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Full text of "Diccionario argentino, ilustrado con numerosos textos"

»VWLlK^K'^> ,<>ti<nBBJ(is4»i-t>y^*»ftW^*0Mw\W fc?»!^^ ' 






DICCIONARIO ARGENTINO 





Diccionario 



Argentino 



ILUSTRADO CON NUMEROSOS TEXTOS 



POR 



TOBÍAS GARZÓN 



Profesor Nacional de Enseñanza Secundaria 



publicado bajo los auspicios 

de la comisión nacional del centenario de la revolución de mayo 

y de la universidad nacional de córdoba 

(república argentina) 




BARCELONA 

IMPRENTA ELZEVIRIANA DE BORRAS Y MESTRES 

Rambla de Cataluña, núms. 12 y 14 

1910 



ye 

^5 



Es PROPIEDAD DEL AUTOR 




10 7 3 35 7 



niq 



INTRODUCCIÓN 



« ... ; ita verborutn vetus interit aetas, et juvenutn 
rituflorent modo nata, vtgentque.» 

(Horacio.) 

«La palabra humana es más expresiva y dura- 
dera que el monumento. Señálense las palabras 
que usaba un pueblo y se sabrá sus ideas, lo que 
se hallaba al alcance de sus manos ó de su inteli- 
gencia, lo que conocía y lo que ignoraba.-» 

(Escritos del Dr. D. Nicolás Avellaneda; t. I, 
1883, pág. 100,) 



i Cuál es el fin que me propuse al emprender este trabajo ? 

Al principio comencé á formar un vocabulario de barbarismos ; pero 
resultaron tantos y tan generalizados en el país ( y me refiero al lenguaje 
de la gente culta), que empezó á repugnarme el nombre de barbarismos 
dado á este inmenso caudal de voces, entre las cuales hay un número no 
insignificante que corren también en las otras naciones de la América 
hispana. Veía en esto un desconocimiento de la ley ineludible y universal 
de la evolución de la lengua. Me parecía el colmo de la insensatez bauti- 
zar con tal nombre los vocablos neumonía, cactus., tifus, torreja, paraleló- 
gramo., omóplato., azucarera., presupuestar , influenciar (*) y tantísimos 
otros, por no estar aceptados en esta forma por la Real Academia Espa- 
ñola, pues equivalía á admitir, como me decía en una carta notable el emi- 
nente lingüista peruano D. Ricardo Palma, que diez y ocho millones de 
españoles nos impongan la ley a cincuenta y tantos millones de americanos. 

Pero no fué esto solo. Empecé á darme cuenta de que una multitud 
de términos usados en la República Argentina no constaban en el Diccio- 
nario déla Lengua. Había además otros muchos que tenían muy distinto 
significado en la península, tales como fiambrera (caja de tela metálica 

(*■) Según la Academia, heumonia, cacto, tifo, torrija, paralelogt amo, omoplato, azucarero, pre- 
suponer, influir. 



VI 

para guardar la carne y otros comestibles), que para los españoles signi- 
fica lo que nosotros llamamos viandas ; pellón ( cuero peludo ó lanudo 
que va sobre la montura de la caballería), vestido talar antiguo, que era 
regularmente de pieles, según la Academia; calabasa, voz con que de- 
signan el zapallo en España, aunque para nosotros es muy distinta la 
una del otro por su forma, color y sabor; mecedora, la silla de hamaca 
de los argentinos ; rejilla, la esterilla, según nosotros... 

¿Será posible, me decía, que este idioma nuestro, nacional, — caste- 
llano por su índole analógica y sintáctica y casi en su totalidad por sus 
elementos prosódicos y ortográficos, pero cada día más distinto del que 
se habla en la península por su vocabulario ó expresión de las ideas 
madres, — carezca de un diccionario propio, que registre las palabras, 
frases y modismos usados en la República Argentina y que no están 
incluidos en el Diccionario de la Academia, ó que, si lo están, no tienen 
el significado que nosotros les damos? 

Todo esto me indujo á cambiar de plan, y la obrilla que en un princi- 
pio no era más que un simple índice alfabético de barbarismos, vino á ser 
un Diccionario Argentino. Pero no atribuya el lector la elección de este 
nombre, que no corresponde ala limitada extensión y escasa importancia 
de este trabajo, á un defecto que es y ha sido durante toda mi vida la 
contraria de mi carácter. No: no es una vana y ridicula pretensión lo que 
me ha sugerido la idea de poner al frente de este modesto libro el aparen- 
temente rumboso título de Diccionario Argentino. Me repugnaba este 
nombre, y confieso que lo borré varias veces del manuscrito, substitu- 
yéndolo por el de Diccionario de Argentinismos ; pero encontrando que 
él expresaba lo que yo quería, aunque imperfectamente, pues no es un 
diccionario completo, ni hay una lengua argentina sino castellana, opté 
por él, en vista de que este vocabulario registra muchas voces cuyo uso 
se halla extendido por los demás países de Hispano- América ( las que no 
son argentinismos sino americanismos ) , y en cambio, otras son regio- 
nales de ciertas y determinadas comarcas de la República Argentina. 
Agregúese á esto que hay en él no pocos vocablos que tienen carta de 
ciudadanía en todo el mundo civilizado. He tomado, pues, el adjetivo 
Argentino en la simple acepción de perteneciente á nuestro país ó que 
tiene relación con él, y Diccionario en la que le da' restrictivamente el 
Sr. Zorobabel Rodríguez en el título de su Diccionario de Chilenismos. 

Quien crea que este vocabulario es del lenguaje gaucho estará en un 
grave error. Sin salir de la a, salteando al acaso artículos y dejando de 
lado los afines, son de uso corriente en todo el territorio de la República, y 
nada tienen de guasas, las voces a6«rro/a>' (en el juego de la malilla), 
abiscochar, abordar ( un tema, una cuestión ) , acaparar, acápite, acciden- 
tado (campo,' terrerío, eto.) ,. acoplado ( referido á un tranvía ), flcr/íí?o, 
acuerdista, achira, adjuntar, aeronave, aeroplano , aguada ( nuestras 
acepciones) , aguapey, ajedrecista, alambrar, alambre-carril, albardón. 



VII 

algodonero , alienado ^ almacén {nuestra, más común acepción ) , altruis- 
mo, antipestoso, apendicitis, etc., etc. 

Volviendo, ahora, á la pregunta que hice. al empezar este prólogo, 
puede. ya fácilmente descubrir, con lo dicho, el lector, que en esta obra 
me he propuesto demostrar el estado actual de la lengua en la República 
Argentina y que en ella no se habla ya el idioma que hablan en España, 
si el Diccionario de la Real Academia traduce con fidelidad el uso co- 
rriente en la península. 

Á más de algunas noticias acerca del origen y formación de un buen 
número de palabras, se halla ilustrado con un copioso caudal de textos ó 
pasajes de autores americanos, particularmente argentinos, — historiado- 
res, estadistas, educacionistas, hombres de ciencia y de gobierno, orado- 
res, viajeros, poetas, etc. 

He pedido también al diario, á la revista y á la crónica su valiosa 
cooperación. Ellos son la lengua ; ellos son el alma y la vida de las socie- 
dades. Su vocabulario es el vocabulario del pueblo en sus múltiples mani- 
festaciones, en las diversas situaciones creadas por la varia fortuna, la 
posición y los distintos estados de sus individuos,— vocabulario notable en 
pintura y en colorido, porque expresa la realidad, la verdad, y nos mues- 
tra todo lo más interesante que presenta el escenario de la sociedad— su 
modo de vivir, de sentir y de pensar,— en su lenguaje propio, lleno de va- 
riedad, riqueza y esplendor. La crónica es el cuadro vivo de la cultura de 
un pueblo. Ella habla ligero y sin vueltas; cambia todos los días, y aun 
en un mismo día, las escenas, relatando lo que sucede con el lenguaje 
sencillo y espontáneo délas multitudes, ó se eleva como el águila á las 
altas regiones, siguiendo el vuelo del pensamiento que marcha á la van- 
guardia de la civilización. Va muy de prisa, como el vapor y la electrici- 
dad. Sigámosla, no la desdeñemos, si no queremos quedarnos atrás. Ella 
triunfará al fin é impondrá la ley. « Los novelistas » , dice el señor E. Gó- 
mez Carrillo, «los poetas, los filósofos, los publicistas, se especializan 
cada día más. Los cronistas no, porque son de consuno novelistas y poe- 
tas, filósofos y publicistas, psicólogos y artistas. El universo entero les 
pertenece. Les pertenece con sus almas y sus paisajes, con sus crímenes, 
con sus felonías, con sus lágrimas, con sus dolores, con sus goces, con 
sus heroísmos, con sus noblezas, con lo que se ve y con lo que no se ve: 
con el mundo y los mundos, en fin. ».... « Leed las noticias cotidianas de 
un periódico. Cualquiera de ellas contiene una crónica. El borracho que 
insulta, el ratero que cae en el garito, el marido que se venga, la mujer 
que se escapa, el niño que se.pierde, el libra que aparece, la comedia que 
se representa, el cuadro que se expone, la actriz que triunfa, el compañe- 
ro que se bate, todo es « croniqueable » . No se me critique, pues, el haber 
pedido al diario y.á la crónica su ilustrada contribución, llenando esta 
obra de citas y pasajes, con los cuales me propongo demostrar en los 
respectivos artículos la sanción del uso. 



viil 

Si es condición - esencial de una lengua completa el no carecer de 
nombres para designar las cosas, fuerza es convenir en que en un diccio- 
nario destinado también para los americanos no deben faltar las voces que 
en América dan á conocer las cosas que en ella existen. El no haberlas en 
España no es motivo para que sus nombres no figuren en el diccionario 
oficial, pues esta es una de las causas de que ciertas obras hispanoameri- 
canas, por no decir todas, son entendidas á medias en España, porque su 
léxico no da ninguna luz para conocer el significado de dichos nombres. 
El señor Juan Valera, miembro distinguido dé la R. Academia Espa- 
ñola, en carta de 26 de marzo de 1888, dirigida á nuestro celebrado poeta 
don Rafael Obligado, le decía : «Tan nuestras, tan españolas considero' 
yo las poesías de Vd., que me avergüenzo de no entender por completo 
aquellos vocablos que significan objetos de por ahí, como aberemoa, guaya- 
cán, pucará, quinchar^ hurucuyá, seibo, ombú, payador, chajá, ñandu- 
bay ,molle, chañar, achiras, totoral, camalote, quena y otros ; y si no es- 
tán en nuestro Diccionario, como sospecho, quisiera definirlos bien é in- 
cluirlos en él » . 

Se dirá, tal vez, que siendo la lengua española, no deben introducirse 
en ella vocablos que no se usan en España. Este argumento prueba de- 
masiado y por consiguiente no prueba nada. Siendo también y llamándo- 
se castellana, no debieran haberse incluido en ella, como se ha hecho, nu- 
merosos vocablos que no se usan en Castilla : el diccionario de la Acade- 
mia, aunque castellano, registra muchas voces provinciales que sólo se 
emplean en determinadas regiones de España. ¿Por qué, entonces, no han 
de agregarse también las nuestras, aunque no se usen en la península ? 
i No somos nosotros españoles de origen ? 

Pero nuevo mundo exige nueva lengua, no hay más remedio, y así 
parece creerlo la Academia ; j c\i'á.náo áecivaos nueva, no queremos sig- 
nificar con esto una transformación radical ó fundamental de su sintaxis, 
uña nueva formación del plural de los nombres y del género de los adje- 
tivos, ni tampoco una revolución en la conjugación de los verbos ( por 
más que no hay ya poder humano que haga decir á un crecido número de 
argentinos arrienda, aprieta, invierna, asuela, dolerá, queramos, satis- 
ficiese, vidria, adecúa, evacúa, etc. ) ; no, en fin, una degeneración del sis- 
tema particular en que está basada la lengua española y que la distingue 
de las demás, sino simplemente mudanza, renovación ( que las lenguas 
son como los árboles, que voltean y renuevan sus hojas, según el sentir 
de Horacio); enriquecimiento de su vocabulario, aun cambiando, si nece- 
sario fuere, la prosodia, por la introducción de palabras de pronunciación 
y origen exóticos, pero que ya están incorporadas por el uso al idioma de 
los argentinos ; tales como chalet, chauffeur , chic, chop, foot-ball, sport, 
turf y tantas otras, entre las cuales hay unas erí que lá ch francesa 
( equivalente á la sc^ alemana) juega un rol importante> y exige que sea 
substituida por un nuevo signo para evitar el que se la confunda con la 



IX.. 

ch castellana, y otras cuya ortografía debiera también reformarse de: 
acuerdo con la nuestra ; con ló cual, familiarizándonos con los sonidos 
exóticos de los. idiomas de las naciones que nos los traen con süs progre-- 
sos y civilización, nos acercamos cada vez más á ellas, ganando no poco 
en esta aproximación dé caráctei" cosmopolita. Y adviértase que muchas 
de estas voces no tienen equivalentes en castellano. Nuevo mundo reclama, 
nueva lengua ; nuevos objetos piden nuevos nombres ; nuevas produccio- 
nes, nuevos animales, nuevas plantas, nuevas cosas, nuevas riquezas, exi- 
gen nuevas voces. Las modas, los usos y las costumbres, las circunstan-^ 
cias, las situaciones de los hombres, los modos de vivir; que cambian con 
el tiempo y con el contacto de unos pueblos con otros, el desarrollo*de las 
ciencias, de las artes y de las industrias, el progreso, en fin, trae tatóhién: 
consigo aparejado el de la lengua, cuyos cambios son los latidos de la 
vida de un pueblo en la carrera triunfal de sus adelantos.. 

Por otra parte, ■ en un país cosmopolita como el nuestro, adonde; 
afluye copiosamente la inmigración extranjera,— no como los bárbaros en- 
el mediodía de Europa, sino como los portavoces pacíficos del progreso^ 
con sus múltiples elementos de origen extraño que se entremezclan y sé} 
confunden con los nuestros por los vínculos de la amistad, de las relacio-; 
nes comerciales y hasta de la familia, no es posible evitar la aclimatación 
de voces de otros idiomas, que, aun sin ser necesarias, se aprenden en ■ 
ciertos centros donde no se conocen sus equivalentes castellanas con la 
frecuencia de oírlas nombrar. Unas, por lo novedosas, otras, por lo cam- 
pantes y sonoras, despiertan vivo interés y mueven á la atención, que las; 
graba en la imaginación de las multitudes : así, ellas, primero, empiezan 
á usarlas por hacer alarde de que las conocen, y después concluyen por 
apropiárselas y transmitirlas insensiblemente á todos los gremios. 

Hay en la República Argentina una lucha entre el elemento civili- 
zado y el pueblo indocto, en la que el uno sostiene la pureza del caste- 
llano hasta donde es posible, dada la variedad de agentes que obran 
sobre él, pero enriqueciéndolo gradualmente con nuevas voces, muchas 
de las cuales, como hemos visto, repugnan á su índole prosódica y orto- 
gráfica; el otro persiste en mantener la jerga, las formas ridiculas y,;_^ 
heteróclitas, con sus cambiantes de colorido, que dan las diversas regio,-; 
nes y el contacto con las gentes que vienen del extranjero ; pero ambos, 
eso sí, y es lo más lamentable, van desterrando sin conmiseración un 
sinnúmero de vocablos que hacen falta y que eran lustre y esplendor de ■ 
la hermosa lengua de Castilla : enriquecimiento por una parte; desfigura- - 
miento, desgarramiento y empobrecimiento, por otra. Y esta es una ley 
fatal del desenvolvimiento de los pueblos, contra la cual son impotentes 
todos los esfuerzos. El mundo marcha .sin tregua y sin: descanso, y enj 
esta marcha la lengua parécemé el clarín que ajiunciá la victoriay ó laí.) 
voz apagada de los caídos y de los rezagados, cuando los pueblos iV^aní) 
descendiendo, dejando á sus espaldas los trofeos de sus conquistas. No ;, 



atajemos^ paes, este movimiento — y ¡quién podrá poner puertas al 
campo ! — ni sigamos los caprichos del vulgo, dando carta de ciudadanía 
á giros exóticos, que desfiguran la lengua. Si hemos abierto de paren 
par nuestros puertos al comercio de todas las naciones^ fuerza es tam- 
bién que tengamos abierto nuestro' vocabulario, introduciendo en él las 
voces nuevas que designan los objetos y productos nuevos que ellas nos 
envían. 

« Las lenguas cultivadas », dice A. Darmesteter, citado por Rivodó, 
«no pueden vivir las unas al lado de las otras sin hacerse mutuos présta- 
mos. Las relaciones pacíficas entre pueblos civilizados no consisten sola- 
mente en el cambio de ideas y de productos ; hay también una importa- 
ción de palabras, que tienen la ventaja sobre las otras, de no empobrecer 
á la nación que da. » 

» El desenvolvimiento del comercio y de la industria ha hecho así 
pasar de pueblo á pueblo, con millares de objetos nuevos y de ideas nue- 
vas, los términos con que se designan ; los cuales, franqueando las barre- 
ras con menosprecio de las aduanas, van á aclimatarse, cuáles en Fran- 
cia, cuáles en Inglaterra, cuáles en Alemania, en Italia, en España, y 
algunos á la vez en todas partes. » 

No tenemos la pretensión de que nuestro Diccionario sea una obra 
completa : es una simple y modesta contribución , que con otras del 
mismo género concurrirán á formar en tiempo más ó menos lejano ese 
monumento de la lengua que propiamente puede llamarse la obra de 
los siglos. 

Pero, entretanto, algo habremos hecho nosotros, poniendo nuestro 
humilde grano de arena en esa gigantesca pirámide, donde estarán en- 
cerrados el pasado y el presente de los pueblos del Plata. Porque el 
diccionario de la lengua de una nación es como un registro ó un museo 
muy hermoso y colosal donde se guardan las riquezas que ella posee. 
En él están sus costumbres, su civilización, sus adelantos y sus deca- 
dencias; los restos de sus tradiciones pasadas, con sus vocablos olvidados; 
las voces nuevas que surgen á la vida llenas de luzy lozanía, iluminadas 
y fecundadas por el mismo sol que baña con sus rayos de luz y de pro- 
greso las cosas y los objetos nuevos que ellas significan. 

Nuestro Diccionario cuenta con algunos millares de palabras, frases 
y modismos, y aun refranes, usados en la República Argentina y que, ó 
no figuran en el Diccionario de la Real Academia de 1899, ó difieren de 
sus homónimos parcial ó totalmente en su significado. Contiene también 
un considerable número de voces castellanas que han sufrido transfor- 
mación, y otras que, anticuadas en España, son en la Argentina de uso 
corriente; lo que demuestra que, en lo tocanteá la lengua, vivimos como 
de prestado ó de favor. Numerosos vocablos y frases notables — muchos 
de los cuales están consagrados por el uso aun en el lenguaje oficial — 
andan. peregrinando de boca en boca y de pueblo en pueblo como pros- 



XI 

critos ó desterrados, sinr hallar utta patria que los adopte, cobijándolos 
bajo los pliegues de su bandera. Las columnas de un diccionario nacional 
son los paflos de esta bandera protectora, y la nación que carece de él no 
ha construido todavía el arca que ha de guardar las riquezas de su 
lengua, que son sus tradiciones, su historia* sus conquistas y su civili- 
zación. 

Por la premura con que he tenido que publicar esta obra, que debe 
ser presentada á la Comisión Nacional del Centenario en el próximo mes 
de Mayo, no me ha sido posible definir numerosas voces y frases, que 
quedarán para un suplemento que se publicaría en otra oportunidad; ni 
he podido tampoco consultar muchos y respetables autores que tenía 
señalados en mis apuntaciones. Por esta causa, y la de no tener á mano las 
obras, he dejado sin describir algunas plantas. Pero, aunque deficiente como 
es este trabajo, me queda la satisfacción de haber contribuido en la medida 
de mis fuerzas á la realización de una obra de patriotismo, desde que con 
esta publicación ya podrá figurar nuestro país entre las naciones sudameri- 
canas que tienen un vocabulario propio, si bien éste, como he dicho antes, 
y lo repito nuevamente, está muy lejos de ser un trabajo completo. La 
República Argentina y las de Bolivia y el Paraguay son las únicas que 
carecen de un diccionario nacional. El Brasil tiene á Beaurepaire-Rohán; 
la República O. del Uruguay, á don Daniel Granada ; Chile, á Zorobabel 
Rodríguez y Aníbal Echeverría y Reyes ; el Perú, á Paz Soldán y á 
Palma ; el Ecuador, al Dr. Carlos R. Tobar; Colombia, á don Rufino José 
Cuervo, y Venezuela á Zerolo, Toro y Gómez, Isaza, Rivodó y otros. No 
pasaré por alto la importante contribución que han prestado, acumulando 
ricos materiales para la ulterior formación de un Diccionario Argentino, 
que será la obra del tiempo y de la labor de muchos, á más de don Daniel 
Granada con su erudito Vocabulario Ríoplatense Razonado; don Sa- 
muel A. Lafone Quevedo, con su preciosa obra Tesoro de Catamarque- 
ÑisMos ; don Antonio Dellepiane, con su interesante libro El Idioma del 
Delito ; los señores Luciano Abeille y Ernesto Quesada, con sus prolijas 
y luminosas disquisiciones sobre el idioma de los argentinos, y, por fin, 
don R. Monner Sans con su infatigable é ilustrada labor que ha dado al 
país obras de verdadero mérito, como Desvestir. y Notas al Castellano 
EN LA Argentina (1903). 

No terminaré este prólogo sin manifestar mi más profundo reconoci- 
miento á la Comisión Nacional del Centenario y á la Universidad Nacio- 
nal de Córdoba, bajo cuyos auspicios se publica esta obra en los días del 
gran aniversario de nuestra gloriosa Revolución de Mayo. 

T. Garzón 
Barcelona, 20 de Abril de 1910. 



v;r: DOS PALABRAS MÁS 

El lector encontrará voces que llevan esta indicación : Arg. (Repú- 
blica Argentina), y que, sin embargo, son subrregionales, loque vale 
decir que se usan solamente en algunas partes más ó menos extensas del 
territorio argentino. Esta falta de determinación es debida á la dificultad 
con que hemos tropezado, en la multitud de casos, para establecer con 
exactitud la distribución geográfica de todos los vocablos, en una obra, 
como ésta, casi totalmente original. Contribuciones ulteriores, ó una 
segunda edición de la obra, salvarían en' parte esta deficiencia. Pero 
cuando hemos podido averiguar la ubicación exacta de los vocablos, ó 
que en una provincia ó región tienen una acepción distinta de la que 
ha consagrado el uso, en otras, lo hemos indicado con las abreviatu- 
ras correspondientes. 

Como muchos artículos de este vocabulario se refieren á palabras ó 
frases que se usan en España y en la Argentina, pero con acepciones 
distintas, para distinguir las de nuestro país hemos puesto en ellas la 
abreviatura Arg., que quiere decir : V03 {ó frase J que corre en la Argen- 
tina en esta acepción; pero, volvemos á repetir: no quiere decir argen- 
tinismo; la razón queda ya apuntada en la página VI de la Introducción. 

El Diccionario de la Academia que cito es el de 1899. 

Pido disculpa á los autores de quienes he tomado textos para ilustrar 
esta obra, si, por no separarme de este propósito, y en atención á la bre- 
vedad, he tenido que retazar preciosos pasajes, dejando no pocas veces lo 
mejor, que con gusto hubiera tomado íntegros, dando con ellos á los 
artículos más realce é interés. Y si con otros he hecho lo contrario, tras- 
cribiéndolos íntegros, ó una parte considerable, ha sido porque contenían 
varios regionalismos, para evitar el retaceo del texto en la ilustración de 
los diversos artículos. Es lo que he hecho, por ejemplo, con el soneto del 
Dr. Lorente, que en el artículo Chaludo he incluido íntegro, porque en 
él campean otros argentinismos, tales como flete, pangaré, parejero, 
compadrito, palenque, pispar, cimarrón, mandarse mudar, puyo, ato- 
rrante, etc. En los artículos encabezados por estas palabras, no hago 
más que citar el texto contenido en el artículo Chaludo, agregando sim- 
plemente que ahí está empleada la voz ó frase correspondiente. 

A propósito del libro del Sr. R. Monner Sans, Notas al Castellano 
EN LA Argentina, permítaseme manifestar con franqueza que él está 
calcado en el mismo plan del presente, el cual dos años antes de la fecha 
(1903) en que se publicó esa obra, le hiciera conocer al señor Monner 
Sans, en todos sus detalles, en carta de que conserva copia, el que estas 
líneas escribe. Puede ya imaginarse el lector la mala impresión que me 
causaría, cuando, habiendo llegado á mis manos por primera vez ese 
libro, debido á la atención de mi distinguido amigo el Sr. don Martín Gil, 
me encontré con que muchas voces que yo ya tenía definidas en mi Dic- 
cionario, se hallaban incluidas en la obra del señor Monner Sans. 

Mucho agradecerá el autor de este libro á los amantes de las letras 
hispano-americanas, si tuviesen á bien favorecerlo con su juicio, haciendo 
las observaciones que oportunas creyeren sobre sus deficiencias y defec- 
tos, que, en verdad, no son escasos, por las dificultades que envuelve un 
trabajo de este género, y por la insuficiencia del que tuvo la audacia de 
emprenderlo y de seguir adelante en su atrevido propósito, sin desmayar 
ante la magnitud de una idea superior á sus fuerzas. 

Debo un recuerdo cariñoso al Sr. Dr. Juan A. Domínguez, Director del 
Museo de Farmacología de la Facultad de Ciencias Médicas de la ciudad 
de Buenos Aires y catedrático de la materia, cuya ilustrada contribución 
me ha servido para la clasificación y descripción de algunas plantas. 



ABREVIATURAS EMPLEADAS EN ESTE DICCIONARIO 



a verbo acti\ o. 

abl ablativo. 

abr abril. 

Ac, ó Acad Real Academia. 

acep acepción. 

aceps acepciones. 

adj adjetivo. 

adv adverbio. 

adv. afirm. ... adverbio de afirmación. 

advi c adverbio de cantidad. 

adv. 1 adverbio de lugar. 

adv. m. . . . • • • adverbio de modo. 

adv. neg adverbio de negación. 

adv. t adverbio de tiempo. 

ag agosto. 

Agr • Agricultura. 

al alemán. 

Albañ Albaflilería. 

Alq Alquimia. 

amb. . . . . . . . ambiguo. 

Amér. ....... América. 

Amér. Merid. . . . América Meridional. 

ant. . . '. anticuado, d anticuada. 

Api Aplícase. 

Api. ápers., út.c. s. . Aplicado á persona, úsase 
también como sustantivo. 

ar. árabe. 

Árg. . . . . , . . Argentina. 

Arq Arquitectura. 

Arqueol Arqueología. 

art artículo. 

Astrol Astrología. 

Astron Astronomía. 

aum aumentativo. 

Blas Blasón. 

b. lat bajo latín. 

Bot Botánica. 

bras brasileño, ó brasileña. 

bret bretón, ó bretona. 

Bur Burmeister. 

cae cacan, ó cacana. 

cap. fed capital federal. 

Carp. Carpintería. 

cat catalán, ó catalana. 

célt céltico, <í céltica. 

Cetr Cetrería. 

Cir Cirugía. 

cit citado, ó citada, ó cita. 

colect colectivo. 

Colom Colombia. 

Com. . Comercio. 

com común de dos. 

comp comparativo, d comparativa. 

compl complemento. 

compl. dir complemento directo. 

conj conjunción. 

conj. advers conjunción adversativa. 

conj. comp conjunción comparativa, 



conj. condiCi .... conjunción condicional. 

conj. copulat. .... conjunción copulativa. 

conj. distrib conjunción distributiva. 

conj. disyunt. .... conjunción disyuntiva. 

conj. ilat conjunción ilativa. 

contrac. . . . • . . contracción. 

corrup corrupción. 

Chil Chile. 

d diminutivo. 

Danz Danza. 

dat. . . ; dativo. 

defect; ....... verbo defectivo. 

der. derivado, ó derivada. 

despect. despectivo, d despectiva. 

dic diciembre. 

Dice. . ... . . . Diccionario. 

Dice. Ac, d Dice. Acad. Diccionario de la Real Aca- 
d Dice. R. Ac. demia. 

díg. ........ dígase. 

Ecuad. ...... Ecuador. 

en enero. 

Equit Equitación. 

Esc. Escultura. 

escand escandinavo, d escandinava. 

Esgr Esgrima. 

exclam exclamación, exclamatorio, 

exclamatoria. 

explet expletivo, d expletiva. 

expr expresión. 

expr. elípt expresión elíptica. 

f sustantivo femenino. 

fam . . familiar. 

Farm Farmacia. 

febr febrero. 

fem femenino. 

fest. festivo, d festiva. 

fig figurado, d figurada. 

Fil Filosofía. 

Fís. Física. 

Fisiol Fisiología. 

flam ñamenco, d ñamenca. 

For. . ■ Foro. 

for forense. 

Fort Fortificación. 

Fotogr Fotografía. 

fr frase. 

franc francés, d francesa. 

frec frecuentativo, d frecuenta- 
tiva. 

ir. fig frase figurada. 

fr. fig. y fam fra^e figurada y familiar. 

fr. proverb frase proverbial. 

frs frases. 

fut futuro. 

gall gallego. 

gen género. 

genlt genitivo. 

Geod Geodesia. 



XIV 



Geogr Gografía. 

Geol. Geología. 

Geom Geometría. 

ger gerundio. 

Germ Germanía. 

germ germánico, germánica. 

Gnom Gnomónica. 

gót gótico, gótica. 

gr griego, griega. 

Gram Gramática. 

Gran Dr. Daniel Granada. 

Gris, ó Griseb. . . . Grisebach. 

guar guaraní. 

hebr hebreo, hebrea. 

Hein Heine. 

Hldrául Hidráulica. 

Hier Hierónymus. 

Hig Higiene. 

Hist. Nat Historia Natural. 

hol holandés, holandesa. 

imperat. ...... modo imperativo. 

impers verbo impersonal. 

Impr Imprenta. 

ind., ó indio modo indicativo. 

indet indeterminado. 

Inf., ó inñnit. .... modo infínitivo. 

ingl inglés, ó inglesa. 

ínter. interior de la República Ar- 
gentina, 

ínterj. ...:... interjección. 

Inus inusitado, ó inusitada. 

irón irónico, o irónica. 

irreg irregular. 

ital. . italiano, ó italiana. 

jul julio. 

jun junio. 

Jurisp Jurisprudencia. 

L Lorentz. 

lat latín. 

Ling Lingüística. 

lit litoral. 

loe locución. 

loe. fam locución familiar. 

loe. fam. conj locución familiar conjuntiva. 

loe. fig. y fam locución figurada y familiar. 

m sustantivo masculino. 

m. adv modo adverbial. 

mar marzo. 

Mar Marina. 

Mar. arg Marina argentina. 

mase masculino. 

Mat Matemáticas. 

may mayo. 

m. conj modo conjuntivo. 

Med Medicina. 

Méj Méjico. 

mej mejicano, ó mejicana. 

Metal Metalurgia. 

metapl metaplasmo. 

metát metátesis. 

Mil Milicia. 

Min Minería. 

Mineral Mineralogía. 

Mont Montería. 

ms. advs modos adverbiales. 

Mus. ....... Música. 



m. y f sustantivo masculino y fe- 
menino. 

n verbo neutro. 

neg negación, ó negativo, ó ne- 
gativa. 

negat negativo, ó negativa. 

nomlnat nominativo. 

nov . noviembre. 

n. p nombre propio. 

núm número. 

Numlsm Numismática. 

núms números. 

Obst Obstetricia. 

oct octubre. 

Ortogr Octografía. 

p participio. 

p. a participio activo. 

part. comp partícula comparativa. 

part. conj partícula conjuntiva. 

part. insep partícula Inseparable. 

Per • Perú. 

pers persona. 

Phll Philipl. 

Pint Pintura. 

pl plural. 

poét poético, ó poética. 

Por antonom Por antonomasia. 

Por excel Por excelencia. 

Por ext Por extensión. 

port portugués, ó portuguesa. 

p. p participio pasivo. 

pr provincia, d provincial. 

pr. Alb provincial de Albacete. 

pr. Alie provincial de Alicante. 

pr. And provincial de Andalucía. 

pr. Antlll provincial de las Antillas. 

pr. Ar provincial de Aragón. 

pr. Áv provincial de Ávila. 

pr. Bad provincial de Badajoz. 

pr. Bal provincial de las Baleares. 

pr. Bs. Aires provincia de Buenos Aires. 

pr. Burg provincial de Burgos. 

pr. Cád provincial de Cádiz. 

pr. Can provincial de Canarias. 

pr. Cast provincial de Castilla. 

pr. Cat provincial de Cataluña; ó 

provincia de Catamarea, en 
la República Argentina. 

pr. Córd provincial de Córdoba (Es- 
paña); ó provincia de Cór- 
doba ( República Argen- 
tina). 

pr. Corr provincia de Corrientes. 

pr. Cub provincial de Cuba. 

pr. Entrerr provincia de Entrerríos. 

prep preposición. 

prep. insep preposición inseparable. 

pres presente. 

pret. pretérito. 

pr. Extr provincial de Extremadura. 

pr. Fillp provincial de Filipinas. 

pr. Gal provincial de Galicia. 

pr. Gran provincial de Granada. 

priv., d privat. . . . privativo, d privativa. 

pr. Juj provincia de Jujuy. 

pr. Mal provincial de Málaga. 



XV 



pr. Malí provincial de Mallorca. 

pr. Manch provincial de la Mancha. 

pr. Mend provincia de Mendoza. 

pr. Mure provincial de Murcia. 

pr. Nav provincial de Navarra. 

pron pronombre. 

pron. dem pronombre demostrativo. 

pron. pers pronombre personal. 

pron. poses pronombre posesivo. 

pron. relat pronombre relativo. 

pronúnc pronunciase, dpronúncianse. 

prov provenzal. 

provs provincias. 

provs. ínter provincias del interior. 

provs. lit provincias del litoral. 

pr. Pal provincial de Palma. 

pr. Rio] provincial de la Rioja ( Es- 
paña); ó provincia de la 
Rioja ( República Argen- 
tina). 

pr. Sal provincial de Salamanca. 

pr. Sal., ó pr. Salt. . . provincia de Salta. 

pr. Sant provincial de Santander. 

pr. Sant. Est provincia de Santiago del 

Estero. 

pr. Seg provincial de Segovia. 

pr. Sev provincial de Sevilla. 

pr. S. L provincia de San Luis. 

pr. Sta. Fe provincia de Santa Fe. 

pr. Tol provincial de Toledo. 

pr. Tuc provincia de Tucumán. 

pr. Val provincial de Valencia. 

pr. Zar provincial de Zaragoza. 

p. US poco usado, ó usada. 

quich quichua. 

Quím Química. 

r verbo reflexivo. 

R. Acad Real Academia. 

rec verbo recíproco. 

ref refrán. 

refs refranes. 

reg regular. 

Ret Retórica. 

Rodr Zorobabel Rodríguez. 

s sustantivo. 

sánscr sánscrito. 

s. c sustantivo común de dos. 

Sch., ó Schl Schlecht. 

sent sentido. 

separat separativo, ó separativa. 

sept septiembre. 



s. f sustantivo femenino. 

Sh Shelley. 

sing singular. 

s. m sustantivo masculino. 

St. Hil St. Hilaire. 

subj subjuntivo. 

sup superlativo. 

t tiempo. 

Taurom Tauromaquia. 

Teol Teología. 

territ territorio. 

territs territorios. 

teutón teutónico, ó teutónica. 

Tint Tintorería. 

Topogr Topografía. 

Ú. d ú Úsase. 

Ú. c, ó ú. c Úsase como... 

últ último, ó última. 

Ú. m. c Úsase más como. 

Ú. m. c. r Úsase más como reflexivo. 

Ú. m. c. s Úsase más como sustantivo. 

Usáb., ó usáb Usábase. 

Ú. t. c. a Úsase también como activo. 

Ú. t. c. adj Úsase también como adje- 
tivo. 

Ú. t. en Úsase también como neutro. 

Ú. t. c. r Úsase también como refle- 
xivo. 

Ú. t. c. s. Úsase también como sustan- 
tivo. 

V., ó V Véase. 

V. a verbo activo. 

vasc vascuence. 

v. defect verbo defectivo. 

Venez Venezuela. 

Veter Veterinaria. 

V. frec verbo frecuentativo. 

V. n verbo neutro. 

vocat vocativo. 

Vol Volatería. 

v. r verbo reflexivo. 

Zool Zoología. 

Para las voces guaraníes, empleamos, como el Doc- 
tor D. Daniel Granada en su Vocabulario Ríoplaten- 
SE RazOíNado, los siguientes signos: 

•• gutural. 

■^ gutural-nasal. 

' nasal. 



A 



ABA 



ABI 



A... prep. que, delante de los infinitivos, 
denota que está por hacerse lo que el verbo 
significa; construcción gálica muy en boga 
en la Rep. Arg. 

«El temperamento á adoptarse»... «sería el de dar 
al presupuesto el carácter de una ley permanente.» 
(La Nación de 7 de novbre. de 1901.) — « Hemos indi- 
cado ya un procedimiento para ablandar las astas: en 
cuanto á su derretimiento para poder amoldarlas, esto 
también se practica en la industria, empleándose en 
algunas fábricas cubas cerradas, en cuyo interior 
pasa una corriente de vapor, disponiendo la masa á, 
tratar de manera que no experimente arriba de 50 
grados de calor durante todo el tiempo de la opera- 
ción. « (Diario citado, de 23 de dicbre. de 1902; 
sección « Correo >■>.) 

AB AJERA, s. f. Arg. Parte de la cincha 
que va por abajo, cruzando la barriga de la 
cabalgadura ó de la caballería de carga. || 
Arg. (pr. B. Aires.) Manta gruesa y or- 
dinaria ó cuero de carnero esquilado, que 
se pone, al ensillar ó aparejar, sobre el lomo 
de la caballería, para que absorba el sudor y 
no lastime éste al animal, preservando al 
mismo tiempo las piezas que van sobre ella. 

ABAJERO, RA. adj. Arg. Dícese de 
una cosa que se pone debajo de otra. Es 
muy usado entre nuestra gente del campo. 
(V. en Caronilla, Caronilla abajera.) 

ABARROTADOR, RA. adj. Arg. Que 
tiene la costumbre de abarrotar, nuestra 
acep. Ú. t. c. s. 

ABARROTAR, v. n. Arg. En el juego 
de la malilla, matar con una carta que no es 
la mayor que se tiene del mismo palo, reser- 
vando ésta para hacer después otra baza y 
llevarse en ella cartas de más valor. 

ABARROTE, s. va. Arg. Acción y efecto 
de abarrotar, nuestra acep. 



ABATATADO, DA. adj. fam. Arg. Acor- 
tado, tímido y encogido. ( V. Abatatar. ) 

— « ¡Bravo, amigazo! — exclamó dejándonos abata- 
tados.» fi^/a^-ío Los Principios, de Córd., de 30 de 
mar. de 1906; « El día político».) 

ABATATAMIENTO. s. m. fam. Arg. Ac- 
ción y efecto de abatatatar ó abatatarse. 

ABATATAR, v. a, Arg. Poner á uno en- 
cogido y tímido, acortado, achirlado. Ú. m. 
c. r. En castell. tenemos el v.n.fam. aporrar, 
sin uso entre nosotros. ( V. Porro. ) 

Esta voz está empleada en el pasaje de 
La Razón inserto en el art. Rebenquear 
de este Dice. 

ABATÍ. (Del guar. abatí, según Granada.) 
s. m. ant. Arg. Maíz. || Arg. Aguardiente he- 
cho de este grano. 

« Si vienen como hermanos, con ellos gozaremos 
De un cielo siempre puro; con ellos libaremos 

En paz el abatí. 
Si quieren guerra... ¡guerra! de asalto y emboscada! 
i Tal vez será destruida... mas nunca esclavizada 
La tribu querandí !» 
(Adolfo Lamarque; Canto de guerra de los Que- 

RANDÍES.) 

ABIPÓN, NA. adj. Arg Dícese de una 
parcialidad de indios que vivían hacia el sud 
del Chaco, en la margen derecha del río Pa- 
raná. Ú. t. c. s. I A7'-g. Perteneciente á dichos 
indios. II s. m. Arg. Dialecto de los abipo- 
nes. Según el Sr.Lucien Adam.(MATÉRiAUX 

POUR SERVIR Á L'eTABLISSEMENT d'UNE 
GRAMMAIRE COMPARÉE DES DIALECTES 

DE LA FAMILLE GUAICURÚ; París, i8pgj, 
el Abipón, el Mocoví, el Toba y el Mbaya 
son dialectos de la familia lingüística Guaicu- 
rú. La pronunciación de los abipones está 
caracterizada por estas palabras del P. Do- 



ABO 



ABO 



brizhoífer, según el autor citado: jam lingua 
sibilando, jam naribus rronchissando, jam 
dentibus stridendo, jam gutture strepitando. 

«Los abipones, bravos y belicosos, después de ha- 
ber batallado largo tiempo, ya contra los españoles, 
ya contra otras parcialidades del Chaco, se redujeron 
á la vida civil á mediados del siglo decimoctavo, 
formando varios pueblos en Santa Fe y Corrientes, 
bajo la dirección de los jesuítas.» (Z>r. Daniel Gra- 
nada; VocABUL. RíoPL. Raz.) 

ABlZCOCHAMIENTO.s. m.Arg. Acción 
y efecto de abizcochar y abizcocharse. 

ABIZCOCHAR. v. a Arg. Bizcochar, re 
cocer el pan poniéndolo seco y quebradizo 
como el bizcocho. Ú. t. c. r. — La Academia 
no trae abizcochar, y sí el adj. abizcochado 
en la acep. de « Parecido al bizcocho». Biz- 
cochar, que registra la Acad., no corre en 
la Arg. 

ABOMBADO, DA. adj. Arg. «Entre atur 
dido é imbécil», como dice Granada en su 
VocAB. RíoPL. Raz.; que siente cierta ofus- 
cación en las ideas que no le deja á uno dis- 
currir ni pensar con claridad, como suele 
acontecer á las personas nerviosas cuando 
está cargada de vapores la atmósfera, ó 
cuando reina entre nosotros el viento nor- 
te. Tener la cabeza abombada, estar uno 
abombado. || Arg. Aplícase al aguaií otro 
líquido que se ha echado á perder despi- 
diendo mal olor, y también á la carne cuando 
la descomposición es reciente. || (am. Arg. 
Dícese del que procede atolondradamente, 
que no se fija ni pone cuidado en lo que 
debe hacer. Ú. t. c. s. — La Academia trae 
el adj. fam. bombo, ba, en la acep. de «Atur- 
dido, atolondrado, con alguna novedad ex 
traordinaria ó con algún dolor agudo». Esta 
acep. se aproxima á la primera nuestra de 

ABOMBADO. 

Parece que en Chile se usa también en 
nuestra primera acep., según esta redondilla 
de Guajardo (El gustador), citada por el 
señor Zorobabel Rodríguez, si bien éste 
pretende dar á abombado el sentido de 
ebrio, que para nosotros no tiene en esta 
estrofa: 

El que líquido ha lomado 
De noche por fantasía 
Amanece al otro día 
Atónito y abombado. 

ABOMBAMIENTO, s m. Arg. Aturdi- 
miento, atolondramiento que siente uno cuan- 
do está abombado. \ Arg. Acción y efecto 
de abombar ó abombarse el agua ú otro lí- 
quido, y también la carne. 

ABOMBAR, v. a. Arg. Aturdir, atolon- 
drar, marear, ya sea esto efecto de un ruido 
fuerte y continuado ó de una conversación 
sostenida y enfadosa, ya de una atmósfera 



pesada, un aire viciado, etc. Ú. t. c. r. El se- 
ñor Daniel Granada lo da t. c. n. Nunca lo 
he visto usado como tal en la Rep. Arg. || 
Arg. Echar á perder el agua de manera que 
despida mal olor, y también la carne, hacien- 
do que empiece á descomponerse y oliscar. 
Ú. m. c. r. — La R. Acad. trae este verbo en 
la acep, de «dar figura convexa», y en la fig. 
y fam. de «asordar, aturdir». 

ABORDAR, v a. fig. Arg. Aplicado á una 
dificultad, una cuestión, un tema ó asunto, 
tratarlos, discutirlos franca y resueltamente, 
á fin de darles solución pronta y definitiva. 
— «Abordar. (De a y bordo.) a. Mar. Lle- 
gar ó tocar una embarcación á otra, chocar 
con ella, ya sea para embestirla, ya para cual- 
quier otro fin, ya por descuido. Ú. t. c. n. |] 
Mar. Atracar una nave á un desembarcade 
ro, muelle ó batería. || n. Mar. Aportar, to- 
mar puerto, llegar á una costa, isla, etc.» 
(Dice. Acad.) 

«Aceptó él (el Dr. Civit) la delicada misión, y con 
firme y plausible empeño se puso á la obra, cuya ges- 
tación ha sido larga y no exenta de mortificaciones, 
habiendo sido necesario abordarla contra corrientes 
de intereses opuestos y á veces bajo los dardos de una 
crítica implacable, como el soldado que marcha al 
asalto de la fortaleza bajo el fuego del enemigo.» (Dis- 
curso del presidente Roca al inattgtirar los trabajos 
del puerto del Rosario, el 26 de octubre de 1902.) 

«No abordemos cuestiones tan serias.» (Arturo 
Giménes Pastor: «Sinfonía»; en Caras y Caretas, 
de 16 de abr. de 1904.) 

«,..; no siendo este el momento de reincidencia en la 
militarización, el más propiciopara abordar un punto 
que exige ante todo calma en los espíritus y ecuani- 
midad en el pensamiento diplomático.» (La Nación de 
19 defebr. de 1902; «.Ecos del día».) 

«Pero, señores, nuestro gran problema, el que re- 
solverá en definitiva todos los problemas de la repú- 
blica, es poblar nuestros ricos é inmensos territorios, 
Tengo la profunda convicción de que el país en breve 
tendrá que abordarlo con decisión y energía y que, 
para realizar ese gran propósito, no habrá esfuerzo 
que no se haga ni inconveniente que no se salve.» 
(Dr. Norberto Quirno Costa, vicepresidente de la 
reptihiica; discurso; en La Nación de 28 de junio 
de 1903; «El banquete al Dr. Quirno Costa>-.) 

«Durante largos años no ha '¡ido posible abordar 
la reforma de los planes de estudios...» ( V. Magnasco; 
circular á los rectores de los Colegs. Nacionales so- 
bre el plan y programas de estudios de 27 de fe- 
brero de 1901.) 

«Y para terminar con esie punto, señalo también el 
desconocimiento de un libro verdaderamente admira- 
ble y que, para el completo esclarecimiento del tema 
abordado por el señor Abeille, era fundamental.» 
(Miguel Cañé; Prosa Lighra ; B. .Aires, 1903, p. 53.) 

«Abordando los problemas de la enseñanza secun- 
daria, el ministro Pizarro discute y analiza sus pre- 
misas fundamentales.» (Antecedentes sobre Ense- 
ñanza Secundaria y Normal en la Rep. Arg.; Minis- 
terio de Justicia é Instr. Públ.; B. Aires, 1903, 
pág. 249 j. 

" Pero para llegar á ser un agrónomo hecho y de- 
recho, es preciso haber recorrido brillantemente el 
ciclo de la instrucción secundaria, antes de abordar 
la enseñanza técnica dispensada en institutos supe- 
riores »... i' C/íacar^^o Viejo; <í Vistas rurales» ; en 
La Nación de 8 de jun. de 1906, p. 5 ). 

ABOTONADURA. s. f. Arg. Acción y 
efecto de abotonar ó abotonarse, cerrar, 
unir ó ajustar una prenda de vestir, metiendo 



ACÁ 



ACÁ 



el botón ó los botones por el ojal ó los oja- 
les. I! fig. y fam. ^rg: Acción y efecto de 
abotonarse, nuestra acep — «Botonadura. 
f. Juego de botones para un traje ó prenda 
de vestir.» (Dice. Ac.) 

ABOTONARSE, v. r. fig. y fam Arg. Que- 
darse el perro con la perra, después de ha- 
berla cubierto, unidos por las partes natura- 
les, y sus cuerpos invertidos en dirección 
contraria. 

ABRA. s. f. Arg Abertura ancha y des- 
pejada de una cadena de montañas ó un 
bosque, generalmente á modo de un hemici 
cío ó herradura. — Semejante á la nuestra, 
es esta acep. que, entre otras, trae la Acad.: 
«Abertura ancha y despejada entre dos mon- 
tañas.» 

— « Entonces, seguiremos ? 

— Me parece mejor: en el monte sufrirán menos los 
animales; porque si Hueve, caerá piedra. 

— Y no se perderán algunos caballos? 

— No se 'han de mover; los tendremos á ronda ce- 
rrada en alguna abra. » 

(Lucio V. Mansilla ; Una Escurs. á los Indios Ran- 
QUELEs; B. Aires, 1870, t. II, p. 346. J 

ABREBOCA, adj. fam. Arg. Dícese de la 
persona sumamente distraída y que no se da 
cuenta de lo que hay, se dice ó hace á su 
alrededor. Ú. t. c. s. 

ABRIBOCA adj fam. Arg. Abreboca. 
Ú. t. c. s. 

ABSORBER. — V su uso incorrecto en 
la Arg., en el art. ToSER. 

ABSTRAER. —V. su uso en Traer, 

ABUELA. — El que más no tiene,... 
Arg. ref. equivalente al que sigue, del que 
por elipsis se ha suprimido la cláusula final. 
|] El que más no tiene, con su abuela 
se entretiene. Arg. ref. con que se signi- 
fica que cuando no puede uno conseguir todo 
lo que desea, tiene que conformarse con lo 
que posee ó está á su alcance. || Que se lo 
cuente á su abuela, fr. fig. y fam. Arg. 
Expresa incredulidad respecto á la verdad ó 
exactitud de lo que se está diciendo. || Si mi 
abuela no se hubiera muerto, esta- 
ría viva. Arg. fr. fig y fam. con que se 
critica al que afirma un hecho bajo una con- 
dición negativa muy conocida como causa 
de él. 

ABUENAR. V. a. Arg. Calmar ó apaci- 
guar el ánimo de una persona que tiene un 
disgusto ó está dominada de la ira. Ú. m. c. r. 

ABURRIDOR, RA. adj. Arg. Que causa 
aburrimiento. Aplicado á persona, ú. t. c. s. 

ACABAR. — Y san se acabó, fr. fig. y 
fam. .^'Irg. Sirve para denotar ser suficiente 
lo que acaba de manifestarse y no ser nece- 



sario ni quererse agregar nada más; equivale 
á esta otra: Y basta. 

« Perfectamente : que no diga nada » ( el artículo del 
proyecto en discusión ), «6 que diga lo que dice. Ysaa 
seaoabó.» (Diputado nacional Dr. Ponciano Vi- 
vanco; sesión de la cámara, de 2 de oct. de 1901.) 

ACABIRAY. s. m. Arg. «Variedad del 
iribú, de color pardo obscuro, menos el de 
la cola y alas, que es en su mayor parte blan- 
quizco, y cárdeno el de la cabeza.» (Doctor 
Granada; VoCAB. RÍOPL. Raz.) — (V. Iri- 

BUACABIRAY.) 

ACACIO, s, m, Arg. Acacia, segiín la 
Acad ; voz que se usa también en la Arg., 
aunque casi nunca en el lenguaje familiar. 
En el Dice, de la Acad. de 1884 estaba tam- 
bién acasia, forma que quedó eliminada en 
el de 1899. 

ACALAMBRAR. v. a. Arg. Dar ó produ- 
cir calambres. Ú. t. c. r. 

ACAPARAMIENTO, s. m. Arg. Acción 
y efecto de acaparar, nuestra acep. y la de 
la Acad. 

«Allí nació el antagonismo entre las arcas fiscales 
y el contribuyente, procurándose, de un lado, el aca- 
paramiento del tributo, y del otro, el cercenamiento 
de las rentas con su cortejo de ocultaciones y de do- 
los, como medio de conservar lo propio, lo que legíti- 
mamente pertenecía al trabajo honrado del nativo.» 
(Dr. Roque Sáenz Peña; Derecho Públ. Americ. ; 
B. Aires, 1905, p. 240. ) 

ACAPARAR V. a. Arg. Tomar uno para 
sí un todo que en justicia debiera distribuirse 
entre varios. Acaparar todos los empleos ; 
acapararse la dulcera. — D. Baldomcro Ri- 
vodó, en sus Voces Nuevas en la Len- 
gua Castell. (París, i88p), da á este 
verbo la acep. de «Tomarlo todo para sí ». 
La R. Acad., en su Dice de 1899, ha intro- 
ducido este neologismo, y lo define así; «Ad- 
quirir y retener cosas propias del comercio 
en cantidad suficiente para dar la ley al mer- 
cado». También corre en la Arg. en esta 
acep. Véase en Santo lo que la Acad. en- 
tiende por la fr. fig. y fam. x. Alzarse uno con 
el santo y la limosna ». 

« ... : y Gramajo aprovechaba el tiempo acaparán- 
dose todos los mates, que por fuerza debían ser cima- 
rrones desde que Terry no dejó un terrón en la azu- 
carera. » (Seman. Caras y Caretas, de 9 de j'ul. 
de 1904 ; al pie de la látnina « Ches Roca ».) 

« La acción absorbente que desarrollan los Estados 
Unidos devorándose á Puerto Rico y á Filipinas, aca- 
parándose el comercio de Cuba, desmembrando á 
Colombia, haciéndose dueños del canal de Panamá, 
incautándose las aduanas de Santo Domingo,»... 
(Juan B. .Selva; Ki. Castell, en Ahér. ; La Plata, 
1906, págs. 73 y 74.) 

«...;los hombres todos del globo que, movidos por 
esa claustrofobia que echa á los seres humanos fuera 
de su casa y de su patria — y que otrora no tenían 
más norte que París, — se sienten hoy atraídos por 
muchos otros centros que, explotando las afinidades 
de raza, y las facilidades del idioma, hacen esfuerzos 
de todo género por acaparar una parte de la incom- 
parable clientela de París. » (Miguel Cañé; Prosa Li- 
gera ; B. Aires, 1903, pág. 261. ) 



ACC 



ACÓ 



« • han hecho de la enseñanza una capa de remien- 
dos, mostrando á la vez gran celo para acapararlo 
todo y pasmosa volubilidad para cambiar de rumbo. » 
(Enrique Vera y Gonsáles; «La clave del pro- 
blema»; en La Nación de 7 de Jun. de 1906.) 

« Pero el senado de la nación, Indirectamente com- 
prometido y afectado por esos abusos Perpetrados 
para acapararse una de sus bancas, puede influir».. . 
(La Nación de 12 de jul. de 1906; « Ecos del dia-», 
g.^art.) 

« • despojar á la corona y á los monasterios de las 
inmensas extensiones de tierra que aoaparaii,»... 
(Erasmo; « Nuevos rumbos » ; en La Nación ae a 
de ag. de 1906,1.' art.) 

ACÁPITE, s. m. Arg. Párrafo apar- 
te, en nuestra acep. H Hacer un acápite, 
fr. fig. y fam. Arg. Hacer un paréntesis en 
la conversación, cortar el hilo del discurso ó 
de lo que se estaba tratando, para pasar á 
otro asunto. 

ACCIDENTADO, DA. adj. Arg. Que 
tiene accidentes, tomada esta palabra en 
nuestra acep. y referida particularmente á un 
terreno quebrado. H Arg. Alterado por ac- 
cidentes ó sucesos eventuales. 

Esta voz está empleada por Mansilla en el pasaje 
inserto en el artículo Yeguarizo. 

«Bórrese del retrato histórico de Güemes el nom- 
bre de caudillo, y Güemes, ó no será nada como mili- 
tar ó será cuando más el activo jefe de una vanguar- 
dia, hostilizando á un enemigo que, invadiendo un 
país accidentado, y cuya opinión le es contraria, 
viendo cortados los recursos por la resistencia de la 
población en masa, se ve al fin obligado a retirarse 
después de una serie de combates y guerrillas... v 
(Bartolomé Mitre. ) 

«Habitar una pieza alta, que dominaba los vastos 
campos, desde donde se contemplaba el espléndido 
panorama de una naturaleza accidentada, hacer lar- 
gos paseos á caballo, cazar comadrejas en las noches 
de luna, habrían sido perspectivas muy halagüeñas 
para quien pudiese gozar de esos Inocentes Placeres 
de los campos, con el corazón sano y el alma tran- 
quila.» (Enrique E. Rivarola; Amar al vuelo; 
B. Aires, 1905, pág. 172). 

«Otras» (veces), «como en San Bernardo, cerca de 
Toledo, la configuración del terreno es de tal manera 
accidentada que se necesitan las piernas de acero 
que tenía nuestro inolvidable Lucio López, uno de 
los primeros cazadores de mi tierra, para resistir un 
par de h.or&s.» ( Miguel Cañé; Prosa Ligera; B. Ai- 
res, 1903, p. 48. ) 

«Traigo la máquina fatigada porque la jornada ha 
sido larga y el camino muchas veces accidentado y 
Ásv^TO.% (Discurso del Dr. Carlos Pellegrint en I a 
2.^ sesión preparat. déla cámara nacional de U. U., 
8 de mayo de 1906.) 

«Descendimos después entrando en una zona más 
accidentada»... (Lucio V. ^«««f «« / Una Excurs. a 
LOS Indios Ranqueles ; JB. Aires, 1870; t. II, p. IIH .) 
«para todos los elementos que se hacía aparecer 
como complicados en la tramitación accidentada del 
asunto»... (La Nación de 8 de jun. de 1907 ; «.El 
fallo del senador, secc. « Ecos del diav. ) 

ACCIDENTE, s. m. Arg. Desigualdad, 
eminencia ó depresión — natural ó artificial 
— de un terreno ó de la superficie de un 
cuerpo. 

« las posiciones fortificadas del enemigo constitu- 
yen un cuadrilátero cerrado por todas partes, de me- 
nor extensión que la que á primera vista parecía 
existir entre sus puntos fuertes, que se liga por acci- 
dentes naturales á Curupalty y Humaitá...» (Bario- 
lomé Mitre, general en Jefe de los ejércitos aliados 
contra el gobierno del Paraguay ; nota al marqués 
de Caxias, de 9 de agosto de 1867 .) 



«El terreno presenta pocos accidentes; cafladas y 
cañadones que se van encadenando, montecitos de 
pequeños arbustos quemados aquí, creciendo ó reto- 
ñando allí ; salitrales que engañan á la distancia, con 
su superficie plateada como la del agua .» [Lucio V. 
Mansilla; Una Escurs. á los Indios Ranqueles; 
1870, p. 84. ) 

ÁCCIDO, DA. adj., y s. m. Arg. La voz 
correcta es ácido, que es la que usa la gente 
ilustrada. 

ACEITE.- Aceite de olivo. ^r^. Como 
olivo es el árbol, y oliva, ó aceituna, el fruto, 
y de éste se extrae el aceite, lo correcto 
es aceite de oliva, que también corre en 
la Arg. 

ACEPTAR. V. a. Arg. Correspondería 
dama al cariño del galán. Ella lo acepta, 
ó no lo acepta. También se dice familiar- 
mente: Ella le lleva, ó no le lleva, el apunte. 

ACERA, s. f. Arg. Lado de la calle en 
las poblaciones. La calle no tenía vereda en 
la acera norte. (V. Vereda.) 

ACERÁCEO, CEA. adj. y s. Bot. (Arg) 
La Acad. trae acerineo. 

ACESAR. V. n. Arg. Jadear, respirar con 
dificultad y fatiga por el cansancio. 

ACETILENO. (V. Gas Acetileno.) 

ACIONERA. (De ación.) s. f. Arg. Ar- 
golla, presilla ú otra cosa semejante de don 
de pende la ación ó estribera. Es cosa sin- 
gular que los que ignoran completamente la 
palabra española ación, inusitada en la Arg., 
empleen el derivado acionera, aunque de- 
generado por los paisanos, que suelen decir 
aicionera. 

ACOBARDAMIENTO, s. m. Arg. Ac- 
ción y efecto de acobardar ó acobardarse. — 
La Acad. trae acobardar, pero no acobar- 
damiento. ( V. Acobardar. ) 

ACOBARDAR, v. a. Arg. Desanimar, 
hacer perder á una persona ó animal el áni- 
mo que antes tenía para una cosa. Ú. t. c. r. 
— La Acad. da á este verbo la acep. de 
« Amedrentar, causar ó poner miedo », y lo 
trae como activo, y t. c. r. De manera que, 
según esta definición, se acobarda, sin 
más acá ni más allá, un niño á quien le 
cuentan una historia terrible que le infunde 
miedo ; para nosotros no es esto acobar- 
darse, sino amedrentarse. Se habrá aco- 
bardado si ha perdido el ánimo para oir 
otra historia del mismo género de la narra- 
da. Se acobarda para continuar un negocio 
un comerciante que no recibió de éste sino 
pérdidas. Se acobarda un caballo cansado 
para seguir el viaje. Se ve, pues, que rios- 
otros damos á este verbo un sentido relativo. 

ACOLCHAR. V. a. Arg. Poner algodón. 



ACÓ 



ACT 



lana ú otra cosa semejante entre dos telas, 
y después pespuntarlas. Véaselo que entien- 
de la R. Acad. por acolchar, en el art. 
Capitonear de este Dice. 

ACOLLARAR, v. a. Arg. Unir por el 
pescuezo dos animales, particularmente los 
yeguarizos, para que anden juntos y no se 
extravien. — Semejante á la nuestra, es esta 
acep., una de las tres que da la Acad. al ver- 
bo acollarar : « Unir unos perros á otros 
por sus collares para que no se extravíen ». 

El general Lucio V. Mansilla, en su obra 
titulada EscuRSiÓN Á los Indios Ranque- 
LES (B. Aires, iSyo, t. II, p. 420), cita 
un lugar de los territorios del sur denomi- 
nado « Las Acollaradas ». 

ACOMETIVIDAD, s. f. Arg. Impulso ó 
ímpetu ardiente que caracteriza al acome- 
tedor. 

« ...: el hombre de gobierno y el caudillo popular. 
Todo prudencia el primero, todo acometividad el se- 
gundo. Aquél la resistencia, éste el empuje.» (Dis- 
curso del Dr. Belisario Roldan en la inhumación 
de los restos del Dr. Carlos Pellegrini. ) 

ACOPIADOR, RA. adj. Arg. Que acopia. 
Refiérese comúnmente á granos y comesti- 
bles. Ü. t. c. s. 

«Los obreros de los talleres de Banfield, del ferro- 
carril del Sud, que hace 89 días permanecen en 
huelga, como consecuencia del cierre que hizo la em- 
presa de aquéllos, en ocasión de la última huelga 
general, han dirigido una nota á los acopladores y 
exportadores de frutos para tratar de demostrarles 
las dificultades que se presentan para hacer un rá- 
pido trasporte de los cereales por la vía del ferro- 
carril mencionado, debido al mal estado en que se 
encuentra su material rodante ». ( La Prensa de 31 
de oct. de 1907 ; « Asociaciones y Gremios ».) 

ACOPIO, s. m. Arg. Copia, muchedum- 
bre, reunión de cosas 

«Pocos años después, con mayor acoplo de ciencia 
y experiencia, reincidimos en esos ensayos, sobre 
una enferma que frecuentaba la clínica de Ja Facul- 
tad de Medicina, en el hospital San Roque.» (Doctor 
José Ingegnieros; «La transmisión del pensa- 
miento-»; en La Nación de 31 de ag. de 1906). 

ACOPLADO, DA. Arg. adj. y p. p. del 
verbo acoplar. Ú. t. c. s. — Los tranvías aco- 
plados se llaman en B. Aires, figurada y 
festivamente, cucarachas. 

«No ha hecho lugar la intendencia á la petición de 
la empresa del tranvía Anglo-Argentino para poder 
hacer circular coches acoplados durante todo el día.» 
( La Nación de 23 rfe dic. de 1902; secc. «.Munici- 
pales».) 

«Los diarios continúan pidiendo ala municipalidad 
que haga desaparecer los coches acoplados en las 
líneas de tranvías eléctricos.» (Diario La Voz del 
Interior, de Córd-, de 1.° de agosto de 1904; secc.[te- 
legráfica. ) 

«Es este un aspecto de la cuestión. Pero hay otro 
que debe también interesarnos. Mal ó bien, el aco- 
plado llena una de las más urgentes necesidades ac- 
tuales del tráfico. El número de pasajeros ha crecido 
en estos últimos tiempos según una proporción que 
desorienta todas las previsiones. La cantidad de per- 
sonas que diariamente viajan de la ciudad á los ba- 
rrios suburbanos es tal, que los coches-motores no 
bastan, sobre todo en ciertas horas de la mañana ó 
de la tarde. Por otra parte es sabido que los acopla- 



dos» (rtco/>/íi>2os está en el texto) «transportan por 
mitad de precio á los obreros.» (La Nación de 25 de 
sept. de 1906] «Tranvías acoplados».) Aquí está 
usado como sustantivo. 

ACOPLADURA, s. f. Arg. Acción y efec- 
to de acoplar, nuestra acep. 

ACOPLAR. V. a. Arg. Unir por su delan- 
tera un coche de tranvía á la trasera de otro 
para que éste lo lleve como de remolque. 

ACRIDIO. (Del lat. acridium. ) Arg. 
Langosta saltona. 

«Noticias de Calamarca y La Rioja anuncian que 
en la mayoría de los departamentos de esas provin- 
cias nace la langosta saltona en alarmante manera. — 
De Córdoba dicen que también allí existe gran can- 
tidad de acridio en la primera faz de su crecimiento.» 
(La Voz DEL INTERIOR, dc Córdoba, de 24 de abril 
de 1904 ; sec. telegr. ) 

ACRIOLLADO. DA, adj. Arg. p. p. del 
verbo acriollarse. Que, sin ser criollo, parti- 
cipa de sus caracteres físicos ó morales. 
Ú. t. c. s. 

Esta voz se halla empleada en el texto de 
Gil transcrito en el art. Atorrante. 

ACRIOLLARSE, v. r. Arg. Acomodarse 
el extranjero á los usos y costumbres de los 
hijos del país. 

ACROBATISMO, s. m. Arg. Ejercicio 
del acróbata. 

Esta voz está empleada en el pasaje de 
Bálsamo que hemos insertado en el artículo 
Atletismo. 

ACTUACIÓN, s. f. Arg. Figuración, pa- 
pel de una persona, ejercicio de las funcio- 
nes que le son propias. — « Actuación, f. 
For. Acción y efecto de actuar (4.^ acep.) 
pl. For. Autos ó diligencias de un procedi- 
miento judicial. » (Dice. Ac. ) La 4.^ acep. 
de actuar es : « Formar autos, proceder ju- 
dicialmente ». Estas son también aceps. co- 
nocidas entre nosotros. 

«En estos últimos diez años su actuación» (la del 
Sr. Nicolás H. Palacios ) « en el país ha sido muy ac- 
tiva y eficaz, pues ha llegado día en que la división de 
su mando ha sido el único freno que han tenido los 
partidos en lucha.» (Caras y Caretas, de 31 de 
agosto de 1901 ; art. « Necrología ».) 

ACTUALIDAD, s. f. Arg. Oportunidad, 
conveniencia de tiempo y lugar. Artículo 
de actualidad. || Arg. Hechos opie consti- 
tuyen la fisonomía ó carácter propio del 
tiempo actual ó de una faz de él. Actuali- 
dad poliiica. — « Actualidad, f. Tiempo 
presente. || Calidad de actual (3.^ acep.)» 
(Dice. Ac. ) La 3.^ acep. de actual es: 
« Activo, que obra ». Ni actual ni actuali- 
dad se usan en esta acep. 

«Las convulsiones sísmicas que están ocurriendo 
en estos meses, y que repercuten de Europa en Amé- 
rica, hasta hacer llegar sus últimas vibraciones á 
nuestra provincia de Salta ( Rosario de la Frontera), 
dirigen naturalmente la atención pública hacia los 
fenómenos geológicos de que en tiempo más 6 menos 
remoto fué teatro este país, ó, mejor dicho, algunas 



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de sus regiones. — Esta atención viene á dar cieña 
actualidad, entre otros hechc* importantes, á catás- 
trofes tan sonadas como la que hizo desaparecer — en 
la época de la conquista — ala naciente y floreciente 
ciudad de Esteco. » (Sttpleni. Ilustr de La Nación, de 
3 de mayo de 1906 ; 3.^ pág., !?■ coltim.) 

« El cuadro de la actualidad nacional ofrece en su 
conjunto una demostración tan concluyente de ener- 
gía, de vitalidad y de expansión progresiva, que »... 
(Mensaje del presid. de la repúbl. Dr. José Figue- 
roa Alcorla en la apertura del congreso de 1907.) 

« Sobre las dudas que inspira el porvenir económico 
de esta provincia, gravita pesadamente su actuali- 
dad financiera. » ( Dr. Roque Sáens Peña; Derecho 
PÓBL. Americ. ; B. Aires, 1905, p. 248. ) 

ACTUALIZACIÓN, s. f. Arg. Acción y 
efecto de actualizar. 

ACTUALIZAR, v. a. Arg. Conformar las 
cosas del presente á las exigencias del futuro. 

..., « porque resulta que lo que hicimos aj'er con el 
pensamiento en el futuro, lo ha alcanzado y vencido 
la generación presente, actualizando su posteridad.» 
{Dr. Roque Sáeiis Peña; discurso-programa pro- 
nunciado en B. Aires el 12 de ag. de 1909 ) 

ACUCURRAMIENTO s.m.Arg. Xcáón 
y efecto de acucurrarse. 

ACUCURRARSE. (Metátesis de la voz 
acurrucarse.) v. r. Arg. Acurrucarse. 

ACUERDISTA, adj. Arg Dícese de los 
individuos de una fracción ó partido que 
sostiene un acuerdo ó pacto con otro, parti- 
cularmente si es éste del gobierno, á fin de 
robustecer mutuamente su acción. Ú t. c. s. 

«Un grupo de diputados acuerdistas hace gestiones 
para activar ante Roca los trabajos sobre la nueva 
fórmula de la gobernación de B. Aires: Alberto Ca- 
sares y Emilio Frers. » (La Libertad, diario de Cór- 
doba, de 1.° de cct. de 1901 ; corresp. telegr. de Bue- 
nos Aires. ) 

ACURRUCAMIENTO. s. m. Arg. Acción 
y efecto de acurrucarse. La Acad. trae el 
verbo, pero no este derivado. 

ACUTÍ (Voz gnar. ) s. m. Arg. (Corr. y 
Mis.) « Cuadrúpedo montes, de unas dos 
cuartas » (cuarenta y tres centímetros ) « de 
longitud, de color pardo verdoso el lomo y 
bayo blanquizco el pecho, pelo largo y en 
algunas de sus condiciones parecido al co- 
nejo. » (Granada. ) 

ACHATAMIENTO. s. m. Arg. Acción y 
efecto de achatar d achatar se, nuestras aceps. 
— La R. Acad. trae este nombre con la misma 
definición ; pero como no da á achatar to- 
das las acep. con que corre este verbo en la 
Arg., resulta que su derivado achatamiento 
es más comprensivo entre nosotros que en la 
península. 

«Cuando surgen en el recuerdo los hombres del 
pasado, el contraste con este presente de achata- 
miente trae lágrimas á los ojos. » {Diario La Razón, 
de B. Aires, de 11 dejul. de 1907 ; «.Ministerio del 
Iníerior».) 

ACHATAR. (De chato.) v. a. Arg. Apre- 
tar, aplastar ó aplanar una cosa por presión 



ó golpe, disminuyendo su grueso ó espesor. 
Ú. t. c. r. I Arg. Reducir ó disminuir la al- 
tura que conviene ó corresponde á una cosa 
por su naturaleza, índole ó destino. Ú. t c. r. 
II fig. y fam. Af^g. Degradar ó rebajar; hu- 
millar ó envilecer. - «Achatar, a. Poner 
chata alguna cosa. Ú. t. c. r.» (Dice. Acad.) 
Al adj. chato le da la Acad. estas acep., que 
corresponden exactamente al uso corriente 
en la Arg.: «Que tiene la nariz casi llana y 
como aplastada. Ú. t. c. s. || Dícese también 
de la nariz que liene esta figura. |1 Aplícase 
á algunas cosas que de propósito se hacen 
sin punta y con menos elevación que la que 
regularmente suelen tener las de la misma 
especie. Clavo chato, embarcación chata. % 

«La sala de «pasos perdidos», por ejemplo, sería 
hermosa si antes de la mitad de su altura no osten- 
tara un doble balcón corrido que la aplasta, que la 
achata y le quita toda la elegancia. » ( Ignacio 
Oyuela ; « El palacio del congreso — Su gran de- 
fecto »; en La Nación de 23 de mayo de 1906, p. 3. ) 

« Hasta las cosas más grandes aparecen en él » ( en 
Franklin ) « mezquinas y achatadas y nos presenta 
todavía el ejemplo único de una honradez sin dignidad 
y una virtud sin nobleza. » iStylo; «Franklin» ; en 
el diario arriba citado ; 18 de mayo de 1906. ) 

ACHICHARRAMIENTO s. m. Arg. Ac- 
ción y efecto de achicharrar ó achicharrarse. 
La Acad. trae este verbo, pero omite el de- 
rivado. 

ACHINADO, DA. adj. Arg. Dícese de la 
persona que tiene el mismo color y facciones 
que el chino, referida esta voz al descen- 
diente de indio y zamba ó de india y zambo. 
i| Arg. Perteneciente ó relativo á las cuali- 
dades del chino. 

«Los demás, que eran cuatro, tenían el rostro des- 
cubierto, de color achinado.» (La Nación de 7 de 
octubre de 1902 ; sección « Policía». ) 

ACHIRA, s. f. Arg. Sagittaria montevi- 
densis Cham. Schl. (J. Hieronymus); planta 
palúdica y acuática, de la familia de las Alis- 
máceas (Dr. Carlos Berg). La corola de la 
flor es blanca, con mancha obscura en la 
base (A. Grisebach). Es una planta muy her- 
mosa, que crece hasta más de dos metros; 
sus hojas son grandes, aovadas y puntiagu- 
das; de sus semillas, redondas, negras y lus- 
trosas, se hacen cuentas de rosario. Se la 
halla en todas las provincias de la República 
Argentina, en el Uruguay y Brasil meridio- 
nal, según don J. Hieronymus. «Yerba acuá- 
tica, cuyas hojas y rizomas tienen virtudes 
rubefacientes y refrigerantes, y han sido re- 
comendadas contra la epilepsia. Las hojas 
machacadas se apHcan en torma de cata- 
plasmas para hernias recientes. La planta 
constituye un buen pasto para las cabras y 
los animales caballares y vacunos.» (El mis- 
mo.) II Arg. Flor de esta planta. 



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«■ Las hojas de esas achiras 
Eran el tosco abanico 
Que refrescaba mi frente 
Y humedecía mis rizos. » 

( Olegario V. Atidrade ; « La vuelta al hogar — Re- 
cuerdos » . ) 

ACHIRLAMIENTO. s. m Arg: Acción y 
efecto de achirla?'' y achirlarse. 

ACHIRLAR. V. a. Arg. Hacer líquida ó 
muy blanda y suelta una cosa; como el en- 
grudo, la goma de pegar, el dulce, etc. Ú. t. 
c. r. II fig. y fam. At'-g: Acortar, avergonzar, 
turbar de manera que se quede uno sin sa- 
ber qué decir ni qué hacer. Ú. m. c. r En 
esta forma dícese también familiarmente aba- 
tatarse. (V. Abatatar.) Corresponde, en 
esta acep., al verbo castellano fig. y fam. cha- 
far, que define así la Acad.: «Deslucir á uno 
en una conversación ó concurrencia, cortán- 
dole y dejándole sin tener qué responder». 
Este verbo chafar no corre en la República 
Argentina en este sentido ni en los otros que 
le da la Acad. Como reflexivo, achirlarse 
equivale al verbo español cortarse, que tam- 
bién se usa entre nosotros, y que define así 
la Acad. en la acep. á que nos referimos: 
«Turbarse, faltar á uno palabras por causa 
de la turbación». 

ACHOLARSE, v. r. fam. Arg. Abata- 
tarse. — La R. Acad. trae el adj acholado, 
da, como voz de Amér. aplicada ala perso- 
na que tiene la tez del mismo color que la 
del cholo, ó sea del mestizo de europeo é in- 
dia, voz que también corre entre nosotros en 
esta acep. 

ACHUCHADO, DA. Arg. adj. y p. p. del 
verbo achuchar ó achucharse. Acometido 
del chucho. 

« .., llegaremos á casa, con el paso presuroso, aohn- 
ohados, restregándonos las manos, ansiosos de la pie- 
cita mimosamente calentada, donde la lámpara amo- 
rosa, el felpudo zalamero, la poltrona amiga, el libro 
familiar y la taza de té humeante nos están espe- 
rando. » (Ludus ; « El frió atnable y el frío trágico »/ 
en La Nación de 25 dejun. de 1906; primer art. ) 

ACHUCHAMIENTO. s. m. Arg. Acción 
y efecto de achuchar y achucharse. 

ACHUCHAR. V. a. Ar^. Achuschar. 
Ú. t c. r. 

«Heladas en la sierra, calores del valle, achucha- 
ban una anoche, al que achicharraban al día si- 
guiente, á punto de que el coya, salido de la más 
elevada ciudad, bueno 3' sano, fuerte y robusto, con 
un puñado de coca por todo sustento, maíz ni chicha 
le reponían.» (Pastor S. Oft/ígado/ «El primer gra- 
bado ( Su tradición ) >-; Suplem. Ilustr. de La Nación 
de 15 de mar. de 1905, l.^ pág. ) 

ACHUCHARRAMIENTO. s. m. Arg. 
Achicharramiento. 

ACHUCHARRAR, v. a. Arg. La voz au- 
torizada por la Acad. es achicharrar, que 



también corre en la Arg., aunque no tanto 
como achucharrar. Ü. t. c. r. 

Hay escritores argentinos, como el señor 
Pastor S. Obligado, que emplean la voz cas- 
tellana achicharrar. Véase el texto de este 
autor en el art. Achuchar de este Dice. 

ACHUMADO, DA. adj. Arg. (provs. 
Rioj. y Cat. ) Ebrio, borracho, en estado de 
beodez. 

«El comisionado le disculpaba por su cuenta con- 
ñdencialmente, diciéndome que estaba aohumado 
(ebrio).» {Lucio V. Mansilla; Una Escurs. á los 
Indios Ranqueles; B. Aires, 1870, t. I. p. 176.) — 
«Nadie, y eso que había muchísima gente aohumada, 
nos faltó al respeto en lo más mínimo » {Obra y tonto 
citados, p. 265.) 

ACHURA, s. f. Arg. Cualquiera de los 
menudos ó parte de ellos, del animal vacuno, 
lanar ó cabrío, especialmente del primero. 
(V. Menudos, i." acep.) || Arg. Cualquier 
pedazo ó lonja de carne que se corta ó se- 
para en el acto de la carneada de la res ó de 
la distribución ó colocación de las piezas, 
particularmente si es para comerlo en se- 
guida. 

ACHURADOR. s. m. Arg. «El que achu- 
ra. » (Dan. Gran. ) 

ACHURAR. V. a. Arg. Achurear. 

«¡Qué cosa bárbara!... ¡Páseme al otro lado, por 
vida suya!... ¡ Me van á achurar en este albardón! 
Si había habido un gentío tremendo y una mozada 
bravísima!» ( Cuentos de Fray Mocho, 1906; «Cada 
cual se agarra con las uñas que tienen, p. 19 .) 

ACHUREADOR, RA. com. Arg. Per- 
sona que achurea. 

ACHUREAR. v. n. Arg. Quitar de la res 
las achuras. Ú. t. c. a. || Arg. Tomar cada 
uno para sí mxí2í. achura, terminado el acto de 
la carneada. Ú. t. c. a. [| Arg. Comer de 
ella. II V. a. fig. y fam. Arg. Tajear ó lastimar 
mucho á una persona ó un animal. || v. a. fig. 
y fam. Arg. Causar á uno mucho daño en 
sus bienes ó hacienda, menoscabándola ó 
quitándole ó arrebatándole una parte consi- 
derable de ella. 

ACHUSCHADO, DA. Arg. p. p. del ver- 
bo achuschar y achuscharse. Acometido del 
chuscho. 

ACHUSCHAMIENTO. s. m. Arg. Acción 
y efecto de achuschar y achuscharse. 

ACHUSCHAR. v. a. Arg. Producir, hacer 
contraer la enfermedad llamada chuscho. Ú. 
t. c r. II Arg. Hacer sentir chuscho, frío in- 
tenso, acompañado generalmente de temblor 
del cuerpo Ú. m. c. r — En el Vocab. Río- 
plat. Raz. del Dr. Daniel Granada se en- 
cuentra achucharse solamente, y en la i.^ 
acep. ; tampoco está chuscho, forma muy 
usada en las provincias del interior. 



ADO 



AER 



ADECUAR. — Véase cómo se conjuga 
este verbo en la Arg. contra los cánones de 
la gramática, en el art. Evacuar. 

ADENTROS, s. m. pl, Arg. Es muy usado 
en la fr. decir uno para sus adentros, 
que significa razonar consigo mismo ; equi- 
valente á éstas, consagradas por la Acad. y 
usadas también en la Arg. : Decir uno para 
sí, ó entre sí. 

« Debe ser, dije para mis adentros, la contesta- 
ción del capitán Rivadavia»... {Lucio V. Mansilla; 
Una Escurs. á los Indios Ranqüeles; B. Aires, 1870; 
t.JI.p. 406). 

ADIVINANZA.— Adivinanza de Pe- 
ro Grullo... ref. Arg. Adivinanza de 
Pero Grullo, que á la mano cerrada 
le llaman puño. I Adivinanza de Pe- 
ro Grullo, que á la mano cerrada le 
llaman puño. ref. Arg. Es equivalente á 
este que trae la Acad. : Las verdades de 
Perogrullo, que á la mano cerrada llaman 
puño. Hay también este otro, consagrado 
por la misma autoridad : Al, madrina, que 
eso ya me lo sabía. 

ADJUNTAR. V. a. Arg. Acompañar, jun- 
tar ó agregar una cosa á otra. || Arg. Remi- 
tir una cosa adjunta á otra. — Casi no hay 
una nota oficial ó una carta que, en llegando 
la ocasión, no lleve este verbo consagrado 
por el uso de la gente educada en nuestro 
país. La R. Acad. quiere que se diga acom- 
pañar, remitir ó enviar adjunta la cosa á 
que referimos nosotros el verbo adjuntar. 

Véase en el artículo Lapicera el texto de 
E. G., donde está empleada esta voz. 

Hasta en Chile la usan. D. Zorobabel Ro- 
dríguez dice: 

«Según lo atestigua D. Gonzalo Hernández de Ovie- 
do y Valdés en el vocabulario de voces americanas 
que adjuntó á su Historia general de las Indias, 
charca es una voz aimará-»... (Dice, de Chilenismos; 
articulo Chacra.) 

«Ayer á la tarde tuve el honor de recibir la comu- 
nicación de V. E. adjuntándome copia de la que 
había pasado el señor almirante de la Escuadra Im- 
perial»... {Bartolomé Mitre, general en jefe délos 
ejércitos aliados contra el Gobierno del Paraguay ; 
nota de 9 de agosto de 1867, al marqués de Caxías. ) 

«Al mismo tiempo, se adjuntarán las pruebas ó 
ejercicios escritos efectuados por los alumnos como 
trabajo de recapitulación mensual.» {Decreto del 
Gobierno de la Nación de 2 de abril de 1906; firmado 
por el Dr. José Figueroa Alcorta y el Dr. Federico 
FHnedo.) 

ADOBE, s. m. Arg. Masa de barro en 
forma de prisma rectangular como el ladrillo, 
pero más gruesa que éste y seca al sol ó co- 
cida en los hornos, que se emplea en la cons- 
trucción de paredes ó muros. Según la Acad.: 
« Masa de barro mezclado á veces con paja, 
de forma de ladrillo y seco al sol, que se 
emplea en la construcción de paredes ó mu- 
ros. » Según la Acad , el adobe es siempre 



crudo ; entre nosotros puede ser cocido. || 
Adobe cocido. Arg. El que, secado al 
sol, pasa por la acción del fuego en los hor- 
nos destinados á este objeto. || Adobe cru- 
do. Arg. El seco al sol y no cocido. 

ADOBERA, s. f. fig. y fam. Pie muy gran- 
de de persona. Ú. m. en pl. 
. ADOQUÍN. — Ser una persona un ado- 
quín, ó un pedazo de adoquín, fr. fig. 
y fam. Arg. Ser ruda y tarda en aprender ó 
percibir las cosas que se le enseñan ó se le 
dicen ; ser un zoquete. 

ADUCIR. Véase en el art. Producir 
cómo conjugan las personas ignorantes estos 
verbos en la Arg. 

ADUEÑADO, DA adj. Dícese del que se 
apropia ó adueña de una cosa que no le per- 
tenece en justicia. Ú. t. c. s. 

«No creemos necesario recordar los estragos que 
cometían en las poblaciones fronterizas de la provin- 
cia de Buenos Aires los salvajes adueñados de las 
extensas y fértiles llanuras de la pampa, pues vivo 
aún en la memoria de todos está el recuerdo de los 
hechos. Es historia novísima y palpitante.» La 
Prensa de 29 de jun. de 1907 ; «La Guerra al ma- 
lón^ por el comandante Pradov; secc. « Biblio- 
grafía ». ) 

ADUEÑAMIENTO. s. m. Arg. Acción y 
efecto de adueñarse, de hacerse uno dueño 
de una cosa ó de apoderarse de ella. — La 
Acad. trae el verbo, pero no el sustantivo. 

«... el proceso de abusos y desmanes de que se ha 
echado mano para consumar el plan de adueñamlen- 
to del gobierno de la provincia.» ( La Nación rfe i3 
defebr. de 1902; «Ecos del día», primer artículo.) 

ADULONERÍA. s. f. Arg. Cualidad ser- 
vil y baja del adulón. || Arg. Acción de adu- 
lar. — La R. Acad. trae adulón en el Supl. 
de su Dice , pero no adulonería. Ambos 
son igualmente usados en la Arg. 

AEREOLITO. Díg. aerolito (del gr. ávjp, 
aire, y V^ac,, piedra). 

AEREONAUTA. Díg. aeronauta (del gr. 
áT¡íp, aire, y vaÓTi^i;, navegante ). 

AEREONAVE. Díg. aeronave. (V.J 

AEREOPLANO. Díg. aeroplano. (V.) 

AEREOSTÁTICO, CA. Díg. aerostático, 
aerostática. 

AEREOSTATO. Díg. aeróstato (delgr. 
ái^'p, aire, y oTaxoí;, parado, en equilibrio ). 

AEROLITO. Muchos hacen esdrújula esta 
voz llana. 

AERONAVE. (Del gr. áiip, aire, y nave.) 
s. f. Arg. Globo aerostático con una nave 
colgante para conducir personas. Esta voz 
está empleada continuamente por la prensa 
diaria. 

Al frente de una bella lámina de La Na- 



AFI 



AGA 



CIÓN de 3 de agosto de 1903, hay esta le- 
yenda, en la parte superior: 

«La última aeronave de Santos Dumont. — Las 
fantásticas e;íCursiones». 

AEROPLANO. ( Del gr. árip, aire, y pla- 
no.) s. m. Arg. Máquina ó vehículo vola- 
dor, con uno ó dos planos que sirven para 
sostenerlo en el espacio, paletas balanceables 
y desviables que hacen de alas, y cola ó ti- 
món. 

«Treinta y ocho aeroplanos se habían inscripto 
en el concurso que se efectuó en Reims durante la 
«gran semana de Champagne» del 22 al 29 de agosto. 
Algunos no se presentaron, ya por falta de ajuste ó 
de preparación del piloto, ó por cualquier otra causa. 
Mas, aunque el concurso estuviese reducido, como se 
suponía, á unos quince aviadores, no por eso este 
mitin audaz dejó de ofrecer un interés excepcional .» 
(La Nación- rfe 75 de sept. de 1909; «La gran se- 
mana de aviación en Reinis-». ) 

AERÓSTATO, s. m. Arg. Globo aeros- 
tático. Según la Acad., aeróstato. 

«Hay que agregar que en el campo donde cayó» (el 
aeronauta) «pastaba una novillada no muy mansa, 
que al notar la presencia del aeróstato se alborotó 
é hizo temer á Sillimbani consecuencias graves » (La 
Prensa de 2 de jul. de 1907 ; «La aventura aérea 
del domingo».) 

AFEITADA, s. f. Arg. Acción y efecto 
de afeitar, y afeitarse, en la acep. que, entre 
otras, da la Acad. á este verbo, de « Raer 
con navaja la barba ó el bigote, y por ext. el 
pelo de cualquiera parte del cuerpo ». 

«—¡Caray! entonces la o/)^yaci<J« resultará dolo- 
rosísima. 

»— No, no es dolorosa, porque, antes de afeitará 
los clientes, los cloroforman. 

» Bueno, pues con anestésico y todo, la afeitada, 
según Gallardete, resulta de una modicidad sorpren- 
dente,...» 

(Casimiro Prieto; «Sinfonía'»; en Caras y Care- 
tas de 9 de abr. de 1904. ) 

AFFICHE. ( Voz franc. ; del lat. affixus, 
fijado ó fijo, de affigere, fijar.) s. m. Arg. 
Cartel ó aviso al público, fijado en las calles 
ó plazas, ó en otra parte visible, con una 
figura simbólica correspondiente á la pro- 
paganda ó reclamo que quiere hacerse. — 
A fines de 1909 hubo una exposición de affi- 
ches para la conocida casa de Gath y Cha- 
ves, en la ciudad de B. Aires, con motivo de 
un concurso artístico que llamó mucho la 
atención del público. En años anteriores se 
reahzaron otros concursos de la misma ín- 
dole como el de la fábrica de los cigarrillos 
« París » y el de la joyería y relojería Esca- 
sany. 

AFILADOR. RA. adj. fig. y fam. Arg. 
Que tiene costumbre de afilar. ( V. Afi- 
lar.) Ú. t. c. s. 

AFILAR, v. a. fig. y fam. Arg. Estimular, 
incitar un hombre á una mujer, y viceversa, 
requiriéndola on festejos y galanteos. || fig. 
y fam. Arg. ( B. Aires J. Adular. 



AFILE, s. m. fam. Arg. Acción y efecto 
de afilar, nuestras aceps. 

AFLOJAR. — Véase cómo suele conju- 
garse este verbo, en el art. Toser. 

AFLOJAR. V. n. fig. y fam. Arg. Acce- 
der; consentir uno en aquello á que antes 
manifestaba repugnancia ú oposición. — Se- 
mejante á la nuestra, pero distinta, es esta 
acep. fig. que da la Acad. á este verbo : « De- 
jar uno de emplear el mismo vigor, fervor ó 
aplicación que antes en alguna cosa. Aflojó 
en sus devociones, en el estudio ». 

Esta voz está empleada en el texto de La 
Opinión del Rosario que hemos transcrito 
en el art. Pata. 

Á FORTIORI. loe. adv. lat. Arg. Con 
mayor razón. Pronúnc. la t como s. 

« Pero, debo ir más allá y demostrar, no en son de 
reproche, sino como una confirmación á fortiori de 
mi presente aserto, que el mismo presidente Mitre, 
después de la muerte de Paz, y cuando tuvo que 
abandonar el campo de batalla por el de la lucha elec- 
toral, propendió con toda su influencia al triunfo — que 
resultó imposible — de su ministro de relaciones exte- 
riores. » {P. GroHSsac; Roque Sáenz Peña candidato 
PARA PRESID. DE LA REPÚBL. ; 1909, págs. 24 y 25. ) 

AFRECHERO. s. m. Arg. Pájaro algo 
más grande que el jilguero, de color gris y pin- 
tas cafés ; el macho tiene copete. Abunda 
mucho en la provincia de Córdoba, y andan 
á bandadas. 

AFTOSA. s. f. Arg. Enfermedad de cier- 
tos animales que se caracteriza por ulceracio- 
nes en la boca que los hacen babear. Esta 
baba, vertida sobre los pastos, produce el 
contagio de los otros animales. También se 
les ulceran las pesuñas. Probablemente es lo 
que la Acad. denomina afta, sin uso en la 
Arg., y que define así ; « f. Med. Úlcera 
pequeña, ordinariamente blanquizca, que se 
forma en la membrana mucosa de la boca ó 
en la del tubo digestivo ». El mismo Dice, 
registra el adj. aftoso, sa con esta defini- 
ción: «Que padece afta». (V. Epizootia.) 

AGACHADA, s. f. Arg. Acto y efecto de 
agachar ó agacharse, en su sentido recto. La 
Acad. trae el verbo, pero no el nombre. || pl. 
fig. y fam. Arg. Pretextos, subterfugios para 
zafarse de un compromiso ó exigencia. Ü. 
m. con el verbo ser: Estas son agachadas 
de Eduardo. || pl. fig. y fam. Arg. Camán- 
dulas, nuestra acep. 

AGALLUDO, DA. adj. Arg. Dícese de la 
persona que tiene agallas ó ánimo esforza- 
do ; valiente. 

AGAPITO.— Agapito, date corte, fr. 
fig. y fam. Arg. Sirve para motejar al que se 
da á sí mismo importancia ó hace ostenta- 
ción de su valimiento personal. 



10 



AGE 



AGR 



AGARRADERA, s. f. Arg. Asa ó maqgo 
de cualquier cosa ; agarradero, según la 
Acad. 

AGARRAR, v. n. Ai^g. Unirse fuertemen- 
te unas cosas con otras, formando un solo 
cuerpo compacto y resistente ; como en las 
fábricas de albañilería, la argamasa con los 
adobes, cuando se seca. En castell., fra- 
guar, voz inusitada en la Rep. Arg. || v. a. 
Arg. Asir, coger ó tomar con la mano ó de 
otro modo. Según la Acad. ha de ser « fuer- 
temente ». 1| fig. y fam. Arg. Pillar, i.^ 
acep. II fig. y íam. Arg. Referido á ciertas 
enfermedades, contraerlas. Ha agarrado 
un resfrío, un catarro, una bronquitis, que 
no lo deja. La Acad. lo trae en esta acep. 
como reflexivo : « Se le agarró la calentu- 
ra, la ronquera, la tos »/ en la Arg. no co- 
rre en esta forma, sino como activo, y no 
sólo sirviendo de sujeto el paciente de la en- 
fermedad, como lo acabamos de ver, sino 
haciendo á ésta sujeto y al paciente comple- 
mento directo ; v. gr. : Me ha agarrado 
una tos que no me deja dormir. || v. r. fig. y 
fam. Arg. Seguido de la prepos. de y un 
complemento, tomar lo que éste expresa, 
como disculpa ó pretexto para decir ó hacer 
lo que se quiere. Se agarró de esto (de 
que estaba lloviendo, ó que tenía mucho 
que hacer, etc. ) para no asistir á la cita. 
Entre las varias aceps. do asirse, trae ésta 
(fig.) la Acad. : « Tomar ocasión ó pretexto 
para decir ó hacer lo que se quiere ». Sin 
uso en la Argentina. |i Agarra, ó agárra- 
te, ésa. fr. fig. y fam. Arg. Toma tu 
torta. Dícese generalmente agarra, y 
agárrate. 

AGAUCHADO, DA adj. Arg. Parecido 
al gaucho ó gaucha (4 ^, 5.*^, 6.^, 7.^ y 8.^ 
aceps. ), que trata de imitarlos ó va tomando 
sus costumbres ó maneras. Ú. t. c. s. 

Véase el texto del Dr. Ernesto Quesada, 
donde está usada esta voz, en el art. Taño. 

AGAZAPARSE v. r. Arg. Agacharse, 
abajar la cabeza ó el cuerpo, para no ser 
visto. — « Agazapar. (De ¿^ y gazapo.) a. 
fig. y fam. Agarrar, coger ó prender á algu- 
no. II r. fig. y fam. Esconderse ú ocultarse 
para no ser visto. » (Dice. Ac.J Inusitado 
en la Arg. en estas aceps. Respecto á la 2.^, 
observaremos que, según nuestro modo de 
hablar, el que se oculta se agazapa sola- 
mente cuando se agacha ; si no es así, no 
usamos nunca el verbo agazaparse. 

AGENCIERO, s. m. Arg. Agente de ne- 
gocios, particularmente de lotería. 



« El juez de instrucción Dr. Frías, que levantaba 
un sumario con los antecedentes enviados por la po- 
licía respecto de las denuncias hechas contra la lo- 
tería nacional, y que dio lugar á la prisión del ag^en- 
oiero Fernández, ha terminado la investigación...» 
( Diario Los Principios, de Córd., de 22 de septiembre 
de i905; secc. telegráf. ) 

« Como los billetes tuvieron premios que fueron pa- 
gados por un ag^enolero de la calle Las Heras, éste 
ha sido citado á declarar. » { La Prensa de 1 2 de no- 
viembre de i907 ; <^ Dos billetes de lotería falsos»; 
secc. « Noticias de Policía » . ) 

AGENTE, s. m. Arg. Empleado subalter- 
no de orden público, que se ocupa en la in- 
dagación y persecución de los delitos; Sigen- 
Xe de policía, según la Acad.; nombre que 
también usamos los argentinos. || Arg. Po- 
liciano. II Agente de seguridad. Arg. 
Agente, nuestras aceps. 

«Algún empleado superior »,..., «ha indicado que 
se carece de agrentes en las secciones, entre otras 
causas porque se destinan cinco para formar retenes 
en las comisarías y porque hay bajas y enfermos. — 
Suprimiendo los primeros, se repararía en parte la 
carencia de vigilantes y aumentaría la policía de se- 
guridad,»... (La Prensa de 22 de mar. de igoj; 
« Las patotas suburbanas v , secc. «Noticias de po- 
licía y . ) 

Esta voz está empicada en el pasaje de La 
Razón que hemos insertado en el art. Aper- 
cibir. 

AGOBIADOR, RA. adj. Arg. Que ago- 
bia; abrumador, cansador, muy molesto. 

«La ausencia del esposo durante la última separa- 
ción ha durado cincuenta ó sesenta días, días que para 
él han transcurrido allá en la ausencia con la ag^o- 
biadora pesadez de un siglo. » (Santiago V. Gitsmán; 
La Mujer ante la Ley Civil, la Polít. y el Matrim. ; 
B. Aires, i882, p. 40. ) 

En el texto pusieron los cajistas agovia- 
dor, con v. 

AGREDIR. V. a. Arg. La Acad. trae 
«agresión», pero no su verbo afine agredir, 
que nosotros usamos en la acepción de aco- 
meter á alguno para matarle, herirle ó hacer- 
le otro daño, y en la figurada de cometer 
cualquier acto contrario al derecho de otro. 
Agredir á uno eti sus i7tás sagrados dere- 
chos. Es defectivo, y lo empleamos, como 
«garantir», «abolir», etc., solamente en aque- 
llas voces cuya desinencia tiene i. 

AGREGADO, DA. adj. Arg. Dícese de 
la persona que, sin ser parienta del dueño de 
casa, vive en ella á costa de éste. Ú. m. c. s. 

AGRIURA, s. f. Arg. Agrura, calidad de 
agrio. 

AGROPECUARIO, RÍA. adj. Arg. Per- 
teneciente ó relativo á la agricultura y la ga- 
nadería. La derivación de esta palabra es 
puramente latina: de ager, agri, el campo, y 
pecuarius, ría, iHum, perteneciente al ga- 
nado — La Acad. sólo trae el simple pe- 
cuario. 

«Nuestros dos más importantes puntos de produc- 
ción, la agricultura y la ganadería, están perfecta- 



AGU 



AGU 



11 



mente representados en este museo. — Una de las 
mejores colecciones de la sección Industrias Agrrope- 
ouarias, que ocupa el extremo este del salón del piso 
bajo, es la preparada por la Cámara Mercantil del 
Mercado Central de Frutos de Barracas al Sur, 
bajo la inmediata dirección de su presidente el señor 
Carlos Lix Klet. » ( La Nación de 1 2 de oct. de igoi. ) 

«..., aliviándola» (á la campaña) «de las cargas 
pesadas que comienzan á agobiar la producción ag^ro- 
pecnaria»... ( Los Principios, de Córd., de 30 de mar- 
so de 19O6 ; « El día político », último stibtitulo. ) 

«La Sociedad Rural continúa los preparativos para 
el certamen agrropecuario que tendrá lugar en el 
mes de septiembre.» (La Nación de i2 de julio de 
19O6; corresp. telcgr. de Santa Fe, pág. 7.) 

«Los negocios agpropeouarioB del pafs tienden á 
expandirse en busca de nuevos mercados». ( La Pren- 
sa de ig de agosto de ig07; primer articulo.) 

El Nacional de Buenos Aires, de 26 de 
octubre de 1907, en la sección «De La Pla- 
ta», trae un suelto bajo el título «El censo 
agropecuario». 

AGRUPAMIENTO. s. m. Arg. Acción y 
efecto de agrupar ó agruparse. Agrupa- 
miento de gente, de cosas. — «Agrupa- 
ción, f. Acción y efecto de agrupar ó agru- 
parse. I Conjunto de personas agrupadas.» 
(Dice. Ac.J 

«La imaginación y el ag^rupatnlento de los hechos 
á que ella preside ó á que da colorido, es todo nuestro 
contingente literario.» (Bartolomé Mitre; carta al 
Sr. D. Diego Barros Arana, de 20 de oct. de i875). 

AGUA. — Agua de Vichy. Agua mine- 
ral alcalina muy afamada por sus propieda- 
des curativas del estómago y que procede de 
la fuente de la villa del mismo nombre, en el 
distrito de La Palisse, Francia. Pronunciase 
agua de Vichi. 

«Era un hombre callado, taciturno, seguramente 
enfermo del estómago y quizá con algunas perturba- 
ciones en el hígado. Nunca pude hablar con él sin 
tener que dominarme para no ofrecerle una botella 
de agua de Vlchy ». ( Miguel Cañé; Prosa Ligera ; 
igo3,pdgs 1 79 y i8o.) 

AGUA. — Agua Florida. Arg. Agua 
olorosa preparada para el tocador, en la ciu- 
dad de Florida (Estados Unidos de Norte 
América). 

AGUA. — Agua llovida. Arg. La que 
cae de las nubes. En castell., agua lluvia, 
agua de lluvia, agua llovediza y simplemen- 
te lluvia ó lluvias. En la Arg. corren la se- 
gunda y tercera formas, con preferencia la 
tercera. 

«En el fondo del pozo hay agujeros por los cuales 
el ag^na llovida lleva los residuos por cuatro canales 
á otros tantos pozos subterráneos cuyos fondos están 
cubiertos por espesa capa de arena. » (Novicio; «El 
viaje de la Sarmiento — Goay Bombay»; en La Na- 
ción de 12 de enero de igm. ) 

AGUA. — Calentar uno el agua para 
que otro tome mate. fr. fig. y fam. Aj-g. 
Ponerse en un trabajo ó hacer las diligencias 
para obtener una cosa, y aprovechar otro de 
sus resultados. 

AGUA. — Convertirse, quedar, etc., 
una cosa, en agua de borrajas, ó de bo- 



rraja, fr. fig. y fam. Arg. Desvanecerse ó 
frustrarse lo que se pretendía ó esperaba. 
Nuestra fr. corresponde á éstas, autorizadas 
por la R. Acad., pero sin uso en la Argentina: 
%. Hacerse una cosa agua de cerrajas i,, ó 
« Convertirse en agua de cerrajas ». 

AGUA. — Dejar una cosa en agua de 
borrajas, fr. fig. y fam. Arg. Quedar en 
pensamiento ó en proyecto, sin poder reali- 
zarse 

«La desaparición de D. Bernardo, que dejaba en 
ag^ua de borrajas el proyectado entaee, fué objeto 
de grandes comentarios en los círculos sociales.» 
(Enrique E. Rivarola; Amar al vuelo; B. Aires 
igo5,pág. 148.) 

AGUA. — De media agua. Arg. Díce- 
se del tejado que tiene un solo techo ó ver- 
tiente. 

«Una pequeña casa de material, con techo de hierro 
de media agrua, ocupaba el fondo de un cuadrado.» 
(Miguel Cañé; Prosa Ligera, 1903; pdgs. logy no.) 

AGUA — Hacer uno aguas, fr. fam. 
Arg. Evacuar el vientre. En Buenos Aires 
no se usa esta frase, sino el verbo castellano 
cagar, que, aunque muy generahzado en el 
país, en el interior se le tiene por muy vul- 
gar y ordinario. - La Acad. trae hacer 
aguas, por orinar, en su acep. natural y co- 
mún. Nosotros no lo usamos en este sentido, 
á no ser que agreguemos el determinativo 
menores. También suele llegar á emplearse, 
por evacuar el vientre, hacer aguas mayo- 
res. II Hacerse uno aguas, fr. fam. Arg. 
Irse de cámaras, saiírsele sin querer las aguas 
mayores. En Buenos Aires es inusitada. 

AGUA. — Más claro, echarle, ó 
échenle, agua; ó si quieres, ó quie- 
ren, más claro, échale, ó échenle, 
agua. fr. fig. y fam. (Arg.) con que se re- 
fuerza lo que acaba de decirse con claridad 
y franqueza. 

La fr. más claro, échenle agua, está 
empleada en el pasaje del Sr. Rivarola que 
hemos transcrito en el art. Macanazo. 

«Si se quiere má,8 olaro... echarle ag^ua.» (£)ía- 
rio La Opinión, de B. Aires, de 20 abril de 1904; 
«El enemigo del acuerdo >> . ) 

AGUACHADO, DA. fig. Arg. p. p de 
aguachar y aguacharse, 2.° art. nuestro. 

AGUACHAR. {^^ guacho.) v. a. Arg. Re- 
tirar la madre al cordero, ternera, etc., de 
teta, para que se críe solo. Ú. t. c r. 

....; las ovejas habrían parido, pero para que se 
aguacharan en seguida los corderos.» («Los mila- 
gros de la Argentina. - Linda cria»; en La Nación 
de 23 de junio de 1906; primer articulo. ) 

AGUACHAR v. a. fig. Arg. Hinchar la 
barriga de un caballo el estar pastando ocio- 
so una larga temporada. Ú. m. c. r. 



12 



AGU 



AGU 



AGUACHENTO, TA. adj. Arg. Diremos 
con Salva, porque esta es la misma acepción 
nuestra (y parece que se usa igualmente en 
Venezuela, segtin Rivodój: «Lo que pierde 
su jugo y sales por estar muy impregnado de 
agua. Se dice particularmente de las frutas.» 
No corresponde á ésta la voz aguanoso, que 
define así la Acad.: «Lleno de agua, ó de- 
masiadamente húmedo». 

AGUADA, s. f. Arg. En los campos, de- 
presión natural del terreno, excavación ó re" 
presa artificial, donde se depositan aguas po- 
tables para los animales. — *f. Mar. Provi- 
sión de agua potable que lleva un buque I 
Mar. Sitio en tierra, adecuado para tomar 
agua potable y conducirla á bordo. || Min. 
Avenida de aguas que inunda total ó par- 
cialmente las labores de una mina, || Pint. 
Color disuelto en agua sola, ó en agua con 
ciertos ingredientes, como goma, miel, hiél 
de vaca clarificada, etc. || Pint. Diseño ó 
pintura que se ejecuta con colores prepara- 
dos de esta manera.» (Dice. Acad.) — || 
Aguada permanente. Arg. Aquella que 
no se seca ó donde no falta en ninguna de 
las estaciones del año el agua potable. 

«Esta agpuada es un inmenso charco de agua re- 
vuelta y sucia, apenas potable para las bestias.» 
{Lucio V. Mansilia: \Jíi\E,scvRS. Á los Indios Ran- 
QüELEs ; /. I, carta XII.) 

«Los campos de la jurisdicción de la ciudad de 
Corrientes son fértiles, amenos y deliciosos, así por 
las muchas lagunas que en sí contienen y los bañan, 
como por los muchos montes y frondosos bosques que 
hay en ellos, con aginadas permanentes de buen 
sabor y salubles.» {Descrip de Corr. por Bernar- 
dina López Lujan ; cit. por D. Daniel Granada. ) 

Yofruá emplea esta voz en el pasaje qve 
hemos introducido en el art. Alambrado. 

«....tiene forzosamente que sacarle» (al campo) 
«producto, ya poblándolo él mismo con haciendas, ó 
ya arrendándolo ; pero para esto tiene que hacer 
ag'uadas. » ( Señor Santiago A. Bello, inspector de 
tierras y colonias; « El territorio del Netiquen »,- en 
La Nación de 18 de ag. de igo6. ) 

AGUAPEY. s. m. Arg. Eichhornia spe- 
ciosa. Planta acuática de la familia de las 
pontederiáceas, como el ayupey, que se cría, 
como éste, en las orillas de los grandes ríos 
y de las lagunas en Buenos Aires, Corrientes, 
Entrerríos y Santa Fe, y en el Paraguay y 
Brasil. — Tiene las mismas aplicaciones que 
el ayupey. (V. Ayupey.) 

El poeta don Juan María Gutiérrez tiene 
una bella composición titulada «A un gajo 
de Aguapey», que empieza así: 

«i Cuan semejante es tu destino al mío, 

O planta desterrada 
Del lecho azul de tu paterno río ! » 

AGUARÁ, s. m. Arg. «Especie de zorro 
grande, de pelo ondulado y largo, amarillo 
rojizo y crin negra. » — Del guaraní aguará. 



— « Es fama que su piel cura las hemorroides, 
sentándose sobre ella por la parte del pelo.» 

(Daniel Granada.) (V. Aguarás.) 

AGUARAIBÁ. (Del guar. aguarai'bá.) s. 
m. Arg. Aguarlbay. 

AGUARAIBÁ Y. s. m. Arg. Aguaribay. 

AGUARÁS, s. m. Arg. Aguará. Úsase 
esta forma, aguarás, en las provincias cen- 
trales de la Rep. Arg. 

AGUARDIENTOSO, SA. adj. Arg. 
Aguardentoso. Ú. t. esta forma en la Arg. 

AGUAREBAY. s. m. Arg. Aguaribay. 

AGUARIBAY. s. m.Arg. (provs. Córd., 
Corr., Entrerr. y rep. Parag.)l!AoVí.Q^Q 
Bolivia. (V. este nombre en el articulo 
MoLLE.) También es usada la voz aguare - 
hay, al menos en Córdoba. Jorge Hierony- 
mus, en su obra Plantae Diaphoricae 
Florae Argentinae, y el Dr. Carlos Berg, 
en sus Elementos de Botánica, traen sólo 
aguaribay. 

Así está empleada en estos versos popu- 
lares: 

«En una noche de luna. 
Estando en el Paraguay 
Aspirando el dulce aroma 
De un frondoso ag^uarlbay.» 



AGUARRÁS, s. f. Arg. Siguiendo el gé- 
nero del primer elemento componente de 
este nombre, los argentinos lo usamos como 
femenino. Aguarrás mezclada con aceite. 
La Acad. lo da como mascuHno. 

AGUASCHADO, DA. adj Arg. Dícese 
de las plantas, particularmente del maíz, y 
también de los animales, que no alcanzan el 
desarrollo ó crecimiento que les es propio. 
El maíz aguasaliado toma un color ana- 
ranjado, y su tallo es delgado y endeble, os- 
tentando unas muñecas pequeñas y raquíti- 
cas, que no alcanzan á granar bien. 

AGUATERO; RA. s. m. y f. Arg. Perso- 
na que tiene por oficio llevar ó vender agua. 
En castell., autorizado por la Acad., agua- 
dor, ra, voz que también corre en la Argen- 
tina, aunque no tanto como aguatero. Este 
nombre ú. m. c. s. m. y referido al hombre 
que vende agua. 

Está empleado en el texto de Hogg que 
hemos transcrito en el art. Petizo. 

AGUAY. s. m. Arg. Mataojos. (Véase.) 
II Arg. Chrysophyllum lucumifolium. Ár- 
bol mediano, ó arbusto, de la misma familia 
que el anterior. Su madera es de buena cla- 
se, según Hierónymus. Se le encuentra en 
Oran y en Bolivia. El Sr. Daniel Granada 



AHU 



AIM 



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trae las siguientes definiciones: « Aguay. 
m. Árbol recto y alto; de hoja estrecha; que 
da un fruto muy oloroso, de olor algo pare- 
cido al del melón, pero delicado; tan dulce 
que empalaga, no comible, antes causa náu- 
seas é irritación de estómago, ovalado, del 
tamaño de un higo, colorado cuando pintón, 
negruzco de maduro, con caroso. — Árbol 
parecido al antedicho; de hoja más estrecha; 
de aspecto semejante al del olivo; y de fruto 
también semejante á una aceituna, amarillo, 
comible, con carozo. — Fruto de estos árbo- 
les. — Del guar. agnai. — Al primero llaman- 
le también aguay bravo y mataojo colorado, 
por ser muy semejante al árbol de este nom- 
bre y tener de su color la cascara. » 

AGÜERÍA. s. f. Arg. Agüero. Ú. m. en 
plural. (V. Agüero.) 

AGÜERO, RA adj. Arg. Dícese de la 
persona que cree en agüerías. Ú. t. c. s. — 
«Agüero. (V. Augurio.) m. Presagio que 
algunos pueblos gentiles sacaban, ya del can- 
to y vuelo ú otros indicios que observaban 
en las aves, ya de señales que notaban en 
animales cuadrúpedos, ya de fenómenos me- 
teorológicos. II Presagio ó señal de cosa fu- 
tura. II Pronóstico, favorable ó adverso, for- 
mado supersticiosamente por señales ó ac- 
cidentes sin fundamento. » (Dice. Ac.J 

AGUNCHI, s. m. Arg. (provs. de la Rioja 
y Córd.) Aunchi. (Véase.) Ú. mucho en 
la fr. fam. dar agunchis, ó muchos 
agunchis, á uno, con que se significa iró- 
nicamente que le han dado muy pocos ó que 
no le han dado de ellos nada. 

¡ AH ! Arg. interj. de desaprobación y de 
vaya. Ú. alargando la a, como si fuesen va- 
rias. 

¡ AH ! — ¡ Ah mal haya! fr. interj. Arg. 
Expresión con que se manifiesta vivo deseo 
de que suceda una cosa. Es equivalente á la 
interj. castellana « ¡ojalá! » — La Acad. trae 
solamente « ¡ mal haya ! » como « exclama- 
ción imprecatoria»: ^ ¡Malhaya el diablo! •>-> 
También se usa en la Rep. Arg. 

AHOGO, s. m. Arg. Opresión y fatiga en 
el pecho, que impide respirar con libertad; 
ahoguío, voz casi sin uso en la Rep. Arg. — 
«Ahogo, m. fig. Aprieto, congoja ó aflic- 
ción grande. H fig. Estrechez, penuria, falta 
de recursos. » (Dice. Ac.) 

AHORITA, adv. t. fig. y fam. Arg. Aho- 
ra mismo, dentro de un momento. 

«Caniupan me dijo: — Ese comisión ahorita to- 
pando.» (jLíícío V. Mansilla; Una Escurs. á los In- 
dios Ranqüeles; 1870, 1. 1, 232). 

AHUNCHI (pronunciase a-tín-chi). s. m. 



Arg. (provs. de Córd. y la Rioj.) Aunchi. 
(V. ésta y la voz Agunchi.) 

AHUR, interj. fam. Arg. En castell., au- 
torizado por la Acad., agtir ó abur. Esta úl- 
tima corre también en la Arg. 

AHUYENTARSE, v. r. Arg. Apartarse 
con velocidad, por miedo ó por otro motivo, 
de personas, animales ó cosas, para evitar 
un daño, disgusto ó molestia; huir. || Arg. 
Retirarse una persona ó animal de un sitio ó 
lugar que antes frecuentaba. — La R. Acad. 
trae este verbo solamente como activo, en 
estas aceps., como es corriente también 
entre nosotros : « Hacer huir á alguno. || fig. 
Desechar cualquiera pasión ó afecto, li otra 
cosa que moleste ó aflija. » 

AIGRETTE. (Voz franc.) s. f. Arg. Pe- 
nacho que llevan por adorno los sombreros 
y gorras de las mujeres y los cascos ó mo- 
rriones de los militares. 

«María Ramos Mexía, vestido celeste con incras- 
taclones de encaje, sombrero negro con algrrette 
blanco. » (La Prensa, de 13 de nov. 1905; « El gran 
premio internacional » . ) 

i AIJUNA! Arg. interj. muy vulgar y usa- 
da particularmente por nuestra gente del 
campo. Expresa ira; sorpresa ó admiración; 
otras veces, pena ; otras, repulsión ó amena- 
za. Es elipsis y contracción de ¡ Ah! hijo 
de una...!; la que con mucha frecuencia 
suele complementar el paisano, exclamando: 
Aijuna gran puta! — Dice el Dr. Daniel 
Granada en su Vocab. Ríoplat. Raz. : 
« Es expresión enteramente vulgar, agreste ; 
y pertenece á la familia de las puteadas (V.). 
Pero hacemos mención de ella, porque Beau- 
repaire - Rohán la registra como provincial 
de Río Grande del Sur del Brasil, sin dar 
razón de su etimología ú origen, bajo el tí- 
tulo de / aicuna ! definiéndola : « expresión 
» de admiración «/ Aicuna ! qué valiente mi- 
» Htar ! » Los riograndenses tomaron esta 
expresión de sus vecinos los orientales del 
Uruguay, y, á lo menos hacia el sur de la 
provincia, esto es, del lado de la frontera, 
pronuncian claramente aijuna. ¡ Aijuna ! 
que' valiente militar! equivale á decir: ¡Oh! 
que' militar valiente ! pero literalmente sig- 
nifica: ¡Ah! militar valiente, hijo de 
tma... ! » — « Otras veces parece como que 
sueltan la reserva, dando á conocer velado 
su pensamiento: ¡ aijunamante ! á saber: 
/ ah ! hijo de icna ama7tte ! » 

AIM ARA. adj. Arg. Dícese de la princi- 
pal raza de indios que habita la región del 
lago Titicaca que forma hoy el departamen- 
to peruano de Puno y el boliviano de La 
Paz. Ú. t. c. s. ¡I s. m. Arg. La lengua ó 



14 



AIR 



ají 



idioma de estos indios, cuyo vocabulario, 
impreso por un jesuíta, se conserva aún. To- 
davía se habla en la parte septentrional de 
Bolivia, y en el alto Perú actual, ó sea la re- 
gión meridional del Perú, generalmente por 
la plebe. . 

«Basta observar la nomenclatura geográfica del 
Perú para notar la semejanza que existe entre mu- 
chos vocablos de la lengua aimará y nombres chinos. 
Ignoro si esta circunstancia ha sido apreciada por 
algún lingüista. El hecho de que los aimaraes usaran 
trenzas como los chinos viene á confirmarnos, por 
otra parte, en la creencia de que alguna relación ha 
debido existir entre estas dos razas.» {Juan B. Selva; 
El Castell. en América; La Plata, 1906, p. 28, 
nota. ) 

AINDIADO, DA. adj. Ar^-. Dícese de la 
persona cuya fisonomía y color se parecen á 
los del indio. || Ar^-. Dícese también del ca- 
bello lacio y cerdoso, como el del indio. 

AIRE, s m. Ar£: Cierta tocata de un es- 
tilo particular en que predomina la gracia y 
primor, ejecutada comúnmente en la guita- 
rra. U'n aire criollo. || Arg. Canto al son 
de esta música. ( V. en Aires lo que en- 
tiende la Acad. por aire popular.) 

«Sufren » (los paisanos, acostumbrados á cierto gé- 
nero de vida) ♦ todas las intemperies, lo mismo el sol 
que la lluvia, el calor que el frío, sin que jamás se les 
Oiga una murmuración, una queja. Cuando más tristes 
parecen, entonan un airecito cualquiera. » {Lucio V. 
Mansilla; Una Escurs. á los Indios Ranqueles ; 
B. Aires, 1870, 1. 1, p. 22. ) i 

«Durante el almuerzo, la banda del crucero ejecutó 
aires criollos, mereciendo especial elogio el pericón 
nacional, que tuvo los honores del bis. » (La Nación 
de 21 de ag. de 1906; « Mr. Root en viaje ». ) 

AIRES, s. m. pl. Arg. Baile entre dos — 
hombre y mujer — muy en uso entre la gen- 
te de nuestra campaña, con vueltas como el 
gato, pero sin zapateo, en vez del cual, suspen- 
dida la música (que es de guitarra) y el can- 
to, dice uno de los bailarines alguna rela- 
ción ó versos, á los que contesta el compa- 
ñero cuando le toca el turno; se hace esto á 
cada dos vueltas. |i Arg. Música á cuyo son 
se baila. Se canta en seguidillas. — La R. 
Acad. trae aire popular en una acep. más 
comprensiva que la 2.^ nuestra, pues lo de- 
fine así : « La canción ó la sonata bailable 
propia y característica del pueblo ». 

He aquí algunas relaciones recogidas del 
cantar popular : 

« La sortija que me diste , 
En el valle se quedó: 
Un trompeta como tú 
Del dedo me la sacó. » 

«Ayer pasé por tu casa. 
Me tirastes un limón: 
El limón cayó en el suelo 

Y el golpe en mi corazón. » 

«Antenoche soñé un sueño, 
Que dos negros me mataban, 

Y eran tus hermosos ojos 
Que enojados me miraban. » 



« El naranjo del cerro 
No da naranjas, 
Pero da los azahares 
De la esperanza. • 

« Átame con un hilito 
En el pilar de tu cama. 
Que aunque el hilito se corte 
No hay cuidado que me vaya. » 

« Aires de las comarcas donde he nacido. 
Vuestros dulces acordes llevo en mi oído ; 
Por mucho que me aleje no he de olvidaros 
Ni han de faltarme rimas para cantaros. 
Vibrad eternamente junto á mi oído, 
Aires de las comarcas donde he nacido ! ■> 

( Carlos Roxlo; La Reconciliación. ) 

AJEDRECISTA, s. cora. Arg. Jugador ó 
jugadora de ajedrez. Ú. t. c. adj. — Toro y 
Gómez trae ajedrista, sin uso en la Arg. La 
Acad. no registra ni la una ni la otra fiarma. 

AJÍ. s. m Arg. Planta herbácea, anual, de 
la familia de las solanáceas, llamada también 
pimiento, como en España || Arg. Fruto de 
esta planta ; pimiento, voz más generalizada 
en los centros urbanos de la Rep. Arg. — 
La palabra ají, en las dos aceps., se emplea 
mucho entre la gente del campo. 

AJÍ. — Ají cumbarí. (Del guar. cúm- 
barí.) Arg. Especie de pimiento muy pi- 
cante, que consiste en una baya de forma 
oval y de un centímetro de largo. Cuando 
está maduro, es encarnado, y sus semillas, 
chatas y acorazonadas, se ponen de color 
amarillo. Molido, sirve de condimento para 
los guisados y el puchero. Es estomacal. Llá- 
mase también simplemente ají ; con cuyo 
solo nombre solemos designar la planta que 
produce este fruto, trayéndolo también la 
Acad. con estas definiciones: ((Ají. m. 
Planta americana de la familia de las sola- 
náceas, especie de pimiento, de fruto encar- 
nado, pequeño y picante que se usa como 
condimento. i¡ Fruto de esta planta. || AjiacOj 
I ^ acep. » — Es muy común en las provin- 
cias centrales y en los territorios del N. de 
la Rep. Arg. y en el Paraguay. 

AJÍ. — Ser uno más bravo que un 
ají. fr. fig. y fam. Arg. Ser de muy mal 
genio. 

AJICILLO, s. m. Arg. Polygomtm acre 
H. B. K. Planta de la familia de las poligo- 
náceas ; rizomatosa y de raíces largas y tor- 
tuosas ; tallo de treinta á cincuenta centíme- 
tros de altura, erecto, articulado, delgado, 
con los entrenudos coloreados de rojizo; 
hojas simples, enteras, de pecíolo corto, 
acompañadas de ocreas estrechas, membra- 
nosas, de borde desflecado. Inflorescencia 
en espigas delgadas, filiformes, terminales, 
con flores blancas hermafroditas ó políga- 
mas por abortamiento. Según el Sr. Juan A. 
Domínguez ( Datos para la Materia 



ALA 



ALB 



15 



MÉD. Arg.; B. Aires, ipo^J ( de quien to- 
mamos esta descripción, suprimiendo algo 
que no nos parece propio del carácter de 
esta obra ), * la planta fresca tiene sabor acre 
y es considerada como estimulante, diuré- 
tica y antidisentérica ». 

AJO. s. m. Ar£-. Nombre de la interj. /ca- 
rajo/\\ Echar ajos y cebollas, fr. fig. y 
fam. Arg. Echar ajos y puteadas ; cara- 
jear y putear . ( Véanse estas palabras. ) || 
Estar uno los ajos. fr. Arg. Estar cara- 
jeando repetidamente. ( V. Carajear. ) || 
Estar los ajos y cebollas, fr. Arg. Estar 
echando ajos y puteadas por repetidas 
veces. 

ALA. — Cagarlo á uno en el ala. fr. 
fig. y fam. Arg. Causarle un perjuicio ó un 
mal inesperado que le viene á quitar el en- 
tusiasmo y aliento que antes tenía. || Ca- 
garse en el ala. fr. fig. y fam. Arg. Sufrir 
este mal ó perjuicio inesperado, por causa 
propia. 

ALAMBRADO, DA. p. p. de alambrar, 
nuestra acep. || s. m. Arg. Cerco de alam- 
bres estirados y paralelos, sostenidos por 
postes y torniquetes, con que se cierra por 
uno ó más lados una extensión de terreno. 
II Arg. Acción de alambrar, nuestra acep. 
—((Alambrado, la. Alambrera, i.'acep.» 
(Dice. Ac.J Esta acep. de alambrera, se 
gún la Ac, es : « Red de alambre que se 
pone en las ventanas y otras partes:». No 
corre alambrado, en la Arg., en este sen 
tido, ni alambrera, en el cual solemos em- 
plear las voces rejilla y tela metálica, que 
también se usan en España. 

«Etilos corrales, las aguadas y los alambrados, 
construidos sin mezquindad, y hasta con lujo, había 
realizado don Manuel uno de sus mas caros deseos. » 
( Yofruá; « Los milagros de la Argentina. — Linda 
cria*; en La Nación de 23 de jun. de 1906; primer 
articulo.) - «Los alambrados, bien; compuestos, 
no dejaron ya pasar intrusos»... {El mismo; «.Los 
milagros de la Arg. — El ojo del amo»; en el diario 
citado, de i.° dejnl. de igo6; primer art.) 

"En la estación Roca hay material para alambra- 
dos »... ( D. Santiago A. Bello, inspector de tierras 
y colonias: « El territ. del Neuquen»; en La Nación 
de 18 de ag. de 1Q06. ) 

Esta voz está empleada también en el pa 
saje de La Nación que hemos insertado en 
el art. Rodeo, y en el de La Prensa, art. 
Carnear. 

«Por aquí, un alambrado y una puerta.» (Chin- 
chilla; ' Córdoba agrícola»; en La Libertad, de 
Córd.j de 14 de abr. de 1894. ) 

ALAMBRAR, v. a. Arg. Cerrar con alam- 
bres afianzados en postes una extensión de 
terreno ó parte de ella. Alambrar la es- 
tancia. Alambrarla por un costado. — 
(( Alambrar, n. pr. Salam. Aclarar, des- 



pejarse el cielo. » (Dice. Ac.J Desconocido 

en la Arg. en esta acep. 

« .., arar y sembrar, cosechar, emparvar, trigo, 
alambrar campos, etc., »... ( Yofruá; «Los milagros 
de la Argentina.— Linda cria »; en La Nación de 23 
de jun. de igo6; primer art. ) 

ALAMBRE- CARRIL, s. m. Arg. Torzal 
colgante, de alambre, que sirve para condu- 
cir cargas en vagonetas. Se usa en terrenos 
montañosos, para evitar la construcción de 
puentes. En la provincia de la Rioja hay un 
alambre-carril inaugurado en agosto 
de 1904. 

En la secc. « Administración Nacional », 
de La Nación de 13 de oct. de 1906, hay 
un suelto con este título: (( Alambrecarril 
de Famatina ». 

ALARIFE, s m. Arg. Hombre astuto y 
picaro. — La Acad. le da estas aceps. : « Ar- 
quitecto ó maestro de obras. || Min. Albañil.» 

ALARMISMO, s. m. Arg. Propensión ó 
tendencia á alarmar, exagerando ó inven- 
tando algún peligro. || Arg. Esta misma exa- 
geración ó invención. 

«No podemos, ni debemos seria y patrióticamente 
complicarnos con nuestra propaganda en este alar- 
mismo teatral, incitando extemporáneamente á la 
opinión y manteniendo perplejos intereses de mucha 
consideración, «... (La Nación de 14 de enero de 
1902). 

ALARMISTA, adj. Arg. Que causa ó in 
funde alarma. Dícese así de personas como 
de cosas. Individuo alarmista, diario 
alarmista. Referido á personas, ú. t. c. s. 
— ((Alarmista, com. Persona que hace 
cundir noticias que causan alarma. » (Dice. 
Acad.) 

«Las vías de solución tranquila y razonable que 
han tomado las reclamaciones, han vuelto la calma á 
la opinión, que una vez más se convence de que todas 
estas emergencias, si bien suscitadas por prevencio- 
nes y por una noticia alarmista, no tiene poder 
para perturbar profundamente las relaciones,»... 
( La Nación de 27 de nov. de 1901 ). 

«Habrá que comenzar á dar crédito á los rumores 
alarmistas?» ( La Prensa rfe 79 de jun. de 190J; 
(i¿ Hay algo grave?'»; secc. «Noticias Varias». ) 

ALBACA, s. f. Arg. Según la Acad., al- 
bahaca, forma conocida también en la Arg. 
Hay diccionarios que incluyen las dos. 

ALBARDÓN. s. m, Arg. Loma ó parte 
de tierra sobresaliente dentro de las lagunas, 
esteros, campos anegadizos ó costas bajas y 
explayadas. || Si así es en el albardón, 
i cómo será el cañadón ! fr. fig. y fam. 
Arg. Se aplica á la mujer con bigotes, dando 
á entender que son ellos un indicio de 
superabundancia de pelos en las partes pu- 
dendas. Suele decirse también : Si así es eii 
la lomada, ¡ cómo será en la cañada ! 

«El» (habitante) «del Sud que ha pagado un tercio 
de su valor, como que ha comprado grandes charcas 
con albardones chicos, debe ser integrado por el 
del Norte, que ha de costear drenajes y canales hasta 



16 



ALB 



ALC 



que se restablezca la Igualdad de precio, á favor de 
la igualdad de impuesto.» (£>r. Roque Sáens Peña; 
Derecho Pübl. Americ. ; B. Aires, IgOS, p. 245. ) 

ALBARICOQUE. — Albaricoque del 
campo. Arg. ( Córd., S. Luis y Salta). 
Albarillo del campo. ( V. este nombre.) 

ALBARICOQUILLO. Arg. (Córd., S. 
Luis y Salta). Albarillo del camipo. 
( V. este nombre.) 

ALBARILLO. s. m. Arg. Árbol muy co- 
nocido con este nombre en la Rep. Arg., y 
en España con el de albaricoquero ( sin uso 
entre nosotros ) y albaricoque. Su madera se 
emplea en ebanistería. El salón de grados 
de la Universidad Nacional de Córdoba 
ostenta en uno de sus costados, al frente de 
la puerta principal, una hermosa tribuna ó 
plataforma elevada, á cuyo pie, y delante de 
ella, hay una tarima, con gradas por tres 
costados, donde se sienta el postulante al 
doctorado ; el padrino sube á la plataforma 
superior. Esta gran tribuna es de madera de 
albarillo, lustrada. || Arg. Fruto de este 
árbol. En España, albaricoque, nombre que 
no se usa en la Rep. Arg. en esta acep. || 
Albarillo del campo. Arg. (provs. de 
Córd., S. Luis y Salta.) Ximenia ameri- 
cana L., de la familia de las oleáceas; alba- 
rillo silvestre que se cría hasta uno y medio 
metro de altura. Muy ramificado ; ramitas 
axilares espinosas; hojas de pecíolo corto, 
simples, alternas, oval- lance oladas, enteras, 
obtusas, coriáceas y articuladas en la base. 
Flores amarillas, pequeñas, solitarias ó re - 
unidas encorimbos pauciflores, pedicelados; 
cáliz corto, persistente, lampiño, con cuatro 
divisiones poco profundas, puntiagudas ; cua- 
tro ó cinco pétalos oblongos lampiños por 
fuera y vellosos en la base de su cara in- 
terna. « La corteza de la raíz se emplea para 
curtir y para teñir color café. Las frutas, del 
tamaño de ciruelas, son sabrosas y refres- 
cantes, se comen crudas y sirven para hacer 
dulce y aguardiente; sus pepinas, aceitosas, 
tienen un gusto á almendra. Las hojas po- 
seen propiedades purgantes. La madera del 
tronco, que se cría hasta un diámetro de 
quince centímetros, es buena y apreciada 
para la fabricación de muebles finos. » (Hie- 
rónymus.) Crece, según este autor, en Cor 
doba, San Luis, Catamarca, Rioja, Tucumán, 
Salta, Jujuy, Oran, etc. En Córd., San Luis y 
Salta se le conoce también con los nombres 
de albaricoque del campo, ó simplemente 
albaricoque y albaricoquillo, y en Cata- 
marca, con el de pata. || Arg. fCatam., San 
Luis y Salta). Fruto de este árbol, cuyos 
otros nombres, arriba expresados, lleva tam- 
bién, según las localidades. 



ALBAZO. s. m. Arg. Acción y efecto de 
albear ó levantarse á la madrugada. Ü. m. 
con el verbo dar. || fig. y fam. Arg. Acción 
y efecto de anticipar la ejecución de una 
cosa al tiempo regular ó señalado . — La 
Academia trae este nombre como anticuado 
y en la acep. de alborada, por « acción de 
guerra al amanecer». 

ALBEADOR, RA. adj. Arg. Que se le- 
vanta al alba; madrugador. Ú. t. c. s. 

ALBEAR. v. n. Arg. Levantarse al alba, 
madrugar. — La R. Acad. trae este verbo 
como sinónimo de blanquear en las aceps. 
de « mostrar una cosa la blancura que en sí 
tiene», y de « tirar á blanco » . Blanquear 
corre en la Arg. en estos dos sentidos ; pero 
albear, en ninguno de ellos. 

ALBOROTADO, DA. Arg. p. p. de al- 
borotar y alborotarse. || fig. Arg. Enmara- 
ñado, revuelto, aplicado al cabello y otras 
cosas análogas. — « Alborotado, da. adj. 
Que por demasiada viveza obra precipitada- 
mente y sin reflexión.» (Acad.) También 
entre nosotros en esta acep. 

ALBOROTAMIENTO, s.m. Arg. Acción 
y efecto de alborotar y alborotarse, en 
nuestras aceps. — « AlborotaraLiento. m. 
ant. Alboroto.» (Dice. Ac.) Tampoco se 
usa en esta acep. en la Arg. 

ALBOROTAR, v. a. Arg. Excitar entu- 
siasmo y curiosidad, despertando en el áni- 
mo un vivo deseo. Ú. t. c. r. || fig. Arg. Re- 
volver, enredar, enmarañar; como el cabe- 
llo, una madeja de seda, etc. Ú. t. c. r. — 
También lo usamos nosotros en la acep. que 
le da la Acad. : « a. Causar alboroto. Ü. t. c. 
n. y c. r. » 

ALBOROTO, s. m. Arg. Entusiasmo, cu- 
riosidad, deseo vehemente manifestado con 
palabras ó acciones. — También usamos 
nosotros este nombre en las aceps. de la 
Acad. : « Vocerío ó estrépito de cualquier 
género, causado por una ó varias personas. 
II Desorden, tumulto. || Asonada, motín, se- 
dición. » 

ALBUMINÓIDEO, DEA. adj. Quim. 
(Arg.) La Acad. sólo autoriza albuminoi- 
deo, con la acentuación prosódica en la e. 

ALCAHUETE, TA. s. m. y f. Arg. Per- 
sona chismosa. CJ t. c. adj. 

ALCAHUETE, s m. Arg. En las canchas 
de pelota, barra ó listón de hierro que hay 
en la parte superior del friso del frontón y 
bajo de la cual no debe tocar la pelota. 

ALCAHUETEAR, v. n. Arg. Chismear. 

ALCE. — No dar alce. fr. fig. y fam. 



ALE 



ALF 



17 



Ar£: No dar tregua, no dar un momento de 
reposo. Las visifas no le daban alce. 

«Esta madrugada fué de nuevo atacado Saravia. 
Mantuvo un breve tiroteo y se retiró, siempre perse- 
guido. — Retrocede hacia Treinta y Tres, buscando 
el Cebollatí. — No se le da aloe.» (Diario La Opi- 
nión, de Bs. Aires, de 18 de enero de 1904; 'Sucesos 
del Uruguay".) 

— «¿Cómo le ha ido de pelea, amigo? — le dije. — 
Lindo, señor, hemos peleado sin darles aloe.» (£'rfo. 
Fació Hebequer: «El Manchao'; en el Supl. Ilnstr. 
de La Nación, de 12 de jut. de 1906. ) 

ALCOHOLISMO, s. m. Ar^-. Abuso de 
las bebidas alcohólicas.— « Alcoholismo, 
m. Enfermedad, ordinariamente crónica, 
ocasionada por el abuso de las bebidas al- 
cohólicas. » (Dice. Acad.) 

«Los males del alcoholismo», dice Bergeret, «no 
sólo afectan al individuo, á la familia y á la sociedad ; 
ellos la desmoralizan, y la historia nos dice que los 
excesos alcohólicos se multiplican tanto más en los 
pueblos, cuanto más cerca se hallan de la época de su 
decadencia.» (Dr. Cometió Moyana Gacittía; Curso 
DE Ciencia Criminal y Derecho Penal Argentino; 
Bs. Aires, 1899, pág. 188. ) 

ALCOHOLISTA. adj. Arg. Aficionado 
al uso de las bebidas alcohólicas. Ú. m. c. s 
II Arg. Borracho, que se embriaga habitual- 
mente. Ú. m. c. s. 

«Generalmente va seguida de un grupo de chicue- 
los mal entretenidos y peor educados, que provocan á 
la degenerada limosnera, alcoholista consuetudina- 
ria, por más señas. » ( Diario Córdoba, de 24 de enero 
de 1904; sección « Varias ». ) 

ALCORZA. — Ser uno una alcorza, 
fr. fig y fam. Arg. Ser extremamente sensi- 
ble y que llora por cualquier cosa. Aplícase 
comúnmente á los niños. 

ALEGACIÓN, s. f. At^g. Acción y efecto 
de alegar, nuestra acep. 

ALEGADOR, RA. adj. Arg. Dícese de la 
persona que, por defenderse ó disculparse, 
trae maliciosamente á su favor fútiles pre- 
textos, ó pruebas fuera de razón ó justicia. 
Ú. t. c. s. II Arg. Cuestionador. Ú. t. c. s. 

ALEGAR. V. a. Arg. Porfiar y altercar 
con calor y vehemencia. Ü. t. c. n. — No 
corresponden, á nuestro juicio, á la acep. 
que acabamos de dar, éstas que trae la 
Acad., del verbo alegar, y en las cuales 
es de muy frecuente uso, también, en la 
Rep. Arg. : « Citar, traer uno á favor de su 
propósito, como prueba, disculpa ó defensa, 
algún hecho, dicho, ejemplo, etc. || Tratán- 
dose de méritos, servicios, ete., exponerlos ó 
referirlos para fundar en ellos alguna preten- 
sión. II Por. Traer el abogado leyes, autori- 
dades y razones en defensa del derecho de 
su causa. » 

ALELADO, DA. adj. Arg. Enamorado ó 
encantado de alguna cosa, como abstraído 
de todo lo que no sea ella. Esíá alelado 
C071 SU 7iovia, coft su obra, etc. Ú. t. c. s. — 



La R. Acad, trae el verbo activo alelar, por 
« poner lelo », y lo da más como recíproco. 
Al adj lelo, que no corre en nuestra tierra, 
lo define así: « Fatuo, simple y como pasma- 
do »; dándolo también como sustantivo. Nos- 
otros usamos lele y alelar en aceps. algo se- 
mejantes á las de lá Acad. (V. Lele y Ale- 
lar.) 

ALEL AMIENTO, s. m. Arg. Efecto de 
alelarse, en nuestras aceps. 

ALELAR, v. a. Arg. Poner ó volver á uno 
lele. (V. Lele y Alelado.) Los mimos de 
la madre han alelado al hijo. Ú. t. c. r. 1| v. 
r. Arg. Quedarse como distraído, encantado 
ó ensimismado. ¡Que facilidad para ale- 
larse de ¿odo.l—Esle verbo, en las dos aceps. 
dichas, se usa más en el modo infinitivo. 

ALESNA. Es les/za ó lesna. 

ALETEADA, s. f. Af^g. Movimiento de 
las alas. En castellano, aletada, voz comple- 
tamente sin uso entre nosotros. 

ALEZNA. Es lezna ó lesna, formas cono- 
cidas también en la Arg. 

ALFA (apócope de alfalfa), s. i. Arg. 
Muy usado en la Arg., como también su 
equivalente alfalfa; pero la voz alfalfe es 
desconocida. 

ALFAJOR, s. m. Arg. Masa vidriada con 
almíbar gruesa, compuesta de dos ó más 
hojas de pan ó bizcocho, circulares, cuadra- 
das ó cuadrilongas, entre las cuales hay dul- 
ce de leche ó de batata, ó jalea de duraz- 
nos, etc. Cuando la masa es con huevo, llá- 
mase tableta ó quesadilla. Estas, en vez 
de dulce, tienen jalea con pasas de uva; su 
forma es cuadrilonga, y su largo varía entre 
diez y cincuenta centímetros. Las hacen muy 
buenas y exquisitas en las provincias de San 
Juan, Mendoza y la Rioja. — La R. Acade- 
mia trae alfajor en estas aceps.: « Pasta de 
almendras, nueces, y á veces, piñones, pan 
rallado y tostado, especia fina y miel bien 
cocida. II Pasta hecha de harina de yuca, pa- 
pelón, pina y jengibre, que se usa en Améri- 
ca. » CV. Mazapán ) 

En el artículo Quillango hay un texto 
de don Carlos María Ocantos en que están 
empleados tableta y alfajor. 

Esta voz está empleada también en el pa- 
saje del general Mansilla (el primero) inserto 
en el artículo Desgraciarse de este Dice. 

— «Tu mama vendía alfajores...» (Cuentos de 
Fray Mocho, rgo6; « El ahijado del comisario » ; 
página ly. ) 

ALFARJÍA s. f. Carp. (Arg.) Listón de 
madera, generalmente de algarrobo, más ó 
menos largo, como de tres pulgadas de an- 



18 



ALG 



ALI 



cho por una de grueso. Sirven particulai¡j 
mente para los techos de azotea, donde se 
colocan transversalmente sobre las llaves ó 
tirantes, en filas paralelas y á distancia con- 
veniente una de otra para poder asentar so- 
bre ellas los ladrillos. — La Acad. da á este 
nombre la acep. de « Madero de sierra de 
catorce centímetros de ancho y diez de 
grueso, que se emplea principalmente para 
marcos y largueros de puertas y ventanas ». 

ALFARJOR. s. m. Arg. Alfajor. 

ALFEÑIQUE, s. m Arg. Pasta de azú- 
car cocida en agua y amasada. — La Acade- 
mia define así este nombre: « Pasta de azú 
car amasada con aceite de almendras dul- 
ces II fig. y fam. Persona delicada de cuerpo 
y complexión. » En la segunda acep. corre 
también en la Arg.; la primera difiere en algo 
de la nuestra, por lo que hemos incluido 
esta voz. 

ALFILERCITO. Arg. dim. de alfiler, 
muy usado en la Rep. Arg. y conforme con 
la regla de la Acad. para la formación de los 
diminutivos de las voces polisílabas agudas 
terminadas en r, las cuales reciben el incre- 
mento cito. Pero la Acad., en su gramática, 
trae como excepción de esta regla alfileri- 
lio, que sigue el canon general para la for- 
mación de los diminutivos. Es muy común 
el uso de esta última forma entre la gente 
educada. 

ALFILERILLO. s. m. Arg. « Erodium 
cicutarium (Leman in DC. fl fr. 4, p. 840). » 
(J. HierÓHymiis.) Hierba de la familia de las 
geraniáceas, que crece en la Patagonia, 
Mendoza, Entrerríos, Córdoba, San Juan, 
Catamarca, Tucumán, Salta, etc. « Usan esta 
yerba, originaria de Europa, como secante 
de heridas, úlceras, llagas, etc., y también en 
infusión teiforme como febrífugo y estoma- 
cal. Los estilos persistentes de los frutos ma- 
duros, que se enroscan en forma de tirabu- 
zón, son muy higrométricos y pueden usarse 
para fabricar instrumentos para medir el 
contenido de humedad en el aire. » (Ajitor 
diado.) 

ALFIÑIQUE. s. m. Arg. Alfeñique. La 
gente educada usa esta última forma. 

ALGARROBILLA, s. f Arg. (Corr.J 
Cápsula ó vaina que encierra las semillas del 
guayacán. (V. GuAYACÁN.) || Arg. La vai- 
na del espinillo ó algarrobillo cuyo nombre 
científico es Acacia atramentaria. (Ve'ase.) 
II Arg. Prosopis humilis Gilí. Arbusto 
pequeño, muy espinoso, y rastrero, de la 
familia de las leguminosas, que crece en 
Córdoba 1| Arg. Prosopis sericantha Gilí. 



Arbusto de la misma familia que el ante- 
rior y cuya altura llega apenas á un metro, 
siendo muy tieso y espinoso, en los alrede- 
dores de las salinas grandes, en Córdoba, 
San Luis, Rioja, Catamarca y Santiago. Las 
vainas de estas dos especies son alimento 
para los animales. — La R. Acad trae alga- 
rrobilla como sinónimo de arveja, cuyo 
significado es este: (( Algarroba, primera 
y segunda aceps. » La primera acep. de al- 
garroba e?, « Planta anua, de la familia de 
las leguminosas, de flores blancas y semilla 
algo parda con pintas obscuras, y que, seca, 
se da de comer á las palomas, á los bueyes 
y caballerías »; la segunda: « Semilla de esta 
planta ». En la Rep. Arg. no corre alga- 
rrobilla, ni arveja, ni algarroba, en estas 
aceps. Ya hemos visto los distintos sentidos 
en que tomamos nosotros la primera de estas 
voces; véase ahora en el art. Alverja, los 
que damos á este nombre, ó sea, también, á 
arveja, pues empleamos ambas formas como 
sinónimas. 

ALGODONERO, s. m. Arg. Árbol que 
da el algodón. La Acad. denomina algodón- 
así á la borra blanca encerrada en el fruto 
de este árbol, como al árbol mismo. 

ALHAJERA, s. f Arg. Arquilla ó caja de 
cristal, madera ó metal, que sirve para guar- 
dar alhajas. Las hay de distintas formas y 
tamafños. 

ALHAJERO, s. m. Arg. Alhajera. 
(P^e'ase.J 

— « Veamos: ¿ qué es lo que has podido rapifíar ? — 
diría un caballero respetable á su señora. — Un alha- 
jero de cristal de roca con dos anillos, un prendedor, 
un abanico, «... ( <•< Chai'las del pebete », en el p b t de 
19 de mayo de 1906, p 40. ) 

ALICATE, s. m. Arg. La Acad. trae ali- 
cates, como s. m. pl. No coire en la Arg. en 
esta forma, á no ser que se quiera significar 
que los alicates son varios. 

El general Man silla, en su obra Una Es- 
CURSIÓN A LOS Indios Ranqueles (Bue- 
nos Aires, 1 8 JO, t. II, pág. 38 j), dice: 
«un alicate». 

ALIENADO, DA. s. m. y f Arg. Loco; 
que ha perdido la razón. Hospital de alie- 
nados. — La R. Acad. sólo trae alienar, 
por « enajenar », y svs derivados alienable, 
alienación. 

«Habiendo comprobado el Dr. Montes de Oca que 
en el hospital nacional de mujeres sólo hay capacidad 
para 5!X) enfermas y que se asilan 1900, con riesg-o del 
contagio, el ministro ordenará en el mismo otras am- 
pliaciones y la fundación de una colonia regional de 
alienadas.» (Diario Los Principios, de Córd.deS 
de ahr. de 1906: secc. telegr. ) 

ALIENISTA, adj. Arg. Médico, ó médi- 
ca, que se dedica al estudio de las enferme- 
dades mentales y su tratamiento. Ú. t. c. s. 



ALM 



ALQ 



19 



« Ahí van ! sin que siquiera los sabios alienistas 
Estudien sus procesos ni palpen sus frontales ; 
Ahí van ! con sus ropajes de ultra-fantasistas 
AI caño donde pasan las noches invernales ! » 

C Rafael Fragueii'o; « Los caballeros de la mugre « ; 
en Caras y Caretas de 18 de jun. de 1904. ) 

ALINEAR. — Este verbo y delinear tie 
nen las voces llanas, como todos los verbos 
regulares, en todas las personas del singular 
y la tercera del plural del pres de indic; y 
así se debe decir: a-li-ne'-o, a-li-ne'-as, a-li-ne'- 
a, a-li-ne-ati; de-li-jie-o, de-li-né-as, etc.; aun- 
que por regla ortográfica no se marca acen 
to. Sin embargo, en la Arg. es general eos 
tumbre hacer esdtújulas estas voces, dicien 
do: a-lí-ne-o, a-lí-ne-as, a-lí-ne-a, 
a-lí-ne-an ; de-lí-ne-o,de-lí-ne-as, 
etcétera. — En el pres. de imperat. y en el 
de subj. solemos cambiar la e de la raíz en 
// V. gr.: alinia tú, alinie //, aliniemos 
nosotros, etc.; delinia tú, delinie //, de- 
liniemos nosotros, etc.; en vez de alinea 
til, alinee e'l, ...; delinea tú, delinee e'l, . . . 

ALMA. — Sólito, ó sólita, su alma. 
fr. fam. Arg. Solo, sin compañía. || fr. fam. 
Arg. Solo, que no tiene quien le ampare, 
socorra ó consuele en sus necesidades ó 
afliccione?. || Solo, ó sola, su alma. fr. 
fam. Arg. Sólito su alma. 

