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Full text of "Diccionario de barbarismos y provincialismos de Costa-Rica"

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San José de Costa Rica 



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ADVERTENCIAS. 



Incontrovertible es la utilidad de los estudios críti- 
cos sobre el lenguaje vulgar de los pueblos hispano-ame- 
ricanos. La lengua castellana ha experimentado tales 
modificaciones en el Nuevo Mundo, son tan numerosas 
las corruptelas, los neologismos, extranjerismos y altera- 
ciones sintácticas con que la desfigura el vulgo, que en 
muchos lugares no es ya sino una caricatura grotesca de 
aquella habla divina de Garcilaso, Calderón y Cervan- 
tes. Por otra parte, esos matices locales contribuyen so- 
bre modo á romper la unidad del idioma común de nues- 
tras Repúblicas, preparando la formación de dialectos y 
dificultando el comercio de ideas. Para remediar estos 
inconvenientes se han escrito ya obras notabilísimas: las 
Apuntaciones críticas de R. J. Cuervo; el Diccionario 
de chilenismos de Z. Rodríguez; el Diccionario de voces 
cubanas de Pichardo; el Diccionario de peruanismos, de 
Arona; el Diccionario de venezolanismos, de B, Rivodó; 
los estudios hechos en Guatemala por Batres Jáuregui; 
etc. No bastan, empero, las obras hasta hoy publicadas 
para lograr la unificación y depuración del idioma: es in- 
dispensable que en todas las naciones de Hispano- Améri- 
ca se emprendan trabajos semejantes á los anteriores, sin 



los que no es posible formar un catálogo completo de a- 
mericanismos ni llegar á una acertada selección de las 
voces que han de entrar definitivamente en el léxico ofi- 
cial de la lengua. 

Los estudios que sobre esta materia se han dado á 
la estampa en Costa Rica, sobre ser someros y de cortas 
dimensiones, adolecen de no pocas inexactitudes por ha- 
ber juzgado sus autores con censurable ligereza ciertos 
puntos que requerían más detenimiento. También el 
presente estudio es muy incompleto; aventaja, no obs- 
tante, á los precedentes en extensión y en el número de 
datos recogidos. No abrigo la pretensión de creerlo 
exento de errores; sospecho, por el contrario, que los tie- 
ne en abundancia, pues las inquisiciones filológicas son 
materia de suyo resbaladiza y ocasionada á inexactitudes, 
sobre todo para quien posee muy escasos conocimientos 
lingüísticos. 

Con positivo agradecimiento acogeré las noticias 
que me suministren las personas ilustradas, así como las 
observaciones y enmiendas que los críticos bien intencio- 
nados se sirvan proponerme. 



* * 



Comprende este libro: i9 las voces de origen indio 
usadas en Costa Rica y no insertas en los diccionarios 
castellanos; 2? algunas palabras castellanas y neologis- 
mos que se hallan en idéntico caso; 3? los términos cas- 
tizos empleados en acepciones impropias; 4? los vicios 
prosódicos y ortográficos más extendidos; 5? los arcaís- 
mos y extranjerismos; 6? algunos modismos y refranes 
nacionales. 

1 9 — La mayor parte de las voces con que designa- 
mos las plantas, frutos y animales indígenas, no son de 
procedencia española ni nos han sido legadas por las tri- 



III. 

bus que pueblan aún los territorios de Talamanca, Té- 
rraba, Guatuso, etc.; son sin disputa palabras mejicanas 
trasmitidas hasta nosotros por la colonia mangote estable- 
cida antiguamente en el Sur de Nicaragua y la penínsu- 
la de Nicoya, y que después se extendió hacia el medio- 
día de Costa Rica. 

Desgraciadamente, la carencia de vocabularios com- 
pletos de la lengua naJmatl no me ha permitido hacer in- 
vestigaciones serias sobre estas palabras, y he tenido que 
contentarme con las voces contenidas en las obras de 
Brasseur de Bourbourg, Olmos, Ouirós, Rincón y Peña- 
fiel. 

2? — En cuanto á los neologismos aceptables y pala- 
bras castizas omitidas en los diccionarios, debo advertir 
que me refiero exclusivamente á las de uso común en 
Costa Rica, y de ninguna manera á las muchas que fal- 
tan en la duodécima edición del Diccionario de la Real 
Academia Española. Mi objeto al incluirlas aquí no es 
poner tachas á este último libro ni señalar todos los va- 
cíos que en él se notan, sino desvanecer los recelos de 
personas timoratas que escrupulizan emplear vocablos 
castizos ó bien derivados por cuanto no se encuentran en 
el Diccionario académico. 

3^ — Entre las voces castizas empleadas en acepcio- 
nes impropias, muy pocas son verdaderos costarrique- 
ñismos: unas se usan también defectuosamente en varios 
pueblos de América, y otras son en realidad palabras ge- 
nuinamente castellanas que la deficiencia de los diccio- 
narios hace que sean consideradas como provinciales. 

4^ — He juzgado superfluo apuntar todos los barba- 
rismos de la pronunciación vulgar, tanto porque esa cá- 
fila de adefesios va desapareciendo merced á los progre- 
sos de la instrucción pública, como porque muchos de e- 
Uos son vicios parciales y aun individuales que no mere- 
cen ser recordados siquiera. Sólo he dado cabida en es- 
te libro á los más extendidos y arraigados, de los cuales 
no pocos son metaplasmos nacidos ele la índole misma 



IV. 

del idioma y comunes á todos los pueblos que lo hablan. 

5? — Tan numerosos como los vicios de pronuncia- 
ción son los términos anticuados usados por nuestro pue- 
blo. Este fenómeno, observado igualmente en todas las 
repúblicas hispano-americanas, proviene de que el pue- 
blo, en su mayor parte iliterato, no puede seguir paso á 
paso las modificaciones y progresos de la lengua y conti- 
núa hablando por tradición la que le legaron sus mayores. 

Respecto de los extranjerismos, es de notar que en 
Costa Rica se reducen á unos cuantos anglicismos y ga- 
licismos, importados los primeros por los inmigrantes in- 
gleses y norteamericanos, y divulgados los segundos por 
las malas traducciones que nos vienen de España. 

6? — Muy pocos son los modismos y refranes origi- 
nales de nuestro pueblo: gran número de los que yo ha- 
bía reputado por tales, á causa de no haberlos visto en 
los diccionarios, son expresiones netamente castizas que 
después he encontrado en obras de célebres escritores 
peninsulares. 

* 



Como el principal objeto que he tenido en mira al 
dar á la estampa este libro, es el de proporcionar un con- 
sultor claro y sencillo á los extranjeros y principalmente 
á las personas que, deseando expresarse con alguna co- 
rrección, no disponen del tiempo necesario para consa- 
grarse á estudios serios de gramática, incluyo también 
en el presente Diccioftario varios artículos relativos á 
cuestiones puramente gramaticales que ofrecen dificultad 
en la práctica, como las voces de varia acentuación, el 
empleo de los derivados verbales, algunos preceptos so- 
bre la concordancia y el régimen, etc. 

Para la confirmación ó ilustración de las enmiendas 
y doctrinas copio abundantes citas de las primeras auto- 
ridades literarias de España y de América, indicando á 



V. 



la par de los modelos que han de seguirse, muchos ma- 
los ejemplos que deben evitarse. 

* 

Réstame hacer una observación para terminar. Co- 
mo los trabajos publicados acerca de la flora y fauna cos- 
tarriqueñas distan mucho de ser completos, y como, por 
otra parte, mis conocimientos en punto de botánica y zo- 
ología son sumamente exiguos, es más que probable que 
en los nombres científicos y descripciorjes de animales y 
plantas haya numerosos errores y omisiones. Espero, 
por consiguiente, que las personas versadas en estas ma- 
terias me prestarán benévolamente su eficaz auxilio para 
disminuir un tanto los defectos del ensayo que hoy ofrez- 
co al público. 



'éM JO)Sé de do^ta í(ica, 1? de }s\M\o de I89I. 



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del 



cic 
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P 

n 



A. 






El verdadero nombre del tablero contador usado en las es- 
cuelas no es abaco, como dicen casi todos los maestros, sino aba- 
co. La acentuación incorrecta abaco proviene del francés abaqiic. 

Es simplemente un arcaísmo que sólo se oye en boca de 
gente zafia, nunca entre personas medianamente educadas. — 
Consta en el Diccionario con la nota de anticuado, y se conser- 
va aún en el refrán: Abájansc los adarves y áhansc los mulada- 
res. 

Así llaman impropiamente nuestro paisanos al escarabajo. 
El abejón y el escarabajo son insectos muy diferentes. Véase 
ClIK^UISÁ. 

A.l>otoiia clixi'í I , 

Palabra anticuada que modernamente ha perdido la a pros- 
tética: botonadura. 

"El calzón era de pana azul, tomados los jarretes con cenojiles copio- 
sos de lana fina de colores, dibujándose en todo lo largo del pernil la boto- 
nadura de alcachofillas de plata." 

(S. Estébanez Calderón, Escenas andaluzas). 



De este modo pronuncian y aun escriben muchos el nom- 
bre del progenitor del pueblo hebreo; pero su verdadera orto- 
grafía es Abraham. 

"Fué motín porfiado 

en la progenie de Abraham eterna." 

(Ouevedo^ Sermón estoico.) 
Nótese que esta palabra tiene tres sílabas: A-bra-ham. 

El vulgo convierte en i la e de los verbos en car, pronun- 
ciando apiar, pastar, iiicniar, en vez de apear, menear, pasear. 
De esta confusión resulta que conjuga los verbos en iar, como 
abreviar, del mismo modo que los en car, diciendo: abrcveo, a- 
brcvcc, etc., en lugar de abrevio, abrevie. 

Abreviar, cuando significa darse prisa, es intransitivo )- se 
construye con las preposiciones cu ó con, ó sin ellas. En Costa 
Rica se usa como reflejo y con la preposición á: me abrevie d 
salir. Sirvan de correctivo los ejemplos siguientes, tomados del 
magnífico Diccionario de rcgivien y construcción, por R. Cuervo, 
donde puede estudiarse mejor este punto. 

"No le parecieron bien al ventero las burlas de su huésped, y determi- 
nó abreviar y darle la negra orden de caballería luego." 

(Cervantes, D. Quijote.) 

"Señora Hortigosa, abrevie y vayase, y no se esté agora juzgando almas 
ajenas." 

(Id., El viejo celoso.) 

"Quiero abi-cviar con el intento largo." 

(Víllaviciosa, La Mosquea.) 

En resumidas cuentas, si el complemento de abreviar es un 
infinitivo, se emplea la preposición en: abrevié en despedirme, en 



salir; y si es un sustantivo, lleva la preposición con: abrevió con 
la partida. 



A.cá.. 



Nada más curioso que el carácter pronominal que á este 
'adverbio dan los campesinos, diciendo: '^acá tiene razón, acá va 
conmigo," por ^'cste tiene razón, éste va conmigo." 



A. «aclíi iifiíííi. 

Expresión corriente también en Colombia y cuyo uso no ha 
sido sancionado por los buenos hablistas. Puede sustituirse ven- 
tajosamente con otras autorizadas por los clásicos, v. gr: cada 
rato, á cada momento, á cada paso, á cada triquitraque, triquete ó 
trinqnete. 

^calanxl>i'arse. 

Cuando por cualquier motivo se entorpece ó embaraza el 
movimiento de un miembro del cuerpo, decimos que el indivi- 
duo que padeció ese percance está acalambrado. El Dice no 
registra tal palabra, pero da otras de mejor cepa, como envarar- 
se, entumecerse, entumirse; y si la causa del entumecimiento es 
el frío, aterirse. 

"Por su cuerpo un deleite serpeaba 

sus miembros suavemente entumeciendo." 



(Espronceda, Diablo Mundo). 

"La tía Juana, á quien se le había entumecido el pescuezo, se despertó, 
se dio una friega en la nuca, y abrió los ojos tamaños." 

(Fernán Caballero, Una en otra). 

■'Abre Juan, y fatigados 
penetran en el portal 
dos infelices soldados, 
ateridos y calados 
por la lluvia torrencial." 

(E. Segovia Rocaberti, La guerra). 



■lO- 



Nuestro acalambrarse no es más que una variación del co- 
lombianismo eiicalambrarsc. 

Significa entre nosotros caer en la cuenta, percatarse, recor- 
dar. Esto proviene de que acatar equivalía antiguamente á mi- 
rar con atención, considerar bien una cosa, recelarse, como pue- 
de verse en el ejemplo que sigue: 

"Aturdido está el gentío 
viendo lo tal, no acatando 
que ambos eran Icones, 
mas el Cid era más bravo." 

(Rotnaticero del Cid.) 

Hoy acatar se usa sólo en la acepción de respetar, venerar; 
de suerte que las expresiones: "cuando acaté yz. era tarde, no a- 
catc á cerrar la puerta, no acate que era pariente suyo," son me- 
ros arcaísmos que pueden corregirse así: "cuando caté ó víxq per- 
caté ya era tarde, no se le ocurrió cerrar la puerta, no caí en la 
cnenta ó no me acordé de que era pariente suyo." 

A.C c i d e rit acl o . 

A los que dicen "terreno accidentado, camino accidentado^'' 
les bastaría abrir por la página 1 1 el Dice, de la Academia para 
convencerse de que no hay tales borregos, esto es, deque no hay 
ni habrá nunca terrenos ni caminos accidentados, porque esos se- 
ñores no son capaces de padecer accidentes ó enfermedades re- 
pentinas. Bien está que los franceses digan íerrain accidenté; 
pero á los que hablamos la lengua de Cervantes ¿ qué falta pue- 
de hacernos semejante adjetivo, disponiendo de otros más casti- 
zos como quebrado, dcsigiial, montuoso, ondulado, fragoso, esca- 
broso, etc ? 

Conste, sin embargo, que este galicismo no es lechuga de 
nuestra huerta: mucho tiempo há que lo usan en España escrito- 
res de nota. 

"El largo cordón negro que formaban los mulos resbalaba como una 



larga culebra por la vereda caprichosa que daba mil vueltas y revueltas, no 
pudiendo seguir la línea recta á causa de lo accidmtado del terreno." 

(Fernán Caballero, Una en otra.) 

A-CCíitlentc. 



"Los soldados se aprovechaban de los accidcjites del terreno 
para molestar al enemigo," leemos en un periódico que tenemos 
á la vista. Sin duda el escritor quiso decir que los soldados se 
aprovechaban de todas las quiebras, quebradas, asperezas, desi- 
gualdades \x ondulaciones del terreno; pero si fué eso lo que qui- 
so decir ¿ porqué no lo dijo ? 

_A.C!CÍ<io. 

Para la generalidad de nuestros conterráneos no hay frutas 
acidas, sino decidas; en lugar de adiciones y confesiones, hacen 
adieciones y confecsiones; para ellos la afición es aficción, la eru- 
dición es erudicción, y el acto de contrición lo es de contricción: 
en una palabra, encajan consonantes á trochemoche á palabras 
que no las necesitan, imaginando probablemente que el toque 
del bien hablar consiste en pronunciar con afectación los voca- 
blos, y que hacerlo lisa y llanamente sería vulgaridad notoria. — 
Mas ¿ qué mucho que nuestros paisanos incurran en tan crasos 
despropósitos, cuando en Madrid mismo un Secretario del Con- 
greso leyó muy orondo en cierta ocasión districto por distrito ? 
Lo que prueba que en todas partes se cuecen habas y que stul- 
toj'uvi nunierus cst injinitus. 

Acentuación. 

Como dedicamos sendos artículos á nuestros barbarismos 
más comunes de acentuación, excusaremos hablar de ellos en el 
presente, reservando también para más adelante el hacer algunos 
reparos á las reglas sobre el acento dictadas líltimamente por la 
Academia (véase Concurrencia de vocales). Aquí sólo apunta- 
remos las voces que tienen doble acentuación y las que ahora se 
acentúan de diversa manera que antiguamente. 



■I2- 



Palabras que tienen doble acentuación, segi'm la 1 2? edición 
del Diccionario de la Academia. 



áloe 


ó 


aloe. 


aureola 


ó 


auréola. 


bórax 
caduceo 


ó 
ó 


borraj, 
caduceo. 


cíclope 
conclave 


ó 
ó 


ciclope, 
cónclave. 


égida 
elixir 


ó 
ó 


egida. 

elíxir. 


fárrago 


ó 


fárrago. 


médano 


ó 


medaño. 


medula 


ó 


médula. 


metempsicosis 
meteoro 


ó 
ó 


metempsicosis 
metéoro. 


mucilago 
oboe 


ó 

ú 


mucilago. 
obué. 


orgía 


ú 


orgia. 


pábilo 
Paráclito 


ó 
ó 


pabilo. 
Paracleto. 


parásito 


ó 


parásito. 


présago 


ó 


presago. 


procero 
utopía 


ó 
ó 


prócero, 
utopia. 


várice 


ó 


varice. 



Aunque la Academia consigna ambas formas, opta por la 
primera de las dos. Tal resolución no nos parece acertada en 
lo que respecta á cíclope, fárrago, orgía, pábilo, parásito y présago, 
pues la otra acentuación es la más favorecida por los autores clá- 
sicos y cuenta en su abono razones etimológicas. 

En Costa Rica nadie dice pábilo, como recomienda la Aca- 
demia, smo pabilo. 

Los ejemplos de esta última acentuación se hallan á granel 
•en los más insignes escritores; p. ej: 



"En Portugal todo es sebo 
hasta quedarse en pabilo.''' 



(Tirso de Molina, El amor médico.') 



— 13— 

"Si es feo, que así han de ser 
los hombres; si es atadito 
la digo que así podrá 
hacer dé! cera y pabilo." 

(Rojas, Lo que son nmjeres.) 

"No quieras con liviandad 
hacerme cera y pabilo." 

(B. de Alcázar, Diálogo.) 
Palabras que han cambiado definitivamente de acentuación. 



Acentuación antigua. 

Annibal. 

Antíoquia. 

ambrosia. 

a cercen. 

báratro. 

Dario. 

epíteto. 

impúdico. 

púdico. 

mana. 

reptil. 

tarántula. 



Acentuación moderna. 

Aníbal. 

Antíoquia. 

ambrosía. 

á cercén. 

báratro. 

Darío. 

epíteto. 

impúdico. 

púdico. 

maná. 

reptil. 

tarántula. 



Ejemplos de la acentuación antigua, hoy desusada: 

"nadie llore mi ruina ni mi estrago, 
que será á mi ceniza, cuando muera, 
epitafio Annibdl, urna Cartago." 

(Ouevedo, Musa /, soneto 26.) 

"Quiso mi padre casarme: 
concertáronse las bodas 
con el príncipe Selcaco, 
hijo del rey de Antíoquia," 



(Lope de Vega, citado por Cuenco.) 



— 14— 

"Ardientes hebras do se ilustra el oro 
de celestial ambrosia rociado." 

(Herrera, citado por Cuervo.) 

"Antes llevando á cercen la alta cresta 
del encantado yelmo sin segundo, 
bajando al hombro la cruel respuesta, 
vivo llegó su filo á lo profundo." 

(Valbuena, El Bernardo.) 

"No me da pesadumbre que seáis cuatro, 
porque sois para mí pequeña presa; 
que tengo lleno el infernal báratro 
de gente fementida como ésa." 

(Villaviciosa, La Mosquea.) 

"En los tiempos antiguos tributario 
a la suma potencia del rey Dario." 

(Villaviciosa, La Mosquea.) 

" — ¡Oh qué fino mentecato! 
— ¡Y qué puro majadero! 
— ¡A una mujer circunloquios 
y no usados epitetosf" 

{]. R. de Alarcón, El examen de maridos.) 

"Dióla por Setiembre el mana 
y no le purgó hasta Mayo." 

(Góngora. ) 



"¿Qué diablos tiene, señor, 
que salta, brinca y recula? 
Sin duda la tarántula 
le ha picado ó tiene amor." 

(Rojas.) 

"El ignorante en su orgullosa mente 
quiso regir el universo entero 
y acomodarle á sí. Soberbio reptil, 
polvo invisible en el inmenso todo." 

(Cienfucgos, Mi pasco solitario de primavera.) 



— 15— 

Conveniente sería incluir estas formas anticuadas en los léxi- 
cos castellanos, siquiera para evitar confusiones á los que se de- 
dican á la lectura de obras clásicas antiguas. 

Se halla en el Diccionario gallego de J. Cuveiro Pinol. Es 
probablemente palabra anticuada en castellano. La forma hoy 
corriente es ciprés. 

-áLc ome ílii'se . 

Tanto en Colombia como en Costa Rica se dice comúnmen- 
te acomedirse, acomedido, en lugar de comedirse, comedido, y se 
da á la primera de esas palabras la acepción de ofrecer ayttda cs- 
pontáncameiite. Lo mismo sucede en Chile. "Rarísimas veces, 
dice D. Z. Rodríguez en su Dice, de cJiilenismos, hemos oído em- 
plear este verbo en su significado castizo de arreglarse, contener- 
se, moderarse. Es sí muy usado por prestarse con prontitud y 
buena voluntad á servir á los demás.'' 

Cuervo observa que tal acepción debe de ser castiza, pues 
se encuentra en obras clásicas. Ejemplos: 

"Le vi en disposición, si acababa antes que yo, se conicdiría á ayiidar- 



(Hurtado de Mendoza, Lazarillo de Tormes.) 

" — ¿Quién reparte? — En la casa de los grandes, el maestresala, en las 
otras, la ama de casa, ó el que se comide á ello." 

(Luna, Diálogos fa7niliares.) 
A.corclióii. 

Acordeón, no acordión, es el nombre del instrumento miísi- 
co que con la guitarra ó la dulzaina constituye la orquesta obli- 
gada de las jiras y bailes de nuestros campesinos. 

"Mientras llegaba la hora de preparar la comida, nos divertíamos en 
tocar el acordeón y hacer hablar al pinche." 

(E. Pardo Bazán, Fuego á bordo.) 



— 16— 
-A. costillíis de. 

Expresión usada también en España y en varias partes de 
América. Lo castizo, no obstante, es decir á costa de. 

"Ordenó después que si el día siguiente no parecía el marido de aque- 
lla mujer, dos soldados la llevasen con toda decencia á Astorga á costa del 
arriero." 

(Isla, Gil Blas de Santillana.) 

"Sólo yo no tenía gana de reír. Verdad es que me la quitaban los bu- 
fones que tanto se alegraban á mi costa.''^ 

(Isla, Gil Blas de Santillana.) 

Acoto. 

Hacerse de acoto es para nuestra gente menuda un juego 
consistente en un convenio celebrado entre dos ó más chicuelos, 
por el que se obligan á ceder cualquier objeto de escaso valor que 
lleven en la mano al primero que diga ¡acoto! cada vez que se en- 
cuentran. Acoto es simplemente el presente de indicativo del 
verbo acotar, que entre otras cosas significa: dar tmo por suya al- 
guna cosa entre varias que le ofrecen ó qne puede tomar. 

Oye, acoto la mitad 

de la bellota. — ^Tuya es. 



(Rojas, Lo que quería ver el Marqués de Vi llena.) 

Viuda queda su mujer, 
moza rica, y por su dote 
condesa de Oberisel. 
— Señor, acota con él, 
ó no cenarás jigote. 

(Tirso, El castigo del penseque.) 

El vocablo, como se ve, es castizo y los rapazuelos no dicen 
ningún despropósito al usarlo. 

A-credlor. 

A no haberse impreso este gazafatón varias veces en los pe- 



—17— 

riódicos, le habríamos pasado en silencio, pues juzgábamos que 
toda persona medianamente educada sabe que esa palabra no se 
escribe con una c, sino con dos: acreedor. 

Acrimonia. 

El sufijo monia lleva constantemente el acento en la o: ccre- 
mojiia, parsimonia, santiinonia. Por ignorarlo pronuncian algu- 
nos acrimonia en vez de acrimonia. Sírvales de enmienda el 
modelo que sigue: 

"Y aun con mayor acrimonia 
probó el poeta Menandro, 
que aunque nació en Macedonia 
el magnánimo Alejandroy 
fué colegial de Bolonia." 

(Iriarte, Quintillas disparatadas.) 

Pulmoftia y nemnonia cargan el acento en la i; pero no son 
excepciones de la regla, porque el sufijo de estas palabras no es 
monia sino ía. 

A. oual má». 

Según Cuervo (Apuntaciones criticas) el adjetivo que sigue 
á esta expresión debe ponerse siempre en singular, por referirse 
á cual. En confirmación de esta regla pudieran alegarse mu- 
chísimos ejemplos; v. gr: 

"Sus amigas estaban á cual más azorada y compadecida." 

(Fernán Caballero, Un sennlón y un liberalito.) 

"Apenas le otorgó sus favores el sueño, vino con él una legión de pesa- 
dillas ácual más negra y opresora." 

(E. Pardo Bazán, Los Pazos de Ulloa.) 

En Hispano-América suelen poner el adjetivo en plural; y 
esta práctica, no obstante la censura del ilustre filólogo colombia- 
no, cuenta en su apoyo autoridades indiscutibles. 

3 



"Las innumerables ideas que se ofrecían de tropel á aquella inquieta y 
turbulenta imaginación, todas á cual más confusas, á cual más embrolladas, 
á cual xívis extravagantes." 

(Isla, Fray Gerundio de Campazas.) 

"Y las otras dos, la Pacha 

y la Manolita, todas 

fueron á cual más honradas." 

(Moratín, El viejo y la niña.) 

"Aglomerar aventuras, buscar efectos, causar sorpresas, hacer desfilar 
ante el lector sucesos y personajes á cual más extraordinarios." 

(Revilla, Bocetos literarios.) 

Nosotros opinamos que el plural en estos casos no es im- 
propio, y bien puede equipararse á cual más con las expresiones 
á porfía, á competencia, y entonces sólo habrá una simple traspo- 
sición del adjetivo. Por ejemplo: 

"Ellos se mostraban á porfía complacientes y obsequiosos." 
"Ellos se mostraban complacientes y obsequiosos á cual más." 
"Ellos se mostraban, á cual más, complacientes y obsequiosos." 

-A-C víante. 

Acuanta ó cuantuá significa entre nosotros: hace un momen- 
to, hace un rato, há poco. Es corrupción vulgar de cuattto ha. 

u4.ciisax*. 

"Semejante conducta acusa en él un corazón magnánimo. 
El traje acusa en él su pésimo gusto y mala crianza. Al que tal 
dice acuso yo de galicista rematado, incapaz de sacramentos cas- 
tellanos; pues ignora que el acuscr francés se traduce en este ca- 
so por revelar^ manifestar, dar á conocer, descubrir, patentizar, 
etc." (Baralt, Z^íVíT. de galicismos.) 

La Academia ha dado ya pase á este barbarismo; no embar- 
gante, en la mayor parte de los casos conviene arrimarse á la 
autoridad del señor Baralt. 



f 



—19— 

El muchacho que tiene la costumbre de acusar ó delatar á 
sus compañeros se llama acusón, que no acusetas. La termina- 
ción provincial etas significa ^n Costa Rica costumbre, frecuen- 
cia. 

-áLcliarJi. 



Ignoramos el origen de esta expresiva interjección costarri- 
queña, equivalente en castellano á ¡qué lástima! 

I Tendrá relación con el verbo andaluz hacharar? 

Acliingai*. 

Se emplea generalmente tratándose de vestidos, por acontar, 
achicar. 

Don Alberto Brenes en sus Ejercicios gramaticales afirma 
que es corrupción de este último verbo; pero á ojos vistas se no- 
ta que es derivado de chingo, palabra cuya etimología damos en 
el artículo correspondiente. 

Acliotar. 

Pintar ó teñir con achote. 

Achotillo. 

Adjetivo que se aplica al ganado vacuno de color rojizo, se- 
mejante al del achiote. 

Acliiiciiyars e . 

Equivale á las palabras castellanas amilanarse, abatirse, des- 
alentarse, desanimarse, acoquÍ7iarse. Es corrupción del colom- 
bianismo achucutarse. 

A-de-vinax*. 

Palabra anticuada que, en lugar de adivinar, usa aún la gen- 
te ignorante de muchos pueblos de América. 



20 

Adilesio. 

"Hubo en Éfeso un ciudadano llamado Hermodoro, á quien 
por haber excitado con su brillante posición social la envidia de 
muchos de sus conciudadanos, resolvieron condenar al ostracis- 
mo: y en efecto, fué inicuamente obligado á abandonar su patria 
por algunos años. Hermodoro y sus amigos intentaron varias 
veces hacer oír su voz y demostrar al pueblo de Éfeso su incul- 
pabilidad é inocencia, mas nunca pudieron conseguir que dieran 
oído á sus disculpas, ni se atendieran sus justificaciones." 

De aquí, según Bastús, provino el modismo hablar ad ephe- 
sios, que significa empeñarse inútilmente en una cosa. 

La R. Academia define así la voz adefesio: disparate, traje 
ó prenda ridicula, persona ridicula ó extravagantemente vestida; 
y la deriva del ad Ephesios, "con alusión, dice, á la cita extem- 
poránea de esta epístola de San Pablo." 

Roque Barcia da otra etimología de dicha palabra en el Pri- 
mer Dice, etimológico de la lengita. 

Todo esto es para nosotros hablar ad ephesios , pues aquí no 
nos compete inquirir el origen del vocablo: solamente queríamos 
insinuar que no se dice adifesio, sino adefesio. 

Adió. 

Corresponde á las interjecciones castellanas ¡cá! quiá! có- 
mo! qué! cuando denotan negación ó extrañeza. Es apócope 
de adiós. 

"No es ocasión esta de largas explicaciones, repliqué. Ud, estará can- 
sada. 

— ¡Cá! ¡no! de manera alguna. 

(P. A. de Alarcón, Cnefitos amatorios.) 
AJ\.\ nnt ax*. 

'^Adjuntar se nos figura inútil, una vez que hay inchdr y 
otros modos de expresar lo mismo, v. gr: "He leído con mucho 
gusto la carta que U. dirigió al señor Pastor, cuya copia me in- 
cluye en su favorecida de 30 del pasado. (Jovellanos)"; "La car- 
ta que va con ésta se quedó escrita y cerrada el correo pasado, 
por un descuido que no tiene humana disculpa. (Solís)"; "Vea 



-2 1- 



U. por la copia adjunta cómo van saliendo poco á poco á luz 
mis ideas. (Jovellanos)." 

Esto dice Cuervo en sus Aptuttaciones críticas, añadiendo 
que también se emplea para el mismo propósito el verbo acom- 
pañar, V. gr: "Dirigí á V. M. la representación de que acompaño 
copia. (Jovellanos)." 

Don B. Rivodó, en su obra Voces mtevas en la lengtia caste- 
llana, es de parecer que adjuntar debe inscribirse en el Diccio- 
nario oficial, porque es de correcta formación. 

Don Santiago Michelena, en un opúsculo titulado Pedantis- 
mo literario y verdades políticas, destinado á objetar otro libro 
del señor Rivodó, se expresa de esta manera: "En el comercio 
se usa el verbo adjiuitar, que no es castizo aunque se encuentra 
en la nueva autoridad, como sinónimo de incluir; pero siendo la 
etimología de ambos verbos diferente, resulta que la frase adjun- 
tar un documento es incorrecta, porque el documento no va uni- 
do ni junto con la carta, sino dentro de ella. Debiera decirse in- 
cluyo, ó emplearse cualquiera de estos giros: en ésta, dentro de 
ésta, contiene, encierra, cubre ésta ó da cubierta ésta, y otros." 

Muy común es agregar una ¿/ á la expresión latina a látere, 
usada en castellano con el significado de compañero, allegado, 
amigo inseparable. Tal disparate es corriente en varios países. 



¡Que el cielo me haya librado 
de aqueste demonio a latér e. " 



— litcr» 



(Rojas, El desafio de Carlos Quinto.) 

En buenos libros hemos visto impreso ad látere, probable- 
mente por descuido de los cajistas, pues no es creíble tan craso 
error en personas que sin duda mantuvieron estrechas relaciones 
con Horacio y Virgilio. 

A-clmósfci'ifi. 



En el vulgo se advierte una especie de tendencia eufónica, 
un prurito de atenuar las pronunciaciones ásperas, sustituyendo 
las consonantes fuertes con las débiles correspondientes. Por 



eso cambia la / de atmósfera en d ó I, diciendo admósfera ó al- 
mósfera, y verifica otras muchas permutaciones de que hablare- 
mos más adelante. 

Al. dos puyas no hay toro l>ra'vo. 

Refrán con que se manifiesta la dificultad de resistir á un 
tiempo á dos opiniones adversas ó á dos fuerzas contrarias. Se 
emplea generalmente cuando uno se ve obligado á ceder ante 
ellas. 

-áLdulón. 

Palabra muy usada en América. Como se ha formado á 
imitación de llorón, remendón, tragón, gritón, creemos que no ha- 
bría inconveniente en abrirle las puertas del Diccionario. Dicha 
palabra se encuentra, además, en una novela española reciente- 
mente publicada: 

"¿Por qué á una no le ha de ser permitido poner las cosas en lo cierto y 
desmentir públicamente á esos grandísimos mentecatos, embusteros, adulo- 
nes, y babosos?" 

(Pereda, Nubes de Estío.) 

Atlimílarso. 

Atontarse, embrutecerse. — V. DUNDO. 

-A.eroólito. 

Sobre poner una e de más á la voz aerolito, muchos agravan 
el pecado poniendo el acento en la o. Véase un ejemplo de la 
forma castiza: 

"Sus enormes pesas de plomo, caídas con estrépito hace veinticinco mil 
noches, habían roto un taburete, un cántaro, un Niño Jesús, y yacían en el 
suelo inmóviles tanto tiempo con la majestad de dos aerolitos.''^ 

(Pérez Galdós, La sombra.) 
A.ereoiiaiAt;a. 

Barbarismo idéntico al anterior. Corrección al canto: 



—23— 

"Ni el aeronauta audaz ni la ligera 
góndola del Adriático veloz, 
aventajan al monstruo en la carrera, 
con sus alas de fuego y de vapor." 

(C. A. Salaverry, La locomotora. ) 

Acreoís-tíitico. 

En las voces compuestas del griego aer, aeros (aire), la raíz 
no es aereo sino aero: aerostático, aerofiauta, aerómetro, aerogra- 
fia, aerofnancía. 

A. ospeta, per*i*os. 

"Salir á espeta perros es en Costa Rica, Venezuela, Colombia 
y Chile, "salir como perro con vejiga, con maza, con cuerno ó con 
cencerro", esto es, salir apresuradamente y con sonrojo. Esta 
expresión que hasta ahora no habíamos hallado en ninguna obra 
española, la acabamos de ver en la última novela de Pérez Cal- 
dos, Ángel Guerra, (tomo I): 

"Colóse también una aguadora, que intentaba vender vasos de agua 
fresca á las víctimas; pero hubo de salir á espetaperros." 

A.f*izsiilar. 

Vor fusilar es corriente entre el vulgo de España y de A- 
mérica. 

Agarrar. 

En lenguaje familiar se toma por encaminarse, dirigirse; v. 
gr: "el caballo agarró -p^írdi el monte." Tal uso no es más que 
una variación jocosa del verbo tomar, que en castellano posee i- 
gual acepción. V. COGER. 

-A-garrón. 

Según el Dice, la acción y efecto de agarrar se dice agarro. 
Nuestra palabra, como se ve, es simplemente un aumentativo del 
vocablo español. 



—24— 

A. golpe dado no hay quite. 

Refrán que se aplica cuando se pretende reparar daños irre- 
mediables. 

Agora. 

Burlábase de nuestros labriegos un extranjero petulante por- 
que dicen agora en lugar de ahora: según él, era ésta una de las 
más graciosas corruptelas que había oído en Costa Rica; pero el 
pobre se quedó como quien ve visiones cuando le mostramos los 
siguientes versos de Garcilaso: 

"Do están ag;ora aquellos claros ojos 
que llevaban tras sí como colgada 
mi ánima doquier que se volvían?" 

Agora (del latín hac hora, en esta hora) es una palabra cas- 
tellana que se arrumbó en el siglo pasado. Todavía es de uso 
común entre los campesinos españoles. 

Agríi. 

( Vitis arachnoidea). Sust. mase. Especie de vid silvestre, 
muy semejante á la europea, de cuyas uvas se extrae un vinillo 
regular. También se da este nombre á un bejuco grueso, muy 
abundante en los bosques, que cortado en trozos produce gran 
cantidad de agua purísima y de sabor agradable. El nombre 
viene probablemente de la voz española agraz, uva sin madurar. 

JLírraciar. 

Los verbos terminados en iar siguen en la conjugación, con 
raras excepciones, la acentuación del primitivo: así se dice yo 
rahio, me espacio, diferencio, porque los primitivos son rabia, es- 
pacio, diferencia; y yo enfrío, espío, porque los nombres corres- 
pondientes son frío y espía. 

Según eso, agraciar se conjuga agracio, agracias, lo mismo 
que su afine congraciar. 

"Tomó la hada toda esta belleza 
del primer arrebol de la mañana; 



que del mago pincel la sutileza 
lo sano enferma y lo doliente sana; 
lo feo agracia, al muerto da viveza, 
la encogida vejez vuelve lozana." 

(Valbuena, El Bernardo.) 
Agriarse. 

De lo dicho en el artículo anterior se infiere que agriarse se 
conjuga en los presentes conforme á la acentuación del primitivo 



agrio, p. ej: "la leche se agriad 
cir que la leche se agrca! 



Cuántas veces hemos oído de- 



A.trriiira. 



Para nosotros agriura ó agrura es lo mismo que el Diccio- 
nario llama acedía, "indisposición que proviene de haberse ace- 
dado los alimentos." Agrura, según los léxicos, es únicamente 
la cualidad de agrio, como amargura la de amargo. 

Agro. 

Por agrio, es un antiquismo que la gente campesina conser- 
va aún en uso. La filiación de esta palabra es sin duda la si- 
guiente: 

Acre (latín), agre (gallego), agro (castellano antiguo), agrio 
(castellano moderno). i'lh 

Que agro se dijo antiguamente en Castilla lo comprueba el 
ejemplo que sigue: 

"No lo pruebo con milagro, 
es cosa sabida y llana 
que se acrecienta la gana 
de comer, con dulce agro." 

(Rodrigo de Cota, Diálogo.) 

Agua colonia. 

Los que dicen agua colonia por agua de Colonia, debieran 
decir también sal Inglaterra, queso Siiisa. Colonia no es ningún 
adjetivo sino la ciudad donde se inventó aquel producto, y con- 

4 



— 26— 

siguientemente necesita la preposición de como todos los com- 
plementos que denotan procedencia. 

Por metonimia se emplean á veces los nombres de lugares 
por los artículos en ellos fabricados, como se ve en damasco, ho- 
landa, cambray, jerez, coñac, etc; pero si se expresa el nombre 
del producto junto con el del lugar, no es lícito suprimir la pre- 
posición. Debe decirse, pues, agua de Colonia ó simplemente 
colonia. 

"Al fin logramos atarle las manos con una servilleta; le inundamos de 
colonia, de agua fría, de vinagre." 

(E. Pardo Bazán, Una Cristiana.) 

-A-gua cliaclia. 

Nombre despectivo que se aplica al chocolate ú otras bebi- 
das cuando son de poca consistencia, ralas é insípidas. Corres- 
ponde al aguachirle de los españoles. 

T^gna ele la 1:)axx<la. 

Los barberos, perfumistas y demás ^Qvsoníis ejusdcm farince , 
llaman agua de la bajida al agua de espliego ó alhucema, porque 
ignoran que de este último modo se traduce el eazL de lavandc 
que se lee en el marbete de los botecillos de esencias francesas. 
El espliego ó alhucema se llama en francés lavando, en italiano 
lavanda, y en castellano antiguo lavándula. 

Aguado. 

Aphcado á personas este adjetivo equivale á desmazalado, 
flojo, caído; y por extensión, á torpe, soso, desmañado. 

A-gua florida. 

Debe decirse agua de Florida, aunque realmente allí no se 
elabora dicha agua. 

"Peinados cual mancebitos de primera tijera, sin ahorrarse el aceitillo 
aromático ni el agua de Florida." 

(Montalvo, Siete tratados.) 



—zi — 
A-giialotal. 

Equivale entre nosotros á aguazal, cJiarco^ pantano. 

A.g«ai-ríis . 

¿ Con que /<7 aguarrás buena es cara, señor pintor?^ Pues 
sepa usted que el nombre del aceite de trementina es en caste- 
llano del género masculino, y que usted, por lo tanto, debiera 
haber dicho: '"i:/ aguarrás bueno es caro.'' 

A_(>iio.itar. 

Corrupción del verbo castellano aguaitar, sinónimo de ace- 
char, atisbar. 

•• 

^%.ry líelo. 

Consta en el Dice, con la nota de anticuado y se halla á ca- 
da paso en las obras clásicas españolas, casi siempre en boca de 
personas rústicas. 

-A^miovíii'. 

La o de muchas palabras latinas se cambió por 7ic en el ro- 
mance castellano: así de ozmra, uovjís, pons, etc., nacieron huevo, 
nuevo, puente. Este diptongo es, no obstante, efímero y desa- 
parece apenas pierde el acento, v. gr: ovario, novedad, pontazgo. 
Es verdad que el uso popular lo conserva en algunos derivados, 
covixo fuertísimo, nuevísinw, pucnteeillo, etc.; pero en la mayor 
parte de los casos prevalecen las radicales latinas. Por eso de 
huevo se forma el verbo aovar, que nosotros pronuciamos agüe- 
var. 

Aovar, por excepción, se conjuga regularmente: aova, ao- 
vas, aove, etc. 

"La basquina se le aova: 
pésale más que una arroba 
el paso que da." 

(Tirso, Don Gil de las calzas verdes.) 
Para el Dice, académico (12? edición) aovar es únicamente 



—2 8— 

'^Poner huevos las aves ú otros animales." En el ejemplo citado 
más arriba significa "ahuecar, tomar una cosa la forma de hue- 
vo," acepción que el Ilustre Cuerpo ha omitido y que es la úni- 
ca que nosotros damos á agüevar. 

Agixilixclxo. 

( Thrasactus Jiarpyia). El aguilucho, la mayor de las aves 
de rapiña de Costa Rica, se encuentra sólo en las selvas muy a- 
partadas y en lugares casi inaccesibles. Es en un todo semejan- 
te á sus congéneres de Centro América y de Méjico, donde se 
llama, con más propiedad, águila. 

AglXÍO. 

(Etiphonia Jiimndinacca). Pajarito de plumaje negro y 
a,marillo, que abunda en las inmediaciones de San José. "El a- 
güío, dice nuestro inteligente amigo don Anastasio Alfaro, es sin 
disputa la que mejor canta de las ciipJionias que viven en el país; 
y son tan variadas sus notas que á veces parece imitador (cuali- 
dad que muchos le atribuyen); pero la verdad es que su canto le 
€S enteramente propio y que no posee la cualidad de imitar." 

Según Clavigero (Storia Antica del Mcssico, t. I, pág. 8o), 
ahiiitzotl era el nombre indígena de un cuadrúpedo anfibio que 
liabita en los ríos de las regiones cálidas, y que tiene un pie de 
longitud, el hocico aguzado, la cola grande y el color negro sal- 
picado de gris. Sin duda era para los mejicanos algo como el 
basilisco para los españoles, pues aJiiiitzotl significa también "a- 
nimal fantástico ó espanto" en la lengua naJuíatl. 

Hoy la palabra agilizóte se toma en muchos lugares de la 
América Central por "sortilegio, cabala." 

Ahí. 

Se pronuncia en una sola sílaba cuando va antes del verbo 
á que se refiere; pero si va pospuesto conserva siempre sus dos 
sílabas gramaticales: a-hí. 



—29— 

'•'■Ahí tienes mi historia negra. 
Resumen: el matrimonio 
lo inventó el mismo demonio 
con ayuda de una suegra." 

(Eguílaz, La cruz del viatrinwnio.) 

"Si tierras ganáis a-Jii, 
nosotros, sin darnos treguas, 
conquistamos ya más leguas 
que españoles hay aquí." 

(García Gutiérrez, Venganza catalana.) 

Sirva esto de advertencia á los que cometen la sinéresis en 
todo caso. 

No admite sinéresis cuando el acento carga sobre la i: a-Jii- 
.to, a-hitas, a-Jiitan, etc. El diptongo ai se tolera sólo en las for- 
mas verbales que llevan el acento después de la /. 

"Quien boca y dientes cantare, 
á malos bocados muera, 
las malas gordas le a-hifen, 
las malas flacas le hieran." 

( Ouevedo, Romance. ) 

"Ahora te puedes dar 
un hartazgo de finezas 
como para quince días; 
mas no te a-hites con ellas." 

(Moreto, El desden con el desdén. ) 

Ahito- 



Casi nadie pronuncia entre nosotros las tres sílabas de esta 
palabra; sifimpre hemos oído decir dito. 

"Bien mostráis que los pecados 
iDs tienen, señor, a-hito.''^ 

(Quevedo, Romance.) 



—so— 

Ahogo es aprieto, congoja, estrechez, penuria, falta de re- 
cursos; ahoguío opresión y fatiga en el pecho, que impiden res- 
pirar con libertad. Cuidado, pues, con trocar los frenos, dando 
á la primera palabra la acepción de la segunda. 

Los campesinos dicen agojía, el vulgo de las ciudades hoi^a^ 
y no pocos vates nacionales pronuncian la palabra en dos síla- 
bas. 

"Hace un rato te envidiaba; 
pero aho-iu te compadezco." 

(Eje;nplo sacado de la Lira Costarricense.) 

Raros son los que distinguen las tres sílabas, como manda 
la prosodia y como se ve en los modelos que siguen: 

"¡Oh! los que no sabéis las agonías 
de un corazón que penas á millares 
¡ay! desgarraron, y que ya no llora, 
piedad tened de mi tormento ahora.'''' 

(Espronceda, A Teresa.) 

"No negaré que al corazón agrada 
lo que dijiste ahora; pero mucho 
en cólera mi pecho se enardece 
cuando me acuerdo de la atroz injuria." 

(Hermosilla, Traducción de la Ilíada.) 

Aiíyre. 

Pronunciación vulgar de aire. 

Generalmente se conjugan mal en los presentes los verbos 
aislar, aunar y airarse, pues se suele cargar sobre la a postética. 
el acento que debe ir sobre la vocal siguiente. Téngase presen- 



te que en la acentuación de palabras compuestas ó derivadas se 
prefiere el acento del elemento principal: aislo, aislas, aisla, etc.; 
aÚ7io, aiíncs, aunen, etc.; me airo, te airas, etc.; porque los pri- 
mitivos son isla, 1UW, ira. 

"¿Para onde ajilarían esos muchachos?" nos preguntó una 
vez una viejecita, refiriéndose á dos netezuelos suyos que ha- 
bían hecho la del humo. El vocablo nos chocó, y habiéndonos 
dado á buscarlo en los diccionarios , tropezamos al cabo con ahi- 
lar, que si bien no significa encaminarse, dirigirse, como ajilar 
en la pregunta antes copiada, tiene una acepción algo parecida: 
la de "irse uno tras otro formando hilera." 

Ajo. 

Equivale á interjección grosera, palabra soez, y se emplea 
comúnmente en la expresión echar ajos. 

Ajuera por afuera se usa únicamente entre campesinos. 

"Ocioso parece advertir que este verbo es castellano. No 
lo es, sin embargo, en la frase: Le ajustaron un garrotazo ó cien 
azotes, etc. Dígase de los azotes que se los dieron, del garrota- 
zo que se lo asentaron, y así según los casos." Esta enmienda 
que copiamos del Dice, de chilenismos y que parece escrita para 
nuestros paisanos, carece en absoluto de fundamento. 

El señor Rodríguez ignoraba sin duda que en Castilla se 
dice vulgarmente ajnstar por dar ó asentar, y que en tal acep- 
ción ha sido usado dicho verbo por escritores de nota. 

"El castellano 
una estocada repentina ajusta 
al pecho del garzón." 



(A. de Saavedra, El Mo}v Expósito.) 



Jl la toruta. 

Nos han asegurado que á principios del siglo actual fijaroiT 
su residencia en Costa Rica muchos emigrados chilenos. La no- 
ticia tiene visos de cierta, á juzgar por lo numerosos chilenismos 
usados entre nosotros, tales como el modo adverbial que enca- 
beza estas líneas. 

A la bruta es en castellano tosca ó groseramente. 

Alafiiela. 

Quien visite nuestras aldeas oirá que "Fiian está en Ala- 
fuela,'' que "los ftieccs castigan los fuegos prohibidos" y otras 
lindezas de este jaez. ¡Y vaya usted á pretender que digan Ala- 
juela, Juan, juez, juego, etc! Le oirán á usted como quien oye 
llover y seguirán en sus trece sin hacer maldito caso de la gra- 
mática. 

Cúmplenos insinuar otra observación respecto de Alajiiela, 

El nombre de esta ciudad no es diminutivo de alhaja, como 
suponen algunos, sino de laja. En documentos antiguos se fee 
siempre la Lajuela. 

-A. la galopa. 

'Dehe áQcxrse al galope ó á galope. 

^laiaela. 

Los habitantes de Alajuela no se llaman alajiiel'as, sino ala- 
juelenses ó alajueleños. 

A\ alzo. 

"Traer á uno al alzo.'" se dice en Castilla "traerle al retor- 
tero, al es tricóte, á mal traer. '' 

A.laiite. 

Síncopa vulgar de adelante, muy corrienlte también en Es- 
paña. 



—33— 

-A. la i>ampa. 

Modismo chileno que significa "al descubierto, á campo ra- 
so." 

Jk. la pedrada. 

"Llevar el sombrero d la pedrada' es usarlo con el ala de- 
lantera levantada y aplastada contra la copa. 

-A. la pluma. 

Las expresiones 'ídibujo á la pluma, forjado al martillo, la- 
brado al cincel," son galicismos netos; lo castizo es decir: á plu- 
ma, á martillo, á cincel." 

Alax'ma. 

Verdadero alarma causará seguramente á muchos el saber 
que este vocablo es del género masculino: el alarma. Si alguien 
lo pusiere en duda, no tiene más que consultar los diccionarios, 
y á mayor abundamiento leer el párrafo 172 de las Apiifitaeiones 
de Cuervo. 

Al l>agazo, poco caso. 

Refrán con que manifestamos la ninguna importancia que 
atribuímos á las palabras ó hechos de las personas á quienes te- 
nemos en poco. 

A.ll>ajaca. 

La aspiración de la h es corriente en varias regiones de la 
Península, particularmente en Andalucía, y entre la gente incul- 
ta de la América Española. Jallar, jacJia, joyo, jnír,jonda, etc. 
dicen todos nuestros labriegos: y aun lo más encopetado y cogo- 
lludo de las ciudades no se desprecia de pronunciar /«/.ízr, alba- 
jaca, etc. por halar, albahaca. 

Los poetas emplean promiscuamente la voz albahaea como 
tetrasílaba ó como trisílaba; es preferible, no obstante, conservar 
las cuatro sílabas gramaticales. 

5 



—34— 

-AJbar de ar. 

Se dice en castellano enalbardar ó albardar. 

"En tanto que estas razones iba diciendo, iba asimismo enalbardando el 
asno, sin que nadie nada le dijese." 

(Cervantes, Don Quijote.) 

A.ll>eldi^o. 

Epéntesis vulgar de albedrío, común en varios lugares de 
América. 

'•Los modernos hallaron el fondo de su poesía, no en el colorido brillan- 
te de una imaginación risueña, sino en el sentimiento íntimo del libre albe- 
drío:' 

(A. Duran, Discurso.) 

AlTbitrio. 

Castellano arbitrio. La r y la / sn truecan á menudo por 
la afinidad que entre sí tienen. 

-A.ll>oro"tero. 

El Dice, sólo da alborotador. Sin embargo, alborotero for- 
mado de alboroto como bullanguero de bullanga, nos parece a- 
ceptable, siquiera sea con la nota de familiar. 

Perplejas se hallan no pocas personas acerca del verdadero 
plural de álbum. ¿ Cómo ha de decirse: los álbum, los albums ó 
los álbumes ? A tal pregunta contestaremos nosotros que la tál- 
tima forma es más propia porque se ajusta más á la índole del 
idioma. 

"Después una serie de joyeros, álbumes, cacharros, los mil cachiva- 
ches tan vulgares como inútiles, que sólo se compran y venden á pretexto de 
santos y bodas." 

(E. Pardo Bazán, Una cristiana.) 



—35— 

Albicms ha sido usado por buenos escritores, pero no debe 
recomendarse. 

"No quisiera que el lector al hallarse con estas bagatelas escritas para 
los albums y los abanicos de mis amigas, ó recogidas de los retazos sobran- 
tes de doloras y poemas, creyese que las he coleccionado como cosas dignas 
de ver la luz pública," 

(Campoamor, Poética.) 

En cuanto al plural costarriqueño dlbtmes, no merece si- 
quiera mencionarse. 

•• 
-A-lcagTiete. 

En obras españolas antiguas se encuentran escritas con g 
las palabras que tienen h seguida del diptongo 7íe, tales como al- 
cahuete, Jiueso, Jmevo, por la sencilla razón de que así las pronun- 
ciaba el pueblo y asilas pronunciará siempre. (Véase AGUECAR.) 

A-lcancía. 

En Costa Rica y en Chile se da este nombre á la arquilla 
que en la puerta de los templos sirve para recoger las limosnas 
de los fieles, El verdadero nombre de ese mueble es cepo ó ce- 
pillo. 

"Coligió Rincón que la esportilla servía de cepo para limosnas, y la al- 
mofía de tener agua bendita." 

(Cervantes, Rinconete y Cortadillo.) 

"Y viéndolos tan alerta, 
cualquiera que son, diría, 
cepillo de cofradía 
siempre con la boca abierta." 

(J. Monreal, A teños labios.) 

Alcancía es hucha, vasija comunmente de barro y con una 
hendedura en la parte superior, donde se echan monedas para 
Cfuardarlas. 



-36- 

Ale il>iade s . 

Como todos los nombres griegos en zades, no lleva el acen- 
to sobre la a sino sobre la i: Alcibíades. 

AJcol. 

Se escribe alcoJiol y se pronuncia en tres sílabas. 

-A.lela. 

La gente de campo llama así á un pie grande ó pesado. 
La palabra se emplea casi siempre en plural: las alelas. 

-áLlentado. 

Entre nosotros nunca se usa este adjetivo en la acepción de 
"animoso, valiente," que es la única que le da el Dice, sino en 
la de sano, v. gr: "¿Cómo están sus chacalines? — Alentaditos, quie- 
re Dios." 

Tal uso nos parece propio. 

Alentarse. 

"Alentar. — Respirar, animar, infundir aliento ó esfuerzo, 
dar vigor." (Dice, de la Acad.). 

Alentarse no significa nada de esto en Costa Rica; se toma 
solamente por "sanar de una enfermedad, restablecerse." 

Esta acepción, omitida por la Academia, es perfectamente 
castiza. (Véase Dice, de régimen y construcción por Cuervo, to- 
mo I, pág. 332.) 

AlfajUla. 

Se dice en castellano alfajía ó alfarjía. 

"Siguiendo á los demás y acompañándolos D. Cleofas con los calzones 
revueltos al brazo y una al/ajía.'" 

(Vélez de Guevara, Diablo Cojtielo.) 

"Alfajía. — Alfarjía; del árabe al-far-cJiiyah. madero que 
. se emplea para hacer un techo ó suelo, derivado de al-farch, pi- 
so, techo." (Monlau, Dice, etimológico.) 





Alférez. 

Aunque en el escalafón de nuestra milicia no existe el gra- 
do de alférez, los que conocen de oídas la palabreja están acor- 
des en pronunciarla malamente como aguda, siendo grave. Lo 
mismo acontece en otros pueblos de América. Probablemente 
ha nacido este barbarismo de la forma anticuada alfrés. El plu- 
ral de alférez era en otro tiempo los alférez; hoy se dice: alfére- 
ces. 

AX garete. 

"Andar al garete" corresponde á los modismos "andar de 
ceca en meca, de zoca en colodra, sin rumbo fijo." No consta 
en los diccionarios; lo hemos encontrado, sin embargo, en una 
reciente novela española: 

"Sentadito en un banco de Recoletos, si hacía buen tiempo, viendo pa- 
sar coches, ó dejándose ir al garete por las alamedas del Retiro," 

(Pérez Galdós, Ángel Guerra.) 

Por este ejemplo se ve que nosotros no inventamos el mo- 
dismo. En efecto, lo aprendimos, lo mismo que los cubanos, de 
los marinos españoles. 

'^Irse al garete. — Frase tomada de la marítima en la significación meta- 
fórica de perderse, trastornarse, desordenarse ó extraviarse alguna cosa, á la 
cual le falta el rumbo, gobierno ó cuidado." 

(Pichardo, Dice, de voces cubanas.) 
-A-lguien. 

Son defectuosas las expresiones ^'alguien de ustedes, alguien 
de los que vinieron," etc. En casos semejantes debe decirse al- 
guno. 

Aliarse. 

Se conjuga alio, alias, alian, etc., con el acento en la i y no 
en la a. 



-38- 

Alicate. 

Pertenece este nombre á los que deben usarse solamente en 
plural: los alicates, unos alicates. 

Alicrt^o. 

Trasto, persona ridicula, cachivache. 

Aliinal. 

Pronunciación vulgar de animal. 

Alinear. 

¡Alíniefise! vociferan en los ejercicios militares los oficiales 
instructores; ¡alíniense! gritan los profesores de gimnástica á los 
turbulentos escolares; pero ¿ cómo han de hacer respetar los pre- 
ceptos de la ordenanza quienes atropellan inconsideradamente 
los de la gramática ? Porque alinear no puede conjugarse con 
el acento en la i, puesto que ningún verbo castellano es esdrújulo 
en los presentes. Lo regular es acentuar la e: alineo, alineas, a- 
linéese, alinéense, etc. 

"En el fondo y pegados á los muros 
soldados del castillo se alinean, 
en los semblantes dibujada el ansia 
con que el tan caro regocijo esperan." 

(J. Velarde, La velada.) 

El barbarismo altítean afea una composición del poeta me- 
jicano Juan de Dios Peza. 

"Fórmase el cuadro, se alinean 
los zuavos en primer término." 

(El prisionero de Papazindén.) 

Alipegarse. 

En nuestra tierra equivale 2. pegarse auno, agregarse á una 
comitiva sin ser convidado. A primera vista parece un compues- 



I 



—so- 
to híbrido del castellano pegarse y del latín ali (de aliuSy otro); 
pero quizá es simplemente compuesto de la preposición ad, que 
sugiere idea de proximidad, trocada en al, como en francés al- 
lier (del latín ad, ligare). 

Alipego. 

Pegote, persona que sin ser llamada se junta inoportuna- 
mente á otra ú otras. A veces se toma también por adehala, a- 
ñadidura. 

AJitranco. 

La retranca, esto es, el ataharre de las bestias de tiro, se 
llama en Colombia arritranca, y en Venezuela arristrafico. Nos- 
otros hemos transformado en aliíranco el vocablo colombiano; 
pero, por una metáfora no del todo impropia, aplicamos ese nom- 
bre, no á la retranca, sino á ''la hebilla que en la parte trasera 
tienen los pantalones y chalecos, para ajustados ó ceñirlos al 
cuerpo." 

Alma oigal. 

El lugar "donde se siembran las semillas de las plantas para 
trasplantarlas después á otro sitio," se dice en castellano una al- 
máciga. 

Conviene hacer aquí una aclaración. Almáciga es lo que 
dejamos apuntado; almacigo significa "las pepitas ó simientes na- 
cidas en almáciga." 

Lo advertimos porque nuestros agricultores también em- 
plean la palabra almacigo como sinónimo de almacigal. 

Almadiado. 

A los que acostumbran hacer fisga de los términos raros u- 
sados por el pueblo les aconsejamos mucha circunspección en 
sus juicios, pues el lenguaje popular es digno por muchos con- 
ceptos, más que de burlas y censuras irreflexivas, de atento y 
maduro examen. 

Hablamos con experiencia propia: la primera vez que oímos 
decir almadiado por ebrio, mareado, tuvimos dicho vocablo por 



— 40- 

uno de los más enrevesados barbarismos que hayan podido in- 
ventarse para desesperación de los puristas; mas hojeando un día 
el Diccionario, tropezamos de manos á boca con lo que sigue: 

"'Almadiado, da. (De madidatus, borracho) adj. ant. — 
Desvanecido ó mareado." 

De suerte que lo que reputábamos por costarriqueñismo es 
una palabra castellana de noble abolengo, aunque desterrada hoy 
del lenguaje literario. Desde entonces, siempre que oímos un 
vocablo extraño, antes de condenarlo nos preguntamos con des- 
confianza como el loco del cuento: ¿ si será podenco este perro ? 

JLlmaíliarse. 

En Costa Rica embriagarse, marearse. Probablemente es 
voz anticuada, aunque los léxicos no dan acerca de ella noticia 
alguna, formada del latín madidare, emborracharse.* 

El pueblo conjuga almadco, almadeas, etc.; pero, caso de a- 
ceptarse este verbo, deberá conjugarse almadio, almadias, etc. 

Almario. 

Para la Academia es indistinto decir almario 6 armario; pe- 
ro la gente culta, no emplea hoy la primera forma, ni la admiten 
las obras literarias, excepto en el modismo: "tener uno su alma 
en su almario.'' 

Almastrote. 

(Véase armastrote.) 

A\ m.^or mono se le cae el zapote. 

Refrán que equivale á decir: "cualquiera, por sabio y hábil 
que sea, puede equivocarse y cometer una torpeza." Corres- 
ponde á aquella tan conocida sentencia latina: errare humanum 
est. 

Almíbar. 

Que las cocineras y otras gentes de su laya digan la almí- 
bar, pase; pero que damas empingorotadas y señoritas que bla- 



—41— 

sonan de instruidas usen como femenino dicho sustantivo, eso no 
podemos perdonarlo ni aun en gracia del respeto que nos mere- 
cen sus almibaradas personas. 

-A.lin.irar. 

Almirar y almitir dice constantemente el vulgo en lugar de 
admirar, admitir. 

jAJliiiizqric. 

Es forma anticuada de almizcle, semejante al gallego amiz- 
qiic. 

"En su casa hacía perfumes, falseaba estoraques, menjuí, animes, ám- 
bar, algalia, polvillos, ahnizque, mosquetes." 

(R. de Cota, La Celestina.) 

En Hispano-América se pronuncia casi siempre así la pala- 
bra almohada. Muchos versificadores la escriben bien y la sila- 
bean mal; para ellos trancribimos los ejemplos que siguen: 

"Previniéndola están dos almo-hadas, 
en tanto que aderezan una rueda." 

(Rojas, Entre bobos anda el juego.) 

"Dos almo-hadas que alistan 
lazos de azul y amarillo." 

(Tirso, La Villana de Vallecas.) 

"Breve, esbelta como un hada, 
el abundante tesoro 
de sus cabellos de oro 
le servía de almo-hada." 

(Velarde, El Capitán Garda.) 



—42— 
Al. lo que. 

Las expresiones costarriqueñas: "lo vi á lo que salía, lo ma- 
taron en lo que salió huyendo," quedarían correctas cambiando 
á lo que y en lo que por cuando, al tiempo que, en el momento que. 

También los colombianos dicen á lo que en el mismo senti- 
do: esto proviene sin duda de que en España se decía antigua- 
mente á la que por á la hora, á la sazón que. 

"A ¿a qtie estaban en esto, fué don Quijote acercándose poco á poco á 
la venta." 

(Avellaneda, Don Quijote.) 

'*A la que llegaba cerca de la ciudad de Lovaina, encontró por el cami- 
no un soldado español." 

(Id. id.) 

A.1 propio. 

Este modo adverbial castellano equivale á "con propiedad, 
justa é idénticamente". 

En Costa Rica se toma impropiamente por de propósito, de 
ifitento, adrede, intencionalmeníe. 

"A los grandes descubridores, esos que buscan de propósito en el seno 
de lo desconocido y hallan las cosas nuevas con que nos ai>ombran, parece 
convenir más que á todos el dictado de genio." 

(Montalvo, Siete tratados.) 

"Hubo un tiempo en que nuestros escritores las miraban (las voces e- 
quívocas) como un precioso adorno del estilo, las buscaban de propósito y las 
prodigaban." 

(Gómez Hermosilla, Arte de hablar.) 

AJLt&ntxx^eL. 

Por paronimia nuestro pueblo llama altamisa á la flor que 
en castellano lleva el nombre de artemisa. 



—43— 

>V1 tanteo. 

Modo adverbial costarriqueño, correspondiente á los caste- 
llanos "á ojo, á ojo de buen cubero, á bulto, sin peso, sin medi- 
da." 

Altiplanicio. 

Refiriéndose á este vocablo dice Cuervo: ^^Altiplanicie, voz 
inútil con que se dice lo mismo que siempre se ha expresado por 
mesa, meseta ó puna, es un compuesto que no nos atrevemos á 
rechazar redondamente, pero que dudamos sea conforme á las 
leyes de la etimología castellana; pues los compuestos determi- 
nativos en que figuran adjetivo y sustantivo no parecen aclima- 
tados en nuestra lengua (salvo los adverbios en mente), y en los 
pocos que hay se yuxtaponen simplemente los elementos, como 
en bajamar, plenamar, falsopeto, vanagloria, buenaventura, ma- 
laventura, falsarrienda." 

AA tix'o. 

Modo adverbial chileno que significa en el acto, al momento, 
á primera vista. 

A^ltozmio. 

En la lengua de Cervantes se aplica este nombre á un cerro 
de poca altura situado en terreno llano, y también al lugar más 
alto y ventilado de ciertas poblaciones; en América se llama im- 
propiamente altozanos á los atrios 6 lonjas de los templos. 

AA\x\n\v%.ív. 

Esto reza con los estudiantes de historia natural: ahímina y 
albúmina llevan el acento en la ti y no en la /. 

alunado. 

"Caballo alunado'^ es para los españoles el que padece al- 
gún género de constipación ó encogimiento de nervios; para nos- 
otros es un caballo lleno de mataduras. 



—44— 

Ludirse el lomo las cabalgaduras, matarse. Este costarri- 
queñismo nace de hina, por la figura circular que tienen gene- 
ralmente las mataduras de las bestias. 

La alverja ó arveja es una legumbre distinta de la que en 
Costa Rica se denomina así. Nuestra ahoya, que los franceses 
áxcen petit pois, se \\?L-m2i guisante en castellano. 

Pronunciación vulgar de advertir, corriente también en Es- 
paña. 

Alasai' I>elo. 

Modismo popular cuya significación es Juiír, teiierle miedo á 
uno. 

^Viiiacizax*. 

Aunque es de correcta formación esta palabra, en los dic- 
cionarios se encuentra solamente macizar. 

^iiiadiiBiai'se. 

"En el lenguaje vulgar, contraer amistad ilícita, amancebar- 
se. Se usa principalmente en el participio amachinado, para de- 
notar á los que habitualmente hacen mala vida." (Z. Rodríguez, 
Dice, de chilenismos.) 

^mansacloi'. 

"Ainansador. Es el que doma animales indómitos, especial- 
mente hablando de potros; pero el que adiestra los potros ó ca- 
ballos para silla ó coche se llama en España picador, que aquí 
decimos mal, amansador.'' (Id. id.) 

Amarilloso. 

Tan bueno como sus sinónimo.? amarilletito, amarillejo, es 
nuestro amarilloso que la Academia no sanciona. 



— 45— 

"Unas estatuas de mármol, amarillosas ya con la intemperie, se incli- 
naban para mirarse en el lago también." 

(E. Pardo Bazán, El Príncipe Ainado.) 

Son incorrectas las siguientes frases ''amarrarse la corbata, 
amarrarse un pañuelo en el pescuezo, andar con la cara ó la ca- 
beza amarrada." En las dos primeras debe decirse atarse; en 
la tercera emplearían los buenos hablistas otros adjetivos más 
exactos, como entrapajada, vendada, envuelta. 

-A-Mxari'íirsc los calzones. 

Obrar con energía y firmeza. Corresponde al modismo cas- 
tellano: tener bien puestos los calzones. 

-A.mai'i*o s o . 

Las sustancias que por acá reciben el calificativo de aniaj'ro- 
sas, V. gr: el alumbre, en la Península se llaman astringentes. 

Al. iiioclia ti'íin<í«. 

Tranea es uno de los varios nombres con que argentinos y 
chilenos designan la borrachera. Los últimos fueron sin duda 
quienes nos trajeron el vocablo, que sólo usamos en las expre- 
siones "estar o andar á niedia traiica,'' equivalentes á las castizas 
"estar achispado, andar calamocano, á medios pelos, etc." 

A. iixcclio pillo. 

Pocos modismos hay tan favorecidos en nuestra tierra como 
el que motiva las presentes líneas: las obras á medio hacer, están 
á medio palo; á medio palo se queda el que abandona los estu- 
dios, el que no concluye la lectura de un libro, etc. 

Habiendo consultado á un erudito amigo nuestro acerca del 
origen probable de esa frase, nos contestó que á su juicio era una 
metáfora introducida por los leñadores, pues "quedarse á medio 
palo" es cortar solamente la mitad del tronco de im árbol. La 
explicación no nos satisface: creemos más bien que el modismo 



-46— 

provino del juego de la cucaña ó simplemente de la acción de 
trepar á un árbol, de forma que "estar ó quedarse á medio palo" 
es quedarse á la mitad del camino. En algunos puntos de A- 
mérica se dice: "estar á medio palo" por ''estar medio embriaga- 
do, á medios pelos." 

Amellar. 

Mellar es como dicen los maestros del idioma. 

''Esta mi señora tiene el corazón de acero. No hay metal que con él 
pueda, no hay tiro que lo melle.^' 

(Cota, La Celestina.) 

"Y apoyando ambas manos en la espada, 

recordaba mi padre fatigado 

las mil batallas en que fué mellada." 

(Carlos Rubio, A unas aves.) 

AmirrÓ. 

Los campesinos suelen pronunciar como agudas las pala- 
bras amigo, hijo, hombre, etc. cuando las usan en vocativo, sin 
duda para hacerlas más enfáticas: amigó, hijo, hombre'. 

¡A. mí qiió! 

Expresión de supremo desdén é indiferencia, elipsis de esta 
otra: ¡á mí qué me importa! La hemos encontrado en obras 
españolas. 

Amolar. 

Vale entre nosotros importtmar, molestar, moler, y figura- 
damente apabullar, aplastar á uno, dejarle confuso y sin saber 
qué responder. 

Del verbo hemos sacado el sustantivo familiar amoladera 
(por moledera, cansera.) 

Amoniaco. 

Las voces de origen griego terminadas en taco llevan el a- 



—47 — 

cento en la i: amoníaco, afrodisíaco, egipcíaco, elegiaco, elefancía- 
co, ilíaco, siríaco, etc. 

No obstante, es tan general la acentuación llana de esas vo- 
ces, que acaso en día no muy lejano se abandonará definitiva- 
mente la acentuación castiza, la que, dicho sea de paso, nos pa- 
rece un si es no es afectada y pedantesca. 

A.moi*i:*iíiar*s e . 

En el idioma gallego significa entristecerse, emperezarse. En 
Costa Rica se dice que el ganado se amorriña, cuando ha con- 
traído la enfermedad llamada morriña ó comalia. El Dice, de la 
Academia trae las dos últimas palabras, pero no el verbo, que es 
necesario y está bien formado. 

A.xnii>liai'. 

Por excepción se conjuga amplío, amplías, etc. con el acen- 
to en la i, aunque el primitivo es afnplio. No echen en saco ro- 
to la advertencia los que dicen amplio, amplias, etc. 

Es voz arcaica en el sentido de "viaje, caminata, jornada." 

-A^ntiaílo, 

"Ahí viene Antonio, le conozco en el andado." Dígase "en 
el modo de andar, en el andar, en el paso." 

-A-ndalóii. 

Al caballo andador y de paso veloz se le llama aquí anda- 
lón, y en España "caballo aguililla." 

Axidar. 

Hay personas que dicen ajtdé, andará, andáramos, etc. por 
anduve, anduviera, anduviéramos, etc. Abochornadas estarán 
sin duda por tan grave infracción de las reglas gramaticales; sír- 
vales, empero, de consuelo el saber que en los primeros tiempos 



,-48- 

del idioma se conjugaba regularmente el verbo andar, y que, por 
consiguiente, la falta se reduce á un mero arcaísmo. 

Andaí* cu i>ata x*eiiea. 

En castellano andar á la pata coja. 

A.ii<iares. 

Se emplea comúnmente en la frase "echar á un caballo to- 
dos los andares," que es como si dijéramos "ponerlo ó llevarlo á 
paso largo, á paso tirado, á buen paso." 

A.iiegair. 

El vulgo conjuga este verbo irregularmente por suponerlo 
afine de negar: sepa que entre ellos no hay parentesco alguno ni 
por el origen ni por la conjugación. Negar hace niego, niegas, 
etc.; anegar, anego, anegas, etc. 

"Y el llanto que al dolor los ojos niegan, 
lágrimas son de hiél que el alma anegan." 

(Espronceda, A Teresa.) 

Anexionar. 

"No es castellano. La palabra que tenemos es anexar. — 
(Orellana, Cizaña del leítguaje.) 

Anexionar es neologismo corriente en las naciones hispanas; 
la Academia, no obstante, le ha negado carta de naturaleza por- 
que no sugiere ninguna idea distinta del primitivo anexar. 

Entre los escritores que lo han autorizado, recordamos al 
ilustre poeta Campoamor: 

"Sólo la vida los fuerza á anexionarse en grupos ternarios y cuaterna- 
rios," 

(Poética.) 

A.ngax*illa. 

Debe decirse unas angarillas en vez de una angarilla. 



—49— 

A.iigii. 

Masa de plátanos verdes cocidos con caldo de carne. La 
undécima edición del Dice, de la Acad. trae con igual acepción 
el provincialismo cubano /z//"?/, suprimido ya en la edición duo- 
décima. 

Anguilla. 

"El gran Guadalquivir da mantecosos sábalos y sollos enormes; y dan 
ancas de ranas y anguilas suaves todos los arroyos y riachuelos. " 

(J. Valera, Algo de todo.) 

"Se coge y encoge, dilata y desliza como a^iguila en el agua." 

(S. Estébanez C'aXácrón, Escenas andaltaas.) 

-A-iio-uri'ia. 

Si le preguntasen á un paisano nuestro lo que es aiigiirria, 
contestaría sin vacilar que egoísmo, avaricia, mezquindad. Un 
español diría que angurria ó estangurria es cierta enfermedad 
de la vía urinaria. 

A.iigii.vrieii.to. 

Caso de constar esta palabra en los léxicos, se aplicaría al 
que padece de angurria, pero no al avaro, egoísta ó mezquino. 

Anisillo. 

Yerba medicinal que abunda extraordinariamente en todos 
los lugares de la Repiíblica. 

-A.ia.te cri sto . 

La preposición latina ante significa antes ó delante, v. gr: 
anteponer, antesala; la preposición griega anti denota oposición 
ó contrariedad, p. ej: antipatía, antídoto. Según eso, Antecristo 
equivale á anterior á Jesucristo. Como el personaje así llamado 
aparecerá al fin del mundo (tal es la tradición) para perseguir á 

7 



—so- 
la Iglesia; como no es antecesor sino enemigo de Cristo, debe 
llamarse propiamente Anticristo, aunque la Academia acepta am- 
bas formas. 

"¡Mal haya el ánima del Anticristo — dijo Sancho — estamos con las nues- 
tras en los dientes, y ahora se pone muy de espacio al romance del rey don 
Sancho!" 

(Avellaneda, Don Quijote.) 

Ant^fii ela. 

Por aféresis se dice comúnmente en América aníej'tiela por 
lantejuela ó lentejuela, que son las voces castizas (derivadas de 
lenteja 6 lanteja). 

"En torno de la iglesia se habían levantado puestos y mesas aderezadas 
con toscos manteles, cubiertas de bollos y refrescos, dulces, flores del país y 
figuras de cera, presididas en medio por un santo engalanado de cintas y 
lentejuelas.'''' 

(Pastor Díaz, De Villahennosa á la China.) 

A-utes ele que. 

Con un infinitivo se dice antes de, v. gr: a7ttes de salir, antes 
de venir; con una forma personal, antes que: antes que salga, an- 
tes que venga. Luego es superfluo poner en el segundo caso la 
preposición de. 

"Cuenta, pues, la historia que antes que á la casa de placer ó castillo 
llegasen, se adelantó el Duque." 

(Cervantes, Don Quijote.) 

"Considera y rumia las palabras antes que te salgan de la boca." 

(Id. id.) 

"No se le ha muerto ninguno 
de los que cura hasta hoy 
porque antes que se mueran 
los mata sin confesión. 

(Quevedo, Romance satírico.) 



—51— 

A.]itidilii^ia.iio. 

Debe decirse antediluviano, por razones ya expuestas en o- 
tro lugar. (V. Antecristo). 

"Estas grandiosas creaciones acaso tienen su primitivo y remoto origen, 
si no histórico, psicológico, en el confuso sentimiento de belleza que desper- 
taron en el rudimentario cerebro del animal antedihtviafio los brillantes co- 
lores de la quebrada luz." 

(Revilla, Orígenes del arte.) 

^n.-tima.oa.sa.i*. 

Especie de toalla ó telliza pequeña, generalmente de hilo 
labrado, que se tiende en los respaldos de sillas y sofás como a- 
dorno y para conservar limpios esos muebles. j; \¡\-\ 

\j3i palabra se compone de anti, contra, y macasar, aceite 
de Macasar, empleado para suavizar el pelo. 

No es desconocida en España, como lo prueba el ejemplo 
que sigue: 

"El sofá y los sillones no podían en rigor carecer de los antimacasares 
de rosetas de crochet, blancas con motita roja en el centro." 

(Pérez Galdós, Ángel Gtcerra.) 

Ántioco. 

Es palabra esdriíjula: Antioco. 



"—¿Que no hay remedio en el daño? 
— No le hallo. — Pues vete luego; 
que hoy ha de morir el uno 
entre Antioco y Seleuco." 

(Moreto, Antioco y Seleuco.) 

^ñilinai. 

"Cierto alcaloide artificial del cual se sacan diferentes colo- 
res, y en especial uno azul semejante al del añil." (B. Rivodó, 
Voces nuevas en la lengua castellana.) 

En Costa Rica el vulgo pronuncia anilina y la gente culta 



anilina. El Dice. Académico no trae ninguna de estas dos pa- 
labras; pero la última se encuentra en varios tratados de quími- 
ca. Nosotros, sin embargo, optamos por la forma vulgar anili- 
na, pues la otra es la voz francesa aniline que no guarda rela- 
ción con el primitivo castellano añil. 

-áLpacliurraclo. 

Aplicado á personas, poltrón, perezoso, tardo. 

-A-paclxurra-r. 
Corrupción del castellano despachurrar. 

-A-p alal>x' e ax*. 

Dígase apalabrar. 

"Me fui derecho á la taberna de lo caro, donde la víspera habíamos que- 
dado apalabrados Fabricio y yo." 

('Isla, Gil Blas de Santillana.) 
-áLparragado. 

Con respecto á este chilenismo dice el Dice, de don Zoro- 
babel Rodríguez: "Es un adjetivo de uso frecuentísimo, ya para 
indicar la condición de aquellas plantas que se levantan poco de 
la tierra y se extienden mucho en superficie, ya para significar 
que alguna persona ó animal ó ave se encoge y acurruca, ale- 
bresta y pega al suelo." 

Probablemente aparragado es epéntesis del adjetivo castizo 
aparrado, que tiene igual significación. También se dice en el 
mismo sentido achaparrado. 

Aparragarse. 

Con frecuencia oímos decir "aparragarse en un sillón" por 
arrellanarse: 

A. paso de carreta. 

Modismo castellano, omitido en el Dice, oficial, y más co- 



53 

rriente en nuestra tierra que sus sinónimos: á paso de tortuga, á 
paso de buey. 

Recordamos haberlo leído en una obra del célebre novelis- 
ta santanderino don José M. de Pereda. 

epazote. 

Llamamos así á la planta que el Dice, describe con el nom- 
bre áQ pasóte. 

En el Dice, botánieo de Colmeiro se lee "apasotc de Cuba." 

Sin embargo, la verdadera ortografía de la palabra es epa- 
zote (del mejicano cpatl, zorrillo, y tzotl, yerba), y así la trae el 
Dr. Antonio Peñafiel en su obra Nombres geográficos de Méjico, 
donde consta también la denominación científica de la planta. — 
CJietiopodium ambrosioides. L. 

-A.j>eai*. 

Los verbos terminados en car se conjugan casi siempre mal 
en la primera persona del pretérito de indicativo y en las dos pri- 
meras de plural del presente de subjuntivo. Entre nosotros ca- 
si no hay quien no diga apie', apiemos, apiéis, en lugar de apeé, 
apeemos, apeéis, que son las formas correctas. 

"Ayer saliendo del huerto 
sentada en mi burro tuerto 
me apeé "^ox las orejas." 

(Bretón de los Herreros. La verdulera.) 

Apearse. 

''Apearse en una casa ó posada" por "hospedarse en ella 
cuando uno va de viaje" es expresión castiza. Injustamente, pues, 
la censura don A. Brenes en sus Ejercicios gramaticales (págs. 
112-113). 

Es también propio el uso de apear en el sentido de derribar 
ó echar abajo tina cosa, quitar á alguno de su empleo; lo adverti- 
mos porque estas acepciones, aquí tan corrientes, faltan en los 
diccionarios. 



—54— 
-áLpelliclos. 

Los apellidos, como verdaderos apelativos que son, forman 
el plural según las reglas generales: los Alvarados, las Ruíces, 
los Guzmanes, etc. Y no se crea que tal práctica es innovación 
pedantesca introducida por escritorzuelos noveleros: lejos de eso, 
es uso autorizado por los mejores hablistas antiguos y moder- 
nos. 

" Más abajo cae el Algaba de los esclarecidos marqueses de este título, 
de Árdales y condes de Teba, Guzmanes en todo. De esotra parte cae el 
Castellar de los Ramírez y Saavedras, y á la vuelta Villamanrique de los Zú- 
fiigas.'''' 

(Vélez de Guevara, Diablo Cojudo.) 

''Es voz común que se podía equivocar con las más preciosas que pro- 
dujeron y están todavía produciendo, en nuestro siglo y en nuestro hemisfe- 
rio español, los Gallos, los Rodas, los Aravacas, los Rubios, los Ordeñanas, 
los Guerras.^' 

(Isla, Fray Gerundio,) 

-A.p crcatar. 

La voz usual es percatar. 

^pei-cil>ii*. 

Apercibir y percibir tienen acepciones muy diversas: el pri- 
mero significa prevenir, disponer, preparar, alistar; el segundo, 
recibir una cosa, recibir por medio de los sentidos las impresio- 
nes de un objeto. 

Ejemplos: 

"No se pierde nada en que yo me aperciba, que sé por experiencia que 
tengo enemigos visibles é invisibles." 

(Cervantes, Do7i Quijote.) 
^^ Apercíbete, á la primera voz que oyeres, á tomar calzas de Villadiego." 

(Cota, La Celestina.) 
"Es casi imposible contemplar, desde una distancia tan considerable co^ 



—55— 

mo la en que ^o. percibe esta bellísima montaña, un espectáculo más agrada- 
ble, más brillante ni más apacible." 

(M. Villavicencio, El Cotopaxi.) 

En cuanto al uso impropio que de apercibirse se hace en 
España y América, léase la leccioncilla siguiente: 

"Cuando se apercibió del fraude, ya ni tenía éste remedio, ni era dable 
vengarse en el engañador" leo en una novela. Galicismo grosero. En cas- 
tellano apercibirse no significa, como en francés, advertir, reparar, notar, 
conocer, sino prevenirse, disponerse, aparejarse para algicna cosa." 

(Baralt, Dice, de galicismos.) 

A.percollai*. 

Por ser afín de cuello, debe conjugarse este verbo apercuello, 
apercuellas, etc. y no apercolló, apcrcollas. 

-A-peros. 

En España los instrumentos empleados en un oficio, parti- 
cularmente en la labranza. En Costa Rica los arreos, guarnicio- 
nes ó jaeces de las caballerías. 

-A.pei*ti'ecliax'se. 

Pertrecharse según los diccionarios. 

A. pie junto. 

En los autores españoles no hemos hallado este modo ad- 
verbial; sólo á pie juntillas, á pie juntillo. 

A-pócope. 

Llámase apócope la supresión de una letra ó sílaba al fin de 
una palabra 

No son muchas las voces que la sufi-en en nuestro idioma; 
hé aquí las principales: 

I? — Los adjetivos bueno, malo, grande, santo, cualquiera, al- 
guno, ninguno, recietite. 



-56- 

2? — Los numerales uno, ciento, primero, tercero, postrero d 
postrimero, veintiuno, etc. 

3? — Los sustantivos Fernando (Fernán), Hernando (Hernán),. 
Rodrigo (Ruy), etc. 

4? — Los adverbios tanto, cuanto, mucho (muy), etc. 

5? — Algunos nombres en composición, como Carlos (Car- 
lomagno), Jesús (Jesucristo). 

69 — En poesía las palalsras donde (do), dondequiera (doquier), 
sauce (sauz), zafiro (zafir), Sata7iás (Satán). 

7? — Otras pocas voces, como dicen que (diz que), á fuero de 
(á fuer de), etc. 

Regla. — Para que en los adjetivos y adverbios se verifique 
la apócope, es menester que precedan inmediatamente á los tér- 
minos á que se refieren: ''buen caballo /rzV/zrr hombre, ¡ctián\\^x- 
mosa!" 

No obstante, hay algunos que admiten en medio otras pa- 
labras, V. gr: mi dulce esposa, primer hermoso cuadro. 

La apócope no se verifica: 

I? — Cuando á la palabra antepuesta sigue una conjunción: 

"Según te necesiten las verás del bueno ó del mal frente."* 
(Larra, Cuasi). 

''Primero y único artículo." 

2? — Cuando se omite el sustantivo: 

"Dejémoslos un rato, pues, tratando 
de dar no una batalla sino ciento ^ 

(Ercilla, La Araucana.) 

3? — Cuando el adjetivo va pospuesto: "libro bueno, padre 
mío.'' 

4? — Cuando el sustantivo es femenino, v. gr: "veintiuna lec- 
ciones, buena mujer." 

Dícese, sin embargo, primera ó primer línea, tercera ó tercer 
batalla, en buen hora, en mal hora, tm alma ó una alma, un ó ti- 
na águila, etc. 

Grande no se apocopa casi nunca si precede á un sustanti- 
vo que comienza por vocal ó Ji, v. gr: grande alma, grande hon- 



'D/' 



ra, ó si se refiere al tamaño material en sentido ponderativo: ^r^r;/- 
de sabana. 



Examinábanse de francés en cierta ocasión unos muchachos, 
y como todos ellos siguiendo el mal ejemplo del profesor lla- 
masen apostrof {i. la coma ó virgulilla con que se indica en aquel 
idioma la elisión de una vocal, v. gr: /' can, el que hacía de pre- 
sidente del tribunal les enmendó la plana en estos términos: "E- 
se signo no se llama así, niños, sino apostrofe;'' con lo cual dejó 
mohínos á los pobres colegiales. La hora de la venganza ha lle- 
gado: nosotros, parodiando el tono sentencioso y pedantesco del 
señor examinador, le decimos ahora: "Ese signo no se llama a- 
póstrofc, caballero, porque apostrofe es una figura retórica: se. lla- 
ma apóstrofo.'" 

A.pi*otav. 

Los que dicen apretó, aprctas^ etc., olvidan que el sustantivo 
correspondiente es aprieto, y que por lo tanto el verbo se conju- 
ga aprieto, aprietas, apriete, aprieten, etc. 

Ai>r*ovisioiiai*. 

No consta en los diccionarios, sólo su equivalente proveer. 

Creemos, empero, que aprovisionar debe ser ahijado por la 
Academia, puesto que está bien formado, tiene significación más 
precisa que proveer y es de uso muy extendido. 

A., p 1111 til <le. 

A cada triquete oímos expresiones parecidas á éstas: "Lo 
conseguí á punta de ruegos, lo gané á pnnta de dinero," en las 
cuales lo propio es decir á fuerza de, á poder de, pues que ni los 
ruegos ni el dinero tienen punta. 

"Pasaron á fuerza de brazos y de ingenio las piezas de artillería." 

(Solís, Conquista de Méjico.) 



-58- 

"Corre y avisa á nuestro padre Júpiter que á fuerza de rayos, centellas 
y tempestades, de azufre, alquitrán y ruedas de molino, ataje, si puede, nues- 
tra desgracia." 

(Moratín, La derrota de los pedantes.) 

"A poder de pergaminos 
tengo el vientre encuadernado." 

(Quevedo, Consultación de los gatos.) 

"A punta de lanza" sí está bien dicho, porque las lanzas la 

tienen. 

"Unos á punta de lanza, otros ahogados en la fuga, dio tan buena cuen- 
ta de ellos, que si alguno se escapó fué merced al paso que llevaba." 

(Montalvo, Siete tratados.) 

"A punta de lanza" es además un modismo castellano que 
significa "con todo rigor." 

"La cosa se ha llevado tan á punta de lanza y con tal celo, que yo mis- 
mo vi y toqué no muy lejos de Madrid objetos de ésos." 

(Larra, Fígaro de vuelta.) 

Cuando se agrupan personas ó cosas estrecha y confusa- 
mente, digamos que están apiñadas, no apuñadas. 

"Crece la rabia y el furor se enciende 
la gente por juntarse se apiñaba.^'' 

(Ercilla, La Arancaiia.) 

uApuñar es coger algo en la mano, cerrándola; apretar la ma- 
no para que no se caiga lo que en ella se llev^a. 

Los verbos castizos correspondientes á este provincialismo 
nuestro son: carcomerse , apolillarsc, picarse la madera. 



—59— 

Al. x'aja tal>las. 



El modo adverbial castellano es d raja tabla, é indica la 
fuerza ó vigor con que se ejecuta algo. Para los costarricenses 
quiere decir d toda prisa. 

A-i-aña pica-calballo. 

En los alrededores de Tarento, ciudad de Italia, abunda u- 
na araña grande, velluda y venenosa, cuya mordedura produce 
efectos rarísimos. Ese repugnante bichejo, llamado en italiano 
tarantola, en francés tarcntitle y en castellano tardrLÍiila, es / el 
mismo que nosotros designamos con el nombre de araña /zV¿7- 
caballo. 

A.x*l>olito. 

"Claro está que arbolito es una de las formas diminutivas de 
árbol; pero en Chile llamamos arbolito por antonomasia, lo que en 
España se llama drbol de fuego: "armazón de madera, vestida de 
varios fuegos artificiales, que se parece algo á un árbol," .según 
la Academia." (Z. Rodríguez, Dice, de chilenismos.) 

Arción. 

Las correas de que penden los estribos en las sillas de mon- 
tar se denominan en Chile aixioneras, en Venezuela, Colombia y 
Costa Rica los arciones; pero su verdadero nombre es las acio- 
nes. 

"Fuese Sancho tras su amo asido á una ación de Rocinante." 

(Cervantes, Don Quijote.) 

Ajl'kío. 

Árbol cuya madera se emplea en ebanistería y que es muy 
abundante en la provincia de Guanacaste. 

A.vonillera. 

Entre nosotros es el vasito en que se echa la arenilla, obje- 



.».■/ 



—6o— 

to que chilenos y venezolanos nombran arenillero, y el Diccio 
nario salbadera. 

Arenillera y ajmillero son palabras de buena estirpe, cor- 
tadas por el patrón de cafetera, compotera, vinajera, azucarero, 
tintero. 

A. i-cvicMitíi chincha. 

"Ir salir, llegar á revienta cincJias' es en lengua castellana 
ejecutar esas acciones muy de prisa, atropelladamente, á mata 
caballo. Nosotros quitamos una s al modismo y lo usamos por 
de mala gana, á regaña dientes, con repugnancia. 

Ai'gixciias. 

Armazón compuesta de uno ó dos palos paralelos, y de dos 
zurrones grandes en los cuales se acarrea ordinariamente la carne 
para el abasto público. 

El Dice, de la Acad. llama á ese armatoste angarillas, ar- 
guenas ó arguenas, pero no pone el acento en la primera sílaba 
como nosotros. 

También en varios países de la América Meridional dicen 
arguenas, lo que nos hace sospechar que acaso sea ésta y no la 
la académica la acentuación correcta. 

Ai'isiii<3tica. 

Aritmética. 

A.rísti<ieís. 

Don Rufino J. Cuervo, fundándose acertadamente en la 
práctica constante de los autores clásicos, preceptúa que la pa- 
labra estampada al frente de estas líneas debe acentuarse Aris- 
íides. 

"Mas tú en tantas virtudes no vulgares 
émulo de Catón y de Aristides, 
no salgas de ti mismo ni te olvides, 
ingrato, del que fuiste en pobre lares. 

(B, L. de Argensola. Soneto.) 



-6i- 



Nosotros no exigiríamos tanto: con que nadie volviese á de- 
cir Arístires nos daríamos por satisfechos. 

A.rístipo. 

Se acentúa en la sílaba ti. 

"¿Qué más imaginara la ambiciosa 
libertad de Arísiipo, que fundaba 
en deleites la gloria venturosa?" 

(Nicolás F. de Moratín. ) 

-A-X'maclo. 

"Se conocen dos especies de armadillos, el Dasypits gimnii- 
riis Y el D. fencstraUís. Al primero lo denominan armadillo de 
zopilote, en razón de su olor almizclado, y al segundo simple- 
mente armado. La carne de este último es excelente para co- 
mer, pero no la del primero, que es generalmente despreciada á 
causa de su olor desagradable. Ambas especies se encuentran 
en todas partes del territorio y son bastante comunes." (Calvo, 
Apuntamientos geográfieos, estadísticos é históricos sobre Costa 
Rica.) 

La Acad. no da á armado como sinónimo de armadillo. — 
Tan bueno es uno como otro. 

Armastrote. 

Hay palabras que parecen inventadas para que nadie las 
pronuncie como Dios manda: tal es, por ejemplo, la voz caste- 
llana armatoste, que en Chile y Colombia dicen almatroste, y en 
Venezuela y Costa Rica armastrote ó almastrote. 

"Vio el armatoste donde el difunto venía, balanceándose como una lan- 
cha negra en medio de las olas de un mar de sombreros de copa." 

(Pérez Gal dos, El Doctor Centeno.) 

'Este armatoste se extendía desde el piso á la bóveda." 

(Id. Zaragoza.) 



—62— 

^i*in.a,zóii. 

Pasa en muchas partes como sustantivo masculino, pero es 
del género femenino: la armazón. 

Lo que en orden al uso impropio de esta palabra dice con 
mucho gracejo Cuervo en sus Apuntaciones críticas^ les viene co- 
mo anillo al dedo á nuestros paisanos: 

''Diga usted, señor Diccionario, ¿que es arqueada? "En 
los instrumentos músicos de arco, el golpe ó movimiento de és- 
te, hiriendo las cuerdas ó pasando por ellas." — Toma! Conque 
esas ansias y bascas que los bogotanos llaman arqueadas son mú- 
sica! buen provecho! — No sea usted porro; esas ansias y bascas 
son arcadas, que no arqueadas. De ese modo, pase; que tener 
las tripas hiladas y músicos dentro del cuerpo sería caso de des- 
esperar al más valiente." 

"No puedo ponderar cuánto me estomacó, moviéndome una náusea que 
aun ahora mismo me está causando arcadas y bascas." 

(Isla, Fray Gerimdio,) 

^rqnilax*. 

Así se dice vulgarmente en España y América en lugar de 
alquilar. Igual cosa sucede en gallego. 

Dos delitos de lesa gramática cometen los que de este mo- 
do pronuncian el nombre del famoso sabio siracusano: primero, 
trocar la sílaba me por mi; segundo, hacer esdrújula la palabra 
siendo llana: Arquimedes. 

Ax'ragre. 

Avispa muy pequeña y de color oscuro, que zumba conti- 
nuamente y fabrica grandes panales negros en el suelo ó en 
matas de poca altura. El señor Thiel escribe aragle en sus A- 



—63- 

puntes lexicográficos, proponiendo como etimología de la palabra 
las voces indias araj'- (ruido) y be (insecto ó animal). 

>lLi*i'cl>iatai*. 

En castellano rabiatar. 

A.ri*ecostarse. 

La a prostética está de sobra. 

''*A este agujero se pusieron las dos semidoncellas, y vieron que don 
Ouijote estaba á caballo recostado sobre su lanzón." 

(Cervantes.) 

Ai'i'eclxo- 

"De don Galaor, hermano de Amadís de Gaula, se murmura que fué 
más que demasiadamente rijoso.'''' 

(Cervantes, Don Quijote.) 

Arrecho por rijoso es quizás antigua palabra castellana, co- 
rrupción del latín arrectiis (derecho, enderezado, levantado). 

Ai'rellonai'se. 

T^a voz castellana es arrcllanurse, adulterada sin duda por 
la influencia de su parónimo rellenar. 

"Por la noche no me separe de él, una vez que dejé á mi amo muy bien 
arrellanado en su camarote." 

(Pérez Galdós, Trafalgar^) 

A.x*i*dn.e(lai*. 

Palabra anticuada: lo corriente es hoy remedar. 

Arrenipujar (en gallego arrcmpuxar) es término anticuado 



-64— 

como el anterior. Las formas usuales actualmente son rempu- 
jar y empujar. 

Palabra anticuada por empujón, rempitjón. 

El verbo castellano arriesgar no pierde la i en ninguno de 
sus tiempos, personas ni derivados. 

"Ha de arriesgar (aunque ofenda 
el amor, que es su homicida) 
su Estado, porque se entienda 
que quien arriesga la vida 
por ti, arriesgará la hacienda." 

(Tirso, El castigo del penseque.) 

"¡Cuando la vida arriesgue' 
por agradar, ofendí!" 

(Ruíz de Alarcón, Los favores del nmndo.) 

Axi*o tr anc a . 

Es retranca en la lengua castellana. 

Ai-r*evesa<lo. 

Casi nadie usa en América las voces castizas revesado y en- 
revesado, sino la forma arn-evesado que no se encuentra en los. 
léxicos. 

"¡Oh santo, el más revesado 
de cuantos puso Villegas 
entre sus extravagantes!" 

(Tirso, Privar contra su gusto.) 

"Porque también se han escrito gran número de malísimas octavas, de 
em-evesados tercetos, de sonetos abominables." 

(Duque de Rivas, Romances históricos.) 



-65- 

Ai'i'iaclo. 

Calificativo que se da á las caballerías tardas, perezosas,, ha- 
ronas, lerdas; y por extensión, á las personas pacJiorrudas, indo- 
lentes, aeidiosas. 

A.r*riai*. 

Hay dos verbos de ortografía muy parecida y significación 
muy diversa: arriar, término de marina que vale "bajar las velas 
ó las banderas del buque," y arrear, que significa ''estimular las 
caballerías ó el ganado pana que anden." 

El primero se conjuga arrío, arrías, arría, etc.; el segundo, 
arreo, arreas, arree, etc. Es, por tanto, un gazafatón mayúscu- 
lo el que á continuación trasladamos, copiado de una notable y 
reciente Memoria de Instrucción Pública: "Concluiremos ó por 
arrojar de la escuela al sacerdote, después de una lucha religiosa 
que conmoverá todo el país, ó por que el maestro arree bandera." 
Es obvio que el autor debió haber dicho arríe. 



Arrendar. 



Ax'X'icnílai" 



A.i*rior*o >^ayc. 



Se emplea de mala manera en Costa Rica como interjección 
que denota admiración ó sorpresa. Decimos de mala manera, por- 
que arriero vayc es paronomasia de las expresiones anticuadas 
arriedro vayas ó arredro vayas, que sólo se usaban para rechazar 
á una persona. Arriedro ó arredro significaba ¡atrás! 

"Jayanes de arredro vayas, 
cuya sed á todas horas 
se calza de vino tinto, 
sin ir de camino, botas." 

(Oucvedo, Jácaras.) 

"Llegóse á el el estudiante y dijo: ¡arriedro vayas, Satán, cata la cruz." 

(Id., El Buscón.) 



—66— 

Tanto en Costa Rica como en otras partes, arriscar signifi- 
ca levantar, respingar, arretnajigar ó remangar, arregazar ó a- 
rrezagar, aplicándose á cosas vueltas hacia arriba, especialmente 
á las narices. 

"El sombrero, con su cinta desfluecada de color ardiente al rededor de 
la copa, es de ancha ala arriscada á un lado y á otro." 

(Montalvo, Siete tratados.) 

Arriscar^ en casos análogos al de este ejemplo, nos parece 
metáfora propia y expresiva, si se tiene en cuenta que dicho ver- 
bo significa ''tener ó formar riscos." 

Arrodajax'se. 

Dice la Academia (Dice. 12?^ edición) que arrodajarsc es 
provincialismo de Costa Rica, equivalente á "sentarse en el sue- 
lo." No, señores académicos: an'odajarsc derivado de rodaja, 
es sentarse en un sillón, en un sofá ó en cualquier lugar, pero 
"con las piernas cruzadas al estilo de los orientales." También 
se usa por arrellanarse. 

-Ajrr ollar se . 

Las mujeres que se arrollan para no zarpearse, y los hom- 
bres que se arrollan para no emporcar los puños de la camisa, 
deben de tener el cuerpo de trapo porque de otro modo no po- 
drían hacerlo un rollo. 

En España las mujeres se remangan, recogen, enfaldan ó a- 
rregasan el vestido; los hombres se remangan. 

"Mantos por las caderas derribados, 
los brazos hasta el codo arremangados." 

(Ercilla, La Araiicana.) 

"Sabel no replicó más. Remangóse la camisa y bajó de la espetera una 
sartén." 

(E. Pardo Bazán, Los Pazos de Ulloa.) 





-67- 

Ax'i'oz de Icclic 

Los paisanos del Cid gustan mucho de ese plato, pero le 
llaman arroz con leche. 

"Puede un hombre hartarse una vez de sopa de fideos, de gallo en ^c- 
^lior'iíi Y ácar}'02 con h'chcy 

(Pereda, Escenas montañesas.) 

AjftíClllO!*!!. 

Con sobrada razón los preceptistas notan de galicismo el u- 
so inmoderado de los artículos. Nuestra lengua no exige, como 
la francesa, que á la mayor parte de los sustantivos se les encajen 
á guisa de montera tan fastidiosas palabrejas. Lo probaremos 
con ejemplos. 

'^Los ingleses, los alemanes y los austricos admiran á la Fran- 
cia, aunque han sido siempre los enemigos de esa nación." 

"No hay en toda la Italia íiii lugar tan delicioso como una 
cierta aldea que conocí." 

''La audacia, el valor, el ímpetu, no hay nn afecto grande 
que no infunda en nosotros la mujer: ausente ella, el pecho es 
un abismo oscuro donde se dan batalla el odio, la envidia, la 
desesperación, r/ ahinco inmoderado de la venganza." 

''El genio es luia aptitud para una determinada ciencia ó 
arte, una aptitud que de una manera incontrastable le impulsa á 
uno á tal ó cual estudio en el que hará unos descubrimientos ó 
unas obras perfectas". 

Suprímanse en estos ejemplos los artículos que van en letra 
cursiva y se verá que su omisión no perjudica en nada á la clari- 
dad de la frase. 

(Consúltense sobre este punto el Dice, de galicismos de Ba- 
ralt y la última Gramática de la R. Academia Espailola). 

Asegún. 

Arcaísmo vulgar, por según. En Pontevedra (Galicia) se 
ice asegundo. 

A.sei'xniclisii*. 

Aserruchar ó serrucJiar, derivado de serrucho, como aserrar 



de sierra, es verbo de correcta formación y de uso muy extendí- 
do en América. Creemos, por lo tanto, que la Academia de- 
biera darle cabida en su léxico. 

Por así, es voz anticuada que sólo tiene valor entre gente 
inculta. 

También en gallego se dice asina, y en bable, dialecto de 
Asturias, ansina. 

Ahí no víi ol gallo. 

Expresión familiar con que en cualquier negocio, asunto ó 
disputa, manifiesta una de las partes que no admite las condicio- 
nes propuestas por la otra. Equivale á éstas: "así no vamos, a- 
sí no podemos seguir." 

Asolai*. 

Si excelentes literatos españoles, como el donoso escritor 
Eusebio Blasco, han conjugado regularmente el verbo asolar, no 
es de extrañar que el vulgo de América incurra en ese despro- 
pósito. 

Asolar es afín de sucio, no de solo, y por consiguiente se 
conjuga asuelo, asuelas, etc. 

"Así quiero 
que se abrase y asuele cuanto tengo. 

(Ercilla, La Araucana.) 

"Desordenado y cruel 

roba, asuela, incendia y mata." 

(Núñez de Arce, El vértigo.) 

-A^spcrai*. 

En lugar de esperar dice nuestro vulgo asperar. Esta últi- 
ma palabra es anticuada (aunque no la traen los diccionarios) y 
así lo certifica el pasaje siguiente del Diálogo de las lenguas, obra 
notabilísima escrita por Juan Valdés en los comienzos del siglo 
XVI: 




-69— 

"Marcio. — Bien me contentan esas reglas; pero decidme 
¿ haréis alguna diferencia entre aspcrar y csperai-? 

Valdés. — Yo sí, diciendo asperar en cosas ciertas, y esperar 
en cosas inciertas, como vosotros usáis de asperar y esperar; y 
así digo: Áspero que se haga hora de eonier, y digo: Espero que 
este año no habi'á guerra. Bien sé que pocos ó ningunos guar- 
dan esta diferencia; pero á mí me ha parecido guardarla para dar 
mejor á entender lo que escribo." 

Como se ve, el sabio Valdés establecía entre asperar y es- 
perar la misma diferencia que hoy media entre aguardar y espe- 
rar. 

VA nuevo Diee. académico trae sólo asperjar. D. Antonio 
de Valbuena (Fe de erratas del uítevo Dice, de la Acad., tomo I) 
sostiene que no se dice asperjar, como preceptúa el Ilustre Cuer- 
po, sino aspergear, palabra más conforme al origen latino. Nos- 
otros opinamos con Valbuena, tanto porque nuestro barbarismo 
aspergiar no es más que corrupción de aspergear, (formado como 
pastar de pasear), cuanto porque aspergear se halla en obras clá- 
sicas de autoridad indiscutible. 

"Hasta el lego que andaba con la cajeta, siendo así que no entendía 
mucho de sermones ni de latines, cogiéndole uno de los despropósitos con el 
jesús en el pico, volvió á arrojar en el por boca y por narices como cosa de 
media azumbre que ya se había embanastado, con tal ímpetu que aspergeó 
y roció medianamente á los dos colaterales." 

(Isla, Fray Gerundio.) 
Áspid. 

El acento de esta palabra carga sobre la a: áspid. La ad- 
vertencia no es ociosa: á todo un abogado le oímos decir "los 
áspides de Cleopatra." 

Ejemplo de la recta acentuación: 

"Notificóme retiros, 
á mis disculpas diamante, 
á mis diligencias bronce, 
á mis sentimientos áspid." 

{Tirso, El amor me'dico.) 



— 70— 

A-talíii*. 

Voz anticuada. Modernamente se dice talar. 

A. tantas. 

"Los dos partidos estaban á tantas^ "En geografía tú y 
yo andamos ó, tantas T La expresión subrayada se emplea en- 
tre nosotros para denotar la igualdad en número, calidad, fuerza 
ó saber. Su equivalente castellano es tantos á tantos. 

-áLtaii.jía. 

Atanjía o taiijía es una obra que hacen los moros, embu- 
tiendo unos metales en otros y formando diversas labores para 
adornar frenos estribos, etc. 

"Mostrábase (el alcázar) cubierto de ricos artesonados y admirables do- 
mos, construidos todos de incorruptible alerce, pintados de azul y oro y exor- 
nados, ya de gallardas y afiligranadas ataitjías, ya de realzados y esmeradí- 
simos follajes." 

(Amador de los Ríos, Historia de los judíos de Esp. y Po7-íiiga¡.) 

Las cajas de ladrillo de las cañerías y acequias, cajas que en- 
tre nosotros llevan impropiamente el nombre de ataujías, se lla- 
man en castellano atarjeas, atajeas, tajeas ó atajías. 

"Es dispendioso (el riego artificial) porque exige grave diligencia y cui- 
dado para abrir, cerrar, limpiar y tener corrientes las atajeas. " 

(Jovcllanos, Ley Agraria.) 

A-taul. 

Si el vulgo estropea la voz ataúd cambiando la d por /, la 
gente instruida no le va en zaga, pues pronuncia atáud, en dos 
sílabas, debiendo hacerlo en tres: a-ta-úd. 

"Hoy mi ventura consiste 
en la paz del ataúd.^'' 

(E. Gil y Carrasco, La niebla.) 



—71— 

"Despertó alegre una alborada hermosa, 
y á la tarde durmió en el ataúd." 

(Espronceda, El Estudiante de Salamanca.) 

Cuando este verbo se deriva de tierra, se conjuga atierro, 
atierras, etc., y tiene, segiin el Diccionario, la acepción de echar 
por tierra ó derribar. 

"¿Ves el furor del animoso viento 
embravecido en la fragosa sierra, 
que los antiguos robles ciento á ciento 
y los pinos altísimos atierraV 

(Garcilaso, Églogas.) 

Los costarricenses nunca lo emplean en este sentido, sino 
en el de "llenarse de tierra una cosa;" v. gr: "el caño se atierra, 
la zanja está aterrada.'' 

Aterrar, cuando significa "causar terror," es regular: ateiiv, 
aterras, etc. 

Significando ''atestiguar, testificar," se conjuga regularmen- 
te: atesto, atestas, atesta; pero en la acepción de "henchir, relle- 
nar," se conjuga atiesto, atiestas, atiesta. 

"Pues me atiestas de pavos y gallinas, 
dame, ya que la gula me dispensas, 
el postre en calas, purga y melecinas." 

(Quevedo, Musa VI, Soneto LIX.) 

Moratín y otros autores usaron este verbo como regular en 
la acepción de lieneJiir; mas es preferible conservar la diferencia 
que acabamos de hacer. 

