de La Empresa, pero desgra- 
ciadamente por muy corto tiempo, pues 
fué clausurado en definitiva algunos me- 
ses más tarde. 



Durante la vida del Colegio La Em- 
presa también la I. P. había progresado 
en Matanzas y algunas Escuelas reunían 
ya más de 100 alumnos, segim reza la 
Guía del Profesorado Cubano por Maria- 
no Dumás Chancel (a. 186S). 

También se abrieron en ese período de 
casi treinta años varios Colegios particu- 
lares, especialmente para niñas, cuya edu- 
cación hasta entonces había sido muy des 
cuidada. 



—71— 



Manuel Flórez dirigía en 1841 el Ins- 
tituto de Educación San Salvador, y el 
catalán José Tomás Ventosa se distinguía 
por sus afanes en pro de la enseñanza. 

Francisco Javier de la Cruz y Sebastián 
Morales fundaron un buen Colegio en 
1844: El Siglo XIX, dirigido más tarde 
por Salvador Condaminas. 

Ventosa, poco antes de Ja mitad del si- 
glo pasado, no solamente protegía el Co 
legio de Santo Tomás, y el de niñas po- 
bres, sino que el 19 de Octubre de 1849 
implantó también otra Escuela gratuita 
que se intituló a su nombre, dejando a 
st ~--->rte un legado para sostenerla. 

Y a pesar de los esfuerzos de algunos 
hombres de buena voluntad y amantes del 
progreso, por aquel entonces ¡Santos Suá- 
rez, al ocuparse de las condiciones de la 
I. P. en Cuba, pedía 2279 escuelas y 5116 
maestros ! 



A mediados del siglo pasado entre los 
mejores planteles existentes se menciona- 
han el de San Carlos, en (a calle Río (en 
1850), dirigido por Miguel Bracho y el 
de Santa Teresa, para niñas, fundado por 
Pío Campuzano, profesor del Colegio La 
Empresa, (a. de 1851) y hombre de gran 
valer. 

Luis Gonzalo de Acosta e Ignacio Ma. 
de Acosta, dos años más tarde impartían 
la enseñanza en el Colegio Matancero, y 
Néstor Moinelo en el Colegio El Liceo 
allá por el año de 1858. 

En la Habana, los profesores Guerrero 
y Céspedes ya habían fundado la Revista 
Idea, que se ocupaba de asuntos del pro- 
fesorado, con positiva ventaja para ese 
cuerpo tan benemérito. 

El año de 1858, en los Anales de la Jun- 
ta de Fomento, se publicó un informe so- 
bre I. P. 

De 1859 a 1863 se fundaron varios otros 
■colegios: el de San Juan Bautista, de San 



Ramón, de Isabel II (en Versalles), El 
Progreso (1863) dirigido por Domingo 
Russinyol, y por fin el Colegio de Ins- 
trucción Superior Elemental cuyo Direc- 
tor era el Sr. Mariano Dumas Chancel, 
profesor de Cádiz. 

Casi por esa misma época se abrieron 
la de N. S. de las Mercedes; de N. S. del 
Amor Hermoso; de N. S. del Rosario; de 
X. S. de la Caridad del Cobre; de N. S. 
de la Luz; de Santa Rosa; de N. S. del 
Carmen (dirigida por la Sra. Clara Fran- 
co de Dumas, esposa del pedagogo ya ci- 
tado) etc. (1). 

Y la Sociedad Económica sostenía la 
de 'Santa Isabel. 

Según Pezuela, por el año de 1863, el 
presupuesto de I. P. en la provincia al- 
canzaba 12468 pesos fuertes, sin tener en 
cuenta lo que gastaba el Ayuntamiento 
de Matanzas. 

Por 1866 Ramón Barquín había abierto 
también una Escuela (San José de Ca- 
lasauz) costeada por él mismo, pero la 
falta de recursos, le obligó a cerrarla al- 
gunos años más tarde. 

Por fin en 1868 Antonio Luis Moreno 
y Nicanor A. González fundaron un muy 
buen Colegio en Pueblo Nuevo. 

El Porvenir fué sin duda uno de los me- 
jores de Matanzas, y de él salieron alum- 
nos que fueron más tarde honra de su 
Provincia natal. 

También por esa época se fundó el buen 
Colegio de niñas titulado Santa Marga- 
rita (Contreras 60); Directora: la Sra.. 
Margarita Sánchez Quiroz de Castro Pa- 
lomino. 



En 1868, el plan de estudios compren- 
día : Lectura, Escritura, Historia Sagra- 
da, Doctrina Cristiana, Principios de Arit- 



(1) La mayor parte de estas últimas es- 
cuelas o colegios, eran para niñas. 



—72— 



filática y de Gramática, Ortografía y Ele- 
mentos de Comercio e Industria. 

La jerarquía del profesorado era la si- 
guiente : 

Maestros de Escuela Elemental. 

Maestros de Escuela Superior. 

Secretarios de las Comisiones Superio- 
res o Provinciales de I. P. 

Maestros de Normal Superior. 

Directores de Escuela Elemental. 

Directores de Escuela Elemental Supe- 
rior. 

Inspectores de Provincia. 

Inspectores Generales. 

Director de la Escuela Normal Central. 

Los puestos del magisterio dotados con 
un sueldo superior a 8000 pesos, solamen- 
te podían cubrirse por oposición. 



Pedro Agüero en su Ira bajo sobré la 
Instrucción Pública en la Isla de Cuba 
(Habana, 1867), citado por D. José A. Es- 
coto, asegura que a primero de Enero de 
ese año había en Matanzas 15 Escuelas 
liara varones 'entre ellas la Escuela Ele- 
mental Superior) y 5 para niñas ; además 
11 Escuelas Privadas para varones (3 de 
ollas Superiores) y 8 para niñas. 

La instrucción de los niños de color es- 
taba muy abandonada: había para ellos 
una sola escuela! Se cerraban para ellos 
todas las puertas y hasta en los Bazares 
de Caridad se permitía la entrada a la ra- 
za de color en horas determinadas del 
día, sin derecho a la adquisición de bi- 
lletes. 

Quien mire con ojo desapasionado la 
historia del pasado, tiene que admitir la 
imposibilidad, para la raza de color, de 
efectuar una evolución cultural y moral 
más rápida ! 

De 1866 a 1867 el Municipio de Matan- 
zas gastaba para la instrucción pública 



unos 97607 escudos de piara de a media 
peso. 

En ese presupuesto se incluían también 
las Escuelas de Cidra, Limonar, Sabani- 
llas y Ceiba Mocha, comprendidas en la 
jurisdicción de Matanzas. 

Según Dumás Chancel, (1) el Ayunta- 
miento de Matanzas gastaba anualmente 
para la instrucción primaria elemental y 
superior, el Instituto de Matanzas, y las 
becas de dos alumnos que estudiaban ar- 
quitectura en Madrid, la cantidad global 
de $57.406 y 800 milésimas. 

En los años de 1S69 y 1370 se abrieron 
varios otros Colegios y Escuelas de I. Pa. 
en Matanzas y en los pueblos de la juris- 
dicción. 

Ya funcionaba el Instituto de Segunda 
Enseñanza, ocasionando iva gasto crecido. 
Sus 17 profesores instruían a 300 alumnos 
aproximadamente. 

No eran pues tan detestables las con- 
diciones de la I. Pública en Matanzas, n 
se considera cómo eran la época y los re- 
cursos del país y de los Ayuntamientos 
en general. 

Los alumnos del Instituto (del que ha- 
blamos detenidamente más adelante), pro- 
cedían, por casi una tercera parte, del Co- 
legio La Empresa, y unos. 40 los propor- 
cionaba El Progreso. 

Estaba situado en la esquina de Mila- 
nos y Zaragoza, siendo Director Literario 
el Ldo. Gabriel Touceda y Díaz ; Empre- 
sario : D. Fernando Domínguez, y aproxi- 
madamente contaba con 150 alumnos de 
las dos enseñanzas. 

Pero no frecuentaban el Instituto so- 
mente los alumnos del t'olegio El Pro- 
greso de Matanzas, sino también los de- 
El Progreso, de Cárdenas, y del Colegio 
Humanidades, de Colón. 

En 1870, después de clausurado el Co- 
legio La Empresa, se fundaron otros dos 



(1) Su obra es del año de 1868. 



-73- 



Colegios de la. y 2a. Enseñanza, a saber : 
Los Normales, en la calle de Biela 80. Sus 
Directores eran Ángel Escoto, profesor de 
La Empresa y el Ldo. Basiüo Díaz del Vi- 
llar; y Director Administrativo Bernabé 
de la Torre, padre del conocido naturalis- 
ta matancero, y también profesor de La 
Empresa. 

La Unión, también de la. y 2a. Ense- 
ñanza, fundado por Ramón Fernández 
Barcena, profesor de La Empresa. 

En 1875 Bernabé de la Torre, fundó el 
segundo Colegio de San Carlos, (el pri- 
mero se había fundado a mediados del si- 
glo) que se fusionó con Los Normales por 
el 1877, y éste a su vez con La Unión un 
poco más tarde. La Unión concluyó su 
vida antes del Congreso Pedagógico de 
3 884. 



La población escolar de Matanzas, des 
pues del año 1870 superaba el porcentage 
normal, y los planteles de instrucción 
eran muchos y buenas sus condiciones en 
relación con la época. 

Por aquel entonces no se daba el caso 
que un alumno provocara incidentes tan 
desagradables como el que tuvo lugar re 
eientemente. Se respetaba al cuerpo do- 
cente y los alumnos, sin pretender ser tan 
cultos como hoy día, se daban cuenta per- 
fectamente de la alta misión del profeso- 
rado. 



El año de 1874 los Directores del Co- 
legio de San Francisco de Asís, Eugenio 
Santamarina y Francisco Calvar se titula- 
ban empresarios! 

El mercantilismo había empezado a in- 
filtrarse también en la I. P. 

En 1883 (según datos de la Bibliogra- 



fía de Trelles) los Dres. Sebastián A. de 
Morales y Benito Bordas, fundaron la 
Institución Libre de Enseñanza, que rom- 
pía con los antiguos moldes de la I. P. 

Secretario era el Sr. Pío Campuzano. 

La Institución duró poco tiempo, con- 
tribuyendo a ello las ideas dominantes en 
las esferas oficiales de aquella época. 



En 1884 se efectuó en Matanzas un Con- 
greso Pedagógico. 

El año de 1887 había por todo 137 Es- 
cuelas Públicas con 5917 niños y 83 Es- 
cuelas Libres con otros 1S40 alumnps. En 
1889 Alberto Molina fundaba el Colegio 
El Siglo, que dirigió, si no me equivoco, 
con el profesor D. Russinyol. 

En 1891 había quedado casi estaciona- 
do el número de Escuelas públicas, pero 
habían aumentado notablemente las par- 
ticulares, llegando en conjunto a 255 en 
toda la Provincia. 



Las condiciones de la Instrucción Pú- 
blica en Matanzas, de 1894 a 1914, se pue- 
den juzgar perfectamente por el estado 
comparativo anexo, obra encomiable del 
Dr. Victoriano Barroso Armas, con datos 
del inspector José P. Maristany. 

Hay que advertir que a veces el núme- 
ro de los maestros supera el de las aulas, 
porque hay también algún Director sin 
aula. 

Es formidable el impulso que se ha da- 
do a la I. P. después de la emancipación 
de Cuba. En Matanzas las aulas de 26 
que eran en 1894 habían subido a 140 en 
1914! En Cárdenas de 10, a 70! 

Nada más elocuente que las cifras del 
estado comparativo a que aludimos. 



—74— 



ESTADO COMPARATIVO DE LA INSTRUCCIÓN PRIMARIA EN LA PRO- 
VINCIA DE MATANZAS, (CUBA). 



EN 1 894 



N 1914 



Número 

DISTRITOS ESCOLARES de aulas 

Matanzas 26 

Santa Ana 6 

Guamacaro 9 

Cárdenas 10 

Martí 12 

Colón ' 17 

Palmillas (hoy Manguito") .... 6 

Perico ., . 4 

Agramonte 4 

S. José de los Ramos 7 

Unión de Reyes 2 

Sabanilla 4 

Bolondrón 6 

Cabezas 4 

Alacranes 6 

-Jovellanos 4 

Carlos Rojas 4 

Pedro Betancourt 8 

Jagüey Grande 2 

Totales 141 



Alumnos 
matriculados 


Maestros 


Numero 
de aulas 


Alumnos 
matriculados 


Maestros 


1006 


27 


140 


8294 


142 


149 


6 


13 


772 


13 


216 


9 


16 


. 854 


16 


950 


10 


70 


4545 


71 


391 


12 


33 


1745 


33 


503 


17 


44 


2573 


45 


197 


6 


28 


1584 


28 


74 


4 


17 


1236 


17 


101 


4 


15 


852 


15 


227 


7 


12 


766 


12 


169 


2 


22 


1201 


23 


187 


4 


18 


923 


18 


350 


6 


23 


1453 


23 


244 


4 


18 


1254 


18 


225 


6 


22 


1194 


22 


156 


4 


20 


1381 


20 


68 


4 


11 


718 


11 


314 


8 


25 


1787 


26 


104 


2 
142 


19 
566 


1239 


19 


5631 


34,371 


572 



Los datos que en Septiembre de 1918 
me fueron proporcionados por el señor 
Superintendente Provincial, se refieren 
exclusivamente al número y clase de au- 
las y maestros en toda la Provincia, y no 
a los alumnos matriculados y al promedio 
de la asistencia diaria. 

Sin embargo, por las visitas hechas a 
las escuelas de la capital y de los demás 
términos municipales de la provincia, pu- 
de cerciorarme que en los barrios pobres 
asisten solamente a las clases de 55 a 65% 
de los alumnos matriculados, mientras en 
los barrios no obreros, asisten del 70 al 
85 por ciento. 

La ley exige que se imparta a todos los 
niños la instrucción elemental, pero has- 



ta ahora no se ha logrado aplicarla seve- 
ramente. 

La política ha entorpecido también el 
regular funcionamiento de la ley, y el ins- 
pector liberal no siempre se siente capaz 
de hacer caer el peso de ella sobre los co- 
rreligionarios, mientras en general con 
todo rigor denuncia a la Junta de Educa- 
ción local los padres culpables de no mau- 
llar a la escuela los hijos, siempre que 
sean electores del partido adversario. 

Y viceversa. 

Esto me lo contó un funcionario de Ins- 
trucción Pública que conoce al dedillo los 
inconvenientes que se presentan al aplicar 
la ley. 

¿No sería más práctico y más sencillo 



-75— 



que los mismos maestros dieran cuenta a 
las Juntas de Educación, de las faltas de 
asistencia no justificadas, para que esos 
organismos multaran a los culpables? Pa- 
ra ello bastaría la presentación del regis- 
tro de asistencia diaria de los alumnos. 

Las Juntas de Educación, formadas con 
elementos escogidos, y pertenecientes a 
diferentes partidos políticos, ofrecen siem- 
pre la garantía de un funcionamiento más 
escrupuloso y más independiente. 



Y los maestros, aun cumpliendo con su¡ 
deber de electores políticos, no falsearían 
los registros, que deben tener al corriente 
cada día, ni tendrían que presentar for- 
mal denuncia de los padres culpables. 

Se limitarían a dar cuenta a las Juntas 
sin que interviniese inspector alguno ; y 
las Juntas en sus sesiones periódicas to- 
marían los acuerdos convenientes para la 
aplicación de la ley. 



AULAS Y MAESTEOS DE LA PROVINCIA DE MATANZAS 



Agramonte 24 

Alacranes 26 

Bolondrón 27 

Cárdenas 74 

('arlos Rojas '. . 15 

Colón 59 

Gruamacaro 26 

Jagüey Grande 25 

Jovellanos 27 

Manguito 45 

Martí 40 

Matanzas 161 

Pedro Betancourt 35 

Perico 30 

Sabanilla 22 

S. Antonio de Cabezas 25 

San José de los Ramos 19 

Santa Ana 17 

Unión de Reyes 21 



Totales 



718 



i 

1 

o 



1 
1 



14 



1 

1 



12 



Matanzas cuenta también con el Insti- 
tuto de Segunda Enseñanza, del que ha- 
blaré más adelante, en ocasión de mi vi- 
sita al plantel; y además con una Escue- 



la Normal de reciente fundación, que tie- 
ne su Escuela Práctica Anexa. 

Además de los colegios particulares que 
visité, como el Colegio del Sagrado Co- 



-76— 



LAMINA X 




Playa de Bellamar (Matanzas) 




Vista panorámica de Matanzas 



X 

< 




3 

on 
tí 



c 



3 



razón, de los PP. Paúles, el Froebel del ñoras directoras no me parecieron muy 
Dr. Vitier, La Luz, etc. Matanzas cuenta dispuestas a permitir que me diera cuenta 
todavía con dos importantes colegios pa- de los adelantos que sin duda habría po- 
ra niñas y señoritas, el de la Milagrosa, dido apreciar en ellos, 
católico, atendido por religiosas, y el de Y hay otros colegios todavía, pero de 
la señora Irene Toland, protestante. menor importancia que los mencionados. 
No visité ni uno ni otro, porque las se- 




Edificio del nuevo Instituto de Matanzas 



■ Ti- 









Orillas del río Yumurí (Matanzas) 




— 7S 



XII 



VISITAS A PLANTELES DE INSTRUCCIÓN Y EDUCACIÓN 

DE MATANZAS 



(Oficiales y Particulares) 



Mi primera visita fué a una Escuela 
particular: al Colegio Froebel, para va- 
rones. 

El nombre del ilustre educador (1782- 
1852) que tuvo la gran des-ventura' de no 
haber podido educar el alma de sus com- 
patriotas, y el del Director Medardo Vi- 
tier, tan apreciado, y merecidamente, 
ejercieron, sin duda, una cierta sugestión 
en mi ánimo, y me impulsaron a tomar en 
ese plantel matancero de instrucción, mis 
primeras notas. 

El edificio es amplio y relativamente 
bien acondicionado (ya que en Matanzas 
no se lian todavía levantado escuelas ver- 
daderamente modernas) ; caben en el Co- 
legio Froebel unos ¿500 alumnos. 

Se cursan las materias que se exigen en 
las escuelas oficiales de primera y de se- 
gunda enseñanzas : sin definiciones de 
memoria y sin la disciplina exagerada que 
mal se aviene con pueblos nerviosos e in- 
quietos como el cubano. 

El Dr. Vitier es un pedagogo moderno, 
y los demás profesores siguen su sistema 
y su ejemplo. 

Asistí a dos clases. 



La primera, de geografía física, a cargo 
del Dr. Salvador Massip : la segunda al 
cuidado del mismo Director. 

Los niños comprendían perfectamente, 
y era para verse el estímulo de cada uno 
por contestar inmediatamente y dar muse- 
tras evidentes de haber aprovechado la 
lección del profesor. 

El niño cubano no es tímido, muy al 
contrario. 

Sin embargo me llamó la atención el 
observar que más que uno solicitara acer- 
carse a la pizarra para demostrar gráfi- 
camente que no le eran desconocidos los 
caracteres de un río en sus varias etapas, 
ni el por qué de la formación de valles di- 
ferentes, ni de rápidos o cascadas. 

Observé también que el Dr. Massip, co- 
rrigiendo el defecto de extremada con- 
fianza que los niños cubanos acostumbran 
hasta con personas de todo respeto, los lla- 
maba por su apellido haciendo siempre 
preceder la palabra señor. 

Ni en una clase ni en la otra, una pala- 
bra excitada o sencillamente nerviosa pa- 
ra corregir las intemperancias de los ni- • 
ños,' o sus distracciones. n-n-, ■ r . . ; -\ 



-79- 



Preguntas frecuentes ya a uno, ya a 
otro, tolerancia en los casos de una expli- 
cación poco clara por parte del alumno, y 
método siempre igual y siempre firme pa- 
ra no lanzar una nueva pregunta, un 
nuevo problema antes quí cada uno hu- 
biese comprendido perfectamente la pre- 
gunta o el problema anterior. 

Los alumnos del Colegio Vitier, por 
plausible iniciativa del Director, se dedi- 
can, dos o tres veces cada mes, a bosque- 
jar biografías de ciudadanos distinguidos 
de Matanzas. Para ello, se apersonan con 
los mismos, solicitando los datos de su vi- 
da y de sus obras, lo que constituye uu 
importante y útil ejercicio de historia cí- 
vica, desarrollando al mismo tiempo las 
facultades intelectuales de los jóvenes. 

Otro particular digno de anotarse es la 
Serie de Conferencias de historia, litera- 
tura o de cualquier argumento de interés 
general, iniciada por el Dr. Vitier en las 
aulas del Colegio. 

Las conferencias son públicas y están 
a cargo de catedráticos del Instituto o de 
otras personas competentes. 

Salí verdaderamente complacido del Co- 
legio Vitier. 

* * # 

El Inspector Escolar Dr. Ángel de la 
Gándara, me hizo el obsequio de acompa- 
ñarme en las visitas a varias de las Escue- 
las Oficiales, visitas que dejaron en mi 
ánimo una impresión muy favorable. 

Y, dicho sea de paso, las condiciones de 
la instrucción pública en Matanzas, son 
tan buenas que no se podría, en justicia, 
declararlas obra de algunos meses sola- 
mente. 

El señor Secretario actual de Instruc- 
ción Pública, Dr. Francisco Domínguez 
Roldan, es una personalidad distinguidí- 
sima y amante del progreso, cuyas cuali- 
dades para el alto cargo que desempeña 
son conocidas y apreciadas por todos. 

Desde que le ha sido confiada esa im- 



portante Secretaría, la Instrucción Públi- 
ca, libertándose poco a poco de los obs- 
táculos que se creaba voluntariamente el 
antiguo Secretario Dr. Ezequiel García 
por sus exagt-radas economías, ha ido me- 
jorando siempre y tomando vuelos muy 
encomiables por cierto. Sin embargo, no- 
sotros, que no acostumbramos apalear al 
caído por el servil deseo de adular, debe- 
mos manifestar que las buenas condicio- 
nes de la Instrucción Pública en Matan- 
zas existían ya anteriormente ; ya sea por 
los méritos del cuerpo docente, ya por la 
supervisión de la misma Secretaría en 
aquel entonces. 

Y hoy son mejores todavía. 

Visité ante todo la escuela de niñas 
(núm. 22) dirigida por la señorita Ange- 
la Hernández, modelo de maestra y de 
directora. 

La primera operación de las escuelas 
públicas es ún noble acto de altruismo : el 
desayuno escolar que se suministra a los 
niños pobres, los que antes tenían que 
asistir a las clases con el sufrimiento te- 
rrible que impone un estómago vacío. 

El Dr. Leopoldo Ruiz Tamayo, Superin- 
tendente de la Provincia, promovió la her- 
mosa idea. La apoyaba con todo cariño el 
Dr. Miguel Carmendia, Presidente de la 
Junta de Educación, y sin embargo no ha- 
bía sido posible llegar a un acuerdo sobre 
los medios más eficaces para lograr su 
realización. 

¿Los motivos? Muchos y de varia ín- 
dole. El hecho es que el proyecto, pare- 
ciendo irrealizable , debía ser abandonado, 
cuando una distinguida maestra, con su 
actividad y entusiasmo, lo salvó de la 
ruina. 

La señora Antonia de León de García 
(coadyuvada por las señoritas Dolores 
Puentes y María de Jesús Ramos), volvió 
a agitar la cuestión, recorrió las casas to- 
das en donde podía esperar algún apoyo, 
y supo lograr lo que acaso no se hubiera 



-80— 



ya logrado porque el desaliento había in- 
vadido los ánimos de los iniciadores. 

En la escuela número 22, aludida, se da 
a unos 50 niñas una taza de café con leche 
y algunas galleticas. 

El lunes toman chocolate. 

Seis niñas, escogidas entre las de mejor 
posición social, sirven el desayuno a las 
pobres, aprendiendo así de una manera 
práctica, los dictados del altruismo. 

Las clases empiezan a las 8.30 con mu- 
cha exactitud. 

La escuela de la señorita Hernández es- 
tá admirablemente dirigida. 

Las niñas, (unas 250 aproximadamente, 
sobre 390 matriculadas) pertenecen a una 
de las barriadas más pobres de Matanzas, 
en la parte denominada, por eufemismo, 
Versalles. Sin embargo todas están vesti- 
das con pulcritud : y es que cada día, a 
su ingreso, se les pasa una revista especial 
de aseo. 

En las aulas se leen máximas de moral 
muy elevada, escogidas entre las mejores 
de José de la Luz, el gran educador cu- 
bano. 

Se tiene un registro, teniendo en cuenta 
la asistencia a las dos sesiones del día, y 
cada maestra tiene también un Diario de 
Clases en el que anota las asignaturas, de 
acuerdo con el Horario establecido. 

■Cada bimestre hay un examen, que se 
repite por consecuencia cinco veces du- 
rante el año escolar. Al finalizar el año 
hay un examen general. 

En los exámenes de bimestre, el Inspec- 
tor Escolar se cerciora personalmente de 
los adelantos de los alumnos. Hay un Re- 
gistro en el que el Inspector deja su fir- 
ma cada vez que visita una Escuela ; sin 
embargo, el director o la directora tienen 
que avisar directamente la Superinten- 
dencia cuando se ha efectuado una visita 
de inspección, y la duración de la misma. 

El Inspector debe examinar el expe- 
diente que se forma a cada alumna para 



reunir sus cuadernos y los trabajos bi- 
mestrales, fijándose si la calificación está 
de acuerdo con los segundos. 

La calificación máxima es de 5 puntos, 
y corresponde a sobresaliente. 

En la Escuela de la señora Hernández 
pude observar orden, limpieza, y silencio 
absoluto en las aulas. 

El dibujo es objeto de atención prefe- 
rente en las escuelas cubanas, y no es es- 
caso el número de alumnas que demues- 
tran para este estudio magníficas disposi- 
ciones. 

Muy adelantadas encontré a varias de 
las niñas de la escuela número 22, y cito 
gustoso a Amelia Roque, Alicia Jaén, Ju- 
lia Hormaza, Mercedes Sierra, etc., de las 
que se demuestra orgullosa, y con justicia, 
la señora Directora. 

Encontré también perfectamente aten- 
dida la clase de los trabajos manuales ; no- 
tables muchos de ellos. 

La Escuela está dotada de una máquina 
de coser. 

En el quinto y sexto grado el estudio 
del inglés es obligatorio. 

El aumento continuo de la población es- 
colar en Cuba es asombroso ; y la Escuela 
a que acabo de referirme, de 3 aulas con 
75 alumnos que tenía en 1902, ha alcanza- 
do una matrícula Casi quíntupla que exi- 
giría siquiera diez aulas, si no fuese tan 
grande la desproporción entre las alum- 
nas matriculadas y las que asisten a las 
clases. Las íiltimas, como lo hemos visto, 
representan solamente un 60% de las pri- 
meras. 



En la Escuela número 2, dirigida por el 
distinguido patriota D. Tomás P. López, 
observé algunos sistemas nuevos para la 
instrucción y la educación de los niños. 

En Cuba se deja una cierta libertad de 
iniciativa al Director o Directora, lo que 
resulta muy beneficioso para los alumnos, 



-81- 



cuando el primero o la primera tienen 
buen sentido e inteligencia. 

El señor López conoce a todos sus alum- 
nos por el número asignado a cada uno 
Cuando desea cerciorarse de sus adelan- 
tos, uno de ellos extrae un número de la 
bolsita que los contiene todos. El alumno 
a quien corresponde el número sorteado, 
se levanta en el acto, y contesta la pregun- 
ta formulada por el maestro antes de sa- 
car el número. t 

De este modo todos están siempre aler- 
ta, y al mismo tiempo el sorteo resulta pa- 
ra ellos una diversión. 

¿Cuál es la zona de calor en la América 
del Sur? ha preguntado el Director, que 
tiene también a su cargo las aulas del 
quinto y sexto grado. 

En seguida se sortea el número : sale el 
cuatro. 

Y el alumno a quien corresponde el nú- 
mero 4 deja su asiento para ir a marcar en 
el mapa la zona caliente de la América del 
Sur. 

A otro, en la misma forma, toca indicar 
la zona templada y los países comprendi- 
dos en ella. 

Hay niños que se agitan nerviosos para 
lucir su saber, pero todo es inútil. En la 
escuela del Sr. Tomás P. López no hay 
ni preferencias ni injusticias : solamente 
la casualidad decide quien debe contestar, 
lográndose así que la atención esté des- 
pierta continuamente. 

En esa Escuela la asistencia arroja un 
porcentaje más alto : sobre 256 matricula- 
dos, asisten 185 niños. 

Se ejecutan en la Escuela número 2 no- 
tables trabajos de pirografía y de Sloyd 
Entre los primeros vi un mapa de la Isla 
bien acabado. 

Hay también un pequeño museo de his- 
toria natural y varios instrumentos de fí- 
sica, a propósito para una escuela más 
elevada. 

Se sirve el desayuno a los alumnos po- 



bres, y también en ese plantel, los niños 
más pudientes prestan ese servicio a sus 
camaradas menesterosos. 

El señor López es buen Director y buen 
maestro, como ha sido buen patriota. Por 
su labor obtuvo el primer premio Torrien- 
te, para Directores de Escuela. (1) 

Los otros premiados fueron la Sra. An- 
tonia Núñez de Villavicencio (primer pre- 
mio también) ¡ y la Srta. María Quiroz y 
José Tomás .Rodríguez, (segundos pre- 
mios). 

Esos son los hombres que hacen bien a 

Cuba. 

* * * 

La señora Carmen Soto de Barroso di- 
rige la Escuela de niñas número 10, obje- 
to de mi tercera visita. 

Otra buena Escuela y otra buena Direc- 
tora. 

En un local mucho mejor que los de las 
escuelas visitadas anteriormente, vi reu- 
nidas a unas 110 niñas sobre 185 matri- 
culadas. 

Otra vez la desproporción ya señalada 
entre las primeras y las segundas. 

Qué orden, qué limpieza en las aulas, en 
los pasillos, y hasta en los borradores de 
las alumnas ! 

La Escuela número 10 es frecuentada 
por elementos sociales más elevados. Es 
una escuela risueña como lo son las maes- 
tras y las niñas. 

Todas parecen compañeras. 

Anexo está un Kindergarten, todo dul- 



(1) En la actualidad ya no existe la Es- 
cuela mira. 2. 

Ha sido clausurada, pero la Escuela Prác- 
tica Anexa a la Normal de Maestros, la sus- 
tituyó. 

La dirige el mismo Sr. Tomás F. López, 
que ya es Director, sin Aula, (dsecanso bien 
ganado por el distinguido pedagogo), y la Es- 
cuela cuenta con 240 alumnos. 

Por casualidad, al acercarme un día al se- 
ñor López por un dato que necesitaba, obser- 
vé, el método excelente de la maestra Srta. 
Pita, y prometí a mí mismo el no dejar de 
mencionarla en este Capítulo. Lo hago con 
gusto: lo merece. 



-82- 



zura y poesía. En la mañana los niños son 
pocos, pero en tarde son mucho más nu- 
merosos : 48 es el promedio de asistencia 

diaria. 

# # * 

Otra Escuela notable por la armonía 
que reina entre el director y los maestros, 
y entre éstos y los alumnos, es la número 
19. (Navia esquina a Versalles}. 

Obtuve una prueba de las ideas de cul- 
tura de ese plantel, por el hecho, raras 
veces repetido, que todo su cuerpo do- 
cente suscribióse con espontaneidad y en- 
tusiasmo a mi trabajo, tan pronto como 
supo de que trataría el libro. 

Acostumbrado al escaso interés que al- 
gunos políticos y autoridades demuestran 
a esta clase de obras, me sería imposible 
el ocultar la favorable impresión recibida, 
así como la recibí desfavorable en otra 
escuela, cuyo director con tono de bonda- 
dosa protección, pretendía le anotara co- 
mo comprador de la obra por sus deseos 
de auxiliarme. 

El señor Francisco L. Ramos, Director 
de la Escuela número 19, ha tenido una 
feliz iniciativa mandando cultivar por los 
alumnos bajo la dirección de los maestros, 
el terreno anexo a la Escuela, convertido 
hoy en un campo feraz de experimenta- 
ción agrícola. 

* * * 

La última Escuela que visité en Matan- 
zas fué la número 14, dirigida por la se- 
ñorita María Quiroz. 

Es un plantel que merece encomios : hay 
mucha dirección. 

El número y las clases de los trabajos 
que saben ejecutar esas niñas hablan muy 
alto en favor de la Directora, premiada 
con el segundo premio Torriente. 

A mi manera de ver las alumnas supe- 
ran todo lo que de ellas se podría esperar. 
He admirado magníficos trabajos sobre el 
tabaco y el algodón, ilustrados con hojitas 
y tallos y semilla preparados como pudie 



ra hacerlo un botánico, y sobre los artícu- 
los que con ellos pueden manufacturarse. 

Jle visto reproducciones admirables de 
cuadros y figuras, prueba patente de cómo 
se enseña en esa Escuela el dibujo ; he vis- 
to cuadros para dar a conocer los varios 
productos de las fibras textiles, o hechos 
históricos salientes, o los elementos de la 
zoología... 

En esa Escuela (verdadera Escuela 
Modelo) las alumnas aprenden también la 
noble misión de la mujer, de aliviar el do- 
lor. Tienen su botiquín: las más distingui- 
das ocupan los cargos de Secretaria, Te- 
sorera y enfermeras. En un libro anotan 
cuidadosamente las personas y las indis- 
posiciones curadas, con todos los detalles 
oportunos. 

¿Qué diré de los trabajitos curiosos que 
se enseñan a las alumnas en la Escuela 14 1 

Son tantos y tan variados que largo se- 
ría el describirlos. Unas flores de papel re- 
cortado a la perfección dan la ilusión 
más completa de pinturas al óleo. Unos se- 
llos, también recortados muy hábilmente, 
cubren platos de porcelana dándoles el 
aspecto de mercancía importada y costo- 
sa ; y hay otros trabajos artísticos ejecu- 
tados con marcas de tabacos, con el cro- 
chet, etc., etc. 

No es inferior el adelanto en el estudio 
ya que una niña de esa escuela había ga- 
nado en esos días el premio Víctor de Ar- 
mas, (insignificante por la cantidad re- 
presentada en efectivo, pero importante 
por haberlo concedido el Gobernador de 
la Provincia) con una soberbia composi- 
ción, contra 40 otras competidoras, todas 
seleccionadas entre las varias Escuelas de 
Matanzas. Otras 2 alumnas de la señorita 
María Quiroz ganaron el accessit al mis- 
mo premio, por composición y lenguaje. 

Muy bien, señorita Quiroz ! 



Matanzas cuenta con un Instituto de 



-83- 



Segunda Enseñanza, que es hoy el plantel 
de Instrucción Pública de mayor catego- 
ría de la Provincia. 

En sus inicios era sencillamente un Ins- 
tituto de Aplicación : lo sostenía el Ayun- 
tamiento y dependía del Supremo Gobier- 
no. Podía expedir títulos de Agrimensor, 
de Perito Mercantil, de Perito Tasador de 
Tierras, de Perito Químico y de Perito 
Mecánico. 

Adquirió el carácter de Instituto de Se- 
gunda Enseñanza en Julio de 1865, agre- 
gándose las asignaturas de Gramática 
Castellana, Latín, Griego, Historia Sagra- 
da y Religión, Psicología, Lógica y Moral. 
Entonces pudo expedir títulos de Bachi- 
ller en Artes. 

En 15 de Septiembre de 1871 se clausu- 
ró, pasando su archivo al Instituto de la 
Habana. 

Quedó, por tanto, suspendida la vida 
del Instituto de Matanzas en aquella fe- 
cha, y de hecho el que se abrió bajo el tí- 
tulo de Instituto Provincial de Segunda 
Enseñanza el día primero de Octubre dé 
1883, en la casa 138 de la calle Indepen- 
dencia (antes Riela) fué un nuevo plan- 
tel. 

Desde esa época empezó el Instituto a 
formar su Museo de Historia ¡Natural y 
su Gabinete de Física mediante la canti- 
dad de 3,000 pesos donados por la Diputa- 
ción Provincial, que desempeñaba, par- 
cialmente, las funciones de los modernos 
Consejos Provinciales. 

Hoy su Gabinete de Física tiene una so- 
berbia dotación de aparatos y máquinas 
para los experimentos, y su Museo de His- 
toria Natural, (a cuya formación contri- 
buyó con su obra personal y con sus con- 
sejos el sabio matancero Dr. Carlos de la 
Torre), está en buenas condiciones tam- 
bién, poseyendo ejemplares raros, y bue- 
nas imitaciones de otros. 

El Gabinete de Química, acaso, necesi- 
taría una sala más amplia, pero se la dedi- 



carán sin duda al construirse el nuevo edi- 
ficio, tan indispensable. 

Desde la fecha de su inauguración, el 
nuevo Instituto funcionó sin interrupción, 
agregándose en 1895 las cátedras de Dibu- 
jo Lineal y de Dibujo Natural. 

En 1900 se establecieron varias nuevas 
asignaturas para facilitar a los maestros 
de Instrucción Primaria los conocimientos 
que deseasen adquirir. Ellas fueron : Arit- 
mética, Geografía, Lecciones de Cosas. 
Gramática, Historia de Cuba, Historia da 
los Estados Unidos, Física, Pedagogía y 
Métodos, Organización y Dirección de Es- 
cuelas, Higiene, Psicología Infantil, Estu- 
dio de la Naturaleza, Música, Anatomía, 
Agricultura. 

Si en sus primeros años el Instituto ha- 
bía tenido un director como J. Quintín 
Suzarte, en su segunda época tuvo cate- 
dráticos como los doctores Emilio Blan- 
chet, José Rodríguez García, Miguel Gar- 
mendia, Agustín Penichet, José Valdés 
Anciano, Félix de Vera, Eduardo Díaz, y 
Huber de Blanck, el popular Director del 
Conservatorio Nacional de la Habana, pa- 
ra la enseñanza de la música. 

Más tarde se agregaron también las cla- 
ses de Teneduría de libros, Escritura en 
máquina, Taquigrafía, Telegrafía, Prácti- 
ca de Comercio, etc. 

Durante la época de su dirección el Dr. 
D. Eduardo Díaz hizo gestiones para que 
se agregaran las clases de Sloyd y de Kin- 
dergarten, que para Cuba eran una inno- 
vación completa; y más adelante todavía 
se establecieron las de costura y "Corte de 
Vestidos. 

La Sociedad Protectora de Huérfanos 
Cubanos, costeó durante un año estas úl- 
timas clases. 

El Director actual, Dr. Domingo Rus- 
sinyol, desempeña desde hace 15 años su 
alto puesto con beneplácito del cuerpo do- 
cente y de los alumnos, habiendo antes de- 
dicado otros 9 años a su labor de cate- 



—84— 



LAMINA XIII 




Carretera de Matanzas a Cidra (kilómetro 4 al 5) 




Carretera de Matanzas a Cidra (kilómetro 7 al 8) 



LAMINA XIV 




Puente sobre el San Juan 
Carretera de Matanzas a San Francisco de Paula 




Carretera de Chirino a Bacunayagua (arbolado de seis años) 



drátioo, labor que continúa aún actual- 
mente con el mismo entusiasmo de an- 
taño. 

En el Instituto de Matanzas se matri 
otilaron : 

Año Escolar Alumnos Oficiales Libres 

1901-1902 135 14 

1916-1917 357 237 

1917-1918 373 262 



1918-1919 394 (1) 

Además debemos agregar otros 129 
alumnos de Colegios incorporados en el 

Instituto. 

* # * 

Han salido del Instituto de Segunda En- 
señanza de Matanzas profesionales muy 
distinguidos y varios de sus actuales cate- 
dráticos : entre los últimos, los doctores 
Gonzalo Cuní, Arturo Ecliemendía, Do- 
mingo Russinyol, etc., y entre los prime- 
ros los médicos Ángel A. Aballí, Luis D. 
Díaz, Filomeno Rodríguez, Juan F. Ta- 
margo, Armando Oarnot, los abogados En- 
rique J. Varona (alumno libre), Evaristo 
Avellanal, del Tribunal Supremo; Raúl 
Trelles y Govín; magistrado ; etc., D. Ra- 
món García Font, catedrático de la Escue- 
la de Ingenieros, y cien otros no menos 
dignos de ser citados. 

La Biblioteca del Instituto posee unos 
3.500 volúmenes; entre ellos, muchas obras 
maestras, de consulta ; muchas de litera- 
tura, incluyendo varias colecciones de clá- 
sicos españoles, y un regular número de 
obras científicas. 

En el Aula Magna hay un buen aparato 
de proyecciones, que pudiera prestar ser- 
vicios de mayor importancia, si hubiese un 
salón a propósito, en vez del que sirve 
también para las clases ds Historia, Ma- 
temática y Geografía. 

Hay en el Instituto varios buenos cua- 
dros al óleo, obsequio de un señor don 
Fausto Mora ; y una cabeza de guerrero 
huno, que conserva la misma expresión 
(1) Palta aún el dato. 



dura de los bárbaros modernos que asóla 
ron la Europa civilizada. Es obra del co- 
nocido pintor matancero E. Valderrama. 

En la Exposición de S. Luis (Missouri) 
obtuvo el único Gran Premio concedido a 
un plantel de su índole, por su memoria 
interesantísima, y por sus colecciones de 
lepidópteros y de moluscos cubanos. 

Una nota todavía. 

He observado como el Secretario Dr. A. 
Eehemendía sabe cumplir con su no fácil 
tarea de imponer respeto y disciplina a la 
no muy subordinada juventud escolar del 
Instituto. 

El cubano no es malo, pero poco afecto 
a la disciplina, y amante del choteo : la la- 
bor de los profesores es en Cuba menos 
fácil, sin duda, que en Europa y en los Es- 
tados Unidos. 

* * * 

Mencionaré todavía al señor Don Jo- 
sé Felipe Fernández, quien dirige con 
gran acierto un pequeño colegio, de unos 
60 alumnos, impartiendo la primera y la 
segunda enseñanza, con magnífico éxito. 
(Tirry número 92). 

Su sistema pedagógico es muy particu- 
) 4 r. Fernández enseña teniendo siempre 
1 or base la razón : es la lógica aplicada de 
una manera práctica y continua, con mil 
preguntas y observaciones que obligan al 
niño a razonar. 

Sin embargo me parece que solamente 
unos niños bien preparados intelectual- 
mente pueden aprovechar el sistema Fer- 
nández. En nuestro concepto no es apli- 
cable a todos. 

El aludido pedagogo no se preocupa de 
textos ni de grados, ni de definiciones, si- 
no que instruye a sus alumnos de acuerdo 
con lo que la mentalidad de cada uno les 
permite comprender y aprender. Los pre- 
senta después a los exámenes públicos, y 
cada uno de ellos se arriesga en las lides 
donde pueda triunfar por el grado de ade- 
lanto a que ha llegado. 



—85- 



Interrogando a varios alumnos, pude 
convencerme que habían asimilado la ins- 
trucción recibida, de una manera admi- 
rable, y particularmente lo pude observar 
en la enseñanza del francés y en los pro- 
blemas de aritmética razonada. 



En lo general, acerca de los colegios di- 
rigidos por religiosos, prevalecen ideas 
muchas veces erróneas. Se cree a menudo 
que en ellos dominan aún el ambiente 
misterioso de los conventos, y métodos 
que han pasado ya a la historia; castigos 
exageradamente severos, libros de texto 
mutilados o modificados por la dirección, 
o las horas eternas de rezos y ejercicios 
de memoria en expiación de las faltas co- 
metidas por el alumno . . . 

No es así. Los grandes colegios moder- 
nos de los PP. Jesuítas y Paúles han adop- 
tado en la actualidad los sistemas de ense- 
ñanza aceptados umversalmente, mante- 
niendo solamente fijo e inquebrantable el 
principio religioso, que es un freno indis- 
cutible. 

El Colegio "Sagrado Corazón de Je- 
sús", de los EE. PP. de S. Vicente de 
Paúl, es una prueba de mi aseveración. 

Lo he visitado detenidamente, perma- 
neciendo en él algunas horas, asistiendo a 
las clases, preguntándolo todo, examinan- 
do los libros de texto . . . 

'El Colegio, fundado en Septiembre de 
1892, se había entonces inaugurado con 
124 alumnos. Hoy tiene 250 Unos 5.000 o 
más, han pasado por sus aulas ! 

Varios de los profesionales de mayor ta- 
lento y de cultura más sólida han salido 
del Colegio de los PP. Paúles. 

Becordercos : 

El Dr. Armando Carnot muy buen mé- 
dico, y buen Alcalde de Matanzas; el Dr. 
Pedro Lamothe, oculista de renombre; los 
abogados y políticos distinguidos Eogelio 
y Horacio Díaz-Pardo ; Mario Luque, abo- 



gado prestigioso que había empezado, 
tiempo ha, a formarse una hermosa aureo- 
la como escritor; el arquitecto D. Carlos 
Caballol, los médicos distinguidos D. Je- 
sús P. Penichet y D. Juan F. Tamargo ; los 
hermanos Luis y Abelardo Amézaga, D. 
Pedro Bea Zirraruista, etc., etc. 

El Sr. Eector Edo. Padre D. Saturnino 
Ayerra, se sirvió acompañarme en mi visi- 
ta al Colegio. 

Asistí, ante todo, a la clase de Gramáti- 
ca que el P. Nieto explicaba a unos 17 
alumnos, con la claridad peculiar de los 
maestros que han dedicado a la enseñanza 
su vida entera. 

— Padre, pregunté yo, ¿qué texto usan 
ustedes en esta clase? 

— El mismo del Instituto : la Gramática 
del Dr. Garmendia. En todo lo posible, se- 
guimos las disposiciones del Instituto, que 
son las de la Secretaría de Instrucción Pú- 
blica . . . 

Pasamos después a la clase de Mecano- 
grafía, en donde los alumnos aprenden el 
uso de diferentes máquinas de escribir, 
acostumbrándose de ese modo a varias 
marcas, entre las más conocidas. 

Además de la mecanografía, los alum- 
nos que siguen los cursos comerciales, 
aprenden la teneduría de libros en partida 
doble, y el Banco Yucayo, (un banco en 
miniatura) dentro de poco tiempo, les 
proporcionará una. enseñanza práctica 
completa, tanto comercial como bancaria. 
Para ello, la Dirección ha pedido a los Es- 
tados Unidos una cantidad de billetes de 
valores variados, que darán a los alum- 
nos la ilusión más completa de una verda- 
dera caja. 

Para todos los alumnos, desde el ter- 
cer curso, y para los del Curso de Comer- 
cio, el estudio del inglés es obligatorio. 

El P. Eomero imparte la enseñanza de 
ese idioma con un método sencillo y rápi- 
do ; algo de gramática y composición : mu- 



-86- 



cha lectura, traducción y explicación de 
lo que el alumno ha leído. 

También en esta clase pude observar 
que el texto The Jones firsi reader era el 
mismo del Instituto de Matanzas. 

La clase de inglés no es muy numerosa, 
lo que constituye una positiva ventaja pa- 
ra los alumnos. 

Más numerosa es la clase a cargo del 
profesor Cabrera, antiguo catedrático de 
la Escuela Normal de México : Elementos 
de Ciencias y Lecciones de Cosas. 

El retrato del gran cubano Luz y Ca- 
ballero parecía sonreír desde el marco de 
su cuadro a un alumno inteligente que re- 
petía explicándola, una lección sobre an- 
teras, estambres y corolas . . 

En la Sala de Historia Natural, hay un 
pequeño museo, con una regular colección 
de minerales, y algunas más reducidas de 
peces, de mamíferos, de ofidios, de lepi- 
dópteros, etc. 

El Gabinete de Física y de Química po- 
see los aparatos para todos los experimen- 
tos fundamentales. No se necesita más, 
porque en el Colegio Sagrado Corazón de 
Jesús, los alumnos generalmente no per- 
manecen más allá de los 15 años de edad. 

Al concluir mi visita a las clases, pasé 
a los dormitorios, limpios y ventilados, 
como los baños y demás servicios higié 
nicos. 

Muy digno de ser mencionado es el 
cuarto de aseo personal, en el que los la- 
vabos modernos, elegantes y muy prácti- 
cos, pregonan su procedencia norteameri- 
cana. 

La Biblioteca cuenta con más de 1,000 
volúmenes : entre ellos varias enciclope 
dias valiosas, varios tratados de Historia 
y libros, en fin, que pertenecen a los va- 
rios campos de la intelectualidad humana. 

Los alumnos no están autorizados a dis- 
poner libremente de cualquier libro, pero 
pueden solicitar, para su lectura, alguno 
de los que los profesores juzguen a propó- 



sito para la edad y los conocimientos de- 
cada uno : disposición ésta muy acertada. 

Por último, el Colegio dispone de un apa- 
rato de películas cinematográficas y pro- 
yecciones, que atrae no sólo a los alumnos 
internos, sino a los demás también. 

Los deportes no han sido descuidados. 

Ciclismo, juego de pelotas, lucha, gim- 
nasia sueca . . . 

Los PP. Paúles organizan jiras campes- 
tres y juegos, para que los niños encuen- 
tren diversiones modernas y propias de su 
edad. Acaban de adquirir un gran terreno 
en el Paseo Martí, en donde los alumnos, 
los jueves y los domingos, irán a jugar 
foot-ball y base-ball. 

Admiré, antes de despedirme, la alegan- 
te sencillez del Oratorio. 

Dos alumnos del Colegio del Sagrado 
Corazón, merecen una mención particular 
por su aplicación, por su conducta y por 
la inteligencia que demuestran. 

Son los jovencitos Ignacio Díaz y Fran- 
cisco Pella. 

Sin duda honrarán al Colegio que los 
habrá educado e instruido : y sea esta 
nota un estímulo para sus compañeros. 



Una institución que mucho hizo por la 
Instrucción Pública es la Delegación de 
Matanzas, de la Fundación Luz Caballe- 
ro, de cuyos ideales he hablado en el tomo 
primero de mi obra. 

Se fundó en Matanzas hace cinco años, 
y desde entonces es su Presidente el bi- 
bliógrafo Carlos M. Trelles. 

La Fundación Caballero hace obra es- 
colar. 

El Honorable Ayuntamiento de Matan- 
zas le ha cedido gratuitamente un local en 
los altos del Mercado, local que será muy 
conveniente, cuando la Jefatura Local de 
Sanidad habrá puesto el remedio indis- 
pensable a las condiciones poco higiénica» 
de la escalera. 



-87- 



Para aventurarse por ella se necesita 
hoy un pomo de sales amoniacales. 

La escuela de la Fundación tiene ya 4 
años de vida; la dirige el Sr. Ramón Mat- 
hien, uno de los más cultos Directores de 
Escuelas Públicas de Matanzas. 

Las clases son las siguientes : 

Para mujeres: Corte y Costura, borda- 
do a máquina y mecanografía. (Clases ex- 
clusivamente diurnas). 

Para varones: Mecanografía, Aritméti- 
ca Práctica, Gramática y Dictado. (Cla- 
ses Nocturnas). 

Más - de 100 alumnos frecuentan la Es- 
cuela. 

El Ayuntamiento y el Consejo Provin- 
cial ayudan con $25 mensuales, cada uno ; 
los 200 socios de la Fundación con $0.20 
o más, cada mes ; y el Sr. Dr. Cosme de la 
Torriente con algunos premios anuales. 

El Sr. Raffloer, benefactor alemán, sub- 
vencionó la Escuela con 1,000 pesos, y una 
de las salas lleva su nombre. 

Existe también una Biblioteca circu- 
lante con unos 600 volúmenes ; y varios fi- 
lántropos matanceros y habaneros dota- 
ron la Escuela con 10 máquinas de escri- 
hir. 

En resumen : una institución útil cpie la- 
bora, con hechos a mejorar la cultura de 
Matanzas. 

* * * 

Anexa a la Parroquia de S. Pedro 
Apóstol, en Versalles, he encontrado tam- 
bién dos aulas de instrucción primaria 
(segundo y tercer grado). 

Un maestro laico, D. Francisco Trujillo, 
y el P. E. Martínez, educan unos 30 niños, 
bajo la supervisión del P. Manuel Agui- 
lar, párroco de esa Iglesia. 

Y no se crea se imparta exclusivamente 
la enseñanza religiosa, porque la pequeña 
escuela, dotada de material escolar mo- 
derno, persique el objeto loable de formar 
huenos ciudadanos, sirviéndoles de ejem- 



plo las virtudes de los grandes cubanos 
que han desaparecido. 

En la Escuela están los retratos de José 
de la Luz Caballero y de Saco ! 

La feliz iniciativa de la creación de las 
aulas citadas, se debe a S. S. lima. Mons. 
Sainz, Obispo de Matanzas. 



Bien merece una nota en este capítulo 
el profesor Eduardo Meireles Brito, que 
con su colegio La Luz, de primera y se 
gunda enseñanza, prestó positivos servi- 
cios a la instrucción pública matancera 
desde 1899 a 1917. 

El Colegio mencionado estaba incorpo- 
rado al Instituto Provincial de Matanzas, 
y montado con todos los adelantos de la 
pedagogía moderna, tanto por sus condi- 
ciones higiénicas como por los métodos de 
enseñanza adoptados. 

El profesor Meireles es un acérrimo par- 
tidario de la enseñanza racional, y un ene- 
migo decidido de las lecciones de memo- 
ria. Sin entrar en detallos sobre las opi- 
niones en pro o en contra de su método, 
cabe afirmar que el Colegio La Luz ha da- 
do magníficos alumnos, y que la enseñan- 
za moral del niño ha constituido siempre 
uno de los mayores desvelos del pedagogo 
aludido. 

Dos de sus antiguos alumnos, los seño- 
res F. Calderón, y Añorga, tratan de con- 
tinuar en escala más reducida, los méto- 
dos del maestro en otro Colegio que lleva 
el mismo nombre La Luz, ya que el señor 
Meireles, en la actualidad, se halla com- 
pletamente separado de la enseñanza. 



Al concluir mis visitas a los planteles de 
instrucción de Matanzas, no pude abste- 
nerme de establecer una comparación en- 
tre los antiguos métodos de enseñanza con 
sus premios y sus castigos; muchas veces 
corporales y crueles los últimos. 



En 1792, seji'ún nos dice Bachiller y Mo- aquel entonces a llamar la atención sobre 
rales, se había publicado un folleto Pen. las citadas violencias, fué solamente en 
samientos sobre los medios violentos de los últimos 50 años que triunfaron los me- 
que usan los maestros para educar a los todos pedagógicos modernos. 
niños, pero aunque alguien empezara en 



-89- 



xni 



BENEMÉRITOS DE LA I. P. EN LA PROVINCIA DE MATANZAS. 



Alfonso (Julián). — De su propio pecu- 
lio fundó y sostuvo durante un período 
de casi 20 años, la Escuela de San Julián 
de Capadoeia en Santa Ana. 

La fundación de esta Escuela se efectuó 
un poco antes de la mitad del siglo pró- 
ximo pasado. 

Blanchet (Emilio). — Hizo por la Ins- 
trucción P. de Matanzas una labor colo- 
sal en medio siglo de enseñanza. 

Véase su Biografía en el Capítulo : Li- 
teratos, etc. 

Castro Palomino (Gabriel de) — Distin- 
guido ingeniero agrónomo y pedagogo, fa- 
llecido en 1916. 

Mucho hizo, en Matanzas, iDor la I. P. : 
fué profesor, muy culto, de física, quími- 
ca y matemáticas del afamado Colegio 
Los Normales, establecido en la calle de 
Contreras, 76. 

Con J. B. Jiménez formó en 1880 un 
Ante-Proyecto para la fundación de una 
Escuela de Agricultura en Matanzas. 

Su esposa la Sra. Margarita Sánchez- 
Quiroz de Castro-Palomino, tuvo la direc- 
ción del Colegio de Santa Margai'ita, uno 
de los mejores para niñas, en su época. 

Campuzano y Linares (Pío). — Culto 
profesor del Colegio La Empresa, natural 



de Jaruco, en donde nació el 11 de Julio 
de 1814. 

Pasó en Matanzas casi toda su vida, de- 
dicándose con amor al fomento de la ins- 
trucción pública. Su Colegio de Santa 
Teresa, fundado por el año 1851 (para ni- 
ñas) fué uno de los más renombrados de 
Matanzas. 

En 1833 era Secretario de la Institución 
Libre de Enseñanza. 

Era un hombre de excepcional bondad. 

Falleció el 26 de Noviembre de 1873. 

Cruz (Francisco Javier de la). — Histo- 
riador erudito, pedagogo, etc. 

(Véase Capítulo Literatos, etc.) 

Domínguez Roldan (Francisco). — El ac- 
tual Secretario de Instrucción Pública Dr. 
Francisco Domínguez Roldan es una per- 
sonalidad muy acreedora a figurar en es- 
te elenco de Beneméritos. 

El Estado ha puesto a su alcance medios 
poderosos para el progreso de tan impor- 
tante ramo, y el Dr. Domínguez sabe apro- 
vecharlos admirablemente. 

En el corto tiempo que la Secretaría es- 
tá a su cargo se organizó y estableció la 
Escuela Normal y se crearon los Kinder- 
gartens en los principales Distritos de la 
Provincia de Matanzas. 

Además creó gran número de nuevas 



-90- 



aulas y Escuelas Nocturnas para obreros 
y mandó construir o reformar escuelas 
en mal estado. Solamente la reedificación 
del Centro Escolar de Cárdenas costó 
33000 pesos. 

Ya puso la primera piedra del nuevo 
edificio del Instituto de Matanzas, y trata 
de establecer en Colón una Escuela de Ar- 
tes v Oficios. 



de 1864. En Brisas de Arte (Febrero de 
1918), liemos publicado una biografía 
completa de tan distinguida personalidad. 
Domínguez (Fernando) (n. •en 1834 y 
m. en 1888) Matancero. — Se dedicó mucho 
a la instrucción pública y dirigió un buen 
Colegio de Instrucción Primaria Superior 
y de Enseñanza Mercantil y Agríenla : El 
Progreso. 




Dr. Francisco Domínguez Roldan, 
Secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes 

Del cuadro de E. Valderrama. 



También el Desayuno Escolar recibió su 
apoyo, y en la actualidad la Secretaría 
paga cada año un día completo a la filan- 
trópica institución. 

Hechos los que anteceden que no ne- 
cesitan palabras para ilustrarlos. 

Nació el Dr. Francisco Domínguez Rol- 
dan en la Habana el día 15 de Febrero 



Colaboró con Sebastián A. de Morales 
en la compilación de la obrita Elementos 
de Física (1860). Escribió también algu- 
nos otros trabajos para las escuelas. 

Dedicó a los alumnos del Colegio de 
Santa Teresa de Jesús una traducción que 
hizo del idioma inglés de una Historia de 
Roma : ignoro de qué autor. 



-91— 



Dumás-Chancel (Mariano). — (Véase Ca- 
pítulo Españoles y Extranjeros Notables 
y Beneméritos). 

Escoto y Hernández (Ángel) — Hizo una 
proficua labor en pro ele la I. P. de Ma- 
tanzas (1843-1883). Fundó el Colegio 
Los Normales, uno de los mejores que hu- 
bo, y escribió varias obras de enseñanza. 

Estrada y Zenea (Ildefonso). — Véase 
Cap. "Literatos, Poetas, etc." 

Galarraga de Mestre (Fanny) y Gala- 
rraga (Dora). — Escribieron algunas obras 
didácticas y laboraron bastante pro ins- 
trucción pública. 

En la Habana (Cerro), mantuvieron un 
buen Colegio muy cubano durante la épo- 
ca de España. En él se educaron muchas 
niñas de las mejores familias cubanas, y 
puede decirse que fué un buen exponente 
de la cultura en su época, (de 1880 a 
1895 aproximadamente). 

Nacieron en Cárdenas 

García (Manuel Francisco). — En 1839 
fundó con éxito completo la cátedra de 
filosofía en Matanzas, haciendo siempre 
mucha labor en pro de la I. P. 

(Véase Capítulo Filántropos). 

Garmendia (Miguel). — Doctor en Filoso- 
fía y Letras y Catedrático de Literatura 
y Gramática en el Instituto de Matanzas, 
desde el año de 1892. El Dr. Garmendia 
nació en Máximo Gómez gantes Recreo), 
el 8 de Mayo de 1862, educándose en Ma- 
tanzas desde la edad de ocho años. 

Pero no fueron ni el Colegio Progreso, 
ni el de Santiago Apóstol ni otros, igual- 
mente mediocres, los que pudieron formar 
al notable y erudito literato y pedagogo 
de que nos ocupamos. En aquella época de 
grave malestar político, clausurado el Co- 
legio La Empresa, en Matanzas escasea- 
ban los profesores de verdadero mérito, y 
el Dr. Garmendia tuvo que rehacer, con 
su propio esfuerzo, su educación, estudian- 
do y leyendo hasta reunir él solo, el gran 
caudal de conocimientos, que le colocan 



hoy en situación ventajosa entre los ma- 
tanceros más distinguidos. 

Tuvo siempre mucha vocación para los 
estudios literarios.. En su juventud publi- 
có dos novelas muy gustadas : Sol de Oto- 
ño y Almas Perdidas. 

Nicolás Heredia le profesó particular 
aprecio. 

Más tarde, pero joven aún, escribió va- 
rias obras de enseñanza : Curso de Gra- 
mática Elemental, Resumen de Gramática 
Castellana, Curso de Literatura Precepti- 
va y El Libro Cuarto de Lectura, que 
contiene buenos trabajos literarios. Ade- 
más colaboró en la parte pedagógica del 
Segundo Manual de Maestros y en Ma- 
tanzas y en la Habana dio Conferencias- 
sobre lenguaje y Pedagogía en las Escue- 
las de Verano. 

En su juventud colaboró también en la 
mejor prensa de Matanzas. 

Muchos y muy valiosos han sido los ser- 
vicios que el Dr. Garmendia prestó a la 
Instrucción Pública. De 1902 a 1904 fué 
Superintendente Provincial de Escuelas 
en la Habana, y en el último año fué nom- 
brado Superintendente de Escuelas de 
Cuba, cargo que hoy ya no existe. En ese- 
puesto quedaba al cuidado del Dr. Gar- 
mendia toda la parte técnica, habiendo 
por tanto redactado todo el Curso de Es- 
tudios del año 1905, curso que fué modi- 
ficado solamente, hace algunos años. 

Circulares, programas, reglamentos, etc. 
fueron obra del Dr. Garmendia, y sin em- 
bargo cuando se trató de mezclar la po- 
lítica con la enseñanza, prefirió renunciar- 
el alto puesto que desempeñaba, conside- 
rando que la segunda está muy por en- 
cima de la primera. 

En Matanzas organizó las escuelas pú- 
blicas, prodigando toda su inteligencia, to- 
do su tiempo y todo su amor a la niñez 
y a la juventud de su provincia: nom- 
brando al personal docente sin preoeupar- 



—92- 



LAMINA XII 




Carretera de Matanzas a las Cuevas de Bellamar (kilómetro I al 2) 




Carretera de Matanzas a la Cumbre (¡(ilómelro 3 al 4) 



«?e de partidos políticos, ni de credos reli- 
giosos, ni de recomendaciones. 

Y los Ayuntamientos, que entonces su- 
fragaban parte de los gastos escolares, 
aceptaban sin vacilación, los nombra- 
mientos hechos por el educador de inta- 
chable integridad. 

Hasta hace poco tiempo el l)r. Miguel 
Garmendía fué Presidente de la Junta de 
Educación de Matanzas, lis Miembro Co- 
rresponsal de la Academia de Artes y Le- 
tras, Vocal de la Fundación Luz Caba- 
llero, etc.. 

Y más que todo: Garmendía es un cu- 
bano de positivo valer, y de una modestia 
sin límites. 

González y Perdomo i Ambrosio José). 
— N. en 1788 en Managua y murió el día 
2 de Mayo de 184o. Formó su cultura 
por sus propios esfuerzos. Hizo mucho pol- 
la instrucción en Matanzas y desde 1813 
lo encontramos dirigiendo una Escuela 
Oficial, a cuyo incremento se dedicó con 
gran empeño. 

Fué el de Ambrosio José (lonzález 
el primer plan de estudios de una cier- 
ta amplitud que hubo en Matanzas, y 
habiéndose separado de la dirección do 
la Escuela algunos años para trasladarse 
a la Habana, el Ayuntamiento volvió en 
1823 a solicitar su concurso. 

Era individuo de Numen de la Socie- 
dad Económica de Amigos del País. 

En 1827 funcionaba su Academia de 
Educación, uno de los primeros esfuerzos 
serios que se hicieron en pro de la Ins- 
trucción Pública en Matanzas. 

Su hijo el General Ambrosio José Gon- 
zález y Ruffin (1818-1893: vino a Cuba de 
segundo Jefe de la Expedición de Narciso 
López. (Yéase Capítulo Patriotas). 

Guerra Bethencourt (Francisco). — Tra- 
bajó mucho por la instrucción pública en 
Matanzas: enseñó filosofía, fundó una 
Academia de idiomas por el año 1828, y 



fué uno de los fundadores del periódico 
La Aurora. 

Era oriundo de Lanzaroic (Canarias) y 
se había educado en Inglaterra. 

Es lástima que un hombre útil e ilus- 
trado como fué Guerra I! fuese de ideas 
reaccionarias. 

Nació en 1785 y murió por 1837. i < 'i- 
ta de Trelles). 

Guiteras (Antonio). — La inmigración 
de Cataluña ha sido muy útil a Cuba, por 
sus dotes físicas y morales que fueron 
casi siempre patrimonio también de ge- 
neraciones posteriores. 

De padres catalanes eran los hermanos 
Guiteras, cuyo nombre está tan íntima- 
mente ligado a la historia política e in- 
telectual de Cuba y particularmente a la 
de Matanzas. 

D. Antonio Guiteras nació en 20 de Ju- 
nio de 1819, falleciendo ni San Hilario 
Sacalm (Prov. de Barcelona) el 17 de 
Agosto de 1901. 

Desde sus más tiernos años, sus maes- 
tros Don Ambrosio José González y Don 
Francisco Guerra Bethencourt, pudieron 
apreciar el amor al estudio del alumno y 
sus bellas cualidades morales. 

Más tarde, en 1834 y 1835, José de la 
Luz le impartió en la Habana sus profun- 
das lecciones de filosofía, con magníficos 
resultados. En una carta a D. Pedro Jo- 
sé Guiteras, se expresaba en estos térmi- 
nos el gran educador cubano: Será Anto- 
nio ornamento de este Colegio, y le so- 
bran disposiciones para serlo de la patria. 
Y no se había equivocado ' 

En 1843 se recibió de Abogado en Es- 
paña sin ejercer después la profesión : y 
dedicó parte de ese mismo año, el 1844 y 
1845 a largos viajes, en unión de su her- 
mano D. Ensebio. Visitó entonces los prin- 
cipales países de Europa y muchos del 
(Tríente, reuniendo grandísimo caudal de 
conocimientos. 

Su producción literaria no ha sido muy 



-93- 



extensa pero sí muy buena. Una gramáti- 
ca Castellana y la traducción en verso de 
los cuatro primeros libros de la Eneida de 
Virgilio, elogiada por los mejores críticos 
ele la época. 

Escribió también muy buenos artículos 
literarios y científicos para varias revis- 
tas ; y en 1896, el prólogo para la novela 
"El Emisario" de F. Caleagno. 

"Sin embargo, dice el mismo Caleag- 
no, la labor de Antonio Guiteras como 
ciudadano, como patriota y como educa- 
dor, ha sido mucho más importante que 
su obra literaria, a pesar de su amplia cul 
tura en ese ramo del saber humano. 

Sus conocimientos enciclopédicos, sus 
virtudes cívicas y privadas, su amor a la 
verdad, su pureza como ciudadano, y sus 
grandes dotes de director enérgico y pru- 
dente, determinaron el éxito asombroso 
del Colegio La Empresa dirigido por An- 
tonio Guiteras de 1852 a 1869. 

(Véase capítulo sobre la Evolución de 
la Instrucción Pública en Matanzas). 

De ese colegio dijo Blanchet que ha 
coirtribuído muchísimo a formar ciudada- 
nos amantes de Cuba y adversos a toda 
esclavitud e injusticia. Y para comprobar 
su aseveración, agrega que a pesar de la 
prohibición del Gobierno, D. Antonio Gui- 
teras, siguió usando su Manual de la His- 
toria de España como obra de texto. 

ElGobierno había prohibido su uso en 
las escuelas por las duras verdades con- 
tenidas en esa obra : pero el ilustre patri- 
cio no sé doblegó ante la injusticia. 

Antonio Guiteras ha predicado siempre 
con el ejemplo. Acaso por eso los más 
grandes cubanos de su época nunca le es- 
catimaron elogios por sus virtudes excep- 
cionales. 

D. Antonio Guiteras sufrió en su vida 
grandes contrariedades y grandes dolores. 
Parece que la pérdida de un hijo muy 
querido, poco después de haber dejado a 
Cuba, influyó mucho en la vida de D. An- 



tonio Guiteras en Barcelona, vida que hu- 
bo quien juzgara en desacuerdo con su 
austero pasado 

No es imposible, como dijo el Dr. T. V. 
Coronado, que el notable Guiteras haya 
deseado ahogar su dolor en los placeres, 
esperando a la muerte libertadora. . . 

El alma humana atraviesa a veces por 
momentos tan extraordinariamente críti- 
cos! 

NOTA.— Tres nietos de D. Antonio Guiteras, 
todos ingenieros y ciudadanos norte-america- 
nos, combatieron por la causa de la humanidad 
en el frente occidental, en Francia. Murió allí 
uno de ellos, el teniente Julián Guiteras, el 
12 de Octubre de 1918. 

Son hijos del Sr. Daniel Guiteras y de la 
Señora Laura Peoli, siendo su señor padre 
hermano del Dr. Calixto Guiteras, catedráti- 
co del Instituto de Segunda enseñanza en Pi- 
nar del Río, y del Dr. Alberto Guiteras que 
reside en Matanzas. 

Guiteras (Eusebio). — Fué también Di- 
rector del famoso Colegio La Empresa. — 
(Véase su Biografía en el Capítulo Lite- 
ratos, Historiadores, etc.) 

Macías (José Miguel) 1 832-1905.— {Dis- 
tinguido pedagogo, filólogo y buen ora- 
dor, que expulsado de Cuba por razones 
políticas, se conquistó en México una 
magnífica situación en el ramo de la Ins- 
trucción Pública. Escribió acerca de raí- 
ees griegas, del idioma castellano, etc. 
Fué Catedrático y Director de la Escuela 
Preparatoria del Estado de Vera -Cruz 
(México). 

Era habanero, pero figuró bastante 
tiempo en Cárdenas en do¡ide prestó gran- 
des servicios a la I. P. (Véase Evolución 
de la I. P. en Cárdenas). 

Martínez y González (Basilio). — Filán- 
tropo habanero que dejó tina gran fortu- 
na para fundar varias Escuelas. Entre 
ellas una llamada La Encarnación, en el 
pueblo de Limonar. 

Es mixta, posee un buen edificio pro- 
pio, y se fundó el 30 de Junio de 1891, 
bajo los auspicios de la Sociedad Econó- 



—94- 



mica Amigos del País, albacea del señor 
Martínez. 

Falleció en Paris el día 30 de Abril 
de 1886. 

Meireles y Brito (Eduardo). — 'Culto y 
distinguido educador habanero que hizo 
mucho por la cultura de Matanzas en don- 
de radica desde hace muchos años. De su 
Colegio La Luz han salido muchos jóve- 
nes muy aprovechados (3399-1917). 

Meireles ha escrito mucho para el tea- 
tro, en prosa y en verso. Merece ser cita- 
da muy especialmente la Revista cóinico- 
lírico-crítica La entrega del Mando, que 
tuvo un gran éxito en Puerto Rico, el año 
de 1899. 

Con Alfonso Porn fundó en Camagüey 
La Palabra, periódico político, que tuvo 
un éxito resonante. 

Su obra didáctica en preparación Ideas 
y Palabras, llamará mucho la atención por 
los conceptos nuevos desarrollados en ella, 
y por la forma en que están tratados. 

Nació el Prof. Meireles por el año 1865. 

Monte y Garay (José del). — ¿Nació en 
1827 y murió en 1907. Pedagogo distingui- 
do, hizo mucho por la instrucción públi- 
ca como Profesor del Colegio La Empresa 
.'de 1S52 a 1864), y escribiendo varias 
obras pedagógicas y didácticas. De 1864 
a 1S67 lo hallamos de Director del Insti- 
tuto de Puerto Príncipe, que abandonó en 
1869 para hacerse cargo de la del famoso 
Colegio Matancero. 

Sus obras son varias : Mencionaremos 
su Cartilla Geográfica de la que se publi- 
caron algunas ediciones ; Nociones de Geo- 
grafía Antigua (1859) ; Lecciones de Arit- 
mética (1862) ; El Calculador Métrico De- 
cimal (1870). 

■Colaboró en la prensa matancera. 

Moreno (Antonio Luis) — Modesto maes- 
tro de Pueblo Nuevo (Matanzas), cuya 
vida laboriosa ha sido gastada en pro de 
la instrucción pública. Nació en 25 de 



Agosto de 1843, falleciendo en 29 de Oc- 
tubre de 1906. 

Fundó en 1868 el Colegio El Porvenir 
con Nicanor A González en Pueblo Nue- 
vo, formando alumnos muy distinguidos, 
como Bonifacio Byrne, Carlos de la Torre, 
J. Valdés Anciano, Alberto Falcón, Ra- 
món de Vera y Verdura, Eliseo Cartaya, 
José Augusto Escoto, etc. 

Escribió muchas obras didácticas; en- 
tre ellas la Cartilla Geográfica de que se 
lian hecho ya varias ediciones : obras de 
moral, de aritmética, de gramática, etc. 
Fué Catedrático de Geografía en el Ins- 
tituto de Matanzas, allá por el año 1900. 

Antonio Luis Moreno, muy noble, muy 
altruista y muy desinteresado, fué muy 
querido ; lo que explica el porqué se pudo 
realizar con tanto entusiasmo entre sus 
antiguos discípulos y admiradores la sus- 
cripción para la erección de un busto de 
mármol para recordar su memoria en Pue- 
blo Nuevo. 

El Sr. Antonio Luis Moreno ganó en 
1901 el premio Luz Caballero (medalla de 
oro), y otra medalla de oro en la Expo- 
sición de Buffalo por un trabajo presen- 
lado en ella. 

Fué también Director del Centro Es- 
colar Félix Várela ; tuvo una Academia 
para preparar maestros ; hablaba varios 
idiomas, y dibujaba magníficamente a la 
pluma y con lápiz. 

La Asociación de Emigrados Cubanos 
escogió al Sr. Moreno, en 1902, para ha- 
cer un diploma dibujado a mano, que fue- 
se no sólo obra artística, sino labor de 
patriota sin mácula. 

Los tres hijos, varones, del Sr. More- 
no, ejercen todos el magislerio. 

Rodríguez García (José Antonio). — Ca- 
tedrático del Instituto de Segunda Ense- 
ñanza de la Habana. 

El prof. Rodríguez García es hombre 
de positivo valer, por su vasta ilustración, 
por su talento, por sus virtades y por sus 



—95- 



trabajos: pero es extremadamente mo- 
desto. 

Si nuestra obra pudiese ser más exten- 
sa y nos permitiese hacer verdaderas bio- 
grafías, llenaríamos algunas columnas al 
hablar del muy distinguido gramático, cu- 
yos méritos no son suficientemente cono- 
cidos en Cuba. 

En el mundo intelectual de la madre Es- 
paña y de las principales repúblicas sur- 
americanas, el nombre de Rodrigue» Gar- 
cía es muy conocido, y sus obras didácti- 
cas encuentran allí un magnífico mercado. 

Son muchas: citaré las principales. 

Bibliografía de la Gramática y Lexico- 
grafía Castellana (que consta de seis vo- 
lúmenes) (1); Notas críticas; Notas Lite- 
rarias ; Croquis históricos ; Croquis litera- 
rios ; Días de guerra ; Juicio del Quijote ; 
Vida de Cervantes; Bibliografía Filológi- 
ca, etc! Creemos que pasan de 60 las obras 
del prof. Rodríguez García. 

'Nació en Matanzas en 22 de Febrero de 
1864, de padres pobres que no podían dar- 
le una educación e instrucción de acuerdo 
con sus deseos. Pero el Dr. Rodríguez Gar- 
cía logró con su constancia y con sus des- 
velos crearse una situación privilegiada 
material e intelectualmente. 

Su trabajo personal y las lecciones par- 
ticulares le permitieron primeramente ob- 
tener el título de Bachiller y más tarde 
el de Doctor en Filosofía y Letras (año 
de 1894). 

Su carrera de maestro empezó en 1882 
como profesor auxiliar de Aritmética en 
la Escuela de Artes y Oficios ; en 1883 fué 
ascendido a profesor titular de Aritméti- 
ca y Algebra; en 1889 fué nombrado pro- 
fesor de Gramática, Geografía e Historia, 
v de 1896 a Febrero de 1897 desempeñó 
también la cátedra de Contabilidad y Eco- 
nomía Industrial. En esa fecha renunció 
su cargo para aceptar eJ nombramiento 



(1) Se han publicado los los primeros. 



de Catedrático del Instituto de Matanzas, 
en el que enseñó gramática solo durante 
algunos meses, atraído per la Habana en 
donde había transcurrido 'i mayor parte 
de su vida laboriosa y fecunda. En la ca- 
pital, estuvo al frente de planteles de 
instrucción muy acreditados, pero las vi- 
cisitudes políticas le obligaron a clausu- 
rarlos. 

En 1900 obtuvo por oposición la Cáte- 
dra de Gramática y Literatura Castella- 
nas, que desempeña aún en el Instituto de 
Segunda. Enseñanza de la Habana. Fueron 
entonces sus contrincantes varias distin- 
guidas personalidades de las letras. 

El Dr. Rodríguez García es miembro 
correspondiente de la Academia Nacional 
de la Historia de Venezuela y ha sido pro- 
puesto para ingresar en la Academia de 
la Historia de la Habana. Ha sido redac- 
tor de muchos periódicos y actualmente 
publica Cuba Intelectual, revista muy bien 
escrita que se lee más en el extranjero 
que en Cuba. 

En resumen : el Dr. Rodríguez García, 
cuyos trabajos constituyelo una gloria pa- 
ra Cuba y para Matanzas, es una verda- 
dera personalidad de la intelectualidad 
hispano-americana. 

Romero Fajardo (Fernando). — Distin- 
guido babanero, cuya vida fecunda ha si- 
do siempre empleada en provecho de la 
juventud de Matanzas. Nació en 9 de 
Agosto de 1847 y falleció en 19 de No- 
viembre de 1918. Era un buen escritor 
de costumbres y de comedias ; muchos de 
sus trabajos no han sido publicados aun 
que merezcan serlo por mil conceptos. La 
.Bibliografía de Trelles cita muchos de 
ellos, pero son tan numerosos que páginas 
tendríamos que dedicar a reseñarlos. 

Tenemos noticias que en los Juegos Flo- 
rales organizados en Matanzas en 1918. 
por la Asociación Cívica, fué premiada 
una Comedia de Romero Fajardo titula- 
da "Los extremos se tocan." 



—96- 



LAMINA XV 



El R U D I TO s 





Francisco de Jimeno 



José Augusto Escolo 




Carlos M. Trelles 



Osear M. de Rojas 



Cincuenta unos tenía Romero Fajardo, 
de magisterio; cincuenta años gastados en 
pro de los niños que amaba entrañable- 
mente, y que sabía no sólo bien instruir, 
sino bien educar : la niñez y la juventud 
■Tan su alegría. 

Era hombre de saber j de iniciativa ; 
muy inteligente y de una gran modestia. 
Para sus alumnos había inventado cien 
aparatos que probaban sus conocimientos 
y su habilidad en aplicarlos de una ma- 
nera muy práctica. Habí;; que ver sus 
multiplicadores, sus aparatos para calcu- 
lar los cambios, las equivalencias de cual- 
quier medida del sistema métrico decimal 
etc. (aritmógeno, metrógeno. calendarios, 
etcétera). 

Cuando en 1903 cayó en Matanzas el 
premio principal de la Lotería de Madrid. 
Romero Fajardo, con pensamiento gentil, 
pensó en sus niños, muchos de ellos po- 
bres y descalzos, y tanto hizo hasta obte- 
ner que los agraciados sufragaran el gas- 
to de uniformes escolares, para igualarlos, 
siquiera aparentemente, en los bancos de 
la escuela. 

Sol (Pedro José del).— De 1829 a 1857. 
año en que falleció, teniendo 90 de edad, 
Pedro J. del Sol, trabajó mucho por la I. 
P. d¿ Matanzas. Publicó obras didácticas 
y noesías, y dirigió colegios en la Haba- 
ni y en Matanzas. 

Al hacer su elogio fúnebre, José Victo- 
riano Betaneourt hizo resaltar sus gran- 
des merecimientos como educador. 



Torriente y Peraza (Cosme de la).— 
Favoreció eficazmente la I. P. establecien- 
do los premios anuales de que se hace 
mención en su biografía. (Véase Capítu- 
lo .correspondiente). 

Torre (Bernabé de la). — Padre del sa- 
bio Carlos de la Torre : fué muy útil a la 
1. P. como Director del Colegio La Unión 
y Los Normales. Fundó el segundo Cole- 
gio de San Carlos que hubo en Matanzas, 
por el 1875, y fué profesor del Colegio La 
Empresa. 

Nació en Santiago de Cuba en 17 de 
Marzo de 1829 y falleció el 31 de Enero 
de 1900. 

¡Su hijo el Dr. Carlos de la Torre y 
Huerta ha sido también, durante varios 
años, profesor de los Colegios Los Nor- 
males y La Unión en la ciudad de Matan- 
zas. 

Ventosa (José Tomás) Fundador de la 
Escuela Gratuita de Ventosa, para niños, 
en la ciudad de Matanzas. (Año 1849) etc. 

Véase Cap. "Españoles y Extranjeros 
Beneméritos). 

Valdés-Rodrígnez (Manuel). Educador 
y crítico nacido el 9 de Julio de 1849 en 
Matanzas, y fallecido en la Habana el 
17|6|1914. Fué catedrático de la Universi- 
dad de gran relieve. Sus obras de pedago- 
gía han sido muy apreciadas; escribió 
también obras didácticas, entre ellas al- 
gunas de aritmética. 

Ha sido un hombre de gran valer inte- 
lectual, y muy caballeroso. 



—97— 



XIV 
ERUDITOS 



Cruz (Francisco Javier de la). — Erudito 
bibliófilo. (Véase su biografía en el Capí- 
tulo Literatos etc. 

Escoto y Castelló (José Augusto). — Es 
sin exageración uno de los hombres más 
eruditos de Cuba, y acaso tí gura entre los 
menos conocidos por su carácter extrema- 
damente reservado. 

Nació en Matanzas el año de 1864 : reci- 
bió en 1880 el título de Bachiller, empe- 
zando a cursar la Medicina, estudio que 
abandonó por los de erudición en ge- 
neral. 

Verdadera vocación encontró en ellos el 
señor A. Escoto, cuyos trabajos históricos 
son infinitos, e inéditos muchos de ellos. 

En este ramo se el considera una auto- 
ridad por los competentes, y es de sentirse 
que la Academia de la Historia, todavía 
no cuente con un elemento tan valioso, 
como lo es nuestro distinguido amigo el 
señor Escoto, director de la Biblioteca P. 
de Matanzas. 

Vidal Morales y Morales acostumbraba 
consultar muy a menudo la opinión y los 
conocimientos históricos de Escoto, según 
consta por una larga e interesante corres- 
pondencia relativa a investigaciones cu- 
banas. 

Es maravillosa la memoria del Sr. J. A. 



Escoto, quien recuerda cientos o miles de 
fechas históricas, y las del nacimiento y 
muerte de la mayor parte de los prohom- 
bres (los verdaderos prohombres) de 
Cuba. 

Los trabajos que hasta ahora tiene pu- 
blicados, son los siguientes .- 

Estudios para la historia de la enseñan- 
za en Cuba, en la Revista de Instrucción 
Primaria. 1902. 

Biblioteca Herediana, 1904. Empezada a 
publicar en Cuba y América. 

Antecedentes de la conspiración de 
1844. Artículos publicados en "El Yuca- 
yo" de Matanzas, 1909-10. 

Gertrudis Gómez de Avellaneda. Cartas 
inéditas y documentos relativos a su vida 
en Cuba de 1859 a 1864. Matanzas 19U. 
Un volumen en cuarto, de 262 páginas. 

Revista Histórico Crítica y Bibliográfi- 
ca de la Literatura Cubana. Tomo I. Ma- 
tanzas 1916. Un volumen en cuarto de 
450 páginas. En opinión de Varona y de 
Chacón esta obra representa el esfuerzo 
más notable que ha hecho la erudición 
cubana después de Bachiller y Morales. 

Contribución a la historia de la Primera 
Orden Franciscana en Cuba. 1917. — Pre- 
mio del Certamen Pro-Cisneros. 

El Comité del Centenario de Milanés 



-98- 



dio a Escoto el encargo de formar e ilus- 
trar los tomos de que se lia de componer 
la edición nacional del poeta matancero. 

De sus trabajos inéditos (que son mu- 
chísimos), mencionaremos solamente la 
Historia de la Filosofía en Cuba, con la 
cual ha de contribuir a la historia gene- 
ral de la filosofía en España y en la Amé- 
rica Latina. 

Como un detalle curioso agregaremos, 
que estando en la Habana desde unos 
años, habíamos oído tan raramente hablar 
del Sr. Escoto, que nos fijamos en sus re- 
levantes méritos solamente cuando el his- 
toriador Currier, ex-obispo de Matanzas, 
nos llamó desde New York la atención so- 
bre ellos. 

J. A. Escoto es una legítima gloria de 
Matanzas. 

Nos honramos con su amistad personal. 

Font y Morejón (Dionisio). — Contem- 
poráneo de Francisco de Jimeno. Nació 
en Matanzas el 3 de abril del año de 1832 
y falleció el 7 de Octubre de 1887. 

Hombre muy erudito, cuya obra litera- 
ria fué publicada por el órgano del Liceo 
de Matanzas, en cuya vida ha figurado 
muy honrosamente. Escribió sobre litera- 
tura Española de los siglos XVI, XVII y 
XVIII. 

Font era muy considerado por los mejo- 
res intelectuales de su época, como los Mi- 
lanés, los Del Monte, los Ángulo, Blanchet 
etc. Colaboró en casi todos los periódicos 
y revistas principales de su época . 

Varias de sus obras quedaron inéditas, 
siendo Dionisio Font hombre muy modes- 
to, y poco amante de hacer resaltar sus 
cualidades ; su carácter era muy leal. 

Amante de los libros y del estudio, se 
había formado una magnífica y selecta Bi- 
blioteca, y por iniciativa suya 'y con la 
eficaz colaboración del bibliógrafo Tre- 
lles, se reorganizó en 1884 la Biblioteca 
del Liceo de Matanzas. 

Dionisio Font era también un buen 



ajedrecista y un buen aficionado a la es- 
grima, que allá por el año 1867 enseñaba 
gratuitamente a los socios del Liceo. 

Lo más notable de Font era el que po- 
día igualmente dar conferencias sobre le- 
tras que sobre ciencias, y en el suyo co- 
mo en otros idiomas, ya que hablaba y 
escribía los idiomas francés, inglés, ale- 
mán, latín y griego. 

Jimeno (Francisco de). — Erudito ma- 
tancero que se ha dedicado ventajosamen- 
te a trabajos científicos, lil erarios, estadís- 
ticos, etc. (Véase su biografía en el Cap. 
La Evolución de la Ciencia etí la Provin- 
cia .. . 

Rojas y Cruzat (Osear M. de). — Distin- 
guido director del Museo Municipal de 
Cárdenas. 

Nació en Octubre 16 de 1865 en Cárde- 
nas, se recibió de Bachiller en la Habana 
y en Madrid estudió abogacía sin llegar a 
recibirse. 

El señor Osear M. de Rojas aprendió de 
su señor padre el amor a la cultura en 
general y en particular a la historia. Es 
un erudito y un bibliófilo. 

Veinte años dedicó ya al Museo, (del 
que puso las primeras bases el señor don 
Joaquín de Rojas), y precisamente sus 
mejores años, los de la juventud, vivien- 
do modestamente y encontrando decepcio- 
nes en vez de laureles. 

La ciudad de Cárdenas tiene en don Os- 
ear M. de Rojas uno de ;us hijos de más 
valer, cuyos merecimientos brillarán de 
luz más intensa en un, acaso próximo, fu- 
turo de mayor cultura cívica e intelectual. 

En el Museo hay valiosos datos y colec- 
ciones de documentos y trabajos históri- 
cos reunidos por el distinguido director.. 

Trelles y Govín (Carlos Manuel). — Bi- 
bliógrafo muy distinguido natural de la 
ciudad de Matanzas (nació el 15 de fe- 
brero de 1866) en donde también se edu- 
có, hasta obtener el grado de bachiller. 

Pasó después a la Universidad de la Ha- 



—99- 



baña y estudió medicina durante cuatro 
años. 

Fué en 1887 cuando Trelles empezó i 
escribir, en periódicos y revistas, traba- 
jos de política, de historia y de estadística 
que le dieron a conocer favorablemente en 
el ambiente intelectual cubano. 

Su primer trabajo de importancia (de 
Ü00 páginas aproximadamente), fué pu- 
blicado en 1S94 por la Revista Cubana de 
Enrique José Varona: "Los Estados Uni- 
dos como potencia intelectual". 

Ese mismo año y el año siguiente cons- 
piró por la libertad de Cuba, ayudando 
los preparativos de la Revolución con to- 
do el entusiasmo de su aima joven que 
sentía profunda y sinceramente el amor 
por la patria. 

Y después de haber fracasado en Ma- 
tanzas el primer movimiento revoluciona- 
rio, tomó una parte activa en el trabajo de 
reorganización, como miembro del Comité 
Revolucionario, y por comisión directa de 
I). Tomás Estrada Palma, a él y a D. Do- 
mingo Lecuona. En 1896 salió huido para 
Tampa con el fin de evitar la cárcel a la 
que le hubiera condenado el Gobierno de 
la Isla, con sus demás compañeros de Co- 
mité : Nicolás Heredia, el Dr. Julio Ortiz 
Coffigny y D. José González Ramos, en 
el caso de lograr su aprehensión, ya decre- 
tada. 

En Tampa continuó a trabajar por la 
causa cubana, escribiendo también en 
"Patria, que D. Enrique José Varona di- 
rigía en New York por aquella época. 

Colaboró también en "Cuba y Amé- 
rica". 

Regresó a Cuba, después de los mil su- 
frimientos del destierro, el año de 1898, y 
dos años más tarde fué electo Concejal 
del Ayuntamiento de Matanzas. 

Fué extraordinaria su gestión como Bi- 
bliotecario de la Biblioteca Pública de 
Matanzas en 1899. 

De 2000 volúmenes que tenía en Enero, 



al tomar posesión de su cargo, la Bibliote- 
ca contaba 13,000 diez meses después, al 
renunciar Trelles su puesto, justamente 
herido por inconsecuencias que había te- 
nido que sufrir. 

Ese mismo año, D. Gonzalo de Quesada, 
agradecido a Trelles por sus gestiones 
gratuitas para llevar a la Exposición de 
París una importante representación del 
comercio y de la industria cubanos, lo 
nombró delegado de la provincia de Ma- 
tanzas en ese certamen del trabajo mun- 
dial. 

Al regreso de la Exposición de París, 
Trelles escribió su Memoria sobre el azú- 
car y el tabaco en la Exposición de París 
y empezó el acopio de los datos que debían 
servirle para los primeros tomos de su Bi- 
bliografía Cubana a la que ya ha dedicado 
18 años de su vida, tropezando con mil 
dificultades de todas clases, y especial- 
mente con la apatía ignorante de los que 
pudiendo ayudarle eficazmente no le brin- 
daron nunca protección ni apoyo, como si 
la bibliografía de un pueblo no fuese el 
resumen de su vida intelectual. 

■Solamente' dos volúmenes de los 14 que 
hasta hoy componen la obra de Trelles 
han sido costeados por el Consejo Pro- 
vincial de Matanzas, siendo Gobernador el 
Coronel D. Domingo Lecuona ; y el prime- 
ro de la Biblioteca Científica costeado casi 
totalmente por el Colegio de Belén, de la 
Habana. 

Todos los otros volúmenes, que repre- 
sentan un gasto de algunos miles de pesos, 
han sido costeados por el mismo señor 
Trelles, a veces con grandes sacrificios. 

Andrés Poey, también quiso antaño pu- 
blicar en Cuba un Boletín Bibliográfico, 
y se lo impidió la falta de recursos pro- 
pios, y la falta de apoyo de los que podían 
dárselo ! ! ! 

En 1907 publicó Trelles el primer tomo 
de su Bibliografía, sobre los siglos XVII 
y XVIII, y en 1907 el duodécimo. Poco 



—100— 



•después (en 1918-19) publicó los tomos í 
y II de la Biblioteca Científica, ambos con 
profusión de grabados. 

Sabemos que el señor Trelles empieza 
ahora a clasificar, por materias, los datos 
de los tomos anteriores, ampliándolos, y 
formando también la Biblioteca Geográfi- 
ca e Histórica en dos tomos ilustrados, y 
la Bibliografía de la Prensa 'Cubana. 

La Bibliografía de Trelles lia sido muy 
elogiada por críticos eminentes, y hoy 
representa el más grande esfuerzo hecho 
en Cuba en este ramo, y la mejor base pa- 
ra escribir la historia intelectual de este 
país. 

En su obra Trelles ha descrito 35,000 
libros o folletos publicados en Cuba o en 
el extranjero, logrando que de toda la 
América latina solamente esta peque- 
ña, república posea una bibliografía com- 
pleta. 

Otros trabajos de Trelles que merecen 
ser mencionadoss on : Los 150 libros más 



notables que los cubanos han escrito: va- 
rias Memorias y otras bibliografías par- 
ciales. 

El bibliógrafo D. Carlos M. Trelles es 
persona demasiado modesta, y acaso haya 
sido éste el motivo porque los mismos ma- 
tanceros no hayan prestado a sus pacien- 
tes trabajos toda la atención que merecen. 
Afortunadamente la Sociedad Económica 
Amigos del País, nombrando a Trelles so- 
cio de Honor el 26 de Marzo de 1918, dis- 
tinción muy raramente concedida, vino a 
sacar su personalidad del olvido inmereci- 
do en que había permanecido durante 
luengos años. 

La Academia de la Historia, la Acade- 
mia de Artes y Letras de la Habana y The 
Hispanic Society of America, le nombra- 
ron Miembro correspondiente : y la Asocia- 
ción de la Prensa Médica Cubana, recien- 
temente le confirió el título de Socio de 
Honor. 



-101- 



XV 



EVOLUCIÓN DE LAS ARTES 

EN l_A PROVINCIA DE MATANZAS 



EL ARTE TEATRAL Y EL ARTE MUSICAL EN LA 
PROVINCIA DE MATANZAS. 



Matanzas, que no tuvo en su pasado ar- 
tístico muchos músicos y artistas verda- 
deramente notables, tampoco hoy cuenta 
con un número crecido de hijos preclaros 
en esas dos manifestaciones del arte. 

Nuestras notas son, por lo tanto, muy 
limitadas. 

Y sin embargo, hay para la música una 
afición decidida, y si hubo antaño maes- 
tros y dilettanti distinguidos, hoy los se- 
ñores A. Falcón y Juan Torroella ocupan 
un lugar de honor en el Arte cubano ; y 
los señores Miguel Failde, Aurelio Her- 
nández, Segundo Botet, Tomás Barrene- 
chea, Aniceto Díaz y las señoras y señori- 
tas Dolores C. de Escoto, Manuela Díaz, 
Regla Riera, Margarita Alfonso, Haydée 
Sorondo, Tomasa y María Ángulo, Juani- 
ta Carnot, Alicia Ortiz, Lydia Bordas, Ire- 
ne Romero de Ángulo, etc.. tocan o cantan 
con gusto y con gracia. 

Acaso, muchas de las personas que ci- 
tamos, con una educación artística perfec- 
ta, habrían sobresalido hasta en centros 
importantes de Arte. 



No pretendemos con nuestra aserción 
rebajar el valer de las Academias abier- 
tas al público en la provincia de Matan- 
zas: muy al contrario. 

Somos los primeros en elogiar el em- 
peño de los Directores en levantar siem- 
pre más el nivel artístico de la población 
matancera, aunque no dejamos de com- 
prender que para montar un plantel mo- 
derno como los grandes 'Conservatorios 
de Europa, en Cuba se necesita todavía 
formar la educación artística de una gran 
parte del personal que debería dirigir al 
elemento cubano hacia la cumbre del arte. 

Sin la decidida protección de las auto- 
ridades, seguiremos viendo, como hasta 
ahora, que los mejores alumnos de Cuba, 
resultan verdaderos artistas solamente 
después de haber estudiado en el extran- 
jero, en donde se exige un esfuerzo mu- 
cho mayor que en estas tierras de sol, de 
apatía y de choteo. 

Las Academias más dignas actualmente 
de ser mencionadas en la Provincia de 
Matanzas, son las siguientes : 



-102— 



Academia Mozart, incorporada al Con- 
servatorio N. de Música de la Habana. 
Directora : Sra. Dolores C. de Escoto. 

Academia de la Sra. Angelina Alcocer 
de Muro, incorporada al Conservatorio 
Orbón, de la Habana. 

Academia de la Srta. María Ángulo, in- 
corporada al Conservatorio Falcón, de la 
Habana. 

En Cárdenas : 

La Academia Beethoven, de Félix Hu- 
ras. 

» # * 

La vida teatral, hasta mediados del si- 
glo XIX, no fué muy intensa en Matan- 
zas. 

La primera representación de que tengo 
memoria ha sido la del 7 de Septiembre 
de 1747, cuando Felipe del Castillo, sar- 
gento mayor de las Milicias, celebró la 
Jura de Fernando VI con una fiesta tea- 
tral costeada por él, en una casa particu- 
lar de Matanzas. Se representó por afi- 
cionados la comedia El Hado y la Divisa. 

En 1805 ya había un teatrito provisio- 
nal en la casa de la señora Merced del 
Junco, y en 1816 existió uno en la Plaza 
de Armas. En él se representaron traba- 
jos de -T M. Heredia. Ese teatro fué tras- 
ladado en 1822 de la Plaza de Armas a 
la calle del Ayuntamiento, esquina a Man- 
zano (hoy Maceo) y en 1829 estaba com- 
pletamente deteriorado. 

Se construyó entonces otro en la mis- 
ma calle de Manzano, pero Matanzas no 
contó con un verdadero teatro hasta el 
6 de Abril de 1863, cuando se inauguró, 
el Teatro Esteban, hoy Sauto, empezado 
en 1860 bajo la dirección del arquitecto 
italiano Daniel Dall'Aglio. En su escena- 
rio, así como en el del Liceo de Matan- 
zas se presentaron al público yumurino, 
muy buenos artistas extranjeros, españo- 
les y cubanos. 

El Teatro Sauto es uno de los mejores 
de Cuba, y fué costeado por suscripción 



popular, formándose una sociedad por ac- 
ciones de a 100 pesos. 

El proverbio, de Milanos, A buen ham- 
bre no hay pan duro, y la comedia El hom- 
bre de mundo por Ventura de Vega, fue- 
ron las piezas escogidas para la noche de 
la inauguración. 



Jimeno cita una Sociedad Filarmónica 
en el año 1829 y en 15 de Noviembre de 
1841 se fundaba la Academia Filarmóni- 
ca Matanzera! 

En el 1847 se creó otra modelada sobre 
el Liceo de la Habana. Se clausuró en 
1849 por las ideas revolucionarias de esa 
juventud, y el incidente habido en oca- 
sión del baile celebrado en honor de Isa- 
bel II, y desairado por los socios. 

Puede asegurarse que la evolución mu- 
sical empezó en Matanzas por el año 1830, 
cuando se manifestó en la Habana, por U\ 
venida de buenos artistas extranjeros y la 
aparición de algunos cubanos. 

Cada vez que a Matanzas se le presen- 
tó la oportunidad, demostró a los grandes 
artistas que la visitaron, su entusiasmo, 
por el arte de la música. 

En 21 de Marzo de 1855 Gottschalk y 
White tocaron en Matanzas. 

Soberbio fué el éxito del concierto. El 
famoso pianista y compositor Gottschalk 
volvió a tocar en esta ciudad el año de 
1860 con fines benéficos, y el Liceo de 
Matanzas en 28 de Noviembre lo nombró 
Socio de Mérito. 

El Liceo, como se desprende de su his- 
toria -que bosquejamos en un capítulo 
aparte, mucho hizo por el arte en Matan- 
zas. 

Sus secciones de Declamación y Lírica 
hicieron siempre una labor activa, desper- 
tando en la juventud el gusto por las fun- 
ciones dramáticas y por los conciertos. 

Señoritas de las mejores familias llega- 
ron a ser regulares artistas, cuando el de- 



—103— 



seo de hacer el bien lo exigía, y se forma- 
ron pequeñas orquestas de blancos, cuya 
educación artística era costeada por el 
mismo Liceo. 

Entre los artistas profesionales figura- 
ron por aquella época las señoritas Robre- 
ño, el actor Manuel Osorio, el Mo. Cor- 
tadellas, Director de la Clase de Música 
del Liceo (en 1862-3), Pedro Pablo Díaz. 
Pedro Lecerf, Adolfo, Justo, Laureano y 
Elodia Díaz, el Mo. -Cornelias, etc. 

Entre los aficionados : la Srta. Matilde 
Odero por la declamación, las Srtas. An- 
gela e Isabel Ángulo, Mercedes y Josefa 
Carbonell, Luisa Govir, Dolores Maicas., 
José Ma Ángulo y Heredia, Julia Viñals, 
Trinidad Osorio, María Eloísa del Valle, 
Rafaela Heredia de Ángulo y Pilar Ortiz, 
magníficas pianistas; José Calasauz Esca- 
lada, buen aficionado de instrumentos de 
arco, etc. 

Isabel Ángulo había sido discípula de 
N. R. Espadero. 

Adolfo Diez en 1864 salió para Europa 
a perfeccionarse, logrando varios triunfos 
en España. 

Teresa Oarreño, la genial pianista vene- 
zolana (socia facultativa del Liceo de 
Matanzas en 7 de Mayo de 1863) tocó en 
una función contribuyendo el Liceo al 
obsequio de una corona de laureles. 

Y volvió otra vez ya en el ocaso de su 
vida. 

Félix Crucet, abogado, y muy buen di- 
lettante, es considerado matancero por 
Calcagno ; pero D. José A. Escoto, inves- 
tigador concienzudo, asegura lo contra- 
rio, atribuyéndole la Habana como, lugar 
de nacimiento. 

Por el año de 1864 los salones del Li- 
ceo de Matanzas recibieron a otro buen 
pianista extranjero : el norte-americano 

Mr. Sanderson. 

* * * 

Por el mes de Octubre de 1865 se fundó 
la Sociedad Filarmónica Santa Cecilia. Y 



como ya se dijo, a mediados del siglo, ya 
jxistía la Sociedad Filarmónica Isabel II 
que contaba también con una sección de 
Declamación. Ese mismo año, Natalia 
Rroch, verdadera artista aunque no se de- 
dicara al arte profesionalmente, fué agra- 
ciada con el nombramiento de Socia fa- 
cultativa del Liceo. 

La Banda que había entonces en Ma- 
lanzas era buena y había ganado laure- 
les, también fuera de Cuba. Más tarde 
hubo otra banda también muy buena, 
Reina María Cristina). 

Pero los americanos no se dierou cuen- 
ta de ello seguramente, al mandar en re- 
presentación de su arte musical 4 pifres, 
platillos y tambor. ¡ Qué contraste ! Eso 
cuentan las crónicas de la época. 

La sección lírica del Liceo contribuyó 
siempre a desarrollar el gusto por la mú- 
sica, con la parte que se dejó a este ar- 
te sublime en varios Juegos Florales. 

El Mo. español Manuel Fernández Ca- 
ballero fué casi siempre el vencedor en 
';stas lides artísticas, y muchas fueron las 
medallas o las flores de oro y de plata, 
ganadas por sus composiciones de música 
profana o sagrada, zarzuelas, coros, mi- 
sas, sinfonías de gran orquesta, un Dies 
irae Dies illa con coros, etc. 

Juan Torroella, padre del actual violi- 
nista, (1849-1898) escribió algunas obras 
sobre gramática musical etc. 

También Laureano Fuentes y Matons, 
buen compositor de Santiago de Cuba, tu- 
vo sus triunfos en Matanzas. 

El Liceo en Diciembre de 1867 nombró 
socio de mérito al actor José Valero, lla e 
mado en las actas, el artista más eminen- 
te que haya pisado hasta hoy las tablas 
de nuestro teatro. Era Español. 

La sección de música del Casino Ale- 
mán de la Habana brindaba su concurso 
al Liceo de Matanzas, cuyo amor al arte 
ya era conocido fuera de los estrechos lí- 
mites de la Provincia. 



—104— 



BENEMÉRITOS DE l_A I. P. 




LAMINA XVI 



Dr. Emilio Blanchet 





Dr. José A. Rodríguez Carda 



Dr. Miguel Garmendía 



-•.. 



Tan grande era que lo venios a veces 
contratar artistas que sin ofrecer araran- 
tías de ninguna clase, se demostraban |x>r 
demás exigentes en pretender anticipos 
para comprar trajes, para comprar mue- 
bles o para liquidar deudas que les im- 
pedían embarcarse rumbo a Matanzas. 

Estos últimos, preciso es decirlo, eran 
casi siempre artistas cómicos 

Los Desvernine, los Aristi, Espadero, 
Cottschalk, Lico Jiménez, Díaz-Albertini. 
Ignacio Cervantes y otros varios de igua- 
les méritos, que tocaron en Matanzas, es- 
tuvieron siempre a una altura moral en 
consonancia con su valer artístico. 

En el 18S2 Pedro Pablo Diez (1) escri- 
bió un Stabat Mater que el Liceo calificó 
de grandioso, cuyos coros eran formados 
por las mejores voces femeninas de Ma- 
tanzas. 

Ese" mismo año, en los Juegos Florales 
del 4 de Noviembre, Torroella (padre), es- 
trenó con su Banda su fantasía sobre la 
ópera Attila. 

Y en 1885 se representó Marina en el 
mismo Liceo, cuando la Directiva, esplén- 
dida como siempre, obsequió a la prota- 
gonista con un piano Pleyel. 

En los años que siguieron, no hubo mas 
acontecimientos artísticos notables que los 
registrados en la historia del Liceo. 

En Matanzas, en la actualidad, los con- 
ciertos son escasos, y todavía no se ha for- 
mado ambiente artístico para la música 
de cámara. 

Sin embargo en 1893. cuando tocó Díaz 
Albertini, el Quinteto Pignatelli ofreció 
también un concierto que tuvo éxito. 

Era la época en que brillaban en Ma- 
tanzas varias distinguidas señoritas : Ma- 
ría Luisa Chartrand, primer premio del 
Conservatorio Nacional de Música de la 



(1) Ignoro si se trata del abuelo, natural 
de Castilla, o del hijo, que tenía el mismo nom- 
bre y apellido. 



Habana, Cruz Cortadellas, Natalia de Ar- 
mas, Nieves Medina, de la voz armonio- 
sa, etc. 

Del Maestro Francisco Cortadellas. ma- 
tancero también, y fallecido en 1 90;"». es 
el Tratado de Teoría Musical, muy cono- 
cido en la Habana. 

A fines de 1901 encontramos en Matan- 
zas a !a Compañía de la famosa artista 
cubana Luisa Martínez Casado. 

s # * 

En resumen, Matanzas mucho podrá 
dar al arte de la música cuando tenga un 
Conservatorio como los de París, Milán. 
Roma o Barcelona. 

Hay afición y gusto, y aprenden con 
mucha facilidad ; falta disciplina como en 
todos los países latino-americanos en ge- 
neral. 

Muchos alumnos se preocupan más de 
la obtención de un título para a su vez 
impartir lecciones y ganar pronto dine- 
ro, más que de la perfecta ejecución y de 
una técnica irreprochable. 

Y pronto habrá plétora de maestros y 
maestras : particularmente de las últimas. 

De una onza de oro que antaño valía 
la clase de música alternada, bajó hoy 
hasta 3 o 4 pesos mensuales ! Lástima ! 

* # # 

En Cárdenas no hubo una vida artís- 
tica tan intensa como en la Capital de la 
Provincia. 

Sin embargo, allá por el año 1865 se 
empezó a construir el teatro Otero, (así 
llamado por su propietario.) 

Era bastante bueno por su aspecto ex- 
terior y por su decorado y cualidades 
acústicas. 

El teatro se quemó por 1911, pero pron- 
to quedará ventajosamente sustituido por 
el actual teatro Arechavala. todavía no 
enteramente concluido. 

Recuerdo haber leído que en 1864. en 
el patio de la Escuela de Jorrín, había 



-105— 



un teatrito de la Sociedad Pasatiempos 
Oardenenses, cosa duramente criticada 
por los vecinos, debido a lá distracción 
que los ensayos diurnos ocasionaban a los 
alumnos. Y tanta g'uerra hicieron a la 
citada sociedad, que acabó por disolverse. 

¿Quién sabe si el particular que ante- 
cede haya sido la causa de que el señor 
Otero dotara entonces Cárdenas con un 
teatro ? 

Paulino Delgado, hijo de artistas, y na- 
cido accidentalmente en Cárdenas, fué el 
único que adquirió fama por su Reperto- 
rio Clásico como actor dramático, logran- 
do, tanto en Cuba como en España, se- 
ñalados triunfos. 

Hasta el año de 1900 no hubo en Cár- 
denas una verdadera Academia de Músi- 
ca : la fundó él Profesor Félix Burés a 
quien se debe allí la introducción del sis- 
Tema de escuela moderna en la enseñan- 
za del piano, y antes, del violín también. 

Su Academia Beethoven, en que se 
aprende rigurosamente la música en 4 
años de estudios, es el primer centro ar- 
tístico de Cárdenas. 

El Sr. Burés ya organizó 30 conciertos 
de gran vuelo ; hizo arte, y supo desper- 
tar el gusto por la música selecta y los 
-autores clásicos. 

La notable pianista inglesa Adela Ter- 
ne, visitó Cárdenas hace años, y encontró 
un público ya formado y competente, que 
apreció su labor artística. 

Tocaron en Cárdenas el mismo Hubert 
de Blank, Benjamín Orbón, E. Lecuona, 
etcétera. 

Después de Burés, la Academia Ignacio 
Cervantes fué también útil al desenvolvi- 
miento del medio artístico cardenense, y 
no hace mucho el tenor mexicano señor 
Lelo de Larrea sacó, en un año, la voz a 
la mitad de los aficionados de Cárdenas ! 

Pero el eje del arte musical en Cárde- 
nas sigue siéndolo la Academia Beetho- 



ven, incorporada al Conservatorio N. de 
Música del Sr. de Blank, en la Habana. 

Poco a poco el cinematógrafo distrae a 
las familias de los estudios musicales se- 
rios, y en los últimos años no duraron 
mucho las agrupaciones musicales creadas 
por dilettanti. 

Sobran elementos para música de bai- 
les, pero escasean los verdaderos tempe- 
ramentos artísticos, como las Sras. y se- 
ñoritas Carmen Piquet de Galdo, Carlota 
Pérez Maribona, Carmen Betancourt, Luz 
M. Maicas, Paulina Paz, Amelia Caragol, 
Elvira Segrera, el Sr. Armando Cartaya, 
etcétera. 

La niña de 8 años Ma. Teresa Gonzá- 
lez (apodada "Teddy") promete ser muy 
notable, si tenemos en cuenta sus espe- 
ciales disposiciones para la música y su 
inteligencia poco común. 

Hay en Cárdenas una banda infantil 
bastante buena, dirigida por el Mo. Ra- 
món Egea, músico competente aunque 
modesto. 

# # # 

He aquí los nombres más distinguidos 
entre los artistas y músicos de la Provin- 
cia de Matanzas. 

Varios han sido consagrados también 
por la opinión de públicos extranjeros 
acostumbrados a ensalzar el verdadero 
mérito artístico, no limitado por los es- 
trechos límites de las fronteras geográfi- 
cas y políticas. 

Broch de Calvo (Natalia). — .Notable 
pianista y cantante matancera, pertene- 
ciente a una distinguida familia, muy co- 
nocida en la sociedad cubana. 

La señora Natalia Broch de Calvo, no 
ejercía la profesión, sino que prestaba su 
concurso artístico para fines benéficos o 
sociales. 

Los grandes maestros admiraban en Pa- 
rís su ejecución y su técnica irreprocha- 
bles, y Calcagno cita la opinión de algu- 
nos de ellos. 



-106- 



Sin embargo, ella era muy modesta. 

Serafín Ramírez en su "Habana Artís- 
tica" prodigó también muchos elogios a, 
su perfecto mecanismo y al sentimiento 
con que tocaba el repertorio clásico y ro- 
mántico. 

Natalia Broch fué alumna del Mo. Fer- 
nández Caballero y más tarde de Ruiz Es- 
padero. 

El "Diario de la Marina", al publicar 
su necrología en 17 de Enero de 1877, di- 
jo que murió a bordo del vapor que la 
traía a Cuba. 

Fué el 16 de Diciembre de 1876, ese día 
de luto para la sociedad y para el arte 
cubanos. 

Cornelias (José). — Pianista distinguido 
y compositor matancero, hijo de un buen 
músico catalán, del mismo nombre. Estu- 
dió en Leipsick y fué profesor en Balti- 
more (E. U.) Tomó parte en muchos con- 
ciertos en el extranjero, cosechando aplau- 
sos. Era hombre modesto, pero con méri- 
tos. Sus hermanas, Dolores y Altagracia, 
tocaban también admirablemente. 

José Cornelias falleció el 9 de Febrero 
de 1888, en Matanzas. 

Cortadellas (Francisco). — Buen maestro 
matancero, que falleció en 1905. Escribió 
algunas obras didácticas sobre música, en- 
tre las que descuella su Tratado de Teo- 
ría Musical. 

Crucet (Félix). — -El notable dilettante 
citado por 'Calcagno como hijo de Matan- 
zas, aparece ser natural de la Habana. 

Deville y White (Úrsula). — Notable 
cantante matancera citada por Calcagno. 

Nació en 26 de Mayo de 1819 y falle- 
ció en Marianao (Buen Retiro) el 4 de 
Agosto de 1914. 

En 8 de Enero de 1843 fué coronada en 
el Liceo de la Habana y entonces José 
Jacinto Milanés le reservó algunos de los 
más hermosos versos en la poesía dedica- 
da por él a José María Heredia. 

En 1844 se casó con el notable pianista 



español José Miró y Anoria, discípulo de 
Thalberg. 

Ramón Pintó, que en aquel entonces era 
Director del Liceo de la Habana, fué su 
padrino de casamiento 

En ese mismo Liceo tuvo la Sra. Devi- 
lle de Miró otros grandes éxitos artísti- 
cos, cantando óperas del repertorio clási- 
co ; y otros no nienos importantes se ano- 
tó en el Liceo de Matanzas. Del primero 
fué nombrada Socia de Honor. 

Estando Úrsula en Europa, Meyerbeer 
que la conoció y apreció sus condiciones 
de magnífica soprano dramática, le pro- 
puso estrenara La Africana, honor que 
ella no pudo o no quiso aceptar. 

En 1877 se trasladó a la Habana, y por 
la quiebra de una institución de crédito 
se vio compelida a dar lecciones de can- 
to, cuando ya no era jo\en, contando muy 
distinguidas discípulas, entre las familias 
de la mejor sociedad habanera. 

Sus hermanas, Matilde y Celia, fueron 
dos buenas aficionadas al canto. 

Diez (familia). — Una familia de abolen- 
lengo musical la de los Diez! 

El fundador de esta familia en Matan- 
zas, Pedro Pablo Diez, castellano y buen 
músico, había ganado, por oposición, 
la plaza de Músico Mayor de los Alabar 
Jeros del Rey de España. 

Sus hijos, 10 por todos, heredaron la 
afición del padre para la música y varios 
ile ellos, nacidos en Matanzas, se distin- 
guieron . 

Adolfo, que en 1864 salió para España 
a perfeccionar sus estudios, obtuvo varios 
triunfos en la Corte, y condecoraciones. 
Varias composiciones de Adolfo Diez fue- 
ron muy elogiadas. 

Justo, hermano del anterior, tocaba 
también muy bien, habiendo llamado la 
atención en los E. U. en varios conciertos 
en que tocó a 4 manos con Adolfo. Los 
dos eran apenas adolescentes. 



-107— 



No sabemos si Justo nació en Matanzas 
o en España. 