..., f- puesto que refleja el alma de un meritorio mu- 
chacho, lleno de talento y fortaleza, que sólito su 
alma se va abriendo camino, paso á paso. >; ( Dr. Mar- 
tiniano Legtiisainón; carta sobre el pintor argentino 
Martin A. Malharro; en La Actividad Humana, re- 
vista tnens. del Paraná; sept. de 1901, pág. 43. ) 

ALMA. — Tirarse dos personas al al- 
ma, fr. fig. y fam. Arg. Herirse, ofenderse, 
injuriarse de palabra en lo más íntimo ó 
gravemente. Ú. t. tirar al alma, quitando 
al verbo la reciprocidad. Y ya se emplee 
esta forma ó la otra, suele referirse también 
á una acción material. Ett la pelea, Luis se 
mostró violento : le tiraba al alma á su 
contendor. Ó : La pelea fue' co7i ensaña- 
mie7tto : los dos se tiraban al alma. 

ALMACÉN, s. m. Arg. Casa donde se 
venden al menudeo, principalmente, todo lo 
que sirve para el uso doméstico manual y 
frecuente, como utensilios de comedor, de 
cocina, etc. ; azúcar, yerba, bebidas y con- 
servas; accesorios de montar á caballo como 
frenos, maneas, etc. Hay muchos almace- 
nes donde se venden fiambres, quesos, man 
teca, legumbres secas, — como porotos, ar- 
vejas, lentejas, etc. — pero no telas ni tejidos 
ultramarinos, ni cintas, ni prendas de vestir, 
lo que le daría el carácter de tienda, á más 
del de almacén. — La voz castell. abace- 
ría, que es una tienda ó puesto, según la 
Acad , donde se venden comestibles, es com 
pletamente inusitada en la Rep. Arg. ( V. 



,TiENDA. ) — La Acad, da á la voz alma- 
cén estas aceps., en las cuales casi no la 
usamos nosotros, á excepción de la referida 
á los depósitos en las estaciones de ferro- 
carriles y en los puertos : « Casa ó edificio 
público ó particular donde se guardan por 
junto ó se venden cualesquiera géneros, 
como armas, pertí echos, comestibles, etc. |1 
ant. Conjunto de municiones y pertrechos 
de guerra » . 

ALMACENCITO. s. m. dim. de almacén. 
Arg. La Acad. trae en su gramát., como 
excepción de la regla de los polisílabos ter- 
minados en ;¿, almacenillo, que también llega 
á usarse en la Arg. 

ALMACENERO, s. m. Aj^g. El que tiene 
almacén, nuestra acep. || Arg. El que se 
ocupa en vender en él. 

Esta voz está empleada por Martel en el 
texto transcrito en el art. 1'endero de este 
Dice. 

ALMANAQUE. — Sacar á uno ven- 
diendo almanaque, fr. fig. y fam. Arg. 
Sacarlo como rata por tirante. (V. 
estafr.) \\ Salir uno vendiendo alma- 
naque, fr. fig. y fam. Arg. Salir como 
rata por tirante. (Ve'ase.) 

ALMÍBAR, s. f. Arg. Nosotros lo usamos 
como femenino. La almíbar espesa. La 
Acad. lo trae como masculino. 

ALOJA, s f. Arg. Bebida refrigerante y 
muy agradable, hecha de algarroba blanca 
molida y fermentada en agua. Llámase tam- 
bién chicha. ( V.) 

ALPARGATERO, s. m. Arg. El que tie- 
ne el oficio de hacer alpargatas. 

« Alpargrateros. — Los huelguistas de este gremio 
han constituido una cooperativa y establecido el local 
en la calle Victoria, núm. ?,684.» (La Nación de 19 
de novbre. de 1902; sección «Movimiento Obrero». ) 

ALQUITRANADO, s. m. Arg. Acción y 
efecto de alquitranar. — ((Alquitranado, 
m. Alar. Lienzo impregnado de alquitrán. » 
(Dice. Ac.) 

«El administrador general de limpieza propone 
ahora á la Intendencia la aplicación de sustancias 
oleaginosas, no empleadas todavía entre nosotros con 
ese objeto. — Se trataría de poner una capa de alqui- 
trán sobre los pavimentos de macadán ó madera, para 
obtener la conglutinación del polvo en las calzadas y 
evitar que ¿1 se eleve al menor soplo ó al pasaje rápi- 
do de un automóvil ó de un coche. — La administra- 
ción de limpieza, al apuntar la idea para que la Inten- 
dencia resuelva al respecto, pide autorización para 
hacer un ensayo. Acordado el consentimiento por la 
superioridad, se procederá al alquitranado de las 
avenidas Sarmiento y Alvear y las interiores del 
Parque 3 de Febrero, á las que concurren infinidad de 
automóviles que, con í-u circulación rápida, levantan 
grandes polvaredas y mortifican, como es natural, á 
la concurrencia siempre numerosa en ese paseo pú- 
blico. » ( La Prensa de 18 de sept. de 1907; « Contra 
las nubes de />o/f o. — Alquitranado de las ave- 
nidas » . ) 



20 



ALT 



ALV 



ALTERNABLE. adj. Arg. Dícese de las 
cosas que están dispuestas de tal modo que 
se producen con alternación. 

ALTILLO, s. m. Arg. Especie de buhar- 
da ; guardilla ó desván, habitación contigua 
al tejado. — La Acad. trae altillo en esta 
acep., desconocida en la Rep. Arg. : « Ce- 
rrillo ó sitio algo elevado ». 

«A mí me mandaron desalojar la habitación que 
ocupaba y dléronme de alcoba un altillo del fondo, 
que más bien parecía gatera y donde no podía mover- 
me.» (Car/os María Ocantos; Dox Perfecto; Barce- 
lona, 1902, pág. 22.) 

ALTIPLANICIE, s. f. Arg. Llano más ó 
menos extenso en la cumbre de una sierra ó 
montaña. Corresponde á las voces castella- 
nas meseta, mesa, usadas también en la Arg., 
particularmente la primera. || Arg. Llanura 
elevada y más ó menos extensa, aunque no 
esté en la cumbre de una montaña. 

ALTRUISMO. ( Del fr. arctrui, y éste del 
\a.t. alter, otro.) s. m. Arg. Doctrina filo- 
sófica que subordina el egoísmo al interés 
general ó de la humanidad presente y futura 
II Arg. Sentimiento generoso que inclina al 
hombre á satisfacer los anhelos y procurar 
el bienestar y felicidad de sus semejantes. 

«Su substituto» ( el de Francisco Way land Parker ) 
«en dicho acto, que habló sobre el altruismo en la 
educación y honró la memoria del disertante ausen- 
te «,.,. (/. B. Zuhiaur; Un Gran Educacionista, Fran- 
cisco Wayland Parker ; en La Nación de 11 de 
mayo de 1902 . ) 

«Su acción» (la de Giuseppe Garibaldi) «en ambas 
márgenes del Plata, es un vivo ejemplo de amor á la 
libertad y de altruismo práctico, con un solo fin, con 
una sola idea generatriz, sin móviles ocultos, sin do- 
bleces, que se recuerda siempre con cariñoso afecto.» 
(R. R.; en el se manar. Caras y Caretas, de 4 de 
jun. de 1902; art. «Garibaldi — 22.° aniversario de 
su muerte » . ) 

«..., preclaro por el talento, por sus servicios á las 
instituciones democráticas, hasta por el noble al- 
truismo con que ha batallado durante cuarenta años 
en la política uruguaya,'» {Diario La Opinión, de 
Bs. Aires, de 22 de nov. de 1903; ■^ Notas políticas ». ) 

«Tiene esta fabuleja, 
como todas, su sana moraleja, 
que bien puede inferir hasta el más lerdo 
al oir, no sin pasmo, 

hablar de altruismo á un inocente cerdo, 
y, lo que es aún peor, con entusiasmo. » 
( Casimiro Prieto; El Cerdo y La L,mBRE, fábula; 
en Caras y Caretas, n.° 372 ) 

ALTRUISTA, adj. Arg. Perteneciente ó 
relativo al altruismo. (V. altruismo.) |i 
Arg. Que profesa esta doctrina. Ú. t. c. s. 
II Arg. Noble, generoso, desinteresado, que 
está poseído de sentimientos altruistas. 
Ú. t. c. s. 

« Porque le animaba » ( al Dr. Carlos Berg ) « un 
vivo entusiasmo por las demás manifestaciones del 
espíritu en la patria adoptiva, y el suyo era altruis- 
ta, comunicativo, abierto como una flor silvestre en 
la cual todos los insectos beben una gota de miel; era 
un educador que vertía la ciencia á manos llenas en 
formas siempre atractivas, un sembrador sin fatiga, 
un obrero sin rebeliones ni protestas, con amor inten- 
so por la obra en sí misma y una persistencia serena. 



fundada en la fe, en los propósitos de progreso conce- 
bidos y acariciados : erft, en suma, un alma engran- 
decida, purificada y embellecida por la ciencia, que 
abre al mundo .-.us tesoros de saber sin la noción egoís- 
ta de la propiedad.» {Dr. Joaquín V. Gonsáles; 
discurso pronunciado sobre la tumba del Dr. Carlos 
Berg. ). 

V. la cita del Sr. Floro Costa en el artículo 

Convencionalismo. 

« Es una vida consecuente consigo misma, es decir : 
clara, límpida, alimentada por ideales puros y altruis- 
tas, » ... ( Ernesto A. Bavio; « Alejatidro Carbó » ; en 
la revista del Paraná La Actividad Humana, sept. 
de 1901, p. 65. ) 

«No hay que forjarse ilusiones con respecto al re- 
sultado de todos esos movimientos de protesta que 
invocando sentimientos hidalgos y altruistas, tienen 
acosadas á las sociedades contemporáneas.» (Pater; 
« Mentiras » ; en La Nación de 16 de jun. de 1906 : 
primer articulo. ) 

« Altruista de corazón, derramó á manos llenas 
sus beneficios, fundando asilos que sostenía con su 
peculio, y sin hacer ostentación, ni reclamar por 
ello honores ni agradecimientos. >> (La Verdad^ dia- 
rio de Córd., de 22 dejul. de 1906; « Andrés Pinero 
t ayer en esta ciudad ».) 

« i Por qué condenar el « yo creo », que es discreto, 
recto, fórmula de una opinión absolutamente perso- 
nal, sin imposición alguna, y como tal eminentemente 
altruista? • ( Delagoa; 'La novela y el público '; 
primer art. en La Nación de 19 de ag. de 1906. ) 

«Inspirada en los altruistas preceptos del Evange- 
lio, — por cuya difusión la sociedad denominada 
Young Men's Christian Association ha trabajado en 
muchas partes del mundo organizando núcleos de 
jóvenes á los que proporciona punto de reunión }• 
diversiones honestas, «... (Tribuna, de Bs. Aires, de 
24 de ag. de 1906; « Una gran obra benéfica »...) 

ALTURA, s. f. fig. Arg. Punto, estado 
actual de un asunto ó negocio, cuando está 
muy adelantado. Estando las cosas á esta 
altura, no es posible retroceder. \\ A esas 
alturas, ó á esa altura, m. adv fig. y 
fam. Arg. Se usa para indicar la lejanía ó 
distancia considerable, ó inferioridad, de un 
paraje ó lugar respecto de otro. A esas al- 
turas, ó á esa altura, no hay U7i solo 
centro de familias. || Por esas alturas, 
m adv. fig. y fam. Arg. A esas alturas. 
II Por aquellas alturas, m. adv. fig. y 
fam. Arg. A esas alturas. 

ALÚA, s, f. Arg. «Luciérnaga grande, 
especie de escarabajo, con dos discos lumi- 
nosos permanentes cerca de la cabeza. » 
(Granada.) ( V. Tuco.^ 

«Nada dijo demás el P. Alonso de Sandoval cuando 
dijo, refiriéndose á los cucuyos, como las nombran » 
( á las alúas ) « en otras partes de América : A mí me 
faltó (la luz) en una noche oscura, y acabé de resar 
con la que ellos me comunicaron.>> {Autor citado .) 

ALVERJA, s. f. Arg. Planta anua, hor- 
tense, de la familia de las leguminosas, muy 
conocida entre nosotros con este nombre y 
el de arveja, y en España con el át gni- 
sante, voz cuasi inusitada en nuestro país. |i 
Arg. Semilla de esta planta, que constituye 
un excelente alimento, de fácil digestión, 
cuando está aún tierna. — Nosotros usamos 
indistintamente alverja y arveja, pero, 
familiarmente, más el primero. Véanse en el 



ALL 



AMA 



21 



artículo ALGARROBILLA las aceps. que da la 
R. Acad. á arveja, ó alverja, su equivalente, 
para ella y para nosotros, pero en distintos 
sentidos. — Hierónymus, en su obra Plan- 
TAE Dlaphoricae Florae Arg., trae 
alberja, con b, probablemente por equivo- 
cación, pues todo el mundo escribe este 
nombre con v. 

ALZADO, DA. p. p. del verbo alzarse. 
Arg. Api. á animales ó personas, según el 
sentido en que se tome. ( V. Alzarse.^ || 
Andar alzada de una parte una persona, 
frase fig. y fam Arg. Estar retirada de ella ; 
hacer mucho tiempo que no concurre á la 
casa que solía frecuentar, ó que vive au 
senté de la suya. | Andar alzado un ani- 
mal, fr. Arg. Andar, en el campo ó en el 
potrero, fugitivo y lejos del alcance de las 
personas. 

«En un inmenso pajonal sembrado de grandes ár- 
boles diseminados, pillamos un caballo que hacia 
pocos días andaba por allí, pues no estaba alzado 
aún. » (Lucio V. MansiUa ; Una Escurs. á los Indios 
Ranqueles ; Bs. Aires, 1870; t. I, pág. 85. ) — '< No es 
cierto que los cristianos les hayan robado á ustedes 
nunca sus ganados, contesté. — Sí, es cierto, dijo 
Mariano Rosas ; mi padre me ha contado que en otros 
tiempos, por las Lagunas del Cuero y del Bagual 
había muchos animales alzados.» {Obra citada, 
t. II, pág. 250. ) — Esta palabra está empleada tam- 
bién por el mismo autor en el pasaje que hemos trans- 
crito en el art. Bagual. 

ALZAMIENTO s. m. Arg. Dolores ner- 
viosos á la cara ó á la cabeza; elevación de 
sangre. Muy usado entre la gente del campo. 

ALZARSE. V. r. Arg. Dispararse, huir 
los animales lejos de donde pueda pillárselos 
ó darles caza. || Arg. Apartarse los ani- 
males, retirarse, alejarse del alcance de las 
personas. || fig. y fam. Arg. Dejar de con- 
currir una persona por algún tiempo, sin 
motivo conocido, á donde solía ir con fre- 
cuencia. Andar á monte, según la Acad.; sin 
uso en la Arg. ( V., eii Santo, Alzarse 
uno con el santo y la limosna. ) 

« La operación de mudar tomando á lazo en el me- 
dio del campo, á más del riesgo de que los caballos 
menos asustadizos se espanten, disparen y se alcen, 
es sumamente morosa, requiere gran destreza y 
ofrece peligros. » ( Lucio V. MansiUa : Una Escurs.- 
Á LOS Indios Ranqueles, t. I. pág. 207 ; Bs. Aires, 
1870) — '<E1 primero ha sido soldado varias veces. 
El segundo formó alguna vez parte de un contin- 
gente, y en cuanto vio luz se alzó. » ( Obra citada, 
t.II, págs. 222 y 223.) 

ALLEGADO, DA. adjv. Arg. Dícese de 
la persona que, sin ser, por lo común, pa- 
rienta del dueño de la casa, vive en ella á 
expensas de éste. Ú. m. es. — « Allegado, 
da. adj. Cercano, próximo. |1 Pariente, pri- 
mera acep. Ú. m. c. s. || Parcial, últ. acep. 
Ú. t. c. s. » {Dice. Ac.) La i.^ acep. de 
pariente, según la Acad., es ésta: «Dícese 
de todos los ascendientes, descendientes y 
colaterales de una familia por consanguinidad 



ó afinidad. Ü. m. c. s.» La última át parcial, 
según la misma, es: «Que sigue el partido de 
otro, ó está siempre de su parte. Ü. t. c. s. » 
En la 2.^ acep., es de poco uso en la Arg. 
esta voz allegado. 

— « Y si no tienen amigos ? 

— No pueden dejar de tener. 

— Pero todos los hombres no tienen amigos que 
paguen por ellos. 

— Aquí sí ; no ve, seflor, que en cada toldo hay 
alleg:ados, que viven de lo qne ajencia el dueño >» 

(Lucio V. MansiUa; Una Escursión á los Indios 
Ranqueles,- Bs. Aires, 1870, t. II, pág. 190. ) 

ALLICITO. adv. 1. fam. Arg. Allí, muy 
cerca de aquí. Es muy usado entre la gente 
del campo. 

— <• Señor, cuando íbamos llegando á un charco que 
está allicito no más, cerca del médano de la Verde, 
me salió un indio malazo, con cuatro más ,» ... ( Pala- 
bras que el entonces coronel LucioV. MansiUa pone 
en boca del cabo Mendosa: Una Escursión á los In- 
dios Ranqueles, 1870, t. I, p. 199.) 

AMADRINAR, v. a. Arg. « Acostumbrar 
á un caballo á andar en tropilla siguiendo la 
yegua inadrina. » (Granada. ) (V. Ma- 
drina.^ Ú. t. c. r. — Lo propio en el Perú, 
según el mismo Gran., que cita á este pro- 
pósito á Palma. — De las cuatro aceps. que 
da al verbo amadrinar la R. Acad , éstas 
son desconocidas entre nosotros: « Unir dos 
caballerías con la correa llamada madrina » 
li ... II « Venes. Amansar el ganado por me- 
dio de la manada llamada madrina. » 

«Se amadrinan mejor á la yegua, si ésta tiene po- 
trillo » (Asara, citado por Granada .) 

El participio pasivo de este verbo está 
empleado en el pasaje del general MansiUa 
que hemos insertado en el art. Tropillero. 

AMANSADURA. s.f. Arg. Amansamiento 
de un animal, acción de amansarlo. 

«...; el tratamiento debe basarse sobre el mismo 
principio que la amansadnra de los potros. » (i?z- 
cardo Hogg; Una Tropilla de misturaos; p. 70.) 

AMANTE, s. m. y f. Arg. Querido, to- 
mado en mala parte. — Según la Acad. : 
< p. a. de amar. Que ama Ú. t. c. s. » 

«..., y el collar de brillantes como garbanzos que 
ha costado á su amante diez mil pesos de los dos- 
cientos mil ganados con el simple traspaso del boleto 
de un campo que no tuvo necesidad de escriturar. » 
(Julián Martel; La Bolsa; Bs. Aires, 1905, p. 144.) 

AMARETE. (Del \ia\.amaretto, amargui- 
llo.) s. m. Arg. Dulce seco, de forma circu- 
lar, compuesto de clara de huevo y aiúcar, 
con almendras de durazno molidas. En cas- 
tell., autorizado por la R. Acad., tenemos 
amargo, ó amarguillo : « Dulce seco com- 
puesto con almendras amargas » ; sin uso en 
la Arg. 

AMARILLAR, v. n. Arg. Mostrar una 
cosa la amarillez que en sí tiene Los duras- 
nales están amarinando. Ú. solamente 
en el presente de infinitivo, y en el gerundio 
con el verbo estar. En los demás modos se 



22 



AMB 



AME 



emplea amarillear, forma autorizada por la 
Acad. ; pero su sinónimo amarillecer no 
corre en la Arg. 

AMARRA. — Soltar un barco las ama- 
rras, ó amarras, fr. ^g. Arg. Ponerse en 
movimiento para marchar, previo el despren- 
dimiento de las amarras. 

« Concluida la comida, el presidente y demás invi- 
tados se despidieron de los viajeros, retirándose del 
crucero, que soltó amarras á las 2,30 de la tarde. » 
(Caras y Caretas de Í2 de mayo de 1906; «Par- 
tida del crucero « Bs. Aires ». ) 

AMARRO, s. m. fam. Arg. (prov. Cal.) 
Atado ó lío de cigarrillos. — « Amiarro. 
m. Amarra. » (Dice. Ac. ) 

AMASANDERO, RA. s m. y f. Arg. 
Persona que amasa la harina para hacer 
pan, tortas, etc. — La Acad. trae : * Ama- 
sador, ra. adj. Que amasa. Ú. t es » 
Esta palabra casi no se usa en la Arg. en la 
acep. restringida de la nuestra amasande- 
ro ; y decimos restringida, porque la de la 
Acad. es más general, pues no sólo se amasa 
harina, sino también yeso, tierra, etc. 

AMATEUR. (Voz franc.) s. m. y f Arg. 
Persona aficionada á un arte ó que lo cultiva 
sin tenerlo por oficio. 

AMBROSÍA, s. í. Arg. Dulce de leche y 
yemas de huevo medio batidas, el cual se 
hace echando esta mezcla en almíbar y po- 
niéndola á cocer en fuego lento, tapando la 
cacerola con un latón con brasas. — La 
Acad da á este nombre, á más de la de 
cierta planta, las siguientes aceps : « Mit. 
Manjar ó alimento de los dioses. || fig. Cual- 
quier vianda, manjar ó bebida de gustó sua- 
ve ó delicado. » 

AMBULANCIA, s. f. Arg. Coche grande 
de primeros auxilios médicos que tiene la 
municipalidad, en las ciudades ó pueblos, 
para el servicio público. — « Ambulancia. 
( De ambulante.) i. Hospital establecido en 
los cuerpos ó divisiones de un ejército y des 
tinado á seguir los movimientos de las tro- 
pas, á fin de prestar los primeros auxiUos á 
los heridos. |I fija. La establecida en un si- 
tio seguro, provisto de agua. || volante. La 
que lleva los auxilios á la misma línea de ba 
talla. » (Dice. Acad.) 

«Hay siempre» (en el municipio de B. Aires) «am- 
bulancias completamente listas para salir, de modo 
que en cuanto el teléfono avisa de un accidente ocu- 
rrido en cualquier parte, sólo falta que suba á ella el 
practicante y echen á trotar los caballos. Tres mi- 
nutos después, ya está preparada otra ambulancia, 
que substituye á la que acaba de salir.» (< Suple- 
mento Ilustrado» de 'La Nación de I." de Febrero 
de 1906; 1.^ pág., última columna.) 

« Intervino la policía y la víctima fué conducida en 
una ambulancia a] hospital San Roque. » ( La Prensa 
de 22 de mar.de 1907 : «Accidentes en la vía pú- 
blica • ,• secc. « Noticias de Policía ». ) 



AMÉRICA.— Hacer uno la América. 

fr. Arg. Enriquecerse, labrarse una buena 
fortuna en la América un extranjero que ha 
venido pobre á ella. 

AMERICANA, s. f. A7-g. Carruaje para 
seis personas, cuyos asientos dan, unos el 
frente, y otros la espalda, á la caballería, ha- 
ciendo bis á bis los de la caja principal. 
Tiene capota, que avanza mucho hacia ade- 
lante, sostenida, por esta parte, en pilares de 
hierro que descansan en los ladillos de los 
asientos del vidrio. Cuando decimos vidrio, 
no queremos significar que los haya; nos va- 
lemos de un término que, si bien no se usa 
entre nosotros, es muy castizo y está consa- 
grado por la Acad. — «Americana, f. 
Especie de chaqueta que baja hasta los mus- 
los. » (Dice. Ac. ) No corre en la Rep. Arg. 
en esta acep. 

« ... ; ligeras americanas, de un caballo, sencillas, 
bonitas, como las usa la juventud elegante para pa- 
sear sus galas y su regocijo ; ...» (Julián Martel; La 
Bolsa ; És. Aires, 1905, pág. 13. ) 

AMERICANISMO, s. m. Arg. Apego de 
los naturales de América á ella y á cuanto le 
pertenece. 1| Arg. índole, costumbres, ca- 
rácter, modalidad délos americanos. || Arg. 
Influencia ó intromisión del gobierno de los 
Estados Unidos de América en los asuntos 
domésticos de las otras naciones del Nuevo 
Continente. — « Americanismo, m. Vo- 
cablo ó giro propio y privativo de los ame- 
ricanos que hablan la lengua española. » 
(Dice. Ac.) También en la Arg. en esta 
acep. 

« No, no es posible sostener que la adhesión de San 
Martín á Rosas venía de su americanismo exaltado 
y de su temor ó su odio al extranjero. ( Miguel Cañé; 
Prosa Ligera ; Bs. Aires, 1903, p. 226. ) 

Es curiosa, porque revela el triste concep- 
to de una época, que, felizmente para nos 
otros, ya pasó, la pintura que hacía del 
americanismo M. Charles de Mazade en 
la Revista de Ambos Mundos, en el nú- 
mero de 15 de nov. de 1846, á propósito de 
la inmortal obra de don Domingo F. Sar- 
miento, Civilización y Barbarie. El pá- 
rrafo está en la pág. 232 del libro arriba ci- 
tado, Prosa Ligera, del Dr. Cañé. Dice 
así : 

« El americanismo representa la holgazanería, la 
indisciplina, la pereza, la puerilidad salvaje, todas 
las inclinaciones estacionarias, todas las pasiones hos- 
tiles á la civilización ; la ignorancia, la degeneración 
física de las razas, así como su corrupción moral... 
Obligando á las potencias europeas á emplear las ar- 
mas contra él, el americanismo ha puesto en claro 
un hecho que resume las relaciones de ambos mundos : 
es que la Europa se verá fatalmente empujada á hacer 
la conquista material de la América, si no hace pací- 
ficamente su conquista moral.»— « El segundo término 
del vaticinio, dice el Di'. Cañé, se va cumpliendo, pero 
¡ cuan lentamente ! » 

«Roto el eslabón comercial por el fracaso del blo- 



AÍ^IO 



AMU 



23 



queo continental maquinado contra el comercio euro- 
peo, el amerioanismo ha vuelto á caer bajo el dia- 
fragma de las cordilleras, las montañas 3M0S ríos.— 
He dicho mal : él renace y se complica con interven- 
ciones arbitrarias, como lo fué, sin duda alguna, la 
ejercida en Venezuela, y la que hubo de imponerse ! 
en 1879 para hacer cesar la guerra entre el Peni, 
Chile }' Bolivia. » ( Dr. Roque Sdens Peña: Derecho 
PÚBL. Americ. ; Bs. Aires, 1905, p. 199.) 

AMERICANO, s. m. Arg. Vals ameri- 
cano. 

AMICHO, CHA adj. Arg. Dícese de cada 
uno de dos ó más frutos que se crían unidos 
y como formando uno solo, como suele su- 
ceder á veces con los duraznos, las uvas, etc. 
Ú. m. c. en pl., y t. c. s. || Ar£^. El conjunto 
de frutos así formado. Ú. t. c. s. — Véase su 
etimología en Michu. 

AMICHU, s. m. Arg. (pr. Cat.) « Dos 
cosas unidas en una ó gemelas, siendo de 
una especie ó forma : las dos caras del dios 
Jano serían un amichu. )) ( Lafone Qjieve- 
do.J Quizá se derive, según este autor, de la 
voz castell. amigo, adoptada por el aymará, 
viniendo á significar « amigado ó hermana- 
do » ; ó, según el mismo, de michu, entreme- 
ter, que « acaso haya dado origen á la pala- 
bra amicho, dos en uno, porque así están, 
metido lo uno en lo otro ». 

AMOJOSAR. V a. Arg. Enmohecer ó 
amohecer ; cubrir de moho una cosa. Ú. m. 
c. r. Enmohecer también corre en la Arg , 
particularmente entre la gente culta, que, al 
escribir, casi no Uia amojosar. Amohecer 
es inusitado. 

AMOLAR. V. a. Arg. Causar algún mal; 
dañar ó perjudicar. Ú. t. c. r. Este verbo, 
que cambia la o en el diptongo iie en todas 
las personas del siiig. y la tercera del pl. de 
los presentes de indic, imperat. y subj. 
(amuela, amuele, etc.), solemos hacerlo re 
guiar. — (( Amolar, a. Sacar corte ó punta 
á un arma ó instrumento en la muela. || fig. y 
fam Molestar, enfadar.» (Dice. Ac.J Tam- 
bién corre en la Arg. en estas aceps. 

AMONEDADO, DA. p. p. de amonedar, 
nuestra acep. Arg. 

«Puede suceder muy bien que algunos restos de esa 
emisión fraudulenta de papel no amonedado, estén 
aún en poder de almaceneros vicedoctos y entonces 
aun se podrá recuperar siquiera una cienmilésima de 
lo perdido. >> ( « Charlas del p bt « ; n.° del 12 de mayo 
de 1906, pág. 40.) 

AMONEDAR, v. a. Arg. Reducir á mo- 
neda un papel ó metal. (V. Amonedado.) 
— Según la R. Acad. : « Reducir á moneda 
algún metal ». 

AMONIACO, s. m. Arg. La voz correcta 
es esdrújula: amoníaco. Es más común en la 
Arg. hacerla grave. 

AMOR. — Hacerle el amor un hom- 



bre á una mujer, expr. fam. Arg. Decirle 
amores ó requiebros, enamorarla. 

« Yo al principio creí que era juguete de la niña ; 
pero después vi que me quería y le empecé á haoer 
el amor, >>... ( Lucio V. Mansilla ; Una Escurs. á los 
Indios Ranqueles ; B. Aires, 1870, t. I, p. 285.) 

AMPALAGUA. s. f. Aj-g. Boa de laRep. 
Arg. conocida entre nosotros con este nom- 
bre y los de lampalagua y ampalava. El 
Dice, de Una Sociedad Literaria (año 1868) 
trae ampalaba. Tiene esta serpiente algunos 
metros de largo y es bastante gruesa. Se en- 
gulle vizcachas, comadrejas, zorros, etc., y 
hasta criaturas. — Según el Sr Lafone Que- 
vedo, se compone esta voz, de ampa, térmi- 
no cacano de interpretación ignorada, y 
lahua, lagna ó lava, « voz que reaparece en 
el nombre de yerba ca7tchalah7íay>. «Es más 
que probable », agrega, « que lahua sea ex- 
presión del idioma local, Cacan ú otro cual- 
quiera. En Aymará lahua es cosa dura ó 
tiesa, ó que se levanta así. » ( Tesoro de 
Catamarqueñismos. ) 

AMPALAVA. s. f. Arg. Ampalagua. 
(V. Ampalagua. ) 

AMPELIDÁCEO, CEA. adj. y s. f. Bol. 
(Arg.J Ampelideo, dea, según la Acad. En 
libros de enseñanza, escritos por autores ex- 
tranjeros residentes en nuestro país, se en- 
cuentra esta voz exótica, que seguirá abrién- 
dose paso entre la juventud estudiosa. 

AMPER. (De ampére.) s. m. Arg. Es lo 
que la Acad. llama amperio, que no usamos 
nosotros, y que define así: « Unidad de me- 
dida de corriente eléctrica, que corresponde 
al paso de un culombio » (por un error — ti- 
pográfico, sin duda, — dice columbio) « por 
segundo ». 

AMUCHAMIENTO, s. m. Arg. Acción y 
efecto de amuchar. 

AMUCHAR. (De mticho.) v. a. fam. Arg. 
Aumentar una cosa en número y cantidad. 
Amuchar la ració?i, la cosecha, la deuda, 
etcétera. Ú. t. c. r. Tiene una particular gra- 
cia este verbo usado en tono festivo: 

Se hafi amiuchado mis penas 
Desde qice te conocí, 
Y aquellas noches serenas 
Ya no existen para mí. 

«... ; veríamos lamentables apariciones del pasado, 
sombras evocadas de los campos elíseos de la política, 
espectros restituidos á la existencia planetaria para 
amuchar la concurrencia y los votos.» (La Nación de 
13 de octubre de 1903 ; «. Ecos del día >>. ) 

«Se ha hecho un fondo bastante considerable y con 
él se piensa hacer frente á toda la campaña de la con- 
vención, habiéndose comenzado desde ahora á sub- 
vencionar con un peso diario á todos los que amuchan 
la concurrencia al comité.» ( Diario L,\ Opi.nió.n, de 
Buenos Aires, de 14 de novbre. de 1903; <.< Notas 
Políticas » . ) 



24 



ANA 



ANC 



Amusgar, v. a. Arg. Echar hacia atrás 
las orejas el caballo, el toro, el buey, etc., sea 
en ademán de querer morder, tirar coces, 
corcovear ó embestir, ó como indicio ó señal 
de sujeción, timidez ó acobardamiento. Úsa- 
se siempre con las orejas como complemen- 
to. ¡1 fig. y fam. Arg. Acceder uno contra su 
voluntad y por violencia ó por temor, á la 
pretensión de otro, después de una tenaz re- 
sistencia. Ú. indistintamente con el comple- 
mento dicho ó sin él. — Según la Acad.: « a. 
Echar hacia atrás las orejas el caballo, el 
toro, etc., en ademán de querer morder, tirar 
coces ó embestir. Ú. t. c. n. || Recoger la 
vista para ver mejor. » En la segunda acep- 
ción no corre en la Arg.; la primera queda 
modificada según nuestra primera definición. 

ANACHELCO. s. m. Arg. Cheleo. 

ANALFABETISMO, s. m Arg. Cualidad 
6 estado de analfabeto. (V. Analfabeto ) 

«Un largo capítulo dedica la memoria á la solución 
del problema del analfabetismo, habiéndola encon- 
trado el consejo en alternar no las horas sino los días 
fijados para la enseñanza, recibiendo en las escuelas 
la mitad de la población escolar tres días alternados 
de la semana, y la otra mitad los otros tres días ó 
cuatro alternados.» (La Nación de 27 de febrero 
de 1902.) 

Esta voz está empleada en el texto de El 
País transcrito en el art. Porcentaje. 

«Esta masa analfabeta y adulta, pesa no obstante 
en la balanza de la cultura general, consignada por 
las estadísticas corrientes, y expone á la República 
ante las naciones extranjeras con un índice de anal- 
fabetismo que ellas concurren á formar...» (Minis- 
tro de Instrucción Pública de la República Arg,en- 
tinaDr. Joaquín V. Gonsáles; discurso pronunciado 
en la inauguración de la Escuela Normal de Perga- 
mino ; en el diario El País, de Bs. Aires, de 25 de 
sept de 1905.) 

«... y no permite» (la educación común) «empal- 
mes con la instrucción secundaria, por tener fin dife 
rente y valerse de medios propios para combatir el 
analfabetismo.» (La Pre.nsa de 24 de enero de 1907 ; 
primer articulo. ) 

ANALFABETO, TA. adj. Arg. Que no 
sabe leer. Ú. t. c. s. 

V. el empleo de este adj. en el texto del 
discurso del ministro Dr. González, transcri- 
to en el art. Analfabetismo. 

« Profesor de primeras letras para bestias analfa- 
betas, el domador tiene que ser, á la vez, indulgente 
para terquedades de novicios, inexorable para mañas 
de resabios. » ( Ricardo Hogg ; Una Tropilla de mis- 
turaos ; p. 7.) 

«La instrucción primaria tiene ya en las lej'es que 
la rigen su organización estable y falta sólo dotarla 
de elementos complementarios que el Consejo Nacio- 
nal de Educación necesita para conseguir estos dos 
objetivos : reducir el número de analfabetos y mejo- 
rar lo calidad de la enseñanza». {Mensaje del pre- 
sidente de la república Dr. Figueroa Alcorta, pro- 
nunciado en la apertura del congreso el 12 de mavo 
de 1906. ) 

« Alguien ha dicho que la prosperidad de una nación 
se revela por el número de analfabetos « que no tie- 
ne»... iPater: «.Bibliotecas públicas-»: en La Na- 
ció.v de 21 de mayo de 1906. ) 



ANANÁ. ( « Del guar. andiid: nana, la 
planta ; anana, su fruto », según Gran. ) s. m. 
Arg. Ananas sativa L., de la familia de las 
bromeliáceas. Planta vivaz (laR. Acad. la 
da como « anua », y el nombre como feme- 
nino y como voz llana), de hojas radicales 
gríseas, largas, estriadas, espinosas en los 
bordes. Del centro de ellas nace, al finalizar 
el tercer año, un tallo grueso que da origen 
á una espiga florífera terminada por una co- 
rona de hojas semejantes á las de la base, 
pero más pequeñas. Flores regulares, herma- 
froditas, colocadas en la axila de una bráctea 
violácea. Fruto en baya. Después de la flo- 
ración, las brácteas y la porción del eje co- 
rrespondiente á la espiga se hacen carnosas 
y torman con los frutos una especie de pina, 
ovoidea, que constituye la parte comestible. 
Habita en toda la América tropical. || Arg. 
Fruto de esta planta. — El plural es ananás. 
Lo correcto sería ananaes. 

«Se ve en los mercados buena cantidad de uva 
blanca y negra,» ....« bananas, ananás y cocos,».., 
(La Nación de 4 de enero de 1Q02; «.En los mer- 
cados » . ) 

ANARQUÍA, s. f. Arg. Disconformidad, 
oposición, desunión, contrariedad, desacuer- 
do en las ideas ó pareceres, ó en las volun- 
tades. — Según la Acad. : « Falta de todo 
gobierno en un estado. || fig. Desorden, con- 
fusión, por ausencia ó flaqueza de la autori- 
dad pública. » También en la Argentina en 
estas aceps. 

ANARQUIZAR, v. a. Arg. Introducir la 
anarquía en un estado, sociedad ó familia, ó 
entre personas que antes estaban unidas por 
el afecto ó por la comunidad de ideas ó pa- 
receres. II V. a. Arg. Introducir en éstos la 
desconformidad y oposición. 

« Y es que vuelven con sus ideas anarquizadas 
por escuelas y tendencias distintas v ( Martin A. Mal- 
harro; carta al Dr. Martiniano Leguisamón sobre 
el libro de éste, Montaraz ; revista La Actividad 
Humana, del Paraná: sept. de igoi, p. 45.) 

ANCO. s. m. Arg. {pr. Tuc. ) Especie de 
zapallo comestible, cuya cascara, por su co- 
lor, es parecida á la de la calabaza. Los hay 
de diferentes tamaños. 

ANCUA, s. f. Arg. Maíz tostado. Se come 
generalmente entre la gente pobre. Se tuesta 
por lo común en un casco de olla de fierro — 
callana, — echándole ceniza para que no se 
queme el grano. La que tiene más flores es 
la mejor ancua de maíz común. La de ca- 
pia es más tierna y sabrosa que la de cual- 
quier otra clase de maíz. — En el Perú el 
ancua se denomina cancha, según don Ri- 
cardo Palma; y don Zorobabel Rodríguez lo 
prueba con estos versos que cita, de don 
Juan de Arona: 



AND 



ANG 



25 



« ] Viva la chicha que ensancha 
Los ánimos apocados ! 
1 viva la chomba ancha ! 
I viva también la cancha, 
Que es pan comido á puñados ! » 

II Flor de ancua. Arg. ( V. en el ar- 
ticulo Flor.) || Harina, ó polvo, de 
anciía. Arg. La que resulta de moler el 
ancua y cerner el polvo. Se mezcla general- 
mente con azúcar. En el Perú, máchica, del 
quichua, según Palma: « La harina de maíz 
tostado que, á puñados, comen nuestros in- 
dios, mezclándola con azúcar y canela». 
« También se hace tjzáchica del maní ó 
cacahuete, tostado » (El mismo.) Esta voz 
máchica, en la i.^ acep. que le da Palma, la 
ha introducido la R. Acad. en el suplemento 
de su Dice, de ¿899. Los orientales de la 
Rep. del Uruguay la llaman gofio, voz que 
no consta en el léxico oficial arriba citado. 
Es exactamente nuestra harina de ancua 
(maíz tostado y despue's molido y cernido) ó 
la harina de maíz molido y cernido y des- 
pue's tostada, con azúcar ó sin ella. Este 
alimento, tan apetecible como grato al pala 
dar, es artículo de algún consumo en el co- 
mercio de la vecina república, particular- 
mente entre la gente pobre oriunda de las 
Canarias. Se les da también á los canarios 
(pájaros), que lo devoran con fruición. 

ANDADOR, s. m. Arg. Es lo que la 
Academia ditr\oxa\r\z. pollera y define así en 
una de sus aceps. : « Artificio hecho de mim 
bres, que se pone á los niños para que 
aprendan á andar. Es de figura de una cam- 
pana, que por arriba se ajusta á la cintura, 
y desciende ensanchándose hasta llegar al 
suelo, para seguridad de que no se caiga la 
criatura. » Esta voz pollera no corre en la 
Argentina en esta acep. — La Acad. trae 
aduladores {^\.^ y lo define así: «Tirantes 
que sirven para sostener al niño cuando 
aprende á andar». 

ANDALUCISMO, s. m. Arg. Vocablo ó 
giro propio de los andaluces. 

Hasta en Venezuela es conocida esta voz. 
Don Baldomero Rivodó, en su obra Voces 
Nuevas en la Leng. Castell., dice: 
«...; y los llamados cubanismos, chilenis- 
mos, mejicanismos, peruanismos, venezola- 
nismos, etc ; así como los andalucismos, 
aragonismos, vizcainismos, y aun los casti- 
llanismos (no decimos los castellanismos), 
no son más que provincialismos, que en su 
mayor parte sólo deben figurar en los dic- 
cionarios peculiares de éstos, que se publi- 
quen en cada país respectivamente. » 



ANDANADA. — Por andanadas, adv. 
m. fig. y fam. Arg. Superabundantemente, 
con abundancia excesiva. — « Andanada, 
f. Descarga cerrada de toda una andana ó 
batería de cualquiera de los dos costados de 
un buque. || Locahdad cubierta y con dife- 
rentes órdenes de gradas, destinada al pú- 
blico en las plazas de toros. ¡| fig. y fam. Re- 
prensión, reconvención agria y severa. Ú. m. 
en la fr. soltarle á uno una andanada. » 
(Dice. Acad.) 

«Ycomolasmodificaciones vienen por andanadas, 

las correcciones y verificaciones individuales re- 
quieren un tiempo enorme.» (La Prensa rfe 21 de 
febr. de 1909 ; « La contabilidad nacional. — Conse- 
cuencias del retraso del presupuesto^^.) 

ANDAR. Andar, ó estar, noviando. 
fr. fam. Arg. Andar en galanteos un mozo 
con una niña, ó ser ésta festejada por aquél. 

ANDULLO, s. m. Arg. (pr. Tuc.) Mazo 
de hojas de tabaco superpuestas longitudi- 
nalmente y de modo que los troncos van de 
un solo lado. — ((Andullo, m. Tejido que 
se pone en las jaretas y motones de los bu- 
ques, para evitar el roce. || Hoja larga de ta- 
baco arrollada. » (Dice. Ac.) Como se ve, 
nuestra acep. difiere de la segunda de la 
Academia. 

ANEGAR. — Es general entre la gente del 
pueblo decir aniego, aniegas, aniega, 
etcétera. (V. Celebrar.) 

ANEXIONAMIENTO, s. m. Arg. Acción 
y efecto de anexionar; anexión. (V. Ane- 
xionar. ) 

ANEXIONAR, v. a. Arg. Anexar, cuando 
se trata de jurisdicciones locales ó territoria- 
les, ó de reparticiones ú oficinas públicas. Es 
un verbo que tiene puramente una apHca- 
ción oficial. — La Acad trae anexar en esta 
acepción (que nosotros le damos también), 
más lata que la de anexionar: « Unir ó agre- 
gar una cosa á otra con dependencia de 
ella. Ú. principalmente hablando de la agre- 
gación (le una ciudad ó provincia á una na- 
ción, de una nación á otra, ó de un benefi- 
cio eclesiástico á otro ». (V. Anexionismo. ) 

ANEXIONISMO, s. m. A7^g. Doctrina ú 
opinión favorable al a^iexionamiento . ( V. 
Anexionamiento j^» Anexionar.) || Arg. 
Facción ó partido que sustenta esta opinión. 
— La R. Acad. no trae sino anexionista, al 
que le ha dado recientemente carta de ciu- 
dadanía en el Suplemento de sa Diccionario 
de 1 899; no admite anexionismo, anexio- 
namiento ni anexionar. 

ANGADA, s. f. Arg. Jangada, nuestras 
aceps. 

«Nuestro corresponsal viajero nos ha remitido las 
fotografías que reproducimos, en las que se asiste á 



26 



ANO 



ANT 



una voladura de raigones de quebracho que forman 
las ang^adas y que obstaculizan la navegación del 
río. » (El Hogar ; Bs. Aires, 29 defebr. de 1908 ; « A 
través de la América — La navegación del Pilco- 
mayo » .) 

ANGOLA, adj. Arg. Natural de la región 
del África occidental conocida con este 
mismo nombre. Ú. t. c. s. Negro angola ; 
angola Jiiio. \\ Arg-. Por ext., aplícase á 
cualquiera persona cuya piel es de color ne- 
gro. Ú. t. c. s. II fig. y fam. Ar£-. Dícese del 
individuo rudo, lerdo y de cortos alcances. 
Ú. t. c. s. Esta acep. es casi equivalente á la 
fig. y fam, «Simple, necio ó idiota», que 
asigna la Acad. al adj. y sustantivo bozal, 
que nosotros usamos exactamente en el mis- 
mo sentido de angola en esta nuestra ter- 
cera acep. También se acerca mucho á esta 
otra, fig. y fam. ( de bozal), contenida en el 
citado léxico : « Nuevo ó principiante en al- 
gún ejercicio ». — ^ V. e?i Zapallo, Zapa- 
llo ANGOLA. » 

ANGURRIA, s. f. Arg. Hambre extra- 
ordinaria, deseo vehemente y continuo de 
comer. || Arg. Enfermedad conocida en 
castellano con el nombre de « hambre cani- 
na», voz que también corre en la Rep. Arg. 
— La Acad. trae estangiirria ó angurria, 
este último como fam., en la acep. de « En- 
fermedad en la vía de la orina cuando ésta 
gotea frecuentemente y á pausas ». También 
registra angurria ( como ant. ) por « san- 
día», planta y fruto. Completamente sin uso 
entre nosotros en estas aceps. 

«Conquistado el Norte y el Sur de África, por la 
inteligente angrurria colonial inglesa , usucapiado 
el Egipto bajo el disfraz de un protectorado finan- 
ciero,...» ( Ane,el Floro Costa; << Visita internacio- 
nal »/ en La Nación, de Bs. Aires, de 30 de mayo de 
1903. ) 

ANGURRIENTO, TA. adj. fam. Arg. 
Que tiene angurria. (V. esta voz.) Corres- 
ponde al vocablo castellano hambróti, auto- 
rizado por la R. Acad. y desconocido en la 
Rep. Arg. (V. Hambruna.) Ú. t. c. s. 

ANÍS. s. m. Arg. En castell., autorizado 
por la Acad., anisado, voz que también corre 
en la Arg. ; aguardiente anisado. — La Acad. 
designa con el vocablo anís la planta cono 
cida con este nombre, y también su semilla 
ó grano, como igualmente la dicha semilla 
con baño de azúcar, y por ext., toda confi- 
tura menuda ; también así en la Rep. Arg. 

ANIVELAR. V. a. Arg. Nivelar. Esta úl- 
tima forma es más usada. 

ANORMALIDAD, s. f. Arg. Irregulari- 
dad, calidad de lo anormal, irregular ó anó- 
malo. ¡I Arg. Estado anormal de una cosa. 

<» Es un hecho público j' notorio que no funciona el 
poder legislativo en la provincia de Córdoba y esto 
implica la paralización de uno de los grandes resor- 



tes indispensables para el juego regular }• armónico 
de los poderes ; esto implica una anormalidad, una 
perturbación en su régimen legal.» {Diput. nac. doc- 
tor Pedro Olaechea y Alcorta ; ses. de 11 de ag. de 
1009; intcrv. á Córd.) 

ANORMALMENTE, adv. m, Arg. De un 
modo anormal. 

ANTARCA. (Del quich. an ó han, arriba, 
en alto, y larca, corvas de las piernas. ) adv. 
m. fam. Ai^g. (provs. de Sa?it., Cal.yTtic.J 
De espaldas. Ú. en la fr. caer, ó caerse, an- 
tarca. 

ANTARCARSE. (De antarca.) v. r. Arg. 
(pr. Tuc.) Caerse de espalda, boca arriba. 
( V. Ant/\rca. ) 

ANTARQUEARSE. v. r. fam. Arg. (prov. 
Tuc.) Echarse para atrás, inclinando la ca- 
beza y la espalda. 

ANTEPALCO, s. m. Arg. En los teatros, 
cuarto pequeño que comunica con el palco 
y donde se dejan los abrigos y los som- 
breros. 

« Entran en un antepalco, donde dejan los abrigos 
y los sombreros.» (Julián Martel ; La Bolsa ; Bue- 
nos Aires, 1905, p. 74.) 

Esta voz está empleada en el pasaje de 
Grifo que hemos insertado en el art. Baig- 
noire. 

ANTICLERICAL adj. Arg. Contrario, 
opositor al clero. Ú. t. c. s. La pre?isa an- 
ticlerical ; los anticlericales de la cá- 
mara. II Arg. Perteneciente ó relativo á los 
anticlericales. Cuestiones anticlerica- 
les. 

« El movimiento anticlerical comprende muchas 
tendencias. Venidos de todas partes, los liberales 
profesan opiniones no sólo diversas sino antagóni- 
cas, pero tienen todos un fondo común de senti- 
miento. » (S7_y/o; << ¿os cm^m/zííos déla Iglesia '; en 
La Nación de 15 defebr. de 1906.) 

ANTICLERICALISMO. s. m. A7'g. Ani- 
madversión contra el clero. || Arg. Bande- 
ría, facción ó partido que lo combate. 

í'La gran república del Norte, protestante en la 
inmensa mayoría de su población, no se siente, sin 
embargo, inficionada de ese anticlericalismo faná- 
tico y ridículo que aun sirve de bandera á las gentes 
de poco fundamento, muy numerosas, por desgracia, 
en las naciones católicas de la raza latina .» ( Diario 
Los Principios^ de Córd., de 26 de enero de igo2.) 

ANTIDILUVIANO, NA. adj. Arg. Ante- 
diluviano, voz poco usada entre nosotros, 
aunque es la forma correcta y más concor- 
dante con la etimología. 

<<...; diríase, al verlos» (á los perros de los indios, 
en las tierras de Baigorrita), «que son habitantes fó- 
siles de las remotas épocas anti-dilnvianas,''... (¿m- 
cio V. Mansilla; Una Escursión á los Indios Ranque- 
LES ; Bs. Aires, 1870. t. II, p. 400.) 

ANTIFAZ, s. m. Aí^g. Velo, máscara ó 
cosa semejante que sólo cubre el rostro des- 
de la frente hasta el labio superior. Es lo que 
la Acad. llama « mascarilla». — «Antifaz. 
(De ante yjaz.) m. Velo, máscara ó cosa 



AÑA 



APA 



27 



semejante con que se cubre la cara.» (Dice. 
Acad.) 

ANTIHIGIÉNICO, CA. adj. Arg. Con- 
trario á la higiene. 

«..., muchos padres de familia no vacilarían en 
preferir la vida sana del campo para sus hijos á la 
vida antihigriénioa de la ciudad. » ( Fonsvettis ; « Un 
colegio modelo i>; en La Nació.n, de Bs. Aires, de 21 de 
jun. de 1906; prtjner art.) 

ANTINATURAL, adj. Ai^g. Contrario al 
orden de la naturaleza ; contranatural. 

«El Imperio Universal, y su succedáneo el Imperio 
Cristiano, tuvieron consecuencias desastrosas sobre 
el pueblo, como que pretendían la supervivencia de 
un estado artificial ; y de este modo, pronto desapare- 
cen á su sombra todas las virtudes que constituyen el 
término medio común de las sociedades normales, 
para ser reemplazadas por las condiciones heroicas, 
es decir de excepción, necesarias al sostenimiento de 
un estado antinatural.» (L. Lugones; El Imperio 
Jesuítico ; Bs. Aires, 1904, pcíg. 20.) 

ANTIPATRIÓTICO, CA. adj. Arg. Con- 
trario al patriotismo, que repugna á él. 

ANTIPESTOSO, SA. adj. Arg. Que es 
contra peste ó preserva de ella á los ani- 
males. Dícese particularmente de las subs- 
tancias que se inyectan en la sangre, y de 
las mismas inyecciones. Suero antipes- 
toso. 

ANTIQUISTA. s. com. Arg. Persona 
aferrada á la lengua que se hablaba antigua- 
mente y que se opone á la introducción en 
ella de neologismos. — La Acad. sólo trae 
antiqtiismo. 

«Allá, enceguecida con el fulgor deslumbrante de 
los tiempos de oro, la falange de los antiquistas, 
más religiosa que científica, ha vivido abroquelada 
entre las viejas murallas de la tradición ; vive aún 
de los eternos ídolos, y sorda á los clamores de refor- 
ma se mueve en el círculo estrecho de Castilla y oir 
no quiere las voces de las demás regiones peninsula- 
res ni tampoco las de más lejanas tierras de abolengo 
común.» {Severus; "La lengua castell.» ; primer 
articulo en La Nación de 13 de ag. de 1906.) 

ANTIYER. adv. t. íam. Arg. La Acad. 
trae anteayer, que también corre en la Arg., 
y el familiar aittier, menos usado. 

ANUDAR. — Anudársele á uno la 
garganta, fr. fig. y fam. Arg. Estrecharse 
el tragadero como si le hubieran hecho un 
nudo. Dice lo mismo el verbo neutro amiz- 
gar, autorizado por la Acad. y sin uso en la 
Argentina. 

AÑAPA, s. f. Arg. ( Rio ja, Córd., Saní. 
Esf. y Catatn.) Harina de algarroba que 
sirve de alimento á las personas. || Arg. 
(las 7nismas provs . ) Esta harina amasada 
con agua ó leche. || Arg. (provs. antedi- 
chas.) Bebida cuyo elemento es la harina de 
algarroba desleída en agua, y que se toma 
antes que entre en fermentación. 

Esta voz está empleada en el texto del se- 
ñor Selva que hemos transcrito en el art. 
Ardidoso. 



AÑAPA. — Hacer añapa una cosa, fr 
fig. y fam. Arg. (provs. Rio ja, Córd., 
Sant. Est. y Catam. ) Hacerla menudos pe- 
dazos. Corresponde á las frases españolas 
hacer jigote, hacer trisas, una cosa, la pri- 
mera de las cuales no corre en la Arg. Ü. t. 
el verbo como reflexivo. 

AÑASGADO, s. m. Arg. Labor que se 
hace en las telas blancas de lienzo, sacando 
de ellas varios hilos y formando huecos ó 
calados, que se labran después con la aguja, 
según el gusto de quien los trabaja. Corres- 
ponde exactamente á la voz deshilado, espa- 
ñola, que también corre en la Argentina. 

AÑASGAR. V. a. Arg. Hacer añasgado 
en la tela. 

«Vestía entonces» (Quiroga) «calzoncillo afiasgra- 
do, bota de potro i espuela, chiripá de espumilla car- 
mesí i manta de paño colorado.» {Domingo F. Sar- 
miento; Aldao, Apuntes Biográficos.) 

ANILINA, s. f. Arg. Anilina, voz que 
también se usa en la Arg. Reputamos tan 
propio el uno como el otro ; si bien anilina 
es más conforme con su etimología primiti- 
va, pues añil, según la Acad., es, en árabe, 
üjinilach, derivación del persa nila, hierba, 
pastel ó glasto. 

APACHOCHAR. v. a. Arg. En el juego 
de la malilla, dar á uno muchas cartas de un 
mismo palo. Ú. t. c. r. || Arg. Poner este 
juego, ó el naipe, en el mismo, por haber 
barajado mal, de modo que los jugadores 
salen con pachocha, ó sea con muchas car- 
tas de un mismo palo. Ú. t. c. r. 

APAÑADOR, RA adj. Arg. Que apaña, 
en nuestras aceps. ( V. Apañar. ) Ú. t. c. s. 
— La Acad. trae también este adj. con la 
misma definición, pero tomando el verbo 
apañar en sentidos muy diferentes del que 
en la Arg. le damos ; y como s. m. en este : 
« El que congrega gente para que le oiga su 
predicación ». Inusitado en la Rep. Arg., 
también, en esta acep. 

APAÑADURA, s, f. Arg. Acción y efecto 
de apañar, en nuestras aceps. ( V. Apa- 
ñar. ) — La Acad. define también así este 
nombre, pero tomando el verbo apañar en 
aceps. que difieren de las nuestras; y le da 
este otro sentido: «Guarnición que se ponía 
al canto ó extremo de las colchas, frontales 
y otras cosas », agregando que se usa más 
en plural que en singular. No corre en la 
Arg, en ninguna de estas aceps. 

APAÑAR. V. a. Arg. Tapar, encubrir ó 
disculpar maliciosamente las picardías, tra- 
vesuras ó delincuencia de otro. Rafael 
apaña á Luciano, ó las bellaquerías de 
Luciano. \ yír^. Esconderlo ú ocultarlo para 



28 



APA 



APE 



que no lo castiguen. Las madres suelen 
apañar á sus hijos cuando se levanta el 
inexorable azote del padre. — La R, Acad. 
registra este verbo en estas aceps. : « Asir ó 
coger con la mano || fig. Tomar alguna cosa ó 
apoderarse de ella, capciosa ó ilícitamente. 
II Aderezar, asear, ataviar. || fam. Abrigar, 
arropar. |1 fam. Remendar ó componer lo 
que está roto. || r. fam. Darse maña para 
hacer alguna cosa. » Inusitado entre nos- 
otros en estas aceps. — El Sr. Enrique Teó- 
filo Sánchez, en su interesante obra Voces 
Y Frases Viciosas, trae el verbo apañar 
como peruanismo y equivalente á « discul- 
par » : « Dar razones ó pruebas que descar- 
guen de una culpa ». Para nosotros hay dife 
rencia entre apañar y disculpar : el que 
disculpa una falta con justas razones y sin 
pretender encubrir la verdad, no apaña : 
nuestro verbo envuelve la idea de encubri- 
miento ü ocultación. ¿No vendrá el sentido 
que nosotros le damos, del que primitiva- 
mente tuviera en las regiones del Plata bajo 
el gobierno de la península, y el mismo que 
la Acad. le asigna, de « abrigar, arropar » ; 
el que, por la acción de los apañadores, de 
tapar ó cubrir con ropas, etc., á los culpa- 
dos, se habrá tal vez convertido en las dos 
aceps. nuestras ? 

APARCERÍA, s. f Arg. Trato ó comer- 
cio diario del aparcero ó aparcera (nues- 
tra acep.) en la casa donde verifica sus 
compras. — La Acad. le da esta acep.: 
« Trato ó convenio de los que van á la parte 
en una granjeria». También se usa en la 
Arg. en este sentido. 

APARCERO, RA. s. m. y f. Arg. Parro- 
quiano de una carnicería, ó de una tienda ó 
puesto en los mercados de abasto, que acos- 
tumbra comprar en ella lo que necesita. — 
Según la Acad.: «Persona que tiene aparce- 
ría con otra. » ( V. e7i el art. Aparcería lo 
que entiende la Acad. por esta voz.) || «Per- 
sona que tiene parte con otra ú otras en al- 
guna heredad ó cosa. || ant. fig. Compañero, 
ra. » En esta última acep. lo usan todavía 
los paisanos en algunas provincias . particu- 
larmente entre la gente del campo, como 
puede verse en esta redondilla de don Hila 
rio Ascasubi, en que hace hablar al paisano 
Anselmo Morales, en su composición « Bal- 
domero El Gaucho » .• 

« Aquí me tiene, ya ve, 
De patriota y de pueblero 
Atrás del pleito, aparcero, 
Sin recular. Siéntese. » 
APAREJAR, v. a. Arg. Poner el aparejo 
(nuestra acep. ) á las caballerías de carga. — 



Según la Acad., « Poner el aparejo á las ca- 
ballerías. » ( V. Aparejo. ) 

f< ... ; mandé ensillar y aparejar, y á la media hora, 
cuando el sol del último dia de >Íarzo se perdía ra- 
diante en el lejano horizonte, puse pie en el estribo.» 
( Lucio V. Mansilla ; Una Escurs. á los Indios Ran- 
QUELES ; Bs. Aires, 1870, t. I, p. 2g.) 

APAREJO, s. m. Arg. Albarda que se 
pone á las caballerías de carga. ¡| Arg. Arreo 
necesario para cargarlas. — Esta acep., en- 
tre otras, que da la Acad. á este nombre, es 
más comprensiva que la segunda nuestra: 
«Arreo necesario», dice, «{jara montar ó 
cargar las caballerías ». A la montura no la 
llamamos nosotros nunca aparejo. 

APARRAGADO, DA. adj. Arg. La Acad. 
sólo trae la forma achaparrado, da, que casi 
no se usa en la Rep. Arg. en el lenguaje co- 
mún, y aparrado, da, completamente des- 
conocida. 

APARTE, s. m. Arg. Acción y efecto de 
apartar los animales que pastan en un campo 
ó potrero ajeno. || Arg. Acción y efecto de 
apaitar unos animales de otros con cualquier 
otro objeto. — « Acción y efecto de apartar 
ó apartarse », es una de las aceps. que da la 
Acad. al substantivo apartamiento, que tam- 
bién usamos nosotros. 

*Art. 181. El que reclamare sus anímale':, deberá 
pagar previamente al dueño del campo, por derecho 
de aparte, diez centavos por cabeza de ganado ma- 
yor y dos centavos nacionales por ganado menor...» 
( CÓD. RuR. DE LA Prov. de Córd. ; / j de diciembre 
de 188S. ) 

..., «se encontraba el Sr. Cándido Zubillaga, res- 
petable estanciero de ese partido, presenciando el 
aparte de una porción de ganado. » ( La Prensa de 
14 de mar 30 de igoy ; «Los efectos de tina centella >>.) 

APEALAR. V. a. Arg. Pialar. 

Este verbo lo empleó Azara, según Gra- 
nada. 

APECHUGAR, v. n. fig. y fam. Aj^g. Ha- 
cer frente á una dificultad ó apuro, para aca- 
bar con ella. Ú. t. c. a. 

V. empleado este verbo en el texto de Fi- 
garillo inserto en el art. Calotear. 

APENAS — Apenas si... fr. elíptica, 
condic. y dubitativa. Arg. Es muy usada en 
nuestro país. — Dice don Andrés Bello en 
su Gram. de la Leng. Castell.: « Se ha intro- 
ducido recientemente, tomada de la lengua 
francesa, la frase apenas si, que se en- 
cuentra con bastante frecuencia en las obras 
de Martínez de la Rosa : « Apenas si se 
oía el confuso rumor de los pasos ». No creo 
deba desecharse, porque se ajusta bien á la 
significación de los elementos que la com- 
ponen, y la elipsis que la acompaña es natu- 
ral y expresiva : si se oía, era apenas. » 

«Era» (el sitio puesto por el general Urquiza á 
Bs. Aires) «en los primeros días de Noviembre de 
1859, y en la plaza sitiada corría el rumor de un pro- 



APE 



APE 



29 



ximo ataque, cuyo éxito apenas si era dudoso. » 
{Lttis V. Várela; «¡Sursiiiii corda!»; septiembre 
ig de 1888. ) 

<vNo tiene patria aún, hogar, ni calma, 
Y apenas si en sus sendas escabrosas 
Le guía un vago instinto de las cosas. 
Especie de crepúsculo del alma!» 

( Joaquín Castellanos; « El viaje eterno ». ) 

«..., apenas si descubrimos una ciega ignorancia 
3- el paso de una voluntad regida por las inconscien- 
cias.» (La Prensa, de Bs. Aires, de 27 de mar. de 
1907 ; primer articulo. ) 

« Por esto, pues, hi-itoria, idiomas, costumbres, todo 
ha desaparecido, y apenas si quedan algunas confu- 
sas tradiciones populares,» ... ( Memoria del Sr. don 
Luis Ve^a-Rey y Falcó ; Congreso Literario Hispa- 
no-Americano ; Madrid, 1893, pág. 272. ) 

APENDICITIS. s. m. Arg. Inflamación 
del apéndice. Es muy usado ya entre nos- 
otros, y es raro que no figure ni en el dic- 
cionario de la Acad., ni en el de Roque 
Barcia. 

«Por fin el telégrafo nos informa que la enfermedad 
que ha postrado al soberano es una peritiflitis que, 
por sus manifestaciones alarmantes, ha requerido 
una intervención quirúrgica. — La peritiflitis es lo que 
hoj', salvo mu3' rara excepción, se conoce con el nom- 
bre de apenaicitis : la inflamación aislada de la par- 
te del intestino grueso denominado «ciego», no se 
produce casi nunca, y es, por regla general, la infla- 
mación del apéndice lo que determina el cuadro sinto- 
mático alarmante y repentino que ha presentado ayer 
el rey de Inglaterra.» (La Nación de 25 de junio 
de 1902. ) 

APEÑUSCADOR, RA. adj. Aj^g. Que 
apeñusca, tomado este verbo en la acep. de 
la Acad. y en la nuestra. Movimiento ape- 
ñuscador. — Es raro que la Acad. traiga 
apeñusca)' {qu su Dice, de 1899), que no 
figuraba en el del- 84, como equivalente de 
apañuscar, y no incluya apeñuscador, 
ra, sino solamente apañtiscador, ra. En la 
Arg. es muy poco usado este último. (V. 
APEÑUSCAR y Peñusco. ) 

APEÑUSCAMIENTO. s. m. Arg. Acción 
y efecto de apeñuscar y apeñicscarse, en 
nuestra acep y la de la Acad. ( V. este 
verbo.) 

APEÑUSCAR. V. a. Arg. Juntar ó agru- 
par estrechamente personas ó cosas. Corres- 
ponde exactamente á la voz castell. apiñar. 
Ú. m. c. r. — La R. Acad. trae apañuscar 
ó apeñuscar, el primero como fam., en la 
acep. de « Coger y apretar entre las manos 
alguna cosa, ajándola ». En la Arg. también 
se usa en este sentido la segunda forma ; la 
primera, rarísima vez. ( V. Peñusco y Api- 
ñuscar. ) 

APERADO, DA. adj. Arg. Api. á la ca- 
balgadura, y va precedido generalmente de 
los adverbios bieti, mal, etc., para significar 
la calidad del apero que se le pone ó lleva. 
También se aplica al jinete. Va bien, mal ó 
lujosamente aperado. — La R. Acad. no 
trae este adj., pero sí el v. a. aperar en esta 



acep. casi completamente desconocida en 
nuestro país : « Componer, aderezar ó hacer 
carros ó galeras y aparejos para el acarreo y 
trajino del campo ». (V. Apero.) 

n Mariano montaba un caballo oscuro de su predi- 
lección, aperado con sencillez.» {Lucio V. Mansilla; 
Una Escuks. á los Indios Ranqueles ; Bs. Aires, 1870, 
t. II,p.25.) 

« Montando en ágiles fletes bien lustrosos y apera- 
dos, llega al rancho la mozada bullanguera y chaco- 
tona. » ( Daniel D, Albornos ; « Aires criollos » / en 
Caras y Caretas de 20 de oct. de 1906. ) 

APERCIBIR V. a. Arg. Advertir; darse 
cuenta de una cosa, reparar en ella. Ú. t. c. r. 
— ((Apercibir. (De a y percibir.) a. Pre- 
venir, disponer, preparar lo necesario para 
alguna cosa. Ú. t. c. r. j| Amonestar, adver- 
tir. II For. Requerir el juez á alguno, conmi- 
nándole para que proceda según le está or- 
denado. » (Dice. Ac.J En la Rep. Arg. tam- 
bién se usa en estas aceps., á excepción de 
la primera. — (( Percibir. (Del lat. percipe- 
re.) a. Recibir una cosa y entregarse de ella. 
Percibir el dinero, la renta. || Recibir por 
uno de los sentidos las especies ó impresio- 
nes del objeto. |l Comprender ó conocer una 
cosa. » (Dice. Ac.J Es muy general entre 
nosotros confundir estos dos verbos, em- 
pleando apercibir por percibir, como se 
ve en estas expresiones: No he apercibido 
un solo centavo de lo que me tocaba. — 
« ..., porque todos aperciben con claridad 
las altas consecuencias del hecho ». 

«La vida se pasa sin sentir. — > Como dice la sen- 
tencia árabe, no es más que el camino de la muerte.— 
«(Cuando menos lo esperábamos, nos sorprende el 
invierno, y recién, como la cigarra imprevisora, nos 
apercibimos de que hemos pasado el verano can- 
tando, sin pensar en nada. » {Lucio V. Marsilla; Una 
Escürsión á los Indios Ranqueles ; carta XLIV. ) 

«No habíamos andado media cuadra, cuando un 
grito sofocado de Larrea me hizo apercibir que me 
encontraba literalmente á babuchas de Eyzaguirre, 
quien á su vez aplastaba al gordo, que, entre gemi- 
dos, estaba tendido á lo largo, sobre algo informe que 
se debatía en el barro y que un ligero examen poste- 
rior reveló ser el cuerpo de Larrea.» ( Miguel Cañé ; 
Juvenilia; j5s. Aires, iQoi,p. i5i.) 

«El Poder Ejecutivo se halla apercibido de la es- 
casa atención que se presta desde hace algún tiempo 
á la enseñanza de las materias que más directa rela- 
ción tienen y más influencia ejercen en la formación 
del espíritu nacional, V ... (9.° considerando del de- 
creto de Plan de Estudios de los Colegios Naciona- 
les y Escuelas Normales, de 4 de mar. de igo5.) 

«La reserva que se le manifestó, si es que de ella 
se apercibió, no le hizo la menor impresión.» (M- 
guel Cañé : Prosa Ligera; Bs. Aires, 1903, p. 168) 

«Un agente de la sección 12.*, que recorría las ca- 
lles confiadas á su vigilancia, dio la voz de alarma 
al apercibirse del humo y llamas que salían del 
negocio. » {Diario La Razón, de Bs. Aires, de i." de 
oct. de 1907; secc. « Policía».) 

El Dr. Roque Sáenz Peña, en su discurso sobre el 
Sollverein Americano pronunciado en la Conferencia 
Internacional de Washington, dice en el tercer pá- 
rrafo: ..., «errores deque me he apercibido con 
pesar»,... 

APEREÁ. (Del guar. apereá, según Gran.) 
s. m. Arg. Mamífero roedor, de menos de 



30 



API 



APO 



un pie de largo, del color de la rata y seme- 
jante á ella, pero sin cola. 

APERITAL, s. m. Ar£: Bebida amarga 
y aperitiva, que se toma regularmente con 
soda, antes de comer. 

APERO, s. m. Ar£: Recado de montar á 
caballo que usan nuestros paisanos ú hom- 
bres de campo. 1| Arg: Arreos de montar, 
propios de ellos, y que comprenden las jer- 
gas abajeras, las caronillas, la carona, el 
recado, ó basto, el pellón y el sobrepellÓ7i ó 
sobrepuesto. — (( Apero. ( De aperar.) m. 
Conjunto de instrumentos y demás cosas ne- 
cesarias para la labranza. |i Por ext. conjun- 
to de instrumentos y herramientas de otro 
cualquier oficio. Ú. m. en pl. » — « Apero. 
(Del vasc. abere, ganado.) m. Majada, pri- 
mera acep. II ant. Rebaño ó hato de gana- 
do. » Estos dos artículos son del Dice, de la 
Real Acad. En ninguna de estas aceps. corre 
la voz apero en la Rep. Arg. 

<<Encima de esto va el <^ apero» propiamente dicho, 
hoy hechos por el modelo de don Domingro Colina y 
con bastos de sauce. El que puede lo hace chapear.» 
( Sr. Samuel A. Lafone Quevedo; Tesoro de Cata- 
MARQUE.*sisMos; aví. Recado ó Montura. ) 

«....; pensé en Medea, en Atalanta, pensé en los 
jefes de caballería que regaban el camino de \s. reti- 
rada con las prendas de su apero. ( Miguel Cañé ; ]v- 
vENiLiA ; Bs. Aires, 1901, p. 135.) 

«Criollos viejos de alpargatas y descalzos, cuyo 
apero integro no alcanzaría el valor de un peso. Sus 
recaditos tenían por matras pedazos de bolsas vie- 
jas, y por estribo sólo del lado de montar una sogui- 
ta de cuero crudo con un nudo para meter los dedos 
áe.\ pie,.. .t> (Ricardo Ho^g ; Una Tropilla de mistu- 
raos, p. 14. ) 

Esta voz la emplea don Juan B. Selva: véase el 
texto en el art. Mancarrón. 

«Su caballo, un lordillopequefio, fornido, ágil, lucía 
un vistoso apero plateado que había sido objeto de 
admiración para Donato, hasta que vló el portentoso 
«herrajes de Segundo Rodríguez, el coloso que murió 
gloriosamente en la acción del Sauce.» {Javier de 
Viana ;« Entre piír puro st; en el Suplemento Ilus- 
trado de La Nación de Bs. Aires de 15 de mar. de 
1906; primera pdg.) 

«Consistía» (el regalo) «en doscientas yeguas, cin- 
cuenta vacas y diez toros de un pelo, dos tropillas de 
overos negros con madrinas oscuras, un apero com- 
pleto con muchas prendas de plata, »... {Lucio V. Man- 
silla; Una Escurs. .\ los Indios Ranqueles ; Bs. Aires 
1870, t. II, pdg. 8.) 

API. s. m. Arg. Mazamorra. En Cata- 
marca, Santiago y la Rioja, es muy general 
el uso de este nombre. En Catamarca, s^giin 
el Sr. Lafone Quevedo, hay « api de maíz, 
de trigo, de arroz ». 

APILONAR. V. a. Arg. Hacer pilas gran 
des, pilones. 

..., «se encuentra en la última sesión ordinaria y 
apllona todo hasta el año entrante,» ... (La Prensa 
de Bs. Aires, de 1.° de oct. de 1907; secc. 'Actua- 
lidad •>.) 

APIÑUSCADOR, RA. adj. Arg. Ape- 
ñuscador. (Véase.) Ú. solamente por la 
gente inculta. ■ 

APIÑ use AMIENTO, s. m. Arg. Ape- 



ñuscamiento. Muy usada entre la gente 
rústica. 

APIÑUSCAR. V. a. Arg. Apeñuscar. 
Ú. t. c. r. Voz corriente entre nuestros cam- 
pesinos y gente del pueblo, ¿Derívase átpi- 
ñusco? CV\ PiÑusco. ) Tal vez del lat. ap- 
pingere, añadir, juntar, ó del nombre caste- 
llano pina. 

APLASTAR. V. a. Arg. Cansar, acobar- 
dar un animal de mañera que se quede 
plantado y no dé un paso más. Ú. m. c. r. 

«Las cabalgaduras se habían aplastado algo 
con la legua y media de guadal —Aplastarse, e< 
un término del país, que vale más que fatigarse y 
menos que cansarse, cuando se quiere expresar el es- 
tado de un caballo V (Lucio V. Mansílla ; Una Escuk- 
siÓN Á LOS Lndios Ranqueli-s ; B. Aires, 1870, t. I, pá- 
gina 85. ) — « Oh ! conlestó el paisano, echándole una 
mirada de compasión al caballo de su interlocutor ; 
es que si lo sigue apurando al iñancarrón, ahoritano 
más se le va á aplastar.» [Obra citada, t. II, pá- 
gina 395. ) 

APLICACIONES, s. f. pl. Arg. Encajes 
ó telas bordadas que, cosidos en ciertas 
prendas del vestido de las mujeres, y aun en 
los cortes de las basquinas ó sayas (polle- 
ras), sirven de adorno, y son como adhe- 
rencias ó labores del género á que se aplican. 

APOCHONGADO, DA. p. p. del v, apo- 
chongarse. Arg. Ú. mucho como adj. 

APOCHONGAMJENTO. s. m. Arg. Ami 
lanamiento, apocamiento, falta de ánimo y 
de disposición para obrar en cualquier sen- 
tido. 

APOCHONGARSE, v. r. Arg. Amila- 
narse, entristecerse, apocarse, faltarle á uno 
el ánimo ó la disposición de hacer cualquier 
cosa. 

APORREAR. V. a. Arg. Tratar mal auno, 
trayéndolo con violencia y golpes de una 
parte á otra. |¡ fig. y fam. Arg. Apretar á uno 
en la disputa ó en la pendencia, trayéndole 
á mal traer, sin dejarle arbitrio para la res- 
puesta ó la satisfacción. — La R. Acad. trae 
zamarrear en estas aceps. ; sólo en la se- 
gunda lo empleamos nosotros. — « Apo- 
rrear, a. Golpear con porra ó palo, ó dar 
de palos ó porrazos. Ú. t. c. r. || r. fig. Ata- 
rearse con suma fatiga y aplicación. » (Dice. 
Acad.) Sólo en la primera acep. corre en 
la Arg. 

APORTAR. V. a. Arg. Tratándose de una 
obra, estudio ó empresa, llevar uno á ella su 
concurso material ó moral. — El Dice, de la 
R. Acad. separa en dos artículos este verbo, 
por su distinta derivación, una de la voz 
castellana « puerto », y otra « del lat. appor- 
tare ; de ad, á, y portare, llevar ». Estas son 
las aceps. en el segundo artículo : « Causar, 
ocasionar. || For. Llevar cada cual la parte 



APU 



AQU 



31 



que le corresponde á la sociedad de que es 
miembro, y más comúnmente, llevar bienes 
el marido ó la mujer á la sociedad conyugal». 
Muy usado entre nosotros en la segunda 
acep ; en la primera, en rarísimos casos. 

«Sobre «Divorcio» versa la tesis del Dr. Alfredo 
E. Hudson. Aunque breve, es un trabajo muy subs- 
tancioso que aporta buenos elementos al estudio de 
la cuestión.» { Diario La Nación, ác Bs. Aires, de 25 
de iiovbrc. de 1902; sección « Bibliografía ». ) 

APRENDER. — Es uso general entre la 
gente sin educación, en la Arg., decir: 
apriendo, apriendes, etc. Véase cómo 
debe conjugarse este verbo, en el art. Cele- 
brar. 

APRENSIÓN, s f. Ar£: Prevención, con- 
cepto desfavorable que se tiene de una per 
sona ó cosa, particularmente si es infundado 
Le has tomado aprensión á Fulano. — 
En las aceps. (jue le da la Acad., lo usamos 
también nosotros. 

APRETADERA, s. f Arg. Aprieta- 
papel. 

«... en aquel ancho escritorio-ministro ya no se es- 
cribía un solo alegato, ni reposaba un solo pliego de 
papel sellado bajo las apretaderas de cristal, pris- 
máticas, que ahora servían para impedir que se vola- 
sen los muchos diarios... ■» ( Julián Martel; La Bolsa ; 
Bs. Aires, 1905, p. 39. ) 

APRETAPAPEL. s. m. Arg. Aprieta- 
pel. C V. Apretar ) 

APRETAR. -- Véase su uso en la Arg , 
en el art. Cimentar. 

«En cuanto Echagüe le apreté las clavijas, va á 
marcar el paso hasta dormido.» (La Opinión, de Santa 
Fe, de 4 defebr. de 1909 ; . El día político •■>. ) 

APRIETAPAPEL. s. m. Arg. En caste 
llano, « pisapapeles », que no usamos nos- 
otros. 

APROVISIONADO, DA. adj. Arg. Pro 
visto de los mantenimientos necesarios. 

APUNTAR, v. n. fig. y fam. Arg. Seguido 
de la preposición para y un nombre que in- 
dique un punto, sitio ó lugar, significa em- 
prender uno la marcha con dirección á él. 
Apuntar para sus pagos, para la casa de 
sus simpatías. 

APUNTE. — Llevar á uno el apunte, 
fr. fig. y fam. Arg. Hacer caso la dama del 
galán, y viceversa ; corresponder á sus de- 
mostraciones de afecto. |] fr. fig. y fam. Arg. 
Mostrar estimación una persona á otra, usar 
de atenciones con ella. — Ú. m. c. en sentido 
negativo, en las dos aceps. 

<' El ingeniero Emilio Mitre desde una platea delan- 
tera hace geroglílicos con su bastón apuntando en 
vano hacia el presidente Latorre, quien, sea porque 
no lo ve ó porque no entiende la telegrafía sin hilos, 
no le lleva el apunte al semáforo...» (Diario La 
Opinión, de Bs. Aires, de 21 de nov. de 1903 ; * Los 
notables republicanos ». ) 

«Él debía ser eternamente un zonzo y allí estaba el 
secreto de su empecinada mala suerte. ¡Ni aquella 



arrastrada le llevaba el apunte ! » ( Javier de Via- 
na ; «Miseria'....»; en Caras y Caretas, n.° 370.) 

«Yo me voy de tu lao ; pero si llego á saber que el 
botellero denira á llevarte el apunte, vengo un día 
V ni aunque me den de baja...» (Cuentos de Fray 
Mocho, 1906 ; « Tierna despedida» ; palabras de un 
agente de policía. ) 

Esta frase está empleada en el pasaje de 
« La Argentina » que hemos insertado en él 
art. Boycot. 

APUÑALEAR, v. a. Arg. Apuñalar, se- 
gún la R. Acad., inusitado en la Rep. Arg. 

«El Sr. Saldías, en su panegírico de Rosas, lo acep- 
ta» (al hecho de haber éste remitido al gobernador 
López, de Santa Fe, el itinerario que debía seguir 
Quiroga), «explicándolo como una circular que se 
había dirigido á todos los gobiernos del tránsito. No 
disputaremos la forma ; pero el hecho es que los ase- 
sinos recibieron de Rosas mismo, postea á posta, el 
trayecto en que podían detener y apuñalear á Qui- 
roga. » ( Dr. Vicente F. Lopes ; Manual de la Hist. 
Arg. ; lección LII. ) 

«En la Boca los huelguistas apuñalearon dos ca- 
ballos de carro de la casa Drysdale » (Corresp. telegr. 
de Bs. Aires, en el diario Los Principios, de Córd., de 
22 de nov. de 1902. ) 

«Un republicano de Suiza criticó á Lincoln, y á la 
República Americana, sea por emulación, ó por el 
simple deseo de usar de su derecho de crítica ; y don 
Héctor, que sólo conoce el derecho de aplaudir, pues 
su liberalismo no distingue entre el crimen de apuña- 
lear y el de criticar, se levantó exaltado contra el 
profano criticón , y le dijo : — Soy americano, es decir, 
soy compatriota de Lincoln; es decir, soy la repúbli- 
ca, soy la parte ofendida!» {«Várela» ; en Escritos 
POSTUMOS DE J. B. Alberdi, t. XIII, 1900, páginas 
77 y 78.) 

APUÑAR. V. a. Arg Sobar la masa con 
los puños para que se ablande. En castell., 
heñir, voz desconocida en la Rep. Arg. — 
La Acad. trae apuñar en estas aceps.. en 
las que lo usamos también nosotros: «a. 
Asir ó coger algo con la mano, cerrándola. 
II n. Apretar la mano para que no se caiga 
lo que se lleva en ella. » 

AQUEL, AQUELLA, AQUELLOS, 
AQUELLAS, pron. dem. Arg. Precedido 
del nombre, denota lo que ese en construc- 
ción idéntica. 

«La noche en que Garay venció á los indios 
En aquel llano que se ve á lo lejos. 
Vi muchas de esas sombras 
Que cruzaban gimiendo entre los muertos. 
La flor y nata de indio> y caciques 
Cayó en el lance aquel. ¡ Si los espectros 
No se hubieran entonces presentado. 
No sé cuándo lo hicieran, voto al cielo!» 
{Juan Zorilla de San Martín; poema Tabaré; 
ed. de 1905, pág. 98. ) 

<(Un alarido inmenso, pavoroso 

En los aires revienta ; 
Nadie á fauces humanas esos gritos, 
A escucharlos de noche, atribuyera. 
Un águila tranquila, que pasaba 

Sobre la selva aquella 
El vuelo aceleró, cambió de rumbo, 
Y se perdió en la soledad inmensa.» 

( Autor y obra citada, pág. 154. ) 

AQUERENCIADOR, RA. adj. Arg. Que 
aquereueia. ( V. Aquerenciar. ) 

Esta voz está empleada en el texto de Yo- 
fruá inserto en el art. Conchabo. 



32 



ARE 



ARG 



AQUERENCIAR. v. a. Arg. Hacer to- 
mar querencia á un lugar. Dícese principal- 
mente de los animales. Ú. m. c. r. — La R. 
Acad. lo trae solamente como reflexivo. (V. 
Aquerenciador. ) 

AQUILATAR. (De quilate.) v. a. Ai^g. 
Acrisolar, purificar. Ú. t. c. r. 

« En sus calidades y defectos se aquilataban cla- 
ramente los elementos étnicos, constitutivos de su es- 
píritu: tenía la energía desbordante y ejecutiva, el 
pensamiento vivo y coloreado de los fundadores de 
dinastías y repúblicas del Renacimiento italiano.» 
{Lucas Ayayragaray ; « Tributo — Carlos Pellegri- 
ni — Esboso de su psicología » ; ert La Nación de 18 
dejul. de 1906.) 

AQUISQUINADO, DA. p. p. del v. aquis- 
quinar ó aquisquinarse. Arg. || adj. Arg. 
Dícese de la persona ó animal que tiene el 
vientre estreñido ó sin poder evacuar. 

AQUISQUINAMIENTO. s. m. Arg. Ac- 
ción y efecto de aquisquinar ó aquisqui- 
7iarse. 

AQUISQUINAR. v, a. Arg. Estreñir; 
poner el vientre en estado de no poder eva- 
cuar. Ú. m. c. r. 

ARACA (DE), expr. fam. (Arg.) que 
indica oposición ó contradicción, signifi- 
cando que no sucederá lo que acaba de de- 
cirse. 

ÁRBOL. — Árbol de frutilla. Arg. 
Árbol de la familia de las ericáceas. 

ÁRBOL. — Árbol de leche. Arg. 
( prov. Entrerríos . ) Lecherón. { V. este 
nombre. ) 

ÁRBOL — Árbol de melón. Arg. 
Papayo. ( V. este nombre.) 

ARCA. s. m. Arg. (prov. Tuc.) Visco. 
( V. ViscoTEjí' Visco.) 

ARCHIVAR V. a. fig. y fam. Arg. No 
contestar á uno el saludo que ha hecho. Han 
archivado tu saludo, ó te han archi- 
vado. 

ARDIDOSO, SA. adj. Arg. (provs. del 
centro.) Mañoso, astuto, sagaz. — La Acad. 
lo da como ant. 

«¿Quién conoce en Bs. Aires y en todo el Litoral las 
voces aguaitar, ardidoso, taita, cayana, guagua, 
guampas, patay, añapa, chapeca, pericote y tuntas 
otras de igual estirpe que por las provincias cuyanas 
son corrientes entre la plebe, y que llegan á veces 
hasta la gente más culta?» Cjuan B. Selva; El 
Castell. en Amér. ; La Plata, 19C6, p. 34.) 

ARDIENTÍSIMO, MA. adj. superl. de 
ardiente. Arg. La Ácad. trae ardentísimo. 

ARDILOSO, SA. (De ardid.) adj. Arg. 
(provs. centrales.) Ardidoso. (Véase.) 

ARENGUISTA. s. m. Aj^g. El que está 
habituado á pronunciar arengas y tiene ver- 
ba y facilidad para este género de trabajos. 
Ú. t. c. adj. 



« Sacado » ( el general Mitre ) « de la vida militar, es 
asimismo sorprendente su acción en la vida civil, lo 
mismo desde la más alta magistratura del país que en 
su actuación de simple ciudadano ; lo mismo que como 
legislador y académico, como historiador y poeta, 
como tribuno popular y areng:nlsta,»... {José M 
Niño; Mitre ; Bs. Aires, i906, t. I, pág. 12. ) 

ARENILLERO, s. m. Arg. Vaso en que 
se tiene la arenilla para enjugar lo escrito. En 
castellano, autorizado por la Acad., salvade- 
ra; sin uso en la Arg. También corre en Ve- 
nezuela, según don Baldomero Rivodó. 
(Voces Nuevas en la Lengua Caste- 
llana.) 

ARESTÍN, s. m. Arg. Erupción de la 
piel, tenaz y molesta, que suele aquejar á los 
niños y á los animales. En Chileno, según el 
Sr. Samuel A Lafone Quevedo, arestín 
significa «rascarse los cabellos». — La se- 
gunda acepción que da la R. Acad. á e^ta 
voz es: « Veter. Excoriación que padecen 
las caballerías en las cuartillas de pies y ma- 
nos, con picazón molesta ». 

ARFIL. s. m. Arg. Alfil, voz corriente 
también en la Arg. 

ARGENTINISMO, s. m. Arg. Palabra, 
frase ó modismo propio del lenguaje de los 
argentinos. 

ARGENTINIZAR. v. a. Arg. Adaptar 
una cosa á la índole, carácter, costumbres y 
necesidades de la República Argentina, jj 
Arg. Hacer tomai á uno las costumbres ar- 
gentinas. Ú. t. c. r. 

<<Argrontlnlzar la enseñanza, imprimiéndole carác- 
ter nacional.» (La Nación de 15 de mayo de 1906; 
«.Actualidad docente — La conferencia de ayer».)— 
« Argrentlnizada la educación, sería necesario estu- 
diarla, definirla y realizarla, desde el punto de vista 
regional. » {Diario y lugar citados. ) 

ARGOLLA. — Allá por la argolla del 
lazo. fr. fig. y fam. (Arg.) que, aludiendo á 
la argolla de hierro que tiene en uno de sus 
extremos el lazo de enlazar, denota lo dis- 
tante que está uno de ser pariente de otro, ó 
la lejanía del parentesco de ambos. — ^ Y es 
parienta esa niña, de Julio) — Allá por la 
argolla del lazo. Ú entre la gente del 
campo También se dice : Ser pariente por 
lo Cuevas. 

ARGOT. (Voz franc.) s. m. Arg. Jerga, 
jerigonza ó modo particular de comunicarse 
entre sí que usan los ladrones. Más común- 
mente se dice lunfardo. En España, germa- 
nia, caló; en Francia, argot; en Italia, gergo. 

«Para emplear la f;liz expresión de un autor, el 
argrot es una simple «excrecencia» del idioma ordina- 
rio de que deriva. La mayor parte del diccionario de 
la lengua matriz, diremos así,— sobre todo en lo que 
respecta á ciertas partes de la oración, los artículos, 
las preposiciones, las interjecciones, las conjunciones 
—se conserva sin alteración en el arg^ot. Otro tanto 
sucede con el tipo sintáctico, con las asonancias ge- 
nerales, con los modos de derivación de los vocablos, 
con la pronunciación, en una palabra, con todos aque- 



ARO 



ARRE 



33 



líos elementos que forman la índole }• que dan la fiso- 
nomía de la lengua. Las raodiñcaciones del argrot re- 
caen así sobre una parte relativamente insignificante 
del idioma ordinario, consistiendo en la sustitución de 
alg'unos sustantivos, adjetivos , verbos, adverbios y 
participios por otros nuevos, inventados con arreglo 
á ciertas leyes que estudiaremos en seguida, y en la 
adopción de algunas palabras, locuciones y modismos 
originales.» (, Antonio Dellepiatie ; El Idioma del de- 
lito ; Bs. Aires, 1894, pdgs. 20 y 21 .) 

ARISCO, CA. adj. Ar^-. Dícese del ani- 
mal que no se deja pillar fácilmente, ó que, 
una vez pillado, quiere disparar. || fig. y fam. 
Ar£: Api. á la persona retraída, que huye de 
la gente. Ú. t. c. s. — ((Arisco, ca. (Del la- 
tín y>r«.y.^ adj. Áspero, intratable. Dícese de 
las personas y de los animales. » (Acaci.) 

ARÍSTIDES. s. m. pr. A7^g. Aristides. Es 
muy común hacer esdrújula esta voz llana. 

ARMADA, s. f. Arg-. Disposición de la 
})unta del lazo al tiempo de arrojarlo al ani- 
mal. 

ARMADURA, s. f. Arg-. Acción y efecto 
de armar ó preparar el lazo para enlazar. 

Esta voz está empleada en el texto de La 
Opinión transcrito en el art. Curialesco. 

ARMAR. V. n. Arg. Tratándose de pren- 
das de vestir, particularmente las que han de 
ir ajustadas al cuerpo, sentar, venir bien. 
Esta levita le arma, ó le arma muy bien. 
— Entre las muchas aceps. que da á este 
verbo la R Acad., figura esta, que tal como 
está definida, no se conforma con la aplica- 
ción y uso que hacemos de él en la Repú- 
blica Argentina: «Cuadrar ó convenir una 
cosa á alguno sentarle bien, acomodarse á 
su genio ó dictamen » . 

ARMAS. — De armas llevar, expr. fig. 
y fam. Arg. Api. á la persona que no teme 
los lances difíciles, aun cuando hayan de re- 
solverse por las armas. || expr. fig. y fam. 
Arg. Por ext., ú t. para significar que una 
persona, particularmente si es mujer, sabe 
campear por sus respetos y defender viril- 
mente y con entereza sus derechos. 

ARMÓNIUM. s. m. Arg. Armonio. Ór- 
gano pequeño, con la figura exterior del pia- 
no y al cual se da el aire por medio de un 
fuelle que se mueve con los pies. Ú. las dos 
formas, como también harmóninm y har- 
monio. 

ARO. s. m. Arg. Adorno de metal, de 
forma circular, que llevan las mujeres pen- 
diente de la parte inferior de la3 orejas, ho- 
radadas para este fin. También usan tal ador- 
no en Europa algunos hombre», y en otras 
partes del mundo los de ciertas razas salva- 
jes. Corresponde esta definición á la de 
arillo y arete que da la Acad. Arete no 
corre en la Arg. ; arillo es voz casi extinta 



ya. Los hay también, con el mismo nombre 
de aro, de forma combada y con piedras 
preciosas. 

ARQUÍMEDES. s. m. pr. Arg. Arquime- 
des. Los argentinos hacemos esdrújula esta 
voz llana. 

ARREADA, s. f. Arg. Acción y efecto de 
arrear, particularmente si esta acción es fur- 
tiva y violenta por tratarse de animales 
ajenos. 

ARREADOR, s. m. Arg. Látigo que usan 
los troperos, carreros, arrieros, etc., y que 
consiste en un cabo (le palo, generalmente 
tosco, de cincuenta centímetros á un metro 
de largo, poco más ó menos, al cual va ase- 
gurada una argolla por medio de un ojal de 
tiento, y á ella un lazo trenzado, con una 
gnasquita en la punta, cuyo largo varía en- 
tre uno y medio y dos metros. Hay arrea- 
dores cuyo cabo es de fierro ó verga de 
toro, y otros, hasta de plata, — enchapados, 
se entiende, con este metal. 

«Vino éste por detrás, y le dejó la marca de un respe- 
table arreador, pero nada .. El lobuno carecía de sen- 
sibilidad.» {Carlos A. Estrada; a Al Cuartel Quinto».) 

D. Juan B. Selva emplea esta voz: véase el 
texto en el art. Mancarrón de este Diccio- 
nario. 

*Se fué el marchante y con él se ha ido una nota 
típica de Buenos Aires y también el arreador usado 
como cetro ; 1 1 boina terciada sobre la oreja ; el chiri- 
pá de grano de oro cayendo apenas sobre la bota de 
becerro chueca y embarrada; el tirador, que era una es- 
pecie de cafarnaun en que se hallaban botones deser- 
tores, cartas de mucamas aventureras que comenza- 
ban con el invariable «cerido, marchante digaraé ci es 
sierto que me dará el haniyito ci le doy el veso»,... 
( Tose S. Alvares; « El lecheroy>, en Cuentos de Fray 
Mocho; 1906, p. 2.) 

ARREGLAR, v. a. Arg. Componer, 
nuestra acep. || fig. y fam. Arg. Corregir, 
reprender. 

Esta voz está empleada en el texto del ge- 
nerar Mansilla que hemos insertado en el 
artículo Componer. 

ARRELINGARSE, v. r. Arg. (pr. Tuc.) 
Resolverse. 

ARRELLENARSE {T>q a y relleno. ) v. 
r. Arg. Ensancharse y extenderse en el 
asiento con toda comociidad y regalo. || fig. 
Arg. Vivir uno en su empleo con gusto y 
sin ánimo de dejarle. — Corresponde exacta- 
mente en sus dos aceps. á arrellanarse ( « de 
a y rellano »), autorizado por la Acad. y 
usado también en la Rep. Arg. por la gente 
culta . 

También parece usarse en Bolivia: 

«Un diputado pelma y bobarrón 
Que muy arrellenado en su sillón. 
Ño sepa formular una moción 
Ó se duerma durante la sesión.» 

{Manuel José Cortés, boliviano; «Las elecciones».] 



ARRÍ 



ARRO 



No faltan, empero, quienes emplean la voz 
castellana autorizada por la Acad. : 

«Acercáronse las siUas, encendie'ronse cigarriUos, 
arrellanáronse en las butacas los más perezosos con 
la natural curiosidad de oir la defensa de lo que no la 
tenia. .» (J Antolínes; « Un hombre bien educado»; 
en p B T, semanario de Bs. Aires, de 19 de mayo de 
1906, p. 41.) 

ARRENDAR. — V. su uso en la Arg., en 
el art. Cimentar. 

ARREO, s. m. Arg. Conjunto de anima- 
les que se llevan arreando de una parte á 
otra. 

«Todo individuo que tuviere bebidas á balde está 
obligado á permitir que el transeúnte saque el agua 
necesaria para sus arreos, no pudiendo cobrar más 
de dos centavos por cabeza de ganado mayor, y me- 
dio centavo por ganado menor. » (Art. 138 del Código 
RuR. DE LA Prov. DE CÓRD.; 13 dicbre. de 188S.) 

« Van treinta y más años que empecé á luchar con- 
tra los mil obstáculos que á sus primeros pobladores 
opone todo desierto: he peleado con los indios arries- 
gando mi vida; he pasado á caballo las noches lar- 
gas, frías ó tormentosas de ronda, y de arreo v... 
( Yofruá; «Los milagros de la Argentina — Un anar- 
quista empedernido»; en La Nación de 5 de junio de 
1906). 

ARREPANTINGARSE. v. r. Arg. Arre- 
llanarse en el asiento, y extenderse para ma- 
yor comodidad. Es la definición que da la 
Academia de los verbos repantigarse y re- 
panchigarse, únicas formas autorizadas por 
ella, pero muy poco usadas en la Reptíblica 
Argentina, particularmente la segunda. 

ARREVESADO, DA. adj. Arg. Difíci', 
enredado, obscuro ó que con dificultad se 
puede entender. Revesado, según la Acade- 
mia; su uso, muy raro en la Rep. Arg. Len- 
gua arrevesada ; persona arrevesada 
para hablar. Api. á persona, ú. t. c. s. — La 
voz revesado no corre en la Arg. en esta 
otra acep. que le da la Acad. (tampoco 
arrevesado ) : « travieso, revoltoso, in- 
dócil ». 

ARREVESAMIENTO. s. m. Arg. Ca- 
lidad de arrevesado. 

ARRIA, s. f. Arg. Muchedumbre de acé- 
milas que van ó siguen unas tras de otras, 
particularmente en el trajín por caminos 
montañosos. — « Arria. ( De arre. ) i. Re- 
cua. » (Dice. Ac. ) Estas son las aceps. de 
recua según la Acad. : « Conjunto de ani- 
males de carga, que sirve para trajinar. || fig. 
y fam. Muchedumbre de cosas que van ó si- 
guen unas tras de otras. » En la i.^ acep. de 
recua, también usamos los argentinos esta y 
la voz arria; pero en la 2.^, solamente re- 
cua, á no ser que la « muchedumbre » sea de 
acémilas, en cuyo único caso decimos tam 
bien arria. 

ARRIBA. — De arriba, m. adv. fig. y 
fam. Arg. De balde, gratuitamente, sin que 



le cueste á uno nada. |] fig. y fam. Arg. Sin 
razón ni motivo justificado. |i fig. y fam. Arg. 
Dícese de un beneficio ó provecho que re- 
cibe uno ó le viene por casualidad ó de un 
modo imprevisto. || fig. y fam. Arg. Con pa- 
labras ó frases indicadoras de tiempo, signi- 
fica eti holgajiza ó sin hacer nada. — « De 
arriba, loe fig. De Dios. Venir de arriba 
una cosa. » (Dice. Ac.) También corre en 
la Arg. en esta acep., y « de lo alto », que 
registra igualmente el léxico oficial. 

En el texto de Figarilio inserto en el ar- 
tículo Caloteador, está empleado este 
m. adv. en la i.^ acep. 

«M'hé pasao una semana di arriba, acompañando 
á Mauro, mi primo, que se casaba!...» Cuentos de 
Fray Mocho, 1906; «Entre amigos»; palabras pues- 
tas en boca de un hombre del bajo pueblo. ) 

«Ahora sí que estoy creyendo que va á vestirse 
este invierno de arriba.» (Diariol^os Principios, de 
Córd., de 30 de mar. de 1906; 'El día políticos; 
palabras puestas en boca de un interlocutor.) 

ARRIBAR. V. n. fig. y fam. Arg. Engor- 
dar los animales que estaban entecados ó 
flacos. — Se parece mucho á la nuestra esta 
acepción que, entre otras, asigna la Acade- 
mia á este verbo: «fig. y fam. Convalecer, ir 
recobrando la salud ó reponiendo la ha- 
cienda». También lo usamos nosotros en 
este sentido. 

ARRIBEÑO, ÑA. adj. Arg. Dícese de 
los naturales de las provincias argentinas del 
norte y de los de Bolivia. Ú. t. c. s. |¡ Arg. 
Nacido en alguna de las provincias del inte- 
rior de la Rep. Arg. Esta denominación era 
dada por los habitantes de Bs. Aires (porque 
vivían aquéllos, para éstos, del lado de 
arriba) en los tiempos de la dominación es- 
pañola y de la guerra de la independencia. 
Usábase t. c. s. — La R. Acad. trae esta voz 
como de Méjico en esta acep.: «Aplícase 
por los habitantes de las costas al que pro- 
cede de las tierras altas. Ú. t. c. s. » 

<■<..., y de mozo del ganado ó matero, agregado fué á 
la recua que en Younga prepararon comerciantes y 
arribeños para transportar sus lingotes y azogues á 
tierras de abajo. » ( Pastor S. Obligado; « El primer 
grabado (Su tradición)» ; en el áupl. Jlustr. de 
La Nación, de 15 de mar. ele 19 o6, p. /.*) 

« De esta costumbre cordobesa de llamarle abajo al 
naciente y arriba al poniente, viene la denominación 
de Provincias de arriba y de abajo ; la de arribeños 
y abajeños. >> Lucio V. Mansilla; UnaEscursión .\ los 
Indios Ranqueles ; t. I, p. 31. ) 

Esta voz está empleada en el texto del pa- 
dre Gambón que hemos incluido en el artículo 
Pardo. 

ARROCINA. (De arro:3.) s. f. Arg. Gra- 
nulos del maíz molido, despojados de la cas- 
carilla, del tamaño del arroz común. 

ARROLLAR, v. a. Arg. Atropellar, lle- 
var por delante un vehículo á una persona, 
un animal ó una cosa. 



ARRU 



ASI 



35 



« En la calle Callao, entre Córdoba y Paraguay, fué 
arrollado anoche el niño Pedro Flores por el carrua- 
je que guiaba Pedro de la Fuente.» (La Phknsa, de 22 
de mar. de 1907; secc. «.Xoiicias de Foiicia», suelto 
titul. « Arrollado por ten coche ».)— « Un automóvil que 
era dirigido por el chauffer José Domínguez, en la 
calle Rivadavia y Yapeyú arrolló al barrendero Alí- 
elo Cabello, quien, al ser apretado por las ruedas del 
vehículo, sufrió heridas de importancia en distintas 
partes del cuerpo. » (El mismo; sccc. citada, suelto 
titul. « Accidentes en la via pública'). 

ARROPE, s. m. Ar£: (provs. delinter.) 
Zumo de la tuna cocido al fuego de modo 
que quede espeso como el almíbar. || 
Arrope con cascos. Arg. (provs. del ín- 
ter.) El que se hace con pedazos de tuna. || 
Arrope de tuna pelada. Arg. (provs. 
del Ínter. ) Como su nombre lo indica, el 
que se hace de la tuna quitándole previa- 
mente la cascara. Es más claro, suave y 
grato al paladar que el arrope común. — 
Es famoso el arrope de Tulumba, La Dor- 
mida y Cruz del Eje ( lugares de la prov. de 
Córdoba), donde abunda mucho la tuna. — 
La Acad. define así la voz Arrope: «Mosto» 
(zumo déla uva) «cocido al fuego hasta 
que toma consistencia de jarabe. || pr. Exír. 
Almíbar que se hace de miel cocida y espu- 
mada. II Farm. Jarabe concentrado hecho 
con miel blanca y que contiene alguna subs- 
tancia vegetal y medicinal. Arrope de mo- 
ras, de granada, de saúco. » Entre los pro- 
vincianos del interior, diciéndose arrope, 
se entiende precisamente el de tuna, no el 
de uva, que hay que determinarlo. 

ARROZ. — Arroz con leche. Arg. Dul- 
ce muy agradable y alimenticio, que, como su 
nombre lo indica, se hace con arroz y leche, 
los que se hierven juntos hasta que toman 
cierta consistencia de una masa blanda, la 
que se mezcla luego con azúcar. — La R. Aca- 
demia, aunque no registra este nombre, lo 
trae como ejemplo en el art. Dulce. 

<•< Cerraba la marcha, con una conmovedora regula- 
ridad, ya un plato de arroz con leche, ya una fuente 
de orejones.» {Miguel Cañé ; Jüvenilia; Bs. Aires, 
1901, pág. 31.) 

ARROZAL s. m. Arg. Planta de arroz 
Arro3, según la Acad., voz que designa así 
la planta como el fruto. || Arg. Sitio poblado 
de esta clase de plantas ; plantío de ellas. 

«Famaillá participa de los mismos encantos de toda 
la región tucumana, con bosques, hermosísimas pra- 
deras, cristalinos arroyos, extensos plantíos de arro- 
zales »... (Ricardo A. Alvares; « Roberto el Violinis- 
ta >; en la revista del Paraná La Actividad Humana; 
tiov. de 1901, p. 34.) 

ARRUGAR. — No arrugues que no 
hay quien planche, fr. fig. y fam. Arg. 
Se dice á una persona para significar que no 
se hace caso de sus bravatas ó enojo. 

Esta frase está empleada en el pasaje de 
Fray Mocho que hemos transcrito en el 
art. Murriña. 



ARVEJA, s.f. Arg. Alverja. ( V. en 
ALVERJA la acep. que damos nosotros á 
este nombre.) 

AS. s. m. fig. y fam. Arg. Jefe, superior ó 
cabeza de un cuerpo ó de un gremio. 

En el texto de La Opinión transcrito en 
el art. Turista, está empleada la palabra 
as en nuestra acep. fig. 

ASCENSORISTA, s. m. Arg. Hombre 
encargado de hacer subir y bajar á las per- 
sonas en el ascensor. 

ASCLEPIADÁCEO, CEA. adj. y s. f. 
Bot. (Arg.) Así se encuentra en libros de 
botánica destinados á la enseñanza en la 
Rep Arg. En castell., autorizado por la Aca- 
demia, asclepiadeo, dea. 

ASENTAR. V. a. Arg. Tomar una bebida 
ó alimento para que otro siente bien. Asen- 
tar el adobado cotí nna tasa de caldo; — la 
comida, con U7i pocilio de te; — el mate, con 
una copíta de anisado. 

ASERRUCHAR, v. a. Arg. Serruchar. 
( V. este verbo. ) 

ASESORAMIENTO. s. m. Arg. Acción 
y efecto de asesorar, dar consejo ó ilustrar 
con su parecer ó dictamen una persona ó 
corporación á otra. 

« El Sr. Zapata proyectó un Consejo de Educación 
que no tenía otro carácter que el de inspección amplia. 
Era un centro de asesoramlento del Ministro de Ins- 
trucción Pública: no era de ningún modo una corpora- 
ción independiente; pero así y todo, era un adelanto.» 
(Dr. J. Alfredo Fcrreyra; discurso prcnunc. en la 
Cámara Nací, de D. D., en la sesión de 7 de agosto 
de 1901.) 

ASFALTADO, s.m Arg. Acción y efecto 
de asfaltar. 

«Hoy también se dará cuenta del despacho de la 
subcomisión de Obras Públicas, autorizando al Depar- 
tamento Ejecutivo para que saque á licitación el as- 
faltado de la Avenida de Mayo,»... (La Prensa de 12 
de novbre. de 1907 ; « Comisión Municipal ».) 

ASFALTILA, s. f. Arg. Composición de 
arena, brea y bleak, que sirve para cons- 
trucción de edificios higiénicos. 

Según el diario La Nación, de Bs. Aires, 
de 13 de agosto de 1903 (sección «Munici- 
pales » ) , se habían presentado á la inten- 
dencia los señores Isola y Crisotti solicitando 
un certificado de bondad de este artículo, 
informando la oficina de obras públicas favo- 
rablemente, es decir, aconsejando que se 
otorgase la patente pedida, 

ASÍ. — Así no más. m. adv. Arg. Tal 
cual, medianamente, así así. Indica confor- 
midad. A una persona se le sirve té, se 
echan tres terrones de azúcar y se le pre- 
gunta : i quiere otro más ? El servido con- 
testa elípticamente : Así no más ; sobreen- 
tendiéndose: está bien. I m. adv. (Arg.) 



36 



ASI 



ASO 



que contrapuesto á una frase negativa signi- 
fica yic^/'/w^w/í?. No se consigue así no más 
captarse las simpatías públicas. 

ASIDERA. s. f. Ai-g. Presilla de cuero 
que remata en una argolla, va prendida en 
la argolla del extremo derecho de la enci- 
mera de la cincha y sirve para asir el lazo 
con que se sujetan á caballo los animales. — 
La Acad. trae asidero ( s. m.) en estas aceps.: 
« Parte por donde se ase alguna cosa. || fig. 
Ocasión ó pretexto. » Sin uso en la Arg. en 
estos sentidos. \ V. Asidero. ) 

ASIDERO. ( í Del lat. sedere, sentarse ? ) 
s. m. fig. Arg. Entrada, asiento, aceptación, 
opinión favorable. Ú. c. con el verbo tener ó 
contar. La idea tiene, ó cuenta con, algún 
asidero en la opinión (V. Asidera, 
donde están las aceps. que da la Acad. á la 
vos asidero. ) 

ASIENTO, s. m. Arg. En los coches, 
jardineras y otros vehículos, cada uno de los 
bancos, taburetes ó canapés donde se sien- 
tan las personas, y que puede contener una 
ó más plazas según el número de indivi- 
duos á que esté destinado, || Arg. Cada una 
de estas plazas ó espacios, En esta acep. 
toma la Acad. este nombre en la definición 
que da de la palabra lando: « Coche de cua- 
tro asientos, cjue por medio de ciertos 
muelles se puede usar abierto ó cerrado ». 
Pero entre las muchas aceps. que da á la 
voz asiento, falta ésta en que la usamos 
nosotros, teniendo á nuestro favor, como 
acaba de verse, aunque á medias, la autori- 
dad de aquella ilustre corporación. || Arg. 
En los carros y carretas, lo que en España 
se denomina cama. ( V. Cama ) También 
le damos nosotros, como en la península, el 
nombre de lecho. 

ASILAR. V. a. Arg. Dar asilo, particular- 
mente á una persona pobre ó desamparada. 
li Arg. Dar asilo á una mujer de malas cos- 
tumbres, poniéndola en una casa de reclu- 
sión para que se corrija. 

«Fué un dia espléndido de alegría y expansión el 
que pasaron ayer los dos mil niftos asilados en los 
distinios establecimientos que auspician las damas de 
caridad. » (Diario El País^ de Bs. Aires, de 6 de octu- 
bre de 1905; « Crónica social », ) 

ASIMILAR. V. a fig. Por ext., apropiar 
un ser cualquiera, individual ó colectivo, los 
elementos de otro, incorporándolos á su na- 
turaleza, organismo ó construcción. Ú. t. c. r. 
— « Asimilar. (Del lat. assimilare; de ad, 
á, y sim-ilis, semejante. ) a. Asemejar, com- 
parar. Ú. t c. r. II n. Ser semejante una cosa 
á otra. II r. Bot. y Zool. Apropiarse los órga- 
nos las substancias necesarias para su con- 



servación ó desarrollo. » ( Dic. Acad.) Sólo 
en la última acep. corre en la Arg. 

«....; la inmigración fué para ella» (para Norte 
América ) «un elemento de grandeza, y la naturaliza- 
ción, un jugo fuerte de avulsiones proficuas; nosotros 
procedemos con ciertas lentitudes, llamamos al inmi- 
grante con su propia nacionalidad y sin incitarlo al 
cambio por actos restrictivosde su condición jurídica, 
esperamos una ciudadanía elaborada por las leyes 
naturales de la generación ; el conjunto asimilado es 
menos denso, pero los vínculos del suelo no son menos 
vigorosos, ...>> {Roque Sáens Peña; discurso sobre 
el Sollverein americano; Dírecho Pübl. Americano; 
Bs. Aires, 1905, p. 7.) 

ASISTENCIA, s. f. Ai^g. Asistencia Pú- 
blica. II Asistencia Pública. Ai'-g. Esta- 
blecimiento existente en Bs. Aires y á cuyo 
cargo está el auxilio de los enfermos menes- 
terosos, la higiene y profilaxia del municipio 
y la dirección de la casa central y de las depen- 
dencias siguientes: Hospital San Roque; Casa 
de Aislamiento; Hospital Rawson; Hospital 
Norte; Hospital Teodoro Alvarez, en Flores; 
Hospital vecinal José María Bosch; Hospital 
vecinal de la Boca; Estación Sanitaria, en los 
Mataderos de Liniers; un asilo nocturno que 
puede dar albergue por la noche á cien nece- 
sitados, y un hospital para tuberculosos, en 
las cercanías de la Chacarita ( en construc- 
ción á principios de 1906). Tiene un perso- 
nal superior y un servicio médico perma- 
nente ayudado por practicantes y enfermeras. 
La Asistencia Pública cuenta además 
con varios consultorios de especialidades. 

«Como dice muy bien el Dr. Manuel Dellepiane, 
subdirector de la Asistencia Pública, el servicio 
médico permanente constituye la avanzada del ejér- 
cito que combate por la salud y la vida de los habi- 
tantes del municipio. Y, en efecto, por su acción en la 
vía pública con el servicio de primeros auxilios, en 
las casas de enfermos pobres con la asistencia domi- 
ciliaria, es el primero que interviene, tanto en las 
grandes catástrofes como en los pequeños accidentes, 
como es, por regla general, el que da el primer grito 
de alarma cuando se introduce alguna enfermedad 
exótica en la capital. Es, por otra parte, y como dice 
también el distinguido facultativo, el intermediario 
entre la asistencia domiciliaria y la asistencia hospi- 
talaria, supliendo á ésta en muchos casos. (La Nací Sn, 
de Bs. Aires, de 1.° defebr: de 1906; Suplem. Ilus- 
trado, 1.°- pág ) — «En virtud de una ordenanza mu- 
nicipal, se hace también asistencia á domicilio á los 
que no son pobres en casos de urgencia y por una sola 
vez, cobrándose cinco pesos por dicha visita }' 
veinte si hay que hacer alguna operación quirúr- 
gica. « {El mismo diario; lugar citado.) 

ASOLAR, — V. su uso en la Arg , en el 
art. Toser. 

ASOLEADA, s. f. Arg. Acción de aso- 
learse ó acalorarse tomando el sol. — La 
Acad. trae insolación por «enfermedad cau- 
sada en la cabeza por el excesivo ardor del 
sol». Es muy distinto el significado de una 
palabra y otra: la insolación es efecto de la 
asoleada. 

ASOROCHAR. v. a. Arg. (provs. del 
norte. ) Causar la enfermedad llamada soro- 
cho. Ú. t. c. r. (V. Sorocho.) 



AST 



ATI 



37 



ASPA. s. f. Ar£: Asta ó cuerno que tienen 
algunos animales. — La Acad. trae este nom- 
bre en otras aceps. 

ASPA. — Hacerle clavar á uno el as- 
pa, fr. fig. y fam. Ar§: Hacerle clavar 
el asta. 

ASPAMENTERO, RA. adj. Ar^. Que 
hace aspamentos. (V. este nombre.) Refe- 
rido á pers., ú. t. c. s. Según la Acad., aspa- 
ventero, que también corre en la Arg. El 
importante diario La Prensa, de Bs. Aires, 
de 19 dic. de 1907, en su primer artículo 
(2.° párrafo), trae la frase: «en cuchicheos 
aspave?itosos-». Tan propio y pintoresco nos 
parece aspamentero (que mienta aspas, 
ó mentero de aspas; que refiere cuentos de 
monstruos o vestiglos), como aspaventero y 
aspaventoso, que trae la idea de aspas al 
viento (del lat. ventas, venti), y que nos re- 
cuerda la célebre y fantástica visión de Don 
Quijote. Para nosotros, tenemos que todas 
estas voces afines son una alusión al famoso 
cuento del inmortal Cervantes. 

ASPAMENTO. s. m. Arg. Aspaviento, 
voz que también corre en la Arg., y es prefe- 
rida por la gente culta. V. la etimología en 
Aspamentero. 

ASPERÍSIMO, MA. adj. sup. de áspero. 
Arg. Aspérrimo, voz sin uso en el lenguaje 
familiar. 

ASPLDO, DA. adj. Arg. Que tiene las 
aspas grandes. (V, Aspa.) 

« Viajaba el zorro con un cabrón : don Juan, vivo 
como él solo; el cabrón muy aspudo y tan zonzo 
como aspudo.» ( Godofrcdo Daireaux; Cada mate,. . 
UN CUENTO ; cuento 26 .) 

ASTA. — Clavar uno el asta. fr. fig. y 
fam. Arg. Quedarse dormido el que no está 
acostado. 

ASTA. — Hacerle clavar á uno el 
asta. fr. fig. y fam. Arg. Derribarlo en la 
lucha, venciéndolo. 

ASTI. (Nombre de una ciudad de Italia.) 
s. m. Arg. Vino espumante y amoscatelado, 
procedente de la ciudad de Asti, que hace 
de él un activo comercio. 

«Alberto echó mano á una botella de Asti y llenó 
una copa con el espumante vino. 

— ¡Toma¡ — dijo pasándosela á Primitivo. — Haz 
de cuenta que estás en mi casa. 

— ¡ Saluud ! 

— ¡Saluud ! 

Una copa siguió á la otra, al Asti espumante un 
Champagne que lo era de nombre, al Champagne el 
licor del P. Kerman, y, poco á poco, gradualmente, 
de copa en copa, fué el semblante de Primitivo des- 
echando los tintes sombríos de sus tristezas, como al 
soplo de las ráfagas hacen los cielos girones y giro- 
nes de sus nubes. V ( Enrique E. Rivarola; Amar al 
VUELO ; Bs. Aires, 1905, pág. 183. J 

ASTIL. Según la Acad., esta voz es aguda, 



pronunciándose astii; nosotros cargamos la 
pronunciación en la primera sílaba: astil. 

ATACANTE. Arg. p. a. de atacar, en 
la acep. de acometer ó embestir. — La Acad. 
trae el verbo, pero no el participio. — Ú. t. c. s. 

CíLos atacantes que venían de Arrecifes se encon- 
traban cerca del Pilar, cuando el coronel Arana Salió 
de aquí al amanecer del lunes, para acampar por la 
noche á retaguardia del arroyo Morón.» (semanario 
Caras y Caretas, de Bs. Aires, de 11 dejun. de 1904; 
«Las maniobras militares ".) 

ATACAR, v. a. fig. Arg. Censurar, com- 
batir franca y abiertamente. 

ATAJARSE. V. r. Arg. Protegerse de un 
golpe, sea con la mano ó con cualquiera 
otra cosa. — La Acad. trae este verbo como 
reflexivo, y figurado, en la acep. de « cor- 
tarse ó correrse de vergüenza, respeto ó 
miedo » . Sin uso en la Arg. — La acep. del 
léxico español que, pudiera comprender la 
nuestra, es esta del verbo atajar, como acti- 
vo y figurado: «Cortar, impedir, detener 
el curso de alguna cosa. Atajar el fuego, 
un pleito » . Pero no lo da como reflexivo. 

«El diablo atajándose con la cruz!» (<iEl color 
a3ul'i> ; art. piibl. en El Nacional, de Montev.; Escri- 
tos PósT. de J. B. Alberdi, t. XIII, 1900, p. 210. ) 

ATAQUE, s. m. fig. Arg. Acción de ata- 
car, en nuestra acep. 

ATENACEAR, v. a. fig. Arg. Mortificar, 
afligir extremadamente, causar una gran pena 
ó dolor, ó una gran inquietud ó desasosiego 

«..., incapaz de raciocinios en la semi-inconciencia 
en que le había sumergido el trágico acontecimiento 
de la víspera, y en la ansiedad que le atenaceaba 
por saber lo que decían las palabras sin voz de la 
muerta, guardadas allí, bajo un sobre, junto á su cora- 
zón, en un pliego arrugado.» {Javier de Viana ; « La 
carta de la suicida > / en el semanar. ilustr. de Bue- 
nos Aires Caras y Caretas, de 28 dejul de 1906. ) 

ATENERSE. — ( V. Tener.) 

ATINGENCIA, s. f. Arg. Relación que 
tiene un asunto con otro. Probablemente se 
deriva esta voz del verbo latino tango, tan- 
gis, tetigi, tactum, tangere, tocar. [| Arg. 
Relación, correspondencia, comunicación, 
comercio ó trato de una persona con otra. 

«Ninguno de los que confeccionan programas, la- 
bran estatutos universitarios, nombran profesores y 
manipulan cuanto con la educación se relaciona ó 
guarda atingrencla, se da cuenta del alcance de su 
misión»... ( La Razón, de Bs. Aires, de 27 de mar. de 
1907; 1." art. ) 

« Un criterio en absoluto pernicioso, por su notoria 
infantilidad, ha atribuido al proyecto de renovación 
una atlng^encla de política diplomática, ■»... (La 
Prensa de 10 de enero de 1908 ; « Nuestro poder 
naval-» , 1.'^ art.) 

« Se hacía en los diarios una persecución implacable 
contra los hombres que habían tenido una atingren- 
cla cualquiera con la tiranía vencida.» (Dr. Pedro 
Goyena ; <■< Don Félix Frías » ,• introd. á los Escr. y 
Disc. de éste; t. 1, 1884, p. XV III. ) 

..., «sin tener atingrenoia ninguna con el caso ocu- 
rrente,»... ( Diput. nac. Dr. Pedro Olaechea y Alear- 
ía ; disc. pronunc. en la ses. del 11 de ag de 1909; 
interi. á Córd. ) 



38 



ATO 



ATR 



Hasta en la Rep. O. del Uruguay corre 
esta palabra. Véase la cita que hacemos de 
El Día, de Montevideo, en nuestro artículo 
Plataforma. 

ATLETISMO, s. in. Ar^^. Ejercicio del 
atleta. 

«El atletismo y el acrobatismo ofrecen espectácu- 
los bellísimos.» (José Bálsamo; (^Espectáculos»; 
en La Nación de 20 de jun. de 1906 ; 1." art.) 

ATMÓSFERA . — Hacer, o formar, 
atmosfera, fr. fig. y fam. Arg. Formar en 
los círculos de la sociedad una opinión favo- 
rable ó contraria á una persona. Suele ir 
acompañada del determinativo correspon- 
diente. Se le hace tma atmósfera pésima. 

«Nombrado el consejo y prevenido yo por Marifto, 
procuré con el maj^or empeño hacer atmósfera en 
pro de mi protegido, viendo á los vocales, conversán- 
doles del suceso y diciéndoles qué clase de hombre 
era el acusado, sus servicios, su valor heroico y el 
amor que por esas razones le tenía.» ( Lucio V. Matt- 
silla ; Una Escurs. á los Indios RANyuELEs; Bs. Aires, 
1870, t. I, p. 63. ) 

Esta fr. está empleada por el mismo autor 
en la obra y t. citados, p. 268. 

«Respecto de la naturaleza de estos cargos, se ha 
hecho mucha atmósfera dentro y fuera de los círcu- 
los militares, aunque en realidad poco ó nada se sabe 
sobre el valor y naturaleza de los mismos.» (La Pren- 
sa de 8 de novbre. de 1907 ; << Ejército y Marina-».) 

ATORRANTE, adj. Arg. Que anda ó se 
lo pasa atorrando. ( V. Atorrar.) Ú. m c. s. 

«¿Cuál es la razón del desuso de tantas palabras 
eficientes i sabias que yo oía repetir cien veces por 
día en mi infancia? — En cambio he visto nacer la 
palabra atorrante, con su hermosa figura de men- 
digo sin hogar, que desdeña la intemperie i desafía el 
menosprecio de los afortunados, luciéndoles su desen- 
fado ó sus harapos.» {Eduardo Wilde ; IdiOíMa y 
Gramática ; Bs. Aires, 1904, p. 7.) 

«Esta mañana, en la calle Piedad, amaneció helado 
un atorrante que se durmió en un umbral. » {Corres- 
pondencia telegr. de Bs. Aires; en el diario Los 
Principios, de Córd , de 23 de ag. de 1902. ) 

«¿Cuántos compatriotas del Dante y Garibaldi no 
principian aquí su humilde carrera con un canasto 
enganchado al brazo, gritando á laringe batiente 
¡linda mañane! ¡naranque maquenude ! y concluj^en 
por engancharse una fortuna ? — Lo que sí, el hijo de 
este hombre, suficientemente acriollado, es quien se 
encarga de despilfarrar la herencia; pero el hijo no 
acaba como principió el padre, vendiendo naranjas, 
sino de atorrante ó en la cárcel, lo que sí, de levita.» 
( Martin Gil ; <•< Tipos que pasan»; en La Nación de 
6 de oct. de 1901.) 

«Una de ellas es atorrante. Esta palabra, puedo 
asegurarle al Sr. Abeille, es de introducción relativa- 
mente reciente en el «idioma nacional de los argenti- 
nos». Después de haber vivido más de un cuarto de 
siglo, la vi por primera vez en mi tierra, allá por el 
año 188-1, de regreso de Europa, donde había pasado 
algunos años. Y, no es que hubiera vivido en mi país 
entre académicos y prosistas, pues hasta cronista de 
policía substituto había sido en la vieja Tribuna. — 
Pregunté qué significaba atorrante y de dónde venía. 
Se me hizo la descripción del gueux, del vagabundo, 
del chemineux y se me dijo entonces (no hay lomo 
como el de la etimología para soportar carga), que 
el vocablo tomaba origen en el hecho de que los indi- 
viduos del noble gremio así denominado, dormían en 
los caños enormes que obstruían entonces nuestras 
calles, llamados de tormenta. De ahí atorrante.» 
{Miguel Cañé; Prosa Ligera; Bs. Aires, 1903, págs. 
56 y 57.) 



C'El sentimiento que guía á las máscaras es idénti- 
co, en ambos casos, y agregaré que hay más vanidad 
en el disfraz de los ricachos que en el de los pobres. 
Visten de harapientos, es cierto; pero sus harapos 
son de seda, y toman las debidas precauciones para 
que no se les confunda con atorrantes de veras,»... 
( Chacarero Viejo; « Vistas r tírales »/ en La Nación, 
de 17 de jun. de 1906 ; 1." art. ) 

ATORRANTISMO. s. m. Arg. Gremio 
de los atorrantes. |j Arg. Género peculiar 
de vida del atorrante. ( V. Atorrante.) 

«Más tarde degeneró la especie, echándose ahora 
de menos á los adanes del atorrantisiuo, ex robustos 
veteranos de la guerra del 70}' de la invasión al Su- 
dán.» {Carlos A. Estrada; «El atorrante>>; en el 
Suplemento Ilustrado de La Nación, de 25 de junio 
de 1903. ) 

«Las canciones trascienden á olores tabernarios. 
Decididamente ese duque vestido de oro tiene una 
tendencia marcada al atorrantismo .» {Rubén Da- 
río, citado en el libro El Idioma del Dílito, por 
Antonio Dcllepiane; Bs. Aires, 1894, p. 45. ) 

ATORRAR, v. n. At^g. Se usa únicamen- 
te en el modo infinitivo, ó con el auxiliar 
andar, significando pasárselo uno de hara- 
gán, desocupado y sin hacer nada. Fulano 
no sat)e más qne atorrar, ó qne andar 
atorrando. Todo el día se lo pasa ato- 
rrando ó anda atorrando. 

«¿Qué vale ya el estudio, si atorrando 

Se pasará lo mismo, 
Y será buen alumno aquel que copie, 
Aunqut: sea un borrico?* 
{Julio S. Canuta; Entre estudiantes; en el sema- 
nario de Bs. Aires, Caras y Caretas, de 19 de julio 
de 1902. » 

ATRAER. — V. su uso, en Traer. 

ATRAPAR. V. a. fam. Arg. Coger uno, 
ó conseguir, con maña ó por fuerza una cosa 
que no le pertenece, o á la que otro ú otros 
tienen mejor derecho. Atraparse nn ex- 
traño algunas medallas de las que estabaii 
destinadas para los convidados á mía fiesta ; 
atraparse tm empleo. — «Atrapar. (De 
a y trapa, por trampa.) a. fam Coger al 
que huye ó va de prisa |i fam. Coger alguna 
cosa. II fig y fam. Conseguir alguna cosa. 
Atrapar n-n empleo. || fig. y fam. Engañar, 
atraer á alguno con maña.» (Dice. Acad.) 
Sólo en la primera de estas aceps. lo usamos 
nosotros. La última corresponderík á nues- 
tro uso corriente, si la definición estuviese 
completada así: Engañar, atraer á alguno 
con maña ganándole la voluntad y consi- 
guiendo de él lo que se pretende » . 

V. este verbo empleado en el texto de 
Figarillo, transcripto en el artículo Calo- 
teador. 

ATRIO, s. m. Arg. Sitio cubierto y con 
columnas ó arcadas, que se construye delan- 
te de los templos. En castell., pórtico, voz 
que también usamos los argentinos. (V. 
Pretil.) — Entre las varias aceps. que da 
la Acad. á esta voz, tenemos, análogas á la 
nuestra, pero distintas, las siguientes: «Es- 



ATT 



AUN 



39 



pació descubierto y, por lo común, cerca- 
do de pórticos, que hay en algunos edifi- 
cios. II Andén que hay delante de algunos 
templos y palacios, por lo regular enlosado 
y más alto que el piso de la calle. || Zaguán.» 
En ninguno de estos sentidos la usamos nos- 
otros. Nuestra voz atrio se aplica á un sitio 
cubierto, y la i.^ acep. de la Acad. se refiere 
auno descubierto; luego no corresponde ésta 
á la nuestra. La 2.^ acepc. es un andén que 
puede ser cubierto ó descubierto, pues no 
hace la Acad. esta distinción. Respecto á la 
3.% los templos no tienen zaguán, al menos 
para nosotros, aunque sean casas de Dios. 

«La portería, que da sobre el atrio de San Igna- 
cio...;» {Miguel CaMfV Jüve.nilia; Bs. Aires, 1901, pá- 
gina 40.) 

«...; se encontraban en los atrios de los templos, en 
las veredas de las plazas, se reconocían, se juntaban, 
y afluían al punto de cita: la Casa de Comida. '<> {Enri- 
que E. Rivarola; Amar al vuelo; Bs. Aires, 1905, pá- 
gina 159.) 

...«en la junta empadronadora de la sección S.'', que 
funciona en el atrio de la iglesia de Flores.» (La 
Pre.nsa, de 2 de oct. de igoj; « Movimiento político f>. ) 

ATROPELLADA, s. f. Arg. Acción y 
efecto de atropellar, en las aceps. de la 
Acad., de «Pasar precipitadamente por en- 
cima de alguna persona», y «Derribar ó 
empujar violentamente á alguno para abrirse 
paso». También usamos en estos sentidos la 
voz atropellamiento, que trae la Acad., pero 
no atropello, que empleamos para significar 
la acción y efecto de atropellar, tomado este 
verbo en la acep. de pasar por sobre las 
leyes ó respetos debidos, á cualquier costa, 
y en la fig. de « Ultrajar á uno de palabra, 
sin darle lugar de hablar ó exponer su ra- 
zón». Referido á nuestro verbo neutro atro- 
pellar, decimos solamente atropellamiento. 
(V. Atropellar.) La Acad. da á atropello 
y atropellamiento un mismo sentido: «Acción 
y efecto de atropellar ó atropellarse», sin 
hacer distinción de los varios significados 
de este verbo. 

«Le busqué el puñal, lo hallé, Jo empujé vigorosa- 
mente para que no pudiera hacer uso de él, y así per- 
manecimos un rato, él pugnando por sacar.Tie campo 
afuera, yo luchando por no retirarme de la enramada. 
Nos separábamos, nos volvíamos á abrazar. Tornába- 
mos á separarnos y en cada atropellada que me hacía 
metíame las manos por la cara. » (Lucio V. Mansilla; 
U.VA EscuRS. Á LOS liNDios Ranqueles ; 1870, t. II, 
p. 14.) 

ATROPELLAR. v. n. Arg. Apresurarse 
demasiado en las obras ó palabras La Acad. 
lo trae como reflexivo en esta acep.; no corre 
en esta forma en la Arg. (V. Atrope- 
llada.) 

ATTACHÉ. (Voz francesa.) s. m. Arg. 
Agregado á una legación. 

«Iniciado» (el Dr. Antonio del Viso) «en la carrera 
diplomática á los pocos meses de haber obtenido su 
diploma de abogado, fué nombrado attacbé á la le- 



gación argentina en Roma el año 1882»... (La Nació.v 
de Bs. Aires, de 14 de ag. de 1906; «Notas sociales», 
« t Dr. Antonio del Viso >>.) 

«. Todas las facultades y funciones que deberá ejer- 
cer el señor Lamarca, están especificadas y determi- 
nadas en la nota que pasé al Ministerio, a%isando mi 
partida y los encargos que dejaba al señor Lamarca, 
attache» (así está equivocadamente en el texto im- 
preso, sin acento en la e) «de la Legación.» {Instruc- 
ciones del ministro argentino en París, Dr. J. B. Al- 
berdi, de 18 de abr. de 1856, á su substit. el Sr. Car- 
ios M. Lamarca.) 

ATUFAMIENTO! s. m. Arg. Acción y 
efecto de atufarse, 2.^ acep. de la Acad. 
(V^. Atufar.) || fig. Arg. Acción y efecto 
de atufar y atufarse, nuestras aceps. — Es 
raro que la Acad. no traiga este nombre ni 
en sentido recto. 

ATUFAR. V. a. fig. Arg. Sofocar, moles- 
tar con reiteradas impertinencias. || v. r. fig, 
Arg. Confundirse, atolondrarse. — « Atu- 
far, a. fig. Enfadar, enojar. Ú. m c. r. || r. 
Recibir ó tomar tufo. || Tratándose de lico- 
res y especialmente del vino, avinagrarse ó 
apuntarse. » (Dice. Acad.) En la i.^ y últi- 
ma aceps. de la Acad. no es voz corriente 
este verbo en la Arg. ; y decimos, también, 
en la 1.'^, tomando esta acep. en el sentido 
lato que aquélla le da, la que, como puede 
verse en nuestra primera definición, no co- 
rresponde al uso argentino. 

AUCA. adj. Arg. Dícese del indio de 
nuestras pampas que pertenecía á la raza de 
los araucanos y habitaba en las regiones 
limítrofes con la cordillera, al sud de Men- 
doza. Ú. t. c. s. II Perteneciente á esta par- 
cialidad. 

AUCANO, NA adj. Arg. Auca. Api. á 
pers., ú. t. c. s. 

AUDÍFONO. (Del lat. audire, oír, y el 
griego 'fcovy), voz.) s. m. Arg. Cada uno de 
los tubos de goma que tienen algunos fonó- 
grafos y que se aplican á los oídos para la 
percepción de los sonidos. 

AUJAS s. f. pl. Arg. Costillas que co- 
rresponden al cuarto delantero de la res. 
Carne de las aujas. Agujas, segiín la 
Acad., nombre que casi nadie usa en la Arg. 
en esta acep. 

AUNCHL s. m. Arg. Cascara y arista que 
se desprende del maíz cuando se muele. || 
Arg. Afrecho de algarroba úotra mies mo- 
lida, y que resulta después de cernerla, se- 
gún el Sr. Samuel A. Lafone Quevedo. (Te- 
soro de Catamarqueñismos.) «Es un buen 
forraje, y para esto lo conservan las mujeres 
cuando hacen el patay. En Andalgalá se 
usan las dos primeras formas indistintamen- 
te» (de estas tres: amchi^ vel aunchi, vel 
hanchi en S. Thomas). « En lengua del Cuz- 
co debería ser amchi ó hamchi. — « Etim.: 



40 



AUT 



AUT 



Chi, hacer á otro, am, lo que esta voz diga. 
En Chileno amchi es afrecho, también, cosa 
de la otra vida, como lo es la radical am sin 
más partícula. (Véase: Febres in Voc.J 
Todo esto algo debe tener que ver con al - 
guna divinidad que se le atribuía al maíz. » 
(Autor citado.) || Arg. (provs. Córd. y la 
Rioja.) Ancua no hecha j^(?r. 

AUREOLAR, v. a. Arg. Coronar con au 
reola. || v. a. fig. Arg. Honrar, glorificar á 
una persona por sus triunfos ó méritos. 

« En su primera acción se ciñó la faja de general, y 
empezaron las hostilidades del poder, que se sentía 
herido, á aureolar su cabeza con el nimbo de los per- 
seguidos. » (i^/or/awo Zapata; «.Dy. D. Evaristo Ca- 
rriego »; en la revista La Actividad Humana; Paraná, 
nov. de 1901, pág. 1.^) 

AURIMELO. s. m, Arg. Árbol, variedad 
de los durazneros (ó duraznos, como deci- 
mos nosotros), y que produce el fruto del 
mismo nombre. || Arg. Durazno puntiagudo 
y muy pequeño, del color de la cera blanca, 
muy dulce y sabroso. Probablemente se de- 
riva del latín aurum, oro, y n^el, miel. 

AUSPICIAR, v. a Arg. Escudar, ampa- 
rar, proteger, resguardar. 

«Este -término designa las protecciones jurídicas, 
con que el derecho de gentes confunde á débiles y á 
fuertes; y no previene tan sólo la invasión material 
del territorio, sino que auspicia derechos de orden 
político y moral, que emergen de la soberanía mis- 
ma, V. . (O;'. Roque Süctts Peña; Derecho Públ. Ame- 
Ric; Bs. Aires, 1905, p. 191.) 

AUSPICIOSO, SA. (De auspicio.) adj. 
Arg. Favorable, de buen augurio ó indicio. 

«Sentimos verdadera satisfacción al ver que con 
estos esfuerzos se realiza un hecho auspicioso para 
el porvenir del país, »... {Dr. Cipriano Soria; a El La- 
tifundio y la Ley de expulsión >v conferencia; Córd., 
1904, p. 3.) 

AUTERÍA. s. f. Arg. Hazañería, susto ó 
alarma fingidos ó sin razón de ser. 

AUTERO, RA. adj. Arg. Que hace alha- 
raca de cualquier accidente, por insignifi- 
cante que sea, afectando susto y alarma, para 
infundirlos en el ánimo de los demás. Ú. t. 
c. s. Cuasi equivalente al castell. hazañero, 
sin uso en la Rep. Arg. 

Esta voz está empleada en el pasaje del 
general Mansilla inserto en el art. Bandu- 
rria. 

AUTO. (Apócope de automóvil.) s. m. 
Arg. Automóvil. — Esta última palabra 
es demasiado larga para expresar una má- 
quina tan Hgera, y así el pueblo, de imagina- 
ción viva y sutil, ha querido imitar con la 
apócope la rápida supresión de la distancia 
que esos vehículos, impulsados por la fuerza 
locomotriz de la nafta ó la electricidad, pro- 
ducen en su vertiginosa carrera. 

Hasta en España parece usarse ya esta 



palabra. El galano escritor don Miguel de 
Unamuno, en una correspondencia que di- 
rige desde Salamanca á La Nación de Bs. 
Aires (véase el 7i.° del i¿ de dic. de i pop), 
trae lo siguiente: 

«Desde Bajar bajamos á Extremadura, en busca de 
mejor temple de aire. El día desapacible; anchos nu- 
barrones y á ratos llovizna fría. Devoraba el auto la 
carretera, por entre frondosos castañares, á la vista 
de la enhiesta sierra nevada. » 

AUTOMATISMO, s. m. Arg. Cualidad 
de autómata. 1| Arg. Fuerza ó energía que 
reciben unas de otras las partes ó resortes de 
un autómata, produciendo un movimiento 
puramente mecánico. 

«Bien se comprenderá que los dos caballeritos que 
así entretenían su tiempo sin intervenir en la grave 
conversación de los otros cuatro, ocupasen al lado de 
éstos un lugar muy secundario. Eran, en efecto, algo 
como los rodajes menores de una máquina cuyos prin- 
cipales resortes se llamaban Zolé, Glow, Fouchez y 
Granulillo. Tenían su función propia que llenar, pero 
estaban subordinados á los movimientos impulsores 
de estos cuatro resortes, de los cuales recibían el mo- 
vimiento con el automatismo propio de su rol, com- 
pletamente mecánico.» ( Julián Martel ; La Bolsa; 
Bs. Aires, 1905, págs. 63 y 64.) 

AUTOMATIZACIÓN, s. f. Arg. Acción 
y efecto de automatizar. 

• De otro modo, incurriría en una infidencia, en una 
claudicación, arrostrando torpe é impávidamente los 
peligros y las tribulaciones que el manifiesto de nota- 
bles auguraba, como una consecuencia fatal del régi- 
men de automatización oficial del gobierno de la re- 
pública . » ( La Nación, lic 2 de scpb. de 1906; <<. Ecos 
del día » ) 

AUTOMATIZAR, v. a. fig. y fam. Ar¿. 
Hacer autómata á una persona, gremio ó 
institución, quitándole su autonomía ó liber- 
tad de pensamiento ó de acción. 

AUTOMÓVIL, s. m. Arg. Carruaje par- 
ticular ó de alquiler que sirve para conducir 
personas, con un mecanismo que, mediante 
la acción de la nafta ó la electricidad, lo 
pone en movimiento. — «Automóvil. (Del 
gr. ajxoq, uno mismo, y de móvil. ) adj. Que 
se mueve por sí mismo. Aplícase principal- 
mente á los carruajes que tienen un riieca- 
nismo que los pone en movimiento. Úsase 
t. c. s. m. » (Dice. Ac.) Nuestra definición 
difiere particularmente de la de la Academia 
en que excluye los tranvías eléctricos. 

AUTOMÓVIL. — Automóvil de re- 
mise. Arg. ( V. Remise.^ 

« Detrás del coche, iba á regular marcha un auto- 
móvil do remiso, guiado por el «chauffeur» José 
Fornés.» (La Nació.n, de 15 de nov. de 1909; *El aten- 
tado anarqtnsta de ayer — Asesinato del jefe de po- 
licía V del secretario Lartigau », etc.) 

AUTOMOVILISMO, s. m. Arg. Profesión 
del chauffeur . || Arg. Ejercicio de esta 
profesión, y en general manejo del auto- 
móvil. 

Llenos están los diarios de la capital fe- 
deral, desde los más grandes hasta los más 



AVA 



AVI 



41 



pequeños, de artículos en que se emplean las 
voces automovilismo, ciclismo y aun mo- 
tociclismo, motocicleta. 

AUTONOMISMO. s. m. Arg. Doctrina ü 
opinión que sostiene la autonomía. 

AUTORITARIO, RÍA. adj. Arg. Que 
comete arbitrariedades abusando de la auto- 
ridad que inviste ó arrogándose una que no 
tiene. Ú. t. c. s. Es wi autoritario. || Arg. 
Arbitrario, que incluye arbitrariedad. Dispo- 
sición autoritaria. 

AUTORITARISMO, s. m. Arg. Calidad 
de autoritario, nuestras aceps. 

« .. la una» ( tendencia) « reaccionaria, defensora de 
la moral política, y la otra representativa del fraude, 
del autoritarismo y de la violencia en las alturas del 
poder. » (Z?/fly-/o Justicia, de Córd., de 3 de sept. de 
1906; primer art., en «Notas Editoriales».) 

AVALANCHA, s. f. Arg. Este nombre, 
tomado de la lengua francesa, expresa, en 
sentido figurado, una idea colectiva, signifi- 
cando un conjunto ó una multitud de perso- 
nas ó cosas que se precipitan violentamente. 
/Que aYalanchSi de gente! Una avalan- 
cha de peñascos rodaron por la montaña. 
Hay bastante diferencia entre avalancha, 
fig-> y í3:/«í/, de sentido recto, que define asi 
la R. Acad.: «Gran masa de nieve que res- 
bala y se derrumba de los montes á los va 
lies con violencia y estrépito ». Nadie diría 
en la Rep. Arg : Un « alud » de muchachos 
se precipitó sobre la manchancha; pero si, 
una avalancha... » 

• ¿De ese puñado de vecinos que tuvo á raya el poder 
del más poderoso imperio (imitado hoy por losboers), 
abatiendo sus ejércitos, entre sus retoños injertados 
no habrá nueva savia para repeler avalancha algu- 
na que nos asaltara? (Sr. Pastor S. Obligado; Los 
Notables de 1810.) 

« Pero cuando el señor... ha resistido impertérrito 
toda la avalancha de ataques, denuncias y califica- 
clones poco halagadoras de la prensa entera de la ca- 
pital,». . (La Nación, de Bs. Aires, de 8 de enero de 
1902.) 

« ..., se detienen absortos á contemplar la avalan- 
cha de carruajes que desemboca por la Avenida Al- 
vear, » (Julián Martcl; La Bolsa; Bs. Aires, 1905, 
p.142) 

« ..., la mordedura de los celos se clavaba en lo más 
hondo de su pecho, y, gota á gota, derramaba su amar- 
go veneno. Sentía que era una avalancha lo que lo 
amenazaba, y él permanecía allí aguardando el mo- 
mento del peligro, esperando la mole que se derrum- 
baba,»... {Enrique E. Rivarola,' Amar al vüelo; Bue- 
nos Aires, igo5, p. 144. ) 

« Fué un arquetipo de soldado ciudadano, que ora se 
lanzaba con ímpeiu irresistible en lo más duro del 
combate, arrollando con el impulso de la avalancha 
cuanto le estorbaba el paso, como en Curapaligüe, en 
Gavilán, en Talcahuano, ora, cauteloso y sufrido, como 
después de Rancagua ó Cancha Rayada, salvaba los 
ejércitos á la manera de un héroe del Anabasis • ... 
(Discurso del ministro de relaciones exteriores y 
culto, Dt. Manuel A. Montes de Oca, al entregar los 
restos del general Las Heras; 21 de oct. de 1906.) 

AVANT-SCÉNE. (Voz franc.) s. m. Arg. 
Palco cerca del proscenio. 



« En cambio, el avant-scéne balcón de la derecha, 
que se destina también al presidente para los días or- 
dinarios, está convenientemente calculado para sa ob- 
jeto. » (Grifo; « El futuro gran teatro »; primer artí- 
culo, en La NaciÓiN de i5 de ag. de igo6.) 

AVE. s. f. Arg. (prov. Bs. Aires y terri- 
torios del sur.) Dícese de cualquier animal 
cuadrúpedo extraño ó poco común. Es muy 
general entre los paisanos. 

Esta voz está empleada en nuestra acep- 
ción en el pasaje del general Mansilla inserto 
en el art. Bicho. 

AVEJIGADO, DA. adj. Arg. En forma 
de vejiga ó ampolla, ó semejante á ella. 

AVENIDA, s f. Arg. Bulevar. (Véase.) 

— La Acad. define así la voz avenida: 
« Creciente impetuosa de un río ó arroyo. || 
Camino ó paso para ir á un pueblo ó paraje. 

II fig. Concurrencia de varias cosas. || pr. 
Ar. Avenencia. » Nosotros la usamos sola- 
mente en la primera acep. 

♦ Estará atravesado » ( el parque ) « por varias ave- 
nidas destinadas á la circulación de carruajes.... » (La 
Nación, de i4dejun. de 1902; «Gran parque del sur».) 

— «Después, la fila de coches lanzados al galope, en- 
tra en las sombrías avenidas de eucaliptos, que cie- 
rran con sus ramas sobre las cabezas una bóveda de 
follaje.» (El mismo; 17 de ag. de 1906, p. 5, i.^ co- 
lumna.) 

Esta voz la emplea el Sr. P. S. Obligado 
en el pasaje inserto en el art. Incursionlsta 
de este Dice. También la usa La Razón en 
el párrafo que hemos transcrito en el artículo 
Desbande. 

«La entrada en Salt Lake City es otra agradable 
sorpresa. Las calles son anchas avenidas sombrea- 
das por álamos soberbios, acacias de follaje primave- 
ral,»... (P. Groussac; carta, en La Nació.\ de 23 de 
nov. de 1S93.) 

AVENIR y AVENIRSE. — V. su uso, en 
el art. Venir. 

AVENTAR. — Véase cómo se conjuga 
este verbo en la Arg., en el art. Cimentar. 

AVERIARSE, v. r. fig. y fam, Arg. Hacer 
involuntariamente las necesidades corpora- 
les en la ropa ó en la cama. 

AVERÍAS, s. f. pl. Arg. Invasiones y de- 
predaciones de los indios hechas en las po- 
blaciones de los cristia7ios. 

«■ Toda la fuerza de este indio» (el indio Blanco) « te- 
mido como ninguno en las fronteras de Córdoba y de 
San Luis y tan vaqueano de ellas como de las demás, 
se componía en la época á que voy á referirme, de 
unos ocho ó diez compañeros de averias.— Con ellos 
invadía generalmente, agregándose algunas veces á 
los grandes malones.»(L7tcio V. Mansilla; Una Escurs. 
Á LOS Indios Ranqusles; Bs. Aires, 1870, t. I,pag. 104.) 

AVIACIÓN. ( Del lat. avis, el ave. ) s. f. 
Arg. Acción y efecto de volar por los aires, 
como las aves, por medio de alguno de los 
aparatos ó máquinas que hay para este ob- 
jeto. Suele referirse también al mismo apa- 
rato. 



42 



AYU 



AZU 



«Aparecía el Voisin más ó menos tal como se le co- 
noció al principio de la aviación. » ( La Nación, de i6 
de sept. de igog; «.La gran semana de aviación en 
Reims ».) 

AVIADOR, RA. s. m. y f. ^í;x. Persona 
que recorre el espacio sostenida por un aero- 
plano, un globo aerostático, etc. 

Esta voz está empleada en el párrafo de 
La Nación que hemos transcrito en el ar- 
tículo Aeroplano. 

AVIPÓN, NA. adj. Arg. Abipón. Re- 
ferido á persona, ú. t. c. s. 

