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Full text of "Diccionario de Chilenismos y de otras voces y locuciones viciosas"

DICCIONARIO 

DE CHILENISMOS 



10093— Imprenta de La Revista C.vtrtlica. A%-. Cándell. 33. 



^ISSC^ 



DICCIONARIO 

DE CHILENISMOS 

y I)E OTK.IS VOCES í LOCUCIONES VICIOSAS, 

POK 
MVMEL ASTOMO ROMÍN, 

Uignidml dr 71 ii< .Irr-Karurln d<' lii nrlropaliliilia dr niinlinso dr C'hilr 
7 %'irnrio €*rnrral drl Arzobispndo. 



TOMO I: 

^4- B O Y SUPLEMENTO A ESTAS TRES LETRAS 



(Vi 

SANTIAGO DE CHILE 

IMPRENTA DE "LA REVISTA CATÓLICA" 

Av. Cón.l.-ll, 8:?. 

1901 8 



\Á' 






PllOLO(iO. 



«¿Olro reprochador de voquibles 
tenemos? dijo Sandio». (Quijote, 
p. II, c. III). 

Tal se me antoja que van á decir algunos, entre admirados y des- 
deñosos, cuando vean el título de la presente obra. ¿Hasta cuándo" — 
proseguirán — se han de aumentar los Diccionarios de Chilenismos? 
¿No basta y sobra ya con el de Zorobahel Rodríguez, el de Camilo 
Ortúzar, el de Echeverría y Reyes, el de Lenz, y tantos otros, aun- 
que menos extensos, que han salido á luz? ¿A qué tanto purismo 
en el lenguaje? Lo natural es hablar y escribir como escriben y ha- 
blan todos, si es que nos hemos de entender unos con otros; estamos 
en Chile, y á la chilena hemos de hablar, nó á la española ó cas- 
tellana. 

Vamos por partes, «ventajados discípulos do Sancho. Bien veo 
que no se han extinguido, ni nunca se extinguirán, los «prevarica- 
dores del buen lenguaje», como llamó D. (Juijote al bueno de su 
escudero; pero armaos de paciencia y con ella despachad este senci- 
llo prólogo; y, si os sobran gana.'', seguid después con el Diccionario, 
que de algún provecho os ha de servir su lectura. 



Era el año l^fjó y cayó en mis manos uno de los [irimeros ejempla- 
res que llegaron á Chile del 'Diccionario manual de locuciones vicio- 
sas,» del Presbítero chileno Don Camilo Ortúzar. La tal cual afición 
que siempre he tenido al estudio délas lengviasy el ser la obra escri- 



— vi- 
ta por un sacerdote que no había manifestado inclinación á estas 
materias, me hicieron leerla en pocos días. Aunque encierra en sí 
muchas más TOces y doctrina que la de Rodríguez, noté que había 
también en ella muchas deficiencias, que en algunas partes se podía 
ampliar y profundizar más, y que en otras era digna de rectificarse 
y corregirse. Todo esto me indujo á pensar en escribir algo, aunque 
muy sencillo y modesto, algo así como un Suplemento ó Apéndice á 
la obra de Ortúzar. Empecé pues á hacer anotaciones en el mismo 
ejemplar, á formar listas y más listas de las palabras omitidas y á 
leer, lápiz ó pluma en mano, algunas obras sobre la misma materia, 
dándome, al propio tiempo, á redactar los artículos correspon- 
dientes á las voces que no había registrado Ortúzar. Así, por mero 
recreo y en las breves horas que me dejaban libres ocupaciones más 
serias y sagradas, conseguí redactar todo mi proyectado Suplemento 
hasta concluir la letra Z, aumentando en extensión á medida que el 
trabajo iba caminando á su fin. 

¿Qué sucedió entonces? Que la humilde hiedra había crecido tan- 
to, que ya no era posible arrimarla al olmo en que se había pensado: 
era forzoso plantarla eu el prado sola y dejarla campar por su res- 
peto. 

Hacía en ese tiempo su tercera aparición en el campo de las letras 
La Bevista Católiea, periódico fundado y dirigido por el clero y sim- 
pático para todos los católicos chilenos. Con el fin de hacer más 
amena y variada su lectura y, á la vez, disponer yo de más tiempo 
para dar redacción al nuevo material que venía acumulando, resolví 
principiar la publicación en La Bevista Católica, haciendo al mismo 
tiempo tirada aparte de los pliegos para formar obra separada. 

Tal es, curioso lector, la historia de este trabajo cuyo primer tomo 
tienes á la vista. Con estos datos y con el tiempo que ha durado la 
publicación (al rededor de siete años), podrás explicarte por qué la 
extensión de los artículos ha venido creciendo con el tiempo. 



Vengamos ahora al criterio que he .seguido y seguiré en el curso 
de este trabajo. 

No he incluido las voces ni las acepciones que expresan un objeto 
ó idea obscena y que por eso sólo se oyen entre el vulgo de úUima 
clase; y si las usa la gente honorable, es á solas ó en los arrebatos de 
la ira. Claro es que tales voces no forman parte del lenguaje general 
y corriente, y, por tanto, -ao deben tener cabida en un obra de uso 



— VIÍ — 

^neral; fuera de lo que, por otra parte, prescriben las leyes de la 
moral cristiana, del decoro y de la buena educación. 

Tampoco he incluido muchos nombres usados en el comercio, co- 
mo los de algunas telas y géneros, medicamentos, vinos y otros lico- 
res, etc., etc. Generalmente son de una vida muy efímera ó de un 
uso muy restringido, y á veces de una forma tan extranjera, que só- 
lo son pronunciables jmra las personas que conocen los idiomas de 
donde aquellos vocablos proceden. Por eso hay que esperar, para los 
primeros, que su uso se haga más general, y para los segundos, que 
su forma se acomoilc más á la turquesa ó molde castellano. 

Y en cuanto á las voces, frases y locuciones que se estudian en 
este Diccionario, ¿qué criterio debe adoptarse? ¿Habrá que desechar 
como barbarismo ó extranjerismo todo lo que no se use en España 
ó no aparezca en el Diccionario de la .\cademia Española? O, al con- 
trario, ¿habrá que aceptar todo lo que se usa en nuestra República, 
ora proceda délas lenguas extranjeras, ora de las nativas que en ella 
se han hablado ó se hablan? Entre ambos extremos, á toda luz vi- 
ciosos, preséntase como camino real, ancho y seguro, el término me- 
dio, que es el que hemos seguido. 

Y, efectivamente, si el lenguaje está por su naturaleza destinado 
á expresar no sólo los sentimientos del alma, sino también todas las 
ideas que guardan relación con el mundo externo en que vivimos, y 
en este mundo hay innumerables cosas que no se conocen en Espa- 
ña (animales, plantas, guisos, juegos, costumbres, etc.), claro es, más 
que la luz meridiana, que no puede un chileno, ni ningún habitante 
de la América Latina, ser purista en el sentido odioso que ordinaria- 
mente se da á esta palabra. Todos los chilenismos comprendidos en 
esta clase, los consideramos como de buena ley, necesarios y dignos 
de figurar en el Diccionario de la Academia; tanto más, cuanto que 
algunos de ellos no son chilenismos solamente, sino americanismos, 
comoquiera que su uso está extendido á varias repúblicas de Amé- 
rica. 

Pero, al revés, hay voces que significan, nó algo exclusivo de Chi- 
le, sino algo que se conoce y se usa también en España con otro 
nombre. ¿Qué hacer en este caso? ¿Será propio y acertado recomen- 
dar el chilenismo? Evidentemente que nó, pues lo mismo podría pre- 
tender cada una de las otras repúblicas de habla española; y así se 
daría el caso, como sucedió en un congreso pan-americano de Méji- 
co, de no entenderse entre sí, á pesar de hai)lar el mismo idioma, los 
representantes de las distintas naciones americanas. Lo justo, res- 
pecto de tales voce«, es anatematizarlas y condenarlas al olvido, mos- 
trando al mismo tiempo las equivalentes cai^tellanas, que sólo por ser 



— VIII — 

ignoradas de la generalidad, han podido ser supeditadas por los pro- 
vincialismos (1). 

Esto lo exige la unidad de idioma, que á todo trance debemos de- 
fender, para bien y proveclio mutuo, todos los que hablamos el cas- 
tellano. Los que sostienen lo contrario y, extraviados por un pseudo- 
patriotismo, sueñan con un idioma nacional para cada república, no 
saben lo que dicen ni los males que causan con tan absurda propa- 
ganda. Ahora qae las naciones han multiplicado y siguen multipli- 
cando sus medios de comunicación para el comercio, para la emigra- 
ción é inmigración y para todas sus relaciones, ¿cómo ha de conve- 
nirles separarse más unas de otras por medio del lenguaje, que es el 
principal medio de entenderse? Ahora que el tiempo se hace escaso 
para todas las ciencias, industrias, trabajos y afanes de la vida, ¿có- 
mo ha de ser agradable dedicarlo á aprender idiomas? Bastantes son 
ya los que la gente culta tiene que estudiar, para que todavía se de- 
see aumentarlos. Y, mientras todo el mundo clama por un idioma 
universal, como lo prueba el auge que ha tomado y toma el esperan- 
to, no se explica que haya todavía individuos que quieran repetir el 
acontecimiento de la torre de Babel. 



(1) Chilenismos que merecen defenderse son algunos que, aunque tuvieron al 
principio un equivalente castizo, con el uso se han ido restringiendo á una 
acepción especial. En e.sto la lengua ha seguido el mismo curso que lleva la ci- 
vilización cuando penetra en un pueblo inculto: la ciencia, las buenas costum- 
bres, los adelantos y comodidades de la vida van poco á poco arrinconando ó 
relegando al olvido la ignorancia, la grosería y demás atrasos de la otra raza. 
Asi, por ejemplo, el quichua huincha significa cinta; pero todo chileno distingue 
entre ambos vocablos: huincha es la cinta ordinaria de lana ó algodón, y cinta es 
la fina, de lino, seda, etc. Ésta, á lo sumo será huinchita, así, con cariño de di- 
minutivo, pero nunca huincha á secas. China en quichua significa criada, sirvien- 
te; para el chileno es el mayor insulto que se puede dirigir á una criada: es co- 
mo decirle que es la criada más ordinaria, descendiente de los quichuas. Chinita 
sí que es admitido en sentido figurado como término de cariño. ¡Aro! es en 
aimará la interjección castellana ¡altol pero sigue usándose por el pueblo en sus 
fiestas, porque tiene un sabor y circunstancias tales, que no se ven en la voz 
española. El araucano ruca jamás se confundirá con la casa castellana, porque 
aquélla en todo caso no pasa de una simple choza ó tugurio. La pirca quichua, 
admitida ya en el Diccionario como chilenismo, es \& pared castellana; pero nó 
una pared cualquiera, sino la especial de piedra seca, que en castellano se llama 
alharrada, horma ó pared horma, y que parece era la única que sabían construir 
los quichuas. Desde entonces ha conservado su nombre y ha dado origen al ver- 
bo T^iVca»' y al sustantivo ^¡Vcfíí/or. 

Nombres como éstos necesariamente tienen que conservarse, porque signifi- 
can algo distinto del correspondiente castellano; en lo cual no hacemos más 
que seguir el desenvolvimiento natural de las lenguas, como lo hizo el castella 
no con todos los términos cultos y eruditos que á manera de benéfico aluvión 
le trajo el latín del Renacimiento. Con ellos duplicó y triplicó la forma, y por 
consiguiente el significado, de innumerables voces, como puede verse en el ar- 
tículo CATECISMO. 



— IX — 

Y, si nos quieren argüir con la evolución, diciéndonos que cada 
idioma con sola la evolución natural de sí mismo, la variedad que le 
dan los provincialismos y los distintos usos y costumbres de cada 
nación, llegará con el tiempo á formar varios otros, como aconteció 
con el latín, del cual se formaron las hoy llamadas lenguas roman- 
ces, contestaremos por nuestra parte con el conocido aforismo jurí- 
dico: DU-tiiiijiir témpora, cf concordahis jura: A distintos tiempos, dis- 
tintos derechos. En la Edad-Media, con la dificultad y escasez de 
comunicaciones, con la abundancia de los iletrados (los modernos 
analfabetos), con la carestía y reducido número de los libros manus- 
critos, pues los impresos no existían entonces, y no conociéndose 
tampoco los periódicos y diarios de ahora, era natural que cada na- 
ción se formara su prui)io idioma. Pero no así en el siglo XX, en que 
cada uno está tijo y retijo con los moldes de la imprenta en las mi- 
llaradas de obras impresas. Ahora que cada idioma es objeto de estudio 
especial para muchos y respetables sabios, cuidado y cultivado con 
cariño como cosa propia; ahora que tanto ha aumentado el comercio 
intelectual entre naciones de la misma lengua, es imposible que en 
las civilizadas se formen nuevos idiomas. Y si nó, cítese un solo he- 
cho de un acontecimiento semejante. Lo único que se ha visto y se 
ve, es mancharse un idioma con giros y voces exóticas, perdiendo 
así su nativa hermosura, cuando, con el pretexto ó el deseo de for- 
mar un idioma nacional, se le agrega cuanto viene á la pluma ó á la 
lengua, de los demás que conviven con él. De lo cual resultará, nó 
un idioma con su índole y belleza especial, sino un todo abigarrado 
y heterogéneo, que lleva en sí mismo el germen de disolución y las 
causas de fealdad. Tal idioma me huce el efecto de nuestros caci- 
ques araucanos cuando se presentan en la capital de Chile vestidos 
de levita ó sombrero de pelo en horrorosa mezcolanza con las demás 
prendas de su tierra. 

Todo idioma es un organismo vivo, que, lo mismo que las espe- 
cies del reino animal, necesita asimilarse los elementos propios de su 
conservación; de otra manera, en vez de la vida, le acarrean la muer- 
te. Por eso no se puede atentar así no más contra la integridad y 
pureza de un idioma, sobre todo en materia de sintaxis, porque es 
como dañar las arterias, el sistema nervioso ó cualquiera de los prin- 
cipios vitales de un organismo. Y esto es lo que hacen los que, en 
vez de cultivar el castellano, rico y abundante como ninguno, no se 
curan del mal pegadizo dv fra.se extranjera, que dijo Iriarte, sino que, 
al contrario, lo prodigan y alardean de él. 

Todo idioma tiene también su índole ó genio especial, visible en 
el desarrollo de sus formas, en su fonética, en su sintjixis y en sus 



— X — 

modismos; algo como el estilo ó manera que tienen las obras de arte: 
y así como no es lícito, so pena de matar la belleza artística, confun 
dir y mezclar los diversos estilos en una misma obra de arquitectura 
ó de escultura, por ejemplo, así tampoco se pueden mezclar entre sí 
los idiomas. Comuniqúense en hora buena sus voces cuando en rea- 
lidad las necesitan, bien así como en el comercio cambian las nacio- 
nes sus productos; pero que sea con la condición de fundirlas en el 
troquel castellano, para que en este traje pasen á formar parte del 
acervo común y no queden como extranjeras. Así lo ha hecho con 
feliz acuerdo la Real Academia Española con muchas voces proce- 
dentes de los idiomas modernos, por lo cual merece la gratitud y el 
aplauso de todos. Pero esos escritores que no pueden terminar una 
línea sin intercalarle una palabra francesa, inglesa ó italiana, por 
pura pedantería, ésos son la peor plaga del castellano y del buen 
gusto, comparables sólo con un predicador que, queriendo lucirse en 
un sermón del Corpus, lo principió con estas palabras: «Esta fiesta, 
que los franceses llaman Féte-Dieu» ... 

Semejantes á éstos, y á veces de su mismo número, son casi todos 
los escritores de la prensa diaria, que no sólo no estudian el castella- 
no, sino que parece que tuvieran á gala obscurecerlo y emporcarlo con 
todo género de galicismos, barbarismos y absurdos. ¡Cómo se rae su- 
bleva todo mi espíritu latino-castellano cuando uno de estos tales' 
deja escapar un falso debelar en el sentido de «manifestar, descubrir, 
correr el velo»; una francesa decepción por lo contrario de lo que 
significa en latín y en castellano; un Monseñor por un Señor Obispo. 
A este paso, el día menos pensado nuestros mismos diarios católicos 
llamarán á los presbíteros ó sacerdotes chilenos el Abate Tal ó el 
Sr. Abate Cual, el Sr. le Chanoine, y el Sr. Gran Vicario. 

Estos y otros semejantes vicios de lenguaje pretende combatir y 
extirpar el presente Diccionario. Pequeña es la hoz, extensísimo el 
campo y de pocas fuerzas el segador; pero la voluntad es grande, y 
sana y recta la intención. Si alguna vez me equivoco ó se me escapa 
alguna incorrección, pido anticipadamente dispensa, porque es lo 
más fácil del mundo que así suceda. Todos andamos como codeán- 
donos con los galicismos, que pululan en lo escrito como flotan en 
lo hablado, y por eso no sería raro que, andando uno entre tanta 
miel, algo se le unte la piel, como reza el refrán. Testigos Baralt, 
Cuervo y otros, que, persiguiéndolos á sol y á sombra, no obstante, 
los muy tenaces y cachazudos se han burlado de ellos y se les han 
escapado por entre los puntos de la pluma. 



— XI — 

Xi por miente? se me ha pasado pues que este trabajo pueda ha- 
ber llegado á la perfección en lo que hace á la parte castellana; pero 
mucho menos en la parte chilena. Mucho más abundante es sin du- 
da, y á la vista está, que todos los demás que le han precedido; pero 
todavía hay campo nó sólo i)ara espigar sino aun para segar en 
abundancia. Para escribir un Diccionario completo de chilenismos, 
sería menester contar con buenos colaboradores, por lo menos de ca- 
da provincia, que la conocieran en toda su extensión y durante algu- 
nos años. Pero no es fácil & un solo autor mover tantas voluntades, 
y mucho menos cuando se ve cargado con otras más serias é impor- 
tantes tareas. Sólo el Supremo Gobierno, con la autoridad y el dinero 
de que dispone, podría, por ejemplo, organizar una academia f)ara 
que llevara á término una obra semejante. Nadie mejor que él podría 
buscarle corresponsales en los profesores de castellano de todos los 
liceos y en los demás aficionados, que por algún premio ó retribu- 
ción quisieran coadyuvar al trabajo. Yo lanzo, como ahora se dice, 
la idea, y ojalá sea recogida, para que en las fiestas seculares de 
nuestra emancipación política, que ya se aproximan, pueda ofrecerse, 
como uno de los estudios más interesantes, el del castellano en Chile, 
es decir, la expansión buena y mala que ha tenido sobre el hablado 
en Espalda. 

Tampoco me ufano de haber dicho la última palabra en las defi- 
niciones y varias acepciones de los chilenismos. Es tan distinto el 
uso de una provincia á otra, y a veces de uno á otro pueblo, que 
no es fácil acertar con el más general. Como son voces ó locuciones 
que generalmente no se escriben, sino que solamente ruedan de boca 
en boca, y de ordinario nó en las más cultas, parece que cada perso- 
na puede tomarse, ó de hecho se toma, la libertad de torcerles el 
significado á su talante. Causa de ello es nuestra ingénita indolencia 
en materia de lenguaje, indolencia de raza, que nos hace mirar con 
indiferencia la exactitud ó precisión de las voces, usándolas á lo que 
saliere, á lo yo me entiendo, que decía Sancho. Fenómeno ver- 
daderamente raro en el chileno, no digo en el pueblo, más atento á 
lo grandioso y heroico que á lo elegante y bello, pero sí en la gente 
educada é instruida. Ésta, en mucha parte, mientras ama la belleza 
y la cultura en todas sus manifestaciones, la descuida, y aun hace 
gala de despreciarla, en lo que atañe al lenguaje, gloriándose de ha- 
blar y pronunciar como el individuo del pueblo. Del mismísimo 
Don Andrés Helio, patriarca de nuestras letras, se cuenta que así lo 
hacía en el seno de la amistad y confianza; y, en general, casi todas 
las personas educadas, cuando quieren dar la mayor muestra de 
llaneza. 



— XII — 

Tal es el criterio de nmchas personas, que por lo demás se creen 
de gran valer. Tienen dinero bastante y magnífica posición social; 
visten á la última moda, sin que se les pare en la ropa la más leve 
mota ó pelillo; son excelentes jinetes y conocen algunos de los mo- 
dernos deportes; saben atender y decir cumplidos á las damas; en 
una palabra, son la flor y nata de la sociedad: pero en cuanto á len- 
guaje, ¡Dios nos libre! porque unas veces por la pronunciación, otras 
por las voces que emplean, y otras por la sintaxis que conculcan, no 
dejan nada que envidiar á los que jamás han saludado la gramática. 
Muchos de éstos aman y sienten la belleza en la pintura, en la escul- 
tura, en la música, y son sujetos de excelentes partidas; pero no hay 
que hablarles de pulir y purificar el mal lenguaje que usan, porque 
en eso son unos incorregibles, unos empecatados, dejados de la mano 
de Dios y de... los clásicos. 

Y ¿qué remedio, se me dirá, hay para esto? Estudiar cada vez más 
el castellano en su literatura y con sus tratadistas especiales, buscan- 
do las voces y frases más castizas y desterrando los galicismos y de- 
más modos extranjeros. Con las riquezas sin cuento que atesora el 
castellano en voces, expresiones y modismos, en frases y refranes, 
tanto que ninguna otra lengua puede competir con él, es una ingra- 
titud y hasta un crimen literario mendigar afuera lo que en casa se 
tiene, y no así como así, sino muchísimo más abundante, gracioso y 
expresivo. ¡Qué gran catálogo se formaría si se sacaran á relucir todas 
las preseas de inestimable valor, inimitables é intraducibies, que tie- 
ne el castellano para todos los gustos y circunstancias de la vida! 
Algo de esto hizo con la obra reina de la literatura castellana, el Qui- 
jote, Don José María Sbarbi, eruditísimo autor, probando, en un to- 
mo entero de su Refranero Español, la intraducibilidad de la perla 
de Cervantes, esto es, que es empresa imposible traducir el Quijote 
á ningún idioma conservando toda su riqueza y gracia de lenguaje. 
Y lo que se dice de esta sola obra, dícese en proporción de todas ¡as 
demás. 

Otro medio de corregir nuestro lenguaje es, que en las clases de 
castellano se dé más importancia práctica á este punto, señalando á 
los estudiantes las palabras y frases que se usan mal en Chile y en- 
señándoles el modo correcto y castizo. Esta doble utilidad, para maes- 
tros y discípulos, me atrevo á esperar de esta modesta obrilla, la que 
proseguiré como Dios y el tiempo y las personas de buena voluntad 
me ayuden. 

Y aquí es del caso manifestar mi más profunda gratitud á todos 
mis amigos, eclesiásticos y seglares, que han contribuido á este tra- 
bajo enviándome algunas listas de palabras usadas en otros lugares 



— Xlll — 

ó cediéndome apuntes que tenían sobre esto mismo. De una manera 
particular doy aquí públicas gracias por estos servicios al Canónigo 
Doctoral Don Carlos Rengifo, á los Presbíteros Don José Agustín 
Moran, Don Luis Antonio Honián y Don Elias Lizana, á los aboga- 
dos Don Domingo Ocampo y Don José Luis Cornejo, al literato y 
poeta Don Francisco A. Concha Castillo y al Secretario de la Biblio- 
teca Nacional, Don Ramón Laval. El Sr. Ocampo llevó su generosi- 
dad hasta cederme con noble galantería unos apuntes y notas que 
tenia compilados desde años atrás, y, como provienen de una impor- 
tante región del Sur de Chile y de la pluma de un abogado, que por 
su misma profesión ha tenido que tratar materias distintas de las 
mías, su coutribución es para mí valiosísima é inapreciable. 

Después de esto no me resta sino acogerme á la indulgencia de los 
lectores chilenos, á quienes entrego esta obra, nó como algo personal 
mío, sino como un bien nacional, en el cual, ya que á todos nos in- 
teresan su complemento y perfección, deseo que tomen alguna parte 
todos los entendidos y aficionados á esta clase de estudios. Ya lo he 
dicho y lo repetiré: un Diccionario completo de Chilenismos no pue- 
de «er obra de una sola persona sino de muchas. 



ABKEVIATFRAS. 



En 


gcDt-ral, son las mismas que usa el D 


ccionario de la Real Academia E 


paQül 


excepto una que otra 


que ba sido necesario agregar. 


a. 


activo (verbo). 


lat. 


latino, na. 


actp. 


acepción. 


loe. 


locución. 


adj. 


adjetivo. 


m. 


masculino. 


adv. 


adverbio, adverbial. 


n. 


neutro (verbo). 


anib. 


ambiguo. 


n. p. 


nombre propio. 


ant. 


anticuado. 


part. 


participio. 


apell. 


apellido. 


pl. 


plural. 


art. 


articulo. 


prep. 


preposición. 


coni. 


común de dos. 


r. 


reflexivo (verbo). 


COIlj. 


conjunción. 


s. 


sustantivo. 


Dice. 


Diccionario de la 


sing. 


singular. 




Academia. 


t'. ó ú. 


Usase. 


expr. 


expresión. 


Ú. m. c. s. 


« más como sustantivo. 


ext. 


extensión. 


Ü. t. c. adj. 


« también « adjetivo. 


f. 


femenino. 


Ú. t. c. n. 


« » « neutro. 


fililí. 


familiar. 


Ú. t. c. r. 


« « « reflexivo. 


fifí- 


ü^upddo. 


C. t. C.'S. 


1 « « sustantivo. 


fr. 


frase. 


\. 


VtlI 0. 


interj. 


interjección. 







'?!^i^¿ á-TIv^é émt^ 




Iai piiliibnLS escritas con li-tm vkrsamta y con iiosim, san correctas; 
lu.« fwritas con negrita S4>n viciosas. 



A. iliiy poco es lo (jue dice el 
Dice, sobre esta letra, pues sólo la 
consitlen» como prostética (v. gr.: 
Atiil, Amatar), ó como denotando 
•Uírivación (v. j;r.: Atutranjiulo, Apa- 
liihiur). Debió agrc«rar: 1." que tiene 
también, en este último sentido, el 
signiticado de semejanza ó particii^i- 
ción de la voz aim¡ilo á (|ue se an- 
tepone; V. gT.iAlontttr, Aniñwlo, Aina- 
jfrado; 2." que otras veces indica la 
acción, el uso ó empleo de la niismi 
voz simple; v. gr.: Abotoiuir, Acwhi- 
Utir, Apflrettr; y 3." que otras veces 
tiene el valor de la |)rep. 'i, corres- 
IH>ndient« á la '/-/ latina; v. i;r.: Afu- 
if'f, Arféiir, As'tUiir, A fritar, A'Oiiiu- 
iVtr. S.ilta á la vist i la riqueza que 
encierra el idioin i en el uso de toilos 
csUh ca.so% porque son muchas las 
voces que jiuedi-n formarse en «^nda 
nno de ellos, y «■stas no jHicdc contc- 
nerl.is nini^'ún diccionario, y, sin eui- 
trap^'o, i|cb<:n considerarse tan casti- 
zjls corno las que ni/is. Así, con la 
misma corrccciiin con que (^uevedo 
usó ¡ilarrívi», I'u¡<„'lilaucli y Capuia- 
ny tiiftibiir/uitln, l'ereila itfhubil.Vílilu, 
etc., quf no están en el I >icc., nuestro 



pueblo dice también tidii-nnnmhi (de 
color del rfienáii), iii/rinfftnio (pare- 
cido iil gringo), a¡)in/iiiiiiu/o (enfer- 
mo del pirguín), etc., etc. Xos pare- 
ce ([ue un Dice, debería dar mucha 
importancia al estudio de las partícu- 
las y voces compositivas, como que 
tienen mucho más valor y u.so que 
cualquiera voz aislada. -Por primera 
vez da el nuevo Dice, á esta letra 
la accp., tan us;ida en Dialéctica, 
di; «.signo de la proposición uuiver- 
siil alirmativa». 

A (Del griego «, privativa i. «Par- 
tícula inseparable que deuotii príva- 
ciihi ó uegHcii'iu. ArroinátiiO, Ateis- 
m')v. Por primera vez ha diwlo cabida 
el Dice, á estt- articulo, el cual debió 
alargar un jkjco más, diciendo, jwr 
ej., que con esta p¡irtícula pucJen 
formarse y se forman muchas voces 
nuevas (como nrittnlif-o, itiosmiumo); 
que para anteponerla se tenga pre- 
sente que, lo mismo que en griego, 
toma '( eufiMiica si la voz á que se 
ante|K)uu princijiia por vocal; como 
Anemifi, Aii'irijiti/i, Anóniílu, Anó- 
nimo; y, iK)r liltiino, que, como grie- 
ga que es, sólo se junte con voces 
1 



que procedan del gi'íego, porque para 
las demás debe usarse de in con las 
diferentes modificaciones á que la ha 
reducido la fonética castellana. 

A, prep. Formando complemento 
directo, debe usarse: 1." con los nom- 
bres propios de persona: Admiro Á 
CiíRVANTES; David mató Á GoriíAT. 
Pero, si el nombre propio se halla 
usado como apelativo, se suprime la á: 
Tengo vs Virgilio de Ochoa-, Pin- 
larco os dará íiil Alejandros,- 2:- 
con los nombres apelativos de perso- 
na cuando la significan cierta y de- 
terminada ó representan toda una 
clase como conocida, aunque sean sim- 
ples adjetivos sustantivados: Todo pa- 
dre ama Á sus hijos; Ayudar Á los 

MENESTEROSOS Y DESVALIDOS. Sí la 

persona es indeterminada, no tiene 
cabida la prep. : Honrar padre y ma- 
dre. Por esta razón es muy distinto 
Agxiardar iin criado de Aguardar ú 
un crimlo: en el primercaso se indica 
que se aguarda á un individuo cual- 
quiera que tiene el oficio de criado, y 
en el segundo, que se aguarda á un 
criado determinado. Los apelativos de 
persona que designan empleos, títu- 
los, dignidades, grados, cuando van 
con verbos á que se unían primaria- 
mente como predicados, se usan sin 
prep. : ¿^/ r? y ha nombrado los ofi- 
ciales para el ejército; El papa creó 
los cardenales. Piden la prep. al- 
guien, nadie, quien, y %mo, otro, todo, 
ninguno, cualquiera, cuando denotan 
persona. Con sustantivos colectivos y 
con nombres de animales (á no ser 
que estén personificados) es vario el 
USO; pero, si están personificados, no 
sólo éstos, sino todos los sustantivos, 
y en especial los abstractos, deben lle- 
var la prep.: «Hemos de matar en los 
gigantes á la soherlia, á la envidia 



en la generosidad y buen pecho, á la 
ira eu el reposado continente y quie- 
tud del ánimo, A la gula y cd sue- 
ño...» (Cervantes). Nótese que con 
los verbos activos que de ordinario 
piden complemento de cosa es más 
propio callar la prep., y el expresar- 
la los puede hacer variar de signifi- 
cado; así, Perder un hijo no es lo 
mismo que Perder A un hijo; Los ro- 
manos rolaron las sabinas no es lo 
mismo que robaron d las sabinas; y 
3." con los nombres propios geográfi- 
cos, á no ser que lleven artículo: 
«Vio á Palermo y después á Mesincn. 
(Cervantes, El Licenciculo Vidriera). 
«Atravesaron el Pirineo por Ronces - 
valles» (Lista). «Escritores de menor 
nota (escribe Cuervo) suelen hoy eu 
España omitir la prep. antes de nom- 
bres de ciudad y dicen dejé Valen- 
cia, lo cual es por cierto un galicismo, 
ó acaso algo peor, (solecismo,- según la 
Acad.) de gusto intolerable». Ojalá 
esta marca de hierro candente basta- 
ra para hacer cesar el abuso, que por 
desgracia es algo general, y suele des- 
lizárseles hasta á escritores de nota, 
no diremos menor. - ¿Qué debe ha- 
cerse cuando, junto con el acusativo 
con á, ocurre otro complemento que 
también la lleva? La regla mejor es 
la de Bello; y es que se omita la prep. 
en el acusativo, á no ser que éste sea 
un nombre propio de persona sin ar- 
tículo. Así, sería permitido decir: Pre- 
fiero EL ARIOSTO al TASSO; peronó: 
Presentaron Zenobia ed vencedor; 
aunque sería tolerable Presentaron la 
CAUTIVA Zenobia cd vencedor. Cuan- 
do es inevitable la repetición de la 
prep., suele preceder el acusativo: El 
traidor Judas vendió Á Jesús á ¡os 
sacerdotes g fariseos. Si ambos tér- 
minos son nombres propios de perso- 



na sin articulo, liiy i|-.io desistir d-j 
la construcción y bu*- irle otro giro. 
Así, tan reprobiblees R- ■omrii'htioii 
Ptílrú á Jtutii co:uo íl'-oiifn lifon 
A Pf.1ro «i yM/i/«.-«-;E-! indiferente 
poner ó no li» prep. en Lf miran cn- 
iiio ¡xt lii; ¿«-«í trat't roiiu) <í hijos.' Me 
parece (\ae ¡^ miran romo parlri- se 
dice de lo3 t|Ue miran como un p.idre 
til fjue no lo es; y que, por el contra- 
rio. Los tntta romo á hijos siv^^rirúi 
la idert de verdadera piternidiul». (Be- 
llo). Mejor aún se percilx; la dife- 
rencia en este ejemplo: Sf a'-n-<a <i la 
Ii/ltüiu como li fifiHÍf/'t lie Uts rienciu-i, 
ó romo rnnniíjii de ht-s cien-ins. ¥,n 
el primer caso ae da á entender que 
es enemiga, y en el se-rundo nó. El 
fun<lumento de esta sutil distínciiHi, 
dii-e Suárez, t;»lve¿ puede S"^r el si- 
ÍTuiente: •«Ijc miran como á ludre» 
es frase elíptica cijuivaleuLe de i\,<i 
miran como se mira al piula*»; la 
otra frase, la que cjireoc de prep., 
e<|uis'ale qnizás á «Le miran como 
si fuese padre».- Admite üaralt las 
expresiones Herho á ¡¡liimt, n pinrel : 
Labrado á riiwel; Lámiivt nhierta á 
hiirtl; Forjido ¡i m uiillo: ¡K'rn nó 

Hecho á la pluma; Labrado 

al cincel, etc., que H<.TÍaii Uirba- 
rÍMiiiw intolerables, f Al lápiz tiene 
1 1 uutori'lid de Mesonero Uomanos) 
Asimismo admite Pinltir al óleo, al 
tmiplf, li la agitailu, al fresco; Re- 
Iratii hf lio ó siirivio al ilrujiierreolipo; 
¡ler» buque, máquina, caldero, motor 
á vapor, {«r de ra/ior, no tienen 
la sanción de los buenos autores.- •< .V 
ML'KiiTK, m. adv.: liasUt morir uno 
fie \iH eonteudientcs; ditflo á miifrlf. 
Sin dar cuartel: ijwrra á murrle». 
(Dice.) .Sf^iin e»to, Mu |)ile'le (Leirse 

en sentido fi^. odio á muerte, ni- 
ño odifi iHorlrd; ni tamiioco odiar, alw- 



rrejer, detestar, perseguir, á muer- 
te, sino (/" muirle (.ini. adv. fig.t 
implac-.iblemeute, con ferocidad».) - 
«En lenguaje técnico de las mate- 
máticas, escribe Barait, se dice: .4 
f,< li /> romo C es ti X: jK-ro en cual- 
quiera otro Cliso me disuena semejan- 
te mo-io de hablar. Lo corriente y 
cistizo es, V. gr.: IjX tierra es resperto 
del iiniferso lo i/ne un átomo respecto 
del sol». 8in embargo, observaremos 
nosotros, semejante modo de hablar 
es harto conciso y elegante, y, por 
lo tanto, nada tiene de censurable. 
Usuilolos académicos don Cayet;ino 
Fernández en su discurso de incor- 
poración: «El misterio y lo infinito 
es, en algún modo, á la belleza in- 
telectual lo ((uc el tipo idciil es « la 
bellezi fisici;» y don Leopoldo A. 
de Cueto en el elogio del Duipie de 
Ilivas, leído en la .Vcadem¡:i misma: 
» La hiiwrbole, mal contenida en los 
estrechos límites del buen gusto, es 
f'l numen poético lo que la fanfarro- 
Uivla (// valor, un alai-de innecesario 
de fuerza, que suscita dud;is sobre la 
fuerza verdadeni". Antes había dicho 
taml)icn en su discurso de iUcorpora- 
cii'tn el académico don F. de P. l'aua- 
lejas:... «las nuevas lenguas, que son 
al Siinscrito lo que el español, el fran- 
cas ó el italiano son al latín •. «La 
declinación es al nombre lo i{ue la 
conjugación ul verb<j». (M. F. Suá- 
rez, Usli/lios //riinvitirales). « Ijos ver- 
sos líricos son d los declamados lo 
que los declamH<lo8 íí la prosa». (.V. 
.\riiao). « El estilo es á una obra lo 
que la fisonomía al cuerp-) de su 
autor». (.J. M. Hliarlii). - /'/v/o á 

pagrar, problema á re.solver, etc. 

¡Dios nos libre para siempre de ga- 
lii.-isuuis tan crudos y tan chocantes 
a lo.'i oídos castellanos! Precio por 



ABA 



ABA 



pagar, problema por resolver, es el 
único modo que en estos casos admi- 
te nuestro idioma, á no ser que se 
dé k la frase otro giro ó pueda em- 
plearse algún adj., como podría ser 
pa^/adero para el primer ejemplo. 

Abadesa, f. La que hace el in- 
fame tráfico de mujeres públicas, di- 
rigiendo una casa de éstas. En cas- 
tellano es más que tercera y que 
alcahueta: es la rufiana, y sólo es- 
peramos á que el Dice, forme de ru- 
fián este f. Aparece abadesa en este 
sentido en la Comedia Tinelaria de 
Torres Naharro, jornada 1." 

Ab aeterno, loe. adv. lat. (pro- 
niinciese eterno). Desde la eternidad; 
desde muy antiguo ó de mucho tiem- 
po atrás. Asi escribe y define el Dice, 
esta conocida lóc; guarden pues el 
desde, los que dicen desde ah ae- 
terno, para regalarlo á los que dicen 

desde ah initio, Niño Bambino; 

San Santiago y otras linduras, 
y esto aunque se escuden con una (jue 
otra autoridad, para este caso inad- 
misible. 

Abajar, n. y a. Ant. lo declara 
el Dice, y lo reemplaza por el sim- 
ple bajar: aquí se us;i todavía entre 
el pueblo. 

Abajino, na, adj. y li. t. c. s. 

Aplícanlo los del .Sur de Chile al ha- 
bitante de las provincias del Norte y 
del centro. Hoy casi no se usa. Las 
corrientes marinas, que van de Sur 
!Í Norte, son las que han hecho cali- 
ficar de abajo el Norte de Chile, y 
arriba el Sur. El Dice, admite á aba- 
jeTio, ña, como americanismo: ndíce- 
se del que procede de las costas ó 
tierras bajas». 

¡Abajo...! Falta en el Dice, como 
interj. Don Ramón Caballero lo de- 
fine: (iGrito, unas veces subversivo 



en el sentido de trastornar, y otras 
veces legal y espontáneo, frecuentísi- 
mo en casi todas las manifestaciones, 
y principalmente en las populares ó 
políticas. Indica deseo vehemente de 
que cambie el orden de lo existente, 
que caiga algo ó alguien que está 
encumbrado y no se (juiere que si- 
ga á tanta altura, ó de que mueran 
alguna ó algunas personas que fue- 
ron traidoras á sus compromisos ó á 
los deberes más sagrados con su pa- 
tria, con la sociedad ó con la fami- 
lia«. 

Abalear, a. <<, Escobar el trigo, 
cebada, etc., después de aventados, 
para separar los granzones y paja 
gruesa». Esto solo significa en cas- 
tellano y nó fusilar. Véase balear. 

Abandono, m. Autores ascetas y 
místicos, de España y de Francia, 
dan á esta voz una acep., á nuestro 
juicio muy propia, y que hace falta 
en el Dice; y es la de: entrega total 
que el alma hace de sí misma á Dios 
para que la trate ó pruebe como quie- 
ra. Admítelo Baralt. Dicho se está 
con esto que la misma acep. debería 
darse al v. abandonar en forma re- ' 
fleja. 

Abaratamiento, m. Acción y efec- 
to de abaratar. Hace falta en el Dice. 

Abarbecbar, a. Barbechar: «a- 
rar ó labrar las hazas, disponiéndo- 
las para la siembra». 

Abarrajado, da, adj. Aiulaz, 

pendenciero, libertino. De algún uso 
entre nosotros. En el Perú se usa tam- 
bién el verbo abarrajarse. ¿Ven- 
drán estos vocablos de Barrabás (per- 
sona mala, traviesa, díscola) ó de ba- 
rragán, adj. ant. (esforzado, valien- 
te)? En tal supuesto la forma actual 
sería corrupción de abarrabasado 6 
de abarraganado. 



ABA 



ABI 



6 



Abarrotado, da, adj. Aplicase en 
(,'liilc á la tienda ó despicho en que, 
además de sus artículos ordinarios, 
se venden otros productos comesti- 
bles, de los i|Ue Se acostumbni guar- 
dar en fardos ó abarrotes. 

AuARROTAii, a. «Por ext., llenar 
completamente, atestar de géneros ú 
otras materias una tiemla, un alma- 
cén, etc.» Éste y otros significados 
tiene en castellano, pen) nó el de mo- 
no¡M>liziir, ijUe algunos malamente le 
dan entre nosotros, sobre todo, en 
juegos de naipes, cuando un jugador 
reúne y reserva los triunfos ó las car- 
ta.s de un palo. Probablemente es co- 
rrupción de aijarrotar, al cual da Ca- 
biíllero, en su /Vi'V. de Moili^mos, la 
siguiente acep.: «En juego, preprar 
las cartas o fichas de modo que el 
(juc piense, por tener fuerza que el 
cree bastante para ello, hacer una 
buena jngada, no puetla realizarla por 
haberle aijnrrolatlo otro de los con- 
tnrios». (Véanse .\rAPARAU y Apo- 
rratar). El V. castizo corrcsp<jii- 
diente á esta acep. es nrruntltii\ a.: 
lEn los juegos de naipes, juntar mn- 
cbas cartas de un mismo palo. I'. 
m. c. r.» 

Abarrotes (Alma< k.v, i)e.spa- 

< iin .. TIKVDA DE). I >ígase nbafpritt. 
Aliiirrolr: «fardo pequeño ó cualquie- 
n» otra cosa que sirve |iara abarro- 
tar». 

Abastero, m. .Síncopa de nhn^- 
Irirní, al»a8te<;e<lor; como aliwerín lo 
es de (ib(i>'lfieri>-i, aunque la .\cademia 
quiere paní esta voz otra etimología. 
El alwstero es entre nosotros el c|ue 
compra reses v¡va.s, las mntji en el 
matadero y vende la «irne por ma- 
yor, a ilifcreucia del rortmlnr, que la 
vende eti el puesto, del rrnnirn-n, que 

\}i vcndr IKir 1h i:i1Ii- v :iI kit incnnr. 



(el Dice, no hace diferencia entre ror- 
lador y i-arnúero), y del rastrero, (jue 
es el que tiene oficio en rastro ó In- 
g-ar donde se matan las rescs, ó el 
que trae ganado para el rastro. El 
nombre que más se acerca á nuestro 
abastero es uhnstei-edor, aunque sea 
de significado mils genérico: el que 
provee de bastimentos ó de otras co- 
sas necesarias. 

Abate, m. h Eclesiiistico de ónle- 
ues menores, y á veces simple tonsu- 
i-.ulo, que solía vestir en traje clericjil 
á la romana. || Presbítero extranje- 
ro, especialmente francés ó italiano, y 
también eclesiiistico español que ha 
residido mucho tiempo en Francia ó 
[en] Itidiao. Asi ha enmendado y au- 
mentado este art. el último Dice.; y 
á la verdad, que ya era tiempo de ha- 
cerlo. Ahora, lo único que falta es 
enseñar á los malos traductores del 
francés que el abhé de este idioma no 
siempre debe verterse por abad, por- 
íjuc muchas veces e.s simplemente aba- 
te. 

ABO. Díga.se y escríbase aberé, 
(|ue no estamos pira jeroglíficos. 

AbdenagrO, n. pr. m. Abdétwijo. 

.\i!KTrxAií,a. ,fw/. enel Dice., que 
lo reemplaza \)or embftiinar: íi(\nÍKS,ti\ 
toilavía en pleno vigor. Véase Beti'.v. 

Abikkto, ta, adj. part. de Abrir, 
«Fig. Ingenuo, sincero, franco». De 
consiguiente, cae por tierra la críti- 
ca que hace Barait de Abierto en este 
sentido. - Banca abierta llaman 
aquí los tahúres la (pie responde por 
tollo lo que se apunta, aunque de he- 
cho tenga á la vista mucho menos 
dinero que el que suman los apuntes.- 
Cuestión abierta llaman a<|uí 

nuestiiis piliücosla ipie no va in- 
cluida en el ¡)rograma ó en las ideas 

(lí- lili i/;il)ini'(<' y, jMir 1(1 t:into, pue- 



ABI 



ABO 



den loa partidarios de. éste opinar 
libremente acerca de ella. - Véase 
Abrirse. 

Abigráil, n. pr. f. Ahif/fíil. Aun- 
rjvie en hebreo se pronuncia Ahir/ái/il 
y algunos buenos autores dicen en 
castellano AbigiUl, no por eso se ha 
de cambiar la pronunciación que nos 
han dejado los clásicos y que es tam- 
bién la más conforme con nuestra 
lengua (¡wi-'', raíz, maíz, Luis, ahlj. 
Cuervo da con mucho acierto la si- 
guiente regla: «Ijos acabados en con- 
sonante se hacen de onlinario agudos 
en nuestra lengua, aunque en hebreo 
lleven el acento en la sílaba anterior». 

Y de hecho todos dicen Efraiii, Mfs- 
mi II, í'ornzain. Para Abir/nil ofrece 
el mismo Cuervo once citas de Cal- 
derón; á las que nosotros podemos 
agregar otras de Valdivielso y estas 
dos de Lope: 

La z.aiz,\ vi de Miiisen... 
El trono de oru y marfil, 
Lii hermnsa Ester, li la fifi 
.\bi^ao y Ahiíjnil. 

(De /./s Vu„ii,ie.') 
Miro á Jiidit. sangriento el blanm acero..., 
hA gracia ile Abisag, y la diilznra 
De Ahiffait, que un rey venció con ella, 

Y (le Raqnel la candida hermosura 

(La! <„'e„tni„> ilel !i,iml,n-, 

Ab initiü, loe. adv. (Prominciese 
inicio). No hay que anteponerle des- 
de, que ya va expresado ePi la prep. 
latina ab. Véase Ab akturno. 

Abisagk.\r. a. Corriente entre za- 
pateros por-alisar y dar lustre á los 
zapatos con la bism/ni. Hace falta en 
el Dice. BiHiujra es: «palo de boj, cor- 
to y cuadrado, con algunas molduras 
en los extremos, de (¡ue usan los za- 
pateros para alisar y dar lustre á los 



zapatos por el canto después de des- 
virados». 

Abismarse. "Confundirse, abatir- 
se; entregar.se del todo á la contem- 
plación, al dolor, etc.» Esto significa, 
segiin el Dice, y nó asnmbrnrse, 
nd mirarse. 

Abismo sin fondo. ¡Ojo al dis- 
parate! Abi>;ino por sí solo, como que 
es compuesto de la partícula griega 
a privativa y del s. bi/saós, fondo, sig- 
nifica sin fondo; así que, agregándo- 
le á guisa de calificativo el comple- 
mento sin fondo, ,yiué resultará? Un 
absurdo por el estilo de la panacea 

universal, negro curiche, Ni- 
ño Bambino, pareja de dos 
caballos; cosas ipie siílo diría iJon 
Gonvdo González de I a Gonz'dera. No 
vengan tampoco los novelistas y ora- 
dores á hablarnos del fondo del 
abismo, que sería meterse en hon- 
duras sin salida. 

Abnegado, da, adj. Aplícase á la 
]5eráona que practica la abnegación. 
Al suprimir el Dice. (1.3." edición) el 
V. abnegar, debió dejar en pie es 
te adj., que es de uso universal y 
necesario. 

Abneg'ar, a. «Renunciar uno vo- 
luntariamente á sus deseos U. t. c. r.» 
.\si decía la 12.'' edición del Dice: 
pero la 13.'' lo excluyó de sus colum- 
nas. 

Abochornado, da ( Dia, tiempo, 
etc.) «Causar bochorno en la cabeza 
el excesivo calor. U. t. c. r.» Esto di- 
ce de aborhornar el Dice; definición 
que, como se ve, no puede convenir 
al part.; por lo cual, no queda más 
remedio que, (i considerarlo como sim^ 
pie adj. al modo de alorado, amiije^ 
rndo, apen/aminado, etc., en que 1h 
partícula a indica participación ó se- 
mejanza respecto de la voz primitiva, 



ABO 



ABO 



o como part. pasivo con significado 
activo, al modo de rnírtlenido, di- 
irrtitlo, foinUo, etc. Ojalii aclare es- 
te punto el Dice, y suprima tambiéu 
en la definición el complemento en tii 
rabfzti, ponjne no todo boi-liorno se 
cansa en esa p.»rtc del cuerpo. *.Vr 
abofhonuiban lo» tuétanos y me cs- 
caldalxtn las pajarillas», dice Hstebd- 
nillo Gonz'ilfz. 

Aboketkvu, a. Oar de Iwfetadas, 
C8 decir, •'oljies en el ciirrillo con la 
mano abiert:i. A'pü lo usamos en vez 
de iipiiüfir: d:ir de puñadas, que es 
el ^olpe fjue se da con el puño; 
confundiendo así los verbos como 
conrundiinoi también los sust mtivos. 
Véase Bofetada. 

.ViioGADA, f. Mujer del abogado; 
intcrvesora ó me lianora. Ya es tiem- 
po de darle t imbién el significado de- 
raujer <|ue ejerce la abogacía. Vé»se 
Médica. 

Akooado, da, m. y f. En sentido 
fig. sigoific;» intercesor ó medianero, 
esto es, c|ue intcrce<le ó media pura 
obtener algnna gnicia ó para lil)rar de 
alguna desgracia. Mal se dirá enton- 
<x-a r|ue San Roque es el abogado de 
la \nxte, Santi Birb.ira la aitogada 
de las tempestades, etc. Dígase en el 
primer caí?o contra la ¡¡estf ó ile los 
a/it-HiiiiloM, y cu el segundo, rontra ó 
en la» tenipestri'/et. 

Abumic, a. Como enseñan todos 
l<w gramáticos, úsase solamente en las 
formne en (¡ne la terminación acaba 
en I ó principia por estfi letra; sin 
cml«rgo, don Jos<'' Ramón Saavedra, 
buena autoridad en la materia, pro- 
pone <|ue se le den también las de- 
más formas, (|ne bario 8e necesitan 
en la príVctiea, conjugándolas irregu- 
lariiientc: iibiilo, nlmlit, etc. 

Ahoixah, a. «Hikcer uno ó varios 



bollos á alguna cosa», es decir, hun- 
dirla en una ó m:ls partes por fuem, 
sin romperla. Xo significa en ningún 
caso lo i]ue mellar, ni debe confun- 
dirse con su cuíisihomófono aboijan 
poner boyas á cualquier objeto su- 
mergido, ó mantenerlo á flor de agua 
por medio de boyas. - El aplasUir nn 
sombrero sobre la calxv.a del que lo 
lleva es. con m;is propietlad, apabullar. 

Abombado, da, adj. En castellano 
es bombo, ba, adj.: «atunlido, ato- 
Ion Irailo con alguna novedad extnior- 
dinavia ó con algún dolor agudo". 
De este adj. y según el procedimien- 
to propio de la lengua hemos forma- 
do ;i abomhfuh, que entre nosotros 
equivale á desfane'-ido ó dcbilUado i/e 
cabeza á consecuencia de algo. Así, 
el borracho en el primer [wríodo de 
la embriaguez, el convaleciente de una 
fiebre, el que ba trabajado mucho 
con la inteligencia, el que ha tenido 
nn fuerte dolor de cabeza, se sien- 
ten ahombalox ó sienten abomlnvla la 
cabeza, es decir, vacía como bomba. 
fií voz se usa eu casi toda Sud-Amc- 
rica. Véase el siguiente, del cual ven- 
dría á ser part. 

.\noMHAU, a. <(Dar figura convexa. 
Fig. y fam. .\.sordar, aturdir n. Con 
esta definición y por primera vez en- 
tra en el Dice, de la Aaidemia. ¡ Bien 
venido sea! 

AnoxAR-SK. «Pagar una cantidad 
adelant'tila paní concurrir á alguna 
diversiiin pi'iblica, disfrutar de algu- 
na comodidad <> recibir algiin si^rvi- 
cio periódicamente ó determinado nii- 
merode veces». .\sí definido, admitía 
ia 12." edición del Dice, este v. con- 
tra la severa opinión de Baralt, y só- 
lo faltaba ([ue le diera también la 
forma íictiva ó tr.insitiva y nó sola- 
mente la refleja, comoquiera que una 



ABO 



ABR 



persona no sólo Sf abona ella misma, 
sino que también puede pedir que In 
abonen. La 13." edición ha enmenda- 
do el yerro definiendo el v.: n Inscri- 
bir H una persona, mediante pago, 
para qne pneda concurrir», etc. U. 
m. c. r. 

Abono, m. Acción ó efecto de abo- 
nar y abonarse Añ está corre<;ido, fue- 
ra de las otras acepciones ijne siempre 
ha tenido.-Billete ó cédula, an;regaría- 
mos nosotros, para constancia del he- 
cho y del dereclio del abono. 

Abordar, a. «En la acep, fig. de 
aburarse ron al/pino, arerrarse á él 
para hablarle, y también tratar, rlif- 
cutir, lina ruesfián, es verbo mala- 
mente tomado del fi'ancés", dice Ba- 
ralt. Annqne usado en ambas aceps. 
por antores tan distinguidos como 
don F. de P. Canalejas, Balmea, Pe- 
reda y otros, «lo cierto es, dice Cuer- 
vo, que este uso es neológieo y cal- 
cado servilmente sobre el francés». 
Veremos si con el tiempo llega á adop- 
tarlo la Academia, sobre toio, si en- 
tran en ella algunos marinos. Tratán- 
dose de cosas, no disuena ni choca 
tanto; y así es más corriente abordar 
una cuestión por tratar resueltamente 
de ella ó entrar en ella, u Repugnan- 
do abordar problemas sor ¡ales..., 
eligió un término medio». ( Mol íns, 
Bretón iJe los Herreros, c. xv). «De- 
terminó abordar la cuestióu de fren- 
te». (Valbuena, Ar/va turbia, v). 

Aborígena, adj. AI>orif/en. V. 
va. c. s. y en pl. 

Aborlon.'VD.', ha, adj. Aranillatlo, 
da: aplícase al paño lí otra tela que, 
por desigualdad- del hilo, del t«jido 
ó del color, forma canillas, vetas ó 
listas. Aborlonado está formado de 
borlón (tela de lino y algodón sem- 
brada de borlitas, semejante á la co- 



tonía), y bien formado, según las le- 
yes del idioma. Védase A, 1.'' art. 
AbOStezar, n. Bostezar. 
Abotonadura, f. Ant. lo decla- 
raba la 12." edición del Dice, y lo 
reemplazaba con botonadura, que no 
significa acción ó efecto de abotonar, 
sino «juego de botones para un tra- 
je ó prenda de vestir». La 13." edi- 
ción le dio el golpe de gracia elimi- 
nándolo de sus columnas. 

Abraham, n. pr. m. Aunque ca- 
si todos los clásicos castellanos han es- 
crito así, á la hebrea, este nombre, y 
la misma ortografía pi'efiere también 
Cuervo, sin embargo, nos parece más 
propio castellanizarlo, como se ha he- 
cho con Adán, Belén, Benjamin, Caín, 
E/rain, Jerusalén, Serafín, Querubín, 
etc., y escribir Abrafuin. Así lo trae el 
Dice, en Seno y Pariré, aunque en In- 
fierno se le escapó con m. La autoridad 
de los clásicos en esta materia no nos 
hace fuerza, pues todos ellos escribie- 
ron con ortografía semilatina, y con 
hebrea en los nombres hebreos. Y, si 
nadie querría hoy imitarlos escribien- 
do Chanaam, Joseph, Moysén, 
Micheas, etc., ^ipor (¡né hemos de 
imitarlos en la ni de Abraham? 

Abiiasar. Ls derivado de brasa 
(ascua ó carbón encendido) y no dé- 
te confundirse con abrazar, deriva- 
do de bí-azo. 

Abrknx'ntio. Así escribe esta expr. 
Iatin:i el Dice; pero una de dos: ó 
se advierte, siquiera entre paréntesis, 
su verdadera pronunciación, ó se es- 
cribe como suena en castellano (abre- 
nuncio). Preferimos lo primero. 

Abricias. Forma vulgar y vicio- 
sa de albr irías, f. pl. 

.\BRir;Ai¡, a. Tomándola de Cuer^ 
vo, le agrególa 13.-' edición del r>icc. 
la siguiente acep. fig.: «tratándose de 



ABR 



ABS 



¡litas, voliciones ó afectos, tenerlos. 
AbriCpAU proijffto*, rfpfranza.*, sos- 
pfth'i", amor*. 

AnRioo DK (Al). «En rigor uo es 
castellano, ni consta en el Dice, de 
hk Academia. Sin embiinro, como nbri- 
r¡o sii,'nific;i auxilio, protección, am- 
piiro, _v también el paraje Bbr¡>rn(lo ó 
defendido de los vientos, ju/.^o jne 
puede decirse: Ksloij ni abritjo il* mi 
lio, Eittoij íil aliritjo del ¡lueiio, en el 
mismo sentido ijue Esloij bajo fl ain- 
}Htro ilf mi lio, f.'ftoi/ ijwirfi-i.lo en el 
puerlo. Pero es •.'•dicisrno v dislate 

aniiix .lógico Estar al abrigo de 
la calumnia, de las injurias, 
de la persecución, etc., inie oi- 
go y leo á catlrt {)aeo. Ai|ni Hstur al 
abrigo es, en acep. muy divci-sa de 
las anteriores, Kstnr libif. Ser iiuu-- 
resibh á: (Baralt). 

.\brir.sk, r. En el juego do la vein- 
tiuna, liaeernn solojugadordos jnegos; 
lo fjue suci-de cuando le salen dos co- 
nunlines, y, al rii-ibir el segundo, los 
separa y dice: Me abro. Es acep. muy 
usada en Chile y <|Ue no aparece en 
el Dice. 

.\br<>icau, a. Silo significi •«ce- 
rrar, unir, ajustar las vestidur.us con 
broches, corchetes, licl)ill:is, lx>tones, 
etc.»; ¡K-ro, por una metjifon», per- 
fectamente apliutda, »• usa af|ui ])or 
rt.<í> <) iitfiírnir jKini toin:ir preso ó cms- 
tigar á uno, ¡«njuc en estos casos lo 
primero <|ue se hace es asirlo de la 
ropa I fibrnrhñrxetti ) por dclant*'. I', 
t. c. reciproco en el Sí.-ntido de aga- 
rrarse uno con otro ¡«ini [K'lear cuer- 
f»o á cuerpo. 

.\iilior.Alt, a. Ojalá la .\cadeniia, 
ipie ya dio un gran fwso en es<;rib¡r 
/>reRHniftilirn, rnnfniHU''/ili'ii, rÍHHei- 
iinln, etc., se resuelva á i.«cribir tam- 
bién nbKRmjnr, abRtiof/ti'itiii, que es 



como pronuncia todo el mundo y no 
U03 exixjugi» á \íXT suavemente la rr, 
escribiéndola, como lo hace hasta hoy, 
con un solo signo. En cuanto al sig- 
nifíoado, confunden algunos ignoran- 
tes este V., que significa abolir, rero- 
i'ftr, con iirroíjtirse, que equivale á 
i'tribuirfe, apropiarse. 

Absolutamente, adv. Eutenimen- 
te, sin restricción ni limitación. Éste 
es el significado fundamental de este 
adv. y nó el negativo <ie niiujtin mo- 
do, (jue algunos aqui le atribuyen. 
Sin embargo, si asi se usa algunas 
veces, no nos atrevemos á reprobarlo, 
iwrque va subentendida la negación 
que se acostumbra reforzar con este 
adv. K;Tienes veinte pesos que pres- 
tixnni.-r-Ab.'iohilameiilen. Aqui el adv. 
equivale á «o teiv/o nada nbsoUita- 
menle: y, al usarlo de esta manera, 
jxirece que hubiera la segunda inten- 
ción de negar los veinte pesos ((|Ue 
en realidad se tienen), pero sin in- 
currir en la mcntini clara que insul- 
taría de emplear la verdadera nega- 
ción nñ ó nada. ;« Oíste lo que dijo 
V\H\ro': - Absoliiliimente:» esto es: Xo 
oí iibMhihtinenle nada. Véase aho- 
ra un ejemplo del uso corretito: «Le- 
vantóse de repente' un temporal fu- 
rioso... y aniquiló absolutamente el 
ejército". ((íou/.;iK'z Carvajal, Xotas 

al Sahao -ílij. 

.\bsohmer, a. Conji'igase, lo mismo 
que el simple sorber, regularmente: 
absnrliu. El part. absorbido sólo se usa 
cu el significado retólo de embeber; en 
los demás se nsa absorto, que el Dice, 
y Bello dan como adj., |K'ro, según 
Sidvá, es part. irreg. del v. aut. absor- 
tar. Segiiu su formaci'ui y el uso de 
h)S clíisicos, como pui'de verse en el 
Dic(r. lie Cuervo, parece (|Ue no hay 
iuconvenieut<.' pira considerarlo como 



10 



AOA 



ACÁ 



verdadero part. irreg. de absorber, li- 
mitando en este caso su significado. 

Abstracción hecha de. Es fr. 
criticada por Ikralt, pero admitida 
ya por la Academia, y lo mismo sn 
semejante excepción hecha de. 

Absurdidad, f. Quitóle el último 
Dice, la nota de ant. que le daba el 
anterior, y significa calidad de ab- 
surdo; absurdo, m. 

Abuelita, f. Especie de gorra 
para niños chicos. El Dice, trae á mo- 
ña como provincial de Andalucía con 
el significado de: «gorro muy ador- 
nado con que se cubre la cabeza de 
los niños de pecho». 

Abultamiento, m. Por primera 
vez lo prohija el Dice, con el signifi- 
cado de ((acción ó efecto de abultar'). 

Abusador, ra, adj. Que abusa. 
Falta en el Dice. 

Abusión, f. Superstición, agüero. 
Suprimióle el último Dice, las notas 
de ant. y de americanismo que le da- 
ba el anterior, lo mismo que al si- 
guiente. 

Abüsionero, ra, adj. Supersticio- 
so, agorero. Véase el anterior. 

Abuso de confianza. Eufemismo 
moderno muy usado para significar 
cualquier atropello, robo, desfalco, etc. 
Merece figurar en el Dice. 

Abutagamiento, m. Abotaga- 
miento. 

AbUtagarse. Abotagarse, com- 
puesto de á y bota. 

Acabamiento, m. Alguien ha cri- 
ticado esta palabra en el sentido que 
le dan los enfermos cuando dicen que 
sienten un acabamiento de cuerpo; 
pero, vista la definición que trae el 
Dice, de (tacción ó efecto de acabar ó 
acabarse»,y la acep. que da al v. aca- 
bar, de «extinguirse, aniquilarse. U. t. 
c. r.», no vacilamos en aceptarla; á no 



ser que los enfermos nos engañen di- 
ciendo (jue sienten acabamiento, cuan- 
do en realidad no es sino un debiJita- 
miento, extenuación ó algo parecido. 

Acabóse, m. fam. No hay nada 
más que hacer ó que decir. Lo trac 
Salva y lo usa Valora: ((Aquello fu(3 
el acabóses; ojalá lo acoja también 
el Dice, académico. Nosotros usamos 
sanscacabó. Véase esta voz. 

Acacio, m. Acacia, f. La última 
edición d(;l Dice, fija la ortografía de 
esta voz así con c, pues la anterior la 
traía también con .s (acasia). 

Acacharse, r. Formado de cíí- 
cho, significa entre nosotros parali- 
zarse ó cesar enteramente la venta de 
algún artículo de comercio, que por 
metáfora se supone que se ha endure- 
cido como el cacho ó cuerno. De aquí 
es que se llama también cachO al ar- 
tículo mismo. 

Académicajiente, adv. modal. De 
manera académica. Admitido por pri- 
mera vez en la 13.-' edición del Dice. 

Acalambrarse, r. Contraerse 
los músculos como sucede en los ca- 
lambres. Ú. poco, y generalmente en 
el participio. 

Acalorarse, r. fig. ((Enardecerse 
en la conversación ó disputa». Así lo 
define el Dice, en una de sus aceps. 
figuradas, y parece que con esta defi- 
nición basta y sobra, sin necesidad, 
como han querido algunos, de hacer- 
lo sinónimo de encenderse, enfadarse, 
irritarse, sulfurarse, que son verbos 
más generales. 

Acanaladura, f. Acción ó efecto 
de acanalar. Digno de admitirse. 

Acanallado, da, adj. Aplícase á la 
persona que participa de los defectos 
de la canalla. Usado y bien formado, 
merece figurar en el Dice, pues el part. 
de encanallarse, que pudiera suplir, 



ACÁ 



ACC 



c:ípresa mncho más. Vóise A, 1/ art. 

AcaSoxeak ó caSonkar, a.: Batir 
.1 cañonazos. 

ArAPAUADOR, RA, «ilj. Qiic acupa- 
ra. Ú. t. c. s. (13.* cdii'ión <kl Dice.) 

AcAPARAK, H. (íalicisino i|iie no 
liaw faluí, dice Bar.ilt, y «[iie por ig- 
norancia ó torpeza, ao:i'ega la Acaile- 
niia, escriben y cstiinipiín muchos por 
nwno¡>oliziir y también i)i)r (u-o/iinr ó 
■ ■iiiprnr genero* ó fruto* p'ini luvi-r 
monopolio de ello-t. Sin einbarjfo, ya lo 
admite la lo.* e<l¡eión del Hice, con 
el sii^nificiido (le '•ad>|uirir y retener 
cosas propias del comeivio en canti- 
dad snticicnte para dar la ley ¡ti mer- 
cado.» .\1 V. iitrftremr da Cuervo la 
siguiente acep., que no aparece en el 
Dice, oficial: «comprar por iniyor los 
géneros con el objeto de inouopolizar- 
los»; y hi confirma con uní cita de 
.lovellanos. 

Acápite, m. •< De las pilabr.is la- 
tina.* 'I •■i'iiiiie, con las cuales se signi- 
ficaría <{ue había de continuar la es- 
critura dex.le la raheza del renglón, 
y no seguir de la mitarl: sería algo 
semejante al francés alinea* (Cuervo). 
Kn castellano tenemos lius vocea pá- 
rra/ii y aprirle. Vtíise .VPARTE.-Ade- 
más de '■ste significado ipie tolos en 
Chile dan :t acápite, lisinlo también 
malamente algunos eclesiisticoa en vez 
de la e\j)r. ii rjtpitalo, en el rezo del 
oficio divino. .Vsí es comiin oír que 
las visper.issona cápite del siguien- 
te, siendo i|ue en ellas no hay jamU 
capiti ni rápiít sino solamente rapihi- 
Itim. Kl error proviene de la abrevia- 
tura a rap. que emplean los añalejos 
y que los ignorantes interpretan a cá- 

pite. 

.VfAiíAMKi.vR, a. .Vdmitilo en la 
I.S.* «lición del Dice, con los signifi- 
cados de: «bañar de aziicar en punto 



de cnnunelo; r. fig. y fam. mostrarse 
nno extremadamente galante, obse- 
quioso, dulce, melifluo". 

Acarraladura, f. La líueu de 

puntos que se sueltan en la media se 
llama en «istellano carrera-, y la pe- 
queña rotura que se hace por soltai-se 
los puntos, s<! llama tiimbién punto. 

Xo hay Uil acarraladura, que se 

ha querido formar del v. ararralar: 
encoger un hilo ó dejar un claro en- 
tre dos, en los tejidos. 

Acarreto (hilo dk). De provin- 
cialismo de .Andalucía lo califica el 
Dice, y lo li!»ce sinónimo de braituin- 
te: kIiíIo gonlo ó corlel muy delgado, 
hecho de cáñamo». Es artículo cono- 
cido en Chile de.s<le el tiemjx) de la 
colonia; y así leemos en la líistórira 
reUtrióii del P. Ovalle (I. I, c. IV): 
•(Sacan también el hilo que llaman de 
abárrelo, y otros géneros de cordeles 
que sirven pira varios efejtos". 

Acaserar, a. Del s. casero, qur 

en español es parroquiano. Correspon- 
de al v. castizo aparroquiar (adtiuirir 
ó llevar parroquianos á una tienda"); 
jxiro se usa nvis como r. en el signifi- 
cado de -hacerse uno pariwiuiano <le 
una tienda, y timbiéu de -aqueren- 
ciarse, encariñarse. 

A(!ASO. Es 8. y alv., pero no se 
junta con el v. harer, como suelen 
usiirlo algunos. La fr. es harer raxo, 

y nó acaso. 

AcATÓMco, CA, adj. De la partícu- 
la griega n privativa y el adj. caihnli- 
ri'n. .Vplícase al cristiano que no per- 
tenece á la Iglesia Oatólicii. U. t. c. s. 
Como adj. se nplicji también ii cosas: 
¡)0'-lriiPi ACATÓLICA. Es voz muy usa- 
da, especialmente por t*!'ilogos y ca- 
nonist:is, y hace fiílta cu el Dic;. V<-a- 
se A, 2." art. 

.\CCES0, m. .\taque y repetición de 



12 



AGE 



AGE 



una enfermedad ; entrada, camino, etc., 
etc.; no debe confundirse con absceso: 
acumulación de pus ó materia. 

Accidentado, da, adj. Sólo sig- 
nifica en castellano: «amagado de al- 
gún accidente ó que ha quedado con 
reliquias de él»; pero de ninguna ma- 
nera escabroso, áspero, fragoso, que- 
brach, variado, desigiml, y menos aún 
borrascoso, lleno de ])crij)ecias. Queden 
pues para los franceses los terrenos 
y países accidentados y las vi- 
das accidentadas, y destiérrensc 
para siempre de los escritos castella- 
nos. 

ÁccidO, da, adj. y s. m. Bien 
pueden lanzarlo al occéano los pu- 
lidos que lo usan y dejarnos con el 
sencillo ácido. 

Acción, f. Lo que en las rifas es 
simplemente número lo llamamos aquí 
acción, confundiéndola con la «t- 
ción de compañía, empresa ó sociedad. 

Acecido, m. Aunque con la nota 
de Americanismo, está ya admitido. 
Pneden gloriarse de ello sus herma- 
nos cicezo '^ jadeo. La edición anterior 
lo calificaba de mejicanismo. 

AcECiXAR, a. Hacer cecina. Xo de- 
be confundirse con asesinar, a.: ma- 
tar con alevosía. 

Acechar, a. «Mirar, atisbar, obser- 
var con cuidado alguna cosa, procu- 
rando no ser visto». Asechar, a.: 
«poner ó armar asechanzas». Como se 
ve, son muy distintos ambos en su 
significado, comoquiera que aserhanra 
es el «engaño ó artificio para hacer 
mal á otro». Acecho, que es el s. ver- 
bal de acechar, es, más inofensivo, por- 
que es simplemente «la acción y efec- 
to de acechar-». '(.Acechar y asechar, 
dice Cuervo, son formas diversas de 
un solo tipo latino: assectari, seguir 
constantemente, el cual se tomaba ya 



en mala parte en la decadencia... La 
conexión en el sentido es obvia: de se- 
guir, perseguir, se viene á asechar; y 
de aquí á mirar con curiosidad desde 
paraje oculto, como que ésta es una 
de las circunstancias que acompañan 
la asechanza. La distinción de las dos 
aplicaciones mediante formas distin- 
tas no data de los primeros tiempos 
de la lengua: usábanse indistintamen- 
te las dos ortografías para una y otra 
acepción». 

Acedia, f. Acedía.- calidad de lo 
que está acedo; indisposición del es- 
tómago, por haberse acedado la comi- 
da (en Chile, vinagrera. Véase es- 
ta voz); desabrimiento, aspereza de 
trato. Falta en el Dice, la acep. de-flo- 
jedad, pereza, que se usa especialmente 
en Teología. 

Aceite de olivo. Como no es el 
árbol el que lo produce sino el fruto, 
(jue se llama oliva ó aceituna, es un 
gran disparate llamarlo así, cuando su 
verdadero nombre es aceite de oliva, 
ya que ningún oído admitiría aceite 
de aceituna - Tampoco debe ad- 
mitirse aceite de nogral, sino de nuez, 
ni aceite de palma, sino de coco, ni 
aceite de petróleo, sino simplemen- 
te petróleo, que etimológicamente sig- 
nifica aceite de piedra ( petrae úleiim), ó 
sea, nuestra parafina. Véaseesta voz. 

Acelerador, ra, m. y f. Persona 
qnc acelera. Falta en el Dice. 