Elodia, hermana de Justo y de Adolfo, 
cantaba muy bien y fué aplaudida en el 
Liceo de Matanzas. Gottsehalk la estima- 
lia mucho como cantante, y pretendió lle- 
varla a los E. U. en una. gira artística. 

Los trinos de Elodia Diez, gustaban mu- 
cho por su perfecta ejecución. 

Laureano, hermano de los anteriores y 
buen violinista, a los 10 años de edad era 
primer violíu de una Compañía de zar- 
zuela. White tenía por él muchas consi- 
deraciones. 

Ricardo, otro hermano, tocaba también 
el violín. 

Pedro Pablo, padre de la señora Manue- 
la Diez de García, profesora de piano en 
esta ciudad, tocaba el piano, la viola, el 
cornetín, etc., etc. Y era compositor. 

Otro hijo, Pedro Pablo (tres fueron los 
que llevaron el mismo nombre), hijo de 
Justo Diez, era un notable clarinetista 
muy solicitado por los Directores de or- 
questa. 

No conocemos los nombres de los de- 
más hermanos Diez. La mayor parte de 
ellos murieron en su juventud, estando 
aun en vida el atribulado padre! 

Falcón (Alberto). — Muy notable pia- 
nista, natural de Matanzas (año 1873). 

Cursó parte de sus estudios musicales 
en el Conservatorio de II. de Blanck, con- 
cluyéndolos en París. Alumno del maes- 
tro Diemer, Catedrático de Piano Supe- 
rior en el Conservatorio de la capital de 
Francia, lo fué más tarde del ilustre Mas- 
senet, que le enseñó composición. 

Así pudo formarse una magnífica cul- 
tura musical y conquistar en la misma 
Francia un puesto de honor que hubiera 
conservado sin duda o probablemente me- 
jorado, sin la terrible guerra que le im- 
pulsó a buscar otra vez la patria cubana. 

Falcón es conocido particularmente en 
Bordeaux y en Perigueux. En la primera 



de esas dos ciudades, obtuvo en 1904, por 
oposición, la Cátedra del Curso Superior 
de Piano en el Conservatorio Oficial : y en 
Perigueux recuerdan todavía sus famo- 
sos "Coneerts Classiques" y la notable 
banda "L 'Avenir" que Faleón dirigía 
después de haber sido de ella organizador 
inteligente y concienzudo. 

El Gobierno francés lo nombró en 1908 
Officier d'Academie, y en 1913 le confia- 
ron el cargo de Archivero de la Associa- 
tion des Artistes Professionels de Bor- 
deaux. 

Falcón no solamente escuchó aplausos 
de públicos franceses, sino de los de Ru- 
sia, de Alemania y de Bélgica, en donde 
supieron apreciar sus dotes de buen ejecu- 
tante y buen compositor. 

Su ópera cómica La femme belle obtuvo- 
en Bordeaux y en Orléans un franco éxi- 
to : y no menor lo obtuvieron casi todas 
sus composiciones de música de cámara. 

Desde el año 1915 el maestro Alberto 
Falcón dirige en la Habana su Conserva- 
torio, que hoy es un inmejorable centro- 
artístico, ya por la seriedad y escrupulo- 
sidad de la enseñanza musical que en él se- 
imparte, ya por sus magníficas condicio- 
nes acústicas y estéticas. 

No se sabe si admirar más en Falcón al 
técnico irreprochable, o al ejecutante dul- 
ce e inspirado, o al maestro que con per- 
severancia y paciencia logra dejar otra 
larga estela de triunfos, los de sus alum- 
nos; triunfos que pregonan la bondad de 
su escuela y de su arte. 

Torroella y Bonnin (Juan).— Es uno 
de los mejores temperamentos artísticos 
de Cuba al que reúne además una técnica 
admirable. 

Ha nacido en Matanzas el año de 1874. 

Desde la edad de ocho años, su padre 
(que tocaba bien) le impartió las prime- 
ras nociones de mtisica, y no mucho tiem- 
po después comenzó el estudio de violín. 
bajo la dirección del profesor Ricardo 



-108— 



MÚSICOS NOTABLES 



LAMINA XVIII 





Natalia Broch de Calvo 



José S. While 





Alberto Falcan 



]. Torroella p Bormin 



Diez, que, creo, fuese también matancero. 

En varios conciertos demostró sus mag- 
níficas aptitudes, pero solamente después 
de 1885 pudo hacerse notar, obteniendo 
en el Conservatorio de Blanck las más 
altas calificaciones que culminaron con el 
triunfo más resonante que se pudiera lo- 
grar en ese plantel: la medalla de oro en 
las oposiciones del último año de estudio. 
Era su profesor el maestro Anselmo Ló- 
pez. 

En Julio del mismo año ingresó, des- 
pués de riguroso examen de admisión, en 
la Escuela Nacional de Música de Madrid, 
siendo admitido en la clase superior bajo 
la dirección del maestro José del Hierro. 

En 189-1 obtuvo el segundo premio en 
los Concursos Anuales, y en Junio de 
1895 el primer premio en la enseñanza del 
violín. Era en aquel entonces la más alta 
distinción. 

Siguió perfeccionándose en España 
basta Septiembre de 1895, fecha en que 
se trasladó a París, para frecuentar ese 
Conservatorio en calidad de alumno oyen- 
te. Obtuvo en sus tournées artísticas por 
Francia varios señalados triunfos, hasta 
que un contrato muy ventajoso lo llevó a 
los Estados Unidos (año 1898) en donde 
permaneció un año, dando conciertos en 
St. Louis, Chicago, New Orleans, y en al- 
gunas ciudades importantes del Canadá. 
■ Después regresó a Cuba, y con el pia- 
nista Nin, triunfó repetidas veces en una 
serie de Conciertos por la Isla. 

Desde que está definitivamente radica- 
do en la Habana, el profesor Torroella se 
dedica con gran éxito a la enseñanza del 
violín, y es Profesor Superior del Conser- 
vatorio Nacional de Música de la Habana. 

Su escuela es moderna, y varios magní- 
ficos alumnos suyos, son una prueba de su 
eficacia. 

A Torroella se debe la fundación de la 
Sociedad de Cuartetos (año 1906), y cien 
otras iniciativas todas nobles v todas de- 



sinteresadas que demuestran el gran amor 
que nuestro biografiado profesa a su arte 
divino. 

White y Laffitte (José Silvestre). — Xa- 
ció en la ciudad de Matanzas el primero 
de Enero de 1836 : otros dicen que el día 
17. Desde su infancia demostró una mar- 
cada disposición para la música; y empe- 
zó el estudio del violín, instrumento que 
le dio la celebridad, cuando solamente te- 
nía 5 años de edad. J. M. Román, (pardo 
como White), y Pedro Lecerf, fueron sus 
primeros maestros. 

A la edad de diez y ocho años, después 
de haber terminado brillantemente sus es- 
tudios, se presentó ante el público con el 
eminente Gottschalk en un gran concierto 
que tuvo lugar en su misma ciudad natal. 
Fué el día 21 de Marzo de 1855. El éxito 
fué colosal. 

Salió un año después para Francia con 
el fin de perfeccionarse, ingresando en el 
Conservatorio de París después de un exa- 
men de admisión muy notable. En aquel 
entonces .ya tocaba 19 instrumentos. 

En 1856 los periódicos artísticos de la 
capital de Francia daban cuenta del nue- 
vo alumno distinguido que había adquiri- 
do el Conservatorio, y del Gran Premio 
obtenido por él contra 39 aspirantes al 
mismo premio. 

En París fué su maestro Alard. 

Rossini, el gran Rossini, apreciando 
mucho el talento artístico de White, se 
interesaba bastante por el joven cubano, 
y al organizar alguna fiesta musical, soli- 
. ataba generalmente su concurso. 

Y no sólo Rossini, sino Gounod, Tilo- 
mas, Auber y otros ilustres maestros fue- 
ron amigos personales de J. S. White y le 
dedicaron trozos de mvisica selecta y sus 
fotografías, con frases de la más alta con- 
sideración y cariño. 

White triunfó también en España, y su 
nombre ha sido muy popular en la Real 
Corte Española. Últimamente, debido a su 



—109— 



edad ya muy avanzada, White tocaba sólo 
excepcionalmente : radicaba en París. 

En 1864 White sustituyó en el Conser- 
vatorio de esa ciudad al maestro Alard; 
y más tarde dirigió el Conservatorio de 
Río Janeiro, en Brasil, hasta la caída del 
emperador don Pedro, quien mucho le es- 
timaba. 

White ha sido también un compositor 
muy genial. 

En los últimos años ya no poseía el fa- 
moso Stradivarius que le había valido tan- 
tos honores y tantos triunfos. 

Su precioso instrumento, cuya afinación 
era sorprendente y la armonía maravillo- 



sa, había pasado a otras manos, desde ha- 
cía tiempo. 

Era uno de los seis violines más nota- 
bles que fabricara el célebre luthier. 

Una de sus últimas composiciones mu- 
sicales ha sido una Marcha Cubana, escri- 
ta en ocasión de la restauración de la Re- 
pública después de la segunda Interven- 
ción americana. Posee toda la partitura 
instrumentada, escrita del puño del mis- 
mo White, el magistrado matancero don 
Alfredo Hernández. 

White murió en París el día 15 de Mar- 
zo de 1918, habiendo dejado un legado a 
su querida ciudad de Matanzas. 



EL ARTE PICTÓRICO 



Con planteles a propósito. Matanzas fi- 
guraría más brillantemente también en 
el arte pictórico ; pero en toda la provin- 
cia no hay verdadero ambiente artístico 
por lo que al pincel se refiere. 

Sin embargo, también en este noble ar- 
te, se nota la natural inclinación del pue- 
blo matancero. 

Sobresalieron varios aficionados en las 
décadas transcurridas: y algunos, muy 
pocos, maestros. 

Esteban Chartrand, en los certámenes 
artísticos del Liceo de Matanzas, obtuvo 
premios valiosos; sus hermanos pintaban 
bastante bien ; y Alejandro Odero era 
un regular artista. ' 

Odero, en Mayo de 1867, había propues- 
to al Liceo, pintar una colección de retra- 
tos de cubanos ilustres, como J. M. Here- 
dia, la Avellaneda, el Padre Várela, José 
de la Luz, Plácido, etc. 

Matilde, hermana de Alejandro, y bue- 
na aficionada a la declamación, pintaba 
también admirablemente. 

La Exposición organizada poco antes 
de la primera guerra pro Cuba, en los sa- 
lones del Liceo de Matanzas por Eusebio 



Guiteras, José Battle, Alejandro Odero, 
y Domingo F. Verdonces, fué el único es- 
íuerzo en pro del arte pictórico, del que 
yo tuve conocimiento, si se exceptúan las 
colecciones reunidas por D. José Manuel 
de Ximeno, gran sostenedor de la cultu- 
ra y del arte. 

También Pío Alejandro Du Brocq, cuyo 
padre era francés, (1809-1874) dejó obras 
notables. Era un excelente miniaturista. 

Entre los artistas no cubanos que traba- 
jaron en Matanzas se distinguieron : 

Elias Metcalf, norteamericano, nacido 
en 1785. 

Era un notable retratista: vino a Ma- 
tanzas por su salud quebrantada por los 
rigores invernales del Norte, y dejó pintu- 
ras de mucho mérito. Su hijo vino a Ma- 
tanzas muchos años después de la muerte 
del padre, y compró todas las que todavía 
pudo encontrar entre las familias de la 
ciudad. 

F. Mejasky, húngaro. — 'Vino a Matan- 
zas después de Metcalf y de él he visto 
miniaturas admirables : verdaderas obras 
de arte. 



—110— 



J. Jorge Peoli, venezolano. — Buen re- 
tratista. 

Daniel Dall'Aglio. — Arquitecto y pin- 
tor de decoraciones teatrales, de naciona- 
lidad Italiana. 

• • # 

En la actualidad se distingue muy par- 
ticularmente el pintor matancero Esteban 
VakWrama, quien estudió en la Escuela 
de Pintura de la Habana, perfeccionándo- 
se después en Europa. (Véanse datos bio- 
gráficos). 

También Eugenio G. Olivera se anotó 
buenos triunfos en el extranjero. 

He visitado en Matanzas el estudio de 
la señorita Alejandrina Romero que se 
dedica a la enseñanza de la pintura con 
exagerada modestia. Ha estudiado tam- 
bién en la Escuela Nacional de Pintura de 
la Habana (antigua Academia de San 
Alejandro) y es una verdadera artista en 
la pintura al óleo, pastel y espátula. 

Varios de sus trabajos, de figura y de 
naturaleza viva y naturaleza muerta, me- 
recerían ser conocidos. Es lamentable que 
la prensa local nada haga para que sean 
conocidos sus méritos, y es lamentable 
también que la señorita Romero no ocupe 
en el Salón de la Habana el lugar al que 
tiene derecho. 

La señorita Alicia Graupera se dedica 
también a la enseñanza de la pintura en 
Matanzas, con buena disposición para el 
paisaje. 

* # o 

Figuran entre los nombres de los me- 
jores artistas de la provincia los de Con- 
rado Massaguer, caricaturista, nacido en 
Cárdenas; de Armando Maribona que en 
esa misma ciudad aprendió los primeros 
elementos del dibujo aun cuando sea 
oriundo de otra; de la pintora María Ari- 
za ; Julián Ibarbia, cardenense, fallecido 
cuando empezaba a cosechar laureles en 
Europa en donde disfrutaba de una beca 
de perfeccionamiento, etc. 



Entre los artistas de Cárdenas el señor 
Rodolfo S. Picquet se distingue por sus 
paisajes y sus marinas, y es de sentirse 
que no haya frecuentado un curso regular 
de pintura en alguna Academia europea 
para perfeccionarse. 

Presentó exposiciones de cuadros de sus 
alumnos, trabajando siempre en pro del 
arte, y obteniendo a veces premios y es- 
tímulos por parte del culto Ayuntaminto 
de Cárdenas. 

Agregaremos algunas notas especiales 
sobre los más distinguidos cultores del 
arte pictórico en Matanzas. 



Chartrand (Esteban) — Distinguido pin- 
tor matancero que de 1860 en adelante 
obtuvo señalados triunfos en los torneos 
de arte promovidos por el Liceo de Ma- 
tanzas. No conocemos sus antecedentes 
artísticos. Murió en New York en 1884. 

Jimeno (o Ximeno) (José Manuel de) — 
Gran sostenedor del arte en Matanzas en 
el siglo XIX. 

Su colección de cuadros era admirable : 
la adquirió mediante fuertes desembolsos : 
había en ella firmas de los más grandes 
artistas de Europa. 

José Manuel de Jimeno, hermano de 
Francisco de Jimeno, era hombre de gran 
cultura en todas las ramas del saber hu- 
mano. 

Brocq (Pió Alejandro Du). — Escribo el 
apellido Du Brocq como es originariamen- 
te. Pió Alejandro Du Brocq procedía de 
una noble familia del mediodía de Fran- 
cia. El padre, Miguel Du Brocq, emigró 
para Cuba en la época de la Revolución 
francesa. 

Su hijo Pío Alejandro (nacido en 1809 
y fallecido en 24 de Septiembre de 1874), 
no ejerció el arte pictórico profesional- 
mente, pero fué un miniaturista y retra- 
tista notable. 



—111- 



Casi siempre sus obras eran obsequios 
para los amigos, que a veces le recompen- 
saban con otros obsequios dignos del que 
habían recibido. 

P. A. Du Brocq hizo un retrato de Plá- 
cido muy elogiado por los que lo vieron: 
desgraciadamente se ha perdido. 

No se le conoció maestro, pero sus tra- 
bajos son demasiado perfectos, para supo- 
nerlos frutos exclusivos de su innegable 
talento artístico. . . 

Pió Alejandro Du Brocq, nació de he- 
dió en Trinidad, porque la madre así lo 
deseó, saliendo para esa ciudad algunos 
días antes del alumbramiento. Sin embar- 
go, habiendo sido Matanzas el lugar de 
residencia de su familia y de él también, 
creemos se le deba considerar matancero. 

González Olivera (Eugenio). — Distin- 
guido pintor a quien todos creen y consi- 
deran matancero, habiendo nacido en 
Aguacate (provincia de la Habana) allá 
por el año de 1870. 

La familia del citado pintor se trasladó 
a Jovellanos, cuando el .futuro artista te- 
nía pocos meses de edad, lo que explica el 
por qué se le tenga por hijo de aquella 
ciudad en donde transcurrió gran parte 
de su juventud. 

Romañach fué su maestro en la Escuela 
Nacional de Pintura (de S. Alejandro) en 
la Habana, así como Riera, el notable cre- 
yonista, que había comprendido y apre- 
ciado la vocación artística del joven cu- 
bano. 

El Consejo Provincial de la Habana lo 
pensionó en Madrid y en la Academia de 
Pintura y Escultura de San Fernando, en 
donde cursó sus estudios de perfecciona- 
miento, Eugenio G. Olivera (nadie lo co- 
noce por González), obtuvo varios pre- 
mios y distinciones, y por fin el diploma 
de profesor del natural, después de haber 
ganado dos veces una de las seis Matrícu- 
las de Honor. 



Se dedica especialmente al retrato. Vi- 
sitó en Italia los principales centros ar- 
tísticos y en la actualidad está radicado 
en Madrid. 

Su cuadro San Antonio en su Retiro ob- 
tuvo medalla de oro en la Exposición Na- 
cional de 1911, en la Habana. 

Malpica (Domingo). — Abogado, nacido 
en Macuriges (hoy Pedro Betancourt) ei 
año de 1836. Escribió un trabajo, que tuvo 
buena aceptación en España, titulado Del 
arte moderno. Versaba particularmente 
sobre pintura, y fué publicado en Ma- 
drid. . ' 

El señor Malpica dirigió por algún 
tiempo el semanario "El Progreso", en 
Madrid, allá por el año de 1874. 

Odero (Alejandro). — Pintor matancero, 
hijo de padre italiano. Nació en 1827. 

Fué pensionado en Roma. Dejó en Ma- 
tanzas buenos cuadros y falleció en Niza 
a fines del siglo XIX. Su hermana Matilde 
fué una muy buena aficionada, pero pron- 
to dejó el arte por el velo de las teresia- 
nas. 

Esteban Valderrama y Peña. — Tiene 
muy levantado el estandarte de Matanzas, 
por lo que al arte de Apeles se refiere. 

Es joven, pero ha sabido ya conquistar 
un buen lugar entre los maestros. Como 
pastelista es admirable, y los trabajos ex- 
puestos en el Salón, especialmente retra- 
tos, lian sido muy bien recibidos y comen- 
tados. 

Los retratos del Secretario de Instruc- 
ción Pública, Dr. Domínguez Roldan y del 
profesor Edelmann, son, a mi juicio, cua- 
dros soberbios, de una verdad maravillosa. 

Su Muerte de Martí es, en el conjunto 
una obra que merece frases de aliento y 
no despectivas y duras como las que yo 
he leído en un diario de la capital, bajo 
la firma de un crítico cuya educación ar- 
tística no conozco. 

Es lamentable que en Cuba, en vez de 
alentar a los artistas jóvenes que demues- 



-112- 



LAMINA XIX 



PINTORES NOTABLES 




Pío Alejandro Du Brocq 




Eugenio G. Olivera 



Esteban Valderrama 



tran especiales aptitudes, los lastime a con 
palabras demasiado duras, fruto, muy a 
menudo, de encono personal o de enemis- 
tades políticas. 

Valderrama ha nacido en Matanzas el 
.16 de Abril de 1892. Demostró, des- 
de niño, gran afición y disposición pa- 
ra el dibujo, lo que le valió ser subven- 
cionado por el Consejo Provincial de Ma- 
tanzas : subvención que fué ampliada 
cuando la segunda intervención norteame- 
ricana. 

Pudo entonces marcharse a Madrid y 
después a París, permaneciendo varios 
años en el extranjero para perfeccionar 
su cultura artística. 

En la Academia de San Fernando, en 
Madrid, obtuvo varios premios y meda- 
llas, y le cupo el honor de haber sido uno 
de los pocos extranjeros agraciados con 
premios en metálico mediante rigurosas 
oposiciones. 

En las Exposiciones organizadas por la 
Ecole des Beaux Arts, en París, expuso 
Alarias obras y otros cuadros expuso en 
Londres. 

Los críticos extranjeros fueron siemprt 
favorables a Valderrama, como tienen 
que serlo los de su tierra, al tratarse de 
personas de verdaderos conocimientos ar- 
tísticos. 



Tríptico Fundamental fué premiado por 
la Academia de Artes y Letras de la Ha- 
bana, y adquirido después por el doctor 
O. Ferrara. 

En la Exposición de San Francisco de 
California, obtuvo medalla de bronce uu 
retrato del General Menocal, al pastel. 

En los salones del Consejo Provincial 
de Matanzas existen varias buenas obras 
de Valderrama, entre ellas algunas copias 
de cuadros célebres. Otra buena obra es 
el cuadro Vida, inspirado en una notable 
operación ginecológica ejecutada por el 
doctor Claudio Fortún. 

Creemos que Valderrama podría ser 
también un pintor notable de asuntos his- 
tóricos cubanos y nos permitimos aconse- 
jarle no descuide esa interesante rama 
del arte pictórico, que necesita almas 
grandes de verdaderos artistas entre los 
que se puede clasificar a nuestro biogra- 
fiado sin temor a equivocación. 

Hace un año que Valderrama desempe- 
ña en la Escuela Nacional de Pintura la 
Cátedra de Anatomía y Perspectiva, y en 
la actualidad, llamado por el profesor Ar- 
mando Menocal, está trabajando en la so- 
berbia decoración del Palacio Presiden- 
cial. 

Reproducimos un desnudo artístico de 
uno de los paneles pintados por Valde- 
rrama. 



|r » > 



^ 



ss. 



-113- 



XVI 



HISTORIA DEL LICEO DE MATANZAS 

(Bosquejo) 



A estos apuntes sobre la historia del Li- 
ceo de Matanzas, ligada por varias déca- 
das con la de la Atenas de Cuba, lie de- 
dicado semanas, no con el objeto de re- 
cibir una subvención, como creyó errónea- 
mente la Junta Directiva, sino para hacer 
obra, útil obteniendo alguna satisfacción 
no sólo platónica (como las que general- 
mente obtienen los escritores e historiado- 
res) sino efectiva y tangible, cuando mi 
libro esté a la venta. 
. Antaño el Liceo acostumbraba premiar 
con dádivas las acciones que le parecían 
dignas de recompensa, y acaso por ese 
motivo, creyó oportuno aclarar un punto 
que en mi concepto no exigía aclaración 
alguna. 

* * o 

Fué en 13 de Febrero de 1859 cuando 
un grupo de ciudadanos, deseosos de fun- 
dar en Matanzas un Centro de cultura y 
recreo, se reunieron por primera vez en 
la morada de D. Diego Antonio de Fuen- 
tes. 

Anteriormente, en 1850, ya había habi- 
do en Matanzas un Casino Matancero. 

La primera Mesa Directiva encargada 
de estudiar y dar vida al proyecto del Li- 



ceo, estuvo formada de : Ldo. José Miguel 
Ángulo y Heredia, Presidente; Ldo. Félix 
Govín, V. Presidente; D. Rafael de Villar, 
Director; D. Antonio Touceda, V. Direc- 
tor; D. José Serrate, Tesorero; D. Fran- 
cisco Jaurés, Contador; D. Emilio Blan- 
chet, Secretario; Sres. Francisco Galán y 
Mariano Elcid, Vocales. 

Firmaron también la primera acta los 
Sres. Guillermo Schweyer, y los venezo- 
lanos Dr. Gonzalo Peoli y Sr. R. M. Alan- 
dete. 

La primera fué una idea caritativa : so- 
correr el Colegio de niñas pobres median- 
te algunos bailes de, máscaras y un bazar 
o venta de beneficencia. 

Se resolvió alquilar la casa del Círculo 
Mercantil para instalar en ella el Liceo ; 
pero, en 3 de Diciembre del mismo año, el 
Colegio de Santa Teresa le cedió por 510 
pesos de gratificación, el local que ocupa- 
ba, obligándose el Liceo a reparar tam- 
bién el edificio. 

Dos meses después se acordó la cons- 
trucción de un teatro, e Ildefonso Estra- 
da y Zenea, alma de todas las iniciati- 
vas, y Domingo Del Monte, propusieron la 
creación de una Sección de Literatura. 



—114— 



Fué el primer paso para el comienzo de 
la vida intelectual del Liceo de Matanzas, 
en la que desfilan muchos de los campeo- 
nes de las letras y de las ciencias cuba- 
nas. 

José M. Casal fué el primer presidente 
de esta Sección, de la que fué nombrado 
Director Federico Milanés, y Secretario 
Gonzalo Peoli, competente catedrático del 
gran Colegio La Empresa. 

El mismo mes de Enero de 1860 se crea- 
ron las secciones de Declamación y de 
Música, nombrándose varias socias facul- 
tativas. 

Los socios del Liceo, demostraron siem- 
pre y con sobrada razón simpatías muy 
particulares para la mitad más hermosa 
del género humano. 

El día 3 de Febrero de ese año se acor- 
dó invitar para la solemnidad de la inau- 
guración del Liceo a la Avellaneda (ofre- 
ciendo hospedarla en su casa el mismo 
Presidente) ; y pedir el concurso personal 
del famoso violinista White. 

Desgraciadamente no pudo lograrse to- 
do lo deseado. Sin embargo, la inaugura- 
ción (17 de Febrero de 1860) fué un acto 
cultural digno de mencionarse. 

Presidió la fiesta el Gobernador D. Pe- 
dro Esteban y Arrauz : y Federico Mila- 
nés, Estrada y Zenea, Rafael Otero y Ma- 
rín (habanero), Ignacio M. de Acosta y 
Emilio Blanchet leyeron hermosas compo- 
siciones en verso, alternadas con números 
musicales y con la representación del pri- 
mero y del segundo acto de El Conde de 
Alarcos, del insigne poeta José Jacinto 
Milanés. 

Y se acabó bailando. 

Sobre la inauguración se publicó una 
Memoria, y Francisco Iturrondo (Delio) 
dedicó, para celebrarla, un trabajo a la 
Juventud Matancera. 

El Liceo, en 1860 ya tenía teatro, bi- 
blioteca y un órgano suyo que llevaba el 
mismo título : El Liceo de Matanzas. Su 



primer Director fué el ya citado D. Fran- 
cisco Iturrondo, quien bastante contribu- 
yó a que los socios, estimulados por el pe- 
riódico, suscribieran acciones del Teatro 
Esteban. 

A mediados del año, el día 7 de Julio, 
los socios Calle y D. Del Monte propusie- 
ron agregar al Liceo una Academia de 
Ciencias y Letras. 

Después de Iturrondo (Delio) dirigie- 
ron el periódico quincenal del Liceo, Blan- 
chet, Domingo Del Monte y Portillo, Fede- 
rico Milanés y otros. 

Por esa época eran ya frecuentes las 
reuniones familiares en el Liceo, pero la 
Directiva tenía que gestionar con el Ayun- 
tamiento se mejorase el alumbrado en las 
calles inmediatas al edificio de la Socie- 
dad, para alejar así los malhechores que 
aprovechando las sombras de aquellas no- 
ches, intentaban hacer de las suyas ! 

El Liceo favorecía, en lo que podía, las 
artes y los artistas, y en sus fiestas de be- 
neficencia, y en sus diversiones procuraba 
siempre reunir elementos valiosos : lo me- 
jor que existía en Cuba en aquel enton- 
ces. En Marzo de 1860 el artista italiano 
Florenza dio varios conciertos en el Li- 
ceo, y en 28 de Noviembre ya encontra- 
mos al eminente pianista Gottschalk, so- 
cio de mérito del mismo Liceo. 

¡Y qué de nombres ilustres en aquella 
Asamblea General del 15 de Diciembre de 
1860 ! Antonio Guiteras, Benigno y Justo 
Gener, Emilio Blanchet, José M. Gálvez, 
José M. Govín, Manuel Zambrana, Domin- 
go Cartaya, Manuel J. Presas, José Miguel 
Ángulo y Heredia, Francisco de Jimeno, 
Francisco Javier de la Cruz, los Acosta, 
los Del Monte, Pío Campuzano, etc. ! 



Entre las diversiones organizadas por 
la Directiva, los bailes de máscaras eran 
casi siempre los preferidos : pero preciso 



—115— 



es decir que su objeto era casi siempre 
altruista ! 

En 1861 Vinageras dedicó al Liceo una 
Oda, y por fin en 3 de Noviembre del mis- 
mo año, en ocasión de los Juegos Florales 
del Liceo, llegó a Matanzas la gran poe- 
tisa, Gertrudis Gómez de Avellaneda. 

El Liceo la recibió triunfalmente. La 
obsequió un precioso laurel de oro y es- 
malte, con la inscripción ■ El Liceo de Ma- 
tanzas agrega esta hoja a la corona de la 
Señora de Avellaneda. 

Y además se le dedicó un himno : no re- 
cuerdo el nombre del compositor. 

La función de obsequio a la poetisa y 
la celebración de los Juegos Florales, los 
primeros del Liceo, se efectuaron la mis- 
ma noche del 9 de Noviembre de 1861. 

Federico Milanés triunfó esa noche con 
su Oda a la muerte de Quintana, premia 
da con medalla de oro; y Casimiro Del 
Monte obtuvo otra medalla de plata por 
otra oda sobre el mismo asunto. 

Otra medalla de oro fué asignada a Do- 
mingo Del Monte por su trabajo sobre la 
fusión de los Ferrocarriles de Cuba. 

Eusebio Guiteras obtuvo también una 
medalla de oro por un romance de cos- 
tumbres; otra de plata fué ganada por 
Ildefonso Estrada y Zenea, y el accessit 
fué concedido a Luis Gonzalo de Acosta. 

Naturalmente el clou de la fiesta fué el 
hermoso discurso pronunciado por la Ave- 
llaneda. 



A pesar de los Juegos Florales, de los 
discursos y de las buenas intenciones de 
las Directivas, las finanzas del Liceo no 
eran muy prósperas, y en 4 de Diciembre 
de 1861 se acordó suspender la publica- 
ción del periódico oficial porque el impre- 
sor reclamaba enérgicamente se le pagara 
lo atrasado. 

Domingo Del Monte había olvidado ese 
pequeño detalle económico ! 



A fines de 1861 se acordó que algunas 
señoritas tomaran parte en las funciones 
dramáticas del Liceo, y Rafael Otero pro- 
puso la formación de una orquesta de blan- 
cos, cuya educación artística fuese costea- 
da por el mismo Liceo. 

A pesar de los esfuerzos casi siempre 
eficaces de las Directivas del Liceo, y a 
pesar de la escasa vida social de aquellos 
tiempos en que las calles estaban casi .:i 
obscuras, se notaba ya esa tendencia que 
yo he notado siempre en Cuba, y que hice 
observar en obras anteriores. 

Me refiero a la división y subdivisión 
de las fuerzas intelectuales, o sociales, o 
políticas, que en Cuba hace brotar un pe- 
riódico en cada calle, o una Academia de 
Letras en donde ya existe un Ateneo con 
una Sección de la misma índole, o un 
club político a doscientos metros de otro 
que lleva el nombre de otro individuo del 
mismo partido. 

En Matanzas existía a mediados de 1862 
un Club de Hacendados, cuando era lógi- 
co que el Liceo reuniese todos los elemen- 
tos más importantes en la política, en el 
comercio, en la industria, en la agricultu- 
ra, en el ejército, etc. 

El arte no ocupaba un puesto eminente 
en la evolución cultural de Matanzas ; sin 
embargo, el Liceo no descuidaba su des- 
arrollo dentro de los estrechos límites que 
le mareaban sus dificultades económicas, 
y los nombres de los Odero, Ossorio, Ro- 
breño, Diez, Cortadellas, etc., etc., se al- 
ternaban en pintura, en arte dramático o , 
en la música. 

El año de 1862 los salones del Liceo se 
abrieron para llevar a cabo el proyecto 
de una Exposición de cuadros, presentado 
por Eusebio Guiteras. 

Estaba pendiente el Liceo de todos los 
aniversarios y acontecimientos ligados con 
la historia y con los hombres más ilus- 
tres del país. 

Recuerdo haber leído que en 22 de Ju- 



—116- 



nio, una Comisión había ido a la Habana 
para representar al Liceo en los funerales 
de José de la Luz Caballero, así corno más 
tarde otras Comisiones habían llevado flo- 
res sobre las tumbas de Ramón Zambra- 
na, de Manuel Costales y de otros cuba- 
nos distinguidos. 



En 5 de Abril de 1863 tuvieron lugar 
los segundos Juegos Florales, en momen- 
tos muy críticos para las finanzas del Li- 
ceo, qu se vio obligado a contratar un em- 
préstito de 6000 pesos a) 9 por ciento, con 
hipoteca de los muebles y de los ingresos 
del Liceo. 

El acreedor, un Sr. Fernando Borrón, 
exigió además las firmas de todos los 
miembros de la Directiva ! Era un hombre 
prudente. 

Por aquel entonces El Progreso de Gua- 
nabacoa había publicado un artículo titu- 
lado Toros y Gallos en contra de las di- 
versiones favoritas de los pueblos hispa 
no-americanos. 

El Liceo, comprendiendo su utilidad, 
mandó reimprimir el articulo para repar- 
tirlo entre la gente del campo para difun- 
dir las luces entre ellas. 

Este detalle da una idea de la acción 
educadora y civilizadora del Liceo de 
Matanzas en la primera época de su vida, 
cuando contaba entre sus filas los elemen- 
tos de gran valer que dieron fama a esta 
Provincia. 

La escasez de fondos, no impidió a la 
Directiva del Liceo pensar en cambiar su 
local por otro más favorable, el de la So- 
ciedad Filarmónica, en la Plaza de Armas. 
Se promovió una suscripción entre los so- 
cios y se organizaron funciones en el Tea- 
tro Manzano, pero con todo y eso, los 
trabajos en el nuevo edificio pusieron en 
grave aprieto al Tesorero de la Sociedad, 
llegando a obtenerse hasta el embargo de 
los muebles por parte de los acreedores. 



Sin embargo se continuaba a bailar y 
a comprar las dos tradicionales piñatas en 
los bailes de disfraz, tan en boga en los 
tiempos aquellos : una para señoras y la 
otra para caballeros. 

Abundaban los socios de mérito : con 
ese nombramiento se premiaban los ser- 
vicios gratuitos de los socios más entu- 
siastas, como Rafael Otero y Marín, José 
Miguel Ángulo y Heredia, Rafael del Vi- 
llar, Pedro Hernández Morejón, etc. 

Afortunadamente no vi premiado de 
i<íual manera al Secretario interino, que 
de Diciembre de 1862 a Febrero de 1863 
salpicaba las actas del Liceo con hirán, 
dicípulos, nuebo, aprovado, habonar y 
otros disparatitos por el estilo. 

¡ Pero qué letra admirable tenía ese buen 
Secretario ! 



En 13 de Noviembre de 1863, hallán- 
dose enfermo de mucha gravedad el poe- 
ta José Jacinto Milanés, el Liceo de Ma- 
tanzas nombró comisiones de dos socios 
que estuviesen al lado del hermano, D. Fe- 
derico, turnándose cada dos horas. 

Y el día 14, en que ocurrió el falleci- 
miento, Rafael Otero fué comisionado pa- 
ra invitar a los periodistas y a los litera- 
tos para que tomaran parte al entierro el 
día siguiente. Por telégrafo se comunicó 
a la Habana, a Cárdenas y a Güines el 
fatal acontecimiento, para que la prensa 
local lo conmemorara : se nombró una 
guardia de honor para el cadáver y el día 
de las honras fúnebres, miembros de la 
Directiva del Liceo y de la Sección de Li- 
teratura llevaron en hombros el ataúd. 

El Liceo dispuso el orden del cortejo, 
en el que tomaron parte también todos los 
Directores de Escuelas Públicas o Cole- 
gios particulares con 6 niños por cada 
ano. 

El Liceo de Matanzas tomó también a 
su cargo la embalsamación del cuerpo de 



-117- 



Milanés, primer socio de Mérito de la So- 
ciedad. 

Más tarde se pensó en formar una co- 
rona fúnebre literaria para costear, con el 
producto de su venta, una lápida en la 
casa del poeta, conmemorando su naci- 
miento. Pero en 27 de Mayo de 1865 se 
desistió de la corona, por el escaso mérito 
de tas composiciones presentadas a la Jun- 
ta que debía juzgarlas. 



El periódico del Liceo volvió a publicar- 
se en Marzo de 1864, publicando trabajos 
interesantes, entre ellos varios de la Sec- 
ción de Ciencias. 

En los Juegos Florales proyectados pa- 
ra el 1864, había temas, por demás inte- 
resantes. Recuerdo los siguientes : 

— ¿Es o no perfecta la educación de la 
mujer en Cuba, y en caso negativo, cuáles 
son los medios para perfeccionarla? 

— Memoria sobre construcción de cárce- 
les, teniendo en cuenta la edad, sexo y de- 
litos de los culpables. 

— Posible inmigración de colonos blan- 
cos a Cuba. 

— Crítica de las obras de José J. Mila- 
nés. 

— Ventajas de la Física. 

— Ventajas de la fundación de una Aca- 
demia de la Historia en Cuba, contando 
con el auxilio del Gobierno. (1) 

Además hubo temas en verso : drama, 
comedia, sátira, romance de costumbres, 
etcétera. 

Parece que tales Juegos Florales, cuyo 
proyecto era interesantísimo, quedaron 
sin realizarse, porque yo no volví a en- 
contrar noticias sobre la celebración del 
certamen. 

En primero de Octubre de 1864 se dis- 
puso invitar a Eusebio Guiteras y a Joa- 



(1) Se fundó 44 años más tarde. 



quín Barnet a dar en el Liceo, lecciones 
de lectura y de física recreativa. 

Por esos años vemos desfilar en la Di- 
rectiva del Liceo y de las Secciones, nom- 
bres como los del mencionado Guiteras, 
de Plácido Gener, de José Quintín Suzar- 
te, de Domingo Cartaya, de Rafael Otero,, 
de Bonifacio Carbonell, de Santiago de la 
Huerta, etc., etc. 

Ricardo J. Cay daba clases de inglés en 
el Liceo, por $25.50 mensuales; Bernabé 
Maydagan enseñaba el francés, y en 1866 
Guillermo 'Schweyer enseñaba gratuita- 
mente el alemán. 

En 4 de Noviembre de 1865 por fin tu 
•vieron lugar los terceros Juegos Florales, 
escogiéndose otros temas en vez de los que 
se habían fijado para el año anterior, y 
que no habían sido desarrollados. Los pre- 
sidió el Obispo de la Habana. 

Emilio Blanchet triunfó en el primer 
certamen : Compendio Histórico de la Isla 
de Cuba, obteniendo la medalla de oro y 
una edición de 500 ejemplares del traba- 
jo presentado. Y también obtuvo otra me- 
dalla, pero de plata, por una sátira eir 
verso y un accessit por una comedia. 

Rafael Otero y Marín ganó con otra sá- 
tira en verso una medalla de oro; Catali- 
na Rodríguez de Fandiña una de plata 
con su poema Al trabajo; e Ildefonso Es- 
trada y Zenea obtuvo una pluma de ora 
y una medalla de plata por su trabajo ¿La 
educación física en Cuba está en armo- 
nía con la educación intelectual? 

En ese trabajo, Estrada y Zenea prome- 
tía hacer lo posible para que el Ayunta- 
miento de Matanzas fuese el primero en 
crear Escuelas Gimnásticas Municipales. 



El Liceo de Matanzas, después de casi 
seis años de vida, había logrado ser uno 
de los Centros de Cultura más considera- 
dos en Cuba. 

Ninguna sociedad similar se fundaba 



—118— 



siii invitar a la inauguración, la Directiva 
del Liceo, y recuerdo haber leído que has- 
ta se le remitieron los planos del Ferroca- 
rril de Sabanilla. para su aprobación, aun- 
que fuese platónica. 

La Directiva daba las gracias y consig- 
naba en las actas las deferencias de que 
era objeto. Hoy día se obsequia una obra 
o un folleto sin obtener siquiera un acuse 
de recibo, como lo manda la cortesía más 
elemental. 

Y si no, que lo digan los Sres. Escoto, 
Trelles, Figarola Caneda, etc. ! 

Dichosos tiempos aquellos, en. que no so- 
lamente tenía valor el dinero! 

Entre la labor del Liceo de Matanzas, y 
la de la Sociedad Económica Amigos del 
País en la Habana, hay una cierta ana- 
logía. 

Vemos al Liceo siempre unido a las me- 
jores iniciativas, siempre dispuesto a pro- 
teger a literatos, artistas y hombres de 
ciencias. 

Ya acuerda reunir fondos para cons- 
truir un reloj cosmológico de un fulano 
Juan Garrell; ya (1865) prohibe los jue- 
gos de azar; ya decide subvencionar, aun- 
que modestamente, la Academia Noctur- 
na para aprendices, creada por Ildefonso 
Estrada y Zenea, ya Domingo Del Monte 
propone la creación de una Sección de 
Agricultura ; ya el Liceo piensa establecer 
clases nocturnas gratuitas, formar un Mu- 
seo y enriquecer la Biblioteca, comprar el 
piano de la famosa Teresa Carreño en 
1054 pesos, (Junta General del 28 de Fe- 
brero de 1866), ya nombra al genial maes- 
tro compositor español Manuel Fernández 
Caballero profesor de música de la Socie- 
dad, con el sueldo mensual modestísimo 
de 51 pesos ! 

Por contra, en una función de gracia 
acordada en Enero de 1866 por el Liceo, 
obsequiaba con 112 pesos, en doblones, y 
un ramo de flores a la Sra. Zarza de Del- 
gado, para demostrarla su gratitud por 



los servicios prestados a la sociedad, gra- 
tuitamente. 

Los Juegos Florales del 4 de Noviembre 
del mismo año, tuvieron mucho lucimien- 
to, no solamente literario, sino artístico. 

El Jurado estaba integrado por los me- 
jores nombres de Matanzas, en letras y 
ciencias : los Guiteras, Sebastián A. de Mo- 
rales, Manuel J. Presas. Joaquín Barnet, 
E. Llorach, Ignacio Ma. de Acosta, etc. 

El ya citado maestro español Fernández 
Caballero, ganó una medalla de oro, otra 
de plata y un accessit, por un coro de cua- 
tro voces y otros trozos musicales respec- 
tivamente. 

El Jurado artístico era también muy es- 
cogido : Desvernine, Fernando Arizti, N. 
R Espadero y Natalia Broch ! ! 

Casimiro Del Monte fué premiado con 
otra medalla de oro por su Oda a Amé- 
rica, y Blanchet con una medalla de pla- 
ta y un accessit por una novela histórica y 
un cuadro de costumbres cubanas. 

Otro accessit fué concedido a Juan F. 
Vilaró por su trabajo sobre la educación 
femenina. 

El año de 1866 fué uno de los más bri- 
llantes en la Historia del Liceo de Ma- 
tanzas. 

Para adquirir el mobiliario del Club de 
Matanzas, la sala de armas, un buen gim- 
nasio, varias mesas de tresillo y de aje- 
drez, un juego de pistolas, se elevó la cuo- 
ta mensual a tres pesos. 

Además de las clases de idiomas que ci- 
té con anterioridad, José M. Casal empe- 
zó a dar clases de economía política ; y en 
S de Mayo se abrió un crédito de 500 pe- 
sos en librerías de la Habana para enri- 
quecer la Biblioteca. 

Todas estas mejoras no impedían al Li- 
ceo cumplir con los sagrados deberes de 
la caridad, auxiliando con media onza al 
mes la Congregación de S. Vicente de 
Paul! 

Se dieron también clases de declama- 



-119- 



eión por Pedro Vínolas, a quien el Liceo 
pagaba también 51 pesos mensuales, pero 
la falta de alumnos dio pronto al traste 
con la clase referida. 

Una nota curiosa : se pagaban 12 pesos 
mensuales al Sr. Lecerff para afinar el 
piano del Liceo. Hay que suponer que el 
tal piano se desafinara muy fácilmente 
para ameritar un gasto tan elevado y con- 
tinuo de afinación. 

El día 18 de Marzo murió el Dr. Ramón 
Zambrana y cuatro días después, Manuel 
Costales. El Liceo se hizo representar en 
ambos funerales por una comisión, y ade- 
más promovió una suscripción y organizó 
una función en sus salones, para auxiliar 
a la familia del primero. 

A la compra de las mesas de ajedrez, 
correspondió una afición siempre en au- 
mento para el difícil juego que requiere 
cerebros reposados y calculadores, y ese 
mismo año de 1866, el día 27 de Julio, fué 
decidida la formación de un Club de Aje- 
drez, en el seno del mismo Liceo.. 

Casi a mediados de 1866 fué nombrado 
Socio Corresponsal del Liceo (Sección do 
Ciencias) el famoso químico de Jibacoa, 
Joaquín J. de Aenlle; y socios de mérito 
D. Sebastián A. de Morales y Manuel J. 
Presas. 

Este último, por su estudio sobre la lo- 
cura del Quijote. 

A fines de año, Pedro J. Guiteras fué 
nombrado socio corresponsal. 

Por esa mismo época se impusieron va- 
rias economías, como la supresión de la 
clase de esgrima, del tiro de pistola y otra 
vez del periódico oficial del Liceo. 

En lugar de este último se decidió pu- 
blicar a fines del año siguiente (1867) un 
tomo científico-literario, gratuito para los 
socios. 

En Octubre de 1867 Dionisio Pont ofre- 
ció dar gratuitamente lecciones de es- 
grima. 

Y se estableció un Dispensario de vacu- 



na para contrarrestar el gran desarrollo 
que había tomado la viruela en Matan- 
zas. 

* # # 

El año de 1867 tuvo también sus Jue- 
gos Florales y muy brillantes, a pesar del 
programa algo pesado. En vez de meda- 
llas, se decidió premiar a los vencedores 
con flores de oro y de plata, innovación 
que fué bien acogida por la generalidad 
;le los interesados. 

Pero hubo un incidente, que por algún 
tiempo alejó del Liceo y de los certáme- 
nes literarios a un valiente campeón de 
ellos : D. Ildefonso Estrada y Zenea. Un 
trabajo suyo sobre los inconvenientes de 
la servidumbre doméstica en 'Cuba y los 
medios para mejorarla, fué premiado con 
un accessit. Estrada, con el convencimien- 
to de haber merecido un premio de más 
alta categoría, rehusó el accessit p rotes 
tando enérgicamente : y el incidente dio 
después motivo a otros. 

Sin embargo, en esos mismos Juegos 
Florales, fué asignada a Estrada y Zenea 
una flor de plata por su Oda a la Cari- 
dad: y otra a Rafael Hernández de Alba, 
por una comedia en verso. 

Las artes estuvieron bien representadas 
en los Juegos Florales de 1867. 

Esteban Chartrand obtuvo la flor de 
oro por un hermoso paisaje de las lomas 
de San Miguel ; y el Mo. Fernández Ca- 
ballero ganó dos veces la misma clase de 
flor por una Misa a 4 voces, y por haber 
musicado el libreto de una zarzuela. Las 
flores de plata, dos, correspondieron al 
Maestro compositor, Laureano Fuentes, de 
Santiago de Cuba. 

Los jueces de los Juegos Florales de 
1867 fueron E. Blanchet, Domingo Del 
Monte, Sebastián A. de Morales, Pío Cam- 
puzano, Joaquín Barnet, José M. Casal, y 
Presas. 

El mismo año de 1867, en 14 de Sep- 



-120— 



LAMINA XX 




'Pomona". — Uno de los paneles de Valderrama 
para la decoración del Palacio Presidencial. 



tiembre, el Liceo, no indiferente a las 
grandes conquistas de la ciencia, festejó 
en sus salones la inauguración del cable 
submarino. 

He notado siempre, en la vida del Li- 
ceo de Matanzas de aquel entonces, algo 
de señorial que por desgracia ha casi des- 
aparecido en los tiempos modernos. 

Los actos de la Directiva tenían siem- 
pre un sello de generosidad y de despren- 
dimiento, que viene a corroborar lo que 
todavía oímos repetir en la actualidad por 
los supervivientes de aquella época, sobre 
la vida fastuosa y culta que se llevaba 
en Matanzas. 

Para corresponder a las atenciones de 
la artista Rosa Delgado, que varias veces 
había prestado su concurso en funciones 
del Liceo, la Directiva tomaba un palco 
en la noche de su beneficio, pagando por 
él 51 pesos, cantidad crecida por aquel 
tiempo. 

Más tarde, en no sé qué calamidad de 
Puerto Rico, el Liceo brindaba su apoyo, 
espontáneamente, organizando en el Tea- 
tro Esteban una función de beneficencia. 



Encontramos otra vez a José Miguel Án- 
gulo y Heredia Presidente, el año de 1868 
con una magnífica Directiva compuesta de 
Federico Milanés, Bonifacio Carbonell etc. 
Pero, casi unánimemente, la Directiva 
nombrada, no quiso aceptar, repitiéndose 
el caso varias veces. Había crisis en el Ga- 
binete ! 

Por fin aceptaron el nombramiento Jo- 
sé M. Casal, Santiago de la Huerta, Do- 
mingo Cartaya y Mariano Lima ; Presi- 
dente, Vice-Presidente, Director y Secre- 
tario respectivamente. 

En los Juegos Florales de 1868 resul- 
taron premiados Casimiro Del Monte, Ra- 
fael Otero, Ignacio Ma. de Acosta, Gon- 
zalo Peoli, Ambrosio Valiente y Dionisio 
Font por trabajos de índole literaria ; Se- 



bastián A. de Morales y Manuel J. Presas 
por trabajos de botánica; Joaquín Barnet 
por un tratado elemental de química; E. 
Llorach por un tema de cirugía. 

En los certámenes artísticos, triunfó co- 
mo siempre, el Mo. español Fernández Ca- 
ballero que se llevó todas las flores de oro 
y de plata, no siendo cosa fácil que pudie- 
ra encontrar en Cuba competidores un tan 
genial compositor. 

Y por fin Esteban Chartrand y el arqui- 
tecto italiano Dalí' Aglio fueron los ven- 
cedores en el certamen de pintura. 

El año de 1868 fué de reformas en el 
Liceo, porque se acordó publicar de nue- 
vo el periódico oficial (desde lo. de Ma- 
yo) ; efectuar tertulias científico-literarias 
como se acostumbraba en el Liceo de la 
Habana; establecer la sencilla lotería de 
cartones, y por fin suprimir las piñatas, 
en los bailes de disfraz, sustituyéndolas 
con el sorteo de un terno entre las agra- 
ciadas matanceras que concurrían. 

El cólera interrumpió los bailes de to- 
das clases y más adelante, el Liceo tuvo 
que volver a la popular piñata. 

Recuerdo una frase que encontré en el 
acta del 2 de Abril de 1868, con referen- 
cia a la compra de 50 lunetas que el Li- 
ceo adquiría en ocasión del beneficio del 
Mo. Fernández Caballero ; la transcribo 
para probar el modo de pensar de aque- 
llos correctísimos caballeros. La Directi- 
va, al tomar la determinación citada, se 
fundaba... en el deber en que está la 
Sociedad de corresponder dignamente a 
las muestras de consideración que se le 
tributen. 



En 1869 hubo crisis que fué soluciona- 
da el 26 de Abril por la elección de un 
triunvirato con amplios poderes para sal- 
var la barca en peligro de naufragar. 

Los acontecimientos políticos habían te- 
nido su repercusión en el Liceo : varios so- 



-121- 



cios habían emigrado al extranjero, y rei- 
naba doquiera la desconfianza siendo po- 
co bonancibles las condiciones económi- 
cas de la Sociedad. 

Formaron el Triunvirato los Sres. San- 
tiago de la Huerta, Director; Mariano Li- 
ma, V. Director y Tesorero, y Aurelio Al- 
meyda, Secretario y Contador. 

No encontré más datos sobre el Liceo, 
desde el 27 de Abril de 1869 hasta 17 de 
Mayo de 1878. 

Ignoro en donde hayan ido a parar los 
documentos de esa época de letargo para 
el Liceo. 

En la última fecha la Sociedad debía la 
cantidad de $1788.70. 

La nueva Junta tuvo que reparar el edi- 
ficio, componer espejos, reorganizar las 
Secciones de Declamación, Lírica, Litera- 
tura y Ciencias, reconstruir el Teatro, 
comprar el piano, crear de nuevo la Bi- 
blioteca, pensar en la organización de nue- 
vos Juegos Florales, y en un nuevo Regla- 
mento para los socios. 

Era. entonces Director el Sr. M. S. Tre- 
lles; Secretario Pedro Alejandro Boissier, 
j Tesorero, Mariano C. Artis. Pero, en la 
Memoria de la Comisión Instaladora se 
habla de una reunión anterior (en 7 de 
Noviembre de 1877 y en el domicilio de 
José Ma. Ángulo y Heredia) para la re- 
constitución del Club, con 100 pesos de 
suscripción por los nuevos fundadores. 

Entre ellos había : Nicolás Heredia, Jo- 
sé Elias Jiménez, José Crespo, Francisco 
J. Hernández, Antonio de Góngora, Fran- 
cisco Hernández del Castillo, Alvaro La- 
vastida, Pastor Hernández, Demetrio Ló- 
pez, etc. José Ma. Gago, abogado, fué elec 
to Presidente de la Comisión Instaladora. 

La nueva Comisión adquirió muebles y 
billares, instaló el agua, etc convocando 
a Junta General en 20 de Enero de 1878, 
cuando ya había unos 160 socios funda- 
dores. 

El 28 de Febrero hubo baile de inaugu- 



ración en Manzano 89, residencia de la 
Sociedad. 

Estos datos, aunque relacionados con 
una época anterior, figuran en una Memo- 
ria posterior. 



El Liceo, en 1879, contaba con 400 so- 
cios, con un Museo y un periódico oficial, 
y en 26 de Febrero de 1880 su saldo en 
Caja alcanzaba ya $1777.84. 

En Abril de 1880 hubo tres crisis, y va- 
rios miembros de la Mesa Directiva pre- 
sentaron su renuncia. 

Pero también esa crisis se solucionó y 
vemos que en 1881 existe el proyecto de 
comprar un edificio mediante la emisión 
de acciones de a 100 pesos. 

Fué en aquel entonces cuando Sebas- 
tián A. de Morales propuso levantar un 
mausoleo sobre la tumba de José J. Mi- 
lanos. 

Era el año de 'la Exposición de Matan- 
zas. 

El Liceo había vuelto a tomar vuelos. 

Se habían inaugurado las Academias de 
Música y de Esgrima ; se representaban 
zarzuelas con coros, y en ocasión del II 
Centenario del poeta y dramaturgo espa- 
ñol Calderón de la Barca, el Liceo había 
organizado festejos artístico-literarios, en 
los que había tomado parte el Dr. Baralt, 
y habíase presentado ante el público un 
artista matancero, Ramón Solis, primer 
premio del Conservatorio de Madrid. 

Al papel tapiz el Director del Liceo 
mandó sustituir buen damasco, y agregar 
varillas doradas a los cortinajes. Pero la 
caja poco sólida no resistió al despilfarro, 
y Carlos A. Clark, tesorero, sacó de su pe- 
culio $3331 para cubrir el déficit. 

Sin embargo, teniendo en cuenta los in- 
gresos habidos, la Caja del Liceo debía 
a su tesorero solamente $958.86 el día 28 
de Febrero de 1882. 

El desprendimiento del tesorero, permi- 



-122- 



~tió al Liceo efectuar el día 22 de Abril 
otra fiesta en honor de Cervantes. 

Hasta en la Memoria del 15 de Enero 
de 1883, fué cuando el Secretario Nicolás 
Heredia dijo que el Club de Matanzas to- 
maría el nombre de Liceo de Matanzas. 

Perdonarán, por tanto, los lectores si 
antes de 1883 yo he llamado siempre con 
el último título la Sociedad que nos ocupa. 

Ese año de 1883 el Liceo estuvo ave- 
riguando en qué lugar yacían los restos 
del cantor del Niágara. 

No encontré datos sobre los Juegos Flo- 
rales del año precedente (4 de Noviem- 
bre) y sin embargo los cita la Memoria 
leída a principio de 1883. 

Seguía pooc sólida la situación econó- 
mica del Liceo, pero las veladas literarias 
semanales, presididas por el mismo Nico- 
lás Heredia eran bastante concurridas. 

Esa época fué de esplendor para el Li- 
•ceo por los valiosos elementos con que 
contaba, y los preclaros socios correspon- 
dientes que tenía. 

Los nombres de los Cortina, Varona, 
Del Monte (Ricardo y Casimiro), Vicente 
A. Tomás, Piñeyro etc., dan fe de mi aser- 
ción. 

La mesa de la Biblioteca del Liceo es- 
taba cubierta más que nunca de periódi- 
cos cubanos y extranjeros : 55 por tado ! 

La dotación de libros iba en aumento 
también gracias al constante trabajo del 
Bibliotecario Sr. Dionisio Font, y de nues- 
tro distinguido amigo, Carlos Manuel Tre- 
¡ies, que entonces, siendo muy joven, ya 
demostraba su afición a la Bibliografía. 

Muchas veces con satisfacción leí los 
elogios que se le tributaban en esos años. 

El catálogo registró en 1884, 3145 vo- 
lúmenes contra 626 en el año anterior y 
3460 en 1885. Después siguió paulatina- 
mente aumentando. 



Las artes recibieron un gran impulso 



por el Liceo de Matanzas, de 1882 a 1886. 

A la Sección Lírica se debieron varias 
de las mejores composiciones de Pedro 
Pablo Diez, la representaciói; de zarzue- 
las, el estreno de la Banda de Torroella 
(padre) y la Academia Lírica del Liceo 
con Cursos de piano, canto, solfeo, armo- 
nía e instrumentación. Lástima que esa 
Sección se clausurara en 1884, quedando 
de ella la sola Academia. 

Por la Sección de Declamación pasaron 
en esos años hombres muy conocidos, co- 
mo Augusto E. Mádan, Ildefonso Estrada 
y Zenea, Francisco Milanés, etc. 

Y hubo también por esa época una lu- 
cida velada infantil. 

Durante el período en que eran Presi- 
dente, Director y Secretario del Liceo, res- 
pectivamente, los Sres. Mariano C. Artis, 
Manuel S. Trelles, y José Cabarrocas Hor- 
ta, la Sociedad fué duramente atacada 
con libelos, y el número de sus socios tu- 
vo grandes oscilaciones, sufriendo los re- 
sultados de la dura campaña de sus ad- 
versarios. 

El déficit iba en aumento llegando a ser 
de $3661 en billetes y 1350 en oro. 

Por el mes de Septiembre de ese año 
se suspendió otra vez el periódico del Li- 
ceo. Esta y algunas otras economías hicie- 
ron disminuir el déficit, que en 1884 ha- 
bía bajado a $2980 en billetes y 957 en 
oro. 

En 1885 cundió el desaliento, y el Pre- 
sidente Carlos E. Ortiz, el Director Ra- 
món G. de la Maza, y el Secretario Be- 
nito Bordas pasaron momentos difíciles. 

Fué en 1885 que figuraron en veladas 
del Liceo el vate José Fornaris, y Aniceto 
Valdivia (Conde Hostia), elementos muy 
distinguidos de la intelectualidad cubana. 

Se puso en escena el año siguiente "El 
Anillo de Hierro", y en una velada dra- 
mática, gustó mucho un monólogo del po- 
pular poeta mexicano Juan de Dios Peza. 

En 1887 el déficit marcaba un lento pe- 



-123— 



ro constante descenso, pero el Liceo tuvo 
la desgracia de perder a dos de sus socios 
más distinguidos : Santiago de la Huerta 
y Roque, y algunos días después, Dioni- 
sio Font. 

Algo lánguida fué la vida del Liceo en 
los años .siguientes, pero no se suprimie- 
ron ni las fiestas ni las audiciones, aun- 
que el número de los socios marcara una 
disminución constante. 

En 1888 fué muy aplaudido Eliseo Gi- 
berga, cuya fama de gran orador había 
atraído un público numeroso y escogido. 

El Álbum fué por algún tiempo el ór- 
gano oficial del Liceo, reapareciendo des- 
pués El Liceo de Matanzas, que ya nos 
tiene acostumbrados a sus continuas in- 
terrupciones. 

En 1889 tocó en el Liceo el famoso pia- 
nista cubano Jiménez, que conquistó más 
tenía acostumbrados a sus continuas ru- 
go. (Lico.) 

Las finanzas del Liceo mejoraron en 
1890, por los ingresos extraordinarios 
debidos a las iniciativas de la nueva Me- 
sa Directiva : funciones de paga, anuncios 
en el periódico oficial, etc. 

Era Presidente el Dr. José Elias Jimé- 
nez; Director, Antonio B. Zanetti y Secre- 
tario, Nicolás Heredia. 

Ese año el Liceo hizo al ilustre médico 
de Sagua, Joaquín Albarrán, una solemne 
recepción a la que acudieron distinguidas 
personalidades científicas de la Habana. 



El año de 1891 fué rico en diversiones 
artísticas. 

Hubo trece funciones, y en dos de ellas 
figuraron dos entre las más legítimas glo- 
rias musicales de Cuba : Ignacio Cervan- 
tes y Rafael Díaz Albertini. 

La situación económica había mejorado 
considerablemente ulfraño más tarde, y los 
socios eran 192 al -finalizar el eño. 

Durante ese año jj el siguiente ocupa- 



X 



ron la Presidencia y la Vice-Presideneia 
del Liceo los Dres. José Elias Jiménez, y~ 
Domingo L. Mádan ; el Dr. Antonio B. Za- 
netti era el Director. 

A pesar de haber nacido varias socieda- 
des nuevas, el Liceo iba mejorando y con- 
taba 203 socios. 

Su déficit era casi igual al déficit de los 
años anteriores, pero se habían efectuado' 
16 fiestas, habíase enriquecido la Biblio- 
teca, y se habían llevado a cabo varias me- 
joras. 

Entre las fiestas celebradas ese año, ha- 
bía llamado particularmente la atención 
un Concierto Sacro ; una Velada Infantil 
dirigida por las Srtas. Manuela Diez y 
Barrenechea, Peregrina Barrenechea y 
Diez, y Herminia Planas ; y un Concierto 
Infantil dirigido por el Maestro Francisco 
Cortadellas. 

Otro buen año fué el de 1893. 

Por desgracia, a fines del mismo falle- 
ció el Presidente Dr. José Elias Jiménez. 

Los socios eran 199 y el déficit, $1105. 

Ese año fué pródigo de diplomas de ho- 
nor el Liceo, y le tocó uno también a nues- 
tro compatriota el actor Luis Roncoroni. 

La mala situación económica que reina- 
ba en Cuba y en Matanzas, reflejándose en 
el Liceo, no fué obstáculo para que los 
salones se abrieran 18 veces para la so- 
ciedad matancera. 

Volvió a tocar Díaz-Albertini ; se aplau- 
dió al genial compositor Juventino liosas ; 
se pusieron en la escena varias comedias 
y entre éstas una escrita por los poetas de 
Matanzas, Carlos A. Boissier y José M. 
Quirós. 

Después hubo la inundación de Sagua, 
y el Liceo, con el Casino Español labora- 
ron para aliviar las necesidades de las 
víctimas, mediante una función organiza- 
da en el Teatro Esteban. 

Vino por fin la guerra a poner el Liceo 
en condiciones críticas. (A. 1895). 

Sin embargo, hubo todavía unas 14 

-124— 



LAMINA XVII 



LA ILUSTRE FAMILIA GUITERAS 




Antonio Cuiieras 





Pedro José Culteras 




Eusebio Culteras 



Dr. Juan Cuiieras 



funciones y fiestas. Los socios habían ba- 
jado a 133. 

En el Teatro Esteban se dio una función 
en beneficio de la Cruz Roja, organizán- 
dola el Liceo y el Casino Español. 

La Biblioteca se enriqueció ese año pol- 
los donativos de la viuda de Francisco Ji- 
meno y de algunas otras personas. 

Domingo L. Mádan y José T. García 
eran, respectivamente, Presidente y Vice 
P. del Liceo y Director el Dr. José A. 
Pessino. 

Sin embargo, varios incidentes, y la fa- 
ma de Centro de conspiraciones que había 
adquirido el Liceo ante las Autoridades 
de Matanzas, obligaron la Directiva a ce 
rrar su salones al público, reduciéndolo a 
una vida lánguida y vegetativa que le im- 
pidió morir definitivamente. 

Así se quedó, como aletargada, hasta 
fines de 1898, pero se salvó. 



El Sr. Mariano Lima, D. Luis Dulzaide? 
y D. Pablo Oliva nombrados en 1899 Pre- 
sidente, Vice-Presidente y Director del Li- 
ceo, imprimieron al Liceo un sello depor- 
tivo que no había tenido antes. En su seno 
se constituyó una Sociedad Ciclista. 

Pero la decisión de mayor trascenden- 
cia fué la de adquirir un edificio social. 

Durante el año de 1899 se efectuaron 
muchas reuniones y fiestas: 21 fueron las 
últimas, habiendo sido dedicada la prime- 
ra de ellas a celebrar el regreso de los que 
habían combatido por la libertad de Cuba. 

Todos los miembros del Ejército Liber- 
tador fueron acogidos con gran cariño ; y, 
cuentan las malas lenguas, que varias per r 
sonas, antes muy adietas al Gobierno Es- 
pañol, se sintieron en esos días invadidas 
de un sagrado amor a la independencia, y 
aplaudieron ruidosamente a los que antes 
consideraran miembros gangrenados de la 
sociedad cubana. 

Nada extraño encontramos en esa cla- 



se de bajezas, tan comunes entre los hom- 
bres, y casos semejantes se han registra- 
do en la Habana, en donde la opinión pú- 
blica señala todavía algunas especies de 
prohombres del mismo cuño : los que, to- 
mando el pelo a la sociedad cubana, (per- 
mitan los lectores esta frase popular) a 
veces pretenden encauzarla y dirigirla 
hacia los intereses supremos de la patria, 
repudiada hace poco más de 20 años! 

El 20 de Febrero de 1899 hubo otra 
solemne fiesta en honor del General Má- 
ximo Gómez, fiesta rebosante de entusias- 
mo patriótico. En ella habló elocuente- 
mente el Dr. Juan Gualberto Gómez. 

En un concierto, del 4 de Noviembre 
tocó Juan Torroella, matancero, y en la 
del 23 de Diciembre cuando se conmemo- 
ró al poeta Carlos A. Boissier, muerto en 
la guerra por sus ideales, hizo un sober- 
bio discurso el ilustre Gonzalo de Que- 
sada. 

A fines de 1899 los socios habían au- 
mentado otra vez hasta 330, y, sin tener 
en cuenta la deuda antigua, la Caja de 
la Sociedad arrojaba un saldo a su favor 
de $296.78. 

En 1899 se otorgaron varios diplomas 
de honor; al violinista J. Torroella, al dis- 
tinguido aficionado Segundo Botet y a la 
artista Chalía. 

La misma presidencia quedó al frente 
del Liceo el año siguiente, pero el señor 
Alfredo Botet sustituyó al Director dimi- 
sionario. 

La compra del edificio fué un hecho, 
debiéndose a los esfuerzos de la Directiva 
y de la Comisión Especial, formada por 
los señores José T. García, Alvaro Lavas- 
tida, Alfredo y Segundo Botet. 

Siete mil pesos fué el precio del edificio, 
de los que 4,000 de contado, y el resto a 
plazo. 

Para lograr su propósito, el Liceo emi- 
tió dos clases de bonos : los de la primera 
serie, servían para el pago de la primera 



—125— 



hipoteca a favor del vendedor, y debían 
amortizarse en 18 meses (que después fue- 
ron ampliados) y los de la segunda serie 
se emitieron para reunir la cantidad que 
se debía satisfacer en el acto de la com- 
pra. 

En 1900 hubo un regular número de 
fiestas, y aumentaron los socios. 

Tocó en un concierto el actual Director 
del Conservatorio Nacional de Música de 
la Habana, Hubert de Blanck : cauto una 
aficionada muy elogiada, la señorita Ana 
María Estoriao ; y en alguna velada se 
aplaudieron a dos insignes oradores y li- 
teratos: a Nicolás Heredia y a Mariano 
Aramburo y Machado. 



En 1901 el malestar económico que rei- 
naba en toda la isla hizo decaer el Liceo. 
Para pagar los 3,000 pesos que quedaban 
del precio del edificio, fué preciso reducir 
el número de las fiestas a 17 en todo el 
año. 

La compañía italiana Tomba puso en 
escena "Cavallería Rusticana" el día 20 
de mayo y dos meses más tarde, en una 
velada para honrar a Nicolás Heredia, to- 
caron J. Nin y Juan Torroella, y habló 
con su acostumbrada elocuencia Emilio 
Blanchet. 

Se dio un baile en honor de los oficia- 
les y marinos americanos en 16 de Diciem- 
bre, y se cerró por fin el año con unos 285 
socios. 

Presidente : Blanchet ; Vicepresidente, 
L. Dulzaides; Director, Alfredo Botet. 

En 1902 el Dr. Félix de Vera sustituyó 
al Dr. Blanchet, en un momento en que se 
acentuaba más y más la crisis económica, 
reflejándose en el número de los socios, 
que bajó hasta 248. 

Sin embargo, con economías bien apli- 
cadas, la Directiva logró reducir a pe- 
sos 625 el saldo deudor del Liceo hacia el 
vendedor del inmueble. 



Quince fiestas hubo ese año, entre las 
cuales la del 9 de Mayo en honor de Tomás 
Estrada Palma. Hablaron Pedro A. Boys- 
sier, el entonces joven Horacio Díaz Par- 
do (quien en ocasión de esta obrita tuvo 
la intención de brindarme su alta protec- 
ción) y Bonifacio Byrne en verso. 

Siguió el malestar económico en 1903, 
siendo presidente el Dr. Vicente A. Tomás ; 
Vicepresidente el Dr. Antonio J. Font, y 
Director el Dr. Eduardo Rodríguez. 

El Liceo languidecía, pero se pudo pa- 
gar completamente el edificio, quedando 
para amortizar los bonos de la segunda 
serie. 

Varios socios generosos habían cedido a 
la Sociedad lo suscrito anteriormente, y 
por tanto también esa deuda disminuía 
poco a poco. 

A mediados del año, el Instituto Carne- 
gie pidió al Liceo un resumen de su histo- 
ria, de la que no he encontrado copia al- 
guna, como me hubiera sido muy grato. 

En Agosto el Liceo contribuyó a la 
Tómbola del Cuerpo de Bomberos del Co- 
mercio, con un obsequio del valor de seis 
centenes. 

Catorce fiestas hubo en 1903 y 17 el año 
siguiente. 

Alfredo Botet fué presidente del Liceo 
en 1904, siguiendo el Dr. Pont en su car- 
go y sustituyendo el Dr. I. Benavides al 
Director Rodríguez. 

Ese año se dio al Liceo un cierto tono 
de aristocracia, imponiendo al Conserje y 
a los criados una librea con botones metá- 
licos y las iniciales L. M. en las solapas. 

En esos últimos años nuestro distingui- 
do amigo el Dr. José Cabarrocas M. cu- 
bría el cargo de Secretario. 

Con un número casi igual de socios (de 
255 a 262) concluyó el año de 1905 sien- 
do Presidente el mismo señor Botet; Vi- 
cepresidente el Dr. Cabarrocas, y Direc- 
tor D. Arturo Aróstegui. 

Las condiciones del Liceo habían mejo- 



—126— 



rado algo y su balance se cerraba con 
una existencia en caja de $1,639.58 plata 
y $2.23 oro español. 

Además, no quedaban muchos bonos pa- 
ra amortizar, y el Liceo seguía recibiéndo- 
los de los socios de vez en cuando, a títu- 
lo de donativo. 

En 1905 E. Blancliet habló en varias 
ocasiones, dando una alta nota de cultura 
con sus elevados y sabios discursos. 



El año de 1906, fué de trastornos en 
Cuba, y el Liceo, como consecuencia di- 
recta de los acontecimientos, atravesó 
una época de dificultades. Sin embargo se 
dieren 15 fiestas ; ocho de ellas fueron bai- 
les de máscaras. 

Una velada fué de homenaje a Emilio 
lüanchet; en otra el mismo Blanchet con- 
ferenció sobre terremotos y volcanes, y 
en otra ocasión, el Dr. Betaneourt Mandu- 
ley pronunció un magnífico discurso. 

El septimino del Liceo alegró las vela- 
das y también tocó el distinguido violinis- 
ta matancero Sr. J. Torroella. 

La fiesta del último día del año estuvo 
dedicada a los niños de los socios, a los 
que se obsequió con dulces y regalos. 

Observé que ese año de 1906, el Liceo 
rehusó contribuir al regalo de una casa 
con que se proyectaba obsequiar a la viu- 
da del heroico general Lacret Morlot; re- 
husó un auxilio al Asilo de Ancianos, y 
por fin declinó favorecer a los periodistas 
españoles Segarra y Julia, que deseaban 
organizar una conferencia para arbitrar- 
se recursos. Pero en 25 de Agosto se tomó 
el acuerdo de vender al mejor postor todo 
el papel viejo del Liceo . . . 

Las antiguas tradiciones señoriales de 
antaño empezaban a desaparecer. . . pero 
había administración! 

Presidente y Vicepresidente eran los 
señores A. Botet y J. Cabarrocas, y Di- 
rector el señor Francisco Berzán. La mis- 



ma presidencia continuó en su cargo du- 
rante los años 1907 y 1908, cambiando so- 
lamente el Director, que en 1907 fué el se- 
ñor A. Heydrich, y el Dr. Russinyol el 
año siguiente. 

• • • 

En 1907 hubo solamente unos 256 so- 
cios ; sin embargo, a pesar de la crisis eco- 
nómica, la Sociedad estaba con mayor 
existencia en caja y convino en adquirir 
una faja de terreno limítrofe en el que 
había quedado instalada anteriormente la 
Academia de Música : $330 oro. 

Se efectuaron solamente diez fiestas sin 
ningún acontecimiento artístico y cultural 
digno de ser mencionado, a no ser la eje- 
cución de una Marcha Cubana compuesta 
e instrumentada por el gran White. 

El año de 1908, fué para el Liceo de ma- 
yores dificultades económicas porque el 
número de los socios había bajado a 178. 
Sin embargo se aumentó igualmente el pa- 
trimonio social mediante la compra de 
una buena parte del solar de la calle de 
?>laceo número 83 en $920, y la donación 
de otra faja de terreno (6m x 40) cedida 
por los herederos de Rafael Lúeas Sán- 
chez y completada en 1909 por las gestio- 
nes del Presidente A. Botet. 

Las fiestas del año 1908 fueron sola 
mente nueve. 



En 1909 continuó el decaimiento gene- 
ral en el país; las fiestas se redujeron a 7 
y los socios bajaron a 167. 

La Secretaría, desde el año 1907, había 
estado a cargo del Dr. Garmendía y la 
Presidencia era todavía la misma. 

El Director era el Ldo. Ángel de la 
Portilla Guilloma. 

El Dr. Eussinyol cubría el cargo de 
Presidente en 1910; J. Cabarrocas seguía 
de Vice y Gabriel Díaz y Horacio Díaz 



—127— 



Pardo era respectivamente Director v 
.Secretario del Liceo. 

El número de los socios había vuelto a 
aumentar : en 1910, llegaron a ser 246. 

Hubo 12 fiestas en el año : una notable 
Conferencia del Dr. Carlos de la Torre; 
la visita del Dr. Altanara, de la Universi- 
dad de Oviedo; la organización del Liceo 
Tennis Club, etc. 

El año siguiente el doctor Antonio J. 
Pont sustituyó al Vicepresidente Cabarro- 
cas, y el señor Francisco Berzán al Direc- 
tor Sr. Díaz, desempeñando la Secretaría 
el Dr. Mario Luque. La suerte del Liceo 
seguía una curva ascendente : los socios 
habían llegado, en promedio, a 257. 

La hipoteca se había reducido a 1850 
pesos ; aumentaba el número de los perió- 
dicos y revistas en la Biblioteca y en una 
velada había figurado Bonifacio Byrne, 
el poeta nacional, como lo llamaban cari- 
ñosa y patrióticamente sus amigos. 

En 1911 se efectuó también en el Liceo 
un campeonato de billar y de ajedrez. 

Presidente, Vicepresidente y Secretario 
siguieron en su cargo en 1912, con el se- 
ñor Arturo Muro de Director. 

Hubo ese año espléndidos bailes de Car- 
naval, y una magnífica velada en 20 de 
Mayo y un gran Concierto en 10 de Oc- 
tubre. 

El Dr. Recasens, quien tuvo que susti- 
tuir interinamente al Director, inauguró 
una época de actividad y de iniciativas en 
el Liceo, de acuerdo con su gran dosis de 
buena voluntad y sus nervios inquietos. 

En seguida pensó en mejoras. Instaló 
en el fondo del local una pequeña sala de 
armas, un gimnasio y un gabinete para 
caballeros, casi sin sangrar la caja. 

En 1912 la hipoteca, siempre por las ac- 
tivas gestiones del Sr. Alfredo Botet, se 
redujo a $650 mediante las donaciones de 
los socios tenedores de bonos. 

El año 1913 Recasens propuso que el 
Liceo tuviese un maestro de esgrima, mo- 



destamente subvencionado por la socie- 
dad. Y el maestro fué el señor Pequeux. 

Pero el clou del año fué el acuerdo vo- 
tado, de reformar el edificio completamen- 
te, fijándose en 8,000 pesos el gasto total 
de las obras ; y sin embargo la caja no era 
muy floreciente en esos días, habiendo 
arrojado un saldo de $120.98 solamente, a 
fines de año. 

Las actas de aquella época, con un sin 
número de nombres de socios deudores, de 
otros que piden ser dados de baja, o in- 
gresar en la sociedad, resultan muy ári- 
das. 

Recasens propuso se volviese a crear 
una Sección de Literatura en el Liceo : 
fué ese el único acto de cultura que me 
llamó la atención en 1913. 

El año siguiente el Liceo de Matanzas 
ya tenía el sello aristocrático que hoy le 
caracteriza. 

Se había uniformado a la servidumbre 
y se habían concluido las reformas al edi- 
ficio, pero la Biblioteca, en ese año perdió 
su colección (32 tomos) de los Anales de 
la Sociedad Económica de Amigos del 
País. 

Con asombro leí que en 23 de Julio de 
1914 se cambiaron por 64 tomos de nove- 
las españolas de autores contemporáneos. 

Y nadie protestó! 

Se decidió que figuraran en el Liceo los 
retratos de los socios que más habían tra- 
bajado en favor del Liceo, pero nadie se 
acordó tampoco que en los primeros años 
de la vida del mismo, había habido un Án- 
gulo y Heredia, un Hernández Morcjón y 
otros 

En 1914, la hipoteca quedó fijada en 
10,000 pesos, pero el Liceo resultó un mag- 
nífico centro de reunión y de recreo. 

Los socios eran ya unos 370. 

El único acto importante de ese año fué 
la velada para conmemorar el Centenario 
de J. J. Milanés. 



-128— 



Pero ¿por qué seguir? están en este orden) ya no ven más que 

Los últimos años de vida del Liceo de bailes y diversiones, y los escasos lectores 

Matanzas no ofrecen ya un interés cultu- que se asoman en la Biblioteca a leer la 

ral para que yo haga de ellos un resumen, prensa diaria. 

Demóstenes, Homero, Cervantes, Sócra- Los jóvenes casi siempre con el sombre- 
íes y José de la Luz (creo (pie sus bustos ro puesto: los viejos, esos sí, se lo quitan... 



sí W 



—129— 



XVII 



EVOLUCIÓN DE LAS LETRAS 



EN l_A PROVINCIA. 



MATANZAS 



LITERATOS Y POETAS. — JURISCONSULTOS. — HISTORIADORES. — ORA 
DORES. — HOMBRES PÚBLICOS. — PERIODISTAS. 



El primer movimiento intelectual de 
Matanzas tuvo su origen en las tertulias 
literarias que se efectuaban en la casa del 
venezolano Domingo Del Monte, cerebro 
privilegiado y hombre cultísimo. 

Cierto es que José María Heredia había 
ya dado a conocer en Matanzas sus prime- 
ras producciones, pero la juventud del 
poeta y los pocos años transcurridos en 
esta ciudad, no le habían permitido ejer- 
cer una influencia en los intelectuales 
aquellos, como la ejercía indudablemente 
el espíritu eminentemente crítico de Del 
Monte. 

Asistían a las tertulias literarias de Del 
Monte, J. M. Heredia, el sud-americano 
Félix Tanco, José Jacinto Milanés y su 
hermano Federico, el Dr. Zambrana (Ra- 
món), J. Santos Suárez, José Miguel Án- 
gulo y Heredia, Ignacio M. de Acosta, su 
hermano Luis Gonzalo, etc. 

Blanchet escribió acerca de ellas. 

En esas tertulias se estrenó "El Conde 
Alarcos", drama de José Jacinto Milanés, 
el primer trabajo importante del primer 
poeta matancero. 

"Un noble español debe su vida al mo- 



"narca de Francia y vuelve de Composte- 
"la, cumpliendo con su formal promesa. 
"El Rey quiere casarlo con la Princesa 
"Blanca, su hija, de la que ignora la des- 
" honra: pero es imposible, ya que el Con- 
"de está casado en España. 

"La Princesa pide venganza, y el Rey 
"determina la muerte de la esposa del 
"Conde, para que el noble, quedando li- 
"bre, pueda reparar su falta con Blanca. 

El drama tiene pasajes conmovedores. 

En casa de Del Monte, el trabajo de Mi- 
lanés sufrió algunas modificaciones, ya 
que el poeta escuchaba los consejos del 
distinguido literato. 

Otro trabajo de Milanés, "Un Poeta en 
la Corte', no es menos notable, y acaso 
más lleno de situaciones embarazosas, há- 
bilmente explotadas por el autor. 

Escribió también otras comedias y ju- 
guetes cómicos, siempre con tendencias 
moralizadoras. 

Mitjans encuentra que Milanés quiso, 
con sus "Leyendas" imitar a Zorrilla. No 
pretendemos hacer en esta obra un juicio 
crítico de las obras de Milanés, suficiente- 
mente conocidas en Cuba, y nos limitare- 



-130— 



LAMINA XXI 



POETAS ILUSTRÉIS 




José Jacinto Milanés 





José Ma. Heredia p Campuzano 



Miguel Teurbe Tolón 



inos a declarar que representan la primera 
etapa luminosa de la vida literaria matan- 
cera aun cuando el ya citado Mitjans lo 
tilde de descuidado y amanerado ! 

No se quiere con esto asentar que Ma- 
tanzas tenga una literatura propia, ya que 
aun no la tiene Cuba ni la tienen todavía 
otros países hispano-americanos : sino es- 
tablecer que ha contribuido generosamen- 
te al patrimonio literario nacional. 

Los versos de Milanés son dulces y sono- 
ros, siempre muy rítmicos ; emociona sin 
ocurrir a la exageración. 

Contemporánea de la de J. J. Milanés 
es la musa de Plácido, habanero, pero con- 
siderado como matancero. En Matanzas es- 
cribió sus rimas y pasó casi toda su vida 
de tristezas. 

Sus versos líricos, melodiosos, a veces 
vigorosos, le dieron gran fama y fueron 
conocidos también en el extranjero. Con 
una mayor cultura, Plácido hubiera lo- 
grado aun mayores triunfos. 

Quiso también ser poeta Domingo del 
Monte, pero sus poesías no han estado a la 
altura de su prosa castiza, selecta, vigo- 
rosa, lapidaria. 

Domingo Del Monte es el primer prosis- 
ta del segundo período literario cubano, 
que resultaba el primero para Matanzas, 
cuya evolución intelectual había quedado 
estancada en el primer siglo de existencia. 

Las cartas de Domingo Del Monte son 
monumentos de crítica literaria. Muchas 
han sido reunidas por Vidal Morales. 

No fué extraño Del Monte a la consti- 
tución de la Academia de Literatura (Ha- 
bana 1833), la misma que poco después 
tuvo que suspender sus reuniones a pesar 
de la defensa atrevida que de ella hizo 
J. Á. Saco. Ese folleto se imprimió en Ma- 
tanzas. 

El ilustre cubano tuvo que irse al des- 
tierro, y entonces Del Monte inició sus fa- 
mosas tertulias. 

Hemos dicho que Félix Tanco Bosme- 



niel era uno de los que las frecuentaban 
asiduamente ; austero y moralista, el bogo- 
tano Tanco era muy erudito en letras y 
ciencias. 

Francisco Iturrondo ("Delio"), que 
Mitjans asegura ser gaditano, produce 
por la misma época versos esmerados y 
armoniosos, en los que se nota sin embar- 
go una marcada tendencia a palabras nue- 
vas y sonoras, cuya creación se permite a 
un Dante o a un Shakespeare, pero no a 
un poeta que no marque una era en la vi- 
da de un pueblo. 



El "Semanario de Matanzas" fué la 
primera palestra literaria matancera, ya 
que publicaba en 1822 las poesías eróticas 
del bardo de Santiago de Cuba. 

"La Aurora" y el "Diario de Matan- 
zas" publicaron más tarde muchas com- 
posiciones en prosa y en verso y juicios 
críticos, contribuyendo así al despertar de 
la literatura matancera que algunos años 
más tarde encontraba en la revista "La 
Guirnalda", de Miguel Teurbe Tolón, un 
campo mucho más a propósito para sus 
expansiones. 

En aquel entonces se fundó el colegio 
"La Empresa",, que marcó un nuevo de- 
rrotero a la enseñanza, contribuyendo a 
ello muy eficazmente José Antonio Eche- 
verría, amigo de Domingo Del Monte, Ra- 
món de Palma y Cirilo Villaverde. 

Voló la fama del Colegio por Cuba, y 
especialmente a la Habana, estrechando 
más las relaciones intelectuales con aque- 
lla capital en donde había ido a radicarse 
Del Monte. 

Entonces a los matanceros que produ- 
cían, ya no bastó el campo estrecho de la 
ciudad de Matanzas y quisieron ser cono- 
cidos también afuera de ella. 

El bardo Teurbe Tolón, del grupo ro- 
mántico, y con tendencia, según el profe 
sor Garmendía, hacia Espronceda y Zorri- 



—131— 



lia, escribió en verso y en prosa cantos y 
novelas, editando o colaborando en perió- 
dicos o revistas de la época. 

También los hermanos Acosta (Ignacio 
María y Luis Gonzalo), José Miguel Án- 
gulo y Heredia, y algunos otros escritores 
de buena reputación literaria, se dedica- 
ron preferentemente a la poesía, que siem- 
pre, en todos los pueblos, es la primera 
manifestación de vida intelectual. 

¿ Y por qué no citar también al poeta es- 
clavo Juan Francisco Manzano, el cantor 
de Lesbia, a quien la munificencia de Do- 
iningo Del Monte y de sus contertulios 
abrió las puertas del templo de la Liber- 
tad? 



El año de 1834 "El Pasatiempo" publi- 
caba también versos de José Victoriano 
Betancourt. 

Betancourt era de Guana jay, pero su vi- 
da transcurrió en Matanzas, que tuvo en 
él su mejor escritor de artículos de cos- 
tumbres, famoso por la gracia con que ma- 
nejaba la sátira. 

Su hijo Luis Victoriano siguió más tar- 
de las huellas del padre, y fué un correc- 
to poeta festivo, y escritor de costumbres. 

José V. Betancourt escribía también no- 
velas. 

Para el teatro, después de los primeros 
pasos dados por el poeta J. M. Heredia, de 
1819 a 1822, nadie escribía, hasta que el 
ciclo literario matancero se enriqueció con 
la pluma de José María de Cárdenas y 
Rodríguez ("Jeremías Docaransa"). 

Escribió comedias - , novelas, artículos de 
costumbres, fábulas y, como Heredia y 
Saco y Milanés, su fama de profundo y 
atildado escritor llegó hasta el extranje- 
ro, enalteciendo el nombre de Cuba y de 
Matanzas. 

Menos pulcro y menos profundo, pero 
dotado de mucha vis cómica, encontramos 
después a Rafael Otero y Marín, que des- 



de la edad de 15 años cosecha laureles en 
el teatro con sus comedias y sus monó- 
logos. 

Otero escribió muchísimos trabajos. 

Citaremos también a Domingo y a Ca- 
simiro Del Monte y Portillo, a Federico 
Milanés, y por fin a Emilio Blanchet, uno 
de los escritores más famosos y notables 
del siglo pasado. Y por último Romero 
Fajardo, más modestamente conquistó 
también un lugar selecto entre los escri- 
tores festivos. 



Pedro José Guiteras, con su "Historia 
de la Isla de Cuba", prestó a su patria 
eminentes servicios, reuniendo mil datos 
nuevos e interesantes que sirvieron mu-* 
chísim.o para tener una idea de la historia 
de las letras y de las ciencias en Cuba. 

Bachiller y Morales, Vidal Morales, P. 
A. Alfonso, José Mauricio Quintero, Ja- 
cobo de la Pezuela y Francisco de Jime- 
no, contribuyeron todos, en medidas dife- 
rentes, a que se conociese el pasado de 
ésta y de las otras provincias. 



También el "Aguinaldo Matancero", 
fundado en 1847 por Miguel T. Tolón con 
J. V. Betancourt, contribuyó a acrecen- 
tar en Matanzas la afición a las letras. 

Y ya que a Teurbe Tolón nos referimos, 
citaremos el notable trabajo escrito por 
José Augusto Escoto sobre el bardo ma- 
tancero. 

En la primera mitad del siglo XIX el 
romance y la leyenda fueron dos géneros 
poéticos bastante en boga en Matanzas, 
como que se trataba de un pais en los ini- 
cios de su vida intelectual. 

La historia de todas las literaturas pre- 
senta siempre analogías, y a pesar de que 
Matanzas no tuviese una literatura propia, 
los poetas matanceros, acaso por su ju- 



—132— 



ventud literaria, demostraban una tenden- 
cia marcada a los géneros aludidos. 

Eusebio Guiteras los ensayó también, 
así como Luis Gonzalo Acosta y algunos 
otros de la misma época. 

Después del romance y de la leyenda se 
cultivó la oda, que marca un paso hacia 
adelante en la evolución intelectual. 

Blanchet y Vinageras escribieron algu- 
nas, y en los Juegos Florales del Liceo de 
Matanzas resultaron premiadas varias de 
ollas. 

Bien puede decirse que la historia del 
Liceo, de 1860 en adelante, es la historia 
intelectual de Matanzas, siendo por conse- 
cuencia inútil el repetir todo lo que en 
olla puede encontrar el lector. 



Durante la primera guerra por la inde- 
pendencia cubana, en Matanzas hubo, co- 
mo en las demás provincias, un período de 
zozobra y después de retraimiento, que 
perjudicó el movimiento literario. 
v Pero en el teatro quedaba viva la acti- 
vidad casi prodigiosa de Augusto E. Má- 
dan, que producía y producía dramas, co- 
medias y zarzuelas. 

La paz del Zanjón, con la formación del 
Partido Liberal, llamado después Autono- 
mista, abrió nuevos horizontes y nuevos 
derroteros y surgieron esas columnas del 
Partido que se llamaron Gálvez, Saladri- 
gas, Govín y Giberga; José Antonio Cor- 
tina y Miguel Pigueroa, cuyas piezas ora- 
torias son los mejores monumentos de la 
intelectualidad matancera en la segunda 
mitad del siglo pasado ; así como sus ar- 
tículos y sus trabajos políticos. 

Pocos escritores se han dedicado en Cu- 
ba a la novela ; pero como en la primera 
mitad del siglo XIX Cirilo Villaverde pu- 
so una piedra angular en este género con 
su "Cecilia Valdés", en la segunda mitad 
puso otra piedra básica el literato y críti- 



en Nicolás Heredia, escribiendo en Ma- 
ianzas su novela Leonela. 

Sobre los novelistas matanceros se en- 
contrarán datos más amplios en un traba- 
jo de Trelles publicado en Cuba y Améri- 
ca en Abril de 1913. Unas 100 novelas se 
publicaron en Matanzas. 

No hablaremos de los contemporáneos 
ya que su cerebro joven está en aptitud de 
seguir produciendo, y acaso de modificar 
los derroteros seguidos hasta ahora, en 
virtud del nuevo ambiente creado por la 
independencia y por las más estrechas re- 
laciones de los elementos intelectuales cú- 
nanos, con los demás países cultos. 



Es muy difícil el no olvidar algunos 
nombres de literatos en un país en donde 
han sido y son muchísimas las personas 
que se dedican a la literatura profesional- 
mente o por afición. 

Hemos recordado en el largo elenco 
de cerebros selectos, que publicamos 
má° adelante, todos los más conocidos, 
pero aun quedan por mencionar otros 
como Tomás Santamarina y José Fran- 
cisco Arna.o (suegro de Justo de La- 
ra) literatos; José Mas (hermano de Mi- 
caela Mas y Jiménez) quien murió acci- 
dentalmente por el 1850, muy joven, sien- 
do estudiante de medicina. Mas prometía 
mucho y había ya escrito un trabajo so- 
bre el feudalismo; el Dr. Benito Bordas, 
que figuró (aun siendo natural de Bataba- 
nó) en el movimiento literario y también 
científico de Matanzas, de 1878 a 1885; 
Ramón Roa, historiador de la primera 
guerra, que, nacido en Sagua, residió mu- 
chos años en la ciudad de los dos Ríos etc. 



La mujer no figura muy activamente en 
el movimiento literario matancero, acaso 
por la deficiente educación que se le im- 
partía en el siglo pasado. 



-133— 



Sin embargo, además de las escritoras 
y poetisas que mencionamos especialmen- 
te (Belén Cepero, Luisa Molina, Catalina 
Rodríguez, María de Santa Cruz, etc.), re- 
cordaremos también a la escritora señora 
Micaela Más y Jiménez (1) esposa de Juan 
Clemente Zenea, el poeta mártir; a Nata- 
lia B. de Ferrant, que el año 1857 publicó 
en Cárdenas su novela "Un mes en la Al- 
dea", a María Springer, hija de padres 
americanos pero natural de Matanzas, es- 
critora en prosa y en verso ; a Laudelina 
Pancorbo, que siendo de Sagua la Grande 
figuró en el movimiento literario de Ma- 
tanzas de 1870 a 1880 aproximadamente, 
época en que radicó en esta ciudad; a la 
señora Emma Dubois de Botet, nieta de 



(1) Dejó varias traducciones y escritos li- 
terarios. Era prima hermana de los Zayas. 



Kafael Otero y novelista, a la señorita 
María Dolores de Jimeno, y por ñn a la 
señora María Tynan de del Campo, que 
escribe también buenas novelas morales. 



Figuran en este elenco de Matanceros 
distinguidos algunos nombres de cubanos 
de otras provincias que, radicados en Ma- 
tanzas, le dieron fama por medio de su 
talento y de sus obras. 

No era posible excluirlos, aunque este 
tomo se refiera solamente a la evolución 
de la Provincia de Matanzas; ya que el 
lugar en donde se recibe instrucción y 
educación, en donde la inteligencia natu- 
ral se desarrolla, se pule y produce, no es- 
tá menos ligado al individuo que el lugar 
del nacimiento. 



Acosta y Bello (Agustín). — Poeta, naci- 
do en Matanzas el año de 1886. 




Dr. Agustín Acosta p Bello 

Ya no es una crisálida del plectro ; la 
mariposa perfecta vuela, hace tiempo, por 



los cielos sin fin de la hermosa poesía. . . 

A los 15 años empezaba a escribir ver- 
sos sonoros en las columnas del "Jején", 
pero sólo desde el año 1906 dióse a cono- 
cer ventajosamente como poeta inspirado, 
colaborando en "Letras" y en "El Fí- 
garo". 

Y hoy es Miembro de la Academia de 
Artes y Letras de la Habana. 

Su libro de versos Ala, publicado en 
1915, fué un triunfo. Lo reprodujo ínte- 
gramente "El Universal", periódico de 
Caracas, dirigido por el poeta A. Mata. ■ 

Ganó Acosta la Flor Natural en tres 
torneos literarios. En los Juegos Florales 
de la Asociación de la Prensa de Oriente 
(Santiago de Cuba 1912), la segunda vea 
en otros Juegos Florales de la misma Aso- 
ciación (1913) ; y por fin en los Juegos 
Florales hispano-cubanos (Habana 1915), 
siendo entonces premiado por la señora 
Marianita Seva de Menocal, esposa de! 



—134— 



LAMINA XXII 



, 



mn- 




J. M. Gálvez 






£& 




Carlos Saladrigas 



Honorable señor Presidente de la Repú- 
blica y Reina del Certamen. 

El poema premiado se titulaba ' 'Los 
Caminos. ' ' 

Nuestro biografiado triunfó en cinco 
otros concursos : entre ellos el de ' ' Cuba 
y América y el de ''Heraldo de Cuba." 

Ganó el último con su lindo poema "A 
la mujer cubana", en el que cantó en ver- 
sos inspirados la mujer de cada provincia. 

Las rimas de Agustín Acosta han vola- 
do también a otras regiones de América. 

Revistas de México, de Centro América 
y de países sud-americanos las han re- 
producido en varias ocasiones. 

Es, por tanto, Acosta, un poeta ya con- 
sagrado por las Musas, por la fama y por 
los hombres y no es pretensioso, cualidad 
ésta muy apreciable. 

Y robando tiempo al cargo que cubre en 
la Secretaría de Comunicaciones, Acosta 
supo, hace poco, conquistar el título de 
Doctor en Derecho en la Universidad de 
la Habana. 

Acosta y Guerra (Ignacio María de). — 
Nació el 4 de Octubre de 1814, murió en 
24 de Febrero de 1871. 

Poeta habanero del que hemos leído ver- 
sos muy armoniosos y otros mediocres. 

En 1845 "La Aurora" ya elogiaba sus 
poesías "Delicias del Corazón". 

Muy popular es en Cuba su poesía "El 
Carretero y el Eco". 

Hombre de muy buenos sentimientos, 
contribuyó eficazmente a que se editara 
el "Aguinaldo de Luisa Molina" para ali- 
viar la situación económica de la poetisa 
(1S56). En esa hermosa colección de poe- 
sías colaboraron con Ignacio María de 
Acosta el Dr. Emilio Blanchet, "Felicia", 
(pseudónimo de Virginia Auber), J. M. 
Casal, Federico y José Jacinto Milanés, 
Antonio Guiteras, M. T. Tolón, Francisco 
Javier de la Cruz, etc. 

En 1858 se publicó "Romance Histórico 



y Geográfico de la isla de Cuba" que ig- 
nacio M. de Acosta dedicó a los niños. 

Calcagno elogia la pureza del estilo de- 
esos versos, y dice que la obra fué decla- 
rada de texto en las escuelas. 

Acosta ha sido premiado por el Liceo de 
Matanzas algunas veces, triunfando en los 
Juegos Florales de 1868 y por haber pa- 
sado en Matanzas gran parte de su vida, 
muchos lo han creído matancero. 

Colaboró en "La Guirnalda" de Tolón, 
en "La Aurora del Yumurí", en "Flores 
del Siglo", en la "Revista de la Habana", 
etc. Su pseudónimo era "Iñigo". 

I. M. de Acosta trabajó mucho en pro 
de la enseñanza de la ciudad de Matan- 
zas. 

Acosta (Luis Gonzalo de). — (Nació por 
el año 1820 y murió en 1887. 

Calcagno, en su Diccionario Biográfico, 
lo, considera como aficionado a la literatu- 
ra y a la poesía. Era hermano de Ignacio 
María. 

Figuró bastante en el movimiento inte- 
lectual de Matanzas, y en 1861 el Liceo' 
le premió el romance "Episodio de la Vi- 
da de Juan Rivero". 



Notas. — Otro Acosta (Juan G.) compu- 
so en 1865 unas tablas para el cálculo de 
los intereses de tipos diferentes. 

Francisco María de Acosta y Zenea, ci- 
tado por Calcagno, colaboró también en 
la prensa de Matanzas, e hizo varias tra- 
ducciones del francés y del sánscrito ; en- 
tre las últimas la del poema indostano 
"Mahabarata", pero era habanero. Vivió 
algún tiempo en Matanzas y murió en el 
año 1898. 

Aguiar y Loycel (Francisco) fl). — 
Distinguido abogado y literato habanero,. 



(1) Datos de J. A. Escoto. 



—135- 



identificado en Matanzas en donde residió 
mucho tiempo. Escribió en prosa y en ver- 
so, y estaba unido a José Miguel Ángulo y 
Heredia por una gran amistad. 

Le apodaban en Matanzas "El Licen- 
ciado Pechuga". 

Falleció poco después de 1860. 

Su hermano Gonzalo figuró también en 
las letras matanceras, y era un cronista 
distinguido del "Diario de la Marina". 
Murió joven a mediados del siglo XIX. 

Alfonso y del Portillo (Pedro Antonio). 
Nació en Matanzas en 18 de Enero de 1811 
y murió en 1870. 

Empleado de Oficinas Públicas, Alfonso 
prestó a Matanzas un valioso servicio re- 
copilando durante muchos años los datos 
que sirvieron a la publicación de su inte- 
resante obra "Memorias de un matance- 
ro", reconocida como una de las más exac- 
tas. Fué escrita con fines benéficos. 

P. A. Alfonso era hombre culto, y uno 
de los alumnos más aventajados del edu- 
cador Ambrosio J. González. 

Alfonso (Juan Alejandro). — 1750-1811. 
Distinguido hombre público matancero, 
que defendió con tesón los intereses del 
Municipio en contra de los herederos de 
las primeras haciendas de Matanzas, quie- 
nes pretendían despojar la ciudad de los 
egidos. Alfonso, sin ser abogado, era hom- 
bre muy inteligente y no desconocía el 
derecho. 

Fué Síndico primero y después alcalde 
de Matanzas. 



iiasta el año de 1717, por Findel, y de 
1717 en adelante por E. Rebold; escribió 
también artículos amenos. 

Sin ser verdaderamente notable, demos- 
tró siempre gran aptitud para las bellas 
letras. 

Alio y Bermúdez (Lorenzo). — (1805- 
1854). Poeta, orador y patriota de Ma- 
tanzas. (Véase Capítulo "Patriotas"). 

Escribió varias composiciones poéticas, 
entre ellas una "Oda" a la memoria de 
Narciso López. 




Ldo. José Miguel Ángulo p Heredia 



Almeida (Aurelio). — Abogado matance- 
ro. Nació en 1843 y falleció en 1885. 

Se ocupó mucho de masonería, recopi- 
lando datos para su historia. Escribió ba- 
jo los pseudónimos "Rigoletto" y "El 
Hermano América". 

Tradujo del francés (dice Trelles) la 
Historia de la Masonería desde su origen 



Ángulo y Heredia (José Miguel). — Ac- 
cidentalmente habanero (año 1807), pero 
figuró siempre entre los hombres más dis- 
tinguidos de Matanzas, en donde falleció 
el 2 de Septiembre de 1879. 

Buen abogado, orador, poeta, hombre 
público, abolicionista convencido, José Mi- 
guel Heredia y Ángulo fué una figura al- 



—136- 



tameiite simpática por su gran amor a la 
cultura y al progreso. 

Fué Síndico Procurador del Ayunta- 
miento de Matanzas en 1839 y en 1860; 
Vicepresidente de la Junta de Agricultu- 
ra, Industria y Comercio en 1868, Juez de 
Paz, Presidente del Liceo de Matanzas, 
etcétera. 

También representó a Matanzas en la 
Junta de Información de Madrid, el año 
1866. 

Siempre generoso, siempre dispuesto pa- 
ra ayudar las buenas iniciativas, toda la 
vida de José Miguel Ángulo, está ligada 
con el progreso de Matanzas y con su evo- 
lución cultural. 

Recuerdo haber leído en el número 20 
de "La Aurora" (16-10 de 1828) una poe- 
sía de José Miguel Ángulo, dedicada a una 
gentil desconocida Antes de Ausentarse. 

Tenía entonces 21 años nuestro biogra- 
fiado! 

Ángulo y Heredia (Laureano) — Herma- 
no menor de José Miguel Ángulo y padre 
del Dr. Rafael Ángulo, marqués de Cavie- 
des. (Véase el capítulo "La Ciencia y Ma- 
tanzas"). 

El erudito J. A. Escoto asegura que aun 
cuando figure entre los hijos de Matanzas, 
nació en Santo Domingo el año de 1811. 

Se recibió de abogado en España y poco 
antes de embarcarse para Cuba con el his- 
toriador Pedro J. Guiteras, fué obsequia- 
do con un almuerzo en Cádiz, por el Gene- 
ral Narciso López. Bastó este particular 
para que el Gobierno lo considerara sospe- 
choso, tocándole, a su llegada a la Haba- 
na, verse recluido en el Castillo del Morro 
durante dos años aproximadamente. 

Fué el fundador y el primer goberna- 
dor del Banco Español de Matanzas, car- 
go que renunció en 1871, cuando las auto- 
ridades pretendieron disponer 3e 'fondos 
del Banco para sofocar los movimientos 
revolucionarios. 



Laureano Ángulo fué amante del arte- 
y del progreso, y su casa, por mucho tiem- 
po, fué el lugar de cita de los mejores ele- 
mentos sociales matanceros y extranjeros 
de su época. 

Tildado de separatista, no ocupó en Ma- 
tanzas cargos públicos. 

Falleció en París. 

Ángulo y Heredia (Antonio). — Hijo de 
José Miguel Ángulo. Abogado. Nació en 
Matanzas el 4 de Agosto de 1837 y falle- 
ció en 1875 en Valladolid (España). Muy 
culto, buen literato y buen crítico. 

Se educó en los famosos colegios "La 
Empresa" y "El Salvador", y de él dijo 
Zenea ser uno de los más brillantes resul- 
tados que produjo la influencia de Luz y 
Caballero. 

Desde joven se demostró notable ora- 
dor, y en 1859 sustituyó al Maestro en el 
discurso anual. 

Estudió abogacía en la Habana, conclu- 
yendo sus estudios en Madrid ; pero no 
ejerció la profesión. 

Más tarde, cuando en 1863 el periódico 
"El Pensamiento Español" atacó injusta- 
mente a José de la Luz, lo defendió bri- 
llantemente. 

En España escribió en la revista Hispa - 
no-Americana (fundada por él en 1864 en 
Madrid, según dice Calcagno), y en el Ate- 
neo de Madrid pronunció magníficos dis- 
cursos literarios y políticos muy elogiados 
allí y en el extranjero. Entre ellos mere- 
cen citarse su "Estudio sobre los Estados 
Unidos de América", y "La Democracia 
y el Self Government". Su estilo ha sido- 
elogiado por muy castizo. 

"La Aurora" y la "Revista Ibérica" 
publicaron en 1863 sus "Cartas de un jo- 
ven cubano" (a Jesús B. Gálvez) sobre 
el movimiento científico de España y de 
las naciones principales. 

Además de otras valiosas traducciones, 
Antonio Ángulo y Heredia tradujo obras 



-137- 



■de Goethe y de Schiller, y escribió sus fa- 
mosas "Lecciones" sobre la vida y las 
obras de esos dos grandes alemanes. 

En Cuba dirigió por poco tiempo "La 
Aurora del Yumurí" (año 1868) publican- 
do folletines dominicales de índole moral, 
y colaboró también en "Brisas de Cuba" 
en la "Revista de la Habana", etc. 

Se cuenta que perdió la razón en Espa- 
ña a raiz de su último viaje a la penínsu- 
la, recobrándola poco antes de su muerte. 




Dr. Manuel R. Ángulo 

Ángulo y Garay (Manuel Rafael). — 
Distinguido abogado matancero (no espa- 
ñol como afirma la Enciclopedia de la Ca- 
sa Espasa) y hombre público. 

En 1874, a los 19 años de edad se reci- 
bió de abogado en Madrdi. 

Ingresó en el Partido Autonomista el 
año 1878, luchando por los ideales del mis- 



mo en las columnas de "El Triunfo". Des- 
pués de un discurso sensacional pronun- 
ciado en momentos de efervescencia polí- 
tica, fué nombrado de la Directiva del 
Partido, militando en la izquierda. 

En 1.896, actos políticos suyos, le obli- 
garon a emigrar para los Estados Unidos. 
Fundó entonces en New York (año 1897) 
el semanal "Cuba" que se redactaba en 
inglés y en español, no conforme con el 
Gobierno de España y tampoco con la 
idea de separación absoluta que hubiera 
podido dar origen a la anexión de Cuba a 
los Estados Unidos en concepto de los au- 
tonomistas. 

Cuando en primero de Enero de 1898 se 
decretó la autonomía para la Isla, el Dr. 
Manuel Rafael Ángulo fué nombrado re- 
presentante del nuevo Gobierno Autonó- 
mico Cubano cerca del Gobierno de Wash- 
ington. 

La Historia aclarará más tarde la actua- 
ción del Dr. Ángulo en ese puesto ; de ella 
se publicarán acaso detalles muy intere- 
santes, cuando se juzgue oportuno. 

En la actualidad el Dr. Manuel R. An- 
giüo es uno de los Directores y Fundado- 
res de la Liga Protectora del Sufragio que 
lucha por la pureza del voto electoral y 
por la reforma de la Ley. 

El bufete de nuestro biografiado es uno 
de los más acreditados de la Habana para 
]os asuntos de orden civil y mercantil. 

Armas y Saenz (Ramón de). — Nació 
en Matanzas el 9 de Julio de 1847 y fa- 
lleció en 16 de Marzo de 1895 en la ciu- 
dad de la Habana. 

Se dice que desde muy niño dio prue- 
bas de una inteligencia asombrosa, tanto 
que antes de los doce años de edad ya tra- 
ducía del griego y del latín al castellano. 

Cursó en el Colegio de Belén sus pri- 
meros estudios, y en los estudios univer- 
sitarios obtuvo una hoja muy brillante y 
cien señalados triunfos. Se cuenta que al 



—138— 



recibirse de abogado, haya desarrollado 
él solo, los temas destinados a todos sus 
compañeros! Su tesis (18-9-1871) fué: In- 
fluencia de la filosofía estoica en el Dere- 
cho Romano. 

En su juventud hizo también la traduc- 
ción de una obra de viaje del idioma fran- 
cés al castellano. 

Su carrera de abogado se inició en el 
bufete de su tío D. Manuel de Armas y 
Carmona, uno de los primeros en su épo- 
ca. Al fallecer el distinguido abogado, el 
bufete quedó a cargo del joven juriscon- 
sulto quien pudo manejar, admirablemen- 
te, importantes negocios, realizando mag- 
níficas ganancias, que no supo después 
conservar. 

Orador brillante y político hábil, fué 
uno de los organizadores del partido 
Unión Constitucional del que ocupó mu- 
cho tiempo la Secretaría, y más tarde la 
del nuevo partido reformista. Su actua- 
ción política fué siempre de oposición a 
¡a separación de Cuba de España. 

Dos veces fué electo Diputado a Cor- 
tes y por el año de 1880, siendo Jefe del 
Gabinete el Sr. Cánovas del Castillo, cu- 
brió el alto cargo de Sub-Secretario de 
Ultramar. 

En un magnífico discurso (19 de Ene- 
ro de 1880) D Ramón de Armas y Saenz 
-además de hacer patentes sus conviccio- 
nes abolicionistas, pedía al Gobierno Es- 
pañol leyes y reformas para Cuba, recor- 
dándole los errores del pasado y la falta 
de cumplimiento de las promesas hechas 
a su país. Combatía además las equivoca- 
ciones de España en trascendentales cues- 
tiones de economía política. Yo he leído 
el mencionado discurso. 

Sin embargo, los que han seguido des- 
pués su carrera política y periodística, no 
recuerdan otros discursos ni otras campa- 
ñas a favor de las reformas invocadas en 
1880. Y lo consideraron muy tibio por la 
causa de Cuba. 



Tomó a su cargo la dirección del "Dia- 
rio de la Marina" a su regreso de 'as Cor- 
tes. 

Cualquiera sea la crítica que pueda 
hacerse de Ramón de. Armas y Saenz 
como político, nadie podrá negar que ha 
sido uno de los hombres de mayor talento 
en Cuba. 

Fué Catedrático de la Universidad y 
Letrado Consultor del Ayuntamiento de 
la Habana. 

Cuando ya se le demostraba adversa la 
suerte, y triunfaban sus enemigos y ad- 
versarios políticos, escribió su famoso Có- 
digo de Comercio Comentado, trabajo que 
resultó, para él, muy remunerativo. 

Publicó también algunas otras obras 
importantes como: "Práctica del Nuevo 
Enjuiciamiento Criminal" (en colabora- 
ción con D. Antonio Domínguez Alfon- 
so) ; "Ley del Disenso Paterno"; "For- 
mularios sobre la Ley de Enjuiciamiento 
Civil ' ', etc. Además :' La voz del Pastor, 
colección de sermones del obispo de la 
Habana, D. Apolinar Serrano, los que ha- 
bía sabido retener en la memoria, después 
de haberlos escuchado una sola vez ! 

Baeza (Sebastián). — Oscuro matancero 
de gran inteligencia y habilidad para des- 
cifrar documentos y manuscritos anti- 
guos, (primera mitad del siglo XIX). 

Como Archivero del Ayuntamiento de 
la Habana, Calcagno dice que Baeza pres- 
tó grandes servicios revelando muchos da- 
tos históricos, que la Sociedad Económi- 
ca Amigos del País, conserva en sus Me- 
morias. 

Por su meritísima labor de haber des- 
cifrado documentos muy antiguos de los 
Archivos del Ayuntamiento Habanero, el 
Rey de España le nombró Traductor del 
carácter particular y difícil en que apare- 
cen los manuscritos antiguos que ningún- 
otro antes de él pudo descifrar. 



-139— 



Betancourt (José Victoriano). — Nació 
en Guanajay el 11 de Febrero de 1813 y 
murió en Córdoba (México) el año 1875. 

A pesar de no ser Matancero, figuró 
siempre en medio del elemento intelectual 
de Matanzas, en donde pasó casi toda su 
vida. 

Escritor de costumbres de mucho talen- 
to, abogado distinguido y buen poeta, fué 
José V. Betancourt uno de los cubanos de 
mayores merecimientos en su época. 

Se educó en la Habana : J. Agustín 6o- 
vantes fué su maestro en Derecho Patrio 
y Derecho Romano; y según Calcagno, fué 
el primer abogado que se recibió en la 
Audiencia Pretorial de la Habana. (1840). 

Practicó la abogacía con Anacleto Ber- 
múdez, el integérrimo jurisconsulto que 
he citado en mi obra anterior, y en 1841 
vino a radicarse en Matanzas. 

Muy brillante fué su carrera literaria. 
Colaboró en la mejor prensa Habanera y 
de Matanzas, y varios de sus artículos fue- 
ron traducidos al inglés. 

Sus cuentos tienen mucha gracia, y los 
elogiaron el Dr. Zambrana, y el Dr. Ba- 
chiller y Morales. 

Allá por el año de 1847 J. V. Betan- 
court redactaba con Miguel T. Tolón 
Aguinaldo Matancero. 

Describió también las bellezas de las 
Cuevas de Bellamar. (1862). 

En 1869 la situación política le obligó 
a emigrar a México, en donde siguió es- 
cribiendo varios trabajos literarios y su 
leyenda La Luz de Yara, que se publicó 
en 1875. 

El joven escritor Emeterio Santovenia 
hizo acerca de José V. Betancourt un no- 
table estudio biográfico en 1912. 

Betancourt y Salgado (Luis Victoria- 
no). — Nació en la Habana en 1843 y mu- 
rió en 1885. 

, Hijo de José Victoriano Betancourt : 
fué también buen abogado y ciütivó con 



éxito las letras, escribiendo artículos crí- 
ticos y festivos. Estudió en Matanzas (Co- 
legio "La Empresa"). El Siglo publicó 
muchos de ellos ; otros trabajos fueron pu- 
blicados en los Estados Unidos, en prosa 
y en verso, habiendo sido muy celebrada 
su elegía A la muerte de Lincoln. 

En 1868, poco después de haberse reci- 
bido de Abogado, se afilió a la revolución,, 
viéndose obligado a emigrar poco des- 
pués. Figuró entre los expedicionarios del 
General Manuel de Quesada, con los Zam- 
brana, Sanguily, Payan, Rafael Morales, 
etcétera. 

En La Estrella Solitaria (1876), hizo 
una exposición en contra de la Autono- 
mía, y en 1879 colaboraba en "La Revis- 
ta de Cuba" de José A. Cortina.. 

Desempeñó el cargo de Representante 
en la Cámara Insurrecta, y Trelles lo con- 
sidera uno de los patriotas más distingui- 
dos de la revolución de Yara. 

Su hermano Federico combatió por la 
causa Cubana en 1868 y fué ¡Secretario de 
Consejo del Gabinete ele Salvador Cisne- 
ros en 1873 y Representante en 1876. (Ci- 
ta de Trelles Pro Patria, pág. 66). 