Esta voz, así escrita, está empleada en el 
texto de Lyton que hemos insertado en el 
art, Chiriguano. 

AVISPA. — Avispa del barro. Arg-. 
Schelifrons Jigiilus (Dahlb.) D. T. Avispa 
de color negro y amarillo, con alas ahuma- 
das. Transporta bolitas de barro, con que 
construye las celdas destinadas á su cría. De 
aquí le viene su nombre vulgar. 

AVISPA. — ¿Con qué... pican las 
avispas? fr. fig. y fam. Arg. Empléase 
para significar que el que dice que va á ha- 
cer una cosa carece de recursos para ello. 

AYACUÁ. (Delguar. añaqua, diablo pe- 
queño, según Granada.) s. m. Arg. «Dia- 
blillo diminuto é imperceptible, que algunas 
generaciones de indios se imaginaban arma- 
do de arco y flechas y otros elementos de 
destrucción, y á cuyas heridas atribuían la 
causa de sus dolencias. Creían que los curan- 
deros mágicos tenían comunicación oculta 
con estos malignos liliputienses, y que, mer- 
ced á esa circunstancia, se daban maña para 
extraer, sajando y chupando la parte afecta- 
da, las flechillas, uñitas, dientecillos y astilli- 
tas que el doliente tenía en el cuerpo. » 
{Autor citado ; VocAB. RíoPL. Raz.) 

AYMARÁ. Arg. Aimará. Ú. t. c. s.; y 
referido al idioma, c. s. m. 

AYUDANTA, s. f. Arg. Maestra subal- 
terna ü especie de celadora en las escuelas, 
que enseña ó está bajo la dirección de una 
maestra superior, y la suple en ausencias ó 
enfermedades. — La Acad. sólo trae ayu- 
dante, como masculino. Si hay sirvienta y 
presidenta, no sabemos por qué no ha de 
haber aytidanta, pues ninguno de estos 
nombres son participios. 

AYUINÉ. (Del guar. ayu'iné, laurel he- 
diondo, según Granada.) s. m. Arg. « Espe- 
cie de laurel, cuya corteza, haciendo en ella 
una incisión, hiede á excremento humano.» 
{Autor citado ; VocAB. RíoPL. Raz.) 

AYUIÑxVNDÍ. (Delguar. ayuíñandt, acei- 
te de laurel, según Granada.) s. m. Arg. 



Laurel de cuyo fruto, y aun de su corteza, 
se extrae el incienso. « Un emplasto de sus 
hojas, flor, fruto ó aceite, dice el autor cita- 
do, sirve de contraveneno. El cocimiento de 
la cascara de las extremidades de las raíces 
deshace las piedras de la vejiga. » (VocAB. 
RÍOPL Raz. ) 

A YUPE Y. s. m. Arg. Eichhornia azu- 
rea. Planta acuática de la familia de las pon- 
tederiáceas, que crece en las orillas de los 
grandes ríos y de las lagunas, en Bs Aires, 
Entremos, Corrientes, Santa P'e, Brasil y 
Paraguay. — «La infusión de las flores » (de 
esta especie y del aguapey) « es, según di- 
cen, un excelente cordial. El cocimiento 
en vino colorado de las raíces ú hojas secas, 
se usa en casos de disentería, gonorrea, 
flores blancas, etc. Las hojas frescas aplica- 
das á la frente, calman el dolor de cabeza. » 
(Hierónymus.) — Esta planta y el aguapey 
(v. Aguapey) son conocidos en castella- 
no con el nombre de « camalote » , que la 
Acad. trae en su Dice. 

ÁZOE. s. m. Arg. Ázoe. Es muy común 
hacer grave esta palabra esdrújula. 

AZOTE. — Azote de caballos, s. m. 
Arg. Luhea divaricata. Mart., de la familia 
de las tiháceas. « Árbol de diez á doce me- 
tros de altura mayor en Entrerríos. (Brasil 
meridional, Paraguay ) . — Su madera es 
blanca y liviana, pero tenaz y flexible ; sirve 
para hacer baquetas, culatas de escopetas, 
suelas de zapatos, cabos de látigos, estacas, 
varas de carros y muchos otros trabajos de 
carpintería. » (J. Hierónymus.) En guaraní 
llámase este árbol, ivatitigi. 

AZOTERA, s. f. Arg. Látigo de filamen- 
tos de cuero trenzados, con cabo. ¡| Arg. 
Parte del rebenque, chicote ó arreador, con 
que se estimula á la caballería ó al animal 
que se arrea. || Arg. Guasquita cobada que 
suele tener Rapada en la punta el chicote ó 
el arreador. || Arg. Lazo, generalmente tren- 
zado, ó guasca, que parte á modo de apén- 
dice de la juntura de las riendas y con que 
se castiga ó estimula á la caballería. 

AZUC.\-PÉ. s. m. Arg. (pr. Corr.) Ma- 
sacote, nuestra acep. En Cuba le llaman 
raspadura, ó simplemente raspa, según 
Pichardo. 

AZUCARERA, s. f. Arg. Vaso para po- 
ner azúcar; azucarero (m.) según la Acade- 
mia. No corre entre nosotros esta forma. 

En el pasaje de Caras y Caretas inser- 
to en el art. Acaparar, está empleada la 
voz azucarera. 

« Comía en mi mesa» ( Achauentrú ) ; "el asistente 
que la servía le pasó la azucarera «... {Lucio V. Man- 



AZU 



AZU 



43 



silla; Una Escürs. á los Indios Ranqueles; 1870, pá- 
gina ig6 del t. I.) 

AZUCENA, s.f.yír^. (pror. Tuc.) Echi- 
tes fimiformis. Planta de la familia de las 
apocináceas. Es conocida en Tucumán, 
también, con el nombre de sacha huasca 
blanca, y en Córdoba, con el áQ jazmín de 
Jicjuy. Crece espontánea en Catamarca y 
Tucumán, y se la cultiva en otras partes, 
como en la prov. de Córd., en el Brasil y el 
Paraguay. || Arg. (prov. Tuc.) Flor de esta 
planta. 

AZUL. — Azul eléctrico. Arg. Azul 
claro que tira á verde. 



AZULEJO, JA. adj. Arg. Dícese del caba- 
llo ó yegua de color blanco azulino. Ú. t. c. s 

AZULERO, RA. adj. Arg. Natural del 
pueblo del Azul ó del distrito del mismo 
nombre. Ú. t. c. s. || Arg. Perteneciente ó 
relativo á este pueblo ó distrito de la pro- 
vincia de Bs. Aires. 

« Prefieren » ( los Indios ) <v el » ( tabaco ) « negro del 
Brasil á cualquier otro. Los pampas Azuleros hacen 
este comercio, y los chilenos les llevan con el nombre 
de tabaco una planta que no he podido conocer, que he 
fumado, y me ha hecho el mismo efecto del opio. « {Lu- 
cio V. Mansilla; Una Escurs. á los Indios Ranqueles; 
Bs. Aires, i87o. t. II, p. iio.) 




B 



BAC 



BAD 



BABUCHA. — A babuchas, va. adv. 
Ar^. (lit.) A COCOCho. (Véase.) — Se- 
gún la R. Acad., babucha es una « especie 
de chinela morisca ». No corre en la Arg. en 
esta acep. 

Este m. adv. está empleado en el texto de 
Cañé transcrito en el art. Apercibir de este 
Diccionario. 

BACALAO. — Bacalao á la proven- 
zala. Arg. Brandade. ( Véase.) 

BACARÁ. (Del fr. baccara.) s. m. Arg. 
« Juego de cartas entre un banquero y un 
número indeterminado de jugadores. » ( Fo- 
iie'tico; « Poligloterías », en p b T, «.° 22.) 
Este autor escribe baccara; nosotros nos 
hemos permitido castellanizarlo, escribién- 
dolo como lo pronunciamos. 

Julián Martel, en su interesante libro La 
Bolsa (Bs. Aires, i(?o¿, p. 41), trae 
baccarat : 

«..., pues estaba enviciado hasta el punto de que, 
no contento con jugar en la Bolsa, arriesgaba también 
grandes sumas en el baooarat del Club,...» 

«Aquel diputado que le acompaña es un calavera 
deshecho, que todas las noches juega lo que no tiene 
en la mesa de baooarat del Club del Prisma,...» {Obra 
citada, p. 100. ) 

Esta voz, tal como nosotros la hemos es 
crito, está empleada en el segundo pasaje de 
Los Principios que hemos insertado en el 
art Tururú. 

BACENILLA. s. f. Arg. (pr. Tuc.) Es- 
cupidera, bacín. Es probablemente una de- 
generación del diminutivo castellano baci- 
nilla. 

BACILO. (Del lat. bacillus, varilla, bas- 
toncito. ) s. m. Arg. Género de bacterias 
que se presentan en forma de bastoncitos fi- 



liformes, más ó menos articulados, móviles ó 
inmóviles. 

«Ocupándose luego» (el ministro de Agricultura, 
Dr. Ramos Mexía) «de la crianza al aire libre, tal 
como se practica en nuestro país, dijo que es poco 
propicia al desarrollo del baoilo de Koch.» (La Pren- 
sa, de Q de scpt. de igoj; «Exposicióti de Paleivto — 
Su inauguración oficial» . ) 

BACTERIA. (Del gr. /íax-Tjpta, bastón.) 
s. f. Arg. Vegetal sencillísimo y microscó- 
pico, sin clorofilo, de fórmula globular, baci- 
lar, filiforme ó en hélice. Son microorganis- 
mos que no pueden vivir más que en medio 
de substancias orgánicas ya constituidas, las 
cuales absorben ó descomponen haciéndolas 
entrar en putrefacción ó experimentar fer- 
mentaciones especiales. Son los parásitos 
vegetales de las materias orgánicas del reino 
animal y vegetal. 

BACTERIOLOGÍA. (Del gr. pa/.Tcpía y 
Xóyoq, tratado.) s. f. Arg. Rama de la micro- 
biología que trata de todo lo concerniente al 
estudio de las bacterias. 

Esta voz está empleada en el pasaje del 
Suplem. Ilustr. de La Nación que hemos in- 
sertado en el art. Parasitología. 

BACHICHA, s. m. fam. Arg. Extranjero 
ordinario, de baja estopa y que no es espa- 
ñol. Dícese particularmente de los italianos. 
Tiene mucha afinidad este nombre con el 
taño. (V. Tano.^ Ú. t c. adj., calificando 
á grÍ7tgo como expresión de encarecimiento. 
( V. Gringo. ) 

BADULAQUE, s. m. Arg. Hombre ordi- 
nario, grosero, brusco en su lenguaje y ac- 
ciones. Ú. t. c. adj. — «Badulaque, m. 
Afeite compuesto de varios ingredientes, que 
se usaba en otro tiempo. \ ant. Chanfaina, 



BAG 



BAG 



45 



primera acep. || fig. y fam. Persona de poca 
razón y fundamento. Ú. t. c. adj. » (Dice. 
Acad.) En ninguna de estas aceps. es voz 
corriente en la Rep, Arg. 

BAGAJE, s. m. Arg. Equipaje, sea ó no 
militar. Bagaje del soldado, del colegial. || 
fig. Arg. Conjunto de elementos, morales ó 
materiales, con relación á un fin. No obs- 
tante jin bagaje tan pobre, llegó á la pri- 
mera magistratura. U. m. en esta acep. fig. 
que en la primera. — «Bagaje. (Del celt. 
bag, carga. ) m. Equipaje militar de un ejér- 
cito ó tropa cualquiera en marcha. || Bestia 
que para conducir el equipaje militar y en 
ocasiones algunos individuos del ejército y 
sus familias, se toma en los pueblos, por 
vía de carga concejil, pero mediante remu- 
neración. Llámase bagaje mayor al caba- 
llo y al mulo ó muía, y menor al asno. 
Suelen también tomarse para este servi- 
cio carros y carretas, con sus respectivos 
tiros. » (Dice. Ac.) Entre nosotros no corre 
en la segunda acep. de la Acad. En la se • 
gunda nuestra se usa también en España: 
don E. Gómez de Baquero, en su art. « Cró- 
nica Literaria », publicado en la revista Es- 
paña Moderna correspondiente al año 
1901 (pág. 174), dice: «Él Sr. Menéndez 
Pidal, que va á la Academia con este ba- 
gaje literario, entra en ella como técnico, 
por decirlo así, como gramático y crítico, 
no como poeta». 

«De mi v\da en el árido desierto 
Que resignado atravesando voj*, 
Tengo un oasis de verdor cubierto 
Donde descanso, si cansado estoy. 

Allí la fuente del con-uelo mana 
Su transparente y límpido cristal, 

Y de él bebe la alegre caravana 

De que S03' guía, escudo y principal. 
Allí no llegan los mundanos sones 
Del alma á alterar la beatitud, 

Y el ardiente simoun de las pasiones 
No conturba su plácida quietud. 

La sórdida avaricia, el egoísmo, 
La negra envidia, la ambición febril, 
La injuria viperina, el servilismo. 
Jamás sus plantas han sentado allí. 

Allí se duerme el apacible sueño 
A que brinda la paz del corazón, 

Y como es el bag^aje tan pequeño. 
No nos desvela el miedo del ladrón.» 

(/. Lascano Colodrcro ; Oasis.) 

«Andrade abandonó el Colegio el año 1857, sin lle- 
var más bag'aje que sus estudios de filosofía, nocio- 
nes generales de historia, y conocimientos muy ele- 
mentales de literatura.» (Benjamín B asnal do ; 
' Olegario Víctor Andrade • ; prólogo de las Obras 
Poéticas de éste ; afío 1887 . ) 

«Hay que confesar, ante todo, que nuestro léxico es 
muy pobre en términos técnicos. Su mejor bag'aje 
viene á estar constituido por vo^-cs derivadas del la- 
tín y más aún del griego,»... (Juan B. Selva; El 
Castell. en Amér. ; La Plata, 1906, p. 43.) 

« Con su bagaje de pensador y su erudición de sabio 
todo lo ceñía al pliegue de sus ilusiones. » La NAcr3.\, 
de 11 de jun. de 1906; «.Dr. Ángel Floro Costa» ; 
pág. 7 ) 



Esta voz está empleada en el primer pa- 
saje de Ignotus que hemos insertado en el 
art. Feminismo, y en el de Magnasco, art. 
Educativo. 

«...; }' así como el veterano sólo se inicia en el cuar- 
tel y se completa sobre el campo sangriento de la ba- 
talla, así el buen profesional templa su vocación y 
acumula bagajes en la escuela, para recibir su con- 
sagración definitiva en la tarea diaria del trabajo 
productivo. » ( Tomás Amadeo; «La cnseñanaa pro- 
fesional y agrícola »; en La Nación, de 20 de jun. de 
1906.) 

«Como se ve, el bagaje literario del nuevo acadé- 
mico no es muy grande.» (Francisco Grandnion- 
tagne; correspond. de Madrid; en La Prensa de 
Bs. Aires de 8 de ag. de 1907.) 

BAGRE, s. m. Ai'-g. Pez que se encuentra 
en algunos ríos de América. || fig. y fam. 
Arg. Mujer fea y despreciable. — Lo propio 
en el Perú, según el Sr. Ricardo Palma. — 
Veamos ahora cómo define el Sr. Daniel 
Granada este animal: « Pez de los ríos, sin 
escama, de color pardo atigrado, cabeza 
grande á proporción de su cuerpo, pocas es- 
pinas y gustosa carne, amarillenta; armadas 
las aletas y el lomo de sendas espinas muy 
agudas, recias y aserradas, con los dientes 
inclinados hacia su raíz, cuya herida se 
reputa enconosa ; voraz ; amigo de vivir donde 
hay fango, en la costa y junto á las barran- 
cas; y del cual hay varias especies, algunas 
de colosal tamaño, distinguidas por nombres 
particulares. » 

«Lo tenía uno «ahi.;ito no más», como decía ño 
Pantalión, y siempre se hallaba entre la resaca un 
sábalo asonsao, una boga con la jeta rota ó un bagre 
atorao con el anzuelo.. .>> {José S. Alvares ; Cle.ntos 
DE Fray Mocho, i9o6; «.Me mudo al norte», p. 7; pa- 
labras que pone en boca de un hombre del bajo pue- 
blo. ) 

Esta voz está empleada en el pasaje del 
mismo autor que hemos insertado en el ar- 
tículo Vieja del agua. 

BAGUAL, L^. adj. Arg. Api. al caballo 
ó yegua de poca estima, ó mañeros. Úsase 
t. c. s., y m. c. c. s. m. || Arg. Dícese del ca- 
ballo ó yegua que no son serranos (v. Se- 
rrano), que no tienen como éstos los vasos 
duros y resistentes, por lo cual no pueden 
andar en los caminos ásperos y pedregosos 
de las sierras sin estropearse. Ú. t. c. s., y 
m. c. c. m. II s. m. y f. fam. Arg. Por ext., dí- 
cese de cualquier caballo ó yegua. || adj. fig y 
fam. Arg. Api. al hombre ó mujer rudos ó 
flacos de entendimiento. Ú. t. c. s. || fig. y 
fam. Arg. Dícese de la persona torpe y or- 
dinaria U. t. c. s. — « Bagual, la. adj. Dí- 
cese del caballo ó yegua salvajes, — del ca- 
ballo ó yegua muy bravos, — del caballo ó 
yegua muy matreros, — del caballo entero — 
y del potro cuando lo están domando. Usase 
t. c. s. — Dícese asimismo de toda clase de 
ganado salvaje, particularmente del vacuno. » 



46 



BAG 



BAL 



(Granada; VocAB. Ríoplat. Razonado.) 

«Habían recogido este ganado de todas las tierras 
de la estancia, que son siete leguas, á fin de matar al- 
gunos caballos enteros (que acá llaman bag^uales). » 
( Fray Pedro José de Parras ; Diario de su viaje 
publicado por D.Manuel Ricardo Trelles; citado 
por Granada.) 

«Los caballos cimarrones viven en todas partes en 
tropas tan numerosas, que no es exageración decir que 
se componen algunas de 12.000 individuos. Incomodan 
y perjudican; porque sobre comer el pasto inútil- 
mente, embisten al galope á las caballadas mansas 
siempre que las ven, y pasando entre ellas ó junto, 
las llaman ó acarician con bajos relinchos de afecto, 
las alborotan, y ellas se incorporan sin dificultad, 
yéndose todas juntas para siempre. Así sucede á los 
viajeros que les embisten los bag^uales, y los dejan 
sin poder continuar, llevándoseles los caballos mansos 
de respeto ó de remuda, que siempre llevan suelto^ 
por delante. Para evitar esto, al divisar la bagua- 
lada, que embiste infaliblemente, es preciso que ha- 
gan alto para rodear á sus caballos sueltos y salir a 
encontrar á los baguales, espantándolos para que se 
desvíen El modo de embestir no es en línea de batalla, 
sino que algunos van delante y siguen todos en co- 
lumna, que jamás se corta 6 interrumpe, y á lo más 
tuerce la dirección si la espantan. A veces dan mu- 
chas vueltas antes de aumentarse, al rededor de los 
que los desvían; otras, pasan una sola vez, y no vuel- 
ven ; y otras, llegan los baguales tan ciegos, que se 
estrellan contra las carretas, si las hay. » ( Asara, ci- 
tado por Granada. ) 

«Llaman baguales á los caballos salvajes, de que 
abundan estas campañas, los cuales, cuando extrañan 
algún ruido, se dejan venir en tropel en grandes por- 
ciones, arrebatando como un torrente impetuoso 
cuanto encuentran.» {Cabrer, citado por Granada. ) 

«En Chile llamamos bagual ó gicagual, y también 
bausán, al hombrote, máxime si á su elevada estatura 
y muchas chichas reúne la circunstancia de ser flaco 
de entendimiento.» ( Zorobabel Rodrigues ; Dicciona- 
rio DE CniLE.NlSMOS. ) 

«A poca distancia del lago» (Fontana) «cazamos 
baguales (vacas y caballos salvajes), alzados desde 
la época de la conquista. La caza de los toros es muy 
interesante y peligrosa. Andan en los espesos cañave- 
rales, y sólo se les ve cuando atacan. — Podrían riva- 
lizar por su ferocidad con el ganado Miura en cual- 
quier plaza de toros de España. Uno de nuestros com- 
pañeros se salvó milagrosamente subiéndose á un 
árbol.» {Aarón de Anchorena ; <■ A través de la 
Patagonia » ; en el semanario de Bs. Aires Caras y 
Caretas, de i o de mayo de igo2. ) 

Está empleada esla voz en la quintilla de 
Ascasubi, art. Encelado. — También por 
don Juan B. Selva; véase el texto en el ar- 
tículo Mancarrón, de este Dice. 

« A mí me ha sucedido ir por los campos, y decirme 
Camilo Arias : allí debe haber animales alzados y han 
de ser baguales, por el modo como corre ese venado; 
y en efecto, no tardar muchos minutos en descubrir 
los ariscos animales, flotando al viento sus largas 
crines y corriendo impetuosos. Qué hermoso es un po- 
tro visto así en los campos I >i { Liíci o V. Mansilla ; 
Una Escurs. á los Indios Ranqueles; 1870, t. I, p. 147.) 

«Y ¿qué extraño podría ser que la tierra chucara 
quedase por ellos dominada á la par de los bagua- 
les?» f Yofriiá ; «Los milagros de la Argentina — 
Linda cria^'; en 'La Nacióíí, de 23 de Jjin. de 1906 ; 
primer articulo.) 

BAGUALADA, s. f. Arg-. Conjunto ó mu 
chedumbre de baguales, en cualquiera de las 
aceps. de esta voz. || ñg. y fam. Arg. Dicho, 
hecho ú omisión propios de un bagual , ó 
sea de una persona torpe y sin educación, ó 
de una ruda y falta de entendimiento. ( V. 
Bagual.) 



En el art. Bagual se encuentra un texto 
de Azara donde se emplea la voz bagua- 
lada. 

BAHIENSE adj. Arg. Natural de Bahía 
Blanca.Ú. t. c. s. || Arg. Perteneciente á esta 
ciudad ó región de la Rep. Arg. — Pronún- 
ciese ba-hi-en-se. 

BAIGNOIRE. (Voz franc.) s. m. Arg. Pal- 
co de platea en los teatros. Pronúnc. beñuar. 

«No comprendo tampoco por qué á los baignoirs, 
cuyos antepechos están al nivel de la platea, se les 
haya separado con tabiques rectos en relación al pla- 
no de su embocadura, resultando de este modo que las 
personas que se coloquen en segunda fila detrás de las 
que ocupan los primeros asientos no verán absoluta- 
mente la escena. > ( Grifo; « El futuro gran teatro »; 
primer art., en La Nación de Bs. Aires de i5 de agos- 
to de i9o6. ) 

BAILECITO. s. m.fam. Arg. Gato, 
nuestra acep. 

BAJARSE, v. r. fig. Arg. (prvs. del ñor- 
ie). Alojarse, hospedarse, parar. Probable- 
mente trae su origen este verbo (usado por 
metonimia, en que se toma el antecedente 
por el consecuente) de la costumbre que 
había, antes de la existencia de los ferroca- 
rriles en la república, de bajarse el viajero, 
directamente, en la casa que le iba á servir 
de alojamiento, de la diligencia ó mensa- 
jería. 

BAJEAR. V. n. Arg. En la malilla, jugar 
la mano una carta baja (voz de que se deri- 
va este verbo), teniendo del mismo palo la 
malilla ó el as, para soltarla en otra vuelta y 
llevarse con ella cartas de más valor. 

BAJO. s. m. Arg. Especie como de ena- 
gua, de tela de color, sobre la cual se ponen 
las mujeres la falda, y les sirve de abrigo, y 
también de adorno, pues suelen descubrirla 
cuando se alzan el A'estido. |! Hacer los 
bajos un hombre á una mujer, fr. fig. y fam. 
Arg. Festejarla, galantearla. 

BALA. s. f. Arg. (pr. Sta. Fe.) Balita, 
nuestra acep. 

BALANCEO s. m. Arg. Movimiento que 
hace un cuerpo, inclinándose ya á un lado, 
ya á otro. Según la Acad , balance; inusitado 
en la Arg. en esta acep. 

...; «en el murmurio de las corrientes, en el balan- 
ceo de las hojas movidas por el viento, »... (Ricardo 
A. Alvares; «Roberto el Violinista\>; en la revista del 
Paraná La Actividad Humana; nov. de 1901, p. 34.) 

BALANDRÓN, NA. adj. Arg. Baladrón, 
fanfarrón y hablador, que, siendo cobarde, 
blasona de valiente. 

BALAQUEAR, v. n. Arg. Baladronear. 

— « Es el indio Blanco, me dijo. 
—Y qué hay?— repuse. 

—Anda hablando de Vd.; dice que le va á salir á la 
cruzada. 



BAL 



BAL 



47 



Si será una composición de lugrar para asustarme y 
hacerme suspender el viaje, rellecsioné, preguntán- 
dole: 

—Y que' piensa hacerme? 

— Matarlo, me contestó, sonriéndose. 
—Matarme, eh! 

—Así dice él. 

— Pues dígale que nos veremos las caras. 

—Le he mandado decir que se deje de andar bala- 
queando; que si no le gustan las paces, por qué se ha 
Auelto de Chile; que ya le hice prevenir el otro día 
que anduviera derecho. » 

(Lucio V. Mansilla; Una Escurs. á los Indios Ran- 
QUELEs; 1870, t. II, p.330.) 

BALCONEADOR, RA. adj. Ar^-. Que 
balconea. Ú. t. c. s. 

,«... creemos oportuno transcribir, á título de sim- 
ples balconeadores, la siguiente rectificación. •> (La 
Razón, de Bs. Aires, de 23 de oct. de 1907; «Del Doc- 
tor Pisarro >>.) 

BALCONEAR. (De balcón.) v a. Ar¿: 
Mosquetear, observar á los que juegan, para- 
dos los observadores al rededor de la mesa 
de billar. || Arg. Mirar, observar con curio- 
sidad desde los balcones, ventanas ó puerta 
de una casa, ó desde un paraje público ó si- 
tio visible, lo que otro está haciendo. 

BALDE, s. m. Arg. Es exactamente lo que 
la Acad. llama «cubo» y que define así: 
« Vaso de madera, metal ú otra materia, por 
lo común de figura de cono truncado, con 
asa en la circunferencia mayor, que es la de 
encima, y fondo en la menor. Cuando es de 
madera, las duelas que lo forman se aseguran 
con flejes de hierro. » Según la misma Acad., 
balde es un « Cubo de cuero, lona ó made- 
ra, más ancho por el fondo que por la boca, 
usado en las embarcaciones para coger ó 
sacar el agua ». Hemos subrayado las pala 
bras de esta definición que ponen de mani 
fiesto la principal diferencia entre lo que la 
Acad. y nosotrcs llamamos balde. Aun en 
las embarcaciones nuestros baldes, que se 
usan también en ellas para sacar agua, se 
llaman baldes. || Arg. Cantidad de agua, 
de cal, etc., que cabe en un balde. 

BALDEAR, v. n. Arg. Sacar agua repe- 
tidas veces con el balde, particularmente del 
pozo y para echarla á una bebida, baño 6 
estanque. — « Baldear, a. Regar las cubier- 
tas de los buques con los baldes, á fin de re- 
frescarlas y limpiarlas.» (Acad.) También 
lo usa en esta acep. nuestra marinería. 

BALEAR. V. a. Arg. Herir con bala (pro- 
yectil). Ü. t. c. r. 

BALERO, s. m. Arg. Juguete que con- 
siste en una esfera ó bola de madera, hueso, 
etc., suspendida de un hilo como de cuarenta 
centímetros, á cuyo extremo está atado un 
palillo por su parte media. El juego consiste 
en embocar el extremo superior del palillo, 
que es más delgado, en el agujero de la bola, 



mediante un movimiento impulsivo, general- 
mente semicircular, impreso á la bola hacia 
arriba con el palillo y el hilo. || Arg. Juego 
con el balero. — La R. Acad. trae balero 
en la acep. de « Molde, en forma de tenaci- 
llas, para fundir balas de plomo »; y Barcia, 
como voz de la náutica, en la de « Cuchara 
grande». Interesante es la historia siguiente, 
que hace del balero, en pocas palabras, el 
diario I, A Nación, de Bs. Aires, de 17 de 
julio de 1902, en su sección Correo, contes- 
tando á una pregunta que se le dirige bajo 
el seudónimo de Mico. 
Hela aquí: 

« Hay baleros de marfil, en la plaza ; pero si no los 
encontrara, Mico podría obtener uno, mandándolo ha- 
cer en una tornería del ramo. — Este objeto es uno de 
aquellos muchos cuyo origen se pierde en «la noche 
del tiempo ». Allá por el siglo xvi estaba muy en boga 
en París. — Cuando el Rey salía á paseo, llevaba con- 
sigo un balero. Los príncipes y los cortesanos lo imi- 
taban.— La moda del balero desapareció á ñnes del 
siglo XVII, volvió á aparecer más tarde, y, por fin, fué 
relegada al olvido. Hoy el balero figura sólo como 
juguete de niño; pero puede ser útil, durante el in- 
vierno, para las personas sedentarias que quieran 
hacer algún ejercicio. » 

BALITA. (Dim. de bala.) s. f. Arg. (pr. 
Sia. Fe.) Cuerpo esférico pequeño, general- 
mente de arcilla, ó de cristal, con que jue- 
gan los muchachos á las balitas. || Las 
balitas, f. pl. Arg. (pr. Sta. Fe.) Juego 
de muchachos, que consiste en tirar la ba- 
lita propia á la contraria, para pegarle, lo 
que se llama en Sta. Fe y Córdoba dar que- 
ma, ó dirigirla, según convenga, á un hoyo 
que para el efecto se ha preparado en el sue- 
lo, de antemano. 

BALIZAMIENTO, s. m. Arg. Acción y 
efecto de balizar. La Acad. sólo trae el verbo 
balizar (introducido en el Suplem.), como 
sinónimo de abalizar. Esta última forma no 
corre en la Arg. Ya hemos dicho en otro 
lugar que en nuestro país se anda muy apri- 
sa : así es que los metaplasmos por supresión 
son muy comunes. 

En la secc. « Noticias Varias », de La 
Prensa de 26 de jul. de 1908, aparece un 
suelto con este título : ((Balizamiento del 
Paraná ». 

BALÓN, s. m. aum. de bala, nuestra acep. 
Arg. (pr. Sta. Fe.) 

BÁLSAMO.— Bálsamo católico, ^r^. 
De la familia de las crasuláceas, según el 
Dr. Carlos Berg (Elementos de Botá- 
nica ). Hierónymus no registra esta planta 
en sn obra Plantae Diaphoricae Flo- 
rae Argentinae. 

BALUMBA, s. f. Arg. Barullo, bochinche, 
desorden. || Arg. Movimiento, bulla y ruido 



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BAN 



BAN 



muy grande. — « Bulto que hacen muchas 
cosas juntas.» ( Acad ) Sin uso en la Arg. 
en esta acep. 

«¡Qué bochinche ! ¡Qué barullo ! ¡ Qué batuque! ¡Qué 

I balumba! 
El silbato, la sirena, la bocina, la campana ; 
lo que grita, lo que ruje, lo que estalla, lo que zumba, 

lo que ronca y que retumba, 
nos fastidia, nos desvela, nos obliga á madrugar, 
nos obliga á levantarnos á las tres de la mañana 
.. ¡¡qué agradable despertar!! 
(Sewíawarí'o Caras Y Caretas, rfí? Bs. Aires, de 23 
de jul. de 1904; «^Matinal ».) 

BAMBOLEANTE, p. a. de bambolearse. 
Arg. Que se bambolea. 

«Fué el caudillo-estadista, el caudillo del orden, de 
la ley, de las instituciones bamboleantes bajo el 
eterno asedio del desorden,»... ( Discurso del doctor 
Belisario Roldan, cu la inluiniación de los restos del 
Dr. Carlos Pellegrini ; ig de jal. de 1906.) 

BANAL. (Voz franc.) adj. Ar^^. Común, 
vulgar, trivial. 

«Hoy que nuestro país ha entrado definitivamente 
en la ruta banal de la marcha de las sociedades mo- 
dernas para las que los problemas vitales de hace 
cincuenta años se han convertido en axiomas de ar- 
chivo, que no se discuten, ese sitio de Montevideo, 
con sus antecedentes y sus consecuencias, toma cierto 
carácter de novela romántica que nadie lee ya, que 
se recuerda en uno que otro texto de literatura, pero 
cuyo estudio, como el de los poemas clásicos, tiene 
poca ó ninguna utilidad á los ojos de los que sólo ven, 
como signos positivos de la grandeza de un pueblo, 
sus estadísticas de aduana y el kilometraje de sus 
caminos de hierro. » Miguel Catic; Prosa Ligera ; 
Bs. Aires, igos, págs. 200 y 201.) 

« Vino de París durante el auge del decadentismo 
la moda de renegar de nuestra época por banal y 
mediocre. » ( Erasino; « Nuevos ruiiibos >>; en L\ Na- 
ción de 5 de ag. de igo6 ; primer art. ) 

«Nonos hacemos eco de una curiosidad banal.» 
(La Prensa, de 25 de dic. de igo6;<í.Ni sufragio ni 
intervención », primer art. ) 

«Lo que él llama dar á conocer la América, su 
América de él, » ..., «se compone de todo cuanto la 
América atrasada encierra en tontos 3' necios que le 
dan su plata para que venga á presentarlos, en pape- 
les banales de la Europa, como sabio>< y grandes 
personajes,»... fí.<Varelay>; en Escritos Postumos de 
J. B. A'.BíRní; t. XII, 1900, p. 81 ) 

BANALIDAD. ( Del franc. banalítJ. ) ?. f. 
Arg. Trivialidad, vulgaridad. 

«Hay en arte una suprema vulgaridad triunfante, 
que, contra el viento y marea de la crítica, y los 
schokings del gusto fino y delicado, planta su garra 
atrevida y victoriosa sobre el alma colectiva de la 
multitud »...—« Modelo típico de esa aparente abe- 
rración del buen sentido es la célebre canción con 
que Verdi abre el cuarto acto de su inmortal « Rigo- 
leto », esa página insuperable de inspiración, ternura, 
dolor y sentimiento».. — « Para no=!otros, es la elec- 
ción del momento dramático lo que ha hecho marco á 
esa verdadera banalidad musical, que estalla loca y 
desatinada entre el trágico rugir de dos tormen- 
tas,»... i Mephisto; <^Ladonna é mobilc...>t ; en h,\ 
Nací ín de 29 de mayo de 1906; pág. 4.) 

BANANA, s. f. Arg. Fruto del banano. 
De la enmienda introducida por la Acad. en 
el Supl. de su Dice, art. Banano ((( Pláta- 
no, primera acep. ■»), resulta que el banano 
es la planta, no el fruto ( lo que es también 
así entre nosotros ) ; pero como en el cuerpo 



de la obra se encuentra banana como si- 
nónimo de banano ó plátano, dedúcese que 
el primer nombre designa, como los dos úl- 
timos, la planta solamente, no el fruto, lo que 
no es así en la Rep. Arg , pues nosotros lla- 
mamos banana al fruto, no á la planta. || 
fig. Arg. Cada una de las dos almohadillas 
de forma de la fruta que lleva este nombre, 
que se ponen las mujeres en ciertos peina- 
dos. II Banana de crepé. Arg. La de pelo 
rizado. Crepé es voz francesa y significa 
rÍ2fo, rizado. 

BANCA. — Tener uno gran banca con 
una persona ó en una parte, fr. fig. y fam. 
Arg. Tener vara alta. Suele emplearse 
también algún otro verbo, como gozar, ú 
otro adj. de ponderación, como mucha, ma- 
cantida, etc. 

BANDEAR. ( De banda.) v. a. Arg. Atra- 
vesar un río, particularmente si es á nado || 
Arg. Atravesar, como un proyectil una ta- 
bla, una pierna ó la caja del cuerpo. — 
(( Bandear, (De banda, primer art.) a. ant. 
Mover á una y otra banda alguna cosa, como 
una cuerda floja, etc. || r. Saberse gobernar 
ó ingeniar para satisfacer las necesidades de 
la vida.» (Dice. Acad.) En la primera acep- 
ción de la Acad. llega á usarse alguna vez; 
en la segunda, nunca lo hemos visto emplea- 
do en la Arg. 

BANDERA. — Parar uno bandera, fr. 
fig Arg. Tener ascendiente é iniciativa, dis- 
tinguiéndose entre los demás por su arrojo y 
resolución para hacerse cabeza de bando, 
particularmente en una asonada, bochinche 
ó desorden. Ese para bandera entre los 
muchachos. — Leva^itar, ó ahar, bandera, 
ó banderas, frases que no usamos nosotros, 
trae la Acad. en las aceps. de « Convocar 
gente de guerra », y « Hacerse cabeza de 
bando ». 

BANDEROLA, s. f. fig. Arg. Ventana 
larga y angosta, generalmente de una sola 
hoja, formada transversalmente en la parte 
superior de las puertas. 

BANDIDAJE, s. m. Arg. Multitud de 
bandidos ó bandoleros. 

«Las proporciones del bandidaje en Apalparais© 
han obligado á redoblarlos fusilamientos.» (Diario 
Los Principios, de Córdoba, de 22 de ag. de 1906; 
seco, telegr.) 

BANDO. — De bando, m. adv. Arg. 
Aplícase al peinado de las mujeres que for- 
ma como dos especies de bandas, una á 
cada lado, que caen sobre las orejas, dando 
vuelta hacia atrás. En castell. neto sería de 
ondas. El francés ha introducido al vocabu- 



BAN 



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lario de nuestras modas femeninas esta lo- 
cución adverbial. 

BANDOLERISMO, s. m. Ar§: Colectivi- 
dad de los bandoleros, ó los bandoleros to- 
mados en general. B¿ bandolerismo 
abunda en los países bárbaros . || Arg. Vida 
ú ocupación de ellos. Esos gauchos están 
entregados al bandolerismo. | Arg. Sal- 
teo propio de bandoleros. || fig. Arg. Van- 
dalismo, espíritu de destrucción que no res- 
peta cosa alguna. 

«Llegan noticias alarmantes de la campaña sobre 
€l desarrollo que adquiere el cuatrerismo y el bandc- 
lerismo.» (La Prensa de 13 de oc. de 1907 ; <• Revo- 
lución de Corrientes ».) 

«El moreira barbudo que va haciendo resonar sus 
espuelas, á imitación de los que, en la fábula del cir- 
co, pelearon contra las partidas, es con frecuencia el 
empleado regular y modesto, cuya vida ordenada so- 
bre imprescindibles horarios le veda toda tentativa de 
bandolerismo.» fS^v/o; «Caj'««í;a'/>\' e« La Nación 
de 25 de fehr. de 19Ó6.) 

La Prens-a, de 19 de julio de 1907, trae 
un telegrama de San Juan bajo el título « El 
bandolerismo en la Rioja ». 

«Y ocurre preguntar: Con la muerte del «Perna- 
les», ;se extinguirá el bandolerismo andaluz?»f/)m- 
rio citado, 2 de sept. de 1907; « Muerte del bandido 
«■Pernales».) 

<-La conquista es la fuerza, ley del bruto é ignomi- 
nia del hombre, cuando no la comprimen el derecho y 
la moderación, que es la hidalguía de la fuerza mis- 
ma; es el bandolerismo de las naciones, es el asalto 
á las soberanías, despojo sin proceso, crimen sin juez, 
que insulta al cielo y entojece la tierra con sangre y 
con rubor ! » (Dr. Roque Sácns Peña; Dj:r.".cho Pú- 
Bi.ico Americano; Bs. Aires, 1905, p. 192.) 

BANDURRIA, s. f. Arg. Ave acuática, 
del orden de las zancudas, de color negro y 
pico largo y delgado. 

«Las aves acuática*, en numerosas bandadas, hen- 
dían los aires con raudo vuelo y graznando se retira- 
ban á las lagunas, donde anidaban sus huevos. — Es 
increíble la cantidad de cisnes, blancos como la nieve, 
de cuello flecsible y aterciopelado; de gansos man- 
chados, de rojo pico, de patos reales, de plumas azu- 
les como el lapizlazuli; de negras bandurrias, de 
corvo pico ; de pardos chorlos, de frájiles patitas ; de 
auteras becacinas, de grises alas, — que alegran la 
Pampa. En cualquier laguna hay millares. — Cómo 
gozaría allí un cazador! — Imajinaos que en la «Ra- 
madas los soldados recojieron un día ocho mil hue- 
vos, después de haber recojido toda la semana gran- 
des cantidades.» (Lucio V. Mansilla; Una Escurs. 
Á LOS Indios R\nqueles; Bs. Aires, 1870, páe,. 198 
del t. II.) 

« Tiemblan en los vapores al perderse 
De los cuerpos las líneas esfumadas ; 
Cruzan hacia las islas las bandurrias, 
Los cisnes, y los patos, y las garzas. » 
(Juan Zorrilla de San Martin; poema Tabaré; 
ed. de 1905, pág. 114. ) 

BANQUETEAR, v. a. fam. Arg. Dar 
banquete á uno. Lo han banqueteado. — 
« Banquetear, a. Dar banquetes ó andar 
en ellos. Ú. t. c. n. y c. r. » (Dice. Acad.) 
También entre nosotros erj estas aceps. 



BANADERA, s. f. Arg. Receptáculo por- 
tátil que sirve para bañar ó lavar todo el 
cuerpo ó parte de él. 

«De diferentes marcas se han vendido arados, tri- 
lladoras, segadoras, banaderas, molinos á viento, 
máquinas para la fabricación de manteca, queso, tri- 
turadoras, etc..» (Diario El País, de Bs. AireSj de 
5 de oct. de 1905 ; <<. La feria rural ».) 

« Después, Sapito consiguió que hiciera el gasto de 
una banadera para curar las ovejas de la sarna.» 
( Yofruá; « Los milagros de la Argentina — Las vi- 
vesas de Sapito»; en Lx Nación de 12 de jun. de 
1906; primer art.) 

BAÑADERO, s. m. Arg. Estanque hecho 
á propósito para bañar animales enfermos, 
y al cual se los hace entrar por un brete. — 
« Bañadero, m. Charco ó paraje donde 
suelen bañarse y revolcarse los animales 
monteses » (Dice. Acad.) También corre 
en la Arg. en esta acep. aunque no hay ne- 
cesidad de que los animales sean « monte- 
ses ». 

♦ Anexo al desembarcadero se construirá un baña- 
dero donde los animales infestados de garrapatas se- 
rán sometidos al baño garrapaticida.» (La Nación, de 
Bs. Aires, de 21 de mayo de 1906; cEl desembarca- 
dero para ganado » / p. 6 ) 

BAÑADO, s. m. Arg. Extensión más ó 
menos vasta de campo bajo y anegadizo, que 
está casi siempre cubierta de agua, sea por 
la abundancia de las vertientes, ó por l,a 
inundación de los ríos, arroyos y lagos. U. 
m. en pl. — La R. Acad. da á esta palabra 
la acep. de bacín, por « Vaso de barro vi- 
driado, alto y redondo, que sirve para reci- 
bir los excrementos mayores del cuerpo 
humano». Completamente desconocido en 
la Rep. Arg., en este sentido, el nombre 
bañado. — Lo que nosotros entendemos 
por esta palabra es casi lo mismo que lo que 
significa la voz balsar que trae la Acad. 
como americana, en la acep. de « Sitio pan- 
tanoso con alguna maleza » ; pero no corre 
en la Arg ( V. Cañada j' Estero.) 

En la quintilla de Ascasubi inserta en el 
art. Mosquear de esta obra, y en el texto 
del hermano Damián, en el art Tacurú, 
está empleada la voz bañado. También en 
el pasaje de Hogg, art. Churrasquear. 

« Caímos á un bañado salitroso, y siendo tantos los 
rastros que lo cruzaban y los arbustos espinosos de 
que estaba cubierto, las tropillas se desparramaron.» 
(Lucio V. Mansilla ; Un\ Escurs á los Indios Ran- 
QUELEs ; 1870, t. II, p. 364.) — « La madrina había 
perdido el cencerro en el carquiejal del bañado sali- 
troso. » (Obra y t. citados, p. 368.) 

BAQUEANO, adj. ^r^. Práctico de los 
caminos, trochas y atajos y hasta de la con- 
dición de los campos y pastos y de otras 
circunstancias cuyo conocimiento, en paz ó 
en guerra, ofrece mucha utilidad y ventajas 
á los que emprenden un viaje ó una campa- 



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BAQ 



ña. Ú. t. c. s. II Baqueano, na. adj. Ar£: 
Práctico en la navegación de los ríos por el 
conocimiento de las costas. Ú. t. c. s. || Ar^^. 
Práctico, ducho, diestro en una cosa. — ((Ba- 
quiano, na. adj. Práctico de los caminos, 
trochas y atajos. Api. á persona, ú. t. c. s. | 
m. Guía para poder transitar por ellos. » 
(Dice. Acad.) — Sin entrar en las disquisi- 
ciones de los señores Rufino José Cuervo y 
Zorobabel Rodríguez, con que pretenden 
probar que la voz correcta es baquiano, y 
no baqueano, por ser su afín baquía, y no 
baquea, á lo que pudiéramos contestar que 
también tenemos arrear, arreador, adop 
tados sin repugnancia al lado de sus congé- 
neres arria y arriero, como igualmente 
ae'reo, aeronaufa, etc , en pacífico consor- 
cio con aire; y no entrando tampoco á ter- 
ciar en debate con el Sr. Daniel Granada, 
que prefiere la segunda forma, baqueano, 
á la primera, la cual, según él, « sólo usa la 
gente del campo » (y así es la verdad, al 
menos en las regiones del Río de la Plata), 
nosotros creemos que las dos deben acep- 
tarse en Hispano-América, por aquello (Je 
usus... arbiirium est, eíj'us, et 710 rma lo- 
quendi, pues están ambas abonadas por es- 
critores de autoridad, como también va- 
queano. Baqueano es como generalmente 
se dice en Chile, según el Sr. Rodríguez, y 
baquiano ( « Conocedor, práctico, guía que 
contratan los viajeros » ), en el Perú, según 
don Ricardo Palma. El Sr. Domingo F. Sar- 
miento, en CiviLiz. Y Barb. (véase el texto 
en el art. Tropero), trae arrea, en vez de 
arria, p)robablemente por haberle chocado 
esta última forma, que no tiene nada de pa- 
rienta de arriar, y sí de arrear. 

Baqueano: «Práctico de los caminos, trochas y 
atajos de algún paraje: es general en toda la Améri- 
ca V. (Alcedo, citado por Granada.) 

«■ Podrá alguno ignorar el significado de la palabra 
baqueano; y asi es de advertir que cualquiera que 
en estas partes ( en el Río de la Plata ) sirve de guía ó 
práctico de la tierra, llaman con ese nombre, y en el 
río lo es el que da el rumbo y manda las maniobras de 
velas en la embarcación, y finalmente el que hace el 
oficio de piloto, y no se llama así, porque en realidad 
ignoran todo lo que conduce á la le)' de pilotaje y su 
profesión, respecto de que ni se observa el so), ni se 
gobierna por la brújula, sino por el conocimiento de 
la costa del río, que siempre está á la vista.» (Fray 
Pedro José de Parras ; Diario de su viaje publ. por 
Trelles ; citado por Granada.) 

«Aunque queríame-^ marchar esta tarde, no quiso 
el práctico ó baqueano, porque el estero que debía- 
mos cortar no permitía andar de noche.» (Asara; 
ViAj. ; citado por Granada.) 

«No es menos admirable el tino con que los prácti- 
cos vaquéanos >> (aquí escribe con z;^ «conducen al 
paraje que se les pide, por terrenos horizontales, sin 
caminos, sin árboles, sin señales ni aguja marítima, 
aunque disten cincuenta y más leguas.» (Asara; 
Apunt. ; citado por Gran.) 

« Y atento que los indios de los pueblos intermedios 
eran poco diestros en nadar, no muy prevenidos de 
cueros, los que nos servían de vaquéanos, sin decir- 



me nada y sin saber yo por donde iba, determinaron 
coger y cogieron un rumbo muy alto y mu}' distante 
del Uruguay, para tomar, ó aun evitar totalmente, 
las cabeceras de los ríos ó arroyos. » (El jesuíta mi- 
sionero que condujo la exp. de Ihirapitá-guasú has- 
ta S. Domingo de Sor. ; Rr.v. ns la Bibl. Púb. de Bs. 
AiRKS ; Trelles ; cita del mismo Gran.) 

La R. Acad. no trae baqueano ni va- 
queano. — En el Brasil, según Beaurepaire- 
Rohán, citado por Granada, se usa ba- 
queano ó vaqueano. — Mansilla, argenti- 
no, lo emplea también de los dos modos: 

«...y después de algunas prevenciones generales á 
los que me seguían, tomé la dirección llevando el va- 
queano á mi izquierda, yendo él por una huella, por 
otra yo. ( Una Escurs. á los Indios Ranqueles ; Bs. 
Aires, 1870 ; t. I, cap. /F.)— «Esa noche no pude salir, 
porque no era baqueano, y me perdí varias veces, 
y me costaba mucho caminar, porque me dolian los 
balazos, v ( El misino; obra citada, VI.) 

He aquí otros pasajes del mismo autor: 

« Según los cálculos del baqueano, Chamalcó tenía 
agua. » ( /. I, pág. 116. ) — <> Le obedecí, y me puse á 
visitar otra muchacha, hija de un paisano amigo de 
mi familia, que tenia algunos animales y muchas 
prendas de plata, como que era hombre de unas ma- 
nos tan baqueanas para el naipe, que de cualquier 
parte le sacaba á uno la cana que él quería. Era pei- 
ne como el solo. Nadie le ganaba al monte, ni al tru- 
co, ni á la primera. » ( Tomo citado, pág 285. ) 

«Como jefe de máquinas, estaba Carlos Alvarez 
Rodríguez, empleado de la gobernación, que es aquí 
el baqueano del desierto, el piloto de altura que co- 
noce estos parajes piedra á piedra, mata á mata.>> 
( Gabriel Carrasco ; « De Bs. Aires al Neuquen »/ en 
La Nación, de Bs. Aires, de 5 de fcb. de 1902.) 

Esta voz está empleada en el texto que 
hemos transcrito del Dr. Cañé en el artículo 
Cardal. 

..., «porque en las democracias sudamericanas, tra- 
bajadas por la anarquía y la ignorancia, es á menudo 
la astucia y no la idea la que triunfa, es el baqueano 
y no el estadista el que se impone » (Lucas Ayarra- 
garay ; «Tributo — Carlos Pellegrini ~ Esbozo de 
su psicología» ; en La Nación, de 18 de jnl. de 1906. ) 

«Después del Rastreador, viene el Baqueano, per- 
sonaje eminente i que tiene en sus manos la suerte de 
los particulares y la de las provincias. El Baqueano 
es un gaucho grave i reservado que conoce á palmos 
veinte mil leguas cuadradas de llanuras, bosques i 
montañas! Es el topógrafo más completo, es el único 
mapa que lleva un jeneral para dirigir los movimien- 
tos de su campaña. El Baqueano va siempre á su 
lado. Modesto i reservado como una tapia, está ea 
todos los secretos de la campaña; la suerte del ejér- 
cito, el éxito de una batalla, la conquista de una pro- 
vincia, todo depende de él. El Baqueano es casi 
siempre fiel á su deber; pero no siempre el jeneral 
tiene en él plena confianza. Imaginaos la posición de 
un jefe condenado á llevar un traidor á su lado, i á 
pedirle los conocimientos indispensables para triun- 
far. Un Baqueano encuentra una sendita que hace 
cruz con el camino que lleva ; él sabe á qué aguada 
remota conduce : si encuentra mil, i esto sucede en un 
espacio de cien leguas, él las conoce todas, sabe de 
dónde vienen i adonde van. Él sabe el vado oculto que 
tiene un río, más arriba ó más abajo del paso ordina- 
rio, i esto en cien ríos ó arroyos; él conoce en los cié- 
nagos extensos un sendero por donde pueden ser atra- 
vesados sin inconveniente, i esto, en cien ciénagos 
distintos. — En lo más oscuro de la noche, en medio 
de los bosques ó en las llanuras sin límites, perdidos 
sus compañeros, extraviados, da una vuelta en circulo 
de ellos, observa los árboles; si no los hai, se des- 
monta, se inclina á tierra, examina algunos matorra- 
les i se orienta de la altura en que se halla; monta en 
seguida, i les dice para asegurarlos: «Estamos en 
dereceras de tal lugar, á tantas leguas de las habita- 
ciones; el camino ha de ir al sud» ; y se dirije hacia 
el rumbo que señala, tranquilo, sin prisa de encon- 



BAQ 



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trarlo, i sin responder á las objeciones que el temor ó 
la fascinación sujiere á los otros. — Si aun esteno 
basta, ó si se encuentra en la Pampa i la oscuridad es 
impenetrable, entonces arranca pastos de varios pun- 
tos, huele la raíz i la tierra, los masca, i después de 
repetir este procedimiento varias veces, se cerciora 
de la proximidad de algún lago ó arroyo salado ó de 
agua dulce, i sale en su busca para orientarse fija- 
mente. El jeneral Rosas, dicen, conoce por el gusto el 
pasto de cada esrancia del sud de Buenos-Aires. — Si 
el Baqueano lo es de la Pampa, donde no hai cami- 
nos para atravesarla, i un pasajero le pide que lo lleve 
directamente á un paraje distante cincuenta leguas, 
el Baqueano se para un momento, reconoce el hori- 
zonte, examina el suelo, clava la vista en un punto i 
se echa á galopar con la rectitud de una flecha, hasta 
que cambia de rumbo por motivos que sólo él sabe, i 
galopando día i noche llega al lugar designado. — El 
Baqueano anuncia también la proximidad del ene- 
migo ; esto es, diez leguas i el rumbo por donde se 
acerca, por medio del movimiento de los avestruces, 
los gamos i guanacos, que huyen en cierta dirección. 
Cuando se aproxima, observa los polvos, i por su es- 
pesor cuenta la fuerza : « son dos mil hombres » , dice : 
«quinientos», «doscientos», i el jefe obra bajo este 
dato, que casi siempre es infalible. Si los cóndores i 
cuervos revolotean en un circulo del cielo, él sabrá 
decir si hai jente escondida, ó es un campamento 
recién abandonado, ó un simple animal muerto. El 
Baqueano conoce la distancia que hai de un lugar á 
otro, los dias i las horas necesarias para llegar á él, 
i á más, una senda extraviada é ignorada por donde 
se puede llegar de sorpresa i en la mitad del tiempo: 
así es que las partidas de montoneras emprenden sor- 
presas sobre pueblos que están á cincuenta leguas de 
distancia, que casi siempre las aciertan. ¿Creeráse 
exajerado ? No ¡ El jeneral Rivera, de la Banda Orien- 
tal, es un simple Baqueano, que conoce cada árbol 
que hai en toda la extensión de la República del Uru- 
guai. No la hubieran ocupado los brasileros sin su 
auxilio; no la hubieran libertado sin él los arjenti- 
nos. — Oribe, apoyado por Rosas, sucumbió de>pués 
de tres aflos de lucha con el jeneral Baqueano, i 
todo el poder de Bs. Aires hoi con sus numerosos ejér- 
citos que cubren toda la campaña del Uruguai, puede 
desaparecer destruido á pedazos, por una sorpresa 
hoi, por una fuerza cortada mañana, por una victoria 
que él sabrá convertir en su provecho por el conoci- 
miento de algún caminito que cae á retaguardia del 
enemigo, ó por otro accidente inapercibido ó insignifi- 
cante. El jeneral Rivera principió sus estudios del 
terreno el año 1804: i haciendo la guerra á las autori- 
dades, entonces como contrabandista, á los contra- 
bandistas después como empleado, al rei en seguida 
como patriota, á los patriotas más tarde como mon- 
tonero, á los argentinos como jefe brasilero, á éstos 
como jeneral arjentino, á Lavalleja como Presidente, 
al Presidente Oribe como jefe proscripto, á Rosas, en 
fin, aliado de Oribe, como jeneral Oriental, ha tenido 
sobrado tiempo para aprender un poco de la ciencia 
del Baq.ueano.> ( Dotntngo F. Sarmiento; Facundo ; 
4.^ edición rastcll., cap II, pág. 23. ) 

BAQUETEAR, v. a. Ar^. Ejercitar, adies- 
trar en una facultad ó negocio. — La Acade- 
mia trae el adj. baqueteado en la acep. de 
'< Acostumbrado á negocios y trabajos », y 
el verbo baquetear en las de « Dar ó eje- 
cutar el castigo de baquetas » y ( como figu- 
rado) «Incomodar demasiado». En la Re- 
pública Arg. no coire este verbo en estas 
aceps. 

BAQUÍA, s. f. Arg. Destreza, habilidad 
propia del baqueano, i.^ y 2.^ aceps. I| fam. 
Arg. Destreza, habilidad, práctica en una 
cosa. 

Esta voz está empleada en el pasaje del 
Dr. Cañé transcrito en el art. Cardal. 

BAQUIANO, NA. adj. y s. Arg. Ba- 



queano.— La Acad. irae esta voz baquia- 
no ; pero difieren en algo sus aceps. de las 
nuestras. Véase esto en nuestro art. Ba- 
queano, voz que no consta en el Dice, de 
la Acad. 

BAR. s. m. Arg. Casa donde se venden 
bebidas y refrescos, con un mostrador guar- 
necido comúnmente de una ó más barras 
de metal ( y este es probablemente el origen 
de nuestro nombre, de filiación inglesa), 
donde los parroquianos pueden apoyar los 
brazos ó los pies. El plural, que debiera ser 
bares, forma una excepción de la regla: es 
bars. En Córdoba teníamos el bar « Fé- 
nix», con una instalación de mesas al aire 
libre destinada al servicio de las familias, 
que lo frecuentaban mucho. De Bs. Aires, no 
se diga: son demasiado conocidos y su nom- 
bre está en boca de todo el mundo. 

« Como un gran número de vocablos ingleses, la pa- 
labra bar significa una infinidad de cosa's. En el caso 
que consulta El curioso, bar quiere decir «mostrador 
de taberna» y, por extensión, taberna.» (Diario La 
Nación, de Bs. Aires, de 14 de mayo de 1902; sección 
« Correo».) 

«Hacia el S. el mismo barrio europeo, donde están 
los pequeños negocio-^, los talleres y los resiaurants, 
y los bars para los obreros, no es nada simpático. » 
(Novicio; <^EI Viaje de la Sarmiento — Goa y Bom- 
bay!>; en La Nación, de Bs. Aires, de 12 de enero de 

..., '< se producirán los eternos conflictos esmaltados 
con fra>es más populares que parlamentarias y que 
luego se resuelven en el « bar» del palacio.* (Diario 
La R.izón, de B. Aires, de 2 de abr. de 1907 ; » Con- 

grcso».) 

BARAJAR, v. a. fam. Arg. Capujar. 
( Véase. ) || Andar ó estar uno bara- 
jando á otro las palabras, fr. fig. y fam. 
Arg. Andar ó estar capujando las pa- 
labras. — La R. Acad. trae este verbo ea 
otras aceps., no desconocidas entre nosotros. 

¡BARAJO! interj. fam.^r^. ¡CarajolNo 
tiene la rudeza y ordinarez de la última. 

BARATILLO, s. m. Arg. Venta de efec- 
tos que se hace á bajo precio con el fin de 
despacharlos pronto; según la Acad., bara- 
to, casi sin uso en la Arg. || Arg. Tienda ó 
casa de negocio en que se venden. — « Ba- 
ratillo, (d. de barato.) m. Conjunto de 
cosas de lance, ó de poco precio, que están 
de venta en paraje público. » || Tienda ó 
puesto en que se venden. || Sitio fijo en que 
se hacen estas ventas. || Conjunto de gente 
ruin que á boca de noche se solía poner en 
los rincones de las plazas, donde vendían 
lo viejo por nuevo y se engañaban unos á 
otros.» (nicc. Ac.) La última acep. es des- 
conocida en la Arg. 

«No cito una sola pieza de ropa, un solo alfiler que 
no esté en el gran baratillo. » ( Gustavo Martines 
Zuviria; Ei, Gran Cuento del Tío en la Liter. Nac • 
2.'^ ed.,pá'¿s.27 y 28.) 



52 



BARR 



BAS 



BARBA. — Barba de tigre. Ar£^. Col- 
letia ferox Gilí., de la familia de las rám- 
neas. Arbusto. Crece en Patagonia, Mendo- 
za, Córdoba, Catamarca, Rioja, etc. Véase 
lo que se dice aplicable á este arbusto, 
en el art. Espina de cruz, segunda acep- 
ción. 

BARBAREAR, v. n. fam. Arg. Dispara- 
tar ; decir ó hacer despropósitos, barbari- 
dades. 

BARBARIDAD s. f. fam. Arg. Exceso, 
cantidad excesiva. Comer una barbari- 
dad; costar una cosa una barbaridad. 
/ ^/¿/barbaridad de coches! de gente ! |] 
Una barbaridad, m. adv. fam. Arg. Mu- 
cho, excesivamente. Hemos trabajado una 
barbaridad. — «Barbaridad, f. Calidad 
de bárbaro || fig. Dicho ó hecho necio ó te- 
merario. » (Dice. Acad.) También en la Ar- 
gentina en estas' aceps. 

«Que lo diga, sino, Gallardete, que gasta todos los 
años una barbaridad, y eso que es algo devoto de 
Nuestra Señora del Pufto.v (Casimiro Piieto; «Sinfo- 
nia>->; en Caras y Caretas, de 9 de abr. de 1904.) 

« Aun hay más, y es que estamos por creer que aqu^ 
no se lee «una barbaridad», como dijo el jocundo 
José Bálsamo no hace muchos días, sino por el con- 
trario, que se emplea tiempo de sobra en leer barba- 
ridades.» fPaíí?;-; <'Bibliotccas públicas"; en l^\ Na- 
ción, de Bs. Aires, de 21 de mayo de 1906.) 

BÁRBARO, RA. adj. fam. Arg. Excesi- 
vo, demasiado, extraordinariamente mucho,. 

BARBERA, s. m. Arg. Vino barbera. 
(Véase.) — ((Barbera, f. Mujer del barbe- 
ro. » (Dice. Ac.) 

BARBIJO, s. m. fam. A/^g Barboquejo, 
voz (^ue no corre en la Rep. Arg.; barbique- 
jo sí. 

Este nombre lo emplea Hogg en el texto 
transcrito en el art. Bota de este Dice, 

BARCO. — Barco de guerra. Mar. 
Arg. Buque de guerra, según la Academia. 
También se usa la segunda forma en la Ar- 
gentina. 

BARLETA. s m. Arg. Trigo barleta. 

BARLETTA. s. m, Arg. Barleta. 

BARRA, s f. fig. Arg. Espacio más ó 
menos extenso que, separado por una ba- 
randilla que cierra y limita la sala donde ce- 
lebra sus sesiones un tribunal ó asamblea, 
está destinado á la concurrencia del público. 
I fig. Arg. Público que asiste á la barra. 
-^ Entre las varias aceps. que da la R. Aca- 
demia á este nombre, la única que tiene re- 
lación ó semejanza con las que acabamos de 
señalar es esta: « Especie de barandilla que 
cierra y limita la sala donde un tribunal ó 
asamblea celebra sus sesiones; quedando un 
espacio más ó menos extenso etitre ella,, y la 



puerta principal )). No corre en la Arg. en 
esta acep. 

«Es preciso pedir que la barra no haga ningún gé- 
nero de demostración. >> (Sr. Quintana; sesión de la 
cámara de D. D. de la nación, de 7 de ag. de 1862, 
pdg. 422.) 

BARRACA, s. f. Arg. Corralón, con los 
galpones y accesorios correspondientes, don- 
de se compran, depositan y venden cueros, 
lana, cerda, etc. — (( Barraca. ( Del b latín 
trabacca; del lat. trabs, viga. ) f Caseta ó 
albergue construido toscamente y con mate- 
riales ligeros. II Vivienda rústica, propia de 
las huertas de Valencia y Murcia, hecha con 
adobes y cubierta con cañas á dos aguas 
muy vertientes. » (Dice. Ac.) No conocida 
en la Rep. Arg. en estas aceps. 

BARRANQUERO, adj. Arg. (V. Loro 

BARRANQUERO. ) 

B.ARRAQUERO. s. m. Arg. El que tiene 
barraca, en nuestra acep. 

«La sociedad titulada «La Langosta », que es un 
gremio que está compuesto de consignatarios, acopla- 
dores, compradores, barraqueros, etc., de frutos del 
país, celebrará el domingo próximo con un banquete 
su fiesta de San Blas. » (Diariol^x Nación, de Buenos 
Aires, de 28 de enero de 1902 ; telegr. del corresp. de 
Bullía Blanca. ) 

« Quinientos barraqueros y consignatarios acorda- 
ron no acceder á las exigencias de los huelguistas. » 
{Corresp. telegr. de Bs. Aires; en el diario Los Prin- 
cipios, de Córd., de 22 de nov. de 1902. ) 

BARRENEAR, v. a. Arg. Según la Aca- 
demia, barrenar, voz sin uso en la Arg. 

BARRIAL, s. m. Arg. Barrizal, según 
la .Acad. Nosotros no usamos sino barrial, 
palabra que aquella corporación trae como 
anticuada, lo que prueba que ya no corre en 
la península. 

El diario La Nación, de Bs. Aires, de 15 
de mayo de 1903, bajo el título «Olvidos 
Municipales », trae empleada la voz ba- 
rreal : 

<■< A un lado y otro, el pantano. Para hacerlo más vi- 
sible, por entre el barreal corre el desagüe de una 
curtiduría, un arrCyo inmundo.» Es indudablemente 
un error de imprenta. 

« El buen compañero había robado uno de los caba- 
llos del quintero, y por hacernos un servicio se había 
puesto en camino por entre barriales espantosos, 
pues los últimos días había llovido copiosamente.» 
( Miguel Cañé ; Juvenilia ; Bs. Aires, 1901, p. 147 . ) 

,... '•■3' donde en tiempo de lluvia se forman pantanos 
y barriales intransitables,» ( La Prensa, rfe 26 de 
mar 80 de 1908 ; « Por diversos barrios — Peda mo- 
ciones de vecinos ».) 

BARRO. — Hacer ó cometer uno un 
barro, fr. fam. ^r^. Incurrir en Un yerro ó 
equivocación por descuido o inadvertencia. 

— LaAcad.no trae la palabra barro en esta 
acepción. 

BASTARDEA.R. V. a. Arg. Adulterar, 
desnaturalizar, falsear una cosa rebajándola. 

— La Acad. trae este verbo como neutro: 



BAT 



BAT 



53 



«Bastardear. {Dq bastardo. ) n. Dege- 
nerar de su naturaleza. Dícese de los brutos 
y plantas, sj fig. Degenerar una persona en 
sus obras de lo que conviene á su origen. » 

'«Hay quienes, al tratar una cuestión, la desnatura- 
lizan, pasando las ideas y los propósitos por el prisma 
personal de sus propias pasiones y resentimientos, y 
bastardeando los móviles, persiguen soluciones ó 
resultados equívocos. » ( Diario La N.\ción, de Bue- 
nos Aires, de 19 de nov. de 1901. ) 

« ... y si la prevalencia de unas asignaturas cientí- 
ficas sobre las otras ha bastardeado los planes, y 
por tanto la enseñanza de este carácter, el mismo des- 
equilibrio acarrearía la imprudente absorción de que 
quiero prevenir á Vd. » ( O. JIag;nasco ; circular á los 
rectores de los Colegs. Naos., de 28 de febr. de igoi, 
sobre el plan y progrs. de estudios. ) 

BASTO, s. m Arg. Aparejo rústico para 
montar á caballo, que consiste en dos almo- 
hadillas o rollos unidos en sus extremos por 
tientos ó lazos y que asientan sobre las par- 
tes laterales del sillar de la caballería, dejan- 
do libre el lomo; no tiene fustes. || Arg. Cada 
uno de los dos rollos del recado ó del bas- 
to. II Basto albarda. Arg. Especie parti- 
cular de recado, sin arzones, más liviano que 
el recado común y parecido á él porque tie 
ne faldas de cuero, y al basto por las almo- 
hadillas ó rollos, aunque están totalmente 
unidos. — La Acad. define así el basto : 
o Cierto género de aparejo ó albarda que lie 
van las caballerías de carga ». 

En el art. Apero se halla un texto del 
Sr. Lafone Quevedo en que está empleada 
la voz basto en nuestra 2.^ acep. 

BATACAZO s m. fig Arg. En las ca- 
rreras, triunfo de un caballo que, por tener 
pocos partidarios, da un buen dividendo. || 
fig- Arg. Golpe ó sorpresa producida por 
este triunfo. Ú. c. con el verbo dar. — «Ba 
tacazo. (De bacada, por metátesis.) m. 
Golpe fuerte y con estruendo, que da algu- 
na persona cuando cae. » (Dice. Acad.) 

<•< El único batacazo de la tarde se produjo en la 
cuarta carrera á cargo de San Jorge, que batió á Cri- 
niére y Quimbo, después de una hermosa lucha. >> (La 
Pre.nsa de 13 de nov. de 1905; « Sport ». ) 

BATATA, s. com. fig y fam. Arg. Per- 
sona corta de genio, huraña y sin maneras 
ni hábitos sociales. || fig. y fam. Arg. Perso- 
na tímida, encogida, corta de ánimo y sin 
resolución. || s. f. fig. y fam. Arg. Apoca- 
miento de ánimo por alguna impresión re- 
pentina é inesperada, que lo deja á uno cor- 
tado, sin saber qué decir ó hacer. 

Esta voz está empleada por el Dr. Cañé : 
véase el pasaje en el art. Sueltista, de este 
Diccionario. 

«La batata que me produjo el espectáculo que pre- 
sencié, no se me quila fácilmente. » (Diario Los Pri.v- 
cipios, de Córdoba, de 24 de ag. de 1906; << L'affaire 
Dique San Roque it. ) 



BATATAZO, s. m. Arg. Golpe dado con 
una batata. il fig. y fam. Arg. En los juegos, 
chiripa, ganada casual ó inesperada. || fig. y 
fam. Arg. Batacazo, nuestras aceps. 

BATEA. — Taparlo á uno la batea, 
fr. fig. y fam. Arg. Interrumpirle inespera- 
damente la salida que deseaba, la inoportuna 
visita ó presencia de alguna persona. Esta 
frase alude al modo de entrampar pájaros 
ó palomas que acostumbran los muchachos 
por medio de una batea, que colocan boca 
abajo, levantado uno de sus bordes laterales 
con un palito puesto verticalmente, al cual 
se ata un hilo largo, que se deja tendido en 
el suelo, y cuyo extremo se tira cuando el 
pájaro entra á comer los granos ó afrecho 
que hay bajo de la artesa. El resultado final 
es que lo tapa á aquél la batea. 

BATIBURRILLO, s. m. Arg. Es lo que 
la Acad. llama baturrillo, que no usamos 
nosotros; ó batiborrillo, que también corre 
en la Arg. 

BATIDA, s. f. Acción de batir, nuestra 
acep. — «Batida. (De batir.) f. Montería de 
caza mayor, que se hace batiendo el monte, 
para que todas las reses que haya salgan á 
los puestos donde están esperando los caza- 
dores. » (Dice. Acad.) 

«De su excursión al bosque 
Tornan Gonzalo y diez arcabuceros. 
Fué eficaz la batida: un grupo de indios 
Viene sombrío caminando entre ellos. » 
( Juan Zorrilla de San Martin; poema Tabaré; 
1905, p (i g. 79.) 

« De Tostado avisan que la oficialidad del 6." de ca- 
ballería está satisfecha por la última batida llevada 
á cabo contra los indios v... (Diario La Prknsa, de 
Bs. Aires, de 26 de abr. de 1907; corresp. telegr. de 
Sta. Fe.) — <•< Durante la batida » (de mujeres de mal 
vivir, en la vía pública) '< fueron presas sesenta per- 
sonas. >> (El mismo, 22 de mar. de 1907; secc. c Noti- 
cias de Policía ». ) 

Esta VOZ está empleada en el pasaje del 
Sr. Astorga que hemos aducido en el art. Ta- 
curú. 

'< Se han denunciado como 800 ovejas más, y tal vez 
200 vacas; pero estos números no dan, en realidad, 
idea exacta de la importancia de la batida, por cuan- 
to esta primera se ha limitado á uno de los catorce 
cuarteles del partido. Habrá que hacer la recorrida 
general y detenida, para saber á cuánto alcanzan las 
haciendas cuya procedencia no se podrá justificar.» 
(Diario La Nación, de Bs. Aires, de 31 de julio de 
1902; correspondencia del enviado especial.) 



s. m. fam. Arg. Batu- 



BATIFONDO. 
que. (Véase.) 

« Producido el batifondo 
que á San Luis puso en un tris, 
se buscó un juez muy sabihondo 
y le encargaron á Iriondo 
de gacittinr en San Luis » 
(Semanario el p b t, de Bs. Aires, de 14 de sept. 
de 1Q07; «Dr. Manuel M. de Iriondo^; pág. 65.) 

«No hubo batifondo, bochinche, ni cosa que se le 
parezca. » ( La Arge.ntina, Bs. Aires, de 22 de mar. 
de 1908; « Mesa Revuelta ». ) 



54 



BEA 



BEN 



BATIR. V a. Arg. Perseguir, particular- 
mente entre muchos y en despoblado, ha- 
ciendo correrías, á hombres ó animales, para 
aprehenderlos ó darles caza. Batir á los 
indios, á los malhechores, á las fieras. — 
Entre las varias aceps. que da la Acad. á 
este verbo, la siguiente se asemeja mucho á 
la nuestra : « Con voces significativas de te- 
rreno en despoblado, como campo, estrada, 
monte, selva, soto, etc., reconocer, registrar, 
recorrer, ya para operaciones militares, ya 
para cazar, ya con otro motivo. U. especial- 
mente en esta acep. como voz técnica de la 
milicia y la montería •». Nosotros no decimos 
batir el monte, el campo, etc., sino em- 
pleando los complementos que usaríamos 
con el verbo perseguir, que es la acep. que 
tiene en la Argentina. 

BATITÚ s. m. Arg. Ave del orden de 
las zancudas, de cuerpo chico, alas largas y 
puntiagudas, y de color pardo más claro que 
el de la becasina, á la cual se parece, y cuya 
carne es muy exquisita. Frecuenta los baña- 
dos, ríos y lagunas. En la ciencia es conoci- 
da con el nombre de bartramia longicanda 
( Bech ) Dgl. et Gerbe. 

BATUQUE, s. m. fam. Arg. Barullo, bo- 
chinche, desorden. 

Esta voz está empleada en el texto de La 
Nación transcrito en el art. Guarango, y 
en el de Caras y Caretas, art. Balumba. 

BAUTISMO, s. m. Arg. Acción y efecto 
de bautizar. El bautismo se efectuó ayer. 
Según la Acad., bautizo, voz usada también 
en la Arg., así como bautismo en su acep. 
genuina de uno de los siete sacramentos de 
la Iglesia Católica. 

BAUTISMO. — Romper á uno el bau- 
tismo, fr. fig. y fam. Arg. Romperle la 
crisma, herirle en la cabeza malamente. Ú. 
t. el verbo como reflexivo. 

«Veía por momentos el instante en que daban una 
rodada y se rompían el bautismo.» (Lucio V. 
Maiisilla ; Una Escurs. á los Indios Ranqlei.es; Bs. 
Aires 1870, t. II, p. 121.) 

BAYARDO, DA. s. m. y f. A^-g. En los 
territorios del sud, dase este nombre á los 
extranjeros afincados y radicados en ellos. 
¿ Será este nombre una alusión zumbona al 
célebre señor de Bayardo, Pedro de Te- 
rrail ? 

BAZA. — Ir parda la baza. fr. Arg. 
En el juego del truco, ir en la baza dos car- 
tas del mismo valor. (V. Empardar.) 

BEATA. — De día beata y de noche 
gata. Arg. fr. fig. y fam con que se mote- 
ja á la mujer que frecuentando mucho las 
iglesias y haciendo pública ostentación de 



muy devota, observa una conducta repren- 
sible. 

BEBÉ s. m. fam. Arg. (cap. fed. y pr. 
Bs. Aires). Niño de corta edad, nene. 

« ..., el colega llora y grita como bebé que pide el 
chupón de la mamadera.» (Diario La Opinión, de Bs. 
Aires, de 13 de enero de 1904 ; <( Notas Políticas*.) 

BEBIDA, s. f. Arg. Cualquier licor espi- 
rituoso ó alcohólico, como el anís, la gine- 
bra, el ajenjo, etc. Está embotado por la 
bebida. |¡ Arg. Cajón angosto, más ó me- 
nos largo, generalmente de madera, donde 
se echa el agua, baldeando, para que beban 
los animales, especialmente la hacienda. 

BECASINA, s. f. Arg. Según la R. Acad , 
chocha, becada, sin uso en la Arg. Ave del 
orden de las zancudas, poco menor que la 
perdiz, de pico largo, delgado y recto, ca- 
beza comprimida y plumaje gris rojizo con 
manchas negras, más obscuro en las partes 
superiores que en las inferiores. Vive de pre- 
ferencia en terrenos sombríos, se alimenta 
de orugas y lombrices, y su carne es muy 
sabrosa. 

« Ya también las golondrinas, 
Los cardenales y horneros, 
Calandrias 3' carpinteros, 
Cotorras y becasinas 
Y mil loros barranqueros, 

Los más alborotadores 
De aquella inmensa bandada, 
En la espadaña rociada 
Festejaban los albores 
De la nueva madrugada. » 
( Hilario Ascasuhi ; « La madrugada ■». ) 

BELDOSA. Es un barb. que llega á usarse 
por el bajo pueblo. Díg baldosa, s. f. Ladri- 
llo cuadrado, fino por lo común, que sirve 
para solar. 

BELGRANENSE. adj. Arg. Natural del 
pueblo de Belgrano, en el municipio de la 
ciudad de Buenos Aires. Ú t. c. s. || Af^g. 
Perteneciente ó relativo á este pueblo. 

«Reventé casi al infeliz petizo trotando por estos 
andurriales belgranenses. » {Carlos María Ocan- 
tos; Don P.írfecto; Barcelona, 1902, príg. 207.) 

BELLAQUEAR. (De bellaco.) v. n. Aj-g. 
Corcovear. — «Bellaquear, n. Hacer be- 
llaquerías. » (Dice. Acad.) Sin uso en la 
Arg. en esta acep 

Esta voz la emplea el Dr. Cañé en el pa- 
saje que hemos transcrito en el art. Cardal. 

El señor Ricardo Hogg la escribe con v: 

« ... ; además, ningún chino de los presentes se ani- 
maba, porque al sujetarlo después de correr solía 
arrastrarse á vellaquear ». ( Una Tropilla de mistu- 
raos, pdg. 13. ) 

BENDICIÓN. — Echarle la bendi- 
ción á una cosa. fr. fig. y fam. Arg. Darla 
por perdida, no tener esperanza de encon- 
trarla ó recuperarla.— « Echar la bendi- 
ción á una cosa. fr. fig. y fam. Levantar 



BES 



BIC 



55 



mano en algún negocio, no querer ya mez- 
clarse en él. |[ Echar la bendición á uno. 
fr. fig. y fam. Renunciar á toda relación con 
él.» (Dice. Ac.')\5.^ en la Arg. en estas 
aceps . particularmente la primera frase. 

BENEFACTOR, RA. (Del lat. benefac- 
íor.) adj. Arg- Bienhechor. Ú. t. c. s. La 
Acad. lo trae como anticuado. Los argenti- 
nos lo usamos mucho. Los benefactores 

de la humanidad. 

BENEFICL\R. v. a Arg. Referido á una 
res, sacar de ella todo el beneficio, utilidad ó 
provecho que puede dar su carne, grasa, 
sangre, etc., haciendo, por ejemplo, char- 
qui, chorizos, morcillas y otras cosas. 

BENTEVEO. (Voz onomatopéyica. ) s. m 
vír^. « Pájaro de una cuarta de longitud, 
lomo pardo, pecho y cola amarillos, y una 
mancha en la cabeza. Su canto parece que- 
rer pronunciar las palabras óieii te veo. 
( Granada: VocABUL. Ríoplat. Raz. ) Es 
del suborden de los dentirrostros. Cono- 
cido es el nombre científico pitangns boli- 
vianus Lafr. — También se usa bienteveo, 
y en las provincias del interior, á más de 
éstos, tristefín, qtdntobé y pitoJ7ián, nom- 
bres que concuerdan, ó con la delicadeza 
del oído de ciertas personas, ó con los ca- 
prichos de la imaginación, que encuentran 
en el canto de nuestro pájaro semejanzas 
con estas diversas articulaciones. 

« Los españoles del Río de la Plata le dan el primer 
nombre {bienteveo), y los guaranfs del Paraguay el 
segundo {puitagiiá ).>> ( Asara, citado por Granada.) 

BENUAR s. m. Arg. Así pronunciamos y 
así aconsejaríamos que se escribiese, la pa- 
labra baignoire. ( Véase ) 

BESTIA, s. com, fig. Arg. Persona ruda, 
ignorante, sin educación, sin cultura, torpe. 
Ú. t. c. adj. ¡ Qicé Í7idividuo bestia ! — La 
Acad., en la acep. fig. de « persona ruda 
é ignorante », trae este nombre como feme- 
nino. Fn la Arg. sólo se usa así cuando se 
refiere á mujer. 

Felizmente los progresos de la cultura de 
los argentinos va desterrando ya esta palabra 
soez, tan en boga entre los partidarios de 
Rosas en la época de la tiranía, como puede 
verse en estos pasajes de los comentarios que 
la Gaceta Mercantil de Bs. Aires de 30 
de sept. de 1839, hace de una proclama del 
general Lavalle á los entrerrianos: 

«Pero ven acá, bestia unitario; ¿di, por quién 
viven hoy los salvajes unitarios?» — <-£ Con que la 
República toda profesa el sistema federal ? ¿ Con que 
reconoces, bestia parricida, esclavo de los inmundos 
franceses, las voltmtadcs victoriosas de lospuehlos?» 
( EscR. PósT. Di: J. B. Alberdi; /. XIIT,1900,pág. 625.) 



BL\BA. s. f. fam. Arg. {capit. feder.) 
Cachetada, guantón, sopapo, trompada. 

BIBLIORATO. s. m. Arg. Aparato ma- 
nual que consiste en dos tapas duras unidas 
en un lomo ó canto, y unas agarraderas de 
metal, de resorte, en su parte interior; que 
sirve para guardar papeles escritos, que se 
van colocando unos después de otros, hasta 
formar un libro. 

BIBLIOTECA, s. f. Arg. Armario gene- 
ralmente cerrado con puertas con cristales, 
donde se guardan en orden los libros para 
la lectura. — La R. Acad. define así este 
nombre : « Local donde se tiene considera- 
ble número de libros ordenados para la lec- 
tura. II Conjunto de estos libros. || Obra en 
que se da cuenta de los escritores de una 
nación ó de un ramo del saber, y de las 
obras que han escrito. La Biblioteca de 
don Nicolás Antonio. || Colección de libros 
ó tratados análogos ó semejantes entre sí, 
ya por las materias de que tratan, ya por la 
época ó nación á que pertenecen. Biblio- 
teca de Jurisprtídencia y Legislació?z; 
Biblioteca de Escritores Clásicos Espa- 
ñoles. » Ú. t. en la Arg. en estas aceps. 

BICAMARISMO s. m, A7j. Sistema de 
organización del congreso legislativo, por el 
cual se instituye una sola cámara. 

Este neologismo está empleado en el 
texto de Gancedo que hemos insertado en 
elart Unicamarismo. 

BICAMARISTA. adj. Arg. Aplícase al 
sistema constitucional, y á la constitución 
misma, de las asambleas legislativas, nacio- 
nales ó provinciales, según el cual ellas se 
componen de dos cuerpos denominados ca- 
maina de senadores y cámara de diputados . 

«Primer Vicegobernador de la Provincia al esta- 
blecerse el sistema bioamarista, ministro del Supe- 
rior Tribunal de Justicia, juez y municipal, en cuyos 
puestos dejó siempre la huella de su labor, de su inte- 
lia:encia y de su honradez proverbial.» ( Dr . José 
Echenique ; discurso pronunc. en el acto de la inhu- 
mación de los restos del Dr. Ae;,ustín Patino, en Cór- 
doba, el 13 defebr. de 1900. ) 

..., <<■ pero el hecho concreto, innegable, el hecho que 
todos conocemos y palpamos, es que no funciona su 
poder legislativo, que consta de dos cámaras, porque 
tiene el sistema bicamarista: la de diputados y sena- 
dores, »...( Z)í7j«í. «ac. Dr. Pedro Olacchea y Alcor- 
ta; ses. de 1 1 de ag. de igog; interv. á Córd. ) 

BICICLISTA, s. com. Arg. Persona que 

anda ó sabe andar en biciclo ó bicicleta. 

« Coches llenos de muchachas alegres, biciclistas, 
casas en que. tocan el piano, »... (Cuentos de Fray Mo- 
cho, José L. Alvares ; 1906; « Me mudo al norte <■> ; 
pág 8. ) 

BICHADOR. RA. adj. Arg. Que bicha. 
Ú. t. c. s. 

BICH.AR. V. a. fam. Arg. Ojear, mirar 
con atención á determinado punto, otear. 



56 



BIC 



BIF 



Este verbo otear no corre en la Arg. — El 
Sr. Daniel Granada, en su Vocab. Ríoplat. 
Razonado, trae bichear. (V. esta forma.) 
BICHEAR. V. a. Arg. Bichar. Ú. t. c. 
n. — « Dícese generalmente bichar, forma, al 
parecer, impropia. — El teniente gobernador 
de Yapeyú ( antiguas Misiones ), en informe 
(M. S.) al virrey marqués de Aviles, año 
1800, dice: « Fueron ( los españoles ) vichea- 
dos, día por día, de los infieles minuanes. » 
(Daniel Granada ; Vocabulario Ríoplat. 
Razonado.) 

En las provs. del inferior, no se usa este 
verbo con la terminación ear. 

BICHO, s, m. fig. y fam. Ai'-g. Dícese de 
cualquier animal extraño ó poco común, sea 
cuadrúpedo, ave, reptil, etc. || fig. y fam. 
Arg. Dícese también, despectivamente, de 
cualquier animal inútil ó perjudicial. Es lo 
que nuestra voz yuyo entre los vegetales. || 
fig. y fam. Arg. Miembro viril del hombre; 
pene. — ((Bicho. (De bicha.) m. Cualquier 
sabandija ó animal pequeño. || fig. Persona 
de figura ridicula. || viviente, fam. Alma 
viviente. Ya no hay bicho viviente que 
no sepa tal cosa. || Mal bicho, fig. Persona 
mal inclinada ó de perversa intención.» (Dic- 
cionario Acad.) También en la Arg. en to- 
das estas aceps.; siendo de notar que, por 
burla, se usa muy comúnmente la expresión 
bicho feo. 

El general Lucio V. Mansilla escribe esta 
palabra con v : 

« El campo recorrido es muy solo. No tiene vichos 
ó aves, como les llaman los paisanos á los venados, 
peludos, mulitas, guanacos, etc. » (Una Escurs. á los 
Indios Ranqueles; Bs. Aires, 1870, t. I, pág. 84.) 

Hay un tango, que se toca en las bandas 
de música, conocido con el nombre de « El 
Bichito». 

BICHO.— Bicho berne. Arg. Gusano 
macaco. |1 Bicho de canasto. Arg.Bi- 
cho de cesto. || Bicho de candado. 
Arg. Torito. || Bicho de cesto ó de ca- 
nasto. Arg. Lepidóptero de la familia de 
los heteróceros, cuya especie es conocida 
en la ciencia con el nombre de Oeceticus 
platensis Berg. Dice el Dr. Ángel Gallardo 
( ZoOLOG., i pop, págs. 21S y 216): «La 
oruga destroza las plantas, no sólo por lo 
que come, sino también por los materiales 
que emplea para formar el estuche en que se 
encierra. — En el verano las orugas sufren la 
ninfosis. — Las crisálidas de macho se trans- 
forman en mariposas grises, que se ven re- 
volotear alrededor de la luz; pero las hem- 
bras son ápteras y quedan en el interior del 



capullo, donde va á buscarlas el macho para 
verificar la fecundación, la cual no es indis- 
pensable, porque hay caso:; de partenogéne- 
sis. — Los huevos pasan el invierno en el in- 
terior del capullo materno en las mejores 
condiciones de protección y abrigo, porque 
los cestos de hembras son revestidos por 
una fuerte tela y sóUdamente atados á las 
ramas. — En la primavera siguiente salen las- 
oruguitas para comenzar sus destrozos. » || 
Bicho moro. Arg. Epicatita adspersa 
(Klug.) Dej. Coleóptero (íe la familia de los 
meloideos ó cantáridas, que posee las pro^ 
piedades vesicatorias de la cantárida, sin 
tener acción sobre el aparato génito uri- 
nario. 

BICHOCO, CA. adj. Arg. Dícese de los 
animales, particularmente de las caballerías^ 
que de resultas de golpes viejos y no cura- 
dos, ó por otras causas, tienen las manos nu- 
dosas ó regordidas. Ú. t. c. s. 

«....y por cabalgadura alguna yegua bichoca ove- 
ra. » ( Ricardo Hogg ; Una Tropilla de misturaos ; 
pág- 14. ) 

«. Efectivamente, no hay nada comparable á la des- 
graciada condición de lo que en nuestro lenguaje ar- 
jentino se llama, — un caballo patrio. — Empecemos 
porque le falta una oreja, lo que, desfigui ándelo, le 
da el mismo antipático aspecto que tendría cualquier 
conocido sin narices. Está siempre flaco, y si no está 
flaco tiene una matadura en la cruz ó tn el lomo ; es 
manco ó bichoco »... (Lucio V. Mansilla; Una Es- 
curs. Á LOS Indios Ranqueles ; 1870, t. II, p. 161. ) 

BIEN. adj. fam. Arg. La Acad. lo trae 
solamente como sustantivo y como adver- 
bio. Pero en la Arg. son muy comunes estas 
expresiones: mozo bien, niña bien, fami- 
lia bien, para significar en los dos prime- 
ros casos, de bnena familia, y en el último, 
de buena posició?i social. 

BIENTEVEO, s. m. Arg. Benteveo. — 
La R. Acad. registra en su Dice, candelecho 
ó bienteveo, en esta acep.: « Choza cons- 
truida en alguna altura y levantada sobre 
cuatro grandes estacas, á la cual sube el vi- 
ñador por una escalerilla de palo, á fin de 
otear desde allí toda la viña é impedir el 
robo de las uvas. » Sin uso entre nosotros. 

BIFE. s. m. Arg. Rebanadas de carne de 
ternera ó de vaca, generalmente de lomo, 
machacadas, y cocidas en aceite. (V. en 
Churrasco lo que es biftec.) || Bife á ca- 
ballo. Arg. El que lleva huevos fritos en- 
cima. II Bife á la plancha. Arg. El que 
se asa sin aceite en una superficie plana de 
hierro ó loza. || Dar, ó sacudir, á uno un 
bife. fr. fig. y fam. Arg. Darle una guanta- 
da, un puñetazo, un revés, etc. ; pegarle con 
la mano. 

«Entonces Jacques, despreciando los golpes artísti- 
cos, comenzó lisa y llanamente á hacer llover sobre 
Corrales una granizada de trompadas, bifes, revé- 



BIR 



BIS 



57 



ses, de filo, de plano, de punta, todo en confuso é 
Inextricable torbellino.» (Miguel Cañé; Juvenilia; 
Bs. Aires , 1901, p 73. ) — « Caí los recorrió la lista, 
recordó su experiencia pasada y pidió un ingenuo 
bife oon dos de á, caballo, una botella de cerveza 
inglesa y queso. » ( El mismo ; Prosa Ligera ; 1903, 
pág. 104. ) 

BIGAMO, MA. adj. Arg. Bigamo. Es 
muy común en la Arg. hacer grave esta pa- 
labra esdrújula. Ú. t. c. s. 

BIGUÁ. (Del guar. m6Í£tiá.) s. m. Arg. 
« Ave acuática de unos dos pies y medio de 
longitud, de color negro, con alguna mezcla 
de blanco en la cabeza y cuello. » (Grana- 
da; VOCABUL. RíOPLAT. RAZONADO.) 

« Don Antonio Cruz Fernández, teniente de proto- 
médico en el Paraguay, me dijo que habiendo visita- 
do á Doña Petrona Roa, postrada de asma, la encon- 
tró de repente sana, y que, admirado, la preguntó el 
motivo, y le contestó que había abierto vivo á este 
pájaro ( el big^ná }, y lo había aplicado al pecho, que- 
dando repentinamente sana. » ( Asara, citado por don 
Daniel Granada. ) 

<•< Pasea cadenciosa entre los juncos, 
Con su rítmico andar, la garza esbelta, 
O asoma entre ellos el nevado cuello. 
Mientras abre el biguá sus alas negras. >; 
( Juan Zorrilla de San Martín ; poema Tabaré : 
ed. de 1908, pág. 107. ) 

BILMA, s. f. Arg. Emplasto para confor- 
tar, compuesto de estopa, aguardiente, in- 
cienso, mirra y otros ingredientes. || Arg. 
Pedazo de baldés ó lienzo cubierto de em- 
plasto y cortado en forma adecuada á la 
parte del cuerpo á que ha de aplicarse. — 
Es, en las dos aceps., lo que la Academia 
llama biama. 

BILQUE. s. m. Arg. Birque. (V. esta 
voz.) 

BIMENSUAL, adj. Arg. Que sucede, se 
repite ó aparece dos veces al mes. Fiestas 
bimensuales ; periódico bimensual. 

BINCHA, s. f. Arg. Vincha. 

BINOCLE. (Voz francesa.) s. m. Arg. 
Binóculo, gemelos. 

Esta voz está empleada en el texto del se- 
ñor Selva que hemos transcrito en el ar- 
tículo EUFONIZACIÓN. 

BIPLANO. (Del lat. bis, dos veces, y 
plano.) s. m. Arg. Aeroplano con dos pla- 
nos ó paletas para sostenerlo en el aire. 

« Los biplanos — Los Wright, en número de 7, fue- 
ron construidos en Francia. Hoy, todo el mundo co- 
noce su forma, por otra parte extremadamente sen- 
cilla ; para sostenerse, dos planos rectangulares, 
desviables ; adelante dos pequeños planos horizonta- 
les balanceables y desviables que dirigen el ascenso 
y el descenso; atrás dos planos verticales que sirven 
de timón. En vez de rodar para tomar el vuelo, el 
aparato se desliza sobre un carril por la acción de un 
contrapeso cuya instalación es muy complicada.» 
(La Nación, de 16 de sept. de 1909; «La gran se- 
mana de aviación en Reims».) 

BIROPLANO. ( Del lat. bis, dos veces, 
el gr. á/;p, aire, y plano.) s. m. Arg. Bi- 
plano. 



Bajo el subtítulo de « Los principales tipos 
de biroplanos)), hay hermosas ilustracio- 
nes en el art. de La Nación de i6 de sept. 
de 1909, titulado « La gran semana de avia- 
ción en Reims ». 

BIRQUE. s. m. Arg. Barreño vidriado, 
más ancho por el borde que por el fondo, y 
que sirve para lavar ropa, para baños de 
pies y otros usos. En castell., lebrillo, voz 
más usada entre nosotros que birque, cuyo 
empleo parece va reduciéndose á las bajas 
esferas de la gente del pueblo. Menos raro 
es su equivalente bilque. En Catamarca se 
usa bilqui en esta acep. : « Una tinaja gran- 
de partida horizontalmente: la parte inferior 
llámase así ; también las que se hacen en 
esta forma, y se usan para poner aloja. — 
Etimología : La idea principal está conte- 
nida en la partícula qni, partida en dos, 
huill ó bil, cosa redonda. Hay también una 
partícula final qui que en Mataco y lenguas 
del Chaco, tipo Toba, dice vaso continen- 
te. » ( Lapone Quevedo; Tesoro DE Cata- 

MARQUEÑISMOS. ) 

BIS s. m. Arg. En los espectáculos, ve- 
ladas ó conciertos, repetición, á pedido del 
público, de la parte, trozo ó pieza que más 
le ha gustado. || interj. Arg. En los casos 
dichos, es muy usado por el público, que 
grita entusiasmado: ¡bis! ¡bis!; equiva- 
liendo esta palabra á / otra vez ! / que se re- 
pita ! — « Bis. { Del lat. bis, dos veces. ) 
adv. c. Se emplea en los papeles de música 
y en impresos ó manuscritos castellanos 
para dar á entender que una cosa debe re- 
petirse ó está repetida. » (Dice. Ac.) 

Esta voz está empleada como sustantivo 
en el texto de La Nación que hemos inser- 
tado en el art. Aire. — El mismo diario, 
correspondiente al 7 de sept. de 1906, 
en la secc. « Teatros y conciertos », artículo 
«San Martín». — «Werther», trae la frase: 
«que mereció los honores del bis», refe- 
rida al tenor Valores en la romanza de « les 
vers d'Ossiam », 

BISCAMBRA. s. f. Arg. Juego de naipe 
en el cual se dan al principio cinco cartas á 
cada jugador, y se descubre otra que marca 
el palo de triunfo. Después de cada jugada, 
que es de una sola carta por cada jugador, 
toman éstos otra de la baraja para comple- 
tar el número de cinco que antes tenían, y 
así se sigue hasta concluir el juego. Cada as 
vale once puntos, cada tres diez, cada rey 
cuatro, cada caballo tres, cada sota dos, 
pudiendo matar las cartas mayores á las 
inferiores, y el siete al seis, el seis al cinco, 



58 



BIS 



BLA 



el cinco al cuatro y el cuatro al dos, siendo 
del mismo palo ; no siéndolo, el de la mano 
sigue con ella; pero las cartas de triunfo 
matan á las otras. Se juega generalmente 
entre cuatro, de compañeros de á dos, ó so- 
lamente entre dos. Suele darse también á 
cada jugador seis cartas, en cuyo caso se 
juega en dos vueltas cada vez, pudiendo ma- 
tar las cartas superiores de la segunda vuelta 
á las inferiores del mismo palo de la prime- 
ra ; y para reponer las cartas jugadas, se to- 
man dos del robo. |1 Arg. En este juego, 
cualquiera de los ases ó de los treses. ( V. 
CALA y TARUGO.) — La R. Acad. registra 
en su Dice, la palabra brisca (biscambra 
no está) en estas aceps. : « Juego de naipes, 
en el cual se dan al principio tres cartas á 
cada jugador, y se descubre otra que marca 
el palo de triunfo : después se van tomando 
una á una de la baraja hasta que se conclu- 
ye. Gana el que tiene al fin más puntos, y 
éstos resultan del valoi de las cartas. Cual- 
quier carta del triunfo es superior á todas las 
de los otros palos. || Cada uno de los triun- 
fos de este juego. » — En la Rep. Arg. usa- 
mos biscambra y brisca (ésta, familiar- 
mente ) como de idéntica significación, pero 
nunca en la segunda acep. que asigna á 
brisca la R. Acad.; la primera definición 
arroja muy poca luz sobre el verdadero sen- 
tido de esta palabra. 

BISCUÍ s. m. Arg. Especie de porcela- 
na, de poco ó ningún brillo, algo transpa- 
rente y muy frágil, de que se hacen muchos 
objetos de adorno |i Arg. Cualquiera de 
estos objetos de biscuí. 

BISCUIT. (Voz franc: biscuit, bizcocho.) 
s m. Arg. Biscuí. 

« Esto es muy feo cuando procede de una mujer 
gorda, de aspecto ordinario, pero cuando — como he 
visto á menudo — sale de una gentil mujercita, deli- 
cadamente arreglada, con cutis de crema, de Ibisonlt, 
el efecto es horrible,»... {« Las impresioMes de tina 
« American Girl »; en La Nación de Bs. Aires de 9 
dejíd. de 1906, p. 4.) 

« Gustábanle los pastores y pastoras de lbiscult,los 
bronces florentinos, los barros cocidos,»... {Julio Ja- 
nin ; introduce . á la obra de Alejajtdro Dunias, hijo, 
La Dama de i.as Camelias ; traduce, de Torcuata 
Tasso Serra, 8.^ tirada, pág. 18.) 

BISELADO, DA. p. p. de biselar. Arg. 
( V. Biselar. ) 

«...; aquellos grandes espejos, con sus dorados mar- 
cos de filigrana y sus jardineras al pie, llenas de flo- 
res, como ofreciendo un premio á las hermosas que 
quisieran mirarse en su cristal biselado...» {Julián 
Martel; La Bolsa; 1905, p. 70.) 

BISELAR. V. a. Arg. Hacer bisel, dar un 
corte oblicuo en el borde ó en la extremidad 
de una pieza limitada por dos caras parale- 
las ; como en el contorno de un espejo, el 
filo de una herramienta, etc. Ú. m. c. el par- 



ticipio pasivo, empleado como adj. : cristal 
biselado. 

BISEMAMAL. adj. Agr. Que sucede, se 
repite ó aparece dos veces por semana. 
Funciones bisemanales; revista bise- 
manal. 

BLANCA, s. f. fig. y fam. Arg. Moneda 
de plata. La R. Acad. lo trae como ant., y 
como corrientes las frs. figs. No tener uno 
blanca, Estar sin blanca, y el refrán 
Más vale blanca de paja que maravedí de 
lana. Las prim-íras se usan también entre 
nosotros. 

«Del Cuzco venía el indiecito, ya platero de oficio, 
pero sin ninguna blanca, aunque de la región de la 
plata.» (Pastor S. Obligado; « El primer grabado»; 
en el Siipl. Ilutr. de La Nación-, de 13 de mar. de 
1906, 1.^ pág ) 

BLANCO. — Dar uno en el blanco, 
fr. fig. y fam. Arg. Acertar, conseguir el ob- 
jeto que se persigue. 

«Logró dar en el blanco el día en que Miguel le 
presentó á su hermana, pues como vestía bien, gra- 
cias al sable, que maneja con sin igual desenvoltura, 
la chica se enamoró de mi hombre,»... (/. Antolines; 
« Un hombre bien educado»; en pbt, de 19 de mayo 
de 1906, p. 41.) 

BLANCUZCO, CA. adj. Arg. Blanquizco, 
blanquecino. Tiene un carácter despectivo. 

BLANDEAR, v. a. Arg. Ablandar, laxar, 
aflojar, disminuir la tensión del cuerpo ó de 
los miembros. Fiihno blandea jnncho el 
cuerpo. El vino me ha blandeado las 
piernas. Ú. m. c. r. Se me blandean las 
piernas. — «Blandear. (De blando.) n. 
Aflojar, ceder. Ú. t. c. r. || a. Hacer que uno 
mude de parecer ó propósito. \ Blandear 
con uno. fr. Contemporizar con él ó com- 
placerle. » (Dice. Acad.) En ninguno de 
estos sentidos lo usamos nosotros. — La Aca- 
demia trae, además, en otro artículo, este 
mismo verbo, como activo, por blandir 
en la acep. de « Mover un arma ú otra cosa 
con movimiento trémulo ó vibratorio »; dán- 
dolo también c. n. y r. Entre nosotros corre 
en esta acep. ; pero no lo Usamos nunca como 
neutro. También el verbo blandir, como 
activo y como reflexivo. 

BLANDENGUE, adj. fam. Arg. Api. á la 
persona sin carácter, maleable y fácil de ma- 
nejar, particularmente en política. Ú t. c. s. 
Se deriva, probablemente, del verbo castella- 
no blandear. Véase este verbo, en las 
aceps. dadas por la Acad. |Mr^. «(De 
blando.') m. Antiguo lancero del Río de la 
Plata, conocedor muy práctico del país, des- 
tinado primitivamente á guerrear contra los 
indios de las pampas de Bs. Aires. — A me- 
diados del siglo pasado, los indios pampas, 
que hasta entonces se habían contentado con 



BLA 



BOB 



59 



I 



disfrutar del ganado cimarrón prodigiosa- 
mente multiplicado á raíz de la conquista, el 
cual vendían eñ Chile, empezaron, ya casi 
extinguido, á molestar á los vecinos de la 
provincia de Bs. Aires, invadiendo sus es- 
tancias. El gobernador, que era á la sazón, 
del Río de la Plata, D. José Andonaegui, or- 
ganizó, para repelerlos, un cuerpo expedicio- 
nario. Pronto éste para salir á campaña en 
la plaza principal de Bs. Aires, desfiló ante 
el representante de la autoridad soberana, 
blandiendo sus lanzas en señal de homenaje 
y rendimiento. La gallardía de los lanceros 
al ejecutar el reverente saludo, arrancó de la 
boca del concurso entusiasmado la palabra 
blandengue, cuyo eco pasó en seguida á 
la nomenclatura militar de las provincias del 
Plata. — Posteriormente, en la época del vi- 
rreinato, se organizaron también cuerpos de 
blandengues en Montevideo y otros pun- 
tos. Batallar con los indios salvajes ; perse- 
guir á los contrabandistas y cuatreros, á los 
reos, vagos, desertores y facinerosos ; llevar, 
como chasques, comunicaciones oficiales; 
dar cuenta de cualquiera novedad que inte- 
resase al orden público ; escoltar expedicio- 
nes : tales eran los encargos propios del mi- 
nisterio en que los blandengues ejercita- 
ban su pericia y esfuerzo. — Formábanse 
los cuerpos de blandengues eligiéndolos 
entre los hombres más prácticos del país, en- 
tre los más baqueanos. Vestían lujosamente ; 
distinguíanse por su gallarda apostura; su va- 
lor y esfuerzo eran proverbiales. » (GT-ana- 
da.) —«Blandengue. (¿De blandir la lan- 
za?) m. Soldado armado con lanza, que de- 
fendía los límites de la provincia de Buenos 
Aires. » (Dice. Acad.) Algo parecida es esta 
acep. á la del Sr. Granada. 

« Arbitré formar una compañía de cincuenta blan- 
dengpues voluntarios, grente muy propia, como V. E. 
sabe, para las marchas forzadas, pasaje de ríos y toda 
clase de fatigas. >.> ( El virrey Arredondo, citado por 
Granada,) 

BLANDO, DA. adj. Arg. Api. á la mate- 
ria en un estado tal que, apretándola, se 
adapta á cualquiera forma, como la arcilla 
cuando está en punto de recibir la hechura 
que el alfarero le quiere dar ; ó que no se 
adapta á ninguna, por hallarse demasiado 
chirle, como el barro ó la masa de harina 
cuando tiene mucha agua 1| Arg. Tierno, 
aunque no sea suave al tacto. — Blando 
significa en general lo contrario de duro. — 
Según la Acad. : « Tierno y suave al tacto. || 
Tratándose de los ojos, tierno. || Tratándose 
del tiempo ó la estación, templado. || fig. Sua- 
ve, dulce, benigno. || fig. Afeminado y que no 
es para el trabajo. I| fig. De genio y trato 



apacible. i| fig. y fam. Cobarde. || Más. Be- 
molado. II adv. m. Blandamente, con suavi- 
dad, con blandura. » Inusitado en la Re- 
pública Arg. en la quinta y séptima q,cep- 
ciones. 

BLEDO. — Dársele á uno un bledo de 
una cosa. fr. fig. y fam. Arg. Según la Aca- 
demia, no dársele un bledo de. . ., que tam- 
bién corre en la Arg. || Importársele, ó no 
importársele, á uno, un bledo de una 
cosa, fr. fig. y fam. Arg. No importársele 
nada, hacer desprecio ó dársele un bledo 
de ella. 

BLOC. (Del ingl. block.) s. m:Arg. Tro- 
zo grande de piedra. || Arg. En las cons- 
trucciones de fábrica, sillar. || Arg. En las 
mismas, conjunto de sillares ó piedras fuer- 
temente unidas con argamasa, tierra romana 
ú otra substancia semejante, que forman un 
solo cuerpo compacto || Arg. Manojo de 
hojas de papel de escribir, superpuestas unas 
sobre otras, y pegadas por uno de sus már- 
genes de modo que se puedan desprender 
fácilmente para servirse de ellas, j] Arg. Con- 
junto de las hojas de papel sobrepuestas que 
forman el moderno calendario de pared. Se- 
gún la R. Acad., taco; sin uso en la Arg. — 
(( Bloque. ( Del al. block.) m. Trozo grande 
de piedra sin labrar. » (Dice. Ac.) También 
corre esta voz en la Arg., pero en una acep- 
ción más amplia, pues comprende cualquier 
piedra, aunque sea labrada. 

BLOCK. ( Voz ingl. ) s. m. Arg. Bloc. 

BLONDO, DA. adj. Arg. Crespo, rizado, 
dicho de los cabellos. Precede siempre al 
sustantivo. Blonda cabellera. — La Aca- 
demia le da la acep. de « rubio », desconoci- 
da en la Rep Arg. 

BOATO, s. m. Arg. Pompa, lausto, apa- 
rato y ostentación, así en las personas como 
en las cosas. Hay boato en el porte exterior 
de las personas, en los trajes, en los decora- 
dos y adornos de una casa, en el moblaje de 
una sala, etc. — «Boato. (Del lat. boatus, 
grito, alboroto. ) m. Ostentación en el porte 
exterior. || ant. Vocería ó gritos en aclama- 
ción de una persona. » (Dice. Ac.) La pri- 
mera acep. está comprendida en la nuestra, 
que tiene un significado más amplio. En la 
segunda no corre tampoco en la Argentina 
esta voz. 

BOBINA. (Del fr. bobine.) s. f. Arg. 
Broca ó rodajuela donde va el hilo en las 
máquinas de coser. || Arg. Ampolla de la 
luz eléctrica. No se usa en la Argentina la 
voz ampolla. || Fis. Arg. Carrete: cilindro 
hueco de madera ó de metal al que se arre- 



60 



BOC 



BOC 



Ha un hilo metálico cubierto de seda. Sirve, 
entre otros objetos, para imanar, por medio 
de la electricidad, una barra de hierro dulce 
colocada en su interior. 

'< Bobina 31 compafiia.—c Oh tú, Arpos, que erraste 
feo ! Bobina no es palabra española. Bobina en f ran- 
ce's significa un tubito envuelto en hilo ó seda, y cuan- 
do es para aplicaciones eléctricas, en alambre. Pues 
á esto mismo en español se llama carrete. Que auto- 
res más ó menos eléctricos le llamen bobina, no le da 
carta de naturaleza, pues autores eléctricos conozco 
yo que llaman pistón al émbolo y balón al perno, y 
escritores de otro género que llaman toilette al tocado 
y debut al estreno. Esto ni quita ni da nacionalidad á 
la palabra. Decir bobina en vez de carrete es come- 
ter un galicismo. Espero, iusticiero Argos, que harás 
por tu parte lo posible para que se devuelva la plata 
á Hans. — Tu S. S. — S. » — « ¡Vaya por carrete, aun 
cuando el diccionario de la lengua, que no tiene bobi- 
na, como no tiene otras cosas, según Domínguez, 
tampoco tenga c«rreíe en tal sentido.» (La Nación, 
de Bs. Ai} es, de 21 de mar. de 1892. ) 

BOCA —Boca de tormenta. Arg-. 
Obra de albañilería que se hace generalmen- 
te en las esquinas de las ciudades para el 
desagüe y limpieza de las calles, y que con- 
siste en un pozo que comunica con el piso 
de ellas, é interiormente, con arcaduces, ca- 
ñerías ú otros conductos subterráneos. 

«Las calles Thames, Uriarte y Castillo no tienen 
desagües. Sería muy necesaria la construcción de 
ellos y de bocas de tormenta en las esquinas.» ( La 
Prensa, de 30 de nov. de 1908; « Por diversos ba- 
rrios — Reclamaciones de vecinos •>. ) 

BOCA. — A boca de jarro, m. adv. fig. 
y fam. Arg. De muy cerca. Refiérese parti- 
cularmente á la acción de disparar un arma 
de fuego. Le tire á. boca de jarro. || m. 
adv fig y fam. Arg. De repente, impensa- 
damente, con proximidad; de manos aboca 
( forma también usual en la Arg. ) Me eitcon- 
tré con el á boca de jarro. — Según la 
Acad , es un « m. adv. que denota la acción 
de beber sin tasa » No corre en la Argen- 
tina en esta acep 

BOCA. — Abrir uno la boca. fr. fig. y 
fam. yír^. Estar muy distraído y como ale- 
lado. Ü m. con los verbos andar, estar y 
otros análogos. Antonio anda abriendo la 
boca. II Con la boca y el dedo se 
hace un potrero, fr f\g. y íam. f Arg. J 
con que se moteja al que se jacta de saber 
hacer una cosa de que no ec capaz, ó al que, 
hablando de otro, atribuye á éste una apti- 
tud ó capacidad de que carece. || Darse de 
boca dos personas, fr. fig. y fam. Arg. En- 
contrarse, topar la una con la otra por casua- 
lidad. II Duro de boca. fig. y fam. Arg. 
Dícese del que es muy respondón y no se 
calla fácilmente á las advertencias ó amones- 
taciones que se le hacen, ¡j Estar uno con 
la boca seca. fr. fig. y fam. Arg. Estar sin 
tomar bebida ni refrigerio alguno, particu- 
larmente á la hora y en la circunstancia en 



que se acostumbra servirlo y hay necesidad 
de él, como en las altas horas de la noche, 
en una reunión ó tertulia. 

« A la salida de la policía nos dimos de boca con 

un caballero que nos tiene ofrecido un temo de saco 
el día que le comuniquemos»... {Diario Los Principios; 
de Córd., de 3o de mar. de igo6 ; « El día político ». 
siibtit. << La pesca de un palpito^).) 

BOCADO, s. m. Arg. Instrumento com- 
puesto de dos piezas de hierro de forma de 
una semicircunferencia, que se abren y se 
cierran por estar en juego ó eslabonadas por 
medio de un ojo ; sirve para sujetar la cabal- 
gadura por la parte inferior de la mandíbula 
posterior, sustituyendo al freno. Puesto en 
la boca del animal, se cierran y juntan las 
dos piezas por sus otros extremos, que rema- 
tan también en un ojo, y se atan éstos con 
un tiento, hilo de pita, etc. A uno y otro lado 
tiene otros dos ojos donde se prenden, en 
unos las riendas, y en otros las correas del 
cabezal. — Entre las varias aceps. que la 
Acad. da á esta voz, trae las siguientes, que 
son análogas á la nuestra: « Parte del freno, 
que entra en la boca de la caballería. || Fre- 
nos, i.^ acep. », ó sea el instrumento de 
hierro que se pone en la boca de las caba- 
llerías. 

BOCATOMA. (De boca y toma.) s. t. 
Arg. Abertura por donde se desvía de una 
corriente de agua p.irte de su caudal. La 
Acad. define así el nombre toma, en una de 
sus aceps., en la cual se usa también en la 
Arg. I Arg. Abertura, con su compuerta, de 
la bocatoma, que da salida al agua para el 
canal maestro ó acequia principal. 

BOCETO, s. m. fig. Arg. Enunciación ó 
explicación general y sucinta de una obra, 
ó de una idea ó concepto. || fig. Arg. Fo- 
lleto que la contiene. — La Acad sólo da su 
sentido recto : « Borrón colorido que hacen 
los pintores antes de pintar un cuadro, para 
ver el efecto que produce y corregir sus 
faltas » 

BOCINA, s. f. Arg. Corneta. 

BOCHINCHAR. v. n Arg. Meter ho- 
chi7tche. (V. Bochinche.) En el litoral di- 
cen bochinchear : bochificheo, bochincheas, 
etcétera. 

BOCHINCHE, s. m Arg. Desorden, con- 
fusión, vocerío, en lugar público ó privado. || 
^rg. Confusión, alteración del orden, del 
arreglo ó colocación de las cosas. — « Bo- 
chinche, m. Amér. Alboroto, asonada. » 
(^Dicc. Ac.) Ú. t. entre nosotros en esta 
acepción. 

BOCHINCHEAR, v. n. Arg. (lit.) (Véa- 
se BoCHINCHAR.) 



BOH 



BOL 



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BOCHINCHERO, RA. adj. Ar^. Que 
bochiiicha, que produce, hace ó arma bo- 
chinche. ( V. Bochinche. ) Ú. t. c. s. — 
« Bochinchero, ra. adj Amer. Alborota- 
dor, alterador de la tranquilidad pública. 
Ú. t, c. s. » (Dice. R. Acad.) Nosotros usa- 
mos esta voz en sentido más lato, más com- 
prensivo. Nuestro bochinchero puede no 
ser un alborotador público : los muchachos, 
en sus casas, son bochincheros cuando 
las revuelven y las ponen en confusión, ó 
cuando arman gritería y chacotean unos con 
otros. 

Esta voz está empleada en el párrafo de 
La Razón que hemos insertado en el ar- 
tículo Rumbo. 

BODRIO, s. m. fig. Arg. En un razona- 
miento ó discurso, ensalada, mezcla confusa 
de ideas ó especies inconexas. 

BÓER. ( Voz holandesa que significa cam- 
pesino y se pronuncia én esta lengua, en la 
que tiene .y final, óurs. ) s com. de dos. 
Arg. Cada uno de los colonos de origen 
holandés que se establecieron en los estados 
del Orange y el Transvaal, en el África me- 
ridional. Dióseles este nombre cuando, des- 
pués de 1814, y por no sufrir la dominación 
inglesa, se trasladaron á los territorios del 
interior, abandonando los del litoral. En va- 
rias ocasiones han manifestado su antipatía 
hacia los ingleses y su amor por la libertad. 
En la última guerra contra aquéllos, se han 
hecho dignos de la simpatía del mundo civi- 
lizado, que ha seguido con interés sus heroi- 
cas campañas. — Nosotros pronunciamos esta 
palabra como está escrita, agregando una s 
en el pl: boers. 

<•• En otro punto dos boers que, con un caballo car- 
gado con equipajes, marchaban á pie, con un wín^ hes- 
ter cada uno. » ( Santiago A. Bello, inspector de tie- 
rras y colonias; «El tcrrit. del Neuquen» ; en L,\ 
Nación, de Bs. Aires, de 18 de ag. de igo6.) 

BOHÁN, NA. adj. Arg. Dícese del indio 
cuya parcialidad discurría por la costa orien- 
tal del río Uruguay, al norte del Negro. 
Ú. t c. s. II Arg. Perteneciente á dicha par- 
cialidad. 

Esta voz está empleada por el eminente 
poeta uruguayo Sr. Zorrilla de San Martín 
en las estrofas que hemos transcrito en los 
arts. Yaro y Chana. 

BOHEMIA. (De bohemio, errante y sin 
domicilio fijo.) s. f. Arg. Vida juvenil alegre 
é inquieta y generalmente entregada á los 
desórdenes. 

<• La bohemia le absorbió, le hizo suyo, le penetró 
hasta el coiazón. Pasaba sus noches, como el «hijo 



del siglo», entre la densa atmósfera de una taberna, 
buscando la alegría que las fuentes puras le habían 
negado, en la excitación ficticia del vino, rodeado de 
un grupo simpático, ante el que abría su alma, de- 
rramaba los tesoros de su espíritu y se embriagaba 
en sueños artísticos, en la paradoja colosal, la teoría 
demoledora, el aliento revolucionario, que es la vál- 
vula intelectual de todos los que han perdido el paso 
en las sendas normales de la tierra. El bohemio de 
Murger, con más delicadeza, con más altura moral. 
El pelo largo y descuidado, el traje raído, mal calza- 
do, la cara fatigada por el perpetuo insomnio, los ojos 
con una desesperación infinita en el fondo de la pupi- 
la, tal le vi por última vez y tal quedó grabado en mi 
memoria.» {Miguel Cañé; Juveniua ; Bs. Aires, 
año I gol, pdg. 17.} 

El Sr. Ricardo Palma, peruano, tiene 
un libro intitulado «La Bohemia de mi 
tiempo » . 

BOHEMIO, mía. adj. Arg. Pertenecien- 
te ó relativo á la bohemia. || s. m. Arg. Joven 
pobre, generalmente intelectual, de vida ale- 
gre é inquieta, sin domicilio fijo por la esca- 
sez de dinero, y entregado comúnmente á 
los desórdenes. 

El genial y pintoresco poeta Leopoldo Lu- 
gones tiene una composición titulada « Prosa 
bohemia», que empieza así: 

«Ya estoy en un fértil paisaje con lagos. 
Recuerdo los versos del Byron de Haydér, 
Ya tengo los sueños tranquilos y vagos 
Que exhala el caliente vapor del café; 

Que exhalan las pipas de corte chinesco. 
La gota de ajenjo, que es filtro de amor. 
Ahí una acuarela : el cuadro más fresco 
Que han visto los meses del viejo Ecuador. »> 

«. ., sino también su vida azarosa, difícil, un tanto 
bohemia, en la que había tomado contacto material 
con todos los bajos fondos sociales — y contacto mo- 
ral con todos los dolores y amarguras de la miseria.» 
{Dr. Miguel Cuné; «Fray Mocho^>; ag. 24 de 1903.) 

BOL. s. m. Arg. Vaso de cristal, vidrio ú 
otra materia, generalmente en forma de cono 
truncado, por la parte inferior, que se pone 
á cada comensal para que se lave los dedos. 
— ((Bol. ( Del ingl. bo7ü/; del célt. bo/, boil, 
copa. ) m. Ponchera. » (Dice. Ac, primer 
articulo.) — « Bol. (Del lat. bolus, terrón.) 
m. bolo, por apócope. || arme'nico ó de Ar- 
menia. Arcilla rojiza procedente de Arme- 
nia y usada en medicina, en pintura y como 
aparejo en el arte de dorar. » (El mismo, se- 
gundo art.) 

BOLA. — Bolas, s. f. pl. Arg. Bolea- 
doras. (Véase.) Referido á una de las bo- 
las que componen este instrumento, úsase en 
singular. || s. f. pl. fig. y fam. Arg. Tes- 
tículos. II Bola arrojadiza. Arg. Bola 
pampa. || Bola charriia. Arg. Bola 
pampa. II Bola pampa. Arg. «Instru- 
mento ofensivo, usado de muy antiguo por 
los indios de ambas márgenes del río de 
la Plata y actualmente por los de la Pata- 
gonia. Consiste en una bola de piedra muy 



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BOL 



consistente y pesada, que lleva abierto en 
redondo un surco, en el que se afianza un 
cordel, trenza ó guasca retorcida de tiejitos 
(tiritas de cuero) para manejarla. Arrójase 
ala distancia, volteándola á modo de honda. 
Peleando cuerpo á cuerpo, retiénese asegu 
rada de la mano, al dar el golpe, la extremi- 
dad de la cwQx^z., guasca ó trenza. Dos bolas 
de piedra sujetas á los extremos de un cor 
del, trenza ó guasca, sirven, ora como ins- 
trumento de caza, arrojadas á las patas ó al 
pescuezo del animal que se quiere aprisio- 
nar, ó ya accesoriamente de arma ofensiva.» 
(Daniel Graciada; VocAB. Rtoplat. Ra- 
zonado.) II Bola perdida. Arg. Bola 
pampa, arrojadiza ó charrúa. || An- 
dar uno como bola sin manija, fr. 
fig. y fam. Arg. Andar desperdigado y 
aburrido, lejos, separado ó ausente de sus 
compañeros ó amigos. |! Arg. Andar ó vi- 
vir sin destino ni ocupación. || Arg. Es- 
tar de más en alguna parte, no desempeñar 
papel ninguno. || Dejad que ruede la 
bola, vos no la habéis de parar. Arg. 
fr. tig. y fam. tomada de los versos de Flor 
DE UN DÍA, de Camprodón, y muy usada 
entre nosotros en las mismas aceps. de esta 
otra, que trae la Acad., y que también corre 
en la Arg., pero sólo en la primera forma y 
en el modo imperat. : « Dejar que ruede, ó 
dejar rodar, la bola. fr. fig. y fam. Dejar 
que un suceso ó negocio siga su curso sin 
intervenir en él. || fig. y fam. Mirar con indi- 
ferencia que las cosas vayan de uno ó de 
otro modo » También se usa nuestra frase 
para significar que no debe uno meterse en 
aquellas cosas en que no le es dado interve- 
nir, ó cuyo rumbo ó giro no puede cambiar. 

'•Sus armas eran lanzas y bolas.» {Lucio V. Man- 
silla; Una Escursió.n á los Indios Ranqueles ; i8jo, 
t.I.p. 343-) 

'< La bola arrojadiza 

Silba y choca del blanco en la cabeza ; 
Cae al sepulcro el español herido 
Amortajado en su armadura negra, 

Y los guerreros blancos 
Huyen despavoridos por las breñas, 
Dejando sangre en la salvaje playa 
Y una mujer en la sangrienta arena. » 
{Juan Zorrilla de San Martin; Tabaré; igo5, 
pág. 52.) 

<•< Únicamente los solterones de más de sesenta años, 
pobres y enfermos ó afligidos sólo de pobreza, los 
desheredados del hogar, los huérfanos de amoro- 
sa coyunda, los que no han saboreado el dulce fruto 
matrimonial y andan desperdigados como bola sin 
manija, faltos de arrimo compasivo, tendrán dere- 
cho á ingresar, previa la certiñcación de nacionalidad 
y demás requisitos que la Junta nombrada habrá de 
cumplir»... {Caries Marta Ocantos; Don Perfecto; 
Barcelona, i9o2. pág. 2Q0.) 

«Jorge Macias, condiscípulo mío en la escuela del 
respetable y querido señor don Juan A. de la Peña, 
cautivo hacia dos año«, andaba el pobre como bola 
sin manija.» (Lucio V. Mansilla; Una Escurs. á los 
Indios Ranqueles ; 1870, t. I, pág. 253. ) 



BOLADA, s. f. fig. y fam. Arg. Suerte fa- 
vorable, particularmente si es inesperada. || 
fig. y fam. Arg. Negociación muy ventajosa 
ó en que le resulta á uno una gran ganancia. 
II fig. y fam. Arg. Oportunidad que se le 
ofrece á uno para poder gozar á poca costa ó 
con poco ó ningún iiQba]o. Aprovecha /a bo- 
lada. Ij fig. y fam.^r^. El mismo gozo cuya 
ocasión se ofrece del modo dicho. — « Bo- 
lada, f. Tiro que se hace con la bola. H Caña 
del cañón de artillería. » (Dice. Academia.) 

«El principal inquilino de la mi^ma quiso aprove- 
char la bolada y subiendo al balcón, habló en estos 
términos.» {Diario de Córd. La Verdad, de 3i de 
jul. de 1906; <La noche del domingo...») 

BOLADEAR. v. a. fam. Arg. (provs. del 
norte). Afilar, nuestras aceps. 

BOLAZO. s. m. Arg. Disparate. 

BOLE.ADA. s. f. Arg. Acción y efecto de 

bolear ó bolearse, nuestras aceps. || Arg. 
Campaña, jira ó excursión que se hace por 
los campos con el objeto de bolear anima- 
les salvajes. 

V. el texto de Anchorena en el artículo 
Bolear, en el que está empleado el deri- 
vado verbal. 

«..., y terminó pidiéndome que las partidas corre- 
doras de campo de mi frontera, no avanzaran tanto al 
Sud, como tenían co'>tumbre de hacerlo, fundándose 
en que eso alarmaba mucho á los indios; por que los 
que salían á boleadas, ci tizaban siempre sus rastros 
y venían llenos de temores, y i Lucio V . Mansilla; 
Una Escl'rs. á los Indios Ranqueles; Bs. Aires, 1870, 
t. II, pág. 339.) 

BOLEADO, DA. p. p. de bolear y bolear- 
se, nuestras aceps. 1| Estar ó ir uno bo- 
leado, fr. fig. y fam. Arg. Hallarse en si- 
tuación muy desventajosa, respecto de otro, 
en un lance, pretensión ó empeño. 

BOLEADOR, RA. adj. Arg. Que bolea 
(nuestra acep.), particularmente animales. 
Ü. t. c. s. — «Boleador, m. Germ. El que 
hace caer á otro. » (J)icc. Acad. ) No corre 
en la Arg. en esta acep. 

— «Qué es aquello? — El indio fijó sus ojos en el es- 
pacio, recorrió rápidamente el horizonte y luego me 
contestó: — Boleando guanacos. — Efectivamente, la 
nube que por tanto tiempo había preocupado nuestra 
atención, estaba 3^a casi encima de nosotros, envol- 
viendo en sus entrañas una masa enorme de guanacos 
que estrechada poco á poco por los boleadores, ve- 
nía á llevarnos por delante » {Lucio V. Mansilla; 
Una Escurs. á los I.vdios Ranqueles; Bs. Aires, 1870, 
t I, p. 227.) -«•'Es domador, enlazador, boleador, 
piaiador.» ('/l?í/o>- jy obra citados; t. II, p. 220.) 

«..., pues todos eran vagos, intrusos, desertores, 
gauchos malos, boleadores, sin más hacienda que la 
tropilla ni más recurso que el aleatorio producto de 
la caza.» {Godofrcdo Daircaux; «Las veladas del 
tropero > ,- en el Suplcui. Ilustr. de La Nación de 20 
de sept. de 1906.) 

BOLEADORAS, s. f. pl. Arg Instrumen- 
to que sirve para bolear animales y que con- 



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siste en tres ramales de lazos ó tientos con 
una bola de madera, plomo ó hueso en cada 
uno de sus extremos. 

En el texto de Martín Gil transcrito en el 
art. EsTANXiERO, se emplea esta voz. 

'< Boleadoras de carne, pasa; lazo de hilo de aca- 
rreto, todavía está bueno, por un tiempo; pero el cu- 
chillo no admite ser juguete,...» (Ricardo Bogg; Una 
Tropilla de misturaos; p. 9.)— « Reanimado el espíri- 
tu de los bordistas atónitos, se desenvainan los sables, 
silban veloces las temibles boleadoras 3^ todos abo- 
can sus fusiles para castigar la inaudita audacia.» 
{Obra atada, p 60.) 

Esta voz está empleada también en el tex- 
to del señor de Viana transcrito en el art. 
Retobar. 

« Cualquiera maneja en poco tiempo regularmente 
las boleadoras.» (Í7/í,í'o V Mansilla; U.na Escurs. 
.i LOS Indios Ranqlelks; 7<S70^ p. 2Í>7 rf<?/ t /.)—<■■•., lle- 
vaba un facón con cabo de plata y unas boleadoras 
ceñidas á la cintura.» {Autor, obra y tomo citados, 
p. 283 ) 

Esta voz está empleada en la cita que 
hemos hecho de Yofruá en el art. Repun- 
tar, y en el pasaje de Dutari Rodríguez, 
art. Guanaquear, como asimismo en el 
de Ñanduii, art. Lazo. 

« De madre tan criolla ¿cómo htibieran podido nacer 
más que gauchos hechos 3' derechos, hombres de lazo 
y de boleadoras? ¡Para ellos sí que era la bota de 
potro!» ( Yo/rnd; «.Los milagros de la Argentina- 
Linda cria»; en La Nación, de Bs. Aires, de 23 de 
jun. de 1906; primer art ) • 

BOLEAR. V. a. A¡^g. « Arrojar las bolea- 
doras á las patas ó pescuezo de un animal 
para aprehenderlo.» {Granada). \\ Arg: 
Aprehenderlo arrojándole las boleadoras del 
modo dicho. || fig. y fam. Arg. Enredar, en- 
gañar á alguno, jugarle una mala partida. || 
V. r. Arg. Enredarse con los pies en la capa, 
el vestido, etc., cayendo con el cuerpo enco- 
gido o arqueado, como una bola, al suelo. 

« Encontramos al cacique Cankel, tehuelche de ilus- 
tre abolengo, boleando con toda la tribu. Los acom- 
pañamos dos días en la boleada » {Barón de Ancho- 
rena; .\ través de la Patagonia; en el semanario 
Caras Y Caretas, de Bs. Aires, de 10 de mayo de 
1902.) 

Este verbo está empleado en nuestra acep. 
en el texto de Hogg transcrito en el art. 
Cimbrón de este Dice. 

« Les pregunté por sus maridos, y contestaron que 
hacía días andaban boleando.» {Lucio V. Mansilla; 
Una Escurs. á los Indios Ranqueles; 1870, t. I, pági- 
na 143.)— «^a.áie bolea, ni piala, ni sujeta un potro 
del cabestro como él. » {Autor y obra citados; t. II, 
p. 3.)— «..., á bolear avestruces, guanacos ó gamas,»... 
(. El mismo; p, 40. ) 

Esta voz está empleada en el pasaje de 
Yofruá que hemos insertado en el art. Re- 
puntar. 

BOLEARSE, v. r. Arg. Guastarse. 
(Véase.)— \^2, R. Acad. trae bolear (2.*^ ar- 
tículo) en estos sentidos: « a. fam. Arrojar, 
i.^ acep. II n. Germ. Caer, i.^ y 2.* aceps. » 
Esta es la i.^ acep. de arrojar: «Impeler, 
despedir con violencia una cosa, de moc'o 



que recorra una distancia en cualquier direc- 
ción, movida del impulso que ha recibido. » 
La I.* y 2.^ aceps. de caer son estas: «Ve- 
nir un cuerpo de arriba abajo llevado ó arras- 
trado de su propio peso. Ú. t. c r. || Perder 
un cuerpo el equilibrio hasta dar en tierra ó 
cosa firme que lo detenga. Ú. t. c. r. » No 
corre en la Arg. el verbo bolear en estos 
sentidos. ( V. Bolear. ) 

«..., y vuelto en sí» (el potro), <> se encabrita, se 
abalanza, se para enterito, bate el aire con las ma- 
nos, hasta se bolea á veces, ó se deja caer pesada- 
mente.» {Ricardo Hogg; Una Tropilla de misturaos; 
pag. 8.) 

BOLETA. — Boleta de inscripción. 
Arg. La que habilita al ciudadano para vo- 
tar en los comicios públicos. Se da, según 
el caso, y en ciertas épocas que fija la ley, 
por las mesas llamadas de inscripción del 
registro cívico provincial, ó de inscripción 
municipal, ó por el Registro Cívico Nacio- 
nal establecido permanentemente en cada 
circunscripción. ( í^. Boleto.) 

BOLETERLA.. s. f. Arg. Oficina donde se 
expenden boletas para diversos objetos. 
Boletería del teatro, de una estación de 
ferrocarril, de tm hipódromo, etc.; bole- 
tería del sport. 

«Un paseante se aproxima á la boletería y pide 
una delantera de paraíso para la «matinée». (Diario 
La Opinión, de Bs. Aires, de 21 de nov. de 1903; 
«Los notables republicanos». ) 

« Pablo Podestá y su compañía han hallado con 
esta obra una excelente «mascotte» para las entra- 
das de boletería.» (Diario La Razón, de Bs. Aires,, 
de 19 de dic. de 1906; «Arte teatral».) 

BOLETERO, s. m. Arg. El que vende 
las boletas en los ferrocarriles, teatros, 
sports, etc. 

BOLETO, s. m. Arg. En castell., boleta; 
voz que también se usa en la Rep. Arg., me- 
nos en esta acep. de la Acad.: «Papelillo 
con una corta porción de tabaco que se ven- 
día por menor •>. Es, además, mucho más 
común, entre nosotros, el empleo de la 
forma masculina en las expresiones boleto 
de entrada, de marca, de señal, de venta. 
(V. Boleta de inscripción.) || Arg. Cé- 
dula que se da para entrar en un teatro ú 
otro sitio de diversión. — En España, según 
la Acad , boletín ; voz sin uso en esta acep., 
en la Rep. Arg. || Arg. En el caso anterior, 
cédula que indica con un número el asiento, 
luneta, palco, etc., que le corresponde al 
portador de ella || Boleto de entrada. 
Arg. Boleto, 2.^ acep. || Boleto de 
marca. Arg. El que, expedido por la auto- 
ridad competente, acredita la propiedad 
del animal con el dibujo de la marca y otras 
indicaciones que fija la ley. || Boleto de 
señal. Arg. El que acredita cuya es la po- 
sesión legítima de un animal, indicando la 



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BOL 



BOL 



señal que lleva, el nombre de su dueño, etc. 
II Boleto de venta. Arg. Documento que 
consiste en una nota firmada por el vende- 
dor y dirigida al escribano, en la que, ha- 
ciendo constar la efectividad de la venta, el 
precio, etc., le pide extienda la correspon- 
diente escritura pública. ( V. Boleto. ) 

«Art. 151. Los asientos en los registros y los bo- 
letos» (de marca y de señal) «que se expidieren á 
los interesados, expresarán : — 1.° El nombre del pro- 
pietario; — 2.° El número de orden; —3.° El Depar- 
tamento, Pedanía y la estancia ó propiedad rural en 
que estuvieren los ganados ; —4." El diseño de la marca 
y la descripción de la señal.» ( Código Rural de la 
Prov. de C írdoba ; 13 de dbre. de 1888.) 

Esta voz está empleada en el pasaje de 
Martel transcrito en el art. Amante, de este 
Dice, y en el de Tribuna, art. Porcen- 
taje. 

El Diario, de Bs. Aires, en el número del 
2 de mar. de 1906, secc. «Asuntos Munici- 
pales », trae esta palabra en sus dos formas; 
el subtít. es «Los boletos de coches»; en 
el primer párrafo repite boletos; en el se 
gundo dice boleta y en el tercero también. 

«..., contra los jefes de estación de la línea que no 
se fijan á quienes expenden los boletos,»... ( Diario 
Los Principios, de Córd., de 28 de mar. de 1906 ; 
«El percance al Dr. Soria».) 

«En los quince días anteriores á la apertura de los 
exámenes anuales se expedirá á los alumnos que 
hayan continuado y terminado sus cursos con suje- 
ción á los reglamentos del colegio, el correspon- 
diente boleto de prueba de curso,»... (Decreto del 
gobierno nacional de 9 de febr. de 1881; Ministro 
de Instrucc. Públ., Dr. Manuel D. Pisarro.) 

— «No lo puedo tener ahí aniba sin boleto.» ( Su- 
plemento Ilnstr. de La Nación, de Bs. Aires, de 21 
de jun. de 1906; «.El compañero de viaje-», 4.^ pág.) 

«La cantidad de boletos» (de tranvías) «vendi- 
dos» ( en febrero de 1907 ) « alcanza á 16.348,040». ( La 
Pressa, de Bs. Aires, de 17 de mar. de 1907; «El pro- 
ducto de los tranvías»; en la secc. « Noticias Muni- 
cipales».) 

BOLICHE, s. m. Arg: Casa donde se 
venden comestibles, como pan, tortas, biz- 1 
cochos, queso, frutas, verduras y otros del | 
consumo ordinario. || ñg. y fam. Ar^-. Casa 
de negocio al menudeo desurtida y pobre, 
de mala muerte. A una tienda, á un alma- 
cén, hasta á una cigarrería, en las condicio- 
nes dichas, se le llama despectivamente 
boliche. (V. lo que entendemos los argen- 
tinos por Tienda y Almacén. ) — « Bo- 
liche, m. Bola pequeña de que se usa en el 
juego de las bochas. || Juego que se ejecuta 
en una mesa cóncava, donde hay unos ca- 
ñoncillos que salen como un palmo hacia la 
circunferencia ; y echando con las manos 
tantas bolas como hay cañoncillos, según el 
mayor número de bolas que entran por 
ellos, se gana lo apostado ó parado. || Juego 
de bolos. II Lugar donde se ejecuta este juego. 
II Juguete de madera ó hueso, que se com- 
pone de un palo terminado en punta por un. 



extremo y con una cazoleta en el otro, y de 
una bola taladrada sujeta por un cordón al 
medio del palo y que, lanzada al aire, se 
procura recoger en la cazoleta ó ensartar en 
la punta. || Horno pequeño de reverbero y 
de dos plazas, para fundir minerales de 
plomo. II Germ. Casa de juego. » (Dice: 
Ac. ) — «Boliche. ( Del gr. SóAoq, red.) m. 
Jábega pequeña. || Pescado menudo que se 
saca del mar echando esta red cerca de la 
orilla. II Mar. Bolina de las velas menudas.» 
( El mismo . ) 

«..., y aunque iba campeando una hacienda, aban- 
doné el rastro doblando rienda hacia el boliche.» 
(Ricardo i/ogg;UífA Tropilla de misturaos; /)ríg. 13.) 

BOLICHRAR. v. n. fam. Ai^g. Ocuparse 
en negocios de mala muerte ó de escasa im- 
portancia ó granjeria. 

BOLICHEO, s. m. Arg. Comercio de es- 
casa impoitancia y granjeria. 

BOLICHERO, RA. s. m. f. Arg. Persona 
que posee ó atiende un boliche. || fig y fam. 
Arg. Persona que se ocupa en negocios 
insignificantes ó de mala muerte. — « Boli- 
chero, ra. m. y f. Persona que tiene de su 
cuenta el juego del boliche.» (V. Boliche.) 

BOLILLA, s. f. Arg. Cada una de las bo- 
litas ó fichas numeradas que mediante el 
movimiento de un manubrio, se hacen caer 
por el agujero de una esfera hueca giratoria, 
en los exámenes de los colegios de segunda 
enseñanza, universidades, escuelas normales 
y otros institutos profesionales. Los núme- 
ros que aparecen indican los de las partes ó 
divisiones del programa sobre que ha de 
versar el examen. || fig. Arg. Ficha ó cedu- 
I Hila que se saca de cualquier otro modo, 
I pero á la suerte, con el objeto dicho. || fig. 
Arg. Cada una de las partes ó divisiones 
numeradas de los programas de examen en 
los establecimientos de enseñanza secunda- 
ria, profesional y superior. La bolilla 10 
es « extracción de raíces » . 

«En el segundo domingo de Noviembre, los visitan- 
tes de ambos bandos habían acudido, como de cos- 
tumbre, á la cita, á pe^^ar de que al día siguiente por 
la mañana, á las ocho, poco después de levantado el 
sol, los globos de bolillas de la Facultad de Derecho 
y de Medicina y de Ingeniería, debían empezar á 
girar y á tronar descargando sobre cada uno el fallo 
de la propicia ó de la adversa fortuna. » ( Enrique E. 
Rivarola; Amar al vuelo ; Bs. Aires, 1903, páginas 
160 y 161.) 

BOLILLO, s. m. Aj^g. (pr. San J.) Os- 
lador. (V. Oslador.) — « Palito torneado 
que sirve para hacer encajes : el hilo se en- 
vuelve en la mitad superior, que es más del- 
gada, y queda tirante por el peso de la otra 
mitad, que es más gruesa. || En la mesa de 
trucos, hierro redondo dé diez á doce centí- 
metros de alto, puesto perpendicular en una 



BOL 



BOM 



65 



I 



cabecera, en frente de la barra. || Horma 
para aderezar vuelos de gasa ó de encaje. || 
Cada uno de estos vuelos. ]| Hueso á que 
está unido el casco de las caballerías || pl. 
Barritas de masa dulce. (Dice. R. Acad.J 

BOLITA, s. f. Arg. (pr. Córd.) Balita, || 
Las bolitas, f. pl. Ai'-g. (pr. Córd.) Las 
I)alitas. 

BOLIVIANISMO. s. m. Arg. Palabra, 
giro ó modo de hablar propio y privativo de 
los bolivianos. 

BOLO. s. m. Cada una de las noventa 
fichas gruesas y redondas, con su corres- 
pondiente número impreso, desde uno hasta 
noventa, que se usan en la lotería casera. || 
fam. Arg. Bollo ó hinchazón grande. H fam. 
Arg. Cualquier otra hinchazón ó protuberan- 
cia, ya sea natural ú ocasionada por algiin 
accidente, y en cualquier parte del cuerpo. || 
fam. Arg. Bo'sa ó atado más ó menos duro 
y repleto, en que se contienen varias cosas, 
particularmente dinero. |j fam. Arg. Fardo, 
bulto ó lío demasiado voluminoso para lle- 
varlo uno consigo. No era posible andar 
con el bolo á atestas por la calle. — La 
R. Acad. trae este vocablo en varias otras 
aceps. casi completamente desconocidas en 
nuestro país. 

BOLÓN, s. m. aum. de bola, nuestra acep. 
Arg. (pr. Córd.) 

BOLSA, s. f. Arg. Saco grande de tela 
ordinaria, en que comúnmente se transpor- 
tan granos, semillas, azúcar y otras cosas. 
Es exactamente lo que la Acad. llama costal, 
voz que no corre en la Arg. en esta acep. 
i V. Chasna.) La i.^ acep. de bolsa que 
■da la Acad., es la que más se aproxima á la 
nuestra; es ésta: « Especie de talega ó saco, 
de tela ú otra materia flexible, que sirve para 
llevar ó guardar alguna cosa », |] Dar bolsa, 
<3 una bolsa, fr. fig. yfam. ^r^. Bolsear, 
nuestra acep. || Recibir bolsa, ó una 
bolsa, fr. fig. y fam. Arg. Ser bolseado, 
ó bolseada. 

BOLSAZO, s. m. Arg. Goloe dado con 
una bolsa || aum. de bolsa, 2.* acep. nues- 
tra. Arg. II Arg. Acción y efecto de bolsear 
ó dar bolsa. (Véase.) 

BOLSEADO, DA. p. p. del v. bolsear, 
nuestra acep. Arg. 

' En e) enjambre consular- es otra cosa. AUá van 
tos turistas poco afortunados, los 'bolseados por el 
amor, ó los acogotados por la ruleta,»... (Grifo; 
« Acridios » ,• en La Naciojí, de, Bs. Aires, de 19 de 
jun. de 1906; primer art.) 

BOLSEAR. V. a. Arg. Desengañar una 
niña á su pretendiente, haciéndole perder la 
esperanza que tenía en su afecto. También 



se dice del galán respecto de su dama, 
cuando se retira ó deja de comunica-se con 
ella, ó empieza á festejar otra, dejándola á 
aquélla chasqueada. — « Bolsear, n. pr. 
Arg. Hacer bolsas el vestido, las tapicerías, 
paños, etc. » (Dice. Acad.) No corre en la 
Arg. en este sentido. 

BOLSIQUEAR. (De bolsico.) v. n. fam. 
Arg. Buscar uno dinero en el bolsillo, par- 
ticularmente si es para sacarlo contra su vo- 
luntad. 

BOMBA, s. f. yír^. Ampolla producida 
en el agua por el aire que se le introduce ; 
en castellano, pompa, que no usamos nos- 
otros. II Arg. Especie de cometa ó barrilete 
de forma circular. || Darle uno mucho á 
la bomba, fr. fig. y fam. Arg. Tener fre- 
cuentemente ayuntamiento carnal el hombre 
con la mujer. || Estar uno en bomba, fr. 
fig. y fam. Arg. Estar borracho, ó más bien, 
achispado. También en Chile, según el se- 
ñor Zorobabel Rodríguez. 

BOMBACHA, s. f. Arg. Pantalón bom- 
bacho. Ú. m. c. en pl. ( V. Bombachas.) 

«. Los había con botas de charol con el escudo ar- 
gentino en la cafla, de camisa planchada y bomba- 
cha con alforcitas. » ( Ricardo Hogg; Una Tropilla 

DE MISTURAOS ; p. 14. ) 

« Le habían cortado su larga cabellera, le habían 
encasquetado ya el kepi, plantificado la chaquetilla 
y la bombacha. » ( Lucio V. Mansilla; Una Escurs. 
Á LOS Indios Ranqueles ; 1870, t. II, p. 52. ) 

Esta voz está empleada en el pasaje de 
Vélez insertado en el art. Culero. 

BOMBACHAS, s. f. pl. Arg. Especie de 
pantalones ó calzones muy anchos, plega- 
dos en la pretina y abajo, que alcanzan has- 
ta los tobillos en los hombres y á las rodi - 
lias en los niños. || Arg. Calzones de las 
mujeres, por ser anchos y plegados. — Nues- 
tra voz bombachas, referida á los hom- 
bres, es q\ pantalón bombacho (nombre que 
no usamos nosotros) definido así por la R. 
Acad.: « Pantalón ancho cuyos pemiles ter- 
minan en forma de campana abierta por el 
costado y con botones y ojales para cerrar- 
la ». Las de nuestros niños son los llamados 
■^oxXñ. k.z2idi. calzones bombachos (nombre 
cuasi sin uso en la Argentina ) : « Calzón 
corto, ancho y abierto por un lado, que se 
usa especialmente en Andalucía. Ú. m. en 
pl. » La voz zaragüelles, análoga á bom- 
bachas, no corre en la Arg. La define así 
la Acad.: « m. pl. Especie de calzones an- 
chos y follados en pliegues, que se usaban 
antiguamente, y ahora llevan las gentes del 
campo de Valencia y Murcia ». 

En el art. Indumentaria, texto de Boui- 
lly, está empleada la voz Bombachas. 



66 



BOM 



BON 



BOMBÁSTICO, CA. adj. Arg. Rumboso, 
tonudo (i.^ acep.), ostentoso. Api. á pers., 
ú. t. c. s. 

BOMBEAR. V. a. Arg. Hacer funcionar 
una bomba; picar, según la Acad. Ij v. a. 
Arg. (provs. del inter.) Espiar. I v. n. 
Arg. (provs. inter.) Reconocer, mirar, 
observar atentamente de lejos ó á cierta 
distancia lo que pasa ó se hace. ( V. en 
Bombero la etimología de esta palabra.) — 
(( Bombear, a. Arrojar ó disparar bombas 
de artillería. » (Dice. Acad.) 

« De las veintisiete secciones de filtros hay tres, los 
Coghlan, cuya agua no pasa á las reservas, y es I>oin- 
Ibeada directamente por máquinas suplentes á la ca- 
ñería destinada al servicio de la Avenida de Mayo, 
pues la eleva á una altura aproximada de cincuenta 
V siete metros. » (.Sí//>/e»<. iZzíS/rarfo de La Nación, 
'de Bs. Aires, de 22 de mar. de 1906 ; « Las aguas 
corrientes^.) 

BOMBERO, RA. s. com. de dos. Arg. 
(provs. del inter.) Espía, persona que bom- 
bea, 2.^ acep. nuestra. || s. com. de dos. Arg. 
(provs. del inter. ) Persona que bombea, 
3.^ acep. nuestra. Ú. m. c. c. s. m. para sig- 
nificar explorador del campo enemigo. — Se- 
gún don Daniel Granada (Vocab. Ríoplat. 
Raz.) «Derívase del port. pombeiro (palo- 
mero), nombre que se dio antiguamente álos 
que en el Brasil se ocupaban en la compra 
y venta de indios para reducirlos á cautiverio. 
De pombeiro hicieron los españoles prime- 
ramente pombero, y por último bombero.» 