Acento. Aceptando las reglas de 
acentnacióu que da la Academia, te- 
nemos algo que observar, y es lo si- 
guiente: L" Ni en la Gramática ni en 
el Dice, ha consignado la sabia Cor- 
poración la sencilla regla de que en 
toda palabra grave, en la concurren- 
cia de una vocal llena con una débil, 
ó viceversa, si el acento carga en la 
débil, debe siempre pintarse, como lo 



AGE 



AOE 



18 



pr.icticí» ella misma: v. ^t.: leitio, reú- 
HO, oiilo. El no liacorlo lisi autorizitrin 
P«ira Ittr léido, réuno, ÓidO, co- 
mo dv onlinario lo hace nuestro pue- 
blo. I^i misma Academia trae en su 
Ti'ux./ilitiu-ia, ine<iiii-a,pisaiif<u, pin- 
r/iaufim, traiutunlt, retine, reúnen, 
foiitilini, etc.: y .'quién, si no es un 
lector bastante conocedor del idioma, 
diink :t estas piilabra:> la verdadera 
aoeotuacióu? 2." En las mismas pa- 
labras {jraves, en la concurrencia de 
dos débiles, convendría adoptar la re- 
•^la, insinuada ya y practicada jwr al- 
<;una4, de acentuar, cuando no forman 
diptoni^íos, la <|ae lleva el acento pro- 
sódico; por ei.-.JesiiHd, dilii'ulo; pero 
uo pinC'irlo en ningun.i de las dos 
cuando hay diptongo: ruiílo, niinti, 
fiíwio, sustantivo. :5.° La misma .\c,i- 
demiu da la regla de que: «en las vo- 
ces agudas en «¡ac haya encuentro de 
vocal fuerte cou una débil acentuada, 
ésta llevará acento ortognttico: país, 
ulaúil», etc.: y, sin embargo, no lo po- 
ne !i rrir, freír, deileir, nonreir y deniiis 
infinitivos análogos. 4." Muchos gra- 
iuátic<<8 acentúan las formas verbales 
<|uo pueden confundirse con algunas 
pn--[)OSÍciones; como, ¡xirn del v. pa- 
rar, pora diferenciarlo de pam prep.; 
éiUre di-1 v. rntrar: sobr^ del v. sobrar, 
etc.: y ]ior analogía, algunas otras for- 
mas también verbales ijue pucikn con- 
fundirse con [Mtladrns de débil acen- 
tuacitni; como uno, lina, del v, unir, 
para diferenciarlos del articulo y del 
miiiR-ral uno, uiui. Y no irá tan des- 
ciiminada la tal regla, cuando al mis- 
mo I)icc. de la .\aideinia se le ha en- 
trado por las víx^-es Mavoiiazgo y Ojo 
un en/re con un acento que no hay 
niitg que \-er. :>." <Acentúansc t^imbiéu 
ort<>gráOc3tmcnte ciertos monosílalios 
que en la cláusula se pronuncian con 



acento prosódico, jxira diferenciarlos 
de otros que en ella no suenan como 
acentuados». Así enseña la Academin, 
pero olvidó practicarlo con la palabra 
Te en el lugar propio del Dice., aun- 
que por vía de anticipada repanición 
la había acentuado en P.\7.orK y Sek- 
vieío. li." En los adv. Sólo y Aún 
hay en el Dice, gran confusión de 
acentos. Asimismo, se han omitido y 
proiligado indebiilamente en otras jw- 
labras sujetas á las reglas generales. 
~.° Convendría establecer la regla de 
que debe acentuarse la primera parle 
de un nombre compuesto siempre que 
sea esdnijula ó pueda dar margen á 
una mala prominciación: por ej.: ná- 
nalotodo, simHicade)ii-ia, finibusterre, 
fidei'-omiso, fideicomisario. Si uo se 
piuta el acento, es de temer que se lea 
saipilotodo, similii-atleiicia, etc. Esta 
regla no sería una novedad en nuestra 
ortografía, sino una simple aplica- 
ción de la que se observa cou los ad- 
verbios en mente procedentes de pala- 
bnis ya acentuadas. 8." Xo deben éstos 
llevar acento cuando están formados 
de adjetivos agudos; como ¡ortesmen- 
te, comunmente, porque es expuesto á 
que se pronuncien como esdrújulos. 
ArEKTVADA.MEXTE, adv. De una 
manera acentuada, (Véase el siguien- 
te). Falta en el Dice. Úsalo Pereda en 
L/i ilontálvez. 

Acentuado, da, part.de aemluar. 
Ks galicismo, y gordo, en el significado 
de —Jijo, ilcjinidn, riién/iin, ubullado. 

(Opiniones, facciones, rasgos 
acentuados). Véase .\ce.ntuah. 

Al KSTiAU, a. Fuera de Iius acops. 
propias le da el Dice, la fig. de «pro- 
nunciar con esfuerzo significativo al- 
guna i)alabra o fnisc para que en ella 
se lige la atención». Modernamente se 
ha generalizado tanibii-n mucho el 



14 



AOÉ 



AOO 



uso r. de este v. eu el sentido de-atif- 
marse ó marcarse de un modo muy 
vivo, y creemos que al fin sea admi- 
tido por la Aciideinia. «Quizá con ex- 
ceso se acentúa la primera teudeucia». 
y así se acentúan también, especial- 
mente para los periodistas, los rumo- 
res, las noticias, las opiniones, etc. 

ACEPCióx, f. En el sigiiiíioado de 
aceptación lo declara ant. el Dice; sin 
embargo, indistintamente puede decir- 
se, según él, acepción ó aceptación de 
personas. 

Acepillar ó cepillar; y asimis- 
mo, ACEPILLADURA Ó CEPILLADURA. 

Aceptabilidad, f . Calidad de acep- 
table. Hay muchos de estos sustanti- 
vos verbales terminados en bilidaJ 
(jue no aparecen en el Dice, y sin ra- 
zón, porque están bien formados y son 
indispensables en el uso corriente. 

Aceptado. Palabra que tiene tolo 
el sentido de una proposición elíptica 
y que se usa para indicar que se acep- 
ta lo que otros proponen. Merece figu- 
rar en el Dice, al modo de tantas otras 
parecidas que ya se registran. 

Acera, f. y menos usado hacera. 
En la 12.^ edición del Dice, figuraba 
también cera por acera; paro en la 
13." se ha suprimido: mientras menos 
bultos, más claridad. Véase Vereda. 

Acerbo, ba, adj. Áspero al gusto, 
cruel, riguroso. No debí confundirse 
con el s. m. acervo: montón de cosas 
menudas; el todo de la herencia indi- 
visa. 

Acético, ca, adJ. Aplicase á cierto 
ácido. Muy diverso de ascético, ca: re- 
lativo á la práctica y ejercicio de la 
perfección cristiana. 

Aceval, Acevedo, apell. Aun- 
que es algo delicado meterse en cues- 
tiones de apellidos, con todo, haremos 
notar que los especialistas que han 



tratado de la materia y los buenos eti- 
mologiatas derivan estos dos de aecho 
(árbol); por consiguiente, deben es- 
cribirse con é y nó con v; á no ser que 
se les quiera escribir á la portuguesa, 
para lo cual deben además convertir 
la (■ eu z (Azeval Azececlo). 

Acezar, n. Jadear, carlear, respirar 
fatigosamente. No debe confundirse 
con asesar, n.: adquirir .seso ó cordura. 

Acigarrado, da, adj. Dícese de lo 
que participa de alguno de los efectos 
que hace el cigarro en los fumadores; 
V. gr.: voz aciyarrada. Bien merece 
figurar en el Dice. Véase a, !.■■ art. 

Aclarar, u. No significa amanecer, 
clarear ó clarecer, alborear ó rayar el 
i.Ua, sino «ponerse claro lo que estaba 
oscuro. Dícese con propiedad del tiem- 
po cuando se disipan los nublados. 
U. t. c. r.ji Sin embargo, Montalvo lo 
emplea en este sentido: «Como hubie- 
se aclarado del todo, caballero y escu- 
dero salieron á misa;» lo mismo todos 
los chilenos. Tratándose de líquidos, 
usamos aquí invariablemente este mis- 
mo V., que en realidad no es tan pro- 
pio como posarse. Juzgue el lector por 
las definiciones de ambos: (í.iclarar, 
a.: disipar, quitar lo que ofusca la 
claridad ó transparencia de alguna 
cosa. Ú. t. c. r. - Posarse: purificarse 
un líquido, cuyas partes más pesadas 
se precipitan al fondo de la vasija que 
lo contienev. 

Aclocar, n. Lo mismo (¡ue enclo- 
car, n. Ambos se usan más como r. y 
se conjugan irregularmente. El Dice. 
agrega también á encoclar, que, ó no 
existe, ó es francamente inconjugable. 

Acobardar. Lo admite el Dice, co- 
mo a. y r. en el significado de-«ame- 
drentar, causar ó poner miedo»; y és- 
te es el uso común de los clásicos. Por 
esto uo es raro que algunos hayan 



ACÓ 



ACÓ 



15 



cousideraJo eonio chilenismo el uso 
que uosotros hacemos do él como n. 
ó intrans.: v. gr.: «Comp;uiero, uo hay 
por qué ttrohiinhtr: hemos pasado lo 
más difícil del camino». (^Vicuña Ifa- 
ckeniia). ¡Xo le ¡trobartlrs á tn adver- 
sario! Sin embarfio, tal uso no es chi- 
leno sino español, como lo prueban 
las siguientes autoridades: 

A WrminiM tan triiu» onudnridú 

Mv tifO< mi Vi-iititrá. nU'- va teuio 
Alrn.: 'I.. [lll.i 

S : 11 >iuf me quc- 

Tam -,... .. ui •.. .. .. i — . fxtrínin. 

vCcO'Uic!», iMiilaIra, 1. III). 

V ooiun, auiiuae le hieren, ni voltta 
Su « 4|LA«U. ni á uu KQva» w retigUArda, 
l>.i •»r.L^\fii •{»(■ cualquiero dello!} crea 
V/u- «■^í.» hiriii'i de umerte. ó que acubnr>la. 
(Ballmena. iV Bernufl: c. v). 

Acocear ó cockar, a. Véase Patear. 

Acodillarse, r. Formado de co- 
tUllo: e.s de liso entre nuestros campe- 
sinos con el signiñcado de -enfermar 
un animal caballar de cinchera, que 
es enfermedad (jue padecen en el pi- 
raje donile se les cincha, que es detnis 
de los codillos, por las costillas verda- 
deras. Hay V. castizo wodtllar, \yevo 
tn otros sentidos. 

Acojinar, a. Acolcluir. Lo admita; 
el Dice, como provincialismo de Mé- 
jico; pero después lo usa él sin escrii- 
pnlo alguno en la voz C'aro.na. Lo 
qne indicai que los provincialismos, 
una v(.-7, admitidos, pueden usjirsc en 
toílas partes y sin temor. 

Acolchonar, a. .Vunqne bien 
forraadíj de rolc/ujn, no esUi admitido, 
y en su lugar tenemos ncojiíuir, urul- 
rlmr y rol luir a.: poner algodiin, seda 
cortatLi, estopa ó cerda entre dos telas 
y después bastearlas. 

Acolitado, in. (Otros escriben oi-o- 
¡iluzgo). iyTCii:\\ de acólito, que es la 
cuartji de la- in.-iuii-ix. Hüii- fulla en 
el Dice. 



Acolitar, n. Hacer las funciones 
de acólito. Bien formado y necesiirio; 
lo admite Cuervo y ojah'i lo hicieni 
también la Academia. Aquí se usa 
nuicho, y siempre como a. Pnlro aco- 
MTi) la iiii.ia. 

Acollarar, a. En castellano signi- 
fica: uponer collar á un animal; unir 
los porros de wua unos con otros [H)r 
los collares para que uo se extravien; 
poner collenis ;i las caballerías»; ^K-ro 
en chileno le agregamos también el 
significado de-unir ó atar por el cue- 
llo un animal á otro, formando par ó 
j»areja; lo que en cspiñol es aparear, 
parear ó acoplar, a. Usamos adem:is :i 
acollarar como r. en el mismo sen- 
tido del castizo apercollar, a. é irregu- 
lar en su conjugación (coger ó asir por 
el cuello á alguno). Pedro insulta á 
Juan, y ésle, sin inás ni nuis, se aper- 
cuella ron líu ofensor; y también en 
el se-ntido de estar ó andar abrazadas 
dos personas, ó por lo menos, unirse 
íntimamente, encariñare. Esto liltiiuo 
se expresa en castellano con acoplarse. 

Acombar ó combar, a. Torcer, en- 
corvar una cosa; como hierro, madeni, 
etc. Ü. t. c. r. 

AcompaSaxta, f. L'Sado por Valo- 
ra y fK)r Pereda, lo consideíamos dig- 
no de admitirse, y ojalá la .Vcademia 
resolviera de una vez por todas el g»-- 
nero y terminación de los sustantivos 
verbales como éste, terminados eii an- 
te y ente, es decir, ,;conservan la ter- 
minación »> y se califican de comunes 
para ambos sexos, ó se les da la ter- 
minación a para ol f. y la e para el ni.? 
Xo hay duda de que esto último es lo 
máa cómodo, claro y preciso; ¡x-ro el 
uso to<Livia no es uniforme y constan- 
te, y el Dice, participa también de 
esta indecisión; así, al paso que admi- 
te anislentíi, ronyreijantd, (lámanla, 



16 



ACÓ 



ACÓ 



íiiemliganta, presidenta, preimdienta, 
principianta, sirvienta, niega esta ter- 
minación á ayudanta, confidenta (usa- 
do por Iriarte y por Valera), intriyan- 
fa (usado por Puigblanch.), pacienta y 
paficrnta (usados porD. R. de la Cruz), 
postidanta, practicanta, regenta, que á 
nuestro juicio podrían también admi- 
tirla. Tampoco disuena la forma feme- 
nina en aspiranta, dependienla, esrri- 
bienta, esíiulianta, ejercitanta; pero si 
en agonizante, amante, caminante, ce- 
sante, (omlatiente, comerciante, con- 
currente, contendiente, contríluyentc, 
convaleciente, creyente, descendiente, 
dibujante, doliente, fabricante, Juibi- 
tante, Ktiyanle, navegante, negociante, 
oyente, proponente, reincidente, rumian- 
te, solicitante, traficante, trajinante, vi- 
viente. Iriarte usa también sobresa- 
lienta, que para el Dice, es común en 
e. Baralt da para estos casos lu si- 
guiente regla : ftTodos los participios 
activos son adjetivos de una sola ter- 
minación, y, si alguno toma la feme- 
nina anta, pasa entonces á ser sustan- 
tivo, ni más ni menos que los nombres 
que designan las hembras de ciertos 
animales: comedianta,. presidenta, del 
mismo género que elefanta^K 

Acompasadamente, adv. Ue manera 
acompasada. Admit. en el último Dice. 

Acompasar, a. Admitido en el úl- 
timo Dice, como igual á compasar. 

Aconcliarse, r. Compuesto de 
concho (véase esta voz), es muy 
usado entre nosotros en vez de los 
castizos posarse, asentarse, asolarse, 
tratándose de líquidos. En castellano 
ha y también aconclmr y aconcharse, 
pero en otros sentidos muy distintos. 

AcoxDiciONAMiEKTO, m. Acción ó 
efecto de acondicionar. Merece figu- 
rar en el Dice. 

AcoNGOJADAMENTE,adv.Con ánimo 



acongojado. Admitido en el iiltimo 
Dice. 

Acontecido, da, adj. '(Dicho de 
rostro ó cara, afligido ó triste» ; pero 
ant., según el Dice. Sin embargo, el 
compuesto caricu-ontecido, da, está en 
pleno vigor aquí y en el Dice. 

Acontecimiento, m. No le da el 
Dice, más significado que Suceso, 1.^ 
acep.; y Suceso es: «cosa que sucede, 
especialmente cuando es de alguna im- 
portancia». Sin embargo, entre noso- 
tros nadie usaría suceso jK»r aconteci- 
mienlo; y así nadie diría: «La publi- 
cación de este poema es un suceso 
literario», sino un acontecimiento lite- 
rario. «Es un acontecimiento el que tú 
vengas á verme», y nó un suceso. Ca- 
ballero en su Dice, de Modismos nos 
da la razón á nosotros. 

AcoPiiADuiiA, f. Acción o efecto de 
acoplar (1." acep., que es ésta: «En 
carpintería y otros oficios, unir entre 
sí dos piezas ó cuerpos, de modo que 
ajusten exactamente».) Admitido só- 
lo en el último Dice. 

Acoplamiento, ni. Acción ó efecto 
de acoplar ó acoplarse (2.^ á ó." ace- 
ps., que son las siguientes:» Unir ó 
parear dos animales para yunta ó tron- 
co. II Procurar la unión sexual de los 
animales. Ú. t. c, r. || fig. Ajustar ó 
unir entre sí á las pei-sonas que esta- 
ban discordes, ó las cosas en que ha- 
bía alguna discrepaucia. U. t. c. r. |j 
r. fig. y fam. Unirse dos personas ín- 
timamente, encariñarse».) Admitido 
por primera vez en el Dice. 

AcoyuíNAMiENTO, m. Accióu ó 
efecto de acoquinar ó acoquinarse. Ad- 
mitido en la 13." edición del Dice. 

Acorazado, m. Buque de grandes 
dimensiones blindado exteriormente. 
Admitido por primera vez en la edi- 
ción de 1899 del Dice. 



ACÓ 



AOO 



17 



un acordaos, aludiendo al conocido Me- 
morare de S. Bernanlo, dirigido á la 
SSma. Virgen y que en castellano co- 
mienza por aquella palabra. Creemos 
que es voz tan digna de figurar en el 
Dice, como Aveiwiri't, Píulrenuestro, 
Bfwiito, etc. 

Acordar, a. (íalicismo apnguan- 
te á nuestra leni^ia es el uso de este v. 
en el significado de ioiue<ler (accor- 
der), y m;is cuaudo se pretende LactT 
pasar este uso como elegante: Acuér- 
deme L'd.esta graria.-Só, seilor: 
ACi"KRDE.sK L'd. de estudiar el easle- 
¡¡ano, en seguida hágame presitlente ó 
reyójtiiUa que tenga algún poder, g 
entonces puede ser que acueudk con- 
cederle á l'd. la tal gracia.- Acordarse 
con algnno es ponei-se de acuerdo con 
él; y acordarse de alguno es hacer re- 
cuerdo de el. 4 Eu algunas ediciones 
de la (iramática de la Acailemia (v. 
gr., 1858, 1870), de donde sin duda 
lo tomó Bello, se dice que este verbo 
es regular cuando sigiiifica ¡x)ner acor- 
de un instrumento. La misma Acade- 
mia ha omitido posteriormente esta 
nota, y con nizón, no solo ])oniuc el 
nao de antiguos y modernos prueba 
que el verbo es siempre irregular, si- 
no porque la aplicación á los instru- 
mentos es Secundaria, supuesto que 
asi de ellos como de tus personas se 
dice que esüin acordes, y de ambos que 
a'-uerd'in ó se acuenim, lo mismo (|iie 
conruerdan". (Cuervo). 

AcordiÓn, m. Ai-ordeón (de CKor- 
dej: instrumi-nto miisico muy. cono- 
cido. 

ACOIIRALAMIENT'I, in. .\cción ti 

efecto de acorralar <> acomilarae. Ad- 
mitido en el ultimo Dice. 

.VfORRKR, a. * Hoy es de ¡xx» uso 
y {)0<lna tililurse de arcaico; Cervan- 
tes mismo aciso no lo usaba sino 



remedando el lenguaje añejo de los 
libros caballerescos». (Cuervo). Sin 
embargo, y salva la reverencia debida 
á tan grande autoridad, nos parece 
que en poesía no puede todavía darse 
por arcaico este v., como lo prueba el 
mismo autor con ciUis de Jovellanos 
y de Jlartinez de la Rosa. El Dice, 
sólo lo declara aitt. en la acep. de 
"correr ó avei"gonzar á alguno». 

Acostada, f. Aunque bien for- 
mado y muy usado aquí, no figura en 
el Dice. Dígase acostamiento: acción 
de acostar ó acostarse. Y ; qué dire- 
mos de UfO-ítada tarde, que usan algu- 
nos? Que, dando como aceptada la 
voz acostada, estaría bien dicho, por 
miis que algunos gramáticos bisónos 
se escandalicen y pi-otcsten de ver un 
s. modificado por uu adv., como se 
han escandalizado de pan gratis y de 
otras expresiones semejantes. Pues, sé- 
p;inse los tales que es doctrina corrien- 
te en castellano, aunque no la encuen- 
tren en los textos de mínima cuantía, 
(|ue los adverbios que equivalen á un 
complemento pueden modificar á, un 
s. Por esta razón puede decirse: « Hom- 
bres que discurren tan |)oco no son ;l 
propósito para el estudio, y hombres 
«••<( (es decir, de esta clase) no me 
gustans. Y por lo mismo es evidente 
que puede decirse pan de Imlde ó de 
gracia (pan gratis), acostada á hora 
aranz<tda de la noche (acostada tarde). 
AcüSTUMiiUAU. El R'flejo acosliim- 
Inarsr pide la prep. ti; pero no así 
acostumbrar (aun(jue el Dice, errada- 
mente se la de en Dormida), excepto 
cuando «siguifica hacer que algunocon- 
traiga tid ó cual costumbre, li se haga 
sufridor de Ud ó cual cosa, pues enton- 
ces la palabra que expresa éstas va con 
lio. (Cuervo). Se usa también como 
instrans., coiistruv('ndos<' con un inf. 



18 



ACR 



AOT 



precedido de á. Pudiera creerse que 
este uso procede de una abusiva asi- 
milación con el refl. acostumhrarse; 
no obstante, se encuentra autorizado 
desde los primeros tiempos de la len- 
gua. Ni la Acad. ni Salv<i, mencionan 
este régimen, y parece lo más acertado 
omitir la prep. (Id.) Más chocante, 
pero ya enteramente desusado, es el 
régimen con las preposiciones de y 
en. — En cuanto á su sinonimia con 
el V. soler, se diferencian en que acos- 
tumbrar indica una práctica ó costum- 
bre constante, y soler sólo eventual. 

ACOTILEDÓN, ÓNEO, ÓNEA, adj . EstOS 

términos tan usados en Botánica han 
sido por primera vez admitidos en el 
último Dice. 

Acredor, ra, adj. y s. Acreedor, 
ra. 

Acribar o cribar, a. Véase Har- 
near. 

Acriminar ó criminar, a. Acusar 
de algún crimen ó delito; imputar 
culpa ó falta grave. — Incriminar, a.: 
acriminar con fuerza ó insistencia; 
exagerar ó abultar un delito, culpa ó 
defecto, presentándolo como crimen. 

Acrimonia, f. Acrimonia: cali- 
dad de acre, acritud. 

Acrimonioso, sa, adj. No exis- 
te, y dígase acre, acerbo, mordaz, 
picante, según los casos. 

Acriollar, a. Hacer que el ex- 
tranjero se acomode á los usos, costum- 
bres y carácter especial de los criollos 
ó de la gente del país. Ú. m. c. r. 
Verbo bien formado y expresivo, pero 
que no ha merecido la admisión de la 
Academia. 

AcRisoLAD.uuENTE, adv. modal. De 
manera acrisolada. Admitido en el 
último Dice. 

Acristianar ó cristianar, a. fam. 
Bautizar. — Cristianizar, a.: con- 



formar una cosa con el rito cristiano. 

Acta (Tomar). Tomar nota, 
hacer constar, anotar, tomar razón, 
asentar, apuntar, tener presente, tomar 
en cuenta, etc. 

Actitud, f. Postura del cuerpo 
humano; disposición de ánimo de al- 
gún modo manifestada. — Aptitud: 
suficiencia ó idoneidad, capacidad ó 
disposición para algo. 

Activo, m. El penúltimo Dice, 
admitía solamente como adj. esta pa- 
labra, aplicada á los créditos, derechos 
ú obligaciones que alguno tiene á su 
favor. El último la acepta ya c. s. m.: 
«Importe total de los valorea efecti- 
vos, créditos y derechos que una per- 
sona tiene á su favor». 

Actuación, f. Sólo está admitido 
como término forense y nó como si- 
nónimo de acto literario, sentido que 
aquí le han dado algunas personas. Lo 
han tomado, sin duda, de la acep. 
del V. actuar: «en las universidades, 
defender conclusiones públicas». 

Actualidad, f. «Tiempo presente» 
es la l."acep. que le da el Dice, y 
«calidad de actual» en su significado 
de «activo, que obra», es la 2." y últi- 
ma. Como se ve, ninguna de las dos 
conviene al sentido hoy tan generali- 
zado de esta voz y que podríamos de- 
finir con Baralt: «calidad ó propiedad 
de una cosa que tiene cierta conve- 
niencia, interés ó novedad coetánea, 
del día». Por más que este insigne 
hablista y los que le han copiado cen- 
suren 'como galicismo innecesario esta 
acep., á nosotros nos parece necesaria 
y admisible. Estiren cuanto quieran 
el significado de oportunidad, que es 
el equivalente que nos ofrecen, y ve- 
rán que siempre dista mucho de actua- 
lidad. La rtrfií«//í/rtí/tiene relación con 
lo actual ó presente, y la oportunidad 



ACU 



ACU 



19 



con lo oportuno ó conveniente; aegiin 
lo cual ana noticia ó proyecto, v. gr., 
pueden scr de toda ni-tiuilUhui, porque 
ee estitn tratando en el tiempto actual, 
en el día de hoy ó en el momento pre- 
sente y totlos tienen sumo interés tu 
saberlos, y por lo demás pueden ser 
de lo mád inoportuno, exteniponiueo 
é inconreuieute que cube. •• Xo quiero 
hablar hoy de tan importante librito 
(Los tres Ofleá)v>, de Aparisi): por 
especiales circunstancias, (jue deploro, 
parecería m;is de (¡rliuilUiml lo que de 
él dijese yo que lo que llevo escrito». 
(Cándido Nocedal). 

Acu.iDRlLLAn, a. «.luDtar eu cua- 
drilla; mandar una cuadrilla m, es lo 
que significa este v. en castellano; pero 
entre nosotros se usa por— acometer 
varias personas, como formando cua- 
drilla, contra una sola. Véase Cua- 
drillazo. Existe el v. a/jurillurse 
i|ue si;.'nifica «juntarse en cuadrilla». 

Acuchillear, a. AeurhiUor. 

Acuchuchar, a. Parece conup- 
cion, poreiM'tit'-sis, de itrhwlutr: apliis- 
tar, estrujar con la fuerza de ¡il-íiin 
golpe ó peso. 

Acuestas, m., adv. I'ur mis que 
así lo escribía el Dice, eu la vok Po- 
sar y todavía en Ataiiai., el modo co- 
rrecto y usado e,s á i-nenla.s, como tin- 
tas otras locuciones semejantes que 
tiene el castellano: »/ xo/ím, i'i meilia», ú 
bulto, á usriiiil.i, á pir, etc. 

Actunuchamiento, m. .\c«;i«)n 

ó efecto ili acumuchar, lís chile- 
nismo poco iisudo y dube sustituirse 
por agloiiierariim, (inimidiiriim. Véase 
el sifíuiente. 

Acumuchar, a. » Probablemente 
es un V. b^ii'banimcnte formado de 
nuulio, convertido \ii>v un vicio de 
pronnnciiici<m en cumucho». (Ko- 
dríj^ez). Es chilenismo p^Ko usado, y 



eso solamente en el pueblo, y signifi- 
ca aglomerar, arumidar. V . t. c. r. 

AcmuLADOR, m. Admitido eu el 
último Dice, con estas dos aceps.: 
•i.\parato que sirve para regularizar el 
trabajo de una máíjuina, recogiendo 
la fuerza viva sobniute á fin de apro- 
vecharla cuando falto. || .\jwii-ato des- 
tinado á recibir gran cantidad de elec- 
tricidad, desarrollada artificialmente, 
y retenerla en depósito para su consumo 
a voluntad». 

Acorrucarse, r. Significaba: «En- 
cogerse y aiTimar mucho la ropa al 
cuerpo pai-a abrigarse»; pero el nuevo 
Dice, ha corregid^: h Encogerse para 
resguardaree del frío, ó con otro obje- 
to». La cori-ección es justa y se hacía 
necesaria. El v. castizo es también 
acorrucarse. 

Aci.SAR, a. Censurado jwr Banilt 
en el sentido fig. de- revelar, manifes- 
tar, estii j-a admitido por la .\cademia, 
pero con la advertencia de (jue "se to- 
ma genemlmente en mala parte». A 
Cuervo no le ha gustado el paso dado 
jKir la real Corjjorución; pero ¡qué he- 
mos de hacerle! Entre tanto, nosotros 
nos cscudaivmos con ella y con el uso 
de los autores modernos, entre ellos 
t^nintana, citado p<jr el mismo: «Tuvo 
la i'csolución de desechar diferentes 
composiciones (jue ariutahan demasia- 
do los ixxjos años y ¡a inexijeriencia 
del autor».- Está también admitido 
este mismo V. tratándose del recibo de 
carUi-s, oficios, etc., por avisarlo, noti- 
ciarlo. 

A'.'i'.SK, III. El novísimo Dice, le 
agrega esta acep.: "Cada una de hts 
cartas (juc en el juego sirven jwira acn- 
mr», esto es, para manifestar uno en 
tiempo o[)ortuno que tiene determina- 
das airtas con que jwr ley de juego se 
i'ana cierto luíniero de tantos. Esta 



20 



ACH 



AOH 



acep. es conocida y usada en todo 
Chile. 

Acusete, adj. En castellano te- 
nemos arusóii, na, (adj. fam.: sdícese, 
del muchacho que acostumbra acusar 
á los otros. Ú. t. c. s. » ) ; soplón, na, (adj . 
fam.: «dícese de la persona que acusa 
en secreto y cautelosamente. U. t. c. 
s. ); y los sustantivos figs. y fams., 
cañuto y fuelle, persona soplona. 

Achacar, a. «La construcción de 
este V. con de é infinitivo, conforme 
á la sintaxis de los siglos XVI y XVII 
sería hoy inaceptable)*, nota Cuervo. 

Achacoso, sa, ó achaquiento, 
TA, adj. 

Achagrinado, da, adj. Dícese de 
la piel curtida á imitación ó semejan- 
za del chagrí ó chagrín. Como el adj. 
está bien formado y se usa auu en 
España, lo creemos admisible. Véanse 
A, l.^'art., y Chagrí. 

Acliamparse, r. Arraigar como 
la champa. (Véase esta voz). Fig. 
y llevando por régimen la prep. con, 
alzarse ó quedarse con una cosa ajena. 
En castellano se expi-esa esto con apa,- 
ñar, a.: «tomar alguna cosa, ó apode- 
rarse de ella, capciosa é ¡lícitamente». 
. Achaparrarse, r. Admitido en el 
Dice, de Autoridades con el significa- 
do de «encogerse, bajarse y pegarse á 
la tierra para esconderse y no ser vis- 
to», ha desaparecido en las liltimas 
ediciones, en las cuales sólo encontra- 
mos el adj. achaparrado, da: aaplícase 
al árbol o planta que se parece al chí>- 
parro en lo grueso y bajo y en lo po- 
blado y extendido de ramas. || fig. 
Dícese de la persona gruesa y de poca 
estatura «.Esta voz corresponde á nues- 
tro chilenismo aparragado. Ojalá 
repare su yerro la Academia resuci- 
tando el V. 

Achatarse, r. Úsanlo algunos en 



el mismo significado fig. de Acham- 
parse. Véase esta voz. 

Acharolar ó charolar, a. 

Achí, adv. m. Es el asi castellano 
revestido de forma diminutiva por 
nuestro pueblo, que ha tomado del ara- 
ucano este modo formar los diminu- 
tivos, que consiste en cambiar en ch la 
consonante de la sílaba acentuada y las 
siguientes;como se ve en naichicha 
( nadita ), toichicho (todito), po- 
quichicho ( poquitito), boñicho 
(bonito). El uso de achí va siempre 
acompañado de la acción de presentar 
juntos los dedos de las manos, para 
indicar la idea de atestar, henchir. «La 
calle estaba achí de gente». 

Achicamiento, ra. Achicadura: 
acción ó efecto de achicar ó achicarse. 
Admitido en el novísimo Dice. Para 
la acción ó efecto de achicar en la 2." 
acep., ha admitido, por primera vez 
también, á Achique, m. 

Achicar, a. «Reducir á menos el 
cuerpo ó tamaño de alguna cosa. U. t. 
c. r. H Extraer el agua de una mina, 
de un dique, de una embarcación ó de 
cualquiera otra capacidad con bombas, 
con vertedores ó de otro modo. || ñg. 
Humillar, acobardar. Ú. m. c. r.-o 
Todo esto es achicar, pero nó lo que 
hacemos aquí nosotros, que achica- 
mos los terneros, operación que los 
castellanos expresan con enchiquerar: 
«meter ó encerrar en el chiquero; fig. 
y fam.: meter á uno en la cárcel». 

Achicoria ó chicoria, f. 

Achicharrar, a. Es castizo en el 
significado de freír, cocer, asar ó tostar 
demasiado una cosa; fig. calentar de- 
masiado; molestar con exceso; mas nó 
significando aplastar, achuchar, es- 
trujar. 

Achiguar, a. Encorvar ó combar 
una cosa, haciendo que presente el 



ACH 



ADD 



21 



aspecto de ohlgroa. (Véase esta voz.) 
U. m. c. r. Los equivalentes castizos son 
pandear, n.: «torcerse una cosa encor- 
vándose, especialmente en el medio. 
Dicese de las paredes, vigas y otras 
cosas. U. m. c. r.»; combar, a.: «tor- 
cer, encorvar una cosa; como ra-idera, 
hierro, etc. U. t. c. r. >: alabearte, r.: 
«tomar alabeo la maderas, es decir, 
torcerse de modo que su superficie no 
este toda en un plano; y los otros más 
genéricos «lu-orvarse, lorcersf. 

AcHiXADO, DA, adj. Aplícase ;i la 
persona que por su fealdad se parece 
á los chinos asiáticos ó á los indígenas 
americanos. Vctuse Chino. 

Achiquillado, da, udj. Si admite 
el Dice, á Alunado y Amufhaehado, y 
confiesa además que Chiquillo es igual 
á niño y miteharho, es evidente que 
debe admitir también á Achiquilla- 
do en las mismas dos aceps. que los 
dos adj. similares. Véase A, 1.' art. 

Achlraf, Planta herbácea que se 
cnitiva con el casi exclusivo objeto de 
formar con sus semillas cuentas de 
rosarios. En castellano se llama raña- 
roro, m. 

AcnocHAK.SE r. Ponerse chocho. 
Bien formado y admitido ya por algu- 
DOfl diccionarios, merece figurar en el 
de la .\ca lemia. 

Acholador, ra, ¡i'lj. Que causa 
aoholamlento acholo, Váinse 
estas vix';9. 

Acholamiento, ra. Acción ó 
efecto de acholar ó acholarse. 

Acholar, a. Cornr, avergonzar, 
amilanar á uno, dejándolo ruborizado 
ó intimidado á semejanza de los cholos, 
que son naturalmente tímidos. U. t. 
c. r. El Dice, sólo admite á fu-holndn, 
(lit, como adj., aplicado á la persona 
que tiene la tez del mismo color que 
la del cholo. Además de los verbos 



nombrados, hay en castellano para el 
nso reflejo, atajarse, quedarse hecho 
un mono. 

Acholo, ra. Lo mismo que acho- 
lamiento. 

Achucharrar, a. Achwluir, des- 
pwhurrar, aplastar, tn sentido pr.y fig. 

AcHUCHó.v, m. Acción ó efecto de 
achuchar, esto es, de aplastar, estrujar 
con la fuerza de algún golpe ó peso, 
ó de empujar una persona á otra, es- 
trujándola. Admitido en la 13.» edi- 
ción del Dice. 

Achunchamiento, m. Acción 
ó efecto (lo achunchar. 

Achunchar, a. Frustrar á uno en 
sus proyecto» ó pa-tensiones, dejándo- 
lo un tanto corrido y avergonzado de 
suerte que no se atreva casi á hablar ó á 
salir en público, á manera del chun- 
cho, ave nocturna, que de día perma- 
nece oculta y como arrinconada. Ú. t. 
c. r. 

Achuñuscar, a. Achuchar, es- 
trujar ó apretar con fuerza una cosa. 
Parece derivarse del s. chuñO. 

Achurrascar, a. Ajar y replegar 
una cosa á manera de la churrasca. 
(Véase esta voz) Ú. t. c. r. Es corrup- 
ción de churruscarse: «empezar á que- 
marseunacosa; comoel pan, el guipado, 
etc.» Se ve que el chilenismo sólo ha 
tomado para su significado el primer 
efecto del acto de churrusairse. 

Ad. Así como el Dice, ha admitido 
las expresiones latinas ad hoc, ad libí- 
lum, ad hóminem, etc., debió admitir 
tiirabién: wl cau/élam, ad corpus, ad 
efféctum videndi, ad honórem, ad ins- 
tar, ad interim, al summum, que son 
de uso general. 

AnAPTAUiLiDAD,f. Calidad de adap- 
table. Hace falta en el Dice. 

Addexda. Expr. latina usada por 
muchos 7 que significa: cosas omitidas 



ADJ 



ADM 



que deben agregarse. Está formado á 
semejanza de agenda, componenda, me- 
morándum, nómina, errata y otros sus- 
tantivos tomados directamente del la- 
tín, y por lo tanto es digna de admitirse. 
Adecuar, a. Conjúgase adecuó, 
cuas, etc. Véase Uar (Verbos en). 

Adelantado, da, adj. Por primera 
vez le ha dado el Dice, y en primer 
lugar, la siguiente acep., que tan 
usada es aquí: «Aplícase á la persona 
que en corta edad muestra notable 
talento, agudeza, ú otra cualidad físi- 
ca ó moral, y también á estas mismas 
cualidades». Es el mismo significado 
de Precoz en su 2^ acep. 

Adiós. Interj. que se escribe tam- 
bién d Dios. Usado c. s. m. tiene plu- 
ral y sólo debe escribirse de la primera 
manera (adioses). — ¡Adiós mi piafa.' 
Véase Plata. 

Adjetivar, a. Además de los sig- 
nificados que le da el Dice, úsalo 
Puigblanch en el sentido de — califi- 
car de, tratar de, apodar: " Hablando... 
de esta censura D. Leandro Fernández 
Moratín...,la axJjetiva de amarga»... 
«Sobre adjetivárseme de santo hom- 
bre»... El P. Juan Mir dice también: 
«Es en nuestros días de suma necesi- 
dad adjetivar y poner á pública ver- 
güenza los libros que pervierten los 
entendimientos y trastornan las con- 
ciencias». (La lielii/ión, prúl.J 

Adjuntar, a. V. innecesario según 
la Academia, porque tenemos acompa- 
ñar, remitir ó enviar adjunta alguna 
cosa; y adem;ifi anfibológico, puesto que 
por sí solo no puede significar remitir. 
Aunque muy usado en América y aun 
en España por las personas que poco 
cuidan de la pureza del lenguaje, es- 
peramos que nunca sea admitido por 
la docta Corporación. Varios verbos 
hay formados por este mismo procedi- 



miento y enti'e los cuales conviene ha- 
cer atinada distinción. Así, á la vez 
que no hallamos palabras bastante 
inertes con que condenar á entrevis- 
tar ó intervistar, reportar (en 
el sentido que les dan los gacetilleros 
de la prensa) y presupuestar, acep- 
tamos gustosos á clausurar, incremen- 
tar, indigestar, como lo hizo también 
el último Dice, con imantar, ornamen- 
tar y torturar. No debe confundirse 
este moderno adjuntar con los anti- 
cuados aj untar y ayuntar, que hoy 
están reemplazados por el simpleyi/«/«r. 
Adlántico, ca, adj. Atlántico. 
Véase tl. 

Ad látere. Corrupción de la ex- 
pr. latina á látere, que se usa precedi- 
da de la palabra legado. Escrita como 
debe ser (á liitere) y usada en sentido 
fig. y fam., la define el Dice. : «Persona 
que acompaña constante ó frecuente- 
mente á otra. Se toma á veces en. ma- 
la parte». Es indudable que en plural 
habrá que decir tos aláteres, concluye 
Cuervo. 

Adieta, m. Atleta. Véase. Tl. 
Administrador, m. Casi todos 
nuestros hacendados y dueños de fun- 
dos tienen para que cuide de todo lo 
relativo á éstos un administrador. No 
diremos que el término está del todo 
mal empleado, porque tiene un signi- 
ficado general que lo hace suscepti- 
ble de esta acep.; pero agregaremos 
también que el nombre verdadero y 
castizo es aperador: «el que cuida de 
la hacienda del campo y de todas las 
cosas pertenecientes á la labranza». 

Adjiikistrar, a. «Levantó Baralt 
dudas sobre lo correcto de administrar 
vomitivos, deseando con sorna, buen 
provecho al que tal usase. El Dr. La- 
guna, insigne hablista, administraba 
sin repugnancia toda suerte de medí- 



ADO 



ADO 



camentos: no lo dificnltara Baralt si 
lo hubiera olido, ni osara definir qnc 
por admini.itmr se ha dicho siempre 
en castellano propiíuir: ambas cosas 
se pueden decir, porque se han dicho 
siempre». (Mir, Fraxes de los autores 
elási'-os españole», art. iledirinar). El 
Dice, da también como última acep. á 
administrar la de «tratándose de medi- 
camentos, aplicarlos, darlos ó hacerlos 
tomar». Y en estilo jocoso pueden ad- 
ministrarse hasta sopapos y otros seme- 
jantes raetlicamentos, como lo dijo 
Pereda: i Y, atrapando al fin á su hijo, 
arrástrale hasta la cocina, ailminis- 
tráiulole por el camino media docena 
de sopapos*. { El Buey suelto ). Así 
también Valbuena, remellando á uno 
de los poetas A quienes critica: Ni so- 
beranas pellizas Chile las administra- 
ba. 

ADMixtsTR.vTivAMESTE, adv. mo- 
dal. Por procedimiento administrati- 
vo. Admitido en el último Dice. 

Admisibilidad, f. Calidad de ad- 
misible. Hace falta en el Dice. 

Admon'itor. Merece recibir termi- 
nación de s. f., que es como se usa en 
las comunidades religiosas de muje- 
res ( Admonitora). 

Admósfera, admoafórioo. 

Atmós/frn, atmosfiri'O. 

Adobc, m. «Ladrillo seco al sol, 
que se usa sin cocer». Así lo definía 
la 12.* edición del Dice; pero en la 
siguiente se ha corregido de esU» ma- 
nera: «Masa de barro, mciwjla'la á ve- 
ces con paja, de forma de ladrillo y 
seco al sol, que se emplea en la cons- 
trucción de paredes ó muros»; defini- 
ción que, si suprimiera la expresión á 
veres, que lari.i perfecta. 

Adobón, m. Aunque bien formado 
como aumentativo de adobe, no ha te- 
nido cabida en el Dice, de la Acad., y 



en su lugar nos da ésta á emplenta, 
f.: «pedazo de tapia que se hace de una 
vez, según el tamaño del tapial con 
que se fabricaí'. La obra ó tjipia que 
se hace de esta manera, se llama, se- 
gún el mismo Dice., encajonado, m. 

Adolorado, adolorido ó dolo- 
rido. 

Adomiciliarse ó domiciliarse. 

Adoxaí, y nó Adonay ni Ado- 
nai, escribe el Dice. 

Adonde, adv. de lugar. «Usado por 
donde es, dice Bello, un arcaísmo que 
debe evitarse. Díccse adonde con mo- 
vimiento, y dorule sin él: el lugar 
adonde nos eiuamitutmos, donde resi- 
dimost. Sin embargo, la Academia los 
hace sinónimos y no practica esta dis- 
tinción, que haría mucho más preciso 
y exacto el lenguaje. En cuanto á la or- 
tografía de este adv. y los demás cora- 
puestos de doiiik, no estamos de acuer- 
do con el ilustre maestro. Enseña él 
que adonde, eiuionde, dedoiuie, por- 
doiule (j ¿ por qué nó /uviadonde 
hastadonde, paradonde y desdedonde?) 
deben escribirse así, en una sola pala- 
bra, cuando doiklc lleva envuelto su 
antecedente, que es el término de la 
preposición. Por ej.: «Estaba embos- 
cado el enemigo en la selva adonde 
nos encaminábamos»; y que deben es- 
cribirse en dos palabras cuando no 
hay antecedente expreso; v. gr.: «Sa- 
lió </« donde estaba escondido». Fran- 
camente, no alcanzamos la razón de 
esta diferencia, y aúu más, creemos 
que debe ser todo lo contr.irio de lo 
que dice Bello. El hecho de hater an- 
tecedente expreso es más bien un mo- 
tivo para que se divida el adverbio, 
como que está representando al mismo 
antecedente y forma entonces un ver- 
dadero complemento de preposición y 
término; lo que no sucede cuando el 



24 



ADO 



ADQ 



antecedente no va expreso. « La selva 
á donde nos encaminábamos» equi- 
vale á " la selva á la o/al nos enca- 
minábamos»; y, si nadie ha pensado 
jamás en escribir como una sola^pa- 
labra alaaml, ¿por qué se ha de acep- 
tar esa teoría para adonde, endondc, 
etc.? Otra cosa nos parece cuando es- 
tos adverbios se usan como tales, en 
sentido indefinido; entonces sí que 
habría razón para escribirlos en una 
sola palabra, aunque la Academia y 
el uso han concedido este privilegio 
solamente á adonde: ¿Adóxde nos en- 
caminamos? Sin embargo, la lógica 
debería obligarnos á escribir también 
en usos como éste, dedonde, dexdedon- 
de, endonde, haciadonde, hasfadonde, 
paradondfí, pardonde. Véase Donde. 

Adondequieua, adv. Así, en una 
sola palabra, lo escribe el Dice, lo mis- 
mo que el simple dondequiera . 

Adoquinado, m. Por primera vez 
lo admite el Dice, con el significado 
de «suelo empedrado con adoquines». 
Y ¿cómo se llamará entonces la acción 
y el efecto de adoquinar? Los chilenos 
creemos que también deben llamarse 
adoquinados, y así de hecho los llama- 
mos. Véalo la Real Academia, y ojalá 
lo medite despacio para que sea más 
condescendiente con los sustantivos 
en ado. Así, sin haber por qué, nos tie- 
ne privados de alfombrado, amoblado ó 
amueblado, asfaltado, empapelado, en- 
i'ielado, encoliguado, externado, inter- 
nado, pensionado, y otros semejantes, 
cuando en cambio admite á almoha- 
dillado, alambrado, aplanchado, ar- 
bolado, asado, atado, bordado, calzado, 
cercado, decorado, dorado, emparra- 
do, empedrado, encabado, enladrilla- 
do, enrejado, entablado, entarimado, 
peinado, planchado, sembrado, 
tablado, teclado, techado, tejado, tilla- 



do, tocado, traslado, tratado, etc., etc. 
Bien está que no admita á alum- 
nado, escolasticado y otros 
galicismos en ado que no tienen 
en su favor la ley de la necesidad ni 
el uso general; pero no así los que 
hemos apuntado, que ya están bastan- 
te maduros para entrar en el Dice. 

Adoratriz, f. Por primera vez lo 
ha admitido el nuevo Dice, pero res- 
tringiendo demasiado su uso, pues lo 
define: «Profesa de una orden religio- 
sa fundada en España para reformar 
las costumbres de las mujeres extravia- 
das». El objeto dice tanto con el nom- 
bre como lo negro con lo blanco. Más 
acertados andamos los chilenos, que 
llamamos adoratriz á la mujer perte- 
neciente á instituto religioso ó piadosa 
asociación que tienen por fin princi- 
pal adorar al SSmo. Sacramento. 

Adormecedor, ra, aj. Que ador- 
mece. Admitido por primera vez.- 

Ad pédeji lítterae. Expr. latina 
que significa al pie de la letra, único 
sentido en que lo admite el Dice.; sin 
embargo, el Príncijje de los Ingenios 
Españoles, Cervantes, lo usa en len- 
guaje festivo con el significado de — 
ápie, á peonza, á tcdón, á peón: «Pues- 
to pues á la ligera y del modo que 
Avendaño quiso y supo, se pusiei'on 
en camino de Toledo adpédam lítterae 
y sin espadas.» ( La Ilustre Frecjn- 
na). 

Ad PERPETUA!! REÍ MEJIÓRIAM. 

Expr. latina que el Dice, sólo ad- 
mite en la fr. Información ad ¡ler- 
pétuam rei memóriam. Creemos que 
podía haber sido más liljeral aceptán- 
dola también como introducción de 
breves apostólicos, actas y otros do- 
cumentos importantes. 

Adquisitivo, va, adj. Forense. Que 
sirve para adquirir. Titulo Adquisi- 



ADV 



AER 



25 



Tivo, pre^cripciim ADyrisiTlvA. Ad- 
mitido por primen vez. 

A. D. R. líotra? que correspoudeu 
rcspectivaDient« ¡i liis notas de npro- 
bmln, distingtiidii y rejirobmio que se 
obtienen en los esáraenes. El Dice. 
m\o admite en su lista de abreviiitu- 
nis la primera y la última, y entre 
nosotros se usan mucbo las tres. 

Ad UEKEUÉ.VDi'M, expr. adv. Á 
condición de ser aprobado por el su- 
perior. Dicese comunmente de conve- 
nios diplomáticos. Admitido por pri- 
mera vez. Véase An. 

AdriAx ú Adriano, n. pr. m. Aun- 
que se usa de las dos maneras, preferi- 
mos por nuestra parte la primera para 
dcsii^nar al santo mártir, y la scgnnda 
para desifrnar al emperador romano y 
:i los Papas de este nombre. 

.VdveSak.se, r. nacerse uno dueño 
de una cosa ó apoderarse de ella. Ad- 
mitido en el Suplemento de la 12." 
edición del Dice., ha pasado ya al 
cuerpo de la obra en la 13.* Y ;no 
les liabni ocurrido á las mujeres es- 
pañolas, que conocen m¡ls las dueñas, 
imitar á éstas en sus maneras, oficio, 
etc., con lo cnal darían á ailueñ/irse 
niin 2.* acep.? Véase .\, l.'art. 

Adulo, ni. Adutariim. 

.\di;l<'>\, na. Por primera vez ha 
tenido cabida en el Apéndice del 
Dice, como adj. fam. que se nsa m. c. 
8. con el significado de "adulador ser- 
vil y bajo». Por nuestra parte le qui- 
taríamos el ftrvil y el bajo, porque á 
nu<.-8tro juicio no van envueltos en la 
idea de tidiilón, que designa simple- 
mente una persona aduladora ó lafn- 
ritriis (Este lilt. es común). 

.\d vai.óhkm, expr. adverbial lati- 
na. Con arredilo al valor, como los de- 
rechos arancelarios que pafjan ciertas 
mercancías. Admitido por primera vez. 



Advenimiento m. Falta en el 
Dice, la fr. fií;. Esperar uno el san/o 
(ulrenimien/n, usiida aquí y eu todas 
jMirtes. Aquí 'le damos el sentido de 
esperar ó aguardar algo que tarda 
mucho en realizarse ó que no se rea- 
liza, por alusión á las almas (jue es- 
taban en el seno de Abrahán y que 
esi)eraron por tantos siglos el adveni- 
miento del Mesías. Advpnimienln por 
itvenimimto (acción ó efecto de avenir 
ó avenirse) es nnt. 

Adverijializar, a. Usado por bue- 
nos hablistíis, perfectamente formado 
y necesario en el idioma, merece figu - 
rar en el Dice., como ya figuran sus 
hermanos y parientes adjetivar, sus- 
tantivar, pluralizar, diptongar, etc. 

Adverbios en mente. Véase Men- 
te (Adverbios en) 

Adver-sidad, f . íiC agregó el nuevo 
Dice, la acep. de-calidad de adverso, 
y le quitó la de-euemistad, animad- 
versión. 

Advertencia, f. Aparece en el úl- 
timo Dice, con esta nueva acep.: 
«Escrito, por lo común breve, con 
que en una obra ó en una publicación 
cualquiera, se advierte algo al lector». 

Aereonauta, com. Aemimuta. 

.\erodinámica, f. Parte de la me- 
cánica, que estudia el movimiento de 
los gases. Admitido por primera vez. 

.Verodinámico, ca, adj. Pertene- 
ciente ó relativo á la iieroilinámica. 
.\dmitido por primera vez. Aeroli- 
to, m. Aerolito. 

.\eroxave, f. Artefacto ó máquina 
aerostática cu forma de nave. Como el 
invento bautizado con este nombre 
parece que va á entrar en la vida leal, 
y por otra parte el nombre está bien 
formado, ya se puede incluir en lo» 
diccionarios. 

Akroktació.v, f. Navegación aérea. 



26 



AFE 



AFI 



ó arte de sostenerse en el aire ó de 
surcarlo. Admitido por primera vez. 

Aeróstato, m. Globo aerostático. 
Admitido por primera vez. 

Afarolamiento, m. Acción ó 
efecto de afarolarse. 

Afarolarse, r. Amostazarse, 
amontonarse, sulfurarse. ¿Vendrá este 
V., que tan usado es entre nosotros, de 
la palabra /(wo?, por cuanto la persona 
irritada despide de su rostro unas co- 
mo llamas á semejanza del farol? De- 
cídanlo los etimologistas. 

Afección atmosférica ó me- 

tereológica. Variación del estado 
de la atmósfera en una localidad. U. 
m. en pl. Muy bien hizo la Academia 
en suprimir en su último Dice, este 
colgajo puesto al fin del art. Afec- 
ción. 

Afeccionarse, r. Galicismo in- 
soportable á los oídos castellanos, y tra- 
dúzcase por tener afecto, amar, querer. 

Afectado, da, adj. part. de afectar. 
Es castizo en el significado de aparen- 
te, fingido; que adolece de afectación; 
aquejado, molestado; pero, aplicado á 
os beneficios eclesiásticos y á las pose- 
siones ó rentas, debe usarse afecto,ta. 

Afectar. Eeprueba Baralt el uso 
de este v. en su forma reñeja signifi- 
cando ser sensible á, ó recibir impresio- 
nes de; sin embargo, la Academia y 
Cuervo lo admiten en tal acep. Este 
último autor le da también el signifi- 
cado de «obrar sobre alguna cosa oca- 
sionando en ella alguna modificación t). 

Huy busco tu protección 
En un asunto sencillo 
Que no afecta á mi bolsillo, 
Pero sí á mi corazón. 
(TJúñez de Arce, Quien debe paga). 

A pesar de estas autoridades y las de 
Balraes, Lista y otros, no acepta el 
Padre Mir á afectar por mocUficar, 
«porque ni fué latinismo, ni hispanis- 



mo, ni construcción castiza». Razón 
que prueba demasiado, y por consi- 
guiente nada, porque según ella no ha- 
bría neologismo posible. Lo que sí no 
nos parece aceptable es el significado 
de - presentar, ofrecer, ó, si se quiere, 
remedar, -que le da el traductor chi- 
leno de iQiw vadis? Sr. Poirier, en 
varios pasajes de su tnducción: «El 
carro afectaba la forma de una tien- 
da». Esto no ha sido ni será castellano 
jamás. 

Afectivo, va, adj. Perteneciente 
ó relativo al afecto. Acep. nueva: per- 
teneciente ó relativo á la sensibilidad. 
Fenómeno afectivo. 

Afeitada, f. fam. Acción ó efecto 
de afeitar ó afeitarse, en el significado 
de hacer ó hacerse la barba. Es bien 
formado, necesario y digno de admi- 
tirse. 

Aferrar, a. Hasta el siglo XVII 
se conjugó indistintamente afierro y 
aferró; pero hoy ha prevalecido exclu- 
sivamente esta última forma. 

Afgano, na, adj. «Natural del Af- 
ganistán. II Perteneciente á este país 
del Asia Centrabj. Admitido por pri- 
mera vez. 

Afiambrarse, r. Aunque no consta 
en el Dice, es muy digno de figurar, 
tanto por su buena formación, cuanto 
por la necesidad que de él tenemos. Es- 
tá ííámiúdo fiambrar, a.; pero sólo sig- 
nifica: preparar los alimentos que han 
de comerse fiambres. Nuestro afiam- 
brarse, por su formación nada tiene que 
envidiar á avinagrarse, asolear y de- 
más compuestos de a. 

Afiebrarse, r. Sentir excesivo ca- 
lor y como principios de fiebre. Aun- 
que bien formado, no aparece en el 
Dice. Los que tengan escriipulo de 
usarlo, á pesar del uso general de Chi- 
le, pueden reemplazarlo, aunque nó 



AFL 



AFO 



con toda exactitad, por oi-alorarse ó 
iii-nlenturarse. 

Afilador, m. «El qae tiene por 
üñcio afilar instrumentos cortantes; co- 
rrea en qne se añlan las navajas de 
afeitar». Esto signitica en castellano, 
pero nó pietlra de amolar, pieilra amo- 
liuUra, muela, piedra afiladera, piedra 
aguzadera, ó simplemente afiladera ó 
amolaiiera, tjiie todos estos nombres 
tiene esa bendita piedra para que toda- 
vía qneraraos agregarle más. - Por ser 
de la misma raíz, pondremos también 
•k afilón, m.: «Correa impregnada de 
grasa, qae sirve para afinar, suaviz;ir 
ó asentar el filo.» 

Afiliar, a. y r. Aunque Bello y Í5e- 
not acentúan filio y afilio, sin embar- 
go, Peñalver, Bretón y la generalidad 
de los autores prefieren ////o y afilio; en 
lo qne ran conformes con la acentua- 
ción dc\ filiiin latino, del cual se deri- 
van ambos verbos. 

Afíx ó afine, adj. y también s. m. 

yf. 

Afinado, da, part. de Afinar. Anti- 
cuiulo declara á este v. el Dice, en el 
significado de-finalizar, acabar, termi- 
nar; pero aquí es de uso corriente, por 
lo menos en el participio: Erpetliente, 
prorexo AFINADO. 

.^FiNo, m. Afinación de los metales. 
.Vilmitido por primera vez. 

Afir, m. Medicina sacada de las bu- 
yas del enebro. Es término de Veteri- 
naria que, usado en el penúltimo Uicc., 
Iiii ("ido excluido en el último. 

Afirmar, a. Tratándose de azotes, 
palos, bofetadas, etc., es darlos, usen- 
tiirloH y plantifitarlos, pero nó afir- 
marlos. 

.\flm'Tado, da, adj. Dicese déla 
persona de cuerpo largo y delgado ¡i 
semejanza de la flauta. Ú. t. c. part. 
del siguiente. Asi lo emplea la señora 



Pardo Bazán. Bien formado y digno 
de admitirse. Véase a, 1.' art. 

Aflavtau, a. Adelgazar la voz ó un 
sonido cualquiera, imitando el de la 
flauta. No tan usado como el anterior; 
pero también digno de admitirse. En 
algunos casos podría suplii'sc por ati- 
plar. 

Aflijón, na, adj. Que se aflige con 
fi-ecucncia ó filcilmente. Tan bien for- 
mado como destrozón, embrollón, prr- 
i/untón, viaiulón, llorón, rezongón, so- 
plón, saltón, mamón, tragón, etc., me- 
i'ece admitirse. La terminación on en 
estos vocablos no les da el carácter de 
aumentativos sino de frecuentativos, 
como lo hace notar la Gramática de la 
Academia. 

Aflcjaii, a. Es e^istizo significando 
«dejar uno de emple;ir el mismo vigor, 
fervor ó aplicación que antes en algu- 
na cosa : aflojó en sus dcrofiones, en 
el estudio f; pero nó en el sentido que 
aquí le damos de-dar ó largar dinero: 
Tuve que d'ñoia.V cien pesos. Caballe- 
ro, en su /Ji'C. de Modismos, le da esUi 
acep., pero más explícitamente en la 
fr. Aflojar la mosra: «soltar dinero; 

pagar una cosa". || Aflojar la pe- 
pa. (Véase Pepa). II V. t. c. r. en 
Chile fwr veniosear, peer. 

Afloramiento, m. Efecto de aflo- 
rar. II Metal aflorado. Admitido jwr 
primera vez. 

Aflorar, n. Dicho de minerales, 
asomar á la superficie de un terreno. 
Admitido por primera vez. 

Afollador, m. Parece natural (jue 
así se llamara el (|Ue mueve los fuelles 
del órgano, ya que existe el v. afollar 
que expresa esta misma idea; pero el 
caprichoso idioma ae nos fué con su 
música á otra ¡¡arte y nos dio á entotui- 
dor, m. Ahora sólo falta que el Dice, 
le reconozca á esta palabra la forma f ., 



28 



AFR 



AGA 



pues femeninas son las personas que en 
casas religiosas de mujeres ejecutan es- 
ta operación. 

Aforrar ó forrar, a. 

Afortunado, da, adj. «Una repre- 
sión, un dicho, una palabra pueden ca- 
lificarse de felices, para denotar que son 
excelentes, singulares en su linea y de 
gran novedad y exactitud. Una expre- 
sión (ifortimada es la que, sin mérito 
real, puede andar mny encomiada y 
repetida: la expresión feliz q% aquella 
que, acaso oscura, acaso desconocida, 
quizás censurada, encierra, sin embar- 
go, una gran verdad, una agudeza pro- 
funda, una sentencia útil, un eminen- 
te rasgo de ingenio» (Barait). 

Afoscarse, r. Cargarse la atmósfe- 
ra de vapores que hacen confusa la vi- 
sión de los objetos. Es término de 
Marina admitido por primera vez en 
la 13.'' edición del Dice. 

Afrancesamiento, m. Acción ó 
efecto de afrancesar ó afrancesarse. Ha- 
ce falta en el Dice. «Hasta Inglaterra, 
la meuos propensa á dejarse subyugar 
por extrañas doctrinas, no había podi- 
do librarse de este afrancesamiento ge- 
neral». (Cotarelo, Iriarte y su época, 
c. II). 

Afrancesar, a. Xo comprendemos 
por qué el Dice, admite este v. como 
r. solamente, siendo que admite tam- 
bién el uso de a., aplicado á personas 
o á cosas. '(...Y porque, siendo digna 
de su profesión, lo fuese también de 
nuestra lengua, sin fruncirla, violen- 
tarla, desmayarla, ni afrancesar! a-<>. 
(Moulau, Pról. á las Obras del P. Isla). 
Así mismo D. Antonio Alcalá-Galiano 
y D. Adolfo de Castro en El Libro de 
los Galicismos. 

Afranelado, da, adj. Parecido á 
la franela. Hace falta en el Dice. Véa- 
se A, I."' art. 



Afrechillo. Moyuelo, m. 

Afrecho, salvado ó bren. 

Afrodisiaco, ca, adj. Afrodisia- 
co. La misma acentuación esdrújula 
ha venido dando la Academia á amo- 
niaco, cardiaco, celiaco, iliaco, paradi- 
siaco, pulmoniaco, simoniaco y zodiaco. 
En el último Dice, y en fuerza de reite- 
radas reclamaciones enmendó el acen- 
to de elei/iaco, elefanciaco, (jenetliaco, 
Imliaao, helespontiaco, hipocondriaco y 
maniaco, que en la 12.-* edición lo te- 
nían grave. Así han quedado también 
en la última austriaco, demoniaco, egip- 
ciaco y siriaco. 

Afrontar, a. Á pesar de las censu- 
ras de Cuervo y de Barait, lo admite 
la Academia en el significado de arros- 
trar, esto es: hacer cara, resistir, sin 
dar muestras de cobardía, á las cala- 
midades ó peligros. 

Afueras. La 12.'' edición del Dice, 
hacía ambiguo este nombre plural; pe- 
ro la 13.* sólo lo reconoce como feme- 
nino (las afueras). 

Á fuer de, modo adverbial. A ley 
de, en virtud de, á manera de. Todo 
esto significa, pero en ningún caso á 
fuerza de. 

AfuSilamientO, m. Fusilamien- 
to: acción ó efecto de fusilar. 

Afusilar, a. Fusilar: ejecutar á una 
persona cou una descarga de fusilería. 

Afutrado, da, adj. Que imita ó 
se parece al futre; propio de éste. Ú. 
t. c. part. del siguiente. Véase a, 1.'' art. 

Afutrarse, r. Acicalarse, empere- 
jilarse, imitando al futre. Véase esta 
voz. 

Agabachar, a. Hacer (jue una per- 
sona ó cosa imite á los gabachos ó sus 
costumbres, modas, lenguaje, etc. Ú. 
t. c. r. Usado este v. por Capmany y 
por Puigblanch, merece ser admitido 
por el Dice. 



AGA 



AGE 



Agachada, f. Acción ó efecto de 
ajracliarse. Lo usamos especialmente en 
el leníiiaje fi?. y fam., sobiv tfl<lo, tra- 
tándose de adulaciones r cortesiinias. 
Auuque dÍ£cno de admitirse, á nuestro 
juicio, no hace mucha falta, pues tene- 
mos incUnafion, reverenria^goiuñexiiin. 

AoAí.LA (Tkser). Fr. castiza fig. 
\ fam. que sitrnificji tener ánimo esfor- 
zado. Nosotros la desviamos un tanto 
de su uso y significado, pues empicamos 
el 8. en pl. y la hacemos equivalente de- 
ser astuto y sagaz. 

AoAhLADO, UA, adj. .\plicase á la 
persona un tanto garbosa y hombruna. 
Lo creemos U\n bien formado y por en- 
de tan diguo de admitirse como am- 
baUerado, oniñatlo, a/iombrado y tantos 
otros de la laya. 

Agalludo, da, adj. Dícese de la 
[lersona muy astuta y Siígaz. .\plícase 
también á los niños de inteligencia vi- 
va y precoz. Es muy usado en Chile y 
formado de la fr. te/icr agnlJo. 

Ágape. 111. Áijiipe. 

Agarraderas, f. pl. Xo existe en 
castellano y debe reemplazarse por wja- 
rrotlero, o-<a, mamjn, /ili/abóii ó chubeta, 
según los casos. 

.\i;akrak, a. Compuesto, como es, 
de yiirní, significa «asir fuertemente 
con la mano; asir ó coger fuertemente 
de cualquier mo<lo. hacer presa»: por 
lu tanto, no debe confundirse, como 
sucede aquí, con lomar, roi/er, asir. 
Empobrecemos tristemente el idioma 
usando exclusivamente y para todos los 
casoe el v. agarrar; ¡lsí, nuestro pueblo 
no roijf ó rrcnijf las frutas de sus árlx)- 
les, sino que las agarra; no rogt' ó pi- 
lla una mona, sino que la agrarra; no 
i/a á uno )lf palos ó de Ijofut idas, sino 
que lo agarra á palos y bofeUidas; 
fiara c'-l una cometa no loma, sino que 
agarra vuelo-, un caljallo no foma. 



sino que agarra trote; una persona 
no cobra, sino que agarra bríos ó va- 
lor; no loma, sino quc agarra lili vi- 
cio ó mala costumbre, etc. Tnitáudose 
de enfermedades, le reconocejel Dice, 
el significado de «apoderarse del pa- 
ciente con tenacidad»; Sf le agaruó la 
ealenlura, la ronquera, la Ion. El fliiif- 
no diría: La ntlenliira me agarra /c- 
<Io el i-uerpo; El licor me agarró la 
cabeza, ó sini]ik'iiieiito. me agarró.- 
Agarrarla con uno es en castella- 
no />íy/7)- con uno. Así lo dice el Dice, 
y lo confirma Tamayo y Baus en su 
dnima La Bola de niere (II, 3."): 

...Mi tía, cuando 
Rabian sus hij>>8, la pr¡/n 
Con Hutntroi. No le ha dado 
Mucho de aquí la divina 
Providencia; ni es tan raro 
Que por aninr á bus hijos 
La prgut cun tut fxtrañoí, 

•AGARROCHAR, a. .V la accp. de «he- 
rir á los toros con garrocha ú otra ar- 
ma semejantes, ha agregado el último 
Dice. la siguiente de Marina: «Bracear 
las vergas por sotavento y halar do la 
bolinas de barlovento á fin de ceñir el 
viento lo más posible». 

.\OARRü.v, m. .\uuque muy usado 
entre nosotros y formado como otros 
sustantivos en on que denotan golpí', 
no ajjarece en el Dice; bien que podría 
considerarse como simple aumentativo 
de agarro, que éste define «acción de 
agarrar». Existe también agarrada, f. 
fam.: «altercado, ¡)endencia ó riña de 
palabrita». Véase MoRDLSCÓ.v. 

Agarrotar ó engarrotar. 

Agavillar ó engavillar. 

Agencia y casa de agencia 

llama nuestro pueblo al maule //<• pií. 
liad, lasa de empeños y rasa de prvsla- 
mns. Otros m:is cultos las denominan 
raxas de preiulas; lo que ni) está reco- 
nocido en el Dice., pero puede admi- 
tirse. 



30 



AGL 



AGR 



Agenciar, a. «Solicitar, hacer dili- 
gencia para el logro de alguna cosa». 
Así definía á este v. el penúltimo Dice: 
pero hó aquí que llega el último y co- 
rrige: «Obtener, adquirir, lograr con 
diligencia alguna cosa». Errada nos 
parece la corrección, porque el concep- 
to de agenciar no es obtener una cosa, 
sino gestionar ó diligenciar por medio 
de agencia ó agente para obtenerla: 
por lo cual bien puede suceder, y suce- 
de diariamente, que, por más que se 
agencie una solicitud ó despacho, no 
se obtenga lo que se pide. Piénsenlo 
los modernos académicos y dai\ln la 
razón á sus colegas de 188-t. 

Agenciero, ra, m. y f. Dueño 
de un monte de piedad, ó casa de em- 
peños ó de préstamos. Podría desig- 
narse con el nombre de prendero, ra, 
m. y f., que es el que tiene tienda en 
que se venden prendas, alhajas ó mue- 
bles usados. 

Agermanado, da, adj. Que imita á 
los germanos ó alemanes, ó sus cos- 
tumbres, modas, lenguaje. Úsalo el 
académico D. Vicente Barrantes, está 
bien formado y merece admitirse. Véa- 
se A, I.' art., y Germanizar. El Dice, 
admite á Agermanarse, pero es en el 
significado de «entrar á formar parte 
de una germanía». 

Agigantar, a. Al fin ha sido admi- 
tido en la 13." edición del Dice, este 
hermoso y bien formado v. con el sig- 
nificado de «dar proporciones gigan- 
tescas (Ú. t. c. r.)»; aunque la vot, pro- 
porcionen no suena aquí bien á oídos 
castizos. 

Agitanar, a. Convertir en gitana 
una persona ó cosa, ó hacer que se pa- 
rezca á los gitanos. U. t. c. r. Es v. bien 
formado y usado por autores españo- 
les: bien merece figurar en el Dice. 

Aglomerado, m. «Prisma hecho 



en molde cou hornaguera menuda y 
alquitrán, que se usa como combusti- 
ble». Admitido por primera vez. 

Agnosticismo, m. «Doctrina filo- 
siifica que declara inaccesible al enten- 
dimiento humano toda noción de lo 
absoluto, y reduce la ciencia al cono- 
cimiento de lo fenomenal y relativo». 
Admitido por primera vez. 

AGNÓ.STICO, CA, adj. Perteneciente 
ó relativo al agnosticismo. || Que pro- 
fesa esta doctrina. Aplícase á persona. 
Usase t. c. s. Admitido por primera 
vez. 

Agojía, f . Canal ó reguero por don- 
de sale el agua de las minas. Término 
de Minería admitido por primera vez. 

Agora, adv. de tiempo. Así pro- 
nunciaron los clásicos el moderno aho- 
ra, y así lo pronuncia todavía nuestro 
pueblo; y á fe que es ello más confor- 
me con su etimología latina hac hora. 
El Dice, admite á agora como ant. y 
poét. 

AoosTAMiENTO, m. Acción ó efecto 
de agostar ó agostarse. Admitido por 
primera vez. 

Agracear, a. Agraciar. Conjúga- 
se ((grado, agracias, etc., porque es 
compuesto de gracia. 

Agramilar, a. Agrégale el nuevo 
Dice, esta acep.: «Figurar con pintu- 
ra hiladas de ladrillos en una pared ii 
otra construcción». 

Agravear, a. Agrariar. Conjii- 
gase agravio, agravias, etc., como for- 
mado que es de agravio. 

Agravión, na, adj. Que fácilmente 
se agravia. De uso corriente en Chile 
y difícil de reemplazar. Véase Afli- 
•lóx. 

Agredir, a. Si tenemos en castella- 
no agresión y agresor, y á indicación 
de Baralt agresivo y agresivamente, ló- 
gico es que admitamos también á agre- 



AGR 



AGU 



31 



dir, por más ijne no le guste ú Cuervo. 
1.a razón que él da, de ser ¡noonjufTH- 
hie en mucbas de sus inflexiones, no 
satisface, porque en las mismas condi- 
ciones cstatD todos los vv. defectivos. 
Nosotros, conformes con el uso «rene- 
ral de España _v de America y con su 
etiraoloiria latina (aggretlior), clama- 
mos por su admisión. En lodo c:iso, 
no debe <iue<Jar este v. en peor condi- 
ción que sn hermano transgredir, ad- 
mitido liacc tiempo por la Academia. 

A0RE.SIVAJIKXTF., adv. modal. De 
roanem nf^resiva. Admitido por prime- 
ra vez. 

Agriar, a., aunqne úsase ra. e. r. 
Conjiifraso agrio, agria-t, y nó agTÍO, 
&gTÍB.S, porque se deriva del adj. 
agrio, que carga el acento en la a. 

Agrícola (Ingeniero). Xo hay 

tal, sino ingeniero agrónomo. Sería in- 
geniero agrii-ola el ingeniero que, dan- 
do de mano á su profesión, se dedic;»- 
ra á la agricultura. 

Agriera, f. Así llaman algunos la 
(utflid: 1 indisposición del estómago, 
por haljcrse acc<lado la comida». Véa- 
se Vinagrera. 

Agrillarse ó grillar.se, r. Enta- 
llecer el trigo, las cebollas, ajos y co- 
sas somejuntes. 

Agrio í Échale). Fr. fig. y fam. 
que se usa festivamente entre nosotros 
para animar á los que obran ó hablan 
con poca gracia, ó para zaherir á per- 
sonas que hacen algo impropio de su 
estado ó condición. 

Agrringarse, r. Conducirse como 
un gringo ó imitarle en algo. I', ni. en 
el part. Véanse A, 1.' art., y Gringo. 

Agrisado, oa, adj. firísto, de color 
que tira á gris. Admitido por primera 
vez. 

.VGRONÓMifAMEXTK, adv. m. que 
hace falta en el Dice. 



¡Agrü! Voz imitativa de las prime- 
ras silabiis que pronuncian los párvu- 
los, l'sase en son de cariño y para 
incitarlos á hablar; irónicamente úsase 
con los adultos y los grandes pira za- 
herirlos por acciones ó dichos propios 
de niños. El equivalente castizo «jup 
más se acerca es ¡ajó: ó /rt/».' Kinterj. 
con que se acaricia y estimula á los ni- 
ños paw que empiecen á hablar. Tam- 
bién se dice ¡ajó, taita: <> 

Agia, f.-Agua colonia y agua 

florida son en castellano agua de Co- 
lonia y (igi/a de Florida. — Ag'Ua de 

la banda de lavanda es agua 

de espliego ó de alhureiiia.-A.g\Xdi pe- 
rra ó de perros: llamamos asi al 
agua caliente que no está endulzada 
con ningún ingre<liente.- Echar á 
uno al agua, fr. fig. de mucho uso 
entre nosotros para designar el perjui- 
cio que se causa á alguna persona re- 
velando contra ella algo que antes es- 
taba oculto.-Echarle largarle 
á uno toda el agua, fr. fig. y fam. 

que entre nosotros vale desatarse en 
cargos, reproches ó insultos contra uno 
sobre un asunto particular. -Fran- 
cés, inglés, etc., de agua dulce: 
«se dice así por ironía al hijo del país 
que afecta ser extranjero. Alude este 
dicho al agua de los ríos, en contra- 
posición á la salada del mar, por don- 
de vienen generalmente al país los ex- 
tranjeros (R¡vodó).u Aquí también 
usamos las mismas expresiones; pero 
,;adm¡tin'mos la explicación anterior? 
¿^o consistirá mejor la ironía de que 
habla Rivodó en la sal que le falta al 
agua dulce y le sobra á la del mar?.- 
Más riaro que el agua ó Má.f rhim, 
érhale agtuí, frases figuradas que usa- 
mos [«ra designar una cosa clara y 
evidente. - ;//oí;i¿irp al agua: fr. fig. 
que usamos para indicar que uno está 



32 



AGU 



AGU 



arruinado en sus negocios ó en su fa- 
ma, ó que ha caído, para no levantarse, 
de 1» alta posición qne ocupaba. En 
castellano, además del significado pro- 
pio que tiene en Náutica, «se dice del 
que no da esperanza de remedio en su 
salud ó en su conducta».-/?** uno al 
agua es fr. fig. y fam. que usamos en 
el sentido de arruinarse.-Saber una 
cosa como el agua es eutre noso- 
tros saber algo con toda perfección, de 
coro, ó corno ni bendito, como el avema- 
ria, ó sea, al pie de la letra.-AgTUaS 

abajo, aguas arriba son modos 

adverviales que aquí usamos malamen- 
te en pl., debiendo ser en sing.: aijua 
ahajo, agua arriba.-has letras ó mar- 
ca trasparentes que se Lacen en el pa- 
pel al tiempo de fabricarlo y que aquí 
y en otras partes se dicen de agua, 
se llaman en castellano ////i/ra??//. 