"Trama un embuste, de suerte 
que el marido, hecho un veneno, 
se irrita contra el fisgón, 
le atesta de vituperios." 

(Moratín, El viejo y la uiña.) 



—72— 
-A.ti'bvn'iiín*. 

Los colombianos han transformado en atibiirraj' el verbo 
castellano atiborrar^ que significa llenar, henchir; y nuestros com- 
patriotas han convertido el atiburrar de Colombia en atibiírnar. 

"Ni habrá diario, ni gaceta, ni biblioteca mensual que no salga atibo- 
rrada de nuestras obras." 

(Moratín, Derrota de los pedantes.) 

A. tilinta 1*. 

Atesar una cuerda, poner tenso ó tirante un hilo. 

Atipai'se. 

Empléase este verbo por atracarse, atiborrarse, atarugarse 
ó hartarse; v. gr: "los muchachos se atiparon de frutas." 

La palabra no es invención nuestra: es voz catalana y ma- 
llorquína, correspondiente al castellano antiguo atibarse y al la- 
tín stipare. 

En Venezuela y Colombia dicen apiparse, y en Chile empi- 
parse. 

Creemos que estos dos provincialismos no son derivados de 
pipa, como afirman algunos filólogos sudamericanos, sino meras 
variaciones de atiparse. 

-A-tii-antax". 

Atesar, estirar, poner tirante una cosa. Nos parece signi- 
ficativo y bien formado. 

Atol. 

Dícese así en Costa Rica, Venezuela y otras partes; pero en 
los diccionarios se lee atole (del mejicano atolli.) 

Atolillo. 

Manjar compuesto de harina de maíz ó de arroz, azúcar, ca- 
nela y leche. 



—7c,— 

-áLtox'oasai'so. 

Es atorarse ó atragantarse. 

"¿Qué mucho que fuese amiga de adufe, pues mamé en la leche la flau- 
ta, tamboril de mi agüelo, el que muñó con la gaita atorada en el gaznate?" 

(La Pícara Jiistma.) 

'•Sin duda alguna que se hubiera ahogado 
, un lobo con un hueso atragantado, 
si á la sazón no pasa una cigüeña." 

(Samanicgo, Fábulas.) 

A. través. 

"En castellano no conocemos el modo adverbial d través 
(francos d travcrs), sino al través, esto es, por entre. Son, pues, 
galicanas las frases siguientes: "La vi á través (al través)de la ce- 
losía." "Veo el sol á través (al través) de las nubes." "Corrió 
tras ella á través del campo." Dígase: por medio del campo ó á 
campo travieso." (Baralt.) 

Muchos buenos ejemplos podríamos citar en pro de lo a- 
sentado por Baralt; pero se ha generalizado tanto la práctica 
contraria, que ya los diccionarios, incluso el académico, traen 
ambas expresiones como sinónimas. 

A.tra>"e sar . 

Baralt sindica de galicismo el empleo de atravesar en ex- 
presiones como éstas: "Los tiempos que atravesamos^' "Las cir- 
cunstancias que atraviesa el país," donde lo correcto es decir al- 
€anzamos, se encuentra, li otros modos equivalentes. 

La Academia no da á atravesar la acepción de "comprar 
por mayor los géneros para monopolizarlos." Esta acepción, 
muy conocida en Costa Rica, es perfectamente castiza. 

La expresión "atravesar un puente," censurada por Brenes 
-en stis Ejercicios gramaticales, la han usado escritores de nota. 

ro 



—74— 

-A-triiicaí*. 

Voz arcaica: hoy como se dice es trincar. Esta es palabra 
náutica que vale "asegurar.© sujetar fuertemente los cabos ó cuer- 
das que se amarran á alguna parte." En nuestro lenguaje vul- 
gar úsase la forma anticuada en casos parecidos, v. gr; atrincar- 
se el corsé. 

-A-tiijai*. 

Lo inismo que atiilar. 

A.tiilai*. 

"Acuciar ó incitar á los perros para que embistan" se dice 
en castellano aztisar. 

Nuestro atiilar es el apilar portugués, acerca de cuya eti- 
mología dice Dozy lo siguiente: 

A9ular/^. (haler, exciter, en parlant de chiens qu'on exci- 
te á se jeter sur quelque autre chien ou sur quclque personne). 
Ce verbe est formé du nom d'action fanl ou faula, qui signifie: 
l'action de se jcter sur quelqu'un." (Glossairc des mots cspagnols 
ct portngais derives de V árabe.) 

AX-VLvaVXsxv. 

También dicen así en Chile; pero la palabra española es a- 
turrullar. 

"Te estrujen, te aporreen, te magullen, 
te deshagan, confundan y aturrullen.'''' 

(D. González, El murciélago alevoso.) 

"La amabilidad con que Nevada me sentó á su lado y me dirigió pre- 
guntas, acabó de aturrullarme.'" 

(E. Pardo Bazán, La Prueba.) 

Alija. 

"La afinidad de la g con la n ha ocasionado la absorción de 
la primera en la segunda cuando pronunciamos aquí aiíj'a, auje- 
ro por aguja, agujero.'' (Cuervo). 



/D 

Lleva este verbo el acento sobre la 7l y no sobre el a en los 
presentes: aulla, aullan. 

"Del oleaje encrespado 
el bosque imita la furia, 
y en las cavernas del monte 
el lobo aterrado aulla." 

(Olóriz, Roncesvalks:) 

"Ya, mi Belisa, ya rabiando aúllo 

tu ingrata sinrazón y mi cuidado, 

y del yugo y maromas me escabullo." 

(Ouevedo, Sátira d una dama.) 

AsKLVtL. 

Sucede con aun lo propio que con aJii: si va antes de la pa- 
labra á que se refiere, es monosílabo; si después, bisílabo. 

"Morando en los espacios de la gloria 
tú aiíH vives con nosotros, pobre Adela." 

(V. \V. Querol, /I la memoria de Adela.) 

"Así llenas tú a-ún nuestra morada; 
así de nuestro amor te hizo señora 
para siempre la muerte." 

(Id id.) 

Nuestro vulgo dice an: "ni an comer me dejan." 

Arixiliax*. 

El gramático don Mariano J. Sicilia establece la diferencia 
siguiente: si atixiliar se toma por socorrer^ prestar ayuda, se con- 
juga auxilio, auxilias, auxilia; si se toma por ayudar á bien mo- 
rir, auxilio, auxilias, auxilia, etc. 

-áLvalaiiclia.. 

De nada sirve que los puristas estigmaticen este vocablp; de 



-76- 

nada que la Academia le niegue carta de naturaleza; el galicis- 
mo avalajtcha se usa en América y en España con preferencia á 
sus equivalentes castizos alud y lurte, se nos ha metido ya en 
casa y no hay fuerzas humanas capaces de echarlo. 

No es avcsmarías el plural de este sustantivo, sino avema- 
rias. 

"Pasas cuentas cada instante, 
que de oraciones vacías, 
romo cuentas las llamaron, 
la dan, por no estar baldías, 
más de las damas que entraron 
que de las avemarias.'''' 

(Tirso, La Vil/ana de Val/ceas.) 
uáLviaosi. 

"Voy á mandar la loza en una carreta: aviaos que so quie- 
bre." 

Esc aviaos, que otros dicen aviados, está empleado aquí por 
ai'ricsgando. 

Ayaco. 

Es el mismo manjar que con el nombre de ajiaco figura en 
el Suplemento del nuevo Diccionario académico. 

Ayote. 

Fruto de la ayotera, especie de calabaza comestible que 
constituye una de las verduras predilectas de nuestros compatri- 
cios. 

Viene dicha palabra del mejicano ayotli (calabaza), deriva- 
do de ayoa (volverse agua ó llenarse de agua), porque efectiva- 
mente los ayotes se vuelven aguanosos cuando no se cortan en 
tiempo. 

-A-yotera. 

( Cuciirbita pepo, L.) Planta rastrera, de la familia de las 



cucurbitáceas, de hojas redondas cubiertas de pelo muy áspero^ 
flores amarillas y fruto de diversos tamaños y formas, aunque 
por lo general tiene la figura de la calabaza que en España lla- 
man vinatera. 

Nuestros azafates se llaman propiamente bandejas (para ser- 
vir dulces, refrescos). El azafate se emplea para otros usos, prin- 
cipalmente para echar el tabaco de que se hacen los cigarrillos, 

"Ancha bandeja con tazón chinesco 
rebosando de hirviente chocolate." 

(Moratín, ,/ Claudio.) 

"Ofreceré á la Diosa de las selvas 
canastillos de flores y aza/iatrs.''^ 

(J. Arólas, Cartas amatorias.) 
A.5Bajai*illo. 

O azaharillo, madera de construcción y de ebanistería, a- 
bundantc en las comarcas cálidas de la Repiíblica. 

A.25ai*iai*so . 

"AzARIARSE. — Llenarse de azar, de sobresalto. Descon- 
certarse, desazonarse, escamarse. Tal vez sea este último ver- 
bo el que más se le acerque." (Arona, Dice, de peruanismos.) 

Azarearse ó azariarse es verbo corriente en Hispano- Amé- 
rica. Quizá proviene del castellano azorarse, cuyo significado 
se le acerca mucho. 

Póngase el acento en la a: ázoe. 

AsBiicaroi'a. 

En America atribuímos á este sustantivo el género femeni- 
no, mientras que los españoles le dan el masculino. 



-78- 

"Sí, señor don Rafael — contestó ella, presentándome la taza y el a- 

zucarero, y haciéndome un mohín delicioso." 

(P. A. de Alarcón, Cuentos amatorios.) 

No hay motivo, sin embargo, para proscribir á azucarera 
(como lo pretenden Isaza y otros gramáticos), una vez que en 
nuestro idioma hay muchos sustantivos de análoga formación, 
p. ej: lechera, tetera, cafetera^ poticliera, etc. 

Nombre dado vulgarmente al añil. 
AkiiIcíii*. 

^'Azular. — Dar ó teñir de azul." 

"Azulear. — Mostrar alguna cosa el color azul que en sí 
tiene. Tirar á azul." 

De esta manera define ambas palabras la Academia. En 
Costa Rica se usa el segundo verbo como activo, y significa ^'te- 
ñir ligeramente de azul la ropa blanca ya lavada, para evitar que 
se ponga amarillenta." 

Adj. Calificativo que se aplica al caballo azulado ó azulenco. 

Azul o jo. 

Sust. La centella ó chispa que salta del moco de una vela ó 
candil se llama morcella. Un azulejo es ladrillo pequeño, vi- 
driado y de varios colores. 

Es corriente en nuestra tierra decir "?/;/ azumbre, medio a- 
zumbre;" pero siendo azumbre nombre femenino como todos los 
terminados en umbre, es obvio que debe decirse una, inedia. 

'^Una asitmbre se rae debe." , 

(Espronceda, Diablo Mundo.) 



—79— 

"Basta; me canso ya ¡Dios los alumbre! 
que si decir quisiera lo que callo, 
aun gastara de tinta media azumbre,'''' 

(Bretón de los Herreros, El furor filarmónico.) 

A.ziii*iiiiil> a el o . 

Adjetivo ya de uso raro entre nosotros. Significa lo mis- 
mo que el colombianismo zurumbático, esto es, aturdido, atrona- 
do, atarantado, y es simple metátesis del castellano azumbrado, 
^ue equivale á ebrio. 

"Entró de capa caída 
como los valientes andan, 
azjimbrada la cabeza 
y bebida la palabra." 

(Oucvedo, Las valentonas, y dest7-cza,) 




I 



ms^.^^=imm>jmKmíji 



B. 



KíKÍOlliCíil. 



Corriente en casi toda la América Española es el decir ¿)a- 
ccnica ó baccnilla, por bacinica, bacinilla. 

Siendo ambos vocablos derivados de bacín, no hay razón 
ostensible para trocar la / por c. 

En Colombia desairado, cursi, charro, y también nombre de 
un pez que Cuervo designa con el nombre científico de piniclo- 
dns magdalcncnsis. 

Entre nosotros se aplica dicha palabra i\ las mujeres públi- 
cas de peor especie, y también á un pez que probablemente es 
el mismo de Colombia y el mismo de que habla Clavigero en el 
párrafo que á continuación traducimos: 

^'El barbo de río, conocido con el nombre de bagre, es del 
tamaño del bobo é igualmente exquisito, pero nocivo si antes no 
se despoja su carne, con jugo de limón ó cualquier otro ácido, 
de cierta baba ó líquido viscoso que tiene." (Storia antica del 
Mcssico, 1780.) 



1 1 



—82— 
ESítilíii'lo líi oíix'avaiia si íiiio. 

Equivale á bailarle el agua delante á uno. 

En el Dice, oficial sólo encontramos el modismo hacer ca- 
j'avanas ó las caravanas, que significa practicar las diligencias 
necesarias para conseguir algo. 

Kailo ilo <?ontr«il>ii<»i<>ii. 

Nos parece más propio "baile de suscripción,'' porque la 
contribución es obligatoria ó forzosa, mientras que la suscrip- 
ción es voluntaria. 

"Iremos á algunas casas particulares y concluiremos la noche en uno 
de los grandes bailes de suscripción.^^ 

(Larra.) 

I3a.jíii'e<xiio. 

Ignoramos qué motivos hayan tenido los señores académi- 
cos para negar á esta voz un lugar en la edición duodécima del 
Dice, después de habérselo concedido en la undécima. 

Bajareque ó baJiareque, como dicen los de hablar remilgado, 
es palabra usadísima en el Nuevo Mundo para significar cierta 
fábrica de barro, cañas y paja, que la gente pobre emplea en la 
construcción de sus chozas. 

Don Santiago Michelena opina porque se diga pajareque, 
pues que, según él, dicha palabra es derivativo de paja. (Pe- 
dantis'iiio literario y verdades políticas, pág. ii). 

I3íijcx*a. 

Cierta especie de tabaco de mala calidad. 
I5ajo. 

La preposición bajo se usa incorrectamente: 

I? — En la expresión ''bajo el punto de vista," que con har- 
ta frecuencia se imprime en libros y periódicos. Dígase en ó 
■desde el punto de vista. 



-8- 



"Nunca se comprende tan bien lo particular como cuando 
se mira desde un punto de vista general." (Campoamor, Poética) 

"La exageración es la nota distintiva del naturalismo, y es- 
ta exageración nace de un punto de vista parcial en que se colo- 
ca." (Revilla, El naturalismo en el Arte.) 

La Academia emplea la expresión bárbara en la voz Cerá- 
mica: "Conocimiento científico de los mismos objetos, bajo el 
punto de vista arqueológico." 

2? — En las expresiones ''bajo estas bases, bajo este pie," 
donde el sentida común pide que se diga sobre: "Trataremos so- 
bre las bases propuestas y organizaremos el ejército aobrc el mis- 
mo pie que antes." 

3? — En la frase ''bajo tal ó cual aspecto:" 

"Semejante medida se presentaba como inútil y por mil as- 
pectos perjudicial." (Quintana.) 

"Aquí, señores, pongo fin á esa confirmación que había pe- 
dido á la historia, de lo que nos inspira r;/ su primer aspecto el 
examen de la naturaleza y de los pueblos andaluces." (J. F. 
Pacheco, Bise tirso académico.) 

4? — En otras fi-ases análogas, v. gr: "bajo todas las fases, 
bajo este respecto," que reclaman la preposición por. 

Kaloax*. 

Colombianos y chilenos dicen abalear ó balear por fusilar. 
Entre nosotros significa kcí'ir con bala: "Al general le balearon 
el caballo." 

Casi nos atrevemos á sostener que este verbo es necesario, 
puesto que no corresponde exactamente íi fusilar ni á herir: en 
efecto, el primero dice más de lo preciso, y el segundo no espe- 
cifica la clase de arma. 

Balsa- 

Árbol corpulento, del género bombax, cuyos frutos oblon- 
gos encierran una lana sedosa que en Costa Rica se aprovecha 
casi exclusivamente para henchir almohadas, cojines, etc. 

13aml>a. 



Pieza ó moneda grande de oro. 



—84— 

13 anda. 

Siendo la banda una cinta ancha de seda que cruza del 
hombro derecho al costado izquierdo, y que usan sólo los per- 
sonajes, es obvio que no puede llamarse así el ceñidor de lana 6 
de seda que usan los aldeanos. Esta prenda, parte integrante 
del traje popular español, se llama yíz/V?. 

HítíXicano. 

El hombre que por sus conocimientos prácticos sirve de 
guía á exploradores y viajeros, se llama en América baqueano ó 
baquiano. Ambas voces faltan en el Dice, de la Academia; el 
de Salva trae baqueano, pero la palabra propia es baquiano (de 
baquía, habilidad, destreza). 

Baquiano se halla en obras españolas del siglo XVII. 

Ifax*l>acoa. 

Es, según la Academia, un americanismo que significa "car- 
ne asada en un hoyo." Entre nosotros significa emparrado, ar- 
mazón donde se tienden las plantas enredadoras. 

33ai*l>a <ie viejo. 



Desígnanse con este nombre varias especies de plantas tre- 
padoras del género Clematis (ranunculáceas). Se llaman así á 
causa de sus aquenios, que provistos de una plúmula semejante 
al algodón y apiñados en racimos blanquizcos, parecen cabelle- 
ras ó barbas canas en la copa de los árboles. 

Barl>ear. 

Usase apenas entre campesinos, por rasurar, afeitar, hacer 
la barba. 

B arl^iqíxei o. 

Barboquejo, cinta que se ata por debajo de la barba para 
sujetar el sombrero. 






-85- 

Bai'biiclo. 

( Pimelodus Salvini Gü^it/icr. JFeccc'úlo negruzco y sin es- 
camas, de diez á veinte centímetros de longitud, que se pesca 
en casi todos los ríos y arroyos. 

13ai*i*fiii<iiiilla. 

(EtipJiouia gracilis.) Pajarillo gracioso que se encuentra 
especialmente hacia el lado del océano Pacífico. Es muy esti- 
mado, no por su canto que es inferior al agüío, sino por ser más 
raro que este y menos arisco. Con frecuencia se le oye cantar 
desde el primer día de enjaulado. 

B«i-x*eal. 

Recelando algunos que barrial sea pronunciación defectuo- 
sa del pueblo, dicen muy orondos barreal. Pero es precisamen- 
te lo contrario: las palabras castellanas son barrial y barrizal, 
sólo que la primera pasa ya por anticuada. 

I3aiT*iloto. 

Un barrilete es para nosotros una cometa grande, por lo 
"común de lienzo y de figura hexagonal. 

D. Zorobabel Rodríguez afirma que es chilenismo; pero tal 
aserción es inexacta, pues barrilete tiene la significación antedi- 
cha en varios países de America y en algunas provincias de Es- 
paña. 

13iitil>iii*i*illo. 

Tambit'n en Chile y Colombia anda muy favorecido este 
barbarismo. Dígase batiborrillo ó baturrillo. 

Baul. 

Se pronuncia separnado las dos sílabas y acentuando la se- 
gunda: ba-iil. 

"Llegó el último puntual 
don Juan con pajes de azul, 



—86— 

trayendo un descomunal 

y muy ferrado baúl, 

que dejó junto al umbral." 

(Marqués de Molins.) 



Otro tanto puede decirse del verbo embaular, que conserva 
la separación de las dos vocales en los presentes: embaúlo, em- 
baúlas, embaúla, etc. 

13 au ti sm o . 

La acción de bautizar se dice propiamente bautizo ó bateo. 

"No había incendio, ni asesinato, ni robo, ni paliza, ni casamiento ni 
bautizo que el no supiera antes que los incendiados, ó los asesinados, ó los 
robados, ó los apaleados, ó los casados, ó los bautizados." 

(Trueba.) 



Es cierto que la Acad. da á bautismo como sinónimo de 
bautizo; pero es preferible hacer diferencia entre ambas voces y 
conservar á bautismo su acepción original: "El primero de los 
sacramentos de la Iglesia, con el cual se nos da el ser de gracia 
j el carácter de cristianos." 

liayiiiico- 



Los individuos que conservan aún el pelo de la dehesa, los 
que faltos de buena educación descubren á cada paso lo basto 
de la hilaza, y en fin, los bravios ó cerriles que andan huyendo 
del trato de la gente, ésos reciben en Costa Rica el epíteto de 
bayuncos. Bayunco equiv:ile, pues, á ordinario, tosco, babazorro, 
grosero, montaraz. 

¿Será acaso derivado de bayunca, que en germanía signifi- 
ca taberna? 

De pasada diremos que la Acad. escribe bayuca; pero en el 
Vocabulai'io de {i^ermama de Hidalgo y en otros libros antiguos 
se lee bayunca ó vayunca. 



-87- 

Boatiíioíii*. 

No es llevar el viátieo á un enfermo, administrarle los sacra- 
mentos, darle la extremaunción, sino "declarar santo á alguno, 
canonizarle." 

"Ayer ó antes de ayer (que según há poco, se puede decir dcsta ma- 
nera) canonizaron ó beaiijicaroii dos frailecitos descalzos." 

(Cervantes, don Quijote.) 

Beber de tin trago, apurar. Corcor es voz onomatopéyica, 
por el ruido que hace un líquido al pasar por la garganta. 
V.vl la lengua quiche cor es sorber, tragar. 

13 ellíisiiiíia. 

( Antigonum gnatemalense.) Planta trepadora de la familia 
de las poligonáceas, muy estimada en toda la América Central, 
tanto por sus racimos de florccillas rosadas como por los enra- 
madas vistosas que forma en los jardines. 

üillm*oi*<>- 

Por mozo de billar^ es de buena formación y lítil. 

No se llama así el instrumento de ñgura semejante á la de 
un 5, que con una barrena en el extremo sirve para abrir tala- 
dros: el nombre de esa herramienta es berbiquí. 

'•Habían hecho con el pobre Aben Jusuf verdaderas diabluras: supo- 
niendo que tenía la enfermedad en el hueso de la pierna, ya le cloroformiza- 
rron dos veces para abrirle calicatas en la tibia por medio de barrenos y bcr- 
\ hiquies." 

(E. Pardo Bazán, La PnuiHX.) 

¥A Z"//-/^/// costarricense es metátesis del colombianismo bir- 
quín. 



—88— 

Uii'loolie. 

BirlocJio, carruaje descubierto y sin portezuelas,, con cuatro 
ruedas y otros tantos asientos. 

I5ii*i*in<ra. 

Adjetivo familiar que se aplica á la nuijcr pizpereta, casqui- 
vana, ligera de cascos ó de cascos lucios. 

13ii*i*iiigiie»i*. 

Loquear, biltrotear. Dícesc principalmente de las muje- 
res. 

Bis<?oyol. 

Véase GUISCOYOL. 

131«níf<> i>oi*lsi. 

Falta la preposición de: "blanco de perla." 

El Dice, trae "blanco de huevo" en el sentido de afeite mu- 
jeril, pero no "blanco de perla". 

"Ir á la calle del Desengaño en busca del Blanco de perla, del Klixir de 
Circasia, de la Pomada á la Sultana." 

(Pérez Galdós, La corte de Ca7'los /F.) 

maiioiixcío. 

Gramáticos demasiado severos han condenado el uso de es- 
te adjetivo como sinónimo de blanquizco ó blanquecino. 

Nosotros observamos: i9 que blancuzco se ha formado le- 
gítimamente á imitación de negruzco, pardusco y verdnsco; 2? que 
lejos de ser americanismo, es palabra usada por buenos escrito- 
res peninsulares desde hace muchos años. 

"Vestía con pésimo gu3to chaleco y pantalón de tremendos cuadros y 
furiosos colores, y y un gabán blancuzco que parecía un traje talar." 

[I'\^rnán Caballero, Lágrimas.'] 



w, 

er 



-89- 

A propósito de esta palabra se nos ocurre otra observación. 
¿Por qué la Academia escribe negruzco, y cambia la z por s 
en verdusco y pardusco? 

Blauíliiseco. 



Lo conceptuamos tan bueno como el blandujo que trae el 
Dice, oficial. 

Bolsillo. 

Con este nombre se designan diversas especies de pajari- 
llos, pertenecientes á los géneros Elaina y MyiarcJms. 

Bol>o. 



El bobo es un pez muy estimado, que se encuentra en mu- 
chos ríos de Méjico y de la América Central. Tiene unas trein- 
ta pulgadas de longitud, y carne abundante, blanquísima y de 
sabor exquisito. 

Su nombre es una verdadera antífrasis, pues este pez no 
muerde el anzuelo con ningún cebo que se le ponga; de suerte 
que es menester pescarlo con red, con varbasco, fisga ó dinami- 
ta. 

No fuimos nosotros quienes lo bautizamos: fueron los espa- 
ñoles que colonizaron á Méjico. En una obra del siglo XVII 
(Recordación Florida por Fuentes y Guzmán) se lee que en Gua- 
temala valía un bobo hasta veinte y veinticuatro reales; y Clavi- 
gero (Storia antica del Mcssico) dice que el bobo se encuentra 
solamente en los ríos que desembocan en el Golfo Mejicano. 
Esta observación coincide con la hecha en Costa Rica: es decir, 
que los bobos se hallan únicamente en los ríos que desaguan en 
el Atlántico. 

33olcx*o. 

Bolero es en España cierto baile nacional. En Costa Rica 
tiene esta palabra dos acepciones: \^ el juguete que en castella- 

12 



— 90— 

no se llama boliche; 2? el sombrero que los paisanos de Cervan- 
tes llaman hongo. 

Boleto. 

Boleto significa entre nosotros, ya la patente ó permiso que 
las autoridades expiden á los carniceros para que puedan matar 
las reses, ya una monedilla de latón que en las haciendas de ca- 
fé se da á los cogedores, á modo de libranza, por cada cajue- 
la de grano cosechado. 

El Dice, trae únicamente boleta, en las acepciones siguien- 
tes: "Cedulilla que se da para poder entrar sin embarazo en al- 
guna parte. Cédula ó papeleta de alojamiento que se da á los 
militares. Especie de libranza para tomar ó cobrar algo." Es- 
tas acepciones concuerdan en cierto modo con las que nosotros 
damos á boleto. 

Bolillo. 

Los bolillos del tambor son propiamente baquetas ó pali- 
llos. 

Bolo. 

Del que está ebrio ó borracho dicen nuestros paisanos que 
está bolo, sin duda por semejanza con los trocillos de madera así 
llamados, que caen fácilmente al golpe de la bola. 

Bologote. 

Véase. — MOLOTE. 

Bolsa. 

Las de los vestidos se denominan propiamente faltriqueras 
ó bolsillos. 

"Mientras don Valentín miraba el retrato, descubriéndose la cabeza 
■calva, su hijo hundió los brazos en los bolsillos del pantalón." 

('Pereda, El Sabor de la Tiemica. ) 

"El bolsillo es intransigente como el estómago." 

[Sel gas.] 



—91- 



blancti 



"Los siniestros murmullos que suben de las profundidades abiertas y L ¿i 'A 
zeas." Jb¿(\.8B 



M3 



ellos. 



[E. Blasco, traducción de Tartarín en los Alpes.) 
Bolsear. 
Registrar los bolsillos á alguno para hurtar lo que haya en 



BomTba. 

No es bomba sino fanal, el verdadero nombre de la campa- 
na de vidrio con que se preservan del polvo los relojes de mesa, 
etc. 

Los campesinos llaman también bombas á las coplas ó 
cuartetas que se dicen mutuamente los que bailan el fandango. 
Esto es simplemente una trasnominación, porque ¡bomba! se em- 
plea interjectivamente en España para anunciar en los convites 
y bailes que uno va á pronunciar un brindis ó á recitar una co- 
pla. 

Bono-o. 

Barco de fondo chato, proa roma y poco calado, que sirve 
únicamente para carga. En Venezuela lo llaman bombóte; pero 
el nombre castizo es bombo. 



Boquear*. 

'^Boqtíeamn caballo" es para nosotros arrendarle la boca, 
enseñarlo á obedecer á la rienda. 

B or ona. 

En varias provincias españolas borona significa pan de maíz; 
en Costa Rica usamos malamente esta palabra en la acepción de 
migaja, chispa, miga, diciendo: ^^ima borona de pan, una bo7'ona 
^de queso." 

B orx'acloi*. 

Pedazo de goma elástica que sirve para borrar los trazos 
hechos con lápiz. 



—92— 
Box'rego. 

A un español residente en San José le pasó un chasco gra- 
ciosísimo. 

Habiéndole manifestado su novia deseos de tener un corde- 
rillo, el obsequioso amante envió á su criado á varias haciendas 
con orden expresa de comprar un borrego bonito y llevarlo á ca- 
sa de su dulcinea. Cumplido el encargo, fue nuestro héroe á 
ver á su prometida; pero en lugar de los agradecimientos que 
esperaba, fué recibido de mal talante por la señorita. Inquirió 
la causa del enojo y supo que el regalo tenía la culpa; porque lo 
que el sirviente había comprado era un marranillo barri- 
gudo y gruñón. Entonces supo el aturrullado peninsular que 
si en España borrego es un corderillo, en Costa Rica es un cerdo 
pequeño y rechoncho. 

Bosorola. 

Hez, residuo ó sedimento del café ó de otras bebidas. Al- 
gunos dicen también brozorola, derivado probable de bivza. 

Botado. 

Es de uso frecuente en el sentido de desperdiciado, derro- 
chador, despilfarrado. También se aplica familiarmente á las 
cosas vendidas ó compradas á precios reducidos; v. gr: la casa 
es botada por dos mil pesos." 

Botax*. 



Este es uno de los verbos más elásticos que se estilan por 
acá, con la particularidad de que casi nunca se emplea acertada- 
mente. 

Se dice: botar la plata, por despilfarrar, malgastar, dila- 
pidar, disipar ó derrochar el dinero; botar un palo, por derribar, 
aterrar, echar por tierra ó voltear un árbol; botar un caballo ai 
jinete, por tirarlo, derribarlo, despedirlo de la silla; botarse al 
agua, por echarse, arrojarse; botar á nn criado, por despedirlo, 
echarlo; etc. 



—93— 

Botai*ate. 

No significa en castellano derrochador, disipado, majiirroto, 
desperdiciado, despilfarrado, sino solamente alborotado, taram- 
bana, desjuiciado. 

Botija. 

Nuestros abuelos tenían la singular costumbre de guardar 
el dinero en botijuelas ó tinajillas de barro que enterraban cui- 
dadosamente en algún rincón ó empotraban en las paredes de sus 
casas. 

Dan testimonio de que tal manía estaba muy generalizada, 
los numerosos hallazgos que aun hoy día se hacen en edificios y 
solares viejos. De aquí procede que en nuestra patria la pala- 
bra botija equivale á tesoro, JmcJia. 

Botnia. 

Dícese entre gente ordinaria, en lugar átVífotella. 
Bozal. 

Con este nombre se conoce en varias partes de América lo 
mismo que los españoles llaman bozo, esto es, el cabestro que se 
anuda al Hocico de las caballerías para conducirlas con facilidad. 
Bozal es propiamente en castellano una especie de frenillo que 
se pone á k-s perros para que no muerdan. 

Bozalcax'. 

fi Enseñar á las bestias cerriles á obedecer á la rienda, antes 
de ponerles el bocado del freno, empleando para ello un bozo 
de cuerda ó de cuero. 




Bi*amaclei*o. 



Palo ó poste que se fija en las plazas de toros para atar los 
novillos antes de lidiarlos, con objeto de enalbardarlos y enfurecer- 
los. No conocemos ninguna voz castellana que corresponda 
exactamente á ésta nuestra. 



—94— 
DBreque. 

El aparato que sirve para moderar ó detener el movimiento 
de los vagones ó coches del ferrocarril, se llama, freno en caste- 
llano. 

Nuestro vocablo es el inglés draÁ^c ó hrcak, que tiene idén- 
tica significación. 

IJre<iTiero. 

Guardafrenos, empleado que en los ferrocarriles tiene á su 
cargo la custodia y manejo de los frenos. 

Breva. 

^'Cigarro puro algo aplastado y menos apretado que los de 
forma cilindrica" (Dice, de la. Acad.) 

En Costa Rica se llama así el tabaco negro (preparado con 
miel y elaborado en forma de tabletas rectangulares) que la gen- 
te del pueblo emplea exclusivamente como masticatorio. 

13 i'illantiiia,. 



(Del francés brillantine.) Especie de aceite que se usa pa- 
ra dar lustre á la barba, y particularmente á los bigotes. En al- 
gunas repúblicas de la América del Sur anda también muy fa- 
vorecido este galicismo, cuyo equivalente castellano nos es des- 
conocido. El Dice, sólo trae en acepción análoga la voz bando- 
lina, que es igualmente de casta francesa. 

BnenasBO. 

Como para la derivación castellana se recurre, por regla 
general, á la fuente latina, de biteno (en latín bonits) se formarán 
bonazo y bonísimo, no bnenazo y biienísimo como dicen las nueve 
décimas partes de los que hablan la lengua de Castilla. 

' "El i5<?«rt2'í7 del autor se fué á la otra vida muy persuadido á que no se 
había escrito en ésta, cosa más metódica ni más gubernativa". 

(Isla, Fray Gerundio.) 



—95— 

"Yo no me meto en esas honduras, respondió el bonazo de Antón 
Zotes." 

(Id. id.) 
\ 

"En cuanto hablaba y respondía mostraba tener bonísimo entendimien- 
to." 

(Cervantes. D. Quijote.) 

"Si le tratan de otras cosas, discurre con bonísimas razones." 

(Id. id.) 

Nótase, empero, en los literatos contemporáneos marcada 
tendencia á castellanizar los derivados, arrinconando las formas 
latinas que el pueblo repugna instintivamente: biienazo, por e- 
jemplo, se halla en el Doctor Centeno (tomo I, pág. 54) de Pérez 
Galdós; y en otros libros de excelentes autores modernos se lee 
biientsimo, ciertisimo, fuertísimo, etc. en vez de bonísimo, certísi- 
mo, Tortísimo. 

Ve'ase. — SUPERLATIVOS. 

El aumentativo castizo de bncy es boyazo. 
Boyei'o. 

Los derivados de buey cambian en o el diptongo 7ic\ v. gr: 
boyero, el que guía 6 conduce los bueyes; boyera, el corral donde 
se encierran; boyuno., lo perteneciente á los bueyes: boyezuelo, 
buey pequeño; etc. 




I 

I^B Advertiremos aquí que es impropio llamar arrieros á los bo- 
yeros ó carreteros que trajinan de un lugar á otro con sus carre- 
tas; arrieros son tan sólo los que acarrean géneros en bestias 
de carga. 



•'Desunció luego los bueyes de la carreta el boyero, y dejólos andar á 
us anchuras por aquel verde y apacible sitio." 

(Cervantes, D. Quijote.) 



-96- 

Bulto. 

Así llamamos en Costa Rica á la carpeta, cartera ó cartapa- 
cio que se pone sobre la mesa para guardar los papeles. Suele 
darse además el nombre de biLltos á las fundas ó bolsas en que 
los escolares llevan los libros, cuadernos, etc. bolsas que en cas- 
tellano se denominan también cartapacios ó carteras. 

lÍTillicici'o. 

Bullicioso, alborotador, bullanguero. Creemos que no hay 
reparo en admitirlo como adjetivo familiar, derivado correcta- 
mente de bullicio. 

Biii'ío. 

(Bonibax apeiba.) Árbol grande que se cría en las comar- 
cas calientes y templadas. Las fibras textiles que produce se 
aprovechan solamente en algunos lugares de la República. 

I5iix*listo. 

Para denotar en castellano la inclinación ó propensión á una 
cosa, se echa mano de la terminación adjetiva ista, común á am- 
bos géneros: mujer ú hombre quimerista, camorrista, petardista, 
hromista, trampista. De aquí se colige que nuestro burlisto y 
otros adjetivos de su laya, como bullisto, reparisto, etc. son de 
formación defectuosa. En lugar de burlisto, dígase zumbón^ 
burlón, mfleaute, bromista ó burlista. Esta última palabra no fi- 
gura en los léxicos, pero es perfectamente aceptable. 

Bnn*a. 

Muy pronto caerían de su burro, si hojeasen el Diccionario, 
los que llaman burra á cierto juego de naipes y á cierta armazón 
de madera que usan los carpinteros y albañiles. Esas dos bu- 
rras, señores paisanos, son burros en la lengua de Castilla. 

"Tuvo un capellán que, amén de decirle la misa los domingos y fiestas 
de guardar, le hacía la partida de brisca, burro y dosillo." 

(E. Pardo Bazán, El Premio Gordo.') 



—97— 

Biiri'iqíiito. 

Debe decirse borriqíiito, porque el primitivo es borrico. 

Borusca, que también se dice seroja ó serojo, es hoja seca 
que cae de los árboles; residuo ó desperdicio de leña. De bo- 
rusca se ha formado en Costa Rica burusca, que se toma por 
migaja, miaja, meaja., pizca, partícula de cualquier objeto, espe- 
cialmente de cosas comestibles. 

13 VI taco. 

En Colombia y Venezuela butaque, en España butaca. 



C(^ 




13 



c. 



I^K Oal>all£i<la. 

Asnada, gansada, borricada, burrada. Nos parece tan bue 
no como sus sinónimos. 
I: 



Oal>allex*iccro. 

Dueño de una caballeriza ó mozo de ella. 
Cal>ezón. 




Si algún extranjero oye decir que "el agua está llena de 
cabezones,'^ entienda que esos cabezones son renacuajos. 

C abi'c esto ai*. 

El verbo castellano es cabestrear. El barbarismo cabrestean 
es de uso corriente en casi toda América. 
En orden á esta palabra dice Cuervo: 

"Un muchacho cabestreó el caballo hasta la puerta" leemos 
en un libro, y, salvo mejor parecer, lo propio hubiera sido llevó 
del cabestro, porque cabestrear es verbo intransitivo que significa 



lOO 

seguir sin repugnancia la bestia al que la lleva del cabestro, v. gr: 
esta muía no cabestrea." 

Y Rivodó observa que: 

"Cíí^^í/r^ízr significa "seguir sin repugnancia la bestia al 
que la lleva del cabestro;" pero no la acción de llevarla." 

Sin embargo, el uso de cabestrear como transitivo no es a- 
mericanismo: está autorizado por buenos escritores españoles, 
P. ej: 

Por él (camino) venía un arriero 
que una muía cabestreaba.'''' 

(F. F. Carbo, Balada.) 

Esto es, que llevaba una muía del cabestro. 

Cal>resto. 

Por eufonía dicen así casi todos los americanos, en lugar de 
cabestro. 

"Tiró el uno del cabestro á su asno, y el otro de las riendas á su rocino." 

(Cervantes, D. Quijote.) 

Carretilla. 

Cabritilla. V. gr: "guantes de cabritilla." 

Cabro. 



"El macho de la cabra no es cabro sino cabrón, ó en lengua- 
je más culto, macho cabrío ó simplemente cabrío.'' (Cuervo, A- 
pimtaciones críticas^ 

Cabro falta, en efecto, en los diccionarios de la lengua; pero 
tenemos motivos para afirmar que es antigua palabra castellana. 
Fundamos nuestro aserto: i9 en que es voz comtín á todos los 
pueblos de Hispano América; 2? en que el aumentativo cabrón y 
el diminutivo cabrito presuponen el primitivo cabro (no cabra, co- 



■lOI- 



mo asienta la Academia;) 3? en que algunos autores antiguos u- 
saron dicho vocablo. 

',¿Abro puerta sin toser, 
y sin decir yo soy cabro? 

(Quevedo, Musa VI, jácara LXXXV.) 

Ca"l>i*o <ie monte. 

Dos especies de ciervos hay en Costa Rica: el venado (cer- 
'jiis incxicanus) muy común en todo el país y abundantísimo en 
ciertas comarcas, como el Guanacaste, y el cabro de monte (cer- 
vus riifitms) que sólo habita en lugares muy distantes del pobla- 
do. Este último es de color rojizo, con manchas en el vientre 
y más pequeño y gracioso que el venado. Se le llama cabro á 
causa de tener los cuernos rectos y sin ramificaciones. 

_ Cíil>ula. 

Usase en Chile y en Costa Rica por maña, treta, ardid, ar- 
tificio. 

Es corrupción de cabala, "negociación secreta y artificiosa, 
arte supersticioso de los judíos para descifi-ar ó descubrir algo por 
medio de conbinaciones de letras, etc. 



arte supersticioso de los judíos para de; 
medio de conbinaciones de letras, etc. 



"Nada lograron los padres, 
codiciosos como viejos; 
ni aprovecharon consejos 
ni cabalas de comadres." 



(García Gutiérrez, Cuento.') 



"Los loteros cavilosos 

no miren á las estrellas, 

y de ambo y terno se olviden, 

y las cabalas suspendan." 

(Anónimo.) 

Cacalote. 



Refiere el historiador Bernal Díaz del Castillo, compañero 
de Hernán Cortes, que en la expedición de los españoles á Hon- 



102 

duras llegó á tal extremo la escasez de víveres, que el capitán 
Gonzalo de Sandoval se quejaba de "no tener ni un puñado de 
maíz para hacer cacalote.'' 

Este cacalote es el mejicano cacalotl, que significa cuervo y 
también maíz tostado. En la segunda acepción se usa hoy entre 
nosotros y en otros países. 

La Academia trae en el mismo sentido cancha^ voz de ori- 
gen quechua, desconocida en Méjico y Centro América. 

Ca.cai*añíiclo. 

Palabra gallega que se usa en varias partes de América, y 
significa picoso, hoyoso, picado de viruelas. 

Cacica. 

(Euphonia elegantissinia.) Pajarillo bastante común en 
nuestra meseta central. El macho es de color azul por encima,, 
con la cabeza celeste y el cuello amarillento. La hembra es de 
color verdoso, excepto la cabeza, que es celeste. 

El canto es bastante agradable. 

Cacique. 



(RampJiocchis passerinti.) "Este es uno de los pájaros que 
más atraen la atención del viajero al caminar hacia el interior, 
pues vuela de los árboles frecuentemente de uno á otro lado 
del camino, ostentando el vivísimo color rojo de su rabadilla que 
contrasta admirablemente con el negro intenso y con el brillo 
aterciopelado de todo el resto de su plumaje. Habita ambas 
costas y se interna por ambos lados hasta una altura como de 
dos mil pies." (Calvo, Apuntamientos. ) 

También se designa con este nombre una madera de eba- 
nistería, notable por su hermoso color encendido. 

Cacreco. 

Adjetivo que ordinariamente se aplica á los muebles estro- 
peados ó desvencijados, y por extensión á las personas gastadas 
por la edad. 



^ Cacha es cada una de las láminas de hueso, cuerno, marfil, 

^V* etc. que forman el mango de un cuchillo. Por consiguiente, es 
^B impropio llamar cacha á todo el mango, ptiño, cabo ó empuñadu- 
ra. 

"El uno tenía una media espada, y el otro un cuchillo de cachas ama- 
rillas." 

(Cervantes, Rinconetc y Cortadillo.) 

•'Serían los del almuerzo hasta catorce y ninguno de ellos dejó de sa- 
car su cuchillo de cachas amarillas." 

(Id,/./.) 
Cíicliai*, 

Sólo el vulgo emplea este vocablo en la acepción de Juir- 
tar. ¿Tendrá relación con el francés cachcr, que significa ocul- 
tar, encubrir? 

Usase también cachar como equivalente de burlar, engañar. 

(Véase. — CACHO.) 

Cáela íii'pa . 

Vulgarmente se dice cacharpas por zapatones, zapatos gran- 
des y viejos. 

Cacharpas en Chile son andrajos, prendas dcsecliadas ó de 
poco valor. 

Cíioliiflíii. 



Los cohetes sin varilla que en los fuegos artificiales corren 
caracoleando por lo bajo, entre los pies de los espectadores, re- 
ciben en América nombres muy diversos: entre nosotros se lla- 
man cacJiiJlines, en Colombia bw^caniguas, en el Perú buscapigues, 
en Chile viejas, etc. En España se denominan buscapies ó ra- 
papiés. 



— 104 — 

Caclio. 

Empleamos esta palabra, lo mismo que en Venezuela, en la. 
acepción de engaño, mentira, aunque casi siempre en forma in- 
terjectiva. Los venezolanos dicen cachero al mentiroso ó chan- 
cista. 

Cacho se usa además en todas las repúblicas hispano ameri 
canas por cuerno 6 asta, y con esta significación aparece ya en 
el Dice, de la Academia. 

El cuerno aserrado que sirve de vasija á nuestros carreteros,, 
se llama propiamante cuerna. 

Cada laclrón juaiga poi* su. opiíiiÓM. 

El verdadero refrán castellano es: piensa el ladrón que todos 
sojí de s?t condición. 

Ca<l«\jos. 



El Cadejos es un animal fantástico, creado por la imagina- 
ción de nuestro pueblo. 

La gente supersticiosa se lo representa como un enorme 
perro negro, de ojos encendidos y pelo largo y envedijado, que 
en las altas horas de la noche sale á asustar á los transeúntes,, 
espantar las caballerías y hacer otra porción de diabluras. 

Es para nuestros campesinos lo que la calchona para los 
chilenos; sólo qne ésta es de color blanco. 

Caer. 

Los verbos caer, traer, raer, roer y sus compuestos, no tie- 
nen diptongo en ninguna de las formas en que el acento va so- 
bre la primera vocal de la terminación; p. ej: ca-cmos, tra-cd^ 
ra-ia^ ro-ian, ca-ido, tra-ías, ca-ias, etc. 



Ejemplos: 



"Ay! yo ca-í de la elevada cumbre 

en honda sima que á mis pies se abrió." 

(Espronceda.) 



— 105— 

"La almohada á un lado, la cabeza hermosa 
en un escorzo lánguido ca-ída.'" 

(Id.) 

"Cómo caíste despeñada al suelo, 
astro de la mañana luminoso?" 

(Id.) 

'■'■Ro-ída de recuerdos de amargura, 
árido el corazón, sin ilusiones." 

(Id.) 

"Y el alma, así que el rayo la ilumina, 
como atra-ída por amiga estrella, 
al cielo sube en amoroso vuelo." 

(Maury, Esvcro y Almedora.) 

Oací* Olí cuenta. 

Es caer cu la cuenta. 

También en Colombia y Chile omiten indebidamente el ar- 
tículo. 

'■^Caí entonces en la cuenta: conocí lo que debía pensar de doña Camila 
y de don Rafael. 

(Isla, Gil Blas.) 



Caftix*iia.iiiii . 

Pronúnciese: Cafarna-iím. 

Caimito. 



( ChrysophylhiVL Caimito L.) Árbol grande, de la familia 
de los zapotáceas, que sólo se cría en las regiones cálidas. 

14 



— io6 — 

Su fruto, llamado también caimito, es esférico, del tamaño 
de un albaricoque, y de color morado oscuro cuando se halla en 
perfecta madurez. Encierra una pulpa blanca, gelatinosa y dul- 
ce, agradable al paladar, y varias semillas negras y aplastadas. 

En el Diccionario Enciclopédico, dirigido por Luis P. de 
Ramón, se llama caimita á la fruta; y caimitero al árbol. 

La Academia trae nuestra palabra en la ii? edición de su 
Dice, pero la omite en la 12? 

'* Caimito. Árbol indígena de ambas Américas, cuyo fruto 
del mismo nombre es muy jugoso y de gusto agradable, aunque 
wn poco acre." 

Cain. 



No es monosílabo, sino bisílabo agudo: Ca-in. 

"En cuanto suena el clarín 
el blando se hace cruel 
y el que pasó por Abel 
se porta como Caín. 

(E. Segovia R. , En la brecJia.) 

"Debajo de esta tumba inhabitable, 
el ojo estaba fiero, inexorable. 
y miraba á Caín.'''' 

(R. Palma, La conciencia.) 
Caite. 



[Del mejicano cactli, sandalia.] Sandalia de cuero sin cur- 
tir que cubre la planta del pie y se sujeta con unas correhuelas 
cruzadas sobre el empeine y anudadas al tobillo. 

La Academia acepta el provincialismo mejicano cacle y el 
chileno ojota. 

Da caite lia formado nuestro pueblo el modismo caitcársc- 
las, equivalente á los castellanos, /¿'//¿•r/zV^ en polvorosa, toinai 
las de Villadiego, tomar soleta. 



— lo: 



Cajeai* 



Se toma familiarmente por .zurrar, azotar, dar tina tunda á 
alguno. Probablemente es derivado de caja^ en el sentido de 
tambor. 

Cajero. 

Como en castellano caja es sinónimo de tambor, en Costa 
Rica se llama cajero al tafiibor de la banda militar, esto es, al in- 
dividuo que toca dicho instrumento. 

Oaietí». 



Especie de turrón de figura cilindrica aplastada y de diver- 
sos tamaños. Debe su nombre sin duda á las conservas que en 
otros lugares de América se hacen en cajitas delgadas de ma- 
dera. 

Ctrjetoi'o. 

"Hacer un papel cajetero" en una reunión, baile, etc. es ha- 
cer un papel ridiculo, desairado. 

Calal>ac;oai'. 



Se usa aquí á la par del dar calabazas que trae el Diccio- 
nario. Es verbo corriente en otros países y no hay motivo pa- 
ra desecharlo. 

Calal>az:o. 

Damos este nombre á la calabaza seca y hueca que sirve 
para llevar agua ó para aprender á nadar. En España es calabaza 
ó calabacino. 

C alan ílr*ac o . 

Calandrajo, trapo viejo, persona ridicula y despreciable. 



— ío8— 

"■Calarse una cosa" es en Costa ^\cdi apropiársela, cogérsela, 
quedarse con ella. Es vocablo de germanía, que significa '"me- 
ter la mano en la faltriquera de alguno para hurtar lo que hay 
en ella." 

Oalectas. 

Á las aves que tienen plumas hasta los pies las llamamos cal- 
cetas; V. gr: "pollo calcetas gallina calcetas!' Si hemos de creer 
al Dice, de la lengua, en el ejemplo citado debe decirse calzado 
y calzada respectivamente. 

Probablemente se dijo antes "pollo con calzas ó con calce- 
tas," y de ahí que nosotros hayamos convertido este último sus- 
tantivo en un adjetivo imposible. 

De paso notaremos que en Colombia se dice calceto en el 
mismo sentido. 

C«l<la. 

En nuestro lenguaje popular ''echar una calda'' equivale á 
echar una reprimenda áspera. El modismo castizo es "dar una 
calada." 

Calda es la acción y efecto de caldear, esto es, de calentar 
mucho. 

Caldoi'o. 



No es entre nosotros la vasija que con ese nombre describe 
el Diccionario, sino la que en Venezuela llaman cafetera y en 
Chile tetera. 

'* Cafetera. Se ha dado este nombre á la vasija de metal 
que sirve para hervir el agua. Es de forma más ó menos re- 
donda, con asa encima y un pico á uno de los lados. 

El nombre no es muy apropiado que digamos; pero no sa- 
bemos cuál otro tenga este utensilio en castellano.', fRivodó, 
voces nuevas en la lengua castellana.) 

Nosotros tampoco lo sabemos. 




— 109 — 
Calicaiito. 

>on tres palabras: cal y canto. 

"Dijo Argalía: Si es de cal y canto 

tu greña, hago saber á tu braveza, 

que estas armas que ves templó el encanto*" 

(Quevedo, Necedades de Orlando.^ 

Calistro. 

Remedando á los gallegos, pronuncian nuestros campesinos 
Calistvo en vez de Calixto. 

Caloi*. 

Las gramáticas asignan á esta palabra el género masculino; 
pero en América no es raro verla usada como sustantivo femeni- 
no. Tal práctica en simplemente un arcaísmo, pues en siglos 
anteriores calor se usaba indistintamente en ambos géneros. 

Oalscóii. 

Y.n\XQ. calzones y pantalones medíala diferencia siguiente: 
que los primeros llegan apenas á la rodilla, y los segundos hasta 
los pies. En casi toda América se emplean desacertadamente 
esas dos palabras como sinónimas. 

Oalaüonillo. 

Sólo la gente zafia dice el calzonillo en lugar de los calzon- 
cillos. 

'•Hasta en las listas de la colada se leía siempre, junto al renglón, por 
ejemplo, de los calzoncillos de mi tío, otro de los paños de San Juan." 

(Pereda, Escenas montañeses.) 

Oalzonuclo. 

Nombre festivo y familiar con que las mujeres designan á / 

ios individuos de|sexo feo. ■M 



1 lO — 

Callejex'a. 

Se toma sustantivadamente ^ov mujer ptíblica, moza del par- 
tido, pelandusca, coima, ramera, etc. 

Ca-inaloón. 

(Falco Sparverius.) Ave pequeña de rapiña, que casi 
siempre se posa en las ramas desnudas y elevadas de los cerca- 
dos, desde donde acecha su presa. Es muy común y se en- 
cuentra en cualquiera época del año. 

Camaiiaiic c . 

Decimos camanances á los hoyuelos que se les forman á al- 
gunas personas, á ambos lados de la boca, cuando ríen. 

La palabra es probablemente un compuesto de la voz me- 
jicana camatli, boca. 

Camaiiiiola. 

" Cabañuela- f. Cálculo que, observando las variaciones 
atmosféricas en los veinticuatro primeros días de agosto, forma 
el vulgo para pronosticar el tiempo que ha de hacer en cada 
mes del año siguiente." (Acad., Diccionario pág. 1116.) 



Canapé. 



Caniíipé. 



"La que pocas horas antes 
pensó hacer un gran papel, 
sola, mustia, desairada 
gime sobre un canapé^ 

(Bretón, Curioso romance y verdadera relación.^ 

Caiiiai'óii. 



Apuntamos aquí esta palabra, porque, aunque tiene en to- 
da la República el sentido que le da la Academia, en algunas 
comarcas, particularmente en el puerto de Puntarenas, se emplea 
como equivalente de propina ó gratificación. 



— 1 1 1 — 
Cambe a r. 



Así pronuncian los aldeanos el verbo cambiar, que conju- 
gan cambeo, cambeas, etc. 

Cambear se dice también en lengua gallega. 



Oaminada. 



Según los léxicos debe decirse caminata. 
Caminada significaba antiguamente /íj/v/íí^íí?. 

Camote. 



Dejemos la palabra á D. Zorobabel Rodríguez: 
"No entrando en nuestro plan hacer mención, ni de los 
nombres geográficos, ni de los animales, aves, peces y plantas 
que tienen en Chile nombres que no se hallan en los diccionarios 
de la lengua y que por lo común vienen del araucano ó del qui- 
chua, habríamos pasado por alto el exquisito tubérculo cuyo 
nombre hemos puesto á la cabeza de este párrafo. Pero es el 
caso que hay en Chile camotes que, sin venir de Lima, no ceden 
en lo dulce á los que se cosechan por aquellos mundos, y que, á 
omitir éstos, habríamos dejado en el Diccionario que vamos es- 
cribiendo, un vacío que sin duda más de una habría notado en 
nuestro daño. 

"Sencillamente, para no subirnos á mayores y limitarnos á 
nuestro humilde papel de lexicógrafos, diríamos que en Chile se 
llama camote al tiemple, si no fuera explicar un chilenismo por o- 
tro, pues tampoco entiende de tiemple el estirado y adusto cuer- 
po sabio que dicta leyes al habla de Cervantes. Camote es amor, 
pero no en abstracto, sino de alguien á alguien, en concreto." 
{Dicc.de chiloiismos.) 

Cami>aiiei*o. 

Empleamos este adjetivo en una acepción no consignada en 
el Diccionario: en la de novelero. 

No nos parece, sin embargo, del todo impropio, puesto que 
en castellano campanada significa "novedad ruidosa, escánda- 
lo". 



1 I 2 

Oi].lIl:I>ÍX*a.I]lO. 

La Academia lo admite como adjetivo mejicano que se a- 
plica al hombre "entendido en las faenas del campo," pero no le 
da el carácter despectivo que tiene entre nosotros. 

Campirano en Costa Rica es rústico, tosco, grosero, patáii^ pa- 
lurdo. 

Caiifipix*i,isso. 

Campirano, 

Oniifln. 

"Cajiaán era el país habitado por los descendientes de Ca- 
naán, hijo de Cam. Al pronunciar ese nombre deben separarse 
las dos aes; v. gr: 

"De la ley sacrosanta no se olvida 
jamás, ni del eterno testamento 
en que á Jacob de Cana-áii le daba 
la tierra toda " 

(Carvajal, Salmo CIV.) 

(Cuervo, Apuntaciones criticas.) 

Caiicaneax*. 

Verbo corriente también en Colombia, con el cual se signi- 
fica lo mismo que expresan las palabras castellanas tartalear, pu- 
jar: esto es, "tener dificultad en explicarse, no acabar de romper 
á hablar para decir una cosa." 

Es voz onomatopéyica. 

Canelo. 

La gente educada dice cáncer ó cancro. 

"Ven, mi alazán! prorrumpe el desdichado; 
vén por la última vez, sírveme ahora, 
y este cancro mortal que me devora 
hunde conmigo en los infiernos ya." 

(J. Arboleda, Gonzalo de Ojón.) 



—113— 

Cíinclia. 

Palabra quechua que signiñca /xz tío ó corral, y además maí:: 
tostado. 

Con esta última acepción aparece el vocablo en el Dice, a- 
cadémico; pero se usa más comúnmente en la primera, aplicán- 
dose á los lugares destinados á ciertas diversiones, v. gr: cancha 
de gallos. 

En Costa Rica se emplea apenas en el modismo chileno a- 
brir candía, que vale abrirse paso, abrir camino entre un gentío, 
desembarazar de obstáculos una senda. 



Cancliarse. 

*' Cancharse el sombrero" es en castellano calárselo. 
Cívntlclilla. 



En un informe escrito en 1804 por el gobernador don To- 
más de Acosta, se lee lo que sigue: 

"También perjudican notablemente á las siembras en esta 
provincia varios animales, entre los cuales los más comunes son 
la hormiga, el ratón, la candelilla, la langosta, etc. 

Si el tiempo es árido, la hormiga, el ratón y la ardilla devo- 
ran los campos; y si las aguas abundan, el gusano, la candelilla 
y la langosta destruyen las mieses." 

En vano recurriría á los léxicos quien ignorare el significa- 
do de la palabra que va en letra cursiva. El Diccionario dice 
que candelilla es instrumento empleado en medicina, y además 
una especie de fleco que echan algunos árboles, en lugar de flor; 
pero estas acepciones no casan bien con el sentido del párrafo 
antes citado, donde se habla de animales nocivos á las mieses. 
¿Que es, pues, nuestra candelilla'^ Sencillamente el insecto 
luminoso que los españoles denominan luciérnaga. También en 
Chile llaman candelilla á la luciérnaga. 



15 



— 114— 

Cautín. 

Este es el único nombre con que conocemos en Costa Rica 
el petróleo 6 aceite mineral. 

Viene aquí muy al caso advertir que la expresión aceite de 
petróleo, usada por algunos, es un despropósito de marca mayor, 
porque equivaldría á aceite de aceite de piedra (puesto que petró- 
leo se compone de las voces latinas /¿■//'(í, piedra, oleiini, aceite.) 

Cílllo-ilóll. 

Moratín, en su donoso romance Los días, dice, refiriéndose 
á los chiquillos que le revolvieron la casa: 

"El uno acosa al gato 
debajo de las sillas; 
el otro se echa á cuestas 
un cangilón de almíbar." 

Un lector español entendería que en el último verso se ha- 
bla de "un vaso grande de barro ó de metal, á modo de cánta- 
ro;" un compatriota nuestro se haría cruces al saber que ha}' 
cangilones llenos de almíbar, porque en Costa Rica, lo mismo 
que en otras repúblicas americanas, cangilón significa Jioyo, ba- 
che, carril profundo que abren las ruedas en los caminos. 

Esta acepción no se halla en el nuevo Dice, de li Acade- 
mia, pero sí en la edición anterior, en la undécima. 

Cangrena. 

Voz gallega que aquí usan sólo los aldeanos. Ocioso nos 
parece advertir que la ortografía propia es gangrena. 

Canilla. 

Por canilla se entiende en castellano "cualquiera de los hue- 
sos largos de la pierna ó del brazo." Para nosotros no es sino 
la pierna misma, particularmente cuando es flaca. 

Canoa. 

"Por el cajón cuadrilongo, abierto en las extremidades, que 
se coloca sobre alguna zanja, acequia, etc., á manera de puente 



—115— 

para conducir el agua, dígase canal i^L. Rodríguez, Dice, de chi- 
le ni snios.) 

Nosotros llamamos también canoa al pesebre, esto es, á la 
caja íiondc comen las bestias. 

Canoa es propiamente un bote ó embarcación pequeña. 

Cííntigii. 

Acentuación anticuada. Hoy esta palabra se pronuncia: can- 
tiga. 



Caña silvestre muy dura, que se utiliza principalmente en la 
construcción de paredes de bajarecjue y de tejados. Idéntico 
nombre recibe en la América Austral. 

"Ibaá levantarme de la mesa, cuando José, que subía del 
valle ¿i la montaña arreando dos muías cargadas de cañabrava, 
se paró en el altico." (J. Isaacs, María.) 

"Hecho de peruana quincha 
que es pared de barro y caña, 
entiéndase, no la dulce, 
sino la que llaman brava 
y Gynermm sagittaiiivi 
en términos de botánica, 
un rústico rancho surge." 

(Arona, Poesías peruanas. Citado por Rodrigue::.) 

Caíiíiíxsítola. 

En castellano cañaftstnla. 

CílílaiMO. 
Por sinécdoque llamamos cáñamos las cuerdecillas muy del- 
gadas, que en España se denominan guitas ó bramantes. 

Capitaiieja. 
( Loraní/üís amerieaniis.) Planta medicinal. 



—ii6— 
Có,psnla. 

Es en lengua castellana lo que aquí nombramos tudo de fu- 
sil, pero no el carine Jio metálico de revólveres y carabinas. 

"El mismo Rcsquemín cargó la escopeta con un puñado de pólvora y 
medio maquilero de metralla. Un palmo asomaba la baqueta fuera del ca- 
ñón después de apretado el último taco. Puso también la cápsula en la 
chimenea, y por si fallaba, dio á Tablucas media docena de ellas." 

(Pereda, El Sabor de la Tierriica..) 

"Á mí déjame con mi escopeta de las perdices vieja y tronada 

Tú entiéndete con el Lafuché yo, esas novedades. Bah! estoy por la 

antigua española ¿Tienes cartiichosV 

(E. Pardo Bazán, Nieto del Cid.) 

Caráctex*. 



Los nombres castellanos conservan en plural el acento del 
singular. Exceptúanse de esta regla carácter, régimen, esfíntet 
y á veces cráter, que hacen caracteres, regímenes, esfintercs, crá- 
teres. 

"Ni Estófanos, Bodonis ó Elzevirios 
le dieron sus hermosos caracteres.^'' 

(Menéndez Pelayo, Epístola á IL>racio.) 

El plural caracteres se usaba antiguamente. 

¡Cai'aclias! 

Interjección gallega, usada por nuestro pueblo y equivalen- 
te íx /caramba! 

Caramaneliel. 

Tómase impropiamente por camarancJión, caramanchón, 
desván, sobrado, bnJiardilla, zaquizamí. Decimos impropiamen- 
te, porque caramanchel es tan sólo "la cubierta que á modo de 
tejadillo se pone sobre las escotillas de los buques.'' 



¡Cax*aiiil>as! 

La 5 está de sobra. 

^^/Carambiia, carambola, caramba.' Maldita sea la prisa del calesero y 
la tardanza mía!" 

(Hartzenbusch, Juan de /as Viñas.) 

Cax'áiigaiio. 

Tenemos noticia de que también en Venezuela y Colombia 
dicen carángano "por piojo, cáncano. Sin duda nuestro america- 
nismo es epéntesis de esta última palabra. 

Carao. 

(Juga insignis) Planta medicinal. 
Cai'íltiila. 



"Más agudeza que tontería arguye el llamar carátula á la 
portada, frontis o frontispicio de los libros: carátula es lo mismo 
que careta ó mascarilla, y ¿en cuántos libros no es la portada una 
máscara con que se engaña al ptiblico prometiéndole cosas que 
jamás se cumplen en el cuerpo de la obra? En todo el mundo 
es moda hoy día enmascarar con hinchados títulos, libracos por 
que no se pueden dar dos higas" (Cuervo, Apuntaciones críti- 
cas.) 

También en Chile llaman carátula á \a. portada de libros y 
periódicos; pero conste que carátula significa únicamente "mas- 
carilla, y el ejercicio de los farsantes." 

¡Caray! 

Interjección que significa lo mismo que caramba. Dice D. 
Z. Rodríguez que se usa en casi toda la América Española; y 
nosotros agregamos que tampoco es desconocida en España. 
Véase un ejemplo en Eslwzos y Rasguños, por J. M. de Pereda, 
pág. 364. 



— ii8— 

Cíii'l>oiic;ill<>. 

Lcguminosa-mimosa del género Calliandra. 
Es arbusto muy común en la meseta central y se emplea 
como combustible, 

C ar Ibiin e o . 



Para los diccionarios carbunco ó carbunclo es una especie de 
tumor, y el segundo, además, sinónimo de rubí; para nosotros es 
el insecto que la Academia designa con los nombres americanos 
de cocuyo, cucuyo ó cuciíy. 

Esta vez nuestros paisanos han andado más acertados que 
los académicos españoles; porque el nombre antiguo y castizo de 
ese insecto no es cocuyo, como dicen los señores de la calle de 
Valverde, sino carbunco, como decimos nosotros. Una autori- 
dad muy respetable nos sacará verdaderos. 

'"Del carbunco se dice, y cosa es cierta, 
(maravilla notable en tal viviente) 
que tiene un ojo sólo con su puerta 
en medio del espacio de su frente: 
si ésta de noche se descubre abierta, 
echa una luz de sí resplandeciente, 
tan clara, tan hermosa y rutilante 
que suele prestar luz al caminante," 

(Villaviciosa, La Mosquea canto I.) 

Carcaj eavsc. 

Reírse á carcajadas, desternillarse de risa. Tal palabra es 
corriente en muchos lugares de América, pero no fué inventada 
por ningún hijo del Nuevo Mundo. Consta en el Diccionario de 
Salva como palabra castellana anticuada, y se halla además en 
una obra impresa á principios del siglo XVII, Tesoro de las tres 
lenguas, española, francesa, y italiana por H, Víctor. 

Es término expresivo que debiera conservarse, 

Oarcalar. 

\c¡ Únicamente los campesinos dicen cajjular por calcular. 



— 119— 
Carcloiiióii. 



¿Saben ustedes cómo se llaman las semillas aromáticas que 
llevan los petimetres á los bailes para disimular el mal olor de la 
boca? — Cardo Jiión. — No, señores. — ¡Pero si los boticarios dicen 

así ! — ¡Bah! lo harán por seguir la corriente del uso, pues 

no es creíble que quien pasa la vida entre potingues, menjurjes y 
hierbas, ignore que el nombre castellano de aquel artículo es car- 
daiiionw. 

Nombre de un árbol, acerca del cual no hemos podido pro- 
porcionarnos datos científicos. 

Oa.x*o>íilixicsos. 



'\Polybo7'us Audiiboni.) Esta ave, natural de Norte Amé- 
rica, México y Centro América, se encuentra en todas partes de 
la altiplanicie, y anda en parejas, ya sea acompañado del Cat- 
liartcs foctcns ó ya solo, comiendo los sobrantes de carne de las 
carroñas de animales." (Franzius, Distribución geográfica de las 
aves costarricenses^ 

En los Apiintaniientos de don J. V*. Calvo figura con el 
nombre científico de Polybonts cherizvay. 

Cai'gax*. 

Se usa incorrectamente en el sentido de traer, nsar, gastar, 
como cargar reloj, anteojos, etc. , 

Cai*il:)laiico. 



(Dicotyles labiatus.) Especie de jabalí que se encuentra en 
manadas casi siempre numerosísimas. Habita por lo común en 
las selvas vírgenes de las comarcas bajas y cálidas; pero no es 
raro verlo en lugares elevados. Es más feroz y cauteloso que el 
saíno, y su carne más estimada que la de este último. 



120 — 

Cai'iíio. 



Lo mismo que en Chile, se usa familiarmente entre nosotros 
^ox presente, regalo, obsequio. 

Carlanea es collar fuerte y ancho, con púntasele hierro pues- 
tas hacia fuera, para armar el pescuezo de los mastines contra las 
mordeduras de las fieras. 

"Un lebrel irlandés de hermoso talle, 
bayo entre negro de la frente al anca, 
labrada en bronce y ante la carlanca, 
pasaba por la margen de una calle." 

(Lope, Soneto.) 

Costarricenses y colombianos llaman earlanea al grillo, gri- 
llete ó caleeta de los presidiarios. 

"Quién, faltándole tiros, luego aferra 
del pedazo de remo ó de la entena; 
quien trabuca al forzado y lo deshierra 
arrebatando e\ grillo ó la cadena." 

(Ercilla, La /Iraucana.) 

"Sulcará el industrioso comerciante 

el libre mar Tirreno y el Egeo, 

sin temor de mazmorra ó áe grillete.'''' 

(Luzán, citado por Cuervo.) 

Carnaza es en la lengua de Cervantes "el revés de las pie- 
les, la parte interior pegada á la carne;" y familiarmente "abun- 
dancia de carne." 

Nuestros paisanos dan ese nombre al eebo del anzuelo, que 
también se llama carnada en castellano. 

De aquí se colige que nuestra expresión " echar de carnaza 
á alguno" será á lo sumo "echarlo de carnada," ó más castiza- 
mente "echarlo de manga." 



•Í2I— - 



Osil'llt» <1<^ l'O!-!. 



La palabra res se aplica no sólo al ganado vacuno, como 
imaginan nuestros compatriotas, sino á muchos cuadrúpedos do- 
mésticos y salvajes, como la oveja, el venado, el jabalí, etc. 

Es, pues, impropio, y más que impropio, ambiguo, denomi- 
nar carne de res á la que en otros países llaman con más acierto 
carne de vaca ó de buey. 



Cai'ón. 



da. 



"Hombre canhr decimos al que tiene la cara ancha y gor- 



Aunque el adjetivo no nos parece malo, pues que hay otros 
formados por el mismo estilo, como barrigón, cabezón, conviene 
no echar en olvido los equivalentes castizos carigordo^ carillc-' 
no, 

Cax*i>iiitoi.*o. 

''Y.o?, picamaderos ó carpinteros, como en este país se les de- 
nomina, forman una familia muy numerosa y distribuida casi en 
todo el mundo. Son aves eminentemente trepadoras y se ali- 
mentan casi sólo de los insectos y larvas que buscan debajo de 
la corteza de los árboles y en las maderas blandas ó medio po- 
dridas de las ramas y troncos muertos. Mediante su recto, a- 
gudo y fuerte pico hacen huecos circulares y profundos en los 
árboles para anidar y criar sus polluelos. 

De las especies que habitan el territorio, sólo dos se ven en 
San José: el CampepJiihis giiatcnialensis y el Centiirns hoffvian' 
ni] las otras especies en su mayor parte viven en las regiones cá- 
lidas, en ambos lados del país." (Calvo, Apnntaniicntos.) 

El historiador Fuentes y Guzmán (^siglo XVII) tratando de 
.las aves de Guatemala, habla de los carpinteros, "á cuyo aguza- 
do y duro pico no hay jaula que resista, sino es de hilo de hierro, 
y asi sucede que en las montañas taladran los pinos como con 
barrena, y en cada taladro ensamblan una bellota, entrojándolas 
desta suerte para el tiempo de la necesidad." 

Esta última noticia es de todo punto falsa. 



l6 



I 2 2 



Ii^spccic de pato más pequeño que el común, con el cuello 
tornasolado y las alas de color oscuro. 

En España se designa con el nombre genérico de ánade. 



Oari'otillo. 

El verdadero nombre del carrito de mano que se emplea 
para transportar materiales do construcción, es carretilla. 

Cawiol. 

Corrupción ác giianiiel, "bolsa de cuero con separaciones 
para llevar papel, dinero," etc. 

Carriel es usual también en Colombia. 

"Sale la gritadora alegre turba 
á asistir juguetona A la cogienda, 
con carrieles y jiqueras terciados, 
cual los peones sus costales llevan." 

(G. G. González," Memoria sobre el cultivo del maiz en Aniioquia) 

Nosotros llamamos impropiamente carriel á la bolsita en 
que las señoras llevan el pañuelo, adminículos de tocador, etc, 
bolsita que la Academia designa con el nombre de ridículo, y 
Salva con el de redíailo. 

¡Cari*isco! 

Interjección que se emplea en los mismos casos que ¡ca- 
ramba! 

CaiT-iiclia. 

Carrucha es en castellano garrucha 6 polea. Nuestras ca- 
rriLcJias de hilo son carretes ó carreteles. 

"Frotó las telas á ver si tenían poca ó mucha cal; revolvió también las 
percalinas para forros, y escogió entra varias docenas de carretes de hilo, to- 
dos del mismo número, uno cjue era idéntico á los rc-^tantes." 

(E. Pardo Bazán, La Dama Joven.) 





— 123— 

Cai'tago. 

Los habitantes de Cartago, antigua capital de la República, 
no se llaman cartagos sino cartagineses 6 cartaginenses. 

Oax'tuolio. 

Copiamos de las Apíuitaciones de Cuervo: 

'íEntre cartncJio y ciicnriicJio media la misma distancia que 
entre la paz y la guerra, entre la vida y la muerte: el primero 
está repleto de pólvora y lleva su dotación de balas y tal vez de 
postas; el segundo entraña dulces, ó especias ó dinero. . . . 

'•En señal de tu boda le llevaré un ciicJiritcJio de dulces de calabaza." 

(Ilartzenbusch, La coja y el encogido.) 



¿Puedo saber 

qué encierra ese cucurucho? 

— Son bombones, capuchinas, 

almendras garapiñadas, 

yemas acarameladas 

y pastillas superfinas." 

(Bretón, Marcela.) 

El cucurucho es de forma cónica y el cartucho de forma ci- 
lindrica." 

Cas. 

Fruta extremadamente acida, algo semejante á una guaya- 
ba, pero más pequeña y redonda que ésta. El árbol que la pro- 
duce alcanza ordinariamente de ocho á diez metros de altura y 
se encuentra en abundancia en la meseta central. 

El nombre cas proviene sin duda del quiche cac^, guaya- 
ba. 

Cascal>cla. 

"Una cascabela" decimos nosotros al reptil que los españo- 
les llaman crótalo ó culebra de cascabel. 



— 124— 

Lo mismo que cascundear. 

Oasciiíitlear. 

Por a.aotar, rjurrar, es sencillamente una v^ariante del verbo 
castellano cascar. 

"Pero ¿quien te ha dicho nada 
de eso, mujer? ¿Quién la oprime, 
quién la riñe, quién la casca'/ 

(Moratín, 7:7 Viejo y la niña.) 
Casciitillo. 



Casquillo es el cuento, regatón ó virola de metal que se po- 
ne en el extremo inferior de las lanzas y bastones para qu2 no 
se gasten. En Costa Rica se da ese nombre á las herraduras de 
las caballerías. 

"Y es lo bueno, que el tal caballo ni come ni duerme, ni gasta /wrra- 
d liras." 

(Cervantes, D. Quijoie.) 

No nos atrevemos, sin embargo, á rechazar redondamente 
el provincialismo, que en suma no es otra cosa que una metáfo- 
ra bien formada. 

Casqizillo. 



Además de llamar casgiiillos á las herraduras, nuestros com- 
patriotas aplican ese nombre á los cañoncitos de madera, marfil 
ti otra materia, en que se colocan las plumas metálicas con que 
se escribe. 

¿Cuál es el verdadero nombre de tan comían instrumento? 
Unos le denominan portaphíinas, palabra muy aceptable, aunque 
no figura en el Dice, oficial; otros le nombran palillero, voz que 



consta en los léxicos, pero con acepciones muy diferentes; final- 
mente, los escritores españoles le llaman cabo ó mango de plinna. 

"Esta dulzura empalagosa de sus informes y el escarbarse las orejas con 
el extremo del mango de la pluma, hasta ponérselas á veces como tomates 
maduros, eran las más salientes cualidades de Gómez. 

(L. Cánovas, Xovclas corlas.') 

'•Candidiña interrumpió mi contcmplaciói colándose sin pedir permiso, 
trayendo en una mano el tintero, que casi rebosaba de tinta; en otra, ade- 
más de la luz, papel, sobres, un cabo de pluma, un cucurucho de areni- 
llas." 

\V.. Pardo Ba/;án, Una cristiana.) 
Cuííitilla. 



"Cera de Castilla" decimos á la blanca, para distinguirla de 
la que se extrae de los jicotes; "jabón de Castilla" al jabón fino; 
"arroz de Castilla" al más blanco y mejor desgranzado; en una 
palabra, el complemento de Castilla agregado á los artículos co- 
merciales no significa que éstos provienen realmente de aquella 
tierra, sino que es como a modo de título nobiliario é indicio de 
buena calillad. 

La explicación de tan curioso quid pro quo es sencillísima: 
en tiempo de la dominación española los productos industriales y 
aun las mrterias de primera necesidad se traían de la madre pa- 
tria; y como naturalmente eran superic-cs en calidad á los que 
en América podían elaborarse, la indicación de su procedencia 
vino á convertirse en recomendación excelente para los consu- 
midores y distintivo de los productos finos ó de buena clase. 

Oiitax'iiiíi. 

La fo'-ma netamente castellana de este nombre es Catalina, 
por más que en varios lugares de América se esfuercen en tro- 
car la / por / 

"Casó en aquella isla con doña Catalina Suárez Pacheco, doncella no- 
ble y recatada*" 

(Solís, Conquista de Méjico.) 



— 120 

Cati3!viiiil)a. 

Sinónimo de cáfila, viulíitud, halinnba. 

Oátiilo. 
El nombre del célebre poeta latino se pronuncia Catiilo. 

Oauícel. 

(Fclis íigi'iua.) Gato montes cuyo pelaje es muy semejan- 
te al del jaguar. 

Habita preferentemente en los lugares cálidos, en las már- 
genes de los ríos y arroyos. 

La palabra cancel es sin duda un compuesto apocopado de 
las voces mejicanas cuahniíl, árbol, y occloíl, tigre (ciiauh-occlotly 
esto es, tigre de árbol.) 

Cíivilosear. 

De caviloso, que en esta tierra equivale á chismoso, hemos 
sacado el verbo cavilosear, que en buen castellano se dice chis- 
mear ó chismorrear. 

Cíxvilosüo. 

"Caviloso, dice el Diccionario, es el que por sobrada suspi- 
cacia, desconfianza y aprensión, se deja preocupar de alguna 
idea, dándole excesiva importancia y deduciendo consecuencias 
imaginarias." 

"El autor, vuelvo á decir, iba pensativo. Aquella bruG-a transición de 
la opulenta Francia á la pobre España, de un idioma á otro, y principalmen- 
te de un imperio á un reino, traíale caviloso, meditabundci, cariaconteci- 
do." 

(P. A. de Alarcón, Cuentos aviatorios.) 

En Costa Rica se toma impropiamente por chismoso, corre- 
vedile, corredor de oreja, soplón, cuentero, cuentista, etc. 

"Avizorad las linternas, 

que en pendencias amorosas, 




•I 2 



los chismosos y soplones 
merecen ejecutoria." 

(Ouevedo, Jácara.) 

Cuastitloríi. 

Desígnansc con este nombre algunas especies de pajarillos 
pertenecientes á la familia Mniotiltido'. Son avecillas muy viva- 
ces, de bonito plumaje, y se alimentan de insectos que cazan al 
vuelo con grande habilidad, circunstancia que les ha valido la 
denoijiinación vulgar de cazadoras. 

Cixziiolojn. 




El Diccionario trae solamente cazoleja, diminutivo de ca- 
zuela. Nuestros compatriotas llaman cazueleja, no á una cazue- 
la pequeña, sino á una caja cuadrilonga de hojalata, con un bor- 
de de unas dos pulgadas de altura, en la cual se pone el pan pa- 
ra cocerlo. 

Caziiíisii*. 



Es este un verbo costarricense muy espresivo, equivalente a^ 
castellano hurtar. Parece ser derivativo jocoso do cazar, forma- 
do bajo la influencia del sustantivo uña que se emplea en varias 
expresiones de significación análoga á la de nuestro verbo, co- 
mo tcuc} las uñas afiladas, Jiiucar la uña, ser largo de uñas, etc. 

Ceba. 

Casi todos los americanos dicen ceba á lo que en castellano 
se llama cebo, esto es, la pólvora que se pone en las cazoletas ó 
fogones de las armas de fuego. 



''Pero entrambas cargas 
barro estaban hechas, 
y lo mismo el cebo 

de la cazoleta. "JOUrlO Y!i]3llílO 



...ÍICEMA 



(Hartzenbusch, Fáb:das.) 



— 128— 

Nuestros paisanos dicen también echa á la carnada ó cebo 
del anzuelo. 

"Esta doncella ha de ser para él cebo de anzuelo, ó carne buitrera, que 
suelen pagar bien el escote los que á comerla vienen." 

(Cota, La Ccicsíiiia.) 

"Vé de aquí, pan de zarazas, 
vete, carne de señuelo, 
vete, mal cebo de anzuelo, 
tira allá, queme embarazas." 

(Id.. Diálogo.) 
Cclíarse. 



Varias acepciones dan al verbo cebar los diccionarios; pero 
en ninguno consta la á^ faltar, fallar, dar higa, que los costarri- 
censes le atribuyen cuando lo emplean en expresiones como és- 
tas: "el tiro se echó, los cohetes se ccbaroii\ 

Cedro. 



Entre los cedros que se crían en nuestro territorio, las prin- 
cipales especies son: el cedro dulce (ccdrcla odoraía) empleado 
en ebaniste: ía; el cedro amargo (ccdrcla angusíifolia ) cuya made- 
ra es superior á la del primero y notable por sus propiedades 
antisépticas; y el cedi'o macho, que se emplea en construccio- 
nes. 

CogTia. 

Según la crencia popular, la Cegna es una mujer con cara 
de caballo, que vestida de luto se aparece, de noche por supues- 
to, á los que andan á picos pardos y aun á la gen'.o formal que 
se recoge tarde. 

La palabra cegna es probablemente corrupción de la voz 
mejicana cihnatl, mujer. 



V. Pochote. 



' — 1 29 — - 

Ceil>a* 
Coló. 



De las frutas no maduras se dice en España que están vcv'- 
des, tenientes, sin sazón; y si están apenas formándose ó cuaján- 
dose, tiernas, en leche, en eiernc. 

"Cae en el triste lecho desmayada 
cual tierna fruta sin sazón cortada." 

(Valbucna.) 

"Alamedas, jardines, espesuras 

de varias plantas y de frutas bellas 

en flor, en cierne, en leche, ya maduras." 

(Id.) 

"No han de permitir los cielos que se haga tanto mal á la tierr.-., como 
sería llevarse cu agraz el racimo del más hermoso vcduño del suelo." 

(Cervantes, D. Quijote.) 

Nosotros en el primer caso decimos también verdes; pero á 
las frutas muy tiernas ó en leche las llamamos celes. 

Creemos que nuestro adjetivo procede del mejicano celic, 
tierno, que tiene parentesco probable con el verbo celia, rever- 
decer. 

C clcl>i*í simo . 

El superlativo de célebre es de formación latina: celebérrimo. 

Coiiogoso. 

Cenagoso. 

"Y sé como el arbusto que levanta 
su tallo entre las charcas cenagosas, 



■ — I3C— 

y el Iodo vil, en que fijó la planta, 
trueca en capullos y en fragantes rosas." 

(V. W. (^ucro!, Car/a á A'i/íic'::' de Arce.) 

OoilÜirVUllia. 

Los múltiplos y submúltiplos del gramo son voces llanas: 
ccjitigramo^ decigramo, miligraino, dccagmmo, Jicctogramo, kilo- 
gramo. 

Centilitro. 



Los múltiplos y submúltiplos del litro, como los del gramo, 
no son palabras csdriíjulas sino graves: centilitro, decilitro, deca- 
litro, hectolitro. 

No sucede lo mismo con los del metro, que son todos es- 
tlrújulos: decímetro^ centímetro, kilómetro, etc. 

Ceiitiix'a. 



No sólo en Costa Rica, sino en muchos lugares donde se 
habla la lengua castellana, el vulgo dice centnra en vez de cin- 
tura. 

"A gozar dicha tan alta, 
como el oro no le esmalta, 
tímido va; y es locura, 
pues le dará tu cintura 
la riqueza que le falta." 

(Bretón, A una señorita.) 

También es común decir ecntnrón por cintmón. 

"'Vcnlnroso ciiiturón, 
¡oh! quién robarte pudiera 
tan deliciosa mansión!" 

(Id. iJ.) 



— 131 — 

A la influencia de la ;/ se debe este cambio de i en i\ acep- 
tado ya en muchas palabras castellanas; así del latín vindicare, 
vinccre, scintilla, cinis, etc. se han formado vengar, veneer, cen- 
tella^ ceniza. 

Copillai*. 

La Real Academia no da á este v-erbo la acepción de adu- 
lar. Opinamos, sin embargo, que debiera concedérsela, puesto 
que es una metáfora altamente significativa. 

Ooi>ill<>. 

Translaticiamente llamamos cepillos á los aduladores, y cepi- 
llazos á las lisonjas. Ambas palabras son expresivas y merecen 
incluirse en el Diccionario, siquiera como familiares. 

Oequia. 

Cequia por acequia es vocablo anticuado. 

"Riéndose están de ti 
los lagartos en las peñas, 
los pájaros en los nidos, 
las ranas en las acequias.'" 

(Oucvcdo, Musa VI, 533.) 

Ooi'iiii*, 

Aunque el Diccionario académico trac las dos formas cernir 
y cerner, esta tiltima es la que usan los buenos hablistas. 

Cerner no se conjuga como seguir, sino como negar: cernió, 
cernieron^ cernamos, cerniera, cerniendo, etc. 

"Déjame cerner mi harina." 

(Tirso.) 

^'■Cernió sin echar harina, 
y no se debe espantar, 



que por mucho madruj;ar 
no amanece más aína." 

(Castillejo.) 

•'Indeciso, confuso y soñoliento, 
flota y revuela en giro vagabundo, 
cual si el alma cerniérasc un momento 
entre el postrer confín del firmamento 
y los primeros límites del mundo." 

(N. P. Liona, Odisea del alma.) 



En Costa Rica aplicamos esto adjetivo: 

I?, á los huevos pasados por agua y casi duros, que en cas- 
tellano se llaman encerados; 2" á las sustancias blandas y algo 
pegajosas. 

Ceroso es un derivado correcto de eera y bien merece figu- 
rar en los diccionarios de la lengua. 

Oerote. 



No se alarmen nuestros lectores al ver estampada en esta o- 
brilla tan fea palabra: abran el Diccionario oficial y se conven- 
cerán de lo infundado de sus recelos. 

"Cerotií. (De cera.) Mezcla de pez y cera de que usan 
los zapateros para encerar los hilos con que cosen el calzado. 
Hácese también de pez y aceite; más es de inferior calidad." 

Lo que aquí designamos con esc nombre, y que no nos a- 
trevemos á describir, se llama en España zurullo. 

Cemllo. 



Cualquier pedazo de materia blanda, especialmente cuando 
es negra. El equivalente castellano es zurullo ó zorritllo. 

Claramente se deja ver que nuestro provincialismo se ha 
íonnado bajo la influencia de la palabra cera. 




— 'úú — 
Cioi». 

Ciento, como se dijo ya en otro lugar (pág. 56,) no suíre 
apócope sino cuando precede á un sustantivo, ora inmediata- 
mente, ora separado por un adjetivo: cien caballo, cien hermosos 
caballos. 

Son, pues, incorrectas las frases siguientes: 

"Los convidados no llegaban á cien.'' 

"De cien- á doscientos;" "Los pliegos se venden á dos pe- 
sos el cien"; etc. Va\ tales casos debe decirse siempre ciento. 

"El que hace un vaso hermoso, también puede hacer dos y tres y 
ciento.'" 

(Cervantes, D. (Juijoíc.) 

'•Porque si esta vez me ha dejado apalear, otra y otras ciento volvere- 
mos á los manteamientos de marras." 

(Id, id.) 

"Si por un chirlo tan sólo 
ciento el verdugo te da, 
en el dar ciento por uno 
parecido á üios será." 

(Oucvcdo, Jácaras.) 
CióiiOíi'ti. 

Pronií iciase así en casi toda la América Española la pala- 
)ra castelk na ciénaga, corrompida por la influencia de la e acen- 
tuada sobre la sílaba siguiente. 

"Atravesando un río }una cienat^-a que había delante, se fué á encon- 
trar con el ejército contrario." 

(Quintana, Vidas de españoles célebres.) 

Oiciie^til. 

Siendo el primitivo ciénaga, los derivados conservarán la a 
antes de la g: cenagal, cenagoso, encenagarse. 



—134— 
Ciciitopió. 

Si nos atenemos á la autoridad académica, hemos de decir 
un cientopies en lugar de un cientopié. 

Sin embargo, don Antonio de Valbucna (Fe de cn'atas dei 
imcvo Dice, de la Academia, tomo II) enmienda la plana á la 
docta Corporación en estos términos: 

"El artículo cientanal también es una tontería, y el artículo 
cientopies otra, no sólo por ser defectuosa la definición del biche- 
jo, sino porque ni se llama cientopies ni esta palabra existe. ¿L,es 
han pedido alguna vez á los académicos por alguna cosa ciento 
reales'^ ¡Se dice cien-pies, extravagantones!" 

Preciso es confesar que en este punto tiene razón el críti- 



co. 



Ciei'lísiiiio. 

V. — SUPERLATIVOS. 

Cio'ai'i'o. 



Los españoles llaman simplemente cigarro al puro; nosotros 
damos ese nombre á los cigarrillos ó pitillos, esto es, á los de ta- 
baco picado, con envoltura de papel ó de hoja de maíz. Con- 
viene, para evitar confusiones, conservar la diferencia que hacen 
los peninsulares. 



"En cuanto algún poeta tropical le envía una caja de c¡ jarros buenos, 
le suelta un bombo que le aturde." 



(A. de Valbuena, Ripios ccadémicos.) 



"En esos delantales se recoge la ceniza caliente, y se evita que al accio- 
nar con oipicro en la mano, una chispa indiscreta prenda fuego en aquellos 
atalajes de trapitos." 

(E. Sepúlvcda, La vida cu Madrid en 1886). 



— M5— 

"Por último se atrevieron con los tabacos ác pura sangre criolla que ela- 
boran en la Habana." 

(Id, id.) 



"PrcparcMnonos para asistir á la emancipación tmbulcnta de la mujer 
por medio de la pipa de espuma ó de ámbar, del cigarrillo de papel ó del 
sabroso habano." 

(Id, id.) 

"Las chulas que hacen pitillos no fuman." 

(Id.) 

Oiml>r*oiiaiR*>. 

''Cimbronazo, dice Cuervo, no es isírcincciinioiío, como to- 
dos creen, sino cintarazo; esto es, lo mismo que los americanos 
W^xxw'^mo?, planazo 6 í^olpe dado de plano con !a espada." 

Oiiiieiilai'. 

Se conjuga cimiento, cimientas, cimiente, etc. porque es ver- 
bo derivado del sustantivo cimiento. 

Ciinioiito. 

Familiarmente se dice tener buenos cimientos por tener los 
pies grandes. Es expresión figurada muy propia, digna de in- 
cluirse en el vocabulario castellano. 

Ciniiciilo i'oiiiíiiio. 

La mezcla de cal y arcilla que se emplea en las construccio- 
nes se llama cimento ó cemento. 



Cine o. 

Cinco es el nombre de la más pequeña de nuestras monedas 
de plata, que es la vigésima parte del peso y vale cinco centa- 
vos. 



— 130— 

Se empica en muchas frases familiares, v. gr: "estar sin iiü 
cinco (estar sin blanca,) no tener \\\\ cinco (no tener un cuarto,) 
no valer un cinco, etc. 

Ciiicliíizo. 

Cintarazo, cimbronazo, golpe dado de plano con la espada 
ó el cuchillo. 

Cii'eii.staiioia. 

Circunstancia. 

Oii'griola. 

(V. AGUECAR en el Suplemento.) 

Por el ejemplo que á continuación trasladamos se verá la 
pronunciación correcta de esta palabra. 

''Aquellas únicas ciruelas que se dan sólo en las laderas del castillo de 
Cabra; ciruelas dulces como la miel." 

(J. Valera, Algo de iodj.) 

Para nuestros paisanos hay dos clases de cirgüclas ó cirue- 
las: la europea, de todos conocida, y una especie de jocote pe- 
queño y muy ácido que se encuentra en casi todos los cerca- 
dos. 

Cii*í2;iielo. 

Pronunciación vulgar de ciruelo. 

"No te transformes en árbol, 
mas si en árbol te transformas, 
acuérdate del ciruelo 
y del que lleva bellotas." 

(Ouevcdo. ) 

Adviértase que nuestros ciruelos no son los mismos de Eu- 
ropa, sino unos árboles de la familia de los jocotes (^pondiae .sp.) , 
aunque menos corpulentos. 



— M/— 

Clausurar. 

Puesto que la Academia ha dado pase á la voz clausura, en 

*el sentido de "Acto solemne con que se terminan ó suspenden las 

deliberaciones de un congreso, un tribunal etc." debiera también 

admitir el verbo clausurar, tan usado en toda Hispano-Amc'- 

rica. 



Clotilde. 



Clcotilclo. 



Clorótico. 



Como la clorosis es enfermedad peculiar de las mujeres, el 
adjetivo clorótico no puede aplicarse á los hombres ancviicos. 

"Sólo pueden creer lo contrario los perdigones de las universidades, 
que, saliendo anémicos de ellas por no haber sido amamantados con el bibL- 
rón de la filosofía, creen por debilidad cerebral en la existencia de no sé 
cuántos millones de ciencias físico-naturales." 

(Campoamor, Poctica.) 

Cinto. 

Este anglicismo ha pasado al castellano con la significación 
de "Junta de individuos de una sociedad política, por lo conuín 
clandestina;" pero no significa junta de personas formada para 
divertirse pacífica y decentemente. Las sociedades de esta últi- 
ma clase se denominan casinos. 



"Voy al campo, y por complacer á mi padre concurro á casinos y reu- 
niones." 

(J. Valera, Pepita Jiménez.) 

"Es verdad que siempre ha habido casino, sólo que antes, para los ri- 
eos, se llamaba la casilla, y estaba en la botica; y para los pobres, el casino 
estaba en la taberna." 

(Id, Algo de todo.) 



— 13«— 
En algunos lugares de España se llaman también circuios. 

Díccse en Costa Rica del que tiene las rodillas juntas y las 
piernas torcidas hacia afuera. Al individuo que adolece de tal 
defecto se le llama en castellano zambo ó patizambo. 

Coalirrarso. 



Equivocados andan, y por cierto no son pocos, los que 
creen que teniendo en nuestro idioma el sustantivo coalición, for- 
zosamente debe existir el verbo coaligarse. Ni coalición nació 
de coalimrsc, ni este verbo ha existido nunca en el habla cas- 
tellana. 

En comprobación de nuestro aserto aduciremos algunas au- 
toridades. 

"Estaban á los lados 

las armas de los fieles coligados. " 

(Ercilla, Araucana.) 

^^Coliguémonos, Maruja, 
y válgame ante el altar 
contra el veto de tu padre 
la sanción del capellán." 

(Bretón, Carta erótica.) 

"Sus ojos alimentan ese fuego negro que enciende y consume las almas 
de los que caen en ellos, como en red que les tendieran los ángeles y los de- 
monios coligados con un fin desconocido." 

(Montalvo, Siete tratados.) 

Colbiia. 

Aunque no nos parece del todo impropio llamar así á la 
pieza de lana ó algodón, ordinariamente gruesa y peluda, con 
que nos abrigamos en la cama, recomendamos otros nombres 




— 139— 

más castizos y usuales, como manta, fraaada, frezada, cobcrioí 
etc. 

'•'Una manta que antes mostraba ser de anjeo tundido que de lana." 

(Cervantes, D. Quijote.) 

f "En el brazo izquierdo tenía revuelta la manta de la cama." 

(Id., id.) 

"Me cubría la cabeza con \z.s /rasadas, y mientras la lluvia cantaba en 
voz baja todas las elegías de la desdicha, mi delicia era repre&entarm.e mi 
casa." 

(E. Wilde, La Lluvia.) 

Colbo. 

Frazada, cobertor grueso. 

Col>ola. 

( Podocarpiis taxifolia y /'. salicifolia.) ''Oersted había ya 
señalado en el Poás la presencia de una especie de podo carpo de 
hojas angostas; y más tarde, en la relación de su visita á aquel 
volcán, el Doctor Franzius expresa su admiración por haber en- 
contrado en el Rancho del Achiote varios pies de una conifera 
que confunde con el tejo de Europa. En mis primeras explo- 
raciones de las faldas meridionales del mismo Poás, en Julio de 
1888 y Enero de 1889, di no con una sino con dos especies de 
podocarpiis, la una de hojas menuditas,. que es la de los autores 
precedentes, la otra de hojas largas y lanceoladas. Las encon- 
tré también en el Barba, lo que me hizo presumir que estos ár- 
boles crecen esparcidos por todo el país, entre los límites de la 
región que acostumbran. No obstante, este género no figura en 
la Biología ccntrali-aine7ñcana, y Hemsley lo rechaza á pesar de 
la indicación afirmativa de Oersted, por no haber visto ninguna 
muestra procedente de entre los límites de la América Central. 
Estudiados los ejemplares recogidos, resultaron ser respectiva- 
mente Podocarpiis taxifolia KiintJi, y P. salicifolia Klot::ch ct 
Karst, siendo la primera la de hojas menudas encontrada ya por 
Oersted, y la otra la nuevamente descubierta por mí. Ambas 



— 140 — 

son, por lo demás, conocidas en el país bajo el nombre vulgar de 
cobola." (W. Pittier, Viaje de exploración al Valle del Río Gran- 
de de Té r raba.) 

Ool>i-ax-. 



Cobrar es realmente recibir, percibir, recuperar, tomar, ad- 
quirir; pero no pedir, demandar lo debido, exigiy el pago de una 
deuda, reclamar. 

Los ejemplos siguientes pondrán en claro este delicado 
punto: 

"Yo no tengo cuenta con otra cosa que con cobrar mi hacienda." 

(Cervantes, D. Quijote.) 

"Aun en su cesantía, si llega á cobrar alguna parte, no le sirve de nada, 
porque el mismo día que cobra se lo gasta todo alegremente." 

(Gil y Zarate, El Cesante.) 

A la primer postura remató su mercaduría. Cobró c\ un ladrón la deu- 
da""ciuc no le debían, y el otro la carta de pago que no había menester." 

(Cervantes, Coloqiiio de ¡05 perros.) 

"A este buen hombre le presté días há diez escudos de oro en oro por 
hacerle placer y buena obra, con condición que me los volviera cuando se 
los pidiese; pasáronse muchos días sm pedírselos.''^ 

(Id., D. Quijote.) 



Cocal. 

Cocotal, sitio sembrado de cocoteros ó árboles de coco. Fi- 
gura en el Diccionario como provincialismo de Venezuela. 

Cocor. 

Es muy corriente entre nosotros conjugar este verbo como 
regular, confundiéndolo así con el verbo coser, juntar con hilo. 



\ 



— 141 — 
Sirvan de enmienda los ejemplos siguientes: 

"¿Te ha vuelto 

el flato? ¿Quieres que cuezan 

manzanilla?" 

(Moratín, El viejo y la niña.) 

> 

"Su pecho no encubre el hogar bendito donde se cuecen las virtudes.' 

(Montalvo, Siete tratados.) 
Ooolii. 



Ó cuchi, nombre familiar que damos al cerdo, pero que em- 
pleamos únicamente en vocativo, no para llamarlo, sino para es- 
pantarlo. De idéntico modo se usa en casi toda la América del 
Sur. 

Según los lexicógrafos americanos, cochi 6 cuchi es palabra 
quechua (y así consta en el Dice, de la Academia, aunque en la 
forma cuchí); pero á S2r cierta tal noticia ¿cómo se explica que 
en lugares muy distantes del antiguo imperio de los Incas, en 
Chiloé, por ejemplo, se diga también cuchi? ¿Cómo puede ser 
posible que las tribus indígenas de Costa Rica, cuyo aislamiento 
ha sido y es aún casi absoluto, empleen una palabra venida des- 
de el Perú? 

Los indios de Bribri dicen cochi; los de Boruca, Torraba y 
Cabécar, cucJñ; y los Guatusos, cuchin. 

Esto nos induce á creer que el vocablo es sencillamente una 
adulteración de cocho, nombre con que se designa al cerdo en 
Asturias y Galicia; y corrobora nuestra creencia e] hecho de que 
el puerco doméstico no es originario de América, sino que fue 
traído por los españoles, quienes debieron, por consiguiente, en- 
señar el nombre á los habitantes del Nuevo Mundo. 

Cófi'íiílo. 

No son muchos ciertamente los que cometen la tontería de 
esdrujulizar la palabra cofrade) pero señalamos aquí el disparate, 
aunque se nos diga que nos curamos en salud, para evitar cjue 
el mal ejemplo cunda entre la gente iliterata 



— 142 — 
Vaya un ejemplo de la acentuación correcta: 

"Con túnica y capirote 
y esa llaga que te miro, 
te tragarán por cofrade 
en los pasos los judíos." 

(Oucvcdo, El pelicano.) 

"Coger por una calle, coger para el monte, etc." son frases 
que oímos á diario á nuestros compatriotas; en ellas coger está 
empleado por dirigirse, encaminarse, tirar. 

El Diccionario no autoriza esta acepción; pero es induda- 
blemente castellana, aunque ya anticuada. 

"Ciento é quince caballeros todos juntados son; 
todos demandan por mío Cid el Campeador; 
Martín Antolínez con ellos coió." 

(Poema del Cid, v. v. 292-294.) 



Coiollo. 

Por acá dice todo el mundo cojollo en lugar de cogollo, true- 
que originado por el parentesco de ambas consonantes. 

"Nace allí una flor ufana, 
intacta, pura y hermosa, 
abre el cogollo amorosa 
al albor de la mañana." 

("Rojas, IV o hay amigo para amigo.) 

En Costa Rica se llama cojollo, por antonomasia, solamente 
al cogollo de la caña de azúcar. 

La tenuísima aspiración que tiene la h en la palabra cohom- 
bro, la han convertido los campesinos en 7': cojomb^ro. 



— 143— 
Colega. 

Cada vez que oímos decir colega, se nos vienen á la memo- 
ria aquellos versos de Bretón de los Herreros: 

"Aunque gala da al verso y á la prosa 
del esdrújulo el raudo movimiento; 
si de ellos nuestra lengua es tan copiosa, 
que uno buscando se me ocurren ciento, 
¿por qué sed de aumentarlos nos acosa?" 



•'Nunca he podido comprender, dice D. Eugenio de Ochoa, 
la general manía de convertir en esdrújulos vocablos que nunca 
lo han sido en castellano; y añadiré que esta manía, más que a- 
sombro, me causa envidia, pues se me figura por ciertos indi- 
cios, que ha de ser, para el que está poseído de ella, ocasión de 
las más dulces sensaciones. Observo yo cierta fruición morosa 
en el retintín con que pronuncian algunos colega, en vez de co- 
lega; mtcrvalo, en vez de intervalo." 

Como se ve, el dislate que motiva las presentes líneas es de 
invención española; compruébalo la conocida fábula de Hartzen- 
busch, que comienza: 

"Hay gente que dice colega, 
y epigrama y estalactita, 
pupitre, inc'ndigo, sutiles, 
hostiles, cófola y auriga.'" 

Colerín. 



Con este nombre designamos una enfermedad parecida al 
cólera-morbo, pero mucho menos grave. 

Siendo cólera masculino en el sentido de epidemia, colerín 
nos parece un diminutivo mejor form.ado que la colerina que 
trae el Diccionario. 



Coletilla. 

Pcrcalina es el nombre castellano de la tela para forros, que 
acá nombramos coletilla. 



, —144— 

Ooloelio. 

¿Qué es lo que saca el carpintero al pulir las tablas con el 
cepillo? Colochos, respondería sin vacilar cualquier paisano 
nuestro; porque, en efecto, con ese nombre único designamos las 
acepilladuras, virutas ó doladuras de madera. 

■'El haberme hallado así en este traje, y todo lleno de virutas, serrín y 
manchas de cola, es á causa de cjuc soy un tanto aficionado á trabajar de c- 
banista." 

(Segovia, Los aficionados.) 

Por semejanza aplicamos también el nombre de colochos á 
los rizos, bucles ó tirabuzones. 

"¡Oh! si aun pudiera reclinar mi frente 
en el seno feliz de tus hechizos, 
y sentir agitar tu mano ardiente 
de mi sien juvenil los blandos risos! 

(G. G. Tassara.) 

"Como echase atrás la cabeza, apartáronse los descompuestos bucies, y 
quedó patente el rostro maltratado y escupido." 

(E. Pardo Bazán, El riso del Nazareno.) 

Colocho es voz de origen nahua, formada de cololli (garaba- 
to) que á su vez tiene afinidad con colotl (alacrán, por tener la 
cola en figura de gancho) y con el adjetivo coltic (retorcido.) 

Colochos. 

En Costa Rica se estila emplear ciertos nombres en plural 
como calificativos, especialmente de personas: así decimos ojotes 
al que tiene los ojos grandes, patas al patojo, colochos al crespo, 
al que tiene el pelo rizado. 

Coloi'aclillíx. 

Garrapata pequeñísima, casi del tamaño de una nigua, que 
se encuentra en cantidad asombrosa en los pastos de las regio- 
nes cálidas. Es uno de los más temibles enemigos de los peo- 



hcs de las haciendas y de los cazadores, á causa del insopoít£i« 
ble escozor que producen sus mordeduras. Debe el nombre á 
su color rojizo. 

Colpachí. 



Se dice copalchi. Falta esta voz en las últimas edicione;? 
del Dice, de la Academia. 

El de Roque Barcia la trae, aunque sin acento en la í'. 

"Corteza delgada de color amarillo, que produce en la bo- 
ca un amargor desagradable. El árbol que produce la corteza 
del mismo nombre." 

Collareja. 



*\Chloroenas albilinea, Gray.) Conocida por los naturales 
con el nombre de paloma collareja; es una de las especies más 
comunes de Costa Rica: se presenta en grandes bandadas sobre 
os árboles; como su carne es muy gustosa, se les da activa caza, 
y se trae con frecuencia al mercado para la venta. 

Se encuentra en todas las estaciones; sin embargo, en la 
época de sequía habita de preferencia las alturas; pero durante 
lia estación de las lluvias se la encuentra en toda la altiplanicie y 
aun muy próxima á la capital." (Franzius, Aves de Costa Ri- 
ca.) 

Comal. 



"(Del mejicano comatli,) m. Disco de barro muy delga- 
do y con bordes, que se usa en Méjico para cocer las tortillas de 
maíz." (Dice, de la Academia.) 

Tres reparos tenemos que poner á esta definición: i9 que la 
voz mejicana no es comatli, sino comalli; 2? que los comales 
más usados se hacen hoy de hierro y sin bordes; 3? que no se 
usan sólo en Méjico, sino en toda la América Central, Por lo 
demás, la definición académica nos parece buena. 

19 



. — 146 — 

O comijén, nombre de un insectillo, especie de carcoma que 
roe la madera. 

La palabra figura ya en el Diccionario, como derivado pro- 
bable de comer, pero no creemos que sea de origen castellano, 
pues los españoles la tomaron de la antigua lengua de Haiti 
[Veáse Relation des dioses de Yucatán, por Brasseur de Bour- 
bourg.] 

OoMielón. 

Palabra gallega, probablemente anticuada en castellano, pues 
se usa en casi toda América en lugar de comilón, 

"Otro diablo comilón 

que corre de mesa en mesa." 

(Moratín, A una dama.) 

"Más tenía de comilón q'ie de bien hablado." 

(Cervantes, D. Quijote.) 

"¿Y qué son ínsulas? es alguna cosa de comer, golosazo, comilón que 
tú eres?" 

(Id., id.) 

ComeMiaíz. 

{Zonotrichia pileata.) Es éste uno de los pajarillos que 
más abundan en nuestro territorio: representa en cierto modo al 
gorrión europeo, sólo que no es gregario como él, sino que vive 
en parejas que anidan generalmente en la vecindad de las habi- 
taciones. 

Debe su nombre á la costumbre que tiene de tronchar las 
matas de maíz cuando comienzan á brotar del suelo. 

Comer pavo. 

^'COMER PAVO. — Significa quedarse sin bailar por falta de 
pareja. Se aplica especialmente á la mujer." Rivodój VenesQ^ 
lanismos.'] 



CotnitíSi 

"Tomando del inglés commitee, dicen los franceses cohiité k 
lo que nosotros junta ó comisión; por lo cual me parece excusa- 
do el galicismo." [Baralt, Dice, de galicismos.'] 

Oomoilidoso. 



Amigo de proporcionarse comodidades ó beneficios á costa 
"ajena y sin esfuerzo propio. Es término significativo que de- 
biera conservarse. 

Compañía. 

En lenguaje rústico, compañía. 

Compelix'. 

Palabra anticuada. Se dice hoy compeler y se conjuga este 
verbo regularmente. 

Competir. 



Los verbos competer y competir suelen confundirse: el pri- 
mero significa "incumbir, corresponder, tocar," y se conjuga re- 
gularmente competo, competes, compete, competa, etc; el segundo 
"contender dos ó más personas para obtener algo, igualar una 
cosa á otra en perfección ó propiedades," y se conjuga irregu ' 
larmente compito, compites, compite^ etc. 

"El vino le ha exaltado algo la sesera, produciéndole esa perturbación 
moral más bien que física, que se traduce en hablar disparates ordenados, 
meternos en lo que no nos compete y arreglar el mundo á nuestro modo." 

(E. Pardo Bazán, Una cristiana.') 

"Se coloca en la categoría de poetas á una porción de botargas litera- 
rios, cuya exigüidad de ideas compite con la hinchazón." 

(Campoamor, Poética.) 



. —148— 

"En saquería no hay quien compita con Tarragona." 

(C. Frontaura, Barcelona cu 1888.) 