El señor Granada transcribe esta intere- 
sante narración de Ruiz de Montoya (Conqu. 
espir.): 

«Tuvo noticia (el padre Romero') de unos tupís que 
son banqueros ó cajeros de los vecinos de San Pablo, 
á quien en lengua portuguesa llaman pombcros y en 
nuestro castellano palomeros, á la similitud de los pa- 
lomos diestros en recoger y hurtar palomas de otros 
palomares... Estos pombcros, si bien profesan ser cris- 
tianos, son los mismos demonios del infierno... Tienen 
las casas llenas de mujeres gentiles, compradas para 
sus torpezas: incitan á los gentiles á que se hagan 
guerra y se cautiven y prendan, y los traigan a) con- 
traste y venta.» 

« Tal lo pintaban los diarios que, con la indiscreción 
propia del oficio y yendo contra los intereses de la 
causa por la que manifestaban tanta simpatía, daban 
cuenta diariamente de todos los preparativos de la 
expedición, poniendo en serios apuros al Ministerio 
de Relaciones Exteriores y sirviendo de bomberos 
inconscientes á la gente que en Montevideo tenía la 
escoba por el mango.» (Miguel Cañé; Prosa Lig£ra; 
Bs. Aires, 1903, pdgs. 143 y 144.) 

BOMBO, s. m. fig. y fam. Arg. Elogio exa 
gerado, particularmente el que se hace por 
la prensa periódica. — La Acad. trae este 
nombre en nuestra acep. solamente en la 
fr. dar bomibo, muy en boga también en 
la Arg. 

«Autor de una mala obrilla cuyo éxito trataron en 
vano de asegurar algunos amigos periodistas, había 
caído en el olvido, de que no pudieron sacarlo ni aun 
los bombos escritos frecuentemente por su propia 
mano.» (Julián Martel; La Bolsa; Bs. Aires, 1905, 
pág. 133.') 



BOMBO. — Irse una cosa al bombo. 
fr. fig. y fam. Arg. Sufrir grave daño, arrui- 
narse. Esa casa de negocio se va al bom- 
bo. II fig. y fam. Arg. Frustrarse, fracasar, 
si es una pretensión ó un proyecto. 

El Nacional, de Bs. Aires, de 22 de ju- 
nio de 1907, trae un art. titulado « Pulpito 
de actualidad — La renovación parlamenta- 
ria - Diputados cesantes — Reelecciones 
aseguradas — Los candidatos al bombo ». 

BOMBONERÍA. s. f Arg. Venta, surtida 
y variedad de bombones. 

En El Diario, de Bs. Aires, de 28 de 
nov. de 1907, 5.^ pág., se lee este aviso: 
« Corso de las Flores — Últimas novedades — 
Bombonería francesa « Aux Grandes Mar- 
ques» — .. Gran surtido en bombones y re- 
galos ». 

BONAERENSE, adj. Arg. Perteneciente 
ó relativo á la provincia de Bs. Aires. — La 
R. Acad. da estas definiciones que no com- 
prenden la nuestra : « Natural de Bs. Aires. 
Ú. t. c. s. II Perteneciente ó relativo á esta 
ciudad de América. » 

C. Correa Luna empleó este adj. en el se- 
manario Caras y Caretas, de 13 defebr. 
de 1904, en la 2.^ acep. de la Acad. : 

«Esinútll», dice, «el fresco no llega, como no llegan 
tantas cosas esperadas en la vida bonaerense, no 
obstante el ejemplo del duque de los Abruzos,... » 

«Para que no se diga más adelante que hacemos 
críticas a posteriori, y por ser el caso de suma tras- 
cendencia dentro de la futura política bonaerense, 
hemos de adelantar algunas observaciones al sistema 
de comisionados provinciales que va á poner en prác- 
tica el gobernador Irigoyen para las elecciones del 
póximo domingo. » [Diario La Nación, de Bs. Aires, 
de 28 de novbre. de 1901. ) 



BONETÓN. — Gran bonetón. Arg. 
Juego de muchachos en el que se distingue 
cada uno de los jugadores con el nombre 
Bonete modificado por el de un color; v. gr.: 
Bonete Blanco, Bonete Colorado, Bonete 
Verde. Hay uno que dirige el juego, y se 
llama Gran Bonetón. Éste toma la pala- 
bra: Al Gran Bonetón se le ha perdido 
un pajarito y dice que el Bonete tal lo tiene. 
El aludido, contestando al increpador, enta- 
bla con él el siguiente diálogo : — ^ ^^^' ^^' 
ñor? — Si, señor. — No, señor. — Pues 
¿quie'n lo podrá tener? — El Bonete ... (A ma- 
rillo, j)or ejemplo). Entonces el nuevo inter- 
pelado habla de igual manera que el prece- 
dente, pero echando la culpa á su interpe- 
lante, ó á otro de los jugadores, quien le 
contesta, sosteniéndose, con este motivo, 
entre ambos, el mismo diálogo anterior. Los 
que hablan, deben hacerlo ligero y sin titu- 
bear, y si no lo hacen así, ó se equivocan. 



BOR 



BOR 



67 



se les saca prenda para imponerles una pe- 
niteucia. 

BONHOMIA. (Del fr. bonhomie. ) $. f. 
Arg. Bondad y hombría de bien ingénitas 
ó que son naturales en una persona. 

BONHÓMICO, CA. (De bonhomia.) adj. 
Arg. Peculiar y propio del hombre de bien. 

«Buen cuidado hemos tenido de dar con la puerta 
en las narices al invierno para que entre el bien y el 
mal haya un tabique seguro de dos pulgadas, refor- 
zado con pasadores. Sólo así podremos tener una ga- 
rantía para la integridad de nuestro gesto 'bonhómi- 
co.^> (Ludíís; << El frío amable y el frió trágico»; en 
La Nació.v, de Bs. Aires, de 25 de jtm. de 1906; pri- 
mer articulo. ) 

BONIFICACIÓN, s f. Arg. Rebaja ó des 
cuento del precio común de la mercadería, 
que se hace á razón de un tanto por ciento, 
particularmente entre comerciantes, á favor 
del comprador. — Se deriva este nombre del 
verbo ant bonificar, que, en el sentido de 
asentar en el libro de cuenta y razón cual- 
quier partida á favor de alguno, procedente 
de bonificación , ya empieza á correr 
como moneda de buena ley en el comercio 
de nuestro país. 

BOQUEO, s. m. Arg. Acción y efecto de 
boquear, tomado este verbo como neutro. 

«Pero lo peor del caso es que, á juzgar por lo que 
sabemos y se está viendo, no tenemos, entre tanta 
gente, un número bastante crecido de lectores que la 
fomenten y prestigien » (á la biblioteca ), «toda vez 
que vive la pobre á duras penas, como quien dice, en 
un boqueo perpetuo y á todas luces inmerecido, «... 
(Patcr; « Bibliotecas públicas»; en el diario La Na- 
ción, de Bs. Aires, de 21 de mayo de 1906.) 

BORATERA. s. f. Arg. Terreno donde 
hay yacimientos de bórax en estado natu- 
ral, ii Arg. Estos mismos yacimientos. 

El diario La Nación, de Bs. Aires, de 6 
de enero de 1902, trae un artículo titulado 
« BoRATERAS de Jujuy ». 

BORATERO, RA. adj. Arg. Pertene- 
ciente ó relativo al bórax. 

<» La industria boratera va adquiriendo cada día 
mayor importancia en Jujuy, debido á la excelencia 
del borato, conceptuado en Europa como de calidad 
superior al que produce Inglaterra,... » i'La Nación, 
de Bs. Aires, de 6 de enero de 1902; «.Barateras de 
Jujuy. » 

BÓRDALES A. s f. Arg. Cubeto ó pipa 
que sirve para traosportar ó guardar vino ú 
otros licores, y cuya capacidad es regular- 
mente alrededor de doscientos Utros, poco 
más ó menos. 

«...y la supresión de los pescantes Implicaría la 
necesidad de emplear seis hombres para bajar las 
bordalesas del buque á tierra, y para recibirlas en 
el muelle y en el sótano.» {<<. Puerto de la capital — 
Conferencia del ingeniet o Carnionan ; La Nación de 
Bs. Aires, de 28 de ag. de 1906. ) 

BORDEAR v, a. Arg. Formar borde una 
cosa de otra. || Arg. Cubrir ó adornar una 



cosa á otra por sus bordes ü orillas. || v. n. 
Arg. Andar por el borde ú orilla. — « n. 
Mar. Dar bordadas. » (Dice. Acad.) 

«Consiste simplemente» (la forma sencilla }' prác- 
tica ) «en cubrir de césped la parte externa de las ve- 
redas y colocar allí la línea de árboles que ha de Bor- 
dearlas.» ( Diario La Nación, de Bs. Aires, de 7 de 
abr. de 1902. ) 

«Bordeaban ambos lados de este callejón esplén- 
didos maizales, erguidos y lozanos, en toda la robus- 
tez adquirida por la prodigalidad de las lluvias. » 
( Carlos .4. Estrada ; ((Al Cuartel Quinto». ) 

«Medrosa, con su silbo cortado y estridente, 
— i voy ! dice á cada vuelta de la áspera pendiente, 
bordeando los abismos, por evitar los choques 
con las agrias aristas y los enormes bloques. » 

( Adán Quiroga; «En la sierra ( Viajando al dique 
San Roque)»; en el diario La Libertad, de Córdoba, 
de 8 de mar. de 1902.) 

Este verbo está empleado en el pasaje de 
Fray Mocho inserto en el art. Milonga de 
este Dice. 

BORDO, s m. Arg. Lomo de tierra ara- 
da que queda entre surco y surco, ¡i Arg. 
El que se hace en las huertas con el azadón 
para plantar las hortalizas ó aporcarlas. || 
Arg. El que se dispone para contener las 
aguas ó darles dirección en los riegos. — 
Corresponden todas estas aceps. á la voz es- 
pañola caballón, sin uso en la Arg. En la 
primera dicen los españoles, también, caba- 
llete, igualmente desconocida entre los ar- 
gentinos !| Arg. Lomo de tierra con que los 
hortelanos dividen las eras, cuadros ó cante- 
ros ; en castell., albardilla, de poco uso en 
la Arg. 

BORDONAZO. s. m. Arg. Pulsación ó 
golpe fuerte dado con los dedos á uno ó va- 
rios bordones ó cuerdas gruesas de un ins- 
trumento músico, especialmente de la gui- 
tarra. 

«La Pampa le dé un regazo 
Tibio de hospitalidad ; 
Y de los vientos al paso 
Un solemne 1>ordonazo 
Estalle en la inmensidad...» 
[Belisario Roldar , hijo ; «. Anterasa» ; en el Supl. 
de La Nación, de Bs. Aires, de 10 de mayo de 1906, 
l.^pág.) 

BORDONEAR, v. a. Arg. Pulsar, parti- 
cularmente en una pieza cfue se toca, los 
bordones de la guitarra ó de otro instrumen- 
to. II Arg. por ext., tocarla. j| v. n. Arg. 
Sonar dicho instrumento. 

« No se concibe una reunión de gauchos sin que, en 
algún rincón, bordonee una guitarra.» {Ricardo 
Hogg; Una Tropilla de mistcr.vos; p. 11.) 

BORDONEO, s. ra. Arg. En los instru- 
mentos músicos de cuerda, combinación de 
acordes hecha con los bordones. 

«Las cuerdas parecen sentir, como ner\ ios. 
La cifra rasgueada, cantando parejas, 
Y en un bordoneo de acordes soberbios 
Comienzan los tristes pregones de quejas.» 
{Leopoldo Lugones; Leyenda d.; a.mor. ) 



68 



BOT 



BOT 



BORNEARSE, v. r. Ar£^. Hacer movi- 
mientos afectados con los hombros y cade- 
ras; contonearse. — La Acad. trae bornear 
en estas aceps.: «a. Dar vuelta, revolver, 
torcer ó ladear. || Labrar en contorno las 
columnas. || Arq. Disponer y mover oportu- 
namente los sillares y otras piezas de arqui- 
tectura, hasta sentarlos y dejarlos colocados 
en su debido lugar. || n. Mar. Girar el buque 
sobre el ancla fondeada, impelido por el 
viento ó por la corriente. || r. Torcerse la 
madera, hacer combas. » 

BORRICO, s. m. Arg. Segunda falange 
de las patas en el ganado de pesuña hendi 
da. (V. eti Juego, Juego de los borri- 
cos. ) II ¡ Arre, borrico ! que el que 
nace para pobre no ha de ser rico. 
Arg. ref. que aconseja seguir con resigna- 
ción en el trabajo, industria ú oficio, aunque 
penoso, que uno tiene, cuando la mala suerte 
hace vanos todos los esfuerzos por mejorar 
de fortuna. 

BOSTA, s. f. fam. Arg. Excremento hu- 
mano; mierda. — La Acad. trae este nom- 
bre en la acep. de «Excremento del ganado 
vacuno ó del caballar»; ésta es en la que 
más comúnmente lo usamos nosotros; en la 
otra, sólo en lenguaje familiar y en sentido 
despectivo, como cuando decimos: tenía 
pegada en el taco una torta de bosta. 

BOSTON, s. m. Arg. Vals Boston, [j 
Arg. Música á cuyo son se baila. 

BOTA. - Bota de potro. Arg. Como 
su nombre lo indica, es la que se hace de 
cuero de potro; tiene una abertura, por 
donde asoman las puntas de los dedos. Tam- 
bién llegan á hacerse del cuero de otros ani- 
males, pero siempre mucho más delgado y 
flexible que el del becerro. 1| Bota grana- 
dera. Arg. En castell., bota de vtontar, y 
lambién bota fuerte. Este último nombre 
corre también en la Arg. || No ser para 
todos la bota de potro, fr. fig. y fam 
Arg. Da á entender que hay papeles ú ocu- 
paciones para los cuales carecen algunos de 
aptitudes. 

«Tardé más en limpiarme los dientes, que en lustrar 
un par de botas g^ranaderas. » {Lacio V. Mansilla ; 
Una Escurs. á i.os Indios Ranquei.es; 1870, t. I, 
pág. 346.) 

«... ; como también de bota de potro y chiripá, 
tirador con culero, gacho de barbijo. y {Ricardo Hogg; 
Una Tropilla DE MISTURAOS ;/). i-^.) 

«Los jinetes se habían puesto sus mejores ponchos 
y sombreros, llevando algunos bota fuerte, otros de 
potro y muchos la espuela sobre el pie pelado. » {Lu- 
cio V. Mansilla ; Una Escurs. á los Indios Ranqueles ; 
1870, t. I, p. 201 ) — « Su traje era el de un paisano. — 
Poncho y chiripá de tela pampa; camisa de Crimea, 
calzoncillos con fleco, botas de potro cerradas en la 
punta.» (Obra citada; t. II, pág. 20c?. ) — « Resta 
saber si seríamos más fejic.es, poniendo en la silla 



curul de nuestros magnates, pigmeos, y, cambiando el 
coturno francés por la bota de potro.» ( íd., id.; pá- 
gina 269.) — «La chiquilla había sido vestida con su 
mejor ropa, con la mas lujosa, — era un vestido de 
brocato encarnado bien cortado, con adornos de oro y 
encajes, que parecían bastante finos. A falta de zapa- 
tos, le habían puesto unas botitas de potro, de cuero 
de gato. La civilización y la barbarie se estaban dan- 
do la mano.» ( Obt'a y tomo citados; pág. 302. ) 

Bota de potro está empleado en el 
texto de Yofruá inserto en el art. Boleado- 
ras, y en el del Dr. Pastor S. Obligado, ar- 
tículo Picana. 

«Los amigos le decían á Cristo, después que se le 
pasó la nerviosidad: «Compadre, usted siempre dice 
que no es pa todos la bota é potro», y aura le 
dirán á usté que «la sandalia no es pa gaucho». 
{Diario La Razín, de Bs. Aires, de 13 de abr. de 
1908 ; « El Cristo criollo y la Pasión gaucha»; secc. 
«Policía». 

BOTAMANGA, s. f. Arg. Doblez exte- 
rior, ancho, del mismo ó de distinto género, 
que tienen en la bocamanga algunas prendas 
de vestir. El primer elemento componente 
de esta palabra viene, probablemente, de la 
semejanza de este doblez con el de ciertas 
botas de montar. 

BOTAR. V. a. Arg. Ú mucho en la 
acep de echar, en las frases botar al agua 
un buque, una lancha, etc. 

BOTARATERÍA. s. f. fam. Arg. Modo 
de hacer ó decir las cosas propio de un bo- 
tarate. — LaR. Acad. trae «botaratada» por 
«Acción propia de un botarate»; voz que 
también corre en la Arg. en esta acep. 

«Dábamos una conferencia de historia, filosofía ó 
retórica con sin igual botarateria, mientras ellos, 
en general, poseyendo la materia tal vez mejor que 
nosotros, se limitaban á una exposición sucinta, pálida 
y difícil. » ( Miguel Cañé; Juvenilia; Bs. Aires, 1901, 
página 86.) 

BOTE. s. m. Arg. ( provs. del interior. ) 
Especie de botella de barro vidriado, de 
forma cilindrica y cuello angosto, que viene 
del exterior con tinta ó licores alcohólicos, 
particularmente ginebra. En el litoral le lla- 
man porrón. Hay botes ó porrones de 
tinta de diversos tamaños. — La Acad. da á 
bote la acep. de « Vasija pequeña de barro 
vidriado, cristal, vidrio, Dorcelana, hoja de 
lata ú otra materia, que sirve para guardar 
medicinas, aceites, pomadas, tabaco, con-, 
servas, etc. » ( V. Porrón.) 

BOTELLERÍA, s. f. Arg. Casa donde se 
venden botellas y frascos vacíos. — « Boti- 
llería. {Y)t botillero.) f. Casa ó tienda, á 
manera de café, donde se hacen y venden 
bebidas heladas. |j Botecario. ¡| ant. Des- 
pensa para guardar licores y comestibles. » 
(Dice. Ac.) Esta es la definición que da la 
Acad., de bHecario: « Cierto tributo que se 
pagaba en tiempo de guerra». Es descono- 
cida en la Rep. Arg. la palabra botillería, 
particularmente en estas aceps. 



BOX 



BOY 



69 



BOTELLERÍO. s. m. Ar^-. Copia, multi- 
tud ó abundancia de botellas vacías. 

BOTELLERO, s. m. Arg: El que compra 
y vende botellas y botes vacíos. — Según la 
Acad., botillero, y botiller, significa: « El 
que hace bebidas heladas. || El que las 
vende. » No corre en la Arg. 

Esta voz está empleada en la cita que he 
raos hecho de Fray Mocho en el art. Pichi- 
cho de este Dice. 

BOTÓN, s. m. Arg. Botón eléctrico. ¡| 
fig. y fam. Arg. Soldado ó agente inferior 
de policía. (V. Chanfle. ) || Botón eléc- 
trico. Arg. Pieza pequeña, semiesférica, 
de metal, hueso ú otra materia, de estructura 
metálica en su parte interior, que en el cen- 
tro de una redondela de madera se pone de 
llamador en las puertas de calle, puertas 
canceles de los zaguanes y vestíbulos, en las 
paredes, etc., y el cual, apretándolo, trans- 
mite por un alambre una corriente eléctrica 
que hace sonar un timbre al otro extremo. 
También hay botones eléctricos que es- 
tán colocados en una perilla colgante, en los 
comedores y dormitorios ¡j Al botón, m. 
adv. fam. Arg. En vano. || fam. Arg. Sin 
razón, motivo ó justicia. 1| Al divino bo- 
tón, m adv. fam. Arg. Al botón. || Ha- 
cer un botón, fr. íig y fam. Arg. (cap. 
fed.) En las cuentas tí operaciones de 
cálculo, cometer un error. 

Hasta en Chile es empleada esta última 
frase. El eminente lingüista chileno don Zo 
robabel Rodríguez la usa en el art. Chacra 
de su Dice. DE Chilenismos: 

« ... ; pero tiene en cambio » Ha voz chacra ) <•< la va- 
riante chácara, como suelen decir ciertos puristas al 
divino botón, que se imajinan que para fiablar cas- 
tizo, con apartarse siempre del vulgo basta y sobra.» 

BOUQUET. (Voz franc.) s. m. Arg. Ra- 
millete ; manojito ó ramo pequeño de flores 
ó hierbas olorosas. 

BOX. (Voz ingl.) s. m. Arg. Lucha con 
los puños; pugilato. 1| Arg. Parte de establo 
reservada á un solo caballo. 

«El espíritu, en tanto, se estaciona, prevaleciendo 
el poder de los biceps y la destreza de los golpes de 
box.» {Florisel; «Nuestra jtíventud-i>; en La Nación, 
de Bs. Aires, de 15 de mayo de 1906 ; pág. 4.) 

« Las sesiones privadas de box, hechas á espaldas 
de la policía, son manjar de los dioses, y á ellas co- 
rrería media población si las circunstancias no obli- 
garan <á ser discreto. » {Riquet; « Juegos olímpicos 
criollos»; en La Nación, de Bs. Aires, de 16 de mayo 
de 1906 ; pág.4.) 

<'<... ó á saborear un asalto de box.» (José Bálsamo; 
«Espectáculos'»; en La Nación, de Bs. Aires, de 20 
dejtin. de 1906.) 

Véase el texto de La Prensa inserto en 
el art. Boxeador. 



BOXEADOR, RA. (Del ingl. box.) s. ro. 
y f. Arg. Persona que pelea ó contiende á 
puñetazos ; púgil, voz sin uso en la Arg. 
(V. Box.) 

« El asalto tenía por condición fundamental prose- 
guirlo hasta que uno de los combatientes quedara 
completamente imposibilitado para incorporarse al 
ser lanzado por líltima vez sobre el ring. — Previas 
las formalidades del caso, á las 10.55 a. m. aparecie- 
ron en el ring los boxeadores, sonrientes y provo- 
cando el interés de los espectadores. — El ingeniero 
Jorge Newbery, que actuó de juez, los presentó, y en 
seguida se procedió á colocarles los respectivos guan- 
tes de combate, de cuatro onzas. — El silencio se hizo, 
y el doctor Carlos Delcasse, que actuaba de cronome- 
trista, de acuerdo con el juez convino el comienzo de 
la lucha, — Puestos en guardia los boxeadores, el 
primer round fué de tanteo, recibiendo ambos furi- 
bundos golpes de puño que no ocasionaron hemorra- 
gia ni desvanecimiento alguno. Sonó la campana para 
el descanso, que duró apenas treinta segundos. — El 
segundo y tercer round fueron bastante vivos. — El 
cuarto fué repugnante. Puestos en guardia los boxea- 
dores, Gould, después de un buen ataque al rostro, 
sorprendió á su adversario, y en menos de un segundo 
le propinó no menos de cinco terribles golpes que de- 
rribaron á Culpin, que tenía una continua hemorra- 
gia por los oídos, boca y nariz. El doctor Delcasse 
contó hasta seis segundos y Culpin volvió á incorpo- 
rarse y nuevamente fué derribado de dos nuevos fu- 
ribundos golpes. — Culpin, con una fuerza de voluntad 
pasmosa, al llegar á nueve segundos el doctor Del- 
casse, volvió á intentar levantarse y nuevamente, 
por última vez, fué lanzado contra el tablado, de dos 
nuevos golpes que le privaron del conocimiento : es- 
taba empapado en su propia sangre. — Esta vez el se- 
flor Delcasse consiguió contar hasta diez, y como 
Culpin no daba señales de vida, el ingeniero Newbery 
proclamó vencedor al seftor Gould.» (La Prensa, de 
24 de ag. de 1908; «El asalto de box de ayer — Re- 
pugnante espectác. — Detalles del encuentro ». ) 

BOXEAR. (Del ingl. box.) v. n. Arg. Pe- 
lear ó contender á puñetazos. (V. Box.) 

"Estrada, que sabe boxear, aplicó á uno de los in- 
solentes un golpe que lo puso íuera de combate por un 
momento. » ( Diario La Prensa, de Bs. Aires, de 22 
de mar. de 1907; «Las patotas suburbanas >í; secc 
«Noticias de policía ». ) 

Véase el interesante relato de la hoja arri- 
ba citada, inserto en el art. Boxeador, re 
lato que explica suficientemente lo que sig- 
nifica este bárbaro deporte del box. 

BOYCOT, s. m. Arg. Boycott, 

«■ Los peones de los depósitos de la Boca y Barracas 
mantienen el boycot al vapor Orisa, pretendiendo 
que sean expulsados de su bordo varios obreros de la 
«Unión protectora del trabajo libre». (Los Principios, 
de Córd., de 31 de oct. de 1906; secc. telegr. ) 

«La pastoral expedida por el obispo de Córdoba 
con fecha 28 de Dbre. último, es una franca incitación 
al incremento de la prensa católica, y al boycot de 
las hojas impresas que no preconicen sus principios ó 
difundan otros » {Informe de los Drs. Jorge Arge- 
rich y HermÍ7iio J. Qtiirós sobre la pastoral del obis- 
po de Córdoba relativa á la prensa, presentado al 
Circulo déla Prensa; enero de 1908. ■» 

«En la capital del iniperio alemán, los periodistas 
han declarado el «boycot» á los oradores parlamen- 
tarios, dejando de asistir á su tribuna en la cámara 
para tomar nota de los discursos. — Es decir, que á 
ios que hablan « no les llevan el apunte ». — Obedece 
lal medida al propósito de castigar por este medio á 
los señores del Reichstag, uno de los cuales, porque 
los periodistas se rieron de las frases pronunciadas 
por un orador, se permitió llamarlos «puercos», que 
quiere decir «chanchos» en nuestro idioma.» {Dia- 
rio La Argentina, de Bs. Aires, de 22 de mar. de 
1908; « Mesa Revuelta». ) 



70 



BOY 



BRA 



BOYCOTEAR, v. a. Ar^^. Dar boycot 

«Los estibadores que trabajan en el vapor Riphi- 
land también lo han boycoteado. » ( Diario Los 
Principios, de Córd., de 31 de oct. de 1906; corres- 
pond. íelegr. de Bs. Aires. ) 

BOYCOTT. s. m Ar£: Acuerdo de mu- 
chas personas para negarse á trabajar por 
otro, ó á comprarle ó venderle, ó á auxiliar- 
le, y para impedir á otros que hagan estas 
cosas. I Ar§: Retiro ó negación de esta ayu- 
da ó auxilio. — Obedece á desavenencias 
políticas ó comerciales y se emplea como 
medio de castigar ó intimidar. La palabra 
procede del nombre de la primera víctima 
del sistema, el capitán Boycott, agricultor 
en Lough Mask, Connemara (Irlanda), que 
era agente del propietario Lord Erne Se in- 
trodujo la voz en Irlanda el año i88o y fué 
adoptada por la prensa europea. 

«Los carreros pusieron en práctica el boyoott 
desde hoy, aumentando este hecho la paralización co- 
mún, que abarca toda la zona del puerto. » {Diario 
Los Principios, de 6 de oct. de 1905, Córdoba; «Las 
huelgas»; ensecc. íelegr ) 

« Es posible que el comercio declare un boyoott á 
un diario que publica inexactitudes... >> (La Prensa, 
de Bs. Aires, de 16 de ag. de 1908; corresp. telegr. 
de Córd. ) 

BOYEREAR. v. n. Ar¿: Andar los boye- 
ros en el campo cuidando que los bueyes no 
hagan daño en los sembrados. El uso de este 
verbo, que, como es natural, debe andar 
siempre junto con la acción que denota, es 
muy común en las colonias del litoral, donde 
las propiedades no están guardadas por 
cercos. 

BOYERITO, s. m. Ar£: Oropéndola; pá- 
jaro del suborden de los conirrostros, y, se- 
gún algunos autores, del de los dentirros- 
tros : icterus pyrrhopterus ( Vieill. ) D'Orb. 
et Lafr. 

BOYERO, s. m. Arg. Cassicus albir o s- 
tris Vieill., del suborden de los conirrostros, 
y del de los dentirrostros según algunos au- 
tores. « Pájaro pequeño, negro, que acompa- 
ña siempre al animal vacuno y caballar, 
cuando está pastando, y con el cual se fa- 
miliariza de tal manera que á su sombra se 
preserva de los rayos del sol, paséase por su 
lomo y casi le quita de la boca el alimento. 
Hace el nido en el fondo de una bolsa de 
una vara ó más de largo, pero angosta, que 
él teje con cerda y filamentos de plantas y 
cuelga de una rama en las lagunas y otros 
parajes semejantes. » (^Daniel Granada; Vo- 

CABUL. RfOPLATENSE RAZONADO ) 

« Vio colprado á un laurel, sobre las aguas, 
Un nido de boyeros. » 

( Rafael Obligado, citado por Granada.') 

« El boyero y el cardenal, con sus vibrantes trinos, 
inundaban alegremente el espacio de las hermosas 
islas que en días apacibles tranquilamente lamen las 



mansas corrientes del Paraná.» {Gustavo A. Cara- 
hallo; « Leyendas del pago — ¡El pobre loco del Pa- 
raná!» ; en la revista La Actividad Humana ; Para- 
ná, sept. de 1901, p. 94. ) 

BOZAL, s. m. Arg. Armadura de correas, 
lazos ó cuerdas, que se pone en la cabeza de 
las bestias, particularmente de las caballe- 
rías, con una abrazadera del mismo material, 
que rodea la boca, en cuya parte posterior 
va sujeto un lazo ó cabestro para tirarlas ó 
atarlas. |j Medio bozal. Arg. Lazada que 
se hace en la boca del animal con el mismo 
lazo con que está sujetado del pescuezo. 

«Fué menester ponerles á todas» ( las muías) «bo- 
zal y llevarlas tirando del cabestro.» {Lucio V. 
Mansilla; Una Escurs. á los Indios Ranqujles ; Bs. 
Aires, 1870, t. I,p. 36. ) 

En los pasajes de este mismo autor inser- 
tos en el art. Maneador, se halla empleada 
nuevamente la palabra bozal. — En el 1. 1 
de la obra citada, pág. 206, está bosal, coi 
s, probablemente por un error de caja. 

«Sabe, sefíor, que me han robado los estribos ? La' 
drones 1 les he tirado todo y me he venido en pelos, ni 
las riendas he traído, le he echado al pingo un medio 
bozal. » ( Palabras que el entonces coronel Mansilla 
pone en boca de Camargo; obra citada, t. II, p. 186. ) 

BOZAL, adj. fig. y fam. Arg. Angola, 
3.* acep. C V. Angola. ) 

BRACEADOR, RA. adj. Arg. Dícese de 
la caballería que bracea al andar. 

«Tordillo braoeador....» {Ricardo Hogg; Una Tro- 
pilla DE .misturaos; p. 27.) 

BRAGADO, DA. adj. Arg. Aplícase al 
animal caballar, mular ó vacuno, particular- 
mente á los dos primeros, que tienen el pelo 
de color cebruno y con rayas más claras. Al 
animal vacuno de este color, llámasele más 
comúnmente azotado. Ú. t c. s. — Entre las 
varias aceps. que da la Acad. á este adjeti - 
vo, figura la siguiente: « Aplícase al buey y á 
otros animales que tienen la bragadura de 
diferente color que lo demás del cuerpo». 
No lo usamos nosotros en este sentido, ni en 
ninguno de los otros que le asigna el léxico 
oficial. 

BRAGUETA.— Estar uno como bra- 
gueta de fraile, fr. fig. y fam. Arg. Estar 
muy serio, con el semblante grave y adusto. 

BRANDADE. (Voz franc.) s. Arg. Pla- 
to muy exquisito, semejante á la mayonesa, 
que se hace de bacalao bien remojado y 
deshecho, espesado á fuerza de batirlo con 
aceite, y después con un poquito de leche, 
en fuego muy lento; aceite y leche que se 
van echando de á gotas. Pronúnc brandad. 
También se llama bacalao á la provensala. 

BRASERITO. — Braserito de pies. 
Arg. Braserito en forma de arquilla y con 
enrejado en la tapa, para calentarse los pies; 



BRE 



BRI 



71 



rejuela, rejilla, estufilla, líbrete, en buen cas- 
tellano, pero sin uso en la Arg. 

BRASERO. -Brasero de pies. Arg. 
Braserito de pies. 

BRASILERO, RA. adj. Arg. Natural del 
Brasil. Ú. t. c. s. |1 Arg. Perteneciente ó re- 
lativo á este país. — La Acad. trae brasileño, 
voz que se va generalizando entre la gente 
culta de nuestro país, no siendo menos co- 
rriente brasilero , particularmente en el 
lenguaje callejero de la gente del pueblo, 
como lo prueba el apodo de (( El Brasile- 
ro )) con que uno de tantos que pululan en 
las calles de la capital federal era conocido 
por todo el mundo, y de quien, por sindi- 
cársele como sospechoso, se ocupó la pren- 
sa periódica, con motivo de un crimen, en 
octubre de 1902. 

«Compuesto de 27.000 hombres, su ejército» (el de 
Urquiza) «no contenía sino 4.000 brasileros.» (Es- 
critos PósT. DE J. B. Alberdi; t. XIV, 1900, página 
S50.) 

«Fué tan real este famoso hecho de armas, que la 
guardia brasilera, no pudiendo impedirlo, empezó á 
hacer disparos sobre los perseguidores....» ( Ricardo 
Hogg; Una Tropilla de .misturaos; p. 46. ) 

«... y poco después era presentado» (el entonces co- 
mandante Bartolomé Mitre) «por el almirante brasi- 
lero Greenfell al Capitán General Urquiza, que lo re- 
cibió con marcadas muestras de distinción.» {Diario 
El País, de Bs. Aires, de 19 de enero de 1906; <i-El te- 
niente general don Bartolomé Mitrei>.) 

«Me largué á la ventura, y aunque unos brasileros 
me aseguraron que no había ni yesca, topamos con la 
casucha y nos convidaron.» (Lorenzo Fernándes 
Duque; « A la sombra del ombú»; en el diario de 
Córd. La Voz del Interior, de 30 de mayo de 1904; 
palabras piresias en boca de un trompa.) 

— «¿ Dónde está la alta ? pregunté al oficial encar- 
gado de la Mayoría. — Diómela, y notando que era de 
un hospital brasilero, me dirijf al cabo. — Que has 
estado en un hospital brasilero? — Sí, mi Coman- 
dante.» (Lttcio V. Mansilia; Una Escurs. á los 
I.>(Dio.s Ranqlei.es; Bs. Aires, 1870, t. I,p. 49.) — «Es 
muy raro hallar un hombre que aborrezca á otro que 
no sabe cómo se llama. — Por eso, sin duda, los bra- 
sileros se mudan el nombre.» (Obra y t. citados, 
p. 240. ) 

El diario La Libertad, de Córdoba, de 
2o de oct. de 1906, registra la frase « gobier- 
no brasilero », en el suelto « Impuesto al 
ganado argentino », secc. « Informativas ». 

BRAZO. — Caérsele á uno los bra- 
zos, fr. fig. y fam. Arg. Desalentarse por 
las contrariedades ó fracasos sufridos en una 
pretensión ó proyecto. 

BREAK. (Voz ingl.) s. m. Arg. Breke. 
Pronúnc. brek. 

La Prensa, de 19 de oct. de 1908, bajo 
el título « Horrible catástrofe ferroviaria », 
trae lo siguiente, en que emplea la forma 
breack, con ck : 

«Coronel Brandsen, octubre 18 — 12 p. m. — A las 
4,30 de la tarde de hoy, el tren de pasajeros número 
462, guiado por la locomotora número 462, que condu- 
cía el maquinista Domingo Tricarico, en el segundo 



paso á nivel al Sur de la estación Domselaar, arrolló 
un breaok, en el que iban 14 niños.» 

BREKE. (Del inglés break.) s. m. Arg. 
Coche de paseo y de caza, de cuatro ruedas 
y asientos laterales. — La Acad. trae la voz 
breque por breca en la acep. de « variedad 
de pajel con las aletas azuladas » ; sin uso 
entre nosotros. 

Julián Martel, en su libro La Bolsa ( Bs. 
Aires, ipos, págs. 144 y 14S) emplea la 
forma inglesa : 

«Allá van León Riffi y Juan Gray, en el pescante 
de un break cargado de amigos, manejando el segun- 
do con habilidad consumada cuatro caballos obscuros, 
cuyas chispeantes guarniciones cascabelean con ar- 
gentino retintín». 

BREVA-POCOCHA. ^;X- (prov. Córd.; 
y Catam. ?) Fruta del duraznillo, segunda 
acep. ( V. Duraznillo. ) 

BRILLANTINA, s. f. Arg. Especie de 
pomada olorosa que se usa para lustrar el 
pelo, y especialmente los bigotes. Don Bal- 
domcro Rivodó trae este nombre en su obra 
Voces Nuevas en la Lengua Caste- 
llana. No es la bandolina, voz análoga que 
trae la Acad. y que no corre en la Arg. 

BRILLANTINO, NA. adj. poet. Arg. 
Brillante, esplendoroso, resplandeciente. 

Don José Mármol, en uno de sus cantos á 
Rosas, apostrofando al sol de Mayo, empleó 
este adj. : 

« Y al extenderse hermoso tu brillantino manto, 
Ni esclavos ni tiranos con mengua cubrirá; 
Que entonces de ese Rosas que le abomina tanto, 
Ni el polvo de sus huesos la América tendrá.» 

BRILLAZÓN, s. m. Arg. Espejismo. || 
Arg. Brillo. 

«Cuando en las siestas de estío 
Las brillazones remedan 
Vastos oleajes que ruedan 
Sobre fantástico río ; 
Mudo, abismado y sombrío, 
Baja un jinete la falda 
Tinta de bella esmeralda. 
Llega á las márgenes solas... 
Y hunde su potro en las olas. 
Con la guitarra á la espalda.» 

(Rafael Obligado; El Alma del Payador. ) 

«Son nuestros esos llanos do caben mi! naciones, 
De pajonal cubiertos, que hermosas brillazones 

Transforman en un mar; 
Son nuestros esos lagos que alternan con las lomas, 
Do cisnes y flamencos, y garzas y palomas 

Se miran juguetear.» 

(Adolfo Lamarque ; Canto de guerra de los Que- 

RANDfES. ) 

«Hay brillazones de pluma de tordo en la espesa 

[ mata 
De pelo, que forma el marco de su rostro juvenil, 
Y, cuando entreabre sus labios del más intenso escar- 

[lata, 
Muestra el blancor impecable de sus dientes de mar- 

[fil.» 

(Aníbal Alare. Giménez; «Idilio campero»; en el 
semanario Caras y Caretas, de 25 de jun. de 1904, ) 



72 



BUG 



BUE 



BRINCOS, s. m. pl. Arg. Planta de la fa- 
milia de las balsamÍ7iáceas, según el doctor 
Carlos Berg. 

BRISCA, s. f. fam. Arg. Biscambra, 
\.^ y 2.' aceps. f V. Biscambra.) 

BRÍSTOL. s. m. Arg. Cartulina sin lustre, 
muy fina. 

«Yo había sacado una de mis flamantes tarjetas, 
fabricadas expresamente en París, por Stern, en finí- 
simo 1E>ristol, vírgenes aún, pero anhelando entrar en 
batalla. Después de mi nombre se leía: « ministro de 
la República Argentina». { Miguel Cañé ; Prosa Li- 
gera ; Bs. Aires, 1903, p. 183.) 

BROCATO. s. m. Arg. Tela de seda te- 
jida con oro ó plata. — La Acad. trae esta 
voz como ant. y provincial de Aragón, equi- 
valente á brocado ; palabra, esta última, que 
no corre en la Rep. Arg. 

BRODERIE. (Voz franc. que significa 
bordado.) s. m. Arg. Bordado. || Arg. Tela 
de algodón, hilo, lana ó seda, bordada. — 
Pronúnc. broderi. 

«Mercedes Bunge Guerrico de López, vestido de 
Ibroderie blanco con valencianas, cinturón rosa/)o>;z- 
padotir, »... ( La Prensa, Bs. Aires, de 13 de nov. de 
1905 ; « El gran prctnio internacional ». ) 

BROMA s. f. fig. y fam. Arg. Accidente 
que impide ó retarda el logro de nuestros 
deseos ; contrariedad. Esía lluvia ka venido 
¿frustrar riuestro viaje :/ que lar OVUSi ! || 
fig. y fam. Arg. Molestia, particularmente si 
es casual ó imprevista su causa. 

BRONCONEUMONIA. s. í. Arg. Infla- 
mación de los bronquios y del pulmón. Na- 
die dice en la Rep. Arg. bronconeumonía, 
que sería lo correcto. ( V. Neumonía. ) 

BRULOTE, s. m. fig. y fam. Arg. Dicho 
torpe, ordinario ó incivil, y provocativo. — 
«Brulote. (Del fr. brulot.) m Barco car- 
gado de materias combustibles é inflamables, 
que se dirige sobre los buques enemigos para 
incendiarlos. » (Dice. Acad.) 

«López siguió con sus Ibrnlotes, y en una justa 
advertencia de Roque Reale, aquél desnudó una filosa 
daga, con que lo atropello furiosamente sin darle 
tiempo para defenderse, asestándole una feroz puña- 
lada en el ojo izquierdo, que fué vaciado completa- 
mente. » ( Diario Córdoba, de 5 de abril de 1904; « No- 
tas Policiales •». ) 

BRUTEAR. V. n. fam. Arg. Decir ó ha- 
cer una cosa fuera de razón y regla; dispa- 
ratar II fam. Arg. Sufrir equivocación ó pro- 
ceder desacertadamente en el desempeño de 
un encargo, comisión ó mandato. Ya has 
bruteado : te mande á comprar bizcochos, 
y compras pan. 

BUCHADA, s. f. Arg. Buche, porción de 
líquido que cabe en la boca. || pl. Arg. Bu- 
che que se mueve en la boca, particularmen- 
te para limpiarla Se usa comúnmente en la 



frase hacer buchadas. — «Buchada, 
f. Bocanada. » (Dice. Acad.) — Tomanda 
« bocanada » en la acep. de « cantidad de 
líquido que de una vez se toma en la boca 
ó se arroja de ella», también usamos nos- 
otros buchada en este sentido ; pero no en 
el de « porción de humo que se echa cuan- 
do se fuma » . 

BUDÍN. (Del ingl. pudding, pudín, ó bu- 
dín, como decimos los argentinos.) s. m. 
Arg. Plato muy común en la mesa argenti- 
na y que consiste generalmente en una mez- 
cla de leche con huevos batidos y azúcar, 
cocida en baño de maría. Suele echársele 
también zumo de naranja. Los hay de sesos, 
con aceite ó manteca, harina y pan mojado 
con leche, pero sin azúcar. Otros son de 
papas, deshechas, con muy poca harina. 
Pero el elemento indispensable del budín 
es el huevo. 

BUDINERA, s. f. Arg. Molde para hacer 

budi?tes. 

Esta voz está empleada en el pintoresco 
pasaje del señor Ignacio Oyuela, transcrito 
en el art. Petizo de este Dice. 

BUEÑAS-NOCHES, s. f. Arg., (prov. de 
Córd.) Buenas tardes. 

BUEÑAS-TARDES, s. f Arg (prov. 
Córd.) Mirabilis Jalapa L., de la familia 
de las nictagíneas. En castell., maravi- 
lla,- voz que se usa en Corrientes, según 
Hierónymus ; en Chile, dengue, según el 
mismo. « Yerba indígena del Perú. Se cul- 
tiva en la Rep. Arg. á causa de sus lindas 
flores, y á veces se encuentra espontánea en 
terrenos cultivados, en cercos de quin- 
tas, etc., V. gr., Córdoba y Corrientes. — La 
raíz es un excelente purgante ( of radix 
Nycta^^inis Mechoacannae ). En el Brasil 
(Para), se extrae de ella una especie de 
almidón que, por ser muy suave, se da como 
laxante á los párvulos. » ( J. Hierónytnus.) 

BUENAZO, ZA. adj. aum. de bueno. 
Arg. II fam. Arg. Dícese de la persona pa- 
cífica, de buen natural. — Según la Acad.,. 
bonaso, za, sin uso en la Arg. 

BUENÍSIMO, MA. adj sup. de bueno. 

Arg. La Acad. trae bonísimo, sin uso en la 

Rep. Arg. 

«...., era doña Dolores una mujer buenisima, idó- 
latra de Margarita,...» Julián Martel; La Bolsa; 
Bs. Aires, 1905, p. 127. ) 

BUENITO, TA. adj. dim. de btieno. Arg. 
Nadie usa en la Rep. Arg. buenecito, buena- 
cita, que, á estar á las reglas de la gramática 
de la Acad., sería la forma correcta, ni 
bonito, bonita, que el léxico oficial registra 



BUL 



BUR 



73 



como dim. de buejio. Nosotros empleamos 
la última forma para significar « lindo, agra- 
ciado, de cierta proporción y belleza», acep. 
que también le da la Acad., y así decimos : 
la gorra, la casa, es muy bonita. 

BUEY. — El buey lerdo bebe el 
agua turbia, fr. fig. y fam ( Arg.) con 
que se significa que quien no hace á tiempo 
las diligencias conducentes á obtener lo que 
desea, no consigue nada, ó alcanza muy 
poca cosa. || Saber uno los bueyes con 
que ara, ó con qué bueyes ara. fr. 
fig. y fam. Arg. Conocer á la persona ó 
personas á quienes se alude, y particular- 
mente su incapacidad en el caso de que se 
trata. 

BUFARRÓN, s. m. Arg. Pederasta ac- 
tivo ; hombre que comete la deshonesta é 
infame acción de servirse de otro, teniendo 
concúbito con él. — Probablemente es de- 
generación del nombre castellano bujarrón, 
sodomita. 

BUFO. s. m. Arg. Bufarrón. 

BULEVAR, s. m. Arg. Calle ó camino 
ancho, con calzada ó sin ella, y con filas de 
árboles á uno y otro lado que le dan verdor 
y frescura, y sirve para pasear en carruaje, á 
caballo y de á pie, ó para ir de un punto á 
otro, sean éstos pueblos, estancias, cármenes, 
puestos de campo, parques ó casas y jardi 
nes urbanos Ni carrera ó camino real, ni 
calzada, ni carretera, dicen lo que bule- 
var ó avenida. (V . Avenida. ) 

«En las intersecciones del bulevar Caseros y Ave- 
nida Arena 3' á la extremidad de las calles Uspallata 
y 24 de Noviembre, grandes plazoletas circulares faci- 
litarán el acceso al parque y el tránsito de vehículos.» 
(Diario La Nación, de Bs. Aires, de 14 de jun. de 
1902; « Gran parque del sur».) 

Sarmiento emplea la voz entre francesa y 
Castellana boulevar en el pasaje que hemos 
transcrito en el art. Vereda de este Dice. 

« Y en aquella noche fresca y húmeda del otoño pa- 
risiense, por la Avenida de la Ópera y por los gran- 
des bulevares me narraba sus largas peregrina- 
ciones»... (Martin Aldao; «El errante»; en l^.\ Na- 
ció.N, de Bs. Aires, de 12 de mayo de 1906; p. 5.) 

<''La planchada de la misma, el bulevar Guzmán y 
calle San Jerónimo presentaban el aspecto de una 
gran ola humana.» (La Razón, de Bs. Aires, 30 de 
ag. de 1909; « Interv. á Córd. — Llegada del doctor 
Cantón » .) 

BULTO.— De bulto, fr. fig. Arg. Dícese 
de una cosa inmaterial de importancia, de 
consideración ó de consecuencia. Una noti- 
cia de bulto. — La Acad. trae ; « Ser de 
bulto una cosa. fr. fig. Ser muy manifiesta 
y clara». Para los argentinos significa lo que 
hemos dicho. 

« Corren rumores de bulto que dan muy cercano al 
enemigo. » (iíícflrrfo //bgg; Una Tropilla de Mistu- 
raos ; p. 55.) 



BULLANGA, s. f. ^r^. Alboroto, bulla, vo- 
cerío y confusión de mucha gente. Cuasi equi- 
valente á la voz española bullaje, no usada 
entre nosotros. — « Bullanga, f. Tumulto, 
asonada.» (Dic. R. Ac. ) También se usa 
en la Rep. Arg. en esta acep. 

BULLARANGA, s. f. Arg. Bullanga. 
(V. Bullanga.) 

Esta voz está empleada en el texto de Los 
Principios que hemos transcrito en el art. 
Tenida de este Dice. 

BULLDOG. (Del inglés.) s. m. Arg. Pe- 
rro dogo. Los argentinos pronunciamos bui- 
do; los ingleses, buldog. 

BUÑUELERA. s. f. Arg. Vaso ó molde 
donde se cuecen los buñuelos. 

BUÑUELERO, RA. s. m. y f. Arg. Per- 
sona que por oficio hace buñuelos. || Arg. 
La que los vende. — Según la Acad., buñole- 
ro, ra, sin uso en la Arg. 

BURGUÉS, SA. s. m. y f. Arg. Persona 
rica y pudiente, ó la que pasa una vida aco- 
modada, en contraposición de los pobres 
que viven de jornal ó salario. || adj. Arg, 
Perteneciente á la burguesía, nuestra acep. 

— {( Burgués , sa . adj. Natural ó habitan- 
te de un burgo. Ú. t. c. s. || Perteneciente al 
burgo. II m. y f. Ciudadano de la clase me- 
dia. » (Dice. Ac.) 

«Estamos á pocos días del primero de mayo y pue- 
de pronosticarse que en París no pasará nada ; los 
burgrueses sólo serán ametrallados á discursos.» 
(José Ingegnieros; corresp. de París; en el diario 
La Nación, de Bs. Aires, de 31 de mayo de 1906.) — 
«Por fin me encaramé sobre la mesa y salvé la situa- 
ción repitiendo algunas frases elocuentes que le he 
aprendido de Jaurés: «los obreros morimos de ham- 
bre y los burg^ueses mueren de indigestión», «más 
vale morir en la brecha que vivir en la esclavitud», 
«los destinos de la libertad y de la civilización están 
en nuestras manos», etc. {El mismo, lugar citado; 
palabras que el Dr. Ingegnieros pone en boca de un 
anarquista.) 

—«Se lo quiero contar, dijo» (se refiere don Ramón 
á cómo se había enriquecido), «no por vanidad y para 
alabarme, ni por el inicuo placer de inspirarle envi- 
dia, sino para mostrarle que la Argentina es capaz 
de hacer milagros, tantos y tan grandes que si, á cada 
rato, de algún pobrete trabajador puede hacer un mi- 
llonario, también la creo muy capaz de tornar en el 
burg^ués más conservador al anarquista más empe- 
dernido.» (Yofruá; « Los milagros de la Argentina 

— Un anarquista empedernido»; en La Nación, rf^ 
Bs. Aires, de 5 de jun. de 1906. ) 

«....un mal dfa sostiene que el hombre es un ser 
«amoral» y que los estúpidos preceptos de la ética 
son trabas puestas á la libertad individual por los in- 
fames burgrueses. » (José Bálsamo; <.<Patriotismo->y; 
en La Nación, de Bs. Aires, de 10 de jun. de 1906; 
primer art.) 

«Y para colmo, en este mundo burgrués pesado y 
mediocre, tan invadido de bienestar y de cultura, que 
hasta las tenderas ensayan modales de marquesas, 
¡ninguna guerra, ninguna pequeña conquista! Nada 
más que el trabajo vulgar de cada día y el odioso M. 
Homais usufructuando los descubrimientos científi- 
cos.» (Erasmo; «Nuevos rutnbos»; en La Nación, de 
Bs. Aires, de 5 de ag. de 1906; primer art.) 



74 



BUR 



BUT 



BURGUESÍA, s. f. Arg. Cuerpo ó con- 
junto de burgueses, nuestra acep. — « Bur- 
guesía, m. Cuerpo ó conjunto de burgue- 
ses ó ciudadanos de la clase media. » (Dice. 
Ac.) Los cajistas han hecho de las suyas al 
poner este nombre en el léxico oficial como 
masculino. 

«Somos vecinos y cada ocho ó quince días entra en 
nuestra habitación para desahog:ar sus iras contra la 
«infame Iburgruesia » . {José Jn^ggnieros ; corres- 
pond. de Parts; en La Nvción, de Bs. Aires, de 31 de 

mayo de 1906.) 

BURLÓN, NA. adj. Arg. Burlesco, festi- 
vo, jocoso, sin formalidad, que implica bur- 
la ó chanza. Dicho burlón. - «Burlón, 
na. adj. Inclinado á decir burlas ó hacerlas. 
Ú. t. c. s. » (Dice. Acad.) También, en este 
sentido, en la Arg. 

BURRO - Correr burro una cosa. fr. 
fam. Arg. Perderse, desaparecer. || fr. fam. 
Arg. Destruirse, acabarse, consumirse, ago- 
tarse, cuando la destrucción ó agotamiento 
es por indolencia, falta de orden ó de cui- 
dado.— c-'F/cí" ricos muebles que tenía) (Y 
la cuantiosa fortmia) — Todo corrió bu- 
rro. 

BURUCÜYA. s. m. Arg. ( provs. Corr. 
y Entrerr.) Passiflora coerulea L. Enre- 
dadera que crece en Entremos, Corrientes, 
Salta, Oran, Jujuy y Córdoba, en el Brasil 
austral, Uruguay y Paraguay ; de la familia 
de las pasiflóreas. Preciosa planta que fes- 
tonea en las estaciones de la primavera y el 
estío los cercos y los árboles con sus tallos 
ramosos y trepadores, ostentando sus hojas 
pecioladas y tripartidas y sus flores singu- 
lares por su estructura y la rara combinación 
de sus colores. Su fruta es amarilla, de cas- 
cara pulposa y corazón encarnado, algo más 
grande que un huevo de paloma; el Dr. Da- 
niel Granada, en su Vocab. Ríoplat. Ra- 
zonado, la da como « encarnada » ; no las 
he visto nunca de este color. « Su flor, de 
colores varios, señaladamente azulados, en- 
cierra particularidades que se asemejan á los 
instrumentos de la pasión de Jesucristo, por 
lo que lleva el nombre de pasionaria ó flor 
de la pasión.-» (Granada.) Del guaraní 
mburucuiá. En España se conoce esta plan- 
ta con el nombre de pasionaria, y entre 
nosotros también, y con los de granadilla, 
pasiflora, flor de la pasión, burucuyá ó 
i7tburucuyá ; Hierónymus, en su obra Plan- 
tae Diaphoricae Florae Argentinae, 
trae brucuyá, en vez de burucuyá : ¿ será 
una equivocación ? « Lo más apropiado es 
llamar burucuyá á la planta y á su fruto, 
y á la flor, pasionaria 6 flor de la pasión. » 
(Granada.) En la provincia de Córdoba no 



corren los nombres burucuyá ni inburu.- 
cuyá: la planta la designamos con el de 
granadilla, que la R. Acad. aplica solamen- 
te á la flor; alguna vez con los de pasiona- 
ria (este nombre es también español) y 
pasiflora ; á la fruta la llamamos los cordo- 
beses gra?iadilla ; á l.i flor pasionaria, flor 
de la pasión, y más generalmente ^<?r de la 
granadilla. — Burucuyá y mburucuyá 
se usan también en la Banda Oriental : 

«M¿«r?<CM3'íí simbólico, que guardas 
De la pasión cristiana el gran misterio.» 

(D. A. Magariuos Cervantes, citado por Granada.) 

Aquí parece referirse el poeta uruguayo á 
la flor. Granada cita á Colmeiro, que usó el 
nombre murucuyá ( voz grave ) del Brasil y 
de las Antillas, y no expresa clara y distin 
lamente si aplicado á la planta ó á la flor. 
La R. Acad. trae también esta misma voz, 
murzícuya, por « Granadilla ó pasionaria », 
y ya hemos dicho que granadilla es el nom- 
bre que da la Acad. á la flor. — Las apUcacio- 
nes de esta planta son varias. Se come el 
corazón de la fruta cruda, y, según Hieróny- 
mus, cocida (debe de ser la cascara) en el 
puchero. Se hacen también, según el mismo 
autor, con esta fruta, un almíbar y una bebi- 
da refrescante que se emplea contra la icte- 
ricia y el escorbuto. Se hace igualmente un 
buen dulce con la cascara. « La infusión de 
la raíz se administra en los casos de sustos, 
contusiones, caídas, lombrices, etc. Se pre- 
tende que el jarabe de la raíz es bueno para 
la pulmonía. Las hojas se consideran como 
vermífugas. La planta contiene una sustan- 
cia particular, la /íííC/fcr/;?^^, de propieda- 
des parecidas á las de la morñna. » (Hieró- 
nymus. ) 

BUSCAR, v. a. fig. y fam. Arg. Provocar 
una persona á otra, promoviendo pendencia 
con ella ; también decimos ocharla. 

BUSCAVIDA, adj. fig. y fam. Arg. Díce- 
se de la persona muy diligente en propor- 
cionarse por todos los medios lícitos su sub 
sistencia y la de su familia. Es un individuo 
muy buscavida. Ú t. c. s. -^ La Acad. 
trae buscavidas, sin uso en la Arg., en esta 
misma acep., y como s. com. de dos. Le da 
también esta otra (es la i ^), desconocida 
en nuestro país: « Persona demasiadamente 
curiosa en averiguar las vidas ajenas ». 

BUTL (Apócope de butifarra.) — Hq- 
nerlo á uno para la buti. fr. fig. y fam. 
Arg. Tenerlo para la butifarra. |1 
Tomar á uno para la buti. fr. fig. y fam. 
Arg. Tomarlo para la butifarra. ( V. 
estas frases.) 



BUT 



BUZ 



75 



BUTIFARRA. — Tenerlo á uno para 
la butifarra, fr. fig. y fam. Arír, Tenerlo 
para la farra. 1| Tomarlo á uno para 
la butifarra, fr. fig. y ía.m.Ar¿: Tomar- 
lo para la farra. — Por una prótesis, el 
espíritu humorístico y ligero de la juventud 
bonaerense, que es la que más usa estas fra- 



ses, ha convertido chistosamente la voz 
farra en butifarra ; así como, por apóco- 
pe, ha trocado ésta en hutí, haciendo des- 
aparecer completamente la palabra madre. 

( V. BuTi. ) 
BUZO. s. m. fam. Arg. Bufarrón. 




c 



CAB 



CAB 



CAAPAÜ. s. m. Ar^". Del guar. caapaú, 
monte aislado, según don Daniel Granada, 
Designa lo mismo que la voz metafórica isla. 
(V. Isla.) 

«El jesuíta misionero que condujo la expedición de 
guaraníes desde Ibirapltáguazú hasta Santo Domin- 
go de Soriano, cuyo Diar. ha publicado D. M. R. Tre- 
nes (Rev. dk la BiBr,. P. de B. A.), escribe: Cainina- 
inos unas cinco leguas hasta el Yebucá, en donde en- 
contramos al cabo de un triste oaapaú. — En algu- 
nas partes, como en la República Oriental del Uru- 
guay, hacia el norte, y en Misiones, dicen capón, que 
no es otra cosa que la voz portuguesa capáo castella- 
nizada á favor del contacto inmediato en que están 
con los brasileños los habitantes de aquellas regio- 
nes.» (Gran.; Bocab. Rioplat. Razonado.) 

CAÁ PEBÁ. m. Ar£^. Pareira brava. 

CAB. (Voz inglesa.) s. m. Ar£-. Coche 
ligero, especie de birlocho ó de silla volante; 
descubierto y sin portezuelas; de cuatro ó de 
dos asientos; en castell. autorizado por la 
Acad., cabriolé. 

«...; carricoches de alquiler, cuyo aspecto alicaído 
y trasnochado estaba en consonancia con las yuntas 
caricaturescas atadas á ellos; oabs extravagantes, 
con su asiento atrás, alto como un trono y raro como 
la excentricidad inglesa á que debe su origen, y otras 
muchas variedades de ese género vehículo que el in- 
dustrialismo contemporáneo va enriqueciendo de día 
en día con nuevos é ingeniosos ejemplares, se inter- 
ponían entre la vereda y el landolé del doctor Glow. » 
(Julián Martel; La Bolsa; Bs. Aires, 1905, pág. 13.) 

CABALLADA, s. f. Arg: Manada de ca- 
ballos, ó de caballos y yeguas. || Arg. Multi- 
tud de ellos con los arreos necesarios para 
montar. (V. Yeguada.) 

«Mientras esto pasaba en el recinto del fuerte, en 
sus alrededores reinaba también gran animación: las 
caballadas, el ganado, todo, todo cuanto tenía cua- 
tro patas era sacado de sus comederos habituales y 
reconcentrado. » (Lucio V. Mansilla; Una Escurs. á 
i.os Lndios Ranqueles; Bs. Aires, 1870, t. I, p. 26. ) 

«En 1797 condujo» (el teniente D. Lázaro Gómez) 



«á través de mil dificultades las caballadas, pertre- 
chos y elementos para los salineros,»... (Pastor S. Obli- 
gado; « El capitán Gómez Rospillosty>; en La Nación 
(Supl. Iltistr.), de Bs. Aires, de 26 de jul. de 1906.\ 

CABALLERIZO, s. m. Arg. El que tiene 
á su cargo el gobierno y cuidado de los ca- 
ballos, estén éstos en el campo ó en una 
caballeriza. — Según la Acad. : « El que tiene 
á su cargo el gobierno y cuidado de la ca- 
balleriza y sus dependientes. » 

« Mandé tomar caballos y ensillar, y como el terre- 
no era muy quebrado, durante la operación se distra- 
jeron los caballerizos y me robaron dos pingos.» 
(Lucio V. Mansilla; Una Escurs. á los Indios Ranque- 
les; Bs. Aires, 1870, t. I, p. 176.) 

CABALLETE, s. m. Arg. Utensilio de 
comedor, que consiste en una barrita de 
metal horizontal y pies de la misma materia, 
y sirve á cada comensal para colocar sobre 
él el cuchillo y el tenedor, y á veces la cu- 
chara, después de haberse servido de ellos. 

CABALLO. — Caballo Clydesdale. 
Arg. El de una raza inglesa fina, que se ca- 
racteriza por el cuerpo corto y delgado, la 
cabeza chica y las patas largas con rela- 
ción al cuerpo. || Andar á caballo una 
cosa. fr. fig. y fam. Arg. Haber carencia 
ó escasez de ella. || Ser uno de á caballo, 
fr. Arg. Ser diestro en la equitació»^, ser buen 
jinete. 

« Pasaron los toros y toritos corpulentos y apaci- 
bles, los gallardos padrillos percherones y Clydes- 
dale,»... (La Nación, de Bs. Aires, de 17 de agosto 
de 1906; « La visita de Mr. Elihu Root—En la estan- 
cia Vivot...») 

« La razón creo hallarla en la modestia, sentimiento 
que anda jeneralmente á, caballo. » (Lucio V. Man- 
silla ; Una Escur.s. á los Indios Ranqueles ; Bs. Ai- 
res, 1870, t. Lp.238) 

«Dice que aunque no es muy de á caballo, quiere 



CAB 



CAB 



77 



ir montado, en vez de esperar el carro Dale uno de 
buen andar y manso. » {Miguel Cañé ; Prosa Ligera ; 
1903, pág. 103.) 

La frase ser de á caballo está em- 
pleada en el pasaje de Yofruá que hemos 
insertado en el art. Chino. 

CABANA, s. f. Arg. Estancia, hacienda ó 
finca rural donde se atiende á la cría del 
ganado y mejoramiento de su3 razas. 

«En cuanto á los remates dieron el siguiente resul- 
tado :— Galbana El Rincón, de Tomás Bel), un pa- 
■drillo Clydesdale, en 4.000 8, al comandante A. Ur- 
■quiza.» {Diario La Prensa, de Bs. Aires, de 20 de 
sept. de 1905; « Exposición- feria de Palermo-».) 

«El Sr. Llobet, miembro de la comisión de recep- 
ción, explicó á Mr. Root por qué se había elegido la 
estancia El Retiro, de la señora de Vivot, para este 
paseo. — Díjole que este establecimiento era del tipo 
de esa estancia argentina en que se había desarrollado 
la ganadería nacional desde hace 30 años, aun cuando 
reunía todos los perfeccionamientos modernos, tanto 
como cabana, como campo de cría, reflejaba en su 
conjunto la estancia nacional, >... (La Nación, de Bs. 
Aires, de 17 de ag. de 1906 ; « La visita de Mr. Elihu 
Root — En la estancia Vivot... >>) 

«Hay quien afirma que las cabanas están atacadas 
■en más de un 20 "lo,». ..(Discurso del ministro de agri- 
.C2dtura, Dy. Ramos Mexia, en la apertura de la ex- 
posición de Palermo veri fie. el 8 de sept. de 1907.) 

CABARÁ-CAÁ. s. m. Arg. Salvia mo- 
rada, i.''^ acep. II Arg. Cámara, 2.^ ácep. 

CABECEADA, s. f. Arg. Cada movi- 
mienlo ó inclinación que hace con la cabeza 
«1 que, sin estar acostado, se va durmiendo. 
Según la Acad., cabezada, voz que no corre 
-en la Arg. en esta acep. (V. Cabezada. ) 
Sin embargo, en la composición « Nocturno » , 
•de Rafael F. de la Puente, entrerriano (re- 
vista La Actividad Humana; sepí. de 
ipoi, p. 60J, encuentro: 

«Con extraños bamboleos 
O continuas cabezadas 
De borrachos que sucumben 
Del alcohol á las punzadas,» 



«Se puso un asado! — Mientras se hacía, habiendo 
■calentado agua en un verbo, se cebaba mate y se da- 
ban sendas cabeceadas. » (Lucio V. Mansilla; Una 
EscL'RS. Á LOS Indios Ra.nqueles; 1870, t. I, p. 83.) 

CABELLO DE ÁNGEL, ^r^. Dulce de 
yema de huevo, que consiste en hebras como 
de fideos, empapadas en almíbar. Se hace, 
echando poco á poco la yema colada en el 
almíbar caliente y espeso, por medio de un 
embudo con agujeros, y sacándola luego, 
para que no se endurezca. — « Cabello, ó 
•cabellos, de ángel. Dulce de almíbar que 
se hace con la cidra cayote. » (Dice. Ac.J 
No corre entre nosotros en esta acep., en la 
cual decimos llanamente dulce de cidra. 

CABEZA. — Cabeza de chorlito, fig. 
y fam. Arg: Persona de mala memoria, que 
<le todo se olvida. Según la Acad., « persona 
de poco juicio». II Cabeza de chorlo, fig. 
y fam. Arg. Cabeza de chorlito, nuestra 



acep. II Cabeza dura. fig. y fam. Arg. 
Cascos duros, jj Caldearse uno la ca- 
beza, fr. fig. y fam. Arg. Calentarse la 
cabeza. || Calentarse uno la cabeza, 
fr. fig. y fam. Arg. Calentarse los cas- 
cos. II En cabeza, m. adv. Arg. Con 
la cabeza descubierta, sin sombrero, sin 
toca, etc. La Acad. registra estos otros: 
((En cabello, m. adv. Con el cabello suel- 
to. » — (( En cabellos, m. adv. Con la ca- 
beza descubierta y sin adornos. » Hasta este 
último difiere del nuestro en su significado; 
pues si una mujer tiene la cabeza descubier 
ta y adornada de cintas ó perifollos, está 
en cabeza, mas no en cabellos. No se usa 
en la Arg. ninguno de estos dos modos ad- 
verbiales de la Acad. 

CABEZADA, s. f. Arg. Arzón, delantero 
ó trasero, del recado ó silla de montar. (V. Re • 
GADO.) Cuando no está determinada, en- 
tiéndese generalmente la de adelante. 

«Esta operación fué cumplida en las más críticas 
circunstancias, con los fusiles parados sobre la cabe- 
zada de las monturas...» (Ricardo Hogg; Una Tro- 
pilla DK Misturaos; p. 65.) 

«Ellos» (los indios) «trabajan espuelas, estribos, 
cabezadas, pretales,»... {Lucio V. Mansilla; Una 
Escürs. á los Indios Ranquzles ; 1870, t. II, p. 371. ) 

CABEZAL, s. m. Arg. Cada uno de los 
dos travesanos que tiene la escalera del carro 
ó carreta adelante y atrás, y que descansan 
en los limones. (V. Limón). — La Acad. de- 
fine así esta voz : « Almohada pequeña, co- 
múnmente cuadrada ó cuadrilonga, en que 
se reclina la cabeza. || Pedazo de lienzo con 
varios dobleces, que se pone sobre la cisura 
de la sangría, y que en cirugía sirve también 
para otros usos análogos. || Almohada larga 
que ocupa toda la cabecera de la cama. || Col- 
choncillo angosto de que usan los labradores 
para dormir en los escaños ó poyos junto á 
la lumbre. || En los coches, parte que va 
sobre el juego delantero, y se compone de 
dos pilares labrados, con su asiento, de dos 
piezas chicas llamadas tijeras, de otra que 
cubre la clavija maestra, y de la telera . » 
En ninguna de estas aceps. se usa en la Re- 
pública Arg. 

CABLEGRAMA. ( De la voz castell. cable 
y la griega ypá¡x¡i.a, letra. ) s. m. Arg. Tele- 
grama por el cable eléctrico submarino ó 
subfluvial. 

CABO. s. m. Arg. Cabo de pluma. || 
Cabo de pluma. Arg. Mango para plumas 
de acero. En castell., portaplumas, voz que 
también se usa en la Argentina, cuando el 
cabo tiene un hueco en forma de cañuto 
para guardar la pluma. || Atar cabos y 
largar, ó soltar, sargentos, fr. fig. y 



78 



CAB 



CAC 



fam. ^f^£: Entrar á investigar la causa ú ori- 
gen de un hecho, 6 el encadenamiento de 
varios, reuniendo especies, premisas ó ante- 
cedentes para sacar la consecuencia, y 
desechando otros por inconducentes. — La 
Acad. trae la fr. fig. «Atar uno cabos», 
por « reunir especies, premisas ó anteceden 
tes para sacar una consecuencia». Esta acep. 
es más comprensiva que la nuestra, en la 
cual también usamos los argentinos la frase 
de la Acad. 

CABRA. — írsele á uno las cabras, 
fr. fig. y fam. Arg: Vaciarse ; derramársele 
involuntariamente el semen al hombre. 1| La 
cabra tira al monte. Arg. ref. con que 
se significa que cada uno busca la compa- 
ñía, los lugares ó el medio correspondientes 
á su condición social y á sus inclinaciones 
naturales. 

CABRESTEAR, v. n. Ar^. Seguir sin 
repugnancia la bestia al que la lleva del ca- 
bresto ; cabestrear, voz conocida también 
en la Arg. || fig. y fam. Arg. Seguir una per- 
sona fácilmente el dictamen de otra, sin 
oponer la menor resistencia. También se 
dice, en esta acep., figurada y familiarmente, 
marcar el paso. 

CAB RESTO, s. m. Arg. Cabestro, voz 
conocida también en la Arg. 

CABRILLONA. s f. Ai-g. Cabra de corta 
edad, que aun no ha concluido de desarro- 
llarse. 

«Los otros niños se subían á horcajadas sobre el 
lomo de las oabrillonas.» {José María Veles ; Mon- 
tes Y Maravillas ; 1906, p. 59. ) 

CABRO, s. m, Arg. Cabrón, macho de 
la cabra. También decimos chivato y chivo. 

CABUCHÓN. (Del franc. cabochon.) s. 
m, Arg. Azabache ú otra piedra que ador- 
na los sombreros de las mujeres. 

CÁBULA, s. f. fam. Arg. Trampa, enre- 
do, fraude con visos de legalidad; combina- 
ción mañosa y artera puesta en juego para 
conseguir un fin, engañando y haciendo apa 
recer como bueno, razonable ó justo lo que 
no es. Ú. m. c. en pl. — Este cábula que 
nosotros usamos debe de ser corrupción del 
cabala español, al que, entre varias otras 
aceps., da éstas la R. Ac: « Arte vano y su- 
persticioso practicado por los judíos, que 
consiste en valerse de anagramas, transposi- 
ciones y combinaciones de las letras hebrai- 
cas y de la Sagrada Escritura con el fin de 
descubrir su sentido. La cabala, servía de 
fundamento á la astrología, la nigromancia 
y demás ciencias ocultas. || ... || fig. y fam. 
Negociación secreta y artificiosa. » 



«Sin embargo, el hombre vivo representa la astucia 
en todas sus fases, y la astucia ó arte de engañar co- 
rresponde á una facultad inferior: á los animales de- 
biéramos aplaudirles sus cá.1bulas, pero como se quie- 
re dar el lujo de no ser animal...» {Martin Gil; Mo- 
dos DE ver; cap. « ínter messo ».) 

CABULERO, RA. adj. fam. Arg. Que 
usa de cábulas. Ú. t. c. s. 
, CABULISTA, adj. fam. Arg. Cabulero. 
Ú. t. c. s. 

CACIQUISTA, adj. Arg. Perteneciente ó 
relativo al caciquismo. ]| Arg. Partidario ó 
sostenedor del caciquismo. Ú. t. c. s. 

«... no dejará de ser consagrada la fórmula caci- 
quista»'. (Diario La Nación, de Bs. Aires, de 25 de 
enero de 1902; «Ecos del día ».) 

CACTÁCEO, CEA. adj. y s. f. pl. Bol. 
(Arg.) Se halla en libros destinados á la en- 
señanza de la botánica y escritos por profe- 
sores extranjeros residentes en la Rep. Arg, 
Corresponde á la voz castell. cácteo, tea. 

CACTUS s. m. Arg. En castell. autori- 
zado por la Acad., cacto, voz casi inusitada 
en la Rep. Arg. En Chile, quisca, nombre 
con que se designa « á multitud de plantas 
indíjenas de la familia de las cácteas, (cereus 
qitisco, cere-us peruviatius, cereus ebur?teus, 
cereus chilensis, etc.)», según don Zorobs- 
bel Rodríguez. <í Quiscas ■%, z.gxQg2i este au- 
tor, « son las espinas agudas, rectas, de dos 
á tres pulgadas de longitud, de que estos 
arbustos están cubiertos. — Quiscudo, se 
dice del hombre de cabellos gruesos i tiesos, 
á semejanza de quiscas. » Lo propio que en 
Chile, en las provincias de San Juan y Men- 
doza. 

«...; miles de parásitos incrustados en el árbol y 
viviendo de la generosa vida del gigante, especie de 
cactus arraigados en la bifurcación de sus brazos,...» 
(Miguel Cañé ; en Literatura Americana, centón de 
don Martin Coronado ; Bs. Aires, 1901, pág. 41.) 

CACUÍ. (Voz onomatopéyica.) s. m, Arg. 
(provs. del norte.) Pájaro nocturno, cuyo 
canto triste parece decir, en un prolongado 
gemido, caaa-cuuí, lo que ha originado su 
nombre. « Oído con frecuencia, rara vez ó 
nunca visto », según el Sr. Samuel A. Lafone 
Quevedo. Este escribe cacuy. 

CACHACIENTO, TA. adj. Arg. Que 
tiene mucha cachaza ó flema. Api. á per- 
sona, ú. t. c. s. Es el cachazudo de los espa- 
ñoles, que trae la Acad. y que rara vez se 
usa en la Arg. 

CACHAFAZ, ZA. adj. Arg. Picaro, be- 
llaco, bribón. Ú. t c. s. y más como mascu- 
lino. II Arg. Descarado, atrevido, revoltoso 
y travieso. Ú. t. c. s. y más como masculino. 
Dícese generalmente de los muchachos. 

CACHE, s. m. Arg. Prenda ó vestido de 
las mujeres, ó cualquier adorno, extravagante 



CAC 



CAC 



79 



ó muy mal hecho. || Estar una mujer hecha 
un cache, fr. fig. y fam. Ar^-. Estar muy 
mal vestida ó desarreglada. 

CACHEAR. V. a. Ar^-. Pegar, dar cachos 
á uno, 

CACHEMIRA s. f. Arg. Tela de lana, 
asargada, de la que hacen vestido las mu- 
jeres. 

CACHERÍA, s. f. Arg. Desarreglo ó falta 
de buen gusto en el traje ó atavío de las mu- 
jeres, ó en cualquiera otra cosa hecha por 
vía de adorno. ( V. Cache. ) 

CACHETADA, s. f. Arg. Golpe dado en 
el cachete ó carrillo con la mano abierta. 
Cachete, según la Acad., ' oz que no usamos 
nosotros sino en la acep. de carrillo. La ca- 
chetada es un golpe recio, á diferencia del 
chirlo, que es suave. ( V. Chirlo. ) 

C ACHILA, s. f. Arg. (lit.) Anthus co- 
rrendera Vieill., del suborden de los denti- 
rrostros. « Pájaro pequeño, pardo, que hace 
el nido en el suelo, de hierbecillas y cerda, 
y anda siempre rastreando por el campo, de 
donde el llamársele también correcamino. » 
(Graiiada.) ( V. C ACHILO.) 

CACHILO. s. m. íam. Arg. Cualquier pá- 
jaro pequeño, común é insignificante. ¡| fig. y 
fam. Arg. Miembro ñr'ú, particularmente el 
de los niños, f V. Cachila. ) 

CACHIMIRA. s. f. Arg. Cachemira. 

CACHTRLA. s. f. Arg. (Bs. Aires.) Es- 
pecie de becasina, más pequeña que la co- 
mún, en cuyo plumaje predomina el color 
plomizo y el blanco. || fig. y fam. Arg. ( Bs. 
Aires.) Pierna de las personas cuando es 
flaca. 

CACHIYUYO. s. xíx.Arg. Planta de la fa- 
milia de las chenopodiáceas. Se conocen va- 
rias especies : atriplex imdulata, que crece 
en la Patagonia y en Bs Aires; atriplex 
lampa, en Mendoza, San Luis, Rioja (?) y 
Corrientes ; atriplex patagónica, en Pata- 
gonia ; atriplex mofitevidensis, en Bs. Aires, 
Entrerríos, Córdoba, el Perú, el Brasil aus- 
tral y el Uruguay ; atriplex pamparum, en 
Córdoba y Santiago, y algunas otras espe- 
cies no clasificadas científicamente y que 
llevan, con las determinadas, los nombres 
vulgares de cachiyuyo (en Catamarca, 
cachiyuyu, de cachi, de sal, y yuyu, mata, 
según Lafone Quevedo ), zampa, lampa y 
matorro. — « Se crían en terrenos salados y 
sus cenizas contienen mucho carbonato de 
sosa. Los campesinos la usan por esta razón 
para la fabricación de jabón, y, en algunos 
parajes, se hace con ella una especie de 



pasta (yicta) que usan los que mascan ho- 
jas de coca ( Erytroxylum Coca). Las raí- 
ces pulverizadas se usan como rapé. » ( Hie- 
rónymus. ) — El Sr. Carlos Díaz, en carta 
dirigida al diario Los Principios, de Cór- 
doba (véase n.*^ correspondiente al 24 de 
enero de 1900), de Mcnteagudo ( Tucu- 
man), dice lo siguiente: « i.*^ Nuestro ca- 
chiyuyo crece espontáneamente en los te- 
rrenos más áridos de nuestro país, no nece- 
sita cuidados de ningún género. — 2.° Es 
sumamente conveniente poseer esta planta 
forrajera, no solamente en Córdoba sino en 
cualquier punto del país donde sea imposible 
el cultivo de gramíneas y leguminosas. — 
3.^ Este vegetal es comido con avidez por 
ios bovinos, ovinos, equinos, etc. (vacas, 
ovejas, caballos, etc. ) en la mayor parte del 
año. — 4.^ Esta planta no teme los grandes 
hielos ni calores, se mantiene siempre verde 
en invierno y verano : el 2 del corriente el 
termómetro, á la sombra, marcó aquí 44^ 5 
c. (cuarenta y ctiatro y medio grados cen- 
tígrados ): mientras otras muchas plantas se 
quemaron por el sol, ésta se mantuvo como 
una lechuga, desafiando al clima. Los riegos 
ó la abundancia de humedad le son perjudi- 
ciales ; éstos son los únicos enemigos que le 
acarrean la muerte. — El engorde, que á 
simple vista se nota en los animales que 
pastan en parajes que existe este vegetal^ 
aun en años de grandes flacuras en otros 
campos que carecen de él, es la mejor prue- 
ba característica de su bondad. — 6.*^ Por 
su tallo semi-leñoso y especial sistema de 
raíces verticales y horizontales en grandísima 
abundancia, y los gajos que hacen hincapié 
ó se extienden por el suelo, cubriéndose de 
verdaderas cabelleras, hacen de esta planta 
una de las más resistentes al pisoteo de los 
animales. — Para que los lectores se cercio- 
ren mejor, transcribo las palabras textuales 
que me ha dirigido, con motivo de esta planta, 
el señor Ronaldo Tidblom, director de Agri- 
cultura y Ganadería del ministerio de Agri- 
cultura, y dice así : — « Respecto al atriplex 
que Vd. denomina tucumaneiisis, transcrí- 
bele á continuación el informe formulado 
por el jefe de la sección botánica, doctor 
Spigazzini : — ( Habla el doctor Spigazzini ) 
— « Esta sección opina de igual modo que 
» el señor Carlos Díaz en lo referente al 
» atriplex pamparum, planta de suma utili • 
» dad y que, como otras del mismo género, 
» pueblan los salitrales de Salta, Córdoba, 
» Santiago, Mendoza, etc., y h^sta de la Pa- 
» tagonia, siendo los Salt-Bush criollos, los 
» cuales, una vez conocidos, demostrarán 



80 



CAD 



CAF 



■» que, si no son iguales, son superiores á las 
■» especies que con tanto bombo se busca de 
» introducir del extranjero. — Sus aplicacio- 
» nes son nitíltiples y no tan sólo pueden uti 
» lizarse como forrajes, sino que pueden 
» utilizarse como plantas industriales para la 
» extracción del carbonato de sodio... etc. » 
CACHIYUYAL. s. m. Ar¿^. Sitio poblado 
de cachiyuyos. ( V. Cachiyuyo. ) 

«Es una planta» (el cachiyuyo) «forrajera de suma 
■utilidad; la prueba está que en costa de salinas donde 
hay grandes oachiyuyales, por grande que sea la 
seca no se mueren las haciendas.» ( Carta de don Ole- 
gario Olmos dirigida desde Crus del Eje al diario 
Los Principios, de Córdoba, y publicada en el n." co- 
rrespondiente al 25 de enero de 1900. ) 

«Accedo con placer al llamado que hace dicho se- 
ñora los campesinos para tratar sobre el «Salt-Bush» 
australiano {atriplcx semibaccata) y nuestros oa- 
chiyuyales . » ( Carta de don Carlos Días desde 
Monteagtido ( Tucumdn) al diario arriba citado y 
publicada el 24 de enero de 1900. ) 

CACHO, s. m. Arg. Racimo apiñado de 
bananas. En castellano, ^íí/c, que compren- 
de cualesquiera otras frutas ; voz inusitada 
entre nosotros en esta acep. || Ar¿: Golpe 
no muy recio dado en la cabeza con la 
mano. — En la acep. de gacho, como adj., 
y en la de cierto juego de naipes, como sus- 
tantivo, en las cuales registra esta voz la 
Acad., no corre entre nosotros. 

... «almaceneros que tiran cachos de salchichón!» 
<CuENTOs D£ FaAY Mociio {José S. Alvares ) ; 1906, 
pág.8.) 

CACHUMBEAR. v. a. fam. Arg. Dar ca- 
chos á uno. 

CADENA, s. f. Arg. Última parte del 
baile denominado lanceros, y de las ctia- 
drillas, en que los hombres van en torno ó 
formando corro con las mujeres, los unos en 
dirección opuesta á la de las otras, dándose, 
al encontrarse, alternativamente, la mano 
derecha y la izquierda. || Arg. Figura que 
hacen los bailarines en esta parte y que he- 
mos descrito más arriba. 

CADENERO, RA. adj. Arg. Dícese de la 
caballería de tiro que va atada al vehículo 
con cadena. || fig. y fam. Arg. Aplícase al 
gallo de mala calidad, flojo, cobarde, que 
siempre es vencido por los otros en las ri- 
ñas. ¡I Tener á uno de cadenero, fr. fig. 
y fam. Arg. Tenerlo en menos, humillarlo, 
abatirlo con actos frecuentes de menos- 
precio. 

« Allá va GranuliUo»,... «en lo altó de un faetón 
tirado por dos yeguas anglo-normandas, de andar 
arrogantes, y atadas, una en las varas y otra de oa- 
denera, sola adelante, esbelta, casi en pelo, abriendo 
la marcha con las orejas paradas como en señal de 
azoramiento.» ( Julián Martel ; La Bolsa; Bs. Ai- 
res, 1905, p. 143.) 

CADILLAL. s. m. Arg. Sitio en que se 
•crían muchos cadillos; Según la Acad., cadü 



llar, voz sin uso en la Arg. — En la prov. 
de Tucumán hay un lugar conocido con el 
nombre de El Cadillal. 

CAER. v. n. fig. y fam. Arg, Llegar, par- 
ticularmente cuando la llegada es tardía ó 
se ha hecho esperar. || fig y fam. A7^g. Ve- 
nir uno en conocimiento de una cosa que 
no podía entender ó descubrir. Al fin cayó. 
— La Acad. trae la fr. fig. y fam. «Caer en al- 
guna cosa », por « Venir en conocimiento de 
ella ». También empleamos nosotros así este 
verbo, con el complemento de ablativo. || 
fig y fam. Arg. Dar en la dificultad, acer- 
tar. En castell., dar en la yema, frase que no 
usamos nosotros. |1 Caer los animales, la 
hacienda, una vaca, etc., al agua. fr. fig. y 
fam. Arg. Bajar ó llegar al río, al arroyo, á 
la bebida, para beber. || Caerle uno á otro, 
fr. fig. y fam. Arg. Increparle, darle una re- 
primenda. II Me caiga y no me levan- 
te, fr. fig y fam. Arg. Equivale á la expre- 
sión castellana vetiga lo que viniere, con que 
se da á entender la resolución en que se 
está de emprender ó ejecutar una cosa, sin 
curarse de que el éxito sea favorable ó ad- 
verso. Es muy usada en la prov. de Bs. Ai- 
res por la gente de la campaña. 

« Estaba ocultándose el gran astro tras la línea de 
los montes verdinegros, frontera al lejano río, en el 
Ínstame en que atraídopor algún vago rumora cayó x-, 
como decían los lugareños, el famoso don Santos al 
lugar del homicidio,...» (Victor Arregnine ; art. 
« Sugestión»; en el semanario de Bs. Aires, Caras y 
Caretas, de 16 de abr. de 1904. ) 

«A la tarde, de cuatro á cinco, empezaban á caer 
por el estudio, »... [Julián Martel ; La Bolsa; Bs. Ai- 
res, 1905, p. 40. ) 

« Acto continuo y como es de práctica, cayó al lla- 
mado la ambulancia»... (La Razón, de Bs. Aires, de 
30 de nov. de 1907 ; « Un guapo que pelea á la auto- 
ridad » ; secc. «■ Policía ». ) 

CAFÉ. — El pl. es cafes, no cafees. — 
adj. Arg. De color de café molido. Género 
café, pintas cafés. || Café cantante. 
Arg. Café, generalmente con confitería y 
venta de bebidas y Hcores, donde se canta 
con música y se baila para diversión de los 
concurrentes, que pagan la entrada. Desgra 
ciadamente suelen ser algunas de estas casas 
en Bs. Aires un ultraje á la moral. || Dar 
ó echar á uno un café. fr. fig. y fam. Arg. 
Retarlo, echarle una raspa. 

CAFETEAR, v. a. fam. Arg. Dar un 
café. 

CAFETERA, s. f. fig. y fam. Arg. Moto- 
cicleta que hace mucho ruido al andar, dan- 
do unos fuertes resopUdos de golpes secos y 
desapacibles. 

CAFÚA. s. f. fam. Arg. Encierro, deten- 



CAÍ 



CAL 



81 



ción, arresto, prisión. Ú. en las frs. estar, ó 
ir, uno á la cafúa, meterlo en la cafúa, 
y otras semejantes. 

CAGAR. — Cagarla, fr. fig. y fam. Arg. 
Echar á perder una cosa. || fig. y fam. Arg. 
Cometer un yerro ó equivocación por des- 
cuido ó inadvertencia ¡1 Cagarse en uno 
ó en una cosa. fr. fig. y íam. Arg. No hacer 
caso de ellos, no tenerles ninguna conside- 
ración; despreciarlos. 

CAÍ. s. m. Arg. Interesante es la descrip- 
ción que hace el Dr. Daniel Granada en su 
VocAB. RÍOPLAT. Raz. de este curioso ani 
mal: « adj. Dícese de un mono que habita en 
los montes del Paraná y Uruguay arriba, así 
como en los del Paraguay, y de las vertien- 
tes que respectivamente les tributan, de tres 
cuartas á una vara de longitud, color pardo 
amarillento, y el cual se distingue por sus 
graciosas gesticulaciones y actitudes. Ú. t. c. s. 
— Del guar. caí, vergonzoso, modesto, alu- 
diendo á la acción habitual en este mono de 
taparse la cara con las manos, lo que ejecu- 
ta de un modo tan expresivo, que semeja 
cabalmente á una persona modesta que se 
avergüenza. Es voz general, y hemos oído 
referir á personas que lo han presenciado, 
que cuando la hembra tiene cría, y un caza- 
dor le apunta con la escopeta, llama clamo- 
rosamente á sus hijuelos, que en el acto acu- 
den, y, tomándolos en hombros y en los bra- 
zos, se los presenta angustiada, para que, á 
vista de ellos y por ellos, le perdone la vida. 
Entretanto el macho, confiando en los ruegos 
de su compañera la salvación de ella y de su 
prole, huye despavorido. » Es de nariz ancha 
y tiene 36 dientes; su cola es prehensil. El 
Dr. Ángel Gallardo, en su Zoolog. (1909), 
trae cíT)'. — « Cai. (Del fr. quai, muelle.) 
m. ant. Cortina de muelle. » (Dice. Ac.) 

CAICOBÉ, s. f. Arg. Sensitiva; planta 
cuyas hojas tienen la propiedad de plegarse 
ó contraerse al más mínimo contacto exte- 
rior. La voz es guar., y quiere decir planta 
qne vive. 

&En esos días de las horas largas 
En que canta el sabia, 

Y al pie de la barranca está el bañado 

Dormido en el juncal; 
En esas noches en que á ratos se oye 

El canto del urú. 
Las vírgenes esclavas del charrúa 

Brillarán con su luz. 
Sus cuerpos son más blandos que el venado 

Que acaba de nacer, 

Y tiemblan como tiembla entre la yerba 

La verde caicobé. » 
(Juan Zorrilla de San Martin; poema Tabaré: 
ed. de 1905, pág. 133. ) 

CAÍDA. — Hacerle á uno una caída, 
fr. fig. y fam. Aj-g. Caerle. (Véase.) Le 

6 



han hecho nna caída... ¡Que' caída le 
han hecho! 
CAÍDO. (V. Caído del nido, en Nido.) 
CAJA. — Caja de rapé. Arg. Cajita 
para guardar rapé ó tabaco en polvo y que 
se lleva generalmente en el bolsillo para ser- 
virse de ella. (V. en Tabaquera lo que la 
Acad. entiende por esta palabra.) 

CAJETA, s. f. fig. y fam. Arg. La vagina 
de la mujer. |i fig. y fam. Arg. Su vulva. — 
Esta voz es usada únicamente por las perso- 
nas groseras y soeces. 

CAJETILLA, s. m. fam. Arg. Hombre 
presumido y afeminado, que cuida mucho 
de su persona en sus trajes, compostura y 
afeite. r)ícese particularmente de los jóvenes. 
Es casi el pisaverde de los españoles, de 
poco uso entre nosotros. 

Esta voz la emplea Chaqiieño en el pasaje 
que hemos insertado en el art. Indiada. 

CALA. s. f. Arg. En el juego de la bis- 
cambra, la acción de matar con el as de 
triunfo el tres del mismo palo. (V. Biscam- 
bra y Matar.) 

CALABAZA, s. t. Arg. Especie de planta 
parecida al zapallar y de la misma familia, 
y cuyo fruto se describe en seguida. || Arg. 
Fruto de esta planta, parecido al sapallo 
(v. Zj\pallo), de color verdoso claro, y 
que, formando una ó más cinturas, es más 
ancho por la parte opuesta al pezón. Es co- 
mestible, aunque desabrida; el sapallo le 
aventaja mucho en gusto y sabor. Cuando 
seca, se hacen de ella porongos (v. esta 
vos), abriéndole boca y sacándole la pulpa 
y la semilla. En España es conocida con el 
nombre perifrástico, desconocido en la Rep. 
Arg., de calabaza vinatera. 

CALADURA, s. f. Arg. Acción y efecto 
de calar, en la acep. que damos nosotros á 
este verbo. || Arg. Acción y efecto de calar, 
4.^ acep. de la Acad., ó sea: « Agujerear 
tela, papel, metal ó cualquiera otra materia 
por medio de tijeras ú otros instrumentos, 
de forma que resulte un dibujo parecido al 
de la randa ó encaje ». 

«Allí, en pasmosa abundancia, crecían las sandías, 
robustas, enormes, cuyo solo aspecto apartaba la idea 
de la caladura previsora.» {Miguel Cañé; Juvexilia; 
Bs. Aires, 1901, pág. 132. ) 

CALAFATE, s. m. Arg. Calafati. 

CALAFATL s. m. Arg. ( Patag ) Planta 
de la familia de las berberídeas ; Berberis 
heterophylla. Crece en la Patagonia y en la 
sierra de Córdoba. Según Hierónymus, los 
indios de la Patagonia hacen una bebida 



82 



CAL 



CAL 



que embriaga mucho, poniendo en aguar- 
diente las bayas de este arbusto ; y de sus 
raíces se extrae una substancia tonificante 
para las personas convalecientes de enfer- 
medades agudas. Se emplea también para 
teñir tejidos de lana. 

CALAMACO, adj. Arg. ( V. Poncho 
calamaco.) 

CALAMBUR, s. m. Arg. Calembour. 

CALANDRA. - Calandria blanca. 
Arg. (cap. fed.) Mimus modulator, que 
en castell. significa cantor gracioso. 

CALAR. V. a. ^r^. Sacar un pedazo de una 
cosa, como una sandía, un queso, una ma- 
dera, etc., por medio de cortes ó tajos 
hechos superficial ó profundamente, y aún 
hasta el otro lado. — Comprende menos 
que la nuestra, esta acep., que, entre varias, 
trae la Acad.: « Hacer en un melón ó en 
otras frutas semejantes los cortes necesarios 
para que de ellas pueda sacarse un pedazo 
con el fin de probarlas ». || fig. Arg. Fijar la 
vista en un objeto, aplicando juntamente la 
atención; mirar. ¡| fig. Arg. Dar cala, nues- 
tra acep. II Arg. Dicho de ciertas prendas ó 
cabos de vestir, como el frac, el sombrero, 
los guante?, etc., y de algunas otras cosas 
como lentes, espuelas, ponérselos hacién- 
dolos entrar bien. Ú. m. c. con los casos 
complementarios me, te, se, etc , empleados 
como reflexivos. — Esta acep. de la Acad. 
( la 6 '^ ) se acerca mucho á la nuestra, pero 
es menos comprensiva: « Dicho de la gorra, 
el sombrero, etc., ponérselos, haciéndolos 
entrar mucho en la cabeza. Ú. t. c. r. 

«..., se caló las antiparras, rasgó et sobrescrito y 
tras un momento de afanoso estudio, confesó con ra- 
bia: — ¡ Nu entiendo estus jarabatus!» {Javier de 
Viaiía; «■ La carta de la suicida f; en el seiiiauar. 
ilustr. Caras y Caretas, de Bs. Aires, de 28 de jul. 
de 1906.) 

CALAVERA, s. m. fig. Arg. Hombre de 
vida licenciosa, vicioso. — Según la Acad., 
en su sentido figurado, es « Hombre de poco 
juicio y asiento ». 

... «dejando que me grritasen picaro, calavera, po- 
bretón.» {Lucio V. Mansilla; Una Escurs á los In- 
dios Ranqu£les; carta XXVIII.) 

El segundo pasaje de Martel transcrito en 
el art Bacará, donde está empleada la voz 
calavera, da una idea aproximada de su 
significado. 

« No es seguramente la canción de un príncipe, no lo 
sería tampoco la de un rudo campesino. El calavera 
vulgar no la habría inventado para entonarla en 
medio de la fiebre del libidinoso festín.» iMephisto; 
«La donna é tnobile...>-; en el diario La Nación^ de 
Bs. Aires, de 29 de mayo de 1906, pdg. 4 .) 

«El sapo —que en el poema personifica la astucia- 
era el más grande calavera de,la reglón, » ... ( Cuen- 
tos de Fray Mocho {José S. Alvares); 1906; «Más 
vale maña qtte/ttersa»: p. 9.) 



CALAVERADA, s. f. fam. Arg. Acción 
propia de un calavera, en nuestra acep. || 
fam. Arg. Acción desconcertada de per- 
sona de poco juicio . — Según la Acad. : 
« Acción desconcertada de hombre de poco 
juicio ». 

«No satisfecho Alberto con comer, bailar }' callar, 
procurando pasar desapercibido entre la multitud, 
haciendo sospechar al dueño de la ca'^a que era algún 
amigo de un invitado cualquiera y á los invitado» 
que lo era también, concluía las más de las veces — 
sobre todo cuando se fastidiaba, — por hacer alguna 
calaverada que lo descubría.» (Enrique E. Riva- 
rola; Amar al vuelo ; Bs. Aires, 1905, págs. 181 
y 182.) 

« ... la vida, que, al fin, cualquier día la rifa uno por 
una calaverada, ó en una trifulca, en la que los po- 
bres salen siempre mal.» {Lucio V. Mansilla; Una 
Escurs. á los Indios Ranqueles ; 1870, t. I, p. 309; 
palabras que pone eii boca de Miguelito.) 

CALAVEREAR, v. n. fam. Arg. Andar 
en juegos, bailes ó diversiones licenciosas. || 
Arg. Divertirse, gozando de libertad y hol- 
gura. — « n. fam. Hacer calaveradas. » (Dice. 
Acad.) (V. Calaverada. ) 

"^ Pues yo, i qué cargos no tendré derecho á hacerle 
á una paseandera muy buena moza que cono/cco, cuyo 
marido viene de la calle con deseos de darle un abra- 
zo, y se encuentra con que anda calavereando por 
esos mundos de Dios ?» ( Julián Martel; \^k Bolsa; 
Bs. Aires, 1905, p. 77. ) 

« Descarte el articulista á todos los viciosos; busca 
á los que ni juegan, ni andan en sucios negocios, ni 
calaverean»^.., (Diario El Pueb'.o, de Bs. Aires, de 
11 de nov. de 1906; « Notas del día v, primer art. ) 

CALCETA, s. f. Arg. Conjunto de plumas 
que cubren el tarso y los dedos de cierta va- 
riedad de palomas domésticas. Palomas cal- 
zadas llaman en la península á las que nos- 
otros denominamos de calceta. 

CALCHAQUÍ. adj. Arg. Dícese del ha- 
bitante de los valles andinos de Salta, Cata- 
marca y la Rioja. Ú. t. c. s. i| Arg. Pertene- 
ciente ó relativo á los calchaquíes. — El 
Sr. Lafone Quevedo da esta etimología: 
« Kallchac, el que anda siempre disgus- 
tado». 

CALCHAQUINO, NA. adj. Arg. Cal- 
chaqui. Referido á pers., ú. t. c. s. 

« He dedicado parte no despreciable de mi tiempo al 
estudio de la vida y la muerte de las razas, especial- 
mente la calchaquina, que habitaron las montañas 
de estos países andinos del Norte de la Repiiblica. » 
{Adán Qiiiroga; Calchaquí; Tttcum., 1897, pág.49.) 

CALCHAS, s. f. pl. fam. Arg. Prendas 
del vestido de una persona. || fam. Arg. 
Prendas de abrigo ó que sirven para tapar- 
se, y que constituyen el ajuar de una cama. || , 
fam Arg. Piezas del apero de montar á 
caballo. 

« Una guasquita ó tiento es la prenda más milagro- 
sa de las calchas de un gaucho ú hombre de campo 
cualquiera.» {:samuel A. Lafone Quevedo; Tesoro 
OÍ Catamarqus.ñismos ; Bs. Aires, 1898; art. Guasca.) 

CALDA. — No se usa entre nosotros sino 



CAL 



CAL 



en estas frases: Dar calda, ó una calda, 
á una persona ó animal, fr. fig. y fam. Ar^: 
Ejercitarlos en un trabajo, particularmente á 
las caballerías en el trajín ó en la marcha, 
hasta producirles mucha fatiga ó cansan- 
cio. II Dar calda, ó una calda, á uno. fr. 
fig. y fam. Arg. Darle una tostada ó una 
lata. (V. Tostada; y Lata, -2.° art) 
Según la Acad. : « Acalorarle, estimularle 
para que haga alguna cosa.» — Calda no 
se usa entre nosotros en las aceps. que le da 
la Acad : « Acción y efecto de caldear. || pl. 
Baños de aguas minerales calientes. » (V. 
Caldeadura. ) 

CALDEADO, DA. p. p. (Arg.) del v. 
caldearse, nuestra acep. 

«Traía en la mano una limeta de bebida y venía 
bastante caldeado. » ( Lucio V. Mansilla; Una Es- 
cuRS. Á i.os Indios Ranqueles ; 1870, t. II, p. 321.) 

CALDEADURA. s. f. Arg. Acción y 
efecto de caldear. Según la Acad., <:¿2;/ií/iíj:/ voz 
que no corre entre nosotros en esta acep. 
fV. Calda.) || fig. y fam. Arg. Acción y 
efecto de caldearse, 2.^ acep. nuestra. 

CALDEARSE, v. r. fig. y fam. Arg. Agi- 
tarse el ánimo, entrar en calor ó ardimiento 
por efecto del alcohol que se ha bebido; po- 
nerse algo ebrio. || fig. y fam. Arg. Excitar- 
se, agitarse, enardecerse por cualquiera otra 
causa. 

Esta voz está empleada en el 2.° pasaje 
del general Mansilla que hemos incluido en 
el art. Vuelta. 

« ViUareal lo hizo hasta caldearse, término que, 
entre los indios, equivale á lo que en castellano casti- 
zo significa ponerse calamucano» {¿calamocano?) 
( Lucio V. Mansilla; Una Escurs. á los Indios Ran- 
queles ; 1870, 1. 1, págs. 197 y 198. ) 

«Esto demuestra que no se necesita tener un espíri- 
tu apasionado, que no se necesita estar caldeado por 
las pasiones políticas, para sostener que procede esta 
intervención. » ( Discurso del diput. nac. Dy. P. Olae- 
r/iea y Alcorta, en la ses. de 11 de ag. de 1909. ) 

CALDÉN. s. m. Arg. Cierto arbusto, cuya 
leña y carbón son flojos y apagadizos. 

« La perspectiva indecisa 
Del esfumado caldén 
El cuadro necropoliza ; 
Y el aire canta una misa 
Con su introito y con su Amén... » 

{Belisario Ro!dán, hijo; « Ante-rasa»; en La Na- 
ción, de Bs. Aires, de 10 de mayo de 1906; ( Suple- 
mento Ilust. ) 

El general Lucio V. Mansilla, en su obra 
Una Escurs. A los Indios Ranqueles, 
cita varias veces esta palabra. 

CALDERA. — Lo mismo es caldera 
que tapadera, ref. Arg. Úsase para sig- 
nificar que es también culpable (ó culpado ) 
el que encubre maliciosamente una falta co- 
metida por otro. 



CALEIDOSCOPIO, s. m. Arg. Calidos- 
copio, según la R. Acad. 

CALEMBOUR. (Voz franc. ) s. m. Arg. 
Juego de palabras ; artificio que consiste en 
usar palabras, por donaire ó alarde de inge- 
nio, en sentido equívoco ó en varias de sus 
aceps., ó en emplear dos ó más que sólo se 
diferencien en alguna ó algunas de sus le- 
tras. II Arg. Equívoco ; palabra cuya signifi- 
cación conviene á diferentes cosas. — Pro- 
nunciase en castell. calembur. 

CALEMBUR, s. m. Arg. Así pronuncia- 
mos los argentinos la voz franc. calembour . 
(V. esta palabra.) 

CALESITAS. s. f. pl. Arg. Armadura de 
maderos y fierros que sostienen en el aire, 
de trecho en trecho, caballitos y cochecitos 
de madera, alternados unos con otros, la que 
da. vueltas alrededor de un madero grueso 
fijo en el suelo. Se colocan en ciertos parajes 
públicos para entretenimiento de los niños. 

CALICANTO, s. m. Arg. Composición 
de argamasa y piedras en las fábricas de al- 
bañilería. Pared de calicanto. La Acad. 
trae la expr. fig. y fam. de cal y canto, por 
« Fuerte, macizo y muy durable ». No corre 
en la Arg. 1| Arg. Malecón de argamasa y 
piedras grandes, muy sólido y fuerte, propio 
para resistir al empuje de las crecientes. — 
El Sr. Daniel Granada, en su Vocabul. 
RÍOPLAT. Razonado, segunda ed., trae lo 
•siguiente: «En el acta del cabildo de Cór- 
doba del Tucumán, fecha á 14 de enero de 
1760, se lee: «expuesta (la ciudad) conti- 
nuamente á las inundaciones de las lluvias, 
especialmente por la parte del sur y ponien- 
te, con las avenidas de la cañada, de que la 
defiende un calicanto », etc. En el archivo 
municipal de Córdoba existe el acta del ca- 
bildo de 14 de enero de 1760, pero en ella 
no se encuentra el texto que cita el señor 
Granada, ni nada parecido : sólo se ocupó 
el cabildo de cuentas presentadas por un re- 
gidor. Es muy posible que la determinación 
de la fecha esté equivocada. — El señor 
Granada agrega, y así es la verdad : « Di- 
ciendo hoy día en Córdoba el calicanto, 
todos saben que se trata del sólido muro 
que defiende la ciudad de las avenidas de la 
cañada que la atraviesa ». 

CALIFORNIANO, NA. adj. Arg. Natu- 
ral de la California, país de Estados Unidos 
de América ; californio, según la Acad., voz 
desconocida en la Arg. Ú. t. c. s. || Arg. 
Perteneciente ó relativo á este país. Su sinó- 
nimo califórnico no corre tampoco en la 
Arg. 



84 



CAL 



CALL 



«Y en Europa, el rico huerto matriz )' renovador 
universal, fuente de lo*; mismos gérmenes califor- 
nianos,...» (Z);-. E. S. Zeballos ; carta de Caiiforn. ; 
Rey. de D¿h., HrsT. y Letras, t. XIV, p. 529.) 

CALOTE, s. m. Arg. Engañifa; chasco 
que uno da á otro como burlándose de él, 
obteniendo alguna granjeria ó provecho en 
jjago de un servicio que no ha prestado y 
que hace creer que debe retribuírsele ; pi- 
diéndole ó sacándole dinero ó cosas de poco 
valor, ó imponiéndole un servicio personal, 
ó gozando del usufructo de una cosa, con 
artificio y engaño, y con ánimo de no pagar. 
El calote es como una estafa, pero de me- 
nor cuantía. No es difícil que esta voz haya 
venido del Norte, derivada del vocablo « ca- 
loto », metal de las reliquias de la parroquia 
de un pueblo así llamado, en la provincia de 
Popayán, al cual atribuía el vulgo ciertas 
virtudes, según la Academia. La verdad es 
que el calote tiene la rara virtud de pro- 
porcionar al que desempeña hábilmente el 
oficio, una buena vida sin gastar un centavo 
y sin más molestia que apechugar con maña 
y destreza al prójimo. Se usa mucho este 
nombre con el verbo dar ó pegar. 

Véase el texto de Figarillo en el art. Ca- 
lotear. 

Esta voz está empleada en el título de un 
suelto de Tribuna, del cual hemos inserta- 
do un trozo en el art. Caloteador, de este 
Dice. 

« Ya efectuado el calote » (robo de una botella de 
bebida efectuado con artimaña y ayuda de otro), «los 
dos emigraron por calles distintas, para reunirse 
luego en un paraje solitario,» ... f El Tiempo, rfe 5<;. 
Aires, de 4 de jun. de 1907; secc. «.Noticias de 
Policía-». ) 

CALOTEADOR, RA. adj. Arg. Que ca- 
lotea. Ú t. c. s. 

«Un caloteador de alma me decía una vez que yo 
le reprochaba una mala acción cometida para atra- 
par una entrada de teatro : — ¡ Mire !... Le voy á con- 
fesar !... Las funciones de teatro me gustan más cuan- 
do las oigo de arriba... Comprar la entrada es para 
mí perder el sabor ! » {Figarillo; Los CAi.óTEAnoRís 
DE RESTAURANT ; en lu rcvísta de Bs. Aires Caras y 
Caretas, de 30 de agosto de 1902. ) 

«El cochero José López denunció en la comisa- 
ría 1.^, que tres individuos lo habían estafado en 
cinco pesos, importe de cinco horas y media de servi- 
cios que les prestó con su, carruaje. — Los «calotea- 
dores» no tan sólo se conformaron con no pagarle, 
sino también que le cortaron los asientos y el cuero 
de los almohadones,»... {Diario Tribuna^ de Bs. 
Aires, de 24 de ag. de 1906 ; secc. «Policía », suelto 
« Calote y daiio».) 

CALOTEAR, v. a. A>^g. Dar calote. — 
Según doii Antonio Dellepiane (El Idioma 
DEL Delito; Bs. Aires, 18 g4), calotear 
es « irse sin pagar lo que se ha gastado ». 

« Calotear ó rfar ca/oíe, es utilizar un servicio de 
alguien y no abonar su importe, recurriendo á cual- 
quier medio, sea de ingenio ó de fuerza, para eludir el 
pago.» (/7garí7/o," «Los Caloteadores de restaurant«; 
en el semanario de Bs. Aires Caras y Caretas, de 
30 de agosto de 1902. ) 



CALOTEO, s. m. Arg. Maniobra ú ope- 
ración del calote. 

CALZAR, v. n fig y fam. Arg. Obtener 
uno ó conseguir el puesto que pretendía. 
No creo que calzará, por más trabajos 
que haga. || Calzárselas uno. fr. fig. y fam. 
Arg. Obtener una bolada. La Acad. trae la 
fr. fig. y fam. «Calzarse uno alguna cosa-», 
por « Conseguirla » No corre en la Arg. 

«Como se las calzó el actual jefe del Estado»... 
{Diario La Oplnión, de Sta. Fe, 4 de febr. de 1909 ; 
« El día político ». ) 

CALZÓN, s. m. Arg. Pantalón Ú. t. en 
plural, como calso?icillo. (V. esta palabra.) 
Es más usado pantalón que calzón. — La 
2.^ acep. de calzón, de la Acad., es 
esta : « Prenda de vestir del hombre, que 
cubre desde la cintura hasta la rodilla. Está 
dividido en dos piernas ó fundas, una para 
cada muslo ; los hay de diferentes hechuras. 
Ú. m. en pl. » Para los argentinos, tanto este, 
como el de piernas que llegan bástalos pies, 
es calzón. || Tener uno calzones, fr. fig. y 
fam. Arg. Ser valiente y esforzado. La Acad. 
trae en esta misma acep. las frases ser muy 
hombre, tener bien puestos los calzones y 
tener tnuchos calzones ; la última, Fin uso en 
la Arg. 

CALZONCILLO, s m. Arg. Calzoncillos 
( plural ), según la Acad. Ea la Arg. se usa 
en los dos números, según el caso. Un cal- 
zoncillo, dos calzoncillos. También se 
emplea el plural por el singular, cuando no 
puede haber ambigüedad de sentido ; v. gr : 
Me puse los calzoncillos... 

CALZONUDO, DA. adj. fig. y fam. Arg. 
Tonto, inepto, incapaz; cachaciento, pesado 
para hacer alguna cosa. 

CALLANA, s. f. Arg. Olla rota, particu- 
larmente de hierro, donde se tuesta el ancua. 
Probablemente se deriva de la voz quichua 
coalla, romper, taladrar. || Arg. Especie de 
crisol en que se ensayaba el metal para co- 
nocer su calidad. 

«Sobre todo, se ha representado á la superioridad, 
diversas veces, lo necesario del establecimiento de 
fundición y callana, como de fondo destinado al res- 
cate, y aun avio de minas. » ( Memoria escrita por el 
Marqués de Sobremonte para su sucesor el coronel 
de ingenieros don José Gonsálea; en la Crón'ica de 
Córdoba, de Ignacio Garsón, t. I, año 1898, p. 371.) 

CALLE. — Tomar uno la calle del 
medio, fr. fig. y fam. Arg. Salir de casa 
y no volver más, ó volver muy tarde. 

CALLEJERO, RA. adj. Arg. Pertene- 
ciente ó relativo á la vida individual ó colec- 
tiva de un pueblo en las calles de la ciudad. 
Manifestación ca\\e]erai bullicio, noticias, 
incidentes, callejeros. Pero nunca se podrá 



CAiM 



CAM 



85 



decir empedrado, iltiminacióii, ornato, ca- 
llejeros, pues este adj. no significa preci- 
samente lo que pertenece á las calles, sino 
lo que es propio de lo que pasa en ellas. 
Suele tomarse en sentido despectivo. — La 
Acad. define así esta palabra: «Que gusta 
mucho andar de calle en calle por ociosi- 
dad ». Muy usada también entre nosotros 
en esta acep., y t. c. s. 

«Pero no era en el bullicio de los desfiles calleje- 
ros donde estaba Levalle en su verdadero elemento.» 
{Diario La Nación, de Bs. Aires, de 29 de enero 
de 1902 ) 

«....mientras Granulillo, oliendo sus inseparables 
violetas, -silbaba entre dientes un aire callejero,...» 
{Julián Martel: La Bolsa; Bs. Aires, i905; p. 108.) 

« ..., el humilde teatro callejero nos ofrece también 
un panorama de )a existencia. » (Stylo; « Carnaval >•; 
en el diario La Nación, de Bs. Aires, de 25 de fe- 
brero de 1906.) 

Esta voz está empleada en el párrafo del 
Dr. Cañé (jue hemos insertado en el art. Lun- 
fardo. 

CAMA. s. f. Arg. Cada una de las piezas 
de madera, en forma de arco, en que van 
encajados de á dos los rayos de las ruedas 
de carros, coches, etc., y que, juntas unas 
con otras y aseguradas con espigas, forman 
el aro principal de la rueda. — Es raro que 
este nombre, que en español designa el sue 
lo ó plano del carro ó carreta, haya pasado 
á significar entre nosotros una parte tan di- 
ferente. (V. Asiento.) [| Cama y inedia. 
Aj^g. La misma pieza ó arco descrito ante- 
riormente, cuando su medida es de mayor 
número de grados y van introducidos en él 
tres rayos, en vez de dos. — La cama (y la 
cama y media) lleva en castellano el nom- 
bre de pina, voz que no corre en la Argen- 
tina. II Tenderle uno la cama á otro, 
fr. fig. y fam. Arg. Ayudar á un galán para 
que se arregle con la dama y concierte el 
enlace. Suele referirse también á ambos. 
La vieja les esiá tendiendo la cama. || 
fr. fig. y fam. Arg. Disponer, preparar con 
artificio y disimulo un engaño ó fraude para 
hacerle caer en él. 

CAMÁNDULA, s. í. fig. y fam. Arg. Tri 
quiñuela, rodeo, vueltas, efugio, artería. 
Ú. m. en pl. — Segtín la Acad , tiene esta 
acep., entre otras que no dicen directa rela- 
ción con la nuestra: « fig. y fam. Bellaque- 
ría. Ú. m. en la fr. tener mjichas camán- 
dulas. » Bellaquería (también según la 
Acad. ) es : « Aci:ión ó dicho propio de be- 
llaco»; y bellaco: «Malo, picaro, ruin»; 
« Astuto, sagaz ». Una traición, por ejemplo, 
es una bellaquería, ó sea una acción propia 
de un bellaco, de un picaro, de un ruin; pero 
nunca la designamos nosotros, sin embargo, 



con la voz camándula : ésta se refiere á 
los medios empleados, los cuales han de ser 
de la naturaleza que hemos señalado en la 
definición de dicha palabra. 

CÁMARA, s. f Arg. Subterráneo donde 
se arreglan las máquinas y cables para la luz 
eléctrica. 

CÁMARA s. m. Arg. Salvia morada, 
i.^ acep. II Arg. Lantana Cámara. Arbus- 
to bajo y oloroso, de la familia de las verbe- 
náceas. «En las islas Bahamas se hace uso 
de los gajos como diaforético y diurético 
en la ictericia; en el Paraguay y Corrientes, 
se empleao como digestivo , anti-flatulen- 
to y antiespasmódico. Ordinariamente se 
toma la infusión á manera del mate, vertien- 
do agua caliente sobre más ó menos dos 
dragmas de la planta fresca colocada en la 
calabacita y aspirando el líquido por medio 
de la bombilla. La infusión teiforme se usa, 
además, para la preparación de baños aro- 
máticos contra reumatismos.» (Hierónymus.) 
Se lo encuentra en Bs. Aires, Entrerr. y Corr. 
y en el Urug., Parag. y Bras. austral. 

CAMARADERÍA, s. f. Arg. Protección 
ó ayuda mutua que se dispensan los cama- 
radas entre sí. 

« Pero ya que tenemos una ley, una ley sana, de re- 
generación y de higiene moral, es necesario que sus 
frutos se perciban y no desaparezcan cubiertos por el 
manto de las camaraderías y de la tolerancia,»... 
{Diario Los Principios, de Córd., de 3 dejnl. de 1907; 
«La ley contra el juego».) 

CAMARERO, s. m. Arg. En los trenes 
y buques de pasajeros, el encargado del ser- 
vicio de las camas y de los camarotes. 

CAMARILLA. ■ s. f. Arg. Conjunto de 
hombres políticos que por su inmediación á 
las personas del gobierno influyen en los 
negocios del estado. — En nuestro país no 
hay palacios reales ni personas reales, por 
lo que difiere nuestra acep. de esta que re- 
gistra el Dice, de la Real Academia : « Con- 
junto de palaciegos que, por su inmediación 
á las personas reales, influyen en los nego- 
cios del estado ». 

CAMATÍ. s. m. Arg. Camoatí. En la 
parte septentrional de la provincia de Cór- 
doba y en la de Santiago que colinda con 
ésta, sólo corre este nombre, camatí. 

CAMBÁ, s. m. Arg. En aquellas regiones 
donde predomina el elemento guaraní, lla- 
man á los negros cambá. 

«Lo mataron los cambá, 
No pudiéndolo lendir ; 
Él fué el último en salir 
De Curuzú y Humaitá ; 
¡Lo mataron los cambá! » 

(Carlos Guido y Spano; N.ínia. ) 



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CAM 



CAM 



CAMBALACHAR, v. a. Ar^-. Yo cam- 
balacho, /?i cambalachas, etc. La R. 
Acad. sólo trae cambalachear, que alguna 
vez habrá llegado á usarse entre nosotros. 

CAMBALACHO, s. m. Arg. En castell., 
según la Acad., cambalache, que no corre 
en la Arg. 

CAMBAMBÚ. s. m Arg. (prov. Sía. 
Fe). Pocote. 

CAMBIAR. V. a. Arg. Dejar una cosa 
que antes se tenía, y tomar en su lugar otra ; 
mudar. Cambiar casa, vestidos, muebles, 
papeles. Ú. c. con la prepos. de. || v. r. fam. 
Arg. Mudarse ; dejar la casa que se habita, 
y pasar á vivir en otra. Cambiarse á los 
barrios del sitd. — Una de las aceps. en 
que trae la Acad. el verbo cambiar, como 
activo, es esta, en la que también lo usamos 
nosotros: « Mudar ó trasladar á alguno de 
una parte á otra » ; pero no lo da como re- 
flexivo, que es como se emplea generalmen- 
te en la Arg 

CAMBISTA, s. m. Arg. Empleado ferro- 
carrilero (cambiador), que está destinado á 
mover las agujas de los rieles para determi- 
nar los cambios de dirección que han de 
efectuar sobre ellos las máquinas y demás 
vehículos que éstas arrastran. — (( Cambis- 
ta, com. Persona que tiene por oficio tomar 
el dinero en una parte y darlo en otra, gi- 
rando letra por cierto interés. » (Dice. 
Acad.) Ü. t. en la Arg. en esta acep. 

.,., c<el Ministerio de Hacienda aprobó la suspensión 
del subinspector José S. Vignart ; cambista Salva- 
dor Comelli 3' maquinista José Bossano, empleados de 
la oficina de servicio y conservación del puerto de la 
capital. » ( La Prensa, de 19 de enero de 1910 ; <•. Em- 
pleados siíspend.-»; secc. «Noticias varias ». ) 

CAMBUCHE, s. m. Arg. Especie de 
cantimplora de barro, con un asa, de cuello, 
boca y pico anchos, y que sirve para guar- 
dar agua y conservarla fresca. Los hay de 
diferentes tamaños. 

CAMELLO, s. m. fig. y fam. y4rg. Hom- 
bre bruto, ignorante. 

CAMINAR, v. a. Arg. Varear, nuestra 
acep. 

Esta voz está empleada en el pasaje del 
general Mansilla que hemos insertado en el 
art. Compostura. 

CAMINERA, s. (. Arg Geositta cunicu- 
laria (Vieill.) Bp. Cierta especie de pajari- 
11o de pico delgado. 

CAMINO, s. m. Arg. Tira larga y angos- 
ta de género de lino ó algodón, generalmen- 
te labrada, que se pone de adorno sobre el 
plano superior del primer cuerpo de los apa- 
radores y trinchantes, y sobre las mesas. || 



Arg. Tira de estera ó tripe que se pone á 
lo largo ó de través en los zaguanes, vestíbu- 
los y habitaciones para caminar sobre ella. 

CAMISA. — Levantar la camisa á 
uno. fr. fig y fam. Arg. En el juego de la 
malilla, obligar la mano con la tirada de una 
carta mediana ó no pequeña, al que le sigue, 
á jugar una grande del mismo palo, para que 
el otro se la mate con la malilla, lo cual suele 
hacerse para salvar el as ó el rey. |¡ Me- 
terse uno á camisa de once varas, fr. 
fig. y fam. Arg. Pretender más de lo que 
puede alcanzar ó de lo que corresponde á 
su condición ó circunstancias. — La Acad. 
trae la fr. fig. y fam. Meterse uno en camisa 
de once varas, por « Meterse en asuntos que 
no le importan » ; sin uso en la Rep. Arg. 

Al consignar esta frase, se nos viene á la 
memoria este precioso epigrama, cuyo autor 
ignoramos: 

«Por echarla de espléndido Pramón, 
De once varas compróse un camisón. 
Salió á la calle, y en la calle misma 
Pisó el faldón y se rompió la crisma. 
A esto lleva, lector, si bien reparas, 
£1 meterse á camisa de once varas. » 

CAMISETA. — Camiseta de crepé. 
Arg La de un tejido rizado y muy elástico, 
que se conserva encogido en su estado nor- 
mal. 

CAMOATÍ s m. Arg. Panal de una 
cierta clase de avispas, de forma cónica cir- 
cular, redondeado en la cúspide. Es seme- 
jante á la lechignana; lo propio su miel. Las 
avispas lo construyen en el suelo — contra 
los troncos de los churquis, — ó en la hor- 
cadura de las ramas de los árboles. — Según 
Granada, se llama también camoatí la 
misma avispa. Es de color negro. 

Este nombre está empleado en los versos 
del Sr. Zorrilla de San Martín que hemos in- 
sertado en el art. Mamangá. 

CAMORREAR, v. n. fam. Arg. Reñir ó 
armar camorra. La Acad. sólo trae « ca- 
morra » y « camorrista ». (V. Camorrero.) 

CAMORRERO, RA. adj. fam. Arg. Dado 
á armar camorras y pendencias Ú. t. c. s. 
En castellano, «camorrista», voz no desco- 
nocida tampoco entre nosotros. (V. Camo- 
rrear.) Nuestra voz camorrero tiene un 
carácter despectivo. 

...«una propaganda desaforada, que á no ser des- 
autorizada en nombre de la razón pública, haría creer 
en el exterior, que este es un país incivil y camo- 
rrero, que se alza hasta contra las fórmulas que la 
cultura y la equidad imponen á jueces investidos de 
una autoridad convencional y de una justicia rela- 

Itiva. » íLa Nación, de Bs. Aires, de 19 de fehr. 

i de 1902; « Ecos del día ».) 



CAM 



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CAMOTE, s. m. fam. Arg. Amor, pasión 
■que atrae con vehemencia un sexo hacia el 
otro. I fam. Arg. Deseo vehemente de una 
<:osa.— (( Camote, m. Mej. Batata. || Me'J. 
Bulbo. » (Dice. Acad.) También corre entre 
nosotros en la i.^^ acep. de la Acad. 

El poeta Echeverría lo empleó en estos 
preciosos versos : 

« Tierra de los naranjos y las flores, 
De las selvas y pájaros cantores, 
Que el Inca poseyera, hermosa joj'a 
13e su corona regia, donde crece 
El Camote y la rica Chirimoya 
Y el naranjo sin cesar florece. » 

CAMOTEAR, v. a. fam. Arg. Quitar, 
arrebatar una cosa ajena. 

CAMOTEO, s. m. fam. Arg. Acción y 
•efecto de camotear. 

CAMPANA. (Voz lunf.) s. m. Arg.^ El que 
se coloca en acecho ó sigue á alguien con 
el objeto de dar la alarma á los que efectúan 
el robo. 

« Pieligero se puso de campana frente al negocio, 
donde estaba el carrero, y Manolarga trepó al carro, 
sacando una botella de bebida blanca. » ( El Tiempo, 
Ba. Aires, de4 de jitn. de 1907 ; «Noticias de Poli- 
cía».) 

CAMPANAZO, s m. Arg. Es lo que la 
Acad. llama campanada (que no usamos 
nosotros, en sentido recto ni figurado ). 

« El gobierno mendocino ha dado un campanazo de 
alarma, denunciando al país un acto de rebelión con- 
tra las aiitofidades constituidas. » ( La Prensa, de 18 
dedic.de 1906; secc. «Actualidad», ari. «. La su- 
puesta revolución en Mendosa ». ) 

CAMPEAR. V. rx.Arg. Recorrer el campo 
para darse cuenta del estado, situación y se- 
guridad del ganado. || v. a. Arg. Buscar en 
el campo, generalmente á caballo, uno ó más 
animales que se han extraviado ó alejado. |1 
fig. y fam. Arg. Buscar una persona ó cosa 
que se ha extraviado, ó cuyo lugar ó para- 
dero se ignora. — (( Campear. fDe campo.) 
n. Salir á pacer los animales domésticos, ó 
salir de sus cuevas y andar por el campo los 
que son salvajes. || Tratándose de semente- 
ras, verdear por haber crecido ya lo sufi- 
ciente para cubrir la tierra. || Campar, i.^ 
acep. II ant Mil. Estar en campaña. ]] ant. 
Mil. Sacar el ejército á combatir en campo 
raso. |] ant. Mil. Correr ó reconocer con tro- 
pas el campo para ver si hay en él enemi- 
gos. II a. ant. Mil. Tremolar banderas ó estan- 
dartes. » (Dice. Ac.) En ninguna de estas 
aceps. corre entre nosotros. 

Véase en el art. Respeto, Campear uno 
por sus respetos. 



« Con la conversación, no nos fijamos en que había 
llegado ¡a oración, sin hnber re'^ojido las majadas. 
Salimos juntos á campearlas.» (/-?íc¿o V. Mansilla; 
Una Escurs. á los Inds. Ra.vquelf.s; carta XVIII, ) 



Esta voz está empleada en el texto de 
Hogg transcrito en el art. Boliche. 

CAMPECHANERÍA, s. f. fam. ^r^. Ca- 
lidad de campechano; franqueza, sencillez, 
buen humor, disposición para cualquier bro- 
ma y divertimiento. 

«-El general, con esa franqueza ruda de los milita- 
res, nos advirtió que elegia para el tt;t-a-téte un co- 
medor carente de estiramientos y donde la campe- 
chanería del militar y la del periodista tuvieran 
ocasión de solazarse.» C Diario La Argentina, de 
Bs. Aires, de 17 de ag. de 1907 ; « El general Ricliie- 
ri y el ejército argentino*.) 

CAMPEONATO, s. m. Arg. Torneo de 
fuerza ó destreza entre varias personas. || 
Arg. Conjunto ó reunión de ellas. 

«Pero es un público relativamente reducido y, sobre 
todo, relativamente indiferente, si se compara con el 
que acude á presenciar un campeonato de lucha 
romana,»... {José Bálsamo: ^(Espectáculos»; en 'L.k 
Nación, de 20 dejun. de 1906 ; 1." art. ) 

CAMPO. — Hacérsele auno el campo 
orégano, fr. fig. y fam. Arg. Hallar fácil, 
llana, sencilla la realización de una cosa que 
se desea. 

... «y así conseguí imponerles respeto á aquellos 
desgraciados ó pillos, á quienes viéndonos casi des- 
armados, se les iba haciendo el campo orégrano.» 

(Lucio V. Mansilla; Una Escurs. á los I.ndios Ran- 
QUELES ; B. Aires, 1870, t. I, p. 153. ) 
...; ^<pero al malo se le hizo el campo orégrano 

y le levantó el gallo á la autoridad.» (La Razón, de 
Bs. Aires, de 30 de nov. de 1907; « Un guapo que 
pelea á la autoridad»; secc. <.< Policía».) 

CAMUATÍ, s. m. Arg. Camoatí. — El 
Dr. Ángel Gallardo ha escrito una monogra- 
fía muy interesante titulada: «Algunas Ob- 
servaciones Biológicas sobre loá camua- 
tíes»; en la cual expone sus observaciones 
personales sobre el modo como construyen 
estos himenópteros sus ingeniosos nidos. Es- 
tos, segiin el Dr. Gallardo, son un conglome- 
rado de pelotitas de fibras superficiales de 
troncos ó tallos de árboles secos ablandadas 
por una abundante secreción de saliva; y 
agrega: «Observando al microscopio peque- 
ñas porciones de un nido de camuatí, se 
ve que está efectivamente formado por un 
fieltro apretado de fibras vegetales que toma 
la consistencia de un cartón fuerte » . — El 
mismo autor citado, en su tratado de Zoo- 
logía (Bs. Aires, 1909, pág. 227), dice: 
« Al Norte de Buenos Aires se encuentra el 
Camuatí (Polybia scutellaris) (White, 
Sauss.), que constituye sociedades numero- 
sas de individuos pequeños y negros, que 
edifican, con una especie de cartón de ma- 
dera, avisperos voluminosos con una serie 
de pisos sobrepuestos y cuyo exterior está 
adornado por púas » . Y menciona, además, 
« ia Nectarinia lechegiiana ( Lat. ) Sauss., 
que fabrica una miel muy apreciada » . 



CAN 



CAN 



GANABA, s m. Ar^-. Especie de tul muy 
ralo y duro, que se diferencia del común en 
que sus ojos son cuadrados y sus hilos van 
de á dos. Sirve para bordar en él de lana, 
seda, etc. \\ Ganaba de papel. Arg-. El 
que es de cartulina fina, y cuyos ojos son 
redondos, imitando el tul común. Sirve, 
más ó menos, para los mismos destinos que 
el anterior. 

CANABÁCEO, CEA. adj. y s. f. pl. BoL 
(Arg.) Autores extranjeros de textos de 
historia natural, residentes en la Rep. Arg., 
usan esta voz peregrina, en vez de la castell. 
canabíneo, nea. 

CANALETA, s. f. Arg. Canal pequeño y 
artificial, construido con cualquier clase de 
fábrica, y hasta de madera, por donde se 
conduce el agua ú otro líquido. 

Esta voz está empleada por La Nación 
en el texto que hemos transcrito en el artícu- 
lo HlGIENIZACIÓN. 

CANALLA, adj. fam. Arg. Bajo, ruin y 
despreciable, referido á la conducta moral ó 
procederes de una persona Api. á éstas, 
ú. t. c. s. Es un canalla, una canalla. — 
«Canalla. (De ca7i.) i. ant Porrería, pri- 
mera acep.» («Necedad, tontería»). |i «fig. y 
fam. Gente baja, ruin, de malos procede- 
res. II m. fig y fam. Hombre ruin y desprecia- 
ble. » (Dice. Ac.) En la i.^ acep. de la 
Acad. no corre tampoco en la Arg. ; en la 
2.% sí. La 3.''^ difiere, en su aplicación, de la 
nuestra, como puede verse arriba. 

CANALLESCO, CA. adj. Arg. Propio de 
la canalla ó de una persona canalla. 

CANARD, s. m. Arg. Noticia falsa y des- 
atinada de un suceso, esparcida entre el 
vulgo. Voz gálica, equivalente á las castella- 
nas paparrucha y papa, la primera de las 
cuales no es desconocida entre la gente ilus- 
trada en la Rep. Arg. 

CANASTO. — Echar al canasto, fr. 

fig. y fam. Arg. No dar cabida en las colum- 
nas de un diario ó periódico á un suelto ó 
artículo que se envía para su publicación. || 
fr. fig. y fam. Arg. Referida á un proyecto, 
un pensamiento ó idea, ú otra cosa semejan- 
te, no tenerlos en cuenta, no hacer caso de 
ellos. 

^<Los sentimientos no son tan despreciables como 
sostienen algunos, ni merecen ser echados al ca- 
nasto junto con los papeles viejos. » (José Bálsamo; 
"■ Patriotismo)') ; en La Nación, de Bs. Aires, de 10 de 
jun. de 1906 ; 1." art.) 

CANCÁN. (Voz franc. ) s. m. Arg. Baile 
que se baila entre dos ó más personas, pero 
siempre pares, con muchas figuras y piruetas, 
chirlos en las piernas y levantando éstas. H 



Arg. Música á cuyo son se baila, jj Can- 
cán furioso. Arg. Como su nombre lo 
indica, éste se distingue del otro en que los 
movimientos y las levantadas de piernas son 
más pronunciados y violentos. 

«Y después, á una señal de Fouchez, se dividieron 
los cuatro en dos parejas y empezaron á bailar un 
can-can furioso, frenético, en el cual las piernas del 
ingeniero y la barriga del francés hicieron un vis ad- 
mirable.» { Jtdián Martel; La Bolsa: Bs. Aires, 
1905, p. 123. ) 

Esta voz cancán está empleada en el pa- 
saje del general Lucio V. Mansilla que hemos 
insertado en el art. Cancanear. 

CANCANEAR, v. n. Arg. Bailar el cabl- 
ean. II Arg. En araucano, y entre nuestros 
indios del sud, penetrar en un toldo á des- 
horas de la noche para tener relaciones ilí- 
citas con una mujer. 

«En lengua araucana, el acto de penetrar en un 
toldo á deshoras de la noche se llama cancanear, y 
cancán equivale á seducción. — Los filólogos france- 
ses pueden averiguar si estos vocablos se los han to- 
mado los indios á los galos, ó éstos á los indios. — Yo 
sólo sé decir que es muy curioso que entre indios y 
franceses cancanear y cancán respondan á ideas 
que se relacionan con Cupido y sus tentaciones. » 
{Lucio V. Mansilla; Una Escurs. á los Indios Ran- 
QUELEs ; 1870, t. II, p. 43. ) 

CANG AÑERO, RA. adj. Arg. Que sabe 
bailar el cancán ó que es aficionado á él. 
Ú. t. c. s. 

« Si se hallaba en un baile saltaba como un canea- 
ñero,»... [Enrique E. Rivarola; Amar al vuelo: 
Bs. Aires, 1905, pág. 182.) 

CANCILLERÍA, s. f. Arg. Nombre que 
se da generalmente, referido á cualquier na- 
ción, al departamento de gobierno encarga- 
do de las relaciones internacionales. Can- 
cillería es lo que la Acad. llama Ministe- 
rio de Estado ; pero su denominación ofi- 
cial en la Rep. Arg., la consagrada y esta- 
blecida por la ley, es Miiiisterio de Relacio- 
nes Exteriores y Ctdto. 

« Los incidentes son frecuentes en las zonas fronte- 
rizas de las naciones de Europa; pero jamás se les 
ocurre á las cancillerías hacer de ellos una cues- 
tión,»... (La Nación, de Bs. Aires, de 29 de novbre. 
de 1901.) 

...«que pueden tomarse como la expresión de las 
ideas de la cancillería de Lima.» (La Prensa, rfe- 
Bs. Aires, de 2 de dic, de 1905 ; «Relaciones chile- 
no-peruanas-».) 

CANCHA, s. f. Arg. Espacio llano y des- 
embarazado donde se ejecutan, particular- 
mente al aire libre, ciertos juegos de agili- 
dad, fuerza ó destreza, como los de las ca- 
rreras, las bochas y la pelota. || Aj^g. Sitio ó 
lugar espacioso, llano y desembarazado don- 
de se hacen ciertos trabajos; como en los 
mataderos el destinado á carnear las reses, 
y en los hornos de ladrillos aquel donde se 
ponen á secar los adobes. || Arg. En gene- 
ral, sitio ó lugar espacioso, llano, desemba- 



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89 



razado y al aire libre. || Ar£: « Expresión 
imperativa con que se anuncia la necesidad 
de dejar libre el paso ó un lugar cualquiera, 
cuando hay aglomeración de gente ó alguna 
persona que estorbe. ¡ Cancha ! como en 
lo tíctííxgxio ¡plaza! b ¡aparta! ¡aparta! Abrají 
cancha ; dejen cancha ; hagan cancha ; 
den cancha ; ¡ cancha ! es como decir : 
despejen ; abran paso ; den ó hagan lugar. » 
(Dr. Daniel Granada; Vocab. Ríoplat. 
Razonado. ) || Arg. También significa en- 
tre nosotros, al menos en las provincias del 
interior, cierta enfermedad ó clase particu- 
lar de eritema, en las personas, que consiste 
en una especie como de quemaduras ó des- 
pellejaduras, con comezón, que se extienden 
y saltan de una paite á otra; y cancha 
brava, la que, muy irritada, se presenta en 
forma de manchas rojas, ocasionando al pa- 
ciente mucha comezón. En Bogotá, entre 
otras aceps., diferentes de las nuestras, se da 
á cancha, según el Sr. Rufino José Cuervo, 
citado por Granada, la de « sarna, y en los 
perros, usagre », que no va muy desviada, 
que digamos, ni difiere en mucho de la que 
acabamos de dar, 

Pues aquel á quien mal la suerte casca 

Y á sufrir comezón forzado está, 

De la misma manera así se rasca 

Con cancha en la Argentina ó en Bogotá. 

I¡ En el Perú se denomina cancha al 
maíz tostado, ancua entre nosotros. — Tam- 
bién « al local donde se lidian gallos y al 
destinado á las carreras hípicas » fPahjta). 
De estas tres aceps., sólo la última corre en- 
tre nosotros, como se ha visto. — La R. 
Acad., en su dice, de 1899, define esta voz 
así: « Maíz ó habas tostadas que se comen 
en la América del Sur » ; y en el suplemento 
agrega esta otra : « Local destinado á juego 
de pelota, riñas de gallos, etc. » No sabemos 
que en la Argentina se llame ó se haya lla- 
mado nunca cancha á las habas tostadas ; 
parece que en el Perú tampoco, según el 
Sr Palma; igualmente en Chile, según el 
Sr. Rodríguez. Lo de cancha por maíz tos- 
tado, es inaplicable, ya lo hemos dicho, á la 
Rep. Arg., como también en la acep. de re- 
ñidero ó lugar destinado á las riñas de ga- 
llos ; pudiendo, sin embargo, en lo que res- 
pecta á esta última, hacerse uso de la voz 
aludida en frases como ésta: ¡Abran can- 
cha á los gallos ! — Veamos lo que dice el 
Sr. Zorobabel Rodríguez en su Diccionario 
DE Chilenismos : (( Cancha es entre nos- 
otrcs el lugar parejo que se destina á ciertos 
usos con cuyo nombre se distingue. Así 



tenemos cancha de carreras, que es el 
sitio destinado á las carreras de caballos ; 
cancha de bolas, el que sirve para jugar á 
éstas; cancha de pelota, el preparado con- 
venientemente para tirarla, etc. No son me- 
nos valiosos los servicios que presta á la 
lengua la palabra de que escribimos, en su 
sentido figurado. Abrir cancha á alguien 
es desembarazarle de obstáculos el camino ; 
abrirse cancha, surjir mediante los pro- 
pios esfuerzos ; estar alguien en sus can- 
chas, estar en el lugar de sus correrías, re- 
laciones y triunfos de todo género ; » ... 

« Cielito, cielo, eso sí 
Estamos en nuestra cancha 
Y hemos de desempeñarnos 
Mucho mejor que en Cagancha. » 

{ Ascasnbi; Cielito gaucho, citado por Rodri- 
gues.) 

«Todo el mundo empezó á montar para dirigirse á la 
cancha, al ver que los muchachos se acomodaban 
las vinchas. »(*) [Ricardo Hogg; U.na Tropilla de 
MISTURAOS ; p. 15. ) 

«Porque entonces... ¡abran cancha 
Para mirarnos mejor, 
Que en mi Pampa libre y ancha 
Sólo se lava esta mancha 
Con la sangre del traidor!» 

{Belisario Roldan, hijo; «Ante-rasa»; en el Supl. 
Ilustr. de La Nación, de Bs. Aires, de 10 de mayo 
de 1906. ) 

«Siempre el mismo sistema! ... ; restringir la circu- 
lación á ciertas horas y en ciertas calles, suprimir 
caballos, achicar los vehículos, en vez de abrir calles 
nuevas y anchas para dar cancha al bendecido to- 
rrente humano que nos invade.» ( Yofruá ; «. Enco- 
miendas postales» ; ch'Lk'í^ació^, de Bs. Aires, de 
18 de jun. de 1906 ; primer art. ) 

« Se abren cancha las parejas, 

y las sen. illas paisanas 
acogen entre rubores 

las frases tiernas, galanas. » 



{Daniel D Albornos; «Aires criollos»; en Caras 
Y Caretas, de 20 de oct. de 1906. ) 

CANCHADA, s. f. Arg. (cap. fed. y pr. 
Bs. Aires.) Acción y efecto de canchar. 

CANCHAR. V. n. fam. Arg. (cap. fed. y 
pr. Bs. Aires.) Vistear con las roanos 
limpias, con un palo ó vara, ó con arma 
blanca. 

«Corrales canchaba maravillosamente. Un pie 
adelante, con el cuerpo encorvado, durante los re- 
creos, ni los grandes conseguían tocarle el rostro. » 
( Miguel Cañé; Juvenilia ; Bs. Aires, 1901, pág. 73. > 

CANCHEADA, s. f. íam. Arg. (cap. fed. 
y pr. Bs. Aires.) Acción y efecto de can- 
chear. II fam. Arg. (cap. fed. y pr. Bs. 
Aires.) Partido que se forma entre dos per- 
sonas para canchear. — Esta voz se pro- 
nuncia generalmente canchada, suprimiendo 
la e, como es costumbre hacerlo con otras 
análogas, como hachear, pestañear, etc. 



(*) Los corredores de carreras, en la campaña, sue- 
len ponerse vincha. 



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CANCHEAR. (Probablemente de can- 
cha.) V. n. fam. Arg. (cap.fed. y pr. Bs. 
Aires.) Canchar. fV. ¿as observaciones 
que hacemos en el art. Cancheada. ) 

CANCHENTO, TA. adj. Arg. Que tiene 
canchas, que padece de esta enfermedad. 
Ü. t. c. s. 

CANCHERO, RA. (De cancha.) adj. 
fam. Arg. Vulgar, conocido de todo el 
mundo. Ese te'rmino, ese refrán, ese cuen- 
to, es muy canchero. || s. m. Arg. « El 
que tiene á cargo una cancha ( de pelota, et- 
cétera). » (Grajtada.) 

CANDEAL, s. m. Arg. En castell.,jv^;«« 
mejida, ó simplemente jj'^^^^ít, que es la del 
huevo batida con azúcar y disuelia en leche 
ó agua caliente. Ni yema mejida, ni yema, no 
usamos nosotros. 

CANDELERO. s. m. fig. y fam. Arg. 
Gremio de los que viven de los puestos pú- 
blicos ó tienen autoridad é influencia en el 
gobierno de la nación ó de una provincia. 
Los hombres del candelero. Úsase gene- 
ralmente con la preposición de ó en y acom- 
pañado de los verbos estar, ser y otros aná- 
logos. II fig y fam. Arg. Posición de confian- 
za y autoridad en el círculo oficial del mismo 
gobierno. Empléase comúnmente del mismo 
modo que el anterior. — «En candelero. 
loe. fig. En puesto, dignidad ó mijisterio de 
grande autoridad. Ú. con los verbos estar, 
poner, etc. » (Dice. Acad.) No corre entre 
nosotros en esta forma, es decir, sin artículo, 
ni es indispensable la prep. en, pues puede 
tener la de. 

« Comunican de Santa Fe que desde hace algún tiem- 
po, la gente del candelero sostiene una activa corres- 
pondencia privada con la de Córdoba»... {Diario 
Los Principios, de Córdoba, de 16 de julio de 1903; 
«Lu cuestión presidencial». ) 

CANDIAL, s. m. Arg. CandeaL 
CANDIDATO. - Ser uno candidato 
al hoyo. fr. fig. y fam. Arg. Estar próxima 
su muerte, tomado este nombre en sentido 
recto ó figurado. 

..., «son candidatos seguros al hoyo »,... ( refiérese 
aunas diputaciones). (El Nacionai-, de Bs. Aires, 
de 22 de jun. de 1907; tercer art. ) 

CANDOMBA. s. f. Arg. Tamboril largo y 
angosto, generalmente de latón, que usan en 
las fiestas carnavalescas los candomberos. 

CANDOMBERO, RA. adj. Arg. Dícese 
de los negros y sus comparsas que en los 
días de carnaval andan por las calles vesti- 
dos con un traje especial, haciendo piruetas 
y tocando la candomba. (V. Caxdomba.) 
Ú. t. c. s. ¿N3 será esta voz una corrupción 



de la castellana candonguero? Esta última es 
inusitada en la Rep. Arg. 

¡ CANEJO ! interj. fam. Arg. \ Caramba ! 
Ü. t. la fr. fam. ¡canejo digo! 

Don Eduardo Fació Hebequer usa esta in- 
terjección ( la primera forma ) en el primer 
acto de su drama « Bajo el ombú». 

CANFL s. ra. Arg. Canfinflero. (Véa- 
se.) Voz corriente en Buenos Aires. 

CANFINFLA. s. m. fam. Ai-g. Canfin- 
flero. 

CANFíNFLE. s. m. fam. Arg. Esta voz 
es apócope de canfinflero y liene el mismo 
significado. 

CANFINFLERO. s. m. Arg. Dícese del 
hombre que vive en concubinato con la 
mina. (V. Mina. ) Es voz muy conocida en 
Buenos Aires. 

CANFLE. s. m. Arg. Canfinflero. || 
Arg. Dícese del compadrito que viste saco 
corto con hombreras altas ; pantalón ajus- 
tado abajo, exageradamente largo, y abom- 
bachado arriba; calza botines ó zapatos 
puntiagudos con taco 7ni litar ; usa casi 
siempre sombrero chambergo, llevando ge - 
neralmente pañuelo al cuello ; ostenta una 
melena recortada y enaceitada que se hace 
más visible con el afeite del cogote ; al ca- 
minar, hace requiebros y contoneos con el 
cuerpo, levantando un hombro más que el 
otro. 

CANFLINFLERO. s. m. Arg Canfin- 
flero. 

CANGREJO.— Cangrejo casco de ca- 
ballo. Arg. (territorios litorales del su7^.) 
«El cangrejo «casco de caballo » es 
uno de los millares de animales que pueblan 
nuestras costas y que constituyen la riqueza 
de una fauna marítima tan curiosa como 
desconocida. Toma su nombre de la seme- 
janza que, visto de frente, tiene con el 
casco de un caballo, y tanto por su origina- 
lidad de forma como par los medios de 
vida y la especie á que pertenece, ha lla- 
mado la atención de los directores del Aqua- 
rium de Londres, donde fué llevado como 
un objeto de suma curiosidad. Procede de 
las costas de Villarino, donde se encuentra 
en cantidades y donde le acompañan tantos 
otros bichos raros. » (Caras y Caretas, 
de i6 de enero de 1904; art. Cangrejo 

« CASCO DE CABALLO ».) 

CANILLA, s. f. Arg. Llave, general- 
mente de bronce, colocada en la boca de 
las cañerías y en calderas y otros depósitos 
de líquidos. Grifo y grifón, según la Acad. 



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— Entre las varias aceps. que da ésta á la 
voz canilla, hay la siguiente, análoga á la 
nuestra, y en la que también la usamos los 
argentinos : « Cañón pequeño que se pone 
en la parte inferior de la cuba ó tinaja para 
el vino ». 

CANSADAS (A las), m. adv. fam. ^r^. 
Muy tarde, después de mucha demora. Volvió 
á las cansadas. — LaAcad. trae: «A las 
mil y quinientas, expr. fig. y fam. con 
que se denota una hora demasiado tarde». 
También corre en la Argentina. 

«Hicimos alto, se hizo fuego, se hizo cama para 
una siesta, se descansó, se tomó mate, se durmió y á, 
las cansadas llegaron las muías de carga, que 
habiendo caído en una cañada mojaron las petacas 
de los padres franciscanos. » ( Lucio V. Mansila; Una 
EscuRS. Á LOS Indios Ranquele í ; 1870, t. I, p. 85. ) 

CANSADOR, RA. adj, Arg. Que causa 
cansancio ó fatiga. || yír^. Que causa molestia, 
enfado ó aburrimiento. Hombre, libro, con- 
versación, cansadores. Aplicado á per- 
sona, ú. t. c. s. — La Acad. trae el adj. can- 
sado, da, en estas aceps : « Dícese de ciertas 
cosas que van perdiendo ó han perdido las 
cualidades propias ó adquiridas, como la 
energía, la celeridad, la fecundidad, etc., ó 
las condiciones necesarias para su uso. 
Vista, bala, tierra cansada; pluma, lá- 
mina, letra cansada. || Aplícase á la per- 
sona que cansa ó molesta con su trato ó 
conversación. » En el primer sentido lo usa- 
mos también nosotros ; en el segundo, no. 
Esta última acep. está comprendida en la 
2.^ nuestra de cansador, voz que no trae 
la Acad 

CANTAR. - Cantar alto. fr. fig. y 
fam Arg. Pedir un precio subido por una 
cosa. II Cantarle uno claro á otro. fr. fig. 
y fam. Arg. Decirle con toda franqueza y 
sin ambages lo que, por ser contrario á sus 
intereses, amor propio ó conveniencias, tie- 
ne que causarle mortificación ó disgusto. 