Aguacero, m. Lluvia rcfjentina, 
abundante, impetuosa y de poca dura- 
ción. Ténganlo presente los que llaman 
asi á la lluvia que dura días y aún se- 
manas enteras. 

Aguachar, a. Domesticar, aman- 
sar. Dícese de los animales y en sen- 
tido fig. y fam. de las personas. V. m. 
c. r. Véase GuachO. En castellano 
hay también aguachar, pero con los 
significados de enaguachar, que son 
muy distintos. 

Aguachento, ta, adj. Aplícase 
á lo que pierde su jugo y sales por es- 
tar muy impregnado de agua. Se dice 
particularmente de las frutas. Usase 
en casi toda América y no tiene más 
equivalentes castizos que aguanoso ó 
aguazoso, ó el ant. aguaginoso, que du- 
damos mucho se apliquen á las frutas. 
En gallego hay el adj. agoacento, que 
parece haber dado origen al nuestro. 

Aguada, f. Abrevadero ó paraje que 
hay en los campos para beber agua loa 



animales. Es voz muy usada entre nos- 
otros y nada distante de la acep. que 
le reconoce el Dice: «sitio en tierra, 
adecuado para tomar agua potable y 
conducirla á bordo»; y de esta otra 
admitida en el nuevo Dice, «avenida 
de aguas que inunda total ó parcial- 
mente las labores de una mina)>.-^rtM- 
jón de la aguada llamamos en Santia- 
go una grande acequia que corre al 
Sur de la ciudad, porque servía de 
abrevadero á las recuas y hatos que 
llegaban por esa ])artc. 

Aguado, m. Voz con que designa 
nuestro pueblo la bebida de aguardien- 
te con agua. U. m. en su forma dim. 
(aguadito). En realidad no es má sque 
un adj. sustantivado, como tantos otros 
que hay en el idioma, inventados por 
la concisión natural á que tienden to- 
das las lenguas. 

Aguado, da, adj. Dícese de la per- 
sona que sólo bebe agua. Es adj. usado 
por Juan de Torres, Puigblanch y 
.llarcón y digno de figurar en el Dice. 

Aguafiestas, com. Admitido en el 
último Dicc.con el significado de «per- 
sona que turba cualquiera especie de 
diversión ó regocijo:^. 

Aguaitada, f. fam. Accionó efec- 
to de aguaitar. Véase el siguiente. 

Aguaite, m. Acción ó efecto de 
aguaitar. Usase eutre nosotros, pero 
solamente en las expresiones al ó de 
aguaite. Dígase aguaitamiento ó ace- 
cho; y si se trata de persona y para de- 
latar, espia. 

Aguajas, f. pl. Suprimido en el 
último Dice, el cual sólo ha conserva- 
do la forma ajuagas: especie de úlceras 
que se hacen á las bestias caballares 
sobre los cascos. 

Aguamala, f. Este s., aguamar y 
medusa eran para el penúltimo Dice, 
tres nombres diferentes; pero el últi- 



AQU 



AQU 



33 



luo los ha hecho iguales, no sabemos 
por (jué razón, y les da el significado 
asigiiadu :^ niedu-ía. 

Agruanés, «Jj. Aplícase al animal 
vacaiio '1110 tiene ambos costillares de 
iin solo color, pero distinto del del lo- 
mo y di-1 df la barrÍL:a; por ln cual hay 
aguaneses negros, aguaneses 

colorados, etc. Muy usada es esta 
voz en Chile. f)ero no atinamos con su 
etimología; á no ser que se derive de 
wjiM, por cuanto se considera el cuer- 
po del animal como un techo de dos 
liguas. En castellano no le conocemos 
efiuivalente, y el que ra;4S se le aproxi- 
ma es albaniado, da: «dícese de la res 
racana. ó de otro animal, que tiene el 
pelo del lomo de diferente color que 
lo demás del cuerpo ". 

Aoi'AXTADERAS, f. pl. Merece ad- 
mitirse, como ya lo están creederas, 
entendederas. 

AouAXTAH. Ya le reconoce el nue- 
vo Dice, el uso reflejo de callarse, i;on- 
tcnerse, reprimirse, que no se registra- 
ba en el anterior. 

Aguardada, f. .\cción ó efecto de 
Dgoardar. Falta en el Dice. »Si nos 
convidan, no aguardamos al segundo 
envite, porque deítas aijuardadas nos 
han «ucí-dido grandes vigilias». (Quc- 
vclo. m^t. del Iliisrón, ]. I, XFII). 

Aguardientero, ra, m. y f. 

AgiMrdfnlero, ni. V üsimisiiio (njiitir- 
denltr'ui y ngiiiirdentoso, y U'i aguar- 

dientería y agiiardientoso. 

.XM'AunÁs, in. y uJ f. Dígase pues 
ti (y i\i'> la) fii/iiiiriiix. 

Aguasarse, r. Tomar los modales 
(■> cohtuuibres dil gliaso (VúíSe esta 
(Kilabra). Puede cu algunos casos equi- 
valer á nvillinuirse: degenerar nno de 
su nobleza y proceiler como villa- 



AgruatarStí, r. Lo correcto es ena- 
guachar: causar en el estómago estorbo 
y pesíidcz el beber mucho ó el comer 
mucha fruta. L'. t. c. r. 

Aguatero, m. Voz (jue se ha usíi- 
do mucho en America por aguatlor ó 
azaran, pero que ya ha pasiido al nú- 
mero de las anticuadas. 

AorKUUiR, a. y r. Conjiigitse como 
abolir. Danle algunos la acep. fig. de: 
habituar el cuerjw ó el espirita á tra- 
bajos penosos, á los sufrimientos, etc. 

AciUli.A, f. Especie de comcUi usada 
entre nuestros muchachos (Véase Vo- 
lantín). U. t. en sentido fig. t^v pe- 
tardista: acep. derivada indudable- 
mente de la germania española, en que 
significa <iladr<)n astutoc-Por lo muy 
usada que es esUi voz en la acep. me- 
tafóric;» de-persona o autor de talento 
muy sublime,-convendría que el Dice, 
también la aceptjjra, ó que por lo me- 
nos incluyera los nsos msis corrientes, 
como son: El Águila de líipona, ¡wr 
San .Agustín; Kl Águila de ileaui, por 
Bossuet; el Águila de Palmos, por San 
Juan Evangelista. Expixsiones como 
éstas no son simples metáforas, porque 
ya eftiín incorporadas en el lenguaje 
corriente, como el .Apóstol de las gen- 
tes, por San Pablo; el Vicario de Jesu- 
cristo, por el Papa; y otras de esta cla- 
se que ya admite el Dice. 

Agujador, m. Objeto, ya de una 
forma, ya de otra, que sirve jmra tener 
en el agujas. En castellano existen con 
este fin alfiletero, agujero, cachucho, ca- 
nutero y canutero. 

AniMKUKAMtEXTO y AfilMKRKO, U). 

El pueblo, hambriento de las palabras 
nece.«aria8 con que cxpivsar sus ideas, 
exige, señora .\cademia, la concesión 
de estos dos vocablos, <), ]Kjr lo menos, 
de uno de los dos. 

3 



34 



AH 



AHU 



Agúj ero, ia.Agujero.-E\ que queda 
en las paredes al sacar las agujas de los 
tapiales, se llaiua en castellano /ii/ujal. 

AoujETEno, m. Persona que hace 
ó vende agujetas; pero nó el objeto 
en que se guardan las agujas. (Véase 

Agujador). 

Aguj illa, f. No Lay por qué usar 
el dini., cuando lo correcto y castizo es 
atjitjax, f. pl.: «costillas que correspon- 
den al cuarto delantero del aninial«. 

Agujüela, f. Diin. Aa aguja. || Cla- 
vo poco mayor que la tacUuela. Admi- 
tido en el ultimo Dice. 

Aguoso ó acuoso. 

Agusanamiknto, m. Acción ó efec- 
to de agusanarse. Admitido por pri- 
mera vez. 

Agrusar, a. Aguzar, no obstante 
su etimología del bajo latín agiisare. 

jAh! Interj. que denota pena, admi- 
ración ó sorpresa, pero que no debe 
usarse en sentido interrogativo, ya sea 
como preguntando al oyente si ha en- 
tendido lo que se le dice, y entonces 
se usa al fin de la frase (¡tremenda 
muletilla!); ya sea pai-a preguntar uno 
mismo lo que no ha oído, y entonces 
se usa sola. En España se usa también 
como exclamación para recordar una 
cosa olvidada. Así la usan Tirso de Mo- 
lina, Antouio de Valbuena y muchos 
otros. Pereda en sus Nubes de estío 
escribe: «Lo que resultó fué que me 
sacó á mí él casi toda la verdad.... 
¿Quernis creer que se me hizo de nue- 
vas?... /^A.' Otra cosa: también habla 
El Océano de la gira al Pipas». Cuer- 
vo trae también otras citas en este 
sentido. En Chile damos á esta interj. 
éste y los otros significados ya dichos, 
y además la usamos para espantar y 
ahuyentar á los animales ( ;ah perro.' 
¡ah caballo: ), y en algunos casos para 



animarlos á andar ó á correr. En el 
Dice, sólo encontramos á ¡oí! (interj. 
que se emplea para espantará las aves 
domésticas. Véase H U i C h. í ) , ¡zape! 
(interj. f am. quese emplea para ahuyen- 
tar á las gatos) y ¡orte! (interj. que se 
emplea para rechazar á persona ó cosa 
que molesta, ofende ó daña). Este uso 
de ah proviene sin duda del que tuvo 
en castellano para llamar á las perso- 
nas: así se encuentra á cada paso en los 
clásicos y en la Gomediu Calamita de 
Torres Naharro ( jorn. I) leemos: 

JüSQClNO. Llama sus, ve si está allá. 
TOUCAZO. Hii mujer, 
lia Libina. 

Ahijada, f. de ahijado. No debe 
confundirse govi aijada ó aguijada: va- 
ra para picar los bueyes: en chileno 
picana. 

Ahogak, a. y r. Conjúgase ahogo, 
ahogas y nó áhOgO ni áhugO. 

Ahogo, m. «Aprieto, congoja ó 
aflicción grande; estrechez, penuria, 
falta de recursos»: confúndenlo aquí al- 
gunos con ahoguío: «opresión y fati- 
ga en el pecho, que impide respirar 
con libertad». 

Ahora, adv. t. Como lo indica su 
etimología (hai: hora) significa á esta 
hora, en este momento, y no debe con- 
fundirse como lo hacen algunos, con 
hog, que significa en este día (hor die). 

Ahorcaperrü, m. Nudo corredizo 
que sirve para salvar objetos sumer- 
gidos. Es término de Marina admiti- 
do por primera vez. 

Ahorko. m. Acción y efecto de 
ahorrar (2.'' y 3." aceps.). Así dice el 
Dice, y creo que dice mal, porque él 
mismo usa la palabra ahorro con la 
primera acep. del v., que es «dar liber- 
tad al esclavo», en la voz Ingenui dad. 

Ahuesarse, r. Significa en Chile 
lo mismo que acacharse (Véase es- 



AIR 



ají 



35 



ta voz); por alusión al haeso que, por 
haber perdido su carne, no es fácil de 
vender. 

A H r.M A DO, in . r&ído pwr el Dice, en la 
voz Crkosota, no aparece en su lugar. 

Ahum.vr, a. _v r. CoQJiiirase (thúmo, 

nhúmiix, j nó áh.uiiio, áhumas, 

porjue es compuesto de humo. 

AiVARÁ, adj. Aplícase \ la raza de 
indios que habitan la región del lago 
Titicaca entre el Perú j Bolivia. Ü. 1. 
c. 5. Aplícase también á su lengua, cos- 
tumbres, tradiciones, etc. Como s. m. 
significa la lengua que hablan los mis- 
mos. Es raro que este vocablo, tan co- 
nocido en Amérioí, no figure en el 
l)icc. 

Airar, a. y r. Como compuesto que 
es de ira, conjúgase airo, iiiras; pero 
no así desairar, que, siendo formado 
de desaire, debe conjugarse desairo, 
desairas. Existe también el verbo ai- 
rear, que se conjuga aireo, aireas. 

AiBE, ra. Úsase mocho aquí, lo mis- 
mo que en Cuba, por «la enferme<lad 
perlática que tuerce ó invalida alguna 
facción ó miembro del cuerpo repen- 
tinamente» (Pichardo). En la l'i." edi- 
ción del Dice, encontramos ya acepta- 
da esta acep. y definiíla como «fam. 
Ataque de panilisis. Ü. m. con el v. 
díir.»-En sentido tíg. significa esta voz 
tprimor, gracia ó perfección en el mo- 
do de hacer his cosas; giirlx), brío, ga- 
llardía y gentilez:i en las personas ó en 
las acciones; apariencia, modo ó figura 
de las personas ó las cosas:» aviso pa- 
ra los pue lean á B.irdlt, que encontró 
demasiados ^mIícísiiios en .\IRK.-Dar 
aire á una cosa, como eandidatu- 
ra, pretensiones, etc., es fr. fig. que usa- 
mos aquí en el mismo sentido fie For- 
mar almásfern. (Véase Atm<'>skk»a). 
l}ar aire sólo significa en castellano 



«gastarlo pronto», hablando de dine- 
ro, caudal, etc. 

.\i.sladamexte, adv. m. Figura ya 
en la 13." edición del Dice. 

Aislar, a. y r. Conjúgase aislo, ais- 
la-^, como compuesto que es de inla. 

Ajamonarse, r. Con su cara de 
jamón y el significado que le damos, 
es para engañar a cualquiera. Dígase: 
amojamarse, acecinarse, acartonarse; y 
aun avellatiarse; y apergaminado, si se 
quiere un simple adj. No es raro que 
se engañen con este v. los chilenos, que 
no conocemos la mojama sino sólo el 
jamón, cuando se han engañado hasta 
los mismos csjxifioles. Abro La Mon- 
tal vez de Pereda y leo: «Una gran mu- 
jer que comienza á ajamonarse, 
pero sin el menor síntoma de embas- 
tecerse...» En la misma obra se repite 
otra vez más el propio error; ú no ser 
que el célebre novelista lo derive del 
castizo ////ío;k7, (jue se aplica á la mu- 
jer que ha pasado ya de la juventud, 
especialmente si es gruesa. Véase A, 
LUrt. 

Ajar, a. Muy nsada es aquí la acep. 
fig. de este v. en proposiciones como 
ésta: Ajar el nombre ó la reputar ion de 
ahjuno; y es sensible <|ue el Dice, no 
le reconozca mis acep. fig. que la de 
«tratar mal de palabra ¡i alguno ¡wra 
humillarle». «Tu decoro, Israel, ha si- 
do ajado en tus montes,» dice (ronzález 
Carvajal en una nota al canto fúnebre 
de David. 

Ajedrecista, com. Persona diestra 
en el ajedrez. || Persona (¡ue escribe 
sobre e«te jnego. Es voz (¡ne hace fal- 
ta en el Dice. 

Ají, m. La última acep. que le da 
el Dice, de ajiaco, no sabemos en (juc 
país de América estará en uso: lo <|ne 
es en Chile, (|Ur ]>arwe ser r-l país del 



36 



AL 



ALA 



ají, pues su nombre aparece en el Dice, 
como sinónimo do este vocablo, no se 
conoce el njiaro con el nombre de (iji. 
El plural esíyíV'.s-yniaj ises.-Poner- 

Se como un ají es fr. fig. y fam. que 
entre nosotros significa encendérsele á 
uno el rostro á causa de la ira y equivale 
á la castiza EMar uno hecho un fuego. 

Ajiaco, m. Admitido (aunque con 
significado un poco distinto del que 
aquí le damos) en el Suplemento de la 
12." edición del Dice, lia pasado en 
la 13.* al cuerpo de la obra..- Estar ó 
ponerse como ajiaco ns entre nosotros 
estar colérico ó de mal humor. 

Ajicero, RA, m. y f. Persona (jue 
vende ají. Ú. t. c. adj. aplicado á lo 
que tiene relación con el ají; v. gr.: 
calabaza.' ajicera, y también como s. f. 
por el vaso en que se pone el ají en la 
mesa. Bien puede figurar en el Dice. 

Ajizal, m. Tierra sembrada de ají. 
Figura ya en el último Dice. 

Ajo, m. Aféresis usada aun en Es- 
paña por la interj. grosera que tanto 
repite el populacho. U. m. en pl. y con 
el V. echar. 

AjUStar, a. Tratándose de bofeto- 
ueí, azotes, palos, etc., dígase asentar, 
asestar, arrimar, pegar, dar, alumbrar, 
atizar, y se hablará con corrección. 

ACi, contracción de la prep. á y del 
art. el. La práctica de deshacer esta 
contracción cuando el nombre siguien- 
te principia por la misma sílaba, que 
Bello eucuentra digna de imitarse pa- 
ra evitar la cacofonía al al, y aunque 
autorizada por un buen poeta, como 
lo es Don Juan María Maury, no ha 
tenido muchos imitadores; y con ra- 
zón, porque más embarazo y cacofóni- 
co es decir á el alma, á el alcan- 
ce, que al alma, al alcance. Más fluido, 
y sobre todo en verso, nos parece este 



segundo modo, y más conforme tam- 
bién con la tendencia natural de toda 
lengua á la concisión y rapidez. Hecha 
por el castellano la buena conquista 
del al, pues hasta el siglo XVI toda- 
vía se decía á el cielo, á el tem- 
plo, no conviene retrogradar, aunque 
más no sea que para uno que otro ca- 
so. -Al tener yo dinero, me 
compraría una casa. Mal dicho. 

Al con infinitivo significa coinciden- 
cia de tiempo, y, omitido el artículo, 
tiene significado de condición. Es re- 
gla de todos los gramáticos. «Se es- 
pantó del resplandor... «Z disparar de 
la maldita máquina». (Cervantes). A 
no entenderlo yo así, ya yo hubiera 
vuelto allá.» (Id.) —Al buril, etc. 
Véase A, 3.'' art. 

Ala, f. Aunque en general signifi- 
ca la parte del cuerpo de las aves de 
que se sirven para volar, no debe con- 
fundirse con alón, m.: «ala entera de 
cualquier ave, quitadas las plumas.»- 
Dar alas es fr. fig. que vale tanto co- 
mo dar aliento, osadía, ánimo ó favor 
á otro, para que se atreva á ejecutar 
algo que sin esta confianza no ejecu- 
taría por sí 5olo. Por extensión se apli- 
ca también al que franquea su patro- 
cinio para que alguno proceda ó se 
porte con audacia ó insolencia. En sen- 
tido contrario se dice cortar, quebrar 
ó arrancar las alas. Es fr. que debe- 
ría constar en el Dice, como castiza 
que es. «Viendo pues una tan imperti- 
nente paciencia, tomando algunas alas 
de verme hechocomoel gallodecasa..., 
mostrándome un poco libre, la dije es- 
tas razones.» (El Donado hablador 
Alonso, c. Vil). «Xo es suya la culpa, 
sino de quienes tantas alas le han da- 
do.. .-Que no entiendo eso de dar alas.- 
Pues todo el mu ndo lo entiende » . (Sbar- 



ALA 



ALA 



bi, rtoAa Ltui'X, novelaen qne se critica 
lu 12/ eilición Jil Dice.) «Eso falta- 
ba, que tú le dieses la razón...; con las 
alxs qtit tú le ttof se cree ella autori- 
zada á desobedecerme». (Floi\«, Ai/fr, 
hoy y nuttUvM, c. IX). 

a ■ 

Dirronme fama fn Cadií n.j sv cómo; 
Aprrndi á ser grande humbro iiu se cuándo; 
D* eK«:ueocia no tengo ni un aeomu; 
Soy renoorofci, aiinqne con rostro blando. 
Cnando no me <inn alns^ mt las tomo 
Y me yoy poco i pocu encaramando. 

(.Anónimo, Al diftulwl') -Ir- 
giteUft^ par* p'iner debajo de su retrato). 

En Chile es también fr. corriente, y es 
claro que, conservando la metáfora, 
puede usarse j se asa tumbicn el s. ala-* 
con otros verbos, como criar, er/utr, 
tonar. 

.\LABAi)0,ra.Cantode nuestros anti- 
;rnos serenos entonado al venir el día y 
recogerse aknartel. Se llamaba así, por- 
que principiaba porefcta misma palabra: 

Atabo'lo sea el Santísimo 
Sacramento del Altar 
Y la Virgen concebida 
Sin pecado origin.-il 

Üc aíjuí la frase al alalxulo, que fcig- 
niñcaba al venir el día, muy de maña- 
XKí.-Rfyirle á uno fl aluba'io, fr. ñg. y 
fam. que gij;n¡fica entre nosotros jK-dir 
con instancia, valiéndose de siiplicasy 
alabunza.s. Ea castellano alabado es: 
< motete que se canta en alabanza del 
.Santi.'iimo Sicramento, por lo recular, 
■al tiempo de la reserva, y comienza 
]»<jr I:i.s isiliibnis Alrihado sea». 

Alábate, Molina. Kxpr. iróni- 
ca con que se zahiere entre nosotros 
al jactancioso que se alaba á sí mismo. 
Es un jutf^o de palabras formado de his 
tres voces .11 abaie Molituí, que se leen 
en la estJitna de este sabio naturalista, 
honra de (.'hile. En el mismo sentido 
Hc u. t. la fr. aláliate, rola, f/tie el ti fin- 
l>o tf sobra. Caballero en su Dirr. ilr 
.ifoili-tiiios. trac Alálmlf, exiropajo, 



Alábate, yrillo,ó simplemente .íltó/KT/o. 

Alambbado, m. Sólo lo admit« el 
Dice, en el significado de -(reil de 
alambre que se pone en las ventanas y 
otras partes»); lo que se llama también 
alambrera: pero nó en el de-cerco de 
alambre afianzado con postes -, tan 
usado en Chile y con razón. Véitse 
Adoquinado. 

Alambhak, a. Cercar con alambre. 
V. bien formado y necesitrio, muy usa- 
do entre nosotros y digno de ser acep- 
tado por la .\cademia. 

Alambiieka, f. Así se llama la '(Co- 
bertera de red de alambre muy espesa, 
y generalmente de figura de me<lia 
naranja, que sirve para cubrir y pre- 
servar los manjares». Dejamos cons- 
t<tncia de esta voz, porque hay muchos 
chilenos que no la conocen y emplean 
en su lugar otras impropias ó dema- 
siado genéricas. 

Alardeo, m. Acción ó efecto de 
alardear. Bien formado y muy usado 
por Castelar, merece entrar en el Dice. 

Alargada (Dar la). Alargarle 

ó soltar poco á poco el hilo á nna co- 
meta, ya para alcanzar con ella ii otra 
más distíintc, ó ya ¡jara su propia de- 
fen8;i. Es fr. muy usada entre nosotros 
en el juego de la cometa. 

.\lariia. ilasculino para unos y fe- 
menino para otros, ha venido variiin- 
do de género hasta en la m¡sm;i Aca- 
demia. Cuervo hallaba muy puesto en 
razón que fuera m., como que en su 
origen no es sino el grito ó señal que 
se da para llamar :i las armas, que al 
principio se escribió en dos palabras y 
despuéjj fe sustantivó y escribió en una 
sola. La 12." edición del Dice, lo ha- 
cía m., ixTO la 1:}." se ha corregido y 
lo hace f.: sólo faltique la 11." lo ha- 
ga amb. 



38 



ALB 



ALO 



Alarmante, adj. part. de alarmar. 
Hace falta en el Dice. 

Alarmar. La acep. fig. de-causar 
alarma-y la r. también fig., censura- 
das por Baralt, están admitidas por el 
Dice, desde la 12." edición. «Muy 
puesta en razón (encuentra el Padre 
Mir) la repugnancia de Baralt al reci- 
bo del verbo alarmar, y muy de espa- 
ñoles el desterrarle del Dice, encargado 
de fijar, limpiar y dar esplendor á 
nuestro romance». Pero el remedio ya 
vendría muy tarde y tolos los escri- 
tores y literatos se alarmarían dema- 
siado. 

Alarmista, com. «Persona que 
hace cundir noticias que causan alar- 
ma» figura ya en la 13." edición del 
Dice. Ojalá hubiera también decidido 
si es adj. que se puede aplicar á cosas: 
Prensa alarmista, diarios alarmistas. 

Albaca, f. Alhaliaca ó alfábega. 

Albazo, m. Ant., dice el Dice, y 
sinónimo de alborada, 2.-' acep., esto 
es: «acción de gueiTa al amanecer». 
Don Z. Kodríguez trae una cita de 
una novela chilena en que aparece la 
expr. de albazo en el significado de al 
amanecer, como aumentativo de alba; 
pero más usada es la forma diminuti- 
va de albita. 

Alborear, n. No significa albear 
ó blanquear, como han creído aquí al- 
gunos, sino amanecer ó rayar el día. 
No se diga pues de nadie que las ra- 
nas ó cabellos le alborean. 

Alborotarse, r. Malamente em- 
pleamos en Chile este v. tratándose 
de caballos, cuando el propio y cas- 
tizo es encabritarse: «empinarse el ca- 
ballo, afirmándose sobre los pies y le- 
vantando las manos». Si el caballo no 
llega á tanto, dígase que es saltón, re- 
tozón, ó espantadizo ó loco, según ios 



casos, pero nunca jamás alborota- 
do. -Alborotar es causar alboroto, y 
alboroto es vocerío, estrépito, desor- 
den, tumulto. 

Álbum, m. Pl. álbumes y nó al- 
bums. 

Albúmina, f. Albúmina. 

Alcachofa, f. fig. y fam. Úsase 
entre nosotros, aunque nó con mucha 
frecuencia, por bofetada, guantada. 

Alcaide (el que en las cárceles tie- 
ne á su cargo la custodia de los pre- 
sos) no debe confundirse con alcalde.- 
presidente de ayuntamiento ó muni- 
cipio. 

Alcaidesa: mujer del alcaide; al- 
caldesa: mujer del alcalde. 

Alcaidía (oficina del alcaide) no 
es alcaldífi (oficina del alcalde). 

Alcance, m. Úsase aquí para ex- 
presar el mejoramiento de una mina 
que, perdida la buena veta, vuelve á 
dar con ella. Aunque pudiera caber 
en la definición del v. Alcanzar, sin 
embargo, convendría que el Dice, fue- 
ra más explícito, si es que no hay otra 
palabra que exprese esta idea.-«En los 
periódicos, noticia importante recibi- 
da á última hora». De esta acep. fig. 
que registra el Dice, parece haber pro- 
cedido nuestro alcance en brindis y 
discursos, pues no es otra cosa que un 
agregado oportuno y á última hora á 
lo que ha dicho el orador anterior. — 
Al alcance es galicismo, según Ba- 
ralt en las siguientes frases: «Predica 
al alcance de todos (dígase Predi- 
ca de modo que todos le entiendan, ó 
su predicación está d los alcances de 
todos); Dichos pueblos están al al" 
canee de las colonias (dígase conti- 
guos á); Esta aria no está al alcan- 
ce de mi voz (dígase es demasiado 
alta para); Por más que lo deseo, no 



ALC 



ALO 



39 



está á mi alcance servirá Ud. (dí- 
gase yo alcanzo el iiuJio de, Xo está 
en mi mano, Xo me es posible nervir á 
L'(l.)*.-Akanre de un arr/umento, se- 
giiu el misino autor está bien dicho, 
porque la metáfora es exacta j expre- 
siva; sin embargo, en lenguaje eleva- 
do prefiere fuers'i, exten*ió)%, fraseen- 
denfia. La 1 3.* edición del Dice, da á 
Akaiui; tratánd»^ de obras del espí- 
ritu Lumano, el significado de «tras- 
cendencia, resultado, consecuencia". 
Alcancía, f. «tVasijii, comunmente 
de barro, cerrada y con una hendedu- 
ra estrecha hacia la parte superior, 
por donde se echan monedas pura 
guardarla», sin que se puedan sacjir 
fácilmente». Tal es la akaiuia espa- 
ñola, (|ue nuestra gente confunde aquí 
con el cepo ó repillo: «aniuilla ó caja 
de madura, pietlra ú otra materia, con 
su cerradura \ una abertura estrecha 
en medio de la tapa cuanto pueda ca- 
ber por ella una moneda: se pone y 
fija en las iglesias, calles y otros para- 
je públicos para que echen en ella li- 
mosn-i». .Sin duia por la semejanza 
de forma y de oficio y por tener cepo 
y cfpillo otros significados bigt;>ntes 
conocidos, fueron aquí estas dos VfXies 
inN'adidas y ahuyentadas por ahatvin; 
jK-ro ya es tiempo de reponerlas en su 
lugar, máxime cuando el r^/w ha des- 
aparecido ya de nuestra legislación pe- 
nal. 

Al/'ANZADO, DA, a<lj. «límpeñado, 
adeudado. U. m. con los verbos e»tar 
y (tipiar». Por primera vez ha entra- 
do en el Irxico académico, que lo de- 
fine como queda copiinlo. Kntre nos- 
otros se usa [nacho, pero nó en este 
iH;ntido, sino en el de fallo, escaso ó 
necMtlado, y tambi(!n en el de extenua- 
do, debilttadn; v. gr.: Aiulo ái<Canza- 



DO dé tiempo, de hambre; y en estos 
casos lo juntíunos con todos los verbos 
con que se puede expresar el estado 
físico ó moral de una persona; como 
rivir, hallar, encontrar, pasar, rer, etc. 
Y que este uso es enteramente castizo, 
lo prueba Cuervo con innumerables 
autoridades, en su Dice, de construc, 
art. Alcanzar, n." 6. 

Alcanzar, a. Tiene, entre otras 
aceps., la de «coger alguna cosa alar- 
gando la mano para tomarla». Basta 
y sobra con esta definición para ejem- 
plos como éste: Alc.ínzame ene libro, 
sin que haya necesidad de forjar otras 
m;is particulares, como lo hace Salva. 
La idea de aproximar, acercar, que se 
nota en el ejemplo, es más bien del 
pronombre me y del signo con que se 
acompíiñan tales palabras, que del v. 
mismo, que sólo significa lo que apun- 
ta la definición, como lo evidencian 
los conocidos versos de Jáuregui sn 
su traducción del Aminfa: 

Tanto quo apenafi con la tierna mano 
Podía alcamar de las primeras ramas 
En los |>c<meft<»9 n'rboles el fruto. 

Alcaparhosa ó CAPAUROSA Se lla- 
ma la sal que se emplea para preparar 
la tinta de escribir y para otros usos. 

Alcayota, f. Así llamamos aquí 
lo que el Dice, llama cidra cayote, así 
en dos palabras, aunqnc la 12.^ edi- 
ción escribía de esta manera y también 
en una sola voz (cidracayote). Rivo- 
dó, rectificando á la Academia, qne, 
como se ve, no le ha hecho caso, dice; 
«En nuestro concepto estii voz debie- 
ra suprimirse y dejar sólo chilacayote, 
pues aquel ci/Ira no es más que una 
corrupción de chila. Chilacayote es un 
nombre compuesto, de origen indíge- 
na mejicano entramlws elementos; y 
la planta así llamada nada tiene que 
hacer con la ciilra, (jne es otra total • 



40 



ALD 



ALE 



mente distinta». Pues, terminaremos 
nosotros, doctores tiene también la 
historia natural ... -El dulce que se ha- 
ce del fruto de esta planta se llama en 
castellano cabellos ó cabello de áiKjel. 

Alce, m. Dos acepciones tiene en el 
Dice, pero nó la que aquí le damos, 
de-acción de alzar en los juegos de 
naipes. Si no hay, como parece, otra 
voz consagrada para esto, será necesa- 
rio admitir il alce en este sentido. 

Alción, f. Corrupción de ación: 
correa de que pende el estribo en la si- 
lla de montar. 

Alcionera, f . Otro nombre corrup- 
to que suelen dar nuestros hombres 
de campo á la ación. (Véase el ante- 
rior). Si en castellano hubiera acionera, 
significaría la mujer que hace aciones. 

Aleones. Nombre propio de una 
aldeii y parroquia de la provincia de 
Colchagua. Es indudable que se llamó 
así por la abundancia de halcones ó 
por alguna relación con estas aves; de 
consiguiente, debe heredar de ellas la h 
(Halones). 

Alcuza, f. Muchos confunden aquí 
la alcuza ó aceitera, que es la vasija 
en que se tiene el aceite para el uso 
diario, con las angarillas: «pieza de 
madera, metal ó cristal, con dos ó m;ls 
ampolletas ó frascos para solo aceite ó 
vinagre, ó para estos y otros condi- 
mentos, la cual se emplea en el servi- 
cio de la mesa de córner)^. Las anyari- 
llas se llaman también convoij, ialler, 
aceiteras ó vinagreras. Con todas estas 
voces tiene alguna analogía salvilla: 
«bandeja con una ó varias encajadu- 
ras donde se aseguran las copas, tazas 
ó jicaras que se sirven en ella». 

Aldaba, f. «Pieza de hierro ó bron- 
ce, que se pone á las puertas para lla- 
mar golpeando con ella». Confündenla 



aquí muchos con la aldabilla: «pieza 
de hierro de figura de gancho, que, en- 
trando en una hembrilla, sirve para 
cerrar puertas, ventanas, cofrecillos, 
cajas, etc.» 

Aldeanismo, m. Vocablo ó giro 
usado solamente en aldeas. Es térmi- 
no bien formado y que hace falta en 
el Dice. Tiene en su favor la autoridad 
de Puigblanch: «Pone también como 
ejemplos de lenguaje corriente unos, 
que, siendo ahleanismos en las aldeíis 
de Castilla, son valencianismos en 
Madrid •>. 

Alderhedor, adv. 1. Dícese tam- 
bién alrededor, al rededor, en rededor, 
ó al derredor, en derredor, y en poesía 
al redor ó en redor. Sólo á la forma cd- 
rededor considera el Dice, como adv. 
de cantidad, dándole el significado 
fam. de «cerca, sobre poco más ó me- 
nos», (el francés mviron). 

Alegajar, a. Arreglar expedientes 
ó papeles en forma de legajo. No apa- 
rece en el Dice; pero es necesario y 
de tan buena formación como apren- 
sar, aplanchar, acanalar, acorralar, etc. 
Cuervo prefiere enlegajar, admitido en 
el último Dice, con el significado de 
«reunir papeles formando legajo». 

Alejos, n. pr. m. No faltan libros 
antiguos que así traen este nombre; y 
aun Capmany alcanzó también á escri- 
birlo de este modo; pero modernamente 
todos dicen Ale/o. 

Alelí ó alhelí, m. 

Alentado, da, adj. part. de alen- 
tar. Muy usado es aquí (y poco menos 
lo es el verbo) tratándose de enfermos 
que acaban de sanar ó están conva- 
lecientes de su enfermedad; y por ex- 
tensión lo aplicamos también á toda 
persona sana, especialmente en la con- 
versación familiar. Estos significado" 



ALE 



ALF 



no wtán claros en el Dice, de la Aca- 
demia; iwro Se justifican con la doctri- 
na de Cuervo, fiue ensei'ia: «Una vez 
'|ne se dice nleiUnr á un enfermo, si- 
¡luiendo lu analoria de (diriar, curtir, 
sanar, se dice alguna vez alentar loui 
ilolenriii ». 

HitM.- 
Á tiD Anug<>, que lo fuo 
Tainbii-Q ilv CSC bidalgu hcríilo: 
Y. aotnjpaftaudolo >••►, 
Á ftu ca6a luc llevó: 
Vilc en extremo alfHtwl'^. 

(CALOEmíN). 

Kl desmayad», el flaco, el dechiuiibríd» 
gnedó sau'i. c^llardü j aUnlwlv. 

(Ercilla). 

Aleonar, a. y r. Rs el V. corres- 
pondiente ni s. leona (vóise esta voz). 
En ambos La convertido el uso la fcu 
/; lo ijue es conforme con liorna, qae 
jjttrece ser el venladero origen de ani- 
llos chilenismos. Muy usado es eutre 
nosotros este v. en el mismo sentido 
del 8., esto es, formar alboroto ó des- 
orden, zaliigarda ó bolina, oidinaria- 
mciite jxir diversión ó entusiasmo y sin 
serias consecuencias. El part. aleo- 
nado se usa también mucho, pero con 
sentido activo y mi pasivo: es decir el 
hombre aleonado es el '(lie causa 6 
forma el n\\>.)riit<) después de .sentirlo 
í-l en bus adentros. 

.\leuta, adv. m. (i inlerj; ¡vjrcou- 
siguiente invariable: sin embargo, hay 
también el adj. nlrrlo, Ik (vigilante, 
cuidadoso). .Junto con ojo (ojo itlerta) 
forma uní fr. invariable, fpie según los 
ca8<w puede analizarse de distintiis ma- 
neras: unas veces de8cm|)eria cada tér- 
mino su natural oficio, s. el uno, y 
adv. el otro; y otnis se convierte en 
simple fr. adv., sustantiva ó interj(«- 
iva. Para ejemplos puede verseel Dice. 



de constr. de Cuervo, cuya es esta doc- 
trina, .advierte el Hice, de la .\cade- 
mia que tilerht se usa también como 
sustantivo, pero no le designa género; 
sin embai-go, Cuervo asientii iiuc la 
misma Academia lo hacc/c«ic«m<7, no 
obstante halx'r un pasíije de Vargas 
Machuca en que apsii-ecc como nuiscu- 
lino. Según t-odo lo expuesto no tiene 
explicación jX)sible el siguiente pasaje 
de la traducción chilena de ¿Qiio vti- 
/lis.' «Sólo Terpuos y Diodoro, que de- 
bían acompañar al César, se hallaban 

alertas». 

Alksxa, f . También es correcto les- 
na y lezna. 

Aletakoadamk.ste, ads'. m. No 
hay por que no admitirlo, aunqnc no 
figure en el Dice, de la .-Vcademia. 

ALFAHARKRÍA, ALFAHAItKUO. IW- 

ma admitida por el Dice, pero con re- 
misión á alfarería, re, que es inuclio 
más, por no decir la única, usada. 

Alkajok, in. Ya le da el nuevo 
Dice, el significado de ■<¡)asta hecha de 
harina de yuca, iiapeliúi, pina y jengi- 
bre, que se usa en .\niér¡cai>. Esta de- 
finición, tomada literalmente del Dice, 
de Zerolo, no cuadra, [tor cierto, al al- 
fajor chileno, ijue es un dulce pequeño , 
formado de dos piezas de masa más n 
menos fiíiay adheridas la una á la otra 
con manjar blanco ó melcocha. 

AiiFALKA y menos usado alfai.fk. 

Alfalfal ó alfai.fah, m.: tierra 
sembrada de alfalfa. 

Alfalfau, a. Sembrar de alfalfa un 
terreno. Muy usado es entre nosotros 
este V. y lo creemos bien formado y 
necesario. 

ALKKÑnírK y no alfañlque ni 
alflñiquo. 

.Vl.FKItKZ hace en pl. alféreces. 
Alfilerillo, m. Pasto muy común 



i2 



ALF 



ALG 



en Chile y que constituye un buen ali- 
mento para I03 animales caballares y 
vacunos, mientras está verde. Llámase 
así, porque del centro de las hojas na- 
ce un como pistilo en forma de alfiler. 

Alfojibra, f. Puede considerarse 
incluida en ¡a definición general de 
alfombra la que usan en Chile para 
asistir al templo las mujeres, aunque 
algunas veces no sea ella /ej'úía, sino 
hecha de pieles. Fuera de Chile la lla- 
man en algunas partes merlo, que es: 
«estera pequeña y redonda; y también, 
esterilla afelpada ó de pleita lisa, aun- 
que sea larga ó cuadrada». 

Alfombrado, m. Corte de alfombra 
para una pieza ó sala; piso ó suelo al- 
fombrado. Tiene perfecto derecho á fi- 
gurar en el Dice. Véase Adoquinado. 

Alfombrar, a. ¿Qué habrán dicho 
los poetas y prosistas elegantes cuando 
han visto que el Dice, no da á este v. 
la acep. fig. que reconoce aun al s. al- 
fombra.' ¿Dejarán por eso de alfombrar 
de flores los prados, jardines, etc.? 

Alforja, f. Pasarse á la otra al- 
forja, fr. fig. y fara. que entre nosotros 
significa «excederse una persona de los 
limites de la educación ó moderación, 
ya tomándose más confianza de la de- 
bida, ya saliendo con algún despropó- 
sito». En castellano hay la fr. Sacar Jos 
pies deJ plato, ó de las alforjas, aunque 
nó con el mismo significado, pues ésta 
«se dice del que, habiendo estado tími- 
do, vergonzoso ó comedido, empieza á 
atreverse á hablar ó á hacer algunas 
cosas á que no se atrevía anteriormen- 
te» -Par de alforjas. Véase Par 
de estribos en el art. Estribo. 

Alforzado, m. Conjunto de al- 
forzas; alforza prolongada que se ex- 
tiende á gran parte del vestido. Se usa 
aquí entre el pueblo. 



Alforzar, a. Hacer alforzas; dar 
forma de alforza. Lo admite el Dice, 
de Zerolo, pero nó el de la Academia. 
En la primera acep. es muy usado en- 
tre nosotros. 

Algebraico más usado que algébri- 
co, ca, adj. 

Álgido, da, adj. «Acompañado de 
frío glacial». Olvidan este significado, 
que es el propio y etimológico, los que 
usan este adj. como sinónimo de prin- 
cipal, decisivo, critico, más alto ó )nás 
ardiente. 

Algo. «Como voz de cantidad, sig- 
nificando Parte ó porción determina- 
da, admite un complemento con de en 
sentido positivo», enseña Cuervo. Por 
lo tanto, está bien dicho algo de bueno, 
algo de malo, como también algo bueno, 
cdgo malo, bien que el análisis gramati- 
cal es distinto.-Es común en nuestro 
pueblo usar á algo como s. m. y prece- 
dido de mi: mi algo es una cantidad 
indeterminada de dinero. Esto trae su 
origen del castellano antiguo, en que 
algo significaba hacienda, caudal. «Es- 
to le compró Micer Gómez de Albor- 
noz del algo que ovo del Cardenal don 
Gil, que era su pariente». (Crónica de 
P. Nino).-Algo es algo es fr. fam. que 
no aparece en el Dice, y que aquí usa- 
mos pai'a indicar que uno se satisface 
con algo que ha conseguido, aunque no 
sea todo lo que esperaba ; es sinónimo 
áe, peor es nada. Admítela Caballero. 

Alg'Orra,, f. Corresponde al castizo 
alhorre, m.: «erupción en la piel del 
cráneo, el rostro, las nalgas ó los mus- 
los de los recién nacidos: es varia en 
su aspecto y poco duradera». El chile- 
nismo está denunciando á gritos el re- 
sabio de pronunciación que dejaron 
aquí los conquistadores, que en mu- 
chas voces aspiraban la h. 



1 



ALG 



ALI 



AlííI'IEN. iAli/iiie7i y na-lif, dice 
Stlvá, se rtfiert-n á las personas sin li- 
mitar su clase ó miiDcro, y toman el 
carácter de sustantivos, pori]ue jamás 
nconipañun á nini;án otro nombre. Es 
niuv corriente esta fnisi-, , l'/Vio tilijuien 
li rtrine.'-XívIie Im estiiJo. 5Ias no se 

diw, Nadie de los escritores lo 

ha tifinu'i'lo, \<OT referirnos va :i una 
clase de liomba'S en iKtrticular. A ve- 
ces se nsii de (ili/uno y niiu/inio en In- 
giir de ahjttien \ niulie, v. gr. ¿Ha es- 
ludo alijuno ti reí me.' yini/iino ó nadie 
tiene la/raiujiiez'i de ronfenar su delito; 
perú nunca empleamos á alyíiien y na- 
die por alijuno y nin;/iino: Alguno de 
los conrurrentex; Xiti'iano de cuantos 
pasabitn, no pueblen mudarse en, al- 

gruien de ios ronrurrente^f. Nadie 

de iiianlo.t pasaban*. Esta dot^-trina, 
coulirmada por IJelloy por Cuervo, es- 
tá tan bien expuesta, nue no ha menes- 
ter comentario. 

Algl'.vo, xa, adj. Empléase para 
denotar amtidad indeteiininada, pero 
nó cuando isUí se determina con al- 
ffiu) numero. Asi está bien dicho: fiare 
alyún tiein/io, fiare a^ijunoa aílos; pero 
nó: //'í.> algunos dieZ'"'?"'', Me de- 
be algrunos treinta pesos; modos 

calcados literalmente del fninceay que 
nncTítra lengua exprc«a por euiiin, obra 
de, rosa de, po-o nuis ó menos.->>nfrc 
apócope delante de un s. ra., ora le pre- 
cc<la inmediatamente, ora intervenga 
un adj. : aU/un rn.i/illo, algún feliz aron- 
lecimiento. I'ero,si mctliarc iKiIabra ijuc 
no sea adj., ¡»crmantce inte<:ro: «Sa- 

caljan de sus afanes alguno annquc 

escaso provecho». {.\. (¡aliano, Ilerufr- 
dn*). Por eso disuena el algTÍn que 
otro usado mcxlernami nle \K¡r tul cual 
escritor. I)elant«deuns. f. que comien- 
za por a acentuada, es libre ap<x;opar- 



lo ó nó: uhjún ave ó alguna are. 
Alhacrán. .Vsi con /( intermedia 
y sin ella escribía la .\c4idemia esta voz; 
piTo ahora en la IS." edición de su 
Dice, le ha limpiado esta letra y harf- 
/íí</i> su ortografía eu ahirnin, como 
suena. 

Alhagador, gar, go. güeño. 

¡ Buena alhaja son los halngiieñoB jwra 
que se les equipare trastrocándoles la/'.' 
Quede ello para los (jue escriben OC- 

céano, conjugan Interezco y co- 
meten otros cien gazapatones. 

Alhajera, f. Xeologismo de co- 
merciantes chilenos que debe traducirse 
por estuche, que es, en general, caja, 
envoltura ó aparato i>ara gnnrdar al- 
hajas, joyas, etc. 

.\i,iA.s\'i.sTA, :ii]j. y li. t. c. s. m. El 
partidario ó individuo de una alianza. 
Tiene buen asijecto para ligurnr en el 
Dice. .\plicase también á cosa: ¡'adido, 
prensa, .^li.wcista. 

Aliau.se. r. Conjúgase go me alio, 
etc. 

AlicantO, m. Calicaalo: arbusto 
originario de la .\uiér¡ca septentrional 
y muy cultivado en los jardines por sn 
flor, que es ba.stJtnte olorosa. Falta es- 
ta voz en el Dice, de la Academia. 

Alicate, m. Dígase alicates, m. pl. 
(Ion ali'-at's). 

Alicurco, ca,a<lj. Úsase en nues- 
tro pueblo por asti'to, ladino. Proba- 
blemente es corrupción de I.iiurgo, el 
sabio legislador espartano. Don .luán 
Valeni en sus primeras O'cAís Ameri- 
canas emplea á licurga en el signitiía- 
do de sabia, lo que tiene algún punto 
de eonlacto con nuestro chilenismo: 
«Xuestros pudres y abuelos... denigra- 
ron á las mujeres sabias con los apodos 
de licurgas y marÍHabidill.'iHi'. No sub- 
rayamos la palabra, porque tampoco 



41 



ALI 



ALM 



lo hace el ilustre escritor, y eso que no 
figura eu el Dice, de la Academia. Bre- 
tón de los Herreros usa á licuryo en el 
sentido de legislador. (Habla un gene- 
ral, nombrado senador): 

Mas me sacan tle mi burgo 
Y uó para una campaña, 
Sino para ver qué maña 
Me doy yo para licurgo. 

(La Escuela del matrimonio, I, 10.") 

Alienable, ción, ar. Equipara el 
Dice, estas tres voces de forma latina con 
sus correspondientes c;istellanas ena- 
ieiiahle,c¡iin, ar; sin embargo, no auto- 
riza para decir alienación mental, 
sino únicamente enajenación mental 
(locura). Por la misma razón creemos 
que no se puede decir alienado por 
loco, demente ú orate. 

Alijar, a. Alisar y pulir con lija 
una cosa, es en castellano lijar y nó 
alijar. Este último v. también exis- 
te, pero sólo en los significados de: '(ali- 
gerar, aliviar la carga de una embar- 
cación, ó desembarcar toda la carga; 
desembarcar genero de contrabando; 
separar la borra de la simiente del al- 
godón». 

Alinderar, a. No existe en el 
Dice, á pesar de usarlo nuestro Código 
de Minería: dígase clealindar ó amojo- 
nar: «señalar con linderosó mojoneslos 
términos ó límites de una heredad ó tie- 
rra»; ó también alindar: «poner ó se- 
ñalar los lindes á una heredad». 

Alinkar, a. y u. t. c. r. Conjúgase 
alineo, alineas, alinee, alineen, etc., y 

nó alinio, alinien. 

Aliñador, ra, m. y f. Persona 
que arregla ó concierta los huesos dis- 
locados. Es chilenismo que se traduce 
al castellano por algebrista, com. Véa- 
se el siguiente. 

Aliñar, a. Significa en chileno arre- 



glar ó componer los huesos dislocados. 
En el significado de condimentar ó sa- 
zonar los manjares y de componer con 
ciertos ingi'edientes algunas bebidas, 
es tan castizo como el que más y aun- 
que algunos se hayan permitido censu- 
rarlo. El origen del chilenismo es la 
etimología misma del v. (alinear, po- 
ner en línea), por lo cual significó en 
lo antiguo enderezar. 

Alionar. Véase Aleonar. 

Alitranca, f. Dígase retranca, 
«correa ancha, á manera de ataharre, 
que llevan las bestias de tiro». Usárnos- 
lo también como fig. en pl. por arti- 
jicio, astucia, razones falsas que se 
alegan para conseguir un fin. ¿Será co- 
rrupción de alicantina: «treta, astucia 
ó malicia con que se procura engañar 
ó no ser engañado»? 

Alivianar, a. Ant. lo declara el 
Dice, en el significado de aliviar, ali- 
gerar, quitar parte de la carga ó peso. 
Aquí es todavía de algún uso y á nadie 
le ocurriría usar en su lugar á aliviar, 
distinto en su raíz y en su significado. 

Aljedrez, m. Ajedrez. 

Almacigo, m. Malamente usamos 
aquí esta voz por almáciga, f. Eu cas- 
tellano es (dmácif/a el lugar en donde 
se siembran las semillas de las plantas 
que, después de brotar y crecer un po- 
co, se trasplantan á otra parte, y alma- 
cigo: «las pepitas ó simientes de las 
plantas nacidas en almáciga». Almáci- 
ga es sinónimo de semillero, y cdmárigo 
es la semilla depositada en la almáciga. 
Sin duda por metonimia se ha confun- 
dido aquí, y lo mismo en el Perú, el 
continente con el contenido; mas, pa- 
ra alejar toda equivocación, véase la 
definición que de almáciga da Cova- 
rrubias: «Los hortelanos llaman almá- 
cigas unos tarros grandes, ó ciertas 



ALO 



ALQ 



ericas pequeñas cercadas, donde cri¡in 
de pepita las planUis*. 

Almario, m. Eu la 12/ eiición del 
Dice, apiírecia esta voz en pleno vigor 
y como igual á armario: pero en la 13." 
tiene ya la nota de ant.; sin euibar-;o, 
nanea la tendrá, porfineesotrosnsijni- 
ficado y otra su etiraoIo<iía en la f r. Te- 
iiei- uno su alnuj en su almario. «Te- 
nía excelente coraión y el alma en su 
correspondiente almario, y pwrecia una 
estatuade peilernal ». (Pereda, La ilon- 
(aliez, II p.. IV). 

Almatroste, m. Armatoste: 
ccnalqniera niá<')uina ó mneble tosco, 
pesado y mal Lecho, que sirve más de 
embarazo qne de conveniencia. || fig. y 
fam. Persona corpulenta que para na- 
da sirve». 

Almofró ó almofrez, m. Almo- 

frtj: 1 funda en que se llevaba la cama 
de camino, y la cual era por fuera de 
jerga ó vaqueta, y por dentro de anjeo 
ú otro lienzo basto». 

Almohadilla, f. Ks en castella- 
no «cojincillo sobre el cual cosen las 
mujeres, y que suele estar unido á la 
tapa de una cajita en qne se guardan 
loa avíos de coser»; mas en Chile ba 
usurpado su oficio al rtc<'/-íV-o: «almoha- 
dilla qne sirve para clavaren ella alfi- 
leres». 

Aló. Voz que se usa sola ó repetida 
parallamarporel teléfonoy 8Í;.rnifica en 
inglés: oiga Ud. Bien puefle el Dice, 
abrirle sus columnas, ya que ¡Imo: que 
se osaba ptara llamar á uno que estuviese 
distante, ha que<lado entre las anticua- 
das. 

Alok ó .\L0K, ni. Aloes, ant. 

.\l/)JADO,m. .\unque todo part. pue- 
de sustantivarse, sin emb.irí,'o, hay al- 
íennos que, por el mucho uso que tie- 
nen como sustantivos, toman de fijo 



ese canicter y ocupan como tales un 
lugiir en el Dice. .\sí tenemos á casado, 
prf.io, roto y tantos otros. Entre éstos 
se echa de menos á alojado, que entre 
nosotros se usa en el mismo sentido de 
/iiii'ipel (persona alojada en casa aje- 
na), al cual Ciisi ha conseguido deste- 
rrar del leniíuaje familiar. 

Alón, na, adj. Aludo, da: de gran- 
des alas. 

.\lpacoN', m. Género másgruesoy or- 
dinario que la alpaca. Por lo conocido y 
usado que es, merece fi¡;urar en el Dice. 

Alpargata, f., ó ali'ar(;atk, m. 
Calzado de cáñamo ó de esparto, en 
forma de sandalia, (jue se asegura con 
cintas á la gar^'anta del pie. 

Alpechín, m. Lo empleamos aquí 
para designar c-1 líi|UÍdo que despide la 
cortez;i de la naranja, y la verdad es 
que, según el Dice., sólo significa el de 
la aceituna. 

Alpestre, adj. .\dmitido en el Dice, 
de Autoridades, de la Academia, se ha- 
bía suprimido en las ediciones poste- 
riores, hasta la 13.", que ha vuelto á 
acogerlo en sus columnas con los sig- 
nificados de: «.\lpino. || fig. ilontaño- 
so, áspero, silvestre. || Bot. Dícesede las 
plantas que viven agrandes altitudes». 

Alpinismo, m. .\fición ó ejercicio 
del alpinista. Véase el siguiente, junto 
con el cual merece admiirse. 

.\lpixi.sta, com. Voz de usommler- 
no que es indispensable admitir para 
designar al que se recrea ó ejercita en 
subir á los .\lpes, y, en gencnil, á lo» 
demás montes elevados. 

AliíUilar, a. Emplétise in¡is comun- 
mente tratándose de fincas urbanas, ó 
de animales ó mnebles, y nrreiular, tra- 
tiinduse ile fincas riisticas y de edificics 
ó establecimientos de i|Ue se puede sa- 
car alguna utilidad. Tal es la doctrina 



46 



ALT 



ALT 



del Dice. Tratándose de personas, debe 
usarse rontratnr. Si Tirso usó una vez 
:i alquilar, fué en sentido jocoso. 

¿Y á mí? ¿que me p ipen diu'ln>y 
Alquíleme á mí cnn e'l, 
Que Tome pondrá la miel, 
Y yo jjondré los buñuelos. 

(Ln Villam de la Sai/ro, 11, IS). 

De todos modos, usado como r. y en 
el sentido de «ponerse uno á servir :i 
otro por cierto estipendio», es rinf. se- 
gún el Dice. 

Alrevesado, da, adj. De la lo- 
cución al. revés. Véase Arrevesado. 

Alsacia.no, na, adj. Natural de Al- 
sacia. U. t. c. s. Perteneciente á esta 
región. Admitido en el último Dice. 

Alta (Estar de). Es fr. fig. muy 
usada entre nosotros poi-estar en buen 
concepto ó tener influjo ó autoridad. 
Probablemente se ba formado de la expr, 
castiza rara alta (autoridad, poder); 
porque la otra f r. dar de alta ó el alta 
sólo se usa en la milicia y en los bos- 
pitales y significa otra cosa. 

Altamisa, f. Artemisa ó artemi- 
sia: cierta planta medicinal. 

Altamuz, m. Altramuz: planta 
anua, muy conocida. 

Altar, a. No e.\¡ste sino en labios 
rudos y atrasados: dígase levantar, al- 
zar, elevar, subir, hacer ó colocar más 
alta una cosa. 

AlTEUCACIÓX ó ALTERCADO. 

Alter ego. Admitido y bien defi- 
nido en e¡ Dice, falta agregarle (jue se 
usa como s. m. 

Alternabilidad, f. Calidad de al- 
ternablc. Hace falta en el Dice. 

Alternable, adj. Que puede alter- 
nar, lleiece figurar en el Dice. 

Alternativa, f. Á pesar déla cen- 
sura de Baralt, cuenta ya con la acep- 
tación de la Academia, de la cual 
tomamos estas definiciones: uservicio 



en que turnan dos ó más personas; op- 
ción entredós cosas; efecto de alternar 
ó de sucederse unas cosas á otras repe- 
tidamente". 

ALTII3A.J0S, in. pl. No se crea que, 
por existir este nombre pura designar 
en sentido recto las desigualdades () 
altos y bajos de un terreno cualquiera, 
y en sentido fig., la alternativa de bie- 
nes y males ó de sucesos próspei'os y 
adversos, no pueda usarse la expr. al- 
tos ij bajos: sería un error; pues, ade- 
más de admitirla el Dice, la usan tam- 
bién los buenos escritores en los dos 
expresados sentidos. 

Altiplaxicie, f. Tiene por e(juiva- 
lentes castizos á meseta, mesa y rellano; 
pero lo mucho que se usa en casi toda 
la America latina reclama ya su admi- 
sión eu el Dice, oficial de la lengua. 
Cuervo le Lace algún reparo en cuanto 
á la formación, mas no se atreve á re- 
chazarlo redondamente. Rivodó no se 
contenta con los equivalentes castizos y 
pide la admisión de este americanismo. 

Altisonancia, f. Si existe el adj. 
altisonante y los sustantivos congéne- 
re?, disonancia, resonancia, unisonan- 
cia, asonancia y consonancia, no vemos 
por qué el Dice, excluya á altisonancia. 
Si es por autoridades, podríamos citar 
á Pereda, á D. Cayetano Rossell, á 
Hartzenbusch, y á llenéndez y Pelayo: 
«Se le ba acusado de sacrificarlo todo 
á la altisonancia de las palabras v. 

Altivo, va, adj. Sólo significa en 
castellano «orgulloso, soberbio.» Mal 
lo usamos pues aquí aplicándolo al ca- 
ballo scdtón. Véase Alborotarse. 

Alto, m. Muy usado es entre nos- 
otros por montón, pila ó porción de ob- 
jetos que, puestos unos sobre otros, se 
elevan á mediana altura: Un alto de 
libros; Un alto de ropa. El Dice, no 



ALT 



ALU 



le da tal acep., ni tampoco la hemos 
hallado en autores espitüole^. 

Alto, ta, adj. Xo le agrada á Ba- 
ralt aplicado á /ifMM (altas horas ile 
la noche) y prefiere que se diga horas 
avanzada» de la noche: sin embargo, 
Cuervo lo acepta, apoyado en la auto- 
ridad de Salva j de Alcal;i-(íuliano.- 
El uso de este adj. por el s. altura ó al- 
to en ejemplos como éste : Planta eomo 
de un pie de alta, que se deslizó en 
varios artículos de la 12.^ edición del 
Dice., ha sido corregido en la 13.'; y, 
aunque de hecho aparezca una que otra 
vez en los clásicos, no es posible admi- 
tirlo. iSin duda se le ha confundido con 
este otro, que, aunque raro, es grama- 
tical, ponjue hace concordar al adj. 
con el 9., y además tiene su fundamen- 
to en el latín : <y al mismo borde [ha- 
rás] una cornisa entretallada, alta de 
cuatro dei los». (Scío, A>«(/o, XX\r,25). 
Y lo mismo que decimos de altu apli- 
qúese á los adjetivos ancho, largo, bajo. 
«Su corteza em como de pino, los ra- 
mos encorvadlos hacia la tierra, las ho- 
jíis lari/tiK un coito, y anchas cuatro de- 
dos». (Mariana, Hint. de EsjhiíUi, 1. I, 
f. X.V ).-]íirar uno a otro de alto ñ bajo, 
es fr. fig. y fam. que, aunque criticada 
por Itaralt, ha sido aceptada por el 
Dice. Significa mirar con descaro ú in- 
sulencia, y mirar con desprecio, y equi- 
vale á estas otras: Mirar de arriba aba- 
jo, ó de pies á cabeza. -Vénet: H.VULAR. 

Altos, m. pl. Asi usamos aquí esta 
palabra para designar el segundo pÍ!<o 
de las casas que tienen dos. El Dice, 
dice: «ni. Kn las casas, cada uno de los 
pisos ó suelos que dividen sus cuartos 
II viviendask. «Se entró en mi casa, y, 
subiendo á toda furia uno y otro rdto, 
se puso en mi presencial'. (La Piíara 
Juntiña, 1. IV, cap. IIj. 



Altruísmo, m. .Vmor hacia los de- 
m;is. .Así como se admitió tilantropia, 
demos á los d¡S4:-ípnlos de .\ngusto 
C'omte el inocente gusto de admitirles 
su altruismo. 

Al,TlU'ÍSTA, adj. Dicesc del que si- 
gue ó practica el altruismo; pertene- 
ciente á éste. I', t. c. s.cora. Lo mismo 
que el auterior, puede admitirse sin 
perjuicio de nadie. 

Altl'ras, f. pl. Faltan en el Dice. 
ti"e8 aceps. figs. de esta voz, que, por 
ser de bastante uso, deberían ya estar 
admitidas, y son : palacio de gobierno 
(on lo civil y en lo eclesiástico), edad 
avanzada de una jxíraona, y estado ó 
tienijx) avanzado de un asunto y del 
cual no es fácil ó posible volver atrás. 
«; Quién tiene cara para irle á ese gran 
caballero con esas coplas á estas altu- 
ras.' r> (Pereda, Subes de estío, XX). 

Aludir, n. Baralt y Cuervo reprue- 
ban el uso de este v. como transitivo; 
v. gr.: El me aludió; debiendo decirse: 
aludió (i mi. Sin embargo, «siendo co- 
mún, agrega el segundo, que verbos in- 
transitivos admitan la construcción 
pasiva (usted será servido, obedecido, la 
senteiu-ia apelada), sería demasiado ri- 
gor i"echazar en absoluto el participio: 
la persona aludida-o. Huetios escritores 
modernos no han hecho caso de esta 
censura y siguen tan campantes. «Y 
¿sabes que ya no rae pone Casallena 
aquellos ojos tan tiernos que antes me 
ponía, ni mealudecn susJckvks de ca- 
ramelo?» (Pereila, .Vul/fi drcsfío, XI). 

Alumbralado, m. Horrible ga- 
zapatón de albañiles y constructores 
legos en el idioma. Xo contentos con 
el simple umbral, que adeniiís del sig- 
nificado que tiene, contrapuesto al de 
dintel, es también «madero que se atra- 
viesa en lo alto de un van» ijaní soste- 



48 



ALV 



ALÍi 



iier el muro que hay encima», han in- 
ventado este terminacho, que es una 
amalgama del artículo c/, convertido 
en al, con umbralado, que es otra 
forma más culta de este amei icanismo; 
)■ lo llamamos así, porque se usa tam- 
bién en Colombia y otros países ame- 
ricanos. Como de ord inario este umbral 
consta de más de un madero, segura- 
mente por eso se le ha dado el nombre 
de umbralado, del v. umbralnr y 
según la formación de los sustantivos 
verbales en ado ( aJoquinado, empedm- 
do, enmaderado, etc.) 

Alumina, f. Alúmina: óxido de 
aluminio. 

Alumnado, m. Novedad francesa 
que no nos hace falta: basta y sobra 
con colegio, escuela y los neologismos 
ex/ernado é internado, con los demás 
nombres particulares que en abundan- 
cia hay en castellano para todos los 
gremios ó reuniones de estudiantes. 

Alusión (Hacisr). «llodo de ha- 
blar afrancesado, según Baralt. En 
buen castellano se alude á, ó se habla 
con alusión A una persona ó cosa. La 
naturaleza ó carácter de la alusión no 
permite que se haga, sino que se dé á 
entender, que se indique». Mucho res- 
petamos al grande hablista; pero la au- 
toridad de escritores como Sigüenza, 
Madrazo y otros, que han usado esta 
frase, nos induce á aceptarla. 

Alverja, akveja, arvejana, al- 
cauroba, algarrobilla, veza, vicfa 
y CU Aragón y Navarra, bisalto. To- 
dos estos nombres figuran en el Dice, 
con el mismo significado, y ninguno 
de ellos es lo que en Chile llamamos 
arveja: nuestra arveja es (desengáñen- 
se los agricultores y las amas de casa) 
el guisante español, clticharo 6 pésol, c\ 
petit pois de los franceses. La arreja 



española es alimento de palomas, bue- 
j'cs y caballerías, y nó de hombres. Di- 
ce Terreros que en algunos lugares de 
Castilla se llamaba arhejos á loaguisan- 
tes; y de allí seguramente provino la 
confusión de ambos nombres, que tam- 
bién es común á otros países de Auié- 

rica.-Por la pura alverja, expr. 

fig. y fam. que entre nosotros significa: 
inútilmente, sin resultado ó provecho 

alguno. Véase Por la pura piedra 
(ait. Piedra). 

Alzado, da, adj. Lo aplicamos aquí 
al gato, al zorro y á uno que otro ani- 
mal que en la época del celo se tornan 
bravios y huyen de la gente. Es térmi- 
no decente y expresivo, y tiene buen 
fundamento en laacep. ant. del v. Al- 
zarse: retirarse, apartarse de algún si- 
tio. Suele también usarse este v. para 
significar que un animal ó ganado se 
sustrae al dominio del hombre y huye 
á lugares apartados para vivir libre- 
mente; pero esto ya es castizo, aunque 
no lo exprese claro el Dice. El clásico 
Padre Ovallc escribe: «...después se 
han multiplicado tanto [los caballos] 
que, no bastando la gente para pasto- 
rearlos y cuidar dellos, se han alzado 
muchos». (Histórica relación, 1. I, 
cap. X_X I). -Aparece esta voz como s. 
en el art. Monitor del Dice, en una acep. 
que no consta cu su debido lugar. 

Allegro, m. No hay para qué es- 
cribirlo así, á la italiana, cuando hace 
tiempo que el castellano lo escribe y 
pronuncia alegro. 

Alliende, apellido. Novedad chi- 
lena que no sabríamos justificar. El 
apellido castellano, según los tratadistas 
especiales, es Allende y Allendes. La í' 
intrusa que aquí le han metido no se 
explica sino por el término ant. alien- 
de, que el penúltimo Dice, daba como 



AMA 



AMA 



40 



etimología de nllnule (corregida en el 
ultimu por allá cmU i; pero reciu'rdesf 
filie desputa de // no so escribe í en CJis- 
U^llano eii los diptongos io, it; ilocuul 
se orii;¡iia. dio; lit (iram. de lu Aeid.. 
de no prestarse eu nuestra lensrua la // 
ni la ¡i á prec«.T.ler ú los diptongos io, i>, 
formando sihibii con ellos». Por eso de- 
be decirse \ escribirse iniiUii, mullern, 

y nó nmllió. mulliera; y jwr la 

misma nizón Mhndf y iu> Alliende. 

Alli'LLa. f. Kl Diir. escribe IkiUh- 
Uujhtilli/llo, (jnizi'is por qué razón. La 
definición que da, tampoco está confor- 
me con lo que aquí llamamos allullii, 
pues lo qne la cíiract<'riza no es el que 
Be cueza en el rescoldo (pues Ja nues- 
tra se cuece en el horno), ni eu ladrillos 
ó piedras muy calientes, sino el ser de 
maaa niils ñna y el tener una forma 
m;ia delgada que el pan. .Sentimos (jue 
el Dice, de Zerolo, condesce.idiendo 
con las malas pronunciaciones, haya 
autorizado la forma ayuya, qne sólo 
es propia de los (|Ue hablan casteya- 
no. Vé?<se Ll. 

\. M. Abreviatun» muy usjidu y (|ue 
no aparece en la lisUique trae el Dice. 
Signiñca itiitf meridiem 6 anti-meridii- 

110. Véase Po.STMKKIDlANO. 

Xmk. f. Es muy comiin llamar aquí 

ama seca o de brazos á la nírtí-- 

rn; lo que es un lüsjHirate. Adera;is de 
iiiiifrn, hay en castellano rolla, y en 
lenguaje fam., rollonti.-Kl itmii dr rria 
ó de Ifi-lie, ó simplemente itmii, se llama 
también iwdriz'i. VA niño ('riado por 
ella le da entiv nos<itros, por cariño y 
gratitud, el nombre de maUía.--!"'" 
(//• Ihinn es el verdailero nombre de la 
llavera di- nuestras cíisas [«irticula- 
res. 

Amachambrar, amachem- 

brar.a.rornqn-i'in de in/ir/ii/iiiiihiiir. 



a.: ensamblar dos piezas de madera. Es 
V. regular en su conjugación. Usa nues- 
tro pueblo la forma corruptíi como r. y 
en el siirnitioado de íiiiuiiuelxirse. 

Amachiliarse, r. Aiuancflmrst'. 
Ijo admiten Salva y Zerolo como ame- 
ricanismo. 

Amadrinar, a. Xo le reconoce el 
Dice, el significado, usado en Chile, en 
al Peni y en la .\rgentina, de: acostum- 
brar al ganado caballar á andar en tro- 
])il!a siguieiiih) á la yegua caponera 
(madrina). U. t. c r. 

Ámalditarse, r. Hacer del mal- 
dito ó hacerse maldito, blasonar de ser 
uno más ¡wrverso de lo tiue es. Es tér- 
mino de algiin uso eu Chile. 

Amallarse, r. Xo proseguir ju- 
gando el que lleva ya ganada una bue- 
na cantidad. Es muy usado en Chile 
en esta acep., y algo también en la si- 
guiente: guardarse las cartas superio- 
res para el fin del juego, jugando al 
principio las inferiores. Esto se expre- 
S.-1 eu castellano con iiiiiollar, n., del 
cual p.ireee corrn|x;ión nuestro ama- 
llarse. 

Amasch-l>.áu ó.m.\ntii,i-ar, a. 

.\MA.VKrt:K, imp. y n. Personas na- 
cidas y educadas en Es^xiña critican 
nuestro saludo matutino ,■ Cómo ha 
iiiminerido l'd..' La razón en que se 
fundan es el ser éste un v. impersonal 
((U'i significa "empezar á aparecer la 
luz del día». Tal es, contestamos, el 
significado fundamental de amanecer; 
pero iX)co á poco se ha venido exten- 
diendo con el uso. Primero se dijo del 
día, del (liba, del .so/, ipie amaiierian; 
y, una vez admití la la acep. de a¡iare- 
rer, manifeslarsf, di-jarsv rer, se aplicíi 
natur.dmente á Ins [>erson:.8. Por eso 
desde el siglo .\ f I F encontr.imos ejem- 
plos de este uso, aplicado á [H-rj-onas y 
I 



AMA 



AMA 



cosas. (lEl infante don Sancho fué pa- 
ra allá, é entre día y noche anduvo 
cuanto pudo en guisa que amanesció y 
una mañana». (Crónic. de Alf. X). 
«Echase orne sano é mnanesce frío». 
(Rimado de Pal.) «Semeia que la trai- 
ción amanerió despierta é la lealtad 
adormida». (Calila é iJijmna). En los 
autores modernos abunda también es- 
te mismo uso. «Ala mañana siguiente 
amaneció Iciar ahorcado de una venta- 
na en castigo de su desacato». (Quinta- 
na, El Gran Cnpilán). <íAmanmeron 
los contornos. . . cobijados de espesísima 
nieve». (M. de la Eosa, Tu. de Solía). Si 
por lo visto se puede decir y se dice de 
las )]ersonas, que amanecen; y esto de 
tal ó cual manera, ¿qué inconveniente 
puede haber para que se pregunte ,(7ó- 
mo ha amanecido Ud.? y se conteste 
He amanecido hien ó mal, algo enfermo, 
etc.? -Mayor inconveniente, caso de 
haberlo, habría para decir: Fulano se 
amaneció jugando, y yo me amanecí le- 
yendo. ¿Es posible, se objetará, hacer 
reflejo al v. amanecer:'Tn\ reflexividad, 
contestaremos con Bello (Gram., n.» 
?i?A), no pasa de los elementos grama- 
ticales, y no se presenta al espíritu si- 
no de un modo fugaz y oscuro. El com- 
plemenlario reflejo, bien que denota 
en este cafo cierto color de acción que 
el sujeto ])arecc ejercer en sí mismo, 
no es el reflejo común sino una voz que 
expresa la mayor fuerza ó intensidad 
que hay de parte del sujeto. Así como 
es muy distinto ¿e-s presos se salieron 
de Los presos salieron, El agua se sale 
de la rasija de El agua sale de la va- 
sija, así también lo es Se amaneció ju- 
gando y A muneció jugando. Es éste un 
matiz muy fino y delicado de nuestro 
idioma, que todavía no ha sido estudia- 
do en toda su extensión y como se me- 



rece. Ojalá algún gramático, siguiendo 
la luminosa huella dejada por Bello, 
aplicara estas observaciones á los de- 
más verbos susceptibles de esta forma 
cuasi-refleja. 

Amanecida, f. Aunque su uso es 
muy raro, lo admite el Dice, como igual 
á amanecer, m. 

Am.ínsador, ra, adj. y ú. t. c. s. 
El que amansa. Como amansar no es 
adiestrar un caballo hasta dejarlo en 
estado de servicio, oficio que en Espa- 
ña hace el picador, resulta que emplea- 
mos malamente la palabra amansador. 
Este, lo mismo que el desbravador y el 
domador, no ejecutan más que la pri- 
mera operación del picador. 