Blanchet y Bitton (Emilio). — Nació en 
Matanzas el 7 de Noviembre de 1829 y 
murió el 22 del mismo mes, en 1915. 

Carlos M. Trelles dijo de Blanchet que 
tenía alma de armiño. 

En efecto, el venerable anciano, todo 
verdad, bondad y nobleza, no conoció las 
bajas pasiones que envilecen a la huma- 
nidad. Fué un alma grande y buena, un 
talento preclaro sin jactancia, cuyos co- 
nocimientos eran casi enciclopédicos : un 
políglota, (hablaba trece idiomas), y un 
verdadero maestro para sus alumnos, a 
quienes no enseñaba solamente historia y 
letras, sino el amor purísimo a la pa- 
tria, con sus escritos y con su ejemplo. 

Y era también orador, y buen orador. 

En 1915, el año de su muerte, habló to- 



-140— 



LAMINA XXIII 







Dr. Elíseo Ciberga 







Dr. Antonio Covín i; Torres 



davía en el Instituto de Matanzas, acerca 
de la Revolución Francesa ! 

De pie hablaba, y aún pocos días antes 
de enfermarse por última vez, impartía la 
enseñanza a sus alumnos. 

Su fibra era de acero. 

Hijo de padres franceses que poseían 
escasos medios de fortuna, Blanchet ha- 
bía luchado con tesón y energía desde su 
juventud, formando sólo, su cultura y su 
carácter, ambos excepcionales. 

Con sus largos viajes por Europa, au- 
mentó muchísimo el caudal de sus cono- 
cimientos, especialmente históricos, y do- 
tado de una memoria prodigiosa, recor- 
daba fechas y detalles de lo que hubiese 
visto y estudiado. 

Una carta anónima, drama en dos actos 
y en verso, fué uno de los primeros tra- 
bajos de Blanchet. Se representó en Ma- 
tanzas en Febrero de 1849. Ese mismo 
año obtuvo varios premios por el Liceo 
de la Habana. 

De 1852 a 1868 fué profesor de latín, 
francés, historia y literatura en el famo- 
so Colegio La Empresa; y uno de los fun- 
dadores del Liceo de Matanzas, en 1860. 
La historia del Liceo está muy ligada a la 
vida del ilustre cubano, muy a menudo 
honrado y premiado por ese Centro de 
Cultura. 

Del Compendio de Historia Sagrada 
(Abril 1863) se hicieron tres ediciones: 
escribió después su Manual de Historia 
de España desde los tiempos más remotos 
hasta 1814, obra prohibida por el Gobier- 
no Español, al publicarse (A. 1865). 

Escribió un Compendio de la Historia 
de Cuba, citado por la Enciclopedia Bri- 
tánica y premiado con medalla de oro y 
una edición de 500 ejemplares, por el Li- 
ceo de Matanzas (Noviembre de 1865). 

Del mismo Compendio se hizo otra edi- 
ción en 1902, modificándose su título en 
Abreviada Historia de Cuba. 

De 1865 a 1867 colaboró en La Serena- 



ta, periódico económico y satírico en el 
que escribía también Bachiller y Morales ; 
en La Aurora y en varias de las princi- 
pales Revistas Habaneras. 

Entre ellas la Revista de Cuba, de Cor- 
lina. 

Colaboró también con Ignacio M. de 
Acosta, cuando se editó El Aguinaldo de 
Luisa Molina, para remediar en parte las 
críticas condiciones económicas de la dul- 
ce poetisa en esos días. 

Asimismo recibieron la colaboración de 
Blanchet varios periódicos de Barcelona, 
y la Revista América que se editaba en 
Madrid. 

Muy amplia y variada es la bibliogra- 
fía de Emilio Blanchet. 

Historias, poesías, episodios, novelas, 
dramas, comedias, estudios críticos. . . 

En Enero de 1865, Blanchet había si- 
do nombrado Socio de Mérito del Liceo 
de Matanzas, y en 1866 el Liceo Artísti- 
co y Literario de Sancti Spíritus le hon- 
raba con el título de Socio Facultativo. 

Un drama, "El anillo de Isabel Tudor" 
mereció el accessit del Liceo de Matanzas, 
estrenándose después con éxito en el Tea- 
tro Esteban, boy Sauto ; y siempre en ese 
mismo año de 1866, Blanchet ganaba dos 
medallas de plata: una con su sátira "Es- 
posas de coche y estrado", la otra con su 
novela histórica "La Ambición." 

Supongo que el drama histórico en ver- 
so "La sortija de la reina Isabel", sea el 
mismo trabajo citado arriba, con el títu- 
lo ligeramente modificado. 

Otro volumen de nuestro biografiado es 
la obra "Versos y Prosa". 

También "La vida en Matanzas" (cua- 
dro de costumbres) fué premiado con ac- 
cessit en 1866, honor que poco antes había 
obtenido con otro trabajo suyo : el ensa- 
yo dramático "Entre dos sacrificios." 

En 1867 publicó "Compendio de Histo- 
ria Antigua" obra que trata de la histo- 
ria antigua de Roma, y en 1868, el bosque-' 



—141— 



jo dramático "La fruta del cercado aje- 
no." 

Las vicisitudes políticas le obligaron en 
1869 a salir del país, y emigró a los Esta- 
dos Unidos y más tarde a Europa. 

Por sus ideas, netamente favorables a 
la emancipación de Cuba, perdió entonces 
sus bienes; y los libros de su biblioteca 
tan querida, fueron vendidos a vil precio 
por ignorantes, exceptuando algunos vo- 
lúmenes que logró salvar un amigo suyo. 



Me he referido a los estudios críticos 
de Emilio Blanchet. Son importantes to- 
dos ellos. 

En 1872 la Universidad Literaria de 
Barcelona, le otorgaba dos premios : el de 
Literatura Griega y otro por sus "Estu- 
dios críticos sobre Autores Griegos." 

En aquel entonces, Blanchet frecuenta- 
ba, como alumno, los cursos de aquella fa- 
cultad de Filosofía y Letras. 

No creía nunca fuese demasiado tarde 
para aprender. 

En su juventud, Blanchet tenía predi- 
lección por la carrera de abogado: la 
muerte de un hermano suyo y el cariño 
que profesara a la madre le impidieron 
entonces alejarse del hogar, para la reali- 
zación de sus ideales. 

En 1875 escribió la obra Trozos de Li- 
teratura Francesa, obra muy elogiada por 
la prensa española. 

En 1878, la Revista de Cuba publicó su 
Libro de las Expiaciones y en 1883 se pu 
blicó la muy celebrada Oda La Libertad. 

Uno de los años más notables en la vi- 
da de Blanchet fué el 1885, por su abun- 
dante producción intelectual : Ilusiones y 
Realidades, poesías; Cuadros y Narracio- 
nes, etc. 

No recuerdo en qué año fueron publi- 
cados sus trabajos: "Colección de poesías 
orientales históricas" y "Espinas de la 
Experiencia. ' ' 



En ocasión del cuarto Centenario del 
descubrimiento de América (A. 1892), fué 
premiado con mención honorífica un tra- 
bajo de Blanchet, cuyo lema era : La ve- 
nté avant tout. 

En 1900 publicó su monografía históri- 
ca "Corsarios, Contrabandistas y Filibus- 
teros" y su obra "Odas y Sátiras." 

Tenía entonces 70 años ! Fué cuando la 
Secretaría de Instrucción Pública le expi- 
dió el título de Doctor en Filosofía y Le- 
tras, que había cursado veinte y ocho años 
antes, en la Universidad de Barcelona! 

Escribió en 1906 el drama histórico "La 
Conjura de Pisón", siendo premiado, ese 
mismo año, en el certamen de "Cuba y 
América" por su trabajo La Vérité tou- 
jours. 

También en 1906, cosechó aplausos en 
Matanzas, al ser representado a favor del 
Asilo de Ancianos su drama "La verda- 
dera culpable." 

El Colegio de Abogados de la Habana 
premió varias de sus obras : el trabajo 
"Domingo Delmonte, sus obras y su in- 
fluencia" (1907-8), un estudio crítico so- 
bre Tácito, y otro sobre la importancia 
del elemento lírico y dramático en las 
obras de la Avellaneda. 

En 1909 publicó "Episodios." 

La Academia N. de Artes y Letras de 
la Habana premió con medalla de oro, en 
1912, el volumen "Vislumbres de Poe- 
sía." 

Blanchet pertenecía no sólo a la Aca- 
demia de Artes y Letras, sino a la de la 
Historia de la Habana, y a la Sociedad 
Colombina Orubenáe (Huelva). 

Desde el año de 1892 era Socio Honora- 
rio de la última, y Corresponsal de la Aca- 
demia de Buenas Letras, de Sevilla. 

En 1912 publicó también Historia y 
Fantasía y el folleto La Antigüedad", 
"Roma." 

En 1913 un estudio sobre Joaquín Lo : 



-142— 



renzo Luaces, publicado por la Revista de 
la Facultad de Letras. 

Blanchet generalmente publicaba sus 
trabajos bajo su nombre y apellido : sin 
embargo usó a veces el anagrama Aurelio 
3erg. 

Al celebrarse el Centenaiño de la Ave- 
llaneda, el Comité premió con medalla de 
oro a Blanchet por la letra del Himno en 
honor de la poetisa. (Marzo de 1914). 

También en 1914 la Asociación de los 
Estudiantes de Segunda Enseñanza de 
Matanzas ofreció a su querido profesor 
otra medalla de oro, como recuerdo y tes- 
timonio de agradecimiento por sus sabias 
enseñanzas. 

Uno de los últimos honores que se tri- 
butaron en vida al ilustre matancero, fué 
el título de hijo eminente de su ciudad 
natal, concedido en 18 de Julio de 1914 
por la Administración Municipal de Ma- 
tanzas. 

Hoy su memoria está grabada en los co- 
razones cubanos y en una de las calles 
principales, una lápida recuerda la casa 
en donde ha nacido. 

La distinguida dama Doña Leonor Blan- 
co, viuda del Maestro, conserva aún va- 
rios trabajos inéditos de su esposo : algu- 
nas novelas, "Hombres Útiles" (apuntes 
biográficos); "Iturbide", "Farragut", 
"Lee" (episodios históricos), etc. 

No habrá en Cuba, un editor consciente 
que quiera hacerse cargo de su publica- 
ción? 

Bobadilla (Emilio).— "Fray Candil", 
cuyas crónicas, críticas y sátiras son bien 
conocidas. Es natural de Cárdenas (año 
1862) y radica en Biarritz actualmente. 

A pesar de la severidad de Sanguily pa- 
ra juzgar los trabajos de Bobadilla, la fa- 
ma de nuestro biografiado como crítico y 
como escritor se apoya en bases firmes. Su 
talento innegable le abrió los centros in- 



telectuales, tanto en España como en 
Francia 

Bobadilla es también novelista y poeta. 

Admiradores suyos aseguran que Boba- 
dilla ha tenido influencia en las nuevas 
orientaciones de la literatura española : 
nosotros no podemos afirmar ni negar la 
aseveración. 

Sus obras : Novelas en germen, A fuego 
lento, A través de mis nervios, Visiones de 
viaje, etc. Reflejos de Fray Candil (40 
artículos), Escaramuzas (Sátiras y críti- 
cas), Fiebres (poesías publicadas en 
1889) ( Capirotazos (sátiras y críticas, en- 
tre ellas una sobre R. M. Merchan), Crí- 
ticas instantáneas (del libro Pequeneces 
del Padre Coloma) fué una de sus ooras 
más discutidas y elogiadas; Triqui Taques 
(críticas) ; La vida intelectual v críticas) ; 
Solfeo, Grafómanos de América (1902), 
Vórtice (poesías, 1902), Muecas (1908), 
Viajando por España (1912), etc. 

Además escribió sobre el asunto de pal- 
pitante actualidad : la guerra Europea. 

Colaboró mucho tiempo en El Fígaro 
de la Habana, y hoy en "El Mundo." 

Boissier y Morejón (Pedro Alejandro). 
—Nació en 24 de Abril de 1839 en Ma- 
tanzas y murió en 1906, en la misma ciu- 
dad. 

Aunque se hubiese recibido de ingenie- 
ro en Francia, cultivó bastante la litera- 
tura y la poesía en Cuba, dedicándose a 
escribir piezas dramáticas. 

En 1869, con José de Armas, escribía en 
La Aurora del Yumurí, y en La Guirnal- 
da Cubana bajo el pseudónimo "Alejo 
de Roberpois." 

Fué durante varios años director de La 
Aurora del Yumurí. 

Varias de sus comedias se representa- 
ron con éxito en Matanzas : Intrigas Fa- 
miliares fué una de las que gustó más. 

Dejó varias novelas, inéditas. 



—143— 



Broch y Sanz (León). — El abogado cu- 
yo apellido encabeza estas líneas no figu- 
ra entre los hombres ilustres de Matan- 
zas por su producción intelectual. 

León Broch y Sauz fué hombre de prin- 
cipios, hombre del deber, de una honora- 
bilidad, hoy muy rara, de una pureza de 
sentimientos tal que le coloca entre los 
ciudadanos cubanos más íntegros. 

Fué notable como abogado por sus ex- 
tensos conocimientos jurídicos, y c.omo 
orador forense. La sobriedad de su esti- 
lo, la elevación de sus conceptos, y la agu- 
dez de su análisis dieron al Ldo. Brocli 
un puesto de honor entre los demás juris- 
consultos de su época. En una ocasión acu- 
só duramente al Tribunal que se había 
dejado influenciar por elementos podero- 
sos, valiéndole seis meses de cárcel su cí- 
vica protesta. 

En Diciembre de 1868 se había alistado 
con otros estudiantes para marchar a la 
revolución, desistiendo del viaje por ins- 
trucciones del catedrático de la Univer- 
sidad Dr. José Manuel Mestre, miembro 
de la Junta Revolucionaria. Algunos días 
después, el Dr. Mestre tuvo que huir ines- 
peradamente por evitar el ser aprehen- 
dido. 

Nació León Broch y Sanz en Matanzas, 
el día 12 de Febrero de 1847 y falleció 
de muerte violenta el 25 de Agosto de 
1896. 

Byrne (Bonifacio). — Efigies y Lira y 
Espada, que reúnen sus sonetos y poesías 
patrióticas, han valido al Sr. Byrne el tí- 
tulo que le otorgó el pueblo, de poeta na- 
cional. Sus cantos a la bandera de la pa- 
tria y a las glorias de la patria, están im- 
pregnados de un amor tan grande y tan 
puro, que emociona y entusiasma. 

¿Quién no conoce sus composiciones a 
la Bandera Cubana y al Héroe de Jove- 
llanos Domingo Mujica? ¡Pero, el Tirteo 
cubano tiene sobre el Tirteo de la antigua 



Grecia, la inmensa ventaja de no haber 
encontrado como aquél, una madrastra en 
la Naturaleza : 

Su primer tomo de versos ha sido Ex- 
céntricas en 1890. Publicó también Poe- 
mas y En Medio del Camino (1914), te- 
niendo en preparación varios tomos más, 
de los que he saboreado ya dulzuras nue- 
vas que acusan en el poeta destellos de 
juventud y de genio. 

Byrne no ha decaído intelectualmente : 
muy al contrario. Como todos los poetas, 
podrá haber escrito composiciones que ha- 
yan gustado más que otras; pero es un 
hecho incontrastable que su lira vibra hoy 
día con la sonoridad armoniosa y psíqui- 
ca de la de un poeta de veinte años. 

Su canto El Grito de Yara que tuvo la 
bondad de escribir en ocasión del primer 
Cincuentenario para mi Revista Ideas e 
Ideales, ¿no es acaso la elevada expresión 
de sentimientos hermosos y patrióticos, 
trasladados al papel con vigor y entusias- 
mo juveniles? Años antes había escrito 
otro Grito de Yara. 

He leído su composición Los Pájaros, 
inédita hasta ahora, y en ella he encon- 
trado ternuras infinitas y eco de trinos y 
de alas. . . 

Y en otras leí sollozos. 

El poeta Byrne ha colaborado en ''El 
Ateneo" (1880), en "El Albura", de Ni- 
colás Heredia, en el "Diario de Matan- 
zas", en "El Pueblo", etc. Dirigió con 
Carballo "La Mañana", después "La Ju- 
ventud Liberal", allá por los años 1890 
y 1891. 

Por defender sus ideales políticos, fué 
acusado y comprendido en un indulto, li- 
brándose así de sufrir condena. 

De 1896 a 1899 permaneció en los E. 
U. como emigrado político. 

Byrne ha producido también para el 
Teatro y .con buen éxito. 

"El Anónimo", (en 3 actos y en prosa) 
se estrenó en 1905, en su misma Matanzas : 



-144- 



''El Legado'" (en 3 actos y en verso) se 
representó en Cienfueg'os por la Compa- 
ñía de la famosa artista cubana Luisa 
Martínez de Casado: "Rayo de Sol", en 
Matanzas también. 

Bonifacio Byrne es miembro correspon- 
sal de la Academia de San Salvador y 
Académico Correspondiente de la de Al- 
te y Letras de la Habana. 

El Ayuntamiento de Matanzas lo decla- 
ró Hijo Eminente y ha dado su nombre a 
una de las principales calles de la ciudad. 




Bonifacio Byrne (El poeta nacional) 

y en la casa donde nació el poeta la Aso- 
ciación de Estudiantes dei Instituto de 
Matanzas costeó y colocó una lápida con- 
memorativa. 

En varios certámenes literarios fueron 
premiadas composiciones de Byrne, y ha- 
ce solamente tres años que en los Juegos 
Florales de Sancti Spiritus el poeta ob- 
tuvo la flor natural. 

Nació en 3 de Marzo de 1861. 



Caballero (Luis Ignacio i. — Abuelo de 
José de la Luz Caballero ; fué buen ora- 
dor y distinguido y talentoso Concejal del 
Ayuntamiento de la Habana. 

Nació en Matanzas en 1746 y falleció 
en la Habana en 1819. 

(Datos de J. A. Escoto). 

Carballo (Manuel de los Santos). — Poe- 
ta de Matanzas, cuyos versos merecerían 
ser más conocidos, por su originalidad y 
su sentimiento poético. 

Nació por 1855 y falleció en la Habana 
el I o de Abril de 1898 en completa pobre- 
za, rayana con la miseria. Dirigió con 
Byrne La Mañana. 

Citaremos ele Carballo su colección de 
poemitas Temblorosas, Voces en la noche; 
el tercer tomo no llegó a publicarse. Co- 
laboró en la Aurora del Yumurí, en El 
Fígaro, etc y en 1895 publicó el periódico 
La Bandera, defendiendo los ideales cu- 
banos. Perseguido por las autoridades lo- 
cales huyó para la Habana 

Nicolás Heredia y Enrique José Varona 
elogiaron mucho los versos de Carballo, 
que merece un lugar preferente entre los 
poetas cubanos. 

La vida del poeta, que era maestro de 
escuela también, fué muy dura y azarosa, 
y tuvo momentos tan angustiosos, que a 
veces (según cuenta una persona muy alle- 
gada a él) sus poesías sirvieron, por fal- 
ta de leña, a recalentar el modesto café 
con que sostenía sus pobres nervios can- 
sados. 

Carbonell y Ruiz (Josó Ma.)— En 20 de 
Enero de 1881, el Secretario del Liceo de 
Matanzas, al dar las gracias al licenciado 
Carbonell por un obsequio ríe 23 volúme- 
nes hecho a la Biblioteca, lo llama uno de 
los mejores hijo¿ de Matanzas. 

Yo en mi obra anterior, le consideré ha- 
banero, erróneamente. 

De todos modos, él figuró mucho en Ma- 



-145- 



tanzas, en donde residía, y su fama de 
gran abogado y buen político estaba muy 
sentada. 

No hay que confundirlo con su padre, 
el médico habanero J. M. Carbonell y Pa- 
dilla, fallecido en 1858, y que también re- 
sidió y ejerció su profesión en Matanzas. 

El Ldo. Carbonell y Ruiz a quien nos 
referimos, escribió trabajos notables so- 
bre derecho civil y fueron premiados va- 
rios de ellos. Como Catedrático de la Uni- 
versidad de la Habana, pronunció famo- 
sos discursos acerca de la Teoría de Pro- 
cedimientos Civiles y de Práctica Forense. 

En 1886 la Universidad lo nombró Se- 
nador. 

Murió en 1906, teniendo unos 70 años 
de edad. 

Cárdenas y Rodríguez (Nicolás de) — 
'Nació en 'Limonar en 1814 y Talleció en 
1868). Escribió novelas, trabajos históri- 
cos, etc. 

La Aurora, en 29 de Julio de 1841, elo- 
giaba sus Escenas de la vida en Cuba. 

En 1844 se publicó la novela Las dos 
bodas, y la Sociedad Económica Amigos 
del País, calificó más tarde, de extenso y 
luminoso trabajo sus 'Apuntes para la 
Historia de Nuevitas." 

También fué muy elogiado un trabajo 
de Nicolás de Cárdenas sobre el sistema 
de las Contribuciones en Cuba (1867). 

Segiín cuenta Calcagno, dejó inédita la 
leyenda Hatuey. 

Cárdenas y Rodríguez (José María de) 
— Nació en una finca de Limonar en 1812 
y falleció en Guanabacoa en 14 de Diciem- 
bre de 1882. 

Prosista satírico, comediógrafo, filóso- 
fo y poeta notable ¡ muy castizo. 

En la Habana fué ajumno de José A. 
Saco y en 1831 salió con su hermano a los 
E. U. para perfeccionar sus estudios. Allá 



deraba mucho, y seguí: Calcagno, corri- 
gió las pruebas de imprenta de "Cartas 
a Elpidio" del anciano filósofo. 

En 1840 estaba ya de regreso en la Ha- 
bana. 

Colaboró en El Faro Industrial, en Flo- 
res del Siglo, en El Prisma, en la Revista 
de la Habana, etc. 

Su pseudónimo era '"Jeremías Doca- 
ransa. 

Fué elogiado en España y en Francia 
por la Revue des deux Mondes debido a 
algunos de sus artículos traducidos al 
francés, y en España por la Colección de 
Artículos, publicada en 1847. 

De este libro dijo Villaverde que hizo 
época en la historia literaria de Cuba. 

Escribía artículos de costumbres, come- 
dias brillantes, fábulas morales y políti- 
cas, epigramas, apólogos. Entre las Co- 
medias merecen una cita especial las co- 
nocidas con los título.-: siguientes : No 
siempre el que escoge acierta; Un tío sor- 
do, etc. 

Trabajos inéditos: Bellezas de la escla- 
vitud (coplas) ; Las Cubanas, (poema). 

Cárdenas y Rodríguez (Julio de) — Na- 
ció en Matanzas el 12 de Abril de 1849, de 
una familia que ha dado a la patria va- 
rios cubanos muy distinguidos. 

El Ldo.. en Derecho D Julio de Cárde- 
nas, Fiscal del Tribunal Supremo hasta 
hace poco, tiene fama de gran rectitud, 
cualidad muy rara en la época que atra- 
vesamos. 

De 1893 hasta 1896 cubrió sucesivamen- 
te los cargos de Juez Municipal, y después 
de Juez de Primera Instancia de Pinar del 
E,ío. En 7 de Agosto de 1899 fué Presi- 
dente de la Sala de lo Criminal de la Au- 
diencia de la Habana, estando el Gen. 
Brooke de Gobernador, y Secretario de 
Justicia el Dr. González Lanuza. 

Ocupó ese puesto dos años y tres meses, 



—146— 



hasta recibir el nombra miento de la Au- 
diencia de Santa Clai'a, de cuyo carpo no 
le convino tomar posesión. 

Fué dos veces Alcalde de la Habana: 
la primera, desde el 3 de Agosto de 1906, 
hasta el 1" de Octubre de 1908, y la se- 
gunda vez hasta el I o de Diciembre de 
1912. 

Su primera elección se debió al deseo 
expresado por D. Tomás Estrada Palma, 
a quien la marcha del Ayuntamiento de la 
Habana había profundamente disgustado. 
Por consecuencia D. Julio de Cárdenas 
aceptó el puesto con el firme propósito de 
moralizar y normalizar la marcha de la 
Administración, y así lo hizo efectiva- 
mente. 

Modificó en rápida, la muy lenta trami- 
tación de los expedientes, quitando todo 
lo inútil, y logrando que la Secretaría de 
Sanidad no siguiera estorbando la fabri- 
cación de los edificios, deteniendo por va- 
rios meses los mismos expedientes. 

EA'itó el monopolio del Acueducto, opo- 
niéndose enérgicamente a la venta de los 
manantiales a una poderosa compañía de 
Matanzas : y cuando se trató de crear un 
nuevo Matadero, clausurando el antiguo, 
el Sr. de Cárdenas, antes de permitirlo, 
obtuvo de los propietarios del Matadero 
Industrial un contrato favorable al Ayun- 
tamiento 

Dio a la ciudad un Departamento de la 
Casa de Beneficencia para asilar en él a 
los mendigos ; levantó nuevos cuarteles pa- 
ra la Policía ; aumentó e! número de los 
vigilantes, preocupándose de darles una 
instrucción adecuada en una academia 
fundada con ese fin; mejoró los Mercados, 
el servicio de Bomberos, los Fosos Muni- 
cipales, el alumbrado, el servicio gratuito 
de los carros fúnebres, e¡ Necrocomio, etc. 

Creó un Asilo Nocturno, los baños de 
mar gratuitos para los pobres y las excur- 
siones escolares : reedificó o reparó varios 
Colegios para niños o írñas pobres, fun- 



dó la primera Biblioteca Municipal, fabri- 
có casas obreras en un barrio del Cerro, 
etcétera. 

En resumen: la gestión del Dr. .Julio de 
Cárdenas como Alcalde de la Habana, fué 
honrada y fecunda de buenos resultados 
para la ciudad. 

Creemos, por lo tanto, que por su labor, 
merece un lugar distinguido entre los hi- 
jos de Matanzas. 

Cepero (Belén). — Poetisa matancera. 
/La Hija del Yumurí). 

Sus libros de poesías, muy sentimenta- 
les, por cierto, son : Ayes del Corazón 
''1858) dedicado al Liceo de Matanzas: 
Ecos Tropicales (1865) y Suspiros del 
Alma, dedicado este último a Isabel II 
1865). 

Calcagno dice que Belén Cepero fundó 
un periódico La Noche: pero no debe con- 
fundirse con el diario vespertino que se 
publica actualmente en la Habana. 

Dejó a Matanzas, siendo aun muy jo- 
ven, habiendo nacido en esta ciudad el 
año de 1830. 

Cortina y Sotolongo (José Antonio). — 

Nació en 19 de Marzo de 1852 en el pue- 
blo de Guana jayabo (1) y falleció en 14 
de Noviembre de 1884: día aquél de lu- 
to nacional. 

Abogado distinguido, tribuno y político 
de gran renombre, famoso orador y pe- 
riodista, y abolicionista convencido. 

Empezó su educación en Cárdenas, pa- 
sando después a Matanzas y a la Habana 
(a. 1867) para concluirla. 

En Marzo de 1873 se recibió de aboga- 
do y a fines de ese mismo año obtuvo en 
Barcelona el título de Doctor en Derecho 
Civil y Canónico. 

Con sus largos viajes por toda Europa 



(1) En jurisdicción de Cárdenas, en el Tér- 
mino de Recreo, hoy Máximo Gómez. 



-147— 



y E. U. pudo aumentar mucho el caudal 
de sus conocimientos^ y a su regreso a 
Cuba (Enero de 1877) fundó en la Ha- 
bana la Revista de Cuba, que alcanzó ex- 
traordinario éxito también en el extran- 
jero. Perojo la consideraba la revista me- 
jor que se editara entonces en castellano. 

En ella desfilaron las mejores plumas 
de Cuba: E. J. Varona, Bachiller y Mora- 
les, A. Cinteras, Eusebio Guiteras, P. Poey, 
Covín, Esteban Borrero y Echeverría, R. 
Montoro, F. Sellen, D. V. Tejera, R. Men- 
dive, etc., etc. 

La Revista de Cuba dio un gran impul- 
so a las letras cubanas, y sirvió muy efi- 
cazmente para que también en el extran- 
jero se fijaran en el movimiento intelec- 
tual de la Isla. Fué premiada varias ve- 
(■es, también en Europa. 

J. A Cortina escribió también compo- 
siciones poéticas : Ecos Ferdidos, tomo de 
versos con un prólogo de Ricardo del 
Monte ; y A Venecia; A orillas de un lago ; 
Las ruinas del Coliseo; La Gruta azul ei. 
su segundo viaje por Europa (1878). 

J. A. Cortina fundó y presidió varias 
sociedades culturales ; fué en 1879 Dipu- 
tado por la Habana; aprendió y cultivó 
varios idiomas. 

'Su exagerada actividad cerebral acabó 
con desgastar ese joven organismo y fué 
la causa de su muerte prematura por me 
ningo-encefalitis. 

Un pariente de Cortina, el Sr. Agustín 
M. Domínguez, asegura que la fecha de su 
nacimiento es el año de 1853 y no el año 
de 1852 como dice Calcagno en su PHccio- 
nario Biográfico. 

Cruz (Francisco Javier de la). — Erudi- 
to bibliófilo, escritor, e historiador, con- 
siderado por muchos como matancero, ha- 
biendo sido Bayamo el lugar de su naci- 
miento, según afirma el erudito J. A. Es- 
coto, quien hizo acerca de este cubano 



distinguido estudios especiales. Nació en 
1803 y falleció en 1890. 

Francisco Javier de la Cruz figuró mu- 
cho en la evolución cultural de Matanzas. 
Vino por 1830 a esta ciudad. 

Colaboró en La Aurora y en otros pe- 
riódicos, con artículos de historia y de ar- 
queología cubanas. Muy interesante es su 
Álbum del Yucayo que contiene apuntes 
históricos sobre la primera época de Ma- 
tanzas ; lo editó en colaboración con el es- 
pañol Salvador Condaminas (n. 1817, 
m. 1897). 

En 1845 publicó Apuntaciones históri- 
cas sobre la Isla de Cuba y Nociones de 
Geografía General y en 1846, según afir- 
ma La Aurora, escribió la novela El Ca- 
magüeyano. Dos años más tarde publicó 
el Tratado de Geografía Antigua y Mo- 
derna de la Isla de Cuba. 

Con Rafael Otero colaboró en la Pucha 
Yumurina, dedicada al bello secso! 

Escribió también un 'resumen histórico 
sobre Matanzas desde el año de 1512. 

Fué pedagogo y mucho hizo por la ins- 
trucción pública ; estudió y escribió sobr? 
Agricultura. 

Las tertulias de la Botica de F. J. de 
la Cruz, en donde se reunían los mejores 
cerebros, fué célebre en Matanzas. 

Estévez y Romero (Luis). — El esposo 
de Marta Abreu, abogado de Matanzas, ha 
sido un esclarecido hombre público y pa- 
triota ; distinguido escritor y caballero en 
toda la acepción de la palabra. Fué Cate- 
drático y Bibliotecario de la Universidad 
de la Habana. 

Entre otros cargos públicos, ocupó el de 
Vice-Presidente de la República. 

Por la imposibilidad absoluta en que 
nos vemos, de ampliar más esta obra, in- 
vitamos al lector a consultar la Bibliogra- 
fía de Trelles para encontrar en detalle el 
título de sus obras históricas y políticas. 

Falleció en 1909. 



—148— 



Estrada y Zenea (Ildefonso).— Habane- 
ro dotado de actividad y de amor a! pro- 
greso poco comunes, al que debe mucho la 
ciudad de Matanzas. 

Nació el 23 de Enero de 1826 y falleció 
en 2 de Diciembre de 1912, en México. 

Vino a Matanzas para hacerse cargo de 
la dirección de La Aurora del Yumurí y 
al poco tiempo era el ciudadano más po- 
pular y de mayores iniciativas ! 

A Ildefonso Estrada y Zenea se deben 
la formación de la sociedad para el alum- 
brado de gas, la proposición para crear el 
Liceo de Matanzas, las Clases Nocturnas 
para obreros, las reparticiones solemnes 
de premios a los alumnos de las Escuelas 
Municipales, el enriquecimiento de la Bi- 
blioteca Pública, la fundación de la Es- 
cuela de Instrucción Superior y de la Es- 
cuela de Niñas "N. S. de las Mercedes", 
el primer Bazar celebrado en Matanzas 
con un beneficio de $22.000 para obras 
públicas y de beneficencia), etc., etc. 

Ildefonso Estrada ha trabajado mucho 
en pro de la instrucción, tanto en la Ha- 
bana como en Matanzas, y varias son sus 
obras didácticas. Fué Catedrático del Ins- 
tituto. 

El Liceo de Matanzas premió algunas 
de sus composiciones poéticas: El Guaji- 
ro; la oda A la Caridad y otra A la muer 
te de Quintana. 

Su Diccionario de las Niñas contiene 
muchos principios morales y noticias úti- 
les; y Colón, soliloquio, fué premiado con 
pluma de oro en Pinar del Río (Juegos 
Florales de 1892). 

También en México, en donde residió 
bastante tiempo, escribió muchos trabajos, 
entre los que descuellan el romance his- 
tórico-geográfico Yucatán, Chapultepec, 
Juárez (romance histórico) etc. En esa re- 
pública fué también muy conocido como 
periodista. 

En Matanzas colaboró en todos los prin- 
cipales periódicos y Revistas, y fundó El 



Periquito, el primer periódico para niños • 
!o siguió publicando en varias poblaciones 
de México. 

Fué Socio fundador, honorario o de mé- 
rito de todas las Asociaciones matanceras 
y de las principales de la Habana. Entre 
las iiltimas, perteneció a la Sociedad Eco- 
nómica Amigos del País, al Liceo de la 
Habana, y al Ateneo, del que fué también 
Director. 

En México también, las principales so- 
ciedades lo acogieron en su seno como so- 
cio de honor, otorgándole premios y re- 
compensas. 

Allá publicó en 1875 su Guía del Mapa 
Enciclopédico, descrito por La Aurora en 
1878, y Luisa Sigea, drama histórico, es- 
trenado con éxito en el Teatro Nacional 
de México en 1876. 

Algunos trabajos suyos quedaron iné : 
ditos. 

En documentos publicados por el Bole- 
tín del Archivo Nacional (año XVI, pág. 
47), encontré el nombre de Ildefonso Es- 
irada y Zenea mezclado en el proceso po- 
lítico del año 1852 contra los impresores 
y redactores, del papel subversivo "La 
Voz del Pueblo" en la Habana. 

Figueroa y Hernández (Francisco). — 
Citamos su nombre por haber redactado, 
siendo Regidor del Ayuntamiento de Cár- 
denas en 1852, las Memorias de Cárdenas 
aue tienen un valor histórico. 

Figueroa y García (Miguel). — Fogoso 
orador e insigne jurisconsulto de Cárde- 
nas, en donde nació el 29 de Septiembre 
de 1851. Perteneció al Partido Autono- 
mista. 

Lo citan con gran consideración y afec- 
to, Manuel Sanguily en sus Hojas Litera- 
rias, y Manuel de la Cruz en Cromitos Cu- 
banos, celebrando sus excepcionales dotes 
oratorias. 

' Siendo muy joven, (tenía apenas 18 
años') fundó el periódico El Farol, del que 



—149— 



solamente se publicaron algunos números. 

A veces, por personas que conocieron a 
D. Miguel Figueroa, oí expresar la opinión 
que el célebre tribuno en su juventud sim- 
patizara con España, volviéndose neta- 
mente separatista más tarde, al compren- 
der cuan inútil fuese el esperar las ansia- 
das reformas políticas. 

En mi concepto, la frase escrita por Fi- 
aueroa en El Farol, frase que le valió ser 
encausado por el Gobierno, prueba que 
desde su juventud era separatista y sim- 
patizador del movimiento revolucionario 
cubano. 

Hacía poco tiempo que se había decre- 
tado la libertad de imprenta, y Miguel Fi 
gueroa la aprovechó en seguida para es- 
cribir lo siguiente : 

"Se ha inventado un machete que va a 
"acabar con los soldados. Esto es original 
"y nada más. Lo extraordinario, lo curio- 
"so sería que los soldado? acabaran con 
"el machete." 

El Farol llevaba por título : Periódico 
impolítico, joco-serio y sentimental. 

D. Miguel Figueroa se recibió de abo- 
gado en España regresando a Cuba poco 
después con el fin de ejercer su profesión. 

Su vehemencia oratoria que arrastraba 
el auditorio, y su talento de jurisconsulto 
y hombre público le valieron el nombra- 
miento de Diputado a las Cortes, por la 
Provincia de Santa Clara, en 1886 y en 
1888. 

Lo nombraron una tercera vez en 1893 
por la Provincia de Oriente, pero su salud 
ya quebrantada no le permitió tomar po- 
sesión de su cargo. 

Se imprimieron varios de esos famosos 
discursos que dan fé del valor y del ci- 
vismo de nuestro biografiado. 

En ocasión de una causa política que se 
V seguía a D. Manuel Sanguily, lo .de- 
fendió tan brillantemente Figueroa, que 
el público no pudo contener su entusias- 



mo y lo aplaudió con frenesí. Y Sanguily 
inútil es decirlo, salió absuelto. 

D. Miguel Figueroa era hombre de vas- 
ta cultura adquirida con el estudio y con 
sus repetidos viajes por Europa. 

Falleció muy joven todavía ; en 6 de Ju- 
lio de 1893. 

Font (Dionisio). — (Véase Capítulo Eru- 
ditos). 

Forn y Ximenis (Alfonso). — Poeta ma- 
tancero nacido por el año 1861 y íalleci- 
cido el 21 de Marzo de 1918. 

Fué también periodista: colaboró en 
buenas Revistas y Periódicos. Fundó con 
el Prof. Eduardo Meireles Brito un perió- 
dico político, La Palabra, en Oamagüey. 
con magnífico éxito, ya que sus artículos 
de fondo fueron varias veces reproducidos 
por la prensa de Oriente y las Villas. 

Forn escribía admirablemente bien y es 
lamentable que no haya reunido en uno 
o más tomos todos sus trabajos. 

Gálvez y Alfonso (José María). — Nació 
en Matanzas el 24 de Noviembre de 1835 
y falleció en 1906. 

Era hermano del médico Federico Gal 
vez. 

J. M. Gálvez y Alfonso fué un abogado 
ilustre y buen orador, literato y político 

Fué alumno de los dos más afamados 
colegios de Cuba : La Empresa y El Sal- 
vador y más tarde perteneció a la Junta 
Directiva del primero. 

Se recibió de Ldo. en Jurisprudencia 
el año de 1862. 

Colaboró en la Revista de Jurispruden- 
cia y Legislación El Foro Cubano (1874- 
.1875). 

En política militó en las filas de los au- 
tonomistas, de cuyo partido fué Presiden- 
te (1878) y también Presidente del Gabi- 
nete Autonómico. 



-150— 



Ha sido una de las más sólidas colum- 
nas del Partido. 

Conquistó por oposición la Cátedra de 
filosofía en la Universidad de la Haba- 
na y desempeñó la de Literatura en el 
instituto de II Enseñanza de Matanzas. 
Más tarde obtuvo otra cátedra en la Uni- 
versidad : la de Derecho. 

Orador admirable, sustituyó en varias 
ocasiones a su antiguo maestro José de la 
Luz Caballero : pero sus discursos y sus 
trabajos políticos fueron los que más fa- 
ma dieron a ese hombre de talla. 

(Véase página 175). 

Gálvez (Jesús Benigno). — Nació en 1828 
en Alacranes y falleció en 1894. 

Jurisconsulto que desde la tesis del doc- 
torado dio pruebas de gran talento. Ver- 
só sobre las causas del atraso del derecho 
penal relativamente al Civil hasta el siglo 
XVIII. 

Fué uno de los más aventajados discí- 
pulos del Colegio El Salvador y Catedrá- 
tico de la Universidad. 

Garmendia (Miguel). — Literato y Pro- 
fesor. (Véase Capítulo "Beneméritos de 
la I. P.) 

Giberga y Gali (Elíseo). — Un coloso, 
por su talento, por sus dotes de estadista, 
por sus virtudes cívicas y por sus eleva- 
dos ideales. Aunque no haya sido revolu- 
cionario, Giberga fué un gran cubano y 
un patriota sincero : una de las glorias 
más grandes de Cuba y de Matanzas. 

Esta última ciudad fué su cuna en 5 
de Octubre de 1854 y en ella murió el día 
25 de Febrero de 1916, después de haber- 
le dedicado el último de esos discursos 
extraordinarios que tanto contribuyeron 
a su fama de hombre excepcional. 

El padre de Elíseo Oiberga era médicu 
en Matanzas, pero siendo niño nuestro 
biografiado, la familia se trasladó a Bar- 



celona, en donde cursó sus estudios hasta 
terminar su carrera de abogado. 

Y aquí preferimos insertar textualmen- 
te las palabras de uno de sus mayores ad- 
miradores y amigos, el Ldo. D. Emilio 
Iglesias : 

"El catedrático de Derecho Mercantil 
"y Penal de aquella Universidad, Dr. 
"Manuel Duran y Bas (decano del Cole- 
"gio de Abogados de Barcelona y más tar- 
"de Ministro de Gracia y Justicia) quiso 
"asociarlo a su bufete, apenas concluyó 
"sus estudios de Derecho. Pero Giberga 
"prefirió regresar a su patria, y ejercer 
"su profesión de abogado en Matanzas, 
"cuando apenas tendría 20 años. 

"Estrecho era el campo de Matanzas 
"para sus actividades y se trasladó enton- 
"ces a la Habana, en donde llegó a tener 
"uno de los más acreditados bufetes. 

"Fué Secretario del Círculo de Aboga- 
"dos fundado por el eminente juriscon- 
sulto D. Pedro González Llórente, y en 
"ese puesto brilló de una manera extra - 
" ordinaria en las mil disertaciones públi- 
"cas que celebró aquella docta Corpora 
"ción. 

"Al celebrarse la paz del Zanjón, Gi- 
"berga se afilió al partido liberal, que se 
"llamó después autonomista. Comenzó en- 
"tonees su vida política en la que desple 
"gó sus grandes dotes de energía, llegan- 
"do a tener reputación de profundo esta- 
dista. 

"Varias veces fué Diputado a Cortes, y 
"fué muy querido y muy distinguido en 
"Madrid. 

"Cuando se recrudeció la revolución 
'con el nombramiento del Gen. Weyler, 
"en 1896, Giberga se refugió con su fami- 
"lia en Cambó, de donde hubo de llamar- 
"le Sa gasta, Jefe del Gabinete Español 
"cuando se decidió a establecer la auto- 
"nomía en Cuba para contener el avance 
"de la revolución y sobre todo para satis- 
facer a los Estados Unidos. 



-151- 



"Entonces Giberga volvió a Guba e hi- 
' ' zo esfuerzos para que el elemento revo- 
lucionario aceptara la autonomía, lo que 
"no pudo conseguir por haber estallado la 
"guerra entre Estados Unidos y España. 

"Terminada ésta, reconoció formal y 
"'públicamente los hechos consumados, y 
' ' desde entonces sirvió la causa de la re- 
" pública, sin hacer más política en los til- 
"' timos años de su vida.'" 

"En las Cámaras Autonómicas, t Giber- 
Ji ga fué el Jefe del Partido Radical." 

Agregaremos que la labor activa e in- 
teligente de Elíseo Giberga por las liber- 
tades de Cuba fué siempre grande y sin- 
cera, digna de la admiración de sus com- 
patriotas. Aún cuando haya sido partida- 
rio de la evolución y no de la revolución, 
Giberga fué un cubano sin mácula. 

Colaboró en la Revista de Cuba, de Cor- 
tina (1880-84) que publicó también su 
Oda a Bolívar. 

Orador incomparable, sabía conmover y 
arrastrar al auditorio : su carácter era ve- 
hemente y su elocuencia reflejaba ese ras- 
go, peculiar de los grandes políticos. 

Y sin embargo era hombre de paz! 

"Giberga". dijo el mismo Emilio Igle- 
sias, "contribuyó a que se implantaran én 
"Cuba las más preciadas conquistas de la 
"democracia y a que España llegara a 
"realizar el acto trascendental y grandio- 
"so de abolir la esclavitud de los ne- 
"gros..." 

Para que Giberga ocupara eternamente 
un puesto de honor entre los más ilus 
tres hijos de Cuba, bastar íau sus grandes 
esfuerzos para obtener la autonomía, im- 
pidiendo así que la intervención extranje- 
ra fuese la solución de un conflicto que in- 
teresaba directamente a Cuba y a España. 

Nosotros no vacilamos en creer que la 
actuación de Giberga en esos años de lu- 
chas, ha demostrado sus altas dotes de po- 
lítico profundo y de gran alcance, cono- 
cedor de todos los antecedentes históri- 



cos del continente americano, anteceden- 
tes capaces, con fundamento, , de inspirar 
recelos a un estadista de su talla. 

Después de su célebre Manifiesto de ad- 
hesión a la causa de la República, unió los 
mejores elementos de la Revolución y del 
Partido Autonomista, formando la Unión 
Democrática, obra excelsa de concordia y 
de progreso, que aún cambiando, más tar- 
de, de nombre y de dirección, fué muy fe- 
cunda de buenos resultados para Cuba. 

Como hombre, se puede decir, que Gi : 
berga ha sido siempre bueno, y caritati- 
vo : su nobleza de ánimo era conocida de 
'odos los que tuvieron la suerte de tener 
con él relaciones amistosas o sociales. 

Nosotros tuvimos el honor de conocerlo. 

Su retrato figura en el Ateneo de Ma- 
drid, al lado de las más grandes persona- 
lidades de las letras y de la poesía, por 
expresa recomendación del insigne Rafael 
María de Labra. 

Jurisconsulto, literato, sociólogo, lati- 
nista, orador y poeta, Eliseo Giberga es 
una de las joj-as más preciadas de la dia- 
dema intelectual de Cuba y de su provin- 
cia natal. 

Gómez y Ferrer (Juan Gualberto). — Sus 
biógrafos dicen que nació en Santa Ana 
(Cidra) el 12 de Julio de 1854: pero Saba- 
nilla del Encomendador lo reclama como 
hijo, y los vecinos más antiguos y caracte- 
rizados aseguran que aun cuando figure en 
Santa Ana su partida de bautismo, de he- 
cho nació en la finca El Vellocino, que per- 
tenece al citado Término de Sabanilla. 

Es uno de los intelectuales y políticos 
de mayor relieve y Académico de número 
■le la Academia de la Historia. 

Colaboró en varios periódicos y Revis- 
tas, y publicó en Cuba y en España mu- 
chos de sus hermosos discursos, artículos 
y trabajos literarios. 

Su actuación como abolicionista y co- 
mo patriota ha sido siempre muy enérgi- 



—152— 



ca y sincera. Pasó en España, al lado de 
líabra, una larga temporada : allí publi- 
có una obra sobre Cuba. 

En la revolución de 1895, tuvo a su car- 
go una parte importante en la Provincia 
de Matanzas, y la Representación del Par- 
tido Revolucionario Cubano en toda la 
Isla. 

En la Revista Cubana de E. J. Varona 
publicaba poco antes de la última guerra, 
unas Crónicas Políticas impregnadas de 
civismo, que hicieron sensación en esa 
época. Y por aquel entonces dirigió tam- 
bién La Igualdad, que atacaba a los auto- 
nomistas. 

Es actualmente Senador por el Partido 
Liberal y fué uno. de los que votaron, ha- 
ce poco, en pro, de las elecciones cubanas 
sin la intervención extranjera. 

Se publicó la primera parte de un no- 
table trabajo histórico del Sr. J. G. Gó- 
mez, "Bosquejos históricos desde la Con- 
quista hasta 1891 sobre la Isla de Puerto 
Rico." 

González (Nicanor A.) — Buen poeta y 
buen cubano, cuya vida y muerte fueron 
acompañadas (como las de casi todos los 
mejores poetas de Matanzas) de amargu- 
ras continuas. 

Nació en Matanzas en 1841 y falleció 
por 1897 en espantosas condiciones de mi- 
seria. 

Según algunos biógrafos, nació el año 
de 1843. 

Colaboró también en la prensa matan- 
cera; fundó El Ateneo y El Pensamiento 
í 1879-1880) y en 1883 su firma figuró tam- 
bién en la Revista de J. A. Cortina La Re- 
vista de Cuba. 

Su trabajo más importante fué El éxito 
de un Drama. 

Sus poesías están por reunirse todavía, 
y bien que lo merecen por la exquisita ter- 
nura que encierran. 

Prestó también servicios a la I. P. y 



fundó en 1868, con Antonio L. Moreno, el 
Colegio El Porvenir, uno de los mejores; 
que hubo en Matanzas. 

González de la Barrera (José Ignacio). 
— Figura intelectual de relieve, del siglo 
XVIII. 

Nació en una finca del pueblo de Macu- 
viges el año de 1747 y aunque administra- 
tivamente perteneciese a la jurisdicción 
de la Habana, siempre se consideró y le 
consideraron Matancero (1). Falleció en 
Matanzas en 1784. 

Era doctor en leyes, y tío de Miguel 
Teurbe Tolón. Dejó varios escritos, entre 
ellos uno sobre el adelanto de Matanzas. 

Fué Tesorero y Comisario de la Univer- 
sidad de la Habana. 

Su padre D. Juan Manuel era Sargen- 
to de las Milicias en 1762, cuando los in- 
gleses desembarcaron en Cuba. Lo cita P. 
A. Alfonso. (Datos de J. A. Escoto). 

Govin y Torres (Antonio). — Gran ora- 
dor, jurisconsulto, político y escrito;'. 

Nació en Matanzas el 22 de Septiembre 
del año de 1849, y murió en la Habana en 
1914, el día lo de Noviembre. 

El viejo catedrático de paso sosegado, 
como lo llama el Dr. Raimundo Cabrera, 
ha sido uno de los fundadores del Parti- 
do Autonomista y hombre de gran civis- 
mo. 

Se formó por sus propios esfuerzos y 
dando lecciones logró pagarse su bachi- 
llerato y sus estudios de Derecho. 

Calcagno lo citaba en su Diccionario, 
cuando Govin solamente tenía 29 años : 
sin embargo, ya se comprendía que ese 
joven sería pronto uno de los cubanos más 
ilustres. 

Colaboró mucho en la Revista de Cuba, 
de J. A. Cortina con estudios jurídico.* 
importantes, con críticas literarias, y ar- 



(1) Macuriges o Corral Falso, hoy Pedro 
Betancourt. 



—153— 



tíeulos de economía política y sobre pro- 
piedad intelectual: su colaboración se ex- 
tendió también a otros periódicos y revis- 
tas. 

Se dedicó con especialidad a estudiar la 
política colonial inglesa, escribiendo sobre 
la misma una obra muy importante, y en 
varias ocasiones, acerca del mismo argu- 
mento dio espléndidas conferencias. 

Sus discursos impregnados de finísima 
ironía y de gran civismo, entusiasmaban 
a los oyentes. Fué siempre el portavoz del 
Partido Liberal, cuyo programa del año 
1878, después de la Paz del Zanjón, esta- 
ba suscrito por él : abogó siempre por la 
supresión absoluta, inmediata e incondi- 
cional de la esclavitud y por la completa 
autonomía fiscal y política de la Isla. 

La Historia más tarde o más temprano 
hará completa justicia a ese grupo de cu- 
banos de gran valer que fueron las colum- 
nas del Partido Autonomista, entre ellos, 
a Govin que consagró toda su vida para 
independizar Cuba de la administración 
española. 

Guiteras (Ensebio). — Nació en Matan- 
zas el 5 de Marzo de 1823 y murió en Fi- 
ladelfia el 24 de Diciembre de 1893. Era 
hermano de Antonio y de Pedro José Gui- 
teras. 

Se dedicó mucho a la enseñanza y co- 
mo educador merece un lugar de honor : 
es inútil el insistir sobre el renombre que 
tuvo el Colegio La Empresa de los her- 
manos Guiteras. 

Escribió varios libros de lectura, de los 
que se imprimieron varia* ediciones. 

Entre sus obras : Texto de Lectura Gra- 
duada, Guía de las Cuevas de Bellamar, 
Libro Cuarto de Lectura, Método prácti- 
co elemental para aprender la lengua 
francesa. 

Sufrió muchos dolores familiares con la 
pérdida de todas sus hijas, quedándole so- 
lamente el hijo Juan, Director General de 



Sanidad, etc., que honra hoy a su Cuba 
como la honraron los demás miembros de 
esta ilustre familia matancera. 

Emigró a los Estados Unidos y continuó 
a escribir, produciendo otras obras elogia- 
das -. novelas, etc. Estudió mucho los clá- 
sicos españoles y extranjeros, y cultivó 
también la poesía. 

La Revista de Cuba de J. A. Cortina pu- 
blicó composiciones poéticas de E. Guite- 
ras, cuya fama había sido confirmada por 
la Avellaneda, cuando en 1860 le entregó 
la medalla de oro obtenida en los Juegos 
Florales del Liceo de Matanzas por su Ro- 
mance Cubano. 

Recuerdo haber leído también de Euse- 
bio Guiteras la composición Conversión de 
San Juan Gualberto. 

Del Liceo fué Eusebio Guiteras uno de 
los fundadores, y tomó participación ac- 
tiva en su vida y desarrollo. 

D. José de la Luz y Caballero tuvo apre- 
cio muy particular a D. Eusebio Guiteras. 

Guiteras (Pedro José). — Nació ei 17 de 
Mayo de 1814 en Matanzas y murió en 
Charleston (E. U.) el 3 de Febrero de 
1890. 

Erudito, Historiador y Crítico eminente. 

Trabajó mucho para mejorar la instruc- 
ción de la mujer, muy deficiente en su 
época. El Liceo de la Habana premió su 
estudio sobre la Influencia de la Mujer en 
la Sociedad Cubana. 

Escribió varios trabajos de Flistoria. 

Manuel de la Cruz calificó de estudio 
interesante y precioso la Historia de la 
Conquista de la Habana de Pedro José 
Guiteras, y Manuel Sanguily la llamó cla- 
ra y serena aunque fría. 

Vidal Morales comentó muy favorable- 
mente la obra de Guiteras Cuba y su Go- 
bierno con un Apéndice muy interesante 
de documentos históricos. (Londres 1853). 
Asimismo fué favorablemente acogida su 



-154— 



Historia de la Isla de Cuba en 2 volúme- 
nes (1865-6). 

La Revista de Cuba publicó en 1877 
un trabajo de P. J. Guiteras sobre la Ave- 
llaneda, y otros trabajos sobre poetas cu- 
banos, en volúmenes posteriores. 

Anteriormente, en 1873, El Mundo Nue- 
vo, de N. Y. había publicado Vidas de 
Poetas Cubanos, y Estudios de Literatura 
Americana con notables biografías : par 
te de ellas aparecieron en la revista Amé- 
rica Ilustrada. 

En 1848 Pedro José Guiteras empezó un 
Diccionario Bibliográfico Americano, en el 
que trabajó muchos años, sin conseguir 
■ concluirlo. 

Heredia y Campuzano (José María). — 
Nació en Santiago de Cuba en 31 de Di- 
ciembre de 1803, de padres dominicanos, 
y falleció en Toluca (Méx.) según varios 
biógrafos, el 7 de Mayo de 1839. Escoto 
asegura que falleció en la ciudad de Mé- 
xico. 

Mencionamos brevemente en esta obra 
al gran poeta oriental por haber residido 
en Matanzas algún tiempo, pero no pre- 
tendemos hacer de él una biografía. Mu- 
chas hay y buenas, y su labor inteiectual 
es harto conocida en Cuba, por los estu 
diosos . . . 

Heredia se trasladó a la Habana, sien- 
do aún muy joven, y se radicó en Matan- 
zas el año de 1822, cuando se había reci- 
bido de bachiller en derecho. 

Antes de 1822 hacía solamente frecuen- 
tes visitas a la ciudad yumurina que le 
había ya demostrado sus simpatías. 

El primer trabajo del joven poeta 
"Eduardo TV" o "El Usurpador Clemen- 
te" fué acogido muy bien en Febrero de 
1819 por los elementos intelectuales de 
Matanzas, lo que contribuyó eficazmente 
a que Heredia acariciara la idea de fijar 
allí su residencia. 



(Véase sobre este particular el estudio 
del Padre J. Alvarez). 

En Matanzas residían también familia- 
res del poeta. 

Tres años más tarde se representó tam- 
bién su tragedia Atreo, elogiada por Pe 
dro J. Guiteras. 

A fines del año de 1823, ansioso de li 
bertad, José María Heredia se mezcló in- 
directamente en la conspiración política 
de los Soles de Bolívar. Empezó entonces 
a vigilarlo muy de cerca el Gobierno, con- 
denándolo por fin al destierro en España. 

Pero Heredia salió para los Estados 
Unidos. 

Célebre es la traducción del Tiberio, de 
Chenier, que el poeta dedicó a Fernando 
VII de España "por las analogías gran 
des (dijo él) entre vuestro carácter y el 
del monstruo que fué terror y oprobio de 
Roma". 

En el destierro escribió su famoso Him- 
no del Desterrado. 

Residió Heredia 3 años en Boston en 
donde hizo también la traducción de la 
tragedia Saúl de Alfieri: y después de su 
visita a las Cataratas del Niágara, cantó 
ese milagro de la Naturaleza en la Oda 
que tanto contribuyó a su celebridad, 
siendo traducida a casi todos los princi- 
pales idiomas. (1) 

En la República Mexicana pasó Here- 
dia sus mejores años, siendo allí muy con- 
siderado y muy agasajado como ciudada- 
no y como poeta. Ocupó cargos públicos 
importantes, entre ellos el de Magistrado 
de la Suprema Corte de Justicia. 

En México escribió varias de sus méjo 
res composiciones líricas: "En el Teocalli 
de Cholula"; "Al Sol", etc. 

La Revista de Cuba en su tomo IV pu- 
blicó cartas de J. M. Heredia, y el "Via- 



(1) Llegó a mis oídos que en los E. U. se 
proponen levantar una estatua del cantor del 
Niágara en el mismo lugar donde él contempló 
las Cataratas. 



—155- 



je al Nevado de Toluca"; y en el volu 
men VI, VII y VIII varias otras poesías y 
trabajos. 

La bibliografía de Heredia ha sido tra- 
tada ampliamente por personas competen- 
tes, no siendo por tanto necesario el dar 
de ella una descripción detallada. 

No se pudo encontrar el lugar en don- 
de yacen los restos del poeta inmortal. 
Sin embargo, algo de él ha quedado a Cu- 
ba, ya que su hijo José de Jesiis Heredia, 
nacido en 1836, todavía vive en la Ha- 
bana, en la época en que ve la luz esta 
obra. 

Heredia y Faura (Severiano). — Nació 
en Matanzas en 1839 y, según algunos au- 
tores, en 1836. Murió en 1901 en París. 

Literato y político. Era primo hermano 
de José Ma. Heredia y Campuzano, e hijo 
natural de Ignacio Heredia ; según afir- 
ma el erudito J. A. Escoto. 

Su madrastra, la Sra. Magdalena Go- 
defroy, francesa, lo llevó a París y lo edu- 
có. A ella debe lo que ha sido 

Severiano Heredia pasó en Paris casi 
toda su vida y allí fué popular y muy 
apreciado. 

Ocupó el cargo de Presidente de la So- 
ciedad Filotécnica, sustituyendo al gran 
Víctor Hugo ; fué Diputado por muchos 
años; Ministro de Obras Públicas, Regi- 
dor del Ayuntamiento de Paris, etc. 

Severiano Heredia, afirman los que lo 
conocieron, parecía más bien indio que cu- 
bano por el color cobrizo de su cutis, y 
se dice que sus compatriotas no tuvieron 
grandes simpatías por él, que acostumbra- 
ba siempre recibirlos de pie sin invitarlos 
a tomar asiento. 

En Paris escribió trabajos literarios en 
francés, y colaboró en varios de los prin- 
cipales periódicos y revistas. Cuando des- 
empeñó la Cartera de O. P. en Francia, 
trató de unir Paris al mar, proyecto que 
los Parisienses acarician desde hace mu- 



cho tiempo, y que acaso será pronto una 
realidad. (Paris Port de Mer). 

Heredia (Nicolás). — Véase Capítulo Es-, 
pañoles y Extranjeros Notables). 

Hernández (José Elias). — Distinguido 
Alcalde de Matanzas. (Véase Cap. Filán- 
tropos. 

Huerta y Roque (Santiago de la). — Li- 
terato, Abogado y hombre público ma- 
tancero. Falleció en 1887, el día 4 de 
Agosto. 

Tomó participación activa en la vida 
del Liceo de Matanzas y en el desarrollo 
cultural de esta capital. 

Lo vi mencionado como uno de los Je- 
fes del Partido Autonomista en Matanzas. 
En 1868 se encontró mezclado en la cons- 
piración, pero supo evadir responsabilida- 
des. 

Fué también Alcalde de Matanzas, no 
j-ecuerdo en qué época. 

Jimeno (Francisco de). — Historiador, 
literato, etc. ; hombre de ciencias, etc. 
(Véase Cap. Ciencias). 

Locerff (Enrique A.)— 1850-1918. Polí- 
glota matancero que llamó grandemente 
la atención por su facilidad asombrosa 
para aprender idiomas y dialectos. 

Se dice que hablara unos 40 por todo !' 
Escribió gramáticas y métodos para apren- 
der los idiomas japonés, chino, sánscrito, 
rumano, persa, armenio, serbio, búlgaro y 
quién sabe cuántos más. 

La Revista de la Facultad de Ciencias 
y Letras de la Universidad de la Habana 
publicó un estudio sobre este notable lin- 
güista. 

Desde 1904 ocupaba el cargo de Intér- 
prete Oficial en la Secretaría de Estado- 
de Cuba. 



-156- 



LAMINA XXIV 




Miguel Figueroa 





]. A. Cortina 



Ildefonso Estrada p Zenea 



López (Florencio). — iSu pseudónimo: 
Jacán. Escritor jocoso y lleno de gracia, 
por el estilo de Fernando Romero Fajardo. 

Nació en Guana jay por el año 1821 mu- 
riendo de 70 años en la Habana. Vivió 
muchos años en Matanzas 

Sus obras: "Tuna Brava", Nadie sabe 
para quién trabaja, Manuela o Cuál de las 
tres (comedias) ; El Mendigo (drama) ; 
Un tomo de poesías, etc. 

Complicado en los movimientos revolu- 
cionarios del año 1868, fué obligado a 
emigrar a los B. U. 

Mádan y García (Augusto E.) — Nació 
en Matanzas el I o de Mayo de 1853 y fa- 
lleció en la Habana el 23 de Febrero de 
1915. 

Poeta, Abogado, Escritor, Comediógra- 
fo y profesor de química. Se había tam- 
bién recibido de licenciado en filosofía y 
letras. 

Estudió en España y viajó mucho por 
Europa y los Estados Unidos 

Calcagno dice que sus brillantes exáme 
nes (en 1876) en la Universidad de Ma- 
drid, llamaron mucho la atención. 

Allá empezó a escribir sus primeras co- 
medias y muchas de ellas se estrenaron 
con buen éxito en las principales ciudades 
de la península, conquistando los parabie- 
nes de la mejor prensa de España. 

De su comedia La Piel del Tigre (1873) 
se hicieron varias ediciones. 

Sus primeros trabajos fuerou : Co- 
lección de Ensayos Poéticos (50 poesías 
a. 1872) ; La Lucha de la Codicia (dra- 
ma) ; Galileo (drama histórico) ; Ecos del 
Alma (poesías) ; Inspiraciones Tropicales 
(poesías) ; El Anillo de Fernando IV (dra- 
ma) ; Cantos de la Selva (poesías,1874) ; 
Suspiros y lágrimas (poesías, 1875; ; As- 
drubal (tragedia histórica, 1875) ; Rosa 
(zarzuela en verso, 1876), etc., etc 

El maestro Offembaeh músico la zar- 
zuela Rosa. 



Otras también fueron puestas en músi- 
ca por buenos maestros compositores. 

Escribió también juguetes líricos, y fué 
tan fecundo en producción intelectual, que 
el bibliógrafo Carlos M. Trelles dice que 
de A. E. Mádan se conocen unas 80 pie- 
zas teatrales ! 

Dejó muchos trabajos inéditos : entre 
los últimos: Agripina (drama); La ven- 
ganza del honor (tragedia) ; Una Romería 
Afortunada (comedia), etc. 

Augusto E. Mádan conocía muy bien los 
clásicos latinos y disertó sobre Tito Lu- 
crecio Caro en la Universidad de Madrid 
(1876). 

Persona de su familia me aseguró que 
poco tiempo antes de su muerte, A. E. 
Mádan, amantísimo de la química, había 
encontrado un sistema especial para clari- 
ficar el azúcar, procedimiento que no se 
pudo descubrir después, porque temeroso 
de que se lo arrebataran, había marcado 
los ingredientes necesarios, pero no las 
cantidades de cada uno de ellos. 

Agustín Mádan, padre de Augusto, tra- 
dujo el primer tomo de la Vida de Was- 
hington por Irwing. 

Manzano (Juan Francisco). — Esclavo 
poeta, libertado por suscripción pública 
por iniciativa de Domingo Del Monte. 

Algunos de sus trabajos líricos fueron 
traducidos a idiomas extranjeros. Entre 
los mejores figuran las composiciones "A 
Matanzas", "Mis 30 años", "Ilusiones", 
"A un Cocuj T o", etc. 

Según Calcagno, Manzano nació en la 
Habana en 1797, falleciendo en 1854; pe- 
ro figuró en Matanzas, en donde pasó sus 
años de esclavitud. 

Manzanet (Santiago). — Poeta y perio- 
dista; n. en Matanzas en 1843. 

Lo cita Calcagno. 

Hijo de un botero, le cupo la suerte de- 
poder estudiar en el afamado colegio La 



-157- 



Empresa, del que fué más tarde profesor. 
A la edad de 20 años dirigía en Cárdenas 
el Colegio de Santa Isabel. 

Estuvo al frente de varias publicacio- 
nes periódicas ; la más importante fué El 
Faro en 1863 (Cárdenas). Hizo varias tra- 
ducciones del inglés y del francés. 

Colaboró también con Ángel Mestre y 
Tolón en la obra poética Dos Laúdes. 

Tuvo la desgracia de verse injusta y 
duramente acusado por su mujer y su sue- 
gra, personas de educación muy inferior, 
y Manzanet exasperado, las mató ante el 
mismo Tribunal. Reconocido loco, lo ence- 
rraron en Mazorra, y cuando salió, llevó 
una vida obscura y de misántropo hasta 
su muerte. (Cita de Caleagno). 

Según J. A. Escoto, después de unos 
años de presidio fué puesto en libertad, 
saliendo para los E. U. y después para 
Santo Domingo en donde falleció a prin- 
cipio del siglo actual. 

Maydagán y Vargas -Machuca (Berna- 
bé). — Distinguido periodista y agrimen- 
sor habanero que pasó gran parte de su 
vida en Matanzas. 

Publicó varios de sus artículos, discur- 
sos y poesías. 

Era hombre muy culto pero muy afecto 
a la ironía, lo que le conquistó muchhs ene- 
mistades. 

Se recuerda una famosa Oración de 
Maydagán en ocasión del II .Centenario 
de Calderón de la Barca. 

Escribía un español muy pulcro. 

Colaboró en la prensa de Matanzas y 
dirigió por algún tiempo el Diario de Ma- 
tanzas después de la Paz del Zanjón. Era 
un hombre original cuya originalidad con- 
sistía en no estar jamás satisfecho de sus 
trabajos. 

Nació en 23 de Septiembre de 1833 y 
falleció en su ciudad natal en Agosto de 
1899. 



Menéndez (Ramón María).- Escritor y 
poeta. Nació en Matanzas y se recibió de 
abogado en Madrid. Falleció en 1913. 

Escribió varias poesías, unas novelas y 
dejó algún escrito inédito 

Mestre y Tolón (Ángel). — Notable poe- 
ra y periodista, nacido en 2 de Agosto de 
1841 en Matanzas. 

Falleció en Septiembre de 1873 en un 
manicomio de Barcelona. 

Caleagno asegura que se tiene a Mes- 
tre y Tolón por matancero porque lo bau- 
tizaron en Matanzas, pero a pesar de ser 
sobrino de Miguel Teurbe Tolón, el autor 
mencionado lo considera habanero. 

De todos modos, estando la familia de 
Ángel Mestre y Tolón radicada en Matan- 
zas, desde el año de 1857, y habiendo en 
esa población escrito y publicado sus 
primeros versos, muy celebrados, se le de- 
be considerar por matancero legítimo. 

Colaboró en Cuba Literaria, en Revista 
de Cuba, El Siglo, Aguinaldo Habanero, 
etc., etc., y con la colaboración de Man- 
zanet escribió la obra poética Dos Laúdes. 

En 1865 dirigía Camafeos, periódico sa- 
tírico que contaba con muy buenos cola- 
boradores. 

La Avellaneda y Villergas elogiaron sus 
Melancolías (1863). 

En España se reprodujeron varias de 
sus poesías : y allí permaneció algunos 
iños el poeta, colaborando en periódicos 
y revistas. 

En 1868 circuló otro tomo de sus Poe- 
sías, y en 1869 publicó en Madrid La in- 
surrección, de Cuba, en verso, lo que le 
acarreó muchas dificultades y disgustos, 
acabando con trastornarle el cerebro. 

Sus últimas poesías antes de enloque- 
cer, fueron (según reza Caleagno) El Beso 
en 1871, y El Suspiro. 

Milanés (Federico). — Comediógrafo y 
poeta, hermano de José Jacinto. Aunque 



-158- 



no haya alcanzado la fama del segundo, 
ocupa sin embargo un buen lugar entre 
los intelectuales de su época, y su vida es- 
tá ligada a los mejores tiempos del Liceo 
de Matanzas, en cuyos Juegos Florales 
fueron varias veces premiados trabajos 
suyos. 

Escribió particularmente comedias y 
dramas, y tradujo del idioma inglés va- 
rias producciones literarias del teatro clá- 
sico. 

Ramón de Palma recuerda que "dos 
jóvenes de Matanzas, los hermanos Mila- 
nés, bajo los pseudónimos "Miraflores" y 
"El Camagüeyano", publicaron en 1841 
un cuaderno de glosas que son ciertamenf 
te lo que hemos visto de colorido más lo- 
cal.'" Se trataba de Los Cantares del 
Montero. 

Federico Milanés nació el año de 1815 
y murió en 1890. 

Milanés (José Jacinto). — El famoso 
poeta matancero nació el 16 de Agosto de 
1814 y falleció en 14 de Noviembre do 
1863. 

Sus padres eran pobres, así es que el 
poeta formó su cultura debido a su talen- 
to privilegiado, a sus esfuerzos persona- 
les y al interés que tomaron por él los 
educadores Ambrosio José González y 
Francisco Guerra Betheneourt (o Betan- 
court?) 

El Conde Alarcos drama dedicado a 
Domingo Del Monte y Aponte, fué el pri- 
mero de los trabajos importantes de Jo- 
sé Jacinto Milanés. 

Lo escribió siendo muy joven, y fué re- 
presentado en el Teatro Principal, de la 
Habana, en 1838, después de un gran éxi- 
to en las tertulias de Domingo Del Monte. 

El Faro Industrial en 1846 y 47 publicó 
en su imprenta una colección de poesías, 
leyendas, cuadros de, costumbres, dramas, 
etc., de J. J. Milanés, colección que aco- 
gieron con entusiasmo los mejores intelec- 



tuales y admiradores del poeta, como Mit- 
jans, Piñeyro, Del Monte, Palma, etc. 

En 1865 Juan F. Trow y Cía. publica- 
ron en N. York las obras del poeta, reu- 
nidas por su hermano Federico que le ha- 
bía siempre profesado un cariño profun- 
do y que sentía por él una admiración 
sin límites. 

De la biografía escrita por Federico 
Milanés y del luminoso trabajo de José A. 
Escoto publicado en su Bevista Histórica, 
Crítica y Bibliográfica de la Literatura 
Cubana, entresacamos los' ligeros apuntes 
con que bosquejamos la vida y la figura 
del poeta. 

José Jacinto Milanés era de carácter 
muy dulce, expansivo, afable, y con ten- 
dencia a la tristeza. Con sobrada razón su 
hermano encuentra analogías entre el can- 
tor de la Gerusalemne Liberata y de 
Aminta y el cantor del Conde Alarcos. 

Muy niño era J. J. Milanés cuando ya 
demostraba su facilidad para la improvi- 
sación, su amor a los clásicos, a la natu- 
leza y a lo bello. 

A los doce años ya traducía del francés 
y del italiano trozos selectos, y conocía el 
latín que aprendió por el humanista Fran- 
cisco Guerra Betheneourt. a quien llegó 
(muy joven todavía), a sustituir en sus 
lecciones. 

Después de una corta permanencia en 
la Habana, Milanés prefirió el regreso a 
Matanzas entre sus familiares y sus li- 
bros ; y en 1835 pudo ser de los que pri- 
mero conocieron a Domingo Del Monte y 
fueron por ese sabio humanista aprecia- 
dos y queridos. 

Del Monte influyó mucho sobre las ten- 
dencias de Milanés, quien a menudo le 
consultaba acerca de sus escritos, de sus 
proyectos y de sus aspiraciones. 

Del Monte durante la época de su per- 
manencia en la Habana, dio para su pu- 
blicación a los escritores R. de Palma y 
J. A. Echeverría la poesía de Milanés "La 



—159— 



Madrugada" (Aguinaldo Habanero, a fi- 
nes de 1836) idilio que fué muy gustado 
por su sencillez llena de armonía y su in- 
genuidad amorosa. 

Después del Conde Alarcos, Milanés es- 
cribió su segundo drama Un poeta en la 
Corte, la comedia de costumbres Una in- 
triga Paternal, Mirón Cubano conjunto 
de cuadros para representar a 1-a socie- 
dad, etc. 

Sus canciones, glosas, leyendas y poe- 
sías líricas son muchas. Son tantas que 
nuestra obra no podría citarlas todas. 

Leímos con deleite la poesía Cita Noc- 
turna, La Lágrima de Amor, El expósito, 
El alba y la tarde, Dos laúdes, Su alma, 
La fuga de la tórtola, Orillas del mar, etc. 

"Un poeta en la Corte", debido a la 
censura, no se pudo imprimir hasta en 
1846 ! 

En esa época ya se había modificado el 
carácter de Milanés ; ya no era el joven 
entusiasta y comunicativo de antes : en su 
alma, se había asomado la tristeza. 

Mucho le afectaron también la muerte 
de Heredia, y la salida y más tarde el 
fallecimiento de Domingo Del Monte. 

En 1848 el poeta hizo un viaje a los E. 
TJ. y a Europa, regresando a Cuba en 1849. 

De Milanés hemos leído también una 
corta poesía en idioma italiano, escrita 
para un álbum y para ser puesta en mú- 
sica : I doni della beltá. 

J. A. Escoto, para explicar el porqué 
de la muerte intelectual de Milanés, publi- 
có en sil Revista un escrito del hermano 
que arroja luz sobre el suceso más impor- 
tante de la vida del poeta, suceso por mu- 
chísimo tiempo, ocultado cuidadosamente 
por D. Federico. 

A los 28 años Milanés se enamovó per- 
didamente de una joven, casi una niña, 
Isabel de Ximeno y Fuentes, de 14 años so- 
lamente. La niña no le correspondió, y los 
padres de ella pusieron obstáculo a aque- 
llas relaciones. 



Herido el poeta, sufrió lo indecible y 
en viajes y distracciones buscó en vano el 
olvido, acabando con perder totalmente la 
razón y llegando a ser un peligro para los 
mismos miembros de su familia. 

Veinte años duró su locura que conclu- 
yó para minar de una manera irremedia- 
ble ese organismo joven por los años, pe- 
ro viejo por los sufrimientos morales j 
las amarguras. 



Al comenzar el siglo XVII, dice Fede- 
rico Milanés, vivía en Bayamo un Giaco- 
mo Milanés, oriundo de Italia, hombre de 
espada que en 1604 había sido uno de los 
vencedores del célebre Gilberto Girón y 
de sus bucaneros, librando a Bayamo, a 
Manzanillo y a los pueblos limítrofes de 
las correrías de los audaces aventureros. 

Del valiente Giácomo Milanés procede 
la progenie del ilustre poeta matancero, 
cuyo talento es honra de Cuba y de Ma- 
tanzas. 

Molina (Luisa). — Poetisa que según 
Calcagno ha nacido a orillas del Moreto, 
pequeño confluente del Río Canimar, el 
año de 1826, de familia pobre. 

Datos adquiridos por familiares de la 
poetisa, me permiten asegurar que nació 
el 21 de Julio de 1821. 

Luisa Molina se instruyó debido a su 
gran amor al saber y a las letras. 

En momentos muy difíciles para ella, 
le cupo la suerte que las mejores plumas 
de Matanzas se interesaran por sus des- 
gracias, publicando en 1856 El Aguinal- 
do de Luisa Molina. 

Colaboró en varias revistas buenas, en 
"El Artista", en "Brisas de Cuba", "Flo- 
res de la Tarde", etc. y en El Aguinaldo 
de Estrada y Zenea publicó su poemita 
Poesía. 

Cortés cita a Luisa Molina entre las 
poetisas americanas. 



—160— 



Y bien que lo merece. 

Su fecundidad intelectual era muy gran- 
de, como se puede juzgar por los volúme- 
nes de versos, manuscritos, que dejó a su 
muerte; yo tuve la suerte de hojearlos. 

Cantaba las bellezas de la naturaleza 
casi siempre ; sin embargo he leído tam- 
bién versos que revelaban sus ideas de 
espiritismo muy elevado. 

Murió en Sabanilla del Encomendador 
el 20 de Abril de 1887. 

Monte y Roció (Ricardo Del). — Nació 
en un Ingenio cerca de Cimarrones, (hoy 
Carlos Rojas) el año de 1828 el día 30 de 
Julio y murió en 1909. Sin embargo el 
Sr. Escoto vio su partida de bautismo en 
la iglesia de S. Carlos de Matanzas. 

Calcagno dice que nació en 1830. 

Ha sido un gran publicista, del que hi- 
zo un estudio concienzudo el bibliógrafo 
Sr. Domingo Figarola Caneda. 

Lo educó su tío, el humanista Domingo 
Del Monte, que apreció sus altas cualida- 
des. 

Colaboró con los mejores cerebros cu- 
banos de su época, como J. Q. Suzarte, 
Bachiller y Morales, J. A. Cortina, el Con- 
de de Pozos Dulces, etc. ; y El Siglo tuvo 
en Ricardo Del Monte uno de sus princi- 
pales sostenes. 

Dirigió también El Prisma, repertorio 
de ciencias, artes, literatura, agricultura 
y comercio, en el que escribieron muy bue- 
nas plumas: "La Aurora", "El Triunfo", 
"El Nuevo País", etc. 

Colaboró en la "Revista de Cuba" de 
Cortina, y en ella publicó en 1882 un tra- 
bajo sobre Garibaldi; y en 1884 otro, muy 
favorablemente comentado, acerca de la 
influencia desarrollada por esa misma Re- 
vista en la vida intelectual cubana. 

Crítico eminente, dejó buenos trabajos, 
y entre ellos El efectismo lírico, muy elo- 
giado por José de Armas y Cárdenas. 



Hizo también algunas traducciones de 
otros idiomas. 

Monte y Portillo (Casimiro Del).— Na- 
•-5ÍÓ en Cimarrones (hoy Carlos Rojas) en 
1838 y murió en 1887. 

Poeta, Literato y Comediógrafo. Figu- 
ró en la Habana y en Matanzas entre los 
mejores intelectuales de su época. 

Era uno de los frecuentadores de las 
Noches Literarias de N. Azcárate. 

En los Juegos Florales del Liceo de Ma- 
tanzas, Casimiro Del Monte obtuvo varios 
premios, y entre ellos algunas medallas de 
oro por trabajos literarios. (Véase Apun- 
tes históricos sobre el Liceo de Matan- 
zas). 

Escribió también comedias en verso, y 
recuerdo que "La Aurora" mencionó en 
alguna ocasión tomos de versos de Casi- 
miro Del Monte, que se estaban impri- 
miendo. 

Colaboró en "El Siglo", en "Cuba Li- 
teraria", etc. 

Hay de Casimiro Del Monte una nove- 
la histórica de la época de Plácido : trata 
de la conspiración de la Escalera, y está 
citada por Calcagno. 

Las premiadas composiciones A la 
Muerte de Quintana (Oda) ; y A la muer- 
te de D. José de la Luz (Elegía) han si- 
do justamente celebradas, igual que su 
Oda a la América. 

Dejó algunos trabajos inéditos, entre 
ellos varias comedias, y escribió también 
(1884) una Cartilla de Geografía Física 
y Astronómica. 

Monte y Portillo (Domingo Del). — 
Nació en Matanzas por los años 1835 
a 1837 y murió en 19 de Diciembre de 
1883. Fué escritor y bibliófilo, y se dedi- 
có a estudios de economía política. 

Por una Memoria que trataba de esta 
ciencia, obtuvo un premio en los Juegos 
Florales del Liceo de Matanzas; y otro 



-161- 



por su trabajo sobre fusiones de los fe- 
rrocarriles de la Habana con los de Ma- 
tanzas y de Cárdenas. 

Colaboró en buenas revistas y periódi- 
cos : en la Revista de la Habana, en El 
Pensil, en el Diario de Matanzas, en el 
Álbum de lo Bueno y lo Bello, y por fin 
en el Semanario Agrícola Industrial "El 
Ingenio" que se publicaba en la Habana 
por los años de 1878 y 1879. 

Escribió poesías, novelas, comedias' y 
juicios críticos muy acertados. 

"Tradiciones Matanceras", "La Loca 
del Canimar" (1859), "Caoba o los Ran- 
eheadores", novela premiada en 1858 por 
el Liceo de la Habana; "Serafina", no- 
vela ele costumbres publicada en 1860 por 
el Eco de Matanzas; "El último Sábado", 
comedia inédita, etc., son obras de Domin- 
go del Monte y Portillo. 

Monte y Garay (José Del). — iSe dedicó 
mucho a la enseñanza habiendo sido pro- 
fesor del Colegio La Empresa y de 1867 
en adelante Director del Instituto de 
Puerto Príncipe. 

Piiblicó algunos trabajos didácticos. 

Nació en Matanzas el año 1827 y murió 
a principio del siglo actual en la Habana. 

Ocio (José de Jesús). — iSegún datos de 
J. A. Escoto, Ocio nació en la Habana a 
principio del siglo XIX y falleció por 
1863. Era contemporáneo de Plácido, y 
de la raza blanca. 

Como Plácido, vivió bastante tiempo en 
Matanzas, y desde su temprana edad fué 
improvisador de bonitos versos. 

De Ocio hemos leído estrofas que nos 
parecieron una verdadera revelación, ya 
que se trata de un poeta muy poco cono- 
cido en Cuba. 

En 1845 escribió un tomo de poesías 
Flores de Amor y de Amistad: en 1849 
El Prodigio de Venecia; en 1853 Clavelli- 
nas; y en 1856 (cita de Trelles) Algarabía 



Poética reimpreso en 1876. Este último 
trabajo pinta los varios tipos que forma- 
ban en aquella época la población de la 
Isla. 

Ocio tenía agudez, y una prueba de 
ella es un Diálogo escrito en 1845 en el 
que hace figurar un negro criollo, un viz- 
caíno, un isleño, un negro africano, un 
guachinango, un catalán, un curro o an- 
daluz, un francés y dos guajiros cubanos. 

Néstor L. Carbonell elogia al poeta 
Ocio y nosotros compartimos plenamente 
su opinión acerca de este poeta de Cuba. 

Casi toda su vida se desarrolló en Ma- 
tanzas. 

O'Farril y Arredondo (Juan Manuel). 
— Habanero. 

Matanzas le debe muchos adelantos ma- 
teriales y morales. 

Fué Comandante Militar de la Plaza 
durante el reinado de Fernando VII ; y 
escribió en 1813 una descripción geográ- 
fica, histórica y estadística de Matanzas. 
Es también de O'Farril un Proyecto de 
Propios y Arbitrios para Matanzas ; hizo 
asimismo otros: trabajos de índole econó- 
mica. 

Fué el primero en dar a conocer a Cu- 
ba, en 1819, la navegación de vapor, y e 
abrigar el proyecto de dar agua a la ciu- 
dad. 

Su muerte, acaecida por el año de 1825, 
le impidió dar curso a su benéfico pro- 
yecto. 

Juan M. O'Farril ha sido también Pre- 
sidente de la Sección de Agricultura de 
la Sociedad Económica y Secretario de la 
misma Asociación. Con afán dedicóse a 
mejorar la agricultura, proponiendo para 
ello el estudio de la química, de la física 
y de la botánica. 

Ortega y Munilla (José). — El brillante 
publicista, corresponsal del Diario de la 
Marina, y considerado como español, es . 



-162— 




LAMINA XXV 



Dt. Cosme de la Tómenle y Peraza 







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Dr. Domingo Méndez Capote 



natural de Cárdenas, en donde nació el 
año de 1856. 

Es un cronista elegante, y pertenece 
desde el año de 1901 a la Academia Es- 
pañola. También escribió novelas. 

Está radicado en Madrid. 

Otero y Marín (Rafael).— 1827- -2 de 
Junio de 1876. 

Comediógrafo y poeta satírico habane 
ro, que estuvo radicado en Matanzas ca- 
si toda su vida, (desde 1854). 

Dirigió La Aurora del Yunmrí por el 
año de 1861, y figuró muy activa y pro- 
vechosamente en la vida del Liceo de Ma- 
tanzas, que mucho debió a su actividad y 
a sus iniciativas de hombre de mundo y 
muy inteligente. 

Colaboró en "La Aurora" y en "El 
Yumurí" y en el nuevo periódico que na- 
ció de la fusión de ambos; en "El Obser- 
vatorio Habanero", etc., etc. 

Fundó con Estrada y Zenea "El Iris" 
y "Flores de las Antillas"; y con J. Ar- 
mas y Céspedes fundó "La Danza." 

Fué muy fecundo en producción litera- 
ria y obtuvo infinitos premios en los Jue- 
gos Florales del Liceo de Matanzas : mu- 
chos de ellos fueron medallas de oro. Tam- 
bién los obtuvo en otros Certámenes. 

Muchísimas han sido las comedias es- 
critas por Rafael Otero y Marin, y no in- 
tentamos siquiera el dar una relación de 
ellas. 

Escribió la primera siendo aún ím ado- 
lescente y varias de ellas fueron represen- 
tadas con notable éxito. 

Otero y Castroverde (Rafael). --Poeta 
matancero que brilló de luz muy viva du- 
rante algunos años (1859-1892). 

Falleció muy joven, pero fué muy po- 
pular y muy querido en Matanzas. 

Sin ser todos perfectos, sus versos son 
hermosos y están. esparcidos en revistas y 
periódicos de la época. 



Acaso si hubiese cultivado más su ta- 
lento natural y su vida no hubiese sido 
tan breve, Otero, ocuparía uno de los 
puestos más distinguidos en las letras cu 
bañas. 

Se volvió idiota muy repentinamente y 
falleció sin que un rayo de luz intelectual 
volviese a iluminar las tinieblas de su ce- 
rebro. 

Piedra y Díaz (Francisco S.) — Poeta 
notable y muy modesto de Cárdenas ; po- 
co conocido todavía, a pesar de sus versos 
inspirados y hermosos. He leído del poeta 
cardenense composiciones no inferiores a 
muchas que la Fama ha consagrado so- 
lemnemente. 

Sus armonías están hechas de dulzura 
y de tristeza, porque Piedra, como muchos 
poetas, ha tenido amarguras grandes en 
su vida y no se sentía feliz más que en 
el seno de la familia; cuando podía olvi- 
dar las bajezas de este mundo. 

Fué un hombre de cultura no profun- 
da, pero muy inteligente, porque supo 
aprovechar bien la lectura de clásicos y 
poetas famosos. 

Conoció, se cuenta, a Salvador Rueda, 
en un tren, y le demostró su admiración 
haciéndole ver una colección de poesías 
del bardo español, y recortes de periódicos 
y revistas reunidos durante varios años. 
Rueda a su vez leyó versos de Piedra, y 
después puso a la colección reunida por 
el segundo una dedicatoria muy sentida 
celebrando el haber encontrado un com- 
pañero. 

Conozco de Francisco S. Piedra las 
composiciones Lola y Mario (sus hijos) ; 
A mi madre, Pobre Canario, Pobre Vie- 
jo, Paisaje (premiada en los Juegos Flo- 
rales de la Asociación de la Prensa de 
Oriente (Stgo. de Cuba 1914) y A Cárde- 
nas. 

Recientemente vio la luz un tomo de 



-163— 



poesías de Francisco S. Piedra : Quejum- 
brosas. 

Su hijo Mario, joven de 22 años, em- 
pieza a demostrar que tiene disposiciones 
acentuadas para el cultivo de las Musas. 
Su poesía Sarcasmos merece ser leída. 

El poeta P. S. Piedra nació en 1861 y 
murió el 3 de Mayo de 1918. 

Pino de la Cruz y Penichet (María del). 
— Poetisa de Cárdenas que no conocíamos 
antes de haber visto la cita que de ella 
hace Calcagno. El autor aludido mencio- 
na un tomo de poesías "Lágrimas y Flo- 
res" publicado en 1866. 

El bibliógrafo Trelles la cree natural de 
de las Islas Canarias. 

Ponce de León (Néstor). — Nació acci- 
dentalmente (a. 1837) en el Ingenio La 
Merced (hoy Ponce) por Cárdenas, cuya 
propiedad pertenecía a la familia. Sin em- 
bargo, por residir sus padres en la Haba- 
na, él se consideraba más habanero que 
matancero. 

Fué uno da los publicistas y escritores 
más distinguidos y más apreciados, tanto 
en España como en la América Latina. 

Literato, historiador, político, america- 
nista de mucha erudición y polígloto : to- 
do lo fué Ponce de León. 

Y además buen cubano y persona muy 
caritativa. 

Su carrera literaria empezó desde el 
año de 1853, y sus primeras publicaciones 
fueron Brisas de Cuba y Joyas del Par- 
naso Cubano. 

Brisas de Cuba, notable revista, empe- 
zó a publicarse en 1855 y en ella colabo- 
raron Bachiller y Morales, Fernando Val- 
dés Aguirre, etc. 

En 1858 se recibió de abogado. Dirigió 
también la famosa Revista Crítica de 
Ciencias, Literatura y Artes, cuyos redac- 
tores fueron varias de las primeras plu- 
mas de su época, como el ya citado Ba- 



chiller y Morales, José de Armas y Céspe- 
des, etc., colaborando también Enrique Pi- 
ñeyro, Francisco de Armas y Martínez, 
José I. Rodríguez, José M. Mestre, etc. 

Néstor Ponce de León colaboró tam- 
bién en varias de las mejores publicacio- 
nes periódicas de su época. 

En 1869 emigró por los acontecimien- 
tos políticos de Cuba y en Nueva York 
dirigió "El Educador Popular", valio- 
so periódico de instrucción y de educa- 
ción, bajo la protección de Don Manuel 
Pardo Presidente del Perú, y gran simpa- 
tizador de la causa cubana. 

Se debe a Ponce de León la traducción 
del Intermezzo de Heine. 

Manuel Sanguily elogió su monografía 
sobre las tres naves de Colón : The Cara- 
veis of Columbus. 

En New York imprimió también su The 
Book of Blood (1871), trabajo histórico 
que habla de los acontecimientos cubanos 
desde Octubre de 1868 hasta Diciembre 
de 1870. El autor cita en ese trabajo los 
nombres de 4672 prisioneros cubanos fu- 
silados por orden del Gobierno Español, 
especificando el lugar y la fecha de cada 
ejecución. 

Otro trabajo de Ponce de León es 
Apuntes Históricos, que trata de la Re- 
presentación de Cuba en España. (Haba- 
na 1868). 

Ha sido muy celebrado su Diccionario 
Tecnológico en inglés y español y vice- 
versa. 

Escribió también La Galería de Colón. 

En los E. U. fué Secretario de la Jun- 
ta Cubana. 

Dejó varios manuscritos inéditos : entre 
ellos Los Precursores de Colón. 

Murió el día 17 de Septiembre de 1899. 

Ponce (José E.)- — Poeta de Matanzas 
que floreció de 1865 a 1880. En 1868 pu- 
blicó una Colección de Poesías bajo el tí- 
tulo El arpa del Yumurí, con prólogo de 



—164— 



.Ángel Mestre y Tolón. Se hiciere varias 
otras ediciones. 

Con José G. Villa escribió en 1877 Cé- 
firos y Flores; en 1878 publicó su Cancio- 
nero Tropical y en 1879 cantó las más dis- 
tinguidas señoritas matanceras. De Ma- 
tanzas se fué para Cárdenas en donde 
creo haya fallecido. 

Prats (Carlos). — Tierno y a veces vi- 
brante poeta de Jovellanos, cuyas compo- 
siciones fueron reunidas después de su 
muerte por la Asociación Cívica de Ma- 
tanzas con prólogo, (magnífico prólogo 
por cierto) del Dr. Medardo Vitier. 

Prats tuvo verdaderamente una vida de 
poeta : pobre, errabundo, víctima de los 
grandes y continuos dolores que la exis- 
tencia brinda a los mortales, su vida fué 
corta y llena de pesadumbre y desenga- 
ños. 

Prats no tuvo una cultura profunda; 
sus estudios no lo habían permitido : Sin 
embargo, por medio de sus esfuerzos per- 
sonales y de la lectura copiosa logró apro- 
vechar su talento natural de una manera 
admirable. 

Lindísimos versos he leído de Carlos 
Prats : en todos ellos ha vertido el poeta 
su sensibilidad y bondad exquisitas, y en 
muchos su ardiente amor a la patria. 

En los Juegos Florales de la Asociación 
Cívica Cubana fueron premiadas dos com- 
posiciones de Prats, y otras le conquista- 
ron laureles en distintas ocasiones. 

Nació en Jovellanos el 18 de Enero de 
"1883 y falleció el día 3 de Junio de 1917. 

Quintero y Almeida (José Mauricio). — 
Sin ser un notable escritor, Quintero ha 
prestado un servicio a su ciudad natal re- 
uniendo, aunque en una forma mr¿y des- 
ordenada, datos muy curiosos con relación 
a la ciudad (de 1693 a 1877). Terminó sus 
"Apuntes para la Historia -de la Isla de 
Cuba" el año de 1883, y para lograr su 



propósito tuvo que luchar con mil dificul- 
tades económicas. 

Nació en 22 de Septiembre de 1807 y 
falleció ya muy anciano por el año de 
1887. 

Reyes (Leopoldo). — Dramaturgo y poe- 
ta matancero que colaboró en la prensa 
de su ciudad de 1885 a 1895. Falleció jo- 
ven, como de 30 años. Era contemporáneo 
de Escoto, de quien obtuve estos datos. 

Rodríguez ^Alejandro M.) — Poeta ma- 
tancero poco conocido. No había hecho 
muchos estudios, pero era grande su talen- 
to. Su tío Antonio Luis Moreno lo educó. 
Colaboró en la prensa de Matanzas y en- 
tre otras, la Revista de Cuba de J. A. Cor- 
tina publicó algunas de sus composiciones 
líricas. Nació por el 1860 y falleció de 22 
años aproximadamente. 

Era un ferviente admirador de Juan 
Clemente Zenea, y sus rimas eran melan- 
cólicas. Dos de sus mejores composiciones 
fueron El Poeta y La Tumba del Poeta. 

Rodríguez y Martínez de Fandiñas y de 
Morales (Catalina). — Poetisa n. en Pipián 
(Mzas.) en 26 de Marzo de 1835 (Calcag- 
no dice que en 1851) y fallecida en No- 
viembre de 1894 en la Habana. 

Mujer de mucho talento y gran memo- 
ria: desde su adolescencia improvisaba, 
llamando la atención de los intelectuales 
de su época. 

En 1865 el Liceo de Matanzas, (del que 
fué socia de Mérito la poetisa) premió su 
Poema al trabajo; y Poey, dos años más 
tarde, puso prólogo a un tomo de sus ver- 
sos. 

C. M. Trelles dice que el segundo volu- 
men se imprimió en Maracaibo (Venezue- 
la) a donde se había trasladado la poeti- 
sa en unión de su segundo esposo el sa- 
bio Sebastián A. de Morales : las firmó 
con el pseudónimo "Yara" y bajo el sen- 



—165— 



cilio título de Poesías Líricas. Su Libro 
de las niñas en prosa y en verso, y muy 
moral, ha sido muy celebrado. 

En Venezuela la Sra. Catalina Rodrí- 
guez de Morales se hizo notar como pe- 
riodista. 

Escribió también comedias y sátiras. 

Entre las composiciones poéticas más 
conocida mencionaremos "A la Luna, A 
Elisa (sátira), "Despedida a mi hogar''. 
"Junto al bosque", "A una tórtola '\ "La 
Calumnia", "Ansiedad" (romance), etc. 

Hay quien asegura que Catalina Rodrí- 
guez nació en Madruga, pero ignoramos 
sí existen pruebas de ello. 

Romero Fajardo (Fernando). — 1847 — 
1918. — Escritor festivo, de costumbres y 
comediógrafo. (Véase su Biografía en 
Beneméritos de la I. P.) 

Ruiz de Gibert (Carlota).— (1819-1898) 
Poetisa matancera citada por Carlos M. 
Trelles. Escribió en verso la Oda "Amor 
al Trabajo", y dejó inédito un tomo de 

"Ensayos Poéticos." 

Saladrigas y Domínguez (Carlos). — 
Abogado muy notable y una de las prin- 
cipales columnas del Partido Autonomis- 
ta. 

Fué un gran orador, especialmente fo- 
rense, porque en su época la política te- . 
nía límites muy estrechos. 

Ha sido uno de los fundadores del Par- 
tido Autonomista en 1878 y V. Presidente 
del mismo partido, bajo la Presidencia de 
J. M. Gálvez, hasta que se disolvió. 

Algunos de los discursos políticos del 
Dr. Saladrigas fueron publicados : escri- 
bió también artículos político-literarios y 
sobre materia jurídica. 

Entre sus Conferencias, debemos men- 
cionar una sobre la Educación de la Mu- 
jer, en el Liceo de la Habana, reproduci- 



da en la Revista de Cuba, de J. A. Cor- 
tina. 

El Dr. Saladrigas fué Teniente Fiscal 
de la Audiencia de la Habana, Diputado, 
etcétera. 

Nació en una finca de la propiedad de 
la familia Saladrigas, el año de 1831 en 
Macuriges, falleciendo en 1899. 




María de Santa Cruz 
(en 1854) 

Santa Cruz y Figueras (María de).— 
Dulce poetisa nacida el año de 1834 en el 
Ingenio de "Santa Teresa" (Cidra), en la 
jurisdicción de Matanzas, de la distingui- 
da familia de los Condes de Jaruco, que 
ya dio a las letras cubanas el talento pri- 
vilegiado de !a Condesa de Merlin. tía de 
nuestra biografiada. 

María de Santa Cruz figuró en el pri- 
mer tomo de las Noches Literarias de Az- 
cárate y en el Liceo de Guanabacoa 

Escribió versos muy tiernos y sus com- 
posiciones "A mi padre", "Adiós a la 



-166— . 



LAMINA XXVI 




Dr. Néstor Pones de León 





Ricardo del Monte 



Dr. Guillermo Schrveyer y Lámar 



Macagua',', ''El mendigo", etc., son con- 
sideradas muy buenas. 

Además se hicieron dos ediciones de su 
novela cubano "Historias Campesinas." 

Colaboró también, antaño, en el Diario 
de la Marina. 

La Srta. de Santa Cruz, ya muy ancia- 
na, vive en la Habana : y por 1¡j tras- 
raosición de toda una línea (que se refería 
a otra poetisa) figuró erróneamente entre 
los desaparecidos, en el Capítulo dedica- 
do a la mujer cubana en el primer tomo 
de esta obra. 



muv 



Sauz (Gerónimo). — Poeta de alma 
noble y de rimas hermosas aunque no 
perfectas. Su composición Ante su tumba 
(1864) fué muy celebrada. 

Cortina lo apreció mucho. 

Era de familia muy humilde. Falleció 
en 1875. 



Sauto (Ambrosio de la C.) — Era natural 
de Guanajay y sobrino de Tranquilino 
Sandalio de Noda. 

Llegó joven a Matanzas y se recibió 
después de Doctor en Farmacia. El erudi- 
to Sr. Escoto conserva el formulario de 
Sauto en el que figura una fórmula de zar- 
zaparrilla que le valió el nombramiento 
de gentilhombre de Cámara de S. M. por 
haber aliviado a Isabel II de un herpes 
molesto. 

Lo citamos como hombre público muy 
útil a Matanzas por mil conceptos. 

Introdujo todas las mejoras que pudo, 
y muchas de las urbanas debiéronse a las 
iniciativas de Sauto. 

Mediante su generoso apoyo pudo con- 
cluirse el Teatro que hoy lleva su nombre. 

Nació a principio del siglo XIX y fa- 
lleció de 80 años aproximadamente. 

Schweyer y Lámar (Guillermo). — Es- 
critor matancero : y profesor del Colegio 
"La Empresa" de 1855 a 1860 y de 1865 



y después catedrático del Instituto de M;i- 
tanzas. 

Nació en Matanzas en 1839 y falleció 
en la misma ciudad en. 1905. Era hombre 
muy culto y muy bueno. 

Se educó en Alemania. Era políglota. 

Escribió novelas, poesías, traducciones. 
y era también un magnífico periodista. 

Dirigió con acierto el Diario de Matan- 
zas en su época mejor. 




Ambr 



Sauto 



Teurbe Tolón (Miguel). — Muy notable 
novelista, polígloto y poeta, de familia 
matancera, nacido en 1820. 

En 1841 publicó Preludios, su nrimer- 
tomo de versos, por cierto muy buenos. 

En 1846, la novela Lola Guara; en 1847, 
con J. V. Betancourt editó Aguinaldo Ma- 
tancero en el que colaboraron los Aeosta, 
Ángulo y Heredia, Milanos, Guiteras, Fé- 
lix Tanco, Plácido, etc. 

En Enero de 1848 "La Aurora" anun- 
ciaba como próxima a salir la obra "La 



-167- 



Ribereña del Yuniurí", de Miguel T. To- 
lón. (Colección de artículos de costum- 
bres, biografías, etc.) 

Varias comedias escribió además Teurbe 
Tolón : Ojo al Cristo que es de plata, Una 
noticia, etc, otras novelas y obras didác- 
ticas; y colaboró en La Prensa, en el Fa- 
ro Industrial, en El laúd del desterrado, 
en Brisas de Cuba, etc. 

De 1848 a ] 853 escribió en N. York en 
el periódico anexionista "La Verdad". En 
los Estados Unidos hizo la traducción de 
la Historia de los Estados Unidos de 1787 
a 1870 por Emma Williard ; del idioma in- 
glés. 

•El año de 1856 se publicaron en N. 
York sus Leyendas Cubanas, que a pesar 
de las críticas de Mitjans, fueron en ge- 
neral elogiadas. 

Miguel Teurbe Tolón se dedicó también 
a la enseñanza y desempeñó cátedras de 
filosofía y de historia, y dio clases de re- 
tórica, de inglés, etc. 

Después del Himno del Desterrado de 
-José M. Heredia, el primero que se escri- 
bió fué el Himno de Guerra Cubano por 
Miguel Teurbe Tolón. 

En el destierro se sostuvo con un peque- 
ño sueldo que la Junta Cubana le pagaba 
por su cargo de redactor del periódico de 
la misma Junta y con lecciones y traduc- 
ciones. 

Pasó el pobre poeta momentos muy 
amargos, y minado por la tisis, para vol- 
ver a ver a su madre se acogió por fin a 
la amnistía del año de 1854; pero llegó a 
la Habana (según datos de J. A. Escoto) 
hasta el día 23 de Agosto de 1857 después 
de más de nueve años de ausencia. 

En Matanzas dio entonces clases de in- 
glés, francés e italiano y en 22 de Sep- 
tiembre de 1857 se empezó a publicar su 
tomo Flores y Espinas concluido después 
de su muerte, en Abril de 1858. 

Murió en 15 de Octubre de 1857 : el año 



siguiente falleció su segunda esposa, y su 
hija Estela vivió solamente hasta 1875. 

Pobre poeta ! grande como cubano y pa- 
triota y grande como cultivador de las 
Musas ! 

Torre (Federico). — Sin haber sido con- 
sagrado poeta, Federico Torre es uno de 
los intelectuales cubanos, que merece una 
nota en esta obra de cultura. 

Olvidado en su Cárdenas, vive una vida 
modesta. Es Director de Escuela. 

Ha colaborado en la mejor prensa de 
su ciudad natal, y ha escrito artículos y 
poesías de mérito. 

He leído del Sr. Torre un hermoso diá- 
logo en verso en el que varios niños ha- 
blan de la vocación de cada uno : es un 
'raba jo lindo, sencillo e impregnado de 
civismo. 

Otro que gusté mucho es El Vendedor 
de frutas que concluye con dos versos po- 
pulares de Cucalambé, el improvisador : 
"Que en Cuba todo se encierra" 
"Cuba es un jardín de flores! 

Pero los versos de Torre no son como 
las coplas del Cucalambé! Son versos 
Huidos, correctos y. rítmicos. 

Federico Torre ha nacido en 18 de Ju- 
lio de 1855. 

Tórnente y Peraza (Cosme de la). — 
Abogado y político muy distinguido y Co- 
ronel del E. L. 

Nació el 27 de Junio de 1872 en el In- 
genio "La Isabel" de su señor padre (Mu- 
nicipalidad de Jovellanos). (1) 

Fueron sus padres: D. Leandro de la 



(1) A veces se ha publicado que el popular Se- 
nador ha nacido en Matanzas, lo que no es 
cierto. 

La partida de bautismo de la personalidad 
distinguida que mencionamos en este capítulo, 
se encuentra en el Registro Parroquial de Jo- 
vellanos, bajo el núm. 1144, y en la fecha del 
18 de Agosto de 1872. 

Se le impusieron los nombres de Cosme, Jo- 
sé, Ladislao y Zoilo. 



-168— 



Torriente y Hernández j la Sra. María 
Ignaeia Peraza y Cebades. 

En 1892 se graduó de Licenciado en 
filosofía y Letras, cursando después el 
Doctorado, y de Licenciado en Derecho a 
fines de 1898 después de haber servido la 
causa de la Independencia Cubana. 

Conspiró siendo estudiante en Matan- 
zas (Véase Cap. "Matanzas y las luchas 
por la Independencia de Cuba") y en Mar- 
zo de 1895 salió para los E. U. figurando 
después en expediciones filibusteras y su- 
friendo prisióu en varias ocasiones al ser 
capturado algunas de ellas por las auto- 
ridades americanas e inglesas. Desembar 
có al fin por Baracoa con la expedición del 
vapor "Bermuda" mandada por el Gen. 
Calixto García la noche del 24 al 25 de 
Marzo de 1896 y haciendo después toda 
la campaña a las órdenes de los Genera- 
les Máximo Gómez, Calixto García, José 
María Rodríguez, Francisco Carrillo y Jo- 
sé Manuel Capote. 

La terminó con el grado de Coronel de 
Estado Mayor. 

En 1897 representó a Pinar del Río en 
la Asamblea Constituyente de La Yaya 
(Camagüey). 

Siendo Gobernador Militar de la Haba- 
na el General norte-americano Ludlow, el 
Dr. Cosme de la Torrieute fué nombrado 
Secretario del Gobierno Civil de 'a Pro- 
vincia de la Habana, actuando más tarde 
como Gobernador Interino. 

Lo encontramos en Agosto de 1899 de 
Magistrado de la Audiencia Provincial de 
Santa Clara, y en 1900 en Matanzas, con 
igual cargo. En 1903, el Presidente Estra- 
da Palma lo nombró primer Secretario de 
!a Legación de Cuba en España. 

Fué después Encargado de Negocios y 
más tarde Enviado Extraordinario y Mi- 
nistro Plenipotenciario. 

En 1906 representó al Gobierno de Cu- 
ba como Enviado Extraordinario en Mi- 
sión Especial en las bodas de D. Alfonso 



XIII y Da. Victoria; y él y la seíiora de 
Torriente corrieron un grave peligro cuan- 
do el atentado anarquista de que fueron 
objeto los Reyes. En esa época fué conde- 
corado con la Gran Cruz de Isabel la Ca- 
tólica. 

Cuando, en 1906, estalló la revolución 
contra el Gobierno de Estrada Palma, es- 
tableciéndose el nuevo Gobierno Interven- 
tor Americano, el Dr. de la Torriente, re- 
nunció a su cargo, habiendo sido el único 
diplomático cubano que rehusó represen- 
tar al Gobierno Provisional en el extran- 
jero. 

Desde 1906 ejerce en la Habana la pro- 
fesión de abogado, habiendo logrado se- 
ñalados triunfos jurídicos en asuntos de 
materia civil y mercantil, entre otros el 
famoso sobre contratos de transportes fe- 
rroviarios conocido por "'Los Contratos 
de Aguada". (En ingenios de la jurisdic- 
ción de Aguada de Pasajeros y Cienfue- 
gos). 

Como polítiro, fué uno de los fundado- 
res y organizadores del partido Conserva- 
dor : Secretario General, Vice-Presidente, 
Presidente y actualmente Presidente de 
Honor del mismo partido. 

Hoy es Senador por su provincia natal, 
Matanzas. 

Siempre se ha distinguido por su co- 
rrección y cordura, siendo una de las per- 
sonalidades políticas de mayor y más me- 
recido relieve. 

En el primer período del Gobierno del 
Gen. Menocal, el Dr. de la Torriente fué 
Secretario de Estado, y a su gestión per- 
sonal se debió mejorar la posición de Cu- 
ba en las reclamaciones presentadas por 
Inglaterra, Francia y Alemania, por da- 
ños causados a sus nacionales durante las 
guerras por la Independencia, y la nuli- 
dad de la concesión a la Cía. de los Puer- 
tos de Cuba (el escandaloso asunto del 
Dragado!) 

El Sr. de la Torriente es el primer Vice : 



-169— 



Presidente de la Asociación y del Consejo 
Nacional de Veteranos de la Independen- 
cia, Vice-Presidente de la Sociedad Cuba- 
na de Derecho Internacional, Miembro de 
Cuba en el Tribunal Permanente de Arbi- 
traje de la Haya, Miembro de la Alta Co- 
misión Internacional de Legislación Uni- 
forme (en Washingtan), Presidente de la 
Comisión de Relaciones Exteriores del Se- 
nado • Cubano, Socio Corresponsal de la 
Hispanic Society of America, Socio hono- 
rario Corresponsal de la Real Sociedad 
Geográfica Española, Miembro de la Fa- 
cilitad de Derecho Político y Administra- 
tivo de la Universidad de Lima y se le ha 
condecorado con la Legión de Honor de 
Francia, la Gran Cruz de la Corona de 
Bélgica, la Gran Cruz de Honor de la Cruz 
Roja de Portugal, la Condecoración de la 
Orden del Libertador de Venezuela. 

Es también Miembro de Honor y Co- 
rresponsal de la Real Academia Hispano 
Americana, etc., etc. 

En el elevado cargo de Presidente de la 
Comisión N. Cubana de Propaganda por 
la Guerra y de Auxilio a sus víctimas, el 
Dr. de la Tórnente prestó a los países alia- 
dos y a sus Instituciones Benéficas emi- 
nentes servicios. Debido a sus iniciativas 
y apoyo la ayuda económica de Cuba fué 
verdaderamente generosa, y como ciuda- 
dano italiano estoy sumamente agradeci- 
do a Cuba, a su Gobierno, y a la Comisión 
presidida por la personalidad tantas veces 
citada. 

Rasgo que enaltece al Dr. de la To- 
rriente, es el que a continuación expon- 
go : Contrario por principio al elevado 
aumento de honorarios votado por las Cá- 
maras, cede anualmente la cantidad de 
$2,400 a obras de beneficencia de Matan- 
zas, y para premios escolares. 

Una cantidad de $1,800 se distribuye 
eu 160 premios, denominados Cosme ac i& 
Tórnente los para los alumnos y Estela 
Broch (esposa del donante) los para las 



alumnas, de las escuelas públicas de toda 
la provincia. 

Los premios varían entre $10 y $13 ca- 
da uno. 

Al Maestro y Maestra, cuya labor, du- 
rante el año, ha resultado más encomia- 
ble, se concede un premio de 100 pesos : 
otro de $50 al Bachiller de mayores me- 
recimientos del Instituto de Matanzas; y 
cuatro premios de $12,50 a los mejores 
alumnos de la Fundación Luz Caballero. 

Además el Dr. de la Torriente ha con- 
tribuido con $100 al Desayuno Escolar, y 
costea los estudios de 7 jóvenes en el Ins- 
tituto de Segunda Enseñanza. 

Como Senador ha intervenido en todos 
los problemas importantes que se han tra- 
tado en el Senado y especialmente en los 
relacionados con la Guerra Mundial pro- 
nunciando elocuentes discursos sobre el 
Empréstito de los 30 millones, la coopera- 
ción de Cuba en la guerra y el Servicio 
Militar Obligatorio. 

Así sirve a la Patria el Senador de la 
Torriente, contribuyendo eficazmente al 
desarrollo de las virtudes cívicas. 

Entre los elementos más sanos de Cu- 
ba, tanto Conservadores como Liberales, 
existe tal corriente de confianza, de par- 
ticular aprecio y de simpatías hacia el 
Senador de la Torriente, que su candida- 
tura a la Presidencia de la República ten- 
dría grandes probabilidades de triunfo, si 
nuestro biografiado fuese postulado. 

Su talento, su civismo, su prudencia, su 
cultura, su honradez y filantropía, mar- 
carían, sin duda alguna, una era d" pros- 
peridad y de ventura para Cuba. 

Uhrbach y Campuzano (Carlos Pío). — 
Poeta y patriota. Nació el 18 de Mar- 
zo de 1872 en Matanzas. 

Muy joven todavía, obtuvo un premio 
en el Certamen celebrado en Matanzas 
en ocasión del 4o. Centenario del Descu- 



—170— 



"brimiento de América, con un soneto a 
Colón. 

Colaboró en La Habana Elegante, en El 
Fígaro, y en otras buenas revistas de la 
América Latina y de Cuba. 

Su primer libro de versos Gemelas, pu- 
blicado en 1894 en unión con su hermano 
Federico, fué acogido con «rancies elo- 
gios. 

■■ Los versos de los Uhrbach son' en gene- 
ral ricos de emotividad y de idealidades; 
lo que se explica fácilmente en un poeta 
joven y soñador como lo era Carlos Pío, 
unido además por estrechos vínculos in- 
telectuales a la genial Juana Borrero, 
muerta también prematui'amente. 

A principio de 1896 Carlos Pío se sumó 
a las filas de la revolución incorporándo- 
se primero a las fuerzas del General Agui- 
rre en la provincia de la Habana y pasan- 
do después a la de Matanzas. 

(Véase Capítulo Matanzas y las luchas 
por la independencia de Cuba). 

La obra literaria de este poeta ha sido 
recogida en el libro Oro, considerado por 
C. M. Trelles uno de los cien mejores li- 
bros cubanos. El libro tuvo en efecio me- 
recida resonancia y consolidó una vez 
más la fama de atildado poeta que ya ha- 
bía conquistado en el Parnaso de Cuba, 
nuestro biografiado. 

Falleció Carlos Pío Uhrbach el 24 de 
Diciembre de 1897 en el Ingenio La Batea 
extenuado por la ruda campaña en la ma- 
nigua. 

Uhrbach y Campuzano (Federico). • — 
Hermano del anterior y brillante poeta 
también. Nació en Matanzas el primero 
de Octubre de 1873. 

Empezó su vida literaria por el año de 
1893, colaborando en La Habana Elegan- 
te y en El Fígaro. Julián del Casal, a 
o.uien admiraban los hermanos Uhrbach, 
publicó los primeros versos de Federico. 

Sus composiciones son elegantes y ar- 



tísticas ; reveladoras de un talento precla- 
ro y de un alma siempre joven y siempre 
soñadora. 

En 1894 publicó con su hermano Car- 
los Pío, su primer libro de poesías Geme- 
las, y más tarde, en los E. U. laboró con 
la pluma por la causa revolucionaria. 

Federico Uhrbach escribe bien en prosa 
como en verso, y hasta escuché opiniones 
de críticos competentes, que encuentran 
la primera más real y más nutrida de 
conceptos profundos y verdaderos. 

F. Uhrbach formó parte en la redacción 
de El Fígaro y de Patria dirigida enton- 
ces por E. José Varona : y recientemente 
en las de Heraldo de Cuba, y La Nación. 

En el libro Oro publicado en 1907, re- 
unió a la de su hermano, su obra poética. 
Oro tuvo un magnífico éxito. 