— «Y por qué no los vende, D. Benito? — preguntó 
Sapiío. — Porque los necesitas, pues, para arar. — 
Venda cuatro, siquiera, D. Benito, y enseñaremos 
otros; lo que sí, cante alto, — agregó en voz baja.» 
(Yofrná; <~Los 7111 /agros de la Arf^cntina — Las 
vtvesas de Zapito»; en La Nación, de Bs. Aires, de 
12 de jun. de 1906; primer arí. ) 

CÁNTARO, s. m. Arg. Vasija grande de 
barro, crudo ó vidriado, angosta de boca, 
ancha por la barriga y estrecha por el pie, 
que sirve generalmente para guardar el agua. 
Es lo que la Acad. define así: « Vasija grande 
de barro, angosta do boca, ancha por la 
barriga y estrecha por el pie, y con un asa 
para servirse de ella. Rácese también de 
cobre ü otros metales. » Se diferencian nues- 



tros cántaros del que define la Acad., en 
que no tienen asa. Tampoco conocemos 
cántaros de metal ; puede ser que los 
haya. || fig. y fam. Arg. Sombrero de 
pelo. ( V. este jiombre. ) || Tanto va el 
cántaro al agua, que al fin se quie- 
bra, ref. Arg. Es equivalente á estos que 
trae la Acad., sin uso entre nosotros: Canta- 
rillo que muchas veces va á la fuente, ó 
deja el asa ó la frente. — Tantas veces va 
el cá?itaro á la fuente, que alguna se quie- 
bra, ó que deja el asa ó la frente. Estos re- 
franes españoles, excepto el segundo en su 
primera forma, no podrían usarse en la 
Rep. Arg., pues, como hemos dicho, nues- 
tros cántaros no tienen asa. 

No podemos resistir á la tentación de 
transcribir es'e precioso texto que registra 
el diario La Nación, de Bs. Aires, de 23 de 
dic. de 1902, bajo el título «El calor » : 

«La gente lo comprendía bien, y explorando el 
único remedio posible, se consolaba con mirar al 
cielo, á las nubes grises y negras, que traían perezo- 
samente sus cántaros, como si sintieran también la 
fatiga del ambiente >.-. 

Estos cántaros tampoco tienen asa..., ni 
son de metal; de barro..., eso sí, cuando los 
trae el huracán para vaciarlos sobre los 
mortales y la tierra sedienta de agua. 

CANTERO, ^.xti. Arg. Cada una de las 
porciones, generalmente de forma cuadri- 
longa, en que se dividen las sementeras de 
verduras y legumbres, y aun los almacigos y 
pequeños plantíos, y que están separadas 
unas de otras por bordos de tierra. Es sinó- 
nimo de tabla, en esta acep. de la Acad., 
desconocida entre los argentinos : « Cuadro 
ó plantel de tierra en que se siembran ver- 
duras ». ¿ Será también, nuestra voz can- 
tero, sinónima de la española amelga (sin 
uso en la Arg.)? He aquí la definición aca- 
démica: «Faja de terreno que el labra- 
dor señala en una haza para esparcir la si- 
miente con igualdad y proporción. » En la 
prov. de Aragón se llama cantero á una 
parte ó pedazo de heredad, según la Acad. 

Esta voz está empleada en el pasaje de 
Yofruá inserto en el art. Quincha. 

« Tras los cercos se extendían canteros de coles ó 
cebolla, llenos de mariposas.^» (José María Veles; 
MoNTjs Y Maravillas; Córd., 1906, p. 42.) 

«En el suelo los canteros de verdura invitan á 
una ensalada matinal.» {Martin Gil; Monos d.í ver ; 
1903, pág. 13 .) 

CANTONAL, adj. Arg. Perteneciente ó 
relativo al cantón. — La Acad. trae esta pa- 
labra en el Suplemento de su Diccionario 
del año ^899, en estas aceps.: « Partidario ó 



92 



CAN 



CAP 



defensor del cantonalismo » ( ó « Sistema 
político que aspira á dividir el estado en 
cantones independientes » ). « Ú. t. c. s. || 
Perteneciente ó relativo á él. » 

« Las autoridades cantonales » (en Suiza) « son me- 
ros instrumentos ejecutores de las órdenes del poder 
nacional. » ' Discurso del Sr. diputado nacional De- 
inaria pronimc. en la sesión del 5 de sept. de 19C1. ) 

CANUTO, s. m Arg. Envoltura que 
guarda como en un paquete los numerosos 
huevos de la langosta; es dura, resistente, y 
está formada por una substancia aglutinante 
que segrega la misma hembra. 

CANA, s f. Ar¿: Aguardiente de caña, 
nombre que también corre en la Arg || Caña 
tacuara. Arg. Especie de caña, mucho 
más duia y más gruesa que la común, cuyos 
troncos crecen á una considerable altura. || 
Arg. La caña ó tronco de esta planta. Se 
usó mucho en las picanas de las carretas de 
bueyes, cuando las tropas de estos vehículos 
aun no habían sido desalojadas por la loco- 
motora, que hoy recorre nuestros campos, 
antes desiertos é incultos, cubriéndolos de 
pueblos y de mieses y frutos opimos. 

«Se alcoholiza» (el compadrito) «con caña, su 
néctar favorito, y es capaz de consumir docenas de 
vasos, pues chupa como una esponja reseca. » ( Carlos 
Estrada.) 

«En el resguardo de la glorieta, se amontonaban 
los paisanos pobres, bebedores de caña y de gine- 
bra,... » ( Javier de Viana ; « Miseria .'... y; en Caras 
Y Caretas, n.° 370.) 

Esta voz está empleada en nuestra acep 
en el texto de Coronado transcrito en el art. 
Llapa. 

CAÑADA, s. f. Arg. Terreno bajo y ane- 
gadizo en el campo, por donde, cuando 
llueve, corre el agua como si fuese un arroyo 
ó un rio. — Parécese á nuestra acep. la i.^ 
que señala á esta voz la Acad., y en la cual 
también corre entre nosotros: «Espacio de 
tierra que hay entre dos montañas ó alturas 
poco distantes entre sí ». (V. Bañado y Es- 
tero. ) 

«El campo estaba cubierto de agua, y quebrándose 
en altos médanos, en cañadas profundas y guadalo- 
sas, nos obligaba á marchar despacio.» {Lucio V. 
Manstlla ; U.na Escurs. á los Indios Ranqueles; 1870, 
t. I, p. 94.) 

« A grave paso y lento, la cigüeña 
Recorre las cañadas, 
O rozando los juncos al alzarse 
Los abanica con sus alas blancas, » 



(Juan Zorrilla de San Martin; poema Tabaré ; 
1905, pág. 187.) 

« Del lugar en que anida el teru-tero 
Con cuidado se aleja. 
Por evitar sus gritos que de Blanca 
El dulce sueño interrumpir pudieran. 

Y sigue, y sigue, y cruza, unas tras otras, 

Las colinas desiertas ; 
Se pierde en el cardal de las cañadas, 

Y aparece de nuevo allá en la cuesta. ^> 
( Obra citada; pdgs. 190 y 191.) 



CAÑADÓN. s. m. Arg. Cañada honda. 

Esta voz está empleada en el pasaje del 
general Mansilla que hemos transcrito en el 
art. Accidente. 

También en la cita que hemos hecho de 
Yofruá en el art. Carrada. 

CAÑERO, s. m. Arg. Cultivador de caña 
de azúcar. || Arg. El que la vende á los azu- 
careros. 

« Los fabricantes azucareros combaten el proyecto 
presentado en Tucumán por los cañeros,»... ( Diario 
Los Principios, de Córdoba, de 5 de febrero de 1903 ; 
correspons. telegráf. de Bs. Aires.) 

CAPACHA, s. f. fig. y fam. Arg. Encierro, 
prisión. Úsase en las frases ir uno á la ca- 
pacha; estar, ponerlo, en la capacha, y 
otras semejantes. 

CAPARIDÁCEO, CEA. adj. y s. i. pl. Bot. 
(Arg.) Autores extranjeros residentes en la 
Rep. Arg. emplean esta voz estragada en 
tratados de botánica destinados á la ense- 
ñanza, en vez de la castell. caparídeo, dea. 

CAPATAZA, s f. Arg. Mujer del capa- 
taz, en la acep. 2." de la Acad., de « Persona 
á cuyo cargo está la labranza y administra- 
ción de las haciendas de campo ». 

CAPIA, s. f. Arg. Especie de maíz, cuyo 
grano es chato, dulce y tierno. (V. Ancua.) ¡| 
Arg. Masa de harina de capia y azúcar, 
vidriada con una capa más ó menos espesa 
de almíbar. (V. Harina de capia.) 

CAPIANGO. s. m. Arg. Animal terrorífi- 
co y fantástico, del cual nos da una idea el 
siguiente pasaje: 

«Además, el jefe» 'Juan Facundo Quiroga) «dispo- 
ne de unos hombres que se transfiguran en tigres, au- 
ténticamente. Son los capiangos, animales misterio- 
sos que nadie ha visto, pero que no permiten duda. 
El jefe los suelta hombres, de noche, y al entrar al 
real enemigo son fieras. ■» ( Víctor Arreguine; <^ El ca- 
ballo moro de Qniroga^; en Caras y Caretas, de 26 de 
agosto de 1905.) 

CAPISCÚA. s. m. Arg. En el dominó, el 
acto de ganar el juego por tener una ficha 
cuyas dos mitades son respectivamente igua- 
les á las de los extremos de la línea de las 
fichas jugadas. Así, habiendo, por ejemplo, 
en la fila de las fichas jugadas, un dos en un 
extremo y un seis en el otro, gana el juego 
el que, tomando la mano, está con la ficha 
dos y seis. || Arg. En el mismo juego, el 
acto de sacar la ficha cuyas dos mitades co- 
rresponden como se ha dicho á las de los 
extremos de las fichas jugadas. 

CAPITAL. — Capital federal. Arg. 
Distrito ferloral. 

CAPITÓN nADO, DA. p. p. de capito- 
near. Arg. f K. Capitonear.) 



CAP 



CAR 



93 



CAPITONEAR. (Del fr. capitonner.) v. 
a. Arg. Poner algodón, seda cortada, lana, 
estopa ó cerda entre dos telas, y después 
bastearlas; acolchar, ó colchar, según la 
Acad., voces que no corren en la Arg. en 
esta acep. j| Arg. Bastear un sofá, una silla, 
un sillón ú otro mueble semejante. 

CAPÓN, s. m. Arg. (territ. de Misiones). 
Caapaú. ( V. Caapaú . ) || Arg. Usada 
esia voz sola, como sustantivo, se entiende 
casi siempre referida ú. carnero capón, par- 
ticularmente al que se engorda para comerlo. 
— No corre en la Rep. Arg. en estas aceps. 
que le da la Acad.: « Pollo que se castra 
cuando es pequeño, y se ceba para comer- 
lo, il Haz de sarmientos que se hace para 
echarle en la lumbre. || fam. Golpe dado en 
la cabeza con el nudillo del dedo del cora- 
zón.» 

« El sindicato formado por hacendados capitalistas, 
presidido por el Sr. José María Palma, prepara una 
base de ensayo con el objeto de remitir á los merca- 
dos ingleses un lote de capones y vacunos conserva- 
dos con cuero é intestinos, como animales á sacrifi- 
carse.» (La Voz DEL IxTERioH, cüario de Córd., de 8 
de jiin. de 1904; sccc. telegráf.) 

Esta voz está empleada en el pasaje de 
Yofruá inserto en el art. Repuntar. 

CAPONADA, s, f. Arg. Conjunto ó mu- 
chedumbre de capones. ( V. Capón. ) 

CAPORREADA. s. f. Arg. Acción de 
caporrear. (V. Caporrear.) 

CAPORREADURA. s. f. Arg. Capo- 
rreada. (V. Caporreada.) 

CAPORREAR. v. a. Arg. Tratar mal á 
uno trayéndolo con violencia y golpes de 
una parte á otra, particularmente entre va- 
rias personas. La Acad. llama á esto, zama- 
rrear. ( V. Zamarrear.) 

CAPOTA, s. f. Arg. (pr. Córd.) Man- 
teo. 

« Aquí fué Troya. El calabrés se defendía á punta- 
piés, puñetazos y mordiscos, pe lo que los curiosos 
resolvieron darle una capota, sopando todos en el 
cuerpo del enfurecido calabrés >>,... ( Diario Los Prin- 
cipios, de Córd., de 1.° de mar. de 1906; secc. « Poli- 
ciales ». ) 

CAPOTEAR. V. a. Arg. (pr. Córd.) 
Mantear, en nuestra acep. — De lastres 
aceps. en que trae este verbo la Ac, sólo es 
conocida entre nosotros la de capear ó hacer 
suertes con la capa al toro ó novillo. 

CAPUCHINO, s. m. Arg. Caí. 

CAPUJAR. V. a. fam. Arg. Acertar uno á 
coger; tomar ó agarrar una cosa que viene 
por el aire. Todos los ladrillos que me volea- 
ron los capujé. Si no es Lucio, qiie capu- 
jó la jarra en el aire, se hace pedazos. \ 
■ fam. Arg: Arrebatar, quitar ó tomar una 



cosa con precipitación y violencia. || An- 
dar ó estar uno capujando á otro las 
palabras, fr. fig. y fam. Arg. Estar pis- 
pando y observando lo que dice, para refu- 
tarle ó contradecirle. — Es fuera de duda 
que este verbo se deriva del latino capere, 
tomar, agarrar. — La R. Acad. no lo trae en 
ninguna acep. Es muy usado en la Repúbli- 
ca Arg., particularmente entre la gente del 
pueblo. 

CARA. — Cara larga. Arg. Como com- 
plemento de los verbos estar, poner, poner- 
se, quedarse, y algún otro, con ó sin artícu- 
lo, con preposición ó sin ella, según el caso, 
denota estado de disgusto, ó sorpresa, por 
algún desengaño ó suceso desagradable. Lo 
hallamos á Fulano con la cara larga. 

A esta frase hace alusión don Carlos Ma- 
ría Ocantos ( Don Perfecto ; Barcelona, 
ipo2. pág. pá) en las palabras que van sub- 
rayadas: 

« Adopté mi sistema favorito, que era el de atufar- 
me : puse una cara de dos varas, me tragué la len- 
gua y dejé que el caballo me llevara sin importárse- 
me adonde ni por dónde, así fuera á los mismos in- 
fiernos ». 

II Echar á uno en cara una cosa. fr. fig. 
Arg. Decirle sus defectos. || ñg. Arg. Recor- 
darle algún beneficio que se le ha hecho. 
— En idénticas aceps. trae la Acad. la fr. fig. 
« echar á la cara, ó en la cara, á uno al- 
guna cosa » ; forma que no se usa en la 
Arg. II Estar uno con cara de brague- 
ta, ó con la cara como bragueta, 
fr. fig y fam. Arg. Estar como brague- 
ta de fraile. || Estar uno con cara de 
bragueta de fraile, ó con la cara 
como bragueta de fraile, fr. fig. y fam 
Arg. Estar como bragueta de frai- 
le. II Estar uno con cara, ó tener cara, 
de santo á quien se le ha pasado el 
día. fr. fig. y fam. Arg. Mostrar pena ó al- 
guna añigente preocupación en el semblan- 
te. II Hacerle uno buena cara á una con- 
trariedad, padecimiento ó trabajo, fr. fig. y 
fam. Arg. Tolerarlos, sufrirlos. || Hacerle 
uno mala cara á una cosa. fr. fig y fam. 
Arg.^ No gustarle, no ser ella de su agra- 
do. Ú. m. c. con negación, para significar 
lo contrario. No le hace mala cara al 
dulce. La niña no le hace mala cara 
al mozo. II Tener uno cara de palo. fr. 
fig. y fam. Arg. Tener poca vergüenza, 
te7ier cara de corcho — sin uso en la Arg. 



«El convencimiento de que la presidencia tiene que 
cerrar los ojos á sus manejos, soportarlos, hacerles 
buena cara «... (La Prensa, de Bs. Aires, de 18 de 
enero de 1908; primer art.) 



94 



CAR 



CAR 



CARACARÁ. (Voz guar., según el Dor- 
tor Granada.) s. m. Arg. Carancho. 

CARACOLILLO, s. m. Arg. Fideo en 
forma de caracol. Ú. m. c. en pl 

CARACÚ, s. m. Arg. Tuétano de los ani- 
males, particularmente el de las reses. || Arg. 
Hueso que lo contiene. 

«Quiere su itiercé que vuelva con el instrumento? » 
(era un acordeón con cuya música molestaba mucho). 
— « Le contesté con un caracú que estaba á mano, — 
en medio de una esplosión de risade los circunstantes.» 
(Lucio V. Mansilla; Una Esclrs. Á los Indios Ran- 
QUELKS ; 1870, t. II, p. 310 ) 

«Uno va por la vedara y camina trompezando con 
la comida., un caracú aquí, un espinazo allá!...» 
(Cu/c.NTos DE Fray Mocho (José S. Alvares); 1906; 
«Meimido al norte»; palabras de un hombre del 
pueblo.) 

CARACHA, s. f. Arg. (inter.) Sarna, 
particularmente en las personas. |¡ fig. y fam. 
Arg. Cualquier erupción cutánea con pi 
cazón. 

CARACHENTO, TA. adj. Arg. Que pa- 
dece de caracha. Ü. t, c. s. || Arg. Cubierto 
de las vesículas ó pústulas que produce esta 
enfermedad así en los hombres como en los 
animales Ú. t. c. s. — La Acad. no trae sino 
el sustantivo caracha. 

¡ CARACHO ! interj. fam. Arg. ¡Caray! 

CARAGUATÁ, s. m. Arg. « Planta de la 
familia de las bromeliáceas, de hojas estre- 
chas, recias y espinosas. Hay de ella varias 
especies : la una de hojas largas de seis á 
ocho cuartas, cuyas hebras sirven para hacer 
tejidos y cuerdas muy fuertes y resistentes, y 
que da un fruto semejante al ananá, pero 
despreciable por lo que al gusto respecta ; 
otra de hojas menos largas, que echa un 
tallo de unas tres cuartas y en él unas flore- 
citas de cuatro pétales blanco-rosados, y 
unos frutos comibles de forma semejante al 
dátil, también textil; la otra parecida á la 
segunda; y la parásita, que se cría en los 
árboles más elevados. || Hilo de esta plan- 
ta. II Su fruto. » (Daniel Graciada ; VoCAB. 

RÍOPLATENSE RAZONADO. ) — SegÚQ el 

mismo autor, del guar. caraguatá. Según 
don Samuel A. Lafone Quevedo, ccura, 
voz del Cuzco, es cuero, corteza, cascara. 

«Sumergido» (el indio) «en las aguas hasta el 
cuello, tiene la cabeza escondida dentro de una cala- 
baza hueca, con sus respectivos agujeros que le per- 
miten ver y respirar. Esta calabaza es igual á otras 
muchas que el cazador ha puesto anticipadamente en 
la laguna, y á cuya existencia ya se han acostumbra- 
do las aves. Apodérase de ellas sumergiéndolas de 
súbito, rápidamente, sin darles tiempo para gritar, 
de modo que las otras no se dan cuenta de la extraña 
desaparición de sus compañeras, á las que \r\n luego 
á juntarse en la bolsa de caraguatá.. » ( Nandnti : 
« Rasas autóctonas»; primer art.; en La Nación, de 
Bs. Aires, de 10 de erg. de 1906.) 



CARAJEAR. 

Ajo.) 



V. n Arg. Echar ajos. ( V. 



¡CARA JO! interj. fam. Arg. ¡Puta! |[ 
Arg. interj. fam. que denota extrañeza, 
asombro ó sorpresa. Entre la gente culta es 
tenida esta voz como muy ordinaria. 

¡CARAMBOLA! interj. fig. y fam. Arg. 
\ Caramba ! 

CARANCHO, s. m. Arg. Ave de rapiña, 
de vista perspicaz, como de cincuenta cen- 
tímetros desde la punta del pico hasta el 
extremo de la cola y unos ochenta de en- 
vergadura, poco más ó menos, de color 
pardo obscuro, en parte blancas las alas y la 
cola, corvos el pico y las uñas. Aliméntanse 
de animales muertos, sobre los cuales arman 
sus festines, congregándose en gran número, 
y comen también insectos, reptiles, pája- 
ros, etc. 

Véase en el art. Chajá el texto de Obli- 
gado donde emplea éste la voz Carancho. 

«Cuando pasa el pampero junto á los ranchos 
ya no lleva como antes notas bizarras : 
¡el fastidioso grito de los caranchos 
ha reemplazado al trino de las guitarras ! » 

( V. French Matheu ; « Los vencidos » ; en La 
Prensa, de 20 de sept. de Í905.) 

— «Vos sabes, hermano Policarpo, que yo soy 
como el carancho: ande hay carnija me abajo.» (Ja- 
vier de Viana ; " Enlre púrpuras» ; en el Sup/ein. de 
La Nación, de Bs. Aires, de 15 de mar. de 1906, pri- 
mera pdg.) 

« En el sitio del banquete no quedaron más residuos 
que las panzas, en las que se cebaron después algu- 
nos caranchos famélicos. ■•> (Lucio V. Mansiila ; Una 
EscuRS. .\ LOS Lnd. Ranqueles ; 1870, t. I. pág. 169.) 

« i Qué quieren esas gentes ? ¿ Por qué corren ? 

¿ Qué ven en las tinieblas ? 
4 A quiénes amenazan en el aire 

Y dirigen sus bárbaras arengas ? 

¡ Quién no lo sabe ! Espantan á las sombras 

Que en bandadas se acercan 
Al indio muerto, por cerrar sus ojos 

Y apagarle los fuegos. Ved: son esas, 

Esas que, con sus alas de carancho, 

Entre las ramas vuelan ; 
Ciirupirá las sopla y las revuelve. 
El negro Añanguasil viene con ellas. » 

[Juan Zorrilla de San Martin; poema Tabaré; 
ed. de 1905, pág. 144. ) 

CARAPACHAY, s. com. Arg. Nombre 
de los antiguos indios que habitaban las islas 
del delta del Paraná. - JNo es muy aventu- 
rado creer que se compone esta voz de la 
quichua ccara, cuero, y pacha, ropa, con el 
sufijo y — , propio de ciertos patronímicos 
indios. El Sr. Samuel A. Lafone Quevedo, 
en su precioso libro Tesoro de Catamar- 
QUEÑisMOS, trae lo siguiente: ((Carapan- 
chay. Patronímico en y de Indios, en Pisca 
Cruz, frontera de Bolivia. — Etim. : Ccara, 
cuero; apani, cargar; cha, hacer que; y, 
partícula patronímica equivalente á de, ó los 
de, ó hijo de. » El mismo autor, en la obra 
citada, trae este otro artículo : « Pacha. 



CAR 



CAR 



95 



Tiempo, ropa de indios. Voz aun usada 
cuando se quiere decir que ciertos indios 
se vestían á su usanza antigua. — Etim. : 
Ropa es Ppachha, según González Hol- 
guín. » 

« Al morador del Delta se le designa con el nombre 
de Carapachay, y vive en la isla con la familia y 
nunca le falta una canoa. — Cuando las islas del Delta 
se inundan en las grandes crecientes, los ranchos, 
generalmente mal construidos y sin las precauciones 
y elevación necesarias, son abandonados por la fami- 
lia del carapachay, que se refugia en tierra firme ; 
pero en el Paraná hay islas que no se inundan.» ( Vi- 
cente G. Qitesada.) 

¡CARÁSPITA! interj. fam. Arg. ¡Cas- 
pita ! 

¡ CARÁSPITO! interj. fam. Arg. Equivale 
á la casiell. / cáspita / <^ne también corre en 
la Arg. 

CARÁTULA, s. f. Arg. Frontis ó porta- 
da de un libro ó folleto. Frontispicio, fro7i- 
tis y portada son términos más generales, 
pues se aplican así á un edificio, como á un 
libro, folleto ú otra cosa, significando la 
fachada ó delantera de ellos ; carátula se 
refiere sólo á los libros ó folletos. — No 
corre en la Arg. este nombre en las aceps. 
que le da la Acad. Son éstas : « Careta, i.^ y 
2.^ aceps. I fig. Ejercicio de los farsantes. » 

CARAVANAS, s. f pl. Arg. Zarcillos ó 
pendientes con adornos colgantes. Esta voz 
va desapareciendo del lenguaje corriente en 
la Arg. Ú. t. en sing., para significar una de 
las pendientes. 

CARAYÁ, s. m. Arg. Mono de unas 
cinco cuartas de longitud, de color negro, el 
pecho pardo rojizo, feísimo y torpe, según 
el Dr. Daniel Granada ; de nariz ancha y de 
36 dientes ; sin abazones y sin callosidades 
en las nalgas ; de cola prehensil ; « de voz 
agria, lúgubre y fuerte » , como dice el autor 
citado, de la que le viene el otro nombre que 
tiene : tnono aullador. Habita en los montes 
de las cuencas del alto Paraná y del alto 
Uruguay y en los del Paraguay. He aquí la 
curiosa descripción que hace el Dr. Grana- 
da de este animal y sus costumbres : «Anda 
en cuadrilla, capitaneada por un jefe ; las 
madres llevan el hijo cabalgando á sus es- 
paldas. Contrasta, por su fiereza, con el 
caí, no menos que por su condición y hábi- 
tos. Aseguran que, perseguido, echa excre- 
mento en la mano, para lo que siempre 
está dispuesto (sin duda efecto del miedo), 
y se lo arroja al agresor ; que, herido, masca 
unas hojas y las aplica á la lesión : que la 
cabeza de la comunidad anuncia á giitos el 
peligro para que lo evite, quedando expues- 
to sólo el jefe, que arrostra la muerte con 
estoicismo : moribundo, se acomoda en el 



árbol de manera que su cadáver no vaya á 

dar á manos del matador cayendo al suelo. » 

Agrega el mismo autor : « Azara entiende 

que carayá se deriva de caayá, jefe del 

bosque, siéndolo de los diestros ó astutos : 

cara, destreza, astucia, etc. » 

CARCHAR. (Probablemente metátesis de 

charquear .) v. a. fam. Arg. {cap.fed.ypr. 

Bs. Aires. ) Entre dos combatientes ó vis- 

teadores, pegar el uno al otro más ó menos 

en la misma parte con las manos limpias, 

con palo ó vara, ó con arma blanca. 

— «íY lo carchó?— ¡Claro! Pa que otro lo ga- 
rrea! a, lo hice yo mesmo. ¿No le parece?* (£'í/o. Fació 
Hebeqtier; «El Manchao»; en el Sufl. Iltistr. de La 
Nación, de Bs. Aires, de 12 dejul. de 1906. ) 

Esta voz está empleada en el pasaje del 
mismo autor que hemos insertado en el 
artículo Humo, el que nos da más luz 
sobre el significado de este regionalismo 
platense. 

CARDA, s. f. Arg. (territorios del sur.) 
Lo que es esta planta, lo dice el general 
Lucio V. Mansilla en el siguiente pasaje de 
su EscuRS. Á LOS Indios Ranqueles 
(1870,/. II, págs. lípy 120). 

«A propósito de carda, no vayas á creer, Santiago 
amigo, que me refiero al cardo, que no ecsiste en la 
Pampa, propiamente hablando. — La carda se le pa- 
rece algo, es más bien una especie de cactus» {captns 
esiá en el texto), acrece hasta tres varas y produce 
unas bellotas verdes y granulentas, como la fruta 
mora, en las que, cuando están secas, se encuentra un 
gusanillo que es la crisálida del tábano. — La carda 
es un gran recurso en el campo. Su leña no es fuerte, 
pero arde admirablemente. Es como yesca, y las be- 
llotas, cuando se queman, forman unos globulitos pre- 
ciosos que parecen fuegos artificiales y distraen en 
sumo grado la imajinación «... — «La carda tiene 
otra virtud recóndita. — Cuando el caminante fatiga- 
do de cansancio y apurado por la sed, encuentra una 
carda frondosa, se detiene al pie de ella, como el 
árabe en el fresco oasis. Arranca el tallo, y en el al- 
véolo que queda entre las hojas, encuentra siempre 
gotas de agua cristalina, fresca y pura, que son el 
roció de la noche guarecido allí contra los inclementes 
rayos del sol.» 

CARDAL, s. m. Arg. Sitio poblado de 
cardos y otras hieibas inútiles. Según la 
Acad., cardizal; completamente i.in uso 
entre nosotros. 

Azara dice cardal. Véase el texto en el 
artículo Pajonal. 

«Intentamos galopar, pero en menos tiempo que 
canta un gallo enano me encontré tendido de boca en 
un cardal lustroso.» (Martin Gil; Prosa Rural; 
articulo « Una' noche' de perros o . ) 

« Si en' virtud de esos fenómenos de derivación que 
tan bien estudia el señor AbelUe, de cardo sacamos 
el lindo y expresivo cardal, de bellaco, bellaquear ó 
de baquía, baqtieano, añadamos sencillamente esas 
palabras á nuestro léxico propio, como todos los otros 
países americanos añadirán á los suyos las que for- 
men por el mismo procedimiento» .. (Miguel Cañé; 
Prosa Ligera ; Bs. Aires, 1903, p. 35. ) 

..., «descansando y ocultándose entre los cardales 
y pajonales,»... {Lucio V. Mansilla; Una Escurs, á 
LOS Indios Ranqoeles ; 1870, i, II, p. 6. ) 



96 



CAR 



CAR 



...,«unos alambres flojos hallados allá en la linde 
del campo, ó unos corderos muertos encontrados á la 
salida del cardal,»... (Cuentos de Fray Mocho; 
1906 ; « Enti'e dos males »; p. 15. ) 

«¿Sentís moverse ese cardal cercano, 
Y ese roce de cuerpos escondidos 
Que se arrastran, cual suele entre los juncos 
Arrastrarse callado el cocodrilo?» 

{Juan Zorrilla de San Martín ; poema Tabaké; 
ed. de 1905, pág. 157. ) 

El mismo autor antes citado emplea tam- 
bién esta voz en los versos que hemos trans- 
crito en el art. Cañada, 2." cita. 

CARDENAL. — Cardenal azul . A rg. 
Cardenal de color azul turquí. Este pájaro 
abunda mucho en Tucumán. 

CARDENILLO, adj. Arg. Aplícase al co- 
lor verde, como el de la yerba mate, y re- 
ferido á la pintura. ]] s. m. Arg. El mismo 
color, referido de la misma manera. 

CARDIACO, CA. adj. Arg. La voz espa- 
ñola aceptada por la R. Acad. es cardíaco, 
(esdrújula), de cuyo uso no faltan tampoco 
entre nosotros algunos ejemplos. 

CARDÓN. — Cardón de candelabro. 
Arg. Cereus quisco ; de la familia de las 
cácteas; tallos cilindricos. También se llama 
J^cle; en Chile, quisco, como todo cacto, se- 
gún don Zorobabel Rodríguez. Su fruto lle- 
va el nombre de tuna peluda y el de chula; 
es rojo cuando está maduro. Crece en Cór- 
doba, la Rioja, Catamarca, Salta, Jujuy, etc 
« Árbol que alcanza á una altura de más de 
seis metros, especialmente en los alrededo- 
res de las Salinas Grandes. Las h-utas son 
comestibles, y con ellas puede fabricarse un 
jarabe, y también aguardiente. La madera 
del tronco, cuyo diámetro tiene á veces me- 
dio metro, se usa en ciertas partes, v gr. en 
la Quebrada de Humahuaca (Jujuy), á falta 
de otro, para vigas de techos de paja, tablas 
de puertas, y, en las minas de Catamarca, 
sirve para trabajos de mampostería; no ex- 
puesta á las influencias de la humedad, dura 
siglos; sirve, además, para combustible.» 
(Jorge Hierónymus; Plantae Diaphori- 
CAE Florae Argentinas.) 

CARGUERO, RA. adj. Arg. Dícese de 
los animales que llevan la carga. — (( Car- 
guero, ra. adj. ant. Decíase del que lleva- 
ba alguna carga. » (Dice. Ac.) 

...,«las muías oargrueras no calan y levantaban 
acá y acullá como antes de llegar á la Alegre. » (Lu- 
cio V. Mansilla; Una Escurs. á los Indios Ranqueles; 
1870,t. I/p.82.) 

CARI. adj. Arg. Dícese de los galliná- 
ceos y su plumaje, cuyo color es formado por 
la combinación de puntitas blancas y ne- 
gras. II Arg. De coíor plomizo. Poíicho cari. 



CARICATURAR, v. a Arg. Hacer la ca- 
ricatura física ó moral de una persona. Ú. 
t c. r. 

CARICATURESCO, CA. adj. Ai^g. Pare 
cido á la caricatura ó ridículo como ella. 

«Humanidad caricaturesca y deforme, la multi- 
tud de las máscaras pululará esta noche en el recinto 
de los teatros, en las calles que alumbrarán los arcos 
eléctricos, que cruzarán las serpentinas »... (Stvlo; 
«Carnaval»; e« La. Nación^ de Bs. Aires, de 25 de 
fehr. de 1906.) 

CARIOFILÁCEO, CEA. adj, y s. Bol. 
(Arg.) Autores extranjeros residentes en 
nuestro país traen esta voz, en lug^r de la 
castell. cario/Íleo, lea, en libros de botánica 
destinados á la enseñanza. 

CARIZ, s. m. Arg. Según la Acad., caris 
( que se pronuncia cariz). 

CARNADURA, s. f. Arg. Las carnes de 
la res en relación á su mayor ó menor gor- 
dura. II Arg. Estado de la res, en el mismo 
sentido relativo de su mayor o menor en- 
gorde. 

« El capataz informaba sobre la pinta, carnadura 
y edad de los animales, que desfilaban al trote, por 
delante de la puerta, sobre cuyos listones se había 
subido.» {José María Veles ; Montes y Maravillas ; 
1906, p. 63.) 

CARNAVALEAR, v. n. Arg. Jugar al 
carnaval. 

CARNAVALERO, RA. adj. Arg. Que 
carnavalea, que juega al carnaval. Ú. m. c. s. 

CARNE. — Carne con cuero. Arg. 
Carne clásica del país, muy común en los 
banquetes y paseos campestres. Consiste en 
un asado con el cuero del animal, que ha de 
ser vacuno, particularmente una baquillotta. 
Constituye uno de los platos mas suculentos 
y sabrosos de la mesa criolla. 

CARNEADA, s. f. Arg. Acción de car- 

?iear. 

«Unas cuantas manchas de sangre que tenía en la 
manga de la camisa, cerca átl pufio, dijo que debían 
ser de la carneada. — Efectivamente, esa mañana 
había estado en el matadero del ejército,^)... (Z,7<c/o V. 
Mansilla; Una Escurs. á los Indios Raxqueles; 1870, 
t. I, p. 61. ) 

CARNEADOR, RA. s. m. y f. Arg. Per- 
sona que carjtea. Hay mujeres, en nuestro 
país, muy diestras en la carneada de reses 
del ganado menor. 

«Uno le puso» (á la ternera) «el taco de la bota 
labrada en el vientre y otro le apretó el hocico, mien- 
tras el carneador le hundía el cuchillo hasta la vi- 
rola.» {José María Veles; Montes y Maravillas; 
1906, p. 65. ) 

CARNEAR, y. a. Arg. Desollar la res y 
descuartizarla. Ú. t. c. n. || Ai'-j. Descuarti- 
zarla, aunque sea con cuero. Ú. t. c. n. 

«...; montar alguna vez un caballo de su marca _y 
carnear. siquiera un día, una oveja de su señal ; ... » 
{Javier de Viana; <f Miseria ! ... »/ en Caras y Care- 
tas, n." 370. ) 



CAR 



CAR 



97 



«Habían enlazado una vaca gorda 3' se disponían á 
carnearla. »(i^»c/'o J''. Mansilla : U.va Escurs. á los 
Indios Ranqürles ; 1870, t. II, p. 24. ) 

...,<■: corto alambrados, carneó y llevó haciendas 
vacuna, lanar y caballar. » ( L.v Prensa, de 1° de oct. 
ríe 1907 ; « Situación de Corrientes ». ) 

CARNEREAR, v. a. fam. Arg. Eliminar, 
descartar á una persona como candidato á 
un puesto ó empleo. — «Carnerear, a. Lle- 
var la pena de los carneros que entran en 
alguna parte á hacer daño. » (Dice. Acad. ) 
Sin uso en la Arg. 

«Serán carnereados los restantes, » ( se refiere á 
unos diputados). ( El Nacional, de Bs. Aires.de 22 
de jun. de 1907 ; « Palpito de actualidad >>. ) 

CARNERISMO. s. m. fig. y fam. Arg. 
Cualidad de camero, nuestra acep. 

CARNERO, s. m. fig y fam. Arg. Dícese 
del que, sin voluntad ni dictamen propio, 
sigue las inspiraciones de otra persona. Ú. 
c. en la fr. ser un carnero. 

El diario Los Principios, de Córd., de 
29 de dic. de 1907, en su primer art., trae 
lo siguiente, donde emplea el participio acar- 
nerado como derivado de carnero en núes 
tra acep. : 

... «porque el César pensaba que el gobierno es de 
aquellos que han nacido naturalmente acarnerados, 
y en manera alguna de los que á diario sintieron las 
dulces seducciones del deber y de la moral política ». 

CARNERO.— Carnero Lincoln. Arg. 
Comprende cierta raza de carneros que se 
distinguen por la cara blanca, su carencia 
de cuernos y su lana esponjosa, fina, liviana 
y suelta. |i Carnero Rambouillé. Arg. 
Se caracteriza por su lana abundante, pe- 
sada, espesa, de pelos cortos y de gran ren- 
dimiento, debido esto último á la circuns- 
tancia de tener estos animales, á diferencia 
de los carneros Lincoln, la piel rugosa. Su 
cara está toda cubierta de lana. 

CARNERO — Cantar uno para el car- 
nero, fr. ñg. y fam. Arg. Morir. Dícese par- 
ticularmente cuando el enfermo no tiene ya 
remedio. || Echar al carnero un artículo, 
una producción literaria, un suelto de cró- 
nica, fr. fig. y fam. Arg. Tirarlo al canasto, 
desecharlo, no darle cabida en las columnas 
del diario ó periódico al cual lo ha remitido 
el autor. 

«Yo soy el tambor Garrido... hasta dentro de un 
rato, porque no tardaré en cantar p' al carnero.» 

< Mifíiiel Jatinsarás ; « La última diana » ; en el se- 
manario de Bs. Aires Caras y Caretas, de 28 de 
mayo de 1904. ) 

CARNET. (Vozfranc. ) s. m. Arg. Li- 
breta ó cartoncillo artísticamente impreso, 
que se reparte entre los concurrentes á un 
baile, y en el cual están anotadas por su or- 
den todas las danzas que se bailarán en la 
fiesta; y tiene por objeto apuntar en el lugar 
correspondiente, con un lápiz que al efecto 



suele estar adherido al cartón por un cor- 
doncillo de seda, los nombres de las perso- 
nas con quienes se tiene compromiso de 
bailar. |¡ Arg. Libreta de apuntes. 

«Entre familias de la buena sociedad >>, dice el se- 
ñor V. Darago, « ha quedado sancionada la costumbre 
de repartir á todos los invitados un Carnet de baile, 
que consiste en un elegante cartoncito que tiene im- 
presas por orden todas las danzas que se bailarán en 
la fiesta. — En este caso, el caballero que invita á una 
dama, debe presentarse y formular su invitación poco 
más ó menos como sigue : Señorita, ¿ me permite ins- 
cribirme en su carnet para los Lanceros ? Si ella 
acepta, el caballero inscribe sus iniciales al margen 
del baile solicitado en el Carnet de la dama, y ofrece 
el suyo para que la dama haga en él idéntica anota- 
ción. Si el Carnet de la dama estuviese ya completo, 
así lo hará notar al caballero solicitante, excusándo- 
se con gentileza y amabilidad.» ( La Danza y la Ur- 
banidad ; Bs Aires, 1908, p. 52. ) 

«La conoció en la calle Tacuarí, en un baile de car- 
naval, y aprovechando de su disfraz le cantó en dulce 
guaraní las lindas canciones de la tejedora de ñandu- 
ty.— Joven é inexperta, con su corazón libre de pa- 
siones, á pesar de sus quince abriles y de ser bonita, 
quedó extasiada con los últimos ecos de los versos de 
Guido Spano ( * ). Esa noche su carnet de baile sólo 
anotó el nombre de Manuel González. » ( Diario Tri- 
buna, c/t' /7 rfe ag. de 1906; secc. «Policía», suelto 
« Muchos tejidos de ñanduty ». ) 

«Mientras él, cortés y frío, solicitaba de ella el ho- 
nor de acompañarla, y ella, por disimular, miraba en 
su carnet si tenía el ambigú comprometido,»... ( G. A. 
Martines Zuviria; Pequeñas Grandes Al.mas : 1907 , 
p.142.) 

CARONA, s. f. Arg. Pieza de suela ó de 
cuero crudo, generalmente labrada, que cu- 
briendo las caronillas de la cabalgadura, va 
inmediatamente debajo del recado ó basto. 
II Andar uno con las caronas ladea- 
das, fr. fig. y fam. Arg. Andar en desgra- 
cia, irle mal en sus negocios ó asuntos. Del 
que pierde ó tiene probabilidades de perder 
un pleito, se ha declarado ó está por decla- 
rarse en quiebra, ó en sus amores no es co- 
rrespondido, se dice que anda con las 
caronas ladeadas. 

«Obtenido este resultado previi^to, se presenta el 
maestro con un cuero ó carona en la mano, y sin más 
preámbulos, acomete al discípulo á cuerazos, con tal 
furia, que parece se tratara de apagar algún incen- 
dio. »( Míí/'í/m 6' ¿7; Prosa Rlral; (f.Doma criolla»,) 

<< Les di buenos caballos, los vestí, les di carabinas, 
de las que hicieron recortados, y una lata de caballe- 
ría para llevar entre las caronas. » ( Lucio V. Man- 
silla; Una Escurs á los Indios Ranqueles ; 1870, t. 
I,p. 109. ) — « Le hice dar un poncho calamaco que 
llevaba entre mis caronas.» (Obra y t. citados; 
p.173.) 

<•< Todos llevan á sus prendas, 
que, en la más blanda carona, 
hacen flotar sobre el anca 
los lindos trajes floreados. » 

{Daniel D. Albornoa; «Aires criollos-»; en Caras 
Y Caretas, de 20 de oct. de 1906. ) 

«Otros» (llevaban) «un recado viejo sobre una 
carona listada de tonos verdes, fajado con una cincha 
de cuero crudo.» (ybsí/ María Veles; Mostes y Ma- 
ravillas ; 1906, p. 67. ) 

CARONILLA. s, f. Aj^g Cada uno de los 
pedazos de tela gruesa acojinados que se 



(* ) « La Tejedora de ñanduti » pertenece al poeta 
oriental señor Victoriano E. Montes. 



98 



CARR 



CARR 



ponen en el sillar de la cabalgadura, entre 
éste y la carona. (V. Carona. ) Suelen lle- 
var también caronillas las caballerías de 
carga. |1 Caronilla abajera. Arg. La que 
va sobre el lomo, á diferencia de las que van 
sobre ella. En castellano es conocida con 
el nombre de sudadero, que no corre en la 
Argentina, 

«Algunos peones se colocaban alrededor de una 
mesa que tenía por carpeta una oaronllla bastoneada 
de rojo y verde, >>.. (José María Veles; Montks y 
Maravillas ; Córd., 1906, p. 44. ) 

CAROZO, s. m. Arg. Hueso ó cuesco 
grande, particularmente el del durazno. — Se- 
gún la Acad : « m. pr. Gal. Raspa de la pa- 
nocha ó espiga del maíz. || pr. Gal. Corazón 
ó parte central de las manzanas, las peras y 
otros frutos. » No corre en la Argentina en 
estas aceps. 

CARPINCHO. ( Acaso de las voces caca- 
rías ccara, de cuero, y pintoe, caña brava, 
pues comúnmente se confunde en esta len 
gua, según el Sr. Lafone Quevedo, la t con 
la ch.) s. m. Arg. Cuadrúpedo de piel re- 
sistente y dura con pelos gruesos y puntia- 
gudos como espinas. 

«Los zorzales se esconden; á lo lejos 
Gritando el leru-tero se agazapa; 
Sale á pacer la nutria, y el carpincho 
Deja su cueva al pie de la barranca. » 
{Juan Zorrilla de San Martin; poema Tabaré; 
ed. de 1905, pág. 115. ) 

Esta voz está empleada también en los 
versos del mismo autor que hemos transcri- 
to en los arts. Chicha y Tubichá. 

... « la extraña boda de la nutria y el jabalí, proge- 
nitores de! carpincho»... (Cuentos de Fray Mocho; 
1906; " Cada cual se agarra con las uñas que tiene »; 
pág. 17. ) 

CARPIR V. a. Arg. Arrancar con el es- 
cardillo los cardos y otras hierbas de los 
sembrados para que no hagan mal á las 
plantas y mieses ; escardar, voz corriente 
también en la Arg. — (( Carpir. (Del lat. 
carpere, arañar. ) n. Reñir, pelear, arañar. 
Ú. t. c. r » (Dice. Ac.) Completamente des 
conocido en la Rep. Arg. 

CARQUIEJAL. s. m. Arg. Sitio poblado 
de carquiejas. 

Esta voz carquiejal está empleada en 
el pasaje del general Mansilla inserto en el 
art. Bañado. 

CARRADA, s. f. Arg. Carga más ó menos 
completa que lleva un carro, y particular- 
mente de cosas sueltas. Carrada de muebles, 
de piedras, de arena, etc.; pero si se lleva un 
piano, un aparador ó cualquier otro objeto 
solo, no se dice carrada, sino viaje, por 
la idea de acarreo ó transporte que envuel- 
ve. — La Acad. trae carretada en estas 



aceps.: « Carga que lleva una carreta ó un 
carro. || Medida que se usa en Méjico para 
vender y comprar cal. Consta de doce car- 
gas de diez arrobas cada una. |1 fig. y fam. 
Muchedumbre ó cantidad grande de cosas 
de cualquiera especie. I| A carretadas, 
m. adv. ñg. y fam. En gran copia ó abun - 
dancia. » En la 2.^ acep. no lo usamos nos- 
otros ; en la 3.^ y en el m. adv., sí. Respecto 
á la i.^, ya hemos dicho cómo llamamos por 
aquí la carga que lleva un carro, pero carga 
de cosas sueltas, y más ó menos completa: 
carrada, no carretada. Si esta carga, tal 
como la hemos determinado, la lleva una 
carreta, entonces decimos carretada. Tam- 
bién se usan estas expresiones: media carra- 
da, media carretada, cuando la carga es 
la mitad. Media carrada de arena, media 
carretada de sandías. 

<■<..., y un domingo por la mafiana fué á cortar con 
los muchachos una carrada de duraznillo en el ca- 
ñadón. » ( Yofruá; <iLos milagros de la Argentina — 
Las vivesas de Sapiio »/ en La Nación, de Bs. Aires, 
de 12 dej'un. de 1906 ; primer art. ) 

CARRASPEO, s. m. Arg. Compostura 
que, á causa de la molestia producida por la 
carraspera, se hace de la garganta, prefirién- 
dose una voz áspera y ronca. 

« Enrique, tras ligero carraspeo, seguido de un 
trago de aromático café, habló de esta manera. » ( J. 
Antolines; << Un ho'iihre bien edttcado>> ; en p b t, 
semanario de Bs. Aires, de 19 de mayo de 1906, 
p. 41. ) 

CARRERISTA, adj. Arg. Aficionado á 
las carreras y que especula en ellas. Ú. m. c. s. 

«Toda, por supuesto, gente de tono: socios del Club 
del Progreso, del Jockey Club, carreristas distin- 
guidos,»... (Julián Martel ; La Bolsa; Bs. Aires, 
1905, p. 40.) 

CARRETA, s f. Arg. Especie de máqui- 
na de transporte que usan nuestros paisanos, 
de des ruedas sin llanta, las cuales tienen en 
lugar de ésta otras camas ó pinas super- 
pue3tas á las comunes. Es más larga y mu- 
cho más alta que el carro que se usa para el 
trajín ó acarreo de mercaderías en las ciu- 
dades; cerrada por sus costados, y aún por 
detrás, con quincha ó zarzo tupido, general- 
mente de simboles, y arriba con toldo ó cu - 
bierta del mismo material en forma de bó- 
veda. Tiene pértigo, á cuyos lados van un- 
cidos los bueyes. La carreta suele ir tirada 
casi siempre por varias yuntas, y sirve para 
transportar de un lugar á otro productos del 
país y otros muchos objetos de comercio, 
como también personas, y hasta familias en- 
teras, las que, con aquéllos, van defendidos de 
la intemperie (y antes lo eran de peligros ma- 
yores en los largos viajes y travesías ) por la 
construcción particular de estos vehículos, 
especie de cuartos ó castillos movibles, pues 



CARR 



CARR 



99 



llevan muchas veces ventanas, y puerta ade- 
lanie. Probablemente debido á esta construc- 
ción y al doble destino que tuvieron en ia 
época de las depredaciones de los indios y 
salteadores de caminos, se llamaron también 
castillos, nombre que aun todavía conservan. 
Véase en el art. Tropa el texto de Sarmien 
to, donde éste explica el importante papel 
que estaban llamadas á desempeñar las tro- 
pas de carretas en las vastas soledades del 
territorio argentino. || Arg. Especie de carro, 
que se diferencia de la carreta arriba descri- 
ta, en que no tiene toldo, ni puertas ni ven- 
tanas. En ellas traen los paisanos sus frutas, 
cereales, cueros, lana, cerda, carbón, etc. 
Llevan también el nombre de castillos. || 
Arg. Especie parecida á la precedente, tos- 
ca, como ella, de la cual se distingue en que 
está abierta no sólo por delante sino también 
por detrás, y en los costados, sobre los vara- 
les, no hay más que estacas escuetas. Las 
carretas que usan los campesinos para 
conducir leña no recortada, son de esta 
clase. También suelen llamarse castillos, 
como las anteriores. ¡| Carreta toldada. 
Arg. Carreta, i.^ acep || Carreta tucu- 
mana. ^r^. Carreta, i.^acep. 1| Picarla 
carreta, fr. fig. Arg. Picar los bueyes que 
tiran de ella para hacerla marchar. — «Ca- 
rreta, f. Carro largo, angosto y más bajo 
que el regular, cuyo plano se forma de tres 
ó cinco maderos separados entre sí, y el de 
enmedio más largo, que sirve de lanza, don- 
de se uncen los bueyes que tiran de él. Tiene 
sólo dos ruedas sin herrar, las cuales lle/an 
otras segundas pinas de madera en lugar de 
llantas. || Carro cerrado por los lados, que 
no tiene las ruedas herradas sino calzadas 
con pinas de madera. || cubierta. Galería 
en la fortificación, que antiguamente servía 
en los ataques de plazas para llegar á cu- 
bierto á la muralla. » (Dice. Acad.J 

'< Un día, paseábame yo A lo largo de la sombra que 
proyectaba mi alojamiento, que era una hermosa 
carreta.» {Lucio V. Mansüla; Una Escurs. á los 
Indios Ranqueles ; 1870, t. I, p. 41. ) 

Esta voz está empleada en el 2p pasaje 
de Yofruá inserto en el art. ¡ Che ! y en el 
del mismo autor transcrito en el art. Tropa. 

« Por el mismo caminito que el año 1745, en pesada 
carreta tncnmana, llegara de Córdoba la abadesa 
Ana Arregui, á fundar el primer monasterio en 
ésta,»... ( Pastor S. Obligado ; <■< Una santa argenti- 
na — Tradición de la época del virrey Arredondo »; 
en el Supl. Ilustr. de La Nación, de 5 de jul. de 
1906. ) 

« Es cosa que pasma verlos desde chiquitos cruzar 
los campos solos, á toda hora del día y de la noche, 
en un mancarrón ó picando una carreta. « ( Lucio 
V. Mansilla; Una Escurs. á los Indios Ranquíles ; 
Bs. Aires, 1870, t. II, p. 40.) 



\ CARRETADA, s. f. Arg. Véase lo que 
significa este nombre entre nosotros, en Ca- 
rrada. 

CARRETILLA, s. f. Arg. Carro común, 
de menores dimensiones que la carreta. || 
Arg. Carga de una carretilla, aun la de 
mano. || pl. fig. Arg. Mandíbulas. Los mu- 
chachos suelen hacer carretillas de las 
quijadas de los animales y cargarlas de leña, 
llevándolas tirando con cuerdas, de una 
parte á otra, por entretenimiento. Lo raro 
es que este nombre haya pasado á significar 
las mandíbulas de las personas, con excep- 
ción de la quijada de los animales. 

«Detrás de mí iba una carretilla exprofeso.— 
Acerquéme primero á Linconao )' después á los otros 
enfermos ; habléles á todos animándolos, llamé algu- 
nos de sus compañeros para que me ayudaran á su- 
birlos al carro.» (Lucio V. Mansilla; Una Escurs. 
Á LOS Indios Ranqueles ; 1870, t. I, p. 15.) 

CARRETÓN, s. m. Arg. Carro grande, 
pesado y sólido, á modo de un cajón abier- 
co, con toldo de lona ó lienzo, de dos ó cua- 
tro ruedas, generalmente con varas: los hay 
también con pértigo. Las reses carneadas en 
los mataderos, suelen transportarse á los 
mercados en carretones. — En ninguna 
de las aceps. que da la Acad. á esta voz, la 
usamos nosotros. La x^ se aproxima algo á 
la nuestra ; es ésta: « Carro pequeño, á modo 
de un cajón abierto, que tiene dos ruedas, y 
lo puede tirar una caballería, y también suele 
tener cuatro y tirarse por dos ». 

CARRO. — Pararle á uno el carro, fr. 
fig. y fam. Arg. Contenerle, reprimirle en 
sus palabras ó acciones cuando no están 
conformes con la razón ó la justicia, ó en- 
trañan un abuso ó extralimitación de facul- 
tades. II Tirarle uno á otro el carro, fr. 
fig. y fam Arg. Acompañar ó servir de bra- 
cero á la persona que va al cuidado de una 
niña, para que el pretendiente de ésta vaya 
con ella. Antonio le tiró el carro ájuan. 
— (( Tirar del carro, fr. fig. y fam. Pesar 
sobre una ó mác personas exclusivamente el 
trabajo en que otras debieran ó pudieran to- 
mar parte. » (7Jicc. Ac.J No corre en la Arg. 
en esta acep. 

CARROUSEL. (Vozfranc.) s. m. ^r^. 
Ciertos juegos públicos de destreza en corri- 
das de á caballo, en; carruaje ó de á pie, y 
en los que suele hacerse correr también á 
animales que no son de la especie caballar. 
Pronunciase carusel (\a s, z franc.) 

«También la sociedad Pro patria proyecta dar un 
hermoso carroussel» (así está en el impreso, con 
dos eses, por error) « el 12 del entrante. » ( Diario Los 
Principios, de Cord.. de 22 de sept. de 1906; secc. 
"Dia Social-»; suelto: «El oarroussel de la Pro 
patria ». ) 



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CAS 



CAS 



CARRUAJE, s. m. Arg. Coche, particu- 
larmente el de cuatro ruedas y que sirve para 
paseo. — (( Carruaje, m. Conjunto de ca- 
rros, coches, calesas, etc., que se previene 
para un viaje. || Vehículo que tiene ruedas y 
sobre ellas camina, como carro, coche, etc. I 
ant. Trato ó trajino con carros, coches, ca- 
lesas, etc. » (Acad.) En ninguna de estas 
aceps. corre en la Rep. Arg. 

En la única acep. en que los argentinos 
usamos esta voz, está empleada en el texto 
de La Opinión transcrito en el art. Tu- 
rista. 

« Y el cochero inglés, enfundado en su blanco ca- 
pote de goma, que le daba el aspecto de un hombre de 
mármol, señalaba, inclinándose sobre la portezuela, 
el mundo de carruajes que llenaba la plazoleta de la 
Bolsa. » ( Julián Mariel; La Bolsa ; Bs. Aires, 1905, 
pág. 13.) 

'< Y se dirige en su carruaje, ansiosa. » ( Casimiro 
Prieto,' « Sinfoiiia»; en Caras y Caretas, n." 370.) 

« Máximo iba á tomar su carruaje, que lo esperaba 
á la distancia. » ( César Dnayen ( Entma de la Barra 
de de la Barra); Stiílla ; Bs. Aires, 1905, pág. 178.) 

« Montiel y Primitivo subieron á uno de esos carros. 
Lo cierto es que, entre éstos, los había que eran me- 
jores y, sobre todo, más seguros que esos pobres ca- 
rruajes que parecían sombreros abollados andando 
sobre ruedas.» (Enrique E. Rivarola: Amar al 
VUELO ; Bs. Aires, 1905, p. 4O.) 

CARTA. — A la carta, m. adv. Arg. 
Úsase en los hoteles, restaurants, etc., para 
significar que se cobra ó paga la comida 
según el valor de cada plato. Comer á la 
carta. 

CARTABONEAR. (De cartabón.) v. n. 
Arg. Tomar la medida con el cartabón. Ú. 
t. c. a. II fam. Arg. Tomar una medida con 
cualquier instrumento que no sea cartabón. 
Ú. t. c a. 

« Luego que me desocupé de ciertos quehaceres, hice 
traer á mi presencia al nuevo destinado para cono- 
cerle é interrogarle sobre su falta, amonestarle, oar- 
tabonearle y ver á qué compañía había de ir. » (Lu- 
cio V. Mansilla; Una Escurs. á los Indios RANyuELES ; 
1870, t. I,p.39.) 

CARTONERÍA s. f. Arg. Fábrica de car- 
tones. II Arg. Casa donde se venden 

CARTONERO, RA. s. m. y f. Arg. Per- 
sona que tiene por oficio hacer cartones. || 
Arg. La que los vende. 

CARTUCHO, s. m Arg. Cucurucho, se- 
gún la Acad., voz no usada en la Arg. 

CARURA, s. f. Arg. Cualidad de caro ó 
subido de precio. Esía carura no tiene ra- 
zón de ser . ¡ Qué q,2íT\x.V2í\ II ftg. Arg. Cosa 
cara. No compraré esta carura. 

CASA.— Casa amueblada. yír_^. Aque- 
lla en que, mediante cierto precio, se da alo- 
jamiento con muebles, pero sin comida. || 
Casa de Inquilinato. Arg. La que con- 
tiene muchos cuartos reducidos, por lo co- 



mún con acceso á patios y corredores, en 
que viven distintas familias poco acomoda- 
das. En caslell., casa de vecindad, corral, 
corral de vecindad, y en Murcia, casa de 
moradores; sin uso en la Rep. Arg. || Casa 
fuerte. Arg. La de negocio en grande es 
cala y al por mayor. Según la Acad.: «La 
que se fabrica en forma de casa, para habi- 
tar en ella, con fortalezas y reparos para de- 
fenderse de los enemigos. || La muy acauda- 
lada » No se usa en estas aceps. en la Ar- 
gentina. II Las casas. Arg. Casa, en el 
campo. — La Acad. trae este nombre en plu 
ral como ant. en la acep. general de « edifi- 
cio para habitar». 

«..., vi á mis dos compañeros correr en dirección á 
las casas...» (_ Miguel Cañé ; Juvenilia; Bs. Aires: 
1901, p. 137.) 

..., «la cu^l » (quinta) «estaba situada en un bajo, á 
inmediaciones de las casas.» (José María Veles, 
Montes y Maravillas; Córd., 1906, p. 7.) 

CASAL s. m. Arg. Pareja de animales, 
particularmente domésticos, macho y hem- 
bra.--Nosotrossolemostambién emplear esta 
voz para significar pareja de hombre y mujer. 
En la Rep. O del Uruguay, también. Ü. mu- 
cho en esta forma diminutiva : casalcito. 
— «Casal, m. ant. Solar ó casa solariega. |¡ 
ant. Casería, casa de campo. » (Dice. Ac.) 
No corre tampoco en la Arg, en estas aceps. 
— La Acad., en el Suplemento de su Dice, 
de 1884, registra casar como voz de Améri- 
ca, en la acep. de « Pareja de animales do- 
mésticos, macho y hembra, del género epi- 
ceno » En la edición de i'^99 suprimió esta 
acep. Es desconocido este nombre en la 
Rep. Arg. 

«En estas zonas abundan los pumas, y en el paraje 
denominado Cerro de los Muertos, dimos caza á un 
hermoso casal, que nos proporcionó exquisito man- 
jar.» (Aarón de Anchorena; Á través de la Patac.o- 
nia; en Caras y Caretas, semanario de Bs. Aires, de 
10 de mayo de 1902.) 

«Hay entre los casales de danzadores 
Uno que es el primero de los mejores: 
Ella es una morocha de labios rojos 
Que la lumbre del alba lleva en los ojos, 
Y que al posar airosa su pie en el suelo 
Suele mostrar la media color de cielo.» 

(Carlos Roxlo; «.La reconciliación ».) 

«El sol iba subiendo, iluminando, calentando. El 
casal de barcines» (¿barcinos?) « rabones y ayunos, 
daba vueltas en silencio, olfateando, mirando al amo 
con miradas que parecían decir:—» ¿Hoy tampoco car- 
neamos, patrón?» (Javier de Viana; «La carta de la 
suicida»; en el semana, ilustr. de Bs. Aires Caras y 
Caretas, de 28 dejul. de 1906.) 

CASCABELEAR, v. n. Aj^g. Hacer ruido 
de cascabeles ó como de tales. — «Cascabe- 
lear. {'Dt cascabel ) a. fig. y fam. Alboro- 
tar á uno con esperanzas lisonjeras y vanas 
para alguna cosa. || n. fig. y fam. Portarse 
con Hgereza y poco juicio ». (Dice. Ac.) 



CAS 



CAS 



101 



Esta voz está empleada en nuestra acep 
en el texto de Martel transcrito en el artícu- 
lo Breke. 

CASCANUECES, s. m. Ar^-. Instrumen- 
to, por lo común de hierro, que sirve para 
cascar ó romper la cascara de las nueces, 
avellanas y almendras. 

CASCARA. — Cascara rueda, s. f. Ar^-. 
(provs. Ínter.) Juego de muchachos en que, 
tomados de la mano, dan vueltas en torno, 
estando uno en el medio. || Dar á uno cas- 
cara de novillo, fr. fig. y fam. Arg. Cas- 
tigarle con lazo, chicote ú otra cosa seme- 
jante. 

CASCARILLA, s. f. Arg. Contar ea alba 
Gr. Arbusto, ó árbol, de la familia de las ru- 
biáceas, de tres á cuatro metros de altura; 
crece en Jujuí, Oran y Bolivia. Su corteza es 
remedio contra la fiebre intermitente y las 
indigestiones ; es emética y laxante. || Arg. 
Pogo/iopus febrifugics. De la familia de las 
rubiáceas. Árbol de mediana altura; crece 
en Jujuí, Oran y Bolivia. La corteza se em- 
plea como remedio eficaz para fiebres inter- 
mitentes, según Hierónymus. 

CASCARRIA, s. f. Arg. Pringue, mugre, 
suciedad ó porquería seca y endurecida, pe- 
gada en la lana de las ovejas ó en la piel del 
cuerpo de las personas, particularmente en 
las extremidades y en las rodillas. — El señor 
Daniel Granada trae cascárrea (forma inu- 
sitada entre nosotros) en la acep. de « ex- 
cremento del ganado ovejuno», acep. menos 
comprensiva que la nuestra. — Es posible que 
se derive esta voz de cascara, ó que sea el 
vocablo español cascarria, que habrá cam- 
biado entre nosotros su genuino sentido, 
pues lo define así la Acad.: «Lodo ó barro 
que se coge y seca en la parte de la ropa 
que va cerca del suelo. Ú. m. en pl. » Reco- 
mendaría á mis compatriotas, que, en esta 
acep , empleasen más bien la voz :¡arpa, que 
es equivalente á la cascarria española, pues 
así evitarían la hilaridad que causaría el uso 
de este término, que, aunque diferenciado 
del nuestro por la s, traería á la memoria 
una cosa tan baja y distinta de lo que se 
querría significar. 

CASCARRIENTO, TA. adj. Arg. Que 
tiene cascarria. Ú. t. c, s. — La Acad. trae 
cascarriento, ta como adj. fam., en esta 
acep. : « Que tiene muchas cazcarrias » . 
Pero véase en nuestro artículo Cascarria 
lo que dicha corporación entiende por su 
voz cascarria, con z. 

CASCO, s. m. Arg. Cada una de las di- 
visiones interiores de la naranja. En caste- 



llano, gajo, voz que no usamos nosotros en 
esta acep., y que en España se aplica tam- 
bién á las partes en que se dividen interior- 
mente varias otras frutas, como la granada, 
la nuez, etc. También dicen los españoles 
cacho. II Arg. Pedazo de una fruta, particu- 
larmente hecha dulce, no siendo de naranja, 
en cuyo caso se entenderá siempre en nues- 
tra i.^ acep. Un casco de durasno, de 
7nansana, de tuna. (V. Arrope de cas- 
cos.) II Casco de caballo. Arg. (V. Can- 
grejo CASCO DE CABALLO.) || CaSCOS du- 
ros. fr. fig. y fam. Arg. Rudeza, dificultad 
grande para aprender lo que se estudia ó 
para comprender las cosas. Es nii individuo 
de cascos duros. Tiene cascos mtiy du- 
ros. II Calentarse uno los cascos, fr. fig. 
y fam. Arg. Equivale á la frase castell. rom- 
perse uno los cascos, que también corre en 
la Arg. y que define así la Acad.: «Fatigarse 
mucho con el estudio, ó procurando investi- 
gar alguna cosa » . 

CASCOTAZO. s. m. Arg. Golpe dado 
con un cascote. || Arg. Acción de tirar 
con él. 

« Los muchachos, al verlo » ( al paredón de las aguas 
corrientes) , « han hecho lo que hacen siempre que no 
saben lo que hay detrás de una pared: tirar casco- 
tazos al vacío.» {Diario La Nación, de Bs. Aires, 
de 6 de septbre. de 1903 ; «.El paredón de las aguas 
corrientes». ) 

CASCOTE, s. m. fig. y fam. Arg. Hom- 
bre casado, de auien las niñas solteras no 
pueden abrigar esperanzas amorosas. 

<>La dueña de la casa accedió gustosísima al pedido 
que le hiciera Montiel, tanto más cuanto que algunas 
niñas acababan de presentarle sus quejas porque no 
había invitado á Fulanito y á Zutanito, y la sala esta- 
ba llena de cascotes y de viejos. » ( Enrique E. Ri- 
varola; Amar al vuelo; Bs. Aires, i905, págs. 54 
y 53.) 

CASCOTEAR. v. a. Arg. Tirar ó arrojar 
cascotes á una persona ó cosa. || A7^g. Por 
ext., apedrear. 

«Una fábrica de cigarrillos fué oasooteada por el 
gremio en virtud de las medidas notoriamente injus- 
tas tomadas por parte del patrón.» ( Telegr. de Bue- 
nos Aires ; en el diario Los Principios, de Córd., de 
4 de oct. de 1903. ) 

CASCHI, s. m. Arg. {pr. Cat. y Sant. 
Est.) Cusco. 

CASERITA, s. f. Arg. (provs. del Ín- 
ter.) Hornero. 

CASI. — De, ó por, casi nadie se 
muere, fr. fig. y fam. Arg. Se usa para sig- 
nificar la notable diferencia que exiite entre 
la inminencia de un hecho y el hecho mismo. 

Ricardo Hogg pone en boca de unos pai- 
sanos las siguientes palabras: 

«..., la cuestión es que ha ganao el mío y refale lo 
que debe, que por casi nadie se muere. v (Una 
Tropilla de misturaos, póg. 16. ) 



102 



CAS 



CAT 



CASIMBA, s. f. Arg. Pozo de poca pro- 
fundidad, abierto en la vera de un río para 
tener agua potable. También significa cuasi 
lo mismo en Cuba, según Pichardo, con la 
única diferencia que no hay necesidad de 
que esta cavidad sea en la orilla del río. Pi- 
chardo escribe esta voz con s, como nos- 
otros. La Acad. ha introducido este neolo- 
gismo en su Diccionario de 1899; pero lo 
escribe con c, haciéndolo derivar de cazo, 
y lo define así : « Hoyo que se hace en la 
playa para buscar agua potable. |¡ Balde, pri- 
mer art. » ( V. Balde. ) Ignoramos si se ha 
usado entre nosotros en la 2.^ acep. — Pa- 
rece ser voz importada del África. — En la 
Rep. del Uruguay dicen cachimba, en el 
Brasil cacimba; y en el Perú, casimba, 
como en Cuba y la Rep. Arg. 

CASINETE, s. m. Arg. Especie de casi- 
mir, de mala calidad, mezcla de lana y algo- 
dón. Dice casi lo mismo que la voz española 
pañete, en una de las aceps. que le da la 
Acad., y es ésta: «Paño de inferior calidad». 

CASTAÑAZO, s. m. fig. y fam. Arg. Pu- 
ñetazo. 

CASTILLADA s. f. Arg. Carga más ó 
menos completa que lleva un castillo, y par- 
ticularmente de cosas sueltas. Castillada 
de zapallos, de leña, etc. 

CASTILLO, s. m. Arg. Carreta, nues- 
tras aceps. (Véase.) \\ Arg. Carro sin llanta 
ó carreta sin toldo. — Una de las aceps. que 
da á esta voz la Acad. y que tiene alguna 
analogía con la última nuestra, es esta: «Par- 
te de capacidad de un carro, desde la esca- 
lera hasta lo alto de los varales ». 

Esta voz está empleada en el pasaje del 
señor Pastor S. Obligado que hemos trans- 
crito en el art. Picanear. 

CASUALIDAD. — Dar la casualidad, 
ir. Arg. Ocurrir un caso ó acontecimiento 
imprevisto. 

« Pero dló la casualidad que en el momento de pi- 
sar el umbral, no podían resistir las ganas de mirar á 
don Eufemio, y como si una mirada atrajese la otra, 
se encontraron con su ojito risueño y burlón fijo en 
los suyos, »...( Gorfo/rcíío Daireaux ; «Las veladas 
del tropero »; en el Supletn. Ilustr. de La Nación, de 
Bs. Aires, de 20 de sept. de 1906.) 

CASUARINA. s. f. Arg. Árbol de adorno, 
de la familia de las casuarináceas, llamadas 
así « por tener alguna semejanza con las 
plumas del casuar y,, según Berg ; del ca- 
suario ha de haber querido decir, — ave co- 
rredora, de menor tamaño que el avestruz. 
Crece este árbol con extraordinaria rapidez: 
trasplanté uno que tenía un metro, y á los 
dos años no cumplidos rebasaba de cinco. 



No he hecho una elección, entre varios, para 
citar el de mayor fuerza, pues planté uno 
solo. 

CATA. s. f. Arg. Cotorra, ave trepadora, 
especie como de papagayo, como de quince 
centímetros desde la cabeza hasta el extremo 
de la cola, de color verde muy subido. Las 
hay muy habladoras, y suelen serlo las lla- 
madas catas de los manzanos. |[ Ha- 
cerse uno la cata. fr. fam. Arg. Rehacerse 
el que está perdiendo en el juego, con lo 
poco que le ha quedado. 

CATALINA. — ¡Agárrate, Catalina! 
expr. interj. fam. Arg. ¡ Al diablo ! 

CATAMARQUEÑISMO. s. m. Arg. Voz 
propia y peculiar de la provincia argentina 
de Catamarca. El Sr. Samuel A. Lafone Que- 
vedo ha publicado una obra interesante titu- 
lada Tesoro de Catamarqueñismos. 

CATAMARQUEÑO, ÑA. adj. Arg. Per- 
teneciente ó relativo á la ciudad ó provincia 
de Catamarca. ]| Arg. Natural de esta ciudad 
ó provincia de la Rep. Arg. Ú. t. c. s. 

CATANGA, s. f. A7'g. Coleóptero pe- 
queño, semiesférico y de color verde me- 
tálico, con reflejos irisados fPhatieus spleu- 
didulus ( Fabr. Lap. ) Se le encuentra debajo 
de los excrementos del ganado vacuno. Pro- 
bablemente se deriva de cata ( V. Cata.) |I 
fig y fam. Arg. Especie de sulky, que se 
diferencia, del común en que es bajo. 

CATAPLASMA, s. f. fig. y fam Arg. 
Persona importuna, pesada ó molesta con 
sus visitas ó su conversación. ¡| fig. y fam. 
Arg. La que está siempre llena de acha- 
ques, enfermedades y dolencias. || Cata- 
plasma sinapisada. Arg. »Dícese de la 
cataplasma de lino polvoreada con mos- 
taza. 

CATARATO. s. m. {2,m.Arg. (pr. Mend.) 
Vigilante, agente policial. 

CATEADOR, s. m. Arg. El que catea. || 

— ra. s. m. y f. fig. y fam. Arg. Averigua- 
dor, pesquisante. 

CATEAR. V. a Arg. Buscar vetas ó mi- 
nas de minerales preciosos, haciendo un 
registro ó examen prolijo del suelo, obser- 
vando las piedras, etc. || Arg. Descubrirlas. 

— La Acad. trae este verbo como anti- 
cuado, dándole un sentido más general: 
(( Catear. ( Del lat. ¿^a/wi-, diestro, astuto.) 
a. ant. Buscar, descubrir. » Nosotros lo usa- 
mos también en esta acep., pero familiar- 
mente y en sentido figurado ; el recto es el 
que le hemos dado, y es voz muy conocida, 
particularmente entre los mineros. 



CAU 



CAY 



103 



CATINGA, s. f. fam. Ar^. (provs. del 
Ínter.) Excremento humano jegado á las 
ropas interiores. || fam. Arg. (provs. del 
Ínter.) Por ext , cualquier porquería seme- 
jante á la mierda y que está adherida á una 
cosa. II fam. Arg. Olor fuerte de la traspira- 
ción, particularmente la de los negros. — 
Del guar. cati, catinga, olor fuerte y des- 
agradable. 

CATINGOSO, SA. adj. Arg. «Que tiene 
catinga. » (Gran.) 

CATINGUDO, DA. adj. Arg. «Catin- 
goso, especialmente en sentido fam. ó des- 
pectivo.» (Granada.) Aplicado á persona, 
ú. t. c. s. 

CATITA. s. f. Arg. (provs. del ínter.) 
Vaquita de San José. 

CATITEAR. V. a. Arg. Tomar ó coger 
uno la cometa de otro, enredándola en el 
aire y recogiéndola con el hilo de la que está 
haciendo volar, ó con una cuerda atada á 
una piedra, un hueso, etc. || v. n. ^/'^.Tem- 
blequear con la cabeza, por la avanzada 
edad. Ú. m. con el verbo estar. || Andar, 
ó estar, uno catiteando fr. fig. y fam. 
Arg. Estar muy necesitado ó escaso de una 
cosa, particularmente de dinero. Ayer me 
pagaron el sueldo, y ya2iT\.ú.o catiteando. 

CATRE, s. m. fig. Arg. Jangada, nues- 
tras aceps. 

CAUDILLAJE, s. m. Arg. Caudillos de 
mala ley, tomados en general. || Arg. Con- 
junto ó multitud de caudillos de mala ley. 

<•< El gobernador»... «parece que retrocede espan- 
tado de su propia obra política en la provincia, que 
fatal ó deliberadamente la ha conducido á enajenarse 
la opinión conservadora y representativa, fomen- 
tando el predominio del caudillaje de barrio que hoy 
se ha confabulado para imponer á la provincia un go- 
bierno de su hechura, de sus apetitos y de sus tenden- 
cias utilitarias. » ( Diario La Nación, de Buenos Ai- 
res, de 21 de novbre. de 1901.) 

Esta voz está empleada en el pasaje del 
señor Aldao, que hemos transcrito en el art. 
Desconcertador, de este Dice. 

« Sarmiento apareció en la hora crítica en que el 
caudillaje empezaba á declinar y en que las dos 
grandes manifestaciones de la nacionalidad, la fuerza 
de cohesión y la fuerza de expansión, el centralismo 
y la anarquía ó, según su fórmula famosa, « la civili- 
zación y la barbarie », dejaban de estar en equilibrio. » 
(Stylo; «Una defensa de Qiiiroga»; en La Nación, 
de Bs. Aires, de 28 de mayo de 1906, pág. 4.) 

CAUDILLESCO, CA. adj. Arg. Pertene- 
ciente ó relativo al caudillo, nuestra acep. 

Esta voz está empleada en el pasaje de 
La Prensa que hemos insertado en el art. 
Personalista. 



CAUDILLISMO, s. m. Arg. Caudillaje, 
i.^ acep. II Arg. Predominio o influencia de 
los caudillos de mala ley. 

La Prensa de Bs. Aires de 23 de Junio 
de 1907, en un artículo titulado « Las comu- 
nas bonaerenses », emplea la palabra cau- 
dillismo. 

CAUDILLO, s. m. Arg. Jefe de bando ó 
facción entre el elemento gaucho, que ejerce 
sobre éste mucha influencia y predominio y 
está siempre al servicio de gobiernos ó par- 
tidos reñidos con los principios de la civili- 
zación. — La Real Acad. trae caudillo en 
estas aceps. en que también lo usamos nos- 
otros: «El que, como cabeza y superior, 
guía y manda la gente de guerra. || El que 
es cabeza ó director de algún gremio, comu- 
nidad ó cuerpo. » 

«Ya hemos pronosticado que los caudillos coali- 
gados de la campaña echarán el resto de sus mafias 
en los comicios del domingo. » (La Nación de 28 de 
noviembre de 1901.) 

CAUTCHOUC. (Vozfranc.) s. m. Arg. 
Caucho ó goma elástica. Pronúnc. en la Arg. 
cauchuc. 

CAVIAR, s. m. Arg. Sángüich de pan 
negro. — Caviar, ó cavial, según la Acad.: 
« Manjar compuesto de huevas de esturión 
saladas y prensadas. Expórtase principal- 
mente de Rusia. » 

CAVUR. s. m. Arg. Especie de sobre- 
todo que usan los hombres, y que se dife- 
rencia del común en que tiene alas en vez 
de mangas. Tiene la ventaja, comparado con 
el sobretodo, que no arruga, como éste, el 
frac, levita, etc., que va interiormente. He- 
mos adoptado la voz cavour á la índole pro- 
sódica de nuestro idioma, dándole la forma 
castellanizada cavur. 

CAY s. m. Arg. Caí. 

CAYANA, s. f. Arg. Callana. 

Esta voz está empleada en el texto del se- 
ñor Selva que hemos transcrito en el art. Ar- 
didoso. 

CAYASCHAR. v. n. Arg. (provs. San/. y 
la Rio ja.) Recoger el cayascho (v. Ca- 
YASCHo), operación que hace generalmente 
la gente pobre, con el permiso de los viña- 
dores. (V. Cayaschir. ) 

CAYASCHI. s. m. Arg. (provs. Sant. 
Est. y Córd.) Restos que quedan en la chacra 
después de recogido el maíz. || Arg. {provs. 
Sant. Est. y Córd.) Acción de cayaschir, 
ó recolección de estos restos de maíz. (V- 
Cayaschir.) Es muy usado entre los cam- 
pesinos. 



104 



CEB 



CED 



CAYASCHIR. V. n. Arg. (provs. Sa^it. 
Est. y Córd.) Recoger el cayaschi; lo que ha- 
cen generalmente los pobres, previo permiso 
del dueño ó encargado de la chacra, para en- 
trar al cayaschi, que es la frase consagrada 
por la costumbre de esta pobre gente del 
campo. Hay veces que no hay cayaschi^ y 
esto sucede cuando se descubre ó sospecha 
que los recogedores del maíz, en conniven- 
cia con los que han de pedir el dicho per 
miso, han dejado en la chacra, intencional- 
mente, una jDarte de la cosecha. Es muy usa- 
do por los campesinos de las provincias de 
Córd. y Santiago. ( V. Cayaschi, Cayas- 
CHO, Cayaschar, Cuncún j^' Cuncunear.) 

CAYASCHO. s m. Arg. (provs. SanJ.y 
la Rioja.) Restos de racimos de uva que ha- 
biendo escapado á la vista de los vendimia- 
dores, quedan, después de la cosecha, pen- 
dientes de las cepas ó vides. || Arg. (provs. 
San J. y la Rioja.) Acción de cayaschar, ó 
recolección del cayascho, i.^ acep. (V. 
Cayaschar.) 

CAZATORPEDERO, s. m. Mar. Arg. 
Embarcación pequeña que, como su nombre 
lo indica, sirve para dar caza á los torpede- 
ros, desempeñando también el oficio de es- 
tos últimos. 

«. El cazatorpedero « Espora » zarpó ayer de Río 
Santiago con destino al puerto de Bs. Aires,...» (Dia- 
rio El País, de Bs. Aires, de 26 de oct. de 1905; 
« Guerra y Marina » ) 

CEBADA, s. f. Arg. Cebadura; acción y 
efecto de cebar mate. 

CEBADOR, RA. s. m. y f Arg. Persona 
que ceba mate. 

« El gaucho, socarrón y malicioso, saborea en silen- 
cio el primer mate, observando como al descuido la 
cara de la cebadora v. . (Cuentos ds Fray Mocho ; 
1906; « Entre dos mates », p. 15. ) 

CEBAR. V. a. Arg. Dícese del mate cuan 
do se lo prepara con la yerba y la azúcar, ó 
con la primera solamente, si es cimarrón, y 
el agua caliente. Muchos acostumbran ce- 
bar el mate agregándole cascara de naranja 
ó de lima, albahaca, cedrón ú otras hierbas 
aromáticas. También se ceban mates de 
café, y, generalmente por remedio, de hierba 
buena, doradilla, etc. 

«Por eso casi siempre debía resignarse á pasar la 
noche cebando mate, y observando el juego de los 
demás. » {Javier de Viana; <■■ Miseria/... >■>/ en Caras 
Y Caretas, n." 370. ) 

<v Hizo severas é iguales sus costumbres. Se levan- 
taba con el alba, tomaba mate, que él mismo ceba- 
ba, »... i Julio Llanos; « El Dr. Francia >\- en La Na- 
ció.v, de Bs. Aires, de 29 de mayo de 1906. ) 

La frase cebar mate está empleada en el 
pasaje de Chacarero Viej'o que hemos in- 
sertado en el art. China. 



CEBIL. s. m. Arg. Piptadenia Cebil Gr. 
Árbol de la familia de las leguminosas, que 
abunda en Catarr.arca, Tucumán, Salta, Ju- 
juy, Oran y el Chaco. Tiene hasta veinte me- 
tros de altura, y su diámetro alcanza á uno. 
« Las hojas que se caen durante el invierno 
y se secan en el suelo, son, en años de esca- 
sez de otro pasto, un buen alimento para los 
animales, especialmente los vacuno;-. La cor- 
teza ofrece un material muy bueno para las 
curtiembres, pues contiene hasta diez por 
ciento de tanino. La madera es de un valor 
secundario, debido á que se raja mucho, y 
se usa para rayos y pértigos de carretas, 
marcos de puertas, horcones ó pilares para 
galpones con techo de paja, arados y otros 
fines, principalmente para combustible. Se- 
gún una nota añadida por 1. T. (Inocencio 
Torino ) al Catálogo raz. de las plantas me- 
dicinales de Catamarca por F. Schicken- 
dantz en Anal, del Círculo Méd. Arg., t. V, 
p. 12 2, el cebil (las semillas?) ocasiona el 
aborto, y, según dicen, impide el desarrollo 
del huevo en las gallinas y lo hace expulsar 
antes del término. El tronco y los ramos se- 
gregan una goma resinosa, á veces en abun- 
dancia. » (J. Hierónymits.) || Cebil blan- 
co. Arg. Sacha-cebil. (V. Sacha-ce- 
BiL.) II Cebil colorado. Arg. Cebil. 

CEBOLLERO, RA. adj. Arg. Pertene- 
ciente ó relativo á la cebolla. 

..., « en cuyo paí-s » ( en España ) '< la producción ce- 
bollera es de 120,000 kilos por hectárea. » (La Ar- 
gentina, de Bs. Aires, de 13 de jun. de 1907; <.< Lite- 
ratura y cebollas >>. ) 

CEDER. V n Arg. Consentir en una cosa 
ó condescender en ella. 

« ¿Por qué eres tan cruel que á nuestra instancia 
Tus válvulas no cedes en abrir. 
Cuando los compafíeros de la infancia 
Quieren también el viaje proseguir?» 

( Tobías Garsón ; «. En el tren... » ) 

CEDRO. — Cedro colorado. Arg. 
Cedrela brasiliensis St. Hil. De la fami- 
lia de las meliáceas Árbol que llega hasta 
una altura de treinta metros, y su tronco á 
cuatro de diámetro. Crece en Tucumán, 
Salta, Oran, Jujuí, Chaco, Corrientes y Bra- 
sil austral. « El extracto de la madera y de 
la corteza se usa contra fiebres. La madera, 
cuando fresca, tiene una fragancia agrada- 
ble ; el olor de la seca es desagradable ; es 
excelente para muebles, puertas, pisos de 
tabla, tirantes, etc. Ninguna de las maderas 
de árboles indígenas en la Rep. Arg. se deja 
labrar tan fácilmente como éste por el car- 
pintero; ella es durable y de bastante soli- 
dez, aunque no sea compacta; sólo tiene 
una mala propiedad, y es ser muy sensible á 



CEI 



CEI 



105 



las influencias atmosféricas: según el aire 
contiene más ó menos agua en forma de 
vapor, se dilata ó se contrae considerable- 
mente la madera ; pero las tablas se hinchan 
ó deshinchan en grado uniforme en todas 
sus partes, de suerte que no se encorvan. 
Cuando se trabaja algún mueble de madera 
de cedro, debe tomarse en cuenta este ca- 
rácter propio de ella: las tablas no deben 
entonces encolarse demasiado, para que no 
se rajen cuando al secarse se contrae la ma 
dera. » ( J- Hierójiymus.) — La R. Acad. 
trae estas definiciones : « Árbol de la familia 
de las coniferas, de unos cuarenta metros de 
altura, Ironco grueso y derecho, ramas hori- 
zontales, hojas persistentes casi punzantes, 
flores rojas al principio y después amarillas, 
y cuyo fruto es la cédride. Vive más de dos 
mil años, y su madera, de color más claro que 
la del caobo, es aromática, compacta y de 
larguísima duración |I de la India, ó deo- 
dara. El de ramas inclinadas y hojas no 
punzantes. Cultívase como árbol de adorno.» 

CEIBAL, s. m. Arg. Terreno poblado de 
ceibos. 

CEIBO, s. m. Arg. Erythrina crista 
galli Linei. Árbol de la familia de las legu- 
minosas, que llega á veces á ocho metros de 
altura, y cuyo tronco alcanza á un grosor 
máximo de medio metro de diámetro. Se 
cría, según Hierónymus, en Bs. Aires, En- 
trerríos, Santa Fe, Tucumán, Salta, el Chaco 
y Corrientes ; abundando, especialmente en 
las costas del río Paraná, del Uruguay y de 
sus afluentes, y en sus islas. Su flor es ama- 
riposada. Por la hermosura de ésta, se le 
cultiva también como árbol de adorno. « De 
tronco escabroso y lindas hojas aovadas y 
venosas en cruz, á saber, dos opuestas y una 
en el ápice de cada raraito, algunas, no 
todas, con una espinita encorvada hacia 
abajo en el nervio por el lado del envés, es- 
pinas que asimismo se hallan diseminadas 
con irregularidad por los ramos. Al acer- 
carse la primavera, cúbrese, á la par con las 
hojas, de largos racimos de aterciopeladas 
flores de hermoso color de lacre ó granate 
claro sombreado, henchido de miel el cáliz. 
Forma en sus ramas una sustancia blanca 
espumosa, semejante á la clara de huevo 
batida, donde cría tábanos. Mas esto no es 
condición peculiar del ceibo, pues hemos 
visto idéntica espuma y tábanos en las rama- 
del curupí. De la espuma que, liquidada, 
cae á gotas constantemente al suelo, engen- 
dra asimismo cierta especie de mosquito 
bobo, que, cuando quiere picar, se pega al 
cuerpo sin acertar á huir, molestando más 



que irritando la piel. A manera del árbol 
que después de un aguacero continúa go- 
teando durante un rato, así el ceibo envía 
á la tierra, día y noche, el susodicho licor 
de sus ramas, como si quisiese repartir su 
jugo nutricio con las plantas que deja crecer á 
sus pies. » (Granada.) El cocimiento de la 
corteza del tronco cura, según el Dr. Grana- 
da, las heridas y llagas gangrenosas : lava- 
das con él y espolvoreadas luego con los 
residuos secos y pulverizados de la cascara, 
sécase la carne mala. Según el mismo autor,, 
cocida y molida la parte interior de la cor- 
teza, limpia los dientes, y hasta se pretende 
que cura el escorbuto. También, con el co- 
cimiento de la corteza, se hacen, según el 
Dr. Hierónymus, gárgaras, que, por pu pro- 
piedad astringente, cura las llagas de la gar- 
ganta. De la corteza fresca machacada, dice 
el mismo autor, se hacen cataplasmas con 
que se curan las heridas causadas por los 
jaguares y otros animales. Las flores encar- 
nadas dan color al lienzo y á la lana. De su 
madera, porosa, acuosa y liviana, hacen los 
ribereños balsas improvisadas para el paso 
de pequeños ríos ; siendo inútil, según Hie- 
rónymus, por estas cualidades, para aplicar- 
la á otras construcciones. Sin embargo, dice 
el Dr. Granada que de ella se hacen bateas 
y ruedas de carretones ; y Hierónymus : « En 
tiempo del Padre Lozano (conf. Conquista 
del Río de la Plata, ed. A. Lama?, I, p. 218), 
trabajaron además» (los ribereños), «con 
la madera, rodelas y broqueles muy livia- 
nos ». — La R. Acad. trae ceiba (s. f. ) ó 
ceibo ( m ) en esta acep.: « Árbol america- 
no, de la familia de las bombáceas, de irnos 
treinta metros de altura, con tronco grueso, 
limpio y de color ceniciento, copa extensa 
casi horizontal, ramas rojizas y espinosas, 
hojas .palmeadas, flores rojas axilares, y fru- 
tos cónicos de unos treinta centímetros de 
largo, que contienen seis semillas pequeñas 
envueltas en gran cantidad de una especie 
de algodón, usado para rellenar almohadas». 
Como se ve, este ceibo descripto por la 
Acad., no es el de la Rep. Arg. — D. Rafael 
Obligado opina que este nombre, aplicado 
á nuestro árbol, debe escribirse seibo ó seibo, 
que son los dos modos como lo pronuncia- 
mos, no ceibo ; el Dr. Carlos Berg, en 
sus Elementos de Botan., escribe del se- 
gundo modo; don Daniel Granada, en su 
VocAB RíOPL. Raz., admite los tres modos; 
Hierónymus, en su obra Plantae Diapho- 
RiCAE Florae Argentinae, solamente 
ceibo, y, mucho antes que éste, Azara es- 
cribió lo mismo. 



106 



CEL 



CEN 



« Y el negro cabello 
Sin nioftos ni rizos, 
Cayendo abundoso, 
Brillaba ceñido 
Con una guirnalda 
De flor de seibo. > 

( Rafael Obligado; La flor dsl SEIBO. ) 

Don Adolfo Lamarque, en su Canto de 

GUERRA DE LOS QuERANDÍES, escribe 

seibo : 

«Los médanos son nuestros do el águila se posa, 
La copa de las palmas, la arena deliciosa, 

La sombra del ombú; 
De la calandria el canto que el ánimo enajena, 
El seibo de flor roja, los prados de verbena. 
Las ondas del Guazú ! >> 

A. Lozano, en su composición «América», 
prefiere ceiba, como algunos otros : 

« Pueblan sus altos robles y sus ceibas 
En bandos pintorescos los turpiales, 
Y ostentan los mitrados cardenales 
La púrpura de Tiro en su color.» 

Don Juan Zorrilla de San Martín, en su 
poema Tabaré (ed. de 1905, pág. 104), 
escribe ceibo: 

« Los dilatados ojos 
Clavó el salvaje en ellos. 
Escondido en la sombra proyectada 
Por un grupo de ceibos». 

CELASTRÁCEO, CEA. adj. y s. BoL 
Arg. Textos de botánica escritos por pro 
fesores extranjeros residentes en el país usan 
esta voz ea vez de la castell. autorizada por 
la Acad., celastríneo, nea. 

CELEBRAR. — Este verbo y anegar, 
aprender, desertar, enhebrar, enredar, 
desenredar, entregar, pretider, desprender, 
prestar, templar, destemplar, que son per- 
fectamente regulares, suele hacerlos irregu- 
lares (de la i.^ irregularidad común) la 
gente del pueblo, agregando una i delante 
de la e de la última sílaba de la raíz, en todas 
las personas del sing. y la 3.^ del pl. de los 
presentes de indic, imperat. y subj. ; y así 
dicen: celiebro, celiebras, celi^ra, 
celiebran; celiebre, celiebres, etc.; en 
vez de celebro, celebras, ..,, que es lo correcto. 
En cambio, al verbo quebrar y sus compues 
tos, que son irregulares, los hace esta misma 
gente regulares, diciendo: quebró, qiíebras, 
etc.; por quiebro, quiebras,... || v. a. Arg. 
Tratándose de un cuerpo ó congreso y refe- 
rido este verbo al sustantivo sesión, ó re- 
unión, significa tenerla, particularmente con 
la mayoría reglamentaria. 

Esta voz está empleada en nuestra acep. 
en el texto de La Nación transcrito en el 
art. Confeccionar de este Dice. 

«..., ampliada por el señor senador Láinez» (la mo- 
ción del señor senador Macla ) «en el sentido de cele- 
brar sesión esta noche, »... ( Diario de sesiones de la 
cámara de senadores de la Rep. Arg.; sesión de 29 
de sept. de 1905; Sumario V.) 



CELEBRIDAD, s. f. Ai^g. Persona céle- 
bre, de fama y renombre, por sus obras ó 
producciones, ó por sus hazañas, hechos ó 
acciones. Cervantes es una celebridad en 
el mundo de las letras. San Martín y Bolívar 
son dos celebridades en la historia de la 
emancipación sudamericana. 

CELESTINO, s. m. Arg. (pr. Tuc.) Pá- 
jaro cantor, de tamaño un poco mayor que 
el canario, de color amarillo claro y las alas 
verde nilo y azul eléctrico. 

«El Celestino que en los montes canta, 
La calandria, la viuda y los turpiales 
Llenaron de armonías su garganta. 
Más dulces que el trinar de los zorzales. » 

(Aníolin R. Lassus ; 'María Sofía Terán»; en 
El Orden, de Tucumdn, de 27 de dic. de 19O4. ) 

CELOS. — Dar celos el galán á la da- 
ma, ó viceversa, fr. Arg. Hacerle cargo de 
haber mudado de cariño y puéstolo en otra 
persona. Según la Acad., esto qs pedir ce- 
los, fr. inusitada en la Rep. Arg. Dar celos, 
según la misma autoridad, es «Dar una per- 
sona motivo para que otra los sienta». No 
corre entre nosotros en esta acep. 

CEMENTO. —Cemento portland. 
Arg. Portland. 

CEMITA, s. f. Arg. Harina gruesa ó con 
mezcla de afrecho. || Arg. Pan sin levadura 
que se hace de esta harina, con grasa ó chi- 
charrón. — La Acad. trae acemita por « Pan 
hecho de acemite » ; y á acemite da, entre 
otras, esta acep. : « Afrecho con alguna corta 
porción de harina » . Ni una ni otra voz se 
usan entre nosotros. Ni acemita, ni perruna 
(«Especie de pan muy moreno y grosero, 
que ordinariamente se da á los perros »), co- 
rresponden exactamente á nuestra cemita. 
Perruna es completamente desconocido en 
la Rep. Arg. 

CENCERREO, s m. Arg. Acción y efec- 
to de cencerrear. 

«Oíase de cuando en cuando el relincho de los caba- 
llos, y constantemente el cencerreo de las madri- 
nas.» {Lucio V. Mansilla: U.\a Escurs. á los I.ndios 
Ranqueles ; 1870, t. I, p. 138.) 

CENSADOR, RA. s. m. y f Arg. El ó la 
que censa, 2.* acep. 

CENSAR. V. n. Arg. Levantar el censo 
de una población. || v. a. Arg. Apuntar en 
la lista, ó en el boletín parcial del empadro- 
namiento, para los efectos del censo, á una 
persona, una propiedad, etc. Referido á 
pers., ú, t. c. r. 

CENSISTA, s. com. Arg. El que censa. 
Llega á usarse también como adj. 

En este pasaje, nuestra voz está empleada 
como adj. : 



CER 



CERR 



107 



«Verá V.: cuando llegué á la oficina municipal del 
censo, alcancé á oir la voz afónica del Director cen- 
sista,»... ( Diario Los Principios, de Córd., de 12 de 
sept. de 1906 ; « El censo de Córdoba » . ) 

CENTIGRAMO, s. m Aj^g. Es muy co- 
mún hacer esdrújula esta palabra grave. 

CENTÍLITRO. s. m. /Ir^^. Los argentinos 
hacemos esdrújula esta voz llana. 

CENTRO, s. m Arg. Club, nuestras 
aceps. II Arg. Centro de mesa. || Cen- 
tro de mesa. Ai-g. Objeto de metal ó de 
otra materia que se pone de adorno en el 
centro de una mesa, particularmente en la 
del comedor. 

CENTROAMERICANO, NA. adj. Arg. 
Natural de Centro-América. Ú. t. c. s. || Arg. 
Perteneciente ó relativo á esta región de 
América. 

CEPILLO —Cepillo de dientes. Arg. 
El que se usa para limpiarse los dientes. — 
La Academia trae cepillo ó escobilla en la 
acep. de: «Instrumento hecho de manojitos 
de cerda, ó cosa análoga, metidos, apreta- 
dos y sujetos en agujeros formados con pro 
porción en una tabla, de modo que queden 
iguales las cerdas. Sirve para quitar el polvo 
á los vestidos . » Estos nombres designan, 
como se ve, cosa muy distinta de lo que el 
cepillo de dientes. También los usamos 
nosotros en esta misma acep. de la Acad. — 
Entre las varias que da ésta á la voz escobi- 
lla, hallamos la de « Escobita formada de 
cerdas, de que usan los plateros y otras per- 
sonas para limpiar cosas delicadas >^ . Esta 
no es nuestro cepillo de dientes, del 
cual, también, se sirven nuestros joyeros para 
limpiar las alhajas. 

CERCO. — Leñar el cerco, fr. A7-g. 
Sacar de él ramas ó postes para el fuego, 
particularmente si es de modo subrepticio y 
contra la voluntad del dueño. |i Leñarle el 
cerco á uno fr. fig. y fam, Arg. Hacerle 
mal tercio, especialmente en asuntos de 
amor y con el objeto de obtener para sí lo 
que el otro pritende. Ú. m. con el verbo an- 
dar: Fulano le anda leñando el cerco 
á Zutano. — « Leñar, a. pr. Ar. Hacer ó 
cortar leña. » (Dice. Acad.) Muy usado tam 
bien entre nosotros en esta acep.; y así deci- 
mos: Están leñando el monte, para significar 
que están cortando los árboles ó gajos secos 
para leña, ó los verdes para dejarlos que se 
sequen, destinados al mismo fin. || Saltar 
uno el cerco, fr. fig. y fam. Arg. Hacer 
frente á una dificultad ó peligro, jugar el 
todo por el todo. 

...«cabe, sin embargo, esperar que los autonomistas 
reaccionen y se decidan á saltar el oeroo. » ( Ei. 



Nacional, de Bs. Aires, de 13 dejiin. de 1907; «La 
nota del día».) 

CERDEADA, s. f Arg. Acción y efecto 
de cerdear, nuestra acep. 

CERDEAR, v. a. Arg. Tusar ó cortar la 
cerda de los animales, particularmente de 
los del ganado cabal'ar y mular. 

... «y al acercarse la columna, tropillas de yeguas 
con las colas cerdeadas, en arco, huían por entre el 
rRmRJe.» ( José María Vélea; Mohtes y Maravillas; 
1906, p. 70.) 

CEREALISTA, s. com. Arg. Persona 
que trata en cereales. Ú. t. c adj. 

« Que una fuerte casa cerealista de esta ha subido 
el precio del trigo, »... {Diario La Argentina, de Bs 
Aires, de 6 de enero de 1908; secc. «Lo que se 
dice » .) 

CERNER. — f V. Cernir. ) 

CERNíDERO. s. m. Arg. Cernedero; 
lienzo que se pone por delante la persona 
que cierne algún polvo, para conservar la 
hmpieza. || Arg, Paraje ó sitio destinado 
para cernir la harina. — En ninguna de 
estas aceps. se usa cernedero en la Arg. 

CERNIDOR, s. m. Arg. Torno de cernir 
harina. Cernedor, según la Acad. ; voz inu- 
sitada en la Arg. Pero tan castiza nos 
parece una forma como la otra, desde que 
lo mismo es cerner que cernir según la 
misma Acad. 

CERNIR. — Es general en la Rep. Arg. 
hacer irregular este verbo y su sinónimo 
cerner en las terceras personas del pret. 
de indic, en la primera y tercera forma del 
pret. imperf. de subj., en el futuro del mismo 
modo y en el gerundio, cambiando la e 
radical en i, como en nuestro verbo vertir. 
( V. Vertir ) Es cernió, cernieron ; cer- 
niera, cerniese, etc.; cerniere, etc.; cer7iien- 
do; no cirnió, cirnieron ; cirniera, 
cirniese, etc., etc. 

CERQUILLO, s. m. Arg. Semicírculo 
de cabello recortado que las mujeres dejan 
caer sobre la frente por adorno. — (( Cer- 
quillo. ( d. de cerco.) m. Círculo ó corona 
formada de cabello en la corona de los reli- 
giosos. » {Dice. Ac.) También en la Arg. 
en esta acep. 

«Dieron algunos pasos, adelantándose á un her- 
moso grupo de muchachas que en una de las esquinas 
de la salita hacían agitar los cerquillos de sus fren- 
tes meciendo sus abanicos.» c Enrique E. Rivarola; 
Amar al vuelo; Bs. Aires, 1905, p. 187.) 

CERRERO, RA. adj. fig. Arg. Testa- 
rudo, porfiado. Ú. t. c. s. — (( Cerrero, ra. 
adj. Que vaguea ó anda de cerro en cerro, 
libre y suelto. || ant. fig. Altanero, soberbio. 
II Ame'r. Cerril, 2.^ acep. || fig. Ame'r. Tra- 



108 



Cíe 



cíe 



tándose de personas, inculto, brusco. » 
(Acad.) Esta es la 2.^ acep. de «cerril» en 
el Dice, de la Acad. : « Dícese del gariado 
mular, caballar ó vacuno no domado » En 
todas estas aceps., aun la que trae la Acad. 
como anticuada, corre entre nosotros. 

CERRILLADA. s. f. Arg. Cadena de ce- 
rros de poca elevación. 

Esta voz está empleada en el texto de Hogg 
transcrito en el art. Chilca de este Dice. 

CESALPINIÁCEO, CEA. adj y s. Bot, 
(Arg.) Leguminoso. (V. PapilionAceo. ) 

CICERONE, s. m. Arg. Guía que mués 
tra á ios forasteros las curiosidades de una 
ciudad La R. Acad. ha suprimido esta voz 
en las últimas ediciones de su Dice. 

«He realizado tres ó cuatro excursiones al ya tiis- 
temente famoso barrio de Valdivia (departamento de 
Desamparados ó Puyuta), unas veces solo, otras 
acompañado de un « oioerone » que me decía : « Aquí 
se paraban los soldados de Laciar... bajo aquellos 
sauces, en el Bajo, se les ha visto también en ace- 
cho...» {Ashavcrus ; «. De San Juan— losé E. Echeva- 
rría y sil familiay ; en La Nación, de Bs. Aires, de 
24 defebr. de 1902 ; pimcr art. ) 

«Para salvar la negra honrilla ante nuestro son- 
riente olcerone,^>... {Grifo; «. El futuro gran teatros; 
en La Nación, de Bs. Aires, de 15 de ag. de i906 ; 
primer art. "> 

CÍCLICO, CA. adj. Arg. Perteneciente ó 
relativo al ciclo. Método cíclico, enseñanza 
cíclica. (V. Ciclo.) 

CICLISMO s. m. Arg. Arte de correr en 
bicicleta. || Arg. Ejercicio del ciclista. 

«Un raspa afecto al oiolismo hurtó anoche á Car- 
los Velazco una bicicleta»... (Diario La Nación, de 
Bs. Aires, de 4 defebr. de 1902. ) 

Véase nuestra observación en el art. Auto- 
movilismo. 

CICLÍSTICO, CA. adj. Arg. Pertene- 
ciente ó relativo al ciclismo. Ejercicios ci- 
clísticos. 

En Bs. Aires hay un Club Ciclístico 
italiano, al cual, en la sección «Sports», 
bajo el subtítulo « Ciclismo », refiérese el 
diario La Nación, de 21 de mayo de 1906, 
á propósito de una fiesta realizada en dicho 
centro. 

CICLO, s. m. Arg. En los planes de es- 
tudios de los establecimientos de educación, 
cada uno de los períodos de tiempo en que 
se leen ciertas y determinadas materias se- 
giin la capacidad ó desarrollo intelectual de 
los discípulos, los estudios hechos y los fines 
ulteriores de la enseñanza. || Arg. Período 
de tiempo. 

«Poeta á su manera. Sarmiento personificó en Qui- 
roga el ciólo belicoso y heroico del caudillaje, como 
las crónicas del siglo xiii simbolizaron en Roldan el 
empuje del feudalismo caballeresco.» ( Stylo ; « Una 



defensa de Qiiiroga » ; en La Nación, de 28 de maya 
de 1906. ) 

«Ahora bien, circunscripto este axioma de educa- 
ción al olclo de nuestra enseñanza secundaria, resul- 
ta»... (La Razón, de Bs Aires, de 27 de mar. de 1907; 
«El exceso de profesores ». ) 

CIEGO, GA. adj. Arg. En los juegos de 
naipe donde hay triunfos, dícese del jugador 
que está sin ninguno. 

Esta voz está empleada en el texto de 
Viana transcrito en el art. Lomo de este Dice. 

CIEGUITO, TA. adj. y sustant. dim. de 
ciego. Arg. Según regla de la Acad , ciegue- 
cito, cieguezuelo, etc. 

CIELITO, s m. dim. de cielo. Arg. Se- 
gún las reglas de la Acad., cielecito, sin uso 
en la Arg. || s m. Arg. Baile popular que se 
lleva á efecto entre muchas parejas, general- 
mente seis : cinco se toman de la mano, ex- 
tendiendo los brazos y formando una circun- 
ferencia, dentro de la cual queda la otra pa- 
reja haciendo bis abis: el mozo dirige una 
relación ala niña, dan en seguida unas vuel- 
tas, como en el gato, seguidas de un zapateo 
y mudanzas, y otra relación con que contesta 
la moza al mozo. Con esto se concluye la 
primera tanda del baile, yendo la pareja á 
ocupar un lugar en la circunferencia. Entra 
otra á hacer lo mismo que la primera, y así 
continúan las demás hasta finalizar el baile. 
Está en boga todavía entre la gente del pue- 
blo, particularmente en la campaña. || Arg. 
Música y canto á cuyo son se baila. 

« AI sonar un cielito con relaciones 
Se chocan en el aire sus dos pasiones 
En coplas tan sentidas y bien templadas 
Que hieren como el filo de dos espadas. » 

( Carlos Roxlo; La Reconcu.iaciÓíN..) 

«Sin duda esa guitarrra» (la de Esteban Echeve- 
rría) «había sido llevada muchas veces oculta como 
un delito, bajo la capa del hijo del Alto y sonado 
acompañando el cielito en los bailes equívocos y 
ultra familiares de los suburbios del Sur, en la prime- 
ra juventud de nuestro poeta.» {Juan María Gutie- 
rres; en el diario La Prensa, de Bs. Aires, de 11 de 
sep. de 1905. ) 

CIERNES. — Estar en ciernes una 
cosa, fr fig. Arg. Estar muy á sus princi- 
pios; faltarle mucho para su perfección. Es- 
tar en cier7ie, según la Acad. No corre esta 
forma en la Arg. 

« El hecho es que, á pesar de las lecturas y repasos 
que se han dado al voluminoso pro3'ecto de presupues- 
to, aun está en ciernes, » ... (Diario La Nación, de 
Bs. Aires, de 7 de nov. de 1901.) 

CIERTÍSIMO, MA, adj. superl. de cierto. 
Arg. Certísimo, voz sin uso entre los argen- 
tinos. 

CIERTITO. adj. afirm., neutro, dim. de 
cierto. Arg. Es una nota de encarecimiento. 



CIM 



CIN 



109 



— {Es cierto lo que dices) — Ciertito. 
Según regla de la Acad., debe decirse cier- 
tecito ; pero no se usa en la Arg. 

CIGARRILLO. — Cigarrillo de cha- 
la. Arg. Cigarro de chala. ( Véase). 

CIGARRO.— Cigarro de chala. Arg. 
El de mortaja ó envoltura de esta hoja. ( V. 
Chala.) II Cigarro de hoja. Arg. Según 
\sl Xcdiá., cigarro pnr o, ó simplemente ^z^rc», 
nombres que también se usan en la Rep. 
Arg. 

Véase en el art. Corte el texto de Ro- 
dolfo Romero, en que está empleada la frase 
sustantiva cigarro de hoja elípticamente. 

CIGOFILÁCEO, CEA adj. y s. f. Bot. 
(Arg.) Esta voz, degeneración de la caste- 
llana, cigofileo, lea, se encuentra hasta en li- 
bros de historia natural destinados á la en- 
señanza en la Rep Arg. 

CIMARRÓN, adj. Arg. Dícese del mate 
que se ceba sin una pizca de azúcar. Para 
que no se queme la yerba, se le echa prime- 
ro, en el mismo mate, agua fría; se vuelca 
ésta y en seguida se empieza á echar el 
agua caHente. Es muy usado el mate cima- 
rrón en la campaña del litoral. Ú t. c. s. 

En el texto de Caras y Caretas inserto 
en el art. Acaparar, está empleado este 
adj, cimarrón en nuestro sentido. 

También en el soneto de Lorente que fi- 
gura en el art. Chaludo. 

«La fotografía que reproducimos, ya de alguna an- 
terioridad, lo representa» (á Mnsiña) « menos enve- 
jecido que lo decaído desde el fallecimiento de la 
buena esposa que lo ha cuidado tantos años, obtenida 
en el acto que le alcanzaba el cimarrón, tomando el 
sol á la puerta de su viejo rancho, quinchado de nue- 
vo.» (Pastor S Obligado ; «^ Mnsiña — El loco de 
San Fernando» ; en el Suplein. Ilustr. de La Na- 
•ciÓN, de Bs. Aires, de 6 de sept. de 1906. ) 

CIMBRADOR, RA. adj. Arg. Que cim- 
bra. 

« Ciñan tu inmensa frente por diadema 
Ejércitos de palmas cimbradoras. 
Siempre altivas y eternas moradoras 
Del llano, el bosque, el valle, el arenal.» 

( A. Losano; América. \ 

CIMBRÓN, s m. Arg Acción y efecto 
■de cimbrar, vibrar ó agitar una vara larga, 
un cordel ú otra cosa flexible, impelidos por 
una tensión violenta. 

... «lo bolean por el pescuezo; pero su buena estre- 
lla quiso que al bajar la cabeza á impulso del brutal 
cimbronazo, las piedras paliaran su violencia gol- 
peando las tablas del pecho del caballo que monta- 
ba.» (Ricardo Hogg; \5s\ Tropilla de Misturaos; 
pág. 60. ) 

CIMENTAR. No obstante ser éste uno de 



los verbos de irregularidad común que to- 
man una i delante de la e de la penúltima 
sílaba en todas las personas en que esta 
letra lleva el acento prosódico (cimiento, 
cimientas, cimienten, etc. ), es muy común 
entre la gente culta, en la Rep. Arg., hacerlo 
regular. — Lo mismo sucede con los verbos 
apretar, desapretar ; arrendar, desarren- 
dar, subarrendar; aventar; dentai^, desden- 
tar; desmembrar; empedrar, desempedrar; 
engrosar ; m,elar, enmelar ; plegar, desple- 
gar , replegar; soterrar, que siguen el 
mismo género de irregularidad que ci- 
mentar. 

La Nación de 12 de agosto de 1903, 
sección «Ecos del día», bajo el subtítulo 
«Los programas políticos», emplea la forma 
regular. 

El decreto de Plan de Estudios de los Co- 
legios Nacionales y Escuelas Normales, de 
4 de marzo de 1905, en el penúltimo párra- 
fo de los considerandos, dice : 

« ..., y sus instituciones libres mantenidas al abrigo 
de vicisitudes anárquicas ó sangrientas, protejan la 
obra y el obrero y aseguren la paz y el bienestar de 
los hogares, que cimentan los de la Nación. » 

CINACINA. s. f. Arg. Parkinsonia acii- 
leata. L. Arbusto, ó árbol pequeño, de la 
familia de las leguminosas ó cesalpiniáceas, 
indígena en Entrerríos (r). Corrientes, Oran, 
Chaco, y en general, en las regiones cálidas 
de América Se cultiva para la formación de 
cercos vivos, pues es muy esposo. La hoja 
es menuda y estrecha, y la flor, amarilla. 
Ésta y las semillas se emplean contra la fie- 
bre intermitente. 

CINCHADA, s. f. Arg. Acción de cin- 
char; cinchadura, según la Acad., voz que 
también corre en la Arg. 

Este nombre está empleado en el texto de 
Dutari Rodríguez que hemos incorj^orado 
en el art. Tehuelche. 

CINEMATOGRÁFICAMENTE, adv. m. 
Arg. Por medio del cinematógrafo. 

« Si fuera posible reproducir oinematog:ráfíca- 
mente la escena de la asamblea reciente, »... ( Diario 
La Nación, de Bs. Aires, de 3 de enero de 1902. ) 

CINEMATOGRÁFICO, CA. adj. Arg. 
Perteneciente ó relativo al cinematógrafo. 

... « no queda sino la impresión vaga y fugaz de un 
espectáculo cinematogrráfico.» (Diario La Nación, 
de 15 de octubre de 1903 ; «Ecos del día », «En el 
vacio ». ) 

Esta voz está empleada en el texto de La 
Razón que hemos insertado en el art. Ti- 

TEAD0R. 



no 



CLA 



CLA 



CIÑUELO, s. m. Ar£: Conjunto de ani- 
males vacunos mansos, uno de los cuales 
lleva un cencerro, que se echan en un gana- 
do arisco para reunirlo, ó para que pueda 
entrar á un corral, un callejón, etc. El ci- 
ñuelo puede ser también un sólo animal 
manso, pero no se echa sino á la hacienda 
que no es arisca. 

CIPO. (Del guar. c'tpó.) s. m. Arg. Isipó. 

«Rompiendo del oipó las duras hebras, 

Y esquivando las blancas 
Ramas del ñapindá que con sus dientes 
Muerde los troncos y los pies desgarra ; » 

( Juan Zorrilla de San Martin ; poema Tabaré ; ed. 
de 1905, pág. 168. ) 

CIRCULISTA. adj. Arg. Perteneciente á 
un círculo, facción ó parcialidad ; que res- 
ponde á ella. 

«La situación de la presidencia de la República, 
con relación á los partidos politices que la rodean, 
revela que la serie de trabajos realÍ2ados por poner- 
los al servicio de un definido pensamiento de gobierno, 
han escollado y siguen escollando en ostensibles pre- 
tensiones de predominio oiroulista. » (La Prensa, de 
18 de enero de 1908;«LaPresidenciay sus circuios»; 
primer art. ) 

CÍRCULO, s. m. fig. Arg. Facción ó par- 
cialidad, particularmente de carácter polí- 
tico. II fig. Arg. Reunión, referido á perso- 
nas. Eft un círculo de personas me conta- 
ron esto. 

CIRCUNSTANCIAR, v. a. Arg. Deter- 
minar las circunstancias ó accidentes de un 
hecho. Ú. m. en finitivo. 

CIRIRÍ. s. m. Arg. (pr. Sta. Fe.) Bati- 
tú. En las noches húmedas atraviesa el es- 
pacio gritando repetidamente con esa nota 
delgada y característica que parece un sil- 
bido cortado. 

CISCALUDO. R. m. Arg. Fruta comesti- 
ble de QÍex\.Si penca indígena. 

CISNE, s. m fig. Arg. Especie de plume 
rillo de cobijas blancas con que se alza el 
I)olvo de arroz ó la velutina para suavizar y 
componer el cutis. 

«Hundió un cisne en el paquete de polvos, le le- 
vantó de nuevo, cargado de velutina, se miró nueva- 
mente al espejo, como si quisiese verse por última vez 
tal cual era, antes de someterse á la transforma- 
ción,»... {Enrique E. Rivarola; «Amar al vuelos- 
Bs. Aires, 1905, p. 135. ) 

CITAR. V. n. fig. y fam. Arg. Tener 
abierta la bragueta. Ú. c. en la frase estar 
citando. 

CÍVICO, s. m. fam. Arg. Chop. Úsase 
mucho en Bs. Aires. 

CLANDESTINISMO. s. m. ^r^. Proce- 
dimiento clandestino ú oculto que se sigue 
para eludir una ley. — La Acad. trae c/an- 
destinidad "^01 «calidad de clandestino ». 



«Sabemos que el olandestlnismo ha comenzado ya 
á burlar la vigilancia policial, habiéndose organizado 
en la noche del lunes numerosas y amenas tertulias 
alrededor de la verde carpeta»... ( Diario Los Princi- 
pios, de Córd., de 3 de Jul. de 1907 ; (^ La ley del 
juego».) 

CLAUSURA, s. f. Arg. Acción y efecto 
de clausurar, nuestras aceps. 

« La clausura del actual » ( edificio ) « se hace nece- 
saria. ^> (El Tiempo, de Bs. Aires, de 30 de mar. de 
1907 ; « El Colegio Nacional Central ».) 

CLAUSURAR, v. a. Arg. Cerrar o termi- 
nar el período de sesiones ó trabajos de un 
congreso, un gremio, una sociedad ó un ins- 
tituto. Clausurarse tos tat/eres, las ciases, 
etc. II Arg. Cerrar la casa donde funcionan 
estos establecimientos ó instituciones, ya sea 
por haber terminado el período de sus tra- 
bajos, ó por haberse suspendido éstos. — 
«Clausular. {De cláusuta.) a. Cerrar ó 
terminar el período ; poner fin á lo que se 
estaba diciendo. » (Dice. Ac.J No se usa 
entre nosotros este verbo, cuyo significado 
es muy diferente del que tiene el nuestro 
clausurar, pues el periodo á que ambos se 
refieren está tomado en muy distinto sen- 
tido: uno es período de tiempo, y el otro, 
período ó cláusula ; por lo que á primera 
vista aparece, al menos para nosotros, me- 
dio confusa la definición de la Acad. Que- 
daría clara y distinta así: «Cerrar ó terminar 
el período ó cláusula, poniendo fin á lo que 
se estaba diciendo». 

CLAVADOR, RA. adj. fig. y fam. Arg. 
Que clava ó engaña, empleando malicia ó 
fraude en los tratos y contratos. Ú. t. c. s. 

CLAVO. — Meter, ó meterse, uno un 
clavo, fr. fig. y fam. Arg. Causar, ó cau- 
sarse, involuntariamente, un mal ó perjuicio 
que no puede remediarse. || Remachar el 
clavo, fr. fig y fam. Arg. Agregar á un 
mal, daño ó contrariedad otro que viene á 
agravar en uno la situación penosa ó moles- 
ta en que se encontraba. — «Remachar 
uno el clavo, fr. fig. y fam. Añadir á un 
error otro mayor, queriendo enmendar el 
desacierto. » (Dice. Ac.) Esta acep. está 
comprendida en la nuestra, que es más ge- 
neral, II Un clavo saca otro clavo, ó, si 
no, quedan los dos. expr. proverb. 
(Arg.) con que se significa que á veces las 
muchas precauciones y el excesivo cuidado 
no evitan un mal, y que, por el contrario, 
suele ser innocuo lo que se temía como cau- 
sa de él. — « Un clavo saca otro clavo, 
expr. proverb. con que se da á entender que 
á veces un mal ó un cuidado hace olvidar ó 
no sentir otro que antes molestaba. » (Dice. 
Ac.) 



CLU 



COB 



111 



«Compró no más, sin oir los consejos, sin querer 
creer ni por un momento que se hubiese metido 
tanto olavo, como se lo decían algunos, con aires de 
compasión, verdadera, quizás. » ( Yofruá; « Los mila- 
gros de la Argentina — Linda c>'iay>; en La Nación, 
de Bs. Aires, de 23 de jun. de 1906; primer art.) 

<< Aquí fué Granulilloel que casi perdiólos estribos. 

— ;No me vengas con esas ! 

—Y volviendo al tema que ha provocado esta discu- 
sión — dijo Glow remachando el olavo — ¿ crees que 
es patriótico que te asocies á extranjeros i suponga- 
mos que no son judíos) que vienen á nuestro país A 
especular con el oro, á substraerlo en perjuicio de la 
comunidad que tanto lo necesita ?» (Julián Martel; 
La Bolsa ; Bs. Aires, 1905, págs. 121 y 122. ) 

CLERICAL, adj. Arg. Partidario del 
clero. Ú. t. c. s. Los clericales de la cáma- 
ra. I Arg. Perteneciente al clericalismo. 
(V. Clericalismo.) Diario clerical. — 
La Ac. le da esta acep , en la que también 
llega á usarse en la Arg. : « Perteneciente al 
clérigo. Hábito, estado, clerical. » 

CLERICALISMO, s. m. Arg. Sentimien- 
to de adhesión ó partidarismo á favor del 
clero. ¡I Arg. Bando, facción ó partido que 
lo defiende. — La R. Acad. sólo trae cleri- 
cal. (V. esta palabra.) 

« ... la prédica y la acción tenaz del clericalismo 
contra la escuela pública,»... (./. B. Zuhiaur; Las 
Escuelas del Sud ; Bs. Aires, 1906, p. 54. ) 

CLERICÓ. s. m. Arg. Bebida compuesta 
de vino, agua helada, tajadas ó jugo de li- 
món, y azúcar. 

CLICHÉ. (Vozfranc.) s. m. ^r^. Plan- 
cha clisada y especialmente la que repre- 
senta algún grabado. En castell., clise'. Pro- 
nunciase la ch como en francés. 

« Si existe un cliché corriente y socorrido en la 
oratoria de parroquias, es el relat'.vo á la prescinden- 
cia absoluta del general Mitre en la contienda de su 
propia sucesión. » ( P. Groussac; Roque Sáenz Pe.ña 
candid. para presid. de la repúbl. ; 1909, p. 24.) 

CLINUDO. DA. adj. Arg. Dícese del 
animal que tiene las clines largas. || fig. y 
fam. Arg. Que tiene los cabellos largos. 
Úsase comúnmente referido á varón, y tam- 
bién como sustantivo. 

Esta voz está empleada en el primer pasa- 
je del general Mansilla incluido en el art. 
Rastreador. 

CLOQUILLAS ( EN ). m. adv. Arg. En 
cuclillas, forma en uso, también, en la Arg. 

CLOWN, ( Voz ingl..) s. m. Arg. Payaso. 

CLUB. s. m. Arg. Asociación de muchas 
personas que tienen su reglamento, bases ó 
estatutos propios, y su local donde, según 
sea el carácter que la distinga, se reúnen con 
el objeto de divertirse, ó con ñnes políticos 
ó literarios, ó para tratar asuntos comercia- 
les. II Arg. Local donde se reúnen. — «Club. 
(Del ingl. club.) m. Junta de individuos de 
una sociedad política, por lo común clan- 



destina. » (Dice. Ac.) Nuestra i.^ acep. es 
mucho más comprensiva que ésta. 

CLYDESDALE. s. com. Arg. Caballo, 
potro, ó yegua, Clydesdale, (V. Ca- 
ballo. ) 

€ Cruzamos al pasar una tropa de Clydesdale. » 

( La Naclón, de Bs. Aires, de 17 de ag. de 1906; i La 
visita de Mr. Elihti Root— En la estancia Vivot...>; 
pág. 3, 1.^ r.olum. ) 

COALICIONISMO. s. m. Arg. Partidis- 
mo coalicionista, opinión favorable á la coa- 
hción. II Arg. Partido que está por ella. 

« En la reunión se trató largamente sobre la situa- 
ción creada al ooalicionismo por los republicanos.» 
( El Nacional, de Bs. Aires, de 28 de jnn. de 1907 : 
(i. La coalición ». ) 

COALICIONISTA, adj. Arg. Pertene- 
ciente ó relativo^ á la coalición. || Arg. Par- 
tidario de ella. Ú. t. c. s. 

. La misión coalicionista, movimiento común y 
supremo de defensa y rehabilitación,»... (Diario La 
Nación, de Bs Aires, de 13 de mar. de 1906 ; «Ecos 
del día» ; subtit.: «. Froyecciones del movim. de opi- 
nión». ) 

« La discordia coalicionista ha dado días de tribu- 
lación á la presidencia, que no han concluido de pa- 
sar.» (La Prensa, de Bs. Aires, de 19 de jun, de 
1907 ; primer art. 

COALIGARSE. v. r. Arg. Coligarse; 
voz corriente también en la Arg. Si tenemos 
coalición (del supino latino coalitum), no 
sabemos por qué no ha de aceptarse el ver- 
bo como una derivación de coalesco, is, 
lui, litum, scere, unirse, juntarse, convenirse. 

COARTADA.— Preparar uno la coar- 
tada, fr. For. Arg. Concertar de antema- 
no un plan con el propósito de eludir la cul- 
pabilidad de un acto punible que está por 
cometer ó que ha cometido || fr. For. Arg. 
Ingeniarse el modo de defender una causa 
que está en abierta oposición á los dictados 
de la conciencia y á las disposiciones lega- 
les. — «Probar la coartada, fr. For. 
Hacer constar el presunto reo haber estado 
ausente del paraje en que se cometió el de- 
hto al mismo tiempo y hora en que se supo- 
ne haberse cometido. » (Dice. Ac.) La 
simple palabra coartada no está definida 
por la Acad. 

COBIJA, s. f. Arg. Frazada, manta pelu- 
da que se pone de abrigo en la cama. || pl. 
Arg. Conjunto de las mantas que se ponen 
en la cama, aunque no sean frezadas ni pe- 
ludas. — «Cobija. (De cobijar.) f. Teja 
que se pone con la parte hueca hacia abajo 
abrazando sus lados dos canales del tejado. [] 
Mantilla corta de que usan las mujeres en 
algunas provincias, para abrigar la cabeza. Il 
Cada una de las plumas pequeñas que cu- 
bren el arranque de las penas del ave. || Cu- 
bierta, i.^ acep. II Méj. Manta, 3.^ acep. |t 



112 



COC 



COCH 



pl. Méj. Ropa de la cama. » (Dice. Ac. ) 
La I '^ acep. de cubierta es ; « Lo que se 
pone encima de una cosa para taparla ó 
resguardarla. Cubierta de cama, de mesa. » 
Esta es la 3.^ acep. de manta: « Ropa suel- 
ta que usa la gente del pueblo para abrigarse, 
y en algunas provincias es considerada como 
parte del traje y se lleva en todo tiempo. » 
Fuera de la i.^ y 3.^ aceps. dadas por la 
Acad. á cobija, todas las demás son des- 
conocidas en la Rep. Arg. 

COCACHO, s. m. Arg. Golpe dado con 
la mano en la cabeza. 

COCEAR. V. a. Arg. Dar coces. || fam. 
Arg. Maliciar, advertir, sospechar. — (( Co- 
cear, n. Dar ó tirar coces. || fig. y fam. Re- 
sistir, repugnar, no querer convenir en al- 
guna cosa.» (Dice. Ac.) — «Cocear. 
Dar coces. || fig. y fam. Abatir, hollar, 
ultrajar. » (-Et mismo. ) Como se ve, la 
Acad. da el verbo cocear como neutro, y 
acocear como activo ; podrá decirse, según 
ella: te va á acocear el caballo ; pero no, te 
va á cocear..., pues este verbo, como neu- 
tro, no puede tener complemento — todo 
segtín la autoridad citada. Nosotros usamos 
indistintamente como activo ó como neutro 
el verbo cocear, en la i.^ acep. de la 
Acad., pues la 2.^ es desconocida. Acocear 
no se usa en ningún centido. 

COCO. s. m. fam. Arg. Coscorrón, 
nuestra acep. ( V. Coscorrón. ) Ú. m. c. 
complemento directo del verbo dar. Es el 
coca de los peninsulares, que, como hemos 
dicho en el artículo Coscorrón, no corre 
entre los argentinos. || fam. Arg. Puñetazo. 
Úsase lo mismo que en la acep. anterior. 

COCOCHO. — Á cococho. m. adv. 
Arg. Con los verbos attdar, montar y otros 
análogos, denota la postura del que va con 
el cuerpo y la horcajadura abierta sobre los 
lomos de otro, el cual le toma las piernas ; 
la parte superior del cuerpo va sostenida 
por los brazos, asidos del cuello ó del pecho 
de esta paciente y humana cabalgadura. — 
En la capital federal, Bs. Aires y Entrerríos, 
se dice andar á babucha ; en Mendoza, an- 
dar á peteco, y en Santa Fe, á cogollo. 

COCOLICHE, adj. Arg. Perteneciente al 
cocoliche, il s. m. Arg. Lenguaje híbrido 
que usan los extranjeros, particularmente los 
italianos ignorantes de nuestra lengua, en el 
que emplean voces muy incorrectas, maca 
Trónicas y heteróclitas. || fam. Arg. Italiano 
que habla de este modo. 

«Esta jerea cocoliche brilla igualmente en prosa.» 
{Ernesto Quesada; El «Criollismo» en la litera- 
tura ARGENTINA ; Bs. Atrcs, 1902, pag. 59.) 



«Hay que reconocer entre los gérmenes corrupto- 
res que obran en Buenos Aires, un factor que no es 
tan poderoso en España: el habla popular que nace 
de la mezcla de extranjeros, el «cocoliche>>, curiosa 
hibridización que aportad inmigrante cuando se afa- 
na en usar nuestra lengua; algunos dan en imitarlo 
por lo mucho que mueve á risa, y ha llegado á tener 
su literatura, ya en libracos, ya en hojas periódicas, 
ya en los celebrados dramas criollos; sus palabras 
podrán ser tomadas en uso por la clase culta en algu- 
naN ocasiones para mejor inteligencia en las indispen- 
sables relaciones con los vendedores ambulantes, 
«changadores» y demás gente que pueda usar tal 
jerga; pero con todo eso se está muy lejos de llegar á 
concederles arraigo, como lo demuestra el hecho de 
que, á pesar de constituir el italiano la gran mayoría 
del elemento inmigrante, sean tan escasas las voces}' 
giros de esta procedencia que registra nuestra habla 
culta. » (/«aw i?. .Se/iia; El Castell. en Amér. ; La 
Plata, 1906, pdgs. 35 y 36. ) 

Esta voz esta empleada en el pasaje del 
Dr, Cañé que hemos insertado en el art. 
Lunfardo. 

COCOTE. ( Del fr. cocote.) s. f. fam. Arg. 
(cap. fed.) Mujer pública de lujo y alto 
rango, «■¡¡¡■■■■■■■■■nHHaMl 
No están en casa de prostitución; el hombre 
las lleva á hoteles, casas amuebladas, etc. — 
(( Cocote. (De coca, cabeza.) m. Cogote. » 
(Dice. Acad.) Desconocida en la Arg. en 
en esta acep. 

El Dr. Miguel Cañé escribe esta palabra 
con dos tes: 

«Sólo se supo á punto fijo que el joven se llamaba 
Carlos Narbal, que pertenecía á una distinguida fa- 
milia de Bs. Aires, que tenía fortuna y que había es- 
tado muchos afíos ausente. Y esto, gracias á tres ó 
cuatro oocottes que venían á Río, contratadas para 
el Alcázar, segiín decían, que se daban suntuosos 
aires de artistas, pero que el comisario de á bordo, 
que debía conocerlas á fondo, amenazaba con enviar- 
las á perorar stir le gaillard d'avant cada noche que 
el alboroto promovido por las ninfas se hacía inso- 
portable. '> ( Prosa Ligera ; 1903, pdgs. 94 á 96. ) 

COCHABAMBINO, NA. adj. Arg. Natu 
ral de Cochabamba. Ú. t. c. s. || Arg. Per- 
teneciente á este departamento de Bolivia ó 
á la ciudad del mismo nombre. 

«Este cuerpo era todo de peruanos (principalmente 
coohabamblnos), y lo mandaba el coronel Arena- 
les,»... (M.cMORiAS Postumas del General José María 
Paz; 2.^ ed., t. 1, 1892, pág. 248. ) 

COCHE, s. m. Arg. Vehículo, particular- 
mente lustrado, con elásticos, de cuatro ó 
dos ruedas, con asientos para una, dos ó 
más personas. Todo carruaje es coche; 
pero no todo coche es carruaje. ( V. Ca- 
rruaje). — La Acad. define así la voz co- 
che: « Carruaje de cuatro ruedas con una 
caja dentro de la cual hay asientos para dos, 
cuatro ó más personas ». Según esta defini- 
ción, no hay coches de dos ruedas; entre 
nosotros sí. Una tartana, un quitrín ( estas 
voces, que trae la Acad., son desconocidas 
entre nosotros), coches de dos ruedas, no 
son coches, ajustándonos al sentido del 
léxico oficial. I Coche de remise. Arg. 



GOG 



COL 



113 



{V. ReiMISe.) II Coche-motor, s. m. Arg-. 
El que lleva tras sí un acoplado ó cucara- 
cha. II Pararle á uno el coche, fr. fig. y 
fam. Arg. Contenerlo en un desmán, atre- 
vimiento ó insolencia, no dejándole seguir 
adelante. 

El nombre coche-motor está empleado 
en el pasaje de La Nación inserto en el 
art. Acoplado. 

COCHERA, s. f. Arg. Sitio ó lugar don- 
de se guardan exclusivamente uno ó más 
coches de uso particular. — ((Cochera, adj. 
V. Puerta cochera. || f. Paraje donde se en- 
cierran los coches. II Mujer del cochero. » 
(Dice. Ac.) (V. Cochería.) 

COCHERÍA, s. f. Arg. Paraje donde se 
guardan los coches para el servicio público. 
C V. Cochera.) 

COCHI. s. m. Arg. (litoral.) Cuchi. 

CODO.— Empinar el codo. fr. fig. y 
fam. Arg. Beber mucho licor fuerte, como 
anisado, ginebra, etc., y aun vino. — La R. 
Acad. trae simplemente empinar ( como 
activo), que también se usa en la Rep. Arg., 
aplicado á la botella, al frasco, etc., en la 
acep. de « beber mucho ». 

COGER. V. a. Arg. Hacer uso el hombre 
de la muier, teniendo con ella ayuntamiento 
carnal. U. t. c n., aplicado así al hombre 
como á la mujer, ó á ambos. La inmoralidad 
y malicia precoces de la juventud han llega- 
do á tal extremo, que no puede uno hacer 
uso de este verbo tan castizo, en las aceps. 
que le son propias, sin exponerse á provo- 
car la risa de los que lo toman en doble sen- 
tido. 

COGNAC. (Voz franc.) s. m. Arg. Co- 
ñac. ) 

«Tráigame un poco de cog'nao con agua.» ( Miguel 
Cañé; PaosA Ligera; 1903, pdg. 92.) 

COGOLLO, s. m. Arg. Tympanoterpis 
gigas. Chicharra grande, de canto con gor- 
goritos, aunque seco como el de la chicha- 
rra comiín. En Catamarca, coyuyu, respecto 
de cuyo nombre dice el Sr. Lafone Queve- 
do: «Acaso sea de cuyu, sacudir, menear, 
porque así parece que este insecto produce 
su ruido, haciendo vibrar las secciones anu- 
lares del abdomen». Es el anunciador de 
las altas y secas temperaturas del estío en 
las regiones del interior. Prefiere los árboles 
altos, particularmente los algarrobos, para 
-cantar, y las horas del día en que más aprie- 
tan los ardores del sol. || A cogollo, m. 
adv. fam. Ar£. (pr. Sta. Fe.) A cococho. 

COGOTERA, s. f. Arg. Parte carnosa 



que rodea el cogote de la oveja ó capón y 
que suele destinarse generalmente para bife 
ó asado. — Segiin la Acad. ( ant. ), « pelo 
que, rizado y compuesto, caía sobre el co- 
gote ». Tampoco se usa en la Arg. 

COGOTUDO, DA. adj. fam. Arg. Dícese 
de la persona ó animal que tiene el cogote 
grueso. Ú. t. c. s. || ñg. y fam. Arg. Api. 
también á la persona entonada ó engreída, 
vanidosa ó soberbia. Ú. t. c. s. 

COHETE. — Cohete volador. Arg. 
El que tiene una caña y, cuando se enciende, 
sube y revienta arriba. || Al cohete, m. adv. 
fam. Arg. En vano, iniítilmente. 

COIMA, s. f. fig. y fam. Arg. Paga que 
cobra ó acepta abusivamente un magistrado 
ó funcionario público por haber (despachado, 
ó puesto su empeño é influencia para que se 
despache, favorablemente ó con brevedad 
un asunto que se relaciona con la adminis- 
tración del estado. 

El diario La Razón, de Bs. Aires, de 19 
de marzo de 1907, trae un artículo editorial 
bajo el título « El imperio de la coima ». 

COIMERO, RA. adj. fig. y fam. Arg. Dí- 
cese del magistrado ó funcionario público 
que pide ó acepta coima. ( V. CoiMA. ) 
Empleado coimero, gente coimera. Ú. 
m. c. s. 

« ¡ Quién reconocería en él á Peñas, el ladrón de ca- 
dáveres, el coimero, el licorista de marras!» {Julián 
Martel; La Bolsa; Bs. Aires, 1905, p. 100. ) 

COIRÓN, s. m. Arg. Stipa Tchu. Hierba 
de la familia de las gramíneas. Crece en 
Cord. y Tuc. (en las sierras), en el Perú y 
Bolivia. 

COJINILLO, s. m. Arg. Cuero blando, 
generalmente peludo ó lanudo, que se pone 
encima del basto ó recado y debajo del so- 
brepuesto. Suele ser muchas veces una espe- 
cie de cojín delgado, de que le viene proba- 
blemente su nombre. En Córdoba y otras 
provincias del interior se le conoce también 
con el nombre de pellón. 

Esta voz está empleada por el Sr. de Via- 
na en el texto transcrito en el art. Picana 
de este Dice. 

COLA. — Con la cola entre las pier- 
nas, fr. fig. y fam. Arg. Corrido, avergon- 
zado, confundido. Ú. c. con el verbo salir. 

COLCHADO, DA. p. p. de colchar, nues- 
tra acep. Arg. || s. m. Arg. Acción de col- 
char, nuestra acep. || Arg. Cobertura col- 
chada de cama. (V. Colchar.) 

COLCHAR. V. a, Arg. Acolchar, nues- 
tra acep. 



114 



COL 



COLL 



COLCHONERÍA, s. f. Arg. Casa donde 
se hacen colchones. 1| Arg. Tienda donde 
los venden. 

COLEAR. V. n. Arg. Moverse los vago- 
nes ó coches traseros de un tren en marcha 
á uno y otro lado de la vía, haciendo ziszás ; 
lo cual sucede generalmente cuando el tren 
es muy largo y la línea férrea es curva. 

«Entre nosotros, creemos que las causas más fre- 
cuentes de los descarrilamientos sean en primer tér- 
mino las interposiciones de ganado en las vías; y en 
segundo, el largo extraordinario de nuestros trenes, 
que los hace colear, estando expuestos los últimos 
vagones y el furgón á salir de los rieles.» {Suple- 
mento Ilustrado del diario La Nación, de Bs. Aires, 
de 27 de agosto de 1903 ; <iLos peligros del ferroca- 
rril » . ) 

COLECCIONAMIENTO. s. m. Arg. Ac- 
ción de coleccionar. 

COLECTIVIDAD, s. f. Arg. Conjunto 
de personas de una clase ó gremio, ó consi- 
deradas bajo cierto punto de vista común, ya 
reunidas ó separadas. Colectividad /ríz/z- 
cesa, colectividad po/í/ica. || Arg. La so- 
ciedad. Lo hizo en 6ie?i de la colectivi- 
dad. — La Acad. da á este nombre la acep. 
de « Conjunto de personas reunidas para un 
fin»; definición que no tiene toda la exten- 
sión de significado que las nuestras. 

COLEGA, s. m. Arg. Colega (voz grave), 
también usada en la Arg. 

COLEGIADO. Arg. (V. Cuerpo Cole- 
giado . ) 

COLIFLOR, s f. Arg. Conjunto de talli- 
tos y grumitos blancos y tiernos de la col 
del mismo nombre, que cocidos y condi- 
mentados de diferentes modos, constituyen 
un manjar delicado. En castellano, « pella » , 
voz que no corre entre nosotros en esta 
acep. Nosotros llamamos coliflor á la plan- 
ta y á la «pella»; la R. Acad., solamente ala 
planta. Ú. t. c. masculino. 

COLINDANTE, p. a. del verbo colindar. 
Arg. — " Colindante, adj. Dícese de los 
campos ó edificios contiguos uno de otro. » 
(Dice. Acad.) (V. nuestro verbo CoLIN 
DAR.) 

COLINDAR. (De con y lindar.) v. n. 
Arg. Lindar, estar contiguos dos territorios, 
terrenos ó fincas. 

COLMA, s. f. Arg. Porción de cosas que 
sobresale por encima de los bordes del vaso 
que las contiene. En español castizo, colmo 
(m. ), que nosotros también usamos, pero 
en sentido figurado, como cuando decimos : 
Esto es el colmo de la desvergüenza. En 
este caso no decimos nunca colma. 

COLONIENSE. adj. Arg. Natural de la 
Colonia. Ú. t. c. s. || Arg. Perteneciente á 



esta ciudad ó departamento de la Rep. O. del 
Uruguay. 

COLOR.— Color cardenillo. ^r^. Car- 
denillo, 2." acep. II Color marrón. Arg. 
Marrón, 2.^ acep. |¡ Color mordoré. 
Arg. Mordoré, 2." acep [ Color patito. 
Arg. Dícese del amarillo claro, como el de 
los patitos recién nacidos, aplicado particu- 
larmente á guantes, telas, sombreros y otras 
cosas semejantes. || Color punzó. Arg. 
Punzó, 2.^ acep. 

«Apretáronse las manos forradas en cabritilla de 
color patito,...» (y/í/ia;í it/ar/e// La Bolsa; i?s. Ai- 
res, 1 903, p. 135. ) 

COLORADO, s. m. Arg. Llamábase así, 
en la época del gobierno de Rosas, al par- 
tidario de éste ó al soldado, clase tí oficial 
que estaba á su servicio, por el color del 
distintivo que solían llevar. Usábase también 
c. adj. 

«Hubo una patriada, en la que salieron corridos los 
colorados con quienes yo me fui, porque me arrió 
D. Felipe, — se refería á Saa, — anduve á monte 
mucho tiempo por San Luis, y cuando las cosas se 
sosegaron me volví á mi casa. Los colorados nos 
habían saqueado.» {Lucio V. Mansilla; Una Escürs, 
Á LOS LvDios RANQUELh.s; 1870, t. I,pág 184; palabras 
puestas en boca de un gaucho). 

COLUDO, DA. adj. Arg. De cola larga. 
Dícese particularmente de los animales. 

...,í<y caballos coludos, como las ovejas argentinas 
en 1820 !>•> {Dr. E. S. Zcballas; carta desde San 
Franc. de Cali/.; Rev. de D.ír. Hist. y Letr., t. 
XIV,p.529.) 

COLUMBEAR v. a. Arg. Mover, impe- 
ler al que está puesto en la coliimbera. Ú. 
t. c. r. También usamos el verbo español 
columpiar autorizado por la Acad., como 
activo y como reflejo. 

COLUMBERA. s. f. Arg. Columpio, voz 
que también corre en la Rep. Arg. 

COLLA, adj. Arg. Coya. Ú. t. c. s. 

«Los indios siempre llevan bolsitas con vainas de 
algarroba, y en sus marchas la chupan, lo mismo que 
los collas del Perú mascan la coca. » ( Lucio V. Wan- 
silla; UíiA EscuRS. Á los Indios Ranquelüs; ^<S70, í. 
II, p. 110.) 

COLLERA, s. f. Arg. Conjunto de dos 
animales acollarados. — ( V. Acoll.a.- 
rar. ) II fig. y fam. Arg. Dícese de dos per- 
sonas que andan siempre juntas. || pl. Arg. 
Juego de dos botones iguales ó de algunos 
otros objetos de esta clase ; gemelos, voz 
usada también en la Arg. 

COLLÓN, NA. adj. fam. Arg. Mezquino, 
miserable ó avaro. Ú. t. c. s.— ((Collón, 
na. (Del ital. coglione, tonto, majadero.) 
adj fam. Cobarde, i.^ acep. Ú. t. c. s. » 
(Dice. Ac.) La i.^ acep. de cobarde, según 
la Acad., es: « Pusilánime, sin valor ni espí- 



COM 



COM 



115 



ritu ». No corre en la Arg. el adj. collón en 
este sentido. 

COMADREAR. (De comadre.) v. n. fam. 
Arg. Holgar, divertirse. Ú. c. con las expre- 
siones ajidar, vivir, pasárselo y otras seme- 
jantes. 

« Me daba rabia y no volvía en muchos días, me lo 
llevaba comadreando por ahí, y era peor.» (Lucio 
V. Mansilla; Una Escurs. á los Indios Ranqueles ; 
1870,t.I,p.293; palabras puestas en boca de tm 
gaucho.) 

Esta voz está empleada también en el pa- 
saje del mismo autor inserto en el art. Com- 
padrear. 

COxMECHINGÓN, NA. adj. Arg. Dícese 
del indio cuya parcialidad habitaba en las 
quebradas y valles de la Sierra Chica de la 
provincia de Córdoba. Ú. t. c. s. || Arg. Per- 
teneciente ó relativo á ellos. 

<•< El señor Milla fué uno de los agentes más activos, 
más incansables, más celosos de la conquista espiri- 
tual de los Comechlngrones. » (Dr. Babia Cabrera; 
« Fastos del episcopado del limo. Trejo »; en el diario 
Los Principios, de Córd., de 8 de dic. de 1903. ) 

COMEDERO, s. m. Arg. Sitio ó lugar 
donde suele dárseles de comer á los anima- 
les. II Arg. Terreno gredoso donde se reúne 
el ganado para comer tierra. 

Esta voz está empleada en el párrafo del 
general Mansilla que hemos transcrito en el 
art. Caballada. 

COMEDIDO, DA. p. p. (Arg.) del verbo 
comedirse, nuestra acep. || adj. Arg. Ofi- 
cioso ; solícito por servir y ser útil á uno. — 
«Comedido, da. (De comedirse.) adj. 
Cortés, atento, moderado. » (IJicc. Ac.) No 
corre en la Arg. en esta acep. 

COMEDIMIENTO, s. m. Arg. Acción y 
efecto de comedirse, nuestra acep. — ((Come- 
dimiento, m. Cortesía, moderación, urba- 
nidad. » (nicc. Ac.) Sin uso en la Arg. en 
esta acep. 

COMEDIRSE. V. r. Arg. Servir, ayudar, 
por atención ó cortesía. — La acep. que da 
la Acad. á este verbo reflex., es: « Arreglarse, 
moderarse, contenerse » ; desconocida en la 
Arg. 

COMENTARIO PÚBLICO. Arg. Conje- 
turas, juicios ú opiniones que se emiten en 
corrillos ó parajes públicos, ó en conversa- 
ciones detenidas, las más veces con crítica 
ó censura, sobre personas ó sucesos de la 
vida contemporánea. — (( Comentario. 
(Del lat. comfneuíarium.) m Escrito que 
sirve de explicación y comento de una obra, 
para que se entienda más fácilmente. || pl. 
Título que se da á algunas historias escritas 
con brevedad. Los comentarios de Cesar; 
los del marques de San Felipo. || fam, Con- 



versación detenida sobre personas ó sucesos 
de la vida ordinaria, por lo común con algo 
de murmuración. » (Dice. Ac.) También en 
la Rep. Arg. en estas aceps. 

«Nada nuevo ocurrió ayer en la cuestión interna- 
cional, que, no obstante las seguridades y versiones 
tranquilizadoras que se bandado, sigue siendo objeto 
del comentario público, »... ( Diario La Nación de 
Bs. Aires, de 26 de oct. de 1901.) 

COMEPIOJO. s. m. Arg. {provs. Córd. 
y Sant. del Esi.) Insecto de color vario, se- 
gún su distribución geográfica — ya de color 
paja verdoso, ya ceniciento, — cuerpo largo 
y muy delgado, así como las patas, de ojos 
salta(ios y boca grande, muy inquieto y vi- 
vaz. — En Misiones y provincias circunveci- 
nas se conoce con el nombre de mamboretá, 
y en Santiago del Estero y Catamarca, con 
el de usamico. ( V. Usamico.) — El Dr. Da- 
niel Granada, en su VocAB. Ri'oplat. Ra- 
zonado, art. Mamboretá, hace esta inte- 
resante pintura de este animal: « Mira fija- 
mente, moviendo hacia una y otra parte la 
cabezR con expresivo ademán. No huye de 
la gente, y los niños se entretienen pregun- 
tándole: ¿dónde está Dios? porque suele le- 
vantar una de las patas delanteras, apuntando 
al cielo, y ellos suponen que lo hace respon- 
diendo á la pregunta. Por eso le llaman X^axi- 
h\én profeta. » 

COMINILLO, s. m. Arg. Bebida alcohó- 
lica ó licor muy agradable. 

Esta voz está empleada por el general 
Mansilla en el pasaje que hemos insertado 
en el art. Pegar. 

COMISARÍA, s. f. Arg. Empleo del comi- 
sario, nuestra acep. || Arg. Casa donde fun- 
cionan las oficinas ó dependencias del comi- 
sario. II Arg. Oficina del mismo. - ((Co- 
misaría, f. Empleo del comisario. || Oficina 
del comisario. » (Dice. Ac.) (V. en Comi- 
sario lo que entietide la Acad. y lo que en- 
tendemos nosotros por esta palabra.) 

COMISARIO, s. m. Arg. Empleado poli- 
cial que tiene á su cargo la superintendencia 
del servicio de seguridad de una de las sec- 
ciones en que se divide el municipio de una 
ciudad, ó el territorio de un departamento ó 
distrito de campaña en las provincias y go- 
bernaciones. — ((Comisario. (De comisión.) 
m. El que tiene poder y facultad de otro 
para ejecutar alguna orden ó entender en 
algiin negocio. » (Dice. Ac ) También en la 
Arg. en esta acep. 