Amar, a. «Tendrá que correr plaza 
de galicano este v., dice el Padre Mir, 
cuando se quiere significar con él tener 
complacencia en una cosa. Muy común 
es en el día decir amo la música, 
amo el teatro, amo el juego; 
amores ilícitos, á la francesa, que en 
español se convierten en soy aficionado, 
me gusta, siento placer en. Decían, sí> 
los antiguos amar por tener vehemente 
inclinación á la cosa, mas nó por tener 
complacencia y gusto. Si algún autor 
admitió esta última aplicación, no se- 
ría merecedor de imitación. A veces al 
x.amar daban el significado de estimar, 
como se lo dan los valencianos y cata- 
lanes; acep. que la Academia tiene por 
buena, no obstante repugnarla Casano- 
vas. Pero insufrible galicismo sería és- 
te: Las naranjas aman los paí- 
ses cálidos, corriente en la moderna 
galiparla». Algo sutil y difícil de discer- 
nir y aplicar en la práctica es la prime- 
ra parte de este artículo, porque tmei- 
vehemente inclinación á una cosa y tmier 
gusto y complacencia en ella son ideas 
casi idénticas y lasmás délas veces coin- 



AMA 



AME 



ciden en el mismo objeto. Asi. cuamlo 
Cervantes dice: « .1 iné ti urte dulce de ln 
agradable poesía»; .Suavedra Fajardo: 
«El iiielaucólico aborrece la coin|.iañiu, 
ama la solnlinl*: Fray Luis de León: 
*Ame el (nibujo \ aciXfenUni su casau. 
no sabe uuo, francamente, en cual de 
los dos sencidos Imn hablado estos au- 
tores, porgue ios dos les cuadran á raa- 
rarilla. Dejamos, sin euibarf;o, cons- 
tancia de esta doctrina para consuelo 
y complacencia de los puristas. 

AiíAiilcONADO, ailj. Que tiene algo 
d» maricón : niiuiri'H'lo, 'i/i minni/n.Xnx- 
se A, 1.' iirt. 

Amarillos aprietos (En). 

Quizás por el color '|Ue suele tomar el 
roetro en estos casos. L'. con los verbos 
eitar, poner, dejar, etc.. y con los refle- 
jos verse, /tallarse y otros semejantes. 
Es fr. muy expresiva que usamos en 
vez de la castiza Prnier n uno (ó rerse 
lino) en r-ihiix linnifjiis {aprietas). 

Amarilloso, sa, adj. .-1 mnrillen- 
lo, la: que tira á amarillo. 

.\maKRA, f. Sólo es castizo como 
e<juivalente de nuestro bajador (véa- 
se esta voz), como tcrmiuo de náuticj» 
y en pl. fíg. y fam. como sinónimo de 
proleecwn, apoijo. Es pues i;r.inde im- 
propiedad usarlo, como aquí se Iiace, 
por nmantuluní y ¡x)r todo lo que sir- 
ve ¡«mi ;iin:irnir. Véase este v. 

Amarrado, da, adj. fig. Apliciise 
ú la persona poco cx|x;dita en sus mo- 
vimientos ó acciones, como si tuviera 
ntaAoióamnrratlo* los miembros. (Véa- 
se el siguiente). Xo le da el Dico. este 
R¡<;niticado, pero en Cliile es de bastan- 
te uso. 

.Vmakrak, a. i(.\tar y a.>-e;íurar |)or 
medio de cnerdas, maromas, cailcnas, 
et/;.» I'or esta definición Be ve <|ne lo 
que expresa el V. aniiiirar es una 



operación fuerte y recia que no cuadra 
al que sólo tiene que a/nrse ó anitdar- 
ne la corbata, atarse ó atacarse los za- 
patos, ceñirse la cara, etc. Pueblo va- 
liente y enérgico como es el chileno, 
lo manifiesta hasta cu las vuccs (¡ue 

usa, como se ve en amarra, ama- 
rrar, agarrar, mordiscón, ca- 
rantón, «.te. etc. — Amarrarse 

uno los calzones es fr. tis;. y fam. 
que entre nosotros siirnifica ser uno f)er- 
sona valiente ó capaz de ejecut^ir una 
acción difícil, ser muy hombre. En cas- 
tellano se expresa con Tener uno bien 
jitiestos los rahoneif ó Tener muchos ral- 
z»nfs. 

.\mautillaií ó. martillar, a. 

Amasandería, f. Xo existe y dí- 
gase tahona ó atahona (casa en que se 
cuece pan y vende para el piiblico), ó 
también panadería (sitio, casa ó lugar 
donde se hace ó vende el pan). 

Amasandero, ra, m. y f. Ama- 

sai/nr, ra, adj. y li. t. c. s. 

Amatiste y ametisto, m. .\m- 

bos anliiuailos: dígiisc amatista ó ame- 
tista, f.: piedra preciosa do color de 
violeta. 

Amkx ( Llerarle á uno el). Es fr. 
tig. y fam. muy usada en Chile por 
manifestar uno atjuicscencia para con 
otro, ya scii por temor ó debilidail de 
carácter, ya jior espíritu de adulación 
ó servilismo. También puede llevarse 
el amén como expresión de la verdad 
y nó por los motivos anteriores. Xo nos 
|)arece reprobable esta fr.. pues el mis- 
mo Dice, conliesii (|ue amen se ii.sa pa- 
l-a manifestar ai|uiescenc¡a. Don An- 
tonio de Valbilena euq)U'a decir amén: 
'• Bueno, como quieras,-le contestó la 
pobre Juana, (|ue ya «ibía que, para 
andar menos mal, tenia une decir amén 
;i (<mU(». ( Itrlinjos, ¡irt. llftlerimies j. 



52 



AME 



AMI 



Amén de, loo. fam. «Además de: || 
loe. ant. Excepto, fuera de». Apoyados 
en este liltimo significado, qne e.s el eti- 
mológico (d menos de), creemos que la 
Academia debe escribir en artículo se- 
parado esta loe. y en ningún caso car- 
gársela al Amén procedente del hebreo. 

Amenudo, m. adv. A menudo. Y 
ojalá no abusaran tanto de él los ma- 
los traductores del francés, que parece 
no reconocen otro significado al adv. 
souvent, cuando el castellano los tiene 
en abundancia: « las veces, á vetes, 
muchas veces. Jas más de las veces; co- 
mún, frecuente, general y ordinaria- 
mente; etc. 

Americanismo, m. Falta en el Dice, 
la acep. de-amor á América ó entusias- 
mo por ella. Así usan esta palabra Va- 
lera y otros.-Se ha dado también en el 
mundo católico, desde hace poco, el 
nombre de «/íí<'/-/crt/íi'í.wo aciertos erro- 
res propalados en los Estados-Unidos 
y pronto condenados por la Santa Se- 
de, de que la Iglesia debe conciliar sus 
dogmas con las doctrinas modernas. 

Ambuicano, na, adj. «Natural de 
América. Ú. t. c. s. || Perteneciente á 
esta parte del mundo». Asi define el 
Dice, sin que haya pero que ponerle. 
Dejen pues los señores yanquis de lla- 
marse á si mismos y sus cosas america- 
nos por excelencia, como si fueran los 
únicos habitantes de América, y con- 
téutense con los adjetivos que les brin- 
da el último Dice: angloamericano, 
norteamericnno y yanqui. 

Amerindio, día, m. y f. Indígena 
de América. Hé aquí lo que sobre el 
origen de esta voz dijeron los periódi- 
cos: «En una reunión reciente de la 
sociedad antropológicade Washington, 
los Señores F. Hilder y J. AV. Powell 
observaron que no existe hasta hoy 



nombre alguno para designar, en con- 
junto, las tribus americanas indígenas. 
Llamarlos simplemente indios es con- 
fundirlos, no sólo con los habitantes de 
la India,-bien que á éstos se les llama 
miis comunmente indianos, como tam- 
bién se suele llamar en Europa á los in- 
dígenas de América,-sino también con 
los indios de cualquier otro continente. 
En cuanto á llamarlos indios america- 
nos, era emplear el circunloquio que se 
trataba precisamente de evitar. Para 
llenar este vacío y salvar el inconve- 
niente apuntado, M. Powell propuso un 
vocablo nuevo, el de amerindio, forma- 
do con las palabras amerkano é indio, 
y cuya etimología y significado son bas- 
tante claros. Naturalmente, este voca- 
blo genérico no suprime las denomina- 
ciones especiales, es decir, el nombre 
propio de los indios de determinados 
países ó regiones, como agmaraes, pieles 
rojas, quichuas, guaraníes, etc. La de- 
nominación de amerindios fué acepta- 
da por la sociedad antropológica de 
Washington. Lo que falta es que la 
adopten los escritores americanos y los 
de la Península, para lo que no hay 
inconveniente razonable, puesto que la 
palabra, además de ser conveniente y 
aun necesaria para la mayor exactitud 
del lenguaje, es también eufónica y ex- 
presiva». Sirva esta cita para que se 
conozca y adopte esta voz en todas 
partes, porque realmente es cómoda y 
bien formada. 

Ametralladora, f. Gracias á la 
13.' edición del Dice, pueden ya los ar- 
tilleros hablar castizamente de las ame- 
tralladoras. 

Amiguísimo, ma, adj., superlativo 
de Amigo. No figura en la Gramática 
ni en el Dice, de la Academia esta for- 
ma tan usada y aceptada por los gra- 



AMO 



AMO 



niáticos como más conforme con el 
positivo. «Fué iiiiiitjuiíiiiiio de hacer 
bien». (Espinel). En el Dice, sólo apa- 
rece Ami'-iiimo, más conforme con el 
latino ami'-ii». 

.\M[laxamien"TO, m. Acción ótfcc- 
to de amilanar ó amilanarse. Admitido 
por primera vez. 

Amixoracidx, f. Minonuiíin. .\d- 
mitido pur primera vez. 

Aminorar o jii.norar, u. 

Amo (XfESTRo). Expresión inny 
usada en Chile para desii^nar al SSnio. 
Sacramento. Como tiene la misma ni- 
lón de ser i]ue Sfiior, y la .\cadeniia 
dice á cada paso .Vuestro Sfñor, dcsca- 
riaraos que admitiera también la expre- 
sión Xiiextni Amo. .Seria ello una prue- 
ba más del acendrado catolicismo r^ue 
como oro en paño brilla en todo el Dice. 

AmobLiADO, m. Existiendo ya orno- 
bUtr, el 8., <|ue generalmente es prime- 
ro qae el v., clama también por existir 
en el Dice. Xo nos bastan ya moblaje 
j mttfblnjf. Véase Adoquinado. 

Amohosarse (óamogosarse, 

como pronuncia nuestro pueblo), r. Xo 
lo ncccsitíiino?, ponpie tenemos á on- 
mohecer, nwherrr y mnohfi-rr, que se 
nsan también c. r., t-nraneier, n. y r., 
nlirrrumbriirsf y hfrrumbrar.^f, tomur- 
*« df moho, etc. 

.Vmolado, r>A, adj. part. de Amolor. 
Dárnosle aquí dos significados, activo 
y pasivo: como activo se aplica á la 
persona que molesta é importuna con 
palabras, y corresponde al ca.stizo tno- 
ktlor, rii; como pasivo se aplica ¡i la 
persona que ha sufrido al^íún percance 
ó mina, y Limbién al qae en una con- 
versación ó disjHita es vencido por otro. 
Vcaae el siguiente. 

.\moi.(K, a. y r. En el s<;ntido fig. 
en que lo umaiuos parlicipii nuidio es- 



te v. de la acción del amolar castellano 
(afilar en la piedra de amolar un ar- 
ma ó instrumento); y para más seme- 
janza, le damos, como á éste, conjuga- 
ción iri^egular. En l)0ca de un chileno 
es bastante expresivo y sólo inferior al 
socorrido fregar. Los equivalentes 
castizos son niottr, atafagar, aijonizar. 
Tiene también cutre nosotros el sigui- 
ticado, aunque no tiin común, de ven- 
cer y reducir al silencio á uno en una 
discusión ó disputa. La Vi.* edición 
del Dice, se compadeció j-a de nosotros 
y con cierta timidez puso al tin de .1 mo- 
lar: «fig. Molestar, enfadar». Si no lo 
hubiera hecho, ya teníamos pronta la 
siguiente décima de Iriartc para pro- 
barle qne también los españoles amue- 
lan y sp amuelan de esta manera. 

.1 un principiante de iñoUn 

Muy amiJn»te spfiíir, 
Qae amuelas tu lira dura 
Con tilda la amiiladnra 
Que puede un amolador: 
Anudar con tal furor 
E» amular, eso 8Í... 
;Ay, nmnlailu do mí; 
Que, aunque oi^ amolar á cíouiu 
No hallo mrÍA amolamirnto 
Que oírte amolar á ti. 



Más exactiis nos parecen las dos 
aceps. que le da Caballero de-fastidiar 
y perjudicar. 

Amoniaco, ni. .imonlai-o. Véase 
Egipciaco. 

.\miiR, ni. Falta en el Dice, la acep., 
tan común en los p(x.'tas, de-Dios del 
amor ó Cupido. En lius Ix'llas artes se 
usa también ¡xir-imagen ó figura del 
mismo, la (pie siempre se fwue en for- 
ma de niño iilado y armado de arco y 
flechiis. l'or la misma n/.ón (jue ligu- 



54 



AMO 



AMP 



ran Furia, Gracias, Fauno, Parca, Sá- 
iiro, etc., nos parece que no deben faltar 
Amor con sus dos diminutivos y Cupi- 
do con el suyo Cupidillo.-'De acuerdo 
con Salva apunta Cuervo la acep., que 
tampoco registra el Dice, de la Acade- 
mia, de K paciencia y esmero con que 
el artífice trabaja una obra, como re- 
creándose en dejarla bien acabada», y 
la comprueba con una cita de Azara: 
«No contento con eso, emprendió co- 
piarlas [unaspinturas] en pequeño con 
un amor j empeño incrcíbles«. De de- 
sear es que admita la Academia esta 
p.cep. para no obligarnos á usar la loe. 
italiana ron amare. — En cuanto á la 
prep. que pide este s., autorizan los 
buenos escritores el uso de de, d, hacia, 
para ron y rara vez ron; mas el uso de 
por está condenado por Triarte, Baralt 
y muchos otros. « En lo moderno es har- 
to frecuente, dice Cuervo; pero siem- 
pre será más acertado arrimarse á la 
práctica más gcnuina y autorizada. 
Amor por quiere decir amor en fa- 
vor, y es por tanto expresión ímpro- 
l)ia,.y>-ffaier el amor una persona á otra, 
fr. «Lo castizo es, según Bar.ilt, ena- 
morar, cortejar, r/alanlear, obsequiar, 
y más elegantemente servir. Y, en efec- 
to, li/i-er el amor se parece mucho á 
hacer calcefan, harer a/juas, y á otras 
muchas cosas materiales». Con perdón 
de tan ilustre escritor tenemos que con- 
fesar que su razón no nos satisface, 
pues son muchos los casos en que el v. 
hacer no significa cosas materiales: v. 
gr.: fface tiempo. Yo te ha'ia en el cam- 
po, Hacer un baen papel. Hacer ante- 
sala. Por el contrario, apoyados en 
buenas autoridades, creemos que la fr., 
si no es castiza, tampoco se puede con- 
denar abiertamente de galicismo. De- 
fínanlo los maestros; pero antes oigan 



á Mateo de .\lemán : «Trujo en su com- 
pañía una muchachucla de muy buena 
gracia, hermosa como uri ángel ... //í>r- 
la el amor, mostróse arisca». (Guzmán 
de Al/., p. TI, 1. III, c. II); á Alarcón: 



«Hallaní auu un gran señor 
Ildce lí su hija *■/ amor)). ( Ln prueba 
'/'.' lfi.< /íí'omcsa.í;): al Maestro Valdivielso en su 



^. 



Como es gran Sseñor, 
De bienes nos dota, 
Y á la más devota 
Hace más favor: 
H'fcfuoii í'l amor 

Con gusto y con gracia; a Tii'sn de 
Molina (J¡1 cafUffo del penseque, a. I, esc. VIIJ: 

Es una viuda gentil, 
.Según me han dicho, señor... 
;Ojalá te hlchra «mor...!: ¡i Rodrigo 
Caro en sus Días (Jemales (dial. V, § IV;: 



«Ala que le hace amoresy>:á Don 
Adolfo de Castro, que en sus Estudios 
prácticos del buen decir refutó en esto á 
Baralt y concluye diciendo: «Hacer la 
barba, las amistades, el amor, las paces, 
la ley, son frases españolas y muy es- 
pañolas»; y, finalmente, á Valbuena, 
el de los ripios, que en su novela Aijua 
turbia usa esta fr. por lo menos unas 
cinco veces. El Padre Jlir, agregando 
una cita de Esteban fionzález, dice que 
esta fr. «debe ser celebrada por de pu- 
ro linaje y de sabor clásico». Bueno 
será pues que la Academia la reconsi- 
dei'e en su Gramática, ya que la tacha 
expresamente de galicismo. 

.Amordaz.\r ó exmordazír, a. Po- 
ner mordaza. 

Amoktaj.amiento, m. Acción de 
amortajar. Admitido por primera vez. 

Amovibilidad, f. Amovilidad: 
calidad de amovible. 

Amparar, a. De americanismo ca- 
lifica Cuervo la acep. que en Minería 
tiene este v., de «llenar las condiciones 



AMU 



ANA 



55 



brijo las cuales est;» eoncedülo el dere- 
cho de sacar ó beneficiar una mina.» 
«EIsU acep.. continúa el mismo, hubo 
de aparecer por suponerse la existencia 
en el positivo de la correspondiente á 
deiamparar. Cf. Lfijes de Iiplias, 4, 
l'J, 6.» En nuestro Código de Minería, 
art. 132, leemos: «Los propietarios de 
minas ({ae en la actualidad gozaren de 
los privilegios concedidos al socavone- 
ro, de ampnriir varias pertenencias con 
una sola labor, no pagarán pjitente por 
máa de treinta hectártais.» Es evidente 
que, si se da al v. esta acep., debe dar- 
se también, mutatis mufandis, al s. AM- 
PAHO, como es corriente en Chile. 

Amparo, m. Véase el anterior. 

AMPLIAR, a. Conjugase ij» ainiili", 
tú ampliáis, etc., á pesar de derivarse 
tlcl adj. •implio. 

Ampoa, f. Ampolla. 

Ampollar, a. y r. Hacer ampolhis; 
ahuecar. Xo debe confundirse con em- 
pollar, a.: calentar el ave los huevos, 
poniéndose sobre ellos para sacar pollos. 
En el signifícado de-críar ampolla-es 
trnt. 

Ampón, na, adj. Amplio, repollu- 
do, u.«tdo por nuestro pueblo. Parece 
derivado del li.irbarísuio ampoa. 

Ami'Ehlado, m. Yaque el Dice, fué 
tan liberal con el v., que lo admitió do- 
ble (amoblar y amueblar), no hay por 
que dejar de serlo con el ». Véase Amo- 
blado. 

.Vmuoroxar, a. I Llevar el sarmien- 
to largo de nna vid por debajo de tie- 
rra, de modo que su extremo salga á la 
distancia necesaria pura que ocupe el 
vacio de una cepa que falta en la viña". 
Pura Cuta misnia o(ieración he<3ha con 
otras plantas suele usarse aquí de e>-te 
mismo v.; pero (m un error, porque pa- 
rí "•*<i i?tá el i;l>"(Í/,(i iiéiiíliir, :i. 



Amujar, a. Corrupción de amiis- 
ij'ir, a.: echar hacia atrás las orejas el 
caballo, el toro, etc., en señal de que- 
rer morder, tirar coces ó embestir. Ú. 
t. c. n. II Recoger la vista para venraejor. 

Amurrarse, r. Amurrarse: bajar 
ó inclinar la cabeza, obstinándose cu 
no hablar. JIuy usada es aquí esta co- 
rrupción, sobre todo en el pirtici|iio. 
Quizás los primeros qne la adoptaron 
creyeron que el v. no debía formarse 
de morro sino de murria ; y á ¡a verdad 
que el significado de esta voz (tristeza 
y cargazón de cabeza que hace andar 
cabizliajo y melancólico al (jue la pide- 
ce), parece autorizar tal error. 

Anafiie ó Anafe, m. 

Anagrama, m. Atunjrama. 

AxALKCTA.s, f. pl. Colección de tro- 
zos en prosa ó verso, escogidos en las 
obras de uno ó varios autores. Admi- 
tido por primera vez. 

Analfabeto, ta, adj. y ú. t. c. s. 

Italianismo que aun en el lenguaje ofi- 
cial usan nuestros vecinos los argenti- 
nos para designar á la pereona que no 
SJíbe leer ni escribir. Se compone de la 
partícula griega (/ privativa, n eufóni- 
ca y alfabeto: sin alfabeto. Aunque al- 
gunos periódicos chilenos han usitdo 
esta voz, pori|ue todo vicio es con- 
tagios<j, no conviene imitarlos. To<lo 
vocablo, antes de ser admitido, ha de 
tener por lo menos forma castellanii, y 
('■ste no la tiene, porque su terminación 
como adj. no estii bien formada. En 
su lugar proponemos ilelradn, da, que. 
aunque no consta en el Dice., es de 
formación intachable. 

A.VALiSTA, com. Autor de anales. Xo 
es lo mismo que Analizador, ra, adj. y 
11. t. c. 8.: i|ue analiza. 

Anana ó ananas. Femenina y 

i/i'irp li;ici' ;i esta voz el Dice.: sin fin- 



56 



ANO 



ANO 



bargo, todos ó casi todos los america- 
nos iii hacemos masculina y aguda. 

Para tus hijos la procera palma 
iSu vario feudo cría, 
Y el ananás sazona bu ambrosía, 
f Bello, La affi-icult. <h la -ona tórrida). 

ÁNAiiQursMO, m. Conjunto de doc- 
trinas de los anarquistas. ,.;Fué nece- 
sario que el célebre C;ínovas muriera 
asesinado por un anarquista para que 
supiera la Academia que existía el 
anarquismo? Así no más se explica 
que tan tarde y sólo en el Suplemento 
de su iiltimo Dice, haya admitido esta 
voz de uso universal. 

Anarquizar, a. Causar ó introdu- 
cir el anarquismo. Usado por un miem- 
bro correspondiente de la Academia, 
puede aceptarse sin dificultad. 

Anca (Al ó en). El modo castizo 
es á ancas ó á l/ts ancas, según el Dice, 
de la Academia, ó día (jrupa; otros ad- 
miten también en ancas. El v. anear 
que se usa eu el Peni no es conocido en 
Chile. Véase Enancado.— Auca de 
rana y también pata de liebre se llama 
en los ferrocarriles un carril de cierta 
forma que sirve para los cambios y cru- 
zamientos de líneas. Ninguna de las 
dos expresiones aparare en el Dice. 
También llamamos de anca de rana 
(ancarrana, según el pueblo) cier- 
tas cerraduras de casas antiguas y que 
ya poco se usau.-Ser de anca es la 
fr. que usamos nosotros por la castella- 
na (pero que sólo se emplea en sentido 
negativo) no sufrir ancas: no consentir 
las caballerías que las monten en aque- 
lla parte; fig. y fam.: ser uno poco to- 
lerante, no aguantar injurias ni chan- 
zas. A decir verdad, m;ls propia y lógica 
es nuestra f r. que la española, porque la 



nuestra expresa sencillamente la cuali- 
dad de la caballería, como cuando se 
dice caballo de trote, de paso, mientras 
que en la otra no es fácil conciliar el 
significado del v. sufrir con el de anca; 
á no ser que se recurra á la acep. fes- 
tiva (jue le da el Dice, haciéndolo si- 
nónimo de nalga. 

Anco, m. Corrupción da zanco: ca- 
da uno de dos palos altos y dispuestso 
con sendas horquillas, en que se afir- 
man y atan los pies. 

Ancuviña, f . (Del araucano anra, 
cuerpo humano, y huiñán, estirarse). 
Sepultura de nuestros indígenas. Es voz 
casi desconocida en el pueblo. «Comi- 
siónase á don Edwin Reed para que 
haga excavaciones en las ancuviñas de 
la hacienda San José de Piguchén». 
(Decreto oficial de 13 de Enero de 
1897). 

Anchar, a. Ensanchar, enanchar, 
fam., dar anchura. Aunque nada ha- 
bría que objetarle en cuanto á la forma- 
ción, sin embargo, el uso de la gente 
educada y las autoridades de la lengua 
no le han otorgado todavía el pase. Aquí 
es bastante usado en el lenguaje fami- 
liar y Cuervo llega hasta citar un pa- 
saje de Alcalá-Galiano: «Venia bien 
con el uniforme de las tropas ligeras 
españolas de aquel tiempo, chaqueta 
con alamares ceñida, pantalón igual en 
color á la chaqueta, y en la cabeza lo 
llamado entonces morrión, y después 
chacó, que iba anchando según subía». 
(Recuerdos de un anciano, pág. 129). 

Anchi, m. Del araucano amchi, 
afncho de cebada. Es de muy poco 
uso, y esto en uno que otro lugarejo de 
Chile, en el significado de harina de ce- 
bada ó de trigo brotado. 

Ancho, cha, adj. Véase Ai/ro. 

Anchor, m., ó anchura, f. 



AND 



AND 



Anda. f. En castellano carece de 
sini;nhir _v sólo se usa en pl. (/</.•< aiulas). 

ASKADA. f. Aiit. lo declara el Dice, 
en el si^nifiaido de « viaje, camino, pa- 
so». Nosotros lo usamos, sobre todo 
familiarmente, por-acción ó efecto de 
andar; en lo cual no tiene e(]nivu1ente 
ni liav para que buscái-selo. 

AxDAi.i'cisMO, m. Locución, ¡2;iroó 
modo de hablar, propio y pt.-culiur de 
los undalnces. Hace falUí en el Dicu. 
y rcemplaz.iria con vent:tja la consabi- 
da aba'viiitara/»r. An I. (provincial de 
Andalucía"). 

AxDAM'ZADA. f. AcciÓM ódiclio pro- 
pios de andaluz. Es vocablo bien for- 
mado y necesario, rpie merece ser aco- 
j;ido |)or la .\e-.ideinia. l"uent;i con la 
autoridad de Jlenéndez y Pelayo: <Se 
arroja á decir [el abate Marchena] que 
la eanciíin A ln.% rtiiiuis df Ilálim va- 
le má-s que todas las odas de Pindaiti 
y Homcio junta;:: tremenda mi laliizn- 
lili que ni siipiera en un hijo de Utrera, 
paisano del verdadero antor de la o la, 
puede tolerarse», f h'l A bufe Marclie- 

mi, im. 

Andamiaje, m. Awlainiíula, i.: 
conjunto de aii<lami<>g. 

.\.M)AK. Xo hablaremos de los vicios 
de conjuu'ación en que incurren al},'U- 
noii iliterato» re8|>ect<)dec8tc v., porque 
pBra eso hay reuiclio en cualijuier tex- 
to de ;»ramática: halilaa-mos si de tres 
UH08 especiales que hemos notado en 
Chile y que alr;unos pueden censurar 
como incorrectos ¡jor no constar en el 
Dice, de la .Vcailemia. Kl primero es 
con la prep. en jwra desij^nar el tiiMiijío 
no cumplido de e<lad (pie tiene una ]icr- 
8onu. Asi es muy común entre nosotros 
decir, por ej., 7V/i//o vfinlf anos nnn- 
/ili'lnn 1/ ASiníeiJ Ion ninliiinn. ; Es cas- 
tiza est» accp.? .Vo la apunt^i el Dice. 



oficial: pero on el de Construcción y 
réijiraen, de Cuervo, encontramos au- 
toridiides que la le<;itim!in. ■( Ki-a de 
j^randes días, m C muios aiithiha*. 
(Berceo, Vúin de S. Millán). «Quan- 
do miilodiere en edat de treinta años 
[puede recibir orden] de preste o.f'/'í/r- 
tidti I, r>, 27). iSin la prep. en y con 
tiempo ])asado significa simplemente 
tranxfurrir; lo que difieiv bastante de 
nuestro caso. «.\l principio del s¡íj;uien- 
te año, diez // oehn días andados del 
mes de Enem, en Zar:í<íoza se hicieron 
las bodas del rey de .\rairón y de doña 
.Sancha». (Mariana, Hi<t. de Esp., 1. 
XI, c. XII). « Representa en su sem- 
blante [el .\uditorde (¡ueira] tener ya 
itn fados los eiwiientn, ó á lo menos los 
cuarenta y cinco de su edad». (Puig- 
blanch, Opuse, ijramnliio-snlirleos).- 
El segundo uso es el de la forma ande 
usted, 6 ande simplemente, (pie emplea 
familiarmente nuestro pueblo con cier- 
to carácter interjectivo al principiar 
las proposiciones que envuelven algu- 
na iKindemciiin ó novedad. .Vsi, después 
de saludarse dos |x-i-souas de confianza, 
le dirá la una á la otra con la mayor 
naturalidad del mundo: «.l/x/r, que á 
mi me Im dado una fiebre <pie casi me 
he muerto». También este uso está au- 
toriza<lo por escritores españoles. « An- 
de vd., señor, que estjis gentes no x'au 
á los ministerios ni se dejan ver en los 
SJilones de las cortes». (Lafuentc, Vin- 
je.t de Fr. flenm'lio). «DL'cian unos: 
;Andif, hijo, qué hueco va! Habrá (pie 
en.sinuliar las callas para que pase su 
señoría». (líuiz .\guilera, Proreiliins 
nimiion ).-K\ t'-rcer uso es el de la for- 
ma anda, rete en vez de /•*■ ó relé simjile- 
inente. .fuan de Arona la censura en 
su />/<•/•. de Peniíinismn.i y la tacha de 
pleonasmo vulgar «pie no tiene más ori- 



AND 



ANE 



gen que representar más pronta y ma- 
terialmente el movimiento ambulativo 
que no se percibe tan claro en las for- 
mas ve y vele. Eespetamos la autoridad 
del ilustre escritor, pero no pensamos 
como él. A las citas que él aduce de 
escritores españoles, podemos agregar 
muchas de Juan del Enzina, de Torres 
Naharro, de Tirso, Moreto, etc., y la 
siguiente del B. Avila: «Anda vete, que 
no quiero consentir en eso que me traes, 
que está mi Señor delante y sus ojos me 
están mirando cómo trabajo (Trat. 
XXVII); y hasta ésta de Martínez de 
la Rosa: n Anda, ve por las cartas. n- 
Usamos también este v. precedido del 
modo adverbial por a/n en dos sentidos : 
para expresar la idea de poro más ó me- 
nos, y para significar cierta igualdad ó 
semejanza. Ejemplo de lo 1.": «¿Ten- 
drá este niño nuoá diez años?-/"»/' ahí 
aadará.T) De lo 2.°: «¿Cuál de estos 
niños tendrá más edad P-Z'oí- ahi anda- 
rán». No creemos que este uso consti- 
tuya un chilenismo; pero ojalá lo hu- 
biera tomado en cuenta el Dice. Lo 
único que á este respecto hallamos en 
el es que el modismo por ahí, por ahi 
significa poco más ó menos, y de él sin 
duda ha nacido la fr. entera andar por 
ahí. Admítela Caballero en su Dice, de 
Modismos. 

AjíDARiVEr,, m. Aquí y en otras par- 
tes de América se llama así el mecanis- 
mo empleado para pasar ríos y hondo- 
nadas que no tienen puente, y consiste 
en una cesta ó cajón, que, pendiente de 
dos argollas, corre por una cuerda que 
se ata en los dos extremos de la distan- 
cia qne se quiere salvar. B! cesto ó ca- 
jón se llama oroija, y la cuerda, tara- 
¿»íVrt, ambos admitidos. La misma suerte 
esperamos para aniIarirel.-VjSto escri- 
bíamos antes de la 13." edición del 



Dice, en la cual figura ya nuestro vo- 
cablo con las siguientes aceps.: «Ma- 
roma tendidaentre las dos orillas de un 
río ó canal, para impulsar y dirigir el 
movimiento de una barca ó balsa. || 
3íar. Cuerda colocada en diferentes 
sitios del buque, á manera de pasama- 
no, para dar segm-idad á las personas 
ó para otros usos». Aunque no hay en- 
tera semejanza entre la definición nues- 
ti'a y la del Dice, hay que resignarse 
y esperar, porque tampoco es uniforme 
en Sud-Amériea el significado de .-l^i- 
darivel. 

Andino, na, adj. Perteneciente ó 
relativo á la cordillera de los An- 
des. Figura por primera vez en el 
Dice. 

Anduiuííal, m. U. m. en pl. y sig- 
nifica «paraje extraviado ó fuera de 
camino,» y nó barrizal, lodazal, como 
malamente creen algunos. 

Añedir, a. Es v. muy usado en 
nuestro pueblo en vez del correcto aila- 
dir (en el significado material do agre- 
gar una cosa á otra, como hilo, soga, 
cuerda, tela, paño, madera), y lo con- 
juga con las mismas irregularidades 
que pedir: anido, anides, etc. Es raro 
que el Dice, no lo incluya siquiera co- 
mo anticuado, pues se usó en Espaiía 
por lo menos hasta el siglo XVI, y es 
más conforme que el moderno añadir 
con su original latino annécíere. Val- 
buena lo emplea repetidas veces en su 
tSifflo de oro, pero en la forma añedir; 
lo cual es todavía más conforme con 
annédere, porque en castellano es co- 
sa corriente el que las dos enes latinas 
se conviertan en ñ: anutis (año), pan- 
niis (paño), stannum (estaño), etc. 
Además, el que la ñ del siglo XVI se 
haya ahora convertido en n, tampoco 
es raro en castellano, como se ha he- 



ANE 



ANE 



dio con los niiticna<lo6 iiiihla'in, ñudo, 
y muchos otros. 

AXEfíAn, a. y li. t. c. n. Xoescoin- 
pncsto de nfijur. y |ior eso no se con j upi 
como éste (jo aniegro) sino yo nnei/n, 
lú iiiifi/ii.t, etc., á pesar de baber ejem- 
plos de la coiijn<racii)u irrejrnlar en 
Juan de Castellanos y en autores ante- 
riores al siplo XVI. KI etimologista de 
la .\cadcmia lo daba antes como prr)- 
ccdente del bajo l.itin tineyare, corres- 
¡londientc alcl;i-<ico it Im^-nre; pero aho- 
ra se ha corn>gido diciendo que aiu^/nre 
viene del antí^ruo alto ak-mán hñignn, 
siimi-niir. Víase Anieg"0. 

.\.VWO, JA, ó AXE.XO, .\A, adj. 

.VxKMiKORDto, m. .\rpa eolia. Ad- 
mitido en el liltimo Dice. 

.VXKMOGRAKÍA, f. Parte de la inete- 
reologia, (¡ne trata de la descripción 
de los vientos. .\;lniitido por primera 
vez, como asimismo los seis siguientes. 

.VxEMor.RÚico, ex. adj. Pertene- 
ciente ó relativo á la áncmografia. 

ASEMijORAFO. m. El que profesa la 
ánemografia ó en ella tiene especiales 
conocimientos. || .Viiemoscopio, ó ins- 
trnmoiit/» que sirve jMra indicar los 
cambios de rlirección del viento. 

.Vxesiomktría, f. Parte de la raete- 
rcolo^ia qne enseña á medir la veloci- 
dad ó la fnerai del viento. 

AXKMOMKTRICO, CA, adj. Pertene- 
ciente ú la ¡inemometria ó al anemó- 
metro. 

AXKMO.sfoi'io, m. .\.iicmó<ímfo, 2.' 
accp. 

AXKfifíRÁKlco, lA, adj. Dicesc de 
la meiJalla, lápida, etc., que carece de 
inscripción, y del escrito que no tiene 
titulo ó e¡>(f;rafe. 

AxKriTKSiAR, a. Pro<lucir la anuste- 
íbi en algiin ser animado. I', t. en sen- 
tido fi[r. Es V. necesario, bien formado 



y nsndo ya en amlws continentes: s<ilo 
esjK'ra la aceptación de la Aeideinia. 
«Finlandia no es uno de esos pueblos 
iiiif.'</rxii''/o>^.M (Pardo Hiizán). 

Anexionamiento, m. Hasta y 

sobra con iniPjrión^mM fácil de pronun- 
ciar y m;is conforme con la índole del 
idioma. 

Anexionar, a. Aunque usado jjor 
Valera y por Menéndcz y Pelayo, es 
innecesario: bastj» y sobra con (inexar, 
que es el legitimo y bien formado y 
qucexpresi» exactamente la misma idea. 
Va siendo ya verdadera plaga la can- 
tidad de verbos que, formados como 
éste, estamos diariamente usando. En 
e«t4i categoría están aprovisionar, 
decepcionar, iiiinr;„n,ii^r, evolu- 
cionar, expansionarse, extor- 
sionar, fusionar, ilusionar y 

desilusionar, Ifsion'ir, misiotiar, 

refaccionar, revolucionar, -sr- 

Ifriioiiitr, ne.ti'i/inr, snliifio/inr. El ulti- 
mo Dice, admitió á siiliirii'i'iiinr. .al- 
gunos de estos verbos son inadmisibles 
y creemos que nunca entrarán en el 
lenguaje académico; otros tardarán iin 
poco; y otros pueden ya usarse desde 
luego, aunque no aparezcan en el Dice., 
con el solo ejemplo (pie tenemos de los 
buenos escritores. Tales serían : emorio- 
luirse, Ip.iioit'tr, nii^imitir, Kfsioiuir y no- 
liiciorutr. Para <|ue mejor se vea el uso 
y la propensión de nuestra lengua en 
esta clase de verbos, pongamos ahora 
algunos de los corrientes y castizos: 
(ireioiKir, HtlirioiKtr, njirúiiiiír, colercio- 
liar, amiixioii'ir, courrccioiutr, conffc- 
cioimr,fr(irnoiuir,fuíuio»nr,iirfiioimr, 
iin¡trn<io)i'ir, denimprexinnnr , insp^nrio- 
iiitr. iiiKHnrrfioiinr, mmin'oii'tr, miini- 
rio»iir, oriigioiiiir, })Piisioiuir, jirrfrrdo- 
liar, posi'sinii'ir, rrflerinniir, rrlnrinniir, 
saiirionar. Flsta cantitlad de verbos tan 



60 



ANF 



ANG 



usuales y castizos, al lado de otros tan- 
tos incorrectos, está indicando que la 
materia es delicada y que debe prece- 
derse con tino y parsimonia. La regla 
práctica que podría darse es: que por 
lo general no debe admitirse un v. de 
éstos cuando ya existe otro más cort'o 
formado déla misma raíz: como fu- 
sionar y /«w/íV, anexionar y 
mwmr, revolucionar y revolver. 

Anexionismo, m. Sistema que fa- 
vorece y defiende las anexiones. Puede 
admitirse. 

Anexionista, oom. Partidario del 
anexionismo. Ü. t. c. adj.: partido ó 
poUlica anerionifita. El Dice, lo admite 
en el Apéndice, pero declarando que 
sólo se aplica á persona. 

Anfictión, m. Cada uno de los di- 
putados de la anñctionía. Admitido. 

Anfictionado, m. Cargo de anfic- 
tión. Usado por Castelar y conforme 
con la índole del idioma, ha sido ad- 
mitido en la 13." edición del Dice., 
juntamente con 

ANFiCTiONÍA,f.Confederacióndelas 
antiguas ciudades griegas para asuntos 
de interés general. || Asamblea de los 
anfictiones. 

Anfjtrite, f. Diosa del mar, hija 
del Océano y de Doris y esposa de Nep- 
tuno, según la Mitología. Como en la- 
tín y en castellano es corriente usar 
este nombre por mar ú océano, en ge- 
neral, convendría que el Dice, lo ad- 
mitiera ya en sus columnas, y nó es- 
drújulo, como erradamente lo escriben 
algunos, sino grave, como lo es en 
griego y en latín. Ovidio, al principio 
de sus Metanwrfosix, dice: 



neo lirachia li>ni;n 

Margine terrarum iinrrcxerat Am/iliilrili' 



Y Don José Joaquín de Mora, en una 
oda á Martínez de la Rosa, escribe: 



El Noto 

Desencadena en vano sus rugidos, 

Y en vano entumecidos 

Se abren los senos de Aiifítrite airada. 



También se da el nombre de Anfitrite 
á uno de los asteroides. (El novísimo 
Dice, omitió el género de aaferoide, 
que, según el penúltimo, es m.) 

Angarilla, f. En ninguna de sus 
varias acepciones tiene sing., sino úni- 
camente pl. (las anyarülas). 

Angarillada, f. De tan buena for- 
mación como carretada, palada, etc., 
reclama su lugar en el Dice, en el sig- 
nificado de-carga que se transporta en 
angarillas, ó cantidad que cabe en ellas. 
Son muchos los sustantivos castella- 
nos que para expresar lo que cabe den- 
tro de una cosa se forman agregando 
al positivo la terminación ada. Así, á 
más de los nombrados, tenemos, entre 
otros: ak azada, bocanada, hvchacla, 
ciidutrnda, esportada, esquifada, gale- 
rada, lanchada, nidada, panzada, re- 
dada, sartenada. Y, si tan claro está 
indicado el procedimiento, ¿por qué no 
hemos de agregar los chilenos, además 
de anjjarillada, caiutMada, carretillada, 
cochadu, fuentada, tebrilluda, nari- 

fjada, paitad :i, pañuelada, polle- 

rada, ponchada, sombrerada, etc..' 

Contra fuentada y pañuelada 

puede argüírse que mejores serían las 
formas fontada y pañolada, porque la 
propensión del idioma es contraer en 
o el diptongo iie en casos como éste: y 
contra pollerada podría objetarse 
que el primitivo pollera no es cas- 
tellano. Convenido: pero, á lo menos, 
no nos niegue el Dice, el derecho de 



ANG 



ANI 



el 



formación y principie ya ;i acoger al- 
•„'un:ia ik' estus voces. 

Angrarillear. a. y u. Trans[)ortar 
en unuparilliis; tnibijur con ellas. El 
Dice, sólo admite tiwj(trillf¡r,íi.: poner 
angarillas á una cabalg-adtint. E:tas 
angarillas no son conocidas en Chile y 
consisten en una armazón de cuatro 
piilos clavados en cuadro, de los cuales 
penden unas como bolsas grandes de 
redes de esparto, cj'iñamo li otra mate- 
ria flexible, que sirve pira transportar 
en cabalgaduras cosas delicadas, como 
vidrios, loza, etc. También llaman asi 
en España las aijuadera.i, ó scii, otra 
armazón con divisiones para llevar de 
la misma manera en tintaros ó barri- 
les agua ú otras cosas. 

AxoAS, f. pl. Es voz que sólo hemos 
visto usada en la fr. fig. por anijas ó 
por mmujax, ó bien, sen por angas, sea 
por mnivjas, la cual no hemos encon- 
trado en los diccionarios. Usámosla 
nosotros en el significado de-de un mo- 
do ó de otro, de todos motlus, en todo 
eiso. Parece no tener otro origen que 
la consonancia de las ¡xdabras. 

Axr.ELiTO, m. Úsalo nuestro pueblo 
¡Kir-cadáverde un p^irvulo, sobre todo, 
cuando está vestido y adornado pjira 
el velorio. Vwise esta voz. 

AxfiELUS, m. Ya es tiemjx) de «lUe 
el Dice, admita estji palabra de uso ge- 
neral y que podría definií-se: '(Oracio- 
nca que al toque de campana rezan los 
fieles al amanecer, ai mi-diodía y al 
anochecer, y en la.s cuales se rejiite la 
siilntación que el Ángel liizoá Xuestni 
Señora, cuando le anunci'i la concep- 
cióndel VcrU» Eterno. || Tof|uede cam- 
paiui que anuncia estas mismas oracio- 
nes». Hasta hoy no se lian podido nnar 
en ambos s^-ntidos sino las ¡lalabras 
ontriunen, que es tan genérica, y ari-uui- 



ritix, que no dice toilo lo (]ue se com- 
prende en el án;/elii.i. En su tiempo de- 
cía el académico Don Fermín de la 
Puente y .Vpezechea que había algunas 
docenas de e#|xiñolos que pretendían 
llamar á las onir iones el <ai¡fe/ux; pero 
no previo el buen escritor (jue bien 
pronto se multiplicarían y generaliza- 
rían esas docenas, como de hecho ha 
sucedido. Díganlo, si no, Trucha, la 
Pardo Bazán y tantos otros así de Es- 
paña como de América. 

Angina péctoris. Hablemos 
castellano y digamos como manda el 
Dice: anijinn de pe<ho. La íinf/iiiii en 
general se llama también eni/ina. 

AsHiDUiTA, f. Roca de mayor den- 
sidad y dureza que el yeso, formada 
por un sulfato de cal anhidro. Admi- 
tido por primera vez. 

AxiDAU, n. Hacer nido las aves, ó 
vivir en él. || tig. Morar, habitar. || a. 
fig. Abrigar, acoger. Es lo que dice el 
Dice, sobre este v.; de lo cual pirece 
deducirse que no puede emplearse co- 
mo r. (anidarse), que es como ordina- 
riamente lo usamos en Chile; sin em- 
bargo, lo dicho en Amanecer sobre esto 
uso cnasi-reflejo de algunos verbos y 
el ejemplo de buenas autoridades abo- 
nan la práctica chilena. Como autori- 
dades, hé aquí cinco: 



Pomas alegres, <lii el placer te anilla, 
Vciitanatt del alcázar de lu vida. 
( Bem. de Valtiuena, Nú//o de oro, (<gl. }). 

Hombre es ja, en fin, en sociedad te auida. 
y el ciclo alegre li t\i ventura ríe. 

(Quintana, .1 J>. /!. Moreno, SuAic rl eitudiu 
■tr la Poenia). 

Ven del Liliano ya, mi ilulce eH{Ki<ia, 
A «'«ironurte; y mira la fiirtiin» 
Con i|iie reina y «efiora serii» luego 
De Amana, llernnin, Kanir, li do ir anota 

Kl león, e intimida 
Kl leopardo con nú viiita licru, 
((íonziile/. Carvajal, AV Ciinlicu ile luí cin- 
<;co,,c IV), 



ANI 



ANO 



Al alma noble, 

Do la inocencia pliícida se aii'nla. 
Ni el peso de los Ki'illüs la atornieiita, 
Ni el son de los cerrojos la intimida. 
(Gallego,^ ta muerte Je la Duque/a de Fr'iaí 



Soles de un cielo do el amor ap anida. 
(Duque de Rivas.) 

Anieblar, a. y r. ó aneular. El se- 
gundo se conjuga anieblo, anieblan, lo 
mismo que el primero. 

Aniego, m. ¡Admiraos, señores 
gramáticos! Aun la Academia, la Real 
Academia Española, transige con los 
errores. Si ya nos daba ella misma á 
aneyamiento, anegación, inundación y 
otros, ^;para qué nos viene ¡i ofrecer 
ahora por primera vez en la 13." edi- 
ción del Dice, este bicho de anieg"0? 
Decid si por vuestra parte lo aceptáis. 
En caso afirmativo, hacedlo con bene- 
ficio de inventario, porque, una vez 
aceptado, tendréis que conjugar el v. 
anegar de manera que queden mojadas 
y se anieg'lien todas vuestras gramá- 
ticas. Pensadlo bien. «El s. aniego que 
como americanismo cita Bello, debe de 
ser andalucismo, pues se halla en las 
Escenas andaluzas, pág. 80. (Madrid, 
1847).» (Cuervo, Notas á la Gram. de 
Bello).- Véase Anegar. 

Anilina, f. Admitido por primera 
vez en la 13." edición del Dice: alca- 
loide artificial, líquido, incoloro, aro- 
mático, de sabor muy acre. Se usa mu- 
cho en tintorería. 

Anilla ó anillo de servilleta, por 
más que lo digan los mismos españo- 
les, no debe llamarse al servilletero: 
«aro en que se pone arrollada la servi- 
lleta». 

Animador, ra, adj. Aunque cas- 
tizo, no tiene el significado Aejaleador, 



que aquí le damos. Véase Animar. 

Animalada, f. Borricada, burrada 
brukdidaii, dicho ó hecho necio. Suele 
también usarse entre rústicos por-con- 
junto de animales. En la 1." acep. aca- 
ba de ser admitido; en la 2.", nó. 

Animalidad, f. Calidad de animal. 
Admitido recientemente. 

Animar, a. Muy castizo; pero no 
tiene el significado especial que le da 
nuestro pueblo, de «animar con palma- 
das, ademanes y expresiones á los que 
bailan, cantan, etc." Esta idea se ex- 
presa en castellano con jalear, a., j ja- 
leo, va., y la interj. fam. que en estos 
casos se repite es ¡alza! 

Anímico, ca, adj. Perteneciente al 
alma humana. Es vocablo bien forma- 
do y usado por buenos escritores, y ha- 
ce falta en el Dice. 

Animosidad, f. k pesar de las ad- 
vertencias de Baralt, sigue animosa la 
Academia dando á este s. el significado 
da-ojeriza tenaz. 

Anisal, m. Anisar: tierra sembra- 
da de anís. 

Anivelación, dor, ar. Mrela- 

ción, dor, ar. 

Anoche, adv. t. Dice el etimologista 
del Dice, que este adv. se deriva de a 
y noche; lo que es un error: 1.° porque 
nunca estas dos voces juntas podrían 
significar lo que significa anoche; y 2." 
porque la verdadera etimología es el 
ablativo latino hac nocte, en esta noche 
suavizado y convertido con el uso en 
anoche, al modo que hac hora se con- 
virtió primero en agora y después en 
ahora, y hoc die en /wy.- Véase .Iyer. 

x4.N0D0, m. Polo positivo de una ba- 
tería eléctrica. Admitido en el último 
Dice. 

Anonáceo, a, adj. Dícese de árboles 
y arbustos que tienen los caracteres de 



A NT 



ANT 



la anona. || f. pl. Familia de estas plaa- 
UiS. AJiiiitido por primera vez. 

AxosiMAMEXTE. iidv. III. De modo 
uniiniíno. Falta en el Dice. 

Anorca. f. Xueza blanca. Reem- 
plazado en el ultimo Dice, por (inorzu. 

AxoRMALiUAi), f. Calidad de anor- 
mal. Es vocablo bien formado y digno 
de admitirse. 

.\.NSiAR, a. Conjiigase ansio, ansias, 
conforme á su raíz (el s. ansia), y tam- 
bién ansio, tiiuia.t. De las miiclias citas 
acumuladas por Cuervo se deduce que 
modernamente va prevaleciendo la for- 
ma ansio. 

.\.\TAf;o.NisMO, m. Rivalidad, oposi- 
ción habitual, i-specialmentc en doctri- 
n:«s y opiniones. .\un(iue no le mostró 
Bamlt buen ík^iublante, admitiólo la 
Acaduinia, juntamente con sus de- 
rivados A.sTAGóxico y AxTA<;o- 

XI8TA. 

AxTK. Prep. inseparable que denota 
prioridad de tiempo i'i otra cualquiera: 
itnifaijer, iinleritinnrn, an/einnnil, an- 
tf/Htnfr. Tomamos estji definición de la 
firumática de la Academia, ptóríjue su 
Dice, tuvo á bien omitir todo el artí- 
culo; lo que es sensible, porque una de 
lan principides riquezas de un idioma 
consiste en xus partículas componentes. 
Con ésta formó el sabio Don .\ndri's 
Bello la nomenclatura de todos los tiem- 
jx» coinpuf-stos de los verbos cistella- 
nos, en lo cual hizo un ^'raii servicio á 
la lengua. Como esta nomenclatura es 
tan ii-sada en toda la América Latina 
y es raiis lógica que la misma de la .\ca- 
demia, ya podía la docta corpor.ición 
lialx.Tla incluido en su Di»;., ya que no 
la lia adoptado en su (iramáticu. Es- 
liéramos pues rpie un día acepte los 
siiruienteM nombres: nn/f/irescn/i; un- 
/>vo/iretrri/o, nii/ejire/érifo, an/n/ioij/re- 



térito, antefuturo, y con m:L« niztin ro- 
jiretériio y pospr^téri/o. 

Ante, prep. «Delante ó en presencia 
de alguna persomiu. Yerran jiut-s los 

qne dicen ante las palabras, an- 
te las ideas, ante los pensa- 
mientos, razones, dictados, 

etc., porque todas estas son < i«(/.< y nó 
jier.sonas. Xi aun la prosopopeya podría 
autorizar semejante lenguaje, á no ser 
tratándose de cosas materiales ó cajja- 
ces de pei-sonificarse. Asi dice Cervan- 
tes de su famoso héroe «ique estaba 
determinado de no parecer ante sufer- 
moxura [la de Dulcinea] hasta que 
hubiese fecho fazañas que lo ficiesen 
digno de su gracia •• ; y .Jovellanos: h Im- 
¡niro incienso quema ante sux anisu. 

AXTEAXOCHK, AXTKXOCHE Ó AXTES 
DE AXOCHK, adv. t. 

AxTEAven, axtieu (fam.) ó axtes 

DE AYEIl, adv. t. 

Antecristo, m. Desde su funda- 
ción viene la Academia autorizando 
este error, permitiendo que se diga 
Antecristo y An/inix/o. Si untf en 
composición denota prioridad de tiem- 
po ú otra cualquiera, y anti, oposición 
ó contrariedad, es evidente que, tratán- 
dose de ■! aquel hombre pervereo y dia- 
bólico (|ue ha de perseguir cruelmente 
á la Iglesia Católiai y á sus fieles al fin 
del mundo», debe usarse esta última 
partícula y nó la primera, poniue la 
idea dominante en su nombre no es la 
de venir antes de Cristo, sino la de ser 
rtintiario ú opuesto á Cristo. Ya en su 
tiempo quiso San .\gu8tiii eiiiiu-iidar 
el error de decir Anlfflirislus, arguyen- 
do con esta misma razón y concluyendo 
( Tn fJpixt.Joan., tract. III, n. 4): Xon 
sir ilirilur, ner sif srriliitw (no se dice 
ni se escrilx; así). Séjianlo pues todos, 
para que sólo se e.scriba y pronuncie co- 



(i-t 



ANT 



ANT 



mo debe ser: Anticristo. Si en algunos 
clásicos y autores respetables se lee An- 
tecristO, atribuyase á error común 
ó á yerro de imprenta. No vale alegar 
con Rivodó que la partícula anti es 
también una modificación de ante, co- 
mo se ve en anticipar, antifaz, antipa- 
rras; porque estas voces, únicas que 
pueden citarse para el caso, tienen fá- 
cil explicación: anticipar no es caste- 
Ilauo,sino que es recibido directamente 
del latín anticipare; y en antifaz y an- 
tiparras puede sostencráe el significado 
de nnti, contrario ú opuesto. 

Ante.iitkgo, m. Mecanismo de los 
coches ó carruajes que está sobre el 
juego delantero y le permite girar. Es 
voz muy usada en Chile, bien formada 
y digna de adoptarse, si es que no hay 
otra castiza que exprese la misma 
idea. 

Antelar, a. No existe ni puede 
existir en castellano. Los que lo usan 
se han paralogizado con el s. antelación 
(anticipación con que, en orden al 
tiempo, sucede una cosa respecto á 
otra) y han dado por supuesto que, 
existiendo este s., ha de existir tam- 
bién el V. correspondiente. Pues nó, 
señores: atiendan ustedes á la lengua 
madre, la latina, tan perseguida de 
nuestros sabios, y verán que están ver- 
gonzosamente equivocados. Antelación 
es s. verbal del v. antéfero, por lo cual 
debería ser en castellano anteferir, 
como los demás compuestos áf¡\ fero la- 
tino (cu.iferir, deferir, pr(ferlr, trans- 
ferir, etc.), pero jamás antelar, que 
es lo más contrario que ha podido in- 
ventarse á las reglas de formación del 
castellano. Así que, mientras no desa- 
parezca el buen criterio lingüístico, 
desterremos de todas partes este mal 
formado neologismoy quedémonos con 



el casero anticipar, que lo reemplaza 
en todo y por todo. 

AxTE MKR[UtEM. Expresión latina 
que significa antes del meridiano ó del 
mediodia. Es usada en todas partes y 
con más comodidad que el adj. ante- 
meridiano, que poco se presta para las 
terminaciones plurales. Haría muy 
bien la Academia en admitir á Ante 
meridieui; aunque no sabemos cómo se 
las avendrá con el nuevo decreto del 
gobierno españ )l sobr» contar desde 
una hasta veinticuatro las horas del 
día y de la noche juntamente. Por lo 
cual ya no dirán los csp.iñoles las ocho 
antemeridianas (ó ante merúliem) ni 
las nueve postmeridianas, sino las ocho 
simplemente y las veintiuna. ¡Progre- 
sos del siglo XX! 

ANTll;^í.^.CIDO, da, adj. Nacido antes 
de tiempo. Úsalo el clásico Fr. .Jeró- 
nimo de San José en su Genio de la 
Historia (III p., c. III): «Los [libros] 
que en menos salen á este mundo, ó 
son hijos abortivos, ó como antenaci- 
dos duran poco.» La voz está bien for- 
mada y no desmerece de ser admitida, 
cuanto más que no hay otra con qne 
reemplazarla, pues sietemesino y nona- 
to, que algo se le acercan, no significan 
lo mismo. 

Anteojera, f. En sus dos acepcio- 
nes de-caja para anteojos y pieza de 
vaqueta que se pone al lado de cada 
ojo á las caballerías de tiro,-autoriza 
el Dice, para que se diga también an- 
tojera. 'lÁ qué conducen confusiones 
como ésta? Muy bien está anteojera, 
porque se deriva de anteojo; pero, nn- 
tojársele también antojera, es para «¡ue 
le digamos que es el peor de los antojos. 
Limpie de una vez, señora Academia, 
su Dice, y fige la verdadera escritura 
de las palabras. 



ANT 



ANT 



C3 



A.STK OMXIA. V.\\iT. latina que sig- 
nifíca tiHte.t tie lo<la.i liis cofíis ó ante 
íotlo, j qoe podría fi;:urar en el Dice, 
porque no carece Je uso. 

AxTErAUO, ni. «Estancia pequeña 
que baj en los teatros detrás de los 
palcos, separada de estos por puertas 
ó cortinas.» (Dice, de Zerolo). Tanto 
en autores cliilenos como en espiiñoles 
hemos visto usada esta roz; mas, co- 
mo en materia de teatros no somos au- 
toridad, dejamos á la Acídemia el re- 
solver sobre su admisión. Lo que es hi 
forma de la palabra, no puede ser mejor. 

A.VTEPASADO, DA, adj. « Diclio de 
tiempo anterior ó pasjulo». Así dtliue 
el Dice., y parece que sin razón, por- 
que, si lo que ac"abi: de pasar es sim- 
plemente pasado, lo tiiitej>a.vi)l» tiene 
que .ser lo anterior á lo pasado. Así, 
respecto de este año 1U02, el año pasa- 
do es el 11101, y el antepasado el 1900. 
Asi lo usamos en Chile, y, sefrún p!irece, 
estamos en la verdad. Lo confirman 
los demiis compuestos de ante, como 
antepenúltimo (antes del penúltimo), 
anteportada (anti-s de la portada), an- 
tesala (antes de la sala), etc. 

An'TEI'OXEIi, a. Sólo ahora, á entra- 
das del si^lo X.X, le ha dado la Aca- 
demia su Verdadero significado de — 
<|)oner delante»: f^iempre lo había 
tenido con el úm"co de prefirii-. 

.\STEi'KOVEfTO, m. Conjunto de 
trubujos ¡>relim¡rKires para redactar el 
proyecto de una obni de ariiiiitectuní 
ó de in};en¡eria. AdiriitiJo por prime- 
ra vez. De los compuestos de protjrrio, 
más usado es entre nosotros nmlrapro- 
yerto, que trxlavía no ha merecido ca- 
bida en el I >icc. 

AxTKS, adv. Xo consignan los dic- 
cionarios un significado muy exjjrt-sivo 
j enérgico de esta voz usada al princi- 



l>io de una proposición. .\lgo se ¡icorca 
á la acep. que le reconoce la Academia, 
de íconj. advers. que denota idea de 
conlniriedad y prefei-cncia en el senti- 
do de una proposición respecto del de 
otra. El que está limpio de pecado no 
teme la muerte: axte.s la dexea.y> El 
sentido á que nos referimos denotjj la 
idea de contrariedad, pero nó con la 
pro|X)s¡eión expresa, sino con un con- 
cepto tácito anterior que para el racio- 
cinio no es menester expresar: tiene 
algún [«arecido con la figura de Retó- 
rica llamada corrección. Xos explica- 
remos con algunos ejemplos. « Fué 
tanto lo que comió Pedro, que le so- 
brevino una fuerte i ndigestión.-/l«/M 
no reventó al instante«, interrumpe el 
interlocutor. «Es mucho lo que he pa- 
decido y trabajado: antes estoy con vi- 
da. !■ lluy frecuente es este uso en Chile 
y lo ciwmos enteramente castizo. 

Antesalazo, m. Así llamamos en 
lenguaje fam. la larga espen» de una 
persona en la antesala. No estil mal for- 
mada la plabreja y es expresiva; pero 
h:ista ahora no la admite ningún dic- 
cionario. En castellano sólo existe la 
fr. haier uno antesala.- aguardar en ella 
ó en otra habitación á ser recibido por 
la persona á quien va á ver. La cual 
cstii bien para la idea de recibir ó lle- 
varse un antesalazo, pero nó para 
la de darlo, que habría que expresar 
por alguna ¡xrífrasis demasiado larga. 
El chilenismo, expresivo y sonoro, se- 
ria pues bastante lilil. 

Antetecho, m. Vuelo ó alero qnc 
se antepone al techo. Es voz bien for- 
mada y n( cesaría, y de uso en todo Chi- 
le: siilo falta (Ule el Dice. la acoja en 
BUS columnas. 

AxTi, «prc]). insep. que denota opo- 
sición ó contrariedad. .\xtiti>/o, ax- 



fin 



ANT 



ANT 



iipúlrido.Ti Es toJo lo que dice el Dice, 
sobfc esta partícula, rica mina del idio- 
ma, y en seguida inserta una que otra 
de las muellísimas voces que con ella 
pueden formarse. A juicio nuestro, de- 
bió agregar: 1." que puede esta partí- 
cula anteponerse á casi todos los adje- 
tivos castellanos, y especialmente á los 
que denotan ideas que admiten oposi- 
ción 6 contrariedad; como antiireligio- 
.10, aníiratólico, antkrisiíano, antipa- 
triótico, antisemítico, anü/Uósofo, 
antiUhcral. (Con esta observación nos 
eximimos de colocar aquí los innume- 
rables adjetivos compuestos de aníi, 
usados por buenos autores y que no 
aparecen en el Dice); 2." que puede 
también anteponerse ;i los adverbios 
procedentes de estos mismos adjetivos y 
:i algunos sustantivos, como antisemi- 
tismo (Valera), antipatriotismo; y 3." 
que en la formación de estas palabras 
se proceda conforme á la índole y bue- 
na composición del idioma; según lo 
cual las voces qnc resulten han de ser 
llenas y sonoras y limpias de vocales 
inútiles, como puede observarse en an- 
tartico (=antÍártÍCO), antonomasia 

y sus derivados (=antionomasia), 

untaijonismo y sus derivados (=ail- 

tiagonismo). 

Anticipo, m. Ya tiene la acep. de 
«dinero anticipado»!. 

AnticuaI!, a. Véase Uau (Yerisos 

EN). 

Antidiluviano, na, adj. La 

atracción natural que ejercen entre sí 
las vocales ha hecho que la i de la sí- 
laba di convierta en i la e de la partí- 
cula ante, porque la verdadera palabra 
es antediluviano. La razón es el distin- 
to significado de ante y de anti: ante 
significa prioridad de tiempo, y anti, 
oposición ó contrariedad. Antediluvia- 



no es anterior al diluvio universal; y 
antidiluviano, si alguien lo quisiera 
usar, significaría contrario ú opuesto 
al dihnio. 

Antifonario, ria, m. y f. En 

castellano sólo está admitido antifona- 
rio y significa el libro de coro en que 
PC contienen todas las antífonas del año. 
También se llama lihro antifonario ó 
antifonal. Entre nosotros se llama ma- 
lamente antifonario al hombre des- 
tinado en el coro para entonar las an- 
tífonas. El Dice, enseña que se debe 
llamar antifonero; sólo le pedimos que 
extienda su misericordia hasta darle 
también el género femenino (antifonc- 
ra), porque también las hay en los 
conventos de mujeres. 

Antinatciíal, adj. Aunque el Dice, 
nos lo niega y en cambio nos da á con- 
tranatural (contrario al orden de la 
naturaleza), no vemos por qué se deba 
exchür del idioma, cuando es tan ex- 
presivo y tan bien formado como este 
último. «Era el sueño fatídico de una 
horrible pesadilla producida por la pe- 
na, ó por una bebida ponzoñosa y an- 
tinatural.y> \^Larra). Úsanlo también 
Valera y otros. 

Antinomia, f. «Contradicción entre 
dos leyes ódos lugares de la mismalcy ». 
A esta acep. etimológica y fundamen- 
tal agregó el nuevo Dice, la siguiente, 
más general: «Contradicción entredós 
principios racionales». 

AntiOGO, n. pr. m. Antioco. 

ANTii'iRiNA,f. Medicamento en for- 
ma de polvo cristalino, blanco é ino- 
doro, que se emplea como febrífugo y 
antinervioso. Por lo conocido y usado 
que es, merece ya figurar en el Dice. 
Comprendemos que no puede ni debe 
éste dar cabida á todos los nombres de 
medicamentos que se usan y de cuyos 



ANU 



ANU 



annncios csUin llenos los diarios; pero 
otra cosa es cuando son de todos como- 
cidos y Dsndos. 

AxTHOPÓLOCO, ni. «El que jirofesii 
la antropol(i;j;Í!i ó en ella tiene es[)wiii- 
jes conociniieulos.» Admitido en el úl- 
timo Dice. 

AXTrco, r\, n. pr. ra. y f. Dim. de 
Antonio, núi, rany usado en Chile. U. 
t., pero menos, Aníoni/o, la. Los espi- 
úolesdÍL-en Anfón, tut, y Antoñiitlo, la, 

A.Nl'AL. ndj. Dicen y escTÍlx:ii mu- 
chos, incluso literatos del fnste de Pé- 
rez (íaldi'is, «[ue nn;i porsoiui «juna ó 

recibe tantos pesos ó duros anua- 
les, mensuales, etc. Curioso seria 
conociT '•>t;i chise de moiiitlas, siijuiem 
para ofriverlas en buena venta ¡i les 
«¡ue forman y mantienen monetario?, 
portiuc sin duda han de ser de cuño 
mny especial. liO que no s;il)enios es si 
la colección principia desde lo« pesOS 

diarios. si?ue por los semanales, 
mensuales, bimestrales, tri- 
mestrales, semestrales, conti- 
mii i"ir los anuales, bienales, 
trienales, cuadrienales, quin- 
quenales, o lÚStriCOS, y acaba en 
los seculares; iy)rfiue, si las cosas 
han de ser cuaiplctas, más bien más 
qne menos monedas delteria de tener 
c«teorif,'inal sistema.- IVro el novísimo 
Dice., se nos ar.'üiri, ha correíjido las 
definiciones de toilos estos adjetivos, 
diciendo iijue sucede ó se repite cada 
día, semana, etc.», en lu;^ar de «que se 

liace ó sucede cada », como tenía 

untes escrito. — No lo negamos; ¡xto 
tambii-n es cierto ijue hay varias ik(i- 
nicioncs del Dice, que dejan mucho 
«pie desear, ya por lo vagas y poco 
precisas, ya porque no se ajcistan 
exactami.'nte ú lo definido ó jK)r<|ne 
degeneran en de8(.:rip<.'ión, y descrip- 



ción demasiado individualópartieular; 
y del número de estas malas definicio- 
nes son las de to<los los citados adje- 
tivos. Y la razón es clara; ponjue lo 
€que sucede ó se n'pite cjula día, sema- 
na, año, etc.», no son los pesos, sino la 
renta, sueldo, canon, etc., ó a-a, laen- 
tn^'T-i ó reeepciiin de estos últimos. Así, 
se dice, y es como dclie decirse, renla 
iiniKil, xtiflilo mensií/il, gaiuiU'-ia ¡lid- 
ria, ranoii nrmeslrnl; pero peSOS 

diarios, mensuales <) anuales.. 

...;ps! apenas para la cüliversaeiiiii fa- 
miliar, y eso, porque aun en ella con- 
sideramos esos adjetivos como simple 
corrupción del adv. correspondiente. 
Cuando uno dice, por ej., Hnito ríen 
pesos mensuales, quiere decir que 
los <;aiia indisu'ilineiitf, y, si no emplea 
el adv., es ponjue es más desconocido 
y larpro ()Ue el adj. y tiene cierta so- 
lemnidad y entonación que mal se avie- 
nen con lo llano y pedestre de la con- 
versación familiar. Por esta razón, si 
se nos objetara con alj;una cita de clá- 
sico, que no es difícil hallar en los 
Pii.tliiitx tlr Ilelin de Lope de Vifra, 
l)or ejeiniilo, contestaríamos que ahí 
está usado el adj. de una manera fami- 
liar, y por eso piiecle tolerarse; pero 
que, examinado el si<;nificado intrín- 
seco de los términos, en len;;naje a-rio 
es de todo punto reprobible y absurda 
tal concordancia. Si así no fuera, 
tendrían que convenir sus defen.sores 
en que tanil)i('n iincde decir-n; pe- 
SOS temporales, permanentes, 
perpetuos, vitalicios y hasta 
eternos, sempiternos y per- 
durables. Ani^-n. 

A.Nnii,AK().\nu,AU,y tambiénAS"LT- 
ltl,.^l: y Sciü.AU, ant. Toilos se usan 
t. c. r. 

A.vf.NCiACió.v, f. Fiesta con que la 



68 



ANU 



ANO 



Iglesia celebra el misterio de l;i Aiuin- 
ciación. Adición del último Dice. 

Anunciar, a. Dice Cuervo que son 
aplicaciones especiales, imitadas del 
francés, lasaceps. de-avisar, dar noti- 
cia al público, decir el nombre de al- 
guien que va á presentarse, y refi., 
manifestarse en calidad de tal ó cual 
cosa. Comoquiera que el gran filólogo 
no sólo no impugnáoste uso, sino an- 
tes bien lo comprueba con citas de 
buenos escritores, al seguirlo, vamos 
seguros y en buena compañía. Sin em- 
bargo, más que del francés, nos pare- 
cen imitadas del latín las tales aceps. 
En efecto, en la Vulgata, libro de .Judit 
(X, 1()), leemos: ciDuxeruntque illam 
ad tabernaculum llolopliernis, anmin- 
íi/intes eaní»; lo que cualquiera tradu- 
ciría al castellano, diciendo: «Y la 
llevaron á la tienda de lloloferncs, 
anuiuinndulai), es decir, dando previa 
noticia á éste, antes de introducírsela, 
del nombre, condición y circunstancias 
du .Judit. Es cierto que ni Scío ni Amat 
ni Valera emplean en sus versiones el 
V. anunciar; fiero éste no es motivo 
para rehusarle la nueva acep., ni me- 
nos para calificarla de galicismo: con 
el mismo derecho que el francés la to- 
mó de! latín, la toma también el cas- 
tellano. 

Anunciativo, VIA, adj. Aplicase 
en gramática al vocablo ó frase que 
anuncia la proposición siguiente. Es 
termino tan usado por Bello y por to- 
da su numerosa escuela, que ya mere- 
ce entrar en el Dice. 

Aña. Abreviatura de anflfmia, usa- 
da en todos los libros litúrgicos y en 
los devocionarios y que el Dice, se ol- 
vidó de incluir en su lista. 

¡Añañay! Interj. usada por nues- 
tro pueblo para aprobar y aplaudir, 



sobre todo, las acciones de los niños 
pequeños. Procede directamente del 
quichua añdij ó añalJaij: interj. del que 
abona ó alaba lo que da gusto ó pare- 
ce bien, ó una cosa pequeña, bonita. 

Añkjo, .ia, adj. Como lo indica su 
etimología latina (annirulua, que tie- 
ne un año), que el Dice, se olvidó de 
dar, significa: (pie tiene uno ó más 
años, ó en general, mucho tiempo. Es 
pues un error aplicarlo á cosas de po- 
cos días (pan añejo, comida añe- 
ja), á no ser por hipérbole. 

Añero, ra, adj. Aplícase al áibol 
que da fruto un año sí y otro nó. El 
equivalente castizo es cerero, ra. 

Añil, m. Sacarle auno el añil, 

fr. fig. y fam. Azotar ó castigar fuer- 
temente á uno. Díccse por semejanza 
de las operaciones (trituración, mace- 
ración y cocción) que se ejecutan para 
obtener el añil del arbusto del mismo 
nombre. La fr. no es de mucho uso 
entre nosotros y podría reeinplazaise 
por la castiza: Yo te curaré el alhorre, 
con la diferencia de que ésta se usa 
para con los niños. 

AÑILERÍA, f. Hacienda de campo 
donde se cultiva y elabora el añil. Ad- 
mitido por primera vez. 

Año, m. El excelente gramático D. 
Rafael A. Peña (mejicano) tiene por 
solecismo decir el año 1S9S y enseña 
que debe decirse el «/7o DK ISOS. Co- 
mo no da ninguna razón de su doctri- 
na y el uso de los clásicos es de los dos 
modos, no nos creemos obligados á se- 
guirla. Antes bien, si la cuestión hu- 
biera de resolverse por la sola razón, 
sin atender al uso, mucho más razona- 
ble parece suprimir el de, porque el 
numeral cardinal hace aquí las veces 
de ordinal, pues en cantidades tan al- 
tas jamás se emplea en castellano el 



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00 



ordinal ; así qae, decir el año 1898 cqui- 
m\c Á: el tiHo mitéfimo oclingmiésimo 
Homttjéximo ixlaro. Asi se dice Uimbiéii 
en la leh';tiH m»triz, lu latina. Adema», 
la scmejunza con los días del raes {el 
dirt 34, el lita ~0) y con los titulo?, ca- 
pitnlos, etc., CM taiubicn nna niz ui más 
en fuvor de la snpa-siún del i/c— La 
(iram. de la Academia dice que sirve 
esta prep. ¡wr.i determinar ó fijar con 
ninror vivez^i la aplicación de nn nom- 
bre apelativo, como el reino ile l^x/itiñi, 
año lie ¡SOS; mas, como no tiene esto 
el car.icter de [irecepto, no nos caemos 
obli^dos Á seguirlo. Salva dice que 
en unibas Castill.is se nsa constantc- 
nientc la l>rep., si bien en las donii'is 
provincias es frecnentc el suprimirla. 
Cuervo autoriza ambos usos, apoyado 
en ejemplos de los clinicos.-A Ño Ks- 
cuL.VR es expr. qnc lineo falta en el 
Dice. Con ella se dcsi;ínu el tiempo 
qnc en las unías ó colegios duran los 
curyos. 