En Mayo de 1908 el Ateneo y Círculo 
de la Habana premió en esos 'Juegos Flo- 
rales su poema Amor de ensueño y de ro- 
manticismo y además su composición lí- 
rica Psiquis. 

Y no fueron éstos los únicos laureles co- 
sechados por Federico Uhrbach. 

En la Exposición Nacional, (Habana 
1911) obtuvo la medalla de oro, (la más 
alta distinción otorgada) la obra literaria 
de este poeta, encomiado por muchos crí- 
ticos de Cuba y del extranjero. 

En 1916, en Resurrección reunió muchas 
otras de sus valiosas composiciones. 

El poeta Uhrbach es Miembro de la 
Academia N. de Artes y Letras : ha sido 
Miembro Correspondiente de varios Con- 
gresos Internacionales, Inspector de I. P. 
y actualmente es Jefe de la Oficina de la 
Propiedad Intelectual. 

Su labor literaria no decae, y tiene en 
preparación varios libros : entre ellos el 
volumen de versos El dolor de la Vida. 

Y me doy cuenta de un olvido. No he 
mencionado entre sus obras el libreto de 
Dolorosa, ópera lírica estrenada con éxito 



-171- 



en la Habana y en Turín, con música del 
maestro Eduardo Sánchez de Fuentes. 

Valdés (Antonio José). — Historiador 
matancero nacido en 1780 de padres po- 
bres. (1) 

Se educó en la Habana y siendo aún 
muy joven publicó un Tratado de Aritmé- 
tica, dedicándose después al magisterio 
en una escuela fundada por él. 

En 1806 Bachiller y Morales elogió 
''Principios generales de lengua castella- 
na" de J. A. Valdés. 

Escribió también un Tratado de Geo- 
grafía y una Gramática Castellana y co 
laboró en Papel Periódico. (Citas de Cal- 
eagno). 

Su afición a los estudios históricos le 
hizo reunir datos durante varios años, 
hasta publicar, en 1811 y bajo la protee 
ción del gran obispo Espada y Landa : 
"Historia de la Isla de Cuba y en espe- 
cial de la Habana." Su obra, sin ser per- 
fecta es muy útil. 

C. M. Trelles siguió la vida de Valdés 
en México hasta el año de 1846, y cita va- 
rios cargos ■ elevados que ocupó en ese 
país, entre ellos el de Secretario del Go- 
bierno de Jalisco. 

Después de 1846 no hay noticias de 
Valdés, pero se puede suponer que haya 
fallecido a mediados del siglo XIX. 

Valdés para su época ha sido un hom- 
bre muy adelantado y buen cubano. 

Valdés (Gabriel de la Concepción) Plá- 
cido. — "El Cisne del Yumurí". 

Poeta habanero nacido en 18 de Marzo 
ele 1809. Calcagno dice que su padre era 
un pardo peluquero y sil madre una es- 
pañola de Burgos. 

El infeliz expósito, si no hubiese sido 
bautizado en la Casa, de Cuna, hubiera 
llevado el apellido Perrer Matoso y Váz- 



quez; pero sus padres no se ocuparon de- 
él. 

Se formó solo, y varios literatos al co- 
nocer su talento natural, le ayudaron a 
instruirse. 

Fué en 1826 cuando pasó a Matanzas, 
en donde se dio pronto a conocer como- 
improvisador, poniendo las bases de su 
fama. 

Colaboraba en La Aurora, El Pasatiem- 
po etc. y fundó La Siempreviva. Se casó 
en 1839. Afortunadamente no tuvo hijos. 

Sus poesías fueron muchas y buenas y 




tík. 

mi'- 



(1) Dato del mismo Valdés, publicado por 
Escoto. 



Gabriel de la C. Valdés ("Plácido") 

(El retrato más auténtico, pintado por 

Pío A. Du Brocq) 

de ellas se hicieron numerosas ediciones; 
en Cuba, en México, en los Estados Uni- 
dos y en Europa y desde el año de 1838 
empezaron a publicarse en Matanzas. 

A sus amigos de Villa Clara dedicó 
'El Veguero" (colección de poesías cu- 
banas), y más tarde su Canto épico a Vi- 
llaclara. 

Su poema, del tiempo de las Cruzadas 
El hijo de la Maldición, imitando a Zorri- 
lla, fué muy popular, aunque Menéndez 
Pelayo lo ha clasificado severamente de no- 
enteramente malo. 



—172— 



POETAS NOTABLES 



LAMINA XXVII 





Federico Uhrbach 



Carlos Fío Uhrbach 





Manuel S. Carballo 



Francisco 5. Piedra 



Otras poesías : Jicontencatl, La Siem- 
previva, La flor de la Caña, etc. 

C. M. Trellcs dice que en un folleto que 
cree haya sido impreso en Vera Cruz, J. 
M. Salinero reuuió las últimas poesías de 
Plácido bajo el título : Ultimas composi- 
ciones de Plácido. 

Por unos versos con alusiones a la liber- 
tad de Cuba fué perseguido por Tacón, y 
por otras poesías políticas del año 1843, 
el Gobierno lo acusó de estar mezclado en 
la conspiración de los elementos de color. 

O'Donnell fué más duro que Tacón y 
lo hizo ejecutar en 28 de Junio de 1844 
con otros 19 de la raza de color: según 
Alfonso el día 29. 

Sus últimas composiciones fueron : Ple- 
garia, Despedida y A mi lira, y todas ellas 
son conmovedoras en alto grado e inspi- 
ran lástima y tristeza por el desgraciado 
fin del poeta talentoso, desventurado y 
bueno. 

He aquí los tiernos versos Despedida a 
mi madre, después de los cuales enmude- 
ció la lira de Plácido: 

Si la suerte fatal que me ha cabido 
Y el triste fin de mi sangrienta historia, 
Al salir de esta vida transitoria 
Deja tu corazón de muerte herido. 



Baste de llanto: el ánimo afligido 
Recobre su quietud: muero en la gloria 
Y mi plácida lira a tu memoria 
Lanza en la tumba su postrer sonido. 

Sonido dulce, melodioso, santo. 
Glorioso, espiritual, puro, divino, 
Inocente, espontáneo, como el llaní" 
Que vertiera a' nacer. Ya el cuello inclino. 
Ya de la relisrión me cubre el manty 
Adiós mi madre, adiós ! El Peregrino. 

Villoch (Federico). — Poeta de Matan- 
zas, muy conocido en Cuba por sus 
obras, de género ligero, para el Teatro: 
zarzuelas, monólogos, etc. 



Nació en 1866. 

Sin ser un poeta de gran vuelo, tiene 
gracia y talento y ha logrado ser muy po- 
pular. 

Ha escrito también cuentos, libros de 
versos y de viaje : A la diabla, Por esos 
mundos, etc. 

Villa (José G.) — Modesto y casi olvida- 
do poeta de Matanzas, cuya lira ha vibra- 
do sonoramente al impulso del amor a la 
patria. 

Sus tomos de poesías : Céfiro y Flores, 
(en colaboración con José E. Ponce), Mi 
Musa, Pucha Yumurina, Rachas, Pre- 
destinados, Arpas amigas (en colabora 
ción con Miguel A. Macan) ; Además: un 
Monólogo Entre la Vida y la Muerte, y 
un tomo de 100 Sonetos con prólogo de 
Joaquín N. Aramburu. 

Fué premiado por su composición Era 
de Nieve en un Certamen de Cuba y Amé- 
rica. 

Colaboró en esta última Revista ; en El 
Fígaro ; en El Estudiante, y en la prensa 
matancera en general. 

Muchos de sus trabajos están inéditos. 

El Sr. Villa nació en Matanzas el año 
de 1850. 

Vinageras (Antonio Quintín de la Luz). 
— Abogado, Dramaturgo. Poeta, Escritor, 
y Crítico de Matanzas, nacido en 31 de 
Octubre de 1833. 

Casi toda su vida intelectual se desarro- 
lló en el extranjero, y en 1855 dedicó la 
colección de sus obras al Instituto de 
Francia en donde, después de leídas, fue- 
ron unánimemente aceptadas para aque 
lia célebre Biblioteca. 

Residió también bastante tiempo en Se- 
villa. 

Escribió tomos de versos, novelas, dra- 
mas e hizo estudios críticos. Puso en ver- 
sos la novela de Fenimore Cooper : ''El 
alma de una madre." 



-173- 



Varios de sus trabajos para el teatro 
fueron representados con éxito en Cuba y 
en España. 

También publicó algunos trabajos de 
índole política, como "Los elementos jó- 
venes de la Unión Liberal" (1865), "El 
Pan del Pueblo", folleto dedicado a la 
Reina en 1866, y que le valió el nombra- 
miento de Oficial del Ministerio de Ultra- 
mar : además varios discursos. 

Al Liceo de Matanzas dedicó una Oda 
en 1861. 

En Paris se editó el año siguiente una 
obra de Vinajeras, en verso, que 'trata de 
letras y de ciencias: se titulaba "Ideas." 

Calcagno elogia mucho la novela Enri- 
queta, publicada en 1868 : ese- mismo año 
escribió una composición poética "A la 
memoria de mi padre. ' ' 

De sus trabajos críticos hay que citar 
André Piquer et ses Oeuvres; Bosquejo 
crítico de la vida de Lord Byron, refu- 
tando un trabajo de Castelar y demos- 
trando algunas contradicciones conteni- 
das en el mismo ; etc. 

Según el bibliógrafo Sr. Carlos M. Tre 
lies, Vinageras publicó, bajo un pseudó- 
nimo, la obra poética Almas Desiertas. 
ÍMadrid, 1866). 

Conocía bien varios idiomas, y fué 
miembro del Instituto de Historia de 
Francia, de la Sociedad Libre de Bellas 
Artes, de la Academia de Rouen, de la. 
Unión de los Poetas, etc. 

Falleció en 1905. ' 

Vinageras tuvo muchos partidarios y 
muchos adversarios : ha sido muy discuti- 
do, lo que prueba, en principio, sus mere- 
cimientos, aun cuando nuestra obra no sea 
a propósito para una verdadera labor crí- 
tica y analítica de la personalidad alu« 
ilida. 

Vitier y Guanche (Medardo). — Podero- 
so y cultivado talento es el de Vitier, que 
yo incluyo entre los intelectuales matan- 



ceros, aunque su pueblo natal sea Quema- 
do de Güines (Las Villas). 

Nació el 8 de Junio de 1886. 

Vitier fué traído a Matanzas muy niño : 
aquí ha vivido muchos años y aquí ha es- 
crito sus mejores trabajos. 

En la tribuna y en la prensa ha hecho 
labor muy útil y loable, y como pedago- 
go, el doctor Vitier ha demostrado siem- 
pre aptitudes y conocimientos muy espe- 
ciales. 

De su Colegio Froebel hablo con verda- 
dera satisfacción en el Capítulo que trata 
de la evolución de la Instrucción Publica. 

Sin embargo, nada de él puede ser com- 
parable a sus valiosos trabajos críticos, 
que tantas veces han sido elogiados y pre- 
miados. 

Su Estudio sobre José He la Lúa Caba- 
llero obtuvo del Colegio de Abogados de 
la Habana un premio de $500, medalla de 
oro y diploma. 

El mismo Colegio premió con medalla 
le plata, diploma y un objeto de arte, su 
espléndido trabajo Martí y su obra polí- 
tica y literaria. Lo he leído, encontrándo- 
lo digno de ser reimpreso y distribuido a 
todos los alumnos de las Escuelas Supe- 
riores : la inteligencia de ellos ya les per- 
mite comprenderlo y apreciarlo. 

Martí, poeta, pensador y guerrero ga- 
nó medalla de oro y diploma, de la Aso- 
ciación de la Prensa, de Oriente. Es tam- 
bién un estudio valiosísimo. 

La misma Asociación le confirió otro 
premio igual por su notabilísimo, trabajo : 
La educación del niño cubano en conso- 
nancia con su carácter moral, y un obje- 
to de plata y diploma por su Cultura Pe- 
dagógica. 

He leído otro magnífico trabajo de Vi- 
tier: su Conferencia sobre Rubén Darío, 
leída el 16 de Febrero de 1916, que re- 
vela altas dotes de crítico en nuestro bio- 
grafiado. 

En la actualidad está preparando una 



—174- 



nueva obra Desde mi plano mental (Epis- 
tolario íntimo), la que sin duda estará a 
la misma altura de las precedentes. 

De los trabajos de Vitier y de otros dis- 
tinguidos intelectuales de la nueva gene- 
ración se desprende un amor muy puro a 
la patria, una visión más clara de los de- 




Dr. Medardo Vilier 

beres cívicos que alienta y hace renacer 
la confianza que desapareciendo todos los 
que actualmente la consideran como una 
mina explotable, surgirán ciudadanos más 
conscientes y más íntegros, dignos de ha- 
ber nacido en la patria de los Céspedes, 
Aguilera, M-arqués de Sta. Lucía, Martí, 
Varona, Sanguily, etc. 

Zayas y Jiménez (José María). — Distin. 
guido lingüista y abogado nacido en Sa- 
banilla el año de 1824. Ha sido también 
un gran educador. 

Hizo traducciones notables. 

Colaboró en "El Siglo", en la "Re vis 
ta de Cuba", "El Triunfo", etc. 

Su folleto político Cuba y su porvenir 
(a. 1869) tuvo resonancia en su época. 

Fué uno de los fundadores del famoso 
Colegio El Salvador y Vice-Director del 
mismo, sucediendo a José de la Luz Ca- 
ballero en la dirección del plantel. 



Publicó también trabajos de filología, 
de economía política y algunos didácticos, 
(gramáticas etc.) 

Falleció el año de 1886. Algunos auto 
res aseguran que la fecha de su muerte 
ocurrió en 1887, pero el Dr. Alfredo Za- 
yas y Alfonso, hijo suyo, me aseguró que 
los últimos andan equivocados. 



Continuación de la Biografía de José 
María Gálvez y Alfonso. 
(De la página 151). 

Datos de última hora que nos piopor 
ciona su hijo el distinguido publicista D. 
Napoleón Gálvez, nos permiten agregar 
que D. José María Gálvez y Alfonso fué 
el Agente Confidencial de Céspedes en los 
comienzos de la Revolución de Yara. 

Fueron entonces famosas sus correspon- 
dencias firmadas con el pseudónimo de 
Bainoa y publicadas por el periódico re- 
volucionario de Enrique Piñeyro La Ver- 
dad (New York). 

Descubierto, el Gobierno Español lo 
condenó a muerte, pena que le fué conmu- 
tada por la del destierro por la influen- 
cia de su amigo y cliente el Coronel de 
Voluntarios y Presidente del Casino Es- 
pañol, D. Lorenzo Pedro. 

Gálvez, por sus ideales autonomistas 
perdió su cuantiosa fortuna. 

Cultivó también el periodismo, y La 
Semana revista política, sociológica y crí- 
tica fué fundada por Gálvez : de ella dijo 
D. Emilio Castelar que la consideraba la 
revista de América mejor escrita en cas- 
tellano. 

Tanto La Semana como El Tábano los 
sostenía Gálvez de su propio peculio. Re- 
dactó también en El Triunfo, órgano del 
Partido Autonomista. 

Escribió anónimamente una notable 
obra de propaganda revolucionaria (año 



-175— 



1874) titulada Paralelos, erróneamente bienios de la Intervención y de la Repú- 

atribuída a Rafael María Merchán. blica. 

Un rasgo de civismo de D. José María Fué en resumen un cubano ilustre y sin 
Gálvez es el siguiente. Nunca quiso acep- tacha, que defendió siempre con honradez, 
tar, a pesar de la pobreza en que había civismo, y dignidad los ideales del auto- 
caído, ningún cargo retribuido en los Go- nomismo. 



■ ) ) . 



^cté>-»>-cá 



Nota. — Los lectores encontrarán 
en el Suplemento de esta obra una 
«'olección 'de Vistas que no se ha 
podido ya publicar en el texto, a 
pesar del interés que encierran. 



-176- 



XVIII 



VOLUCION DE l_A CIENCIA 



EN LA PROVINCIA DI 



MATANZAS 



(MÉDICOS-CIRUJANOS.— QUÍMICOS, 
INGENIEROS.) 



-NATURALISTAS. 



La Provincia de Matanzas ha contri- 
buido al desarrollo de las ciencias en Cu- 
ba de un modo muy notable. 

Son muchos los matanceros que se han 
distinguido y se distinguen en el país y 
en el extranjero por sus trabajos y cono- 
cimientos científicos. 

Las Ciencias Médicas y las Ciencias Na- 
turales, cuentan, más que ninguna otra, 
campeones formidables -entre los hijos de 
esta Provincia excepcional por su cul- 
tura. Todos ellos pertenecen al siglo 
XIX, ya que sólo después de la mitad del 
siglo XVIII empezaron a afluir a Matan- 
zas los primeros médicos, cirujanos y far- 
macéuticos. 

Sabido es que la Instrucción Pública es- 
tuvo totalmente descuidada en el primer 
siglo de la fundación de Matanzas; pero 
tan pronto como mejoraron las condicio- 
nes económicas, empezó el éxodo de la ju- 
ventud matancera que se dirigía hacia la 
capital de la Isla, ávida de adquirir los 
mejores elementos del saber humano. 

Eso acontecía a principio del siglo XIX. 

Pero Matanzas no producía todavía in- 



telectualmente, y exceptuando algunos 
trabajos agronómicos, no encontramos 
una contribución efectiva al estudio de 
ias ciencias antes de la mitad del siglo pa- 
sado. 

Las ciencias naturales entonces, espe- 
cialmente la botánica, adelantaron mucho 
por obra de Sebastián Alfredo de Mora- 
les, sabio habanero que había hecho de 
Matanzas su terruño. 

Su Flora Cubana, obra notable premia- 
da en París, y muchos otros trabajos su- 
yos están allí para probar la fecundidad 
intelectual de ese hombre dotado de inne- 
gable talento y amor al estudio. 

Manuel J. Presas, médico y naturalista 
matancero, escribió también una notable 
Historia Natural de Cuba, y otros traba- 
jos. Ambos, Morales y M. J. Presas, fue- 
ron amigos de Poey, quien no les escati- 
mó su aprecio y sus elogios. 

También Francisco dé Jimeno, erudito 
enciclopédico, contribuyó eficazmente al 
amor y al desarrollo de los estudios cien- 
tíficos. 

Cuando Morales empezaba a producir, 



-177- 



estos estudios habían tomado aún escaso 
incremento, y solamente el gran habane- 
ro Poey había podido conquistar renom- 
bre de verdadero sabio. 

Ya el gallego D. Ramón de la Sagra, 
economista más que naturalista, había em- 
pezado a publicar en la Habana sus : Ana- 
les de Ciencias, Agricultura, Comercio y 
Artes (desde Julio de 1827), los mismos 
que en 1831, (segunda época) se llamaron 
Anales de Agricultura e Industria Rural : 
pero el valer de esa publicación ha sido 
muy discutido y recuerdo que J. A. Saco 
los encontraba plagados de absurdos y de 
contradicciones. 

Más tarde en el Repertorio Físico-Na- 
tural colaboraron con Poey, Presas, Gund- 
lach, Joaquín Barnet, etc. 

Es indudable que Cuba, todavía insufi- 
cientemente preparada, no ofrecía un 
campo fácil a la investigación científica. 

Desde hace unos 25 años Carlos de la 
Torre brilla como astro de primera mag- 
nitud por sus innúmeros descubrimientos 
y trabajos antropológicos; geológicos, pa- 
leontológicos, etc. 

Al Dr. de la Torre no sólo se le distin- 
gue en Cuba, sino en el extranjero igual- 
mente. 



En la primera mitad del siglo XIX. mu- 
chos jóvenes matanceros salieron para la 
capital de Francia a estudiar la medicina, 
y los nombres de los Cartaya, de los Llo- 
rach, Oxamendi, Ulmo, Almagro, Francis- 
co M. de Zayas y Jiménez (Presidente del 
primer Congreso Médico celebrado en Cu- 
ba), Federico Gálvez y Alfonso y varios 
otros, están ligados con ese primer movi- 
miento científico que dio a Cuba notables 
r-límcos y notables cirujanos. 

Federico Gálvez, de Sabanilla, fué el 
primer cirujano que realizó operaciones 
de alta cirugía, desconocidas por aquel en- 
tonces en la Isla de Cuba. Fué también 
nno de los fundadores de la Academia de 



Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de 
la Habana en 1861. 

# * * 

Anteriormente a los que he citado, en 
Matanzas se conocían y se publicaban so- 
lamente obras españolas o extranjeras, 
particularmente francesas. 

De 1831 a 1842 residió en Matanzas el 
jaédico francés Honoré Bernard de Che 
teausalins, que publicó varios trabajos so- 
bre cólera-morbus, enfermedades tropica- 
les, etc. (Cita de Trelles). 

Por el año de 1832 se imprimió en Ma- 
tanzas un tomo sobre higiene, por Cheva- 
lier y Vavasseur, franceses, el primero 
químico y el segundo médico. Y no fueron 
los únicos. 

La imprenta del Gobierno publicó, en 
1846, un trabajo sobre ingeniería y arqui- 
tectura firmado con las iniciales E. S., y 
Jos ingenieros Plácido y ( Justo Gener, hi- 
jos del benemérito Tomás Gener, escribie- 
ron varios años después sobre motores de 
vapor. 

Sería imposible citar todos los trabajos 
científicos, labor paciente que acometió el 
bibliógrafo matancero Carlos Manuel Tre- 
lles, empezándola desde la época de la 
Conquista y continuándola hasta la época 

actual. 

* # # 

Pero volvamos a las ciencias médicas, 
que han tenido, más que ninguna otra en 
la provincia que nos ocupa, cultores apa- 
sionados. 

Después de los nombres que he citado 
más arriba, brotaron en el árbol de la 
ciencia en Matanzas, retoños no menos lo- 
zanos, y la bibliografía científica cubana 
recibió un impulso muy considerable por 
cerebros de esta provincia. 

¿ Qué fecundidad cerebral se puede com- 
parar a la del eminente Presidente de la 
Academia de Ciencias, Dr. J. Santos Fer- 
nández, de Alacranes, cuyos trabajos su- 
peran el millar, v la del Dr. Tomás V. 



-178- 



Coronado a quien se deben, acaso, unos 
400 ? 

Y agregúense los de los bacteriólogos 
Juan N. Dávalos (probablemente el prime- 
■ ro de Cuba) y Joaquín G. Lebredo ; de los 
químicos Joaquín -Barnet y José I. Torral- 
bas ; del gran higienista Juan Guiteras y 
Gener; de Domingo Mádan, de Gabriel Ca- 
>'Uso y Roque, de Vidal Solares, de Euse- 
bio Hernández, etc. 

»; Y el Tratado de Técnica Anatómica 
del Dr. Yarinií 

Algunos de los médicos cuyos nombres 
honran estas columnas, no han sido sola- 
mente profesionales muy distinguidos, si- 
no que han puesto piedras angulares del 
edificio científico cubano 

El ya citado Dr. J. Santos Fernández 
lia prestado a la ciencia servicios muy va- 
liosos con su Crónica Médico-Quirúrgica 
de la Habana (1875-1919) y con la crea- 
ción del Laboratorio Histo-Químico-Bac 
teriológico a cuya historia están ligados 
muchos nombres ilustres de la Provincia 
de Matanzas- (Dávalos, Mádan, Corona- 
do, etc.) 

El Laboratorio fué un gran paso dado 
en Cuba en el camino de la ciencia expe- 
rimental. 

Además nadie hizo progresar los estu- 
dios oftalmológicos en Cuba, como el Dr. 
J. Santos Fernández, que es también un 
operador muy notable. 

El cirujano Ignacio Plasencia y Lizaso, 
también de Alacranes, afamado ginecólo- 
go, dio a conocer en Cuba el termo-caute- 
rio en 1876, y realizó muchas operaciones 
difíciles y nuevas. (Véase su Biografía). 

¡Muy alejados estaban ya los tiempos 
aquellos en que el Virrey Bucarely dicta- 
ba un bando para que la operación cesá- 
rea se practicara solamente después de la 
.muerte de la madre ! 

En París el Dr. Osear Amoedo, de Ma- 
tanzas, ha dado a conocer muy favorable- 
mente el nombre de Cuba en el campo 



í'ientífico, mediante sus obras sobre las 
relaciones de la odontología y la medici- 
na legal, habiendo logrado lo que muy 
contados extranjeros logran en Francia, 
ser catedrático de una alta Escuela cien- 
tífica. 

Enrique Lluria, discípulo de Albarrán, 
se ha conquistado en España una sólida 
fama como especialista en las vías urina- 
rias, llamando la atención con su obra so- 
bre la evolución superorgánica. 

Francisco Vidal Solares, de Cárdenas, 
triunfa también en España con sus traba- 
jos sobre higiene de los niños, sobre sue- 
ros fisiológicos, etc. Fernando Méndez Ca- 
pote, también de Cárdenas, es otro mag- 
nífico ginecólogo y operador: hoy tiene 
a su cargo la Secretaría de Sanidad. 

Y al hablar de este doctor, ¿cómo no 
mencionar su Clínica Ginecológica monta- 
da a la perfección, en Cárdenas, el 
año de 1894, clínica que mereció ser con- 
siderada por la misma Academia de Cien- 
cias de la Habana, un esfuerzo de mag- 
níficos resultados y sin precedentes en la 
Provincia de Matanzas? 

Citaremos además al matancero Dr. Ló- 
pez Villalonga, quien escribió sobre tera- 
péutica hipnótico-sugestiva hacia el fin 
del siglo próximo pasado. 

De los médicos jóvenes ocupan un lu- 
gar eminente por su contribución a la 
evolución de la ciencia, José Valdés An- 
ciano, ilustre neurólogo ; Federico Gran- 
de-Rossi. clínico muy notable; Filomeno 
Rodríguez y Acosta, dedicado a medicina 
interna y a las enfermedades cardio-vas- 
culares ; el Dr. Ángel A. Aballí, especia- 
lista en enfermedades de niños; los distin- 
guidos cirujanos Benigno Sousa, José Ma- 
ría Verdeja, Julio Ortiz Coffigny y Luis 
D Díaz; los médicos Francisco A. Smith 
y Alejandro Neyra, el bacteriólogo Ma- 
nuel Martínez Dominguez ; los buenos oen- 
listas Jesús M. Peniehet, P. Lamothe, De 



—179- 



hogues y otros varios ; algunos alejados 
de su provincia natal, desde hace tiempo. 

Varios han escrito también trabajos no- 
tables, y otros son magníficos operadores. 

Al citar químicos como Dávalos y Bar- 
net (quien colaboró con Poey), Torral- 
l,as, no se debe olvidar al Dr. Francisco 
Bosque y Reyes, nacido en Limonar. 

Al Dr. Bosque, fallecido recientemente 
en París, se debe el descubrimiento de 24 
cuerpos compuestos. También el Dr. Bos- 
que llevó sus conocimientos a otras tie- 
rras, habiéndose recibido en París y en 
Bruselas, y habiendo desempeñado en la 
Universidad de Buenos Aires la cátedra 
de Química. 



El Liceo de Matanzas, de 1863 a 1885 
ha prestado servicios al desarrollo de las 
Ciencias, promoviendo concursos científi- 
cos en los Juegos Florales y publicando 
también varios trabajos. 

Los nombres de los Doctores Sebastián 
A. de Morales, Manuel J. Presas, Joaquín 
Barnet, Francisco de Jimeno, José Elias 
Jiménez, Bonifacio Carbonell, Félix de 
Vera, Domingo L. Mádan, E. Llorach, Vi- 
cente A. Tomás, Alberto Schweyer, etc., 
figuraron honrosamente en esos loables es- 
fuerzos. 



En ciencias exactas se distinguieron va- 
rios matanceros : los ingenieros Aniceto 
G. Menocal y Teodoro Vaugiraud. 

Además Pimienta, Piqué, Polledo, Al- 
berto de Ximeno, todos ingenieros. 

Bien conocidos son los trabajos de hi- 
drografía del primero. El segundo era in- 
geniero mecánico e industrial. 

De Europa y los Estados Unidos en don- 
de había cursado sus estudios, trajo a Cu- 
ba los conocimientos adquiridos en ma- 
quinaria y ferrocarriles, a mediados del 



siglo pasado, contribuyendo así eficazmen- 
te al adelanto de Cuba. 



En la provincia de Matanzas ha visita- 
do algunas clínicas y gabinetes científicss. 
Recuerdo en la Capital, la Clínica Qui- 
rúrgica del distinguido cirujano Luis D. 
Diaz, y la del Dr. Federico Escoto, ambas 
dotadas de instrumentos quirúrgicos y de 
aparatos científicos modernos. 

Cito aparte el Laboratorio Químico Bac- 
teriológico de la Colonia Española en 
Matanzas, el de Sanidad en Cárdenas, etc. 

Con más detenimiento he visitado la clí- 
íiica del amigo Dr. Juan F. Tamargo, que 
constituye uno de los esfuerzos más efica- 
ces realizados en pro de la cultura cientí- 
fica de Matanzas. 

El Doctor Tamargo es hombre de ini- 
ciativas y un buen clínico, cuyos amplios 
conocimientos, adquiridos en la Univer- 
sidad, y perfeccionados en sus viajes por 
Europa, han cristalizado en la creación de 
una institución de grandísima utilidad pa- 
ra su ciudad natal. 

La Clínica en cuestión ha sido fundada 
especialmente para las enfermedades de 
ojos, nariz, garganta, oídos, y está dota- 
da de aparatos muy modernos que repre- 
sentan un valor científico y efectivo no 
indiferente. 

Además el Dr. Tamargo supo reunir al- 
rededor suyo un grupo de médicos y de 
enfermeras que constituye un personal ex- 
celente. 

La sala de operaciones está montada 
con todos los adelantos de la ciencia mo- 
derna, y su material aséptico es inmejo- 
rable, como lo es la dotación de instru- 
mentos quirúrgicos. 

Departamento de cloroformización, au- 
toclaves, lavabos, todo, es completo, hi- 
giénico, perfecto. 

Varios son los aparatos eléctricos en la 
Clínica del Dr. Tamargo : los hay para co- 



-180— 



rrientes farádicas, galvánicas, dinámicas 
y de alta frecuencia y para masaje vibra 
torio. Un aparato dotado de un poderoso 
imán sirve para la extracción de cuerpos 
extraños del globo ocular; otro aplica 
ciertos rayos de luz para el alivio de de- 
terminadas enfermedades cutáneas; y un 
aparato de Rayos X, marca Víctor, per- 
mite el radio-diagnóstico más escrupuloso. 
Huelga por consecuencia, insistir sobre 
el beneficio que entraña para el enfermo, 
la asistencia médica en una clínica como 
la que hemos descrito sumariamente. Del 
laboratorio anexo han hablado en varias 



ocasiones, revistas y periódicos, recono- 
"iendo su inmensa ventaja para la labor 
diaria de los facultativos matanceros. 

* « # 

De Jovellanos merece ser citado el ga- 
binete dental del Dr. P. Naranjo, monta- 
do con todos los adelantos que prescribe 
la ciencia médica aliada con la electrici- 
dad. 

Y de alguna otra Clínica notable que 
yo encuentre en mis excursiones por la 
Provincia, daré cuenta en el Capítulo co- 
rrespondiente para no entorpecer la im- 
nresión de la obra. 



He aquí los nombres más distinguidos 
en el campo de las Ciencias, por la Pro- 
vincia de Matanzas: 

Aballí y Arellano (Ángel A.) — Distin- 
guido médico especialista en enferme- 
dades de niños. Reside en la Habana, de 
cuya Universidad es catedrático de Pe- 
diatría, después de haber sido magnífico 
alumno de la misma y haber ganado va- 
rias becas por su notable aprovechamien- 
to en los estudios. 

Desde 1918 es Académico de Número 
de la Academia de Ciencias de la Habana 

Desempeñó antes de esa época varios 
cargos científicos por oposición, y publicó 
trabajos importantes ; uno de ellos en co- 
laboración con el Dr. J. Guiteras. 

El Dr. Aballí perfeccionó en el extran- 
jero sus ya sólidos conocimientos cientí- 
ficos. 

Nació en Matanzas en 30 de Septiembre 
de 1880. 

Almagro (Manuel de). — Distinguido 
médico de Matanzas (n. en 1830 y murió 
en la Habana en 1895). 

Estudió y se recibió en París, siendo 



notable su trabajo de tesis doctoral 'Per 
sistance du canal Arteriel" (1863). 

Fué Interno de los Hospitales de París, 
Miembro de la Société Medícale d'obser- 
vation de París, etc. 

Durante los viajes de la Comisión Cien- 
üfica Oficial Española, el Dr. Almagro fué 
encargado de la parte de etnografía y de 
antropología (de 1862 a 1866). 

Amoedo (Osear). — Muy distinguido 
médico y cirujano-dentista, que reside en 
París desde 1889. 

Nació en Matanzas el día 10 de Noviem- 
bre de 1863 y se recibió de cirujano-den- 
tista en la Universidad de la Habana, en 
New York y por último en París. En esa 
misma ciudad obtuvo el título de médico, 
el año de 1898. 

Desde esa época es Catedrático de la 
Escuela Dental de París, debiendo adver- 
tirse que, en Francia, muy raramente se 
concede a un extranjero un puesto de tal 
índole. 

Su obra L'art Dentaire en Médecine 
Légale (1898) ha sido muy elogiada por 
la prensa científica europea, y la Société 
Odontologique de France le concedió el 



-181— 



primer premio. Fué traducida al idioma 
alemán. 

La obra en cuestión trata de anatomía 
dental, de la influencia de la dentadura 
sobre la mandíbula;' de la dentadura en 
los dos sexos, de la de los anormales, de 
la dentadura en individuos de razas dife- 
rentes; de las lesiones que la misma su- 
fre según las varias profesiones u oficios 
del hombre ; de las alteraciones químicas 
producidas por cobre, plomo, ácidos, ta- 
baco, etc. 

El Dr. Amoedo publicó en 1901 un es- 
tudio sobre los dientes del Pithecanthro- 
pus Erectus, de Java, trabajo presentado 
en el Congreso Médico de Ajaccio : Córce- 
ga). En el Tratado de Anatomía Humana, 
de Poirier & Charpy figura otro trabajo 
de Amoedo Les Dents. Varios de sus ar- 
tículos científicos en francés y en español, 
lian sido publicados por la Revue de Sto- 
matologie de París, o por la Revue Inter- 
nationale Odontologique, o por La Odon- 
tología, Revista Dental de Cádiz, o por la 
Associatiorí Francaise pour l'avancement 
des Sciences, etc. 

Largo sería enumerarlos todos ! 

El Dr. Amoedo tomó parte en varios 
Congresos de Medicina y de Cirugía Den- 
tal en Nancy, en Burdeos, en Buenos 
Aires, etc. Para el último (1910) recibió 
una invitación especial del Gobierno Ar- 
gentino, honor con que los gobiernos dis- 
guen solamente a los sabios. 

El distinguido matancero del que tra- 
tamos, es Miembro Corresponsal de la 
Academia de Ciencias de la Habana, 
Miembro de Honor de la Sociedad Odon- 
tológica Española, Miembro de la Soeiété 
Odontologique de Francia, (habiendo si- 
do Presidente de la misma, de 1907 a 
1912), Caballero de la Legión de Honor, 
etcétera. 

En la actualidad viste el brillante uni- 
forme del oficial francés y presta sus ser- 
vicios profesionales en un Hospital de la 



Cruz Roja Francesa, y en otro sostenido- 
por la Colonia Española de París. 

Ángulo y Heredia (Rafael). — Distingui- 
do médico de Matanzas, residente en Pa- 
rís desde hace muchos años. 

Nació el año de 1849, y en 1872 se re- 
cibió de médico en esa capital. 

Hoy día ya no se dedica a su profesión^ 
siendo Jefe de la Casa Bancaria Movellan 
y Ángulo, Presidente o Consejero de gran- 
des empresas ferrocarrileras y de otra ín- 
dole. 

Recibió en Europa muchas distinciones- 
y honores, ostentando el título de Marqués 
de Caviedes, la roseta de Oficial de la Le- 
gión de Honor, etc. 

Cuando ejercía su profesión escribió al- 
gunos trabajos, como Essai sur la patho- 
génie des hydropisies etc., siempre en idio- 
ma francés, que domina a la perfección. 

Barnet y Ruiz (Joaquín). — N. 1842. 
M. 28 de Marzo de 1886. 

Notable hombre de ciencias matancero- 
cuyos trabajos sobre frutas y raíces, de 
plantas cubanas, sobre cuarzos etc., son 
valiosos. 

Con el gran Felipe Poey colaboró en 
el Repertorio Físico y Natural de la Isla 
de Cuba. 

Ha sido muy buen químico y escribió 
algunos trabajos sobre esta ciencia que' 
conocía muy bien. Murió victime, de la 
explosión de una retorta al hacer un ex- 
perimento. 

Ha sido profesor del Colegio "La Em- 
presa" y durante la primera guerra pol- 
la independencia prestó buenos servicios 
a la causa cubana. En 1884 ingresó como 
Miembro de Número en la Academia de 
Ciencias de la Habana. 

Barnet y Roque de Estrada (Enrique B.) 
— Distinguido médico matancero y Miem- 
bro de Número de la Academia de 



—182— 



Ciencias de la Habana, a quien la biblio- 
grafía científica debe varios trabajos im- 
portantes. Ingresó en la Academia de 
Ciencias en 13 de Julio de 1906. 

Barnet era también un escritor elegan- 
te y ameno, y sus discursos sou verdade- 
ros trabajos literarios. 

Se recibió en las Universidades de New 
York y de la Habana, y estando en la úl- 
tima ciudad ayudó con su pluma la causa 
cubana, durante la última insurrección. 




Dr. Enrique B. Barnet 

Perteneció a la Sociedad de Estudios 
Clínicos de la Habana desde 1900, a la 
Sociedad Económica Amigos del País y 
fué socio Corresponsal de la Academia N. 
de la Historia de Caracas (Venezuela). 

A la Sanidad de Cuba prestó eminentes 
servicios ; primero, contribuyendo a im- 
plantarla, después como Jefe de Redac- 
ción del Boletín de la Secretaría ; y figu- 
rando en varios Congresos Médicos en el 
extranjero. 



Nació en 14 de Julio de 1855 y falleció 
el 23 de Septiembre de 1916. 

Betancourt (Julián).— (1872-1914). Mé- 
dico matancero. 

Escribió Medicina práctica. (Consejos 
para las madres). 

(Cita de Trelles). 

Blanes (J. F.). — Habanero, (hijo de pa- 
dre andaluz y de madre cubana). Formó 
en 30 años de paciente trabajo una riquí- 
sima colección de malacología, donándola 
después al Museo de Cárdenas. (1875). 

Blanes, de oficio platero, se formó con 
esfuerzo constante y estudiando, solo, las 
ciencias naturales. 

Poey, Gundlach, y por fin Carlos de la 
Turre contribuyeron a la formación y cla- 
sificación de la hermosa colección citada, 
en la que están representadas la mayor 
parte de las especies cubanas. 

El Dr. Carlos de la Torre la considera 
una de las mejores de América. 

El Sr. Blanes vive hoy en Cayo Hueso 
dedicado, me dicen, al misticismo. 

Nació en 1848. 

Bosque y Reyes (Francisco). — Químico 
muy distinguido, nacido en Limonar el 
24 de Enero de 1854. 

Estudió en la Habana en un colegio de 
lo* PP. Escolapios, cursando en París, 
Bruselas y Buenos Aires la facultad de 
Ciencias físico-naturales. 

Se recibió de Doctor en Farmacia y 
Perito Químico en la ciudad de Bruselas. 

Se debe al Dr. Bosque y Reyes el des- 
cubrimiento de 24 cuerpos compuestos : 
eseribió trabajos científicos en francés. 

Habiendo elegido su domicilio en Bue- 
nos Aires, fué nombrado Catedrático de 
Química de aquella Universidad. 

Murió repentinamente en París el 31 
de Julio de 1918. 



-183- 



Buigas (Juan Félix). — Matancero, fa- 
llecido en 1905. 

Escribió varios trabajos, que fueron elo- 
giados, sobre medidas de fincas ajustadas 
al sistema métrico decimal. 

Calle (Ezequiel de la). — Médico matan- 
cero recibido en París, cuya tesis de doc- 
torado fué calificada de trabajo interesan- 
te por la Revista de Ciencias Médicas. 

No hay que confundirlo con el distin- 
guido académico Dr. Luis de la Calle, de 
Güines, y oculista, recibido también en Pa- 
rís y fallecido en 15 de Enero de 1909. 

Cartaya y García (Pedro M.) — (N. en 
1828 M. en Enero de 1898.) 

Médico distinguido. Se dice que nació 
en Bainoa, acaso por haber nacido en un 
lugar inmediato a esa población, llamado 
Río del Aura. Pero el erudito J. A. Esco- 
to cree que el lugar de su nacimiento ha 
sido inmediato a Bolondrón, porque acep- 
tando la primera hipótesis, ño hubiera si- 
do lógico que los padres le hicieran cur- 
sar sus estudios en Matanzas, sino en la 
Habana. Se recibió de médico en París. 

El Dr. Pedro M. Cartaya escribió varios 
trabajos científicos entre ellos el Trata- 
miento del Hidrocele, aprobado por la fa- 
mosa Sociedad de Ciencias de Moutpellier 
11874). 

Escribió también sobre el cultivo del 
■café en Cuba. 

Fué un decidido partidario de la va- 
cuna. 

Escribió también un folleto Excursión 
higiénica por Matanzas (1860) y algunos 
oíros trabajos sobre casos clínicos impor- 
tes bajo el punto de vista científico. 

Perteneció como individuo de número a 
la Academia de Ciencias de la Habana. 

Cartaya y García (Domingo J.) — Her- 
mano del anterior y también médico dis- 



tinguido de la facultad de París. Su tesis 
del doctorado en 1856, fué notable y ver- 
só sobre las úlceras del cuello del útero 
en mujeres vírgenes. Muchos de sus dis- 
cursos fueron muy celebrados. Fué Cate- 
drático de Historia Natural del Instituto 
de Matanzas y después se fué a Francia, 
en donde vivió hasta su fallecimiento. 

Nació en Santa Ana y falleció en 1892 
en París. 

Cartaya (José I.) — Médico matancero 
(1881-1917) autor de varios trabajos cien- 
tíficos publicados por la más importante 
prensa médica cubana. 

Casuso y Roque (Gabriel). — El muy 
digno Rector de la Universidad de la Ha- 
bana, es también un hijo preclaro de la 
Provincia de Matanzas, habiendo nacido 
en Guamutas el año de 1850. 

Había empezado sus estudios médicos, 
cuando estalló la revolución de Yara. En- 
tonces Casuso logró alistarse en una ex- 
pedición que Rafael de Quesada llevaba 
i Cuba desde Nassau, (a principio de 
1869), quedando durante 4 años en las 
filas insurrectas hasta que fué hecho pri- 
sionero y deportado a España. 

En España concluyó los cursos uni- 
versitarios recibiéndose de médico en Oc- 
tubre de 1874, y en 1878 se doctoró nue- 
vamente en París. El año siguiente había 
ya vuelto a la patria, obteniendo por 
oposición una plaza de Cirujano en el 
Hospital de San Felipe y Santiago, plaza 
que conservó también al trasladarse el ci- 
tado Hospital al moderno Hospital Mer- 
cedes. 

Desde 1879 el Dr. Casuso fué conocido 
muy favorablemente por los hombres de 
ciencias de Cuba, ya por su habilidad co- 
mo opedador, ya como conferencista cul- 
to y profundo, ya por su gran amor a la 
ciencia y a la verdad. 

Contribuyó a la fundación de la Socie- 



-184- 



dad de Estudios Clínicos de la Habana 
(1879) ; fundó con el Dr. Saenz el perió- 
dico científico y a veces batallador El 
Progreso Médico (1889) y logrando vul- 
garizar la asepsia y antisepsia, pudo dis- 
minuir la gran mortalidad que causaba en- 
tonces la fiebre puerperal. 

En 1885 ingresó en la Academia de 
Ciencias Médicas, contribuyendo muchísi- 
mo desde aquella época a estudios y de- 
bates de alta cirugía. 

Por fin, en 1892, obtuve por oposición 
la cátedra de Obstetricia y Ginecología 
en la Universidad, cátedra que desempe- 
ñaba desde Diciembre de 1884, aunque 
gratuitamente en los primeros tres años. 

Además de la vulgarización científica 
del método aséptico, el Dr. Casuso esta- 
bleció con el Dr. Claudio Delgado un Ser- 
vicio Ginecológico en el Hospital ele Hi- 
giene, que sirvió muchísimo a formar la 
nueva generación dedicada a esa rama de 
la ciencia médica. 

Al estallar la Revolución de 1895, el 
Dr. Casuso, tan ardiente y batallador co- 
mo en su primera juventud, inspiró des 
confianza al Gobierno, quien lo deportó 
hasta la conclusión de la paz entre Espa- 
ña y Estados Unidos. 

Durante la época de la Intervención 
Americana, bajo el Gobierno del General 
Wood, al Dr. Casuso cupo el alto honor 
de iniciar la reforma de la Enseñanza Su- 
perior, y particularmente la de la Escue- 
la de Medicina que funcionaba aún con 
los antiguos sistemas. En vez de la ense- 
ñanza teórica solamente, se agregó la en- 
señanza práctica objetiva, siendo acepta- 
do, en principio, el plan propuesto por Ca- 
suso, e implantada la enseñanza oficial de 
la Ginecología. 

En 21 de Junio de 1900 fué electo Con- 
cejal del Ayuntamiento de la Habana. 

De 1901 a 1905 el Dr. Casuso ocupó el 
cargo de Decano de la Facultad de Medi- 



cina y en 1905 Estrada Palma lo nombnV 
Secretario de Agricultura. 

Este nombramiento pudiera acaso lla- 
mar la atención de las personas que igno- 
raran los conocimientos especiales del Dr. 
Casuso en esa rama de la economía nacio- 
nal. 

La Fundación de la Liga Agraria en 
1903, por obra de Casuso, había servido 
mucho para reunir los principales ele- 
mentos productores agrícolas, y para lla- 
mar la atención sobre el facultativo ilus- 
trado que demostraba ser a la vez, publi- 
cista, estadista, y agricultor práctico y 
moderno. 

El Dr. Casuso es también un magnífico 
orador, y varios de sus discursos han te- 
nido resonancia. Entre ellos, uno sobre la 
conveniencia de la enseñanza física y de 
los sports en las escuelas nacionales ; y 
otro, en Agramonte, (como Presidente de 
la Liga Agraria) sobre los problemas 
fundamentales de la agricultura, la si- 
tuación económica creada por los mis- 
mos, y sobre la necesidad de conservar las 
tierras como principio de defensa de la 
nacionalidad. (Los cubanos, dicho sea en- 
tre paréntesis, no se preocupan mucho de 
esta gran verdad : lo comprenderán cuan- 
do ya será tarde e inútil). 

A la caída de Estrada Palma, el Dr. Ca- 
suso dejó la cartera de Agricultura y vol- 
vió a ocupar en la Universidad su cargo 
de Decano de la Facultad de Medicina y 
Farmacia, siendo reelecto varias veces 
más, hasta recibir en 1915 el nombramien- 
to de Rector que desempeña en la actuali- 
dad con la aprobación de todos, por sus 
altas dotes de energía y de cultura y por 
sus continuas y fecundas iniciativas. 

En 1914 fué electo Presidente del Ter- 
cer Congreso Médico Cubano. 

El Dr. Casuso ha contribuido también 

al desarrollo de la ciencia en Cuba 

on muchos trabajos valiosos, publicados 

- or la prensa médica o presentados a So- 



—185— 



"¡edades Científicas. Siendo imposible el 
atarlos todos, nos limitaremos a los de 
nayor trascendencia, a saber : 

— Osteoartritis tibio-tarsiana. Amputa- 
ción de la pierna por el tercio superior 
(Cura de Lister) (1881). 

— Tratamiento de los abscesos y de la 
pleuresía purulenta por la irrigación con- 
¡inua (1882). 

— Progreso de la Ginecología en < uba. 
'Discurso de recepción de académico). 
■1886). 

— iVarios trabajos sobre ovariotomías, 
estrechez pelviana y asepsia puerperal 
(1887, 1889, 1890, 1891, 1892, 1893V 

— Casos de Ginecología (operados por 
el Dr. Casuso). (1894) y Estadística de la 
Clínica Ginecológica Privada. 

— Un error durante una intervención 
quirúrgica (1904) etc., etc 

Coronado (Tomás V.) — Nació en Limo- 
nar (Matanzas) en 1855, habiendo salido 
(como Domingo Mádan. su hermano polí- 
tico, y tantos otros matanceros distingui- 
dos) del famoso colegio "La Empresa." 

Durante su época de estudiante supo 
ganarse varias distinciones, algunas de 
ellas por rigurosa oposición. 

El Dr. Coronado enriqueció la biblio- 
grafía científica cubana con muchísimos 
trabajos originales : acaso unos cuatro- 
cientos ! Varios de ellos versan sobre el 
paludismo y sobre el hematozoario del 
mismo, habiendo colaborado en algunos 
con el Dr. Mádan. 

El libro Pirexias en la isla de Cuba, en 
colaboración con el mencionado doctor, 
fué premiado en 1896 por la Academia de 
Ciencias M. P. y N. de la Habana. 

Otro trabajo del Dr. Coronado, Lave- 
ráneas linhémicas obtuvo en París, en 
1893, un premio "Orphila" d'encourag'e- 
ment, de 1000 francos, otorgado por la 
Academia de Medicina de esa capital 



Trata de experimentos hechos por el Dr. 
Coronado sobre el parásito de Laveran. 

La Gaceta Médica, la Crónica Médico- 
Quirúrgica de la Habana, la Revista de 
Ciencias Médicas, El Progreso Médico, el 
Archivo de Estudios Clínicos, los Anales 
de la Academia de Ciencias, la Revista 
ile la Asociación Médico Farmacéutica, 
etc., acogieron los trabajos científicos del 
Dr. Coronado. 

Su labor en pro del Laboratorio Bacte- 
riológico fundado por el Dr. Santos Fer 
nández ha sido muy eficaz: El Dr. Coro 
nado ha sido siempre, y sigue siéndolo, 
muy entusiasta por todas las iniciativas 
que le parecen buenas. 

El Dr. T. V. Coronado ha sido agracia- 
do con muchos nombramientos honorífi- 
cos durante su larga vida de médico y ca- 
tedrático. 

Ha sido Delegado, por Cuba y Puerto 
Rico al II Congreso Médico Pan Ameri- 
cano (México 1896) : fundador Secretario 
y por fin Presidente de la Asociación Mé- 
dico Farmacéutica de la Isla de Cuba : 
Académico de número de la Academia de 
Ciencias M. F. y N. de la Habana (1896) : 
V. Presidente de la Sociedad de Estudios 
Clínicos (1899) : Secretario General del 
Tercer Congreso Médico Pan-Americano 
(1901) : V. Presidente de la Academia de 
Ciencias (1902 y 1905) : Presidenta de la 
Soc. de E. Clínicos : Catedrático auxiliar, 
por oposición, de Higiene y Medicina Le- 
gal y por fin desde el 4 de Julio de 1917 
ha sido nombrado Catedrático Titular de 
Higiene, Legislación Sanitaria, Medicina 
Legal y Toxicología, en la Universidad de 
la Habana. 

Pero, con todo el respeto debido a la 
Universidad de la Habana y a su regla- 
mento, confieso que no he logrado com- 
prender cómo sea posible que una sola 
persona pueda explicar todo lo que arri- 
ba se expresa y que bien exigiría tres cá- 
tedras distintas. 



—186- 



El Sr. Coronado no es solamente Doctor 
■en Medicina, sino en Ciencias Físico-Quí- 
micas y en Farmacia. 

Es también Miembro Titular de ¡.a Aca- 
demia Universal de Ciencias y Artes In- 
dustriales de Bélgica y Socio de Mérito 
del Centro Médico Farmacéutico de Ma- 
tanzas. 

El Dr. Coronado ha escrito también va- 
rios trabajos sobre la higiene aplicada a 
los sports y a las escuelas, y ha leído mu- 
chas conferencias en las Escuelas de Ve- 
rano, en la Asociación Médico-Farmacéu- 
tica, etc. 

Su libro Higiene escolar para los maes- 
tros fué premiado con medalla de plata 
en la Exposición de San Louis Miss ; y 
sus folletos sobre Patología tropical e hi- 
giene obtuvieron medalla de oro en la Ex- 
posición de ' Charleston (1906). 

Dávalos y Betancourt (Juan N.) — ,No- 
table bacteriólogo nacido en Sabanilla el 
6 de Noviembre de 1857 y fallecido en la 
Habana el 4 de Diciembre de 1910. 

Comenzó sus estudios universitarios en 
la Habana concluyéndolos el año de 1886 
en Madrid. Visitó los principales centros 
científicos de Europa y de los Estados 
Unidos, regresando después a Cuba para 
poner a su disposición los nuevos y gran- 
des conocimientos científicos que había 
adquirido. 

Dávalos era hombre sencillo, modesto, 
sereno, casi frío, trabajador incansable y 
paciente, investigador concienzudo, aun 
«uando no haya sido un genio creador. 
Sin embargo, en Cuba, Dávalos ha sido 
un maestro. 

El Laboratorio Histo-Químico-Bacterio- 
lógico fundado en la Habana por inicia- 
tiva del Dr. J. Santos Fernández, debe 
mucho a la labor científica del Dr. J. N. 
Dávalos. Por sus mismos 1 raba jos en el 
Laboratorio, contrajo la tuberculosis y la 
fiebre tifoidea y se cuenta que al descu- 



brir personalmente sus bacilos de Koch, 
se quedó tranquilo como siempre y ni ese 
día modificó su costumbre diaria de leer 
la prensa científica. 

Otras veces se inoculó casualmente la 
rabia autopsiando un conejo, y en otra 
ocasión la toxina virulenta del tétano ; vi- 
vió en fin siempre sereno, en medio del 
peligro, trabajando en pro de la ciencia 
y en pro de su patria ; ejemplo de la más 
absoluta devoción a la misión que forma- 
ba su ideal de hombre científico y de cu- 
bano. 

Modificó, asegura el bibliógrafo C. M. 
Trelles, la solución de Ziehl para la colo- 
ración rápida de los gérmenes ; escribió 
sobre el agua del coco como medio de cul- 
tivo de gérmenes patógenos, sobre el 
muermo, sobre el coli-bacilo, etc. 

Colaboró con el Dr. Coronado en un 
trabajo importante sobre el suero para 
diagnosticar la fiebre tifoidea ; con el Dr. 
E. Acosta sobre la toxicidad de la orina 
en casos de fiebre amarilla ; con el Dr. Fin- 
lay y con varios otros de los mejores mé- 
dicos cubanos. 

Dehogues (Jorge L.) — Distinguido ocu- 
lista natural de Cárdenas (a. 1870). Escri- 
bió trabajos importantes sobre esta rama 
de la ciencia médica, y especialmente so- 
bre conjuntivitis. 

Es miembro de la Sociedad de Estudios 
Clínicos de la Habana. 

Díaz (Eduardo). — Médico de Üuamu- 
:as. Fué Catedrático y Director del Insti- 
tuto de Matanzas muchos años. Bastante 
impulsó la instrucción pública en la Capi- 
tal de su Provincia. 

Varios trabajos suyos, de medicina, fue- 
ron escritos en colaboración con los doc- 
lores Domingo F. Mádan, y Tomás V. Co- 
ronado. 

El Dr. Día/ promovió en Diciembre de 
1898 la idea de volver a abrir la Bibliote- 



-J87— 



cr Pública de Matanzas, cuya vida estaba 
suspendida desde el año de 1874. Pudo 
llevarse a la práctica su iniciativa en Ene- 
ro de 1899. El Dr. Díaz cubría en aquel 
entonces el cargo de Gobernador de la 
Provincia. 

De la Academia de Ciencias de la Ha- 
bana el Dr. Díaz fué Miembro Correspon- 
sal. 

Deploro no poder completar estas notas 
con las fechas de su nacimiento y muerte. 

Repetidas veces y siempre inútilmente, 
me dirigí al conocido abogado hijo del 
mencionado doctor! 

Falcón (Alfredo). — Médico matancero, 
fallecido en 1897. Escribió un Tratado de 
Fisiología. 

Ferrer (Horacio). — Capitán médico, na- 
tural de Sabanilla. Contemporáneo. Cita 
de Trelles). 

Escribió trabajos científicos y socioló- 
gicos muy interesantes, algunos de ellos 
premiados por la Academia de Ciencias. 
Su Manual de Higiene Militar y Primeros 
Auxilios fué declarado de texto, y muy 
elogiado 

Gálvez y Alfonso (Federico). — Nació 
en Sabanilla en 2 de Mayo de 1829 y mu- 
rió el 21 de Enero de 1889. 

Ha sido alumno del Colegio "La Em- 
presa." 

Eué nn magnífico cirujano de la Facul- 
tad de París. Su tesis del doctorado ver- 
só sobre la. operación cesárea, (Diciembre 
de 1855). 

En Cuba realizó las primeras operacio- 
aes de alta cirugía, y la Academia de 
Ciencias lo tuvo entre sus Miembros de 
Numero 

Escribió varios trabajos científicos y 
Valdés Domínguez cita uno sobre La Ele- 
fantiasis del escroto. Se dedicó también al 



estudio de la física y era buen dilettante^ 
de pintura. 

Se dedicó también a estudios de histo- 
ria natural y el Dr. Carlos de la Torre 
elogia la teoría del Dr. Gálvez sobre el 
origen de la enfermedad del cocotero. 

El año de 1869 emigró a los Estados 
Unidos, radicándose en Nueva York. 

Existiendo la duda que el Dr. Gálvez 
"hubiese nacido en Alacranes, he revisado 
personalmente los archivos parroquiales 
de esa población sin encontrar ninguna 
partida de bautismo que a mi biografiado 
se refiriese y sí pude encontrarla en los de 
Sabanilla del Encomendador en mi recien- 
te excursióu. 

Federico Gálvez fué uno de los funda- 
dores de la Academia de Ciencias M. F. 
.y N. de la Habana. 

Grande Rossi (Federico). — Clínico y 
bacteriólogo muy distinguido y de gran 
talento. (Medicina Interna). 

Ha nacido en Matanzas el día 14 ;le Di- 
ciembre de 1866. 

La bibliografía científica del Dr. Gran- 
de Rossi es extensa : son unos 25, o mes 
i rabajos médicos, sin tener en cuenta sus 
colaboraciones en la Crónica Médico-Qui- 
rúrgica de la Habana, del Dr. Santos Fer- 
nández. Es además un buen escritor y 
poeta. 

La Asociación Médico-Farmacéutica de 
la Habana le premió un trabajo sobre aná- 
lisis de orina y, en un certamen de "El 
Fígaro" el Dr. Grande Rossi fué también 
premiado por un trabajo literario : Carga 
Negra, cuadros de costumbres cubanas en 
tiempo de la esclavitud. Con el pseudóni- 
mo Mendo Méndez, en 1903 escribió la no- 
vela "Any Ñame." 

Nuestro biografiado encuentra que las- 
letras y la ciencia pueden hermanarse fá- 
cilmente. 

Estudió idiomas y habla bien 4 de ellos !' 

En el Congreso Médico de Diciembre de- 



-188— 




LAMINA XXVIII 



Dr. Juan Santos Fernández 




1917, el Dr. Grande Rossi presentó el des- 
cubrimiento de un punto doloroso en el 
vientre, para el diagnóstico de las úlceras 
del estómago, detalle científico que sin du- 
da no pasará desapercibido en el extran- 
jero. Anteriormente, liabía descubierto 
•:on el Dr. E. Acosta un germen, que lla- 
mó cladothrix invulnerabilis. 

Es Miembro de la Academia de Cien- 
cias M. F. y N. de la Habana, Catedrático 
de Patología General y de Patología de 
Enfermedades Intertropicales en la Uni- 
versidad de la Habana : miembro de la So- 
ciedad de Estudios Clínicos; Socio Je Ho- 
nor de la Société de Higiene de París; mé- 
dico del Hospital Calixto García, ele. 

Además el Dr. Grande Rossi es en Cu- 
ba el campeón del tiro a los platillos. Sus 
Triunfos han sido numerosísimos, y entre 
ellos se cuentan 11 medallas de oro y lfi 
copas de honor, ganadas en varios torneos 
cubanos. 

El doctor cuando no estudia se dedica 
a su sport favorito. 

Guiteras y Gener (Juan). — Ilustre mé- 
dico higienista, que honra a Matanzas, su 
ciudad natal, (en donde nació el día 4 de 
Enero de 1852) y a Cuba. 

Sus padres fueron Da. Josefa Gener y 
D. Eusebio Guiteras, el muy distinguido 
escritor y educador matancero. 

D. Juan Guiteras cursó los estudios de 

bachiller en Artes en el afamado Colegio 

'La Empresa", recibiendo en 1873 en la 

Universidad de Pensilvania, los títulos de 

Doctor en Medicina y en Filosofía. 

En 1900 se recibió de Doctor en Medi- 
cina en la Universidad de la Habana. 

De 1873 a 1899, prestó eminentes servi- 
cios profesionales en los Estados Unidos, 
habiendo sido comisionado varias veces 
para el estudio de la fiebre amarilla en ese 
país, en Cuba y en México. 

Además fué Catedrático de Patología 
interna y Clínica Médica en la Escuela 



de Medicina de Charleston, Carolina del 
Sur, de 1885 a 1889; y de Patología Ge- 
neral y Anatomía Patológica en la misma 
Universidad de Pensilvania, de 1889 a 
1899. 

El Doctor Guiteras frecuentó en P.erlín 
(a. 1890) los Laboratorios más famosos ; 
de Koch, (cuyo descubrimiento estudió 
por comisión de la Universidad de Pensil- 
vania) : de Ehrlich, Virchow, etc. En Lon- 
dres siguió un curso en la Escuela de Me- 
dicina Tropical; otro en Roma sobre pa- 
ludismo, con el prof. Grassi, y en París 
visitó clínicas médicas en los principales 
hospitales aumentando siempre más el ya 
enorme caudal de sus conocimientos cien- 
xíficos. (de 1899 a 1900). 

En 1898 el Dr. Juan Guiteras tomó par- 
te en la campaña de Santiago de Cuba en 
el Estado Mayor del General Shafter, co- 
mo Comandante Médico Militar; (Véase 
Cap. Patriotas) y en 1900 ya lo encontra- 
mos de Catedrático de Patología General 
e Intertropical en la Universidad de la 
Universidad de la Habana. 

Desde entonces, las altas cualidades 
científicas del Dr. Guiteras reconocidas y 
apreciadas debidamente, valieron al ilus- 
tre matancero una serie ininterrumpida 
de honores y de cargos: Miembro (1901) 
y más tarde Presidente de la Comisión 
de diagnóstico de enfermedades infeccio- 
nas (1902-8) : Vocal de la Junta Superior 
de Beneficencia (1902), y de la de Sani- 
dad (1903-8) ; Director del Hospital Las 
Animas (desde 1902) ; Decano de la Escue- 
la de Medicina (1905-9) ; Director de Sani- 
dad de la República; Jefe Superior de Ad- 
ministración y Presidente de la Junta N. 
de Sanidad (1909) ; Miembro de la Co- 
misión de fiebre amarilla de la Fundación 
Roekefeller (1916) en cuyo servicio visito 
Panamá. Ecuador, Colombia, Venezuela, 
Rrasil y las islas de Puerto Rico. Trini- 
dad, Barbadas y Martinica. 

El Dr. Guiteras es Miembro de las prin- 



—189— 



cipales Sociedades Científicas de ios Es- 
tados Unidos, de la Academia de Ciencias 
de la Habana, de la Sociedad de Estudios 
Clínicos de la Habana, Vice-Presidente de 
"The Conference of North - American 
Boards of Health"; lo fué también de la 
"American Public Health Association. " 
En 1905 fué nombrado Presidente del II 
Congreso Médico Cubano (no habiendo 
ejercido el cargo), y Miembro del Comité 
Ejecutivo de la Convención Sanitaria de 
las Repúblicas Americanas, habiendo to- 
mado parte muy activa en la redacción de 
la Convención Sanitaria de Washington 
1905. 

Fué Delegado en varias Convenciones y 
Congresos ; es Miembro Corresponsal del 
College of Phisicians de Füadelfia (1916) ; 
Miembro Honorario de la "Asociación 
Médica de Puerto Rico, (1917) ; Miembro 
fundador de la "American Academy of 
Public Health" (1916), Académico Co- 
rrespondiente de la Academia de Medici- 
na de Caracas (1917) ; fué Director de la 
Revista de Medicina Tropical (Habana"! 
primera publicación de esta clase en Amé- 
rica (1900-1905) y Coeditor de la obra del 
Dr. Finlay "Trabajos Selectos." Actual- 
mente dirige el Boletín de Sanidad y Be- 
neficencia, que está a su cargo desde el 
año de 1909. 

La ciencia médica debe a las investiga- 
ciones y estudios del Dr. Guiteras el des-- 
cubrimiento de la Filaría (E. TI 1886), 
observaciones patológicas en casos de fie- 
bre amarilla ; nuevos métodos en patolo- 
gía Tropical, (cuya primera cátedra abrió 
en la Habana, fundando con el Dr. Emilio 
Martínez la primera Revista de esta espe- 
cialidad en 1900) y el descubrimiento de 
la anquilostomiasis en Cuba (1902). Ade- 
más contribuyó eficazmente a la extinción 
de la fiebre amarilla, y de la peste bubó- 
nica, en Cuba. 

Los trabajos del Dr. Juan Guiteras han 
sido muchos. Varios fueron publicados en 



inglés y en los Estados' Unidos; muchos 
en Revistas Médicas y en el Boletín de 
Sanidad y Beneficencia. Sobre fiebre ama- 
rilla escribió trabajos de mucha importan- . 
cia, y por fin publicó también varios fo- 
lletos de índole histórica sobre la inter- 
vención de los E. U. en favor de Cuba, 
sobre la Tumba del Padie Vareia, etc. 
Además tradujo del inglés al castellano 
un trabajo histórico de R. M. Merchán, 
sobre las guerras por la independencia de 
Cuba y sus causas ; y del alemán el Códi- 
go del Seguro del Obrero en Alemania, 
etc. 

Estas notas sucintas pueden dar una 
idea de los méritos del Dr. Juan Guiteras 
y de la consideración con que se le dis- 
tingue en Cuba y en el extranjero. 

La última nota es la comisión con que 
le distinguió el Gobierno Cubano para 
asistir al Congreso promovido en Atlantic 
City por The American Medical Associa- 
tion. (El Congreso Médico denominado 
de la Victoria. Junio de 1919). 

Hernández y Pérez (Eusebio). — Hay de 
este notable ginecólogo una buena biogra- 
fía escrita por Nicolás Heredia en 1895. 

El Dr. Hernández se ha distinguido no 
solamente en su patria sino en el extran- 
jero en donde aumentó el caudal de sus 
conocimientos científicos. 

En Berlín estudió con los profesores 
Martín y Mackenrodt, y en París conoció 
las más afamadas clínicas de ginecología 
y partos. 

El prof. Adolfo Pinard en una hermosa 
carta que le dirigía en 1891, escribía al 
Dr. Hernández : 

"Je vous considererais comme faisant 
partie de la maison ..." 

Unos diez años antes había estado tam-; 
bien en Centro América, cubriendo el car^ 
go de profesor de Física-Médica en la Es- 
cuela de Medicina de Tegucigalpa (Hon- 
duras). :. < •-', 



—190— 



El Dr. Hernández escribió muchos tra- 
bajos científicos publicados por la Revis- 
ta de Ciencias Médicas de la Habana, la 
Crónica Médico Quirúrgica, El Progreso 
Médico, etc. Citaremos solamente los de 
mayor importancia, a saber: 

— Introducción al estudio clínico y a la 
práctica de los partos por Farabeuf y 
Varnier. Estudio Analítico. (1S911. 

— Estudio Clínico sobre aplicación del 
fórceps en el estrecho inferior. (1891). 

— Progresos de la Obstetricia en Fran- 
cia "Enseñanza del Prof. Pinard. 

Acerca del Profesor citado, de su obra 
y enseñanza, el Dr. Hernández escribió 
rarios otros trabajos : así como sobre la 
Clínica Baudeloque, de París. 

Acerca de la Sinfisiotomía publicó va- 
ríos folletos y la obra Historia Crítica de 
la Sinfidotomía (1893 y 1917). 

Otros trabajos : El parto consciente sin 
dolor (1915). 

El parto, el aborto, etc. conscientes sin 
dolor gracias a la tocanalgina Laurent. 
(1915). 

Homicultura (sobre la nueva ciencia en 
que el nombre del Dr. Hernández está 
asociado a la fama del Prof. Pinard). 
(1914). 

El Dr. Eusebio Hernández es también 
literato y poeta ; y fué el amor a la patria 
que hizo vibrar las cuerdas de su lira. 

En un mitin separatista cubano, (Kings- 
ton, Jamaica, 1880) fué leída una poesía 
suya, publicada después por la Revista 
Patria y Libertad. Habana. 

Publicó también el trabajo histórico El 
Período Revolucionario de 1879 a 1395. 

En 1885 escribió "Nuestra Misión en el 
Destierro" estando en Cayo Hueso; y 
posteriormente fueron publicados una Oda 
y varios de sus discursos políticos sobre 
argumentos diferentes : entre ellos el de 
la Guerra Europea. 

Periódicos y Revistas nacionales y ex- 
tranjeras, de índole literaria o política. 



como El Renacimiento, de Tegucigalpa 
íHonduras), y la Revista, homónima, de 
.Marco Antonio Dolz ¡ Cuba Nueva, El Día, 
Patria, El Diario de la Marina, etc. pu- 
blicaron trabajos del Dr. E. Hernández, 
en épocas diferentes. 

Nuestro biografiado es Miembro de Nú 
mero de las Academias de la Historia y 
de Ciencias Médicas F. y N. de la Haba- 
na, Catedrático de la Universidad de la 
Habana, Miembro de la Sociedad de Es- 
tudios Clínicos de la Habana, etc. 

Como político ha estado siempre afilia- 
do al Partido Liberal, como Jefe de la 
fracción Hernandizta que ya lo postuló 
para la Presidencia de la República. (Véa- 
se Capítulo Patriotas Matanceros). 

Huerta y Ponce de León (Santiago de 
la). — Distinguido catedrático de la Uni- 
versidad de la Habana (Geología, Minera- 
logía y Cristalografía) por oposición. 

Nació en Matanzas el día 6 de Abril de 
1870 y se educó en la Habana. En 1890 
obtuvo el grado de Licenciado en Cien- 
cias Naturales y el año siguiente de Doc- 
tor : con Premios Extraordinarios, por 
oposición, en ambos cursos. 

En 1892 se recibió de Licenciado en 
Medicina y Cirugía. Antes de la Cátedra 
Universitaria desempeñó la auxiliar del 
Instituto de Segunda Enseñanza de Santa 
Clara (1893) obtenida por concurso; las 
de Patología General y Patología Médica, 
de Histología, de Historia Natural Médi- 
ca en la Escuela de Medicina de la Ha- 
bana, etc. 

Largo sería enumerar todos sus cargos 
en la I. Pública, a la que dedicó casi en- 
icra su vida laboriosa el Dr. Santiago de 
la Huerta y Ponce de León. 

El Gobierno Cubano lo nombró Delega- 
dodo a la X Sesión del Congreso Geoló- 
gico celebrada en 1906 en México, y allí 
fué nombrado Viee-Presidente del Con- 
greso. 



—191— 



Escribió trabajos científicos importan- 
tes y pronunció interesantes conferencias 
de la misma índole. 

Entre los primeros mencionaremos va- 
rios artículos y estudios dB anatomía y 
disección; sobre temas de mineralogía y 
geología ; simognesia, petróleo crudo, etc. 

El Dr. de la Huerta pertenece a The 
National Geographical Society (Estados 
Unidos) ; a The Seismological Society of 
America (E. U.) y a la Sociedad de His- 
1oria Natural "Felipe Poey". Además es 
Miembro Titular del Consejo Universita- 
rio de la Habana. 

Jiménez (Juan Bautista). — Distinguido 
ingeniero agrónomo. 

No es matancero, pero vivió mucho 
iiempo en Matanzas, en donde escribió va- 
rias obras de agronomía. Creo fuese na- 
tural de Santa Clara. Fué elogiado por el 
notable agrónomo Alvaro Reynoso. 

Obtuvo una beca para estudiar agrono- 
mía en Bélgica. 

Jiménez (José Elias). — Médico distin- 
guido de Matanzas que falleció en 13 de 
Noviembre de 1893. (¿o 1894?) 

Fué Presidente del Liceo de Ma! unzas 
durante varios años. 

Jimeno (Francisco de). -Fué uno de los 
hombres que más honraron a Matanzas, 
su patria, por su talento, por su bondad, 
y por su gran cultura. 

Viajó mucho por Europa y los Estados 
Unidos, ampliando sus conocimientos en 
Ciencias Naturales, Arqueología, Histo- 
ria, ete 

Poseedor de una importante fortuna, 
prodigó siempre su dinero y su coopera- 
ción, prestando grandes servicios a Ma- 
tanzas como Alcalde, Juez de Paz, Miem- 
bro de la Sección de Ciencias del Liceo, 
etcétera. 

Más tarde, cuando reveses económicos 
le obligaron a trabajar por una retribu- 



ción fija, realizó trabajos importantes en 
ia Sección de Estadística y Fomento de 
la Provincia : el Censo, el Mapa de ia Pro- 
vincia, la Memoria histérico - geográfico- 
istadística, de la misma, y un Informe so- 
bre la importancia mercantil y agrícola, 
de la provincia de Matanzas, que fué muy 
elogiada por la profundidad del criterio, 
por el estilo, y por las ideas que lo inspi 
raban. 

F. de Jimeno colaboró en muchos diarios 
y revistas : en el Diario de la Marina, El 
País, en la famosa Revista de Cuba, de 
Cortina y en varias publicaciones de Ma 
tanzas. 

Su notable trabajo Período prehistóri- 
co cubano le valió el nombramiento de 
Socio de Honor de la Sociedad Antropo- 
lógica de Cuba. 

En 1882 empezó a publicar sus Efemé- 
rides Cubanas. 

Había logrado reunir varias coleccione* 
en su casa, con la ilusión de poder un día 
formar un Museo para donarlo a su ciu- 
dad, pero la desgracia de tal manera lo 
persiguió que no logró su propósito, y 
los materiales en parte se perdieron du- 
rante la época aciaga de su enfermedad 
y pobreza, y en parte enriquecieron el 
Museo y la Biblioteca del Instituto de II 
Enseñanza. 

El catálogo de libros formado por Ba- 
chiller y Morales, fué aumentado notable- 
mente por D. Francisco De Jimeno. 

Sus Apuntes para la Historia de Cuba, 
aunque no hayan podido ser hallados ín- 
tegramente, representan un factor impor- 
tante para la historia de Matanzas, y nos- 
otros tuvimos la oportunidad de consul- 
tarlos en varias ocasiones. 

D. Francisco de Jimeno nació en 182& 
y murió en 1890. 

Lebredo (Joaquín G.)-— Nació en Ma- 
tanzas en 18 de Agosto de 1833 y mu- 
rió en 26 de Noviembre de 1889. 



-192— 



Médico y hombre de ciencias muy no- 
table generalmente conocido bajo el nom- 
bre y apellido de Joaquín G. Lebredo, 
aunque su verdadero apellido fuese Gar- 
cía Lebredo. 

Su tesis del doctorado fué un estudio 
importante sobre la química en relación 
con los fenómenos vitales. A esa ciencia 
se dedicó siempre con gran amor el Dr. 
Lebredo. 

El Dr. Esteban Borrero y Echeverría 
en la Revista Cubana elogió mucho un tra- 
bajo de Lebredo sobre Aplicaciones de la 
Química Orgánica a la Fisiología y a la 
Terapéutica. 

Escribió también sobre fiebre amarilla 
y sobre el mismo argumento dio varias 
conferencias en Madrid. 

Colaboró en El Genio Científico de Mar- 
cos de J. Melero, en la Crónica Médico- 
Quirúrgica de la Habana y en otras revis- 
tas de la misma índole. 

Varias de sus obras fueron premiadas 
en el extranjero, y la Academia de Cien- 
cias de la Habana lo tuvo entre sus miem- 
bros más preclaros. 

Era también un distinguido polígloto. 

Una buena biografía del Dr. Joaquín 
G. Lebredo es la que escribió el Dr. Es- 
teban Borrero y Echeverría. 

He aquí algunos párrafos de ella : 

"La solidez de sus conocimientos facul- 
"tativos, en los cuales se conciertan fe- 
' ' lizmente el producto del estudio asiduo 
''de las obras más selectas con las nocio- 
"nes de carácter puramente clínico, ro- 
busteciéndolas: su instrucción en las 
'ciencias auxiliares de la Medicina, la Pí- 
'sica, y la Química: la severa disciplina 
'de su espíritu, hecho a los estudios ma- 
temáticos, en que ha sabido tamDÍ<';n so- 
bresalir y brillar, sus facultades füosófi- 
"cas, aquilatadas sin exclusivismos, en la 
' ' Escuela de Comte y de Littré ; los cono- 
" cimientos literarios de que ha dado tan- 
"tas veces bella muestra: y más que to- 



"do, el sello de distinción que ha impreso 
"su carácter moral, correcto y serio a las 
"múltiples nociones que acopia su espíri- 
"tu, le han revestido entre nosotros de 
"una aureola de amable autoridad suavi- 
"zada siempre por su modestia y por su 
"exquisita cortesía. 

El Dr. Ramón Zambrana fué padrino 
del Dr. J. G. Lebredo en 1859 cuando se 
recibió de Licenciado en Medicina, y el 
Dr Julio J. Le Rivereud, francés, lo tuvo 
como discípulo predilecto. 

Entre otros trabajos importantes del 
Dr. Joaquín G. Lebredo, mencionaré to- 
davía los siguientes : 

— Memoria para el Concurso de Oposi- 
ción a una Cátedra de Ciencias Físico-Ma- 
temáticas (A. 1857). "Dadas las leyes de 
Kepler demostrar su importancia y la in- 
fluencia que han ejercido en los progresos 
de la Astronomía." 

— Aplicaciones de la Química Orgánica 
a la Fisiología y a la Terapéutica (1870). 
Lesiones hepáticas producidas por la fie- 
bre amarilla (1878). 

El Dr. J. G. Lebredo fué Catedrático 
de Fisiología en la Universidad de la Ha- 
bana (1863), y en el Instituto de II En- 
señanza Catedrático de Aritmética y Al- 
gebra : y también dio clases en el famoso 
Colegio del Salvador de José de la Luz 
y Caballero. 

Varias sociedades científicas y literarias 
extranjeras honraron al Dr. J. G. Lebre- 
do con títulos y nombramientos : Socio 
corresponsal de la Sociedad Ginecológica 
Española (1875) ; de la Société de Biolo- 
¿rie de París; de la Société d'Anatoraie de 
París (1877-78) ; de la New York Medico 
Legal Society (1885), miembro de la So- 
ciedad Económica Amigos del País, etc. 

El hijo del Dr. Lebredo (Mario G.) es 
bacteriólogo muy distinguido, que honra 
también a su patria. 

López Villalonga (José).— (1854-1914). 
Médico de Matanzas que escribió sobre te- 



—193- 



rapéutica hipnótico-sugestiva. Los "Ar- 
chivos de la Policlínica" se ocuparon en 
1895 de sus trabajos. (Cita del Sr. Trelles). 

Llorach (Esteban). 

Muy buen clínico y hombre muy desin- 
teresado. Se recibió en París en 1859 ha- 
biendo sido su tesis del doctorado : Consi- 
deración sur la hygiéne de la prémiére 
enfance. 

Sentimos no poder dar detalles sobre su 
vida y obras, habiéndonos dirigido inútil- 
mente a familiares de los más allegados 
del doctor. 

En los Juegos Florales del Liceo de Ma- 
tanzas el año de 1868, fué premiada su 
Memoria sobre traqueotomía en caso de 
croup. 

En resumen: se le considera uno de los 
mejores médicos que tuvo Matanzas. 

No estoy muy seguro del año de su na- 
cimiento : según Trelles es el 1832 y se- 
gim otras personas el año de 1827. 

Falleció por el año 1885. 

Lluria (Enrique). — Muy distinguido 
médico de Matanzas, discípulo del ilustre 
Albarrán. Reside en Madrid, en donde 
ocupa en 'los centros intelectuales y cien- 
tíficos un lugar preferente como escritor 
y como especialista en las vías urinarias. 

Ha escrito sobre esta rama de la ciencia 
médica trabajos notables. 

Sus obras Evolución super-orgánica 
(1905) y Humanidad del Porvenir (1906) 
llamaron mucho la atención en los centros 
intelectuales europeos. 

Escribió también una obra titulada El 
Superhombre que mereció grandes elogios 
de los críticos. 

Nació por el año 1862. 

Mádan (Domingo L.)— (1856-1898).— 
Distinguido médico y filántropo. (Véase 
Cap. Filántropos). 



Martínez Domínguez (Manuel). — Entre 
la juventud científica de Matanzas, se dis- 
tingue particularmente y sin duda alcan- 
zará un puesto muy elevado en la intelec- 
tualidad de su Provincia y de Cuba el 
bacteriólogo Manuel Martínez Domínguez. 

Ha nacido el año de 1880. 

En el inicio de su juventud fué genial 
poeta en Cabrilleos. 

Escribió más tarde varios trabajos cien- 
tíficos y es hoy día Director del Labora- 
torio de Sanidad de la Habana. 

Méndez Capote (Fernando). — El actual 
Secretario de Sanidad y Beneficencia es 
Lijo preclaro de Cárdenas en donde nació 
el 27 de Septiembre de 1853. 

Hizo sus primeros estudios en el Cole- 
gio El Progreso de su ciudad natal, y cur 
só en Matanzas el bachillerato pasando 
después a la Universidad de la HaKana. 

Fué el Dr. Méndez Capote del histórico 
grupo de los estudiantes procesados en 
1871: en aquel entonces fué deportado a 
España. 

Concluyó en Barcelona sus estudios uni- 
versitarios, recibiéndose de- Licenciado en 
Medicina y Cirugía en Diciembre de 1875. 

Después de haber ejercido su profesión 
en Cárdenas, durante algunos años, regre 
só a Europa, permaneciendo dos en París. 
Volvió a Europa más tarde para visitar 
los principales centros de ciencias medí 
cas de Francia, Alemania y España. 

Su segundo viaje tuvo por principal ft 
nalidad el profundizar sus estudios gine- 
cológicos, en cuya rama científica tuvo 
los más afamados maestros y siguió cur 
sos especiales. 

Al regreso a Cárdenas, después de sn 
segundo viaje por Europa, fundó su fa- 
mosa Clínica Ginecológica (a. 1894) mon- 
tada admirablemente; fué el mejor esfuer- 
zo logrado en este sentido en la Provin- 
cia de Matanzas. 

Se trasladó para México en 1896 vol 



—194— 



LAMINA XX'X 





Dr. Federico Calvez 



Dr. Ignacio Plasencia _v Lizaso 





Dr. Francisco Bosque \) Reyes 



Dr. Francisco Vidal Solares 



viendo a Cuba en 1898, después de haber 
obtenido en aquella Facultad el título de 
doctor. En México el Dr. Fernando Mén- 
dez Capote fué Miembro de la Sociedad 
Científica Pedro Escobedo, en la que pre- 
sentó trabajos médico-quirúrgicos : entre 
ellos un importante caso de quiste dermoi- 
deo que llamó mucho la atención de aque- 
lla Corporación. 

El Dr. Méndez Capote ingresó en la 
Academia de Ciencias M. F. y N. de la 
Habana en 21 de Marzo de 1904 como Aca- 
démico de Número, pasando a la Catego- 
ría de Miembro Corresponsal en 1908, épo- 
ca en que estuvo radicado por segunda 
vez en la República Mexicana. Reingresó 
otra vez como individuo de número en la 
misma Academia el año de 1910. 

Ha sido Presidente de la Sociedad de 
Estudios Clínicos ; Vice-Presidente de la 
Academia de Ciencias; Director de Bene- 
ficencia de 1913 a 1917 : Cirujano del Hos- 
pital Número Uno, etc. y en la actualidad 
es Presidente del Colegio Médico, Miem- 
bro de la Prensa Médica, Cirujano del 
Centro de Dependientes, etc. 

El Dr. Fernando Méndez Capote es es- 
pecialista en ginecología, aún cuando se 
!e considere un hábil cirujano en general. 
Su técnica operatoria, que obedece estric- 
tamente a las reglas de la ciencia, es irre- 
prochable: es además muy experto en el 
diagnóstico, hábil en la aplicación del tra- 
tamiento y sobre todo muy honrado como 
cirujano. 

Ha presentado varios trabajos impor- 
tantes, casi todos sobre casos clínico-qui- 
rúrgicos. 

De sus trabajos ha sido notable el dis- 
curso de recepción como Académico, que 
reveló también un perfecto higienista. 
Medio social de las cindadelas. 
. Su vida política ha sido pura y honra- 
da como su actuación de hombre de cien- 
da. 

Fué Presidente del Comité Autonómico 



de Cárdenas; Alcalde de la misma Ciu- 
dad ; Representante y Senador, por Cár- 
denas igualmente, etc. 

Su ciudad natal debe al Dr. Méndez Ca- 
pote (así como a la iniciativa del Dr Ros- 
Pochet) la ampliación y las reformas muj T 
modernas del Hospital Civil, y Matanzas 
la creación del Departamento de Higiene 
Infantil ; y pronto le deberá también el 
mejoramiento del Hospital Santa Isabel. 

Menocal (Aniceto G.) — (1844-1908). 
Notable ingeniero naval nacido en Matan- 
zas al que Cuba debe el estudio del canal 
para evitar las inundaciones del Roque. 

Estudió en Troye y ejerció muchos años 
su profesión en los Estados Unidos, en 
donde su nombre está ligado a obras muy 
importantes, como el estudio de la zona de 
Nicaragua y la de Panamá y otras. 

Fué Jefe del Navy Yard en Washing- 
ton, ingeniero consultor de la Secretaría 
de Marina de los E. U., Jefe de Obras Pú- 
blicas en N. York, etc., etc. Escribió en 
inglés proyectos y trabajos de ingeniería 
muy importantes. 

El Gobierno Francés lo condecoró con 
la Legión de Honor y varias Agrupacio- 
nes Científicas lo acogieron en su seno co- 
mo Miembro de Honor. 

Miranda y Torres (Ramón L.) — Médi- 
co matancero recibido en París. Escribió 
varias memorias científicas interesantes : 
sobre oftalmología. 

Nació en 1836 y murió el 27 de Enero 
de 1910. 

Monte (Emilio Del). — El matancero 
Emilio Del Monte, ingeniero, escribió so- 
bre ferrocarriles funiculares. Recibió su 
instrucción en París. (Cita de Trelles). 

Moreno de la Torre (Gustavo). — Médi- 
co distinguido de Cárdenas. Ex-Catedráti- 
co de la Universidad de la Habana. 



— 19&— 



Escribió trabajos de medicina. Uno de 
ellos fué reproducido por una de las pri- 
meras revistas de Ciencias Médicas, de 
Londres, The Lancet, el año de 1904. 

Su hermano Manuel, que falleció muy 
joven (en 1891) prometía muchísimo y 
había escrito varios trabajos de medicina 
notables. (Cita de Trelles). 

Morales (Sebastián Alfredo de). — ■ 
(1820-1900). El erudito Sr. J. Ai Escoto 
asegura que Morales nació en 1818. 

Yo recogí el dato que precede de la se- 
ñora viuda del Dr. Morales. 

Aunque habanero, el Dr. S. A. de Mora- 
les debe incluirse entre los intelectuales 
de Matanzas en donde se desarrolló la ma- 
yor parte de su vida laboriosa y patrióti 
ea. El llamaba Matanzas su segunda cuna. 

Su padre, Sebastián M. de Morales, que 
(según noticias obtenidas de la familia) 
era de Tarif, lo inició en los primeros es- 
tudios de botánica y en las conspiracio- 
nes. Era la época de Narciso López. 

Sebastián Alfredo de Morales era muy 
amigo de Plácido, y se vio mezclado en 
esa y más tarde en la conspiración de 
Narciso López, que motivó su deportación 
a Filipinas por el año de 1848. 

En el destierro Morales se dedicó a su 
ciencia favorita, la botánica: estudió y 
herborizó bajo la dirección de un fraile 
sabio que le impartió los elementos de una 
buena enseñanza científica de historia na- 
tural. 

En Filipinas, a pesar de no tener el tí- 
tulo todavía, ejercía de médico alópata. 
Por fin logró huir y desembarcar en la 
Habana disfrazado y después de varios 
años de permanencia en el destierro. 

Desde 1848 pudo reunir una valiosa co- 
lección de 11,000 moluscos recogidos en 
sus numerosos viajes. 

En 1860 escribió, en colaboración con 
Fernando Domínguez Elementos de Fí- 
sica. 



En 1862 presentó a la Academia de 
Ciencias su Nosografía del Coló el o, traba- 
jo sobre una enfermedad de los aboríge- 
nes de la isla de Luzón. 

Escribió también una Monografía de las 
Ampelideas, y dirigió en 1866 el Anuario 
de Ciencias Físicas y Naturales, del Liceo 
de Matanzas, del que fué una sólida co- 
lumna, durante la primera década de su 
fundación, figurando en los jurados para 
juzgar las composiciones científicas. 

Escribió también la obra Plantas Tex- 
tiles. 

Manuel J. Presas, que más tarde conquis 
tó también fama como naturalista, era so- 
brino del Sr. Morales, y de él recibió las 
primeras nociones de las ciencias. 

Morales fué también comerciante, y con 
Sr. Presas padre, (que era a la sazón su 
cuñado), tuvo una casa comercial a ori- 
llas del Yumurí, con depósito de azúcar: 
pero con tan mala suerte que en 1870 en 
una inundación se perdieron todos sus 
herbarios y la documentación de su pri- 
mera Flora Cubana. 

Cuando el movimiento de Yara, Mora- 
les salió para Venezuela con una comisión 
de Céspedes para fundar allí un centro de 
conspiración. 

Allá se recibió de doctor homeópata 
por consejo de un médico alemán. 

Permaneció casi 9 años en Venezuela, 
hasta la paz del Zanjón, y cooperó acti- 
vamente en la infausta expedición del 
Virginius. 

Su primera esposa la poetisa y escrito- 
ra Catalina Rodríguez fundó en Caracas 
un periódico, y escribió dramas para le- 
vantar fondos a favor de los insurrectos 
cubanos. 

A su regreso a Cuba, Morales traía do- 
cumentos importantes que hubieran sido 
preciosos para la historia de Cuba, pero 
su esposa, temerosa de que pudieían un 
día comprometerlos, los quemó antes de 
desembarcar. 



-196— 



Su última esposa, la Sra. Modesta Lau- 
ra Romero y Cortés, antigua alunina del 
Dr. Morales, asegura que en 1876 el sabio 
cubano había sido nombrado Catedrático 
de una Escuela Normal de Colombia. 

La citada señora, a pesar de la gran 
disparidad de edad que entre ellos existía, 
asistió a su esposo con una devoción ad- 
mirable. 

Volviendo a las obras de Sebastián A. 
de Morales, agregaremos que de 1884 a 
1894 rehizo su notable obra Flora Cubana 
que en 1900 el Sr. Carlos M. Trelles llevó 
a París, en donde fué premiada. Consta 
de 4 volúmenes, y sería honroso para el 
Gobierno de Cuba ilustrar y costear. la 
edición. 

¡ Lástima que se haya perdido ese 
gran herbario en el que se habían fundi- 
do algunas colecciones de Poey. 

El famoso naturalista, tuvo por Sebas- 
tián A. de Morales una estimación muy 
grande, y hemos leído en un certificado 
escrito de su puño y letra, que Poey reco- 
nocía haber ocurrido a la sabiduría de su 
amigo y compañero para obtener datos 
y nombres científicos de plantas cubanas, 
e instrucciones que le permitieran desem- 
peñar la cátedra de Botánica a la que ha- 
bía sido nombrado improvisamente. 

Además Poey certificaba que Morales 
nabía sido colaborador del periódico cien- 
tífico Repertorio Físico-Natural de la Isla 
de Cuba, describiendo en él especies nue- 
vas de plantas, en latín y en español. 

Otras obras del Dr. Morales (inéditas 
casi todas) : 

Flora Arborícola. 

Cartilla Agrícola. 

Tratado de Agricultura. 

Tratado de Historia Natural. 

Tratado de Fisiología Vegetal Compa- 
rada. 
. Tratado de Mineralogía. 

Tratado de Química Orgánica. 



Filamentos Cubanos, (informe de fito 
tecnia). 

Además existen doce de sus obras lite- 
rarias ; todas ellas inéditas. Las Sombras, 
poema; Diario de Viaje de cuyos volúme 
nes se perdieron tres en la inundación de 
1870, etc. 

Morales fué Socio de Número de la 
Academia de Ciencias de la Habana. 

He allí una vida útil, de la que su país 
no supo sacar todo el provecho que hubie- 
ra sido posible, debido a la escasa protec- 
ción que se concede en Cuba a la labor in- 
telectual, cuando no va acompañada de 
altas relaciones políticas. 

Oxamendi y Valdés (Juan Calixto). — 
Nació en Matanzas el . 14 de Octubre de 
1829 y falleció en 1885 el día 24 de Junio. 

Médico distinguido que se recibió en 
París y en la Habana. Fué Miembro de la 
Academia de Ciencias de la Habana y de 
nsociaciones científicas extranjeras. 

Hombre muy culto, conocedor de varios 
idiomas, tradujo del alemán un trabajo 
de Hagen sobre enfermedades de niños, y 
comentó (por cierto muy poco favorable- 
mente) Flora Cubana de Sauvalle, asegu- 
rando que no merece el nombre de flora 
por tratarse sencillamente del Catálogo de 
Grisehach mejorado y enriquecido por el 
autor. (Cita de C. M. Trelles). 

Cuando regresó de París no volvió a 
Matanzas, sino que se estableció en la Ha- 
bana. 

Pimienta (Eugenio). — Distinguido in- 
geniero de Matanzas, recibido en la Es- 
cuela Central de París. Nació por el año 
de 1830. 

Publicó una obra notable sobre la ela- 
boración del azúcar: después se estableció 
en Cárdenas, en donde murió oscurecido. 

Piqué (Francisco). — Otro ingeniero dis- 
tinguido, natural de Matanzas y contem- 



—197— 



poráneo de Pimienta. Estaba casado con 
la hija de Pedro José Guiteras. Merece ser 
mencionado su proyecto de un Ferroca- 
rril Continental para unir las dos Améri- 
cas. 

Plasencia y Lizaso (Ignacio G.) — Hijo 
de la Ciudad de Alacranes de donde han 
salido varios de los más preclaros ciuda- 
danos de la provincia de Matanzas. 

Nació el Dr. Pl&sencia, en 30 de Sep- 
tiembre de 1843 y falleció en la Habana 
el 19 de Julio de 1913. 

Extractamos del elogio fúnebre que hi- 
zo de él, nuestro distinguido amigo al 
Dr. Jorge Le Roy, algunos de los datos 
más importantes de la vida útil, muy útil 
del insigne cirujano. 

Cursó sus estudios en la Habana, reci- 
biendo en 1869 el diploma de Licenciado 
en Medicina y Cirugía, después de haber 
ganado la Medalla - Premio de Anatomía 
Descriptiva, y las notas de Sobresaliente. 

Tan pronto como le fué posible trasla- 
dóse a París para perfeccionar sus cono- 
cimientos en cirugía y partos, y Pinard, 
Riehet, Verneuil, Labbé etc. (casi todos 
los médicos más ilustres de esa época) 
contribuyeron eficazmente a preparar la 
personalidad científica de nuestro biogra- 
fiado. 

En 1876 obtuvo de la Universidad Cen- 
tral de Madrid el título de Doctor, regre- 
sando después a Cuba. 

Como operador conquistó muy pronto 
un lugar preferente, por su notable segu- 
ridad en las operaciones más difíciles : y 
le distinguieron con honores y nombra- 
mientos múltiples: Subdelegado de Mari- 
na del Barrio de Sn. Lázaro ; miembro de 
la Sociedad Antropológica ; de la Socie- 
dad de Estudios Clínicos de la Habana ; 
Socio de Número de la Sociedad Económi- 
ca de Amigos del País; Catedrático Su- 
plente de la Universidad de la Habana; 
Vocal de la Junta de I. P. ; Miembro de 



Ja Academia de Ciencias de la Habana ,- 
Miembro Corresponsal Honorario del Ins- 
titut du Midi, (Toulouse, Francia) ; Miem- 
bro Corresponsal Extranjero de la Sociétá 
de Médecine Pratique, de París, etc. 

Cupo al Dr. Plasencia y Lizaso el honor 
de haber sido uno de los médicos que má» 
han contribuido a revolucionar y evolu- 
cionar la ciencia en Cuba, aplicando los 
descubrimientos y doctrinas del gran Pa»- 
teur. 

Con el Dr. R. Menocal y el Dr. G. C&- 
suso, el Dr. Plasencia adoptaba en Cuba 
todo lo que se acababa de descubrir y 
adoptar en Europa. 

En 10 de Diciembre de 1876 presento 
ante la Academia de Ciencias un estudio 
sobre el termo-cauterio haciéndolo fun- 
cionar ante varios de los más eminentes 
médicos cubanos en diferentes operacio- 
nes : en otras varias ocasiones practicó fe- 
lizmente operaciones difíciles y nuevas 
para Cuba, como la desarticulación del 
muslo; la traquelorrafia en caso de dila- 
ceración lateral derecha del cuello uteri- 
no: la perineorrafia, la ovarioctomía do 
ble, etc. 

Muchos trabajos científicos del Dr. Pla- 
sencia han sido con sobrada razón, califi- 
cados de notables por la Academia de 
Ciencias : entre ellos el titulado La Ure- 
trotomia en Cuba; Del tratamiento del 
hidrocele por el ácido fénico diluido; 
La Apendicitis, enfermedad quirúrgica; 
Aneurisma de la Arteria Iliaca derecha; 
varios trabajos sobre las hernias, y mu- 
chos sobre operaciones y diferentes casos 
clínicos. 

Además se demostró siempre buen cu- 
bano, ayudando en lo que le fué yjosibl» 
la causa de la libertad. 

El Dr. Tomás A. Plasencia y Lizaso, 
(1840-1894) hermano del Dr. Ignacio a 
Plasencia ha sido también un médico no- 
table: era alienista y Académico de Nú- 
mero. 



-198— 



LAMINA XXX 




Dr. Carlos de la Torre 



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Dr. Sebastián A. de Morales 



Dr. Manuel ]. Presas 



Escribió varios trabajos, entre ellos al- 
gunos de estadística médica. 

El -Dr. Ignacio Benito, hijo de nuestro 
biografiado, ocupa también un lugar dis- 
tinguido en el Cuerpo Médico de Cuba, 
como cirujano, dedicándose con especia- 
lidad a ginecología y partos. 

Su gabinete, moderno y bien montado, 
es uno de los más frecuentados de la Ha- 
bana. 

El notable bacteriólogo Dr. Leonel Pla- 
sencia, sobrino del Dr. Ignacio G. Plasen- 
cia, es también muy favorablemente cono- 
cido en los medios científicos por sus es- 
tudios : y pertenece como Miembro de Nú- 
mero a la Academia de Ciencias de la Ha- 
bana. 

Es por lo tanto una familia beneméri- 
ta de la ciencia la que lleva el apellido 
muy honroso de los Plasencia ! 

Presa? y Morales (Manuel J.) — Natu- 
ralista y médico notable. 

Nació en Matanzas el 22 de Enero de 
1845 y falleció en 8 de Abril de 1874, por 
haberse inoculado la difteria al curar un 
enfermo 

En 1867 se recibió de licenciado en 
Ciencias y en Medicina. 

Presas revmía a su cultura una gran in- 
teligencia natural, y su decidida vocación 
y competencia para las ciencias naturales 
hicieron que Poey y Sebastián A. de Mo- ' 
rales le tuviesen grandísimo aprecio. 

Ingresó en Noviembre de 1867 en la 
Academia de Ciencias de la Habana ; fué 
miembro de la Sociedad Española de His- 
toria Natural de Madrid, (a la que legó 
sus colecciones antes de morir), y princi- 
pal colaborador del Repertorio Físico-Na- 
tural de la Isla de Cuba 

'Con el Dr. Joaquín Barnet organizó la 
Sección de Ciencias del Liceo de Matan- 
zas, a cuya vida intelectual contribuyó 
eficazmente, y reunió muchos datos sobre 
bibliografía de ciencias naturales. 



Muy elogiada por Poey fué su obra La 
Historia Natural en Cuba. 

Dejó también otros trabajos, particu- 
larmente sobre botánica, y para optar al 
vítulo de socio facultativo de la Sección 
de Literatura del Liceo, escribió un Estu- 
dio sobre la locura del Quijote, que prue- 
ba la ductilidad de su talento. 

Celebrada también ha sido su Memoria 
sobre Cementerios. 

Rodríguez y Acosta (Filomeno). — Muy 
distinguido médico de Matanzas, cuyos 
trabajos le han merecido el nombramien- 
to de Miembro Corresponsal de la Acade- 
mia de Ciencias de la Habana. 

El Dr. Rodríguez ha nacido el 23 de Di- 
ciembre de 1880, en la ciudad de Matan- 
zas. 

Al presentarse candidato al puesto de 
Académico, el Dr. Rodríguez tenía, en su 
activo, 18 trabajos científicos, siendo muy 
celebrado el que había previamente remi- 
tido. 

Ese centro de cultura lo había declara- 
do perfecto, profusamente documentado y 
bastante para acreditar la fama, etc . . . 
(1917). 

Trataba de las Causas que determinan 
un aumento en la mortalidad por afeccio- 
nes cardio-arteriales. 

De los demás trabajos científicos del Dr. 
Rodríguez han sido publicados varios por 
la Revista Médica Cubana, que, sin duda, 
es una de las más serias. 

Citaremos algunos de los principales : 

— Lesiones valvulares del corazón, de 
origen palúdico (1906). 

— Flebitis tuberculosa y embolia pulmo- 
nar. (1906). 

— Fenómenos cardiacos en los uricémi- 
cos. (1908). 

— Contribución al estudio de las lesio- 
nes valvulares del corazón. (1908). 

— Semiología de los soplos de la punta 
del corazón. (1909). 



-199— 



— Informe médico-legal sobre el estado 
mental de un supuesto alienado. (1911). 

— A propósito de los ictero-infecciosos. 
(1912). 

— Un caso de aortitis palúdica. (1912). 

— Estrechez mitral — estrechez mitral 
funcional. (Con el Dr. José Valdés Ancia- 
no). (1912). 

— Intoxicación grave por la atropina. 
(1913). 

— Lesiones anatómicas del corazón, de 
origen palúdico. (1915). 

— Estrechez mitral funcional. (Contri- 
bución a su estudio). (1914). 

Uno de los últimos y más valiosos tra- 
bajos del Dr. Filomeno Rodríguez es se- 
guramente el tema desarrollado ante el 
cuarto Congreso Médico Cubano : (Diciem- 
bre de 1917) La herencia como factor etno- 
lógico de las enfermedades vasculares, da- 
do el incremento de esas afecciones en 
Cuba. En ese trabajo el Dr. Rodríguez da 
una prueba luminosa de su amplia cultu- 
ra científica y de sus cualidades de inves- 
tigador de los problemas que afectan al 
organismo humano. 

Estas mismas cualidades para la inves- 
tigación rápida y serena de los casos pa- 
tológicos que se ofrecen a menudo ante 
sus ojos de médico, son las que determi- 
nan sin duda la precisión de sus diagnós- 
ticos. 

El Dr. Rodríguez es también novelista. 
Son obras suyas El Incompatible (1) y El 
Doctor Doris, novela la última que pone 
al descubierto una de las mayores llagas 
de la sociedad moderna. De El Doctor Do- 
ris inédita, he leído algunos trozos selec- 

10S. 

Santos Fernández (Juan). — Es, a mi en- 
tender, el intelectual de mayor producción 
científica en Cuba. Los trabajos, todos 



(1) En colaboración con el Dr. Mario Luque. 



buenos, y muchos verdaderamente nota- 
bles, del Dr. Santos Fernández, casi lle- 
gan al millar! 

Es asombroso que un médico que tra 
baja también tan intensamente como pro- 
fesional, haya podido llevar a cabo una 
labor de tamaña importancia para la cien- 
cia ! Labor que no se detiene ante el can- 
sancio natural que los años producen en 
casi todos los mortales de fibra menos re- 
sistente y acerada. 

No pretendemos hacer del Dr. Santos 
Fernández ni una biografía ni una biblio- 
grafía. En nuestra obra no puede haber 
cabida más que para leves apuntes, con 
el fin que las glorias de las provincias, 
tratadas en este volumen, no pasen inob- 
servadas ante los ojos del pueblo. Por otra 
parte el Dr. Jorge Le Roy, Secretario de 
la Academia, ha hecho de un modo per- 
fecto a propósito del Dr. Santos Fernán- 
dez lo que nosotros desearíamos hacer, y 
de sus trabajos hemos recogido los datos 
más importantes. 

Nació el 2 de Junio de 1847 en Alacra- 
nes (Prov. de Matanzas). Empezó sus es- 
tudios en el Colegio de Belén en 1861, pe- 
ro en 1869 tuvo, como muchos otros cuba- 
nos, que ir en busca de tranquilidad para 
sus estudios, hasta Madrid. 

Allá cursó los estudios universitarios 
hasta el año de 1872 en que se recibió de 
Licenciado en Medicina, pasando después 
a París para perfeccionarse en el ramo de 
oftalmología a que se dedicó de una ma- 
nera particular. 

Frecuentó en París las Clínicas de ma- 
yor renombre, y en particular la de Ga- 
lezowski, el famoso oculista, umversal- 
mente conocido. 

En 1875, después de haber contraído 
unas fiebres periódicas, pensó regresar pa- 
ra su Cuba, cuando un amigo y compañe- 
ro suyo le llamó a Castillo de Bayuelas 
en la Provincia de Toledo, para que ali- 
viándose con el cambio de clima, pudiese 



-200— 



también ejercer su profesión en algunos 
casos difíciles. 

En esa Provincia de Toledo, el Dr. San- 
tos Fernández ganó sus primeros 3,000 pe- 
sos de honorarios, operando hasta 200 ca- 
sos de catarata, labor que le permitió re- 
unir multitud de preciosos datos científi- 
cos en una Memoria que le valió el nom- 
bramiento de Socio Corresponsal de la 
Academia de Ciencias de la Habana. ¡ 
(Marzo de 1875). 

En ese mismo año el Dr. Santos Fernán- 
dez regresó a Cuba y fundó casi en segui- 
da (Mayo de 1875) su Crónica Médico- 
Quirúrgica, que ha prestado y presta ser- 
vicios insuperables a la ciencia médica cu- 
bana. 

Los Dres. Vicente de la Guardia y Má- 
dan, Eduardo Plá y Dieg*, Tamayo le se- 
cundaron activa e inteligentemente en la 
labor periodística y científica de la Cró- 
nica, premiada en las Exposiciones de 
París 1900 y de Amsterdam, 1883. 

En Mayo de 1886 se creó el Laboratorio 
Histo-Químico-Bacteriológioo de la Cróni- 
ca en el que debemos mencionar la labor 
personal de los Dres. Tamayo, San Mar- 
tín, Delfín, Dávalos, Diago, Coronado, Má- 
<lan, Grande Rossi, Lainé. Félix Fernán- 
dez, etc. 

Cupo al Laboratorio la honra de haber 
introducido en Cuba la vacuna antirrábi- 
ca Pasteur. Asimismo se le deben estudios 
científicos importantes, relacionados con 
la índole del mismo Laboratorio, pudien- 
do decirse por tanto que Contribuyó mu- 
chísimo a la cultura científica cubana. 

En vez de una extensa labor bibliográ- 
fica, nos limitaremos a decir que el Dr. 
Santos Fernández en su larga vida de clí- 
nico, anotó, reunió, comentó y publicó ca- 
si todos los casos más importantes que se 
le presentaron, y por consecuencia su Cró- 
nica Médico-Quirúrgica de la Habana es 
un resumen valioso de datos científicos, 
especialmente oftalmológicos. 



Citaremos algunos de rus trabajos más 
importantes : 

El estudio sobre la operación de la ca- 
tarata (1874) trabajo que le valió el títn 
lo de Académico Corresponsal de la Acá 
demia de Ciencias de la Habana. 

La Higiene de la Vista (1875) Memoria 
premiada por la misma Academia con 
$100 que el Dr. Santos Fernández cedió . 
la Casa de Beneficencia y Maternidad pa- 
ra contribuir a los gastos de una Consul- 
ta para enfermedades de los ojos. 

Memoria sobre la Ambliopía alcohólica 
en Cuba, dirigida al Cuerpo Oftalmológi- 
co de N. York. (1876). 

Oftalmología, Amaurosis congénit.a cu- 
rada espontáneamente a la primera erup- 
ción menstrual (Congreso Regional de 
Ciencias Médicas (Cádiz 1879). En el mis- 
mo Congreso el Dr. S. Fernández hizo va- 
rios otros interesantísimos trabajos sobre 
ambliopía eongénita, sobre las opacidades 
de la córnea en el claustro materno, etc. 

De la Anestesia en la cirugía ocular (en 
colaboración con el Dr. Arias Gago). Cá- 
diz 1880. 

Heridas de ambos ojos por arma de fue 
go, etc. Estudio publicado en 1880 y tra- 
ducido al inglés y al alemán. 

El tétano en los traumatismos del ojo 
y sus anexos (1886). Reproducido y ana- 
lizado por la prensa científica de París. 

¿La miopía es un producto de la civili- 
zación? (1886). Estudio profundo de An- 
tropología). 

Clínica de las enfermedades de los ojos. 
(1887). Trabajo muy elogiado. 

Estudio sobre la Catarata. (Congresi 
Médico Reg. de Cuba, 1890). 

Les hématozoaires de Laveran dans la 
neuralgie ophtalmique, en colaboración 
con el Dr. Domingo Mádan. (París 1892.) 

Le delire aprés l'opération de la Cata- 
racte (1895). 

Le trachome a l'ile de Cuba. (París 
1896). 



-201- 



La ambliopía alcohólica (Congreso In- 
tern. de Higiene) (Madrid, 1898). 

La Prensa Médica en Cuba (Primer 
Congreso Intern. de la Prensa Médica) 
(París, Julio de 1900). 

Los efectos del tabaco de Cuba en la 
vista (París, Agosto 1900). 

La iridectomia en la operación de la ca- 
tarata (Congreso médico Pan-Americano, 
Febrero 1901). 

Las enfermedades de los ojos en un 
país cálido (Conferencia leída en 27 de 
Abril de 1903 (XIV Congreso Internae. 
de Medicina en Madrid). 

La Conjuntivitis granulosa en Cuba 
:1903). 

Tratamiento del Tracoma (II Congreso 
Médico Latino- Americano) (Buenos Aires 
1904). 

Alucinación y estigmatismo (1908). 

Ambliopía nicotínica prra (1908). 

La esterilización genital de los crimi- 
nales (1910). 

Abuso del cataterismo del canal nasal 
'II Congreso Médico Nacional, Habana, 
Febrero 1911). 

Dos casos de queratitis parenquimato- 
sa (1912). 

Condilomas del iris (1914). 

La operación de la catarata en la actua- 
lidad (1914). 

Pérdida congénita de la vista, recupe- 
rada espontáneamente (1915). 

La actual guerra europea y las ciencias 
'1915). 

La vacunación antirrábica en la Haba- 
na etc. (Congreso II Científico Pan Ame- 
ricano, Washington 1916). 

Además : varios otros trabajos todavía 
inéditos ! 

* * * 

El Dr. J. S. Fernández es miembro de 
la Sociedad Antropológica de la Isla de 
(Juba, de la Sociedad de Estudios Clíni- 
cos de la Habana, Miembro de Honor o 
Corresponsal de varias Sociedades Cien- 



Unidos, etc. 

¡incas de Francia, España, México, E 

Simpson y Zurriarain (Luis). — (1842- 
1891). 

Matancero que escribió un libro de da- 
tos muy curiosos, sobre monedas del mun- 
do entero, pesas, medidas, contribuciones 
etc. (a 1867). Escribió también algunos 
apuntes históricos sobre asuntos de la 
provincia de Matanzas. 

Era un gran aficionado a la Meteorolo- 
gía. 

Hizo estudios científicos en Alemania. 

Souza (Benigno). — Notable cirujano, 
natural del ingenio Arzalia, en territorio 
de Pedro Betancourt (Matanzas). 

Estudió en el Colegio El Progreso del 
que era profesor el Dr. Carlos de la To- 




Dr. Benigno Souza 



—202— 



rre, y después en la Universidad de la Ha- 
bana. 

Fué Ayudante, por oposición, del Di- 
rector Anatómico : médico interno, Jefe 
de internos y por fin Sub-Director del 
Hospital No. 1. 

Es actualmente Director del Hospital 
de Emergencias, Vocal de la Junta N. de 
Sanidad y Beneficencia, Miembro de la 
Sociedad de Estudios Clínicos, etc. Fué 
también Presidente de la Comisión de Hi- 
giene Especial. 

Ha publicado varios trabajos científicos. 

La Clínica quirúrgica de los Doctores 
Fortún y Souza es una de las más afama- 
das en Cuba. 

Tomás (Vicente A.) — Médico muy dis- 
tinguido, y casi ignorado en su misma 
Provincia a pesar de fu talento, que 
el eminente clínico Dr. Federico Grande- 
Rossi, califica de excepcional. 

Según datos del citado clínico, el Dr. 
Vicente A. Tomás, escribía y dibujaba 
bien y era un finísimo crítico caricaturis- 
ta. Pero no gustaba que sus obras fueran 
conocidas ni elogiadas. 

Antes de morir quiso destruir varios 
trabajos literarios : entre ellos una obra 
de ironía muy aguda titulada "Desde mi 
mundo", la novela "Y tenga Ud. hijos"; 
las poesías "Preludios" etc. Ese médico, 
literato, y artista no era hombre rico y 
veía la vida con desdén y amargura. 

Se dice que Zola le había dedicado su 
retrato con estas o parecidas palabras : A 
uno de los pocos hombres en el mundo 
que me han entendido. 

Por el año de 1903 fué Presidente del 
Liceo de Matanzas. 

Falleció en 1911. 

Toraya (José F.) — (1858-1914). Arqui- 
tecto de Cárdenas, premiado con medalla 
de oro en el Congreso Internacional de 
Tuberculosis ("Washington 1908) por un 



proj r ecto de casas para las clases trabaja- 
loras de los trópicos. (Cita de Trelles). 

Torralbas (José I.) — Matanzas 23-1- 
1842.— 6 de Dic. de 1903, Habana. 

He aquí toda una existencia dedicada 
al estudio, a la patria y a la ciencia. Del 
Dr. Torralbas, dijo el Dr. Arístides Mes- 
tre " . . .una recomendable actividad inte- 
"lectual, un fondo de bondad en el alma, 
"y siempre viva en su conciencia la no- 
'ción del deber y del patriotismo." 

Fué un abolicionista convencido. 

Tomó parte en las conspiraciones para 
preparar el país a su independencia, y co- 
mo consecuencia de su amor a Cuba se vio 
obligado después del 10 de Octubre de 
1868 a emigrar a Puerto Rico y a Vene- 
zuela 

En Caracas continuó su obra patriótica 
en su calidad de Presidente de la Junta 
Revolucionaria Cubana. 

Al concluir la primera guerra regresó 
a Cuba, permaneciendo alejado de la vida 
política, hasta el 24 de Febrero de 1895: 
entonces volvió a conspirar y volvió al 
destierro para evitar las persecuciones del 
Gobierno. En los Estados Unidos prestó 
otros eminentes servicios a la causa cuba- 
na, hasta que el triunfo de sus aspiracio- 
nes le permitió el regreso definitivo a 
Cuba. 

Fundó entonces el Partido Nacional, 
distinguiéndose siempre por la pureza de 
sus ideales políticos, y por la sinceridad 
de sus convicciones. 