«Por tanto: deseando que todo lo dispuesto tenga 
su más puntual cumplimiento, y que dentro de cada 
barrio encuentren los vecinos de él un sujeto autori- 
zado á quien recurrir en aquellas materias que pueda 
componer verbalmente, he resuelto dividir esta Ciu- 



116 



COM 



COM 



dad en seis quarteles principales, ó barrios, poniendo 
cada uno al cuidado de un Alcalde ó Comisario de él, 
en la misma forma que con conocida utilidad se hallan 
establecidos en todas las ciudade-. principales de Es- 
paña, en la capital de Buenos Aires y otras de estos 
dominios». ( Reglamento de policía dictado en Córd. 
por el Marqués de Sobremonte el 12 aefebr. de 1785; 
Crónica d.; Córd. por Ignacio Garsón;t. I, 1S98. ) 

Las atribuciones consignadas en este Re- 
glamento son, más ó menos, las que tienen 
los actuales comisarios de policía y los 
municipales. 

COMITÉ, s. m. Arg. Junta de gobierno 
de un partido político ó de una sección del 
mismo. No toda junta es comité ; la pri- 
mera voz es genética, y la segunda espe- 
cífica. Ya es tiempo de que la Acad. intro- 
duzca en su léxico esta palabra de origen 
francés, como ha introducido otras del mis- 
mo carácter, como quepis, clise, corsé, etc. 
No hay persona en la Rep. Arg. que no use 
este vocablo ; la prensa periódica lo emplea 
diariamente. 

«Con este objeto fui llamado por el jefe político j' 
como apreciábamos la situación creada con igual cri- 
terio, resolvimos constituirnos en comité de media- 
ción, conjuntamente con el presidente de la cámara 
de Comercio, cuyos buenos oficios obtuvimos. » {Juan 
B. Quintana, presidente de la Bolsa de Comercio 
del Rosario ; telegr. al Ministro del Interior ; en el 
diario El País, de Bs. Aires, de 6 de oct. de 1905. ) 

» A las ocho de la mañana, fatigado ya, fui á la Con- 
federación para parlamentar con los jefes de las otras 
huelgas ; allí pasé más de una hora escribiendo notas 
para los comités y circulares para los diarios. » ( Co- 
rrespondencia de París, del Dr. José Ingegnieros; 
en La Nación^ de Bs. Aires, de 31 de mayo de 1906 ; 
palabras puestas en boca de un huelguista y anar- 
quista. ) 

El señor Miguel de Unamuao, escritor es- 
pañol muy recomendable, también usa esta 
voz En una correspondencia suya publicada 
en La Nación, de Bs. Aires, de 8 de agosto 
de 1506, dice: 

« ..., y esta labor he de hacerla solo, sin comités ni 
juntas, sin programa ». 

COMO. — Como si tal cosa. fr. fam. 
Arg. Sin la turbación ó intranquilidad de 
ánimo consiguiente. Lo insultó hasta que 
más 710 pudo, y se quedó como si tal cosa. 
Frase elíptica que equivale á como si tal 
cosa no hubiera sucedido. 

«Los ladrones, sin demostrar el mayor apuro, lo 
f ecogieron » (al cajón que se les había caído del carri- 
to ), «lo afianzaron mejor, y prosiguieron su marcha 
como si tal cosa. » (La Prensa, de2deoct. de 1908; 
« El robo andas », en « Noticias de Policía ». ) 

COMPADRE, adj. fam. Arg. Propio del 
compadre, nuestras aceps. || s. m. fam. 
Arg. Compadrito. (V. Compadrito.) || 
fam. Arg. Cajetilla. (V. Cajetilla.) 
Ú. t. c adj m. — La Acad. da á esta pala- 
bra otras aceps., no desconocidas entre los 
argentinos . H La cagamos , compa- 



dre Ramos, fr. ñg y fam. (Arg.) con 
que se significa que se ha echado á perder 
una cosa ó ha salido deslucida. || Arg. Ú. t. 
para denotar el fracaso real ó probable de 
una pretensión ó negocio. — Estas dos aceps. 
de nuestra frase son análogas á la fig. y fam. 
que la R. Acad. señala al verbo cagar : 
« Manchar, deslucir, echar á perder alguna 
cosa ». 

« Su primera educación fué la de todos nosotros, su- 
perficial, arrancada á trozos á la debilidad de la ma- 
dre, con sus largas estadías en el campo predilecto, 
los numerosos años recomenzados en el curso univer- 
sitario y en la adolescencia, la vida vagabunda, un 
tanto compadre, que hoy se ha perdido felizmente 
por completo. » ( Miguel Cañé ; Prosa Ligera ; 1903, 
pág. 116.) — <• ... y hasta mete pullitas compadres al 
compañero que, como Sarmiento, se queda lelo. » ( El 
mismo ; obra citada ; págs. 203 y 209. ) 

Esta voz está empleada en el pasaje de 
p B T inserto en el art. Orillero de este 
Dice. 

COMPADREAR, v. n. fam. Arg. En 
castell., baladronear. || fam. Arg. Coquetear, 
presumir, aplicado á hombre generalmente. || 
fam. Arg. Hacer ostentación de riquezas, 
buenas relaciones, etc. En castell., autori- 
zado por la Kca.á., fachendear, que no corre 
en la Arg. 

« El viejo había sido tan bueno y tan cariñoso con- 
migo ! Juntos habíamos andado trabajando, compa- 
dreando, comadreando en jugadas y en riñas. » {Lu- 
cio V. Mansilla; Una Escurs. á los Indios Ranqueles; 
1870, t. I, p. 309 ; palabras puestas en boca de Mi- 
guelito. ) 

COMPADRITO, s. m. Arg. Hombre del 
bajo pueblo, vano, engreído y fachendoso. I| 
fig. y fam. Arg. Hombre de cualquier con- 
dición social, que tiene las cuaUdades di- 
chas. II adj. Arg. Perteneciente al compa- 
drito ó que condice con su:, hábitos y cos- 
tumbres. 

En el texto de La Opinión inserto en el 
art. Gaucho, está empleada esta voz com- 
padrito. 

« ... de todas partes y bajo todas las formas, acudió 
el patriotismo, el gaucho montaraz y compadrito 
indolente, hombres, niños y mujeres.» {Pastor S. 
Obligado ; « El que arrebató la primera bandera — 
Tradición ». ) 

« Vení no más, compadrito, 
Cuchillito á la cintura : 
Salí p'al medio é la calle 
Si qiierés comer basura. » 

( Cantar popular. ) 

He aquí el fragmento de un Estudio So- 
cial notable que hace el Dr. Carlos A. Es- 
trada: 

«¿Qu'én no lo reconoce? ¿Quién no recuerda ha- 
berle encontrado en los barrio-i apartados de las ciu- 
dades?— Vano sería abrir el diccionario para buscar 
su nombre en sus columnas; es necesario encontrar su 



COM 



COM 



117 



sentido en el lenguaje del pueblo, pues él lo usa con 
el omnímodo derecho del inventor. El compadrito es 
á la ciudad lo que el gaucho al campo ; el representa 
el elemento netaiVicnte criollo en su primera evolución 
hacia la civilización. De aquí que en la formación de 
la nacionalidad que puede sintetizarse en la historia 
de las luchas de los hombres rurales contra los urba- 
nos, el oompadrito ha sido el brazo armado de é>tos, 
como el gaucho de aquéllos. — U>a siempre cham- 
bergo — un sombrero blando de castor — para poder 
echar el ala delantera sobre los ojos. Fumador de ta- 
baco negro, tiene la dentadura impregnada de nico- 
tina, y escupe por entre dientes y colmillo, lanzando á 
la distancia salivazos, que podrían servir de antisár- 
nicos, con preferencia á muchos de importación. — 
Camina pavoneándose, como si tuviera desgonzadas 
las articulaciones de piernas y caderas y los anillos 
de la espina dorsal. Su mirada es provocadora y des- 
deñosa como la de i;n perdonavidas de oficio.» .. «Hay 
otra clase de oompadrito, mucho más antipático. 
Me refiero á esos jóvenes de familias distinguidas que 
se afanan por asimilarse el traje y las hazañas del 
que acabo de describir. Felizmente son rarísimos es- 
tos ejemplares de desequilibrio mora); tienen todos 
sus defectos y carecen de sus nobles cualidades. Son 
más insolentes, imitan sus modales, todo, menos el 
coraje. — La inmigración que trae en sus entiañas 
el aliento europeo, va destiñendo ya este tipo genui- 
namente nacional, y quizá para nuestros hijos, será 
un personaje de leyenda, como seguramente ocurrirá 
con el gaucho. La civilización, á su vez, lo invade 
todo, y su ola gigantesca arrebata lo que le es exótico, 
y hace flotar sobre sus crestas espumosas y movedi- 
zas, á manera de resaca, la corteza semibárbara de 
nuestro bajo pueblo, con sus hábitos de incurable 
holganza, su desprecio por la propia y ajena vida... » 
<•< ... ; aparte del lenguaje &oe3, lenguaje bárbaro que 
sale á rodar á cada paso y por cualquier nimiedad, 
sin. consideración por las damas ó demás circunstan- 
cias casuales que tienen que escandalizarse ; está el 
habla '< sui géneris» del compadrito, como se tiene 
en Madrid la del chulo. » (Juan B. Selva; Ei. Casteli.. 
E.\ América ; La Plata, 1906, p. 35. ) 

COMPADRÓN, s. m. fam. despect. Ar^. 
Hombre que trata de imitar al compadrito, 
pero que carece de la relativa cultura y bue- 
nas maneras de él. 

..., «y así se ve al ratón, que, haciéndose el distraí- 
do, revuelve un montón de raíces olorosas, mirar im- 
pasible al sapo compadrón, que con el sombrero so- 
bre la oreja y las manos en los bolsillos, se pasea ner- 
vioso, lanzando miradas de soslayo á una víbora viu- 
da y coquetona, que luce su agilidad sobre tina rama 
seca,»... (Cuentos de Fray Mocho; 1906; « Cada cual 
se agarra con las uñas que tiene »; p. 18.) 

COMPAGINACIÓN, s. f. yJrf. Acción y 
efecto de compaginar, nuestra acep.; según 
la Acad., «paginación», voz sin uso entre 
los argentinos. Le da esta acep.: « Acción 
y efecto de compaginar ó compaginarse . » 
Pero á este verbo le da aquella corporación 
un significado distinto del nuestro. (V. Com- 
paginar. ) 

COMPAGINAR, v. a. Arg. Numerar pá- 
ginas ó planas; «paginar» según la Acad. ¡j 
Arg. Ordenar unos con otros los pliegos 
ó páginas de un impreso ó escrito siguiendo 
la numeración correspondiente. — La Acad. 
lo trae sólo en esta acep. figurada: « Orde- 
nar algunas cosas con otras, con las cuales 
tienen relación ó conexión » ; dándolo tam- 
bién como reflexivo. 

COMPAÑA, s. f. Arg. Compañía; perso- 



na ó personas que acompañan á otra ú otras. 
— La R. Acad. lo trae como ant. en cual- 
quiera de sus aceps., y agrega: « Úsase hoy 
en algunas partes. A Dios, Pedro, y la 
compaña . » En esta frase no usaríamos 
nunca los argentinos la palabra compañía. 
Y al contrario, con la prepos. e7i, se emplea 
generalmente esta forma ; v. gr : en compa- 
ñía del marido . 

COMPARTIMENTO, s. m. Arg. Cada 
una de las partes en que se divide un edifi- 
cio, un vehículo, una caja, una máquina, una 
fábrica, etc. En castell., según la Acad., 
compartimiento ; voz que define así esta ilus- 
tre corporación: « Acción y efecto de com- 
partir. || Departamento , i.^ acep.» La i.'' 
acep. de departamento, en el Dice, de la 
Acad., es: « Cada una de las partes en que 
se divide un territorio cualquiera, un edifi- 
cio, un vehículo, una caja, etc. » En la Arg. 
se usa también compartimiento en las aceps. 
dichas, si se exceptúala de «departamento», 
por parte de un territorio, en cuyo sentido 
no empleamos jamás ni la palabra compar- 
timiento, ni compartimento. 

COMPELENTE. p. a. del verbo compe- 
ler. Arg. 

COMPLEJIDAD, s. f. Arg. Calidad de 
complejo. 

«Basta pensar en la complejidad de las necesida- 
des humanas, siempre crecientes, para comprenderla 
innumerable cantidad de trabajos obligatorios para 
el hombre. » (José Ingegnieros; correspond. de París; 
en el diario La Nación, de Bs. Aires, de 31 de mayo 
de 1906.) 

COMPLEMENTAR, v. a. Aj^g . Dar á 
una cosa abstracta el complemento que le 
faltaba Es distinto de completar ; menos 
comprensivo que éste: se completa un gabi- 
nete, un mobiliario, un traje, etc., mas no se 
complementa. 

'< Complementada en el campo de Mayo la campa- 
ña de instrucción comenzada en el colegio militar, »... 
(Diario La Nación, de Bs. Aires, de 4 de febrero de 
1903; «Administración Nacional ->>; subtittdo: «Ins- 
trucc. de cadetes ».) 

... «de una honorabilidad á toda prueba, comple- 
mentada por la firmeza de un carácter inquebranta 
ble.» (Diario citado, 11 de nov. de 1906; « D. Alberto 
Casares— i Ayer».) 

COMPLETO, s. m. Arg. Letrero que se 
pone en la parte superior de la delantera de 
los tranvías para avisar al público que no 
hay dentro de ellos lugar disponible, por 
estar todos ocupados. 

... «y viendo pasar con el aviso de << completo» co- 
ches que en Nueva York serían considerados relati- 
vamente como vacíos.» (« Las impresiones de una 
«American Girh); en La Nació.v, de Bs. Aires, de 9 
de jul. de 1906.) 

COMPONER.— K su uso en el art. Po- 
ner. II V. a. Arg. Preparar cuidadosamente 



118 



COM 



CON 



y con anticipación un caballo para la carrera 
ó un gallo para la riña. 

.-., «dice que cuanto es y sabe se lo debe á él, que 
después de Dios no ha tenido otro padre mejor ; que 
por él sabe cómo se arregla y compone un caballo 
parejero»... (Lucio V. Maitsi la; Una Escurs. á los 
Indios Ranqueles; J870, p. 7 del t. II. ) — «Mi \ie]o 
era un gaucho lindo ; nadie pialaba como él, ni oom- 
ponia gallos mejor. » ( Of>ra citada; 1. 1, p. 284; pa- 
labras puestas en boca de Míguelito. ) 

...«y es cierto lo que dice que con todos sus patro- 
nes ha perdido el tiempo, lo mismo cuidando ovejas 
que ordeñando vacas, 6 componiendo caballos, que 
sembrando trigo.» ( Yofruá; «Los Milas:ros de la 
Argentina»; primer art. en L\ Nación, de Bs. Aires, 
de 9 defebr. de 1907. ) 

COMPORTAR. V. a. Arg: Llevar, traer, 
producir; ser causa, ocasión ó motivo de 
una cosa. Esto no comporta ningún bene- 
ficio. —((Covci^OTlcHV. (Del lat. compor- 
tare; de cnm, coa, y portare, llevar.) a. ant. 
Llevar juntamente con otro alguna cosa. ¡| 
fig. Sufrir, tolerar. || r. Portarse, conducirse. » 
(Dice. Ac.J No se usa en la Arg. en estas 
aceps. Don Jaime Balmes y don Rufino José 
Cuervo lo han empleado en la 2.^ acep. de 
la Acad. 

«Ese movimiento reformador del idioma, múltiple 
y violento como toda innovación radical, comporta- 
ba una responsabilidad permanente para los profeso- 
res de la enseñanza pública,»,.. { Aeverus; «.La len- 
gua castell.»; primer art. de La Nació.n, de Buenos 
Aires, de 13 de ag. de 1906. ) 

..., «esos derechos, esas prerrogativas, esos atribu- 
tos, comportan la obligación y los deberes recípro- 
cos de los demás estados á respetar el fuero interno 
de la soberanía y del territorio, que es el hogar In- 
franqueable de los pueblos.» ( Dr. Roque Sáenz Peña; 
Derecho Públ. Americ ; Bs. Aires, 1905, p. 192.) 

COMPOSITOR, s. m. Arg. El que com- 
pone un caballo ó un gallo. (V. Componer. ) 

« Enojado, despidió al compositor y mandó echar 
á la manada al parejero. » ( Yo/rúa; «. Los Milagros 
de la Argentina»; primer art. de La. Nación, de 
Bs. Aires, de 9 defebr. de 1907. ) 

COMPOSTURA, s. f. Arg. Acción y 
efecto de componer gallos ó caballos. 

«Mi padre y yo no parábamos; él, por sus gallos, 
yo, por los caballos que tenía en compostura. — To- 
dos los días, tarde y mañana, tenía que caminarlos. » 
(Lucio V. Mansilla; Una Escurs. á losI.\dios Ranque- 
les; 1870, t. I, p. 285; palabras que pone en boca de 
un gaucho. ) 

COMPROBATORIO, RÍA. adj. Ar^. 
Que comprueba. — En esta acep. la Acad. 
trae comprobante como p. p. de comprobar 
y como sustantivo. — « Pongo á la disposi- 
ción de la Rectoría todos los documentos 
comprobatorios de las aseveraciones con- 
tenidas en esta nota. » 

COMUNA, s f. Arg. Conjunto de veci- 
nos de una población, representado por su 
ayuntamiento. Es lo que la Acad. ( y nos- 
otros también) llama municipio. — ((Co- 
muna. ( De común.) f. pr. Mure. Acequia 
principal de donde se sacan los brazales. » 



(Dice. Ac.J No corre en la Arg. en esta 
acep. 

« La importancia política del Cabildo desapareció 
con la instalación de la Asamblea, quedando reducido 
su papel á la simple administración de los intereses 
económicos de la comuna. » ( Ignacio Garzón; Cró- 
nica DE Cóadoba; /. II, año 1901, pág. 6. ) 

«La comuna es la primera manifestación de la 
vida pública, y la escuela de la democracia.» {Dr En- 
rique García Síérou; Curso de Inst. Cívica; año 1900; 
cap. 36.) 

Esta voz está empleada en el pasaje trans- 
crito de Los Prlncipios, en el art. Ubicar. 

COMUNAL, adj. Arg. Municipal, perte- 
neciente ó relativo á la comuna ó municipio. 
(y. CoMUxNA.) — ((Comunal. (Del lat. 
communalis.) adj. Común, i.^ acep || ant. 
Mediano, regular, ni grande ni pequeño. || 
m. Común, 7 ^ acep.» (Dice. Ac.J La i.^ acep. 
de común, según la Acad., es ésta: « Dícese 
de lo que, no siendo privativamente de nin- 
guno, pertenece ó se extiende á varios ». Y 
la 7.^ acep. : « Todo el pueblo de cualquiei 
provincia, ciudad, villa ó lugar ». En ningu- 
no de estos sentidos corre en la Arg. la 
palabra comunal. 

CON ANA. s. f. Arg. Pilón, mortero ó al- 
mirez de piedra que solían usar los indios 
para moler minerales y granos. Muchas con- 
sisten en hoyos hechos en las grandes pie- 
dras, á la orilla de los ríos y arroyos, donde 
llaman todavía la atención del viajero. || Arg. 
Piedra fija que servía de solera en los moli- 
nos de los indígenas, según el Sr. Lafone 
Quevedo. — «Voz Quichua, át Konana, pie- 
dras de moler. » (El mismo.) — « Hoy hay 
alguna confusión entre Conana y Pecana 
en el lenguaje vulgar, aunque no sean exac- 
tamente la misma cosa. Unas son bien nive- 
ladas, como piedra de molino; otras burdas 
como mortero ó almirez : en ambas se proce- 
de por fricción, más bien que por golpe. 
Preguntados los indios cuál sea conana y 
QMíA pecana, son contradictorias sus contes- 
taciones. » (El mis77to.) La i.^ acep. que 
hemos dado á esta voz conana, es la co- 
nocida en la campaña de Córdoba. 

CONCEPTO, s. m. Arg. Renglón ; parte 
de renta, utilidad ó beneficio que tiene uno 
ó del gasto que hace. 

« Para dar cumplimiento á esto, sólo basta que la 
Intendencia deposite semestral ó anualmente en el 
Banco Municipal de Préstamos las rentas que percibe 
por los conceptos antes mencionados. » (La Prensa, 
de Bs. Aires, de 14 de mar. de 1907 ; « La ley de pa- 
vimentación >>. } 

CONCUÑADO, DA. s m. y f. Arg. Se- 
gún nuestro lenguaje, son concuñados 
entre sí, ó concuña(ias, los maridos de 
dos hermanas, ó las mujeres de dos herma- 
nos. Según la Acad., es concuñado, ó 



CON 



CON 



119 



concuñada, de una persona, el marido de 
la hermana, ó la mujer del hermano ; lo que 
es para nosotros ainado, ó cuñada. ( V. 
Cuñado.) La Acad. define así concuña- 
do, da : « Cónyuge de una persona, respec- 
to de otra persona hermana de aquélla ». En 
Venezuela corre en la misma acep. que nos- 
otros le damos. 

CONCHA, s. f. fig. y fam. Arg. Partes 
pudendas en la mujer, particularmente el 
pubis con la vulva. 

CONCHABAR, v. a. Arg. Dar ó propor- 
cionar acomodo, empleo ú ocupación á una 
persona; acomodar. Ú. t. c. r. Refiérese gene- 
ralmente á empleos serviles, como el de 
peones y mucamos. Cuando se aplica á otras 
ocupaciones, úsase en sentido fig. y fam. — 
«Conchabar. (De conclave.) a. Unir, jun- 
tar, asociar. || Mezclar la suerte inferior de 
la lana con la superior ó mediana después 
de esquilada, en vez de separar las tres ca- 
lidades, como debe hacerse. |1 r. fam. Unirse 
dos ó más personas entre sí para algún fin. 
Tómase por lo común en mala parte. » 
(Dice. Acad.) Inusitado en la Arg. en es- 
tas aceps. 

« Pronto se había conchabado en un tambo de los 
suburbios,... » ( Godofvedo Daireatix; « Los Milagros 
de la Argentina ■> ; en el diario La Nación, de Bs. 
Aires, de 18 de enero de 1906.) 

CONCHABO, s. m. Arg. Acomido, em- 
pleo ó ocupación humilde ó servil. || fig. y 
fam. Arg. Cualquier otro acomodo ó em- 
pleo. — La Acad. trae conchabanza por 
« Acomodación conveniente de una persona 
en alguna parte » ; y, como fam., por « Ac- 
ción y efecto de conchabarse » . Sin uso en 
la Arg. ( V. eít Conchabar las aceps. que 
da la Acad. á este verbo.) 

« En aquel tiempo, los indios eran los verdaderos 
dueños de la mayor parte de la pampa y á menudo 
teníamos en nuestros viajes que hacerles frente y pe- 
lear con ellos ; no por esto pagaba más á sus peones el 
dueño de la tropa, pues el riesgo del pellejo tácita- 
mente entraba en el trato de conchabo, pero es ofi- 
cio aquerenciador el de tropero y me gustaba. » ( Yo- 
frná; «.Lo% Milagros de la Argentina — Un anar- 
quista empedernidos) ; en el diario La Nación, de Bs. 
Aires, de 5 de jtin. de 1906.) 

CONCHAVAR, v. a. Arg. Conchabar. 
Ü. t. c. r. 

«Le escribí á mi amigo D. Pastor Hernández, co- 
mandante militar del Departamento del Río 4.°, hom- 
bre tan penetrante como laborioso y constante, — que 
necesitaba oonchavar media docena de picaros, sien- 
do de advertir que prefería la destreza á la audacia, 
en una palabra, ladrones. » {Lucio V. Mansilla ; Una 
EscuRS. Á 1,03 Indios Ranqueles ; 1870, 1. 1, p 105.) 

CONCHAVO, s. m. Arg. Conchabo. 

«Se convencieron de que no había en el oonchavo 
más riesgo que el de la vida, y se arregló todo. ■» ( Lu- 
cio V. Mansilla ; Una Escurs. á los Indios Ranqueles ; 
1870, t. 1, p. 108. ) — «Yo era pobre, señor, y mis pa- 



dres también. Mi madre vivía de su coüchavo >■>... 

( Obra y t. citados, p. 284 ; palabras puestas en boca 
del cristiano Miguelito.) 

CONDOLENCIA. (Del franc. condoléan- 
ce. ) s. f. Arg. Sentimiento, dolor, lástima, 
compasión de lo que otro sufre ó padece. || 
Arg. Pésame. — Si existe condolerse y es 
tan generalmente usado condolencia, no 
encuentro razón para que no se incluya en 
el diccionario de la lengua este derivado. 

CONDOLERSE. — V. su uso, en el art. 
Doler. 

CONDUCIR. Este verbo, como producir 
y los demás terminados en ducir, se conju- 
ga mal en la Arg. f V. Producir. ) 

CONDUCTOR, s. m. Arg. En las gale- 
ras, diligencias y otros carruajes, el que go~ 
bierna el tiro de muías ó caballos. En cas- 
tellano, mayoral, voz que usamos nosotros 
en otra acep. ( V. Mayoral.) 

CONEJO. — Conejo de las ramas. 
Arg. Especie de rata, de color gris, algo 
delgada, más baja que ésta y sin más cola 
que una pequeña apófisis, menor que la del 
conejo. Su pelo es casi tan fino como el del 
ultutuco. 

CONFECCIÓN, s. f. Arg. Acción y efec- 
to de confeccionar, en las aceps. que en la 
Rep. Arg. damos á este verbo. Contposición, 
según la Acad., para significar la acción de 
componer ó producir una obra científica ó 
literaria, ó algunas de las artísticas. También 
es conocido entre nosotros este nombre en 
esta acep. 

El diario La Nación, de Bs. Aires, de 13 
de febr. de 1902, trae bajo el título de « El 
tratado chilenobrasileño », la frase « con- 
fección de tratados comerciales». El mismo 
diario, en su número de 20 de oct. de 1902, 
registra este título : « Conscriptos para dos 
años — Confección de listas ». 

«¡Con cuántas dificultades no he tenido que luchar 
por esta causa en la confección de mi nuevo Diccio- 
nario manual francés-español y español-francés ! » 
{Miguel de Toro y Gomes; El Arte de escribir en 
veinte lecciones ; París, 1907, pág. 42. ) 

CONFECCIONAR, v. a. Arg. Hacer, 
componer, tratándose de prendas de vestir 
y aun de obras que participan de cierta ín- 
dole inmaterial. Confeccionar tm traje, 
una gorra, un par de botines, un bordado ; 
u-n texto, un programa. Pero no decimos 
confeccionar un ropero, una biblioteca, 
una reja, tina estatua. — « Confeccionar. 
(De confecció?t.) a. Hacer, preparar, com- 
poner, acabar, tratándose de obras materia- 
les. II Farm. Hacer confecciones, preparar 
según arte los medicamentos. » (Dice. 



120 



CON 



CON 



Acad. ) En la 2.^ acep. de la Acad. se usa 
también en la Arg. La i.^ no corresponde, 
como hemos victo, á nuestro uso corriente. 

f<Esta comisión se encargará de oonfecoionar el 
programa para los demás trabajos. » ( Diario La Li- 
bertad, de Córd., de 24 de tnarso de 1903 ; corresp. 
telegráf. de Bs. Aires. ) 

...,«pues ya hasta las niñitas de primer grado de 
nuestras escuelas comunes saben de memoria aquello 
de ^<la bandera que robó sus colores al firmamento», 
de « nuestros gigantes padres » y demás frases expre- 
samente confeccionadas para los aniversarios pa- 
trios. » ( José Bálsamo ; « Patriotismo » ,• en La Na- 
ción, de Bs. Aires, de 10 de jttn. de 1906 ; primer 
art. ) 

... « confeccionar una larga perífrasis al estilo de 
cada uno, »... {Dr. Francisco Lopes ; Filología Eti- 

MOLÓG. Y FlLOSÓF. DB LAS PALABRAS GRIEGAS DE LA LeNG. 

Castell. ; 1884, p. 6. ) 

CONFERENCIANTE, s. com. Ar^. Per- 
sona que da una conferencia, tomado este 
nombre en la 2.' y 3." acep. de la Acad. : « En 
algunas universidades ó estudios, lección 
que llevan los estudiantes cada día. || Diser- 
tación en público sobre cualquiera materia. » 
— No puede considerarse esta voz como 
participio de conferenciar, pues ni la Real 
Acad. ni los argentinos asignamos á este 
verbo el significado de dar conferencia, sino 
el de «"Platicar una ó varias personas con 
otra ú otras para tratar algún punto ó ne- 
gocio » . 

«El 10 de junio, en el salón del periódico ilustrado 
francés L'Iltistration, Augusto Lumiére dio una inte- 
resante conferencia sobre ese invento. El conferen- 
ciante, dando pruebas de gran modestia, comenzó»... 
(La Prensa, de Bs. Aires, de 11 de ag. de 1907; «La 
fotografía de los colores-» . ) 

CONFERENCISTA, s. m. y f. yír^. Per- 
sona que da conferencias ó que se distingue 
ó descuella en este género literario. 

«Entre las ramas intelectuales y literarias en que 
descuella, figura la de conferencista.» (La Nación, 
de Bs. Aires, de 8 de ag. de 1906 ; «Nuestros corres- 
ponsales — D. Miguel de Unamuno — i>u colabora- 
ción » . ) 

CONFERIR. V. a. Ar^-. Referido á un 
premio, título ó diploma, concederlo, otor- 
garlo, darlo. 

CONFIANZUDO, DA. adj. fam. Ar^-. Dí- 
cese del que se toma cieitas confianzas que 
no debe. Ú. t c. s. — Los adjetivos audaz, 
atrevido, resuelto, autorizados por la Real 
Acad., no significan lo mismo que confian- 
zudo. 

CONFÍTEOR, s. m. Arg. Oración que 
empieza por esta palabra y que dicen el 
sacerdote y el ayudante al empezar la misa. || 
Arg. Parte de ésta en que se reza dicha 
oración. 

CONFLAGRAR, v. a. fig. Arg. Producir 
conflagración, perturbación repentina y vio- 
lenta de pueblos ó naciones. 




CONFORME, adv. relat. de t. Arg. In- 
mediatamente que, así que, tan luego como, 
al punto que. Conforme amanezca, sal- 
dremos. 

« Le venían deseos de expresarle lo que sentía, pero 
no se atrevía. Conforme se alejaba de su presencia, 
se encontraba con el ánimo dispuesto.» (José Marta 
Veles; Montes y Maravillas; 1906, p. 57. ) 

CONFORT. (Voz franc.) s. m. Arg. Con- 
junto de elementos que constituyen el bien- 
estar material y las comodidades de la vida. 
Es equivalente la voz castellana conforte, 
que define así la Acad. : « Confortación. |1 
Confortativo»; al menos en su 2.^ acep., 
pues cotifortativo es lo que conforta, da vi- 
gor, espíritu y fuerza; lo que reanima y 
alienta. 

« Allí, junto á la lámpara, bondadosa y serena como 
una abuela, saturados de un total enervamiento de 
deliquio, como si todo lo mejor de la vida se concen- 
trara en aquel rato de confort doméstico, v... { Ludus; 
«El frío amable y el frió trágico-»; en La Nación, 
de Bs. Aires, de 25 de jun. de 1906 ; primer art. ) 

«Este procedimiento, tan expeditivo como extremo, 
parte, sin duda, del error de creer que las interven- 
ciones se reconocen y se ejercen para solaz y uonfort 
de los gobiernos intrusos.» {Dr. Roque Sáetis Peña; 
Derecho Públ. Amer.; Bs. Aires, 1905, p. 200.) 

CONFORTABLE. ( Voz franc.) adj. Ar£. 
Confortativo, confortante. || Arg. Api. á los 
edificios, habitaciones, etc., cómodos, rodea- 
dos de todas las cosas necesarias para vivir 
á gusto y con descanso. — No recomenda- 
ríamos el uso de este galicismo. 

CONFRATERNIZAR. (De con y del 
lat. frater, fratris, hermano.) v. n. Arg. 
Unirse y tratarse como hermanos ; /ríT/^r— 
nizar, según la Acad., voz que también corre 
en la Arg., pero con menos generalidad. 

«Bajo las dos grandes banderas que hoy flotan con- 
fraternizando, se penetraba en el espacioso salón .» 
(La Nación, de Bs. Aires, de 17 de ag. de 1906 ; «La 
visita de Mr. Elihu Root — En la estancia Vivot.,.») 

CONFUNDIBLE, adj. Arg. Dícese de 
las cosas que pueden confundirse con otras 
ó encontrarse iguales ó muy semejantes á 
éstas. 

CONGRESAL. s m. y f. Arg. Miembro 
de un congreso, particularmente el definido 
en nuestra i.*^ acep. 

«Es bueno recordar que el gran argumento presen- 
tado en favor de las dietas parlamentarias ha sido 
precisamente el que ellas aseguran esa independencia 
délos conKresales.» {Diario La Nación, de Bs. 
Aires, de 21 de mayo de 1906; « Ecos del día » — «La 
acumulación de empleos» .) 

La Prensa de 2 de oct. de 1909, en su 
primer art., emplea también la voz con— 
gresal. 



CON 



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121 



CONGRESO, s. m Ar^. Cuerpo legisla- 
tivo de la Nación, compuesto de la cámara 
de senadores ( los cuales son treinta, dos 
por la capital federal y dos por cada una de 
las catorce provincias), y la de diputados, 
que son ciento veinte, á razón de un dipu- 
tado por cada treinta y tres mil habitantes ó 
fracción que no baje de dieciséis mil qui- 
nientos. II Ar£: Edificio destinado á la ce- 
lebración de las sesiones de las dos cáma- 
ras del congreso, y de éste cuado pe reúne 
en asamblea general, con todas sus depen- 
dencias. El antiguo, situado en la plaza de 
Mayo, en la esquina de las calles Victoria y 
Balcarce, haciendo cruz con la esquina S. O. 
de la Casa Rosada, y donde no hace cuatro 
años funcionó el congreso, está hoy ocu 
pado por el Archivo General de la Nación. 
El nuevo es un soberbio monumento de la 
arquitectura moderna. Ocupa una manzana 
en la gran plaza que lleva su nombre, y 
tiene su frente principal hacia el extremo 
oeste de la Avenida de Mayo, la que une 
dicha plaza con la de Mayo. \\ Congreso 
de Tucumán. Ar£: El que se reunió en 
1816 en la ciudad de Tucumán y declaró el 
9 de Julio de ese año la independencia de 
las Provincias Unidas del Río de la Plata. — 
(( Congreso. ( Del lat. con^-ressus; de con- 
gredi, conferenciar, conversar.) m. Junta 
de varias personas para deliberar sobre 
algún negocio, y más comúnmente la que se 
hace para tratar asuntos de gobierno y 
ajustar las paces entre naciones. || Ayunta- 
miento, últ. acep. II De los diputados. Con 
arreglo á la Constitución española, y á las 
de algunas repúblicas americanas, cuerpo 
legislativo compuesto de personas nombra- 
das directamente por los electores y que 
forma parte de las Coites. » (Dice. Ac.J — 
La última acep. de ayuntamiento, según la 
Acad., es « cópula carnal » ; lo que vendría 
á signficar, también, la palabra congreso. 
Seguramente es un lapsus visus. La Acad. 
se ha querido referir á la penúltima acep. 
dt ayuntamiento: «Casa consistorial»: «Casa 
de la villa ó ciudad, adonde concurren los 
capitulares de su ayuntamiento á celebrar 
sus juntas». Este nombre congreso sólo 
se usa, entre los argentinos, en nuestras 
aceps. y en la de congreso internacional, 
y también para significar el cuerpo legisla- 
tivo de las otras naciones, particularmente 
las que están gobernadas bajo el sistema 
republicano. 

CONIRROSTRO, TRA. ( Del lat. conum, 
ó conus, coni, cono, y rostrum, rostri, el 
pico de las aves, adj, Zool. Arg. Dícese de 



las aves que tienen el pico de forma cónica, 
como el boyero, la corbatita, etc. 

CONOCIDO, DA. (V. en Ser, Ser uno 
conocido en su casa.) 

CONOCIMIENTO. — Real conoci- 
miento, fam. Arg. Dinero, valor que se 
debe entregar como precio de una cosa. 
Ú. c. en el complemento circunstancial de 
modo por su real conocimiento.— jAf-? 
darás el libro ? — Si, pero por su real 
conocimiento. 

CONQUIBUS, s. m. fam. Arg. Plata, 
dinero. — Esta voz se compone de la pre- 
pos. castellana con y el ablativo latino de 
plural quibus. 

El Sr. Rivarola separa los dos elementos 
componentes de esta palabra : 

— «i Quiénes más se van el sábado ^ 

— Montiel y mi hermano Frollán. 

— Superior. 

— Será una buena partida. Tú debías animarte, 
Alberto. 

— No he recibido con qnlbns. » 

( Enrique E. Rivarola; Amar al vuelo ; Bs. Aires, 
1905, p. 201. ) 

CONSAGRAR, v, a. Arg. Aceptar, san- 
cionar, autorizar. 

«V . H. tiene á estudio un proyecto del gobierno an- 
terior, que consagra algunas ideas de las que pue- 
den constituir el programa completo que el Poder 
Ejecutivo se propone proyectar con el concurso de 
una comisión debidamente constituida.» {Mensaje 
del presidente de la república Dr. José Figiieroa 
Al cor t a, pr omine, en la apertura del congreso el 12 
de mayo de i906; parte relativa al «Centenario de 
la independeneia ».) 

CONSEJO. — Consejos no ayudan á 
pagar, refr. (Arg.) que previene que no 
se ha de contribuir sólo con el consejo al 
remedio del prójimo, sino también con el 
socorro de los medios posibles. Esta defini- 
ción es la que da la R. Acad. del ref., sin 
uso en la Arg., Dar el consejo y el vencejo. 

CONSENTIDO, DA. p. p. del v. consen- 
tirse, nuestra acep. Arg. Ú. t. c. adj. y c. 
sust. — ((Consentido, adj. Dícese del ma- 
rido que sufre la afrenta que le hace su mu- 
jer. » (Dice. Acad.) Sin uso en la Arg. en 
esta acep. 

CONSENTIRSE, v. r. Arg. Sentir pre- 
sunción ó vanidad; engreírse, desvanecerse, 
entoldarse. Estos dos últimos verbos no co- 
rren en la Arg. en esta acep. 

CONSERVABLE, adj. Arg. Que puede 
ó debe ser conservado. 

«Según lo tengo dicho más arriba, conservaré del 
bosquejo primitivo todo lo conservable,»... (P. 

Grottssac; Roque Sáenz Peña ca.ndidato para Pre- 
siD. DE la Rep.; 1909, p. 4.) 

CONSIDERACIÓN, s. f. Arg. Valor (> 
importanc'a de una cosa. Obsequio, alhaja. 



122 



CON 



CON 



juguete, de poca consideración. —« Ac- 
ción y efecto de considerar. || En los libros 
espirituales, asunto ó materia sobre que se 
ha de considerar y meditar. [| Urbanidad, 
respeto.» (Dice. R. Ac.J Y por considerar 
trae la Acad estas definiciones: «Pensar, 
meditar, reflexionar una cosa con cuidado y 
atención. || Tratar á una persona con urba- 
nidad ó respeto . » En todas estas aceps. 
úsanse en la Rep. Arg. verbo y nombre. 

CONSIGNA, s. f. Arg. Instrucciones li 
órdenes, generalmente reservadas, según las 
cuales queda convenido ó resuelto lo que se 
ha de hacer cuando llegue el caso previsto. 
— «Consigna. (De cottsignar.) f. Mil. 
órdenes que se dan al que manda un pues- 
to, y las que éste manda observar al centi- 
nela. » (Dice. Ac.) También se usa en la 
Arg. en estas aceps. 

<v Ayer había en las antesalas del congreso suficien- 
te número para sesionar, retirándose algunos, obede- 
ciendo á una consigrna, con el objeto de evitar el de- 
bate,...» (Diario La Libertad, de Córd., de 1." de oc- 
tubre de 1901; corresp. tclegr. de Bs. Aires.) 

CONSOMÉ. (Voz franc: consommé'.) s, 
m. Arg. Caldo puro de substancia de carne 
ó huesos, sin mezcla de otra cosa. — Esta 
voz hace falta en nuestro vocabulario, por- 
que no todo caldo es consomé. 

CONSTANCIA. (De constar.) s. f. Arg. 
Prueba, particularmente escrita, de la ver- 
dad ó falsedad de un hecho. Hay constan- 
cia de qtie recibió el dinero. — También co- 
rre en la Arg. en la acep. que le dala Acad.: 
«Constancia. (Del lat constantia.) f. Fir- 
meza y perseverancia del ánimo en las reso- 
luciones y en los propósitos. » 

CONSTATACIÓN, s. f. Arg. Acción y 
efecto de constatar. ( V. Constatar. ) 

CONSTATAR, v. a. Arg. Poner de mani- 
fiesto la verdad de un hecho; probarlo, en 
la acep. que da la Acad., entre otras, á este 
verbo, de «Justificar, manifestar y hacer pa- 
tente la verdad de una cosa con razones, 
instrumentos ó testigos». La homonimia, el 
vario sentido de este verbo probar y la de- 
rivación natural de constatar (epéntesis de 
constar) abonan en favor de este neologis- 
mo tan en boga en la Rep. Arg. 

CONSTELAR v. a. Arg. Formar cons- 
telaciones; adornar con ellas el cielo, el es- 
pacio, etc. Ya empieza á usarse en poesía. 

En el art. Indumentarla, texto de Boui- 
lly, está empleado el participio pasivo del 
verbo constelar. 

« Tú, la maga, que al rasgar 
Las sombras donde te velas, 
Con gotas de iris constelas 
Las espumas de la mar.» 

{Leopoldo Lngones; De amores.) 



CONSTITUIRSE, v. r. Arg. Establecer- 
se ordenadamente, organizarse. — La Acad. 
trae este verbo solamente como activo. La 
última de sus cuatro aceps. es ésta, afín de 
la nuestra: «Establecer, ordenar ». 

«Esta comisión, en uniforme de gala, se consti- 
tuirá, en la casa mortuoria el día de hoy á las 9'3U a. 
m.^\.. {Orden general de viariiia de 17 de i tú. de 
1906; art. 1.° ) 

CONTAR.— No contarle á uno de 
nuevo nada una molestia, trabajo ó con- 
trariedad, fr. fig. y fam. Arg. Estar acos- 
tumbrado á ellos. 

«La noche era fría; pero Torcuato y su overo tenían 
la piel curtida, resistente á todos los rigores del cli- 
ma; helada, sol, lluvia, granizo... ¿qué les iban á con- 
tar de nuevo?* {Javier de Viana; 'La carta de la 
suicida»; en el scmaiiar. ilttstr. de Bs. Aires, Cakas 
Y Caretas, de 28 dejtil. de 1906.) 

CONTENER.— V. su uso, en el art. Te- 
ner. 

CONTINENTAL, adj. Arg. Que se ex- 
tiende á todo un continente , que abarca 
todos los países comprendidos en él. — 
(( Continental . adj . Perteneciente á los 
países de un continente. » (Dice. Ac.) 

..., «y los discursos de Río de Janeiro y de Montevi- 
deo han sido una exposición completa de su pensa- 
miento, á la vez que un verdadero programa de polí- 
tica continental . » ( La Nación, de Bs. Aires, de 14 
de ag. de 1906; «AI. Elihu Root».) 

CONTRA, prepos. Arg. Cabe, cerca de, 
junto á. 

« Contra un pilar del corredor, el criado fiel, perdi- 
do en ese mundo nuevo para él, dejaba vagar su mi- 
rada por el cielo gris. » (Miguel Cañe'; Prosa Ligera; 
1903, príg. 110.) 

CONTRACCIÓN, s. f. fig. Arg. Acción 
de contraerse. 

CONTRAER — V. su uso en Traer. 

CONTRAERSE, v. r. fig. Arg. Limitar el 
empleo de las propias fuerzas á un género 
de trabajo ú ocupación, con exclusión de los 
otros. Contraerse d las labores del cam- 
po. II fig. Arg. Dedicarse empeñosamente á 
un trabajo ; consagrarse, aplicarse. Ú. m. 
con negación. Este discípulo no se con- 
trae. El participio pasivo es muy usado: 
Ahora está muy contraído, 

CONTRALOR, s. m. Arg. Control. — 
((Contralor. (Del ix2.ViC.controleur) m. Ofi- 
cio honorífico de la casa real, segtin la etiqueta 
de Borgoña, equivalente á lo que, según la 
de Castilla, llamaban veedor. Intervenía las 
cuentas, los gastos, las libranzas, los cargos 
de alhajas y muebles, y ejercía otras funcio- 
nes importantes. || En el cuerpo de artillería 
y en los hospitales del ejército, el que inter- 
viene en la cuenta y razón de los caudales y 
efectos. » (Dice. Ac.) Como se ve, con- 



CON 



CON 



123 



tralor, según la Acad., es un oficio, ó 
cuando más, el que lo ejerce, pero no el 
ejercicio mismo. No sabemos, pues, por qué 
razón se ha dado en aplicar á éste dicho 
nombre, entre nosotros. 

..., < por las dificultades para establecer el contra- 
lor é inspección bastante que el caso requiere. ' 
(Mensaje del señor presidente de la repúhl. Doctor 
José Figueroa Alcorta. leído en el acto de la apertu- 
ra del congreso el 12 de mayo de 1906; « Instrucción 
secundaria ». ) 

« No es posible que el contralor — así parece que 
se dice ahora — de la acción del intendente sea reali- 
zada por una comisión que tenga la misma emanación 
que él.» {Dr. Manuel A. Montes de Oca, ministro 
del interior ; sesión de la cámara de D. D. de 22 de 
jnl. de 1907. ) 

«Se presentarán algunos casos excepcionales en 
que se requiera meditación serena y profunda uni- 
da al contralor más estricto de vuestra conciencia 
sobre las propias deliberaciones, y la amenaza de las 
responsabilidades probables os hará vacilar en vues- 
tra resolución,»... { Discurso proniuic. por el señor 
Rector de ¡a Univers. Nací de Córd.. Dr. Julio De- 
hesa, en la colación de grados, el 8 de dic. de 1909. ) 

CONTRALOREADOR, RA. adj. Arg. 
Que contralorea. Ú. t. c. s. 

« ... que figuramos como verdaderos oontralorea- 
dores de poder. » { Palabras que el diario La Nación, 
de Bs. Aires, de 8 de mayo de 1906, pone en boca 
del diputado nacional Dr. Caries; pág. 3, 4.^ coluni.) 

CONTRALOREAR, v. a Arg: Con- 
trolar. — «Contralorear, a. ant. Poner el 
contralor su aprobación, ó refrendar los des- 
pachos de su oficio. » (Dice. Acad.) 

«Creyó, cuando se organizó la coalición, que ven- 
ciendo llegaría al congreso para contralorear la 
marcha administrativa.» (Palabras que I^a Nack^í^. 
de Bs Aires, de 9 de mayo de 1906, pone en boca del 
diputado Dr. Dentaria.) 

CONTRAPRUEBA, s. f. Arg. Prueba en 
oposición á otra que se ha puesto como ar- 
gumento. — Según la Acad. : « f. Impr. Se 
gunda prueba que sacan los impresores ó 
estampadores ». 

CONTRAPUNTO. -De contrapunto, 
m. adv. Arg. Con emulación, á porfía ó á 
competencia. Los payadores cantaro?t tma 
hora de contrapunto, si7i salir vencedor 
ninguno. - «Contrapunto. (Del b. lat. 
cantus contrapuncius . ) m. Más. Concor- 
dancia armoniosa de voces contrapuestas. » 
(Dice. R. Ac.) 

CONTRARIO, ría. — De lo contra- 
rio, fr. Arg. Equivale á « no haciéndolo 
así », ó « no sucediendo así, del modo ante- 
riormente dicho»... 

CONTRASEÑA, s. f. Arg. En los teatros 
y otros lugares donde se dan espectáculos, 
tarjeta que reciben de los porteros los con- 
currentes, al salir en los entreactos, para que 
la presenten á ellos cuando quieran volver á 
entrar. 

CONTRAVENIR.— V. su uso, en Venir. 



CONTRINCANTE, s. m. Arg. Cada uno 
de los que sostienen una discusión ó polé- 
mica, sea cual fuere el número de ellos. — 
«Contrincante. (De con y trinca.) m. 
Cada uno de los que forman parte de una 
misma trinca en las oposiciones. || El que 
pretende una cosa en competencia de otro 
ú otros. » (Dice. Acad.) No corre en la 
Rep. Arg. en la 2.^ acep. La i.^ está com- 
prendida en la nuestra. 

CONTRITA, prep. fam. Arg. Seguida de 
la prep. de y un nombre que indica el lugar, 
equivale á muy cerca. Es muy usado por la 
gente del campo. 

« Me dio mucha rabia oir los cohetes del casorio que 
-se había hecho en la capilla «ie San Bartolo, que está 
contrita de la sierra. » ( Palabras que el general 
Lucio V. Mansilla pone en boca del paisano Crisós- 
tomo; U.N-A EscuRS. Á los Indios Ranqueles; 1870, t. I, 
p.187.) 

CONTROL, s. m. Ai-g. Acción y efecto 
de controlar. (V. Controlar.) i| Arg. 
Visto bueno; frase que también se usa mu- 
cho ent'-e nosotros. 

«La reorganización de la mayor parte de las repar- 
ticiones del Ministerio de la Guerra y con ella la am- 
pliación de servicios que para su mejor administración 
y control hubo que introducir en las mismas, deter- 
minaron la necesidad de proveer varios puesto-; indis- 
pensables,...» (Mensaje del Sr. presidente de la rep. 
Dr. Manuel Quintana, dirigido al congreso con fe- 
cha 18 de mayo de 1905 ; sesión del Senado de 5 de 
sept.,pág. 7.) 

« Rosas en el poder, sin control alguno, se entregó 
á los mayores excesos á fin de sostenerse,»... (Juan 
L. Cuestas; Páginas Sueltas; í. II,Montev., 1898, 
p. 124. ) 

«Estas exigencias que han sido sometidas á rigu- 
roso control, ha originado el retiro de la incorpora- 
ción aun crecido número de colegios privados»... (De- 
creto del gobierno nacional sobre exámenes de los 
alumnos de colegios incorporados, de 2 de abr. de 
1906; considerando 5.° ) 

CONTROLADOR, RA. adj. Arg. Que 
controla, nuestras aceps. Ú. t. c. s. 

...,« porque tras de ese gobierno cuya política acep- 
tamos, está la acción tranquila, .severa y controla- 
dora de la opinión.» (Discurso del diputado Dr. Ma- 
nuel Caries en la sesión de la cámara nacional de 18 
de sept. de 1907. ) 

CONTROLAR. (Del franc. controler.) 
V. a. Arg. Tratándose de cuentas, exami- 
narlas y censurarlas con autoridad suficiente 
para esto, formando juicio sobre ellas, ya 
aprobándolas, ya reprobándolas, ó corri- 
giendo y haciendo notar lo que no estuviese 
en la forma y modo debidos. Esto í>e llama 
en castell., según la Acad., intervenir, verbo 
que, como activo, define ella así : « Tratán- 
dose de cuentas, examinarlas y censurarlas 
con autoridad suficiente para ello». Nosotros 
no usamos el verbo intervenir en esta acep., 
ni como activo : no decimos nunca interve- 
nir las cuentas, sino intervenir (v. n.) en 
el examen de ellas; empleando este verbo en 



124 



CON 



COQ 



el sentido de «tener parte en un asunto», 
que también le da la Acad. ¡| Arg: Ver con 
cuidado y atención una cosa, leyéndola ó 
examinándola, para descubrir si es ó no 
como debe ser, ó si está ó no en la forma y 
orden requeridos por la ley o por ias reglas 
de buena administración. 

« Y lo que asombra es que un parlamento que de- 
biera controlar la marcha del poder ejecutivo en 
cuestiones tan graves como la que nos ocupa, haya 
permanecido indiferente,...» { Diario \^\ Nación, de 
Bs. Aires, de 22 de ag. de 1903 ; * La selección del 
ejército y. ) 

...«se coincide en que la forma republicana de g:o- 
bierno consiste esencialmente en que las autoridades 
emanan de la voluntad del pueblo, en el contrapeso, 
en la coexistencia de tres poderes, segrún la teoría más 
moderna y más aceptada, que se controlan, que se 
relacionan, que se contrapesan»... {Dipiit. nac. Dr. 
Pedro Olaechea y Alcorta ; discur. pronunc. enla 
ses. de 11 de ag. de 1909 ; interv. á Córd. ) 

^< El Congreso Federal desestimó las proposiciones 
de aquella conferencia, rechazando toda solidaridad 
política con los estados del sud, que no fueron admi- 
tidos á apoyar ni á controlar una política que los 
comprometía como estados libres.» (Dr. Roque Sáens 
Peña; Derecho Pi^bl. Au¿k.;Bs. Aires, 1903, p. 198.) 

CONVENCIONALISMO, s. m. Ai-g. Na- 
turaleza, índole ó carácter convencional que 
envuelve una disposición ó un acto, particu- 
larmente gubernativo. || Ar£^. Conveniencia 
ó acomodamiento relativo. || Arg. Tenden- 
cia, inclinación ó predisposición del espíritu 
á que se resuelva una cuestión, particular- 
mente de interés público, por convención ó 
acuerdo entre las partes contendientes. 

« Las aproximaciones de brasileños y argentinos y 
de argentinos y chilenos, babadas en convenciona- 
lismos de ideales levantados y generosos,.., » ( Ángel 
Floro Costa; « Visita internacional f ; en el diario 
La Nació.n, de Bs. Aires, de 30 de mayo de 1903. ) 

«En sus inspiradas producciones, mézclanse con 
exquisita y dulce suavidad la ternura con la tristeza, 
la luz con el misterio, la inspiración y el estro con la 
verdad, formando de tal suerte un conjunto tal que no 
se cansa de admirarlo el entendimiento, fatigado ya 
por el arbitrario convencionalismo de artificiosa^ 
escuelas » ( Diario La Libertad, de Córd., de 7 de 
dic. de 189 j ; <! Adán Quiroga ». 

« Cada día iba dejando, sin darse cuenta de ello, un 
nuevo jirón de su sentido moral en la peligrosa pen- 
diente por la que se deslizaba, aunque con esto no ha- 
cia más que seguir la corriente general, pues en 
aquellos tiempos de fabulosa memoria, el convencio- 
nalismo social permitía muchas cosas reñidas con la 
moral ordinaria. » ( Julián Martel; La Bolsa; Bs. Ai- 
res, 1905, p. 53.) 

CONVENIR. — V. su uso, en Venir. 

CONVENTILLO, s. m. Ar^. Casa de in- 
quilinato At. ínfima clase. (V. Casa de in- 
quilinato.) 

«Es una especie de guión tirado desde la elegante 
casa de familia ha^sta el modesto cuarto de conventi- 
llo,»... ( ,/bse' S Alvares; Cuentos d.-; Fray Mocho; 
«■ Pascalino » ( un verdulero ) ; 1906, p. 3. ) 

«En marcha la partida, llegó á las puertas déla 
casa en cuestión. Golpeo de puerta. Por orden del ofi- 
cial, el trompa tocó : atención ! — fuego de tiradores 
contra caballería ! — á 300 metros! — Remolineó la 
gente del conventillo, algunas disparadas y tropezo- 
nes, tres desmayos femeninos. » (La Razón, de Bue- 
nos Aires, de 23 de sept. de 1908; « Desacato á la 
autoridad ». ) 



CONVERSADOR, RA. adj. Arg.^ Dícese 
de la persona que conversa mucho. Ú. t. c. s. 

COPA. — Empinar uno la copa. fr. 
fig. y fam. Arg. Beber mucho vino ú otros 
Hcores. En castell. autorizado por la Acad., 
alzar de codo, ó el codo; empinar de codo, ó 
el codo; de las cuales sólo la última, sin pre- 
posición y con artículo, corre en la Arg. || 
Tomar la copa. fr. fig. y fam. Arg. To- 
mar ó beber el gaucho ó paisano, el obrero 
ó trabajador, en una pulpería, almacén, res- 
laurant, etc., una ó más copas ó vasos de 
aguardiente ú otro licor espirituoso, particu- 
larmente cuando lo hace por costumbre. Ha 
ido á tomar la copa. 

COPETE. — De copete, loe. Arg. Dí- 
cese del que hace vanidad de su nacimiento 
ó de otras circunstancias que le distinguen ; 
copetudo, voz que también corre en la Arg. 

..., «recordando que alguna vez había tenido envi- 
dia de ciertos perritos de larga lana y lúbricos ojos, 
que algunas damas de copete y otras que no lo son, 
adoran con locura, durmiendo hasta con ellos,»... 
{Lucio V. Mansilla; Una Escurs. á los I.vdios Ran- 
QüELES ; 1870, t. II, p. 400. ) 

COPLERO, s. m. Ar^. El que compone 
coplas ó combinaciones métricas breves que 
sirven de letra para las canciones populares 
acompañadas en la guitarra. — «Coplero, 
ra. m. y f Persona que vende coplas, jáca- 
ras, relaciones y otras poesías. || fig. Mal poe- 
ta. » (Dice. Acad.) 

« Ya no alienta el coplero de alegre numen 
dominador galano de corazones ; 
¡ las grandezas antiguas hoy se consumen 
bajo el rigor profano de los patrones ! ■» 

( V. French Mathen; <íLos vencidos» ; en La Pren- 
sa, de 20 de sept. de 1905. ) 

COPO. s. m. Arg. Nimbo ó montón de 
nubes acumuladas. 

<< Las siluetas de las lomas. 
Con iluminadas líneas, 
Poco á poco comenzaron 
.\ dibujarse indecisas. 
Sobre ellas, formando copos 
De formas todas distintas, 
Se encendió un hermoso grupo 
De plateadas nubéculas. » 

( Juan Zorrilla de San Martin; El ángel de los 

CHARRÚAS. ) 

COQUELUCHE. (Voz fr. ) s. f. A7^g. Tos 
convulsa. 

COQUETA, adj. Arg. Dícese de la mu- 
jer que tiene mucha gracia y donaire, mu- 
cha gallardía, gentileza, soltura y agilidad, 
airosa de cuerpo para andar, danzar, etc || 
fig. Arg. Dícese también de las cosas que tie- 
nen lucimiento, arte y primor. — «Coque- 
ta. (Del fi-. coquetee.) adj. Dícese de la mu- 
jer que por vanidad procura agradar á mu- 
chos hombres. Ú. t. c. s. » (Dice. Ac.) Tam- 
bién en la Rep. Arg. en esta acep. 



COR 



COR 



125 



... «hasta la plaza de Nuestra Señora, iluminada á 
gas y bordada de estas tiendas de París, envueltas en 
cristales como gasas transparentes, graciosas y co- 
-quetas como una novia ». ( Mt^itel Caiié; Prosa Lige- 
ra ; Bs. Aires, 1903, pd^s. 207 y 208.) 

COQUETAMENTE, adv. m. Ar^. Con 
coquetería. || Arg Con gracia, gallardía y 
donaire. || Arg. Con picardía, viveza é in- 
tención, referido á las mujeres. 

«Una colaboradora gentil, que coquetamente se 
■escondí tras el pseudónimo Junza, »... ( Diario Nuevo, 
de Bs. Aires, de 12 de jiil. de 1904 ; secc. « Vida so- 
cial '. ) 

COQUETERÍA, s. f. ñg, Ar§: Arte, gusto 
exquisito, primor, en las cosas materiales y 
en el orden, arreglo y adorno de las mis- 
mas. II s. f. Ar^-. Vals de compás lento, cuyo 
modo de bailar nos lo explica el Sr. V. Ba- 
rago del inodo siguiente: « / compás: El 
caballero desliza el pie izquierdo hacia ade- 
lante. — 1 compás : Lleva el pie derecho 
cruzado adelante del izquierdo, el talón 
levantado. — i compás: Cambia de mano, 
y con media vuelta viene hacia atrás, eje- 
cutando un paso con el pie derecho. — 
1 compás: Lleva el pie izquierdo adelante 
del derecho, cruzado, con el talón levantado. 
— j ¿rc/w/ííí-^^'.-Da una vuelta lentamente sobre 
sí mismo, á derecha, quedando en el mismo 
sitio. — / compás: Cambia un saludo con su 
dama. — 8 compases: Toma la postura de 
los bailes girados y ejecuta ocho compases 
de Boston ó Vals común.» (La Danza y 
LA Urbanidad, pág. 8o.) 

«Aseguraba haber visto rasas soberbiamente pues- 
tas en Francia, Alemania, Inglaterra; pero él encon- 
traba en la de Margarita un encanto inexplicable, una 
refinada coquetería en los menores detalles, que la 
hacía poder figurar al lado de las mejores y más es- 
pléndidas» {Julián Martel; La Bolsa; Bs. Aires, 
1905, p. 131. ) 

Esta voz está empleada en nuestra acep. 
en el trozo de los Cuentos de Fray Mo 
CHO que hemos transcrito en el art. Enra- 
mada. 

COQUILLA. (Del franc. coquille, con- 
cha, cascara.) s. f. Arg. Cada una de las 
conchillas en que se preparan ciertos man- 
jares para servirlos en ellas á cada co- 
mensal. 

CORAJUDO, DA. adj. Arg. Animoso, 
esforzado, valeroso ; que tiene coraje ó va- 
lor. Corresponde al adj. ant. corajoso, que 
no corre tampoco en la Arg. Ú. t. c. s. — 
«Corajudo, da, adj. Colérico, últ. acep.» 
(Dice. Acad.) La últ. acep. de colérico es: 
« que fácilmente se deja llevar de la cólera». 
No tiene este significado en la Arg la voz 
corajudo. 

'< Conságrele un buen recuerdo en Et, Día, que bien 
se lo merece ese criollo corajudo que ha ido á luchar 
á París y ser artista á golpes de garra, >>... 



( Dr. Martiniano Lcguisamón; carta sobre Martin 
A. Malharro; enla revista del Paraná La Actividad 
Humana, sept. de 1901, págs. 43 y 44. ) 

CORCOVITA. — Al que da y quita 
se le hace una corcovita. fr. fig. y fam. 
Arg. Al que da y quita se le hace 
una quisquita (Véase.) 

CORDIAL, adj. Arg. V. Muela cor- 
dial. La voz correcta es cordal ( de 
cuerdo ). 

CORDILLERA, s. f. Arg. Serie de mon- 
tañas enlazadas entre sí y generalmente cu- 
biertas de nieve perpetua. Cuando se habla 
entre nosotros de la cordillera, sin otra 
determinación que la del artículo, se en- 
tiende siempre la de los Andes. Las otras 
cadenas de montañas, que son como los 
primeros escalones de la cordillera, y que 
están separadas de ésta por valles, las llama- 
mos los argentinos sierra, distinguiéndola 
con los nombres propios de Sierra Grande 
y Sierra Chica, pero sin confundir ni la 
una ni la otra con la cordillera de los 
Andes, que está más al oeste. — Veamos 
ahora cómo defitie la Acad. esta voz : «Cor- 
dillera. (De cordel. ) f Serie de montañas 
enlazadas entre sí. || ant. Lomo que hace una 
tiera seguida é igual; que parece ir á cor- 
del. » 

«Mas, hay otra sublime cordillera 

De más grandioso giro. 
Más altiva, más bella y majestuosa, 

Que á un tiempo amo y admiro: 

Son del genio del hombre las supremas, 

Inmortales alturas, 
Vertiginosos picos que escalaron 

Excelsas criaturas.» 

{Domingo Arteaga Alempartc, chileno; «.Los An- 
des del genio. » 

CORDILLERANO, NA. adj. Arg. Per- 
teneciente ó relativo á la Cordillera de los 
Andes. 

« Que se mandarán hacer los estudios de una línea 
férrea cordillerana que, pasando por Pérez Rosales, 
llegue á Puerto Mont. » (La Argentina, de Bs. Ai- 
res, de 1.° de enero de 1908; « Lo que se dice ».) 

CORDOBÉS, SA. adj. Arg. Natural de la 
provincia argentina de Córdoba. Ú. t. c. s. || 
Arg. Natural de la capital de esta provin- 
cia del mismo nombre. Ú. t. c. s. Los mis- 
mos cordobeses de la campaña suelen 
llamar así á los de la ciudad. || Arg Perte- 
neciente á esta ciudad ó provincia. — « Na- 
tural de Córdoba. Ú. t. c, s. || Perteneciente 
á esta ciudad. ^ ( R. Acad.) Indudable- 
mente la Acad. no sale de España en su 
referencia, á juzgar por otros gentilicios ho- 
mónimos con algunos nuestros, ó con otros 
americanos, como riojajto, valenciano, etc., 
donde explícitamente lo significa así, y por 



126 



COR 



CORR 



la omisión que hace de otros, por no ser 
aplicables á la península. 

CORDOBESADA. s. f. Arg. Acción ó 
dicho propio de las costumbres, carácter ó 
usos de los cordobeses. (V. Cordobés. ) 
Tómase en mala parte ó por el lado ri- 
dículo. 

CORDÓN, s. m. fig. Arg-. Orilla exterior 
de la vereda, que generalmente consiste en 
piedras ó ladrillos colocados en línea y de 
canto. 

« Glow los miraba hablar, parado en el cordón de 
la vereda,... ■•>{ Julián Martel; La Bolsa ; Bs. Aires, 
1905, p. 201.) 

CORNETA, s. f. Arg. Parfe saliente del 
fonógrafo, en forma de una corneta ( de que 
le viene su nombre), de metal esmaltado, 
níquel, aluminio, etc., y por cuya abertura 
salen las voces y sonidos cuando se pone en 
movimiento el aparato. 

CORO. — Hacer uno coro. fr. Arg. 
En el rosario y otras distribuciones re igio- 
sas en que se reza á coros ó alternativa- 
mente entre varias personas, empezar cada 
rezo, como el paternóster ó el avemaria, 
para que las otras respondan. 

La R. Ac. registra esta voz coro en mu- 
chas aceps. no desconocidas entre nosotros. 

«Habla edificado (el estanciero) una capilla, en la 
que los domingos por la tarde rezaba él mismo el 
rosario, para suplir al sacerdote y al oficio divino de 
que por años habían carecido. Era aquel un cuadro 
homérico : el sol llegaba al ocaso ; las majadas que 
volvían al redil, hendían el aire con sus confusos 
balidos; el dueño de casa, hombre de sesenta años, de 
una fisonomía noble, en que la raza europea pura se 
ostentaba por la blancura del cutis, los ojos azules, la 
frente espaciosa y despejada, hacia coro, á que con- 
testaban una docena de mujeres y algunos mocetones, 
cuyos caballos, no bien domados aún, estaban ama- 
rrados cerca de la puerta de la capilla. >> ( D. F. Sar- 
miento .) 

«Claritase multiplicaba. Daba de comer á estos 
pájaros ó hacia coro á su tía en una novena á Santa 
Rita.» (fosé María Vélea; Montes y Maravillas; 
19í06, p. 56. ) 

CORONA.— Corona de novia. Arg. 
Planta de la familia de las rosáceas. 

CORONILLO. s. m. Arg. (Oran). Qui- 
llay d paripueta, en Bolivia; espina de co- 
rona Cristi ó espinillo amarillo, en Corrien- 
tes. (V. Espina de corona Cristi en 
el artículo Espina.) || Arg. Scutia buxi- 
folia Reiss., de la familia de las rámneas. 
« Árbol de diez metros de altura, y cuyo tron- 
co tiene cinco decímetros de diámetro; en 
Entrerríos, Tucumán, Salta, Jujuí, etc Su ma- 
dera no es de buena clase ; sin embargo, 
sirve para combustible y para hacer carbón. 
En la tintorería se hace uso de su corteza y 
de sus frutas, que dan un color punzó. » 



( Hierónymus . ) || Coronillo colorado. 
Arg. Coronillo, 2.^ acep. 

Esta voz está empleada en el texto que 
hemos transcrito á&J^ray Mocho en el art. 

MOLLE. 

CORONTA, s. f. Arg. (pr. San J. y 
Mend.) Corazón de la mazorca de maíz ; 
en castell., autorizado por la Acad., znro — 
voz desconocida en la Rep. Arg. ( V. Mar- 
LO. ) — Es también corriente en Chile, según 
el Sr. Zorobabel Rodríguez. 

CORRAL, s. m. Arg. Sitio cerrado con 
cerco, de ramas ó pirca, ó con palos planta- 
dos verticalmente en tierra, donde se encie- 
rra los animales del ganado mayor ó me- 
nor. II Corrales de abasto. Arg. Los que 
hay en las afueras de las ciudades, destina- 
dos á guardar y poner en observación el ga- 
nado que viene para el consumo públi- 
co. II Los corrales. Arg. Corrales de 
abasto. 

«A su inmediación» (del matadero) , «con acuerdo 
de este Cabildo, se establecieron los corrales de la 
Ciudad, en los quales entra el ganado del abasto, paga 
un real por cabera, aunque esté varios días, y es uno 
de los propios de ella: consulta el beneficio de no ad- 
mitir reses robadas, ni vacas, cuya matanza es prohi- 
bida, ni las tocadas del mal que llaman del grano, 
cuya carne es conocidamente nociva á la salud públi- 
ca.» (Memoria del Marqués de Sobre Monte como 
gobernador de Córdoba; Crónica de Córd.^ por 
I. Garsón ; t. 1, 1898, pág. 363. ) 

CORRALÓN, s. m. Arg. « Corral grande, 
cercado de material, en los pueblos, y (Gra- 
nada. ) Tales son, por ejemplo, los de nues- 
tras barracas. ( V. Barraca. ) i| Corra- 
lón de cal. Arg. Aquel donde se vende 
este artículo. || Corralón de leña. Arg. 
El en que se deposita y vende ésta, ¡j Corra- 
lón de madera, ó de maderas. Arg. 
Almacén ó corralón con sus galpones corres- 
pondientes, donde se guarda y vende la 
madera. La Acad. trae corral de madera, 
que no usamos nosotros. 

<>He aquí lo que hemos podido reunir hasta este 
momento: 160 remington, cuarenta carabinas, éstas, 
como los primeros, con su correaje correspondiente, 
ochenta sables y otras tantas lanzas. Se han adquiri- 
do 20,000 cartuchos. Todo está depositado en un co- 
rralón de mi propiedad.» (Miguel Cañé; Prosa Li- 
gera ; Bs. Aires, 1903, p. 149. ) 

«Don Eugenio Traverso, dueño de un corralón de 
maderas establecido en la calle Cabia, 205,»... (La 
Prensa, de Bs. Aires, de, 15 de enero de 1908 ; • El 
anarquismo en Bs. Aires»; seca. «Noticias de Po- 
licía » . ) 

CORREA, — Salir todo, ó una cosa, 
de las mismas correas, fr. fig. y fam. 
Arg. Empléase cuando del bolsillo del mis- 
mo que recibe una dádiva ó regalo, se sufra- 
ga, directa ó indirectamente, el gasto que él 
demanda. 



COR 



COR 



127 



CORRECAMINO. s. m. Arg. (lit.) Ca- 
chua. ( Véase.) 

CORRELACIONAR, v. a. Arg. Poner 
en relación ó mutuo enlace unas cosas con 
otras, generalmente inmateriales ó abstrac- 
tas, como pensamientos, ideas, proyectos, 
etc. Ü. t. c. r. 

«El cuarto capítulo declara que el Poder Ejecutivo 
correlacionará los ires grados de la enseñanza, pri- 
maria, secundaria 3' superior,»... {Dr. J. Alfredo 
Ferreyra ; discurso pronunc. en la Cámara Nací, de 
D. D., en la sesión de 7 de agosto de 1901.) 

CORRENTADA. s. f. Arg. Corriente im- 
petuosa de un río, de un arroyo, ó del mar. 

«... él, que era la vida misma, la rica, la intensa, la 
febril, la que se derrama en actividades interminables 
como correntada copiosa y resonante!» i Discurso 
del Dr. BeHsario Roldan, en la inhumación de los 
restos del Dr. Carlos Pellegrini. ) 

CORRENTINO, NA. adj. Arg. Natural 
de la ciudad de Corrientes ó de la provincia 
del mismo nombre, en la Rep. Arg. Ú. 
t. c. s. II Arg. Perteneciente á esta ciudad ó 
provincia. 

CORRER. V. a. fig. Arg. Hacer á uno en- 
trar en temores, recelos ó sospechas de una 
cosa, como de perder una apuesta ó aceptar 
una propuesta que se le hace, etc. || Correr 
á uno con la vaina, fr fig. y fam. Arg. 
Hacerle entrar en temor ó recelo con un 
amago fingido ó una amenaza ó prevención 
simulada y sin fundamento serio. 

«... pretende de nuevo correrHOs con la vaina,...» 

( Diario La Opinión, de Bs. Aires, de 10 de marzo de 
1904. ) 

CORRESPONSAL s. com. Arg. Perso- 
na que envía correspondencia á un diario, 
revista ó periódico. 

CORRESPONSALÍA, s. f. Arg. Oficio ú 
ocupación de corresponsal de un diario ó 
periódico. 

CORRIDO, DA. adj. Arg. Sostenido, ca- 
bal y completo, referido á un bochinche, al- 
gazara ú otra manifestación semejante. || 
De corrido, m. adv. Arg. Ligero, con pres- 
teza ó velocidad, referido solamente al verbo 
leer. En los demás casos empleamos el equi- 
valente castell. de corrida, aunque de poco 
uso: Te vas de corrida y vuelves. — La 
Acad. da á este m. adv. (de corrida') la acep. 
general de « aceleradamente, con presteza 
ó velocidad » . 

Esta voz está empleada en el pasaje de 
La Razón que hemos insertado en el ar- 
tículo Titeo. 

CORSETERÍA, s. f. Arg. Casa donde se 
hacen y venden corsés. Está tan generaliza- 
da esta palabra como las casas que llevan su 



nombre, particularmecte en Bs. Aires. — Si 
la Acad. registra la voz corsetera, no sabe- 
mos por qué no ha de incluir corsetería. 
Corso, s. m, fig. Arg. Hilera o hileras 
de coches en que van de paseo hombres y 
mujeres por calles ó sitios públicos determi- 
nados, formando una ó más líneas cerradas 
y encontrándose los carruajes que van con 
los que vuelven, por el lado contiguo. |1 Cor- 
so de las flores. Arg. Corso donde los 
caballeros, desde los coches, arrojan flores á 
las damas, y éstas á aquéllos. 

«Pintarrajeada de negro, de rojo, de amarillo, á se- 
mejanza de los vendimiadores báquicos, oculta por la 
careta á imitación de los héroes de la tragedia, la 
máscara que regocija la ronda de los corsos nos pro- 
cura emociones análogas,»... {Stylo; «Carnaval •», eit 
el diario La Nación, de Bs. Aires, de 25 de fehr. de 
1906.) 

«Corso.— No sabemos si este es el nombre que co- 
rresponde al desfile de vehículos efectuado ayer en la 
Avenida Argentina, porque era tal la nube de tieria 
levantada por aquéllos, que nada absolutamente pu- 
dimos distinguir de las personas que en ellos iban, 6 
si estaban desocupados.» i Diario Los Principios^ de 
Córd., de 1." de dic. de 1907; secc. « Día Social».) 

«El corso de las flores efectuado esta tarde en la 
plaza -5 de Mayo, estuvo muy animado. « ( Diarto La 
Nación, de Bs. Aires, de 20 de nov. de 1901; corresp. 
de San Juan) 

CORTADERA, s. f. Arg. Gramínea gi- 
gantesca ( Gynerium Seloi , Ascherson et 
Graebner), de hojas filosas y cortantes; flo- 
res en panojas de dos metros de largo, y aun 
más. 

En el itinerario glorioso del ejército liber- 
tador hacia el norte, figura un lugar denomi- 
nado Abra de Cortaderas, donde, según 
refiere el general don José María Paz en sus 
Memorias Postumas (2.'^ ed., La Plata,. 
18 p2, t. I, p. 28 j), perdió aquél «.algunos 
negros, helados de frío ». 

« Pero, ¡ vaya lo que es no tener suerte ! le tocó urí 
lote de mucha cortadera: tierra flor, claro, como de 
cortadera >;.. ( Yofriiá; « Los Milagros de la Argen- 
tina»; privier att.; en La Nación, de Bs. Aires, de 9 
defebr. de i907.) 

«Formando encrucijadas veo los gajos 
De ásperas y aserradas cortaderas. 
Cuando era pequefíuelo, ¡cuántos tajos 
Me dieron sus espadas carnicera^! » 

{Tobías Garzón; «En el tren») 



CORTADERAL. s. m, 

do de cortaderas. 



Arg. Sitio pobla- 



« Esos oortaderales emboscadas 
.\ mi ánimo exaltado parecían, 
Y el ruido de sus hojas agitadas 
Pisadas por detrás que me seguían. » 

(Tobías Garsón; <iEn el tren».} 

CORTAPAPEL, s. m. Arg. Instrumento- 
cortante, de hueso, marfil, metal ú otra mate- 
ria, con mango, que sirve para dividir o cor- 
tar por la dobladura exterior las hojas de los 
libros ó folletos. Según la Acad , plegadera, 



128 



eos 



eos 



voz que no corre en la Arg. Los hay con 
corte por ambos lados ó por uno solo. 

CORTAPLUMA, s. m. Arg. Cortaplu- 
mas (pl.). También corre esta forma. 

CORTAR. V. a. Arg. Referido al campo, 
atravesarlo, transitar ó caminar por él, des- 
viándose del camino y sin seguir otro. || v. 
n. fig. y fam. Arg. Murmurar, decir mal de 
una persona, criticarla. Ú. t. c. a. Corres- 
ponde á la fr. fig. y fam. que trae la R. Aca- 
demia, y que no corre en la Arg., cortar 
de vestir. |¡ v. r. fig. Arg. Dar la última bo- 
queada, expirar. || fig. Arg. Separarse de 
los demás compañeros en el camino. 

..., «seguí la marcha, cortando eUos para sus tol- 
dos.» (Lucio V. Mansilla; Una Escurs. á los Indios 
Ranqueles; 1870, t. II, p. 120.) 

«Contesté con malísimo modo, que antes que hacer 
lo que se me exigía, me cortaría con mi jente; que 
hicieran la junta sin mí, si querían, que yo no estaba 
para bromas. » ( Obra y t. citados, p. 236.) 

CORTE, s. m. fam. Arg. Gallardía, soltu- 
ra y agilidad airosa del cuerpo para andar, 
danzar, etc.; donaire. || Arg. Movimiento ó 
contoneos que se hacen con el cuerpo en 
ciertos bailes. Ú. m. en el m. adv. con 
corte. II Al corte, m.. adv. Arg. Dícese 
cuando se saca del rodeo hacienda no ele- 
gida, ó en que entran toros, novillos, vacas, 
vaquillonas y ternero?, || Darse uno corte, 
fr. fig. y fam. Arg. Hacer ostentación; darse 
imp )rtancia, darse tono. Se daba mucho 
corte. 

«... y lodo por darse corte sin que se lo dé el cue- 
ro!... Así son! con tal de decir que fuman de hoja, son 
capaces de tragarse un arsenal!.. ■>> (Rodolfo Romero; 
«Personita»; en Caras y Caretas, de 13 dea?., de 
1904; palabras que pone en boca de un hombre del 
pueblo.) 

CORTINADO, s. m. Arg Juego ó con- 
junto de cortinas, particularmente cuando 
están ya colgadas. — «Cortinado, da. adj. 
ant. Que tiene cortinas. » (Dice. Acad.) — 
« Cortinaje, m. Conjunto ó juego de corti- 
nas. » (El mismo.) 

«...; aquellos cortinados espesos que colgaban ma- 
jestuosamente de las altas calerías... » {Julián Mar- 
tel\ La Bolsa; Bs. Aires, 1905, p. 69.) 

COSA. — Quedarse uno como si tal 
cosa. fr. fig. y fam. Arg. Quedarse muy se- 
reno é indiferente ante un hecho ó un dicho 
que debiera de causarle impresión. Lo pu- 
sieron por el suelo, y se quedó como si 
tal cosa. II Ser cosa de nunca acabar, 
fr. fam. Arg. Dícese de aquello cuya enu- 
meración ó realización es muy larga y fati- 
gosa. 

«Voy á pasar por alto una infinidad de detalles. Se- 
ria cosa de nunca acabar.» {Lucio V. Mansilla; 
UNA EscuRS. Á LOS Indios Ranqueles; 1870, t. I,p. 61 ) 

COSCOJA, s. f. Arg. Especie de penca 



indígena, que segrega una goma. Se cría en 
ella, como en el nopal y el quichaludo, la 
cochinilla ó grana. — La R. Acad. trae este 
nombre en otras aceps. 

COSCORRÓN. S-. m. Arg. Golpe dado 
en la cabeza con los nudillos de los dedos y 
la mano cerrada. — «Golpe en la cabeza, 
que no saca sangre y duele. » (Dice. Acad.) 
Si el golpe es, por ejemplo, con un palo, ó 
en el suelo, en la pared, etc., aunque duela y 
no saque sangre, no le llamaremos nosotros 
coscorrón, sino palo ó porrazo, respecti- 
vamente. (V. Porrazo. ) Más se acerca á 
nuestro coscorrón la voz familiar española 
capón ( s. m. ) en la acep. que le da la Acad., 
desconocida en la Rep. Arg.: « Golpe dado 
en la cabeza con el nudillo del dedo dei co- 
razón». El que tiene un significado idéntico 
es coca ( s. f. ), que como empleado en len- 
guaje familiar define así aquella corpora 
ción: «Golpe dado con los nudillos del 
puño sobre la cabeza de uno ». Tampoco 
se usa entre nosotros en esta acep. (V. 
Coco.) 

«Al que se me acercaba, algo le hacía, —ó le daba 
un tirón de narices, ó le aplicaba un coscorrón, ó le 
pegaba una fuerte palmada en las posaderas. •> (Lucio 
V. Mansilla; Una Escurs. á los Indios Ranqueles; 
1870, 1. 1, p. 270.) 

COSER. — V. la forma incorrecta como 
suele conjugarse este verbo, en el art. Toser. 

COSMOPOLISMO. s. m. Arg. Cosmo- 
politismo. 

COSMOPOLITA, adj. Arg. Dícese de un 
pueblo, nación, sociedad ó gremio en que 
hay muchos elementos de distintas naciona- 
lidades. II Arg. Propio de un pueblo ó co- 
lectividad que tiene este carácter. Costum- 
bres cosmopolitas. — Según la Acad., 
■i Dícese de la persona que considera á todo 
el mundo como patria suya. Ú. t. c. s. » 

«Porque estaban dotados estos destructores del pa- 
sado de aquella indiferencia cosmopolita para todas 
las creencias religiosas,»... (Dr. Bernardo Frías; 
HrsT. DEt, Grl. Güemes y de la Prov. de Salta ; cap. 
XII, t. II.) 

COSMOPOLITISMO, s. m. Arg. Calidad 
de cosmopolita, nuestras aceps. y la de la 
Acad. II Arg. Conjunto, reunión, multitud 
de elementos cosmopohtas. || Arg. Usos y 
costumbres cosmopolitas. 

« Además de eso, el cosmopolitismo, que tan gran- 
des proporciones va tomando entre nosotros, hasta el 
punto de que ya no sabemos lo que somos, si franceses 
ó españoles, ó italianos ó ingleses, nos trae, junto con 
el engrandecimiento material, el indiferentismo polí- 
tico, ...» (Julián Martel ; La Bolsa ; Bs. Aires, 1905, 
p. 109.) 

«No perdamos de vista, ni un momento, que el cos- 
mopolitismo que nos rodea, si es un bien, puede ser 
al mismo tiempo un mal.» (Fonsvetus: «El patrio- 
tismo en la escuela»; e« La Nación, de Bs. Aires, 
de 5 dejul. de 1906; primer art.) 



eos 



COT 



129 



«¡La patria!... Sin amenguar nuestro hermoso 
«osmopolitismo, ha}' que pensar más en ella : ha}' 
■que mirar más hacia la vieja patria heroica, sencilla, 
fuerte, noble ->... ( Biscí/rso del presid. de la repúbl. 
Dr. José Ftguei'oa A/corta en el acto de desniharcar 
los restos del general Las Heras, 20 de oct. de 1906.) 

« Méjico, á pesar de su vecindad con la gran repú- 
blica anglo-sajona, es ciertamente el país de nuestra 
América que ha resistido más victoriosamente á la 
invasión del cosmopolitismo. » (ElHog\r, revista 
quincenal de Bs. Aires, de 20 defebr. de 1908; « Mé- 
jico pintoresco ». ) 

COSO. s. m. fam. Arg. Sirve para desig- 
nar una cosa cuyo nombre se ignora ó no 
se recuerda. Un coso; este COSO. 

COSQUILLA, s. f. Arg. Cosquillas (pL), 
forma también en uso en la Arg. 

COSQUILLEAR, v. n Arg Producir 
cosquilleo, ó una sensación semejante al de 
las cosquillas. || fig. y fam. Arg. Mover á 
curiosidad, poniéndolo á uno intranquilo y 
desazonado. 

« ... cosquillábame » (falta la e en el texto) « tam- 
bién en el mate la afirmación ministerial... » {Diario 
Los Pri.ncipios, de Córd., de 24 de ag. de 1906; 
« L'affaire Dique San Roque ». ) 

COSTA, s. f. Arg. Orilla del mar, río, 
arroyo ó lago y toda la tierra que está cerca 
de ella. — La acep. de la Acad. comprende 
menos que la nuestra. Es ésta (2." art.): 
« Orilla del mar y toda la tierra que está 
cerca de ella ». 

COSTAL, s. m. Arg. Véase en el artículo 
Chasxa, la acep. que damos nosotros á este 
nombre costal, distinta de esta de la Acad.: 
« Saco grande de tela ordinaria, en que co- 
múnmente se transportan granos, semillas ú 
otras cosas ». Según esta definición, se puede 
decir un costal de azúcar, de yerba, de 
arroz, para significarlas bolsas que se trans- 
portan en carros ó en los vagones de tren 
de ferrocarril: nosotros, en tales casos, no 
decimos nunca costal, sino bolsa. 

COSTEADA, s. f Arg. El acto y efecto 
de costearse, en la acep. que nosotros damos 
á este verbo. (V. Costearse.) 

COSTEAR, v. a. Arg. Ir por la costa de 
un mar, río, arroyo ó lago sin separarse de 
ella ó sin perderla de vista. || Arg. Dícese 
de un bosque ó soto, hilera de árboles, ca- 
mino ú otra cosa análoga, para significar 
que están en la costa (nuestra acep.). — La 
acep. de la Acad. (2." art.) es menos com- 
prensiva : (( Costear, a. Ir navegando sin 
peider de vístala costa ». || Costearla con 
uno. fr. fig. y fam. Arg. Divertirse á costa 
de él, burlándole ó haciéndole bromas. — 
Según el Sr. Enrique Teófilo Sánchez ( Vo- 
ces Y Frases Viciosas ), el verbo reflexivo 
costearse es un peruanismo, en la acep. de 



« builarse », « hacer burla de personas ó co 
sas » ; ó en la de « mofarse », « hacer irrisión 
ó mofa». Trae también el sustantivo costeo 
como peruanismo, en el sentido de burla ó 
mofa. — El Sr. Ricardo Palma, en su libro 
Recuerdos de Españ^i, en un vocabul. 
americano que trae al fin, registra lo siguien- 
te: ((Costeo. — Burlarse de una persona. 
Por ampliación se dice costeársela de ó con 
fulano. » 

«La luna no se ocultaba tras ningún celaje, y de 
vez en cuando, al acercarnos á las barrancas del Río 
5.°, que corre tortuoso costeándolo el camino, la 
veíamos retratarse radiante en el espejo móvil de ese 
río,»... (Lucio V. Mansilla; Una Esciirs. á los Indios 
Ranqüeles ; Bs. Aires, 1870, t. I, pág. 20.) 

COSTEARSE, v. r. Arg. Ponerse uno en 
el costo ó trabajo de ir de un punto á otro. — 
Según la Acad., « Producir una cosa lo sufi- 
ciente para cubrir los gastos que ocasiona». 
También entre nosotros en esta acep. 

COSTILLA, s. f. fig. Arg. Cada uno de 
los palos ó listones de las puertas de basti- 
dor. ( V. el art. Puerta.) |¡ A mis, á tus, 
á sus, á nuestras, á vuestras, costi- 
llas, m. ady. fig. y fam. Arg. A mi, tu, 
su,..., costa. Ú. t. á costillas de (fulano ó 
zutano), y á costilla ajena. Significa, con 
el verbo al cual sirve de complemento, vivir, 
divertirse, etc., según el caso, á costa de 
otro ú otros, sin dar por ello retribución 
alguna. 

<•< .\sí empezaba: « Sepan los mulatos tinterillos que 
pretenden atacarme hablando de cosas que no entien- 
den y escribiendo con los pies, por no decir con las 
patas, que si les hago el honor de contestarles es por- 
que estoy de buen humor y quiero divertirme un rato 
á sus costillas.» (José Bálsamo ; «.El ministro 
Fracasos; en el diario L\ Nación, de Bs. Aires, de 
10 de mayo de 1906 ; pág. 4. ) 

COSTO, s. m. Arg. Trabajo, fatiga ó dis- 
pendio que cuesta una cosa. — La Acad. 
trae costo en la acep. de costa, ó sea, 
« Cantidad que se da ó se paga por una 
cosa », y en la cual también lo usamos nos- 
otros; pero no corre el m. adv. á costo y 
costas, como tampoco su equivalente á cos- 
te y costas. 

COSTURERÍA, s. f. Arg. Taller donde 
ejerce su oficio y atiende á sus clientes la 
costurera. 

COTÍN. s. m. Arg. Es lo que la Acad. 
llama cotí. 

COTIZARSE. V. r. Arg. Convenirse va- 
rios en un propósito común, obligándose á 
contribuir al pago de una cantidad para 
realizarlo. 

« Por iniciativa del Dr. Pablo J. Rodríguez, banse 
cotizado los miembros de la Cámara Federal y va-' 
ríos otros distinguidos abogados de nuestro foro, á 
objeto de costear ropas de abrigo para los numerosos 



130 



CRE 



CRI 



presos que hay en la Penitenciaría.» (Diario Los 
Principios, de Córdoba, dc28 de jun. de 1903 ; «Mun- 
do Social ». ) 

COTUDO, DA. adj Arg. Dícese de la 
persona que tiene coto ó bocio. Ú. t. c. s. 

COYA. adj. Arg. Dícese del indio ó mes- 
tizo de Bolivia. Ú. t, c. s. — El Sr. Daniel 
Granada trae colla ; la verdad es que nos- 
otros pronunciamos coya. Creemos que el 
citado autor está equivocado al dar á su voz' 
colla la acep. de indio ó mestizo de las pro- 
vincias argentmas de Jujuy y Salta ; al me- 
nos, así me han inducido á juzgar noticias 
de sáltenos y jujeños calificados. — «Coya, 
f. Mujer del emperador, señora soberana ó 
{Drincesa, entre los antiguos peruanos.» (Dice. 
Acad.) ( V. Simpudo. ) 

Véase esta voz en el texto de Obligado 
transcrito en el artículo Achuchar. 

CRÁPULA, adj. Arg. Impúdico, desver- 
gonzado, sin honor y sin decoro. Ú. t. c. s. || 
s. f. Arg. Gente ó reunión de personas que 
tiene esta condición. La crápula de la so- 
ciedad. Allí estaba la crápula más desen- 
frenada. II Arg. Acción impúdica, desho- 
nesta, infamante. — Según la Acad. : « Em- 
briaguez ó borrachera», y crapuloso, sa 
(adj.) « Dado á la crápula»; sin uso en la 
Arg. 

« ... proletariado crápula é incapaz. » (L. Lttgones; 
El Imperio Jesuítico ; Bs. Aires, 1904, pág. 34.) 

« Yo tengo un neg^ocio más seguro — dijo cierto ca- 
ballerete de pelo rubio y cara de muchacho precoz- 
mente depravado en las secretas or&pnlas de la es- 
cuela. » (Julián Martel ; La Bolsa ; Bs. Aires, 1905, 
p. 133 ) 

CREEDERAS, s. f. pl. fam. Arg. Torpe- 
za de una persona que la induce á creer todo 
lo que se le dice ó cuenta. 

Este nombre, de uso tan corriente, no 
figura en el Dice, de Ja Acad., aunque está 
«entendederas», de sentido análogo, pues 
denota, como dice aquélla, escasez ó tor- 
peza de entendimiento : ambos son términos 
despectivos. 

El general Lucio V. Mansilla, en seguida 

de las palabras citadas en el artículo Chusco 

(véase este artículo), dice: 

« Las creederas de la humanidad suelen tener unas 
proporciones admirables.» 

CREMA, adj. Arg. Del color del dulce 
conocido con este nombre. !| s. f. Arg. 
Substancia espesa, blanda, untuosa, blanca, 
que forma una capa sobre la leche cruda 
dejada en reposo. Batida, produce la man- 
teca. La Acad. llama crema á la nata de lu 
leche, sin hacer distinción alguna. |i fig Arg. 
La flor, lo más escogido, lo sobresaliente, lo 
más distinguido de un gremio. La crema 



de la sociedad ; de la marina ; de la magis- 
tratura, etc. 

«Flora Labougle, vestido crema con bordados ro- 
jos, »... ( La Prensa, de 13 de nov. de 1905 ; o.El Gran 
Premio Internacional ».J 

..., «pensábamos que allí estaba refugiada la crema 
de nuestros hombres públicos, »... (Diario Sarmiento, 
de Bs. Aires, de 23 de sept. de 1907 ; « La situación 
de Corrientes ». ) 

CREMERÍA, s. f Arg. Establecimiento 
agrícola donde se preparan algunos de los 
productos de la leche, como la crema con- 
densada, la manteca, los quesos y quesillos. 

« También se inaugurará una cremería que princi- 
piará la elaboración de manteca, queso y embutidos.» 
( La Prensa, de Bs. Aires, de 10 de nov. de 1907 ; 
corrcsp. tclcgráf. de Venado Tuerto, Santa Fe. ) 

CREPÉ. V. Banana, y Camiseta, de 

CREPÉ. 

CRETINISMO, s. m. Aj-g. Cualidad de 
cretino; falta de pundonor y de vergíienza, 
carencia de todo escrúpulo. || Arg. Acción 
propia de un cretino, nuestra acep. — «En- 
fermedad propia de ciertas comarcas, en la 
cual se unen á las alteraciones de la inteli- 
gencia vicios de la conformación del cuer- 
po. » (Dice. Acad. ) 

CRETINO, NA. adj. Arg. Api. á la per- 
sona sin vergüenza, sin pundonor y sin es- 
crúpulos. Ú. m. c. s. — « (Del grisón cretin.) 
adj. Que padece de cretinismo. Ú. t. c. s. » 
(Dice. Acad. ) Véase en el artículo Creti- 
nismo la acep. que da la Acad. á esta voz. 

CRIAR. — A la que te criaste, fr. 
fam Arg. Por rutina ó costumbre, sin seguir 
los métodos o procedimientos modernos ó 
aconsejados por la prudencia. 

« Don Benito cuidaba sus intereses á la que te 
criaste, sin saber siquiera que de otro modo lo hu- 
biera podido hacer. » ( Yofritá ; « Los Milagros de la 
Argentina — Las vivesas de Sapito^> ; en el diario 
La Nación, de Bs. Aires, de 12 de jun. de 1906 ; pri- 
mer art.) 

CRICKET. (Voz ingl.) s. m. Arg. Juego 
que consiste en lanzar por el aire con ayuda 
del vilorto una bola de madera que ha de 
pasar á través de la fila de pinas ó estacas 
colocada entre los dos bandos de jugadores. 
Es lo que la Acad. llama vilorta. 

CRIMINALOGÍA, s. f. Arg. Ciencia que 
estudia al criminal, investigando los diver- 
sos agentes que influyen en la perpetración 
del delito. 

«Este instituto» (el de medicina legal) << tendrá, 
como los de anatomía normal y patológica, su museo 
propio, el de medicina legal, que constituirá algo 
como la documentación histórica y científica de la 
oriminalog:ia argentina. » ( Suplemento Ilustr. de 
La Nación, de Bs. Aires, de 5 de jul. de 1906 ; «.Fa- 
cultad de Cieñe. Médicas — El nuevo edificio ». ) 

CRINOLINA. (Del franc. crinoline.) s. f. 
Arg. Tela rala y muy engomada ó almido- 



CRI 



CRU 



131 



nada, lo que la hace rígida como si fuese de 
crin, — voz, ésta, de que tomó primitiva- 
mente su nombre. 

CRIOLLISMO, s. m. Ar¿: Los criollos, 
tomados en general. |¡ Arg. Lenguaje ó 
modo de hablar propio de los criollos. || 
Arg. Palabra, frase ó giro que les es pecu- 
liar. 

« No soy un entusiasta delirante por el « criollis- 
mo» en nuestra liteíatura. La razón fundamental es 
que siempre, ó casi siempre, las producciones «crio- 
llas» no son, á mis ojos, ^ino reproducciones de viejos 
temas, viejas pasiones, viejas intrigas, sin ubicación 
necesaria, pero revestidas de un lenguaje vulgar, tri- 
vial y de una repetición de símiles, lugares com,unes 
y otros recursos, realmente agobiadora. »... — « Álva- 
rez no entendía asi el « criollismo » ; mejor dicho, nt) 
se preocupaba de ninguna manera de entenderlo ó co- 
mentarlo. Como todos los artistas verdaderos, se ocu- 
paba sólo en producir, }' esto de la única manera que 
podía hacerlo, mirando y pintando. Sus personajes 
no sólo hablaban como estamos habituados á oir en 
nuestros campos, calles y casas, sino que sentían y 
concebían las cosas como las sienten y las conciben 
necesariamente, por educación, por herencia y por la 
influencia del medio, los diversos tipos sociales de 
nuestro país, y ( Miguel Cañé ; « Fray Mocho »/ 24 de 
ag. de 1903. ) 

CRIOLLO, LLA. adj. Arg. Nacional, 
vernáculo, propio y peculiar de nuestro pnís, 
y por extensión, de cualquiera otro de His- 
pano América. Comida criolla; costumbres, 
trajes criollos. (V. el texto de Granada 
en Churrasco, dotide está empleada esta 
voz.) II A la criolla, m. adv. Arg. De un 
modo criollo (nuestra acep.) — «Dícese 
del hijo de padres europeos, nacido en cual- 
quiera otra parte del mundo. Ü. t. c. s. || 
Aplícase al negro nacido en América, por 
oposición al que ha sido traído de África. 
Ú. t. c. s. II Dícese de los americanos des 
cendientes de europeos. Ú t. c. s. || V. Cam- 
bur CRIOLLO.» (Dice. R. Acad.) En todas 
estas aceps. corre en la Arg. 

« Ahora ha presentado» (el Sr. Torróme) «otra 
obra en la exposición de bellas artes de Londres: « El 
domador», cuadro de carácter genuinamente criollo.» 
( Suplemento Ilustrado del diario La Nación, de 
Bs. Aires, de 2 de Julio de 1903; art. «El domador».) 

" Pero aquellos agasajos y aquellas comidas, esos 
platos criollos especiales del día,...» (Brocha Gor- 
da; <•< Todos los Santos y los Fieles Difuntos »/ en el 
diario La Nación, de Bs. Aires, de 1.° de noviembre 
de 1901.) 

«.hX lenguaje ramplón del campesino castellano, 
viene á corresponder entre nosotros el criollo ó len- 
gua gauchesca, con su admirable provisión de arcaís- 
mos... y son tantas las gradaciones que podrían esta- 
blecerse entre las diversas maneras de hablar que se 
escuchan en todo momento, que, como hemos dicho, 
por poco que se sutilizara el análisis, llegaría á clasi- 
ficarse por gremios. » ( Juan B. Selva: El Castei.l. 
E.N A.MÉR. ; La Plata, 1906, pág. 35.) 

Este mismo autor trae la frase « dramas 
criollos )) en el pasaje que hemos transcri- 
to en el art. Cocoliche. 

Esta voz la emplea el Dr. Juan Balestra; 
el pasaje se registra en el art. Gringo. 



«..., ante la pujanza de aquel Pellegrini, á quien el 
extranjero miraba como la garantía más sólida de las 
instituciones conservadoras del orden social y á quien 
el criollo aclamaba con el frenesí delirante que las 
justicias delirantes disciernen á todas las bravuras 
patrióticas. » ( Discurso del Dr. Manuel Caries, en la 
inhumación de los restos del Dr. Carlos Pellegrini. ) 

« En un banquete á la moda, con mentí á Ja france- 
sa, seria seguramente extravagante ocurrencia la de 
un comensal que se hiciera servir un churrasco á, la 
criolla. » (Joaquín Castellanos; « Prólogo al libro 
de Martin Gil>-'; en el diario Los Principios, de Cór- 
doba, de 11 dejul. de 1903. ) 

CRIQUET, s. m. Arg. Cricket. 

CRISPÍN. s. m. Arg. Diplopte7--us naevius 
(L.) Eoie. Ave trepadora. Lleva este nombre 
por su grito, que parece decir crispín. 

CRISTAL. — Cristal bacará. Arg. 
Cristal grueso, opaco y de diversos colores, 
con vetas semejantes á las del mármol, el 
ópalo ü el ágata. 

CRISTALERA, s. f. Arg. Estante ó ar- 
mario cerrado que sirve para guardar y te- 
ner á la vista en los comedores la vajilla de 
cristal, por lo que sus puertas y costados son 
de esta materia. 

CRISTIANO, NA. s. m. y f. Arg. Nom- 
bre usado en contraposicion.de indio ó sal- 
vaje, para distinguir de éstos á los que no 
lo son. 

Viénesenos á la memoria esta octava de 
una hermosa canción que hemos oído cantar 
en el campo, acompañada en la guitarra, la 
que es un himno de libertad, á la vez que un 
grito de guerra, de los pobres indígenas, es- 
trechados por la corriente avasalladora de la 
conquista del desierto : 

«Indios, ¡ alerta ! 
Que los cristianos 

Quieren dejarnos 
En la opresión... 
; Flechas al arco. 
Mano á la lanza, 
Que si hay tardanza 
No hay salvación ! >> 

Esta voz está empleada en nuestra acep. 
en el pasaje del Dr. Lehmann Nitsche que 
hemos insertado en el art. Chiriguano. 

CRUZ. s. f Arg. Parte del cabo del pu- 
ñal donde arranca la hoja, por el travesano 
que tiene y que forma una especie de cruz. 

«Se enriquecen de fulgores 
Las dagas bajo la luz 
Del sol, cuyos resplandores 
Las ensangrienta en colores 
Desde la punta á la cruz...» 

( Belisario Roldan, hijo; «, Ante-rasa-»; en el Supl. 
IJustr de La Nación, de Bs. Aires, de 10 de mayo 
de 1906; 1.°- pág. ) 

CRUZA, s. f. Arg. Acción y efecto de 
cruzar, de dar machos de distinta proceden- 
cia á las hembras de los animales, para me- 
jorar las castas. Según la Acad., « cruza- 



132 



CUA 



CUA 



miento », voz corriente también en la Rep. 

Arg. 

«Es una ornza» (la novela y la historia) « que fa- 
talmente tendrá que dar productos híbridos. » ( Mar- 
tin Gil; Mooos D¿ ver; cap. «Intermezzo». ) 

CUADRA, s. f. Arg. Cuadragésima parte 
de una legua, ó sea, ciento cincuenta varas. || 
Arg. En las ciudades ó pueblos, la parte de 
una calle que media entre dos esquinas de 
una misma maníana, cuando no es una dia- 
gonal. — Entre las aceps. que da la Acad. á 
esta voz, figuran las siguientes, análogas alas 
nuestras, pero desconocidas en la Rep. Arg.: 
«Cuarta parte de una milla. || Amér. Man- 
zana de casas. » — Según Rivodó, venezola- 
no, cuadra es « La parte de una calle que 
media de una esquina á la otra inmediata »: 
nuestra 2.° acep. 

CUADRILLAS, s. f. pl. Arg. Cierto bai- 
le, muy en boga en el siglo pasado, pareci- 
do á los lanceros, que es el que está hoy de 
moda y con el cual le ha reemplazado la 
coreografía moderna. Ú. t. en sing. Es una 
especie de contradanza, de ocho parejas, 
como el rigodón, pero también de cuatro. 

«..., pues las damas se negaban á una secunda edi- 
ción de la primera cuadrilla, que, á la verdad, había 
permitido al cojo Videla desplegar calidades coreo- 
gráficas desconocidas.. .V {Miguel Cañé; Juvexima; 
Bs. Aires, 1901, p. 145.f, 

CUADRO, s. m. Arg. La pieza de tela 
bordada (jue con la lisa forma la cubierta, 
forro ó tapiz de los almohadones sin funda 
que adornan los sofaes y confidentes de las 
salas, ó que ponen en los reclinatorios á 
ciertos dignatarios de la iglesia ó del esta- 
do. II Arg. En los cabezales ó almohadones 
cuadrados con funda, la parte de ésta, la- 
brada, que forma la cara principal, contra- 
puesta á la lisa. — La R. Acad. trae este nom- 
bre en otras diversas aceps. 

CUALICHU. s. m. Arg. (territ. de Sta. 
Crua.) Gualicho. 

Esta voz está empleada y explicada en el 
pasaje del Sr. Dutari Rodríguez que hemos 
insertado en el art. Gualicho, de este Dice. 

CUALQUIER. Cualquiera, cuales- 
quier, cualesquiera. — Es vicio muy cot 
mün usar las formas del plural cuales- 
quier, cualesquiera, en singular; v. gr.: 
cualesquier individuo, un individuo cua- 
lesquiera; en vez de cualquier individuo, 
uft individuo cualquiera. 

CUANTITO, adv. m. dim. fam. de cuan- 
do. Arg. Al punto que, tan luego como; 
cuanto, en cuanto. Fs muy usado entre la 
gente del pueblo como expresión de encare- 
cimiento. 



CUARTA, s. f. Arg. En el tiro par, muía 
ó caballo que va tirando delante y á la iz- 
quierda. — Entre las varias aceps. que da la 
Acad. á esta voz, trae la siguiente como pro- 
vincial de Andalucía: « Muía de guía en los 
coches». Como se ve, difiere de la nuestra. 
—La misma Acad. define así el nombre con- 
Iraguia, sin uso en la Rep. Arg.: « En el tiro 
par, muía que va delante á la izquierda ». 
;Mula ó caballo? No lo dice. ¿Que va tiran- 
do? Tampoco; pero parece sobrentenderse. 
Desde luego, también es otro el sentido de 
este nombre respecto del que nosotros da- 
mos á la voz cuarta y que está comprendi- 
do en la definición que encabeza este artícu- 
lo. II Arg. Dícese de las caballerías engan- 
chadas inmediatamente delante de las de 
tr )nco. —La Acad. trae las expresiones de, 
ó en, cuartas, como aplicadas á «las caba- 
llerías enganchadas inmediatamente delante 
de las de tronco, cuando llevan en el tiro 
otra ú otro par delante ». Equivaldría esto á 
nuestra cuarta en esta 2.^ acep., si no aña- 
diese la Acad. la condición de que ha de 
haber otra caballería ú otro par delante. No 
corren entre nosotros estas expresiones. || 
Andar uno de la cuarta al pértigo, fr. 
fig. y fam. Arg. Andar muy necesitado de 
una cosa, particularmente de dinero. || En- 
redarse en las cuartas, fr. fig, y fam. 
Arg. Aturrullarse, turbarse, confundirse, no 
acertar á explicarse, ó á hacer una cosa. — 
Cuentan de uno, que, sin hábitos de hablar 
en público, tomó la palabra para pronunciar 
un discurso. Apenas había empezado, el ora- 
dor se cortó, no pudiendo articular palabra. 
Un amigo que tenía á su lado le dijo en voz 
baja, en lenguaje burdo: « Toma; metete... » 
El orador se había enredado en las 
cuartas. 

CUARTEADOR, s. m Arg. (Bs. Aires.) 
Cuartero, 2.^ acep. (V. eslavos empleada 
en el primer texto transcrito en el articulo 
Guarda.) 

«Ya te lo he dicho, Natalia, y no me obligues á que 
te lo repila... Vos estabas güeña pa mujer de cuar- 
tiador, no digo que no, pero pa mujer de vigilante te 
falta laya...!>> (Cuentos d: F.^ay Mocho ; José S. Al- 
vares); 1906; «-Tierna despedida », p. 11.) 

CUARTEAR, v. n. Arg. En las cuestas y 
malos pasos de los caminos, dirigir la cuar- 
ta el jinete que va montado en ella. || Arg. 
Tirar la muía ó caballo cuartero. — «Cuar- 
tear, a. Partir ó dividir una cosa en cuartas 
partes. || Por ext., dividir en más ó menos 
partes. || Descuartizar. || Echar la puja del 
cuarto en las rentas ya rematadas: lo cual se 
podía hacer dentro de los noventa días pri- 
meros de cada año de los del arrendamien- 



CUB 



CUCH 



133 



to, y no después. || Entrar á cumplir el nú- 
mero de cuatro para jugar algún juego. ¡¡ En 
las cuestas y malos pasos de los caminos, 
dirigir los carruajes de derecha á izquierda, 
y viceversa, en vez de seguir la línea recta. 
jj Me)'. Azotar repetidas veces con la cuar- 
ta. ¡I r. Henderse, rajarse, agrietarse una pa- 
red, un techo, etc. » (Dice. Ac.) No corre 
en la Rep. Arg. en estas aceps. La 6.^ se pa- 
rece á la i.^ nuestra; pero difiere de ella: i.°, 
en que, para nosotros, se puede cuartear 
siguiendo la línea recta, y según la Acad. no; 
2.", en que ésta no dice qué caballería ha de 
ser dirigida en esta operación, y entre nos- 
otros ha de ser precisamente la que llama- 
mos cuartera. (V. Cuartero.) 

CUARTEL, s. m. Arg. (pr. Bs. Aires.) 
( V. Distrito.) 

CUARTELERA, adj. f. Arg. Dícese de 
la mujer que frecuenta los cuarteles, tenien- 
do relaciones ilícitas con los soldados. Ú. 
t. c. s. — La Acad. trae cuartelero (s. m.) 
como voz de la Milicia, en la acep. de «sol- 
dado que en cada compañía cuida del aseo 
y seguridad de la cuadra que ocupa ». 

CUARTERO, RA. adj. Arg. Dícese de la 
caballería conocida entre nosotros con el 
nombre de cuarta. \\ Arg. Dícese también 
del jinete que la dirige. Ú. m. c. s. — « Cuar- 
tero, ra. m. y f. pr. And. Persona á quien 
se encarga la fieldad y cobranza de las ren- 
tas de granos de los cortijos. Dícese así, 
porque suele ser la cuarta parte la que se 
paga al dueño de la tierra. » (Dice. Acad.) 
Sin uso entre nosotros. 

CUATRERISMO. s. m. Arg. Plaga de 
cuatreros. \\ Arg. Propagación de ellos. i| 
Arg. Vida ú ocupación de los cuatreros. 

Esta voz está empleada en el texto de La 
Prensa que hemos insertado en el art. Ban- 
dolerismo. 

CUATRERO, s. m. Arg. Ladrón de bes- 
tias — La Acad. trae lo siguiente : « Cua- 
trero, ra. ( De cuatro, aludiendo á los 
pies de las bestias.) adj. f. Ladrón cua- 
trero. Ü. t c s. » Pero no está ladrón 
cuatrero. ^ 

CUBANISMO, s. m. Arg. Palabra, frase 
ó modismo propio del lenguaje de los cu- 
banos. 

CUBIJA, s. f. Arg. Cobija, manta ó abri- 
go de la cama. Ú. mucho por la gente rústi- 
ca. La Acad, trae cubijar, por cobijar, pero 
no cubija. 

CUBILETE, s. m. fam. Arg. Subterfugio. 

«.. , en quien se suponen, con excesivo desenfado, 
las mismas aptitudes para el manejo del cubilete. » 



{Diario La Opinión, de Bs. Aires, de 22 de iiov. de 
1903 ; « Escamoteo singular» .) 

CUBILETEAR, v. n. fam. Arg. Esquivar 
ó eludir un compromiso, zafarse de él, con 
cierta maña ó astucia. — Este verbo, de ca- 
rácter figurado, se deriva seguramente de la 
voz cubilete, que, entre otras aceps., signifi- 
ca un vaso de cobre ú hoja de lata, de forma 
redonda ó abarquillada, del cual se valen los 
que hacen juegos de manos. Es casi equiva- 
lente al veibo castellano regatear (hacer 
regates), que nó usamos nosotros. 

CUBILETEO, s. m. fam. Arg. Acción y 
efecto de cubiletear. ( V. Cubiletear.) En 
castell., regate, sin uso en la Rep. Arg. 

«Sea el sentimiento de su impopularidad, sea el cu- 
bileteo de la política de gabinete, la manifestación 
se postergó tantas veces como fue' anunciada.» (Dia- 
rio La Opinión, de Bs. Aires, de 19 de novhre. de 
1903, primer artículo. ) 

CUBILETERO, RA. adj. fig. y fam. Arg. 

Dícese de la persona que tiene habilidad y 

astucia para zafarse de compromisos; que 

cubiletea. Ú. t. c. s. ( V. CUBILETEAR.) — 

«Cubiletero, m. Jugador de cubiletes. || 

Cubilete, i.^ acep. » (Dice. Acad.) 

... Apolítica incierta, dé intrigas, cubiletera,»... 
La Prensa, de Bs. Aires, de 19 dejun. de 1907 ; pri- 
mer art. ) 

CUBO. s. m. Arg. Especie de taza, gene- 
ralmente de vidrio, que se pone con agua en 
la mesa, al lado de cada cubierto, y sirve 
para lavarse las manos. 

CUCARACHA, s. f. fig. y fam. Arg (cap. 
fed.) Coche de tranvía que va por detrás 
acoplado á otro. Es más bajo que éste. || fig. 
y fam. Arg. (cap. fed.) Coche feo ó de 
mal aspecto. 

... «y la cucaracha de la institución, vulgo carrito 
de presos. » La Razón, de Bs. Aires, de 23 de sep- 
tiembre de 1908 ; « Desacato á la autoridad » . ) 

CUCARACHO. s. m. Arg. Coleóptero de 
gran tamaño, de la familia de los tetráme- 
tros, qUe causan mucho daño en las plantas. 

CUCURUCHA. s. f. Arg. Pájaro pequeño, 
de color pardo, que tiene un grito repetido, 
monótono y chillón. Hacen sus nidos en los 
aleros de las casas. 

«Afuera, la luz del sol levantaba vahos ardientes y 
las oucuruchitas ardillaban por las viguetas del 
techo de la casa.» ( [osé María Veles ; Montes y .Ma- 
ravillas ; Córd., 1906, p. 39. ) 

CUCHARA, s. f. Albañ. Arg. Llana ó 
trulla en español. || Cuchara de albañil. 
Arg. Cuchara, en la acep. anterior. || Me- 
ter uno su cuchara, fr. fig. y fam. Arg. 
Tomar parte oficiosamente en la conversa- 
ción de otros. La Acad. trae en este mismo 
sentido las frases, sin uso entre nosotro*; : 
Meter uno su cucharada, y Echar su cuar- 



134 



CUE 



to á espadas. \\ fr. fig. y fam. Aí^g. Entre- 
meterse. 

...,«pue.s entonces la perspectiva no mete su fan- 
tástica ouohara. » ( Martin Gil ; «Las perturbacio- 
nes solares»; en La Prensa, de Bs. Aires, de 15 de 
febr. de 1907. )] 

« Glow, en su calidad de bolsista y hombre de mun- 
do, de doctor en derecho y ex-periodista, pensó que las 
mujeres no deben meter su cuchara en los asuntos 
formales,... y (Julián Martel ; La Bolsa ; Bs. Aires, 
1905,págs.79 y 80. ) 

CUCHI s. m. Arg-. Cochino, chancho, 
cerdo ó puerco. |¡ fig. y ísim. Arg. Dícese de 
la persona muy sucia y desaseada. — En 
Bs. Aires no se conoce esta palabra cuchi; 
en Entrerríos se dice cochi. — La R. Acad 
trae aichi, con acento en la i, como voz del 
Perú. 

CUCHILLA, s. f. fig. Arg. Cima de una 
sierra ó cordillera que á cierta distancia pa- 
rece un corte afilado como el de una cuchilla. 

« El sol, que tantas veces en las cuchillas 
reverberó en las hojas de los puñales, 
hoy quiebra sus reflejos en las gavillas 
que llenan los rastrojos de los trigales. » 

(V. French Matheu; «■ Los vencidos v; en La Pren- 
sa de 20 de sept. de 1905.) 

Esta voz está empleada en el pasaje del 
señor Roldan que hemos transcrito en el 
art. Majada. 

CUCHILLERO, RA. adj. Arg. Penden- 
ciero, peleador á cuchillo, propens ) á reñir 
de este modo. Ú. t. c. s. 

CUECA, s. f. Arg. Zamba. (Véase.) 

<f La banda de marina armonizó la fiesta con gatos, 
pericones, cuecas, etc. » ( Diario Los Principios, de 
Córdoba, de 30 de mayo de 1903 ; corresp. telcgr. de 
Bs. Aires. ) 

CUENTA. — Caer uno en cuenta, fr. 
fig. y fam. Arg. Venir en conocimiento de 
una cosa que no lograba comprender, o en 
que no había parado la atención. — Según 
la Acad., caer uno en la cuenta — sin uso 
en la Rep. Arg. || Hacer uno de cuenta, 
fr. fam. Arg. Figurarse ó dar por supuesto. 
— Según la Acad., hacer, ó hacerse, uno 
cuenta, ó la cuenta — sin uso en la Arg. 

CUENTAHILOS, s. m. Arg. Instrumento 
que sirve para distinguir y contar los hilos y 
observar la trama de los tejidos. Consiste en 
tres láminas ó chapas de metal unidas por 
medio de pequeñas bisagras, que permiten 
doblarlas ó desdoblarlas, teniendo una de 
las chapas de los extremos un lente en su 
centro, y la otra una abertura, y quedando 
ambas horizontalmente y la del medio verti- 
cal cuando está armado el instrumento. 

CUENTITA. s. f. dim. de cuenta. Arg. 
Ú. t. cuentecita. 



CUE 

CUENTITO s. m. dim. de cuento. Arg. 
Ü. t. la forma castell. cjie?itecito . 

CUENTO. — El cuento del tío. fam. 
Arg. Estafa hecha á un individuo, crédulo 
y de mala fe al mismo tiempo, por medio de 
una historia fingida tramada con habilidad 
y astucia. i| fig y fam. Arg. Cualquiera otra 
estafa análoga á la anterior || El cuento 
del tocomocho. fig. y fam. Arg. Estafa 
por medio de un billete de lotería aparen- 
temente premiado con una suma conside- 
rable. (V. Tocomocho.) || Ir, ó irle, á uno 
con el cuento, fr. fam. Arg. Llevarle un 
chisme ó enredo para ponerlo mal con otro. 

El chispeante literato y poeta Dr. Gustavo 
Martínez Zuviría tiene un libro crítico titu- 
lado El Gran Cuento del Tío en la 
LiTERAT. Nac, que ha alcanzado en muy 
breve tiempo una 2.^ edición. 

«... ; y ya que son tantos los que entretienen en sa- 
carnos á la vergüenza publicando los disparates que 
sin querer soltamos á cada paso, y le van con el 
cuento á la madre patria »... ( R. Monner Sans ; No- 
tas Lexicogr\kicas, en ¡a Revista de Derecho, Hist. 
Y Letras, /. XII, año IV, Bs. Aires. 1902. ) 

CUERAZO, s. m. Arg. aum. át enero. [¡ 
Arg. Golpe dado con un cuero. 

En el tcxto de Martín Gil, artículo Caro- 
na, está empleado este nombre en la 2.^ 
acep. 

CUERDA. — Por bajo de cuerda, m. 

adv. fig. Arg. La frase consagrada por la 
R. Acad., pero sin uso en la Rep. Arg., es 
por debajo de ctierda, equivalente al m. adv. 
fig. á la sordina, que autoriza también aque- 
lla respetable corporación y es corriente en- 
tre nosotros, 

CUERDERÍO. s. m. Arg. Multitud de 
cuerdas. — La R. Acad. trae cordería ( f. ), 
sin uso en la Arg.. y lo define así : « Conjunto 
de cuerdas t,. ( V. Encordado. ) 

CUERDITA. s. f. dim. de cuerda. Arg. 
Ú. t. cuerdecita. 

CUEREAR. V. a. Arg. Desollar, quitar la 
piel á un animal, particularmente de ganado 
y cuando ha muerto ó está inutilizado por 
una enfermedad ú otro cualquier acci- 
dente II fig. y fam. Arg. Causar á uno gran 
daño en su persona ú honra. 

« En el sudeste y costa sud de la provincia, algunos 
estancieros cuerean á causa de la seca.» (Diario 
Los Principios, de Córdoba, de 10 de enero de 1903; 
correspond. telegráf. de Bs. Aires. ) 

<<No dejaba de sufrir, á veces, epidemias como cual- 
quier hijo de vecino, pero fuera por prolongada se- 
quía ó por inundaciones, nunca llegaba á cuerear lo 
que los demás estancieros de la región. « ( Yofruá: 
«Los Milagros de la Argentina — El ojo del amo^> ; 
en La Nación, de Bs. Aires, de 1.° de jul. de 1906 ; 
primer art.) 



CUE 



CUE 



135 



CUERO. — Exponer uno el cuero, 
fr. fig. y fam. Ar^-, Exponer el pelle- 
jo. II No darle á uno el cuero para 
una cosa. fr. fig. y fam. Arg: No poder al- 
canzar ó conseguir lo que pretende, por falta 
de capacidad ó de los recursos necesa- 
rios para ello. 

« No se trabaja }' se e»pone el cuero sin prove- 
cho, discurren los menos calculadores.» {Lucio V. 
Mansilla ; U.\a Escurs. k los Indios Ranqleles; Bs. 
Aires, 1870, t. I, p. 109 .) 

— « Hoy se les habían calentao las tabas á los locos, 
y se querían hacer juertes; pero no les da el cuero, 
es al ñudo que se empeñen... nosotros somos más por- 
fíaos... Hubiera visto á mi mesmo hermano El Man- 
<:hao, cómo tiraba...» ( Edo. Fació Hehequer; «El 
Manchao» ; en el Supl. Iltistr. de La Nación, de Bs. 
Aires, de 12 de jul. de 1906; palabras puestas en 
boca de un chino. ) 

CUERPAZO. Ar^. s. m. fam. aum. de 
cuerpo. 

CUERPEADA, s. f. fam. Arg. El acto y 
efecto de cuerpear, i.* acep. || fig. y fam. 
Arg. El acto y efecto de cuerpear, 2.' 
acep. ; rodeo, triquiñuela, efugio. 

CUERPEADOR, RA. adj. fam. Arg. 
Que cuerpea ó sabe cuerpear, i.^ acep. Ú. 
t c. s. II fig. y fam. Arg. Que cuerpea ó 
sabe cuerpear, 2.^ acep. Ú. t. c. s. 

«Hasta el suelo se estremece 
Al choque de tanto ardor; 
Y entre la saña que crece, 
Cada gaucho es una S 
Elástico y cuerpeador ! » 

( Belisario Roldan, hijo; « Ante-rasa»; en el Supl. 
Ilustr. de La Nación, de Bs. Aires, de 10 de mayo de 
1906; l.^pá?..) 

CUERPEAR. V. n. fam. Arg. Sacar el 
cuerpo, i.^acep. || fig. y ía,m. Arg. Esquivar 
ó eludir un compromiso, zafándose de él con 
cierta maña ó astucia, ó con algún pretexto. 
En castell., capotear, uno de cuyos sentidos 
es éste, según la Acad. : « Evadir mañosa- 
mente las dificultades y compromisos ». No 
corre en la Arg. en esta acep. 

«Se retiró á tiempo» (la candidatura), «cuer- 
peando el fracaso. » ( La Nación, de Bs. Aires; « Po- 
lítica nacional — Senadores cesantes y futuros »; 
art. transcr. en Los Principios, de Córd., de 10 de 
x)ct. de 1906.) 

' Aquí está usado el verbo cuerpear 
como activo. 

CUERPO. - Cuerpo colegiado, fr. 
sust. Arg. Corporación constituida ú orde- 
nada bajo un cierto régimen, como el ayun- 
tamiento ó municipalidad, las cámaras, etc. 
— La Acad. no trae esta palabra en ningún 
sentido; pero entre las varias aceps. que da 
á la voz colegio, hay ésta, análoga á la nues- 
tra : «Sociedad ó corporación de hombres de 
la misma dignidad ó profesión. Colegio de 
abogados, de médicos. » Nosotros sólo usa- 
mos esta palabra en la fr. colegio electoral. =^ 



En cuerpo y alma. m. adv. fig. y fam. Arg. 
Totalmente, sin reserva ni restricción. Se en- 
tregó á el en cuerpo y alma. La Acad. trae 
en cuerpo y en abna, que no usamos los ar- 
gentinos, por «Totalmente, sin dejar nada». || 
Muy suelto de cuerpo, fr. fig. y fam. 
Arg. Da á entender el despejo, resolución 
y desfachatez en decir ó hacer una cosa 
que otro no podría sin tener estas cualida- 
des, li Sacar uno el cuerpo, fr. Arg. Tor- 
cerlo ó encorvarlo para guardarse de un 
tiro ó golpe. La Acad. trae en esta acep. la 
íx. falsear el cuerpo, inusitada en la Rep. 
Arg. II fr. fig. y fam. Arg. Evitar el entrar 
en una dificultad ó empeño. La Acad. re- 
gistra en su léxico, en esta acep , las frs. 
« echar uno el cuerpo fuera », « huir el 
cuerpo », « hurtar el cuerpo », de las 
quo sólo la 2.* corre entre nosotros. 

« Nada comparable á aquella comida en la que, 
delante del ministro francés y otras personas cultas, 
Rivera cuenta, muy suelto de cuerpo, que don 
Pedro I del Brasil le quiso casar con su hija doña 
María da Gloria, pero que él se había resistido. » {Mi- 
guel Cañé; Prosa Ligera; Bs. Aires, 1903, p. 203.) 

CUERVO, s. m. fig. y fam. Arg. (cap. 
feder. ) Dícese particularmente del sacerdote 
que trafica con las cosas sagradas, ó de 
aquel cuya conducta no está de acuerdo con 
las exigencias de su estado de ministro de 
Jesucristo. El fanatismo antirreligioso ( que 
lo hay también en este sentido, como en el 
opuesto) ha hecho extensivo este estigma á 
cualquier sacerdote. || fig. y fam. Arg. (cap. 
fed.) Voz lunfarda con que se designa al 
capellán de prisión. 

CUESQUEAR. v. n. fam. Arg. Tirarse 
cuescos. Ú. t. c. r. 

CUESTIÓN, s. f. Arg. Negocio ó asunto. 
Es cuestión de tiempo. || Hacer de una 
pretensión cuestión de honor ó de 
honra, fr. Arg. Tomarla por caso de 
honra, y no desistir de ella hasta conse- 
guirla. — Según la R. Acad. , « hacer punto 
de una cosa ». Inusitada en la Arg. 

CUESTIONADOR, ,RA. adj. Arg. Que 
cuestiona ó dispula. Ú. t, c. s. | Arg. Que 
tiene el vicio de cuestionar ó disputar, aun 
en las materias más evidentes. Ú. t. c. s. — 
Esta voz corresponde exactamente á la cas- 
tellana disputador, ra, autorizada por la 
Acad. 

CUESTIONAR, v. a. Arg. Altercar, con- 
tender, discutir, disputar sobre una cosa. Se- 
gún la Acad., debatir, disputar, verbos que 
también usamos en la Arg , aunque el pri- 
mero sólo tratándose de cuestiones de inte- 
rés público sostenidas por los órganos de la 
prensa ó en congresos o asambleas popula- 



136 



CUI 



CUL 



res. Ú. el verbo cuestionar generalmente 
c. n. y cuando la disputa es en conversacio- 
nes ó reuniones familiares. — a Cuestio- 
nar. (Del lat. quaestionare.) a. Controver- 
tir un punto dudosoy proponiendo las razo- 
oes, pruebas y fundamentos de una y otra 
parte. » (Dice. Ac.) También corre en la 
Rep. Arg. en esta acep. 

CÜESTITA. s. f. dim. de cuesta. Arg. Ü. 
t. cuestecita, aunque mucho menos que la 
primera forma. 

CUETE. La voz correcta es cohete. || Al 
cuete, m. adv. fam. Arg. Al cohete. 

CUEVAS. — Ser uno pariente de otro, 
ó ser ambos parientes, por lo Cuevas, 
ir. fig. y fam. Arg. Tener Un parentesco muy 
lejano, ó no ser parientes. 

CUEVITA. s. f. dim. de cueva. Arg. La 
forma cuevecita, autorizada por la gramática 
de la Acad., es muy poco usada. Covacha se 
usa más, aunque no tanto como cuevita, 
que es voz común del lenguaje familiar. 

CUL (Del quich. ccoue, conejo.) s. m. 
Arg. Conejo pequeño, muy parecido á la 
rata. Su carne es comestible. 

cuíco, adj. Arg. Dícese del indio ó 
mestizo del Perú y Bolovia. Ú. m. c. s. || fig. 
Arg. Persona aindiada, baja y retacona. U. 
m. c. s. 

« En Perú y Bolivia, se les llama « ouicos» á los de 
sangre mezclada de indio y europea. Por la misma 
cansa se ha denominado así á los soldados del general 
Tristán, que llegaban del Alto y Bajo Perú. » ( La Na- 
ción, de Bs. Aires, de 26 de octubre de 1902; sección 
« Correo ». ) 

CUIDADO. Arg. Entre las varias aceps. 
que da la Acad. á este vocablo, se halla la 
siguiente : « Seguido de la preposición cou 
y un nombre significativo de persona, deno- 
ta enfado contra ella. ¡ Cuidado con el 
hombre / SxxqXq ir esta expresión acompañada 
de otra que complete ó aclare el concepto. 
¡ Cuidado con el 7iiño^ que no se le puede 
aguantar! ¡Cuidado co7t Antonio, y que 
terco es/ •» También lo usamos los argenti- 
nos en un sentido análogo, aunque no siem- 
pre del mismo modo, pues anteponemos el 
sustantivo cuidado á la preposición con y 
un nombre significativo de persona ó cosa, 
y denota, no enfado, sino advertencia de la 
proximidad de un riesgo ó peligro, ó la con- 
tingencia de caer en error. ¡ Cuidado con 
esa piedra / ¡ Cuidado con las zalame- 
rías ! II Salir una mujer de cuidado, fr. 
fig- ^^'X- Parir, voz que no se usa entre la 
gente culta, pues se la tiene por muy ordi- 
naria é incivil. 



<s Ya poi que Juana ha salido 
De cuidado, verso ó prosa 
Pide su álbum maldecido 
Para ese recién nacido 
Que Hora por otra cosa. » 

(Estanislao del Campo; «El álbum».) 

CULANQUEAR. v. n. Arg. Levantar el 
anca las caballerías cuando las castigan. 
Probablemente se deriva de culo. 

CULEAR. V. n. fam. Arg. Tener ayunta- 
miento carnal el hombre con la mujer ; y 
así se dice también de ésta, y de ambos. 
Esta voz la usa sólo la gente muy desver- 
gonzada y soez, y que á la falta de educa- 
ción reúne la más desenfrenada inmorali- 
dad. Su derivación está de manifiesto. 

CULEBREO, s. m. Arg. Acción y efecto 
de culebrear. Si admite la R. Acad el verbo 
culebrear, no hay razón para que no figure 
culebreo, de uso tan común. 

El general Mansilla emplea este nombre 
en su obra Una Escurs. á los Indios 
RanQUELES. ( V. el texto en el artículo 
Esplnarse. ) 

CULERA, adj Arg. En el juego de la 
taba, dícese de la que hace siempre culo. 

CULERO, s. m. Arg. Tirador. ( Véa- 
se.) II Arg. « Pieza de cuero que los hom- 
bres de campo se aplican exteriormente por 
la parte de los muslos, para evitar el roce de 
los instrumentos de trabajo con la ropa. » 
(Granada.) — En Chile, según don Zoro- 
babel Rodríguez : « Pieza del vestido de 
nuestros mineros que á modo de una faja 
ancha les cubre los riñones i la barriga. Los 
hay también más ordinarios, de cuero sin 
curtir, que, cubriéndoles por detrás las asen- 
taderas, les sirven para sentarse sobre las 
piedras i cascajo, sin daño de los pantalo- 
nes. » — « Culero, ra, adj. Perezoso, que 
hace las cosas después que todos. || m. Es- 
pecie de cucurucho de lienzo que se pone á 
los niños en la parte posterior para su lim- 
pieza. || Helera. » (Dice. Acad.) No corre 
entre nosotros en estas aceps. 

«Antes de decir cualquier cosa, echaba una mirada 
á la puntera de las botas y metía las dos manos, con 
los pulgares hacia fuera, en los bolsillos del culero, 
que sostenía sus bombachas de merino. » (José María 
Veles ; Montes y Maravuj.as ; Córd., 1906, p. 45. ) 

CULMIN.AR. V. a. Ar£. Terminar, dar 
cima á una obra, trabajo ó empresa impor- 
tante. Nosotros lo usamos en esta acep. 
como activo, tal como es el verbo originario 
culminare (levantar, elevar). La Acad. lo 
trae solamente como neutro, asignándole 
estos dos sentidos : « Llegar una cosa á la 
posición más elevada que puede tener, || 



CUM 



CUÑ 



13: 



Astron. Pasar un astro por el meridiano su 
perior del observador ». 

«Con esos protafronlstas onlmiiió su drama.» 
(Discurso del Dy. Belisario Roldan en la inhuma- 
ción de los restos del Dr. Carlos Pellegrini. ) 

CULO, s, m. fig. y fam. Ar§^. Sujeto ca 
paz de ejecutar ó llevar á cabo una cosa 
que se considera difícil. Se usa siempre con 
el verbo ser y con negación, ó modificado 
con el adj. que en tono admirativo. Ese no 
es culo para hacer lo que dice. \ Qué 
culo para hacerle fre?ite á Fulano ! ( V. 
Sujeto. ) || ¿ Qué tiene que hacer el 
culo con las témporas? expr. fig. y fam. 
( Arg. ) con que se da á entender que una 
cosa no tiene relación alguna con otra. 
Equivale á la castell., sin uso entre nosotros, 
esos son oíros Lopes. 

CULPABLE, adj. Arg. Que ha cometido 
culpa. Ü. t. c. s. En castell., según la Acad., 
culpado, da, que no corre en la Rep. Arg 
en esta acep. — «Culpable. (Del lat. cul- 
pabilis.) adj. Aplícase á aquel á quien se 
puede echar ó se echa la culpa. Dícese tam- 
bién de las acciones y de las cosas inanima- 
das. Api. á pers., ú. t. c. s. » (Dice. Ac. ) 
No se usa entre nosotros en este sentido. 
Aplicado á aquel á quien se echa la culpa, 
aunque no la tenga, decimos culpado, da, 
empleando esta voz como adj. y como sus- 
tantivo. 

El Sr. Jaime Balmes, español, en su ÉTICA, 
cap. XII, emplea este adj. en la misma acep 
que nosotros le damos : 

«Culpa», dice este filósofo, «es la misma responsa- 
bilidad por una mala acción. Es culpable, no es cul- 
pable; esto es, ha obrado mal, ó no; es responsable 
de un mal, ó no. » 

Y más adelante repite esta voz en el mis 
mo sentido. 

<•< No, no lo dudo : culpable 
sé que no soy ; pero en cambio 
aun probada mi inocencia, 
¿dejaré de ser bastardo?» 

f Julio Figueroa; Carlos el Presidario; drama, 
acto II, esc. II. ) 

<•< Todos ellos pueden recriminarse recíprocamente, 
sin poderse defender, porque todos son culpables.» 
(La Prensa, de Bs. Aires, de 5 de oct. de 1907; pri- 
mer art.) 

'< Si la justicia es una, los gobiernos que se hacen 
culpables de ese abuso criminal, deben ser conside- 
rados y tratados, en las personas que los ejercen, 
como criminales ordinarios,»... i^Juan Bautista Al- 
herdi ; Escritos Postumos ; t. III, 1896, pág. 32.) 

CULPADO, DA. adj. Arg. Véase lo que 
significa entre nosotros este adjetivo, en el 
artículo Culpable. 

CUMA. s. f. fam. Arg. Comadre. |1 fam. 
Arg. Por ext , amiga íntima. — Es voz muy 
usada entre la gente del campo. 



CUMBARÍ. Arg. ( V. Ají cumbarí.) 

CUMBRERA, s. f. Arg. Viga superior del 

techo de dos aguas. || Arg. La que sirve de 

base á la tijera de esta clase de techos. 

«Sobre la cumbrera, que atravesaba la pieza, se 
balanceaba una cincha de argollas doradas.» (José 
María Veles; Montes y Maravillas; Cúrd., 1906, 
p. 46.) 

CUMPA, com. fam. Arg. Compinche, ca- 
marada, compañero y amigo queiido. Muy 
común entre la gente del pueblo ; también 
en Chile, en la misma acep. — ¿ Será esta 
voz apócope de compaño, en que se haya 
conservado el prefijo latino cum?... Nuestra 
gente del bajo pueblo es la que más se acer- 
ca en su lenguaje á las formas arcaicas y 
primitivas. 

CUMPINCHE. s. com fam. Arg. La voz 
correcta, autorizada por la Acad., es com- 
pinche, que también se usa en la Arg. ( V. 
Cumpa ) 

CUNC.\LO, LA. (;Del quich. cunea, 
cuello?) adj. fam. Arg. (pr. Sant. del Rst.) 
Fresco, orondo. Ú. solamente en la fr. que- 
dar muy cunéalo. 

CUNCÚN. s. m. Arg. (pr. Córd. y Sant. 
Est.) Cayaschi. Muy usado entre la gente 
del campo. ( V. Cayaschl ) 

CUNCUNEAR. v. n. Arg. (pr. Córd. y 
Sant. Est.) Cayaschir. Muy usado entre 
la gente del campo. (V. Cayaschir.) 

CUÑA s. f. fig. y fam. Arg. Persona de 
influencia de que uno se vale para conseguir 
un puesto ó empleo. || La cuña, para ser 
buena, ha de, ó debe, ser del mismo 
palo. ref. Arg. Según la Acad.: « No hay 
peor cuña que la de la misma madera, ó 
del mismo palo. ref. que expresa que, de 
ordinario, ninguno es peor para enemigo 
que el que ha sido amigo, compañero, etc., 
ó del mismo oficio ó familia » También 
corre esta forma en la Arg., pero no con la 
frase « de la misma madera ». 

«Ya veremos cómo la diplomacia es igual en todas 
partes, lo mismo en Londres que en Viena, en Bs. Ai- 
res que en Leubucó ; que la cuña para ser buena 
ha de ser del mismo palo. Y lo que es más ñlosó- 
fico aún, — que la gratitud anda á caballo en casa de 
aquellos que creen merecérselo todo.» {Lucio V. 
Mansitla; Una Escurs. \ los Indios Ra.nqueles; 1870, 
t. IJpágs. 7 y 8.) 

CUÑADO, DA. s m. y f. Arg. Es cuña- 
do, ó cuñada, de una mujer, el hermano, 
ó hermana, de su marido; y de un hombre, 
el hermano, ó hermana, de su mujer. Esta 
es la acep. de la Acad., según la cual sólo 
los casados pueden tener cuñados. Tam- 
bién corre en la Arg. en este sentido. Pero, 
además, es, entre nosotros, cuñado, ó Cu- 



138 



CUR 



CUR 



nada, de una persona, el marido de la her- 
mana, ó la mujer del hermano ; y esto es lo 
que la Acad. llama concuñado, da, voz que 
no corre en la Arg. en esta acep. ( V. Con- 
cuñado.) 

CUÑO. — De nuevo cuño. fig. y fam. 
Arg. De nuevo sistema ó invención. Dícese 
para significar la rareza ó extravagancia de 
una cosa material ó inmaterial. Sombreros 
de nuevo cuño ; exámenes de nuevo 
cuño. 

CURACA, s m. Arg. La Acad. trae esta 
voz en el Supl. de su Dice, como del Perú. 
Es muy conocida y corriente entre nosotros. 

CURADO. — V. Estar curado de una 
cosa, en Estar. 

CURANDERISMO. s.m.Arg Oficio ó 
profesión de curandero. || Arg. Su ejerci- 
cio, il Arg. Extensión ó propagación del 
mismo. 

« Garzón MacedA presentó otro extensísimo y minu- 
cioso proyecto, reglamentando el ejercicio de la me- 
dicina, farmacia y demás profesiones con ellas rela- 
cionadas, estableciendo las medidas que cohiben el 
curanderismo en la campaña 3' el charlatanismo.» 
(Diario La Nación, de Bs. Aires, de 22 de agosto 
de 1902 ; correspond. telegr. de Córdoba.) 

«. Día á día aumenta el contingente de adhesiones de 
doctores en medicina y de alumnos de esa facultad, á 
una solicitud, que será elevada al Congreso con el fin 
de obtener la pronta sanción del proyecto de ley con- 
tra el curanderismo,. ■■» (Diario El País, de Bs. 
Aires, de 9 de sept. de 1905; « Contra el curande- 
rismo V.) 

La Razón, de Bs. Aires, de 27 de marzo 
de 1907, trae un artículo titulado: « Contra 
el curanderismo». 

CURCUNCHO, CHA. adj. Arg. (provs. 
Cat., Saní. del Est. y Córd.) Gibado, cor- 
covado. Ú. t. c. s. 

CURIALESCO, CA. adj. Arg. Pertene- 
ciente ó relativo á los curiales. Dícese de su 
estilo ó modo de hablar ó de proceder. 

«Dentro del curialesco estilo de la nota, con ten- 
dencias á la chicana, se vislumbra el afán del ganado 
chucaro por sacarle la « armadura», cuando por pri- 
mera vez entabla relaciones íntimas con el lazo.» 
( Diario La Opinión, de Bs. Aires, de 2 de mar. de 
1904; « La cuestión obrera •». ) 

CURIALISMO. s. m Arg. Empleo del 
curial, del que se ocupa en agitar en los tri- 
bunales los negocios ajenos. || Arg. Multitud 
de individuos que ejercen este oficio. || fig. 
Arg. Procedimiento propio de pleitistas chi- 
caneros y de mala ley. 

En la tiltima acep. está empleado en el 
texto de La Nación transcrito en el art. 
Chicanero. 

CURIOSEAR, v. n. Arg. Ver, mirar, ob- 
servar con curiosidad las cosas que están á 
la vista. Una persona que parada en una vi- 



driera, mira curiosamente los objetos que 
hay en ella, está curioseando. Ú. i. c. a. — 
La Acad. trae este verbo en una acep. en 
que no lo usamos nosotros : « Ocuparse en 
averiguar lo que otros hacen ó dicen ». Algo 
se parece ésta ala nuestra que sigue. || Arg. 
Meterse en los corrillos y manifestar interés 
y curiosidad en lo que no le toca, haciendo 
averiguaciones sobre un hecho que acaba de 
suceder, particularmente si es en el mismo 
teatro del suceso. 

«..., abrimos apenas una hendija del postigo para 
echar una mirada trémula hacia las calles tan negras 
y tan solas, donde no se ve ni un alma. Escudriñamos, 
curioseamos, esperamos...» (Ltidtis; «.El frió ama- 
ble y el frió trágico»; en La Nación, de Bs. Aires 
de 25 de jim. de 1906; primer art.) 

''Sabido es que, habiendo s'alido bien don Pedro de 
Portugal en la aventura de arrebatar la corona y la 
mujer á su hermano Alfonso y pretendiendo hacer lo 
mismo en sus dominios, mandó al maestro de campo 
Lobo (mal lobo en el Plata), á que fundara esta po- 
blación» (la Colonia del Sacramento) «(1680), como 
ventanita abierta para curiosear el vecindario. » 
(Pastor S. Obligado; « Visita de vecindad >■>; en el 
Stiplem. Ilustr. de La Nación, de Bs. Aires, de 25 de 
oct.de 1906.) 

CURIOSEO, s. m. fam. Arg. Acción y 
efecto de curiosear, nuestras aceps. y la de 
la Acad. 

«. No es esta una crítica, que, por cierto, poca auto- 
ridad tendría viniendo de quien, mucho menos que el 
señor AbelUe, ha llevado sus curioseos lingüísticos 
á esas profundidades. » ( Miguel Cañé; Prosa Ligera; 
Bs. Aires, 1903, págs. 52 y 53.) 

CURRINCHE, s. m. Arg. Churrinche. 

f Véase. J 

«En los alambrados de los costados, e\ jilguero y el 
currinche se detenían á cantar, ó bajando del cielo, 
se escondían entre los matorrales que crecen junto á 
los cercos. » ( Enrique E. Rivarola: Amar ai- vuelo; 
Bs. Aires, 1905, p. 37. ) 

CURRO, s. m. Arg. Currumanuel, de 
cuya voz es ésta una apócope. — La Acad. 
trae curro, curra como adj. fam., por 
TTiajo, i.^ acep. 

CURRUMANUEL. s. m. Arg. Voz con 
que se designa en las regiones del sud un 
árbol que crece hasta cuatro metros, y cuya 
madera, que es muy resistente, se destina 
para leña. 

CURTIEMBRE, s. f. Arg Sitio ó barraca 
donde se curten y trabajan las pieles. La R. 
Acad. trae curtiduría, casi completamente 
inusitado entre nosotros. La Nación, de 
Bs. Aires, emplea esta última forma en el 
número de 21 de julio de 1902: « En la ctir- 
tiduria de los Srs. Lauíet y Gallini, General 
Urquiza, 2241, el peón de la misma, Miguel 
Martucho, »... 

CURUCUCHA. .=. f. Arg. (pr. Cord.) 
Cucurucha. 

CURÚ-MAMOEL. s. m. Arg. Curú- 
mamuel. 



CUY 



CUZ 



139 



CURÜ-MAMUEL. s. m. Arg. Colletia 
cruciata Gilí., de la familia de las rámneas. 
Crece este arbusto en Bs. Aires, Entremos 
y Rep. O. del Uruguay. (V. Espina de cruz, 
2.^ acep.) 

CURUPÍ. s. víi.Arg. (provs. de Corrieit- 
ies y Enírerríos.J Lecherón. (V, este 
nombre.) 

« La Doche sin auroras y sin cantos, 

Donde corren sin fin 
Las almas perseguidas que aspiraron 

La flor del ourupi. >> 

{Juan Zorrilla de San Martín; poema Tabaré; ed. 
de 1905, pág. 182. ,i 

CURUFÍ-CAY. s. m Arg. (prov Co- 
rrientes.) Lecherón. (V. este nombre.) 
También llaman en Corrientes al lecherón, 
pega-pega; y en Corrientes y Entrerríos, 
ciirnpi. 

CURUZCJCUATIENSE. adj. Arg. Natu- 
ral de Curuzú Cuatiá. Ú. t. c s. || Arg. Per- 
teneciente ó relativo á este departamento de 
la provincia argentina de Corrientes ó á su 
capital, del mismo nombre. 

CUSCO, s. m. Arg. (pr. Cat.) Perro or- 
dinario, según don Samuel A. Lafone Que 
vedo. En su Tesoro de Catamarqueñis- 
MOS, dice : « Tal vez corruptela de cusca, 
dado, entregado; por lo que más ó menos 
son falderos estos perros. Podría también 
atribuirse á que los primeros vinieron del 
Cuzco. » (V. Cuzco. ) 

CUTACO, CA. adj. Arg. (pr. Córd.) 
Muy lleno, repleto, henchido. Un baúl cu- 
taco de ropa. || Arg. (pr. Córd.) Lleno, cu- 
bierto, cargado. El perro cutaco de ptil- 
gas; los árboles CUtacos de fruta. 

CUYANO, NA. adj. Arg. Perteneciente 
ó relativo á la región argentina de Cuyo, 
que la forman las provincias de San Juan, 
Mendoza y San Luis. || Arg. Natural de al- 
guna de estas provincias. Ú. t. c. s. 



Esta voz la emplea el señor Selva en el 
pasaje que hemos transcrito en el art. Ardi- 
doso. 

CUZCO, CA. s. m y f . Arg. Perro peque 
ño y con pelos, generalmente muy autero y 
ladrador; gozque, en buen castell. f^F". Pe- 
lado. ) Este nombre comprende los perros 
«falderos» ó < de lanas», los «gozques» 
(perros pequeños, muy auteros y ladrado- 
res), y los « de aguas », que también llaman 
en España « de lanas» (de pelo abundante 
y rizado, generalmente blanco), denomina 
ciones todas estas, á excepción de « falde- 
ros », que no corren entre nosotros. (V . Cus- 
co.) II Hacerse uno la cuzca, fr. fig. y 
fam. Arg. Masturbarse, procurarse solitaria- 
mente goce sensual Es de un sentido más 
general que hacerse la puñeta. (V. esta 
frase.) 

«Y asi como los grandes metéoros suelen ir siem- 
pre seguidos de otros menores, así también el nuestro 
llevaba por séquito un enjambre de cuzcos ociosos 
que íbanle saliendo al cruce detrás de cada puerta, 
con el laudable propósito de garronear al tordillo. >> 
( Martin Gil; «. Tipos que pasan ». ) 

CUZQUEAR. (De cusco.) v. n. fam. Arg. 
(provs. del ínter.) Afilar, nuestra acep. 

CUZQUEÑO, ÑA. adj. Arg. Pertene- 
ciente ó relativo á la ciudad peruana del 
Cuzco ó al departamento del mismo nom- 
bre. II Arg. Natural de la ciudad ó del de- 
partamento del Cuzco. Ú. t. c. s. 

«Rastros se encuentran del célebre cuzqueño en 
ésta desde 1787, Juan de Dios Rivera, que comenzó 
burlando bonaerenses, en la proclamación de Car- 
los IV, ■»... ( Pastor S. Obligado; « El primer graba- 
do (Su tradición)»; en el Supletn. Ilustr. de La Na- 
cióiN, de Bs. Aires, de 15 de mar. de 1906. ) 

CUZQUERO, RA. s. m. y f. Arg. Perso- 
na que habla la lengua quichua. 

« A la Quichua aun hoy la gente del país la llama 
« lengua del Cuzco » y á los que la hablan, « Cnzqne- 
ros »,... ( S. A. Lafone Qnevedo; Tesoro de Catamar- 
QUE.ÑisMos; Bs. Aires, 1898, pág. XXIII.) 



CH 



CHAB 



CHAC 



CHA. s. m. ■^^£'- Nombre común con que 
se designa al emperador de Persia. 