Añuñuyes, m. pl. Wmsc Aya- 
yuyes. 

.\i').\ll)KS f. |il. I,;w musas, .\dmi- 
tido en el último I>icc. 

AoVAK, n. Poner huevos lus aves y 
otroa animales. ConjiV^^ase re<;ular, i/o 
lloro, Á jiesar de .su relación etimoKijji- 
cí con hiifrn. 

Apa. Don Sanuul .\. Lafonc Qiic- 
vedo nos lia dado en su Tesoro ilf ('a- 
litinnri¡iieñixniox el origen de esta voz, 
tan usada en Chile. Según él, procede 
de ujMt, que en lengua de Cuzco signi- 
fica ¡leriir, y w la expresión que los 
niños dicen á sus nodrizas: n/in, lléva- 
me ó cjírgame. Kn Chile se usa en el 
Rignifícado de d riiestax, entre tinla 
clase de iH.rsonas, sola con un verbo o 
ngregiíndole ni: lléi-nine apa ó al apa. 
Mas, si íólo sigiiifíca llerar ó rarijnr, 



;por qué la usamos como sinónimo de 
(i nie^tiis.' Derrota p;iní la etimología 
y triunfo para el uso. Porque el modo 
como las cuz(|ueñas y lus araucanas y 
aisi todas lus mujeres no civilizadas 
lleriiu ó cargan á sus niños que aun 
no andan, es asi, á cuestax. Por eso, 
aun exponiéndose a una reixtición 
iibsnnla, á scmejunza de negro Cu- 
riche, Niño Bambino, prcícin- 
dió el uso (lil sigiiilicado itiinologico 
y dijo llevar apa, es decir, llerar, 
//í/ví/'.-Uelkxionaiido inils sobre este 
vocablo, creemos que t<imbién pudiera 
derivarse del castellano niijiar (ayudar 
á subir ó levantarse). Aunque el v. se 
conjuga aá/iii, aúpita, y de ahí la in- 
terj. ¡ujia! ((pie se emplea jwru csfor- 
Ziir ú los nirusá que se levanten); sin 
embargo, el iiiieblo no dirá nunca au- 
pa sino aupa, que en bocí de párvu- 
los y de nodrizas (pues éstas se acomo- 
dan al modo de hablar de ellos) no 
po<Iria ser sino afui. En liii, n[iuiitamos 
esta reflexión como simple dato, para 
que otros más eiitendiilus resuelvan la 
cuestiiin. Míis improbable nos parece 
la etimología que propone Don Fidilis 
P. del Solar, del s. la/ia: 1." ¡wrque la 
loe., según se ve por su uso, fué en su 
origen apa <> al apa, ya ijue no ha- 
bría sido eufónico á iqia, como se dice 
á pie, li rahallo; y 2." jKjrijlle lo qnc 
residta r'ii su sigiiitiwido no es el ir una 
pertoim pegada á otni, como la lapa 
se (H-ga á las piedras de la coiíta, sino 
sencillamente el ir cargada ó transpor- 
tada á cuestas por otro. 

Al'AHL'l-I-O, m. .\cción ó efecto de 
apabullar, que significa «aplastar, cs- 
trujar.i' (l;!.' ed¡cii)ii del Dice.) 

Apagapenoles, m. pl. Término 
de Marina que el liltimo Dice, ha co- 
rregido ¡lor apaijapenol. 



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Apagoso, sa, adj. Aplícale á las 
cosas en las cuales no ardt; el fuego 
con facilidad, jiorqne, una vez prendi- 
do, se apaga; como ciertos tabacos, 
maderas, etc. La voz equivalente de- 
bería ser apayadlzo, que tampoco cons- 
ta en el Dice. 

Allí, bajo un humilde cubertizi), 
Uu Cri&to colosal los brazos ticntle, 
Y un farol vacilante, apai/adizo. 
Un duro rostro á intervalos enciende. 
(Narciso Campillo, La Jlunjn). 

ApagroSO cuenta con algún nso en 
Cliile. Examinen la cuestiín los SS. 
Académicos y resitelv;in. 

Apajarado, da, adj. Inclinado 
á distraerse ó embobarse. Véanse i, 1.' 
art., y Pájaro. 

Apancoua, f. «Erizo de mar», decía 
solamente la 12." edición del Dice. La 
13." lo lia corregido, diciendo: «Can- 
grejo marino de unos diez centímetros 
de largo con carapacho oval y espino- 
so, tenazas grandes y gruesas, patas 
peladas y cola triangular plegada bajo 
el abdomen. Vive en las costas de Chi- 
le». 

Aparatero, ra, adj. Dígase npa- 
rtilnso, su. 

Aparatosidad, f. Calidad de 

a¡)aratoso. Bien formado, pero extraño 
á la índole del castellano, qne rehuyo 
estos vocablos tan largos. Por esto no 
hace gran falta en el Dice. 

Aparragarse, r. Véase Aciiapa- 
ERARSE, con el cual coincide en el sig- 
nificado, con la diferencia de que nues- 
tro chilenismo se aplica también, á más 
de las personas y animales, á las plan- 
tas. Ú. más en el participio, para el 
cual hay en castellano achaparrado y 
aparrado. 

Aparronado, da, adj. Que tie- 
ne forma ó figura de parrón. ;, Véase 
esta voz). Es chilenismo de poco uso. 



Aparroquiar, a. ¿No puede un pá- 
rroco decir que aparroquia á sus feli- 
greses? Según el Dice, nó; lo que es 
una inconsecuencia, dado que en este 
mismo sentido admite al adj. Aparro- 
quiado, da, y al v. Desaparroquiar. En 
Chile damos á aparroquiar la acep. de 
-atraer á los feligreses á su parroquia, 
ti. t. c. r. 

Aparta, f. Dígase apartado, m.: 
«acción de separar las reses de una 
vacada para varios objetos». 

Apartamento, m. Mala traduc- 
ción, en la forma y en el significado, 
del francés appariemmt. En castellano 
se dice apartamiento, que entre otras 
cosas significa: «lugar apartado ó re- 
tirado; habitación, vivienda». En los 
otros significados se usa departamento 
ó rompartimientu (cada una délas par- 
tes en que se divide un territorio cual- 
quiera, un edificio, un vehículo, una 
caja, etc.) 

Apartar, a. Por el s. apartado 
(véase Aparta) habría fundamento 
para dar á este v. el significado (]ue 
tiene en Chile; pero, como hay otro 
7'econocido por el Dice, que es hatajar, 
no hay para qué hacer cuestión. Véase 
Atajar. 

Aparth, ni. Aunque el Dice, da á 
prt/-;Yí/t) el significado que nosotros da- 
mos á aparte, al cual confundimos con 
inciso, preferimos quedarnos siempre 
con nuestro (7/w/Yp. Según miestrouso, 
el párrafo c» una división ó separación 
algo notable, equivalente casi al arti- 
cido ó número, y en tal caso lleva su 
signo propio (§). Esto no (]uiere decir 
que lo privemos del significado que le 
da el Dice, pues también se lo damos, 
como se verá. El apar/e es una separa- 
ción menor, que, por contener un pen- 
samiento que no está bien unido cou 



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el anterior, escribimos en reugli'm scpa- 
nulo; el iiteho es menos tütlavi:i, por- 
(jne uiiicLas veces es un simple miem- 
bro lie una ennint-raciói). Piíra fjne el 
littor forme juicio propio, le daremos 
los <Kli Iliciones ikl Dice. « Aparte, ailv. 
in. (en la (iram. de la Acad. npartvc 
como 8. m.) Empli-ase para dar á en- 
tender al que escribe fjue ha concluido 
nn párrafo s ba de poner en otro sc- 
]Kinulo lo <|ue se le dicte». En la 1.1.'' 
edicíi^n se omitió, no sabemos ¡wr qué, 
esta definición. Véase Pi'STO. (Nos- 
otn>s llamamos aparte, y usado como s. 
m., al piirrafo concluido }• al que si- 
frue: sifiiiiticado que, según Cuervo, 
puede n-cibir p^r extensión).- /"li/wj/i», 
m. «Cada una de las divisiones que se 
hacen eu la escritura, pasando después 
de punto final á otro reii;;lón, que se 
empieza ¡i escribir mi'is adentro de la 
plana que los anteriores y los siguien- 
tes».- (Puigblauch hace á ;'«/■)•(//" si- 
nónimo de iiiuirtf). Inci.sv, m. «Cada 
nno de los miembros de un período 
que encierran nn sentido parcial». 
También trie el Iticc, aunque como 
termino de Imprenta, la voz S(tn¡/rúi: 
acción y efecto de Siin;;rar, esto es, 
eiiqieKir una linea ni:ls adentro que las 
otra» de la ¡ilaua, como .se hace con la 
primera de cada |iarrafo. — Tres usos 
admite la voz a¡Mirte calificados de ga- 
licismos por Banilt, jiero que á juicio 
de Cuervo no lo son: 1." « Hállase á 
veces en conexiiWi tan estrecha con un 
8ust;intivo anterior, que, más que ad- 
verbio referente al verbo, parece adj. 
qnc modifica á aquél. Xo se extrañará 
esto si se considera primeramente la 
nialtitud de ciusos en que va con un 
verlio aconqnñado de un acusativo. 
(Le dieron un niarln uparle), lo cual 
La Kuaviz:ido la combinación; j luego 



que, siendo originariamente comple- 
mento, se dice lo mismo I 'n lilini apar- 
te que / '/)</ rorrerriim á tiempo. Además, 
cu ocasiones kista que nn adverbio 
corresponda á un complemento ]>ar.i 
que puetk modificar á un sustantivo: 
I 'na rosa asi-= I 'mi ro.tn Je esta rspe- 
rii\* Viene cu seguida una cantidad 
de autoridades, (¡ue creemos excusado 
reprotlucir: valga por todas esta de 
Mariana: «Sobi-e tod'i se yerii» en criar 
los novicios en casiis aparte, que lla- 
mamos casas de probación». 2." Eu 
ciertos casos se emplea para expresar el 
concepto de omitir, desechar, excluir 
con verbos, como dejar, poner, quitar ; 
por ej.: «Dejemos esto aparte, que es 
laberinto de muy dificultosii salida». 
(Quijote) También elípticamente, 
combinado con el nombre de a<piello 
que se ha de omitir ó excusar: 



Riístic*), fiii/añoi' npítrte. 
Que ai|uí lio hay vimí ú cabrito. ( Lnpp). 

Y, apartf et cumplitnifttto, 
¿Stt me direÍ8. aiiii(;n. ron que intento 
A<|iii entra.st'ni)?... (Calderón). 



3." Modernamente se nsa en un senti- 
do análogo la loe. aparte de: « Apar- 
te de e.ito, es muy lindo muchacho», 
(llartzeiibusch). "El ingle.'!, aparte de 
■III //ran mérito, es basUinte raro». ((Jal- 
dos). «A(pii dos cosas í|uisiérani0á po- 
ner en claro, dice el Padre Mir: pri- 
mera, qne la dicción elíptica aparte de 
no puede ser galicismo, j)iies la lengua 
francesa no admite semejante ile; se- 
gunda, que tampoco se halla usada por 
los chisicos en R-ntido fig. No siendo 
galicismo ni bispanisino, si')lo queila 
llamarla nrologismo inventado por el 
antojo, sin fundamento, sin necesidad, 
sin i)rovecho. Si ba.«ta la autoridad de 
Hartzenbnsch y de .Vlcíilá-Galiauo [la- 



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APE 



ra darla por española, allá se lo vean 
los maestros: castiza nunca lo fué. Por 
tanto, las expresiones aparte de los in- 
convenienles, aparte de esto, aparte de 
todo lo que hay, son merecedoras de la 
censura que les imprimió Baralt, nó 
por galicismos sino por barbarismos 
ajenos del lenguaje clásico». (Frases 
de los aut. clás., voz Prescindir'). Los 
clásicos, agregaremos nosotros, decían 
dejando aparte ó dejado aparte, sin ape- 
lar á ninguna elipsis: m Dejado aparte 
que al pastor Argos se le quebró de la 

mano la delicada cnerda De/ando 

ahora nuestro honor aparte (Val- 
buena, Sil/lo de oro, égl. I). «Mas, es- 
tas [mañas] dejadas apar1e,\-A, que para 
estos pajarillos del famoso Montano 
aprendí, pasa desta manera». (Id., égl. 
IV). «Las cuales obras ellas en sí mis- 
mas son por una parte tan propias de 
aquello que en nosotros verdaderamen- 
te es ser hombre, y por otra tan nobles 
en sí, que ellas mismas por sí, dejado 
aparte el bien que nos traen, que es 
Dios, deleitan el alma». (Fr. L. do 
León, Nombres de Cristo, 1. II, § IV); 
o bien apelaban á la elipsis, como se 
vio en el n.° 2." y en esta redondilla 
de Calderón: 

Y (aparte la ahgorin) 
Permite que me detenga 
En pintarte de Filipo 
La gala, el bri'u y destreza. 

¿Qué decir ahora del pl. que algunos 
dan á aparte en los dos primeros casos, 
diciendo, por ejemplo, casaS apar- 
tes, cuentas apartes? Sencilla- 
mente, que es un solemne disparate, 
porque aparte es ahí adv., y de consi- 
guiente, invariable, tanto más, cuanto 
que se ha formado del complemento á 
parte. 

Apatronarse, r. Vulgarismo 



usado en Chile por aiiiaiicebarse, aba- 
rraíjanarse la mujer. Úsase también 
en el significado etimológico de tomar 
patrón ó patrona, es decir, emplearse 
como doméstico. 

Apa vado, da, adj. Con el mismo 
derecho que se ha formado acaballera- 
do de caballero, acrisolar de crisol, etc., 
hemos formado nosotros de nuestro 
pavo el correspondiente adj. Véase 

Pavo. 

Apealar, a. Mal formado del s. 
apea: «soga como de una vara de lar- 
go, con un palo de figura de muletilla 
á una punta y un ojal en la otra, que 
sirve para trabar y maniatar las caba- 
llerías». El v. legítimamente formado 
esapear, que entre otras cosas significa : 
maniatar las caballerías para que no 
se escapen. Nosotros, no contentos con 
formar tan mal el v., y también para 
no confesar nuestro error, inventamos 
á peal, al cual hicimos radical de 
apealar. El Dice, desentendiéndose de 
estos invento?, nos ofrece á manganear, 
a.: echar manganas, y manr/ana es: 
«lazo que sé arroja á las manos de un 
caballo (') toro cuando va corriendo, 
para hacerle caer y sujetarle». Nuestro 
peal se echa por lo general en los pies 
traseros.-^/;fff/rt?" se usa también en la 
República Argentina.-Puede también 
este V, ser corrupción de apiolar, que 
significa «poner la pihuela,» y pihuela 
es: «correa con que se guarnecen y ase- 
guran los pies de los halcones y otras 
aves; y en pl., grillos con que se apri- 
siona á los reos». Véase Peal. 

Apear, a. y r. Con buenas autori- 
dades prueba Cuervo que este verbo 
significa también: quitar á alguno de 
su empleo ó destino, y, en general, ba- 
jar, echar abajo; lo que no consta en 
el Dice. ofic¡al.-6Ví(?« uno tiene su mO' 



i 



A PE 



APE 



tío de af}e,irie es fr. fjini. imiv asiiJa en 
CLile y se dice en sentido festivo cuan- 
do ano se cue del cabillo ó de ud:i :kl- 
tuM. También so usi en sentido ñ'j. 
aplicadit al proceder raro li orjiíinal de 
una pL-r^oiin, v aun á su conducta ó 
ino^lo ordinario: en este último sentido 
cora-sponde á la fr. c;i8tiza Cu lii uno 
titilé su moJo 1I0 jktjutr. 

Apechugar, a. De la accp. II4. 
y fam. <iiie le d.i el Dice, de «admitir, 
aceptar alguna coi», venciendo la re- 
pugnancia (|ue causa,» La venido á 
darle nueiitro pueblo el si;^nili:;kdo de 
-apoder.irso de una to« ajen i con ui;i4 
ó nienoj violencia. ;() será mejor un\ 
deiviación del siguilicado propio y ivc- 
to del verbo (cerrar |iecho á pecho con 
alguno), por cuanto el que roba tiene 
que liabcrjelas con el dueño y en in.n 
de an cis-j cerrar pjc'ao á p-jclio con 
él : En castellano h ly para cito upan ir, 
a.: «lomar alguna cosa, ó apolcrar*; 
de ella, capciosa c ilícitamente». 

Apagualar, n. II i;er u-K) del pe- 
gual. E-I V. muy usado cu tolo Ciiilo 
venia Il;p'iblica .\rgeutiua, y Lista 
hoy no le hemos encontrado eijuiva- 
lenU; en cistcllauj. Véatne Pegual 

y Pegualera. 

Apelativo, m. ( Vulg.) A¡)eHiilo. 

-Perder el apelativo, fr. fi^'. y 

fam. I)ic.^se entre nuestro p:ieblo de 
la {wrsona ijuc involuntiriamente y 
delante ile otras e\pjle un i ventosidad. 
APKL.M1Í «i. Ili-iti el ciiHiu':io y 
uniform ;;i)'.M)te repiten loj grain iticos, 
contra los gilipirlistis, que tienen pl. 
Uilos los ap-.'llidos CiUtellanos que por 
BU eitructura lo |) ijden tener. .\si de- 
be dx:irs.-: //»< hfi-iniiioi Vai.dksbs, 
Inieriirat IJitvv.M; ¡«ro Ffrnitile;, 
GonziiUz, ÍJiíiz y deniiw lutronimí- 
C0!«, lUi/ex, Floie*,y demás que llevan 



forma pl., deben penuaueoer invaria- 
bles. Si el apt.'IIido os un nombre eom- 
p:iesto, coujo Stuitanviria, SantiuTiiz, 
AU\ilii-Gii'i;iiU), l'illtirii-iosa el plural 
debereciícr sobrcel últimocompt)nente: 
¡ox Sin.'aiiMrúix ; mcHOi cuando el lilti- 
niocoaiponentecs un vcrdaderoconiple- 
mento, como en Mon'es de Oai, Potire 
de León, Ortiz de Zarate: en este caso 
se plurali/.a el primer apellido, si su 
estructura lo jwrmite, y si nó, (¡ucda 
también invariable. Tampoco varían 
para el plural los procedidos de de, del 
ó de Iti, como del Uusto, de la Torre. 
«Los apellidos extranjeros que conser- 
van su forma nativa, no varían en el 
plural: loa Cánniíyi, los Wdxhiiii/.'oii; 
á menos que su terminación sea de las 
familiares al castellano: loíi Kaiiiex, 
lo.i XeiiioiiesK. (Helio). .Vsí leeuíos en 
Cap:nany (Traíro liisl-critiro, disc. 
prel.): «ÍíOJ france-ses celebran, y no 
acabín de alabtr, á sus liossiieles, Fe- 
neloms, MitsUlon"x, Fie hieres, etc.... 
Lo m¡s:no hacen los italianos, aunque 
con menos imparcialidad, con sus Mu- 
sios, Twfu^, Seijiie.ri^, etc. Lo mismo 
los ingleses con sus Hu'-ones, Pojics, 
Sii-'ftx, Tdlotaoiies, etc.» La raz.in de 
tener plur.d los a()ellidos es porque 
son verdaderos u*»;nbres a¡)elat¡vo.-i que 
s-' aplicm :i tolos los individuos de 
una familia, y co:no tales están en la 
mism i con lición de los demás a|)ela- 
tivoí.-Djí casos dudosos nos ocurren 
t) lavía sobre el plural de los apellidos, 
y son: 1." Cuando, tratándose del pa- 
rentcsc >, se toma un a|)ellido en toda 
su extensión; v, gr.: Soy pariente de 
N. p)r lo ('arruiro. Así decimos 
a<| lí; mu I'ere 1 1 usa el plur.il: «Por 
in Rui/, de H.joí, un poc», y por los 
Casta ñeloras, más de otro tanto». (Pe- 
has arriba, pág. 14'J). llientnis los 
6 



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maestros no resuelvan la cuestión, noa 
parece mucho mejor el modo chileno, 
porque, siendo el apellido nn verdade- 
ro adj., en el presente caso conserva su 
oficio de tal, se tomaen toda su exteu- 
sión yse sustantiva el lo; talcoraocuan- 
do decimos: Las ilos hermanas se pa- 
recen en LO CHARLATANAS. El 2.° caso 
es la razón social que empican los co- 
merciantes: Acevedo Hermanos. 
¿Pactará la Academia con esta irre- 
gularidad? «Señores Cascarilla Her- 
manos y Compaúía», lOarpancho Iler- 
m.'í, se lee en Tijws y -paisajes, de 
Pereda; aunque la pieza de donde estáu 
tomadas estas citas maldito lo que pue- 
de servir para modelo de lenguaje.- Un 
S.' caso sobre el plural délos apellidos 
propone el gramático Don Marco Fi- 
del Suárez, y es: si deberá usarse el sin- 
gular ó el plural cuando el apellido 
modifica ádos ó más nombres: Anto- 
nio y Juan Avendaño ó Antonio y 
Juan Arendaílos. «El plural lleva cier- 
ta nota de afectación que hace creer 
que el uso favorecerá decididamente 
el singular. Los célebres Alcarados, 
héroes de La Araucana, son menciona- 
dos por D. Alonso de Ercilla de estos 
modos diversos: 

Heruandoy Juan entramltos i/f Alvaridn. 
LoB primos Ah-arados Juan y Hernando. 
Juan y Hernando Alimrados la jornada 
Con el valiente Ibarra apresuraban. 

El Último ejemplo es decisivo en fa- 
vor del plural; desgraciadamente, no 
hemos hallado en otros autores pisa jes 
iguales cu que apoyarnos para atrever- 
nos á establecer que se diga Antonio y 
Juan Avendaños». — ¿Debe expre- 
sarse la conjunción y cuando se usan 
los dos apallidos, el paterno y el 
materno? Así lo sostuvo el distingui- 



do gramático chileno Don Enrique 
Nercasseau y Moran en un articulo pu- 
blicado en la prensa periodística, ale- 
gando como razón fundamental el que 
son dos adjetivos que modifican á un 
sustantivo; y por eso desde entonces 
alteró él su firma intercalando la y en- 
tre sus dos apellidos. Mils de algo ten- 
dríamos que observar á esta teoría, 
porque no siempre se ligan por conj. 
dos adjetivos que modifican á un sus- 
tantivo, y aun en muchos casos es ele- 
gancia no ponerla; pero no podemos 
detenernos tanto en estas cuestiones y 
sólo queremos dejar constancia de que 
el uso de los españoles á este respecto 
es de los dos modos: así, á la vez que 
muchos firman con la conj., otros no 
hacen caso de ella, como Benito Pérez 
Galdós, Emilia Pardo Bazán, Narciso 
Martinez Izquierdo, etc. Lo que sí es 
muy conveniente es que, cuando un 
apellido es compuesto de dos, va- 
yan ambos unidos por guión, para que 
así se entienda que forman un solo 
nombre. Así lo practican muchos en 
España, como Fernán tez-Guerra. 

Apellinarse, r. Derivado del 
araucano pellin, que significa el cora- 
zón del roble, se usa por nuestro pue- 
blo en el significado úc-endurecerse. 
U. m. en el part. pasivo y aplicado á 
las personas cpie llegan á la vejez sa- 
nas y robustas, aunque enjutas de car- 
nes; lo que en castellano se expresa con 
amojamarse, acecinarse, acartonarse y 
con el adj. aperyaminado. 

Apexas, adv. Dice Bello que ape- 
nas no, que usó Cervantes (n Apenas 
el caballero no ha acabado de oír la 
temerosa voz, cuando,» etc.) es cons- 
trucción que no debe imitarse. Ape- 
nas si, por el contrario: se ha intro- 
ducido recientemente, tomada de U 



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75 



lengua francesa j ge encnentni con 
bastante frecuencia en las obras de 
Miirtincz de la Rosa. No cree debadea- 
eclwric, ponjiiese njiisUi bien -X la sig- 
nificación de los elementos que la com- 
ponen, T 1.1 cli[)sis que la acompiíüa es 
natural \ expresiva: «j .»f oía, era (?/w- 
nan. Ivo mismo opinan Raralt y Cuer- 
vo, T raucbos escritores molernos la 
ban adoptado. Mas el Padre Mir, espa- 
da en mano, la coinb;ite valientemente. 
«^Cuándo dijeron los franceses (i /w- 
ne ti je r nUtnl, que c<iuivalJría á 
ajmuts si If lúijo.' Nunca: muéstrennos 
nn escritor francés que asi bable. Pues, 
si los franceses no dicen apenas SÍ 
le Oi^O, 'jpor qué lo3 espinóles nos 
hemos de acomodar al capricbo de cu;i- 
tro a'.í;ib.»cliados? No, señor, no puede 
ser. Falsamente dice Bello que npfiit^ 
ti ee ajusta bien á la slgnilicación de 
los elementos que componen la frisi': 
ni se ajusta ni sirve para el caso. El 
apeiuv español ^z.i de fueros amplísi- 
mos que no reconoce el francés. Nos- 
otros flecimos á tliifaíi ¡len ts, d m ilas 
penaA, á ijrnces penax; los fr.mceses só- 
lo tienen « peine, ipie significa ron 
trabajo, con il i finí liad, y di: laceria 
nunca salieron». ( Franes, voz Pi'rsu t- 
ilir). Poco antes había afirmado que 
apenas si no fué conocido de nues- 
tros clásicos, y en su reemplazo propo- 
ne la expresi'in aun apeivi.i, que en- 
cuentra muy nsiida ¡wr Azedo de 
Berrueza, uno de los escritores mis ele- 
gantes del BÍ;^lo XV'II. Úsala además 
Cervantes. Kn Kr. Luis de Lcin Uun- 
binn 8e la encuentra, lo mismo que 
etta otra : apena» que: 

Y anuí' viene Uamada 
Uiw l«irmcnta de otra, y con rliido 

iJencarj^ una niit>aita, 

.\p*iKtt «/«<• »c ha ido 
La otra, y de tnil mmlo* «oy tiatido. 
( Trurf. 4ei ÍVl/mo XU). 



Apensionarse, r. De! s. pensión, 

(Véase esta voz). Ks de uso corriente 
entre nuestro pueblo por enlristecerse, 
ajiesahtm brurse, melanrolizarse. 

Ahe.'íl'scah, a. El nuevo Dice, lo 
hace ignal á apañuscar, a. y fani.: «co- 
ger y apretar entre las manos alguna 
cosa, ajándola». 

Apeonado, da, adj. .\plíoa«c á lo 
qne p;»rticipa de la falta de educación 
ó de la grosería del peón ó jornalero. 
Es voz bien formada y de algún uso. 
(Véase A, 1.' art.) V,n castellano exis- 
te el V. apeon'ir, pero sij;u¡fica «andará 
pie y acelertidamente». Los participios 
arrufianado y avillana'io, aunque pa- 
recidos á apeonado, no expresan exac- 
timente el mismo concepto, como se 
ve por la simple etimología. Más se le 
acerca aptebeijilo. 

Apequenarse, r. Hacer peque- 
nadas. Véase PKgiE.VADA. 

Aperar, a. Silo significa: «compo- 
ner, aderezar y hacer carros ó galeras 
y aparejos para el acarreo y trajino del 
cani¡K)p>, y uó: proveer, abastecer, co- 
mo lo usamos en Chile; ni tiene tam- 
poco la forma refleja, qne es en la (¡uc 

niiís lo usamos. ,\quí se aperan no 

sólo las personas, sino también las co- 
sas: se apera de todo lo necesario 
para su ejercicio un cazador que sale 
á cazar; se apera de libros, rojM» y 
dinero nn colegial que vuelve de vaca- 
ciones al colegio; se apera una casa 
p'ini la familia (|ue la va á habitar; SO 
apera un coche ó una carreta para 
un viaje, etc., etc. La acep. chilena 
parece haberse tomailo de aparar, qne 
coincide con ajierar en la misma eti- 
mología latina (apparare) y que sig- 
nifica: 'ia|)arejar, preparar, dÍ8|)oner, 
adornar. Ü. t. c. r.»; sentido antiguo, 
Bcgiin Cuervo, y del cual apenas que- 



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dan vestigios en aplicaciones especia- 
les con que se designan operaciones 
que pnetlen mirarse como preparación 
ó arreglo ]irevio pura la consecución 
de cierto fin. En comprobación léase 
la siguiente cita: 

Capones son, no te alteres, 

Francolines ¿que n)ás quieres? 

La mesa tengo aparada 
De cuanto escoger quisieres. 

(El Hijo Pródigo, en la Colección 
de autos, farsas )■ coloquios del siglo 
XVI, t. II, por León Rouanet). 

Apercancarse, r. Del araucano 
fercán, molió, h'iuiio/iecerse. Tratán- 
dose de la ropa blanca, que es cuando 
más se usa este verbo, corresponde al 
castizo apuh/aramc, que es: 'íllenarse 
la ropa blanca (por haberse doblado 
con alguna humedad) de manchas muy 
menudas, parecidas á las que dejan las 
pulgas». 

Apercibirse, r. Aunque el a. 
apcrcihir, nota Cuervo, llegii á usarse 
en los buenos tiempos como forma en- 
fática de percibir, como lo comprueba 
con citas de Tirso y de JIoreto, no obs- 
tante, comete hoy un galicismo grose- 
ro y propio solamente de traductores 
adocenados el que use á aperáhir ó 
apercibirst por observar, notar, adver- 
tir, caer ó dar en la cuenta, reparar, 
divisar, columbrar, descubrir; y esto 
aun excusándose con ejemplos de Cap- 
many, Clemencín, Ochoa, Martínez de 
la Rosa, y, lo que es más, del mismo 
Quevedo, á quien todos tachan de ga- 
liparlista en su traducción de la Vida 
ilerota. Con este galicismo jamás lia 
transigido la Academia, ni tampoco 
los buenos escritores ni los estudiosos 
del idioma. 

Aperchar, a. (Del chilenismo 
percha. Véase esta voz). Apilar, ha- 
cinar ó amontonar en rimero, esto es, 



guardando cierto orden y colocando 
los objetos unos sobre otros. Así se 
aperchan las teja/:. Jos ladril/os, la 
madera, etc., formando de estos obje- 
tos grandes rimeros. El v. es muy usa- 
do en Chile. No debe confundirse con 
los castizos emperchar (colgar en la 
percha) y perchar (colgar el paño y 
sacarle el pelo con la carda). 

APKüGAiiiXAiíSE, r. Si acaríonarí-e, 
acecinarse, amojamarse son verdaderos 
verbos y están admitidos en el Dice, 
no vemos por qué no pueda hacerse 
otro tanto con apergaminarse, que es 
de la mismísima casta en cuanto á for- 
mación y significado. El Dice, lo acep- 
ta sólo como adj. y le da las dos acep- 
ciones de «semejante al pergamino», y 
fig. «aplicase á la persona extremada- 
mente flaca y enjuta». Hasta el pre- 
sente no lo hemos hallado como v. en 
ningún autor de nota, pero el día me- 
nos pensido aparecerá, porque su for- 
ma misma está diciendo: usadme. 

Apermazar, a. IMala pronuncia- 
ción por apelmazar, compuesto de á y 
pelmazo: «hacer que una cosa e.'-té rae- 
nos esponjada ó hueca de lo que se re- 
quiere para su uso. U. t. c. r.)i 

Apkuo, ni. «Conjunto de instru- 
mentos y demás cosas necesarias para 
la labranza; por extensión, conjunto 
de instrumentos y herramientas de otro 
cualquier oficio. Ú. m. en pl.» Tal es 
lo que dice de esta voz el Dice; no 
parece pues gran delito contra él apli- 
carla, como lo hacen aquí algunos, al 
recado que para montar usa un hombre 
de campo. 

APEllSONAIlSE ó PERSONARSE. 

Apertrechar, a. No aparece en 
el Dice, de la Academia, y otros que 
lo traen lo califican de anticiiaífo. El 
V. castizo es, pertrechar, a.; «abastecer 



A PE 



APE 



de pcrtrcciioí; fig., disponer ó prcprar 
lo ncct-sirio pnra la ejcc-iiuióii de una 
cosa. U. t. c. r.» 

Apesaraiuse, r. Todos los diccio- 
narios (\»v bt'iuoj vi.-sto lo hacen sinó- 
nimo de aif.*niliimbiiir¡'e: cinSíirse [ic- 
8aduinba'.Hfl¡;^irsc;ainbos son tiimbión 
aclivoe. Es cierto que, coiifoiinc á su 
ttimolo;;ia (¡■estir), debe significar lo 
niiüino que su sinónimo; j)ero tim- 
bién es cierto (jue ¡lesur en su 3.' acep. 
signitica «.irn'pcnli miento ó dolor de 
los pccidos ó de otnk cos;i mal hecha r, 
j en este sentido íipesurtirie no es lo 
mismo (|Ue apestfliinifiriiiae. Un co- 
merciante.'? iij>evn-a por un mal n-^'io- 
cio que ha hecho _v, si pudiera desha- 
cerlo, lo desharía; pero por la muerte 
de su espos.1 ese mismo comerciante 
no se opt-iara ó arre¡iiente, sino que se 
n/ifxaJuinhni, se entristece. Tai es la 
diferencia (|ue aquí hacemos de estos 
dos verbo--: cstúdienios los autores de 
Diccionarios de sinónimos}' resuelvan. 

Apesar, m. adv. Sejtiin la Acade- 
mia, delie escribir.-* se[)arad() (á pf- 
fiir). Ks de necesidad que la ilustre 
Corpor.ici'jn dé una norma lija p:ira 
la pscritnr.i de expresiones como ésUi, 
que, aunque compuestas de dos ó más 
p,'dubrag, se usan sienqire invariables. 
El nsode los dix-t<rt no es en esto uni- 
forme, }• lii misma .Vca'lemia pirticipa 
también deesa vacilación; así, al paso 
qne cflcrÜM; Mbrenfiiifra j xobre m i- 
iirra, y en la 12." edición del Dice. 
sobi flojo y tobrf /o /«, divide en dos 
p^ilabnu á xin embanjo, nn obs/iinlr. 
I«a cnesli'm merece estudiarse bien y 
en toija su extensión, y dcsile luepjo 
pcMlemos indic-ar l.is cla-^es de [«libr.is 
á que deijc concretarse, qne serían tres: 
1." Ia<i qne forman venlaileros sustan- 
tivos, como hazmerreír, rorreveidilf, 



siesims, » o sequé (estos dos últimos 
los escribe aparte el Dice.); 2." las ex- 
presiones ailverbiales couipuesLis de 
preposición y nonibiv, inclusas las la- 
tinas, como, adeniiLS de las dichas, á 
sabientliis, n (ontus ij li loras, en f/erto, 
ii priori, ail libilum; y 3." I;i8 demás 
locuciones latinas compuestas de dos 
ó más voces, como virnersa, ría rniris, 
vcrbi ijratia, Telvnin, non plii.i ultra, 
sitie quti non. Dueño sería tener para 
tolo esto refalas claras y precisas. — .1 
pegar que. Mo lo adverbial (jue Orti'i/.ar 
corrige á pesar de que, cora'cción qne 
no se puede admitir sin beneficio de 
inventario. La Academia no dirímela 
cucstiin, pues sólo se limita á decir 
que (i pesar pide la prep. ile cuando la 
voz que inmediatamente le sigue no es 
un pronombre posesivo; v. gr. : Lo ha- 
ré li pesar de mantos quieran impeilir- 
lo, á pesar de ser ija muy anriano. 
Concedido, replicamos nosotros; mas, 
^no es cosa corriente en castellano su- 
primir la prep. de cu casos como éste 
y cuando el término es tola una pro- 
posición? Así á lo menos lo reconocen 
todos los graTiiálicos, y en nuestros 
cl.lsicos abundan los pasajes que así 
también lo comprueban; y, bien visto, 
nadie negará que con tal su¡iresión ga- 
na el lenguaje cu fluidez y rotundiilad. 
No decimos nosotros que siempre deba 
suprimirse el de, pero si en nuichos ca- 
sos, como cuando se juntan muchos 
nionosílal)os ó la pro|H)sieión que le 
sirve de término es muy larga. Comu- 
nísimo es c-ite uso con ciimplementoB 
en que entran sustantivos como m7/- 
/•/», señal, testimonio, musa, rondirión, 
dwlii, notiria, y otros pareciflos, (i ex- 
presiones como á fin, sin embanjo, y 
también con los verbos acordarse, ale- 
ijrarse, olvidarse, holijarse y otros, y 



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APE 



API 



con los adjetivos seyí/ro, dtiJoso y otros 
semujiíntes. Ejemplos: «Puede estar 
ser/uro que de uquí adelante no desplie- 
{;iie mis labios». (Cervantes). «.Aci/ér- 
tlate que los has tenido y que los has 
de padecer». (Qnevedo). «Y tornarse 
el sol diez horas atrás en seTuil que al 
tercer día subiría el rey sano al tem- 
plo». (B. Avila). El que mejor ha tra- 
tado esta cuestión es Beuot en su Ar- 
quUeclura de las lenrjuns (t. TI, 1. 
XXXIX), quien se explica así: «Siem- 
pre los puristas han calificado de aba- 
sos tales supresiones... [Se refiere no 
sólo al de en proposiciones de genitivo, 
sino también al de y á la a en propo- 
siciones de ablativo, y aun al que, co- 
mo lo prueba con citas de clásicos]; 
pero la verdad es que la práctica y la 
autoridad de los antiguos maestros no 
está con los puristas. Actualmente se 
notan, en todos los escritores que se dis- 
tinguen por construir correctamente, 
tendencias muy decididas contra las 
supresiones. Sin embargo, tales ten- 
dencias no han logrado imponerse; y, 
si bien las supresiones pueden talvcz 
dar lugar á dudas, preciso es confesar 
que acaso prestan ñuidez y velocidad 
á la locución, cuando no cabo ambi- 
güedad».-Algunas personas del pueblo 
convierten aquí á pesar en al pssar, 
con pesar, por supuesto, de la correc- 
ción y pureza del idioma. 

Apescollar, a. A/wn-ollar, como 
lo dice su etimología latina (a per ro- 
llum): coger ó asir por el cuello á al- 
guno; acogotar; coger algo de prisa y 
como á escondidas. Conjúgase apercue- 
llo, apercuellas, etc. 

Apestar, a. y r. De una persona, 
animal ó planta que se crían de una 
manera raquítica ó que por cualquier 
motivo padecen algún atraso en su des- 



arrollo, decimos que se apestaron ó 
los apestaron; y en realidad de ver- 
dad decimos mal, porque el v.rtjí^í'íito/" no 
tiene tal accp.En lugar del part. apes- 
tado usemos los ad js. rHqnitiro, enclen- 
que, desmedrado, etc. ; y, si lo empleamos 
para designar á la persona que tiene 
viruelas, digamos varioloso, y á los se- 
ñalados con ellas llamémosles picosos, 
i'irolenlos. 

Apestillar, a. Asir ó coger á uno 
de suerte que se le asegure y no pueda 
escaparse, así como el peslillo asegura 
las puertas ó ventanas. Úsase entre 
nosotros, pero sobre todo en el estilo 
familiar. Véase Abrochar. 

Apícola, adj. Perteneciente ó rela- 
tivo á la apicultura. Admitidos, como 
lo están, los dos siguientes, hace falta, 
nó para el terno, sino para el uso, el 
adj. apuntado. Siendo de tan buena 
formación como ellos, no se ve por qué 
pueda sentar mal decir, porej., indus- 
tria apícola, revista apícola. 

Apicultor, m. El que se dedica á 
la apicultura. Admitido por primera 
vez en la 13." edición del Dice, pero 
con mezquindad todavía, porque no 'c 
ha agregado la forma femenina, como 
si no hubiera mujeres que también se 
dedican á la misma industria. 

Apicultura, f. Arte de criar laa 
abejas y de aprovechar sus pi'oductos. 
Admitido ya por el nuevo Dice, ¡.lie- 
graos, manes de Virgilio, que con tan- 
to cariño cantasteis estos insectos y su 
beneficiosa industria! 

Apiñuscar,a. VéaseAPEÑusOAR. 
Para nosotros es corrupción de este úl- 
timo y con su mismo significado. «Las 
terminaciones usco, uscar, dice Cuervo, 
tienen íntima conexión con la latina 
esco, isco, con la gótica isk, inglesa ish, 
etc. Otros verbos al tenor de apañuscar 



APL 



APL 



son zurruífiír de zurrar, (hamuscar, 
foniuición portuguesa sobru chamma, 
Ibma. Compárvsf rhubaxeo, formado 
de cJiuní, lluviu». 

Apir, in. Minero que transporU ¡I 
ctiesUis el nieUil desdv el interior de la 
mina hasta el palio ó canclia queso 
forma ai lado afuera y en el cual se 
ChaDCan Ó desmenuzím. Su etimo- 
logía es el verbo quicLua a/ui, lluvar, 
cargar con, j es de mucbo uso en Chile 
y en la provincia de Cat;imarca de la 
Uepiibliea Ar;^entiua. 

Apirg-uinarse, r. Padecer el La- 
nado la eiiferme<lad del pjrgiiín. 
V¿isc esta voz. 

Apisonar ó riíOSEAU, a.: apretar 
con piáiin la tierra li otra cosa. 

Aplanar las calles, fr. fi?. y 

fun». que usamos por ntllf/fiir. \ la 
persona que en Ud se ocupa (aplana- 
dor de calles) se le debe llamar <•«- 
lUjfro, nt, adj., ó azotacnlles, com. 

APLAXtHADoK, m. Departitmento ú 
ofícina en que se hace el aplanchado ó 
planchado. Ej voz muy usada eu Chi- 
le, bien formada y necesaria, que hace 
falUí en el Dice. Usté no conoce m;i3 
(ijjiunfhathr, ra, que á la jiersona que 
plancha, ó tiene por ofício planchar. 

.Vi'i.ANCllAR, a. «Pasar la plancha 
caliente sobre la ropa blanca al;^o hú- 
meda ó sobre otnis coías». Personas 
que se dan por muy instruidas recalcan 
mncho la primera a de este veri» y de 
BU.s derivados a¡ilitnrluulo y aplaiu-hd- 
dor, como si esta sola futra la forma 
correcta, siendo que loa simples ¡'Idii- 
ehiir, phiiirh.fln y jilniuhmliir son fjni- 
zás preferibles, pues á ellos remite el 
Dice, al tnitar de los primeros. — Kn 
lengnaje festivo y de fKx;o tiem|io acá, 
da«.' tiimbicn en Chile á este v. y sus 
derivados, en ambas furnias, el gii,'DÍ- 



ñcado de-qucdarsc sin bailar una mu- 
jer, durante nn baile nuls ó menos con- 
currido, ponii'.c nin^^ún hombre la 
inviUi para ello. 

.\i*LASTAR, a. Censura Orellana, y 
con raz<jn, el abuso que hacen de este 
v. los que escriben proposiciones como 
ésta : El ejérri/o aplastó al enemiyo. 
*ApUu/ar es hacer una ¡)lai>/a,y no es 
lo mismo (|ue erraser en sentido fijj.s 
Diíjase eu el ejemplo propuesto opri- 
mir, tlet/uirer, derrotar, desbaratar, 
arrullar, y todos quedaremos eu paz. 
La única accp. fi;,'. que á aplaxtar re- 
conoce el Dice., es «dejar á uno con- 
fuso y sin sidxT que hablar ó respon- 
der... 

.\i'i.Ai'uiDOit, KA, adj. Que ajilaude, 
Ü. t. c. s. .admitido eu el último Dice. 

Aplicación, f. Adorno exterior 
que se sobrepone en los vestidos de 
mujer. Ü. m.en pl. Es voz muy usada 
\yoT mujeres, especialmente jxir modis- 
tas, y, aunque no carece de fundamen- 
to, porque aplifaciüii es en castellano 
«acción ó efecto de aplicar ó aplicarse», 
y aplirar «poner una cosa sobre otra»; 
sin emb.iríTo, el Dice, no da á esos 
arreos ó adminículos la acep. particu- 
lar (pie venimos indicando. 

Aplomar, a. ;De dónde vendrá 
el linico y ernuieo sii;nilicado que da- 
mos acjuí á este v., de correr, arenjon- 
z/ír, coiifandir.' No puede ser de aplo- 
mo, que precisamente deiwta la idea 
contr.iria; (juizás lo sea de plomo por- 
que este metal con el simple calor se 
liquida ó sp corre: tal como sucede con 
la ¡persona avenjouzada: primero sien- 
te el calor ó rul}or de la verirüenza y 
liieifo ve rorre li se aploma. V . t. c. 
r. Tandjién pcnlría ser accp. li;;. de la 
ant. rpie le reconoce el Dice., de •M)[)ri- 
mir con el mucho peso». 



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APO 



APO 



Aplomo, m. Fauna ¡oquiila esf, cau- 
sa finita es/: liabló la Academia y se 
acabó el pleito. Tan censurado por Ba- 
ralt y otros puristas, el aplomo se ha 
colado ya, coiuo quien es, es decir, con 
mucho aplomo, tn la 13." edición del 
Dice. Académico, con el significado de 
«gravedad, serenidad, circunspección». 
Eu Equitación significa también «ca- 
da una de las líneas verticales que de- 
terminan la dirección que deben tener 
los miembros del caballo para que esté 
bien constituido. U. más eu pl.» 

Apocar, a. Como r. solamente le da 
el Dice, el significado figurado de «hu- 
millarse, abatirse, tenerse en poco». 
No vemos por qué limitar á la forma 
r. esta accp., cosa que no hicieron los 
clásicos españoles. Y en prueba de ello 
en Fray Antonio de Guevara leemos: 
«Podría ser que las quejas algi'iu día 
llegasen á la presencia de Dios para 
que os castigase, y aun á las orejas del 
Rey, para que os apocase-». En Chile 
es corriente este uso que defendemos. 

Apógrafo, m. Copia de un escrito 
original. Admitido en el último Dice. 

Apomn'arismo, m. Herejía de Apo- 
linario. Incluido por primera vez. 

Apolvillarse, r. Formado del s. 
polvillo. (Véase esta voz). El equiva- 
lente castizo es atizonarse: «contraer 
tizón el trigo y otros cereales». 

Apontocar, a. Sostener una cosa ó 
darle apoyo con otra. (13." edición del 
Dice.) 

Aponce ó aponzamiento, m. 

Véase el siguiente. 

Aponzar, a. Por un clérigo Pon- 
ce (q. e. p. d.), detenido algún tiempo 
en el subdiaconado sin ser promovido 
á las otras órdenes, se ha hecho común 
en Chile el v. aponzar, y aun los sus- 
tantivos aponce y aponzamien- 



to, para designar todo retardo en la 
recepción de cualquiera de las órdenes 
eclesiásticas. El Dice, solamente nos 
ofrece ¡i capiíjorroa y capiyorriatu, ad js. 
fams., que se usan también como sus- 
tantivos, para designar al c|ue tiene 
órdenes menores y no es ascendido á 
las mayores. El P. Isla usa la fr. llevar 
calabazas, pero rufiriéudose, induda- 
blemente, nó al llamamiento á órdenes, 
que es libre de parte del Obispo, sino 
al examen que precede á ellas:. ..«sin 
embargo, de haber llevado tres reces 
calabazas para epístola, una para evan- 
gelio y dos para misa...» ('/^/•. Gerun- 
dio, 1. 1 ir, c. V). 

Aporcar, a. «Agrupar y atar las 
hojas de ciertas plantas, como el cardo, 
el apio, etc., alrededor del cogollo, y 
cubrirlas con tierra á fin de resguar- 
darlas de la influencia atmosférica y, 
sobre todo, de la luz, para que sus ho- 
jas, pencas ó tallos resulten más blau- 
cos, tiernos y sabrosos». Esto es lo que 
significa este v. y no debe confundirse, 
como aquí lo hacemo;, con acollar, a. 
(arrimar tierra al pie de los troncos) 
u¡ con recalzar, a. (arrimar tierra al- 
rededor de las plantas ó árboles), ni 
con atetillar, a. (hacer una e.\cava 
alrededor de los árboles, dejando un 
poco de tierra arrimada al tronco). — 
Aporcar se conjuga como regular: ijo 
aporco, etc., porque es compuesto de 
porca, en latín, surco, y nó de puerco. 

Aporratar, a. En su forma pa- 
rece corrupción de prorratear, el cual 
pudo ir torciendo poco á poco su sig- 
nificado hasta ser sinónimo de mono- 
polizar y de arrunflar. Así lo nsa aquí 
el pueblo, confundiéndolo enteramen- 
te cou abarrotar. (Véase este v.) 

Aporrkar, a. Muy usado es entre 
nosotros el refrán Quien te quiere te 



APO 



APO 



81 



ajxn/e I, que, poco mÁs ó menos, co- 
rresponde al castellano Qiiini tien fe 
quiere (ó qttiera ) te hará llorar. Xo 
faltan seudo&ibios en nueitro pueblo 
qne enmiendan la conjug-.icióu de a¡w- 
rreiir diciendo aporrla. 

Aportarse, r. Jlainmente damos 
á este V. el signifícado de aremirse, 
Uef/iir.ie, asomnrge, cuando en realidad 
DO lo tiene, y menos en su forma re- 
fleja. Como n. significa: «llegará par- 
te DO pens:ida, aunque no sea puerto; 
como á un luirar, casa ó paraje, des- 
pués de haber andado perdido ó extra- 
viado». Siu duda de aqni ha provenido 
Duestro uso, tan común como expresi- 
vo; V. gr.: fJn loilo un año iu> te has 

aportadO'i verme. :J(imiU te apor- 
tes li mi ''lisa.' 

Apoute, m. Muy nsado en nuestra 
legislación por: Parte que lleva cada 
cual á la socieilad de que es miembro, 
y más comunmente, á la sociedad con- 
yugal. Por su forma, que es la de nm- 
cLos sustantivos verbales, y por su 
Oso, es de no desprc.-iarlo. El castizo 
a¡)orí(uión sólo es acción ó efecto de 
ajMrtar en la misma acep. forense. 

Aporuñarse, r. Formado del s. 
poruña. í Vd-ascesta voz), \unca he- 
m«í oído usar este v. en el sentido de 
atesonir, (pie le d:» Rodríguez, y uo 
comprendemos cómo pueda significar 
tal cosa. El único significado que he- 
mos oido en nuestro pueblo es el de 
«fnisrtmrse uno en su intento 6 deseo», 
ó, segi'iD las frases castizas, estar en 
Jurliln (quedarse en susp<;nso ó chas- 
(pieado), quediirxe a^penje-'i (quedaran 
uno sin lo que c.'iiwraba). Siendo este 
V. compue-to de poruña, es muy ló- 
gico y fundado el í<i;,'n¡(if;ado (pie apun- 
tamos, porque, al aporuñarse uua 
persona, sobre tfxlo si es niño, estira 



el labio inferior á modo de poruña 
ó hace pucheros. Lo cual se coulirma 
con el significado que damos al parti- 
cipio aporuñadO, da, en fonna de 

poruña; y asi, uñas aporuñadas 
son las acanaladas ó de figura larga y 
abarquillada como la de las canales. 
Apostar, Teniendo, como tiene, 
este v. dos significados distintos, dos 
conjugaciones, regular ó irregular, y 
dos etimologías, parece que debía el 
Dice, formar de él dos artículos, como 
lo lince con aterrar y otros semejantes. 
En el significado de hacer apuestas es 
in'egular, y se conjuga ijo a/ntesío, etc. 
En el significado de poner una ó más 
pei-sonas ó caballerías en determinado 
puesto ó paraje, es regular, porque es 
compuesto de posta: i/n apusfn, etc. 

Al'O.STElI.\ ó POSTEMA, f. 

Apóstola, f. Xo lo admite el Dice, 
que sólo se contenta con apóstol, m.: 
siu embargo, Don Alvaro de Luna en 
su Libro Je las virtuosas é claras mu- 
jeres (I. Iir, c. XXIV) dice: «Jesu- 
christo, rcsurgendo, apareció á ella 
[Xlaria Magdalena] primero, c la or- 
denó Apóstola». De la misma santa 
Penitente canta el P. Ilíjjeda en su 
Cristiada (canto VI): 

.l/iúrtoln (le apiístolcs divina 
Scro, que tiinto un siiuple amor merece. 

Lo mismo se expresa también Jíalóu 
de Cliaide en la dedicatoria de su J/(?//- 
dalvna: '(Resucitando el Señor, apare- 
ció primero á las mujeres y las hizo 
Apóstolas de los Apóstoles». 

.\posTiiOKAR, a. Si en Retórica sig- 
nifica este V. dirigir apostrofes, porque 
de Cita palabra es formado, ¿por (|iic 
en (íraiiiáticji no hemos de tener otro 
(ipiiitrn/iir, formado de apó.itrofn y con 
el significado correspondiente á esta 



82 



APO 



APR 



voz? Así lo usan ya algunos gramiti- 
cos; lo cual nos parece un progreso en 
el idioma, digno de aceptarse y aplau- 
dirse, al modo que ya tenemos apoco- 
•par, sincopar, diptongar. 

Apostrofe, amb. Cierta figura re- 
tórica. Es distinto de apóstrofo, m., 
signo ortográfico ('). 

Apotema, f. «Perpendicular traza- 
da desde el centro de un polígono re- 
gular á uno cualquiera de sus lados. || 
Altara de las caras triangulares de una 
pirámide regular)'. Incluido por prime- 
ra vez. 

Apoteosis, f, y nó m. (la apoteosis). 

Apotincar, a. y ú. m. c. r. Poner 
á uno en cuclillas. Es v. usado en al- 
gunos pueblos del Sur de Chile, donde 
el araucano está más mezclado con el 
español. Y no otra cosa que mezcla ó 
amalgama de los dos idiomas parece 
el presente vocablo (a poto hincar J. 

Apotrerar, a. Dividir una hacien- 
da ó fundo rústico en potreros. Estando 
ya admitido en el nuevo Dice, el s. 
potrero, aunque no bien definido, pa- 
rece natural e.xigir también la admisión 
del verbo. Adehesar y dehesar, que son 
los equivalentes que podrían señalarse, 
corresponden al concepto de dehesa y 
nó al de potrero. (Véase esta voz). 

Apoyar, a. Sacar el apoi/o á las va- 
cas. Véase el siguiente. Xo vemos in- 
conveniente para que el Dice, agregue 
esta accp., bien formada del s. apoijo 
y usada en todo Chile. 

Apoyo, m. Es en una de sus aceps. 
sinónimo de apoyadura: «raudal de le- 
che que acude á los pechos de las hem- 
bras cuando dan de mamar». Entre 
nosotros se da el nombre de apoyo á la 
leche más gruesa y sustanciosa que la 
vaca, al ser ordeñada, reserva para el 
ternero y que sólo larga cuando éíte 



principia á extraerla. El ordeñador en- 
tonces lo retira inmediatamente, y si- 
gue él la operación, que ya no puede 
suspenderse. Así la astucia del hombre 
ha triunfado del amoroso instinto del 
animal. 

Apozarse, r. Detenerse el agua for- 
mando poza. Muy usado en Chile y 
perfectamente formado: no se ve qué 
podrá objetarle la Academia. Los ver- 
bos' castizos más parecidos, pero nó 
iguales, son encharcarse (que se dife- 
rencia en lo mismo que charco se dife- 
rencia ñepoza) y embalsarse, meterse 
en balsa, sinónimo de poza. Usa este 
último la 12." edición del Dice, en 
Avenar. 

Aprehender, a. Significa «coger, 
asir, prender á alguno», y como térmi- 
no de Filosofía: «concebir las especies 
de las cosas, sin hacer juicio de ellas ó 
sin afirmar ni negar». Los demás sig- 
nificados corresponden á aprender. 

Aprehensión, f. Acción ó efecto 
de aprehender (Véase el anterior). Xo 
debe confundirse con aprensión: falso 
concepto que acerca de una cosa hace 
formar á uno la imaginación; y otras 
dos aceps. más, parecidas á ésta. 

Aprehensivo, va, adj. Apren- 

sii'o, va. 

Aprender, a. Conjúgase yo apren- 
do, etc., y nó apríendo, como lo ha- 
ce el pueblo. — Echando á perder se 
aprende, fr. fam. que entre nosotros 
significa que todo aprendiz causa dete- 
rioros ó perjuicios para llegar á apren- 
der. Xo figura en el Dice. 

Aprensar ó prensar, a. 

Apretar, a. Conjúgase yo aprieto, 
etc., y nó apretó, porque es compues- 
to del s. aprieto. «Saber uno dónde le 
aprieta el zapato; Quien mucho abar- 
ca, poco aprieta », son adagios bastante 



APR 



APT 



8o 



conocidos y qnc nos enseñan la verda- 
dera conjugación de este v.-Apretar á 
uno es estrecharle fisica ó moralraeiite; 
apretar ron uno es embestirle, cernir 
coa él; apretar á correr es echar á co- 
rrer. .Aprieta: es interj. fani. que se 
emplea piini reprobar por incoherente 
ó desatinada algana cosa. 

Aphetixar, a. Formar en los ves- 
tidos de las mujeres la parte llamada 
pretina. Muy usado entre nosotros, lo 
mismo que su compuesto de<<ipreliimr. 
Ambos merecen admitirse, una vez que 
el Dice, no nos proporciona otros equi- 
valentes. 

APROitAR, a. ¡Cuidado con aprobar 
lo que solamente se debe probar! Se 
aprueban los buenos exámenes, las bue- 
nas resoluciones, los nombramientos, 
etc.; pero las prendas de vestir y los 
comestibles, simplemente se prueban. 

ApropixcI'ar.se, r. Latinismo muy 
usado en tieuipK) del culteranismo, por 
acercane: hoy no se emjilea sino en 
estilo festivo, advierte discretamente 
el I>iec. 

ApropÓSitO. A propósito, m. adv. 
con q;ie se expresa qne una cosíi es pro- 
porcionada li oportuna paní lo que se 
desea ó para el lin ¡i que se destina. 
(Véase Apesar).-.! propúnilo de es 
loe. usada ¡Kir todos los que hablan 
castellano y es raro no encouti-arla en 
el Dice. Significa que, aprovechando 
la mención ó recuerdo que se hace de 
algo, se quiere ampliürlo ó tratarlo niius 
especialmente. Facilií'imo sería, pero 
iniitil, amontonar autor¡d:ides, sobre 
todo, modernas. Xo es igual c-sta loe. 
al galicismo reprobado por Haralt y por 
otro3:<Todosd¡8currcn á propósito 
de la guerra de Oriente»; no es iiMial, 
decimos, [wrqne aquí no es loe. sino 
simple complemento, que en castellano 



debe cxpresai-se por sobre, con motivo 
lie, acerca de. Hay también otros gali- 
cismos no tan usados en (jue entra la 
\oz propósito: el que quiera instruirse 
sobre ellos puede consultar ;i Barait, 
pi-ro rectificándole su afirmación de 
que ^propósito nunca ha significado en 
castellano asunto, materia, ó cosii por 
el estilo I-, porque ésta es precisamente 
la última acep. que á esa voz da el Dice, 
de la Academia. 

Aprovechar. Usado como n. pide 
la prep. en, j como r. de. Es también 
a. en el significado de lemplear útil- 
mente alguna cosan, y en este caso 
no debe confundirse su significado con 
el que tiene en la forma refleja, en la 
cual equivale á utilizarse de. Así, está 
bien dicho: Aproveché la tela para ha- 
cer dos vestidos, pero nó Aproveche de 
la tela. Si se pone la prep, de, hay que 
usar la forma refleja : .Ve aprovechó de 
la tela. 

Aprovisionar, a. (¡alicismo 
nsado por avituallar, abastecer, surtir, 
proveer, muni'ionar, suministrar. Des- 
de que Barait lo puso en la picota, no 
se ha atrevido á admitirlo la Academia. 
(Téase Anexionar). 

Aproximativamente, adv. 
.admitiendo el Dice, el adj. Aprorima- 
tivo, era lógico que admitiera también 
el correspondiente adv.; sin embargo, 
no lo ha hecho, y sólo nos da ú Ajiro- 
fimadamente, más corto y fácil de pro- 
nunciar: no hemos de reñir por ello, y 
él verá si le conviene ó nó enriquecerse 
con un término m;'is. 

-Vptkro, ra, adj. Que carece de alas. 
Loba admitido la l.'5."edieión del Dice. 

Aptitl'Ii, f. «Pretenden algunos es- 
pañoles qne aptitud no debe usarte ja- 
más en el plural, como lo hacemos á 
diestro y siniestro acá los peruanos», 



84 



APU 



APU 



dice Juan de Arólas. Como á nosotros 
no nos consta semejante pretcnsión, 
(|nc por lo demás creemos iiifiitidadií, 
segairemos hablando de aptitudes como 
los peruanos, seguros de que vamos en 
la buena compañía de Mora, á quien 
cita Arólas, de Jlenciidez y Pelayo y 
de otros. 

Apud. Expr. latina ({ue, entre otras 
cosas, signilica cu poder de y que se 
usa cu castellano para las citas: su sig- 
nificado es «en la obra ó libro de». 
Apud Gallardo, dice Menéndez y Pe- 
layo. Nos parece que debería figiu'ar en 
el Dice, pues tiene la misma razón de 
ser que Pássiin, Vide, Ut siipra, que 
ya están admitidos. Falta también Ut 
iiifra. 

Apunarse, r. Padecer la enferme- 
dad de la puna, ó sea, vértigos, aho- 
guíos y otros síntomas que se experi- 
mentan por la rarefacción del aire en 
terrenos muy elevados. Es v. tan usa- 
do en Chile, en el Perú, en Bolivia y 
en la Eepública Argentina, que no de- 
bió la Academia vacilar ni por un ins- 
tante en admitirlo. (Véase Puna). En 
Colombia se usa por arrecirse, que sólo 
es un síntoma de apunarse. 

Apuntación, apuntamiento ó 
APUNTE: acción ó efecto de apuntar. 

Apuntado, da, adj. part. de Apun- 
tar. ¿Vendrán del limbo ó de la luna 
los que dan por chilenismo esta voz? 
Vean el Dice, oficial de la lengua, y 
encontrarán que la última acep. de 
Apuntar como r. y fam. es «empezar 
á embriagarse». 

Apuntalamiento, m. Acción ó 
efecto de apuntalar. Admitido por pri- 
mera vez. 

Apuñalear, a. Apuñalar, a.: dar 
de puñaladas. 

Apuñuscar, a. Corrupción de 



a¡ieriuíícar. Véase este v., como también 
apiñuscar, en donde está explicada 
la terminación usrar. 

Apurar, a. Tan usado entre nos- 
otros como criticado por los puristas 
es este v. en el significado de apresu- 
rar, acelerar, ó dar prisa. Pues, ¿qué 
dirán ahora, al ver que la 13". edición 
del Dice, le ha dado por primera vez 
la acep. fig. de «.apremiar, dar prisa»? 
Y en verdad que esta acep. era recla- 
mada tiempo há, no sólo por los ame- 
ricanos, sino aún por los mismos csp:i- 
ñoles, pues la que le daban algunos 
diccionarios, de «acosar, apremiar,», 
no basta para explicar muchos pasajes 
de buenos autores; por ej., éste de Sa- 
maniego: 



«La ladrona .-i' np'iia y clesb.uata 
Pur hacerla pedazos 
Ya que nó con la garra, á picotazos» 



y este otro de Valbuena: «Cuando us- 
tedes quieran-dijo él ;--pero sin apurar- 
se, porque no hay prisa». (A/jua turbia, 
IX). Lo mismo lo usa también Pere- 
da. Con la definición de la Academia 
y con los ejemplos citados, ya no puede 
haber duda de que el v. se usa t. c. r. 
Lo único que habría que agregar es 
que se usa t. c. n. en el mismo sentido 
que urffir: Esto apura ó no apura.-'No 
hay para qué advertir que el participio 
apurado, da, se usa también en todas 
estas aceps. y con el mismísimo senti- 
do; por lo cual no habría por qué re- 
formar la conocida sentencia El que 
apurado vive, apurado muere, por esta 
otra El que de prisa vive, de prisa mue- 
re. Como adj., apurado, da, significa: 
«pobre, falto de caudal y de lo que se 
necesita; dificultoso, angustioso, y ant.> 
esmerado, exacto^i. 



AQU 



AQU 



Apcuo, ni. Asisjnnila al v. la accji. 
tle «apremiar, diir prisí», lój;¡eo era 
dar al s. el sij^nificaJo ile •< apremio, pri- 
sa»; pero no pidamos á los mort;iles 
obras jierfcctas: bastante hizo la Awi- 
deniia con correfrir el v. y esperemos 
'ine en la próxima edición extienda 
tiirabicn su misericonlia al s. 

AiTKÓx, XA. adj. Aplícase;'» la ]x;r- 
sona (juc con frecnencia apur.i ó apre- 
mia. Es muy usado entre nosotros y no 
es indigno de admitirse. Por lo menos 
es raejor qne apiiraihr, ra, (jne trae el 
Dice. (Vcise Akmjo.v). 

Aquebrajar, a. Xo es conociJo 

en los reinos del Dice, donde sólo do- 
minan quebrajar j resquebrajar, de la 
misma familia. 

AyiEL, M,A, LLO, pron. deni. Mu- 
cho aburan de él los malos tr.iductores 
del franccí, Last;» tal punto que es i-s- 
tc uno de los pxíorcs vicios que carac- 
terizjuí el estilo afrancesado moderno, 
al decir de lianilt. (Vwise este autor). 
Xo es nuestro ánimo detenernos en es- 
to, sino úniciimente notarlo como de 
puso: los que necesiten enmendarse de 
tal vicio, lean los tratadistas de ?;ali- 
cismos y ejercítense en la Ifctura de 
los buenos autores y en la verdadera 
composición castellana. Kn cuanto á la 
forma material de este pron. es de ad- 
vertir que muchos clásicos apocopa ban 
la terminación femenina del singular, 
convirtiéndol:'. en (u/uel, siempre que el 
8. siguiente empezaba por a aguda; co- 
mo ai¡itel alma, aijiiel ar/xi, aquel anjia; 
pnictica iiue han seguido algunos mo- 
dernos, come Lista, Martínez de la Ro- 
sa, Cueto. Salva la considera como ar- 
<-aí;imo del idioma y entre los tales la 
loloca; ("ucrvo y Peña dan cuent.i de 
ella sin emitir juicio sobre fu uso mo- 
derno; á nosotros, fnincamentc, no nos 



agrada, porque nos suena más sonora 
y rotunda la forma (aquella alma ) que 
la apocopada f aquel alma). Lo justo 
y lo lógico seria suprimir la a final, 
¡xíro nó el convertir adcniiis la // en 1; 
según lo cual debería escribirse y pro- 
nunciarse ai/uell'alma; mas, como el 
apóstrofo no está en uso en el castella- 
no moderno, vale más conservar ínte- 
gras las dos palabras, como se ha hecho 
con tantas otras (|ue también apoco- 
¡xiban y juntaban los clásicos: i/'ai/url, 
il'esíe, l'aspere:.!, qu'es.-'En cuanto al 
acento, está admitido por todos los 
gramáticos que los demostrativos es/f, 
ese y aijuel lo llevan pintado siempre 
que hacen el oficio de sustantivos; pe- 
ro, como en la práctica hay dudas y va- 
cilaciones, conviene agregar que tam- 
bién es necesario que estén solos, es 
decir, sin ningiin adjetivo ó relativo 
que los modifique, porque en tal caso 
no llevan acento, á no ser que el rela- 
tivo se encuentre nuiy lejos. Así, en la 
Epístola moral á Faino se acentuaría 
9 Aquel eutiX! los héroes es contado | 
Que el premio mereció, nó ijuien le al- 
canza I Por vanas consecuencias del 
Estado)'; {KTO no llevaría acento «¡Po- 
bre de aquel que corre y se dilata | Por 
cuantos son los climas y los mares, | 
Perseguidor del oro y de la plata!» 
Creemoí!, aunque no lo hemos visto en 
ningún gramático, (juc también deben 
acentuarse estos pronombres cuando 
van pospuestos al s., porque así lo re- 
clama el mismo acento tónico que les 
damos en la pronunciación. Así en el 
famoso verso de Iriartc se acentuará 
ó nó el demostrativo según sea el lu- 
gar que ocupe, antes ó después del s.: 
«Canto las maravillas de aquel arte»; 
«Del arte aquél las maravillas canto». 
« Dicción isla propia, expresiva y bre- 



S6 



AQU 



AQU 



ve» (Baralt). (Por nuestra parte ha- 
bríamos puesto entre comas el pron. 
ésla). — También nos desagrada ver 
muy repetido el dem. aqud para desig- 
nar á la misma Divinidad, porque, 
además de hueco y afrancesado, lo 
hallamos sencillamente irrespetuoso. 
Teniendo el castellano vocablos tan 
llenos y sonoros, como Todopoderoso, 
Omnipotente, Altísimo, Criador, Ser 
Supremo, etc., no tiene para que em- 
plear los pobres circunloquios de su 
pobre hermana la lengua francesa. 

Aquietar ó quietar, a. y ú. t. c. r. 

Aquijotado, pa, adj. Aunque no 
aparezca en el Dice, es de las palabras 
de formación fija y general que pue- 
den usarse sin escrúpulo alguno. Así 
se han formado arnrdemdado, acaba- 
llerado, aniñado y tantos otros en que 
entra el prefijo a. «Ignorantón medio 
loco y aqiiijotadoTi. (Montalvo, Capits. 
que se le olvidaron á Cerv., Pról., cap. 
XI). Véase A, I.' art. El adj. que, sin 
ser igual, algo se le acerca en signifi- 
cado, es quijotesco, ca: qne obra con 
quijotería; que se ejecuta con quijo- 
tería. 

Aquiles (Argujiento). Expresión 
filosófica, pero usada ya en todo géne- 
ro de escritos, que es sensible no en- 
contrar en el Dice, de la Academia. 
Del Enciclopédico Hispano-America- 
no tomamos lo siguiente: «Se ha dado 
el nombre de arijumento Aquiles al 
empleado por Zenón de Elea y tal vez 
por Parraéuides para probar la impo- 
sibilidad del movimiento. ...Se ha lla- 
mado Aquiles este argumento, porque 
en él se supone que Aquiles el de los 
pies lif/eros no puede alcanzar á una 
tortuga. ..Por extensión y amplificación 
de sentido.... se ha expresado después 
con las palabras arr/umcnto Aquiles 



aquel raciocinio que se tiene por deci- 
sivo para demostrar justificadamente 
la tesis, y también (por contraposición) 
razonamiento que semeja fuego fatuo 
del espíritu, ó castillo de naipes fabri- 
cado por el pensamiento, es decir, de- 
mostración que se anuncia con gran 
aparato y después resulta una necedad 
sin valor ninguno. Por último, tam- 
bién á veces, olvidando el sentido tra- 
dicional del arr/umento Aquiles, se de- 
signa con este nombre el argumento 
batallón, el que lleva las cuestiones á 
los puntos más álgidosy difíciles, cual 
si el pensamiento se complaciera en 
aumentar y reunir los obstáculos para 
vencerlos junta y rápidamente. Excu- 
sado parece advertir que esta última 
acep. se halla tomada de las cualidades 
atribuidas al héroe Aquiles, que, como 
se puede observar en el argumento que 
lleva su nombro, sólo entra como ejem- 
plo». Quien quiera más explicaciones, 
consulte el citado Dice; nosotros, si- 
guiendo nuestro propósito, agregare- 
mos solamente tres autoridades sobre 
esta expresión: «Pero ya me parece estar 
oyendo el arr/umento -aquiles de los 
partidarios de el Arfe por el Artei). (P. 
A. de Alarcón, Disc. de incorji. en la 
Acad. Esp.) «El aquiles del autor es 
que, no denotando tiempo con relación 
al momento déla palabra, no puede el 
infinitivo ser verbo». (M. F. Siiárez, 
EsfuUos fjramat., I p., c. IX). «El solo 
argumento déla crítica... es que debe- 
mos errar, ya que nos atrevemos á dis- 
sentir de Bello. Mal aquiles, pues es 
nada menos que la infalibilidad de un 
autor consagrada en materias literarias 
y científicas». (Id., II p., c. II). 

Que las niñas de quince á veinte abriles 
Te pagaran cun creces lus enojos. 
Y aun si has de usar del argumento Aquilet; 



ARA 



ARB 



D^ja 1o< nados del boUillo flujne, 
Y t« habrán de aplaadir los ministriles. 
(El Marqar'í de Mullos, Presidente do la 
Acad.) 

Ayi'iLÓ.s", na. La región del globo y 
el viento conociJos con los nombres de 
aquilón j norte, mida tienen que ver 
con ditiquiliiii, m.: <ungüento con que 
Ec hacen emplastos para ablandamien- 
to y supuración de los bumoa>s. Lo 
hay de varias clases>. 

AvfiLO.NiL ó Ayi'iLOXAR, adj. Per- 
teneciente ó relativo al aquilón. || fig. 
Aplícase al ticmpK) de invierno. 

Aquintralarse, r. Cubrirse los 
árbolesiiarbustosde quintraL (Vóa- 
ee esta voz). También se aquintra- 
lan aqni las plantas de sandia y de 
melón y otras semejantes; lo cual con- 
siste en cierta enfermedad (¡ue hace 
erguirse las hojas é impide el desarro- 
llo y madurez de la fruta. 

Agcivo, VA, adj. Aplícase á persona 
y n. t. c. 8. Admitido en el último Dice, 
como igual á Atjiieo en todas sus aceps. 

AR.\íi0.si.sMr), m. Locución, giro ó 
modo de hablar, propio y peculiar de 
los aragoneses. Hace falta en el Dice. 
y recmplizaria con ventaja la consa- 
bida abreviatura pr. Ar. (provincial 
de .\ragón). 

Araña, f. Llámase así en Chile nu 
carruaje ligero y pequeño, que por lo 
delgado de sus ruedas y de toda su ar- 
maz<>n presenta el aspecto de una ara- 
ña. Es parecido al bombé español. — 
Picado de la araña, es en castella- 
no Piíi'lo de la liiránlulii ó (hldíafrán, 
ó Hiniplemente alucraiuiJo. 

AuaSada, f. Acción ó efecto de ara- 
ñar. Es de m:ts uso que nrañamienlo, 
arañazo y arrirm, aruñn y anirinzn, 
únicos que admite el Dice. íQnc diría 
de ello (¿neveilü que en Kl (Irán Ta- 



caiíi (c. XVII) escribió: «Tiróle por 
dctnís una arañadas? 

.\UAL'CAN"it!MO, m. Locución ó mo- 
do de hablar, propio de los araucanos. 
Nada perdería el Dice, con admitirlo, 
ó por lo menos enseñe en alguna parte 
(por ej., en la terminación ixuio) cómo 
se forman y qué significan los vocablos 
en ismii derivados de adjetivos, é igual- 
mente los que se forman de sustanti- 
vos. Esta es una riqueza del idioma 
que nunca ha sido señalada ni explo- 
tada i)or el Dice. 