"Son bordados mecánicos que seguramente compiten con los ingleses." 

(Id., id.) 
Oonceneia. 



Palabra gallega. Es general entre los campesinos espa- 
ñoles y americanos. 

Concertado. 



Es de uso corriente en el sentido de criado, servidor, y así 
no es raro oír á una señora decir que "está sin co7iccrtados ó que 
busca una concertada.^' 

Concertarse. 



Tratándose de criados ó sirvientes, acomodarse, entrar á ser- 
vir. 

Hé aquí algunas expresiones costarricenses con sus corres- 
pondencias españolas: 

"Estuvo concertado (sirviendo) tres meses. "Me concerté 
(me acomodé) en un almacén." ^'Por que no se concierta (se 
pone á servir?) 

''Serví tres meses al señor licenciado Cedillo." 

(Isla, Gil Blas.) 
''Acomódeme luego fácilmente sobre el mismo pie que en Scgovia." 

(Id., id.) 
"Preguntó si era yo el que pretendía oitrar á so'vir.''^ 
. (Id., id.) 



— 149— 

"Me persuadieron finalmente á que me pusiese á sct'vir.''^ 

(Id., id.) 

"Ahora mismo quiero conducirte en derechura á casa de un hombre á 
quien recurre la mayor parte de los que buscan amo." 

(Id., id.) 
Concierto. 

Acomodo, colocación, empico. Se dice únicamente de los 
criados y cocineras. 

Conciliar. 

Dudan algunos sobre si se dice concilio, concillas, etc. ó con- 
cilio, concillas. 

La primera acentuación es la aceptada. 

"Claudio, concilia el afecto 
de esta familia que ultrajas." 

(Moratín.) 

Concordancia. 

Siendo inconducente á nuestro propósito exponer aquí cir- 
cunstanciadamente todas las reglas relativas á la concordancia, 
por ser materia que puede estudiarse con más provecho en las 
gramáticas, nos concretamos á apuntar tan sólo los preceptos que 
con más frecuencia quebranta el vulgo. 

1 9 Cuando concurren como sujetos varias personas gra- 
maticales, para la concordancia se prefiere la segunda á la terce- 
ra y la primera á todas: "tú y él estáis., ellos, tú y yo estamos.'' 

Son, pues, defectuosas las concordancias como ésta que 
tomamos de un periódico: "No decían otra cosa vos y el" don- 
de lo correcto es decíais. 

2? Cuando concurren un verbo, un infinitivo y un sustantivo 
en plural, se invierte la frase para saber si el sustantivo es sujeto 
del verbo ó complemento del infinitivo; y así se dice: "se deben 



—150— 

reedificar las casas," porque haciendo la inversión resulta: "las 
casas deben ser reedificadas; pero en este otro ejemplo: "se man- 
dó reedificar las casas," el verbo se pone en singular, por- 
que el sujeto no es casas sino reedificar, "reedificar las casas fue 
mandado. '' 

3? Los pronombres reproductivos concuerdan con los sus- 
tantivos á que se refieren. Debe, por consiguiente, decirse: "les 
(no le) habló á cuatro amigos, les dijo adiós á todos," puesto 
que Íes en el primer caso se refiere á amigos y en el segundo á 
todos. 

"El vino es muy pernicioso 

para heridas, y con él 

les crece la sangre á todos." 

('Rojas, Abre el ojo.) 

"Más les debo á los borricos 
que les debo á los doctores." 

(Iriarte, Epigramas.) 



Por idéntico motivo es también bárbara esta ñ'ase que co- 
piamos de un diario: ''Se le nombró maestra en aquel año;" 
porque como se trata de una mujer, es obvio que el articulista 
debió haber escrito: "Se la nombró." 

Hay otra corruptela no menos ñ'ecuente, y coasiste en po- 
ner en plural el acusativo neutro lo, concertándolo con un dati- 
vo en el mismo niímero; v. gr: "se lo aviso á usted, se los aviso 
á ustedes." Lo representa la cosa avisada, y por consiguiente 
es invariable en ambos casos: ''se lo aviso á ustedes." 

4? ¿Cómo debe decirse: "yo fijí el que grité" ó "yo fui el 
que gritóT Á esta pregunta que se hacen muchos, contestare- 
mos que ambas construcciones están autorizadas por los mejo- 
res hablistas; y si bien la segunda es indudableme."i:e la más ló- 
gica, la primera es más clara y enfática. 

"Envié presentes con todos los requisitos que pudiesen mostrar ser yo 
el que vie casaba.'" 

(Cervantes, Persiles y Sigismunda.) 



— 151 — 

"Que yo aquella noche fui 
quien vuestro pecho ablandó. 
— Calla, necio, que fui yo 
el que tanto merecí." 

(Tirso.) 

ConcTxiio. 

Síncopa vulgar de concuñado. 

Coxicui'reiicia <ie vocales. 

Muchas son las palabras castellanas en que se ven vocales 
contiguas, sin ninguna consonante interpuesta. A veces esas 
vocales se combinan, como en reina., zaino\ á veces se pronun- 
cian separadamente, como en creído, saíno. La dificultad está 
en saber cuándo forman diptongo y cuándo no. 

"Hay entre nuestros paisanos, dice Cuervo, general tenden- 
cia á no separar las vocales concurrentes en los casos en que de- 
ben separarse; y con ingenuidad confesamos que de todos los vi- 
cios de lenguaje reinantes en esta comarca, ninguno nos ofende 
más, en lo cual creemos estar acordes con la mayoría de las per- 
sonas bien educadas. Los que dicen /«w y paraíso dan indicios 
de mala crianza y de roce constante con el vulgo: esto es, de no 
haber soltado todavía el pelo de la dehesa." 

Y no sólo es desagradable tal práctica, sino altamente per- 
judicial á la prosodia de nuestra lengua y á su eufonía y sonori- 
dad proverbiales. 

Entre nosotros anda tan de capa caída la ortología castella- 
na, que en el Congreso los diputados hablan de '^salvar s.\ país," 
en las escuelas dicen los maestros juddís7no, reírse, y no falta 
poeta intonso que se descuelgue por ahí con un canto á Heloisa, 
entonado con un ¿d?íd, por supuesto. 

Para que se vea que nuestra acusación no es infundada, co- 
piamos unos cuantos versos tomados al acaso de la Lira Costa- 
Tricensc'. 



"¡Yava á concluir! los jugadores gritan." 
**Que rctmc vida en el cansado músculo," 



— 152— 
"De dulces cantos llenarán los poe/ as. ''^ 
^' Aérea, gentil, veleidosa." 

etc., etc. 

Pronilnciense como es debido las palabras que van de letra 
cursiva, y se verá que en rigor los anteriores renglones no pue- 
den llamarse versos. 

Todas estas consideraciones nos han movido á reunir en el 
presente artículo unas cuantas reglas para separar con acierto 
las vocales concurrentes, apuntando á la vez los vocablos que 
con más frecuencia se silabean mal. 

I?" Por regla general dos vocales llenas (a, o, c) no for- 
man diptongo, sobre todo si el acento carga sobre una de ellas. 
No le hay, por consiguiente, en las palabras que siguen: 

a) En los verbos terminados por ear, como apear, menear, 
pasear, crear, etc. 

Ejemplos: 

"Don Rodrigo se ape-ó, 
la cabeza le ha cortado." 

{Romancero.) 

"Solo por las galerías 
del jardín vcic pase-aba." 

(Calderón.) 

"Sepulcros blatique-ados por defuera, 
podredumbre por dentro." 

(Arnao.) 

b) En los verbos terminados en eer, como leer, a-eer, po- 
seer^ proveer-y en aer, como caer, traer, raer; en oer., como roer; 
en oar^ como loar. 

c) En las formas derivadas de todos los verbos anteriores, 
siempre que el acento caiga sobre una de las vocales concurren- 
tes; V. gr: marc-ante, ca-e, tra-en, cre-encia, lo-aba, etc. 

ch) En otras muchas palabras en que se juntan dos llenas, 



llevando acento la segunda: beato, beodo, boato, €ao^a, caótico^ 
campeón, deán, Jaez, Jaén, leal, león, loor, maestro, Noé, oasis^ 
^eónj peor, panteón, poema, poeta, poético, real, saeta, tmtro, etCv 

Ejemplos: 

"Si ásu culpada humillación se adhiere 
con la constancia infame del be-odo" 

(Núñez de Arce.) 

"Yo tenía rcí\%ja-eces 
en Salamanca prestados." 

(Lope.) 

* 'En Ja-én, donde resido, 
vive don Lope de Sosa." 

(Alcázar. ) 

"Tembló el orbe á tus legiones, 
y de la espantada esfera 
sujetaron la carrera 
las garras de tus le-ones." 

(López García.) 

"Y ese libro es el tuyo, oh gran ma-gstro,'* 

(M. Pelayo.) 

"Pero yo, que recuso á Deucalión 
y creo á pie juntillas en No-e.'* 

(Bretón.) 

"¡Cuántas almas depo-eía 
pudiera lo hermoso hacerl'* 

(Tiueba.) 

"Llave de nuestta vida dolorosa, 
lego á la humanidad en mi po-etna.^' 

20 



—154— 

(M. Gücrteros.) 

2^ Tampoco forman diptongo dos llenas separadas por una 
/i, V. gr: ahondar, ahojxar, ahormar, ahorrar, ahogar, almohaza, 
zanahoria. 

3? Cuando concurren una llena y una débil, una débil y 
una llena ó dos débiles, se consulta el origen para saber si for- 
man ó no diptongo. Así en cruel no le hay, porque en el ori- 
gen latino crudelis las vocales corresponden á distintas sílabas. 

"Desordenado y crti-el 

roba, asuela, incendia y mata." 

(Núñez de Arce.) 

Por tal motivo no forman diptongo las vocales que con- 
curren en las palabras siguientes: 

a) En los verbos criar, desafiar, fiar, confiar, liar, guiar, 
rociar, enviar, expiar, piar^ etc. 

Ejemplos: 

"Sólo diré que áeste parte 
hoy el cielo me h?igui-ado." 



(Calderón. ) 

"A sus maridos estudiar por partes 
¡cuántas extravi-ó mujeres bellas!" 

(Espronceda.) 

"Corrieron, y al auriga con el polvo 
que de la tierra alzaban roci-aron." 

(Hermosilla.) 

"Sin enfri-at el cadáver, 

lo que era entierro ya es boda, 

y el llanto se vuelve baile." 

(J. de Castro.) 



■''Fuiste á expi-ar el crimen de tu gtória, 
como el Luzbel de Europa, en Santa Elena.*' 

(Tassara.) 

b) Eíi Ibs derivados y afines de voces que no tienen dip- 
tongo, p. ej: brioso^ diario, criado, guión, confian'Za, crianza, etei 

"¿Qué espera mi conji-anza 
si ha faltado la esperanza 
que en un amigo tenía? 

(Calderón.) 

"¿Yo en palacio suntuosos? 
¿yo entre telas y brocados? 
yo cercado de cri-ados 
tan lucidos y bri-ososV^ 

(Id.) 

"Te quiero dar de Ciro la cri-aitsa^^ 

(Lope.) 

c) En los verbos desleír^ freír, reír, sonreír, engreír, cjH' 
baír, oír, etc. y sus derivados y compuestos. 



Ejemplos: 



"De la risa de la aurora 
se está ri-endo tu risa." 

(Quevedo.) 

"Sin ser oído y sin o-ir, ociosos 

ojos y orejas, viviré olvidado 

del ceño de los hombres poderosos. " 

(id.) 

"Ora guirnaldas, ó al florido lecho 
propio dosel de X'xri-ente Aurora." 

(Maury.) 



-156- 

ch) En los verbos terminados en uír, excepto inmiscuir: 
argüir, atribuir, concluir, construir, co7istituir, destruir, dismi- 
nuir, huir, incluir, instruir, etc. 

Ejemplos: 

•'Lo podrá la emulación 
á temor atribu-ír. " 

(Alarcón.) 

^'^Destitu-ído el gato 
ya de mortal socorro." 

(Lope.) 

"Yo mismo, yo mi patria he destru-ido." 

(Calderón.) 

"¿Qué causas han influ-ido 
en tu grave proceder? 

(N. de Arce.) 

d) En otras palabras, como cruento, cabriola, balaustre, 
baraiínda, buido, histrión, trailla, Ruiz, triaca, etc. 
Ejemplos. 

"Gestos haciendo y cabri-olas dando." 

(Espronceda.) 
"Como ira-illa de feroces perros." 

(Id.) 

"Garci-i?«-/¿r de Alarcón 
es el nombre de mi amo." 

(Alarcón.) 

4? Tampoco hay diptongo en las palabras terminadas en 
ismo, ista, ino, cuando á estas terminaciones precede una vocal: 




—157— 

arcaísmo, ateísmo, deísmo, judaismo, hebraísmo, monoteísmo, poli- 
teísmo, prosaísmo, sabeísmo, fariseísmo; ateísta, casuista, deísta; al- 
calaíno, bilbaíno, beduino, vizcaíno. 

Antiguamente se pronunciaban separadas vocales que hoy 
forman diptongo, v. gr: en los verbos en uar, como graduar, e- 
fectuar; en los adjetivos terminados en tial, como sensual, pufi- 
ttial; en los adjetivos acabados en uoso como suntuoso, voluptuo- 
so, monstruoso; en otras muchas voces, como baluarte, glorioso, 
maniobra, gorrión, morriÓ7i, embriaga, jiierj, juicio, persuade, rui- 
do, ruina, viaje, triunfo, vianda, violeta, viuda, suave, Santiago, 
Luis, violar, tiara, vidriera, etc. 

Muchos poetas contemporáneos conservan todavía esta 
práctica, y pronuncian su-ave, ru-ido, suntu-oso, etc. como en los 
buenos tiempos del idioma; pero si en los versos es admisible 
tal uso, en la conversación familiar parecería en extremo afec- 
tado. 

Terminaremos este cansado artículo haciendo algunos car- 
gos á la Real Academia Española con motivo de una regla or- 
tográfica recientemente dictada por ella. 

Asienta la Ilustre Corporación que deben tildarse las voca- 
les débiles cuando no forman diptongo en concurrencia con una 
llena, v. gr: ganzúa, laiid. Este precepto, útilísimo sin duda, 
no se ha observado estrictamente en el Diccionario académico, 
donde aparece con tilde descreído, y sin ella creíble, ificreible y 
otras muchas voces que tampoco tienen diptongo. 

También deberían tildarse reír, desleír y los verbos en líír, 
como argüir (que en tal caso no necesitaría diéresis.) 

Dice además la Academia que las formas verbales fue, dio, 
vio llevan tilde; pero nosotros opinamos que esa tilde, no sólo no 
hace falta, sino que es perjudicial porque indicaría que dichas 
voces son disílabas, esto es, que deben pronunciarse fu-é di-ó 
vi-ó, lo que no es exacto. 

Los descuidos de acentuación de vocales contiguas son nu- 
merosos en el nuevo Diccionario académico; por ejemplo, apare- 
cen con tilde las palabras arcaico y azoico (que no deben llevar- 
la), y sin é[\?í judaico, cirenaico, estoico, heroico, etc; están sin 
acento egipciaco, elefanciaco, elegiaco, genetliaco, heliaco, hipocon- 
driaco, maniaco y siriaco (que son esdrújulas), y lo llevan afro- 
disíaco, amojtiaco, cardíaco, celíaco, ilíaco, pulmoníaco y simoníaco. 



Ojalá que la Academia tenga en cuenta tan censurables des- 
lices en la nueva edición que, según dicen, piensa dar á la es- 
tampa. 

Con tlespacio. 

Despacio es un adverbio formado por contracción de la pre- 
posición de y el sustantivo espacio, que entre otras cosas significa 
lentitud, cachaza, tardanza. 

En España y América suele usarse sustantivadamente dicho 
adverbio: "necesita mucho despacio, lee con mucho despacio"; 
pero aunque esta práctica puede alegar en su defensa algunos 
ejemplos de los clásicos, en casos tales es preferible emplear el 
sustantivo espacio: 

"Hablarla pretendo, amigos, 
con espacio y sin testigos". 

(Alarcón.) 

^^Con el espacio que prometen estos perezosos y tardíos animales" 

(Cervantes.) 

Condolencia,. 

Coítdolencia por pésame ó duelo es un galicismo no sanciona- 
do todavía por los léxicos. 

Condox*. 

Esta palabra es llana, según la Real Academia: cóndor, 

"Y el cóndor gigantesco fijo mira 
el almo sol y entre su fuegos gira" 

(Baralt, A Colón,) 

Ni el cóndor de los Andes, que alza el vuelo 
desde su nido hasta la azul región" 

(Salaverry, La locomotom.) 



— 159— 

Pero en América predomina la acentuación aguda, de la 
cual se hallan ejemplos numerosos en los poetas: 

"En el bajo peñasco halla acogida 
para su prole, impávido el cóndor''' 

(Arboleda, Gonzalo de Oyo'n.) 

"Esa es la cordillera á cuya cumbre 
no alcanza del cóndor el raudo vuelo" 

(Id.) 

Por el ejemplo que en seguida copiamos se ve que la acen- 
tuación aguda es corriente también en España: 

"Cuando abate su vuelo soberano 
como el cóndor en el espacio herido" 

(Núñez de Arce.) 

Adviértase que el señor Núñez de Arce es académico. 

Confecsión. 

Pronunciación vulgar de confesión. 

Oonffesionario. 

Confesionario es en buen castellano el libro que contiene to- 
do lo relativo á la confesión; y confesonario la silla con rejillas 
laterales, en la cual escucha el sacerdote á los penitentes. 

"Dedicábase mucho al 'ejercicio del confesonario, y de cuando en 
cuando predicaba también sus sermones con juicio." 

(Isla, Fray Gerundio.) 

Nuestros compatriotas dicen confesionario en lugar de cofi- 
fcsonario, y la Real Academia considera ya estas palabras como 
sinónimas; pero creemos que el Ilustre Cuerpo, lejos de aceptar 
tal confusión, debiera, para evitar equívocos, mantener la dife- 
rencia que media entre ambas voces, 



' — i6o— * 

Oonilanzudlo. 

No figura este adjetivo en los diccionarios, aunque bien lo 
merece por carecer de equivalente exacto en nuestra lengua. 
Aplícase al individuo que sin derecho alguno gasta con otro li- 
bertades ó familiaridades impropias de la buena educación. 

Se usa en diversos lugares de América, y acaso también en 
España, á juzgar por los dos ejemplos que siguen: 

"La llaneza confianzuda con que todos nos metíamos á vivir 
en las habitaciones de los demás" 

(E. Pardo Bazán, Una cristiana.) 

"La aristocrática impertinencia del austríaco; las formas co^ifian- 
sudas pero protectoras y humillantes del español" 

(Id, Travesura pontificia. ) 

Ooxiíii*m.a. 

La confirma llaman nuestros compatricios á la confirmación^ 
uno de los siete sacramentos de la Iglesia. 

Oouíisgado. 

Picaro, malvado, bribón. Se usa casi siempre en forma in- 
terjectiva. 

Cohít-o. 

{Mycetes palliatus) El congo ó mono bramador es el mayor 
y más feo de los cuadrumanos que pueblan nuestros bosques. 

Es de color negro intenso, de carácter taciturno, y tiene la 
propiedad de lanzar bramidos fuertes y prolongados que se oyen 
á distancias increíbles. 

Habita en las selvas espesas, en la copa de los árboles más 
altos, y se alimenta principalmente de hojas. Su carne sólo es 
apreciada entre las tribus indígenas. 

La palabra co7tgo es, ó corrupción úq pongo, que la Acade- 
mia define "especie de mono antropomorfo," ó traslación del 
gentilicio congo, habitante de la región africana así llamada. Es- 



— i6i— 

ta última hipótesis no es inverosímil, si se atiende á que los po- 
bladores del Congo son de color negro subido. 

Coirj ugaolóii. 

Son tan notables las particularidades que la conjugación de 
verbos castellanos ofrece en nuestro lenguaje popular, que no 
cumpliríamos con nuestro deber de lexicógrafos si las pasásemos 
en blanco. 

En primer lugar, hay tres formas verbales completamente 
desusadas en Costa Rica, excepto entre los literatos, á saber: 
I? la segunda terminación del pretérito imperfecto de subjunti- 
vo: amase, corriese, partiese; 2'? el futuro simple de subjuntivo: 
amare, temiere, viniere; 3? el futuro compuesto del mismo mo- 
do: hubiere pasado, hubiere venido. 

Por lo tanto, convendría que los maestros enseñasen á sus 
alumnos el significado y uso de cada tiempo, en vez de obligar- 
los á aprender de memoria la conjugación esquemática de los 
verbos modelos. 

Tampoco se usa, ni aun entre individuos de la buena socie- 
dad, la segunda persona de singular de ciertos tiempos, v. gr: 
tienes, eres, tuviste, tendrás, tengas; porque como en el trato co- 
mún no se emplea jamás el pronombre tú, sino el plural vos, se 
concierta este último con las formas anticuadas tenes, sos, tuvistés, 
tendrés, tengas. 

Piensan algunos que estas formas son corruptelas inventadas 
por nuestro pueblo; pero, lejos de eso, son contracciones arcaicas 
de otras formas todavía más antiguas: te7iés de tenedes, sos de so- 
des, tuvistcs de tuvistedes, tendrés de tendredes, etc. 

En muchas obras clásicas se encuentran ejemplos de las for- 
mas amas, tenes, sabes, podes, etc. usuales aún en toda la América 
Española: 

"Deste habés de ser madrina, 
Laura, pues sos nuesa reina, 
y habés venido al lugar" 

(Lope, El hijo de los leones). 



21 



162 — 

"Tan en hora mala supistes vos rebuznar, Sancho; y dónde hallas tes 
V05 ser bueno el nombrar la soga en casa del ahorcado?" 

(Cervantes, D. Quijote.) 

*'Con ciega temeridad 
te inclinastcs á quererla" 

(N. ác'M.orTLÚn, La petítne/ra.) 

En gallego se dice también faces en lugar de hacéis, tendcs 
por tenéis, etc. 

Sin embargo, hoy tales formas son inadmisibles y deben 
sustituirse por sus correspondientes amáis, tenéis, sois, supis- 
teis, etc. 

En el imperativo dicen nuestros compatriotas salí, pone, ve- 
ni, tené, lleva, etc. en lugar de sal, pon, ven, ten, lleva. Esas for- 
mas son meras apócopes de los plurales salid, poned, etc. y se usa- 
ban antes en concordancia con los pronombres vos y vosotrosx 

"Vergüenza, sufrí y calla; 
bajad ya, atrevidos vuelos." 

(Tirso, El vergonzoso en palacio.) 

Lleva doscientos caballos, 
bien guarnidos al mi usar; 
y á los honrados judíos 
Raquel y Vidas lleva 
doscientos marcos de oro" 

(Romancero del Cid.) 

'■'■Cuida de los doloridos 
y los muertos soterrad" 

(Id.) 

Este uso arcaico prevalece todavía en toda Hispano-Amé- 
rica. 

Pasando ahora á las particularidades de conjugación, hare- 
mos las advertencias siguientes: 

!?• Como se dijo ya en otro lugar (V. apear) los verbos 



li 



— 103— 

terminados en ¿"¿ir suelen conjugarse mal en la primera persona 
de singular del pretérito de indicativo y en las dos primeras de 
plural de presente del subjuntivo; pues vulgarmente se dice me- 
nié, sortiemos, maiiié, etc. en lugar de meneé, sorteemos, maneé. 
Véanse algunos modelos: 

"Tengo determinado que os vais vos por una parte del monte, y yo por 
otra, de modo que le rodeemos y andemos todo" 

(Cervantes, D. Quijote.) 

"Lo que mucho deseé, la necesidad me lo ha hecho cumplir" 

(La Celestina. ) 

Peleemos como buenos, 

las muertes queden vengadas" 

(Romancero general.) 

2? En Costa Rica se dice comúnmente redttct, produciera, 
etc.; pero los verbos en dticir hacen dnje, dujera, dnjese, dujere: 
conduje, induje, redujera, produjese, introdujere. 

Sin embargo, antiguamente debieron de ser usuales las for- 
mas que aquí tachamos, pues en las obras de Cervantes, Rojas y 
otros, se lee indiiciere, introdticí, etc. 

3?- Casi no hay quien no vacile en la acentuación de los 
verbos terminados en iar ó tiar: mientras unos dicen fragiío, his- 
torio^ por ejemplo, otros pronuncian yr^^wí», historio. 

Generalmente el acento del primitivo da la ley á la conjuga- 
ción; así: historiar se conjuga historio, historias etc. y no histO' 
río, historias, por ser derivado de historia. 

Los verbos siguientes no acentiían la vocal débil, ó en otras 
palabras, tienen diptongo final. 

Yo me afilio, arrecio, asfixio, atrofio, amenguo, compendio, 
congenio, custodio, desprecio, diferencio, me espacio, evacuó, es- 
tudio, expatrio, fraguo, historio, irradio, me ingenio, rabio, ra- 
dio, remedio, repudio, rumio, sacio, tapio, vacio, me vanaglorio, 
vendimio, etc. 

Estos otros cargan el acento sobre la vocal débil: 

Yo amplío, alio, acentiío, atenúo, cario, contrarío, chirrio. 



— 104 — 

me glorío, gradúo, infatúo, inventarío, perpetúo, rocío, varío, 
vidrio, etc. 

En ansiar, extasiar y filiar el uso es vario: ansio ó ansio, 
extasió ó extasió, filio ó filio. 

Con motivo íl. 

Son incorrectas hasta te sumo estas dos frases: "no vino por razón á 
que estaba enfermo; le escribí con motivo á su enfermedad." 

La corrección es clara: "no vino por razón í/í? estar enfermo; le escribí 
con motivo de su enfermedad,' 

(Cuervo, Apuntaciones criticas.) 

Oon paciencia y rin garabato — 

Nuestro refrán: con paciencia y iin garabato hasta las ver- 
des caen, nos parece mucho más significativo que el español: con 
paciencia se gana el cielo. 

Conqnibus. 

En castellano se dice familiarmente el cumquibus por el di- 
nero. 

"No bien creció la raza en varias tribus, 
buscó en tan ardua vía su cumquibus.''^ 

(Bretón, La desvergüenza.') 

"En cuanto se le acababa el ciiniqtiibus, no tenía el hombre más recur- 
so que acudir á la casa materna" 

(Pérez Galdós, Ángel Gtierra.) 

Entre nosotros se pronuncia ordinariamente conquibus y 
aun cójiquibus. 

Consentido. 

Piensan algunos que es incorrecto el empleo de consentido 
en lugar de mimado, v. gr: "el muchacho está muy consentido, 
es el consentido de la casa;" pero aunque en las obras españolas 



-i65- 

no se encuentran muchos ejemplos análogos á los anteriores, 
nuestro adjetivo es intachable, puesto que consentir tiene en cas- 
tellano la acepción de miniar^ tratar con excesiva tolerancia á los 
nifios. 

Consentido por mimado ocurre en una novela de Pérez Cal- 
dos: Miari. (pág 320). 

Constrixcción. 

Sería proceder en infinito registrar aquí las diversas cons- 
trucciones viciosas en que incurren los costarricenses; por tanto 
nos contentaremos con señalar las más salientes, remitiendo á 
nuestros lectores á los tratados de gramática para el esclareci- 
miento de otras dudas que puedan presentarse. 

I? Es sabido que cuando concurren varios pronombres 
enclíticos ó afijos, se da siempre la preferencia á la forma se: "se 
lo dijo, cayóseme." 

Este precepto se quebranta con harta frecuencia en América 
y España, anteponiendo los pronombres me y te á la forma se: 
"me se olvidó, te se perdió." 

El primero de estos disparates no se oye hoy más que en- 
tre aldeanos; no así el segundo, que ha trascendido hasta las ele- 
vadas regiones de la literatura. 

Sirvan de norma los ejemplos siguientes: 

"Si él llegara á querer bien, 
sin duda se te atreviera" 



(Moreto, £/ desden cotí el desdén) 

"Eso se te pega, y como lo leíste se te queda" 

(ISI. Alemán, Guznián de Alfarache) 

No faltan descuidos de esta clase en los buenos autores: en 
las obras de Cervantes (Biblioteca de Rivadeneyra) se lee "no te 
se da nada;" y en Gnzmán de Alfarache "no te se puede negar," 

2^ En castellano el artículo definido es, en muchos casos, 
suficiente á expresar la posesión; v, gr: "sacó la espada (es decir 
su espada), olvidé el sombrero {ini sombrero), levantad la frente 
{vuestra frente)." Si el artíciilo no basta, se emplea un pronom- 



— 166— 

bre personal en dativo: '7^ temblaban las piernas" (esto es, 
" temblaban sus piernas") Por consiguiente, el empleo de los 
posesivos en tales casos constituye un reprensible abuso, cuya 
propagación se debe principalmente á los malos traductores de 
obras francesas. Expresiones como éstas: "me tendió su mano, 
mis cabellos se erizaron," etc. deben corregirse así: "me tendió 
/a m.ano, los cabellos se jhc erizaron." 

3?' La construcción castellana es variable cuando se reú- 
nen un verbo, un infinitivo y un pronombre en caso complemen- 
tario: "le voy á decir, voyle á decir, voy á decirle;" sin embar- 
go, hay ocasiones en que el pronombre debe colocarse necesa- 
riamente junto á la palabra que lo rige, para evitar ambigüeda- 
des. Cuervo trae á este propósito algunos ejemplos: '^quiero 
hacerle pagar el dinero (esto es, obligarle á que pague), quiero 
hacer pagarle el dinero (es decir, hacer que le paguen);" 
"me voy á lavar (ropa ú otra cosa), voy á lavarme (á bañar- 
me); etc. 

4?^ El adverbio no precede siempre á la palabra que modi- 
fica, V, gr: "los hijos deben no desobedecer á sus padres." 

Está, pues, mal colocado en las fi-ases que siguen: ''todos no 
somos tan dichosos como usted", "todo lo que reluce no es oro;" 
donde es obvio que el adverbio ha de ponerse antes de la pala- 
bra todo: 'hío todos somos tan dichosos como usted, no todo lo 
que reluce es oro, ó no es oro todo lo que reluce." 

"Respecto de la literatura, conviene manifestar que no todas las reglas 
son de igual clase" 

(Campillo, Retórica.) 

Con tal <le que. 

Con un infinitivo se dice con tal 'de\ pero con un verbo en 
modo personal, con tal que: ''con tal de hablar, con tal que hable." 

^'■Con tal que mala pro me hiciese; con tal que reventase en comiéndo- 
lo" 

(Zfl Celestma.) 

"Por regla general, el juicio público contemporáneo, con tal que se 



— ló; — 

desempeñen bien 1;js tres cuartas partes del hombre material, absuelve com- 
pletamente del cumplimiento de la cuarta parte que debía imaginar el hom- 
bre moral." 

(Campoamor, Poética.) 

Contciitax'. 

Tiene en Costa Rica la acepción de reconciliar, avenir, rea- 
nudar las amistades. 

Empléase más comúnmente como recíproco; "Jw^'^ Y Y^ 
no nos Jumos contentado todavía." 



Contlgencia. 



Contingencia. 



"■K?Lra. coniingencia es ésta 

en los tiempos que ahora corren." 

(Bretón, La juventud.) 

Contimás. 

La expresión conjuntiva cnanto más indica ponderación en 
castellano. 

"Se rompen las amistades antiguas, cuanto más las recientes" (R. Aca- 
demia) 

También suele decirse cnanto y más. 

"Afuera murmuradores, cuyas lenguas son acicates de mi intención: 
cuanto y más que el tiempo, aunque es todo locura, todo locura." 

{Pícara Justina.) 

De aquí se formó por síncopa la palabra cuantimás, usada 
todavía por el vulgo español y americano. 

"Se afrentaba después mi alma de ver que pueda parar en ninguna co- 
sa criada, cuantimás, aficionarse á ella" 

(Santa Teresa.) 



glés" 



"Ni de perros herejes pipros se teme la traición, cuantimás de un in- 



{ Pérez Galdós, Trafalgar.) 



■ — 168— 

Este Cuantimás es el contimás corriente en America. 
Contríi. 

Cuando esta palabra se emplea sustantivadamente, es nom- 
bre masculino: "defender el pro y el contrae 

Entre nosotros se dice' "llevar la contra'' por "llevar el con- 
tra ó la contraria." 

Coii.ti*a.1t>an,d.eax'. 

Ejercer el contrabando: "Fulano contrabandead 
Es verbo aceptable, cuanto más que carece de equiva- 
lente exacto en castellano. 

Coiiti'acariclatl. 

"En Cervantes leemos: 

"Si no fuese contra catidad, diría que nunca sane D. Quijote, porque 
con su salud no solamente perdemos sus gracias, sino las de Sancho Panza 
su escudero" 

(Quij. pte II, cap. LXV.) 

"Este complemento contra caridad \o convertimos nosotros en una so- 
la palabra y aun le anteponemos artículo, una contracaridad; estando, co- 
mo está, autorizado este proceder, pues se dice un siti mhnero ó sinnúmero, 
no nos opondremos al uso bogotano" 

(Cuervo, Apuntaciones críticas.) 

Hemos copiado los anteriores renglones porque aquí tam- 
bién decimos contracaridad en lugar de crueldad. 
Aun en España no es desconocido tal uso: 

"Es una contra-caridad tenernos en este sobresalto" 

(Pérez Galdós, Miau.) 

Contradecir. 

Los compuestos de decir, menos bcndecit y maldecir, se 



— 169 — 

conjugan como el simple en el futuro y el condicional: contradi- 
ré, desdiría^ etc. 

No faltan ignorantes que conjuguen regularmente esos 
tiempos, diciendo contradeciré, desdeciría; y aun hay ¡quien dice 
contradecido, desdecido, en vez de contradicho, desdicho. 

"En nada contradiré 
lo que Celia determina" 

(Lope.) 
Oontranxatar. 

"Contramatar á alguno" es estropearlo, casi siempre gol- 
peándolo contra el suelo ó las paredes. Se usa más frecuente- 
mente este verbo en forma refleja: contramatarse. 



Contricción. 



Contrición, 



**La catedral, gigante de piedra, necesita voces que salgan del ancho 
pulmón de sus naves, y expresen la profundidad del sentir, la grave contri' 
ción, el recogimiento del espíritu y la eficacia y ardor de la plegaria" 

(E, Pardo Bazán, Sati Francisco deAsís.) 

Oontxinieria. 



Repetidas veces hemos oído decir contiimcrias por amba- 
ges, rodeos, circunloquios, subterfugios: "No se ande con tantas 
contumerias.'^ 

A esto tenemos que observar: i9 que la palabra castellana 
es contitmelia, no contiimeria\ 2? que no tiene la significación 
antedicha, sino la de "injuria ú ofensa dicha á uno en su cara." 

"Dice mil blasfemias contra Dios, y no obstante le insto A que diga en 
público estas contumelias, á fin de que rían los que le oyen" 



(P. Isla, Fray Gerundio.) 



22 



— 170- 

Convite. 

En todas las poblaciones de la República se destinan tres 
días del año para regocijos públicos, consistentes en corridas de 
novillos, bailes populares y otras diversiones del mismo jaez; pe- 
ro lo que en tales fiestas contribuye más á la general alegría, es 
sin duda alguna el convite, esto es, la mojiganga alquilada que 
por las mañanas recorre las calles, pobre remedo del carnaval 
europeo. 

El pueblo dice convite^ porque considera el paseo de la 
mascarada como invitación para la corrida de toros que se cele- 
bra en la tarde. 

Copalillo. 

Árbol cuya madera se emplea en construcciones. 

Copey. 

Árbol de la familia délas clusiiceas. 

La Academia incluyó esta palabra en la 1 1? edición del 
Diccionario, pero la ha suprimido en la 12?. 
En aquélla aparece definida así: 

"Árbol de América, de madera muy buena, y las nojas tan dobles y 
fuertes que pueden grabarse en ellas letras y figuras" 

Brasseur de Bourbourg {Rclation des chases de Yucatán) da 
la definición siguiente: 

"Raisinier des montagnes, arbre dont la feuille servit d' abord de pa- 
pier aux Espagnols." 

Francisco López de Gomara en su Historia de las Yndias 
(1552), tratando de la isla de Haiti, hace mención del copey en 
este pasaje: 

"A falta de papel y tinta, escribían (los españoles) en hojas de guiaba- 
ra y copey con punzones ó alfileres. También hacían naipes de hojas del 
mesmo copey, que sufrían mucho el barajar." 

La voz copey es de origen haitiano. 



Corcunclio . 



Nuestro corcuncho es el c\í\\q.ví\s,ví\o enrame ho, que proviene 
probablemente, según D. Zorobabel Rodríguez, del quichua 
kcumurima (corcobado) ó del aymará ekuneo. 

En castellano se dice eorcovado, jorobado, gibado 6 giboso. 

Coi'clial. 



Los que ignoran la recta significación de la palabra cordial, 
suelen denominar así á la muela cordal, llamada vulgarmente 
del juicio. 

"Saldrá lastimado, como el que pone el dedo entre dos muelas cordales^ 
y aunque no sean cordales" 

(Cervantes, D. Quijote.') 

"Ese período en que los muchachos examinan sus creencias, las pasan 
por tamiz, y al fin las arrojan, sintiendo el dolor de la pérdida de la fe como 
si les arrancasen una muela cordaV 

(E. Pardo Bazán, Una cristiana.) 
Córdova.. 



Increíble parece, aunque no por eso es menos cierto, que 
quienes llevan el noble apellido que ilustraron el Gran Capitán, 
el célebre sabio español Fernando de Córdoba y el astrónomo 
Alfonso de Córdoba, escriban con v su nombre patronímico, di- 
ferenciándole así del verdadero. Si lo hiciesen por empequeñe- 
cerse y mostrarse indignos de tan esclarecido abolengo, sería 
perdonable el trueque; pero estamos convencidos de que éste no 
se debe á sobra de modestia, sino á falta de. . . .ortografía. 

Correntacla,. 

Corriente de los ríos, sobre todo en los parajes donde es 
más fuerte. Es palabra bien formada y útil. 



— 172 — 
Corronclia . 

Tómase por concha, escama, aspereza ó prominencia de al- 
gunos cuerpos, principalmente de los animales; v. gr: "el lagarto 
tiene muchas cortonchas." 

Corro7tcha es epéntesis de concita. 

Corronchioso. 

Corronchudo. 

CorroMicliiKlo. 

Aplícase á los objetos ó animales que tienen muchas co- 
rronchas. 

Los colombianos dicen carranchoso y los españoles co7t- 
chudo. 

Nosotros también empleamos esta última palabra, desig- 
nando con ella al individuo que tiene concha ó joroba. 

Corrongo. 

Aunque es voz de uso reciente entre nosotros, pocas hay 
que hayan alcanzado tanto favor del público. Sobre todo la 
gente de buena sociedad la trae siempre en la boca: ¡Qué co- 
rro7tgo ese juguete!" "Es una muchacha corronguísima, " etc. 

La popularidad de este vocablo proviene de que ninguno 
de sus sinónimos castizos bonito, lindo, gracioso, simpático, le 
puede reemplazar exactamente. El último es acaso el que más 
se le acerca, pero no es ni con mucho tan significativo. 
O orr onguer a, . 

Simpatía, gracia, bonitura, lindura. 

Cortaplvinxa. 

Nuestros paisanos dicen la cortapluma, trocando así la for- 
ma y el género del sustantivo castellano el cortaplumas. 



— ^7Z— 



Cortai'. 



Se usa entre campesinos como^n^nimo de castrar, en la 
primera acepción que á este último verbo da el Diccionario. La 
Academia admite la sinonimia de ambas voces, pero sólo en la 
acepción de "Quitar á las colmenas los panales con miel, dejan- 
do los suficientes para que las abejas se puedan mantener y fa- 
bricar nueva miel." 



/5-C44.0 



Corte ¡z. 

Copiamos de las apimtaciones criticas de Cuervo: 
"Otro de los medios de ennoblecerse excogitados por nues- 
tros paisanos, es el de cambiar en los apellidos la s en s, la b en 
v: así: Benavidcs, Cortés, Montañés, Chaves, Losada, Mas, Mesa, 
Quesada, Córdoba, etc,, son para muchos Benavidez, Cortes, 
Montañés, Chávez, Lozada, Maz, Meza, Quezada, Córdova. Sen- 
timos en el alma no saber qué blasones hayan adoptado estos 
nobles de nuevo cuño; que si lo supiéramos, daríamos á nuestros 
lectores esta noticia tan curiosa como importante." 

Corvetas. 



Adjetivo con el cual expresamos el mismo defecto que los 
españoles significan por medio de las palabras estevado y paties- 
tevado. 

Llamamos corvetas á la persona que tiene las piernas torci- 
das en arco, á semejanza de la esteva ó á modo de paréntesis. 

"Soy de parecer y afirmo que fué (Orlando) de mediana estatura, ancho 
de espaldas, algo estevado, moreno de rostro y barbitaheño." 

(Cervantes, D. Quijote.) 

"¿Veis esa repugnante criatura, 
chato, pelón, sin dientes, estevado, 
gangoso, y sucio, y tuerto y corcovado? 
Pues lo mejor que tiene es la figura." 

(Moratín.) 



— 174— ■ 

Coser. 

Ya se dijo en otro lugar (v. COCER) que el verbo coser, jun- 
tar con hilo, se conjuga regularmente: "el sastre cose bien, las 
costureras coseti diestramente;" pero lo que no hemos advertido 
todavía es que hay gente ignara que dice ciieso, ciiesen, etc., ex- 
poniéndose á incurrir en frecuentes equívocos. 

Cosijoso. 



Calificativo que se da al muchacho travieso^ turbulento, fo- 
goso, inquieto. 

Aunque bien se deja ver que nuestro adjetivo es corruptela 
del castellano cojijoso, éste sólo significa "El que se queja ó re- 
siente con causa ligera;" acepción que no concuerda con la de 
cosijoso. 

Coso. 

El corral en que se encierran los toros antes de lidiarlos, si- 
tio que en Costa Rica y Colombia se denomina impropiamente 
coso, se llama en castellano toril. 

Coso es la plaza misma, el circo en que se corren aquellos 
animales. 

La diferencia entre coso y toril aparece demostrada en los 
ejemplos siguientes: 

'•Madrid, castillo famoso 
que al rey moro alivia el miedo, 
arde en fiestas en su coso 
por ser el natal dichoso 
de Alimenón de Toledo" 

(N. de Moratín. Quintillas.) 



"Salió un toro del toril, 
y á Tarfe tiró por tierra, 
y luego á Benalguacil." 



(Id, id.) 



—175— 

"Como ti que sueña que en el ancho coso 
siente al furioso toro avecinarse, 
que piensa atribulado y temeroso 
huyendo de aquel ímpetu salvarse" 

(Ercilla, La Araucana.) 

Oospe. 



Familiarmente se dice "echarse un cospe'" por "echarse un 
trago, tomarse una copa." 

La palabra cospc figura en la ii?- edición del Diccionario de 
la Academia con la acepción siguiente: 

"Corte á golpe solo de hacha ó azuela, que los carpinteros hacen á 
trechos en una pieza que tiene mucha madera que desbastar, para facilitar 
la operación" 

Creemos, empero, que nuestro cospe es de cepa muy distinta. 
Costari'iceiisc. 

Cosa que ofendía en alto grado nuestro orgullo nacional 
era el no hallar en ninguno de los muchos diccionarios españoles 
la voz costarricense, nombre gentilicio de los naturales de Costa 
Rica; por eso cuando apareció el nuevo léxico de la Academia, 
nos apresuramos á buscar en él dicha palabra, esperando que la 
Docta Corporación hubiera reparado ya tan incalificable descui- 
do. ¡Qué decepción! En lugar del termino que buscábamos, 
tropezamos con costa) riqueño, vocablo de irreprochable forma- 
ción, es cierto, pero completamente desconocido en las repúbli- 
cas hispanas. 

Los demás lexicógrafos han seguido el ejemplo de la Aca- 
demia, excepto el Sr. Rivodó, quien en su Diccionario Consultor 
induje la palabra costarricense. 

En la acerba crítica que de esta obra hace don Santiago 
Michelcíia, se lee el párrafo que sigue. 

"Cos l'ARRICENSE. Así llama el Coiisultor, á mi juicio superflua é inco- 
rrectamente, al natural de Costa Rica, que la Academia llama útil y correc- 
tamenre costarriqueño. Consiste la incorrección en el uso de la desinencia 
cuse que no le corresponde; las voces que terminan en acá, eco, ico, oco, neo, 
píirnbian la c en q\ v. gr: de Caracas, caraqueño; de Marruecos, marroquí; 



— 176 — 

de Puerto Rico, portorriqueño; de Mallorca, mallorquín; de Luca, luqués. 
La regla anterior es aplicable también á los adjetivos cuyos positivos tienen 
igual terminación; v. gr: de flaco, flaquísimo; de seco, sequísimo; de rico, 
riquísimo; de loco, loquísimo; de cuco, cuquísimo." 

El señor Michelena ignora probablemente que hay muchas 
palabras latinas aceptadas en castellano, en las cuales la c no 
conserva el sonido que tiene en la voz primitiva; v. gr: parcísi- 
mo, superlativo de parco; italiceiise, natural de Itálica; hiccnse, 
habitante de Luca; salmajiticense , talabricense, etc. 

Si la misma irregularidad ortográfica de costarricense se en- 
cuentra en otras palabras castellanas de noble estirpe como las 
anteriores ¿por qué se rechaza injustamente nuestro gentilicio? 

Siendo, además, costarricense el término empleado en toda 
Hispano-América, estamos seguros de que el costarriqueño forja- 
do en la fragua académica no llegará á privar en el Nuevo 
Mundo. 



Constipado. 



Costipado. 



"Retírese usted; la noche está muy fresca, y puede usted atrapar un 
constipado" 

(Larra, Los calaveras.) 

"Me dice Nicolás que no me escribes porque el día del correo te hizo 
quedar en cama para repararte de un constipado." 

(Isla, Cartas familiares.) 

Costiparse. 

Constiparse. 

"Á Pablo, con el aire de la ausencia, 
se le constipa el alma con frecuencia" 

(Campoamor, Cómo resan las solteras.) 

"Al anochecer mandó á Luz dos carillas de renglones llenos de dulzuras 
para enterarla de que estaba constipado" 

(Pereda, La Montálvcz.) 



\^1 

Costitiición. 

Tanto en España como en las repúblicas americanas suele 
el vulgo suprimir la ;/ de la sílaba cons, diciendo: costitiición, cos- 
trucción, cospiración, costante^ etc. en lugar de constitución, cons- 
trucción, conspiración, constante, 

Costiiiiil)i*e. 

Dichosamente ya va siendo cada día más raro entre los 
campesinos el despropósito de emplear como masculino el sus- 
tantivo costumbre (el costumbre, tin costumbre), que siempre ha 
sido femenino en nuestra lengua. 

Ootín. 

En algunos lugares de la América del Sur dicen, como en 
Costa Rica, cotín en lugar de cotí. 

Cotí — m. Tela de lienzo rayada, de que se usa comúnmente para col- 
chones" 

(Dice, de la Academia. ) 

OotcSn. 



En germanía, dialecto de los gitanos y rufianes, cotón signi- 
fica jubón. Nosotros empleamos dicho vocablo, no precisamen- 
te como sinónimo de jubón, sino como nombre de otra prenda 
de vestir que antes gastaban casi todos nuestros aldeanos y hoy 
sólo lleva uno que otro montañés. 

Consiste en uno como sayo de tela burda, abierto por los cos- 
tados, que se pone á manera de casulla y llega hasta las rodillas. 

También los chilenos usan la palabra cotón en acepción pa- 
recida. 

Cotona. 

Vestido mujeril, especie de blusa corta y holgada, hecha de 
tela ligera. 



23 



-178- 

Coyol. 

(Acrocomia viiiifcra) El coyol es una de las palmeras más 
comunes en nuestro territorio. A diferencia del cocotero, cre- 
ce y fructifica tan bien en las costas como en comarcas relativa- 
mente frías, y así lo acreditan los hermosos ejemplares que se 
ven aún en los aledaños de la capital. 

Del tronco del coyol, que alcanza á veces considerable altu- 
ra, se extrae por medio de incisiones un licor blanquizco y dul- 
zón, conocido con el nombre de vino de coyol, bebida muy agra- 
dable y sana, pero que se agria al cabo de tres ó cuatro días. 

Echa esta palma varios racimos de una fruta esférica, del 
tamaño de un cascabel, llamada también coyol, que se compone: 
I? de una cascara delgada, quebradiza y tersa 2? de una carno- 
sidad amarillenta y pegajosa, muy apetecida del ganado vacuno; 
3? de un cuesco negro y durísimo, del cual se hacen sortijas y 
otros objetos; 4? de una almendra parecida en el sabor á la del 
coco, aunque menos jugosa, que suele traerse ya pelada y casi 
seca al mercado. 

La palabra coyol es metáfora de la voz mejicana coyolli, 
(cascabel grande," (por la forma que presenta la fruta.) 

Se encuentra en obras antiguas, relativas al Nuevo Mundo, 
como en la Historia de Guatemala por Fuentes y Guzmán, Sto~ 
ria antica del Messico por Clavigero, etc. 

Ooyolar. 

Sitio en que abundan los árboles de coyol. 

Coyontura. 

Pronunciase así en Costa Rica y Colombia la palabra caste- 
llana coyuntura. 

"Fuese por la edad avanzada de la víctima, fuese por los ningunos co- 
nocimientos anatómicos del victimario, jamás parecieron las coyunturas. Es- 
te capón no tiene coyioificras, exclamaba el infeliz, sudando y forcejando" 

( La rr a , El cas te lia no viejo. ) 



^179— 

Coyunda. 

"Correa fuerte y ancha, ó soga de cáñamo, con que se unceil 
los bueyes al yugo" (Dice, de la Academia.) 

Entre nosotros se llama así la soga delgada, hecha de cue- 
ro sin curtir, que se emplea para enlazar las reses bravias y para 
otros usos. 

Nuestra coyunda es el rejo de enlazar de los colombianos y 
el lazo de argentinos y chilenos. 

Esta última voz nos parece la más propia. 

Coyuíitloso. 

Decimos coynndoso á lo que se extiende fácilmente sin rom- 
perse, y á las cosas blandas que comienzan á endurecerse; v. gr: 
"dulce coynndoso (amelcochado), carne coyiindosa, masa coymido- 
sar 

El equivalente castizo es correoso. 

Ci-eosote. 

"ií/ creosote es bueno para el dolor de muelas;" dígase: "Zíz 
creosota es buena etc," porque este sustantivo es femenino en 
lengua castellana. 

Ci'cspo. 

Según los diccionarios, es un adjetivo equivalente á ensor- 
tijado ó rizado: '^pelo crespo.'' 

En Costa Rica se usa sustantivadamente en lugar de rizo^ 
sortija: "Tiene nn crespo de su novia.'' También designa á ve- 
ces al individuo que tiene el pelo rizado: ^^Los crespos ó las cres- 
pas no me gustan." 



Ox'eyón. 

"En nuestra lengua las vocales unidas, formen ó no dip- 
tongo ó triptongo, se pronuncian separadamente, á diferencia del 
francés en el que el sonido depende de la combinación de aqué- 
llas. Crayón (la y griega hace veces de vocal), por ejemplo, se 
pronuncia en francés como si estuviese escrito creión en caste- 



— I So- 
llano, lo que podrá dar lugar á que muchas personas que no co- 
nocen el francés, se figuren que crayón y creyón son cosas distin- 
tas. 

Para evitar confusión, debiera continuarse diciendo, como 
hasta aquí, Idpia' (S. Michelena, Pedantismo literario y verda- 
des políticas.) 

Crinolina. 

No há muchos años era la crinolina prenda indispensable 
del traje femenil; pero ya, dichosamente, se ha desterrado por 
completo tan ridicula moda, que daba á las mujeres la aparien- 
cia de campanas ambulantes. 

La palabra crinolina, que tiene visos y lejos de francesa, es 
usual también en Colombia. Cuervo la reemplaza por la casti- 
za miriñaque, definida de esta manera por el Diccionario: 

"Zagalejo interior de tela rígida ó muy almidonada, que 
usan las mujeres para que armen mejor las ropas exteriores." 

Ignoramos cómo son las crinolinas de Colombia; pero las 
que se estilaban en Costa Rica no eran de tela rígida, sino de 
aros de alambre sujetos por cintas y superpuestos en figura de 
cono truncado. 

Esto nos induce á creer que las crinolinas de por acá son 
más bien los guardainfantes que usaban antaño las damas eu- 
ropeas. 

"GUARDAINFANTE. {De guardar é infante, por ser prenda que usa- 
ban especialmente las mujeres embarazadas. ) 

m. Especie de tontillo redondo, muy hueco, hecho de alambres con 
cintas, que se ponían antiguamente las mujeres en la cintura, y sobre él la 
basquina" 

(Dice, de la Academia.) 
Cristal. 

Cristales son en España los vidrios de las ventanas, puer- 
tas, carruajes, etc; en Costa Rica se da ese nombre á los vasos: 
"un cristal de agua; rompió dos cristales.'' 

Antiguamente se usaba esta sinécdoque con la palabra vi- 
drio (á semejanza del francés verre, que significa á la vez vidrio 
y vaso.) 



— 151- 



''¡Jesús, y qué alteración! 
¡Hola! dame un vidrio de agua." 

(Lope, Los melindres de Belisa.) 

'Acudió prestamente don Antonio á un escritorio, y sacó del muchas 
conservas, y de algunas comió la desmayada, y bebió un vidrio de agua 
fría. 

(Cervantes, La señora Co7'nelia.) 

Oristiano. 

Los conquistadores del Nuevo Mundo se denominaban en- 
tre sí españoles ó cristianos, para distinguirse de los indios; y co- 
mo consideraban á éstos últimos casi excluidos de la especie hu- 
mana, aquel término llegó al cabo á convertirse en sinónimo de 
Jiomhre 6 persona^ cuando la población indígena fué reemplazada 
en su mayor parte por colonos europeos. 

"Cuando los cristianos topan una manada de ellos (puercos monteses), 
procuran subirse sobre alguna piedra ó tronco de árbol" 

(Oviedo, Historia natural de las Lndias.) 

De aquí que el vulgo, en muchas comarcas americanas, di- 
ga cristiano en los casos en que debe ponerse hombre ó persona'. 
"Hay animales tan inteligentes que parecen cristianos^ 

"Los tigres se encaraman en los árboles cuando ven un 
cristiano^ etc. 

Bien es verdad que esta palabra tiene á veces en castellano 
la significación de persona 6 alnia\ pero sólo en c:ertas frases fa- 
miliares; p. ej: "Por esta calle no pasa un cristiano.'' 

También suele emplearse entre nosotros esta voz en el sen- 
tido de sencillo, santo, poco avisado: 

"Pero, cristiano ¿quién le ha dicho á usted que eso se hace 
así?" 

Orvijida. 

"Hasta hace poco estábamos creyendo que nuestro pasar 
crujidas era un legítimo, si bien algo caprichoso derivado de 
crnjir. 



— 182 — 

Leyendo el Viaje al Pai'naso de Cervantes salimos de nues- 
tro error, que no era chico, como lo harán comprender los si- 
guientes versos que copiamos del susodicho poema: 

"Hecha ser la crujía se me muestra 

de una luenga y tristísima elegía 

que no en cantar sino en llorar es diestra. 

Por ésta entiendo yo que se diría 

lo que suele decirse á un desgraciado 

cuando lo pasa mal, pasó crujía." 

De manera, pues, que cuando decimos que alguno ha pasa- 
do muchas crujías, decimos sin saberlo que ha sufrido muchas 
de las que en la tierra se llaman carreras de baqueta. 

En efecto, pasaba crujía en las antiguas galeras el infeliz á 
quien se le obligaba á correr de popa á proa por entre dos filas 
de desalmados marineros, quienes, al pasar aquél, á fuerza de lá- 
tigo lo desollaban vivo." 

(Dice, de chüenisinos. ) 

¡Cú! 

Interjección ó grito con que se azuza á los perros para que 
acometan. 



Aparece en el Diccionario académico como provincialismo 
mejicano en el sentido de "manzana de casas." 

El de Salva trae esta voz como provincialismo cubano, que 
significa "el frente que ocupa una manzana de casas." 

Entre nosotros tiene la misma acepción que en Cuba; sólo 
que como nuestras manzanas son cuadrados de diez mil varas 
de superficie y ciento de lado, la cuadra se ha con\crtido en me- 
dida de longitud equivalente á cien varas lineales. 

La cuadra chilena es también unidad de longitud, ya legal- 
mente abandonada como la nuestra, pero consta de ciento cin- 
cuenta varas. 



-i83- 

Ciin,cli*<í«iaii<>. 

Estudiantes y maestros hay que pronuncian como csdriíjula 
esta palabra, cuya acentuación lia sido siempre llana: ciiadmvia- 
no. 

dia|iiii<xiiil- 

{fuga vera) Árbol perteneciente á la familia de las legumi- 
nosas, muy ramoso y de hojas pequeñas y agudas. Su madera 
es excelente combustible; la fruta, denominada también cnajini- 
quilj consiste en una vaina verde que encierra varias semillas del 
mismo color, envueltas en una sustancia blanca, aterciopelada y 
dulce. 

Dase esta fruta durante los meses de Julio y Agosto, y es 
muy buscada por los muchachos. 

Tenemos noticia de que en otras partes de Centro America 
se llama 7V;/z^//z7. 

En la Historia de Guatemala por Fuentes y Guzmán se lee 
jiniciUl: 

"Produciendo la jugosa y pingüe naturaleza de su terreno 
limas y naranjas agrias y dulces, pinas, sapotes, nísperos, pláta- 
nos, n3.ncts, jÍ7iicuilcs, coyoles, pitahayas, piñuelas, papayas." 

Cíiaj'iniquil es evidentemente voz oriunda de Méjico, com- 
puesta de las palabras nahuales qiiaiiitl (árbol), xini (caer) y 
quilitl (brote ó cogollo): esto es, "árbol que tiene los brotes caí- 
dos," porque efectivamente las vainas brotan á manera de colga- 
jos en la parte inferior de las ramas, debajo de las hojas. 

Ciiajiitox*. 

Es la palabra castellana coadjutor. 

"Dos horas, aun no cumplidas, 
há que me alquiló una dueña 
por coadjutor de una silla" 

(Tirso, La celosa de sí misma.') 

"¿Quien vio celos coadjutores 
de amores con dos sentidos?" 

(Id, Amaf por arte mayor.) 



—1 84-^ 
Cxialesquici'. 

Ciialcsqiiicr ó cualesquiera es el plural de cualquiera; juzgúe- 
se, pues, cuan disparatados serán estos modos de decir que oí- 
mos diariamente: 

"Me contento con cualesqiiier {cualquier) cosa; un hombre 
cualesqu iera {ciialqii iera. ' ' ) 

^^Cualquicr cosa que el vulgo piensa es vanidad; lo que habla, falsedad; 
lo que reprueba es bondad; lo que aprueba maldad" 

(La Celestina.) 

"Ni á deprender cortesías, ni otras amlesquicr gracias" 

(Avellaneda, Don Quijote.) 

"Yo no cito precisamente estos dos nombres, como podéis conocer, ni 
porque la fama de ellos, ni porque la perfección de las obras que los llevan 
al frente, las hagan incomparables con cualesquiera otras obras del mismo 
género." 

(J. F. Facheco, Discurso académico.) 
Cnanto Ixú.. 

En España, donde es también de uso corriente esta expre- 
sión, se emplea en forma admirativa para denotar largo espacio 
de tiempo: "¡Cuánto há qne no recibo carta suya!" 

Entre nosotros ¡parece mentira! cuánto há ó ciiantiía 6 
acuanta, que de todas estas maneras se pronuncia, significa preci- 
samente lo contrario; esto es: "há poco, hace un instante, no há 
mucho" 

Cnanto mayor. 

Cnanto seguido de más 6 menos es casi siempre adjetivo: '^con 
C2iánta más razón, cuántos w¿fí hombres;" "pero si acompaña 
á mayor ó menor es un adverbio, y por consiguiente subsiste in- 
variable: "¡con cuánto mayor razón, cuánto menores trabajos!" 

"Con tanto mayor voluntad acudieron los votos al maestre de Avis." 

(Mariana, citado por Cuervo.) 



-1 85- 

"¿Cuánto más nos debe espantar esto por lo cual ianto mayores bienes 
se ganan?" 

(Granada, id.) 

"En aquel tiempo usa Dios de tanto mayor severidad, cuanto agora usa 
de mayor misericordia" 

(Id., id.) 

De fijo que cualquiera de nuestros paisanos habría dicho 
"tanta mayor voluntad, tantos mayores bienes, tanta mayor se- 
veridad." 



Ouarta. 

Pieza de oro que en el antiguo sistema monetario equivalía 
á la cuarta parte de una onza. Hoy, á pesar de que las tran- 
sacciones se efectúan con billetes de banco y moneda decimal 
de plata (pues la de oro no se halla ni para un remedio) el pue- 
blo continúa calculando imaginariamente con arreglo á las viejas 
unidades. Imposible es obtener de nuestros honrados labriegos 
el precio de una cosa en pesos y centavos; se les pregunta, por 
ejemplo, cuánto piden por una vaca, y responden por este tenor: 
"Pos vale cinco onzas y media; pero por .ser usté, se la pondre- 
mos en cuatro onzas, una cuarta con seis riales." 

Apuradillo se vería cualquiera para averiguar de memoria 
el precio del animal: y si el comprador es extranjero é ignora que 
onza quiere decir diecisiete pesos, cuarta cuatro pesos veinticinco 
centavos, y real doce centavos y medio, no hay para qué decir 
que se quedaría sin comprar la vaca. 

Cuartel. 

Llamado también cuartel mgle's, juego de muchachos cono- 
cido en España con el nombre de marro. 

Cuatro. 

Nómbrase comiínmente cuatro á la moneda de plata que 
representa la mitad de un peso, esto es, cincuenta centavos: 



24 



■ — 186- 

V. gr: "Préstame un cuatro ó cambíame este peso en cuatros.'" 

Porque dicha moneda es para el pueblo la antigua pieza es- 
pañola de cuatro reales^ suprimida cuando se adoptó el nuevo 
sistema monetario. 

Cnayote. 

Enredadera silvestre cuyos frutos triangulares, semejantes en 
el color á los pepinos, contienen bajo su dura corteza una espe- 
cie de semilla suave y oblonga, recubierta de plumillas sedosas y 
blanquísimas que la dan el aspecto de un pececillo de plata. Al- 
gunos comen asada la carnosidad que se encuentra entre la cas- 
cara y la semilla; pero es manjar insípido y desabrido. 

La palabra cnayote corresponde probablemente á la mejica- 
na quauhyotly "leña, palo, vara, bejuco." 

Cubases. 

Cierta especie de frísoles ó judías grandes y de color rojizo 
acanelado. 

CuLcar. 

Dos acepciones da á este verbo el nuevo Diccionario aca- 
démico: la de "Guiñar un ojo," y la anticuada de "Hacer burla, 
mofar." 

Ambas son desconocidas en Costa Rica, donde sólo se usa 
aquella palabra en el sentido de "azuzar, provocar, incitar, esti- 
mular á uno para que ejecute una cosa.'' 

"Por más que la estuvieron azuzando á ver si rompía, nada." 

(Moratín, La comedia nueva.) 

Cixcumelio. 

Aquí, como en Colombia, es frecuente el decir cucurucho en 
lugar de cumbre, cima, ciíspide; v. gr: "Se subió al cucurucJio de 
la casa, al cucurucho del árbol." 

En cambio, nunca empleamos la palabra en su acepción 
castiza (v. Cartucho,) 



-i87- 

A la llana, trulla ó palustre de los albañiles la llamamos 
por acá ciicJiara. 

Otro tanto sucede en Venezuela. 

Oucliaras. 

Con el nombre de puchero designan los léxicos el "Gesto o 
movimiento que precede al llanto verdadero ó fingido." 

Así, al paso que los niños españoles "hacen pucheros," los 
costarricenses se contentan con "hacer cucharas." 

"¿Casóos con un caballero 
que tiene seis mil ducados 
de renta, y hz-céis puchejos?^^ 

(Rojas, Entre bobos anda el Juego.) 
Cixcliaretas. 

Usase esta palabra como calificativo de los objetos abolla- 
dos, deformados, de los que á causa de su vejez se han arrugado 
y alargado en figura de cuchara; v. gr: sombrero cucharetas^ za- 
pato cucharetas. 



V. COCHI. 



Cachi. 



Ouchilla. 



Cuchilla se emplea generalmente en castellano en el signi- 
ficado de "hoja de cualquiera arma blanca" 

Para nosotros sólo tiene la acepción de cortaplumas ó na- 
vaja. 

"Divisé al monago, á gatas, inclinado sobre otra rendija del piso. Aun 
empuñaba la navajiUa con que la había ensanchado" 

(E. Pardo Bazán, Una cristiana.) 



— 188— 
Ciieclxa. 

En el pueblo, sobre todo entre los artesanos, se halla muy 
extendida la asquerosa costumbre de mascar breva ó tabaco ne- 
gro, particularmente durante las horas de trabajo. 

Mientras el obrero europeo entretiene la monotonía de su 
labor cantando ó fumando, el nuestro rumia sin cesar un pedazo 
de breva. 

Ese bocado de tabaco ha sido bautizado aquí con el nom- 
bre de cuecha, palabra de procedencia náhuatl, derivada del 
verbo cuccJioa (moler mucho una cosa), ó de cucchauac (cosa hú- 
meda, sustantivo sacado del verbo pasivo cucchana, humedecerse.) 

Cuento ele camino. 

Cuento frivolo, sin sustancia, de puro entretenimiento. 
Es usual en España, aunque no lo reza el Diccionario de la 
Academia. 

Onepa. 

A medida que los juegos europeos van aclimatándose en 
nuestro suelo, los indígenas van cayendo en desuso, y aun algu- 
nos se han abandonado del todo, como el de los jaboncillos y el 
de las ciiepas. 

Cuepa es sencillamente una rodajilla aplastada y algo cón- 
cava, hecha de cera negra. 

Todo el interés del juego se reduce á tratar de volver una 
cuepa, puesta boca abajo en el suelo, golpeándola con otra que 
se arroja con fuerza sobre la primera: si el jugador lo consigue, 
la cuepa vuelta pasa á ser propiedad suya. 

Como se ve, la diversión no puede ser más primitiva y sim- 
ple; acaso por su sencillez, ó más bien por ser la cera de jicote 
hoy muy escasa, dicho juego se ha relegado al olvido. 

Sin embargo, empléase todavía la palabra cuepa en senti- 
do metafórico para designar objetos pequeños y achatados; v.gr: 
una nariz chata, un sombrerillo redondo y aplastado, etc, etc. 

La etimología de la voz cuepa se encuentra en el verbo ná- 
huatl cuepa (volver.) 



— 189— 
Cuera. 

En buen castellano cuera es una especie de jaquetilla que 
se usaba antiguamente sobre el jubón. 

En el romance en que se describen las bodas del Cid, el 
poeta pinta así el traje del novio: 

"Con jubón de raso negro, 
ancho de manga, estofado, 
que en tres ó cuatro batallas 
su padre lo había sudado, 
Una acuchillada cuera 
se puso encima del raso, 
en remembranza y memoria 
de las muchas que había dado." 

Nosotros denominamos malamente cueras a las polainas. 

"Mi padre por la misericordia del cielo es sastre y calcetero, y me enseñó 
á cortar antiparas, que como vuesa merced bien sabe, son medias calzas con 
avampiés, que por su propio nombre se suelen W'xxív^x polainas.^'' 

(Cervantes, Rinconete y Cortadillo.) 
Cuerazo. 

Se toma en Costa Rica, unas veces por latigazo, azote, otras 
por coletazo (tratándose de peces); otras, en fin, por cintarazo 6 
golpe de plano con la espada. Caso de usarse el vocablo en 
castellano, significaría solamente cuero grande. 

Cueriar. 

Azotar, zurrar, zurrar la badana. De aquí se formó el sus- 
tantivo cueriada, tan usado en el sentido de azotaina, zurra. 

Cuei-illo. 

Árbol cuya madera se utiliza en construcciones y obras de 
ebanistería. 

Cueriíea. 



"Darle una cueriza á alguno;" tradúzcase: "darle una felpa, 
Vina zurra, azotaina ó tunda," 



"Si estoy por ir y cogerla 
de los cabellos y darla 
á la picara X.d\ felpa 

(Moratín, El viejo y la niña.) 

Cueriza se usa también en Colombia. 

Cnerpaxo. 

El aumentativo castizo de cuerpo es carpazo. 

Criex'po-espín. 

Metátesis vulgar del nombre castellano puerco espín 6 espino. 

Ciiei'ixíio. 

Con mucho acierto aplicamos ese calificativo á las bestias 
lerdas, tardas, pachorrudas, perezosas ó haronas; y por extensión, 
á las personas poco delicadas, carirraídas, que sufren los despre- 
cios con evangélica paciencia. 

Decimos con mucho acierto, por que en efecto se necesita 
tener el cuero muy grueso ó la epidermis moral muy endurecida 
para no sentir en el primer caso los estímulos de la espuela, y 
en el segundo los de la vergüenza. 

Cuete. 

Pronunciación vulgar de cohete. 

''Estar hecho uno un cohete" es modismo por acá muy usa- 
do y que debiera ser adoptado por la Academia; significa "estar 
uno hecho un veneno, una furia, estar echando chispas." 

Cuigen. 

Adjetivo que se aplica á las aves pintadas de varios colores, 
especialmente á las negras pintadas de blanco, como las gallinas 
de Guinea; v. gr: pollo cuigen, gallina cuigen. 

La palabra parece formada de elementos nahoas, pero no 
hemos logrado analizarla. Los mejicanos denominaban cuicuil- 
coatl á una serpiente de varios colores; siendo coatí serpiente, 



— 191— 

aiicuil expresará la cualidad de pintado; y en este adjetivo 
vemos claramente la primera parte de nuestro vocablo. 

Ouigen. 

Por razones que se nos ocultan, el pueblo designa familiar- 
mente al diablo con el nombre de el Ciiigcn. 

Cwilo. 

"{Cavia cobaya.) En Costa Rica no se encuentra otro cuy 
que el llevado de Europa, que allí mismo se reproduce con gran 
rapidez: pero es preciso tenerlo en lugares bien cerrados, por- 
que de lo contrario pronto sería presa de los animales de rapiña 
del país. Por esta razón solamente los hay en casas de perso- 
nas acomodadas que los tienen por placer. Dan en Costa Rica 
el nombre de ciiilo á este animal, corrupción probablemente de 
la palabra portuguesa aielho (conejo.") (Franzius, Mamíferos 
costarricenses) 

La undécima edición del Diccionario académico trae la voz 
cuy en la acepción siguiente: 

"Especie de conejo pequeño doméstico del Perú, de carne blanca y 
delicada." 

En Chile se llama cid (del quichua ccoiie, conejo, según Ro- 
dríguez) al mismo animal del Perú, que no se encuentra en nues- 
tro territorio. 

Los chilenos emplean el modismo parir como nn cui para 
ponderar la extraordinaria fecundidad de una hembra. 

Nosotros empleamos en idéntico c?iSO parir como nna cnila, 
y llamamos jocosamente cnila á la mujer muy fecunda. 

Cuita. 

Solemne chasco se llevaría el que oyendo hablar de 
cuitas á nuestros compatriotas, imaginase que se trataba de ajlic- 
ciofies, desventuras ó trabajos. La palabra española c?cita es por 
acá desconocida; la que en Costa Rica usamos significa excre- 
mento ó deyección de las aves, y proviene de la voz mejicana 
cuitlatl, que tiene igual acepción. Es el titilcuite de los salva- 
doreños, 



— 192 — 

Figurada y familiarmente calificamos de cinta á la persona 
cojijosa, muy delicada, vidriosa, y en particular á los muchachos 
de mírame y no me toques; v. gr: "El chiquillo está hecho una 
cuita; no sea usted cuitad 

Empléase además dicha palabra en el refrán: el que da y 
quita, se vuelve una cuita. 

Cviitear. 



Echar cuitas las aves, deyectar, defecar. Usase más co- 
múnmente como pronominal: "el zopilote se cuiteóT 



Cirja. 

Únicamente entre campesinos es usual esta palabra en el 
sentido de cama, catre, lecho. 

Según la Academia., sólo significa la "'Armadura de la ca- 
ma." 

Salva la trae como provincialismo de Venezuela y del Perú, 
donde se toma por "Cama de matrimonio primorosamente tor- 
neada." 

En Chile equivale á "Catre de madera precioso y tallado 
con primor." 

Culebra bejaquillo. 

Culebra muy delgada, venenosa y de color verde. 
Ciilel>x"a béquer. 



Este reptil, notable por sus grandes dimensiones, es uno de 
los más abundantes é inofensivos que se encuentran en nuestro 
suelo. 

La carne de esta culebra es blanquísima y buena para co- 
mer; la grasa es muy solicitada por sus propiedades medicinales. 



— 193-- 
Culel>ra coral. 

Respecto de esta serpiente dice el historiador Fuentes y 
Guzmán: 

"El coral, que crece á el aumento de su edad, es desde que 
nace hermosamente manchado á el través de listas blancas, ne- 
gras y encendidas y vivamente rojas. Esta culebra es de tan 
activo y mortal veneno que hasta hoy no se ha hallado remedio 
que como antídoto sea contrario de su veneno, y esta sola cule- 
bra entre cuantas hay pica con aguijón, que encubre en el hoci- 
co, y las demás generalmente muerden. Los mordidos ó pica- 
dos de el í7(3rrt/ mueren, vertiendo sangre por todas las puntas de 
los pelos del cuerpo." 

Esta terrible propiedad la atribuyen los costarricences á la 
culebra llamada de sangre; pero nuestra coral, aunque del mis- 
mo color de la ya descrita, no es ni con mucho tan venenosa, y 
hasta afirman algunos que es completamente inofensiva, como 
parece certificarlo su extraordinaria abundancia. 

Cixlel>v£i do pelo. 

Culebrilla acuática que según la creencia vulgar se forma 
de un cabello que ha permanecido mucho tiempo en remojo. De 
lo absurdo de esta fábula se ha originado el dicho: no hay tal cu- 
lebra de pelo, semejante al español: no hay tales carneros. 

Ciilel>r*a. <le sangre. 

Víbora cuya mordedura produce hemorragia por todos los 
poros del cuerpo. Es la ahneyactli de los indios mejicanos, en 
orden á la cual dice Clavigero: "Esta sierpe comunica, según 
Hernández, la especie de veneno que los antiguos llamaban he- 
7norrhoos, con el cual el herido arroja sangre por boca, nariz y 
ojos, sin que tal actividad pueda contrarrestarse con ninguna cla- 
se de antídoto." 

C«lel>ra mica. 



Es la inicoatl 6 cnlebra-flcclia de los nahuas (de mitl, saeta 
ó flecha, y coatí, serpiente.) 

25 



—194— 

"La ieixminani es aquella especie de serpiente que Plinio denomina 
aculum. Es larga y delgada, tiene el dorso gris y el vientre violado. 

Muévese siempre en línea recta y se arroja desde los árboles sobre los 
viandantes, de donde le vino el nombre. 

Los mejicanos llaman aún á esta serpiente micoatl y los españoles sae- 
tilla: ambos nombres equivalen ^jaciihivi de los latinos." 

(Clavigero, Storia atitica del Messico. ) 

Fuentes y Guzmán {Historia de Guatemala, tomo II) llama 
voladoras á esta clase de serpientes, y suministra acerca de ellas 
los fabulosos datos que á continuación trasladamos: 

"Estas con maliciosa inclinación trepan á la cima de los árboles ó sobre 
lo levantado de los paredones de los cajones de los caminos, de donde se 
desprenden, arrojándose por el aire contra los caminantes á enredárseles por 
la parte del cuello, y ciñéndolos fuertemente introducen la extremidad de la 
cola por una de las ventanas de las narices, y á la otra aplican el hocico con 
dos especiales fines: el uno de apretar el cuello para hacer subir la sangre á 
cabeza y bebería, y el otro para sofocar á el hombre. Pero los indios apli- 
can un remedio á este peligro, porque en viéndolas acometer, porque siem- 
pre es de rostro, atraviesan un cuchillo desde la barba á el pecho, te- 
niéndole fuerte y firme porque no resbale, el filo afuera, y de esta suerte ci- 
ñéndose la culebra contra el filo y apretándose á él, se troza ella misma en 
dos mitades, y cae dividida á el suelo." 

Oiileca. 

Clueca ó llueca. 

"Yo busco una mujer boca de risa, 
guardosa sin afán, franca con tasa, 
que al honesto festín vaya sin prisa 
y traiga entera su virtud y gasa; 
no sepa si el Sultán viste camisa, 
mas sepa repasar las que hay en casa; 
cultive flores, cuide pollas cluecas, 
despunte agujas y jorobe ruecas." 

(Vargas Ponce, Proclajna de un solterón.) 

También en Colombia dicen culeca. 

Culpable. 

Culpable es aquel á quien se echa ó puede echar la culpa; 
culpado es el que realmente la ha cometido, el delincuente ó cri- 



— Í95— 

minal. En muchas repúblicas americanas se falta á la propiedad 
gramatical, empleando la primera de dichas palabras en lugar de 
la segunda. 

*E1 que partidos de^ea 
ya se confiesa culpado.''^ 

(Calderón, Lances de am)r y fortuna») 

"Cesad, cesad, crueles: 
al Santo perdonad, muera el malvado: 
si sois de un justo Dios ministros fieles, 
caiga la dura pena en el culpado.'''' 

(A Lista, La innette de Jesús.) 

"Siempre severo el hado 

castiga al inocente, no al culpado." 

(Calderón, Saber del mal y del bien.) 

"Al culpado que cayere debajo de tu jurisdicción, considérale hombre 
miserable, sujeto á las condiciones de la depravada naturaleza nuestra." 

(Cervantes, D. Quijote.) 
Cixiniclie. 

Llaman así algunos al hijo menor, al chiquitín, peqqeñín 6 
nene de la familia. 

Acaso sea corrupción de la voz nahua quimichtn, ratoncillo, 
empleado metafóricamente como término de cariño. 

Cii.iiclix*se. 

Son anticuadas estas expresiones: "Se cundió de piojos, es- 
tá cundido de niguas " etc; dígase: se llenó de piojos, está cubier- 
to de niguas. 

Cundirse significaba antiguamente llenarse; hoy se conjuga 
sin pronombre y con la acepción de extoidcrse propagarse; p. ej: 
el mal ejemplo cunde, el pánico cundió entre las filas. 

Cixríi» 

Árbol cuya madera se usa en construcciones. 



— 196 — 

Currares. 

Con el nombre de currares designamos ciertos plátanos que 
sólo se producen en las comarcas cálidas. Son de tamaño tan 
desmesurado, que por lo común no lleva mis de cuatro ó cinco 
cada racimo. 

Ourró. 

*'La familia de los Tucanes es eminentemente tropical y sólo 
habita en América. De las muchas especies que tiene, seis vi- 
ven en este país; de ellas se describen las siguientes: 

El Curré ( Ramphastus carinaUís) que vive en ambos lados 
del territorio y es generalmente conocido. 

El Quioro (R. tocará) que se encuentra en las mismas loca- 
lidades que el anterior y que no difiere absolutamente de él sino 
en el color y forma de su enorme pico, siendo el plumaje preci- 
samente igual en ambos. Los dos derivan el nombre vulgar de 
su canto; el del Quioro es tan fuerte que puede oirse á gran dis- 
tancia, muy al contrario del de su congénere que es menos fuer- 
te. 

La Ctisiiiga {Ftcoglossus frantsii y P. torquatus). Las dos 
especies de este nombre son más pequeñas que las precedentes, 
y su estilo de coloración por debajo es distinto enteramente. La 
una {P. frantzii) habita hacia el SO. del país, y la otra al E. y 
al N.O. 

El Ctírré verde {AiilacorJiampJüís caeriileigularis), es el más 
pequeño de todos los tucanes que viven en Costa Rica. Su co- 
lor es uniformemente verde con la garganta azul, y al contrario 
de las otras especies sólo habita en las regiones altas. 

Todas estas aves viven en grupos más ó menos grandes en 
los bosques y se alimentan de insectos y frutas, pero también en- 
gullen los pichoncitos tiernos y huevos de otros pájaros que per- 
siguen en los nidos. La textura celular del pico no les permite 
desmenuzar el alimento y tienen que tragarlo entero, para lo cual 
lo arrojan al aire primero y luego lo reciben con el pico abier- 
to al caer. La práctica constante de este ejercicio, unida á la 
extrema liviandad del pico, hacen que no obtante su extraordi- 
nario tamaño lo manejen con suma gracia y ligereza" 

(Calvo. 



— 197— 

dii'i*n.taoogi. 

Cursos, correncias, despeño, flujo de vientre. A las claras 
se comprende que currutacos es un eufemismo de cursos; pero 
no aconsejamos su uso, puesto que esa voz tiene otra acepción 
en castellano. 

"CuRRUi'ACO, CA, ndj. fam. Muy afectado en el uso riguroso de las 
modas.'' 

(Dice, de la Academia,) 

"Pero el mísero Esguevilla 
se corre, y tiene vergüenza, 
de que conviertan las coplas 
sus corrientes en correncias.^'' 

(Quevedo, Alabanzas irónicas á Valladolid.) 
CiirtioiTil>i*o. 

Significa esta palabra en casi toda Hispano-Amcrica la 
"Tenería ó tienda donde se curten las pieles;" oficina que la Aca- 
demia llama con más propiedad curtiduría, y Salva curtimbrc. 

Crii'tirse. 

En boca del pueblo tiene curtirse la acepción de ensuciarse, 
manchal se, emporcarse; v. g: Los muchachos se curten (empuer- 
can) en un momento; la camisa está muy curtida (mugrienta, 
sucia.) 

Cri.i*viii.a. 

La Academia llama corvina al pez que aquí denominamos 
curvina. Clavigero (1780) le da también este último nombre. 

Curvo. 

Corvo, arqueado ó combado. 

"Consolábala una dama 
piás elegante que Julio. 



■iqS- 



boquifruncida de labiob, 
nariz corva y rostro enjunto." 



(Góngora, Rotnaiice.) 



•'Su vestido espira olores, 
el lunado arco suspende, 
y el cori'o alfanje depone." 

(Id.) 

"Aun no se había atrevido la pesada reja del avzio arado ¡i abrir ni vi- 
sitar las entrañas piadosas de nuestra primera madre" 

(Cervantes, Don Quijo/e.) 

En lenguaje familiar se dice la cususa por el aguardiente, en 
especial cuando es clandestino. 

Cntaclia. 

V. REALERA. 

Cutax'ras. 

Zapatos bastos y sin tacón, fabricados de piel sin curtir, 
que la gente del campo emplea para andar en parajes hiímedos. 

La palabra no figura en los diccionarios castellanos; pero 
se encuentra, aunque escrita cutaras ó gutaras, en obias españo- 
las antiguas que tratan de América. 

Así Oviedo (1592), describiendo las fiestas que pc verifica- 
ban en Nicoya, dice: 

"Llevan las mujeres cada una aquel día un par de ¡guiaras (ó zapatos 
nuevos." 



"Ellos traen zapatos que llaman ^«/«r^j que son de suelas de venados 
sin capelladas, sino que se prenden con unas cuerdas de algod'» 1 ó correas, 
desde los dedos al cuello del pie ó tobillos á manera de alpargatas." 



199- 



Por esta última cita se colige que los españoles llamaban 
cutaras ó guiaras, no al calzado que en Costa Rica se denomi- 
na cutarras, sino al que conocemos con el nombre de caites (Véa- 
se esta voz.) 

Confirma plenamente nuestro aserto el franciscano Andrés 
de Olmos, quien en su Gramática de la lengua náhuatl (pág 
38) escrita en 1547, traduce cactli \)0x cataras. 

Cnyco. 

"De las cinco especies de chotacabras que hay en el país, 
sólo una tiene nombre vulgar y es generalmente conocida, el 
Nyctidroinus albicollis^ á la cual se da el curioso nombre de cuyeo, 
derivado de su propio grito. Habita esta especie por todo el 
país y se halla en el número de las que anidan en San José. 
Construyen su nido (si construir puede llamarse el hecho de ha- 
cinar dos ó tres docenas de palillos secos) en el suelo; eligiendo 
los lugares menos frecuentados en las breñas y cañaverales. Al 
acercarse al nido un enemigo cualquiera cuando la hembra está 
cubriendo sus huevos, tiene la singular costumbre, que también 
tienen otras aves, de echarse fuera de él y rodar por el suelo en 
completo desorden y como si tuviera las alas quebradas, alej¿ín- 
dose siempre y atrayendo hacia sí la atención del intruso, que 
empeñado en tomarla, pasa inadvertido el tesoro de la afanosa 
madre. Cuando ésta se considera bastante apartada de los hue- 
vos, emprende su vuelo y desaparece. Esta táctica es contra- 
producente cuando se trata de nna persona que conoce ese ar- 
tificio. 

Respecto del cuyco existe en Costa Rica una creencia ab- 
surda entre las gentes del campo, pues pretenden que sus hue- 
sos reducidos á polvo y puestos dentro del cigarrillo que ha de 
fumar una mujer, producen en ella el efecto de enamorarse per- 
didamente del galán que se lo obsequie, por más que hasta en- 
tonces le haya sido antipático. 

Sólo se dejan ver Jas aves de esta familia al oscurecer y en 
las noches claras, y es entonces cuando buscan su alimento que 
consiste en insectos que atrapan al vuelo en su enorme boca que 
secreta una saliva glutinosa y adhesiva. 

Sus ojos grandes y salientes, sus costumbres, su plumaje os- 
curo, abultado y blando, y sus notas lúgubres que sólo emiten 



200 

durante el silencio de la noche, hacen que estas útiles é inofen- 
sivas aves sean objeto de las supersticiones del pueblo en todos 
los países que habitan." 

(J. B. Calvo, Apuntamientos.) 

Cuyo. 

El relativo cuyo sólo estará bien usado cuando denote 
posesión; v. gr: el árbol cuyas ramas (esto es, las ramas del ár- 
bol). Ya se va anticuando, y es lástima, el uso elegante del cííyo 
en forma sustantiva, como en este ejemplo de Cervantes: 

"Le pareció que podía correr algún peligro a¿ya era la criatura" 

(La señora Cornelia.) 

Aquí cuya equivale á la persona de quien, comunicando gran 
sobriedad y limpieza á la cláusula. 

Se emplea incorrectamente este pronombre si se le hace 
servir de simple relativo sin indicar pertenencia, como en el si- 
guiente anuncio que copiamos de un diario joscfino: 

"He perdido un anillo en la calle del Teatro; cuyo anillo 
tiene tres brillantes." 

De muchas maneras podría haber dicho el perdidoso sin 
faltar á las reglas gramaticales; v. gr: "En la calle del Teatro 
he perdido un anillo que tiene tres brillantes, un anillo con tres 
brillantes; he perdido un anillo en la calle del Teatro; dicJio ani- 
llo, el cual," ctc, etc. 







fip ra ra sp eíá é» ^ ¿ra cía <ro <^ s?3 s^^ 



CH. 



Cliíicíilíii. 



Tratamiento cariñoso que se da á los niños. 
Corresponde á los términos castellanos /¿^Vzvz/í^, rapaz, chi- 
'qiíiiín, roinv, pcqiicñiLclo, etc. 

Chacalin en lengua mejicana significa camarón. 



Cliíiolialaca. 



Aquí usamos esta palabra, como en Méjico, en la acepción 
recta para designar cierta ave descrita en el Diccionario, y en la 
figurada para motejar a las personas muy locuaces. 



Oliaíalote. 



Chafarote, espadón. 



"Cunndo veo á un artillero 
con fachenda y sin dinero, 



2Ó 



■ 202 

y requiere el chafarote, 
retorciéndose el bigote 
más terrible que un obús 



(I5retón, El patatús.) 
Cliíiíii'i'nzo. 



Cuchillada, machetazo, tajo. 

Cliíiíiri'o. 



Imposible nos ha sido dar con el origen de este vocablo 
que nuestros arrieros emplean como sinónimo de ciichillo ó ma- 
chete. 

Cliao-ii.itc. 

En el informe que con fecha 3 de Agosto de 1795 dirigió á 
la Audiencia de Guatemala el Gobernador de Costa Rica, don 
José Vásquez y Téllez, se lee el párrafo siguiente: "Cumpliendo 
el Gobernador con lo mandado, dice que la suma pobreza y aba- 
timiento en que se encuentra esta provincia (como repetidas oca- 
siones lo tiene hecho presente á la superioridad y con harto dolor 
de su corazón lo está experimentando) no le dan lugar á poder 
formar cálculo alguno que pueda ser lítil, no sólo á los pueblos 
de indios, sino también á los de las demás castas; pues si propo- 
ne el que se aumenten las siembras de los granos para que depo- 
sitándose éstos en aloríes, ó como vulgarmente se dice en esta 
provincia trojas, se encuentra con el escolio, en primer lugar, de 
que no hay quien compre estos repuestos por la ninguna mone- 
da efectiva que circula; y en segundo, que no pueden subsistir 
estos granos arriba de seis á ocho meses por causa de que la po- f 

lilla ó el gorgojo los inutiliza; por lo cual se valen del arbitrio de 
hacer dos sementeras más al año, que les dan el nombre de so- 
corros y chagüites." {Historia de Costa Rica por D. León Fer- 
nández, pág. 440.) 

Chagüite equivale, pues, á sementera ó maizal de repuesto; y 
como tal recurso es hoy imítil, por haber mejorado notablemen- 
te las condiciones económicas del país, la palabra va cayendo ya 



■20X- 



tn desuso, hasta el punto de que muchos agricultores ignoran 
su significado. 

¿Provendrá acaso de la voz nahautl yauitl, maíz negro? 

Dice Cuervo: 

"Chalán es el que trata en compras y ventas y tiene para ello 
maña y persuasiva; chalanear es emplearse en comprar y vender 
como los chalanes. 

El que tiene el oficio de adiestrar caballos q^ picador, y pi- 
car es el verbo correspondiente á nuestro chalanear. 

Quebrantar, ó empezar á domar las caballerías cerriles, se 
llama en algunas partes de España mampresar; el término usual 
en Castilla parece ser desbravar y 

"El defecto más vituperable áeX picador qs si hiciere sangre al animal, 
si le hiriere, y si le sacare remolón, desobediente y feroz, que arroje al caba- 
llero de la silla." 

(Banqueri.) 

"Trataba un viejo de comprar un perro 

para que le guardase los doblones; 

le decía el chalán estas razones: 

Con un collar de nierro 

que tenga el animal, échenle gente." 

(Samaniego.) 



Clifilcliiliuito. 



En algunas comarcas, sobre todo en la provincia de Guana- 
caste, se da el nombre de cJialchiJiiiites á unas pedrezuelas la- 
bradas, por lo comiín de lapislázuli, que se encuentran en las se- 
pulturas de indios. Estos las llevaban como adorno ó más bien 
á guisa de amuletos. 

La palabra ChaleJiiJuiite es la mejicana CJialcJiiJinitl que el 
Padre Rincón traduce por "piedra preciosa," en el vocabulario 
anexo á su Arte mejicana; voz ^mp(fuesta de x'xnitl, que significa co/ -í^/" 
"hierba, año, turquesa." ' ' / 



— 204— 

Cierto engaño ó ardid permitido en algunos juegos de nai- 
pes. Consiste en aparentar que uno tiene buen juego, para de- 
salentar al contrario y obligarle á darse por vencido y ceder las 
apuestas. 

Oliamax'i'Oíix*. 

Hacer chamarras, engañar. 

01iain]>ulóxi. 

Calificativo que se aplica á las aves de corral cuando tienen 
el cuerpo pesado y basto, las piernas largas y el andar torpe y 
desairado. Por extensión se dice también de las personas. 

dia.iM.piirr e ax*. 

Para significar que uno habla mal un idioma, esto es, que 
pronuncia con dificultad ó emplea vocablos exóticos, usan nues- 
tros compatriotas los verbos champurrear y cJiapiirtear, que an- 
dan también muy favorecidos en la América del Sur; pero en 
diccionarios y obras de escritores clásicos se lee siempre cha- 
purrar, 

"La significación de las palabras y los giros de la prosa varían tanto co- 
mo los vulgos que chapurran las lenguas" 

(Campoamor, La victajísica y la poesía.) 

"Es cosa de ver y mucho para admirar cómo se borra la lengua espa- 
ñola de la memoria de los galiparlistas apenas empiezan á chapurrar un po- 
co el francés" 

(Baralt, Dice, de galicismos.) 

"Dése usted la pena de entrar" es un afectado y ridículo galicismo que 
sólo se pudiera perdonar á un lacayo francés que empezase á chapurrar el 
español." 

(Id, id.) 



— 205— 

Licor formado por la mezcla de dos ó más. Se da especial- 
mente este nombre al aguardiente suavizado con jarabe. 

El vocablo es derivado de cliajiipurrcar 6 champurrar (la 
Academia trae cliampunar ó chapurrar), verbo castellano y tam- 
bién gallego que significa "Mezclar un licor con otro." 



"Es el atole el general avío y mantenimiento de México; no habiendo 
casa alguna de aquella grande y numerosa ciudad que no lo tome por desayu- 
no, dando el blanco á la gente de servicio y el c/iaiiipnrrado con chocolate 
á las personas de posibles y caudal." 

(Fuentes y Guzmán, His/oria de Giiaianala.) 



Clifiiiiiifiíitiiietii* 



Chamuscar. 



"Que me maten sino estamos ya en el lugar del fuego ó bien cerca, 
porque una gran parte de mi barba se me ha chamuscado. 



(Cervantes, Don Quijote.) 



fH]3 



"Dio con don Quijote y con Sancho Panza en el sucio medio chamus 
cados. " 

(Id.) 

Cliíiia. 

Prefiérese en la América Central el término mejicano chian 
ó cJian (sustantivo masculino) á la cJiía de la Academia. 

"Chía (Del mej. chián). f. Semilla de una especie de salvia. Re- 
mojada en agua, suelta gran cantidad de mucílago que, con azúcar v /umo 
de limón, es un refresco muy usado en Méjico. Molida, produce un uv^eite 
secante." 

{Dice, de la Academia.) 

Hay, segtín Clavigero, dos especies de dicha semilla: una 
negra y pequeñita, de la cual se extrae aceite excelente para pin- 
turas, y otra m;is grande y blanca, usada en bebidas refrescan- 
tes. 



. — ¿oó— 

Cliaiiclctutlo. 



Epíteto despectivo y un si es no es injurioso con que la gentti 
del campo, que por regla general no gasta zapatos, moteja á las 
personas calzadas de la ciudad. 

Cliaiiclio. 

Con Ser tantos los nombres españoles del animal "de la vis- 
ta baja," como dice Pereda, ninguno tiene uso por acá: cerdo^ 
puerco, marrano^ cochino, guarro, verraco, varraco, etc. no han 
obtenido el favor de los hispano-americanos, quienes se conten- 
con la voz chancho, procedente del araucano chanchu. 

"Llevaban unos hombres á vender á una feria más de seiscientos ///'¿■n-í^.f" 

(Cervantes, D. Quijote.) 

"Al mercado llevaba un carretero 
un marrano, una cabra y un carnero. 
Con perdón, el cochino 
clamaba sin cesar en el camino." 

(Samaniego, El cerdo, el carnero y la cabra.) 

Cliaiigolotear. 

Chacolotear. 
"Herradura que cJiacolotea, clavo le falta" 

{Dice, déla Academia.^ 

Changolotear no es corrupción de chacolotear, sino de zan- 
golotcar, "mover, continua y violentamente una cosa." En efec- 
to la z frecuentemente se convierte en ch, como se nota en za- 
marra, zurriburri, etc. que se pronuncian también eJiamarra y 
churriburri. 

Cliai>aloar. 

La circunstancia de faltar este verbo en los vocabularios es- 
pañoles dio margen á una porción de conjeturas entre los lexi- 
cólogos americanos, algunos de los cuales han llegado hasta á 
afirmar que es voz araucana, derivada de chapad (pantano). 



■2o: 



Tal aseveración carece en absoluto de fundamento: cJiapa- 
Icar, usado en toda Hispano América en lugar de su sinónimo 
chapotear, es palabra castellana ó por lo menos corriente en mu- 
chos lugares de la Península, y consta ya en el nuevo Dicciona- 
rio de la Academia. 

Á juzgar por el ejemplo siguiente, en la República Argen- 
tina se emplea dicho verbo como intransitivo: 

"¡Con qué envidia miraba á los pobres diablos que pasaban por la calle 
chapaleando en el barro y pegándose en las paredes para evitar el agua!" 

(E. Wilde, La lluvia.) 

Nosotros lo usamos transitivamente: "iba chapaleando ba- 
rro," y de este modo lo encontramos en una obra española: 

"Andando á las veces, en ocasiones á pie y siempre chapaleando polvo" 

(S. Rueda, Bajo la parra.) 

Cliai>aiio<:ío. 

Adjetivo que se aplica al individuo pequeño y gordo. 

Los equivalentes castizos son rechoncho, cachigordo, caclii- 
gordete, regordete. 

CJiapancco parece un derivado del náhuatl tzapa ó tizapatl, 
enano. 

diapctas. 

Sinónimo de torpe, desmañado, tonto. Es sin duda corrup- 
tela de eJiapctón, término despectivo con que en varios países de 
América se designa á los españoles recién llegados. 

Cliíii>iar. 

Entre labradores, escardar, desherbar; viene probablemen- 
te del chilenismo eJianipear, arrancar el césped con la pa^i (del 
quechua champa, césped.) 

01iiii>íii. 

En Centro América suele darse familiarmente el calificativ 
de chapines á los guatemaltecos. 



— 208— 

Nombre mejicano del Aa-idinm pcrcgriinmi, insecto gregal 
que en castellano se denomina langosta. 

Nosotros llamamos también cJiapnlincs á los saltones, gri- 
llos y demás insectos semejantes en la figura á las langostas. 

Clmi>iiliii!i<l{i. 

Metafóricamente, chiquillería, nniliitud de nuicJiacJios. 

dxapiii'i'Oíii*. 
V. CHAMPURREAR. 

Olxai'angfi. 

Oigamos á la Academia: 

''Charanga, f. Música militar, más sencilla y económica que otras 
de >u clase: consta únicamente de instrumentos de metal. Sirve á varios 
cuerpos, principalmente á los de infantería. Es voz de uso reciente." 

Para los costarricenses mía eJiaranga ó cJtaranguita es un 
baile familiar, una fíestccilla en que reinan la confianza y el buen 
humor. 

Cliíii'cal. 

Tan bueno nos parece decir U7i eJiarcal como una charca, 
aunque la primera de estas voces no figura en los léxicos. 

Cliax'clxixela. 



Difícil es imaginar otro término tan expresivo como el que 
que va al frente de estas líneas: "P^ulano es un chaj'chíielcL' equi- 
vale á decir: "Fulano es un chisgaravís, un mequetrefe, un chi- 
quilicuatro, un ignorante entremetido que presume de persona 
instruida y de importancia." 

La procedencia del vocablo nos es completamente desco- 
nocida. 



209 — 

Cliax-ral. 

''^Carrascal, dice Cuervo, es el sitio ó monte pobladodeír<í-, 
Trascas, y como esta planta abunda especialmente en los baldíos 
vino aquél á tomarse por terreno pedregoso y estéril donde sólo 
crecen malezas. Así se usa en varias partes de América, y no 
parece censurable; en Bogotá hemos hecho la mala obra de con- 
vertirlo en charrascal." 

En Costa Rica decimos charral por matorral, breña ó Jaral; 
y si nuestro vocablo no es corrupción de esta última voz, lo que 
no parece muy probable, debe de ser síncopa del charrascal co- 
lombiano. 

01iax'i*ain.asca.. 

La leña menuda, compuesta de hojas secas y palillos delga- 
gados, se llama en castellano chamarasca, no charramasca. 

Nuestros paisanos dicen de uno que no se contenta con po- 
co "no se cahenta con chan^aj^ascas," modismo digno de figurar at/ ^ 
en el Diccionario, remendándolo, por supuesto, á la castellana: ' 
"no calentarse con chamarasca." 

Charramasca se formó tal vez del gallego charamusca. 

El término castellano no viene del gallego chama, como su- 
pone la Academia, sino del vascuence chamar-asko. 



dxarratela. 



Charretera, 



"Si salieras soldado 
en esta quinta, 
para tu charretera 
yo tengo cinta." 

(F. Caballero, Poesías poputarcs.) 

Clia sp ar i'e ar . 

Chamuscar, churruscar, charuscar (ó charruscar, como dice 
la undécima edición del Diccionario académico.) 

Empleamos generalmente el verbo chasparrear en forma re- 
fleja: "la carne se chasparreó.'* 



27 



2IO 

Clia*«!qij.cnx*se. 

"Creemos que el usar este verbo como reflexivo en el sen- 
tido de padecer algún desengaño ó salir mal de alguna empresa 
es un chilenismo; pues en castellano no hay más que el activo 
chasquear, manejar el látigo haciéndole dar chasquidos, y el neu- 
tro, de forma idéntica, que significa dar chasquidos la madera 
cuando se abre por sequedad ó mutación de tiempo." 

(Z. Rodríguez.) 

Aquí también decimos chasquearse por llevarse chasco; y en 
tal práctica no vemos nada de impropio, puesto que ya la Real 
Academia ha aceptado el verbo chasquear como activo en la 
acepción de "Dar chasco ó zumba." 

Este apellido debe escribirse con s: Chaves. 

V. CORTEZ. 

Chayóte. 

Decimos chayóte al hombre soso, torpe ó sin gracia, por alu- 
sión sin duda á la insipidez de dicha fruta. 

:Cli<5! 

Interjección que empleamos, ora para desechar una cosa 
con asco, desprecio ó indignación, ora para contener á una per- 
sona que nos está molestando de palabra ú ^obrí. 

Los españoles en el primer caso dicen /p2iff ¡qvé asco! 
¡qué indeceucia! ¡quita! ¡quita allá! etc. y los gallegos ¡fe! ; y 
en el segundo caso, ¡tate! ¡poco á poco! . Sin embargo, ningu- 
na de las interjecciones apuntadas tiene la fuerza de la nuestra, 
por lo cual nos abstendremos de condenar su uso. 

La palabra susodicha entra en el modismo: hacerle che á 
uno, por despreciarle, rechazarle. 

También en otras repúblicas americanas es conocido el vo- 
cablo, aunque con acepción algo diferente. Refiriéndose á él 
dice el doctor Daireaux: 



■21 I- 



''C/zt' no es mejicano ni colombiano, es pampeano, y cspecialmnte le- 
gado por los primeros habitantes del país, los teliuenches. 

En la lengua india che significa hombre. Fué grande la sorpresa de los 
indios cuando vieron por primera vez á los europeos saltar de sus carabelas, 
vestidos, calzados y montar A caballo. No podían creer que fueran hom- 
bres como ellos; sólo cuando con sus manos los tocaron fue cuando estos 
pobres desheredados de la especie humana reconocieron que los que veían 
eran hombres; entonces exclamaron: ¡Ches, Ches! (¡hombres, hombres!) 
La palabra ha quedado en el idioma argentino como exclamación y como 
llamada." 

Trebejos, bártulos, baratijas. Es provincialismo colombiano. 
Clicle. 

Así denominamos á los hombres ó animales albinos, y por 
extensión á las personas extremadamente rubias. 

En el Salvador dicen también chele , que corresponde al 
canche guatemalteco y al bebeco de Colombia. 

¿Será dicho adjetivo derivado del maya chcl, azul, con refe- 
rencia á los ojos? 

(Del ingle's check). Libranza, orden de pago, giro, cupón. 

"Me había dado mi amo una libianza para ir á cobrar seis ducados á 
a Judería" 

( Vida y hechos de Estcbanillo González.) 
Clxcq_u.cíiílox*. 



No pocas veces hemos leído en el Diario Oficial acuerdos 
por los cuales se nombra chcqucador á Zutano ó Mengano. 

Para nosotros chequeado?'- es el empleado encargado exclu- 
sivamente de extender y entregar las libranzas á los cobradores; 
pero creemos, salvo mejor parecer, que tal anglicismo debe ser 
reemplazado por librador, girador, voces más conformes con la 
etimología castellana. 



— 212 

Clie que £11 • . 

Girar; librar, expedir letras, extender órdenes de pago. 

Clxcrx-e. 
Cierta madera de ebanistería. 

Cliibola. 

La bola ó esferilla qu¿ sirve de remate á alguna cosa; v. gr: 
"El bastón tiene una chibola de plomo." 

Este nombre no lo aplican nuestros compatriotas á las bolas 
sueltas ó cuerpos de figura redonda, sino más bien á las promi- 
nencias semi-esféricas adheridas á algunos objetos; v. gr: un chi- 
chón. 

Chicaiia. 

"Voz puramente francesa (cJiicane) que no hemos menes- 
ter para maldita de Dios la cosa. En buen castellano es trampa 
legal, sutilc:::a, ardid que cabe en los pleitos, y de que se abusa; 
en este último caso es embrollo, enredo, cavilación. En sentido 
figurado, y usado en plural, vale chicane, efugios, vanas sutile- 
zas, sofisterías, quisquillas escolásticas, triqíññuelas, tranquillas, 
cancanuisas, etc. 

(Baralt, Dice, de galicismos.) 

Entre nosotros sólo tbsan dicho vocablo algunos periodistas y 
otros sedicientes literatos. 

diicasquil. 

{JatropJia sp.) Planta de la familia de las euforbiáceas, más 
conocida y cultivada en otras partes de Centro América. 

El nombre se compone probablemente de las palabras me- 
jicanas chicastic (fuerte) y quilitl (brote, punta). 

Cliicote. 

Es término de marina que significa "Extremo, remate ó 
punta de cuerda, ó pedazo pequeño separado." 

La acepción costarricense del vocablo es cable, maroma. 



—2 13— 

'■'■Maromas, cables semejantes á los de un grueso navio, bajan y suben, 
unas veces perpendiculares, otras envolviéndose espiralmente al rededor de 
los troncos" 



(F. J. Caldas.) 



Cliicliíi. 



En lenguaje familiar, berrinche, mal Juunor, enojo, rabieta, 
aludiendo sin duda á los efectos producidos por esa bebida alco- 
hólica. Esta metonimia se emplea también en el modismo esta? 
de chicJia, equivalente á estar malhumorado, enojado. 

Clxiclias, 

Los campesinos llaman así á las mamas ó pechos de i. mu- 
jeres (del náhuatl chichitl, teta. 

Chiclxe. 

Los chilenos usan esta palabra para decir que una niña ó 
mozo es una alhaja, una joya; pero el chiche de Costa Rica, que 
también se pronuncia chichi, es adjetivo de estirpe muy diferen- 
te, y significa fácil, cómodo, sencillo. A veces se toma como ad- 
verbio; p. ej: "El pájaro se puede coger muy chiche ( fácilmen- 
te); á veces quiere decir bicjí colocado, en bnena posición para 
conseguir lo que uno desea; v. gr: "El venado estaba muy chi- 
chi para tirarlo." 

Chichi es voz náhuatl que vale mamar, chupar. 

Cliicliicastc. 



(Gronovia scandens L.) 
hojas son muy cáusticas. 



Especie de ortiga y árbol cuyas 



"En los palacios de los reyes que hubo en estos países, había dentro de 
ellos el mismo orden, y si las niñas, cuando salían á espaciarse á los jardi- 
nes y huertas se divertían y se separaban de la compañía de las otras que 
iban á cargo de la guarda ó madre mayor, las castigaban severamente, aun- 
que fueran infantas, con ramas de ortiga que llaman cJiichicastle'''' 

(Fuentes y Guzmán, Historia de Guatemala.) 

La expresión "bravo como un chichicaste'' se emplea en 
Costa Rica para designar á las personas coléricas ó de genio irri- 
table. 



2 14 — 

La palabra parece formada de las voces mejicanas cJiilli, 
pimiento picante, y chicastic, fuerte; pero el término nahualt es 
tzitzicaztli, relacionado tal vez con tzicatl, hormiga. 

Cliiclxigiia. 

No sólo en Costa Rica, sino también en otros lugares de la 
América Central, se da el nombre de cliicJiig2ías á las mujeres 
que crían á sus pechos alguna criatura ajena. 

En España dicen nodriza, ama de cría ó de leche. 

"La nodriza de Pepita, hoy su ama de llaves, es, como dice mi padre 
una buena pieza de arrugadillo." 

(Várela, Pepita Jiménez.) 

"Lloraba también el Conde 
por tres hijos que tenía, 
el uno era de teta 
qne la Condesa lo cría, 
que no quería mamar 
de tres amas que tenía." 

{Romance del conde Alarcos.) 

Chichigua es la voz náhuatl chícJiiJma, nodriza, derivada del 
verbo chicJií, mamar. 

El señor Batres Jáuregui dice que es palabra del quiche ó del 
cachiquel, que significa "Pon la boca aquí;" pero tal aserto es á 
todas luces infundado. 

Cliiclioto, 

Excusable es el uso de vocablos provinciales cuando el Dic- 
cionario no suministra equivalentes exactos; pero si nuestra rica 
lengua tiene para muchas ideas, no uno, sino varios términos cas- 
tizos ¿qué disculpa podrán alegar en su defensa los que se em- 
peñan en usar las voces adúlteras y bastardas con menosprecio de 
las legítimas? Ocurresenos esta pregunta con motivo de la palabra 
chichote, por acá muy favorecida en el sentido de "Bulto que se 
hace en la cabeza de resultas de un golpe;" pues en castellano 
hay, que nosotros sepamos, siete maneras de decir correctamente 
lo mismo: chicJión, bollo, borujón, burujón, porcino, tolondro, tolon- 
drón. 




"Quejándose del dolor del candilazo, que no le había hecho más mal 
que levantarle dos chicho7ies algo crecidos." 

(Cervantes, D. Quijote). 

"Qucvedo, q'ie aunque ya estaba herido, quiso volver aballarse en la !id, 
tuvo que retirarse más que do prisa con la cabeza llena de íolondroiics y un 
arañazo en el rostro." 