«Esta noche llegó á esta capital» (París) «el cha 
de Persia.»... «El soberano de Persia fue aclamado 
al pasar por las calles.» (LaNació.v, de Bs. Aires, 
de 26 de agosto de 1902 ; corresp. íelegr.) 

Otros escriben sha: 

«El conde de San Cristóbal, delegado de! rey de 
España, entregó al S/ía de Persia el gran collar del 
toisón de oro. » ( Diario Los Principios, de Córdoba, 
de 7 de se pt. de 1902.) 

CHABACANAMENTE, adv. m. Arg: Con 
chabacanería. Esta definición es igual á la 
de la Acad.; pero el sentido no es el mismo, 
pues la acep. que da á chabacanería diñere 
de la nuestra. ( V. Chabacanería.) 

CHABACANEAR, v. n. Arg: Cometer 
chabacanerías. 

CHABACANERÍA, s. f. Arg. Ordinariez, 
grosería ; falta de urbanidad y cultura en el 
porte exterior, acciones ó palabras. || Arg. 
Acción ü dicho bajo, ordinario, grosero. — 
Según la Acad. : « Falta de arte, gusto y mé- 
rito estimable. || Dicho bajo ó insustancial. » 
Entre nosotros, esta palabra puede signifi- 
car « un dicho bajo », pero no uno « insus- 
tancial » que no es bajo ó torpe. La i." 
acep. de la Acad. es inaplicable en la Rep. 
Arg. (V. Chabacano.) 

Don José Zahonero, en su discurso pro- 
nunciado en la sesión de 2 de noviembre de 
1892 en el Congreso Literario Hispano- 
Americano, de Madrid, (pág. 47 ), trae cha- 
vacanada, con v, en nuestra i.^ acep. de 
chabacanería. 

CHABACANO, NA. adj. Arg. Api. á los 
modales de las personas, á su lenguaje, y 



hasta á su modo de llevar el vestido, propios 
de gente ordinaria y sin educación. || Arg. 
Dícese también de la persona ordinaria en 
el sentido arriba expresado. Ú. t. c. s. — La 
R. Acad. da á este adj. una acep. en que no 
lo usamos los argentinos: «Sin arte, gusto 
ni mérito alguno». — No se descubre bien 
claro el sentido en que lo tomó don Lean- 
dro Fernández de Moratín en esta referen- 
cia á la comedia de don Eugenio Gerardo 
Lobo intitulada Los Mártires de Toledo 
Y tejedor Palomeque : « Cuchilladas, de- 
voción, resistencias á la justicia, celos, apar- 
tes, escondites, salir y entrar sin saber á qué, 
requiebros, locuras, chocarrerías, bravatas, 
naufragio, martirio, bautismo ridículo. La 
escena es en Toledo, en Málaga y en Argel. 
El estilo desigual, nunca oportuno, á veces 
energúmeno, á veces ratero y chabaca- 
no. )) (Discurso Preliminar de que están 
precedidas sus Comedias Escogidas. ) Pue- 
de interpretarse indistintamente en el senti- 
do de la Acad. ó en el de nuestra i.^ acep. 

«- Pero no basta la decencia ; el decoro exige además 
que se evite toda expresión chabacana ó grosera, 
baja ó vulgar. « (Calixto Oytiela ; Elementos de 
Teoría. Lit£raria. ; 5^ ed., Bs. Aires, 1906, pág, 
199.) 

CHACARERA, s. f Arg. Baile entre dos, 
parecido al gato y muy en boga entre la 
gente del campo ; empieza por el escobillado 
ó zapateo (al revés del gato, que principia 
por las vueltas), en el que el guitarrista can- 
ta. II Arg. Música y canto á cuyo son se 
baila. 

CHACARERO, s. m. Arg. El que tiene 
ó cuida una chacra, nuestras aceps. — 
«Chacarero, ra. (De chácara.) adj. 



CHAC 



CHAG 



141 



Ame'r. Dícese del hombre ó mujer que tra- 
baja en el campo. Ú. t. c s. » (Dice. Acad.) 

El Sr. Godofredo Daireaux, en su art. titu- 
lado « Los Milagros de la Argentina » y pu- 
blicado en La Nacióx de i8 de enero de 
1906, emplea esta voz. 

CHACOTERÍA, s. f. Arg. Acción propia 
de un chacotero, burlón ó bromista. || Arg. 
Chacota. 

CHACOTÓN, NA. adj. Chacotero, que 
también usamos nosotros. Ú. t. c. s. I fam. 
Arg. Alegre, festivo, chistoso, retozón. 
Api. á pers., ú. t. c. s. 

CHACRA, s. f. Arg. Sementera o haza de 
maíz, legumbres, zapallos ó sandías y melo- 
nes, y aun de todas estas clases de plantas á 
la vez. II Arg. Sementera de trigo. || Arg. 
En las colonias ó pueblos recién fundados, 
cada una de las divisiones de tierra destina- 
das á la labranza, á diferencia de las man- 
zanas señaladas para la formación del pue- 
blo. — (( Chacra, f. Amér. Vivienda rústica 
y aislada.» (Acad.) No así entre nosotros. 
<( Chacra, f. Finca rural destinada á la la- 
branza. Es lo que en España cortijo ó gran- 
ja. !¡ Sementera. » (Gran. ; VoCAB. RÍOPLA- 
TEXSE Razonado.) — c Chacra. Una 
sementera de maíz ; también una mata de 
esta mies. » ( Lafone Quevedo ; Tesoro de 
Catamarqueñismos.) — A propósito de 
esta voz, que también se usa en Chile, dice 
el Sr. Zorobabel Rodríguez en su Dice de 
Chilenismos : « Según lo atestigua D. Gon- 
zalo Hernández de Oviedo i Valdés en el 
vocabulario de voces americanas que adjun- 
tó á su Historia j ene ral de las Indias, 
charca es una voz aimará que significa 
cercado de piedras ó árboles para señalar 
la extensión de cada hacienda. — Dando 
por verdadera esta etimolojía, es fácil imaji- 
narse como en su traslación del aimará al 
castellano, charca dejó de significar el con- 
tinente i pasó á signiíicar el contenido, de- 
notando, ya la heredad mi^ma, ya las semen- 
teras que era costumbre hacer en ella. En 
efecto, chacra en nuestro uso corriente 
significa dos cosas : i.^, las propiedades rús- 
ticas que por su extensión ocupan un lugar 
intermedio entre las quintas i las haciendas ; 
i 2 ^ , las sementeras de legumbres, en con- 
traposición á las de trigo i cebada. » Casi 
lo mismo que en la Rep. Arg.; con la única 
diferencia que entre nosotros también se 
llaman chacras las sementeras de trigo y 
de maíz. 

Esta voz se halla empleada en nuestra 
acep. en el texto del Dr. Cañé, art. Nostal- 



gia de este Dice ., y en el de Daireaux, art. 
Tirador. — También en el pasaje de 
Erasmo, art. Latifundio, y en el de El 
Naciojtal, art. Engañapichanga. 

«Esta» (la colonia Roca) «ha sufrido muclio con 
las crecientes y sus pobladores han luchado de una 
manera increíble para conservar sus chacras, tanto 
los concesionarios como aqueUos que no lo son — «in- 
trusos» — que han ocupado las chacras libres, po- 
blándolas, cercándolas, donde tienen plantaciones 
diversas y buenos alfalfares.» {Santiag,o A. Bello, 
I inspector de tierras y colonias ; « El territ. del Nen- 
' quen » ; en La Nación, de Bs. Aires, de 18 de ag. de 
1906.) 

CHACUACO, CA. adj. Arg. Ordinario, 
grosero en los dichos ó acciones. Ú, t. c. s. || 
Arg. Dícese de los dichos ó acciones pro- 
pios de un chacuaco. — «Chacuaco. 
( Voz americana. ) m. Min. Horno de man- 
ga para fundir minerales de plata. » (Dice. 
Acad.) 

CHACUAQUERÍA, s f. Arg. Grosería, 
ordÍ7tarez propia de un chacuaco. 

CHACHA s. f. fam. Arg. Dícese cariño- 
samente de la ropa, prenda ó adorno nuevo 
ó lucido de un nene ó una nena, cuando se 
habla con éstos. 

CHAFALONÍA, s. f. Arg. Prendas, ó 
fracciones de prendas, de plata ú oro, que 
()or no usarse ya, ó por estar inutilizadas, se 
venden íí los joyeros, que las utilizan en la 
confección de nuevos objetos. || Comprar 
ó vender estas prendas ó fracciones de 
prendas por chafalonía, fr. Arg. Com- 
prarlas ó venderlas según su peso, desesti- 
mando la confección. —La R. Acad. ha intro- 
ducido en el Supl. de su Dice, de 1899 esta 
palabra como voz del Perú, en la acep. de 
'c plata ú oro que se emplea para labrar va- 
jilla, cubiertos, etc. » También se usa en la 
Rep. Arg. en este sentido. 

« Fundei » ( los indios ) « la plata, la purifican en el 
crisol, la ligan, la baten á martillo, dándole la forma 
que quieren, y la cincelan. — En la chafalonía, pre- 
fieren el gusto chileno ; porque con Chile tienen co- 
mercio y es de allí de donde les llevan toda clase de 
prendas, que cambalachean por ganado vacuno, la- 
nar y caballar. » ( Lucio V. MansiUa ; Una Escurs. á 
i.os Indtos Ranqusi.es ; t. II, p. 371. ) 

CHAFALOTE, TA adj. Arg. Ordinario, 
grosero en sus modales. Ú. t. c. s. y más 
c. s. m. 

En la Rep. Oriental del Uruguay hay unas islas 
llamadas del Chafalote, á las que hace referencia 
Ricardo Hogg en su opúsculo Una Tropilla de Mis- 

TU lAOS, p. 52. 

CHAFE, s m. fam. Arg. Vigilante poli- 
cial, agente inferior de policía. 

CHAFFE. (lunf.) s. m. Arg. Chafe. 

CHAFO, (lunf.) s m. Arg. Chafe. 

CHAGUANCA. adj. Arg. Chiriguano. 
Ú. t. c. s., referido á pers. 



142 



CHAG 



CHAL 



Esta voz está empleada como equivalente 
de chiriguano por el Dr. Lehmann Nische. 
( V. el pasaje en el art. Chiriguano de 
este Dice.) 

CHAGUAR. V. a. Arg. Exprimir la ropa, 
esponja ú otra cosa semejante, para quitarles 
el agua ó líquido que contienen. « Etim. : 
González Holguín da Chhagua ó Chhirhua, 
estrujar, ordeñar. La r es final que hace 
verbo castellano. » ( Lafone A. Quevedo; 
Tesoro de Catamarqueñ.) 

CHÁGUAR, s. m. Arg. Bromelia serra. 
Planta de la familia de las bromeliáceas, que 
crece en Córdoba, Santiago, Tucumán, Sal 
ta, Oran, Jujuy y Chaco. « Se usan las he- 
bras de las hojas para hacer hilo, cuerdas, 
tejidos, y los indios del Gran Chaco saben 
con ellas trabajar bolsas, ponchos y camisas, 
en las que pretenden no pueden penetrar 
las flechas. Los rizomas tostados en la ceniza 
sirven de alimento á los indios en caso de 
penuria. » (J. Hierónymus.) Llámase tam- 
bién, según este autor citado, chaguara; 
Granada trae solamente chaguar, sin acen- 
to, pronunciándose, por consiguiente, cha- 
guar. II Cháguar de las peñas. Arg. 
JDyckia floribimda, de la misma familia que 
la anterior. Crece en las sierras de Córdoba, 
San Juan, Rioja y Catamarca. || Cháguar 
del monte. Arg. Tillandsia rubra. De la 
misma familia. Se encuentra en Tucumán, 
Salta, Jujuy y en el Peni. «Epífita en árboles 
de los bosques subtropicales. Los rizomas 
tostados en la ceniza son comestibles. Den- 
tro de las vainas de las hojas, el agua llovida 
se conserva en cantidad considerable y por 
mucho tiempo, así es que los viajeros pueden 
aprovecharse de esta agua al atravesar los 
terrenos en que no se halla otra agua pota- 
ble, pero se dice que, tomada en cantidad 
considerable, esta agua enferma y produce 
la fiebre intermitente ó el chuchu. » (Hieró- 
nymus.) 

CHÁGUARA, s f. Arg. «Piola con que 
se hace bailar el trompo. » (Granada.) || 
« Dar cháguara, expr. proverb. Alimentar 
en otro, por burla ó pasatiempo, un propó- 
sito vano. » (El mismo.) — Véase en el ar- 
tículo Cháguar, lo que dice Hierónymus 
de los usos de esta planta, de cuyos hilos, 
probablemente, se hace la cháguara, voz 
que evidentemente es una derivación de 
aquélla. 

«En él» (en el lecho de una carreta tucumana) «iba 
sentado un mancebo de rostro pintado con carmín. 
Era j'o! Manejaba la ecuestre recua con un látigo de 
ohágrnara que no tenía fin,»... (Lucio V. Mansüla; 
Una Escurs. á los Indios Ranqueles ; 1. 1, p. 343. ) 

CHAGUARAZO, s. m. Arg. Azote dado 



con cháguara. || Arg. Por extensión, azote 
con piola, lazo ú otra coáa semejante. || fig. y 
fam. Arg. Reprimenda inesperada y vio- 
lenta. 

CHAJÁ. (Voz guar. onomatopéyica, ori- 
ginada del graznido de este animal.) s. m. 
Arg. Ave del orden de las zancudas, del 
tamaño de la pava común y de un metro 
setenta centímetros de envergadura; de color 
pizarra; vientre y pecho gris claro; golilla 
blanca alrededor del cuello y una faja negra 
debajo de ella; un penacho en la cabeza; 
avejigadas las partes laterales y superiores 
de ésta; pico corto; dos púas en e! borde 
anterior de las alas; tarsos y piernas desnu- 
das y de color rosáceo; muy abultada la 
parte correspondiente á la rótula. Este ani- 
mal es sumamente hviano. En su andar, se 
nota un gracioso contoneo ó movimiento 
alternado de retroceso del lado derecho ó 
del izquierdo de la nalga, según que saque 
en la marcha la pata del lado contrario. El 
grito del chajá anuncia á los viajeros la 
proximidad de algún río, arroyo ó laguna, 
pues no frecuenta este simpático animal sino 
los parajes donde abunda el agua. Se domes- 
tica fácilmente, y toma tal cariño al corral ó 
sitio que se le ha destinado para su vivienda, 
que cuesta mucho trabajo trasladarlo á otro. 
( V. Pelícano. ) 

«Las grandes plumas cansadas 
Tiende el chajá corpulento ; 

Y con veloz movimiento, 

Y como silban las balas, 
Bate el carancho las alas 
Hiriendo á hachazos el viento.» 

(Rafael Obligado.) 

«Cuando explora» (el indio) «el bosque ó se acerca 
al animal que ha descubierto á la distancia, avanza á 
pasos cortos para evitar el ruido de las hojas secas al 
pisarlas y de las ramas caídas al quebrarse, con el 
cuidado de no ir nunca del lado donde sopla el viento, 
alerta siempre para no asustar á otros vichos más 
pequeños cuya fuga descubriría en el acto á los otros 
la existencia del peligro, y salvar el grito delator del 
chajá, pájaro que desempeña en las selvas, sin cohe- 
cho posible, las funciones de guardián del orden, 
dando la alarma á grandes voces con su pico.» (JVan- 
duíi: «Rasas autóctonas-)); primer art., en La Nación, 
de Bs. Aires, de 10 de ag. de 1906.) 

..., «imitando al chajá de nuestras pampas, renun- 
ciaba á las seguridades de su potente vuelo para ro- 
dear á la familia herida, aun á trueque de .'■ucumbir 
con ella.» {Discurso del Dr. Honorio Lequisamón 
pronunciado el 2 de abril de 1908 en el acto de colo- 
car una placa de bronce en la tumba del esclarecido 
y eminente patricio Dr. Luis Sdens Peña. ) 

CHALA, s. f. Arg. Espata de la mazorca 
de maíz, verde ó seca. || Arg. Cualquiera de 
las hojas en que se divide la chala. Seca 
ésta, se eligen las hojas más delgadas, se las 
corta y afina con un cuchillo y se forman con 
ellas atadifcos ó manojos, que se venden en 
el comercio para los fumadores de cigarros 
de chala. II Ser una cosa una chala. 



CHAM 



CHAM 



143 



fr. fig. y fam. Ar^-. Ser muy delgada, como 
la chala. 

«Pasamos á la enramada, que quedaba unida al 
toldo. Este es siempre de cuero; aquélla de paja, ge- 
neralmente de chala de maíz. » (Lucio V. Mansilla; 
Una Escurs. á los I.vdios Ranqueles; t. I,p. 267.) 

Esta voz está empleada también en el últi- 
mo pasaje del general Mansilla que hemos 
insertado en el art. Enramada. 

i CHALAY ! Ar^-. interj. con que se ma- 
nifiesta la grata impresión producida por 
una fragancia. Equivale á /^ue rico, qué 
agradable, qíie exquisito olor ! 

CHALET. (Voz franc ) s. m. Arg. Casa 
de campo, generalmente de piso alto, de 
arquitectura suiza, cuyos techos y parte supe- 
rior de les paramentos son de forma prismá- 
tica y triangular, constituyendo sus habita- 
ciones un solo conjunto, por lo común cua- 
drado, sin patio ninguno entre ellas, con 
corredores en sus costados. 

« ... y los descendientes de esos siervos viles osaron 
poblar de cómodos chalets el antiguo bosque seño- 
rial retaceándolo en simétricos jardines ! » {Erasnto; 
«.Nuevos rumbos» ; en La Nación, de Bs. Aires, de 
5 de ag. de 1906 ; pt imer art. ) 

«Y mientras tanto. Alegre, clavado en el muelle de 
Cruz Chica, no hacía más que mirar hacia el chalet, 
como si sus ojos, dotados del don de traspasar las ar- 
boledas y las paredes, contemplaran á la niña ten- 
dida en su camita de colgaduras azules, como un cielo 
de primavera. « (G.A. Martines Ziiviria ; Alegre; 
/. //, 1905, págs. 193 y 194. ) 

CHALINA, s. f. Arg. Especie de chai, 
más angosto que éste y más ancho que la 
boa, que sirve, particularmente á los hom- 
bres, para abrigar la garganta, el pescuezo y 
el pecho, y á veces la espalda. — (( Cha- 
lina. ( De chai.) f. Corbata de caídas largas 
y de varias formas, que usan los hombres y 
las mujeres. » (Dice. Ac.) No corre en la 
Arg. en esta acep. 

CHALUDO, DA. adj. Arg. Que tiene 
mucha chala. Mazorca, cigarro, chalu- 
dos. II fig. y fam, Arg. Plañido, que tiene 
mucho dinero ; referido particularmente á 
los billetes nuevos y flamantes, por su pare- 
cido á la chala. Ú. t. c. s. 

«En flete pangaré, muy parejero, 
que llevaba á berijas el recado, 
cayó á la pulpería, muy mamado, 
un compadrito raspa y sencillero. 
Pitaba en el palenque el bolichero 
un pucho del más chaucho colorado, 
y al pisparle chaludo y tan chupado 
le ofertó un cimarrón chingado y fiero. 
Mandábanse mudar unos marchantes 
de puyo y chiripá, vincha y osota ; 
al choclón, ahí no más, seis atorrantes 
á un zonzo se fumaban su patota... 
y de este hermoso idioma de Cervantes 
no hay en España quien entienda jota. » 
( Severiano Lórente; « Comunidad de la lengua ». ) 

CHAMBAO, s. m. Arg. (territ. del sur.) 
Jarrito de aspa. 



« Trajeron agua en vasos, jarros y chambaos (es 
un jarrito de aspa).» {Lucio V. Mansilla; Una Escurs. 
Á LOS Indios Ranqueles ; 1. 1, p. 270. ) 

CHAMBERGO. Arg. El blando de cas- 
tor; sombrero chambergo. Véase el texto 
del Sr. (.larlos Estrada, donde está empleado 
este nombre en la última forma, en el artículo 
Compadrito . — « Sombrero Cham- 
bergo. El de copa más ó menos campa- 
nuda y de ala ancha levantada por un lado 
y sujeta con presilla, el cual solía adornarse 
con plumas y cintillos y también con una 
cinta, que, rodeando la base de la copa, cala 
por detrás. (Dice. Acad. ) 

CHAMBÓN, NA. adj. fam. Arg. Que no 
sabe desempeñarse ó hace mal alguna cosa. 
Ú. t. c. s. — « adj. fam. De escasa habilidad 
en el juego. Ú. t. c. s. » (Dice. Ac. ) Esta 
definición es menos comprensiva que la 
nuestra. 

CHAMBONADA, s. f. fam. Arg. Acción 
ú omisión propia de un chambón; desacierto, 
error que se comete por inhabiHdad. — 
«Chambonada, f. fam. Desacierto propio 
del chambón. » (Dice. Ac. ) Esta acep. di- 
fiere de la nuestra por el distinto significado 
que da la Acad. á la palabra chambón. (V. 
Chambón. ) 

« La Prensa de hoy registra un articulo á propósito 
del proyecto de Palacios que ordena la derogación de 
la ley de residencia.— Enrostra al gobierno la culpa- 
bilidad de su sanción, diciendo que fué una chambo- 
nada v... ( Corresp. telegr. de Bs. Aires, en el diario 
La Voz DEL Interior, de Córd., de 30 de mayo 
de 1904. ) 

CHAMBÓN AMENTÉ, adv. m. Arg. De 
un modo propio de un chambón, nuestra 
acep. 

CHAMBONEAR, v. n. fam. Arg. Come- 
ter chambonadas . ( V. CHAMBONADA. ) 

« Dormía su buena siesta, iba un rato á la pulpería 
á chambonear al billar ó á lucir astucias al truco, 
daba un repunte á la majada, »... ( Yofrud; « Los Mi- 
lagros de la Argentina — Las vivesas de Sapito » ; 
en La Nación, de Bs. Aires, de 12 de jun. de 1906, 
primer art.) 

CHAMBONERÍA. s. f. ñim. Arg. Calidad 
de chambón ( nuestra acep. ), inhabilidad 
para una cesa. 

CHAMPA. ( Probablemente del quichua 
lampa, enredo, porque la t se confunde con 
la eh, en esta lengua, según el Sr. Lafone 
Quevedo. ) s. f. Arg. Masa compacta de tie- 
rra ó barro, muy trabada con raíces de hier- 
bas, que se saca con la pala, azada ú otro 
instrumento, y sirve para reforzar los bordos 
de las acequias, tapar las aberturas de éstis, 
etc. Es el tepe, ó césped, español, voces que 
no usamos los argentinos y que define así la 
Acad.: « Pedazo de tierra cubierto de césped 
y muy trabado con las raíces de esta hierba, 



144 



CHAM 



CHAN 



que, cortado en forma prismática, sirve para 
hacer paredes y malecones». — En Chile 
se usa también champa en el sentido del 
iepe español. — En la rica lengua de Cas- 
tilla tenemos también la voz mota, que, como 
tepe y césped (esta última en la acep. dicha), 
ho ido á parar, sin más acá ni más allá, á los 
entresijos del zaquizamí, arrojada con sobe- 
rano desdén por el uso americano. Este 
nombre mota, en una de sus varias aceps., 
dice casi lo mismo que el nuestro champa, 
pero no es enteramente sinónimo: «Pella de 
tierra», dice la Acad., « con que se cierra ó 
ataja el paso del agua en una acequia ». 

CHAMPAGNE. (Voz franc.) s. m. Arg. 
Champaña.' En francés, se pronuncia 
champan ( ch franc.) Ú. t. c. adj.: vino 
champagne. 

Esta voz está empleada en el pasaje del 
señor Rivarola que hemos transcrito en el 
art. AsTi. 

« Los corchos de cerveza y limonada gaseosa, con 
su falso ruido de champagrne, saltaban á cada ins- 
tante. >; ( Miguel Callé; Prosa Ligera ; 1903, pág. 91. ) 

CHAMPAÑA, s. m. Arg. Vino espumoso 
y de color topacio, muy estimado, que lleva 
el nombre de una antigua provincia de Fran- 
cia, indicando su procedencia. Ú. t. c. adj : 
vino chamipaña. Se dice también vino de 
Champaña, como puede verse en el pa- 
saje transcrito en el art. Sorbetera. 

« En el momento del champaña, se pronunciaron 
brindis, saludando el comienzo de las obras y desean- 
do prosperidad á la empresa. » ( La Prensa, de 9 de 
jan. de 1906; «Primey ferrocarril económico de Bs. 
Aires — Inaugur. de las obras ». ) 

CHAMPAR v. n. Arg. Sacar champas 
de la tierra para reforzar los bordos de las 
acequias y canales. En Chile se dice cham- 
pear, según el Sr. Zorobabel Rodríguez. (V. 
("hampa.) II V. a. Arg. Reforzar los bordos 
de las acequias y canales, ó tapar sus aber- 
turas, con champas. 

CHAMPÍ, s. m Arg. Coleóptero de color 
negro, más grande que el tuco y que fre- 
cuenta los rincones de las habitaciones y 
los sitios donde hay despojos de animales. 
II Hacerse el chamipi. fr. fig. y fam. Arg. 
« Fingirse muerto, como lo hace este insecto 
cuando lo tocan.» ( Lafone Quevedo; Teso- 
ro DE Catamarqueñismos ) II Hacerse 
uno el champí, fr. fig. y fam. Arg. Apa- 
rentar ignorancia, distracción ó inadverten- 
cia cuando le conviene. En castellano, « ha- 
cerse el zorro», frase que también corre en 
la Rep. Arg. (V. Mosca muerta.) 

« El champí existe en todo el norte de la república, 
y no solamente devora los huevos, sino á la langosta 
misma, siempre que la encuentra á su alcance, muer- 



ta ó viva. Es, además de insectívoro, carnívoro, pues 
se nutre también de despojos animales, como pelo, la- 
na, carne, etc.— La razón de la desaparición periódi- 
ca de la langosta, observada hasta hace poco tiempo, 
es el aumento progresivo del champí, que, en man- 
gas considerables, vuela de noche en persecusión de 
aquélla, para empezar el ataque con el desove de la 
misma. l2a tan difundida creencia de la desaparición 
de la langosta cada siete años tiene su origen en el he- 
cho que acabo de indicar.— Sin que se haya hecho in- 
vestigaciones científicas incontestables, las observa- 
ciones prácticas de gran número de personas de saga- 
cidad analítica experimentada, demuestran que mien- 
tras hay champis en gran cantidad, la langosta no 
aparece. Pero el champí conspira contra su propia 
existencia en su obra de exterminio: la langosta )', es- 
pecialmente, sus huevos, constituyen su alimento 
principal, y cuando ha concluido con él, empieza á pe- 
recer, hasta reducirse á los pocos que pueden vivir 
délos despojos animales. Además, parece que el cham- 
pí deposita sus gérmenes en las envolturas de los hue- 
vos del acridium ó en el cuerpo muerto del mismo, pa- 
ra asegurar á la descendencia su alimento, y faltán- 
dole este medio de propagación, la especie disminuye 
seguramente en mayores proporciones. -El champí 
se reproduce en una zona muy limitada, pues no va 
tan al sud como la langosta, y necesita de seis á diez 
años y condiciones excepcionalmente ventajosas para 
llegar á la proporción numérica capaz de ingerir la 
enorme cantidad de huevos de langosta, en el corto 
tiempo que precede á su eclosión... No hay peón en la 
provincia de Santiago que no haya observado en las 
zanjas en donde se ha enterrado langosta, y mientras 
quedan restos de ésta, millares de champis. Los des- 
pojos de animales vacunos, yeguarizos, etc., son otros 
tantos criaderos espontáneos de champis, lo que de- 
muestra cuan fácil sería su propagación, una vez co- 
nocidos -SUS hábitos y demás condiciones de vida.» 
( Carlos A. Fernándes, ingeniero agrónomo; en el 
diario Los P.<i.\cipios, de Córd., de 29 de mar. de 
1899.) 

La Prensa de Bs. Aires de 2^ de nov. 
de 1 goj («El Champí — Un gran langos- 
ticiday>) trae una correspondencia del Sr. Ra- 
món Chaulot, residente en Oliva, Córdoba, 
que da noticias muy interesantes de este 
animal. 

CHAMPURREAR, v. a. fam. Arg. Ha- 
blar con dificultad un idioma, pronuncián- 
dole mal y usando en él vocablos y giros 
exóticos. Es lo que se llama en buen castell. 
chapurrar, chapurrear y champurrar; no 
siendo desconocidas las dos últimas formas 
en la Rep. Arg. 

CHANA, adj. Arg. « Dícese del indio que 
habitaba las islas del Uruguay, en la desem- 
bocadura del río Negro. Ü. t. c. s. || Pertene- 
ciente á dicha p.nrcialidad. » (Gra?t.; BoCA- 
BUL. RíoPLAT. Razonado. )— En el pl. sue- 
le decirse chañas; pero es preferible cha- 
naes, como usa el Dr. Daniel Granada en 
el libro citado. 

<■< La he clavado en el bosque donde encienden 
Los caciques chañas, 
Y los ininiianos, tapes y holiancs 
Los fuegos de su hogar, v 

{Juan Zorrilla de San Martín; poema Tabaré; ed. 
de 1903, pág. 150.) 

CHANCACA.— Saber uno lo que es 
chancaca, fr. fig. y fam. Arg. Conocer 
por propia experiencia lo que es un trabajo, 
dolor ó molestia. 



CHAN 



CHAN 



145 



CHANCELACIÓN, s. f. Ar^. Acción y 
efecto de chancelar; canceladura ó cance- 
lación, según la Acad.; de cuyos nombres el 
primero es inusitado en la Arg. 

« Esta escritura sigue inmediatamente á la de ohan- 
oelaolón otorgada este día por doña Petrona y doña 
Felipa Bracho á don Carlos Cunio al folio sesenta y 
siete.» (Escritura de donación al teniente general 
Bartolomé Mitre, de la casa que éste habitó en la 
calle San Martin de la ciudad de Bs. Aires; 23 de 
enero de 1869.) 

CHANCELAR. v. a. Ar^^. Api. á las deu^ 
das, cuentas, etc., pagar su saldo ó abonar- 
las en su totalidad. — La Acad. trae cha?tce- 
llar (que nadie usa en la Arg.) como activo 
y anticuado, en la acep. de cancelar , que 
define así: « (Del lat. canee liare.) a. Anu- 
lar, borrar, truncar y quitar la autoridad á 
un instrumento público, lo cual se hace cor 
tándolo ó inutilizando el signo. || fig Borrar 
de la memoria, abolir, derogar. » No deja de 
usarse entre nosotros en la i.^ acep., y aun 
en la de chancelar, aunque mucho menos 
que éste. 

«El gobernador Ugarte propónese chancelar el dé- 
ficit»... (Diario Los Principios, de Córd., de 15 de ma- 
yo de 1902; corresp. telegr. de La Plata.) 

CHANCISTA. adj. Ar¿: Que hace chan 
zas ó bromas. Ú. t. c. s. 

CHANCUA, s. f. Arg. El maíz de la ma- 
zamorra cuando está chirle ó muy poco me- 
cida. II Arg. Maíz molido y despojado de la 
cascarilla y arista || Hacer chancua una 
cosa, fr fig. y fam. yírg. Hacerla añicos. 

CHANCUDO, DA. adj. Arg. Aplícase á 
la tnazamorra ó el lo ero que tienen mucha 
chancua. 

CHANCUÍ. s. m. fam. Arg. Changüí. 
Véase el uso de esta voz, en Changüí- 

CHANCUITA. s. f. dim. de chancua. 
Arg. Véase el uso de esta voz, en Chan- 
güí. 

CHANCHADA, s. f. fig. y fam. Arg. Ac- 
ción propia de un chancho. 

CHANCHERÍA, s. f. Arg. Casa ó puesto 
donde se venden carne de chancho y prepa- 
raciones culinarias que se hacen con ella. || 
Arg, Acción propia de un chattcho, i.^ y 
2.^ aceps. 

CHANCHERO, RA. s. m. y f. Arg. Per- 
sona que tiene venta de carne de chattcho. 

CHANCHO, CHA. s. m. y f. Arg. Cochi- 
no, cochina, puerco, cerdo ; mamífero pa- 
quidermo doméstico muy conocido con estos 
nombres. |1 adj. fig. y fam. Arg. Dícese de 
la persona muy sucia y desaseada. Ú. t. c. s. || 
fig y fam. Arg. Egoísta, miserable, mezqui- 
no. Ú. t. c. s. II fig. y fam. Arg. Picaro, bajo, 

10 



ruin, sinvergüenza. Ú. t. c. s. || ¡ Qué sabe 
el chancho de freno, y el avestruz 
de rienda, ó de bozal ! fr. fig. y fam. 
(Arg.) con que se significa ó moteja la in- 
capacidad de una persona para entender en 
ciertos asuntos. || ¡ Qué sabe el chancho 
de freno, y el burro de caramelo ! fr. 
fig. y fam. Arg. (lit.) \ Qué sabe el chan- 
cho de freno, y el avestruz de rien- 
da ! |1 ¡ Qué sabe el chancho de freno, 
y el burro de caramelo, si nunca ha 
sido confitero ! fr. fig. y fam. Arg. (lit.) 
\ Qué sabe el chancho de freno, y el 
burro de caramelo ! || ¡ Qué sabe el 
chancho de freno, y el pericote de 
rienda ! fr. fig. y fam. Arg. \ Qué sabe 
el chancho de freno, y el avestruz 
de rienda ! 

— «Güen gringo chancbo!... Mira, ni me nombres 
á ese gringo, Natalia, si no querés que haga una bar- 
baridá... » ( Cuentos dk Fray Mocho ; 1906 ; « fiema 
despedida »; palabras de un milico á su mujer, ó 
querida.) 

CHANFLE, s. m. fam. Arg. Polizonte, 
agente de policía, gendarme, vigilante. En 
el lenguaje lunfardo, según el señor Antonio 
Dellepiane, se dice chafo ó cha/fe. 

CHANGA, s. f. Arg. Servicio que presta 
el changador y que es propio de su olicio. !¡ 
Arg. Retribución que recibe por él. ( V. 
Changador.) II fig. y fam. Arg. Negocio 
de poca entidad. ¡¡ fig. y fam. Arg. Emolu- 
mento, sueldo ó retribución que uno recibe 
en una ocupación ó empleo, ó por haber 
prestado un servicio. — Esta voz se usa mu- 
cho así en el litoral como en Córdoba, y los 
cordobeses la han llevado á los ingenios de 
azúcar de Tucumán, donde está en todo su 
vigor y lozanía entre las plantaciones de ta- 
baco y de caña, y seguirá muy pronto al 
lado de las del algodón. Está, pues, en error 
el ilustrado filólogo Sr. Samuel A. Lafone 
Quevedo cuando afirma que esta palabra 
« no se usa en el Interior». — Según este 
autor, « En las lenguas del Chaco es lo más 
común que la t se vuelva ch ». (Tesoro de 
Catamarqueñismos ; art. Ch. ) Y añade 
lo siguiente : « El Aymará usa la t en mu- 
chas voces en que suena ch en Quichua ; 
ex. gr. : Cota por Cocha, laguna ». En el art. 
Aca-tanca de la misma obra, trae la pala- 
bra tanca como voz quichua y con la acep. 
de « empujar ». Entonces changa (= tan- 
ga) será empujar, mover, remover, trasladar 
una cosa, que es precisamente la tarea ó el 
trabajo del changador. Y hemos hecho tan- 
ca = tanga, porque el sonido ga, que se 
halla en la región cacana, « en algunos ca- 
sos », según el Sr. Lafone, « representa una 



146 



CHAN 



CHAN 



c, ^ ó «7 ». — El mismo autor da la siguiente 
etimología á esta palabra : « La voz suena á 
Quichua, lengua en que Chancea es un verbo 
que significa dar principio á una obra. La ce 
es una fuertísima gutural, que después de la 
II tiene tendencia á volverse g. Los indios 
Quilmes muy bien pudieron usar esta pala- 
bra y legarla con una variante léxica que 
nos desoriente. Es muy de la lengua Qui- 
chua que un solo tema sirva para raíz de 
verbo y nombre sustantivo : así huarcu es 
pesar, el peso y la cosa pesada. » 

CHANGADOR, s. m. Arg. Ganapán; 
hombre que gana la vida llevando y trans- 
portando de á pie cargas, o lo que le man 
dan, de un punto á otro, ya sea él solo ó 
ayudado por otros.. l| Arg. (lit. ) « El peón 
suelto sin trabajo ñjo ». ( Lajone Quevedo.) 

...«encontróse en la estación del Rosario sin tener 
con qué pagar á los changradores. » (Diario hos 
Principios, de Córd., de 28 de mar. de 1902 ; «El 
percance al Dr. Soria ». ) 

Esta voz está emoleada en el pasaje del 
señor Selva que hemos transcrito en el art. 
Cocoliche. 

«Y en el momento en que pisa el deseado umbral, 
un chang^ador corpulento, de camiseta sucia y de 
boina grasienta,»... ( Yofritá; <i Encomiendas posta- 
les» ; en el diario La Nación, de Bs. Aires, de 18 
de jun. de 1906; primer art, ) 

CHANGAR, V. n. Arg. Hacer changas, 
ejercer el oficio de changador. ( V. Chan- 
ga y Changador, eri la primera de las 
cuales está la etimología de estas voces.) 

CHANGO, s. m. Arg. (provs. Tuc. y 
Catam.J Muchacho que presta servicios en 
la casa y para mandados fuera de ella. || 
Arg. (provs. Tuc. y Catam.) Por ext., mu 
chacho, porque puede servir en los oficios 
dichos. ( V. Muchango, y la etimología, 
en Changa. ) 

CHANGÜÍ, s. m. fam. Arg. Dice el Dr. 
Daniel Granada en su Vocabulario Río 
platense Razonado : « Antepuesto el 
verbo dar ( que es el único modo con que 
se usa esta voz), entretener á uno como fa 
cilitándole su intento, aparentar que se con- 
desciende con lo que desea ó ejecuta, por 
vía de pasatiempo ó para sacar ventaja de 
su inocencia, particularmente en el juego. — 
Cosa semejante en el Brasil (Beaurepaire- 
Rohán). » — También se usa con el verbo 
echar. En las provincias del interior se em- 
plea la voz chancui (apócope del diminutivo 
chancuita, de chajicua), acompañada de 
los mismos verbos dar y echar ; y también 
chancuita. Le está echando chancui, ó 
chancuita, para agarrarlo mejor. — 
« Changüí, m. fam. Chasco, engaño, vaya. 



Ú, m. con el verbo dar. » (JJtcc. Acad.J 
También entre nosotros. 

• Se les ha prometido, á guisa de changüí, la dero- 
gación de la ley de residencia,»... {Diarto Sarmiento, 
de Bs. Aires, de 20 de ag. de 1909 ; « Lo que faltaba 
á la ensalada ». ) 

CHANGUITO. s. m Arg. (provs. Tuc. 
y Catam.J Es un diminutivo de chango. (V. 
Chango. ) 

CHANTAGE. s. m. Arg. Acción de obli- 
gar á una persona á dar dinero, so pena de 
que, si no lo hace, se revelará alguna cosa ó 
especie escandalosa, ó se difamará á aqué- 
lla, etc. La voz, aunque francesa, no consta 
en muchos dicciocarios de esta lengua. 
Littré la trae y la define así: « Action de f ai- 
re chanter quelqu'un, c'est-á—dire de luí 
extorquer de l'argent en le menagant de re'- 
ve'ler quelque chose de scandaleux, ou de le 
diffamer, etc » — Es muy usada en la Rep. 
Arg. y no tiene equivalente en castellano. 
Extorsión es un término muy general, en 
que está comprendido el nombre chanta- 
gCj sin decir precisamente lo que éste. 

«La marcha irregular de un medidor puede moti- 
var justificadamente un reclamo, pero de ningún 
modo cxcu>>ar un ataque á la Compañía. . á menos de 
que, como ha sucedido ya en algún caso, se trate de- 
molestar á la Compañía para ver si se consigue alum- 
brado gratuito como precio del silencio, lo que no es 
más que una especie de chantagre.» (Diai io Justicia,. 
de Córdoba, de 16 de sept. de 1903. ) 

«Autor de una mala obrilla cuyo ¿xito trataron en> 
vano de asegurar algunos amigos periodistas, había 
caído en el olvido, de que no pudieron sacarlo ni aun 
los bombos escritos frecuentemente por su propia 
mano. Vivía del ohantagre, de esa infamia que es la 
forma de estafa más indigna que se conoce,»... (Ju- 
lián Martel; La Bolsa ; Bs. Aires, 1905, p. 135.) 

CHANTAR. V. a. fam. Arg. Tirar á uno> 
con violencia alguna cosa, particularmente 
si le cubre ó moja con ella el vestido ó el 
cuerpo, ó parte de él. Le chantó un pu- 
ñado de almidón, un balde de agua. Ú. t. c. 
r. I fam. Arg. Echar precipitadamente, 6 
sin cuidado ni miramiento, una cosa sobre 
otra, particularmente cuando de esto resulta 
ó puede resultar algún daño. Chantar la 
valija sobre el vestido planchado. Ú. t. c. 
r. 11 V. r. fam. Arg. Ponerse uno alguna 
prenda de vestir, ú otra cosa, que no corres- 
ponde, ya por su destino, ó ya por otra ra- 
zón ó circunstancia. L21 niño se chantó et 
vestido de su hermana ; ó el bacín en la ca- 
beza. Ya te chantaste mi frac ; ó la ca- 
misa limpia antes de lavarte. — LaR, Acad. 
trae chantar en estas aceps.: « Vestir ó po- 
ner. II fam. Decir á uno una cosa cara á caía 
sin reparo ni miramiento. Se la chantó. || 
pr. Gal. Cercar con chantos una heredad. || 
pr. Gal. Cubrir con ellos el suelo. » Nos- 
otros lo usamos mucho en la 2.^ de estas 
aceps.; en las otras, no corre en la Rep. Arg. 



CHAP 



CHAP 



147 



CHANTILLÍ. fV. Merengue Chan- 

TILLÍ.) 

CHAÑAR, s. m. Ar¿. Árbol pequeño, 
ralo, ó sea, de gajos separados unos de 
otros, espinoso, y que da una fruta dulce, 
pequeña, muy grata al paladar, con una pepa 
dura; su nnadera es muy eslimada como 
leña, porque arde con facilidad y sin consu- 
mirse pronto. De la fruta se hace un arrope 
exquisito, y así éste como aquélla se reco- 
miendan como remedio para la tos y otras 
afecciones bronquiales. || Ar^-. Fruto de este 
árbol. 

<•< No pisaré ya más esos lugares 
Do crecen los chañares, 
Ese árbol de la fruta bendecida, 
Desnudo y secular cual la palmera, 
Que así como ella en el desierto impera 
Dando al viajero con su miel la vida. •» 

( Rosayio Orrego de Urihe, chilena ; « A Copiapó — 
Recuerdos ». ) 

« Hoy paso por allí mismo, 
Pero la planta no existe : 
Sólo chañares se ven 
Que dan una sombra triste. » 

( Tobías Garsón ; a. El asaltar ».) 

«. Mandé hacer un buen fogón, con asientos para to- 
dos. Proclamé cariñosamente á los asistentes, para 
que trajeran leña gruesa de chañar y carda. » ( Lucio 
V.Mansitla; Una Escurs. á los Inb. Ranq. ; t. IJ, 
p. 135 ) — V. Una vez en tierra, le colocaron un par dt- 
muletas hechas de tosca madera de chañar. »(Za 
misma obra y t. citados, págs. 208 y 209.) 

CHAÑARAL. s. m. Ar^;. Sitio poblado 
de chañares. Hay lugares conocidos con 
este nombre. 

CHAPA, s. f. Ar£^. Cerradura de las puer- 
tas, tapas de cofre, arcas, cajones, etc. 

CHAPALEADOR, RA. adj. Arg. Que 
chapalea, nuestra acep. y la i.^ déla Acad. 
(V. Chapalear. ) Ú. t. c. s. 

CHAPALEAR, v. n. Arg. Revolver un 
manjar ó meter en él la cuchara, los dedos, 
etcétera, para probarlo ó comer antes de 
servir á los demás. Ú. t. c. a. Chapalear el 
dulce, la sopa, la olla. — « Chapalear. 
(De chapaleteo.) n. Chapotear, 2.* acep. || 
Chacolotear. » (Dice. Acad.) La 2.^ acep. 
de chapotear, en el Dice Acad., es: « Gol- 
pear el agua con los pies ó las manos de 
modo que salpique ». Este es el úoico sen- 
tido de la Acad. en que corre en la Rep. 
Arg. el verbo chapalear. 

CHAPALEO, s. m. Arg. Acción y efecto 
de chapalear, en las aceps. que nosotros le 
damos á este verbo. — Según la Acad., 
también : « Acción y efecto de chapalear » ; 
pero véase lo que significa chapalear, entre 
nosotros y según la Acad. 

CHAPEADO, s. m. Arg. Montura y 
arreos de la caballería guarnecidos de cha- 



pas, virolas y cañutos de metal, particular- 
mente de plata. Suelen abundar en estos 
adornos las monedas. || Arg. Estos mismos 
adornos con que se guarnece el apero ó 
montura del hombre del campo. — El cha- 
peado es de uso muy frecuente entre los 
gauchos acomodados de nuestra campaña. 
— La Acad. trae el verbo chapear como ac- 
tivo en la acep. de « adornar ó guarnecer 
con chapas», y como neutro, en la de 
«Chacolotear»; teniendo uso entre nos- 
otros, solamente, en la primera. 

«El segundo» (el gaucho), «ama la tradición,— 
detesta al gringo; su lujo son sus espuelas, su cha- 
peado, su tirador, su facón. » ( Lucio V. Mansilla ; 
Una Escurs. á los Ind. Ranqueles; t. II, p. 222.) 

CHAPECA, s. f. Arg. (provs. de S./tmii, 
Mend. y S. Litis.) Trenza de cabello. — 
« Chape, Chapecán. Del araucano chape, 
trenza de cabello, ó de chapecán, trenzar- 
lo. — Hacerse los chapes es peinarse de 
trenzas. — El chape único y largo, colgante 
por detrás, era signo de autoridad entre los 
indíjenas; al menos del centro y Norte de 
Chile, pues nos inclinamos á pensar que 
nunca lo trajeron los más famosos loquis 
araucanos. De ahí la frase />«/<? de chape, 
para significar jente rica, de respeto, de 
pro. » (Zorobaóel Rodríguea ;T)icc.T>l^ CHI- 
LENISMOS. ) 

El señor Juan B. Selva cita esta palabra 
en el pasaje que hemos transcrito en el art. 
Ardidoso. 

CHAPETONADA.- Pagar uno la cha- 
petonada, fr. fig. y fam. Arg. Sufrir las 
consecuencias ó el perjuicio ó molestias con- 
siguientes, por encontrarse en una situación 
nueva ó desconocida. — (( Chapetonada. 
f. Primera enfermedad que padecen los eu - 
ropeos después de haber llegado al Perú, 
ocasionada de la mudanza de clima. » (Dice. 
Acad.) 

CHAPINO, NA. adj. Arg. Dícese de la 
cabalgadura que al andar roza una mano con 
la otra, lo que suele producirle lastimadu- 
ras. Ú. t. c. s. — El caballo chapino es lo 
contrario del toro ó vaca sambas. (V. Zam- 
bo. ) — ¿ No se derivará esta voz de chapa, 
por la peladura que forma el roce en las 
manos del animal ? 

CHAPONA, s. f. ant. Arg. Saco corto 
que usaban los hombres. Ahora sólo corre 
esta voz en el lenguaje de la gente del bajo 
pueblo. — ((Chapona. (¿De capona, ^ox 
lo corto de su falda?) f. Chambra. » (Dice. 
Acad.) La voz chambraX^ define asila Acad.: 
« Vestidura á modo de blusa, blanca y cor- 



148 



CHAR 



CHAR 



ta, que usan las mujeres sobre la camisa». 
Ni chapona en esta acep., ni chambra en 
ninguna, las he visto jamás empleadas en la 
Rep. Arg. 

El señor José S. Álvarez, en su artículo 
« Tierna despedida » ( Cuentos de Fray 
Mocho; ipo6, p. 12), pone estas palabras 
en boca de una mujer del bajo pueblo, diri- 
gidas á su marido : 

«Mira... llévate tus cosas de una vez y mándate 
mudar : a'hi al lado de la tina están tus chancletas y 
abajo é la cama tu chapona y la única camisa que 
tenes ». 

CHAPUZÓN, s. m. Arg. Acción y efecto 
de chapuzar ó chapuzarse, sin uso en la Arg. 
En vez de estos verbos, se emplea la frase 
dar, ó darse, un chapuzón — meter, ó 
meterse, de cabeza, en el agua. 

« Apuesto lo que quieras á que esta mañana no pen- 
sabas lo mismo, y es que estabas triste, y ahora, 
como si te hubieran dado un chapuzón de dicha, es- 
tás alegre y con más ^anas de jugar que un delfín.» 
(G. A, Martines Znvirla; Alegre; II." t , 1905, 
p. 223. ) 

CHAQUEÑO, ÑA. adj. Arg. Pertene- 
ciente ó relativo al Chaco. || Arg. Natural 
de esta región de la Rep. Arg. Ú. t. c. s. 

«El Diario, en un extenso artículo, pide el inme- 
diato sometimiento de los indígenas sublevados, y cri- 
tica al gobierno, que ha tenido abandonadas las fron- 
teras chaqueñaa durante mucho tiempo.» (La Voz 
DEL Interior, diario de Córd., de 24 de abr. de 1904; 
secc. telegr. ) 

«La empresa « Quebrachales chaqueños», está 
para instalar otro gran aserradero, para elaboración 
sólo de durmientes. » ( Diario Los Principios, de Cór- 
doba, de 22 de sept. de 1905; corresp. telegr. de San- 
tiago del Estero. ) 

En La Argentina (Bs. Aires), de 4 de 
junio de 1907, hay una correspondencia di- 
rigida por un Chaqueño, de Resistencia. 

La Prensa, de i i de ag. de 1907, en la 
secc. «Noticias Varias», trae un suelto bajo 
el título « Expedición chaqueña ». 

CHAQUETUDO, DA. adj; Arg. Que 
viste ó lleva chaqueta grande. Ú. m. c. s. 

CHARA, s. m. Arg. Avestruz. 

CHARABÓN. s. m. Arg. Pollo del aves- 
truz. 

CHARCÓN, NA. adj. Arg. Api. al ani- 
mal vacuno que, pareciendo flaco, no lo es. 
Quizá se derive de charqui. (V. Charqui.) 

Véase el texto de Gil en el art. Sobre- 
paso, donde está empleada esta voz char- 
cón. 

CHARLADOR, RA. adj. fam. Arg. Que 
conversa mucho sin un objeto determinado 
y sólo por mero entretenimiento. Ú. t. c. s. 
— La R Acad. trae esta palabra como sinó- 
nima de charlatán en las aceps. de: « Que 



habla mucho y sin substancia», y «Habla 
dor indiscreto». También entre nosotros. 

CHAROL. — Calzarse uno las de cha- 
rol, fr. fig. y fam. Arg. Obtener una gran 
bolada; ponerse las botas. 

CHAROLA, s. f. Arg. Bandeja, voz que 
va desalojando ya casi completamente á la 
primera. 

CHARQUE, s. m. Arg. Charqui. (V. 
Charqui. ) Contra lo que dice el Sr. Daniel 
Granada en su Vocab. Ríoplat. Razona- 
do, me atrevo á afirmar que aun en las pro - 
vincias argentinas no arribeñas, es, si no más 
general, por lo menos igualmente usado 
charqui que charque. En la Rep. O. del 
Uruguay se dice charque. (Granada.) || 
Charque de manzana. Arg. CharquL 
manzana. || Charque de zapallo. Arg. 
Charquizapallo. 

CHARQUEADA, s. f. Arg. Acción de 
charquear . || Arg. « Operación general del 
charqueo. » (Granada.) 

CHARQUEADOR, RA. s. m. y f. Arg. 
Persona que ejecuta la operación de char- 
quear. 

CHARQUEAR, v. n. Arg. Hacer char- 
qui, aun el de zapallo, manzana, etc. || v. a. 
Arg. Cortar la carne en lonjas y tajearla en 
láminas delgadas para hacer el charqui. || 
Arg. Tajear mucho la carne, asada ó cruda, 
y á veces cocida, con instrumento cortante, 
lo cual suele hacerse para que se pueda 
mascar con facilidad. || Arg. Cortar ó tajar 
el zapallo, y aun otros frutos, como las man- 
zanas, peras y duraznos. También en Chile, 
como se verá por la cita que hacemos más 
adelante, j] fig. y fam. Arg. Despedazar las 
carnes de una persona ó animal, ó herirlo 
mucho, con instrumento cortante. (V. Char- 
qui j^' Charque.) 

« En el Paragua)^ donde hay más economía, apro- 
vechan la carne charqueándola, que es cortarla á 
tiras delgadas como el dedo para secarla al sol y al 
aire ; así las conservan 3' comen cuando les acomoda.» 
( Asara, citado por Granada. ) 

« También damos á charquear la acep. más com- 
prensiva de despedazar la carne, ya de las frutas, ya 
de los animales. Así decimos : Ya es tiempo de 
charquear las peras ó los tomates. Los salteadores 
no se dieron por satisfechos con robar al infelis 
cnanto tenia; después de robarle lo charquearon. » 
{Zorobabel Rodrigues; Dice, de Chilenismos.) 

CHARQUEO, s. m. Arg. Acción de 
charquear. ■ — Lo propio en Chile, según el 
Sr. Rodríguez. /^F. Charqui y Charquear.) 

CHARQUI, s. m. Arg. Carne cortada en 
lonjas y tajeada en láminas delgadas, seca- 
das al aire y al sol. — Lo propio en el Perú, 
y es derivado del quechua, según el Sr. Ri- 
cardo Palma; «Del araucano charqui, ce- 



CHARR 



CHAS 



149 



ciña, tasajo », según el Sr. Zorobabel Rodrí- 
guez, « y más originariamente del quichua 
ccharqiii, tasajo, y también seco y flaco ». 
Véase lo que significa qui, en el art. Ghür- 
QUi. El Sr. Samuel A. Latone Quevedo 
dice : « Char, raíz aun no determinada, y 
ki ó qui, que yo supongo equivalga á nues- 
tro bis en bizcocho, 6 re en recocido, re- 
cortado. La voz es del Cuzco. » : No habrá 
alguna analogía entre el char de charqui y 
charamasca, y el chtir de churqui? Estas 
tres palabras envuelven las mismas ideas de 
ligero ó liviano y seco, frágil ó quebradizo. [| 
Charqui de manzana. Arg. Charqui- 
manzana. ¡I Charqui de zapallo. Arg. 
Charquizapallo. (V. Charqui jy Char- 
que ) . 

<< Excusado parece, puesto que escribimos en la 
tierra del valdiviano i del charqnicán, digamos que 
charqui es la carne seca al sol ; que charquear es 
separar en tajadas la carne de la res para que pueda 
fácilmente secarse; que charqueo es la acción de 
charqitear, i que charqiiicán es un guiso cuyo ele- 
mento predominante es el charqui.» ( Zorobabel Ro- 
drigues; Dice. DE Chilenismos.) 

^<Adviértase, sin embargo, que tasajo no corres- 
ponde exactamente á charqui, porque aquél es la 
c&vne. salada y acecinada, \ é^t^ la carne sasonada 
no más y secada al sol.» ( El mismo.) 

«Trascribamos ahora un curioso párrafo sobre 
nuestra voz, de un articulo del Times, de Londres, 
firmado W. ÍJridges Adams, que se publicó en el nú- 
mero 2896 de El Ferrocarril de Santiago. — Las 
primeras noticias de que tenemos memoria nos fue- 
ron suministradas por los viajes i correrías de los 
piratas americanos, quienes daban á este articulo 
el nombre de jerked beef {carne asolada ). Los pira- 
tas fueron en su origen secadores de carne, no sólo 
de huei sino también de puerco, preparada por 
medio del humo i llamada asi en francés con la 
palabra boucaner ( secar con humo) como lo harían 
los caribes con los prisioneros que caían en sus ma- 
nos. La expresión jerked beef es una corrupción de 
la vos americana charqui, que á su ves parece ser 
también una corrupción de chair cuite ó carne co- 
cida de los piratas (bo\ica.niers) franceses. Hasta 
ahora se llama entre los franceses charcutier al que 
vende carne de puerco, porque en los primeros 
tiempos se vendía el puerco seco bajo la forma de 
jamón ó tocino. — De manera que si el Sr. Bridges 
Adams estuviese en la verdad, charqui no sería ni 
araucano ni quichua, sino de procedencia francesa.» 
(ídem). 

CHARQUICÁN. s. m. Arg. (prov. 
Cuyo. ) Sastaca. Lo propio que en Cuyo, 
en Chile ( Zorob. Rodríguez ) y el Perú 
(Palma ). 

CHARQUIMANZANA. s. m. Arg. Re- 
banadas ó tajadas de manzana sin cascara y 
secadas al sol. 

CHARQUIZAPALLO. s. m. Arg. Taja- 
das angostas de pulpa de zapallo despojadas 
de la cascara y secadas al sol. 

CHARRÚA, adj. Arg. Dícese del indio 
perteneciente á una raza intrépida y gue- 
rrera que habitaba la costa septentrional 
del río de la Plata. El descubridor de este 
río, Juan Díaz de Solís, fué muerto á flecha- 
zos por dichos indios, cerca de un arroyo 



que hoy lleva su nombre, á unas cuantas 
leguas, al Este, del lugar donde se fundó la 
ciudad de Montevideo. Ú. t. c. s. || Arg. 
Que pertenece ó se refiere á estos indios. 

El exterminio de los charriias se llevó 
duramente á efecto el año 1832. A él se 
refiere don Juan Zorrilla de San Martín en 
su canto « El ángel de los charrúas » : 

« De la visión de la loma 
La transparente armonía 
Entre la luz que se apaga 
Por grados casi se infiltra ; 
Se extinguen y se dilatan 
De su contorno las líneas, 

Y en su lugar en la loma 
Una leve nubécula 
Quedó sólo iluminada 
Por las últimas caricias 
Del astro que adoró el indio 

Y que ahora solo iba 

Sin que un aullido charrúa 
Culto salvaje le rinda. 
La última crencha de luz 
Absorbió á la nubécula 
Como á una niebla en verano 
Una ráfaga disipa ; 
Se apagó la luz del mundo, 
Se ahogó la dulce armonía, 
Volvió la sombra á envolver 
Los muertos en la campiña. 
Volvió el silencio á reinar 
Entre las selvas indígenas, 

Y á lo lejos, en el río. 

En los buques de la orilla, 
Se oyó el rodar de cadenas 
de una maniobra marina. 
¡ Cadenas ! ¡ Pobies charrúas! 
i Ay de la raza vencida ! » 

«Es sin duda á cauí^ade nuestra humillante indigen- 
cia marítima, rellena de puro flato charrúa, que, 
cuando se habla de alianzas internacionales no se nos 
toma en cuenta para nada,>>... {Ángel Floro Costa; 
« Visita internacional^; en el diario La 'Ñ.\ción, de 
Bs. Aires, de 30 de mayo de 1903. ) 

CHARTRÉS. (Del franc. charfreuse, car- 
tuja. ) s. m. Arg. Cierta especie de vino 
generoso, de fama universal, que se fabrica 
en Francia. — Nosotros nos hemos permi- 
tido castellanizarlo, adaptando su forma á la 
índole prosódica y ortográfica de nuestro 
idioma. Es muy general entre los argentinos 
darle la estructura francesa. 

CHARTREUSE. s. m. Arg. ( V. Char- 

TRÉS.) 

CHASCO, CA. adj. Arg. Dícese del ca- 
beUo naturalmente crespo y recio, que forma 
como una especie de ondas ó motas estira- 
das, y de las personas que lo tienen. Un 
pelo fino, aunque sea crespo, no es chas- 
co. II Arg Dícese también del pelo de los 
animales que tiene esta cualidad, y de los 
mismos animales. Lana chasca ; pelaje, 
carnero, chasco. || Arg. Aplícase á las 
aves de plumaje crespo. Gallina chasca. — 
El Sr. Samuel A. Lafone Quevedo, en su 
Tesoro de Catamarqueñismos, define 
así este adj. : « Crespo, pa, de persona, ani- 
mal ó ave »; y lo hace derivar de la voz qui- 



150 



CHAS 



CHAT 



chua chhasca, « melena enmarañada sin 
peinar ». 

CHASNA. s, f. Arg. Atado de cualquier 
cosa que se lleva, colgado sobre las espal- 
das, ó á uno y otro lado de la caballería, á 
modo de alforjas. — Según el Sr. Samuel A. 
Lafone Quevedo ( Tesoro de Catamar- 
QUEÑISMOS ), chasna es : « Un poco de, 
un algo de algarroba ú otra cosa». Inusi- 
tado en esta acep., al menos en Córdoba. — 
Costal es, entre nosotros, sinónimo de 
chasna, con la única diferencia que ésta 
no puede ser sino un atado ( ó dos en un 
todo, como las alforjas), y aquél, ó un 
atado, ó un saco ó bolsa de tela ó cuero. 
( V. Costal y Bolsa. ) — El Sr. Lafone 
Quevedo, en su obra citada, trae chajuá por 
« Poncho hecho maleta » ; y agrega: « Etlm.: 
Si viniese de chaca, atravesar, explicaría el 
uso de la chajuá, que se pone haciendo 
cruz con la montura. La forma de la voz es 
de un derivado verbal Quichua ». 

CHASQUE, s. m. Arg. El que conduce á 
caballo una comunicación ó lleva un encargo 
urgente. |1 Arg. Correo á caballo. — Del qui- 
chua chasqui, voz que también se usaba antes 
en la Argentina y que la Acad. trae como co- 
rriente en el Perú, en la acep. de «Indio que 
sirve de correo». — El Sr. Samuel A. Lafone 
Quevedo, en su Tesoro de Catamarque- 
ÑISMOS, incluye la forma chasqui en la acep. 
de «Correo». — También chasque en 
Chile, según don Zorobabel Rodríguez, aun- 
que no expresa éste claramente en su Dice 
de Chilenismos si es correo de á pie ó 
de á caballo. He aquí sus palabras : « Se 
llamó así en tiempo de la conquista i de la 
colonia al mensajero extraordinario que se 
mandaba para conducir papeles importantes 
ó noticias de bulto. - En la actualidad es 
de poquísimo uso en Chile. » — Según Solar, 
citado por Granada, también se usa en ese 
])aís la voz chasqui. Rodríguez no la incluye 
en su Dice. 

«El último parte recibido por el grobierno había 
sido mandado por chasque. » {Diario La Opinión^ de 
Bs. Aires, de 18 de enero de 1904; «.Sucesos del 
Uruguay».) 

Véase el empleo de esta voz en el pasaje 
de Cuestas transcrito en el art. Unitario. 

El general Lucio V. Mansilla, en su obra 
Una Escursión á los Indios Ranque- 
les (año 1870), hace uso de las dos for- 
mas — la de la R. Acad., chasqui, y la otra, 
chasque. 

CHASQUI, s. m. ant. Arg. Chasque. 
Véase la acep. que le da la Acad., en el ar- 
tículo Chasque. 



CHATA, s. f. Arg. Embarcación baja, de 
cubierta Hsa, sin casillaje, sin medios de lo- 
comoción propia, y generalmente con bode- 
ga. Anda siempre á remolque. |1 Arg. Carro 
de cuatro ruedas, grande, pesado, fuerte y 
sin estacas. || Arg. Vagón de carga, de dos 
ó cuatro ejes, descubierto y con tabla en sus 
costados, la que puede girar hacia abajo para 
facihtar la carga y descarga. 

«También aprobáronse los planos para la construc- 
ción de 500 vagones chatas, para el ferrocarril Bs. 
Aires y Rosario.» (Diario l^os Phi.vcipios^ de Córd,, 
de 3 de abr. de 1906; corresp. telcgr.) 

«Poseía elementos suficientes de trabajo, un regu- 
lar capital disponible y dos chatas, que eran ocupa- 
das en fletar cereales,»... (Diario L,a P^ensa^ de Bs. 
Aires, de 11 de sept. de 1907; «El crimen del Perga- 
tnino», secc. <i Noticias de Policía».) 

CHATO, TA. adj. Arg. Api. á ciertas 
cosas que naturalmente, ó por alguna cir- 
cunstancia particular, ó por haber sido he- 
chas así de propósito, tienen poco espesor, 
altura ó elevación, relativamente á las de su 
mismo género ó especie. Maís chato, higo 
chato, regla chata, torre chata. |¡ fig. y 
fam. Arg. Pobre, insignificante; entre per- 
sonalista y vulgar; sin ideales, miras ó pro- 
pósitos elevados. Política chata, gobierno 
chato. — « adj. Que tiene la nariz casi llana 
y como aplastada. Ú. t. c. s. || Dícese tam- 
bién de la nariz que tiene esta figura. || Aplí- 
case á algunas cosas que de propósito se ha- 
cen sin punta y con menos elevación que la 
que regularmente suelen tener las de la mis- 
ma especie. Clavo chato, embarcación 
chata.)) (Dice. Acad.) También lo usamos 
nosotros en estas aceps., pero dando á la úl- 
tima mayor extensión , como puede verse 
por nuestra primera definición. 

«Sin embargo, en los momentos de flujo 5' reflujo de 
su alma chata — el espíritu tambie'n liene sus ma- 
reas»... (Martin Gil; «Tipos que pasan»; en 'La. 
Nación, de Bs. Aires, de 6 de oct. de 1901.) 

«De trecho en trecho, un pilar de hierro, erguido 
como un centinela colocado en su puesto para impe- 
dir el avance de la ob-icurídad, sostiene su globo de 
cristal opaco, que difunde suave resplandor por el 
parque inglés chato, lleno de macizos de flores sin 
más árboles que unas cuantas palmeras mecidas por 
el viento de la noche.» (Julián Martel; La Bolsa; 
Bs. Aires, 1905, p. 71.) 

«Buena y robusta tierra de España, que guardas 
en tu seno los huesos de mis abuelos y en medio de tus 
penas y dolores, en este mundo chato que la civiliza- 
ción nivela y hace cada día más banal, conservas aún 
tu altiva fisonomía y los rasgos soberanos de tu enér- 
gica personalidad. y (^Miguel Cañé: Prosa Ligera; pá- 
gina 29.) 

«Ancho el rio cabrillea 
conturbado por la brisa, 
y en él la forma indecisa 
de un monstruo se balancea. 
Verdoso, enorme, voltea 
el cuerpo, se hunde, se oculta, 
resurge, el líquido abulta, 
borbollando por sí mismo, 
y de nuevo en el abismo 
el chato lomo sepulta.» 

(Rafael Obligado; «El Yagnarón »,) 



CHE 



CHIC 



151 



CHATRE, s. m. Ar^^. Bizcocho, general- 
mente delgado, bañado en almíbar. 

¡CHAU! interj. fam. (Arg-.J que se em- 
plea para despedirse, ó para saludar á los 
que pasan; ¡ á Dios ! 

CHAUCHA, s. f.fam. Ar¿: Cualquier mo- 
neda pequeña de plata ó de níquel. 

CHAUCHAS, s. f. pl. Arg-. Las vainas del 
poroto con la semilla, cuando ésta aun no ha 
concluido de desarrollarse. 

CHAUCHO, CHA. adj. fam. Ar£: Ordi- 
nario, de mala clase. || fam. Arg. Chirle, 
frión, insípido y sin gracia. Un cuento chau- 
cho. il fam. Arg. Deslucido, sin animación 
y sin atractivos. Tertulia chauclia. 

Esta palabra está empleada en nuestra 
i.^ acep. por Lorente, en el soneto que he- 
mos insertado en el art. Chaludo. 

CHAUFFEUR. (Voz franc.) s. m. Arg. 
Cochero que gobierna el automóvil. Pro- 
núnc. en castell. chofer. 

«La comisión que designó el intendente para redac- 
tar un programa de examen para los conductores de 
automóviles, ha terminado su cometido, después de un 
estudio detenido del asunto y teniendo en cuenta la 
utilidad que reporta á la seguridad pública la compe- 
tencia de los chauffeurs.» (La Prensa, de Bs. Aires, 
de 16 de iiiar.de 1907 ; secc. «Noticias municipales»; 
suelto, « Exámenes de ohanffeurs ». ) 

CHAUNCA, s. f. Arg. (Catam.) Chan- 
cua. Don Samuel A. Lafone Quevedo, en 
su Tesoro de Catamarqueñismos, em- 
plea la voz chaunca en los artículos Chu- 
choca y y Logro; y trae uno especial bajo 
los nombres Chamca ó Chaunca que de- 
fine así: « Maíz ú otro grano que se muele 
para hacer locro ó í?// (mazamorra)». 

CHAYA s. f. Arg. (pr. Mend. ) Moja- 
dura, jl Arg. (pr. Mend.) Acción de jugar 
■carnaval \íiO]dj).áo. Jugar la chaya. 

CHAYAR. V. a. Arg. (pr. Mend.) Mojar. 

¡CHE! Arg. interj. con que se llama, se 
hace detener ó se pide atención á una per- 
sona. — La Acad. registra en su léxico «¡ce!» 
en esta misma acep.; voz completamente 
desconocida entre nosotros como interjec- 
ción. 

¡Che! está empleado en el texto de Figa- 
rillo transcripto en el artículo Calotear. 

El diario La Nación, de Bs. Aires, de 8 
-de octubre de 1902, en su sección «Policía», 
pone en boca de un cartero estas palabras: 

« Che, anoche han pegado golpe los muchachos; me 
voy en busca de la propina». 

«—Adiós, ohe -me contestó Clara:— D. Perfecto de 
baratillo, santo de palo, babieca celestial. > (Carlos 
María Ocantos; Do.v Pr:RFKCTo; Barcelona, 1902, pá- 
mina 26. J 



<•< {Che! capitán: ¿j^o soy teniente, ó no soy téflíente?» 
( Javier de Viana; "Entre púrpuras^; en el Siiplem. 
de La Nació.\, de Bs. Aires, de 15 de mar. de 1906; 
l.^pdg.) 

CHELCO. s. m. Arg. Matuasto. (Peca- 
se.) 

CHESCHE. adj. Arg. Dícese del caballo 
cuyo pelo es de un color fondo blanco con 
pintas rosáceas claras y muy tupidas. Ú. 
t. c. s. 

CHIC. adj. fam. Arg. Bien parecido, ele- 
gante, vestido á la moda.' || íaxn. Arg. Lucido, 
á la moda. Sombrero chic. Vestido chic. || 
s. m. fam. Arg. Elegancia, buen tono. — 
La ch pronúnc. como francesa. 

«Se viaja por gastar el dinero, adquirir un porte y 
un aire chio, comer y beber bien.» (Lticio V. Mansi- 
lla: Una Escurs. á los Lsdios Ranqueles ; Bs. Aires, 
t. I,p. 80.) 

..., «pues la cofia almidonada de esta señorita en 
nada desdice de los colosales sombreros que son el 
supremo chlo de nuestra moda bonaerense.» (El 
Hogar, de Bs. Aires, de 20 de fehr. de 1908 ; « Méji- 
co pintoresco >¡ . ) 

CHICANA. s. f. Arg. Embrolla, sofisma, 
adulteración maliciosa de la verdad. |¡ Ar£. 
En los trámites judiciales, incidente injustifi- 
cado ó cualqiúer otro subterfugio ó pretexto 
que crea maliciosamente una de las partes 
para alargar el pleito. ¡| Arg. Por ext., cual- 
quier medio ó ardid empleado para hacer 
aparecer una cosa por otra, ó para ocultar 
los defectos de ésta. 

CHICANEADOR, RA. adj. Arg. Que 
chicanea, ó que tiene la costumbre de chi- 
canear. Ú. t. c. s. 

CHIC ANEAR, v. rv. Arg. Embrollar, so- 
fisticar, encubrir ó adulterar maliciosamente 
la verdad. || Arg. En los trámites judicia- 
les, tratar intencionalmente una de las par- 
tes de alargar el pleito, creando incidentes 
injustificados ó valiéndose de otros subterfu- 
gios ó recursos de mala ley. 

CHICANEO. s. m. Arg. Acción repetida 
de chicanear, y sus efectos. 

Esta voz está empleada en el pasaje de 
Grandmontagne que hemos insertado en el 
art. Papelear. 

CHICANERÍA. 

Arg. Chicaneo. 

«Estaría equivocado, no obstante la novedad rítmi- 
ca, quien fuera á buscar tonos en los elementos sin- 
táxicos de las cláusulas, en las sonoridades de la frase, 
en las ohlcanerias poéticas de la gradación y la 
metáfora.» {V. Mercante; «El poema de las Mie- 
ses»; en la revista La Actividad Humana, del Para- 
ná, dic. de 1901. ) 

CHIC AÑERO, RA. adj. Arg. Chica- 
neador. Ú. t. c. s. |¡ Arg. Perteneciente á 
la chicana. 



s. f. Arg. Chicana. 



152 



CHIC 



CHICH 



... «¿cómo podríamos incurrir en tamaña repudia- 
ción y apostasía de principios y reglas consagradas 
en los tratados, sin exhibirnos ante el mundo civiliza- 
do como pleitistas leguleyos y ohicaneros, optando 
por las vías embrolladas del curialismo diplomáti- 
co?» (La Nación, de 19 de fehr. de 1902; «Ecos del 
día». ) 

« Una simple diligencia de toma de posesión de te- 
rritorios legalmente demarcados, degenera en contro- 
versia diplomática sobre soberanías: de manera que 
se reabre un litigio concluido. El barón de Río Bran- 
co incurre en la torpeza de plantear la cuestión en 
esos términos; su pericia lo escuda contra tamañas 
indiscreciones, pero va á su objeto por las vías de las 
dilaciones, que en el foro se llaman chioaneras.» 
( La Prensa rfí /i de nov. de 1909; * Las islas del 
Uruguay » ; secc. «.Actualidad» .) 

CHICAS. — No andar uno con chi- 
cas, fr. fig. y fam. Arg. No tener mira- 
mientos ni consideraciones para decir ó 
hacer una cosa que puede ofender á una 
persona, ya sea en despique ó por darle una 
severa lección. 

«Me contó el robo que le habían hecho otra vez ; me 
dijo que los indios eran unos picaros, que él los cono- 
cía bien; que por eso no les andaba ooa chicas.» 
{Lucio V. Mansilla; Una Escurs. á los Indios Ran- 
QUELES ; t. II, p. 187. ) 

CHICOLEARSE. V. r. fam. ^r^. Espar- 
cirse, divertirse, recrearse. — (( Chicolear, 
n. fam. Decir chicoleos. » (Dice. Acad. ) 

«Decidido á abrirse camino, pese á quien pese, co- 
menzó por hacerse de tren, es decir, aviarse de lo ne- 
cesario para frecuentar los sitios en que se chicolea 
la gente del gran mundo, y puso en la operación tanto 
tino, que á poco no quedaba sastre, ni confiado zapa- 
tero, que no fuese su humildísimo acreedor.» (Carlos 
Cilckauf; «Pininos» ; en Caras y Caretas, de 13 de 
ag. de 1904. ) 

CHICOTAZO, s. m. Arg. Golpe dado 
con el chicote. La R. Acad. registra en su 
diccionario esta voz como de Méjico, en 
esta misma acep. También es nuestra y de 
uso muy frecuente. f^F. Chicote) 

CHICOTE, s. m. Arg. La R. Acad, da á 
este nombre, entre otras, la acep. de látigo, 
en el sentido de « Azote largo, delgado y 
flexible, de cuero, cuerda, ballena ú otra ma- 
teria, con que se aviva y castiga á las caba- 
llerías »; lo irae como voz de Méjico; también 
lo usamos nosotros en el mismo sentido ; 
aunque no hay necesidad de que el azote 
sea largo y delgado para que se le pueda 
llamar propiamente chicote, pues los hay 
cortos, gruesos y de varios ramales. — Chi- 
cote, ta, que trae la Acad. como m. y 
f. fam., por « Persona de poca edad, pero 
robusta y bien hecha » , y que se usa, según 
ella, « para denotar cariño » , no corre en 
la Arg. 

«A la menor señal de insubordinación el capataz» 
(de la tropa de carretas) «enarbola su chicote de 
fierro, i descarga sobre el Insolente golpes que causan 
contusiones i heridas.» {Domingo F. Sarmiento ; Ci- 
vii.iz. Y Barbarie ; 4.^ ed. castell. ; cap. I, pág. 6. ) 

CHICOTEO, s. m. Arg. Acción conti- 
nuada ó frecuente de chicotear. 



..., «él se enhorquetabaen su petizo y estimulándole 
con él chicoteo de sus piernas, se perdía al trotecito 
entre el cardal verdegueante, donde cantaba la lluvia 
su eterna canción monótona. <> (José S. Alvares; 
Cuentos de Fray Mocho, 1906, «Instantánea». ) 

CHICHA, s. f Arg. Bebida alcohólica 
que resulta de la fermentación del maíz en 
agua azucarada, ó de la algarroba en agua 
sola. — La Acad. lo trae también, pero omite 
la segunda parte de nuestra definición. || 
Sacarle la chicha á una cosa. fr. fig. y 
fam. Arg. Sacarle el quilo. || Sacarle 
la chicha á una persona, fr. fig. y fam. 
Arg. Hacerla sudar el quilo, hacerla traba- 
jar con gran fatiga y desvelo. 

« ... ; sirve » ( la algarroba) « para elaborar la espu- 
mante y soporífera chicha ; para hacer patai pisán- 
dola sola, y pisándola con maíz tostado, una comida 
agradable y nutritiva.» (Lucio V. Mansilla; Una 
Escurs. á i.os Indios Ranqueles ; t. II, p. 110.) 

«Esto ya le quitó las últimas dudas que pudiera 
haber tenido de que Sapito era un tesoro; pues de 
haber duplicado el valor de los novillos en un año, al 
mismo tiempo que les sacaba la chicha con el ara- 
do,»... ( Yofrná; «Los Milagros de la Argentina — 
Las vivezas de Sapito»; en el diario La Nación, de 
Bs. Aires, de 12 dejun. de 1906, primer art, ) 

..., «y á las flechas 

Ataba con los nervios del carpincho 

El colmillo de piedra, 
O la cuerda del arco retorcía 
Formada de flexible enredadera; 

Y el que miraba más allá, tendido 

Con su eterna indolencia, 
A sus mujeres fermentar la chicha 

Y levantar las pieles de la tienda, » 



{Juan Zorrilla de San Martin; poema Tabaré 
ed. de 1905, pág. 137. ) 

«Los cráneos de los pálidos guerreros 

Al indio servirán 
Para beber la chicha de algarrobas 

Y el jugo del palmar. » 

( El mismo ; obra citada, pág. 153, ) 

CHICHARRÓN, s. m. Arg. Residuo de 
las pellas de la res, después de derretida la 
grasa. — «Chicharrón. (Voz imitativa 
del ruido de freir. ) m. Residuo de las pellas 
del cerdo, después de derretida la manteca. 
Dícese también de la manteca de otros ani- 
males y del sebo, || fig. Carne ti otra vianda 
requemada. || fig. y fam. Persona muy que- 
mada por el sol. » f Dice. Acad.) Como se 
ve, nuestra acep. difiere de la i.^ de la 
Acad. En h 2.^, también corre entre nos- 
otros. 

CHICHE, s. m. fam. Arg. Cada una de 
las joyas ó alhajas pequeñas, lucidas y de 
buen gusto que llevan por adorno las muje- 
res y aun los niños. I| fam. Arg. Juguete; 
objeto curioso y bonito con que se entretie- 
nen los niños. II fig, y fam. Arg. Dícese de 
ciertas otras cosas, como el vestido de un 
niño, ó una de sus prendas, una casa pe- 
queña, una pieza, etc., hechas ó arregladas 



CHIF 



CHIL 



153 



con lucimiento y primor. La casa es un i 
chiche. I 

CHICHINA, s. f. Arg. Bicho semejante á i 
la langosta, pero más grande y corpulento, 
con antenas largas y patas lisas. Es muy 
hediondo, y esta es su única defensa. Se le 
halla particularmente en los lugares cálidos, 
al norte de la pro /incia de Córdoba, entre 
las hojas de los cocos. 

CHICHÓN, NA. adj. fam. Arg. Bromista, 
burlón. Ú. t. c. s. 

«Un revistero ohiohón está poniendo todas estas 
cositas en verso. » ( Diario Sarmiento, de Bs. Aires, 
de 28 de «g. de 1909 ; primer art. ) 

CHICHONEADOR, RA. adj. fam. Arg. 
Bromista, burlón. Ú. t. c s. 

CHICHONEAR. (De chichón.) v. a. fam. 
Arg. Hacer broma ó burla á uno. 

CHIFLADO, DA. adj. fam. Arg. Tonto, 
simple. Ú. t. c. s. || fam. Arg. Maniático ex- 
travagante, sin ser loco. Ú.- t. c. s. || fam. 
Arg. Muy enamorado; apasionado de una 
mujer, ó ésta de un hombre. Fulano está, ó 
a7ida, chiflado con Zutana. Ü. t. c. s. 

Don Eduardo Fació Hebequer emplea 
chistosamente esta palabra en nuestra 3.^ 
acep. en el primer acto de su bellísimo, pin- 
toresco y sentimental drama titulado « Bajo 
el ombti » . 

Esta voz está empleada en el pasaje de 
Chaqueño que hemos insertado en el art. 
Indiada. 

CHIFLADURA, s. f. fam. Arg. Calidad 
de chiflado. || fam. Arg. Estado propio del 
chiflado. II fam. Arg. Manía, idea fija y ex- 
travagante de hacer una cosa. — « Chifla- 
dura, f. Acción y efecto de chiflar ó chi- 
flarse. » (Dice. Acad.J — En dos artículos 
trae la Acad. este verbo. i.°: «Chiflar. 
( Del lat. sifllare. n. Silbar con la chifla, ó 
imitar su sonido con la boca. || a. Mofar, 
hacer burla ó escarnio en público. || fam. 
Beber mucho y con presteza vino ó licores. || 
r. fam. Perder uno la energía de las faculta- 
des mentales y quedarse como distraído ó 
alelado. » — 2.° : « Chiflar, a. Adelgazar y 
raspar con la chifla las badanas y pieles 
finas. » 

«Una de las ramas á que he dedicado preferente 
atención toda mi vida, ha sido la instrucción prima- 
ria. Desde el ministerio podré, seguramente, llevar á 
la práctica los innumerables proyectos que en su be- 
neficio tengo pensados. Por ahora no puedo indicar 
cuáles serán ellos, pero he de dedicar toda mi activi- 
vidad á resolver este problema que es y ha sido una 
de las mayores ^- chifladuras o que he tenido en toda 
mi vida. » ( La Razón, de Bs. Aires, de 22 dejun. de 
1908; « La crisis — Con el Dr Rómulo S. Naón»; 
palabras que el citado diario pone en boca de este 
señor. ) 



CHIFLE, s. m. Arg. Frasco de cuerno 
de animal vacuno, cerrado por su base y 
con una pequeña boca con su tapa corres- 
pondiente en el extremo opuesto, donde se 
lleva agua, aguardiente ú otra bebida en los 
viajes ó largas travesías. — Los hay de di- 
versos tamaños, según la edad y el sexo del 
animal de quien se ha extraído el cuerno. 
( V. el texto de Sarmiento en el art. TRA- 
VESÍA. ) — La R. Acad., entre las varias 
aceps. que da á este vocablo, trae la siguien- 
te, casi idéntica á la nuestra: « Frasco de 
cuerno, cerrado con una boquilla, en el cual 
se guarda pólvora fina para cebar las piezas 
de artillería ». — La última acep. que da la 
misma Acad. á la voz cubilete, no corres- 
ponde tampoco á la de nuestro chifle ; es 
ésta: «Vaso angosto y hondo, algo más 
ancho por la boca que por el suelo, y que 
ordinariamente se hace de cuerno, y sirve 
para mezclar los dados y evitar las trampas 
en el juego del chaquete y otros ». 

Esta voz está empleada en nuestra acep. 
en el pasaje de Viana transcrito en el art. 
Picana. 

(• Por supuesto que un par de buenos chifles no ha 
de faltarle á ninguno que quiera tener paz conmigo. 
Y con razón: el agua suele ser escasa en la Pampa y 
nada desalienta y desmoraliza más que la sed. » ( Lu- 
cio V. Mansilla ; Una Escurs. á i.os Indios Ranqul- 
LES ; 1. 1, p. 22. ) 

CHIGUA, s. f. Arg. (pr. Cat.J Chihua. 

CHIGUARSE. V. r. Arg. (pr. Sant. del 
Est.) Chihuarse. 

CHIHUA. s. f. Arg. (pr. Cat.) «Arcos 
de rama de árbol entretejidos con tiento ó 
corteza y que sirven para conducir fruta it 
otra cosa á lomo de muía. » ( Lafone Que— 
vedo. ) 

CHIHUARSE. V. r. Arg. (pr. Sa?zt. Est.) 
Trenzarse el pelo. 

CHIJETE, s. m. Arg. Es lo que la Acad. 
llama chisguete, en su 2 ^ acep. : « Chorrillo 
de un líquido cualquiera que sale violenta- 
mente » ; aunque, para estar más conformes 
con el sentido que nosotros le damos, pon- 
dríamos simplemente « chorro », en lugar 
de « chorrillo » . No corre la voz chisguete 
en la Arg. 

CHILCA. (Del quichua chillca; de chiri, 
frío, y ca, demostrativo.) s. f. Arg. Arbusto 
de hoja estrecha, cuyo olor se parece al del 
pino y el romero. Los matorrales y montes 
que forma, causan mucho mal á los campos 
de pastoreo, porque además de dañar las 
hierbas útiles, son albergues de mosquitos, 
tábanos y otras sabandijas, ocultan los ani- 
males muertos, frustrando el aprovechamien- 



154 



CHILL 



CHIN 



to de sus cueros, y, después de una lluvia ó 
fuerte rocío, empapan de pies á cabeza al 
jinete, según la interesante relación que hace 
el Sr. Daniel Granada en su Vocabulario 

RtOPL ÁTENSE RAZONADO. 

«Situado á cuatro leguas de la ciudad de Meló, es 
•este paraje — que después conocimos — un nudo de 
cerrilladas muy escabrosas que ostentan espesas 
ohiloas á fuer de exuberante cabellera salvaje.» 
( Ricardo Hogg; Una Tropilla dí; Misturaos ; pági- 
nas 57 y 58. ) 

CHILCAL. s. m. Arg. Terreno poblado 
de chile as. 

CHILENISMO, s. m. Arg. Palabra, frase 
ó modismo propio del lenguaje de los chile- 
nos. Hay una obra notable del reputado es- 
critor chileno don Zorobabel Rodríguez, ti- 
tulada Diccionario de Chilenismos. Esta 
voz es muy usada en toda la América del 
Sud. 

CHILENIZACIÓN. s. í. Ar¿: Acción y 
efecto de chileniaar . 

...«y sigue» (Chile) «desarrollando su plan de 
ohilenizaolón de Tacna y Arica. « ( Diario La Pren- 
sa, de Bs. Aires, de 2 de dic. de 1905; «Relaciones 
chileno-peruanas ». ) 

CHILENIZARv. a. Arg. Introducir en 
un pueblo ó región extraña los usos y cos- 
tumbres chilenas, inspirando en él simpatía 
por Chile. 

CHILENO, NA. — La Acad. trae, á más 
de estas palabras, chileño, ña, que no corre 
entre nosotros. — ¿Chileno y bueno?... 
El que no se lleva el bozal, se lleva 
el freno. Arg. (pr. S. Jiia7i.) ref. que in- 
dica lo ladrones que son los gauchos chile- 
nos que hacen sus correrías por las regiones 
^indinas. || El chileno que no se va con 
la muía, se va con el freno, ref. Arg. 
(provs. de Ctiyo.) ¿Chileno y bueno?... 
El que no se lleva el bozal, se lleva 
el freno. 

CHILICOTE. s. m. Insecto conocido en 
España con el nombre de grillo, voz que 
también usamos nosotros. En Santa Fe, Cór- 
doba y Catamarca es muy conocido este 
nombre chilicote. 

CHILLA, s. f. Arg. Pelo de ciertos ani- 
inales, como el del macho cabrío, largo, la- 
cio y cerdoso. !| fig. y fam. Arg. Cabello, ó 
vello, de las personas, semejante á esta clase 
de pelo. 

CHILLADERAS. s. f. pl. Ai^g. Pedacitos 
de cue'ro que suele ponerse entre las suelas 
de las botas, botines, etc., y que hacen que 
éstos chillen ( voz de que se deriva este nom- 
bre) cuando uno camina o pisa fuerte. 

CHILLAR. V. n. Arg. Producir un sonido 



agudo la pava con agua, lo cual sucede cuan- 
do está por hervir. |] fig. .y fam. Arg. Con 
partícula negativa, significa no contestar, no 
replicar nada. Ni chilló siquiera. 

« Bajó la cabeza, y cuando la caldera empezó á chi- 
llar, la cogió en silencio,... » {Javier de Viana; «Mi- 
seria!...'»; en Caras y Caretas, n.° 370.) 

CHILLUDO, DA. adj. Arg. Que tiene 
chilla ó está cubierto de ella. Cabra chi- 
lluda; cuero, pellón, chilludo. (V. Chi- 
lla.) il fam. Arg. Por ext., dícese de las 
personas que tienen el cabello largo, lacio y 
cerdudo, ó el cuerpo cubierto de pelos de 
esta clase, y del mismo pelo ó cabello. 

CHIMANGO. s. m. Arg. « Ave de rapiña, 
muy semejante al chimachima, pero abunda 
más que éste en el color acanelado y blan- 
quizco. También se le asemeja en el grito, 
de donde le viene el nombre. » CGra?íada; 
VocAB. RíoPLAT. Razonado. ) || fig. Arg. 
Hombre del pueblo, de baja estopa. — Véase 
en PÓLVORA la frase Gastar pólvora en 
chimangos. 

El Dr. Daniel Granada, en su VoCAB. 
RíoPLAT. Razonado, transcribe lo siguien- 
te de Azara: 

«El chimang'o escasea en el Paraguay; pero abun- 
da tanto en el Río de la Plata, que las casas campes- 
tres están rodeadas de ellos v. 

Véase en el art. Mosquear una quintilla 
de Ascasubi donde se emplea la voz chi- 
mango. 

«El potro de las pampas que otro tiempo, 

Nervioso y vencedor, 
A Chile y al Perú, nuestros hermanos, 
Con San Martín la libertad llevó, 
Sobre el inmenso llano, que á sus cascos 

Era breve extensión, 
Hasta del vil chlmangro presa inerme. 
Con fúnebres relinchos e.xpiró. » 

( Rafael Obligado; Los horneros. ) 

«Los caranchos y chimangros producían un ruido 
seco al batir sus alas en el espacio. » ( Gustavo A. Ca- 
raballo; «Leyendas del pago — ¡El pobre loco del 
Paraná .'»,• en la revista La Actividad Humana, Pa- 
raná, sept. de 1901, p. 94. ) 

CHINCHE, s. com. fig. y fam. Arg. Per- 
sona que se irrita ó enoja fácilmente. Ú. t. c. 
adj. ¡Que' individuo chinche! 

CHINGADA, s. f. fam. Arg. Acción y 
efecto de chingarse. 

CHINGADO, DA. p. p. fam. del verbo 
chingarse. Arg. 

..., «la comentada estratagema queda relegada al 
papel de una intenten x ohingrada. » ( Diario La Opi- 
nión, de Bs. Aires, de 1." de diciembre de 1903; 
1.^ pág.j 1.^ columna. ) 

Esta VOZ está empleada en el soneto de 
Lorente inserto en el art. Chaludo. 



CHIN 



CHIN 



155 



CHINGANA s. f. Ar^-. Api. á las fiestas 
con música y baile que se dan entre la gente 
baja en los arrabales de las ciudades ó pue- 
blos, y aun en la campaña. En las chinga- 
nas se cometen frecuentemente desórdenes, 
pues asisten á ellas mulatos de hacha y tiza, 
como vulgarmente se dice, que al mismo 
tiempo que bailan ó arrancan desapacibles 
lamentos á la vihuela, roncos como la voz 
aguardentosa de las cuerdas de su garganta, 
no escatiman el trago y empinan el codo con 
alarde y á la continua, obligando á las cho- 
las, á guiñes presumen con estos chabaca- 
nos festejos de gusto criollo. Las chinga- 
nas se arman generalmente en casas parti- 
culares ó de familia; pero á veces, también, 
en algún fondín, taberna ó ñgon. Se han mo- 
derado mucho ya estos bailes, debido á la 
acción transformadora de la civiUzación. - 
En Chile, según refiere el Sr. Zorobabel Rodrí- 
guez en su Dice, de Chilenismos, Uáman- 
se chinganas las casas donde se efectúan 
estos bailes, y bástalas carpas donde suelen 
improvisarse « las dieciocho pascuas y otras 
fiestas cívicas ó religiosas ». ¡| Eso, ó esas, 
son chinganas, fr. fig. y fam. Arg. Ser 
una observación que se hace, ó un antece- 
dente que se menciona, de ninguna valía 
ó consideración, no debiendo tenérsela en 
cuenta ni hac3rse caso de ella. || Ser una 
reunión, un baile, una fiesta, etc., una 
chingana, fr. fig. y fam. Arg. No haber 
en ellos concierto ni decencia; ser un verda- 
dero desorden. 

CHINGA MEAR v. n. Arg. Andar de 
chingana en chingana, y, por ext , de baile 
en baile. (V. Chingana.) || Andar chin- 
ganeando, fr. fam. Arg. Significa lo di- 
cho, y también estar en una chingana, y, por 
ext , estar en un baile ó tertulia. 

CHINGANERO, RA. s. m. y f Arg. Per- 
dona que anda en chinganas. ( V. Chinga 
NA.) II Arg. La que anda á la continua en 
bailes ó tertulias. 

CHINGARSE, v. r. Arg. Uícese de los 
cohetes que por algún defecto de su fabrica- 
ción ó por otra causa análoga, al quemarse, 
no estallan ni hacen estruendo. — Se usa 
también en Chile, según el Sr. Zorobabel 
Rodríguez (Dice, de Chilenismos). || fig. y 
fam. Arg. Fracasar una persona en alguna 
empresa, especialmente cuando el fracaso 
tiene en sí algo de ridículo. Lo propio en 
Chile (Rodrigues citado.) j] fig. y fam. Arg. 
Fracasar una fiesta, no tener el feliz éxito 
que sus organizadores esperaban. También 
en Chile. (El mismo.) || fig. y fam, Arg. 
Fracasar un proyecto ó empresa. 



CHINGÓLO, s. m. Arg. Pájaro más pe- 
queño que el afrechero, de color gris, patas 
largas y delgadas, y la cabeza adornada con 
un penacho; es muy inquieto, arisco y saltón. 
Su carne y huesos son ricos, tiernos y sa- 
brosos. — « Zoonotrichia aust ralis. Ave del 
orden de los Pásennos ó pájaros cantores. 
He hallado al chingólo clasificado con este 
mismo nombre en la gran obra de Brehm, 
La Creación; lo manifiesto, porque muy co- 
múnmente la fauna sud-americana brilla por 
su ausencia en las obras de la historia natu- 
ral Así describe Audubón, transcrito por 
Brehm, las costumbres del chingólo: « De 
repente se ven todos los cercos y jarales cu- 
biertos de aquellos preciosos pájaros; apare- 
cen en bandadas de 30 á 50; saltan á tierra 
para buscar su alimento; pero á la menor 
alarma se refugian todos en el más espeso 
matorral. Un momento después aparece un 
pájaro en las altas ramas; sígnenle un segun- 
do y un tercero, y entonces da principio á 
un agradable concierto Su voz es de una 
dulzura tan agradable que á veces me exta- 
siaba oyéndolos. Por la mañana, sin embar- 
go, lanzan gritos estridentes que podrían tra- 
ducirse por tiüit. » — Este es, efectivamente, 
nuestro conocido y pequeño chingólo, cu- 
yo canto dulce consta generalmente de cinco 
notas, y que, durante las siestas, se oye di- 
seminado en los cardales o en los pequeños 
arbustos. » (Juan Zorrilla de Sa?i Martín; 
índice Alfabético del poema Tabaré; ed. 
de igo^^pág. 211.) 

«Con Intervalos breves, 
Del arbusto en las ramas, 
Su cantarcillo i^ual lanza el chingrolo, 
Prolongando la nota con que acaba; 

Y se oj'e repetida 
A diversas distancias, 
La misma melodía quejumbrosa 
Que va, viene, contesta, ruega ó llama. 

{Poema citado; pág. 186.) 

CHINO, NA. adj. Arg. Mulato, tomada 
esta palabra en la i.^ acep. de la Academia: 
« Aplícase á la persona que ha nacido de 
negra y blanco, ó al contrario ». Ú. t. c. s. || 
Arg. Zambo; hijo de negro é india, ó de 
indio y negra, u. t. c. s. || Arg. Indio des- 
cendiente de los antiguos indígenas de nues- 
tro país. Ú. t. c. s. II s. m. Arg. Aparato con 
que se juega al chino, y que consiste en una 
caja vertical con la figura de un chino al 
medio, y varias casillas en la parte superior, 
de las cuales elige una ó más el que juega, 
para echar en ellas las monedas que quiera. 
Las monedas que salgan por una caladura, 
previo el movimiento de un manubrio, son 
del que acaba de echar las suyas á la caja. 
Excusado es decir que muy raras son las ve- 



156 



CHIQ 



CHIR 



ees que el jugador no sale burlado por la 
suerte. ¡| Ar£: Juego que se juega con este 
aparato. — « Chino, na. (Del mejic. chinoa, 
tostado, por alusión al color de la piel.) adj. 
Amer. Dícese del descendiente de india y 
zambo ó de indio y zamba. Ú. t. c. s. » (Su- 
plem. del Dice. Acad.) También entre nos- 
otros en esta acep. 

«D. Benito no se desanimaba y esperaba con calma 
la explosión de un genio entre los cbinltos descalzos 
que poblaban su escuela.» {Miguel Cañé; Prosa Lige 
ra; Bs. Aires, 1903, p. 69.) 

..., ♦ del lado opuesto al viento, en que la china ce- 
ba mate. » (Chacai^ei-o Viejo; « Vistas rtirales»; en el 
diario La Nací í.n, de Bs. Aires, de 8 de jun. de 1906: 
primer art.) 

«Las dos chinas estaban hermosísimas; su tez bri- 
llaba como bronce bruñido; sus largas trenzas negras 
como el ébano y adornadas de cintas pampas les caían 
graciosamente sobre las espaldas; sus dientes cortos, 
iguales y limpios por naturaleza, parecían de marfil; 
sus manecitas de dedos cortos, torneados y afilados; 
sus piececitos con las uftas muy recortadas, estaban 
perfectamente aseados.» — ...«María, la cuñada de 
Villarreal, más coqueta que su hermana la casada, se 
había puesto lunarcitos negros, adorno muy favorito 
de las chinas.» {Lucio V. Mansilla; Una Escurs. á 
LOS Indios Ranquelüs; /. I, p. 197. ) 

El general Mansilla, en la pág. 382 del 
t. II de la obra citada, llama chinitas ádos 
hijas de un indio y de una cautiva. 

'<.. , tomó por compañera á una mujer de campo, 
china sólida, enérgica y de á caballo, que, desde chi- 
ca, había ayudado á cuidar la majada y las vaquitas 
paternas. No era ella, que digamos, muy bonita, con 
su cara chata de india, apenas pulida, sus pómulos 
salientes y su pelo como cerda, tan tupido y profuso 
que casi no le dejaba frsnte.» ( Yofrná; «Los Mila- 
gros de la Argentina— Linda criav; en La Nació.n, de 
Bs. Aires, de 23 de Jun. de 1906; primer art.) 

«Los juegos de azar estaban tan arraigados en nues- 
tras costumbres, que apenas si hallarse podría una 
casa de negocio que no hubiera» {que rto tuviera?) 
« un chino, máquina ingeniosa de explotar bobos, y.. 
{Diario Los Pri.vcipios, de Córd., de (? ) jul. de 1907 ; 
primer art.) 

CHIPAO. s. m. Arg. Entrañas de la res 
asadas al asador. 

CHIQUERO, s. m. Arg. Corral pequeño, 
con enramada ó sin ella, donde se encie- 
rran los terneros, cabritos o corderos que se 
quiere separar de las madres. En castell., el 
corral donde se encierran los chivos, se lla- 
ma chivetero, voz entre nosotros desconoci- 
da. II Arg. Corral donde se encierran las ca- 
bras ú ovejas. — «Chiquero. (Del lat. sua 
rius, de puerco.) in. Zahúrda donde se re- 
cogen de noche los puercos. || Toril. || pr. 
Extr. Choza pequeña en que se recogen de 
noche los cabritos.» (Dice. Acad.) Desco- 
nocido en la Rep. Arg. en estas aceps. 

«Solos, pues, sin albeldrío, 
Estaban los ovejeros 
Cuidando de los chiqueros 
Mientras se alzaba el rocío 
Para largar los corderos. >> 

{Hilario Ascasuhi.) 



CHIQUILÍN, NA. adj. fam. Arg. Dícese 
del niño ó niña que no han salido de la in- 
fancia. Ú. t. c. s. En castell., chiquirritín, 
na, ó chiquitín, na, de los cuales el prime- 
ro no corre en la Arg, 

CHIQUILINADA. s. f. fam. Arg. Multi- 
tud ó concurrencia de ehiquilines ó chiqui- 
linas. 

«Si me parece que lo estoy viendo con su trompa 
asustando á la chiquilinada del patio,...» {Julio Cas- 
tellanos; « Entre bastidores^); en Caras y Caretas de 
25 de jun. de 1904.) 

CHIQUITURA, s. f. fam. Arg. Cosa muy 
chica. 

CHIQUIZUELA. s. f. Arg. Así dicen las 
gentes de nuestra campaña en vez de cho— 
quesiiela. 

— «Perdone V. E., pero no puedo, señor, con el fie- 
rrito este, que no me deja libre las chiquiziielas. » 
{Pastor S. Obligado; « Musiña— El loco de San Fer- 
nando ' ; en el Supleni. Hustr. de La Nación, de Bs. 
Aires, de 6 de sep. de 1906.) 

CHIRCA. s. f. Arg. Chilca. 

« Allí donde tan sólo se ve un grupo 

De chircas ó de cardos, 
Hay rostros escondidos en la sombra, 
Siempre despiertos, sangre olfateando.» 

{Juan Zorrilla de San Martin; Tabaré; 1903, 
pág. 66. ) 

Esta voz está empleada también por el 
autor citado en los versos que hemos trans- 
crito en el art. Arachán, 2.^ cita. 

CHIRCAL, s. m. Arg. Chilcal. 

« De pronto se detiene, 
En un punto clavada la mirada. 
¿ Qué lo agita ? ¿ Qué ve ? Temblor de muerte 
Por sus rígidos miembros se derrama. 

¿La víbora silbando 
Casi invisible en el chircal se arrastra ? 
¿ Ó es el jaguar, despierto en la maleza, 
Que hacia el charrúa silencioso avanza ? » 

{Juan Zorrilla de San Martín; poema Tabaré; ed. 
de 1905, pág. 119.) 

Esta palabra la usa el mismo autor citado 
en los versos que hemos transcrito en el art. 
Yacaré de este Dice. 

CHIRIGUANO, NA. adj. Arg. Dícese del 
indio de cierta parcialidad, hoy reducido á 
la civilización, que habita en el territorio del 
Chaco y en el sud de Solivia. Ú. t. c. s. || 
Arg. Perteneciente ó relativo á esta parcia- 
Hdad. 

«Abrimos los libros capitulares y en cada página 
encontramos estériles tentativas contra los viletas, 
losavipones,los tobas, losmatacos, los chirig'uanos, 
todas esas tribus que resisten impertérritas á los ata- 
ques periódicos de esforzados combatientes. » {Lyton; 
«La conquista del Chaco» ; en el diario La Nació.n, 
de Bs. Aires, de 4 de jun. de 1906 ; pritner art. ) 

«Los chiriguanos, residentes en el sur de Bolivia 
y en la margí n argentina del Bermejo, son unos indí- 
genas de prin;era fila. — Casi no nos atrevemos á lla- 
marles indios. En primer lugar, hay puntos en el 
extremo norte donde apenas ii ha}' distinciones entre 



CHIR 



CHÍR 



157 



los camperos y el autóctono. El ohirig^uano recibe el 
bautismo. Físicamente, es una raza superior. Las mu- 
jeres chirig^uanas, de ojos neg'ros 3' entornados en el 
rostro, cuyo óvalo, ensanchándose ligeramente en los 
pómulos, denuncia apenas la sangre indígena, son 
íiermosos ejemplares humanos. Apenas se observa su 
color trigueño, y sus facciones son agradables. Pero 
lo que llama más la atención en los ohirigruanos y en 
sus mujeres es su admirable limpieza. Ella contrasta, 
no tan sólo con la suciedad asquerosa de los matacos, 
que hieden siempre á pescado, y con la mugre de los 
chorotes, sino que triunfa en comparación de muchos 
cristianos. — En Ledesma, que es un ingenio típico, 
instalado en una antigua misión, y donde el tacto de 
su dueño ha sabido atraer á los indígenas desde las 
profundidades más lejanas ,de la foresta, los chirl- 
SrnanoB han sido empleados en faenas agrícolas. Pre- 
cisamente, allá trabajó Guaicharé, con sus veinte 
hombres y con sus once mujeres. Trabajó también en 
los terraplenes del ferrocarril; pero un subcontratista 
de las obras, dice, se fué sin pagarle.» (La Nación, 
de Bs. Aires, de 30 de oct. de 1906; « Un cacique chi- 
Tig^uano - Solicitando tierra para cultivar-».) 

El diario arriba citado, en su Suplem. 
Ilustr. de i.° de noviembre de 1906, trae el 
retrato de un chiriguano, con las siguien- 
tes interesantes referencias del Dr. R. Leh- 
mann Nitsche, bajo el título « Antropología 
física de los indígenas del Chaco occidental»: 

«Los estudios antropológicos sobre la raza nativa 
■de Sud América son muy escasos 3' casi siempre aisla- 
dos ; hay pocas investigaciones sistemáticas que se 
refieren á un número relati^'amente grande de una y 
la misma tribu. Han de citarse entre estas últimas las 
investigaciones sobre los indígenas del río Xingú en 
f I Brasil, sobre los Yamanas de las islas del Cabo de 
Hornos, 3' últimamente sobre los indios guaranís de 
San Paulo, del Brasil; en la República Argentina casi 
nada se había hecho al respecto. El actual director 
del museo de La Plata, el eminente filólogo 3' lingüis- 
ta, don Samuel Lafone A. Quevedo, se dio completa 
cuenta de la necesidad de que los estudios sobre la ci- 
vilización y la lengua de cualquier tribu indígena ha- 
yan de ser completados y profundizados por estudios 
f ísicoantropológicos. Pero, dada la naturaleza de tales 
investigaciones, éstas tenían que ser hechas sobre 
muchos individuos y por dos personas competentes 
■que se ayudasen mutuamente. — Efectivamente, en 
el ingenio azucarero de San Pedro de Jujuy, los seño- 
res R. L. N., antropólogo del museo de La Plata, y 
don Carlos Bruch, llevaron á cabo en la primera quin- 
cena del mes pasado las ya caracterizadas investiga- 
ciones sobre 160 representantes de los indios ohiri- 
■STuanos, chorotes, matacos y tobas. Don Walterio 
Lea, socio de la casa Lea Hnos. 3' C.^, hospedó á los 
viajeros en su domicilio particular, y les facilitó todos 
los recursos necesarios para un buen éxito ; cada uno 
de los 160 individuos ha sido medido, descripio y re- 
tratado, y los resultados serán publicados en breve 
por parte del museo de La Plata. Facilitamos entre- 
tanto á los lectores de La Nación los datos siguientes: 
Los ya citados indios recorren el ingenio en los me- 
ses de la temporada en busca de trabajo, y por inter- 
medio de sus caciques y lenguaraces pueden hacerse 
«studios sobre ellos. — Los ohirig:uanos, llamados 
también chaguancas, son los más civilizados de todos; 
Jos viejos, no más, y aquellos de los pueblos más re- 
motos de Bolivia, usan el tembitá y llevan el cabello 
largo como las mujeres, envuelto alrededor de la ca- 
beza, con un pañuelo como un turbante. En los de- 
más van bien vestidos, como cualquier cristiano de 
allá, con pantalón, camisa, saco, sombrero, poncho 
puyo y ojotas ; las mujeres se visten como cualquier 
china de nuestra campaña. Hay al parecer dos tipos 
bien distintos : el primero es alto ó flaco, de fisonomía 
fina, con las extremidades largas, el cabello sin cortar, 
el labio inferior con el tembitá ; la talla de estos indi- 
viduos alcanza hasta 1.78 006 metros, muy notable en 
comparación con la talla del tipo segundo, que es más 
bajo y corresponde á proporciones de término medio. 
Los representantes de este segundo tipo son relativa- 
mente gruesos y ordinarios, y usan muy poco el tem- 
bitá; el cabello casi siempre lo llevan cortado. La talla 



mínima observada es líe 1.53.005 metros, y el término 
medio, calculado sobre todos los representantes de los 
tipos primero 3'^ segundo, es de 1.63.004 metros, cifra 
que representa un buen término medio para el género 
humano. La talla de las mujeres alcanza, término 
medio, á 1.51.007 metros, es decir, la diferencia sexual 
es casi de 12 centímetros, que también representan 
una cifra mediana. — Llaman mucho la atención las 
fisonomías verdaderamente hebreas de algunos ohl- 
rig^nanos que, sin duda alguna, nada han tenido que 
ver con aquella raza ; es un caso interesante de iso- 
morfi imo y quizá explicable como en aquella raza por 
el continuo cruzamiento de los miembros de una sola 
gran familia en regiones aisladas y lejanas, fenómeno 
observado también por Ehreinreich entre los aborí- 
genes del Xingú, que tampoco nunca han tenido nada 
que ver con los judíos. » 

CHIRIMOYA, s. f. Arg. Árbol de la fa- 
milia de las anonáceas, que produce el fruto 
conocido con este mismo nombre. — La R. 
Acad. llama al árbol chirimoyo, y á la fruta, 
chirimoya. 

V. el texto de Echeverría en el art. Ca- 
mote. 

CHIRINADA, s. f. fam. Arg Suceso en 
que sale ridiculamente frustrado el intento. || 
fam. Arg. Fracaso ridículo. |1 fam. Arg. 
Chirliira, aplicado particularmente á una 
fiesta que resulta inesperadamente sin luci- 
dez. El baile fué una chirinada. 

« Muy satisfactorio su telegrama en el que me avisa 
ha sido sofocada la chirinada militar en la capital 
federal. » ( Julio A. Roca; telegrama de 3 de febrero 
de 1905 al gobernador de Santiago; en el diario Los 
Principios, de Córdoba, de 10 del mismo tnes; refié- 
rese á la revolución radical. ) 

CHIRIPÁ, s. m. Arg. Manta ó tela de lana 
ó algodón, á veces de seda, de forma cuadri- 
longa, que usan nuestros paisanos en vez de 
pantalones: la introducen por entre las pier- 
nas, alzando uno de los extremos adelante y 
el otro atrás, hasta la cintura, y sosteniéndo- 
los en ella con el tirador ó culero, ó con 
ana faja, de modo que queden libres ó suel- 
tas las cuatro puntas. Los calzoncillos que 
asocian al chiripá son muy anchos y llevan 
deshilados y flecos de adorno. |! Arg. Manta 
que usan también nuestros campesinos y 
que se ponen alrededor del cuerpo á guisa 
de saya, sostenida en la cintura por el medio 
dicho. Este no se adapta, como el otro, para 
montar á caballo. Parece ser, éste, el chamal 
de los araucanos, que, según el Sr. Zoroba- 
bel Rodríguez (Dice, de Chilenismos), 
« no es de bayeta de Castilla, sino de la 
misma tela, tejida en el país, de que se hacen 
los ponchos ». — El avance de la civilización 
en la Argentina va suprimiendo ya esta 
prenda. Sin embargo, todavía se usa mucho 
en las provincias mediterráneas. 

« En Santiago del Estero se presenta el enviado en 
traje de etiqueta, i lo recibe Ibarra en mangas de ca- 
misa i chiripá.. » ( Domingo F. Sarmiento; Civiliz. i 
Barbarie; cap. VlIT. )\ 



158 



CHIR 



CHOC 



« Dos ó tres varas de bayeta, seda ó cualquier otra 
tela forman el chiripá, que se envuelven al rededor 
de la cintura, unas veces á g'uisa de saya, otras reco- 
gido entre los muslos para montar mejor á caballo. El 
chiripá está sujeto por una banda ó tirador, especie 
de canana donde el gaucho guarda los avíos para fu- 
mar, el dinero, etc., y que sirve además para colocar 
atravesado el enorme cuchillo, comúnmente de vaina 
y cabo de plata, su compañero inseparable, que no 
abandona en ninguna ocasión ni circunstancia, y tan 
afilado que, según se expresa Azara, puede un hom- 
bre afeitarse con él. » ( Alejandro Magariños Cer- 
vantes, citado por el Dr. Daniel Granada en su Vo- 
CAB. RíopLAT. Razonado. ) 

« El primero vestía chiripá de merino negro, botas 
de becerro y camiseta, también de merino negro, con 
pechera tableada, bajo el grueso poncho de paño azul, 
bayeta colorada y cuello de pana cerrado con alama- 
res de seda. » ( Javier de Viana ; « Entre ptirpuras»; 
en el Supleni. de La Nación, de Bs. Aires, de 15 de 
mar.de 1906.) 

Véase el pasaje del Dr. Belisario Roldan 
en el art. Majada. 

« Los indios visten chiripá, camisa y una gran capa 
de pieles de guanaco, que los cubre desde la espalda 
hasta los pies, y la cual constituye la característica 
del traje tehuelche. » (S. Dutari Rodriííues ; « El in- 
dio de la Patagonia » ; en el diario La Nació.n, de Bs. 
Aires, de 14 dejun. de 1906 ; Suplem. Ilustr. ) 

« Vestía bota de potro, calzoncillo cribado con fleco, 
chiripá de poncho inglés listado, camisa de Crimea 
mordoré,»... {Lucio V. Mansilla ; Una Escurs. á los 
Indios Ranqueles; 1870; t. I, p. 283.) — <'.Su traje 
consistía en un simple chiripá de jerga pampa.» 
( Obra citada, t. II, p. 131. ) 

CHIRLE, adj. Arg. Api. á las materias 
blandas (véase Va^x^xío, i.^acep.) cuando 
tienen mucho liquido, como una pomada no 
espesa, ó el almíbar cuando no está en 
punto. II fig. y fam. Arg. Falto de animación 
y de lucimiento. Fiesta, tertulia, chirle. || 
fig. y fam. Arg. Frión, insípido y sin gracia. 
Hombre, conversación, cuento, chirle. — 
« Chirle, adj. fam. Insípido, insubstancial. || 
m. Sirle. » (Dice. Acad.J En la i.^ acep. de 
la Acad. tantbién lo usamos nosotros. Pero 
un dicho puede tener substancia y agudeza, 
y carecer de gracia por la manera como se 
lo profiere, en cuyo caso también lo clasifi- 
camos de chirle: esta es la 2.''^ acep. fig 
y fam. que hemos agregado nosotros. 

CHIRLO, s. m. Arg. Palmada ó golpe 
dado con la mrino abierta en las nalgas de 
una persona. || Arg. Golpe dado con la mano 
abierta, ó con un látigo ó cosa semejante, 
blanda ó flexible, en la superficie más ó me- 
nos plana de un cuerpo resistente, como una 
pared ó el agua de un estanque ó de una co- 
rriente, ó el cogote ó las ancas de un ca- 
ballo. — (( Chirlo, m Herida prolongada en 
la cara, como la que hace la cuchillada. || 
Señal ó cicatriz que deja después de curada. || 
Germ. Golpe, i.^ acep. » (Dice. R. Acad.) 
La i.^ acep. de golpe, en el Dice, de la Acad., 
es: « Encuentro repentino y violento de dos 
cuerpos». En ninguno de estos sentidos se 
conoce entre nosotros la palabra chirlo. 



«Un gendarme repartió chirlos entre algunos mu- 
chachos que bregaban por avanzar. » ( Diario La Na- 
ción, de Bs. Aires, de 23 de mayo de 1903; «La re- 
cepción de los delegados chilenos ». ) 

CHIRLURA s. f Arg. Cualidad de ckirle, 
i.^ acep. nuestra. || fig. y fam. Arg. Falta de 
animación y de lucimiento. || fig. y fam. Arg. 
Frionera, insipidez, falta de gracia, ó cosa 
que tiene esta cualidad, como un cuento, un 
dicho, etc. II fig. y fam. Arg. Nonada, cosa 
de ninguno ó muy poco valor relativamente 
á lo que debía ser ó esperarse. Anto?iio re- 
galó á la novia nn i^amo de madreselvas. 
/(?//!/ chirlura ! 

CHIROLA, s. f Arg. Moneda pequeña, 
particularmente la de níquel. — El erudito 
filólogo don Samuel A. Lafone Quevedo, en 
su obra Tesoro de Catamarqueñismos 
(Bs. Aires, 18 g8), en el art. Chiri, frío, 
trae la siguiente etimología, interesante bajo 
el punto de vista de nuestra palabra chi- 
rola: « Ritti es nieve; ri, miz que expresa 
movimiento, y c/ii, algo desmenuzado ». La 
verdad es que la chirola es una cosa pe- 
queña que está en continuo movimiento ó 
circulación. Lo raro es que el Sr. Lafone 
Quevedo no registre esta voz en la obra ci- 
tada. 

CHIRQUI. s. m. Arg. Tusca blanca. 

¡ CHIT ! interj. fam. (Arg.) que se usa 
para llamar al que no lo ve á uno y está más 
ó menos lejos. 

CHITAR. V. a. fam. Arg. Llamar á una 
con la interjección / chit / 

CHIVATO, s. ni. Arg. Macho de la ca- 
bra; según la Acad., cabrón, voz muy poco 
usada en la Rep. Arg. — « Chivato, m. 
Chivo que pasa de seis meses y no llega al 
año. » (Dice. Acad.) No corre entre nos- 
otros en esta acep. (V. Chivo. ) 

CHIVERO, RA. adj. fam. Arg. Dícese 
del que al hablar comete muchos chivos. 
(V. Chivo. ) Ú t. c. s. 

CHIVO. ( Síncopa de chivato.) s. m. Arg-^ 
Chivato, nuestra acep. [j fam. Arg. Dispa- 
rate, barbarismo, palabra mal dicha. — «Chi- 
vo, va. (Del lat. capreolus, cabrito.) m.. 
y f. Cría de la cabra, desde que no mama- 
hasta que llega á la edad de procrear. » 
{Dice. Acad.) También en la Rep. Arg. eo' 
esta acep. 

CHOCANTERÍA, s. f. Arg. Dicho pro- 
vocativo ó chocante. 

CHOCLERO, RA. adj. Arg. Dícese del 
animal que come choclos. ( V. LoRO CHO- 
clero. ) 

CHOCLO, s. m. vJr^. Mazorca de maíz: 



CHON 



CHOT 



159 



más ó menos tierno ó que aun no ha llegado 
á la madurez, esté cruda, cocida ó asada. 
Según el Sr. Ricardo Palma, es « la mazor- 
ca de maíz cocida en agua hirviendo ». — 
La Acad. trae este nombre en la primera 
acep. de « chanclo », especie de sandalia de 
madera ó suela gruesa que defiende el cal- 
zado y preserva de la humedad. En esta 
acep. llega á usarse « chanclo » entre nos- 
otros, pero nunca choclo. — (( Choclo. 
Maíz tierno en mazorca, usado como verdu 
ra. — Etim. : Chhocllo, en que se advierte 
la raíz Ullu, pene, ó sicllu, feto. Chhcocmi 
es puño cerrado. Ambas ideas pueden ence 
rrarse en el tema Chhocllo. » (Samuel A. 
Lafotie Quevedo; TESORO DE Catamar- 
QUEÑISMOSj 

« Algunas horas después de esta escena, á la que 
nada remarcable se siguió, ese mismo hombre, tan 
duramente tratado por mí, se presentó diciéndome : 
Mi Corone!, aquí le traigo este cordero y estos cho- 
clos. » { L. V. Mansílla ; Una Escurs. á los Indios 
Ranqlíles ; carta XVII. ) 

Esta voz está empleada en los pasajes de 
Yofruá y del general Mansilla insertos res- 
pectivamente en los arts Zapallo y Puche- 
reté. 

CHOCLO. — Dejarle á uno el, ó un, 
choclo, fr. fig. y fam. Arg. Meterle el, ó 
un, choclo. Ü. como esta frase. || Enca- 
jarle á uno el choclo, fr. fig. y fam. Arg. 
(Bs. Aires.) Echarle la culpa. || Meterle 
á uno el choclo, fr. fig. y fam. Arg. En- 
cajarle el choclo. I Meterle uno á otro 
el, ó un, choclo, fr. fig. y fam. Arg. De- 
jarle un trabajo ó tarea pesada. Le metió 
á él el choclo. Me ha metido un cho- 
clo... Ú. t. con el adj. qué en sentido admi- 
rativo, en lugar del artículo. ¡ Qué choclo 
me ha metido ! 

CHOCLÓN, s m. Arg. En cierto juego 
del billar, jugada que consiste en hacer ca- 
rambola de modo que la misma bola corra 
en seguida y caiga en la tronera determina- 
da de antemano para este objeto. || Arg. 
Este mismo juego. 

CHOCO, s. m. Arg. Perro grande, de 
cuerpo grueso y fornido, como el mastín, el 
dogo y el perro de aguas. 

CHONAÑA. s. f. Arg. Chonanazo. 

CHONANAZO. s. m. Arg. Golpe dado 
con los dedos de la mano en la parte poste- 
rior del pabellón de la oreja. En Cuba se 
dice guáchere, según don Esteban Pichardo 
(Dice. Provincial Casi - razonado de 
Voces Cubanas). 

CHONCACO, s. m. Arg. Especie de san- 
guijuela que habita en las lagunas de Sta. Fe, 



el Chaco, etc. En las regiones litoraleñas 
se le conoce también con el nombre de sa— 
guaipé. I Ser uno un choncaco, ir. fig. y 
fam. Arg. Dícese de la persona pegadiza y 
molesta, que se arrima á otra ó se introduce 
con ella, sin separarse de su compañía. 

CHOP. s. m. Arg. Vaso de cerveza que 
no ha estado embotellada, esto es, que se ha 
sacado de la cuba ú otra vasija que no es 
botella, para servirla. La ch es francesa. 

CHOQUIZUELA. s. f. Arg. Choque- 
zuela. 

CHORIZO. — Agarrarlo á uno para 
el chorizo, fr. fig. y fam. Arg. (cap.fed.) 
Burlarlo, titearlo ó tomarlo para el titeo. Es 
más usada en la Rep. O. del Uruguay. 

CHORLO, s. m. Arg. Ave de paso, acuá-. 
tica y del orden de las zancudas ; su carne 
es muy estimable. Es muy conocida la espe- 
cie Zonybis modesta (Licht.) Shpe. 

Esta voz está empleada en el texto del se- 
ñor Mansilla inserto en el art. Bandurria. 

CHOROTE, adj. Arg. Dícese del indio, 
de cierta parcialidad que habita en el Cha- 
co. Ü. t. c. s. II Arg. Perteneciente á estos. 
indios. 

Esta voz está empleada en el pasaje de. 
La Nación transcrito en el art. Chirigua- 
NO de este Dice. 

«Los representantes de las otras tres tribus estu^ 
diadas, ó sean chorotes, matacos y tobas, represen- 
tan un tipo mucho menos civilizado que los chirigua- 
nos ; son los verdaderos indios del Chaco, llevados 
por la avidez de ganarse algo en las comarcas de los 
cristianos. — Sin embargo, muy pronto y fácilmente 
se han asimilado á su nuev oambiente, y á otro modo., 
de vivir completamente distinto del suyo propio. — 
Resulta que los indios del Chaco, tratados en forma 
debida, son accesibles de la manera más halagüeña á 
nuestra «civilización »; son en todo caso los únicos, 
hombres que pueden resistir sin extinguirse al terri- 
ble clima del Chaco, con su calor sofocante, su hume- 
dad asfixiante y sus tantas enfermedades.»... «En 
cuanto á la antropología física de las tres tribus, 
chorotes, matacos y tobas, puede decirse que son." 
bien proporcionados y de una talla regular, con ex-_ 
cepción de los tobas, que alcanzan y sobrepasan la, 
estatura de los habitantes más altos del mundo, como, 
escandinavos y patagones. El indio toba más alto, 
que fué medido alcanzó 1.81.002 metros. — El color de 
la piel de toda esta gente es de un pardo mediano y 
de poca variación de individuo á individuo ; también, 
se lia comprobado la ley de Schwalbe, según la cual, 
la espalda es más obscura que el vientre y las partes, 
extensorias de las extremidades más obscuras que 
las flectoria«, hecho que se observa en cualquier ma-. 
mífero. — El cabello es liso y no muy duro, y no va-, 
ría casi nada de individuo á individuo.» (Dr. R. Lch-. 
mann Nitsche ; « Antropología física de loa indígc-, 
ñas del Chaco occidental » / en el Stiplcni. Ilustr. de. 
La.Nación, de Bs. Aires, de I.° de nov..de 1906, ) 

CHOTO, TA. adj. fam. Arg. Fulero. 
Aplícase, como éste, solamente, á cosas. No 
se usa entre la gente culta. || fam. Arg. Dí- 
cese del hombre cuyo pene está siempre 
caído ó no tiene fuerza para ponerse 
eréctil, y del mismo pene que adolece de 



160 



CHUCH 



CHUÑ 



este defecto. — «Choto, ta. (Del lat. suc- 
tum, supino de sugere, mamar. ) m. y f. 
Cría de la cabra mientras mama. || En algu- 
nas partes, tertiero, ra. » (Dice. Acad.) 

CHUCHO, s. m. Arg. Infección palúdica 
cuyo agente productor es el haematozoario 
de Laveran, del grupo de los protozoarios, y 
al cual, atendiendo á su modo de reproduc- 
ción y al sitio de elección para su desarrollo, 
se lo ha colocado en el orden de los cocci- 
deos. (Dr. Félix Garzón Maeeda; Zoolo- 
gía Médica; Córdoba, ipoo, pág. 8j.J 
El huésped ordinario de este parásito, dice 
Garzón Maeeda, « es el hombre, el medio 
en que evoluciona es la sangre, y la célula 
sobre que se fija, el glóbulo rojo : de aquí su 
nombre específico de haematozoario » . « El 
chucho se manifiesta por escalofríos y fie- 
bre, ya continua ó intermitente, y sudora- 
ción acompañada de algunos otros sínto- 
mas ». II Arg. Escalofríos producidos por 
esta enfermedad, ó por otra circunstancia ó 
accidente. || y4r_^. Cada una délas tetas de los 
mamíferos, incluso las de las mujeres. Ü. c. 
en pl. II Arg. Cada uno de los pechos del 
hombre, particularmente cuando son abul- 
tados. Ú. c. en pl. — El Sr. Samuel A. Lafo- 
ne Quevedo, en su Tesoro de Catamar- 
QUEÑISMOS, trae chucho, chuscho ó chuj- 
cho en la i.''^ acep. nuestra: « Terciana, fie- 
bre palúdica » ; dando como explicación 
etimológica de estas voces, chiic, chuc, de 
que se forma chuchuca ( también chuchoca) 
por tutuca : ca, lo ; tutu, refogado, quema- 
do; de tutu, fuego; y agrega: « Chucucucu, 
temblar de frío ó de otra cosa. / Chuysf en 
Catamarca, es ¡ Ay ! ¡ qué frío ! » El mismo 
autor dice que chus parece ser una radical 
que significa sacudir (chus-chu), agregan- 
do que puede denotar también «bulto ó hin- 
chazón». ¿No será esto último el origen de 
chucho en nuestras aceps. 3.^ y 4.^? — 
La Acad. trae esta voz por perro, y como 
interj. para contener ó espantar á estos ani- 
males. Completamente inusitada en la Rep. 
Arg. en estas aceps. 

«El Dr. Padilla, desde joven, tiene el aspecto me- 
lancólico que lo cfiracteriza y que también caracte- 
riza á su provincia natal, Tucumán, que lo obsequió 
con el chucho, causa de su malestar interminable.» 
( El Diario, de Bs. Aires, de 30 de agosto de 1902, 
3.^ ed. ) 

También se usa en la Rep. Oriental del 
Uruguay : 

« El médico Antón del Prado 
Murió ayer con asma y chucho. 
De treinta aftos ha expirado : 
Fué autor del libro afamado 
El Arte de vivir mucho. » 

( D. F. Acullá de Figtieroa, citado por don Daniel 
Granada.) 



CHUCHOCA, s f. Arg. « Choclos hela- 
dos y puestos á fermentar después de ser 
tostados en horno ó hervidos en olla. El 
grano se guarda y hace la mejor chaunca 
para locro. » (Lafone Quevedo.^ — « Eti- 
MOL. : chuchuca por tutuca; ca, lo; tutu, 
refogado 6 quemado, de tutu, fuego. En 
quichua chucchuca. La verdad es que se 
trata de choclos helados. » (El mismo. ) 
( V. Chucho. ) — Según don Ricardo Pal- 
ma, chuchoca, del quichua, es « Maíz tos- 
tado y molido » ; entre nosotros, no. || fig. y 
fam. Arg. Persona muy vieja, particular- 
mente si es flaca y arrugada. 

CHUCHUDO, DA. adj. Arg. Aplícase al 
hombre y á la mujer que tienen los chuchos 
ó pechos grandes y abultados. 

¡CHUCHÜY! interj. Arg. ¡Chuy! 
( Véase.) 

CHUECO. CA. adj. Arg. Que tiene las 
puntas de los pies hacia adentro. Ú. t. c. s. || 
Arg. Que tiene las piernas torcidas en arco, 
á semejanza de la esteva, por lo que en 
buen castellano se dice estevado, voz que no 
corre en la Arg. y que tan chuscamente usó 
Moratín en estos versos: 

«¿Veis esa repusrnante criatura, 
Chato, pelón, sin dientes, estevado?» 

Ú. t. c. s. El chueco Pepe. 

CHUEQUEAR, v. n. Arg. Caminar con 
la punta de los pies hacia adentro, como 
hacen los chuecos de esta clase. ( V. 
Chueco. ) 

CHUEQUERA. s. f. Arg. Cualidad de 
chueco. (V. esta palabra.) 

CHULA s. f. Arg. Fruto del cardón de 
candelabro. 

CHULENGO. s. m. Arg. Avestruz. Ú. en 
las provincias del interior, particularmente 
entre los campesinos, y referido especial- 
mente á los avestruces pequeños. 

CHULETA, s. f. fig. y fam. Arg. Patilla 
muy corta y que es como una prolongación 
de la garceta. Ú. m. c. en pl. 

«Es moreno, de lentes, y lleva chuletas como dibu- 
jadas con esfumino. » ( Ei, Diario, de Bs. Aires; « Ve- 
lada Teatral — Concierto Saint Sáens»; transcrito 
en el diario Córdoba, de 3 de ag. de 1904.) 

CHUNCHULAS. s. f. pl. fam. Arg. Tri- 
pas dulces. (Véase.) 

CHUÑA, s. f. Arg. Ave del orden de las 
zancudas, de color ceniciento; abunda en 
los bosques y se alimenta de sabandijas. Se 
domestica fácilmente. Es conocida en la 
ciencia la chtmnia Burmeisteri (Hartl.) 
Reichenb. || fig. y fam. Arg. Simpleza, di- 
cho tonto. 



CHUP 



CHUR 



161 



CHUÑAZO. s. f. fam. Arg. aum. de chu 
ña, 2.* acep. ¡| Arg. Chuña, 2* acep. 

CHUÑENTO, TA. adj. fam. Arg. Que 
<iice muchas chimas. U. t. c. s. 

CHUÑO, s. m. Arg. Polvo fino de hari- 
na de maíz ó de papas. || Arg. Alimento que 
se hace de este polvo, desliyéndolo en agua 
y cociéndolo con azúcar y sin sal. Suele ha- 
cerse también en leche, y sin azúcar. ( V. 
PuLEXFA.) II Arg. f/ujuy y Salta.) Papa 
secada al aire libre, y de que se hace la ha- 
rina llamada chuño. 

CHUPA, s. f. fam. Arg. Borrachera; ac- 
ción y efecto de emborracharse. Llevaba 
una chupa tremenda. || fam. Arg. Borra- 
chera; banquete ó función en que hay algún 
exceso en comer y beber. Anduvieron ano- 
che de chupa. 

«—Se enojan porque Vd, no bebe, mi Coronel ; dicen 
qtae no lo hace por no descubrir sus secretos con la 
chupa.» {Lucio V. Mansilla; Una Escürs. á i.os In- 
dios R..\xQ. ; t. I,p. 331 ; palabras de Migue lito.) 

CHUPADA s. f. Arg. Acción y efecto de 
chupar ó atraer con los labios el jugo ó sus- 
tancia de una cosa ó el humo de una pipa ó 
cigarro. 

«Lleg^ó al fin el tizón con más humo que brasa; to- 
mólo el sargento con la una mano, llevó el cigarro á 
los labios con la otra, lo arqueó entre los dedos, le 
arrimó el fuego, le dio con la uña del pulgar los gol- 
pecitos reglamentarios para apretar el tabaco, y sa- 
boreó con delicia la primera chupada. v (Martin 
Coronado; La Bandera, Bs. .4ireñ, 1903, p. 29.) 

«Le pasaron un mate, y entre chupada y chupada 
me refirió su vida en cuatro palabras.» {Lucio V. 
Mansilla: Una Escurs. á los Lndios Ranoueles ; 
t. II, p. 20.) 

CHUPADO, DA. p. p. del verbo chupar- 
se. Arg. Ú. t. c adj. y c. s. || fig. y fam. Arg. 
Dícese de las personas, particularmente de 
las mujeres, que tienen una ropa muy liviana 
y delgada y como pegada al cuerpo. 

Esia palabra está empleada en la i.'^ acep. 
«n el soneto del Dr. Severiano Lorente que 
hemos transcrito en el art. Chaludo. 

CHUPADOR, RA adj. fam. Arg. Dícese 
de la persona que chupa ó bebe mucho al- 
cohol. Ú. t. c. s. 

«— Murió del cólera, me contestó con amargura, es- 
clamando: pobre viejo! era tan chupador!» {Lucio 
V Mansilla; Una Escurs. á l05 Indios Ranqu¿i,es ; 
i. I; p. 323.) 

CHUPANDINA, s, f fam. Arg. Festín ó 
jarana donde se chupa mucho. 

CHUPAR V. n. fam. Arg. Beber alcohol 
ó bebidas espirituosas. Ese individuo chu- 
pa mjicho. II V. r. {a.m.Arg. Emborracharse, 
embriagarse. 

CHUPETE, s. com. Arp-. Dícese de la 



persona, y particularmente de las criaturas, 
que ñenen la costumbre de chuparse los 
dedos. 

CHUPINA. — Hacer la chupina, fr. 
fam. Arg. Hacer la rabona. 

CHUPINO, NA. adj. Arg. Dícese de los 
animales que han perdido la cola ó que la 
tienen muy corta. Caballo chupino, palo- 
ma chupina. Ú. t. c. s. 

El señor Lucio V. Mansilla dice : 

«..., ahí va el oscuro chupino.» (Una Escurs. á los 
Indios Ranqueles ; t. I, pdg. 100. ) 

CHUPISTA. adj. fam. Arg. Que chupa 
con exceso y frecuencia bebidas alcohólicas. 
Ú. t. c. s. Corresponde á la voz castell. bebe- 
dor, ra. 

CHUPO s. m Arg. Divieso que suele sa- 
lir á los animales, particularmente en el lomo 
de las caballerías. 

CHUPÓN, s. m. Arg. Boquilla de caucho 
que, semejando la teta de la mujer, se colo- 
ca en el gollete de la botella para dar la le- 
che á los niños, jj fig. y fam. Arg. Beso que 
se da chupando ó haciendo succiones, como 
las ventosas. 

Véase empleada esta voz en el texto de 
La Opinión, transcrito en el art. Bebé. 

CHURCAL. (De churqui.) s. m. Arg. 
Sitio poblado de churquis. 

En el territorio del Chaco hay un paraje 
denominado Churcal. 

CHURO, RA. adj. Arg. (provs. Tuc.y Caí.) 
Bien puesto, bien vestido y arreglado. || Arg. 
(provs. Tuc. y Cat.) Lindo. — « Tal vez de 
Chura, poner en su ser. » (Lafone Que- 
vedo.J 

CHURQUI. s. m. Arg. Arbusto pequeño, 
de tallo ramoso y áspero, comúnmente espi- 
noso, y que crece espontáneo en el campo ; 
como el poleo. Es lo que la Acad. denomina 
mata, pero que no corresponde á lo que 
nosotros significamos con este nombre. (V. 
Mata.) — Es raro que esta voz tan usada 
en la Rep. Arg., particularmente en el inte- 
rior, no figure en la notable obra del señor 
Samuel A. Lafone Quevedo, Tesoro de Ca- 
TAMARQUEÑISMOS, á la cual hemos recurrido 
para indagar su origen. Sin embargo, algo 
hemos encontrado que quizá tenga relación 
con este vocablo : « Qui ó Ki. Partícula de 
segunda persona, de dualidad, de separa- 
ción, muy usada en combinación. — Etim. : 
Que qui es dos, ó separación en dos, se ve 
en las palabras que se detallan en seguida: 



162 



CHURR 



CHURR 



Ma-ki: dos manos. 
Cha-ki: dos pies. 
Fa-ki: quebrar (en dos). 
Ra-ki: partir ó apartar. 

— Qui, raíz que parece significar punta ó 
espina. » Es posible que nuestra voz cliur- 
qui envuelva la idea de espinoso y ramoso 
en el sufijo qui. Nada podemos decir sobre 
el otro elemento componente. (V. la etimo- 
logía de Charqui. ) 

A Llamó á Tell y se internó en la maraña, temeroso 
un tanto de sólo pensar que detrás de cada ohurqni 
podía espiarlo alguno de los indígenas de aquel país, 
que suponía negros como sus compatriotas. » ( G. A. 
Martines Ziiviria; Alegre ; /. 1, 1905, p. 242.) 

CHURQUI-TALA. s m. Arg. Celtis 
Tala Gilí. Arbusto de hojas lisas, renuevos 
juntos y de pocas flores ; de la familia de las 
urticáceas. 

CHURRASCO, s. m. Arg. Carne sin 
hueso asada sobre las mismas brasas ; ope- 
ración que hace « concentrar enteramente », 
dice el Sr. Daniel Granada, « el jugo ó sus- 
tancia ». Es ésta la misma acep. que le da el 
Sr. Ricardo Palma : « Carne asada sobre las 
XiXdiidL^-i,. (Vocab.; en su í^i^ríj; Recuerdos 
DE España, 1892 á 1893.) — El significado 
de esta voz es distinto del que asigna la 
Acad. á la inglesa castellanizada biftec, ya 
de muy poco uso entre nosotros: « Lonja de 
carne de vaca soasada en parrillas ». — ¿No 
será nuestro churrasco una corrupción de 
churrusco, que los españoles aplican al pan 
demasiado tostado ó que empieza á que- 
marse ? Probablemente se deriva de churre, 
por el pringue, jugo y rescoldo del chu- 
rrasco, li Arg. Por ext., carne de vaca, de 
ternera, de yegua, etc , asada en la parrilla, 
en el asador ó sobre las brasas. 

«..., y no pierdo la esperanza de comer contigo, á 
la sombra de un viejo y carcomido algarrobo, ó entre 
las pajas al borde de una laguna, ó en la costa de un 
arroyo, un churrasco de guanaco, ó de gama, ó de 
yegua, ó de gato montes, ó una picana de avestruz 
boleado por mí, que siempre me ha parecido la más 
sabrosa. » ( Lucio V. Mansilla; Una Escurs. á los In- 
dios Ranqueles ; t. I, l.'"^ carta. ) 

— «Parece quemazón. 

— Parece. ¡ Los sutuacos han asao chnrrrasco 
gordo en fogón grande !... Con tal que no estén ahí en- 
tuavía» (todavía) «y nos churrasqueen á nosotros 
también...» {Javier de Viana; «Entre púrpuras-»: 
en el Suplem. del diario La Nación, de Bs. Aires, de 
i5 de mar. de 1906, 1.^ pág. ) 

♦ Me cebaron mate, me sirvieron un churrasco 
gordo, suculento, chorreando sangre, á la inglesa, v 
í Lucio V. Mansilla; Una Escurs. á los Indios Ran- 
queles ; t. II, p. 26. ) — « Mandé agrandar el fogón, se 
calentó agua, se pusieron unos churrascos, toma- 
mos mate y nos desayunamos. » ( Ob^-a y t. citados, 
p. 118. ) 

Esta voz está empleada en los pasajes de 
Fray Mocho (José S. Álvarez) insertos en 
los arts. Diablo y Guacho. 



CHURRASQUEAR, v. n. fam. Arg. Co- 
mer churrascos. |1 v. a. fam. Arg. Dividir 
una pieza de carne en churrascos. || v. a. 
fam. Arg. Dividirla cruda para hacer chu- 
rrascos. II V. a. fij,. y fam. Arg. Carnear. 

Esta voz está empleada en el pasaje del 
Sr. de Viana transcrito en el art. Chu- 
rrasco. 

«Siempre levantado el primero, con su presencia 
impedía que los peones se dejasen sorprender por la 
salida del sol tomando mate en la cocina ó churras- 
queando, en vez de estar ya ensillando para el re- 
punte matutino. ^> ( Yofruá; « Los Milagros de la Ar- 
gentina — El ojo del amo »; en La Nación, de Buenos 
Aires, de 1." dejul. de 1906; primer art. ) 

CHURREADA, s. f fam. Arg. El acto y 
efecto de chirrear ó churrearse. (V. Chu- 
rrear.) ¡I Armar auno una churreada. 
fr. fam. Arg. ( cap. fed. y pr. Bs. Aires.) 
Armar churria. ( V. Churria. ) 

CHURREAR, v. a. fam. Arg. (cap. fed. y 
pr. Bs. Aires.) Armar churria ( V. 
Churria. ) || v. n. fam. Arg. Soltar ó expe- 
ler el hombre ó el animal los excrementos 
en estado líquido. ¿ Se derivará de chorro ? || 
fam. Arg. Por ext., cagar. || r. fam. Arg^ 
Ensuciarse, hacer las necesidades corpora- 
les en la cama, la ropa, etc. 

CHURRETAZO. s. m. fam. Arg. Chu- 
rreada vehemente é improvisa. 

CHURRETE, s. com. fig. y fam. Arg. 
Pobre, insignificante, sin méritos ni valer 
personal. Úsase particularmente para mote- 
jar á una persona que pretende más de la 
que merece. Seguramente se deriva de la 
voz castell. churre, que suele ser en la ropa 
el triste blasón de los pobres de la más baja 
esfera social. \ Tomarlo á uno para el 
churrete, fr. fig y fam. Arg. Tomarla 
para la farra 

CHURRIA, s. f. fam. Arg. (cap. fed. y 
pr. Bs. Aires.) Mofa, burla y escarnio que 
se hace con palabras, acciones ó señales ex- 
teriores. Ú. en la fr. fam. armar á uno 
churria. || Tomarlo á uno para la chu- 
rria, fr. fam. Arg. (cap. fed. y pr. Bs. 
Aires.) Tomarlo para la farra. 

CHURRIENTO, TA. adj. fam.^r^. ApL 
á la persona ó animal que tiene diarrea 6 
que anda churreando frecuentemente. — 
« Que tiene churre », según la Acad. — La 
voz churre ( « de escurrir >-> ) la define así : 
«m. fam. Pringue gruesa y sucia que corre de 
una cosa grasa. || fig. y fam. Lo que se parece 
á ella». Nosotros no usamos en la dicha 
acep. el adj. churriento. 

CHURRINCHE. s. m. Arg. Pájaro del 
suborden de los dentirrostros, del tamaño 



CHUS 



CHUY 



16c 



de una golondrina, de color negro, ó pardo 
obscuro, y el pecho rojo. Según el señor 
Daniel Granada, « exornadas de fina escar- 
lata la cabezíi, cuello y cola ». Que tiene la 
cabeza en forma de una pera y de color en- 
carnado, lo dice el nombre científico pyro- 
cephalus ritbineus (Bodd. ) Cab. et Heine. 
Frecuenta mucho los alfalfares. « Los guara- 
níes le \i2iV(\^xs. guarapitá (pájaro rojo), y en 
Bs. Aires churrinche )). (Asara, citado 
por Granada.) El Dr. Rivarola dice cu- 
rrinche. ( V. el pasaje en el art. CURRIN- 
CHE.) 

CHUSCO, CA. La Acad. trae este nom- 
bre como adj., sin decir si se usa también 
como sustantivo. Entre nosotros es muy co- 
mún emplearlo de este último modo. El 
general Lucio V. Mansilla dice : 

«Pero, ¿qué tenía de extraño que un pobre indio 
creyese tales patrañas, cuando uno de mis ayudantes, 
el mayor Lemlenyi, creía, porque se lo había contado 
no sé qué chusco, que en Patagones hay unos Indios 
que tienen un rabo como de una cuarta, cuyos indios» 
( perdónele la Acad. al ameno escritor, en retribución 
de la salsa del cuento, esta construcción), « antes de 
sentarse en el suelo, hacen un pocito con el dedo, ó con 
el mismo rabo, para meterlo en él y estar con más 
comodidad?» (Una Escurs. á los Indios Ranqueles ; 
carta XVII.) 

El Dr. Miguel Cañé también lo usa como 
sustantivo: 

... <•< sólo entre nosotros se suele encontrar al 
chusco que endereza al extranjero camino del Once, 
cuando quiere ir al Retiro»... (Prosa Ligera ; Bs. 
Aires. i903, p. 209. ) 

CHUSCHAR. V. a. Arg. (pr. Rioj.) Ti- 
ronear á uno del pelo. — El Sr. Lafone Que- 
vedo, en su Tesoro de Cat.amarqueñis 
MOS, trae chuxchar, y le asigna este origen : 
« Cha, hacer ; chiis, temblar. Voz Quichua ». 
También registra chuschar como sinó- 
nimo 

CHUSCHO. s. m. Arg. Nierembergia 
hippomanica. Hierba de la familia de las so- 
lanáceas que crece en San Luis y Córdoba. 
Cuando empieza á brotar, es venenosa para 
los animales, por contener el alcaloide lla- 
mado hipomanina. « Produce á veces », 
dice el Dr. Jorge Hierónymus, « grandes es- 
tragos en los ganados, principalmente en el 
caballar y el lanar ». || Arg. Chucho, i.^ y 
2.^ aceps. I Chuscho de la sierra. Aro. 
Nierembergia montana Hieronymi, Hierba 
de la misma familia que la anterior, que 
crece en la sierra de Achala, prov. de Cór- 
doba. Es muy aliada de la Nierembergia 
hippomanica, pero menos venenosa. [I Arg. 
Nierembergia browllioides Gr. Hierba de 
la misma familia que las precedentes, que 
se cría en la sierra de Tucumán. « Parece », 
dice Hierónymus, « que es dañina hasta la 



misma miel que las abejas y avispas sacan 
de las flores de las especies citadas» (las 
tres anteriores (i.^, 3.^ y 4-^ aceps.) y la 
Nierembergia graveóle ns ). « Se refieren ca- 
sos », agrega este autor, « de envenenamiento 
producido por la miel elaborada por la avis- 
pa lachiguana, que procede de especies 
de Nierembergia^ . 

CHUSE. s. m. Arg. Tejido de hilos grue- 
sos de lana que fabrica la gente del campa 
á pala ó á peine, comúnmente con listas 6 
fajas de varios colores, y que sirve para al- 
fombrar el piso de las habitaciones. El te- 
jido á pala es más compacto y fuerte que el 
á peine. Se hace en tiras de distintos largos 
y de un ancho como de ochenta centíme- 
tros. II Arg. Cada una de estas tiras. — El 
Sr. Samuel A. Lafone Quevedo, en su obra 
Tesoro de Catamarqueñismos, trae chu- 
si, y lo define simplemente así: «Alfombra». 

CHUSMA, s. f. Arg. Dícese de los indios 
é indias sin importancia ni autoridad, que 
están bajo la dependencia de un cacique. 

«Al contrario, caciques y capitanejos, indios de im- 
portancia y chusma, cristianos asilados y cautivos, 
todos, todos nos trataban con la más cumplida finura 
araucana.» {Lucio V. Mansilla; Una Escurs. Á los- 
IxD. Ranqueles ; /. /, p. 265. ) 

CHUSMAJE, s. m. fam. Arg. Gente soez 
de la última clase. Es un término despecti- 
vo. 11 fam. Arg. Muchedumbre ó multitud de 
gente soez. 

CHUSNO. s. m. Arg. (prov. Córd.) 
MisTOL, 2.^ acep. 

CHUSPA, s. f. Arg. Vejiga, blanca ó co- 
loreada con humo de azafrán ó de azúcar, ó 
pintada, que llevan consigo nuestros paisa- 
nos, y en la cual echan el tabaco y ponen 
las hojas de papel ó de chala para armar 
los cigarrillos de su consumo diario. La boca 
suele ser ribeteada con cintas de colores y 
tener en sus bordes una jareta para abrirla y 
cerrarla. Las hay también de cuero de co- 
nejo, de nutria, etc., con un apéndice del 
mismo cuero que sirve para envolverlas. || 
Arg. Culebra ó taleguillo de cuero, largo y 
angosto, en que llevan ó guardan el direro 
la gente del campo. || pl. fam. Arg. Las 
partes genitales del hombre ó del animal 
macho, particularmente el escroto. 

« Sacó después su chuspa y armó un cigarro. » 
(Lucio V. Mansilla ; Una Escurs. á los Indios Ran- 
queles ; í. i, />. /2í). ) 

¡CHUY! Arg. interj. con que se mani- 
fiesta la sensación de un frío intenso. — 
« Hay », dice el Sr. Lafone Quevedo, « un 
verbo Chhuy, chhuni, ó Chhuy, chhuscuni, 
mojarse mucho, que puede contener la mis- 
ma raíz Chuy». 



164 



CHUZ 



CHUZ 



CHUYO, YA. adj. Arg. Arrugado, mar- 
chito, seco. Htgo chuyo, brazo chuyo. 