AuAUí'AXisTA, com. Persona enten- 
dida en el idioma ó en las costumbres 
de los araucanos. Bien puede figurar 
en el Dice, al cual hacemos, mii/tilis 
miitan'lis, la misma observación que 
en el artículo anterior. 

AuArcASiZAR, a. y r. Vwise Izau 
(Verbos en). 

Ara VA (Capitán). Klrapi/iin Ara- 
tjn, que embarca la gente y se queda en la 
plaija. Asi hemos alterado nosotros en 
este refrán el «iK-Ilido Arana ó Araña, 
que es el que usan los españoles: así, 
á lo menos, lo traen algunos dicciona- 
rios españoles, y así lo usan también 
Sbarbi y Rniz .\guilera. Con el cambio 
nuestro ha ganado la rima, aunque el 
origen histórico (caso (|ue exista) ha- 
ya perdido. El significado del refrán 
es obvio y no necesita explicarse; es 
sinónimo de este otro: Parecerse A la 
campana, que llama á los fieles a la 
iglesia y ella se queda fuera. Ningu- 
no de los dos apai'íce en el Dice, 
oficial 

.VuiiiTUAii, a. Por iiiiiiropia tenemos 

la f r. arbitrar recursos, tan usada 

en el lenguaje moderno, por la sencilla 
razón de que nunca ha significado ar- 
bitrar allegar, reunir, conseguir, (|uc 
es lo que le hace decir la fr. entera. Se 



88 



ARC 



ARO 



arbitran medios, mudidas, y aun, en 
sentido fig., expedientes y recursos, pe- 
ro nó dineros, ni recursos pecuniarios, 
ni otros medios materiales de subsis- 
tencia. Lo cual se funda en que arhi- 
trar en todas sus aceps. supone un acto 
de la voluntad ó del entendimiento 
(Ubre arbitrio), y nó un acto material, 
cual es el de reunir, buscar ó conseguir 
dinero. Se arbitrarían sí los medios 
para esto, y entonces por metonimia, 
tomando el efecto par la causa, se dirá 
que se arbitran, dineros; pero sépase 
también qué lenguaje se habla, porque 
no siempre sepuede usar del tropológico. 

Árbol, m. El mueble en forma de 
árbol para colgar la capa y otras pren- 
das de vestir, se llama en castellano 
ciielf/acapas, m. 

Arbolera, f. Corrupción plebeya 
de arboleda. 

ArbolitO, m. dim. de árbol. Así 
llama aquí el pueblo lo que en español 
es árbol defue¡jo, ó de pólvora, es decir, 
«armazón de madera, compuesta de un 
palo, como pie ó tronco, y varios lis- 
tones, como brazos ó ramos, que sos- 
tienen las envolturas de papeles, por 
donde va distribuida la pólvora para 
un fuego de los que llaman artificiales». 

Arcacliofa, f. Alcachofa. 

Arcayata, f. Pieza de metal en 
forma de dos anillos ó abrazaderas, 
que, unidos entre sí, hacen el mismo 
oficio de la bisagra. Así se llama en 
Chile la tal pieza, aunque ya su uso y 
su nombre se van relegando ul olvido. 

Arcedeán, no, m. Corrección 
exagerada y falsa que hacen algunos 
de la verdadera forma arcedián, no. 
No son estas voces, como á primei-a 
vista pudiera parecer, compuestas de 
deán, sino de archi y diácono, que es 
otra forma castiza que les reconoce el 



Dice. Si fueran compuestas de deán 
(en latín dcccmus), resultaría el absur- 
do de que el arcedián debía ser de ma- 
yor dignidad que el deán, como arzo- 
bispo es más que obispo. El deán es el 
decano ó presidente del cabildo ecle- 
siástico, y el arcedián (etimológica- 
mente, el primero ó el jefe de los diá- 
conos) es en algunas catedrales la dig- 
nidad siguiente al deán, como en la 
nuestra; aunque en otras es también la 
primera de todas, pero nó por razón 
de etimología ni de significado. 

Arcial, m. Corrupción de acicd, 
por la forma de la palabra y del ins- 
trumento, y, al cual malamente llaman 
aquí tortón. (Véase esta voz). El 
equivalente de nuestro avcial es 
bra//a (cuerda con que se ciñe un 
fardo, un tonel, una piedra, etc., para 
suspenderlo en el aire), ó en general, 
cordel, cuerda, porque no es otra cosa 
que un utensilio como éstos el que ma- 
neja el mozo de cordel, de cuerda ó de 
esquina, ó ganapán. 

Arcifiiíio, nía, adj. Dícese del te- 
rritorio que tiene limites naturales. 
Neologismo que nos ha regalado el úl- 
timo Dice, quizás teniendo en vista á 
Chile. 

Arción, era, f. Corrupción que 
ha formado nuestro pueblo del castizo 
ación, f. (Vé:^nse Alción y Alcio- 
nera). Probablemente el error ha pro- 
venido de confundir ación con arzón; 
y, ya una vez convertido ación en ar- 
ción, era fácil el nuevo cambio en 
alción. 

Archi. «Voz que sólo tiene uso co- 
mo prefijo de vocablos compuestos y 
denota preeminencia ó superioridad. 
Xncuiduqiie. En otras palabras es dis- 
tinta su forma. Aucánijel, Ancípresfe, 
AiiqvEtipo, Anzobispo'i. Esto es todo 



ARC 



ARD 



lo que cnscúa el Dice, soljix; esta [ar- 
ticula, despucí (le advertir que se deri- 
va del V. grieíTo i;/<-i, que siirnitica 
iiinii'lítr en ji-fr. ¿Ser.i dabie qiic Uiu 
lacónica y pobremente se estudien _v 
enseñen las siempre jwndcradas rique- 
zas de la ienjrua castellana!- ;N'o pudo 
la Academia agrejrir que esta voz da 
ori;_'en á muchas otras, sobiv toilo, en 
el estilo familiar \' en el jocoso, t^into, 
que es una mina iua;jotab!e pra los 
buenos escritores!' So^iin este procedi- 
miento son va de uso corriente iiir/ii- 
milhnutrio, aichirilebre, mrhifumosn, 
ttrr/iipf.lfin/f, arrfiinillo: y asi ncc-ptar¡i 
también el uso to<las las demás que se 
formen jwr este mismo estilo: porque 
;quL' mayores atribuciones tenían los 
cIhsícos (]ue formaron archiíjaHuia 
(yáU:hAn\\\o),ar(hiinHñefo (Sidas Bar- 
badillo), arrhipobre. arrliidiabln (Quc- 
veáo),/irfli4bot¡e;/iiero,a>rliielenzúii,ni- 
thilartiijo (Tirso), etc., etc., que no 
puedan también concederse á los au- 
tores modernos que tienen por teatro 
un mundo mayor de personas y de co- 
sas? Ya lo dijo también Horacio á este 
mismo propósito, qnien, elegantemente 
traducido por Martínez de la Kos;i, ar- 
guye así: 

C<><>r<liiur cnn aciertn lu p^ttlir.i^ 
Art«- pi<le y o«dict<>: y al putil» 
Ln^tre y gnicia lUriirt, ni l.u cnl.ii.v 
C'<iD tan utnta udíiíd, qiic como nacías 
Ri-nplanilezcan la^ vr^rcs máit coiiiiinos . .. 
;Purfl 'lar-'I /« Virgilio ncpiru'y á Vario 
Lo qnr Á Cecilio y Plantel ot<*rgn Roiiiay 
,'i niirani coa i'tíio<|ac yo propio 
Cnn mi huiiiililc caatlal, xi alguno jiilito, 
Aiimcnlt- el común fonil»? Y,;no loliiciinm 
Enio y Catún, con pcrcgrínan voces 
I<* pktriklcng^.ia rnri'|n«c¡eo<lo an ilia? 
•Siempre licilii fne, lo »erii nienipre. 
Con el wllo cirriente ac-i(>ar voco. 

Pues bien, este sencillo modo de acu- 
ñar vo<.Ts cnstizas con elementos pro- 



pio?, es el que !u Academia debe cla- 
ramente enseñar en sus obras, y no 
venga después ¡i lamentai-se de iralicis- 
luos. biirbariiiuos, extranjerismos y 
dcin:is i)lagas en ismox. (Véase Axri). 

AiifuiUASiLic.A, f. IJasilica preemi- 
nente ó superior á las demás. Es titulo 
que se ha dado, hace pocos años, á al- 
gunas basílicas de Homa, como las de 
San Pedro y de San Pablo y la del 
Salvador. La voz puede ya figurar en 
el Dice. 

ArcllidiÓcesiS, f. l'sado fuera 
de Chile por algunos rezagados de la 
lengua, no ha tenido cabida en el Dice, 
el cual sóloahoni,en su liltima edición, 
nos da el equivalente (irquidióroiis. 

Ai'chiepiscopal, adj. ¡Al pozo 

de los aicaisiiios con él! Para el uso 
moderno tenemos iiii¡tiie/>iscop(il y nr- 
zobixpnl. 

Ardidoso, sa, adj. Los antiguos 
puristas que nos proponían este adj. 
por el vulgar ardilOSO, se habrán 
t|uedado con un palmo de narices al 
ver que el Dice, da como anticuados 
los dos artículos iiue consagra á Ardi- 
doso: y lo más raro PS que cu ninguno 
le da el signilicado de nuestro ardilo- 
SO. Dejémonos de «/y/(V/ís y usemos sen- 
cillamente riifn/pio, cucn/h/ri, ntentini, 
iii; (i también, anixáii, na, sojdiin, mi; 
ó los sustantivos figs. cánido y fuelle. 
liste es el significado que siempre he- 
mos oído dar á ardilcso y nó el de 
nihnrdqitiriilo que a[)uiita Rodríguez. 

Ardientisimo, ma, adj. super- 
lativo de Aidiiitti'. \)i\iñst: '(idrii/isimo. 
(Vc.ise Ciertíslmo). 

Ardil, m. Dos errores comete núes, 
tro pueblo con esta voz: el uno de ¡iro- 
nuuciarla así, cuando en realidad ter- 
mina en d (urdid), y el otro de darle 
el HÍgin'licado de (irii<wii)ii, ijiie nunca 



90 



ARE 



ARG 



ha tenido. Lo que significa en caste- 
llano es: (cartificio, medio empleado 
hábil y mañosamente para el logro de 
algún intento». Véa.sc Ardidoso y 
téngase por entendido que ardil es la 
acusación hecha por el soplón ó ardi- 

loso. 

Arenga, f. Úsase entre nosotros 
por disputa, pemlencia ó contiemlu de 
palabras, y no significa tal, sino: «dis- 
curso dirigido á una persona de respeto, 
á una asamblea ó á cualquiera reunión 
de gente; y en sentido fig. y fam.: dis- 
curso, razonamiento largo, impertinen- 
te y enfadoso». 

Areng'uear, n. Además de no 
existir, le damos el falso significado 
que hemos dicho de Arenga. El ver- 
dadero V. es areni/ar, n.: «decir en 
público una arenga: U. t. c. a.» 

Arenillero, m. Es voz que sólo 
usan los que ignoran que existe mlha- 
dera. f.: «vaso, por lo común cerrado 
y con agujeros en la parte superior, en 
que se tiene la arenilla para enjugar la 
escrito recientemente». — También lo 
usan malamente por ampolleta ó reloj 
de arena. 

Areopagro, m. Areópago. 

Arestín, m. «Excoriación que pa- 
decen las caballerías en las cuartillas 
de pies y manos, con picazón molesta». 
Así define el Dice, al areslin legítimo, 
que aquí confundimos con la sarna 
lerruna. 

ArestinientO, ta, adj. Muy pro- 
pensos somos á los adjs. en cnto, y no 
hay que serlo tanto, porque muchos 
son de pura invención nuestra: como 
catarriento, flacuchento, 
ag'uachento, y otros más que nos 
saldrán al puso. Por ahora cortémoselo 
á ArestinientO y digamos arestina- 
do, da. (Véase el anterior). 



Arfil. m. Al/il. 

Arfller, m. Alfiler. 

Argentinisjio, m. Locución, giro 
ó modo de hablar, propio y peculiar de 
los argentinos. Parece justo que entre 
ya á figurar en el Dice. 

Arg'Olla, m. Úsase en Chile, en 
lenguaje fam., como sinónimo de anillo 
ó sortija, y particularmente tratándose 
de los que se regalan los novios. No 
hay para qué decir que es éste un uso 
por demás incorrecto, pues la argolla 
es en castellano un aro grueso de hie- 
rro ú otro mela\; argolla es el aro gran- 
de que se pone en las canchas de 
bolas para el que aquí llamamos 
jueg'O de las bolas y que en espa- 
ñol se Uama también de la argolla. Ar- 
golla es también en España un castigo 
público que consistía en poner al reo 
á la vergüenza, metido el cuello en una 
argolla; y, finalmente, es una especie 
de gargantilla de que usan las mujeres 
por adorno. Siendo pues la argolla cas- 
tellana tan grande, que puede servir 
para el cuello de los reos, para la gar- 
ganta de las mujeres y para bolas bas- 
tante crecidas, mal podría usarse para 
el dedo anular como anillo ó sortija, ni 
aunque se tratara del mismísimo gi- 
gante Gargantúa. El origen de este 
mal uso puede ser la semejanza de fi- 
gura, nó de tamaño, que hay entre la 
argolla y el anillo; de lo cual, como de 
tantas otras cosas, se aprovecha el len- 
giiaje fam., siempre rico en expresio- 
nes gráficas y pintorescas, en retruéca- 
nos, anfibologías y otras figuras. Puede 
también provenir de la fr. fig. EcJiar á 
uno una argolla, que en castellano sig- 
nifica «cautivar con beneficios la vo- 
luntad de una persona», porque, real- 
mente, al regalarse el anillo nupcial, se 
cautivan los novios entre sí.-La acep. 



ARG 



ARI 



que falta en el Dice, ¡i la voz Argolla 
es: jiiej;© que consiste en encajar una 
argolla pendiente de un corUel en un 
garfio fijo en un poste, colocándose á 
pocos pasos de él. 

Árgruena, f. El Dice, trac aiyite- 
'> y (iiyiieü'js (gr.ives, nó esilrújiilos) 
f. pl., con el signitioado de al/orjis y 
angarillas. En Cliile las arguenas 
80II nitir distintas de las alforjas, pues 
son unos cuévanos armados con vari- 
llas y forrados en cuero que, puestos ¡i 
ambos lados de una cabaliradura. sir- 
ven para acarre-ar ó llevar distintas co- 
sas. Ü. m. en pl. En Honduras dicen 
lirt/aiMs, nombre f. pl. que el Dice, 
defiue: «especie de angarillas, forma- 
das con varas en arco». De este voca- 
blo, usado ya por Juan del Encina, se 
ha formado nuestra árguena. Ha- 
blaudu de árgana, dice E;jiiilaz y Yan- 
guas en su Glosario ElimológifO: a En 
el sentido de serones ó angarillas con 
la armadura de arco p;ira llevar la co- 
mida sobre una bestia, que le da Cova- 
mibias, creo (pie es lo mismo que ar- 
gitfiín». Como se ve, no es tan grande 
'u diferencia del nombre y del objeto 
entre E»]>arm y Cbile. Las mi.imas ár- 
ijatiiif aparecen también en Juan del 
Encina con el nombre de giiti/roiies, 
voz que no registra el Dice, y (jue la 
edición académica de este poeta tra- 
duce por enjiilnmx, aunque con el sig- 
no de duda (?). Obvio y evidente es 
para cnaltpiiera que lea el pasaje en 
que estin usadas, que ambas significan 
lo mismo. 



JoilÁ.V. Qni<>ni Di .a r^^r■ n,-, l,ulra«cii 

.Sil, 

\a. 

Qn. 

gn. .1' .,iA.«ii. 



PlKlíXICl-KTO. Tul.i vil ¡lia paral Diabro 
Burras, árijanat y puerros. 

(Encina, Atilo Jtl rtprlún). 

Arguenero, m. El que hace ó 
vendo arguenas. 

Arguenita, f. Flor por|Ut.ria y de 
color amarillo, do lii,'iira do árguena, 
producida por una planta que se cria en 
los cerros. Otros la llaman capachito. 

Ariete, ra. Fáltale en el Dice, la 
acep. fig. de amedio que sirve para 
combatir una cosa», que ya le recono- 
ce el Enciclopétlico de Zerolo y que 
usan todos los escritores modernos. 

Arismética, f. Ant. Aritmética. 

AnisTiDE.s, n. prop. m. Conforme 
al griego y al latín, lo hacen grave 
Bello, Cuervo, Bartolomé L. de Ar- 
gensola, Lope (las niils de las veces), 
Jíiguel y el ilarqués de Morante; y 
esdnijulo, Capniany, Lista, Sanz Ro- 
manillos, Barcia, Benot y el uso popu- 
lar de todas ó casi todas las naciones 
que hablan castellano y que, pai-ece, 
del>e prevalecer. «iXo es fiicil, según 
reconoce el mismo Cuervo, que á quien 
bautizaron Arislidex se contente con 
sor llamado Aris/iilea». 

Aristín, m. Arestín. (Véase esta 
voz). 

Arístipo, n. pr. m. Así escribe el 
Dice, en la voz Cirenaico; sin embargo, 
preferimos con Cuervo la accntu.ición 
usual de Arislipo. 

Aki.stocrático, f'A, adj. Es sinóni- 
mo de ./í/w, di.sliii'/niíio, noble; v. gr.: 
mudule» aristocrnliros,/ii/i/ra arin/ocrá- 
lica. El Dice, lo define solamente «per- 
teneciente ó relativo á la aristocracia;» 
y, como aristocracia según el mismo es 
«dase (pie sobresale entre las demás 
por alguna circunstancia. Aristocracia 
liel saber, del dinernn, resultaría que 
cualquier millonario, aunque sea el 



ARM 



ARM 



más tosco y grosero, tiene figura y mo- 
dales aristocráticos. íixtienda pues la 
Academia sus aceps. y se librará de 
grandes errores. Lo mismo cabe decir 
del adv. Auistocráticamexte. 

Aristocratizar, a. Dar forma aris- 
tocrática; sugerir ó inspirar á alguno 
las ideas, los gustos y modales de la 
aristocracia. U. t. c. r. Así define Ba- 
ralt este v. y lo califica de expresivo y 
conveniente para evitar penosos cir- 
cunlo'juios, pues en ninguna de sus 
aceps. puede reemplazarse por eimohle- 
err. Xo lo acepta todavía el Dice, de la 
Academia. Véase izar (Verbos en). 
Aristotelisjio, m. Usado por D. 
Antonio Cánovas del Castillo, merece 
admitirse. Ya lo cstím platonismo, ave- 
rroismo, Icaniismo, Icrausismo, maimo- 
nisino y otros ejúsdem fárfuris. 

Aritmómetro, ra. Instrumento que 
sirve para ejecutar mecánicamente las 
operaciones aritméticas. Admitido por 
primera vez. 

Arlequinesco, ca, adj. Propio del 
arlequín ó perteneciente á él. Úsalo, 
entre otros, Bretón de los Herreros, y 
' nos extraña no verlo en el Dice, dada 
su buena formación y la necesidad que 
hay de él. 

Arma, f. fJe armas tomar es fr. fig. 
que el Dice, admite solamente con el 
s. hombre y la define: «el que tiene 
aptitud, resolución ó suficiencia para 
cualquier cosaii. Como no sólo hay 
hombres sino también mujeres, diosas, 
musas ij otros seres, f\\xfi asimismo son 
de armas tomar, parece cjue lo natural 
habría sido darle forma general á la 
fr. y colocarla en el artículo Arma. — 
En arma. Locución que el Dice, ad- 
mite solamente con el v. poner y con 
el significado de «alarmarii. Aquí se 
usa también con otros verbos, como, 



tener, traer. «Este niño tiene en arma 
á toda su familia». Xo debe confundir- 
se esta loe. con esta otra: andar ó estar 
uno en arma, que entre nosotros sig- 
nifica: estar inquieto ó solícito por al- 
guna cosa. El Dice, registra solamente 
la fr. Estetr en armas: estar alterado 
nn pueblo ó gente con guerras civiles. 
Xo hay para qnc advertir que muchos 
convierten esta arma en alma, dicien- 
do con sobrada satisfacción que están 
en alma por tal ó cual cosa, ó que 
el niño los tiene constantemente en 
alma. ¡Habráse visto! — Hacer armas 
vale en castellano «pelear, hacer gue- 
rra; amenazar uno con arma en mano; 
pelear uno cuerpo á cuerpo con otro 
en sitio aplazado y público", y nó, co- 
mo quieren los galiparlistas «conver- 
tirlo todo en armas, echar mano de to- 
dos los arbitrios imaginables». 

Armada, f. En su 1.-' acep. es «con- 
junto de fuerzas marítimas de una 
potencia», y en la 3." es sinónimo de 
escuadra: «conjunto de buques de gue- 
rra para determinado servicio». Así es 
que, una armada puede en algunos ca- 
sos solamente ser escuadra y viceversa: 
ténganlo presente los que acostumbran 
confundir estas dos palabras. 

Arilídor, m. Jubón significa entre 
otras cosas, y por el parecido que el 
jubón tiene con el chaleco, muchos de 
nuestros campesinos llaman armador 
á esta última prenda. 

Armazán, n. pr. El nombre de 
cierta villa de la provincia de Soria 
en España y el apellido que trae su 
origen de la misma, son Almazin, por 
más (jue aquí se diga y se escriba Ar- 
mazán. 

Armazón. Sólo es m. cuando signi- 
fica esqueleto ; en todas las demás aceps. 
es f . Xo debe confundirse con anaquel: 



ARN 



ARO 



«cada nna de l:is tablas ó invnsuliis 
puesUis liorizontiilnicntc en los muros, 
6 en armarios, alacenas, etc.», ni me- 
nos con aH4iqutleria (conjunto de aua- 
quelcs), ni con armario. 

Aumonía, únmco, osioso:ymás 
conformes con sn etimología griejra, 
uuni|uc menos usados en castellano, 

IIAKJIOXÍA, ÚXICO, oso. 

Armóxicamextk, adv. modal. De 
manera armónica. Admitido por pri- 
mera W7.. 

ArmÓniUIQ. m. Xo bay tal en 
castellano, sino únicamente aniioiiinó 
harmonio. 

Armo.vizau, a. «Poner en armonía, 
ó hacer (jne no discorden { .di-inier- 
dni, .Sra. Academia!) ó se rechacen dos 
ó más partes de un todo, ó dos ó miis 
cosas que deben concurrir al mismo 
fin. En J/'í.'iWí, escoger y escribir los 
acordes correspondientes á una cantu- 
ría ó á un bajete I'. Es todo lo que en- 
sena sobre este v. el Dice. Académico 
desde hace dos ediciones, porque antes 
no lo admitía. Barait se inclinaba á 
usarlo nada más que como n., y así 
lo emplea también Jovellanos: pero 
Cuervo, Italmcs, el mismo Jovellanos 
y otros admítenlo también como a. 
Como r. lo condenan todo?. •■ Lo som- 
brío de las tintas se armonizaba 
con Itt manera romántica del pincel ".- 
En cuanto á la ortografía, puede es- 
cribirse también como los anteriores, 
COI) // f hni iiionlz'ir ). 

Arnear arnerear. Vi-ase 
Harnear. 

Amero, m. J/unum. 

AíiXEsKS, m. pl. Ya está admitido 
en la 13." edición del Dice, por «guar- 
nicioues de las caballerías»; y las /iiar- 
niriimt» son: «conjunto de correa je.« y 
dcmiis cfocto.s que se ponen á las ca- 



ballerías para que tiren de los carruajes 
ó pan» montarlas ó cargarlas". Usjida 
aquella voz en todo Chile y otros paí- 
ses, era ya necesario (|ue f ueni acepta- 
da por la .\c;idemia, tanto má«, cuanto 
que Us equivalentes que se asignaban 
no satisfacían ó no bastaban. Así, ííyTío.»- 
y ijuarnii- iones son algo genéricas; ata- 
luje 6 aíelíijf es más propio de la arti- 
llería: y jiieres sólo es adorno (ine se 
pone ;i las caballerías. Sin embargo, 
adviértase que la admisión ha sido so- 
lamente para el pl.; por lo cual no se- 
ria lícito decir, v. gr., el arnés '/'• 
1/n Ciibiillo; neaxito un arnés /'(ira 
un -wlo caballo. 

.Vusica, f. Es general entre nosotros 
llamar así simplemente la tintura de 
árniía; lo cual nos parece propio y co- 
rrecto, por m;is que se arguya que el 
árnica es solamente una planta y nó 
la tintura misma, que se prepara con 
las raíces ó flores do la planta: y lo 
aprobamos, porque en ello no hay sino 
una simple sinécdo(iue, que consiste en 
designar una cosa con el nombre de la 
materia de que se ha formado. Así se 
dice timbiéu un tironee por una esta- 
tua de bronce, el acero por un puñal 
ó espada de acero, y nadie se atreve á 
censurarlo. 

Aro, m. l'sase en Chile por arete 
ó arillo: aro de metal que como adorno 
llevan las mujeres pendiente de la parte 
inferior de cada nna de las orejas, ho- 
radadas para este fin. Claro es que en 
España no conocen las mujeres los 
aros de las chilenas; y más vale así. 
P^ste chilenismo se explica por cierta 
propensión que tenemos los chilenos, 
como pueblo viril y valiente, á deste- 
rrar del lenguaje ordiniirio los dimi- 
nutivos ó términos qne se lo parecen. 
í*or esta razón decimos acema ó 06- 



;u 



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ARP 



ma, por acemita, olla li hoya por 
hoi/uc'la, pepa por pepita. — La fr. fig. 

y fam. Pasar á uno por el aro, 

que usamos aquí por engañar, no apa- 
rece en el Dice, sino línicamente entrar 
uno por el aro ó 'por el arillo: ejecutar, 
vencido por maña ó fuerza de otro, lo 
que no quería. Ú. t. precedida del v. 
hacer. — Como la 1." acep. de aro es 
«pieza de hierro ó de otra materia rí- 
gida, en figura de circunferencia de 
circulo», no hay necesidad de definir 
en particular el aro que para jugar 
usan los niños; pero sí convendría de- 
finir el juego mismo, que consiste en 
hacer rodar sin parar, con la mano ó 
con algún instrumento, un aro algo 
grande. «Juega al aro, hija mía, ó á la 
pelota». (Castro y Serrano). 

¡Aro! interj. (Del aimará aro, pa- 
labra, licencia; porque es como pedir 
tirencia para una breve interrupción). 
Úsase en todo Chile para detener á las 
personas que hablan, cantan ó bailan, 
presentándoles á la vez un vaso ó copa 
de licor; es como decirles: ¡alto ahí: 
descansad y bebed. U. t. c. s. m. con 
el V. hacer. En las comidas y banque- 
tes puede reemplazarse el ¡aro! por la 
interj. castiza ¡bomba.' exclamación 
fig. con que en ciertos convites anun- 
cia uno que que va á proponer un 
brindis, á decir una copla ó á dar pie 
para ella. Así aparece usada en Frai/ 
Gerundio (1. IV, c. V). 

Aroma. Como f. es la flor del aro- 
mo; y como m., perfume, olor muy 
agradable. Significando «cualquier go- 
ma, bálsamo, leño ó hierba de mucha 
fragancia", es, según el Dice, m. pero 
ú. t. alguna vez c. f. 

Aromar, a. Aromatizar, a.: dar ó 
comunicar aroma á alguna cosa. 

Arpa, f. ¿Debe escribirse así, ó bien 



con li (harpa)? Las dos maneras au- 
toriza el Dice, lo mismo que en arpado 
y arpía. Para ser consecuente, debería 
también autorizar las dos ortografías 
en todos los derivados del áo— /■, griego, 
que es la verdadera etimología del ar- 
pa castellano, como son : arpar, arpella, 
arpista, arpón, arponado, arponero. 
Muy discutida ha sido la etimología 
de arpa, que, según algunos, es vas- 
cuence y según otros, goda; pero, se- 
gún los mejores etimologistas, procede 
del bajo latín harpa con fundamento 
en la voz griega í^-r,, que significa 
garfio, garabato, gancho, sea porque 
tal forma tenía antiguamente el ai'pa, 
sea porque se tañía con algún garfio ó 
gancho. No deja de ser curioso que 
esta voz haya conservado la h en todos 
los idiomas del Norte de Europa, sueco, 
dinamarqués, holandés, inglés, alto ale- 
mán, y aun en el francés, y que la ha- 
ya perdido en los del Sur, provenzal, 
portugués, catalán, italiano. Sólo el 
español se ha quedado entre dos aguas; 
lo que en verdad no es honroso, por- 
que es indicio de vacilación, pereza ó 
falta de energía. A la Academia toca 
en estos casos fijar la ortografía que 
debe seguirse, diciéndonos de una vez 
si imitamos á los doctos, escribiendo 
harpa, ó al vulgo ignorante y ramplón, 
sacrificándole la //., escudo de nobleza 
del suavísimo instrumento, que hace 
recordar su parentesco con las harpas 
eolias de la poética Grecia. 

Arpía, f., y más conforme á la eti- 
mología griega, harpía. 

Arpista, com. Es inclinación in- 
nata del hombre disfrazar en público 
con palabras decentes y biensonantes 
lo que sería vergonzoso expresar en 
toda su cruda realidad. Por eso en to- 
dos los pueblos habrá siempre cierta 



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ARR 



.'ermanía de uso particular, por medio 
(le Li cual intentan los iuagot;ible3 des- 
cendientes de Caco no ser conocidos 
ni entendidos sino por los suyos. Una 
li;íen» priK'lxi de esto es la voz arpis- 
ta, <|ue p;in» cierta {jcnte no significa 
«persona qnc toca el arpa>, sino per- 
sona que, rosgiiFiando con habilidad y 
ligereza otnis cos,is qne nada tienen de 
arpa, se apoilera ocnltaaiente de elliis-, 
es decir, ratero de oficio. Y no se diga 
ijne tenia p(x;o talento tiuien inventó 
tal vocablo. 

AuyuíDUiCESiíi, f. Admitido por 
primera vez en la 13.-' edición del Dice. 

AuyfÍMEDKs, n. pr. m. Asi lo acen- 
túa el nso general, y con él la 12.'' etli- 
ción del Dice. I maroma de Arqiiiiiieles, 
expresión qne ha desaparecido en la 
1 3.*;, Benot y Mnury, aunque etimoló- 
gicamente debiera ser Arquimedes y 
annqneaBÍlohayanusadoalgu nos pocos. 

AuRALAP.. Es n. y nó a. (Vc-.ise Ra- 
lear). 

Arranado, da, adj. Aplícase á lo 
que es de forma plana y baja como la 
rana. Es de las palabras de fácil for. 
niaciún que el pueblo usa en todas 
partes y que bien puede figunir en el 
Dice. (Véase A, IJ art.) 

Arrantada, f. Partida ó salida vio- 
lenta. En édtíi y en las denLi-i aceps., 
fuera de las dos que tiene en Náutica, 
lo declara iint. el Dice. Xosotros, que 
II gran parte conservamos el lenguaje 
• lo los conquistadores, lo usamos totla- 
■• ia, sobre todo familiarmente y en for- 
ma diminutiva (urnniradila), bien 
que para nosotros no es nna «partida 
ó salida violenta», sino una simple 
partida ó salida rápida y corta. 

ARRAXr'AR. Como n. y nó como r. 
lo admite el Dice, en la acep. de «par- 
tir de tsirrera p;ira wgnir corriendo^, 



y en la fam. de «partir ó s.dir de al- 
guna p;irtc)'. Aquí lo usamos mucho 
como r. (asi también (Jaldos), aun(|ue 
con aquella especie de reflexividad que, 
según se cxpresii Bello, no pasa de los 
elementos gramaticales y no se presen- 
ta al espíritu sino de nii modo fugaz 
y obscuro (como sucede en ef/tiiyr, 
quedarse, irse, salirse), bien que siem- 
pre se i)ercibe cierto color de acciiin 
que el sujeto parece ejercer en sí mis- 
mo. .\sí, El ladrón arranrú inmrdiii- 
tamen/e que llrgó la poliria, no es lo 
niismo que El ladrún SE arrancó, etc., 
porque en lo segando se nota cierto es- 
fuerzo ó conato de parte del sujeto. — 
De la acep. fam. de «partir ó s;ilir de 
alguna parte», que para el caso podría- 
mos llamar fundamental, ha nacido en 
Chile una como desviación, que con- 
siste en dar al v. arrancar el significa- 
do dc/ií/iV, mostrarse huraño (tratán- 
dose de personas) y brarin (tratiindosc 
de animales). «El gato arranca del jk'- 
rro, y los ratones arrancan del gato». 

Quien lie otro se retira 

Us yuTunc teme, 
Y los hoinlires no arrnucti» 



De las mujeres. 

[^Canto popular). 



— Censura el P. Juan Mir como inco- 
rrecta la fr. Arrancar aplausos, y pro- 
pone en su lugar alcanzar, lograr 
aplausos. A pesar del resjjeto que nos 
infunde su conocimiento del idioma, 
no estamos de acuerdo con él, por la 
sencilla razón de (pie, habiéndose di- 
cho siempre en castellano arrancar 
suspiros, quejas, gemidos, voces y otras 
cosas análogas, es lógico que se pueda 
decir también arrancar voces d(: aplau- 
s", arran-ar vivas de enlusiasmo y 
arrancar a¡ilausos simplemente, que 
loilo es uno mismo. Por uln ])artc, los 



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ARR 



verbos alarmar y h//rar que propone 
el Pudre distan tanto de arrancar co- 
mo lo frío de lo caliente, como lo pa- 
sivo de lo activo. Creemos excusado 
alegar citas de Pereda y otros nioder- 
nos.-Muy usada es en Chile, porque la 
generalizó Bello, la acep. intransitiva 
y fig. dc-nacer, traer origen, dada á 
airanrar. Aunque no la admite el Dice, 
sino como término de Arquitectura, ha 
sido, sin embargo, usada por Martínez 
de la Rosa, l'almes y otros, y nos pa- 
rece lógica, porque no es sino simple 
aplicación de la misma metáfora áotras 
cosas, y hasta elegante. «Son menester 
motivos que, arraiirando de más alto 
origen, ejerzan más eficaz influencia». 
(Balmes, El Protesíantismo, c. XIV). 
— Xos parece también que debió el 
Dice, haberse mostrado más generoso 
con la 2.'' acep. que da á arrancar, ya 
ampliáudola más ó ya admitiéndola 
también en sentido fig. Dice esta acep. : 
«sacar con violencia una cosa del lu- 
gar á que está adherida ó sujeta, ó de 
que forma parte. Arrancar una mue- 
la, un clavo, un pedazo del trajer>. De 
la cual resultaría, por ser tan limitada, 
que no podrían los músicos ni poetas 
arrancar sonidos, armonías, etc., de sus 
respectivos instrumentos, y la verdad 
es que los arrancan que es un conten- 
to dondequiera que se habla castellano. 
Arrasarse, r. ¿ Rige la prep. de ó 
en en la acep. tan común de «llenár- 
sele á uno los ojos de lágrimas»? El 
Dice, no sólo no resuelve la cuestión, 
sino que ni aun menciona dicha acep., 
contentándose con decir, para este ca- 
so: «Llenar de líquido una vasija hasta 
el borde». Quien la trata y resuelve 
con verdadero talento y erudición es 
el P. Mir, cuyas palabras merecen gra- 
barse en eterno mármol. Oigámosle: 



'< La construcción de esta f r. (Se te 
arrasaban los ajo.'< de hujrimas) corrió 
válida en el siglo de oro, por el íntimo 
nexo que tiene la prep. de con el v. 
arrásame. Yo quedaría atónito si se me 
ofreciera bien comprobada una sola 
autoridad de aquellos floridos tiempos 
que dijera arrarse los ojos en /«///■/- 
mcts. Mas, no bien hubo entrado á ve- 
las desplegadas la libertad en el campo 
de nuestra literatura, amanece Jove- 
llanos con arrasarse los ojos en lágri- 
mas, como si arrasarse y aiiec/arse 
fueran sinónimos; viene luego Martí- 
nez de la Rosa, y cae en la tentación 
de propalar construcciones flamantes; 
(4il y Zarate, porñando en marchitar 
la gracia de la antigua locución, escri- 
be en llanto por en lágrimas-, Moratín 
y el Duque de Rivas cortan por lo vi- 
vo, sin hacer caso de dejar raquítica 
la frase, cercenando láijrimas con aquel 
frío se me arrasan los ojos, se, arrasa- 
ron los njiis. ¿Qué juicio formarían del 
corte los antiguos si viesen á los mo- 
dernos llorando con los o/os arrasados, 
que, en concepto del iJicc. de Autori- 
dades, significa con los ojos limpios.' 
Por estos pasos, atormentada en el po- 
tro de la libertad, ha venido la fr. tra- 
dicional á perder su valor y donosura... 
I>a Academia, por parecer neutral, 
como quien hace á dos manos, en su 
(¡rara, aprueba de y e)?....Como quiera 
que discurran los gramáticos, la fr. 
integra, tradicional y legítima, es arra- 
sarse tus ojos de lágrimas. Aliéntanos 
á mantener en su entereza la de, fuera 
de las razones insinuadas, el dictamen 
de Cuervo, que la juzga más propia y 
más autorizada que en. Debiera bastar 
por todo argumento el Dice, de A utu- 
ridades. Si viésemos en algún libro 
clásico arrasarse los ojos en, fuerza 



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ARE 



sería rtcntür :i las priiiu-nis «liciones 
de la obra, y allí sin duda resplandi- 
cerúi liLTino*), cumo el arrasado cielo, 
la prcp. ilr trastrottula por los impre- 
sori'S. Sospot-hamos (jiie del preceptista 
Salva ha iiacidi> el desonlen de esa li- 
cencia E^iiiaticil: fué el primero (|iie 
la enseñó, l-^tas consideraciones son 
de tanto mayor momento, cuanto ¡xir 
de m¡«s desisti-osas consecuencias se 
lian de estimar los neolo;;isinos de 
construcción y redimen, popiue. adul- 
terando en lo más fundamental la ín- 
dole de nuestro idioma, como decía 
Ilartzeubuselí, tienden á rjucbrant;ir 
sn vi^or y contextura b. ( Frn.srs i/f lux 
iiiiturtx elii-^iois, voz Llorar). 

Aiiiu.STRAK.SE, r. Humillarse vil- 
mente. Por primera vez reconix'e el 
J >icc. esta acep. al v. nrrmliar. 

Arreado, da. adj. Flojo ó pesado 
pam andar, como animal que necesita 
ser arredilo por arriero ii otra persona. 
Aplici\sc aquí tanto á animales como 
á personas, y en rigor no es sino el 
pttrticipio de arrriir, usado como adj. 

AuiiE.iR, a. * Estimular á las l)est¡as 
con la voz, con la t*pncla, con troljies 
ó c<>n cliasrjuidofi. pira que echen :i 
nmLir, ó para que si^an c;iminando, ó 
jiara que caminen nuts de prisa». Es 
derivado de .iirif.' y se conjuga arren, 
arreas, etc.: muy distinto, por consi- 
pnientf, de iirrit(r,n. (lUijar las velas 
ó h* Ijanderas: aflojar ó soltar un ca- 
bo»), que se conjuga arrio, arrias, etc. 
Hay lanibic'U otro nrrear, ant., que 
eigüiñca "poner ancos, adornar»..., y 
nn arriarse, derivado de //'", que sig- 
nifica «inundarse |»or una avcniíla al- 
guu paPiíji-". 

Arrebosar, u. lí.nb:iri.''mo que 

(«meten algunos ignora iih's ]H)r »/■/"/- 
nir: «diTnimarnr' un liquidn |»ir fni'i- 



ma de los bordes de un recipiente i-n 
qi'.e lio cabe. Ilicesc tainbii'U del mis- 
mo recipiente en (lUC ya no calx' el li- 
quido. II tig. Abundar con demasía una 
cosa. II tig. l>ar ¡i entender con adema- 
nes ó palabras lo mucho que en 1» in- 
terior se siente". Xo se confunda con 
Arrehoz.vk, a. 1.0 mismo que ;■?//<»- 
r<í;\ es derivado de ¿<C", y poreso sigui- 
lic;i «cubrir casi todo el rostro con la 
capa ó manto». Bueno es que lo a'paii 
las iKi-süiias c|ue sólo .«e arrebozan 
las espaldas ■'> los hombros. 

.Vmbiis verbos se u.s;in t. c. reflejos. 
Arreii.^r, n. Conjúgase arririn, 

iirrerins, etc., y nó arrecco. arre- 
ceas. 

.Vrhedro. Sólo es adv. de lugar y 
anl. y no del)c coufundir.<e cou arre- 
draminilo: acción ó efecto de arredrar 
ó arredrai-se. .■l/-<v'(//-o significa: atrás, 
detnis ó hacia atnls. 

.VuREfM.AR, a. Casto eufemismo usa- 
do en Chile por castrar ó rapar. líl 
Dice. Encicl. Ilisp. Amer. usa en este 

sentido ártc/Ví/-. — También arreglan 

lo.s chilenos deudas, cuentas, gastos? y 
otnis C0S.XS por el estilo, es decir, pa- 
¡/■i>i: lo i|ue, habhindo en puridad, no 
nos parece nrrnfhíil'i al castellano. Se 
arreí/lati las deudas y gastos cuando se 
pone orden ó método en ellos, ó cuan- 
do .se sujetan á cierta ley ó regla, ó 
cuando se ajustan ó liquidan, ixto uó 
cuando se pai/an, satisfacen ó snl ren- 
tan, ó sr cubren, hablando á la moder- 
na. Véase sí nó el uso de los cl;isicos. 
lArreijlii mis puros 1/a.ttiis á mis po- 
quísimiLS facultades". (JIoralín). "El 
tiempo, el precio y his condiciones del 
apa'iidizajc se arrei/lanin por un con- 
trato libre entre el maestro y el paili-cu, 
(.lovcllaiios). 



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Ya tenia 
T. Illas sus </f «,;«.< paffada.i 
V ttrri'jf/íi'io el testanieiitii. 

(Morutíu, í.ri .Uo/ii/oln). 

— Tarabiún se da en Chile al v. i'ne- 
fflfir la acep. faiu. de-acicalar ó empe- 
rejilar á niia persona, en la forma a. j 
eu la r.; lo que no es un chilenismo, 
porque también se usa en España, sc- 
gi'in se ve en los novelistas modernos. 
Lo mismo cabe decir, mutr/tis mtiltni- 
i/is, del s. (irrei/h. — Arreglar á 
pueblo á uno, es fr. fijr. y fam. 
que usamos aqní en el significado de 
castigar severamente. Sin duda pro- 
viene de la idea que formamos cuando 
tratamos con gente grosera ó nó civi- 
lizada, que deseamos reducirla á me- 
jores liábitos, :l liábitos de pueblo 
culto, y por eso decimos que queremos 
arrcijhttia á piwhlo. 

AllREGOSTARSE Ó REfiOSTAllSK, r. 

fam. Engolosinarse ó aficionarse á al- 
guna cosa. 

Arrejada, f. Vulgarismo grosero 
que vale acción ó efecto de arriesgar 
ó arriesgarse. 

Arrejar, a. y i'i. t.c. r. Anicí^f/'/r. 
(Véase Rio). 

Arrejón, m. Acción ó efecto de 
arriesgar ó arriesgarse demasiado. ]']1 
equivalente castizo delx'ría ser arrics- 
ijóh; pero el Dice, no lo conoce: lo que 
obligaril á los puristas á usar á dies- 
tro y siniestro el s. riei//o, variándolo 
con todos los verbos. (Véase Mordis- 
cóx). 

Arrejonado, da, adj. Derivado 
del anterior, lisase, aunque no mucho, 
por arn'pff/ddií, temeraria). 

Arrelingarse, r. No estamos de 
acuerdo con los que consideran este v. 
como corrupción de rcmiJfiar^í' y lo 
escriben arremingarse. Xosotroslo 
lioraosoidosii'inpre arreling'arsG, y 



en el sentido de ad'idar.^f, fmprrcjihir- 
se, oxlaró ir hfcho i/n hr inquirió, y más 
bien lo creemos formado de rfiliiiffu y 
r/'liiii/ar. Rclin/ja es en Marina «cabo 
con que se i'efuerzan las orillas de las 
velas»; y rrlini/iir: «coser ó pegar la 
relinga)'; y también: «moverse la re- 
linga con el viento ó empezar á flamear 
los primeros paños de la velan. Tras- 
ládense ahora estas ideas de refuerzo 
y adorno exterior á un mozo ó cual- 
quiera persona que quiera dárselas de 
elegante, y tendremos el arrelingar- 
se y arrelingado chilenos. 

Arrellenarse, r. Xo hay tal, por 
más que su le haya escapado á algiin 
buen escritor aun en España: el v. es 
arrellanarle, porque es derivado de 
rellano y nó de rellmu. 

Arremedar, a. Usado por Que- 
vedo, D. Ramón de la Cruz, (¡onzález 
Carvajal y otros más ó menos moder- 
nos, ha pasado ya á mejor vida como 
ant., quedando en su lugar el simple 
remedar. Nuestro pueblo usa todavía 
el arcaísmo. 

Arremingarse, r. Véase Arre- 
lingarse. La forma arremingar- 
se pudiera ser corrupción de remihjursQ. 

Arremolinearse, remolinear y 
REjrOLiNAR: los dos liltiraos se usan 
t. c. reflejos. 

Arrempujar, a. ant. Uemjnijar. 

Arremueco,in.«Hí'. Dígase ro-iv/- 
)naco: «demostración de cariño que 
hacen las personas con gestos ó adema- 
nes». U. ni. en pl. 

Arrendamiento, AURENDAfióN ó 

ARRIENDO. 

Arrenquín, m. Es vocablo que 
lia recorrido casi toda la América Jja- 
tina. desde Cuba hasta Chile. Casi 
todos los autores de diccionarios pro- 
vini'iali'S 1(1 dan como eorrupciiin de 



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(iilri¡ii¡ti, i-tiniülo'^'a "iiic parece accp- 
tublc, duda la diticultad <|t)c tiene el 
pui-blopara prounnciarla combinación 
r/. por lo cual convierte á Carlos en 
Cairos, )nia en pelra, etc. Sin 
embanro, visto el sliriiiticsido que seda 
á arrenquín, no es posible derivar- 
lo del tirici/i'in qne traen los dicciona- 
rio?, procedente del italiano, donde era 
nn iiersonaje jrnicioso de conietlia, y 
|)or extensión, «jiersona informal, ri- 
dicala y despreciable", sino del arle- 
i/híh que explica Monlau, derivado del 
vascuence iirífiírtiuin (andarconmiijo), 
sincoiMido en tinieijuin v hicí;o conver- 
tido en (irleijuiii; ó mejor, confundido 
con él, ajrcí^'urianios nüS<Jtros, pues no 
sería el primer caso en un idioma el 
ipie dos ctimolojjias distintas se fun- 
diiu ó amalinimen para formar un solo 
vocablo. Volviendo al sijjniticado de 
arrenquín y prescindiendo de los 
ipie le dan en otnis partes de América, 
sólo diremos qnceii Chile es: ayudante 
(j^.'neralmentc niucliaclio) ijuc llevan 
liara su servicio los arri(;ros, carreteros 
y viajeros: y, jior extensión, jxr.sona 
empleada en servicio de otra y á la cual 
»i«fne y obetlecccieiramente; al^o pare- 
cida al rfiwliqíie ó esjuilistd esjMriol, que 
es 'mozo (|uc camina :i pie delanti- de 
la caUílIcriu en (jue va su amo», ó al 
iii»:o ilf fs¡»iehi alie rspiielíi.i. llamado 
también <lf miiliiy, que es «el que lle- 
van los caminantes para que cuide de 
las rabal leria?, (?! cual regularmente 
va ¡i pie delante de ellas ". Xnes- 
Iro arrenquín no siempre anda á 
pie, ui iire<.'ÍHamcntc delante de la ca- 
Icdlería del amo, pero si est;í s¡em[)re 
al servicio de óstc.-.Vfirma IJodríj;nc7, 
que K usa tambii'-n aijui para denotar 
á aquellas |)crHona.s que viven en char- 
la y movimiento ¡K-rjietuo y son ver- 



daderas ardillas humanas: (K'ro no no» 
consta ijue este uso esté bastante {jc- 
ncral izado, y, caso de estarlo, seria una 
simple aplicación ó extensión del <//■//•- 
qtiin español, (jue, siendo jKrsonaje 
cíimico y el gracioso principal, natu- 
ralmente debe estaren continua char- 
la y movimiento. I', aijui c. s. m. úni- 
camente. 

Arreo, m. lÜen podría admitir.'íe 
por-aceión ó efecto de arrear, idaí que 
carece de nombre ¡)ropio en castellano; 
pero en nin^'iíu caso por rfrua ó dnia. 

Arresg:ar,a. Forma tancomiin en 
Alarcón, es hoy vulj^ar en algunas 
piírtes de .ymcrica. (Cuervo). 

Arretacarse, r. Kncoger el cuer- 
po hasta presentar la ñfíuní de un rp- 
líHo. Usado por un aprcciable escritor 
chileno, no ha pasado todavía al uso 
general, y menos al Dice. Ea de esas 
voces de fácil formación que ocurren 
á todo el mundo, y más á los escrito- 
res jocoso?. Véanse .VniAi-AiiüAiíSK y 
Aparragado. 

Arrevesado, da, adj. Auníjuc 

usado por tal cual escritor español y 
con'iente en toda la .Vmérica, no apa- 
rece en el Dice. Mientras ésta lo atl- 
niile, pueden los escrupulosos usar á 
rcrimdo ú enrevesado. 
AltltlAl!. Véase .\uukau. 

Arribano, na, ailj. .Vplícase aquí 

á los habitantes de las ])rovincias del 
Sur, en contrai>íjs¡(.ii')n á los del Norte, 
que se Ihuuan abajinos. Kn la Ue- 
públíca Arjícntina y en Mi-jico dicen 
íirrileño, «í/, admitido ya por el Dice, 
como mejicanismo con el sif^nilicado 
de 'loplicase por los habitantes de las 
costas al que proi;ede de las tierras 

altas, r. 1. c. s." Arribano y aba- 
jino son ya poco usados en Chile. 



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ARR 



Arriesgracla,f.f:nn. Acción ó fíce- 
lo (le arricsi^ar ó arriesgarse. 

Arriesgo, m. Acción ó efecto de 
¡iriesgar ó arriesgarse. No es reconoci- 
do pov el Dice. 

Arriesg-ón, m. (Véase Arre- 
jón). 

Arrinquín, m. Ycasc Arren- 
quín. 

Aruiscai!, a. y r. Significa arries- 
garse, y fig., engreírse ó envanecerse, 
pero jamás arreyazar, orremangar, 
íliihlar; por lo cual no puede haber 
sombreros de ala arriscada, dispa- 
rate que debe corregirse con cualquie- 
ra de estos tres verbos, ni menos na- 
rices arriscadas, que en castellano 
se llaman arrcinaiKjaduK^ resi/iiu/adas 
ó resjnn¡/0}iíis. 

Arritranca, f. En castellano es 
igual á retranca: «correa ancha, ;i ma- 
nera de ataharre, que llevan las bestias 
de tiro». No parece que sea necesario 
salir de este significado, ni menos con- 
tar con un chilenismo más, para expli- 
carse el que alguien haya usado alguna 
vez á arritranca por-adorno charro ó 
de mal gusto: no hay en ello más que 
una simple metáfora ó una compara- 
ción festiva y exagerada. Én Cuba y 
cu Colombia se ha estropeado el voca- 
blo convirticndolo en arritranco, 

pero con el mismo significado. Véase 
Alitranca, con que suele confun- 
dirse. 

Arrobador, ra, ^á]. Encantador, 

doiiciuso. No existiendo el v. arro- 
bar, a., no puede tampoco existir el 
adj. verbal en or, porque tales deriva- 
dos siempre tienen significado activo. 
(Véase Arrobar). En sentido amo- 
roso podría reemplazarse por rohador, 
ra, formado del v. robar, (pie también 
se usa así figuradamente. «Así dijo 



una vez el Esposo á su esposa, ipie con 
estos ojos rohadorts y encantadores le 
miraba...!) (Fr. Juan de los Angeles, 
Triunfas del amor de Dios, p. I, c. XI). 

Arrobamiento, arroroó éxtasis. 

Arrobar, a. El arrobar a., pero 
aut., que reconoce el Dice, significa 
" pesar ó medir por arrobas»: el arro- 
bar que usan los noveles traductores 
del francés es en castellano arrobarse.- 
«elevarse, enajenai'se, (piedar fuera de 
sí». Sin embargo, eu su Libro de los 
Galicismos (cap. VI) escribe D. Adol- 
fo de Castro, traduciendo á Dcauclair: 
[Los proverbios] «causan efecto, ani- 
man, dan variedad y engalanan la con- 
versación, presentan ideas vivas y ([uc 
sacan de sí á uno con grata elegancia 
y fino y atractivo encanto, que arroban 
la atención del lector... »Por donde se 
ve que esto de los galicismos es algo 
como la caza de la liebre, en la cual 
al mejor cazador se le va alguna. 

Arrodillada, f. fam. No existe, 
y dígase arrodilladura ó arrodillamien- 
to: acción ó efecto de arrodillar ó arro- 
dillarse; y también rodillada: incli- 
nación ó postura de la rodilla cu 
tierra. 

Arrojar, a. Omite el Dice, la acep. 
fig. de-prcsentar, dar de si mismo como 
consecuencia ó resultado, tratándose 
de cuentas, documentos, etc., scgiin lo 
cual es corriente y bien dicho Arrojar 
un scúdo (/e...« Según todo lo que arro- 
ja de sí este capítulo, el romance de 
Altisidora fué improvisado». (Clcmen- 
cín). «Ahora no hay nada que te dis- 
culpe, Andrés, nada; nada de cuanto 
el suceso arroja de sí; todo ello te con- 
dena... (Pereda, Sotileza, XXVI). 

Arrollado, m. Carne de puerco 
cocida y aderezada con otros ingredien- 
tes, (]ue se acomoda en rollo formado 



ARR 



ARR 



(lu l;i |i¡i'I, timbicn c(x-iil:i, ilcl mismo 
iiiiim:i!. (tiros iliivn t;iinbii'ii chan- 
cho arrollado. I»i expresión i-mlo 
iitliihiulii, <|iic piíra ambos chilenismos 
l>roj¥)nen áltennos, fnincanieiitc, no 
nos satisfaif. tanto jwr rt fnisc ente- 
ra y nó un simple vocíblo, cnanto jwr 
el si;iniHcailo tan ijcneral que entraña, 
el cnal no poilria limitarse al particu- 
lar qae tiene nuestro (irro/liii/n. Ahora, 
8Í por otra ¡xirto se considera (jnc este 
8. está tan bien formado como el «¡ne 
iniis del v. urrullar, (jue lo definido 
coucnenla admiroblementc cun el sig- 
nificado intrínseco de su propio nom- 
hrv, j que ;idem;ia' este nombre es usado 
por una nación de tres millones de 
iiabitantcs, ;qné raiia tenemos sino dar 
liií,'as :i loa puristas y esperar con pa- 
ciencia los futuros diccionarios de la 
Academia? Por el mismo procolimien- 
to que arriillndii, se han formado entre 
nosotros ilfsrocadn, frito, rebozado, etc., 
que pueden verse en su propio lugar. 
AuitOYO, ni. .V ningún chileno le 
f>cnrriria jumas que pudiera confun- 
dirse el iirroi/o con la ai:><¡tii(i, pues los 
miracomocosas enteramente distintas: 
sin enilKiriro, para muchos españoles 
no lo son. Kl mismo que esto escribe 
ha oído :i españolc-s ilustratlos llamar 
iinoijo lo que aqni todos conocemos 
por iiftquin, y, queriendo esclarecer la 
materia, ha prcíruntíido á otros igual- 
mente ilustrados, que diferencia hacen 
lo» esp;iñülea entre ambas voces, y no 
han sibido contestíirle. Pero ;ii qué 
ni:i!», cuando en loa mismos cliusicos 
encontramos la propia confusiiiu.' 
* lÜen así como el que de nn gran río 
Ni«i itrniiinH y ai-cquidnn, dice Ifon 
Diego l>nicián;...M los nrroi/on, q-ic allá 
fon Vali-ncia] llaman ttrfiinmn». lee- 
mos en AV Ihntiidii linhliilur. Ton estiw 



antecetlentes y no habiendo encoiit ni- 
do ninguna luz cu los diccionarios de 
sinónimos que hemos poilido registrar, 
diremos con el de la Academia (|ue 
iiff'/in'a es «zanja ó canal por donde 
se conducen las aguas jxira regar y pa- 
ra otros USOS"; por consiguiente, es 
una cosa artificial, hecha por el hom- 
bre, que tiene interés en conducir las 
aguns por este ó nciuel lugar; y urn'i/o 
es «caudal corto de agua, i|UC corre 
casi siempre"; aquí se ve la obra de la 
naturaleza, es decir, el agua que busca 
y se forma su cauce natural. Por eso 
el mroijo (;i lo menos entre nosotros) 
es siempre de agua limpia y cristalina, 
procedente, por lo general, de alguna 
vertiente; y [wr eso también inroi/n es 
voz figurada que significa «afluenci;» 
ó corriente de cualquier cosa líquida: 
iirriiijox de lii;/rioi'iít, de saiv/re», y no 
así la (trei/i(i(i, porque lo natural se 
presta m:is para el lenguaje figurado 
que lo artificial, como sucede Uimbién 
en el lenguaje poético. JIuy rai-o sei;t 
encontrar en poesía la voz inri/nin, 
mientras que los arroi/os, y especial- 
mente los miirmuradnrex, corren (|Uc 
es un contento por todos los Parnasos 
de Mspaña y de América. 

AltROMADIZAItSE Ó ROMAÜlZAIt.SK: 

contraer romadizo. 

AiíuniA, OAi; son iguales á rinjn, 
jtiijnr. 

AuI!l:i.\aii ó i:n\Ai;. 

Arruma, f. Véase Ruma. 

.\i!ia MüAit. a. "Poner una cosa co- 
mo ini'itil en lugar excusado», es el 
I. "■ significado que leda el I)icc. Sin 
duda no lo Siibía el que Uiclió de hni- 
liítro el uso (iu(! hacemos de este v. para 
significar (pie «algunos objetos están 
tirados por ahí, sin uso y privados de 
las caricias del |iliinii'r()». El nsd ver- 



102 



ART 



ART 



iLidcnuiiciiLü bárbaro (jLie h;i liabidu 
iii|uí es el de confundir ¡í arrumbitr uon 
aherrumbrar á licrrumbrar: dar á una 
cosa color ó sabor de hierro; cubrirse 
de herrumbro". Según lo cual es muy 
fácil dar con un dulce aherrumbradn 
ó hcrrumbradii, y, en labios del pueblo, 

arrumbado. 

Arrumbe ó arrumbre, f. Sim- 
ple corrupción de licrrumbre, f.: capa 
de óxido de hierro hidratado, que cu- 
bre al hierro en contacto prolongado 
con el aire húmedo; gusto ó sabor que 
;dgunas cosas toman del hierro; roya 
11 honguillu parásito, á manera de pol- 
vo amarillento, que se cría en varios 
cereales y en otras plantas. En la 1.'' 
acep. es sinónimo de hcrriii, m. 

Arte. Ambii/uo, dice el Dice; la 
(!ram. agrega: «Aunque por una regla 
fundada en la eufonía lleva siempre en 
singular el artículo el, propende más 
bien al genero femenino. Así decimos 
arte yocLira, arle majiia de rudmuiido 
Lullo: pero también suele decirse arle 
románico, arle diabólico. En plural rara 
vez deja de ser femenino». 

AuTKRiA, f. Cada uno de los vasos 
que llevan la sangre desde el corazón 
á las demás partes del cuerpo. — Aii- 
TEKÍA, f.: Amaño, astucia que se em- 
plea para algiin fin. Hoy se toma siem- 
pre en mal sentido. 

Articulaclor, ra, adj. (,)ae arti- 
cula. Véase el siguiente. 

Articular, n. Úsase en Cbilc en 
el significado de-disputar, altercar ó 
ponerse á razones con uno. Es eviden- 
te que esta acep. se ha to.nado de la 
forense que tiene en el Dice: «poner 
preguntas en el término de prueba, á 
cuyo tenor se examinen los testigos». 
Usámoslo también familiarmente por 
-refunfuñar, rezongar, en sentido ac- 



tivo, nó neutro; en lo cual nu se h;ire 
más que tomar el efecto por la causa, 
os decir, las palabras que entro dientes 
pronuncia ó arlicula el refunfuñador, 
por la causa que da motivo para ello. 
O, si se quiere, os un simple eufemis- 
mo, ponjue so emplea un v. de signi- 
ficado inofensivo y bien sonante on vez 
do los dos citados, que tienen mucho 
de duros: y ¡curiosidades del idioma! 
aquí vendrían á juntarse los extremos, 
ponpie articulctr es «pronuuciar las 
palabras clara y distintamente», y re- 
J'an/ariar, «hacer cierto ruido ó souido 
inurlicultulo on señal de enojo o de 
disgusto». Cervantes, cortando por lo 
sano, escribió con toda corrección y 
exactitud en la *2.-' jornada de Lo^ 
Baños do Arijíl: 

CONSTAN/IA. P'jio (luizá (lisimullis, 

y mentiras acumulas^, 
Que ser de pruvccliü ¿ientes. 
Ca ülíALl (ijersonaje ([ue no ivIcanziLá pci- 
fibir bien lii cinc el antei'ior ha flidiO, puniue 
va (liri-iilo !Í uti-d): 

¿Vm (lue. li.iblanili) entre 
[los «üenlcs 
Las lazónos no ftiiict'/a.-'f 

AiiTicL'1.0, m. Extraña Ortúzar que 
no lo registre el ])icc. por objeto, co- 
sa, aunque lo supone en la definición 
de articido de comercio y on la de ar- 
liculo de primera necesidíul. No hay 
tal omisión ni suposición, porque nun- 
ca ha tenido la voz artirulo por sí so- 
la un significado tan lato. Lo que hay 
de verdad es que, cuando la usamos 
sola, es porque hablamos con tales 
personas ó en tales circunstancias que 
sin necesidad de más agregado se nos 
entiende á (jué artículos nos referimos; 
observación que puede aplicarse al mo- 
do corriente de hablar en todo orden 
de cosas. Así un catequista le dice á 
un niño: Tíepite los arliculos; y sin 



ASA 



ASE 



iiücesidail »lc aiía-jar ih ¡ii fr, el niño 
le L'utii'ude ul iasUiiite. Asi duciiuus 
tainbii'D el !<e--iiiiíf jwr el /xi/>fl se.-iintf, 
l'i An/etitii) I por l'i lltpiíblira Argni- 
tiiui, y cutre penónos conocidas se 
iKJiiibnin .lo3 individuos jwr cl nomliri- 
^)lo ü por il ¡ipclliJo solo tiunbiún; y 
iiadio lo cMraña y todos lo cntiendeii.- 
Nucstro Codicio Civil llama tuiinitnx 
i>n-e.iarii'< de aiibsisttiiriii ;i lo8 de pri- 
men» necesidad, y mi escrito atribuido 
a I>. Juan Xicasio Halieto, nrlinilos 
•le roiiainnfi ilidnn. 

AUVKJA, (Vi';L=0 ALVKn.l.v). 

Arzobispado, m. Xo está admi- 
tido por ¡Hilario ú aífimt iirznhixpal; 
l)¡en que seria muy justo que tuvicni 
tal acep., como la tiene en francés nr- 

As, m. Cartí de la Uir.ija: moneda 
romana: punto del dado. il.\/, m., ata- 
do, lio. IIa/, m. tambii'U, tropa forma- 
da en divisiones ó en filas. Haz, f., 
cara ó rostro; L-ar.i del jwño o tela; su- 
perficie de la tierra. Haz, imjx-rativo 
del V. Imcer. Has, 2.' persona del pre- 
sento lie indicativo del v. haber. 

.V.SA'iti.sTAXADo, BA, adj. Quc piír- 
tieiie» de litó cualidades rt defectos del 
sacristán, ó (|ue se piírece á él. Hs vo/. 
usada en Im Pirara Justinn. VejLSO a, 
l.'art. 

ASAl.ARtAU ó SALAICIAi:, a. 

AsAMiif.Ki'sTA. com. Persona que 
forma parte de una asamblea. Ks t<''r- 
mino bien formado y necesario, dijino 
do admitirse, á .««mejanzii de tantos 
otros acalmdos en m/". 

.Vhau, a. Esponer un manjar crudo 
á la acción del fue^^o. A/.au, m., casua- 
lidad, caso fortuito; desgracia impn'- 
vista; voz usada en varios jue'U)<<. A- 
ZAiíAit, m., Ilor del naranjo, d''l liiiio- 

ll«-r» V 'li'l eidll). 



Asaz, adv. de cantidad. Bastante, 
iiarto; muy. .Vdvierte el Dice. (|ue 
«boy no se us;i ireneralmente más (jue 
en iwesia», y en la prosa elevada, jx)- 
driamos a!j;rc'iar. En los chisicos se ba- 
ila con frecuencia usado como adj. 

.VsrEXsió.v, f. .\coión ó efecto de 
ascender; por excelencia, la de Cristo, 
nuestro líedentor, á los cielos. V . t. e. 
nombre propio de persona. Asi'XCKJx, 
derivado del v. latino íisaiinierf, tomar 
á su lado ó á su car<ro, es, por excelen- 
cia, el acto de haber sido elevada ¡vir 
Diosla Santísima Viriícn ufaría desde 
la tierra al rielo. 

Ascenso, m. Subida, promoción (de 
nsiemhr). Aseitsn, m., asentimiento, 
crédito, consenso (de axcutir i. 

Asckxsoi!, m. «Aparato para tras- 
ladar pereonas ó cosas á los pisos idtos 
de las casas». Admitido por primeni 
vez en el Dice, al cual, digámoslo c.i 
chileno, .sí Ir /laxó la mmio en la de- 
finición, iM)rqiic no tenía para qui' ha- 
blar de «pisos altos de las casas»', como 
quiera que hay ascensores para subir á 
cerros, torres y oti-as alturas. 

.\srirriCA, f. Doctrina de la vida 
a.scéticii ó ascetismo. .\nt¡j:ua novedad 
qni' por primera vez entra en el Dice. 

.VsF.cuAn, a. (Wsisc A( bciiaii). 

Asecho, m. Ant. lo declarad Dice, 
y remite á aferhanza. Entre nosoti'os 
está todn vía vifrente. Véase .Vcechai:. 

.VsEía'itAi!, a. Censiiralo liaralt, y 
otros con él, en el sijrnificado de '/"/-, 
priipnrrionar: « Estas mcdida.s (uteijii- 
vini defensores al Estado". .\nn(|ue 
el Dice, de la .\cademia no le da nin- 
;;nna acep. que á ésta se parezca, sin 
embargo, cu el de Construcción y n- 
gimen, de Cuervo, aparece la de/?;»- 
iiiflrr, jK-ro confirmada con tales ejeni- 
]iliis, que es difíi-il uo eonfuiidirla fon 



]lll 



ASE 



ASE 



l;i misma que reprueba Banilt. Y, si nó, 
juzgue el lector, y verá que aneyurar 
es mucho más que dar, propurcionar 
y promelcr, poi'quc es dar por segura 
vira cosa.cSeaKffjurú su benevolencia». 
(Solís). 

Coniij í'l humano pen.saniicnto ycn-a, 
Esto me aaríjnraha la victoria 
Y yo con picsunción y vanagloria 
Volaba ya muy lejos de la tierra. 

(L. (le Argensola, son. XV). 
...Por eso solo que el te anuncia. 
Me atrevo á nsfr^utarlf mi lin diclmso 
En tus amores. 

(Jáurcgui, .\miiilii). 
Rendirte he, .siendo tu csjioso, 
\iA hacienda que me n.m/ura 
Dos mil ducados de renta. 

(Tirso, La VlUaMi ,ls Valhcií, 11, .".). 

Para que lumbre seas 

En las tinieblas de su error ob.scuras 

Con que te adore y crea 

Y luz con que tisfgurus 

La paz y gloria que á Israel procuras. 

(Lope de Vega, /,').< Pasinrrí ik nelé„,l V). 

Comunísimo es este uso en los clásicosy 
no nos explicamos cómo pudo censurarlo 
el gran perseguidor de los galicismos.- 
También lo critica líaralt en el sentido 
de afirmar, a-tercrar, dar por cierto, 
asenfar, cuando no lleva expreso el 
complemento directo, dando por úni- 
ca razón que «este modo absoluto no 
os de nuestra lengua». V. g.: kEs ne- 
cesario saber dudar donde conviene, y 
asegurar cuando es rítil». No se nece- 
sitan autoridades para impugnar en 
esto á Baralt: basta el simple buen 
sentido. En efecto, <;de cuándo acá no 
pueden usarse en castellano todos los 
verbos transitivos en sentido ó modo 
absoluto? ¿Xo puedo, por ej., decir: 
«Conviene coñw para poder estudiar.' 
-Otros echan menos que el Dice, no 
admita á asegurar como r. en la accp. 
de "aliniiar I) dar seguridad de la ccr- 
((■•/.:i dr h) que sr ri'lii'IT >■. .\ la Verdad, 



asi debía haberlo estampado el Dice., 
porque lo cierto es que el v. tiene este 
uso, y así lo dice la Gram. de la mis- 
ma Academia: t Asegurarse de la ver- 
dad». t.S'í aseguró de la certeza del 
hecho». (Quintana). No se confunda 
esta acep. con la usada en el comercio 
tratándose del seguro sobre la vida: 
Me aseguré en la Compañía Trasatlán- 
tica. 

Asemilla!;, n. Tan usado en Chile 
y tan bien formado, no aparece en el 
Dice, el cual nos da en su lugar á cer- 
ner, (2.-' acep.) n.: 4 Hablando de la 
vid, del olivo, del trigo y de otras 
plantas, estar fecundándose la flor». 
De aquí lienie y la fr. en cierne. Nues- 
tro asemiJlar, á sn buena formación y 
al uso de toda una nación (no sabemos 
si también lo usen otras de América) 
une la claridad, porque todo el mundo 
lo entiende en el sentido de-formarse 
la semilla; lo que no sucede con cerner. 
Por todo lo cual hacemos fornial indi- 
cación para que la Academia lo tome en 
cuenta en las posteriores ediciones de 
su Dicc.-Tratándose del lino, puede 
emplearse el v. hagar, n. 

Asentador ó suavizador, m. Pe- 
dazo de cuero de que se usa para sua- 
vizar el filo de las navajas do afeitar. 
Ai-jlador, ra. Correa en que se afilan 
las navajas de afeitar. Afilóx, m. 
Correa impregnada de grasa, qne sirve 
para afinar, suavizar ó asentar el filo. 

Asioxtar, a. Conjúgase asiento, tas, 
etc.; pero no se confunda con asentir 
(convenir en el juicio con otro, ser de 
su mismo dictamen), que también ha- 
ce en la 1.' persona asiento. Las irre- 
gularidades de ambos son las de sus 
respectivos simples sentar y sentir. — 
JIuy usado es en Chile el v. asentar 
en su forma i'etleja por estancarse al- 



ASE 



ASI 



iUiíii >iisiíiiir¡a iutlisre^M (>!>¡ii ilitíorir, 
. .1 cii v\ cst'iiii i','u. ya en los iiiU'Stiuus. 
\'.\ Dlix: no la oihkv: ¡lero el liovisi- 
¡11) S' la ariU» ile dar al s. mifitln: y, 
' )!ni» »K-1 s. al V. no hay sino un jtasn, 

• -|>erarenii)s vwx |>a'í¡eiK'ia la 14.* vúi- 

• i'in. l-intrv tanto, ti)ntnl>nyiiniiis n'>»- 
iitn»s II III i-<ta eitii de Tir.-») ( íimlr 
T.lrl.,,; M.ulril, 11. »."): 

...Nonca niv |Agu 
I^p nunjar que <r nt'trutii 
En la* lrí|iai>:'0>ii )>>lliai ka;;.! riicnU. 

AsK.ÑOltAiH). DA, ailj. Dúvstde la 
liursiuna onliiuiria ijiie tini á .señor i) 
- Tioni 1) las \\\ñu\ en ai;_'«i. || I'inveido 
' lii <|tie i-s prujiio do wñor o scñor.i. 
I'alalir.í bien furniada, por el estilo de 
i'iiiliitlli-m /u, i'iiiíiiriii, iixiniifliflii \ 
niuelüís otMs (|ue admito el Diré. Ks 
ntil, jwr no deeir niti-Karia, y, .sc-iri'iii 
jiare<X', de uso universid en Aniériea j 
en K.>q>aria. «Aipiel iiseñuiiiiln conti- 
nente; aquella a;íi-.idalile soltuní de 
uiovimienius: a<juella elejíante senri- 
llez de vestido... "(Pcreíla, Xi/lif-t ih 
filiii, XVIII). I)el>e pues la Academia 
darle i-.uta di- i'}isli/.a. Véa.se .\, 1.' art. 

Asm^iliil.K, uilj. Que j>ne<le «.'onsc- 
jiiirse ó aleinzar.-e. H.sto y nada m¡i.s 
-!-_'ni(i<ii en «-.istellano: <i<'-|iinio loísijue 

ii:iiilan de persouas asequibles, 

)i;i''íi lo i|Ue '|iiii'ix-ii di'iri-i ,i,;i-x¡l,lr<, 
tiiiliihlrs, ilf fin ¡I liiilii 11 fiiliiflit, i'iiii- 
fililrifiilrx. 

.\SKII<II).V, ASKItro li AKII!MA*'|i»X. 

AsKKK.VAií Ó .«;kkb.\aii. 

ASdrrear, a. Xose cono(v en (51.V 
lillaim: ciiLMSi-' nifiiiir n Mmuir: (Mrtar 
«I dividir e)n sierra la mader.i li otra 

AsKHMl).\AIKt,l)A,alj.Qlli'p,in¡iÍlia 
de liLs CU ilidales propias di-l N-nirin. 

LliunllUt ll-íll lllilll:llll, ¡lllili'll 'Hfllllll- 



iiii'lii. llaiv falta en el Dici-. esta \i> /. 
Véase A. I.' art. 

A.-íkrríx o skuuí.v. 

Asi:Ritni(An, a. Si hay siiini y x,- 
rrw.liu. natural era tamhién ipie exis- 
tieran los ivsi)e( 14X1)8 verlios, porque 
ni tales instrumentos ni las o|K'i-aeio- 
ues (pie con ellos se ejecutan son i^'ua- 
le.s. Asi lo hemos c inipifiidido lo.s 
chilenos, y j),)r i-so, además de nsi-mir 
{*> sn'aír ), usamos iisfiinr/im; (pie no 
es conocido en el Dice, y al cual iv¡)ii- 
ta Cuervo |)or de buena ley en esta 
forma ti en la de soniirhiii-. 