(Moratín, La dcrroía de los pedantes.) 

Muchos paisanos nuestros no dicen un cJiicJiote, sino una 
cJiichota; aquí podría aplicarse muy á pelo el <X\ó\o: peor es la re- 
caída que la enfermedad: 

Cliilíiiiiato. 

Árbol corpulento, propio de los climas cálidos, cuya fruta 
semejante á un higo verde es muy buscada por los venados y ja- 
balíes: La palabra parece compuesta de las voces aztecas chillf 
(ají) y aniatl (papel.) 

Cliilatc. 

Palabras compuesta de las mejicanas cJiilli, chile ó pimiento, 
y atl^ agua; esto es: "agua de chile." 

Llamaban así los indios una especie de atole compuesto de 
masa de maíz tostado y zumo de ají. 

En Costa Rica se conserva esa palabra sólo en la expresión 
''hacer un chilate una cosa," por reducirla á polvo, desmenuzarla. 



% 



{PolygoiuDn anipJiibiuní L.) Planta de la familia de las ]io- 
ligonáceas, que crece en lugares pantanosos ó htimedos. No 
tiene aplicación alguna. 



Olixlillntla. 



P""elpa, zurra, azotaina, tunda, zurribanda, vapuleo, vapulea- 
miento, mano de azotes. 

Cliilillaao. 

Latigazo, zurriagazo, anguilazo, rebencazo, azote. 



2l6 — 

, I "Es menester «^uc Sancho tu escudero 

I se dé tres mil j^zoíes, y trescientos 

en anibas sus valientes posaderas." 

(Cervantes, D. Quijote.) 
Cliilillo. 

Látigo, zurriago, rebenque, verdugo, etc. son palabras poco 
menos que desconocidas entre nosotros y que sustituímos con el 
término único cJiilillo. 

"Juntando las porciones, fué tejiendo 

un látigo tremendo 

con la benigna idea 

de zurrar á los chicos de la aldea." 

(Hartzenbusch, Fábulas.) 

"Saltando á la mitad de la crujía con el combadlo ó rebenque comenzó á 
moscjucar las espaldas de la chusm;j." 

(Cervantes, D. Quijote.) 

Como nuestro chilillo se toma también frecuentemente por 
vardasca, no sería aventurado asegurar que dicha palabra guar- 
da relación con el cliilillo mejicano, nombre de una planta {Po- 
lygoniun Jiydropipeí') cuyas ramas pudieran muy bien servir de 
látigos, ó parecerse á ellos en la forma. 

Cliiltotc. 

Hay dos especies de cJiiltotcs ó turpiales: el Ictcnis pectora- 
lis cspinachi y el Icterus giraiidi. Son aves muy canoras y se 
domestican fácilmente. 

Los ejemplares más apreciados son los que se importan de 
Panamá ó de Venezuela. 

La voz chillóte se compone de las mejicanas chilli (ají) y 
totoll (pájaro), á causa del color amarillo de chile que estos pája- 
ros presentan en la parte infeiior de su cuerpo. 

Chillaaa. 

Acción y efecto de chillar ó chillarse. 



Cliillr.iito. 

A los colores demasiado fuertes, Il'imn.tivos ó mal combina- 
do.; los llamamos c]iillantcs\ en España dicen colores chillones. 

Clxillai'. 

La acepción castellana más usual de este verbo es "Dar 
chillidos ó gritos agudos;" pero en nuestra patria nunca se em- 
plea en tal significado, sino en el áQ picar, avcrgon^zar, conxr, 
abochornar, sonrojar, ruborizar, tomándose casi siempre en for- 
ma refleja, v. gr: "Juan se chilla de todo." 

Aunque chillar no viene en los diccionarios castellanos, es 
derivativo correcto de cJiilla, especie de pito con que los caza- 
dores imitan el grito de algunos animales, y que el pueblo lleva- 
ba antiguamente á los teatros para silbar á los cómicos ó á los 
malos autores. 



"Era poeta de los que hacen comedias, y que había escrito dos que se 
las habían chillado en Toledo." 

(Vélez de Guevara, El diablo Cojuelo.) 

De este modo chillar se convirtió de silbar en "avergonzar 
ó correr á alguno." 



Corriéronse tanto de verme de la manera que venía, que me quisieron 
maltratar." 



(Quevedo, El Buscón.) 
"Viendo que no te corres, ninguno se pondrá á correrte" 

(Cervantes, D. Quijote.) 
Oliillonazo. 



W^M Chascó, corrimiento, bochorno, vergüenza, sonrojo, abo- 

chornamiento. 

28 



— 2l8— 
Chimarse. 

Lastimarse, desollarse, maltratarse la piel; y tratándose de 
caballerías, ludirse el lomo. 

¿Vendrá acaso del mejicano chimalli (escudo) por la forma 
circular que presentan generalmente las mataduras? 

No lo extrañaríamos, pues que el verbo ahuiarse ofrece otro 
ejemplo de formación análoga. 

diianinea. 

Así dicen también los gallegos; pero la palabra castellana 

es cJiinicíica. 

"El lentisco y la retama 
en el ancho hogar se queman, 
precipitándose en ondas 
el humo en la chimenea.'''' 

(J. Velarde, El año campestre.) 

Cliimiscol. 

Aguardiente de caña, y en particular el clandestino. Es 
término jocoso y familiar. 

Cliiiia. 



Palabra quichiía que significa moza de servicio. 
China se usa en Costa Rica y Colombia en lugar de niñera, 
aya. 

"Los ceros también pueden ser niñeras, porque las niñeras son cosas 
que tampoco sirven para nada, si no es para dejar á los niños que se cai- 
gan. 

(E. Gaspar, Majaderías.) 

"Y aun su aya aseguró que en el silencio de la noche había oído varias 
veces que andaba alguien en su habitación, y que una legión de brujas ju- 
gaban con el niño." 

(García Gutiérrez, El Trovador.) 



^-^2ig — ' 
Olxiiisimitoi 

(Del náhuatl chinajuitl, seto ó cerca de cañas). 

Con este nombre indio designan en algunas comarcas, áo- 
bre todo en la costa del Pacífico, las chozas ó ranchos fabricados 
por lo común con cañas apareadas. También dicen cJiinanio. 

Cliinchti. 

Entre nosotros se dice constantemente una cliinclia, las 
chinchas, en vez de una chinche, las chinches; en Galicia, según 
el diccionario de Cuveiro, es usual también nuestro vocablo. 

"Es villana, es contrahecha, 
es espuria, es ignorante, 
sabe á chinches, huele á suegras, 
y se viste de desaires." 

(G. Lobo, Poesías.) 

"El afán con que pretenden 
en fuego y sangre fundirle, 
como el que abrasó la cama 
para acabar con las chinches." 

(Bretón, La adolescencia.) 

diiiidiil>í. 

Corrupción del inglés gingerbcer (cerveza de jengibre.) 
Chinchibí es también corriente en Chile y otras comarcas sud- 
americanas. 

Cliixi<3liii*irrixí. 

(TJiryopJiilus modcstns.) Avecilla perteneciente á la fami- 
lia de las troglodítidas. Se encuentra, según Frantzius, en la 
meseta central hasta una altura de cinco mil pies. 

Su nombre es onomatopeya de su canto. 

Cliinctir. 



(V. CHINA.) Traer en brazos un pcqueñuelo, cuidarlo, y 
por extensión, mimar ó consentir á los niños. 



2 20 

Cliixiga. 

Chinga tiene en Venezuela el significado de ^'cantidad mí- 
nima de una cosa/' v. gr: una chinga de agua. Igual acepción 
tiene el gallego chinea ó cJiisca. líntre nosotros se emplea la 
palabra chinga para designar: 

I? La punta ó colilla de los cigarros ó cigarrillos. 

"Lío tabaco cu un papel; agarro 
Lumbre y lo enciendo; arde, y á medida 
que arde, mucre; mucre y en seguida 
tiro \z.piíiita; bárrenla, y al carro! 



Cigarro tras cigarro el tiempo apura; 
colilla tras colilla al hoyo lanza; 
pero el aroma, piérdese en el cielo." 



(P. A. de Alarcón.) 

2? El garito, tablajería ó barato, ó sea el impuesto que pa- 
gan los jugadores al dueño del garito cada vez que ganan, ó la 
porción pequeña de dinero que dan á los barateros. 

3? Las yeguas rabonas, y por extensión, las flacas y de 

fea apariencia. 

Cliingar. 

Cortar la cola á las caballerías ó á otros animales, descolar. 

En algunas repúblicas sud-americanas dicen chingarse por 
chasquearse, frustrarse, fracasar. En el Dice, gallego de Cuvei- 
ro tiene la acepción de amedrentar, cortar. 

Chingaste. 

Poso, sedimento, hez, residuo. La palabra parece de origen 
mejicano, pero no nos contenta la etimología que propone el se- 
ñor Ferraz en sus Nahnatlisvios: creemos más bien que se deri- 
va de xinaxtli, nombre de la aguamiel de que sirve para fabri- 
car el pulque. Pónese esta aguamiel de maguey en corta can- 
tidad en una tina grande; y cuando llega al fermento acético al 
cabo de algunos días, se va añadiendo el licor nuevo poco á po- 
co hasta llenar la tina. De suerte que el xinaxtli viene á ser co- 
mo el asiento ó poso, que es precisamente lo que entre nosotros 
significa chingaste. 



■221- 



Chingo. 

Equivale en Venezuela á cJiato, romo ó desnarigado. En 
Costa Rica damos á ese adjetivo, ora la acepción de corto, tra- 
tándose de vestidos; ora la de mocho, romo, aplicándolo á los cu- 
chillos; ya la de rabón, descolado, refiriéndonos á los animales; ya 
la de desnudo, en paños menores, hablando de personas. 

"Su vestido de merino tenía la misma forma que el de las criadas, y sin 
ser víwxy corto, no arrastraba ni recogía suciamente el polvo del camino." 

(J. Valera, Pepita Jiménez.) 

"El gitano tenía un asno rabón, y en el pedazo de la cola que tenía sin 
cerdas le ingirió otra peluda." 

(Cervantes, Coloquio de los perros.) 

Chingo se usa además sustantivada y familiarmente para de- 
signar la ropa interior de las mujeres, empleándose en plural casi 
siempre: los chingos. 

El origen del vocablo, sobre todo en el sentido de desnudo, 
parece ser la terminación azteca tzinco, á la vez diminutiva y re- 
verencial, que en la escritura nahua se representaba por un cuer- 
po humano completamente desnudo de la cintura abajo. 

Chiiiíroleto. 

Es sinónimo de chingo, pero sólo en la acepción de corto 
(hablándose de un vestido) y en la de desnudo ó medio desmido. 

Cliinguear. 

Cobrar el garito ó coima, pedir el barato á los jugadores. 

Chinguero. 

Garitero, tablajero, coime, y también baratero. 

Oliiuo. 

"Fulano me tiene chino" equivale á decir: "Fulano me tiene 
rabioso, desesperado con sus impertinencias, peticiones," etc. 



222 

¡Chino, Chillo! 

Interjección usada para llamar á los cerdos. Es aféresis de 
cocliino. 

CliipotasBO. 

Palmetazo, palmada que se da en la mano á los niños cuan- 
do han hecho alguna travesura. El vocablo viene sin duda de 
cipote ó cJiipotc, palabra que en la primera forma encontramos en 
la Historia General de Oviedo, cuando describe los bailes de los 
indios de Nicaragua: "Estas varas eran más ligeras que cañas, á 
manera de canalejas, delgadas como el dedo menor de la mano, 
y en la parte más gruessa é cabo de la vara un cipote ó cabeza 
de cera." En la segunda forma la emplean todavía los indios de 
Talamanca para designar una flecha con una pelota de cera en 
el extremo, de la cual se sirven para cazar pájaros. 

Quizás esa caña con bola de cera se empleaba á modo de 
palmeta para castigar á los niños, y de ahí nuestro vocablo. 

Chipotear. 

'<Te voy á chipotear las manos" es amenaza muy usada de 
las m adres para contener á los niños traviesos. La palabra del 
finida en el artículo anterior explica suficientemente el significa- 
do de este verbo. 

Chiquearse. 

Usase principalmente en el sentido de contonearse al andar, 
y figuradamente en el de pavonearse, 7ifanarse, gallardearse. 

El verbo consta como provincialismo cubano en el penúlti- 
mo Diccionario de la Academia; y tiene allí la acepción activa 
de mimar y la refleja de cuidarse. 

Chiqnisá. 

Himenóptero del género Bombus, especie de abejón negro 
con rayas transversales amarillas. Fabrica sus panales en el sue- 
lo y se distingue por la fuerza del zumbido y lo ponzoñoso de 
su aguijón. 



ff* Daí 



—223- 



Dase también este nombre á una planta de la familia de las 
labiadas, el Lconurus sihiricus de Linneo. 

It Encontramos grande analogía entre cJiiqíñsá y la voz chib- 

cha chisacá, nombre de una planta colombiana; pero ignoramos 
si ambos vegetales pertenecen á una misma especie. 

Clxiquiturtí . 

Niñería, niñada, puerilidad. Se dice únicamente de los a- 
dultos cuando cometen acciones ó locuras propias de niños. 

"Si esta vez me ha dejado apalear, otra y otras ciento volveremos á los 
manteamientos de marras, y á otras muchacherías^ 

(Cervantes, Don Quijote.^ 

"Dio con su simplicidad en hacer muñecas, y en otras niñerías que 
mostraban la llaneza de su condición." 



(Id, El celoso extremeño.) 
Cliira.. 



^■^^ La espata ó garrancha del plátano. Como es de color roji- 
{■f zo amoratado, el pueblo emplea la frase ''ponerse como una 

chira'' para expresar que una persona se ha puesto muy colorada 

ó encendida. 

Chirca. 

Una chirca es para el vulgo, no solamente una yegua de 
mala muerte, sino también un jamelgo ó cuartago: es, pues, se- 
mejante en cuanto al uso al castellano /í^í-rt:, que siendo nombre 
femenino se aplica á los caballos. 

Cliircaíia. 

Borricada, burrada, disparate. Es voz muy vulgar. 

Cliircagre. 

Tabaco chircagre, ó simplemente chircagrc, es una especie 
de tabaco de excelente calidad, que se cultivaba antes en el 



224 — 

país y hoy se importa de Nicaragua. El señor Ferraz deriva la 
palabra del náhuatl cJiicmiac (fuerte)); pero CJiircagrc, según el 
señor Thiel, es nombre de lugar como Cavagre, Savegre, etc; y 
la terminación gre, sobre no tener visos de mejicana, es propia 
dt las lenguas caribes del Istmo. 

Probablemente en aquel lugar se cultivaba dicho tabaco, y 
de ahí la metonimia, semejante á la que cometemos al llamar iz- 
tcpcque al tabaco salvadoreño. 

Cliii'icaya. 

Especie de crema de huevos batidos con leche, que se pone 
al fuego hasta que la superficie esté medio tostada. 

La palabra falta en los principales léxicos castellanos; Salva 
1x3.0 jiricaya en su Diccionario Inglés- Español (v. C2istard.) Jiri- 
caya ó cJiiricaya es voz mejicana. 

Chirola. 
V. CHIRA. 

Chirotear. 

Término muy vulgar con que se dice lo mismo que expre- 
san los españoles por biltrotcar, callejear. Se deriva de c/moia, 
epíteto que se da á las mujeres casquivanas, y también alas hom- 
brunas ó marimachos. 

diii'pinol* 

Para los días de pescado durante la Semana Santa es cos- 
tumbre entre nosotros aderezar una especie de harina de maíz 
tostado, chile y pepitas de chiverre, la cual se emplea á manera 
de condimento para casi todos los manjares. Esa harina recibe 
el nombre de chirpinol, que debiera pronunciarse cJiilpinol, pues 
es á todas luces compuesto de las voces nahuatles chilli (ají) y 
pinolli (harina de maíz.) 

Chirraca . 

Corteza resinosa de un árbol corpulento llamado también 
chirraca 6 chirraco. Benefícianla únicamente los indios, quienes 





— 225— 

vienen á venderla de cuando en cuando á las ciudades. Que- 
mada despide un olor fuerte y muy agradable. Se emplea como 
incienso en los templos y para sahumerios en las casas particu- 
lares. 

La palabra chirraca, como la castellana incienso, se toma fi- 
guradamente por adulación, lisonja. 

Cliirrasciiá.. 

{Bcndrortjx IciicopJirys.) "Esta bonita gallina silvestre, de- 
bido á su grito particular, lleva el nombre de cJiirrascuá. Se la 
encuentra generalmente á orillas de las selvas vírgenes, y se 
persigue con actividad por interés de su carne sabrosa. Pero 
conío es muy espantadiza es difícil cazarla. Un ejemplar que 
tuve enjaulado por largo tiempo, no fué posible domesticarlo y 
permaneció arisco hasta la muerte. Se encuentra con bastante 
frecuencia en Poás y en los montes de la Candelaria y de Dota." 

(Frantzius, Aves de Costa Rica) 

Cliii'i'ión. 

CJiirrión es en España "carro fuerte que chirría mucho;" en 
Colombia equivale á zurriago; y en Costa Rica se toma por sar- 
ta, retahila, y familiarmente i^or parrafada, conversación larga; 
sobre todo cuando es amorosa. (V. ECHAR CHIRRIÓN.) 

diii'x-isqiiitito. 

El castellano, tan pródigo en diminutivos, ha formado de 
chico, cJiiqíiito; de éste, chiqnitito; y de aquí, cJiiqíiirritito; pero 
en Colombia dicen cJiirriquitito y nosotros agravamos el pecado 
interpolando una^: chin'isqidtito. 

"Era ei hombre lamas triste visión que imaginarse puede; reviejuelo, 
arru.i^^adito, moreno, remellado, tuerto de un ojo, romo, calvo, algo tinoso, 
chiquirritilloy contrahecho. " 

(Moratín, Derrota de los pedantes.) 
Cliirrite. 

Planta ornamental, arbusto cuyas flores amarillas despiden 
suave olor y brotan apiñadas en hermosos racimos. 

29 



220 — 

Ardilla. Es palabra que tiene uso sólo entre campesinos. 

diÍ!ü»poi'i*ott»ar'. 

En muchos lugares de América dicen también cJiisporrctcat 
en vez de cJiisporrotcar. 

''La llama crece: envuelve la madera 
y se retuerce en los nudosos brazos, 
y silba, y desigual chisporrotea, 
lenguas de fuego por doquier lanzando." 

(Gutiérrez González.) 
Clii verrada . 

O chivcrrazo, corresponde á las voces castellanas costalada* 
batacazo, caída. Se dice así por alusión á la pesadez y estruen- 
do con que cae im chiverre. 

CllivCTT-O. 

{^Cucúrbita citruhis ó cttcinnis citruliis) Es el único nombre 
con que se conoce en Costa Rica la calabaza llamada cidracayote 
ó cliilacayotc por los diccionarios españoles. 

La Academia prefiere la palabra cidracayote ("compuesta, 
dice, de cidra y del mejicano chaiotl"); pero el verdadero nom- 
bre es chilacayotc, del náhuatl tzilacayutli (Véase Peñafiel, Nom- 
bres geogi'áficos de Méjico, pág. 226) que nada tiene que ver con 
cidra ni con chayóte. 

Cliivo. 

Los diccionarios dan á este sustantivo la acepción de "ca- 
brito ó macho cabrío que no pasa de un año;" pero debe de te- 
ner también la de cabrón, pues la conocida fábula de Samaniego, 
El chivo afeitado, se refiere á un barbón de más edad. Sea de 
ello lo que fuere, lo cierto es que chivo no tiene en castellano la 
significación que por acá le atribuímos: la de carnero ó morueco; 
y que por consiguiente, las chivas de Costa Rica son ovejas, y 
los chivitos, corderos, corderillos, borros ó borregos. 



2 2 7 



"La polvareda qne había visto la levantaban dOs grandes ma nadas de 
OTcias y carne ros y 

(Cervantes, Don (2itijotc.) 

Nuestra cJiócola es el choclón de Chile, acerca del cual dice 
Rodríguez: 

"Del araucano cJiocoll, puñado, ó del verbo chocolln, coger 
á puñados. 

'•Es nombre que dan los niños á uno de sus juegos favori- 
tos. Se juega abriendo en el suelo un hoyuelo del tamaño de un 
puño y tirando para meter en él, cuatro, ocho ó dieciséis bolitas, 
nueces ó cocos suministrados por mitad entre los dos jugadores. 
Si el que tira acierta á echar pares adentro del hoyuelo gana y re- 
coge en consecuencia todas las nueces, bolitas, etc. de adentro y 
de afuera; en el caso contrario pierde. 

"El provincialismo colombiano correspondiente á nuestro 
choclón es chócolo según el señor Cuervo, quien recuerda al efec- 
to que el nombre castizo de ese juego es Jioynclo ó boche." 

En Costa Rica se juega principalmente con Jaboncillos ó con 
botones, y se denomina también cJiocla, diolla y cJiocolón (epén- 
tesis de choclón}) 

Choclón consta en el Diccionario como "acción de choclar," 
y de este verbo dice la Academia que es voz imitativa y signifi- 
ca "en el juego de la argolla, introducir de golpe la bola por las 
barras." 

Cholo. 

Para la Academia es peruanismo equivalente á "indio poco 
poco ilustrado;" según Rodríguez, se usa en el Perú y en Chile 
para señalar "La gente baja y soez, proveniente de la mezcla de 
la sangre española é indígena." 

Entre nosotros sirve para designar despectivamente á los 
mestizos y aun á los indios puros, empleándose además entre los 
blancos como tratamiento familiar y cariñoso. 

Oliollar. 

Verbo malsonante con que el vulgo expresa la acción de de- 
sollar, rozar, hidir parte de la piel, etc. Dícese también de los 



' — 228— 

inuebleá, por "lastimar ó maltratar la superficie barnizada ó los 
ángulos." Empléase también en forma pronominal: " se cholló 
las manos." Es probablemente corrupción de desollar. 

Clxompipe . 

Este es el nombre que recibe en Centro-América el ave de 
corral que los españoles llaman /¿zt/í?. En Guatemala dicen chum- 
pipe y en Méjico guajolote (del náhuatl Jiuexolotl, compuesto aca- 
so de hiieliue, viejo, y xolochaJiiii, arrugarse, por alusión á las a- 
rrugas que el pavo tiene en la cabeza y el cuello.) 

Clionco. 

Tronco ó muñón de un miembro amputado. Empléase a- 
demás como adjetivo en lugar de mutilado, troncado, (refiriéndo- 
se á partes del cuerpo) y de truncado, tronchado, (refiriéndose á 
objetos.) 

Fácilmente se descubre que nuestro provincialismo es co- 
rrupción del adjetivo anticuado tronco, que equivalía á troncha- 
do, truncado. 

Clioiiela. 

Agujero, gatera^ rotura, tratándose de prendas del vestido 
y por extensión, úlcera, llaga circular y profunda. 

Es sin duda una variante despectiva y jocosa de tronera. 

dionetazo. 

Vulgarmente sombrerazo, golpe dado con uji sombrero. 
Chonete. 

Término burlesco y familiar con que en las ciudades se de- 
signa "un sombrero viejo, estropeado ó de forma ridicula." En 
las aldeas éste es el nombre corriente del sombrero. 

Clioi'clia. 

En algunas comarcas, turpial ó turupial. Adviértase que es 
nombre femenino. 



229 

Enredadera apreciada por sus bonitas flores azules, de pe- 
talos gruesos. Metafóricamente se da este nombre á una espe- 
cie de alforza ó vuelo de las faldas y enaguas. 

Chorlo . 

El hijo del bisnieto se llama tataranieto ó chorno. El pri- 
mer nombre es el usado aquí generalmente; en cuanto al segun- 
do podemos asegurar que es del todo desconocido, si se atiende 
á que los que se empeñan en usarlo no lo pronuncian chozno si- 
no chorlo, á imitación de los colombianos. 

"Primo de condes y duques, 
bisnieto de doña Urraca 
y chozno del rey don Silo." 

(Moratín, El Barón.) 

01iox*oco. 

Aplícase este adjetivo á los objetos inservibles ó estropeados, 
á los muebles desvencijados, y por último á las personas decrépi- 
tas é inutilizadas por los años. Probablemente es vanante des- 
pectiva de chocho (que aquí se aplica no sólo á personas, sino á 
cosas viejas y deterioradas) pues también hemos oído decir cho- 
choroco. 



Choi-x'oado. 

Chorreado es como si dijéramos curtido, esto es, sucio, as- 
troso, pringón, mugriento, puerco; pero refiriéndonos más bien 
á la persona que al traje. 

Las señoras motejan de chorreadas á las bribonas ó pelan- 
duscas. 

Cliiicai-o. 

'^Caballo chiícard' es para nuestros paisanos "caballo cerril, 
bozal, indomado, bravio, salvíije." Dijimos "para nuestros pai- 
sanos" y dijimos mal, pues ese adjetivo es corriente también en 
Chile y en el Perú, como lo certifican Arona y Rodríguez en sus 
respectivos diccionarios. El primero da la definición siguiente: 



— 230— 

'El potro, burro ó muía antes de ser enfrenados, arrenda- 
dos ó meramente domados. Es voz de muchísimo uso y no le 
veo estricto equivalente en español, porque indómito^ bravio, 
montaraz, cerril, salvaje, etc. parecen decir más de lo preciso. 
¿No tendrá chucaro alguna relación con cJtacra, ó chácara como 
dicen algunos?" 

Clnicoíii*. 

Como los boyeros de por acá llaman chuso á la aijada ó a- 
guijada, dicen chucear por aguijar, picar á los bueyes para que 
anden. 

Cliiiciiyo. 

{Pionus scjiilis.) Especie de cotorra pequeña, algo mayor 
que el perico, de color verdoso ceniciento. Los chucuyos caen 
en bandadas sobre los maizales, donde causan daños de conside- 
ración, y lanzan al volar gritos desapacibles y llorones. Elá- 
manlos también cancanes; y en el Guanacaste, chocoyos. Con es- 
te último nombre los cita Fuentes y Guzmán en la Historia de 
Guatemala, y en las adiciones que á la misma obra puso don Jus- 
to Zaragoza se lee: 

''Chocoyos. Pájaros de Petapa y del valle de Chimaltenango 
en Guatemala. En mejicano choca, chocani significa llorar, can- 
tar las aves, y chocani llorador." 

Clxiiclieca. 

Especie de ostión grande que ofrece un aspecto repugnante 
al abrirlo, á causa del humor sanguinolento que destila. Abun- 
da en el puerto de Puntarcnas, donde constituye el alimento co- 
tidiano de la gente pobre. 

Clivicliinga. 

Considérase este adjetivo como muy grosero y rara vez se 
oye entre personas educadas. Aplícase al hombre afeminado ó 
amujerado, al que imita los modales de las mujeres, usa prendas 
propias de éstas, etc. y también al que los españoles llaman 
"Perico entre ellas." 

Se toma generalmente en mala parte. 



— 231 — 



Cliiiicíi. 



Andrajo, harapo, guiñapo, arambel, trapo desgarrado y su- 



cio. 



bello." 



'Hecho ^^/z/z/íZ/J^-f el traje, descalzos los pies, revuelto é inculto el ca- 



(E. Pardo Bazán, San F7-ancisco de Asís.) 



"Ya le arrojaban guijarros, ya infecto lodo, ya le tiraban de los an- 
drajos.'''' 

(Id, id.) 

"Pero mi musa teme ya el cansarte, 
cuando yo no me canso de alabarte. 
Pues hacerse no puede de tus trapos, 
de tus chías y harapos, 
tanto papel, aun siendo larga suma, 
cuanto en loarte ocupará mi pluma." 

(Ouevedo, Canciones.) 

"Hacer chuicas una cosa" es hacerla jirones, añicos, desga- 
rrarla; y "salir uno haciéndose chuicas' significa salir á escape, á 
todo correr. 

En plural se toma además dicha palabra por trastos, trapos, 
trebejos. 

Algunos dicen cJuiicos, lo que nos hace sospechar quce 1 ori- 
gen de esta voz es el araucano cJutico, botijuela, tinajita. 

Cliiiiqíiox'o. 

Montón de trapos sucios ó andrajos. 

[Galictis barbara.) Dice Frantzius: "De este animal que 
en Costa Rica se llama chitloinuco ó tidoumco sólo vi algunas pie- 
les, notables por ser completamente negras y tener una mancha 
amarilla en el pecho. Lo que se me dijo acerca del animal á 
'que pertenecían, fué que vivía sobre los árboles, que era largo y 
delgado, y sumamente rapaz; lo cual concuerda con las observa- 
ciones hechas en otros lugares. También en el Perú se encuen- 
tra la variedad enteramente negra, con una mancha amarilla pá- 
lida en el pecho. La Galictis barbara está esparcida por toda Sud 



—232— 

América; se la ha hallado en el Paraguay, el Brasil, la Guaya- 
iKi y el Perú; sería, pues, Costa Rica el límite setentrional de la 
distribución geográfica de este animal." 

Completaremos estos datos añadiendo que nosotros hemos 
cazado cJuilomucos enteramente negros, sin mancha alguna en el 
pecho, y que dichos animales habitan desde el Río de la Plata 
hasta Méjico. Son, como dice el señor Franzius, largos y del- 
gados, muy parecidos á perros negros pequeños. 

Nuestro chulomuco corresponde al tcpeitzcuintli mejicano 
(de tepctl, montaña, é itzciiintli^ perro) descrito por el Doctor 
Hernández, y que Clavigero define así: 

"El tcpcitzaiintle 6 perro montes es una fiera tan pequeña 
que parece un perrillo; pero tan atrevida, que ataca los venados 
y á veces lo;; mata. Tiene largo el pelo, así como la cola; el 
cuerpo negro, pero la cabeza, el cuello y el pecho blancos." 

Téngase presente que el animal que hoy llamamos tepez- 
aiiiitc (V. esta voz) no es el mismo que comprendían con ese 
nombre los autores antes citados. 

En cuanto á la etimología de la palabra cJmloinuco, hé aquí 
lo que opinamos. 

Los indios mejicanos criaban en sus casas una especie de 
perros indígenas que engordaban para comérselos. Según Her- 
nández de Oviedo, estos perros se llamaban xiilos en Nicaragua. 
Ahora bien, como dichos animales tenían la particularidad de 
ser mudos, no sería aventurado suponer que cJmlormico es co- 
rrupción de xiilo Dnido, aunque el clmlomiico y el xíilo son espe- 
cies distintas. Confirma nuestra hipótesis el hecho de ser silen- 
ciosos los chuloimicos. 

diTiineca. 

Nombre despectivo que damos á los negros de Jamaica. Es 
esta última palabra pronunciada en mal inglés. 

Chiimico. 

Con esta denominación se comprenden dos plantas que a- 
bundan sobre todo en la parte meridional de nuestro territorio: 
un árbol de la familia de las dileniáceas [Caraiclla americana L.) 
y ün bejuco {DaviHa lucida Ktk.) | 



i 



V. CHONGO. 



Cliiiiicío. 



Cliriiiclie.s- 



Cachivachcs, trebejos, bártulos, objetos de poca utilidad, 
'baratijas, prendas desechadas. En Colombia dicen cJicchercs. 

Acaso cJiunchcs tenga parentesco con el quichua cJuuicJuilli, 
tripas menudas (en Colombia clLuncJiullos) aplicado por exten- 
sión á cosas de escaso valor. 

Cliiipai*. 

Se emplea figuradamente por bchcr, embriagarse empinar. 
Es metcáfora muy aceptable y merece figurar en el Diccio- 



nario. 



Clxiipete. 

La "acción de chupar con fuerza" se llama, según los léxi- 
cos, cJiítpetÓJi^ chupadura; pero opinamos que la frase costarri- 
queña "dar un cJiítpetc á una cosa" es tan buena como "dar un 
chupetón." 

Cliupón. 

He aquí los significados de la voz, tal como aparece en el 
Diccionario: "El que saca dinero con astucia y engaño. Vasta- 
go que echan los árboles, el cual les chupa el jugo y estorba la 
fructificación. La pluma no consolidada qee extrae la sangre al 
ave. Émbolo de las bombas de desagüe." 

Ninguna de estas acepciones es conocida en Costa Rica: a- 
quí empleamos la palabra en lugar de biberón^ "Instrumento 
para la lactancia artificial, que consiste en una botella pequeña 
de cristal ó porcelana, con un pezón de goma elástica, de tela de 
vaca ó de marfil reblandecido, para la succión de la leche." 

También denominamos cJuipón al pezón elástico con que se 
pubre la boca de dichas botellas. 



;o 



— 2 34— 

¡Clnipnliiii! 

''Es voz onomatopéyica. Se usa especialmente en frases co- 
mo cJmptilún al agua, á la cárcel, etc." (Rivodó, Venezolanisinos^ 

Es decir que esta expresiva interjección se emplea, tanto a- 
quí como en Venezuela, para indicar la caída estrepitosa de un 
cuerpo. 

divinico. 

Entre jugadores, cubilete. 

Cliui'x'ete. 

Churre, pringue gruesa y sucia que corre de una cosa 
grasa, mancha, lamparón. 

Clixin'ctear. 

Pringar, salpicar, manchar. 

Cliiii-ristatc. 

Desígnanse con este nombre una planta de la familia de las 
malváceas (Anoda hastata) y varias especies del genero Convol- 
víiltis. El churristate crece á orillas de los arroyos y es el ali- 
mento preferido de las liebres y conejos. 

La raíz de esta palabra parece ser la voz india chur ó yiir, 
que según el señor Thiel significa vertiente, manantial. 

CliTispa. 

Bolsa, burjaca ó burchaca, y particularmente morral de caza, 
cacerina. Nuestro vocablo consta como palabra quichua en el 
vocabulario impreso al fin de la Historia General ác Oviedo, con 
el significado de bolsa, zurrón. 

Clin, stc 

Dos clases de cera se extraen de los jicotes ó colmenas sil- 
vestres: una negra, dura y muy común, y otra amarilla, más 
blanda y pegajosa. Esta última se llama cera de chuste, pala- 
bra que creemos derivada del mejicano cuztic, amarillo. 



—235— 

Cliuzo. 

"Palo armado de una punta aguda de hierro, que se usa pav- 
ra defenderse y ofender." 

{Dice, de la Academia.) 

Nustros labriegos dan ese nombre á la aijada ó aguijada, 
"Vara larga que en un extremo tiene una punta de hierro con 
que los boyeros y labradores pican á los bueyes y muías." 



G 





D 






D. 



II>a.£>"iiilla. 



Hojas de la itaba, llamadas así á causa de su forma. Divi- 
didas longitudinalmente en tira^ delgadas sirven de bramantes, 
particularmente en las carnicerías. Maceradas producen fibras 
fuertes, semejantes á las de cabuya. 

Dama. 

Árbol de unos cinco metros de altura, muy ramoso, de ho- 
jas pequeñas y flores menudas, blancas y de olor agradable. 

I>aiito. 

Látigo fabricado de piel de danta ó tapir. 
Danto. 



{Cephalopteriis glahricollis.) Pájaro de unos tres decíme- 
tros de altura, de plumaje negro azulado, con el pecho y el cue- 
llo en forma de buche rojo y desprovisto de plumas. Cuélgale 
del pecho un cordón ó hilo carnoso, terminado por unas plumi- 
llas. 

Tiene un penacho filamentoso que se prolonga á modo de 
cresta hasta la extremidad del pico, y que se parece en el con- 
torno á la cabeza y trompa del tapir. Esta es la razón por la 
cual nuestro pueblo le denomina danto ó pájaro danta. 



l]>t»iito lit'tlioiitlo. 

[Koupala sp.) Árbol que suministra un;i madera excelente 
para construcciones. 

ll>ín.* n^iiíi ít low oa,it<«^!«í- 

Modismo equivalente á los castellanos tomar las de Villadic- 
~go, poner pies en polvorosa. 

l>íii* c i 11 tilia. 

Dar cintarazos 6 cliincliarrazos. 

I>íii* <;<>iiti*sii>olo. 

Aunque en castellano existe el modo adverbial á contrapelo, 
que significa "Contra la caída ó dirección natural del pelo," no 
puede decirse dar contrapelo por "Pasar el barbero la navaja pe- 
lo arriba, para cortar más de raíz las barbas, despuc's del primer 
rape." Esta operación se llama descañonar. 

I>ai* cvicnta con 

"No tengo que dar á usted cuenta de mis asuntos" es frase muy castiza 
usada de todo el mundo, y sólo en la cabeza de los oficinistas ha cabido, mal 
pecado, el desatino de decir "dar cuenta r^;// alguna cosa," "trocando bár- 
baramente el de en clon. " 

(Cuervo, Apiiniaciones críticas.) 

Tal despropósito se ha extendido por diversos países de A- 
mcrica, incluso el nuestro, como lo podríamos certificar con in- 
finitos ejemplos copiados principalmente de las comunicaciones 
oficiales y actas del Congreso; pero no queriendo abochornar á 
nadie, nos limitaremos á trasladar algunos buenos modelos, cuya 
lectura recomendamos á los oficinistas y secretarios de las corpo- 
raciones. 



Hecho esto, me vine y di citciiia de cuanto había p.isado al renegado y á 
mis compañeros." 

(Cervantes, D. (Juijoíe.) 



. —238— 

"Deberá la Sociedad nombrar una comisión de cuatro ó seis individuos, 
con el nombre de Junta de Suscripción, á cuyo cargo correrá todo lo que sea 
respectivo á este objeto, bajo la aprobación de la Sociedad, á quien se dará 
cucuta de todo lo acordado." 

( Jovellanos, Discursos. ) 

'■'^He dado cuenta al Rey de la causa escrita sobre el desafío que hubo en 
esa ciudad." 

(Id. El dedncuente honrado.) 

"Usía me dará cuenta de haberse ejecutado en la forma prevenida." 

(Id. id.) 

Dar cuero. 

Azotar, zurrar la badana, dar cintarazos. 
Dar quehacer. 

Embromar, molestar, dar vaya, darle zumba á alguno, dar- 
le cantaleta, cordelejo, broma, decirle chanzas, etc. 

' 'Nos hemos de tratar sin darnos cordelejo. " 

(Cervantes, D. Quijote.) 

Darse de cantazos. 

Darse por bien librado en un asunto, darse con un canto en 
los pechos. 

Darse pronto. 

Variante incorrecta de la frase castellana darse pt isa, acele- 
rarse, apresurarse, abreviar. 

Darse una apretada. 

Ó bien darse u?ia atipada, es en lenguaje castizo darse tm a- 
tracón, un hartazgo. 



—239— 
I>ai* mía, i>asa.cla. 

Dar pasada, frase española incluida en los diccionarios, tie- 
ne precisamente un sentido contrario al de la nuestra ciarle tina 
pasada ó una buena pasada á alguno; pues mientras la primera 
significa "Tolerar, disimular, dejar pasar una cosa," la segunda 
equivale á dar nna repasata 6 reprimenda. 

Dai* lina sacada íi misa. 

Dar una calada á alguno, poneile como nuevo, reprenderle, 
decirle las verdades. 

De-íl-ciiatr*o. 

V. CUATRO. 

I>e-á.-clos. 

Un de-á-dos, ó diados como dice el vulgo, es para nuestro 
pueblo la moneda de veinticinco centavos que representa la cuar- 
ta parte del peso. Llámase así porque sustituye á la antigua 
peseta que valía dos reales. 

r>e agua dulce. 

"Ingles de agua dnlcc, y tTxxtCoxQn francés, alemán, etc. de 
agua dulce. Se dice así por ironía al hijo del país que afecta ser 
extranjero." 

Alude este dicho al agua de los ríos, en contraposición á la 
salada del mar, por donde vienen generalmente al país los ex- 
tranjeros." 

(Rivodó, Venezolanismos.) 

Do allá al>ajo. 

"Acaba de venir de allá abajo' dicen nuestros compatrio- 
tas del recién llegado, particularmente del que viene de Europa. 
De suerte que para ellos decir de allá abajo es como decir de a- 
fiicra, extranjero, de extranjía, pero refiriéndose tan sólo á 
países á los cuales se va por mar. Explícase este modo de de- 



• — 240 — 

cir por la ilusión que se padece al ver zarpar un buque, el cual 
parece que realmente va bajando por una superficie convexa. 

I3<' i\ i-aíz. 

Existen en castellano los modos adverbiales á raíz y de raíz; 
pero no hemos logrado hallar en los léxicos el de á raíz tan usa- 
do por acá. 

"Puede el rayo 

echar por tierra el centenario roble, 

mas no arrancarlo de 7'aíz." 

(Núñcz de Arce.) 

"Este es aquel furioso Roldan que, de rabia y enojo porque un moro de 
Agranmnte, llamado Medoro, le robó á Angélica la bella, se tornó loco, 
arrancando los árboles de 7-aÍ2. 

(Avellaneda, D. Quijote.) 

Tratándose del cabello, se dice mejor al rape. En Costa 
Rica, en lugar de "cortar el pelo al rape" dicen "pelar á la fran- 
cesa." 

I>elt>oi*. 

El verbo deber lleva de cuando significa probabilidad, sos- 
pecha, duda, p. ej: "debede venir," esto es, "tal vez venga." Cuan- 
do significa obligación, necesidad imperiosa, costumbre, etc. no 
se construye con preposición. 

Como entre!,.-'¡osotros se observa cabalmente lo contrario, no 
está de más corroborar la regla precedente con algunas autori- 
dades. 

"Los médicos han de errar 
de alguna suerte las curas, 
^^. y {;ues siempre andan herradas, 

íí'Ví^vv/ ^/i.' curar sus muías." 

(Quevcdo, Romances.) 

"Dices que te responda si estoy vivo; 
sí lo debo d¿ estar, pues tanto siento 
la amarga hiél que en tu papel recibo.'' 

■ ;::.:u {U;iSátira.) 



r 

1 



241 

■"Persona que tales liábitos traía no t/e/^ía de sci dt- ínfima calidad." 

(Cervantes, D. (Jjiijoíc.) 

"Por esta insignia sacó don Quijote que aquella <¿cri\.c debía de '¿cy del 
pueLIo del rebuzno." 

(Id, id). 

I'-sta no deOe de ser Melisandra, sino alguna de las doncellas que la ser- 
vían." 

(Id, id.) 

"Mirad lo que podéis y debéis ganar cada mes, y pagaos de vuestra 
mane," 

(Id, /,/.; 

"Conforme á la ley de caljajicría, ni podía ni de¿)ía tomar armas con nin- 
gún caballero." 

(Id, id.) 

"Los no de principios nobles deben acompañar la gravedad del cargo 
que ejercitan con una blanda suavidad." 

(Id, id.) 

V. DEBUTAR. 

ll>el>iitax*. 

"Este verbo y el nombre iicbuto (fr. dcbutcr, debut) son gali- 
cisHKís tan extravagantes, que á Capniany ni siquiera le pasó por 
el pensamiento la idea de traducirlos para evitar tropiezos á los 
principiantes. ¿Cómo había de imaginar don Antonio que, exis- 
tiendo diccionarios del francés al castellano (entre ellos el suyo) 
dijese nadie dcbíLtar por dar los primeros pasos cu tuui empresa, ó 
negocio: empezar, dar principio, hablando de un sermón, de una 
conversación, de tm informe: estrenarse ó hacer s,h primera salida 
un cómico, una cómica: estrenarse, pronnnciat su primer discur- 
so un orador, etc; ni debuto por estreno^ preludio, entrada, introi- 
to, principio, primer paso, primera salida? 

31 



— 242 — 

"Delito inverosímil contra la lengua le pareció este; ni más 
ni menos que pareció lí los antiguos delito inverosímil contra la 
naturaleza el parricidio: por lo cual no le mencionaron en sus 
leyes." 

(Baralt, Dice, de galicismos.) 

I>é<?a<la. 

Acontece con las palabras poco usuales que muchos las pro- 
nuncian mal por no fijarse sHficientcmente en su ortografía. A 
esto débese sin duda que muchos estudiantes y aun profesores 
historia digan decada en lugar de década. 

"Vuelvo á casa, y son mi plato 
de mi almuerzo y de mi alivio, 
con dos décadas de Livio, 
seis emblemas de Alciato." 

(E. G. Lobo.) 
Dccíigraiito. 

Decagramo. (V. pág. 130) 

Decalitro. (V. pág. 130.) 

No recordamos haber leído este modo adverbial en los bue- 
nos autores; sí hemos visto por casualidad, casualmente, acaso. 

II>c<3Ígrti,in.o. 

Decigramo. 

Dccíliti'o. 

Decilitro. 

Decir-. 

Los españoles dicen echarse á reír^ echar á correr, romper á 
llorar, ponerse ó soltarse á hablar, ctc; nosotros en tales ocasio- 
nes empleamos únicamente el verbo decir, dijo á reírse, dijo á 
correr, á llorar, etc. 



" Rompía himozíi á //í;;^?;' amarguísimamcntc, y cl marqués, requiriendo 
su escopeta, rechinaba los dientes de cólera." 

(E. Pardo Bazán, Los Pa.70s de Ulloa. ) 

"Rosarito se echó á reír, y Jacinto creyó llegado el momento más opor- 
tuno para hacer ostentación de su erudita personalidad." 

(Pérez Galdós, Doña Perfecta.) 

"Este mancebo venía hacia nosotros, y así como columbró la justicia, 
volvió las espaldas y comcnsó á correr como un gamo." 

(Cervantes, Don Quijote.) 

I>ecir x>oi' aqrií es camino. 

Equivale á la expresión castellana ''decir: pies ¿para qué 
os quiero?" é indica la acción de escapar ó huir. Nos parece 
perfectamente aceptable y muy significativa. 

I>c cliKii lillas. 

Metátesis del modo adverbial castizo cji cuclillas. 

"Nueve meses encerrado 
en oscuro calabozo 
con las piernas en cuclillas 
y los puños en los ojos." 

(Bretón, La vida del hombre.) 

"La reina eres de las chatas, 
cpie al fin llevan tus mejillas 
las narices en cnclillas 
y las facciones á gatas." 

(Quevedo.) 

" ¡ Qué es eso de escapar! replicó Mercurio puesto en cuclillas, y ?Am\- 
dose á toda prisa las correhuelas de los escarpines." 

(Moratín, L^a derrota de los pedantes.) 

De chiquillas proviene sin duda nuestro adjetivo chicas (V. 
esta voz.) 



--244— 

I3c corrido. 

No obstante haber visto este modo adverbial en autores res- 
petables, recomendamos el castizo de corrida que traen los léxi- 
cos, porque igual terminación prevalece en las demás frases aná- 
logas: de pasada, de venida, de vuelta, etc. 

"Si tal vez tocan algo de mitología, de fábula ó de erudición profana, 
es tan de corrida y con tanta vergüenza, que visiblemente se llena de ber- 
mellón doncel su pudibundo semblante." 

(Isla, Fray Gerundio.) 

'¡Luego de corrida y sin parar les contó de la suerte que quedaba." 

(Cervantes, D. Quijote). 

"Me han dado cuatro reales de más." (R. Academia.) 
De fijo que cualquier conterráneo nuestro habría dicho "Me 
han dado cuatro reales de demás," porque suele confundirse por 
acá el adverbio demás, sinónimo de ade7nás,con la expresión de 
más, que significa de sobra ó demasía. 

X)e día, i>oi* medio. 

Sin comentarios reproducimos lo siguiente, copiado del 
Dice, de Chilenismos: 

"No es usada esta locución en España, donde se dice itn dia sí y otro no, 
y de otras varias maneras. 

"Llámase doble cuando repite dos días con uno de hneco.''^ (Academia- 
Diccionario, voz cuartana.) 

'■'■Cada tercer día, modo adverbial que se dice de las cosas que se repi- 
ten con el claro ó intervalo de un día." (Id — voz día. ) 

De dos torcidos se hace itii torzal. 

Refrán que se aplica á dos personas poco afortunadas cuan- 



-^245-^ 

do se unen para cualquier empresa o juego, indicando la posibi- 
lidad de que la suerte les sea más favorable estando en compa- 
ñía. 

De balde ó en balde, en vano, inútilmente. 
"Porque no fuese mi ida c/t balde, di la cuchillada á un lacayo siíyo.'' 

(Cervantes, Riuconcte y Cortadillo.) 

I>0 0«tMllXl>Í<lí». 

''SaXxr de estampida' se dice en castellano "salir í^í' estampía^ 

"Nada tengo yo, respondía ella, metiéndose de estampía en la cocina y 
mascullando en vascuence terribles imprecaciones." 

(E. Pardo Bazán, Una cristiana.) 

<lí» ex profli.*{o. 

Puesto que la preposición latina ex equivale á de, claro es- 
tá que de ex profeso es un pleonasmo inútil, en el que huelga la 
partícula castellana. 

"Y levantando ex profeso 
la voz el muy avestruz, 
dijo; "Ni lluvia ni luz: 
está oscuro y huele á queso." 

( Hartzenbusch, Fábulas. ) 

"No parece sino que í\4ipe III, Felipe IV y Carlos II 'subieron ex pro- 
feso al trono de las Españas para arruinarlas," 

(Duque de Rivas, Másamelo) 

De íiíitlo. 

Debe decirse comprar, vender, tomar, etc. al fiado, no dff 
fado. 



• — 246 — 

IDcíuiito. 

Defimto por difimto es palabra castellana anticuada, que hoy 
usan sólo los campesinos. 

I>c gratis. 

Gratis significa por sí solo de balde, de gracia; es, por con- 
siguiente, superfino anteponerle la preposición. 

*'Sc susurraba entre nosotros que corma, gratis y aun recibía de tiempo 
en tiempo tal cual doblilla." 

(E. Pardo Bazán, Una cristiana.) 

"¿Cuál es el monstruo de maldad tan rara 
que para entrar en la celeste corte 
gratis no se agenciara un pasaporte? 

(Bretón, Desvergüenza. ) 

I>c intento. 

Significando intento, "propósito, intención, designio," no 
hay razón ostensible para rechazar nuestro modo adverbial de 
intento, que los diccionarios reemplazan con de propósito, adrede 
deliberada ó intencionalmente. 

ÜQjación. 

Dejadez, negligencia, pereza, descuido, abandono. Deja- 
ción es castellano, pero no en el sentido que aquí le damos. 

Dejai*. 

"Nos atrevemos á calificar de chilenismo el uso que se ha- 
ce de este verbo como intransitivo sólo en la tercera persona del 
plural: dejan, dejaban, dejaron, dejarían á misa, ó simplemente 
dejan, dejaban, dejaron, dejarían. 

Con todo, como una de las acepciones castizas de dejar es 
abstenerse de seguir en lo que se estaba haciendo, como cuando 
decimos en son de reproche al que nos muele: ¡deje Ud! bien 



—247— 

puede creerse que cuando decimos dejan á misa, damos á enten- 
der, las campanas dejan ya de tocar á misa\ 

(Z. Rodríguez, Dice, de Chilenismos.) 

Contrariando nuestro refrán: á comer y á misa, sólo nna vea 
se avisa, se dan siempre tres repiques para convocar á los fieles; 
y de aquí las expresiones ya dieron primero, dieron segiindo, ya 
dejaron. Por eso aceptamos la explicacicSn del señor Rodríguez 
y creemos que la frase ya dejaron es elipsis de ya dejaron de re- 
picar las campanas. 

Dt^jíitivo. 

Término anticuado que ú^xú^q'íx. perezoso, jlojo, desmayado. 

üelíviitar. 

Siendo muy frecuente la permutación de las consonantes lí- 
quidas entre sí, no debemos extrañar que en Costa Rica y 
Colombia pronuncien dclantar en vez de delantal ó devantal. 

"Es el caso, dijo la pobre mujer dándole vueltas á un pico del dclaiilal, 
que yo no puedo gastar mucho dinero." 

(Blasco, Los C7iras cu cainisa. ) 

"Á su talle celestial 
daba más brío y gracejo 
el ligero delantal.^'' 

(Bretón, .-/ Dorila.) 

"De las dos mozas gallegas 
que en esta posada están, 
salga la más carigorda, 
en cuerpo y sin dcvatital.'''' 

(Cervantes, La ilustre frdgoiia.) 
Dol l>i*a<?otc. 

Cuervo y Rodríguez tachan la expresión de bracete, sustitu- 
)'éndola por del brazo ó de bracero; mas en el último Diccionario 



■ —248- 

de la Academia aparece ya la primera como sinónima de las 
otras dos. Lo que sí nos parece dudoso es que pueda decirse 
correctamente del bracete^ en lugar de de bracete ó de bracero. 

"Pascaría la sala con sombrero en mano, de bracero con otro camarada." 

(Mesonero Romanos.) 
I><;ligcncia. 

Entre campesinos únicamente se oye decir deligencia por 
diligencia. Ese barbarismo es corriente también entre el vulgo 
de España. 

Doliiiosii*. 

No se conjuga delinco, delincas, delincan, etc. sino delineo, 
delineas, delinean. (V. ALINEAR.) 

Doinontres. 

Si se tiene en cuenta que demontres es en la lengua de Cas- 
tilla lo mismo que diablo ó demonio, no puede menos que reco- 
nocerse lo disparatado de las expresiones costarriqueñas: "pare- 
ce el mismo demontres, el demontres que lo aguante," etc., pues 
tanto daría decir el diablos, el demonios, cosa que á nadie se le 
ocurre. 

" ¡ Salir de aquí! exclamó ¿Y á dónde deinoiitre se va uno? 

(E. Pardo Bazán, Los Pazos de Ulloa.) 
II>oii<le. 

I'l vulg(\ (jue como dice Cuervo, "es gran conservador de 
.'irlÍLuallas," usa todavía dendc por desde, como en los tiempos 
t-i: Cjuc c! sol no ^e ponía en los dominios de España. 

1^0 «Olios. 

"Lí; palíibra ncn, que significa impar., no debe emplearse en 
i kn;,I cuM.do e:c refere á una sola persona 6 cosa. Así la frase 



—249— 

he quedado de nones, esto es, sin compañero, es preciso corregir- 
la: !ie quedado de non y 

(A. Brencs, Ejercicios gramaticales^ 

Tenemos que objetar a nuestro ilustrado compatriota que la 
Academia admite la frase andar de nones, "No tener ocupación ú 
oficio, ó andar desocupado y libre;" y que, además, en los clási- 
cos se encuentra con harta frecuencia la frase de nones, refirién- 
dose á una sola persona ó cosa: por lo cual desechamos como 
infundada la enmienda arriba propuesta. 

"Don Luis, si os queréis casar, 
mi hermana está aquí de nones, 
y haréis los dos lindo par." 

(Rojas, Entre bobos anda el juego.) 

"No por cierto, Sancho amigo, dijo á esta sazón el Duque, que yo en 
nombre del señor don Quijote os mando el gobierno de una (ínsula) que ten- 
go de nones, de no pequeña calidad." 

(Cervantes, D. Qujote.) 



"Con el ojo que de nones 
le vino á quedar, pasaba, 
y veía lo que bastaba, 
sin curas, aguas ni unciones." 

(Pérez de Montalván.) 

(V. NONIS.) 



No vaya á creerse que sólo los arrabaleros y campesinos 
emplean tan desatinada corruptela. No, señores: á una dama 
muy principal la hemos oído decir: ^^ Dentre para adentro^ con 
lo cual nos hemos convencido de que la gramática anda tan me- 
nospreciada en los adarves como en los muladares. 

32 



— 2 50— 
I> o ii"trí íi <: ; o . 

Casi no hay periódico en que no salga por ahí un íarnia- 
cópola anunciando la venta de polvos deiitríficos; y hasta ahora 
no ha habido una alma caritativa que les vaya á la mano á los 
fabricantes de tales avisos, dicicndoics estas ó parecidas razones: 
"Señores, lo que ustedes escriben es una solemne tontería: en 
castellano se dice dentífrico, no dcntrífrico, porque la palabreja 
ésa se compone de las voces latinas dens, dcntis, diente, y fricare, 
frotar." 

Hasta en España es corriente dicho barbarismo. (V. Orc- 
llíina Cizaña, del lenguaje^ 

De paquete. 

'''Paquete, dice la Academia, hombre que sigue rigurosa- 
mente las modas y va muy compuesto." Pero en el Dicciona- 
rio falta el modismo andar de paquete, "^ox andar e7ipercjilado, 
bien vestido, acicalado, hecho nn brazo de mar. 

Depiles. 

Antiguamente se decía dempnés ó enipncs, en lugar de des- 
pués; pero no sabemos si se usaba también el depiles de nuestros 
campesinos. 

I>ei*eclio. 

"¡Qué hombre tan derechoV decimos por acá, no al ergui- 
do ó espigado, sino al afortunado, al dichoso, al de buena suerte. 
Los lexicógrafos no dan á ese adjetivo semejante acepción; pero 
si bien se mira, en esto no hay más que una metáfora no del 
todo impropia. 

Dei-eclnií-a. 

Fortuna, buena suerte, dicha, particularmente en el juego. 
I>csalilai:*. 

Embotar el filo de las armas blancas, mellar. 



— 251 — 

Arcaísmo conservado aún en uso por los aldeanos. 

"Ojos, en vosotros veo 
un poder que donde alcanza, 
desahucia la esperanza 
y resucita el deseo." 

(Qucvedo.) 

Dessaiiioii. 

Examen. Es termino muy vulgar. 
Dcs!» miiiai*. 

Examinar. Quizás desaininar y desamen son arcaísmos, ó 
por lo menos palabras usadas de antiguo por el vulgo de Espa- 
ña. 

"Vuesa merced los dcsaviinc y verá cómo son dignos de entrar en nues- 
tra congregación." 

(Cervantes, Rincoiictc y Cortadillo.) 

II>es!iai>ex*cil>i<lo. 

Desapercibido vale en castellano desprevenido, desprovisto de 
lo necesario; es, pues, un desatino y delito grave contra el idioma 
emplear dicho adjetivo en la frase pasar desapercibido algo, que 
en castellano se dice pasar inadvertido^ por alto, en silencio, en 
blanco, ignorado, no visto, etc. según los casos. 

Lo peor de todo es que ese despropósito se ha hecho tan 
vulgar en España é Hispano-América, que algunos escritores 
han salido á su defensa. Bien es cierto que sus razones no han 
logrado convencer más que á los tontos. 



"Nos pesa en extremo que tanta nobleza haya venido á dar cabo en un 
lugar tan pequeño como éste, y tan desapercibido de todo regalo." 

(Avellaneda, D. Qtiijoíe.) 



—252 — 

"No pasó iiíadveriida para el conspicuo Mendoza la íntima tribulación 
de su jefe ycompañero." 

(L. Cánovas, Novelas cortas.) 

"Muchas bellezas del drama han pasado oscurecidas por faltas de la re- 
presentación." 

(Larra, Los Ainantcs, de Teruel.) 

"Esta reflexión no permite á la SocicávA pasar cu silencio otra desigual- 
dad notable." 

(Jovcllanos. ) 

"No debo <'/,?j-£?///¿'«¿/¿'r;«í de un reparo á que se ha querido dar mucho 
valor. " 

(Id.) 

"Vivió y pasó del mundo inadvertido 
con tanto numen y con tanta pena: 
ni un verso suyo resonó en la escena, 
ni una palmada acarició su oído." 

(Coello, Soneto.) 

üesarrajai*. 

Con frecuencia oímos decir "desarrajar un tiro," y siempre 
nos da gana de advertir á los que tal dicen, que no existe el ver- 
bo dcsarrajar en la lengua de Castilla: descerrajar sí, que signi- 
fica forzar ó arrancar una cerradura, y disparar las armas de fue- 
go- 

Dcsarrajar se usa en casi toda la América del Sur. 

"Y con destreza y silencioso tino 
abren y descerrajan á porfía." 

(Espronccda. ) 

IDesavcniencia. 

Comunísimo es también oír decir avenicncia y desaveniencia 
en lugar de avenencia y y desavenencia. 

"Contestó de palabra con arrogancia que átodo evento llevaría á cab 



las órdenes del emperador, y que sobre el capitán general de Cataluña recae- 
ría la responsabilidad de cu¡ik[mer:i desavenencia." 

(Toreno, Historia de España.) 

Significa en Chile dos cosas: i? echar á precipitar algo á 
un barranco; 2^ deshancar á un rival. 

En Costa Rica se emplea en la primera acepción, general- 
mente en forma pronominal: "andaba cazando por unas peñas y 
se desbarrancó;'' "El tren se desbarrancó en un río." 

El Diccionario no trae este verbo en ninguna acepción; 
trae, sí, embarrancarse "Atascarse en un barranco, ó atolladero," 
y desabarrancar "Sacar de un barranco, barrizal ó pantano lo 
que está atascado." 

En lugar de desbarrancarse dicen los españoles despeñarse, 
desriscarse. 

''Yo voy á despeñarme, á empozarme y á hundirme en el abismo que 
aquí se me presenta." 

(Cervantes, Dotí Quijoíe.) 

"Á mí me ha acontecido muchas veces soñar que caía de una torre aba- 
jo, y que nunca acababa de llegar al suelo." 

(Id, id.) 
I>esl>ai'x*ii.TO.l>ai*si!e. 

Derrumbarse, despeñarse. 

"El torrente se derrumba 
convertido en catarata." 

( J. Velarde, Fray Juatt. ) 

"i Ah! si hoy pudiera resonar la lira 
con que Quevedo descendió á la tumba, 
en medio de esta universal mentira, 
de este viento de escándalo que zumba, 
de este fétido hedor que se respira, 
de esta España moral que se derrumba.''^ 

(Núñez de Arce, Estrofas.) 



^2 54— 

D e!sl>a.i*riiiM.lí o. 

La acción de derrumbarse algo se llama derrumbamiento. 
Algunas dicen derrumbo, palabra que falta en los léxicos, pero 
que nos parece aceptable. 

II>c sl>or Ollar*. 

Por desmoronar, es palabra anticuada que usa aún el vulgo 
en toda Hispano-América. 

"Con una piedra comenzó á desnioronar\dL tierra del agujero." 

(Cervantes, />. Quijote.) 

Debemos notar otra diferencia, y es que desmoronar signifi- 
ca propiamente arpiñarse poco á poco los edificios ó masas gran- 
des; mientras que por acá nunca decimos desboronarse una casa, 
tina montaña, sino desboronar el patt, el queso, etc. debiendo em- 
plear en este caso otros verbos más exactos, como desmenuzar, 
desmigajar. 

"Cada golpe brutal de la piqueta, 
que del musgoso y grieteado muro 
desmoronaba el lienzo mal seguro, 
en mi alma de poeta 
hallaba un eco como el golpe duro." 

(J. Velarde, Meditación.) 

"Su hijo se despierta al lado, 
y detrás el rey devoto, 
aquél que humillado y roto 
vio desmoronarse á España 
cual granítica montaña 
á impulsos del terremoto." 

(N. de Arce, Miserere.) 

"Comienzo á desmigajar ^ pan sobre unos no muy costosos manteles.' 

(Hurtado de Mendoza. Lazarillo de Tortues.) 

"De tres ó cuatro panes desmigaje' ?,n poco." 

(Id, id.) 



—255— 

üescampsxi*. 

Descampar por escampar es anticuado, 

"Pues si todos están presos, 
sobre mi mucha lealtad, 
llueva cárceles mi ciclo 
diez años sin escampar." 

(Quevedo, Jácaras.) 

Escampar significa cesar de llover, y por consiguiente no 
puede conjugarse en modo personal como lo hacen los costarri- 
censes, diciendo: ^'escampé en una casa, me metí á escampar en 
un corredor" (por me refugié, me guarecí de la lluvia.) 

ücscanncnai'. 

Escarmenar. 

"Vese de lejos la espiral del humo 
que tenue brota caprichoso y blanco, 
ó lento sube en copos sobre copos 
como blanco algodón escarmenado." 

(Gutiérrez González, El cultivo del maíz en Aniioqu'a.) 

Dcscocei*. 

"La quemada me descoce mucho;" tradúzcase: "la quema- 
dura me escuece mucho." 



"Si digo 

alguna cosa que escueza 

no me pongáis como un trapo." 

(Moratín, El Barón.) 

Descuaí eringarse. 

Descuajaringarse. La corrupción se explica por la semejanza 
de las últimas sílabas con la palabra, jeringa. 
En Chik dicen también descuajeringarse. 



—256— 

Descuajilotadlo. 

Según el señor Ferraz, se aplica ''Al aspecto de la persona 
cogida de espanto, pálida y desencajada." 

Deseelio. 

En el sentido de atajo, sendero, vereda, debe de ser provin- 
cialismo colombiano. Acerca de esta palabra advierte Cuervo 
{Apuntaciones critieas, § 191) que, aunque no se halla en el Dic- 
cionario, Ercilla trae en el mismo significado desecha. 

"Aunque la cuesta es áspera y derecha, 
muchos á la alta cumbre han arribado, 
á donde una albarrada hallaron hecha, 
y el paso con maderos ocupado: 
No tiene aquel camino otra desecha, 
que el cerro casi en torno era tajado, 
del un lado le bate la marina, 
del otro un gran peñón con él confina." 

(Ercilla, Araucana, canto VI.) 

Do seguido. 

De seguida. 

"Mas juro, vive Dios, que estoy cansado 
ya de seguir á un pensamiento atado 
y referir mi historia de seguida," 

(Espronceda, Diablo Mundo.) 
Desencasquillar. 

Desherrar, quitar las herraduras á las caballerías. 

"Cuando otra cosa no podía, las bestias des/ierraba." 

(H. de Mendoza, Lazarillo de Torines.) 

Desenteeliai*. 

Destechar, quitar el techo a un edificio. Nos parece verbo 
correctamente formado. (V. ENTECHAR.) 



—257— 

Dosonteiai*. 

Destejar, quitar las tejas. Este verbo, como el anterior, es 
digno de ser prohijado por la Academia. (V. ENTEJAR.) 

üosertai*. 

No obstante ser desertar afín de desierto, se conjuga como 
regular: deserto, desertas, deserta, etc, no desierto, desiertas, de- 
sierta. 

^'■Tornillero: El soldado que se escapa ó deserta.'^'' 

(Acad. Ejemplo citado por Cuervo.) 
"La tropa deserta con escándalo." 

(Baralt, Id.) 

Piensan algunos que el usar este verbo como reflejo es in- 
corrección; pero tal práctica, aunque no muy frecuente, está au- 
torizada por el léxico oficial. 

*'En Málaga senté plaza, 
3' en Sevilla me acordé 
del garbo de tu persona, 
y al punto me deserté." 

(F. Caballero, Poesías populares.) 
Desgañotarse. 

De gañote hemos formado desgañotarse, corriente también 
en Colombia, verbo que los españoles sustituyen por desgañitar- 
se, desgargantarse. 

^'Júpiter, hecho de hieles, se desgañiiaba poniendo los 'gritos en la tie- 
rra." 

(Quevedo.) 

"Al fin, cansado de desi^añitanne, salí de la casa, muy apesadumbrado 
con aquel incidente." 

(Pérez Galdós. ) 



• —258— 

I>esilusióii. 

Galicismo correspondiente al castellano dcsengafw. 

Desilusioiiar'sc. 

Traducción del francés desilliisionner, no aceptada por los 
diccionarios castellanos. Equivale en nuestra lengua á desenga- 
ñarse, salir de un et ror, adverth un engaño. 

üesmanclxax'se. 

"El muchacho se desmaneJió corriendo, el caballo salió dcs- 
manchadó" son frases que quieren decir que el muchacho y el 
caballo salieron á escape, á todo correr. 

Desmancharse no figura en los diccionarios; pero es verbo 
castellano anticuado, que significaba desbaratarse, deshaeerse. 

I> esiixat oiiar. 

Desmatar, descuajar,limpiar de arbustos un terreno. 
I>esxiieml>ra.i'. 

Verbo poco usado entre nosotros, pero que siempre hemos 
oído conjugar regularmente: desmembro, desmembras, etc. 

Siendo afine de miembro, claro está que debe decirse des- 
miembro, desmiembraSj etc. 

I>esiiax'izarse. 



Ni desnarizarse ni esnarizarse tienen lugar en las columnas 
de los diccionarios, ni han merecido la sanción de los buenos ha- 
blistas. 

'jDesde luego pudiera 

tomar á buen partido 

en caso semejante 

quedar desnarigado, pero vivo." 

(Samaniego, Fábtdas.) 



-259— 

"Este no es Tomé Cecial mi vecino y mi compadre? 

"Y cómo si lo soy, respondió el ya dcsnarigado escudero." 

(Cervantes, D. Quijote.) 

Despaciosamente. 

Espaciosamente, con espacio, despacio. 
"Hace luego esj,aciosamentc la luz en la piquera de un candil." 

(S. Rueda, La pulga.) 
Desjíacio.so. 

Espacioso, lento, tardo, pausado, cachazudo, moroso, cal- 
moso. No falta, sin embargo, quien abogue por que se dé pase 
á despacioso, en atención á que espacioso tiene también el signifi- 
cado de ancJio, dilatado, vasto, y esto da margen á frecuentes 
equívocos. 

"Perico ligero es un animal el más torpe que se pueda ver en el mundo, 
y tan pesadísimo (hoy se dice tan pesado) y tan espacioso en su movimiento, 
que para andar el espacio que tomarán cincuenta pasos ha menester un día 
entero." 

(Oviedo, Historia de las Indias.) 

„ ¡ Oh espacioso Parmcno, manos de muerto! 

{La Celestina.) 

¡¡¡'Hermosa estáis, María. 

No sé qué aguarda en darnos un buen día 

vuestro padre espacioso.''^ 

(Tirso, Mari-Hernández.) 

I>espai*paJ ar. 

"Deshacer y desbaratar una cosa con desaliño y poco asco." 

{Dice, de la Academia.) 



2ÓO 

Para nosotros significa sólo esparcir, desparramar. 

^'Despegar los bueyes ó los caballos" es en castellano desun- 
cirlos, desejigancharlos. 

"Vuesa merced sea servido por candad dejarme desunciríais, muías." 

(Cervantes, D. Quijote.) 

Por ser afín ác pliegue, se conjuga despliego, despliegas, etc. 
Lo advertimos porque es muy común usar este verbo como re- 
gular. 

"De allí desciende tu callada lumbre 
y en argentinas gasas se despliega," 

(D, Fallón, La luna.) 

"El algodón despliega al aura leve 
las rosas de oro y el vellón de nieve," 

(Bello, A la agricultura de la zona tórrida.) 

Despoblar. 

Poblar y despoblar truecan la o por el diptongo tie en los 
presentes, exceptuando la primera y la segunda persona del plu- 
ral: pueblo, pueblas; despueblo, despueblas, despueblen, etc. 

"Retumba en los profundos calabozos 
la voz del cuerno horrenda, y se despuebla 
el sótano infernal y oscuros pozos, 
que la caterva de los dád^oXos puebla." 

(Villaviciosa, La Mosquea.) 

Despolvorear. 

Despolvorear 6 despolvar es en el idioma de Cervantes "Quitar 
ó sacudir el polvo;" espolvorear ó polvorizar "Esparcir una cosa 
hecha polvo;" y polvorear "Echar, esparcir ó derramar polvo 6 



■26l- 



polvos sobre una cosa." En Costa Rica usamos á despolvoreaf 
en esta última acepción, con lo cual expresamos, sin saberlo, lo 
contrario de lo queríamos decir: porque si una cocinera habla 
de despolvorear canela cuando está preparando un plato de almí- 
bar, cualquier peninsular entendería que se trataba de sacudir 
los polvos de canela, y no de echarlos ó esparcirlos. En casos 
análogos debe decirse polvorear ó espolvorear. 

Tuve el gusto de ver á Madrid muy pintoresco, sobre todo los paseos, 
como si los hubie'sen espolvoreado de azúcar molido." 

(E. Pardo Bazán, Crimen libre.) 



Esponjan 



Desponjar. 

^'Y luego sobrevenga 

el juguetón gatillo bullicioso, 

y primero medroso 

al verte se retire y se contenga, 

y bufe y se espeluce horrorizado, 

y alce el rabo esponjado.^'' 

(D. González, El murciélago alevoso), 

Despi'otiiiai*. 



(En Chile desapretinar }^ Arrancar ó romper la pretina de 
las sayas ó enaguas, p. ej: "El criado pisó la cola de la señora y 
le despretinó el vestido." 

Es verbo bien formado y útil. 

I>espxx6s de que. 

Sin oponernos resueltamente á que se diga de este modo, 
preferimos suprimir la preposición de, como lo hacen los clásicos. 
(V. ANTES DE QUE.) 



^^ Después que te conocí 
todas las cosas me sobran, 
el sol para tener día, 
Abril para tener rosas." 



(Quevedo, Romances.) 



202 

I>esi>iilgar. 

Espulgar. 

I> e s qu. ebra j a X* 

Esquebrajar ó resquebrajar. 

I>cíi}ral>a<lillar. 

Corresponde á los verbos castellanos derrengar, descaderar. 

Destemplar. 

En toda la America Española se conjuga este verbo irre- 
gularmente destieinplo, destieniplas, etc; pero aunque en el siglo 
de oro fué vario el uso, han prevalecido las formas regulares. 

" ¡ Oh proclive humanidad nuestra, que con los malos términos se abra- 
sa y con los agasajos se destempla ! " 

(Vélez de Guevara, Diablo Cojiielo.) 

"El alma á Judas con rigor destempla.'''' 

(Hojeda, Cristíada.") 



En cuanto á la expresión destemplar los dientes, dice don Z. 
Rodríguez. 

"Tampoco hay ejemplo de que dientes ó muelas se destiem- 
ple?!, por más que el destemple de tales herramientas sea achaque 
frecuentísimo de los que sufren dentera." 

Destilaílera. 

"La destiladera, dice Arona, es una piedra horadada de la 
forma y tamaño de un pan de aziícar. Descansa sobre unas an- 
garillas ó aguaderas firmes, y filtra gota á gota ó depila el agua 
sobre una gran vasija de barro llamada tinaja ó la tinajera, y am- 
bas piezas van encerradas en una gran jaula de madera con fie- 
rro, llamada por su contenido la destiladera ó la tinajera." 



— 203 — 

También los chilenos llaman destiladera al mortero de pie- 
dra que sirve para filtrar el agua, aparato que la Academia de- 
nomina destilador (y c|ue en rigor debiera llamarse y¿//;v.) 

II>cstoniilltix-«e. 

Dícesc en castellano desternillarse de risa\ mas como el vul- 
go no usa la voz ternilla, ha convertido naturalmente el verbo 
en destornillarse^ con el cual se expresa mejor la idea de pcrde} 
los tornillos, desarmarse nna cosa, que es casi lo mismo que sig- 
nificamos cuando decimos desgajarse de risa. 

"Yo, que era amigo suyo, volvílc á contar el caso á solas, dcsícmillán- 
donos de risa." 

(Cervantes, Entremés de los mirones.) 

"Entre uno y otro hemisferio se cruzaban palabras cariñosas, ó bur'i)- 
nas ó soeces, observaciones que hacían destcrniitir de risa á todo el ilustre 
concurso. 

(Pérez Galdós, Episodios Nacionales.) 

Dcsti'aiictíi-. 

Puesto que la Academia admite el verho traíiear como si- 
nónimo de atrancar ¿por que no acepta también á destrancarl 
Más consecuencia, señores inmortales. 

Dostiisííiar. 

Arrancar las tusas (v. esta voz) de las mazorcas de maíz, 
deshojar. 

"Los brazos de la moza eran argadillos, según los que se movían, co- 
giendo, deshojando y despidiendo panojas sin cesar con las manos." 

(Pereda, El sabor de la iierruca.) 

"Las panojas deshojadas caían en los garrotes como lento pedrisco." 

(Id, id.) 

Dcsvcstirso- 

Nadie ignora en America el significado de este verbo, don- 
de se emplea en lugar del español desnudarse. 



204 — 

"Hoy si alguno hade vestirse, 
Lo desmidan dos primero: 
el mercader de quien compra 
y el sastre que ha de coserlo." 

(Quevcdo.) 

"Por estar tan cerca y excusar el trabajo de desnudarnos y volvernos á 
restir, nos vamos vestidos con los mesmos vestidos que representamos." 

(Cervantes.) 

¿Desvestirse es, pues, americanismo? No: es palabra caste- 
llana anticuada, omitida como otras muchas por los dicciona- 
ristas. 

"Entonces estando las haces paradas, el rey Codro desvistió las sobre- 
señales." 

{Castigos c dccítuientos del rey D. Sancho, año de 1292.) 

Si á esto se añade que nuestro verbo está mejor formado 
que desanidarse, que expresa la idea con más decoro, y que es 
corriente en todo el Nuevo Mundo, sería injusticia notoria negar- 
le el pase oficial. 

Desyerlbar. 

La forma aceptada es desherbar. Nótese, sin embargo, que 
el Diccionario incluye los dos términos yerba y Jiierba, y trae 
asimismo desyerba en la acepción anticuada de escarda. 

üevacuaeión. 

Evacuación. 

De viaje. 

No vaya á creerse que en Costa Rica se emplea esta expre- 
sión en el mismo sentido que en España, diciendo, por ejemplo, 
"Fulano anda de viaje'" por anda viajando. De viaje significa 
para nosotros de golpe, á un ¿ievipo, completamente, del todo, de 
tilia vez. 



-265- 

"Como yo vea á Dulcinea desencantada, haré cuenta que vienen de i^olpc 
toda:i las venturas que acertare á desear." 

(Cervantes, D. Qnijote.) 



Conviene advertir, empero, que viaje significa también aco- 
inctiniicnto, golpe; por lo cual creemos que pudiera decirse co- 
rrectamente de 7(71 viaje. 

La enfermedad que con este nombre designan muchos his- 
pano- americanos, se llama propiamente diabetes. 

Diítl:>los azules. 



La terrible enfermedad que acomete á los discípulos de Ba- 
co, ocasionada no por el uso, como dice la Academia, sino por 
el abuso de las bebidas alcohólicas, se llama delirÍ7Wi tre7ne7is; pero 
como el pueblo no es aficionado á latines ni á cosa que lo valga, 
ha inventado el nombre que va al frente de estas líneas, para es- 
quivar el termino culto. 

I>iaii"ti-es. 



Lo que insinuamos acerca de de7ii07itres puede aplicarse á 
dia7itres: esto es, que en castellano se dice el diatitre ó dia7iche 
por el diablo, pero no el dia7itres, porque equivaldría á decir el 
diablos. Quítese, pues, la s en los casos en que la palabra ha- 
ya de usarse en singular; v. gr: "Á ese animal se le ha metido 
el dia7itrc" {no el dia7it7'es.) 

Diario. 

Úsase entre campesinos en lugar de diariamente, v. gr: 
"Voy diario á la suida," 



—266— 

I> iíi"t ormn 11 o . 

Recordamos haber oído varias veces, particularmente en 
exámenes de ciencias naturales, hablar de cuerpos diatcrmanos: 
si los señores estudiantes no quieren exponerse á que el día me- 
nos pensado les enmiende la plana un examinador poco benévo- 
lo, no echen en olvido que la palabreja arriba apuntada lleva el 
acento sobre la e\ diatérmano. 

Díceres. 

"Con respecto á la voz dicci'cs, por rumores ó hablillas, se 
nos ocurrió primeramente que podría ser un plural formado de 
decir, á la manera que víveres lo parece de vivir; pero conside- 
rándolo mejor creemos ser plural de dicen, sustantivándose esta 
inflexión verbal y recibiendo ese número, lo mismo que el equi- 
valente francés oii dit, cuyo plural es des on dit." 

(Cuervo, Apjintaciones críticas.) 

Según los diccionarios debe decirse "los decires de la gen- 
te," no los díceres. 

II>ietíiniiiia.i*. 

Palabra usadísima hasta en España, pero que falta en los 
léxicos- D. Zorobabel Rodríguez opina que debe ser aceptada. 
Hé aquí sus palabras: 

"De desear sería que se procediese cuanto antes á otorgarle 
carta de ciudadanía; pues es lo cierto que si se eliminase no que- 
daría, para expresar la idea, más arbitrio que recurrir al circun- 
loquio dar dictamen, y sabido es que nunca debe desterrarse un 
vocablo correctamente formado, aunque sea nuevo, para servirse 
de circunloquios ó de frases." 

Dieteria. 

Difteria. 

Dientazo. 

No es éste el aumentativo correcto de diente, sino dentazo; 
pues no existiendo la i en el origen latino, se pierde en los deri- 
vados: dentadura, dentista, dentición, dentado, etc. 



— 20; — ' 

Diontóxi. 

Dentón ó dentudo. 

'■'■ Dentón. Dícesc vulgarmente así de las personas como de los anima- 
les que tienen dientes más largos de lo regular." 

(Domínguez, Diccionario. ) 

Dicsti-íísiimo. 

Destrísimo. (V. SUPERLATIVOS.) 

Diíoi-ioixcia. 

Entre gente vulgar, diferencia. 

I>intinu.ti>^os. 



¿Cómo nos apellidan á los costarricenses (perdone la Aca- 
demia) en las otras repúblicas centro-americanas? Ticos ó her- 
maniticos. ¿Y por qué? Porque de la boca de nuestro pueblo 
salen los términos cariñosos á borbotones, como de la de Sancho 
los refranes. ¿Y qué mal hay en ello? Ninguno, si todos esos 
diminutivos afectuosos se formaran como Dios y la gramática 
mandan; pero como las más veces se echan en olvido las reglas 
establecidas, conviene no prodigar tales melosidades. 

De buena gana trasladaríamos aquí unos cuantos preceptos 
para la correcta formación de los diminutivos; mas siendo asun- 
to largo y un poco difuso, remitimos á nuestros lectores á los 
textos dcjgramática que tratan ampliamente de la materia, sin que 
esto sea obstáculo para que de cuando en cuando señalemos en 
esta obrilla, en el correspondiente lugar alfabético, las palabras 
en que con más frecuencia se infringen dichos preceptos. 

Observaremos aquí, sin embargo, algunas particularidades 
curiosas de los diminutivos costarriqueños; p. ej: que la termi- 
nación predilecta es ito\ que la terminación illo se emplea sólo 
despectivamente; que ico se usa únicamente piecedida de ito, 
V. gr: hijitico, chiquitico\ y por último, que la terminación Jiclo 
es casi del todo desusada. 



—268— 

Pasando ahora á las diabluras que el lenguaje familiar suele 
hacer con los nombres propios de personas, diremos que á nues- 
tro juicio no hay país alguno donde se empleen tantos ni tan en- 
revesados diminutivos cariñosos como en Costa Rica: en las reu- 
niones, en los periódicos, en todas partes, aun sin mediar la sufi- 
ciente confianza y con una familiaridad chocante, se acostumbra 
designar á las personas por la caricatura del nombre de pila; 
aquí se dice (como en Galicia) Colas en lugar de Nicolás; Con- 
cho, al hombre que se llama Concepción; Chepe (en otros lu- 
gares de América Chepo) al que tiene por nombre José; de Vi- 
cente, formamos Chente; de Rosario, Chayo; llamamos Nachos á 
los Ignacios, Chicos á los Franciscos, CJiindos á los Rudecindos, 
Goyos i los Gregorios, MoncJios á los Ramones, Pachicas á las 
Pacíficas, Toños á los Antonios, etc, etc. Muchas páginas llena- 
ríamos si nos propusiéramos consignar todos esos caprichos del 
lenguaje de familia; pero nos abstenemos de hacerlo por ser in- 
conducente á nuestro propósito, que no es el de condenar el uso 
de tales términos, sino el de reprender su abuso. 

Dintel. 

Parece mentira que siendo dintel y umbral dos cosas tan o- 
puestas, haya quienes confundan lastimosamente estas dos pala- 
bras. Nada más cierto, sin embargo: en América lo mismo que 
en España, tanto la gente iliterata como los escritores, han da- 
do en la flor de llamar dintel al nmbral, esto es, á la parte infe- 
rior de la puerta, á la grada. 

Vaya un ejemplo, entre mil que pudiéramos citar: 

"Ella las puertas sobre el férreo gonce 
dobló, cerrando el templo antes abierto, 
y de pie en el dintel, guarda con ira 
mudo en las manos su clarín de bronce." 

(V. Querol, Caria á Núñez de Arce.) 

Para que se comprenda la magnitud de este despropósito 
copiaremos la definición académica de dicha voz: 

Dintel ó lintel. Parte superior de las puertas y ventanas 
que carga sobre las jambas." 

Sirvan de modelo para el uso de dintel y umbral los ejem- 
plos siguientes: 



"Una noche clara y fría 
de una puerta so el dintel, 
un soldado se veía 
observando en son de espía 
las ventanas de Isabel." 

(A. R. Chaves, Cnentos de dos siglos há. ) 

Es decir que el soldado estaba bajo el dintel, y de pie en el 
umbral. 

"Y cuentan que al separarse 
en el iimbral de la casa, 
la dueña lloró de miedo, 
lloraba el viejo de rabia." 

(Id, id). 

"Tenía (la casa) sus tres patios con balconada, sobre la cual se abrían 
as puertas de los cuchitriles ó tabucos, numeradas en los dinteles.^'' 

(E. Pardo Bazán, Una cristiana.) 

"Desde el' umbral vi el cuerpo de la santa mujer vestido de negro." 

(Pérez Galdós. ) 

"Entonces tu nombre 
impreso al primor 
por esos dinieles 
y esquinas de Dios 
será en letras gordas 
sobre un cartelón." 



(Jovellanos. ) 



r>ípioi 



La manía de csdrujulizar lleva á algunos á decir diploma en 
vez de diploma. 



"Menos sabe don Próspero, y gallea 

porque no hay un Boileau que le escarmiente. 

De cierto literato fué albacea: 

con esto, y un destierro y un diploma, 

cátale ya escritor de alta ralea. 



• •=—270^ 

Por ah¡ dicen las gentes, será broma, 
que de tanto francés como ha aprendido 
ya no sabe escribir en nuestro idioma." 

(Bretón, Sátira.) 

33isintei'ía. 

Unos dicen disinte ria, otres disintería, aquéllos disentería. 
V^jUi ¿Cuál de estas ( cuatro )es la forma castiza? La Academia opta 
por disentería, pero en opinión de buenos autores debe decirse 
disenteria. 

"Más arriba á dos manólas 
paga un galopín el gasto 
de azofaifas y acerolas, 
y los tres con disenteria 
se retiran de la feria." 

(Bretón, La feria de Madrid.) 

Disminiitivo. 

Á los estudiantes de gramática: los sustantivos que ustedes 
llaman disniinutivos, acordándose del verbo disminuir, son lisa y 
llanamente diininutivos. 

"Hablar por diminutivos 

2l quien tiene pensamientos 

coronados por amantes, 

es profanar el respeto." . 

(Tirso, Amar por arte mavor." 

üisparatero. 

Dícesc del hombre que disparata, que dice ó hace tonterías. 
El adjetivo correcto es disparatador ó disparatado. 

Disparejo. 

"Terreno disparejo" es terreno quebrado, y ''cosas dispare- 
jas' son cosas desígnales. 

Disparejo y desparejo faltan en los diccionarios, á pesar de 
usarse bajo una ú otra forma en toda la América Española. 



271- 



Cuervo asegura que desparejo es vocablo anticuado; y nosotros 
agregamos que la Academia ha hecho muy mal en borrarlo del 
catálogo de voces castellanas, pues es uno de los arcaísmos más 
dignos de ser desenterrados. 

Distraído. 

Pronuncíese distra-ido. 

"Y con cualquier capitán 
pudieras ir disfrazado; 
que á un distraído soldado 
no le conoce Galván." 

(Tirso, María la Piadosa.) 

Disvariar. 

En muchos lugares del Nuevo Continente es usual este ver- 
bo en luerar del castizo desvariar. 



Desvarío. 



"En corro el caso del patrón indagan, 
y discuten tal vez puntos sutiles, 
y los magines desvariando vagan 
perdidos de la historia en los perfiles." 

(Espronceda, Diablo Mundo.) 

Disvarío. 



''Entregado á mis vanos desvarios 

con mudo asombro contemplé tus ruinas." 



(Núncz de Arce.) 

"¿Fué vanidad del hombre y desvarío 
soñarse imagen de su imagen pura?" 

(^'s,}^xo\\Q.Qd7í, Diablo Mundo.) 

DoT[>latlillar. 

"Hacer dobladillos," v. gr: dobladillar un pañuelo. Este 
verbo no se halla en el léxico oficial. 



— 272 — 

Dominico. 



Especie de plátano ó banano, que debe su nombre al fraile 
dovtinicano Tomás Berlangas, quien de las Islas Canarias lo trajo 
al Nuevo Continente en 15 16. "El doininico, dice Clavigero, es 
el plátano más pequeño, pero también el más delicado. La 
planta es igualmente más pequeña que las otras especies." 



Dónele. 



lín un periódico ultramontano del Ecuador hallamos los 
versos siguientes, que habrían sacado de quicio á Hermosilla si 
hubiera tenido la desgracia de leerlos. 

" ¡ Salud, inspiración ! que vienes siento 
presurosa de nuevo donde mí; 
mi corazón palpita de contento, 
absorta mi alma se dirige á tí, 
y te saluda siempre enternecida 
pues j-<?/j consuelo de mi triste vida." 



Pasando por alto este sois que está en lugar de eres, y los 
numerosos ripios y vaciedades de los anteriores renglones, que- 
remos fijarnos tínicamente en el adverbio donde, empleado arri- 
ba con carácter de preposición. En toda Hispano-América y 
aun en varias comarcas de la Península se emplea donde en lugar 
de ct, para, á casa de, denotando dirección, ó de en casa de, en la 
¡tienda de, etc. para expresar el sitio; y aunque este uso no es 
del todo impropio, bueno es tener presente que no cuenta en su 
defensa muchas autoridades, por lo cual es preferible arrimarse á 
la práctica de la mayoría. 

•'Me fuí^uríT mi amo, que espeiándome estaba." 

(Mendoza, Lazarillo de Tormes.) 

"El medio más importante 

es irme al rey y decirle 

que es mi hijo y que le mate." 

(Calderón, La vida es sueño.) 



— 2/0— 

"Sancho, con esta tan agradable respuesta, con grandísimo gusto volvió 
á su amo." 

(Cervantes, Don Qiiijoic.) 

"Así lo hice yo, y así me volví á mi amo sin la porción." 

(Id, Coloquio de ¡os perros.) 

"Hasta los soldados que componían la infantería y guardia ordinaria del 
Rey se iban sin su licencia ^ara el Gran Capitán." 

(Quintana.) 

"Lo que comí y bebí y dormí e7t casa de BasiHo." 

(Cervantes, I). Quijote.) 

"Teniéndolo todo así aderezado y compuesto, se fué á casa de sus sue- 
gros." 

(Id, El celoso ex/rejjieño. ) 

"Desde la tienda de don Agustín me fui á casa de la madrina." 

(Hartzenbusch.) 

Es innecesario advertir que cuando donde va seguido de un 
verbo, su uso es perfectamente castizo. 

"Tomó Mari-Alonso por la mano á su señora, y casi por fuerza, preña- 
dos de lágrimas los ojos, la llevó donde Loaysa estaba.'''' 

(Cervantes, El celoso extretneño.) 

Doña. 

Dice don Alberto Brenes en sus Ejercicios gramaticales: 
"Ya que hablamos de tratamientos bueno será observar que 

aquí se sigue la regla de que los de señora y doña corresponden 

á las mujeres casadas ó viudas, y el de señorita á las solteras. 

De suerte que se tiene por impropio decir señorita doña. 

"Esta regla es inexacta. Para la recta aplicación de tales 

términos, más' bien que el estado, debe tomarse en cuenta la 

35 



—2 74— 

edad y calidad de la persona. El tratamiento de señorita es pri- 
vativo de las mujeres jóvenes; los de señora y doña son aplica- 
bles tanto á las jóvenes como á las que no lo son." 

Cierto que en España se dice comúnmente señorita doña á 
una soltera, lo que podría comprobarse con innumerables citas 
de buenos escritores; pero el doña solo, se reserva hoy por lo 
general para las señoras ancianas. 

Así lo confirma el pasaje siguiente: 

"En casa de doña Jesusa — por ser de edad madura le aplicábamos cl 
doña—Av^s camas, aunque empedernidas y angostas, eran aseadas." 

(E. Pardo Bazán, Una cristiana.) 

JI>oi*a,<iillo. 

Calificativo que aplicamos al caballo que los españoles Ha 
man melado, esto es, de color de miel con reflejos dorados. 

X>oi^milona. 

Nuestra dormilona , no es, como erróneamente han creído al- 
gunos, la adormidera europea, á la cual sólo se asemeja en el nom - 
bre; es la sensitiva, yerba cuyas hojas se contraen al tocarlas. 

Doti'iiia. 

Doctrina. Es vocablo anticuado. 

Dotar por doctor es igualmente voz castellana anticuada. 
Los campesinos dicen también daiitor. 

I>i*iíicla. 

Palabra que usan únicamente los hijos e hijastiros de Apolo, 
vulgo poetas. La apuntamos aquí porque en dos ó tres compo- 
siciones la hemos visto como bisílaba y con el acento en la a, 
debiendo llevarlo sobre la i: dríada ó dríade. 

"Y donde tripudiaban las Bacantes 
coros tejen las Drí-adas nadantes." 

(Conde de Torrepalma, El Deucalión.) 



Dticc por dulce es un arcaísmo, usado apenas entre campe- 



sinos. 

Antiguamente se decía también diis. 

13 lie II monto. 

Documento. 

I>ulco. 

Nombre que damos al azúcar mascabado que en algunas 
partes de América llaman panela y en otras cJiancaca. 

El dulce se vende en atados formados por dos tapas ó pilon- 
citos en figura de cono truncado, envueltos en hoja seca de ca- 
ña. Su consumo es considerable, no sólo entre la gente pobre, 
sino aun entre las familias acomodadas, quienes lo prefieren á la 
azúcar blanca. 

"Parece una venta de dulce" o:'^ frase muy usada entre noso- 
tros para significar la algazara producida por varias personas 
que hablan á un tiempo. 

üiilcex'a. 

No es aquí el vaso en que se guarda el almíbar, sino el azu- 
carero ó vasija en que se sirve el dulce ya raspado. 

üulccro. 

Fabricante ó vendedor de dulce. 
Dille oto. 

Adjetivo equivalente á los castellanos duhón, dulzarrón. 



"Tengo para mí que ha de ser fastidioso y dulzón 
al paladar el picadillo de sabio." 

(Espronceda. ) 



— 276 — 

Duntleco. 

Derivado despectivo de dundo, en el sentido de tonto, zon- 
zo. La terminación despreciativa eco la empleamos en otros va- 
rios adjetivos, p. ej: noneco, tontuneco, zonzoreco. 

Dundlo. 

Inútil es buscar en los léxicos castellanos este adjetivo, 
porque no consta en ninguno. En Costa Rica se usa: i9 como 
sinónimo de tonto, simple, mentecato, torpe; 2? para denotar la 
abundancia de animales en un lugar y la facilidad de cogerlos, 
V. gr: "en el Guanacaste andan dundos los venados." 

Por esta segunda acepción opinamos que dundo es corrup- 
tela del castellano duendo "manso ó doméstico." 

"Hanse traydo (de España) muchas palomas duendas." 

(Oviedo, Hist. gen. y nat. de las Indias.) 

Dunnieiite. 

Así llamamos á las traviesas de la vía férrea, esto es, á los 
maderos sobre los cuales se asientan los rieles; y á nuestro hu- 
milde modo de ver no cometemos ninguna impropiedad en el 
trueque, puesto que durmiente tiene entre otras acepciones la de 
"Madero colocado horizontalmente y sobre el cual seapoyan 
otros, horizontales ó verticales." 



QX) 




mmíi:m^m.Mmmímm^m.imm>.i^^íi 



E. 



Ecceiia. 

Común también en otros países es decir cccena en lugar de 
escena, y eccenario en vez de escenario. Sirvan de correctivo es- 
tos ejemplos: 

"¡ Ay! con cuánto furor, con cuánta pena 

miro sobre la escena 

donde vibró de Calderón la estrofa, 

turba vil de procaces histriones 

con palabras y acciones 

de lascivia, de escándalo y de mofa." 

(J. Velarde, A. Cavcstany.) 

"Soy el tenor, el rey á.Q\ escenario, 
el héroe del día. 

Cuando yo me constipo, á mi empresario 
le da uija pulmonía." 

(Segovia Rocaberti, Terceto,) 
Eclesiastes. 

Si no hubiésemos oído decir á un predicador Eclcsiastes en 
lugar de Eclesiastés, no habríamos juzgado necesario mencionar 
aquí palabra tan poco usada; pero como el mal ejemplo cunde 
más que la mala semilla, sobre todo cuando viene de arriba, no 
está de más avisar que el vocablo antedicho es agudo. 



—278— 

"Jamás á tristezas des 
tu alma y tu alegre vida, 
nos dice el Eclesiasiés." 

(Lope, La campana de Aragón.) 
Ecliíiclo. 
Metafóricamente, perezoso, poltrón, indolente, pachorrudo. 
Ecliar* cliii-rióii. 

Un jugador ccJia chirrión cuando gana varias apuestas se- 
guidas, cuando la suerte le favoreee; de aquí proviene acaso el 
uso que hacemos de dicha frase, aplicándola á los novios cuando 
están pelando la pava. 

Eclia.1' en. ol saco. 

^^EeJie 7csted en sii saco' equivale á "aproveche usted ese 
ejemplo, no eche en saco roto lo que está viendo, sírvale eso de 
experiencia," etc. 

Es modismo propio y significativo. 



Ecliar 



garra. 



En castellano se dice correctamente echar la garra á algu- 
no por prenderle, asirle, cogerle, agarrarle; pero es más que du- 
doso que sean castizas las expresiones como las siguientes, usa- 
das á porrillo por nuestros compatricios: "me ccJió garra de la 
mano, le eché garra ¿/¿•/vestido," etc. 

Echar la íiera. 

Con sobrada razón llaman los jugadores _/íí?r¿z al dado car- 
gado ó falso, y ellos saben bien el porqué; por eso entre ellos 
echar la fiera significa meter dado falso en el juego, brechar. 

Echar la gata. 

Echar la gata es en lenguaje costarriqueño hurtar. Nues- 
tra expresión es á ojos vistas una corruptela de la castellana 



— 2 79— 

echar la garfa "Procurar coger ó agarrar algo con las uñas." 
Algunos dicen también echar la gata á retozar. 

Kcliax* pericos. 

En Chile echar periquitos vale tanto como echar pestes con- 
tra alguien, verter contra él palabras de execración y enojo; y en 
Costa Rica echar pericos es requebrar, echar requiebros, elogiar, 
lisonjear, piropear. ¡Y todavía hay quienes consideran la unifi- 
cación del idioma en Hispano-América como la cosa más facti- 
ble del mundo! 

Echarse. 

"Juan era antes muy trabajador, pero ahora se ha echado 
mucho," 

Este ecJiarse está aquí por apoltronarse, emperezarse, apla- 
narse, y es la misma acción que ejecutan las acémilas perezosas, 
aplicada por traslación á las personas. De ahí que se diga tam- 
bién echarse con las petacas. 

Echar nn afriinje. 

Dar una calada á uno, echarle una reprimenda ó reprensión 
áspera. 

Aguaje es términs náutico que significa "corriente impetuo- 
sa del mar," acepción que no está reñida con la que atribuímos 
aquí á ese vocablo. 

Eduviges. 

A propósito de este nombre dice Cuervo: 

''Otras voces hay en que fl vulgo trueca vocales, como en 
Hcduvigis, que dicen Heduviges. Hemos escrito Heduvigis con 
h, de acuerdo con los misales y breviarios y con el Año cristia- 
no del P. Isla. Esta es la ortografía etimológica. La Academia 
escribe Eduvigis. Si la etimología ha prescrito la ^ ¿ por qué 
no ha de exigir la /¿?" 

Efrain. 

Escríbase Efraívi y pronuncióse Efra-ivi. 



. -28o— 

"Los hijos de Efra-ím, los aguerridos 

diestrísimos flecheros, 

¿por qué vuelven la espalda en la pelea? 

(Carvajal.) 

Egoismo. 

Según lo prescrito en la página 156 (regla 4^,) debe pro- 
nunciarse cgo-ísmo, no egoísmo. 

"Vanidad de alma y de lengua, 
torpe ego-ísmo villano, 
¿cuándo no seréis la mengua 
del pobre genero humano?" 

(Bretón, El qué dirári.) 

¿Cómo pudiera, hombre oscuro, 
sin sospecha de ego-ísmo 
dar 'por bueno en mí lo mismo 
que en ellos odio y censuro? 

(Id, El abogado de pobres. ) 
Egoísta. 

Como en la palabra anterior, las dos vocales concurrentes 
no forman diptongo: egoísta. 

"Ahora bien: si es tranquilo, marrullero, 
perezoso, ego-ísfa, glotón, blando, 
para fraile mejor le considero." 

(Segovia Rocaberti, Eraile ó torero.) 

Eleic. 

Ejemplo curioso de aglutinación entre el artículo y un sustan- 
tivo, dos palabras convertidas en una sola por la voluntad antoja- 
diza del vulgo. En efecto, cuando los campesinos dicen "el ele- 
Je de la carreta" no hacen más que repetir innecesariamente el 
artículo, pues basta decir el eje, sin poner albarda sobre albarda, 



2«I 

El que clíi y quita, so vuelvo unsí cuita. 



Con este refrán reprendemos el defecto, tan común entre 
los muchachos, de quitar lo que una vez habían regalado. 

El correspondiente castellano es á q2iic7t da y toma, Dios le 
da lina corcova, el cual no figura en los diccionarios, pero se ha- 
lla en el Entremés de refranes de Cervantes. 

Elucul>i*a.ción. 



Barbarismo muy corriente en todos los países donde se ha- 
bla la lengua castellana. Baralt lo incluye como galigismo en 
su Diccionario, advirtiendo que la voz castiza es liícnbración. 

"Satisfagan unos su orgullo con las lucubraciones confusas del pensa- 
miento, apacigüen otros su conciencia con la fe." 

(Montalvo, Siete tratados.) 

"No estoy por estas lucubraciones en las cuales todo C3 humo de pajas." 

(Id, id.) 

Elucubrar. 

Dígase bictibrar. 

EiuTbao-es. 

"Decir una cosa sin embages ni rodeos" es decirla sin am- 
bages. 

Ein.lbarrax*sc. 

Significa en castellano, y así lo da á entender su etimología, 
untarse ó inancJiarse con barro; pero entre nosotros se emplea tra- 
tándose de cualquier sustancia pegajosa, v. gr: ''el chiquillo está 
embarrado (untado), y tiene la cara embarrada de miel (enme- 
lada.)" 



36 



282 

Emtoarrialai'se. 

Embarrarse, enlodarse, enfangarse, y también empantanar- 
se, atascarse. 

Pérez Nieva usa embarrizarse, que no está en los léxicos. 

"Había que andar trotando por esos campos de Dios, de maniobras, 
poniéndose perdido el uniforme y embarrizándose el caballo hasta los corve- 
jones." 

( Cuentos de la calle. ) 

Emtorocaí*. 

"Vaciar una vasija en otra, volviéndola boca abajo." 

{Dice) 

Aquí damos á este verbo la ficepción de poner un mueble ú 
objeto boca abajo, que es la misma que tiene en gallego. 

En forma refleja lo usamos con el significado de irse de bru- 
cesj caer de hocicos v. gr: "el caballo se einbrncca." 

Eml^ullai*. 

Á juzgar por el pasaje que sigue, este verbo no es descono- 
cido en España, aunque falta en los léxicos. 

"Me sacaron, quieras no quieras, al centro de la sala, y empezaron á 
bailar, meneando panderos y castañuelas y convidándome con muchas vuel- 
tas y mudanzas. Por no aparecer pedante me dejé embullat y di cuatro 
brincos." 

(E. Pardo Bazán, Bucólica.) 

Exnpajair. 

No alcanzamos por qué la Academia ha omitido el verbo 
empajar "henchir de paja ó cubrir con ella un objeto." 

Empanzax^so. 

Familiarmente, ahitarse. 



-283- 



Empíiííotíir. 

Emboñigar una pared, enlucirla. Quizás es corrupción del 
término náutico einpalletar. 

Emi>íii'i'aiiclm*se. 

Ya está admitida oficialmente la "^TAdüúX'á. parranda, usada en 
toda la América Latina, y aun en algunas partes de España, co- 
mo holgorio, jarana, jaleo, verbena, pandilla, zahora; pero no ve- 
mos en los vocabularios españoles nuestros verbos emparrandar- 
se y parrandear, el primero de los cuales, que es el que nos ocu- 
pa, equivale á andar de pa) randa, estar uno muy alegre en una 
fiesta. 

Empatar. 

No lo hemos hallado en obras españolas con la acepción 
que le damos por acá, diciendo empatat un anzuelo, por atarlo ó 
asegurarlo al extremo de la cuerda. 

Eiiipa>^oiiai*. 

En lugar de empavonar y empavonado, leemos en los clási- 
cos pavonar y pavonado. 

"De todas armas armado 
salió un guerrero terrible, 
á quien de la frente al pie 
pavonado acero viste." 

(N. F. de Moratín.) 
Sin embargo, tanto da decir de un modo ú otro. 

"El azul espléndido del firmamento, reflejado en la superficie del mar, 
que brillaba como empavonada placa metálica." 

(E. Pardo Bazán, Al pie de la torre EiffelJ) 
E mpe «Ir ai' . 

No faltan ignorantes que conjuguen regularmente los ver- 
bos empedrar y desempedrar, que por ser derivados de piedra 
truecan la e por ie en los presentes: yo empiedro, yo desempiedro. 



—284— 

Empollii. 

Ampolla, vejiguilla formada por la elevación de la epider- 
mis. 

EMipollav. 

Empollar es calentar el ave los huevos, echándose sobre 
ellos para sacar pollos; pero en muchas comarcas americanas se 
confunde este verbo con ampolla}' '^Hacer ampollas." La con- 
fusión proviene de que antaño empollar era sinónimo de ampo- 
llar en el sentido de "Criar ó levantar ampollas." 

E inp ori'ai*. 

Es esta una de las muchas voces gallegas traídas por los co- 
lonos españoles y corrientes hoy en nuestro lenguaje vulgar. Só- 
lo que en Galicia emporrar ó empurrar significa azuzar, hostigar, 
mientras que por acá equivale á molcstaf , fastidiar, y también á 
darle vaya d alguno, darle zumba ó broma. 

Eiíipoi'roso. 

Engorroso, fastidioso, molesto, enfadoso, impertinente. Se 
aplica por lo común á personas. 

Ernipoti'oi-ar. 

"Encerrar en potreros el ganado caballar ó vacuno." 
Según Salva, en Cuba se usa el verbo apotrerar "Echar el 
ganado caballar al potril (potrero.)" 

Emprcmir*. 

Así dice también el vulgo de España en lugar de imptimir. 
lE mi>i*o ai el cr. 

Mucho dudamos que sea castizo el uso que aquí hacemos 
de este verbo, diciendo, por ejemplo: "Es preciso que usted em- 
p/'euda eji algo," para aconsejar á uno que trabaje en algo, se de- 
dique á ello ó emprenda algún negocio. 



-285- 

Hay dos adverbios castellanos muy parecido^: aína, que 
significa presto, pronto, fácilmente, y aínas que equivale á casi, 
por poco. 

Ejemplos: 

"La mujer y la gallina, por andar se pierden aína." 

(Refrán.) 

"Á otro día en un pueblo hicimos noche, 
que, si en verso no cabe tan aína, 
por señas fácilmente se adivina." 

( Burgos, diado por Cuervo. ) 

"Entre ellos (hirieron) á Diego de Alvarado en un muslo, que se lo 
pasaren, y aínas mataran á Diego de Almagro." 

(López de Gomara, id.) 

*' Aínas tendría envidia si no fuese tanto el amor que en el Señor nos 
tenemos." 

(Santa Teresa, id) 



En Costa Rica es desconocido el primer adverbio; el segun- 
do se emplea malamente con la preposición en- y con el acento 
sobre la a: en aínas. Es de adverir que esta frase defectuosa 
sólo tiene uso entre la gente de los campos. 



Eiiamoi'iscarse. 

Usase este verbo, que nosotros sepamos, en nuestra patria, 
en Colombia y en Venezuela; pero no hay duda en que es una 
forma bárbara del español enamoricarse. 

"Confiesa que antes de c7tamoricarie de tu marido me quisiste un 

poco." 

(E. Pardo Bazán, La Prueba.) 



—286— 

Su ancaíü. 

Puede decirse sin ningún reparo montar en la& aricas de 
cualquiera caballería; pero no. que una persona lleva á otra en 
ancas cuando la admite en la grupa de su caballo. En este ca- 
so debe decirse llevar ó traer á las ancas, á la gj'iipa. 

"Suba vjesa merced, y tápese primero, que si yo tengo de ir á las an- 
cas claro está que primero sube el de la silla." 

(Cervantes, D. Quijote.) 

"Si es que este rapamiento no se puede hacer sin que yo suba á las an- 
cas, bien puede buscar mi señor otro escudero que le acompañe." 

(Id, id.) 

Encamottirse. 

(V. CAMOTE.) Empléase este verbo más frecuentemente 
en el participio encamotado, que corresponde al castellano ena- 
morado, empicado. 

Encasquillar. 

El nuevo diccionario académico trae ya en el suplemento 

las voces americanas casqnillo por herradura, encasquillar por 

herrar, y encasquillador por herrador; pero dadas las varias acep- 

:' )nes de casqnillo, es preferible atenerse á los términos castizos 

ira evitar ambigüedades. 

"Di tu nombre y qué hierras Zii^x donde no hay bestias." 

(Quevedo. ) 

"Si no me valiese de herradores, 
no me vería así como me veo." 

(Samaniego, El asno y el lobo. ^ 

En ciernes. 

En cierne se dice en castellano, que no en ciernes, por más 
que muchos se empeñen en usar esta última forma. 



-287- 

"Adiós, próxima marquesa, 
primo en cierne, servidor." 

(Bretón, El abogado de pobres. ) 

"Mas mil inconvenientes al instante 
se me ofrecieron, y quedó el deseo 
en cierne.^' 

(Cervantes, Viaje dei Parnaso.) 

"Veremos si da fruto la viña, si está en cierne la uva." 