Como sabio, podemos asegurar que po- 
cos han contribuido como el Dr. José I. 
Torralbas a la cultura de Cuba, y si no 
reproducimos su bibliografía muy rica, 
por ser muy extensa, sí aconsejamos su 
lectura a los más cultos de nuestros lec- 
tores. Figuran en ella artículos y obras 
sobre enfermedades de la infancia, sobre 
cuestiones importantes de higiene públi- 
ca, sobre Historia Natural, sobre Agrieul- 



-203— 



tura, sobre temas de Antropología, sobre 
el tétano traumático, sobre problemas clí- 
nicos, sobre paludismo, sobre demografía, 
hidrología, difteria, crup, fiebre tifoidea, 
seroterapia, medicina legal, patología, so- 
bre los pueblos satos, etc. Recordamos ha- 
ber leído notas sobre un trabajo científi- 



Ilabana desde el S de Enero de 1871 : so- 
cio de la Sociedad Antropológica y de la 
de Estudios Clínicos : Catedrático Auxi- 
liar de la Escuela de Ciencias durante la 
intervención norte-americana (a. 1900), y 
también sustituyó al Dr. Carlos de la To- 
rre en la cátedra de Biología y de Zoolo- 




Dr. José I. Torralbas 



co muy interesante, de nuestro' biografia- 
do : nos referimos a su estudio para pro- 
liar que la selección natural de las plan- 
tas se debe particularmente a sus relacio- 
nes con los insectos. 

El Dr. Torralbas fué académico de nú- 
mero de la Academia de Ciencias de la 



gía, cuando ese sabio fué electo Repre- 
sentante. 

La carrera de médico del Dr. José I_ 
Torralbas empezó muy brillantemente en 
1864 al recibirse, siguió su ruta de triun- 
fos, conquistando valiosas distinciones en 
el extranjero, y en el país y concluyó, des- 



—204- 




LAMINA XXXI 



Dr. Juan N. Dávalos 





Dr. Joaquín Careta Lebredo 



pues de una vida de trabajo fecundo, de- 
jando entre sus compatriotas un recuer- 
do imborrable. 

Torre y Huerta (Carlos de la). — El sa- 
bio naturalista a quien nos referimos, hon- 
ra en el sentido más amplio a Cuba y a 
Ja Provincia de Matanzas. Agregúese que 
es persona de trato muy afable, sin pre- 
tensiones de ninguna clase y querido por 
Todos los que tienen la suerte de conocerle 
personalmente. 

Ha nacido en Matanzas el 15 de Mayo 
de 1858 e hizo sus primeros estudios en 
el famoso Colegio de A. Guiteras La Em- 
presa. 

Completó sus conocimientos con ios cur- 
sos de Medicina, de Farmacia y de Cien- 
cias en la Universidad de la Habana, ob- 
teniendo muchos premios y distinciones : 
fué discípulo predilecto de Poey. 

Se recibió en 1883 de Doctor en Cien- 
cias en la Universidad Central de Madrid, 
obteniendo ese mismo año en Madrid, y 
por oposición, la cátedra de Historia Na- 
tural y de Fisiología de! Instituto de 
Puerto Rico. 

En 1884, también por oposición, ganó 
en la Universidad Habanera la Cátedra 
de Anatomía Comparada y en 1885 la de 
Moluscos y Zoófitos. 

Emigró en 1896 regresando a Caba en 
1898, y el Gobierno Interventor lo repuso 
entonces en su Cátedra. 

Desempeñó varias desde esa época : las 
de Geología, de Paleontología, de Antro- 
pología, de Biología, etc. ; 

El Doctor Carlos de la Torre represen- 
tó muchas veces su país en Congresos 
Científicos y Exposiciones, y Sociedades 
Nacionales y Extranjeras lo hicieron ob- 
jeto de honores y distinciones. Pertenece 
a la Sociedad Económica Amigos del País 
y a la Sociedad Antropológica de Cuba y 
a la Société Zoologique de France. De la 
Academia de Ciencias de la Habana, es 



Socio de Mérito desde el año de 1911 ; 
Miembro Corresponsal de la Academy oí 
Natural Science of Philadelphia ; de la So- 
ciedad Española de Historia Natural, de 
Madrid y Life Member de The American 
Museum of Natural History, N. York ; So- 
cio Correspondiente de The Hispanic So- 
ciety of America etc. 

La Universidad de Harward le confirió 
en 1912 el título de Doctor of Science (ho- 
noris causa) y Matanzas le nombró en 
1913 hijo predilecto otorgándole una me- 
dalla de oro. 

La vocación del Dr. de la Torre por las 
ciencias naturales se manifestó desde su 
juventud y Felipe Poey, Gundlach, y 
Francisco de Jimeno le dieron inequívo- 
cas pruebas de consideración muy espe- 
cial. 

Su bibliografía es muy rica. Compren- 
de trabajos importantes sobre malacolo- 
gía, sobre el manjuarí, sobre investigacio- 
nes y descubrimientos antropológicos y 
paleontológicos en Cuba, los que fueron 
confirmados en el Congreso Geológico In- 
ternacional reunido en Rtockholm (Sue- 
cia) en 1911. 

Importantísima su Excursión Arqueoló- 
gica por Oriente estudio que habíale en- 
comendado la Academia de Ciencias de la 
Habana, para resolver el problema etno- 
lógico del Caney. 

Descubrió también especies nuevas de 
moluscos cubanos ; restauró el esqueleto 
del megalocnus rodens, e hizo descubri- 
mientos acerca de la fauna continental 
pleistocena en la región central de Cuba. 

El Dr. C. de la Torre tiene también un 
brillante pasado como hombre público. 
Fué Presidente de la Comisión Organiza- 
dora del Partido Nacional Cubano; Con- 
cejal del Ayuntamiento de la Habana de 
1900 a 1902 y después Alcalde de la mis- 
ma ciudad; Representante a la Cámara 
por la Habana (Período legislativo de 
1902 a 1906), y Presidente de la Cámara 



-205- 



de Representantes eu 1905 hasta la muer- 
te del General Máximo Gómez, époüa en 
f|ue abandonó la política para dedicarse 
exclusivamente a sus estudios favoritos. 

Nuestro ilustre biografiado es también 
iin conferencista muy. ameno, y con ver- 
dadero deleite lo hemos a veces escucha- 
do en las reuniones de maestros, convoca- 
das semanalmente en las salas de la So- 
ciedad Económica Amigos del País el año 
próximo pasado. 

Como el inolvidable Dr González La- 
nuza, el Dr. Carlos de la Torre mezcla en 
sus enseñanzas el chascarrillo y la anéc- 
dota al problema y al axioma científico, 
resultando interesantísimas sus. lecciones. 

Trelles (Jorge A.)— (1863-1911). Médi- 
co matancero a quien se debe un impor- 
tante trabajo sobre la demografía en Ma- 
tanzas publicado en 1893 por la Crónica 
Médico-Quirúrgica. 

El Dr Juan Guiteras lo calificó de ad- 
mirable. 

Publicó también otros trabajos intere- 
santes. 

Ulmo y Truffin (Andrés). — Distinguido 
médico matancero, recibido en París e! 
año de 1875. 

Escribió valiosos trabajos de medicina 
legal. E r a hombre modesto y de gran va- 
ler. Ejerció con mucho éxito su profesión 
en Madrid durante varios años, regresan- 
do a Matanzas en 1882. 

Nació por el año de 1852 y falleció en 
1899. 

Matanzas está agradecida a! Dr. ídmo, 
porque, como Mádan y Félix de Vera con- 
tribuyó eficazmente con sus rasgos filan- 
trópicos a aliviar la terrible sudación 
ereada al pueblo por las terribles medidas 
de represión del Gobierno. 

Valdés Anciano (José A.) — Neurólogo 
muy distinguido. Su pers malidad cientí- 



fica no es solamente conocida en Cuba, si- 
no en el extranjero. Varias Asociaciones 
Científicas le hicieron objeto de distincio- 
nes que no se conceden con mucha fre- 
cuencia, y tanto menos a un extranjero. 

El Dr. José A. Valdés- Anciano nació en 
.Matanzas. 

En 1S88 se recibió de Licenciado en Ci- 
rugía y en 1904 de Doctor, en la Univer- 
sidad de la Habana. 

Durante la época de la concentración 
fué Director del Asilo-Hospital de niños, 
n Matanzas, el plumero que hubo en la 
isla. 

Desde Junio de 1897 era Miembro Co- 
rresponsal de la Academia de Ciencias 
Médicas, Físicas y Naturales de la Haba- 
na, habiendo sido nombrado Miembro 
Efectivo en 10 de Marzo de 1905. 

Durante la Intervención, fué Cirujano 
del Ejército Americano y Jefe de Sanidad 
en Matanzas ; cargo que nunca antes se ha- 
i.ía confiado a un cubano mientras había 
tropas norte -americanas en una ciudad. 

• Fué también Médico del Hospital Civil, 
de Matanzas. 

En 1901 fué nombrado Miembro del Iüs- 
t iluto sobre fiebre amarilla del Marine 
Hospital Service. 

Es miembro de la Sociedad de Estudios 
Clínicos; fué médico del Hospital Calixto 
García del que ho.y es profesor; en 1904 
fué nombrado Profesor del Curso Comple- 
mentario de Enfermedades del Sistema 
Nervioso, y desde el 12 de Diciembre de 
1906 es Catedrático titular, (por oposi- 
ción) de enfermedades nerviosas y menta 
Íes en la Universidad de la Habana En 
aquel entonces, entre otros trabajos, pre- 
sentó una bibliografía de 14,000 estudios 
sobre enfermedades mentales y nerviosas. 

Es médico del Hospital Mercedes. 

The Philadelphia Neurological Society 
le nombró Miembro Correspondiente; en 
1906, distinción ésta acordada hasta alio 



— 206 - 



ra a un solo cubano: a nuestro biogra- 
fiado. 

Además el doctor José A. Valdés An- 
ciano, desde el año de 1906 es también 
Miembro Honorario de la Société de Mé- 
decine Mentale de la Belgique: Miembro 
Asociado Extranjero de la Société Médi- 
co-Psicologique de París (1910), y de la 
Société Clinique de Médecine Meniale de 
París (1909). 

El Doctor Valdés- Anciano ha escrito 
unos 20 trabajos, y varios de ellos fueron 
publicados por la prensa de París y de 
los E. U. 

Casi todos son observaciones sobre ca- 
sos clínicos que presentaban alguna par- 
ticularidad especial; algunos fueron leí- 
aos en Hospitales de París. 

La bibliografía médica encontró y en- 
cuentra en el Doctor Valdés Anciano un 
cultor apasionado. 

Es un verdadero coleccionador dé tra- 
bajos de medicina, y su biblioteca, acaso 
la mejor de Cuba en el ramo de la neuro- 
logía, contiene unos 32,000; de ellos mu- 
ehos rarísimos y completamente agotados. 

Por consecuencia el Dr. Valdés Anciano 
estudia y aumenta continuamente el cau- 
dal' de sus conocimientos científicos, que 
han hecho de él uno de los hijos mas emi- 
nentes de Matanzas. 

Vaugiraud (Teodoro). — .Sin poderse lla- 
mar verdaderamente un sabio, tenemos 
que consagrar un recuerdo en este capí- 
tulo al matancero Vaugiraud por haber 
sido el primero en enseñar a los cubanos 
el manejo de las máquinas de vapor a me- 
diados del siglo XIX (a. 1845) y otros 
itiles conocimientos técnicos y científicos 
aprendidos en los E. U. adonde le habían 
llevado desde su más tierna edad, y en 
Francia más tarde. 

Era ingeniero mecánico industria!. 

En 1857 tuvo a su cargo la instalación 
de la Maestranza de la Artillería en la 



¡[abana, y algunos años más tarde la di- 
rección de los talleres de los Ferrocarri 
les Urbanos de la Habana. 

Nació en 1806, según datos de Calcag- 
no, pero ignoro la fecha de su muerte. 

Vera (Félix de). — Distinguido médico 
y filántropo. Aunque nacido en la Haba- 
na accidentalmente (por el año de 1850) 
se le considera matancero. 

De Matanzas es la familia de Vera, y 
en Matanzas falleció el médico a quien 
nos referimos (2 de Enero de 1914). 

Sirvió mucho a Cuba y a su ciudad na- 
ial fundando Asilos para los huérfanos 
de la guerra, y con anterioridad el Insti- 
tuto de Vacunación con los Doctores Do- 
mingo Mádan, Ulmo etc. 

Fué Alcalde de la ciudad, y Director 
del Sanatorio de la Colonia Española, que 
en agradecimiento de los valiosos servi- 
cios prestados, dio el nombre, de Vera¡ a 
una de sus salas. 

Dejó varios importantes trabajos cien- 
í íficos, algunos de ellos escritos en cola- 
boración con los doctores D. Mádan, Co- 
ronado y otros. 

Vidal Solares (Francisco). — Preclaro 
hijo de Cárdenas en donde nació en 1854. 

Desde su juventud está radicado en 
Barcelona, en donde adquirió gran fama 
'•orno médico especialista para enferme- 
dades de niños. 

Allá fundó y dirige un Hospital para ni- 
ños y allá escribió varias de sus mejores 
obras. 

Otras escribió en París, y todas son muy 
recomendables 

De su trabajo "Consejos familiares so- 
bre higiene de la primera infancia" se hi- 
cieron varias ediciones, y fué traducido 
al francés y al idioma italiano. . ■ • ¡ 

Sus obras Estudio sobre la difteria, y 
la otra Oportunidad de la Traqueotomia 



—207— 



fueron premiadas con medalla de ovo pol- 
la Academia de Medicina de Jerez. 

Muy apreciado también su "Manual de 
Ginecología Operatoria." Escribió tam- 
bién sobre sueros fisiológicos, y otros tra- 
bajos todavía, todos ellos importantes ba- 
jo el punto de vista científico : varios fue- 
ron premiados. 

El Dr. Vidal Solares es Socio Corres- 
ponsal de la Sociedad Ginecológica Espa- 
ñola, de la Sociedad Francesa de Higiene, 
etcétera. 

Desde hace 31 años dirige en Barcelo- 
na una Revista muy apreciada Archivos 
de Ginecopatia, Obstetricia y Pediatría. 

Yarini (José L.) — .Distinguido médico 
matancero, ex-catedrático de la Universi- 
dad de la Habana. Su obra principal, muy 
elogiada por la Revista de Ciencias Médi- 
cas y también en el extranjero, ha sido el 
"Tratado de Técnica Anatómica General 
del cuerpo humano." (1893). 

Escribió otras también: "De la topo 
grafía cerebro-craneal"; "De las distin- 
tas teorías propuestas, para explicar la 
patogenia de la atrofia muscular progre- 
siva ¿cuál es la más aceptable?" etc., etc. 

Falleció en 1898. 

Zayas y Jiménez (Francisco Ma.)— No- 
table médico y agrónomo, hermano de Jo- 
sé Ma. Zayas. 

Nació en jurisdicción de Matanzas el 
24 de Septiembre de 1827: creo que en 
Sabanilla. Falleció en Abril de 1919 en 
la Habana. 

Era académico de la Academia de Cien- 
cias de la Habana ; buen prosista y poeta 
y buen orador. Su estilo castizo y vigoroso. 

El discurso de Francisco Ma. de Zayas 
y Jiménez ante el cadáver de José de la 
Luz ha sido citado por Cortés. 

Colaboró en la prensa científica, ha si- 
do catedrático de la Universidad, Presi- 
dente del Primer Congreso Médico cele- 



brado en Cuba, Secretario de Instrucción 
Pública en 1898, etc., y socio de Mérito 
y Presidente de honor de la Liga Agraria 
de Cuba. 

Muy amplios eran sus conocimientos en 
ciencia agronómica. 



A título de curiosidad agregaré que el 
historiador J. de la Pezuela cita un Dn. 
Francisco de Zayas que en 1568 despachó 
el Gobierno General de Cuba por delega- 
ción del Adelantado Menéndez de Aviles. 
Acaso ¿ de ese Francisco de Zayas procede- 
rá la descendencia cubana que figuró tan 
brillantemente en las letras y en la polí- 
tica en el siglo XIX? 

Zayas y Jiménez (Juan Bruno). — Nota- 
lile médico y filántropo de Matanzas. 

Nació en 15 de Octubre de- 182;'? y fa- 
lleció en 5 ríe Julio de 1885. 

Ha sido un hombre bueno y generoso, 
popularísimo en la Habana, en donde cu- 
raba gratuitamente a muchos menestero- 
sos. 

Escribió algunos trabajos de medicina 
y en 1872 imprimió a sus expensas otro 
buen trabajo de M. P. Brairlwood. sobre 
higiene de los niños. 

Hubo otro Juan Bruno Zayas y Alfon- 
so, valiente brigadier del E. L. y médico 
también. Este último Juan Bruno Zayas 
falleció en 1896 y era natural de la Ha- 
bana y hermano del Dr. Alfredo Za- 
yas ex-canrlidato a la Presidencia de lia. 
República. 

Ximeno (Alberto de) — Ingeniero ma- 
tancero n. en 1853 : quien se distinguió 
mucho en París de cuya Escuela Central 
fué alumno notable, ocupando el tercer 
lagar. Escribió una obra importante so- 
bre Ferrocarriles que fué premiada. 

Hoy radica en la Habana. 



-208— 



XIX 



JUVENTUD INTELECTUAL MATANCERA 



Por cuan riguroso yo quiera ser en 
mi selección, (para no caer en el vicio tan 
generalizado en los países americanos de 
habla española de exagerar extremada- 
mente los méritos de las personas dignas 
de mención por algún concepto), creo, sin 
embargo, que bien merece una nota espe- 
cial, la juventud que se distingue por su 
cultura y por su talento. 

La patria puede ,con razón, fundar es- 
peranzas lisonjeras en el porvenir de los 
jóvenes que ya han dado muestras inequí- 
vocas de poseer un cerebro bien acondi- 
cionado para producir intelectual-mente. 

Sin duda los que yo cito para que su 
nombre y sus trabajos sean más conoci- 
dos y más apreciados, no han alcanzado 
la celebridad de un Heredia, o de un To- 
rralbas, o de un Guiteras, o de un Carlos 
de la Torre, o de un White, pero nada más 
probable que del grupo surja más tard > 
algún cubano, digno de veras del epíteto 
de ilustre que se prodiga tan generosa- 
mente en la América Latina. 

Yo no condivido la opinión de los que 
creen en la decadencia mental del hombre 
después de los cuarenta años. 

Muy al contrario, porque la historia nos 
muestra a menudo que los hombres más 
talentosos producen obras más trascen- 
dentales y vigorosas en la segunda mitad 



de su vida, cuando su cerebro ha llegado 
a la madurez. 

Y otros hay, cuya producción intelec- 
tual es siquiera igual a la de su juventud : 
Víctor Hugo, Ibsen, Schopenhaüer, Verdi, 
Tolstoi son otros tantos ejemplos de mis 
aseveraciones. 

¿Y Emilio Blanchet, en Matanzas? 

Tengamos pues confianza en la juventud 
culta que surge con nuevos y brillantes 
ideales, y viendo los males que aquejan 
a la patria de hoy, ya vishimbra la reden- 
ción moral del mañana, inspirándose en 
las doctrinas purísimas del gran educador 
•losé de la Luz Caballero, y del apóstol 
Martí. 

¿Habéis leído, lectores, la Revista Ho- 
rizontes de los estudiantes de la Univer- 
sidad ? 

Esa Revista es, (repitiendo una frase 
de la ilustre escritora Aurelia Castillo de 
González) una bandera de esperanza. 

Con esa misma fé, con esa misma espe- 
ranza en su actuación futura, yo dedico 
este capítulo a la juventud selecta de la 
Provincia de Matanzas. 
# * * 

Poeta tierno, inspirado y melancó- 
eólico es Mariano Albaladejo, nacido en 
Matanzas dos años más tarde que Agustín 
Acosta. 



—209— 



Albaladejo labora en silencio, y por su 
decidida adversión a los certámenes, su 
nombre no es aún suficientemente conoci- 
do. Es sin embargo un "alioso elemento 
intelectual. 

El doctor Albaladejo empezó a hacer 
versos siendo un adolescente, y "Cuba y 
América", "El Fígaro" y "Azul y Rojo" 
acogieron muchas de sus primeras rimas. 

Más tarde escribió también algunas pa- 
ra "Bohemia", y revistas europeas tan 
leídas como "Hojas Selectas" y "El Di- 
luvio" reprodujeron composiciones poéti- 
cas de nuestro biografiado. 

Este año se publicará una colección de 
ellas con el título Bajo la tarde gris y aca- 
so otra, Prados Lejanos. Algunos periódi- 
cos importantes han dado a conocer a sus 
lectores varias primicias de esos libros, co- 
mentándolas con entusiasmo. 

Y el próximo año Albaladejo piensa 
publicar otro tomo bajo el título sugesti- 
vo El alma taciturna de la aldea. 

Nosotros deseamos que un rayo de sol 
disipe las brumas que acaso entristecen 
el alma de nuestro distinguido amigo el 
poeta Albaladejo. 



Francisco Caraballo Sotolongo, nacido 
en Noviembre de 1891, es ya una de las 
columnas más sólidas de la intelectuali- 
dad matancera, a pesar de sus pocos años 
de edad. 

Siempre sobresaliente en todos sus es- 
ludios, obtuvo además los premios más co- 
diciados en las oposiciones celebradas en 
la Universidad de la Habana : premios en 
Derecho Penal, Administrativo, Mercan- 
til, Procesal, Hacienda Pública, etc., etc. 
y el Premio Extraordinario en la Acade- 
mia de Derecho por el voto de la Facul- 
tad reunida en pleno, fungiendo de Deca- 
no el inolvidable Dr. González Lanuza ! 

El Colegio de Abogados de la Habana 
premió la monografía de Caraballo Soto- 



longo, "¿Debe suprimirse el Consejo de 
Familia en nuestra legislación?", cuando 
nuestro biografiado tenía sólo 19 años ! En 
otro Certamen del mismo Colegio le fué 
premiado otro trabajo sobre servidumbre 
de medianería, y el Primer Congreso Ju- 
rídico Nacional elogió al talentoso y jo- 
ven abogado, Secretario de la Sección 8a, 
aceptando por base la de su obra El Con- 
trato de opción y el futuro Código Civil 
Cubano. 

L'Alliance Francaise laureó dos veces 
a Caraballo, y en los Juegos Florales de 
Sancti Spíritus obtuvo medalla de oro por 
su obra sobre el Feminismo. 

Caraballo Sotolongo es también bueu 
orador y varios de sus Discursos, impreg- 
nados de ideas profundas y modernas han 
sido muy celebrados ya en el Primer Con- 
greso Jurídico Nacional, ya cuando asis- 
tió ^omo Delegado de Honor al Primer 
Congreso Obrero Nacional, etc. 

Laboró activa y útilmente por la Fun- 
dación Luz Caballero, de Matanzas ; por la 
Asociación Cívica Cubana, en unión del 
Dr. Vitier; por la reforma universitaria; 
por la creación de códigos cubanos, por 
la educación de la niñez, etc. 

Para completar el bosquejo de la per- 
sonalidad de Caraballo Sotolongo, agrega- 
remos que a los 21 años escribió su obra 
El imperialismo Norte-Americano la que 
mereció un prólogo notable del Dr. An- 
tonio S de Bustamante, y que costeara 
la edición el Dr. Raimundo Cabrera. 

Otras obras del talentoso abogado son : 

— El Derecho Penal científico y refor- 
mas penales que no deben olvidarse (de- 
dicado a su maestro el Dr. González La- 
nuza). 

— José Martí, poeta, pensador y revolu- 
cionario (trabajo que contiene 800 pen- 
samientos seleccionados de las obras del 
Apóstol). 

— Amemos la Vida (El optimismo crea- 
dor). 



-210— 




Dr. Francisco Caraballo Soíolongo 





Fernando Llés. 



Francisco Llés. 



— El Diario de la Mujer. 

— La República de Cuba optimista (Cu- 
banos Ilustres). 

Esta última obra está en preparación : 
así como varias otras de diferente índole. 

Bustamante, José de Armas, José E. 
Rodó, J. M. Dihigo, G. di Zéndegui, Ma- 
nuel Sanguily, Enrique J. Varona, Rafael 
Montoro, J. Santos Fernández, Aniceto 
Valdivia, Emilio Blanchet y varios inte- 
lectuales más, tanto cubanos como extran- 



jeros, han vertido frases muy halagadoras 
ni juzgar el talento del joven abogado y 
escritor 'JUSfemcero. 

Le dedicu/ruos estas líneas augurándole 
un porvenir siempre más lisonjero. 



El señor Arturo Echemendía doctor en 
filosofía y letras, nació en S. Antonio de 
las Cabezas (Matanzas) el año de 1880. 

Es Secretario del Instituto de Matan- 



—211— 



zas, y Catedrático de la Sección de Letras 
del Curso Preparatorio desde 1912, ha- 
biendo obtenido su cátedra por oposición. 

Es un hombre modesto, cuyos trabajos 
permanecen casi siempre inéditos. 

Por desgracia en Cuba el dar a luz la 
producción intelectual es un lujo, que no 
está al alcance de todos : los políticos muy 
raras veces apoyan o se "interesan por li- 
bros que no hagan la apología de sus mé- 
ritos. Casi siempre ellos leen solamente los 
últimos ! 

Hay excepciones honrosas : muy pocas ! 

Además no hay editores ni libreros. Los 
últimos en Cuba casi siempre pertenecen 
a la categoría de simples revendedores in- 
conscientes que igualmente venden un li- 
bro como si vendiesen un producto ali- 
menticio. Ni ayudan al autor ni saben se- 
leccionar, ni se interesan a las obras que 
venden. Y cuando se trata de obras cuba- 
nas, las reciben en comisión! 

La tesis de la Universidad del Dr. Eche- 
mendía sobre la obra de Lucrecio De re- 
rum Natura reveló el talento de nuestro 
biografiado, y se publicó en la Revista de 
la Facultad de Letras y Ciencias. 

En colaboración con el culto D. Raúl 
Miranda (que fué en 1909 dignísimo ins- 
pector escolar de la Provincia de Matan- 
zas) escribió un interesante folleto de pro- 
blemas pedagógicos Alrededor de la Es- 
cuela: colaboró también en periódicos lo- 
cales y dio Cursos de Conferencias en las 
Escuelas de Verano, que se abrían, ante- 
riormente, de Julio a fines de Agosto de 
cada año. 

Arturo Echemendía es hon^'/re de valer, 
que puede producir mucho nías, y que de- 
be publicar los trabajos a que se dedica. 
* # # 

Fernando Llés, el Director del mejor 
diario de Matanzas, El Jején, es también 
un miembro distinguido de esa juventud 
intelectual matancera a que se refiere es- 
te Capítulo. 



Poeta fino, y de una modestia no infe- 
rior a su inteligencia, es de sentirse que 
acaso su ruta lo lleve hacia la política. En 
ese campo hallará Llés la fortuna, pero 
quién sabe si encontrará menores satis- 
facciones morales al no poder ya escribir 
versos, y al conocer de cerca toda la pro- 
sa de ese ambiente ! 

Su hermano Francisco, poeta también, 
y además maestro, colabora con Fernan- 
do Llés. 

Han editado tres libros de composicio- 
nes poéticas: Crepúsculos, Sol de Invier- 
no y Limoneros en flor. 

Fernando Llés escribe también en pro- 
sa, y colabora en varias Revistas. Sus ar- 
tículos son en general de índole literaria 
y filosófica y reveladores de su talento, y 
de su cultura. 

En preparación : A orillas del Pireo 
(versos). 



Miguel A. Macau, joven abogado naci- 
do en Matanzas en primero de Enero de 
1886, es un apasionado de la poesía y de 
ias letras en general. 

Empezó a escribir en los periódicos lo- 
cales desde la edad de veinte años, pero 
su primer trabajo serio fué la tragedia 
La justicia en la inconsciencia represen- 
tada por primera vez en Matanzas en 1909. 

Escribió después algunos monólogos y 
conferencias. 

Dos libros de versos Flores del Trópico 
y Lírica Saturnal fueron también bien 
acogidos por la crítica. 

En 1914, su comedia El triunfo de la 
vida en dos actos y en prosa, fué premia 
da en los Juegos Florales de Oriente. Por 
fin en 1916 su hermoso trabajo en verso 
Paz perdida obtuvo la flor natural en los 
Juegos Florales de la Asociación de la 
Prensa en Santiago de Cuba. Recomenda- 
?nos su lectura a nuestros lectores. 

En la actualidad Macan tiene en pre- 



—212- 



paración dos obras para el teatro: La bo- En 1912 se recibió de doctor en peda- 
rracha y Nihilismo Lírico. gogía en la Universidad de la Habana, y 

Siendo el de Macau un talento joven y ese mismo año, supo ganarse, por oposi 
capaz de muchos otros esfuerzos vigoro ción, la plaza de ayudante de Antropolo- 
gía, permaneciendo 4 años ¡il lado del 
.Dr. Montano. 

Amante del estudio, no se conformó 
Massip con el doctorado en pedagogía, sí- 
no que obtuvo en 1915 el de filosofía y 
Letras. 

Representó a los estudiantes cubanos 
en el Tercer Congreso Internacional de 
Estudiantes Americanos, (Lima (Perú) 
Julio de 1912), visitando después los prin- 
cipales centros intelectuales de Chile y 
Argentina. 

En la Universidad de La Plata oyó las 
lecciones del famoso pedagogo argentino 
Prof. Victor Mercante. 

Colaboró con el Dr. Padró y el Dr. 
Dr. Miguel A. Macau. Aguayo en la notable Revista de la Edu- 

cación, uno de los esfuerzos más bien lo- 
sos, es lógico esperar una siempre mayor arados en Cuba en pro de la juventud es- 
producción de su cerebro en los años ve- colar (1911-12-13). 

nideros: le deseamos y le aseguramos El gran pedagogo Alfredo M. Aguayo 
otros brillantes triunfos. 




Marcos (Fernando L.) — ¡Escribió varios 
tomos de poesías y novelas. Es matancero 
y contemporáneo de M. Alvaladejo. 

Sus obras : Vibraciones, El Gladiador, 
La Gruta, etc. 

(Ditas de Trelles). 



Otra personalidad distinguida de la nue- 
va generación lo es el culto Dr. D. Sal- 
vador Massip. 

Massip ha nacido el 19 de Abril cíe 1891 
en Puerta de la Güira a inmediaciones de 
Artemisa; pero desde que ha fijado su re- 
sidencia en Matanzas, se ha de tal mane- 
ra identificado con los demás intelectua- 
les de esta Provincia, que me parecería 
fuera de lugar incluir su nombre entre 
los de Pinar del Río exclusivamente. 




Dr. S. Massip. 

tuvo siempre especial cariño y predilec- 
ción para nuestro distinguido amigo. 
El año de 1916 ganó, por oposición tam- 



—213— 



bien, la cátedra de Geografía e Historia 
en el Instituto de Matanzas, siendo nota- 
ble que los triunfos en vez de enorgulle- 
cerlo, le empujan hacia nuevos esfuerzos 
y nuevos estudios. El Dr. Massip cubrió 
en el Instituto de Matanzas la vacante de- 
jada por el inolvidable Dr. Blanchet. 

En 1917 frecuentó el Curso de Geogra- 
fía Física en la Universidad de Columbia 
(E. U.) siendo su maestro el famoso pro- 
fesor Douglas Wilson Johnson. De tal ma- 
nera le consideraron en ese Centro de 
Cultura, que, sin requisitos, le admitieron 
en calidad de Socio en la American Geo- 
graphical Society. 

El Dr. Salvador Massip, a pesar de su 
juventud ha producido muchos y valiosos 
trabajo?, originales unos, y otros traduci- 
dos de idiomas extranjeros, contribuyen- 
do así muy eficazmente, a la cultura de la 
juventud de Matanzas y de Cuba en ge- 
neral. 

Entre ellos, unos 25 de pedagogía y 
otros 20 aproximadamente, de geografía. 

Los últimos han sido publicados por la 
Revista del Prof. Arturo Diaz Alrededor 
de la Escuela. 

Hace poco Massip dio en la Academia 
Militar, en el Morro, unas interesantes 
Conferencias sobre las relaciones entre la 
geografía y la guerra europea. De ellas 
se ocupó mucho la prensa de la Habana, 
iributando al culto conferencista el mere- 
cido encomio. 

Massip, en el estudio de la geografía fí- 
sica es ya un verdadero especialista, y 
marcará sin duda en Cuba nuevos derro- 
teros en ese ramo científico. 



Víctor M. Rodríguez otro campeón de 
la juventud intelectual matancera es poco 
conocido Es un joven estudioso, que vale 
mucho, y muy modesto. 

Colabora con el Dr. Carlos de la Torre 
en calidad de ayudante, y el sabio le pro- 
fesa mucho aprecio, lo que es título sufi- 



ciente para poderlo considerar entre lo* 
que valen. 

El Doctor Victor M. Rodríguez acaba 
de ser nombrado Catedrático Auxiliar de- 
la Universidad de la Habana. 



Salom (Diwaldo) es otro de los jóvenes 
y brillantes intelectuales matanceros. 

Es abogado y funcionario público en 
Europa, ya que pertenece al Cuerpo Con- 
sular. 

Sus versos son inspirados y armoniosos 
y han sido publicados por "El Fícaro", 
por "Letras" y otras revistas. 

Algunas de sus mejores composiciones: 
Apiádate de mí, José Martí, Antonio Ma- 
ceo, Al pié de la Reja, Madre mía, Yo te 
haré sollozar, Ansia suprema, Una noche 
en París, No me dejes, etc. 

Salom nació en Matanzas el 22 de Ju- 
lio de 1879. 



Villar-Buceta (María). — Poetisa por ta- 
lento natural y por intuición. Nació en 
Pedro Betancourt (antiguamente Corral 
Falso) hace 19 años, pero escribe versos 
tan profundos que el crítico más inteli- 
gente podría atribuirlos a un cerebro lle- 
gado a su completa madurez. María Vi- 
llar desde la edad de las muñecas, lia sido 
la madre de sus hermanitos huérfanos y 
la mujer hacendosa de la casa. Por le 
tanto, descuidó su instrucción, y naaie sa- 
be explicarse cómo pudo formar su cultu- 
ra, sin pensar involuntariamente a la plu- 
ralidad de las existencias. ¿Será el alma 
de la joven poetisa un alma mil veces 
transformada, y ya próxima al estado per- 
fecto? 

María Villar Buceta escribe bien en 
verso y bien en prosa. Hay quien la ere» 
excesivamente tímida y modesta porqn* 
a veces ha rehusado invitaciones y ofreci- 
mientos referentes a su colaboración en 
revistas importantes. 



-214— 



Pero lo que se atribuye a timidez es aca- 
so la confianza que la poetisa abriga de 
producir algo mejor siempre mejor: ella 
detesta las medianías : quiere su lugar en 
la cúspide y llegará a ella sin duda. 

A veces alguna revista ha publicado 
sin orden cronológico versos escritos en 
épocas muj' diferentes de su vida poética, 
y tal cosa no ha gustado a María Villar. 

Entonces ha recogido sus alas, herida. 

Ella aspira al progreso : nadie debe fi- 



conocimiento de la vida que parecería de- 
ber revelarse sólo ahora a su alma ! 

¿Y por qué misterio de intuición, esta 
joven que no ha salido de su pueblo es 
tan sutilmente psicóloga, y sabe escri- 
bir versos tan llenos y robustos, y armo- 
niosos? 

Los que no creen en la existencia real 
de María Villar Buceta andan muy equi- 
vocados. Para cerciorarme que no se tra- 
iara de bigotes conquistadores, yo lie ido 




María Villar Buceta. 



gurarse que se haya detenido en su mar- 
cha ascendente, o que haya dado un paso 
hacia atrás. 

He leído su hermoso Tríptico : Ascen- 
sión, Canto de Redención y Psiquis. Ade- 
más : Sed de Vida, TJnanimismo, Arcano, 
Nostalgias, Crepúsculo en Otoño, Noche 
de Carnaval y por fin su Samaritana. 

Qué poesía vibrante en sus ritmos so- 
noros ! qué profundidad de conceptos ! qué 



a Pedro Betancourt y pudo convencerme 
de su personalidad femenina y talentosa, 
enteramente diferente de la que podrían 
soñar o figurarse poetas y admiradores. 

Con ella he pasado ratos intelectuales 
agradabilísimos. 

Aquí van unos versos de María Villar 
Buceta. Sed de Vida prueba lo asentado 
sobre la vigorosa poetisa cubana. 



—215- 



SED DE VIDA 



Es indudable, oh alma !, que quisimos 
vivir la Vida muy de prisa : ese 
fué nuestro error fundamental... Un loco 
afán, una insaciable sed de vida, 
turbó nuestra razón, y nos lanzamos 
a conquistar la formidable cumbre 
donde se asienta la Verdad que, absorta, 
con uria enorme turbación de nupcias, 
se nos dio toda... Y la Verdad fué nuestra ! 

Inaccesibles sobre nuestra cumbre 
— tal un águila erguida sobre un risco — 
las primicias del triunfo disfrutamos ; 
y ella, la huraña, fué como hembra pró- 

(diga 
a la voracidad de nuestros besos... 

Desde entonces, oh alma!... desde en- 
tonces 
tuvimos los secretos de la Vida, 
nuestra duda trocóse en certidumbre, 
y nuestra certidumbre en desencanto : 
a la tristeza de ignorarlo todo 
siguió el dolor de la sabiduría ! 
Y fué nuestro dolor sin esperanza ! 

Quien nada espera nada cree ; pero 
aprendimos la Ciencia de la Vida 
en la desolación de nuestro triunfo ! 
Hemos llegado. . . ! Hemos llegado?. . . 

( Acaso 



hemos tergiversado nuestro oculto 
sentido de la Vida . . . En tu tristeza 
vi la consumación del sacrificio 
y tu impotencia ante lo irremediable. . . 
Oh mariposa que en tu propio fuego 
quemaste el polvo de oro de tus alas ■ 
tú y yo sí comprendemos la tortura 
de Prometeo atado a ingente roca ' 
Con nuestras manos, cual si fueran 

(buitres, 
nos arrancamos todos nuestros sueños: 
borramos todo inútil espejismo 
que decorara nuestra perspectiva 
interior; mas la cumbre nos dio en cambio 
su facultad de dominarlo todo 
y ver todas las cosas de la tierra 
como a vista de pájaro... 

Y ahora . . . ? 

Ahora iremos por todos los caminos 
con nuestra fortaleza por escudo ; 
liaremos florecer en cada .yermo 
una como ficción de primavera; 
habrá la floración de una sonrisa 
comprensiva y piadosa en nuestros iabios 
para todos los débiles de alma 
que quedan rezagados en su ruta; 
v para aquellos que a nosotros lleguen 
conscientes de su fuerza, les daremos 
nuestras manos, en son de bienvenida ! 



Otros todavía, entre los jóvenes matan- 
ceros, pueden dar a la patria la flor de su 
talento que hoy dormita soñolienta en al- 
gunos, o no se abre aún con toda su lo- 
zanía en otros. 

Los Sres. Horacio Díaz Pardo, Mario 
Luque y Félix L. Campuzano, abogados 
los tres, están en el primer caso ; el Dr. 
Miguel A. Caballero, Secretario del Go- 
bierno Provincial, Jorge Casáis y Lloren 
te, Joaquín Cataneo, Julio Seijas,- Jorge 
Antonio Trelles y Tosca (que acaba de ob- 



tener el primer premio del Certamen del 
Centenario de Cienfuegos con su Biblio- 
grafía Cienfueguera) están en el segundo 
caso. 

De ellos la cultura cubana espera una 
contribución más abundante, ya que la ju- 
ventud intelectual es para la patria una 
legítima y fundada esperanza. 

El periódico El Estudiante en estos úl- 
timos 12 años fué la palestra literaria en' 
que se formó el movimiento intelectual de 
la juventud matancera. 



-216— 



LA PROVINCIA Üt MATANZAS Y LAS LUCHAS POR LA INDEPENDENCIA 

DE CUBA 



La juventud cubaría habíase, toda ella, 
estremecido, al glorioso Grito de Yara y 
en la Provincia de Matanzas había tam- 
bién encontrado eco el llamamiento de 
Céspedes. 

Las conspiraciones se habían iniciado 
en Matanzas, en Cárdenas y en los prin- 
cipales centros de la Provincia en donde 
quedaban varios de los hombres que ha- 
bían secundado los planes de Narciso Ló- 
pez en 1850 y 1851. 

No hay que olvidar que a raíz de 1<< 
ocupación de Cárdenas, en Matanzas se 
aguardaba ansiosamente la llegada de Ló- 
pez para efectuar un levantamiento ge 
neral. Fué cuando Juan Arnao recibió sus 
graves heridas al intentar, con un peque- 
ño grupo de valientes, apoderarse de un 
depósito de armas. 

Y Arnao y muchos otros todavía, no 
oran más que los descendientes de los 
conspiradores de 1823, que tan activos 
y tan perseguidos habían sido en Matan 
zas. 

Hubo después la malograda conspira- 
ción de Pintó, en la que se vieron compro- 
metidos matanceros distinguidos como los 
patriotas José Francisco Lamadrid, los 
Gener, Pedro Hernández Morejón, etc. 



Por fin en 1868 J. Bellido de Luna in- 
tentó propagar la insurrección de Céspe- 
des a la provincia de Matanzas, pero fra- 
casó. Faltaban muchos de los principales 
conspiradores, desterrados o huidos todos 
ellos, y el mismo Bellido de Luna fué- 
aprehendido, y Tello Lámar pagó con su 
vida su amor a la eausa cubana. Siguie- 
ron entonces persecuciones y fusilamien- 
tos a granel los que no impidieron a. los 
patriotas de Matanzas el ayudar oculta- 
mente los planes de la Junta Revolucio- 
naria. 

¡ Cuántos han quedado relegados en el 
olvido de esos patriotas cubanos que en- 
aquel entonces trocaron la vida agradí 1 - 
ble de hombres acomodados, por la pobre- 
za y el destierro ! 

Entre muchos otros, D. Ricardo Mat- 
hieu, condueño del ingenio de S. Juan, fué- 
uno de los comprometido? en el levanta- 
miento de Bellido de Luna. 

Al fracasar el movimiento, Mathieu tu- 
vo que huir a los E. U., y cuando regresó, 
ya todos sus bienes habían sido confisca- 
dos por el Gobierno ! 

Toda su descendencia siguió apegada i 
la causa cubana y dos de sus hijos, Ricar- 
do y José tomaron parte en la segundar 



—217— 



guerra. El último murió en ella, siendo Se- 
cretario del entonces Coronel del E. L. 
Cosme de la Torriente. 

Ejemplos como el que acabo de rela- 
tar se cuentan por centenares en la His- 
toria de la independencia de Cuba. 



Allá por 1871 y 72 se reunían en Pue- 
blo Nuevo (Tirry esquina a Merced) To- 
más Santamarina que ocupaba un puesto 
en el Ferrocarril de Matanzas ; Diego 
Marchena, farmacéutico de Pueblo Nue- 
vo; Carlos Parquet; Manuel Serrat, y Ga- 
briel Osuna mecánicos ¡ Alfredo Carnot, 
hoy Senador; Antonio Barnet, hermano 
de los doctores Barnet tan apreciados en 
Cuba; Marcelino Rodríguez y otros 

A veces se reunían en la habitación de 
Santamarina, siempre para conspirar, re- 
colectar armas, ropa y dinero, enviar gen- 
te a la revolución etc., escogitando medios 
a cual más nuevo, cambiando los puntos 
de reunión, y modificando las palabras se- 
cretas para que se identificaran entre sí 
los conspiradores. 

Durante varios años las remesas de ar- 
mas y de dinero fueron periódicamente 
mantenidas, y el Sr. Luis Dulzaides cita 
la labor de un Club por él presidido, la- 
bor muy efectiva y constante, que dirigía 
el General Roloff desde la manigua en 
1876. 

Después de la Paz del Zanjón, todavía 
se intentó organizar algún movimiento en 
la provincia de Matanzas, pero las noti- 
cias de la próxima autonomía para Cuba, 
lucieron abandonar todo ulterior proyec- 
to, hasta la última guerra de independen- 



Es maravillosa la entereza con que se 
sacrificaba por Cuba esa heroica juven- 
tud representada por muchachos, a veces 
casi niños, que debían sentir por la vida 
«»se apego instintivo propio de la edad, y 



que sin embargo arrostraban impávidos 
mil peligros, mil sufrimientos, y la pers- 
pectiva de morir en el garrote o fusila 
dos en caso de caer en las manos del go- 
bierno. 

José Ramón Guiteras y Gener, matan 
.cero, hijo de D. Antonio Guiteras, Director 
del famoso Colegio La Empresa, fué uno 
de esos jóvenes heroicos que desafiaron la 
muerte para libertar la patria. 

Encarcelado por sus trabajos revolucio- 
narios, volvió a ellos tan pronto como pu 
do, y aprehendido por segunda vez, f,ué 
condenado a muerte. 

La muerte del hijo amargó cruelmen- 
te los años que el atribulado padre vivió 
todavía alejado de la patria. 

La carta que ese joven escribió a la ma- 
dre algunas horas antes de morir, a pe- 
sar de la amargura y triste ternura que 
encierra para la infeliz autora de sus días, 
refleja el vigor y la entereza de esa noble 
alma de patriota. 

José Ramón Guiteras y Gener tenía en- 
tonces 17 años de edad ! 

Así rezaba la carta, textualmente : 

''Puerto Príncipe, Junio 11 de 1870. 

"Amantísima mamá: 

Estos son los últimos renglones que te 
dirige tu hijo que en sus viltimos momen- 
tos solo piensa en tí; son las dos de la 
madrugada de hoy domingo y a las siete 
debo ser pasado por las armas ¡ cuántas 
cosas vienen en tropel a mi imaginación 
en estos últimos instantes que me quedar, 
de vida ! Tú, madre mía de mi corazón, tú, 
serás mi último pensamiento, mi última 
idea, y lo que más siento al morir es que 
la muerte me sorprenda tan lejos de tí. 
sin poder abrazarte antes y sin' poder 
hablar unas cuantas palabras contigo de 
quien estoy separado hace tanto tiempo. 
Mi corazón está tranquilo y estoy resig- 
nado a la suerte que me ha cabido : des- 
pués de un día de agitación me siento muy 
cansado y voy a dormir unas cuantas hó-í 



-218— 



ras para hallarme más fuerte en mi úl- 
timo trance. Adiós madre mía, abraza en 
mi nombre a mi padre, a mis queridas tías 
y tíos a quienes tengo muy presentes y 
a todas las personas que me quieren y so 
acuerdan de mí, y a tí qué más podré de- 
cirte idolatrada mamá? 

A mis pobres hermanos, a los que quie- 
ro mucho dales un apretadísimo abrazo 
j hazles recordar siempre a sa hermano 
desde el más grande hasta el más peque- 
ño. Adiós por siempre otra vez, mamá. 
Adiós: recibe el último apretado abrazo 
de tu idolatrado hijo" 

José." 

Pero ¿qué más pudiéramos añadir so- 
bre el entusiasmo patriótico, inspirado por 
altos y puros ideales de libertad, que ha- 
cía latir los corazones cubanos de aquella 
época, dándoles fuerzas para sufrir los do- 
lores más atroces, para no doblegarse an- 
te los sacrificios más sublimes? 

La carta del patriota José Francisco 
Lamadriz a Benigno Gener; que publica- 
mos a continuación, sintetiza, en nuestro 
concepto, el heroísmo de aquellas almas 
elevadas honra y orgullo de Cuba y de 
Matanzas. 

"New York, Agosto 18 de 1871. 

"Queridísimo Benigno.' 

"Si en tanto tiempo no te he escrito, 
"no por eso has dejado de ser ni un ins- 
"tante un hermano querido de mi cora- 
ron. Hoy, con el alma desgarrada, nece- 
"sito salvar la distancia que nos separa 
"y estrecharte entre mis brazos, para de- 
Sirte: "Benigno, he perdido mis dos hi- 
^'jos; el dolor de los dolores, el más acer- 
"vo, el más cruel de los dolores anonada 
^'mi espíritu. 

"Ambrosillo y Domingo, almas en que 
"se albergaron las virtudes más puras, 
"hijos de mis entrañas, que tan amplia y 
"generosamente correspondieron a todos 
"mis afanes, han perecido. 
"Murieron como buenos, combatiendo por 



"la libertad de su patria, por la dicha y 
"el porvenir de su familia, por la felici- 
"dad de sus hermanos, por el bien y los 
"derechos imprescriptibles de la humani- 
"dad. 

"Será un consuelo el que yo, en medio 
"de esta amargura, sienta, sí lo siento 
"querido Benigno, satisfacción, orgullo, 
"al recordar la gloria de mis hijos ir*mo- 
" lados, llenos de fé y de entusiasmo a tan 
"sagrados principios? 

"Uno era tu ahijado; él fué digno de 
"tí y de todos los buenos. 

"No tengo tiempo ahora para darte los 
"detalles de sus muertes. 

"La de Ambrosillo ocurrió desde Octu- 
"bre o Noviembre del año pasado, pero 
"a mi noticia llegaron las dos juntas. 
"Atraído a una emboscada que le prepa- 
raron los enemigos sucumbió vendiendo 
"su vida muy cara, sumamente cara. 

"El parte oficial de la acción en que ca- 
"yó Dominguito se publicará mañana y te 
"lo mandaré. Acción brillantísima, acción 
"que revive a la patria, cuya noticia lle- 
"gó aquí a llenar de júbilo todos los co- 
razones. ¡Cuánto le ha costado al mío! 

"De Mónica y Rosarito qué voy a de- 
"cirte? contémplalas tú. 

"Yo sigo incansable trabajando por 
"nuestra causa. Mis hijos, al morir cum 
"pliendo con su deber, me ordenan que 
"yo cumpla con el mío. La suerte de la 
"revolución va a cambiar, los negs. aquí 
"a tomar una marcha ordenada y entu- 
siasta. Aguilera y Rn. Céspedes han ve- 
"nido a encargarse de la dirección. 

"Te escribiré más largo: ahora ni sé lo 
"que te digo. 

"A tu madre la Nene, Josefita, Maria 
"na, tus hijos, Plácido, todos, reciban en 
"su seno las lágrimas que no puedo con- 
tener, que burlando la firmeza del hom- 
"bre, denuncian al padre infortunado. 

"Tuyo amant. — José. 



-219— 



La calma era sólo aparente en toda la 
isla. Se conspiraba doquiera, y en Matan- 
zas, acaso, más que en otras provincias. 

En 1886 se creó el Círculo de la Juven- 
tud Liberal de Matanzas, que tuvo su ór- 
gano oficial. 

Mucho sirvió ese Círculo para revivir 
las esperanzas en el porvenir de la patria. 
Radicaba en el actual edificio del Insti- 
tuto. 

Mario Lámar, José y Miguel Iribarren, 
Carlos Jorge Trelles, Nicolás Heredia, Ma- 
nuel P. Alfonso, Federico Maza, los her- 
manos Joaquín y Saúl Alsina, P. Sorondo 
y muchos otros, hacían en el Circulo la- 
bor separatista. 

Hablaron en el Círculo. Sanguily, N. 
Heredia, el Dr. Valdés Domínguez y otros, 
entusiasmando a los oyentes .hnsta que el 
Gobierno, después de una conmemoración 
netamente revolucionaria, de los estudian- 
tes fusilados en 1871, disolvió el Círculo. 

Allá por el año de 1892 el doctor en fi- 
losofía 3' letras y abogado, 1). Mateo Fiol 
era catedrático del Instituto de Matan- 
zas, y sus lecciones impregnadas de ideas 
de libertad y de independencia, enarde- 
cían los ánimos de aquella juventud en- 
tusiasta. 

Las logias masónicas tuvieron en la pre- 
paración de las almas cubanas a los futu- 
ros sacrificios, una participación muy ac- 
tiva. 

Se fundó en 1890 la Logia Libertad, y 
en 1892 la Logia El Salvador y la deno- 
minada Puritanos que procedía de la Lo- 
gia Armonía fundada en 1889 por José 
V. Prim. 

Maestros de El Salvador y de la Logia 
Puritanos eran respectivamente el Dr. 
Mateo I. Fiol, y D. Juan Ramos Almeida. 

Por fin el 27 de Noviembre de 1892 en 
la notaría del Ldo. Núñez de Villavicen- 
cio se reunieron el ya citado Mateo Fiol, 
Pedro Duarte y Pastor Moinelo, deseosos 
de hacer algo efectivo por la patria y con- 



vencidos que el Partido Autonomista no 
podría salvarla. 

Surgieron así los Caballeros de la Lúa, 
organización revolucionaria en su fondo, 
aunque con apariencia de una simple Lo 
gia Masónica. 

Pertenecían a ella elementos cubanos y 
algunos españoles ; pero, cuando se trata- 
ba de labores políticas procuraban reunir- 
se en los días y horas impropias para que 
acudiese también el elemento español. 

La Logia sostenía el Colegio La Luz, 
otro de los medios para ocultar la intensa 
labor revolucionaria de sus adeptos. 

La Logia estaba situada en la casa de- 
nominada del Cura, en la calle de Man- 
zano (hoy Maceo) esquina a Jovellanos. 

Sin embargo las labores más trascen- 
dentales solamente se emprendieron más 
tarde en la Logia Caballeros de la Noche, 
que surgió a la sombra de la primera. 

En esta última se admitieron los patrio- 
tas de absoluta confianza, y la admisión 
estaba subordinada a pruebas y requisi- 
tos que sería prolijo describir en este Ca- 
pítulo. 

Fiol, que conocía la organización de los 
Carbonarios italianos, la aplicó a los tra 
bajos de conspiración que se iniciaban en 
aquella fecha, y de esa primera reunión 
en que los tres cubanos habían jurado so 
lemnemente luchar por sus ideales hasta 
triunfar o perecer, salieron las dos pala- 
bras misteriosas : 

Es — de — mo En — nu — pa 

España debe morir en nuestra patria! 

La conspiración progresó, adquirió 
fuerza y adeptos. Un primer, núcleo, de 
diez reunió a los tres ya mencionados, al 
médico Francisco Plá, a Tomás F. López. 
al ingeniero Emilio Domínguez, a Gabriel 
Ferrer. a Pío D. Campuzano, a Bernardo 
del Junco, a José D. Amieva. 

Los diez conspiradores dieron origen a 
otros tantos grupos de diez también, y así 



—220— 




LAMINA XXXI! 



(S? 



fp 



Dr. Fernando Méndez Capole, Secrelario de Sanidad 





General Dr. Eusebio Hernández 



LAMINA XXXIII 




Dr. Gabriel Casuso 



Dr. T. V . Coronado 





Dr. Félix de Vera 



Dr. Pedro Cartaya 



sucesivamente de diez en diez se tejió una 
red de revolucionarios en toda la Provin- 
cia. 

Cada grupo de diez elegía un Jefe en 
su seno, y de él recibía instrucciones. 

Los diez que componían el primer grupo 
integra lian el Consejo Supremo de la Lo- 
gia. 

Al iniciarse un nuevo afiliado, lo reci- 
bía el Consejo Supremo y los compañeros 
del grupo al que tendría que pertenecer. 

Todos, cubiertos con capuchas negras 
que permitían solamente el relampaguear 
de los ojos de los conspiradores cuya ma- 
no derecha empuñaba un afilado puñal. 

Concluida la iniciación, se descubrían 
solamente los que pertenecían al grupo 
del iniciado, quien se veía, por consecuen- 
cia, en la imposibilidad de conocer a los 
demás compañeros. 

Por lo tanto la policía no podía fácil- 
mente descubrir los hilos de las conspi- 
raciones, aún cuando lograra a veces un 
triunfo parcial sobre uno u otro de los 
grupos, en el caso de eventuales delacio- 
nes. 

Y el éxito general ño se veía nunca 
comprometido. 

Cientos de jóvenes habíanse afiliado a 
las Logias, y los Saúl Alsina, Orencio No- 
darse. Juan Peña y Delgado, Julián Ga- 
llo, Julio Santamarina, Manuel Olivera, 
Alfredo Pié, Gerardo Domenech, Cosme 
de la Tórnente, etc., etc., eran de los más 
entusiastas. 

Al último de ellos el Df. Fiol confió la 
comisión de hacer en la Habana la misma 
labor revolucionaria, cuando los estudios 
universitarios lo obligaron a marcharse 
para la Capital. 

Muchos eran los medios de que se va- 
lían lo¡-' conspiradores para arbitrarse re- 
cursos, y entre otros, crearon una rifa, cu- 
yos boletos se vendían entre los mismos 
españoles, quienes jamás se hubieran fi- 



gurado de contribuir así a la realización 
de los ideales cubanos. 

El dinero se remitía a José Martí. 

Cuando la organización de las fuerzas 
ocultas de la revolución estuvo concluida, 
llegó a Matanzas el Delegado de Martí 
Sr. Gerardo Castellanos. 

El informe de Castellanos a Martí fué 
muy favorable, y consecuencia del mis- 
mo fueron los tres nombramientos de De- 
legados firmados por el Caudillo. 

Uno era para el Dr. Alfredo Carnot 
quien no lo aceptó por hallarse en vís- 
pera de embarcarse para Europa. En su 
lugar lo aceptó el ing. Emilio Domínguez. 

El segundo nombramiento fué para e¡ 
Dr Fiol y el tercero para el Gen. Pedro 
E. Betancourt. 

El Dr. Juan Gualberto Gómez fué nom- 
brado Delegado General del Partido Re- 
volucionario Cubano en toda la isla. 

El entonces Coronel Dr. Manuel San- 
guily publicaba en la Habana por aque- 
lla época sus Hojas Literarias, que con- 
tribuían a acrecentar el amor a la liber- 
tad entre esa juventud cubana : sin em- 
bargo el señor Sanguily no tenía fé en un 
éxito inmediato o próximo. 

De Matanzas salió una Comisión para 
entrevistarlo y pedirle la autorización de 
servirse de su nombre como una bandera 
para reunir nuevos y numerosos adeptos 
a la causa. 

Sanguily, asegura el Dr. Fiol, intentó 
disuadir a la Comisión de sus propósitos. 
considerando no maduros los aconteci- 
mientos para preparar una nueva revolu- 
ción : pero, temiendo pudiese ser desastro- 
sa la impresión de la negativa de San- 
guily en el ánimo de los conspiradores, 
la Comisión aparentó encontrarse muy sa- 
tisfecha con la entrevista tenida en la Ha- 
bana, relatando a la juventud impaciente 
lo acontecido, de un modo contrario a la 
verdad. 

Sin embargo Manuel Sanguily al esta- 



—221— 



liar la revolución se trasladó a los Esta- 
dos Unidos, y se puso inmediatamente a 
las órdenes del Partido Revolucionario 
Cubano, afirmando una vez más su anti- 
gua fama de sincero y probado patriota. 



D. Tomás F. López que mucho hizo pol- 
la causa de Cuba, goza en recordar lo? 
acontecimientos de aquella época, y sus 
ojos lanzan chispas de alegría al relatar- 
los. 

Ha regresado a su escuela, como Atti- 
lio Rególo a su campo, después de haber 
laborado activamente en pro de su Cuba • 
nada ha pedido al presupuesto y sigue vi- 
viendo de su trabajo como su señor padre 
y varios de sus hijos, dedicados, como él. 
■il magisterio. 

Y lo mismo hizo Fiol, y Duarte y Cas- 
tellanos viviendo todos ellos modestamen- 
te, mientras varios de los que se han sa 
orificado menos, o que han sido adversa- 
rios de las aspiraciones cubanas, disfru 
tan hoy de pingües canongías. 

Qué ironía ! 



El primer Comité Revolucionario, des- 
pués de la paciente labor de las Logias, 
fué integrado por el ing. Emilio Domín- 
guez, Presidente : Pedro Duarte, Vice-Pre- 
sidente : Dr. General Pedro E. Betaucourt 
Tesorero : D. Tomás F. López, Secretario : 
y vocales los señores Dr. Mateo Fiol, Pío 
D. Campuzano, Gerardo Domenech y creo 
que "Güilo" Bolaños. 

En una finca del Sr. Bolaños se fundó 
un Sub-Comité Revolucionario, a fines del 
año 1394. 

El primer comisionado del Comité de 
Matanzas a los Estados Unidos fué D. Ge- 
rardo Domenech, una de las figuras más 
puras y más simpáticas de ese movimien- 
to : el segundo fué Emilio Domínguez y 
el tercero Pedro E. Betancourt. Su objeto 
era conferenciar con Martí, de quien al- 



gunos revolucionarios pretendían aclarar 
la conducta cuando el apresamiento de los 
barcos que debían traer a los cubanos ví- 
veres y pertrechos de guerra. 

Los hechos pudieron convencer también 
a los pocos que dudaban de la pureza sin 
mácula del gran patricio : sin embargo 
ese fracaso hizo que Matanzas ostentara 
por algún tiempo la más completa tran- 
quilidad que sin embargo era más apa 
rente que real. 

Emilio Domínguez había entonces re- 
nunciado la Presidencia del Comité, sus 
tituyéndole el Dr. Pedro E. Betancourt. 

El Club Revolucionario de Occidente, 
verdadero punto de partida de las cons- 
piraciones de Matanzas, además de las 
personas que hemos ya mencionado, re- 
unió i varios veteranos de la guerra de 
1868, y contó entre sus filas otros elemen- 
tos valiosos como al Sr. Juan Gualberto 
Gómez, al General Dr. Pedro E. Betan- 
court, almas del Club, los dos, a José M. 
Bolaños, a D. Joaquín Pedroso que más 
tarde se levantó en Jagüey, al Dr. Martín 
Marrero hoy Jefe Superior de Sanidad 
del Ejército Nacional, Manuel Serrat, a 
López Coloma, a los Schweyer, etc. 

Las conspiraciones se extendieron en 
Colón, en Cárdenas, en Jagüey Grande, 
en Alacranes, en Unión de Reyes y en 
otros puntos, donde se formaban otros 
tantos grupos. 



Mam' mandó al Dr. Pedro E. Betan- 
court, al mexicano D. Maclovio de San 
Cristóbal, que más tarde combatió en las 
filas del Ejército Cubano de Oriente. Mu- 
rió hace algunos años. 

En la casa del general aludido fabrica- 
ba D. Maclovio la dinamita, cuyas mate- 
rias primas eran proporcionadas por D. 
Manuel Sobrado, farmacéutico, de Perico 

E. Gato fué también uno de los comi- 
sionados de Martí, en Cuba. 

Este y otros trabajos secretos eran co- 



-222- 



nocidos por muy pocos conspiradores, fi- 
gurando siempre entre los que más al tan- 
to estaban de la labor revolucionaria J. 
Gualberto Gómez, E. Domínguez, Gerar- 
do Domenecb, Mateo Fiol, el citado Dr. 
Pedro E. Betaneourt y Tomás F. López. 

Manuel García debía ser el Jefe Mili- 
tar de la Zona de Matanzas : lo que des- 
agradaba a varios patriotas, debido a sus 
antecedentes. 

García fué muerto en los primeros días 
del Movimiento de Ibarra a raíz del se- 
cuestro de un couocido capitalista. El im- 
porte del rescate fué versado íntegramen- 
te a la Caja Revolucionaria por ese hom- 
bre que a pesar de su mala reputación 
demostró ser un patriota convencido de 
la. bondad de la causa que defendía. 
# # * 

El movimiento revolucionario debía en- 
tallar el 24 de Febrero, aprovechando las 
fiestas del Carnaval para tomar la ciudad 
de Matanzas, (a. 1895). 

El General Betaneourt me informó que 
Juan Gualberto Gómez le había entrega - 
do tres órdenes de levantamiento : una pa- 
ra J. M. Aguirre que murió de neumonía 
más tarde ; otra para el General Francis- 
co Carrillo, hoy Gobernador de las Villas ; 
y la última para Julio Sanguiiy. 

¡Y qué de astucias para ocultar docu- 
mentos secretos de tamaña importancia ! 

Me contó Betaneourt que una vez estu- 
vo fumando, muy lentamente, un puro en 
el que se ocultaba uno de esos nombra- 
mientos ! 

Según Pedro Duarte y otros, el fracaso 
de Ibarra se debió a la ausencia de D. 
Julio Sanguiiy, quien no pudo ponerse al 
frente del movimiento en el momento es- 
perado por haber sido aprehendido en la 
Habana. Duarte asegura que todo estaba 
listo desde hacía tiempo, y más que 400 
hombres estaban dispuestos para realizar 
con atrevimiento los actos preparados con 



mucha anticipación por los conspiradores. 

Las fuerzas revolucionarias (según el 
General P. E. Betaneourt) debían haberse 
encontrado en el Ingenio Ibarra a la una 
de la tarde, para operar, ya reunidas, a la 
hora del crepúsculo. 

Cuando el Dr. Pedro E. Betaneourt lle- 
gó a la cita en compañía de Pedro Ace- 
vedo, el lugar estaba lleno de españoles: 
apenas si los dos lograron no verse apre- 
hendidos en esos instantes. 

Betaneourt y Acevedo fueron eu busc;i 
de la partida de López Colonia sin encon- 
trarla, y por fin el primero, por motivos 
que sería prolijo enumerar, tuvo que pa- 
sar entre los cañaverales unos tres días. 

Por la intervención de familiares suyos, 
el Gobernador Civil D. Celso Golmayo ha- 
bía ofrecido no detenerlo a su regreso a 
Matanzas, pero lo detuvo el General Prats 
Gobernador Militar. 

Matanzas había sido declarada en esta- 
do de sitio. 

Del Castillo de San Severmo fué remi- 
tido a Madrid más tarde, pero le cupo la 
suerte que fuese su cárcel la capital es 
pañola, en vez de verse recluido en una 
infecta mazmorra. 

En 10 de Junio de 1895 en combinación 
con el General Calixto García pudo huir 
para Francia y después de haber desem- 
peñado en París y en Suiza algunas comi- 
siones que le encomendara el mismo Ge- 
neral García, pudo embarcarse para New 
York, poniéndose a las órdenes de la Jun- 
ta Revolucionaria. 

Al cabo de varios fracasos debidos ya 
a naufragios, ya a apresamientos de las 
expediciones, al intentar el regreso a Cu- 
ba, pudo por fin lograr desembarcar de' 
vapor Bermuda en la noche del 24 al 25 
de Marzo de 1896, allá por Marabí, cerca 
de Baracoa. 

En esa expedición llegó también a Cu- 
ba el Dr. Cosme de la Torriente, que avi- 
sado en tiempo por uno de sus familiares 



-223— 



había podido marcharse para el extran- 
jero. 

# # # 

Julio Sanguily después del fracaso de 
Ibarra habría encontrado la muerte, y de- 
bió el no haber sido fusilado a su ciuda- 
danía norte-americana. 

D. Juan Gualberto Gómez, Delegado de 
Martí fué uno de los pocos que pudieron 
combatir en el malogrado movimiento de 
Ibarra. Después del fracaso, lo aprehen- 
dieron en la Habana, y a pesar de habér- 
sele prometido la inmunidad fué depor- 
tado a Ceuta, de donde logró también fu- 
farse más tarde. 

Mateo Fiol, más afortunado, logró sa- 
lir para los E. U. antes de verse aprehen- 
dido ; Duarte para Cayo Hueso y allí su 
casa fué siempre abierta para los emigra- 
dos cubanos. 

El día 4 de Abril de 1895 el Capitán 
General Calleja suspendió con un Decre- 
to la labor de todas las logias, que como 
se dijo, eran de hecho otros tantos cen- 
tros de conspiraciones. 

A mediados del año D. Tomás Estrada 
Palma mandó a D. José Manuei Govín a 
Matanzas para reorganizar las fuerzas 
morales y efectivas de la revolución en- 
cargando de ello a los ciudadanos Carlos 
Manuel Trelles y Domingo Lecuona. 

Se formó por tanto un nuevo Comité 
del que fueron miembros, además de las 
personas mencionadas los Sres. Dr. Julio 
Ortiz Coffigny, D. Nicolás Heredia y D. 
José González Ramos. 

El Comité pudo trabajar hasta Enero 
de 1896, cuando, descubierta su labor re- 
volucionaria por el Gobierno, se dictó or- 
den de aprehensión en contra de los des 
delegados de Estrada Palma, señores C. 
M. Trelles y Domingo Lecuona. 

* * s 

En Octubre de 1895 la Junta Revolu- 
cionaria de Matanzas ilamó al General D. 
Eduardo García, pinareño, pero activo 



conspirador en la provincia de Matanzas, 
para que se pusiera al frente de un nue- 
vo levantamiento. 

En efecto el nuevo levantamiento tuvo 
lugar el 24 de Noviembre (1) en el Inge- 
nio de la Luz, pero nos aseguró el Gral. 
García, que algunas semanas más tarde 
ya se habían presentado a las autoridades 
españolas varios de los jefes que hoy os- 
tentan altos grados. 

Algunos, más tarde, con una mejor oi- 
ganización, volvieron a combatir. 

García reorganizó sus fuerzas nueva- 
mente, en las fincas Manjuarí y El Cierve 
y la Junta Revolucionaria de Matanzas 
proporcionó otras armas y municiones por 
conducto de Lucas Rodríguez, más tardo 
Teniente Coronel del E. L. 

A mediados de Noviembre de 1895 se 
incorporó el General Clemente Dantin, y 
a fines del mismo mes el Dr. Manuel P. 
Alfonso, General también, llamado más 
tarde por el mismo Maceo para curar los 
heridos de la batalla de Maltiempo. 

* * * 

Antes del año 1895, no hubo en Carde 
ñas verdaderas conspiraciones organiza- 
das para provocar la revolución. 

Sí había conspiradores, afiliados a Clubs 
revolucionarios de Matanzas y de la Ha 
baña : pero su labor no podía ser muy 
efectiva ya que carecían de un centro lo- 
cal de reunión, limitándose a apoyar pla- 
tónicamente los ideales cubanos, 

Sin embargo Cárdenas desde yutes de 
la guerra tenía en la Habana una Dele 
«ración, a cargo del abogado José Saez- 
Medina, cuya señora era también una pa- 
triota muy entusiasta. 

Los primeros vecinos que en 1895 ini- 
ciaron seriamente los trabajos revolucio- 
narios en Cárdenas, fueron el médico Joa- 
quín Otazo v Díaz, el abogado Ernest© 



(1) Dato del Dr. Alfredo Hernández Hu- 
guet. 



—224— 



Castro y Lajonchére; otro médico, el Dr. 
Lucas Alvarez Cerice, el Sr. Frank Lamo 
y algunos patriotas más. 

Ese Comité recibió al Dr. Francisco 
Domínguez Roldan cuando se afilió a la 
Revolución. 

Los patriotas de Cárdenas prestaron, 
después de 1895, grandes servicios a la 
cansa de Cuba, ya que allí acudían ele- 
mentos activos de varios puntos del país, 
hasta de la Habana. El Comité los distri- 
buía con relativa facilidad. 

Estando en acción el Comité de Cárde- 
nas, llegaron a esa ciudad Alfredo Herre- 
ra, pardo y ex-jefe de Camisetas Roja? 
(Bomberos) y un fulano Alberto Esca- 
lante, quienes con el pretexto de inaugu- 
ra^ un circo, se hicieron de muchas rela- 
ciones hasta conocer todos los hilos de las 
conspiraciones.. Entonces denunciaron a 
los comprometidos en ellas. 

El Dr. Otazo logró salir del país : el Dr. 
Castro y Lajonchére se incorporó a las 
filas insurrectas hasta que las enfermeda- 
des contraídas en la campaña le obliga- 
ron a refugiarse en los Estados Unidos : 
Alvarez Cerice también tomó pane en to- 
da la guerra por la independencia ; y La- 
rue, aprehendido, evitó ser condenado a 
muerte por la ciudadanía francesa que 
había conservado. 

Después de estos acontecimientos, el 
Sr. D. Samuel Tolón y Casado recibió el 
nombramiento de Delegado de la Junta 
Revolucionaria de New York hasla su ex- 
pulsión del país. Tolón era ciudadano de 
los E. U. 

Lo sustituyó el abogado Benito José 
Rodríguez Maribona, hoy Presidente dr- 
ía Audiencia de Santa Clara, quien tam- 
poco duró mucho tiempo en su cargo, ya 
que. denunciado, fué recluido en la cárcel 
local. 

Le sucedió entonces el ingeniero D. Al- 
berto de Rojas y Cruzat, hermano del Ge- 



neral Carlos M. de Rojas que ya estaba 
operando por el territorio de Cárdenas. 

El Sr. A. de Rojas fué también encar- 
celado e incomunicado, fungiendo como 
Delegado durante ese tiempo, Dn. Octavio 
Argudín y Núñez de Villavicencio Sin 
embargo el señor de Rojas pudo poco des- 
pués continuar sus trabajos, por haber si- 
do puesto en libertad debido al cambio de 
política del Gobierno Español por la pre 
sión norte-americana. 

Argudín se incorporó a las filas revolu- 
cionarias y fué el último Teniente Gober- 
nador de Cárdenas, de la insurrección. 

El señor D. Osear M. de Rojas conside 
ra que aun cuando los asuntos y los idea- 
les revolucionarios estuviesen en las ma- 
nos de un grupo de patriotas entusiastas, 
no hubo en Cárdenas un verdadero Comi- 
té Revolucionario organizado. 

El Dr. Francisco Domínguez Roldan 
asienta lo contrario : pero según nuestro 
modo de ver la discrepancia existe sola- 
mente en la aplicación más o menos ex- 
tricta de la palabra "Comité."' 

En todas las esferas sociales de Cárde- 
nas había elementos que secundaban los 
esfuerzos de los patriotas que dirigían los 
asuntos de la Revolución, y el citarlos se- 
ría exponerse a involuntarias omisiones o 
injusticias. 

* =::= * 

Cuando Máximo Gómez, y Maceo qui- 
sieron dar principio a la ardua labor de 
la invasión, sus fuerzas contaban también 
con un regular número de matanceros, lle- 
gados a Cuba en expediciones arriesgadas 
para reanudar la tarea que se habían im- 
puesto cuando el grito de Ibarra. 

La invasión de la Provincia de Matan- 
zas empezó cruzando los insurrectos el río 
Hanábana en un lugar denominado Ha- 
banilla, bajo el mando del mismo Maceo. 

El General Francisco Pérez, Coronel en 
aquel entonces, desempeñó un papel muy 



—225— 



importante en la sangrienta acción de Ca- 
yo Espino, días antes de la invasión. 

Los españoles defendían enérgicamente 
los llanos de Colón para impedir a los cu- 
banos que los cruzaran cortando alguna 
de las líneas ferrocarrileras que salían de 
esa ciudad. 

Máximo Gómez y Antonio Maceo pro 
curaban no dar a conocer sus intenciones 
y ya parecían caer sobre Cárdenas, ya so- 
bre Colón, ya evitar el combate. Mientras 
tanto los insurrectos lo quemaban todo. 

Martínez Campos, con 1500 nombres, sa 
lió de Colón rumbo a Jovellanos para ba- 
tirlos y se dividieron entonces en tres gru 
pos las fuerzas cubanas para marchar so- 
bre Coliseo. 

Maceo y Gómez que accidentalmente 
habían perdido el contacto, pudieron vol- 
verse a reunir en la ¡nañana dei 23 de 
Diciembre de 1895, ignoro si casualmente 
o por la habilidad de los jefes, en las afue- 
ras de Coliseo. 

Maceo atacó por la tarde : la batalla 
fué muy reñida, y aunque Martínez Cam 
pos pretendiera haberla ganado, si fué 
victoria la suya, fué victoria de Pirro. 

Grandes fueron las pérdidas de los es- 
pañoles en Coliseo. 

Después los insurrectos dirigiéronse ha- 
cia el Sur, continuando a destruir los cam- 
pos de caña en los términos de Bolondrón, 
Sabanilla, Unión, Pedro Betancourt (en- 
tonces se llamaba Corral Falso) hasta lle- 
gar en territorio de Jagüey Grande. 

Lacret Morlot por el Norte amenazaba 
Cárdenas. 

Simulando por fin retirarse sobre las 
Villas se dirigieron los insurrectos rumbo 
a Calimete. 

Era el alba del día 29 de Diciembre 
de 1895. 

El General Miró Argenter, entonces Je- 
fe de E. M. de Maceo, en sus Crónicas, nos 
cuenta un episodio grandiosamente trági- 
co de aquellos momentos. 



Un Consejo de Guerra juzgaba a un sol- 
dado culpable de haber abusado de una 
mujer y lo condenaba a la última pena. 
Mientras, las tropas del Gobierno habían 
empezado a atacar el campo insurrecto, y 
los proyectiles llegaban en donde Máximo 
Gómez, Maceo, y otros miembros del Con- 
sejo cumplían con su triste deber de man- 
tenedores de la disciplina militar. 

Y el Consejo de Guerra, impávido llevó 
a cabo su tarea, y después cada uno tomó 
el lugar que le correspondía en el com- 
bate. 

El Gen. Serafín Sánchez atacó con brío 
irresistible a los españoles que disponían- 
de fuerzas superiores. 

Varias fases tuvo la batalla, y de am- 
bas partes hubo pérdidas importantes, pe- 
ro los insurrectos no fueron copados. 

Después del combate de Calimete, Má- 
ximo Gómez y Maceo dieron sus heridos 
al General Eduardo García para llevarlo* 
a Manjuarí. Allí formó su brigada Sur :i 
cuyo frente hizo toda la campaña. 

A sus órdenes estaban el General Dan- 
tin. el teniente coronel Ortega apodado 
"Sanguily" y el Coronel Águila 

El Coronel Roque (que poco más tarde 
fué ascendido a General de Brigada) ha- 
cía tiempo que se había incorporado con 
dos escuadrones. 

En Cárdenas, por la propaganda de los 
Rojas, patriotas muy ardientes, aumenta- 
ban continuamente las fuerzas de Lacret. 
Morlot, 

Maceo, después de una rápida campaña 
por las provincias de la Habana y de Pi- 
nar del Río, volvió para la de Matanzas, 
y tuvieron entonces lugar las acciones de 
La Perla en las alturas de Limonar cerca 
del Ingenio Julia, en 25 de Febrero de 
1896 y después las de Diana y de Río de 
Auras el 7 y S de Marzo respectivamente. 

Los movimientos tácticos se sucedíai< 
rápidamente : Máximo Gómez el 8 de Mar- 
zo se unía otra vez a Maceo en las llanu- 



-226— 



ras de Colón, y poco después el primero 
se dirigía hacia las Villas, y el segundo se 
encontraba de nuevo en Occidente. 

Silverio Sánchez Figueras acompañó a 
Maceo en su campaña por la Habana has- 
ta el trágico día de su muerte. 

El Gen. Lacret Morlot poco después 
de que desembarcara la famosa expedi- 
ción de Calixto García, era todavía Jefe 
del Distrito de Matanzas. 

Por aquel entonces iiabía desembarcado 
la expedición del Coronel Ricardo Truji 
lio en Camacho, por Varadero ; y para 
impedir que de ella se apoderaran las tro- 
pas españolas, el Gen. Lacret dio en 24 
de Junio de 1896 el combate de La Josefa 
que fué bastante encarnizado : a inmedia- 
ciones del Ingenio Limones. 

Algunos días después, el 3 de Julio se 
efectuó la batalla de Jicarita, una de las 
más importantes de la última guerra. 

Las tropas españolas estaban mandadas 
por el Teniente Coronel Brualla y Gil. (11 

Se cuenta que el General Lacret Morlot 
retó al Jefe español para que aceptara el 
combate en esos momentos en que abun- 
daban armas y parque en el campo insu- 
rrecto. 

Tomaron parte en la batalla de Jicarita 
el General Eduardo García con su briga- 
da Sur: el Gen. Roque, el Gen. Clemente 
Gómez, los Coroneles y Tentes. Coroneles 
y Comandantes Clemente Dantin, P. Vi- 
dal, R. M. Ortega (Sanguily), Guillermo 
Acevedo, Pío Domínguez, Reynoso, Oliva. 
José de la Torriente, Águila, Arseno, do- 
minicano, Alfredo Gould, E. A. del Jun- 
co, etc. 

El General Manuel F. Alfonso tenía a 
su cargo la Sanidad. 

Los españoles trataban de apoderarse 
de las municiones que las tropas cubanas 
traían en gran cantidad, y el Gen. Lacret 



Morlot había dado instrucciones al Gene 
ral García para prevenir el ataque. 

Así lo hizo el General García, y aten- 
diendo sus acertadas disposiciones, el Co- 
ronel D. Pío Domínguez rompió el fuego 
en avanzada en el camino de Cristina : el 
Teniente Coronel Ortega ("Sanguily") y 
el Gen. Dantin en Chaviano cubrían el ca- 
mino de Zapata a Bolondrón : las fuerzas 
de Sanabria cubrían el camino de Maya- 
rí (1) a El Ciervo: las del Gen. Roque y 
del Coronel del Junco en la puerta de Ji- 
carita, el escuadrón del entonces coman- 
dante Águila, el Coronel Guillermo Ace- 
vedo, Ten. Coronel Arseno (que resultó 
gravemente herido) y la misma escolta de 
40 hombres del General Lacret Morlot, 
combatieron hasta la retirada de los es- 
pañoles, bajo el mando del mismo Gene- 
ral García. 

El combate se generalizó a las 9 de la 
mañana y se sostuvo hasta la una y me 
dia, cuando a cubanos y españoles se ha- 
bían agotado las municiones. 

Dé los dos lados se recibió más parque 
v la batalla reanudóse hasta el obscurecer, 
cuando la columna española se guareció 
en Bolondrón. 

Habitualmente el Gen. Eduardo García, 
con Pedro Vidal y Clemente Dantin ope- 
raba por el Sur de la. Provincia de Ma- 
tanzas ; José Roque por el Norte, estando 
incorporado a las fuerzas de Maceo; La- 
cret Morlot, con Alfredo Gould (el Ingle- 
sito), Robau y R. M. Ortega, etc., operaba 
por el centro : el Gen. Clemente Gómez y 
Severino Cepero habían recibido las fuer- 
zas levantadas por J. D. Amieva : el tuer- 
to Matos tenía a su cargo la vigilancia de 
la península de Zapata ; y Silverio Sán- 
chez, durante el tiempo en que Maceo ha- 
bía vuelto a la provincia de Matanzas 
operaba por Corral Falso. 

El Gobierno español reclutaba guerri- 
lleros entre los criminales de Limonar. 



(1) Dato del Cor. Guillermo Schweyer y 
del Cor. Leandro de la Torriente. 



(1) ¿O Manjuarí? 



-227- 



Rolondrón, Corral Falso, Calii.iete, Ja- 
güey Grande etc. (1), lo que explica los 
horrores de esos días sangrientos. 

* * # 

Después de su desembarco en Cuba, el 
General Pedro E. Betancourt había sido 
destinado a prestar sus servicios en la 
provincia de Matanzas, y el día 10 de Ju- 
nio de 1896 el General Lacret Morlot le 
había encargado la formación y el mando 
de la Brigada Oeste para operar en el No- 
roeste de la misma Provincia. 

Fué en Febrero de 1897 cuando el Ge- 
neral Máximo Gómez dio al Gen. Betan- 
court la orden de hacerse cargo c'e la bri- 
gada Norte. 

En 27 de Julio de 1877 el General J 
M. Rodríguez (Mayia) le dio el mando de 
la primera División del quinto Cuerpo a 
cuyo frente permaneció hasta la termina- 
ción de la guerra, prestando a la causa 
cubana los infinitos servicios que la his- 
toria ha registrado. 

Mandadas por el General P. E. Betan- 
court tuvieron lugar varias acciones im- 
portantes; el combate del Ingenio La 
Magdalena en el Valle de su nombre, el 
día 5 de Agosto de 1896; fué cuando el 
General salió gravemente herido 

En el combate La Magdalena, los es- 
pañoles derrotados en toda la línea, tu- 
vieron que replegarse hasta Ceiba Mocha. 

En 3 de Diciembre del mismo año se 
efectuó otro combate encarnizado, el del 
Purgatorio, que tuvo una gran importan- 
cia sobre el resto de la campaña. 

Unos meses más tarde tuvo lugar otro 
combate desastroso para las armas espa- 
ñolas, el denominado del Infierno ■ fué el 
día 7 de Febrero de 1897 : y por fin la ba- 
talla del Mogote, el 27 de Abril de 1898, 
en pleno armisticio. 

En territorio de Cárdenas operó algún 
tiempo el mismo General Lacret Morlot, 



(1) Datos del General Miró. 



renunciando seguir en ese cargo, porque 
siendo General de División, se le dio más 
tarde el mando de una Brigada, a las ór- 
denes del General de División Avelino Ro- 
sas, colombiano, que no estaba absoluta- 
mente a su altura, tanto que Máximo Gó- 
mez acabó por quitarle el mando. 

Las otras brigadas en aquel entonces 
estaban bajo el mando de Francisco Pé- 
rez, fallecido hace poco, y del mismo Be- 
tancourt. 

Lacret Morlot obtuvo entonces su tras- 
lado a la zona de Oriente. 

* * * 

Por el año de 1897 el Club El Indio 
trabajó también por el triunfo de la cau- 
sa de la independencia cubana, en Matan- 
zas, y los nombres de Mathieu, Belacier- 
io, Dulzaides, Gronlier, etc. figuran en esa 
labor revolucionaria. 

* * * 

No pasaré bajo silencio un aconteci- 
miento que se efectuó el 24 de Febrero de 
1898, cuando los insurrectos estaban ente 
ramente desprovistos de armas y municio- 
nes. Me refiero a la expedición que trajo 
el Gral. Emilio Núñez, con un desembarco 
muy atrevido entre los fuertes de la Pun- 
ta de Maya y el del Morrillo. 

En tierra fué jefe de esta expedición 
el Capitán Enrique Regueyra (hermano 
del actual Segundo Jefe de Policía)' y la 
puso en salvo el Coronel Guillermo Schwe- 
yer. 

Fué la última expedición revolucionaria 
en la Provincia de Matanzas. 

* íí íí 

En Matanzas los miembros del primer 
Comité Revolucionario estaban dispersos. 

Pero el Dr. Julio Ortiz Coffigny que no 
había sido aprehendido ni molestado se- 
guía trabajando y su Junta, fundada ofi- 
cialmente, en Diciembre de 1897, de hecho 
estaba funcionando desde hacía tiempo. 

Esa Junta, presidida por el citado Dr. 



-228- 



Ortiz tenía como V. Presidente' al Dr. 
Adolfo Lecuona, al Dr. Alberto Schweyer 
como Secretario y como Vocales a D. Jo- 
sé Muñoz, D. Diego Marchen a, Antonio 
Zanetti, D. Antonio Blanco y algunos más. 

Fué el último Comité creado por D. To 
más Estrada Palma como Delegado que 
era de la Junta General Revolucionaria, 
en New York. 

A fines de 1898 las Autoridades Ameri- 
canas ofrecieron el Gobierno y la Alcaldía 
de Matanzas a varios distinguidos cuba- 
nos que no quisieron aceptarlas mientras 
no estuviese arriada la bandera española. 

Por fin el Dr. Eduardo Díaz y el Dr. 
Alfredo Carnot aceptaron respectivamen- 
te los caraos de Gobernador v de Alcalde. 



Largo sería enumerar a todos los ma- 
tanceros que se han distinguido en la 
guerra última ; nos limitamos a citar en 
el capítulo correspondiente los nombres 
más conocidos. 

Sin embargo debemos advertir que mu- 
chos héroes olvidados y obscuros serían 
dignos de una mención especial, si nuestra 
obra tratara solamente la parte histórica 
en vez de estar dedicada principalmente 
a la evolución cultural de la Provincia. 

Además es costumbre mencionar casi 
.siempre a los que caen en el campo de ba- 
talla y no a los que a veces encuentran se 
esa vida azarosa y de privaciones la enfer- 
medad que mina y destruye después su ju- 
ventud o su existencia ¡ Cuántos cubanos 
abandonaron entonces sus hogares y las 
comodidades, para irse a sufrir era la ma- 
nigua desafiando la muerte, y en. ella ha- 



llaron la enfermedad que los llevó al se- 
pulcro sin obtener siquiera la satisfacción 
de morir como héroes, aunque de hecho no 
lo hayan sido menos que los demás. Entr»; 
estos últimos podemos citar al doctor en 
cirugía dental D. Jaime Recasens Garrido 
que encontró la muerte por enfermedad 
contraída en el servicio, según testimonio 
del eminente patriota Cor. Fernando Fi- 
gueredo. Como oficial cubano que era, a 
pesar de estar autorizado a regresar a la 
Habana debido a las malas condiciones de 
su salud, quiso esperar que üu patria fue- 
se independiente para morir en el terruño. 

Otros hubo que ayudaron la labor revo- 
lucionaria de otros modos no menos arries- 
gados que combatiendo en la manigua. 

Nos referimos a los nombres ignorados 
de los Blanco, Arencibia, Gregorio Real, 
etc., y de otros muchos, que corriendo 
continuos y positivos peligros trasladaban 
en sus botecitos costeros pertrechos, me- 
dicina y víveres para ios insurrectos, o 
procuraban reunir municiones y armas 
con medios a cual más audaz e inteligente. 



En Cárdenas una vez suspendidas las 
hostilidades se organizó una agrupación 
con el título de Junta Patriótica, presidí 
da por el Sr. Joaquín de Rojas, pidre dei 
General Carlos M. de R. y de Alberto y 
Osear M. de Rojas. 

La Junta tuvo por finalidad el sosteni- 
miento y auxilio de las tropas libertado- 
ras y el mantenimiento de las doctrinas 
de la Revolución en la Paz, y obraba de 
acuerdo con los Jefes Militares, nombran- 
do el personal de la Administración Civil. 



Nota. — Los lectores encontrarán 
en el Suplemento de esta obra una 
colección de Vistas que no se ha 
podido ya publicar en el texto, a 
pesar del interés que encierran. 



—229- 



XXI 



PATRI OTAS 



(APUNTES PARA LA HISTORIA DE LA PROVINCIA DE MATANZAS) 



Aún considerando incompleto este elen- 
co de patriotas, (matanceros por haber 
nacido en la provincia de Matanzas, o por 
adopción, habiendo en ella conspirado u 
operado) es indiscutible que muchos de 
los apuntes reunidos a fuer de paciencia 
y a veces de mortificaciones, podrán ser 
útiles al historiador que quiera dedicarse 
a escribir la historia de esta porción in- 
teresante del territorio nacional 

Hubiéramos podido acaso ampliar más 
estos datos, pero no siempre es posible 
tratar con patriotas como los Tórnente, 
Alfonso, Betancourt, Olivera, Diago, etc. 
Otros hay que tal parece concedan con 
una entrevista una gracia suprema, olvi- 
dando muy seguido que si se tiene dere- 
cho de avaluar debidamente el tiempo pro- 
pio, no se debe considerar elemento de 
ningún valor el tiempo ajeno. 

Si supiesen los lectores el número de 
cartas escritas inútilmente, las citas olvi- 
dadas por los que las habían f.jado, los 
pasos cien veces repetidos sin lograr el fin 
deseado, y hasta las palabras duras de los 
necios. . . ! 



Así como está, constituye un esfuerz» 
este Capítulo erizado de obstáculos y d« 
espinas ! 

Acevedo (Guillermo) y 

Acevedo (Pedro). — Hermanos, natura- 
les de Matanzas, el primero General y el 
segundo Coronel del E. L. Antes conspira- 
ron por la libertad de Cuba y más tarde 
combatieron por ella en el Distrito de Ma- 
tanzas. ('Segunda guerra.) 

Águila (Rafael). — Coronel del E. L. hoy 
Alcalde de Colón. Combatió a las órdenes 
del Gral. Pedro E. Betancourt (Brigada 
Oeste) durante la segunda guerra y se dis- 
tinguió siempre por su valor. Al terminar 
la guerra era Jefe de la Brigada de Co- 
lón. 

Fué herido en la batalla de Jiearitas. 

Alfonso (Manuel P.) — Médico y patrio- 
ta distinguido. Nació en el Central "Ma- 
ría" propiedad de sus padres, en 1868.. 
(Corral Falso, hoy Pedro Betancourt.) 



-230— 



Acudió al llamamiento de la patria en 
1895, uniéndose a las fuerzas insurrectas 
mandadas por Máximo Gómez y Maceo. 

En 1896 fué Jefe de Sanidad Militar del 
5o. Cuerpo de Ejército. Más tarde el Ge- 
neral Gómez le permitió pasar al arma de 
Caballería con el mismo grado de Coronel 
de que estaba investido en la Sanidad. 

En 1897 fué electo Represe7itante a las 
Cámaras Revolucionarias de la Yaya (Ca- 
magüey), y cuando se disolvieron, volvió 
a prestar servicio en la manigua como 
Jefe de E. M. del General Laeret Morlot, 
cuando mandaba la brigada de la Tro- 
cha. 

Comisionado por el Gobierno, salió al 
extranjero en un bote y trajo, de New 
York, una expedición al puerto de Bañes, 
con todo éxito, el 26 de Mayo de 1898. 

Más tarde fué nombrado Sub-Inspector 
de las fuerzas del 6o. Cuerpo, dando siem- 
pre pruebas en todos los cargos que des- 
empeñó de un valor sereno, y de un gran 
amor a la patria y a la causa cubana. 

El Dr. Alfonso es todo un caballero, y 
no pertenece al grupo de patriotas usu 
reros que piden a la patria un tipo de 
interés muy elevado por los servicios pres- 
tados : ha cumplido con su deber y no 
hace alarde de ello. 

Hoy es Inspector General de los Esta- 
blecimientos Penales de la República. 

Nos sentimos muy honrados con la amis- 
tad del distinguido Doctor Manuel F. Al- 
fonso. 

Alsina y Espinosa (Joaquín). — Distin- 
guido patriota matancero, fallecido re- 
cientemente (en 1919) en Costa Rica. 

Era también un caballero correctísimo 
y dotado de buena cultura literaria. 

Fué conspirador activo y dio a Cuba su 
eñcaz cooperación y su dinero. 

Desde cuando era estudiante el Sr. Al- 
sina demostraba sus ideas netamente se- 
paratistas, lo que le acarreó enemistades 



a granel y la antipatía del elemento espa- 
ñol voluntario. 

En los Estados Unidos se puso al servi- 
cio de la Jiinta Revolucionaria Cubana, y 
de su peculio costeó muchos trabajos de 
propaganda revolucionaria, y una expedi- 
ción que llegó a Cuba con todo éxito. 

Nunca quiso recibir ni grados ni sueldo. 

Después de la guerra fué Jefe de Des- 
pacho de la Cámara de Representantes, y 
más tarde ingresó en la carrera consular, 
cubriendo puestos elevados en Mérida de 
Yucatán, en Madrid, en Barcelona, etc., 
hasta recibir el nombramiento de Encar- 
gado de Negocios de Cuba erf Costa Rica. 

Alsina y Espinosa (Saúl). — Otro miem- 
bro de la distinguida familia Alsina. que 
tanto amor ha demostrado a la patria. 

El Sr. Saúl Alsina, coronel del E. L. 
nació en Matanzas en 24 de Febrero de 
1868. 

Su labor de conspirador en las Logias 
matanceras "La Libertad", "Caballero? 
de la Luz", etc., y en el Círculo de la Ju- 
ventud Liberal, fué siempre ardiente. 

Hacía propaganda en el campo, reunía 
dinero, armas y municiones, y contribuía 
en fin activamente a la preparación de la 
revolución. 

Después del 24 de Febrero de 1895, sa- 
lió para los E. U. para no verse aprehen- 
dido, pero regresó a Cuba a mediados del 
mismo año con la expedición de los Ge- 
nerales Roloff y Serafín Sánchez que des- 
embarcó en Sancti Spíritus. 

Se unieron entonces a Máximo Gómez 
combatiendo con las fuerzas del Genera- 
lísimo en Las Villas, Oriente y Camagüey. 

Los principales combates de los muchos 
en que tomó parte el Coronel Alsina fue- 
ron : En las Villas : Taguasco, Río Hondo. 
Toma del fuerte de Pelayo, Los Pasitos, 
etc. . Combatió también con Maceo, en el 
Río Cauto, en el ataque a Sagua de Tána- 
mo, en la encarnizada acción de Cama- 



—231- 



güey ' ' México " ; en Arroyo Blanco con 
el Gen José Miguel Gómez y en la toma 
de Guáymaro con Calixto García. 

A principio de su vida revolucionaria 
estuvo con Roloff en calidad de Jefe de 
Despacho del 4o. Cuerpo de Ejército, y 
por el año de 1897, cuando el primero era 
Secretario de Guerra en la manigua, el 
Coronel Saúl Alsina era Jefe de Despacho 
de la misma Secretaría. 

Los cargos mencionados no eran nunca 
obstáculo para que tuviesen a menudo que 
batirse como todos los demás insurrectos. 

En la actualidad el Coronel Alsina es 
Contador de 'la Aduan, y radica en la Ca 
pital de Cuba. 

Alio y Bermudez (Lorenzo). — Nació en 
5 de Enero de 1805 en Matanzas, y falle- 
ció en 1854 en New York. 

Abogado y orador notable, hombre muy 
culto, sincero abolicionista y patriota es 
.elarecido que conspiró por la libertad de 
su país. 

En New York se publicaron algunos de 
sus trabajos sobre la esclavitud : allí ayu- 
dó a la preparación de las expediciones de 
Narciso López. 

A Matanzas fué útil con varios proyec- 
tos a favor de la población. 

Amieva (José Dolores). — Conspiró y 
combatió por la causa de Cuba en la se- 
gunda guerra. (Véase Cap. Matanzas y 
las luchas por la Independencia de Cuba). 
Por un disgusto que tuvo con el Genera' 
Máximo Gómez, su obra no pudo ser tan 
eficaz como él hubiera deseado. 

Alvarez (Felino ).— Tte. Coronel del E. 
L. : muy valiente. En 1896 sustituyó en el 
mando a Clotilde García, después de ha 
ber sacado su cadáver bajo una lluvia de 
proyectiles enemigos. 

Por el Sur de Matanzas lo sorprendió 
una guerrilla española cuando ya los ca- 



ballos cansados, no podían dar paso. Al- 
varez y los suyos se apearon entonces y 
murieron casi todos combatiendo valero- 
samente. 

En aquel entonces Alvarez había reci- 
bido la comisión de atravesar los llanos 
del centro de la Provincia acompañando 
a unos delegados que de las Villas se di- 
rigían para la Habana a conferenciar con 
Maceo. 

Y ya no lograron verlo. El Caudillo ha- 
bía muerto. 

En la finca Santa Rosa, (Contreras) fué 
en donde murió Alvarez. 

Alvarez y Cerice (Lucas). — ¡Médico de 
Cárdenas. 

En 1895 empezó con el Dr. Joaquín Ota- 
zo, el Dr. Ernesto Castro, P. Larue etc. ac- 
tiva labor revolucionaria, hasta que de- 
nunciado al Gobierno, se sumó a las filas 
de la revolución, combatiendo por los 
ideales cubanos. 

Argudín y Núñez de Villavicencio (Oc- 
tavio). — Patriota de Cárdenas. Sustituyó 
por 1897, como Delegado de la Junta Re- 
volucionaria de N. Y. al Sr. Alberto ele 
Rojas, durante el tiempo en que estuvo 
en la cárcel por su labor revolucionaria. 

Después se sumó a las filas de la Revo- 
lución y fué el último Teniente Goberna- 
dor de Cárdenas. 

Arnao (Juan). — Sostenedor del ideal de 
independencia cubana, Juan Arnao luí si 
do uno de los valientes expedicionarios 
que acompañaron a Narciso López. En el 
movimiento de Yara figuró también, co- 
mo Capitán, en el Batallón de Goicouría 
"Cazadores de Hatuey". (1869). 

Siguió conspirando después de la paz 
del Zanjón, y emigrado a los Estados Uni- 
dos, publicó en New York su Historia Po- 
lítica de Cuba. (1877). 

En esa obra trata de los movimientos 



—232— 



revolucionarios de Narciso López. Manuel 
de la Cruz hizo de ella un juicio muy fa- 
vorable. 

La de Juan Arnao fué la primera san 
gre cubana que se derramó por Cuba, ha- 
biendo residtado gravemente herido el S 
de Octubre de 1850, al intentar recoger 
armas escondidas por otros conspiradores. 

Nació en Limonar (Matanzas) el 17 de 
Septiembre de 1812 y murió el 6 de Mar- 
zo de 1901. 

Calcagno dice que nació en 1817: otros 
aseguran que en 1807 y C. M. Trelles en 
1808. 

.Juan Arnao fué también poeta y perio- 
dista distinguido. 

En New York publicó un trabajo sobre 
historia política cubana, e hizo activa la- 
bor revolucionaria, regresando a Cuba, ya 
muy anciano, después de consumada la 
independencia que había sido el ideal de 
toda su vida. 

Arnao (Kamón Ignacio). — Nació en Li- 
monar en 1819 y murió en 1887. 

Escritor fogoso y satírico, polígloto y 
patriota ilustre. Tradiijo al castellano va- 
rios importantes trabajos escritos en otros 
idiomas, y colaboró en buenas revistas y 
periódicos: El Siglo, La Revista Haba- 
nera, etc. El Correo Habanero publicó en 
1863 sus Apuntes de Viaje considerador, 
por Manuel de la Cruz como obra inte- 
resante. 

Fué uno de los más tenaces conspirado- 
res, habiendo tomado parte en la prime- 
ra expedición de Narciso López. 

Hecho prisionero, fué deportado a Ceu- 
ta en 1850, permaneciendo allá tres años. 
En 1856 peleó en Nicaragua a las órdenes 
del Gen. Goicouría, relatando más tarde 
esa campaña. 

Por fin, la revolución de 1868 lo obligó 
a salir del país otra vez y lo encontramos 
el año de 1872 en Nueva York dirigiendo 
el periódico político La Revolución de Cu- 



ba y en 1875 El Pueblo. Colaboró primero 
con Néstor Ponce de León en la redacción 
de La Revolución y siguió publicándola 
más tarde él solo con el nombre La Revo- 
lución de Cuba. 

En 1879 escribía en Ja famosa Reviste 
de Cuba de José Antonio Cortina. 

Ramón Ignacio y Juan Arnao fueron 
dos muy hermosas figuras de la Historia 
de la Independencia Cubana, y los dos 
convencidos abolicionistas. 

Bellido de Luna (Juan). — Citado por 
Calcagno como matancero y uno de los 
más tenaces conspiradores cubanos. Esco- 
to asegura que era natural de Regla. 

En 1848 tuvo que emigrar a los E. U. 
y amnistiado en 1850 volvió a conspirar. 

El año de 1869 cuando se preparaba a 
salir para unirse a las fuerzas insurrectas 
de Camagüey fué detenido y remitido a 
España. 

Allá vivió de sus trabajos periodísticos, 
hasta lograr ir a New York en donde con- 
tinuó su vida de conspirador irreductible. 
En esa ciudad fundó el periódico La Id 
dependencia en 1873 y lo dirigió. 

En 1888 publicó "La Anexión de Cuba 
a los E. U. " en la que sostenía su tesis en 
contra la de Trujillo. 

Betancourt (Luis Victoriano y Federi- 
co). — Hermanos, hijos de D. José Victo- 
riano, y patriotas distinguidos. (Véase 
Cap. Literatos. Poetas, etc.) 

Betancourt (Pedro E.) — Mayor Genera ¡ 
del E. L. natural de Ceiba Mocha (7 de 
Mayo de 1858). 

Es una de las figuras más prominentes 
de la historia revolucionaria de Matanzas 
a la que está íntimamente ligado, tanto 
que en su honor una población de la pro- 
vincia lleva su nombre. (Véase Capítulo 
La Provincia de Matanzas y las luchas, 
etc.) 



-233— 



El General Betaneourt es un patriota 
sincero cuya actuación ha sido muy útil 
a la patria y muy celebrada siempre. 

Es médico alópata de la Escuela de Me- 
dicina de Madrid y de Pensylvania. 

Ejerció su profesión en Matanzas, du- 
rante 10 años, con magnífico éxito, ha- 
biendo sido también uno de los primeros 
conspiradores en su provincia natal. 

Empezó su carrera militar con el gra- 
do de Teniente Coronel, alcanzando el de 
Mayor General por los servicios presta- 
dos en la. última guerra de independen- 
cia. (Véase el Capítulo correspondiente.) 

De 1899 a 1902 fué Gobernador de la 
Provincia (y ojalá lo fuese otra vez) y 
en 1900 Miembro de la Constituyente. 

Después de 1902 fué Senador por Ma- 
tanzas. 

Fué siempre Presidente del Centro de 
Veteranos de Matanzas y es Miembro del 
Supremo Consejo Nacional de Veteranos 
de Cuba. 

Tomó participación en una infinidad de 
encuentros, grandes y pequeños: entn* 
ellos en la acción de la Magdalena (5 de 
Agosto de 1896) ; en el combate del Pur- 
gatorio (3 de Diciembre de 1896) ; en el 
del Infierno (7 de Febrero de 1897) y en 
el del Mogote (27 de Abril de 1898). 

En la acción de la Magdalena fué gra- 
vemente herido el General Betaneourt, y 
otras veces ligeramente. 

Bien puede decirse que el General Be 
tancourt fué el alma de la revolución en 
la provincia de Matanzas. Varias vece-! 
las fuerzas que allí operaban estaban dis- 
persas, y muy pocas en buenas condicio- 
nes de combate por carecer de elementos 
y de oficiales. 

Martínez Campos había dado por paci- 
ficada la aludida provincia, y sin embar- 
go el Gen. Betaneourt, reducido a veces 
a una pequeña escolta, continuaba, siem- 
pre tenaz y animoso a reunir núcleos de 
combatientes acá y acullá, para caer im- 



provisamente sobre alguna guerrilla ene- 
miga, y empezar el día siguiente su di- 
fícil e ingrata labor revolucionaria. 

La frase peculiar del Gen. Betaneourt 
era "Mientras haya un sólo hombre que 
pueda combatir, seguirá viva la revolución 
en Matanzas"! 

Con hombres de esta talla moral ¿có- 
mo hubieran podido perecer los ideales de 
los patriotas cubanos? 

Boissier (Carlos Alberto).— (1877-1897) 
Poeta y patriota matancero. Tomó parti- 
cipación en varias expediciones arriesga- 
das y falleció en Pinar del Río de una fie- 
bre contraída por servir a la causa de 
Cuba. 

Bolaños (José Ma.) — Gral. d_>] E. L. co- 
nocido' bajo el apodo de Chema Bolaños. 

Conspirador activo y valiente soldado, 
prestó grandes servicios a la causa cuba- 
na. Era natural de una finca agrícola en 
los límites de la Provincia de Matanzas y 
de la Habana. 

Varios miembros de la familia Bolaños 
se distinguieron como patriotas. 

Bravo y Sentios (Miguel). — di. 1834 en 
Cárdenas y murió en 1881) 

Médico distinguido y ardiente patriota- 
Tomó parte en la insurrección de Yara 
y fué deportado en 1869. En 1873 fué Se- 
cretario de Estado y el año siguiente Je- 
fe de Sanidad. 

Con el Dr. Henry Dumont, francés, co- 
laboró en varios trabajos científicos. 

Fué también muy entusiasta por la Ins- 
trucción Pública en su ciudad natal. 

Escribió "Revolución Cubana", "De- 
portación a Fernando Póo", cuadro terri- 
ble que pinta con colores muy vivos los 
sufrimientos físicos y morales de los de- 
portados. 

Brinckerhoff (Jorge C.) — Ingeniero 



—284— 



matancero quien estudió en la Universi- 
dad de Columbia (E. U.) 

Fué el primer patriota que ayudó con 
dinero la revolución de 1895 en Ja provin- 
cia de Matanzas. Prestó a la causa cuba- 
na muchos servicios aprontando fondos y 
dando también su obra personal en varias 
ocasiones. 

Murió el año de 1901, en Enero a la 
edad de 43 años. 

Campuzant) y Lamadrid (Pío D.) — Pa- 
triota matancero, hijo del profesor de La 
Empresa que citamos entre los Bene- 
méritos de la I. P. en Matanzas. 

Pío D. Campuzano, orador fogoso y pe- 
riodista, fué uno de los primeros conspi- 
radores matanceros cuando se preparaba 
la segunda guerra por la independencia 
cubana. 

Cardenal (Teodoro). — Distinguido abo- 
gado matancero, hoy radicado en la ciu- 
dad de la Habana. 

Nació en !a ciudad de los dos Ríos en 
1865. Emigrado durante la última guerra 
por la independencia de Cuba, trabajó ac- 
tivamente por ella en el Comité Cubano 
de París (1896-1898) con los Dres. Betan- 
ces, J. B. Puyans, Domingo Pigarola Ca- 
neda, Dr. Gróso, Dr. Ezequiel García En- 
señat, Ventura, señoritas Barbarrosa, Ni- 
colás (Colín) de Cárdenas etc., etc. 

Carnot (Alfredo). — Senador por Matan 
zas y patriota. 

Es Doctor en Cirugía Dental. 

Conspiró por la libertad de Cuba cuan- 
de la primera guerra, siendo muy joven, 
y en los años anteriores a la segunda. 

(Véase Capítulo: "Matanzas y las lu- 
chas etc.) 

Cartaya (Elíseo). — Nació por el año de 
1858 en Matanzas. 

Prestó buenos servicios a la causa de 



Cuba organizando y acompañando expe- 
diciones para surtir de armas, parque y 
víveres a los revolucionarios. Ha sido ayu- 
dante del Gen. Emilio Núñez y acabó la 
guerra con el grado de Comandante del 
E. L. Vino por último a Cuba con el Ejér- 
cito expedicionario de los Estados Unidos 
en 1898. 

Casanova de Villa verde (Emilia). — Cul- 
ta y entusiasta patriota de Cárdenas, es- 
posa del novelista D. Cirilo Villaverde. 

Hizo mucho por la causa de su patria 
y combatió siempre al Gobierno Español 
con varonil entereza. 

Tuvo que emigrar a los Estados Unidos 
por sus ideas revolucionarias, y allá fué 
muy útil a los refugiados cubanos, com- 
prometidos en los movimientos insurrec- 
cionales de Agüero y de López. 

A fines del año 1869 escribió a Garibal- 
di con motivo de la insurrección de C. 
M. de Céspedes, y en 31 de Enero de 1870, 
el famoso general italiano, de su isla so- 
litaria. Caprera, dirigía a la palriota cu- 
bana la carta siguiente : 

"Mi querida Señora: 

"Con toda mi alma he estado con Uds. 
"desde el principio de su gloriosa revo- 
' ' lución. 

"No es sólo España quien pelea por li- 
"bertad en casa y quiere esclavizar a los 
"demás pueblos fuera. Pero yo estaré to- 
"da la vida con los oprimidos, sean reyes 
"o naciones los opresores. 

"De Ud. afectísimo 

G. Garibaldi. 

La patriota Emilia Casanova nació en 
18 de Enero de 1832. No pude encontrar 
el dato exacto de su fallecimiento. 

Castro y Lajonchére (Ernesto). — Abo- 
gado y patriota de Cárdenas. Fué de los 
primeros conspiradores que en 1895 tra- 
bajaron por los ideales cubanos en esa 
ciudad. Denunciado a las autoridades es- 



—235— 



pafiolaS; el Sr. Castro se incorporó inme- 
diatamente a las filas insurrectas, hasta 
que enfermedades contraídas en la cam- 
paña, le obligaron a marcharse a los E. 
U. en busca de alivio. 

Casuso y Roque (Gabriel). — Médico y 
patriota (Véase su Biografía en el Capí- 
tulo dedicado a la Ciencia). 

Dantin (Clemente). — Valiente General 
del E. L. que combatió en territorio de 
la Provincia de Matanzas a las órdenes 
del General Pedro E. Betancourt y del 
Gen. Eduardo García. (2a. guerra). 

Se levantó en Mayo de 1895. 

Era un mestizo de clase humilde, cuyo 
verdadero apellido era Valdés. 

Era natural de Candelaria. 

Delgado (Joaquín María). — Nació en 
Matanzas por el año 1822 y murió en 1888 
en Alemania (Aquisgrana). 

Distingiúdo patriota que hizo mucho 
por la causa de Cuba, sufriendo la depor- 
tación a España. 

Delgado costeó la impresión de la His- 
toria de Cuba de su amigo Pedro J. Gui- 
teras. 

El Gobierno Español lo condenó a 
muerte por el decidido apoyo prestado 
por él a la organización de expediciones, 
compra de armas, etc., pero Delgado per- 
maneció en los E. U. hasta la época de la 
enfermedad que lo llevó al sepulcro. 

(Citas de M. Trelles Pro Patria pági- 
na 34.) 

Delgado (Ricardo). — Sobrino del ante- 
rior, ingeniero. 

Nació en Matanzas el 6 de Enero de 
1867 y murió en Diciembre de 1897 com- 
batiendo contra fuerzas españolas que lo 
sorprendieron ya herido. 

Combatió a las órdenes de Maceo, dis- 
tinguiéndose siempre por su heroico va- 



lor y realizando muy atrevidas hazañas. 
(Cita de C. M. Trelles Pro Patria pági- 
na 34). 

Diago y de Cárdenas (Fernando). — 
Coronel del E. L. : pertenece a una fami- 
lia distinguida de la Habana. — 

Interrumpió su carrera de derecho pa- 
ra lanzarse a la revolución, incorporándo- 
se en Noviembre de 1895 a las fuerzas deL 
Gen. Serafín Sánchez en la Provincia de 
Santa Clara, con las que tomó parte en 
varios combates. 

Más tarde, cuando el General Máximo 
Gómez dispuso que los varios elementos 
de las fuerzas cubanas pasaran a Occi- 
dente o a Oriente según fueran naturales 
de ésta o aquella parte de la Isla, el Sr. 
Diago había decidido marcharse para la 
Habana para unirse a las fuerzas del Ge- 
neral José M. Aguirre. 

Pero, a su paso por la Prov. de Matan- 
zas, por Abril de 1896, encontró al Gene- 
ral Pedro E. Betancourt en los días en 
que se libraba un combate. 

Betancourt le propuso se quedara como 
Primer Ayudante y Diago aceptó, operan- 
do entonces en la Provincia de Matanzas 
hasta el término de la campaña. Fué tam- 
bién Jefe de Estado Mayor interino del 
Gen. Betancourt hasta la llegada del Dr. 
Rossell Malpica, a quien ese puesto había 
sido prometido con anterioridad. 

Después de la muerte de Ross ell-Malpi- 
ca el Coronel Diago lo sustituyó como ti- 
tular en la Jefatura de E. M. hasta el fin 
de la guerra, asistiendo a todos los com- 
bates, entre ellos el del Purgatorio que 
fué muy importante para el resultado de- 
finitivo de la campaña de Matanzas. 

El Coronel Diago ganó todos sus ascen- 
sos en riguroso escalafón por acciones de 
guerra, demostrando siempre intrepidez y 
habilidad no comunes. 

Y una vez libre su Cuba, no¡ la pidió* 



-236- 



LAMINA XXXIV 




Dr. Osear Amoedo 





Dr. ]. A. Valdés Anciano 



Dr. Filomeno Rodríguez 



recompensas por haber sacrificado los 
años mejores de su juventud. 

Domenech y Gener (Gerardo M.) — Una 
de las figuras más hermosas de la histo- 
ria de la independencia cubana ! Nació en 
Jovellanos el 27 de Mayo de 1867, de una 
familia ilustré de patriotas y de héroes, 
que no pudo darle la instrucción que su 
inteligencia requería, debido al malestar 
económico producido en todas las clases 
sociales por los acontecimientos políticos. 

Empezó a conspirar en Cayo Hueso, y 
después en Matanzas en donde el nombre 
de Gerardo Domenech está unido con los 
de los primeros conspiradores. 

Prestó grandes servicios a ía causa cu- 
bana, desempeñando comisiones aiTiesga- 
das conduciendo armas, documentos im- 
portantes, víveres, dinero, etc.. de un la- 
do a otro de la provincia, y dando siem- 
pre prueba de un valor noble" y sereno. 
En la noche del 23 al 24 de Febrero de 
1895 se fué, solo, a recoger en la Esta- 
ción de Benavides una cantidad de armas 
y municiones, llevándolas hasta el lugar 
d^ la cita. 

En 1895 desempeñó una misión delica- 
da en New York, con la Delegación Cu- 
bana, y al querer dejar los E. U., lo in- 
tentó tres veces inútilmente, lográndolo 
solamente en la cuarta vez. Vino con la 
expedición que desembarcó en Nuevitas 
el día 19 de Marzo de 1896, incorporándo- 
se en seguida con las fuerzas revolucio- 
narias del Gen. Rodríguez (Mayia). 

Eran solamente 8 hombres, que tenían 
grandes dificultades que vencei para des- 
embarcar las armas y pertrechos que 
iraían. Domenech, verdadero atleta, des- 
embarcó con un cañón, a cuestas, lleván- 
dolo de la playa hasta la selva ! 

Fué después Ayudante del General D. 
Francisco Carrillo, pero al necesitar Ma- 
yia formar una columna volante, Gerardo 
quiso ser de ella, mandando un batallón 
de infantería. 



Fué herido en Mabugina, finalizando 
el 1896, y combatiendo con fuerzas supe- 
riores en número. La bala entró por el 
pedio y salió por la médula de la co- 
lumna vertebral, quedando herido de gra- 
vedad y con parálisis en las piernas. 