CHUZA, s. f. Arg. Es lo que la R. Acad. 
llama « chuzo » ( s. m. ) y define así : « Palo 
armado de una punta aguda de hierro, que 
se usa para defenderse y ofender ». Según la 
Acad., chuza es una voz de Méjico, que 
significa « lance en el juego del boHche y en 
el de billar, que consiste en derribar todos 
los palos de una vez y con sólo una bola ». 
13esconocida en la Rep. Arg. en esta acep. 

« Con este inesperado contingente quedaba consti- 
tuida la columna del greneral Saravia, que pudo sumar 
entonces, á lo más, 1,800 hombres, de los cuales más 
de la mitad armados con chuzas. » ( Ricardo Hogg; 
Una Tropilla de Misturaos ; p. 54. ) 



..., «estrechado por las chuzas de salvajes, dispu- 
tándose por inmolarlo, hace la promesa de consa- 
grarse al exclusivo servicio del Santuario» (de Lu- 
jan w< si se salva. « ( Pastor S. Obligado ; a El primer 
grabado {Su tradición)»; en el Siipl. Ilustr. de La 
Nací ')n, de Bs. Aires, de 15 de mar. de 1906: 1.^ pág.) 

CHUZO, ZA. adj. Arg. Giiañusco y como 
achicharrado ; que ha perdido la morbidez. 
Api. así á objetos animales como vegetales. 
Braso, carne, durazno, chuzos. ( V. 

GU AÑUSCO.) 

«Su trigo fué poco: mal sembrado y tarde, en tierra 
poco y mal preparada, no podía esperar gran cose- 
cha; muchos granos, por la mala calidad de la si- 
miente y su falta de limpieza, tenían carbón ó eran 
chuzos.» ( Yofruá ; «.Los Milagros de la Argenti- 
na»; primer art. en La Nació.n, de Bs Aires, de 9 
defebr. de 1907.) 




D 



DAN 



DAR 



DACTILOSCÓPICO, CA. adj. Ar¿: Dí- 
cese del sistema de identificación, ó lo que 
se refiere á él, por medio de las impresiones 
digitales. Fué inventado en el presente siglo 
por el profesor D. Juan Vucetich, muy cono- 
cido en la República Argentina, donde pres- 
ta actualmente sus importantes servicios 
profesionales. 

DAMA. — Soplar uno la dama á otro, 
fr. fig. y fam. Ar£: Frustrar inesperada- 
mente sus esperanzas en una pretensión ó 
negocio, obteniendo para sí lo que el otro 
buscaba. — «Soplar uno la dama á otro, 
fr. En el juego de damas, levantar y supri- 
mir la del contrario en pena de su omisión, 
cuando, teniendo pieza que comer con ella, 
no lo hizo. I fig. y fam. Casarse con la mu- 
jer pretendida de otro ú ofrecida á él. » 
(Dice. Acad.) En la i.^ acep. de la Acad., 
también corre en la Arg. La 2.^ está com- 
prendida en la nuestra, que es más general 

DAMASCA. s. f. Arg. Damasco (fruto) 
grande. 

DANDY. s. m. Arg. Joven elegante y ves- 
tido á la moda. Mucho se acerca el sentido 
de esta voz inglesa al de las castellanas ca- 
ballerete, lechuguino, sin uso en nuestro 
país. 

«Los dandys y coquetas, cuando exhiben 
En los teatros, las plazas y las calles 
Vistosos trajes y elegantes talles ; 
Ebrios, los pobres, van de vanidad ! 

Muñecos bien vestidos con que juega 
En su existencia frivola y ociosa 
Esa niña voluble y caprichosa 

Que llaman sociedad ! » 

( Joaquín Castellanos; Ei. Borracho. ) 

DAÑINO. — Piensa el dañino que 



todos andan por su camino. Arg. Re- 
frán equivalente al castellano, que registra 
la Acad. en su Diccionario y que también 
corre entre nosotros : Piensa el ladrón que 
todos son de su condición. 

DAR. — Darse, seguido de la preposi- 
ción con y un nombre de persona, se usa 
mucho en nuestro país para significar tener 
relación amistosa y estrecha con ella. || Al 
mejor se la doy, ó se la damos, ó se 
la daría, ó se la daríamos, fr. fig. y 
fam. (Arg.) con que se significa la imposi- 
bilidad ó la suma dificultad de saHr de una 
situación ó trance apurado. || Dar uno con- 
tra otro, ó contra una cosa. fr. Arg. Ata 
Carlos, combatirlos, impugnarlos. | Dar de 
barato una cosa. fr. fig. y fam. Arg. Acep- 
tar lo que es aparentemente contrario á lo 
que se pre.tende probar, para reforzar por 
otro lado la argumentación. || fr. fig. y fam. 
Arg. Prescindir de ella, hacer caso omiso 
de la misma. || Darle á uno por... fr. Arg. 
Seguida de algunos verbos en infinitivo, em- 
peñarse obstinadamente en ejecutar lo que 
éstos significan. Es análoga á ésta la siguiente 
acep. que asigna la R. Acad. al verbo dar 
como neutro : « Junto con algunos nombres 
y verbos, regidos de la prepos. en, empeñarse 
en ejecutar una cosa. Dio en este teína, lo- 
cura, manía. » También corre en la Arg. I 
Darle á uno unos buenos, fr. fig. y fam. 
Arg. Castigarlo, azotarlo bien. 

«Yo podía beber una botella de vino de una senta- 
da. Pero un cuerno, al mejor se la doy. » ( Lucio V. 
Mansüla ; Una Escurs. á los Indios Ranqueles ; Bs. 
Aires, t. J,p. 278. ) 

«... ; y en aquel choque, colaboró decisivamente el 
mismo elemento semita, el árabe español, que daba 



166 



DEB 



DEC 



contra su raza por amor á su tierra natal.» (ieo- 
poliío Lugones; El Imperio Jesuítico; Bs. Aires, 1904, 
pág. 15. ) 

«En el f(<ndo soy mucho más radical, y doy de ba- 
rato todas las panaceas democráticas y republica- 
nas»... {P. Groussac ; Roquk Sáenz Peña gandid. 

PARA PRESID, DE LA REPÚBL. ; 1909, p. 27. ) 

«Hace un año, en un gran baile sumamente fasti- 
dioso, te dio á ti mismo que me hablas, por enamorar 
á esa hermosa y buena criatura que se llama Julia 
X... » ( Miguel Cañé ; Pf^osa Ligera ; Bs, Aires, 1903, 
pág. 127. ) 

DARWINIANO, NA. adj. ^rjr. Pertene- 
ciente ó relativo á Darwin ó al darwinismo. 

«Los profundos estudios del historiador y arqueólo- 
go Carlos de Broses, de Breal, de Hovelac,»... «así 
como de otros muchos sabios, vienen á constituir ver- 
daderas comprobaciones de la exacta aplicación que 
tiene la teoría « darwíniana » al desenvolvimiento de 
Ins lenguas.» {Juan B. Selva; El Castellano en 
A.viÉRicA — Su Evolución ; La Plata, 1906, p. 16.) 

DARWINISMO. s.m. Ar¿: Teoría ó es- 
cuela transformista de Carlos Roberto Dar- 
win, naturalista inglés del siglo xix. 

«A la luz del «darwinismo» ha estudiado el sabio 
Lyell la Geología, llegando á confirmar que bástalos 
elementos que dan vida á la Tierra han luchado por 
superarse.^» (Juan B. Selva; El Castellano en Amé- 
rica — Su Evolución ; La Plata, 1906, p. 12. ) 

DEBACLE ( Voz franc.) s. f. Arg. Ruina, 
desastre. |i Arg. Fracaso en un negocio ó 
empresa. 

El diario La Nación, de Bs. Aires, de 28 
de enero de 1902, en «Ecos del día», trae 
esta voz como esdriijula. Este acento es pro- 
bablemente el agudo de la forma francesa, 
el que, en castell., hace aquí esdrújula la pa- 
labra, por lo que creemos debe suprimirse, 

DEBER, s. m. Ar^^. Tarea, obra ó trabajo 
que, fuera de la lección ordinaria, designa 
el maestro á los discípulos para que lo hagan 
fuera de clase. 

DEBUT, s. m. Arg. Estreno de una per- 
sona en un acto, representación ó espec- 
táculo público. (V. Debutar.) 

«Mañana hará su debut Bend'Orlindo, producto de 
Bolívar, hermano de Paolín, campeón del turi orien- 
tal,» {Semanario de Bs. Aires Caras y Caretas, de 
19 de marzo de 1904; «Sports».) 

«Una campaña más todavía sobre Tucumán contra 
el general Madrid completó el debut ó exhibición de 
este nuevo Emir de los pastores.» {Domingo F. Sar- 
miento; Civilización y Barbarie; cap. VIII.) 

En La Nación de Bs. Aires de 25 de 
febr. de 1906, secc. «Teatros y conciertos», 
se encuentra este subtítulo : « Debuts de 
compañías » . — El mismo diario, n.° corres- 
pondiente al 21 de sept. de 1906, secc. nom- 
brada, suelto titulado «Debut de Amalia de 
Roma» , emplea indistintamente las palabras 
debut y estreno. 

DEBUTANTE, p. a. de debutar. Arg. 
Que debuta. Ú. t. c. s. com. 



..., «y los artistas fueron calurosamente aplaudidos, 
lo mismo que el maestro Soler, debutante como di- 
rector de orquesta. » ( Diario La Nación, de Bs. Aires, 
de 19 de mayo de 1906 ; « Teatros y conciertos».) 

DEBUTAR. (Del franc. Debuter.) v, n. 
Arg. Tratándose de un acto, representa- 
ción ó espectáculo público, llevarlos á efec- 
to por primera vez ; estrenarse. — Es ya esta 
voz muy corriente en nuestro país ; no hay 
diario ni persona que no la use, como asi- 
mismo el sustantivo Debut. 

«La compañía en que figura la Barrientos, debutó 
esta noche en el Rivera Indarte, obteniendo gran éxi- 
to.» {Diario La Nación, de Bs. Aires, de 29 de agos- 
to de 1902 ; correspond. telegr. de Córdoba. ) 

«Debutó, y lo más serio del país 
largó una carcajada colosal. 
No es raro, pues, que al ver su original 
vis cómica le pidan siempre bis.» 

(Semanario de Bs. Aires Caras y Caretas, de 11 
de jun. de 1904; «José Rubio >>; «Caricaturas con- 
temporáneas».) 

«Mañana por la noche debutará, en el teatro de la 
Comedia la primera tiple cómica señorita Mercedes 
Ramos,»... (,La Prensa, de Bs. Aires, de 9 de jiil. de 
1907; secc. « Arte y Teatro ». ) 

Esta voz está empleada en el pasaje de 
La Argentina inserto en el art. Sport. 

DECADENTE, adj. Arg. Perteneciente 
ó relativo al decadentismo. ( V. DECADEN- 
TISMO.) II s. com. Arg. El que sigue ó sos- 
tiene este sistema. Ú. t. c. adj. 

DECADENTISMO, s. m. Arg. Sistema 
literario que siguen ciertos escritores moder- 
nos, y que consiste en no expresar con sen- 
cillez los conceptos, sino en un lenguaje en 
que campean voces extrañas, figuras y frases 
enfáticas en forma de enigma, alusiones á 
secas y sin explicación, y giros y rodeos que 
no descubren sino con mucho esfuerzo el 
pensamiento del autor. El decadentismo 
es algo así como una restauración ó resur- 
gimiento del antiguo culteranismo ó gongo- 
rismo español. 

DECÁGRAMO. s. m. Arg. Decagramo 
(voz grave). 

DECALITRO, s. m. Arg. Decalitro. Los 
argentinos hacemos esdrújula esta voz llana. 

DECEPCIÓN, s. f, Arg. Desengaño, co- 
nocimiento con que viene uno á descubrir 
el engaño en que estaba y que era para él 
ilusión, halago ó deleite. || Arg. Efecto de 
este desengaño en el ánimo. — (( Decep- 
ción. ( Del lat. deceptio.) f. Engaño. » (Dice. 
Acad.) No corre en la Arg. en esta acep. 

DECEPCIONADO, DA. p. p. de decepcio- 
nar. Arg. 

DECEPCIONAR, v. a. Arg. Causar de- 
cepción. 



DED 



DEL 



167 



DECÍGRAMO. s. m. Arg. Decigramo; 
voz llana que los argentinos hacemos esdrú- 
jula. 

DECILITRO, s. m. Arg. Decilitro (voz 
llana). 

DECIR.— Como quien dice... fr. fig. 
Arg. Denota el alcance ó significado de un 
hecho ó un dicho, comparándolo con otro 
que viene á ser el término directo del verbo 
decir. I Como quien dice nada. expr. 
(Arg) con que se denota que es cosa de 
consideración lo que se ha dicho ó va á 
decirse. || También indica no ser cosa fácil 
6 baladí aquello de que se trata, sino muy 
difícil ó impoitante. La R. Acad. trae en es- 
tas aceps. la expr. Como quien no dice nada, 
que también corre en la Arg. || Dígase lo 
que se quiera. Arg. expr. que denota se- 
guridad de lo que se afirma, no haciendo 
caso de lo que pueda decirse en contrario. 1| 
I No te digo ! expr. fam. (Arg.) con que se 
nota ó censura irónicamente la petulancia de 
una persona que se jacta ó hace alarde de 
lo que no es capaz ]| expr. fam. Arg. \ No 
te digo nada ! || ¡ No te digo nada ! 
expr. fam. (Arg.) con que se manifiesta en- 
fáticamente admiración ó aplauso entusiasta 
por una cosa que no se esperaba. ¡| Que 
diga, fr íam. Arg. (cap.fed.) Sirve para 
hacerse uno mismo una corrección á lo que 
acaba de expresar, significando « quiero de- 
cir », viniendo en seguida la expresión co- 
rrectiva. 

«Por lo demás, dígrase lo que se quiera, el cam- 
bio de estación es siempre un fenómeno digno de la 
atención de los aficionados á la meteorología, ... » {Ar- 
turo Giménes Pastor ; «'sinfonía»; e« Caras y Ca- 
retas, de 16 de abr. de 1904.) 

DECLARATORIA, s. f. Arg. Declara- 
ción, manifestación de una cosa hecha pú- 
blicamente por una autoridad constituida. 

« i Honor á las provincias del Norte, que en la época 
má*; calamitosa de la Revolución, cuando el Congreso 
de Tucumán, producto del cansancio más bien que de 
la fe, trazaba con colores sombríos el cuadro de una 
situación desesperada, apoyaron la declaratoria de 
la Independencia que inspiraron San Martín y Bel- 
grano ! » ( Bartolomé Mitre. ) 

DEDO. —Como dedo al culo. loe. fig. 
y fam. Arg. Dícese de una cosa que viene 
muy bien ó de perilla. || Chuparse uno el 
•dedo, o los dedos, fr. fig. y fam. Arg. Es- 
tar distraído, descuidado, desprevenido de 
un daño, peligro ó engaño que le amenaza. 
— ((Chuparse uno los dedos, fr. fig. y 
fam. Comer, decir, hacer ú oir una cosa con 
mucho gusto. » (Dice. Acad.) || Estar, ó 
ser, una cosa hecha á dedo, fr fig. y 
fam. Arg. Ser deforme, irregular ó muy de- 
fectuosa. II No verle uno á otro dedos 



para organista, fr. fig. y fam. Arg. Ú. 
para significar que una persona no tiene de- 
dos para organista. || Tener uno dedos 
para organista, fr. fig. y fam. Arg. Te- 
ner habilidad ó destreza para hacer una 
cosa. Ú. m. en proposiciones negativas (V. 
Darle el naipe á uno para una cosa.) 
II Tener uno malos dedos para orga- 
nista, fr. fig y íam. Arg. No tener dedos 
para organista.— (i Tener uno malos de- 
dos para organista, fr. fig. y fam. No ser 
á propósito para el destino á que quiere de- 
dicarse ó en que está empleado. » (Dice. 
Acad.) Esta acep. es menos comprensiva 
que la nuestra; pues refiriéndonos á uno á 
quien, por ejemplo, se le pide accidental- 
mente que haga una cosa, sin tener habili- 
dad para ello, decimos los argentinos que 
tiene malos dedos para organista, 
sin embargo de que. á estar á la definición 
de la Acad., no sería este el caso de usar la 
frase. 

«Crees que me chupo el dedo y no estoy al co- 
rriente de los asuntos bursátiles?» {Julián Martel; 
La Bolsa; Bs. Aires, 1905, p. 151.) 

DEDUCIR. Véanse las formas viciosas de 
este verbo usadas en la Arg., en el art. Pro- 
ducir. 

DEGRINGOLADE. (Voz franc.) s. f. fig. 
Arg. Salto, caída, brinco ruinoso. 

<vDespuésde éste, viene, como excepcional, el del 
año anterior, con ciento sesenta mil inmigrantes, cifra 
máxima registrada hasta ahora en períodos norma- 
les.— El lector comente por sí solo estas cifras, y él 
dirá si ellas autorizan á augurar que el país se hunde, 
bajo esta degringrolade inmigratoria.» (Diario La 
Nación, de Bs. Aires, de 28 de enero de 1902; «.Ecos 
del día».) 

DEJAR. — Dejar á uno chiquito, fr. 
fig. y fam. Arg. Aventajarlo mucho en una 
habilidad ó destreza. 

...; f< la tiradora india Princesa (sic) Oklahoma dejó 
chiquitos á los mejores tiradores de fusil, haciendo 
una hermosa serie de dificilísimos blancos al aire.» 
(La Arge.ntina, de 20 de dic. de 1909; «Crónica y cri- 
tica de teatros y conciertos ».) 

DELANTAR. s. m. Arg. Delantal. Las 
dos formas corren en la Arg. La primera es 
muy usada entre la gente inculta. 

DELANTERA.— Ganar á uno la de- 
lantera, fr. fam. Arg. Adelantársele. || fig. 
y fam. Arg. Aventajarle. |j fig. y fam. Ai^g. 
Anticipársele en una solicitud, empresa ó 
negocio.— En estas tres aceps., trae la Acad. 
Coger, ó tomar, á uno la delantera. Con el 
verbo tomar, se usa también entre nosotros 
esta frase. 

«Allá» (en Bs. Aires ), «el beato Bolaños le habla 
granado» (á San Francisco Solano) «la delantera.).' 

{Palabras que don Pastor S. Obligado pone en boca 
de un acólito porteño, en su articulo titulado «¿Lie- 



168 



DEP 



DES 



.e;d San Francisco?»; en el Suplemento de La Nación, 
de Bs. Aires, de 26 defebr. de 1903.) 

DELICADEZA, s. f. Ar¿. Susceptibili- 
dad. (V.J 

DELICTUOSO, SA. (Del lat. delictum, 
delicti, delito, y de la voz castell. ant. delic- 
io.) adj. Arg. Que incluye en sí delito. Un 
acto delictuoso. 

..., «como si se tratara de algo tan delictnoso que 
no debiera ser conocido »... (La Prensa, de Bs. Aires, 
de 14 de mar 8. de 1909; primer art, en la secc. « Ac- 
tualidad».) 

DELINEAR, v. a. fig. Arg. Bosquejarlas 
particularidades más notables de un concep- 
to ó idea. He delineado á gra7ides rasgos 
el pensamie7ito del autor. — La Acad. trae 
este verbo solamente en su sentido recto. — 
Véase la forma incorrecta como se conjuga 
este verbo, en el art. Alinear. 

DEMONIO. —Dársele, ó no dársele, 
á uno, un demonio de, ó por, una cosa, 
fr. fig. y fam. Arg. No dársele nada de ella. 
II Importársele, ó no importársele, 
á uno, un demonio de una cosa. fr. fig. y 
fam. Arg. Dársele un demonio, ó no 
dársele un pito ó un bledo, de ella. 

« Un inmenso gentío <'<pujaba desesperado por llegar 
al mostrador» sin importársele un demonio que el 

termómetro marcara más de treinta y seis grados so- 
bre cero.» {José Bálsamo; «Espectáculos^!); en La Na- 
ción, de Bs. Aires, de 20 dejun. de 1906; primer ar- 
ticulo.) 

DENEGACIÓN, s. f. Acción y efecto de 
denegarse. ( V. DENEGARSE. ) — La Acad. 
define así este nombre : « Acción y efecto 
de denegar ». 

DENEGARSE, v. r. Arg. Excusarse de 
hacer una cosa, ó repugnar el introducirse 
ó mezclarse en ella. Corresponde exacta- 
mente al verbo castell. negarse, que también 
usamos nosotros. — La Acad. trae el verbo 
denegar como activo, en la acep. de « No 
conceder lo que se pide ó solicita ». De raro 
uso en la Rep. Arg. 

DENTAR. — V. su uso en la Arg., en el 
art. Cimentar. 

DENTÍRROSTRO, TRA. (Del lat. dejts, 
dentis, diente, y rostrum, rostri, pico de 
las aves.) adj. Zool.Arg. Dícese de las aves 
que tienen un diente en la punta del pico, 
como el zorzal, la viudita, el churrinche, etc. 

DENTRÍFICO CA. adj. Arg. La voz co- 
rrecta, y que también corre en la Arg., es 
dentífrico, ca ( del lat. de7is, dentis, diente, 
y fricare, frotar). 

DEPARTAMENTO, s. m. Arg. Cada 
una de las divisiones políticas de las provin- 
cias y territorios nacionales ó gobernacio- 



nes. En la prov. de Bs. Aires, estas divisio- 
nes se llaman partidos. (V. Distrito, Pe- 
danía y Cuartel, ) 

DEPONER. — La 2.^ pers. de sig. del 
imperat. es depon, no depone, como suele 
decirse. 

DEPRIMENTE. Arg. p. a. de depi^imir, 
en la acep. fig. de humillar, rebajar 

DERRUMBE, s. m Arg. Derrumba- 
miento. Ú. las dos formas. 

DESAGUISADO s. m. fig. y fam. Arg. 
Desarreglo, desorden ó descompostura de 
una cosa por arreglar ó componer esta ú 
otra. Ya hiciste un desaguisado. || fig. y 
fam. Arg. En general, cualquier trastorno,, 
confusión ó desorden. || fig. y fam. Arg. Bo- 
chinche, barullo, desorden. — «Desagui- 
sado, da. (De des, negat., y aguisado.) adj. 
Hecho contra la ley ó la razón. || ant. Des- 
proporcionado, exorbitante. || ant. Intrépido, 
osado, insóleme. || m. Agravio, denuesto,, 
acción descomedida. » (Dice. Acad.) En 
ninguna de estas aceps corre en la Rep. Arg. 

«Yo estaba tentado de llamar á mis oficiales y asis- 
tentes, porque francamente, recelaba un desaguisa- 
do. » {Lucio V. Mansilla; Una Escurs. á i.os Indios 
Ranqueles ; 1870, t. II, p. 14. ) 

DESAHUCIAR. — Como la h de este 
verbo separa las vocales a, u, éstas no pue- 
den formar diptongo. Sin embargo, el uso 
general en la Arg. es éste, diciéndose: des- 
áu-cio, des-áu-cias,des-áu-cia, des- 
áu-cian;des-áu-cie, des-áu-cies, etc.; 
en lugar de des-a-hú-cio, des-a-hú- 
cias, etc.; aunque no debe ponerse acento 
ortográfico, que lo hemos marcado nosotros 
para hacer ver dónde ha de cargarse el acen- 
to prosódico. 

DESAPERCIBIDO, DA. adj. Ai-g. Inad- 
vertido; sin que se note, repare ú observe. 
Ú mucho en la frase pasar desaperci- 
bida una cosa. || Arg. Que no ve ó advierte 
la proximidad de un peligro. — « Desaper- 
cibido, da. adj. Desprevenido, desprovisto 
de lo necesario. » (Dice. Acad.) También 
se usa alguna vez en la Arg. en esta acep. 

Esta voz está empleada en nuestra acep. 
en el pasaje del señor Rivarola transcrito e» 
nuestro art. Calaverada. 

« ..., la tripulación reunida en torno del escaso fuego- 
vuelve maquinalmente la vista hacia el sud al más 
lijero susurro del viento que ajita las j^erbas secas, 
para hundir sus miradas en las tinieblas profundas de 
ía noche, en busca de los bultos siniestros de la horda 
salvaje que puede de un momento á otro sorprenderla 
desapercibida.» {Domingo F. Sarmiento; Civiliza- 
ción I Barbarie; cap. I.) 

«Es posible que estos hechos pasen desaperoibi- 

dos al Ministerio del Tesoro.» {Dr. Roque Sdens 
Peña; Derecho Públ. Americ; Bs. Aires, 1905, p. 31.) 



DES 



DES 



169 



DESAPRETAR. — V. su uso en la Arg., 
en el art. CiMEXTAR. 

DESARRAIGAMIENTO . s m. Des- 
arraigo; acción y efecto de desarraigar ó 
desarraigarse. La Acad. trae la primera forma 
como ant. En la Arg. corren las dos. 



« Su figuración ambigua de caudillo oficial desca- 
lificado, »... (La Prensa, ele 23 dejttii. de 1907 ; pri- 
mer art.) 

DESCALIFICADOR, RA. adj. Ar^. Que 
descalifica. 



« Por decenas se cuentan los hombres de significa- 
ción que por esa sola causa cayeron en desgracia y 
T^T^r. » T-.TÍ T-xrr-v A T-. T r 1 A fueron inscriptos en el índice descaliflcador.» (La 

DESARRENDAR. — V. su uso en la Arg., ^ Pre.nsa, de Bs. Aires, de 24 de sept. de 1907; primer 

en el art. Cimentar. «''^•) 



DESBANDARSE. (De « bandada » ó 
«banda».) v. r. Arg. Desparramarse una 
bandada, volando unas aves para un lado y 
otras para otro. ¡| A)^g. Por ext., retirarse 
inesperadamente ó de improviso todas las 
personas que forman una reunión ó congreso, 
ó un número considerable de ellas. — « Des- 
bandarse, r. Mil. Dejar y desamparar los 
soldados las banderas. » (Acad.) 

DESBANDE, s. m. Arg. Acción y efecto 
de desbandarse, en las aceps. que damos 
nosotros á este verbo, y en la de la Acad.; 
desbandada según ésta. 

« Cerrado el debate sobre el dichoso art. 22 de la ley 
electoral, se produjo el desbande inmediatamente, y 
cuando hubo de votarse el dictamen de la comisión de 
legislación sobre reforma del sistema hipotecario, la 
cámara había quedado sin número. » ( Diario La Na- 
ción, de Bs. Aires, de 2 de diciembre de 1902 ; sec- 
ción «Notas parlamentarias», subtitulo 11^ Diputa- 
dos ».) 

« La plaza Pueyrredón, de Flores, se vio favorecida 
anoche por una crecida concurrencia, que se congregó 
en sus avenidas hasta las doce, hora en que la llus'ia 
produjo el desbande. » ( Diario La Razón, de Bs. Ai- 
res, de 4 de mar. de 1907 ; secc. « Mundo Social ».) 

DESBARRANCADO, DA. p. p. de des- 
barrancar y desbarrafícarse. 

DESBARRANCAR, v, a. Arg. Hacer 
caer á una persona ó un animal de una ba- 
rranca. Ú. m c. r. 

DESBORDAMIENTO, s, m. fig. Arg. Ac- 
ción y efecto de desbordar y desbordarse, 
en nuestra acep. fig. 

DESBORDANTE, p. a. de desbordar y 
desbordarse. Arg. 

«Los privilegios de la mujer en esta tierra, rica de 
savia, desbordante de elementos generosos, »... ( Ca- 
rolina; " La mujer triunfa )>; en La Nación, de Bs. 
Aires, de 24 de jun. de 1906 ; primer art.) 

Esta voz está empleada en el pasaje del 
señor Ayarragaray inserto en el art. Aquí 
LATAR de este Dice. 

DESBORDAR, v. n. fig. Arg. Tratándose 
de pasiones, afectos, etc., manifestarse vio- 
lentamente. Ú. t. c. r. 

DESCALIFICADO, DA. (De des y califi- 
cado.) p. p. del verbo descalificar. \\ adj. 
Arg. Dícese de la persona sin autoridad y 
sin mérito y que ha perdido, ó no tiene, el 
respeto de los demás. 



DESCALIFICAR, (De des y calificar.) 
V. a. Arg. Perder la confianza y estimación 
que se tenía de una persona. |1 Arg. Decla- 
rar ó conceptuar ínfima ó de muy inferior 
calidad ó condición una cosa con relación á 
las demás de su línea ó especie. 

DESCOLGARSE, v. r. fig. y fam. Arg. 
Correr, acudir presurosamente hacia un 
punto determinado muchas personas ó ani- 
males, atraídos por algún interés. 

«Como López no es lerdo, y conoció la intención, 
tocó auxilio y se descolg^arou varios colegas, que 
consiguieron reducir al guapo, llevándolo á la som- 
bra. » ( La Razón, Bs. Aires, 30 de nov.de 1907; 
secc. «.Policía-».) 

DESCONCERTADOR, RA. adj. Arg. 
Que desconcierta, en las aceps. de la Acad. 
y en la nuestra. — La Acad. lo da sólo como 
sustantivo: «Desconcertador, m. El que 
desconcierta». 

«Y es que además de las cualidades nativas y ad- 
venticias, su vida» (de Belisario Méndez), «en I0& 
últimos diez aflos, ha ofrecido los aspectos más ines- 
perados y desconcertadores. Muerto Del Valle y 
dispersada á los cuatro vientos la falange juvenil que 
lo rodeaba y era su esperanza y su entusiasmo de pa- 
triota, Belisario, opositor siempre, tuvo, sin embargo, 
su entrada en el Congreso. A poco pronunció aquel 
sonado discurso contra los caudillajes de provincia, 
que reveló en él un orador de buena cepa. Después, el 
silencio. >> ( Martin Aldao ; «-El Errantes ; en La Na- 
ción, de Bs. Aires, de 12 de mayo de 1906. ) 

DESCONCERTAR, v. a, fig, Ar¿. Tur- 
bar ó confundir á uno de manera que no 
acierte á explicarse. 

DESCOSIDO, DA. adj. fig. y fam. Arg. 
Dícese de^ la persona que se pee con fre- 
cuencia. Ú. t, c. s. — La Acad. registra en 
su Dice, el verbo reflexivo descoserse en la 
acep. fig. y fam. de « Ventosear ». También 
lo usamos nosotros en el mismo sentido, 

DESCUAJARINGADO, DA. adj, Arg. 
« Dícese de la persona que lleva el vestido 
desarreglado y mal ceñido. Ú. t. c. s. — Lo 
mismo en Chile (Solar') y en el Perú (Paz- 
Soldá?t). » (Granada. ) — En Chile, como 
entre nosotros, se dice también, según el 
Sr. Granada, descuajeringado. \\ Arg. Apli- 
cado á un mueble, desarmado, en mal esta- 
do. ( V. Descuajeringado. ) — Véase en 
Descuajaringarse la acep. que la R. Acad. 
da á este verbo. No deja de haber mucha 



170 



DES 



DES 



analogía y semejanza entre el sentido de este 
verbo y el de nuestro adj. en su i.^ acep., 
por implicar ambos una traza desairada de 
la persona. 

DESCUAJARINGARSE, v. r. fam. Ar£. 
« Hablando de objetos que están armados 
en vago, desvencijarse, deshacerse. Llévalo 
con cuidado ; no vaya á descuajaringar- 
se. — También descuajeringarse . » (Da- 
niel Granada ; VocAB. Ríoplat. Razona- 
do.) — ((Descuajaringarse, r. fam. Re- 
lajarse las partes del cuerpo por efecto de 
cansancio. Ú. sólo hiperbólicamente. » (Dice. 
Acad.J No corre en la Arg. en esta acep. de 
la Acad. 

DESCUAJERINGADO, DA. adj. Arg. 
Descuajaringado. El Sr. Lafone Quevedo 
trae solamente descuajeringado en su 
Tesoro de Catamarqueñismos, y en la 
única acep. de « desarmado, en mal estado, 
si es un mueble». (V. Descuajaringado.) 

DESCUAJERINGARSE, v. r. Arg. Des- 
cuajaringarse en nuestra acep. (V. esta 
palabra.) 

DESCUERADOR, RA. adj. Arg. Deso- 
llador, que desuella ó descuera. Ú. t. c. s. 

... « y de allí» (del campamento de Potha) «manda- 
mos un carro á recoger á Heller.^las pieles y los des- 
oueradores.» (Teodoro Roosével; «Casando en 
África»; La Nación, de Bs. Aires, de 22 de dic. de 
1909. ) 

DESCUERAR v. a. Arg. Cuerear. 

DESDENTAR. — V. su uso en la Arg., 
en el art. Cimentar. 

DESDOBLAR. — Véase su uso en la Arg., 
en el art. Toser. 

DESEMBARAZAR, v. n. Arg. Parir la 
mujer, dar á luz en tiempo oportuno el feto 
que tenía concebido. — La Acad. trae este 
verbo sólo como activo y como reflejo y en 
otras aceps., en las que también lo emplea- 
mos nosotros. 

DESEMBARAZO, s. m. Ai^g. Alumbra- 
miento, parto de la mujer. 

DESEMPEDRAR. — V. su uso en la Arg., 
en el art. Cimentar. 

DESENREDAR. — Véase su uso por la 
gente del pueblo, en el art. Celebrar. 

DESERTAR — Véase cómo se conjuga 
este verbo entre la gente del pueblo y cuáles 
son las formas correctas correspondientes, 
en el art. Celebrar. 

DESFONDARSE, v. r. fig. y fam. Arg. 
Peerse. Ú. comúnmente en gerundio, con el 
verbo estar. 



DESGARITADO, DA. adj. A?'g. Desper- 
digado, separado de los demás de su com- 
pañía, sean personas ó animales. Ú. ordina- 
riamente con el verbo andar. — La Acad. 
trae el verbo desgaritar («de descarriar^), 
que no usamos nosotros, en estas aceps. : 
« n. Perder el rumbo. Ú. m. c. r. || r. Sepa- 
rarse la res de la madrina ó del sitio donde 
está recogida. Ú. t. c. a. || fig. No seguir la 
idea é intento que se había empezado. >; 
Véase en el lugar correspondiente lo que 
entiende la Acad. por madri?ia, y lo que en- 
tendemos nosotros. 

DESGARRADOR, RA. adj. fig. Arg. 
Conmovedor, que causa un dolor intenso, 
una honda impresión moral ; como el asesi- 
nato de una familia, el cuadro que presenta 
la estancia con los cadáveres ensangrentados 
de las víctimas, etc. 

DESGARRETAR. v. a. Arg. Hacer una 
incisión ó tajo en el garrón paia que el ani- 
mal no pueda huir ni dar patadas, lo que 
suele hacerse para matarlo con facilidad. No 
equivale este verbo al castell. desjarretar, 
porque cortar las piernas por el jarrete es 
distinto de cortarlas por el garrón. 

DESGRACIA, s. f. Arg. Llámase así. re- 
ferido al hombre y á la mujer, al hecho de 
tener un hijo fuera de matrimonio. 

DESGRACIARSE, v. r. Arg. Cagarse, 
ensuciarse uno en sus propias ropas. |] Des- 
graciarse una persona con otra. fr. Arg. 
Hacerle á ésta un daño. || Desgraciarse un 
hombre con una mujer, ó viceversa, fr. Arg. 
Tener un hijo natural. 

« Una noche casi me desgrraclé con mi suegro. — 
Si no es por Regina le meto el alfajor hasta el cabo 
por mal hablado.» {Lucio V. Mansilla ; Una Escurs. 
Á LOS I.NDios Ranqueles; Bs. Aires, 1870, t. /, p. 295.) 
— « Entonces, tuvo una hija? le dije. — Sí, mi_ Coro- 
nel, me contestó. No le conté antes que noshabiamoB 
desgrraolado ? » (Autor, obra y tomo citados; pá- 
gina 319. ) 

DESGREÑADO, DA. adj. Arg. Con los 
cabellos descompuestos, desordenados. La 
cabeza desgreñada. — La Acad. trae el 
verbo desgreñar, como activo y como refle- 
xivo, en la acep. de « descomponer, desor- 
denar los cabellos » ; pero no el adj. En la 
Arg. sólo corre éste. 

DESGUAÑANGADO, DA. adj. Arg. 
Descuajaringado, i.*^ acep. (V. esta 
vos. ) 

DESGUAÑINGADO , DA. adj. Arg 
Desguañangado. 

DÉSHABILLÉ, LLÉE. ( Voz. franc. que 
significa desnudo.) adj. Arg. Desarreglado, 
de trapillo. 



DES 



DES 



171 



DESILUSIÓxM. (De des, é üusíon.J s. f. 
Arg-. Pérdida de una ilusión. || Ar^: Efecto 
penoso que causa en el ánimo. 

DESILUSIONADO, DA. Arg: p. p. de 
desilusionar . 

DESILUSIONAR, v. a. Arg. Hacer per- 
der la ilusión ó esperanza que se tenía de 
una cosa. Ú. t. c. r. 

DESMEMBRAMIENTO, s. m. Arg. Des- 
membración; acción y efecto de desmem- 
brar ó desmembrarse. La Acad. trae como 
ant. la primera forma. Los argentinos la usa- 
mos mucho más que la segunda. 

DESMEMBRAR. — V. su uso en la Arg., 
en el art. Cimentar. 

DESMENTIDO, s. m. Arg. Acción de 
desmentir; desmentida (f ), voz sin uso en 
la Arg. 

DESMONETIZADO, DA. p. p. del v. 

desmonetizar, nuestra acep. Arg. 

..., «desmonetizado para prestar un socorro polí- 
tico hasta en los momentos supremos.» (L\ Prensa, 
de Bs. Aires, de 19 de dic. de 1907; « Las dos opinio- 
nes •<•; primer art. ) 

DESMONETIZAR, v. a. fig. Arg. Desca- 
lificar, desconceptuar, desacreditar. — «Des- 
monetizar. (De des priv. y mojietizar, 
2.°- acep.) a. Abolir el empleo de un metal 
parala acuñación de moneda.. »f -Dice. Acad.) 
La 2 ^ acep. de monetizar, según la Acad., 
es « amonedar », ó « reducir á moneda algún 
metal ». 

DESMONTADO, DA. adj. Arg. Que no 
tiene caballo, ó caballos, cuando los necesi- 
ta, para montar. 

«Pero las monturas y los buques con víveres son 
indispeni^ables. El entusiasmo puede conducir á un 
hombre á la muerte si es preciso, pero no á atravesar 
el Plata á nado, ó á combatir á Rosas desmontado. » 
( Carta del general Lavalle, de 26 de jiü. de 1839, al 
Dr. J. B. Alberdi; Escritos Póst. de éste, t. XIII, 
1900, p. 590 ) 

DESOCUPARSE, v. r. Arg. Parir la mu- 
jer. Parir es una voz que, por considerarse 
ordinaria en sociedad, no se usa entre nos- 
otros sino referida á los animales. 

DESPABILADERA. s. f. Arg. Despabila- 
deras (pl. ). Las dos formas corren en la Arg. 

DESPACIO, adv. m. Arg. Quedo (sin 
uso en la Arg.); con voz baja ó que apenas 
se oiga. Hablar despacio, para los argen- 
tinos, es hablar en voz baja ; y para los cas- 
tellanos, hablar lentamente, poco á poco. No 
es desconocida tampoco, en la Arg , en esta 
acep.; pero su empleo, así, es muy raro. 

DESPAREJAR, v. a. Arg. Hacer despa- 
reja (i.^ y 2.^ aceps. nuestras ) una cosa. CV. 
Desparejo.) 



DESPAREJO, JA. adj. Arg. No parejo, 
no igual ni uniforme. Una tira despareja, 
más ancha en unas partes que en otras. || 
Arg. Dícese del terreno desigual ó no llano. 
Suelo desparejo. !| fig. Arg. Inconstante, 
vario. Dícese del tiempo, del genio, etc. — 
En todas estas aceps. corresponde al adj. 
castell. desigual. — La Acad. trae el verbo' 
desparejar \)Q)X « deshacer una pareja». No 
corre en la Re.p. Arg. 

DESPAREJURA, s. f. Arg. Desigualdad 
chocante en una cosa material, como el re- 
voque de una pared, el corte del cabello, etc. 

DESPARRAMAR, v. a. Arg. Separar co- 
sas que estaban juntas ó amontonadas, ex- 
tendiéndolas i>or muchas partes. Despa- 
rramar la ropa. Desparramiar los pa- 
peles sobre la mesa. || v. a. Arg. Extender 
una cosa de modo que quede menos espesa 
ó más rala, ocupando una superficie mayor. 
Desparramar la tinta. Desparramar 
la goma, para pegar. Ú. t. c r. || v. a. fig. y 
fam. Arg. Publicar, divulgar, particularmen- 
te en la conversación, una noticia ó especie 
que por su naturaleza debía conservarse en 
secreto. — (( Desparramar. (De de pre- 
pos., y el lat. sparsim, esparcidamente.) a. 
Echar por el suelo una cosa, extendiéndola 
por muchar partes. || fig. Disipar la hacienda, 
malbaratarla, malgastarla. || r. Esparcirse, ex- 
tenderse. II Distraerse, disiparse. » (Dice. 
Acad.) — La i.^ acep. nuestra es más com- 
prensiva que la i.^ de la Acad. 

DESPARRAMO, s. m. Arg. Acción y 
efecto de desparramar, i.^ acep. nuestra y 
i.'^ y 2.^ de la Acad. 

«Me fueron á prender. Eran cuatro de la partida. 
Qué me habían de tomar ! Sabía bien que me iba en la 
parada el número uno. Hice un desparramo y me ful 
á los montoneros. » (Lucio V. Mansilla; Una Esclrs. 
Á LOS Indios Ranquei.es ; Bs. Aires, 1870, t. II, p. 77; 
palabras que pone en boca de un gancho pttnt ano.) 

DESPENAR, v. a. Arg. Matar, acabar 
con la vida de una persona ó animal que 
está sufriendo, dando fin á sus padecimien- 
tos. ( V. Ultimar. ) — La R. Acad. trae 
este verbo en la acep. de « sacar á uno de 
pena», y como fig. y fam., en la de «ma- 
tar », « quitar á uno la vida ». Si se usa entre 
nosotros en alguna de estas aceps., será 
rara vez. 

DESPERNANCADO, DA. p. p. del ver- 
bo desper nanearse. Arg. 

DESPERNANCARSE. v. r. Arg. Dislo- 
cársele á uno el hueso de la cadera. 

DESPLAYADO, s. m. Aj^g. Parte del 
campo en que un monte ó bosque se ralea y 
extiende á los lados, formando una abertura 



172 



DES 



DET 



ancha y despejada. — La Acad. trae sólo 
explayar, en el sentido recto de « ensan- 
char, extender», y como usado también, se- 
gún ella, como reflexivo. Ya que no expía- 
yado, hubiera sido más propio dexplayado ; 
pero no pronunciamos los argentinos así. 
. DESPLEGAR. ( V. Plegar. ) 

DESPOTIZAR. V. a. Arg. Gobernar con 
despotismo, dureza ó crueldad. |¡ Arg. Tra- 
tar con dureza y sin miramiento á los de- 
más, pretendiendo imponerse por este me- 
dio, ó bien obedeciendo á un natural im 
pulso de un carácter genial áspero y domi 
nante. 

DESPRENDER. — Véase su uso, en el 
art. Celebrar. 

DESPREOCUPADO, DA. adj. Arg. Dí- 
cese del que es descuidado en el vestido y 
arreglo de su persona. 

DESPRETINADO, DA. p. p. del v. des- 
pretinar. Arg. \\ adj. Arg. Que tiene caí- 
dos, ó desprendidos en la pretina, los pan- 
talones, si es hombre, ó el vestido, si es 
mujer. 

DESPRETINAR. v. a. Arg. Romperle á 
uno la pretina de los vestidos, particular- 
mente el de las mujeres. Ú. t. c. r. 

DESQUICIO, s. m. Arg. Ruina, destruc- 
ción. II Arg. Desorden, confusión. || Arg. 
Anarquía, falta de gobierno en un estado. 

DESTEMPLAR. — Véase su uso, en el 
art. Celebrar. 

DESTILERÍA. (De destilar.) s f. Arg. 
Alambique. 

« El poder ejecutivo por un decreto reciente ha re- 
suelto equiparar los sueldos de los subinspectores de 
cervecerías á los que disfrutan los interventores de 
destilerías, fundándose para ello en que las respon- 
sabilidades y funciones de aquéllos son iguales á la'- 
de éstos. » (La Nación, de Bs. Aires, de 8 de jtin. de 
1907 ; '< Subinspectores de cervecería » ; secc. <y Ad- 
ministr. Nacional » ) 

DESTINADO, DA. p. p. del v. destinar, 
nuestra acep. Arg. Ú. t. c. adj. y sustantivo 
masculino. 

«La varonil figura de Gómez y las recomendacio- 
nes de Garmendia predispusieron desde luego mi 
ánimo en favor del nuevo destinado.» {Lucio V. 
MansiUa; Una Escurs. á los Indios Ranquel^^s ; 1870, 
t.I,p.40.) 

DESTINAR, v. a. Arg. Condenar á un 
ciudadano, en castigo de ciertas faltas, á 
servir por un tiempo determinado en las 
tropas de línea. Lo destinaron por cuatro 
años. 

DESTORNILLARSE. — Destornillar- 
se uno de risa. fr. fig. y fam. Arg. Des 
concertarse con ella, dando rienda suelta á 
la hilaridad y prorrumpiendo en violentas y 



continuadas carcajadas. — La Acad. trae 
desternillarse (que no usamos nosotros) 
por «romperse las ternillas ». — Algunas 
veces empleamos este verbo destornillar 
como neutro, regido de hacer. De este modo 
está usado en los pasajes siguientes: 

« Montero en su papel de don Robusiiano transfor- 
mado en marqués, hizo destornillar de risa al nu- 
meroso público.» (Diario Justicia, de Córdoba, de 12 
de oct. de 1905 ; « Ecos sociales ». J 

« ..., cosa que daba lugar á chistosas observaciones 
de Juan Gray, que hacían destornillar de risa á su 
amigo. » {Julián Martel ; La Bolsa ; Bs. Aires, 1903, 
p. 130. ) 

DESTRONCADO, DA. adj. Arg. Laso, 
desfallecido, con los miembros doloridos y 
como machucados y con las coyunturas 
como dislocadas. 

DESTRÓYER. (Voz. ingl. que significa 
destructor.) s. m. Mar. Arg. Torpedero 
grande. — El plural es destroyers. Esta 
voz está consagrada hasta en el lenguaje 
oficial. 

DESTRUCTOR, s. m. Mar. Arg. Des- 
tróyer.— « Destructor, ra. (Del lat. des- 
tructor.) adj. Que destruye. Ú. t. c. s. » 
(Dice. Acad.) También corre en la Arg. 
en esta acep. general. 

DESURTIDO, DA. adj Arg. Desprovisto 
Át surtido. (V. Surtido.) Almacén, tienda, 
desurtidos. Es muy común, entre nos- 
otros, oir á un comerciante : ahora estoy 
muy desurtido. — La Acad. no trae ni 
desurtido, ni desurtir. 

DESVENCIJADO, DA. adj Arg. Dícese 
de la persona ó animal de mala traza, ya 
por la conformación natural del cuerpo ó 
por otro defecto físico. || Arg. Descuaja- 
ringado. ( V. esta voz.) 

DETALLADAMENTE, adv. m. Arg. 
Circunstanciadamente, con toda menuden- 
cia, sin omitir ninguna circunstancia, ó par - 
ticularidad. 

DETALLE, s. m. Arg. Menudeo, venta 
por menor. — « Pormenor, ó relación, cuenta 
ó lista circunstanciada.» (Dice. Acad.) 
También en la Arg. en esta acep. 

DETENER. — ( V. Tener. ) 

DETRÍTICO, CA. adj Arg. Compuesto 
de detritus ó que los contiene suberabun- 
dantemente. 

«He recorrido en estos días inolvidables un país que 
á cada instante me recuerda á la República Argen- 
tina, y especialmente sus regiones detríticas de las 
faldas andinas. » ( Dr. E. S. Zehallos; carta desde 
San Francisco de California ; R¿\. t>ú D.;r., Hist. y 
Letr.,/. XIV, p. 528.) 

DETRITUS. (Del lat. de tritus, a, um, 
part.pas.de detero; gastado, consumido.) 



día 



día 



173 



s. m. Ar£: Restos ó partículas que resultan 
■de la descomposición de una masa sólida. 
Detrito, según la Acad. || Med. Arg. En 
las partes degeneradas del cuerpo humano, 
residuo inorgánico que reemplaza al tejido. 

« Basta la enunciación simple de este detalle para 
dar una idea de la magnitud del atentado, así como 
de la ferocidad de sus autores. — Los médicos asegu- 
ran asimismo en su informe que las 116 puñaladas 
han sido inferidas con dos armas diferentes. — El 
químico doctor Luis Dubois continúa sus curiosos 
experimentos, según el sistema que en otros procesos 
le ha dado resultados favorables. — Con el examen 
de los detritus extraídos de las uñas de Mahomet 
Ashmet, que anunciamos en la edición anterior, él 
cree aportar un elemento de importancia para la 
investigación. El examen microscópico y el análisis 
de esos detritus pusieron de manifiesto efectiva- 
mente, la existencia de partículas sanguíneas y el 
doctor Dubois, extremando sus experimentos, ha 
comprobado que esas partículas son de sangre hu- 
mana. » ( La Nación de 9 de enero de 1910; secc. 
« Policía » . ) 

DEVANAR. ( V. Devanarse los sesos, 
efi Seso.) 

DÍA. — Buen día. Arg. expr. que se 
emplea como salutación familiar durante la 
mañana. La Acad. trae solamente la expr. 
buenos días, que también corre en la Arg. || 
Día por medio. Arg. loe. adv. que se 
refiere á una acción alternada, significando 
im día sí, y otro no. 

DIABLO, BLA. adj. fig. y fam. Arg. Dí- 
cese de la persona muy traviesa, temeraria y 
atrevida. Ú. t. c. s. || fig. y fam. Arg. Astuto, 
sagaz, que tiene sutileza y maña aun en las 
cosas buenas. Ü. t. c. s. || fig. y fam. Arg. 
Endiablado, 2.^acep nuestra. — La Aca- 
demia trae también diablo en nuestra 2.^ 
acep., pero solamente como sustantivo mas- 
culino. II i Al diablo ! interj. fam. (Arg.) 
con que se denota extrañeza, sorpresa, ad- 
miración ó disgusto; ¡diablo! || Andar, ó 
estar, una cosa como el diablo, fr. fig. y 
fam. Arg. Andar muy mal. || fr. fig. y fam. 
Arg. Dicha de una persona, equivale á an- 
dar hecho el diablo, II Andar, ó estar, 
uno hecho el diablo, fr. fig. y fam. Arg. 
Estar ó andar irritado ó de mal humor; estar 
dado al diablo. || Dársele, ó no dársele, 
á uno, un diablo de una cosa fr, fig. y 
fam. Arg. Dársele un demonio. || Im- 
portársele, ó no importársele, á uno, 
un diablo de una cosa, fr. fig. y fam. 
Arg. Dársele un demonio. || No sea, 
ó no fuera, el diablo que... Arg. 
expr que manifiesta el temor de que suceda 
lo que enuncia la frase que sigue. Va gene- 
ralmente contrapuesta á otra que expresa el 
medio de que uno se vale para evitar la 
realización de lo que se teme. La Acad. trae 
solamente no sea el diablo que...: «expr. 
con que se explica el temor, peligro ó contin- 



gencia de una cosa». II Por donde el dia- 
blo perdió el poncho, fr. fig. y fam. Arg. 
Muy lejos, en lugar muy apartado del centro 
de la población ó de la casa donde uno 
vive. II i Qué diablos ! Arg. expr. fam. que 
denota seguridad de que no ha de suceder 
lo que enuncia el verbo que le sigue en infi- 
nitivo. — « i Qué diablos ! loe. que se junta 
frecuentemente á las expresiones de impa- 
ciencia ó admiración. » (Dice. Acad.) Tam- 
bién en la Arg. en este sentido. || ¡Quién 
diablo, ó quién diablos...? Arg. expr. 
fam. que denota desagrado ó impaciencia, 
haciendo el oficio de sujeto del verbo que 
sigue. ¡Quién diablo toca la puerta) Si 
no trcibajo, \ quién diablos me va á dar 
de comer? ( V. Dl^NTRE. ) 

— «¡ Tiempo diablo, como no tengamos una dispara- 
da !— exclamó de pronto Mansilla.» ... (La Vida Mo- 
DKRNA, Bs. Aires, 10 de febr. de 1909 ; «Mansilla^>; 
P.14-) 

«Desgraciadamente no duró mucho tanta belleza, y 
poco tiempo después fué como si ya no pusiesen las 
gallinas, ni diesen leche las vacas, ni frutas el monte ; 
y bien pronto se conoció que todo en la estancia anda- 
ba como el diablo. « i Yofrúa ; << El ojo del amo » ; en 
L.\ Nación, de 1° dejtd. de 1906 : primer arl. ) 

« . y á los franciscanos les supliqué me siguiesen 
de cerca, no fuera el diablo á darme el mal rato de 
que se me perdieran.» {Lucio V. Mansilla; Una E.s- 
CURSIÓN Á i.os Indios Ranqueles; 1870, t. I,p. 113.) 

«Situada la casa de Damasia, que era suya, entre 
paréntesis, allá por donde el diablo perdió el pon- 
cho, en pleno barrio del candombe, tardé más en en- 
contrarla que en llegar.» {Carlos María Ocantos ; 
Don P/írFí.cto ; Barcelona, 1902, pág. 53. ) 

D. Víctor Arreguine, en el art. «Suges- 
tión», en Caras y Caretas de i6 de 
abril de 1904, haciendo hablar á un gaucho, 
dice: 

^, — Mire, ño Santos: Yo sabía que era al ñudo. Si 
juera por la polecía no más, á estas horas andaría po 
ande el diablo perdió el poncho.» 

«No temo el juicio — ¡qué diablos á Vd.?» {Car- 
ta del ^etieral Lavalle de 26 de jul. de 1839, al 
Dr. J. B. Alberdi ; en Escritos Póst. de éste, t. XIII, 
1900, pág. 591.) 

«Quién diablo puede vivir hoy en el Sur, á menos 
que no sea algún payucá de esos que se mantienen con 
churrasco y le hacen cara fea á un caracol?» (Cuen- 
tos DE Fray Mocho {José S. Alvares), 1906 ; «Me 
mudo al norte'->; p. 7.) 

DIANTRE. - Dársele, ó no dársele, 
á uno, un diantre de una cosa. fr. fig. y 
fam. Arg. No dársele un pito, hacer des- 
precio de ella. II ¡Quién diantre, ó ¡quién 
diantres...? expr. fam Arg. ¡Quién 
diablo...? 

«Quién diantres le va á hacer entonces el gusto 
á uno?..» (Cuentos de Fray Mocho; 1906, p. 22; 
« Filosofando » . ) 

DIARISMO, s. m. Ai^g. Profesión de dia- 
rista. II Arg. Ejercicio de esta profesión. 

El ilustrado escritor español, don Miguel 
de Ünamuno, rector de la universidad de 
Salamanca, no desdeña esta voz comente 



174 



día 



DIG 



en el mundo de las letras. En una corres- 
pondencia publicada en La Nación, de Bue- 
nos Aires, de 8 de ag. de 1906, dice: 

«Es indudable que ha sido el periodismo— ó diaris- 
mo, como otros le llaman— el más poderoso factor en 
la producción literaria del pasado siglo,»... 

...; «y señaló » (don Félix Frías) «la perturbación 
social que produciría el diarismo, completamente 
irresponsable, en manos de escritores cuya ciencia se 
reduce al arte de explotar el escándalo y halagar las 
más bajas y groseras pasiones, v {Dr. Pedro Goyena; 
« Don Félix Frías », inírod. á los Escr. y Disc. de 
éste, 1884, pág. X VI. ) 

DIARUCHO. s. m. desp, Ar¿: Diario pe- 
queño é insignificante. 

DIÁVOLO. (Voz italiana: diavolo, diablo.) 
s, m. Arg. Juguete que consiste en una es- 
pecie de carretel ciego ó sin agujero, en for- 
ma de dos conos truncados y unidos por sus 
vértices, por cuya cintura ó parte más del- 
gada, guardando el equilibrio, para que no 
se caiga, se lo hace girar á un lado y á otro, 
en el aire, sobre una cuerda combada, para 
lo cual se levanta un extremo con una ma- 
no mientras se baja el otro con la otra, y así 
alternativamente. La cuerda se maneja con 
dos palillos que aseguran sus extremos. Los 
más jugadores suelen hacer saltar el diávo- 
lo de un envión, con la cuerda, recogiéndo- 
lo en seguida con ésta, sin dejarlo caer, al 
temando esta operación con la anteriormen 
te explicada. || Arg. Juego con el diavolo. 

«De Mar del Plata- Una de las distracciones más 
en boga aquí es, por el momento, el «diavolo», que 
lo juega todo el mando y en todas partes: en la playa 
y en el golf, donde sirve de entretenimiento mientras 
se conciertan las partidas ó como descanso después de 
un reñido match —Vero donde más se juega es en la 
terraza del Bristol, después del almuerzo; se ven chi- 
cos y grandes, hombres y mujeres, poniendo unos todo 
su ahinco para llegar á hacer algo y otros luciendo 
sus habilidades en ese deporte; éstos se ven rodeados 
de curiosos y admiradores.» (La Prensa, de Bs. Aires, 
de 15 de enero de 1908; secc. « El Día Social ».) 

«Muy contadas serán aquí las personas que, á la par 
de los chicos, se hayan dedicado al juego de hacer 
girar un carretel en una cuerda, enviarlo en alto, re 
cibirlo de nuevo y volver á repetir el ejercicio, una y 
mil veces.— No: aquí los grandes no juegan... Losnifios 
han hecho abandono de sus otros juegos: hasta han 
dejado e\foothall para entregarse casi exclusivamen 
te al diavolo.— MilJates de estos juguetes se han ven- 
dido y se siguen vendiendo en los bazares. Los hay de 
todos precios, y por lo tanto, de todas calidades, des- 
de el diavolo de carretel de madera fina y barniza- 
da, con filete de bronce y «llantas de goma», hasta el 
de modesto carretel de pino blanco.— Los niños ricos 
juegan en los jardines y en los patios da sus casas, ó 
en los paseos, adonde van acompañados por sus ayas, 
pero los niños pobres, lo hacen en medio de la vía pú- 
blica.— En muchas calles del municipio, y no de las 
más apartadas, ni de menos tráfico tampoco, se ve á 
los mismos chicos que antes se dedicaran á improvi- 
sadas y convencionales partidas de football, consa- 
grar infatigables, horas y horas, al juego de moda.— 
Si un transeúnte no adopta precauciones, si no está 
bien alerta, cuando pasa junto á unos niños que jue- 
gan al diavolo, puede caerle encima el pesado carre- 
tel y lastimarle, como va ha sucedido en más de una 
ocasión. » {Diario citado, de 20 de ahr. de 1908; « El 
juego del «diavolo»— Szís inconvenientes y moles- 
tias».) 



DÍCERES, s. m. pl. Arg. Decires, según 
la Acad., y también en sing., decir. 

...,«y según díceres que circulan insistentemen- 
te,»... ( Diario Los Prlncipios, de Córd., de 12 desept. 
de 1906; « Política local ».) 

vv..., y será posible apreciar también el fundamento 
de los dioeres acerca de»... (La 'PREysk,de Bs. Aires, 
de 18 de dic. de 1906; « Acontecimiento político del 
día — Evolución extraña >>. ) 

DICTAMINAR, v. n. Arg. Dar uno ó 
más individuos de un congreso ó corpora- 
ción su dictamen ó juicio en un asunto en- 
comendado por éstos á su estudio. — {( Dic- 
taminar, n. Dar dictamen.» (Dice. Acad.) 

«El miembro informante de la Comisión encargada 
de dictaminar sobre esos dos proyectos de resolu- 
ción, opinaba»... {Dr. Pedro Goyena: introd. á los 
EscR. Y Disc. de don Félix Frías, t. I, 1884, página 
XXVIII.) 

DICHA. — Nunca es tarde cuando la 
dicha es buena, fr. proverb. Arg. Da á 
entender que siempre es preferible un bien 
tardío á su indefinida privación. 

«Pero los hijos no seguimos nunca la opinión de 
nuestros padres.— Siempre creemos que sabemos más 
que ellos. — Al fin nos arrepentimos. — Pero entonces 
ya es tarde.— Nunca es tarde cuando la dicha es 
buena, le interrumpí.» {Lucio V. Mansilla; Una Es- 
CURS. Á LOS Indios Ranqueles; Bs. Aires, 1810, t. I, 
p.318.) 

DIENTUDO, DA. adj. Arg. Que tieiie 
los dientes grandes ó desproporcionados. Ú. 
t. c. s. — La Acad. trae dentudo, da, y den- 
tón, na, como familiar, en esta acep : « Que 
tiene dientes desproporcionados ». Sin uso 
entre nosotros. 

DIFERENCIACIÓN, s. f Arg. Acción de 
diferenciarse una cosa de otra. 

«Y así vemos que la sociedad se divide en gremios 
y la cultura viene á ser el principal factor de sus «di- 
ferenciaciones». {JuanB. Selva; El Castell. e.n 
Amér; 1906, pág. 18.) 

« El principio biológico de la división del trabajo ha 
producido en el sistema nervioso diversas diferen- 
ciaciones funcionales. » (José Ingegnieros; «Psicó- 
logos franceses»; primer art. en La Nación, de Bs. 
Aires, de 13 de oct. de 1906.) 

DIFERENCIARSE, v. r. Arg. Ser dife- 
rente ó desigual una cosa de otra. — La Acad. 
no trae el verbo diferenciar, como reflexi- 
vo, sino en esta sola acep.: « Hacerse nota- 
ble un sujeto por sus acciones ó cualidades»; 
sin uso en la Arg. 

DIFERIR. — V. su uso en el art. Di- 
gerir. 

DIGERIR. — Digerió, digerieron \ 
digeramos, digeráis ; digeriera, di- 
geriese, digerieras, digerieses, etc. ; 
digeriere, digerieres, etc. ; digerien- 
do, formas muy comunes en el lenguaje 
de los argentinos, son inaceptables, por- 
que este verbo, como perteneciente á la 
VIII.^ clase de irregularidad comiin, cambia 



DIO 



DIS 



175 



en estos casos la e radical en i: digirió, di- 
girieron ; digiramos, digiráis ; digiriera, 
digiriese, etc. Lo propio con los verbos di- 
ferir, ingerir, zaherir; divertir, subvertir. 

DILETANTE, s. com. Arg. «Aficionado 
á la música, particularmente á la italiana. » 
( Littré.) Es muy usada esta voz en la Rep. 
Arg. ; pero el plural debe ser diletantes, 
no di letaiiti como dicen no pocos á estilo de 
los italianos. 

DILETTANTE. s. com. Arg. Diletante. 

«Han oído... el Fausto, de Gounod, y uno de ellos, 
dilettante apasionado y con autoridad en la materia, 
declara que el arte musical morirá á manos de esos 
armonistas maldecidos, que desprecian la melodía y 
les da por hacer música sabia 6 incomprensible. Y se 
trataba del Fausto.' <> {Miguel Caiié ; Prosa Ligera; 
Bs. Aires, 1903, p. 79. ) 

DINTEL, s. m. Arg. Umbral de una 
puerta ó entrada. — (( Dintel. (De lintel.) 
m. Arg. Parte superior de las puertas y ven- 
tanas que carga sobre las jambas. » (Dice. 
Acad.J 

« Una figura blanca acababa de aparecer en el din- 
tel. » {Julián Martel ; La Bolsa ; Bs. Aires, 1905, 
p. 155. ) — « Numeroso grupo de gente se agolpa á la 
puerta de una casa en cuyo dintel hay dos porteros 
que á duras penas pueden impedir que la tomen por 
asalto. » ( El mismo ; p. 100. ) 

DIOS. — ¡ A Dios mi plata ! Arg. 
exDr. fig. y tam. que se emplea cuando se 
pierde ó malogra una cosa. Equivale á la 
castell. / á Dios mi dinero ! que también se 
usa en la Arg. ]1 expr. fig. y fam. (Arg.) que 
se emplea en el momento de producirse un 
hecho, ó de tenerse conocimiento de él, 
para significar la frecuencia con que se re 
pite, y el ser, al propio tiempo, la conse- 
cuencia natural ó lógica de una causa ya 
conocida. Denota muchas veces disgusto ó 
contrariedad, equivaliendo á esta excla^ma- 
ción : / Ya sucedió lo de siempre ! || A la 
buena de Dios. loe. adv. fam. Arg. A la 
de Dios que es padre. 1| A la de Dios 
que es padre, loe. adv. fam. (Arg.) con 
que se da á entender la falta de considera- 
ción ó de reflexión con que uno obra ó em- 
prende un negocio, ocupación ó trabajo. — 
La Acad. trae en este sentido las locuciones 
d la de Dios y á la de Dios es Cristo. La 
primera se usa también en la Arg. || A la, ó 
á lo, de Dios es grande, loe. adv. fam. 
Arg. Á la de Dios que es padre. 

«... ; y todo habría marchado á lo de Dios es garan- 
de, en medio de esta miseria relativa, que, sin el tra- 
bajo que la fecunda, es lo único» (pastos naturales) 
« que pueda brindar la tierra más opulenta.» ( Yofrtiá; 
«.Los Milagros de la Argentina — Linda cria»; en 
La Nación, de Bs. Aires, de 23 de jnn. de 1906 ; pri- 
mer art. ) 

DIOSMA. s. f. Arg. Planta muy conocida 
en !a Rep. Arg. con este nombre ; de la fa- 



milia de las rutáceas; hojas lanceoladas y 
diminutas, alternas y con pecíolo muy del- 
gado y corto; flores blancas; éstas, como 
toda la planta, son muy fragantes. Se la 
cultiva en los jardines. !| Arg. Flor de esta 
planta. 

DÍPLOMA. s. m. Arg. Diploma. Es co- 
mún hacer esdrújula esta voz llana. Ú. t. la 
segunda forma. 

DIPLOMADO, DA. p. p. del v. diplomar, 
Arg. Ú. t. c. s. 

« Aun anulando las mesas cuyos registros venían 
con defectos de forma, siempre resultaría mayoría en 
favor de los diplomados.» (Palabras que pone La 
Nación, de Bs. Aires, de 9 de mayo de 1906, en boca 
del diput. Oliver ; pdg. 5, pentilt. columna. ) 

DIPLOMAR. V. a. Arg. En las universi- 
dades, escuelas normales y otros estableci- 
mientos de educación superior, graduar; dar 
un grado ó título, confiriendo el diploma 
correspondiente. Ú. t. c. r. 

«La ingeniería parecía ser la carrera indicada por 
sus aptitudes ; con todo, siguió la abogacía, diplo- 
mándose en la universidad de Nueva York en 1867.» 
(La Nación, de 14 de ag. de 1906; «Mr. Elihu Root».) 

DISCURSEAR, v. n. fam. Arg. Perorar, 
pronunciar un discurso ú oración. Ú. en sen- 
tido despectivo. — (( Discursar. ( De dis- 
curso.) a. Discurrir sobre una materia » 
(Dice. Acad.) Inusitado en la Arg. 

DISENTERIA, s. f. Arg. Disentería. Ú. t 
la segunda forma. 

DISIMULADA, s. f. fig. y fam. Arg, 
(pr. Córd. ) Escupidera, bacín. Es muy 
usada esta voz entre la gente del campo, en 
la provincia de Córdoba ( V. Escupidera 

y NECESARL4. ) 

DISPARADA, s. f. Arg. Acción y efecto- 
de disparar, nuestra acep., y de dispararse,. 
nuestra acep. y las de la Acad. (Véase.) — 
Según la Acad . disparo: «Acción y efecta 
de disparar ó dispararse. || fig. Disparate. » 
Este nombre es desconocido en la Arg. en 
la 2.^ acep. En la i.^, sólo referido al verbo 
disparar en la i^ y 2.^ aceps. de la Acad, 

«..., acompañándole» ( D. Lázaro Gómez, al mar- 
qués de Sobremonte) «por todas partes, menos en la 
disparada de este virrey, »... {Pastor S. Obligado ; 
«El capitán Gomes Rospillosi^>; í« La Nación, de 
Bs. Aires, de 26 dejul. de 1906 ; Supletn. Ilustr.) 

Esta voz está empleada en la cita que he- 
mos hecho de La Vida Moderna, en el 
art. Vadeamiento 

DISPARAR. V. n. Arg. Huir, apartarse 
con velocidad, por miedo ó por otro motivo, 
de personas, animales ó cosas, para evitar 
un daño, disgusto ó molestia. Ú. t. c. r. — 
Disparar. ( Del lat. sparare.) a. Hacer que 
una máquina despida el cuerpo arrojadizo. 



176 



DIS 



DOC 



Ú. t. c. r. II Arrojar ó despedir con violencia 
una cosa. || n. fig. Decir ó hacer despropósi- 
tos. II r. Partir ó correr sin dirección y preci- 
pitadamente lo que tiene movimiento natu- 
ral ó artificial. D/spararse un caballo, U7i 
reloj. II fig. Dirigirse precipitadamente hacia 
un objeto. » (Dice. Acad.) En la 3.* acep. 
de la Acad. no corre en la Arg. 

DISPARATEAR, v. n. Arg. Disparatar. 
Ú. t esta forma. 

DISPARATERO, RA. adj. Dícese del que 
disparata. Corresponde á la voz castellana 
disparatador, ra; y á disparatado., da, en 
la i.^ acep. que le da la Acad., sin uso entre 
nosotros, pero común en la 2.^ : « Contrario 
á la razón ». 

DISPONER. — En el impeíat. ( 2.'^ pers. 
de sing. ) es dispon, no dispone, como es 
costumbre decir en la Arg. || v. n Arg. Em- 
plear, destinar. Disponemos de un tiempo 
muy breve. || Arg. Emplear, usar uno unn 
cosa según su voluntad ó capricho. Nosotros 
no podemos disponer de esos bienes. 

DISPONIBILIDAD, s. f. Arg. Calidad de 
disponible, aptitud de usarse ó utilizarse. 
Úsase comúnmente con la preposición en 
como complemento circunstancial. 

...«son profesores de ocasión, politiqueros <?« dis- 
ponibilidad, »... ( La Prensa, de Bs. Aires, de 25 de 
mar. de 1907; primer art. ) 

DISTINGUIRSE v. r. Arg. Diferen- 
ciarse, nuestra acep. — La Acad. da el 
verbo distinguir, como reflexivo, única- 
mente en la acep. de « descollar, sobresalir 
«ntre otros » ; conocida también en la Arg. 
En la nuestra, aunque no consta en el ar- 
tículo correspondiente de su Dice, la emplea 
la Acad. en el art. Diferencia, diciendo : 
« Razón por la cual se distingue una cosa 
de otra » . 

DISTRAER. — V. su uso, en Traer. 

DISTRAÍDO, DA. adj. Arg. Dícese de la 
persona que aparta ó divierte la atención 
<]ue debía poner en una cosa; desatento, voz 
usada también, en la Arg., en esta acep. 

DISTRITO, s. m. Arg. Cada una de las 
secciones en que para su mejor gobierno y 
administración están subdivididos los depar- 
íame7itos. En la prov. de Córdoba se llaman 
pedanías, y en la de Bs. Aires cuarteles. 
(V. Departamento.) ¡| Distrito federal. 
Arg. Aquel donde residen las autoridades 
de la nación, y es, en la Rep. Arg., la ciudad 
de Bs Aires También lo llamamos, en buen 
castellano, capital de la república y capital 
federal, ó simplemente capital. 



DISVARIAR. V. n. Arg. Desvariar. Ú. t. 
la segunda forma. 

DIVA. s. f. Arg. Cantatriz de renombre. 
— (( Diva. f. poét. Diosa. » (Dice. Acad.) 
También es conocida en esta acep. en la 
Arg. 

DIVERSIFICACIÓN. s. f Arg. Acción y 
efecto de diversificar. Este verbo registra la 
Acad., pero no el sustantivo. 

«Observación semejante sugiere la división de los 
estudios secundarios en dos ciclos bien separados^ y 
después en la diversificación en tantos cauces como 
sean las facultades universitarias, lo que se ha lla- 
mado la «polifurcaciónv. {Considerando 6.° del de- 
creto de Plan de estudios para los Colegios Nacs. y 
Escuelas Normales de la Rep. Arg., de 4 de mar. de 
1905. ) 

DIVERTIDO, DA. — Estar uno, ó una, 
divertido, ó divertida, fr. fig y fam 
A7'-g. Estar en estado de beodez, particular- 
mente cuando no es en extremo. Ü. t. con el 
verbo andar y otros semejantes. 

DIVERTIR. — V. su uso, en el art. Di- 
gerir. 

DOBLAR. — Véase su uso en la Arg., en 
el art. Toser. 

DÓCAR. (Del ingl. dog-cart; de dog, 
perro, y cart, carro.) s. m, Arg. Coche des- 
cubierto, con dos asientos transversales al 
eje para dar el frente hacia los caballos, « el 
segundo de los cuales » , según Fone'tico 
( p B T, «.^ 3, 1 .^ pág. ), « en un principio 
podía cerrarse formando una caja para lle- 
var perros de caza ». Este autor anónimo 
emplea la voz inglesa dog-cart. 

. .«allá va destacando su angulosa figura matemáti- 
ca en la cumbre de un dog-cart pintado de amarillo,».. 
(Julián Martel ; La Bolsa, Bs. Aires, 1905, p. 144. ) 

« Primitivo, levantando la cabeza por entre las que 
se aglomeraban á su alrededor, seguía, con mirada 
ansiosa, los movimientos de un dog^-car, que venía 
en dirección al Hipódromo, y entre cuyos pasajeros 
había creído descubrir una silueta conocida. » (Enri- 
que E Rivarola; Amar al vuelo; Bs. Aires, 1905, 
p.42.) 

DOCK. ( Voz ingl. que significa «dique».) 
s. m. Arg. En los puertos, parte de éstos en 
que están contenidas las aguas por medio de 
malecones ó terraplenes para el resguardo y 
estacionamiento de las embarcaciones. 

DOCTRINARIO, RÍA. adj. Arg. Que 
establece una doctrina ó principios de juris- 
prudencia y los defiende. — (( Doctrina- 
rio, ria. adj. Dícese del que, siguiendo la 
doctrina de los filósofos eclécticos y de los 
publicistas franceses del tiempo de la Res- 
tauración, hace radicar en la inteligencia 
humana el principio de la soberanía, y aplica 
formulas abstractas y a priori á la goberna- 
ción de los pueblos. Ü. t. c. s. » (Dice. 
Acad.) 



DOM 



DUR 



177 



..., «con programas doctrinarios como dogmas in- 
mutables, con tendencias abstractas...» (Diario La 
Nación-, de Bs. Aires, de 27 de oct. de 1903; sección 
«Ecos del díav.) 

DOCTRINARISMO. s. m. Ar^-. Cualidad 
de doctrinario. 

«...Es decir: un partido de abstracción de la vida 
real, y de sus exigencias y adaptaciones que se sacri- 
ficarían á un prurito de doctrinarismo.» (Diario La 
Nación, de Bs. Aires, de 27 de oct. de 1903; sección 
« Ecos del día», «Partidos y programas».) 

DOG CART. s. m. Ar^. ( V. Dócar.) 
DOLAMAS, s.f. pl. Arg. Alifates; dolen- 
cias, indisposiciones, achaques habituales que 
padece una persona. — Dolames ó dolamas 
(m. pl), es, según la Acad.: «Ajes ó enfermeda- 
des ocultas que suelen tener las caballerías ». 
Esta es la acep que le dio Cervantes en su 
Quijote: « Aconsejóle que no compre bestia 
de gitanos, porque aunque parezcan sanas y 
buenas, todas son falsas y llenas de dola- 
mas». Pero los argentinos referimos siem- 
pre este nombre á personas. 

DOLER y DOLERSE. — Es muy general 
en la Arg. decir: doldré, doldrás, dol- 
drá, doldremos, doldréis, doldrán; 
dolaría, doldrías, etc.; en vez de doleré, 
dolerás, dolerá, etc., que es lo correcto. — 
Lo mismo que este verbo debe conjugarse 
su compuesto condolerse, contra el uso ar- 
gentino. 

DOLMAN. s. m. Arg: Saco militar de 
abrigo, cruzado, con botamangas, cuello an- 
cho y guardas, también anchas, de astracán, 
y presillas acordonadas que sirven para ce- 
rrarlo. 

«..., sin preocuparse de si ostenta un grado militar 
6 un título académico, si viste levita ó si viste dol- 
maii. » ( Diario Tribuna, de Bs. Aires, de 8 de sept. 
de 1906 ; « Jefes de policía». ) 

DOLO RAS s. f. pl. Arg. Conjunto de 
composiciones en verso cortas y sentimen- 
tales. Es muy conocido este nombre en la 
Rep. Arg., aplicado al libro que así titulara 
su ilustre autor el eximio poeta don Ramón 
de Campoamor. No lo hemos oído usar en 
singular. 

DOMINGO. — Salir uno con su, ó con 
un, domingo siete, fr. fam. Arg. Decir 
un despropósito, salir con una ocurrencia 
inesperada y fuera de lugar. 

DOMINICO, CA. (Del lat. Dominicics, 
Santo Domingo.) adj. Arg. Dícese del reli- 
gioso de la orden de este Santo. Ú. t. c. s. || 
Arg. Perteneciente á esta orden. — Domi- 
nicano, na, y dominico, ca (acentúese la pen- 
última sílaba) son las voces castellanas equi- 
valentes ; la segunda, sin uso en la Arg. — 
«Dominico, ca. (Del lat. dominicjis; de 

12 



dominus, señor.) adj. ant. Perteneciente al 

dueño ó señor. » (Dice, yícaí/.^ Tampoco se 

usa en la Arg. en esta acep. 

DORADILLO, LLA adj. Arg. Dícese 

del caballo ó yegua de color castaño claro y 

relumbroso. Ú. t. c. s. 

«Jineteen un gran caballo puro, doradillo, de pa- 
tas de alambre y largo pescuezo, haciendo crujir la 
flamante silla inglesa... » {Julián Martel; La Bolsa ; 
Bs. Aires, 1905, p. 144.) 

DORMIDERO, s. m, Arg. Excesivo y 
continuo dormir. 

DORMIR. — Dormírsele á uno enci- 
ma, fr. fig. y fam. Arg. Castigarle sosteni- 
damente, dándole azotes ó golpes seguidos 
y sin intermisión. 

DRAGAJE. (Del fianc. dragage.) s. m. 
Arg. Acción y efecto de dragar. En caste- 
llano, dragado. 

DRAGONEANTE, p. a. de dragonear. 
Arg. II s. m. Arg. Soldado raso que hace 
los servicios de cabo. 

DRAGONEAR, v. n. Arg. Alardear, ha- 
cer ostentación y gala, particularmente de 
valentía. || Arg. Manifestar el galán á una 
dama, de uno ú otro modo, el afecto ó cari- 
ño que le profesa ; hacerle, aunque sea de 
lejos, festejos y galanteos. 

..., «lo que les permite drag^onear de adalides de 
las instituciones y entonar una defensa heroica contra 
los conjurados.» ( Diario La Nación, de Bs. Aires, de 
18 de oct. de 1901. ) 

DRENAGE. (Del franc. drainage.) s. m. 
Arg. Operación que tiene por objeto sa- 
near las tierras quitándoles el exceso de 
humedad. 

Esta voz está empleada en el pasaje del 
Dr. Sáenz Peña que hemos insertado en el 
art. Albardón. 

DUELISTA, s. m. Arg. El que se bate 
con otro en duelo. — (( Duelista, m. El que 
se precia de saber y observar las leyes del 
duelo. II El que se enoja y desafía á otros fá- 
cilmente.» (Acad.) También, entre nosotros, 
en estas aceps. 

DUEÑA, s. f. Arg. En los requiebros 
amorosos, dice siempre el galán á la mujer 
amada : dueña mía, y no dueño mío, como 
parece usarse en Castilla. 

DULCE. — Dulce de leche. ^r^. Pla- 
to de dulce, que se obtiene mezclando leche 
y azúcar y cociendo este compuesto hasta 
que tome mucha consistencia. Suele echár- 
sele también huevo, al sacarlo del fuego. Se 
vende en las confiterías, generalmente, en 
panecillos de forma prismática rectangular. 

DURAZNAL. s. m. Arg. Árbol que la 



178 



DUR 



DUR 



Acad. designa con los nombres de durazne- 
ro y durazno. Nosotros usamos también 
esta última voz. 

DURAZNILLO, s. m. Arg. Asara sali- 
cifolia Gr. Árbol de la familia de las bixí 
neas, de tres á cinco metros de altura en 
las sierras de Catamarca, Salta, etc., y de 
madera dura. || A rg. Cestrum pseudoquina 
Mart. Subarbusto venenoso, de la familia de 
las solanáceas, que crece en Entrerríos, Cor 
doba, Catamarca y en el Brasil. Se conoce 
también con los nombres de palque, pal- 
qui, hediondillo, hediondilla ; en el Brasil, 
con los de quma do mato, quina da térra. 
Breva-pocoche es el nombre de la fruta, en 
Catamarca y Córdoba, según Hierónymus ; 
dreva-pecocho, en Catamarca, según Lafone 
Quevedo (Tesoro de Catamarqueñis- 
MOS ), que da como etimología dudosa del 
segundo componente de esta voz, el verbo 
pocco, que en lengua cacana significa madu- 
rar. « La corteza amarga de la raíz de estas 
plantas» (la especie de que hablamos y el 
duraznillo negro), « después de hervida, es 
atemperante, sudorífica y compone un pur- 
gante activo que se usa en los constipados, 
fiebres y cólicos; se emplea, además, en ca- 
taplasmas sobre el pecho en casos de pleu- 
ritis, inflamaciones, etc. En el Brasil usan 
cambien la corteza de la raíz de la segunda 
especie» (la cestrum pseudoquina Mart.) 
« contra fiebres intermitentes y como corro- 
borante en casos de debilidad general, ane- 
mia, hidropesía, indigestiones, etc. El coci- 
miecto de las hojas de Cestrum Parqui, 
aplicadas en lavativas, es aconsejado en 
Corrientes para los estreñimientos ó seque- 
dad de vientre, y es usado en Chile para 
lavar la cabeza de los afectados de tina. Las 
hojas calentadas al fuego, se aplican sobre 
llagas procedentes de quemaduras, y en in- 
flamaciones y tumores fríos. Los frutos ver- 
des, machacados y cocidos con aceite de 
olivos ó grasa de cerdo y un poco de harina 
de trigo mezclada con malvas cocidas, se 
aplican en forma de cataplasmas para cal- 
mar la inflamación de tumores dolorosos y 
atraer la supuración ». (J. HierÓ7iymus.) || 
Arg. Bougainvillea praecox Gr. Arbusto 
de la familia de las nictagíneas, que crece 
en Oran y el Chaco. || Arg. Bougainvillea 
infesta Gr. Arbusto de la misma familia que 
la precedente; crece en Salta, Oran y el 
Chaco. La madera de ambas especies se 
raja fácilmente al secarse, lo cual no obsta 
para que se aplique á varios destinos, como 
el emplearla en estacas y postes de cercos, 
construcción de ranchos, etc. || Durazni- 



llo blanco. Arg. Solamim angustifolitim, 
de la familia de las solanáceas. Crece en 
Bs. Aires, Entrerríos, el Brasil y Chile. Se 
emplea en la medicina popular. || Arg. 
Palo de lanza, 3 ^ acep. \\ Duraznillo 
colorado. Arg. Ruprechtia trijlora. Ar- 
busto, ó árbol bajo, de la familia de las po- 
ligonáceas y cuya madera es buena para 
trabajos de torne;. Crece en Salta, Oran y el 
Chaco, II Duraznillo del agua. Arg. 
Jussiaea repens. Hierba acuática, de la fa- 
milia de las onagrarieas, común en toda la 
Rep. Arg. « Las hojas trituradas con aceite 
de castor (oleum Ricifíi) se usan en el Asia 
tropical contra la escara y tina de la cabeza. 
En la Rep. Arg. se usa la yerba como vul- 
nerario, en cataplasmas para heridas, y su 
infusión para lavar éstas. » (Hierónymtís.J \\ 
Arg. Jussiaea peruviana, de la misma 
familia que la anterior. Crece en Catamarca 
y Tucumán. «Se usa en el Perú», según 
Hierónymus, «como remedio emoliente y es- 
tergente » (?) « contra úlceras, especialmente 
las de las glándulas. » || Duraznillo negro. 
Arg. Cestrum Parqui. De la familia de las 
solanáceas. Se cría en Bs. Aires, Entrerríos, 
Corrientes, Chile, Uruguay y Brasil austral. 
Se conoce también con los nombres hedion- 
dillo, coguery y palque ; en Chile, también, 
con el de parqui. — La R. Acad. trae du- 
raznillo como nombre de una planta de la 
familia de las poligonáceas, con tallos ramo- 
sos de seis á doce decímetros de altura, y 
como muy común en las orillas de los ríos y 
arroyos, etc. 

DURAZNO. — Durazno aurimelo. 
Arg. Aurimelo. || Durazno Pavía. 
Arg. El que no ts prisco. \\ Durazno pe- 
lado. Arg. Variedad cuyo fruto no tiene 
en su cascara la pelusa o lanosidad propia 
de las otras clases de duraznos. || Arg. Fru- 
to de este árbol. En Bs. Aires se Wa.ma.pe- 
lo'n. II Durazno prisco. Arg. Correspon- 
de exactamente este nombre al castellano 
abridero ( sustantivo ), que no corre por 
estas tierras y que la R. Acad. define así: 
« Árbol, variedad de pérsico, de fruto vello- 
so que se abre por medio y suelta el hueso 
con facilidad, limpio de carne ». || Arg. Fru- 
to de este árbol. Abridero también, según 
la Acad. ; sin uso, igualmente, entre nos- 
otros. — ((Prisco. {De pérsico.) m. Al- 
bérchigo, i.^ y 2 ^ aceps. ■» (Dice. Acad.) 
La i.^ y 2.^ aceps. de alberchigo en el Dice, 
de la Acad. son éstas: « Fruto del alberchi- 
guero, de color amarillo, rojo ó de violeta, 
y con la carjie adherida al hueso. || Alber- 
chiguero. » He subrayado las palabras « y 



DUR 



DUR 



179 



con la carne adherida al hueso », para hacer 
notar la diferencia entre este prisco de la 
Acad., y el que entendemos por tal nosotros; 
y si ese fruto llamado así en España, es el 
del duraznero del mismo nombre en aquel 
país, aun la 2.^ acep. de la Acad. difiere 
también de la correspondiente que hemos 
consignado nosotros. 



DURO. — Duro y parejo, m. adv. fig. 
y fam. Arg. Fuerte y sostenidamente. Llo- 
vía duro y parejo. || fig. y fam. Arg. Con 
ahinco, con bríos y sostenidamente. Traba- 
jar duro y parejo. ( V. Parejo.) 

«Charlamos duro y parejo, como se dice en la tie- 
rra.» (Lucio V. Mansilla ; Una Escurs. á los Inhios 
Ranqueles; t. II, p. 61.) 




E 



ECHA 



EDI 



ECUATORIANISMO. s. m. Arg. Voca- 
blo, giro ó modismo propio y privativo del 
lenguaje de los ecuatorianos. 

ECZEMA (Del franc. (eczema. )%. m. 
Med. Arg. Enfermedad cutánea caracteri- 
zada por visículas llenas de un líquido claro 
y muy próximas unas á otras. En español, 
ecreiia; sin uso en la Arg. 

ECHADA, s. f. fam. Arg, Mentira que 
echa uno. 

ECHAR. V. a. fam. Arg. Referido á una 
persona ó animal, presentarlos como des- 
afiando á que no hay otro que los iguale ó 
aventaje en alguna cosa. Se usa mucho en 
nuestro país, con un caso complementario 
oblicuo. En el Perú parece emplearse de la 
misma manera y en igual sentido : « Para 
santo milagrero ó facedor de milagros, mi 
paisano fray Martín de Porres. Se lo echo 
de tapada á cualquier santo de Europa. » 
(Ricardo Palma; kEI porque el saiito fray 
Martin de Porres no hace ya milagros » ; 
en Caras y Caretas, semanario de Bs. 
Aires, de 1'] de mayo de ipos.J || Arg. 
Incitar, azuzar á un animal para que em- 
bista. Echar los perros. \\ Echarse uno á 
nadar, fr. fig. y fam. Arg. Con otra frase 
que expresa el fin ú objeto, indica la difi- 
cultad de obtenerlo. || Echárselas de... 
loe. fam. Arg. Equivale á esta de la Acad. : 
« Echarla de. Presumir de. Echarla de 
vállenle^ de gracioso, de poeta, de maes- 
tro »; frase que también corre en la Argen- 
tina. 

«Por qué se llama así este lugar, es echarse á. na- 
dar, buscando un objeto perdido. » Lucio V. Mansi- 
lla; U.NA EscuRS. Á los Indios Ranqueles ; [Bs, Aires, 
t. I,p.84.) 



« Había viajado mucho, y aunque incapaz de com- 
prender la esencia delicada de la belleza artística, 
tenía algunas nociones que le permitían echárselas 
de entendido en la frivolidad de la conversación \o- 
la.ndera..* (Julián Martel; La Bolsa; Bs. Aires, 1905, 
p. 131.) 

ECHUNA. s. f. Arg. (pr. Mend.J La 
hoz. 

EDILICIO, cía. adj. Arg. Perteneciente 
ó relativo á la municipalidad ó la comuna. 

«Las actuales autoridades edlllclas, lo mismo en 
la rama ejecutiva que en la deliberativa, han surgido, 
como se sabe, de una coalición caprichosa... » (Diario 
La Nación, de Bs. Aires, de 1.° de febr. de 1902 ; 
«■La Plata».) — «...progresos edilicios...>> (Diario 
citado, de 28 de mayo de 1906; ". Excursiones urba- 
nas >>,• subtit., « Abandono censurable ».) 

.. «los progresos que en cierto modo haya realizado 
una ciudad como la nuestra en plena y rápida trans- 
formación edlllola. » ( La Razón, de Bs. Aires, de 
27 de mar. de 1907; « El general Roca recorriendo 
la ciudad».) 

EDITORA. (Casa) Arg. Véase la fr. 
en el art. Editorial. 

EDITORIAL, adj. Arg. Api. á los artícu- 
los en que se trata con cierta extensión 
alguna de las materias que son objeto prin- 
cipal de un periódico; es lo que la Acad. (y 
nosotros también) llama artículos de fondo. 
Lo mismo en el Perú ( Palma). Ú. t. c. s. — 
En Chile parece significar más ó menos 
igual cosa : (( Editorial. — En la acep. de 
artículo escrito para publicar en los perió- 
dicos por los redactores encargados de 
apreciar la conducta de las autoridades y 
estudiar las cuestiones políticas que ocu- 
rran, es, segiin el Sr Salva, un provincia- 
lismo mejicano. Puede ser que sea origina- 
riamente mejicano; mas es lo cierto que en 
la actualidad el sustantivo editorial es de 
uso común tanto en América como en Es- 



EFE 



EJE 



181 



paña.» ( Zorobabel Rodrigues.) — Tam- 
bién corre en Venezuela : « Editorial. — 
Falta á esta voz en el Diccionario la acep. 
que, como sustantivo, significa el artículo 
que ordinariamente traen los periódicos 
perteneciente á su editor, ó escrito por su 
cuenta». ( Rivodó.) — Veamos ahora el 
sentido que le da la R, Acad.: « Editorial, 
adj. Perteneciente ó relativo á editores ó 
ediciones. » Así también entre nosotros, á 
excepción de cuando se aplica á la casa 
donde se hace la edición de una obra, en 
cuyo caso agregamos al sustantivo casa el 
adj. editora, que no registra la Acad. como 
adj , sino como sustantivo, en las aceps. que 
nosotros le damos. 

«El Tiempo, en uno de sus editoriales, dice que La 
Prensa examina con justo criterio la cuestión electo- 
ral.» (Z)ía;'/o La Voz del Interior, de Cor d., de 13 
de abr. de 1904; secc. telegr.) 

EDUCACIONAL, adj. Ar¿: Educati- 
vo, I.* acep. ( Véase. ) 

«..., no han de influir otras sugrestiones que las del 
mejor bien educacional.» (O. Magnasco, Ministro 
de Instrucción Pública de la Rep. Arg. ; circular de 
28 de febr. de 1901 enviada á los rectores de los Co- 
legios Nac. con el plan y programas de estudios. ) 

«A raíz del fallecimiento del general Mitre, el con- 
sejo escolar del distrito 4." (Boca) resolvió dar el 
nombre del extinto á la biblioteca que estaba organi- 
zando en uno de los establecimientos educacionales 
del barrio »... ( La Nación, de Bs. Aires, de 30 de ag. 
de 1906 ;. Supletn. Ilustr.; « Un busto deí general 
Mitre ». ) 

EDUCACIONISTA, s. m. y f. Arg: Per- 
sona que se dedica á la carrera de la ense- 
ñanza en las escuelas ó colegios. || Arg. Per- 
sona que escribe obras sobre educación ó 
textos destinados á la enseñanza primaria ó 
secundaria. — La Acad. trae: « Educador, 
ra. (Del lat. educator.J adj. Que educa. Ú. 
t. c. s. » Esta voz, que también usamos nos- 
otros, no dice lo que la nuestra. Una madre, 
por ejemplo, que educa á sus hijos, es edu- 
cadora, pero no educacionista. 

EDUCATIVO, VA. adj. Arg. Pertene- 
ciente ó relativo á la educación. Régimen, 
plají, educativo. |1 Arg. Educador, que 
educa. 

« ... y lleva» ( la alta escuela elemental ) «al alum- 
no á las corrientes de la vida práctica con un bagaje 
educativo relativamente mínimo, pero suficiente 
para pagar, sin los reatos y peligros de la Ignorancia, 
el tributo inevitable del trabajo que es ley de la exis- 
tencia. » ( O. Magnasco, Ministro de Instr. Públ. de 
la Rep. Arg. ; circular á los rectores de los Coleg. 
Nac, de 28 de febr. de 1901. ) 

EFECTISMO. 

efectista. 

«Se medirá la importancia del primer testimonio 
con saber que el noticiero aludido busca exclusiva- 
mente — ó buscaba, un tiempo — en nuestra prensa 
opositora las fuentes de su efectismo profesional.» 
{P. Groussac; Roque Sáenz Pe.ña gandid, para presid. 
DR LA REPÚBL. ; 1909, p. 21. ) 



s. m. Arg. Calidad de 



EFECTISTA, adj. Arg. Dícese de lo que 
ha sido preparado para producir engañosa- 
mente en el ánimo el efecto deseado. || Arg. 
Dícese de la persona que habla o escribe 
con este objeto. Ú. t. c. s. 

<•< No pudiendo exhibir en su bandera una idea con- 
fesable, han inscripto una leyenda efectista.» (La 

Nación, de Bs. Aires, de 20 de nov. de 1906; secc. 
«Ecos del día». ) 

EFECTUARSE, v. r. Arg. Realizarse, 
verificarse un hecho. — La Acad. trae este 
verbo solamente como activo : « Efectuar. 
(De efecto.) a. Poner por obra, ejecutar una 
cosa. » También, así, en la Arg. 

EGRESAR. (Del lat. egredior, deris, 
egressus sum, egredi, salir.) v. n. Arg. Sa- 
lir de un establecimiento de educación des- 
pués de haber terminado los estudios corres- 
pondientes. — Parécenos muy propio y acep- 
table este verbo, que no registra la Acad en 
su Dice, por su origen y por su significación 
en cierto modo figurada, pues la voz origi- 
naria egredi significa no solamente salir, 
partir, sino también «subir, vencer una cues- 
ta o montaña », según el Dice. Lat. de don 
Vicente Salva, y nuestro verbo egresar en- 
vuelve este mismo concepto, metafórica- 
mente considerado, de haber vencido la 
« cuesta » ó « montaña » de las dificultades 
que trae consigo cada una de las jornadas 
por las que tiene que pasar la juventud estu- 
diosa. 

«Carecían los alumnos al egrresar de la escuela, de 
conocimientos seguros, de desenvolvimiento en sus 
aptitudes mentales, de hábitos morales, de culta dis- 
ciplina, que la enseñanza escolar debe contribuir á 
formar, del mismo modo que los vigoriza la conve- 
niente educación física.» {Mensaje del Presidente de 
la República Dr. José Figueroa Alcorta, pronun- 
ciado en la apertura del Congreso el 12 de mayo 
de 1906. ) 

EJE. — Partir á uno por el eje. fr. fig. 
y fam. Arg. Causarle un perjuicio ó un mal 
de consideración, particularmente si no pue- 
de remediarse. || fr. fig. y fam. Arg. Dejarlo, 
en una controversia, discusión ó disputa, sin 
tener qué contestar. 

EJEMPLARIZACIÓN. s. f. Aj^g. Acción 
y efecto de ejemplarizar. 

EJEMPLARIZADOR, RA. adj. Arg. Que 
ejemplariza, \.^ acep.; ejemplar. || Arg. 
Que ejemplariza, 2.^ acep. 

... « con demostraciones públicas ejemplarizado- 
ras. » ... ( La Prensa, de Bs. Aires, de 24 de sept. de 
1907 ; primer art. ) 

EJEMPLARIZAR, v. a. Arg. Edificar, 
dar buen ejemplo. || Arg. Dar muestra, pa- 
radigma ó ejemplo de una cosa, presentar 
un ejemplar de ella. 

«Hay que moralizar, hay que ejemplarizar, >.., 

( La Razón, de Bs. Aires, de 19 de mar. de 1907.) 



182 



EMB 



EMB 



«EHnternado escolar constituye entre nosotros la 
reffla común, arraigada por la tradición y ejempla- 
rizada por las órdenes religiosas, lasque, cultivando 
el sistema, han venido á modificarlo, amoldándose, 
hasta cierto punto, á las exigencias del medio so- 
cial, ».. {F. P. Súnico ; Nociones de Higiene Esco- 
lar; 1. 1, Bs. Aires, 1902, p. 10.) 

ELECCIONARIO, RÍA. adj. Arg. Perte- 
neciente ó relativo á las elecciones, parti- 
cularmente las que se verifican en los comi- 
cios piiblicos ; electoral. 

... «á las autoridades encargadas de dirimir en las 
diversas instancias del proceso eleooionarlo las di- 
vergencias ó los abusos que se denuncien. » ( Diario 
La Nación, de Bs. Aires, de 7 de julio de 1903; sec- 
ción « Ecos del día ». ) 

<v Practicado el empadronamiento cívico con la base 
y el contralor severo del enrolamiento militar, se 
habrán eliminado instrumentos y factores de des- 
prestigio del régimen eleccionario, que ofrecerá en- 
tonces garantías eficientes á la controversia de las 
urnas»,... (Discurso del Presid. delaRepiíhl., Dr. 
José Figueroa Alcorta, en el banquete que le dtó el 
comercio de Córdoba el 7 de dic. de 1908. ) 

ELECTROMÓVIL. adj. Arg. Que se 
mueve por medio de la electricidad. 

El diario El País, de Bs. Aires, de 15 de 
sept. de 1905, trae un artículo, en la sección 
« Notas Municipales » , bajo el subtítulo 
« Coches electromóviles)). 

ELENCO (de una compañía de teatro ó 
espectáculos públicos), s. m. Arg. Lista ó 
nómina de las ])ersonas que la forman. || 
Arg. Personal de la misma. — (( Elenco. 
(Del gr. eXeyxoí;. ) m. Catálogo, índice.» 
(Dice. Acad.) No corre en esta acep. 

ELEVADO, DA. adj. Arg. Alto, encum- 
brado, tomado este adj en sentido recto y 
aplicado á objetos cuya altura es de cierto 
rango y consideración. Es elevado el cerro 
del Aconquija; pueden serlo también un 
edificio, una escalera, una torre, un árbol ; 
pero no un hombre, una cómoda, una plan- 
ta de trigo, un churqui. — La R. Acad. trae 
esta voz solamente como fig. y en la acep. de 
sublime. Tambiéu la usamos nosotros así. 

ELEVADOR, s. m. Arg. Aparato para 
levantar mercaderías. Elevadores de gra- 
nos. 

ÉLSTER. s. m. Arg. Úlster. (Véase. ) . 

ELUCUBRACIÓN s. f. Lucubración, voz 
conocida también en la Arg , aunque mucho 
menos que la primera. 

ELUCUBRAR, v. a. Arg. Lucubrar. Ú. 
m. la primera forma. 

EMBANDERAMIENTO, s. m. 'Arg. Ac- 
ción y efecto de embanderar . 

«Habrá embanderamiento general en toda la pa- 
rroquia. » ( La Nación, de Bs. Aires, de IS de oct. de 
1906; «Homenaje al general Las Heras ». ) 

EMBANDERAR, v. 2.. Arg. Adornar con 



banderas un sitio, lugar ó parte públicos en 
señal de regocijo ó de duelo. 

EMBARRAR. — Embarrarla, expr. fig. 
y fam. Arg. Dar mala dirección á una gestión 
ó empeño, valerse de medios que hacen 
fracasar la idea ó proyecto que se persigue, 
ó dificultan su realización. La has emba- 
rrado se le dice á un amigo que deseando 
obtener un empleo, pone de empeño ó pa- 
drino precisamente á uno que está haciendo 
trabajos en favor de otro. 

EMBARRUNADOR, RA. adj. Arg. Que 
embarruna. Ú. t. c. s. — La Acad. sólo trae 
embadurnador, que también corre en la 
Arg. 

EMBARRUNAR. (De ^« y barro.) v. a. 
Arg. Untar, embarrar. Ú. t. c. r. — Según 
la Acad., embadurnar («de embarduñar >•>); 
también corre en la Arg. 

EMBRAMAR, v. a. Arg. Atracar al pa- 
lenque un animal enlazado, estrechándolo 
por medio de vueltas que se dan con el lazo. 

EMBROMADOR, RA. adj. Arg. Que 
embroma, nuestras aceps. Ú. t. c. s. — La 
Acad. trae la misma definición, pero no en- 
tiende por embromar todo lo que nosotros. 
( V. Embromar ) 

EMBROMAR, v. a. fam. Arg. Molestar, 
importunar, majar. || fam. Arg. Perjudicar, 
ocasionar daño ó menoscabo material ó mo- 
ral. Ú. t. c. r. — « Embromar, a. Meter 
broma y gresca. || Engañar á uno con fara- 
malla y trapacerías, [j Usar de chanzas y bro- 
mas con uno por vía de diversión. » (Dice. 
Acad.) Ú. t. en la Arg. en estas aceps. 

« Sapito, aunque hubiera venido muy chico de su 
tierra, no podía dejar de acordarse de las cosas bue- 
nas que se comían allá, y como en la estancia donde 
trabajaba, su padre había arreglado una quintita 
donde había de todo, habló á don Benito de hacer él 
lo mismo en la suya. — Don Benito primero le con- 
testó enojado que se dejase de embromar, >>... ( Yo- 
fruá; «.Los Milagros de la Argentina — Las vive- 
zas de Sapito-» ; en el diario La Nación, rfe 5s. ¿í 
res, de 12 de jun. de 1906 ; primer art. ) 

— «Non poso!... Bíchetele á la padrona... que sonno 
io... Angelo! — Dice la patrona que se deje de... em- 
bromar y que si es ángel por qué no vuela! » ( Joié 
S.Alvares; Cuentos de Fray Mocho; 1906; «Ins- 
tantánea y>, p. 6. ) 

EMBUTIDO, s. m. Arg. Tira de encaje, 
con orillas por ambos lados, para coserse 
por éstos entre dos telas, ó sobre una misma 
pieza de tela, y aun por un solo lado del en- 
caje. También se llama, en la Rep. Arg., 
entredós. Véase lo que entiende la Acad. 
por esta palabra. — D. Baldomero Rivodó, 
venezolano, en sus Voces Nuevas en la 
Leng. Castell., trae embutido (y tam- 
bién tira de embutir y encaje de embutir) 



EMP 



EMP 



183 



en la misma acep. que da la Acad. á entre- 
dós. 

EMIGRATORIO, RÍA. adj. Arg. Perte- 
neciente o relativo á la emigración. 

« ..., el hecho es que algunos colegas se han desaho- 
gado contra nuestra iniciativa, que se limitaba á 
hacer consideraciones generales y preliminares sobre 
la cifra emigratoria ^>... ( Diario La Nación, de Bs. 
Aires, de 28 de enero de 1902. ) 

EMOCIONADO, DA. p, p. de onocionar. 
Arg. ( V. Emocionar. ) Ú. m. c. adj. 

<■< Ante el altar, las manos temblorosas 
enlaza la pareja emocionada, 
y pronuncian el si con voz alada 
céfiros y divinas mariposas. » 

( Salvador Rueda , Verano.) 

« Al contemplar la magnificencia de la naturaleza 
€l espíritu se siente emocionado.» { Ricardo A. Al- 
vares ; «Roberto el Violinista» ; en la revista del 
Paraná La Actividad Humana, nov. de 1901, p. 34. ) 

EMOCIONAL adj. Arg. Que conmueve 
el ánimo, que causa emoción ; emocionante. || 
Arg. Destinado ó hecho á propósito para 
producir emoción. 

« El estado sociológico de la América al tiempo del 
descubrimiento excluye hasta la posibilidad moral de 
la existencia del drama, ya sea como síntesis psico- 
lógica por la asociación de ideas, ya sea como espec- 
táculo emocional en que las pasiones intervienen 
personificadas»... {Bartolomé Mitre; « Ollantay — 
Estudio sobre el drama quechua ». ) 

EMOCIONANTE. Arg. p. a. de emocio- 
nar; muy usado entre nosotros como adj. 

Esta voz está empleada en el pasaje de 
Florisel que hemos insertado en el art. Ex- 
clusividad, y en el de La Prensa, art. 
Reporticio. 

EMOCIONAR. (D,el fr. emotiojiner.) v. 
a. Arg. Conmover el ánimo, causar emo- 
ción. Ú t. c. r. — La R. Acad. sólo trae 
emoción, que también corre en la Arg. 

EMPACADIZO, ZA adj. Arg. Que se 
empaca con facilidad. Ú. t. c. s. 

EMPACADO, DA. p. p. de empacar y 
empacarse. Arg. || adj. Arg. Dícese de la 
persona naturalmente ceñuda, reconcentra- 
da y terca. 

«El desparramo de la montura les reveló el lugar 
de la escena, i volar á él, desenrollar sus lazos, echar- 
los sobre el tigre empacado y ciego de furor, fué 
obra de un segundo. » f Dotningo F. Sarmiento ; Civi- 
Liz. Y Barbarie, cap. V. ) 

EMPACADOR, RA. adj. Arg. Dícese de 
la caballería que tiene el resabio de empa- 
carse. ( V. este verbo.) Ú. t. c. s. 

«Mancarrón lobuno, orejano sofrenador, y empa- 
cador. ■> {Ricardo Hogg ; Una Tropilla de mistu- 
raos ; p. 22. ) 

EMPACAR. V. a. Arg. Irritar, hacer eno- 
jar á un animal. Ú. t. c. r. || v. r. Arg. Díce- 
se de los animales que por manía ó enojo 



quedan como enclavados en un sitio, resis- 
tiéndose obstinadamente á toda incitación ó 
estímulo para hacerlos mover ú obrar. || v. r. 
Arg. Mostrarse una persona, por enojo, 
reacia, ceñuda, reconcentrada y terca. — La 
Acad. trae este verbo como activo, en la 
acep. de « empaquetar, encajonar » ; desco- 
nocida en la Arg. 

<•< Estaba pues cercado» (Facundo Quiroga), f<i una 
batida jeneral podía al fin empacar al Tigre de los 
Llanos.» {Domingo F. Sarmiento ; Civilización i 
Barbarie ; cap. X. ) 

Esta voz la trae D. Juan B Selva. Véase el 
texto en el art. Mancarrón. 

EMPALIDECER, v. n. Arg. Palidecer, 
voz que también corre en la Arg. 

«En el semblante de su hermosa compañera tam- 
poco han empalidecido los sonrosados tintes que 
atestiguan la juventud lozana...» {Santiago V. Gus- 
tndn; La Mujer ante la Ley Civil, la Polit. y el 
Matrim. ; Bs. Aires, 1882, p. 40. ) 

...«ante el aspecto majestuoso y sublime de la 
muerte, las pompas de la vida empalidecen, dejando 
el alma absorta en los misterios de la inmortalidad.» 
( Oración fúnebre pronnnc. en Montevideo por el 
general Guido al ser embarcados para Bs. Aires 
los restos del brigadier general Carlos de Alvear el 
21 dejun. de 1854.) 

« Nuestros más grandes escritores le han dado ya 
un lugar prominente en las páginas más lucidas de 
nuestra historia patria, y temería empalidecer su 
brillo»... {Discurso pronunciado en Bs. Aires por el 
intendente municip. don Francisco Seeber, el día 
del centenario del brigadier general don Carlos de 
Alvear. ) 

EMPAQUE, s. m. fig. y ía.m. Arg. Serie- 
dad, gravedad ó severidad en el semblante 
ó en el modo de mirar de una persona. 

EMPAQUETAR, v. a. Arg. Arreglar, 
com.poner ó adornar con arte á una persona 
ó una cosa.; ponerla, pagrtieta. (V. Paquete.) 
Empaquetar á la niña; empaquetar la 
sala. Ú. m. c r. — « a. Encerrar una cosa en 
fardos, cajones ú otra especie de paquetes. » 
(Dice. R. Acad.) También nosotros en esta 
acep. 

EMPARDAR, v. a. Arg. En el juego del 
truco, tirar una carta del mismo valor que la 
que ha jugado el otro. || Ser una cosa de 
aquello que no se emparda, fr. fig. y 
fam. Arg. No tener otra igual ó semejante. 
Tómase en sentido desfavorable, y particu- 
larmente referido á persona. 

EMPASTAR, v. a. Arg. Hinchar al ani- 
mal vacuno ú ovejuno la comida de alfalfa 
tierna en tiempo de calores. La alfalfa ha 
empastado á la vaca. Ú. m. c. r. — La 
R. Acad. trae este verbo en otras aceps. no 
desconocidas entre nosotros. 
; EMPASTELAMIENTO. s. m. Arg. Ac- 
ción y efecto de empastelar y empastelarse, 
referido á una imprenta ó á las letras de 
molde. — La Acad. sólo trae el verbo. 



184 



EMP 



EMP 



EMPECINADO, DA. p. p. del v. eínpeci- 
narse. Arg. Véase su uso y lo que entiende 
por empecinado la Acad., en el art. Em 
PECINARSE. II adj. Arg. Obstinado, porfia- 
do, que se mantiene con tenacidad en su 
tema ó capricho. Ú. t. c. s. — También co- 
rre en Venezuela en el mismo sentido, se- 
gún Rivodó, que lo define así : « Aferrado, 
obstinado, tenaz, pertinaz ». 

EMPECINAMIENTO, s. m. Arg. Acción 
y efecto de empecinarse. (V. este verbo.) 

f< Sin embargo de estos fracasos, los jóvenes conti- 
núan en su empecinamiento, y ayudados por la 
prensa, siguen mistificando la opinión con el anuncio 
de continuas reuniones, grandes debates, largas teni- 
das y morrudos discursos^... » {Diariol^K Opinión, de 
Bs, Aires, de 24 de nov. de 1903; «¡Notas políticas ».) 

EMPECINARSE, v. r. Arg. Obstinarse, 
seguir uno en su tema ó capricho. Este ver- 
bo es cuasi defectivo, usándose más en los 
tiempos compuestos y en el infinitivo. El 
participio pasivo acompañado del verbo es- 
tar ú otros semejantes, como encotitrarse, 
seguir, etc., es muy usado. — En el Dice, de 
la Acad. se halla empecinado como s. m. 
en la acep. de peguero, que significa, según 
ella : « El que por oficio saca ó fabrica la 
pez. II El que trata en ella. » Posible es que 
empecinarse se derive ditpez, pues signi- 
fica en cierto modo, este verbo, apegarse 
uno á su capricho ó dictamen. Ni empeci- 
nado en estas aceps de la Acad., m pegue- 
ro, corren entre nosotros, que sepamos al 
menos. — En Venezuela también se usa este 
verbo en nuestra acep. 

EMPEDRAR. — V. su uso en la Arg., en 
el art. Cimentar. 

EMPEÑO. — Echar uno de empeño á 
otro. fr. Arg. Mandarlo de padrino ante 
quien corresponde, para que se empeñe por 
él en una pretensión ó negocio. — Entre las 
varias aceps. que da la Acad. á la voz em- 
peño, hay esta: «Protector, padrino aper- 
sona que se ha empeñado por alguno », 

EMPERIFOLLADO, DA. p. p del v. em- 
perifollarse, Arg. Ú. mucho como adj. 

... «las muchachas que se encontraban allí partici- 
pando de la fiesta, todas emperifolladas y cargada-^ 
de alhajas de relumbrón, oro falso y vidrio mal corta- 
do. » ( Enrique E. Rivarola; Amar al vuelo; Bs Ai- 
res, 1905, pág. 177.) 

EMPERIFOLLARSE, v. r. Arg. Perifo- 
llarse. 

EMPLEAR. V. a. Arg. Usar, servirse de 
una cosa, valerse de ella como de un medio 
para obtener un fin. Los argentinos em- 
pleamos este verbo para significar lo di- 
cho; los escolares emplean mucho la goma. 



EMPLEOMANÍA, s. f. Arg. Muchedum- 
bre ó abundancia excesiva de empleómanos 
en un país. — « Empleomanía. ( De em- 
pleo y manía.) f. fam. Afán con que se co- 
dicia un empleo público retribuido. » (Dice. 
Acad.) Si hemos de conformar esta defini- 
ción con el uso corriente en la Rep. Arg., di- 
ríamos: « Aspiración á no vivir más que de 
los puestos públicos ». 

EMPLEÓMANO. s. m. Arg. El que no 
aspira á vivir más que de los puestos púbh- 
cos. (V. Empleomanía.) 

« El hombre de ley era un empleómano, y de aquí 
provenían todos sus defectos.» ( Z. Ltigones; El Im- 
perio Jesuítico ; Bs. Aires, 1904, pág. 45, ) 

EMPOTRERAR, v. a. Arg. Echar la 
hacienda al potrero. Puede referirse también 
á un solo animal. 

«Esa línea invisible é imaginaria, que empotrera 
y fragmenta la piara humana, se convierte, por crea- 
ción del derecho, en poderoso muro de contención, sos- 
tenido de ambos lados por naciones bien dispuestas á 
defender su integridad y el principio inatacable de su 
inviolabilidad á fuer de Estados.» ( Dr. Roque Sáena 
Peña; Derecho Plbi.. Amer.; Bs, Aires, 1905, p. 143.) 

EMPOZADO, DA. adj. Arg. Dices e de un 
sitio ü terreno hondo ó que forma concavi- 
dad. II Arg. p. p. del verbo empozarse, 
nuestra acep. 

EMPOZARSE. V. r. Arg. Formar en el 
terreno el agua pozas ó charcas, lo cual su- 
cede frecueniemente cuando llueve mucho y 
el agua no tiene fácil salida. — También en 
Venezuela, según Rivodó, en el mismo sen- 
tido, de «rebalsarse» (embalsarse decimos 
nosotros) «el agua formando pozos». — 
((Empozar, a. Meter ó echar en un pozo. || 
r. fig. y fam. Sepultarse un expediente para 
no seguir su curso. » (Dice. Acad.) — ((Em- 
pozar, a. Poner el cáñamo ó el lino en po- 
zas ó charcas para su maceración. » (El 
mismo ) En ninguna de estas aceps. corre 
en la Rep. Arg. 

EMPRESTAR, v. a. Arg. Entre la gente 
rústica se conserva todavía esta forma cas- 
tellana ant. en vez de prestar; con la par- 
ticularidad de que le agregan una i delante 
de la e radical, como lo hacen con su simple 
prestar, en todas las personas del sing. y la 
3.'^ del pl., de los presentes de indic, impe- 
rativo y subj., como si fuese de la primera 
irregularidad común, cuando debe ser regu- 
lar, porque lo es su simple; y así dicen: 
empriesto, empriestas, empriesta, 
empriestan; emprieste, etc.; en vez de 
empresto, emprestas, etc. 

EMPULGAR. V. a. Arg. Llenar ó cubrir 
una cosa de pulgas. Ú. m. c. r. Empul- 
garse el niño, la ropa, etc. — La Acad. 



ENC 



ENC 



185 



trae este verbo en la acep. de «Armar la ba- 
llesta ». 

ENAMORADO, DA. adj. Propenso á ena- 
morarse, que se enamora fácilmente. Ena- 
moradizo, enamoradisa, según la Acad. ; 
voz que casi no corre en la Arg. — (( Ena- 
morado, da. adj. Que tiene amor. Ú. 
t. c. s. > (Dice. Acad.) También lo usamos 
nosotros en esta acep. 

ENANCADO, DA. p. p. de ena^icar y 
enancarse. Arg. En plural, significa así el 
que va en las ancas como el que va delante 
Los dos iban enancados. 

— «De aquel toldo salen tres chinas enancadas...» 
{Lucio V. Mansilla; Una Escurs. á los Indios Ran- 
QUELES ; Bs. Aires, 1870, t. I, p. 142.) 

ENANCAR. V. a. Arg. Poner ó colocar 
una persona en las ancas de una caballería 
estando montada otra adelante. Ú. t. c. r. 

ENCABAR. V. a. Arg. Tratándose de he 
rramientas y otros instrumentos ó utensilios, 
como hachas, azadas, cuchillos, etc., poner- 
les cabo ó mango. 

En el art. Hachador, texto de Villarroel, 
está empleado el participio pasivo de este 
verbo. 

ENCANALLAR, v. a. Arg. Hacer con- 
traer el hábito de cometer bajezas y ruin- 
dades. Ú. t. c. r. La Acad. lo trae sola- 
mente como reflexivo. || fig. Arg. Deslucr, 
rebajar moralmente una cosa, haciéndola 
ruin y despreciable. Encanallar las cos- 
tumbres del pueblo. 

«La que torpes ganapanes 
Mal historiaron después, 
Encanallando en desmanes 
De bandidos y de Juanes 
El timbre de su altivez ! >> 
{Belisario Roldan, hijo; «Ante-rasa»; Suplem. 
llustr. del diario La Nación, de Bs. Aires, de 10 de 
mayo de 1906 ; 1.^ pág. ) 

ENCARAR. V. a. fig. Arg. Con los nom- 
bres cuestión, asunto, problema y otros 
análogos, entrar franca y resueltamente á 
estudiar los medios de resolverlos. 

«..., no debemos dejarnos embobar por los muchos 
millones de bolsas de trigo y de fardos de lana que se 
acumulan en las estaciones y debemos encarar re- 
sueltamente la manera de obligar al latifundio á en- 
tregarse á la colonización y de dirigir esa coloniza 
ción de acuerdo con las conquistas modernas de la 
idea democrática.» {Erasnio; <n Nuevos rumbos»; 
en La Nación, de Bs. Aires, de 5 de ag. de 1906 
primer art. ) 

«Esta discusión, en la forma como ha sido encara 
da por el señor diputado, demuestra que hay allí dos 
partidos,»... {Discurso del diputado nacional doctor 
Manuel Caries en la sesión de la cámara de 18 de 
sept. de 1907; intervenc. á Corrientes.) 

ENCARNE, s. m. Arg. Color de carne 
con que se pintan los rostros de las figuras 
humanas, particularmente las muñecas. Se- 



gún la Acad., encarnación, voz de la Pintura 
y Escultura. 

ENCELADO, DA. p. p. del v. encelarse. 
Arg. ( V. Encelarse. ) || adj. fam. Arg. 
Dícese del hombre que está muy enamorado' 
ó manifiesta mucho entusiasmo por una mu- 
jer, ó viceversa. Ú. con los verbos andar,, 
estar y otros semejantes. 

«Y los potros relinchaban 
Entre las yeguas mezclaos, 
Y allá lejos, encelaos, 
Los baguales contestaban 
Todos desasosegaos. ■» 

{Hilario Ascasubi.) 

ENCELAMIENTO. s. m. Arg. Acción y 
efecto de encelarse, nuestras aceps. — La 
R. Acad. trae también este nombre por 
« Acción y efecto de encelar ó encelarse » ; 
pero véase la acep. que ella da á estos ver- 
bos, en Encelarse. 

ENCELARSE, v. r. Arg. Entrar la bestia 
en celo ó apetito á la generación. || Estarse 
ya como encelando, fr. fig. y fam. Arg. 
Estar ya un hombre ó mujer sintiendo los 
entusiasmos del amor. — La Acad. trae e7i- 
celar por « Dar celos » ,• y encelarse, por 
« Concebir celos de una persona » . Nosotros 
no usamos ni uno ni otro en estas aceps. 
Véase en el art. Celos lo que la Acad. en- 
tiende por la fr. dar celos. También trae 
encelar (« del lat. celare t,) como activo y 
ant., por « Encubrir, esconder, ocultar » . 
Tampoco en la Rep. Arg. en esta acep. 

ENCICLOPEDIA, s. f. fig. y fam. Arg. 
Dícese de la persona que reúne en sí una 
gran suma de conocimientos en los diversos 
ramos del humano saber. 

ENCICLOPEDISMO, s. m. Arg. Conjun- 
to de conocimientos generales reunidos en 
una misma persona. || Arg. Pretensión ri- 
dicula de saber y entender de todo. 

«Esta tendencia á una especie de enciclopedismo 
obligatorio trae muchos males. El pais contaría con 
hombres eminentes en las diversas facultades si el 
estado se preocupase menos de los títulos que de las 
tendencias del pueblo, sus necesidades y las aptitudes 
naturales del mayor número de sus individuos. >^ ( To- 
bías Garzón, profesor de castell. en el Col. Nac. de 
Cárd.; informe sobre el nuevo plan de estudios, pre- 
sentado al Rector el 15 de mar so de 1904.) 

ENCIMERA. s. f. Arg. Paite superior 
del pegual ( y también de la cincha que se 
pone cruzada sobre el recado ó basto y lo 
sostiene), con una argolla en cada uno de 
sus extremos, por medio de las cuales, y los 
correones, va unida á la abajera. — La Acad. 
trae el adj. encimero, encimera, como 
ant., en esta acep.: « Que está ó se pone en- 
cima ». 

ENCOCORARSE, v. r. fam. Arg. Tomar 



186 



ENC 



END 



una actitud altanera y agresiva. Dícese par- 
ticularmente de los muchachos, en sus con- 
tiendas, ó de las personas grandes, que no 
tienen trazas ni catadura para hacer frente á 
otro. También se aplica á los animales. El 
verbo neutro, en su acep. fig. y fam. de «Al- 
zar la voz con amenazas y gritería », desco- 
nocido entre nosotros, no dice exactamente 
lo que el nuestro encocorarse. — «Enco- 
corar. (De en y cócora.) a. fam. Fastidiar, 
molestar con exceso. Ú. t. c. r.» (Dice. Acad.J 
No corre en la Rep. Arg. en este sentido. 

ENCOPETADO, DA. adj. Arg. Tonudo, 
espléndido, pomposo, lujoso, dicho de las 
personas y de las cosas. Aplicado á las pri- 
meras, ú. t. c, s. — « adj. fam. Que presume 
demasiado de sí.» (Dice. Acad.J También 
en la Arg. en esta acep., y se usa igualmen- 
te c. s 

«Por eso el tipo que venimos analizando tiene fácil 
acceso á todas partes, y más de una vez lo hemos en- 
trevisto en los salones mas encopetados, rodeando 
con su brazo el talle de alsfuna orguUosa beldad.» {Ju- 
lián Martel; La Bolsa; Bs. Aires, 1905, p. 200.) 

ENCORDADO, s. m. Arg. Conjunto de 
las cuerdas de un instrumento músico. 

ENCORSELADO, DA. p. p. del v. encor- 
selarse. Arg. (V. este verbo.) 

ENCORSELARSE. v. r. Ar^ . Ponerse 
corsé. 

ENCUADRADO, DA. p. p. de encuadrar. 
Arg. ( V. este verbo.) || adj. Arg. Que for- 
ma cuadro con marco. 

« ... hablando con un hombre bajo, rechoncho, de 
cara cínica encuadrada por larcas patillas canosas.» 
{Julián Martel; La Boi,sa; Bs. Aires, 1905, p. 105.) 

«El plan general, así como los capítulos especiales, 
están encuadrados dentro de un orden v disposición 
que asegura y facilita el estudio,»... {'Dr. Juan F. 
Cafferata; «.El libro «.Higiene Escolar t> de Rodri- 
gues de la Torrey>; en Justicia, de Córd., de 23 de 
febr. de 1907. ) 

ENCUADRAR. ( Del franc. encadrer. v. n. 
Arg. Estar bien incluida, ó merecer estarlo, 
una cosa en otra, por corresponder á su na- 
turaleza é índole. || v. n. fig. Arg. Corres- 
ponder un concepto ó idea á otro, ó formar 
con éste un todo homogéneo. |! v. a. Arg. 
Conformar, ajustar, concordar una cosa con 
otra. II V. a Árg. Puntualizar, exponer ó sin- 
tetizar un concepto ó idea de manera que se 
manifieste escueto y patente. 

«Por ejemplo, la figura atrayente de Ramírez y la 
lucha con Artigas se prestan sin duda á páginas be- 
llísimas que encuadrarían de una manera admirable 
en su obra, en que al mérito literario se uniría el va- 
lor del documento histórico.» (Martin A. Malharro; 
carta á D. Martiuiano Legiiisatnón; en la revista 
del Paraná La Actividad Humana, sept. de 1901, pá- 
gina 46.) 

... «encuadrar su conducta dentro de las leyes fun- 
damentales y secundarias de la nación y de la provin- 



cia,»... (Mensaje del Presid. de la Repúbl. al abrir 
las sesiones legislativas de 1907 ) 

...«en las proposiciones que constituyen los linea- 
mientos generales, trazados con el propósito de en- 
cuadrar el pen>;amiento fundamental.» (Manuel de 
Resával, presidente del Circulo de la Prensa; dis- 
curso pronunc. el 15 de nov. de 1907 en el acto de 
abrir las sesiones del congreso de dicho Circulo.) 

El Dr. Roque Sáez Peña emplea este ver- 
bo en el pasaje que hemos transcrito en el 
art. Utilitarismo. 

ENCHILOTADO, DA. p. p. del v. enchi- 
lotarse. Arg. 

ENCHILOT AMIENTO, s. m. fam. Ay^g. 
Acción y efecto de efzchilotarse. 

ENCHILOTARSE, v. r. fam. Arg. Em- 
pacarse, 3.^ acep. nuestra. 

ENCHINCHAR, v. a. Arg. Llenar ó cu- 
brir una cosa de chinches. Ú. m. c. r. En- 
chincharse una cuja, una higuera, etc. 

ENDE (POR), m. adv. muy en uso en la 
Rep. Arg. La Acad. lo trae como ant. 

«No es de extrañar, por ende, 
Que ese fantasma que de noche vemos, 
Viniera á presagiar ruinas ó males, 
Y es fuerza le arranquemos su secreto.» 

{Juan Zorrilla de San Martin; poema Tabaré; ed 
de 1905, pág. 9S.) 

«..., nos sería grato que los vastagos nuestros, lla- 
mados á continuar y ampliar el modesto papel que 
hemos desempeñado, se dedicasen á la agricultura 
con mayor acopio de conocimientos, por ende con 
más desahogo y más proficuos resultados de lo que 
nos fué dado hacerlo á nosotros.» {Chacarero Viejo; 
« Vistas rurales»; en el diario La Nación, de Bs. 
Aires, de 8 dejun. de 1906; primer art.) 

ENDEMONIADO, DA. adj. fig. y fam. 
Arg. Endiablado, nuestras aceps. Deno- 
ta estas mismas ideas, pero con más encare- 
cimiento. — La Acad. le da estas aceps.: «Po- 
seído del demonio. Ü. t. c. s. || fig. y fam. 
Sumamente perverso, malo, nocivo. » Tam- 
bién corre en la Arg. en estos sentidos. 

ENDENANTES, adv. t. Arg. Reciente- 
mente, poco tiempo antes. Es muy usado 
entre la gente del bajo pueblo, en las provin- 
cias del interior. — La Acad. lo trae como 
ant. y en la i.''^ acep. de antes, que es esta: 
« adv. t. y 1. que denota prioridad de tiempo 
ó lugar». En la Arg. no tiene más sentido 
que el señalado más arriba. 

ENDEVERAS, adv. m. Arg. De veras. Ú. 
entre la gente del pueblo. 

ENDIABLADO, DA. adj. fig. y fam. Arg. 
Intrincado, dificultoso. || fig. y fam. Arg. 
Fastidioso, molesto.— «Endiablado, da. 
adj. fig. Muy feo, desproporcionado. ¡| fig. y 
fam. Endemoniado, 2.^ acep. » (Dice. Acad.J 
Sólo en la 2.°- acep. de la Acad. corre en la 
Arg. esta voz endiablado. ( V. en el art. 



ENG 



ENH 



187 



En DEMOyUADO cud/ es /a 2.^ acep. de esta 
palabra en el le'xico oficial.) 

Esta voz está empleada en el pasaje de 
Fernández Duque, art. Pitar de este Dice. 

ENDOMINGADO, DA. ( De ^« y do- 
mingo.) adj. fam. Arg. Dícese de la persona 
pobre que está vestida con la ropa que tiene 
reservada para los domingos y días de fiesta. 

«Y pasó á la otra pieza, donde había un individuo 
vestido con la sencillez propia de un jornalero endo- 
mlng^ado. Su actitud humilde, su traje gris de paño 
ordinario pero muy aseado, todo predisponía á creer 
que se estaba en presencia de un honrado y modesto 
trabajador. » {Julián Martel ; La Bolsa; Bs. Aires, 
1905, p. 55. ) 

ENDOSATARIO, RÍA. s. m. y f. Ai^g. 
Persona á cuyo favor se endosa una letra de 
cambio ti otro documento de crédito. — 
También corre en Venezuela y otros países 
hispano-americanos. 

ENDUIDO. (Del franc. e7tduit,h^ñQ de 
una materia pegajosa. ) s. ni. Pint. Arg. Ac- 
ción y efecto de enduir. 

ENDUIR. (Del franc. enduire, untar, em- 
badurnar.) V. a. Pint. Arg. Untar las pare- 
des, por medio de una espátula, con una 
mezcla de polvo de tiza con un poco de 
aceite de linaza y con cola cocida, exten- 
diéndola sobre ellas y raspando al mismo 
tiempo, con dicho instrumento, su superficie, 
hasta que quede seca y lisa; lo cual se hace 
cuando se las quiere estucar ó pintar al óleo. 

ENEMIGO.— Los enemigos del alma 
son tres: chileno, puntano y cordo- 
bés. Arg. (pr. S. Juan), ref. que demues- 
tra la poca simpatía de los sanjuaninos para 
con los chilenos, púntanos y cordobeses. 

ENFARDELADOR, RA. adj. Arg. Que 
enfardela ó hace fardos. — « Enfardela- 
dor. m. El que lía ó acomoda los fardos 
para cargarlos en los buques. » (Dice. Acad.) 
También en la Arg., en esta acep.; pero te- 
nemos máquinas enfardeladoras, que nos 
ha traído la Europa moderna. 

...;«en el horizonte, levantándose como una co- 
lumna miliaria el humo de un motor de la máquina 
enfardeladora. « ( Chinchilla ; « Córdoba Aerícola »; 
en La Lib;írtad, de Córd., de 14 de abr. de 1894. ) 

ENFERMARSE v. r. Arg. Contraer en- 
fermedad el hombre ó el animal. || fig. Arg. 
Contraer enfermedad los vegetales. — La 
Acad. trae enfermar, como v. n., en estas 
dos aceps También llega á usarse en esta 
forma en la Arg. 

ENGAÑAPICHANGA. — Ser una cosa 
engañapichanga, fr. fig. y fam. Arg. Ser 
un engaño, una simulación. || m. adv. fig. y 
fam. Arg. Con simulación y engaño. 



«El especulador se hace colono engrañapiohangra 
y se planta en una chacra. » ( El Nacionaí,, de Bs. Ai- 
res, de 23 de dic. de 1907; « Imperialismo criollo ». ) 

ENGARROTADO, DA. p. p. de engalero- 
ta7' y engarrotarse. Arg. Ú. mucho como 
adj'. 

Véase empleado en el pasaje de La Na- 
ción inserto en el art. Enteque. 

ENGARROTAMIENTO, s. m. Ai^g. Ac- 
ción y efecto de engarrotar y engarrotarse, 
en nuestra acep. 

ENGARROTAR, v. a. Arg. Poner el frío 
rígidos los miembros del cuerpo. Ú. m. c. r. 
— La Acad. trae agarrotar ó engarrotar 
como derivado de garrote, en estas aceps. : 
« a. Apretar fuertemente los fardos ó líos con 
cuerdas, que se retuercen por medio de un 
palo dándole vueltas. || Ajustar ó apretar una 
cosa fuertemente, sin necesidad de garrote. || 
Oprimir mucho ima cosa á otra. || Dar uno ó 
más garrotes. » — Tenemos de nuestro en- 
garrotar, activo, el cuasi equivalente cas- 
tellano entumecer, y del reflexivo, entume- 
cerse y arrecirse, este último defectivo y sin 
uso en la Rep. Arg. 

ENGROSAR. — En todas las personas 
de sing. y en la 3.^ del plur. de los presentes 
de indic, imperat. y subj., este verbo cambia 
la o en el diptongo ue: engrueso, engruesas, 
etcétera. Sin embargo, los argentinos, y espe- 
cialmente la gente educada, decimos en- 
grosó, engrosas, engrosa, engrosan ; 
engrosé, engroses, etc. 

« No ha3^ pues, que espaiitarse al aspcto de la tre- 
menda nube que se eug^rosa sobre la cabeza de Bue- 
nos Aires. » ( « Noticias de Bs. Aires >>/ art. publ. en 
« El Nacional» de Montev.; Escritos Póst. de T. B. 
Alberdi, /. XIII, 1900, pág. 456. ) 

ENGUALICHADO, DA. adj. Arg. Que 
tiene el gualicho dentro de sí. Ü. t. c. s. (V. 
Gualicho. ) 

«Gualicho es muy enemigo de las viejas, sobre todo 
de las viejas feas : se li;s introduce quién sabe por 
dónde y en dónde y las maleficia.— Ay ! de aquella que 
está engrnallchada ! — La matan. — Es la manera de 
conjurar el espíritu maligno.— Las pobres viejas sufren 
estraordinariamente por esta causa. — Cuando no es- 
tán sentenciadas, andan por sentenciarlas. — Basta 
que en el toldo donde viva una suceda algo, que se en- 
ferme un indio, ó se muera uu caballo, — la vieja tiene 
la culpa, le ha hecho daño, Gualicho no se irá de la 
casa hasta que la infeliz no muera. — Estos sacrifi- 
cios no se hacen públicamente, ni con ceremonias. El 
indio que tiene dominio sobre Ja vieja la inmoladla 
sordina.» (Lucio V. Mansilla; U.na Escurs. á los 
I.ND. Ra.\q. ; t. II, p. 95. ) 

ENGUALICHAR, v. a. Arg. Introducir 
el gualicho dentro de una persona. 

ENHEBRAR. — Véanse las formas de 
este verbo en el lenguaje vulgar del bajo 
pueblo, en el art. Celebrar. 

ENHORQUETAR. {X)q horqtíeta.) v. a. 



188 



ENM 



ENR 



fam. Ar^-. Poner á horcajadas. Ú, t. c r. 
Este verbo, como reflexivo, equivale á ahor- 
cajarse, que trae la Acad., pero sin uso en 
la Arg. 

« ... y un momento después, Caiomuta salía de su 
toldo en brazos de cuatro indios como un cuerpo 
muerto. — Le enhorquetaron sobre su caballo,...» 
{Lucio V. Mansilla; Una Escurs. á los Indios Ran- 
QU¿i.r.s; Bs. Aires, 1870, t. II, p. i87 bis.) 

ENJETTAR. v. a. fam. Ar^. Enyetar. 
Pronúnc. como esta última forma. 

ENLACE, s.m. fig. Arg. Casamiento, ac- 
ción de contraer matrimonio. || fig. Arg. 
Autorización de esta unión hecha por el 
cura párroco, ü otro sacerdote con licencia 
suya. — No nos parece conforme con estas 
aceps. que los argentinos damos á esta voz, 
la fig. que registra el Dice. Acad. de « Pa- 
rentesco, casamiento ». 

ENLATAR, v. a. Arg. Poner latas hori- 
zontalmente alrededor de las eras ó en las 
paredes de quincha. ( V. Lata. ) 

ENLAZAR. V. a. Arg. Enredar ó coger y 
sujetar animales ó cosas con un lazo, ó sea 
con una cuerda ó trenza que tiene una lazada 
en uno de sus extremos. Enlazar un ca- 
ballo, una cabra, una silla, etc. — También 
en Chile, aunque en un sentido más limitado: 
« Es éste » ( enlazar ) « un provincialismo 
argentino i chileno, i aun podríamos agregar 
uruguayo, que expresa la acción de enredar 
i cojer con el lazo (rejo de enlazar en Co- 
lombia) a los animales que pacen sueltos 
por los campos. » ( Zorobabel Rodríguez; 
Dice. DE Chilenismos.) — La Acad. trae 
este verbo en otras aceps , en las que tam- 
bién lo usamos nosotros ; y lazar, en la de 
« Coger ó sujetar con lazo » ; /erbo, este, 
que no corre en la Argentina. (V^. Lazo y 
Armar el lazo.) 

ENLOZADO, DA. p. p. del v. enlazar. 
Arg. Ú. mucho como adj Fuente, jarra, 
lavatorio, enlozados. 

«En una pequeña cacerola enlozada se echa una 
cucharada de manteca,...» {Diario La Nación, de 
Bs. Aires, de 23 de dic. de i902; sección « Correo». ) 

ENLOZAR. V. a. Arg. Cubrir la superfi- 
cie y bordes de las vajillas y otros utensilios, 
como platos, soperas, ollas, baldes, etc., con 
una capa más ó menos fina de loza, lo cua' 
se hace con los que son de hierro. 

ENMADERADO, s. m. Arg Obra hecha 
de madera ó cubierta con ella; enmadera- 
miento, enmaderación, según la Acad. El 
último nombre no se usa en la Arg. 

ENMADERAMIENTO, s. m. Arg. Ac 
ción de enmaderar, f V. en Enmaderado, 
lo que la Acad. entiende por enmadera- 
miento. ) 



ENMELAR. — Véase su uso en la Arg.,. 
en el art. Cimentar. 

ENMENDATURA. s. f. Arg. Corrección 
ó modificación que se hace en lo escrito ; y 
en las pruebas de imprenta, cuando ella 
altera el texto del original. — La Acad. trae 
enmienda y enmendadura en el sentido de 
« Corrección de un error ó defecto ». Tam- 
bién los usamos los argentinos, excepto en 
el caso último que hemos enunciado en 
nuestra definición, 

ENMOSCAR. v. a. Arg. Llenar de mos- 
cas y queresas la llaga ó lastimadura de un 
animal. Ú. m. c. r. 

ENQUETE (Del franc. enquéte.) s. L 
Arg. Información, averiguación. 

« Predomina la idea de realizar una enquete sobre 
la producción del quebracho en el país, antes de re- 
solver el asunto de los durmientes. « ( Diario Justicia, 
de Córdoba, de 5 de sept. de 1905; Telegramas — 
« Capital federal ». ) 

El Rector del Colegio Nací. Central, Señor 
Vedia, ha publicado en este año un intere- 
sante libro sobre problemas educacionales 
de actualidad, en cuyo título emplea este 
nombre. 

ENRAMADA, s. f. Arg. Choza menos 
cubierta que la común, sin puerta, y cuyas 
paredes, cuando las hay ( y esto, por algunos 
de sus costados), son generalmente de quin- 
cha y no llegan por lo común al techo. Sirve 
para guardar los enseres de labranza del 
campo, dar albergue á los peones y pastores 
ó á animales del ganado menor, aves de co- 
rral, etc. — « Enramada, f Conjunto de 
ramas de árboles espesas y entrelazadas na- 
turalmente. II Adorno formado de ramas de 
árboles con motivo de alguna fiesta. || Cober- 
tizo hecho de ramas de árboles para sombra 
ó abrigo. » (Dice. Acad.) 

.. ; « hoy quedémonos en la enramada, que era, 
como todas, un armazón de madera, con techumbre 
de plano horizontal. Tendría sesenta varas cuadra- 
das. » 

« Había una enramada llena de cueros viejos, de 
trebejos inútiles, de guascas y chala de maíz. Le 
eché el ojo, la mandé limpiar, y me dispuse á cenar, 
como un príncipe, y á pasar una noche de perlas.» {Lu- 
cio V. Mansilla; Una Escurs. á los Indios Ranqueles; 
t.II,p.l56.) 

..., «y notando un caballito de cola recortada y atu- 
sado con coquetería, que dormitaba con una pata en- 
cogida bajo la diminuta enramada — refugio de una 
pava viuda y de media docena de gallinas, iisufruc- 
tuarias de un gallo cegatón, » — ... {José S. Alvares ; 
Cuentos ds Fiíay Mocho; 1906; «.< Instantánea v, p. 5. 

ENREDAR. — Es costumbre muy gene- 
ralizada entre la gente rústica, en la Arg., 
decir enriedo, enriedas, enrieda, en- 
riedan ; enriede, enriedes, etc. Véase 
cómo debe conjugarse este verbo, en el art. 
Celebrar. 



ENS 



ENT 



189 



ENREDISTA. adj. fig. y fam. Arg. Que 
lleva cuentos y enredos. Ü. t. c. s. — «En- 
redador, ra. adj. Que enreda. Ú. t. c. s. |! 
fig. y fam. Chismoso y embustero de cos- 
tumbre. Ú. t. c. s. » (Dice. Acad.) La 2.^ 
acep. de la Acad., de ettredador, es homó- 
nima de nuestra voz enredista, en cuyo 
sentido no se usa nunca en la Arg. 

ENRIQUECIDO, DA. p. p. de enrique- 
■cer; muy usado como adj. A7'g. Que ha en- 
riquecido, que se ha hecho rico, ó que ha 
prosperado notablemente, dicho de una per- 
sona, un país, una empresa, etc. Ú. t. c. s. 

«Esos tenderos enriquecidos que llenaban de san- 
ta indignación á los orífices parisienses de rimas abs- 
trusas, porque representaban la vulgarización del 
bienestar, >> ... (Er asmo; H Nuevos rumbos» ; en I^k 
Nación, de Bs. Aires, de 5 de ag. de 1906 ; pri- 
iuer art.) 

ENROLAMIENTO, s. m. Arg. Acción y 
•efecto de enrolar. 

ENROLAR. V. a. Arg. Alistar á uno ha- 
■ciéndole sentar plaza en la milicia. Ú. t. c. r. 

ENROSTRAR, v. a. Arg. Referido á los 
■defectos, vicios ó actos censurables de una 
persona, decírselos á ella misma, echárselos 
en cara. Fulano le enrostró á Zutano to- 
das sus villanías. — La Acad , que no re- 
gistra este verbo en ningún sentido, trae 
acriminar en estas aceps. : « Acusar de al- 
gún crimen ó delito. || Imputar culpa ó falta 
grave. » Si esta imputación no se hace á la 
misma persona, en presencia de ella, no se 
usa enrostrar. 

ENRULAMIENTO. s. m. Arg. Acción y 
■efecto de enrular y enrularse . 

ENRULAR. V, a. Arg. Rizar, hacer arti- 
ficialmente 7^ulos Ó rizos en el pelo. Ü. t. c. r. 

ENSARTAR, v. a, Arg. Referido á la 
aguja, pasar por su ojo la hebra , enhebrar, 
voz corriente también en la Arg. || Arg. in- 
troducir un varapalo, una varilla de hierro ú 
■otra cosa semejante, por casualidad ó por 
■destreza, en un anillo, una argolla, etc., col- 
•gante ó en movimiento ; como sucede en la 
corrida de la sortija. La Acad. emplea este 
verbo en esta misma acep. en su Dice, en 
■tX art. Sortija. || Arg. Introducir en un 
cuerpo, particularmente si lo traspasa, un 
instrumento puntiagudo, como un puñal, un 
tenedor, etc. El gaucho ensartó la achura. 
— «Ensartar. (De ett y sarta.) a. Pasar 
por un hilo, cuerda, alambre, etc., varias co 
sas ; como perlas, cuentas, anillos, etc. |¡ fig. 
Decir muchas cosas sin orden ni conexión. » 
(Dice. Acad.) También en la Arg. en estas 
aceps. 

ENSILLAR, v. n. fig. fam. Arg. Enojarse 



uno,paiticularmente cuando no hay suficiente 
motivo. 

ENTE. s. m. Arg. Opa. CTsasecomo mas- 
culino, aplicado á hombre ó mujer. — 
«Ente. (Del lat. ens, entis, p. a. ^% esse, 
ser.) m. El que es ó existe. En el lenguaje 
vulgar siempre envuelve esta palabra, propia 
ó figuradamente, la idea de vida ó existencia 
individual y animada ; en el filosófico puede 
llamarse ente todo lo que tiene esencia, lo 
que es substancia, á diferencia de lo que es 
cualidad, accidente ó atributo. || fam. Sujeto 
ridículo, ó que en su modo y porte se hace 
reparable. || de razón. FU. El que no tiene 
ser real y verdadero, y sólo existe en el en- 
tendimiento. » (Dice. R. Acad.) También 
entre nosotros, si se exceptúa la 2.^ acep., 
que conviene exactamente á nuestro nombre 
familiar tipo, tan usado en la Rep. Arg. 

ENTENTE. (Vozfranc.) s. amb. Arg. 
Convenio ó acuerdo reservado entre dos ó 
más personas, particularmente en asunto de 
interés púbUco. || Arg. Acercamiento ó alian- 
za entre pueblos ó gobiernos. 

« El Presidente de la República ha visitado al ge- 
neral Mitre. Por más que estamos en la época de las 
cortesías, el hecho es muy discutido, no faltando quie- 
nes aseguren se trata de una entente en gestación. 
Al poco rato llegó Quirno Costa, y se dice que hubo 
una conferencia sobre los asuntos internacionales, »... 
( Corresponsal telegr. del diario Los Principios, de 
Córdoba; 10 de agosto de 1901. ) 

« De ahí que no me parezcan una utopía ni un conato 
intempestivo, esos ententes, acercamientos ó alian- 
zas entre las tres naciones más poderosas del conti- 
nente sur, » ... ( Ángel Floro Costa; «Visita Interna- 
cional »; en el diario La Nació.v, de Bs. Aires, de 30 
de mayo de 1903. ) 

«Y aun cuando el entente que pueda eKistir entre 
las naciones del Sud y Centro América por una parte 
y la infranqueable muraUa que Méjico ofrece hoy por 
el Norte,»... ( Jttan B. Selva: Et. Castell. en Amér.; 
La Plata, 1906, págs. 75 y 76. ) 

ENTEQUE s. f. Arg. « La enfermedad 
de que probablemente padecen las vacas á 
que se refiere el Dr. F. T., es la Pasteurolo- 
sis Bovis, ó vulgarmente denominada En- 
teque. — Es en general enfermedad de 
campos bajos y los síntomas son los si- 
guientes: — Retraimiento del abdomen, lo 
mo arqueado, ojos húmedos, inapetencia, 
diarrea, miembros anteriores y posteriores 
completamente endurecidos (engarrotados) 
en los casos crónicos. — Los animales ata- 
cados suelen mascar objetos extraños, como 
ser huesos, cuero, sogas, ele. — Esta enfer 
medad ha sido estudiada por el profesor 
Ligniéres, que descubrió un bacilo que se 
encuentra en la sangre y produce las lesio- 
nes en la aorta, corazón y pulmones, en for- 
ma de grandes tumores que tienen todo el ca^ 
rácter de hueso; los tendones se osifican, etc. 
— Tratamiento : Para los casos agudos pro- 



190 



ENT 



ENT 



ducidos por la diarrea, el único tratamiento 
consiste en inyecciones intravenosas de sue- 
ro artificial. — Para los casos crónicos, no 
hay tratamiento conocido. Siendo posible, 
se debería transportar la hacienda á un po- 
trero alto donde hubiera buenos pastos y 
agua de pozo semisurgente. — Los anima- 
les se infectan bebiendo aguas estancadas. » 
(Diario La Nación, de Bs. Aires, de 22 
de jnarzo de xpo2.) — Enteco ó e?ítecado 
trae la Acad. en la acep. de « Enfermizo, 
débil, flaco ». Nosotros usamos sólo la se- 
gunda forína. 

ENTONCES, conj. continuat. Ar^. Pues. 
Repito, entonces, giie hace lo que debe. || 
conj. ilat. Arg. Pues. ¿No quieres oir mis 
consejos ? Entonces, tú lo llorarás algún 
día. II ¿Y entonces? Arg. loe. con que 
se contesta reforzando afirmativamente la 
enunciación de un hecho sobre cuya verdad 
acaba de preguntarse con extrañeza ó duda. 

— ¿Y le echarás en cara su mal proceder? 

— ¿Y entonces? 

«Mi amigo Bocadeganso se instaló en el mejor si- 
llón de mi pieza — bien pobre cosa, el mejor sillón — 
se me colocó frente á frente y empezó diciendo : 

— ¿No sabes, entonces, cómo era el ministro Fra- 
caso?» {José Bálsamo; <( El ministro Fracasos; en 
el diario La Nación, de Bs. Aires, de 10 de mayo 
de 1906. ) 

ENTRAINEUR. (Del franc. entraíneur.) 
s. m. Arg. Preparador de caballos para las 
carreras. 

«El entrnineur de Oíd Man, Lauro, de los Santos, 
tuvo también su parte en las ovaciones, pues ha sa- 
bido conservar al hijo de Orbit en urta forma insupe- 
rable. » (Diario La Phe.nsa, de Bs. Aires, de 13 de 
nov. de 1905; «Sport». ) 

ENTRAÑAS, s f. pl. Arg. El bazo de los 
animales, particularmente en las reses. || 
Entrañas atravesadas, fig. y fam. Arg. 
Persona aviesa ó cruel. En castell. autorizado 
por la Acad., alma de Caín, alma atravesa- 
da ; de las cuales sólo la segunda corre en 
la Arg. 

ENTRAZADO, DA adj. Arg. Ú con los 
adverbios bien, mal y algún otro para deno- 
tar la traza, figura ó apariencia de las per- 
sonas. 

«El cónsul de Norte América, señor von Horne, 
dice que vio á sujeto