Asertar, a. Kecomendado por l!a- 
ralt ¡i los an|nct>lo¡íos frantwses, pues 
8<)lo ellos sal)eu (pie (isxfíii-r es una an- 
tiiriialla de su leii^rua (pie si|.niiticalia. 
allá ix)r los tiem])os de Cario Mau'uo, 
irsfrrnn; /ifintiin\ iispi/itiiir. 

AsKSTAR, a. La lo." ediciiin del 
Dice, le atrreiía la si;íniente acep.: 
•I Descarirar coiitni un objeto el pro- 
yectil (i el ¡nt\])K de un arma (i de cosa 
(pie hajra su oficio. Axes/ur un lirn, iiiia 
pniiiifíitlti, una ¡mil lilla, mi ¡iiiñi'liizn <>. 

AsKVKRATivo, VA. adj. Que asevei-a 
(■) aKrma. Es voz usada ]ior Bello, bien 
formada y útil, (pie no hay ]X)r qii<; 
desechar del Dice. " l'^l i/w...^ enciien- 
tiii en muchas otras exi ivsiones iiscrr- 
i-iilirii^«. (i! nuil., n." l'.Mt, d). 

AsKAr,TAl><\ ni. .Solado de asfalto. 
Hace falta en el Dice. (Véase .\r)0(jll- 
.VADO). 

.\SKIXIA.\TK, ]). a. de iisfui'io: Que 
asiixia. Admitido por primera vez en 
la (flición 1:!.' del Dice. 

.\si, adv. Así no más, modismo 
adverbial chileno C(]UÍ váleme á iisinsi, 
tul nial, i)ii>ilwiiiii)ii'iilr (V(-4(S(.' No 
Illas).-.!'"""-'"'. Iiafr.,s(';riincl Dice, 
es: inii/i/fiiíiii i)iixii/iii' iisiiilii: lo mismo 
¡hijMirlM de un modo quede otru: y 
III 



ioí; 



ASI 



ASI 



¡cuidado con cambiarle nna letra ó in- 
tercalarlo otras palabras! Sin cnibari;'o, 
Jovdlanos lo liacc, diciendo: ".I'*/ y 
lió (fs/i'/o, se puede llamar á la ausencia 
muerte». Granada y el I>. Avila cm- 
])luan íí.-íí ó fisí: d !'. Isla y Mmitalvo, 
lo mismo (jue nosotros, ii^¡i u iisá: uXo 
me atrevería á decir: esto es usi ñ /isii^ 
])or(jue andan metidos en ellas más de 
un sabio encantadorr).-,4x/ ijiir. Iva 
] á.'' edición del Dice, daba á esta lo- 
cución dos aceps. : luia como modo 
adverbial (tan luego como, al punto 
(jue), y otra como modo conjuntivo 
(en consecuencia, de suerte que, jjor lo 
cual); pero la I;!.'" los lia dividido en 
dos modismos aparte con los mismos 
signiñcados anotados, l)icn que raodi- 
fícando la ortografía del segundo con 
una coma (iisi, qiK'). Razón le encon- 
tramos al Dice, para la primera coitcc- 
ción, mas iió para esta última, poríjue 
toda eonia ha de ser, ante todo, recla- 
mada por la pausa ó suspensión natu- 
ral de la \'oz: y aquí nada de eso hay, 
puesto que nadie lee ni pronuncia axi, 
que, sino iU¡ ijtif, de corrida. «El ene- 
migo lialiia cortado el puente: usi i¡iw 
no fué posible seguir adelante». (Dice.) 
(,'ual(|uiera que sepa leer, hace aquí lii 
pausa en que y nó en asi, como (jniere 
el novísimo Dicc.-Así que sea, 
modismo muy usado en Chile en lugar 
de imaque aeii (':<i, /¡uiii/n, si/jni/iii'u ¡n 
6 co/ir/'r/ieiii/o que srii asi. 

Asierra, f. Corrupción de .s/Vv/v/ 
(instrumento). 

AsKJXAR, a. Con su acostumbrada 
infalibilidad decide Baralt que este v. 
sólo \-ale smahir, c/fnfliifir, y nó, como 
entre los franceses, iiiillnn-, dar á m- 
iiiiri-i-, ildermiiiar, fijar, a'riliiiir. Basta 
abiir el Dice, de Cuervo para \er lo 
eriMdii i|in' aiidiu'.i el c'lrlire iiiisín/aid. 



]ines por su uso y su etimología son 
iguales el v. castellano y el francés. 

AsiOXATAlUO, niA, m. y f. Persona 
á quien se asigna l.i lieivi'.ci ; ó el le- 
gado, ('oiidescendencia del nuevo 1 )ir.-. 
con las legislaciones americanas, ]]nes 
hasta hoy no les había admitido esie 
término. 

AstivAii, a. .Mbergar ti refugiar en 
un asilo. Ú. t. e. r. Es v. perfectamente 
formado, corriente en España y Amé- 
rica y, si se (|uiere, necesario: es nmy 
extraño no hallarlo todavía en el Dice. 
No ignoramos (pie en su tiempo lo 
combatió Triarte en sus polémicas con 
I.ilpez de Sedaño; pero de Iriarte ac;i 
es mucho lo (pie ha progresado el idio- 
ma. «■ Axilar, por dar axilo, será \'0/i 
castellana, decía el ilustre fabulista, 
por(pic la haya querido introducir el 
Sr. Sedaño, suponiendo su crédito l)as- 
tante bien sentado para sor maestro de 
la lengua». La posteridad lia -dado la 
razón á Sedaño. 

.\si.\nsMO, adv. m. ;Debe escril)irse 
así, en una palaljra, ó en dos, asi mis- 
mo.' La Academia no hace distinción 
en su Dice, y, segi'iu se ve en el art. 
^líSAto, erjuipara ambas ortografías; 
en su Gram. sólo dice que «el adverbio 
asimismo no es otra cosa que el de 
modo í/.s/, unido á la voz adverbial " 
[mi^iiiii^. Así y todo y aunque no he- 
mos visto tratado este punto por niu- 
iriín gramático, nos parece (pie la len- 
gua ganaría en precisión y claridad si 
Se hiciera distinción entre ambos usos, 
dividiéndolos en los dos sigiiifioidos 
que tiene el adw ;Qué cosíi más justa, 
jior ej., (|ue escribirlo separado cuando 
significa "de este ó del mismo modo», 
y junto caand ) significa «también "? 
l'oi'que, en realidad, son usos y signi- 
tica los tan divei'sos, que cqnivalen :i 



ASI 



ASO 



lilis vofsililus i'l j>riim.-n>, y ;i niio s»>li) 
i'I k.-5:uihIo. Si _vt» ilj;;»: • ElocucuK' os- 
liivo el onulor, _v <».■•( iiu'sihh lo I1Í/.0 
taiiiliiéii cu su ]K;iinlt¡iuu clisciii's»», C8 
e\itk-iito i|nv nxi misiim üi|iievnle ;i ilrl 
itiixniii iiimlit, ron lii liiitmii rliiriinirln; 
\Mítr l'i cual i'ii luii^uajc fiiui. ])o<Irí¡i 
»lf<"iive iixi tiiisniih. Pfn>, si nii iiitcr- 
loi-utur U!írc^ii: •« Vadii.-'i'iilxitw noUiItle 
L'l ilistnirso i|uc in-oiuiiició en d (.'011- 
;rrw»», es claro «|uc este mtiiiüxinn 
e'|UÍV!ile ii linnbi'-ii, y entóneos est;i 
hieii escrito asi, eii iiiiu H)la i»alal>r.i. 
Me<lit^-n esto los ki-tores, y si nos dan 
la nizon, <li.stin,<;an en la práctica añi- 
láis usos. 

Asina, a Iv. nio.lal. Aii/iniiii/n en 
el l>ic<-., i>.-ro nsalo tixlavia en el Sur 
lie Cliile en el mismo sentido de usi, 
en i|Ue .se iL«i en Rs|Kiña. Los cLisicos 
(lijenin tamláén asin. 

AsiRioL<"MiÍA, f. (,'icncia que trata 
de lo relativo ¡i la anti<;ua Asiría, es- 
tudiada princiitalniente en los moder- 
nos desculirimientos ipie en a<|Uel>a 
connirtr.i se lian lieclio. Ks voz usada 
y neeeMiria, <[Ue ya puede li¿;urar en 
el Dice. 

AsiRi'iUxiii, m. .*íaliio <|Ue jiosee la 
a;<iriolo<.'íu. (Véase el anterior). 

Asi-TKXTA, f. «Entre las reii^íiosa.i 
de la Visitación ó Side-sas, sujieriora de 
la comunidad li una de la-< sufierioras». 
Ahí delinc el I)icc. una de las acviis. 
de esta voz: á la cual le oliservarcnio.s 
doscosin: I. "lineen las ("(instituciones 
de la Visitaciiin ipie liemos visto, la 
AsistiMiui no es .sn|ier¡oi-a, sino lo i|iiu 
indica su noniUrc, esto es, la ipie ílsIs- 
te, ayuda y suple :i la sn|M;r¡ora: y -." 
<|uc en esl»; mismo sentido del* esta 
deliniciiiii exteiidei-se á casi todas las 
«irdcui-s y ('jM;_'r<"_'¡u'iones n-lii/iosi^ de 
mujiTcs. |iori|U(' en tiNlas ellas m; da 



al i"ai"i:o este mismo nomlnv. (Vca.M.' 
Ai'OMi'AXANT.\"). Si se trata del adj. 
.íxis/rii/f usado i-onio s., aunipie se 
a]ilii|ue á nuijer, no delie «miliiar de 
terminación, ]iori|Ue, como adj., es de 
una s<ila. .\si se diiVi /.<'< ¡isix/cii/i-.i d 

itijifxiii, y nt't las asistentas. 

AiS-MA, f. Es femenino; jicro, juvtr- 
dido en singular de arlicido dclinido 
delie decirse- pI tiswn y mi la asma, 
se^iiu conocida reírla de {rramáticíi, y 
Clin articulo indctiiiido. un ¡isnuí y no 

una asma. 

Asnear, n. Olirar ó proceder con 
muy |H)co entendimiento, como un as- 
no. II a. Tratar á uno de asno. Es v. 
bien formado, ¡n-ro mi de mucho uso: 
(piizás i>or esto último no tiiíura en el 
Dice. 

Asoi.All, a. Es formado del latín 
iia.ifilíirr, ii)m]iuesto de od y de ■inhnii, 
suelo: ]ior lo cual imita en su coiiju- 
•jaciiiii :i este s. (iixiirlo, (isiirlus ), 
(Xiincidiendo asi con su siirniticado: 
«poner jiorel .sif/o, destruir, arruinar. 
aiTasíH'». Lo mismo se conjujra tam- 
Iiicii irsolinge ([losarsi.', tratándose de 
lí<|UÍdos), ]>ori|Ue tiene idéntica etimo- 
lüjiia; jn-ni no asi el ii-iolm; a. tiiinliién, 
ipiesiiíuifica: "Secar los c4impos (iecliar 
á jierder .sus fruios el calor, una se- 
i|uia, etc. 'I, ¡Kinjue éstese i-ompone de 
II y de -sol. \/Á)i..\K, a. (desliastar la 
madera con azuela) se conju-ra irreiru- 
larmcntc.iior.iue es derivadode iiziifhí. 

Asoleada, f. .\uniine nmy usado 
entre nosotros, 110 existe en el Dice, 
en el cual siilo liallamos iixuhiiiiiifii/n, 
m. ant., reem]ilazado jKir el moderno 
iii.s(il'i'i<in, f. : "enfermedad causada cu 
la ("alieza por el extvsivo ardor del 
sol". ( Véa.se .\.sni,K(i). 

.\.SOI,KAU ti soi.KAH, a. l'saiisc I. c. 
reflejos. 



ASP 



ASP 



As(>i,KO, m. Ailmitelo el Dice, como 
tcrpiiiio de Yeteiiuaria únicaineiiti': 
«eiifcrmcilad de ciertos animales, ca- 
racterizada priiicipalineiitc por sofoca- 
ción y violentas palpitaciones". T)c 
donde resulta rjue la acción ó efecto de 
asolear carecería de nombre en caste- 
llano; y, sin embargo, liay axolfti de 
fmtas, de pólvora lii'micda (i mojada 
y de todo lo qne se tpiiera asolear ó 
solear. 

AsoxAR, n. Como compuesto que es 
de sonar, tiene la misma irregularidad 
de éste: asu-eno, ((■•<iieiitiií, ett-. 

AsOROCHARSE, r. C'oger ó padecer 
el soroilip. (Véase esta voz). U. m. en 
Chile en el sentido fig. de ruborizarse. 
Bien puede figurar en el Dice, con 
aiubos significados. 

A.SP.l, f. La misma observación que 
en ftsma. En cuanto al significado, fal- 
ta en el Dice, el u.sado en ilinería, de 
«puntode intersección de dosvetas(iue 
se cortaují. En Marina tiene otros, que 
tampoco apunta el Dice, y ipie deja- 
mos páralos entendidos. 

AspamientO, m. Miente (piien 
tal dice, jiues esta forma, usada hasta 
principios del siglo XIX, ha desapa- 
recido ya del idioma :1a palabra correc- 
ta es ttxpoi'iMiu: «demostración exce- 
si\-a ó afectada de espanto, admiración 
ó sentimiento». No sabemos por (jué 
la dejó sin etimología el Dice, dando 
asi lugar á que los ignorantes .se con- 
firmen en la que le suponen ¡wr el rui- 
do de las m:eces, de asixi y denlo, con 
la cual por desgracia parece coincidir 
el significado, i)or()Ue el (jue hace ii^- 
pavieii/os extiende de ordinario los 
brazos y presenta la figura de un c.v//" 
de molino que gira á merced del ¿•ini- 
/(). Xo hay tal viento ni niño ninerto: 
(/sj/arlfii/o es formado de isji//r¡<-ii/ii (lu 



<|Ue delii(i advertir el Dice"), y cxpi/- 
ri/'iilo lo es del latín é.rjMivrmí, p.rp/i- 
rfiilia, el que tiene miedo ó así>mbro. 
Sinónimos nniy expresivos de aspa- 
riento son pasma rola y pasmarulaila. 

Aspaventero, ra, adj. Que hace 
aspavientos. U. t. c. s. Admitido por 
pi'imera vez. 

AsTEiTO. m. Véase Ba.jo. 

Aspergear ó asperg-iar, a. Dí- 
gase axiicrjar, segiin el Dici-. Sin em- 
bargo, la cuestión no se j)uede dar por 
resuelta así no más, ponjue hay buenas 
autoridades que emplean las otras dos 
formas; de éi-stas nos gusta más la ].". 
tanto por ser más conforme con as/ier- 
(//■s, cnanto poniue es más fácil de con- 
jugar (jue la 2.", la cual no se sabría 
si debería ser axpcrí/io ó aspenjio. Las 
autoridades á que nos referimos, son: 
Cipriano Valera, que, traduciendo la 
EpLstiila á los Hebreos (IX, lO), dice: 
"Tomando [Moisés] la sangre de los 
becerros y de los machos de cabrío, 
con agua y lana de grana y hisopo, 
a^lierijió á todo el pueblo»; El P. Isla 
en su Frai¡ Gcraiulin: (1. II, c. VIH) 
«Volvió á arrojar en él ¡lor boca y ])or 
narices como cosa de media azumbre 
(jUe ya se había embanastado, con tal 
ímpetu que aspcríjcn y roció mediana- 
mente á los dos colaterales"; Valbuena, 
en su /'V lie erratas del nuevo Dirr. de 
la Arn'l., t. I: "Digamos á los acadé- 
mios i|Ue no se dice asperjar sino 
Asi'EKiiKAU, del latín aspert/es, segun- 
da jiersona del singular del futuro ini- 
pertecto de aspcrf/o, como tan)poco se 
ákvjax//ar, ni ;/ol/jar, sino .faspkar y 
(;oí,PE.\i;i'; El Dice, de Zerolo, (jue 
admite á Asperi/iar. el cual debe con- 
siderarjsc como una mera corrupciini 
(le as/i/-ri/ra/-. Xn eslaiiii)^ de acMlerdo 
cun la Academia en el signilicadu i|Ue 



AST 



AST 



U'i» 



iln it n.ij>fi'Jtn; ]mcscl¡<v seiu'ill:iini.-iilc: 
roiiiir. i* IKV|>.: y fo<-iiii; •>.' ¡uvji.. t*: 
• fsiwrt-ir cu iiie)iiula<i «rutas ol iiítiiü ú 
otro l!<|iiiiIo>. Kit;» liiiMí i|iie en Icn- 
<riiajf jo<i>s<i o fusiivo, como en la i-ita 
ilol Fíiiy il'-i iifiilio. c-oiiveiiira á "■</«/'- 
/-//■ i-si» (Iftinií-iiin: ¡icro i-sto no t-s lo 
]in)]i¡o ni lo i-<)iTÍfiil«.':lo | ii») ioy nsual 
es: . nn-iar 1) cellar at;ua <iiii el lii'ío- 
]*>■: (letinieiiin i|iicel Dii-e. da á ///.«y- 
jf'f, niiií" sin'iiiiino <(Ue el irenérii'o 
ruiiiii: 

Asi'Kit<;K-;, ni. Se le lian av'ivpi'lo 
cistas (los a<v|is.: «Antífona <|iie <•.)- 
niieiiz;) |K>r e.sla ]Kilaliiii>, v «hisojí >», 
i-üto i"s: • l'iilo corto y ixiloiulo. en cu- 
ya exlreiniílad se jome un niauojito de 
cenias, y sirve en las ijrlesias jianí dar 
a;/na liendíta ó esi>areirla al imelijo. 
Kl iiiaiiir<' suele ser taniliién de plata 
ú uti'o metal». 

AxI'l» o ASl'IDK, m. 

A-i'rRAim. m. Si iixjiinnili-x se lla- 
man los <|ue aspinin á un enipleo, 
jiiK-sto, div'iiidiul, etc.. es natural '|iie 
el ticin|io (|iie |Kisan eu esta condii-ion 
leii!.'a nii nomWre es])ecial: tal sería el 
de iixjñnrlu, ijne en i-sta aiv|t. no h;ru- 
ra en el hice., teniendo, sin eniliarjío. 
tanto der«.'<'lio i-omo norüiiii/o, iri,iin/ii, 
etc. \m misma iiidie;yion liaix-iiios en 
la letni I' ¡Kira /nixtulin/n. 

Asta, f. (Vwi.'w asma). A.^í se csi-ri- 
lie el s.. niJLs la iin-|ií).siei<in lleva // 

I llllxlll I. 

Astear, n. y a. Cliilenismo <le ¡xi- 
f.ti uso y siniinimo de cachear, ipie 
i-s mucliD más Usado. (V. •■■■■-t. ri|- 
timo). 

Astil, m. .l.«/,7. 

.\«ti!i:a, II. )ir. f. Sin |ia-ieiidfr (¡iie 
el |)ie<-. de In l/<-n¡rna sea lanilii'ii de 
.Milolo^na. nos |>are<-e i|iic no deU' 
|iri-ciiid¡r di; ciertos nomliii-s |ii(i|>¡o>. 



voe.-s y liHUciones (|ue ya están admi- 
t¡<los en tollas liu* litenitnni.s mniaiKxs 
y <¡ne d ra<la paso eni-ontraiiins en la 
esi)añola. ;C'i)ino cxijrir eiiloiu-es al 
lector, máxime ahora que tanto si' van 
olvidando los estudios clásico.'», ipie 
teufrnii la mano un Diccionario .Mito- 
liigici» ]>ani entender esos vocalilos ]iani 
él desconiH-idos!' f^e- no.s diráque seria 
aliai>-ar deniiusiado, ponpic lo misino 
delieria lia<-ei-se tamliicn con la (im- 
irrafia, con la Historia, y aun con la 
i-itcr.ituin. Convenido, contestaremos 
nos4 (tros ¡.isi delie liaitírse con los noin- 
lire' y locuciones histfiricos, fjeo-íráti- 
i-os y literarios f|ne ya liayaii entrado 
en el leiifruaje usual y corriente, ]Kir- 
i|ue i)ara e.So es i>ix'c¡s¡iinente el Dice. 
;(ino se almila é.stc demasiado y es di- 
fícil manejarlo:' Pue.s, al ¡m])resor con 
COIS ditieultadcs, y uó al lector, i|ue 
tiene deroí'Iio á exigir i|UO el Dice, sea 
lo más i-om]>leto ¡losilile. Y, volviendo 
á Axlii-ii, creemos (|iie dele.' admitir.se 
en el si-rnificado de-diosa de la justi- 
cia, ó la ,Iusticia)K'rsonilicada. Lo ([uc 
es por -Hiítoridade.s, la.s Imy en c is¡ 
todos los cliisicíjs castellano.s, por lo 
cual no las citaremos, sino únicamente 
i'sta lie Mrctóii: 

;Ii.'t lev que al hiiniililc .iiii|i.iia 
tUiíiio lí la ulta (li^iiiila<r. 
Si .l»/(tvi tuercv la vara. 
IVIijpn la liliorta'). — 



jVcniriiio lí iití ctiii .iftinir 
Cilaiiilii la ira iiie aljiaíal 

( Ijotrílln Jtip/icífi. y u < ¡nn- mi ffini i, 

l'or las mismas i-aziiuesa'|ni expuestas 
creemos «pie deU-ii ¡Kliiiilii-se .Unlr.i, 
Altillo, /!>iii), ('ffiíi, Ciiiiiii (í ('¡irniili; 
( 'lili', I 'ii/iii/o, Kiilii, A'sriilii/iiii, (i'iilr- 
iiii, .lirriiliiin, ,lil¡nli-i\ l.iin, Mtl'/i/iilr- 

iiii. Mili III. Mili lii, M'ii If y Miir'iili\ 



lio 



AST 



ASU 



J/rsi/!i,ii/, J/i'i/'ra, J/iilfil.:, Xfjillilin, 
PiniKisi,, J'iiiiln. Piulo. I'iiilnil, Uwl- 

iiiiiilc. Sducliii, TcHiis, Tív/í/x, y oíros 
que irán ¡iparecicndo en sus rcsiicctivos 
luiíares. Miidios ha admitido vh el 
])iw., sol)ro todo, cu su última edición, 
tales como Adán, Aihjiu-<, Aiislmni, 
lliihcl, 7)V/í'/í, Piciijiimlii, Cuca, Ciniri'r- 
hoiit (i ( 'í'i-lirní, ürlcsliiui, ( 'iifióii, 
C'n'.sn, *l¡iil,¡ii':i, />-,''», IIclio,i,iI,iilii, 
Hciriilfs, Hiiiiriini, Jiitliis. Aliiriliir- 
nrs. X/ocisn. Xciiiii, \hi¡¡iil(',¡S(tl(itnmi, 
iSmi^iiii, Trii'ii i<i, Zíilli); \Y.'\-o muchos 
más le ([uedau todavía por admitir. 
En cuanto á frases y locuciones, hay 
tandiión muchas ijue faltan en el Dice.: 
tales como horrrro ilc orn. Injo jin'i¡liijt¡, 
liiini ilil'lí'dnKi. (illas {Ir ljii¡ilíi, rlnir- 
/)fs luriiis (■) f'i/li/i/s, csliir ri'i-ili's liis 
lifi/y, hl.s iiio'llrloilí's del Ifi'iit. // simn lu 
tliiiilii por i-fiaiKiliiliiil, inmi[ii(' si' rislu 
tic si'ilii. 1(1 ¡iiniKi iilól((( se (¡itchíJiHo (le 
Arl((,lil,i. Icrho (le J'n,r((slo, sii¡,l¡r¡o (Ir 
T(Uil((lo. icl(( lie Pcidjlopc, etc., etc. Xo 
e<Uui mejor abonadas, ni por el uso 
ni jior su siííuilicado, muchas de las 
ya admitidas, como aira Xoe, Iipíxi de 
Jadtdí, caria de Urias, nudo (/ordiaao, 
jKisar por la" liorcas i inclinas, pa: oc- 
la riana, ¡larlo de los Ilion les, sancla- 
.san- li'irain. et<-., etc. 

Asti!(')I,(>(;a, r. íliijer (jiie prolesa 
la astrolo^ia. Xo liay por qué no ad- 
mitirlo en el Dice. (Véase MÉini'.\). 
«Una [i^racia] tiene solire tod;is, i|ne 
es lírande Asli-íilm/au. {.]. de Luna, 
Dailt/ipis J'iiiiiiliares, dial. IX). Y Tirso 
de Jlolina, en La Jlarrla de .lana 
Ferni'in-lez (111. i;.^'): 

;Z:(iie¡ -\^}cC>lof/(í acusauta. 
rl^iiicii (le escalios te iiifonmi;' 

Astuche, ni. Asi liemos (n'do lla- 
mar poruluunas pci'soiias, sin que nos 



cinste i|Ue sea uso general de t'liile, el 
parche (i refuerzo de cuero ó de paño 
resistente que se pone extcriormente 
al pantahin de montar, en el asiento 
y en la parte (pie da á las pantorriUas. 
VA Dice, admite con este mismo sitrni- 
tirado ;i cacliirido. pero con la nota de 
Jlejicanisiiin. En autores esjiañoles no 
hemos hallado nada eijuivalente, sino 
una simple descripción. «En \e/. del 
cal/.iin corto y la media, gastaba aún 
el pantalón lai'go y encarnado (pre ha- 
Ina traído del ejército, aunque remnii- 
lado !/a de pana nei/j'a por Irasero 1/ 
nu'slosn. (Palacio Valdés, La Aldea 
perdida). Por el contexto se \e (pie 
este i'emonte no se puso al ]]antal(in 
descrito para que lo usara un jinete, 
sino fínicamente para preservarlo de 
las injurias del tiempo y del uso. 

AsTrRi.\,xrsJio, m. Locución, gii'o 
('1 modo de hablar, propio y peculiar de 
loi asturianos. Hace falta en el Dice 
Úsalo Menéndez y Pelayo, y asimismo 
lo usará sin escrúpulo cualipúera ipie 
se vea en la necesidad. 

Asu.MiU', a. Según su etimología 
latina (asxümere) y su significado co- 
rriente de «atraer á si, tomar para si», 
no ccnnprendemos por (pié algunos 
candenan la. fr. tan usual asnoiir la 
rrspiiiisiildUdad, dándole por equiva- 
lente responder ó lomar sobre si. Si no 
hay otra razón (pie el no haber sido 
usada ¡lor los clásicos, no nos conven- 
ce, píu'ípie ello equivaldría á negar el 
progreso del idioma y á matar de una 
plumada todos los giros, frases y mo- 
dismos con (|Ue se ha enri(piecido el 
(castellano nioderiKi. Condénese si en- 
horabuena el exl i'aíalai'io galicisnm 

asumir grandes proporciones 

|i(ir Imiiar i/randc increiiicnlo. (Véase 
l'Kol'dKI lii.N ). 



ATA ATA 1 1 1 

A lAiAiil.K.ailj. AJl!i<|IK•st•lc,s"■'•rt^"Jt itiiiKMli' ]»crk'si:<. ¡iiioidi-jia, de. .. Cíe ■- 

sf/i\iiuh'x, lt)<|iK' *-' diiv ilul si'^iieiitr. mos i|tK' fl uso «rciieriil iK' los liiu-uos 

At.VCAK, m. Copio del 1'. Mir la si- i-scritoivs lioiic inás luitoriihul imni el 
uniente iiüt i: « Esto v. nos iivisi fUiin «iso<|Uci'l Vkf. ile la A(",uli'iiiiii, tanto 
sin imu-ia ni iiropiedal liaren alanle nuis, cuanto «|Ue il v. (pu- i'-sti^' nos 
los niixli-rnos de n/nnir, aplínindole, ofuKr ^ ///■<•/</»•/;/<//•.«/• y es r. _v no se pivs- 
(itntra el dii-tanien ile los el.isiit>s, ¡i ta Lauto fiara expresiu' el ]K.-nsaniienio 
un aí-outet-iiuieuto i-ualipiiera. Lf nln- romo uliinir y iiliirnrar. En cuanto ;i 
r« ht riilriitiiiii, ;(|uic!i uo lo OVO á to- las demás aivps., estamos si de acuer- 
das horas? A7 /«■//i»'//'»" /(V'c/v// >//«/■// /;/ do en (pie del>eu proscrihifsy como 
/•rtí-//>/í/, i-s lucho i-onuin. .V«x "/'/<•///«"■< ajenas del castellano, sustituyéndolas 
//<• ffrikir, ri'piteu dos fr.iíruadonis de i-oii otros vcrl>f)S, como ¡mi,iiiiiuii\ 
chismes. !<<« clásicos andal>au ciui niinliii/ii; ofniílrr, /n>r¡i;{.-U:,í^>:nu\i>A 
ni.is ciento cu esto de /il/ii-nr. resi-rváu- i-asi>s. 
dolé isir.i ojcji-acioiu-s niilitjiresy i>ara Atahona ó tamoxa. f. 
usos eonuiues...Eu el día la vida so<'ial A iahum-.iío ó taiioxküo. m. 
s<'ha ct>nvertidoen uii (-.imiioile Ajrra- Atahud, ni. .l/(/«.7; asi sin // y 
uiante, donde to<los ti/m/oi, siendo la con aceiiui.es como delie escriliii'sei'sta 
i\w lleva la jK-<>r jiarte la leiisrua i.-is- voz tan i-oiiocida, ¡Kir más ipie veinra 
bi-ilana. Los fnini-escs no tienen nuevas del áinilie ntahiil. 
de iiriixin; iixiilliir, iii-onirlrr iipirliir, . Atajada, f. .\ci-ióii <) efect;) de 
iifífinrlrf, iliit; mIImi; fxli-n-httr. iiio- alujar (!'." y ."i." aceps.) Falta hace en 
¡fxliir, Uiliiir, iihfilitiiziirxr, rinii/irlir, castellano y no hay cómo sii]ilirlo sino 
rnitlniilrr y de otras sin número loen- haciendo liriros rodeos. \t\m s¡>lo se 
cioue-s verl>-.d>i< propias de iiu-.-stro ro- usa en el l-ii;^uaje faiu. y en el plelieyo. 
maiiLv; todo se lo (tim|)Oueu con nln- .VrA.íAit, ii. y a. Ir ]Kir el atajo; 
dir. ;N'o seria más jmeilo en raz'iu cortar, dividir, impedir. No delie con- 
fine nos4»tTOS prefiricst'iuosá su iHilm/a fundii-se con HATA.iau, a.: dividir el 
nuestra riipiez;i? .;Eii ipicestá la solu- iraiiado en hatajos, ó separar del hato 
ción de e'íte puiit4) sino en la voluntad, una i'i más ixH'ciones. Este liltimo v. i-s 
cnelesludio, enel tnd>ajo?n-l'ii:i sola el ipie c dTesiioiide al apartar de 
ol>s<.rvaciiiu. y |><.'nhm<' el clasicíj jesui- nuestros camjusinos. 
1:1: Con la aut4>ridad de Bix-tiin, th; Ata.IO, m. Senda ó paraje jior don- 
Mesonero- Koma nos y, aun diríamos, de r- ahrevia el camino. .\o delie con- 
de todos los mo<lernos, ;no Imlirá lie- fundirse con hata.io, m.; peipieño 
irifh) ya el lieinjio de dar á nliiaif el hato de irauado; Hir. y fam.: conjunto, 
si^nifiwido fie «acometer, .sobrevenir, copia. 

IniLindotK- del sueño, euferinedadi.-s, .\•rAl,A^A. Es f. cuando siirnilii'a 

pla'.;.iH, etc.? I', t. c. r. .Vsi lo usa el torre, altura li eminencia para observar 

mismo l)ii-<-. en Coi.Knicn (nliiaulii ó mirar á lo lejos, y m. cuando siinii- 

del cJlera-morU»). I)e eí<te ino<lo i|Ue- lica hoinlin' destinado á olise-rvar <les- 

diiria el v. ]mral<-lo en estji ace)i. i-on de la atalaya. Muy liien nos parece ipH' 

el t». ///<«/<//•, i|Ue si','liilic:i: «iwonteci- la .\cnilcniia haya lijado el {rciiero de 

niicuto rlc al'/ini ai-i-idi'iile rc|K-ntinii: i>y>- s., jumpic es muy expuesto á con- 



ATA 



ATE 



fll-iimí liiic/fli) r. cu (;1 l'." sii;li¡tii"iil(), 
c-iiiiio 1(1 liMi-iaii los clásicos. 

Atambor y atamor, 'iiiilni,ii]„s. 
Dijíasc li/Dil/nr. 

AtaÑ'HI!, II. Toc.ir, coiii-eniir, pcr- 
teneccr. «Sólo se usa (.'ii las tercfras 
lícrsoiias do siiijiular y plural, y raras 
vcc-..'S flK'ia di'l presL'iiti.' de indicativo ". 
(Cuervo). 

ATAQnc, m. Véase Atacah. 

Atar.\ceau ó takackaPm a. Ador- 
nar con taracea la madera íi otra ma- 
teria. 

AtARA.XTADO, HA, adj. «Picado de 
la tarántula. || tit;'. y faiii. IiKjuielo y 
hullicioso, (|Ue no ¡lára ni sosieua: 
aturdido ó cspauta/lo». Toda esto si<í- 
uifiei, soí;i'in el Dice, pero uó alrnpe- 
llrt'/o ó prfirijiiMu, como tan comun- 
mente se usa cu Chile. Alroitailv, ila, 
(dicese del que hace las cosa.s precipi- 
tadamente, sin cordura ni reflexión) y 
(illmrotdtln, ihi, (pie por demasiada 
\i\eza olira precipitadamente y sin 
rdlcxión ) pueden reemplazar áiuicstro 
atarantado;aun((ue, á decir verdad, 
no podría ase<;urarse (pie los clásicos 
no le hayan dado el mismo sio'nificado 
fpie nosotros. De su comedia Los Bt¡- 
ñns (le Aiv/pI dice el mismísimo Cer- 
vantes: 

En fin. comedia cautiva. 
Ptjbre hambrienta y (k'sdicliaila. 
Desnuda y atariniftuhi: 

donde jarocc indicar claramente que 
la escriiiió de nrinera atropellada ó 

¡nvcipitada. 

Atarantarse, r. A/ni/iriiaísc (> 

jtirr¡piftirM\ ajiresurarse dcma-^iado. 
.Muy poco usado. 

Ataüazar ó tauazak. a. ?iíoi'ilcr () 
rasiar con los dientes. 

.VTAr.incrEU ótai;iií:ci:í!. u. 1-aupc'- 
zar á caer la tai'dc. 



Atávich, ca. adj. Perteneciente li 
relativo al atavismo. Admitido ]ior 
jiriniera \ cz en el Suplemento del nue- 
vo I)i(/C. 

Atavío, m. "Compostura, aseo y 
adorno de la persona», lo deline el 
Dice, apartándose así del uso de los 
clásicos y del .í¡;eneral, fpie ven en (dn- 
rio lio sólo un s. abstracto, sino tam- 
hién concreto, que siiiuilica los ohjetos 
cui que se adorna una persona. Así el 
P. Granada: ((Como á esposa me ha 
ata\¡ado con todas sus joyas y ala ríos «. 
Don Tomás de Triarte: 

Bollas y penacho 
Llevaba el p(}llíno. 
Ijhzos. caseabele-S 
V (ítro^ títuriofi; 

Don Tomás González Carvajal: (jque 
se de.siiojen de sus aiarm y galas se- 
ñoriles, y tomen hábito de esclavas» 
fXoli/s til r. XXXTI (!<■ Isa ¡as); y el 
^Maestro T-eón (en La r<-ifrti! Casta- 
lia. § XTI): «Aféase el uso de los afei- 
tes, y cjiidénause las galas y alarios». 
En todas estas citas se \'e que alario 
no es la acción ni el efecto de ata- 
viarse, sino algo c mcreto, sinónimo de 
;/ala, ailnnin, en suma: objeto i)ara 
ataviarse. Téngase presente (y esto da 
bastante luz jiara el caso) <|Ue sabios 
filólogos, como Cuervo, Calandrelli, 
Dozy y Eguílaz y Yanguas, no acep- 
tan la etimología arábiga (pie señala 
á este vocablo el Dice, etimología 
(lUe á todas luces ha sido la causa de 
la mala definición, pímjue, dándose 
por sentado que viene del árabe a tal/ id, 
arreglo de rauel)les y otros objetos, no 
]iodía dársele otra definicicin (pie la 
abstracta (pie citamos al ]irii¡cipio. 

Atkísta, adj. que se aplica á jier- 
so:ia y (pie ^e usa tandiiéu como s. de 



ATE ATE 1 1 :; 

|.>»ili>s'_'fiHTii«_vi->iii I-I iiiisiiKisiY'ilitii-.i- in> <tiiiiii !i<lj.. .-iiKi iMiiui |>:iri. irn |_'ii- 

• iii(k'////»<,inife-í iiiási-oiHMMiliiy ilsji'Io. Iiir |kixívi> ilc nlfiiilfi'. Kiu-sti' ciisoror- 

Atkxai'Kak i» atk.xaz.\ii. ¡i. ina «-lúnsiiliis alistilntas. irif|ii-<>cli:ililis 

Atkxdkimii:. ka. m. _v f. IVrsoiia y ili' li-<:itÍMm cvim «-isti-Uaiiu. " l.n i|nu 

i|Hi', iinniiulo i-l nríiriiinl, w si i-stjín ¡i luí iiu- ¡uiiviv, iilniln \¡\ jiropiífhíd 

i-oiifiiniK-s n»n el las |inicUis i|1k- va lU- la K-iisíiia oriíriiial... • ( Fr. Luis de 

li-yi'inl<> i-l iiirn-<tor. Hs tiTiiiiiio >h- Ia-oii). No hay iliirla (k- i\w us iiiihIo 

liiiprx'Mta iiMf ilcIxTia liiítinir i-n rl ii-- mas i-iUTirii-oy flciraiiu- i|iU' i-l iilrm/i- 

\iiii aiiiiiriníc 1. '/" <|ii"' acallamos >\v ver; \tvnK «•oiiio 

ATKMtiiKi, l>A. ailj. |Kin¡i'¡|ii(> i\r fl IIS4I iiiiNlcnio líi'iK' ya tan aiitoi'í/Mclii 

A/rtiiltf. liarall, "|H'' vio u'alirismos i-su- liliiiiio, no ikhK'Iiios nosotros |ii'(is- 

jnir tiNJiis jiams, tacliodf la! fl fiiiiili-o rriliirlo. y lo más <|1k- haivmos será 

dfi's'U' iKirt. en chtnsnla alisoliiia y lo iviMmcndar el de los rlásicos. A vi'ivs 

■ •rriyc fon las cx|irf8Íoiws "/»•////(«. <•// s.- ns<i (ai)il;ir-n nli'iiln pin s. cxinvsoy 

il^iin'nii li, rti rislii i/r, fii riiiisiiirniriiiil snjilido su otirio |K(r Ulia imiposiriótl 

'. iilfiiilhln li, Ifiiiriiili' ¡iirxriilp. ( 'inTvo inir<HÍnr¡da |>or (///<■. « Ksto mismo has 

V los (Icni¡i8 ^'ramátiois, a|Miyai|os i-n tú de liairr. iilrn/n i/iir le ha hi'clio 

■ I liso tntiisiiivodcl \. iilriiilri y i-n la Míos tan sini;nlar nuTivd ». ( ha l'ni-n- 
.iiitoriüad di- i'Scriton-s iMnio Iriarlc. ici. Oinis vcivs si- usi» con la |iiv|). k. 

\m l'ncntf. i'ni'.'Manch. Moratín, CI A/'n/n ¡i In imil \ á iiuc i-ra iumvsjhmo 

nicMcín. I.isía. la Academia y todos concluir el asiento del |)m'liio...( Már- 

li«i nnolernos, no han »dnn'tid<i la <■••- i|ne/,). «Mnclios eran de ojiinií'm se 

riv«-cion y ileflendeii <•! nso il:- iilnnli- disimnla-^e a<|nellH vez la nneva elec- 

'/", i|i|e su llalla en el mismo (-.is4i ipie ciiin. ////•///« li los accidentes de la re- 

ritln, nnixiilniíilii, mtiii¡iiiiili> o cual- plllilica». (Meló). (Itnis xect'S aún se 

■ |ilier otro leiri. de v. ailivii. ( Véise eniple<') solo, sin /' v sin <//"■. á seine- 
Atkxto». ja nza de «'//■" y í-./wy;/».- » l'roveyíi ipie, 

Atkxkísta. coni. S<K-iii de nn ate- tilmln la relÍL'ion y oliservancia di- 

iM-o. ( Novísimo I til-)'. I aiplella ciudad y de IihIo el reino, la 

AtkxkKsk.. r. • Ajnstarsí-, snji-t:irse reliiriiin se ipiilasea. ( Mariana). Kstos 

•-n sus ai-ciones á ah.'nna nhiii. .Vtk- dos últimos minios ya no están en itso 

vKU.sk (( lililí iiiilrii, II In ilirliii. ii liis y no convendría resllcilarlíis: |icro SI 

i.Miillii.it, .\ilicion del ultimo hice los anteriores, ipie están eiileranienle 

Atentar, a. l'siilo nuestro piielil informes cnn la •gramática lini/iin i/ 

■ ii las iloí >i'.'iiient«>s aii'p». "iiierl Dice, /ijii de los tieni|ios modernos, líello 
dii-liini iiiiliiiiiiihi' y deluMi evpresarse mismo ( (linin., ^ :!'.i7.") riMinioce ipie 
\>>r Iniliir. l«nii,¡HiliHii-: « !.•' eji-rcitar el s. de las chiiisiilas alisoliilas |iiiede 

• I wiitido del la"to, |ial|i;indo o liN-iiii- s^-r nn i¡iii- annnc¡ali\o o una |i;-op(i- 
■lo inm cosa iiiaterialniente: :;." e\a- sicimí internV.'-alixa indirecta: " Kl rey. 
iiiiiiar y reconmvr |Kir nmlio ilel sen- ri<lii ijHi' no |Hidia tomar [mr fiicr/a la 

i ido d>-l liicto lo ijiie no H- puede ver: villa...»: con lo ciial aiitori/.a el uso 

I lino liaír el cic/o o el <|i|e >e halla de iilniln i¡iii-. |K'ro lili el de atentO 

•■n nn lii'_iir oiis<-iir<i». á. ni iihihis el de atento á que II il 

ATKMh i i. 1... \:i1t,i,. ;i c.,livi,|. i ;i| ij.- «tCntO -oln n I M \ :ll i:ll .1.-. 

1 1 



1 1 i ATE ATI 

A'i'ioiiriiii'F.i, \:)<i, HA. II •i'i'.i;i'ii)i'i''.- tanto |iiir si'f (Ir (|iiioii es, cnanto piir- 

I.Alio. HA. i|nc' la (■iiiijiiuarlon traillar es la iiiiiea 

Al'Klillisf,, I'. I 'armarse ile IVio. 'I'o- coiiíiii'nie cin la i'!¡niolo;;ía I iiil Irsluiu, 

(los los Liraniatii-os nos canlan i-cs]ie('í.i> o. en i-a<((llaiio, Irslu /. ]'"1 otro \ ., i|iie 

(le este v. la misma ea ni hiela, esto es, no ilelie i-onfiimlirse eoii éste, es foi-- 

(lUe üs (lereel¡\d y se i-oiijn'ja en tollas mailo ilrl lalin iiUf^lmi. atest iü'iiai'. 

las personas en i|Ur la tenninaeion es Xaila olVeee ile liai'tienlai', ni en sil 

/ o ]irinri|i¡a ]ioi- /; sin eniliavü'o, con- eim¡ni:'.ieiiMi ni en sn siü'nilieailo. 

liesa CiiiiMí i|ne jamas lo lia \ isto AtieildadO, da, adj. 1 )enoniina- 

lisado sino en el inlinit¡\o y en el ]iai'- eiiiii i|ne se ila al desjiiiclio eoil traza 

ticipio. (le tienda. jMás conforme con las vcü'las 

Atiói:mami, xa, adj. "(^)ne difícil- de formaciiin sería /'/V^/ík/í/". AVase A, 

mente da paso al calor: como sncedi; l.'art. 

respecto de la Inz con los cuerpos opa- .\ iii,i)A:Mir.xro,m. ínclaido por pri- 

ooS'). Es tí^'rmino de Física admitido mei'a \ez con el mismo sif^aiilicado de 

])í)r primera ve/, y formado del Li'ric'j'o iiíililndiirii: acción (> efi-cío de atildar 

ú privativo y del s. (-);;v.Y|. calor. Vi'a- o al ildarse. 

se A, :.'." arl. Atinca, m. ^lala ¡irominciaci'in 

Ari;iir,All, a. l>islinu'o: Almn)-. di;- de iiliiinir. ipie siiiiiiliea lo mismo ipie 

rivado de livnu. y cnyas aceps. todas liitid.r. 

tienen relación con la tierra, es irre- A'riXCKNciA. f. (Del latín (illiiiiin, 

i;ular ( ulirrru, ulirn-ii^. etc.): iilcrnir, alcanzar, tocarj. Raro es (pie el Dice. 

derivado de /rrrur, es reiiiilar ( iili'íru, no roiíistre esta voz, de l)uena fornia- 

iiliTiiCi, ele.) ;l*(a' i|ii(' el Dice, omite cíiin y de iniielio uso, Sübl'e todo, cutre 

üii estos casos la elimoloLiia. i|ne da la tc;ilii,u'os y canonistas a! tratar tic los 

wi'dadera Ittzr urados de jiareiiteseo. Su siguíHcado, 

AiiSTAiio, m. Hn el sÍL;uilicado (le indicado en la misma etiuiolojííu, es: 

If-i/i.'iiii/iiii se usa en sinu'.: pero, siii'ui- acción ó efecto de alcanzar una cosa 

ticaudü /i'</iniiiiiiíilf'í¡, se usa. cu pl. liasta otra, ó de tocarla: relaciiiii entre 

Atestar, a. Hay dos verltos inny una cosa y otra, 
distintos entre sí: uno es formado del Ating'ido, da, alj. I (ícese cu 
com¡ileiiieiito latino inf Usíi/m (hasta Chile de la persona ]iusil;luime y afli- 
la cabeza ó liasta arriba) y siiíuitica gida, (jiie se manifiesta tal, cspecial- 
lit'iiililr (j rMeiiiir. La líeueralidad de mente en el semillante. Según el ])¡ec. 
los gi'aináticos enseña (jne es irregular de Peruanismos, en I^inja se usa lain- 
en su ('onjugaeitiu (alic>;lo, (tf'irxlax, biéii el v. ating"!!', al cual considera 
ele). auni|Ue la Academia reconoce como corruiiciou de <ft/-i/iiin/ii-> i/s- 
que t:imlii(''ii suele usarse como ivgii- /riin/iiy atillg"!!'; etimología ente- 
lar, y cita un ejemplo de ^loratín hijo, raniente s;Uisíacloria. Aijuí es ]wco 
Más explícito aftii es ('uer\o: ]iues. usado el v.: ,Sr ,,/p atinge '■/ "l/m'. 
reconociendo (pie cu los siglos XA'I y "/ i'uisii/rnir...VA\ un manuscrito chi- 
XVI I se usaba como irregular, agrega leiio del siglo XVI lí se lee: «Xo es 
i|Ue "hoy se usa genci-almcnte como ]iondi'rablc lo ipic me jiersiguiíi y me 
regular». A este jiar.cer nos aciistaliios. persigue, lo ipie mi; h:i hecho jia lecer 



ATI 



ATM 



11. "> 



y |'( i|iu' iiir atinge i->^i<-' nmlilito 

[iluinoiiio] •. 

AtISÜAI!, il. Ninlil ili<v il I >!(•<•. do 
lii otiirioliH.'íii <le esto v. tiiii t-<>ii(M-ii|o 
y iisi'li). Al liitit-n i|iK: lioiiio!) \ ii44> tni- 
lar iW ella i-s ¡i ('¡ilandivlli, t-ii sn />/<■<•. 
Filolihji'ii i'iiiitiMiniilii. ijuicii lit deriva 
i\v\ vawiu-mv iil-is-ltru, mirar ¡nir v\ 
rv-«|aif¡o li ruiulija de la iiüerta, ol>- 
t<T\ ar ¡«ir la imerU enlomada ó ivn-a- 
ila. ( 'i>m|)-)iieíc del iioiiil>iv nlf, luierta. 
ilel adj. I» |>ai1. /'■/(/. (vrradi», y del v. 
Itni, Ver, mirar. nlisiTvar, notar. St-a 
lo <|iie s»,' i|iiieni de esui (>|i¡iiii'in, nos- 
otHKS \anios taniliién á e.\|Hiiier la 
iiiiiestra, <|Ue mts jisiniv in:W seneill-i 
y dinrlii, |nir(|iie í*- funda en el latín 
y nii en el \;u>i<-nenev.', cuya nmlriliii- 
••i'in en la forniaeiiin del r.islellano es 
nula <> i'.tsi nula. Para nosotms('//x//(í/- 
viene déla Híirtieula " y del noniliiv 
jinipio yV-iAf, ji>ven lia'ñlonia amada 
il<- rinuiio, euyos amores y desíi.slrala 
muerte t-anla Ovidio en el liiiro IV de 
.«US MrhiniHifini.*. Y liiuu, se nos dir.i, 
;<|U''- tiene e-to <|ne ver imu el siirnili- 
eido de iiHxliiir.' .Mueiio y luili-liísiino. 
I.a ein-unsuinria |ir¡ni-i|Kd <|uc en es- 
lío amon.-N di.-scrilie el |»iK.ta lalino is 
una n-hdija ■> liendidur.i i|Ue lialiia en 
la |Nire<l divÍMoria de \:\* e.iKi-s de am- 
Uts anianlcs y |Ktr la cual se niir.ilKín 
y lialiktlran .lín ijue nadie lo notara. 
Sii'iido e.s(a falinlade l'iramo y Tislie, 
nimo tollas las de Ovidio, tradueida é 
imitada jiorlos jtoetasde IimIo el nuin- 
do. nada lii'iiede r<uiii|ne los de lialila 
)-.i«tellana rorniaran entoni-eüel v. ulix- 
l'iir, leíiriéndolo |irimeroii los Piramos 
i|Ue desde al^'una ]>arle más o menos 
sii-n-Ui oliservan o miran a sus Tislnf. 
.V>i lo dan á ent<nder taniliii-n los s¡- 
;.'iiii'nt»'S veDüís dr TirK». en Ln lltoi- 
l.i ilr.liiiin h'nihi.iili-: ( I. n.'j: 



XiÁr. ll.K-llO» |»>r If lil:<Ú^ 

yur cu \a |iiiri'U cuailjuUua. 
Vciitaiiaii Mt^tituñín, 
lVintrni|ili' «livrrsas vmt» 
Vcnfii- »^.-\ liizarrht. 
Tii'f*r ya, ¡mr a;;iijrn»!« 
>lin)ii<l<i y no ^ii'iiilti \ i-tn. 

I 'na xez einiileado en e.-te st'nliilo, 
ni> tanlo el v. en •reneralizju'si', iuista 
slu'uilirar lo <|ue alior.i re/a el Piec.: 
«mirar, olisi'rvar eon eiiiilado, rec lin- 
damente". 

.\tMi)skki!A, f. 'I'chIos los (|ue es< i¡-_ 
lien soliiv ea.'itellano o sulire iraliris- 
nioij condenan como tal, sin discusión 
y á velas apa-jidas, este voealilo en el 
sentido liiT. de «nieilio social (|iie rodea 
á una )K.'rsona». Y liasi;i la misma 
,\cademia condena nniiiiiiiilini en su 
(iramática la fr. hinrr iitnnisfrifi, ijue 
corriire |>jr rifniiiiinir la o/jimVni. VA 
apunto no es tan f.icil de resolver jiara 
i|Ue se le termine de una ]ilumada: an- 
te". i><)r el ••ontrario. es nniy disculilile. 
y hasta creemos (|Ue se puede granar. 
\]\\ efeilo, si, si'írnn el Mice., iilnii>''fr- 
III es el «espacio á ipie se extienden 
las inlluencias de una jívi-sona (i cosa>': 
si en este mismo sentido escrili¡<) Mo- 
lalin: 

llii'ii i|iie luí f.ilui. lili falla 
Quien talvex salirá cxtraiTla 
l>i' i>ni nim-t/nv. llevarla 
.\ inayiir >iililiin¡i1¡i<l: 

;i|Ui- impide el ipie se di^ra Hinnli i'i 
t'oiiiiiiilf li iniii iiliiiiisfriii, 'J'riirr inni 
liiii'iiii I) iiiii/ii iiImnsjWii.' Francamente 
no venios en c|nc se jnieda faltar á las 
leyes del idioma al lialilar ile esta ma- 
nera, ni menos á las de la metáfora, 
i|Ue son las ipiu rijíen en el len^;ua je 
liirnrado. « Hay \'acante un |mesio ijue 
e.xi;.'!' á i|iiien Ini de ocuparle muclio 
tallo y ni«yor evjK'riencia, y, sin salier 
ioMiii.eiiip!''/,a á sonar d noiiilirc de un 



116 



ATO 



ATO 



liinii inuc-liiicliii: i-ivi-u i'l ruido, fm- 
iiiiisf 1(1 iihiit'isl'rid, ]iv()\c.;se lii ]il¡ix.a 
cu mi lidiulnv iiiil<i...( IVrcil;i. /-.'s/h/ivs 
1/ nisi/i/ñiis /. 

AtOCar, ii. T's;ili. iiufsin. ]inrli|u 
i;li \e7, (le /lililí, i.' y :.'.■' ai-'_'|is. 

Atónico, ca, ü-Ij. a ihüs ilc im 

liiicii i'-;(_TÍt()r S'- \v li;i (le<li/.aili) ¡un- 
li/mín, lili, ailj.: "siii atrntilai'iiHi jn-n- 
siilica. Silii/iii i'iliniin.. 

.Vriil!AMIi;Nri), A'l'oUd. m. Arción 
(> (.'ícelo de atorarse. J'Aistieiido e iino 
existo el \. itliiiiiixi' en el misino sen- 
tido ijiie iilrii;i:i:iliii-si-. os indisjtensalile 
llar tainliií'ii el s. verlial e_)nts|i!iii- 
dionto: \ \\ niiiLinno de los dos loeini- 
cedcel ]>¡ec. Mur,i„ii,iilii y ,ihn„ nos 
]mrocen de lineiia Idiniai'ion y son de 
alj.n'ui uso en Chile. 

Atornasolado, da, ii.lj. Tmiiii- 
Mil'itlii, lili. 

.Vti)I;.nii.I..vI"i1!. m. .\ ;;ritns y en 
conformidad con el \. uliiiiilllni . lo 
jiedimos tudos. carpinteros y no car- 
piíltoros. Kl ilrxliiniilla'lnr i|iie adniite 
el Dice, silo ostádelinido para destor- 
nillar (ó ilf.tiiliiiiiilliii . i-oiiio aproliaron 
e 111 muy lineii acii^rilo el Sii|ileiii"iito 
de la \-¿:' e lición y el cner|io de la 
1:1." I. siendo i|n<.' lo jirimero y mis 
rr.'clii'iite es aloi'liillar. ;U ser.i ipn.' 
los españoles miran como mas imp u- 
laiite o como prinn/ia en el orden lo- 
i;¡co la a-ci'in de desatornillar: .\si lo 
hacían los romanos, ipie. para mc-dir 
la prol'nndidail de las honduras, se sn- 
]iüni¡ili oslar en el lomlo y de.sde ahí 
miralian jiara arrilia: por lo cual c\- 
Jiresalian el eoiice]ito de limiilii ^^ ¡im- 
fir.iilii con el adj. nUiis. ,i, mu. Se ve 
(|llo cada unción lum- su iiiinlu ili- ii¡ii-iii- 
xi\ diiramos en chdeiio. aiinipie unas 

Aiin; i'ii.i.Ai;. a. \'i-ilio imn hieii 



l(M-mado y exiiresivo y de ninclio liso 
i;ii ('hile. Xo comjirendenios ]ior (pii' 
jaiiuis lo ha incluido el Diec, teiiiondo 
ipie siijilirlo con la l'r. luiri'r liu-lillu u 
iniii iicrsiiiiii o ni.-<ii. Ir. ipie .solo ha co- 
rreuido en la 1;!." edicitin, juie-s en la 
anterior la admitía únicmiieiito en la 
lorma rofieja ( hurfi-xe loriilUí ). Faroí-e 
ipie los aoiidcinicos aiiteriíjrcs á 18íJ'.i 
no eonoeiaii las si.^'iiieiitos autoridades: 
" Y aiiártese vd.. mi amo, i|iic parece 
ipio .se mueve esa piedra, y \a á caer 
sobre nosotros y liurciiKis IdiHIIu.-^ •>. 
(I -a Fuente, Viiijrs ¡¡o Fr. (ii'iiiiiilln i. 

l'.liKiik- h1 liniv.i general .lehtntc 
t.'ii gi-Huo (le lial>a. tal para .«u int,cnt(». 
Que no tuviera á nmcha iiiaravilhi 
(Jile liiiiei-ii li Irchitu hii ihii !',!• tuililln. 

I ¡yt .Mfj^'jiifa. e. XII. Cíjt.r. autcp'^n i . 
Llegú una carreta 
A este t¡eniiK> niisiiKi. 
Y :í la triste liana 
■¡■■■rl-ilhiU ),;-;. (Sani»MÍr-,>. F.ihn. 

" .\o lia'.:as tal dosa::uisado, ]ionpie no 
(•olas debajo y //'''/"••-■ lnrHU'i taiiUi y 
tan noble uelite (;omo aijui .se lia jun- 
tado», (t'orvaiaes, Kl ii-liihhi ilf lus- 
iiiiiiurill/ix /.-VufVii do los verbos p- 
ii-:-icos. como iijil.i-iliii-, ilcsiiiiuiirnii . 
Irilunir. no hemos hallado en el Dice, 
otro mas parecido i¡ile iilml iijiir. a. 
(aplanar o aplastar ali;'iina cosa, ajire- 
tandola ), ipie en cuanto á otiuioloii'ia 
I II y Imiii I no esta mejor rormado ipic 
el nuestro. 

Atorunado, da, adj. l'rimcro 

trabajemos por ipii_' nos admitan la pa- 
labra Im mi", y ilespiKvs cnibíjstirenios 
con iiim uiiiiilii: parecido al tonino. 
\'iMllse esta \ o/, y .\. 1 .'' ai'l. 

.\ritsii;AI!, liisi i; A l;, Arii.vicAí;. 
riixiiAi;, a. V,-Ut< cuatro \erbos a]ia- 
reccli como i'jnalcs en el hice, con los 
dos si'jnilicailo.- de; inlicionar con lo- 



ATR 



ATR 



117 



sifí" ó vcii'-iHi: y Hl'. f;iii'^;ir u ii|iriiiiir 
:i ah.'iiiiii, ihiiii|ci|{- iiiiirlia |ir¡s:i jKir.i 
i|iic li;i:r.i iiiui f»>si. I', i. c. r. X» íiir- 
iiiHi-.iii l>iKts ntliio al;.'lllH>i< crr.i'líi- 
liifiitc iTifii. Iiiiilin- i> iiltiliir. h'iil'isi- 

./.'< «'/(/. entosicar y -/"'. ento- 

XlCari s-ilo t¡' lie la I.* acvii. di- |..s 
aiili-l ,i>iv-. 

Atracado, da, .i-lj. '"/«"/. Aiili.a- 

.■>•• A la |nTs<iiia i-cvci-a y ri-^ida: y. aik'- 
iii:u<, á lii i'it'JiU.Ta ó iuÍ!i<.'ral>k'. V.n e>(ii 
úliíiii» aiT|>. ¡Kirmí' corniiK-úin iXk- hIh- 
nuil), t|iio iMi i-Lsi*.'llaii<i ti*r. y fmii. 
siu'iiitü't: iiiisL-nilik-, iiic/.<|iiiiiii. Sniins 
liia.s aiiii;_'t>s lí»s i-)i¡li-ii<>.s (k- la.« silalia.s 
fia-lli-s i|Uir (k- las siiaVL-s. 

AritArAK, a. l'or iIHÍiHiH, ii-rini, \ 

ii/iriuiímiiws i-liüfiiisiiKi i-orrkiitr, un 
s'iitidí» a. y r.. y ¡uk-iiias cu si-iitiilo 

ii'_'. ixir iiiiiifíiísr: Me atraco •' i" 

"yiiiii,ii i/r i'il. Ttxli» vstii c- lina ajili- 
i-4r¡iMi (k-l ^¡'_'ii¡tii-:iik> luaritiiiii) i|ii<.- 
lii'lic i'l V. y (jiní xa más aUijn. 'l'aiii- 
kifii es i-liik-nisiiKi v\\ A s¡!,'iiitii-a<l<i <k 
Iniliiliir mil xi-rnlilnl, v aun ruxliiiur, 
l>r'liii\ »/«/(• lililí -11,111; |K:ro ni» en i-i 
ti.:, y fain. (k: «liatvr <iiiner y lielior 
a lina ]iiTXiliii \\\v*U\ i|ile se liarte. ('. 
ni. e. r.> \a> eilal en i-islellaiio |iiii'<>. 
I«i I:;.* i-ilii-ióii del IMVt. re'_'¡stral>ii 
iin ^«>l« V. ulninii-. |k.ti> la 1:!/' K' li.t 
ixrrt-.'ido y iidiuite d(»s euii di>t¡iila'> 
eliinol<i</Ías, nim mn el üitrnilinidu de 
• aiTÍiiiar las eliilniri-aeiiiiu-s á líerni. 
o lillas ¡i otras-, y otro ron el lilliinii 
■|iie liemos a|iiiii(ado. .\o rar.i. sino 
muy <iimnn y frveiieiite, es la niniiia 
iinavioii i|iie en el leii'.'ilaje si- liaii-ii 
unas fui oirás las profesiones, arles y 
olie¡.«<. y asi los \<M-alilos i|lle al ]irili- 
ei|iio m: u<ariHi |rir luirla o donaire, 
entran di-s|ilii-i al Toiiilo eoinlin d<'l 
idioma. I'onronne á esl4i lendi-iieia, 
laii |iri>|iia i|i-l lininliiv. el niariiio, al 



Imjar á tierni. no ]iiuile oh iilar sus 
ténniíuis |K-eiiliaivs y los ein|ilea á i-.i- 
da tri>|iiitra>|ue: lo misino Iukv el mi- 
litar, al salir tle su cuartel: y lo inisnio 
el al>o;.rado, el inólii-o, el e-elesiastieo, 
etc., s«il>iv todo, si ellelilaii entre los 
oyentes o leetoivs eoii |>ersoiias ijlie 
le-i elitioiuleii su es|x.-eial leliiriwje. Kll 
esta eondieiou está el v. iilninii\ jHir 
iiiriiiir, iifiiiuiíiiin; \M\t lio siilo en 
Chile, sino aun en España. .\si lo usa 
IVlwkt varias \eee.s en SnlUrz»: » . I //v- 
(•" esos iihiii-fiilfs, señalando unas acei- 
tunas ([Uedesealia". ((.'¡ip. Vil"). « has 
<-osis ipie mejor uie suenan son las 
i|Ue niiis i|UÍen) yo \er de lejos: se 
marca mejor asi el rinnlio i|iie traen, 
• pie iiliiiiiiiiiliisf á ellas >'. (Cap. VI 1 1 (. 
Pespués de esto verá la Academia si 
ya es tieiniK) de dar á iiUiinir un sij:- 
nilirado terivstre y L'eiieral. 

AriiACii.v, III. S)lo si>,niilica: ai-c¡>ni 
o efecto de atracar, en la ao'p. tle "lia- 
o.-r comer y lielu-rá una ]iersoim liasla 
«pie se liarle. I', m. <■. i. •■: ii'Mo no 
eiii|ielliili ó empujini ipie se ila ;i uno 
eslivd laudólo. Véase M<iitl>!si k.v. 

ATKANCAK li IKAXCAI!. Son siu'illi- 

mosenel si;iiiilii"ado ai-iivo de •• cerrar 
la puerta, iiseírurándola |(or dciarocon 
una t'-aiica», y tainliicu en el neutro, 
de "dar trancos o pasos lai';.ros". Mu 
este si-ntido iisinio- aiplí á liiiiii¡iifiii . 
ipie tamliicn es castizo. 

AtüÁs, a.h. de lu-ar. Ecliarse 

atrás o para atrás, iv. liu'. .\ fam. 

iple usiinos ]M>r la casli/.a rolri'isr 
lililí": no cumplir ki promesa o la |iii- 
lalira, ile-jlecirse. 

.\'ntAs.\lM(. KA, parí, de Miiisiii. 
lian creído al'.'Ulios ipie no es c,isti/.o 
decir/'/"/'/" lili ilxiiilii^iiiii ¡lili iiliimiiili), 
r.ihiiHiiiilr iiliii.tiiilii. ele.: v ;|i<ir ipl"'';' 
l'orcillc el hice, s'ilo da á iiliiisiiiln el 



118 



ATR 



ATR 



si'-'iiilicado th "ulcaiiZiiild, finjicñado, 
t'si'aso de recursos». I'i'ro ¡iiitcIeoLos 
vcrdadcraineiitc filiaxailns: ln (|uc dt-- 
liiiL' iilii (_•! Dice, según su costuuilii'c, 
es el ailj. y nó el \)M%. atn(mdu, por- 
(|iie nunca define los participios rcííu- 
larcs. Ved i-l \'. iilrnmr, y CTicoutrii- 
rcis (|ue su últiuia acep. y como r. es 
" juedmve atrás ": lo (|uc ])ucde ser en 
cuiílijuier cosa, ou la civilización, en 
el estudio, y hasta cu la gramática. 

Atravesada, f. lam. Acción () 
efecto de aLraves;u'. Xo es castizo, ni 
es jiosilile reenijilazarlo jior /ii/msin 
.sino en el signilii'ado de "\iaje por 
uiai'". 

A'ii!AVi:s.uiA (('.u,i,K). lía censu- 
rado alguien esta expr., tan usada eu 
Cliile, y Jios parece jue no liay razón 
]iara ello, aunque abzuuos csijañoles, 
como ileso ncro-Roma nos, por ejom- 
jiio, digan r/r/lf ¡rnrksn. Si, según el 
Dice., Inirii'sn sigiiitica niilriirfixíclii. (i 
j)uesto al tra\es ó de lado», uo liay 
motivo entonces i)ara no usar iiidis- 
tintamcute csto-i dos adjeti\os. Tero, 
deliuieudo á alrurcMi hi (se no< rejili- 
cará), uo le da ninguna ae 'p. siuilni- 
ma de ti<ir¡"xii. — Cieno (coute-;t,uuos 
nosotro.s), poripic lo que eu ese art. se 
deliuc uo es el part. sino el adj. ctni- 
i'fsa'hj:(\i\i¡ así lo hace siempre el Dice. 
c )u los iiirticipios regularos houiófo- 
no.s de adjetivos: define éstos y omite 
ai|Ucllos (rnliiriitlii. /■nrtiriiiiiln, ii'itiHiln, 
etc., etc. 

AriiAVi.s vÑi) II ['liAVESAÑo, m. 

.Vti;a VK.sAi!, Afrancesada Ilaiui 
IJaralt, y con razón, la acep. fig. ile 
este V. eu frasea como éstas: Lns iicni- 

/n,s II, ip atravesamos (dígase ui- 

iilii~iii/!os. (■> lii\ llniíiiiis ijilr ciiiicii I : 

i:i /mis atraviesa //«^vy /-"/■ i/ifl- 

iih's 1 1,1 iiiis/iiiii iíi.-i. Sin ciuliarui). nos 



parece liieii usado eu estos dos pa.sajes 
de IMenéudez y Pelayo: «Esa uúsnia 
poesía de los cantares de gesta, ;([U''' 
origen tuvo, <pié vicisitudes ah-urf^ii.' " 
II Habiendo luicido [la lengua frame- 
.sa] de la latina, es necesario que para 
llegar á su estado actual fiaija ah-di-o- 
sinld muchos siglos de alteraciiiu y 
liasitirdeo». La raz iu no es tan fácil de 
alcanzar, porque tanto aquí como en 
los ejemplos criticados por Baralt pue- 
de traducirse el v. (ilracfm,- jior-pasar 
I) ir al través de, que es lo ipic etinio- 
liigicameute significa. Así que, su rec- 
to uso dejieude de la exacta relaciiin 
qne haya cutre el sujeto de la propo- 
siciiúi y el cmuplemeuto directo, esto 
es, (|ue el uno pueda pasar propia o 
liguradamcnte al través del otro, l^a 
misma relación «al través de» se \e 
eu los verbos latinos tiíiiixiíjc-p y ¡,ii,¡- 
x/,r, compuestos de la prep. /iiwf! y 
que también se usan con acusativos 
de tienqo: l,-(itist¡iir>if /nii/ii'x y /fW/in^ 
l,-ii„siiil,ii,i. — "Nótese, dii'c t'uervii, 
que cuando se habla de calles y puen- 
tes, uo haT)ía de referirse este v. sino 
al paso de acera á acera, de gnardala<lo 
;l guardalado: y por eso se ha censura- 
do á los i(Ue dicen nlrarcxn,- el puente, 
por Pasar el puente (í Atravesar el rio 
por el puente. Xo obstante, se halla 
\isada aquella expresión, cutre otros, 
por Moratíu". (.Siguen dos citas de 
este autor). La raz()n de esto es la 
que da liartzeubuscli f Jlc,iio,;'i'x ilo 
l,f I!. Ar,l:l. A'v/í., t. III, iiag. ."uisi. 
que i-uaiido se pasa [lor un puente eu 
toda su longitud, lo que se atraviesa 
uo e.s el puente sino el i'ío. Por esto 
uiisuio, tanqioro In usa bien el clásico 
I'. Sigiicuza cuando, traduciendo la 
i-aria de S. .lenuiiuio :i lieliodoro, di- 
ce: "Auni|nr el padre tcinlido SI- (i- 



ATU 



AUN 



atraviese i' 1 1 li'siiiiiiindi-s, |»¡is;i ohi 

"j>M> «.'lijuiits |i¡s:iiiili> |M>r ciiriliui». Eí< 
■ !.4r«> <|iit.' «-1 ¡icitlrc no s<' liulita tk- ti-ii- 
l'-ral tntviVssiiitiá lohinrotlul iiiiilir.il. 
Lii-i-t iii liininc |iiiter jíii-wu», <!¡i- 
MiiipIfiiii-iiU- i'I ori'^iiinl latiiio.-Ucr-.i- 

IKMV l-l I>i<f. ii l-SlO V., pLTd S»>Ill OHIIO 

I-., i'l si<;iiiHiii'lri «Ic « ¡iiUTrmniiir h\ 
'•oiivi'ixiriiMi <le otros, inozí'láiiilosi' t-ii 

• 11;»»: |m» ('lu-rvo pnii-lt!» con hiicniís 
iiitoriilailcs (|a<.- puiilo UimiIi¡i'-ii iisiirse 

•iiio ii. y «pu- «le allí ]iroci-<lc' la fr. 
.i.stiía y ailniitida |K)r el Diiv. A/ni- 
i-i-oii- i-iizDiirs. De eons¡>;niente, estaría 
liien ilicjio: Xn hf nlniresn lu muí ¡m- 
l.ihni ron Anliiiiin.-Ti'orr'oii i-s, <a"^riil 

• I I>¡«',, ¡;ínal ¡i olnirrsin-. 

AtriceseS, m. l»l. Voz fonv;_'i>la 
'. .r iiiiii,'-, III.: «cilla una ile la.s ilos 
ii<-liiilit« I- >n i]Ue se ¡sujetan ú la silla 
ili- montar hts ariones de los estnlio.«». 
\i) ent nada lo del ojo... 

AtkójaI!, a. Tiene ya el si<;n¡lie;ulo 
¡He le dalük Castelar, de nitriijiir (i 
.nanlar en la tn>je fnit<>s. y es|iecial- 
iiiente eerealus. 

Atros.\ik)I!amk.vtk, adv. naxlal. 
liao' falta en el |)¡rp. l'salo, enlix* 
ciiroH, I). Ventura Uuiz de A<ruilera. 

ATitoxKiiAit o TüoNKüAi:. íi.: aliiir 
I II meras. 

Ati:i>z, adj. " Fitn>. rriiel, inlinnia- 
iio; eiionne. ;.'nt\i': muy ^nuidí- liiles- 
mesnr.ido». '{'«Hloestosi'.'nilii-.i. ]«'ro mi 
fiti, iv|iti>_'n.iiite:lie<liimdo, alMiniinalile. 

AttaChé, m. I'iiro fr.iiHcs. ipie 
MI lian- falta alu'Una: diir.ise iiiljioit'i 
•idj.y s. ). ii'iifiiiiilii^ m., ó iiilxi-iilii,w\\. 

Ati Jii i/n Ati o rr.Mi i.TiM!. a. r. 

! . e. r. 

Atunillar, a. y r. Miirnilhi,; a. 
fitm.: •Confundirá uno. tnrliarli- de 
uhkIo ijue no hc|i;i i|né do-ir i» ninio 
Ihh'T uiih i-osa. U. t, e. r. • 



AimiiAi: o Aiaii; vi:, .i. 

Aiiii i:i<> «i Ai.iiKiio. m. 

Auja, f. Asi diiv la ¡«arte más in- 
tonsit de nuestro puclilo: los i|ne son 
al>ío Icido» corriiren aüja, eomiéndo- 
K- la // intermedia iii;iii¡<i). No hay 
[Kira »|Ui- a','ix-^ar (pie de la misma 
manera se estroix?an los derivados 
iifliiji'rrnr y tii/iijWi'. 

-Vll.l.Al!, n. < 'onjii;.riise niilln. ini- 
lliis, ete. 

Ari.i.iiii) <i Ari.1,0. m. 

Ai"Mi:xTA(li)X. f. Allí. \mr uiniini- 
/<>, mas mi |H)r la tij^riira ret<iriíM, esjM-cie 
de jiradaciiiii en (pie el sentiilo \:i de 
iiieiio-! á más. AlíTUiios tratadistas, ¡tero 
H'i el I liec, la llainan tamltiéii inuiiciiln. 

.\f.MKXTAl!. Critieiilo llai-alt. com.i 
n.. |iero la Academia lo acrfiia eomo 
tal y tamltiéii eomo r. I'JI J'iiiur iioimlnr 

lllliill'lllllllll (i xf inillll'illtllill; Alllllflllil 

li sf iiiiiiii'iilii rl ailor. 