Así, tendido siempre y casi inmóvil, con 
12 hombres que él dirigía, y que lo trans- 
portaban por la manigua, en una camilla 
improvisada, el heroico Domenech sopor- 
tó toda la campaña de Weyler, carecien- 
do de medicinas, y a veces de agua, de 
alimentos y de morfina, para calmar sus 
atroces sufrimientos. Aquel puñado de 
valientes lo arrastraba por veredas y bre- 
ñales, esquivando la persecución continua 
entre bejucos y espinas, hasta llevarlo a 
lugar seguro. 

Pasó después a curarse en el extranje- 
ro, pero la herida y los sufrimientos ha- 
bían convertido al atleta en un anciano 
encanecido prematuramente. 

Fué en Febrero de 1898 que una noble 
cubana, la Srta. Ana Mercedes Gener, cu- 
yo amor por Domenech se había acrecen- 
tado admirando sus virtudes de patriota 
y de soldado, se casó con el inválido para 
convertirse en devota enfermera durante 
18 años. 

El Comandante Domenech falleció el 
día 30 de Noviembre de 1916. 

José Martí, el General Carrillo, Flor 
Crombet, José María Rodríguez (Mayia), 
José Francisco Lamadriz y muchos otro» 
patriotas ilustres, tuvieron por Domenech 
particular aprecio, según pude ver por 
numerosas cartas que su señora viuda con- 
serva como valiosas reliquias. 

# * * 

De una carta del Comandante Dome- 
nech a su primo Juan Guiteras, fechada 
del 14 de Nov. de 1897, extractamos algu- 
nos párrafos que pueden dar una idea de 
cuánto sufrió el heroico patriota después 
de su atroz herida. 

"Con el alma más adolorida que mi 



—237— 



"cuerpo ulcerado y paralítico, lastimado 
"por decepciones y tristezas que me lian 
"atormentado por largo tiempo, pero 
"siempre resignado a morir en mi puesto 
"por mi honor y por la patria, huyendo 
"de monte en monte en hamacas de cás- 
"cara de majagua, sin medicinas ni ali- 
"mentos, comiendo caballo asado y jutía 
"sin sal, hambriento a veces, con agudísi- 
"mos dolores. . . Así me he sostenido un 
"año, ocho días, de cruentos martirios. Fui 
"atravesado por el pecho por una bala 
"que me interesó la médula espinal, el 2 
"de Noviembre del próximo pasado año. 
"Caí con mi remington en la mano y en 
' ' la línea de fuego . . . 




Ingeniero Emilio Domínguez. 

Domínguez (Emilio). — Ingeniero civil, 
natural de Matanzas, y distinguido pa- 
triota. 

Nació el día 9 de Enero de 1839 y fa- 
lleció el 7 de Noviembre de 1913. 

Empezó a conspirar desde la primera 



guerra y tomó parte en la expedición del 
Lilian que fracasó en 1869, embarrancan- 
do en un cayo. 

Dos años antes que estallara la segunda 
guerra conspiró nuevamente (1) con los 
Domenech, Pedro E. Betancourt, P. Moi- 
nelo, Tomás P. López, Pedro Duarte, Juan 
Gualberto Gómez, etc. 

Se reunían en la calle de Daoiz, en la 
casa marcada con el número 57. 

El ingeniero Domínguez fué uno de los 
Delegados nombrados por Martí en la 
Provincia de Matanzas. 

Salió para Filadelfia en 1895 regresan- 
do a Cuba el mes de Marzo de 1896 con 
ia expedición de Calixto García. 

Apresado en Agosto de 1897, fué ence- 
rrado en el Castillo de San Severino, en 
donde sufrió también varios días de du- 
rísimo encierro en un calabozo, su digna 
esposa, la señora Pilar González. 

El Sr. Domínguez ha sido un patriota 
muy firme en sus convicciones y muy hon- 
rado en todos sus actos político-revolucio- 
narios. 

Domínguez Roldan (Francisco). — El ac- 
í jal Secretario de Instrucción Pública no 
es solamente un eminente radiólogo sino 
un patriota distinguido cuya actuación en 
la última guerra por la Independencia de 
Cuba merece señalarse. 

Nació en la Habana en 1864 el día 15 
de Febrero. 

Entró en la Revolución en Febrero de 
1896 por Cárdenas, y reunido a la Junta 
Revolucionaria local salió de esa ciudad 
llevando una documentación importante. 
Acampóse en Recreo, y después fué a vi- 
sitar al General Gómez, herido, incorpo- 
rándose a sus fuerzas. 

Poco permaneció a su lado, habiéndo- 
sele confiado el encargo de organizar fuer- 



(1) Véase Capítulo: Matanzas y las Lu- 
chas por la Independencia. 



-238— 



^as, y recolectar dinero para trocarlo en 
armas. 

El Dr. Domínguez Roldan recibió al 
Corresponsal del The Journal, de N. Y. 
Mr. G. Frintz a quien incorporó con las 
fuerzas del Gen. Gómez. 

El periodista norte-americano escribió 
después esa serie de artículos interesan 
tes que formaron la obra En marcha con 
Gómez. 

Nombrado Gobernador de Occidente 
''Pinar del Río, Habana y Matanzas) pres- 
tó grandes servicios organizando hospita- 
les de campaña y prefecturas, nombrando 
ios Tenientes Gobernadores de Distrito, y 
curando al mismo tiempo a los heridos. 

Estableció el Hospital principal cerca 
de Ceiba Mocha en un monte llamado La 
Cámara. 

Su organización no llegó hasta la pro- 
vincia de Pinar del Río, debido a ulte- 
riores disposiciones del Gobierno insu- 
rrecto. 

El Coronel Domínguez Roldan operó 
primero con el Gen. Carlos M. Rojas, con 
quien estuvo en Ojo de Agua en el Valle 
de Guamacaro, y en el ingenio Julia. Des 
pues con Lacret Morlot mucho tiempo, 
contribuyendo a sacar varias expedicio- 
nes, la de Trujillo y la de Collazo que 
equivocadamente había desembarcado en 
Varadero en vez que en La Cámara pro- 
vocando así el ataque de las tropas espa- 
ñolas que guarnecían ese lugar. 

Por último operó con el Gen. Betan- 
court quien se complace muchísimo recor- 
dando la labor del Cor. Domínguez Rol- 
dan y ayudó al Coronel Enrique Arman- 
do del Junco y al General Clemente Gó- 
mez curándoles también sus heridos. 

Cuando al General Mario G. Menocal se 
confirió el nombramiento de Jefe del 5o. 
Cuerpo, el Coronel Domínguez Roldan lo 
recibió acompañándolo hasta el ingenio 
Averhoff. 

Domínguez (Pío). — Teniente Coronel 



del E. L. que operó en territorio de la 
provincia dé Matanzas, asistiendo a en- 
cuentros muy importantes, entre ('líos a 
la famosa acción de Jicarita. 

Duarte (Pedro). — Natural de Matanzas 
(29 de Junio de 1855). 

Fué uno de los conspiradores más con- 
vencidos, y persiguió sólo el ideal de la pa- 
tria independiente. Tomó parte en la or- 
ganización de la expedición del Virginiui 
cuya tripulación fué hecha prisionera y 
fusilada en gran parte en Santiago de 
Cuba el año de 1873. 

Desde entonces sirvió siempre con igual 
amor la causa de Cuba, y fué uno de los 
primeros conspiradores en Matanzas (a. 
1892). (Véase el Capítulo "Matanzas y 
las luchas por la independencia de Cu- 
ba.") 

En 1895, al estallar la guerra, Martí lo 
mandó a Tampa en donde fué nombrado 
Presidente del Consejo del Partido Revo- 
lucionario Cubano, hasta que terminó la 
guerra. 

Hoy el Sr. Duarte vive modestamente 
en la Habana, tan desinteresado como en 
aquellos años en que servía a la patria. 

Escobar (LoretoV. — Jefe de la Escolta 
del General Pedro E. Betancourt en la úl- 
tima guerra por Cuba Libre. 

Mandó también por algún tiempo el 
Regimiento Betances y a su muerte le sus- 
tituyó en el mando el Coronel Guillermo 
Schweyer y Hernández. 

Citamos su nombre en este Capítulo 
por su extraordinario valor. 

Murió combatiendo heroicamente. 

Estrampes (Francisco). — 'Nació en Ma- 
tanzas el 4 de Diciembre de 1827 según 
la partida de bautismo descubierta por 
J. A. Escoto. (1) Su padre era francés. 
En el acta de bautismo no se menciona 



(1) Núm. 315 de la Parroquia de Matan- 
zas. 



-239— 



la D' que hoy usan sus descendientes al 
escribir el apellido. 

Conspirador indomable, organizó en 
1852 la intentona llamada de la Vuelta 
Abajo, y en 1854 desembarcó en Baracoa 
con tres compañeros para provocar un le- 
vantamiento. Delatado, fué aprehendido y 
murió valientemente en el vil garrote el 
31 de Marzo de 1855. 

Francisco Estrampes era hombre culto 
y se había educado en Francia y en la 
Habana. * 

Fiol (Mateo I.) — Nació en 9 de Diciem- 
bre de 1861 en la Habana, pero pasando 
casi toda su vida en Matanzas, de cu- 
yo Instituto de Segunda Enseñanza fué 
Catedrático de 1882 a 1895; después, y 
por oposición, de 1901 hasta la época ac- 
tual. . . 

Prestó grandes servicios a ia causa de 
la libertad cubana, actuando casi siempre 
con los patriotas de Matanzas. (Véase Ca- 
pítulo: "Matanzas y las luchas por etc.) 

En 1891 fundó nua asociación secreta 
para preparar el movimiento revoluciona- 
do separatista: fué la que en 1893 recibió 
al emisario de Martí, Cor. G. Castellanos. 

Desembarcó en Oriente con el General 
Calixto García (a. 1896) del que fué Se- 
cretario, pero después de siete meses, su 
salud quebrantada lo obligó a abandonar 
el teatro de la guerra, marchándose para 
el extranjero. 

De 1893 a 1895 fundó y dirigió varios 
periódicos políticos de propaganda revo- 
lucionaria: "El Autonomista' 7 ; "Liber- 
tad": "El Sol"; "La Bandera." 

Escribió también algunas obras de filo- 
sofía y otras de instrucción moral y cívi- 
ca, y en 10 de Junio de 1906, se puso en 
escena un drama de Mateo Fiol, titulado 
"La Redención del Obrero" en el que in 
tcrpretó el papel del protagonista el Co- 
mandante Enrique Recio, Gobernador 
electo de Camagüey. 



Mateo I. Fiol es doctor en leyes y en 
Filosofía y Letras. 

Fortún y Govin (Luis). — Nació en 6 de 
Agosto de 1860 en la ciudad de Matan- 
zas, y falleció el 21 de Mayo de 1914. 

Patriota distinguido, llevó a cabo una 
labor revolucionaria digna del mayor en- 
comio, que le valió el destierro en México. 

Permaneció en Yucatán hasta la conclu- 
sión de la guerra, y también allá el Dr. 
Fortún nunca escatimó su ayuda pecunia- 
ria y personal a los proscriptos cubanos. 

A su regreso, el Gobierno Interventor 
1.1 nombró Magistrado de la Audiencia 
en Matanzas, habiendo, antes, formado 
parte de la Junta Patriótica presidida por 
el Dr. Julio Ortiz Coffigny. 

En 3899 fué nombrado Presidente del 
Partido Republicano Federal, y en oca- 
sión de las elecciones generales la Asam- 
blea Nacional lo nombró Senador con los 
Sres. Generales Betancourt, Sanguily, y 
Méndez Capote ; cargo que volvió a ocu- 
par de 1908 a 1913. 

García (Clotilde). — Coronel del E. L.. 
de origen humilde, y muy intrépido. Com- 
batió en la última guerra a las órdenes 
del General Lacret Morlot, operando en 
la Provincia de Matanzas. Murió comba- 
tiendo valerosamente en 1896. 

Encontrando una guerrilla española 
que había matado a su hermano, Clotilde 
García la atacó al machete con su brío 
irresistible, persiguiéndola hasta dentro 
del pueblo de S. José de los Ramos, en 
flonde cayó. 

Felino Alvarez, no menos valiente, sacó 
su cadáver y lo sustituyó en el mando de 
ese bizarro regimiento que llevó después 
el nombre de su primer jefe, el heroico 
Clotilde García. 

Lacret Morlot acostumbraba apodar 
García "el ideal para vanguardia." 



—240— 



García (Eduardo). — Genera! de Divi- 
sión del E. L. natural de S. Cristóbal de 
'os Pinos, en 1863 (Provincia de Pinar del 
Río.) 

Hijo de un conspirador y revoluciona- 
rio muy atrevido (el padre del Gen. Gar- 
cía fué compañero de Narciso López en 
1S50) y emparentado con el famoso Padre 
Doval, nuestro biografiado prestó eminen- 
tes servicios a la causa de la. libertad cu- 
bana. 

Se radicó en 1881 en la provincia de 
Matanzas y empezó a conspirar por Ala- 
cranes, desde el año de 1892 en activa co- 
rrespondencia con el Cor. Julio Sanguily 
y con el Dr. Alfredo Hernández, hoy Ma- 
gistrado. 

El Sr. Hernández vivía en el ingenio 
''El Carmen" en Sabanilla, en donde se 
reunían el mismo D. Julio Sanguily y 
otros revolucionarios para sus planes de 
conspiración, que no siempre estaban en 
estrecha relación con los de los conspira- 
dores de Matanzas. 

El Gen. García combatió valientemen- 
te en toda la segunda guerra de la inde- 
pendencia cubana, tomando parte en las 
acciones de Coliseo, Triunfana (Calimete) 
Jicarita, en la toma de Cabezas, de Bolón 
drón, etc. 

Una vez lograda la emancipación de su 
país, el General Eduardo García se dedi- 
có a los negocios agrícolas. 

García Menocal y Deop (Mario). — El 
Hon. Sr. Presidente de la República per 
tenece también a la heroica falange ma- 
tancera, habiendo nacido en el Ingenio 
Australia (Término de Jagüey Grande) el 
17 de Diciembre de 1866. 

Sus padres fueron el Sr. Gabriel Gar- 
cía Menocal y Menocal y la Sra. Narcisa 
Deop y Menocal. 

El Sr. General Mario G. Menocal cursó 
en los Estados Unidos los estudios prepa- 
ratorios, ingresando el año de 1884 en la 



Universidad de Cornell, de la que salió 
en 1888 con el título de Ingeniero. 

Tan pronto como terminó sus estudios, 
fué nombrado Miembro de la Comisión 
Técnica para el estudio del Canal de Ni- 
caragua, de la que era Jefe el notable in- 
geniero Aniceto Menocal, tío suyo, a quien 
mencionamos en el Capítulo La Evolución 
de la Ciencia. 

Regresó a Cuba por el año de 1892, y 
cuando estalló la Revolución de 1895, el 
Sr. Gral. Mario G. Menocal se encontraba 
trabajando en su carrera. 

Ese mismo año, el día 5 de Junio, se 
incorporó como simple soldado a las fuer- 
zas del Generalísimo Máximo Gómez, pe- 
ro sus notables dotes militares y sus co- 
nocimientos técnicos le merecieron rápi- 
dos ascensos, tanto que en Septiembre de 
1895 al constituirse el Gobierno Revolu- 
cionario presidido por el Marqués de San- 
ta Lucía, obtuvo el grado de Teniente Co- 
ronel del E. L. y el nombramiento de Sub- 
secretario interino de la Guerra. 

Máximo Gómez, Calixto García, Anto- 
nio Maceo, Alejandro Rodríguez, todos los 
jefes en fin que pudieron conocer y apre- 
ciar sus brillantes cualidades de militar se- 
reno, prudente y valiente cuando se pre- 
sentaba la oportunidad de serlo, tuvieron 
¡liabanzas para nuestro biografiado. 

El General Mario G. Menocal prestó 
eminentes servicios en la organización de 
las fuerzas con que Camagüey contribuyó 
al atrevido plan de la invasión, y más tar- 
de, en 1896, el Gen. Calixto García lo 
nombró su Jefe de Estado Mayor en la 
campaña de Oriente. 

Tuvo por tanto a su cargo una parte 
importantísima en el ataque y en la to- 
ma de Guaímaro, en las acciones de Hier- 
ba de Guinea, La Piedra, Aguada, Casco - 
rro, Guamo, Loma de Hierro y en otras 
muchas. 

Algunas, como el ataque a Guamo, al 
fuerte de la Loma de Hierro, etc., fueron 



—241- 



dirigidas personalmente por el mismo se- 
ñor Gral. Mario G. Menocal. 

En Agosto de 1897, después de haber 
combatido en Jiguaní, Moscones, Cañadón 
de Sama y en otras acciones, se distinguió 
mucho en el ataque a Victoria de las Tu- 
nas en donde salió herido. 

Su capacidad militar y su valor lo ele- 
varon pronto hasta el grado de General 
de División ; y Máximo Gómez lo noni- 



tíin embargo por haber logrado atrave- 
sar esa extensa zona llena de enemigos, 
casi sin pérdidas de hombres, el Gobier- 
no Cubano le otorgó el grado de Mayor 
General con el que concluyó su arriesga- 
da y al mismo tiempo afortunada vida de 
insurrecto. 

El prestigio conquistado en los campos 
de batalla al redimir a su patria, fué 
poderosísimo factor para que el pueblo 




General Mario G. Menocal. — General Calixto García. 
Coronel Francisco Domínguez Roldan. 



bró Jefe del 5o. Cuerpo (que comprendía 
las provincias de la Habana y de Matan- 
zas), disponiendo que pasara a Occidente. 
Para efectuar esta operación y pasar la 
trocha de Júcaro, el General tuvo que ven- 
cer serias dificultades ; pero la guerra ya 
se acercaba a su fin, y ya ni tuvo oportu- 
nidad de operar en la Provincia de Ma- 
tanzas. 



de Cuba lo elevara en 20 de Mayo de 1913 
a la suprema Magistratura. 



Los hermanos del General Mario G. 
Menocal, señores : 

Gustavo García Menocal, Teniente Co- 
ronel del E. L. 



-242- 



LAMINA XXXV 




D. Joaquín de Rojas \> Cachurro 





Benigno Cener y Junco 



Justo Cener )j Junco 



Pablo García Menocal, Coronel del E. L. 

Tomás C. García Menocal, Coronel del 
E. L., combatieron casi siempre a sus ór- 
denes sin desmentir jamás su abolengo de 
patriotas. 

Gener y Junco (Justo). — Hermano del 
¡ulterior. 

Se le considera matancero, aunque na- 
cido en New York en 6 de Julio de 1830 
debido al cambio casual de domicilio de 
la familia Gener. 

Falleció en Matanzas en 29 de Diciem- 
bre de 1913. 

También Justo Gener fué ún gran pa- 
triota y ayudó constantemente a su her- 
mano Benigno en sus trabajob revolucio- 
narios por la libertad de Cuba, sufriendo 
como toda la familia Gener, muchas per- 
secuciones por su acendrado amor a la 
patria. 

En 1895, al estallar el movimiento de 
Ibarra, Justo Gener fué aprehendido. 

Con su hermano Plácido (n. en 31 de 
Enero de 1829 y fallecido en 24 de Enero 
de 1890) viajó mucho en su juventud, 
permaneciendo algún tiempo en Italia. 

Allá los hermanos Gener conocieron a 
Garibaldi, a Mazzini y a otros conspirado- 
res, llegando hasta ayudar la causa de la 
Unidad Italiana con la llevada de docu- 
mentos comprometedores de Genova a 
Ñapóles ! 

Justo y Plácido Gener, ingenieros los 
dos, escribieron trabajos sobre motores de 
vapor. 



secuencia, Benigno Gener principió en 
New York sus estudios universitarios, ter- 
minándolos en la Habana a la muerte del 
padre. Sin embargo no quiso recibirse de 
abogado a pesar de haber cursado todos 
los años de estudio que la ley le exigía 
para presentarse a los exámenes, para no 
jurar fidelidad al Gobierno de España. 

Cuando la conspiración de 1844 Benig- 
no Gener quiso salvar a Plácido, (1) dán- 




General José Lacrel Morlol 



Gener y Junco (Benigno). — Nació el 8 
de Julio de 1819 en Matanzas, y falleció 
el 12 de Diciembre de 1890. 

Cubano ilustre cuya vida, fortuna y ta- 
lento estuvieron dedicados a la patria y 
al ideal de su emancipación. 

El despotismo de Fernando VII había 
obligado al padre D. Tomás Gener a re- 
fugiarse en los Estados Unidos. Por con- 



dole aviso en tiempo para que huyera, pe- 
ro no quiso el poeta, convencido que no 
existiesen cargos suficientes para ser con- 
denado a muerte. 

Durante los trabajos revolucionarios de 
Narciso López, estuvo siempre en relación 
con los conspiradores, siendo por ese mo- 



(1) Gabriel de la Concepción Valdés. 



—243— 



tivo reducido a prisión, y puesío más tar- 
de en libertad por D. José de la Concha. 
También resultó complicado en la conspi- 
ración de R. Pintó y deportado por dos 
años a Cádiz. 

Conspiró otra vez en 1868, y a princi- 
pio de ese año, los voluntarios españoles, 
que le consideraban muy poco adicto a la 
causa de España, tirotearon su casa, con 
grave riesgo para él y su familia. 

En otra ocasión, aprehendido en la Ha- 
bana, rehusó la libertad que le concedía 
el Rey, porque no se libertaba también a 
eus compañeros, acusados igualmente de 
conspirar. 

Cuando fué aprehendido su hijo Tomás, 
Benigno Gener se marchó para Cádiz, que- 
dándose después en Ceuta por algún tiem- 
po con la familia. 

Tuvo la desgracia de perder a su hija 
Rosa, en España. Fué cuando su hijo To- 
más se retiró de la revolución para no 
abandonar ya a sus padres agobiados por 
el dolor. 

Regresó a Matanzas en 1882. 

Tanto sufrió Benigno Gener ya por sus 
penas íntimas ya por las de la patria, que 
murió como un mártir, pareeiéndole toda- 
vía no haber cumplido con su deber. 

Era un alma noble, buena y caritativa : 
todos querían a Benigno Gener. 

Escribió trabajos de Agricultura, que 
se publicaron en los Anales de Fomento, 
y fué el primer Vice-Presidente de la Jun- 
ta Jurisdiccional de Agricultura, Indus- 
tria y Comercio. 

Creó con Domingo Del Monte la prime- 
ra Biblioteca de Matanzas. 

Era hombre culto y conocíü bien los 
idiomas francés e inglés. 

Gómez y Díaz (Clemente). — El general 
Clemente Gómez es una de las figuras más 
puras de la historia de la independencia 
cubana. 

Nació en Pedro Betancourt el 7 de Fe- 



brero de 1867 y falleció el día 4 de Di- 
ciembre de 1917. 

Se levantó en armas el 24 de Diciembre 
de 1895 en la finca La Sirena, en Jagüey 
Grande y empezó su carrera militar con 
el grado de subteniente, alcanzando por 
fin el de General de Brigada del Ejército 
Libertador, y cubriendo más larde el de 
Teniente Coronel en el Ejército Nacional. 

Dio pruebas de su bravura en las accio- 
nes de Jicarita, de Madamita, de Camario- 
ca, de Río del Aura, etc., combatiendo a 
las órdenes de "Mayia". de Maceo y de 
otros Jefes no menos distinguidos, hasta 
que en 27 de Julio de 1897 se hizo cargo 
de la Brigada Norte No. 4, de Matanzas. 

El General Clemente Gómez fué el pri- 
mer Alealde cubano de Jovellanos, en cu- 
yo puesto perduró varios años hasta que 
Máximo Gómez lo llamó par?, ocupar el 
puesto de Comandante Alistador de la 
Guardia Rural. 

El General C. Gómez merece una nota 
especial por su honradez acrisolada y su 
desprendimiento. 

La revolución no fué para él el pelda- 
ño para alcanzar la fortuna. 

El Presidente honrado por excelencia, 
D. Tomás Estrada Palma reconoció con un 
telegrama (1906) la honradez de éste mo- 
desto pero muy digno, servidor de la cau- 
sa i-ubana. 

Gómez y Ferrer (Juan Gualberto). — 
(Véase su Biografía en el Capitule "Lite- 
raí os, Políticos, etc.") 

Fué Delegado de Martí en la provincia 
de Matanzas el año de 1895 y más tar.te 
Delegado del Partido Revolucionario Cu- 
bano en toda la isla. 

Tuvo una participación muy importan- 
te en la Independencia de Cuba. 

En la Cabecera del Término de Saba- 
nilla, me aseguraron que aim cuando Don 
Juan Gualberto figure como natural de 
Santa Ana por haber sido bautizado en 



—244— 



•esa iglesia, nació efectivamente en el In- 
genio Vellocino qvxe pertenece a la prime- 
ra de las citadas poblaciones. 

González y Torres (Plutarco). — N. en 
1S22 en Corral Nuevo (Matanzas) y mu- 
rió en 22 de Octubre de 1898. Muchos 
fueron sus trabajos revolucionarios: en 
las conspiraciones de N. López, J. Agüero 
y de Isidoro Armenteros, viéndose obliga- 
do a refugiarse en los E. U. Volvió a Cu- 
ba en 1858 y cuando estalló el movimien- 
to de Yara regresó a los E. U. en donde 
fué muy útil a la causa de Cuba como 
miembro de la Junta Revolucionaria en 
N. York durante la guerra de los diez 
años. 

Sobre el caso del vapor Virginius escri- 
bió un vibrante artículo en el que trans- 
cribió otro del Transatlantic Magazine, de 
Londres : el artículo en cuestión, publica- 
do por The New York Herald, fué atri- 
buido a Plutarco González por Vidal Mo- 
rales. Escribió también trabajos en inglés 
para la Enciclopedia Británica. 

Su hijo Rafael murió por la causa cu- 
bana. 

González (Tomás). — Conspirador que 
en 1825 firmó en México el Manifiesto de 
la Junta Cubana por la libertad de Cuba. 
Se supone sea el mismo citado por Vidal 
Morales por haberse dirigido con otros 
cubanos a Colombia para solicitar la ayu- 
da de Bolívar. (1823). 

González y Rufin (Ambrosio José). — 
Nació en 1818 en Matanzas y murió en 
New York en 1893. Era hijo del educador 
del mismo nombre y apellido y padre del 
actual Ministro de los E. U. en Cuba. Cons- 
piró mucho por la libertad de Cuba, y 
con Narciso López, Cirilo Villaverde, Juan 
Manuel Macias, etc., formó parte de la 
primera Junta Cubana en N. Y. en 1849. 
Trabajó con gran empeño en la expedi- 



ción de N. López en 1850 y fué herido. 
Trelles dice que fué el primer cubano he- 
rido en combate con tropas españolas. 
(Pro Patria p. 31). El Gobierno lo con- 
denó a muerte en rebeldía, y González ya 
se quedó en los E. U. en donde formó fa- 
milia, tomando parte como Coronel en la 
Guerra de Secesión. (Part del Sur.) 

Gould (Alfredo).— "El Inglesito". Va- 
liente Coronel del E. L. nacido cérea de La 
Unión de padre norte-americano. Comba- 
tió a las órdenes del Gen. J.Lacret Mor- 
lot operando en el Distrito de Matanzas. 

Fué herido en varias acciones. 

Hombre de valor legendario, ofren- 
dó su vida a la libertad de Cuba en San' 
Nicolás a inmediaciones del ingenio del 
Jobo. 

Murió heroicamente. 

Guiteras y Gener (José Ramón). — Jo- 
ven patriota hijo de D. Antonio Guiteras : 
Murió fusilado en 12 de Junio de 1870 por 
haber tomado parte activa en dos expe- 
diciones para combatir en Cuba, y a pe- 
sar de su juventud (17 años) demostró 
ser un héroe. (Véase Cap. : Matanzas y las 
luchas por la Independencia Cubana). 

Guiteras (Juan). — (Véase su biografía 
en el Capítulo Matanzas y la Ciencia). 

Buen patriota así como eminente hom- 
bre de ciencia. Escribió The United Sta- 
tes and Cuba sobre la intervención de los 
E. U. en las Colonias Hispano-America- 
nas. . • 

Tradujo al inglés la obra de Gonzalo de 
Quesada Free Cuba. En todas las ocasio- 
nes demostró siempre su amor a Cuba y 
a la causa de su independencia laborando 
por ella. 

Tomó parte activa en la campaña de 
Santiago de Cuba, como Comandante Mé- 
dico Militar del Ejército norte-americano 
candado por el Gen. Shafter. 



—245— 



Hernández Madruga (Manuel). — Cons- 
pirador en 1823. Fué uno de los Diputa- 
dos Cubanos que firmaron en México el 
Manifiesto de la Junta por la Libertad de 
Cuba en 1825. 

Como José Teurbe Tolón fué condena- 
do a muerte en rebeldía por estar compli- 
cado en la conspiración del Águila Ne- 
gra (1831). 

Acogióse al indulto en 1832 fallecien- 
do en Matanzas poco después. 

(Cita de Trelles— Pro Patria— p. 29). 

Hernández (José Elias). — Ex-alcalde de 
Matanzas, complicado en la Conspiración 
de Narciso López. 

Falleció en Nassau en 1878. (Véase Ca- 
pítulo Filántropos ) . 

Hernández (Juan José). — Conspirador 
incansable que tomó parte muy activa en 
la conspiración de los Soles de Bolívar. 
1 1823). Batallador y orador fogoso, el Dr. 
Hernández fué uno de los miembros pro- 
minentes de la Sociedad Secreta Caballe- 
ros Racionales. Era muy amigo de José 
Teurbe Tolón. 

Su hijo José Manuel (1806-1856) fué 
buen patriota también y conspiró con N. 
López, siendo uno de los cinco cubanos 
que tomaron participación en la expedi- 
ción del vapor Creóle en 1850. Murió en 
Nicaragua. (Cita de Trelles — Pro Patria 
— pág. 31). 

Hernández Morejón (Pedro). — Nació el 
23 de Octubre de 1810 en la ciudad de Ma- 
tanzas, y falleció en la misma el 12 de 
Junio de 1873. 

Ha sido uno de los hombres públicos 
más distinguidos y cultos de Matanzas : 
buen abogado y patriota. 

Hizo en Madrid sus estudios de derecho 
radicándose después en su ciudad natal. 

Fué hombre de capital y de empresa : 
uno de los iniciadores de la línea férrea 



de Sabanilla, del Teatro Esteban (hoy 
Sauto), y de varias otras empresas que- 
favorecieron a Matanzas. 

Ocupó también cargos públicos (Juez 
de Paz, Concejal, etc.) y fué durante mu- 
cho tiempo Presidente del Liceo, a cuyo 
esplendor prestó activo concurso : su ge- 
nerosidad nunca se desmintió. 

Tomó participación directa en las prin- 
cipales conspiraciones de su época por la 
libertad de Cuba : en la de López y de Pin- 
tó contribuyendo con su capital al llama- 
do Empréstito Patriótico (New York a. 
1854) suscrito por Gaspar Cisneros Betan- 
court como Presidente, Porfirio Valiente 
Secretario y Goicouría como Tesorero. 

Cuando los reformistas creyeron en la 
próxima concesión de libertades a Cuba 
por el Gobierno de España, D. Pedro Her- 
nández Morejón con otros distinguidos 
cubanos, contribuyó a la fundación del pe- 
riódico La América que tenía por objeto 
hacer presión en Madrid para obtener las 
codiciadas reformas. 

En 1868 regresó a Matanzas de Sara- 
toga (E. U.) en donde se encontraba por 
razones de salud, y con su propaganda y 
dinero contribuyó al programa político 
de Céspedes, demostrando siempre gran 
amor a la causa de Cuba. 

Hernández Huguet (Alfredo). — Hijo de- 
Don Pedro Hernández Morejón. 

El magistrado a quien nos referirnos', 
nació en Matanzas el año de 1850 recibién- 
dose de Licenciado en Derecho en 1872 en 
Sevilla. 

En esa ciudad (en donde también se de- 
dicó a labores periodísticas) fundó por 
iniciativa de Rafael M. de Labra una So- 
ciedad abolicionista que sirvió a poner de 
relieve sus aspiraciones de libertad e in- 
dependencia ; aspiraciones que mantuvo 
y defendió con tesón al regresar a su pa- 
tria al terminar el mismo año de 1872. 

El Ldo. Hernández conspiró activamen- 



-246— 



LAMINA XXXVI 




Los hermanos Carcía-Menocal (Sres. Tomás C. — Gustavo, Mario \j Pablo) 



te por la causa de Cuba ; trabajó por ella 
en la prensa y sostuvo con sus recursos 
la revolución iniciada en Yara. 

Por fin, en 1876, asociado a los curas 
de Cabezas y de Santa Ana y a algunos 
otros patriotas intentó sublevar la provin- 
cia de Matanzas, fracasando en sus pro- 
pósitos. 

Fué con otros compañeros condenado a 
la pena de muerte, logrando embarcarse 
clandestinamente para los E. U. en donde 
permaneció hasta después de la Paz del 
Zanjón, continuando, mientras, su labor 
revolucionaria en New York. 

El Ldo. Alfredo Hernández, además de 
artículos en la prensa, escribió algunas 
obras que han quedado inéditas. 

En la revolución de 1895, el Dr. Alfre- 
do Hernández prestó su concurso perso- 
nal en varias intentonas de levantamien- 
tos en Unión, Bolondrón y Sabanilla, y 
por fin contribuyó activamente al levan- 
tamiento de la Bermeja, que culminó en 
la reunión del ingenio "La Luz" en don- 
de de acuerdo con la Junta Revoluciona- 
ria de Matanzas, se nombró Jefe a Eduar- 
do García y como segundo a Eustaquio 
Pérez. 

El Dr. Alfredo Hernández en esa y 
otras ocasiones ayudó eficazmente la cau- 
sa cubana reuniendo y distribuyendo ar- 
mas y pertrechos. 

También conspiró en la Habana, con Jo- 
sé A. González Lanuza, Alfredo Zayas, 
Hubert de Blanck, y otros, viéndose en 
unión de ellos aprehendido y después ex- 
pulsado como que era ciudadano norte- 
americano. 

En los E. U. el Dr. Alfredo Hernández 
siguió prestando servicios a la causa de 
su país, a las órdenes de la Delegación 
Revolucionaria Cubana, levantando fon- 
dos, cooperando en reunir expediciones, 
y formando ambiente favorable a Cuba 
con artículos y conferencias. 

En el Congreso Internacional de la Cruz 



Roja (Viena, Septiembre de 1897) el Dr. 
Alfredo Hernández denunció con una 
enérgica y detallada exposición de los he- 
chos, las violaciones del Tratado de Gi- 
nebra que se realizaban desgraciadamen- 
te en Cuba, durante la última guerra, por 
parte del Gobierno de España. 

Hernández y Pérez (Eusebio). — La ac- 
tuación del General D. Eusebio Hernán- 
dez en las campañas pro Cuba Libre es 
muy interesante no solamente porque se 
refiere a tan prestigiosa personalidad si- 
tio bajo el punto de vista histórico. 

En 1879 pasó de Madrid a Santiago de 
Cuba para autorizar la revolución con un 
documento firmado por los Coroneles Ma- 
yia Rodríguez, Pedro Martínez Preyre y 
Flor Crombet, no conformes ^on la Paz 
del Zanjón. 

De Santiago pasó a las Villas y a la 
Habana como enviado del General Mon- 
eada apoyado por Maceo y Quintín Ban- 
deras. 

En las Villas secundaban la sublevación 
los Generales Francisco Camilo, Ángel 
Maestre y Emilio Núñez. 

En 1880 salió para N. York con instruc- 
ciones para el Gen. Calixto García, Jefe 
de la "Guerra Chiquita"; y ese mismo 
año preparó con el General Roloff y, el' 
entonces Coronel J. M. Aguirre, una ex- 
pedición en Kingston (Jamaica) para au- 
xiliar a los sublevados en Cuba. 

Fracasada la llamada guerra chiquita, 
Hernández de acuerdo con los planes de- 
•i.íómez, Maceo y Roloff pasó a Honduras 
que había sido escogido como centro de 
nuevos trabajos revolucionarios. 

En 1884 desempeñó con Flor Crombet 
una misión en Guatemala, cuyo Presiden- 
te era entonces D. Rufino Barrios ; y des- 
pués otra en New York y por último en 
París. 

Después de varias labores revoluciona- 
rias en los E. U. y en Jamaica, culmina- 



-247- 



-cías en el fracaso, por haber sido encarce- 
lado el Gen. Gómez, el Gral. Hernández 
se quedó en Europa algún tiempo perfec 
clonándose en sus estudios favoritos. 

El General hubiera deseado continuar 
los trabajos revolucionarios en New York 
en donde estaba radicado, pero habiendo 
el apóstol Martí tomado la dirección de 
ellos, creyó oportuno trasladarse a la Ha- 
bana, lo que realizó en 1891, abandonán- 
dolo todo en 1895 - para regresar a N. Y. 
.a la disposición de la Junta Revoluciona- 
ria Cubana. 

Salió de N. Y. en la tercera expedición, 
con Calixto García .El vapor Bermuda 
atracó en Marabí cerca de Baracoa. 

Antes de incorporarse al E. M. del Gral. 
M. Gómez, el Gen. Hernández tomó parte 
-en varios combates durante la marcha de 
Baracoa a Camagüey. 

Operó en Camagüey y Las Villas con 
el grado de Coronel del E L. y con el 
Gen. Gómez asistió a los combates de Sa- 
ratoga (tres días completos) j de la Tro- 
cha. 

En Junio de 1896 desempeñó por al- 
gún tiempo la Cartera de Relaciones Ex- 
teriores, en la manigua, pero pronto pre- 
firió la vida del ejército combatiente, 
ejerciendo como médico, en muy pocas 
ocasiones. 

Y entonces tomó participación en las 
acciones importantes de "El Farcv' y si- 
tio de Cascorro, en cargas al mac líete en 
Ja Trocha, y en combates menores en las 
Villas. 

En ese mismo territorio, durante la 
campaña de Weyler combatió en Santa 
Teresa, en la Deseada, en Juan Criollo, 
en Buena Vista, en la toma de Mayajigua, 
-en Las Delicias, etc. 

En Julio de 1897 fué elegido Represen- 
tante a la Asamblea de La Yaya, por las 
Provincias de Pinar del Río y de Las Vi- 
llas. 

Poco antes que se reuniera la Asamblea, 



el Dr. Hernández pasó a Oriente, y asis- 
tió con las fuerzas del Gral. Calixto Gar- 
cía al victorioso combate de Las Tunas 
que culminó en el apresamiento de toda 
la guarnición española. 

Cuando la guerra entre los E. U. y Es- 
paña, el Dr. Hernández regresó a New 
York, volviendo con su familia a Cuba 
una vez terminada la guerra. 

Fué entonces Presidente del Partido 
Unión Democrática, y disuelto ese parti : 
fio, presidió el Liberal histórico. 

Hoy es Jefe de una fracción del Parti- 
do Liberal, que ya lo ha postulado para 
la Presidencia de la República. 

El Dr. Eusebio Hernández es un patrio- 
ta sincero y un ciudadano ejemplar para 
quien profesamos singular estimación. 

Jones (Guillermo R.) — El Senador por 
Matanzas y natural de Oriente, doctor 
Guillermo R. Jones se afilió a la revolu- 
ción muy joven, y por su misma juventud 
no figuró en principio como otros que te- 
nían grados elevados. 

Era capitán del E. L. 

Hoy su bufete de abogado en la ciudad 
de Cárdenas es uno de los más acredita- 
dos de la Provincia de Matanzas. 

Junco y de la Cruz Muñoz (Enrique 
Armando del). — Coronel del Ejército Li- 
bertador : nació en la Habana el 23 de 
Agosto de 1873 y pereció combatiendo 
valientemente en una emboscada (en los 
límites de las provincias de Matanzas y 
de Santa Clara) el 14 de Julio de 1897, 
según informa su señor padre. 

Cuando murió estaba propuesto por el 
General Lacret para el ascenso a General 
de Brigada. 

Formaba la vanguardia del General 
'"Mayia" Rodríguez que venía de las Vi- 
llas para sustituir a Maceo en el mando, 
poco tiempo después de haber caído el 
caudillo. 



-248— 



Enrique A. del Junco perteneció a la 
juventud heroica que abandonó estudios y 
dulzuras de la vida acomodada para ha- 
cer libre la patria. 

Se incorporó antes de haberse recibido 
de Bachiller en las fuerzas del General 
José Roque, y operó en territorio de la 
provincia de Matanzas, distinguiéndose 
siempre por su valor y su habilidad co- 
mo Jefe 

Lacret Morlot (José). — General de Di- 
visión del E. L. muy hábil, culto y va- 
liente. Operó bastante tiempo en territo- 
rio de la Prov. de Matanzas. (Véase Cul- 
tura Cubana, Vol. I, p. 180). Había naci- 
do en Hongolosongo (Oriente). 

La batalla de Jicarita (3 de Julio de 
1896) fué la acción más importante que 
él dirigió, venciendo las tropas del Go- 
bierno, ya que, a pesar de una indispo- 
sición pasajera, había dado todas las acer- 
tadas disposiciones que eran del caso a 
iniciado el combate brillantemente. 

Lacret Morlot tomó participación en 
muchos combates en territorio de Matan- 
zas, cuya campaña hizo desde la invasión 
en 1895 hasta que Máximo Gómez lo tras- 
ladó a la zona Oriental en 1897. En la 
guerra anterior había sido Ayudante de 
Á. Maceo, que lo quería y estimaba mu- 
cho. 

Era célebre su frase : ' ' Todo por Cuba ' ' 
que brotaba muy a menudo de sus labios 
al hablar de algo que a la guerra se re- 
firiese. 

Lacret Morlot, patriota sincero dio to- 
do por la libertad de Cuba, y después de 
haber contribuido tanto a obtenerla, ca- 
yó en la pobreza. 

Falleció en la Habana en 24 de Diciem- 
bre de 1904. 

Lamadriz y del Junco (José Francis- 
co). — Abogado y patriota matancero que 
dio toda su fortuna por la causa de Cuba. 



Pasó en los E. U. especialmente en Cayo 
Hueso luengos años, auxiliando a los pa- 
triotas cubanos. Dos de sus hijos, Ambro- 
sio y Domingo, murieron por la indepen- 
dencia de Cuba en la guerra de 1868, y él 
sufrió muchas persecuciones por sus ideas 
de libertad. En N. Y. fué V. Presidente de 
la Junta Revolucionaria y trabajó muchí- 
simo, siempre por la libertad de su país. 

Nació en Matanzas en 1814 y murió en 
Cayo Hueso en 1892. 

(Véase el Capítulo: Matanzas y las lu- 
chas etc.) 

Lámar (Melitón). — Patriota matancero 
nacido en el año de 1798. Fué . com- 
plicado en la conspiración de los Soles de 
Bolívar en 1823, viéndose obligado a es- 
capar para los E. U. : después fué a Mé- 
xico y Colombia en donde fué nombrado 
Comandante de la nave de guerra "Bolí- 
var." No sé en dónde murió. 

Su sobrino Eleuterio (Tello Lámar y 
Valera) fué fusilado el 24 de Diciembre 
de 1869 por sus aspiraciones- a la libertad 
de Cuba. Había nacido en Matanzas el 
año 1833. 

Murió con gran entereza, y la Patria 
lo venera entre sus mártires. 

(Citas de C. M. Trelles— Pro Patria— 
pág. 29). 

Lecuona y Mádan (Adolfo). — Es actual- 
mente el Jefe de Sanidad de Matanzas. 

Nombrado oficialmente V. P. de la Jun- 
ta Revolucionaria de Matanzas en 1897, 
por los grandes servicios prestados a la 
causa de Cuba, desde antes que estallara 
la guerra por la Independencia, demos- 
tró siempre mayor apego al bien de la pa- 
tria que a los cargos públicos. De él se 
cuentan varios rasgos de civismo que le 
enaltecen y le valieron ser encarcelado. 

El Dr. Lecuona nació en Matanzas el 
26 de Julio de 1862. 



-249- 



Lecuona y Mádan (Domingo). — Herma- 
no del anterior y Coronel del E. L. Nació 
en 21 de Mayo de 1863. Como patriota, 
operando por Pinar del Río, prestó servi- 
cios a la causa cubana, que le fueron pre- 
miados más tarde con cargos públicos im- 
portantes y lucrativos ; entre ellos el de 
Alcalde y después Gobernador de Matan- 
zas, cargos que ocupó durarte 10 años. 

Hoy es Representante a la Cámara. 

Con Trelles reorganizó en 1895 las fuer- 
zas revolucionarias en Matanzas por man- 
dato de Tomás Estrada Palma. 

López Coloma (Antonio). — Patriota ma 
lancero. Era de profesión, telegrafista. 

En 24 de Febrero de 1895 inició sin 
éxito el movimiento revolucionario en Ma- 
tanzas. (Véase Capítulo: "Matanzas y las 
Guerras por la Independencia de Cuba"). 

Aprehendido el 28 de Febrero de 1895, 
estuvo encerrado largo tiempo en un ca- 
labozo siendo al cabo fusilado en la Ca- 
bana el 26 de Noviembre de 1896. 

Era natural de la jurisdicción de Ma- 
tanzas (Sabanilla del Encoinendador) ha- 
biendo nacido por el año de 1859. 

López (Tomás F.) — Patriota y cubano 
inmaculado, que conspiró activamente pa- 
ra preparar la segunda revolución que 
culminó en la independencia de la Isla. 
(Véase el Capítulo correspondiente). Su- 
frió también la prisión por los ideales que 
perseguía. 

Nació en Matanzas en 21 de Diciembre 
de 1852. Se recibió de Bachiller en Artes 
y después de Maestro Normal, y al ma- 
gisterio dedicó noble y proficua mente (pa- 
ra la niñez) su vida laboriosa y digna. 

Escribió también algunos libros didác- 
ticos: "Elementos de Gramática"; "Ele- 
mentos de Moral" etc., y colaboró en va- 
rios periódicos locales. 

En la actualidad es Director de la Es- 
-euela de Varones anexa a la Escuela Nor- 
mal de Matanzas. 



Macias (Juan Manuel). — iNació en Ma- 
tanzas por el año 1824 o 1825, y murió en 
1892. 

Amigo y ayudante de Narciso López, 
fué con él miembro de la primera Junta 
Cubana en N. York (1849). Tomó parti- 
cipación en la expedición de López a Cár- 
denas y el Gobierno lo condenó a muerte 
en rebeldía. 

En 1852 volvió a trabajar con la Junta 
Cubana de N. York y fué redactor del pe- 
riódico "Verdad." Propagó en E. U. y 
en Europa sus ideas de emancipación de 
Cuba escribiendo trabajos en inglés : Cu- 
ba in Revolution, The Cuban Question in 
England, etc. Extractó discursos de espa- 
ñoles notables sobre la cuestión cubana en 
las Cortes, y reunió datos históricos sobre 
las revoluciones de su país. En N. Y. di- 



rigió "La voz de América" 



'La Estre- 



lla de Cuba" (1866 y 1872) Era autono- 
mista y abolicionista y un patriota since- 
ro. En los E. U. formó también La Liga 
Cubana- Americana. 

Mádan (Cristóbal). — Habanero distin- 
guido que residió por muchos años en el 
extranjero y en Matanzas en donde figu- 
ró bastante. 

Escribió trabajos interesantes sobre el 
libre cambio, en español y en inglés; so- 
bre la abolición de la esclavitud, etc. 

Se encontró complicado en todas las 
conspiraciones de Narciso López y en Nev\ r 
York perteneció a la Junta Revolueiona- 
ria Cubana. 

Vidal Morales lo cita. 

Madruga (Miguel). — Fué uno de los 
conspiradores más entusiastas en la épo- 
ca de los Soles de Bolívar y de los Ca- 
balleros Racionales. Era muy amigo del 
Ldo. José Teurbe Tolón y del Dr. Juan 
José Hernández, sus compañeros de cons- 
piración. 

Majín y Morejón (Luis). — Matancero y 



-250— 



ex-alumno del Colegio La Empresa. Fué 
fusilado eu 4 de Junio de 1877 por haber 
combatido por Cuba : fué Jefe de opera- 
ciones en Sag'ua cou el grado de Teniente 
Coronel. Era ingeniero, de la Escuela de 
Trove (Francia). (Cita de Trelles Pro Pa- 
tria pág. 66). 

Mihoura (Francisco).— 1796-1850. Cons- 
pirador en 1823. (Cita de C. M. Trelles 
Pro Patria p. 29). 

Marrero (Martín). — Médico que vivió 
muchos años en la Provincia de Matanzas 
•en donde conspiró, alistándose más tarde 
en las filas revolucionarias. 

Méndez Capote (Domingo). — Prestigio- 
so abogado de Cárdenas, en cuya ciudad 
nació en 12 ele Mayo de 1863, y esclare- 
cido patriota que prestó eminentes servi- 
cios a la causa Cubana, alcanzando el ele- 
vado cargo de General de Brigada del 
Cuerpo Jurídico Militar. 

El Dr. Domingo Méndez Capote fué Je- 
fe del mencionado Cuerpo Jurídico, du- 
rante la guerra (Enero de 1896, Diciem- 
bre de 1898), habiéndose incorporado con 
■el grado de Capitán en las fuerzas de 
Leoncio Vidal, en Camajuaní. 

Fué Representante del 4o. Cuerpo de 
Ejército en las Asambleas Constituyentes 
(Yaya 1896, Santa Cruz 1898) y presidió 
ambas . 

En la época del General Masó (1896 
'98) fué Secretario de Guerra interino, en 
la manigua, cargo extremadamente difí- 
cil y de muchas responsabilidades que cu- 
brió durante 10 meses ; además Vice-Pre- 
sidente del Gobierno Republicano. 

En el año de 1901-2 presidió la Asam- 
blea Constituyente : fué después el primer 
Vice-Presidente del Senado de la Repúbli- 
ca, y bajo él Gobierno de Estrada Pabna 
Vice-Presidente de la misma Repíiblica. 

Durante la primera Intervención (Bro- 
tok) fué Secretario de Gobernación. 



Se debe al Dr. Domingo Méndez Capo- 
te casi toda la Legislación Revolucionaria 
Cubana ! 

El concepto en que se tiene al Dr. Mén- 
dez Capote está demostrado por la confir- 
mación que de él hizo el Colegio de Abo- 
gados, en el honorífico cargo de Decano 
durante tres años consecutivos. 

En la actualidad el Dr. Domingo Mén- 
dez Capote vive alejado de la vida públi- 
ca, y su bufete, en el que trata preferen- 
temente asuntos mercantiles y civiles, es 
uno de los más acreditados de Cuba. 

Moinelo (Pastor). — (Véase el Capítulo 
Matanzas y las luchas por etc.) 

Conspirador y revolucionario. Murió en 
la última guerra pro Cuba. 

Morales (Sebastián A. de). — Conspira- 
dor tenaz y sabio naturalista. (Véase su 
Biografía en el Capítulo La Evolución de 
la Ciencia, etc.) 

Moreno de la Torre (Andrés). — Patrio- 
ta de Cárdenas. Fué Teniente Gobernador 
de Cárdenas, nombrado por el Cor. Dr. 
Francisco Domínguez Roldan. 

Fué nombrado en el año 1897 Represen- 
tante a la Cámara de la Yaya y en ella 
se le confirió el cargo de Secretario de Es- 
tado, que desempeñó en la manigua. El 
Sr. Andrés Moreno de la Torre era abo- 
gado y hombre muy caballeroso. 

Mujica y Carratalá (Domingo) — Pa- 
triota nacido en Jovellanos el día 15 de 
Septiembre de 1865 y fusilado en 20 de 
Agosto de 1895 en la ciudad de Matanzas- 
Murió con un valor tan excepcional que 
despertó la admiración de sus mismos ver- 
dugos . 

Byrne escribió una hermosísima compo- 
sición sobre la muerte de este valiente 
cubano. 
De boca del prof. Eduardo Meireles, ín- 



-251— 



timo de Mujica oí los detallen siguientes 
acerca del fusilamiento del héroe: "Es- 
"cribió antes de morir tres cartas con 
"una redacción perfecta y con admirable 
"caligrafía, que probaba la serenidad de 
"su ánimo. . 

"Era un filósof,o y su convicción la re- 
" sumía en estas palabras: 'Si no estaba 
ya todo escrito, estaba siquiera en el tin- 
tero!" 

"Muy original en sus ideas y en sus ac- 
"tos, no era sin embargo un excéntrico: 
"su capacidad intelectual era grande, y 
' ' profundas sus convicciones . . 

Nodarse y Nodarse (Alfredo). — ¡Patrio- 
ta de Cimarrones, en donde nació el 6 de 
Febrero de 1869. Su valor y su audacia 
han sido casi legendarios, y el Mayor Ge- 
neral Pedro Díaz al presentarlo o hablar 
de él, siempre lo hacía con esta frase : "El 
mambí que más soldados ha matado du- 
rante la guerra, por la Independencia"! 

Se incorporó a las fuerzas del Coronel 
Casallas en Junio de 1895 e hizo toda la 
campaña a las órdenes del citado Jefe y 
de su sucesor el Comandante Juan Bruno 
Zayas, del General Ríus Rivera, de Maceo 
y por fin del ya mencionado Gen. Pedro 
Diaz. 

Prestó eminentes servicios en la Sección 
de Dinamiteros : tomó participación en 
una infinidad de combates y fué varias 
veces herido. 

El último grado que obtuvo fué el de 
Teniente Coronel, por el General Rodrí- 
guez. 

Prolijo sería enumerar todos los com- 
bates en que figuró D. Alfredo Nodarse. 
Citaremos entre los principales, el de San 
José (Placetas) en el que perdió la vida 
el Coronel Casallas; Palo Prieto, Maltiem- 
po, Coliseo, Calimete, Río Hondo, La Per- 
la, Diana, Río de Aura, Guamacaro, Lo- 
ma de Tapia, La Gloria, Guayabito, Las 
Animas, etc., etc. 



Nodarse (Orencio). — Conspiró en Ma- 
tanzas y fué Jefe de Despacho de la Secre- 
taría de Hacienda en los Gobiernos del 
Marqués de Santa Lucía y de B. Masó. 

También fué representante a la prime- 
ra Asamblea Revolucionaria de 1895. 

Tomó parte en varios combates y expe- 
diciones, los mismos en que tomó partici- 
pación su compañero y amigo D. Saúl Al- 
sina. Ostenta el grado de Coronel del E. L, 

Nodarse y Bacallao (Alberto). — Gral. de 
Brigada del E. L. que combatió a las órde- 
nes de Maceo, operando también por la 
prov. de Matanzas. Muy valiente revolu- 
cionario y antes activo conspirador. Na- 
ció en Cayajabos (Prov. Pinar del Río). 

Combatió en Cayo Espino, Coliseo, Ca- 
limete, Santa Lucía, Paso Real de San 
Diego, Yaguasas, San Felipe, Quivicán,, 
Cayajabos, etc., etc., habiendo sido heri- 
do en varias ocasiones. Se encontró tam- 
bién en San Pedro, la célebre acción err 
donde perdió la vida el invicto Maceo, y 
más tarde sostuvo en las Villas toda la 
campaña de Weyler. 

Actualmente el Gen. Nodarse se dedi- 
ca al cultivo de sus importantes fincas 
agrícolas en las que supo introducir sis- 
temas nuevos y mejoras modernas. 

Como político ha ocupado puestos muy 
importantes, afiliado al Partido Liberal. 

En el tomo sobre Pinar del Río, seremos 
más extensos al hablar del General Alber- 
to Nodarse. 

Olivera (Manuel L). — El Comandante- 
del E. L. Sr. Manuel M. Olivera, que per- 
tenece a mía familia de patriotas, tomó 
parte en varios combates, bajo las órde- 
nes de Maceo : a saber : Diana, Río de 
Auras y Perla. 

Es natural de Alacranes. 

Ocupa hoy un puesto importante en la 
Jefatura de O. P. de Matanzas. 

Ortiz-Coffigny (Julio). — Médico ciruja- 
no de buena reputación científica. Conspi- 



-252- 



ró activamente en Matanzas. (Véase Ca- 
pítulo "Matanzas y las luchas por la In- 
dependencia de Cuba.") 

Otazo y Díaz (Joaquín). — Médico y pa 
triota de Cárdenas. 

Fué el primer patriota que dirigió en 
1S95 la labor revolucionaria en aquella 
ciudad. 

Denunciado, tuvo que huir a los E. Uni- 
dos para evitar verse aprehendido. 

Pérez (Francisco). — General del E. L. 
fallecido en Pedro Betancourt en 1918. 

Me aseguraron que era natural de la 
Prov. de Oriente. Era un militar pundo- 
noroso. En la campaña de Matanzas, du- 
rante la última guerra por la independen- 
cia de Cuba, era Jefe de la Zona de Co- 
lón a las órdenes del Gen. de División La- 
cret Morlot; desempeñó varias veces un 
papel muy importante. 

Cuando la invasión de la Provincia de 
Matanzas era Coronel y estaba a las ór- 
denes del mismo Maceo. 

Pié (Alfredo). — Teniente Coronel del 
E. L., natural de Alquizar (Habana). 
Combatió en la importante acción de Ca- 
limete siendo entonces Ayudante del Ge- 
neral Rogelio Castillo, -Tefe de E. M. del 
Gen. Serafín Sánchez. 

Operó también en otros puntos de la 
Provincia de Matanzas, a las órdenes de 
Rafael Águila, actual Alcalde de Colón. 

Más tarde, ya afuera de la Provincia de 
Matanzas, fué Ayudante del General Má- 
ximo Gómez. 

Rodríguez Maribona (Benito José).— 
Abogado de Cárdenas, hoy Presidente de 
la Audiencia de Santa Clara. Sustituyó, 
por el año 1897, al Sr. Samuel Tolón y 
Casado, como Delegado de la Junta Re- 
volucionaria de N. York, en Cárdenas. 

Denunciado por su labor revoluciona- 
ria, sufrió cárcel en su misma ciudad. 



Rojas y Cruzat (Carlos M. de.)— Gene- 
ral de División del E. L. y Gen. de Bri- 
dada (retirado) del Ejército de la Repú- 
blica. Nació en Cárdenas, (en donde ra- 
dica) el día 14 de Marzo de 1862. 

Es una de las figuras brillantes de la úl- 
tima epoyeya cubana. Se dedicaba al co- 
mercio cuando estalló el movimiento de 
insurrección en Cárdenas. En seguida 
nuestro biografiado se incorporó en las 
fuerzas del General Lacret Morlot, en te- 
rrenos del ingenio Buena Vista, propie- 
dad de la familia de Rojas. 

Se sabe que los insurrectos para hacer 
el vacío alrededor de los españoles que- 
maban las propiedades, y el joven Rojas 
para que nadie se figurase que solamente 
incendiara lo ajeno, prendió fuego al mis- 
rao ingenio Buena Vista, de acuerdo con 
el señor D. Joaquín, su padre, patriota no 
menos puro y ardiente. 

El General Carlos M. de Rojas operó 
siempre en territorio de Cárdenas, prime- 
ro con el General Lacret Morlot y después 
con el Gen. colombiano Avelino Rosas, 
que sustituyó más tarde al primero 

Maceo le dio el encargo de recibir una 
expedición de Cayo Sal (Bahamas) siendo 
entonces Comandante : y cumplió a satis- 
facción de sus jefes su cometido. 

Máximo Gómez lo elevó hasta el grado 
de General de Brigada : entre sus princi- 
pales acciones victoriosas están las de 
Cuajaní, de Piedras de Camarioea y de 
Santa Amalia. 

Después de la guerra el Gen. de Rojas 
fué alcalde de Cárdenas dos veces. 

En 1903 Estrada Palma le encargó la 
organización de la Guardia Rural : en 
1905 fué nombrado Jefe de Artillería del 
Ejército de la República: en 1910 recibió 
el nombramiento provisional de Inspector 
de las Fuerzas Armadas, cargo que dos 
años más tarde fué efectivo. 

En 1913 nombraron en su lugar al Ge- 
neral Manuel Sanguily. Fué cuando el Sr. 



253 



Presidente de la República lo nombró Mi 
nistro Plenipotenciario en Perú, cargo que 
renunció el Sr. de Rojas por razones espe- 
ciales que sería prolijo relatar. 

El Sr. General Carlos M. de Rojas es 
un carácter firme y digno : llano y afable 
en su trato, y recto en sus acciones. 

Rojas y Cachurro (Joaquín de). — Cár- 
denas en donde se radicó lii 1854 el ha- 
banero Sr. Joaquín de Rojas, lo reclama 
como hijo suyo predilecto, a pesar de no 
haber nacido en el territorio de la provin- 
cia. 

El Sr. de Rojas no ha sido ni un gran 
político, ni un gran literato, ni un gran 
saino, pero ha sido uno de los cubanos 
más eminentes por bondad y por amor 
desinteresado y puro a la patria. 

Antes de radicarse en Cárdenas, estu- 
vo complicado en las conspiraciones de 
Narciso López, sufriendo por ello la cár- 
cel. Tenía entonces 17 años. 

Presidió en Cárdenas el Partido Liberal 
Autonomista desde la Paz del Zanjón 
hasta la guerra de 1895, siendo después del 
triunfo, el primer Alcalde de Cárdenas en 
Cuba Libre. Asumió entonces, y muy hon- 
radamente, la dirección de toda la Admi- 
nistración pública, hasta que fué posible 
implantar y sostener los varios servicios. 

Como conspirador, y como político y 
como Alcalde se distinguió siempre por la 
buena fe y el civismo que inspiraron to- 
das sus acciones. Ideó y empezó a formar 
el actual Museo de Cárdenas. Hizo todo 
el bien que pudo, demostrándose siempre 
altruista y generoso, y durante los muchos 
años que administró el Hospital Civi!, 
nunca quiso cobrar sueldo alguno. Mucho 
liizo también en pro de la Instrucción Pú- 
blica como miembro de la Junta Local y 
después como Alcalde. 

El nombre del Sr. Joaquín de Rojas se- 
rá siempre repetido con veneración y res- 
peto por los cardenenses. 



Nació en 1832 y falleció en 29 de No- 
viembre de 1905. 

La familia Rojas procede de D. Luis 
de Roxas Sotolongo, que fué uno de los 
primeros pobladores de la Habana. 

Rojas y Cruzat (Alberto de). — Ingenie- 
ro y patriota. En su ciudad natal, Cárde- 
nas, fué Delegado de la Junta Revolucio- 
naria de New York por el año de 1897, 
cuando el Gobierno mandó aprehender al 
i)r. Benito José Rodríguez Maribona. 

También el ing. A. Rojas sufrió cárcel 
y persecuciones por su labor revoluciona- 
ria. 

Roque (José). — Brillante General de 
Brig. del E. L. : combatió valientemente 
a las órdenes de Maceo, operando en te- 
rritorio de Matanzas durante la última 
guerra. 

Mandó la Brigada Norte, compuesta do 
los Regimientos "Matanzas" y "Tirado- 
ves de Maceo", y tomó participación en 
!as principales acciones de guerra. 

Con el Dr. Honoré Lame el Brigadire 
Hoque inventó un trasbordador de caña 
• le azúcar (Cita de Trelles). 

Murió por el año 1899. 

Sossell Malpica (Eduardo). — Ha sido 
Jefe de Estado Mayor del General Pedro 
E .Betancourt durante la segunda guerra 
por la independencia. Operó por la pro- 
vincia de Matanzas. Era hombre culto y 
rico, y abogado. 

Murió combatiendo después de haber 
figurado en varias acciones y en arriesga- 
das expediciones. 

La acción fatal al Dr. Rossell Malpica 
fué la de Ohito, cerca de Alacranes en 8 
de Febrero de 1897. 

El General Betancourt hace grandísi- 
mos elogios del Dr. Rossell Malpica, cuyo 
heroico valor pudo apreciar en mil oca- 
siones, así como su pericia siendo Jefe de 
Estado Mayor. 



254 



Fué también Jefe de Hacienda en la 
Provincia de Matanzas, durante la última 
guerra. 

Saez (Enrique). — Médico de Cárd«nas. 
Es un patriota modesto: no hace alarde 
de lo que hizo por la patria. Fué de los 
p'rimeros que salieron a combatir en 1895, 
y asistió a varias acciones importantes. 

Los que lo vieron operar como ciruja- 
no, con maravillosa serenidad ante el pe- 
ligro, elogiaron mucho la conducta heroi- 
ca del doctor Saez. 

En e! E. L. tenía el grado de Teniente 
Coronel. 

Sánchez Figueras (Silverio). — Valiente 
General matancero del E. L. que comba- 
tió bajo las órdenes de Maceo en 1895 
cuando la invasión de Matanzas por las 
tropas insurrectas. Mandaba fuerzas de 
caballería. 

Operó también en la provincia de Pi- 
nar del Río y de la Habana y se encon- 
traba en el campamento de San Pedro en 
donde estuvo Maceo poco antes de su 
muerte. 

Había tomado parte también en la gue- 
rra de 1S68 con el grado de Comandante. 

Se proyecta levantarle una estatua en 
la Rabana. 

Sánchez y Morejón (Bienvenido). — Pa- 
triota matancero, cuya muerte no ha sido 
menos valiente que la de Mujica. Fusila- 
da por el año 1897 en la explanada del 
Castillo de San Severino, siendo apenas 
convaleciente de graves heridas recibidas 
al combatir por Cuba, vio caer a su lado 
otros dos compañeros quedando él sólo y 
de pie, ante sus verdugos. 

Entonces altivo, señalando al pecho, les 
dijo serenamente: "Tiren aquí, señores!" 
Y cayó, como un héroe. 

El Dr. Cor. del E. L. Sr. Francisco Do- 
mínguez Roldan nos dio algunos detalles 
interesantes que aclaran un punto de la 
historia que había quedado dudoso. 



El ingenio "Julia" había sido quemado 
por los insurrectos y debían llegar 1 ropas 
españolas a ocuparlo. 

Se lo avisaron a Bienvenido Sanche.'. 
1 1 uc, cansado y temerario, no quiso per- 
noctar afuera del ingenio. Sorprendido se 
batió, y herido lo aprisionaron. 

Por lo tanto no es cierto que su lamen- 
table fin se debió a una denuncia del Ad- 
ministrador del ingenio "Julia." 

Santamarina y Avalos (Julio). — Va- 
liente matancero nacido en 7 de Octubre 
de 1875 y muerto en combate en 15 de 
Abril de 1895. Era hijo del conspirador 
Tomás Santamarina, habanero. 

Bonifacio Byrne dedicó a la memoria 
de Julio uno de sus mejores sonetos. 

Schweyer y Lámar (Alberto). — Médico 
y patriota que ha servido dignamente a 
Cuba desde la epopeya de Yara, tanto en 
las filas revolucionarias, como después del 
triunfo, en calidad de Jefe de Sanidad de 
Matanzas. 

El Coronel Schweyer prestó en 1898 
sus servicios a la patria con las fuerzas 
del General Betancourt, como Médico del 
Cuartel General, Jefe de Distrito y Jefe 
Territorial de Matanzas. 

Sus hijos Guillermo y Waldemar se lan- 
zaron a la revolución, y particularmente 
el primero de ellos no vaciló en sacrificar- 
se por Cuba haciendo una labor continua 
y eficaz en pro de los ideales de libertar!. 

Como Jefe de Sanidad de Matanzas el 
Dr. Alberto Schweyer tuvo a buena altu- 
ra la oficina a su cargo procurando intro- 
ducir siempre las innovaciones y los ade- 
lantos de la ciencia moderna para el bien 
público. 

El Coronel Schweyer fué hombre pres 
tigioso y muy querido, por su bondad, por 
su modestia y por sus virtudes de ciuda- 
dano y de patriota 

Nació en Matanzas el día 13 de Agos- 



-255— 



to de 1847 y murió el 20 de Mayo de 1917. 

Schweyer y Hernández (Guillermo).- - 
Coronel del E. L. 

Nació en Matanzas el año 1876 y se in- 
corporó a las fuerzas revolucionarias de 
la Brigada Sur, mandada por el Gen. 
Eduardo García, a principio del año de 
1S96. 

Cuando el General Betancourt formó su 
Brigada Oeste, pasó entonces a las órde- 
nes del citado General. 

Sustituyó al valiente Escobar en el 
mando del Regimiento Betances. 

Combatió en La Perla, Diana, Río de 
Auras y por ñn en Josefa, Jicarita, Ho 
yo Colorado, Purgatorio, Infierno, Mogo- 
te, etc. 

El General Betancourt elogia mucho el 
valor sereno del Coronel Schweyer a 
quien tuvo repetidas oportunidades de ad- 
mirar por sus dotes militares. 

Siendo todavía estudiante, Schweyer 
conspiraba en la Habana, y las armas que 
fueron remitidas de esa capital para el 
levantamiento de Ibarra, pasaron antes 
por su habitación ! 

En la actualidad el Coronel Guillermo 
Schweyer ocupa el puesto de Cajero ele la 
Secretaría de Agricultura, Industria y 
Comercio. 

Familia Tabío. — Una familia de héroes 
Los Tabío, naturales le San José de los 
Ramos, en donde eran propietarios de fin- 
cas rústicas, ingenios y ganado, ofrenda- 
ron la vida y los bienes en el altar de la 
patria, al estallar la última guerra por la 
independencia de Cuba. 

Todos ellos eran jóvenes, de veinte 
años o menos, y todos abandonaron sus 
estudios para correr hacia el peligro y la 
muerte. 

El de los Tabío (primos o hermanos 
eran todos, los héroes que mencionamos 
en estas breves notas) es un ejemplo gran- 



de, hermoso, sublime, de la familia cuba- 
na en aquellos días de gloria. 

Andrés Tabío, Coronel del E. L. murió 
en un lugar inmediato a Guamutas, (año 
1897) a consecuencia de graves heridas en 
las piernas, que durante varios días no pu- 
dieron recibir los auxilios de la ciencia. 

Domingo Tabío, capitán del E. L. murió 
el año de 1896, en acción de guerra por 
Camarioca (Cárdenas). Combatía a las ór- 
denes del entonces Comandante Andrés, 
citado anteriormente. 

Juan Francisco Tabío, Comandante del 
E. L. cayó también en 1896 por el mismo 
lugar del Capitán Domingo, pero en una 
distinta acción. 

Juan Maximino, Juan Pablo, y José 
Francisco Tabío, Comandante, Capitán y 
Teniente del E. L .respectivamente, mu- 
rieron los tres a consecuencia de una 
acción de guerra, sorprendidos por una 
guerrilla española en emboscada. 

Heridos y prisioneros fueron ejecuta- 
dos los tres, y sus cadáveres exibidos en 
la puerta del Cementerio de San José de 
los Ramos ! 

Horacio Tabío, Teniente del E. L. es 
hoy Capitán del Ejército Nacional en Co- 
misión, y cubre el cargo de Administrador 
d.l Cuerpo de Policía de la Habana. 

.Rogelio Tabío, Capitán del E. L. y ex- 
ayudante del General Lacret Morlot, hoy 
es empleado de la Secretaría de Hacienda. 

Federico Tabío, Teniente del E. L. es en 
la actualidad Comandante del Ejército Na- 
cional y Ayudante del Hon. Sr. Presiden- 
te de la República General Mario G. Me- 
nocal. 



-256— 



Todos los Tabío operaron por el terri- 
iímites de la misma, como el Capitán Juan 
Pablo, que hizo con Maceo la invasión de 
la Provincia de Pinar del Río, siendo he- 
rido en Paso Real de San Diego, cuando 
cubría el cargo de Ayudante del Gral. 
Bermúdez. 

Tarrero (Mariano). — Nació en Matan- 
xas en 1795 : murió en 1835. 

Conspirador en 1823 (Soles de Bolívar) 
y en 1830 (Águila Negra). 

Fué condenado a muerte en rebeldía 
en 1831, acogiéndose al indulto en 1832. 

Cita de Trelles, Pro Patria, p. 29). 



gra. Le condenaron entonces a muerte en 
rebeldía. 

J. A. Escoto cree que José Teurbe To- 
lón falleció en los Estados Unidos o en 
México por el año 1835, pero no he en- 
contrado pruebas de lo asentado por Cal- 
cagno que cita la ciudad de Nueva Or- 
leans como lugar de su fallecimiento. 

En el bufete del Ldo. José Teurbe To- 
lón practicó la abogacía su sobrino, el 
gran poeta José Ma. Heredia. 

Teurbe Tolón (Miguel). — 'Véase su Bio- 
grafía en el Capítulo "Literatos, Poetas, 

etcétera"). 



Teurbe Tolón > Blandino (José). — Li 
•eenciado en Derecho, escritor y conspira- 
d h- citado por Calcagno. 

Según el autor aludido, nació hacia el 
fin del siglo XVIT 1 en la ciudad de Ma- 
tanzas : pero el erudito J. A. Escoto ase- 
gura que no era matancero aunque resi 
diese en esa ciudad, ocupando cargos pú- 
blicos en la misma. Según el aludido his- 
toriador, nació por el año de 1787. 

Fué Secretario del Ayuntamiento de 
Matanzas, Asesor General de Marina, etc. 

Vives persiguió a José Teurbe Tolón, 
como afiliado a la sociedad secreta "Ca- 
balleros Racionales." 

Aprehendido- en Noviembre de 1823, lo- 
gró fugarse a los E. U. unos cinco meses 
más tarde : de los Estados Unidos se fué 
para México, en donde como Diputado 
por Matanzas fué uno de los miembros 'de 
la famosa Junta Promotora de la Liber- 
tad de Cuba, precursora de las futuras in- 
surrecciones que lograron hacer triunfar 
el ideal cubano. 

En México desempeñó varios cargos di 
plomáticos. 

En 1830 volvió a estar comprometido 
en otra conspiración : la del Águila Ne- 



Tolón y Casado (Samuel). Patriota car- 
denense. Delegado de la Junta Revolucio- 
naria en Cárdenas por el año de 1897. Es- 
taba naturalizado norte-americano. Fué 
perseguido y expulsado del país. 

Trelles (Carlos M.) — Véase su Biogra- 
fía en el Capítulo "Eruditos." 

Torriente y Peraza (Cosme de la). — Pa- 
triota, hombre público y abogado. (Véase 
su biografía en el Capítulo correspondien- 
te "Literatos, jurisconsultos, hombres pú- 
blicos, etc.) 

Coronel del E. L. Operó en otras Pro- 
vincias y fué antes de la guerra uno de 
los primeros conspiradores de Matanzas. 
(Véase Cap. "Matanzas y las luchas por 
la independencia). 

Torriente y Peraza (José Elias de la).- 
Hermano del anterior y patriota también. 
Combatió en toda la última guerra pol- 
la causa' cubana operando en la provin- 
cia de Matanzas a las órdenes del Gene- 
ral Roque y del Gen. Lacret Morlot. 

En la batalla de Jicarita mandaba un 
escuadrón del Regimiento "Matanzas." 

Terminó la guerra como segundo Jefe 
del Regimiento "Sancti Spíritus" que 



—257— 




José Elias de la Tórnente \) Peraza. 

tomó Arroyo Blanco a las órdenes del 
Gen. José Miguel Gómez. 

Nació en Matanzas el 20 de Julio do 
1S74 y falleció el S de Marzo de 1917. 

Ostentaba el grado de Teniente Coro- 
nel del E. L. 

Tórnente y Peraza (Leandro de la). — 
Patriota y hermano de los que preceden. 
En el E. L. a cuyas filas ingresó muy jo- 
ven, tenía el grado de Capitán. 

Hoy es Coronel del Ejército Cubano, y 
Jefe del Arma de Artillería y del 7o. Dis 
trito de la Habana. 

Hizo la campaña por la independencia 
de Cuba con las fuerzas del Gen. Boque y 
del Gen. Lacret M. ; y además de varias 
otras acciones, estuvo en la de Jicarita. 
Concluyó la campaña con las fuerzas del 
Gen. José Miguel Gómez. 

Yañiz (Enrique). — Distinguido médico 
y patriota de Cárdenas, que desde prime 
ro de Diciembre de 1895 tomó parte en la 
última guerra por la independencia cuba- 



na, alcanzando el grado de Coronel det 
E. L. 

Fué Médico del Cuartel General del Ge- 
neral Lacret Morlot. 

Es actualmente Director del Hospital 
Civil de Sagua la Grande. 

Uhrbach y Campuzano (CarlosPío). — 
Patriota y poeta. 

(Véase Capítulo "Evolución de las Le- 
tras en la Prov. de Matanzas.") 

Muy joven ofrendó su vida a la patria, 
falleciendo de enfermedad y privaciones 
en la manigua, el 24 de Diciembre de 1897 

Ostentaba el grado de Teniente Coronel 
del E. L. 

C. P. Uhrbach operó primero con el Ge- 
neral J. M. Aguirre, y más tarde con ei 
Gen. Lacret Morlot y con el Gen. Betan- 
court, tomando activa y valiente partici- 
pación en la batalla de Jicarita. 

Había nacido el 18 de Marzo de 1872. 

Zanetti (Antonio B.) — El actual Minis 
tro de Cuba en China ha sido un» de los 
más activos y primeros conspiradores que 
hubo en Matanzas. 



Cuando ya estaban impresas las pági- 
nas anteriores, recibimos algunos datos 
más, relacionados con la vida y la labor 
del distinguido médico y patriota señor 
Dr. Lucas Alvarez Cerice, mencionado a 
principio de este Capítulo. 

Los transcribimos, haciendo de ellos un 
breve resumen : 

Nació el Dr. Lucas Alvarez Cerice en 
El Roque, Provincia de Matanzas, el día 
9 de Julio de 1862. 

Al iniciarse la revolución del año de 
1895. el Dr. Alvarez Cerice, (entonces Mé- 
dico Municipal de Cárdenas, y del Hos- 
pital de Santa Isabel), formó en aquella 
ciudad con el Dr. Joaquín Otazo y el abo- 
gado Ernesto Castro, el primer núcleo re- 
volucionario. 

El Comité de Cárdenas, no solamentr- 
contribuía a la organización de las fuer- 



—258— 



zas insurrectas de aquella región, sino 
también a las que en las Villas organiza- 
ban el Gen. José Luis Robau, el Coronel 
Antonio Núñez, el Gral .Juan Bruno Za- 
yas y el Coronel Federico Bacallao. 

Por sus actividades revolucionarias, el 
Dr. Alvarcz Cerice -vióse obligado, ese 
mismo año de 1895, a emigrar a los E. U. 
con su familia, regresando a Cuba a prin- 
cipio de 1896 con la expedición del vapor 
Dauntless, mandada por el Gral. Joaquín 
Castillo Duany. 

La expedición se puso a las órdenes del 
Gral. Serafín Sánchez, en las Villas, y el 
Dr. Alvarez Cerice fué nombrado Jefe de 
la Brigada de Sancti-Spíritus, mandada 
por el General José Miguel Gómez. 

El entonces Teniente Coronel Alvarez 
Cerice, fué elegido representante a la 
Asamblea de la Yaya, por la Provincia de 
Matanzas. 

"Después fué designado Jefe de Sanidad 
de Camagüey, y por fin Máximo Gómez 
lo nombró Jefe de Sanidad del Cuartel 
General del E. L. 

El Dr. Alvarez Cerice era entonces Co- 
ronel. 

Terminada la guerra, los servicios pres- 
tados por el doctor, fueron oficialmente 
reconocidos por el Gobierno Cubano, quien 
lo distinguió con nombramientos honorífi- 
cos y de otra índole, cubriendo en la ac 
totalidad, desde hace muchos años, el car- 
go de Director del Hospital de Dementes 

Sentimos no poder, en este Capítulo de 
Patriotas, proporcionar verdaderas bio- 
grafías de cada una de las personas men- 
cionadas, para incluir, completa, la del 
Dr. Alvarez Cerice. 



Sería tarea extremadamente difícil el 
citar los nombres de todos los patriotas 
que se distinguieron en las epopeyas de 
la historia cubana. 

El encontrar de cada uno algún dato 
exacto, algún hecho glorioso comprobado 
por una fecha y por testigos dignos de 
fé, es labor compleja que demanda años 
de tiempo, y el apoyo incondicional del 
Gobierno o de una Academia de la His- 
toria. 

Además, el depurar el hecho histórico 
requiere a veces investigaciones inquisi 
toriales, porque son infinitas las discre 
pancias entre los testigos oculares del he 
cho ; discrepancias producidas ya por las 
pasiones, ya por parcial amnesia de los 
mismos interesados, ya por apatía de 
otros al no darse cuenta que si prestan 
con sus declaraciones un servicio a la bis 
(oria de la patria, a su vez lo reciben por- 
qne se les rinde un tributo de admiración. 

Aparte de las personas citadas en este 
ya largo elenco, habría que recordar mu- 
chas otras, cuyo arrojo, a veces temera- 
rio, y elevado espíritu de sacrificio no hai; 
sido inferiores a los de sus compañeros... 

Pero ¿cómo no olvidar algunos? 

Los hermanos Mayato, Eduardo Del- 
gado, José Tabares (1) Raimundo M. Or- 
tega, apodado "Sanguily"; Manuel y Re- 
gino Alfonso; Sanabria, José Manuel Mar 
tínez, Pío Oliva, Sosa, Pedro Vidal y mu- 
chos más, fueron todos ellos activos y va- 
lientes revolucionarios que mil veces 
arriesgaron su vida por el alto ideal de 
la patria libre. 



(1) Natural de Sagua: pero combatió en 
la Brigada "Cárdenas." 



Nota. — Los lectores encontrarán 
en el Suplemento de esta obra mr 
colección de Vistas que no se ha 
podido va publicar en el texto, a 
pesar del interés que encierran. 



-259- 




Juan Cualberto Gómez, 

Delegado del Partido Revolucionario Cubano 

en la Isla durante la última guerra 

por la independencia. 



—260— 



PATRIOTAS 



LAMINA XXXVII 




General Clemente Gómez 





Domingo Mujica X) Carratalá 



Gerardo Domenech 



PATRIOTAS 



LAMINA XXXVIII 





General Dr. Pedro E. Belancourt 



General Dr. Manuel F. Alfonso 





General Eduardo García 



Coronel Alberto Scnvever 



XXII 



ESPAÑOLES Y EXTRANJEROS NOTABLES O BENEMÉRITOS 



Arceno (1) (José Mauricio). — Teniente 
Coronel del E. L. : natural de la Isla de 
Sto. Domingo. Peleó bravamente por la 
libertad de Cuba en la última guerra, 
siendo herido gravemente en la batalla de 
Jicarita. 

Murió combatiendo heroicamente en las 
Villas el año de 1897. 

Ayllon (Cecilio). — Marqués de Villalba. 
Buen Gobernador de Matanzas que suce- 
dió en el mando a Tirry (1820-1832). Fué 
muy útil a Matanzas por sus iniciativas : 
siguió fielmente la obra de su antecesor. 
Murió en la Habana poco después de la 
mitad del siglo próximo pasado. 

Badia (Jaime). — Catalán que en Ma- 
tanzas se dedicó a estudios de economía, 
ciencia que conocía al dedillo. Radicó mu- 
cho tiempo en Matanzas y fué una de las 
figuras más dignas de ser mencionadas. 
Dirigió un periódico, y escribió en la pren- 
sa matancera artículos muy importantes. 

Oaldwell (Jack). — Inglés de nacimien- 
to, pero perfectamente identificado con 
-sus amigos de Cuba, el T. Coronel Cald- 
■well combatió a las órdenes del General 



Lacret Morlot en la última guerra por la 
independencia cubana. Al estallar la re- 
volución el Sr. Caldwell se lanzó a ella 
con el personal de su finca "San Ricar- 
do", en Itabo y se hizo notar por su va- 
lor. 

Lo llamaron también, impropiamente, 
El Inglesito. 

En la actualidad administra el Central 
Tinguaro. 

Casanova y Fagundo (Inocencio). — Pa- 
dre de la patriota Da. Emilia Casanova de 
Villaverde. 

Nació en Gomera (Canarias) en 1797, 
falleciendo el año de 1890 en la Haba 
na. (2) 

Donó para Escuela en Cárdenas, una ca- 
sa de dos pisos, cuyo valor era aproxima- 
damente 10,000 pesos. 

Casas (Luis de las). — Fué uno de los 
mejores gobernantes de la Isla de Cuba, 
si no ha sido el mejor de todos. Filántro- 
po, amante del progreso en todos sus ór- 
denes y justiciero, Luis de las Casas, viz- 



(1) O Arseno o Arsenio. 

(2) Boletín del Archivo Nacional (páe:. 
211) año 1912. 



-261— 



eaino, dejó una estela luminosa en la his- 
toria de este país. Lo celebraron mucho 
Arango y Parreño, la Condesa de Merlin, 
Agustín Caballero, Pezuela, Guiteras, etc. 

Su gobierno empezó desde el 8 de Julio 
de 1790 y dur,ó hasta Diciembre de 1796. 

Matanzas debe a Luis de las Casas va- 
rias de sus mejoras urbanas. 

Cay ¡Richard James). — (1828-1904). 
Poeta inglés y buen naturalista. Fué Cón- 
sul de la Gran Bretaña en Matanzas. 

Contribuyó a dar a conocer en el ex- 
tranjero la intelectualidad cubana, tradu- 
ciendo al inglés trabajos de los literatos 
de este país. 

Era Miembro de la Sociedad de Histo 
ria Natural de Boston y de otras asocia- 
ciones científicas. En esta provincia logró 
formar un buen herbario. 

El Liceo de Matanzas le premió una 
Oda a Quintana, en inglés. 

Condaminas (Salvador). — (N. 1817 m. 
1897). Se dedicó a la instrucción en Ma- 
tanzas y colaboró con Francisco Javier de 
la Cruz en la formación del Álbum del 
Yucayo. (apuntes históricos). Dirigió el 
Colegio Siglo XIX a mediados del siglo 
próximo pasado. Escribió también varios 
trabajos de aritmética y de geografía, y 
sobre el sistema métrico decimal. 

Era español. 

Cortinas (Andrés). — Benefactor. (Véa- 
se "Filántropos".) 

Dalí' Aglio (Daniel). — Distinguido ar- 
quitecto, decorador y escenógrafo italia- 
no a quien Matanzas debe su Teatro Es- 
teban y varias decoraciones del mismo, la 
construcción de la Iglesia de Versalles, de 
buen estilo arquitectónico, etc. 

Hizo muy buenos alumnos a mediados 
del siglo pasado, y dejó en Cuba varios re- 
cuerdos de su cultura técnica y artística. 



Du Brocq (Miguel). — El agrimensor- 
francés Miguel Du Brocq, procedía de una 
familia noble, de Bayonne, y vino a Cu- 
ba a fines del siglo XVIII. 

El geógrafo Esteban Pichardo asienta 
que Du Brocq prestó eminentes servicios a 
Cuba y especialmente a la Provincia de 
Matanzas, levantando planos, arreglando 
otros, encadenando sus trabajos con los 
ajenos, ligando las Centrales, y. agrega 
que "hizo más operaciones en toda la zo- 
na de Matanzas hacia Cienfuegos, que me- 
ses contaba de edad." 

Dumas Chancel (Mariano). — (1822 ¿o- 
1823?-] 875). De origen español. Se dedicó 
en Matanzas a la Instrucción Pública du- 
rante muchos años. En Matanzas dirigió 
la Escuela Municipal Superior de Varo- 
nes, titulada San Severino. En 1868 escri- 
bió una obra pedagógica, clasificada por 
Calcagno de escaso mérito, pero que sil: 
embargo da una idea bastante completa 
de las condiciones de la I. P. en esa época. 

Yo la encontré útil. 

Su hijo Claudio Dumas y Franco na- 
cido en Cienfuegos, residió también en 
Matanzas. 

Los informes que yo pude recabar so- 
bre la actuación de Claudio Dumas y 
Franco en la I. P. de Matanzas me dejan 
suponer, que el homenaje de un busto de- 
mármol costeado por sus antiguos alum- 
nos, ha sido acaso exagerado, y me expli- 
co cómo alguien con procedimiento van- 
dálico o alemán (que lo mismo da) lo ha- 
ya después mutilado ! 

Escribió algunas obritas didácticas y 
falleció en 1908. 

Dumont (Alejandro B. C.) — Ex-oficial 
francés que emigró para Cuba en 1804 re- 
sidiendo bastante tiempo en Matanzas. 

Fué iitil por haber introducido varias 
mejoras agrícolas en el cultivo de la ca- 



—262- 



ña y del café. Publicó algunos trabajos 
de agricultura. 

Falleció en Julio de 1837. 

Esteban (Pedro). — Gobernador de Ma- 
tanzas a quien se deben varias de sus me- 
joras. Era castellano. Vino a Matanzas po- 
co después de la mitad del siglo pasado. 

Fernández Caballero (Manuel). — Nota 
ble músico y compositor español, autor de 
''Marina" y de muchas otras zarzuelas 
muy aplaudidas. 

Estuvo varios años en Matanzas, y du- 
rante los mejores años de la vida del Li- 
ceo compuso zarzuelas, sinfonías etc., ob- 
teniendo varios de los más importantes 
premios, en los Juegos Florales. (Véase 
"Bosquejo de la Historia del Liceo de Ma- 
tanzas. ' ' ) 

Falleció el año de 1906. 

Gener y Buigas (Tomás). — El catalán 
D. Tomás Gener ha sido el jefe de una de 
las más distinguidas familias cubanas, li- 
gada con otra no menos distinguida, la de 
los Guiteras. 

Tomás Gener nació en Calclla, a 48 kms 
de Barcelona en 12 de Marzo de 1787, emi- 
grando para Cuba a los 14 años de edad. 

Se formó solo, logrando adquirir una 
buena cultura general : mucho gustaba de 
las ciencias exactas. 

En 3 de Diciembre de 1834 escribiendo 
a Agustín de Arguelles, tutor de la Rei- 
na Isabel II le comunicaba haber sido 
nombrado Doctor en leyes por el Colum- 
bia College, y haber sido objeto en New 
York de muchas atenciones. 

A su llegada a la Habana se le hicieron 
también graneles fiestas, las que se repi- 
tieron en Matanzas en donde se le quería 
extraordinariamente. 

Hablando de las condiciones de Cuba. 
Gener se expresaba de una manera muy 
franca, no teniendo reparo en mencionar 




Don Tomás Gener y Buigas 

"la falta de garantías sociales, el despo 
tismo militar, la corrupción espantosa del 
foro, la relajación del clero, la escasez ge- 
neral de probidad y patriotismo, la des- 
vergüenza del lenguaje y de las costum- 
bres etc." 

Tomás Gener fué amigo de todos los 
grandes hombres de la época ; de Vare- 
la, Luz y Caballero, Saco, Del Monte etc. 
y fué gran amigo y benemérito de Cuba, 
y particularmente de Matanzas. 

De 1829 a 1831 colaboró en la Revista 
de Saco y Várela El Mensajero Semanal 
que se publicaba en New York. 

Amante del progreso, de carácter firme, 
bueno y reposado, ferviente abolicionista, 
entusiasta de la instrucción pública, mu- 
cho hizo en pro de esta Provincia. 

Hizo progresar la Biblioteca Pública, y 
se dedicó al incremento de las Escuelas 



-263- 



•con verdadero amor. El las inspecciona- 
ba, se sentaba con los alumnos a escuchar 
las clases y creaba premios para estimu- 
larlos. 

Mucho cooperó Gener con el Goberna 
■dor Tirry en todos los órdenes para el 
bien de Matanzas. 

Con el Padre Várela y con Leonardo 
Santos Suárez, Gener representó a Cuba 
de 1822 a 1823 en las Cortes ; y con ellos 
fué condenado a muerte en la reacción ab- 
solutista. Durante ese período dé 1822 a 
23, Tomás Gener presidió una vez las Cor- 
tes. 

Pudo huir a los Estados Unidos en don- 
de se quedó varios años. 

Fueron amnistiados en 23 de Abril de 
1834, muriendo Gener en 15 de Agosto de 
1835 al declarársele el tétano por una he- 
rida que se había causado en el campo al 
volcarse accidentalmente su vehículo. 

José de la Luz escribió una necrología 
de Tomás Gener, que fué publicada por 
"Cuba y América" muchos años más 
tarde. 

He aquí el epitafio que el P. Várela re- 
dactó en honor de Tomás Gener: 

"Amigo fervoroso del bien y de la li 
"bertad del género humano, puede des- 
cansar en paz de los trabajos y sufri- 
"mientos que sobrellevó magnánimo por 
"la de su país natal y la de su patria 
"adoptiva. Ejemplo de probidad y forta- 
leza. Modelo de benevolencia y amistad, 
"ni la calumnia ni el rencor conseguirán 

"jamás empañar la pureza de su nombre. ' 

# * # 

¿No debería una de las principales ar- 
terias de Matanzas llevar el nombre de 
este gran peninsular que tanto hizo por 
ella? 

Gundlach (Juan Cristóbal). — Nació en 
Marburg (Hesse, Alemania) el año de 
1810 y murió el 17 de Marzo de 1896. 

Vino a Cuba en 1839 siendo doctor en 



filosofía y en ciencias naturales : eso dice 
Calcagno en su Diccionario. 

Se fué casi en seguida para Jovellanos 
y Cárdenas, trabajando en la Provincia de 
Matanzas para sus estudios ornitológi- 
cos y botánicis que contribuyeron mu- 
cho al conocimiento de la historia natu- 
ral de Cuba. 

Poey le tuvo gran aprecio : y la Aca- 
demia de Ciencias de la Habana lo aco- 
gió en su seno. 

Las colecciones entomológicas, botáni- 
cas y ornitológicas de Gundlach formaron 
la primera base del Museo del Instituto 
de II Enseñanza de la Habana. 

El sabio alemán se trasladó a esa capi- 
tal en 1852, pero continuó sus excursiones 
en toda la isla, anotándose muchos impor- 
tantes descubrimientos científicos. Sus Ob- 
servaciones recogidas en 30 años de tra- 
bajo son interesantísimas. 

Sobre Gundlach se ha escrito mucho : la 
"Ilustración de Cuba" publicó en 1896 su 
Autobiografía, y el Dr. Federico Torral- 
bas ha publicado un trabajo sobre él. 

Heredia (Nicolás). — No era matancero, 
pero floreció en Matanzas en donde resi- 
dió largo tiempo conquistando un puesto 
de honor entre los mejores literatos, abo- 
gados y poetas. Fué muy elogiado también 
en el extranjero. 

En la vida del Liceo de Matanzas figu- 
ró muy activamente, así como en la revo- 
lución para lograr la independencia cuba- 
na. Perteneció al Comité Revolucionario 
de Matanzas en 1895. 

Como crítico y novelista, Nicolás Here- 
redia ocupó un lugar eminente y sus Pun- 
tos de Vista (críticas), Un hombre de ne- 
gocios y su Leonela (novela), La sensibi- 
lidad de la poesía Castellana le dieron fa- 
ma. Colaboró en revistas y en periódicos., 
y "La Revista de Cuba" publicó varios 
de sus trabajos de crítica literaria. 



-264— 



Estuvo en Matanzas de 1874 o 1875 has- 
ta 1896. cuando emigró a los B. U. 

Regresó a la Habana después de la gue- 
rra y fus nombrado Catedrático de Lite- 
ratura en la Universidad de la Habana. 

Nació en Bani (Sto. Domingo), el año 
de 1857. Murió en los E. U. el año 1901. 

Iturrondo (Francisco). — Según afirma 
Mitjans el poeta Iturrondo era de Cádiz. 
Se le conoce bajo el pseudónimo ''Pelio." 

Culto y esmerado, a veces a la exagera- 
ción, Francisco Iturrondo fué muy cono- 
cido en el ambiente literario matancero 
en la época de los Del Monte, Milanés, 
etc. y colaboró bastante en la prensa. 

En 1834 publicó en Matanzas sus Ocios 
Poéticos que fueron celebrados. 



Labayén (Simón). 
"Filántropos.") 



(Véase Capítulo 



Llaca y Otero (Francisco). — Natural de 
Pricia (Asturias) en donde nació en 5 de 
Septiembre de 1845. 

Alcalde de Cárdenas de 1881 a 1888. 
Contribuyó con sus sueldos de Alcalde a 
la fabricación de las Escuelas que aún 
hoy día llevan el título de "Escuelas Lla- 
ca" y se inauguraron en 1885. Además ob- 
tuvo con sus gestiones personales la co- 
operación de los vecinos para la obra ci- 
tada y otras. ($28.000). 

Cárdenas lo nombró "hijo adoptivo." 
Falleció en Madrid el día 20 de No- 
viembre de 1886. 

Molina (Alberto). — Mexicano. Fué Di 
rector por los años de 1889 a 1893 del Co- 
legio El Siglo y prestó a la Instrucción 
Pública, en Matanzas, muy buenos servi- 
cios. Escribió varias obras didácticas. 

Cuando regresó a su patria ocupó un 
alto cargo en un Banco de México. 
Era hombre muy culto y de talento. 



Monte y Aponte (Domingo Del). — Ilus- 
tre venezolano: Vino a Cuba de seis años 
y contribuyó muchísimo al desarrollo cul- 
tural de este país, en cuyas letras ocupa 
un lugar muy distinguido, como sabio hu- 
manista, filósofo profundo, exacto histo- 
riador, y genial escritor y poeta. 

Nació en Maracaibo el 4 de Agosto de 
1804, y su primera residencia fué Santia- 
go de Cuba, radicándose en Matanzas des- 
de el año de 1825. 

En 1827 ya era licenciado en Derecho 
Civil y en 1827 salía a viajar por los Es- 
tados Unidos y España. Regresó en 1829 
a Cuba publicando sus primeras poesías 
en el semanario ilustrado La Moda. J. M. 
Heredia era su íntimo amigo. 

Figuró mucho en la Sociedad Económi- 
ca Amigos del País, ya dirigiendo la Sec- 
ción de Educación (de 1830 a 1834) ya 
como Secretario de la Sección de Litera- 
tura y más tarde, en 1842, como Presi- 
dente de la Sociedad, de la que fué una 
sólida columna. 

Se recibió de abogado en 1834, y en esa 
época volvió a fijar su residencia en Ma- 
tanzas, en donde cultivó mucho la amis- 
tad del poeta J. J. Milanés. 

En su casa, tanto en la ciudad yumu- 
rina como cuando estuvo radicado en la 
Habana, se reunían los mejores cere- 
bros de la época. Tanco, Jorrín, Poey, Go- 
vantes, los Milanés, Santos Suárez, el Dr. 
Zambrana, etc. Coleccionaba poesías de 
los autores españoles y cubanos más no- 
tables, siendo Del Monte un conocedor- 
profundo de la literatura y de la historia 
de España. 

Heredia desde Toluca le dedicó versos ; 
lo mismo hizo Palma ; Milanés, su Conde- 
Alarcos, y José A. Saco, desde París le 
ofreció el primer tomo de sus obras. 

Domingo Del Monte y Aponte era 
Miembro Honorario de la Academia de la 
Historia, de París (a. 1838) de la Socie- 
dad de Estadística, y de la Academia de 



-265— 



la Historia de Madrid, del Museo Histó- 
rico de Madrid, de la Academia General 
de Ciencias de Córdova, etc. 

La Sociedad Económica encomendó a 
él el examen de la Historia de Cuba por 
Arrate. 

La instrucción pública debe mucho a 
Del Monte. 

El poeta esclavo, Manzano, obtu\o por 
iniciativa de Del Monte su libertad, ya 




Domingo Del Monte l) Aponte. 

que en una de esas reuniones se leyó por 
primera vez el famoso soneto de angus- 
tia "Mis treinta años" que conmovió los 
ánimos de su protector y de sus amigos. 

En casa de Domingo Del Monte se le- 
yó, también por primera vez, "El Conde 
Alarcos" del poeta J. J. Milanés. 

Se le ■ofreció en 1842 la Cátedra de Hu- 
manidades, en la Universidad de ¡a Ha 
baña, pero Del Monte la rehusó. 

Gran abolicionista, por sus ideas y sus 
trabajos en contra de la esclavitud se 



granjeó muchas enemistades, pero no tu- 
vo nunca vacilaciones en sus ideas üuma- 
nitarias. 

Viajó durante algún tiempo y por ñn 
en 1846 fijó su residencia en Madrid en 
donde se le consideró muchísimo. 

Su muerte acaeció en 4 de Noviembre 
de 1853 en esa ciudad, de donde sus res- 
tos fueron transportados a la Habana, 
que los recibió con gran cariño y con ex- 
traordinarias manifestaciones de duelo. 

Mendive, Bachiller y Morales, Saco, la 
Condesa de Merlin, E. Guiteras, etc., es- 
cribieron sentidas necrologías, y Calcag- 
no (del que extracté estos datos) le dedi- 
có una muy larga biografía que merece 
ser leída por las personas que se intere- 
san por los estudios culturales. 

Domingo Del Monte escribió trabajos 
históricos y composiciones poéticas : va- 
rios de sus trabajos han quedado inéditos. 

Osorio (José de Loma.) — El médico ga- 
ditano a quien nos referimos, escribió, ei~: 
Matanzas, trabajos de frenología a media- 
dos del siglo próximo pasado. 

Falleció en 1878. (Cita de Trelles). 

Otto (Cari F:E.) — Botánico alemán que 
vino a Cuba en 1838 con Gundlach y 
Pfeiffer. Era natural de Schoneberg a in- 
mediaciones de Berlín. 

Recogió en las provincias de Matanzas 
y de la Habana una buena colección de 
plantas. 

Peoli y Mancebo (Gonzalo). — Distin- 
guido poeta y escritor venezolano (La' 
Guayra 10 de Enero de 1835) que residió 
largo tiempo en Matanzas. Fué profesor 
del Colegio "La Empresa", figuró activa- 
mente en la vida del Liceo y colaboró en 
"La Aurora", en la "Revista de la Ha- 
bana" etc., etc. 

Sus trabajos fueron varios y de varia 
índole : poéticos, filosóficos, y didácticos. 



-266- 



Los acontecimientos políticos, y acaso 
"también su obra "Albores de la Liber- 
tad" lo hicieron emigrar para la Repú- 
blica Mexicana : falleció en Vera Cruz 
-el 17 de Septiembre de 1877. 

En Matanzas lo quisieron mucho. 

Su hermano Juan Jorge fué un buen 
pintor que residió y trabajó mucho tiem- 
po en Matanzas. Fué pensionado en Ro- 
ma. 

Eusebio Guiteras le dedicó un artículo. 

Prado (José Luis). — Buen poeta mexi- 
cano que residió muchos años en Matan- 
zas. Colaboró mucho en la mejor prensa 
matancera, escribiendo poesías. 

Publicó un tomo de ellas, en esta ciu- 
dad. 

Murió, hace aproximadamente dos años, 
en la ciudad de Vera-Cruz. (Méx.) 

Ricci (Hugo). — Comandante del E. L. 
en la segunda guerra. 

Combatió a las órdenes de Maceo y de 
Lacret Morlot en la última guerra cuba- 
na, y tomó parte en varias acciones muy 
importantes, demostrando siempre sere- 
nidad y valor. 

Peleó bravamente en la batalla de Ji- 
carita, siendo en aquel entonces ayudan- 
te del Gen. Eduardo García quien lo elo- 
gia mucho y agrega que Ricci era un 
magnífico instructor de Caballería. 

Es natural de Mantova (Italia), y ac- 
tualmente radica en Bolondrón. 

Rosas (Avelino). — General Colombiano 
•del E. L. quien operó en territorio de 
Cárdenas durante la última guerra por 
la libertad de Cuba. 

Nació en Popáyán y murió fusilado en 
1901 en su país natal. 

Lo citamos por haber combatido pro 
Cuba Libre: sin embargo debemos con- 
signar que testigos presenciales de sus 
•crueldades, aseguran que fué hombre ma- 



lo y de habilidad no suficientemente com- 
probada. 

Máximo Gómez acabó con quitarle el 
mando. 

Sagebien (Julio). — Ingeniero francés, 
fallecido en 1834 a quien Matanzas debe 
la construcción del Puente sobre el río 
San Juan. 

Scola (Adalio). — De Cádiz. Escribió 
varios dramas en Matanzas. Alguno ha 
sido publicado por la imprenta de La Au- 
rora. Trabajó por la I. P. en Matanzas, y 
colaboró en la prensa local. 

Secada (Francisco G.) — Benefactor as 
turiano, fallecido por el año 1891 : legó 
$10.000 al Hospital Civil de Santa Isabel 
(Cárdenas). 

Citado por el Boletín del Archivo Na- 
cional (año XI, pág. 257). 

Tirry y Lacy (Juan de). — Bueír Gober- 
nador de Matanzas, desde Diciembre de 
1815 a Julio de 1820. Era andaluz. 

Su nombre merece ser recordado por 
haber mejorado considerablemente, la ciu- 
dad y haber favorecido el desarrollo de 
la Instrucción Pública y del Comercio. To- 
más Gener lo ayudó mucho en su obra. 

Tórnente y de la Gándara (Cosme). — 
El abuelo del actual Senador por Matan- 
zas que lleva el mismo nombre y apelli- 
do, nació el 27 de Septiembre de 1809 en 
Hermosa (Prov. de Santander. España V 
Sus padres pertenecían a una familia aco- 
modada. 

D. Cosme de la Torriente y de la Gán- 
dara figuró grandemente en el desenvol- 
vimiento comercial y agrícola de Matan- 
zas, y la casa de "Torriente Hermano" 
y después de "Cosme de la Torriente" 
llegó a ser una de las de banca y comer- 
cio más importantes de Cuba. 



-267— 



Nuestro biografiado fué uno de los fun- 
dadores y el primer Director del primer 
Banco que hubo en Matanzas, y uno de 
los principales accionistas de las Compa- 
ñías Ferrocarrileras de la Provincia, y a 




D. Cosme de la Tómente y de la Cándara. 

él se debió principalmente, la construc- 
ción del ramal (llamado "Torriente") en- 
tre Navajas y Claudio, hoy poblado de 
' ' Torriente " : y la prolongación de la lí- 
nea de Navajas a "La Isabel." 

En la margen derecha de la desembo- 
cadura del río San Juan, construyó gran 
de* almacenes de Depósito que aún ac- 
tualmente son de los más importantes del 
Puerto, y estableció un servicio de remol- 
cadores. 

El Sr. Cosme de la Torriente y Gánda- 
ra fué Vice-Presidente y uno de los accio- 
nistas principales de la Sociedad que 
construyó el Teatro Esteban, hoy Sauto ; 
Vice-Presidente del Ferrocarril de Saba- 
nilla, Vocal en fin de todas las principa- 
les empresas de esa época. Además des- 



empeñó muchos cargos honoríficos : Prior 
del Tribunal Mercantil, Regidor, Coronel 
del Regimiento de Matanzas del Real 
Cuerpo de Milicias Disciplinadas, etc. 

Fué uno de los fundadores y padri- 
no de la ceremonia de la colocación de la 
primera piedra del Casino "Príncipe Al- 
fonso", que es el "Casino Español" de 
hoy día. 

Por los servicios prestados a Matanzas 
fué condecorado con las insignias de la 
Real Orden Americana de Isabel la Cató- 
lica. 

D. Cosme de la Torriente y de la Gán- 
dara falleció el 4 de Octubre de 1870 de- 
jando un gran recuerdo por su carácter 
afable, por su alma buena y generosa, v 
por su honradez y empuje como hombre- 
de negocios. 

Su fortuna excedía de 5 millones de pe- 
sos, cantidad fabulosa en aquella época. 

Famosa ha sido su testamentaría en los 
anales judiciales de Cuba y en ella se pu- 
so de tal manera en evidencia la corrup- 
ción de la Administración de Justicia de- 
aquel entonces, que el famoso orador y 
Diputado D. Miguel Figueroa trató de lar 
misma en el Congreso Español. 

Las crisis económicas y las guerras por 
la Independencia dieron al traste con 
aquel gran capital, como con casi todos 
los de las principales familias cubanas de 
los últimos 60 años. 

Ventosa (José Tomás). — Catalán: nació- 
a principio del siglo XIX. 

Hizo su fortuna en Matanzas, y llegó íi 
ser Alcalde de la ciudad. Se distinguió 
siempre por su amor al progreso y a la 
instrucción pública, y por sus rasgos fi- 
lantrópicos. 

Trabajó mucho con el habanero J. M. 
Casal para fundar en Matanzas la Casa de 
Beneficencia, el Colegio de Niñas pobres, 
(de 1843 a 1847) encabezando con 500 pe- 
sos la suscripción abierta con ese fin y 



-268— 



PA T R I OX A S 



LAMINA XXXIX 





Tomás F. López 



Dr. Mateo I. Fiol 




General Carlos M. de Rojas 





Dr. Julio Or¿iz-Co//igni) 



Pedro Duarie 



creando 10 dotes de 200 pesos cada una. 

Fundó la Escuela Gratuita Ventosa, pa- 
ra niños, la que funcionó 26 años, facili- 
tándose a los alumnos todo lo necesario 
para la enseñanza (a. 1849-1875). 

José Augusto Escoto, Director de la Bi 
blioteca de Matanzas, escribió una bio- 
grafía muy interesante del benemérito 
catalán que encabeza estas líneas. 

Ventosa falleció en la Habana el 30 de 
Junio de 1874, trastornado del cerebro. 

Es muy lamentable que la estatua del 
ilustre catalán a quien tanto debe Ma- 
tanzas, esté arrinconada al pie de la es- 
calera del Palacio de Gobierno en la ciu- 
dad que tanto favoreció en su vida. 

Ximeno (José Matías de). — Bilbaíno, 



nacido en 1762. Fué Síndico del Ayunta- 
miento de Matanzas y Alcalde de Matan- 
zas tres veces, prestando siempre grandes 
servicios a la ciudad. Se debió a Ximeno 
la petición que fuera declarado libre para 
el comercio extranjero el puerto de Ma- 
tanzas. Fundó a principio del siglo XIX 
la primera casa azucarera de la ciudad y 
falleció el 13 de Enero de 1839. Era tan- 
ta la estimación de que gozaba el Sr. de 
Ximeno que los buques en bahía enarbo- 
laron todos sus banderas a media asta en 
señal de duelo. 

Simón de Ximeno y Estévez, su hijo, dio 
gran impulso a los negocios de comercio 
y bancarios ; él había nacido en Matan- 
zas (1798-1851) de cuya ciudad fué tam- 
bién Alcalde. 



S'&as» 



fc¡3 



m 



Nota. — Los lectores encontrarán 
en el Suplemento de esta obra una 
colección de Vistas que no se ha 
podido ya publicar en el texto, a 
pesar del interés que encierran. 



-269— 



xxin 



MATANZAS 

AGRICULTURA, COMERCIO, INDUSTRIAS 



(Ligero bosquejo de su evolución desde el siglo XVIII hasta la época presente.) 



Una de las primeras manifestaciones de 
espíritu mercantil fué el establecer en Ma- 
tanzas, allá por el año de 1741, una Agen- 
cia de la Real Compañía del Comercio de 
la Habana, para tratar de compra-venta 
de esclavos, tabaco y artículos de prime 
ra necesidad. 

La Agencia se estableció en la Calle del 
Río. 

En aquel entonces Matanzas carecía de 
muchos artículos de primera necesidad y 
otros escaseaban, lo que ocasionaba fre- 
cuentes transacciones para obtenerlos, a 
cambio de las cosechas de tabaco y del 
muy poco azúcar que empezaban a pro- 
ducir los trapiches matanceros. 

Aunque González de Veloso y Cristóbal 
de Tapia hubiesen empezado a fomenta- 
ingenios en Cuba desde el año de 1535, en 
Matanzas se fundó el primero hasta el 
año de 1728. 

Según Quintero el Ingenio en cuestión 
fué el "Matanzas" establecido en Yumu- 
rí: el segundo fué "Cachimbo" del Mar- 
qués Jústiz de Santa Ana. 

Jimeno no está de acuerdo con los da- 



tos que preceden y dice que la primera 
merced de tierras (90 Cabs.) fué otorgada 
a D. Juan de Sotolongo para agregar al 
Ingenio junto al Canimar, lindando con 
las Hdas de Limones Chicos y Guamaca- 
ro : y que el Marqués de Jústiz fundó su 
ingenio de Cachimbo hasta 1756. 

Los trapiches eran de palo, y maneja- 
dos con brazos, modificándose más tarde 
en trapiches de hierro movidos por anima- 
les. 

Para una resistencia de 40.000 libras 
se necesitaban cuatro yuntas de bueyes ! 

En lo general las industrias adelanta- 
ban a paso de tortuga. En 10 de Enero 
de 1738 José Romero fundaba la primera 
tenería ! 

Los obreros ganaban muy poco y no se 
conocían las huelgas. 

La vida era muy barata. Recuerdo ha- 
berme fijado en el precio de la carne de 
puerco, allá por el año de 1739. 

Dos libras y media valían un real ! ! 

Los médicos no podían cobrar más que 
dos reales por cada visita en la ciudad y 
un pese por cada legua de camino, en las 



-270- 



afueras de la población. (Cabildo del 18 
de Enero de 1754.) 

Sin embargo se jugaba bastante, y 
Juan de la Coba en 28 de Enero de 1746 
obtuvo el monopolio del juego ! 

Afortunadamente por esos años felices, 
no se conocían todavía los abogados en 
Matanzas : fué solamente en 1805 cuando 
el primero presentó al Ayuntamiento su 
título. 

Era el Ldo. D. Juan de Arredondo y 
Santalices. 

Pero si hacia la mitad del siglo XVIII 
aún no había abogados, había ya un Con- 
tador Judicial y de hipotecas : el prime- 
ro lo fué D. Francisco de Amoedo, cuyo 
título llevaba la fecha del 14 de Septiem- 
bre de 1747. 



Los datos acerca de los ingenios exis- 
tentes hacia el fin del siglo XVIII, tienen 
muchas discrepancias según los diferen- 
tes cronistas, y yo no estoy en aptitud 
de saber quién tenga la razón en esas va 
rias aseveraciones. 

He aquí algunos, entresacados del in- 
forme que Francisco de Jimeno publicó 
el año de 1883. 

Figuran en él un gran número de In- 
genios, pero hay que tener en cuenta 
que antaño se daba este nombre a peque- 
ñas moliendas de caña, muy diferentes de 
los grandes Centrales de hoy día, provis 
tos de maquinaria perfecta y costosa. 

En aquellos ingenios, como ya se dijo, 
se empleaba la fuerza animal, sustituida 
más adelante con maquinaria sencilla, y 
a veces casi rudimentaria. 



Años Ingenios 



Arrobas de Azúcar 



Miel 
{Bocoyes) 



Aguardiente 
(Pipas) 



Importe total 
en Pesos 



1792 


8 




— 


— 


— 


— 


1796 


18 


(y trapiches) 


— 


— 


— 


— 


1817 


76 




— 


. — 


— 


— 


1821 


111 




780.855 


9.202 


587 


— 


1846 


384 




10.113.099 


134.478 


6.936 


— 


1862 


456 




11.783.087 


187.207 


30.524 


17.674.630 



U) 

La arroba de azúcar, a principio del si- 
glo XIX valía 14 reales y medio. 

A principio del siglo XIX (año 1807) 
una manifestación de actividad industrial, 
cuyos resultados desconozco, fué la pro- 
posición presentada a las autoridades pa- 
ra el aprovechamiento de la corteza del 
plátano para fabricar sogas en vez del 
henequén. 

En el Museo de Morelia (México) yo 
vi muestras muy buenas de tejidos ma- 
nufacturados con la fibra del plátano. 

El cultivo de la caña de azúcar, aunque 
menos perfecto que en la actualidad, a 



(1) Tal es la discrepancia entre los histo- 
riadores, que P. A. Alfonso a pag. 175 do 
sus Memorias de un Matancero asegura que 
en 1786 ya había 30 ingenios! 



mediados del siglo pasado ya se haeía 
empleando abonos ; y José L. Casaseca en 
un trabajo suyo (recomendado por el 
Conde de Pozos Dulces) trataba de la can- 
tidad y calidad de los citados abonos mi- 
nerales. 

El mismo Casaseca publicó en 1851 
otro trabajo curioso acerca de un nuevo 
método para reducir a metal el cloruro de 
plata mediante el azúcar. 

Pedro L. Fernández competente hacen- 
dado cubano escribió un folleto titulado 
L'indutrie Sucriére á Cuba. 

El francés Dumont editó en Matanzas. 
el año de 1832 su "Guía de Ingenios." 

En 1868, Manuel Montejo, que había 
cursado sus estudios en la Ecole Céntra- 
le de Paris, publicó una Memoria sobro 



—271- 



Molinos de Caña, de un sistema suyo, con 
tornillos de trasmisión y mazas sin quijo 
de hierro dulce. El ingeniero José Fer- 
nández de Castro elogió ese modelo de 
molinos en las columnas del "Diario de 
la Marina." 

Las mieles de los ingenios no se apro- 
vechaban hasta que D. Sebastián Hernán- 
dez, riquísimo español y abuelo del Dr. 
Cosme de la Torriente, Senador por Ma- 
tanzas, pensó en la conveniencia de bene- 
ficiarlas. 

El Sr. Hernández fué hombre de gran- 
des iniciativas. 