(Fray Luis de León. ) 

D. Antonio de Valbuena {Fe de erratas del DicciGnario de 
la Academia^ opina que debe decirse eti ciernes. 

Encohetarse. 

Eitco ¡tetar, véase el Diccionario, es cubrir con cohetes á vw 
animal, como se hace con los toros. Y como esta acción tiene 
por objeto enfurecer á dichos animales, nuestros paisanos em- 
plean figuradamente el verbo en el sentido de enojar, enfurecer, 
irritar, encolerizar, sulfurar z. alguna persona, y sobre todo c: 
la forma refleja encohetarse, por airarse, montar en cólera. 

En cuanto no m<is. 

^'En cnanto ?io más almuerce me voy" es frase incorrecta á 
causa de la intrusión de las partículas 7io y mrís. Dígase '^en 
cnanto almuerce, apenas, tan luego como, al punto que,'^ etc. 

Enencnmcliai'se. 

Significando entre nosotros cucurucho la parte más elevada 
de cualquiera cosa grande, damos á encuc7iruc liarse la acepción 
de encaramarse, subirse á lo alto, al último piso de las casas. 
Los verbos castellanos correspondientes á éste nuestro son en(^a- 
rabitarsc, engarbarse. 



• —288— 

JEnciie vax's c . 

De cueva se íorma entovaisf (no encuevarse), como ^q puer- 
co, emporcar, por razones etimológicas muy obvias. 

"Llegaron á un espeso monte, en el cual estaba la ocasión encovada.^'' 

{Pícara Justma.) 
"Luego que salen las sabandijas que estaban encovadas en la pared." 
( O ña, diado por Cuervo. ) 
Eliicíilooarse. 

Colombianos y costarricenses dicen "las gallinas se eneule- 
caii" en lugar de se encluecan, y cnculecarsc en vez de enclocarse. 

Piensan algunos que es impropio decir "encumbrar un ba- 
rrilete" porque en obras españolas han leído "empinar una co- 
meta." Sepan que tan bueno es un verbo como otio, y un ba- 
rrilete como una cometa. 

Eiaclia]irralai*se . 

(V. CHARRAL.) Emboscarse, enzarzarse, meterse en 
lo más intrincado de una selva. 

Endiieliarse. 

Ponerse de mal humor, enfurruñarse, enfadarse. 
Enoliilíii*. 

"El jengibre enchila'' "estoy e7.'chilado," etc. son frases 
costarricjueñas en las que un español reemplazaría las palabras 
que van de letra cursiva por //¿tí? y picado respectivamente. 

Sin embargo, el verbo castellano, sobre tener otras muchas 
acepciones, no se presta como el nuestro para ciertas expresio- 
nes. V. gr: "si nie insulta el chiquillo, lo voy á enchilar," esto es, 



—289— 

á rcsíregalo en ¡a boca un cliilc, ají (5 pimiento picante. Acep- 
tada como esta ya la palabra chile, proponemos que se incluya 
igualmente en el Diccionario el verbo cncJiilar por juzgarlo útil 
y bien formado. 

En otros tiempos era aquí corriente cncJiilar á los niños em- 
bu.stcros, bárbara costumbre heredada tal vez de los indios. 

Eiieliiloso. 

Todo lo que enchila ó pica, como la pimienta, los clavos y 
otras especias. Es adjetivo necesario. 

Eiieliiitar. 

Corrupción del castellano encJuifar, pero que no se emplea 
con el significado de éste, sino con el de embutir, atiborrar, ates- 
tar. 

"Aquí de Dios y de Apolo, 
pues porque acierte mi testa, 
es bien que las nueve musas 
se embutan en mi mollera." 

(Oucvcdo, Jácaras.) 



TCiitlciifiíitosü. 

Endeitantes, ¿leñantes y enantes son voces anticuadas que 
conserva aún en uso el vulgo español y americano. 

"Pienso, señor, 
que me está mejor la flor 
que no endenantes, ahora." 

(Nicolás F. de Moratín. La Pci'uuetra. ) 

Cuervo observa que hay diferencia entre esas voces y antes, 
"porque con ellas, dice, se denota un tiempo anterior y próxi- 
mo, en tanto cjue antes expresa una época ya pasada sin deter- 
minar su distancia al presente." 



7 



— 290 — 

E n <l o spii <S Ssi . 

Entre campesinos, después. Va\ obras castellanas antiquísi- 
mas se Ice cvipucs. 

"El signo einpucs csti es mucho de temer, 
los mares é los ríos andarán á grant poder. 

(Bercco, Signos del Juicio.^ 

T^ii clos eíil«z:os. 

Brevemente, en un dos por tres, en un abrir y cerrar de 
ojos, en un credo. 

El origen de nuestra frase adverbial parece ser la voz calada. 
"Vuelo rápido y vario que lleva el ave de rapiña." 

Termino técnico de física, que generalmente se pronuncia 
como esdrújulo; pero llevando el sufijo osis constantemente el 
acento en la ó, debe decirse cndosviosis. 



lEIliifsxí illai*. 

La Academia dice (\w& faja es latirá de papel en que se en- 
vuelve cualquier impreso para ponerlo en el correo; pero no da 
un verbo que indique esa operación. Nosotros hemos formado 
cnfajillar, derivado áQ fajilla, nombre que se da aquí á la faja 
angosta que sirve de cubierta á los periódicos; y á falta de 
cnfajar ú otro equivalente, continuaremos usándolo á despecho 
de los señores académicos. 

Enfatuarse. 

Ni enfatuarse ni enfatuado aparecen en los léxicos, sólo in- 
fatuarse, infatuado. 

"Usted me pintó como un hombre infatuado, y no soy sino un mortal 
contento con su suerte." 

(E. Gaspar, Más majaderías.^ 



Eiifcrniíirso 

Se conjuga generalmente como neutro en España {enfermo^ 
enfermas, ctc,) y como reflejo en America {i)ic enfermo, te enfer- 
mas^ 

"Marramaquiz con ansias y desvelos 
vino á cifcrmar de celos." 

(Lope, Gaío)iiaquia.) 

"No sólo nadie no muere, 
pero ni enferma de amor." 

(Alarcón, La verdad sospechosa.) 

"Supongamos, insistí, que tú enfermases, que esa provisión de fuerzas 
se agotase. 

(E. Pardo Bazán, La Prueba.) 

Sin embargo, según Cuervo, enfermarse se halla usado por 
Lope de Vega en la comedia Los Tellos de Metieses; y nosotros 
lo hemos encontrado en una obra de la ilustre escritora Pardo 
Bazán: 



"Soñé toda la noche con semejantes visiones del otro mundo, y por poco 
me enfermo de la impresión." 

(Al pie de la Ton'c Eiffel.) 

Es muy posible que esta práctica llegue al fin á prevalecer, 
porque el verbo enfermar se usa tambic'n como activo en el sen- 
tido de causar enfermedad, producirla (5 comunicarla, lo que ori- 
gina no pocas ambigüedades. 

Eiiílíittii'st?. 

(V. FLATO.) Ponerse uno melancólico ó preocupado 
por algi'in suceso triste, aprensionarse, consternarse. Aprensio- 
narsc es el verbo que más se le acerca. 

Eiiíloi'íiz*. 

Echar flores has plantas se á\cc floree er\ y adornar con flores, 
florear. ¥a\ Costa Rica este iiltimo verbo se sustituye por en- 



— 292 — ^ 

Jiorar, que no está en los léxicos, pero que nos parece aceptable 
y útil. 

Desde luego verás en su portada 
mucho renglón áclcir^v Jiorcada." 

(Iriartc. ) 

"Hay hombre, si se le ofrece propósito para cuadrar su cuento, que des- 
hará las pirámides de Egipto, haciendo de la pulga gigante, de la presun- 
ción evidencia, de lo oído visto, y ciencia de la opinión, sólo \>ox Jlorcar su 
elocuencia y acreditar su discreción." 

(M. Alemán, Giizmán de Alfarachc.) 

Antiguamente en lugar áa florear se decía enflorecer, verbo 
que algunos escritores contemporáneos tratan de poner en uso. 

EnrrasBiiacsir. 

Es para nosotros sinónimo de onbullar, alborotar, engeitusar. 
(V. GAZUZA.) 

Engomar. 

Aunque poco va de goma á almidón, no es lo mismo engo- 
mar que almidonar la ropa. Esto último es lo que hacen las la- 
vanderas, y el almidón hervido con que practican dicha opera- 
ción no se Wmtíti goma, uno engrudo. 

"El jubctín era morado y muy abierto, dejando ver la camisa blanca- 
mente almidonada.'" 

(Estcbanez Calderón, Escenas andaluzas. ) 

"Una montera de raso de la misma color, con cuello almidonado con 
grandes puntas y encaje." 

(Cervantes, Novelas ejemplares.) 

En. jyi'aiiclcs. 

"Vivir, estar, trabajar, etc. en grandes'' son frases incorrec- 
tas, porque el modo adverbial castizo es en grande. 



--¿93— 

"¡La virilidad! ahora 
es el gozar, pero en g7-aiid¿ 
cuando la razón modera 
los ímpetus de la sangre." 

(Bretón, La vida del hombre.) 
Eno-rcii'ísc. 



Engreírse y engreído se proniinciaa respectivamente engre- 
írse y cngrc-ído. (V. pág. 155.) 

Engviiosííti*. 

No obstante haber recibido este verbo la sanción académi- 
ca, se prefiere entre buenos escritores la forma más correcta en- 
grosar. 

"El rey quiso dar luego la batalla para impedir que se ejigrosase el 
ejército enemigo." 

(Quintana.) 

"La nube se engrosaba por momentos." 

(Id.) 

Es obvio que engrosar \íq conjuga como moler; por no saber- 
lo estampan m.uchos escritorzuelos disparates de este jaez: 

"Las filas enemigas se engrasan cada día." A fin de que 
se corrijan tales dislates, copiamos los ejemplos que siguen: 

"Cada lección, cada ejercicio que robustece el cuerpo y engruesa las 
cuerdas interiores, es golpe funesto en el espíritu." 

(Montalvo, Siete Tratados.) 

"La neología nutre y engruesa el idionia. " 

( Monlau, Del arcaísmo y el neologismo. ) 

Nótese, empero, que el despropósito arriba apuntado sólo se 
comete cuando se usa el verbo en la acepción figurada de '^au- 
mentar ó hacer más numeroso un ejército, partido, sociedad, 
etc." 



—294— 

Castellano engatusar. 
"Se proponen engatusar {x. los hombres vendiendo una cosa por otra." 
(Montalvo, Siete Tratados.) 

"Me metía escribir comedias, por que esc don Hermógcncs me enga- 
tusó. " 

(Moratín, La comedia nueva.) 

Enjar'aiiai'sc 

(V. JARANA.) Endeudarse, contraer deudas. 

Enjarrarse. 

Ponerse en jarra ó en jarras, esto es, con los brazos encor- 
vados hacia afuera y las manos en la cintura. 
Es palabra necesaria y bien derivada. 

Ení orqaetar . 

Poner una cosa á horcajadas sobre otra. Es término fa- 
miliar y vulgar. 

Exi la pacrta del horno se qaenia el ijan. 

Aplícase este refrán cuando alguna cosa que se tenía por 
segura se malogra en el momento de conseguirla. 

Equivale a la frase castellana naufragar en el puerto. 

En lo que. 

V. Á LO QUE. 

Enliisti'ado. 

Especie de bizcocho de figura prismática, recubierto de una 
capa de azúcar. 



—295— 

Enllciiav. 

Únicamente entre personas mazorrales se oye decir enllcnaf 
por llenar. 

Eiiiiiiolai*sc. 



Enmelarse. 



En moda.. 



"Estar una cosa cu moda'' es correctamente '"estar de mo- 
da." 

"Ve aquí, fray Gerundio amigo, los principales sueños de los filósofos 
antiguos y las principales imaginaciones de los modernos, que apenas se di- 
ferencian de aquéllos más que en media docena de terminillos y en haber 
sacado al teatro sus opiniones con otro traje más de tnoda.''^ 

(Isla, Fray Gerundio.) 

Eiiiiicó **<í cx'so. 

Enmohecerse. 

"El paladar se enmohece 
por lo que poco se barren 
con escobas comestibles 
telarañas truturalcs." 



(E. G. Lobo.) 
Eiiiiioiitax'se. 

Embosquecerse, ensilvecerse un terreno, cubrirse de matas 
ó árboles por falta de cultivo. 

Puesto que monte significa según la Academia "Tierra in- 
culta cubierta de árboles, arbustos ó matas" el verbo costarri 
queño nos parece de buena casta y aun mejor que sus equiva- 
lentes. 

En jmnto íi. 

"No puede uno menos, dice Cuervo, de hacerse cruces y 
admirarse de cómo se ha cometido el desacierto de asimilar esta 
frase {en pnnto de) á en cnanto á y volverla cji punto á. Es cier- 
to que escritores bien encopetados han tropezado en esto; pero 
estas caídas en materia tan clara no pueden ser defensa, antes fi- 



— 296 — 

gurarán entre los escándalos el día que se escriba un tratado so- 
bre las tribulaciones que aquejan á nuestra lengua." 

Con muchas citas de excelentes prosistas españoles contem- 
porane'os podríamos nosotros corroborar la inculpación del señor 
Cuervo; y somos de su parecer en que no debe tolerarse seme- 
jante corruptela, muletilla socorrida ó bordón indispensable para 
algunos de nuestros escritores. 

A los numerosos ejemplos que del uso correcto ofrecen las 
Apuntaciones críticas del filólogo bogotano, añadiremos los si- 
guientes: 

"Sobre todo, se reía mucho de la grande presunción de la crítica 01 
punto de física natural." 

(Isla, Fray Getujidio.) 

"El señor Arcediano Barbadiño habló con sobrada indigestión en punto 
de filosofía de España." 

(Id, id.) 

"Sabrás mucho; pero en punto 
de urbanidad y crianza 
sabes muy poco." 

( Moratín, El Barón. ) 

Cuando no se quiera recurrir á esta expresión, recuérdese 
que hay otras que pueden hacer sus veces, v. gr: cu cnanto á, en 
ordoi á; en materia, en género, en achaque, en heeJio de, etc. 

Enredar, embrollar, enmarañar un asunto, interrumpir ó 
turbar adrede lo que uno está diciendo ó haciendo. 

Eui'itar. 

Por irritar, y enritado por irritado son voces gallegas que 
por acá emplean sólo los aldeanos. En castallano se decía anti- 
guamente cnridar. 

KllíSíííííílíE. 

Nuestros abuelos eran muy aficionados á h.s' ensaladas, no 



—297— 

á las hechas de hortaliza, sino á otras de un género más picante. 
Consistían las tales en composiciones líricas muy largas, escritas 
en verso festivo y familiar, en las que se ridiculizaba ó se elogiaba 
á una multitud de personas principales, dedicando á cada una de 
cuatro á ocho versos, y aveces menos. Algunas de esas sátiras 
han llegado por tradición hasta nosotros, y no carecen de donai- 
re para quien conoce el asunto y los personajes. 
En Venezuela dicen ensaladilla. 

¿Porqué en algunos lugares de América quitan una ;/ á las 
palabras ensangrcjitar y ensangrentado? Averigüelo Vargas; 
pero de fijo no volvería á suceder tal cosa si todos leyesen ejem- 
plos como éstos: 

"Pendiente de una cruz y cnsaiigroitado 
del pueblo entre la ronca gritería, 
turbando el mar y oscureciendo el día, 
acaba de morir crucificado." 

(Grilo, La muerte de Jesús.) 

Saladino, esgrimiendo la inhumana 
espada, en los cruzados la ensangrienta. 

(Lope.) 

"Su lecho el suelo, 

y su festín el campo ensangrentado.''^ 

(Arboleda, Gonzalo de Oyón.) 
Ensartax'. 

Si bien es cierto que algunos escritores sostienen que no es 
impropio decir ensartar nna aguja por "pasarle una hebra por el 
ojo para coser," los mejores hablistas emplean en este caso el 
verbo enhebrar, desconocido por estas tierras. 

"Si eres modista y no dejas 
aguja sin enhebrar, 

38 



—298— 

yo te pido que me citJicbrcs 
la aguja de marcar." 

(M. del Palacio, Cantares.) 

ICiitecliíir. 

Poner techo á los edificios. El Diccionnrio trac sólo tccJiar, 
pero ambos son de intachable formación. 

Entejar. 

No está en el léxico académico, ni su antónimo desentejar. 
La Ilustre Corporación se contenta con tejar y destejar] pero si 
en castellano se dice enladrillar, empedrar, embaldosar, entablar, 
empizarrar, etc. ¿por que no se ha de decir también entejar'^ 

El verbo académico presenta además el inconveniente de 
confundirse con el sustantivo tejar "Sitio donde se fabrican las 
tejas." 

Entelex*i<lo. 

^^ Entelerido. Sobrecogido de frío ó de pavor." 

{Dice, de la Academia.) 

"¿Quién eres? detente allá, 
todo entelerido est<?." 

(Lope, Las Batuecas.) 

En Costa Rica se toma por eneanijado, eanijo, desmedrado, 
tra.slación que se explica fácilmente. 

Entierro. 

Llamamos así á las huaeas, huchas ó tesoros escondidos en 
la tierra, por la costumbre indígena de 'sepultar los cadáveres 
con las joyas y demás objetos de su pertenencia. 

Entiesar. 

Dígase entesar. 



-—299— 

JEn toclíi tioi'i-ív <le cacao. 

Siendo España la patria de los garbanzos y América la del 
cacao, nada más natural que allá digan en toda tierra de garban- 
zos y acá digamos en toda tierra de eaeao. 

"Sin querer también, cuando menos lo pienso se me escapan vocablos y 
versos italianos, que han venido á ser fii toda tierra de garbanzos como otros 
tantos modismos españoles." 

L. Montoto, Un paqnete de cartas^ 
Entonce. 

Entonee y estonce, por entonces, son meros arcaísmos, el pri- 
mero de los cuales se usa todavía como licencia poética. 

Entortar*. 

Es en castellano: i" poner tuerto ó torcido lo que estaba 
derecho; 2? hacer tuerto á uno, sacándole ó cegándole un ojo. 
En ambos casos se conjuga entuerto, entuertas, etc. 

El entortar costarriqueño se deriva probablemente de torta, 
significa emplastar, embadurnar, y se conjuga regularmente. 

Entramojar. 

Poner tramojos (V. esta voz) á una persona. 

Se usa este verbo en Venezuela con significación semejante. 



ICntrapn j sir. 



Entrapajar. 



"Me hallé yo con cincuenta escudos y ya sano de las pier- 
nas, aunque las traía entrapajadas.'' 

(Quevedo. El gran tacaíio.) 
Entre. 

Esta es la única preposición castellana que puede regir á 
una forma pronominal nominativa, pero sólo en el caso de que el 



— 300— 

otro termino de la reciprocidad preceda al pronombre y sea ade- 
más indeclinable. 

Así pues, hoy se tolera esta contrucción: "¿.v/Z/r los peones 
y yo acabamos el trabajo" que en rigor debiera ser ''■cutre los 
peones y w/." 

Los antiguos eran tan escrupulosos en este punto, que an- 
teponían el pronombre con menoscabo de la urbanidad. 

"Compuso en octavas un diálogo entre mi y la princesa de las Musas." 

{Pícara Justina.) 

" ¡ Oh triste, cu.ándo veré yó eso entre mí y Melibea ! " 

{La Celestina.) 

Si los dos complementos son pronombres, deben preferirse 
los casos terminales. 

"La amistad que entxe tí y ;;// se afirman no ha menester preámbulos." 

{La Celestina.) 

"Me dijo sin otro testigo sino aquél que es testigo de todas las obras y 
pensamientos, y los corazones y entrañas escudriña, al cual puso entre él y 
mí, que te buscase y allegase y abrigase." 

(Jd.) 

Usamos incorrectamente de dicha preposición en las frases 
entre más, entre menos, que deben ser mientras más, mientras me- 
nos, 6 eiianto más, cnanto menos. 

^'Mientras más callaba, más los muchachos gritaban." 

(Cervantes, La ilustre fregona.) 

"Más crece la calentura 
mientras más beben lo^y ojos." 

(Moreto, El desden con el desdén.) 

" ¡ Ay pluma mía, pluma mía! ¡cuan mala sois para amiga, pues 7níeti- 
tras más es trato, más á pique estáis de prender en un pelo y borrarlo todo!" 

{Pícara Justina. ) 



— 30i — 

"Y cuanto más te avergüenzas, 
más hermosa me pareces." 

(Bretón, La baíclcta de Pasajes.) 

Entrecerrar. 

''Entrecerrar la puerta ó la ventana" es en España entornar. 
Nuestro término, sin embargo, formado paralelamente á entrea- 
brir, es digno de figurar al lado de su equivalente. 

Entregar. 

Sin duda por la semejanza fonética cow fregar, regar, negar, 
etc. en varios pueblos de América conjugan como irregular el 
verbo que encabeza este artículo, diciendo entriego, entriega, etc. 
en lugar de entrego, entrega. 

"Mas él se obstina, y anheloso llega, 
y al beso abrasador la vida entrega.''^ 

(Maury, Esvero y Abnedora.) 
EntreteneióMi. 

En lenguaje familiar no sería impropio usar esta palabra co- 
mo sinónima de entretenimiento. 

Eiitrianil>os. 

Entrambos. 

Entromparse. 

Los españoles expresan la misma idea diciendo "estar con 
hocico ó de hocico." 

Envasar. 

''Envasar á una persona con la espada" es frase inco- 
rrecta, pues lo que se envasa es la espada y no la persona. 

"Le envasó al pobre lacayo una flecha de dos varas por el lado iz- 
quierdo." 

(Cervantes, D. Quijote.) 



-3oi- 



Eii vida. 



Usase con Íos adjetivos verde y crudo para indicar el grado 
absoluto de esas cualidades, p. ej: "el aguacate está verde en vi- 
da (esto es, completamente); "la carne estaba cruda en vida 
(del todo)." A veces dicha frase reemplaza á los adjetivos men- 
cionados: "las frutas están en vida.'' 

Eny erizarse . 

"Llenarse de yerba un campo, un patio, una calle, etc." 
Consta como provincialismo cubano en la i !?• edición del 
Dice, de la Academia. 

Epiceno. 



"No faltan maestros necios que se regodeen haciendo esdrd- 
jula esta voz, que toda persona culta pronuncia epiceno^ 

(Cuervo, Apiuitaciones criticas.) 
Epígi*aiiia. 

Las palabras en grama son llanas: epigrama, anagrama, 
monograma, diagrama, pentagrama, programa, etc. 

"Mi epigramático genio 
pide á Dios con eficacia, 
que cuando llegue la hora, 
sea en su divina gracia 
mi muerte tan breve y buena 
como el mejor epigrama." 

(Salas.) 

"Pero con suerte fatal, 
cayeron de ella sin fama, 
, por virtud de un epigrama 

c c/ gravado en su pedestal." 

(Rocaberti, En la brecha.) 



— 303— 

Errar, equivocarse, no acertar, no dar en el blanco, vagar, 
se conjuga /£"/';'(?, j/-rr;7w, jrr/'cZj etc. Hacemos esta advertencia 
porque son muchos los que dicen "no erra tiro" y otras barba- 
ridades de esta laya. 

"Cuando el principio "¿o. yerra, no puede seguirse buen fin." 

{La Celestina.^ 

''Jamás ceso de dar consejo á bobos, y todavía hay quien jrrrí'." 

(Id.) 

"Tucapel de furioso el úxo yerra, 
y el furioso troncón metió por tierra." 

(Ercilla, La Araucana.) 

Ei-iltlito. 

Hay personas, aunque pocas, que pronuncian erudito en lu- 
gar de erudito. 

Es til*. 

Nunca hemos oído pronunciar este nombre correctamente, 
pues casi nadie separa las tres sílabas ni pone el acento sobre la ii. 

"Esta mano es de Esu-ú, 
y la voz no sé de quién." 

(Lope.) 

"No teme, armado del favor divino, 
las quejas de Esaú, las sinrazones." 

(Esquilache.) 
EsV>ari*a.ii(?ín*!SC. 

V. DESBARRANCAR, 



• — 304— 

Eslbocai*sc. 

Desbocarse. 

Escachalantlr-iiclo. 

Colombianismo que se traduce por descuidado, desaseado, 
desaliñado. 

Es poco usual. 

Escalabrai*. 

Muchos de los verbos castellanos que hoy comienzan por 
des, antiguamente no tenían d; p. ej: desealabrar. Este es el 
motivo por el cual el vulgo americano conserva aún la práctica 
de suprimir la d en dichas palabras. 

"Desabotonando el trago 
á un tiempo con el vestido, 
á puras calabazadas 
se descalabró el gallillo." 

(Quevedo, Jácaras.) 

"No hay duda que en un mal libro, por malo que sea, siempre sirve, y 
más si es de buen tomo, para descalabrar con él á cualquiera." 

(Moratín, Derrota de los pedatites.) 
Escalentar'. 

Vocablo anticuado. Hoy se dice calentar. 
Empléalo el pueblo tan sólo en el sentido de ^'excitar ó in- 
flamar los apetitos venéreos." 

Escampar. 

V. DESCAMPAR. 

Escanclalada. 

Una escandalada no es un escándalo así como quiera, sino 
un escá7idalo mayzíscnlo ó muy rnidoso. 



— 305— 

Esctu'tipclai*. 

Es en castellano "Reñir, trabar cuestiones ó disputas y con- 
tiendas unos con otros." 

En Colombia significa q/ar, manosear^ y en Costa Rica des- 
cascarar ó resquebrajar una superficie pintada, dcsconcJiar las pa- 
redes. Esta última acepción se le atribuyó acaso por influencia 
del sustantivo escara, "Costra seca que se forma algunas veces 
en las llagas." 

'■'■Desconchaba (el viento) los lomos de los muros revocados, y desnuda- 
ba los viejos de sus vestiduras de yedra." 

(Pereda, El sabor de la iicrmca.) 

"Unas botas de montar, de charol de vaca, muy descascaradas y corta- 
das por las arrugas." 

(E. Pardo Bazán, Los Pazos de Ulloa.) 

(V. DESCOCER.) Recuérdese que escocer, afín de cocer^ 
se conjuga como éste: escueao, escueces, etc. 

"No es lo peor de Noviembre 
los sabañones y grietas; 
que más escuece una marta, 
y más me come una felpa." 

(Oucvcdo.) 
Escoclicrar. 

Romper, despedazar, estropear un mueble. En forma re- 
fleja es muy usado en lugar de desvencijarse. 

"La puerta desvencijada y rajados sus tablones, las ponía, bien á pesar 
suyo, á la vista de todos." 

(Fernán Caballero.) 

39 



— 3o6— 

"Aquella agradable variedad de sillas desvencijadas^ 

(M. Romanos, Escenas inalritciiscs.) 

Esooolaiflarso. 

Se empica en la misma acepción que el anterior cscocJicrar- 
sc, esto es, en la de desvencijarse, estropearse. Guarda cierta ana- 
logía con el castellano cachifollar "Dejar á uno deslucido y hu- 
millado." 

Escondido. 

"Jugar escondidd' es en España "jugar al escondite.^' 

Escorar. 

"¿Adonde habrá ido á escorar'}'' es para nosotros lo mismo 
que: ¿adonde habrá ido á parar? 

Escorar debe de ser término de marina, pero no lo hemos 
visto en los principales diccionarios castellanos, donde consta só- 
lo el sustantivo escora. Pérez Galdós pone en boca de un mari- 
no el adjetivo escorado. 

"Viejo y escorado, sé lo que es dignidad, 
caballerito Guerra." 

{Ángel Guerra, t. I). 

Escorrocho. 

Adjetivo que aplicamos á las cosas inservibles, desvencija- 
das y de feo aspecto, y por extensión á las personas desprecia- 
bles y ridiculas, á los trastos ó adefesios. 

Algunas veces se emplea sustantivadamente; v. gr: ''Esa 
mujer es un escorrocho.'' 

Según Cuervo, en Colombia llaman moseorrofio á una mu- 
jer fea superlativa. 

En Venezuela escorrogio, vocablo más semejante al nuestro, 
indica un ser raquítico y despreciable. 

Escrel>ir. 

Es voz anticuada, usada sólo en los campos. 



I 



I 



—307— 

Escudo. 

Para el pueblo es hoy moneda imaginaria, equivalente a dos 
pesos diez centavos. 

Esciilcaí'. 

Aparece en el Dice, de la Academia como palabra anticua- 
da, con la acepcción de "Espiar, inquirir, averiguar con diligen- 
cia y cuidado." 

Aquí se usa en la significación de registrar los bolsillos á al- 
guno. 

Escupito. 

Escupitazo, escupitina, escupidura. 

Esem-o. 

Escuro y esaircccr, palabras tan corrientes entre los aldea- 
nos, son mero.s arcaísmos sustituidos hoy por oscuro, oscurecer. 

Escui'i'ccliafüo. 

Los lazos y otros objetos que muchos califican de escurrcdi- 
aos, son propiamente escurridiaos. 

"Al volver en sí, vio que á su madre se acercaba una persona, de leve 
andar y forma escurridiza.'^ 

(Pérez Galdós, Ángel Guerra.) 

Escliarcliai*. 

Terminacho muy vulgar y grosero, que significa destrozar, 
despedazar, y en sentido figurado despojar á uno de un cargo, 
destituirle. 

Esíbnclar. 

Voz anticuada, hoy desfondar. Nótese que este verbo sólo 
significa romper ó agujerear el fondo de una cosa; pero nosotros, 
confundiendo la causa con el efecto, decimos esfondarsc por hun- 



— 3o8— 

dirsc, irse á pique, v. gr: "se csfondó (hundió) en una zanja;" 
imitando en esto á los gallegos, quienes dicen foudarsc por ¡mn- 
dirsc. 

El uso castizo del vocablo aparece demostrado en el si- 
guiente ejemplo: 

"Rogcr, cansado de esta resistencia, mai.dó barrenar la galera y (/¿'í- 
fondarla T^ü.r!L echarla á pique." 

(Quintana, Vidas de españoles celebres.) 



Arrancar y arrojar flemas por la boca. Es palabra usada 
en otras muchas partes de América, pero no viene en el Diccio- 
nario académico. Probablemente es un eufemismo del gallego 
csgaigajar, equivalente al castellano gargajear. Como quiera 
que éste último es verbo malsonante y plebeyo, el lenguaje culto 
nos ofrece dos voces más limpias: esputar y expectora} . 

(En gallego, gargajo). Flema, esputo, expectoración. 

Esmadc^j ar. 

Desmadejar. 

"He conocido un gigante de seis pies de estatura, flojo y desmadejado, 
con voz de adolescente y andadura de pichón." 

(E. Sepúlveda, La vida en Madrid.) 

Esiiicclxxiclai'. 

Desgreñar, despeinar, despeluzar, descabellar. 

Esmci'Círiltla. 

Hay nombres que han nacido con mala estrella, destinados 
á sufrir los atropellos del vulgo y las más extravagantes adultera- 



I 



—309— 

ciónos: Hcrmcnegilda, por ejemplo, es Mcregilda para los colom- 
bianos, Esmcregilda para nosotros, y para algunos pueblos de 
España, Menegilda. 

"La madre de Hermenegildo 
duerme el sueño de la tumba. 



Hermenegildo es arriano, 
pero católica Ingunda." 

(Retes, Leovigildo.) 
Esmoircccrse. 

Perder el aliento, amortecerse, desmayarse llorando, v. gr: 
"el niño está esmorecido. '' Dícese también es?noreccrsc de risa 
por morirse de risa, desternillarse. 

En el Diccionario gallego de Cuveiro se halla esmorecerse 
con la acepción de "desfallecer, desanimarse hasta el último ex- 
tremo;" y es indudable que el vocablo era antiguamente usual 
en Castilla, aunque los léxicos lo omiten por descuido, pues 
así lo atestigua el siguiente párrafo de una carta de Colón: 

"Otras tormentas se han visto, mas no duran tanto ni con 
tanto espanto. Muchos esmorecieron, harto y hartas veces, que 
teníamos por esforzados." 

Esnncarse. 

Por desnucarse, es palabra anticuada. 

Eso es csijeta. 

Expresión irónica que se emplea para ponderar la dificultad 
de una cosa. 

Espacliax'. 

Voz anticuada. 

"Pero al fin, si cotejando 
tu voluntad, me despachan, 
me iré al instante á la gloria, 
derecho como una al barda." 

(E. G. Lobo.) 



Espantoso* 

Espantoso esjlo que espanta, y espantadizo el que se españ^ 
ta; debe, por consiguiente, decirse caballo espantadizo ó asombi'a- 
dizo, no espantoso. 

Sin embargo, antiguamente espantoso era sinónimo de es- 
pantadizo, como se ve en este ejemplo: 

"El espantoso ha miedo et espántase de lo que debe haber miedo, ct 
erpántasc de lo que non ha razón por que deba haber miedo." 

{Obras del Infante D. J7<an Manuel.) 

Esi>ax*ccerse. 

Dícese en castellano desapareeerse ó despareeerse, pero no 
esparecerse. 



Desparpajar. 
Desparramar. 



Espai'pajar. 
Espari'aiiiar. 



"Será mi manto su brillante alfombra, 
su asiento mi ancha llama, 
y su dosel mi pabellón de sombra 
que el viento desparrama.'''' 

( Zea, Inspiración. ) 

Espai'taco. 

El nombre del celebre esclavo tracio que puso en peligro á 
Roma se pronuncia generalmente Espartaco\ pero conforme á la 
cantidad latina, debe ser Espártaco. 

Ejemplo de la acentuación incorrecta: 

"Los hijos de Espártaco, los soldados 
del alma libertad, que son jirones 
del invencible lábaro arrancados." 

(Carlos Rubio, Á unas aves.) 



—311— 

Esípeclaaüai*. 

Despedazar. 

Ya se dijo que casi todos estos verbos que empiezan por 
des no tenían antes ¿/ y se pronunciaban como lo hace hoy el 
vulgo; y añadiremos que acaso sería conveniente adoptar las dos 
formas de cada uno, tanto porque la Academia las consiente en 
varios, como espabilar y despabilar, espejar y despejar, espolvoreat 
y despolvorear, etc. como porque la diversidad de formas de las 
voces facilita' sobremanera la versificación. 

Espclma. 



El vulgo colombiano dice, lo mismo que el nuestro, espehna 
en lugar de esperma. 

Espolucarso. 

"Al oír aquel ruido tan horrible se me espeliteó todo el cuer- 
po." Comparemos esta frase costarriqueña con otras españolas: 



Se abrió al instante una puerta 
por la que sale confusa 
algazara, ayes profundos 
y gemidos que espeluznan.''^ 

(Duque de Rivas, Romances históricos.) 

"Rumor que al punto conoce 
la infeliz, y se espeluza.''^ 

(Id, id.) 

"Me encontré con un hombre de cuarenta años, despeluznado y sucio." 

(Segovia, Los aficionados.) 

En los diccionarios se hallan: despeluznarse, espeluznarse, 
despeluzarse y espeluzarse; pero falta espeluearse, la única forma 
corriente en toda Hispano- América, corrupción probable del 
anticuado cspeluncarse, omitido también en los léxicos. 



Despensa. 



—312— 



"Su propia muía 
ensillar al punto ordena, 
y las próvidas alforjas 
preparar en la despensa.^'' 



(Duque de Rivas, Romances Jdsíóricos.) 



"Domestica tú un ratón 
criado con la comida 
de tu despensa, y verás." 

(Tirso.) 

Espci-clioiai*. 

Desperdiciar. 

"Que adore el entendimiento, 
pues la luz desperdició.'" 

(Rojas, Loque so7i mujer-es.) 

JEsperdigtii*. 

Desperdigar. 

"Tengo mucha gente honrada, sí señora, y buena, si señora, y valiente, 
sí señora, que está desperdigada por los caseríos." 

(Pérez Galdós, Doña Perfecta.) 

Espei'iiaiicarse. 

Espernancarse y espernancado, palabras usuales también en 
Venezuela y Colombia, no aparecen en los diccionarios de la 
lengua. 

Las palabras castizas correspondientes son despatarrarse y 
despatarrado, ó esparrancarse y esparrancado. 

"Podrás ver 

que apenas puede mover 

las piernas esparrancadas." 

(Castillejo, Rimas.) 



—313— 

"De un garrotazo 

dcspaiarrado en tierra dio de cara." 

(Qucvedo.) 

Espcrjiüficarsc, corrupción de esparrancarse, es un ejemplo 
de lo que se llama etimología popular: "Habiéndose perdido, di- 
ce Cuervo, la trasparencia que permitía ver el significado de los 
vocablos en sus elementos, se les adapta á la forma de otros que 
bien ó mallos expliquen." 

Espiar. 



La gente culta se burla de los campesinos porque dicen es- 
piar siempre en lugar de mirar; y no carece ciertamente de ra- 
zón, puesto que espiar no significa simplemente iniíar, sino ha- 
cerlo con disimulo y secreto. 

Espinilla,. 

Barro ó grano que sale en la cara. 

Espinllliiclo. 

Aplícase al individuo que tiene muchas espinillas ó barros: 
barroso, dice el Diccionario. 

Espinuíio. 

Lo que tiene muchas espinas. Es tan bueno como su equi- 
valente espinoso. 

Espisuñarse. 

Mostrar vehemente deseo por una cosa, despepitarse, desa- 
larse, beber los vientos por ella, comerse las manos tras algo, de- 
suñarse. 

Nuestros paisanos han formado el verbo espisuñarse deriván- 
dolo á^ pesuña, como los españoles han sacado desuñarse de nña. 

40 



—314— 

"Anda bebiendo los vienios, 
traycncloltí de cabestro 
su pasión." 

(Castillejo.) 

"Si una vez lo probáis, Sancho, dijo el Duque, comeros heis /íW manos 
tras el Gobierno, por ser dulcísima cosa el mandar y ser obedecido." 

(Cervantes, Don Qitijotc.) 

3I3sj>oi'i*oiicliiigai*so. 

Verbo colombiano que vale echar el resto, echar id bodegón 
por la ventana. Es poco tisado entre nosotros. 

Espuela. 

Las espuelas de los gallos se llaman propiamente espolones. 

•'Un gallo muv maduro, 

de edad provecta, duros espolones." 

(Samaniego, Fábulas.) 
Es5i>iiclaz¡o. 

Espolazo. 

"Dióme tantas gracias como espolazos á la muía. 

(Isla, Gil Blas.) 

"Las ijadas x?íS^¡vAo\q. i\. espolazos, 
¡oh! mil veces cobarde y maldecido 
(exclama el castellano enfurecido) 
quieras ó no, conmigo morirás." 

(Arboleda, Gonzalo de Oyón.) 
Espuelear. 



Espolear. 



"Pasa recio el caballo espoleado, 
y Cortés, de Lincoya ya seguro. 



-315— 

por medio de la espesa escuadra hiende, 
y al un lado y al otro muchos tiende." 

(Ercilla, Arauc'ana.) 

"Rocinante a cada tablilla de mesón que veía, se paraba y no quería pa- 
sar; pero don Quijote lo espoleaba.^'' 

(Avellaneda, D. Quijote.) 

Espiiroo. 

Millares de veces hemos visto así impresa esta palabra en 
periódicos y libros; pero las autoridades en ptinto de idioma di- 
cen siempre espurio. 

"Aliatar se espantó de esto, 
y de Mudarra se agravia: 
llámale bajo y espurio, 
hijo de ninguno, y nada." 

{Roninticero.) 

"Sentía en el fondo del alma una especie de compasión por la desver- 
gonzada manceba y el hijo espurio.^^ 

(E. Pardo Bazán, Los Pazos de Ulloa.) 

Espiii'uro. 

Se emplea esta palabra, con cuyo origen no atinamos, sólo 
en la frase "hacer espururo una cosa" por "reducirla á polvo, des- 
menuzarla." 

Esquí j Mi*ar*. 

Desquijarar. 

Esquijuclio. 

Flor fragantísima, blanca ó amarilla, llamada también y//¿://¿'. 

Y\ iaquixocJiitl., dice Clavigero {^Storia aníica del Mcssico), 
es una florecilla blanca, semejante á la rosa silvestre en la figura, 
y en el olor á la cultivada, pero muy superior en el aroma. La 
produce una planta grande." 

Fuentes y Guzmán {Recordación Florida, tomo I) escribe 



=-3i6-^ 

csquisucJiil 6 izqiiis-suchil "Árbol frondoso y sienipre agradablé- 
mcnte alegre, de robusta y levantada estatura y adornado de 
fragantes y candidísimas flores de suavidad aromática." "La eti- 
mología de su nombre, añade, en la lengua pipil declara su ex- 
celencia, pues izquis-stichil corresponde á ''sólo esta es flor,'' ó 
de la \Qr\^\i2i popiíliica ''basta para flor.'' 

D. Justo Zaragoza, en las notas que puso á la Recordación 
Florida, confunde lastimosamente el esquisuchil con la vara de 
San Jase'. 

Esc|iiiiiera.. 

El mueble que se coloca en un ángulo ó rincón de la sala 
no se llama esquinera ni esquinero, sino rinconera. 

Esquinei'o. 

Falta este adjetivo en el Diccionario de la Academia, según 
el cual debe decirse "casa esquinada" en lugar de "casa esqui- 
nera." 

Esrengai*. 

Esrengar ó desrengar se dice en castellano derrengar. 

"Una novia ha de ir turbada, 
derrengándose al modo de cansada; 
llevar la vista gorda, y de este modo, 
como quien nada ve, mirarlo todo." 

ÍMoreto, Antioco y Seleiico.) 

"Hay en su cuarto: una mesa 

como muía de alquiler 

que por puntos se derrieiiga." 

(Rojas, Lo que quería ver el marqués de Villena.) 
Enrielarse. 

Como aquí no llamamos carriles á los rieles, no decimos con 
los españoles que "un tren descarriló," sino que se esrieló ó des- 
rieló. 



^317— 

Punzada, espinadura, herida hecha por un clavo, espina ó 
astilla de madera, etc. 

Estacarse. 

Herirse, punzarse, espinarse, cortarse. 

JSstadia. 

''No será muy larga mi estadía en este pueblo" nos decía 
una vez un maestro de escuela en presencia de sus discípulos; y 
á no mediar esta última circunstancia, le habríamos advertido a- 
niigablemente o^q estadía significa una cosa muy distinta de es- 
tada, de lo que puede cerciorarse cualquiera abriendo un diccio- 
nario castellano. 

''¿Qué larga estada fué esta, madre?" 

{La Celestina.) 

\ Cómo se tarda aquel caballero que esperamos! 
¿qué crees tú ó sospechas de su estada, Lucrecia?" 

(Id.) 

Estadio. 

De algunos años acá suelen algunos de nuestros periodis- 
tas hablar del estadio de la prensa, y hasta hubo un periódico 
donde se leía diariamente estadio, en una especie de profesión de 
fe estampada en la primera página; pero dicha palabra no carga 
el acento sobre la i, como se pretende, sino sobre la a. 

"Otro estadio, otra arena, otra cuadriga 
piden en nueva edad cantares nuevos." 

(Mcnéndez Pelayo, La galerna del Sábado de Glo7'ia.) 

"Revestidos de clámides brillantes, 
y en círculo de vasto, inmenso radio 
agolpados sin fin los circunstantes, 



con ansiedad profunda, sus semblantes 
vuelven al centro del glorioso estadio." 

(Liona, Odisea del alma.) 

Estaje. 

"Obra lí ocupación que se ajusta por un tanto alzado, á di- 
ferencia de la que se hace á jornal" se denomina destajo ó estajo, 
pero no estaje. 

"Pronto traerá mi marido 
que cenar, si es que ha vendido 
en el pueblo alguna leña. 
Ahora siempre está en la breña 
cortando broza á destajo.'''' 

(J. Velardc, La venganza.') 

Estiíjcaí*. 

Destajar, ajustar una obra ó trabajo. 
Estalactita. 

Es comiín en muchas partes decir estaláetita y estalagmita, 
en lugar de estaláetita y estalagmita. 

Estampida. 

Estampida es lo mismo que estampido ó estruendo. No lo 
entienden así nuestros paisanos, cuando dicen que "un caballo 
pegó una estampida'' para significar que dio un repelón ó carrera 
corta. 

"Dando (Don Quijote) un repelón ó arremetida á Rocinante llegó á po- 
ner los pies tan juntos á una cueva, que á no tirarle fuertemente las riendas 
fuera imposible no caer en ella." 

(Cervantes.) 

La significación que damos aquí á esc vocablo proviene de 
la frase castellana "salir de estampía.'' 



—319— 

HÜHtainpilIa. 

''Estampilla de correos, etc. vale tanto como sello de ídem, 
que menciona el Dicionario." 

(Rivodó, voces nuevas en la lengua castellana }j 

El pueblo llama estampilla al sello de correo, porque reserva 
esta última palabra para las señales ó marcas que á las cartas 
se ponen en las diversas oficinas por donde pasan. 

S^ííitauiHlada. 

El femenino de Estanislao es Estanislaa. 

Estapax'. 

Destapar. 

Estar. 

Muchos son los modismos costarriqueños en que entra este 
verbo, por lo cual nos limitaremos á apuntar sólo los principales. 

Estar á jarros. Estar sofocado, acalorado, y figuradamen- 
te, estar fastidiado de las impertinencias de alguno. 

Estar á media ceba. Estar á medios pelos, achispado, cala- 
mocano. 

Estar como agua pai'a chocolate. Estar muy enojado, furio- 
so, rabioso. 

Estar como gallo en patio ajeno. Mostrarse uno encogido, 
acoquinado por exceso de cortedad ó por carecer de relaciones 
en una reunión. 

Estar como lui cohete. Hallarse encolerizado, enfurecido ó 
fuera de sí. 

Estar de goma. V. GOMA. 

Estar de luna. Estar de mal humor. La Academia trae 
como americanismo la frase. ''Estar de buena ó de mala luna," 
por estar de bueno ó mal humor. 

Estar de puntas. Estar reñido uno con otro. El modismo 
castellano es estar de punta. 

Estar en la cureña. Estar ú cureña rasa, no tener abrigo, 
parecer de bienes de fortuna, 



—320— 

Estar en la equis. Eítar en los huesos, hecho un esquele- 
to, muy flaco. Es frase muy significativa y aceptable. 

Estar hasta las teleras. "Fulano está enamorado hasta las 
teletas'' lo diría un castellano trocando el modismo por Jiasta los 
ojos, frase que se emplea para ponderar el exceso de una cosa en 
que uno se halla metido, ó de una pasión que padece. 

Estar pieado de la araña. Picado de la tarántula, en el 
sentido de padecer mal venéreo. 

Estar sin medio. Sin un centavo, sin blanca, sin dinero. 

Esterilla. 

La tela rala de cáñamo sobre la cual se hacen bordados con 
lana ó seda, se denomina cañamazo, no esterilla. Esterilla es 
una especie de galón ó trencilla angosta, de hilo de oro ó plata. 

Estilax-. 

¿'Antiguamente se decía estilar el agua, agua estilada;" pero 
hoy se dice destilar, destilada, ó n\c]OY filtrar, filtrada. Estila? 
significa usar, acostumbrar. 

Estilarse. 

"Me estilé todo, se va usted á estilar'" son frases desatinadas 
das que no pueden remediarse diciendo destile', destilar como en 
el caso anterior; pues aunque el que se moja, empapa ó cala va 
destilando agua de la ropa, él en persona no puede gotear ni pa- 
sarse por un alambique. 

"Puestos en tierra, más mojados que muertos de sed." 

(Cervantes.) 

Estilarse una cosa significa usarse, acostumbrarse. 

"Salía uno á la calle fonado en cobre, con el gabán ruso que aquel año 
principió ú. estilarse,^' 

(E. Pardo Bazán, Crimcfi libre.) 

Estilla. 

Debe decirse astilla. 




—321 — 

"En dorados arncscs se veían 
unos con duras lanzas embestir, 
esparciendo en el aire las asü7/as.^' 

(Hurtado de Mendoza.) 

"Ayer sobre dos astillas 
andaba el señor Bicoca." 

(Ouevcdo.) 

En gallego también se dice estilla. 

Estillado. 

Astillazo. 

Estoi'rciitai'. 

(En gallego cscorrcjitar.) Ahuyentar, poner en fuga, alejar. 

Eísti'ogax*. 

Estregar y restregar son verbos irregulares, segiin la Real 
Academia: estriego, estriegas; restriego, restriegas. Muchas ve- 
ces los hemos oído usar como regulares, cosa corriente en otro 
tiempo, como lo prueba el refrán castellano: _/(?, que te estregó, 
bitrra de mi suegro. 

Estriiiina. 

Estricnina. 

"Si el deseo matase como la estricnina, y existiera inoculación por la 
la voluntad, mi tío. se hubiera muerto cien veces." 

(E. Pardo Bazán, La J^inel/a.) 

Esti'ipai*. 

(Anticuado.) Destripar. 

41 



—322 — 
EstripasKÓii. 



"Anduvo usted en las procesiones? ¡Yo! quién se iba á me- 
ter en aquella cstripazónV 

La última palabra de este diálogo equivale á apretura, es- 
trujamiento, y también se usa frecuentemente por aplastamiento, 
despachurramiento de personas ó animales, destrozo de objetos. 



Estuciirti. 



{Glaiicidium gnomo) Ave nocturna de la familia de las es- 
trígidas. La palabra parece venir del cachiquel tticiír, buho. 

Etiopía. 

Esta voz debe llevar el acento en la í» y pronunciarse sepa- 
rando la i de la o. 

"Otros autores por el mismo estilo, 
que escriben que trayendo de Etiopia, 
donde hay bastante copia, 
dos pigmeos á Roma (gente grave), 
se murieron de cólera en la nave." 

( Lope, Gatomaqitia. ) 

Permítese á veces la sinéresis, pero nunca el cambio de 
acento; v. gr: 

"Siquiera al troglodita de la Etiopia 
el maligno pintor me asimilase, 
pudiera brujuleárseme en la copia." 

(Bretón, Sátiras.) 

Etiope. 

Es palabra esdrújula: etíope. Cuando por licencia se acen- 
túa la o, se conserva siempre la separación de las vocales. 

"Blanca hermosa, blanca rama 
llena por Mayo de flor, 



I 



que es con tu bello color 
etiope Guadarrama." 

(Rojas, Del rey abajo ninguno.) 

''A la tierra en que habitan los piadosos / 

ct^pes. Ofrecen sacrificios /y 

este día á los dioses inmortales." 

(Hermosilla, Traducción de la litada.) 
Etiqueta. 

Es palabra galicana cuando se emplea en lugar de rótulo^ 
ratulata ó marbete de los frascos, botellas, piezas de tela, etc. 

Eucalito. 

Pronunciación vulgar de eucalipto, corriente también en Ga- 
licia. 

Eufrates. 

Esta voz no es' esdriíjula, como imaginan muchos, sino 
grave: 

"De líabilonia Antígono furioso 
á la batalla á Nicanor envía, 
y á orillas del Eufrates caudaloso, 
á campaña salieron él y el día." 

(Moreto, Lafíierza de la ley.) 

"Siendo con veloz corriente 
valla de plata el Eufrates.'''' 

(Calderón, La Gran Cenobia.) 

Examiii ax*se . 

^'Examinar á uno en gramática, examinarse en geografía" 
etc. son expresiones incorrectas, porque ese verbo se construye 
con la preposición de, no con en. 

"Un hombre fué á examinarse 
de doctrina por cuaresma, 



—324— 

después de haberse bebido 
lo menos azumbre y media." 

(Trueba, citado po}' A Bren es.) 
Exeenti-iciclacl. 

Imperdonable galicismo es éste, teniendo como tenemos en 
castellano términos más propios y castizos, v. gr: rareza, origi- 
nalidad, extravagancia, capricJio. 

Excéntrico. 

Vocablo que ha pasado sucesivamente de los ingleses á los 
franceses y de éstos á nosotros, y con el cual se designa al indi- 
viduo que en castellano se denomina extravagante, raro, capri- 
choso, original. 

"¿Por eso me llaman áspero y exiravaganíeí" 

(Moratín, La comedia nueva.) 

Si en las concurrencias particulares soy raro 
algunas veces, siento serlo." 

(Id. id.) 

Exclusive. 

V. INCLUSIVE. 

Excquíüs. 

Muy común es pronunciar y escribir así este nombre, que 
debe escribirse con c: Eceqnías. 

ExeqTi.iel. 

Aquí, como en Colombia, dicen Exeqniel en vez de Ece- 
quiel. 

"Vaya, pues será preciso 
que supla don Eceqíiiet." 

(Bretón, Curioso romance.) 



—325— 

]Extx*a.flax*. 



Dice Cuervo: 

"J/6' extraña que usted no haya venido á tiempo," debe re- 
mendarse á la castellana: ''Extraño que usted no haya venido á 
tiempo." 

''Uno que otro periodista zarramplín usa en España este gi- 
ro novísimo, que hemos visto graciosamente satirizado en un 
periódico europeo. Su origen es la analogía con admirar." 

En América es general el uso de extrañar en la forma cen- 
surada V. gr: "nada vic extraña^ eso le extrañó mucho" etc. en 
lugar de "no extraño nada, extrañó mucho eso;" y aun en Espa- 
ña, no sólo periodistas zarramplines, como dice el señor Cuervo, 
sino escritores de nota como Pereda y Campoamor han caído en 
tal despropósito. 



"No os podéis figurar cuánto nic extraña 

que, al ver sus resplandores, 

el sol de nuestra España 

no tenga, como el de Asia, adoradores." 



(Campoamor, El tren expreso. ) 



Sin embargo, Campoamor mismo y todos los maestros del 
idioma ofrecen innumerables ejemplos de la construcción castiza: 



'■'■Extrañándolo yo mucho, decía el señor Castelar que, dadas las cua- 
lidades del insigne escritor, él se lo explicaba perfectamente." 

(Campoamor, Poética.) 

"Ouc tú sepas entenderte 

con cuatro, es lo que yo extraño." 

(Rojas, Abi'c elojo.) 

"Señor don Pedro, agradezco 
la fineza; mas no extraño 
que me hagáis tantos favores." 

(Id, Lo que quería ver el marqués de Villena.) 



—326— 

"Todos aprecian su talento, su instrucción y su probidad, pero no de- 
jan de cxhañarlTi aspereza de su carácter." 

(Moratín, La comedia nueva.) 

"Ya no extraño que los niños gramáticos ignoren lo que significa Ca- 
lepino." 

(Isla, Fray Get midió.) 

"Extraño mucho que me hagas esa pregunta, respondió el Padre 
Maestro." 

íld, id). 



Q^-Rr> 



F 



Fstxción. 

La gente rústica dice fazcio/ies de una persona, en lugar de 
facciones; pero tal vocablo no es corruptela de nuestro vulgo, 
sino palabra castellana anticuada. 

Fajilla. 

El Diccionario llama faja á la tira de papel que se pone á los 
periódicos y demás impresos para enviarlos por correo; nosotros 
decimos fajilla, acaso con más propiedad. 

Falla. 

Palabra anticuada, con la que designamos las faltas de asis- 
tencia de los escolares y los signos con que éstas se expresan en 
las listas ó nóminas. 

JPantoclie. 

(Del italiano fantoccio, muñeco.) Títere, muñequillo. Es 
voz de uso reciente entre nosotros. 

Faraón. 

Fara-ón es como debe pronunciarse. 

"En las primeras marchas del largo itinerario 
aclaman los hebreos al ínclito varón, 



-328- 



al hombra portentoso y al ser extraordinario 
que sacudiera el yugo del regio Faraón.'''' 

(S. Rocaberti, En la brecha.) 

Fecnndlo. 



El llamar Fecundos á los Facundos sólo puede perdonarse á 
quien sea incapaz de comprender el equívoco resultante de ese 
quid pro quo. 

Corruptela del colombianismo cJiccJicrcs, bártulos, baratijas, 
trebejos. 

"La vida es un tesoro y no hemos de despilfarrarla en chiquilladas y en 
insulsas bromas — pensaba yo al arreglar mis bártulos para irme á otra parte 
con la música." 

(E. Pardo 13azán, Utia Cristiana.) 

Fclis. 

Pronuncíese Félix. 

Feí'ia. 

Folias, empleado así en plural, significa "Dádiva ó agasajos 
que se hacen por el tiempo que hay ferias en algún lugar." 

De aquí procede que en Costa Rica se áigd. feria ó alipego 
en lugar de adehala, añadidura, agasajo, alboroque. 



"Buscad primero el reino de Dios y su justicia, y todas las demás cosas 
se os darán por añadidnrn.'" 



fScío.) 



"Vosotros daréis la queja 
de la pierna, yo del hueso 
que dan por añadidura. 



( Moreto, Él valiente justiciero. ) 



i 



—329— 

^^Atboroqm: el agasajo que hace el vendedor ó comprador á los que in- 
tervienen en la venta." 

{Dkc. de la. Academia.) 

"Al cabo de las ferias (ó tratos) trajeron por alboroque cazuelas y paste- 
les de carne can mucho ají." 

(Gomara, Historia de las Indias.) 

Nuestra ymí2 es Idiyapa de \os chilenos, la ñapa de los co- 
lombianos y la contra de los cubanos. 

iFei'óstico. 

Don Alberto Brenes condena c! uso costarricense úq ferós- 
tico en el sentido áQ feo superlativo, fundándose en la definición 
académica "Irritable y díscolo," y en que la palabra no viene de 
feo sino defiero; mas es preciso tener en cuenta qviQ fiero signi- 
fica también yiro, lo que justifica nuestro pretendido provincialis- 
mo. 

"Hasta hoy no acabo de desengañarme si era demonio ó gitana, por- 
que tany?í?r¿» rostro no parece que podía ser humano. 

(D. F. Quintana.) 

Con el significado costarriqueño parece empleada la voz fe- 
róstico en estos ejemplos: 

"Esa elegantona que te escribe cartas no es dama, sino una tiafer¡'>s/i- 
ca." 

(Pérez Galdós, Miau.) 

"Se pusieron todos aquellos ferósticos (los diablos) á echar sapos y cu- 
lebras." 

(Fernán Caballero, Jiia;i Soldado.) 

Foi'i'oscai'i'iloís!. 

El plural áQ ferroca7TÍl qs> feíTocarrilcs. 

"Sus baúles parecen un mapa; el cuero ha desaparecido bajo un forro 
de membretes de todas las líneas ^q ferrocarriles.''^ 

(E. Gaspar, Un problema.) 

42 



Feticixiisiiio. 

Dc/etk/ie, ídolo ú objeto de adoración para los negros afri- 
canos, se ha formado la voz feticJdsnio, que algunos han hecho la 
mala obra de convertir Qnfetiqííismo. 

Freirá. 

Entre fulleros, (íado catgado ó falso, brocha. 

\jo% fierros de los artesanos se denominan con más exacti- 
tud herramientas, utensilios. 

Fiíii'ic?!»*'. 

Mucho de onomatopéyico y expresivo tiene esta voz, que 
aplicamos á las personas ejiclejiqucs, desmedradas, fiacuchas y pe- 
queñas. ¿Tendrá conexión con el castellano fililí^'' delicadeza, 
sutileza ó delgadez?" 

Afilado, cortante. Es adjetivo propio, aunque no lo hayan 
sancionado los léxicos. 

Finaiicier'o. 

La Academia ha hecho muy bien en rechazar como inútiles 
^¿■3X\ú%vs\0'& (a financiero, por rentista, hacendista, asentista, y ú.fi- 
nanza, por hacienda pública, rentas del Estado, Erario, etc; pe- 
ro no queremos hablar aquí de esos términos del lenguaje polí- 
tico, sino del uso que nuestro pueblo hace del adjetivo _/2"«««¿ríV- 
ro, aplicándolo al individuo interesado, metalizado, que no dese- 
cha ripio para hacer su agosto á costa de los demás. 

Flagoai*. » 

Azotar, zurrar. Evidentemente es síncopa del español //«- 
(Telar. 



Enco es una de las terminaciones despectivas favoritas de 
nuestros compatriotas, aunque rarísima en castellano; de suerte 
qnc jftaquciico es voz despreciativa que dice lo mismo que cXJla- 
citcJio peninsular. 

Fluto. 

'''Flato, dice el Diccionario, es acumulación molesta de ga- 
ses en el tubo digestivo, que algunas veces es enfermedad." 

Para los costarricenses, colombianos y venezolanos, es apren- 
sión, melancolía, hipocondría, esplín, vinrria, morriña, cancamii- 
rria, engurrio, tristcaa. 

"Sin embargo, dice Rivodó, hay aquí una metonimia, pues 
tal acumulación produce una sensación semejante al esplín." 

Sin embargo, decimos nosotros, es menester llamar las co- 
sas por sus nombres: cXJlato no es más qncjlato; pues siguiendo 
el criterio del señor Rivodó, podríamos designar la melancolía 
con los nombres de todas las enfermedades que la producen. 

Floi'eitti. 

Wí florcita mflorcilla son diminutivos formados gramatical- 
mente, pues los monosílabos en consonante añaden las termina- 
ciones ecito, eeillo, ce ico, c.znelo: florecita, floréenla^ 

(iamuzas, capr/olas y corcillas 
retozan con la hierba \ Jlorccillas.'''' 

(Ercilla, AtaiwaiKX.) 
Flvix. 



Las tres prendas exteriores del traje masculino, cuando son 
de un mismo color, se llaman temo, que woflnx. 

Fogón. 

Es propiamente "el lugar donde se hace lumbre," pero no 
la Jiogucra misma, 13. fogata 6 fuego. 



"La vieja que entraba, y el 'gato queso esperezaba sobre cly¿ío-<;;/^ se 
quedaron á buenas noches." 

(M. Romanos, Escenas fiiatriienses.) 

"En una hoguera que para esto tenían encendida, echabas al que era 
muerto." 

(Mariana, Historia de España,) 

Á juzgar por el ejemplo siguiente, en Colombia dicen tam- 
bién fogón por hoguera: 

"Varios fogones en contorno encienden, 
la roza toda en derredor cercando." 

(G. G. González, Memoria sobre el cnltivo del viaiz en Aniioquia.) 

Follisca. 

"Es un derivado á& folla. Equivale á desorden, confusión, 
pendencia, riña. El Diccionario trae en este sentido j'9///í7;/rt'." 

(Rivodó, Vcjicrjolaiiismos.) 

Fomonto. 

D. Zorobabel Rodríguez reputa por americanismo el uso 
de fomento para significar los paños que empapados en algiín co- 
cimiento se ponen á los enfermos; pero fomentar y fomento son 
en tal sentido voces perfectamente castellanas. 

Foudcnclo. 

"Estar uno bien fondeado'' vale tanto como estar acaudala- 
do, rico, adinerado, acomodado. Fondeado, derivado áe fondos 
(caudales, riqueza) se usa también en Venezuela. 

Fondillo. 

Este sustantivo se usa sólo en plural: los fondillos de los 
pantalones. 



Fondillón. 

O fondilludo, persona que gasta pantalones de anchos fon- 
dillos ó que tiene asentaderas abultadas. 

Fontlo. 

Lugar donde la policía encierra los animales que vagan suel- 
tas por las calles, á fin de exigir una multa á sus dueños. 

El norribre castellano de ese sitio es corral de concejo, pero 
no lo hemos hallado en los dos últimos Diccionarios de la Aca- 
demia. En Colombia dicen coso. 

Infinitas veces hemos oído emplear este verbo como regu- 
lar, y aun lo hemos visto así en uno que otro periódico: pero si 
los que tal hacen cayeran en la cuenta de <\\xq: forzar es afín de 
fuerza, comprenderían que debe conjugarse: yo fuerzo, tu fuer- 
zas, etc. 

Á puro barrer sartenes 

he perdido los mostachos, 

que la hambre de mi casa 

mefiteraa andar mendigando." 

(Ouevedo, Consultación de los gatos. ) 

"Es libre nuestro albedrío, y no hay yerba ni encanto que \c fuerce.'''' 

(Cervantes, D. Quijote.) 

"Una de las principales causas que mueve y fuerza á perdonarlas ofen- 
sas, es ver el ofendido arrepentimiento en el que ofende. 

(Id, Calatea.) 
Fósffci'o. 

En lenguaje vulgar, fósforo. 

Significando castizamente "Estregar con ñierza una cosa," 
corre en toda Hispano-Amcrica con la acepción metafórica de 



00^ — 

molestar, importunar, j'otobar, moler, fastidiar, hostigar, \. gr: no 
me friegue. 

Cuando se usa como reflejo equivale á llevarse c/iaseo, equi- 
voearse, salir mal 7in negocio, llevárselo el diablo. 

En Costa Rica tiene además, como activo, el significado de 
apabullar á alguno, chafarle, aplastarle, derrotarle, arruinarle. 

No podemos resistir á la tentación de trasladar algo de lo 
mucho bueno que acerca de esta voz trae el Diccionario de chi- 
le }iismos: 

"En Chile se friega el comerciante que hace un mal nego- 
cio, el litigante que pierde su pleito, el colegial que saca erres 6 
bolas negras en sus exámenes, el enamorado que recibe calaba- 
zas de su dama, el hacendado que es sorprendido por el primer 
aguacero con el trigo eu la era, el dormilón cuyo sueño de la 
mañana interrumpen los carruajes ó los vendedores ambulantes, 
el ministerio que se ve acosado por las interpelaciones; en una 
palabra, de pordiosero á presidente, cuanta humana criatura se 
ve obligada á reconocer prácticamente que no hay en la tierra 
felicidad cumplida. Sí, todos vivimos más ó menos fregados, y 
por este aspecto el nombre que mejor cuadra á \2.x\. fregada vida 
es el déla más larga, aburridora é insoportable áe\z.s frega- 
zones. 

Debe notarse también acerca ác fregado que no siempre 
tiene significación pasiva y denota al que suñ"e, como quiera que 
fi"ecuentemente se emplea como activo para indicar el molesto, 
fastidioso, que hace sufrir." 

En resumen, fregar es una de tantas palabras sintéticas, 
que como dice Arona, "donde menos se piensa se las ve reapa- 
recer con un nuevo matiz." 

J^í'Gq-sw lii i>íieiciieia. 

Modismo usado en otros muchos lugares de América. 
En castellano se dice moler, joj'obar la paciencia. 

Freív. 

Debe pronunciarse />'£'- zV. 

Este verbo se emplea frecuentemente en la frase ¡vaya us- 
ted áfreir monos!, que usamos para despedir á cajas destempla- 
das á alguno. 



—335— 

Falta igualmente en el Diccionario el adjetivo //'¿Vi? con la 
significación muy propia de fastidiado, desesperado, rabioso; v. gr: 
"ya me tiene /rifo con sus impertinencias." 

Anda por estos mundos usurpando el lugar de refresco, 
■"bebida fría ó atemperante." 

'•'Vé en' seguida á decir que les traigan chocolate ó un vaso de refresco." 

(Trueba, Mari-Sanhr.) 

"\í\ i^ioro quedó tan satisfecho de la alabanza, que cuando pasamos de 
liintc de su cafetín ó tiendecilla, salió á saludarnos cortésmente, cmpeñíido 
en que tomásemos un refresco de pina ó de rosa." 

(E. Pardo Bazán, Al pie de la torre EiJfeL) 

Molestia, molienda, impertinencia, joroba, engorro, desa- 
zón. 

]ín los diccionarios se hallan las formas frijol, fréjol, frísol, 
frisuelo,, fásol, faséolo, pe'sol y f resol; pero en ninguno constD. fri- 
jol con el acento en la o. Esta acentuación aguda prevalece en 
toda la América Española y es probabablemente antigua y co- 
rrecta. (Véanse las Apuntaciones criticas de Cuervo. § 17). 

Son los frijoles nuestro plato nacional y constituyen el prin- 
cipal, cuando no el único alimento de las clases pobres; plato 
que babea así en las mesas de los ricos como sobre las rodillas de 
los jornaleros, y que las afamadas cocinas europeas no consiguen 
hacer olvidar á. nuestros paisanos cuando visitan el Viejo Conti- 
nente. 

Por antonomasia llamamos _/r{)í?/r.y á secas solamente á los 
de color negro, pues para las otras variedades, que son de esca- 
so consumo, tenemos nombres particulares, como cubases, poro- 
tos, frijoles bayos, blancos, etc. 

Los nombres castellanos de haba, habichuela y judia son 
aquí desconocidos. 



ITrijolnv. 

Campo ó terreno sembrado de fríjoles. Es palabra nece- 
saria. 

Friiolillo. 

Eczema, tina ó costra que se les forma en la cabeza á los 
niños de pocos meses y se manifiesta en grandes manchas de co- 
lor de tierra, pero sin inflamación alguna. 

Frustrarse. 

"Quién no ve que la prohibición de \os cerramientos ha /ri/sfradíf los es- 
fuerzos de tantos clamores.?" 

(Jovellanos, Ley Agraria.) 
Fi'ii tilla. 

Triquinosis, enfermedad que se observa especialmente en 
los cerdos y hace su carne muy nociva. 

El que hace fuerza á uno para que ejecute algo. Dícese 
principalmente del comerciante que se empeña en persuadir por 
todos los medios posibles á \o<^ parroquianos para que le compren 
algún objeto. 

Ti^uei'tísimo. 

El superlativo ác fuerte qs foj-íísimo. 

"Arde la pez y estopa resinosa 
y el betún y fortísi/nos tablones." 

(N. de Moratín, Las naves de Cortés destruidas.) 

"Pero el pueblo Español con osadía, 
cubierto áefortisinios escudos, 
la lluvia de los tiros resistía." 

(Ercilla, .lra!/ea/m.) 



óó/ 

Así como se ó^xzo^ fortísinio, forrear, fortaleza, etc. se dice 
también forrjudo^ no fucrmido. 

"Antoñona tendría cuarenta años, y era dura en el trabajo, briosa y más 
forzuda qile muchos cavadores." 

( J. Valera, Pepita Jimcnes. ) 

•'De don Pedro el brazo suelta 
cX forzudo armado, y todo 
queda en profundo silencio, 
silencio de horror y asombro." 

(Duque de Rivas, Romances históricos.) 
Latigazo, zurriagazo, azote. 

(Del francc's /6'//í7, látigo). Este galicismo se pasca mtiy o- 
rondo por todos los países americanos señoreados en otro tiem- 
po por los españoles, reemplazando á las voces castizas rjurria- 
ga, zurriago, látigo. 

Nosotros empleamos particularmente dicha palabra para de- 
signar \d, fusta de los cocheros. 

"Se expone á caerse ó desbocarse, pero puede más que esa conlingcn- 
cia insegura la suprema delectación de coger las riendas v empuñar la fus- 
ta /' 

(E. Sepúlveda, La vida en Madrid.) 

''Quiere ser reina y llega á serlo esgrimiendo el látie;o. 

(Id, id.) 

Así suele pronunciar el vulgo la palabra /w¿'//ír. 






Fulminante es el pistón que se pone en la chimenea de l'as 
armas de fuego para dispararlas. 

Para nuestros \dXir\Q^os fit/niinante ó jnlnñnante es una es- 
copeta, un fusil. 



La acepción castiza de este vocablo es "Tela de algodón 
que sirve regularmente para forrar vestidos." 

''En camisa y descalza (Maritornes), cogidos los cabellos en una alba- 
nega úc fustán, con tácitos y atentados pasos entró en el aposento." 

(Cervantes, Don Quijote.) 

Los venezolanos llaman ///¿-/í?'// á una especie de saya ó fal- 
da, y fustansón á las enaguas interiores de tela blanca. Estas 
últimas son las que en Chile y Costa Rica se conocen con el non- 
bre de fustanes, trocatinta que provino sin duda de decir ena- 
guas de fustán, designándose después, por sinécdoque, la obra 
con el nombre de la materia. Y^o?, fustanes de nuestras damas 
son las enaguas ó enaguas blancas de las españolas. 

(V. NAGUAS). 



El naturalista Plumier estableció un género de plantas, de 
la familia de las onagrarias, que dedicó á Leonardo Fuch, céle- 
bre botánico bávaro del siglo XVI, y que por esta razón deno- 
minó fuchsia. 

Este nombre es usual en toda América, aunque se escribe 
de diversos modos: fuxia, fuesia, fuchsia ó fusia. 

¿"Dónde esa Dolores de mejillas como rosas apretadas, labios en los 
cuales la flor de \?l fusia %q. había disuelto.?" 

(Montalvo, Siete tratados.) 



otros. 



—339— 
El Diccionario de la Academia lo omite, pero consta en 
"Fnchsia. Género de plantas de la familia de las oenote'- 



reas. 



(Roque Barcia.) 



"\FucJisia. Género de plantas de la familia de las onagra- 
rias que comprende unas cincuenta especies, muchas de ellas 
originarías de Europa, donde se cultivan para adorno de los jar- 
dines. Crecen además en el Perú, en Chile y en Nueva Zelan- 
da." 

(Dice, por una sociedad litcratia.) 

En una Memoria oficial de México encontramos ///¿-.y/V?, arf- 
tillo ó zarcillo {Bcssca clcgans) de la familia de las liliáceas. 



C(S,^3k 



G. 



Gabanearse una cosa es en lengua de Castilla hurtársela, apro- 
piársela. 

Oacilla. 

Broche. Los broches de los trajes mujeriles se llaman pro- 
piamente corchetes. 

Oafb. 

(^rt/c;. significa en castellano leproso y se aplica también al 
que tiene encorvados y sin movimiento los dedos de manos ó 
pies. En Costa Rica equivale á despeado. 

''Llegué auna venta sudando, polvoroso, despeado, triste." 

(M. Alemán, Gínmán de AlfaracJic.) 

Gralci'a. 

Es común en toda la RepiibHca dar ese nombre al matadero 
ó sitio donde se mata y desuella el ganado para el abasto pij- 
blico. 

Gralei*óii. 

Falta en los diccionarios esta palabra, tan usual aquí en la 
acepción de cobertizOy thiglaiío, tejavana. 



—341 — 
dnlajpsx. 

"Bailar \n\^ galopa" decimos nosotros; y los españoles ''bai- 
lar un galop." También se llama galopa entre nosotros el galo- 
pe de los caballos. 

Graliielia. 

Familiar y festivamente se dice, sobre todo en las aldeas, 
*'cchar \\\\^ gahic!ia\ por ''echar ó dar un galope." 
Galucha es voz corriente en Venezuela. 

Crallci'o. 

Persona aficionada a las riñas de gallos y que los cría y a- 
diestra con este objeto. Es termino necesario. 

Oallito. 

Es el nombre costarriqueño de la libchila, insecto alado del 
orden de los neurópteros, notable por la elegancia y belleza de 
su forma, fucr/a de sus alas y rapidez de su vuelo. 

Oallito. 

{PhoiUpara pu silla y Volatiiiia jacarína). "Dos pequeñas 
especies de pájaros que llevan el mismo nombre vulgar suelen ver- 
se en el mercado de San José. La primera es de color verde oli- 
va con el pecho y la cabeza ahumado oscuro; la garganta y una 
línea que parte del pico hasta la nuca son de un bonito amarillo. 
La segunda es enteramente de un color azul de acero, intenso y 
lustroso, con una pequeña marca blanca en la base de las alas. 
Aunque ninguna de las dos puede llamarse canora, no dejan de 
ser agradables sus cortos y suaves gorjeos." 

(Calvo, Apiíiitainiciiíos.) 

Oallo. 



Flema, esputo, gargajo. Se dice particularmente de los 
que cantan que "se les ha pegado ó atravesado un gallo)" y en 
tal sentido hemos visto usada la palabra por escritores cspaño- 



• —342— 

les. En otra acepción, empleamos dicha voz en el modismo 
correr gallo una cosa, que equivale á perderla; v. gr: "¿Le pres- 
tó usted el libro á Antonio? Pues ya ése corrió gal lo T 

Graiiinlotí». 

Planta gramínea, especie de zacate de tallos gruesos y ho- 
jas largas que abunda en los parajes bajos, cálidos y pantano- 
sos, sobre todo á las orillas de los ríos. Gamalotc es quizá co- 
rrupción de camelote, nombre de cierta hierba sud-americana. 

Graiiialotol. 



Terreno cubierto de gamalote. 

Graiiiax*i.*n. 

En lenguaje familiar llama así el pueblo á la cara\ pero ga- 
marra es la correa que partiendo de la muserola del freno, se en- 
laza á la cincha y sirve para que el caballo no despape ó picotee. 

Gi-anioiial. 

La significación castellana de este vocablo es "Tierra donde 
.se creían ciertas hierbas medicinales llamadas gamones." 

Pero los gamonales de Colombia y de Costa Rica, aunque 
no crían plantas, las echan ó pueden echarlas, prevaliéndose de 
la superioridad que dan la posición y el dinero. Dejando los 
juegos de vocablos, diremos que gamonal significa, en los dos 
países mencionados, eaeiqíie, magnate, persona infliiyente. 

"La dignidad de cacique, que yo creía cosa de broma, es cosa harto se- 
ria. Mi padre es el cacique del lugar," 

(J. Valera, Pepita Jimcne::.) 

Graiiolio. 

Gandío 6 gancho de cabeza se dice en lengua castellana Jwr- 
quilla. 



—343— 

"Lucían abundantes y lustrosos cabellos negros, trenzados y atados luc- 
'¿0 formando un moño en tigura de martillo, y por delante rizos sujetos con 
sencfas horgitiíhs.^^ 

(j. Valcra, Pepita Jiménez.) 

"Subiéndolos brazos, se desprendió una por una las //íVí^/^/Z/^.s- del pelo." 

(E. Pardo Bazán, Una Crisfiana.) 

Grn»<lÍ(lo. 



En el Diccionario se halla el inñxñúv o gandir, comer, pero 
no gandido^ que se usa en Venezuela y Costa Rica con el signi- 
ficado de coniilóu, en sentido despectivo. 

O-iwigoclio. 

En las haciendas de café, saco ó tela basta de cáüanio que 
se emplea para resguardar de la lluvia el café puesto á secar. 

Gí-aiiíiiietlos. 

Las voces griegas en cdcs son llanas: Kicomcdcs, Arqiiiuic- 
dcs, Dioincdcs, Ganiíncdcs, etc. 

"Se levantó de todos el primero; 

Je siguió el belicoso Diomcdes; 

le siguieron después los dos Ayaccs. " 

ÍHermosilla, 'Iratiiicción de la litada.) 

"¡Y cuántas veces el amor humilla 
á una fea dichosa el Ganimedes, 
admiración y hechizo de la villa! 

(Bretón, .Sátiras.) 

'•Asno grande destinado para cubrir las yeguas y las bu- 
rras." 

{Dice, de la Academia.) 



—344— 

Por extensión se aplica aquí ese nombre al caballo padre (y 
semental, y á veces se usa adjetivadamente, x. gr: "el caballo 
está garañón (entero ó sin castrar). 

Gr«X*Ífí>. 

Glotón, hambrón, tragón, voraz, comilón, hambriento. 

El Diccionario trae garifo ó Jarifo, pero con la acepción de 
rozagante, vistoso, adornado. Nuestro garifo es el gajoso de 
Colombia, y uno y otro recuerdan la raíz sánscrita gar, tragar. 

Gríwi*a. 

Muy común es llamar garra o garra de enero á cualquier 
pedazo de piel sin curtir, seco, endurecido y arrugado, acaso 
porque se asemeja en cierto modo á las garras de los animales. 



Carraspera. 



Gr a i'X'a !Bíi> o i*a . 



Grai*i*ol>o. 



■ Especie de iguana muy común en las regiones cálidas. 

De un hombre muy arrojado y temerario se dice vulgar- 
mente que "tiene valor de getrrobo," porque este reptil se deja 
caer al suelo desde las más altas ramas de los árboles, inflándose 
antes para amortiguar el golpe y oponer más resistencia al aire. 

"Así se cogen los bobos, con manteca de garrobos" es frase 
muy socorrida para dar vaya al que se ha dejado engañar ó sor- 
prender inocentemente. 

Grai'iía. 

Con este nombre se designa, en Costa Rica, en el Perú, en 
Chile y acaso también en otras partes, la lluvia fina que los espa- 
ñoles llaman llovizna, mollisna, eernidillo, matapolvo. 

Garúa consta como peruanismo en la 1 1? edición del Dice. 
de la Academia. 

Graviiar. 

Lloviznar, molliznar, molliznear. 



—345— 
Grastar pól>'oi*íi oii zopilotes. 

La frase castellana es "Gastar pólvora en salvas;" mas co- 
mo tan inútil es una salva como un zopilote muerto, no hallamos 
nada censurable en nuestro dicho. 

Onto. 

No negamos que en castellano se dice correctamente ojo de 
gato al que tiene los ojos azules; pero dificultamos que pueda lla- 
marse con igual propiedad gato al ojizarco, y menos aún, ojos 
gatos á los azules, garzos ó zarcos. 

''Todo varón ojizarco, 
con toda ojinegra ninfa, 
quiero que truequen los ojos, 
ó si no que se los tiñan." 

(Ouc\'cdo, Reformación ele eosfiiinbres no ifiiportíriía.) 

"Sus ojos azules, dulces de ordinario, lanzaban centellas luminosas." 

(J. Valera.) 

Oato. 

Lo que aquí nombramos gato de una cscopetaj pistola, etc. 
es simplemente gatillo. 

GrílXllMíl. 

Grande fué nuestra sorpresa cuando supimos por los diccio- 
narios que gazurja sólo significa Jianibrc, porque siempre había- 
mos oído emplear el vocablo en la acepción de bulla, ruido, ba- 
raúnda, cisco, alboroto, algazara, liorna, bullicio, zalagarda, trá- 
pala, zambra. 

Gréiiovo <ri'ai»iati<:'!sil. 

Habiendo apuntado en el respectivo lugar alfabético los sus- 
tantivos que usan nuestros paisanos con un genero gramatical 



44 



—346— 

distinto del que les corresponde, haremos caso omiso de ellos en 
este artículo, concretándonos á señalar ciertas voces cuyo género 
ofrece alguna particularidad notable. 

Adarme. Este sustantivo es hoy masculino, pero antigua- 
mente se usaba como femenino; v. gr: 

"En su vida diz que tuvo 
la tal dama adarme y media 
de afición." 

(Rojas, Sin htvira fio ¡lay amisíad.) 

Bienvenida. Antes se decía el bicnvoiido en lugar de la 

bieiivetiida. 

"Diérale )o el bienvenido 

A Vuexcelencia, señor, 

Si hubiera para bien sido." 

(Tirso.) 

Corriente. En una comedia de Rojas encontramos como 
masculino este sustantivo. 

"Despeño el corriente frío 
de mis mejillas al mar, 
y este mar vuelve á prestar 
caudales de plata al río." 

Canal. Es femenino cuando significa los conductos por 
donde corre el agua en los tejados, conducto del cuerpo, estría ó 
ranura; y masculino cuando denota zanja grande que conduce 
el agua para el riego ó la navegación, brazo de mar entre dos 
tierras. 

Enigma. Hoy es masculino, antaño femenino. 

"No pudo haber otro medio 
en tan confusas enigmas.'''' 

(Rojas, casarse por vengarse.) 

"Por cierto, señor estudiante, que la enigma es bonísima.''^ 

(Avellaneda, I). Quijote.) 



-347— 

''Vucsas mercedes han de nAhcv l[\\c /a propjwsüi cnigina es del som- 
brcvo." 

(Id, id)- 

Estratagema. En otro tiempo se decía el estratagema; aho- 
ra, la estratagema. 

'''¡(2ué estratagema tan ü'¿>iol 
Quiérame á mí el Duque bien: 
para ocupar tal vacío 
sois vos muy poco sujeto." 

(Tirso, Ce/os con celos se curan). 

Fin. Usábase esta voz como ambigua, pero actualmente 
se prefiere la forma masculina. 

"La tierra temblará y el mar profundo 
en la profetizada fin del mundo." 

(N. F. de Moratín.) 



Hipérbole. El uso actual prefiere el femenino, la hipérbole; 
antiguamente sucedía lo contrario. 

"Donde si aplauden las aves 
al sol su cuna dorando, 
es con verdades sencillas, 
no con hipérboles 7 'a nos. '^ 

(Tirso). 



Mimbre. La Academia dice que mimbre es nombre mas- 
culino; pero D. Antonio de Valbuena ha probado palmariamen- 
te en la Fe de erratas que debe decirse la mimbre. 

Poco. Tenía antes forma femenina usándose sustantivada- 
mente: una poea. 

'■^Sola lina poca de agua clara con un ebúrneo peine basta para exco^ 
dcr á las nascidas en gentileza." 

{La Celestina.) 



—348— 

Los nombres de ríos son masculinos en castellano; pero en 
otros siglos no era raro emplearlos como femeninos, á usanza 
francesa. 

"Z<? Mosa, el Rhin, el Tajo y el Danubio 
murmuran con dolor su desconsuelo. " 

(Quevedc, Soneto á la muerte del Duque de Osuna.) 

Los siguientes nombres se pueden emplear indistintamente 
como masculinos ó femeninos, aunque ya en algunos va predo- 
minando una sola forma: análisis, anatema, albalá, aroma, arte, 
cisma, cntis, dote, estambre, hojaldre, lente, margen, reuma, prez, 
pringue, pro, puente, tilde, tizne, trípode, etc. 

Pringue y tizne se emplean en España casi siempre como 
femeninos; en Costa Rica siempre como masculinos. 

Grcnte. 

Es notable la acepción que aquí y en Chile se da á esa pa- 
labra, haciéndola significar personas distinguidas ó de calidad, 
gente educada ó de buena posición social, etc; v. gr: "Esas mu- 
chachas nunca han sido^¿';//í'." 

Crontorío. 

Para el vulgo, gentío. 

Grcx'áineo. 

Creyendo algunos que geranio es pronunciación viciada co- 
mo la de apiar, tiatro, contemporanio., dicen afectadamente gerá- 
neo; pero aquélla y no ésta es la palabra castiza. 

"Junto á esta figura de otras edades, alentaba, como junto al espinoso 
cactus el coloreado geranio, la silueta alegre y regocijada del cabo Santía- 
guillo. 

(L. CÁno\?is, El reloj de sangre.) 

"Pegados á la tapia crecían rosales, celindas y geranios.'''' 

(E. Pardo Bazán, La Prueba.) 



—349— 
Geránco se encuentra en el Diccionario gallego de Cuveiro. 
Grex'wntlios. 

Las observaciones siguientes podrán quizá ser de provecho 
a quienes vacilen en el recto uso de los gerundios y no tengan á 
mano una gramática para estudiar el punto con detenimiento: 

i^ El gerundio denota siempre un hecho coexistente ó an- 
terior, pero no posterior á otro; v. g: ^'hablando de la aventura, 
continuaron su camino;" ''soltándola, adarga, alzó la lanza á dos 
manos." 

Ambos gerundios son muy propios, porque hablando indica 
una acción que se verifica al mismo tiempo que contintíar; y sol- 
tando, una acción anterior á alzar. No sucede lo mismo en esta 
frase: "Viajó dos años por Europa, regresando al cabo de ellos á 
su patria;" pues como el regresar es posterior al viajar, el ge- 
rundio está mal empleado y debe enmendarse así: "Viajó dos 
añosj^ regí eso'' 6 ''Habiendo viajado áos años, regresó." 

2"? El gerundio puede explicar una circunstancia del sus- 
tantivo, pero no determinarle; p. ej: "César, volviéndose al sol- 
dado, le reprendió duramente." 

Siendo Cesar nombre propio, no ha menester determinación 
alguna: el gerundio volviéndose es, pues, explicativo. Pero en 
expresiones como éstas que á diario leemos en los periódicos: 

"Dos cajas conteniendo mú. soles;" "lL>e.cvQ\.o prohibiendo la 
exportación del oro;" "Ley organizando ó reglamentando^'' etc, 
el gerundio es determinativo y por consiguiente incorrecto. 

Dígase: "Dos cajas que contienen, dos cajas con mil soles, 
decreto en que se prohibe, ley organizadora ó reglamentaria, 
ctc, etc. 

3?^ El gerundio acompañado de la preposición en significa 
una acción inmediatamente anterior á otra; v. gr: "Sancho no 
durmió aquella siesta, sino que por cumplir su palabra vino en 
comiendo á ver á la Duquesa," donde en comiendo equivale á ape- 
nas comió, tají luego comoj no bien hubo comido^ etc. 

En Costa Rica nunca se usa en tal acepción, sino única- 
mente como condicional; p. ej: 

"En consiguiendo lo que me propongo, aunque se enojen 
todos conmigo;" esto es, si consigo, como consiga, con tal de can- 
se j^n ir. 



— 350— 

GrOtl'lltli!*». 

Casi no hay quien no diga Gctrndis en lugar de Gertrudis^ 
que es como debe decirse. 

"Cifraba su fortuna 
en un acerico y una 
S:x\\\.A Gerfrndis ác alcorza." 

(Bretón.) 



Es en castellano gimatcar, pero el pueblo ha corrompido la 
palabra según sus peculiares procedimientos etimológicos, pcJr la 
analogía con el verbo moquear. 

Gril'O. 



''Entre nosotros giro es un adjetiv^o que denota color y se 
aplica á gallos y gallinas; pero no á los pintados de blanco y ne- 
gro, sino á los matizados de colorado y amarillo." 

(Rodríguez, Dice, de ehilenisjiios.) 

"GÍ7'o. El gallo que tiene la golilla y plumas de las alas a- 
marillas con los troncos y pechuga negros." 

(Pichardo, Dice, de voees eu bañas.) 

En Colombia y en otras partes se usa también esa palabra, 
que consta en el Diccionario con la nota de anticuada y con la 
acepción de "Hermoso, galán." 

Grlacliola. 



Esta palabra, nombre de una planta y de su flor, es en cas- 
tellano del género masculino: 7üí gladiolo ó gradiolo. 



—351 — 

Grloi'lílO. 



Bebida que se hace mezclando aguardiente con agua y ja- 
rabe ó azúcar. 

Es palabra chileña. 

*'Y cuando por la mañana 
amanece constipado, 
tomándcsc su gloriado 
con el mismo licor sana." 

(Guajardo, El gustador. ) 

O-lox'iarso. 

Se conjuga glorío, glorías, gloría^ etc, al contrario de vana^ 
gloriarse, que hace vanaglario, vanaglorias, vanagloria, etc. 

Nájera en aquel rubio riojano, 
■diestro en la esgrima; aquel otro García 
á quien sigue el intrépido Lezcano, 
y Juanes, por quien Turia se gloría. 

(N. Y. de Moratín, Las naves di' Cortes destruidas.) 

.GrOí2'Ot<'. 



"Cuál de pies, cual de cogote 
cayeron lobos, Gilote, 



que es contento.' 

(Tirso, Mari- Hernández.) 

GrOlllSl. 

Especie de modorra, pesadez ó disgusto que se experimen- 
ta después de una borrachera y cuando los vapores alcohólicos 
no se han disipado del todo. No es raro topar por esas calles de 
Dios con borrachos consuetudinarios que le detienen á uno para 
pedirle un dicrj con que quitarse la goma, 6 lo que es lo mismo, 
para tomar una copa, por aquello de que un clavo saca otro 
'davo. 



—352— 

, GrOMlitai*. 



Ya sólo entre gente rústica se oye decir gomitar en \ ez de 
vomita?', arrojar, revesar. 

Sin embargo, gomitar era antaño usual en Castilla y hoy lo 
es en Galicia. 

"Entrados (los indios) en el templo, gontiiaban metiéndose u« paliUa 
por el garguero." 

(Gomara, Historia de las ludias.) 



GrOl'l'Óll. 

Es propiamente el que tiene por hábito comer, beber )■ di- 
vertirse á costa agena; pero en Costa Rica se toma más bien por 
egoísta, avariento. 

Groi'i'onei'ía. 

Cualidad de gorrón, pero en la acepción costarriqueña de 
egoisjfio. 

Oi-al>iel- 

Los gallegos dicen, como nuestros aldeanos, Grahicl en lu- 
gar de Gabriel. 

Grraeoía<l«. 

Chiste, broma, chascarrillo. 

Gri'ao(*io. 

Leemos en el Diccionario: ''Gracejo — Gracia, chiste j" do- 
naire festivo en hablar." 

Nosotros aplicamos ese nombre con carácter de adjetivo á 
la persona graciosa, chistosa, broniista, donairosa, y con frecuen- 
cia á la que pretende sentar plaza de graciosa sin c(>nseguirlo. 



—353— 

Grrtinadlilla. 

Dos frutas conocemos con este nombre, ambas producidas 
por plantas enredaderas, (especies de pasionarias): la granadilla 
real, fruta grande y ligeramente acida, que se prepara con vino 
y azúcar; y la granadilla común, menos apreciada que la anterior 
y mucho más pequeña. 

Grx*a,"V"ai*se. 

"El enfermo se gravó'' es en buen castellano "el enfermo 
se agravó y 

Grl'llOSÍSilllO. 

Griicsisinio y gruesor, aunque usados por muchas personas, 
no son derivados correctos ni hacen ventaja á los castizos grosísi- 
mo y grosor. 

Oiiíitoa. 



Es la misma fruta que el Diccionario nombra guarna, y de 
la cual hay varias especies que se diferencian en el tamaño y co- 
lor de la vaina. 

El árbol se llama guamo. 

"Las moras y guayabas del rastrojo, 
el columpio ác\ giimno de la huerta." 

(G. G. González, El cultivo del maíz cu Anfioquia.) 

Hernández de Oviedo {Hist. Gen. y Nat. de las Indias es- 
cribe también gnama; pero Clavigero {Storia antica del Mcssico) 
dice gtiava ó cuajiniqnii, y Las Casas {Hisl. de las Indias), 
guaba: 

"Otra (fruta) se halla en ciertos árboles grandes que están 
en las riberas frescas de los ríos, que se llamaban por los indios 
guabas, y es cuanto á las vainas ó cascaras como garrobas pro- 

45 



—354— 

pias la fruta, salvo que lo que tiene de comer es como manteca 
blanca, sino que es poquita, pero dulce y muy sabrosa." 
Guama ó guaba es voz de origen haitiano. 

Griiaea. 

Guaca ó huaca no es voz mejicana, como afirma D. Juan 
F. Ferraz {NaJiuatlismos de Costa Rica, pág. 70), ni proviene 
de las lenguas de Talamanca, como pretende el Sr. Thiel; ¡maca 
es palabra quichua que signiíica ídolo, adoratorio, sepultura, y se 
toma en casi toda la América del Sur por tesoro, hucha, depósito 
de objetos de valor, pues los peruanos, como otros muchos pue- 
blos. acosLumbraban sepultar con los cadáveres alhajas, armas y 
otros objetos. 

Griiaeul. 



(Del azteca huacalli, cesto?) Acerca de esta voz dice el 
distinguido salvadoreño Dr. don Santiago I. Barberena: ^'Hua- 
cal. Utensilio doméstico fabricado con la cascara de ciertas 
frutas, y que sirve para llevar y traer agua ú otra cosa cualquie- 
ra. Esta palabra se compone de dos voces nahoas: de at, agua 
y cal, casa: es, pues, atcal casa para el agua." 

Esta es, sin embargo, la etimología de acalli, canoa, no la 
de huacal ó guacal, que más bien parece compuesto de quauilt, 
árbol, madera, y calli, casa. 

Adviértase que los mejicanos llameaban xicalli, no á \\\x(is- 
\ii-3.s Jicaras (que denominaban tccouiaícs) sino á Xo--, guacales. 

''Y.Ti's jicaras se sacan del pericarpio de la Crescentia cujctc, 
descrita por Hernández y conocida de los antiguos bajo el nom- 
bre de xicalquahuitl; el fruto es redondo, se le parte en dos mi- 
tades, se le despoja de la pulpa y de la simiente; pintada de di- 
versos colores y dibujos, barnizada, se entrega al comercio." 

(Orozco y Berra, Historia de Méjico?) 

En el tomo primero de esta obra (pág. 338) se leen varias 
citas que prueban palmariamente que los aztecas llamaban _//r«- 
ras á los guacales, y tecomates á las jicaras pequeñas y oblongas 
para tomar chocolate. 



—355— 

Guacal es entre nosotros el nombre del árbol, de la fruta y 
y de la vasija; esta última se denomina totuma en algunos luga- 
res de la América Meridional. 

El nombre haitiano era Jiibúero 6 Jiigiícro. 

"Otro árbol hay muy provechoso en esta Isla, y es el que 
llamaban los indios hibúero\ éste produce unas calabazas redon- 
das como una bola y no mayores comúnmente, aunque algunos 
las echan un poco luengas, están llenas de pepitas y carne blan- 
ca como las de Castilla, y son tan tiestas y duras las teces des- 
pués de secas como si fuesen de hueso; sacada la carne y 

las pepitas, servíanse dellas de vasos para beber y de platos y es- 
cudillas." 

(Las Casas, Hist. de las Indias.) 

Hernández de Oviedo escribe higúero {Hist. Gen. y Nat. 
de las Indias) y dice que en Nicaragua llamaban á este árbol 
guacal. 

Aunque los guacales se hacen generalmente de la fruta su- 
sodicha, se aprovecha también la cascara de varias especies de 
calabaza, y aun se fabrican de metal, dándoles siempre la forma 
de media esfera. 

Grriacalacia. 



de agua 



Contenido ó capacidad de un guacal; v. gr: una guacalada 
Griiacialoiia. 



Nombre que se da á las espadas antiguas que tenían el guar- 
damano ó cazoleta en figura de guacal ó media naranja. 

Griiacamaya. 

Nunca usamos la palabra guacamayo, que es el nombre del 
ave que llamamos lapa\ pero decimos guacamayas á las la/>as 
verdes, si bien esta última denominación es aquí la más corriente. 

GrllíiíiilTia. 

{Guasuma tdmifolia.) Don Juan F. Ferraz [Nahuatlisvios 
de Costa Rica, pág. 73) escribe Jiuásima y confunde este árbol 



—356- 

con el huaxin ó guaje mejicano {Acacia esciilcnta ó Lencociia) 
que es muy diferente. 

Guácifna no es palabra mejicana como guapinol y otras que 
comienzan por gua {quauitl, árbol); es voz de la isla de Haiti, 
en cuyo idioma se encuentra á menudo el prefijo giia, que no 
significa árbol como en los vocablos aztecas, sino el, este, el tal, 
como el artículo al en las palabras de origen arábigo; v. gr: gtia- 
camayoj gttdcimo, guayaba, guanábana, gnavia, guariimo, etc. 

"Hay otros árboles que llamaban los indios (de Haiti) guá- 
cÍ7nas, la media sílaba breve, que propios son moreras en la hoja, 
puesto que la tienen áspera y gruesa; la fi-uta es de hechura de 
moras, pero es muy dura y negra, puesto que tiene algún zumo 
pero muy poquito, y es dulce como miel, por lo cual los puercos 
la comen y con ella engordan. 

De este árbol sólo, sacaban fuego los indios." 

(Las Casas, Historia de las Indias.) 

Hernández de Oviedo escribe guázuma. 

" Gná<;iinia es un árbol grande que echa una fruta como mo- 
ras, é quassi es la hoja como la del moral, pero menor. E ha- 
cen los indios un brevaje desta fructa que engordan con él como 
puercos." 

Griiaco- 



{Ibycter aniericajius). Ave de la familia de las falcónidas. 
Tiene el cuerpo negro por encima, y por debajo sólo hasta la 
mitad del pecho; el resto del vientre, incluyendo las cobijas sub- 
caudales, es blanco. Su grito parece decir claramente ¡gnaco! , 
y de ahí su nombre. 

Hay una planta medicinal llamada también guaco, de la que 
no tratamos porque aparece ya definida en el Diccionario de la 
Academia. 

Griiacliipilíii. 



Es el mismo árbol que denominan guachapelí los dicciona- 
ristas. 



— ó.-)/— 

G^níiitil. 

Árbol cuya madera, negra y fuerte, es excelente para cons- 
trucciones. 

Apócope de guanábana, nombre de una fruta. 
Griia,nu1t>as. 

Aquí llamamos guanabas, y en Colombia guanábano, al pa- 
panatas, al hombre simplón, tonto, papamoscas. 

Gruanticaste. 

{Entcrolobiuní cyclocarpuní). Árbol gigantesco, de hermo- 
sa sombra y excelente madera; se encuentra particularmente en 
terrenos arcillosos y alcanza considerable altura en las comarcas 
cálidas. 

Sus frutas y vainas son aplastadas y enroscadas en figura 
de oreja, y á esta circunstancia debe su nombre, formado de las 
voces nahuales quauitl, árbol y nacaztli, oreja. Nótese, empero, 
que los aztecas llamaban quauJinacaztli, no al árbol que nos ocu- 
pa, sino á una enredadera. 

En Méjico llaman al ^\n7i.\\7x<z^'sX.<¿ parota ó pianacaxtlc. 

Gruanaco. 

Equivale á tonto, torpe, necio, bobo. Guanaco es palabra 
quichua, nombre de un cuadrúpedo originario de la América del 
Sur; pero se usa también metafóricamente en aquellas comarcas, 
para designar á las personas que por su continente se parecen á 
los guanacos. 

Empléase esta palabra en singular y como sustantivo para 
designar un par de objetos homogéneos y unidos entre sí; de 
suerte que U7ia guápil es para nosotros una escopeta de dos ca- 
ñones, una fruta doble, compuesta de dos que han nacido solda- 
das ó dentro de un mismo pericarpio, etc. 



-358- 

En plural, guápiles equivale á hermanos gemelos ó mellizos. 

Los campesinos pronuncian generalmente guape. 

Los salvadoreños dicen ///m/í^ palabra que explica así el Dr. 
Barberena: 

"Hnate, hiiatillo, es voz con que nuestro pueblo designa á 
los hijos gemelos. Hé aquí el curioso origen de esa palabra. 
Conforme al dualismo siii géneris de la religión nahoa, introduci- 
da primero por los chichimecos y después por los tultecas en la 
región maya-quiché, Qucizalcoatl, símbolo de la estrella de la 
tarde (Venus), era uno y dos á la vez: Véspero y Lucifer (la 
Venus afrodita de los helenos). Ahora bien, Quetzalcoatl se de- 
riva de guetzalli, pájaro hermoso, símbolo de la belleza, y de 
coatí, culebra y también gemelo: aL<í el nombre de ese personaje 
legendario significa á la vez hermoso gemelo y culebra con plu- 
mas. De coatí se formó coate, y después Jiuate, gemelos." 

Guápil se compone, según, el Sr. Fcrraz, de coatl^ serpiente 
(por alusión á la diosa Citiacoatl), y /////, niño, hijo. 

Griiapiíiol. 

{Hymenaea courbaril). Especie de algarrobo, árbol bas- 
tante elevado y de madera fuerte. 

El fruto consiste en una vaina de corteza leñosa, dentro de 
la cual se hallan varias semillas durísimas y aplastadas, envuel- 
tas en una pasta muy seca y harinosa, de color amarillento, dul- 
zona, y de olor desagradable. 

Guapinol es la palabra azteca quaiihpinolli, compuesta de 
quaiñtl, árbol, y pmolli, harina. 

"El ámbar de los méxica, cárabe ó sucino, es la resina del 
árbol llamado quan/ipijiolli.'^ 

(Orozco y Berra, Hist. de Alcjico.) 

Grixapotc. 

Nombre de un pez, abundante en los mares del Pacífico. 

Grruai'írviei'o. 

rTí 

Se debe decir garguero ó gargüero, no guargüero como se 
estila por acá. 



—359— 

"Un buho de mal agüero 
Llene Luisa en c\ ^(¡^arj^uíro." 

(Bretón, Sarta de embustes.) 

Griiíii'ia. 

Orquídea ó parásita muy común en nuestros jardines, de la 
cual hay dos variedades: la morada y la blanca, por el color de 
sus flores, monopétalas y sedosas. 

Nombre popular del aguardiente de caña. 

Ignoramos la etimología del vocablo, pero nos consta que 
os de uso antiguo, pues en un informe del Gobernador de Costa 
Rica, don Tomás de Acosta, fechado el 30 de Enero de 179S, 
se lee que los vecinos de la Provincia eran poco aficionados al 
aguardiente de caña, que llamaban guaro. 

De una persona á quien el aguardiente enfurece ó pone de 
mal humor, se dice vulgarmente (\\.\q tiene mal guaro. 

GrVlcUMllíiO. 

{Ceci'opia peltaía). El nombre de este árbol es de recono- 
cido origen haitiano, sólo que lo hallamos escrito de diversos 
modos en varios autores: Brasseur de Bourbourg Q?,cúhQ yarunia 
ó laruina; Las Casas, yabruuia, etc. pero ninguno lo trae en la 
forma que aquí usamos. 

"Otro árbol hay, que parece algo en las hojas á grandes hi- 
gueras, aunque es mayor y las hojas mayores, que llaman yabru- 
ina (la penúltima luenga); todo el mástil ó tronco del y las ramas 
tiene huecas y cuasi como canutos de las cañas de Castilla." 

(Las Casas, Hist. de las Indias.) 

"Entre muchas frutas que tienen, hay una que parece gu- 
sanos ó lombrices, sabrosa y sana, y á\c\\^. yarunia. El árbol es 
como nogal, y las hojas como de higuera; los cogollos y hojas 
ác?>\.3. yaruina, majadas y puestos con zumo en cualquiera llaga, 
aunque sea muy vieja, la sana ." 

(Gomara, Hist. de la--^ Indias.) 



—36o— 

Hernández de Oviedo {Hist. de las Indias, t. I) dice tam- 
bién yaruma. 

En Colombia dicen yaniino. 

"El azuceno, el floro-azul, el caunce, 
y q\ yarnnio, en el monte se dibujan." 

(Gutiérrez González.) 

Griisital. 

Campo ó terreno sembrado áe guate, 

Olíate. 

En el Suplemento del Dice, de la Academia se lee: ''Malo- 
Jo. Venes. Planta del maíz, que, por no dar fruto ó por no lle- 
gar éste á sazón, sólo sirve para pasto de caballerías." 

Este malojo venezolano es el guate ó hítate de la America 
Central (del náhuatl oliuatl, caña de maíz tierna). 

Para obtener el guate basta sembrar muy juntos los granos 
de maíz, de suerte que las plantas no alcancen su completo desa- 
rrollo y las cañas se conserven tiernas yjugosas, á fin de utilizar- 
las como forraje. 

Griiatiisa. 

{Dasyprocta cristatd). Gran roedor que se encuentra en to- 
dos los países intertropicales de América, y del cual se conocen 
varias especies. 

La que habita en Costa Rica tiene el pelo cerdoso, de color 
de herrumbre en la espalda y más oscuro en las patas, y los 
miembros posteriores más desarrollados que los delanteros; ase- 
méjase en el hocico y en el cuerpo á una rata, pero es incompa- 
rablemente mayor y carece de cola, pues sólo tiene un apéndice 
como el conejo. 

La palabra guatusa es de procedencia mejicana y parece 
compuesta de qíiauitl, árbol, y togan, rata. 

Se encuentra en la Recordación Florida (siglo XVII) de 
Fuentes y Guzmán: ''Guatusas, ardillas y gatos monteses." (to- 
mo I, pág. 89); "comadrejas, ^^//rt'/z/^'rt'í y otros muchos animales" 
(tomo II, pág. 6). 



Griiatuso. 

Hay en la región noroeste de la República y en la vecindad 
del lago de Nicaragua un pueblo indígena llamado Guatusos, cu- 
ya filiación etnográfica es aún un problema no resuelto. 

Por algún tiempo se creyó que los Guatusos eran de raza 
blanca y tenían el pelo bermejo; pero recientes exploraciones han 
demostrado lo absurdo de esa fábula. La palabra guaUíso, sin 
embargo, sigue usándose en el lenguaje vulgar para calificar á 
los individuos pelirrojos ó bermejos, esto es, á los que tienen el 
cabello semejante en el color al pelo de la guatusa. 

Figuradamente decimos guayabas: \^ á los ojos, sobre todo 
á los grandes y saltones; 2^ á las bolas, mentiras ó embustes. 

Griiayal>illo. 

Árbol que se cría en los lugares cálidos, particularmente en 
las llanuras de San Carlos y Santa Clara. El tronco esbelto y 
recto como el de una palmera, se eleva sin ramificaciones á pro- 
digiosa altura, y su follaje forma una cúpula regular aunque no 
muy extendida. Este árbol, uno de los más hermosos que pue- 
blan nuestros bosques, debe su nombre á la semejanza de su 
tronco liso y amarillento con el del guayabo. 

G-iiívyueíviía. 

Bastón ó garrote de guayacán. 

Grxil>ox*iiíiiiieiital. 

"Vocablo terrible por lo largo; bárbaro por lo disforme; atroz 
inculto, indómito, bravio, que ninguna garganta delicada puede 
pronunciar, á que ningún órgano vocal medianamente constituí- 
do puede acostumbrarse, y que ningún oído castellano, por em- 
botado que esté, puede escuchar sin estremecimiento y horror." 

(Baralt, Dice, de Galicismos?) 

46 



— 302 — 

Gubernamental e?, galicismo superfluo, una vez que en cas- 
tellano tenemos equivalente castizo: gubernativo. 

"El que aspire á brillar algún día en los consejos ^«(í)é'^/m//z'<?í debe 
prepararse á desempeñar tan difícil encargo haciendo un estudio profundo 
<le las leyes, la economía política, la estadística." 

(Hermosilla, A7-te de hablar. ) 



Gí-iieeo. 



Se dijo ya en otro lugar (pág. 35) que antiguamente las pa- 
labras hueco, hiicrfano, huero, hueso, huevo, etc. se pronunciaban 
•como lo hace hoy nuestro vulgo: gücco, gücrfano, güero, güeso, 
güevo; y para que nadie ponga en tela de juicio nuestro aserto, 
vamos á copiar algunos comprobantes: 



"Voz en gücco sois que llaman eco; 
mas cosa de aire son la voz y el gücco." 

(Oucvedo, Canción. ) 

"Vino ci esposo ^w^r¿?, 
muy marido de cholla, 
muy sombrero á la fiesta, 
y al banquete muy gorra." 

(Id, BarVc VIII.\ 

"Dos mozas de carne y g'ñesó, 
no de las de nieve y rosa, 
que gastan á los poetas 
el caudal de las auroras." 



(Id, Baile IX.) 



"Los amores, madre, 
son corao güevos, 
los pasados por agua 
son los más tiernos." 



(Id, Baile VIL) 



—363- 



Gr lie olio. 