* * z 

El año fiscal de 1877 a 1878 la produc- 
ción de azúcar y derivados alcanzó la 
cantidad de 250.024 toneladas; represen- 
tando el 40 por ciento de la producción 
total de la Isla. 

Y de 1881 a 1884 Santiago Dodd fun- 
dó en El Roque la Revista Agrícola "La 
Nueva Era", primer esfuerzo periódico 
en este ramo importante de la riqueza pú- 
blica. 

« # # 

Las exportaciones siguieron en franco 
aumento y el año de 1888 salieron dei 
puerto de Matanzas 20.520 bocoyes y 
788.751 sacos de azúcar además de 56.707 
bocoyes de miel. 

El año anterior a la última guerra por 
la independencia se exportaron 1.394 bo- 
coyes y 1 . 371 . 225 sacos de azúcar : y 
22.522 bocoyes de miel. 

En 1917 salieron 3.004.371 sacos de 
azúcar aparte de la importante cantidad 
de mieles exportadas directamente por la 
Cuba Distilling Co. (1) 

La zafra cubana de 308.543 toneladas 
en 1899-900, subió el año próximo pasado 
hasta 3.473.184 y 174.642.257 galones de 
miel ! 



Hay que advertir que el saco, en Cuba, 
contiene aproximadamente unas 325 li- 
bras, mientras en Puerto Rico contiene 
solamente 250; en Java 225, y 110 en las 
Islas Hawaii ! 

¡Qué cantidad enorme de millones ha- 
bría recibido Cuba si no hubiesen impues- 
to,, durante la guerra europea, un precio 
fijado con antelación, a su producción 
azucarera ! 

He aquí los últimos datos que pude ob- 
tener sobre la industria azucarera en la 
Provincia de Matanzas. (Zafra de 1917 a 
1918). 

¡ Y téngase en cuenta que la de 1918 i 
1919 ha sido mayor todavía, y es de sen- 
tirse se carezca aún de datos oficiales com- 
pletos para el mayor asombro de los lec- 
tores. 

Nombre del Sacos de Tnladas. Total 

ingenio 13 (de 2240 de galones 

(40 por todo) arrobas libras) de miel 



(1) Todos estos datos se deben a la corte- 
sía del Sr. Alberto Torres, corredor de azú- 
cares. 



Álava 236,624 

Araujo 69,649 

Armonía 72,976 

Australia ... 170,985 

Carolina .... 76,984 

Conchita .... 243,253 

Cuba 156,239 

Dolores 60,807 

Dos Rosas . . 41,593 

D.N.de Jesús 38,949 

Elena 16,883 

España 409,673 

Esperanza . . 108,001 

Feliz 136,328 

Flora 104,694 

Guipúzcoa ... 133,000 

Jesús María. 87,974 

Limones 198,040 

Luisa 34,000 

Mercedes ... 362,101 

Por Fuerza . 95,486 

Porvenir .... 20,816 

Progreso . . . 124,833 

Puerto 27,665 

Reglita 87,876 

S. Cayetano. 30,161 

S. Ignacio .. 99,529 

S. Juan Bta. 42,018 



34,333 


1.417,042 


10,105 


401,438 


10,588 


415,700 


24,810 


1.235,000 


11,170 


631,113 


35,293 


1.656,719 


22,462 


551,450 


8,823 


472,774 


6,035 


258,000 


5,651 


201,400 


2,449 


100,000 


57,728 


3.161,563 


15,670 


1.012,000 


19,428 


808,602 


15,190 


553,560 


19,297 


900,000 


12,403 


506,915 


28,733 


1.481,310 


4,933 




52,537 


2.377,492 


13,854 


733,499 


3,020 


118,703 


17,833 


836,734 


4,013 


65,959 


12,083 


571,004 


4,376 


211,127 


14,441 


822,086 


6,096 


491,982 



-272— 



San Vicente . 


94,962 


13,778 


662,759 


Sta. Amalia . 


102,273 


14,610 


814,700 


St? Gertrudis 


183,003 


26,552 


1.196,468 


Santa Rita . 


90,519 


13,133 


734,307 


Sto.. Domingo 


70,153 


9,809 


333,000 


Saratoga . . . 


44,104 


6,179 


211,500 




290,949 


41,911 


2.950,221 




141,601 


20,084 


905,037 


Tinguaro . . . 


260,855 


37,265 


2.371,888 


Triunfo .... 


28,475 


4,131 


164,700 


Triunvirato . 


29,408 


4,267 


414,050 


Unión 


202,063 


29,317 


1.414,441 


Totales ..4.825,502 


694,390 


34.166,243 



Alimento de la producción, comparada 

con la zafra anterior, 9.29 por ciento. 

* # * 

A inmediaciones de la ciudad de Ma- 
tanzas, la Secretaría de Agricultura es 
tableció un pequeño campo de demostra- 
ción en el que se proporciona a los agri- 
cultores la enseñanza práctica de siem- 
bras, abonos y uso de instrumentos. 

El ingeniero agrónomo Dr. Jesús Riera 
y Colins es el Director, y ve con interés 
y entusiasmo el asunto que le ha sido en- 
comendado, a pesar de los escasos medios 
que tiene a su disposición. 

El campo, establecido en terreno arren- 
dado, no tiene una verja de hierro que 
cierre su ingreso, no tiene cercas ; esca- 
sos son los muebles de la casa, los instru- 
mentos de cultivo, los animales, las se- 
millas, el personal. 

Por consecuencia, después de unos quin- 
ce minutos de automóvil por un camino 
encantador y poético, con mil curvas, y 
vistas magníficas del valle, se experimen- 
ta una decepción al encontrar un terreno 
apropiado sí, para su objeto, pero casi 
inútil por la limitada consignación del 
presupuesto. 

Para los terrenos se usan abonos Lis- 
ter y Armour mezclados con cenizas de 
pencas de coco y hojas para dar a la tie- 
rra los elementos de potasa de que care- 
cería. 

Los guajiros llegan irregularmente al 
campo de demostración y sólo cuando les 



hace falta conocer algún detalle que ig- 
noran. Los atiende un ex - alumno gra- 
duado de la Granja agrícola de Santa Cla- 
ra que comparte con el Dr. Riera las res- 
ponsabilidades del cargo. 
* # * 

La miel de abejas y la cera constituyen 
también una producción agrícola impor- 
tante para la Provincia de Matanzas Está 
en gran parte en manos de cubanos : sin 
embargo los españoles y los norte-ameri- 
canos poseen también un regular núme 
ro de colmenares. 

De los últimos hay un grupito estable- 
cido en Ceiba Mocha. 

De Matanzas se exportan anualmente 
unos 75000 galones de miel de abejas y 
otros 25000 galones aproximadamente, de 
la ciudad de Cárdenaas, siendo la casa 
de D. Adolfo Marzol la que compra y ex 
porta este producto y la cera, en mayor 
escala. 

De cera salen cada año unos 200 quin- 
tales de libras, aproximadamente. 

La provincia de Camagüey produce 
miel de abejas más con el sistema anti- 
guo que con el moderno. 

En la Provincia de Matanzas, el últi- 
mo es el sistema generalmente adoptado 
por los que se dedican a este género de 
industria, y así es mucho mayor la pro- 
ducción de la miel y menor la de la cera. 

Consiste en ahorrar a las abejas el tra- 
bajo de construir todo el panal, propor- 
cionándoles las láminas artificiales de ce- 
ra, que los insectos sólo tienen que relle- 
nar y completar. 

La miel se saca con máquinas neumáti- 
cas sin echar a perder las paredes artifi- 
ciales del panal. 

Además para que las crías no queden 
mezcladas con la miel, se obliga la reina 
a poner los huevos en la parte baja, me 
diante unos agujeros más chicos en la 
parte alta, accesibles solamente a las obre- 
ras. 

La miel que valía hace dos años, de 40 



—273- 



a 50 centavos, ha subido hasta 2 pesos por 
galón y acaso suba más todavía, mientras 
la cera tuvo sólo un aumento de un 10 
por ciento. 

La producción de la cera y de la miel 
de abejas era ya importante desde el fin 
del siglo XVIII. Las primeras colmenas 
habían sido traídas en 1763 por el obispo 
Morell de Santa Cruz, de la Florida. (1) 

En 1797 ya se conocía en Matanzas una 
Memoria sobre el beneficio de las colme- 
nas, por Eugenio de la Plaza. 

# * * 

Después de implantadas en la Habana 
las útiles reformas que tenían por objeto 
dar al comercio mayores libertades, tam- 
bién en Matanzas empezaron a abrirse 
camino las ideas nuevas. 

El Síndico del Ayuntamiento D. José 
Matías de Jimeno pidió la introducción 
de útiles y de esclavos de las colonias ex- 
tranjeras, y la libertad de comerciar con 
las susodichas colonias. 

•Se creó en 1795 el Consulado de Agri 
cultura y Comercio, cuyos servicios fue- 
ron bastante eficaces, por aquella época. 

Recuerdo haber leído que el Ayunta- 
miento se preocupaba en Junio de 1797 
por haber faltado el pan durante tres 
días, mientras que hemos carecido en Cu- 
ba, no hace mucho, de artículo tan indis- 
pensable y durante varios meses, sin que 
eso turbara los sueños de los señores con- 
cejales de cualquier Ayuntamiento. 

# » * 

En 3 de Diciembre de 1793 el puerto 
de Matanzas fué reconocido de suficiente 
importancia comercial para habilitársele 
al comercio exterior. 

Entonces se animaron las relaciones co- 
merciales con los Estados Unidos, y los 
buques de ese país venían a Matanzas, 
cargados de víveres, llevándose miel, azú- 
car y tabaco. 

La pesca y la caza, a principio del si- 



(1) "La Aurora" 11 Oct. de 1828. 



glo XIX, eran industrias exclusivas de 
Jos matriculados. 

El comercio, en 1801, era libre en toda 
la isla, pero quedaban siempre restric- 
ciones con los buques de procedencia ex- 
tranjera, concediéndose ciertas franqui- 
cias solamente a los que venían a Cuba 
para llevarse los frutos del país. 

A pesar de las pocas facilidades que 
existían en aquella época para comerciar 
con los extranjeros y para que ellos se es- 
tablecieran en Cuba, ya existían en Ma- 
tanzas a principio del siglo XIX muchas 
casas de comercio que revelaban por sus 
razones sociales la procedencia de otros 
países: los Simpson, Madan, King, Alkins 
Grau, Murdoch, Drake, Adams, Masen - 
dorff, etc., eran apellidos muy conocidos 
en Matanzas. 

Las primeras y las más importantes 
fueron : 

Por 1807.— Las de José Matías de Xi 
meno, de Tomás Gener, y de Joaquín Má- 
dan. 

Por 1814. — La de Juan Forbes y Cía. y 
la de Antonio Carbonell. 

Por 1823. — Las de Zacarías Alkins, de 
Diego Simpson, y de Tolosan y Cia. 

De la misma época aproximadamente 
eran las casas de D. Francisco y de D. 
Cosme de la Torriente y de la Gándara. 

El comercio fué permitido sin restric- 
ciones a todos los buques extranjeros, ei 
año de 1809. 

Ese mismo año entraron 162 por todo 

Sin embargo se establecieron derechos 
de importación y de exportación, los que 
eran menores para los buquees que na- 
vegaban bajo la bandera de España. 

Ocho años más tarde la población di- 
Matanzas y de sus alrededores alcanzaba 
unos 20634 individuos, perteneciendo la 
mitad aproximadamente, a la raza de co- 
lor. 

En 1819 D. Juan Manuel O'Farrill ob- 
tuvo el privilegio de explotar su vapor 
Neptuno con viajes entre la Habana y Ma- 
tanzas. 



-274— 



La exportación del puerto de Matanzas, 
'íabía subido en 1830 a 160002 cajas de 
iizúcar contra 21866 en 1816: de 457' 
quintales de café a 80250 y de 7397 bo- 
coyes de miel a 19612. 

El valor total de esas exportaciones al- 
canzaba $2.636.391. 

En 13 de Diciembre de 1833 se nombra- 
ron por la Junta Superior Directiva de 
la Real Hacienda los primeros Corredo- 
res, y en 3 de Febrero de 1839 el Maris- 
cal de Campo D. Antonio Buitrago con- 
vocó la primera junta de ellos, en la que 
se estipuló que cada corredor pagara men- 
sualmente la cantidad de 4 pesos y 2 rea- 
les. Era Gobernador D. Manuel Francis- 
co Jaúregui. 

En 1852 el telégrafo facilitó mucho las 
transacciones comerciales: por esa época 
las del comercio exterior se efectuaban 
por más que la tercera parte, con los Es- 
leídos Unidos. 

En 1858 había en Matanzas un Matadero 
público, y las exportaciones alcanzaba a 
un valor de $4.386.696, entre azúcar y 
derivados, cera, miel de abejas, y tabaeo 
elaborado y en rama. 

A mediados del siglo XIK había au- 
mentado bastante el comercio de cabotaje. 

Los negocios se hacían con moneda me- 
tálica, hasta que el Banco Español hizo 
en 1857 una emisión de billetes que pron- 
to llegaron también hasta Matanzas. 

En 19 de Enero de 1858 (según Quin- 
tero) fué autorizada la creación del Ban 
co de San Carlos de Matanzas con un ca- 
pital nominal de $2.825.000: pero según 
Pezuela se fundó desde 1857, pudiéndose 
reunir solamente $847.000 en ese mismo 
año por causa de la crisis. Sin embargo 
el Gobierno aprobó solamente en Septiem- 
bre de 1859 los estatutos del Banco. 

El primer Director fué el ya citado Sr. 
Cosme de la Torriente, abuelo del popu- 
lar Senador por Matanzas. 

Funcionaba también un Tribunal de 
Comercio, desde ese mismo año de 1857; 



pero Quintero dice que fué suprimido en 

1869. 

• * * 

El puerto de Matanzas, más de un si- 
glo después de la fundación de Matanzas 
carecía aún de muelles. 

Hasta el año de 1818 se empezó la cons- 
trucción de uno de 300 varas de largo 
por 28, concluyéndose diez años más 
tarde. 

Era la época en que los bergantines lle- 
gaban de Europa en 50 días o en 60, y en 
dos días los que procedían de la Haba- 
na: Entraban y salían de cien para arri 
ba cada mes, de Enero hasta Mayo, dis- 
minuyendo el movimiento en los meses si- 
guientes. 

A mediados del siglo se empezaron las 
mejoras más importantes del puerto, y en 
Enero de 1852 La Aurora publicó acerca 
de ellas varios artículos. 

El primer muelle del año 1818 se pro- 
longó en 1860. 

Poco después de la primera mitad del 
siglo XIX Cosme de la Torriente levanta 
almacenes de depósito en la desemboca- 
dura del Río de San Juan. 

Medían 230 metros por 100, y estaban 
levantados sobre estacas clavadas en ei 
fango ! 

La capacidad de esos almacenes era de 
30000 cajas de azúcar y de 20000 bocoyes, 
de 60 arrobas. Estaban dotados de 9 pa 
rarrayos, faroles de gas, cobertizos, etc. 

Para el servicio de los almacenes había 
18 barcas de 50 toneladas, y un vapor re- 
molcador. 

En conjunto se habían gastado unos 
6(0.000 pesos. 

Galindo y Cia en 1865 construyeron 
otros buenos almacenes, de cantería, y po- 
co a poco fueron imitados por otros gran- 
des comerciantes de la localidad. 

Pezuela en su Diccionario Geográfico 
(pag. 32 vol. IV) confirma que siempre 
se veían por esa época, un centenar de 



—275— 



buques de todas las naciones, en el puer- 
to de Matanzas! 

En 7 de Mayo de 1864 se creó la Jun- 
ta Jurisdiccional de Agricultura, Indus- 
trin y Comercio, que empezó a funcionar 
en todas las Cabeceras de la Isla. 

La primera Junta que funcionó en Ma 
tanzas tuvo por Presidente y Vice-Presi- 
dente respectivamente al Gobernador 
Mendicuti y D. Benigno Gener. 

En 1868 fué Presidente Don José Mi- 
guel Ángulo y Heredia. En ese mismo 
año, el día primero de Julio se abrió en 
Matanzas la Sucursal del Banco Español 
de la Habana. 

Las comunicaciones con los Estados 
Unidos se hacían más fáciles y el vapor 
Matanzas con sus 500 HP. de fuerza ha- 
bía logrado hacer su primer viaje de Ma- 
tanzas a Nueva York en seis días y 18 
horas, rapidez casi asombrosa por aque- 
lla época (1860). Pero solamente cinco 
pasajeros habían arriesgado su vida en 
ese tour de forcé ! 

A mediados del siglo pasado del Co 
mercio salían las mejores iniciativas y ba 
jo su protección y auspicios se había fun- 
dado y prestaba buenos servicios el Cuer- 
po de Bomberos, así como el Estableci- 
miento Sanitario de San Pablo y otras, 
útiles instituciones públicas y particula- 
res 

En 1864 el Instituto de Aplicación de 
Matanzas publicaba "Lecciones Genera- 
les de Comercio." 

La primera Compañía de Seguros fun- 
cionó en Matanzas desde el año de 1857. 

Las primeras sociedades de esta índolc- 
y de Socorros Mutuos se empezaron a 
crear en Cuba después de la primera mi- 
tad del siglo XIX, pero su objeto no era 
humanitario. 

Trataban sencillamente de proteger la 
salud o la vida de los esclavos, no por ha- 
cer el bien, sino para disminuir los gastos 
eventuales, o las pérdidas que hubieran 



podido sufrir los propietarios de la mer- 
cancía de sangre. 

Hoy, al crear instituciones de esta ín- 
dole se persiguen fines muy distintos. 

Se protege al obrero en caso de acci- 
dentes, de acuerdo con la ley, y con los 
principios humanitarios de la sociedad 
moderna. 

Matanzas posee en la actualidad una 
Compañía General de Seguros, que lleva 
el nombre histórico de "Yucayo" desde 
el 22 de Enero de 1917. Es una Sociedad 
Anónima con 250 . 000 pesos de capital : de 
ellos están depositados $100.000 en la Te 
sorería de la Nación. Cuenta además con 
una reserva que se forma con el 15 por 
ciento de las utilidades. 

Integran la Sociedad "Yucayo" perso- 
nalidades de la Banca, del Comercio y de 
la Industria de Matanzas, que de por si 
renresentan una indiscutible garantía ma- 
terial y moral, como los señores Pedro Ur 
quiza y Bea, Bonifacio Menéndez, Lui-v 
Amézaga, Presidente de la Cámara local 
de Comercio, Industria y Agricultura, José 
Cabanas, Pedro Bea Cirarruista, Luis Ve- 
lasco, Casimiro Giscard, Pedro Arenal, Al- 
fredo Heydrich. Bautista Cañizo, etc. 
Agente Director D. Leoncio del Campo y 
Administrador General el conocido hom 
bre de negocios D. César Moran, cuya 
competencia en ramo de seguros es cono- 
cida. 

La Compañía de Seguros "Yucayo" no 
constituye solamente un negocio brillan- 
te para los tenedores de acciones, (parti- 
cularmente hoy que sus pólizas se extien- 
den en todas las provincias de Cuba) si- 
no que resulta de positiva ventaja para 
patronos y obreros, ya por la rectitud y 
escrupulosidad de sus procederes, ya pol- 
la rapidez, verdaderamente excepcional, 
con que se tramitan los pagos de los si 

niestros. 

* * # 

Pero volvamos al pasado de Matanzas. 
En Febrero de 1872 los Canarios, pro- 
movieron una Feria-Exposición de gana- 



—276— 



tío, maquinaria e instrumentos agrícolas, 
carros, tabaco, azúcares y derivados, co- 
lecciones de plantas y flores, zapatos, tra- 
bajos femeninos, fósforos, etc. Fué un éxi- 
to, y la suscripción produjo $26.199,35. 
El Ateneo de Matanzas inició otra en 
1881, la que sirvió para demostrar el gran 
adelanto de la Provincia : y en 1900 ha- 
bíase también acariciado el proyecto de 
una tercera Exposición. 
# * * 

En Matanzas hay una Cámara de Co 
mercio. 

Se constituyó en 1907 el día 24 de Ju 
lio y pertenecen a ella muchas de las prir. 
cipales casas comerciales e industriales de 
la capital de la Provincia. Sin embargo, 
como en la Habana, hay comerciantes que 
por motivos baladíes, están alejados de 
ella, preocupándose más de pequeneces 
que del interés colectivo del gremio. 

Tiene por objeto exclusivo la mencio- 
nada Corporación el fomento, desarrollo 
y defensa de los intereses que represen- 
ta, que son los mercantiles, industriales, 
agrícolas y de navegación, con domicilie 
en esta ciudad; y en el concepto expues- 
to ha favorecido el desenvolvimiento mer- 
cantil por todos los medios a su alcance 
y de acuerdo con los intereses de los aso 
ciados, ya gestionando ante los Poderes 
Públicos, ya solicitando disposiciones que 
favorezcan al Comercio : particularmente 
en los momentos recientes de crisis y de 
dificultades de todas clases. 

En todas las cuestiones importantes de 
índole mercantil o financiera o económica 
que han agitado al país, la Cámara de Co- 
mercio ha elevado informes y peticiones 
al Congreso de la República, ha expues- 
to los juicios y opiniones que ha juzgado 
conveniente para ilustrar al Gobierno y 
a los Poderes Legislativos, habiendo he- 
cho una campaña constante en pro de la 
modificación de los Aranceles que actual- 
mente rigen. 

Cuando se trató de la creación de la 



moneda nacional, .cuando recientemente 
se estableció el impuesto del Timbre, la 
Corporación de que se trata, hizo vivas 
gestiones en favor de las clases mercanti- 
les a fin de obtener la mejor solución de 
todas las cuestiones que surgieron a vir 
tud de las reformas que implantaban un 
nuevo sistema de contribuciones. La Cá- 
mara de Comercio actúa también como 
Tribunal arbitral respecto de las cuestio- 
nes que pueden surgir entre comerciantes, 
industriales, agricultores, propietarios, fa- 
bricantes y obreros. 

Aparte existe también un Centro de De 
tallistas, sociedad fundada en 1882 para 
la defensa de los intereses de este gremio. 

Para tener una idea de las exportacio- 
nes por los puertos de la Provincia (Cár- 
denas y Matanzas), agregaremos que el 
total de su valor, durante el año natural 
de 1918, fué el siguiente: 



Puertos : 
Cárdenas . 
Matanzas . 



Total. 



Valor en pesos 

362.290.06 
444.833.52 

807.123.58 



Hay que tener en cuenta que gran par 
te del azúcar y derivados, sale también 
por ferrocarril, y que otra parte sirve al 
consumo de la población. 

# $= & 

En el comercio de Matanzas ocupa el 
primer lugar la casa "Sobrinos de Bea 
y Cia" cuyos orígenes deben buscarse 
hasta por el año de 1844. Ha pasado por 
muchas transformaciones su razón social 

Fué, en un principio, "Amerigo y Cia", 
(siendo ya socio de la casa uno de los 
Bea) ; más tarde Anselmo García y Cia., 
M. Bea y Cia ; M. Bea ; Bea Saracho y 
Cia. ; J Zabala y Cia. ; Bea Bellido y Cia. ; 
T. Bea y Cia. ; y por último Sobrinos de 
Bea y Cia. 

Sus negocios han sido siempre de la 



—277— 




Edificio de la Casa Sobrinos de Bea y Cía. (Matanzas) 




Oficinas de la casa Sobrinos de Bea y Cía. (Matanzas) 



misma índole : víveres, ferretería y ex- 
portación de azúcar : y solamente al por 
mayor. 

Además la casa Sobrinos de Bea y Cia. 
se lia dedicado y se dedica a los negocios 
bancarios de índole comercial y agríco- 
la : efectúa préstamos y refacciona inge- 
nios de azúcar. 

Hace tiempo D. Tiburcio Bea, entonces 
gerente de la casa, prestó buenos servi- 
cios comerciales y marítimos al Gobierno 
español, que era en aquel tiempo, el go- 
bierno de la isla. En la actualidad la ca- 
sa continúa prestando su apoyo al Go- 
bierno constituido, hoy cubano, y ha fa- 
vorecido y favorece la labor de la Junta 
de Defensa local, de un modo muy plau- 
sible 

La casa Sobrinos de Bea y Cia. por su 
importancia, ha podido ejercer una bené- 
fica influencia en los precios de los víve- 
res en Matanzas, registrándose fenómenos 
económicos muy dignos de ser menciona- 
dos. 

Mientras en la Habana, comerciantes 
que estiman la seriedad e importancia de 
una casa por el capital de que disponen, 
(amasado a menudo con lágrimas de me- 
nesterosos) han realizado transacciones de 
harina, de manteca y leche condensada a 
precios exhorbitantes, en Matanzas se 
efectuaron las mismas transacciones a 
precios inferiores de un 40 a un 150 por 
ciento. 

Ejemplos: en la Habana la harina al- 
canzó (no oficialmente) precios de $40 
y más, el saco ; cuando la casa Sobrinos 
de Bea y Cia la vendía a $17! 

La manteca que en la Habana se rea- 
lizó a $0.72 y 0.75 libra, en Matanzas no 
pasó de $0.50 centavos. 

La leche condensada se vendió y se ven- 
de en Matanzas a $10.80 y $11 la caja 
contra $14 y 15 en la Habana. (1) 

Los hechos anteriores mientras son una 



(1) A mediados del año 1918. 



prueba de la honradez del comercio de= 
Matanzas, demuestra también que esta 
Junta de Defensa, presidida por el ínte- 
gro Alcalde Dr. Armando Carnot, y con- 
tando con miembros tan valiosos y es- 
crupulosos como los señores D. Victoria- 
no Barroso Armas, José T. García Agen- 
te Consular de Italia, Dr. Adolfo Val- 
huerdi, Dr. Luis A. Betancourt, Sr. Cár- 
denas, Sr. Menéndez etc.; no ha tolerado 
abusos, ni ha permitido que se falsearan 
facturas comerciales para esconder Ios- 
aumentos culpables de los precios fijador 
oficialmente. 

* # * 

Otra casa comercial muy importante es: 
la de Arechavaleta Amézaga y Cia, que 
en la actualidad gira exclusivamente en 
los ramos de víveres y de ferretería. 

Como la casa Sobrinos de Bea, también 
la razón social Arechavaleta Amézaga y 
Compañía ha prestado y sigue prestando 
una cooperación valiosísima a la labor de 
la actual Junta de Defensa. Municipal. 

Antaño la casa aludida comerciaba tam- 
bién en azúcar, y pasó crisis agudas que 
sirvieron para demostrar su honradez en 
los negocios y su solidez a toda prueba : 
como en las épocas de la baja del azúcar, 
y cuando, durante la guerra por la inde- 
pendencia, fué bloqueada la isla de Cuba. 

La casa giraba entonces bajo la razón 
social Amézaga y Compañía. 

Sus transformaciones fueron también 
múltiples. 

En 1859, época de su fundación, la ra- 
zón social de la casa era J. Baró y Cia. . 
más tarde fué Pina, Amézaga y Cia ; Amé- 
zaga Clark y Cia ; Amézaga y Cia ; J„ 
Lombardo y Cia; Lombardo Arechavale- 
ta y Cía. ; y por último, desde el año 
de 1912 Arechavaleta, Amézaga y Cia. 

Uno de los gerentes de la casa, el se- 
ñor L. Amézaga es Presidente de la Cá- 
mara de Comercio, Industria y Agricul- 
tura de Matanzas. 

Los sentimientos aliadófilos de la casp.- 



—279— 



Arechavaleta, Amézaga y Cia son conoci- 
dos, habiéndolos demostrado en repetidas 
ocasiones, ya con ayudas a la Cruz Roja 
Cubana y de los Estados Unidos, ya sus 
cribiéndose a los empréstitos norte-ame- 
ricanos. 

# # # 

No podríamos olvidar la gran casa 
Urréchaga y Cia, cuya importancia co- 
mercial todos conocen en Matanzas, aun- 
que sea menos antigua que las casas ci- 
tadas con anterioridad, por haber sido 
fundada el año de 1889 por el Sr. Neme- 
sio Urréchaga. 

Gira en los ramos de ferretería y lo- 
cería, pero controla varios otros negocios 
cuantiosos. 

La casa Urréchaga y Cia es el alma de 
la fábrica de alpargatas, de Regla, indus 
tria importante, dotada de maquinaria 
moderna. 

El ingeniero Federico Urréchaga hizo 
los estudios del salto de agua del río Ca- 
ñas y del río S. Agustín que dio origen 
a la Cia. Hidro Eléctrica de Matanzas. 
S. A., empresa de indiscutible utilidad. 

Se espera que la nueva Compañía po 
(Irá dar pronto fluido eléctrico a precio 
mucho más bajo, con innegable beneficio 
para el público matancero: acaso un 50 
por ciento menos del que hoy rige. 

Las simpatías de la casa Urréchaga y 
Cia. por la causa aliada se exteriorizaron 
en repetidas ocasiones ; ya por haber ini- 
ciado la lista de suscripción a favor de 
la Cruz Roja N. Americana con la creci- 
da cantidad de 500 dólares, ya en varias 
oirás oportunidades de la misma índole. 
Además el Sr. Ingeniero Federico Urré- 
chaga, quien cursó sus estudios profesio- 
nales en los Estados Unidos, es miembro 
vitalicio de la Cruz Roja Americana. 

No menos generosa ha sido la casa en 
cuestión, con la Cruz Roja Cubana. 

Varios negocios de los principales de 
Matanzas, recibieron impulso de la casa 
Urréchaga y Cia. 



El fundador de ella D. Nemesio perte- 
nece a la Directiva de la Compañía de 
Jarcia de Matanzas S. A. y a otras Di- 
rectivas. 

El invento del Sr. Antonio Vallée, qun 
consiste en un aparato para la clarifica- 
ción de los guarapos, encontró también 
el apoyo de los Hnos. Urréchaga, siem 
pre amantes del progreso. El mencionado 
invento puede revolucionar el beneficio 
del azúcar, y ser fuente de magníficas uti- 
lidades para los que formen la nueva Com 

pañía para explotarlo. 

# * * 

Hay otras muchas casas de comercio 
respetables e importantes en Matanzas 
además de las que he citado. 

El índice de Selección en el Apéndice 
de esta obra puede llenar algunos vacíos : 
no todos, porque el elencar todas las ca- 
sas que giran un capital cuantioso en Ma- 
tanzas resultaría muy largo, difícil y has- 
ta monótono. 

* * # 

Matanzas cuenta también con un regu- 
lar número de industrias, de las que he 
visitado algunas. 

Acompañado del Administrador, señor' 
Enrique Aldrich, me trasladé a los am- 
plios locales de la Cia. Panificadora de 
Matanzas S. A., industria importante, y 
más que importante, imprescindible en 
cualquier ciudad moderna. 

Su capital es nominalmente de $100.000 
pero la maquinaria y el edificio represen- 
tan hoy una cantidad mucho más crecida, 
por las mejoras que se han llevado a ca- 
bo desde la época de su fundación. 

El deseo que yo tuve de hacer una vi- 
sita a las instalaciones de la Panificadora. 
no se debió únicamente a su importancia 
industrial, sino a la ridicula acusación de 
faltas higiénicas de que se hicieron eco 
imprudentemente algunos periódicos a 
mediados del año próximo pasado. 

La Cia. Panificadora está montada de 
tal manera que sería imposible la fabri- 



—280- 



caeióu de pan y galletas siu la limpieza 
e higiene más escrupulosas. ¿Quién podría 
atreverse a intentar modificar con medios 
humanos la labor mecánica de las máqui- 
nas, cada una movida por su motor eléc- 
Irico? 

La masa se forma y se mezcla en La 
mezcladora "Day", cuyo batidor podero- 
so no permite la inoportuna ingerencia 
de las extremidades del obrero encarga- 
do de ella. 

Para partir la masa hay un aparato 
portátil que se sitúa en las mesas y en las 
artesas. Además el Panímetro recibe la 
masa en un embudo, la corta y la pesa a 
razón de 1200 a 3600 cortes por hora. 

Todas las partes así obtenidas, resultan 
iguales, y además quedan eliminados por 
la presión los gases producidos por la fer- 
mentación. 

Otra gran eortadora y paleadora, siste- 
ma L. A. Rockwell puede abastecer hor- 
nos, cuya capacidad alcanza casi 10000 li- 
bras ! 

Hay un cilindro automático que voltea 
la masa evitando que el operario la toque ; 
hay cilindros reforzados con tableros de 
acero y raspadora, cilindros reversibles 
Day etc. todos ellos utilizables tanto pa- 
ra las galletas como para la fabricación 
de los macarrones, que más tarde consti- 
tuirá otro ramo de la industria que cita- 
mos : en nuestro concepto será el más lu- 
crativo. 

Dos máquinas italianas, sistema Pen- 
zotti son muy útiles para batir y engro- 
sar la masa, y una nueva máquina (la 
única en Cuba) denominada Sobadora 
Day recibe de la amasadora la masa, y 
la pasa a la prensa directamente sin ne- 
cesidad del cilindro laminador. 

Las mesas de la Cia. Panificadora es- 
tán cubiertas de mármol, para que la fa- 
bricación de pan, bizcochos y galletas de 
varias clases resulte verdaderamente lim- 
pia e higiénica. 

La capacidad diaria de la fábrica sería 



de 100 sacos de harina, pero raras veces, 
supera los 50 en épocas normales. 

El Presidente de la Cia. Panifieadow, 
Dr. José Cabarrocas y el Administrador 
Sr. Enrique Aldrich, pueden ufanarse de 
haber dado vida a una magnífica y muy 
útil industria ! 

# * # 

Hay en Matanzas 7 Tenerías; algunas 
establecidas solamente para las necesida- 
des de fábricas de calzado anexas. 

Creo haber visitado la mejor Curtidu- 
ría de la Provincia: Me refiero a la Com- 
pañía Curtidora Cubana S. A. cuyo capi- 
tal autorizado es de $1.200.000. 

Es una industria bien montada, que i 
todas luces demuestra la particular com- 
petencia del Director, y organizador dé- 
la misma, Sr. P. P. Luengas. 

El Sr. Luengas es de nacionalidad me- 
xicana, y adquirió los grandes conocimien 
tos industriales que posee en el ramo de- 
Curtiduría, en la fábrica de su tío, el Sr. 
Carlos B. Zetina, una de las más impor- 
tantes de la América Latina. 

La Cia. Curtidora Cubana S. A. puede 
curtir diariamente cien o más cueros de- 
res.: se dedica sólo a curtir suela. 

Perfecta es su maquinaria : los motores, 
de petróleo; las otras máquinas son norte- 
americanas y alemanas. 

Hay 20 tanques para quitar el pelo cu 
24 horas a los cueros, por medio de agen- 
tes químicos; operación teóricamente muy 
sencilla, y que sin embargo requiere gran 
práctica, ya que se necesita modificarla 
según los países y según los climas. 

Para curtir hay otros 70 tanques. Lar- 
go sería el describir todas las operaciones 
que se efectúan : baste decir que en ge- 
neral los cueros se someten a un movi- 
miento automático continuo, para que los 
agentes químicos cumplan su tarea roedo- 
ra de las partes blandas de los tejidos 
animales. 

La Cia, Curtidora Cubana necesita so 
lamente al obrero para el transporte de~ 



—281- 



^os cueros de un departamento a otro, y 
pronto el número de los primeros se re- 
ducirá más todavía al establecer los trans- 
portes mecánicos aéreos, como en los Es- 
tados Unidos. 

Además del mangle rojo como materia 
prima para curtir, se usa también la cor 
teza del castaño y del quiebra - hacha o 
quebracho, como lo llaman en la Repúbli 
ca Argentina. 

De los tanques, los cueros pasan a los 
tambores. 

Para disolver las sustancias concentra- 
das, hay 4 depósitos o leaches. 

Después de curtidos, los cueros pasan 
a secarse en los túneles, departamento 
éste, todo de madera de pino americano, 
y muy nuevo para Cuba. 

Dos poderosos ventiladores o extracto 
res de aire, renuevan continuamente el 
aire, sustituyendo gran parte de su hidró- 
geno por oxígeno. 

En seis horas pueden secarse 1200 cue- 
ros • y una vez secos la máquina plancha- 
dora los plancha y les saca brillo. 

Pronto la Compañía tendrá un depar- 
tamento mayor para salar los cueros, el 
único de la fábrica que en el momento de 
mi visita no estaba aún de acuerdo con 
las exigencias de la importante planta, ob- 
jeto de estas líneas. 

La Cia. Curtidora Cubana S. A., posee 
en Cárdenas otra planta semejante a la 
■qiie he descrito brevemente; pero en aqué- 
lla se curten también pieles finas. 

¡Buena industria que honra Matanzas 

y a los organizadores ! 

* * t 

Fábricas de calzado hay muchas ; algu- 
nas dotadas de maquinaria, pero la ma- 
yor parte funcionan todavía a mano, con 
los sistemas antiguos. 

Dicen que la de J. Cabanas y C. es la 
■más moderna : no la he visitado. 

Visité otra, menos importante acaso, 
pero bastante floreciente aunque predo- 
minara el trabajo a mano para la fabri- 



cación del calzado : la casa M. Ruiloba y 
Compañía. 

Su especialidad es la fabricación de 
guantes para los chauffeurs y para los 
campesinos, que cortan la caña de azú- 
car. Todas las obreras que trabajan en 
la confección de guantes usan máquinas 
Singer, con que cosen la materia prima : 
pieles de res, de cochino, y de caballo, im- 
portadas casi totalmente de los Estados 
Unidos. 

Los productos manufacturados por la 
casa Ruiloba y Cia. pueden competir con 
los importados del extranjero : son zapa- 
tos, monturas, guantes, polainas, etc. 

Y es notable la parte importante que 
en su negocio puede desempeñar un solo 
hombre. No sería posible figurarse la casa 
Ruiloba sin la presencia del socio Juan 
Martínez, quien es el alma verdadera de 
la industria. 

Otra buena fábrica, importante aunque 
no muy moderna, es "La Isla", de R. 
Pérez y Hno. que produce artículos de 
mucha resistencia y duración. 

La casa Graciaá y Cia. elabora sola- 
mente calzado a mano, y muchos de sus 
obreros lo cosen en sus propias casas co- 
mo hemos visto hacer en algunas ciudades 
del Estado de Guana juato (México.) 
* * * 

La casa J. M. Altuna S. en C. es una 
buena fábrica de mosaicos, por presión 
hidráulica. Con la nueva maquinaria nor- 
te-americana calcula su producción en 
4000 mosaicos diarios : el almacén de ma- 
deras agregado a la fábrica es también 
muy importante. 

Existen también una Refinería de Pe- 
tróleo, y varias fábricas de alcoholes: la 
de los Sres. Arechavaleta Amézaga y Cia. 
con turbina de azúcar, el Alambique de 
San Juan, de J. Begueristain ; una fábri- 
ca llamada Compañía de Estampados (que 
con algo más de iniciativas y de empuje 
podría desempeñar el mismo papel de la 
Sociedad Industrial S. A. en Luyanó), etc. 



—282- 



No hace mucho se fusionaron la Cia. del 
Acueducto, la Compañía de los Tranvías 
Urbanos y la Planta Eléctrica. Por contra 
surgió la Compañía Hidro-Eléctrica cuyas 

intenciones son inmejorables. 

# # # 

Hice una excursioneita hasta los Moli- 
nos, en donde está la planta de hielo de 
The Matanzas Ice Co. 

Magnífica y muy higiénica instalación 
la de la Compañía a que me refiero. 

Cien caballos de fuerza hidráulica que 
se obtienen por las aguas del río, mueven 
la maquinaria de procedencia norte-ame 
ricana. 

Una máquina compresora capaz de pro- 
ducir de veinticinco; a veintiséis tonela 
das diarias de hielo : una bomba que por 
medio de presión obliga el agua a pasar 
a través del filtro, un motor y dos gran- 
des tanques suavizadores con una capaci- 
dad de 25 metros cúbicos de agua, o sean 
S000 galones aproximadamente : cada uno. 

Por medio de substancias químicas el 
agua del acueducto se purifica, en los 
tanques, de todos sus carbonatos, de mag- 
nesia especialmente. Los carbonatos pre- 
cipitan en el fondo de los tanques y una 
cañería los devuelve al río. 

Yo creo que en vez de devolverlos al 
tío, pudieran ser fácilmente aprovecha- 
dos. 

El agua se filtra todavía : para que re- 
sulte químicamente pura, pasa a través 
de un filtro de piedra, después por otro 
de arena gorda y por fin a través de are- 
na finísima. Por lo tanto la fábrica pro 
•duce un hielo inmejorable. 

Los bloques, muy transparentes se 
guardan, como de costumbre, en cuartos 
de refrigeración. Cada uno es de 300 li- 
bras aproximadamente. 

La industria descrita sumariamente es- 
tá bien montada y bien dirigida, como 
que el Sr. J. B. Skidmore está al frente 
de ella desde hace 19 años. 
Presidente de la Compañía es el cono 



cido hombre de negocios Sr. Bonifacio 
Menéndez, y Administrador el Sr. Alfre- 
do Lima. 

* # * 

Industria netamente cubana es la Com- 
pañía Calera de Matanzas, de Cruz Al- 
fonso, Macias López y Cia. que explota 
unos yacimientos inagotables de piedra 
caliza, casi pura, y de calidad absoluta- 
mente superior. 

Quise visitar la planta en atención a los 
informes obtenidos por personas extraña^ 
a la empresa, informes que yo suponía 
exagerados. 

Y resultaron muy exactos. 

Los tres hornos de sistema continuo, 
marca Keystone, cuya capacidad es de 
ocho a diez toneladas diarias cada uno. 
queman la piedra así como sale de la 
cantera. 

Una vía estrecha une la misma cante- 
ra con el tercer piso de la planta, que es 
la parte alta en donde se cargan los hor- 
nos. El calor que sube del horno quita a 
h piedra la humedad que ha podido traer 
consigo en el momento de la extracción. 

Poco a poco baja la piedra, empleando 
unos tres días desde el momento en que 
entra hasta que sale para los conos de 
enfriamiento, que aprovechan sólo la co 
rriente de aire natural. 

La acción del calor del horno, cuya tem- 
peratura varía de 1800 a 2000 grados Fa- 
renheit, dura 24 horas : la piedra se con- 
vierte en trozos de fuego, como meteoros 
candentes, de una bolgia Dantesca. 

Empiezan después a trabajar las tritu- 
radoras, movidas por dos motores de unos 
100 HP. en conjunto. 

Las trituradoras reciben la piedra en- 
friada de unos aparatos colosales denomi- 
nados shear gates que con el leve esfuerzo 
de un solo operario, abren sus bocas de 
hierro. 

Para no gastar más fuerza que la nece- 
saria, cada departamento de la fábrica 
dispone de motorcitos independientes, que 



—288 



trabajan solamente cuando es preciso. 

Un pozo a poca distancia, unido con tu- 
bería a la planta, da el agua necesaria me- 
diante un molino de viento : e inmediata 
al pozo está la cantera cuyos vagones ba- 
jan sin esfuerzo y sin tracción por la pen- 
diente natural del terreno 

Aunque sea buena la instalación aludí 
da, lo más notable de la Compañía Cale 
ra es sin duda la calidad excepcional de 
la cal. 

La vi extendida sobre las paredes de la 
fábrica, siendo de tal manera blanca, fina 
y sin grano alguno, que más que cal pa 
recería yeso. Además al apagarla produ- 
ce una cantidad tal de calor, y un rendi- 
miento tan abundante, como lo he visto 
pocas veces en mis múltiples viajes por el 
mundo. 

SI análisis efectuado en el laboratorio 
Freyre en la Habana, arrojó los resulta- 
dos maravillosos que a continuación se ex- 
presan : 

Cal (Ca O) 96.24% 

Magnesia (Mg O) 

Oxido de hierro (Fe 203) . . 
Alumina (Al 203) .... 

Sílice (Si 02) 

Oxido de sodio y potasio 

100.00% 
Se puede por lo tanto considerar como 
excepcional la reducida cantidad de im- 
purezas que deja la cal de la mencionad;; 

Compañía. 

* * * 

De las fundiciones en la ciudad de Ma 
tanzas, la del Sr. Casimiro Giscard es la 
más importante. 

En ella se pueden manejar grandes pie- 
zas, porque la casa cuenta con 150 m. de 
errúas y 6 puentes de 16 toneladas cada 
uno ; además puede producir toda clase de 
maquinaria y accesorios para la industria 

azucarera. 

# * * 

■ Existe una fábrica de harina y gofio 



0. 


54 „ 


1. 


87.. 


0, 


63 „ 





63,. 





.11 ., 



de maíz y de trigo "La Locomotora", que- 
está movida por vapor y me informan po- 
seer también buena maquinaria norte- 
americana. 

# # # 

El Sr. Juan A. Alvarez es propieta- 
rio de la mejor fábrica de licores: "Yu- 
murí" se llama la fábrica; mucho más im- 
portante de lo que se cree generalmente. 

Sus marcas registradas ''Flor de Co- 
vadonga", "Escarchado de Guanábana", 
y "Licor Aliado" son excelentes, y las dos: 
primeras están presentadas con verdade- 
ro lujo. 

La fábrica del Sr. Alvarez elabora su?; 
productos por el sistema de la maeera- 

ción. 

# * # 

The Matanzas Oil Co. que actualmente 
se dedica a trabajos de exploración, pue- 
de convertirse acaso en una floreciente 
industria petrolera más tarde si las per- 
foraciones dieran el resultado apetecido. 

# * * 

Es importantísima la industria conoci- 
da con el nombre "Compañía de Jarcia 
de Matanzas". Se dedica al cultivo de la 
planta textil del henequén, beneficiándo- 
la mediante maquinaria muy moderna. 

Por tratarse de una industria alemana 
(a pesar de las combinaciones financieras 
estudiadas para salvarla del embargo du- 
rante la guerra) no solicité visitarla, pe- 
ro sé de buena fuente que es una de las 
que más honran y favorecen a Matanzas. 

El Sr. Raffloer, uno de los propietarios 
y fundadores de la citada industria, se 
demostró muy filántropo, erogando varias; 
cantidades a título benéfico ; y a pesar de 
la guerra y de tratarse de un subdito ene- 
migo, fueron recibidos con agrado sus do- 
nativos en Matanzas ; hasta por los ele- 
mentos oficiales ! 

Lo que demuestra que si el Kaiser hu- 
biese optado por comprar el mundo con 
buen dinero efectivo, en vez de querer 
conquistarlo por la violencia, el resulta 



—284- 



LAMINA XL 



DE ARRIBA PARA ABAJO 

Teatro Apolo 

Camino de Jovellanos a San Vicente 

Calle José Martí 

(Fot. de la imp. Mariano García (Jovellanos) 




do hubiera sido mucho más favorable pa- 
ra la raza teutona. 

* # * 

De las industrias que no requieren un 
cuantioso capital, he visitado algunas: 
muy pocas. 

Entre ellas la fábrica de envases de 
cartón de los Sres. Diaz e hijos. El pro 
pietario principal es un español de Gijón. 
que con sus 46 años de residencia en Cu- 
ba, se ha vuelto netamente cubano. 

En la fábrica aludida se hacen todas 
clases de envases, finos y corrientes cajas 
plegadizas, cartuchos para helados ; caji- 
tas desarmadas que ya circulan por casi 
toda la república: cajas para dulces, etc. 

Toda la maquinaria es norte-americana, 
y el Sr. Suárez tenía en la Aduana, en 
esos días, algunas máquinas más, todas de 
últimos modelos a cual más perfecta. 

Entre ellas, una máquina cortadora ca- 
paz de cortar 3000 cajas en una hora ; 
otras para rayar o para cortar el cartón, 
según se dejen más o menos apretados los 
tornillos : para pegar etiquetas, etc. 

En resumen una industria no colosal, 
pero montada e interesante : además sr. 
porvenir está asegurado. 

Supe que los Sres. Diaz acaban de tras- 
ladar su fábrica a otro local. (Tirry 18) 
agrandándola y enriqueciéndola con nue- 
va maquinaria, lo que prueba que no an- 
duve errado, hace un año, al considerarla 
entre las industrias matanceras de porve- 
nir más halagüeño. 



Importantísima la planta de Arinour 
and Co. establecida en "Du-Brocq" (Ver 
salles). Produce ácido sulfúrico y otros 
ácidos, y productos químico's que después 
convierte en abonos para la agricultura. 

En la Playa existe otra industria. Se 
fabrica y aprisiona en recipientes hermé- 
ticamente cerrados el gas-pobre, instalan- 
do pequeñas plantas para alumbrado y 
para usos domésticos en los Hoteles, en 
las casas particulares etc. Me refiero a la 
Blau-Gas Company. 

De las otras industrias que no he visi- 
tado citaré todavía la del tabaco, con 19 
fábricas pequeñas. Una sola tiene más de 
7 mesas, la de B. Menéndez y Cia. 

Además otro Alambique, de la Destile- 
ría Cubana S. A.; dos fábricas de agua~; 
gaseosas y de soda, una de ellas bien 
montada ; varios otros talleres mecánicos, 
otra refinería de azúcar de Abete y Za- 
vala S. A. ; otras 4 fábricas de mosaicos 
además de la de Altuna ; tres fábricas de 
jabón corriente ; 4 de perfumería ; dos fá- 
bricas de dulces y chocolates ; una de go- 
rras ; varias imprentas, hojalaterías, una 
fábrica de baúles y algunas otras indus 
trias menores. 

La industria azucarera, representada 
por los ingenios detallados en otro lugar 
de este mismo Capítulo, es sin compara- 
ción la más importante de toda la pro- 
vincia matancera como puede verse por 
la cantidad de sacos y de galones de miel 
que arrojan los datos estadísticos publi- 
cados. 



Nota. — Los lectores encontrarán 
en el Suplemento de esta obra nna 
colección de Vistas que no se ha po- 
dido ya publicar en el texto, a pesar 
del interés que encierran. 



— 28fi 



XXIV 



ALGUNAS NOTAS CURIOSAS 



El Cabildo se ocupaba, antaño, de ni 
miedades, y Alfonso dice que en el libro 
ele 1774 a 1776— (fojas 229-258) se habla 
de un Nicolás Naranjo que permutó un 
■rolar por un caballo viejo, tuerto, y reto- 
vado. 

i Poco valían entonces los bienes inmue- 
bles ! 

El solar aquél estaba en la Plaza de 

Armas ! 

« * « 

Según Quintero en 1806 se conoció el 
hielo por primera vez en Matanzas y er. 
1812 se estableció la Real Lotería. 

En 1828 había ya el alumbrado de acei- 
te y en 1854 de gas ; según otros datos 
el gas existió en Matanzas algunos años 
antes de la fecha señalada por Quintero. 

En 1830 (o 1834?) se creó el servicio 
nocturno de los serenos. 

Se empezó a tratar del Ferrocarril de 
Matanzas a Sabanilla desde el año de 
1835 concluyéndose hasta 1845. (Véase 
"Obras Públicas".) 



Hoy los Gobernadores no se preocupan 
por tan poca cosa. Varias veces he visto 
infelices a quien el populacho hacía víc- 
tima de su crueldad e ignorancia. 

El mismo Gobernador Ayllón prohibió 

echar monedas a los pilludos del arroyo 

durante las ceremonias de los bautismos, 

para evitar los desórdenes inevitables en 

tales casos. 

* * # 

Por la misma época, a pesar de la fal 
ta de los números en las casas y solares, 
se lograba dar con ellos más fácilmente 
que en la actualidad. He aquí un anuncio 
de Octubre de 1828 para dar las señas de 
una propiedad que estaba de venta: "Se 
vende una casa en Pueblo Nuevo, la cua 
dra más arriba de la llave grande, doblan- 
do a la derecha, pegada al solar de la es- 
quina. ' ' 

Otro anuncio, publicado por la Aurora 
en 1828 : Se rematará una negra, un negro 
y varios otros efectos. 



En 18 de Septiembre de 1828 el Go- 
bernador D. Cecilio Ayllón dictaba ur. 
bando prohibiendo que se maltratara en 
las calles públicas a una pobre mujer de- 
mente llamada Josefa Ramos. 



En un periódico también del año d* 3 
1828 leí la siguiente invocación al pue 
blo matancero : 

..."Sí pueblo querido de Matanzas, 
"aún vives en el estado de inocencia, de 



—286— 



"candor, y de pureza de costumbres: pe- 
"ro, déjate de eso, y procura formar es- 
píritus belicosos que emprendan "ex- 
cursiones" atrevidas: toma siquiera ei 
"tono de las grandes ciudades, etc., etc." 

* # # 

Reglamento del alumbrado, por la mis- 
ma época (1828), en la ciudad de Ma- 
tanzas : 

"Un farol de reverbero en cada cuatro 
esquinas con su pescante de hierro, y otro 
en el centro de cada cuadra a la acera 
opuesta al de la esquina. 

Los faroles se encendían entonces "me- 
dia hora después de las oraciones, y su du- 
ración hasta media noche." Eran de lio 
ja de lata sobre postes de madera de pino 

Cuando la luna ayudaba con su luz, los 
faroles quedaban apagados. 

Al contratista que dejara por una sola 
noche la ciudad a oscuras, se imponía una 
multa de 50 pesos, y otras menores si de- 
jaba de iluminar una calle, o una cuadra 
de Matanzas. 

Por cada casa de alto, los dueños pa- 
gaban 6 reales f. al mes y 3 por las de 
zaguán y por los establecimientos mer- 
cantiles, 

* * íí 

En 1801 un individuo Raget se llevó con 
cubanos hasta Baltimore (E. U.) Pero eí 
el consentimiento de los padres, 23 niños 
Gobierno Español, tan pronto como lo su- 
po envió un buque a recogerlos, sin duda 
para que no se contagiaran con ideas de 
masiado modernas. 



(Bibliografía Cubana de los siglos XVII 

y XVIII página 63, por Carlos M. Trelles) . 

# * * 

El periódico La Aurora publicó versos 
por el año 1830 de un Nicolás Heredia ; pe- 
ro no era el literato dominicano que figu- 
ró mucho más tarde en las letras de Cu- 
ba, y particularmente en Matanzas. 

Asimismo algunos años después el mis- 
mo periódico publicó un danzón de un 
compositor de igual nombre y apellido del 
conocido literato y patriota Gen. Manuel 

Sanguily. 

# # # 

En una farmacia de Matanzas me di 
cuenta de algunas costumbres típicas. 

Cualquier muchacho o joven que entra- 
ra, tuteaba al facultativo, sin tener con 
él ninguna relación especial de amistad o 
de parentesco. 

Además, muchos niños al irse pedían, 
exigían la contra, es decir un dulce, o 
un opúsculo, o una imagen, a título de 
obsequio. 

íí # Vi 

Pude observar en Pueblo Nuevo, (Ma- 
tanzas) que un pintor modificó en mas- 
culino el sexo de Santa Rita. 

El rótulo en una de esas calles reza 
textualmente "San Tarrita." 



Podríamos agregar muchas otras curio- 
f-idades de antaño y de ahora, todas ellas 
históricas, pero la índole de la obra no 
permite dedicar sendas páginas a provo- 
cai la hilaridad de los lectores. 



& 



—287— 




Carretera de Matanzas a Cárdenas 




Carretera de Cárdenas a Coliseo 



PARTE SECUNDA 



EXCURSIONES POR LA PROVINCIA DE MATANZAS 



(DATOS E IMPRESIONES) 



XXV 



Jovellanos. — Pedro Betancourt — Carlos Rojas. 



Uno de los hijos distinguidos de Jove- 
llanos, el catedrático Dr. Lorenzo Erbiti, 
con muy buen sentido escribe: "Jovella 
nos como tantos otros pueblos del inte- 
rior carece de grandes atractivos para el 
extraño, a pesar de estar enclavado en la 
provincia que ha contribuido con un cau- 
dal inmenso al desarrollo económico y al 
desenvolvimiento intelectual de nuestro 
país, y cuya capital, en no lejana época, 
mereció por su cultura el título de Ate- 
nas de Cuba. Pero, para sus hijos, alcan- 
za otro valor y tiene un real y espiritual 
significado: representa el pasado de una 
niñez en que se formó el corazón y se 
reveló la conciencia. .... 

No pretenderé por consiguiente halagar 
a mis escasos lectores de Jovellanos, con 
mentiras de ocasión. Me limitaré a decir 
la verdad, como la dice el Sr. Erbiti. 

Exceptuando la calle Alcalá, o Máximo 
Gómez, yo no he visto, algo que se ase- 
meje a la moderna ciudad descrita en el 
Fígaro por el Sr. J. L. Castellanos : Sin 
embargo, se encuentra en ella todo lo in- 
dispensable, y sus alrededores campes- 
tres, pintorescos y ricos de siembras de 
caña valen muchísimo para los que las po- 
seen, y para que descansen los espíritus 
fastidiados por el bidlicio de las grandes 
ciudades. 



Hay dos Hoteles regulares, varias bue- 
nas casas comerciales y algunas farmacia^ 
bien dotadas y bien montadas en las que 
se puede encontrar, como en las grandes 
poblaciones, sueros y cultivos de bacterias- 
de todas clases. 

Es inmejorable la situación de Jovella 
nos como estación de tráfico, ya que es un 
lugar de empalme ferrocarrilero. 

No hay mucha miseria : pero un asilo 
bien podría abrir sus puertas para dar 
abrigo a unos cuantos pordioseros que los 
sábados van de casa en casa y de tienda 
en tienda implorando el alivio de reales 
necesidades producidas por la ceguera, 
por la vejez o por las enfermedades. 

Me he fijado también en que muchos ni- 
ños del pueblo bajo tienen marcado en sus 
rostros los signos de la miseria orgánica, 
fruto acaso de una higiene y alimentación 
deficientes. Esto se nota a menudo en 
Cuba. 

El pórtico de la calle Marti, que es pa- 
ra Jovellanos lo que es el Boulevard des 
Italiens para París, es una magnífica pe- 
lícula cinematográfica en la que desfila 
toda la población de la ciudad y de los 
alrededores. 

Prominentes y humildes, candidatos po- 
líticos y políticos tronados, guajiros de 
raza blanca y de color, negritas que se 



-291— 



forjan la ilusión de ocultar el ébano de 
sus mejillas bajo una capa de polvo de 
talco o de arroz, lindísimas mujeres crio- 
llas auténticas, hombres del pueblo bajo 
que hablan en voz muy alta, apareciendo 
deseosos de contar a todos sus asuntos 
particulares, y a veces algún pordiosero 
de muchos años y de muchas dolencias fí- 
sicas y morales que pide una limosna pa- 
ra vivir todavía . . . 

Todos estos tipos pasan y vuelven a pa- 
sar por el pórtico, curioseando por el fren- 
te de los restaurantes completamente 
abiertos, en donde cada día suelen almor- 
zar o comer los forasteros, que son las no- 
vedades de Jovellanos. 

Y afuera del pórtico, por la calle, se 
alternan automóviles, carretas y gente 
del campo, ginetes en esos caballitos crio- 
llos que corren corren sin sacudimientos 
para los que los montan, moviendo las 
ancas con mucha coquetería . . . 



Jovellanos antes de llamarse así, lleva- 
ba el nombre de Bemba. 

Pezuela habla de la existencia de la al- 
dea de Bemba desde el año de 1846, y 
Castellanos escribe en El Fígaro que se 
recuerda ese caserío desde 1842, pertene- 
ciendo entonces a Cárdenas. (El Fígaro, 
5 de Agosto de 1917.) 

El mismo publicista se extiende en mu- 
chos pormenores que no me parecen in- 
dispensables en una obra como es la mía, 
y discute bastante acerca ele la etimolo- 
gía de ese nombre. 

No me parece que se adelante mucho 
al saber si existió el tal negro Bemba de 
la tradición o si se debe a la corrupción 
de la palabra africana Pemba, según opi- 
na mi distinguido y culto amigo el Dr. 
Fernando Ortiz. 

El Dr. Dumont en su obra sobre las ra- 
zas de color introducidas en Cuba cita 



también a los negros de Zanzíbar: por lo 
tanto no tendría nada de particular, que 
algunos negros, primeros moradores de 
ese caserío, hubiesen querido al darle ese 
nombre recordar la tierra africana. 

En los registros de la Iglesia Parroquial 
de Jovellanos pude observar que antes del 
24 de Enero de 1871 se mencionaba la 
"Iglesia de N. S. de la Asunción", de 
Bemba. Después de esa fecha se empezó 
a decir "de Jovellanos." 

No encontré en los Archivos Parroquia- 
les la fecha exacta de la fundación de la 
Iglesia, pero la primera partida de bau- 
tismo lleva la fecha del 5 de Marzo de 
1861. 

Era entonces párroco el Pbro. D. Ma 
nuel Miranda. 

Antes del año de 1861 había sólo una 
pobre capilla. 

La Iglesia actual es también muy mo- 
desta interior y exteriormente. Anexa es 
tá una escuelita Parroquial elemental, a 
cargo de un maestro laico. 

No es gratuita, y contaba con unos 24 
alumnos matriculados, en la época de mi 
visita a Jovellanos. 

Me llamó la atención el encontrarla to- 
talmente desprovista de símbolos y cua- 
dros religiosos : es la primera vez que me 
ocurre observar un caso semejante en una 
escuela sostenida por la Iglesia Católica. 

Por los informes obtenidos me parece 
que a pesar de que los católicos constitu- 
yen la mayoría de la población, no existe 
gran fervor religioso : esto se desprende 
también de la pobreza de la Parroquia. 

Los masones forman un núcleo fuerte 
y compacto en Jovellanos. 



Las estadísticas demográficas de la Je 
f atura de Sanidad de Jovellanos arrojan, 
por el semestre Diciembre de 1918 a Ju- 
nio de 1919, los datos que siguen : 



—292— 



Defunciones 


Mes 




Nacimientos 


47 


Dicbre. 


1918 


33 


52 


Enero 


1919 


40 


19 


Febrero 


>> 


25 


18 


Marzo 


jj 


33 


27 


Abril 


jí 


49 


25 


Mayo 


?) 


48 



En los meses invernales últimos, la tre- 
menda grippe causó muchas víctimas en 
los centros que no se habían visto casti- 
gados duramente en el otoño próximo pa- 
sado. 

Ordinariamente las causas de las defun- 
ciones son varias, como acontece en los 
demás poblados, pero en Jovellanos do- 
minan algunas: la tuberculosis (casi siem- 
pre pulmonar) de la que se registraron en 
un solo mes 9 casos; la meningitis ocasio- 
nada las más veces por enfermedades gas- 
tro-intestinales, casi siempre entre los ni- 
ños; las lesiones orgánicas del corazón 
producidas por arterio-esclerosis, y las 
bronco-neumonías, fruto de descuidos, en 
muchas ocasiones. 

El número de habitantes era en 1918 
12.035. Entre los extranjeros figuran an- 
te todo los españoles, y siguen por orden 
de importancia la colonia china y la sirio- 
turca. 

Hay también algunos ciudadanos de 
Francia, de México y de otras naciones 
hispano-americanas. 

En Jovellanos, aunque generalmente no 
hagan estragos las epidemias, son escasos 
los casos de longevidad, y los dan casi 
siempre los negros africanos. No hace mu- 
cho que había fallecido uno de 110 años ! 

Hacen mucha falta en Jovellanos un 
Hospital, un Asilo, un Laboratorio Bac- 
teriológico, un nuevo Cementerio con su 
Necrocomio, un Mercado, y nuevas tube- 
rías para el agua potable. 

No escasea tanto como se dijo, el pre 
cioso elemento, siendo de 100.000 galo- 
nes el contrato del Ayuntamiento ; pero 
están muy deficientes las cañerías y su 



instalación. Casi a flor de tierra, y a ve- 
ces completamente salidas, están deterio 
radas por el tráfico o por el tiempo y 
permiten que la tierra esté al contacto del 
agua, contaminándola. 

Agregúese a todo lo expuesto el mal es 
tado de las calles en donde se forman 
charcos cuando llueve, y se verá que no 
anduvo equivocado el Dr. Ignacio Mena, 
escrupuloso Jefe de Sanidad de Jovella- 
nos, al pedir remedio a todas las calami- 
dades que anteceden. 

El Alcalde, Sr. Manuel Rubio, hombre 
de valer, tuvo sin embargo la pena de 
verse vetados los presupuestos extraor- 
dinarios para dotar Jovellanos de algunos 
de los citados servicios indispensables, co- 
mo la pavimentación y el drenaje de al- 
gunas calles, la construcción de una fosa 
maura para el Matadero, la ampliación 
del Cementerio, etc. 

Entre los decires de la gente recogí el 
que a continuación expongo • El Alcalde 
exigió que en los Ingenios y en las Colo- 
nias se procediese a pesar con mayor exac- 
titud la caña, que causa una contribución 
municipal : asimismo se propuso rectificar 
los impuestos urbanos que desde hacía 
tiempo no se aplicaban debidamente, que- 
riendo con los mayores ingresos subsanar 
las principales deficiencias del pueblo. 

El presupuesto total de la Municipali- 
dad de Jovellanos era de $68949 en 1919- 
1920. 

Así el Alcalde se granjeó enemistades: 
su presupuesto fué combatido duramente, 
y según se dice, fué echado abajo por per- 
sonas de influencia política movidas por 
una rica Compañía norte-americana. 

Si fuese así, sería extremadamente la- 
mentable, porque los intereses de pocos 
no deben estar por encima de los de la 
colectividad. 

La creación de un Hospital se impone 
en Jovellanos : es imprescindible absolu 
tamente por deber humanitario, y los que 
impiden se lleven a cabo las mejoras que- 



—293— 



tanta falta hacen, deberían sufragar el 
costo de ellas. 

A veces ocurren casos desgraciadísimos : 
infelices llegan enfermos a la población 
recorriendo a pie o a caballo tramos lar- 
gos de camino, y en Jovellanos encuentran 
la muerte, en vez de la asistencia que ne- 
cesitarían urgentemente. 

Si se trata de personas cuya enferme- 
dad sea contagiosa, el caso es peor toda- 
vía, porque falta un local para asilarlos 
y necesariamente propagan a otras la en- 
fermedad o fallecen (como se cuenta ha 
pasado ya) como perros callejeros. 

¿Y qué puede hacer el Jefe de Sanidad 
en estos casos, careciendo de los medios 
indispensables para evitar tales gravísi- 
mos inconvenientes? ¿Qué puede hacer el 
Alcalde? 

Hubo ya, antaño, un Hospital, y según 
me informaron existía desde la época co- 
lonial, habiéndolo mejorado el Gobierno 
de Estrada Palma. Se cuenta que durante 
la dirección del Dr. Esperón, el Hospital 
no estaba en tan malas condiciones. Ig- 
noro por qué lo hayan clausurado o de- 
molido antes de tener uno mejor: ¿acaso 
por dificultades económicas? 
# * * 

Un señor D. Emeterio Fernández, cas- 
tellano viejo, y antiguo Alcalde tuvo la 
feliz ocurrencia de escribir unas efeméri- 
des de la ciudad de Jovellanos, las que 
sin duda arrojan mucha luz sobre su des- 
envolvimiento. (1) 

En Jovellanos hay una Sociedad de Re- 
creo e Instrucción de reciente fundación 
que vino a sustituir otra creada anterior- 
mente, y la Colonia Española tiene tam- 
bién su Casino. 

No hav Bibliotecas : se habló hace tiem- 



(1) En el Museo de Cárdenas encontré e! 
manuscrito cuya importancia histórica no es 
grande como yo me la había figurado: sin 
embargo, para escribir la historia de Jovella- 
nos exclusivamente, resultaría siempre de al- 
guna utilidad. 



po de fundar una, pero creo que el pro- 
yecto permaneció en el estado de crisá- 
lida. 

Hay una pequeña Banda Municipal en 
la que varios niños están preparándose 
para la tuberculosis, soplando en los ins- 
trumentos de viento. En estos países tro- 
picales la anemia depaupera los organis- 
mos y debilita los pulmones, siendo por 
consecuencia preciso el cuidar extraordi- 
nariamente del desarrollo del niño y del 
adolescente. 

Oí la Banda en la inauguración del Ban- 
co Internacional, y no tengo ánimo para 
felicitar al Director : comprendo que las 
dificultades deben ser muchas al tratarse 
de muchachos, acaso ocupados todo el día 
en otros trabajos, y que el sueldo será 
corto, pero me parece que los muchos afi- 
cionados a la música (porque los hay en 
Jovellanos) deberían protestar de esos 
atropellos al pentagrama. 

¡ Qué himno cubano ! Al oirlo deben ha- 
berse estremecido de santa indigna- 
ción los restos gloriosos de Perucho Fi- 
gueredo ! 

Y a propósito de Bancos, yo creo que 
el haber en Jovellanos dos Sucursales de 
Bancos importantes, es prueba de bienes- 
tar económico. 

Ya existía la Sucursal del Banco Na- 
cional y en los días de mi permanencia 
en Jovellanos se inauguró la del Interna- 
cional, institución muy joven aún, pero de 
empuje y de iniciativas. 

El culto amigo mío Sr. Eloy Manzano 
Administrador de la nueva Sucursal y 
hombre de negocios, y de modales muy 
finos también, la llevará sin duda a una 
gran altura. 

* # * 

La riqueza de Jovellanos consiste par- 
ticularmente en el cultivo de la caña. Hay 
solamente dos Ingenios en el Término : 
"Soledad" y "San Vicente", pero ya se 
hablaba cuando yo visité la población, de 
un tercero, en proyecto. 



—294- 



Los terrenos del gran Central "Espa- 
ña" (de José López Rodríguez), enclava- 
do en el Término de Perico, llegan ya has- 
ta Jovellanos. 

Y además hay muchas Colonias impor- 
tantes, y muchos colonos, que a pesar de 
una apariencia muy humilde y de la vi- 
da muy modesta que llevan, representan 
capitales cuantiosos. 

En estos pueblos pequeños resulta muy 
apropiado el adagio "el hábito no hace al 
monje". Me decía un vecino de Jovella- 
nos que el conserje de la sucursal de un 
Banco poseía un capital de 20.000 pesos, 
de cien mil francos contando en moneda 
de mi país ! 

¡ Oh Júpiter ! 

No hay riego, y sin embargo existen 
varias lagunas en el Término : las de Ran- 
chuelo, y del Coronel no se secan nunca. 

Ríos no hay y sí un arroyo, que gran 
parte del año está casi seco. 

No se conoce la plaga de la langosta, 
pero hay bibijaguas en cantidades. 

Es el insecto dañino que más abunda 
en toda Cuba. 

El Término de Jovellanos posee una 
buena red ferrocarrilera, y de carretera 
hay solamente unos cuantos kilómetros 
Cuando esté concluido dicho tramo, en- 
troncará con la carretera central de la 
isla, en un punto denominado "Conformi- 
dad"; colonia agrícola que pertenece a! 
Término Municipal de Carlos Rojas. 

Los datos riltimos (Noviembre de 19181 
que me proporcionó el amable Secretario 
del Ayuntamiento de Jovellanos, sobre 
existencia de ganado, son los siguientes : 

10867 cabezas de ganado vacuno. 

5459 cabezas de ganado caballar. 

610 cabezas de ganado mular y asnal. 

En Cuba no hay registro pecuario pa- 
ra el ganado cabrío y porcino : de estas 
ultimas clases hay pocas cabezas en el 
Término de Jovellanos. 

A inmediaciones de la población hay 
unas canteras de piedra para construc- 



ción, que según me informaron se puede- 
labrar fácilmente. 

Existen también yacimientos de arcilla 
y sin embargo no hay fábricas de ladri- 
llos: y en un punto denominado "Junco'" 
a poca distancia de Jovellanos, se encuen- 
tra a poca profundidad una capa de ba- 
rro que utilizan las fundiciones para sus 
moldes. (¿Acaso, barro refractario o 
gres?) 

Supe que algunos pozos artesianos han 
dado buena agua sin llegar a grandes 
profundidades : de 30 a 40 metros. Pero 
el agua está generalmente demasiado sa- 
turada de carbonato de magnesia y otros. 

No conozco análisis recientes de aguas 
de Jovellanos. 

En resumen hay agua en el Término, y 
sería muy cuerdo que la utilizaran en la 
siembra de frutos menores : lo que pocos 
hacen. 

Entre los pocos está el Alcalde Sr. Ru 
bio, inteligente y acaudalado agricultor, 
siempre el primero en dar el buen ejem- 
plo cuando se trata de iniciativas útiles o 
patrióticas. 

* * # 

La instrucción pública no ofrece nada 
de muy particular en Jovellanos: Sin em- 
bargo un amable inspector del Ramo 
me prometió datos muy interesantes y de- 
ben serlos, y abundantísimos también, ya 
que desde hace ocho meses no tuvo aún 
tiempo suficiente para reunirlos. 

i Oh las promesas y las buenas intencio- 
nes en la América Latina ! 

Muy pocas personas pueden imaginar 
a qué repetidas e infinitas gestiones, pre- 
cisa a veces dedicarse para obtener unos 
datos sencillísimos de estadística: y cuán- 
tas horas de espera, y citas inútiles, y car 
tas, y tarjetas de recomendación como si 
se tratara de pedir un préstamo en efec- 
tivo ! 

Sin embargo Cuba es un gran emporio 
de empleados civiles : un enjambre, un 
ejército.... Unos porque han combatido 



—295- 



■en la manigua, otros porque han lucha- 
do (y han ganado) en las elecciones, otros 
por ser compadres del Concejal X, o por 
amistad con la familia del Senador H, o 
por mil otros motivos todos muy funda- 
dos y muy legítimos . . . 

Pero regresemos a la instrucción pú- 
blica en Jovellanos. 

Encontré que ya había una Escuela Mu- 
nicipal el año de 1868. (para varones.) 

Visité una sola Escuela Pública de Jo- 
vellanos : la Número 5 para niñas ; Direc- 
tora, la culta Srta. Emelina Mena, Docto- 
ra en Pedagogía. 

Mucha dirección hay en la escuela No. 
5 : mucha dirección, mucho orden y mu- 
cho método. 

¡ Qué satisfacción se experimenta al ver 
esos expedientes bimestrales (de tanto tra- 
bajo para los maestros) limpios, presen- 
tados con esa coquetería propia de la mu- 
jer; esa colección de trabajos manuales, 
desde las carpetas para los informes y los 
datos estadísticos hasta los cestos tejidos 
admirablemente con fibras vegetales ¡ los 
objetos de papel acordonado, y las aplica- 
ciones de figuras geométricas en cien gra- 
ciosos trabajitos de diferente papel y de 
diferentes colores ! 

¿Y los trabajos de costura? 

Las niñas forman albums de todas cla- 
ses de piezas de ropa en miniatura, co- 
mo para muñecas, con las que aprenden 
a zurcir, bordar, poner refuerzos, cortar 
patrones, etc. 

¡ Admirable ! 

En las 4 aulas las niñas matriculadas 
fluctúan entre 170 y 180 cada año, y nor- 
malmente la asistencia alcanza un 80 % 
de la matrícula. Cuando yo visité la es- 
cuela la asistencia era menor, debido a 
las disposiciones acertadísimas dictadas 
por la Secretaría de Sanidad por los es- 
tragos que causaba la grippe. 

Observé entre Directora y maestras una 
absoluta armonía, la que contribuye a los 



magníficos resultados alcanzados en la Es- 
cuela No. 5. 

Hay algunos colegios particulares en 
•Jovellanos. 

Las Hermanas del Verbo Encarnado, 
procedentes de la República Mexicana, 
han fundado un Colegio para niñas, ad- 
mitiendo también pupilas y medio-pupilas. 

El Plan de Estudios comprende la ins- 
trucción primaria Elemental y Superior, 
del primero al octavo grado y varias cla- 
ses especiales, de música, inglés, francés, 
pintura al óleo y a la acuarela, bordados, 
dactilografía, dibujo al creyón y al pas- 
tel, etc. 

Es por consiguiente un plantel que lle- 
na las exigencias de una buena educación 
e instrucción. 

Anexo tienen todavía otro colegio para 
niños, de los 5 a los 10 años de edad. 

De los Colegios particulares, el más an- 
tiguo es el de la Srta. Josefina Marcos, 
fundado en 1905 : en la época de mi visi- 
ta a Jovellanos se educaban en él unos 
cincuenta niños de ambos sexos, con bue- 
nos resultados. 



La prensa tuvo su primer campeón en 
"El Chiquitín" que se publicaba ya en 
1866 ; después se publicaron La Algara- 
bía, Isis, El Iris, Juventud, La Iberia, etc. 
y las revistas Brisas Sociales y Violetas, 
dirigida la última por el Dr. Adriano Re- 
cio, joven amante de la cultura y del pro- 
greso que ya se retiró de la lucha cansa- 
do y decepcionado. 

Hoy se publica el diario "La Repbli- 

ca." 

• • « 

En Jovellanos hay varias industrias : 
algunas de ellas de regular importancia. 

La llamada modestamente pailería, del 
subdito español Sr. Manuel Iturrarte es 
una calderería de hierro en toda forma, 
en la que se fabrican grandes piezas pa- 
ra los ingenios de azúcar, defecadoras; 



-296— 



calderas multitubulares ; calderas para lo- 
comotoras; tanques de todas las formas 
y de todos los tamaños ; chimeneas de hie- 
rro remachado y armado con tornillos. 

La industria del Sr. Iturrarte está mon- 
tada a la moderna : ;osée su planta, pe- 
queña, de alumbrado eléctrico para tra- 
hajar de noche, y una planta de vapor 
para mover la maquinaria, tan moderna 
como la herramienta, y ambas de proce- 
dencia norte-americana. 

Observé entre otros detalles, la presen- 
cia de algunos taladros neumáticos, de 
modelo muy reciente, y una planta de 
acetileno y oxígeno para soldadura "au- 
tógena. ' ' 

* * # 

Visité otro taller de maquinaria y fun- 
dición, del Sr. Genaro Gómez, cubano. 
Sus hornos pueden fundir hasta 350 quin- 
tales de hierro al día ; se funde también 
el bronce. 

Es tanto el trabajo que tiene esta in- 
dustria que acaso el próximo año ya no 
bastarán sus 75 HP. de vapor. 

El Sr. Gómez se ha formado sólo, y es 
prueba fehaciente de la inteligencia de es- 
te pueblo, que con asombrosa facilidad se 
asimila cualquier conocimiento. 

El personal del taller que nos ocupa es 
todo cubano. 

El director hace personalmente todos 
los modelos, de cualquier pieza de maqui- 
naria para ingenio. 

Toda la maquinaria de la industria del 
Sr. Gómez es norte-americana, exceptuan- 
do una grúa de 20 toneladas, construida 
en el taller, lo mismo que el martinete. 

La especialidad del Sr. Gómez consiste 
en la fabricación del herraje de trasbor- 
dadores de caña, de los que un gran nú- 
mero sale cada año del taller. 

Me retiré también muy complacido, de 
la visita a esta última industria. 

Después de la industria azucarera, la 
industria de mayor importancia, en Jove 



llanos, es la fundición Paniagua y Gumá. 

La visité, y pude convencerme que bue- 
na parte de su maquinaria no es de la 
que se encuentra frecuentemente en talle 
res de la misma índole. 

Paniagua y Gumá pueden acometer tra- 
bajos de suprema importancia para las 
fincas azucareras, y hoy que al talento 
industrial del señor José O. Paniagua se 
asociaron los amplios conocimientos y las 
iniciativas del ingeniero Gumá (quien hi- 
zo sus estudios en los Estados Unidos),, 
la fundición ha logrado un triunfo de 
trascendencia : producir con abundancia 
y con economía. 

A cada pieza que sale del taller, se lie 
va una cuenta especial en el Departamen- 
to de contabilidad, para calcular con la 
mayor exactitud el costo de ellas. Todas 
están marcadas con un número de orden. 

Además los obreros tienen una tarjeta 
individual, encabezada con su nombre. 
Diariamente, cada jefe llena las del de- 
partamento que le corresponde, precisan- 
do las horas de trabajo efectuado y el im- 
porte del jornal obtenido por el obrero. 

Con este sistema la casa sabe en cual- 
quier momento, fundándose en datos exac 
tos, hasta qué límite puede rebajar sus- 
precios al tratar de competir con otras 
industrias similares. 

Y su maquinaria le ayuda poderosa- 
mente. 

Un taladro llamado Universal, taladro- 
muy moderno por cierto, trabaja con no- 
table economía, porque ahorra tiempo y 
dinero. Además se maneja con gran fa- 
cilidad. 

Me fijé en otros taladros de tipos dife 
rentes : prolijo sería citarlos todos, deta- 
lladamente ! 

De los nueve tornos, también de varios 
tamaños y sistemas, uno hay, muy gran- 
de que permite tornear los grandes ma- 
zos (en Cuba les dicen mazas) para los 
trapiches de caña. 

Y ya que hablo de maquinaria, citaré- 



—297- 



los cepillos, grandes los dos : el escoplo ; 
las grúas de 15 a 20 toneladas. ; las má- 
quinas recortadoras; la segueta para hie- 
rro, movida por vapor, etc. 

En "Cuba Industrial" (así se llama la 
tundición de Paniagua y Gumá) se funde 
■el hierro y el bronce en seis hornos : tres 
para cada metal. 

Además : una compresora de aire. 

Sería inútil hablar de las operaciones 
de la fundición, harto conocidas; así co- 
mo de los departamentos de herrería y de 
plantillería, que, por cuan bien montados, 
no ofrecen un interés particular. 

Las calderas están preparadas para tra- 
bajar con petróleo crudo; una, con exclu- 
sión de cualquier otro combustible, y la 
otra para usar carbón o petróleo segíin 
se pueda o convenga. 

Desde luego, esta reforma importante 
y no frecuente en Cuba, permite a los se- 
ñores Paniagua y Gumá realizar una no- 
table economía en su gasto : pero el pro- 
yecto que se realizará el próximo año, en 
ocasión de las bodas de oro de la fundi- 
ción, (50 años de vida fecunda), será de 
mayor trascendencia todavía para la in- 
dustria de que hablo. 

Se trata de convertir la fuerza de va- 
•por en fuerza eléctrica, mediante un turbo- 
generador que producirá la electricidad 
De este modo la economía será más sen- 
sible, ya que hoy los 100 HP. de vapor 
que mueven la fundición trabajan cons- 
tantemente, mientras, entonces, se podrá 
interrumpir el consumo de la energía 
eléctrica cada vez que uno de los depar- 
tamentos esté inactivo, lo que a menudo 
sucede en esta clase de industrias. 

Si a todo lo expuesto se agrega aún que 
en Cuba Industrial trabajan maestros y 
jefes que han encanecido en la fundición, 
se desprende que los Sres. Paniagua y 
Gumá están en las mejores condiciones 
■posibles para seguir luchando ventajosa- 
mente en los mercados industriales cu- 
banos. 



No recuerdo más industrias de Jove- 
llanos, que una fábrica de carros ("Ma- 
nuel Gafas") que trabaja bastante, asie- 
rra madera y tiene un buen depósito de 
materiales; además una pequeña fábrica 
de hielo capaz, según me informan, de 
producir diez toneladas diarias. 

Abandoné Jovellanos con pena, porque 
la excelente cocina del Hotel "El Comer 
ció" había conquistado mi paladar y mi 
estómago. 

En Cuba, afuera de la Habana, hay qu • 
renunciar, muy a menudo, a los goces lu 
cubanos, tan agradables, según mi modes 
to parecer. 

Pero yo volveré a Jovellanos, ya para 
sentarme en el restaurant de los herma - 
nos Cueto, ya para ver una parra gigan 
tesca que estando a lo que me contaron 
crece y crece y produce uva, como en 
Europa, en la casa del Sr. Busquet, sim- 
pático ciudadano de la laboriosa Cata- 
luña. 

• * * 

Cuando salí de Jovellanos para Pedro 
Betancourt, ya sabía que la existencia de 
una señorita María Villar Buceta en esa 
villa no era un mito. 

Su carta contestando otra mía en la 
que yo pedía atentamente una entrevista, 
estaba redactada con una cortesía fina- 
mente irónica que no podía dejar lugar 
a dudas sobre el talento de la persona 
que la escribiera, y recordaba demasiad, 
otras cartas leídas en la prensa anterior 
mente, luz de una nueva estrella que aca- 
baba de revelarse en el cielo literario cu 
baño. (Véase Cap. "Juventud intelectual 
de Matanzas.") 

María Villar Buceta, directora de un 
modesto hogar de provincia, que le debo 
todo, es una joven que no demuestra a 
la simple vista el talento excepcional de 
su cerebro. 

Sin ser hermosa, su apariencia es en 
extremo agradable: es rubia, de tez son- 
rosada sin artificios, ojos indefinibles muy 



—299— 



expresivos. Si no fascina con la mirada 
cuando menos domina al que no se sien- 
te muy firme y seguro : sin embargo ella 
os toda naturalidad sin afectación de nin- 
gún género. 

No tiene poses: es muy franca. Acaso 
demasiado para algunas personas : para 
mí que amo la franqueza, aún cuando sea 
ruda, el carácter de María Villar Buceta 
me parece de lo mejor. 

No es tímida : expresa y discute ideas 
suyas, muy suyas, a veces avanzadas, y 
siempre independientes. No afecta modes- 
tia ni alardea de su valer. No busca ni 
desdeña mentores o protectores para lo- 
grar un sitial de honor entre los poetas : 
pero aspira siempre al más allá, y decla- 
ra que detesta las medianías. O todo o 
nada ! 

No imita a otros poetas, porque ha leí- 
do poco : su biblioteca es reducidísima. Y 
además ella quiere ser original y sabe 
serlo. 

Su intuición es maravillosa, y tiene, en 
mi concepto, algo de anormal, algo que 
cae bajo esas leyes insondables y miste- 
riosas que todas adivinamos en la natu- 
raleza sin que nadie las haya explicado 
completa y satisfactoriamente. 

No ha estudiado mucho, o mejor dicho 
ha estudiado poco : sólo hasta la edad de 
once años. Sin embargo su ortografía, su 
prosodia y su sintaxis son perfectas. 

Sus versos demuestran que no le son 
desconocidos los problemas de la vida, 
aunque la haya vivido en un aislamiento 
absoluto, en su modesta villa natal, casi 
sin relaciones sociales. Sale muy poco. 

La Srta. Villar conoció la Habana no 
hace ni un año ! 

Los que juzgaron a la joven poetisa no 
estuvieron acertados: no es una princi- 
piante : es una criatura privilegiada que 
va a donde quiere y como quiere, sin pre- 
ocupaciones ni miramientos ; como un ser 
predestinado que continúa una ruta ini- 



ciada, acaso, hace muchos siglos. No clau- 
dica ni claudicará. 

Así es María Villar Buceta, en cuyo 
hogar acogido muy cortesmente por su 
señor padre y por ella pasé momentos 
muy agradables, leyendo sus manuscritos, 
y conociendo sus ideas y sus aspiraciones 

como un amigo viejo.. 
* * * 

En los archivos de la Parroquia de San- 
ta Catalina, de Pedro Betancourt, encon- 
tré el primer registro de partidas de bau 
tismo, fechado en 18 de Junio de 1694. En 
él encontré, por primera vez, reunidos es- 
pañoles, indios, (¿los había entonces en 
ese Partido?) negros y mulatos. 

Se desprende que el primer cura de Ma- 
CLiriges (Macurixes se escribía en aquel 
entonces) era un hombre de ideas más 
modernas que los de su época, cuando la 
igualdad entre los hombres era un con- 
cepto absurdo. 

En ese primer Registro, (transcripcióir 
hecha con licencia de S. S. Illmo. el Obis- 
po D. Pedro Agustín Morell de Santa 
Cruz, el año de 1760), figura el párroco 
D. Luis Antonio González de Almeyda, 
pero entiendo que ese señor no ha sido el 
primer cura de Macurixes, sino el autor 
de la copia que existe todavía. 

Y a pesar de ser una copia muy poste- 
rior, la polilla hizo estragos en esas hoja.i 
amarillentas. 

En la Cartilla del Sr. Alonso figura D. 
Agustín Fernández Román como primer 
cura Beneficiado. 

Se puede suponer que antes de ser Pa- 
rroquia existiese ya algún caserío, porque 
casi siempre en los inicies de la vida de 
alguna aldea se limitaban a levantar una 
Capilla o Ermita, que solamente al au- 
mentar la importancia del pueblo era ele- 
vada al rango parroquial. 

Dice D. Rogelio M. Alonso que la pri- 
mera iglesia se empezó a fabricar a in- 
mediaciones de la villa de hoy. 

En el mencionado: registro observé que 



-300- 



CAMINA XLI 




(De arriba para abajo) 
Edificio del Ayuntamiento; Avenida de Martí. — Iglesia Parroquial jj edificio de la 

Colonia Española 
Pedro Betancourt (Matanzas) 

(Fot. E. Pérez-Giorla. — Pedro Betancourt.) 



en 22 de Abril de 1897 se mencionaba ya 
la villa con el título de "Villa Cristina de 
Macuriges" y después de esa fecha sen- 
cillamente "Villa de Macuriges", a ve- 
ces, hasta que en 26 de Enero de 1902 se 
le llama ya "Pedro Betancourt." 

De acuerdo con los datos que me pro- 
porcionaron en el Ayuntamiento, la Villa 
se conoció' por "Corral Falso" desde 1833 
hasta 1902, nombre que sin duda no re- 
sultaba del agrado de los señores párro- 
cos porque yo no encontré mención de él 
en los libros de la Iglesia. 

En I o de Enero de 1879 se constituyó 
id primer Ayuntamiento, cuando la Villa 
fué segregada del Partido de Colón. 
# * * 

El Término actual de Pedro Betan- 
court, según los datos del Censo de 1918, 
cuenta con 22.346 habitantes, de los que 
5.077 pertenecen a la Villa homónima 
Mide unos 608 kms. cuadrados. 

Es un Término rico : la caña de azúcar 
es su recurso principal. Sus tres ingenios, 
(con numerosas y florecientes colonias) 
muelen más de 500.000 sacos en conjun- 
to: son el Central "Socorro" de la Cuban 
Cañe Co. ; "Cuba" de la Sugar Cuba 
Co. ; y "Dolores" del Sr. Melchor Gastón. 
Producen exuberantemente. 

Antaño la cría de ganado vacuno era 
más importante: hoy ya "no lo es. 

La Villa es una de las más agradables 
de la Provincia. La visité dos veces, con 
año y medio de intervalo y la segunda 
vez encontré muchos edificios nuevos, y 
varias mejoras urbanas. 

Se proyecta la reposición de algunas 
calles y la formación de una Compañía 
para dotar la Villa de un acueducto. 

Hasta ahora la Villa se surte de agua 
por medio de pozos comunes. Hay de ellos 
algunos muy buenos y otros, de menor 
profundidad, que proporcionan agua más 
deficiente. 

Sin embargo el agua está reconocida 
como potable, a 15 y 20 metros de pro- 



fundidad, y a veces hasta a 10 y a 12 me- 
tros solamente. 

La del pozo del Hotel Moriega es muy 
clara y buena. El pozo del Ayuntamien- 
to da agua para el riego de toda la Villa. 

Y a propósito del Ayuntamiento de Pe- 
dro Betancourt, agregaré que es uno de 
los más ricos y florecientes : su presupues- 
to supera los 58.000 pesos, y no tiene 
deudas. 

El saldo de Caja en la época de mi vi- 
sita (Diciembre de 1918) arrojaba un sal- 
do, en los libros, de $9.700 aproximada- 
mente. 

No es un Término industrial el de Pe- 
dro Betancourt : no hay fuerza hidráulica. 

Sin embargo posee una instalación de 
alumbrado eléctrico que también sumi- 
nistra el fluido a la villa de Güira de Ma- 
curiges. 

Próxima a instalarse, una fábrica de 
hielo y gaseosas de la misma Compañía 
de Electricidad Macuriges. 

A unos 12 kms. de la Villa se explotan 
las aguas minerales de Jenckes, que se- 
gún dicen son excelentes aguas de mesa. 

En la Villa hay todavía una Pailería y 
Herrería que existe desde hace unos 70 
años y ejecuta toda clase de trabajos para 
las calderas de los ingenios de azúcar: pro- 
pietarios son los señores Leonardo Loinaz 
y Hnos. 

Y no hay más industrias. 

# * « 

En Pedro Betancourt hace mucha falta 
un hospital, habiendo solo una deficiente 
Casa de Socorro, que se reduce a una sa- 
la sostenida por el Ayuntamiento. 

Los casos urgentes exigen una mejori 
de esta índole, pues en la actualidad los 
enfermos deben ser remitidos a Colón, y 
los necesitados de la intervención quirúr- 
gica pueden encontrarla en el Hospital 
No. Uno, en la Habana. 

¿Qué enfermo grave resiste 4 horas de 
ferrocarril sin agravarse o morir? 

Los pudientes de la Villa tienen el de- 



-301- 



ber de hacer algo en pro de los meneste- 
rosos, y no deben permitir que una po- 
blación progresista en otros órdenes, ca- 
rezca de algunas salas para acoger a los 
pobres. 

No conozco nombres de benefactores 
que merezcan mención aparte, exceptuan- 
do el de D. Florentino Hernández (citado 
por D. Rogelio M. Alonso) es-alcalde de 
la Villa en la época aciaga y gloriosa de 
la última guerra por la independencia. El 
Sr. Hernández renunció siempre a su suel- 
do de Alcalde a favor de los necesitados y 
creó el Dispensario Municipal. 

Los datos demográficos de la Jefatura 
Local de Sanidad eran los siguientes en 
1918: 

Defunciones en los meses de: 

Jun. Jul. Ag. Sep. Oct. Nov. 



20 27 18 18 22 30 
contra los siguientes nacimientos: 

14 17 33 25 33 34 

De Enero a 30 de Junio de 1919 los na- 
cimientos fueron 194 y 196 las defuncio- 
nes : la epidemia gripal elevó la mortan- 
dad considerablemente. 

Resulta bastante reducida la mortalidad 
en proporción del número de habitantes 
del Término. Dominan la tuberculosis, 
siempre en primera fila, y las enfermeda- 
des gastro-intestinales. 

Me decía el Dr. Rodríguez Agostini, 
Jefe Local de Sanidad, que las ma- 
dres son las culpables de la gran can- 
tidad de fallecimientos entre los niños 
de primera infancia, por las imprudencias 
que cometen al darles una alimentación en 
desacuerdo con la tierna edad de ellos. 

A veces se notan casos de fiebres pa 
ratificas al inicio de la primavera y hasta, 
mediados de Septiembre. 

A pesar de las varias lagunas inmedia- 
tas a Pedro Betancourt ya son raros los 
casos de paludismo, que abundaban du- 
rante las guerras de la Independencia. 

Las lagunas de Macuriges. la del Cen- 



tral "Cuba", y la de San José están todas 
a escasa distancia de la Villa. 

Esas y la Ciénaga de Zapata, a unas 
8 leguas de Pedro Betancourt, son la cau- 
sa de que haya numerosos mosquitos : pe- 
ro nunca como en la ciudad de Cárdenas! 

Cuando la Jefatura de Sauidad cuente 
con una mayor dotación de obreros y de 
asignación mensual, veremos probable- 
mente disminuir todavía la mortandad en 
Pedro Betancourt : y acaso hasta las mos- 
cas y los mosquitos. 

El tétano no se presenta frecuentemen- 
te : a veces traumático, pero muy raros los 
casos de tétano infantil. 

Por cuenta de la Secretaría de Sanidad 
se distribuyen unas fajas asépticas para 
los niños recién nacidos ; el resultado ha 
sido satisfactorio. 

En las Boticas hay sueros de todas cla- 
ses, y la Secretaría ya citada manda el 
antitetánico y el antidiftérico. 

Y ya que hablamos de ciencia, será con- 
veniente no olvidar que el distinguido ci- 
rujano Sr. Benigno Sousa, tan favorable- 
mente conocido en Cuba y en el extran- 
jero, es hijo de la Villa de Pedro Betan- 
court así como lo es el patriota y médi- 
co Sr. Manuel P. Alonso, General del E. L. 

No había, en la época de mi visita, clí- 
nicas o gabinetes científicos en la Villa, 
pero el Dr. Emilio Aguiar que ya dispo- 
nía de algunos aparatos de electroterapia, 
en su consultorio, tenía el proyecto de ad- 
quirir pronto otros en los E. U. para do- 
tar Pedro Betancourt de un gabinete en- 
teramente moderno. 

* * * 

Se han publicado varios periódicos en 
la Villa y se publican algunos actualmen- 
te; pero su influencia cultural o política 
ha tenido un campo muy reducido. Sabi 
do es que en Cuba hay muchos candida- 
tos a periodistas que todavía tienen esca- 
sa preparación para ilustrar a las masas. 
Sin embargo nada remoto es que algún 
periodista de provincia pueda, saliendo 



—302— 



de su limitado ambiente, conquistar uno 
de los raros puestos distinguidos que hoy 
son patrimonio casi exclusivo de los Mar 
quez Sterling, Gastón Mora, Escobar, Víc- 
tor Muñoz, N. Rivero y de unos cuantos 
todavía. 

Pedro Betancourt cuenta con una Socie- 
dad de instrucción y recreo, denominada 
Liceo Macuriges. 

El Sr. Leonardo Loinaz, industrial, fué 
el fundador del Liceo, y de hecho lo ha 
creado todo, coadyiivado por el Secreta- 
rio D. Arturo R. Diaz Coto animado como 
el Presidente de la Sociedad, de los mejo- 
res propósitos para engrandecerla. 

El Liceo dispone de un capital de casi 
10.000 pesos: ha empezado a formar una 
Biblioteca y proyecta levantar pronto el 
edificio social de manipostería. Ha dado 
ya algunas veladas literarias y patrióti 
cas, y su tendencia es multiplicarlas tan 
pronto como lo permitan los recursos eco- 
nómicos sociales y los recursos intelectua- 
les de la Villa. 

Los españoles también tienen su centro 
de reunión titulado "Colonia Española' 
en el que señoritas dilettanti han aborda- 
do valerosamente el papel artístico de per- 
sonajes de Benavente o de Martínez Sie- 
rra en la escena del teatrito social. El 
maestro Enrique Pérez Giorla ha sido el 
alma de estos loables esfuerzos culturales 

La instrucción pública en el Distrito 
Escolar de Pedro Betancourt, cuenta con 
38 aulas por todo, en 24 Escuelas : además 
hay un aula de Kindergarten y otra de 
Sloyd : la última carecía entonces de Maes- 
tro. 

De 2459 alumnos matriculados en el 
año 1917-18, habían asistido unos 1039 
solamente (promedio diario): el 42%!! 

En la Villa, de un antiguo cuartel se 
formó en 1900 el Centro Escolar Várela 
con 12 aulas en principio, a raíz de la 
reconcentración, y con 11 hoy día, que 
los campesinos y colonos han vuelto a sus 
bohíos y a sus Colonias. 



Leí en la Cartilla del Sr. Alonso que 
la primera escuela se fundó en Macuriges 
el año de 1861, pero en los archivos de la 
Comisión Local de Instrucción Primaria 
de Cárdenas, yo encontré que en 1857 se 
asignaban ya 400 pesos anuales a la Es- 
cuela del entonces llamado Corral Falso, 
habiendo ya otra escuela en la misma lo- 
calidad; probablemente particular la úl- 
tima. 

Me inclino por tanto, tratándose de un 
acta oficial, a creer en la autenticidad del 
ciato encontrado en los archivos del Ayun- 
tamiento de Cárdenas. 

A inmediaciones de la Villa de Pedro 
Betancourt hubo un encuentro afortuna- 
do de las tropas del Gen. Lacret Morlot 
contra las del Teniente Coronel español. 
Vicuña : fué en 6 de Marzo de 1896. 

La invasión de los insurrectos cubanos 
en Diciembre de 1895 dio lugar solamen- 
te a combates de escasa importancia en 
territorio de ese Término. 

* # # 

De Pedro Betancourt regresé a Jove- 
llanos porque tenía particular interés en 
llegar pronto a Cárdenas, la segunda ciu 
dad de la Provincia de Matanzas con mar- 
cadas aspiraciones a ocupar el primer lu- 
gar. 

Y de paso me detuve en "Carlos Rojas." 

* * * 

"Carlos Rojas" antes de 1899 se lla- 
maba Cimarrones, acaso por los negros 
que huyendo la injusticia de la esclavitud, 
buscaban la libertad en la manigua, a pre- 
cio de mil peligros. Se llamó así desde 
1765. 

A esos esclavos huidos se daba el nom- 
bre de cimarrones; por tanto fué venta- 
joso el cambio al trocarlo por el apellido 
Rojas, ilustre por muchos conceptos. 

Sabido es que el General Carlos M. de 
Rojas operó por esa región durante la 
última guerra por la independencia cu- 
bana. 

Se constituyó el primer Ayuntamiento 



—303- 



del Término en 1878, según el Alcalde se 
ñor Sánchez, y según Rousset en 6 de Sep- 
tiembre de 1879. Suprimióse en 1902 y se 
volvió a crear en 20 Julio de 1910. 

Judicialmente Carlos Rojas dependía 
de Cárdenas en la época de mi visita, y 
reinaba algo de descontento por existir el 
proyecto de pasarlo bajo la jurisdicción 
judicial de Jovellanos. 

La Cabecera de este Término, aunque 
cuente entre sus hijos más distinguidos, 
a Ricardo y a Casimiro Del Monte, al pa- 
triota Alfredo Nodarse y Nodarse y a al- 
gunos más, que ahora no recuerdo, tiene 
la apariencia de una pequeña aldea. 

Sin embargo "Carlos Rojas" con su 
marco de árboles frutales y sus hermosos 
flamboyant, no deja de tener su poesía, 
agreste sí pero siempre poesía. 

El precioso líquido, tan escaso en Li- 
monar y en otros pueblos de la Provin- 
cia, abunda en Carlos Rojas, y dos peque- 
ños acueductos lo distribuyen sin restrin- 
gir su uso, en todos los hogares. 

La riqueza de este Término es agrícola 
por excelencia. Hay muchas colonias de 
caña, muy florecientes, y dos ingenios : 
"Santa Amalia" de D. Laurentino Gar- 
cía, y "Carolina" de D. M. Flores Pe 
droso. Antaño había también el ingenio 
"Nueva Luisa", hoy demolido, y "Olim- 
po" destruido por un incendio formida- 
ble. 

También la Iglesia ha sido destruida, 
porque amenazaba ruina y existe ahora 
una modesta Capilla solamente. 

Es parroquia desde el año 1821. 

No se practica el riego, y se descuida 
el cultivo de los frutos menores ; sin em- 
bargo en el Término no se le ocurrió to- 
davía a ningún. . . hacendado prohibir es- 
te importantísimo cidtivo. 

Mucha falta hacen a Carlos Rojas ca- 
rreteras que lo unan con Jovellanos y con 
Cárdenas. 



Le "litan carreteras, pero tiene luz 
eléctrica, servicio de que están dotados 
en Cuba hasta poblados de muy escasa im- 
portancia urbana. 

El fluido lo suministra Jovellanos, que 
dista de Carlos Rojas unos 6 kilómetros. 

El presupuesto Municipal es de 20.700 
pesos, y el censo último arrojaba una po- 
blación de 9.000 habitantes por todo el 
Término y unos 1.500 en la Cabecera. 

La salubridad pública es bastante bue- 
na en épocas normales. 

Sin embargo en el invierno próximo pa- 
sado la grippe y las enfermedades del 
aparato respiratorio, han hecho buen mi- 
mero de víctimas. 

He aquí los datos de la Jefatura de Sa- 
nidad, por los meses de Diciembre a Ju- 
nio próximos pasados. 

Defunciones Nacimiento? 

32 Diciembre de 1918 9 

16 Enero de 1919 11 

10 Febrero „ „ 7 

6 Marzo „ „ 14 - 

6 Abril „ „ 12 

8 Mayo „ „ 14 

En las tablas demográficas observé que 
hay relativamente pocos casos de tuber 
culosis. 

Lo mismo dígase de otras enfermeda- 
des contagiosas : hay casos más frecuen- 
tes de muerte por enfermedades del apa- 
rato digestivo. 

Una última nota sobre Carlos Rojas. 

En el Alcalde Sr. Antonio Sánchez, 
hombre modesto y que tiene la bondad 
grabada en su rostro, despertó mi obra 
cultural mayor interés, que en las auto- 
ridades de otros lugares, aparentemente 
más cultos y amantes del progreso. 

¡ La eterna ironía que se asoma en to- 
das las cosas de esta vida ! 



-304— 



XXVI 



CÁRDENAS 



LA CIUDAD.— EL MUSEO MUNICIPAL— VARADERO 



Aún antes que el Hon. Congreso vota- 
ra el crédito de $225.000 para pavimen- 
tar, (o mejor, para empezav a pavimen- 
tar) sus calles, la segunda ciudad de la 
Provincia de Matanzas aparentaba ser 
importante y agradable. 

Sin embargo, las calles y las plazas que 
hoy han empezado a transformarse por 
la fuerza prodigiosa del dolar, estaban en 
no mejores condiciones que las calles y 
plazas de Matanzas. 

Baches, lodazales, viveros de larvas de 
mosquitos están def apareciendo doquiera ; 
y desaparecen también esas aceras que en 
la Cárdenas de antes, ya se elevaban a 
medio metro sobre el nivel de la calle, 
ya bajaban desmoronándose hasta igua- 
larlo, formando conglomerados de tierra 
y cascajo, de piedras a veces y de peda- 
zos de losa, que reclamaban la atención 
cuidadosa del transeúnte. 

La iniciativa del distinguido Represen- 
tante por Cárdenas, Dr. Santiago Verde- 
ja, hoy Presidente de la Cámara, ha sido 
extraordinariamente acertada, y su ciu- 
dad natal saldrá de .esta transformación 
■embellecida y rejuvenecida. 

La espléndida Avenida de la Indepen- 



dencia, que desde antes de la pavimenta- 
ción daba a Cárdenas un aspecto de ciu- 
dad grande y moderna, su teatro Arecha- 
bala, uno de los mejores de la Isla y su 
Museo Municipal tendrán pronto un mar- 
co proporcionado a su belleza, mediante 
las mejoras urbanas que han dejado de 
ser, como lo fueron durante tantos años, 
un simple proyecto. 

Desde el año 1889 Cárdenas tiene alum- 
brado eléctrico y tiene también servicio 
de tranvías eléctricos : del último habla- 
ré más adelante. Las calles bien tra- 
zadas y amplias solamente pedían a gri- 
tos la pavimentación. 

Hay muchos buenos edificios comercia- 
les y particulares, y varias sociedades de 
cultura y recreo. 

Las principales son : el Club de Cárde- 
nas, en donde se reúnen los elementos de 
mayor importancia económica y social. Es- 
ta Sociedad es hoy de recreo exclusiva- 
mente, pero antaño hablaron en sus salo- 
nes los fogosos oradores Miguel Figueroa 
y José Antonio Cortina, glorias de Cuba 
y de la Provincia Matancera. 

El Liceo de Cárdenas, más modesto, vi- 
ve una vida más activa, y acaso más útil. 



-305— 



No tiene relación alguna con aquel otro 
Liceo que existió en Cárdenas, allá por 
el año de 1866. Su vida puede resumirse 
en los datos siguientes : 

En 12 de Noviembre de 1899, en una 
reunión preliminar, con una Directiva 
provisional, se decidió fundar una Socie- 
dad de Recreo que llevara el nombre de 
El Liceo. 

Integraron la primera Junta los Seño- 
res: José Muñiz, Presidente efectivo; Ge- 
rardo Huguet, Vice-Presidente; P. Bea- 
da, Tesorero ; y Luis Brito, Secretario. 

En 20 de Marzo de 1900 El Liceo se 
llamó "Círculo de Artesanos": lo presi- 
día entonces el Sr. Enrique Parquet. 

Más tarde, siendo Presidente el Sr. Ma- 
nuel Galdo, la Sociedad pudo adquirir un 
solar en 2.100 pesos oro español (a. 1905) 
cuya venta produjo, en 1917, una buena 
utilidad ; primera piedra del edificio so- 
cial en proyecto. 

El Sr. Rafael Busquet, activo y entu- 
siasta Presidente de la Sociedad desde el 
11 de Enero de 1914, procuró darle un 
carácter cultural que no tenía : y desde 
el 10 de Diciembre de 1916 volvió a lla- 
marse "El Liceo", como antes, ya que 
los artesanos de antaño son hoy día opu- 
lentos comerciantes e industriales, que no 
sólo persiguen el recreo, sino la instruc- 
ción también. 

El Liceo empieza a formar su Bibliote- 
ca. Existe una Sección de Instrucción cu- 
yo Presidente es uno de los más cultos 
maestros de Cárdenas, el -Sr. Miguel Mar- 
tínez: otra Sección de Declamación y Fi- 
larmonía presidida por el varias veces 
mencionado en estos capítulos, Ldo. Ar- 
turo Fernández Llebréz: una Sección de 
Deportes (1) cuyo Presidente lo es el dis- 
tinguido Cirujano Dr. Juan de D. Rive- 
ro; mientras que los Sres. Pablo Muro y 



(1) En 1917 se inauguró una Sala de Gim- 
nasio. 



Ángel Mesa presiden respectivamente las 
secciones de Ajedrez y de Fiestas. 

Uno de los éxitos más resonantes de 
"El Liceo de Cárdenas", fué el Certamen- 
Exposición de Costuras y Labores de la 
Mujer celebrado en Abril del año próxi- 
mo pasado. 

Hubo premios de alguna importancia : 
un pendantif de brillantes, donativo del 
Ilon. Sr. Presidente de la República : cien 
pesos de la Secretaría de Agricultura, In- 
dustria y Comercio, que se invirtieron en 
máquinas de coser: otras máquinas fue- 
ron regaladas por el Ayuntamiento, y el 
Consejo Provincial asignó tres medallas 
de oro y hubo otros premios menores. 

La señorita Ana Hernández Albrecht 
obtuvo la alhaja donada por el Sr. Pre- 
sidente con un trabajo de finísimo borda 
do, que tal parecía haber sido ejecutado 
por las manos maravillosas de una hada. 

# * • 

El Mercado de Cárdenas es viejo : se 
inauguró en 15 de Marzo de 1859: pide 
ampliación y reformas. 

Hay algunos monumentos públicos : La 
Estatua de Colón inaugurada en 25 de 
Diciembre de 1862: he leído que ha sido 
la primera que se elevó en América en 
honor del gran genovés. 

La Estatua de Estrada Palma, el pri- 
mer Presidente de Cuba Libre (1911). 

El Mausoleo que encierra desde el 22 
de Abril de 1900 los restos de patriotas 
muertos por la independencia cubana. 

El acueducto existe desde 1872. 

He oído con deleite la Banda que el 
Ayuntamiento subvenciona desde el 20 de 
Mayo de 1914. 

Los vecinos prominentes contribuyen 
también a sostenerla, y la escuchan todos 
con agrado y con un cierto orgullo cuan- 
do toca en el lindo parquecito en frente 
a la iglesia parroquial. 

Entonces se colocan hileras de sillas, y 
en ellas toman asiento las señoras y seño- 



—306— 



ritas de Cárdenas, llenas de gracia y dis- 
tinción. 

Y alrededor, jóvenes y jovencitos zum- 
ban como abejas en un jardín de flores. 

El Alcalde actual D. Pedro E. Medina 
y Avila es todo un caballero y ama el pro- 
greso, pero los Ayuntamientos cubanos 
adolecen en general de defectos antiguo,, 
que obstaculan las iniciativas buenas de 
las personas que reciben la berencia de 
su administración. 

¡ Y si no que lo diga el Dr. Varona Suá- 
rez, Alcalde de la Habana ! 

El Sr. Medina hizo reparaciones al Mer- 
cado y a varias calles, pero la mejor re- 
paración sería el rehacer por completo el 
primero y las segundas, lo que al Ayun- 
tamiento resultó imposible con el actual 
presupuesto. También terminó la construc 
ción del Museo y bajo su administración 
Cárdenas tuvo los tranvías eléctricos, la 
planta eléctrica nueva, el teléfono de lar- 
ga distancia en Varadero, la Banda Muni- 
cipal, etc. 

La solución para todas las mejoras ur- 
banas que hacen falta a la ciudad de Car 
denas, sería en mi concepto la emisión de 
Bonos por un millón de pesos, para em- 
prender la desecación de los manglares 
que mantienen en estado cenagoso la par- 
te baja de la ciudad. 

¿No bastaría para ello levantar un di- 
que de concreto para impedir la filtración 
del agua del mar? 

Una vez obtenido este resultado, mu- 
chas manzanas de terreno con la acción 
del sol se secarían, y desaparecerían man 
glares y mosquitos. Los terrenos deseca- 
dos aumentarían mucho de valor y el Mu- 
nicipio para amortizar sus Bonos, impon 
dría a los propietarios una contribución 
extraordinaria igual a la mitad de la di- 
ferencia entre el antiguo y el nuevo ava- 
lúo. Resultarían todavía buenas ganan 
cías para los propietarios y para el Mu- 
nicipio, que podría entonces emprender 
la reparación total de las calles y aceras. 



¡Allá va la idea, y es gratuita como di- 
ría Billiken ! 

Entonces Cárdenas marcharía mucho 
¡nás a prisa hacia el progreso urbano, y 
si no alcanzara todavía a Chicago (segúsi 
Iíelbert pretendía en su manuscrito) cuan- 
do menos podría aspirar a ser una de las 
más bonitas ciudades de la América La- 
tina. 

♦ * # 

Cárdenas tiene una bonita Iglesia Ca- 
tólica. Es parroquia. 

Aunque la Real Cédula de aprobación 
lleve la fecha del 30 de Septiembre de 
1852, en Madrid, la Parroquia de Cárde- 
nas quedó establecida hasta 11 de Enero 
del año siguiente. 

El Pbro. D. José Matías Navarro, que 
ya residía en Cárdenas desde el año de 
1842, siendo párroco de San Cipriano de 
Guamacaro, optó entonces por quedarse 
definitivamente en la primera población 
haciéndose cargo de la nueva parroquia. 
Contemporáneamente fué nombrado Vi- 
cario Foráneo con jurisdicción eclesiásti- 
ca sobre varios pueblos limítrofes. 

La parroquia de Guamacaro existía des- 
de el año 1700, aproximadamente, en te- 
rrenos del ingenio de Domínguez y Ga 
ser En 1808, al repartirse la hacienda La- 
guna de Palos, se formó el pueblo de Li- 
monar, y entonces se trasladó allí la pa- 
rroquia de Guamacaro, conservando el 
mismo título. 

El gran Obispo Espada y Landa, en 
1819 erigió en Sabanilla del Encomenda- 
dor una Tenencia de Parroquia. 

Más tarde, por el gran desarrollo dei 
Partido de Cárdenas, los vecinos ofrecie- 
ron pagar anualmente la cuota de 200 pe- 
sos asignada a la iglesia de Limonar, y 
el Arzobispo de Guatemala y Administra- 
dor del Obispado de la Habana concedió 
entonces a ese párroco la autorización pa- 
ra su traslado a Cárdenas, como se dijo, 
más arriba. 

Por lo tanto la Iglesia de Cárdenas se 



—307— 



levantó en 1842, siendo en principio una 
Ermita, y sufriendo más tarde cambios y 
reparaciones de importancia. 

Los datos que anteceden, pudieron ser 
encontrados en el Archivo parroquial de 
Cárdenas por bondadosa autorización del 
Sr. Cura D. Venancio Méndez. 

Las varias sectas protestantes han le- 
vantado muchas iglesias en Cárdenas y 
ocupan un lugar preponderante, acaso 
más en apariencia que en realidad. Los 
cubanos que son católicos tibios, no pue- 
den ser tampoco ardientes en otros cultos 
religiosos ! 



Cárdenas posee un Museo Municipal in- 
teresantísimo aún cuando no se pueda 
comparar con los grandes museos de las 
principales ciudades del mundo. 

Su importancia científica y especial- 
mente histórica es indiscutible, y a pesar 
de la escasa dotación que pudo asignarle 
el Ayuntamiento, se enriquece día con día 

El alma del Museo lo es el señor Osear 
M. de Rojas y Cruzat que se ha dedicado 
a él como a un hijo, y lo ve con amor y 
fé inquebrantables. 

El Director raramente hace adquisicio- 
nes : apela al patriotismo de los cubanos 
y les pide que contribuyan gratuitamente 
a enriquecerlo. 

Y los cubanos han dado ya cosas muy 
valiosas para la historia de la patria, v 
siguen dando todo lo que pide el Sr. Ro- 
jas desde hace 20 años. 

El Museo se fundó en 20 de Diciembre 
de 1899 siendo Alcalde de Cárdenas el ac- 
tual Secretario de Sanidad, Doctor Fer- 
nando Méndez Capote, hijo muy distin- 
guido de la población. En 1907 por sus- 
cripción pública, por cierto muy popular, 
se empezó la construcción del edificio, que 
se terminó en 1918, ocupando la Alcaldía 
otra distinguida personalidad de Carde 
ñas, el Sr. Pedro E. Medina. 

Visité el Museo con gran interés y sin 



prisa, empezando por la Sección de His- 
toria Natural. 