Bocio, coto ó papera son las tres palabras con que los espa- 
ñoles designan la enfermadad aquí llamada güccho, proveniente, 
según algunos autores, de beber aguas crudas ó calizas. Sería 
preferible emplear las dos primeras, pues la tercera indica ade- 
más otra enfermedad de la garganta, distinta del bocio. 

GüecJio es no sólo la enfermedad, sino también el individuo 
que la padece, el cotudo de los chilenos, que ignoramos cómo se 
llama en castellano. 

Para nuesto pueblo es dicho vocablo un término injurioso, 
sinónimo de tonto^ estulto, estúpido, y por eso cuando un compa- 
triota nuestro comprende que otro trata de engañarle, le dice 
regularmente: " yo no soy güecho", ó "todavía no tengo güe- 
cho." 

Griiegiieclio. 

Significa lo mismo que güecho, pero es menos usado. Esta 
es, no obstante la voz primitiva y la más corriente en otros luga- 
res de la América Central. Don Juan F. Ferraz la deriva del 
náhuatl uciietzin, reverencial de nciietl, tamboril; pero acaso pu- 
diera ser compuesto de iiei, grande, crecido, y qucchtli, cuello. 

Güegüecho se halla en las Adiciones que á la Recordación 
Florida puso don Justo Zaragoza: 

"Producía (el valle de las Vacas) la planta cempoalsuchil, 
mucha caparrosa flor, y en sus habitantes la enfermedad que 
ellos llamaban güegüechos, y nosotros bocio, ó sea hinchazón en 
la garganta." 

La palabra náhuatl Jmehue, semejante á la de que hablamos, 
significa viejo, anciano) y merece notarse que el güegüecho ó bo- 
cio es achaque por lo general de los viejos y muy rara vez de 
los jóvenes. 

Griielta. 

El cambio de una consonante labial en gutural es harto fre- 
cuente de una lengua á otra, y de él hay algunos ejemplos en el 
habla vulgar, v. gr: güeno, güey, güelta, etc. que en castellano 
son bueno, buey vuelta. 



—364— 

Griievrilla.. 

Las batallas á pedradas que se dan entre sí los muchachos 
se denominan pedreas, no guerrillas. 

Guerrilla tiene otras acepciones en castellano. 

"A veces medíamos nuestras fuerzas en la Puerta de Tierra con grandes 
y rwiiXosdis pedreas." 

(Pérez Galdós, Trafalgar. ) 

Griievacla. 

Así dice la gente inculta al ovario de los animales, y en par- 
ticular al de las aves. 

¡Ouí! 

Grito particular que emplean aquí los carreteros parí\ a- 
rrear los bueyes. Es sin duda apócope de ¡guia! 

Gruijarx'o. 

Árbol de unos seis metros de altura, cuyos frutos amarillos, 
lisos y de forma aovada parecen efectivamente guijarros y son 
tenidos por muy venenosos. 

Gruillguist e . 

Peso duro, moneda. Es voz usada principalmente en el 
Guanacaste. 

Grixinea. 

Entre las especies de bananos que se cultivan en Costa Ri- 
ca se encuentran la gitinea y el guineo. 

Una y otro son más pequeños que el plátano común y de 
diferente sabor. 

La guinea tiene la cascara delgada y suave y la carne muy 
blanda. Es fruta agradable y se emplea mucho para la alimen- 
tación de pájaros enjaulados. 

El guineo tiene la piel más carnosa y gruesa, el sabor menos 
agradable, y es más abultado que la guinea. 




—365- 

De él se extrae la mayor parte del vinagre que se consume 
en el país. 

El nombre de ambas musáceas indica que son plantas exó- 
ticas, traídas de la costa de Guinea al Nuevo Continente. 

Así lo confirma Clavigero en su Storia del Messico (1780): 

"El giñnco es más pequeño que el plátano, pero más gordo, 
suave y delicioso, aunque menos sano. De las cuatro especies 
de plátanos que allí hay, se puede creer que sólo ésta es exótica." 

También puede aducirse como prueba que los indios de To- 
rraba llaman ibín al plátano común, é ibin sigua, esto és, "pláta- 
no extranjero" al guineo. 

Fuentes y Guzmán trae plátano de Guinea: 

*^¿Qué cosa puede ser más inútil, al parecer, más sin prove- 
cho y más sin virtud en su naturaleza que el hollejo ó cascara 
■del plátano de Guinea? Y con todo eso lo vi aplicar, después de 
otros muchos medicamentos de ningún favorable efecto, á un ne- 
gro mi esclavo, que con ocasión y como resulta de unas viruelas 
iba perdiendo la vista, por oponérsele unos vapores, casi á ma- 
nera de* nubes, que le empañaban el órgano, y sólo con las cas- 
caras áú plátano de Giiinea soasadas al rescoldo y puestas sobre 
los párpados recobró entera sanidad." 

{Historia de Guatemala, tomo /, pág 344). 

Cultívase también en algunos lugares de nuestro territorio 
una variedad de guineo, el guineo inorado, llamado así por el co- 
lor de la planta y del racimo. El tallo alcanza proporciones ver- 
daderamente gigantescas, y la fruta es mayor y más apreciada 
que el guineo común. 

G-uipiizcoa. 

El nombre de esta provincia española lo pronunci/^n mu- 
chos acentuando -la o; pero la acentuación castiza es Guipúzeoa. 

Ouiscoyol. 

{Baetris hórrida). Palmera muy espinosa, cuya madera ne- 
gra y durísima se emplea generalmente en la fabricación de bas- 
tones. 

Se halla en todas las selvas de tierra caliente, y en particu- 



—366— 

lar en la vertiente del Pacífico y hacia la parte meridional de 
nuestra República. 

El nombre de esta palma no es realmente Süiscoyol ó his- 
coyol, sino huizcoyol (del nahualt huitztli, espina, púa, y Doyolli, 
coyol.) 

^'Huitztli, dice el Dr. Barberena, entraña la idea de frag- 
mento, y por extensión, la de cosa pequeña: asi decimos hnisto- 
matc, tomate pequeño; huiscoyol, coyol pequeño; huisquil^ quilite 
pequeño; huisicU, venado de pequeñas astas; etc." 

La fruta del huizcoyol parece, en efecto, un coyol peque- 
ño; creemos, sin embargo, que no es ésta la significación del v^o- 
cablo azteca, sino coyol espinoso, como lo indica el nombre cien- 
tífico. 

Griiitai'i'ita . 



Los qs^2íxío\qs á\c&n gnitarrito, guitarrillo, guitarro ó tiple 
á nuestra gttitarrita, especie de vihuela muy pequeña y de soni- 
dos muy agudos. 



'*No pudo, sin embargo, contener la risa cuando vio á don Juan Tafe- 
tán descolgar un guitarrillo y rasguearlo con la gracia y destreza de los 
años juveniles." 

(Péiez Galdos, Doña Perfecta.) 



GrTxitite. 

Solanácea muy común en los cercados. Tiene el tronco que- 
bradizo y torcido; la corteza amarillenta, suave y surcada por 
arrugas profundas; las hojas grandes y granulosas; las frutas pare- 
cen uvitas arracimadas, de color anaranjado y algo mayores que 
guisantes. Las palomas y otras aves las comen con avidez. 

Las hojas del güitite son uno de los remedios caseros más 
socorridos, y se utilizan en forma de emplastos para diversas en- 
fermedades. 

Hay otra especie muy semejante, denominada güititillo y 
reputada por muy venenosa. 



;67- 



Capirote, capirotazo, papirote, papirotazo, esto es, golpe que 
se da en la cabeza ú otra parte del cuerpo, apoyando el dedo 
del corazón en el pulgar y disparando el primero con fuerza. 

GrULÍzaro. 

{Psidium sp.) Arbusto de la familia de las mirtáceas, muy 
abundante en los parajes de clima templado. Las hojas se pa- 
recen á las del guayabo, pero la fruta es mucho más pequeña, 
esférica, agridulce y de suave olor. 

Güízaro significa no sólo el arbusto y la fruta, sino que se 
toma también en el sentido áo. papirotazo (V. el artículo ante- 
rior), acaso por la semejanza entre el golpe disparado con el de- 
do y el que se da con dicha fruta. 

Griii'lbia. 

El formón delgado que aquí y en Colombia llaman gurbia, 
es gubia en castellano. 

Cuervo opina que gurbia es vocablo antiguo y más confor- 
me al origen céltico. 

Grlll*l*ÍÓll. 

Dos reparos tenemos que poner al uso costarricense de esta 
palabra: uno respecto de su ortografía, y otro en orden á su sig- 
nificado. 

En primer lugar, gurrióu es voz arcaica, que se encuentra 
en el Poema de Alejandro (siglo XIII), en el cual cuenta el autor 
que Héctor, refiriéndose á Aquiles: 

"Dixo que nol preciaba quanto un gurriÓ7Í"\ y se halla en 
otras obras de tiempos posteriores, como en la Pícara Justina; 
pero la palabra corriente hace dos siglos es gorrión. 

En segundo lugar, gorrión es una ave europea ( Passer do- 
mesticus) semejante á nuestro cojnemaíz, aunque más grande; y 
aquí llamamos impropiamente gitrrión al precioso pajarillo que 
en otras partes se designa con los nombres de colibrí, pájaro 
mosca, chupajlor, chupamirto etc. 



Tal impropiedad no es nueva, pues en la tantas veces cita- 
da Recordación Florida (siglo XVII) leemos: 

"No es menos singular y maravilloso prodigio de la natura- 
leza, antes sí muy digno de la contemplación humana y lleno de 
misterio, lo que se admira en el pajarillo que es conocido en este 
reino de Guatemala con el nombre de gorrión, y en el imperial 
de México con el de hiitzizilint, que se viste de sutiles y tor- 
nasoladas plumas de color verde, con cambiantes de oro." 

D. Justo Zaragoza en las Adiciones y Aclaraciones escribe 
siempre luiitziziliut, refiriéndose al pasaje antes copiado; pero, 
el nombre azteca del colibrí es huitzitzilín. 

Griimiinina . 

"Condescendencia y contemplación excesiva á la mujer pro- 
pia." 

{Dice, de la Academia^ 

Por acá se dice ítna gurrumina -Á una criatura muy pequeña. 



Cí:^ 




mmdm^mM^sí 



H. 



Halbei*. 

Vamos á apuntar compendiosamente los casos en que se 
usa de incorrecto modo este verbo, advirtiendo que nuestras ob- 
servaciones son aplicables también á casi todos los pueblos don- 
de se habla el castellano. 

I?- Es corriente entre el vulgo decir haiga, haigas, Jiaiga- 
mos, haigan, por haya, hayas, hayamos, hayan; pero es de notar 
que tales inflexiones no son corruptelas introducidas por los 
americanos, sino formas muy antiguas, forjadas á semejanza de 
caiga, traiga, oiga, etc. 

Otros muchos dicen, además, haberc por habré, y habería 
por habría; y aunque no tenemos á la mano citas que lo confir- 
men, creemos que esas inflexiones regulares son también arcai- 
cas como las anteriores. 

2? No falta tampoco quien, empleando el subjuntivo co- 
rrecto, ponga malamente el acento en la primera sílaba de ha- 
yainoSj hayáis, diciendo, v. gr: "cuando hayamos leído, así que 
hayáis venido"; ¡y hasta hay quien pronuncia hdyetnos\ 

3?- Cuando el verbo haber se emplea para significar la exis- 
tencia, no tiene plural; v. g: "hubo fiestas, había dificultades, 
habrá inconvenientes" (y nó ''hubieron fiestas, habían, habrán," 
etc). 

''Ha habido y hay nombren más repetidos, más mimados de la fortuna, 
que también es dios en el mundo literario; ha habido ingenios dotados indu- 
dablemente de mejor gusto." 



(J. F, Pacheco, Disairso académico'). 



47 



— 370— 

"Romanos cónsules ha habido para cuyo entierro fué forzoso pedir li- 
mosna." 

{Picara Justina). 

"Pocas diferencias ha habido en esto entre los distintos oradores." 

(Revilla, Obras), 

"Si fuese cierto que sin estudios y sin reglas se llegase á ejercer la fan- 
tasía y excitar el sentimiento en el espectador de cualquier obra de arte, 
¡cuántos genios habría en el mundo!" 

(Id. id.) 

"Pudiera provenir también de otras prendas que hubiera en su alma." 

(J. Valera, Pepita Jiménez.) 

'^Hubo de soldados turcos pagados setenta y cinco mil." 

{Cervantes, Don Quijote.) 

Las formas singtilares subsisten en todos los verbos que se 
combinen con haber; debe decirse, pues "puede haber muchos 
enemigos, comienza á haber disturbios, solía haber epidemias, 
debe haber castigos", etc (y no "pueden haber, comienzan á ha- 
ber," etc). 

"Toledanos ^Wí?</í haber que no las corten en el aire en esto de hablar 
polido." 

(Cervantes, D. Quijote.) 

La causa de tal impersonalidad es que el sustantivo que a- 
compaña al verbo haber no es sujeto de éste, sino complemento 
directo ó acusativo. 

Siendo esto así, apenas puede creerse que la Real Acade- 
mia Española estampase en su nueva Gramática lo que sigue: 

"Con los verbos haber y hacer se usan las voces le y la, los 
y las como NOMINATIVO de los pronombres de tercera persona 
// y ella.'' (pág 242). 

De suerte que según la Docta Corporación al decir, po 



■ó7 



I — 



ejemplo: "¿Hubo disparates? Los hubo", ese ¿os es nominativo 
ó sujeto del verbo hubo. 

¿Y la concordancia, señores académicos? ¿y la declinación 
del pronombre? ¿y el sentido común? 

4?- A causa de dicha impersonalidad son incorrectas estas 
frases: 

^^ Habíamos muchos en el cuarto, habremos unos veinte es- 
tudiantes/' etc; en el primer caso dígase estábamos, y en el sc.- 
^w^'AÓ.o seremos, ó empléese cualquier otro verbo, menos habet. 

Hahoi* do menester. 

Cansados estamos de oír decir á la gente devota en sus ora- 
ciones: "Dar buen consejo al que lo ha de menester." Ese de 
intruso debe suprimirse, porque no lo hemos menester para mal- 
dita la cosa. 

"Li aochise nos va entraado á más andar, y coa más oscuridad de la 
que habíamos menester para alcanzar á ver con el día al Toboso." 

(Cervantes, ü. (2uiJofe). 

"No me niegues tu favor y amparo ahora que tanto le he menester." 

(Id, id). 

"El que miente ha menester 
gran ingenio y gran memoria." 

(Alarcón, La verdad sospechosa). 

Hacer . 



Referiremos á este verbo algunos modismos genuinamente 
costarriqueños, y otros que sin serlo andan algún tanto desfigu- 
rados por estos mundos: 

Flacer cola de mico de una cosa. Repartírsela varios á su an- 
tojo, sin justicia ni razón. 

Hacer chuicas V. CHUICA. 

Hacer de cuentas En castellano no se dice "haga usted de 
cuentas que se perdió," sino "haga usted cuenta" etc. 



—372— 

"Hice una lamentación, que si no la puso el autor de nuestra historia, 
puede hacer cuenta que no puso cosa buena." 

(Cervantes, D. Quijote.) 

"Aunque no te vuelva á ver 
has cuenta que tuya soy." 

(Lope). 

Hacer de una vida dos mandados Dígase vía en lugar de 
vida. 

"Vengo para decir verdad, y hacer de una vía dos mandados." 
(Cervantes, Entremés de refranes). 

Hacer el propio. Hacer lo posible, esforzarse por conseguir 
algo. 

Hacer furor. Es frase galicana, que se traduce por "dar 
golpe, entusiasmar, estar en boga," según los casos. 

"Iba totalmente preocupado en hacer apuntamientos mentales, y en 
buscar especies y materiales allá dentro de su memoria para disponer una 
plática de rumbo, que diese golpe y que de contado le acreditase." 

(Isla, Fray Gerundio.) 

Hacer presente. En las frases hacer presente y tener presen- 
te suelen muchos dejar invariable el adjetivo, diciendo: le hice 
presente sus deseos, tQw^o presente sus palabras;" casos en los que 
debe decirse presentes. 

"Se habían de \.'-:t'i\'ix presentes su laboriosidad, su integridad y su celo," 

(Isla). 

Hacerse del rogar. Así dicen chilenos, colombianos, costa- 
rricenses y otros muchos hispano-americanos; pero lo castizo es 
Jiacerse de rogar ó hacerse rogar. 

"No os hagáis, por vuestra fe, tanto de rogar en una cosa que tan fá- 
cilmente podéis cumplir." 

(Valdés, Diálogo de las lenguas). 



"Algo se hizo de rogar el maestro." 

(Cervantes, El celoso extremeño). 

Hacerse de una cosa. Aunque la Academia acepta esta ex- 
presión en el sentido ác proveerse de ella, apropiársela, lo más co- 
rrecto es hacerse con: 

"Oír decir que vendían 
tal manantial de concordias 
» ella, á quien ya las discordias 

de su casa le dolían, 
é ir á la plaza anhelante, 
más que al paso á todo trote, 
á hacerse con algún bote 
obra fué de un solo instante." 

(Eguílaz). 

Hacerse ilusiones. Según Baralt, es frase galicana que debe 
sustituirse por forjarse ilusiones. 

"No v\os forjemos ihisiones, ni seam^ cómplices en autorizar el error." 

(Nocedal, Discurso académico.) 

Hacer tute á uno. Ayudarle, favorecerle, protegerle. Tam- 
bién se dice hacerle lado. 

Hacer turnio. Bizquear, torcer los ojos. 

Hacer U7t chaleco luia cosa. Desgarrarla, despedazarla, es- 
tropearla. 

Hacer viaje. En las visitas, despedirse, marcharse; en los 
viajes, paseos, etc. continuar la marcha, proseguir, ponerse en 
camino después de una parada. 

Hacer zorro. Agazaparse, quedarse uno callado é inmóvil 
para no ser percibido, hacerse el disimulado. 

La expresión sería intachable si se dijese hacerse uno el zorro. 

Hace "ticaiii>os. 

Correctamente debe decirse hace tiempo ó Jia tiempo; pero 
aquí no nos contentamos con poner el sustantivo en plural, sino 
que para ponderar aun más la antigüedad decimos, v. gr: ^'ha- 
ce tiempos de tiempos que lo conozco." 



or/ 



Halaco. 

l'rasto, objeto inservible, persona inútil y despre Mable. 
Hasta. 

Hasta indica el punto adonde llega una extensión ó una ac- 
ción; p. ej: "el camino llega hasta el río," "estuve escribiendo 
haj'íi !;is diez." V.n el primer caso se expresa que el camino 
termina en el río; y en el segundo, que la acción de escribir con- 
cluye á las diez. Ahora bien, si el escribir no se ha verificado 
antes de esa hora, sino que comienza en ella, es obvio que ha 
de decirse: "hasta las diez no escribí." 

Este «¿7 es el que suprimen disparatadamente nuestros pai- 
sanos-en expresiones como éstas: 

"A\cr comí hasta las seis," '^ hasta hoy conocí á Juan," 
''hasta ei sábado le pagaré," "volverá /wi-/<;? el año entrante," etc. 
El autor de la primera frase quiso manifestar que "ayer uo había 
comido todavía cuando dieron las seis;" pero por ignorar los 
principies gramaticales dijo precisamente lo contrario de lo que 
se propcíüía: esto es, que "ayer estuvo comiendo hasta las seis" 
y que en osa hora dejó de mover las quijadas. 

Idéntica cosa sucede en los otros tres casos citados: ''hasta 
el sábado p.-^^rrc,' nrr ejemplo, quiere decir que hasta ese día 
satisfaré lo que debo, pero que de allí adelante no; mas como la 
intención del que tal dice es pagar el sábado ó en los días subsi- 
guienter^, pero no antes, debió haber dicho: "hasta el sábado no 
pagaré." 

"Hasta .'¡ac i;¡ Iglesia comenzó ;i gozar alguna paz permanente, hacia 
los principi()3 de! cuarto siglo, no se introdujo ni pudo introducíase esta cos- 
tumbre entre los cristianos." 

(Isla, Fray Gerundio). 

'"Coniü esta mujer vive tan retirada, no la conocí hasta el día del con- 
vite." 

(J. Valera). 

"Conque ;es decir que don Ángel 
anda de broma y de bulla, 
y hasta la noche no vuelve?" 

(Bretón, El amigo mártir). 



— 3/D — 

•*Por Dioá, Pablo, no consientas 
en la ruindad de esos seres 
fiscales de las mujeres, 
rebuscadores de afrentas; 
que piensan en su maldad, 
cuando nuestra vida exprimen, 
que //as/a encontrar algún crimen 
/lü han hallado la verdad." 

(Ayala, El tanto por ciento.) 

Los mismos que suprimen el no en los casos antediclios, 
suelen ponerlos malamente en otros; v. gr: "no me voy hasta 
no ver en qué para todo esto," " no la perdono hasta que no me 
confiese la verdad." 

La intrusión de este no proviene de confundir Jmsta con 
mientras; dígase, pues,; "no me voy hasta ver en que para es- 
to," "no la perdono mientras no me confiese la verdad, ó "hasta 
que me confiese." 

"Ellos no se habían casado tan pronto como él, atentos ante todo á no 
cargarse de necesidades hasta contar con lo preciso para satisfacerlas." 

(Frontaura). 

^'^ Hasta alcanzar un favor, 
si lo merece el amor 
con que á vuestra majestad 
he servido, no mandéis 
C{ue del sucio me levante." 

(Alarcón, Los pechos privilegiados). 
Hebroso, fibroso. Es adjetivo tan bueno como sus equiva- 



lentes. 



IIcírii"i. 



Nombre de la era mahometana, cuyo punto de partida es la 
fecha de la fuga de Mahoma desde la Meca á Medina. Los es- 
tudiantes y aun los profesores de historia pronuncian hegij-a; pe- 
ro esta voz es esdrújula: Jicgira. 



Heloisa. 

Entre nosotros este nombre se escribe Eloísa y se pronun- 
cia acentuando la o, en lugar de la i como lo prescribe la eti- 
mología: 

"El rosal de ella y de él la savia toma, 
y mece, confundiéndolas, la brisa, 
en una misma flor y un mismo aroma, 
las almas de Abelardo y Heloisa.^'' 

Campoamor, El drama universal), 

Hcnclija. 



Usase en toda América en vez de las voces castizas rendi- 
ja y reJicndija. 

"Ni gorrión saltaba, 

ni verde lagartija 

salía de la cóncava rendija. " 

(Lope. La gaiomaquia). 

Antiguamente se decía kendrija, de donde, suprimida la r, 
vino á formarse hendija. 



Hender. 



Hendir. 

"A la explosión atronante 
parecen henderse á una 
y desquiciarse los astros, 
ragor mandando y pavura." 

(J. A. Calcaño, tempestad y celajes tropicales^ 

Hermano. 

Un hermano es para nuestra gente campesina, no un próji- 
mo vivo, sino un aparecido, un espectro. 



Uex'odoto. 

No es palabra grave, sino esdrújula: Heródoto. 
Hei'oismo. 

Heroísmo y Jicroína deben pronunciarse separando las voca- 
les concurrentes y acentuando la segunda: 

"El hero-ismo tal vez 
más digno de admiración 
queda oculto en un rincón 
sin testigos y sin juez." 

(Hartzenbusch, Las tres bellezas). 

"Y siente Cuba, en el revuelto abismo, 

el peso abrumador del heroísmo, 

que ya de España en la extensión no cabe." 

(Peñaranda). 

' 'Y hasta que sale á luz otro folleto 
nos tiene con cuidado la heroína. " 

(Bretón). 



Herrar. 

"Se herran bestias" dice la muestra de una herrería de es- 
ta ciudad; sepan el albéitar y el pintor del rótulo que herrar, de- 
rivado de hierro, se conjuga hiefro, hierras, hierra, hierran. 

Hcrriim.l>re. 

Los sustantivos en timbre son por lo general femeninos: dí- 
gase, pues, la herrionbre, no el herrumbre. 

"La azorada inquietud deje las almas, 
deje la triste herrumbre los arados. " 

(Bello, Silva). 



. -37S— 

Hox'voclox'o. 

Hervidero. • 

(En gallego fcrver). Hervir. 

Hígado. 

Como adjetivo, significa por acá repugnante, fastidioso, pe- 
sado, antipático; v. gr: "¡qué hombre tan hígadoV 

Es término de uso reciente y muy extendido en la buena 
sociedad. 

Algunos dicen también higadoso. 

La cualidad de /ligado, esto es, la pesadez ó impertinencia, 
se llama higadencia en Costa Rica. 

Higiiex'illa,. 

La Academia llama higuereta ó j ieino á la planta que aquí 
y en otros lugares de América se denomina higuerilla. 

Este último nombre consta en obras antiguas referentes al 
Nuevo Mundo. 

Iligiiito. 

Higuerón. (V. esta palabra en el Dice, de la Academia). 

Hijo. 

Empleando esta voz para llamar, es corriente aquí, pronun- 
ciarla como aguda: hija. 

Hilaílülíi. 

Según respetables autoridades debe decirse el hiladillo, no 
la hi ladilla. 

Hincarse. 

La significación recta de hincarse es clavarse; lo advertimos 
porque entre nosotros es corriente usarlo por arrodillarse, ¡lin- 
earse de rodillas. 



—379— 

"Cansado el ni;irineroj't' arrjdilla 
en la cubierta del bajel errante." 

» 

(Zenca). 

"Llamó al ventero, y encerrávlos- ron él en la caballeriza, re Ji'nicó de 
rodillas ante é!."' 

ÍCer .-antes, D. Quijote.^ 

'■'Se puso de rodillas ante la imagen." 

(Id, Rinconcic y Cortadil'o). 

"Entre la fresca hierba 

dos fosas busca, se prosterna y ora." 

(Núñez de Arce). 

"Con sorda agitación cayó de hinojos." 

(Id.) 

Iti|>«5i-l:>olc. 

Una cosa es Jiipcrbolc y otra hipérbola. 

La primera es figura de retórica que consiste en aumentar 
ó disminuir exageradamente la verdad de aquello de que se ha- 
bla, como decir "hace ;/;/ siglo que estoy aquí", por "hace mu- 
cJio 7'-ato\" de modo que hipérbole es sinónimo de exageración. 

Hipérbola es una curva infinita, resultante de la intersección 
de un cono recto con un plano paralelo á .'>u eje. 

Tratamos aquí de estas cuestiones porque es error muy co- 
mún el llamar hipérbole á dicha curva. 

IIil><>^i'iío. 



Voz que sólo emplean los poetas, casi siempre de mala ma- 
nera pues la pronuncian como esdriíjula siendo llana: Jiipoorifo. 
Llana también debe ser la palabra hipódromo, que la Academia 
trac como esdriijiila. 



—38o— 

"Ni el diverso hipogrifo que en la seca 
región del aire el caracol hacía." 

(Valbuena, citado por Cuervo.) 

"Que vemos en Orlando el hipogrifo, 
monstruo compuesto de caballo y grifo." 

(Lope.) 



Suele el vulgo suprimir la a de las palabras ahorcar, ahor- 
mar, ahogarse, ahotidar, ahora, etc. diciendo horcar, hormar, 
etc; pero si tal práctica es vituperable, no lo es menos la de dip- 
tongar las dos primeras vocales, como hacen muchos, en vez de 
pronunciarlas separadamente: a-Jiogo, a- horco, etc. 

"Á los hombres que están desesperados, 
cásalos en lugar de darles sogas, 
morirán poco menos que a- horcados. 
No cjuieras que en el remo donde bogas 
haya, por consolarte, otro remero, 
y que se a-hogtie donde tú te a-hogas.''' 

(Quevedo, Sátira). 
Hí>jal(li*a. 

"Una hojaldra de pan" significa en nuestra tierra una rosca. 
En castellano existe la palabra hojaldre (nombre de género am- 
biguo), pero significa la pasta frita de harina que al cocerse for- 
ma muchas hojas delgadas. 

ÜQJílSííll. 

La hierba que llamamos hojascn se denomina simplemente 
se7i. 

¡ Mole ! 

La interjección castellana es ¡hola! 



-38i- 



Ilollai-. 



Conjúgase este verbo irregularnientc: luidlo, huellas, huella, 
etc; por serafín de ////¿'//¿^¡sin embargo, en lo antiguo era corrien- 
te conjugarlo como regular. (Véase un ejemplo en el Quijote, 
parte I, cap. LXVIII). 



Hoiiil>x*ó. 



Nuestros compatriotas prodigan esta palabra en la conver- 
sación, como tratamiento familiar, con la particularidad curiosa 
de que nunca dicen como los españoles: "¡Hombre! eso no lo 
sabía yo" sino siempre hombre. 

IXoiiclann.cla. 

También en otras partes de América dicen Jioiidanada por 
Jiondouada. 

"El Capitán le siguió 
con cariñosa mirada 
hasta que en una hojuionadn 
del camino le perdió." 

(J. Velardc). 

IIoi*cóii. 



"Palo, en figura de horquilla, que sirve para formar los pa- 
rrales y para sostener las ramas de los árboles que están carga- 
das de frutos." 

[Dice, de la Acadeuiia). 

Entre nosotros Jiorcón es cualquier ///(Tr, pilastra ó colunuia, 
en particular si es de madera. 

nox'iiotix*. 



Figiu'adamente se dice que uno está horneando, cuando es- 
tá rabioso, encolerizado, echando chispas. 



-382- 



Hostil. 



Muchos cometen la insigne tontería de acentuar hostil, y 
hostiles, en lugar de hostil y hostiles. 



Hotel. 

Los términos castizos/í?//<3^rt:, hostal, hostelería, posada, me- 
són, parador, venta, etc van ya dejando el campo á Jiotel, vocablo 
de casta francesa que ni siquiera tiene el mérito de la novedad, 
pues no es sino nuestro hostal traducido á aquel idioma, como 
p2ité no es más que nuestro pastel. 

Hotelex*o. 

Fondista, posadero, hostalero, hostelero, mesonero, vente- 
ro, según la categoría de sus respectivos establecimientos. 

Hijiaoa. 

V. GUACA. 

Hiiei'O. 

En concepto de la Ivcal Academia, huevo huero ó gárgol es 
el que, por no estar fecundado por el macho, no produce cría 
aunque lo cubra la clueca. En Costa Rica, como en Chile, se 
llama huero ó güero á cualquier huevo podrido, aunque esté fe- 
cundado. 

líiiosillo. 

Nombre de una madera de construcción y de ebanistería. 

Hixir. 



De diversos modos se conjuga este verbo en nuestra patria: 
la gente rústica aspira la h y pronuncia yV/zV/z'/j'/r, j'uyó; el vulgo 
de las ciudades dice huir, pero conjuga huygo, huyga, huygamos, 
hiiygan en lugar de huyo, huya, huyamos, huyan; finalmente, los 
que no incurren en estas faltas, cometen la de no separar las voca- 
les como exige la prosodia y como enseñan estos ejemplos: 






"Soy ermitaño montes, 
y por hu-ír de una suegra, 
más que con mi mujer propia 
quise vivir con las peñas." 

ÍQuevedo). 
"Antes de vencer hu-ísíe.''^ 



(Calderón). 

Las formas vulgares Jiuygo, huygamos, etc. son anticuadas. 

' Pues aquí vemos cuan mal fenecieron 
aq'ucstos amantes, kuygafnos su danza." 

{La Celes Una.) 
Hiilatloí!.-. 

Huladcs, ahulados y zapatos de hule, son los tres nombres 
costarricenses del calzado que los españoles llaman chanclos de 
goma. 

Hule. 

''Hule — (Del alemán hülle, cubierta), m. Tela dada de 
barniz de uno ó más colores, que sirve para varios usos." 

{Dice, de la Academia). 

Nuestro h^ile (y al decir nuestro nos referimos á toda la 
América Central y aun á Méjico) no es la cubierta de la Acade- 
mia, sino la sustancia que la Ilustre Corporación Vídsa-a. goma elás- 
tica ó caucho. 

Hule es voz de origen azteca (olli ó iilli), y tiene el mismo 
derecho que caucho para figurar en los léxicos. 



Hulero. 

Individuo que se ocupa en extraer el hule ó caucho. 



■ —384— 

Hiiiiiíii*. 

Bastante corriente es entre nosotros decir hitniar en vez de 
fumar. 

Vocablo costarriqueño cuya traducción castellana es Jiunia- 
reda. Los españoles llaman humazo ó humarazo al humo negro, 
denso y copioso; y del segundo de estos nombres es claro que se 
ha formado nuestro hnmai'asco. 



"No así el Vesubio monte reventando 
de espesa fmmareda cubrió el cielo." 

(Hojeda). 

"Un demonio le comenzó á atormentar con Iiumasos de hojas de sus li- 
bros. 

(Quevedo^. 







I. 



Il>ex'o. 



En varios periódicos y aun en una Gramática muy reco- 
mendada encontramos esta palabra con el acento en la i: por lo 
mismo creemos deber nuestro advertir que lo lleva en la e: ibero. 

"En deliciosa calma sumergido 
yacía el pueblo ibero, 
pensando en las ventajas del cocido 
y el clásico bolero." 

(M. del Palacio, El Dos de Mayo). 

La Academia trae en el Diccionario la acentuación correc- 
ta; pero escribe celtíbero en lugar de celtibero, lo que á ojos vis- 
tas es imperdonable inconsecuencia. 

Ignocente. 

Muestras de afectación pedantesca dan los que pronuncian 
así la palabra inocente. 

49 



-386. 



Ili»(1ii. 



El verdadero nombre del inmortal poema homérico es Ria- 
da, no Iliáda como dicen multitud de personas. 

"Huélgome, pues, de que la Eenida alabes 
la Tebaida y la litada primero." 

( Ar ge nsola , citado por Cuervo) . 

De idéntica manera se acentúan otros nombres de poemas 
épicos, como la Mesíada, la Crhtíada, la Aitstríada, la Hennada, 
los Lv.síadaSy etc. 

riotc 

Es el mejicano clotl, mazorca de maíz tierno, que el Dic- 
cionario escriÍDe elote. Nuestro modismo pagar los ilotes equiva- 
le á los castellanos pagar el pato,, pagar los platos rotos. 

Iiiiííiitai*. 

Siendo el primitivo imán, es evidente que el verbo será ima- 
nar, no iinantar. 

También se dice magnetizar, magnetización, en vez de ima- 
nar, imanación. 

El barbarismo imantecr tuvo origen en la voz francesa ai- 
manter. 

Impolii*. 

Impeler. 

I«iX>laix"ta,i*. 



Falta en el léxico oficial este verbo, tan usado en América 
y aun en España con la significación áa plantear, establecer. 

"No cabe en cabeza medianamente organizada eso de que para debili- 
tar y desarraigar una institución como la monarquía, se empiece por afian- 
zarla, halagarla, implaniarla suavemente en el corazón del pueblo." 

(E. Pardo Bazán, Una Cristiana). 



3^7- 



Ignacio. 
Incesante. 



Inacio. 
Iiicciisanto. 



"Para reír mirando tu sonrisa, 
para llorar mirándote llorar, 
para ser tu entusiasta poetisa 
y contigo inccsanie delirar." 

(R. Pombo, Mi amor). 

Iiioliisive. 

Siendo inclusive y exclusive adverbios, no pueden tener 
plural; dígase, pues, "Estudiamos liasta los pronombres inclu^ 
sive' (no inclusives). 

Incx'eilíle. 

.Pronúnciese incrc-ible y escríbase con tilde en la i. 

"Aunque parezca increíble, 
sucede én esta materia 
que, como hay risa muy seria, 
hay seriedad muy risible." 

(Rocabcrti, Jín la brcc/ia), 

Iiiclci> e iiíliz: a i'.se . 

Los españoles han dicho siempre emanciparse, hacerse inde- 
pendiente, libertarse; pero los americanos se sirven exclusiva- 
mente del verbo independizarse. Como la formación de este 
neologismo no se ajusta á los principios de derivación estableci- 
dos por la gramática, aconsejamos el uso de los términos penin- 
sulares. 

Iiicliiio. 

El vulgo de España y de América emplea esta palabra co- 
mo equivalente de picaro, pillo, picaruclo, pero en tono festivo ó 
cariñoso tínicamente. 



-388- 

"El saberse manejar en este mundo indino no se aprende en los libros, 
sino con los años" 

(Fernán Caballero, Cueníos populares). 

"Eso es, ya está hecho un mandria. 
— ¡Y lo que sabe la indinaX 

(Espronceda, Diablo Mundo). 

Numerosos ejemplos de los clásicos acreditan que indino es 
una forma arcaica de indigno, por más que los diccionarios la 
omitan siempre; pero debe tenerse presente que entre el signifi- 
cado moderno de ambas voces media considerable distancia. 

Indiilugciicia. 

Esta epéntesis popular de indulgencia, usual también en 
Colombia, es antigua en castellano. Léase, si no, este ejemplo: 



"Una rueda de cuchillas 
iba tras su indnlugeHcia, 
que él y Santa Catalina 
diz que andan en esta rueda." 

(Quevedo, Romances). 

Iiiflu.eii.cia.1*. 

(Del francés injiuenccr). No habia necesidad de inventar 
semejante verbo, desde luego que con influir se expresa exacta- 
mente lo mismo. 

^^Influídos por las creencias populares, no dieron un solo paso ade- 
lante." 

(Larra). 

Xixgalatei'X'a. 

Cuando en nuestra niñez nos burlábamos de los que dicen 
"sal de Ingalaterra," estábamos lejos de sospechar que tal voca- 
blo era antes usual en Castilla, si bien Hoy se ha sustituido por 
Inglaterra. 



—389— 

"Vuestro rey os desterró 
de Ingalaterra irritado." 

(Rojas, Santa Isabel). 
Iiigi'imo. 

Adjetivo usado tambicii en Colombia y Venezuela, y que 
sirve para denotar la soledad absoluta; v. gr: "estaba ingrimo 
en la casa." Se emplea casi siempre con el adjetivo solo, á ma- 
nera de pleonasmo: "estaba solo ingrimo.'" 

Rivodó pretende derivar dicho vocablo del latín, compo- 
niéndolo de in-y gt.eniio; Cuervo lo considera con mas funda- 
mento como corrupción del complemento en grima; pero sea 
cual fuere el origen de ese término, lo cierto es que no hay en 
castellano equivalente tan expresivo, y que por tal circustancia 
bien merece incluirse en el Diccionario. 

Iiio-iieiito. 

Se dice también en Colombia en lugar de ungüento. 

"En esto ordenó el ciclo que á pesar del ungücnfo 
Carrrizales despertase." 

(Cervantes, El celoso extremeño). 

En diversos países americanos se dice injundia ó infiindia 
en vez de enjundia. 

Injundia debe de ser anticuado, pues se encuentra en un 
romance de Quevedo: 

"Esta historia á huir enseña 
de maridos sin itijmidias.^'' 

(Musa IV), 
iniiiiscuarse. 

í lentos visto en un periódico este verbo y hemos oído á 
muchos decir "él se inmiscua en mis asuntos, no se inmiscJú m 



, — 390— 

usted." Debe decirse "él se inmiscue en mis asuntos, no se in- 
miscua usted," porque el verbo castizo es inmiscuirse, que se 
conjuga como partir. 

Iiiiniiiitlicie. 

Inmundicia. 

"En lo alto hay grandes espacios, en los cuales es admitido el ánimo, 
pero no el de todos, sino de aquellos que llevan consigo poco del cuerpo, y 
despidieron do sí toda inmundicia." 

(Fr. Luis de Granada). 

iniiovíii*. 

Aunque afine de nuevo, este verbo se conjuga como regular, 
por excepción: innovo, innovas, ete. 

"Te importa nos: innove más de una cosa." 

(M. Alemán, Guzmán de Alfarache). 

ínterin. 

Este adverbio latino lleva el acento en la primera i: ínterin. 

"Ved el otro inconexo documento 
hallado en su poder también ahora; 
y que Rodrigo á este maldito infame 
encaminar pensaba por lo visto. 
Pero Yago, en el ínterin, astuto 
lo despachó quizás." 

(Versión castellana del Ótelo). 
Intervalo. 

Muy comiín es esta acentuación en los países hispanos; has- 
ta se halla en una poesía del inmortal Bécquer: 

"Entre aquella sombra 
veíase á intervalos, 



—391— 

dibujarse rígida 

la forma'del cuerpo." 

{Rimas). 

La palabra, sin embargo, es llana porque el acento no pue- 
de ir en la partícula componente inícr, sino sobre el elemento 
principal: 

"Yo he visto en breve intervalo 
• más de alguna señoría 
quel el mando y palo tenía 
y ya tiene sólo el palo." 

(Quevedo). 
luyoettido. 

En castellano no se dice que una persona tiene los ojos in- 
yectados, sino encarnizados. 

'■^Encarnizados los ojos 
cual furiosa tigre hircana, 
con mucha furia y denuedo 
le dice aquestas palabras." 

(Romancero del Cid) 



Tanto aquí como en Colombia usan este verbo para denotar 
riesgo; v. gr: ''no suelte el niño por que va y se cae; no salgo 
porque va y llucve." 

"No sabemos, dice Cuervo, si estas locuciones son castizas; 
lo que sí parece legítimo, aunque no consta en los diccionarios, 
es el empleo de ir para dar á entender que la acción del verbo 
que le sigue se ha ejecutado arbitraria ó incauta é impróvida- 
mente; V. gr: Está enfermo porque fué y se comió diez na- 
ranjas." 

El imperajivo vé nunca se emplea en Costa Rica; en su lu- 
gar se pone / ó se emplea ¿zwí/í/; p. ej: "/ poniendo la mesa, anda 
trayendo los platos." 

Y Y anda son formas arcaicas de los imperativos id y an- 



— 3y2— 

dad. 

Estas construcciones: ''voy á ir á pascar, va á ir á Alajue- 
la," etc, sen pleonásticas y las más veces incorrectas; dígase 
simplemente: ''voy á pasear, va á Alajuela." 

El verbo ir entra en varios modismos corrientes por acá y 
que no hallamos en los léxicos; p. ej: 

— Ir á mejor ó ir á peor, tratándose de un enfermo, por ir 
mejorando ó empeorando. Ambas expresiones son también usua- 
les en Chile. 

— Vaya usted á la porra, por "vaya usted noramala" Esta 
frase es vulgar en España, pero no lo dicen los diccionarios. 

'• ¡ Anda y que se vaya ¿i la porra !. . . . ¡ Se habrá figurado ese vejan- 
cón que me voy á casar con él ! " 

(Pérez Nieva, Cuentos de la calle.) 

Ir eomo entierro de pobre. Ir aprisa, caminar apresuradamen- 
te sin necesidad. 

—Irle á uno eomo á un quebrado. Salir bien librado de un 
empeño, salir ganancioso en una empresa. 

Es una alusión satírica á los muchos que quiebran fraudu- 
lentamente. 

Ir*n. 

Árbol cuya madera es aquí una de las más empleadas en 
la construcción de entarimados y cielos rasos. Nótese que es 
sustantivo masculino, el ira, probablemente de origen indígena. 

Ii'i'íicliai'. 

Verbo muy usado en composiciones poéticas, pero que por 
acá se conjuga malamente irradío, irradías, etc. debiendo llevar 
el acento en la a: irradio, irradias. 

Pronuncíese Isa-ae. 

Islíilbóii. 

Así se dice también en gallego: pero el término castellano 
es eslabón. 




Casi no hay quien, al pronunciar este nombre, no cometa la 
sinérisis convirtiendo en una sílaba las dos últimas. Unos hasta 
dicen Isniail, y los campesinos Ismcl! 

"En este oculto arrecife 
lleno de sombra y misterio, 
huella oriental del imperio 
de laraza de /íWíir-í/." 

(Zorrilla, Granada.) 

Parecida cosa sucede con el nombre de Isaías, que nuestros 
paisanos se empeñan en que ha de ser hayas. 

"Y unas y otras, en santas melodías, 
enviándola palabras de consuelo, 
el Trisagio cantaban, que Isaías, 
feliz desde la tierra, oyó en el cielo." 

(Campoamor, Drama Universal.) 

IsiMLoyo. 

{Spoiidias sp). Árbol semejante al jocote, aunque más pe- 
queño, lo mismo que su fruto, que consiste en una especie de 
ciruela algo acida pero de sabor agradable, color amarillo claro 
y pericarpio muy delgado. 

Estas frutillas ya maduras se llenan muy pronto de mos- 
quitos, circunstancia que explícala voz náhuatl moyotl (zancudo ó 
mosquito), segundo elemento de nuestro vocablo. D. Juan Fe- 

krraz en sus Nahuatlisinos lo considera formado de xixtli, escre- 
mento humano, y moyotl, mosquito; pero bien pudiera compo- 
nerse de itqiii, contener, llevar en sí, y moyotl. 




Prondnciesc Isra-cl. 



"Válgame Dios de Isra-el, 
que por más que una se mate 

50 



-) f\ A 



594 

no ha de poder nunca ver 
arreglados á estos hijos." 

(Trueba, Las riiadrc's). 

'"Pagó cincuenta por diez, 
malbaratando su hacienda, 
á los hijos de Isra-el^ 

(Bretón. Rotnanccs . 
Ist r ixnu e nt o . 

El vulgo suprime la ;/ de la sílaba inicial ¿ns, y dice isíru- 
mento, istante^ istruir, isiar, etc. en vez de instrumento, instante, 
instruir, instar. Estos defectos de pronunciación, lo mismo que 
otros muchos ya apuntados, deben ser objeto de especial cuida- 
do para los maestro de las escuelas primarias. 

Ital)a. 

{Yucca aloefolia. L). La itaba es un árbol muy abundan- 
te en todos los cercados. Tiene el tronco grueso y de color ne- 
gruzco, de tres á cuatro metros de altura, y terminado en una 
especie de cabeza de la que nacen las ramas. La madera es 
blanda y estoposa, iniítil para construcciones; las hojas son lan- 
ceoladas y de uno á dos pies de longitud (V. DAGUILLA); 
las flores son de color blanco amarillento y brotan en una vara 
de unas doce pulgadas. Son amargas, pero cocidas pierden en 
parte esa propiedad y son plato muy estimado por los naturales. 

Ita1t>o. 

Itaba. 

I-tiix'lbiclo. 

"Crimen de lesa majestad, dice Cuervo, es hacerle esdrújulo 
su apellido al primero de los fugaces emperadores de Méjico, 
Agustín Iturbide: 

"Si el invicto Itutbide está contigo, 
despreciable será todo enemigo." 

{Poesías mejicanas). 



-395- 



Ivierno. 



Creíamos que ivierno era corrupción vulgar de iinñenio; pe- 
ro inquiriendo con más cuidado, hemos leído en el Diccionario 
que tan buena es un palabra como otra, sólo que la primera ha 
de escribirse hibierno. 





D 



?iii^immk.^tmMMm^mMm^mjmm 



J. 



Nuestras jadas, que los venezolanos llaman guacales, son 
grandes cestos á manera de jaulas, hechos de varillas gruesas al- 
go separadas entre sí, y sh'ven para el envase y transportación 
de la loza y de otros objetos frágiles. En Chile y en Cuba reci- 
ben el mismo nombre que en Costa Rica. 

Jaba es sin duda palabra de la lengua de Haiti, pues así pa- 
rece confirmarlo Fernández de Oviedo en su Historia de las In- 
dias. 

"Hacen de bijao unas cestas que llaman Jiavas para meter 
la ropa é lo que quieren guardar." 

Y en el Sumario dice: 

"Hacen asimismo ciertas cestas, que ellos llaman habas, pa- 
ra meter la ropa é lo que quiera, muy bien tejidas, y en ellas 
entretejen estos bijaos." 

Jalboncillo. 

Árbol de regular altura, propio de las comarcas templadas. 
Su fruto, llamado \.'3imb\én jaboncillo, es muy semejante á un cas- 
cabel, pues tiene en el interior un cuesco negro y durísimo, 
suelto dentro de su envoltura que es delgada y seca, con mu- 



—397— 

chas arruguitas en su superficie. Frotando esta corteza en el 
agua se forma espuma idéntica á la del jabón, y de ahí que se 
utilizara antes para lavar la ropa. 

Acaso sea cljaboncillo el copalxocotl que empleaban para el 
mismo uso los indios mejicanos. 

Llámase también y¿z/5(?//í:/7/¿» una planta {Phytolacca dctandra 
L.) que crece silvestre, sobre todo en las inmediacionos de los 
ríos, y echa unos racimos de frutillas cuyo jugo tiñe de vivo 
carmín, aunque se ennegrece rápidamente. " 

«Tacón. 

CahaMo jacÓH es para nosotros el que los chilenos llaman 
aiartago, el que por naturaleza es de paso, sin que le hayan ense- 
ñado artificialmente á andar trabado. 

Jalado. 

Se dice que una persona Qatá. Jalada cuando está desemblan- 
tada^ desfigurada, ojerosa, desencajada, descolorida, marchita. 

Jalai*. 



Existe en el repertorio náutico un término, halar, que sig- 
nifica tirar de U7ia cuerda. Este mismo es el que en Andalucía 
^rovwxViZVAVí jalar ^ y anda," bajo ese disfraz, tan favorecido en to- 
da América. Nuestros paisanos jamás usan el verbo castellano 
tirar de; dicen siempre: 'jalar el cordón de la campanilla, jala7 
las orejas, /«rz/íjir una carreta," etc; y aun extienden más el uso 
de dicho vocablo, diciendo, v. gr: "jalar piedra ó arena" por 
acarrear, transportar; "jalar á una persona "por atraérsela; etc. 

Pero tiene todavía otra acepción no menos corriente que las 
anteriores: la de amarse, quererse, estar en amoríos. Así cuando 
dos son novios, sobre todo si no media nada formal, dicen aquí 
que "están jalando, ó que Y wXawo jala con Zutana." 

Jsiloo. 

Ja'Cfl es palabra castellana, pero no tiene el significado que 
aquí se le da. Nuestros /íí/tvi son amoríos, amores, galanteos ó 
arrumacos, noviazgos. 



—398— 

Jalón. 

Significa propiamente palo ó estaca que empican los agri- 
mensores para alineaciones ó medidas. 

Como los novios están casi siempre de plantón frente á la 
casa de sus dulcineas, nada tiene de particular que aquí llame- 
mos y^/í/// al novio, galán, cuyo ó chischibeo; principalmente 
cuando es novio de esquina y se contenta con pasear la calle. 

"Tus riñas y tus enojos 
no son por mis galanteos, 
sino porque no son tuyos 
los jf a ¿a /u's que yo tengo." 

(Moreto, Defuera vendrá). 

"Ella entretanto 
piensa en su lindo don Diego, 
pues no digo nada, el cuyo, 
que anda que beba los vientos 
y pasa noche enteras 
hecho un arrimón entero." 

(Moratín, El viejo y la niña.) 

En cuanto al femenino y<«/(C;z¿í tiene significación algo ofen- 
siva, como que decir que una muchacha qs, jalona equivale á lla- 
marla coqueta de una manera disimulada. 

Jalón. 

Acción áQ jalar, en el sentido de tirar de una cosa. Un ja- 
lón de orejas será, pues, un tirón, un estirón de las mismas, ó 
simplemente un orejón. 

" ¡ Cuántos tirones de orejas 

y cuántos azotes crudos ', „,.. i 

para meterle en la cholla 

que uno es tres, y tres son uno ! 

(Bretón, La vida del hombre). 
Jalonazo. 

Aumentativo de jalón en el sentido de tirón ó sacudida 
fuerte. 



—399— 
Jarana.. 

Muchas veces nos habíamos preguntado cómo significando 
en España jarana "diversión bulliciosa de gente ordinaria, al- 
boroto ó pendencia," pudo pasar á Costa Rica con la acepción 
de trampa, fullería en el juego; pero abriendo un día al acaso el 
Diccionario se disipó repentinamente nuestra duda, cuando de 
manos á boca topamos con lo que sigue: 

"Arana.— ^Embuste, trampa, fullería." 

También decimos por acá jarana en lugar de deuda; y á fe 
que muchas deudas son verdaderas aranas. 

Jai-aiicar. 

Trampear, estafar, hacer fullerías en el juego. 

En España significa ''andar enjaranas ó pendencias." 

Jai*aiiei*o. 

Es en Castilla el aficionado á jaranas ó alborotos. 

"Habitaba la sala, lo mejorcito del cuarto, un cierto don Julián, valen- 
ciano yrt'r¿z;/í'r(? y alegre." 

(E. Pardo Bazán, (Jiia Crisiiana). 

Nuestros paisanos califican á^ jaranero al tramposo, fullero, 
trapacista ó trapacero. 

"No hay picarón tramposo, 
venal, entremetido, disoluto, 
infame delator, amigo falso, 
que ya no ejerza autoridad censoria." 

(Moratín, A Claudio). 

Fácilmente se comprenderá C]\xq xíwq.'íXxo jaranero o.^ oX ara- 
nero que el Diccionario define así: "Embustero, tramposo, es- 
tafador," 

Jax'lbaca. 

Maíz crudo quebrantado ó frangollado, para la alim.enat- ínTft- 
ción de los pollos y demás aves de corral. 



— 400 — 

¿Tendrá acaso relación con el castellano harbar, "hacer al- 
go de prisa ó atropelladamente"? 

Jax*eta. 

Así llaman nuestros compatriotas á la bragueta de los pan- 
talones: "p&ro Jareta significa propiamente una costura que se ha- 
ce doblando la orilla de la tela y cosiéndola por un lado, de 
modo que quede un hueco ó vaina para meter una cinta ó cor- 
dón, á fin de encoger ó ensanchar la pieza. 

Jar-tavse. 

Dijimos en otro lugar (V. ALBAJACA) que la aspiración 
del // es vicio muy común en América, y dimos algunos ejem- 
plos como Jallar, Joyo, Juir, etc. que pertenecen exclusivamente 
al lenguaje de nuestros labriegos. Pero si en las ciudades no se 
oyen nunca tales terminachos, abundan otros del mismo jaez, 
como Jartarse, Jartón, Jeder, Jediondo, Jelarse, Jonda, Joseo, que en 
castellano son hartarse, hartón, heder, hediondo, helarse, honda, 
hosco. 

Jateax'se- 

Torfiar, empeñarse tercamente en algo. 

Jaiil. 

( Alnns Mirbelii) Nombre de un árbol que crece particu- 
larmente en la parte meridional de la República. 

Jefe ct lira. 

One algunos alcen Jefetnra, es en c^.s\.e\\2ino Jefatura. Je- 
fatura falta en el Diccionario de la Academia, pero se halla en 
obras de notables escritores peninsulares. Veáse un ejemplo en 
Guerra sifi cuartel por González Bravo (pág. 1 2), excelente no- 
vela que, que si mal no recordam.os, fijé premiada por la misma 
Real Academia. 

Mosquito más pequeño que el zancudo, propio de parajes 
cálidos y abundante sobre todo en las costas. No molesta como 



— 40I — 

el cínife con su interminable zumbido, pero sus picaduras son 
mucho más fuertes y producen insoportable escozor. 

Jején es probablemente voz haitiana, pues se encuentra, 
aunque con distinta ortografía, en dos obras antiguas. 

"Abunda (La isla Española) de una poco menos que plaga 
más que otra, y es de muchos mosquitos de los quo los indios 
llamaban xoxcncs, que son tan chiquitos que apenas con buenos 
ojos, estando comiendo la mano y metiendo un ahijón que pare- 
ce aguja recién quitada del fuego, se ven." 

(Las Casas, Historia de las Indias). 

"En el campo en algunas partes hay tantos (mosquitos) que 
no se pueden comportar, y los peores de todos son unos menu- 
dísimos que llaman xixcncs." 

(Oviedo, Historia general y natural de las Indias). 
«Tosiiitíi. 



La recta pronunciación de esta palabra csjesn-ita. 

"De mi cuartel á la espalda 
está un colegio é iglesia 
de los padres Jcsii-íias.'" 

(Calderón, citado por Cticrvo'). 



Jetón. 

Prefiérese entre nosotros la terminación on. para esta clase 
de adjetivos; v. gr: jetón, barrigón, caehctón, panrjón, patón, hoci- 
cón^ copetón; pero aunque en España dan la preferencia á la ter- 
minación ndo, y dicen jetudo, barrigudo, cachetudo, pansudo, pa- 
tudo, hocicudo, copetudo, sépase que nuestros términos son tan 
buenos como éstos, por más que en su mayor parte no hayan 
obtenido la aprobación de los lexicógrafos. 



51 



■ — 40- — 

¡ .Jí'^^íi I 

Interjección que usan los boyeros para detener las yuntas ó 
hacerlas recular. Creemos que jcaa es metátesis de ceja, impe- 
rativo del verbo cejar. Un trastrueque parecido se observa en 
sajar, que antiguamente se pronunciabay<r?.yí?;. 

"Estos médicos curan con botones de fuego y soplando el cauterio y 
llaga, Jasan donde hay dolor, y chupan \ajasac/i/ra.'" 

(Gomara, Historia de las Indias). 

Jieote. 

En la \v) edición del Diccionario de la Academia constan 
como mejicanismos las palabras //Ví^/í.' y //V(?/¿77?, suprimidas luego 
en la \t} edición: la primera con el significado de "Especie de 
abispa de color amarillo y negro;" y la segunda con el de "El 
panal que forman los jicotes en los agujeros de las paredes." 

Jicote es para nosotros únicamente el panal que forman 
ciertas abejas indígenas en el interior de los troncos de árboles, 
los cuales se cortan de suerte que la colmena quede encerrada 
en un trozo pequeño para colgarlo en los corredores de las casas 
y domesticar el enjambre. 

De los jicotes se extrae cera negra y la miel de palo, aquí 
muy apreciada por su buen sabor y propiedades medicinales. 

Jigo. 

Obsequio ó agasajo que hace uno el día de su cumpleaños 
ó el onomástico á las personas que van á visitarle. 

Se dice más frecuentemente con los YQvhos pedir y dar. 
Los léxicos traen en parecida acepción estrena. 

»TÍÍÍOCll£il>C. 

Árbol cuya corteza tiene propiedades medicinales, en par- 
ticular para enfermedades del estómago. Hay otra variedad de 
la misma. especie, que llaman earaña ó indio pelado, más abun- 
dante que el jiñocuabe pero no goza de la misma reputación. 

El Dr. Thiel supone como elementos de esta voz indígena 
las palabras viceitas iño, pan ó torta, y cna ó ciio, corteza. 



— 4.Ü3— 

Jiote. 

Nombre de un árbol cuya corteza en infusiones tiene sabor 
semejante al del te. 

La palabra parece de orií^en azteca (acaso ácxiotl, ampolla). 

cJolíO. 

( Spoudias sp/ Dice Oviedo en el Sumario de ¡a ¡listona de 
/as ludias: 

"Los Jiobos son árboles muy grandes y muy hermosos y de 
muy lindo aire y sombra muy sana; hay mucha cantidad de 
ellos, y la fruta es muy buena y de buen sabor y olor, y es co- 
mo unas ciruelas pequeñas amarillas, pero el cuesco es muy 
grande y tienen poco que comer, y son dañosas para los dientes 
cuando se usan mucho, por causas de ciertas briznas que tienen 
pegadas al cuesco, por las cuales pasan las encías, cuando quie- 
re hombre despegar de ellas lo que se come de esta fruta. Los 
cogollos de ellos echados en el agua, cociéndola con ellos, es 
muy buena para hacer la barba y lavar las piernas, y de muy 
buen olor; y las cascaras ó cortezas de este árbol, cocidas, y la- 
vando las piernas con el agua, aprietan mucho y quitan el can- 
sancio." 

La palabra y(9í5í? así escrita y con igual acepción se encuen- 
tra también en la Recordación Florida (tomo I, pág 352) y en la 
Storia del Mesúco por Clavigcro. 

ICs probablemente voz haitiana. 

Jol>ot<>. 

Especie de gusano de tierra, corto y muy grueso. 

»Tooo. 

Calificativo que se aplica á algunos alimentos ó bebidas 
cuando comienzan á agriarse ó á entrar en fermentación, fíce- 
se principalmente del maíz cocido con que se hacen las tortillas. 

Por extensión se Ví.dS(\?i\\ jocas otras cosas agrias ó fiambres, 
como el sudor y el aliento de ciertas personas, etc. 

Joco es termino náhuatl, xococ (agrio), de donde viene pro 
bablemente jocote. 



— 404— 
Jocote 



(Spoudias sp.) Los españoles llaman ciruelas á \os jocotes 
de Méjico y la América Central; pero hay que confesar que no 
es grande la semejanza entre ambas frutas. 

Dos son las variedades de jocotes más conocidas en nues- 
tra tierra: el Jocote común, muy ácido, bueno apenas para bebi- 
das refrescantes y conservas; y aiX jocote tronador ó de corona, más 
grande y mucho más dulce y agradable que el primero. 

El árbol que produce estos últimos es muy alto, grueso, 
de madera floja, muy ramoso y de hojas muy menudas. Del 
tronco mana una goma semejante á la arábiga. 

La etimología átt jocote se halla en el azteca xocoíl, fruta, 
pues para los mejicanos era sin duda la fruta por excelencia. 

Joiiclc>«r. 

Verbo campesino, derivado de honda, que significa tirar, 
arrojar ó lanzar im objeto. 

Joi'CO. 



{Spondias, .sp.) Árbol de tierra caliente, que crece parti- 
cularmente en la zona del Atlántico. Las frutas se parecen en 
forma y color á los ismoyos, pero son más pequeñas, agradables 
y aromáticas. 

Juan Vainas. 

Juan Lanas, hombre para poco, tonto ó simple. 
En el Guanacaste dicen guanihas. 

Jiiaciiiíii. 

Todo el mundo pronuncia así el nombre Joaquín. 

Jí*tir|iiiiii«Xiiil. 
V. CUAJINIQUIL. 



— 405— 

tXucó. 

O /¿//íTí?, nombre con que los indios designan una corteza 
que utilizan en tiras para atar diversas cosas. 

JTuclxc. 



]3cl náhuatl xocJñtl óxucJiitl, flor, porque para los mejicanos 
era qXJjíc/ic ó csqiiijitcJic (v. esta voz) la flor por cxi:elencia. 

Jiitlas. 



Decir que "un hombre es un Judas" equivale en líspaña á 
decir que es un traidor ó alevoso; entre nosotros se dice que 
"un muchacho es un Judas" cuando es travieso y fogoso, cuan- 
do es un diablejo. 

Jvigar. 

No son correctas las expresiones: jugar to7 o, jugar naipe, 
jugar dado, jugar burra, etc; dígase: y«^<^;- al toro, jugar á los 
dados, al burro, etc. 

"En la tardecita 
en nuestra plazuela 
jugaré yo al toro 
y tú á las muñecas." 

(Góngora, Romances). 

'Se pusieron los dos á jugar á la veintiuna con los ya referidos naipes." 

(Cervantes, Rinconcte y Cortadillo). 

También es incorrecta esta frase: "¿cuántos tovo?> jugarán 
esta tarde?" Los españoles dirí.ui: "¿cuántos toros lidiarán ó 
eorrerá/reí^ta tarde?" 

"Madrugaron á correr toit)S." 

{La Celestina.) 



— 4-06 — 

«Tumu. 

Borrachera, mona, turca. El pueblo en algunas partes de 
España emplea con igual acepción un termino muy parecido, 
pero cuyo origen ignoramos: jumera. 

'Yo no concebía que íiXQstJiti.'U'ra lo de U., mas si se me va por los ce- 
rros de Ubcda, el mayor favor que puedo hacerle es suponerle alumbrado." 

(E. Pardo BazAn, Una Cristiana.) 
luiibriagarse, emborracharse. 

•TU-HtOís!. 

En nuestro lenguaje vulgar, y aun en el de los colombianos, 
se emplea malamente el adjetivo y?/«/¿7.y en lugar de ambos ó los 
dos; V. gr: "los mataron k juntos (á ambos, á entrambos, á los 
dos), el dinero es para, juntos (para nosotros dos). 

"La diferencia entre juntos y ambos, dice Cuervo, consiste 
en que ambos quiere decir el uno y el otro, los dos; y juntos vale 
tanto como unidos ó ecreanos, y lo mismo se aplica á dos que á 
ciento." 

"Se apeo (D. Quijote) de Rocinante y mandó á Sancho que lo mismo 
hiciese del rucio, y que á entrambas bestas las atase muy bien y««/«í al tron- 
co de un álamo ó sauce que allí estaba." 

( Cervantes, Don Quijote. ) 

Nombre que se da á una vasija esférica ú oblonga hecha 
del pericarpio de la fruta llamada guaeal (v. esta voz) y con una 
abertura pequeña y circular en la parte superior. Familiarmen- 
te se dice la jupa en lugar de la cabeza de una persona. 

, .Tiii>iíii*í!íe. 

Emborracharse, embriagarse. 



-407- 



»Tiii><>ii. 



"Hoinbrcy///>í';/" os faniilianncntc "hombre cabezón v> cabe- 
zudo, de cabeza grande.'' 



k 

^■^^" Instrumento músico de los indios, que define así el Señor 

^^R Ferraz en sus NaJinatlismos: 

^^H ''Especie de orza á cuya boca se adapta \\\\ obturador de 

^Ra pergamino con un hueco en el centro, donde una varilla entra y 
produce, moviéndola con la mano, sonidos bajos, para acompa- 
ñar con otros instrumentos las zambras y bailes de los indígenas; 
es lo mismo que nosotros llamamos zambomba." 

Casi todos nuestros conterráneos pronuncian de esc modo 
el verbo hurgar y lo emplean en la acepción ác punzar, pinchar; 
el Diccionario lo trac con la significación recta de menear ó re- 
mover lina cosa, y la figurada de ínciíar, conmover. 

De esta última acepción á la que aquí le damos no hay más 
que un paso. 



"Le Jiiirí^aban para que acometiese." 



Jrii'iísca. 



(Quintana). 



Usa el vulgo esta voz, cuya etimología nos es desconocida, 
sólo en la expresión "llevárselo á uno \\x jnrisca,'' correspondien- 
te á la castellana "llevárselo á uno la trampa." 



Oa-^^D 



?smá.im^?kkMff9i'ms^??M^Mm^Wijmiü- 



K 



Kei>i. 

Aquí y en Colombia es corriente decir Kcpi en lui^ar c!e 

/ú'/>¿S. 



Debe decirse kilogramo. (V. CENTIGRAMO). 
Kilóliti'O. 

La acentuación correcta es kilolitro. (V. CENTILITRO.) 
Kirclcison. 



•í os que rezan en latín las letanías suelen decir una verda- 
cicra letanía de despropósitos por meterse á hablar en ima len- 
gua que jamás estudiaron. Cuervo nos refiere el caso de una 
viejecita que decía muy oronda *'ya no hay cielo" en vez de 
janua ccvi'i (puerta del cielo); y nosotros estamos aburridos de 
oír pronunciar Kireleison en vez de kirieleisón, que es como debe 
pronunciarse y acentuarse esa voz griega. iHm' [ 



m2^w^mtjmm>jm% 



1j, 



Lí»l>Íí>!SO. 

Adjetivo que se aplica á la persona que tiene labia ó influen- 
cia persuasiva, gracia para conseguir algo, empleando palabras 
melosas y lisonjeras. 

Es voz bien derivada y aceptable. 

Nombre de una madera de construcción y ebanistería. 

ILiamn. 

Llámase así la tela ó nata que se forma en la superficie del 
agua; pero aquí se da esc nombre á la /ah'a 6 inusgo que se cría 
en el tronco y ramas de los árboles viejos. 



^ 



Laiiil>itii* 



Corrupción del verbo anticuado lamber, que hoy se dice la- 
mer. Lamber se usa también aquí y en otras comarcas del Nue- 
vo Mundo. 



— 4 í o- - 



Aplícase este adjetivo á los animales, particularmente á los 
perros, que tienen el hocico largo y puntiagudo. En España 
dicen hocicón ú hocicudo. 

Nuestro adjetivo guarda relación con el verbo venezolano 
lambucear, derivado despectivo del anticuado lamber. 

La expresión costarriqueña: ''ese hombre es muy lauca' 
equivale á decir en castellano: "ese hombre es un usurero, un 
judío." 

I^apn. 

En la Península llaman lapa á un marisco que vive asido 
fuertemente á las rocas; en Costa Rica se da ese nombre á los 
guacatuayos. 

Hay dos especies de éstos en nuestro territorio y se conocen 
respectivamente con los nombres de lapa colorada y lapa verde: 
la primera habita principalmente hacia el S. O. de la República 
y es estimada por su bello plumaje; la segunda se encuentra ha- 
cia el N. E. 

Líiticlo. 

Tratándose de perros, decimos aquí siempre latido en lugar 
de ladrido. 

"Amohinábase el perro, y dando ladridos y aullidos no paraba en tres 
calles." 

(Cervantes, D. Quijote.) 

Latido es un ladrido particular ó grito intermitente que da 
el perro de caza cuando la ve ó la sigue. 

Latii'. 

Ladrar. 



—411 — 

"Dices que no tienes perro 
que te ladre, y es verdad, 
porque á los perros difuntos 
nadie los oye ladrara 

(Oucvcdo, Romatices 
Latir es producir latidos los perros de caza. 

Pronuncíese la-tíd. 

"Aquí está: dadme el laúd; 
en trova triste y llorosa, 
en endecha lastimosa 
os cantaré su virtud." 

(García Gutiérrez, El Trovador), 

La-vaMLílci-o. 

Lavandero es el hombre que tiene por oficio lavar ropa, pe- 
ro no el lugar donde se lava. Este se llama en castellano lava- 
dero. 

"De cuantas mujeres enjabonaban ropa en el lavadero público de Ma- 
rineda, ateridas por el frío cruel de una mañana de Marzo, Antonia la asis- 
tenta era la más encorvada." 

(E. Pardo Bazán, Cuentos escogidos). 



Lavatorio. 

Nuestros lavatorios son los muebles que en España llaman 
lavabos. 

"Allí se aseaba cuando su mujer tenía ocupado el lavabo ^q la cámara 
nupcial." 

(E. Pardo Bazán, La Prueba). 
Lavatorio es la acción de lavar. 



412 

Nuestros paisanos distinguen entre ordeñar y lechar: el pri- 
mero se refiere al momento mismo de extraer la leche, y el se- 
gundo, que no aparece en libros españoles, significa beneficiar 
por cierto tiempo una vaca. 

Así dicen: "estoy ordeñando una vaca (en este momento);" 
y "estoy lechando cuatro vacas hace un año." 

Leicióii. 



(Palabra usada en Galicia). El vulgo pronuncia Ictción, di- 
reición, satisfaición, etc. por lección, dirección, satisfacción. 

Sospechamos que tales corruptelas no son desconocidas en 
España; pero sabemos seguramente que lección se pronunciaba 
en lo antiguo lición. 

Leida. 

"Palabras como entrada, traída, venida^ son tan geniales de 
nuestra lengua, que las reputamos por de libre formación; en 
virtud de lo cual no nos repugna leída por lectura, v. gr: lo 
aprendió de una leída.'" 

(Cuervo, Apuntaciones críticas). 
Lolo. 



Lelo, alelado. 



X-iCiigvióii. 



Lenguaraz, deslenguado. Se toma también por calumnia- 
dor, embustero, maldiciente. 



Leñatero. 



Desígnase con este nombre al que vende leña, sobre todo 
si lo hace por contrato. En castellano se dice leñero. Leñador 
es el que corta la leña. 



—413— 
JLtofiazo. 

Garrotazo, bastonazo, palo, varapalo. 

León. 

Dice Frantzius: 

''El cuguar {Felis concolor) llamado Icón en Costa Rica, ha- 
bita en los bordes de los bosques vírgenes, situados á una altu- 
ra de cinco á seis mil pies. Desde estos lugares se atreve á sa- 
lir durante la noche é ir á los alrededores de las casas más cer- 
canas; donde no es raro que mate terneros y otros animales do- 
mésticos y los arrastre consigo. Es cobarde, y por esta razón 
lo cazan con frecuencia. Empléase su piel en alfombras peque 
ñas. Cuando se le toma cachorro se domestica con facilidad." 

Hay otra especie llamada lcÓ7i iniqnero, [Felis yaguarundí) 
que se encuentra especialmente en las montañas de Dota y se 
halla extendido desde el Paraguay hasta los Estados Unidos. 

I^eóniclas- 



Este nombre, aunque esdrújulo en latín, ha pasado como 
grave á nuestro idioma: Leónidas. 



. Leontina. 

Leontina por cadena de reloj es galicismo de uso corriente 
en América y España. Aunque falta en los léxicos, no se des- 
deñan de emplearlo algunos escritores de nota. 

"Cuando salimos de la fonda, se nos presentó un chicuelo, portador de 
una caja donde, en pintoresco desorden, se hacinaban tijeras, puñales, cor- 
taplumas, plegaderas, espadones del moño, alfileres, broches y leontinas.'''' 

(E. Pardo Bazán, Días toledanos), 

Pueden verse otros ejemplos en las siguientes obras de Pe- 
reda: La Montálvez (pág. 198 y 229). La Puchera (pág. 300), 
Los hombres de pro (pág. 107). 



—414— 

JL<éj>ovo. 

Equivale á picaro, perdido, bribón. 

El Diccionario define así esta palabra: "Díccse de la ínfima 
plebe de la ciudad de Méjico." 

Tardarse, gastar mucha pachorra ó flema en hacer una cosa. 
Es derivado de lerdo. 

Ijex'clei'a. 

lentitud, tardanza, cachaza, pachorra, flema. 
Antiguamente se decía lerdez. 

Lova. 

Entre gente vulgar, levita, levitón. Leva es propiamente 
la recluta ó enganche de gente para el servicio. 

Hícvíintai*. 



Formar las palabras, líneas y planas, juntando las letras ó 
caracteres de imprenta, es propiamente componer, no levantar. 

'"Como en el número inmediato no apareciesen (los renglones), llamé 
al regente y le pregunté la causa de su omisión. 

- -Dispénsenos Ud., me contestó, el que no los hayamos compuesto. 
— ¿Y por qué no los han co7npuesfo Uds?" 

(Trueba, Mari-Santa). 

Levante. 



"Eso es un levante, él no ha dicho semejante cosa." 
Levante está aquí por cahtmnia, falso testimonio, y aunque 
no consta en los diccionarios, nos parece bien derivado de levan- 
tar, que entre otras acepciones tiene la de "Atribuir, imputar 
maliciosamente una cosa falsa." 



—415 — 

Término despectivo con que moteja el pueblo á los que gas- 
tan levita, 

Z-iiiiiaioya. 

En los techos de los edificios, lima hoya, "ángulo de la cu- 
'tjierta cuando es entrante." 

]Liiiiión oiclvo. 

Fruto mayor y menos ácido que el limón ordinario, y me- 
nor que la cidra, y cuya cascara blanca y muy gruesa sirve para 
hacer una especie de compota. 

Liiiiosncx*o. 

Limosnero no es el que pide limosna, como creen nuestro 
pueblo y el colombiano, sino el que la da, el hombre caritativo, 
el encargado de recoger limosnas para distribuirlas á los po- 
bres. 

El que implora la caridad pública se llama mendigo, pordio- 
sero, menesteroso, indigente. 

"Cuando salimos de Salanianca, su motivo fue venir á tierra de Toledo, 
porque decía ser la gente más rica, aunque no muy limosnera.'''' 

(H. de Mendoza, Lazarillo de Tormcs). 
Limpiíi-pitíís. 



Estera pequeila que se pone en el umbral de las habitaciones 
'para limpiarse el calzado al entrar. 

En castellano se llama esc oh]Q\.o felpudo ó ruedo. 

"Esos mismos que en Noviembre venden ruedos ó zapatillas de orillo, 
en Julio venden horchata." 

(Larra, A > ¿ir u/os). 



— ^i6-- 

X^imi>ióii. 

Propiamente significa limpiadura ligera, v. gr: ''dar un //;//- 
p¿óu á los zapatos;" también "la persona encargada de limpiar 
algo." 

En Costa Rica y Colombia vale tanto como albero^ rodtllay 
parclla, trapo con que se friegan los utensilios de cocina y la vajilla. 

tt 
Vosotros, ministros de la limpieza, habéis andado demasiadamente de 
remisos y descuidados, y no sé si diga atrevidos, A traer á tal personaje y á 
tales barbas, en lugar de fuentes y aguamaniles de oro puro y de alemanas, 
toallas, artesillas y dornajos de palo y rodillas de aparadores." 

(Cervantes, D. Quijote.) 

Liiicliai*. 

Aplicar la ley de LyiicJi, esto es, ejecutar á los criminales 
sin formación de causa cuando han sido sorprendido con las ma- 
nos en la masa. 

Es vocablo muy usado en America. 

El Diccionario llama á esta tela linón. 
I^il>i<iia. 

En Chile llaman lepidia á una enfermedad, y en un Diccio- 
nario castellano se designa otra con el nombre de lipitia. Tam- 
bién nuestra lipidia es enfermedad, acaso la peor de todas, como 
que "estar en la lipidia" es para nosotros "estar en la miseria^ 
en la indigencia, en la mayor necesidad." 

ILiisiai*. 

Frecuentísimo es oír decir "me liseo, se lisca," etc en lugar 
de me lisio, sf. lisia. 

Liso. 

Nosotros, como los peruanos, llamamos liso al hombre des- 
fachatado, desvergonzado, fresco, y en particular al que con im- 



—417— 

pavidez se apropia de algo que no le pertenece. Liso en gemia- 
nía significa desvergonzado. 

Hiouclic. 

(Del inglés lunch). Refacción 6 refrigerio que se toma en- 
tre el almuerzo y comida. Tomar un lonch ó lunch se dice en 
la lengua de Cervantes "hacer ó tomar las once.'' 

Lo que soy yo. 

"Tú volverás á embarcarte; lo que soy yo ^ no pienso hacerlo 
más." 

La expresión subrayada debe corregirse así: lo que es yo. 

^^Lo que es yo, toda la noche 
oyéndole me estaría." 

f Trucha). 
ILíOi'a. 

Las loras de Costa Rica son las aves que en Castilla deno- 
minan loros ó papagayos. 

"Al día siguiente me obligó á limpiar la jaula del lo>o.'' 

(Pérez Galdós, Episodios Nacionales). 

"De Santo Domingo trajo 
dos lo7'os una señora." 

(Iriartc, Fábulas). 

En la América Meridional es también corriente decir lora 
[Cn vez de loro. 

Loi'o. 

Nombre de una madera de construcción. 

53 



Lijar, aluciar, bruñir, acicalar un objeto. 
En Guatemala dicen alujar. 

Lu-Stveai*. 

Debe decirse alustrar, lustrar ó dar lustre. 

Lídr, ludir frotar ó estregar una cosa con otra. Se ve cla- 
ramente que luyir se formó de luir, covao Juyir de huir, puesto 
que ambos verbos castellanos se conjugan de igual manera. 



Gffi,^^ 



Si. 



mk:^»mkámmí2¡simesjmeÁimü 



IjJ^. 



'' Llamar bueyes'' es en castellano guiarlos ó conducirlos. 

Aunque no nos atrevemos á rechazar rotundamente este 
provincialismo, bueno es recordar que el término castizo es lla- 
marada. 

"Chispearon sus miradas, 
y torciendo el talle esbelto, 
fue á sentarse, medio envuelto 
por las rojas llamaradas.^' 

(R. Obligado, Sanios Vega). 



Llcvaí* el coi'i'ieutc 

No aparece en el Diccionario este modismo, que tiene en- 
tre nosotros la acepción de "no enojarse uno, por las bromas que 
le dirigen^ no. contradecir á otro," ó como dicen los españoles, 
"serntirle el humor." 



— 420 — 

"El ventero, que como está dicho era un poco socarrón y ya tenía algu- 
nos barruntos de la falta de juicio de su huésped, acabó de creerlo cuando 
acabó de oír semejantes razones, y por tener qué reír aquella noche, deter- 
minó de seguirle el humor.'''' 

(Cervantes, .D. Quijote). 

Ulev^tirso dle enciieiiti'o ív mío. 

Dañar ó perjudicar á uno indirectamente; v. gr: 
"Fulano se presentó en quiebra y se llevó de encuentro á 
muchos amigos." 

Híloi'ctag!. 

Dícese aquí del que llora mucho que "es muy llaretas;" pe- 
ro semejante adjetivo debe sustituirse por llorón, que es el tér- 
mino castizo. 

"No era caballero melindroso ni tan lloró?i como su hermano." 

(Cervantes, D. Quijote). 

ILiloi'ón. 

Muñeco grande, particularmente el que tiene la cara de ce- 
ra. De un chiquitín sonrosado, mofletudo y rubio se dice aquí 
que "parece un llorón.'' 

Lloi'Ollíl. 

La llorona es, según la creencia vulgar, una mujer que de 
noche vaga, desgreñada y gimiendo, por las riberas de los ríos y 
de las fuentes: fué una joven que arrojó al río un hijo recién na- 
cido, y en castigo de tan horrendo crimen andará buscando al 
infante hasta la consumación de los siglos. 

No hay para qué decir que su encuentro es de fatales con- 
secuencias para los viajeros. 

Se nos ha asegurado que esta fábula pertenece á la mitolo- 
gía indígena y que es también conocida en Méjico; lo que no 
tiene duda es que la imaginación del vulgo ha gustado siempre 
de poblar la naturaleza de seres fantásticos, y acaso los lamentos 
de la Llorona no sean más que el murmullo quejumbroso de las 
fuentes, oído con temor en el silencio de la noche. 



M. 



IMaca. 



Así dice el vulgo en lugar de Jiamaca\ y es curioso que en 
portugés se diga lo mismo. 



3J;aea<laiiii. 

Palabra muy usada en toda la América para designar una 
'especie de piso ó pavimento inventado por el inglés Mac-Adaní 
para dar solidez á las calles. 

!lMaca.cl«miaBax*. 

Empedrar ó balastar las calles según el sistema de Mac- 
Adam. 

M[acaclaMii5Ka<?ióii. 

Acción ú operación de macadamizar. 

Miacaiia. 

La Academia dice que vtacana es "arma ofensiva de que 
usaban los indios." En Costa Rica es una barra de hierro para 



42 2 — 

remover la tierra. Como termina en forma de cuña ancha, se 
emplea también en el sentido figurado de diente grande de una 
persona. 

Acuchillar, dar cuchilladas, herir, cortar. 

Todo el mundo designa aquí á los extranjeros con el nom- 
bre de inacJios\ pero es de notar qne no se da nunca este dicta- 
do á los españoles, á los habitantes de los países hispano-ameri- 
canos, ni á los negros ni á los chinos: parece reservarse sólo para 
los europeos y norteamericanos, pues á veces basta tener el ros- 
tro rubicundo y el cabello rubio para hacerse uno acreedor á ese 
epíteto, aunque sea natural de esta tierra. 

El dar el apodo de ^nachos casi siempre á los individuos de 
raza sajona, y el ser estos por regla general corpulentos y maci- 
zos, nos induce á creer que dicho mote tuvo origen en el adjeti- 
vo castizo macho, que úgvúñcs. fuerte, vigoroso, robusto. 

Miaeliote. 



(Del mejicano machiotl, señal ó muestra). 
Muestra, modelo, dechado, borrador, patrón. 

IMCacioi'íx iiegi'íi. 

{Glirieidia viaculatd). Árbol cuya madera pesada é inco- 
rruptible se utiliza especialmente para basas y pilares expuestos 
á la humedad. 

IMaclrastti. 

De inadte se ha formado en español madrastra, como de /li- 
jo, /¿i/astro, y de crítico, criticastro; pero en América se adultera 
la terminación despectiva y se dice viadrasta. 

•'¿Qué fuerza, qué rigor, qué tiranía 
á tanta desventura te condena? 




Mas ¿cuándo á tantas gracias importuna 
no fué madrastra la cruel fortuna?" 

(Lope, Estancias). 

"De su madrastra he sabido 
que es bellísima y honrada." 

(B. de Alcázar, Poesías). 

reliemos fundamento para creer que inadrasla es forma an- 
ticuada. En portugués se dice lo mismo. 

En Venezuela nianganaóii, muchacho grande y ocioso, hom- 
bre sano y fuerte, pero flojo y enemigo del trabajo, zangandun- 
go ó zangandongo. 

Maganzón, ó )natigau,vóii viene sin duda de mangójiy que 
equivale á grandillón en algunas comarcas de España; tiene ana- 
logía dicho vocablo con mangonear, "andar de vago," mango- 
nero, "aficionado á mangonear," mangoneo, etc. 

Nuestros compatriotas acentúan esta palabra en la /, con 
formándose, sin saberlo, á la prosodia etimológica del vocablo; 
pero según las autoridades del idioma debe ponerse el acento en 
la primera a. 

"Nada, en fin. Calatea, 
nada olvides que valga 
para hacer de tu canto 
más completa la magia.'" 

(Meléndcz Valdés). 

Sin embargo, antiguamente debió de ser vario el uso, pues 
Vn la comedia de Rojas titulada Lo que qncria ver el marqués de 
Villena, se halla la palabra acentuada de ambos modos: 

"Digo que la magia es una 
filosofía perfecta." 



—424— 

"Hacer que esté oscuro el día, 
que mengüe el mar cuando crece, 
ven que á todos nos parece 
milagro, pues es magia.'" 

"Él esconderse podía 
sin llegarte á tí á ocupar, 
pues se puede aprovechar, 
para eso, de la magia." 

31.agnííicn. 

El cántico religioso que las personas piadosas entonan cuan- 
do hay ^tormenta, no se llama la Magnifica sino el Magníficat. 

l^laise. 

Jamás hemos oído, ni aun á personas bien educadas, pro- 
nunciar ina-ía, como exige la prosodia, sino maíz. 

'•Y para ti el ma-Í2, jefe altanero 

de la espigada tribu hincha su grano." 

(Bello, Si ha). 

" ¡Qué bello es el maizl Mas la costumbre 
no nos deja admirar su bizarría." 

(Gutiérrez González). 
3XaJai-. 

Vale propiamente "machacar ó desmenuzar una cosa, mo- 
lestar ó importunar á una persona." Por acá se usa siempre en 
el sentido de "machucar, estrujar, lastimar." 

"Llegó otra piedra y diole en la mano y en el alcuza tan de lleno que 
se la hizo pedazos, llevándole de camino tres ó cuati"0 dientes y muelas de 
la boca, y machucándole malamente dos dedos de la mano." 

(Cervantes, D. Quijote). 
j^XuiÓH. 

Un majón es para nosotros una inacJiucadura, un uiacJuica- 
mieuto, estrujón, estrujadura. 



—42 5— 

3Xaíoiia5Ko. 

Aumentativo de niajóit, más usado que éste. 
Mitvlív la oliiclia. 

Expresión empleada para indicar que una cosa va niiil ó 
que un asunto presenta mal cariz. 

IMalatolía. 

En la 7CzV'« 'Costarñcense (tomo I, pág 159) se leen estos 
versos, referentes á las riñas de gallos: 

j'Más él repuso: ¡joroba! 
que, según lo que yo miro, 
como alzó golilla el giro, 
se le corrió el inalaioba." 

Gallo malatoba es el que tiene las plumas de color amarillo 
dorado. 

]Mal oox'axóli. 

Son muy comunes aquí expresiones como ésta: "él es niai 
agento, pero no es mal corazón.'' Dígase: "él es de mal genio, 
pero no tiene mal corazón." 

Mal corazóji es una especie de adjetivo que nuestros paisa- 
nos usan siempre en lugar de cruel. 

lyLalciviatlo:/;. 



Voz usada también en Colombia, en vez de niala crian::a. 
Emplease, además, en la acepción de grosería, indecencia, 
dicho soez, obscenidad. 

IMalespíii. 

Cierta jerga ó caló que hablan los muchachos y la gente de 
baja estofa, y consiste en sustituir unas letras por otras según de- 
terminadas reglas. 

54 



— 4^6 — 
l^Ialliayíi sea. 

Esta frase imprecatoria se emplea principalmente para ma- 
nifestar despecho ó cólera por alguna contrariedad; ^^ ¡Malhaya 
sea! se me ha manchado el dibujo! " 

Á todas luces es incorrecta, pues vial haya significa en es- 
pañol mal tenga, y por lo mismo no necesita el aditamento de 
sea. 

'^'^ ¡Mal haya el tirano abuelo! 
¡Mal haya una vez y muchas! " 

(Lope de Vega). 

"¡Aquella mujer mal ¡laya, 
que de vuestros juramentos 
redes para el gusto labra! " 

{Ro7>¡a/icc7V morisco.) 

^^ Mal hayan ellas que así 
me escatiman los instantes.'' 

(Bretón, Flaquezas ni in ist erial es) . 

Mal haya sea se usa también en España. 

^^ ¡Mal ¡laya sea/ 

No se me aparte esta idea 

un punto de la memoria." 

(N. de Arce, Justicia providencial, acto I). 

j^JCalti'aoa. 

Los instrumentos desapacibles y estruendosos que sólo se 
oyen durante la Semana Santa, se denominan carracas ó matra- 
cas, no maltracas. 

"Más hombres asió que el vino, 
más corrió que las matracas." 

(Quevedo, Bailes). 



—42 7— 

Matraca significa también burla ó chasco. 

"No quisieron entrar acompañados de compañía tan ocasionada para 
vayas y fisgas y matracas." 

(Avellaneda, D. Quijote). 

Mlalvieo. 

^'Natural de las islas Malucas." {Dice, de ¡a Academia). 

Como diminntivo de malo, en las acepciones de desagrada- 
ble y enfetmo, se usa mucho en Costa Rica y Colombia; reempla- 
zando al malucho que traen los léxicos. 

El señor Isaza en su Gramática considera esa voz como in- 
dígena, pues los indios del Daricn dicen maluqiiah; nosotros 
opinamos que es derivado venido de España, pues la termina- 
ción neo se emplea en Castilla despectivamente, y como diminu- 
tiva en Santander y otros lugares de la Península. 

Mialliio-ai*. 

Metátesis de magullar. Se usa también en Venezuela. 

"Helo ahí c^ue se levanta 
como fantasma furioso 
que magüita con su planta 
los que á su morada santa 
van á turbar su reposo. " 

fZorrilla, A la estatua de Cervantes). 

'MLíx.vnu, 

Asegura la Academia que mama por mamá es provincialis- 
mo de Andalucía. Sin ponerlo en tela de juicio, queremos 
apuntar estas observaciones: i? que mama se usa en todos los 
pueblos de Hispano- América; 2^ que en muchas lenguas indí- 
genas del Nuevo Mundo se dice lo mismo. 

No se olvide que el plural de mamá es mamas, no mamáes. 

Á propósito de esta palabra, señalaremos á la considera- 
ción de los filólogos el hecho curiosísimo de que en más de dos- 
cientos idiomas de diversas familias entra la sílaba ma en la voz 
madre. 



—428— 

M!ani ficta. 



"Tiempo que la criatura mama," dice el Diccionario; pero 
en toda América se toma esta palabra por ganga, canonjía, pre- 
benda. Vaya un ejemplo: 

"¡Y cuánto es más patriótico 

y prudente y sensato, 

preferir nuestro inerme candidato! 

Mientras digiera ó duerma 

nadie temerá nada 

y será su gobierno una mamada\ " 

(Z. Rodríguez, Las abejas eligiendo reina). 

Es metáfora familiar digna de conservarse. 

jMaiiiaclei'a . 

Empléase aquí en lugar de biberón, "botella con pezón de 
goma para la lactancia artificial." 

"¿Oué diré si te condenan 
á la congoja, al engorro 
de chupar los biberones 
aspirantes de Ibarrondo?" 

(Bretón, La vida del hombre). 

]>i;aiii aiiteax*. 

Amamantar, dejar mamar por breve rato á los terneros an- 
tes de ordeñar las vacas, á fin de que se llenen de leche las ubres. 

Mlamateta. 

Insecto acuático, semejante á una cucaracha negraj que se 
encuentra en las aguas corrompidas y nada con mucha velocidad. 

jMainita. 

Un mamita es para nuestro pueblo un marica, un cobarde, 
un hombre flojo y afeminado. 



—429— 
lM[aiiii>ii.c sto. 

''Tirar ^or mampuesto es disparar un arma de fuego apo- 
yándola en un poste 6 cosa semejante para tomar la puntería. 
Así el menos hábil tirador no yerra golpe. 

(Rivodó, Vcnezolanismos). 
TMCaiioviei'iiilla . 

Las que en Colombia llaman inanconias y en Chile colleras, 
esto es, la pareja de botones para los puños de la camisa, se de- 
nominan por acá viaiicíicrnillas; pero el nombre castizo es geme- 
los. 

Manciicrnílla es diminutivo de mancuerna, que significa 
"pareja de cosas;" de suerte que el provincialismo sería acepta- 
ble si no designáramos con 61 á cada uno de dichos botones. 

jMtiiicliiiga. 

Significa en Venezuela diablo, diablejo, diablete, y en Costa 
Rica nifián, hombre afeminado, maricón. 

Rivodó supone que es voz importada de Afi-ica, en aten- 
ción á que allí existe una tribu nombrada los Mandingas; 
más por la acepción que tiene en nuestra tierra suponemos que 
ese vocablo es corrupción de mandilandin, qne en germanía sig- 
nifica rufián, criado de mujeres públicas, ó síncopa de mandilan - 
dinga (que no está en el Diccionario de la Academia, pero sí en 
el de Salva) que denota el oficio de rufianes. 



te. 



"Siendo picara, es forzoso pintarme con manchas y mechas, pico y pico- 
venta y monte á uso de la fuandilandinga." 



{Pícara Justina). 



IMaiiea. 



Nombre con que se designa en Colombia y Costa Rica la 
;uerda ó traba que se pone en las patas traseras á las vacas para 
que no se muevan al ordeñarlas. Es término propio, aunque los 
léxicos lo traen sólo como equivalente de maniota, traba que se 
pone á los caballos para que no huyan. 



— 430— 

En España, "poner maneas á una caballería;" "entre noso- 
tros, "poner la manea á las vacas, maniatará una persona." 

M!aiiido. 

Dice Fr. Antonio de Guevara, refiriéndose á todos los hom- 
bres: "No queremos vestir la ropa sin que esté justa, ni gustar 
la fruta sin que esté madura, ni comer la carne sin que esté ma- 
nida". 

Cualquier paisano nuestro haría demostraciones de asco ó 
diría ¡che! al leer los anteriores renglones; y es que carne mani- 
da es para los costarricenses y colombianos la que olisca ó hus- 
mea, la carne cot rompida ó cediza, mientras que en España es la 
tierna y sazonada, como lo demuestra el pasaje antes citado. 

lyiailigor'tlo. 

{Felis pardalis). Felino más pequeño que el tigre ó jaguar, 
pero no menos temible. Debe su nombre á la robustez y an- 
chura de sus garras. Según Frantzius, se halla en iodos los 
países que se extienden desde California hasta el Perú y el 
Brasil. 

IManigiiot». 

Manija, manubrio, cigüeña. 

3i:aiiijai*. 

Entre campesinos, manejar. 

M;aiiipiileai'. 

Manipular. 

3J[aiiii*se. 

No es corromperse ó ponerse cediza la carne, sino sazonarse,, 
ponerse tierna. 



—431 — 

Míiiiito. 

Muchos creen que el diminutivo de mano es la manito] pero 
castizamente debe decirse vianecita ó manecilla. También ma- 
niía, aunque no tan bueno, es aceptable y usual. 

Miaño. 

Mano y maiia son las fórmulas de tratamiento que emplean 
nuestros campesinos con sus conocidos y amigos cuando son ya 
c'stos personas formales. 

Usase con los nombres de los individuos, v. gr: mano Juan, 
mana María; pero también se emplean solos en vocativo, acen- 
tuando la última vocal: manó, maná. 

Es obvio que mano y mana son aféresis de hermano y her- 
mana. 

Mlíviiio. 

Don Z. Rodríguez nota de chileno el uso de mano en el 
sentido de lance ó aventura; entre nosotros no significa un lance 
cualquiera, sino una aventura desagradable ó trance desgraciado: 
V. gr: "me han pasado tantas manos con los amigos, que he re- 
suelto no tener ninguno." 

Hemos advertido, y perdónesenos la sutileza, que majio se 
emplea casi siempre para expresar las aventuras desgraciadas 
que sirven de escarmiento. 

En otra acepción muy distinta usan ese vocablo los vende- 
dores, acepción que tampoco figura en los léxicos; v. gr: "una 
mano de cacao," donde equivale al numeral cinco. 

3J[aiio <lo i>ietli-a. 

Víbora de las más temibles, cuya mordedura mata en pocos 
minutos Llámase así porque se parece en efecto á la mano de 
granito con que se muele el maíz en el metate. 

Mía uta. 

"Pez grande de la mar del Sur, redondo como la raya, y 
que termina con una membrana oblonga, de tres á cuatro varas 



—432— 

de largo, con la cual enlaza y ahoga al hombre, de quien es mor- 
tal enemigo." 

(Acad., Diccionario, undécima edición). 

Esta acepción de manta, muy corriente en nuestras cos- 
tas del Pacífico, ha sido suprimida en el nuevo léxico académico. 

Miantoatlo. 

Toldo, carpa, tienda ó cubierta de lona. 
Mlaiitencióii. 



Mantención por manutención es término vulgar en América 
y España. Los buenos hablistas se atienen al segundo. 

"ínflame, en fin, su elocuencia 
con términos de antuvión, 
suelte una inaniitención 
aforrada en subsistencia. 

(E. G. Lobo, Poesías). 
Mlaiiteqiiilla. 



En toda la América se distingue entre niantcca y mantequi- 
lla', la primera es la grasa de los animales, particularmente la del 
cerdo; la segunda es la que llaman los españoles manteca de vaca 
ó simplemente manteca, esto es, la sustancia crasa y oleosa de la 
leche. . 

Tal distinción nos parece muy propia y necesaria para evi- 
tar equivocaciones. 

IMaiiteíiiiillei'í I . 

Es la vasija en que se sirve la mantequilla á la mesa. Ea 
Academia la denomina mantequera, pero por lo dicho en el ante- 
rior artículo creemos que debe preferirse nuestro término pro- 
vincial. 



—433— 

3J[a iit e «11 lilloíso . 

Dícesc en particular de las frutas cuya carne tiene sabor á 
mantequilla, por ejemplo el aguacate. El Diccionario las llama 
inantciosas; sin embargo, el vocablo costarriqueño es mejor, pues 
no ofrece ambigüedad como el español. 

3Xsiiitillc>ii. 

Aparece .en los léxicos como provincialismo murciano con 
la significación de "Desaliñado, sucio, sin aseo." 

Entre nosotros es la manta pequeña que se pone á las ca- 
balgaduras debajo de la silla ó aparejo, manta cuyo nombre cas- 
tizo es sjidadcro. 



3£aiitiiclo. 

Los mantudos son para el vulgo la mascarada ó mojiganga 
que sale durante los tres días de fiestas cívicas. Acaso el lla- 
mar mantudo á un enmascarado ó disfrazado provino de que en 
otro tiempo salieran dichos individuos envueltos en mantas. 

]\£aiiii<lo. 

El que tiene las manos grandes y ordinarias. 
Es adjetivo bien formado. 

Aunque nos parece diminutivo correcto, conviene recordar 
que el más usado por los buenos hablistas es Manolita. 



Manzana nombran nuestros conterráneos á la nuez de la 
garganta, porque dicen que es un pedazo de la fruta prohibida, 
que se le quedó atascado en el garguero al padre Adán en cas- 
tigo de su condescendencia. 

55 



—434— 



{Jambosa vulgaris). Fruta pequeña y algo insípida, de co- 
lor amarillo y encarnado, con una ó dos semillas de color de ca- 
nela sueltas dentro de la pulpa. El árbol es grande, muy ra- 
moso y de agradable aspecto, por lo que se le aprecia más como 
ornamental que como frutal. 

La manzana europea se conoce aquí con el nombre de 7nan- 
zana pera. 



Los campesinos no emplean nunca esta palabra hablando 
de personas: ^'inañas, dicen muy formales, son las de los caba- 
llos." Para desvanecer tan errónea creencia conviene fijar el 
significado de mafia y de Diaiiía. 

Maña es habilidad, destreza en una persona, mala costum- 
bre de la misma, y resabio de un animal. Majiía es extrava- 
gancia, tema, especie de locura que fija la imaginación en un solo 
objeto. Una persona, pues, tiene mafia para hacer algo, es de- 
cir, habilidad, astucia] y tiene mañas cuando tiene malos hábi- 
tos^ resabios. 

Miapncliíii. 



{Procyon heruaiidczii). Cuadrúpedo llamado también ma- 
pacJie (del azteca mapacJi, tejón solitario), acerca del cual dice 
Clavigero: "El mapach de los mejicanos es según Buffón el mis- 
mo cuadrúpedo conocido con el nombre de ratón en Jamaica. 
El mejicano es del tamaño de un tejón, de cabeza negra, hocico 
largo y delgado como el del lebrel, orejas pequeñas, cuerpo re- 
dondeado, pelo manchado de blanco y negro, cola larga y po- 
blada, y cinco dedos en cada pie. Tiene sobre los ojos una man- 
cha blanca, y se sirve como la ardilla, de las manos para llevar á 
la boca la comida. Aliméntase indistintamente de granos, frutas, 
insectos y sangre de gallinas. Se domestica con facilidad y es 
muy gracioso en sus juegos; pero es pérfido como la ardilla y 
suele morder á su dueño. {Storia antica del Messico, tomo I). 



—435— 

El Diccionario trac esta voz como provincialismo de Anda- 
lucía en el significado de parroquiano de una tienda. 

I^üai'cliíiixtía. 

MarcJiaiitía es lo que en España nombran parroquia, esto 
es, el conjunto de parroquianos de una tienda. 

jM:ai-lil. 

Aquí llamamos marfil á un peine pequeño de púas espesas. 
En Castilla dicen una caspera. 

^JCai'ioas. 

Debe decirse ;/// inatica, 7in mandria, no un maricas. 

IMai'iiixl^>e i'o . 

Hombre que tiene por oficio tocar la marimba. 
Es término bien formado y útil. 

3Iai"itatos. 



Voz que solo se usa en plural y equivale á las castellana? 
bártulos, trebejos, trastos. 

Llaman en Chile maritatas á unos utensilios, especie de ce- 
dazcs, empleados por los mineros; y de aquí probablemente na- 
ció nuestro vocablo. 

Miai'oiíia. 



El espectáculo que los españoles ácwomxwdAWol atines ó fun- 
ción de acróbatas se llama maroma en toda Hispano- América. 
Originóse esta confusión de que maroma significa cable ó cordel 
grueso, y en las referidas funciones hay siempre una cuerda don- 
de danza el payaso. 

Los ejemplos que siguen, copiados de las Apuntaciones de 
Cuervo, servirán para poner de manifiesto esta diferencia: 



—436— 

"¿Eso te espanta si hay 
quien dom(! potros, y aquellos 
que danzan en las maromas, 
que son peligros más cierto?" 

(Lope, El guante ík dona Blanca.) 

"Oue hay ópera nueva, á verla; 
una boda, á presenciarla; 
un gigante, un avecliucho, 
un monstruo á tanto la entrada, 
valatines, nacimientos, 
sombras chinas y otras farsas." 

(Iri.irtc, La sn'iorila Jiialcriada). 

]>Xíi i'oiii ex*o . 

Gimnasta, acróbata, volteador, volatín, volatinero, funám- 
bulo. Es palabra usada en otros países de América. 

También lo es el verbo maromear, ó como dicen por acíi 
Jiaccr maroma, por "practicar ejercicios acrobáticos." 

3Xm*tilla. 

Es en Costa Rica el mismo cuadriípedo que en otras partes 
denominan marta. 

3Xai*tiílo. 

Los que nuestros compatriotas nombran martillos del piano 
son propiamente macillos. Martillo es el instrumento que sir\'e 
para afinar, el afinador. 

3J[íii'tiii-i>cíia. 

{Árdea viresceiis). Ave acuática que se encuentra en toda 
la meseta central de nuestro territorio. Corresponde al martine- 
te de los españoles. 

leíase acia. 

"Darle una mascada á uno" es entre gente vulgar darle una 
reprensión, echarle una calada." 




—437— 

El feo vicio de masticar tabaco negro se expresa entre no- 
sotros con una sola palabra, mascar: de modo que se dice "Fu- 
lano inasca" como se diría "Fulano bebe ó fuma." 

IMCaseai'ntlo . 

Mascarado por cuinascarado es voz arcaica. 

Los clásicos ofrecen muchos ejemplos del uso de más que 
por aunque, uso que creíamos provincial de nuestra tierra; v. gr: 

Se acostumbra liaccr honras y predicar su oración fúnebre por cualquier 
individuo de él (gremio), más que muera de la otra parte del cabo del mun- 
do." 

(Isla, Fray Gerundio.) 

Lo que no hemos encontrado es este más que solo, como 
respuesta a una objeción y con el significado de no importa\ v. 
gr: "Te puede suceder algo en el camino. — Más que'' Sin ser 
un lince comprenderá cualquiera que en esta contestación hay 
simplemente una elipsis: '^más que me suceda algo." 

31.ÍIH <l.ii.<> minea. 

Hé aquí lo que don Z. Rodríguez dice acerca de esta frase: 
"Lo que si tenemos por locución chilena, y tan enérgica co- 
mo expresiva, es más que nunca, equivalente á suceda lo que quie- 
ra, venga lo que viniere, y aun algo más. 

— Está Ud. resuelto á casarse? — Resuelto — ¿Y con una viu- 
da pobre y cargada de hijos? — Mas que nunca.'' 

^üastate. 

Nombre de la corteza fibrosa que emplean los indios para 
hacer sus taparrabos ó toneletes, redes, etc. 
Mastate es el náhuatl maxtlatl, taparrabo. 
"Adultos, hombres y pequeñuelos no usan más vestido que 



. -438- 

el del i)ia.ztlatCy que es un paño que, entrando por la horcajadu- 
ra ó entrepiernas, cubre las partes verendas." 

(Fuentes y Guzmán, Historia de Gnatemala.) 

]>Xa.tnclii. 

En lenguaje familiar, caída, costalada, batacaao. 

Entre las acepciones castizas de matanza no figura la de 
carnicería ó casa donde se vende carne por menor. 

M;titai*alo. 

{Loi'anthus schiedeanns y snrinavicnsis). Planta trepadora 
que ciñe estrechamente el tronco de los árboles y acaba por 
arruinarlos, impidiendo la circulación de la savia. 

IMatasano. 

Árbol grande que produce unas frutas esfc'ricas de regular 
tamaño y sabor empalagoso. 

^Jatate. 

Con este nombre designan los indios la red que emplean 
para llevar frutas y otras cosas. 

Proviene dicha voz del azteca matlatl, y se encuentra en la 
Recordación Florida, donde el autor, hablando de los juegos de 
los muchachos indios, dice que se ocupan "en tejer viatatillos, 
esto eSjCebaderas y hondas de cabuya." 

IMocato. 

Mejicanismo que entre nosotros ha sustituido por completo 
á los términos castellanos cnerda, cordel, soga, sondalcsa. 

IMecatazio. 

Golpe ó azote dado con un mecate. 



—439— 

A los que dicen "yo mesco, que yo onezca," ctc, les recordare- 
mos que este \'erbo se conjuga regularmente: mc.':o, mcrsa, etc. 

*'Ni es maravilla que al céfiro 
cuando susurra apacible, 
la frágil caña se mesa 
y se doblegue la mimbre." 

(Bretón, Roinanccs). 

jMCooión. 

La accicSn de mecer se llama mecedura; pero lo que aquí 
nombramos niccióii es propiamente sacudida, saciidiiniento, cstre- 
nieciniicuto ó tciiihlor de tierra. 

"Quedarse uno muy meco" después de hacer algo, es que- 
^darse mny fresco, muy orondo ó satisfecho. 

Adjetivo bien formado y usual en muchos lugares de Amé- 
rica, equivalente á los españoles despeluzado, desgreñado. 

'•Viene aquí Juiiana la Cariharta, toda desorcñadn y ¡lorosa." 
(Cervantes, Riucojictc y Cortadillo'). 
'"Venía descabellada y la cara llena de tolondrones." 

(Id, id). 

V\ Diccionario trae mechoso 'Oue tiene mechas en abundan- 
cia." 

IVXortociiia. 

(Antiguamente mcleciua). Medicina, h^s voy. que sólo se 
usa cutre campesinos. 



— 440— 

Cobertizo, tinglado. ' 

alodio. 



Cuando medio se junta á un adjetivo, es adverbio equi\ alenté 
á casi y debe, por consiguiente, conservarse invariable; medio en- 
fermo, medio muertos, medio muerta, medio muertas. Los hispa- 
no-americanos suelen concertar el adverbio con el adjetivo, di- 
ciendo: '^inedia muerta, medias muertas;" para su enmienda co- 
piamos los modelos siguientes: 

"Ya. en la llanura inmensa aparec/an 
de tanta armada trozos solamente 
medio quemados." 

(N. de Moratín, Las naves de Cortés destn/ídas). 

'•Las ninfas del Alfeo y del Tíbcr, que tendían al aire la cabellera de es- 
meralda, convidando al placer sensual en alcázares de ópalo, huyen medio 
avergonzadas ante las ondas del Jordán." 

(M*. Cañete, Discurso académico). 

•'Tiene esta buena dueña al cabo de la ciudad, allá cerca de las tc'-.e- 
rías, en la cuesta del río, ima casa apartada, medio caída." 

(La Celes/ i lia). 



l^JCeciio í» Hioclio. 

La frase castiza es de medio á medio. 

"Con su distinguido porte y elegancia nos engañaron de medio á medio.'' 

(Frontaura, líarcelona en 1888;. 

IMotlio escudo. 

Moneda imaginaria que representa para nuestro pueblo el 
valor de un peso y cinco centavos. 



—441 — 
31e<lii* <ftill<«}ü». 

Azotar calles, andar ocioso por ellas. 
3Xejeiiga. 

En lenguaje festivo, vioiia^ borrachera, zorra. 

Leemos en un aviso: "La casa está en el mejor buen esta- 
do;" y en un suelto de otro periódico: "Procedió con la mejor 
buena fe." En ambos casos es antigramatical el empleo de me- 
jor, pues significando este adjetivo más bueno, dicen las anterio- 
res frases: "el más bueuohuen estado," "la 7/¿ás bueria buena fe." 

Es obvio que ha de decirse "en el mejor estado, con la me 
jor fe," ó bien "con la mayor buena fe." 

Todavía es más disparatado el anteponer el adverbio más á 

Í mejor, v. gr: "estoy más mejor;" pues siendo este último com- 
parativo, huelga por completo el adverbio más. 
■ 



Miela el o. 



Caballo melado es el de color d.e míe 
mar melados á los caballos azulencos. 

3Xeleocliaís». 



1. Aquí es común lia- 



Costumbre tradicional es entre nosotros celebrar el cum- 
pleaños ó santo de una persona haciendo por la tarde en su casa 
melcochas de dulec ó azúcar, las cuales sirven de pretexto para 
reunirse y bailar. Lo avisamos para que los extranjeros sepan á 
que atenerse cuando sean invitados á iiiias meleoehas. 



3Ielc;oelioso. 



Amelcochado, correoso. 



3J[clití»i' 



También el vulgo español dice vielitar por militar, 



56 



—442 — 

Vicio de acentuación muy gcncralizaclo en América. No se 
olvide que esta palabra carga el acento en la i: mendigo. 

JMontliiigíii*. 

De mendigo se forma mendigar, no mendingar. 

"Hoy me destierra de los patrios lares 
implacable y cruel suerte enemiga, 
y en suelo extraño, allende de los mares, 
hogar y pan á mendigar mo. obliga." 

(Martínez Güerteros, Querellas del 7iate ciego). 
3J[osiiio. 

Por mismo, es voz arcaica muy usada ai'm por los campesi- 
nos de toda América. 

j^Xetamórfoísiis. 

Se debe pronunciar como endosmosis, e/orosis, epanadiplo- 
sis y todas las dicciones en osis, esto es, acentuando la peniilti- 
ma sílaba, 

"Tus ojos vencedores, 

de amor siempre invencible 

verán metamorfosis.'''' 

(Tirso, citado por Cuervo). 

Los clásicos dicen meterse monja, meterse fraile, no meterse 
á mo)ija ni meterse á fraile, porque la preposición da á dicho 
verbo carácter despectivo, haciéndole significar "el aparentar ó 
afectar seguir una profesión." 

"Está de enojo que salta 
contra su hermano, porque 
mete monja á doña Clara." 

(Moratín, La Mogigata), 



"Se entró monja en uno el • los más reco;:íi'lo5 monasterios de la ciudad." 

(Cervantes, El celoso exiremeFw). 

"Japelín, su ami o. s • h.xbii entrado X2\'v¿ oso do ninicaro." 

(Avellaneda, D. Quijote.) 

"Había comprado los gregiiescos que dejó Padilla cuando se 7netifl 
fraile,^' 

(Que vedo, El Buscón). 

Compárense estos ejemplos con el siguiente: 

"El oficio de crítico lo desempeña mejor el que no es poeta: y prueba 
(K 1 lio es que el poeta es mucho peor crítico que éste cuando se ini'tc d po¿'ta." 

(Revilla, La crítica literaria). 

Hay otra expresión costarriqueña que analizada gramatical- 
mente resulta muy incorrecta: meterse uno en lo que no cabe. Dí- 
gase: meterse tino donde no cabe, ó mejor, en lo que no le importa. 

IMoti'í I llatloi-a . 

Ametralladora. 

El apellido castellano es Mesa. (V. CORTEZ). 

IMeasqiiiiieai*. 

Este verbo, formado á semejanza del castellano tacañear, 
significa entre nosotros escatimar, "cercenar ó escasear lo que 
se ha de dar, acortándolo todo lo posible." 

Muchos dicen las miasmas, ignorando que es nombre mas- 
culino: los miasmas. 



—444— 

IMioa. 

Ponerse 2ina viiea equivale is. pillar uu cernícalo^ embriagar- 
se, coger iDia mona. Es variante jocosa de esta última palabra. 

IMit'l ilí» i>tilo. 

Miel silvestre ó de jicote. 

Mil admite plural cuando es sustantivo, esto es, cuando 
equivale á millar; p. ej: "cuenta las on/.as por miles;" pero no 
cuando es adjetivo. Por eso en estas expresiones costarrique- 
ñas: "con miles trabajos, con miles inconvenientes," debe poner- 
se el singular niil. Por igual motivos son incorrectos estos ver- 
sos de Espronceda: 

"Tú su lodo modelas, y creas 
miles seres de formas sin fin." 

{Diablo Mundo). 
]Milcia,tlesi. 

Pronuncíese Milciades. 

Trabajar en .las milpas ó maizales. 
lytínimo. 

Tiene por acá la acepción á^ flojo, cobarde^ mandria; v. gr: 
"Fulano es muy minijno." 

ISUl'VVLÜti. 

Mirrusca. 

]>j;ix*x*usca. 

Una mirrnsea es una migaja, un pedacillo de una cosa, un 
cacho. 



—445^ 



IMisíiiio. 



Si mismo equivale á igual, idéntico, ó puede sustituirse por 
uno, no debe llevar el artículo el. En esta frase, por ejemplo: 
"los dos hermanos eran de la misma edad," debe decirse una 
misma, porque queremos significar que eran de 7i7ia edad, ó de 
igual edad. El mismo se emplea cuando hay un término de 
comparación, anterior ó posterior. 

"La concurrencia á tinas propias clases; la analogía de situaciones ins- 
tintivamente adivinada; la posesión de unos mismos principios y gustos, á la 
par que de diversos caracteres, que quizá se completaban entre sí, los enlazó 
con una amistad íntima." 

(J. F. Pacheco, Discurso académico). 

"Por ahí echo de ver que somos medio parientes, pues tenemos una 
misma condición." 

(Avellaneda). 

"En un mismo deseo 

fundió dos corazones y dos vidas.". 

(N. de Arce, La Pesca). 

'■''Una misma {ox\.w\\?i y una misma suerte ha corrido por los dos." 

(Cervantes, D. Quijote). 

"No todas las cosas suceden de un mismo modo." 

(Id, id). 

l^Xltrí «lates. 

Este nombre griego lleva el acento, no en la i, sino [en la a: 
Mitridates. 

]VXol>ili:ii-i',>. 

El coninnto de muebles de una casa se llama moblaje, mue- 
blaje, uiaajv. 



— 44Ó- 

'"El decoroso fausto del señor de la Lage; sus bandejas y cande! í'.íius 
de plata; su nuteblaje rico y antiguo." 

(E. Pardo Bazán, Los Pazos dj i'i/oi). 

Mofiíio* 

Mohino. Se emplea sólo para designar liil color de las re^ 
ses vacunas.. 

m:ojo. 

Moho. 

Mollejón, asperón, muela, piedra de amolar. 

IMoleitdei'o. 

Molendero es el hombre que muele, pero no la tabla ó mesa 
de la cocina. Como en ella se muele el maíz para tortillas, pu- 
diera acaso denominarse nioledero. 



3Iolciiillo. 



Molinillo. 



"Llénanse de mujeres 
corredor y cocina, 
y de los molinillos 
no cesa la armonía." 

(Moratín, Los días). 

ÜMoletas. 

Corresponde á los adjetivos castizos desdentado, mellado. 

*'Era ella desdentada, boquisumida, hundidos los ojos, desgreñada y 
puerca." 

(M. Alemán, Guzínáii de Al/arac/ie). 



—44} — 

"No es posible, señor licenciado, digaii lo f[iic clijeien, que una vieja 
desmolada pudo ser niña." 

(Cervantes, Entrones délos mirones). 

3Joli<la. 

Tratándose de la caña de azúcar, molienda. 
IMColote. 

Jabardo, jabardillo, tumulto, alboroto, remolino de gente. 
Se usa en Cuba y en otros lugares del Nuevo Mundo. 
Aquí dicen también bologote ó inologote. 
Molote proviene, á lo que parece, del maya nuiliit 'reunir- 
se en gran número." 



En Colombia y Costa Rica dicen molleros á los molledos ó 
)artes carnosas de los brazos. 

"Dos javanés, desnudos bástala cintura, muestran el ancho pecho, los 
desnudos brazos de formidables molledos.^'' 

(Ortiz, citado por Isaza.) 

3Xoiiis. 

Kl monis equivale por acá al dinero. En España dicen los 
monisiS. Monis es acaso corrupción del inglés money, dinero. 



3Ioiiiitn. 

{Euphojiia affinis). Pajarillo muy estimado por su canto. 

El macho es de color azul violado por encima, con el pecho 
y vientre amarillos; la hembra es de plumaje más modesto. 

Hay otras dos especies más comunes, llamada una monjita 
giiere {Euphonia lente ieapillcí), y otra mo7ijita canaria [Enphonia 
minuta) más pequeña que las anteriores. 



- —448- 

]>X<>iiólilo. 

Esta palabra debe acentuarse en la /: monolito. 
!M!oiitC2iiina. 

El verdadero nombre del penúltimo emperador mejicano es 
Moctezuma ó Motcziivia. 

"Saciadas duermen ya de sangre ibera 
las sombras de Atahualpa y Moteztima." 

(Bello, Silva.) 

31oi'<lÍN<lll<''í!l*. 

Mordiscar, morder. 

"Y de melancolías 

tengo ya mordiscadas las facciones." 

(Ouevedo, Enlrcnicscs.) 

]>Ioi'ctositlo. 

Amoratado, lívido. 

IMortiial. 

Muy corriente es entre nosotros decir la mortual por la tcs- 
íamcntaría. 

JMoístriio. 



I-".! vulgo no pronuncia monstruo ni monstruoso, sino mostruo, 
nuistruoso. Antiguamente se usaba en España monstro. 

"En figura de garbanzo 
por braco juró de monstro.''^ 

(Quevedo, Romances.) 




—449— 

IMLototo. 

La significación castiza de motete es "Breve conipo.sici()n 
musical para cantar en las iglesias, que regularmente se forma 
sobre algunas cláusulas de la Escritura." 

"Ella se baila toda cada día, 

y siempre está cantando estos mofe/es.''^ 

(Quevedo, Ent reines de la venta.) 

Motete es para nosotros /¿7;'<f(3, paquete ^ envoltorio, lío, parti- 
cularmente de ropa. Sin embargo, el término español y el cos- 
tarriqueño no son uno mismo: el primero es de origen italiano, 
vwttctto (de motto, palabra), mientras que el segundo es de ori- 
gen azteca y significa en Mdjico eesta ó cuévano. 

3Xoto. 

Un victo es para nosotros el ternero que los colombianos lla- 
man guaiieho y los españoles orejano, esto es, el que está sin ma- 
dre ó anda perdido sin tener marca. Por extensión se aplica á 
personas y se llama así á un Juiérfano, á un inclnscro. 

También se denomina moto, en lenguaje festivo, la primera 
indisposición, achaque ó enfermedad ligera que se supone inevi- 
table en los recien casados, y entonces se emplea comúnmente 
en las expresiones "coger á uno el wí?/í?, estar con el moto^ 



M!«>vidlo. 



L 



Calificativo que se da á los huevos de cascara blanda é in- 
consistente, y por metáfora á las personas pachorrudas, perezo- 
sas, inútiles, irresolutas. 



3JLo:Koto. 



^'Mozot es una hierva muy excelente que en Nicaragua es 
muy presciada de los indios. Es hierva baxa: la hoja della es 
picada, como la hierbabuena, de puntas; pero es áspera c no tan- 

57 



— 450— 

to como hortigas. El astilejo en que nasce, ó su tallo es cuadra- 
do é áspero en cada esquina. En la summidad ó altura de cada 
tallo echa unos granillos por el tallo arriba, que son la flor c si- 
miente desta hierba, la qual se pega mucho á la ropa Esta 
hierva es muy singular para las llagas de todas suertes, excepto 
para las de bubas." (Eernández de Oviedo, //¿st. gen. y nat. de 
las Indias, tomo I, libro XI) 

De las dos especies de inosotc que hay en Costa Rica, la 
que se emplea como remedio es la llamada inozote de caballo. 

Mozote debe de ser voz náhuatl. 

3I!o3iotillo. 



( Astragalinus mexicana). De este paj arillo dice el señor 
Calvo en sus Apuntamientos lo que sigue: 

"La presente especie es muy generalmente conocida y pue- 
de llamarse el canario de Costa Rica, pues en su genio y sus por- 
tes en la jaula es muy semejante á ese pájaro. Su canto es muy 
variado y agradable y no tiene el timbre agudo y penetrante 
que á veces hace insoportable el del canario. 

Deriva su nombre, como en el caso del sctillero, de una 
planta herbácea llamada inozote, cuya semilla come. 

El macho en el primer año se parece á la hembra, pero en 
su librea de adulto es amarillo limón en toda su parte inferior, 
inclusa la garganta, y negro azulado por encima con una peque- 
ña marca blanca en el centro del ala." 

muco. 

Buey muco dice nuestro pueblo al buey mocho, desmochado 
ó descornado. 

]>Xiiclio. 

Mucho, lo mismo que tanto, cuanto, harto, etc. cuando no 
se puede separar de mayor, menor, mcjor.¡ es adverbio y no debe 
por tal causa variar de terminación. (V. CUANTO MAYOR). 

Luego, debe decirse ^'con mucho mayor razón, con mucho 
mayores dificultades," y no "con mucha mayor razón, con mu- 
chas mayores dificultades." 



—451 — 

IMiitlíKla. 

Una viiidada de ropa "es en castellano una iiiiida." 
3Iíi<leiico. 

Termino despectivo, equivalente á tartamudo, tartajoso, y fi- 
guradamente á tontarrón, mentecato, torpe. 



Muelle. 



m;iio>'. 



IMiigre. 



Aunque poco usado en nuestra tierra este vocablo, lo hemos 
oído emplear como masculino, el mugre, siendo femenino: la 
mugre, 

l>i;riicx* ele líi calle. 

Término culto con que designamos á las que los castellanos 
llaman con más desenfado mujeres de la vida aijada, mozas dei 
partido, peliforras, pcndangas, mozcorras, pelanduscas, rameras, 
prostitutas. 

HMujer-eiigo. 

Mujeriego es en castellano el hombre aficionado á las mu- 
jeres. 

"Aunque viejo, es de fuego, 
corriente en una broma y mujeriego.'*'' 

(Espronceda, Diablo Mundo.) 

Pero aunque mujerengo parece corruptela de mujeriego, no 
se usa aquí sino como sinónimo de afeminado, mar icón. 

Minia. 

^'Ponerse una muid' equivale á "coger una mona, una tur- 
ca, una horrac llera'' etc. 



—452— 

3Iiilita inn;*'oi* 

Nombre de un juego de muchachos. 
IMiiiiíílio. 



Palabra anticuada que emplean todavía nuestros campe- 
sinos. 



IMiivciégalo. 



• 



La razón de usarse en América, entre gente vulgar se en- 
tiende, la voz mnrcicgalo en lugar de la castiza murciélago^ es 
que antiguamente se decía en Castilla murciégalo ó morciégalo. 

"Vos os volvéis iHurcicgalo sin duda." 

(Quevcdo, Soneto XXVI.) 

"Me unté con sangre de morciégalo.'''' 

( Picara Justina ^ 
La Academia ha quitado á murciégalo la nota de anticuado. 

Muy corriente es aquí decir murió por muslo, en particular 
tratándose de aves. 

]MLiii*i* iinclniígti . 

Morondanga, "mezcla de cosas inútiles y de poca entidad." 
Büusculacióii. 

Musculatura. 



—453— 

"La gimnástica, dentro de los términos de la moderación, guardando 
correspondencia con los principios de la imisiiiiatnra humana, es elemento 
de salud y belleza." 

(Montalvo, 6/VA' Tratados.) 

3J[iisoliiín. 

Muselina, nombre de una tela fina y poco tupida. 




N. 



,h 3V^lllo. 

Planta crucifera, como de un metro de altura, que nace or- 
dinariamente en los cafetales y potreros. 

Produce unas semillitas oleaginosas, negras y esféricas, muy 
apetecidas por algunas especies de pájaros. 

IValboeol. 

(En gallego nabicol). Variedad de nabo, de raíz achatada. 
nVacascolot 



{Ccesalpiíiia coriaria?) Con respecto á esta planta tintó- 
rea dice D. León Fernández en el tomo I de sus Dccuinentos: 

"Para preparar la tinta, que aun hoy día hacen los mucha- 
chos de escuela algunas veces, se sirven de una variedad de di- 
vidivi, llamada nacascol, que se parece mucho á la coesalpinia co- 
riaria Willd., que viene del Asia." 

Y Orozco y Berra {Hist. de Méjico, tomo I), hablando de 
las industrias de los indios, dice: 

''Tinta negra hacían de nacazcolotl, huixachin y otros in- 
gredientes." 



—455— 

Nacascolo ó nacascolo es palabra náhuatl, compuesta de na- 
ca ti (carne) ó uacaztli (oreja), y colotl (alacrán). 

IVaoutíiMitil. 



Tamal relleno de carne de cerdo. Es voz muy usada en 
las demás repúblicas centro-americanas; aquí se dice más gene- 
raímente tamal. 

Nacatamal significa "tamal de carne" en lengua azteca. 

IVadie. 

En frases como éstas: "'nadie de nosotros, nadie de los que 
venían," etc., debe ponerse ninguno en lugar de nadie. 

]>íagiia. 



Calderón empleó una que otra vez nagua y enagua en lu- 
gar de naguas y enaguas; pero estas dos últimas formas son las 
sancionadas por los léxicos. 

IVagiias. 



En la mayor parte de las provincias españolas llaman naguas 
ó enaguas á la prenda interior del traje femenil conocida aquí 
con el nombre ác fiistdn (v. esta voz); y á la vestidura exte- 
rior que cubre de la cintura álos pies la denominan /«/«/rt, guar- 
dapiés, saya, zagalejo. 

"De Sancho no hay que decir sino que el miedo le llevó á su acostum- 
brado refugio, que era el lado ó faldas de la Duquesa." 

(Cervantes, D. Quijote.) 

"La niña estaba asombrada de ver tantas galas, á caus.i que las que 
ella en su vida se había puesto no pasaban de una saya de raja y una ropilla 
de tafetán," 

(Id, El celoso extremeño.) 



—456— 

Nuestro pueblo emplea también como adjetivo dicho voca- 
blo, y dice que un hombre es un naguas cuando es cobarde, pu- 
sijjtnjme, flojo. 

l^'aldellín, sobrefalda. 

Bejuco que se aprovecha para curar enfermedades venéreas. 
ICs remedio mejicano, como lo revela la terminación /^r/t' (del 
■a/Aqca patH, medicina). 

INaiilo. 

La gente rústica dice naide por nadie. Naide es voz arcai- 
ca en castellano, usual todavía en Galicia. 

Nuestros campesinos emplean la expresión ¡naide yo! , con 
cuyo sentido no atinamos, á modo de juramento para asegurar 

algo. 

Un naipe es cada un,i de las cartas (|uc componen la baraja, 
pero nó toda la baraja. 

"Por darle la bula de la Cruzada le da una baraja de naipes, porque 
muera como vivió." 

(Vélez de Guevara, El Diablo Cojudo.) 
IVanee. 

{Byrsonii?ia crassifolia.) ''Entre otros árboles que en aque- 
lla tierra (Nicaragua) yo vi, hay uno que el nombre me paresce 
y es sucio. Llámanle nanzi: son árboles medianos en el altura, 
c ásperos, torcidos c no de hermosa vista. La hoja es i>cqueña 
é menor que de encina, aunque no espinosa, mas quassi de aque 
lia forma. La fructa que lleva son unas majuelas amarillas é no 
dcsplacibics al gusto, 6 su sabor declina mucho ó paresce man- 
jar de queso. 



—457— 

Alguna fructa desta es agrá é otra dulce, é la mejor della es 
en los llanos ó vegas de la provincia'de Nicoya. 

Este árbol es como el del brasil; pero no es el mismo brasil 
como algunos piensan: c con el dan color al algodón." (Oviedo, 
Flist. gen. y nat. de las Indias) 

Al fin de la misma obra, en el Vocabulario^ hay una nota 
que dice: "Los españoles llamaban al nance mierdcray 

Clavigero en su Storia del Messico dice: *'E1 nance es fru- 
tilla redonda, amarilla, aromática y sabrosa, con la semilla pe- 
queñísima. La producen árboles propios de tierra caliente." 

Pero como esta obra está escrita en italiano, debe leerse 
n anche. 

Fuentes y Guzmán trae nanchc en su Recordación Florida, 
y tenemos noticia de que a.sí se dice todavía en Méjico. 

En las otras repúblicas centro-americanas es más corriente 
nancitc. 



Naranjas o naranjas chinas es paronimia jocosa de no ó de 
nada, y equivale al castellano nones en el sentido de negación 
burlesca. 



Narigón ó narigudo. 



"Yo te permito que seas chata ó narigona." 

(Bretón, Una n a ns . ) 

"Sancho, que vio partir á su amo para tomar carrera, no quiso quedar 
scílo con el narigudo." 

(Cervantes, D. Quijote.) 
Porfiar, impartunar. 



-458- 

Así suele pronunciarse el nombre de uno de los hijos d"e 
Jacob; pero la acentuación correcta es Neftalí. 

Negregura por negrura es un arcaísmo. Empléase aquí di- 
cha palabra en el sentido de oscuridad ó cerrazón del cielo. 

Alegro y negra se usan como términos de cariño en casi to- 
da ía América Española. 

Cornelio Nepote es el nombre del escritor latino, que los es- 
tudiantes pronuncian malamente Nepote. 

"¿Y qué diré ¡santo Dios! 
del gi/is vcl qui y el gerundio, 
y de Cornelio Nepote 
y de Fedro y Quinto Curcio?" 

(Bretón, La vida del hombre. ) 
IVicotinsi. 

Álcali que se extrae del tabaco. El Diccionario trae ese 
sustantivo como masculino; nosotros lo usamos como femenino, 
la nicotina, y sin duda alguna andamos más acertados que la su- 
sodicha autoridad. 

3>íiolbliiia. 

Nieblina ó neblina es en castellano neblina. 
^Nietezuelo. 

Netezuelo. En los diminutivos en uelo se toma la radical 
latina; v. gr: áe piedra, pncrtii, ciego, Gtc.,SQá\cQ pedre^sucla, por- 
íesuela, cegueznelo. 



—459-— 

I>íigi*oiiiaii<?in ■ 

El sufijo griego manda (adivinación) debe llevar el acento 
sobre la /: nigromancía, aeromancía, quiromancia , gcovianciay piro- 
manda etc. Con numerosos ejemplos de los maestros del idio- 
ma se podría corroborar esta regla; pero la Academia Españolít 
no hace mucho caso de ellos y acentúa todas esas voces en la a, 
escapándose sólo geomanda^ que por descuido aparece en el 
I>icc. con el acento sobre la i. 



Nigüento, patojo. 



IVigiiat*. 



IVinrxionto. 



Hombre que tiene los pies llenos de niguas. Es adjetivo 
bien derivado y necesario. 



3\ign.«>x*o. 

Lugar donde hay muchas niguas, abundancia de ellas. 

]Viíin. 



"El pueblo y la clase media gozan entre nosotros de un pri- 
vilegio que sólo disfrutaron los habitantes de las islas Afortuna- 
das: hablamos de la eterna juventud, más cierto, de la eterna ni- 
ñez: á viejos chochos y memos les dicen niño Antonio, niño Tor- 
ciiato, y á viejas ochentonas, lelas ya y amojamadas, las llaman 
niña María, niña Juana." (Cuervo, Apuntaciones críticas.) 

Esta práctica, originaria de Andalucía, prevalece también 
en Costa Rica, donde hasta las personas ilustradas dicen niña en 
lugar de doña. Niño, por señor ó don, sólo se oye entre perso- 
nas vulgares. 

IViñA. 

Tratamiento familiar que se dan aquí las mujeres unas con 
otras. Se emplea únicamente en vocativo y sin el nombre de la 



— 46o— 

persona; v, gr: *'¿Cómo estás, niña}" 

Las mismas dicen niFió á los hombres de su confianza 6 á 
sus parientes. 

Las españolas emplean en igual caso hijo é hija. 

IVo sipeArfselsi. 

"Fulano no se ¡a apea," es decir "no se apea la monap an- 
da siempre achispado. 

2Vo Iba^oi* ni con aeeite. 

"Esa no baja ni con aceite" decimos familiarmente para dar 
á entender que no tragamos la bola ó embuste que nos han con- 
tado. 

Á propósito: esta acepción de tragar que aquí atribuímos 
al verbo bajar, no recordamos haberla visto en diccionarios ni 
obras clásicas; de modo que nuestra frase "no poder bajar á 
uno," por tenerle aversión, aborrecerle, debe ser "no poder tra- 
gat á uno." 

¡:Xo ele l>alclel 

Esta exclamación costarricense equivale á las españolas 
Itatc! ¡ya, ya! cuando denotan que se ha caído en la cuenta de 
algo que antes no se había comprendido; v. gr: 

"¿Sabe Ud. por qué iba ella tan á menudo al almacén? 
Porque era novia del dependiente. — ¡No de balde!" 

JSTollxii'to. 

Norberto. En Colombia dicen Noberto. 
IVo le liacc. 

" — Oye. Juan, mañana le das otro riego á la viña — 

Es que en la semana pasada no más le puse agua. 

— No le hace — Es que está todavía húmeda — No le hace — 
Es que la uva se va á dar desabrida — No le hace." 

"El testarudo viñador quería decir con su estribillo que na 
da importaba nada, salvo que su voluntad se cumpliese." 

(Z. Rodríguez, Dice, de chilenismos.) 



— 4^^ — 
3Voiie<io. 

En algunas partes del Nuevo Mundo se llama noneca, 
no á una gallinácea, como dice el señor Ferraz en sus Nahuatlis- 
TiwSf sino al gallinazo ó zopilote. Probablemente se formo de 
noiieea nuestro adjetivo noneco, equivalente á simplón, babieca, 
bobo. 

INonlfs*. 

Así acostumbra pronunciar el vulgo la palabra nones. 

La Academia trae los siguientes modismos en la voz non: 

Anday de nones. Andar desocupado y sin oficio. Sirve 
también en algunas partes para ponderar la rareza de una cosa, 
tal que no se halla otra igual. 

Estar de 7ion. No servir de nada, estar de sobra. 

Quedar de non. Quedar solo ó sin compañero en ocasión 
de ir otros apareados. 

En los dos últimos puede decirse también de nones, aunque 
no lo consienta el léxico oficial. (Véanse varios ejemplos en el 
artículo DE NONES.) 

]Vo ol>Htsmtc ele. 

La gramática exige que se suprima la preposición de\ ^^No 
obstante estar enfermo, acudió á la cita.'^ 

IN^ostalgííi. 

Tengan presente los que dicen neuralgia y nostalgia que el 
sufijo griego algia (de algos, dolor) carga el acento en la sílaba 
al y no en la i: cefalalgia^ gastralgia^ neuralgia, nostalgia. 

El Dice, académico trae estas voces bien acentuadas; pero 
en cardialgía pone la tilde en la i, incurriendo además en la in- 
consecuencia de derivar dicha palabra del verbo griego algueo, 
sufrir, mientras que considera las otras como voces compuestas 
de algos^ dolor. 

No vale iin cacao. 

Las almendras de cacao eran la moneda corriente de los in- 
dios de Méjico y Centro-América, y aun hoy pasan como centa- 



— 4Ó2 — 

vos en los puestos do frutas y melcochas. De ahí que en esos 
países se diga que una persona ó cosa "no vale ?ín cacao'' para 
significar que no vale nada, que no vale un caracol, un pepino, 
un comino. 

3VovicM*o. 

Equivale entre nosotros á cnaínoradiB^. 

Novísimo. 

2V««Í-5R. 

No es nombre masculino, como lo hacen nuestros compa- 
triotas, diciendo //;/ ««é'.c, /c>s nueces, sino femenino: una nuce. 

"Subió una mona á un nogal 
y cogiendo itna nuez verde, 
en la cascara la muerde; 
con que le supo muy mal." 

(Samaniego, Fábulas.) 

Nuca. 

*'E1 escorpión tuerce la cola y se hinca en la nuca su púa envenenada." 

(Montalvo, Siclc Tratados.) 
IViiti'imieiito. 
Nutrimento, nutrición. 











Nosotros empleamos /7or y ña con los nombres de personas 
á quienes los españoles darían el tratamiento de señor y señora á 
secas, ó más bien de fío y tía. Igual práctica se observa en las 
demás repúblicas hispanas. 

"A^a ó ñor y ña se anteponen por lo común al nombre de 
aquellas personas que siendo pobres ó plebeyas, merezcan por 
sus años ó estado algo más que el insolente tú de quien les diri- 
ja la palabra." (Z. Rodríguez, Diec. de Chí/eiiismos.) 

"Una abreviatura criadil de señora es seña: al ama dicen 
mi seña, y (\ una mujer que no les es muy superior, seña lisamen- 
te; éste de ordinario aparece mutilado de su primera sílaba: ña 
Micaela." (Cuervo, Apitntaeiones eríticas.) 

Opinan algunos que ña es aféresis de doña ó de niñei, pero 
por el sentido en que se emplea creemos, con el Sr. Cuervo, que 
es aféresis de seña, como ñor lo es de señor. 

]Ñíiiiil>Jiv. 



Nombre de una madera de construcción. 



—464— 

La Academia ha suprimido esta voz en su nuevo léxico, 
después de haberla definido así en la undécima edición: 

"Planta, común en toda la América, que da una raíz muy 
grande, la cual, cocida ó asada, es un alimento sobre manera sa- 
no y nutritivo." 

Acaso el ser el ílame de origen africano haya sido la causa 
de tan ignominiosa expulsión; si es así, protestamos contra los 
humos aristocráticos de los guardianes del idioma. 

''Na7ne es una fructa extranjera é no natural de aquestas 
Indias, la qual se ha traydo á esta nuestra Isla Española é á otras 
partes destas Indias; é vino con esta mala casta de los negros. 
(Oviedo, Historia de las Indias.) 

"El iñaine {Dioscorea alatd), bien así como el plátano, pare- 
ce común á toda la región equinoccial del globo. La relación 
del viaje de Aloysio Cadamusto nos enseña que los árabes cono- 
cían esta raíz. El nombre haitiano del Dioscorea alata es axc <> 
aje. 

En las regiones cálidas de las colonias españolas, los habi- 
tantes distinguen el axe de los ñames de Guinea. Estos últimos 
han venido de las costas de África á las islas Antillas, y el nom- 
bre de iñanic ha prevalecido poco á poco sobre el de axc. 

Acaso estas dos plantas no son otra cosa que variedades 
áé\. Dioscorea alata!'' (Humbold, Ensayo político de la Nueva 
España!) 

2Vaíi«. 

En lengua quichua significa hermana, amiga: entre noso- 
tros es término muy vulgar y malsonante, sinónimo de excre- 
mento. 

Familiar y jocosamente se dice en nuestro país la ñata por 
la narlE. 

ÍEVato. 

Nato por chato ó remo se tifa en Cuba, en fa América Cen- 
tral y en toda la del Sur. 



—465— 

Don Z. Rodríguez supone esta voz derivada del quichua 
ñauppi (embotado, sin punta); pero preferimos considerarla como 
variante onomatopéyica del castellano chato, pues en cierto modo 
imita la pronunciación algo gangosa de la gente de nariz pe- 
queña y aplastada. 

"Era cejijunta, la nariz algo chafa, la boca grande." 

(Cervantes, D. Quijote.) 

"A la sombra de un humero 
se puso un gato romano, 
tan aguileno de uñas, 
cuanto de narices chato." 

(Quevedo, ConsJiltación de los gatos.) 

También empleamos la palabra ñato y ñata como términos 
de cariño en el trato familiar. Lo mismo sucede en Chile, el 
Perú y la Argentina. 

:N<^l>lina. 

Por neblina ó niebla, es término campesino. 

Adjetivo que en nuestro lenguaje familiar tiene la significa- 
ción át. fuerte, competente^ hábil^ capaz. No tiene terminación 
femenina. 

!^iqii.e. 

Úsase este sustantivo, por lo conu'm en plural, para desig- 
nar lo mismo que los bogotanos llaman qnin, los chilenos quina- 
zo y los españoles cachada, esto es, el golpe dado con la piia de 
un trompo á otro. 

"Quiño es uno de los muchos juegos en que se divierten los 
niños con el trompo. Consiste en que el trompo del que pierde 
reciba cierto número de puazos {quinazos) del ganancioso." 
(Rodríguez, Dice, de Chile7iismos.) 

59 



—466— 

Los muchachos de por acá tienen con este objeto un trom- 
po ordinario que Ihiman mona ó trompo de los ñiques; de aquí se 
ha originado nuestra frase "ser uno el trompo de los ñiques," 
como si dijéramos 'ser uno el blanco de todos los tiros, ser la 
vaca de la boda." 

Dícese también "darse de ñiques" per darse de golpes ó de 
bofetadas, aporrearse. 

Es indudable que ;7/^;/¿' es metaplasmo del chilenismo quiño, 
procedente del quichua Kquiñuni, horadar, agujerear. 

En la lengua quichua, ñisca es una partícula de fuerza des- 
pectiva: así amanta ñisia significa "el que tiene reputación de 
sabio sin mercerlo;" cristiano ñisca, "el que es tenido por cris- 
tiano sin serlo." Sin duda nuestro vocablo es este mismo, pues 
el pueblo lo emplea, aunque en forma interjectiva, para negar 
con vehemencia ó manifestar incredulidad. Adviértase que es 
vocablo en extremo grosero, como que su traducción liberal 

es ¿de qué modo lo diremos? nada menos que la misma 

famosa palabra pronunciada por Cambronne en la batalla de 
Waterloo. 

:Noi:*. 

V. NA. 

Una de tantas inconsecuencias en que incide la Academia 
Española en su nuevo léxico, es la de poner á ñiído la nota de 
anticuado, dando como corriente el verbo añudar. Si acepta 
uno de estos vocablos ¿por qué proscribe el otro? 



-=:^^^<^^-^ 



«Ira m «Ya cXi o^s íYs caí ¿^ í?í s^ «Ya s^ ¿Ya oYa cYs «Ya fi?5 t^ í]^ s'^ «Ys íYí sYa 



o. 



Ol>«e<iriiai*. 



Le obsequié wxi libro á Pedro;" dígase "obsepuié con un li- 
bro á Pedro," porque obsequiar no es dar, regalar, presentar, si- 
no agasajar, cortejar, servir. 

"Un expositor, sevillano como ella, la obsequió cow un frasco de aceitu- 
nas colosales." 

(Frontaura, Barcelona en 1888,. 

"Jamás he visto mujer más contrariada, mortiñcada y desesperada que 
doña Presentación, durante el almuerzo con que nos obsequió don Ciumer- 
sindo." 

(Id, París en 1889. j 

Sin embargo, merece tenerse en cuenta que igual transfor- 
mación ha experimentado en España el verbo regalar. 



._4Ó8— 

Occoano. 

Aunque Bafalt y otros escritores que gozan de justa nom- 
bradla escriben occcano, la palabra correcta es océano. 

Esta voz es también grave, pero nunca debe llevar dipton- 
go. 

'(Hasta el último pucrtc» colocado 
sobre el inquieto Océ-uno de Asturias." 

( Jovellanos, Pe/ayo. ) 

"El remo suelta, y su esperanza funda 
en la corriente azul del Oce-atio, 
como el dolor humano, 
amarga, sí, pero también fecunda.'' 

(N. de Arce, La Pesca.) 
¡Ocio! 

Interjección que se emplea para espantar á las aves domés- 
ticas. Es corrupción de la castellana ¡ox! 

Ociipai-se de. 

El verbo ocuparse se construye en castellano con la prepo- 
sición cu. 

"¿Un sujeto como usted ha de ocuparse en ejercicios tan groseros?" 

(Moratín.) 

"Y á todo esto len qué se ocupará mi erudito hermano?" 

(Id.) 

"Cuando seáis gobernador ocupaos eu la caza." 

(Cervantes ) 

"El arte por el arte sólo se ocupa en lo formal, lo particular y transi- 
torio." 

(Campoamor. ) 



—469— 

También puede llevar con, pero es menos usual. 
"No hay aquí motivo para ocupartios con ellas especialmente." 

(Hartzcnbusch.) 

Como con nombres de personas disonaría, por ejemplo, "es 
taba ocupándome cu usted," es preferible decir "estaba hablando ó 
tratando de usted." 

Hoy que pululan los desocupados, todo el mundo se ocnpa 
de algo: periódicos y libros aparecen atestados de esta engorro- 
sa muletilla, como si nuestro rico idioma no ofreciera mil formas 
castizas para decir lo mismo. He aquí algunas: 



"Quiero tratar un poco de Lautaro." 



"No quiero detenerme más en esto." 



(Ercilla.) 



(Id.) 



"No sabía en qué emplearse para ganar la vida." 

(J. Valera). 
'■'■'^o pararon mientes en lo que yo hacía." 

(Péíez Galdós.) 
'■'■Puso entonces la mira en deshacer esta unión." 

(Solís.) 

Estaba hablando de mí — Discurrió sobre religión — Estudia 
mañana ese asunto — Quiero consagrarme exclusivamente á mis 
negocios — Consideraré despacio ese punto — Petisemos en lo que 
hemos de hacer más tarde." 

Si á esto 'se agrega que pue le Iccirsc también, según los 
casos, meditar, escribir, dedicarse, pon:r la consideración en una 
cosa, parar la atención, etc, no tienen perdón los que se empeñan 
en usar á trochemoche d vocablo que motiva los presentes ren- 
glones. 



— 47C— 
Oido. 



Pron unciese o-ído. 



"Rumor do voces lejano 
parece suena en mi oído; 
quiero recordar en vano, 
y el libro que no he leíéo, 
se desliza de mi mano." 

(M. del Palacio.) 

Ojotílio. 

Árbol grandísimo de tierra caliente. Echa unas frutitas a- 
marillas y dulces, muy apetecidas de los venados y otros anima- 
les monteses. 

Ojo ele l>iiey. 

Fruto de una enredadera propia de lugares templados y cá- 
lidos. Es duro, redondo y aplastado, y por la forma justifica su 
nombre. Los hay negros y de color bayo leonado; éstos últi- 
mos son más apreciados y poseen, en opinión del pueblo, la sin- 
gular virtud de librar de las mordeduras de culebra y evitar mu- 
chas enfermedad vís á los que los llevan en el bolsillo. 

Ojotes. 

Hombre ojotes es entre nosotros el que tiene los ojos gran- 
des, reventones ó saltones. 

Oler. 

Muchos hay que conjugan como regular este verbo en los 
presentes; v. gr: "él no ole nada, ola usted esas flores," en lu- 
gar de '''él no Jiuele nada, Jmela usted, etc. 

Oloiiiiiifi. 

( Poecilia vivipara). Pececillo de unas dos pulgadas de 
longitud, muy abundante en casi todos los ríos y arroyos. 
Otros dicen aloinina. 



—471 — 

Oloi>oj><>. 

{Cilanciíüuin phalociioides) Especie de mochuelo gigantes- 
co que se encuentra comúnmente en el litoral del Pacífico. 

Olote. 

Es en la América Central lo que el Diccionario llama tusa 
ó carozo, esto es, la parte leñosa de la mazorca de maíz, donde 
están engastados los granos. 

"Desgranado el maíz de la mazorca ó espiga, sirve aquel 
corazón, que llaman olot, de prodigioso y activo combustible pa- 
ra el fuego." (Fuentes y Guzmán, Historia de Guatemala^) 

Además de emplearse como combustible, los olotes hacen 
las veces de estropajo en nuestras cocinas, utilizándose también 
para hacer molinillos. 

Olote es la voz azteca olotl, relacionada sin duda con yollotl, 
corazón. 

Omóplnto. 

No es palabra esdrújula, sino llana: omoplato. 

Onde. 

Raras son las personas que pronuncian donde, pues aquí co- 
mo en- el resto de la América Latina se prefiere la forma anti- 
cuada onde. 

Moneda de oro equivalente á diecisiete ])esos. 
Opiíiro. 

El disparate de acentuar esta palabra en la primera sílaba 
es corriente en varios países americanos; sin embargo, la etimo- 
logía y el uso de los mejores hablistas están acordes en poner el 
acento sobre la /. 



"Vosotras dais, por ser graves, 
frutos al hombre suaves; 



—472 

mas yo con tales racimos 
pienso dar frutos opÍ7)ios 
á las voladoras aves." 

(Tirso, El condenado por desconfiado ) . 

"¡Pues qué! ¿Con faz serena 
vierais los campos devastar opimos, 
eterno objeto de ambición ajena, 
herencia inmensa que afanando os dimos?" 

(Quintana). 
Oi'denanasa. 

Ordenanza es el soldado que está á las órdenes de un ofi- 
cial sólo para asuntos del servicio; y asistente, el que desempeña 
el oficio de criado. 

"Andando con mucho afán, 
en su asistente apoyado, 
á gozar del sol templado 
también sale el Capitán." 

(J. Velarde, El Capitán García). 
Oi-eja. 

Nuestros paisanos llaman orejas á las asas de las vasijas y á 
las agallas de los árboles. Metáfora es ésta muy propia y acep- 
table. 

"Nunca después desamparaba el jarro, antes lo tenía por el asa asido." 

(H. de Mendoza, Lazarillo de Tormes). 

Orejear. 

Aguzar las orejas, escuchar. 

Oreíei'o. 

"Del que sospecha algiín engaño ó trampa que se le está 
armando y se llule^^ra cauto y prevenido, decimos que está ore- 



--473— 

}ero, como la bestia que empina las orejas cii señal de estar a- 
Icrta." (Cuervo, Apuntaciones críticas) 

Al que tiene las orejas muy grandes se le dice en España 
orejudo, empleándose la palabra orejón en otras acepciones muy 
diversas. 

Oi*<>jwel«. 

Entre nosotros recibe el nombre de orejuela la fruta de sartén 
que en castellano se llama Jiojuela, pestiño ó prestiño. 

El Diccionario trae en la misma acepción oreja de abad. 

Oi'illei'o. 

Arrabalero, persona que en su trato y modales da muestras 
de mala educación. 



Ovtlgav. 

l^Votar ó picar con ortigas, producir escozor; v. gr: "^mu- 
chos gusanos oj'tiganJ' Es verbo útil y bien formado: falta en 
los diccionarios de la R. Academia, pero se halla en el compues- 
to por una Sociedad Literaria. 

OísíCí»ii*mia. 

Entre gente vulgar, oscuridad, eerrarjón. 
Oso i*<»al. 



{Myrniceophaga jubatd). Llamado también oso de caballo^ 
os una especie de oso hormiguero bastante rara en nuestros bos- 
ques. 

Es notable por sus extrañas formas y pelaje: tiene la cola 
muy larga y poblada, y la levanta y esponja como la ardilla. 

Los naturales lo denominan oso real para distinguirlo de 

6o 



—474— 

otra especie mucho más pequeña, que es la que aquí recibe el 
nombre de oso Jiorniigiiet'o. 

Ostión. 

Es el único nombre que en Costa Rica se da á la ostra. 

La palabra consta como andalucismo en el Diccionario: pe- 
ro en Castilla se decía antiguamente ostia y ostión, de suerte que 
nuestro término no es provincial sino anticuado. 

Ostioiíal. 

Ostrera, ostral, banco de ostras. 

Oti'o inclio al palo. 

Frase que tuvo origen de los bárbaros suplicios que á los in- 
dios infligían los españoles. La empleamos en tono familiar pa- 
ra indicar que debe seguir otra persona, entre varias que van á 
ejecutar algo, apenas haya terminado su cometido la precedente. 



CZX) 




JL • 



Pa en lugar ác 'para es tan corriente en nuestro país, que 
se oye aun entre personas de la mejor sociedad. 

I*aoaya. 

El Sr. Ferraz considera esta voz como náhuatl y la define 
así: "Helécho gigante de montaña cuyo tallo es comestible;" pe- 
ro según Brasseur de Bourbourg es palabra quiche: 

"Pacay, palmito de comer (palmiste dont on mange une 
partie)." Guarda relación con paca ch (cuchara de palo) por la 
forma que presentan las cortezas de la pacaya. 

Paceiicia. 

Sólo los labriegos áiccn paccncia "^ox paciencia. Paccncia 
se haya en el Diccionario gallego de Cuveiro. 

I?aelion*cai'. 

Gastar pachorra, tardarse, hacer una cosa con mucha flema 
ó calma. Es verbo aceptable. 



—476— 
I*acliotttcla . 

Patochada, porrada, badajada, badomía, despropósito, dis- 
parate. 

"Quiso turbarme por oírme decir otras doscientas paYoc/iacias." 

(Cervantes^ I). Quijote.) 

En toda la América del Sur se usa también áccxt pachotada 
en vez át patochada. 

JPntlcvón. 

Paredón, aumentativo ác pared. 

"El cnotxíiQ paredón revocado de la única vivienda que tenía aspecto de 
habitabilidad cómoda y alegre." 

(Pérez Galdós, Doña Perfecta). 

I*aclx'as*to. 

En portugués se dice así, pero en castellano q?, padrastro. 
Acaso padrasto sea forma anticuada. 

*'A1 triste de m\ padrastro azotaron y pringaron."' 

(H. de Mendoza, Lazarillo de Tormes). 

"Se dejan en especial 

desechados 
los hijos, y maltratados 
en poder de svi padrastro.'''' 

(Castillejo, Poesías). 
Patli'enviestx'o. 

Hace el ^IxxvdX padrcjiítestros, \\o padrcsniíestros. 

*' ¡Cuánta va á ser la sorpresa de usted al encontrarse con esta mi carta 
después de haberme rezado tantos responsos y padrenuestrosV 

(Miñano, Cartas). 



— 477 — 
l^íiiletaH. 

Adjetivo equivalente al castellano corniabierto, aplicado á 
las rescs vacunas. 

Fronúnciese pa-is. * 

^'Verdad que es c\pa-ís de mis amores 
^\ Pa-ís del ingenio y de la guerra." 

(Campoamor, El tren cxp) eso.) 

"Dice un refrán ¡qué patraña! 
que todo el mundo es país. 
¿Dónde ha visto usted, don Luis, 
un país como la España? " 

(Bretón, Letrillas.) 
I*í1i.jttx*<> lt>oT>o. 



"{Alornotus Lcssoni). Pííjaro muy comiin que se halla en 
toda la meseta de San José, en los cercados y setos vivos más 
próximos á la ciudad. Se le caza con mucha frecuencia por su 
hermoso plumaje, y lo cogen con mucha facilidad por ser muy 
confiado; por esta razón lleva el nombre vulgar ác pájaro bobo.'' 
(Frantzius, Aves de Costa Rica). 

También se da el nombre de pájaro bobo ó pájaro ardilla á 
otra especie {Playa inehlcri) menos común que la precedente. 

Es de color acanelado, tiene la cola larga y corre á lo largo 
de las ramas en busca de insectos, con movimientos parecidos á 
los de la ardilla. 

\.i\ pajiiila de Costa Rica {Crax globlccja, Linn.) es <A pauji 
ó pauj'll de otras partes de América, esto es, una especie de pa- 
vo silvestre, fácil de domesticar. Pajiilla es corrupción del fe- 
menino paiijila. 



—478— 

Palaiifraiiiíisi!!. 

Un palanganas llamamos nosotros al que en la América Me- 
ridional denominan nn palangana, voz que define así la Acade- 
mia en su penúltimo léxico: (/r. peruano). Presumido, entreme- 
tido, que raja sobre lo que no entiende." 

Paleai*. 

Trabajar con la pala, escardar. 

Ir*aleii<x'i<^« 

Rancho muy grande donde viven en común varias familias 
de indios. 

l*alii»ilei'a- 

Palmera de poca altura, delgada y de madera negra y muy 
fuerte. De ella fabrican los indios sus flechas, lanzas y bas- 
tones. 

I*ííllllÍtO. 

Entre nosotros tiene esta palabra una sola acepción, con- 
signada en la undécima edición del Dice, aeadcniico y suprimida 
en la duodécima: "El cogollo ó corazón de la palma real, forma- 
do de capas blancas, tiernas y de agradable gusto, que se come 
en ensalada ó cocido con sal, y es un alimento de fácil diges- 
tión." 

Palo. 

Nuestros paisanos dicen generalmente /^/¿p en lugar de ár- 
bol, desdeñando los nombres particulares de éstos; así llaman Z^- 
lo de coco al cocotero, palo de lima al limero, palo de naranja al 
naranjo, etc. 

l?alo <!<> iiior'a. 

{Broiissonetia tincíoria). Árbol que abunda en la pro\^incia 
del Guanacaste y que produce una tinta de color anaranjado. Se 
exporta en grandes cantidades. 



I 



—479— 
I*siloiiiai colilílíiiieu. 

{Eiigfptila vcrrcaiixi). Con el nombre de coliblmica se 
designa una especie de paloma muy abundante en todo el país y 
más' pequeña que la collareja. 

La paloma común de Europa se llama aquí paloma de Cas- 
tilla. 

Paltó. 

(Del ívdwcés palé tot, capote). Casaca, levitín. 
Pamplinatla. 

En varias partes de América dicen, como nuestros compa- 
triotas, pamplinada en lugar de pamplina. 

PamplÍ7iada debe de usarse también en España, pues se ha- 
lla en las obras del P. Isla (Biblioteca de Rivadeneyra), pág. 277. 

I*aiicito. 

El diminutivo castizo áo. pan gs paneeito. 
I*aiiccillo. 

Si un español pidiese en una de nuestras pulperías un die.z 
de panecillos, esto es, de bollitos de pan, recibiría pasti- 
llas de cacao molido sin azúcar, pues tal es la única acepción que 
por acá tiene ese vocablo. 

r*aiilaHiiia. 

El vulgo á'xcc patitas m a ^ov fantasma, lo que no es corrup- 
tela de este último vocablo, sino palabra castellana anticuada, 
omitida por la Academia y usual todavía en Galicia. 

'Vete de boga arrancada 
al portento milaj^roso, 
que con hermosura andante 
vence paiifasmas y monstros." 

(Quevedo, Jácara XI.) 




— 4^0 — 

I*tí.iiteóii. 

Panteón, que el vulgo pronuncia /¿?///'/J//, es una bóveda 
suntuosa donde se cntierran los cuerpos de los reyes y personas 
ilustres; pero en casi toda Hispano- América se llama panteón al 
cementerio ó eampo santo. 

"Si los griegos y romanos tenis n Titanes y Poiifcmos, gigantes desco- 
munales }■ feroces hay entre los modernos; si aquéllos poblaban de magos la 
Tesalia, nosotros de brujas llenamos los cementerios.''' 

(A. Uurán, Romancero.) 

Paño de manos, toalla. 

J?aíiiielet«. 

Debe decirse correctamente paíiolcta. 

"María Antonieta, con -iw paüolcta de linón y su sombrerillo coronado 
de rosas." 

(E. Pardo Bazán, Al pie de ta íonr EiffclS) 

l*íiiiiielito. 



Pañolito. 



l*aiimol<Sii. 



Pañolón. 

"Su gentil cabeza y hombros 
cubre \\\\ pañolón de grana, 
dejando ver negras trenzas 
íiue un peine de concha enlaza." 

(A. de Saavcdra, El sombrero). 

Papa. 

Árbol cuya madera so utiliza en obras de ebanistería. 




—481-— 

Papii. 

El plural de papá es papas, no papáes. 
I*«píilomoyo. 

_ Especie de moscardón cuya picadura produce llagas difíci- 
les de curar. Abunda en los parajes cálidos y montañosos. 

El nombre se compone de las voces aztecas papalotl, mari- 
posa, y moyotl, zancudo. 

Árbol propio de terrenos cálidos. La madera se emi>iea 
en construcciones. 

I*ai>el«cla. 

Morisqueta, farsa, acción con que uno pretende engañar ó 
burlar á otro. 

X*apolote. 



)^ucstr os pape /o/es son los juguetes que el Diccionario nom- 
3ra cometas, papaeotes, pandorgas, birlochas, barriletes. 

'■'■La cometa enredada en el papayo, 
los primeros perritos de Marbella." 

(Ciutiérrez Cionzálcz). 

Papelote es corrupción de papalote, nombre que se da á la 
cometa en algunos países americanos y que viene á todas luces 
del x\^\wA.'Ci papalotl, mariposa. 

Papel qucHiaílo. 

Las muchachas solteras llaman jocosamente /«/í'/ ^?/ir;//^<'/í' 
al hombre casado. Las chilenas le califican úq pavesa. 

61 



—482— 

I*ax*agvia. 

Suelen muchos decir 7iu para£ua en lugar de nn paraguas, 
fundándose acaso en que los académicos dicen indistintamente 
un pararrayo 6 tm pararrayos. 

Paraíso. 

Estamos seguros de que ningún paisano nuestro pronuncia 
para-íso, como ordena la prosodia, uno paraíso. 

"¡Dichosa Soledad! YX para-íso, 
curiosa aspira á ver, y á verle alcanza; 
pide una imagen de él, y de improviso 
ve cuajarse en el viento su esperanza." 

Campoamor, El drama tmiversal). 

Pai'aíso. 

Planta ornamental, de florecillas menudas, arracimadas y de 
color violeta. 

I?arar* la manta. 

Poner pies en polvorosa, apeldarlas, huir, tomar soleta,, to- 
mar pipa. 

I*ai*arí5e. 

En toda Hispano-América se da á este verbo la acepción 
de levantarse, alzarse, ponerse en pie ó de pies:, pero lo que real- 
mente significa es detenerse, cesar de moverse. 

"Con semblante airado y alborotado rostro so. puso en pie." 

(Cervantes, D. Quijote). 

^'Ya en este tiempo se había levantado Sancho Panza algo maltratado." 

(Id, id). 

" ¿Y ha de vivir en abyección profunda 
siglos y siglos tu escogida raza? 



—483- 

No: ponte en pie, revuélvete iracunda." 
(Núñez de Arce). 
'Apenas sentada, se levantó, prefiriendo estarse en pie. ^ 

(Frontaura). 



Según esto, parar las orejas debe corregirse empinar, agu- 
zar, ó enderezar las orejas; quedarse parado íino ha de ser que- 
darse en pie ó sin asiento; parar el rabo, debe decirse alzarlo ó 
levantarlo; pararse derecJw un caballo, encabritarse, alzarse en 
los pies, empinarse; pararse el pelo, erizarse, ponerse de punta, 
espeluznarse; etc. 



"Era la muía asombradiza, y al tomarla del freno se espanto de manera 
que, alzándose en los pies, dio con su dueño por las ancas en el suelo." 

(Cervantes, D. Quijote). 

"Tenaz angustia se enroscó á mi cuello 
y conturbó mi juicio de tal modo, 
que de pavor se me erizó el cabello." 

(Núñez de Arce). 

I*ai*go. 



Pez muy común en nuestros mares. 

La Academia omite esta palabra, pero se halla en el Dice, 
por una Sociedad literaria: '^Pargo. Pez que se coge en las 
costas de Andalucía, y es bastante parecido al besugo." 

Paris ó uoiiis. 

Pares y nones, nombre de un juego de muchachos. 
Pílx'paro 

En lenguaje vulgar, párpado. Párparo se usa en Galicia. 



-484— 

I*ai:*q[ue. 

Hé aquí las dos acepciones castizas de esta palabra: 

1? ''Terreno ó sitio cercado para plantas ó para caza, in- 
mediato á un palacio." 

2? Sitio 6 paraje donde se colocan las municiones do 
guerra." 

En Costa Rica se toma: i9 ^ox jardin público; 2? por 
pertrechos, municiones de guerra, cartuchos; v. g: "Al soldado 
se le acabó e\ parque,'' "Llegaron dos cajas ác parque.'' 

I*nji"i*íi»i*ioai*. 

Andar en fiestas, concurrir á los bailes; jaranear, andar á pi- 
cos pardos. 

l*íiri*a,ML<l oi'o. 

Jaranero, alegre, amigo de parrandas. Ks voz aceptable. 
l?Oí!íalt>l(*. 

Pasable por pasadero es galicismo innecesario. 

''La sabrosa y discreta compañía de un amigo tal como vos y de tan 
dulce y regalada conversación, hace la vida solitaria /rtrí'<íí/t';7í." 

(Cervantes, Diálogo cutre Sillcnia y Sclanio), 

I*a!sax' <lo!ííai3ercil>iclo. 

V. DESAPERCIBIDO. 

I?asai* las del algodón. 

No hemos hallado en el Diccionario este expresivo modis- 
mo, equivalente k pasar trabajos, pasar crujía. 

Paseai*. 

Entra este verbo en tres modismos costarriqueños de idén- 
tica significación: /<^íí'<7;'i'r cu lo limpio, pasearse en las perlas y 



pascaysc cu lo macheteado, equivalentes á "echar á perder una co- 
sa, descomponer lo arreglado, embrollar un asunto que iba per- 
fectamente." 

Para la conjugación de /í?í"¿vz/' V. APEAR. 

l?aísíoo. 

\i\pascfl es para el pueblo la mojiganga ó mascarada que sa- 
lo en las fiestas. 

IPasinatlo. 

Soso, sin gracia, corto de genio, torpe, aplicado á personas. 

I*a!aíte. 

"La voz /w.t' significa en naliuatl "dividir, romper, divul- 
gar:" paxtc ó pashtc es el nombre que damos en Centro Amé- 
rica á la Liiffa cilindrica de Linneo, de la que se extrae una 
trama fibrosa, parecida á una esponja, á un cuerpo muy dividi- 
do." 

(S. I. Barberena, Toponimia salvadoreña). 

YA paste que se extrae del fi'uto de la planta, parecido a \x\\ 
pepino grande, se emplea en las cocinas para fregar la vajilla, y 
sirve también ái¿ esponja en los baños. 

Pachtli en náhuatl significa musgo. 

"Sirve (para las almorranas) el cocimiento áelpastle, espe- 
cie de musgo que se cría en las montañas de encinares en abun- 
dancia." 

(Fuentes y Guznián, Recordación Floiidd). 

r*astoi*a 

{Poinsettia piilcherrima). Planta ornamental, de flores gran- 
des, estrelladas y encarnadas como la amapola. Se halla en esta- 
do silvestre y es poco apreciada en los jardines. 

I?astoi*eax'. 

Úsase en Costa Rica, unas veces en el sentido de miniar, 
regalar, v. g: "Rl pastorea demasiado á su hijo;" otras veces en 



—486— 

é[ ÚQ acechar, atisbar, aguaitar; v, g: ^^¥.s\.dh?L pastoreando á su 
enemigo á la salida del teatro." 

Patada es golpe dado con la planta del pie en el suelo; pe- 
ro nuestro pueblo comprende con ese nombre \o^ puntapiés, ptin- 
tillazos ó puntillones, esto es, los golpes dados hacia adelante 
con la punta del pie, y las coces, ó sea los golpes disparados ha- 
cia atrás. 

Patas. 

Patojo, patituerto. 

Fatas. 

Aquí y en ^Colombia llaman al diablo el Tatas, acaso por- 
que en castellano se le denomina también Patillas 6 Pateta. 

"Pues, señor, hizo Patillas 

que me saliera al encuentro 

un hablador de los muchos 

que hay por desgracia en el pueblo." 

(Moratín ). 
Pataste. 

Especie de cacao silvestre cuyo fruto es una baya de regu- 
lar tamaño y muy abultada, dentro de la cual se encuentran mu- 
chas almendras aplastadas, duras y de color blanco, que se co- 
men tostadas y sirven además para preparar una bebida refres- 
cante. 

Pataste ts é[ ndihu^íl patlachtli, "aplastado, estirado,"- por 
la forma que ofrecen dichas almendras. 

"Siémbrase dentro de las huertas del cacao otros árboles 
que llaman quauhpatlacJitli, son muy altos y sombríos, cuya fru- 
ta es comestible, aunque es cálida, y es á la manera de almen- 
dras, más dura que la del cacao y no sirve para el chocolate, sir 
ve para moneda, y desta se da por limosna á los indios pobres 
que piden de puerta en puerta, y llámase cacao patlachtli." 

(Vetancourt, Teatro Mejicano). 



—487- 



Patear 



De un caballo se dice con más propiedad que cocea 6 tira 
coces, pues patear indica la acción de golpear el suelo con las 
patas. 



Patillo. 



{Colymbus dominicus Linn.) Pequeño y bonito patito con- 
sumidor, de la familia de los podicípedos. Se le llama más co- 
múnmente patillo de agua. 



Patuecas. 



Patueco. 



3?atxieco. 

En Chile, Colombia y V QnQzixeX^x patícleco, en Cnhdi patule- 
qucs, en España patojo 6 pateta. 

Pava. 

Fleco ó flequillo de pelo que se echan sobre la frente las 
mujeres. 

Payana. 

Plasta, privada. Según el Sr. I-^erraz, viene del náhuatl /¿í- 
yana, aplastar, destripar terrones, desmigajar. 

Pazeo. 

Insípido, soso, desabrido. Aplícase comúnmente á las fru- 
tas y á la caña de azúcar. Proviene esta voz del ^ziec?L patzaua, 
exprimir, extraer el jugo. 

Pajíceóii. 

Harnero, tamiz 6 cedazo pequeño, hecho de hojalata ó del 
pericarpio del guacal. Es palabra derivada del náhuatl patzca, 
extraer el jugo, comprimir. 



l^etílio-nmtwillo. 

Con este nombre se designan varios pájaros insectívoros dv 
los géneros Tyraiinus y Myiodyuastcs. Los más comunes tie- 
nen el pecho y vientre amarillos, y las alas y cabeza de color ce- 
niciento con algunas plumas negras. 

I?ecli ligón. 

^"Pechuga es entre nosotros d€svergi¡eu.aa, ikscnfado, dcsuc- 
lÍo\ pechugón y el desvergonzado, el que anda siempre dispuesto á 
abusar de la bondad del prójimo." 

(Rodríguez, Dice, de Cliilenismos.) 
I?C!<iii* eaeao. 



Pedir alafia, pedir misericordia. Cuervo dice que es frase 
inventada por los galleros, como alusión onomatopéyica á la roí^ 
del gallo que sale huyendo. 

I*c<lr<Sn. 

En lugar áo. pedrón ó piedrón áicQW pedrejüN los buenos ha- 
blistas. 

"El Cauca, que entre cnorixia piufrejofí^s 
sus ondas bramadoras alborota." 

(Arboleda, Gonzalo de Oyóu). 

l?ogai*. 



No recordamos haber visto en ninguna obra cspaíiolaios si- 
guientes modos de decir, aquí muy usuales: 

Pegar de uno. Echarle la culpa á otro, echarle el muerto. 

Pegar la inano. Abofetear, dar un bofetón, poner la mano. 

Pegar los bueyes ó caballos. Uncirlos á las carretas, engan- 
charlos. 



— 4^9— 

Un pegaste 6 pegostre es en castellano itn pegote. Pegostre, 
sin embargo, se halla en el Diccionario de Monlau. 

I?ciil>«.ye. 

{Guilielma utilis). Nombre de una palmera abundante tan- 
to en las regiones cálidas como en las templadas de nuestro te- 
rritorio. 

Produce unos racimos de frutillas algo cónicas, llamadas 
también pejibayes, que se llevan cocidas al mercado y encierran 
una pulpa harinosa y agradable al paladar. El cuesco es pe- 
queño y contiene una almendra semejante á la del coco, pero 
más dura. La madera de este árbol es fuerte y sirve para fabri- 
car flechas y bastones. 

Pejibaye es corrupción de la voz haitiana, pixday ó pijibay 
(así la traen Oviedo y otros autores). 

Salva Q.'~>c\\}oQ. pixbae\ 

"Pixbae. m. Fruta de una especie de palma de Tierra 
Firme, de figura cónica casi como un higo, de color amarillo os- 
curo y cubierta de una corteza anaranjada. 

Su medula es harinosa y se come cocida ó asada." 

Pela. 



"Dar una /(?/«" significa en casi toda la América Española 
"dar una tunda ó zurra." 

^^Pela slgniñca pe/adííra; dar luia pela (paliza) no es caste- 
llano, sino antillano." 

(R. Martínez y García, Ctiriosidades gramaticales!) 

3?elaclo. 

El Dice" trac la frase bailar Jino el pelado^ equivalente á "'es- 
tar sin blanca, no tener dinero;" pero no da al a^]Q.'í\v o pelado la 
acepción americana de pelagatos, peLtfustdn, pobrete, pobretón, 
ar-rrancado. 

62 



— 490— 
Pelax*. 

Aquí, como en Chile, usan este verbo en el sentido de crí- 
ticar 6 censurar á alguno, vmnmirar de él. 

En forma refleja equivale á llevarse chasco^ eqiiivocarse\ v. 
gr: "quiso engañarme, pero se peló." En Venezuela tiene tam 
bien esta significación. 

Entra /¿"/«r en los siguientes modismos costarriqueños: 

Pelar el diejite .Reírse. 

Pelar la inazorca. Significa también teírse, y es metáfora 
muy pintoresca y propia. 

Pelar rata. Morirse, liarlas, liar el petate. 

Peleado. 



"Juan y yo estamos /^/(^¿^¿/(^í hace un año'' significa en todas 
las repúbiicas americanas que "Juan y yo estamos reñidos, desa- 
venidos, enemistados ó tronados.'^ 

Tratándose de novios, se dice mejor estar de monos. 

"En resolución, las paces de los desavenidos se hicieron." 

(Cervantes, Persiles). 

"Procuro poner en paz los que sé que están desavenidos.^^ 

(Id, D. Quijote). 

Pelero. 

Carona, pedazo de tela gruesa que se pone en el lomo á las 
caballerías, debajo del sudadero. 

Pellón, ó i>eleóii. 

Pendenciero, reñidor, peleador, camorrista, quimerista. 
Peliaioar. 



Pelizcar y pelizco^ por pellizcar y pellizco, son voces anti- 
cuadas que faltan en el Dice, académico. 



—491— 

"Hay cosquillas áo. pellizco, 
y cosquillas de arañar." 



(Quevedo, Bailes). 

"Para celebrar á Filis 
hoy mi ninfa juguetona 
me llama, me galantea, 
me pellizca y me retoza." 

(Torres). 

3?eliiias. 

En lugar de "Fulano es un pelmas'' debe decirse "Fulana 
ts ViVi pehiia ó mví pelmazo." 

I*elo <ie gato. 

Llovizna, cernidillo, matapalvo. Es metáfora muy propia. 

I*eloxia. 

En Costa Rica llaman la pelona y en Chile la pelada á la 
muerte, haciendo alusión á las calaveras, que son emblemas de 
aquélla. 

I*eltx*eclio. 

Pertrecho, Esta voz se emplea generalmente en plural: los 
pertrechos. 

"Salió en esto D. Quijote armado de todos svís pertrechos." 

(Cervantes). 

Pellón. 

Zamarra, vellón, piel de carnero con su lana, que los cam- 
pesinos acostumbran poner sobre la silla de montar. 

Pellón, que parece corruptela de vellón, se usa también en 
Chile. 



—492— 

Péndula. 

El aparato que regula el movimiento de un reloj se denomina 
péndola. 

"Es triste oír de una péndola 
el compasado caer, 
como se oyera el ruido 
de los descarnados pies 
de la muerte que viniera 
nuestra existencia á romper." 

(Zorrilla, El reloj). 

*'Ese reloj me asesina 
con la frialdad paulatina 
con que la péndola mueve." 

(Camprodón, Flor de tin día). 

iPensai* en los huevos del gallo. 

Pensar en las musarañas, estar uno embaído ó distraído. 
Pentagrama. 

Pentagrama. Es palabra grave como todas las terminadas 
en grama', programa, anagrama, monograma, etc. 

Peonada. 

El conjunto de peones ó jornaleros que trabajan en una 
obra se llama en castellano peonaje. 

Pepa. 

Pepita <5 pipa de algunas frutas. 

Pepenai'. 

"Recoger, levantar. Del nahoa pepena, acto de levantar 
con la mano algo." (S. I. Barberena, Origen de algunas voces 
salvadoreñas^ 



sa. 



—493— 
Pereala. 

Es sustantivo masculino: el percal. 

"Tú no comprendes el mal 
de hacer que otra esté lujosa 
y ver que tu propia esposa 
viste traje áe percal." 

(Eguílaz, La cruz del matrimonio). 

Adviértase g^q^ percal es en Castilla la zaraza 6 indiana^ 
pues aquí llaman percala á la muselina. 

I*er<ier liasta, el modo ele andaí*. 

Perderlo todo en el juego, arruinarse, perder hasta la cami- 

Es modismo digno de conservarse. 
Perdlular lo . 

lílombre perdido, bribón. Es término castizo en esta acep- 
ción, aunque la Academia no lo dice. 

r*ex*eiiceío. 

Según el Diccionario debe decirse mengano 6 perengano en 
lugar áQ perencej'o. Esta palabra, no obstante, se usa también 
en Castillla. 

Perico. 

Requiebro, piropo, chicoleo, galantería, elogio. 

"Si yo reinara ocho días 
pusiera en todo remedio, 
y anduvieran tras nosotros 
y nos dijeran requiebros." 

(Quevedo). 

'Respondían con donaire á Xoi piropos de los galanes que pasaban." 

(J. Várela, Pepita Jiménez). 



—494— 

Periodo. 

Esta voz es esdrújula, período, pero en verso se tolera la 
acentuación llana. 

Periquear. 

Requebrar, piropear, echar flores. • 

"¿Cuando pensó mi temor 
hallaros matando á im hombre, 
os hallo ¡válgame Dios! 
requebrando á una mujer? " 

(Calderón). 

^^ Decir piropos y flores 

á una bella y sus favores 

galante solicitar, 

lo haré mientras pueda andar." 

(Bretón, Letrillas.^ 

I?er'iqiier*o. 

Requebrador, galanteador, amigo de decir piropos. 
Persinarse. 

Es palabra anticuada. Hoy se dice persignarse. 

"Ya parece que empiezas á mudarte, 
que pierdes la color y el movimiento, 
que no acabas todo hoy ^o. persignarte.'''' 

(Quevedo, Sátira á una dama), 

Pesadeza. 

Pesadez. 

Pescoceai*. 

"Pescocear á uno" equivale á "darle pescozones ó bofetadas;" 
y "pescocearse dos individuos," á aporrearse, apuñearse mutua- 
mente. 

Pescocear se usa en otros lugares de América. 




Pescuezón. 



Pescozudo, que tiene el pescuezo grueso. Entre nosotros 
se usa más en el sentido de cuellilargo. 



Pestañar 



"El (\\XQ. pestaña, pierde" dicen nuestros conterráneos para 
significar que en un asunto debe andarse con suma precaución, 
con la barba sobre el hombro, porque al menor descuido se pue- 
de perder. La frase sería intachable si se dijese pestañea, pues 
el verbo castellano es pestañear. 



Petate. 



Empléase esta voz en el modismo "dejar á uno en el pe- 
tate," que significa desacreditar á uno, difamarle, desollarle. 

Petatillo. 

Llamamos ladrillo de petatillo á las baldosas, al ladrillo de 
I embaldosar, para distinguirlo del de construcción. 

Petijueza. 

Galicismo muy corriente en el Nuevo Mundo. La traduc- 
ción castellana es saínete. 

"Cierto escritor de saínetes 
dice que hace lo que sabe, 
y autores hay que aseguran 
que no sabe lo que hace." 

(Iriarte, Epigratnas.) 

Petriinetx'e. 

Petimetre, lechuguino, pisaverde. 

Petulante. 

Petulante equivale propiamente 2. jactancioso, vano, presumi- 
do; pero en Costa Rica se toma por impetuoso, arrebatado, atro- 
pellado, atronado. 



—496— 
I*iapia. 

{Psilorhimis mexica?ia). Especie de urraca muy extendi- 
da por todo el país. Estas aves andan generalmente en banda- 
das, lanzando gritos estridentes que dicen con toda claridad ¡pia! 
¡pia! 

Ocasionan muchos perjuicios en las milpas y frutales. 

Picada. 



(En Venezuela /zVíí:). Vereda, senda estrecha. Dícese par- 
ticularmente de la que abren los ingenieros y agrimensores para 
trazar una carretera, medir un terreno, etc. 

Picapica. 

Planta cuya fruta está cubierta de un vello fino y de color 
castaño, el cual produce en la piel una picazón inaguantable. 

La palabra se halla en el Dice, botánico de Colmeiro, con el 
nombre científico de Mticuna priiriens (de la familia de las legu- 
minosas); consta también en los Anales del Ministerio de Fojnen- 
to (tomo IX) de Méjico. 

Picipicigaíia. 

Juego de muchachos, denominado en castellano pispiri- 
gaña. 

Pico ele plata. 

{Amblycercns prevosti). Pájaro de color negro, con el pico 
blanco azulado. Habita en todo el país. 

Picoi*eto. 

Metátesis áo. picotero. 

^'Yiva., picotera, esta ninfa del grande río es propensa á las pasiones 
más nobles y elevadas." 

ÍMontalvo, Siete Tratados.) 



—497 

I'ieuido. 

{Ccsreba cya?iea y Coereba lucida. Pajarillo bastante común, 
de plumaje muy bonito, pero que no tiene canto alguno. El 
macho se designa vulgarmente con el novcCoxQ áo. rey de picudo. 

I*iciiya. 

Insectillo algo mayor que una pulga, pero cuya picadura es 
mucho más dolorosa que la de ésta. 

Piclie. 

{Dendrocygna autujnnalis). Ave acuática, del orden de los 
natatores, que se encuentra en los ríos y lagunas de los lugares 
cálidos. 

En el Diccionario de Salva se lee: 

''Piche, m. Pájaro de la América Meridional, parecido al 
gorrión." 

Pichicliío. 

Planta silvestre, de la familia de las solanáceas, cuyos frutos 
son de agradable aspecto á la vista, pero reputados por muy ve- 
nenosos. Tienen la forma de una pera pequeña, y la cascara du- 
ra, lustrosa y de color amarillo dorado. 

Creemos que esta voz viene del náhuatl chichiualli, teta, por 
la figura de dicho fruto, y confirma nuestra hipótesis la circuns- 
tancia de llamarse éste chiche en Nicaragua. 

r*iclxones <ie italbo. 

Nombre vulgar de las flores de itabo. 

Piecito. 
Piececito, piececillo. 

Piedra de taego. 

Pedernal, piedra de chispa, piedra de lumbre. 

^7> 



Metate. 
Pedregal 



—498- 
Piedra, <le moler. 

Piedreo-al. 



^^Y.n pedregal 5G convierte 
ó en banco de arena, el lecho 
del arroyo." 



(Velarde, El año campestre ■. 

Piedrita. 

Piedrecita, piedrecilla. 

Pierna asa. 

Pernaza, aumentativo á^ pierna. 

Pieza redonda. 

Cuarto de alquiler, con puerta á la calle y sin patio ni de- 
pendencias. En Chile se le da el mismo nombre. 

Pijije. 

{Totanus flavipes y Charadriiis vociferns) Avecillas acuá- 
ticas, muy abundantes en los lugaras pantanosos. 

'''Los, pejijes, especie de patos de color agradable acanelado, 
y rubio pico, con una berruguilla azul del porte de una haba en 
la extremidad del pico, es ave aseada y pulida con extremo, gran 
cantora, en especial en las noches de luna; su canto es á la ma- 
nera de una trompetilla sonora y delgada: es buena y sazonada 
su carne para comer, más tierna y mejor que la del pato." 

(Fuentes y Guzmán, Recordación Florida). 

Pila. 

"El aparato que en plazas, paseos ó jardines da salida al 
agua conducida por cañerías y que se compone las más de las 



-499— 

veces de alguna estatua y de uno ó de varios pilones, no se lla- 
ma, como nosotros acostumbramos, /zVrt, 9,\no fuente.'' 

{Dice, de Chilenismos). 
r»iifn-. 

Descascarar en los pilones el café seco. 

Mortero grande de madera para descascarar el café. 

Pilota. 

''Pilota nwnc3. muere" dicen los jugadores perdidosos, alu- 
diendo á la última moneda d objeto que les queda por arriesgar. 
La palabra casi no tiene uso fuera de dicha frase. 

Pinfranilla. 



De un remitido inserto en un diario de esta capital toma- 
"mos los siguientes renglones: 

"En vez de ocuparse (un clérigo) de las obligaciones de su 
ministerio, se le ve con frecuencia paseando con su pañuelo en 
el cuello y su sombrero de pita á \dL pinganilla." 

Pinganilla equivale en Chile y en el Perú k pisaverde, peti- 
metre, relamido. 

Pinol. 



(Del náhuatl pinolli, harina). Maíz tostado, molido con 
cacao y otros ingredientes. "Hacer una cosa /¿«ó»/" es entre no- 
sotros "reducirla á polvo, pulverizarla." 

D. Juan Ferraz apunta también el refrán costarriqueño: "el 
que tiene más saliva, traga más pinol," que quiere decir que 
quien sabe emplear más maña consigue mejor lo que se propo- 
ne, ó que el más osado consigue más. 



— 500— 

Piñuela. 

Planta textil de la cual hay dos especies, llamadas en Méji- 
co jocuistle y giiámara. 

^'Jocuistle ó timbiriche. El jocuistle y la guámara son plan- 
tas de la familia de las bromeliáceas. La primera da en el cen- 
tro, y casi al nivel del suelo, una cabeza de forma cónica, llena 
de frutos dulces, de sabor agradable y algo escaldosos, como dice 
el vulgo, haciendo alusión al efecto irritante, casi acre, que pro- 
ducen sobre la lengua: asados ó cocidos esos frutos pierden esa 
propiedad. La planta tiene hojas largas, duras y espinosas, que 
contiene fibra ó pita de buena calidad. La guámara es una 
planta de aspecto semejante á la anterior; pero su inflorescencia 
es en espiga y los frutos son arredondados. Uno y otra planta se 
utilizan para formar cercas." 

[Anales del Ministerio de Fomento de Méjico, tomo IX). 

Además de comerse asadas ó cocidas, las piñuelas sirven pa- 
ra fabricar excelente chicha. 

La palabra piñuela se halla en la Recordación Florida de 
Fuentes y Guzmán. 

Piojento. 

Piojoso. 

Coco verde, laña. 

Pipe. 

Apodo burlesco con que aquí designamos á los nicaragüen- 
ses. 

Es sin duda corrupción áo. pipil, nombre de la gente meji- 
cana establecida en varios lugares de la América Central. 

Pipiólo. 

Consta en el Diccionario con la significación de "novato, 
inexperto, principiante." Entre nosotros \os pipiólos quiere de- 



Pipa. 



•— 50I- 

cir los moniscs, el dinero y en particular los centavos. En este 
sentido bien pudiera ser corruptela de la voz castellana anticua- 
da /ü/zV;/, "moneda de escaso valor." 

Pipix'iciego. 

Adjetivo cuyo significado es cegato, cegarra, corto de vista. 
En Colombia dicen pipiciego. 

PiqíiotasKO. 

Picotazo 

Pisón. 

Pisón 6 pisonazo se dice castizamente pisotón. 

"Servían tan poco ya las miradas, que le fué preciso al marido recu- 
rrir á los pellizcos y á los pisotones.'" 

(Larra, El castellano viejo). 

i*isto. 

Pisto es " caldo sustancioso que se surninistra á los en- 
iermos." 

' 'No con pequeño regalo de pistos y cosas conservativas y sustanciales 
le voMeron poco á poco á su natural juicio." 

(Avellaneda, D. Quijote.) 

Pero en nuestra tierra el pisto significa el dinero. 

I*ist<>ii. 

"El vornet á pistón de los franceses se llama en castellano, 
según el Diccionario de Música de Melcior, corneta* de pistón; 
pero nuestros músicos no se pararoü en pelillos y dijeron prime- 
ro corneta pistón, y hoy ellos y todos se contentan con pistón: 
esto si es tener buenas tragaderas." 

(Cuervo). _^ 



— 502— 
Equivale á rico, adinerado, acaudalado. 

Ir*ÍíBitlÍcaS. 

Pisuicas es uno de los varios nombres con que nuestro pue- 
blo designa al diablo. 

Piíísrtíia. 

Pesuña. 

Piteax*. 

El verbo castellano espitar. 

"Cuando amor quiere mandar 
á los amantes remar, 
como cómitve maldito, 
lo primero toma el pito, 
que lo primero espitar.'^ 

(Quevedo). 

Pilcárselas entre gente vulgar equivale á liarlas, morirse. 

TsimsX pishgne es una clase especial de tamales que se con- 
áerva en buen estado durante muchos días, y que, por eso, lo 
llevan nuestros indios cuando salen de camino. 

Pishque significa en náhuatl "guardar, conservar." 

(S. I. Barberena, Origen de algunas voces salvadoreñas). 

IPizarrín. 

Barrita de pizarra en forma de lápiz que sirve para escribir 
en las pizarras pequeñas de los escolares. Es palabra necesaria. 

Pizote. 

(Nasua nasica). Cuadrúpedo algo semejante á una ardilla, 
aunque de tamaño mayor, con el hocico largo y agudo, las uñas 



—503— 

encorvadas y fuertes, y el pelo corto y de color pardo. Se do- 
mestica con facilidad y su carne es comestible. 

Vulgarmente se cree que hay dos especies que se designan 
con los nombres de //.s'¿?/¿' de manada y pizote solo; pero este últi- 
mo no es sino el macho ya viejo que se separa de la partida para 
llevar una vida solitaria. 

La palabra pizote se halla varias veces en la Recordación 
Florida y proviene sin duda del náhuatl pe(;otli, zorro. 

Es aquí corriente el dicho: "que lo crea pizote," que se em- 
plea para manifestar incredulidad. 

Planazo. 

Llámase planazo en toda América al golpe dado de plano 
con la espada ó con un cuchillo, esto, es, á lo mismo que el Dic- 
cionario nombra cintaj^azo, cijnbronazo, chincJiarrazo, lapo. 

PlílTitaiio. 

Así dice la gente rústica en lugar de plátano. 

Plantarse. 

Componerse, ataviarse, engalanarse, emperegilarse, emperi- 
follarse. 

I?laiitifiear!áse. 

Plantarse, ataviarse. 

Platal. 



Plata es entre nosotros el difiero en general, y así"decimos: 
Ud. gasta Tswxoh^i plata,'' "eso vale mucha plata;'' y para distin- 
guir las monedas fabricadas de ese metal decimos plata blanca'^ 
V. g: "cambíeme ese billete &n plata blanca." 

De tan curiosa práctica nació la voz platal, que en muchas 
de nuestras repúblicas significa dineral, candal. 

Igualmente extendida se halla la palabra //¿í/«<'/(^, equivalen- 
te á adinerado, acandaladOy rico. 



— 504— 

Platanillo. 

Planta silvestre muy semejante al plátano ó banano, pero 
con las hojas más pequeñas y sin fruto comestible. 

Platón. 

Lo«5 platos grandes en que se sirven á la mesa las viandas y 
la ensalada se llaman en la Península /«¿7//¿?í. 

"Gran cantidad de criados, 
unos salen, otros entran, 
éstos con platos vacíos 
y aquéllos confitentes llenas." 

(Lope.) 

X*laa5uolot5í. 

Plazuela, plazoleta. 

Plegar. 

Este verbo se conjuga: pliego, pliegas, pliega, ctc, y no re- 
gularmente como creen muchos. 

"La flor triste y celosa de sus galas, 
fué pegando los pétalos suaves 
como pliegan las aves 
el sedoso abanico de sus alas." 

(J. Velardc, Meditación). 

Ir*lei-tifsto. 

Plquivale entre nosotros á camorrista, pendenciero, qniniC' 
rista. 

Los españoles llaman ''hombre //¿•zY/.ytó al que anda conti- 
nuamente en pleitos judiciales ó litigios; pero nunca dicen //<?/- 
tisto, como nuestros paisanos. 

Plomillo. 

Nombr- de una madera de construcción. 





I 



—505— 

t*loin.oso. 

Plomoso y plomo tienen entre nosotros el carácter de adjeti- 
voí; y la significación de pesado, enfadoso^ cargante, refiriéndose 
siempre á personas. 

I*lii.iixeíii:*scla!!!!. 

En Colombia dicen que uno se las empluma y aquí decimos 
que se las plumea cuando toma soleta ó pone pies en polvo- 
rosa. 

r*liis-caté. 

Corrupción de neologismo francés poiisse-café (lit. empuja- 
café), copita de mistela que se toma después de la comida. 

Poca. 

\.?í poea de nuestros compatriotas es el juego de naipes que 
los ingleses llaman poker y los franceses poqite. 

Pochote . 

{Cedrela pac/lira). Árbol de bastante altura, pero no muy 
grueso, con el tronco cubieito de espinas duras y semejantes en 
la forma á pústulas ó viruelas. De estas espinas ya labradas se 
fabrican collares que se tienen por muy provechosos para favo- 
recer la dentición de los niños. El fruto del pochote encierra 
una fibra textil muy fina y brillante. 

Pochotl consta en el Dice, botánico de Colmeiro con el nom- 
bre científico de Eriodendron anfraetnosii7H\ pero el árbol que 
los indios mejicanos llamaban poehotl es el que aquí denomina- 
mos ceiba. 

"La amplitud de estos árboles (ceiba) es proporcionada á su 
prodigiosa altura, y es sumamente delicioso su aspecto en la épo- 
ca en que se ven adornados de nuevo follaje y cargados de fru- 
to, dentro de los cuales hay una especie de algodón blanco, sutil 

Ó4 



— 5o6— 

y delicadísimo. Utilizan algunos ese algodón en cojines y col- 
chones que tienen la propiedad de inflarse ó hincharse enorme- 
mente con el calor del sol. 

Mr. de Bomare dice que los africanos fabrican del hilo de la 
ceiba el tafetán vegetal tan raro y estimado en Europa. No me 
maravillo de la rareza de tal tela si se atiende á la dificultad de 
fabricarla. El nombre ceida es tomado como otros muchos, de 
la lengua que se hablaba en la isla de Haiti ó Santo Domingo. 
Los mejicanos llaman á la ceiba />oc/iot¿, y muchos españoles /<?- 
c/ioíe. 

En África tiene el nombre de hcntcn. La ceiba, dice el ci- 
tado autor, es el mayor de los árboles hasta ahora conocidos." 

(Clavigero, Storia del Messico). 

La etimología azteca de la voz pochote ofrece la particulari- 
dad curiosa de que puede aplicarse igualmente al Cedrela paeJii- 
ra y al Bombax ceiba: en efecto, pochotl ó puchotl significa en 
náhuatl viruela ó grano, y entonces conviene perfectamente al 
pochote costarricense; pero como el pochote mejicano ó ceiba 
carece de espinas, puede sacarse esa palabra del verbo po(;aiia, 
inflarse, hincharse, por la propiedad que tiene la lana de la ceiba. 

Policía. 

En diversas partes de América es de uso corriente decir un 
policía en lugar de tin agente de policía, nn polizonte, alguacil ó 
corchete; y á juzgar por algunas recientes novelas españolas, tal 
prática es también vulgar en aquella tierra. 

En la América del Sur han inventado otro término: un po- 
licial. 

Poligamia. 

El sufijo gamia lleva el acento en la sílaba ga: monogamia , 
bigamia, poligamia. Traslado á los que dicen poligamia. 

Políglota. 

De uno que habla varios idiomas oímos decir á cada pasq 
que es un políglota^ cu?ndo no es sino un poligloto. 





— 507— 

"Allá en montón poligloto 
ruedan Marco Tulio roto, 
Cervantes descabalado, 
Tasso lleno de laceria." 

(Bretón, /, dril las. ) 

Pólipo. 

Entre personas vulgares es muy común pronunciar como 
llana esta palabra, que es esdriíjula. 

"Otra vieja fementida, 
mostrando insolente pólipo 
en su alevosa nariz, 
que parece un sable corvo." 

(Bretón, Romances). 

Polisón. 

(Del francés po/issou). Tontillo. 

"En mi concepto, los hermanos Goncourt se prendaron idealmente de 
la dama del siglo XVIII, con sus polvos y su lonlillo." 

(E. Pardo Bazán, Al pie de la torre Eiffel.) 

I*olvazaI. 

Nuestro pueblo ha formado esta palabra á semejanza de lo- 
dazal, barrizal; pero el término español q'í polvareda. 

"¿Ves 2iO;}\^dL. polvareda que allí se levanta, Sancho.".? 

(Cervantes, D. (2tñjote.) 

Polvero. 

Entre campesinos, pañuelo. 

Polvordn. 

Nombre de un dulce de figura de panecillo. 



—508— 

Polvoso. 

Polvoroso, polvoriento. Es adjetivo bien formado. 

I*on.eii<lci*ii. 

En lugar de ^^//zV/¿í pojiendera debe áec\rs,Q gallina ponc- 
dcra. 

Ponerse el agua. 

"En vez de decir que hay señales de lluvia ó que amenaza 
caer el agua, decimos que está el agua puesta" 

(Batres Jáuregui, Colección de voces bárbaras y provincia- 
les de Guatemala). 

Ponérselas en. el cogote. 

Echar á correr, huir, escapar. 

Poplín. 

(Del francés popeline). Muselina de lana. 
Porción. 

"Tengo que decirte tm porción de cosas;" corríjase: "tengo 
que decirte una porción de cosas." La gente vulgar dice tam- 
bién una porcia. 

Pox- cnanto qne. 

La expresión por cuanto no lleva que. 

"Las casadas estén sujetas á sus maridos, como al Señor; por cuanto el 
hombre es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la Iglesia." 

(Amat). 

Por d.ecii*lo así. 

Aunque muy usada hoy esta frase, nos resistimos á acep- 
tarla como buena, tanto porque es afrancesada, cuanto porque 



—509— 

no hace ventaja á las castizas digamos así ó digámoslo asi. 

"Concede (nuestra lengua) más ensanche y libre movimien- 
to al ingenio, prestándose, digámoslo asi, como masa tierna y 
suave, á recibir todas las formas que quiera imprimirle cada es- 
píritu." 

(Baralt, Díscííyso académico). 

IPoi'fiaclo. 

Llamamos así al miuñeco que el Diccionario nombra domin- 
^ guillo. 

I*or iM.al de mis pecadoss. 

Un distinguido gramático costarricense tacha de incorrecta 
esta frase y la enmienda así: por malos de mis pecados; pero de- 
bemos advertirle que ambas expresiones son castizas. 

''Vor ?na¿ de sus pecados st encontró nuestro Fray Gerundio con un 
predicador mayor del convento." 

(Isla). 
I?oi* mí -y el cnrn . 

Nos valemos de esta locución para indicar que consentimos 
en algo, ó que eso mismo nos es del todo indiferente. 

{Eiyt/irína corallodendron). Es el mJsmo árbol que en Ve- 
nezuela llaman bticare y en Méjico colorín, pitos, zompaiitli, patol 
6 pichoco. De él se hacen casi todos los cercados de nuestras 
sementeras y potreros, y se utiliza además en los cafetales para 
dar sombra á los cafetos. La madera es fofa y fibrosa, las hojas 
lustrosas y anchas, y la flor encarnada tiene exactamente la fi- 
gura de un sable diminuto. 

3r*0X'<>¿>01'<>. 

Avh i í.ie tierra caliente, cuya madera se utiliza en cons- 
trucciones. 



Poroto. 

(Del quichua purutu, haba). Especie de alubia ó fríjol gran- 
de. La palabra consta ya en el Dice, de la Academia. 

Por pocos. 

En el sentido de casi, debe decirse /¿^r/í^ro. 

"Por/ioco no sacas de Luisito un Padre de la Iglesia," 

(J. Valera). 
Poi'tal. 

Portales son en Costa Rica los nacimientos ó belenes que en 
las casas particulares se ponen desde el día de Navidad hasta el 
de los Reyes. 

"Cuando entraron los niños en la sala, tan embalsamada, tan ilumina- 
da, y vieron el hermoso nacimiento colocado en ella, una inmensa alegría 
inundó sus corazones." 

(Fernán Caballero ,La noche de Navidad). 
I?ortaviaii<ias. 

En vez de la portaviandas debe decirse el portaviatidas ó la 
fiambrera. 

Potranco. 

Aunque se dice potranca, no puede decirse potranco ni po- 
tranqiiito, sino potro., potrito. 

I*oza. 

Las pozas de los ríos se llaman propiamente remansos. 

Pozol. 

(¿Del quiche ///.s'?^/, cocimiento de maíz?). 
Plato indígena compuesto de maíz cocido y reventado, y 
menudos de cerdo. Fuentes y Guzmán escribe /í^/.s'í?/. 



—511 — 

IPozola. 

En lenguaje familiar llaman aquí poso/a á la nigua que ya 
ha procreado bajo la piel, y cuya casa empieza á abrirse ó reven- 
tarse como un grano ^q pozol. 

I*05Btempate. 

Bejuco cuya fruta mucilaginosa y blanca sirve molida para 
curar lisíaduras. 

Es voz náhuatl, compuesta quizá de pof;oni, herir, tentli, la- 
bio y patli, medicina, untura. 

Prasedis. 

Este nombre debe escribirse y pronunciarse Práxedes. 
Predicado. 



"Quedar ó estar uno en bueno ó xndX predicado ' es castiza- 
mente "Quedar ó estar en bueno ó mdX predicamento." 

I*resiipu.es"tai*. 



En castellano se á\ce presuponer; v. g: "el Congreso //r^//- 
puso esa cantidad," "la snmdi presupuesta (no presupuestada.") 

Pretencioso. 



Galicismo muy usado en España y en América, aun por es- 
critores sobresalientes, como equivalente de los adjetivos caste- 
llanos presuntuoso, presumido, vanaglorioso, jactancioso. 

Caso de aceptarse la palabreja, debiera escñh'ir se pretensioso, 
no pretencioso como quieren los galiparlistas, pues el primitivo es 
pretensión. 

Primincia. 



Primicia. 



— 512 — 

Los frutos principales están destinados á pajear los gastos del cultivo, la 
semilla, X'^ primicia y el diezmo." 

(Jovellanos, Ley (Xi^taria). 

I*rol>o. 

Pobre. Es voz arcaica, usada todavía por el vulgo de Es- 
paña y del Nuevo Mundo. 

"'Procurarse una cosa" por "proporcionársela, adquirirla," 
es galicismo superfluo. 

.l?i*oiixiiieiaci<>n. 

Los principales vicios de pronunciación de nuestros compa- 
triotas son los siguientes: 

I? Dar á la 7' en todo caso el sonido de b. Este defecto 
está tan generalizado en América y tan arraigado de antiguo en 
España, que á los que hablamos castellano podría aplicársenos el 
epigrama de Ausonio contra los gascones: " \Fclicc!n popuhim, 
viverc ciii bibcre estV 

2? Pronunciar la ¿r y la ^ como s. Ningún pueblo hispa- 
no-americano da á esas dos letras el sonido balbuciente que tie- 
üen en España; el hacerlo así se considera entre nosotros como 
afectación insufrible. 

D. Pedro Felipe Monlau en su discurso de recepción en la 
Academia Española explica el origen de esa divergencia, pro- 
bando que antes del siglo XV la c (en las sílabas ce, c¿) y la .sr 
sonaban como s, y que los cambios de sonido no se verificaron 
hasta fines del siglo XVí; de suerte que esa mudanza no pudo 
cundir entre los colonizadores del Nuevo Continente. 

3? Dar á la // el sonido de j. Este vicio se halla también 
muy extendido en Andalucía. 

4? Suprimir la d finnl en las palabras agudas, diciendo us- 
té, i'irtú, bondá, en lugar (le usicd, virtud, bondad. En España 
sucede otro tanto. 

5? Convertir en ao la terminación c/íTÍí?, pronunciando vcnao, 
co.oi::í\ etc. itn x&z Revenado, colorado. Tan chocante incorrec- 
ción es coii'.'»a aun entre individuos de la mejor sociedad. 



—5^3— 

6? Omitir la s de la primera persona del plural de los ver- 
bos, cuando va un pronombre afijo; v. gr: dejémolo^ llamémola, 
en lugar de dejémoslo, llamémosla. 

''Déjennoslos, dijo don Cleofas, que yo aseguro que no se le- 
vanten de la mesa sin haber concertado un juego de cañas." 

(Guevara, Diablo Cojuelo). 

Esta licencia se tolera únicamente con el pronombre nos: 
salgámonos, vamonos. 

7? Pronunciar la combinación tr (en traer, por ejemplo) 
juntando la punta de la lengua, no á los dientes, sino al cielo de 
la boca, resultando así un sonido desconocido en castellano y al- 
go semejante al de la voz inglesa /r^/Zj. 

89 Pronunciar como ;/ la m de las palabras cohtmna, solem- 
ne, etc. 

9? Formar contracciones inadmisibles entre voces que 
deben articularse distintamente, como decir ''case madera'' en 
lugar de casa de madera, "¿cómo Icáido}" en vez de ¿cómo le ha 
ido? 

Tanto éstos como otros resabios de pronunciación deben 
ser corregidos cuidadosamente por los maestros, en las escuelas 
primarias á fin de devolver al idioma patrio, en cuanto sea posi- 
ble, la eufonía y sonoridad que ha perdido en boca de los ame- 
ricanos. 

r*rovisoi*io. 



Provisorio ha usurpado en América el lugar áe provisional. 
La Academia ha hecho bien en negarle el pase á ese galicismo. 

"La nación, huérfana y privada de su buen Rey, erigía un Gobierno 
provisional.^' 

(Jovellanos). 

I*ucli*e<>i"ein. 

Flor, en forma de campanita, producida por una enredada- 

65 



—514— 

xa silvestre. La más común es de color azul con el cáliz blanco; 
hay otra variedad rosada y más pequeña. 

Iu2i pudreoreja parece ser la campámUa ó campanilla de los 
«españoles. 

I*u.erca<ia. 



Porquería, suciedad, cochinería. 

Puertón. 

Portón. El diminutivo de /i'/¿';Y¿z no qs piiertita, sino puer 
.tecita. 

Pulgiioro. 

Según el Diccionario, debe decirse una pulguera, no iin 
pulguero^ para denotar el sitio donde abundan las pulgas. 

Familiar y jocosamente llaman aquí pulguero á la cárcel. 

IPiíliiixiento. 

Pulimento. 

Puyar. 

Aguijar, aguijonear ó picar á los bueyes: figuradamente, in- 
citar, azuzar ó estimular á una persona. 

Puyón. 

Al puyón del trompo lo llaman los españoles púa. Aquél 
no es más que un aumentativo de ésta. 

Puyonazo. 

Puyazo, pinchazo, punzada. 



m c^ c& 'E3' m m m m m m ^ e^m^mm^^^t^" 



'¥ 



Q. 



Que. 



Son construcciones del todo francesas las forjadas al tenor 
de las siguientes: "En este sitio fué que tuvo lugar el duelo;"" 
"Hoy es qiíe sale del país;" "Así es que se hace;'' "Es por eso 
que está enojado;" etc. En castellano se dice: "En este sitio 
fué donde se verificó el duelo;" "Hoy es cuando sale del país;" 
"Así es como se hace;" "Por eso qs por lo que está enojado;" y 
mucho mejor: En este sitio se verificó el dttelo; Hoy sale del país; 
Así se hace; Por eso está enojado. 

"Entonces fué cuando empezó á triunfar la verdad de la preocupación." 

(Jovellanos, Discursos). 

"Allí fué donde la primera vez le declaró su pensamiento." 

(Cervantes, D. Quijote.) 



-5i6- 

"Sólo á fuerza de privaciones es corno consigo pagar la posada." 

(Hartzenbusch). 



"No es eso, señor, por Dios, 
por lo que yo mo entristezco." 



(Lope). 

Que galicado es también el de esta frase: "Al Ministro es 
que debe usted dirigirse," donde el que está empleado por á 
quien. 

"¿Es á esas pobres criaturas á quienes está reservada la conservación de 
la raza española?" 

(Sepúlveda, La vida en Madrid). 

En vista de los ejemplos copiados comprenderán los lecto 
res que el uso del que es incorrecto cuando se emplea dicha par- 
tícula acompañada del verbo ser, denotando por sí sola relaciones 
de lugar, tiempo, modo ó causa, ó en reemplazo del relativo 
quien. 

Como esta materia es algo escabrosa y ha menester muchas 
explicaciones, no insistiremos más sobre ella y nos limitaremos 
á recomendar la lectura de las veinte páginas que la consagra el 
Sr. Cuervo en sus Apuntaciones criticas. 

Quebrada. 

La significación castellana de quebrada es "Quiebra ó terre- 
no desigual abierto entre montañas;" la americana q?, fuente, 
arroyo, riachuelo. 

Quedar de. 

"Si se dice en propiedad "quedamos e7i eso," "quedamos en 
que me pagaría pronto," es consiguiente que también se diga 
"quedamos en ir allá," "quedó ^« pagarme," y wo de ir, de pagar .^ 
como estamos hastiados de oír á todo el mundo." 

(Cuervo). 



i 



—517— 

"Quedó en hablarle y llevar 
la razón á don Anselmo." 

(Moratín, El viejo y la niña.) 

**Quedó en venir á comer." 

(Bretón, Todo es farsa en este mundo. ) 

Quedarse como en misa. 

Quedarse silencioso, sin despegar los labios, sin decir oxte 
ni moxte. 

Quedarse sin Inés y sin el i'etrato. 

Dícese del que pretendiendo á la vez dos cosas, se queda 
sin ninguna. 

Quelite. 

Quelites ó quilites son entre nosotros los brotes 6 puntas co- 
mestibles de la chayotera, ayotera, etc, con los cuales se prepara 
una especie de cocido. 

Quelite es voz náhuatl, quilitl, que el P. Rincón traduce por 
legíimhres. En Méjico hay hoy dos plantas que llevan ese nom- 
bre: el quelite de espiga (Amaranthus hipocondriacus) y el queli- 
te de trigo (Chenophodium viridí^'), 

Quemada. 

Quemadura. 



P^ 



Que me pique culetora. 



Especie de juramento solemne con que los campesinos afir- 
man la verdad de un hecho 6 dicho. 

Queque. 

(Del inglés cake) Bollo, pastel, torta. 



Querer. 

El futuro castellano de este verbo es querré, gtierrás, querrá, 
querremos, querréis, querrán; el condicional querría, querrías, 
etc; y el presente de subjuntivo quiera, quieras, quiera, queramos, 
etc. 

Nuestros paisanos dicen en los dos primeros tiempos que- 
dré, quedrás, etc, y quedría, quedrías, etc; y en la primera perso- 
na del plural del subjuntivo dicen querramos en vez de queramos. 

"Quiero y qtierré, pues quien amando espera 
ya de su posesión principio siente." 

^Quevedo, Sonetos). 

Sin embargo, quedré y quedría son formas anticuadas. 

"Si yo pudiese, quedría anteponer el mi saber en lo que cumple al mi 
estado." 

{Obras de D. Juan Manuel, siglo XIV). 

Es curioso también el uso que aquí hacen de querer, di- 
ciendo: 

"Me quise morir, me quise caer," por casi me vmero, por po- 
co me caigo. 

Que sal. 

La Academia llama quetzale al rey de nuestros pájaros, que 
según ella sólo se halla en la provincia de Chiapa, en Méjico; 
pero como se le denomina en toda la América del Centro es 
quetzal. 

' Quezada. 

Este apellido se escribe con s\ Quesada. 
Quielbr aliacha . 

Árbol de madera durísima, propio de comarcas templadas y 
cálidas. 



t 




—519— 

"El quicbra/iacha, llamado así, porque al cortarlo se rompe 
frecuentemente el hacha, por la dureza de la madera." 

(Clavigero). 

En el Dice, botánico de Colmeiro se lee quebracho de Cuba 
(Copaifera hymenaefolia) y quebracho de ÍT////^ (Cassia emarginata). 

Quien. 



Quien antiguamente no tenía plural y se refería indistinta- 
mente á cosas ó personas. 

"Los ministi-os de aquella confusión, á gjcieii llaman jiferos." 

(Cervantes, Coloquio de los perros). 

"Otras dos mocetonas también criadas de casa, de quien se dice que 
eran gallegas." 

(Id, La ilustre fregona). 

"Este trasparente alcázar solapa, de quien yo soy alcaide." 

(Id, D. Quijote.) 

Hoy tiene plural y se refiere sólo á personas: de suerte que 
en los dos primeros ejemplos se diría quienes y en el tercero det 
cual ó del que. 

Siendo quien sustantivo no puede decirse " ¿quie'jies otras 
personas vinieron,?" sino que' otras ó cuáles otras persotias. 



Quijongo. 



^B^^ Nombre de un instrumento miisico de los indios, que sirve 



Qviioi'o. 

V. CURRÉ. 



— 520— 

Frecuentísimo es aquí escribir con z ese apellido, que de- 
be escribirse con s\ Qiiirós. 

Qiiizarrá y quizarrá colpacJií son dos árboles muy comunes 
en nuestro territorio y apreciados por su excelente madera de 
construcción. 



R. 



Iíal>o de mioo. 



Especie de helécho gigante cuya punta se come cocida. Es- 
'la punta se halla cubierta de un vello castaño y enroscada de 
una manera que justifica su nombre. 



Ittafael. 



Pronuncíese Rafa-cl. 



"¡Levanta, mi bella ondina,! 
vuelve á repetir aquél 
trasformado en Rafa-el 
delante de Fornarina." 

(Rocaberti, En la brecha). 

[Raicear. 

Se usa en varias partes de América en el sentido de "echar 
raíces las plantas." El Diccionario trae arraigar, pero uno y 
otro difieren algo en su aplicación. 

66 



— 522— 

Raiac. 

La vulgaridad de pronunciar raiz en vez de ra-íz se halla 
muy extendida en todas nuestras repúblicas. 
Ejemplo de la pronunciación correcta: 

"Con ímpetu ruinoso los torrentes 
disuelven de los montes las ra-íces, 
envolviendo en sus túmidas crecientes 
los pueblos y los campos infelices." 

(Torrepalma, El Deucalión). 

Hajo. 

Un rajo del vestido es un desgarrón, una rasgadura un ras- 
gón, una rotura. 

l^ajón. 

Es castizo el verbo rajar en la acepción, aquí tan frecuente, 
diO. jactarse, decir fanfarronadas; pero falta en los léxicos el adje- 
tivo rajÓ7i ^ox fanfarrón^ baladran, matón, valentón, bravaterc, 
bravonel. Nos parece, no obstante, bien formado. 

l^Sajonada. 

Baladronada, bravata, fanfarronada, fanfarria, ronca. Decir 
rajonadas es echar chufas, echar plantas ó fieros. 

IS<amacla. 

Ramada por enramada es un arcaísmo. 

"Llevólos á una enramada preparada al intento." 

(Quintana, Vidas de españoles célebres). 

PCamío. 

La planta textil introducida hace poco en Costa Rica con 
los nombres de ramié 6 ramio, se llama propiamente ramio. 



—523— 

Reprensible galicismo es el empleo de rango en la significa- 
ción de clase, jerarquía, calidad, categoría, y más aún en la de 
Jila, linca ó lugar, pero no menos censurable es el uso que aquí 
hacemos de ese vocablo, dándolo como equivalente de rumbo, 
garbo, esplendidez, pompa, lujo. 

Rango no figura en el Diccionario de la Lengua. 

Rumboso, espléndido, lujoso, pomposo, magnífico. 
Se aplica preferentemente á personas. 



La rapadura, que en Cuba llaman raspadura, es ni más ni 
menos que el dulce (v. esta voz) ó azúcar sin purificar. Se de- 
nomina así porque para usarlo es menester raer ó raspar con un 
cuchillo los pilones ó tapas á causa de su extremada dureza. 

XS>a^sca. 

También en Chile una rasca es una borrachera, una turca. 

Rascado. 

Borracho, ebrio, beodo, achispado. 

R-ascarse. 

En casi toda América significa embriagarse, emborracharse, 
^achisparse, alumbrarse. 

XS^ascavse la l>olsa. 

La Academia dice rascarse la faltriquera (v. esta palabra en 
la \2^ edición del Diccionario). 

Itascavral>ias. 

Debe decirse cascarrabias ó paparrabias. 



—524 

Rascarrabias se usa en algunos países de la América Meri- 
dional. Véase un ejemplo: 

"Ya se lo hemos dicho, contestó con aspereza uno de ellos, que por lo 
rascarrabias y por llevar la voz de mando debía de ser San Pedro." 

(R. Palma, Los Apóstoles y la Magdalena'). 

Ii«}«ípa<io. 

Carirraído, desvergonzado, descarado, procaz, cínico. 

Raspón. 

Raspón y rasponazo son los términos con que designamos 
las ro.zadnras, desolladuras ó rasguños producidos en la piel, y 
las raspaduras ó raeduras hechas en el papel. 

Rasqueta. 

El instrumento que sirve para la limpieza de los caballos se 
llama almohaza. 

"Sacarle he lo suyo y lo ajeno del buche con los halagos, como él saca 
el polvo con la almohaza á los caballos. " 

(La Celestina). 

Rasqueta significa otra cosa en castellano. 

"Rasquetas, f. pl. Hierros con uno, dos ó tres filos, con 
que se raen y limpian las cubiertas y costados de la embarca- 
cíon. 

{Dice, de la Academia). 

lia squetear . 

Rasquetear los caballos es almohazarlos. 

Rasquiña. 

Rascazón, comezón, ó picazón que incita á rascarse. Es 
voz usual en Venezuela, 



—525— 

IJ.asti*illí»x*. 

Ras/r¿7/ar lo9i p'ieii es en buen castellano arrastrar los pie: 
Rastx-o. 



''Rastro, dice el Diccionario, es el lugar destinado en las pe 
blaciones para vender en ciertos días de la semana la carne pe 
mayor." Entre nosotros es el matadero de construcción moder 
na que ha venido á reemplazar en las ciudades á las antigua 
galeras. 

Ratón. 

Nombre vulgar del molledo del brazo, que en zoología se 
llama bíceps braquial. 

IS^ealcra. 



La realera es el cuchillo largo y recto como una espada que 
usan como arma nuestros campesinos. Llámanse así general- 
mente los que tienen guarnición ó gavilanes. 

K e asuinir. 



Reasumir es volver á tomar lo que antes se tenía ó se había 
dejado. 

"Enciso, á quien, por el título de alcalde mayor que tenía de Ojeda, 
competía el mando en su ausencia, lo reasumió, y ordenó dar la vela para 
Urabá." 

(Quintana, Vidas de españoles célebres). 

Es, por consiguiente, un disparate confundir este verbo con 
resumir, "compendiar, recopilar, hacer un resumen.'' 