Lo más notable de esta Sección es la 
magnífica colección de malacología, dona- 
da por el Sr. J. F. Blanes. Comprende 
unos 17.000 ejemplares, rarísimos muchos 
de ellos, y además otra colección, muy ri- 
ca también, de caracoles de tierra : y, co- 
sa notable, ningún ejemplar está repetido. 

Notables también son varios ejemplares 
zoológicos, dignos del Museo Británico : 
Una iguana enorme, que mide más de 1 
metro y 25 cms. : fué traída de Cayo Ga- 
lindo en Bahía de Cárdenas. 

Un magnífico ejemplar de manta pesca- 
da en la playa de Varadero : tiene unos 
2 m. 30 de ancho ! 

Una caguama gigantesca, (Chelonea Ca- 
retta) de Varadero también, ejemplar ver 
daderamente maravilloso. Nunca he visto 
semejantes en otros Museos. 

Y por fin : un ejemplar de manjuarí 
(Lepidosteus manjuarí, de Poey) que ca- 
da día se está haciendo más raro en la 
misma Ciénaga de Zapata de donde es tí- 
pico ; muy bonitos ejemplares de pez-sie- 
rra y de pez-martillo, (uno de los últimos 
pesa 660 libras) del mar de las Antillas 

A propósito del Museo y particularmen- 
te de la Sección de Historia Natural, no 
omitiré de citar un nombre oscuro que 
sin embargo merece alabanzas por su cons- 
tancia, esfuerzos y habilidad como prepa- 
rador. 

Me refiero al Sr. Ramiro Rodríguez, 
hijo de Cárdenas. 

La paleontología está también repre- 
sentada en el Museo de Cárdenas, por va- 
rios ejemplares de Cuba, y raros. Obser- 
vé un diente fósil de un tiburón monstruo- 
so, antidiluviano sin duda : un conglome- 
rado de moluscos de la misma época (Pi- 
nar del Río) ; un Amonites Cubensis en- 
contrado en Vinales (P. del Río) por el 
naturalista Carlos de la Torre ; algunos 
huesos fósiles del myamorphus cubensis, 
hallazgo del mismo sabio, en las cuevas. 



-308- 



o casimbas de la Sierra de Jatibonico : 
pruebas todas éstas de la antigüedad de 
Cuba y de su unión, muy antaño, al Conti 
nente Americano. 

El Museo contiene también una curio- 
sa colección de cerámicas, con algunas 
piezas interesantes, pero sin obedecer a 
un programa fijo, ni estar dividida por 
épocas, o escuelas. 

Buenos ejemplares hay de maderas cu- 
banas, muchas valiosas y muy finas : no 
están clasificadas todavía. 

Bastante rica es la colección de meda 
lias conmemorativas de acontecimientos 
cubanos importantes ; como la Toma de !a 
Habana por los Ingleses en 1762, la Paz 
del Zanjón, las Exposiciones, las inaugu- 
raciones de Monumentos, etc. 

Vi una curiosa medalla obsequiada pol- 
la Ciudad de Hamburgo a la de Matan- 
zas, como recuerdo y manifestación de 
agradecimiento por los auxilios impartí 
dos en 1842 a unos náufragos alemanes. 
El nombre del buque no está citado : Omi- 
tieron lo principal ! 

En la misma Colección hay botones de 
Congresos Médicos Cubanos, medallas de 
Escuelas y Colegios Cubanos (premios) : 
fichas de ingenios para pagos a los traba 
jadores : medallas de Concejales, Cate 
dráticos, Magistrados, Fiscales, etc. de la 
época de España etc. 

La numismática cuenta allí con piezas 
valiosísimas cubanas y extranjeras: de 
Boma, de Cartago, de España desde épo- 
cas anteriores a Cristo ; la moneda macu- 
quina que circulaba en Cuba en el XVIII 
siglo ; monedas de México ; algunas de 
ellas aztecas, y hasta vi un peso acuña- 
do toscamente en 1914 en el que los re- 
volucionarios mexicanos se dieron el gran 
gusto de agregar la inscripción: "Muera 
Huerta." 

Hay también un principio de Museo 
Chino con algunos ejemplares de mérito : 
y algunas armas de fuego antiguas y mo- 
dernas. 



Una sala está dedicada a obras de arte 
pictórico : no me pareció ver en ella tra 
bajos muy notables, si se exceptúan al 
gunos cuadros antiguos : los pintores cu- 
banos deberían enviar más obras para dar 
a conocer qué excelentes dotes artísticas 
poseen. Observé sin embargo algunos bue- 
nos paisajes de Piquet, un cuadro de En 
genio 6. Olivera, (el pintor de Jovellanos) 
premiado no sé dónde: otro de Elvira Mo 
lero, del malogrado pintor Ibarbia, etc. 

La Colección histórica del Museo de 
Cárdenas merece de veras una nota espe- 
cial: comprende reliquias por demás in- 
teresantes del período de la independen 
cia cubana y de la dominación española 

De la segunda hay escudos, retratos al 
óleo de varios reyes de España (obras a 
veces de buenos artistas cubanos como A 
Herrera y Vicente Escobar), armas, uni- 
formes, insignias, pabellones históricos, 
campanas, cuadros cronológicos, grabados 
y facsímiles que se refieren al descubri- 
miento de América, cuños, etc. 

Observé con especial interés la Mesa del 
famoso Intendente Alejandro Ramírez 
quien tuvo tanto amor al progreso, y los 
retratos de varios distinguidos cubanos y 
españoles que fundaron, con el primero, la 
Sociedad Económica Amigos del País, 
fuente de muchos bienes para la Isla. Ade- 
más el vil garrote en el que, según reza 
el rótulo, fueron ajusticiados patriotas 
eminentes : 

Bernardino Hernández, en Cárdenas, a 
las 7 a. m. el 30 de Julio de 1850. 

Gral. Narciso López, en la Habana, a 
las 7 a. m. el 1 de Septiembre de 1851. 

Eduardo Facciolo (impresor y descen- 
diente de italianos) a las 7 a. m. el día 
28 de Septiembre de 1852. 

Ramón Pintó y López (catalán), a las 
7 a. m. el 23 de Marzo de 1855. 

Francisco D'Estrampes a las 7 a. m. el 
31 de Mayo de 1855. 

Ldo. Luis Ayestarán y Moliner, a las 7 
a m. en 1870. 



—309- 



Diego de Agüero y Gaspar de Agüero, 

ajusticiados en 1870. 

Gen. Domingo de Goicouría, ajusticiado 
a la edad de 66 años (o siete?) a las 7 a. 
m. del 14 de Mayo del mismo año. 

El vil garrote está acompañado por una 
colección de grillos y de grilletes, morda- 
zas etc. que prueban la maldad del hom- 
bre con sus semejantes. 

Otras piezas de interés son: Un cañón 
y unas balas de 1762, año del sitio y to- 
ma de la Habana por los ingleses, proyec- 
tiles americanos (Sgo. de Cuba, Julio de 
1898) ; cañones cubanos muy primitivos 
(1896) ; el primer riel de ferrocarril que 
se tendió en Cuba (Línea de Habana a 
Cuines en 1838) 1 : lápida del cementerio 
Espada, el gran obispo que inició en Cu- 
ba las primeras reformas del progreso : las 
rejas del calabozo que encerró al ilustre 
poeta J. C. Zenea antes de ser trasladado 
a la Cabana, y la raíz de la ceiba gigan- 
tesca a cuya sombra se dijo en 1519 la 
primera misa y se reunió el primer Cabil- 
do de la Habana. 

La raíz extraída en 1900, fué donada 
por el Ayuntamiento de la Habana. 

Documentos históricos hay muchísimos 
en el Museo de Cárdenas : algunos tienen 
un valor inapreciable. Hay retratos de to- 
dos los principales caudillos de las revo- 
luciones cubanas ; bonos y billetes de los 
empréstitos patrióticos; (1) proclama del 
Gobierno de la Habana cuando se ejecutó 
al patriota Goicouría; hoja histórico-pe- 
nal de José Martí condenado en Consejo 
de Guerra; composiciones autógrafas de 
Heredia, Milanés, Zenea, Francisco Sellen, 
Zambrana, D. V. Tejera, Manuel de la 
Cruz, José Ma. Gálvez, José Antonio Eche- 
varría, etc. ; retratos de los más ilustres 
intelectuales de Cuba ; y por último el do- 
cumento original de la Constitución de 



Cuba firmado por el Brigadier Manuel 
Sanguily y Enrique Villuendas, etc. 

De la época de Narciso López hay pie- 
zas y documentos muy importantes : La 
proclama de 1851 y la Mesa del vapor 
Pampero del que desembarcó ese año (1) ; 
el penacho del casco del general, su sable 
y una carta autógrafa que dirigió a Juar. 
Macias en 1849, carta que me parece de- 
mostrar la analogía que existe entre loa 
cubanos de entonces y los cubanos de hoy. 
La transcribo con la misma ortografía, 
como un documento curioso e interesante. 

"A Don Juan Macias". 

"Invito a V. a que asista a una Junta 
"General de los patriotas cubanos resi- 
dentes en esta ciudad, que tendrá lugar 
"mañana a las 6 de la tarde en la casa 
"del Señor Dn. Cristoval Madan — Calle 
"23 nro. 11 — y que me he decidido a com- 
"bocar para que se discuta razonada y 
"amigablemente todo asunto sobre el cual 
"haya entre nosotros divergencia de opi- 
"niones, con la fundada esperanza de que 
"precidiendo a ella el genio de la patria, 
"genio hostil a toda suerte de intriga, cá- 
"bala, interés personal o sentimiento pri- 
"vado, producirá sin duda el feliz resul- 
tado de una concordia fraternal, el olvi- 
"do de todo lo que debe olvidarse, y una 
"cooperación enérgica en lo sucesivo que 
"asegure de antemano el triunfo de la 
"causa por la que todos queremos sacri- 
"ficarnos. New York 28 de Nobiembre de 
"1849. 

Narciso López." 

Y me fijo que no he citado ni la carte- 
ra que sirvió de 1895 a 1898 para la co- 
rrespondencia entre el Gobierno Revolu- 
cionario Cubano y la Delegación de N. Y. : 



(1) Y también de Gobiernos extranjeros, 
como de la Revolución Francesa, de la Repú- 
blica de Irlanda, etc. 



(1) La primera vez había ocupado Cárde- 
nas con 612 hombres, de los que solamente al- 
gunos eran cubanos (19 de Mayo de 1850). Er» 
aquel entonces López, después de haber batid» 
los españoles, plantó la bandera cubana en el 
Palacio de Gobierno, situado en el edificio ocu- 
pado hoy por el Café La Dominica. 



—310— 



ni el puñal y el revólver de Bernabé de 
Varona ("Bembeta") ni el famoso estan- 
darte de los Rifleros de la Libertad; ni 
el revólver del Gen. Bartolomé Massó ; ni 
el escritorio de José Martí cuando en New 
York redactaba el periódico "Patria"; 
ni otro revólver donado a Céspedes pol- 
la patriota Emilia Casanova de Villaver- 
de; ni el botón forrado en seda con los 
colores cubanos que usaba el Generalísimo 
Máximo Gómez y la habitación completa 
en que muriió ; ni la camisa roja con que I. 
Agramonte se lanzó a la revolución, y 
quién sabe cuántas piezas históricas a cual 
más interesantes. 

Ningún cubano amante de la patria y 
de su historia debe renunciar a visitar el 
Museo de Cárdenas, fuente de emociones 
muy puras para todo buen ciudadano. 

Bien vale el Museo, un viaje a la ciu- 
dad de los mosquitos. 
• * * 

¿Por qué habrá una cantidad tan gran- 
de de esos malvados insectos? Cuando se 
presenta el crepúsculo acuden a miles, y 
forman enjambres que revolotean sobre 
las cabezas de las personas, sin respetar 
ni las que la naturaleza ha dejado des- 
provistas de cabellos, ni las de los foras- 
teros o extranjeros por deber de hospita- 
lidad. 

Y entran, no sé cómo, a través del velo 
del mosquitero a pesar de las precaucio- 
nes tomadas al acostarse. Me dicen que 
los manglares y los pantanos de la orilla 
de la bahía son los criaderos de los temi- 
bles dípteros, pero yo estoy convencido 
que cuando las calles y los arrabales ha- 
yan consumido totalmente el crédito obte- 
nido por el Sr. Presidente de la Cámara 
Dr. Verdeja, disminuirá mucho esa plaga 
nocturna. 

De día hay pocos. 

Cangrejos también hay muchos, y en el 
Museo existe un ejemplar enorme, de la 
playa de Varadero. 

Acaso por la abundancia de estos crus- 



táceos, alguien llama cangrejos a los car- 
denenses, porque de otra manera y sim- 
bólicamente no merecen ese epíteto, ya 
que en Cárdenas, como en todas partes, 
hay personas que tienen tendencias hacia 
el progreso, así como otras hay, enemigas 
de libros, de cultura y de Museos. Y de 
las últimas yo conozco también algunas! 

Pero están en mayoría las personas pro 
gresistas. 

He oído sin embargo a un troglodita 
disfrazado de hombre del siglo XX, que- 
jarse del gasto que ocasiona a Cárdenas 
la mantención del Museo ! 

— "Pero amigo mío, le dije yo, ese Mu- 
"seo es lo mejor que posee Cárdenas, es 
"una prueba de cultura, es la documenta - 
"ción de la Historia de Cuba, es un va 
"lioso patrimonio para ésta y las futuras 
"generaciones. 

— "¡Qué va!? me contestó el cabezudo 
"en cuestión ;¡ qué va?! — locuras de Don 
"Osear (el culto Director del Museo), qu< v 
"se ha gastado una fortuna, y se la hace 
"gastar a la ciudad que ya tiene en ese- 
" edificio un gran capital inerte, que na 
"die aprovecha. 

Me callé porque comprendí que salían 
sobrando las discusiones con esa especie 
de bípedo. 

Sin embargo había un punto exacto en 
su aseveración: El Museo constituye un 
gasto crecido para un Ayuntamiento que- 
debe dedicarse a mil otras atenciones im- 
prescindibles, y en los demás países el Go- 
bierno toma a su cargo tales institucio- 
nes, considerándolas, con sobrada razón, 
propiedad cultural y efectiva de la nación, 
y dando a ellas el alto lugar que se me 

recen. 

« * • 

Para granjearme la amistad de los hi 
jos de Cárdenas, tan amantes del terruño, 
yo quisiera decir que encontré solamente- 
cosas hermosas y agradables; pero ¿no es- 
taría reñido con mi conciencia si elogiara . 
el servicio urbano de tranvías? 



—311— 



Los carros, si alguno de ellos no tuvie- 
re las agarraderas tan incómodas que 
constituyen un peligro al subir estando 
los coches en movimiento, serían bastante 
•aceptables; y por lo que a la protección 
del motorista atañe, (en días de lluvia) 
son mejores que muchos de la Habana. 

Pero, ¡ Dioses del Olimpo, que servicio ! 
Para ir de la calle Pinillos hasta el Ayun- 
tamiento fué toda una odisea ! 

La transferencia no servía más que pa- 
ra la línea "Circular" a pesar de que la 
otra línea "Fundición" pasara igualmen- 
te por la localidad adonde yo me dirigiera. 

¿Y las largas esperas en las esquinas'.' 
¿y la incomodidad de tener que bajar por 
la misma plataforma destinada a la su- 
bida de los pasajeros?... hoy que hasta 
los cangrejos saben que se sube por la 
plataforma posterior y se baja por la pla- 
taforma delantera. . . ? 

¿Y los tranvías que llevan el letrero 
Mijala, o Independencia, y sin embargo 
siguen el mismo recorrido? 

Hay otras curiosidades todayía : 

En la oficina de Correos venden sellos 
postales solamente hasta las tres de la 
tarde, cuando hace calor. (1) De este mo- 
do los revendedores hacen el gran nego- 
cio exigiendo un centavo de ganancia por 
cada sello. 

Un sello de 1 centavo cuesta dos. — Ga- 
nancia 100 por 100. 

Un sello de 2 centavos cuesta tres. — Ga- 
nancia 50 por 100. 

Un sello de tres centavos cuesta cuatro. 
Ganancia 25 por 100. 

Un promedio magnífico y un comercio 
sin riesgos, del que no tiene Cárdenas la 
exclusividad. 

En la Habana se permite el mismo abu- 
so, pero el horario estivo de la Adminis- 
tración carden ense de Correos, lo favore 
ce todavía más. 



(1) Así me dijo la señorita empleada alu- 
diendo al horario de verano. 



Pero los cubanos no se ocupan (así se 
dice en Cuba) de estas nimiedades. Pa- 
gan como Bancos y no protestan nunca o 
casi nunca : y si esto acontece, es cuestión 
de un instante. 

Es fuego de pólvora : no hay peligro. 

Al rato ni recuerdan por qué han pro- 
testado : y además el cubano gana con re- 
lativa facilidad el dinero y lo gasta sin 
pensar en el mañana. 

Me queda una nota semi-triste: los Ho 
teles de Cárdenas. 

Dicen que el Hotel Europa es el menos 
malo, porque tiene algunos cuartos regu- 
lares, y el propietario hizo en él algunas 
mejoras: pero no está tampoco a la al- 
tura de los grandes hoteles de Estados 
Unidos y de Europa. 

El dueño me habló de los mil obstácu- 
los que levanta la servidumbre de la épo- 
ca actual, para el buen servicio de un Ho- 
tel, y sin duda hay un fondo de verdad 
en ello. 

Tiene muchas pretensiones y no sabe 
trabajar, pero hoy, en que hasta los cua- 
drúpedos se agremian, el propietario tie- 
ne a veces que soportar y callar, aun cuan- 
do lo asista la razón. 

La reacción se impone. 

Sin embargo yo creo que un buen Ho- 
tel moderno (uno solo), bien protegido 
en contra de los mosquitos por las telas 
metálicas, con aseo en la cocina y en los 
cuartos, con personal bien pagado y esco- 
gido, con verdaderas comodidades en fin, 
sería una empresa lucrativa, aún cuando 
Cárdenas no sea una estación de tránsito. 

Casi siempre, en los países latino-ame- 
ricanos, los mejores hoteles están adminis- 
trados o dirigidos por personas sin cono- 
cimientos del ramo, ni de la vida moderna. 

Estos individuos que a veces han sido 
burdos campesinos o humildes obreros en 
su terruño, al contacto de otras clases so- 
ciales y por el mágico efecto del dinero 
que han ganado, se han tranformado: pe- 
ro la transformación no ha sido comple- 



—312— 



ta en la mayor parte de los casos: casi 
siempre se limita al traje. 

Es algo así como una capa de pintura 
que oculta la negrura del hierro. 

Y se explica que esos propietarios o 
directores de Hoteles, improvisados casi 
todos, no puedan conocer ciertos detalles 
de la vida de las grandes ciudades, ni 
tuertas finezas que hacen falta al viajero 
y al turista, y a veces ni las comodidades 
•i¡ás indispensables. 

;. . Cárdenas, ciudad de bastante moví 
miento, que marcha con paso firme hacia 
el progreso. (a pesar de su servicio de 
tranvías urbanos), que pronto se verá pa- 
vimentada con asfalto y embellecida ; que 
posee algunas de las más importantes in- 
dustrias de Cuba, que ofrece al turista 
cubano la playa maravillosa de Varade- 
ro para excursionear, y el .Museo para 
templar su espíritu y su patriotismo en 
el recuerdo de un pasado glorioso, debe 
levantarse un Hotel moderno, con un Di- 
rector culto a la cabeza, que hable varios 
idiomas y conozca cómo se trata al pú- 
blico que sabe viajar y pagar. 
* * * 

Y cuando haya en Cárdenas ese ho- 
tel ideal, vayan Agentes de todas las 
casas y fábricas del mundo ; vayan perio- 
distas de aquellos que publican retratos 
de hombres prominentes y noticias de sus 
hazañas ; pero si hubiese algún intelectual 
que, seriamente, quisiese hacer obra de 
cultura, le aconsejo que me vea primero. 

Yo tengo para mis compañeros unos da- 
tos preciosos en cartera ; tengo unas di- 
recciones inmejorables que darles ; tengo 
en mano los medios para evitarles momen- 
tos de decepción y de. . . algo peor. 

Cárdenas es una ciudad mercantil! 

¡ Ah si todos se llamasen Luis del Va- 
lle, Osear M. de Rojas, Carlos A. Smith, 
Ramiro Pérez Maribona etc. ! 

¡ Y no se fíen del apoyo que le brinden 
con anterioridad los... entusiastas! 

Hubo un doctor que yo elogio mucho 



en esta obra (porque como médico lo es- 
timo), que me prometió mil cosas, que me 
ofreció toda su protección anticipada, y 
cuando llegué a Cárdenas, me acogió con 
las palabras: "No me hable de libros, no 
quiero libros!" 

Y yo todavía no había abierto boca ! 

No son cultos todos los que han estu- 
diado : hay cultura que llega al alma y 
la mejora y ennoblece, y hay cultura su- 
perficial, como barniz ligero, que permi- 
te adivinar fácilmente la rustica proge- 
nies de los. antepasados. . . 

# • # 

Cárdenas es una de las ciudades mejor 
trazadas, de la isla de Cuba 

Se dice que D. Manuel Solano y Mon 
no, topógrafo, fué quien trazó su plano. 

Allá por el año 1860 o 1862 la Socíp 
dad "El Liceo", (la de aquel entonces,! 
babía levantado un teatro, cuyas ruinas 
sirvieron de base al actual costeado por 
el acaudalado vizcaíno señor José Arecha- 
bala y construido por el ingeniero y ar- 
quitecto cardenense Sr. Julio C. Pérez. 

Maribona. 

* * * 

Varadero ! 

Palabra mágica para los cardenenses 
que no temen a los enjambres de mosquil 
tos zumbadores y asesinos; palabra evo- 
cadora de recuerdos históricos sangrien- 
tos ; y de olas color de ópalo con irides- 
cencias del cielo azul, que se rompen con 
la suavidad de un beso en una playa in- 
mejorable por su finísima arena . . . 

Varadero, pedazo encantado de la cos- 
ta matancera, cuyas aguas dignas de aca- 
riciar a Venus, y refugio de sirenas, al 
parecer, arrojan de vez en cuando pulpos 
3 crustáceos monstruosos. 

Yo comprendo un viaje a Varadero, en 
días de brisa, y de bodas, con una tien- 
da de campo de finísimo tul que permita 
la caricia de las olas divinamente hermo- 
sas, e impida la de los terribles insectos. 



-313- 



plaga de esa región, y una cortina verde- 
oscura que detenga los rayos tropicales . . . 

Comprendo la insuperable belleza de un 
paisaje como el de esa playa, en la hora 
del crepúsculo, o cuando las brumas del 
alba se derriten por el beso de los prime 
ros rayos del sol; lo comprendo al tratar- 
se de recién casados, que huyen del mun- 
do para lanzarse en los brazos de la natu- 
raleza, madre de todos los seres. 

Pero hoy en que Varadero no tiene aún 
calles pavimentadas, ni telas metálicas en 
todas las ventanas y puertas, ni las como- 
didades que los europeos buscamos en los 
balnearios marítimos, yo no puedo expli- 
carme cómo tantas familias de Cárdenas, 
que han viajado y conocen Long Island, 
o Trouville, o San Sebastián, o Viareggio, 
resistan una larga temporada allí. 

Sin embargo, Varadero tiene un buen 
Hotel, que aún no siendo muy económico, 
está siempre ocupado y a veces tomado 
en arrendamiento anticipada y totalmen- 
te por personas pudientes ; y además un 
Casino-Teatro, todo de madera, al estilo 
de algunos edificios de Berna y Zurich. 

El principal atractivo de Varadero, des- 
pués de las bellezas naturales, insupera- 
bles, lo dan las Regatas Nacionales de Re- 
mos y Natación, que se efectúan todos los 
años durante el mes de Agosto. 

Fueron creadas oficialmente por Ley 
del 14 de Junio de 1918, y atraen siempre 
a muchísimos turistas. 

El Cubano es muy amante de los depor- 
tes. 

En esas Regatas se juegan Copas que 
despiertan un gran interés : la Copa Pro- 
vincial ; la Copa Municipal ; la Copa ' ' Cu- 
ba" con Escudo Nacional; la Copa del 
Congreso para regatas de vela ; y otras 
donadas por el Hon. Sr. Presidente de la 
República, o por el Sr. Secretario de Sa- 
nidad Dr. Fernando Méndez Capote, hi- 
jo ilustre de Cárdenas etc. 

El Club Náutico "Varadero" inició las 
üegatas antes que fueran nacionales, y 



en la actualidad en el Certamen muy re- 
ñido de todos los años, se disputan las 
Copas las mejores Sociedades Deportivas 
de la República: El "Havana Yacht 
Club"; el "Vedado Tennis Club"; el 
"Club Atlético de Cuba"; el "Club Náu- 
tico de Regla"; la "Asociación de Depen- 
dientes" etc. 

Para asistir a las Regatas de Varadero, 
se puede desafiar a los mosquitos durante 
algunos días : vale la pena. 

Y perdónenme los hijos de Cárdenas el 
horror que yo tengo a esos infames com- 
pañeros que no me abandonaron jamás. 

Varadero podría sanearse, y ser trans- 
formado en un lugar de encanto exclusi- 
vamente : pero harían falta algunos mi- 
llones, y algunos millonarios de iniciati- 
va y empuje. 

Y en Cuba hay los primeros y los se- 
gundos. 

• * • 

En Varadero desembarcaron : 

El camagüeyano Carlos Agüero, anti- 
guo oficial insurrecto de la primera gue- 
rra por la independencia cubana. De 
acuerdo con las instrucciones de los Clubs 
Revolucionarios del Sur de los Estados 
Unidos, a cuyo frente figuraba José Do- 
lores Poyo. 

Agüero, arribó a la primera Peña de 
Bernardino (Varadero) el día 3 de Abril 
de 1884 con 16 hombres, armas y procla- 
mas revolucionarias. Venían entre su gen- 
te Manuel García, Pedro Torres, José Mo- 
rejón, El tuerto Matos, Rosendo García 
(quien había sido Ayudante del General 
Ignacio Agramonte), Manuel el Gallego, 
Félix Zaonet, y Manuel Fundora, los que 
figuraron más tarde en la 'dtima Güera 
de Independencia (1895-98). 

Agüero capturó al Alcalde de Mar, D. 
Epifanio Beltrán, única Autoridad del lu- 
gar, para que le sirviese de práctico. 

Internóse con dificultad, y pudo con 
más dificultad todavía levantar escasos se- 
cuaces. Sin embargo reunía dinero por la 



—314— 



causa cubana y lo remitía a la Junta Re- 
volucionaria en los Estados Unidos y ha- 
cía activa propaganda, corriendo mil pe- 
ligros y sosteniéndose a duras penas, has- 
ta que en 8 de Marzo de 1885 fué muer 
to al arma blanca en San Pedro Maya- 
bón, cerca de Colón, con su compañero 
José Morejón. (Datos de D. Osear M. de 
Rojas.) 

En el Museo de Cárdenas existe la bo- 
leta que extendió Agüero al secuestrar a 
Don José Belauzarán, Alcalde de Cárde- 
nas, contra el pago de $3.000, hecho que 
conmovió este lugar hondamente, en 
aquellos días. Por este suceso hubo quien 
•creyese a Agüero un bandolero vulgar, 
mientras fué un patriota audaz que em- 
prendió lina labor destinada al fracaso, 
por falta de preparación. 

También Trujillo trajo a las Playas de 



Varadero una expedición poco antes de 
la Batalla de Jicaritas, (Véase Capítulo : 
Matanzas y las luchas por la independen- 
cia de Cuba), desembarcando de El Co- 
modoro, en 21 de Junio de 1896. 

El General Enrique Collazo, al frente 
de 50 hombres, y con 100.000 tiros, ar- 
mas y medicinas, desembarcó frente al 
Caserío de Varadero y del Fortín en el 
que había una pequeña guarnición espa 
ñola, durante la noche del 17 de Marzo 
de 1896. 

La expedición, llegada por el Vapor 
Three Friends, cap. W. J. Lewis, debía 
haber desembarcado en La Carbonera, pe- 
ro la oscuridad de la noche lo impidió. 

Juan Santos, antiguo vecino de la co- 
marca, fué el práctico de la mencionada 
expedición. 



Nota. — Los lectores encontrarán 
en el Suplemento de esta obra una 
colección de Vistas que no se ha po- 
dido ya publicar en el texto, a pesar 
del interés que encierran. 



xxvn 



CA R E> ENAS 



SANIDAD Y BENEFICENCIA 



Las condiciones sanitarias de Cárdenas 
son regulares : Podrán ser mejores cuan- 
do se aumente la dotación de petróleo y 
los medios para destruir más eficazmente 
moscas y mosquitos que abundan. 

Las tablas demográficas de la Jefatura 
de Sanidad, arrojaban los datos siguien- 
tes al terminar el mes de Junio de 1919 : 

Defunciones Nacimientos 



Enero . . 


93 


74 


Febrero . . 


55 


69 


Marzo . . 


59 


55 


Abril. . . 


55 


66 


Mayo . . . 


84 


95 


Junio . . . 


81 


70 



Total . 



427 



429 



Los datos que cito incluyen también el 
barrio de Lagunillas. 

Considerando que la población de Cár- 
denas, de acuerdo con el último censo de 
1918, alcanza 32385 habitantes, resulta un 
porcentaje de un 26 por 100 al año. 

La ciudad de Cárdenas, sin Lagunillas, 
Varadero, Cantel y Guásimas, tiene 26,793 
habitantes. 



La influenza aumentó mucho la mortan- 
dad en Enero de 1919 y en los meses an- 
teriores. 

Dominaron : la tuberculosis, las enfer- 
medades gastro-intestinales, particular- 
mente en la primera infancia : la arterie- 
esclerosis entre ancianos ; las bronco-neu- 
monías y las afecciones cardiacas. (1) 

Dicen que el agua de Cárdenas es bas- 
tante buena a pesar de la escasa profun- 
didad de los pozos. El acueducto es de la 
época colonial, (a. 1872). 

He aquí su análisis bacteriológico (No. 
3738) del 17 de Febrero de 1916. 

Enturbiamiento O 

Colonias en agar a 37° durante 24 hs. : 
28 en 1 c. c. 

Colonias en agar a 24° durante 48 hs. . 
70 en 1 c. c. 

Diez c. c. de la referida muestra, sem- 
brada en bilis lactosa peptona, conté 



(1) Los lectores observarán que solamen- 
te de la Ciudad de Matanzas no pude propor- 
cionar datos demográficos detallados. El Sr. 
Dr. Lecuona ha sido el único Jefe Local de Sa- 
nidad que no estuvo en condiciones de satis;- 
facer mis ruegos. 



—316— 



LAMINA XLll 




Calle No. 9 (Cárdenas) 




La Playa de Varadero (Cárdenas-M zas.) 




u 



a 

-o 
a 

-c 



uida en tubos de fermentación, no re- 
veló la presencia de bacilos del gru- 
po coli. 
Es agua buena. 

Firmas de los Dres : 

P. A. Venero, y G. Pérez Abreu. 

Análisis químico (No. 26083) del 4 de 
Marzo de 1916. 

Apariencia — Clara. Color — Incolora. 

Olor — Inodora. 
Residuo seco a 110" . . 0,480 x 1000 

Id. p. calcinación . . 0,460 x 1000 
Pérdida al rojo. . . . 0,020 x 1000 
Grado hidrotrimétrico total 20°. 3 
Grado persistente . . . 10" 

Materia orgánica, en oxígeno: 
En solución acida. . . 0.0020 x 1000 
En solución alcalina . . 0.0021 x 1000 

Materia orgánica en ácido oxálico: 

Cloro 0.0143 x 1000 

Acido sulfúrico en S,03 . 0.027 x 1000 
Amoniaco libre y albuminoideo No tiene 
Nitrato en N. 0311 . . 0.001 á x 1000 
Nitritos No tiene- 

Es agua buena. 

Siguen las firmas de los Dres. G. Pérez 
Abreu, y E. Moreno. 

La Jefatura Local de Cárdenas publica 
un Informe trimestral Sanitario y Demo- 
gráfico del Término, en el que están de- 
tallados también los servicios prestados 
por la Casa de Socorros, el movimiento 
del Hospital, los trabajos del Gabinete 
Bacteriológico, los datos del servicio de 
desratización, etc. 

* * * 

Al Dr. Alejandro Neyra, Jefe de Sani- 
dad de Cárdenas, se debe una innovación 
muy importante : la creación de un Labo- 
ratorio Bacteriológico, de que, como he- 
mos visto, carece la misma Jefatura t\r 
Matanzas. 

El Dr. Neyra con los ahorros de su con- 
signación logró este magnífico resultado, 
que tanto habla en honor suyo. Hoy, la 
Secretaría de Sanidad, agradecida al pro- 



bo funcionario, concedió los fondos para 
que el Laboratorio no interrumpa sus tra- 
bajos, dando un ayudante bacteriólogo; y 
además 1 nurse, 1 médico, y 2 sirvientes 
para el Departamento de Higiene Infantil. 

El Laboratorio de la Jefatura de Sani- 
dad importa solamente los sueros antite- 
tánico y antitífico : prepara los demás y 
todas clases de cultivos y de reacciones 
bacteriológicas. Está dotado de una incu- 
badora y de dos estufas de cultivo, de un 
coagulador moderno, de un autoclave es- 
terilizador, de un magnífico microscopio 
de Leitz de más de 2000 diámetros, etc. y 
posee también una planta generadora de 
gas. (Blau-gas.) 

El Departamento bromatológico está en 
condiciones de hacer completos análisis 
de leche. 

El Veterinario Dr. Juan Godoy, prestó 
hasta ahora, sin otro emolumento, sus ser- 
vicios en el Laboratorio. 

El Dr. Neyra, en el Laboratorio ha he- 
cho y hace trabajos y observaciones sobre 
el bacilo gripal, comunicándolas a la Se- 
cretaría de Sanidad. 

La epidemia de gripe que tantos estra- 
gos hizo en todo el mundo, se presentó en 
una forma bastante benigna en Cárdenas. 

En el Departamento de Higiene Infan- 
til, se hacen reconocimientos de orina gra 
tuitos para las señoras embarazadas, se 
reparte leche descremada o esterilizada a 
niños pobres, y se proporcionan consejos 
higiénicos a las madres. El Departamento 
dispone de su material aparte, y ambulan- 
cia, y está a cargo de un joven y culto 
facultativo : el Dr. Daniel Gutiérrez. 

Atiende diariamente de 25 a 30 niños : 
y su fundación se debe al ilustre Dr. Fer- 
nando Méndez Capote, Secretario de Sa- 
nidad, quien está extendiendo, paulatina- 
mente, a toda Cuba, tan benéfica e impor- 
tantísima Institución. 

Hay también una sala para autopsia 
de animales en el Establo de Sanidad; en 



-318— 



olla se hacen observaciones sobre epizoo- 
tias. 

Los casos de carbunclo no son tan raros 
romo sería deseable. 

* * * 

D. José de la Concha (dijo el Dr. Luis 
Ros en la Conferencia de Beneficencia y 
Corrección del año 1908) decretó en 26 de 
Febrero de 1852 que se formara en Cár- 
denas una Junta Local para organizar la 
asistencia médica a los menesterosos. 

Y la Junta, al fíat lux, se formó sin con- 
tar más que con el altruismo y la bondad 
de los vecinos. La señora Da. Luisa Sou- 
berville regaló dos solares para que se 
aprovechara el producto de su venta y D. 
Dionisio J. Saez y su hermano D. Pablo 
donaron ocho solares para la construcción 
del Hospital. 

La Junta recolectó $15.500, a los que 
se agregó el producto de los terrenos de 
Da. Luisa Souberville, $4.500; y $9.000 
de sobrantes habidos en el Presupuesto 
de la Beneficencia Municipal en 1852 y 
1853. 

El Hospital se inauguró en 16 de Di- 
ciembre de 1862, después de otras eroga- 
ciones por parte de los vecinos, y de mil 
dificultades: Se llamó "Hospital de Cari- 
dad de la Purísima Concepción" trocán- 
dose por el título de Hospital Sta. Isabel 
el año siguiente. 

La Junta Protectora de Señoras obtuvo 
todavía, de la caridad pública otros 15000 
pesos en Billetes, y por fin, en 1888, un 
rico peninsular Don Francisco Secada de- 
jó un legado de $10.000 oro. 

Posee el Hospital algunos otros bienes : 
casas y terrenos de escaso valor. 

En la actualidad dispone en conjunto 
de unas 150 camas en los do? Pabellones 
Dr. Otazo (antiguo Director) y Dr. Gu- 
tiérrez y en la Sala Dr. Saez, médicos be- 
neméritos, los tres. 

Los pabellones están en medio de jar- 
dines, y me hicieron una impresión favo- 



rable por lo que a orden y limpieza se re 
fiere. 

El pabellón non plus ultra es el nuevo, 
que lleva el nombre del Dr. Fernando 
Méndez Capote, Secretario de Sanidad e 
hijo preclaro de Cárdenas. 

Ese pabellón es una alhaja : no puede 
haber otro que lo supere en adelantos mo- 
dernos y en higiene. 

El Director del Hospital Dr. Luis Ros 
Pochet, lo enseña con orgullo, y con so- 
brada razón. En efecto, él ideó ese pabe- 
llón, él solicitó insistentemente el apoyo 
del Gobierno, él impulsó el Comité de las 
Señoras Protectoras del Hospital a reunir 
parte de los fondos, y él todavía contri- 
buyó a ellos con un importante donativo 

El Gobierno invirtió unos 36.000 pesos, 
y 8.509 importó la suscripción de las per- 
sonas filantrópicas que apoyaron el pro- 
yecto. 

El pabellón Méndez Capote está cons- 
truido elegante y sólidamente y por la 
parte interior está todo revestido de mag- 
níficos azulejos de procedencia extranje- 
ra. Domina el color blanco. 

Está dedicado a las operaciones de ci- 
rugía y dotado como en los países más 
adelantados. 

Las 12 camas están repartidas en 6 
salas. Hay sala de alta cirugía ; sala pa- 
ra las operaciones fétidas; sala de asep- 
sia con autoclaves modernísimos y de gran 
capacidad y aparatos de esterilización de 
últimos modelos : cuarto de higiene para 
los médicos, con magníficos baños y demás 
servicios : material quirúrgico y de todas 
clases, abundante e inmejorable : una plan- 
ta propia de blau-gas y por fin un eleva- 
dor con su camilla para el traslado de los 
enfermos al piso superior, dedicado exclu- 
sivamente a los cirujanos. 

Los muebles del Hall, fueron regalados 
por cuatro casas importadoras españolas : 
las de Enrique Arias, Muñiz y Hnos., Juan 
Madruga y Juan Quintana. 



-319- 



Alrededor del Pabellón Méndez Capote, 
flores y palmitas, y aceras de cemento. 

Un conjunto no sólo práctico y moder- 
no, sino también agradable y hermoso. 

El Hospital de Santa Isabel está tam- 
bién dotado de : 

— -Una planta completa de vapor para 
el lavado y la esterilización de la ropa; 
costó 9.000 pesos. 

— Un laboratorio biológico y bacterio 
lógico en el que hacen cultivos de bacte- 
rias, la reacción de Wassermann ; análi- 
sis de todas clases etc. 

Los Dres. Juan de Rojas, médico inter- 
no y Dn. Ramón Pont Tio, farmacéutico 
del Hospital tienen a su cargo el Labora- 
torio a cuya reorganización y ampliación 
contribuyeron efectuando la compra de 
varios aparatos. He oído que el Dr. Ramón 
Pont Tió abandonará en estos días su 
puesto por otro en la Habana. 

— Un departamento de electroterapia, 
con aparatos para los Rayo: X. Acababa 
de llegar, en los días de mi visita, un apa- 
rato ultra-moderno, cuyo costo casi alcan- 
zaba los 6.000 pesos. 

— Un Departamento para la cría, de co- 
nejos y de curíeles. 

Los pensionistas de distinción pagan 
$1.25 diarios, y $2 en las salas del Pabe- 
llón Quirúrgico Méndez Capote. 

El servicio del Hospital está encomen- 
dado al Dr. Luis Ros, director inmejora- 
ble y muy buen cirujano : a dos médicos 
internos, a un farmacéutico y a doce en- 
fermeras. Había entonces un solo interno 
el Dr. Rojas, a quien sonríe el porvenir 
por sus cualidades científicas y persona- 
les : la otra plaza estaba vacante. 

El cargo de médico-interno está poco 
retribuido y los jóvenes facultativos, a 
menudo prefieren formarse pronto una 
clientela en vez de seguir sembrando pa- 
ra cosechar más tarde. 

Los demás médicos que visitaban regu- 
larmente entonces el Hospital de Santa 
Isabel eran los Doctores : Juan de Dios 



Rivero, Ramiro Pérez Maribona, Francis- 
co Oti, y el oculista Daniel Gutiérrez. 

La Colonia Española posee su buen Sa- 
natorio cuya dirección está encomendada 
al distinguido Dr. Alejandro Neyra, Jef> 
de Sanidad de Cárdenas. 

La Antigua Asociación de Dependien- 
tes del Comercio lo fundó con 'recursos 
modestos, pero en Enero de 1902 un filán- 
tropo catalán Dn. Francisco Rosa y Mon- 
tlis dejó un regular capital a la institu- 
ción. 

Pudo entonces reorganizar el Sanatorio 
el Dr. Fernando Méndez Capote, quien en- 
tonces lo tenía a su cargo; y al fusionar- 
se los varios Centros Españoles en la "Co- 
lonia Española" de hoy día, el Sanatorio 
recibió atención preferente hasta ser, uno 
regular Quinta de Salud, dotada de 
adelantos modernos, y que honra a los que 
cuidan de ella aiui cuando no haya llega 
do todavía a la perfección. 

Según me informan, la Colonia Espa 
ñola tomó el acuerdo de emitir bonos pa- 
ra un empréstito de 65.000 pesos, con cu- 
ya cantidad le será posible levantar nue- 
vos pabellones e introducir todas las re- 
formas y mejoras deseables, ya que posee 
un amplio terreno de ocho solares, cada 
tino de 30 x 40 varas. 

He visitado el Sanatorio aprovechando 
la amable condescendencia del Presiden- 
te de la Colonia Española Sr. J. M. Pe- 
láez, y del Administrador de la Quinta se- 
ñor Gabriel Morales. 

El Sanatorio, ya por los jardines que 
lo rodean, todos muy bien atendidos, ya 
por el aseo y la higiene interiores, no apa- 
rece como un lugar de tristeza, sino que. 
al contrario, llena de paz y de tranquili- 
dad el alma de quien lo visita. 

Hay buenos cuartos de pensionistas, 
ventilados y con agua corriente y forra- 
dos con azulejos hasta la mitad de la pa- 
red, aproximadamente. 

Las salas para operaciones están sufi- 



—320— 



eientemente dotadas, y la que sirve para 
operaciones fétidas está separada de las 
otras. Y hay buen material quirúrgico, 
autoclaves y todos los enseres indispensa- 
bles para una escrupulosa antisepsia. 

Dos pabellones recuerdan el nombre de 
benefactores españoles : Francisco Roca y 
Leandro Ruiz. 

Separado, o mejor, absolutamente aisla- 
do, está el Necrocomio con su altarcito. 

La Colonia Española cuenta con unos 
1700 socios en la actualidad, y puede por 
tanto acometer sin vacilar, las reformas 

proyectadas. 

íí * * 

Al hablar de beneficencia, merece un 
lugar de honor el Asilo de Niños, cono- 
cido impropiamente por Casa Industrial. 
No es que dicho Asilo constituya una obra 
de acuerdo con los dictados de la filantro- 
pía, de la arquitectura, y de las necesi- 
dades sociales modernas ; sino que es una 
obra de altruismo puro de un buen ex- 
tranjero y de su digna esposa. 

Mr. Elmer E. Hubbard, no tenía más 
patrimonio que su fé, su bondad y algu- 
nos ahorros. Sin embargo después de la 
guerra de independencia, en 1900, vino a 
Cuba con el propósito de hacer algo útil 
al pueblo que la desgracia había oprimi- 
do rudamente en esos luengos años de su- 
frimientos físicos y morales. 

Después de haber permanecido en Ma- 
tanzas 3 años, se pasó para Cárdenas, y 
pidió al Ayuntamiento el uso del local 
en que hoy está establecido el Asilo : lo- 
cal antiguo, inadecuado, que antes había 
sido Lazareto, según me informó el Dr. 
(rómez Miranda. 

Desde Cárdenas Mr. Hubbard empezó 
su campaña piadosa, logrando obtener de 
Sociedades norte-americanas de índole re- 
Jigiosa, y del Christian Herald algunos 
fondos. El pueblo de Cárdenas respondió 
también a la voz del benefactor, y se for- 
mó un Comité permanente de protección, 
cuvo Presidente es el Sr. D. Luis del Va- 



lle, dignísimo ciudadano, hombre muy 
amante del progreso, y un corazón muy 
noble. 

El Sr. Del Valle, dicho sea entre pa- 
réntesis, vale su peso, en oro, y cuidado 
que no es ligero el señor Presidente del 
Ayuntamiento de Cárdenas. 

El Comité reúne cada mes de 100 a 150 
pesos que sirven para ayuda del Asilo en 
los momentos de necesidad. Además el 
llon. Ayuntamiento contribuye con 50 
mensuales, y la Dirección General de Be- 
neficencia paga $15 por cada uno de sus 
asilados, no pudiendo ser más que diez 
por todo. 

Mr. Hubbard ha recogido dos ancianos 
y en la época de mi visita había 33 asila- 
dos más : 10 varones y 23 hembras. En- 
tre ellos solamente 7 estaban allí por 
cuenta de la Beneficencia oficial. El pri- 
mer niño admitido lo fué en 18 de Enero 
de 1902. En el Asilo los varones aprenden 
a cuidar el ganado y a cultivar hortaliza. 

La Institución posee dos manzanas de 
terreno y 16 vacas : el producto de la le- 
che y de los frutos menores contribuye a 
sostenerla. 

Las hembras aprenden la fabricación 
del pan y la costura. 

Mr. Wharton, Director de La Progresi- 
va, piensa en un proyecto magnífico: con- 
vertir el Asilo en una Verdadera Escuela 
Industrial, introduciendo grandes modifi- 
caciones en el local y agregando la en- 
señanza de oficios. 

Sería un gran innovación de magníficos 
resultados prácticos y sociales. 

He oído llamar al Asilo de Mr. Hubbard 
"El Asilo Protestante" pero indebidamen- 
te, ya que ninguna Iglesia Protestante lo 
sostiene, sino el Ayuntamiento, el Conse- 
jo Provincial de Cárdenas y algunos fi- 
lántropos extranjeros y cubanos sin dis- 
tinción de credos. El bien abstracto no 
tiene ni nacionalidad ni distingos, como 
tampoco los tiene el mal. 

Mr. Hubbard y su esposa que le ayn- 



—321— 



da en su tarea altruista, merecen el aplau- 
so de todos los buenos. 



En Cárdenas hay también un Asilo de 
los Ancianos Desamparados, como el de 
la Habana, de Matanzas etc. Las piadosas 
hermanas que se han hecho cargo de la 
Institución recogen las limosnas de la ciu- 
dad a principio de cada mes, y con ella 
se ayudan para el sostenimiento de los 
asilados. 

En Diciembre de 1918 eran 83 los ancia- 
nos de ambos sexos. 

El Ayuntamiento contribuye con $ 50 
mensuales, y la Dirección de Beneficen- 
cia con $ 6 por persona hasta el número 
de 40. Y así viven con dificultades gran- 
des, pero siquiera los pobres ancianos se 
encuentran al abrigo de las necesidades 



más apremiantes. El Asilo se fundó en 
1907. 

No hace mucho que un grupito de Es- 
pañoles de sentimientos filantrópicos han 
levantado a sus expensas una buena par- 
te del edificio actual : fueron los señores 
Feliciano Alegría y Alfredo Fernández. 

El origen de este Asilo se debe a la So- 
ciedad de San Vicente de Paúl, fundada 
en 1863 (Conferencias de las Srtas. del 
S. Corazón de María.) 

Esta Sociedad durante más de 50 años 
ha hecho mucha caridad y fundó el pri- 
mer Asilo de Ancianos en 1894. Además 
fundó también un Asilo de Niños, que se 
inauguró en primero de Enero de 1906 
con 30 huérfanos. 

La misma Asociación de San Vicente de 
P. se fundó para caballeros el año de 1876 
con los mismos fines caritativos. 



Nota. — Los lectores encontrarán 
en el Suplemento de esta obra una 
colección de Vistas que no se ha po- 
dido ya publicar en el texto, a pesar 
del interés que encierran. 



-322— 



XXVIII 

La Prensa de Cárdenas y su Evolución 

BOSQUEJO 



Una gran parte de los datos que pue- 
do proporcionar a mis lectores, acerca de 
la prensa Cardenense, se debe a la reco- 
pilación cuidadosa y pacienzuda efectua- 
da por el estudioso Director del Museo y 
reunida en los muchos volúmenes manus- 
critos que allí se encuentran. 

Las autoridades temían la aparición de 
la prensa en Cárdenas, y Miguel Guzmán 
se vio rehusar el permiso de fundar el pe- 
riódico "Mensagero de Cárdenas" en el 
año 1843. (Cita de C. M. Trelles. Biblio- 
grafía Cub. Vol. I. pág. 4). 

Dice Rojas que Miguel Guzmán era is- 
leño. 

Intentaron obtener igual permiso el 
mismo año de 1843, José A. Quiñones y 
Francisco Ángulo. 

"El locomotor" (así querían llamar al 
periódico en proyecto), no caminó tam- 
poco. 

Estrellóse también D. Luis Gonzalo de 
Acosta en contra de la negativa del Go- 
bierno, el año de 1848, al pretender publi- 
car "La Hoja Judicial Mercantil y Eco- 
nómica de Cárdenas." 

•Sin embargo en 1848 vio la luz por fin 
"La hoja suelta" periódico quincenal de 



índole literaria, dirigido por D. Miguel 
Guzmán, probablemente el mismo isleño 
que antes había pretendido publicar "El 
Mensagero de Cárdenas." 

Yo me limito a mencionar una parte de 
la prensa cardenense, porque brotaban 
con tal fecundidad, periódicos y revistas 
que prolijo resultaría enumerarlos todos. 

Además muchos de esos periodistas im- 
provisados no dejaron huellas de su paso 
por la vereda cultural y están perfecta- 
mente bien en el olvido. 

En 1850 Enrique Trujillo fundó El Bo- 
letín Mercantil de Cárdenas que vivió 
bastante tiempo, (hasta por el año de 
1878), conquistando un puesto distingui- 
do en la prensa de la Provincia. 

El año de 1854 el Canario Tomás de 
las Casas solicitó permiso para publicar 
un tomo de poesías bajo el título "Rosas 
Cardenenses", pero parece que antes ya 
se habían publicado algunos folletos, en- 
tre ellos el Reglamento de la Compañía 
de Alumbrado de Gas, que fué uno de los 
primeros impresos de Cárdenas. (1857). 

De 1860 a 1867 hubo varias publicacio- 
nes periódicas en Cárdenas: "El ciudada- 
no libre" dirigido por D. Francisco M. 



-323- 



Rubalcaba (1860): "La Capirotada" 
1861, del pedagogo José Miguel Macias; 
El Semanario de Versalles (1862) por Ga 
briel Núñez : y en 1863 Santiago Manza- 
net (que yo cito entre los periodistas, 
poetas y literatos de la Provincia de Ma- 
tanzas) alumbró "El Faro de Cárdenas" 
hasta 1866. 

En primero de Marzo de 1867 aparece 
el Liceo de Cárdenas, órgano de la Socie- 
dad homónima, y que según el Director de- 
bía tratar de ciencias, letras, modas y 
costumbres. En el Museo existen solamen- 
te tres números, y sobra con ellos, porque- 
el Director hacía un alarde tal de erudi- 
ción, a base de Efesios, de Telégono, de 
Erostrato y del buey Apis, que resultaba 
cansadísimo. Su vida fué corta y parece 
que los tumultos y los tiros no fueron 
ajenos a su muerte prematura. 

Siguieron Campanone, Revista de. Tea- 
tros, El Comercio, El Pitirre, El Horizon- 
te, etc. 

La guerra de los diez años moderó la 
fecundidad de la prensa cardenense, y 
hasta 1878 encontramos el primer perió- 
dico al que se permite hablar de política : 
"El Progreso" que sustentaba opiniones 
contrarias a las de "El Diario de Cárde- 
nas" órgano de los españoles, y por tan- 
to conservador. 

De 1881 a 1890 tomé nota de "La Tar- 
de" político y liberal (1861) : de "La Cró- 
nica Liberal" periódico autonomista, fun- 
dado por el Dr. A. Neyra ; vino a substi- 
tuir El Progreso (1883) : El Látigo 
(1884) ; El Combate, periódico verdadera- 
mente batallador de un buen cubano y 
buen periodista D. Pompilio Magriñat ; 
El Telégrafo: El Clarín: El Renacimien- 
to (masónico) que tenía su propia impren- 
ta y El Zorro periódico literario de Artu- 
ro Fitz-Gibbon (1884). Por fin en 189? 
se nota el primer chispazo en la prensa 
científica con la aparición del Boletín Clí- 
nico órgano oficial de la Quinta de De- 
pendientes del Comercio, redactado por 



tres miembros distinguidos de las Cien- 
cias Médicas, los doctores Fernando Mén- 
dez Capote, Alejandro Neyra y Ros Po- 
chet. 

E laño siguiente D. Arturo Fitz-Gibbon, 
hijo de padres ingleses, buen periodista y 
buen cubano, fundó un semanario litera- 
rio "Las Noticias", y poco después dos 
periódicos deportivos El Sportman y El 
Basebolista favoreciendo la cultura física. 
Octavio Argudín no fué ajeno al primero. 

Surgieron también en 1893, el periódi- 
co reformista El Debate, y El Eco de Cár- 
denas. Después varios más, El Reformis- 
ta, El Céfiro etc. hasta que el ya citado 
Fitz-Gibbon funda en Agosto de 1898 "El 
Popular" que vive todavía una vida prós- 
pera y correcta. 

Las últimas convulsiones del Gobierno 
que cae todavía dan vida en 1898 a El 
Pensamiento y a El Mensajero Español, y 
en 1899 a La Unión; pero en 1900 La Opi- 
nión, republicano, marca ya el derrotero 
de las ideas nuevas. 

Un detalle curioso es el siguiente : Al 
entrar en Varadero las fuerzas cubanas 
en Noviembre de 1898, quisieron en segui- 
da proclamar sus sentimientos políticos y 
la dicha que experimentaban al verse li- 
bre, y brotó "El Independiente." 

Después se publicó por breve tiempo El 
Heraldo de Cárdenas en español y en in- 
glés. 

En 1901 nace "La Crónica de Cárde- 
nas" (político), en 1902 El Obrero y 
"La Voz Femenil" que aunque de 
índole literaria es el primer grito de la 
mujer culta que quiere en la sociedad mo- 
derna el lugar que le corresponde. (Di- 
rectora: Sra. de Gutiérrez). 

En 1903 el Dr. José M. Verdeja esta- 
blece el buen precedente de publicar "El 
Boletín de la Sanidad de Cárdenas", que 
hoy se sigue publicando trimestralmente 
por la Jefatura de Sanidad a cargo del 
distinguido facultativo Dr. Alejandro 
Neyra. Por esa época reapareció el Heral- 



—324— 



do de Cárdenas: Dir. Arturo Fdez Lie- 
bres, y vivió otros cuatro años. 

Eeaparece El Látigo en 1905, y dos 
.años más tarde aparece "Cárdenas Artís- 
tica y Literaria", dirigida por Tomás Tru- 
jillo R. ; y Savia Nueva yPáginas Litera- 
rias por el mismo Sr. Arturo Fdez. Lie- 
bres, culto oficial que funciona de Secre- 
tario particular de la Secretaría del Ayun- 
1 amiento. 
lar de la Secretaría del Ayuntamiento. 

Siguen "La Razón" periódico político 
dirigido por Joaquín Rojas y Ramírez, El 
Impulso periódico liberal por Roque B. 
Garrigó, periodista muy inteligente na- 
cido en Recreo el año de 1876 : El Libe- 
ral, El Comerciante etc. 
Roque E. Garrigó, periodista muy inteli- 
gente nacido en Recreo el año de 1876 : 
El Liberal, El Comerciante etc. 

Entre la prensa científica debo citar 
un boletín anual del Dr. Luis Ros Pochet, 
""Estadística Operatoria de la Clínica del 
Hospital". 

En 1911 Francisco de la Huerta dirigía 
la Revista "La Aurora." 

También F. Torre, que yo cito en el 
Capítulo dedicado a las Letras dirigió al- 
gunas veces publicaciones de índole artís- 
itico-literaria. 



Volvemos a recordar el nombre del Dr. 
Roque Garrigó con la fundación de La 
Tribuna Libre en 1913. 

También las sociedades religiosas pres- 
biteriana etc. han empezado a propagar 
sus creencias por medio de boletines, a 
los que la Iglesia católica contrapone su 
órgano Libertas. 

En la actualidad se publican también, 
además de El Popular citado más arriba 
e independiente; La Unión, conservador, 
como lo era en 1899 ; La Tribuna Libre, 
liberal ; El Tiempo, conservador y órgano 
de su partido; una Revista de índole li- 
teraria "Muecas" y que ya se publicó an- 
taño y otra "Destellos" de reciente fun- 
dación. 

Entre los periodistas extranjeros que 
merecen una nota especial, no encuentro 
más que el venezolano Ignacio Moré, libe 
ral y buen amigo de Cuba : y otro vene- 
zolano el Sr. Santos Villa, abogado, fun- 
dador de "La Discusión" de la Habana 
y hombre muy inteligente y muy bata- 
llador. Se le consideró como hijo de Cár- 
denas adonde llegó muy niño, con la ma- 
dre, a raíz de la muerte del padre, en Ve 
nezuela. La familia Villa, era, antigua- 
mente, oriunda de Italia. 

Santos Villa murió por el año de 1895. 



¿3 



& 



-325— 



XXIX 



Algunos apuntes históricos acerca de Cárdenas 



En 1893 un señor Carlos Helbert, hijo 
de padres alemanes, escribió un manuscri- 
to muy interesante que trata de la pre- 
historia y de la historia de Cárdenas. Hel- 
bert ofreció el manuscrito a la Sociedad 
Económica Amigos del País, interesando 
al Sr. D. José Silverio Jorrín que cuidara 
de mandarlo editar. Es posible que la So- 
ciedad no estuviese en condiciones de ha- 
cerlo, y el manuscrito quedó en tal estado. 

Lo leí y extracté unos datos curiosos, 
casi siempre documentados con citas de 
buenos autores y de la misma Sociedad 
Económica. 

Según Helbert, a mediados del siglo 
XVII había ya establecido un corte de ma- 
deras preciosas en Guamutas, de las que 
algunas fueron trasladadas a España pa- 
ra embellecer el Escorial. 

La actual comarca de Cárdenas y algo 
más pertenecía al Cabildo de San Cristó- 
bal de la Habana. 

Eran terrenos incultos e inhabitados. 

Sin embargo, por la proximidad de Gua- 
mutas, cuya iglesia existía desde el año 
de 1693 (San Hilarión de Guamutas), hu- 
bo quien pensara que una merced de te- 
rrenos en esos lugares, sería un buen ne- 
gocio en un porvenir no muy lejano. 



Y el año de 1709, Don Diego Sotolon- 
go presentó instancia a Don Mateo de Cár- 
denas y Guevara, Procurador General del 
Cabildo Habanero, para obtener la merced 
de un sitio de ganado mayor en la costa 
N. a 28 leguas a barlovento de la Habana. 

En 14 de Junio del mismo año, D. Ma- 
teo de Cárdenas obtuvo la merced pedida 
por Sotolongo, en un lugar llamado San 
Juan de las Ciegas (y no Santa Inés co- 
mo dice Helbert a principio de su manus- 
crito.) 

Sotolongo, dice Helbert, agradecido al 
Procurador General llamó Cárdenas ese 
lugar. Así debe haber sido ya que en 1759 
en el primer plano de este territorio, apa- 
rece una hacienda con ese nombre. La Ba- 
hía llamábase entonces Bahía de Siguagua. 

Lo curioso es que el sitio de ganado 
mayor obtenido por Sotolongo cambió de 
dueño varias veces vendiéndose y com- 
prándose por precios irrisorios. 

El año de 1721 D. Pedro Hernández de 
Ugalde lo adquirió en 500 pesos por D. 
Francisco Velázquez de Cuellar, vendién- 
dolo 5 años más tarde al Capitán J. An- 
tonio Gómez, (el héroe de 1762 "Pepe An- 
tón") en la cantidad de 300 pesos! 

Pasó así en varias manos, y durante po- 



—326— 



co más de un siglo fué mayorazgo o ca- 
nongía hasta que D. Bernabé Carrillo de 
Albornoz se trasladó allí en 1816, adqui- 
riendo también propiedades limítrofes. 

Los primeros moradores del caserío que 
se estaba formando eran en su mayor 
parte extranjeros : varias familias habían 
emigrado de Santo Domingo a raíz del 
levantamiento de los negros en la época 
de Toussaint Lowerture, otras de Francia, 
algunas de los Estados Unidos y de po- 
sesiones inglesas. 

Por eso Cárdenas conserva apellidos que 
nada tienen de españoles como los Biart 
de Beauregard, Leclere, Boyd. La Jonché- 
re, Guyot, Aymée, Bacot, Wilson, Law 
rence, Mitchell, Maden (o Madden), Phor- 
wes (o Porbes originariamente), Solarí, 
Phiney, Faz, etc., etc. 

Me informa el erudito D. Osear M. de 
Rojas, Director del Museo, que casi to- 
dos ellos se dedicaban entonces, con éxi- 
to, al cultivo del café, del algodón y de 
la caña. 

Un detalle curioso es el siguiente. Ha- 
biendo entre esos inmigrantes varios que 
pertenecían a la nobleza, no pensaron en 
solicitar para la Villa que se formó des- 
pués, un escudo de armas : y Cárdenas es 
acaso una de las pocas ciudades colonia- 
les que no tiene uno. 

En 28 de Noviembre de 1918, cuando 
se trató de que una Delegación represen- 
tara Cárdenas en los festejos en honor' del 
Ejército de los E. U., en la Habana, los 
aficionados a la heráldica se vieron en 

grave aprieto. 

* * * 

Los vecinos que poseían colonias agrí- 
colas en la comarca, solicitaron la crea- 
ción de un pueblo que pudiese proporcio- 
narles una vida de menor aislamiento, y 
en 8 de Mayo de 1828 se fundó la pobla- 
ción de San Juan de Dios de Cárdenas. 

El Intendente D. Claudio Martínez de 
Pinillos, con sus gestiones personales, fa- 
voreció la pretensión de los colonos. 



En 1843 se elevó la categoría de Cárde- 
nas a Tenencia. Su jurisdicción abarcaba 
entonces unas 1262 millas cuadradas, en 
las zonas de Lagunillas, Cimarrones, Ce- 
ja de Pablo y Macuriges. 

La primera Junta Municipal se consti- 
tuyó en 19 de Noviembre de 1845 cesando 
de funcionar en 29 de Febrero de 1860 
con la creación del primer Ayuntamiento. 

En 1847 se dieron los primeros pasos 
para dotar a Cárdenas del ferrocarril. 

En 19 de Mayo de 1850 desembarcó 
Narciso López con 612 hombres, casi to- 
dos extranjeros, enarbolando por vez pri- 
mera la bandera cubana en la Casa de Go- 
bierno después de la rendición de la guar- 
nición española y del Gobernador Coronel 
Florencio Cerruti. 

He aquí, textualmente, cómo el Capitán 
General daba cuenta del desembarco de 
López al Ministro de Estado, con fecha 
27 de Mayo de 1850: (1) 

"Escmo Sor:- — La espedición de piratas 
"que hace tiempo se estaba formando en 
"la vecina nación anglo-americana, salió 
"por fin de Nueva Orleans. compuesta 
"del Vapor "Creóle" una Barca y ui 
"Bergantín Goleta, mandados por el Trai- 
"dor López. 

"Prevenido con éste motivo y por no- 
ticias recibidas el diez y seis del actual 
"de que estos aventureros se hallaban 
"fondeados en la Isla de Mugeres en Yu- 
" catan, punto que eligieron pa. su re- 
"union y para evitar el qe. directamente 
"viniesen desde los Estados Unidos: salió 
"el Comandte. Gral. de Marina en el Va 
"por de S. M. "Pizarro", apresando ev 
"Contoy la barca y el Bergantín Goleta 
"con los piratas armados qe. contenían y 
"toda la correspa. de la espedn. dejó en 
"su custodia el Bergantín de S. M. "Ha- 



(1) Documento histórico publicado por el 
Boletín del Archivo Nacional (Nro. 5, Año 
XVI, pág. 380.) Correspondencia, leg. 48 B. 



—327— 



'bañero", y regresó a este Pto. para dar- 
'me parte como lo verificó, conduciendo 
'a su bordo varios de los principales, los 
'qe. correspondiendo al Tral. de Marina 
'juzgarlos, entiende ya en su causa por 
'los trámites debidos. 

"La misma suerte debió haber corrido 
'el Vapor "Creóle", po. desgraciadamen- 
'te había marchado cuarenta y ocho ho- 
'ras antes con el rebelde López y qui- 
'nientos de sus malvados secuaces, con 
'los qe. a las tres y media de la mañana 
'del día diez y nueve del corriente, sor- 
prendió el pacífico e indefenso pueblo, 
'de Cárdenas, situado en la Costa Norte 
'de esta Isla, de cuyo suceso y de lo ocu- 
'rrido en su consecuencia hta. qe. se re- 
embarcaron antes de las 24 horas, se 
' enterará V. E. por la comunicación qe. 
'sobre el particular tengo dirigida al 
'Escmo Sor Ministro de la Guerra, por 
'conducto de nuestro Ministro en Was- 
'hington y por la qe. remito en esta pro- 
'pia fha, no haciéndolo á V. E. de igual 
'modo por la premura del tiempo y por 
'las atenciones del momento que me ro 
'deán, po. si manifestaré á V. E. aunque 
'ligeramente otros incidentes de no mé- 
'nos importancia á los efectos ulteriores 
'qe. correspondan." 

" — Como el espresado Comandte. Gral 
"de Marina, hubiese salido inmediatamen- 
'te, y en la mar hubiese noticias de ha- 
'berse reembarcado López en el Vapor 
'Creóle, sospechó qe. haría rumbo para 
'Cayo-hueso y se dirigió á dho. punto, 
'mas la ventaja que el otro le llevaba 
'evitó darle alcance hta. la entrada del 
'puerto de aquel Cayo en qe. el poco ca- 
'lado le favoreció todabía pa. escapar d'_ 
'ser apresado. En él ancló después del 
'Vapor enemigo, haciéndose en el acto 
'por medio del Vice-Consul de S. M. en 
'dho punto las reclamaciones y protestas 
'necesarias á que tardaron 30 horas en 
'contestar, las que también yo anticipa- 
'damente tenía encargado al Ministro de 



"S. M. en Washington, hiciese á aquel Go- 
"bierno. " 

" — Por comunicaciones de nuestro Cón- 
"sul en Nueva Orleans consta que si hu- 
"biera tenido eco en el país esta intento- 
"na, tenían preparados para ausiliar a los 
"piratas de seis a diez mil hombres, y lo 
"mismo espresa el Gobno. de Washington 
"en las instrucciones qe. recientemente ha 
"dado a sus buques para perseguirlos. 

" — Orientado el Cónsul amo. en esta 
"Plaza del apresamiento de los dos bu- 
"ques citados se dirigió a mi para qe. le 
"informase, "si tenían ó no bandera ame- 
"ricana, si tenían ó llevaban sus papeles 
"arreglados y si los hombres aprendidos 
"en ellos eran ciudadanos americanos"; 
"y como era consiguiente le contesté que 
"nada podía manifestarle sobre el parti- 
cular hta. el regreso del Comandante 
"Gral de Marina, mas aunque este llegó 
"después he creído conveniente no satis 
"facer a su solicitud." 

"Posteriormente el veinte y cuatro en 
"traron en éste Puerto dos Corbetas de 
Guerra americanas procedentes la prime- 
"ra de Cuba y la 2a nombrada Albany de 
"Hayti. cuyo Comandte. Mr. Randolff s<! 
"me presentó reclamando los buques apre 
"sados, si bien no de oficio, por gestión 
"particular y verbal. Mi respuesta fué la 
"de no serme posible acceder á sus deseos 
"porque al Tral de Marina competía su 
"conocimiento, y qe. era necesario espe- 
"rar el fallo: y no surtiendo efecto favo- 
rable su reclamación amistosa, se dirigió 
"al Comandante Gral de Marina de quien 
"obtuvo el mismo resultado. 

" — En la mañana de ayer ancló en es- 
"te Puerto procedente de Washington con 
"ocho días de navegación, el Vapor de 
"Guerra Savamash, su Comte. Mr. Ja- 
"tuall, el que habiéndoseme presentado, 
"me puso de manifiesto las instrucciones 
"qe. traía de su Gobierno, por las cuales 
"se le previene proteja las costas de esta 
"Isla contra cualquier enemigo qe. inten- 



—328— 



te invadirla, á cuyo efecto se le reuní 
rían otras fuerzas, mas sin embargo de 
este precedente no dejó por ello de ha- 
cer la misma reclamación qe. el Coman- 
dante Randolff con el propio resultado. 
"Estoy seguro de qe. este ulto. igno- 
raba los acontecimientos y el término de 
la espedición de López, porque como he 
dicho viene de la Isla de Haity : pero 
teniendo presente la mala fé y las ins- 
tigaciones incesantes del Cónsul Ameri- 
cano en esta Plaza, me hallo en la firme 
convicción de que la reclamación qe. hi- 
cieron ambos Comandantes, fué por su 
invitación. 

" — Réstame solo espresar a V. E. que 
el espíritu público en esta Capital como 
en las demás poblaciones y en los cam- 
pos se ha demostrado en un sentido al- 
tamente satisfactorio, y los honrados ve- 
cinos á quienes en la Habana y las de- 
más ciudades se entregaron armas or 
ganizándolas provisionalmente en bata- 
llones para dar el servicio intr. mien- 
tras las tropas salían á operar, han co- 
rrespondido dignamente al llamamiento 
y á su objeto. 

" — ¡Todo lo qe. tengo el honor de ma- 
"nif estar á V. E. pa. su inteliga. y con el 
' ' fin de que se sirva ponerlo en el supr. co- 
nocimiento de S. M. remitiendo adjuntos 
"á V. E. un ejemplar del bando que pu- 
"bliqué y de la alocución que dirigí á es- 
"tos habitantes. 
" — Dios etc. . . 

* * # 

El Licenciado en Farmacia D. Francis- 
co Figueroa, Regidor del Ayuntamiento 
de Cárdenas, escribió con fecha e8 de Mar- 
zo de 1852 una monografía sobre el terri- 
torio Cardenense, cuyo Distrito no estaba 
entonces enclavado en los mismos límites 
que hoy día. 

Medía entonces de Norte a Sur 24 le- 
guas desde la punta de Hicacos hasta la 
laguna del Tesoro : y 21 de Este a Oeste, 



es decir desde el Río de Sierra Moren.ii 
hasta la loma de Cantel. 

Bañaban el Distrito de Cárdenas los río* 
de Sierra Morena, de la Palma, de Limo- 
nar, de la Hanábana y otras menos impor- 
tantes, y las lagunas de Mojabrazos, de! 
Tesoro, Asiento Viejo, Jacán, Camacho,. 
Paso Malo y Manjuarí. . . 

Y en aquel entonces las orillas de río-, 
y lagunas estaban pobladas de garzas. 

Francisco Figueroa hablaba también de 
los muchos manantiales que había en ju- 
risdicción de Cárdenas. Hoy muchos de 
ellos pertenecen a Términos separados del 
que nos ocupa, como los de Guamacaro, el 
de Macuriges (Pedro Betancourt) los de- 
Hato Nuevo (Martí), de San José de los 
Ramos, de Palmillas (Manguito) etc. 

Por Itabo (Cárdenas) hay una fuente 
termal sulfurosa denominada "La Teja' 
o "Menéndez", y ventajosamente conoci- 
da para curar los reumatismos. Está mal" 
atendida. 

Por Itabo hubo también una Colonia de: 
Finlandeses, que hoy ya son ciudadanos 
de Cuba. 

La costa de Cárdenas es cenagosa, y 
comprende buen número de cayos, en cu- 
yas aguas la pesca es muy abundante: Tío 
Pancho, Diana, Copey, Chalupa, Mono 
i ¡rande, Mono Chico , Cruz del Padre. 
Barbas, etc. 

Hay yacimientos de chapapote, en la- 
Bahía frente a Varadero y Siguapa: los 
explotaron, pero hoy ya no los explotan, 
probablemente porque la utilidad habrá 
resultado demasiado reducida. 

Según datos de la Secretaría del Ayun- 
tamiento el Término de Cárdenas mide 
hoy unos 356 y medio Kms. de superficie 
con una población de 32.918 habitantes 
de los que 27.000 aproximadamente, co- 
rresponden a la Cabecera. 

Lagunillas, Cantel, Guásimas y Varade- 
ro, la playa que cada año está más de mo- 
da, son los pueblos principales del Tér- 
mino. 



-32»- 



El terreno, llano, sin valles, ni ríos im- 
portantes, se dedica especialmente al cul- 
tivo de la caña y del henequén. Los dos 
Centrales, "Progreso", y "Dos Rosas" 
no son de los más importantes de Cuba y 
muelen aproximadamente unos 180.000 sa- 
cos de azúcar. 

* * * 

El día 10 de Febrero de 1854, Cárdenas 
recibió el título de Villa. 

Ocho años más tarde, en 26 de Diciem- 
bre de 1862, la Villa de Cárdenas fué la 
primera, de las Américas, en levantar a 
la memoria del gran Descubridor italia- 
no, un monumento público. 

Me pareció interesante reproducir el 
acta que se levantó en esa fecha, memo- 
rable no solamente para Cárdenas, sino 
para la historia del continente americano. 

Debo a la cortesía del Sr. Pontova, Con- 
sejero Provincial, el poder agregar a este 
trabajo un documento de tan alta impor- 
tancia. 

"En la Villa de San Juan de Dios de 
Cárdenas, á 26 de Diciembre de 1862, sien- 
do el día designado para la solemne inau- 
guración de la estatua fundida en bron- 
ce que los habitantes de esta Villa y su 
jurisdicción han erigido á la memoria de 
Cristóbal Colón, descubridor del Nuevo 
Mundo, se reunieron el Escmo. Sor. D. 
Joaquín Gutiérrez de Rubalcava, Coman 
dante General de Marina del Apostadero 
de la Habana, delegado del Escmo. Sor. 
Gobernador y Capitán General de esta 
Isla D. Domingo Dulce, Marques de Cas- 
tell Florit, el Sor. Teniente Gobernador 
de esta jurisdicción Coronel D. Domingo 
Verdugo y Massieu, Presidente del T 
Ayuntamiento ; el Alcalde Municipal D. 
José Maria Morales ¡ Tenientes de Alcal- 
de Ldo. D. José Ma. Fernandez de Cas- 
tro y D. Diego Ruiz Toledo ; Regidores D. 
Manuel Ponee de León ; D. Carlos Cru- 
zat ; D. Andrés de la Torre ; D. Francis- 
co Suarez ; D. José Mamiel Ponce de León , 
D Andrés Cortina: D. José Ma. de la To 



rre; D. Juan Castro Nonell; D. Luis Gras- 
sellí; D. Antonio Caragol; Síndico Dr. D. 
José Sixto Bobadilla, y el Secretario de 
Cabildo D. Antonio López Gavilán; ha- 
llándose también presentes los Sres. Al- 
calde Mayor D. Manuel Antonio Palacio; 
Promotor Fiscal del Juzgado Ldo. D. Jo- 
sé María Valverde ; Capitán del Puerto D. 
Victoriano Sánchez Barcaiztegui ; Admi- 
nistrador de Rentas Reales D. Andrés Gar- 
cía Ruiz ; las Comisiones nombradas por 
los Ayuntamientos de la Habana, Matan- 
zas, Güines, Santa María del Rosario, Co- 
lon y otros ; los Sres. Oidor y Vice-Rector 
de la Real Universidad de la Habana Dr. 
D. Francisco Campos, y el representante 
de la Academia de ciencias de la misma 
Dr. D. Ramón Zambrana : así como varias 
comisiones en representación de los Cuer- 
pos de Ingenieros, Artillería, Voluntarios 
de la Capital, Oficialidad de Marina de 
los buques de guerra españoles surtos en 
el puerto, Oficiales de Bomberos, agentes 
consulares y muchos empleados civiles, 
todos los cuales se dirigieron a la Iglesia 
Parroquial, llena de inmensa concurren- 
cia, no solo de vecinos de esta jurisdic- 
ción sino de personas notables de la Ca 
pital y otros pueblos de la Isla. Celebróse 
en seguida una misa solemne en la que 
ofició de Pontifical el Escmo. é Iltmo. Sor. 
Obispo de la Habana D.Francisco Fleix 
y Solans, estando á cargo del Cura Párro- 
co D. Salvador Negre el panegírico del 
Ilustre Almirante, que fué desempeñado 
en un discurso de copiosa erudición y ver- 
dadero sentimiento. Después de esa fiesta 
religiosa y revestido el Escmo. é Iltmo, 
Sor. Obispo con el trage pastoral, se en- 
caminaron el Escmo. Sor. Comandante 
Oral, de Marina, S. E. I, el Sor. Tenien- 
te Gobernador, el Cuerpo Capitular y las 
demás Autoridades, comisiones y perso- 
nas nombradas, á la Plaza de Recreo, ocu- 
pada ya por inmensa multitud, y subie- 
ron todos á un tablado dispuesto al in- 
tento, desde el cual, y en medio de espon- 



-330- 



táneo y respetuoso silencio, tuvo lugar el 
acto solemne de descubrir la gran estatua 
que estaba cubierta con el pabellón na- 
cional, tirando el Escmo. Sor. General Ru 
balcava, el Escmo. é Iltmo. Sor. Obispo, 
el Sor. Teniente Gobernador D. Domingo 
Verdugo, y el Sor. Oidor Vice-Rector de 
la Real Universidad de la Habana Dr. D 
Francisco Campos, cada uno de un cor- 
don de los que sujetaban la bandera. Al 
grito de ¡ Viva la Reina ! dado en aquel 
instante por el Escmo. Sor. Comandante 
General de Marina, presentaron las ar- 
mas las tropas tendidas en la plaza y ca- 
lles que forman el perímetro de aquella, 
y una compañía de Marina que hacía los 
honores al Gran Almirante, resonando al 
mismo tiempo estruendosa salva de arti- 
llería de mar y tierra, que no pudo apa- 
gar sin embargo la aclamación unánime 
■que respondió al grito de S. E. En segui- 
da el Sor. Teniente Gobernador Coronel 
D Domingo Verdugo, pronunció el si- 
guiente discurso. — "La juventud señores, 
"esa aurora de la vida, es en los pueblos 
"como en los individuos, la época privi- 
legiada del entusiasmo; es decir, la épo- 
"ca del mayor de los poderes morales. 
"¿Quién ignora que ese motor misterio- 
"so del alma, esa fuerza invencible, aco- 
" metedora de empresas ante cuyo aspec- 
"to suele amedrentarse la razón, ha ope 
"rado prodigios infinitos en la inmensa 
"esfera de los sucesos? El que hoy nos 
"ocupa prueba doblemente esta verdad. 
"Sin ese móvil potente en vano los cálcu- 
"los mas profundos habrían dado la ínti- 
"ma convicción de que ecsistía un Nuevo 
"Mundo al grande hombre cuya gloria 
"solemnizamos. Jamás, sin el impulso 
"enérgico del entusiasmo, hubiera lanza- 
"do sus frágiles carabelas por los ignotos 
"abismos del Atlántico, para plantar la 
"Sagrada Cruz del Gólgota y la ilustre 
"enseña de Castilla en este hemisferio 
"que habitamos. Tres siglos, cerca de 
"cuatro, han trascurrido desde aquel 



triunfo imperecedero del genio y de la 
ciencia : tres siglos llenos de la gran me- 
moria del Genovés inmortal, y aun no 
se alzaba sobre las huellas que aquí de- 
jaron sus plantas, ni un recuerdo, ni un 
monumento, que consignara la admira- 
ción, el homenage de la posteridad re 
conocida... Y he aquí, señores, justifi- 
cado ahora mi dicho de que la juventud, 
á fuer de entusiasta, es comunmente la 
mas poderosa en iniciativa y la mas fe- 
cunda en obras. Sí, señores, Cárdenas, 
población de ayer; Cárdenas, á cuya 
jurisdicción ha pertenecido hasta hace 
poco el único pedazo de tierra que lleva 
en esta Isla el nombre eterno del des- 
cubridor de un mundo ; Cárdenas alean 
za hoy la gloria de dar ejemplo digno 
de alta memoria, elevando á Colon el 
primer monumento público que alumbra 
el sol de los trópicos en estas playas fe- 
lices, arrancadas por su mano para la 
civilización cristiana de entre los arca- 
nos pavorosos del desconocido Océano. 
— Vo os felicito, por tanto, señores ; os 
felicito y me felicito a mi propio de que 
tenga lugar tan noble acto en el perio 
do en que tengo yo la honra de desem- 
peñar esta Tenencia de Gobierno. Os fe 
licito y me felicito por que este suceso, 
honorífico siempre para vosotros, debe 
ser de grandísima satisfacción para el 
ilustre representante de S. M. la Reina, 
(q. D. g.) — tan dignamente sustituido 
en esta solemnidad por el Escmo. Sor. 
Comandante General del Apostadero- 
pues es una nueva prueba de prosperi- 
dad y de ilustración en esta preciosa An- 
tilla, confiada á su sabia administración 
"y objeto constante de los desvelos del 
Trono. ¡Viva la Reina! ¡Viva su digno re 
"presentante en esta Villa! ¡Viva el pue 
"blo de Cárdenas que ha sido el primero 
' ' en tributar este homenage al gran Co- 
"lon!" — Cuyos vítores fueron repetidos 
con entusiasmo por todos los concurren- 
tes. Se entonó después en honor del Tlus- 



—331- 



tre Almirante un himno, letra de la Sra. 
Da. Gertrudis Gómez de Avellaneda de 
Vordugo, y se leyeron varias composicio- 
nes poéticas, colocándose al rededor del 
pedestal ocho centinelas de Marina ; mien- 
tras resonaban de nuevo las acordes armo- 
nías de las músicas de Ñapóles, Marina, 
Artillería é Ingenieros, con alegres repi- 
ques de las campanas y aclamaciones ju- 
bile sas que se estendian desde la apiña 
da multitud de la Plaza hasta los hermo- 
sos vapores surtos en el puerto, Álava. 
Guadalquivir, Conde de Venadito, y gole- 
ta Cruz, que habían acompañado al Escmo 
Sor. General Rubalcaba, y cuyos cañones, 
con los de una compañía de Artillería de 
montaña situada en la Plaza, hicieron ;'. 
la efigie del egregio Almirante los hono- 
res de ordenanza. Terminado lo referido, 
el Escmo. Sor. General de Marina, situa- 
do en la calle Real, presenció el desfile 
.le las tropas, compuestas del Regimien- 
to de Ñapóles, de una compañía de Arti- 
llería de á pie, otra de Artillería de mon- 
taña, y otra de Ingenieros, voluntarios di 
infantería y caballería de Cárdenas, Gua- 
ínutas y Lagunillas. Con lo cual termine'; 
la ceremonia disponiendo el Sor. Tenien 
te Gobernador, Vice-Presidente del I. 
Ayuntamiento, se estendiera esta acta pa- 
ra constancia que firmaron S. E. el Ge- 
neral Rubalcava, el Sor. Teniente Gober- 
nador, y los Sres. Concejales, de que cer- 
tifico." 

En el progreso de Cárdenas tuvieron 
participación directa varios individuos 
cuyos nombres creo se deban consignar en 
una obra de esta índole, reservándome la 
ampliación de los datos en casos especia- 
les y en los capítulos correspondientes. 

En 16 de Febrero de 1838 se estable- 
ció la Sub-Delegación de Medicina y Ci 
rugía bajo la dirección del Sub-Delegado 
Dr Antonio García Ortega. 

El primer médico particular fué el fran- 
cés Charles Chapellin, de Marsella, 



¿Cómo habrán pasado los habitantes de- 
Cárdenas la primera epidemia de cólera 
en 1834, cuando la población no contaba- 
todavía con un servicio sanitario? 

En 1841 se estableció la Sub-Delegación 
de Farmacia, y en 1846 la Comisión de 
Vacuna. 

La primera Casa de Salud se debió al 
Dr. Lorenzo de Hevia y a D. José de Acos- 
ta, quienes la fundaron en la Casa-Quinta 
del Sr. Gerónimo de la Tórnente, gene- 
roso peninsular que citaré más adelante 
por su interés a favor de la instrucción. 

¡Fácil es figurarse de qué utilidad ha- 
brá sido a Cárdenas la Casa-Quinta cita- 
da, ya que al segundo año de su funda- 
ción volvió el terrible cólera ! 

El cuerpo de Honrados Bomberos sur- 
gió en 1844 como un Servicio Municipal ■ 
y sólo en 1865 se creó el Cuerpo de lo.; 
Bomberos del Comercio, cuya historia es 
brillante. 

D. Carlos Cruzat fué otro vecino distin- 
guido a quien Cárdenas debe muchísimo. 
Impulsó extraordinariamente el progreso 
de la entonces Villa, con sus iniciativas, 
ya abriendo calles, ya construyendo ace- 
ras, ya promoviendo la creación del Mer- 
cado, el servicio del alumbrado de gas, a l 
paseo de las Quintas de residencia, (pro- 
longación de la actual Avenida de la In- 
dependencia) etc. etc. 

D. Tomás Fernández de Cossio, primer 
Administrador de la Aduana, y fundador- 
de! primer Banco de Cárdenas, fué tam- 
bién un válido sostén de la Instrucción 
Pública. 

Buenos servicios a ese importantísimo- 
ramo, prestaron también el Ldo. Carlos 
F. P. Smith, D. Juan Costa, el Dr. Miguel 
Bravo y Sentiés y algunos ciudadanos 
más. 

* # # 

El día 10 de Febrero de 1867 Cárdenas-, 
fué declarada Ciudad. 



—332— 



LAMINA XLIII 





Dr. Santiago Verdeja, Presidente de la Cámara Sr. Pedro E. Medina, Alcalde de Cárdenas 
de Representantes 





Dr. José Ma. Verdeja, Supervisor de Sanidad Sr. Luis del Valle, Pie. del Ayuntamiento de 
de la Prov. de Matanzas Cárdenas y Alcalde Interino 



Cárdenas además de los ilustres apelli- 
dos citados en los varios capítulos de es 
ta obra, como los Méndez Capote, los Ro- 
jas, Vidal Solares, Casanova, Bravo y Sen- 
ties, los Verdeja etc., cuenta con otros 
hijos distinguidos que aún cuando no ra- 
dican en su jurisdicción, la honran y enal- 
tecen por los cargos de que están investi- 
dos y por su talento. 

Son Cardenenses : el Dr. Manuel de la 
Vega y Calderón, Ministro de Cuba en 
Argentina; Mariano Rocafort, Inspector 
General de Consulados; Dr. Antonio R 
Zanetti, médico, ex-senador por Matan- 
zas, ex- Alcalde de la misma ciudad y hoy 
Ministro Plenipotenciario de Cuba, Don 
Ramón Rodríguez Correa prologuista y 
amigo de Becquer, el distinguido perio- 
dista Roque E. Garrigó, los Dres. Juan 
Fonseca y Martínez, Catedrático del Ins- 
tituto de Pinar del Río, Juan Butteri Gau- 
naurd etc. 

El notable artista Paulino Delgado era 



igualmente hijo de Cárdenas. 

Cárdenas tuvo también una distingui- 
da representación de hijos heroicos en la 
primera y en la segunda guerra por la 
i adependencia. 

De 1868 a 1878 Jesús del Sol, Heraclio 
y Juan Manuel Zayas y Ochoa, Rubalca- 
ba (Francisco M.), Juan B. Osorio, Fran- 
cisco Arguelles, Dr. Miguel Bravo y Sen- 
tiés, José M. Pascual etc. 

En 1895 el Dr. Domingo Méndez Capo- 
te. Carlos M. de Rojas, Dr. Andrés More- 
no de la Torre, Dr. Enrique Saez, Dr. 
Enrique Yaniz, los Neyra, José Antonio 
Arguelles, el Dr. Lucas Alvarez Cerice etc. 
y los excelentes prácticos Ambrosio Diaz y 
Juan Santos quienes trajeron a la isla 
muchas arriesgabas expediciones. 

Las tropas españolas evacuaron la ciu- 
dad en 16 de Diciembre de 1898 y tres 
días después se reunió por primera vez 
el Avuntamiento Libre. 




Nota. — Los lectores encontrarán 
en el Suplemento de esta obra una 
colección de Vistas que no se ha po- 
dido ya publicar en e¡l texto, a pesar 
del interés que encierran. 



—333- 



XXX 



LA EVOLUCIÓN DE LA INSTRUCCIÓN PUBLICA EN CÁRDENAS 

(DESDE EL AÑO DE 1844). 



En 9 de Mayo del año 1844, el Coro- 
nel Gobernador D. Javier Quintairo re- 
unió en su propio domicilio al Sr. Cura 
D José Matías Navarro ; D. Rodrigo Ta- 
vira, Capitán de Navio, y D. Telesforo de 
Sotolongo para instalar una Comisión 
Local de Instrucción Primaria de acuer- 
do con un oficio del Capitán General de! 
25 de Abril del mismo año, y de otro del 
Oidor Honorable Presidente Delegado de 
la Comisión de I. P. de la Habana, con fe- 
olía 15 idem. 

El cura aceptó el nombramiento de Se 
cretario de la Comisión. Pero, faltando el 
Vocal que hubiera correspondido al Ayun- 
tamiento (por la sencilla razón que aún 
no existía en Cárdenas el último), y re- 
sidiendo D. Telesforo de Sotolongo 4 le- 
guas distante, se propuso al Capitán Ge 
neral agregar a D. Tomás Fernández de 
Cossio, Administrador de las R. Rentas, 
y " ex-inspector de estas escuelas." (tex- 
tual). 

La última frase nos permite suponer 
que algunas escuelas habían ya existido 
en Cárdenas, aún antes de quedar cons- 
tituida la Comisión Local de I. P. 

En 18 de Julio de 1844, ya se mencio- 



na la renuncia que presenta D. Miguel 
Guzmán y Ramirez de su puesto de Di- 
rector de una Escuela, la de San Juan dé 
Dios. 

¿.Acaso no renunciaría Guzmán por no 
depender de una Comisión Oficial, por ha- 
berle negado el Gobierno, en 1843, la li 
cencía para publicar su "Mensagero de 
Cárdenas"? (Véase Cap. "La Prensa de 
Cárdenas y su Evolución.") 

1). José Vidal Gallardo sucedió a Guz- 
mán y se le asignaron las dos terceras 
partes del producto de 13 casillas. Cada 
una producía 4 pesos : le tocaban pues 
$34.66 n los meses de ingresos normales. 

La otra tercera parte fué asignada a 
María Baldonado (probablemente Maldo- 
nado) para enseñar gratuitamente a un 
número equivalente de niñas pobres. 

En 1845 la Comisión empezó a hablar 
de la necesidad de inspeccionar periódi- 
camente las escuelas, pero en Agosto del 
mismo año la preceptora presentó su re- 
nuncia. 

La Comisión se había reunido 2 veces 
en un año ! 

Las casillas se habían reducido a 11 por 
haber un temporal destruido dos de ellas. 



-334— 



y no todas las que habían quedado esta- 
ban alquiladas continuamente. Entonces 
la Comisión decidió dar al preceptor to- 
llo el producto de ellas para que su asig- 
nación no resultara demasiado mermada. 

Y aquí vemos en el libro de actas que 
después de la del 23 de Agosto sigue otra 
fechada del 25 de Junio!!! 

A Vidal había sucedido D. Francisco de 
León en la dirección de la Escuela Gra- 
tuita de S. Juan de Dios. 

Parece que los maestros eran partida- 
rios del descanso en climas tropicales, ya 
que la Comisión en 16 de Marzo de 1846 
recomendaba a todos los Profesores re- 
ducir los días de asueto a los Domingos 
y días de riguroso precepto. 

Solamente en Abril de 1^-49 la Comi- 
sión empezó a discutir la necesidad de 
un reglamento provisional, y estableció 
por fin la inspección encargando de ella 
a uno de los vocales, por turno mensual. 

Los informes eran siempre muy bue- 
nos : todo marchaba admirablemente en 
todos los Institutos de Educación. 

En Noviembre de 1849 se participó la 
fundación del Instituto de Educación Pri- 
maria para Niñas "San Ramón", dirigi- 
do por Da. Ramona Catoira, y el de San- 
ta Isabel por el profesor titulado en am- 
bos sistemas, D. Isidro Beoto. 

Dicen que Beoto era masón, pero en- 
tonces los masones eran los- primeros en 
adoptar para sus colegios-' nombres de 
Santos, para no hacerse sospechosos. 

Y reaparece el dimisionario D. Miguel 
Guzmán a principio del año 1850 dirigien- 
do otra Escuela, y la Sra. Rafaela Palen- 
zuela una de niñas. 

Beoto debía ser hombre culto, porque 
su Colegio fué el primero que agregó a 
la enseñanza primaria la del inglés, del 
francés y del dibujo natural. 

Ese mismo año de 1850 surgió un con- 
flicto entre la nueva Junta Municipal y 
la Comisión, al pretender la primera re- 
bajar al Mo. Francisco de León su suel- 



do mensual, para aumentar con parte del 
producto de las casillas el fondo de pro- 
pios ! El asunto fué sometido al Capitán 
General, pero vino a ser solucionado por 
medio de 700 pesos que la Junta Munici- 
pal recibió del Gobierno para darlos a 
la Comisión de I. P. para que ésta a su 
vez los entregara al director. 

Así el último salió ganando. 

Desde 1850 aumentaron las escuelas en 
Cárdenas, y José Taboadela Ferrer pidió 
permiso para solicitar de los vecinos una 
suscripción para fundar una Escuela de 
Niños Pobres, subvencionada más tarde 
con 10 pesos mensuales. 

Este sistema de pedir a los vecinos su 
apoyo para abrir escuelas, estaba muy en 
boga en esa época ; y después que los pri- 
meros la habían costeado, se hacía con- 
tribuir a los alumnos para que la escuela 
pudiese sostenerse y el maestro también. 

En 1851 fueron declaradas de texto las 
tablas de cuentas del geógrafo J. M. de 
la Torre y Cárdenas. 

Poco después, a principio de Marzo de 
1852 se abrió la Escuela de Santo Domin- 
go de Silos, nombrándose a D. Rafael Jo- 
rrín maestro. 

Casi contemporáneamente reaparece la 
maestra María S. Maldonado, protestan- 
do porque Rosa Ortega ejercía sin título ! 

Con fecha 25 de Abril de 1855 se ha- 
bla ya de la existencia de Escuelas Supe- 
riores, aunque no se encuentran mencio- 
nadas anteriormente. 

Asimismo, en ocasión de los exámenes 
encontramos en 1855 y 1856 varias Es- 
cuelas y varios maestros y maestras, has- 
ta entonces no mencionados todavía. 

La I. P. tomaba incremento. 

El presupuesto para este ramo impor- 
tantísimo alcanzaba ya 4.000 pesos en 
1857. 

Al Director de la Escuela Gratuita de 
Varones se aumentó entonces a 1.000 el 
sueldo de 700 pesos, y por la injusticia 
habitual de los hombres para con las mu- 



-335- 



jeres, se fijó solamente en. $500 el sueldo 
de la Preceptora de la Escuela de Niñas 
Pobres "N. S. del Carmen." 

La víctima fué la Sra. Juana de Dios 
Verdugo. 

Se concedieron ese año $400 para la Es- 
cuela de Corral Falso (hoy Pedro Betan- 
court en donde ya existía otra) ; $300 
para cada una de estas otras Escuelas : de 
Nueva Bermeja (Colón), de Guamutas, de 
Ceja de Pablo, Lagunillas, Palmillas, Ci- 
marrones, y Hanábana. 

Y no quiero olvidar el nombre de un 
munífico D. Fernando Diago que contri- 
buía con un donativo de 3 pesos mensua- 
les por cada alumno de la Escuela de N. 
Bermeja, hasta el número de 30 alumnos. 
Rasgos de esta naturaleza son muy raros 
hoy día y deben consignarse como ejem- 
plos para tantos ricos parvenus y egoís- 
tas 

El mismo año de 1857 encontré citados 
otros colegios o escuelas ; de San Juan 
Bautista, de la Purísima Concepción y de 
Santa Ana. 

En el primero ya se enseñaba gramáti- 
ca inglesa : en el segundo, bordados, geo- 
grafía, urbanidad, elementos de música, 
etc. ■ y en el último, francés e inglés. 

A su vez D. Isidro Beoto enseñaba ál- 
gebra, inglés, análisis filosófico, clásicos 
latinos, y ejercicios gimnásticos : de lo 
que podemos deducir que ese profesor 
titulado en ambos sistemas, era en aquel 
entonces el más adelantado de Cárdenas. 

Es inútil decir que el catecismo y la 
historia sagrada eran parte muy esen- 
cial de la I. P. 

En la Escuela de Beoto ingresó José A. 
Cortina a los 7 años de edad. 

La epidemia de viruela del año 1858, 
alejó mucha población escolar de las Es- 
cuelas, y se suprimieron los exámenes. Hu- 
bo también cambios políticos, y la nueva 
Tenencia de Gobierno creada en Colón 
redujo a $2.700 el presupuesto escolar 
de Cárdenas, por haber separado los pue- 



blos de Corral Falso, Nueva Bermeja, 
Palmillas y Hanábana. 

Un Sr. D. Pedro de Veranes pretendió 
entonces uniformar los alumnos de su co- 
legio, de la SS. Trinidad, y decorarles el 
uniforme con un distintivo que simboli- 
zara el Espíritu Santo ; pero la Comisión 
concedió solamente lo primero, no siendo 
de su pertinencia lo segundo. A fines da 

1858 fusionó su Colegio con el de Don 
Remigio Plá, titulado de S. Juan Ba. y 
por fin lo clausuró en 1859. 

Quiso darle nueva vida en 1860 la Sra. 
Antonia M. Zenguito, pero fué una vida 
efímera ; como la de una mariposa ! Y 
murió definitivamente. 

Siete Escuelas había en Cárdenas a fi 
nes del año 1858, con 261 alumnos. 

La viruela hizo que la Comisión Local 
dictara medidas para la vacunación de los 
niños de las escuelas. 

Con pena leí que en 25 de Enero de 

1859 la misma Comisión rehusaba admi- 
tir un pardo, José Esteban Guillen, por- 
que Cárdenas carecía de escuelas para la 
gente de color! 

¡ Cómo ha evolucionado desde entonces 
el pensamiento humano ! 

Fué en 1859 cuando Juan Soler pidió 
permiso para establecer en Hato Nuevo 
(hoy Martí) una Escuela de primeras le- 
tras de la que Luis Miranda y Caballero 
pretendía igualmente la dirección. 

A la Sra. Verdugo ese mismo año em- 
bargaron la tercera parte de su sueldo de 
Directora, para cubrir una deuda "pen- 
diente. 

Hoy cualquier empleado público (según 
la ley de 17 de Mayo de 1902) puede con- 
traer todas las que guste si no posee bie- 
nes visibles • los sueldos ya no se pueden 
embargar ! 

Exagerado me parece el embargo del 33 
por ciento de un sueldo muy corto como 
en el caso de la Sra. Verdugo, pero como 
principio ¿no es más moral que el segun- 
do caso? 



—336- 



Una innovación importante fué la su- 
presión de los trámites para la admisión 
de los alumnos en las Escuelas, autorizán- 
dose al Secretario de la Comisión para ex- 
tender la papeleta respectiva. (20 de Ma- 
yo de 1859.) 

Otra novedad de trascendencia del mis- 
mo año fué la solicitud de un tal Fran- 
cisco Armero para abrir una escuela de 
primeras letras para niños de color. ¡ Por 
fin! 

Una nota que me parece original. 

Un fulano López Ayllon exhibió por 
aquel entonces su título de Segundo Pilo- 
to para recibir el nombramiento de maes- 
tro y abrir un "colegio cubano." 

Ese año se permitió a algunas señoras 
abrir, sin tener título, unas escuelitas in- 
fantiles llamadas Escuelas de Amigas en 
las que de hecho no se hacía otra cosa 
que cuidar niños. 

Hasta el 20 de Enero de 1860 prestó 
sus útilísimos servicios a la I. P. el veci- 
no D. Tomás Fernández de Cossio, época 
en que, por renuncia, fué sustituido por 
D. Juan Costa 

Me llamó la atención que este señor fué 
el primero que en sus visitas de inspec- 
ción ya no encontró todo bueno, ni todo 
en perfecto orden. Observó que muchos 
alumnos de las escuelas gratuitas no asis- 
tían a las clases y quiso conocer las razo- 
nes de ello: supo así que eran muchas las 
trabas para la admisión, y para remover- 
las se dirigió a la Comisión Provincial de 
la Habana. 

D. Rafael Jorrín, ese mismo año, pidió 
que se cambiaran por la tarde las horas 
de clase, para evitar que los niños se aso- 
learan demasiado en las horas más cáli- 
das del día. Se desprende que Jorrín no 
carecía de sentido común. 

Por primera vez veo en 1860 que de 
la Habana empiezan a interesarse por los 
datos estadísticos de I. P. y de un acta 
del 6 de Junio tomo nota que aún no exis- 
tían en Cárdenas Escuelas Secundarias. 



Otra nota curiosa. La Sra. Antonia Zen- 
guito solicitaba entonces la gracia de un 
examen público para que los padres apre- 
ciaran los grandes adelantos de los alum- 
nos del Colegio de la SSma. Trinidad, 
gracia que concedió en seguida la buena 
Comisión Local. 

Después del examen, lucido por cierto, 
la Sra. pidió un certificado honroso que 
le sirviera para combatir las injurias que 
le lanzara públicamente el Dr. Antonio 
García Ortega! 

Y la Comisión le dio también el certi- 
ficado honroso. 

En 1860 Mme. Parent, francesa, esta- 
bleció una Escuela para señoritas en la 
Quinta de Peí. 

Ese año de 1860 marcó un paso adelan- 
te en la evolución de la I. P. en Cárde- 
nas, con la obligación impuesta a las Co- 
misiones Provinciales por el Supremo Go- 
bierno, de velar para que en donde hu- 
biese siquiera cien vecinos, se establecie- 
se una escuela : subordinada siempre a 
lo que las condiciones de la localidad per- 
mitiesen. 

Además el nuevo Reglamento de I. P. 
impuso una inspección anual a todas las 
Escuelas de la Provincia; se preocupó de 
los medios para mejorar la instrucción y 
reformarla cuando fuese necesario, y pa- 
ra • emplear honradamente los fondos y 
los legados destinados a la misma : dedi- 
cando por primera vez una cantidad para 
premios. 

En Cárdenas la cantidad asignada fué 
de 100 pesos. 

Imparcialmente no puede decirse que 
la Junta Local no cumpliese su cometido 
lo mejor posible de acuerdo con los tiem- 
pos aquellos, y más que una vez he ano- 
tado con gusto algún rasgo encomiable. 

Por ejemplo, la Comisión a veces pen- 
só en proporcionar trajes a alumnas y 
alumnos pobres para que pudiesen presen- 
tarse decorosamente a los exámenes. 

Estos últimos generalmente tenían lu- 



—337- 



gar antes de Navidad, y cada diez alum- 
nos había un premio. 

A veces las epidemias no permitían la 
asistencia regular a las clases, y enton 
«es se suprimían los exámenes. 

En 1861 el croup no permitió que se 
"verificaran en su fecha y quedaron apla- 
zados hasta Julio de 1862. 

Se nombraban también Comisiones pa- 
ra vacunar a los alumnos en sus propios 
domicilios. 

En 1862 D. Carlos de Arteagai ya ha- 
bía fundado su Colegio "Ei Progreso" 
en el que un año más tarde educábanse 
ya unos cien alumnos aproximadamente. 

Llamóse después "Colegio de San Luis 
Gonzaga" y entonces fué su primer Di- 
rector, Rafael Mendive, pero no duró mu- 
cho en su cargo, ya que los cubanos en 
los tiempos aquellos no inspiraban mu- 
cha confianza a los españoles. 

Además Mendive se encontraba ya al- 
go decaído en aquel entonces. 

En el período de 1862 a 1866 encontra- 
mos varios nuevos planteles de instruc- 
ción en la jurisdicción de Cárdenas : la 
Escuela de N. S. de Regla en la misma 
Cárdenas; la Escuela del pueblo de Re- 
creo (hoy Máximo Gómez) ; otras dos de 
niñas y niños en el barrio de Versalles 
(Cárdenas) a pesar de que "los padres no 
desearan para sus hijos el beneficio de 
la I. P": se fundó el Colegio de Santa 
Rosa de Lima, para niñas (1864) : la Es- 
cuela en Lagunillas con una generosa dá- 
diva de 6 onzas de oro por el acaudalado 
vecino Don José Gerónimo tle la Tórnen- 
te (1865) : y por fin a fines de 1866 ya 
se impartía la enseñanza elemental supe- 
rior a Señoritas en el Colegio de la Pu- 
rísima Concepción. 

El año de 1862 el Plan General de I. 
P. ya exigía que en las poblaciones de 
más que 2.000 vecinos existiese una Es- 
cuela Elemental Superior; se decidió en- 
tonces impartir dicha instrucción en una 
de las escuelas municipales en donde ya 



hubiese un regular número de alumnos 
aprovechados. 

En los pueblitos colocaban preferente 
mente maestros casados, para que sus es 
posas enseñaran costura a las niñas cu- 
yas escuelas se fundaban siempre mucho 
después. 

Coutra los padres que no instruían a 
sus hijos se dictaron disposiciones seve- 
ras, formando comisiones de vecinos hon- 
rados e instruidos para vigilar el cumpli- 
miento de la ley en los varios Partidos de 
la Jurisdicción. 

Y a veces todo faltaba en esas escue- 
las de campo. Recuerdo que para la de 
Hato Nuevo (hoy Martí) se tuvo que pe- 
dir de urgencia 3 mesas, 4 bancos, y 1 
pizarra por un valor de $52 y seis reales 
,'antidad que después no se supo de dón- 
de sacar ! 

En Cimarrones también faltaba movi- 
liario, y no se podía admitir a todos los 
alumnos por no haber asientos. 

En Camarioca había asientos y no asis 
tían los niños, tanto que se tuvo que su- 
primir la escuela. 

La Directora Sra. Verdugo, en 6 de 
Marzo de 1863, se quejaba que de los 66 
pesos que recibía, gastaba : 

Por alquiler de la casa. . $ 30 

Al ayudante „ 17 

A una señorita auxiliar . . „ 12 



Total 



$ 59 



quedándole 7 pesos para proveer la es- 
cuela de papel, de tinta etc. lo que no le 
permitía (textual) el alquiler de una 
criada, tan indispensable para el aseo de 
la escuela. Pedía por lo tanto, y con so- 
brada justicia que.se le aumentara el suel- 
do hasta la cantidad de 1.000 pesos anua- 
les, como a su compañero el Director de 
la Escuela de Varones. 

En Guamutás el maestro se veía obliga- 
do a colocar la mesa de escribir debajo 
del colgadizo de la herrería y los bancos 



-338— 



en una casa de comercio al lado! No du- 

cía en dónde se quedaban los alumnos. 

A propósito de Guamutas : En Cuba 
cuando no se sabe el lugar de nacimiento 
de alguien, se acostumbra decir "Es do 
Guamutas!", porque antaño en ese pue- 
blo quemaron hasta los archivos del Ayun 
tamiento y de la Parroquia ! 

Era entonces cura de Guamutas el fa- 
moso D. Ramón de la Paz y Morejón, cu- 
yos trabajos de historia natural figuran 
a menudo en las Memorias de la Socie 
dad Económica Amigos del País. (1864). 

Fué en Octubre de 1863 cuando se de- 
cidió la supresión de la Escuela Elemen- 
tal Gratuita para Varones para crear una 
Escuela Elemental Superior en la que se 
impartiera también la instrucción elemen- 
tal. Se fijó para el Director un sueldo de 
$2 . 040 : y se asignaron $1 . 020 a un Ayu- 
dante Vice-Director : $204 al ayudante: 
$816 para el alquiler de la casa; $300 pa- 
ra material y $990 para gastos de instala- 
ción. Puede decirse que un presupuesto 
de esa naturaleza rompía por completo 
con la rutina anterior y constituía un ver- 
dadero record por esa época. 

Los varios cargos fueron obtenidos por 
rigurosa oposición, integrando el jurado 
■varias personalidades : entre ellas los Doc- 
tores D. José Sixto de Bobadilla y D. Mi- 
guel Bravo y Sentiés. (Febrero de 1864). 

La primera vez ningún candidato fué 
reconocido idóneo : la segunda se presen- 
tó uno sólo D. José I. García, y por fin 
en Marzo del mismo año ganó la plazn 
de Director D. José Miguel Valdés Ma- 
cias, bachiller en Leyes, y alumno del 7o. 
Curso (?) de la Facultad de Jurispruden- 
cia de la Universidad Central del Reino. 

D. Félix Calvo y D. Dámaso de Oliv,: 
obtuvieron respectivamente el segundo y 
tercer lugar. 

Algunos meses más tarde, la Escuela 
ya contaba con 95 alumnos, de los que 
48 recibían instrucción gratuita. 

Por aquel entonces declararon de texto 



forzoso el libro de lectura "Lecciones del 
Mundo" por Teodoro Guerrero, y Arit- 
mética Nacional (¿y por qué nacional?) 
por José García de Toledo. 

En Guanajayabo, cuna de José Antonio 
Cortina, hacía tiempo (1861) que se ha- 
bía colectado entre los vecinos 129 pesos 
para la fundación de una escuela, pero la 
Junta de I. P. había olvidado ese detalle 
y sólo a fines de 1864 pensó pedir al capi- 
tán de la localidad la realización del pro- 
yecto ! Cosas de esos tiempos ! 

Sin embargo había el pro y el contra, 
porque si a veces resultaban algo distraí- 
dos los señores vocales, otras veces tenían 
rasgos muy encomiables. Por ejemplo, al 
reprochar a un individuo el haber falta- 
do a su palabra, la Comisión Local toma- 
ba nota de lo poco que ese fulano la es- 
timaba. Hoy a faltas de esta índole no se 
las concede importancia ! 

Los premios, en 1864, costaron 400 pe- 
sos : es cierto que en el acta habían pri- 
mero escrito "100", pero el uno fué ami- 
gablemente convertido en un cuatro por 
una mano amiga de los niños. 

Leí con fecha 4 de Agosto de 1865 una 
disposición del Gobernador Civil prohi- 
biendo a los maestros el sostener polémi- 
cas en los Diarios, ni en los casos de pro- 
pia defensa. 

Mientras tanto la población escolar se- 
guía aumentando, y a fines del mismo año 
el Instituto Elemental Superior se veía 
obligado a cambiarse a otro local, en la 
calle Real entre Cossio y Jerez. (Casa 
Mora). 

El Gobierno en Octubre de 1865, a pe- 
tición del Cura J. B. Echaniz y Landa, 
concedió autorización provisional al Co- 
legio "El Progreso" para dar 4 años de 
Segunda Enseñanza, con fianza de 750 
pesos. El Sr. cura Echaniz era empresa- 
rio (así se decía entonces al copropieta- 
rio) del mencionado plantel, que traspa- 
só 8 meses después a D. Francisco M. de 
Barrena quien en 1866 a su vez pidió per- 



^339— 



miso para que se pudiese cursar también 
el 5o. año. 

,En 1865 hubo entre los Sinodales de los 
exámenes conspicuas personalidades de 
aquella época : D. Carlos F. P. Smith, D. 
José Miguel Macias ; D. José Sixto de 
Bobadilla ; D. Joaquín de Rojas, y D. Mi 
guel Bravo y Sentiés. 

En vez de libros se dieron medallas de 
plata dorada como primeros premios, y 
de plata natural como segundos. 

La repartición fué solemne (Febrero de 
1866) y ya tuvo lugar en los salones del 
Liceo de aquel entonces, cuyo Presiden- 
te era el Sr. D. Carlos Cruzat. 

Por esa época D. Rafael R. de Carrera 
pidió a la Comisión de I. P. un local pa- 
ra dar lecciones públicas de materias cien- 
tíficas. 

Otro paso en la ruta del progreso fue- 
ron los exámenes de oposición para obte- 
ner las becas del Ayuntamiento en la Nor- 
mal de Cuanabacoa. (28 de Agosto de 
1866). 

El buen sentido -de la Junta Local de 
I. P. se manifestó otra vez cuando a fines 
de ese año pasó una circular a los maes- 
tros para que cuidaran más de la correc- 
ta pronunciación de los alumnos, y otra 
a los padres para que los niños y parti- 
cularmente las niñas no se presentaran a 
los exámenes con prendas de oro y tra 
jes elegantes, humillando así a los compa- 
ñeros pobres. 

Encuentro en esta última disposición 
una delicada nota de poesía que en mi 
concepto, habla muy alto, de los buenos 
sentimientos de esos señores vocales. 

Se recomendó también a los maestros 
agregar la asignatura de nociones agríco- 
las : se acordó la supresión de los exáme 
nes de fin de año, sustituyéndolos por 
exámenes bimestrales sin previo aviso : vi- 
sitar, también cada bimestre, los colegios 
particiüares para fijar la fecha oportuna 
para examinar sus alumnos con 24 horas 
de preaviso ! 



En resumen, las disposiciones de aque- 
llas Juntas podían adolecer de defectos, 
pero si se las compara con la época y con 
las condiciones de la América Latina en 
aquel entonces, merecen elogios. 

Al principio del año de 1867, S. M. dio 
un decreto elevando la categoría del Co- 
legio "El Progreso", considerándolo co- 
mo de primera clase, y exigiendo que 
acreditara tener el material necesario pa- 
ra la enseñanza de la física, química, His- 
toria Natural, que ampliara su fianza has- 
ta 1500 escudos, y que los profesores tu 
viesen título. 

En las actas se llamaban las Escuelas 
Elementales, Institutos. 

Fueron pedidas en ese año varias au- 
torizaciones para abrir otras escuelitas. 

En 1868 la Escuela de R. Jorrín, la Es- 
cuela Primaria Superior de José Miguel 
Macias, y la de niñas a cargo de la seño- 
ra Gregoria Zavala, ganaron, todas, la 
mención honorífica. 

Por el contrario se formó expediente a 
una maestra por haber abandonado la Es- 
cuela de Recreo a su cargo. Cierto es que, 
habiendo alegado una enfermedad del hí- 
gado, la buena Junta, sin más averigua- 
ciones, tuvo por justa y bien fundada la 
disculpa. 

Otra ocurrencia. 

Un maestro, de Cimarrones, mandó pa- 
ra sus casas a todos los alumnos por su 
falta de aplicación y de docilidad, dicién- 
doles : "Ya volverán Uds. cuando quieran 
estar de acuerdo con el Reglamento." Y 
añadíase en el informe que acompañando 
las palabras con los empellones, y las in- 
jurias, el maestro se había quedado solo. 

La Junta dio entonces una licencia al 
maestro para iniciar una averiguación, 
que duró varios meses, al cabo de los cua- 
les el exigente mentor renunció su cargc 
espontáneamente. 

En 1869 se volvió a los antiguos exá- 
menes del mes de Diciembre, se suprimió 
la Escuela Primaria Superior, creándose 



—340— 



en lugar de ella otras 4 Escuelas Elemen- 
tales : otra se abrió, para niñas : la Es- 
cuela de la Divina Pastora. 

La Junta estaba cansada, y desde el día 
4 de Diciembre de 1869 no volvió a re- 
unirse hasta el 24 de Mayo de 1870. 

Observé, que en algunos casos de acu- 
saciones por escasa simpatía de maestros 
o alumnos hacia la nacionalidad españo- 
la, la Junta Local había procedido con 
¡suma cordura e imparcialidad ! 

En esos años de guerra, de huracanes, 
de sarampión, de viruelas, y de cólera, los 
exámenes no fueron públicos. 

El año de 1871 el Ayuntamiento desea- 
ba costear en el Colegio "El Progreso" 
la instrucción primaria de 20 niños, y la 
superior para el más aventajado; pero, 
viendo que se le exigían 5 pesos por ca- 
da uno, decidió crear una nueva Escuela 
con 100 p