**Me limitaré á resjimifte en pocas palabras lo que sé y pienso del 
pueblo " 

(Traeba). 



—526— 

"Cuando me separé de él para entrar en casa, recuerdo que iba rcsn- 
inicndo las distintas conferencias de aquella mañana." 

(Pérez Galdós). 

Por lo mismo debe decirse "en restmiidas cuentas" y no 
"en reasumidas cuentas." 

RcTt>oz;o. 

El verdadero nombre del rebozo de las criadas y aldeanas 
es chai, 

Recadero. 

La gente riística pronuncia así cl nombre Recarcdo. 

!Re c ám a,x*a . 

La pieza pequeña de hierro con que se hacen salvas duran- 
te las festividades religiosas, no se llama recámara sino viortcretc. 
Recámara es, en las minas, el hueco donde se encierra la pólvo- 
ra para incendiarla, lo que explica el origen del trastrueque. 

, !Reeel>ii*. 

Recebir por recibir es anticuado. 

Iteconciliai*. 

Segiín Sicilia, debe decirse me reconcilio cuando signifique 
"yo vuelvo á las amistades con otro;" y yo me reconcilio, cuando 
equivalga á "yo hago una nueva y breve confesión." 

"Yo prometo que algún día 
con ellas te reconcilies 
y llames diosa del mundo 
á la que hoy llamas esfinge." 

(Bretón, Romances)^ 
Reconcomia. 

No es la reconcomía, sino el reconcomio. 




—527— 

"No he de trocar en vellón 
los reconcomios que traigo." 

Recliinarse. 



"La manteca se rechinó'' dicen las cocineras cuando la Jian 
requemado ó resquemado. Y es curioso que tal vocablo parece 
tener más relación con el nahualt cJiinoa, quemar, que con el re- 
chinar que traen los léxicos. 

Rctlviciiiílo. 

General es aquí decir ReducÍ7ido en vez de Rudecindo. 
Kelacción. 



Tratándose de edificios, casi no hay quien no diga refacción 
en lugar de reparación, compostura, reparo', pero aunque refacción 
es palabra castellana, no tiene ese significado, sino el de "Ali- 
mento moderado que se toma para reparar las fiierzas." 

Y es que se ha confundido esta voz con el término castizo re- 
fección, que á la vez significa alimento moderado que toma una 
persona, y repai'ación de un edificio. 

Refaccionar. 



De lo sentado en el artículo anterior se desprende que no 
puede decirse refaccionar un edificio, sino componerlo^ repararlo. 

"El importe de los fardos de mercancías vendidos por Francisco se des- 
tinaba á reparar un templo." 

(E. Pardo Bazán, San Francisco de Asís). 



Se conjuga este verbo covs\o forzar: refuerzo, refuerzas, re- 
fuerza, etc. 



—528.. 

Relnndií*. 

Refundirse una cosa es entre nosotros extraviarse, tras- 
papelarse, perderse; pero no vaya á creerse que este refundir es 
el que aparece en los léxicos castellanos, sino una corruptela de 
rehundir. Pruébalo el hecho de que los campesinos dicen re- 
jundir. 

Rop;«.ñílclíi. 

Regaño, reprimenda, reprensión. 

Es el régimen una de las materias gramaticales másdifíciles 
y quizá la tratada con más deficiencia y menos claridad en las 
obras de texto y de consulta. Por lo mismo no podremos exten- 
dernos mucho sobre este punto, y nos concretaremos á señalar 
algunos preceptos que se contravienen con mucha frecuencia. 

1 9 Los nombres propios llevan en el acusativo la preposi- 
ción á, V. g: "Conocí á París, visité á Madrid y recorrí á Italia"; 
y es intolerable galicismo decir visité París, atrévese Londres. 
etc; pero si el nombre geográfico va precedido de artículo, no 
lleva preposición: "conocí el Danubio, atravesé el Rhin', (no al 
Danubio, al Rhin). 

Los nombres comunes de personas llevan preposición cuan- 
da están determinados; v. gr: "busco á un criado que ha huido ' 
de mi casa"; pero se dirá: "busco un criado para mi casa," por- 
que se trata de uno cualquiera. 

2? La R. Academia en su Gramática (pág. 286) conside- 
ra como solecismo la reunión de dos partículas incongruentes; 
V. gr: "Se vende un reloj con ó sin su cadena," debiendo decir- 
se con su cadena ó sin ella. 

Sin embargo, la misma Academia incurre en la falta que 
censura. (Véase un ejemplo en el Diccionario, en la voz coleto.) 

3? Los gramáticos estigmatizan los giros como el siguiente, 
que copiamos del Quijote de Avellaneda: 

''El cansancio tomado en ir y venir del convento;" porque 
como el primer verbo tiene un régimen distinto del segundo, de- 
be decirse: " en ir al convento y venir de //," ó "en ir al con- 
onto y venir." 



—529— 

Sin embargo, si bien se mira, estas construcciones pbserva- 
das rigurosamente son en ciertos casos más perjudiciales que úti- 
les para la claridad y elegancia de la frase. 

En vez de '"yo me regreso, él se regresa," etc., dígase j^í? 
regreso, él regresa. Kegtrsar no es verbo reflejo. 

Reina <le la iioclie. 

Planta cuyas flores son muy semejantes á la azucena y se 
abren sólo durante la noche. Las hojas se emplean como em- 
plastos para curar las inflam.aciones de la cara. 



líojazio. 



Latigazo, azote. 



líeieacla. 

Zurra, soba, tanda, vuelta de azotes. 
Uejego. 

Calificamos de rejego al individuo ó animal que los españo- 
les llaman reliado, repropio, reimentc, remiso. 

Es un colombianismo en el sentido de látigo, azote, discipli- 
na. Dar rejo es azotar, zurrar. 

Ttctjaiitai*. 

Recoger, alzar del suelo objetos esparcidos. Dícese princi- 
palmente de los granos de café que quedan después de la co- 
secha. 

Reló. 

Muchos escritores contemporáneos prefieren reló á reloj; pe- 
ro no recordamos haber visto el plural reloes en ninguna parte. 

67 



— 530— 

ütelizintoroso. 

Relumbrante, reluciente. Es palabra bien derivada. 
Remotidacl. 



Lugar remoto ó muy distante de poblado, rincón, soledad. 
Se usa comúnmente en plural. 



!E{;enipit|<5n. 



Llamamos así á la enfermedad epidémica, muy frecuente en 
los últimos años, que en otros países denominan influenza, grip- 
pe 6 trancazo. 



^^Renco. Cojo por lesión de las caderas." {Diccionario de 
la Academia^ 

Entre nosotros son rencos todos los cojos y cojitrancos, to- 
dos los que claudican por uno ú otro motivo. 



Renegriclo. 

Denegrido. 

^^ Denegrida 

cubre su faz la esfera, 

y con luz espantosa reverbera 

en rayos encendida. " 

(Reinoso, Oda). 

Sin embargo, renegrido se usa hoy por buenos escritores y 
nos parece muy aceptable. 

Renglera. 

Voz anticuada. Hoy se dice ringlera. 




—531 

Renquera. 

Aquí dicen siempre renquera en lugar de cojera. Renquera, 
que indica la cualidad de rc7ico, falta en el Dice, académico, no 
obstante ser vocablo castizo. 

K^eparar. 

Disparatadamente confunden nuestros compatriotas á repa- 
rar con deparar^ v. gr: "cuando Dios me repare un poco de di- 
nero como el que le reparó á Ud." 

Sirvan de modelo estos ejemplos: 

"La suerte que sus cosas de bien en mejor iba guiando, aun no hubo 
andado una pequeña legua, cuando le deparó el camino." 

(Cervantes, D. Quijote). 

"Aunque el dolor que sufro noche y día 
no admite del remedio la esperanza, 
poder comunicarlo es un consuelo 
que la piedad del cielo me depara.''^ 

(Arólas, Cat tas amatorias). 

Reparisto. 

Al que nota deíectos con frecuencia y nimiedad le califican 
de reparón ó reparador los españoles, y nosotros de reparisto. 
Creemos que nuestro vocablo sería correcto, trocando la termi- 
nación isto por la castellana ista. 

Repela. 



La repela es la recolección de los granos de caté que han 
quedado en las matas después de verificada la cosecha. 

R^epello. 

Con este nombre se designa en Costa Rica la capa de mez- 
cla que se pone á las paredes, el enlucido. 
Es término propio, 





—532— 
!Repex*cu.ti<ler*o. 

Corrupción de la palabra anticuada reciididero: 
"Sitio á donde se acude ó concurre con frecuencia." 

Hcplfintigai'sc 

Repantigarse. 

"Aquella noche se le había antojado al papá tomar el fresco después de 
cenar, y era él el que estaba repantigado en la barandilla." 

(M. Romanos, Escenas matritenses^, 

Réplica. 

Es corriente en varios países hispano-americanos el despro- 
pósito de llamar réplicas á los examinadores. 

Repostada. 

Equivale por acá á respuesta grosera, y también á sofrena- 
da, resplandina, reprensión dura. 

Repostei'o. 

No significa en nuestra tierra lo mismo que en España, 
pues le damos las acepciones de respondón, regañón. 

En el Quijote de Avellaneda encontramos el adjetivo re- 
postan, equivalente al nuestro. 

"Es ('Mari- Gutiérrez) la mayor parlera y repostona que hay 
en todas las parlerías y tierras de papagayos." 

Resaquei'o. 

Remolón. 

Rosgatar*. . 

Para el pueblo rescatar y rescate son resgatar y resgate. 
R,esgOí!!!!0. 
Riesgoso. 



—533— 
Respingo. 

Réspice, reprimenda. 

K espl íiiiclor. 

Asi llama el pueblo al nimbo ó auréola de las imágenes de 
los santos. 

Resti'egai*. 

V. ESTREGAR. 

Kessiivai.-. 

Rasurar, afeitar. 

Apenas un caballero se levanta del lecho, ya se le estaba esperando 
para hacerle la barba (porque ningún español se afeitaba á sí mismo): esta 
operación era entonces más dilatada que en el día, en que dos tercios de ca- 
ra se quedan sin rasurar,'" 

(J. S/(mos:x, Artículos). 

Ketajila. 



Retahila. 



Retrota. 



Don Alberto Brenes en sus Ejercicios gramaticales dice: 
*'En vez úq serenata se suele emplear impropiamente, la palabra 
:retreta. Lo que esta voz significa es el toque militar que se usa 
para marchar en retirada y para avisar á la tropa que se recojp 
al cuartel ó al acampamento." 

Llamamos aquí retreta á las tres ó cuatro piezas que la 
bandas de música tocan los jueves y "domingos, á las ocho de 1 
noche regularmente, ajite Ja casa de 1^ primera autoridad civil 
militar de la ciudad. 



i 



—534— 

Tal denominación nos pareció propia desde que leímos la de- 
finición que la Academia da de la voz farola-. "Farol grande que 
sujeto en lo alto de una percha, usaban las bandas de música y 
de tambores de los regimientos de infantería, para alumbiarse 
cuando iban á tocar la retreta ante el alojamiento del jefe supe- 
rior de la plaza y en el tránsito hasta el cuartel." 

Oeventón. 

Empellón, empujón. 

Reverberar. 

Uevoletcar. 

En América anda muy favorecido el disparate de decir re- 
voletear en vez de revolotear. 

Hcvoltijo. 

Es término castizo, tan bueno como el revoltillo del Diccio- 
nario Académico. 

ClI "Ninguna casa fué tan castij/ada como la suya: perdió la chimenea, 

^\ ivicdio alero, una ventana y la cerradura del estrabaí, amén de alcanzarle su 
arte, y no pequeña, dei común revoltijo de los tejados." 

(Pereda, El Sabor de la Tierruca). 

Revoluta. 

En lenguaje vulgar equivale á revolución. 

Key ele zopilote. 



{GyparcJnis papa). "Es el mayor de los buitres que se en- 
cuentran en el país. Es una ave rara en las altiplanicies, pues 
gusta de vivir en los bosques cálidos dq ambos |Bdos del t^rrito- 



—535— 

rio. Se hace conspicua por su bonito plumaje, y sobre todo por 
los ricos colores de la parte desnuda de su cabeza y de sus visto- 
sas carúnculas." 

(Calvo, Apuntamientos). 

Los mejicanos llaman á esta ave cozcaquanJitli, esto es, 
"águila de collar." 

Rezongar. 

Rezongar significa propiamente "gruñir, refunfuñar á lo 
que se manda, ejecutándolo con repugnancia ó de mala gana." 
En Costa Rica equivale á reprejidcr, reñir á alguno, transforma- 
ción idéntica á la que ha padecido regañar. 

Kezoiiíyo. 



•filípica. 



Reprimenda, regaño, julepe, reprensión; fraterna, trepe. 



KiCTxr'a. 



Cualidad de rico, en la acepción de "sabroso, agradable, 
gustoso." Es palabra necesaria, usada ya por algunos literatos 
españoles. 

Hidicnleza. 

Debe decirse ridiculez y ridiculeces en lugar de ridicideza y 
ridiculezas. 

Rifle. 

Término inglés con el cual designamos aquí los fusiles y ca- 
rabinas del ejército. 

ltol>alo. 

El verdadero nombre de esc pez es róbalo, no robaio. 
Itoclax- tierrax. 

Ver tierras, ver mundo, viajar. 



—536— 

"Mis hermanos todos se fueron á romper por e! ;/n/;/¿/£>, y asentáronse 
en la soldadesca." 

{Pícara Justina ^ 
K-oleta. 
Ru/cía, cierto juego de azar. 

fíoiKlana. 
Roldana, polea, garrticha. 

K(>iii*ón. 

El juguete que llaman así los muchachos, se nombra en cas- 
ellano bramadera ó bufadera. Ronrón es voz onomatopéyica. 

Honi'óii. 

Árbol de madera tuerte, que se utiliza en con^'^^ucciones \ 
obras de ebanistería. 

üoña. 

Se usa como adjetivo, equivalente á roñoso, miseraole, cica- 
tero, ruin. 

Rixalclo. 

i^ChloropJion... calloplirys). Pájaro muy apreciado única 
mente por su vistoso plumaje, matizado de verde, celeste y ama 
rillo. Vive poco tiempo enjaulado. 

Iíiil>iola. 

No es rnbiola, sino rubéola, el nombre de la enfermedad lia 
mada también sarampión. 

Kuí'iax'. 

Rjíciar e?, voz arcaica. 



—537 

''Y ruciando el aposento 
con agua bendita, dije: 
amor engañoso, arredro: 
que debéis de ser el malo 
en lo sotíl y lo inquieto." 

(Tirso, Esto sí que es negociar). 
Hoy se dice rociar, yo rocío, tií rocías, etc. 
Kuoo. 

Rocín, rocinante, jamelgo, matalón, cuartago, matalote. 
Es término familiar y vulgar. 



^^.g^^r-nrg; 



%^^^^^^^m 



W^^^^MW^M 



S. 



Sabanera. 



Culebra muy común é inofensiva, que vive de preferencia 
en los prados y sabanas. Tiene el vientre amarillento y el lomo 
salpicado de negro, verde y pardo. 



Sabihondo. 



Sabijoiiclo. 



Sabrosearse. 



Relamerse de gusto. Es verbo usado también en otras par- 
tes de América. 

Sabrosera. 



Á falta de un sustantivo que indique la cualidad de saleroso, 
nuestros compatriotas han inventado el término sahvsera. Si 
merece reprobación, culpa es de los diccionaristas. 



—539— 

Una saca es una fábrica de aguardiente clandestino. 
Sactii'Jlii jíeíirsi. 

Agasajar ó .adular á uno, bailarle el agua delante, lisonjear- 
le para conseguir algo. Tan curioso modismo provino de la 
costumbre que tienen aún los indios de obsequiar á sus visitan- 
tes con una jicara de chocolate. 

Sacudión. 

Sacudida, sacudimiento. 

Sajino. 

La R. Academia en la ii'-^ edición del Diccionario d^ las dos 
formas saíno y zaJiiiio como nombres del puerco montes de Amé- 
rica; pero en la 12^ edición trae sólo saíno. 

Sajino significa además en nuestra patria el olor fétido de 
las axilas de algunas personas, la sobaquina; y también se emplea 
dicho término como adjetivo para calificar al muchacho destro- 
zador ó que rompe con frecuencia los vestidos. 

Sal de Grl<5l>er. 

Debe pronunciarse sal de Gláuber. 

Salir la venada careta. 

Sahrle mal á uno un negocio que prometía utilidades. En 
Andalucía dicen volvérsele á uno la jaca jaco. 

Saludes. 

Saludes, por memorias, recuerdos, expresiones, es palabra an- 
ticuada. 

salvajismo. 

Salvajez. 



. — 540— i'' 

^amottina. 

Algazara, zambra, alboroto. 

Saiicliya. 

Sandía, badea. 

Saiigi'a-dera,. 

Sangradura, sangría, parte interior del brazo opuesto al 
codo. 

Sangradera es la lanceta con que se sangra. 

Sanguino. 

Sanguíneo. Sanguino es voz anticuada. 
Saiimigtiel. 

Arbusto silvestre que produce unas bonitas flores de péta- 
los blancos y encarnados, parecidas á un clavel en la forma. 

Santalucía. 

Hierba muy común que brota casi siempre en los prados y 
echa unas florecillas de color violeta, semejantes á motitas de 
lana. 

Santulón. 

Santurrón. 

Sapance. 

Calificativo que se da á las "personas cerriles, montaraces, 
que huyen del trato con sus semejantes. 

Sapance, Cipanci ó Sabandi era el nombre primitivo del río 
Tempisque y el de una tribu indígena establecida en sus orillas. 

Sapari*nco. 

(En Colombia saporro). Regordete, cachigordete, achapa- 
rrado. 



—541— 

Este nombre debe pronunciarse Sardanapalo. 

"¡Muy largas faldas son éstas! 
El rey de bastos: no es malo. 
— Será el rey Sardatiapalo, 
pues que lleva un palo á cuestas." 

' (Tirso, La villana de la Sagra). 

{Agelaiiis phoeniceus). Pájaro de color negro aterciopelado 
'con dos manchas encarnadas, á modo de charreteras, en el naci- 
miento de las alas. Se encuentra solamente en la parte N. O. 
del país. 

Sartén. 

Costarricenses y colombianos acostumbran decir //;/ sartén, 
los sartenes, por ignorar que este sustantivo es femenino. 

"Lo que ayer era estropajo 
que desechó la sartén, 
hoy pliego manda dos mundos, 
y está amenazando tres." 

(Quevedo, Romances). 

Satifsfac ei*. 

No pocas veces hemos oído decir satis/aceré, satisfacerla^ 
etc., en lugar de satisfaré, satisfaría. 

"Tu queja está bien fundada; 

yo satisfaré tu queja, 

y en tanto sirveme á mí." 

(Calderón, La vida es sueño). 

Recuérdese que satisfacer se conjuga como el simple hacer. 



—542-- 

Sniico. 

La pronunciación legítima de esta palabra es sa-úco. 

"La flor de azahar y mosqueta, 

la del hojoso sa-úco 

y de la humilde verbena," 

(Lope). 
No sucede lo mismo con sauce, que \]'" " "^X acento en la a. 

Debe pronunciarse Sa-úl. 

"El mancebo Sa-úl, que iba en persona 
buscando una pollinas extraviadas, 
halló en vez de las burras la corona, 
origen de las testas coronadas.." 

(Rocaberti, En la brecha). 
Seco. 



Un seco es por acá una cachada ó golpe dado con la púa de 
un trompo á otro. 

Seguramente. 

Cuando queramos denotar una cosa incierta, una sospecha, 
d :bemos emplear los adverbios de ánádi probablemente, acaso, 
iif.ñzá, etc., pero no el de afirmación seguramente: v. gr: "Llega- 
rá Yíoy probablemente^' esto es, "supongo ó creo que llegará." 

Sendos. 



Imaginando ranchos q\xQ sendos sigmñcTi grandes, fuertes, di- 
^j cen: "Pedro le dió sendos garrotazos á su rival;" pero sendos es 
' adjetivo distributivo que significa, ¿"¿Zí^ tino, uno para cada uno;^ 
por ejemplo: 



—543-' 

Entraron dos viejos de bayeta con antojos que los hacían graves y dig- 
nos de ser respetados, con srinfos rosarios de si.nadoras cuentas en las ma- 
nos." 

(Cervantes, Rinconetc y Cortadillo). 

Sendos, por consiguiente, nunca se usa en singular. 

Sentiílo. 

Las partes laterales de la frente se llaman sienes, que no 
sentidos. 

"Tiraban piedras á los que ya se iban acogiendo al agua, y quiso la ma- 
la suerte que una acertase en la sien á Marco Antonio." 

(Cervantes, Las dos doncellas). 

Tal impropiedad es corriente también en Chile. 

Ser. 



Las principales frases costarriqueñas en que entra este ver- 
bo son las siguientes: 

— Ser 71710 el pato de la fiesta. Equivale al modismo espa 
ñol ser la vaca de la boda. 

— Ser 77iás conocido que la r7ida. Ser uno muy conocido. 

— Ser 7ina cosa más difícil q7ie esp7ilgar tm gato 77egro. Pre- 
sentar muchas dificultades, ser un asunto peliagudo. 

— Ser i77ás hojas q7ie ahnuerzo. Ser más el ruido que las 
nueces, tener poca sustancia una cosa que aparece como grande 
ó importante. 

— Ser más viejo q7ie el cótno te va. Dícese principalmente 
de los cuentos, versos, dichos, composiciones musicales, y otras 
cosas ya muy sabidas de todo el mundo. 

— Ser más viejo qnc presta7ne tai C7tat7'0. La Academia trae: 
"Ser más viejo que préstame un cuarto." 

— Ser más viejo q7ie 7i7i tacaco. Más viejo que la sarna, más 
que Matusalén. 

— Ser 7uia t7isa. Díccst: de la persona muy alegre y aficio- 
nada á los bailes y diversiones. 



—544-- 

— Ser un músico. Montar mal á caballo, no saber ponerse 
en la silla. 

— Ser MI picaflor. Ser muy variable en asuntos amorosos, 
ser un tenorio. 

Sei'aííii ele platanal-. 

(Cyclotluirus didactyhis). Cuadrúpedo del orden de los edenta 
dos. Es del tamaño de una ardilla y tiene el pelaje apretado, 
suave como la seda y de color amarillo con reflejos dorados. La 
cola es prehensil y cubierta también del mismo pelo finísimo. El 
serafín de platanar es nocturno y se coge fácilmente durante el 
día en las ramas bajas de los árboles. 

És»ei*eiiei'a. 

En algunos países americanos, inclusive el nuestro, se dice 
la serenera en lugar de el serenero. 

"Estaba Zapaquilda á la ventana 
con serenero de su propia lana." 

(Lope, Gatomaquia). 
SetiUa. 

Hierba gramínea de tallos duros, que sirve para forraje. Se- 
tilla es corrupción de saetilla (v. Recordación Florida por Fuen- 
tes y Guzmán, tomo II). 

Setillero. 

{^Sporopnila niorellcti). Pájaro que se alimenta principal- 
mente de las semillas de setilla. El macho es de color negro 
por encima, con un collar blanco; la hembra es de plumaje ver- 
doso. 

Si la envid-ia [íaera tiíia 



Los españoles agregan: ¡qué de tinosos hubiera! 
Nuestros paisanos, rrenos benévolos, á\c&r\\ todo el mundo 
S6 tiñera. 



—545— 

Silaitipn. 

Llovizna. 

Silencio. 

"Quedarse uno silenció" no es castellano; lo propio sería 
"quedarse uno cu silencio, silencioso, callado^ 

HÍl<rVl«>l'0. 



Entre campesinos' se oye a menudo silguero -^ox jilgnero. 
En España se decía antiguamente sirguero. 

Silla, do iii£in.o!i!i. 



Lo que nombramos malamente silla de Díanos es en la Pe- 
nínsula silla de la reina. 

Siiiiplaxla. 

Simpleza, bobería, tontada. Es término aceptable. 
Síncei'o. 



No faltan necios que esdrujulicen este vocablo, q.ue siempre 
ha sido llano: sincero. 

Sillo. 

Muy común es acentuar en la o la conjunción sirio, debien- 
do cargar el acento sobre la i, 

Suelta después al voluntario vuelo 
pomposa vela en golfo más remoto 
que no descubra sino mar y cielo." 

(B. L. de Argensola^ . 

60 



—546— 



Sinvergueiiasa. 

Ei complemento sin vergüenza se ha convertido ya en un 
adjetivo hecho y derecho; v. gr; "muchacho sinvergüenza, mu- 
chachos sijivergüenzas;" y hasta tiene aumentativo: sini'ergüen- 
zón. 

Tal práctica es corrientísima en España; y aunque no nos 
oponemos rotundamente á ella, recordaremos que el adjetivo 
castizo es desvergonzado. 

^^ Sitwergiienzas , á escribir: y al que me chiste le abro la cabeza." 

íPérez Caldos, Aliau). 

^'^YA nombre áQ.\Asinvergüenzotta aquella, por más que la lectora lo 
buscaba con ansia, no parecía en ninguna parte." 

(Id, üi). 

Sliiverguonaüada. 

Desvergüenza^ picardía, desfachatez. En Colombia dicen 
sinvergüeneeria. 

Sirope. 

(Del francés sirop). Jarabe, jarope. 

SilT'í. 

Nombre de una madera de construcción. 

Sobaiear. 

Sobajar una cosa, manosearla, ajarla. 

Sobros. 

Nosotros decimos los sobros de la comida, y los españoles 
las sobras, los sobrantes, los relieves. 




—547— 

Soetif. 

Aquí casi nadie dice apretar un lazo ó amarra, sino socar. 

De los vestidos y zapatos dicen también que están socados 
cuando están apretados, ajustados ó estrechos; y convierten el 
modismo castellano '^apretarle á uno las clavijas" en socarle las 
clavijas. 

Socar nos vino de España. 

Socollón. 



Sacudida fuerte, estirón. Socollón ó socollada es término de 
marina y significa "Estirón ó sacudida que dan las velas cuando 
hay poco viento, y las jarcias cuando están flojas." 

Socollonear*. 

Sacudir con violencia. 

Socróstico. 

Adjetivo familiar, equivalente éifeo, repugnante, espantoso. 
¿Vendrá de socrocio, "emplasto"? 

Soía. 

No es sofaes el plural de este sustantivo, sino sofás. 

"So/ás y butacas eran de tela de algodón pintada de flores." 

(J. Valera). 

SogTieav. 

Enlazar con la soga ó la coyunda las reses vacunas. 

Solar. 

Para la Academia es, "El suelo donde se edifica la casa ó 
habitación;" para nosotros, el trascorral de las casas. 



—548- 

No es verbo regular, sino irregular: sueldo, sueldas, suelde, 
sueldes, etc. 

Somallíii*, 

Sollamar, socarrar. 

Soint>i'í». 

El papel con rayas gruesas que se coloca debajo de otro en 
blanco para escribir de modo que salgan derechos los renglones, 
se llama por acá sombra, pero el nombre castizo c?, falsilla. 

Soin.l>i'oi*o tle j>clo. 

Sombrero redondo, de copa, de copa alta, chistera. 
Soiiieticlo. 

Entrometido. Dícese principalmente de los muchachos que 
pretenden alternar con las personas mayores. 

No necesita este verbo formas pronominales complementa- 
rias; así me soñé, te soñaste, etc., son simplemente soñé, soñaste. 

'•^ Soñaba yo que en silenciosa noche 
cerca de la laguna qne el pie besa 
del alto Castellar, contigo estaba." 

(García Gutiérrez, El Trovador'). 

"Dicha es soñar cuando despierto sueña 
el corazón del hombre su esperanza." 

(EsprOnceda). 

Soplar*. 

En las representaciones teatrales, apuntar. 



—549— 

Soplón. 

Soplón es en castellano sinónimo de chismoso; entre nosorfos 
'es el apuntador ó apunte, el que va leyendo á los cómicos sus res- 
)ectivos papeles, 

Sor'l>ei*. 

Es práctica muy extendida en América la de conjugar este 
verbo irregularmente: sucrbo, suerbcn, etc.; pero los gramáticos 
están acordes en incluirlo entre los regulares, lo mismo que al 
compuesto absorber. 



"Entre la luz y la muerte 
la vista dudosa pone; 
grandes volcanes suspira 
y muchos piélagos sorbe." 

(Quevedoj. 

Sin embargo, creemos que la conjugación censurada es ar- 
caica, pues el mismo Quevedo dice: 

"Retóte el muermo que muermas, 

las cintas con que te atacas, 

y cuando suerbes el caldo, 

que se te apegue á las barbas." 

{Entremés de la infanta Palancona.) 
Soterrar. 
Soterrar se conjuga como enterrar, sotierro, sotierras, etc. 
Soterré. 

{Troglodytes intermedius). Pajarillo insectívoro que anida 
por lo comiín en los tejados de las casas. Soterré es nombre 
onomatopéyico. 

Svilbíi'sele el indio á, nno. 

Enojarse, montar en cólera, subirse el humo á las nances. 



— 550— 

Subvencionfir. 

Los puristas rechizan este neologismo y se atienen al pri- 
mitivo subvenir; mas si se toma en consideración la diferencia 
que media entre uno y otro, semejante á la que separa á colectar 
de coleccio7iar, preciso es convenir en que subvencionar, "dar ó 
conceder una subvención," es término digno de ser prohijado 
por la Academia. 

Suciiclio. 

Tugurio, covacha, zaquizamí. 

Siiei'tei'o. 

Al hombre afortunado, al dichoso, al que tiene buema suer- 
te en los negocios ó en el juego, lo calificamos por acá de suer- 
tero^ Y en Venezuela de sortario. 

Sueste 

"Pegar un sueste" es en lengua castellana "dar una huida, 
un repelón". 

Siiltate 

Sulfato de quinina. 

Superlativos 

1 9 Cuando los adjetivos tienen en la raíz latina los dip- 
tongos ue ó ie, los conservan en el superlativo: ?iú frecuente y 
paciente hacen frecuentísimo y pacientísiino, porque vienen del 
Vx xn freque7is, patiens; ^ero si en la raíz latina no existe el dip- 
to igo, tampoco aparecerá en el superlativo; por eso, de ardientCy 
cici :o, luciente, nuevo, tierno, valiente, etc. se dice ardcntísimOy 
cer ¿simo, luccntísifno, novísimo, ternísimo, valentísimo.. 

"En breves razones doña Guioniar contó la pérdida de su hija, y su ha- 
lla; vjo i^on las certísimas señas que la gitana vieja había dado." 

(Cervantes, La Gitanilla). 



—551 

"Por tierra de Elicura son bajados 
catorce va/cnfísivios guerreros. 

(Ercilla, La Araucana). 



Hoy, sin embargo, los mejores escritores emplean sin repa- 
ro las formas cicrtísimo, tierrJsiino, nuevísinio, etc. 

2? El pueblo suele duplicar la sílaba si del superlativo, di- 
ciendo grandisísimo, altisísimo, en lugar de grandísimo, altísimo; 
porque, como dice Cuervo. "La repetición es recurso natural pa- 
ra ponderar." 

3? Los superlativos repugnan la anteposición de los ad- 
verbios muy, más, menos y ta7i, por más que los clásicos ofrez- 
can ejemplos de tan censurable práctica; muy grandísono y tan 
carísimo, por ejemplo, deben reducirse á grandísimo y tan caro. 

4? Los españoles forman algunos superlativos familiares 
con las partículas re y te; v. g: rebiéfi^ retebién. 

*'Me lo han pagado muy 7-ebién." 

(Cervantes, El celoso extremeño). 

Nosotros agregamos que: requetehueno, requeteviejo. 

En algunos lugares llaman así al guayabillo. (V. esta voz). 
Susceptibiliclaíi. 



Es galicismo en el sentido de delicadeza, suspicacia., irrita- 
bilidad, cavilosidad, cojijo, propensión á enojarse por leve motivo. 

Siisceptil>le. 



'Capaz de recibir modificación ó impresión." {Dice, de la 
Academia). 



—552— 

Es galicismo excusado en la acepción de quisquilloso, deli- 
cado, pelilloso, cojijoso, caviloso^ suspicaz, vidrioso. 

' Súrtiit)a. 

Helécho gigante, parecido á la pacaya, per*- de tallo más 
grueso. La medula de la súrtuba es blanca, de sabor amargo, 
y se come asada únicamente. 



0^-' 



'^5b 



T. 



Tal>aiico. 



Según la Academia, tabanco es una especie de tenducho 
donde se vende de comer para los pobres; pero nosotros desig- 
namos con ese nombre los desvanes^ sobrados ó buhardillas. 

Tabaiico es, ó aféresis de sotabanco, 6 la voz nahualt tlapanth, 
terrado, con la partícula co, tlapanco, en el terrado. 



Tablado. 



Quieren algunos que se diga palcos en lugar de tablados, 
cuando se hable de los andamios que se hacen para ver las co- 
rridas de toros; sin embargo, el término vulgar es mucho más 
exacto que el propuesto como enmienda. 



Tacaco. 



longitud, de forma oblonga algo semejante á un corazón, y tiene 



70 



— 554 — 

brosa ó estopa. Los tacacos se comen cocidos, extrayéndoles 
previamente la pepita. Hay una variedad más apreciada, que 
carece de estopa. 

La palabra tacaco bien pudiera componerse de las voces me- 
jicanas tlaqiiaiiJi, mucho, y guagua, mascar. 

Tajona. 

Cualquiera diría que tajona es pronunciación viciosa de ta- 
hona, "Molino de harina movido por caballerías"; pero ¿cómo 
se explica entonces que tajofia signifique entre nosotros lo mis- 
mo que los chilenos llaman guasca, los cubanos cuarta, los vene- 
zolanos mandador y los guatemaltecos acial, esto es, un látigo 
con mango corto y cuerda larga de cuero trenzado? 

Burlescamente se califica de tajona á la mujer callejera ó 
biltrotera. 

Tajoiioíiv. 

Callejear, biltrotear. 



Tíiltiisa. 

"La toza7i ó tusa es un cuadrúpedo equivalente al topo eu- 
ropeo, aunque muy distinto. 

Es de siete á ocho pulgadas de longitud; tiene el hocico se- 
mejante al del topo, orejas pequeñas y redondas, cola corta, dien- 
tes fortísimos, uñas duras y corvas, con las que cava la tierra; 
es muy perjudicial á los sembrados por el grano que roba, y á 
los viandantes por los hoyos que abre en los caminos, pues te- 
niendo poca vista, no halla el primitivo agujero y tiene que 
practicar otros. 

Cava el suelo con las uñas y los dos caninos, superiores, 
más largos que los otros, y mete la tierra en dos membranas ó 
bolsas que tiene debajo de las orejas." 

(Clavigero, Storia antica del Messico). 

La taltusa (Geomix heterodus) difiere algo de la tusa de 
Méjico (Geomix mexicanus). 




— :)5:) — 

Taltusa parece voz derivada del náhuatl tlaltoca, enterrarse, 
sepultarse, ó compuesta de tlalli, tierra, y to(;an, rata, topo; pero 
los aztecas llamaban á ese cuadrúpedo xaltozan (de xalli^ arena, 
y toldan, rata.) 

Talla. 

Embuste, droga, paparrucha, andrómina, mentira. 

Tamagó. 

Especie de víbora propia de parajes cálidos. Es una de las 
más temibles que se encuentran en el país. 

TaTOl>oi'a . 



En casi toda América suele llamarse tamboras á los tambo- 
res en general, y en particular á los tambores grandes ó bombos 
de las bandas militares. 

Tamuga. 



Envoltorio ó bolsa de forma cónica ó alargada, hecho con la 
corteza seca del tallo del plátano, y que sirve á los campesinos 
para traer al mercado jocotes, plátanos pasados, nances y otras 
cosas. 

Esta voz parece tener relación con el castellano y<3:7«?<^í7. 

El doctor Barberena la supone compuesta de las palabras 
quichés tain (envolver), ?/ (preposición de genitivo), y gab {m^.- 
wd) — envoltorio de mano. 

Tanate. 



(Del náhuatl tanatli). Canasta, zurrón, y por extensión lío 
de ropa. En plural se usa por cachivacheSy trastos. 

Tan es así. 

Lo correcto es decir: tanto es así, ó tan así es. 



. -556- 

"Es esto tan asi, que me acuerdo yo que me decía una mi agüela. . . 

(Cervantes, D. Quijote.') 
Tanqne. 
Estanque. 

Tapate. 

{Datura stramonium). Planta de la familia de las solanáceas, 
cuyas hojas se emplean como cataplasmas para los tumores, y 
preparadas en cigarrillos para curar el asma. 

Tapate es el azteca tlapatl (de patli, medicina). 

D. Juan Ferraz en sus Nahuatlismos da erradamente al ta- 
pate el nombre científico de Ricinus communis, '' que es la higue- 
rilla. 

Tapesco. 

Tapesco es voz mejicana, tlapechtli, cama, tablado ó anda- 
mio. 

"Se acuestan (las indias de Guatemala) en sus lechos que llaman tá- 
peseos, que son tejidos ó formados de varas, habiendo debajo la suficiente 
brasa que las calienta y provoca á sudor copioso." 

(Fuentes y Guzmán). 

Nuestros labriegos llaman así al granero ó desván que hay 
en sus chozas, el cual sirve también de alcoba. 

Taqixear. 

Atacar las armas de fuego, apretar los tacos. 

Taquilla. 

Una taquilla es en buen castellano un armario ó estante con 
muchas divisiones; pero ningún costarricense lo entiende así, co- 
mo que entre nosotros significa tan sólo estanquillo de aguardien- 
te, aguardentería y taberna. ¿Será acaso por la forma del cajón en 
que se colocan las botellas? 



— 557 — 

Taqixillero. 

Aguardentero, tabernero. 

Tar fim'baii a s . 

En lugar de tm tarambattas, dígase un tarambana. 

"Tengo el gusto de presentar á Ud. á mi querido Jacintillo, una buena 
pieza, un tarambana." 

(Pérez Galdós, Doña Perfecta). 
Tarasca. 

Tax'guíl. 



Bocaza, boca grande. 



Árbol parecido al que en otros países llaman dtago. 
El jugo es de color rojizo y goza aquí de mucha reputación 
como dentífrico. 

Esta crotónea es muy común en las cercas y potreros. 

Tarimlba. 

La gente vulgar dice tarimba en vez de tarima. 

"Cuando entró el despertador á darle luz, le encontró en camisa, pre- 
dicándole sobre la tarima." 

(Isla, Fray Geruíidío). 

Tarimba es voz portuguesa. 

Tarjar. 



Los lápices y las plumas de ave no se tarjan, sino que se 



tajan. 



"Amolando cuchillos de escribanías 
con que tajan las plumas 
los escribanos." 

(Quevedo, Entremés del niño). 



. -558 

Tarjar tiene otra acepción en Castilla. 
Tarlíitttiin. 

(Del francés tarlatané). Muselina muy clara. En Venezue- 
la dicen tarlatán. 

Tnvraplén . 

Terraplén. 

Tai-i*ai>lciiav. 
Terraplenar. 

Tíii'tai'a, 

Cierto dulce ó pastelillo. La palabra es corrupción de la 
castellana tarta. 

Tasajeai*. 

El Diccionario trae únicamente atasajar, "Hacer tasajos la 
carne." Tasajear mía cosa significa entre nosotros desgarrarla, 
hacerla girones. 

Tasajón. 

Llamamos tasajón ó tasajudo al hombre larguirucho, estita- 
do 6 grandazo. 

Tases. 

^'^ Hacer tases los niños" se dice en España ¡tacer pinos ó pi- 
nitos. Nuestro modismo provino del castellano andar á tatas, 
"empezar á andar el niño con miedo y recelo." 

Tata. 

La gente rústica en toda la America Central dice tata por 
padre, y llama tata cura al señor cura y tata Dios á Dios. Aun- 



—559— 

que ese tratamiento pudiera venir del náhuatl tatli, padre, es de 
notarse que en muchas lenguas de Asia, África, Europa y Amé- 
rica, tata significa también padre. 

Tatai'etajs;. 

Trompo tataretas es el trompo saltón, que baila irregular- 
mente. Dicha voz parece formada por onomatopeya. 

Tniijín. 

V. ATAUJÍA. 

Tíiuvete. 

También en Colombia es común decir taiifete en lugar de 
taburete. 

Tecolote. 



Adjetivo con que designamos el color pardo rojizo ó acane- 
lado, sobre todo el que adquieren algunas telas con los años. 

Tomamos la palabra del nahualt tecolotl, buho, por el color 
de esta ave. En su acepción original se usa todavía en otras re- 
públicas centro-americanas. 

Telefono. 



Muchos son los que pronuncian telefono y algunos los que 
dicen telefóiiy parodiando á los franceses; pero la acentución ver- 
dadera es teléfono. 

TelÓ£rr«i»i«- 

Es palabra grave: teiegrania. 

"Yo no sé cómo se llama 
ni me importa nada, un tal 
que fué á la estación central 
á expedir \in telegrama.^' 

\E. Blasco, Lo que sobra). 



—56o— 
Temtoeleques. 

Temblón, trémulo, vacilante, tembloroso. Es epéntesis de 
tembleque. "Adorno á modo de broche que usan las mujeres pa- 
ra la cabeza y que tiembla al menor movimiento." Tembleque 
se emplea también en Chile como adjetivo. 

Tempate. 

Planta de la familia de las euforbiáceas, de cuyas semillas se 
extrae un aceite medicinal. Es voz mejicana. 

Teiiipisqíic. 

"Se da el nombre de tempisque á un fruto ovoide, amarillo, 
dulce y glutinoso; su sabor es desagradable si no se tiene la co.^- 
tiimbre de gustarlo; el árbol que lo produce es de muy agrada- 
ble aspecto." 

{Anales del Ministerio de Fomento, Méjico). 

Ignoramos si el tempisque de Méjico es el mismo de Costa 
Rica, cuya madera es muy apreciada por su dureza. 

Templar-. 

Es corriente aquí conjugar este verbo como irregular, tiem- 
plo, tiemple, etc; pero aunque antaño era admitida esa práctica, 
hoy se prefieren las formas regulares. 

"La cantimplora salga, 
la cítara se temple, 
y beba el que bailare, 
y baile el que bebiere." 

(Villegas, Anacreónticas). 

El pueblo da á templar la significación de zurrar, batanar^ 
sacudir el bálago á uno. 

Tener. 

Entre los muchos modismos nacionales formados con este 
verbo, citaremos los que siguen: 



-56i- 

Tener barriga de músico. Ser muy comilón. 

Tener cabeza de tinamaste. Tener cabeza de hieri o, ser uno 
muy testarudo. 

Tener el dedo a^narrado. Dícesc de los novios cuando se 
han dado palabra de casamiento y en prenda de ella han trocado 
sus sortijas. 

Tener un^ la paja tras la oreja. Andar inquieto, y receloso, 
revelando así una íalta que se empeña en ocultar. 

Tener las tinas largas. Es lo mismo que ser largo de uñas 
ó inclinado al robo. 

Teñidor. 

Teñidor nos parece tan bueno como tintorero para designar 
alque tiene por oficio teñir ó dar tintes. 

Tepemeclxíii. 

Pececillo que se encuentra en algunos ríos de la vertiente 
del Atlántico. El nombre se compone de las voces aztecas 
tepetl, montaña, y mickin, pez. 

Tepczcuinte. 



{Coelogenys paca). Cuadrúpedo montes muy estimado por 
su excelente carne. En varios países americanos lo llaman paca, 
nombre que consta en el Diccionario de la Lengua. 

Tepezcninte (que la Academia escribe teplizquinte y que en 
rigor debe escribirse tepeizciii nte) era el nombre de un carnívoro 
mejicano (V, CHULOMUCO),- especie que Orozco y Berra 
considera como extinguida {Historia de Méjico, tomo II.) 

Tequio. 

Equivale entre nosotros á dafio, gravamen, perjuicio. 

El Diccionario trae esta voz con el acento en la / y la defi- 
ne: "En Nueva España, gravamen, tarea, carga concejil." 

Fuentes y Guzmán dicen que teqnio era el trabajo ó servi- 
cio personal de un día que los caciques y señores imponían á los 
macehuales ó indios jornaleros. 

7i 



V 



-562- 

Dicha voz es de procedencia nahoa, tcqiiitl, oficio, cargo, la 
bor, ó tequiotl, ejercicio de trabajo. 

Tequioso. 



Aplícase este adjetivo al muchacho travieso, banderizo, sal- 
tabardales, íogoso. Es derivado de tequio. 

Testaiixontex'ía. 

Testamentaría. 

"Envíeme usted sin tardanza la edición de 1562 que dice ha encontrado 
entre los libros de la testamentiuía de Corchuelo." 

(Pérez Galdós, Doña Perfecta) 
Testarear. 

Darse de cabezadas, andar de una parte á otra buscando ó 
averiguando algo. El vocablo tiene evidente relación con testa 
y testarada. 

Til>iai*. 

Entibiar. 

Til>io. 

Chocolate sin a.7.úca.r, esto es, al estilo de los indios, que 
nuestros abuelos solían tomar por la tarde. Hoy es ya muy ra- 
ra esa costumbre. 

Ticiid[ei*o. 

Tendero. 

Ticri'ei'o. 

Terrero, montón de tierra. 



-563- 

Tiíiis. 

La fiebre que aquí nombramos la tifus es propiamente ei 
tifus ó tifo. 

Tigxa. 

La hembra del tigre se llama, según los buenos hablistas, la 
tigre; pero en los países americanos dicen la tigra, femenino que 
en otros siglos se usó también en España. 

"Muy bien puede Dulcinea, 
doncella rolliza, y sana, 
preciarse de que ha rendido 
á tifia tigre y fiera brava." 

(Cervantes, D. Quijolé). 

Tigi-c. 

{Felis 07tzd). El felino conocido en América con el nombre 
de tigre, debe llamarse propiamente ^Vz^/íí^r. 

Tigx'illo. 

{Urocyon virginianus). "Es extraño que en Costa Rica se 
dé el nombre de tigrillo á esta especie de zorro, mientras la pa- 
labra castellana zorro que debía corresponderle, la. aplican al di- 
delfo. Tiene de común con el tigre nada más que su rapaci- 
dad." 

(Frantzius, Mamíferos de Costa Rica). 

Tijex'cta. 

Falta en el Diccionario esta palabra con la acepción de "ca- 
tre de tijera ó plegadizo." 

Tijerilla. 

Insecto afaníptero que se halla por lo común en los muebles 
apelillados ó en las paredes viejas, y tiene la parte posterior del 
cuerpo en forma de horquilla. 



—564— 

Conócese también con el mismo nombre un pájaro {Milvii- 
lus tyranmis) de cuya cola salen dos plumas larguísimas y bas- 
tante separadas, 

Tijo. 

V. ZOPILOTILLO. 

Tiliclie. 

Nuestro pueblo llama tiliches á las baratijas, chucherías ó 
buhonerías; tilichero al buhonero, y tilichería á la buhonería, 
mercería ó tienda portátil donde se venden objetos de escaso va- 
lor, como tijeras, peines, cintas, etc. 

Tilinte. 

Se dice por acá que una cuerda está tilinte^ cuando está ti- 
rante, tensa ó tesa. 

Tiixil:>a,. 



"Provincialismo de Filipinas, dice la Academia, que signifi- 
ca cubo para agua." 

En Costr Rica sólo tiene uso como sinónimo jocoso de ba- 
rriga, y de ahí que se denomine iimbuco al batrigudo ó ventrudo. 

Tinamaste. 



Tulpa en Colombia, topia en Venezuela y tinamaste ó tena- 
maste en Costa Rica, es cada una de las tres piedras que se usan 
en las cocinas pobres para poner sobre ellas la olla al fuego. 

Evidentemente nuestro vocablo es azteca y guarda relación 
con tenamitl, "cerca ó muro de piedra" (acaso del tetl, piedra, y 
namictia^ igualar una cosa con otra.) 

Tinterillo. 

En toda América, leguleyo, rábula, abogado de guardilla. 




-5^5- 

"Desde el Príncipe de la Paz hasta el último fábula resolvían todas las 
cuestiones á gusto del interesado y mediante una cantidad proporcional." 

^H| (Pérez Galdós, El Audaz). 

"Hubo proceso, del cual salió con honor, aunque dejando sus ahorros 
en las garras de los leguleyos." 

(Id. id.) 
Tinto. 

En España significa teñido\ entre nosotros , carmesí, rojo, 
encamado oscuro. 

Tiófilo. 

Nombre que debe pronunciarse Te-ójilo. 
Tiquete. 

I (Del inglés ticket) Billete ó boleta de los ferrocarriles, tea- 
tros, etc. 
r 



Tiíxuisii'rí. 

Nombre de una madera de construcción. 
Tiqnisque. 



{Rubus idaetís) Tiqíiisque ó quiquisque es el nombre de un 
tubérculo parecido al aje ó al ñame, y del cual hay dos varieda- 
des: el blanco y el morado. 



Tirad e i-í» s . 



• Así llaman [las mujeres las cintas 6 cordones con que se 
"atan las enaguas. 



Tirieia. 



Entre gente vulgar, ictericia. Tiricia es voz anticuada. 
Véanse ejemplos en el tomo XXII de la colección de Riva- 
deneyra (págs. 167 y 172.) 



Tiseras. 

También tiseras por tijeras es un arcaísmo. 

Tisis. 



Si tisis es el nombre de una enfermedad, claro está que no- 
puede llamarse así al que padece de ella, al tisico\ lo advertimos 
porque no pocas veces hemos oído decir que "Fulano está tisis^ 

Tiste. 



Refresco muy usado en Nicaragua, en el Guanacaste y en la 
comarca de Puntarenas. Se compone de harina de maíz tosta- 
do, cacao, azúcar y otros ingredientes, y se bate en agua fría en 
en el momento de servirlo. Tiste es corrupción del náhuatl 
textliy cosa molida como harina. 

Titiritar. 

Epéntesis de tiritar. Es voz en cierto modo imitativjj y 
más expresiva que la castellana. 

"Con su cabello suelto y desgreñado 
juguetean las brisas de la sierra; 
mientras sus miembros, por el frío heridos, 
tiritan levemente estremecidos." 

(Arboleda, Gonzalo de Oyóti). 

Tizate. 

El tizate de Costa Rica es la tiza de la Academia. 

"La azucena se contenta con sus gracias propias y no pasa por la ver- 
güenza de pedirle á ¿a tiza una misericordia de blancura." 

(Montalvo, Siete Tratados.) 

Sin embargo, nuestro término es el primitivo, como que 
viene del azteca tizatl, "tierra blanca ó yeso." 



—5^7 

Tol>oÍ3a. 

Con el nombre genérico de tobabas comprendemos varias 
especies de víboras de las más peligrosas y abundantes en los lu- 
gares cálidos del país, v. gr: la toboba chinga, corta y gruesa; la 
tobaba de uña, que tiene la cola en esta forma; la taniagá, etc. 

Toca. 

En lenguaje familiar, tocaya. A propósito de esta última 
palabra advertiremos que algunos escritores de nota, como el chi- 
leno señor Vicuña Mackenna, la consideran procedente del ná- 
huatl tacaitl; pero Monlau, con más fundamento, la trae como 
voz vascuence en su Di^c. etimológico. 

Tooíix* ai*i>a. 

Hurtar, echar la garfa. Lo curioso de este modismo costa- 
rriqueño es que la palabra arpa, procedente del griego y afín de 
arpón, arpía y aun del Harpagón de Moliere, tiene por radical 
arp (equivalente al latín rap) que entraña la idea de " arrebatar, 
robar.'' 

Tocino. 

Lo que nosotros nombramos tocino es propiamente lardo en 
castellano. Tociao es la carne gorda del cerdo. 



Toílíi voz: que 

Los periodistas suelen echar mano de esta frase galicana pa- 
ra dar por cierta ó supuesta una cosa é inferir de allí otra; sepan 
los tales que los buenos hablistas han dicho siempre u?ia ves que. 

"¿Por qué echaba mano Calderón de asuntos históricos ó mitoló gcos ^ 
nna vez que debía conocer cuan imposible le era manejarlos propia y debi- 
damente?" 

(Hartzenbusch, Prólogo á las obras de Calderón.) 

Toldo. 

El de los carruajes se llama fucile ó capota en España. 



^.ccs^ 



-568- 

Tolongueai*. 

Mimar, acariciar. 

Tomai'. 

Así en abstracto es entre no?>o\:\-os embriagarse; v. gr: "Fula- 
no ni fuma ni toma." 

Toiitmiicoo. 

Tontarrón, tontaina, zopenco. 

Tope- 
El tope llaman los campesinos á la mojiganga de las fiestas. 

Toj>cteíii*se. 
Topetarse. 

Toi-a. 



Planta de cuyos tallos divididos longitudinalmente se hacen 
jaulas y otros objetos. 

Tora probablemente es síncopa de totora^ nombre de una 
planta que en Chile, en el Perú y otros lugares se emplea en pa- 
recidos usos, pero que quizá no es la misma nuestra, y que el 
Diccionario académico define así: 

"Especie de enea que se halla en la laguna de Chucuito." 

Torl>ó. 

Maíz cocido reventado. Se diferencia áú pozol &x\ que no 
se mezcla con carne de puerco. 

Torcex'se. 

El Diccionario no da á torcetse la acepción, aquí muy co- 
mún, ÚQ desgraciarse, tener mala fortuna, experimentar desgra- 
cias repentinas, ni á torcido la de desgj'aciado, desventurado, desa- 
fortunado^ infeliz, desdichado. 



—569— 

Torció. 

(Molofhrus acnetts), Pajarillo enteramente negro que apa- 
rece en las ciudades durante la estación seca ó en los veranillos. 
Es gregal y baja en bandadas á los patios de las casas á recoger 
los granos de maíz, migajas de pan y otros residuos. 

Adviértase que es muy diferente del que en Europa recibe 
el mismo nombre. 

Toi'ito. 



Parásita muy estimada por sus flores, algo semejantes en la 
forma á la calavera de un toro, y que despiden un aroma muy 
grato y en extremo penetrante. 



Toro 



guaco. 



Para la gente del pueblo son los toros guacos lo mejor de los 
fuegos artificiales. 

Consisten en una piel de buey sostenida por un armazón de 
cañas y recubierta de buscapiés, luces de Bengala y otros artifi- 
cios de pólvora. 

Un hombre pasea el ajjarato en torno de la plaza, disper- 
sando á los espectadores y dando lugar á mil lances divertidos. 

Probablemente guaco es el mejicano hiiacqiii, cosa seca ó 
enjuta. 

Torreja. 

Es palabra anticuada. Hoy se dice torrija. 

Tórsalo. 

Gusano parásito, muy grueso y de color negruzco, que se 
aloja bajo la piel de algunos animales y en particular de las ar- 
dillas. Según la opinión vulgar, proviene del excremento de 
una mosca venenosa. 

Algunos dicen tórsolo. 



72 



— 570- 

Tortol. 

^^ Tortor, dice la Academia, es pedazo de calabrote ó guin- 
daleza, con que se fortalecen los costados del buque cuando por 
un temporal quedan maltratados." 

Tortol, evidente corrupción de tortor, significa en Centro- 
América un palo corto con una cuerda en forma de anillo ase- 
gurada en un extremo. Usan este instrumento los agentes de 
policía para sujetar á los reos, retorciéndoles la cuerda en las 
muñecas. 

Es lo mismo que los albéitares españoles llaman acial. 

Toser*. 



Suelen muchos desavisadamente conjugar así este verbo: 
tueso, tneses, tuesc, etc., no reparando que por venir de tos, debe 
ser, toso, toses, tose. 

To.stcl. 

Á los dulces, bizcochos ó pastelillos los llaman por acá tos- 
teles. 

"Se habría llevado de mi cuarto un estuche de afeitar para entregárselo 
á la confitera en garantía del pago de los dulces.^' 

(Campoamor, Poética^ . 

Tostelería. 

Pastelería, dulcería ó confitería. 

Totolate. 

(Del náhuatl totolin^ gallina y atemilt, piojo). Piojo peque- 
ñísimo que se encuentra en algunas aves y particularmente en 
las gallinas. 

Totoposte. 

(Del mejicano totopochtli, cocido, tostado). 

"La tortilla tostada en el comalli se convierte en totopochtli 



—571 — 

(en Jalisco lleva el nombre de pacholí) que no alterándose en al- 
gún tiempo, servía de bastimento á caminantes y soldados." 

(Orozco y Berra, Hist. de [Méjico.) 

El totoposte de nuestra tierra es una rosquilla ordinaria de 
"maíz y constituye el bastimento principal de los arrieros. 

Trebejos, bártulos, pelitriques. 

"He visto á Ginés qut anda 
recogiendo sus trebejos." 

(Moratín).; 
Tracalada. 

Matracalada, cáfila, balumba, multitud. 
Tracalada .se usa en toda América. 

Traex-. 

Hace el pretérito traje, trajiste, etc; pero les aldeanos con- 
servan las formas anticuadas truje, trujo, etc. 

"Soy pecador transparente, 
dijo, que truje arrastrando 
un año tras una tuerta 
aun caballero don Pablo." 

(Quevedo, Romances). 
Tragarse las nlda1t»ais. 

Comerse los codos de hambre, estar hambriento. 
Traguearse. 

Familiarmente, echar ó tomar un trago. 



—572— 

Tramojo. 

Significa en castellano "Vencejo ó atadero que de'lo más 
correoso de la mies, sirve para atarla." 

Entre nosotros significa lo mismo que ¿ortol (v. esta voz) y 
en Venezuela equivale á píe de amigo. 

Tenemos también el verbo e?ttramojar, "asegurar con tra- 
mojo á un delicuente." 

Trancar. 

Trancar 6 atrancar es cerrar la puerta, asegurándola por 
dentro con una tranca; pero no es echarle la llave." 

(Riv'odó, Venesolafíismos). 

Traj)alMieias. 

Damos á esta palabra costarriqueña la acepción de inútil, 
parapoco, palangana. Acaso sea corruptela de trafalmejo, "A- 
trevido y procaz." 

Tx'apear. 

Poner á uno como ropa de pascua, dejarle como nuevo, in- 
sultarle. Una trapeada es un trepe, una calada. 

Traquido. 

"Estruendo que resulta del tiro ó disparo de una arma de 
fuego ó cosa semejante." 

(Dice, de la Acad.) 

La significación costarriqueña es cnLJido, rumor. 

Ti-asnocliai'se. 

Como trasnochar no es verbo reflejo, debe decirse yo, tras- 
nocho, tú trasnochas, etc, no "yo me trasnocho, tú te trasno- 
chas." 



"Nunca vuelvas 

á trasnochar de ese modo. " 



(Moratín., 

¿"Cuando para trasnochar 
con otros tienes lugar, 
tienes tío para mí?" 

(Alarcón). 

Ti'aspantoj o. 

Trampantojo, embeleco, enredo. 

"En el yelmo, que cuatro libras pesa, 
lleva en vez de penacho un trampantojo." 

(Quevedo, Necedades y locuras de Orlando). 

Trastabillar. 



Verbo usadísimo en toda América, en la acepción de tróm- 
picaVy hacer eses, dar traspiés, tambalearse, tartalear. 

Cuando lo vimos en las Apuntaciones críticas (3?- edición) 
escrito trastavillar y como voz de origen desconocido, ya lo ha- 
bíamos encontrado, aunque bajo otra forma, en un diálogo en 
dialecto bable, compuesto en el siglo XVII por Antonio Gonzá- 
lez Reguera: 

"Solo pronunciar so nombre 
en casa, en campu, en corral, 
al home más entendidu 
y fará írasíabellar.'" 

Después el señor Cuervo, en la nueva edición de su precio- 
so libro, da la noticia de haber encontrado el vocablo en las 
Églogas y farsas de Lucas Fernández. 

No tiene duda, pues, que dicho término nació en España; 
pero creemos que debiera escribirse trastrabillar, porque es, ó 
variante de trasti-abarse, ó derivado de trabilla; y en efecto, tras- 
trabillar es "enredarse en las trabillas de los pantalones, polainas 
ó calzas al andar." 



—574— 

Trastalbillóii. 

Trompicón, tropezón, traspiés. 

Traste. 

Trastes son las tirillas de metal que tienen los mástiles de 
las guitarras; trastos, los cachivaches ó muebles arrinconados. 

"Haz que limpien esta sala, 
que pongan bien esos trastos." 

(Moratín.) 

"Yo traigo los trastos de todos, porque vayan más ligeros." 

(Quevedo. ) 

Ti'esquilax'. 

Tresqtiilar por trasquilar es un arcaísmo, usado aquí sólo 
por la gente mazorral. 

Trillo. 

Tiene en Costa Rica la significación de vereda, senda, sen- 
dero. 

Tr*ocar. 

Yerran los que dicen "yo troco, ellos trocan," etc. 

Trocar, afine de trueque, se conjuga trueco, truecas, trueca. 

Trcya- 

Troja es palabra arcaica y también gallega. Hoy se dice 
troj ó troje. 

"Y oigo también las voces diferentes 
de la turba de siervos que á porfía, 
pasando de las trojes á las fuentes, 
principian ya con manos diligentes 
las faenas domésticas del día." 

(Liona, Odisea dci alma). 



—575— 

Tr-ompeax*. 

Dice la Academia que trompear ó trompar significa '']\x^?iX 
al trompo;" mas para los costarricenses y venezolanos significa 
Dar de puñadas ó mojicones, apuñar;" y es que los españoles 
han formado ese verbo de trompo y nosotros de trompada. 

Trompescar*. 

Trompezar es vocablo arcaico, sustituido hoy por tropezar, 
aunque no lo advierten los señores académicos. 

"Muchos scnnores grandes en esto trompezaron.^'' 

{Rimado de Palacio). 

Lo propio acontece con trompezón. 

Ti'oiiipilla. 

Anillo ó aro de metal que se pone á los cerdos en la trom- 
pa, para evitar que hocen en los patios y sementeras. 

Tromi>óii. 

"Aumentativo de trompo,'' según la Academia; según el 
vulgo americano, trompis.^ trompada, puñada, puñetazo. 

Tx'otear. 

Trotar. 

"Mutileder, entre tanto, caballero en su dromedario y lleno de impa- 
ciencia, iba trotando y galopando hacia Jerusalén." 

(J. Valera). 

Ti'oacaí*. 

Siendo derivado de trozo, debe decirse "yo trozo, tú trozas, 
él troza," etc; no yo truezo, tú tmezas, como oímos á cada paso. 



—576— 

Tnxclia. 

Mercería, tienda portátil que se coloca comúnmente en las 
galerías de los mercados. 

Tirii.cliei*o. 

Mercero, quincallero. 

Tiil>o. 

Los que aquí denominamos tubos de fusil ó simplemente 
tubos, se llaman en castellano pistones, fulminantes ó cápsulas 
(v. esta voz). 

"Al disparar se le entró una hojuela de cobre de wa pistón en un dedo.'* 

(Hartzenbusch, Un viaje en gatera). 

Tuco. 

Familiarmente, trozo, zoquete de madera, tronco de drboL 
Tiene afinidad con el castellano tocón, "Parte que queda á 
la raíz del tronco de un árbol, cuando lo cortan por el pie." 

Tucúico. 

Frutilla de color morado y sabor algo astringente. 

A propósito de esta palabra se nos ocurre un reparo á las 
reglas de acentuación dictadas recientemente por la Academia. 
Según ellas no debería tildarse tuciíico; pero en tal caso se cree- 
ría que el acento cargaba sobre la /, siendo así que lo lleva en 
la u. 

Igual cosa sucedería confluido, circtiito, desctíido y otras vo- 
ces análogas que los maestros del idioma pronunciaban acen- 
tuando la primera vocal del diptongo; por eso debe pintarse la 
tilde. 

Tuerce. 

Desgracia, infortunio, desventura, mala suerte. 



— ':^11— 
Tiierteai*. 

Familiarmente, cegar, dejar tuertoá uno, cntotar. 

Tiicte. 

( Vernonia brackiata) Nombre de una planta cuyas hojas 
tienen propiedades medicinales. 

Tvile. 

Diminutivo cariñoso de Gertrudis. En otras partes dicen 
Tula. 

Tille. 



Nombre despectivo con que el pueblo designa los sombre- 
ros viejos y estropeados, particularmente los tejidos de palma ó 
paja. 

Tttle es el azteca tollin ó tullin, planta textil, especie de 
juncia ó espadaña. 

Tulenoo. 



Tulenco es sinónimo de cojo^ pateta, evtclenque, patojo, y se 
aplica á cosas ó á personas. 

Los chilenos dicen telenque, y los colombianos y venezola- 
nos patuleco. Tíilenco parece aféresis de esta última palabra. 



Tille "viívja. 

Especie de harpía ó vieja fantástica con que las mujeres del 
pueblo amedrentan á los niños. 



Tulomueo. 



V. CHULOMUCO. 



—57^- 
Tuna. 

Nuestras titnas no son exactamente las mismas frutas que 
llama así la Academia, pues no tienen la carne sonrosada, sino 
blanca. La Urna de que hablan Oviedo, Las Casas y otros au- 
tores, parece ser Xd. pitahaya (palabra omitida por la Academia). 

Timel. 

Muchos acentúan este vocablo en la c' ttuiel, tímeles, igno- 
rando que lleva el acento en la ti. 

Tiinico. 



En varios países de América es muy corriente llamar tiíni- 
co á la túnica que usan las mujeres. Túnica se emplea sólo tra- 
tándose de las imágenes de los santos, distinción digna de tener 
se en cuenta. 

Tupido. 



Se usa aquí y en Venezuela como equivalente d estúpido, 
cerrado de mollera. Del que se atonta y no comprende lo que 
se le explica, decimos que se tupió. 

T«.i*iio. 

Llamamos turno á una feria donde se rifan diferentes obje- 
tos donados por los fieles para contribuir á un fin piadoso. En 
algunos autores españoles hemos hallado tómbola 

Tin:*ujiil>a. 

"Volverse uno turumba" es castizamente "volverse tarum- 
ba/' 

"Cuando ve que uno menudea el trato con otro, y luego se entera de 
que el trato no sigue, se vuelve tarumba buscando el por qué de la cosa." 

(Vereda, De fal pato, tal astilla). 



—579— 

Tu Sil 

Según la Academia, tusa es en América el olote (v. esta voz), 
zuro ó carozo de la mazorca de maíz. Para nosotros es tusa 
la envoltura de la mazorca, sobre todo cuando está seca, esto es, 
lo que los españoles llaman hoja^ los chilenos cJiala y los mejica- 
nos tototmoztle (V. Recotdación Florida, tomo I, pág. 305). 

En el Diccionario por una Sociedad literaria aparece tusa 
como provincialismo cubano, que significa. i9 El cigarrillo 
que lleva por capa la hoja fina del maíz;" 2? "La mujer des- 
preciable.'' 

Nosotros llamamos también tusa á la mujer alegre 6 piz 
percta. 

Tiisai*. 

Es palabra anticuada. Debe decirse atusar. 
Tiis-to. 

Tuste es corrupción de testuz. 

Ttitaiio. 
Tútano por tiictano es un arcaísmo. 
Tntu.i*u.to. 



Tuturutú equivale en Chile á tercero^ alcahuete; y tuturuto 
significa en Colombia lelo, turulato^ y en Costa Rica calamocano, 
achispado, aluinbrado. 

"Triunfo y gasto en la taberna; 
me pongo calaitiocano, 
y me tiendo á la bartola." 

(Bretón, Letrillas.^ 

Tuturuto, según el señor don Z. Rodríguez, es voz de ori- 
gen quechua. 



mw^^m^^^^^m^%'m^mrm^w?wí2& 



U. 



XJgenio. 

La gente vulgar nunca dice Eíigeiiio, Eulogio, Eustaquio, 
Eiísebio, etc. sino que encuentra más llano decir Ugenio^ Ulogio, 
üstaquio, Usebio. 

XJiio. 

El pronombre indeterminado 21110 tiene terminación femeni- 
na cuando lo emplea una mujer, refiriéndose á asuntos exclusi- 
vos de mujeres; v. gr: 

"Muy tonta sería mía en casarse con un tendero, pudiendo casarse lo 
menos con un ministro y tener excelencia." 

(Trueba). 

Las mujeres costarriqueñas conservan siempre la termina- 
ción masculina, así como dicen también nosotros, en lugar de no- 
sottas, aunque hablen de sólo personas de su sexo. 

Antiguamente se decía hombre en vez de uno. 

"Por huir hombre de un peligro cae en otro mayor." 

{La Celestina). 



¡8i- 



TJuos cai'clan líi lana y otros cai*gaii la ílima. 

Los diccionarios traen así el refrán: 

"Unos tienen la fama y otros cardan la lana;" pero nuestro 
pueblo lo ha modificado, introduciendo la paronimia entre car- 
dar y cardar. 

XJiietas. 

Uñoso, que tiene largas las uñas. 
XJiietaaio. 

Uñada, uñarada, araño hecho con las uñas. 

"Quitáronse la manta, maldiciendo su fortuna, deshaciéndose apuras 
uñadas" 



(Quevedo). 



! TJpe I 



Upe es la voz que emplean nuestros paisanos para llamar en 
las casas ajenas; equivale á la expresión castellana ¡ah de casa! 

TJi'iica. 

Árbol de mediana altura, muy ramoso y de hojas menudas 
que se conservan verdes y frescas durante muchos días. La 
uriíca es el laurel costarriqueño y se emplea para adornar edifi- 
cios, tejer coronas, etc. 

La procedencia de la palabra nos es desconocida. 

XJrzviclo. 

También el vulgo colombiano pronuncia, como el nuestro, 
urzíielo en lugar de orzuelo. 



C^^^j 



V. 



"Vaeiar. 

Siendo general en América el decir yo vaceo, el vacea, etc, 
creemos necesario advertir que este verbo se conjuga yo vacio, tú 
vacias, él vacia. 

"Por lo espeso y por lo sucio, 
cabellera que se vacia, 
melena de entre once y doce, 
con peligros de ventana." 

(Quevedo, Romances). 

"Luego vi, por Jesucristo, 
que parecerá patraña; 
mas tenga el Conde paciencia, 
que ya mi lengua se vacia." 



(Id, id). 



"Que si celosa luego 
se picare la Tais, 
después habrá requiebros 
que su puchero vacien." 



(Villegas, De la Navidad). 



—5^3— 

Algunos autores, como el portorriqueño don Ramón Mar- 
tínez y García en sus Curiosidades gramaticales, sostienen que 
debe decirse vacío, vacías, vacía. 

"Vaeido. 

"Dijeron que todos los pueblos que habían topado estaban vacidos." 
(Hernán Cortés, Cartas de retacióii). 

Si el ilustre conquistador de Méjico decía vaeido en lugar 
de vacío, nada tiene de extraño que sus nietos sigan haciendo lo 
mismo. 

Para el Diccionario, vagabundear, Jiolgazanear. 
Vagaimiiidlox'ía. 

Significa entre nosotros vagancia, ociosidad, y también pa- 
satiempo, niñería. 

"VíiframiiiKlo. 

Es palabra castiza, muy usada en otro tiempo en España. 

"De los titiriteros decía mil males: decía que era gente vagamunda y 
que trataba con indecencia de las cosas divinas." 

(Ccrvantei, Et Liccficíado Vídfiera) 

La Academia en su nuevo léxico trae sólo vagabundo; pero 
definiendo la voz baldío, Axat: ''Vagamundo, perdido y sin ocu- 
pación ni oficio." 

¡Y después no quiere la Docta Corporación que la tildemos 
de inconsecuente! 

Vago 1*0 so. 

Vaofaroso. 



—584— 

"Hay quien las sendas del vivir transita 
con paso como el aura vagaroso.^^ 

(Maury, Esvero y Almedord). 

"Vílgiiiclo. 

Esdrújula es esta voz en toda Hispano América y lo era 
también antaño en la Península; pero los léxicos optan hoy por 
la acentuación llana, vaguido, y aun dan la preferencia á vahído. 

Vainica. 



Las vainicas son las vainas verdes y comestibles de los fri- 
joles, las vainitas de los venezolanos y los ejotes de los mejica- 
nos. Nuestro término nada tiene de impropio, puesto que es 
diminutivo del castizo vaina y más preciso que éste. 

Vajear. 



Vahear, echar vaho. De uno que ha salido con alguna 
tontería ó necedad, decimos irónicamente que le ha quedado va- 
jeando la cabeza. 

Valiente. 



Los adjetivos terminados en e son por regla general inva- 
riables para el género: debe, pues, decirse mujer valiente, y no 
mujer valienta, como suelen nuestros compatriotas. 

Valse. 

Más conforme con la índole de nuestro idioma nos parece 
Tialse, que el vals que traen los léxicos. 

Vamonos. 

El cambio de esdrújulos en agudos, en las formas verbales a- 
compañadas de afijos, es común en los clásicos y proviene de 



-585 

una especie de acento secundario que se nota en la última sílaba 
de las voces esdníjulas; v. gr: 

'■'^ Juntándolos con un cordón los ató." 

(Garcilaso). 

"Yo os prometo de alcanzar 
el perdón — Buscanciplé 
pardiobre que me colé 
como fraile sin llamar." 

(Rojas). 

Siguiendo esta práctica nuestro pueblo pronuncia vamonos 
en lugar de vamonos. 

"Gocémonos, amado, 

y vamonos á ver en tu hermosura, 

al monte y al collado." 

(San Juan de la Cruz, Canciones). 

Vai'a. de la. íbvtviiia. 




La flor llamada en Costa Rica va7'a de San José ó varita de 
José, es la misma que el Diccionario nombra vara de José. 

Var-ívjóii. 

"Vara larga y gruesa." {Dice, de la Aeademia). 

En toda América significa lo contrario, esto es, vardasca, 
vergueta ó vergeta, vara corta y delgada. 

No obstante, varejón nos parece un diminutivo formado á 
semejanza de callejón, carretón, y en tal concepto bien pudiera 
dársele el pase oficial. 

74 



—586— 

"Varoíoiiazo. 

Varazo, vardascazo. V. VAREJÓN. 

Vsxi-ote. 

I.ista de diferente color del principal tejido, no es iin varete, 
sino luia vareta Por extensión llaman varete nuestros paisanos 
á los verdugones, ronchas ó manchas rojizas de la piel. 

"Váísitago. 

Es el renuevo ó ramo que brota del árbol ó planta, pero no 
el tallo del plátano. 

Vayamos. 

En el presente de subjuntivo del verbo ir debe decirse va- 
yamos, vayáis, y no vayamos^ ni mucho menos váyenws. 

"Voy y le rogaré que se levante 
y que vayamos á la puerta juntos-" 

(Hermosilla, Traducción de la Ilíada). 
Veintiaiio. 



Usase por acá como nombre masculino para designar cierto 
juego de naipes; pero es realmente sustantivo femenino: la vein- 
tiuna. 

"He ganado mi vida por los mesones y ventas que hay desde Madrid 
aquí, jugando á la vcÍ7itiuna.'''' 

(Cervantes, Rinconete y Cortadillo). 

Vela. 

'■'■ Velorio, dice D. Z. Rodríguez, como sinónimo de velación, 
€s un provincialismo americano. 

También se usa entre el pueblo ignorante para denotar la 
acción de poner luces, flores y otros adornos á los cadáveres de 



5 



-587- 

los párvulos, costumbre que si por una parte da testimonio de la 
fe viva que lo anima, por otra es pretexto y ocasión de holgorios 
y borracheras que son un signo de barbarie." 

{Dice, de Chilenismos.) 



Estas fiestas bárbaras, que entre nuestros campesinos co- 
mienzan ^por baile y acaban casi siempre á cuchilladas, son las 
que llamamos por acá velas ó velas de angelitos. 

Venir. 

Hace el pretérito vine, viniste, vino, vinimos, vinisteis, vi- 
nieron. 

"Cuando la boda, 
viniste con tu criada 
á recibir á la novia." 

(Moralín, El viejo y la niña). 

En América son usuales las formas anticuadas, vcniste, ve- 
nimos, venisteis. 

"Vciit;olei*o. 

Si hemos de creer á la R. Academia, ese nombre es feme- 
nino: nna ventolera. 

VoragTiavse. 

Decimos que la ropa blanca se ha vef agnado cuando, por 
haberse doblado con alguna humedad, se ha llenado de manchas 
menudas. 

¥A verbo castellano correspondiente al nuestro es apnlga- 
rarse. 

Vcx'aiiillo. 

En la estación lluviosa llamamos veranillo al período de al- 
gunos días en que hace buen tiempo. 



-588— 

Ver ti vei*. 

En lugar de " Vea Ud. d ver si viene, veamos á ver qué trae," 
dígase: ''Vaya Ud. á ver si viene, veamos qué trae." 

"Vei*gii.ciia5iitlo. 

Vergonzoso, que se avergüenza con facilidad. 

"Cuando la decían: Mariquita, una copla, vaya una copla, se hacía la 
^oergonzosa" 

(Moratín, La comedia nueva). 

"V'ex'iia. 

Las verijas del caballo son propiamente ¡as ijadas, ó los 
ij'ares. 

"Verolís. 



(En Panamá virníi). Especie de caña ó junco muy delga- 

áo, duro y liso. Se emplea en la fabricación de jaulas y flechas. 

Jocosamente se llama vcrolises á las piernas largas y flacas. 



Ver tig-i'e. 

Cuanpo alguno anda desgreñado ó despeluzado decimos 
que ha visto tigre, aludiendo al efecto que produciría el encuen- 
tro con dicho animal. 

"Vertir. 

Debe decirse verter y conjugarse sin cambiar nunca la radi- 
cal vert por virt, como hacen muchos que dicen virtamos, vir- 
tiendo, etc. 

"Sin embargo, mi padre generoso 
volvió á ve7'ter su sangre en esta tierra." 

(Arboleda, Gonzalo de Oyóii). 



-589— 

•'Las horas ¡ay! huyendo nos miraban, 
llanto tal vez vertiendo de ternura." 

(Espronceda, á Teresa). 

•'Lágrimas verterá de duelo eterno, 
que su raudal lo envenenó el infierno." 

íld, id). 

"VenceslíKia. 

El femenino de Vejiceslao no es Venccslada, sino Venceslaa. 
Viciai'se. 



Por ser derivado de vicio, debe conjugarse j'í? me vicio, tú 
te vicias, etc, no me viceo, te viceas, etc. 

"El licor contenido en ella, no sería entonces como el vino generoso, 
que es tanto mejor cuanto más rancio, sino como las aguas estancadas, que 
se alteran y al fin se vician..'''' 

(J. Várela, Discurso académico^. 

"Viclro. 

(Voz gallega y anticuada). Entre campesinos, vidrio. 

Viejas. 

Hacer viejas dicen los muchachos al juego que consiste en 
tirar piedras de modo que pasen rasando la superficie del agua, 
juego que en Colombia llaman pan y qiiesito y en España ca- 
brillas. 

Viejo. 



El tínico aumentativo de viejo que usamos por acá es viejón; 
los españoles dicen vejancón, vejarrón, vejazo. Es cuanto á los 
diminutivos, mientras nosotros decimos viejito, viejilla, los caste- 
llanos dicen viejecito, vicjecilla, vejezuela. 



Vinatería. 



Viruela. 



— 590— 
"Vinotei'ía. 

"Vix'gviela. 



Vii'gueliento. 

Virolento, varioloso. 



"Una cara virolenta, 
hecha con sacabocados.' 



(Oueved;), Romances). 
Vis liiin.l>r'e . 



En las obras del P. Isla y en las de muchos escritores con- 
temporáneos aparece como masculino ese sustantivo; la Acade- 
mia lo trae como femenino, fundándose en razones de gran peso. 

"La noche á medias aparta 
el manto en que se sepulta; 
no se engaña: á esa vishwibre 
todo en júbilo se muda." 

(J. A. Gaicano). 



"Al hombro izquierdo el capellar tremola 
Favonio airosamente, y con lazadas 
de plata y seda ataao en una sola, 
que vuelve las vislumbres dtiplicadas.'''' 

(N. de Moratín, Las naves de Cortés destruidas). 

Viuda. 

Entre gente vulgar, sangradura ó parte del brazo opuesta al 
codo. 



—591 — 

VilKlíl. 

{Tanagra cana). "La viuda ó azul es uno de los pájaros 
más conocidos en Costa Rica, puesto que sin ser raro, habita to- 
do el territorio desde las regiones más altas hasta las más bajas 
de ambas costas. 

Es enteramente arbórea en sus costumbres, frecuenta de 
preferencia los campos abiertos por el hombre y se alimenta de 
frutas maduras cultivadas, como mangos, plátanos, anonas, na- 
ranjas, aguacates y de multitud de frutas silvestres como las del 
higuerón. 

Es una avecilla alegre y graciosa, aunque su canto es insig- 
nificante. Su color es un tanto verde azulado muy suave y uni- 
forme, pero muy subido en la base de las alas." 

(Calvo, Apuntamientos). 

Vizcaíno. 

Debe pronunciarse vizca-íno. 

"En Madrid un vizcaíno 
admirado se quedó 
cuando pequeñito vio 
tanto muchacho doctrino." 

(Moratín.) 

Vocoi'ío. 

Aparece en los léxicos como nombre fem niño: vocería. 



"La confusa vocería 

que en tal instante se oyó, 

fué tanta que parecía 

C[ue honda mina reventó, 

ó el monte y valle se hundía." 

(N. F. de Moratín, (¿uiniillas). 

Sin embargo, algunos autores no despreciables emplean el 
masculino. 



—592— 

"Y en tanto, alegre suena 
en la cercana sala el vocerío, 
la danza, el canto y bacanal faena, 
regocijo, guitarra y desvarío." 

(Espronceda, Diablo Mundo). 

Vocevróii. 

Vozarrón, voz muy fuerte ó gruesa. 

Volacloi*. 

^o Q.'¡> volador úvíO rcJiilandcra el nombre, del juguete que 
consiste en una varilla con dos veletas ó banderillas de papel que 
giran impulsadas por el viento. 

"Es el pensar un bonito niño, corriendo por lo llano en un caballo de 
caña, con una rehilandera de papel en la mano." 

(M. Alemán, Gusnián de Alfarache). 

Volitlo. 

"Cuando iba á tirar el pájaro, alzó volido y se fué." Este 
volido, usado en muchas partes de América, es castizamente 
vuelo. 

Volver* eix sí. 

Puesto que sí es pronombre de tercera persona, son dispa- 
ratadísimas estas expresiones: "cuando volví en sí, apenas vol- 
viste en í/;" lo natural es decir "volví en mí, volviste en //." 

"Y yo también, vuelto en mí, 
cuerdo he juzgado á vergüenza 
que una mujer reyes venza 
y un rey no se venza á sí." 

(Tirso, Mari-Hernández). 

Vos. 

Vos es hoz tratamiento respetuoso que se da á Dios en las 
oraciones y á personas de elevada categoría en memoriales, dis- 



—593— 

cursos y piezas dramáticas; pero todos los pueblos hispano-ame- 
ricanos lo usan en el trato familiar en lugar del tú. Lo peor de 
todo es que lo emplean estropeando las inflexiones verbales y 
asociándolo con formas pronominales correspondientes al singu- 
lar ¿"/Z; V. g: ^^Vos tenes tu libro, vos te ibas," etc. Estas expre- 
siones deben corregirse así: "vos tenéis vuestro libro, vos os 
ibais;" mas como sólo podrían dirigirse á personas de alta digni- 
dad, es menester decir, cuando hablemos con personas de con- 
fianza ó inferiores: "tú tienes tu libro, tú te ibas.'' 

Otro defedto curioso, común también en toda América, es 
el de emplear la forma ustedes para hablar con personas á quie- 
nes se tutea; por ejemplo, un padre dice á uno de sus hijos: 
*7¿? voy á castigar porque tJÍ no fuiste á la escuela;" y si son 
varios, dice: ''^los voy á castigar porque ustedes no fueron á la 
escuela," Un español diría: ''os voy á castigar porque vosotros 
no fuisteis á la escuela." 

"Vnoltas ele car*ii.ox'«. 

Claro está que es "dar vueltas de earnero," pues no hay ta- 
les carfieras en castellano. El femenino de carnero es oveja. 

"Después bailó en la cuerda á la arlequina, 

con el salto mortal y la campana; 

luego el despeñadero, 

la espatarrada, vueltas de carnero.''^ 

(Triarte, El mono y et titiritero.) 

"Vuelto. 

El dinero que el vendedor devuelve al comprador como ex- 
ceso del precio concertado, se llama propiamente la vuelta. En- 
tre nosotros se dice lo vuelto 6 el vuelto (también en el Perú y 
Venezuela), nombre tal vez más adecuado, desde luego que 
vuelta tiene otras muchas acepciones que pueden originar ambi- 
güedades. 



n 




-^ 



75 



m'mm'<m^^w^iañM^ 



Y. 



^^as. 



Árbol corpulento que se cría en los parajes fríos y elevados. 
La fruta es esférica y del tamaño de una naranja: la semilla es 
muy grande y de igual forma: la pulpa es aceitosa y semejante 
en el sabor al aguacate; la cascara gruesa, y se conserva verde 
aun cuando la fruta ha llegado á su madurez. 

Por esta última circunstancia bien podrá relacionarse la pa- 
labra con el maya, j'aax, verde. 

TTasii. 



Bejuco que sirve para curar luxaciones ó lisiaduras, lian- 
do con él el miembro dislocado. 

Por llaga, es voz colombiana, originaria quizás de la lengua 
de los paeces, en la que yayi significa "dar punzadas," y j^ít//, 
"lastimar sacando sangre." 



—595— 

¿,^^ desilií? 

Frase que se pronuncia ¿idcái? y la emplean á cada paso 
nuestros compatricios en lugar de las españolas "-¿y bien? ¿y por 
fin ¿y luego? para advertir á alguno que concluya lo que estaba 
diciendo ó haciendo. 

Colilla ó punta de cigarro. Tan singular nombre proviene 
de las acepciones comunes que tiene entre nosotros cJiinga (v. 
esta voz). 

Como término insultante es muy usual por acá, y equivale 
á bestia, animal, estúpido. 

Y"egTiada. 

Burrada, borricada, disparate, tontería. Es vocablo gro- 



sero. 



{Crypturus Sallaei). Nombre de una especie de gallina de 
monté bastante rara. 



Yiguix'ro. 

{Tnrdus Grayi). Es de las diecisiete especies de mirlos que 
se encuentran en el país, la más común y extendida por todo el 
territorio. Abunda en los cercados de la sementeras y particu- 
larmente donde hay higuerones, de cuya fruta se alimenta. Es 
de plumaje modesto y canto agudo y monótono; pero convenien- 
temente educado puede competir con el sinsonte. 

Al comenzar la estación lluviosa adopta un grito continuo 
y desagradable, y por eso dice el vulgo que llama el agua. 

¡ 'S'o qué ! 

V. ¡ A Mí QUÉ ! 



—596— 

Árbol muy semejante al higuerón, aunque de frutas un poco 
mayores. 

Una yuca, en lenguaje vulgar, es un bola, embuste, droga ó 
mentira. 

7f Tlfrliaitil. 

Nombre de una madera de construcción. 
'5^llq^^illa. 

{Cujruina thictoria). Planta de cuya raíz se extrae una 
tinta de hermoso color amarillo. Este rizoma es el mismo cono- 
cido en otras partes con el nombre de camotillo; lo empleaban 
los indios para teñir sus telas de algodón. 

Manantial, vertiente, ojo de agua. Esta voz, ó es derivada 
del viceita cJuív ó yicr, vertiente, ó es corrupción de la castellana 
cJiorro. 

"Vejiga ó ampolla que se forma entre los dedos de los pies 
á los caminantes, y que les produce comezón semejante á la de 
los sabañones." 

(J. Ferraz, NaJuiatlisinos de Costa Rica.) 



's?^'^^^^: 



z. 



Zaoatfil. 

Puesto que ya acepta la Academia la voz zacate, "por foi'ra- 
je^ debiera también hacer lo propio con zacatal, "prado, herba- 
je, terreno cubierto de zacate." 

Zacate. 

Dice el Diccionario que es provincialismo filipino que sig- 
nifica "Forraje compuesto de plantas gramíneas;" pero realmen- 
te es voz mejicana, compuesta quizá de ce, uno, y aeatl, caña ó 
espiga. 

Entre las varias especies aquí cultivadas se distinguen el 
zacate de Para y el de Guinea, que son las más apreciadas; el 
zacate de limón {andropogon citratnni), muy usado en infusiones 
para curar constipados; el zacatón, etc. 

Zacatcx'a. 



{Stnrnella magna mexicana). La zacatera ó carmclo es un 
pájaro bastante común en toda la meseta central. 

Por encima es de color ceniciento, pero tiene el pecho ama- 
rillo cen una mancha negra en forma de escapulario. A esta 



—598— 

circunstancia debe su segundo nombre; el primero, á la costum- 
bre de andar entre el zacate de los prados, casi siempre en ban- 
dadas numerosas. 

Zaflieoca. 

Tiene en Venezuela la significación de riña, chamusquina; 
entre nosotros la de desasosiego, inquietud. 

Zaflida. 



Dícese de una mujer que es zafada cuando es procaz, atre- 
vida ó desvergonzada, cuando en presencia de hombres dice ó 
hace algo contrario al pudor. 

Záfiro. 

No es záfiro sino zafiro ó zafir. 

"De oro las cuerdas, de marfil los tiros, 
los clavos de diamantes y zafiros." 

(Valbuena, El Bernardo). 

Zafonazo. 

Zafada, acción de zafarse una cosa. 

ZagTuate. 

Perro ordinario y flaco. Es voz usada en los campos, y 
viene del- azteca (;ahuatl^ sarna. 

Zamar-i-acla. 

Acción propia de un zamarro. 

Zainax-ro. 

Según el Diccionario, "Hombre tosco, lerdo, riístico, pesa- 
do y sin aseo;" en Costa Rica, picaro, bellaco, bribón, malvado. 



—599— 
í^ain.l>x*ote. 



Revoltillo, baturrillo, mezcla de varias cosas, 'principalmen- 
te de comestibles. Pensamos en un principio que zambrote era 
aumentativo del castellano zambra, que expresa idea de confu- 
sión ó revoltillo: pero luego hemos juzgado que es variante de 
chamborote, nombre que los indios de Guatemala daban al chile 
blanco Q^\Q comían relleno. (V. Recordación Florida, tomo II). 

Zanate. 



{^Quiscalns maenirus). "Este pájaro tan travieso como 
buen cantor, se encuentra muy abundante entre los manglares 
de la costa del Pacífico, de cuya costumbre se deduce que tam- 
bién se alimenta de moluscos, á más de las muchas otras sustan- 
cias que come cuando se interna tierra adentro, como lo hace 
con frecuencia aunque sin abandonar la planicie cálida, lín Ni- 
caragua y Guatemala es una ave muy común y muy familiar en 
sus costumbres." 

(Calvo, Apuntamientos). 
Zax>allo. 

{Cjicnrbita melopepo). Especie de calabaza más pequeña 
que el ayote y de carne más blanda é insípida. 

En el Dice, botánico de Colmeiro se lee zapallo de Chile, 
(Cucúrbita máxima) y en el compuesto por una Sociedad litera- 
ria, zapallo "Nombre genérico de muchas especies de calabazas 
de la América Meridional." Dicha voz parece de origen arau- 
cano, y se emplea entre nosotros también como adjetivo, equi- 
valente á soso, sin gracia, desmañado. 

Zapotillo. 



Nombre de un árbol cuya madera es buena para constrnc- 
ciones. Se da también ese nombre á un dulce en forma de za- 
pote y recubierto de canela molida. 



— 6oo — 

Zapoyol. 

Hueso ó cuesco del zapote, que antaño se usaba para aplan- 
char la ropa, cuando aun no se habían introducido al país las 
planchas de hierro. 

Zapoyol se compone á ojos vistas de las voces mejicanas 
tsapotl, zapote, y yollotl, corazón ó semilla. 

Zapoyolito. 

{Brotogcris toví). Especie de perico muy pequeño y gra- 
cioso, que sólo se encuentra en los parajes más cálidos de la cos- 
ta, en particular en la península de Nicoya. 

Es muy domesticable y aprende á pronunciar algunas pa- 
labras. 

Zai'pearse. 

Enlodarse, llenarse de zarpas los trajes de las mujeres. 
Es verbo bien formado y que merece figurar en los léxicos 
al lado de zm-pa y de zarposo. 

Zodiaoo. 

Esta voz como las demás terminadas en taco (V. AMO- 
NIACO) lleva el acento sobre la /. 

"Viéronse allí zodíacos mentidos, 

con presunción de estrellas los diamantes." 

(Quevedo). 
Zompopa. 

Hormigas cortadoras de hojas, de los géneros Oecodoma ó 
Atta. Son grandes, negras y tienen la cabeza muy abultada. 
El nombre parece compuesto del náhuatl tzoiitli, cabeza, y la 
partícula piilh ó polh que, como dice el P. Olmos, significa 
"grandor con denuesto," y que redobla la sílaba en el plural. 

Zompopo. 

Sinónimo de tonto, simplón. 



— 6oi — 



[AfiofKi muricata). l''riit<'i grande y cstoposa, de sabor agri- 
dulce, coiU)CÍda en otras partes con el nombre de cabeza de ne- 
gro. La palabra parece compuesta dej náhuatl ¿rjout/i, ca!)eza, 
y coyotic, agujereado. 

(Del náhuatl tzontli, cabeza). En lenguaje fuTiiliar se lla- 
ma entre nosotros zoncha á la cabeza, sobre todo cuando está 
rapada. 

XoiKíllicllC 

{Caíhartcs atíra). líuitrc parecido al zopilote, del cual se 
diferencia en que es algo mayor, en que tiene la cabeza roja é 
implume, y las alas de color achocolatado. Abunda principal- 
mente hacia el lado del Atlántico. 

ZoncJiicJie se compone de las voces mejicanas tzoiitli, cabe- 
za, y c/nchiific, rojo. (V. Documentos por D. León Fernández, 
tomo I, pág. 25:'. 

¡SCoiiclio. 

Vulgarmente, zopilote. 

Zontoar. 

Desorejar un animal, romper el asa de una vasija. 
Zonto. 

Desorejado, tratándose de una persona (5 de \\n animal; de- 
sasado, refiriéndose á un jarro ú otra vasija cualquiera. 

'•Tras los dos caridoliente, 
por ladrón desorejado, 
un gato de un pupilaje 
se quejó de sus trabajos." 



(Qucvedo, Cónsul tiií ion de los gatos). 



76 



— 602 

"La zonta de tu abuela" es insulto aquí muy coinún entre 
la gente del pueblo; y se dice también que una i)ers()na es "más 
caliente que un jarro zonto' cuando es rijosa, de temperamento 
ardiente. 

Acaso huestro x'ocablo venga del azteca tzonton, "cabellera 
pequeña y recortada." 

(Kn Guatemala azorcncado). Zopenco, zopo, zolocho, zon- 
zorrión, zonzo. Es variante jocosa de esta última palabra. 

Zopitas, zopas, ceceoso. 

X«>|»il«>till4>. 

{Crotophaga sn/cirostris). "Habita en todo el país, frecuen- 
tando de preferencia las praderas cultivadas para el ganado, don- 
de busca los insectos de que se alimenta. 

Muestra mucha parcialidad por las garrapatas, razón por la 
cual mantiene buenas relaciones con el ganado vacuno y gasta 
con él tanta familiaridad que no es extraño verlo parado sobre 
el lomo ó la cabeza de una res, buscando los mencionados insec- 
tos, que arranca con facilidad, gracias á su fuerte y comprimido 
pico. 

Su nido es de una estructura voluminosa, de palillos secos, 
muy ordinario, pero tiene una particularidad, hasta hoy no ob- 
servada en otro pájaro, y es la de forrarlo interiormente con ho 
jas verdes." 

(Calvo, Apnntamicntos). 

También se le llama tijo, á causa de su corto y desapacible 
grito. 

¡Zoi'eneo. 

V. ZONZORENO. 



— 6o3 

55oi*i-illo. 

Hierba medicinal, de olor penetrante y muy desagradable. 

{C7¿/rfl//Lr/i's i'nj-icgaüts). Animal anfibio, del orden de los 
marsupiales. Tiene unas quince pulí^adas de longitud, las patas 
provistas de membranas, y el pelo amarillento, compacto y finí- 
simo. 

5^oi-vo hcíliciiclo. 

{Mcphiíis chilcnsis). "El chingue chileno es un animal 
nocturno como las otras especies, y se esconde durante el día en 
las casas, pero sale á sus rapiñas por la noche. Como mata las 
gallinas, los costarricenses le dan el nombre de rjorro, y de soi-ro 
hediondo para distinguirlo del didelfo. Cuando este animal ex- 
pele el contenido de la glándula hedionda, el olor desagradable 
se extiende tan lejos que se puede percibir á muchos centenares 
de pasos; afortunadamente eso no sucede sino cuando el animal 
está perseguido y se ve en peligro." 

(I'rantzius, Mamíferos de Costa Rica). 

55ox*i*o pelón. 

{DidclpJiys virginianus). Es el mismo animal que en Gua- 
temala nombran tacnacin. "El nombre de zorro, dice Frantzius, 
no es el propio; pero como en Costa Rica la scmivulpa hace en- 
tre las aves domésticas el mismo daño que el zorro en Europa, 
los colonos españoles dieron el mismo nombre á este didelfo, 
aunque en ligereza y astucia no se puede comparar al zorro eu- 
ropeo." 

Tiene el hocico agudo y armado de dientes muy fuertes, el 
cuerpo casi desprovisto de pelo, y la cola prehensil. En Guate- 
mala es plato muy estimado. 

Zviuoív. 

En el Guanacaste broma pesada , bufia. 



/ 



— -04— 
Zitelci. 

Azuela de carpintero. 

Zu.clea,r. 

Azolar, trabajar con la azuela. Este verbo se conjuga aziie- 
lo, azuelas, asuela, etc. 

Zuiclíi 

Muy general es el disparate de invertir el diptongo iu de 
ciudad y pronunciar zuidad 6 zuidá\ probablemente es vulgar 
también en España, pues lo pone repetidas veces el P. Isla en 
boca de un labriego. (V. Fray Gerundio de Cainpazas). 

Ztiiisa.. 

El juego de niños así llamado en Costa Rica es en Castil la 
comba. , 

También zuiza se emplea en nuestra patria en la frase "dar- 
]r- una ziciza á uno," por darle una tunda ó mano de azotes. 

/- 

Zurria- 
Zurra, azotaina. 



FI ilí. 



SUPLEMENTO. 



ADICIONES Y ENMIENDAS. 



A 




Acal>amieiito. 

Extenuación, debilidad producida por la falta de alimento, 
inanición. Se usa también en otros países de América. 

Agapanto. 

{Agapa7ithiis tnnbellatns). Planta de la familia de las liliáceas, 
originaria de África y notable por la belleza de sus flores de co- 
lor azul celeste. El nombre se compone de las. voces griegas 
ágape, amor, y anthos, flor. En francés se llama agapanthe. 

-A.gii.ecai'. 

Dicen los notables gramáticos Bello y Sicilia que la Jl con 
el diptongo iie tiene un débil sonido de g, y de ahí que el vulgo 
pronuncie gücso, güeco, etc en lugar de Jiueso, hiícco. Creemos 
que ese sonido reside más bien en la ti del diptongo, pues el 
pueblo dice también cirgücla y virgücla en vez de ciruela, vhue- 
la, y sin embargo en estas palabras no hay h. 

Esta observación que publicamos nosotros en El Maestro en 
1889, la hemos visto en los Entretenimientos gramaticales del se- 
ñor Rivodó, que salieron á luz en 1890. Probablemente es una 
mera coincidencia. 



A.liiilficlo8. 

Los españoles dicen zapatos o chanclos de goma á los aJm- 
lados. Damos además el nombre de alinlado al Juile ó tela bar- 
nizada con que se cubren las mesas, escritorios, etc. 



Atojar (v. esta voz). Ajotar se usa en Guatemala. 
A.ll>fn*cla. sol>i*e apni*e|o. 

En España, albarda sobre albarda. 
A.ll>iii*iívi*. 

Engatusar, alborotar ó inquietar á uno. 



Persona torpe para montar á caballo, que no sabe ponerse 
en la silla. Es corriente en toda la América Central. 

-A.i>ei*eza.<lo. 



Aunque el Diccionario trae sólo emperezado y emperezarse, 
aperezado y aperezarse son palabras formadas correctamente. 

-A.tepereta<io. 



Atropellado, atolondrado, aturdido, tarambana. Dícese 
principalmente del que habla de prisa é inconsideradamente. 

A-tc^jar. 



"Azuzar los perros para que muerdan" se dice entre noso- 
tros atular, atujar, atojar ó ajotar. No hay duda en que las úl- 
timas tres formas son variantes de atular (v. esta voz). 



B. 



I?aiiil>a. 



. . . -."Cuando todavía circulaba entre nosotros la moneda anti- 
gua española de diversas figuras, que nombraban cortada ó ma- 
cuquina, era común llamar bambas á la moneda redonda, y bam- 
bitas al real ó medio real de figura circular." (Batrcs Jáuregui, 
Voces provinciales de Guatemala). 

Bai*l>iiclias. 

Nombre despreciativo con que se designa al individuo que 
tiene barbas. Es voz corriente también en Guatemala. 

I5ai'l>aeoa. 

. - - .En ningún lugar de América significa "Carne asada en un 
hoyo," como dice la Academia, sino lo que dejamos apuntado: 
"Emparrado, andamio, armazón." Sin duda los señores aca- 
démicos leyeron el pasaje siguiente de la Historia de las Indias 
por Oviedo, y tomaron el rábano por las hojas. 

"Asan los venados y puercos (en la costa de Colombia) so 
bre unos palos que ponen, á manera de parrillas ó trébedes, en 
hueco, que ellos llaman barbacoas, y la lumbre debajo, y de a- 
questa misma manera asan el pescado." 

El mismo autor dice en otro lugar que los indios ponían á 
los muchachos sobre unos andamios para que cuidasen las milpas, 
y añade que "á estos andamios llaman barbacoas.'' 

Boc?ax'acá.. 

Serpiente muy venenosa y de gran tamaño que se cría en 
los parajes cálidos. 

Bole. 

Bofe ó bofo se usa en la América Central como adjetivo e- 
quivalente k pesado, antipático, repugnante. Creen algunos que 
es corrupción áefofo. 



Bolseax*. 

... .Se usa también en Guatemala. 

Tiene en las repúblicas centro-americanas la misma signifi- 
cación c^ne fregar (V. esta voz). 



c. 



Calíiches. 

Cachivaches, trebejos. Parece corrupción de la primera de 
estas palabras. 

Calle jci-a. 

Una callejera es entre nosotros una mujer pública, una peli- 
forra ó pendanga. 

Es epíteto muy adecuado. 

Cann agria. 

"Es nombre que dan al maíz que todavía no está bien seco 
y sazón." (Batres Jaúregui, Voces 'provinciales de Guatemala). 

Usase también aquí el modismo estar entre camagua y elote, 
"estar á medio^hacer, entre dos extremos." 

Camagua proviene del nahualt camatia, amarillear. 

Oanana. 

Burlescamente llamamos cananas á los bocios ó cotos, vul- 
go güechos, á causa de su forma. 

Canean. 

Especie de loro ó papagayo que no aprende á pronunciar 
ninguna palabra. 



voz) 



El nombre parece tener relación con cancanear, (v. esta 



Cax*ate. 



Erupción ó empeine, mancha rojiza que aparece en la piel. 
Es palabra de origen quechua. 



Carriel. 



. . . .Creíanlos con el señor Cuervo que carriel era corrupción 
de guarniel, aunque la transformación nos parecía demasiado 
brusca; pero luego hemos encontrado una forma que se aproxi- 
ma mucho más á la nuestra y que es quizás anticuada: carniel. 

"Dióme para con ellas un carniel de red de oro para los bo- 
doques." (Hernán Cortés, Cartas de relación). 

Caasanga. 

Comida campesina compuesta de ayote ó de chiverre cocido 
con leche. 

Cici*aca. 

Voz que sólo se emplea en la frase ''llevárselo á uno cicra- 
ca,^' igual á "llevárselo á uno la trampa." 

Coeol>ola. 

La Academia da como masculino el nombre de este árbol: 
cocobolo. 



Coi*i'oo. 

Ruedecilla de papel, con un agujero en el centro, que se 
pone en la cuerda de las cometas ó barriletes para que el viento 
la lleve hasta el juguete cuando está empinado. 

Cosposo. 

Aplícase este adjetivo al maíz cocido que conserva parte 
del hollejo, y á la tortilla hecha de masa ordinaria. También se 
dice cospó ó cospol. 



Cracró.. 



Mazorca de maíz que tiene escasos granos. Es vocablo 
rústico. 

Cixclxite. 



Dase este calificativo á las personas que andan con paso muy 
menudo, y también á las delicadas y melindrosas. 

Cuchite parece metaplasmo de la voz salvadoreña cueishte, 
"suave, fino, bien molido," derivada del nahual cotzíli, que sig- 
n\^c?í pantorrilla y por extensión cosa siiai^. 



CH. 



Chiloto. 



Elote muy tierno, cuyos granos no han cuajado todavía. Es 
la Voz mejicana xilotl, de igual significación. 
En Colombia áxctn Jilote. 



Oliuclieea. 



, . . .En la Crónica del Perú, escrita por Pedro Cieza de León^ 
encontramos un vocablo que puede dar razón del nuestro: 

"Por la costa (de Panamá) junto á las casas de la ciudad, 
hallan entre la arena unas '^almejas muy menudas que llaman 



chucha." 



Chuzo. 



Pelo chuso es entre nosotros "pelo lacio, áspero, hirsuto, 
híspido." 



G. 



O-ulsiii. 

Entre campesinos adquiere este adjetivo la fuerza de adver- 
bio, equivalente á ;/z//j d¿c;¿, fácilmente; v. gr: "\Tanga¿áH que 
lo hizo!" 

Grl'illgO. 

Nombre de cierto juego de naipes. 
Gua.T'X'iixxi- 

Especie de pacaya, menos estimada que la común, de la 
cual difiere en que es más ramosa y de hojas más fuertes. 



H 



IIenil>i*a, y maclio. 

Nombre de unas semillitas durísimas y lisas, de forma algo 
aplastada y color plomizo azulado. 



L. 



Ij<'inpo. 

Equivale á Dioreno^ negruzco, y se aplica especialmente á las 
aves que tienen la carne de ese color y las patas negras. 

El doctor Barberena supone dicha voz compuesta de las raí- 
ces quichés /¿"w, "manifestar, aparecer," y pon, "asar al fuego, 
tostar." 

Nótese la semejanza con nielanipo, "de pies negros," voca- 
blo de estirpe griega. 



M. 



Gatuperio, enjuague, embrollo. 
Es término poco usado. 



IVíiiigutla. 



Tarascada, mordisco. 



P. 



I*ai*alelógra nxo. 

Este vocablo es de acentuación llana: paralelogianio. 

-Peine ele mico. 

Árbol que proporciona excelente madera para construccio- 
nes. 

Nombre de una madera de construcción. 



Q. 



Que lo croa pizote. 

Frase que se emplea para manifestar incredulidad. 
¡ QikS pai» caliente ! 

También en Colombia se usa esta expresión para denotar 
desdén ó para rechazar lo que á uno le proponen. Los españo- 
les dicen ¡qué alforja! ó ¡qué niño vmerto! 



R 



Kaspagaacal. 

Fruto parecido al guacal (v. esta voz), aunque mucho más 
pequeño y de forma esférica. 

La pulpa es aromática y medicinal 

X¿etol>aclo. 



Malcriado, que tiene resabios ó mañas. Se usa tamben en 
ia América del Sur, pero con diversas acepciones. 



T. 



TTacotal. 



Gamalotal, terreno cubierto de pastos naturales, pradera. 
Es voz guanacasteca, procedente del nahualt tlacotl, "jarilla, va- 
ra ó vardasca." 



u. 



Adjetivo usado sólo entre campesinos, equivalente á apoh- 
llado, podrido, carcomido ; v. gr: "esc tronco está urrií." Quizá 
tenga relación con el térraba/rr«, polvo. 




EKRATA8 



l'ÁGINA. 



LÍNKA. 



Dice. 



LÉASK. 



/ 2l 25 latérc lútn-r 

K 59 t) y lo es el mismo t-s casi el misiiu) 

•^96 ■ 22 mdeanU maleante 

•^ lo2 i9 pasj-íTÚtií pa^crinii 

V 105 18 añuil Rafael 

■ 109 última do sexo , . del sexo 



. 118. 
< 125. 

■ 173- 

• 203.. 

> 209 . 

; 210.. 

-2r5-.. 
V 216.. 
t 216.. 

" 231.. 

>•' 269.. 
. 270.. 
' 270.. 

w 302.. 

, 354-- 
j 363-- 
' 365-- 



última carnilar , calcular 



29 / por 2 / por r 

3 insónimo sinónimo 

32 , ompcuesta . . , . , . . . compuesta 

16 , . chamarra.scas charramascas 

22 aobr obra 

.^.-... 14 chill chilli 

I üiic que 

2 azotes anotes 

25 Chulemuco Chulomuco 

26 Diploma Diploma 

6 ircs ( )( i( ).s 

7 cuatro tres 

penúltima pcdettal pedestal 

5 etoípcs etiopes 

32 jicara jicara 

31 Guelta Guelta 

29 pronuncion j ironuncian 

^ 373 17 seamo seamos 

^ 389 última iiiniisccit inmiscue 

i 399 penúltima alim-cnat alimenta 

'. 408 penúltima de debe- 



448 

454 

533 

534 

V 535' 

. 539- 

541 

542 

., 548- 

56i- 

561. 

566. 

567- 



13 eniremcses entremeses 

primera Nbaillo Nabillo 

16 Sarnosa Sdmoza 

i7 casticada castigiuia 

14 lípica filípica 

II de da 

14 snrten saríeii 

25 gorrotazos garrotazos 

16 pronominalas pronominales 

7 lina itHO 

22 tepiizquinte tepeizqitinte 

l4 imitativo imitativa 

25 mitologcos, i mitológicos, 



■ El primer ejemplo de la página 91 debe ti-i^l ih-i 
página 88. 



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Gagini, Carlos 

Diccionario de barbarismos 
y provincialismos de Costa- 
Rica 



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