.\rx, adv. de tiem|io y de modo. 
Todos los «rraniáticos i-onvieiieii en 
ipie, usado antes del verlx) (ó de la 
])<dal)ra á la rnal modiliea, a^'reirare- 
inos nosotros), es monosílalio, y, ]K)r 
lo tanto, lio del>e llevar ae?nto: pero, 
si va desitiu'-s, es liisílalio y lleva jiin- 
tado el ai'eiito. ,Aiiii lli/eri:' — Uiirn- 
lililí. Esta re;.'la tan st'iirilla 110 siem- 
pre se ve observada \ntY los p(K-tas. mi 
]Kir i'rnuniiieia ipiixás, sino |>or la piv- 
siiin misma ipie á ve<vs ejei<e el metro 
y jvjr la iliieiilidad del \oealilo ipie se 
presta |iara formar una <i dos silalias 
se/iin lo iiee 'site el ¡(oela. — Conviene 
taml)ii'-n dejar estaldeeido ipie. si iinii 
viene desinii-s del \., jH-ro sin modili- 
earlfidireeiamenie, sino formando fia- 
«■ li eomplemento a|tart<', no deiie lle- 
var acento. Tr iliiii' rinl ¡ipxns, // aIX 
i/oxrinilits. K¡ liis iiiirxi/iiM, /J/ii^ iliiii.' 
-Aun iiiiiii. 



1 30 AUR AUS 

ArXAl:. 11. V i\ í'ii\\\í\'Si>í- "inin, nii- n:ir¡iiii, ¡il:;ii plcliiric-:!. ilc la le/.». (1-1. 

/iiis. vir. Taiild l!a/„ni. ivlralarnld á Cainiiou- 

Arxi.ili:. i-niij. ail\'. •< A lon/nr, y \it hkh'). , .„ _ 

misino /Kin/i//- (("iiisaljy siiin. süii.ri- Áurig'R, m. -I////'/".- fl quu dir¡,i;i' 

lili) iii'iirlitiois. liisílaliDS üaiiiis riiii li i;(iliÍL'nia las caliiillcrias que tiran di- 

iiinito (li'liil, ]ior más que SaUíi, si- iiii rarriiajc. 'i'cnji'as': presente f|iic, tu- 

^íilieiulo su Meuiitnaciíjn ]i:ii\ incial. mailn c-iiiini iiniiilire rdiimii. sülo se 

eontra la dásiea cs]iariola, tililas!' usa en ]ioesia. 

sieiii]ire en sus ediciones esas partieu- Aiskxiía, F. Xh lo admite el Iticc. 
las e lino liisilalias au'udas». (Cai'n). en el si;;-|iilieado dr-l'aUa, caieiieia: _v 
l''l liiisiiio le|iaro liare i'iii'jlilaiielí a eon vay.oll, ]iol'qlle hu'/'<r//'7V' sieUllilV 
Salva: "'rainliiéii es un verro. y yerro se lia referido en eastellano á iiersouas 
(|ue (■onieten valencianos y catalanes, o seres ]>erson¡fK'ados, lo misma (lUe 
el aunque ajíudo, formado al eco di'l su correlativo ///v'.v7>/íívVí. (Véase esta 
porqué". Ivs cierto i|ne a esla teoría \ 117. ).-/>'////«//«//■ s/i i/iisnni/i. Hsta l'r. 
)inedeii oponerse citas de Calderiin, tan ciinocida y usada 110 a|iarece en el 
Tirso, (Airvajai y otros poetas (|ne lian Oii-e.. siendo asi cpie nada tiem- de 
heclio aleudo á í'////yí'''.' ]iero por liniíM repreiisilile. pues //;//////, couki \. lij;'.. 
coutestaeiiin repeí ¡remos el conocido si;:iiilica «lucir o soliresalir en talen- 
verso de Horacio: tos, ]ireiidas. etc. •«: y, lialilaiido festiva 

o ironicaiiientc. luce ]ior su exactitud 

p¡.!<ir¡ii\i> utipi.- ]i I-lis '■! '!"'■ "" ii^ii^te á donde debía asistir. 

liiii.llilp.'tuadoníli sriiin.T l'uitao'imi jiiitcstas: I'ero, para 111 Is ilnsti'aciiiii, lé;ise el 

erudito articulo ipie di/dica ii esta fr. 

solire toto, tratándose del iiietro octo- el />iir. h'iin'r!. //i^;i. Amnp: ■■ lirillur 

siluiío, (juc, como más llano y prosaico. //»/■ su (UKi'itr'm es una locnciini que se 

su acomoda á todas las licencias i|ue lia lieclio hastaiiif coniuii en nuestro 

en materia de acentos pueden tomarse iilioma de ali;iuios año; :i esta jiartc, 

los jioetas. — Excusado sería a'ji\rar ]H-ro i||il' fnc iineiitada ]ior 'J'ácito 

todavía que la recta ]iiMiiuiiciaci('in 110 cuando, liaciendo refeiviicia á Casio y 

es aunque sino áiiinjuc. d¡p!.oni;aiido linito. cuyas iináíícnes no se veían en- 

la sílaliii inni por estar antes ile otra tre las (|ne tí^urahau en las exeijuias 

piilahi'a. de .iniíia, espiísa y hermana resjiecti- 

Ariiióui.» II Ai"i;i:iH.A, f. Le lia \aiiieiiti' de aqui'llos. dijo al final del 

aiirepido el lílliino Dice, la acep. IÍl:'. lüiro ;1." de sus .l//"-Vs; Snl ¡iiiiij'iil¡ii- 

de "ijloria que alc.i.nza una ]i'.'rsoiia //''/// < 'iis.-íIiik iil(¡iir l¡ni¡ns, m ¡¡is,i 

p;ir sns nii'i-itos ti virtudes... iiim;! i'Jj¡;i¡r>: mnnn mni riilrlioiihir. fís 

.Vtl!i;iil,Al!. a. .\dornar eonio con cierto que fra?e tan liella cuanto sij^- 
aurcola. irennosísinio \\ ijne ojala se iiilicati\¡i pasaba :i los ojos de las len- 
U-eiieralice para que lo acvptc la Acá- iiuas iii;olatiiias como si nunca liiiliiera 
deiiiia. « l'jl caliello. Manco y limpio i'xistido, liasta tanto (|iic los franceses 
cnio madeja de seda, y ]i;ililado aun le dieron nuevo ser en el siu'lo XVll 
hasta cnla-ir todo el cráneo y inirnihir c ni motivo de honrar la nieiiioria (li- 
la frente..., realza la ao-radalile ciito- Arnaiid y d.' J'as.-al. cuya liioyrafía 



AUS 



AUT 



liuliiaii c-uiist.vuHlo Iu6 jesilitjts i|ne si- 
elimiiuini de la Mixtuirr tlr* hoinmn> 
illiislé-es ¡lor IVmuIt. y iio lo es me- 
nos r|Ui'. |i<>r ImlnT trailiK-ulo «.-líos ¡i 
su idioma dichu jtasaje Itajo la forma 
hrillrr ¡Hif Mil iihsriiff, liemos mido 
nosotros eu la U:iit:u-iói) de decir hri- 
lliif jMtf sil iiuxfiifüi, (|iie nuestros olá- 
8iit)8 Alamos de Hairieiitos y Sneyro 
tnwlujen>n |)or el verlio reMjitmuWfr; 
juTo. de todos mo<los, el verdadero 
oriiren es puramente latino, i-omo (|ue- 
da suficienteiuonte demostrado». .Asi 
Slitirlii, cuyo {.s este articulo. ]iulilica- 
do ya en IK7i! en su liiiro /ntrinií/ri/ii- 
liiliuliUI Qiiijiilf, t. VI, de AV Hffíiine- 
itt. Tenemos \t\\i:-, «m <|Ui'' defendernos 
si Se nr>s tiwha de •;alicisuis. Incluye 
también esta fr. Henot en su iMr. ih 
AnuiiiiiilfM Imijo la forma de HiHhir 
iili/iiifii jHir Kii iiifPiiriii. l'aní ahorr.ir- 
nos de citar m¡'L< autoridades, solo in- 
VíMMMuos la del Maniiu-s de -Molins, 
l'ri'sident*^' <|Ue fué de la .Uidemia: 
<■ l/is <|Ue ¡uiisten á las entnidiis triun- 
fales de los triliuuo.s á las serenatiis y 
entierros de los toix-ros, brilliihnii jmr 
mi tiii*nir¡ii ». ( ¡¡fflini ile lim fíerreiiis, 

c. XUX). 

.\I"SK.\TAK, a. Con lujo de citas de 
loH mejores cl;i»¡<x»s prnelM Cuervo 
(|Ue este v. fu- nsu Uunliiéu como a. eu 
el s¡<.'nifíc-ado de «liacer (|ue aliruno 
|cirta ó se aleje de un lu-.'ar». Kl 
Iticr. fie la .\c,idemia S'ilo lo trae 
••oino r. 

.VisKNTIsMo, m. Kn el Sujiieineiit-) 
trae el último Dice, á «Impiilisiim: 
«itMlumlire de ri-sidir el [iropietiino 
fueni de la liM-alidal eu i|Ut.- radican 
RUH bienes». Nos |iare<'e más i-onforiiie 
con la índole del ciLStellano e.-^criliirlo 
ininfiilÍKiiii), iuiilando ¡i aiisniriii. tiii- 
nniliiiiir V iniHPiih; 



Ausiliar, a. Aiiri/iii,: Véase esta 
voz. 

-VlsTitAi.iANii, XA. adj. Natural de 
.Australia, r. t. c. s. || Perteneciente á 
este i-oniiuente ó ¡rran isla de (Kva- 
nía. .\dmitido eu la l:'i." e<lici(')i) del 
Dice. 

.VlSTIÍAl.lKNSK, ailj. IVneüwieUle 
á .Vustraliit. 

.VisTiiiAco. CA, adj. y s. .\si aivu- 
túan este vocablo la .\cademia y I'.i'- 
not. y no austríaco, como itavece 
delKTÍa siT. Víase Hiíii'cíaci». 

.\lTO, m. Hiiiir (lulo ih' fv ilf lililí 
fusil, fr. fam. ipie se tiiidutv ¡xir i/in'- 
iiiiirlii, jwr alusi(')n á los autos de fe de 
la ¡ni|uisición, Uin iminiirnados couio 
exagerados por los enemisíos de la 
Iirlesia. Xo liemos lialhulo esta fr. en 
los diivioiiarios corriente.*, ¡tero a(|ui 
tiene aliíún uso, y lo mismo eu Kspa- 
ña. >i.\ la hora de i'-sUi no (jueda niii- 
«ruiia de ellas [hojas impresas de un 
romance], i>ori|Ue en todas Uirinini 
iiiilii ih fe y ejeuii)lar castigo». (San 
Martin, L<i Hnxln-ia ih Ciiiililliiiin, 
c. W'\).-/'iiiifi:ir lino eii los aillos. 
.Vsi rejristra el Dic<\ esta fr. fiír. y fani. 
y la interpreta \wr «]K)nei'se al caU) de 
alfrúu ne;rocio p.ir averi;ínaci()n ]iro- 
¡lia ó iudicai'iiiu ajena». Mi'us corriente 
y usiula nos paivtv (pie es en sentido 
activo y sin articulo: /«///'•/■ li uno en 
nulos. .\8Í la emiilea tnmbiéii Dcui 
.Ios(' Jlaria Sbarlii. — Sin tmis nulo 
ni linslnlo, fr. Ii;r. muy nsiula entre 
iiosotro.s, uó en el sentido forense, co- 
mo ii primera vista pudiera paix'cer, 
sino en el l'-niruaje ordinario y en el 
fam. Sil si;.'iiilicado i>s: sin tomar in;is 
medida ni pi'ovi<lencia, sin más ni niá-<. 
TaiiiiKico la hemos hallado en los dic- 
cionarios. 

.\l T<>. V'«y. ipie en irrit;.'o siu'nitica 
1:.' 



AUT 



AUT 



inismo (a'jTÓí, v;, ov) y que su usa cu 
castellano como in-añjo: (niíuhm/rtífifi, 
fiiitúnrdfü, (lutomárU, autommia. Coiiio 
puede dar origen á otras x'oces nuevas, 
conviene que el Dice, le abra articulo 
aparte, como lo hecho con (inli, semi, 
anido, etc. Asi Doña Emilia Pardo 
Bazán emplea la voz aufosui/esíióii, 
(jue nos parece perfecta y legítimamen- 
te formada. No se extrañe que, siendo 
aiüós agudo en griego, en castellano 
se pronuncie grave, porque es regla de 
formación cu nuestro idioma que las 
voces que toma del griego las tome 
conforme á la prosodia y ortografia 
latinas, en las cuales no se conoce el 
acento agudo. 

AutOCOpiar, a. Copiar por medio 
(le m:Ai|uina (/■I Jior. Es voz híbrida, 
l'ormada del griego aiiJós (el mismo) 
y del castellano copiar. No sería inútil 
su admisión, pero todavía no cuenta 
pai'a ello con el uso y ¡uitoridad suli- 
cientes. 

Al'TOCi'oxÍA, f. Calidad de aut'ic- 
tono. Es voz que hace falta y i.jue no 
liay inconveniente para admitir. 

Automáticamente, adv. modal. Tic 
manera automática. De reciente ad- 
misión. 

AuTOJiEDOXTK, m. Atiflyu. (Véase 
esta voz). Mucho celebramos que el ul- 
timo Dice, haya admitido este termino 
poético que ya teníamos en nuestros 
apuntes para ofrecérselo junto con la 
siguiente cita de Hartzenbusch, del 
hermosísimo romance que escribió pa- 
ra la erección del monumento de Lo- 
pe de Vega : 

Tomar la talle de Francos 
Pretende el riiitomeiliijilc; 
Mas el paso le embaraza 
Tropel de gentes enorme: 

y esta otra más antigua de Cervantes: 
a; Oh! ¡(pié en hora Iiuena estén los 



i/iifiiinf'iluiilrn y guías de los carros de 
nuestros gustos....!» ( Lii Cufvn de 
iSdUinwtmi ). 

AuT()M(iyiL, adj. y ü. t. c. s. m. Ad- 
mitido cu el Suplemento del último 
Dice. «Que se mueve por sí mismo. 
Aplícase principalmente á los carrua- 
jes que tienen un mecanismo que los 
pone en movimiento. » 

Automovilismo, m. Uso excesivo 
de los automóviles. Es voz usada y 
bien formada y no hay por qué no 
incluirla en el Dice. 

Autoxomista, adj. Partidario de la 
autonomía. Admitido en el Suplemen- 
to de la Ki." edición del Dice. AgTega 
éste que Api. á pcrs., ú. f. c. s.; lo (pie 
no nos satisface, porque también hay 
doiirina¡<, feoria«, cix/em/i-s auloiioiiüx- 

IdS. 

Autor, m. Usado por ¡uidre y por 
¡iniiifiiHui- es galicismo reprobado por 
Haralt, ;l pes:ir del uso tan común: 
Los autores de mis días. .Sin 
embargo, la Iglesia en sus himnos y 
Cervantes en el Perñlea (II, 19) lla- 
man á Cristo nuestro Redentor üdioi- 
de la vida, autor del nuevo m/lo; lo 
cual nadie podrá criticar. «Tampoco 
decimos, prosigue el mismo, en len- 
guaje correcto auhir por finahidiir, 
el que ¡nsHtui/e ahjuna rus/i. V. gr.: 
Jesucristo es el autor de la religión 
cristiana. Numa Pompilio es el autor 
de las mejores leyes de Roma». Esto 
último nos paree» una simple exage- 
ración de la galofobia de Baralt, pues 
en ambas proposiciones se adapta la 
voz autor al concepto general (jne tie- 
ne en castellano. 

Autoridad coxstituída. Galicis- 
mo muy de moda, en sentir de Baralt; 
niiixtUulda es «voz suparflua; porque 
cutre nosotros (pi;en dice autoridad 



AUT 



AVA 



1 1':'. 



ciitiumle, y da :i eiiteink-r. <iuc es ou- 
loriiluil coiixlitutilii, esto es, cstalilifida 
conforme á Isis leyes, ó estaMeeida de 
suyo, jiero de un IThkIo etioiz; donde 
IK», ó es autoridad ile'^'itinia, ilepd, 
iisuqKida: ó no es autoridad nin^ina, 
1> >p ¡ue ninxv de fuerza y elif;ieia ». Xo 
luil)¡endo en la fr. otn) defeeto, sesrúii 
se ve, i|ue «.t sujierfluo el iKirtieipio 
ron.iti/i(iJii,v9 Ik'mxi eoneliiir que euaii- 
do iM) e.s sii|)erfluo sino nei.fsirio, la 
fr. luí de ser aira-cU» y c.isliza: ¡lor 
ej., c-nando se lial>la de una autoridad 
nviéii or^iinizailrt ó constituida, en 
contnijwsición á otra (lUe ha tvsado, 
bu sido derrocvida, etc. 

.VtTlIUITAltlAMKXTK, adv. Uiwlil. 

Falla en el Dice, el cual, haliieudo 
admitido ya el adj. siguiente, se olvid i 
del adv. 

ArT'iKiTAUíi), KiA, adj. Admitido, 
^raciiks á l>ii>s, en la última edición 
ilel I)ic\, aun<|U<.- ya lo e-Jtaiía en el 
Sn](IeM»eiito de la nnterior, ¡K-ro en 
ainlsu ¡«rteí mal di.-fiíiido: iK)ri|iie el 
concepto i|ue todos tenemos de iiiiln- 
rüitiiii no es de «|)ersona <|uepe fnnda 
exclusivamente en la autoridad», ó 
• ¡•irtidario del i)rinc¡i>io de autori- 
dad», sino de jiersona <|Uc, constituida 
en autoridad, almsii de ella siendo de- 
miLsiiulo imiKjriosa ó exilíente con su? 
$;iliditos. 

AiTOiíiTAUísMO, ni. Es voz i|ue ha- 
ce falta en el Dice., pjniuc, si hay 
ln-rsonas autoritarias, ha de halK-r tani- 
hicn un Momlire ]i;ira su mal j)ro(x'der 
» el ahuso i|ue ha>-eu de su autoridad. 

AlTORITATIvr), VA, adj. "C^ue 
envuelve ó determina autorizacitin >• 
(líiíi-. de Zerolo). Ku esto sentido es 
admisilile, ]kto n>> cu el i|iie lo censu- 
ra líandi: tono autoritativo, |H>r 

lllllll lllll-li.lilll 11 '/' illiri¡s'l;ii,. 



.Vi'ToniZAn, a. Xo riire d como en 
francés, dice Haralc, sino ¡kiiíi: » Esta- 
mos autorizados á devolverle sus jia- 
lalinis». Sin emlmivo, con citas de 
iíoratin hijo y de Quintana jirucha 
Cuervo >[iK' taud>ién se usa win li. Sal- 
va y la .Vr.idemia s-ilo le dan )u(ni, 
tjue en ivalidad suena mejor. 

AfXii.iAU, a. AliTunos jKK'tas, como 
Carvajal y Iíiu-l'os, han t-onju^ado es- 
te V. auxilio, auxilias; l)ero, i-omo 
no K)S lia sejruido el uso coniiin ni 
uiuLTuna irnunática, no es posilile imi- 
tarlos. Sicilia ha sido el úniw i(ne ha 
ijucrido conjnjrar este v. de las dos 
maneras se<;ún sus dos siiinilicados: 
ijit-oiirUm ( |)or doi/ atinliu ), y yo au- 
XilíO íjwr iii/inlii (i hi'pii miirif); lo 
(|nc tamiK)i-o está conforme con el uso 
de los dos ¡«etas citados. ]x)r(|ue am- 
Ikis enijilean el v. en el primer sij;ni- 
licado. La teoría de Sicilia ha sido voz 
en el desierto: y más vale asi, iK)r(|Ue 
no hay para <|né comi)licar más las 
conjuíraciones ni i)or ipu' sejiararse del 
uso común ni de la ley idioinática (pie 
i-ruala la ]iroiinnciacii)ii del v. con la 
del noniltiv, ipie a((ni es el s. tiiiri/io. 
Es láHima <pic l^uiííhlanch, c-cjiado 
(piiziLS de su inipiina cunlra Salv;i, 
aprobara la conju-racifin auxilio, 
auiiipie de ello no da más razón «pie 
la autoridad del citado Carvajal. 

Avalancha, f. (ialicismo exco- 
iiiiil^'ado |Kir todos los huellos escrito- 
res. Dilíase «///'/, m.: "fírau nia.si de 
nieve ipic resbala y se den'umba de los 
montes á lo'i valles con violencia y es- 
trc]iito». También aiiarei-e en el Dice, 
con el mismísimo sifinifieado, lin//>, 
III., iiero con la nota de arafíonis- 

IIM). 

.\VAI,IAI|ÚX, KVALIACIÓX, VAI.I A- 
cn'iN. f., AVM.ro. III. 



124 



AVA 



AVE 



Avaluar, VAi,x\\n, evaluar, va- 
lorar, VALOREAR, EVALOHEAR, iL 

Avance, m. Llaiiuviiios así el jile- 
co do pL'lotii que no se efectúa en 
frontón ni triiKinete sino en campo 
raso y abierto, de suerte (jue cada ad- 
versario ])ueda avíiazar con ella hasta 
hacerla pasar del término propuesto.- 
Dale el Dice., entre otras, la aceji. de 
avanzo; mas, como este vocablo tiene 
dos significados y el Dice, no distin- 
'^ue, parece que hay derecho para asijí- 
-iiarie los dos, auuíjnc el segundo, de 
«sobra ó alcance en las cuentas», apa- 
rezca como antic. — En el significado 
pl. de preliminares, contliriunen, pri- 
meros jmsos, está condenado cí)mo ga- 
licismo: y asimismo en el uso pl. por 
audacia, temeridad, injiis/icia. Véase el 
siguiente. 

Avanzado, da, adj. part. de 
Avanzar (Véase esta voz). Es galicis- - 
mo en proposiciones como éstas: Aa- 
/(oliii es un ese rilar do ideas ó durlrinas 

III ai/ avanzadas ; José es m a y avan- 
zado í'/í sus leorias. Dígase en ambos 
casos ej-a'jerado, ej-tralimilado, audaz 
ú otro adj. sinónimo. Es castizo signi- 
ficando tiempo: Horas avanzadas; 
Avanzado de, (ó en) edad. 

AvAXZAR, a. Xo es castizo sino ga- 
licano para algunos cu estas dos aceps. : 
1.-' sentar, sostener; «Ud. avanza 
una proposición eiTÓnea»; corríjase: 
«Ud. sienta ó se avanza á sentar una 
pi'oposición errónea 1); á." a ntirípar di- 
nero; «-Aviutíeme Ud. el salario de este 
mes». En realidad, si avance tiene ya 
este significado, lo natural sería que lo 
tuviera tamljién el v. para que haya 
correlación entre éste y el s. verbal ó 
cognado. Por este motivo no seremos 
tan estrictos, que condenemos esta 2." 
acop. 



Avecasina, f. Así llaman aquí, 
aun los sabios naturalistas, á la becada, 
chocha ó chochaperdiz; «ave del orden 
de las zancudas, poco menor (juc la 
perdiz..., de pico largo, recto y delga- 
do, cabeza comprimida y plumaje gris 
rojizo con manchas negras, más oscu- 
ro en las partes superiores que en las 
inferiores... Su carne es muy sabrosa». 
El error ha provenido de los nombres 
franceses hecassin ó hecassine, que los 
modernos naturalistas traducen ahora 
por heca-ina. 

Avefría ó Ave fría. Además de 
su significado recto tiene el fig. y fani. 
de «ijereona de poco espíritu y viveza». 

Avemaria, f. Hay quo declarar in- 
corregible al Dice, de la Academia. 
Desde el año 18!);'. le venía advirtiendo 
D. Camilo Ortúzar (jue en los artículos 
Gloria Patri, Oración y iSalatacióa se 
había equivocado escribiendo Ave 
María en vez de Avenuiria,]í0Vf\\\c 
no es palabra yuxtaiiuesta sino cona- 
puesta: pues I)ien, el Dice, sacó lo qae, 
el neijro del sermón, y eso que nombra 
al Sr. Ortúzar, desde las primeras pá- 
ginas, entre las «personas que han 
auxiliado á la Academia en los tralja- 
jos de esta edicióni). La única vez (pie 
esta voz debe escribirse en dos es.cuau- 
do se emijlea como Ínter j. ¡Ave María! 
por la sencilla razón de que entonces 
se toma el nombre mismo de la Virgen 
María, mientras (¡no, al nombrar la 
oración, se toman materialmente las 
primeras palabras con (pie principia 
en latín, al modo que decimos Tedéinn, 
Gloriapatri (que también debe escri- 
bir.sc en una sola voz) sin intención de 
nombrar á Dios ni á la primera ¡xirso- 
na de la SSma. Trinidad. Por de con- 
tado que el pl. de .4 vemaria es A re- 
marías; lo que es una prueba más de 



AVE 



AVI 



(jDc (k-l*; t'R-ril'irsf junto, jxmíue. si 
ii'i. la j lunilitlüil nt-.iiTia solniiK-ntc 
s«)l>rv el imiiil'n.' ]iit>i>¡ü di- Mmiii. l'sj»- 
do en siii^'uliir y (.-«iii articulo Sf i-on- 
sidcni cx)iii(> si iiff fiicni iwlalin» ajiar- 
l*-, )• jwr eso «; dii* rl ArfiHtniíi, mi 
Affiwiriii: lo i|iic i'Oiistitiive una irru- 
;;ular¡dad. jioniue no siR-.ile lo iiiisnio 
i'ii lostlciiKis noiulirus i-oiii|HK-;t«s co- 
mo una iiiitrxiilii, lii /iii/f/Hii/ii'lii. 

AvKXiBi.»;, adj. Por iii.is ([iic il Dic •. 
lio le liava dado lii;íar, lo encinos tan 
bien formado y necesario como amo- 
eibU. Iritliililf, rreiblf y deni:ls verbales 
en l>lr. Entre no-sotros es muy usado, 
aplír.ido á la |)ersona fácil de avenirse 
ó i|iie se jiresta al avenimiento. 

AvKXTAK, a. l'erfei lamente corac- 
l<> en el .sentido en i|nc lo usamos; pero 
Imeiio seria tjimbicn i'Oiumxt y u^ir ;i 
hirliliir, a., niiis preciso aún : aventar el 
montón con el Itieldo (la horqueta 
cliilena), jiara í|necon el aire se seji-iiv 
la |>aja del irntiio. 

Aventura, f. N'o siempre es el 
iicriilnie fninc-s, diiT li;irak. V. <rr.: 

lin-ir lux rosiii á la aventura m te- 
ner la |(oca ventura de Decir las cjia-i 
niii rfrtrxiiiii . n Irwlirinnrlir.-Emir á la 
avent\ira »e dic-,- en «istellano Aii- 
iliir nnimiilii i¡ lii rmltirii, tt li lii hii'^ii" 
rfiiliiiii, esto e.*, sin determinado fin 
ni desi^'nio. á lo 'pK- di'|(are la suerte. 
.VVKItÍA. f. Sí;.;n¡fic;i: «daño <|Ue 
jKuleiTen las nicr<-adi-riiLS ó ^'énertis. 
Tomase ni.LS comunmente jKir el ipie 
jíulwvn en el mar. || fam. .\zar, daño 
ó |y.TJnicio ». ISasiunte «(euérica es esta 
tillima iRvp., jM-ro nó tíinto ipie auto- 
rict la fpie damos en Cliile á urnin, 
liai'iéndolü sinónimo de suremí i/i'ni/in- 
n'/itlii en simlido material y en el li)?. 
.\si un di-strozo de enseres.de cocina 
I) i\f <f)ni"flor. ipieen castellano se lla- 



ma rsfii'jii'iii, tiene aipii el numlnv de 
iireriii; una mala aventura en ijue uno 
a- cnivda jwr su i>oca previsiiin i» ca- 
l«K-idad, es tina urniíi, y \mw eso es 
i-omúu oír tpie ini lonto no sinr (ó no 
rs biifnii) sin» ¡Mira unn nfriin. Xo 
direuíos «pie este s. esté mal usjido en 
todos estos casos, itero si (pie no con- 
viene jíenendizarlo tanto, pues hay 
otros desiiíuiticaciiin m.us propia y par- 
ticular. Ténirase ]>resente la fr. casi iza 
fi>r. y fam. frlmi- tizar: salir mal uiiu 
cosa. 

AvKsTurz. Diiritóe '■/ "i-f.-^lm: y l'is 

tii-psiiiiiri, y ni) la avestruz, las 

avestruces; l>orcpie, aumpie es 
i-om|i!U'st<> (k- í'/r. este jiriuier compo- 
nente ha sido alisorhido [lor el si'^run- 
do, fxlrn:, m., anticuado y correspon- 
diente al latín xlriilhlu; lo mismo «pie 
ha sucedido con iircrhii'lio. 

Aviado, ua, i)art. de Arinr. VÁ 
Dic-. admite la fr. li^'. y fam. h'xlnr 
II mi iii'iiiilo: CiUw rodciulo de dili<'ulla- 
des ó coiitratiemiws. Jlás coinúii es 
entre nosotros c-^liir <■> i/ifilnr inin 
iii'iiidii por estar (i ipiedar lucido: lo 
cuil no es apartarle del siííuilie ido del 
v., ipie, entre otras ace])s., tiene la de 
"anx'^'lar, comiioner». 

AviAH, a. « Proj^rcionar á viuo lo 
ipie liaw falta i)ai*a aliíiín fin, y csiie- 
cialmente dinero. U t. c. r. jj Aiin-ii- 
i-iinixiii'i. PresLir dinero o efectos á la- 
brador, ^'anadero (> minero». (Dice. 
.\cad.) Estas mismas acejjs. damos 
tandiiii'U en Chile á esto v., pero con 
diferente ré^Minen: para la 1." nsjunos 
la iHX-ii. iiin: Arifiiif l'il. COn /'/' /"■■-", 
cuando lo correcto seria: Arifiiii' L'il. 
un ¡irxii (■> //(• (//( ¡uso: en la 2." accp. 
y Iratiindos»; de minas, le damos por 
acnsíiti\o. n<'t la |K'i-s(nia á ipiicn si' 
avía, sino la mina: "Si, terminados los 



U'G 



AVI 



AVI 



avíos, liuliiere (HiwLuli) la mina en des- 
culnerbo, el aviador tendrá dercclio de 
retenerla y seguirla aviando bajo su 
iulministración». (GMlijo (h Jlin., art. 
l'K!). — No hay para qué advertir que 
la coiijugaeión del v. es avio, avias, 
ete.; pero sí debe advertirse que la -i se 
separa para la pronunciación, de la 
\-ocal siguiente en toda la conjugación : 
aviamos, aviaiido, aviar, etc., porque 
es compuesto de á y via. 

Avicultura, f. Aun(|ue usado por 
un buen escritor cliileno, no nos i)arece 
ailmisiljle, porque, tratándose de seres 
vivientes, no es cullivo lo que se les da 
sino cri/mza y ruidadn. Es cierto i|ue 
el último Dice, admitió á apirullvra, 
formado exactamente de la misma ma- 
nera: pero es de advertir que en la 
apicultura resalta, más que la crianza 
de la abejas, el beneficio ijue se obtie- 
ne de la cera y do la miel: y éste sí 
]Hiede llamarse caJtivo. 

AviEXTA, f. Con nuestro buen sen- 
tido lingüístico y siguiendo el ejemplo 
de ^ifiya, cosecha, trilla, etc., usamos 
nosotros esta palabra del todo indis- 
pensable: pero lié aquí que el Dice, no 
la admite y sólo nos propone á arnn- 
lamicato, ])cro anlir. Pues entonces, 
gu:irdelo la Academia en su museo y 
déjenos nuestra sencilla avíenla para 
designar la acción ó efecto de aventar. 
-Esto habíamos escrito antes de la 1 A^ 
edición del Dice, que ya nos da á 
avlfi/ila por «aventamiento del grano« 
y le quitó á arcnlamipnln la nota de 
anlic. 

Avigorar, vigorar, ó vigorizar. 

Avinado, da, adj. Penetrado de vi- 
no ó acostumbrado á él. Admitido por 
algunos diccionarios, no es tan despre- 
ciable y está liien formado. Véase A, 
].'■ art. En rigor no hace falta, porque 



los dos conceptos pueden expresarse 
respectivamente por vinoso \ vinolento. 

Avío, m. En pl. es castizo por 
« utensilios necesarios para alguna co- 
sa. Avíos de escrilrir, de coser, de afei- 
tar». De aquí ha tomado nuestro pueblo 
el significado que le da, pero en sing., 
de avíos de montar; por lo cual es sinó- 
nimo de montara (Véase esta voz). En 
otras aceps. es tan"il)ién castizo en 
sing. 

Aviso, m. El comercio de Chile con 
toda su clientela no conoce los anuncios 
españoles, sino únicamente los avisos. 
^; Podrá decirse que es éste un error, 
jior cnanto se toma una cosa por otra, 
(■) habrá libertad para decir indiferen- 
temente aviso ó anuncio^ Estamos por 
lo segundo. Y para probarlo, basta 
presentar las definiciones de los verbos 
ananciar y avisar, en las cuales apa- 
recen como sinónimos. Ananciar es: 
«dar noticia ó aviso de alguna cosii: 
publicar, proclamar, hacer saber»: y 
avisar es: ftdar noticia de alguna co- 
sa». Si tan sinónimos son los verbos, 
lógico es (¡úe también ló sean los sus- 
tantivos de que proceden; por lo cual 
no nos parece justo que el Dice, dé á 
anuncio una definición tan marcada y 
explícita como ésta: «conjunto de pa- 
labras ó signos por medios délos cua- 
les se anuncia algOD, mientras á (triso 
le da la general de «noticia dada á al- 
guno». Tanta razón hay para llamar 
anuncio al aviso, como aviso al anun- 
cio: y aun. si hemos de creer á Cuervo, 
más en la verdad estamos nosotros que 
decimos avisar, avisador y aviso, por- 
que la acep. de «.avisar, dar noticia al 
públicoi) dada al v. anunciar, es imi- 
tada del francés. 

Avispado, da, "adj. fig. y fam. Vi- 
vo, despierto, agudo. II Germania.f^ns- 



AVO 



AYE 



]>ic:iz, rwatudo •. Ksto diLtr la AcaJe- 
iiiia: nosotros lo iisiuiios en el si^uiti- 
«ido de fs/Hinliiilo (i-onio ¡«rt. del 
üi*;u¡ente), |iero de tul niiineni ijne el 
Cüpiinto se e«noz«» en lo !ksnst.ido de 
lu oini ó de lu ininida. 

Avispar, a. Entn; otnis aceps., le 
cL» el Dicr. In d-j f.*jxiiüai\ ix,'ro como 
exeliLsiva de la ;/erin<itiiíi, n^'repmdo 
<|ne r. t. V. T. Xosotros lo usamos luni- 
Wiéii usi en el len^rniíje corriente, jkto 
wilo l: r. Vrtuse el anterior, i|ne usiimoo 
ni:is <|Ue el v. 

AVITIAI.I.AH ó VITfALI.AIl, a. 

AvizoRAiMjR, KA, adj. Qne avizora, 
r. t. C-. s. De a'lmisión ivt'iente. 

Avo, VA, Mutilo lia c-ambiad<t la 
ro<lueeión d'-- este art. C'oi)ii>renios la 
última, "lile es la del Supleníeiito de la 
|:!.* edición, ix)n|neesde su¡i>ner(jue 
S-^ la mejor: •Tenninacion (jne se aña- 
de :i lis niniieros cnrdinales ¡hini siír- 
nitirxtr las ¡«rtes en <|iie se ha dividido 
nna unida I. I', t. c. s.» ('on esta />//- 
mintilo, como la llama el mismo Su- 
plemento, lio tenemos nada (jue decirle, 
K¡iioi|iie habría convenido dar al-fiinas 
n.-;bis, ya «jue no las tr.ie la ;ri-am;itic,i, 
pin) eiLSeñar el nxxlode eomliinar es- 
Ui t<.-nni nación mii el canlinal: si mi, 
)|Ue<Iuinoi« en la anarijuia, como í:Má\ 
Hiicediendo, p iP|ne, al ¡kiso ijiie unos 
lüüen duztirits.veinhnuis (!)ic-e.), otros 
dicen tlwniroA, reíiilKiriin. ;('nÁ\ es 1 ) 
inejnr? I)ecídalii la Acidemia. A nos- 
otros nos suena mejor la conservación 
ínt«ír!i del canlinal cuando <ini se us¡i 
como s., y apK-'ppruli», cuando se nsa 
como wlj. Así diriainoj: lux Ire^ ilozíi- 
rii* ¡Mirlf-i, lin niiitro riidreiütiriiH jmr- 
Im; Iv* il'trniriit, ruiilro ruuffnt<mri>». 
I'cKlriu tumliién ai^rivar el Diir. ijue 
uro, ¡idi-in.L-i de usarse c.iino teniiina- 
ci<in, taiiiliii'-ii va: \w\ solo, conri s. m.: 



...•«como si con su lectura por los ex- 
tranjeros hiil)iesen de auinentai-se en 
un ff/'osus lialdoiies al actual (íobieriio 
esiuñol ". ( l'a:i;lilaiiclO. 

Avocastro, m. (.'on-niK-ión de 
aniiiixtio, m. ant. (jK-i-sona ¡K-sada y 
enfados;i). En nuestro lenjruaje w- 
rriente se usa ¡wr-ix-rsona muy fea; en 
aistellano, ¡sierpe, airehiirlio. 

AvAVAV, interj. Asi, trijiliciida, usa- 
mos casi sieiiipi-e la interj. iii/; y aiiii 
ni;'us, no contentos con esto, le damos 
en el leiiíruaje familiar la forma diini- 
mitiva: ayayalcitO. Kn España la 
duiílirau y iriiiliciii. 

Ayecahue, m. Del araucano í/z/í- 
n'tii, liurlai-s».', reii-se, diaiiceai-se. Per- 
sona tos<,'a y jiroserameiiU; \estida, y, 
|)jr lo tanto, risible. V. t. en pl. ¡Hd- 
extra va:,'aiicias, adefesios. 

.\yki¡. .Vdv. de tiempo y nada más 
lo llama el Dice, siendo ijue Uiitibiéii 
suele sustantivarse. «Xo hay en t<Hhi 
su dnración mañana ni aijer, pasado 
ni futuro, sino un jierpetuo día». (Xie- 
reinlx;r;;, I)p hi Hpntinsiii-n tie /Jios). 
•< El movimiento reirresivo de España 
hacia las más S'inibrias ]K'n!)x;ctivas de 
sil iii/1'rn..JK. Pardo Üazáii, Lu ridii 
roii/eiiiii).~AyeT noche. .Mucho nos 
disuena este modo adverbial, admitido 
en el Dice, jior tiiioflie y usado )K)r es- 
critores, esp'jcialmeiite madrileños. La 
razjn de distrustarnos es sencillamente 
porijue es inútil, pues todo su sijíiiiti- 
cado se expresa mejor y más lacónica- 
mente por tnioilip. \ lo cual aiírí'iíucse 
<|Ue es de difícil análisis i)ara la jíra- 
niática, jwnpic, cmtra twlas sus re- 
írlas, se encuentra un adv. constrnído 
con nn s., feíKimeno cpie no ]K>dría 
explicarse sino iK)r elijisis: iii/i-r en lu 
iiiii-lip. Xo w alcfíiie tani)>oco (pie os ini 
iiiimIísiiio semejante al de in/fr liirili'. 



IL'S 



AYU 



AZA 



iisiido por Solis, ])oi'i|iit' éstos son dos 
iulverbios, lo misino que aijcr lempra- 
iHi, (jiie cu cuanto á su construcción y 
il su signifícado urnionizaii perfecta- 
mente. Más semejanza liabi'ía con ayer 
mañana, usado por Tirso en La Villa- 
na (le Vallera» (II, 0."); 

Pero ricmi.icesle:-' 
—Sí. 
A>/rr maíi/íuií le v¡. 

El cual puede pasar en el verso pedes- 
tre de la comedia, mas iió en el len- 
tíuajc atildado y con-ecto. T)c otra 
snerte estaríamos también autorizados 

para decir: ayer mediodía, ayer 
diez de la mañana, ayer me- 
dianoche. l)iuainos sí: ai/er lani'x, 
ai/er rei.'ile ih Jaalv, ai/er fiesta 6 /■!- 
!//lia lie San Jaaii; todo esto está bien, 
]ionjne es una elipsis sencillísima y 
admitida ])or todos los ¡iT-nnátieo?. 
Cuervo y Orellana condenan también 
el ayer noche como inútil. 

AvÚA, f. Árbol de América, de la 
familia de las rut:ieeas...Se emplea en 
construcción y en medicina. Incluí<lo 
en el liltimo Dice. 

AvL'DA, f. Úsenla tranquilos, de pa- 
labra y de ol)ra, los pulcros que temen 
lio sea castellana: lo es por el medica- 
mento y por el instrumento. El prime- 
ro se llama adeníás hirniita, rli.'<lel, 
riisler, rrisler, enema y xrrririal; y cl 
seiíundo, la ral ira y jeringa. El irriíja- 
(hir, que es una jeringa más perfeccio- 
nada, no h% entrado aún en el Dicc- 
( 'on ayuda de vecino, es fr. fain. que 
sii;nifica «con ayuda ó auxilio de otra 
personan. Es muy usada en Chile, y es 
raro no hallarla en el Dice, pues no 
fué desconocida para los clásicos. En 
Amor y reíos de Tirso de ]\folinii (1. 
•J.") se lee: 



Mas. iiTmqiie vulvjíi.s por el. 
Yo se que escril)i(í el papel 
Con tii/iiila r/c rec'tnoí¡. 

En el j)rólo<;o de la obra de E.\imeno, 
Don Lazarillo Vizcardi, también lee- 
mos la contraria, ¡ún ayuda de vecino: 
<' S¡ los prólogos, que prometen enseñar 
ésta y la otra ciencia sin ayuda de ve- 
cino, no fueran otros tantos botecitos 
de cristal con agua del pozo, á estas 
horas se hubieran ya tapiado las puer- 
tas de las escuelas de todas las ciencias». 
liO mismo el P. Isla en su Fray Ge- 
rundio (1. III, c. V). 

A vrD.WTA, f . Véase Acojipañaxta. 

Ayudantía, f. Empleo de ayudan- 
te. II Oñcina del ayudante. Es vocablo 
bien formado y necesario, admitido 
solamente cu el último Dice. 

AviDAR Á MISA es la frase correcta 
y nó ayudar misa: cooperar al 

santo sacrificio, respondiendo y sir- 
\ieiido al celebrante. Pero, tratándose 
en concreto de una ó m:is luisas, es 
evidente que ya no se usa la fr. sino 
sólo el V. ayudar con su respectivo 
complemento, iv; Quieres, buen mucha- 
cho ayudarme la mixa.' La no ayudar, 
Padre, y lo haré con mucho gusto n. 
(luterián de Ayala, El Pinlor crixlia- 
no). El P. Isla en su Fray Oerundio 
usa el verlio de las dos maneras: con 
y sin preposición, y el B. Diego de 
(Aidiz dice también dos veces ayv.lar 
la mixa. 

Ayuya, f. Véase Au.ru.A. 

Ayuyuyes, m. pl. Del araucano 
ayú/i, (gerundio aynyiin), amíir, querer 
liieii. Arrumariis, raiiilonya.'<, mimoit, 
yaralusas, cii¡airical(i'<, li.tonjax. Usase 
entre nosotros en el lenguaje fam. 

AZAllOXADA, f., AZAD0XAZI1, lU. 

Ei]uiparados por el Dice, y deli nidos 
ambos por «golpe dado con azadiui». 



AZA 



AZO 



120 



líO ijue, cvideiiteiuciitc, es un emir; 
pyr<|iio iiziidonit'la es la porción ile tie- 
mi ítK.'.idu con el iizülún al civar, y 
tiz/i'loii.an es orolp; jKira ¡roliKsiró liei ir. 
Esta cJ la (lifcron'-ia i|iic liav entre los 
su-Uantivos en ti h y en rtj". • Lí tierr.i, 
[luntuai en rt?raltvr al lalir.iJor la? 
(iz<vliiiiii Iti.i y snilor i|ii'-' le cost i el cul- 
tivarlu». (Mán|n.'7., Krijiinlmil Jeni- 
ntiüii). «El nno (lijo á su ¡ulro ((ue 
DO ipiTÍa irá eiiltivar la viñi, y fn^- 
á laSrarla, y muy bien; el otro dijo 
(|iie irin, y tlespués no dio nzahiit ln». 
(Siíüenza, Viilir di" X .hroiiinio, \. If, 
dis.'. í.") 

AZ-VKATE, m. • Esix-'cie d'j tMnsvsti- 
11o tejido de miniiía-s, Ihno y ciii 1) >r- 
de de px-.» altura. TambitMi se ha ■?ii 
de p:»ja, oro, plita y otras init'jrias». 
t'alie dentro de eU.a d'.-finieiin el con- 
co\<iM de oziifttU (pie tenenioí en C'iiile, 
«pie es sinónimo de hiiii'lr}! (i fuente 
(.Tande de ¡xx-o fundo. 

.VzAii, m. El liiiifinl frani-ésse pue- 
de traducir, dice Barait, scírúii los c.i- 
sos, ¡lor siifr/f, ff/i-v), lanrr, foiiuim, 
lif.tijii, y otras vocea; memis i)or azar. 
iple 8tlo8Í^nifíc.i en <-jHteIIaiio ilcs'/ni- 

rüi iiH/)fiisii iii. Golpe de azar es 

//«/y>^ ilf fiirliiiui, mii.iii, liijrn rtisinil; 
en estilo fatn., rJiirijiíi; en el jue/o, 
lniiiilMirriii.-'POT azar ei jmr iini.io, 
¡mr mi/iiiit, jmr fm /iiii/i, /«//• nmunli- 

liiiii, xiii j>fiisiij.-Á. todo azar es i) 
loilii lifuijn, 11 lo lo iíiniif.-A.\ azar: 

n lii rfii/iiiii, n In Ini'iui rfiiliiru, it In 
i/ll' (UjMiir l'i fiinlf, li lo i/if mili/ti, II 

iti bii^iiii ti' /^('x.-Tirar al azar es 

tiriir ñ bullo. — .arrojar al azar sus 
liietiC') y su liriiir.i, seria tiren I unir, 
iirñfxijiu,, rT¡nuifi\ poner ni ronliinjeii- 
rifi mu hifiift 1/ mi liniirii. En al'.'unas 
iwrte^ de Cliile iíhil+' azar [K)!- i'ifijo, 

..,/.../, <,.r;i |., miz de azarearse? 



AZAÜANOAl:. ZAKANDAI! o ZAlíAN- 
I>KAlt, a. 

Azarearse, r. Mudio discuten 

soltre este v. todos loi tpie lian escrito 
sobre provincialismas americanos, ha- 
ciéndolo unos sinniimo de iizortir.ie, 
y otit)s de iiziinirsf. Xun exl noxlniín 
lii.'lltis romjMiiere lilfs, y lo mejor t'S 
(pie rala uno e.scrilu de lo i|Ue se ha- 
bla en su nación. Porcíto, sin respon- 
der d'j lo ijue pa-üi en ('olonil)ia, en el 
Perii, e:i el Ecuador, en Honduras y 
otros países, sólo diremos (pie en Chi- 
le no so conocen (hablamos del pueblo) 
iizoriirsr ni iiziinnxr, sino liriic.imeute 

azarearse, cu el siirnitic.uio de •< Irri- 

tars.' ó enfadirsj pjr aliíuna repren- 
sión, burla I) p.dabra ofensiva.". Por 
don le so ve que bien puxle nu'stro 
c'.iilenismo de;'ivar.se de nznrtirxp, \nv 
el fa3t¡d¡o y c )ntr.u'ie lad que expori- 
mcnt:\ el ju;ri» lor á quien, en vez de 
suerte, le toca azur-, ó también de tizo- 
riirxp, que tiene el sijrnificado antic. de 
« irritarse, encenderse «. .Vd viértase (pie 
el último Dice, de la .\c;ulemia liace 
una espjcic de ctiifusiiin eiita' iizfinir- 
sfl y tizortirsp, porque, al paso (]uc al 
]iriniero le da el sijrnilicado, «pie antes 
no le daba, de "S<jbi'esalUirsc, alarmar- 
se», al se,:ínudo ya no lo deriva de iizur, 
conit) antes, sino del árabe iiilzont, es- 
]iintar: lo cual embrolla más el oriííeu 

(le nuestro azarearse y nos hace 
azarearnos de veras. 

Azareo, m. .Acción (i eferto de 
azarearse. Véase esta voz. 

Azocalar, a. r. en {'hile ))or— 
p >ner z M-aio ¡i una j) ired. (Otros dicen 
ZOCalar). Es <-laro y bien formado, 
jR-ro no lo admite el Dice. La voz cas- 
tiza es ftilz/n; (pie en sentido nietufi)- 
ri(,-o si;;ii¡Kca: ii<íiiariie<X"r la parte in- 
ferior de alguna cosí pain conservarla 



130 



AZU 



AZU 



ó fortalecerla», y que, secfi'ui el Dice, de 
Aut., Covarrubias y Cuervo, se aplica á 
las paredes. Tome nota de ello el Dice, 
académico. «Geni!, caudaloso río...., 
haciendo con clDarro maridaje de cris- 
tal, viene á raizar de plata estos hermo- 
sos ediñcios». (Vélez de Guevara, El 
Diablo Cojiielo, tr. VI). Más expresivos 
que el simple calzar son los compues- 
tos recalzar (iiacer un recalzo, es decir, 
reparo en los cimientos de un edificio 
ya construido) y xorrihar (reforzar por 
la parte inferior un edificio 6 uraro 
que amenaza ruina). 

Ázoe, m. Ázoe. 

Azúcar, ambiguo. El ó la azihar- 
Azúcar candia es azic-ar ramio ó 
candi. 

AzrcARAR. a. Bañar con azúcar; 
endulzar con azúcar. || fig. y fam. Sua- 
vizar y endulzar alguna cosa. Es todo 
lo que trae el Dice, solire este v. Nos- 
otros lo usamos también en la acep. 
de-dar á nna co.ia el sabor del azúcar;*- 
como !i los higos pasos; y la fi^. de-ha- 
cor á uno afable y meloso en las pala- 
bras. Ambas se usan más en la forma 
refleja. Sólo á AZUCARADO, da, como 
adj., le reconoce el Dice, estas dos 
acéps. Abramos á Tirso en su comedia 
Del cnemiyo el primer consejo, II, 12.", 
y leamos: 

L.^ tal Condesa, 
Que después que nos mudamos. 
Como nos entarimamos. 
Nos atisba menos tiesa, 
Me embillet<) para ti: (Ddlc un p:ipd) 
En lo que escribe repara, 
Y si acaso se azitaint. 
Qxie no comes dulces di. 

Después de esto podrá decirnos el Dice. 
si xe, azUraruíi ó nó las damas españo- 
las y (I parí tiunbién sns galanes. 



Azucarera, f. xVunque hermana 
de padre y madre con cafetera, lechera, 
telera, y usada así en muchos países de 
América, no ha querido el Dice, que 
.sea f. sino m.: azucarero: «vaso para 
poner azúcar en la mesa». En la 1 1." 
edición se había escapado como f.; 
pero lo advirtió la Academia y en las 
dos siguientes lo lia venido vistiendo 
de hombre. /;Gana con esto el castella- 
no? Díganlo los académicos. 

AzcEi.A, f. Conocida herramienta 
de carpintero, que sirve para desbastar 
la madera. — Azckla, inflexión del \. 
azolar (desbastar con aznela).-Asi'E- 
i.A, inflexión de asolar. Véase esta voz. 

Azufrador, ra, adj. Aplícase á la 
persona que azufra. U. t. c. s. Xo le 
da este significado el Dice, sino el de 
enjw/ailor ó mundillo (secador en 
cliileno) y el de instrumento ó ajiarato 
para azufrar las vides; pero, según las 
reglas de derivación, el primero que 
debe tener es el (|ue hemos apuntado. 

AzuFRAAiiEXTO, m. Accióu ó efecto 
de azufrar. Voz empleada por los vi- 
ticultores chilenos y que no sabemos 
por ([lié ha sido omitida en el Dice. 

Azulejo, ja, adj. No hay tal ad- 
jetivo, sino uu s. m., que significa: 
ladrillo pequeño vidriado, de varios 
colores, que sirve más comunmente 
para pisos en las iglesias, portales, co- 
cinas y otros sitios, y tamliiéu para 
inscripciones, como nombres de calles 
y números de casas. Los a'ljs. equiva- 
lentes á miestro azulejo son azulado 
y I/zalenco. 

Azulejo, m. Del adj. antetiorsc 
ha formado este s., que es el nombre 
que se da á un pez chileno, muy bien 
descrito y dibujado por Gay. Tiene 
como cuatro pies de longitud; la ca])e- 
za y el cuerpo snn de un hermoso co- 



AZU 



AZU 



1:11 



lor azul, imis oscuro en el dorso; las 
aletas dorsiles, pe<.tomIes y la atudul 
«oii taiuliiéii azules; las ventrales y 
anales tienen un tinte luuelio mas ela- 
H); lo deniits del cuerpo es azulado. 
Kei'uniiéndalo el citado autor á la 
¡kteni-i'Ju de io.-i naturalistas del |Kii$ 
como es¡»e<.-¡e distinta del tollo ó cazón. 
El nombre latino une le da es airrli'i- 
ri'in i/hiiiriix. En cuanto al noniltre 
castellano, delicria cambiarse jwr el de 
nzulrni-it ó azulado, como se nott) en el 
articulo anterior. 

Azules UVXOS, JIKSKS, TIK-MI'OS). 

Asi Cí'.lifican en Chile la§ ji.Tsonas es- 
c:kSi\s de dinero los años, diius, etc., en 
<|uc no consiiruen verle la rara al ¡lo- 
d'io:<o niballero. ,; Provendrá el calití- 
uUivo del hecho de ijue estas personas 
miran al cielo y lo ven siempre azul, 
pero sin <|Ue les llueva el ajx'tecido di- 
neri)? -;< ) ¡«rovendrá de la niisnuí razón 
i|Ue han tenido |Kira ilaní ir piedra 
azul (l>!)r lo dura ipie e.s de dar al;;o) 
á la ¡«ersona nieZ'jninay cintera? Sa- 
caran) « de csüís dudas el autor de 



Azil,, Rubén Darío; jK-ro es iiuuil 
pedírselo, iKir(|Ue no ha desivndido á 
e.stos prosaísmos de la vida real. Véa.se 
Skmana m: Dm.oitKs. 

Azumagarse, r. Chileni.smo 
muy usiido j» >r mici^tro puelilo: eiinio- 
hccerse una cos;i; tomai^e dvl inolu) 

los nKíi'Ics. ( Vcanse Amohosarse, 
Apercancarse y Ama muak. cmh 

totlüs los t'uales tiene aiialofria). l'ro- 
bablemente es corrupciiin del v. zunia- 
rar, a. (adobar las pieles con zuma(|ue), 
ponjiie hay nuiclia a>mejanza, no s)>!o 
en la forma material, m;us suavizada 
en nuestro chilenismo, sino también 
en el si^nitit-ado, pues el zumai/w ori- 
«;en de zumaatr, es nn arbusto que 
tiene mucho taninoy se us;i para cur- 
tir pieles. Átense estos calws y véase 
si tenemos razón; // quien (lijhe lo 
rtiii/i'iíiii, ¡iii'ii/i\ 

Azuquita. Diminutivo familiar 
de azúrai; difícil de ser reemplazado 
por otro m;is conforme á la jframatica. 
Alfíunos lo enijK'oran más diciendo 

( ¡hoiriiiiie iUihi: ) azuquítar. 



o : : o 



: q ; 




15. Si iuin los iiiisiuos esjKiñok'S 
cjiífmiik'ii L'ii l;i in'oimiiciacióii el so- 
iiMo de la /; con el de la r (lo que no 
sucedo en los demás idiomas), no es 
raro que lo hagamos también nosotros. 
Y lo peor es que es un mal sin remedio, 
poniue yn el idioma está formado asi, 
como lo prneba la rima poética, que 
a un siguo característico para el oído. 
Por eso el poeta castellano, que nunca 
aconsonantará r/ozo con yir/fioso, ni 
h'illo con hai/o, ni lei/es con fiiírpi/iies, 
sin el menor escrúpulo hace rimar á 
cxlaha con esiiam, sin que el oído se 
resienta de ello ni se lo censure el Aris- 
tarco más severo. Por esta dificultad 
de distinguir en la pronunciación am- 
l)as letras, suelen los colegiales diferen- 
ciarlas en los nombres, llamándolas 
respectivamente he lanía y ve enría, ó 
he ih huiro y ve He vaca. Sin embargo, 
á pesar de esta confusión, distingá- 
moslas siempre en la escritura, y aun 
en la pronunciaciiin cuando estén pre- 



cedidas de )it (■) n, jiara ([Ue no se al- 
tere el sonido de estas letras. Asi, no 
debe ]ironunciarsc embocar lo mismo 
que invocar: para el primero se (nerran 
los labios al pronunciar la combina- 
ción mb, y para el segundo debe jun- 
tarse la lengua al paladar para acabar 
de pronunciar la /(, y después se pro- 
nuncia la v; casi lo mismo que si se 
escribiera ind-vocar ó inl-vocar, pero 
pronunciando muy suavemente esa d 
ó / ficticias. Tan delicada ha sido la 
Academia en couser\ar en estos casos 
el verdadero sonido de la r, que lia 
preferido apartarse de la etimología la- 
tina escribiendo n en vez de in en 
voces como circanvalar, coran v(/bi><, 
Iriimviro; porque, si se hubieran escri- 
to con «i, habría sido imposible pro- 
nunciar la /', á no ser dividiendo en 
dos cada palabra. — En las voces 
comjmestas de obs y sabs en que es 
difícil pronunciar la b por seguir otra 
consonante, autoriza la .\cademia la 



BAC 



BAO 



supresión «k- ella: así, fscTÍl>e ¡mlistiii- 
taniciito obttriiro y oifwo, aulflnitrüi 
y fiixlinifiíi, Kiihurribir y suxrrihir, y 
lo misino los tk-riv ¡ulos »k' Unios estos 
Vüisililos: jK-nj iiuiitsi la ha suprimido i'ii 
otixliir, iibslfíiiriii, tibxtiitiuse, obslniir 
y sus respectivos Ji-rivados, ni laiuiH>- 
fo efi la jKirtienla nb», exwjtto en el 
uiitii-uailo iibifomier, ijiie se i'Si-ribió 
btinitit'ti iiiffoiuln: 

Bakkl. Como uomlire inxjjiio (k- 
luinir es f.: jiem es ainbi^ruo en los 
si^riiitieados fisrurados y fainiliaR-s t(Ue 
siempre le daini>s, du «luirar en «pie 
liíiy ^'nui desf)nk'n y eonfusi('>n (> en 
(|ne lial>kin muelios sin entender»-'", y 
«desorden y confusión». 

Il.UIKKO, llABAnOR, PElHHUO, m., 

iiAiiKKA. f.: «¡ledazo de lienzo ipie ¡ta- 
ra línipie/^i iwiien á los niños en el 
|»ec'!io». 

Kauii.la, f. Fue enuR-udada su de- 
iiniei<in de la si^ruientt' manera: • Con- 
junto <le nnis<-nIos «pie, envueltos p.ir 
una Hiil«taiieia i)ep»jf»s;i, ase<rHran, en 
diversos anímales, la artieuhieión de la 
rótula eon el fémur». 

ItAiilursA, f. « EsiH.vic de crnlo sd- 
vaje «pie se criu en Asia, de mayor 
tuinario «jueel JHl>idi...Su c-arne es eo- 
mcstílile». Admitido en la 1:5." edieión. 

lÍAiio.sn. SA, adj. « Aplícase á la per- 
sona «jue eí'lm mur-lias Udiits. I', t. e. 
s. II fi".'. y fam. Hnamuradizo y rendi- 
damente ol»se<pi¡oso eon la** damas. 
I', t. c. s. » Hstas son las dos a(X'|i8. ipie 
le reconoce el Dicr.: ¡K-ro nosotros, 
tomando, |¥)r metonimia, el efecto jH)r 
la causa, lo usamos como termino de 
insulto en el siiriiiticado de Innio. 

IIacai.ao, m. Por la tendencia na- 
tural «leí lenfTUaje, á ahorrar píilahinis, 
se Mam» mpii simiilcmente bonilno al 
artlle »//• biíjinbt iIp hiinil/io; lo 'pie, en 



leniíuaje fani. y con la litvneia que 
dan los tn>i»os, no nos («rece rei>rolia- 
l>le.-El |iez (pie lns ]>e.«c-adoivs chilenos 
llaman biirubio es distinto del verda- 
dero Imcalao, dice Pliilipiti: el chileno 
es una jK-n-a (Peifa Fernande/.iana), 
ó iiKiíi bien un lalinix de \os ictiiiluiros 
nuHlernos. 

Hacai.i.ai;. ni. llomhre nistico, vi- 
llano. .\dmilido ]ior i)riniei'.v vez. 

Bacaxtk, f. Jfujer (pie celeliralia 
las fiestas hacaiiak-s ode Buco; ]M)reso 
se escril>e con /'.-Vacaxtk, adj. («pie 
vaca) y s. f. (cargo ó empleo (pie está 
sin jiroveer); del v. fomr. 

Baccará o baccarat, m. .Iiuiro 

(k- itaijies, muy en lK)ga en la actuali- 
dad, es|K'CÍalmente en casinos, circuios 
y cdsjis de jue«ro. Por lo usada (pie es 
esta voz y por no tener e(|uivalente en 
«istellano, jnies el jueiro es de origen 
y de iiomhi'e fraiuvs, nos ))arece (pie 
del>c admitii'se en el Dice oficial, pero 
lavándola en el airiia del Manzanares pa- 
r.i cpie tome foniia española I Ixinini I. 

Bacenica (> bacenilla, f. A'"- 

liiikn ó liiiriiiillc, p'Hipie es diniinuli- 
vo de bdiíii. TcngiLse ])reseiite ([Ue el 
btiriii ó biiíiiii/o es i>ara usos inayorc-s; 
el de nieiiores se llama nriniil. 

Bacía, f. Vasija de liarro ó de me- 
tal, |Kico profunda y de ancho Inirde. 
•Vn delie confundirse on riniíi, termi- 
nación f. del adj. rtnin. 

Bacilar, adj. De textura en fii)ra< 
írniesas. .\si lo admite y define |M)r 
jirimeni vez el Dice. Mejor hahria sido 
darle una (k'finici('in m:i.s amplia, con- 
forme á su etinioldííia (del latín biiri- 
lliix, hastoncito): porej.: lo (|Me es 
largo, delgado, cilindrico y liso como 
una varilla. Xo se confunda con ni- 
riliif, v. 

Bacilo, m. (¡enero de iiai-terias, 



l:U 



BAC 



BAG 



llaiiiado así porque se presenta en for- 
ma de batiionci/o (del latín lorillus) 
ñliforme, más ó menos articulado, mó- 
\ il ó inmó\il. Ya que tan común se 
lia hecho este nombre con la propaga- 
ción del cólera, conviene incluirlo en 
los diccionarios corrientes, para que 
los seudosa1)ios no lo sigan dando en 
forma latina (bncillm, baciHusconui). 
— En Zoología hay también otro ha- 
n'/o, que los especialistas definen: «In- 
secto que representa un subgénero do 
la familia de los fasmideos, grupo de 
los gresorios, suborden de los ortópte- 
ros gcnuinos, orden de los ortópteros». 

Baco, n. pr. m. Usado como es por 
prosist<is y poetas, debe el Dice, admi- 
tirlo sin duda alguna con el significa- 
do de-dios del vino ó de los borrachos. 
Véase Apolo. 

B.iCTEiiiA, f. Vegetal sencillísimo 
y microscópico, sin clarofila, de forma 
globular, bacilar, filiforme ó en hélice. 
Las bacterias son micro-organismos 
que no pueden vivir sino en medio de 
subsfamcias orgánicas ya constituidas, 
las cuales absorben ó descomponen ó 
hacen entrar en putrefacción ó experi- 
mentar fermentaciones especiales. Es 
voz ([ue merece figurar en los diccio- 
narios comunes. 

Bacterio, m. (iénero de bacterias, 
de la familia de las bacteriáceas. Mere- 
ce figurar en los diccionarios comunes. 

Bacteriología, f . Rama de la ^Mi- 
crobiología que tiene por objeto el 
estudio de todo lo concerniente á las 
bacterias. Merece admitirse. 

Bacteriológico, ca, adj. Pertene- 
ciente á la bacteriología. Merece admi- 
tirse. 

Báculo, m. Para designar el de los 
Obispos exige el Dice, que se agregue 
el adj. jxtsloral; lo que creemos inne- 



cesario, poKiuc no hay persona (pie, al 
oírlo nombrar, con sólo el s. no entien- 
da de que se trata. 

Bachicha, com. Apodo que se da 
en Chile á toda persona italiana. || m. 
Nombre despectivo con que se designa 
el lenguaje italiano. Provino sin duda 
este nombre de las sílabas chp, cid, que 
tanto abundan en este idioma, ó del 
diminutivo de lUttlIst i (Bautista). 

Bachillerada, f. Usado por" Pe- 
reda {L(i Jfu/i/íílirz, XV), no lo ad- 
mite el Dice, y en su lugar da á ba- 
chil/eria: locuacidad impertinente y 
sin fundamento; fam., cosa dicha sin 
fundamento por locuacidad imperti- 
nente. 

B-UiiiLLiiRAR, a. Dar el grado de 
bachiller; r., tomarlo. Así define el 
Dice, este nue\'o \"., dejando á barld- 
l¡creiii\ a., como única accp., la fig. y 
fam. de nlialjlar mucho impertinente- 
mente i>. 

Bauá.v, m. Tronco del cuerpo en el 
animal. Adquisición del último Dice. 

Badulacada, f. Bellacada, bella- 
quería, acción propia de mi Ijellaco. 

Badulaque, m. fig. y fam. Persona 
de poca razón y fundamento. U. t. c. 
adj. Así, con poca razón y sin funda- 
mento lo usamos en Chile por hclluro, 
que significa: malo, ¡jícaro, ruin. 

Badulaquear, m. Hacer bellaca- 
das ó bellaquerías. No teniendo biida- 
l((qu£ el significado que aquí le damos, 
mal podríamos admitir sus derivados 
badulacada y badulaquear. 

Bagaje, m. Equipaje militar de un 
ejercito ó [de una] tropa cualquiera 
en marcha; bestia para conducir este 
mismo equipaje. Tal es el significado 
de bdíjaje, y nó el generalísimo de 
equipaje, que algunos afrancesados ó 
militíirizados suelen darle. 



BAJ 



BAJ 



1ía<;atela, f. Cierto juej^o de salón, 
que ooiisisU! en liiieer eorrer iiiiiiá l>->- 
liuis sol>iv 1111 tablero erizitdo de jhíiu 
«» clavos, y lí.uia el ijiie alr.inz;i mejo- 
res i)iint«s segiin el jianulero ile su lio- 
litii. No sitliunios i-óuio so llamará en 
mstellano. 

Haoke, in. Pez eliileiio de ¡urna diil- 
pc, pertciiwiente á los siluros. 

Bagual, m. Se}rúii SaKá es amo- 
rii-.iiiisino i|iie sifíiiifiea nlinivo (mejor 
hiitriiij, feroz, indómito»: ¡wm en 
Chile Se us:» ¡lor hninhruli-, sobre t<)<lo, 
si es de cs4-asa iiiielt<;ene¡a. Halilaiido 
en caíteilano. diéramos, jara expresar 
la idea de liombrote, rsliuíliíjwi, ijtiin- 
IxiliKi, (¡/iilariiii/'i, ant.), i/rnixiiniíi, 
i/niiiii ¡rio, ¡im ¡lili, ftfiíiiilmi, /lerii/iiHo, 
la jiirolf, r.inil; y pira la sei^iiiida, de 
liomlin- iiwio ó IkjIk), hainlMirrui, coiii., 
ImiiMit, ImliiiliiiK, com., buréfiílu, rtilii- 
¡Mi2ii, raimwMt, rñ'tii'lo, ni.'irlazux, It'ñii, 
iitfttUin, itmiiii, ptiinirm, ni., ¡¡elfif, zii- 
¡ifiirn, ziirrihiirn. Tan rie;) es el c-as- 
tellaiio. ipie no necesita de pnivineia- 
l¡.'<iiius |>.ini i-stas ideas familiares. — 
l'or la pni|ii-iisión «itio hay en nuestro 
]mel>lo á ittniliiar la silnlu /"' en '/" ', 
al;;niii«« die-ii lamliién guag'Ual. 

Baii.aIiÍ.N", m. .Vve chilena, «tiiyo 
noniltre indica sus eoitumbres». 

Bajador, m. Asi llamanios aquí 
lo cjue en c;istc-llano tiene estos cuatro 
nombres: ijiiiniirru, f.: e<jrrea <|ue, |i:ir- 
tieiido de la mus<.-r<ila del freno, se 
enliiz:! li la cincha y sirve ¡tara ipie el 
i-drallo no desjKiiic ó picoteu: (el ca- 
iiallo que tiene el defecto de levantar 
miic!io la cilieza se llama esli-FlIern); 
uifi/iit i/(iiiiari(i: la (|iic termina en el 
pretal sin lle<;ar á la cincha; aninmi, 
f.: ifleni: fiif/ftllii/lm; in.: correa que, 
|iiil1ieiido del Imcadrty sujeta al cni'llo 
del caUdli, le obli^'a á levantar la ca- 



beza. — Taiidiii'ii en len<;iiaje fani. lla- 
mamos bajador un trinquis ó trairo 
de a^'uai-diciite ú otro li(\ir fucile (¡ue 
ha-e lili fin- los alimentos cuando el 
est-imafro se siente ]X!sado. 

r>A.iAMAit. f. y nó m. ( ln lia/tniuii). 

l'.AJO, ]iivp. Como los jxietas épicos 
(jne, al llef;ar á un punto iinjxn-tante 
y difícil de su jx)ema, iiivoc;iu nueva- 
mente el auxilio de su musa, así (|ui- 
sicnimos también nosotros, al tratar 
de esta discutida prcp., invocar á los 
mejores srRUiuiticos y jionernos htijo el 
amparo de los más castizos escritores. 
Sírvanos esto de invocacii'm y cnta-mos 
en materia. Varios son los usos de 
lif'Jo <|ue csuin en discusión entre los 
jri-amáticos y tratadistas del idioma y 
procuraremos estudiarlos uno jK)r uim. 
-Bajo el aspecto: es fr. iiue. "so- 
bre ser nueva en el lenguaje español 
y de corte francés, es inqirojiia y dcs- 
cal)ellada, como Cuervo la llanu», por- 
que el iixjuiln de una cuestií'm no tiene 
lii'jo ni alto jior donde mirai-se: el ax- 
pirlii de la cuestión se imede mlnii\ » 
la cuesüiin eu su iiKpprlir. jK-ro, bajo 
el aspecto, fuera absurdo en caste- 
llano. Poco ¡m|K>rta (|iie Capniany, 
Clemencin, Lista, Balnies, (ül y Zarate 
incurrieran en esa impropiedad: m;is 
tolenible habría sido nimtiddiir iiiiii 
rwsHiin ¡mr lid (ispprio, como dijeron 
Moratin y Quintana, cuyos dichos 
a]>rucba el citado Cuervo, .\ntes ijuc 
el había Baralt censiira<lo la fra.se de 
Halvá, conservando, como era razéni, 
la diisica roimiilfinr A loi/nx li/i-es 1/ i-ii 
lii lox mis (isppiios. Y es mucho ile no- 
tar que, habiendo Meló é Ibarra tenido 
con los franceses tanta coinunicaciiMi 
como podían tener los sobredi<'h(is 
afr.mccsados. no tradujeron el xmix 
francés servilmente jior /«;/'«, sino lii- 



13(; 



BAJ 



BAJ 



(liilgamentc por en, como lo pedia ul 
fíeiiio de nuestra leiiujiia, si es verdad 
que la dicha frase pegóseles del fran- 
cés, pues que antes del lO.'iOse baila 
poco usada eu nuestro idioma". (Mir, 
Fiases de lus aiiloies rhisúos, art. Cmi- 

siiler/irJ.-'Bsiio la base ó el pie: 
f r. que para siempre ha quedado con- 
denada en castellano desde que con 
tanta razón la puso en la picota Alcalá- 
Galiauo en ]1^4(). «Olvido, dice, más 
(jue de la gramática, de la lógica, y 
aun de lo (pie dicta el claro juicio, es 
otra frase disixxratada (jue se oye en 
boca de oradores, y aun se lee en algu- 
no.; impresor. Alúdese ahora á la mala 
maña de decir Bajo este pie ó 

Bajo de este pie, ó Bajo estas 
bases i> Bajo de estas bases. 

Xada aclara más cuan poco consultan 
la razón ó alguna regla la mayor parte 
de cuantos hoy escriben, que la falta 
fpic señalamos. En efecto, si conocie- 
sen qué cosa es el lenguaje figurado, ó 
las frases á él correspondientes traídas 
al ordinario, y meditasen un poco, 
verían que asi como h/ijo el pie en el 
hombre, ó la base en un edificio nada 
hay ni puede haber, estando al revés 
todo encima, lo absurdo de la metáfora 
queda patente». T^a razón es tenni- 
nante, v no hay más (|ue hablar. — 

Bajo el punto de vista: francés 

jmro, en expresión de Baralt, y que eu 
castellano debe ser /lesde el jii/nli ilo 
vista, porque con desde y nó con l/ajo 
es lógico y natural expresar la relación 
en que se encuentra el punto de vista 
con respecto al objeto observado. << To- 
dos nuestros buenos escritores, con- 
cluye Baralt, desde principios de este 
siglo (el XIX), si no me engaño, han 
expresado siempre el mismo concepto 
diciendo, \. gr., e.mmiiw)- las cosas á 



ludas lares, á la luz de la razón ij de 
la e.rpeiienria. en el pnnto de vista de 
sn rihireniencia, á todas lares y en lo- 
dos sns aspectos»; ó bien, (cá este viso, 
en lid aspecto,-eii tal concepto, por este 
líalo, d esta laz. Lbs cliisicos, deste- 
rrando la partícula bajo de todos los 
puntos, aspectos y respectos, dijeron 
también con mucha elegancia debajo 
de ana razón, debajo de esta conside- 
ración. Si tuviéramos que dar parecer, 
desearíamos ver desterrado de nuestros 
libros el panto de vista, que tan inco- 
rrecto nos parece con bajo como con 
desde. ;Xo nos basta considerar las 
osas en tal asperío, en tal viso, n la 
luz de, d la consideración de, en la ra- 
zón de, como los elásicos dijeron? El 
punto de vista ó de mira podrá servir 
á los a])rendices de Cicomctría descrij)- 
ti\'a, mas no liace falta á los escritores 
para dar realce á su correcta locución», 
(ilir). — Bajo el respecto: ina- 
ceptable, sogún(Uier\o, ponjue respeclu 
significa relación, y lo que está bajo la 
relación está fuera de ella. Es locución 
que, traducida del francés soas re rap- 
port, se ha querido hac;r pasar como 
igual á la castiza bajo este concepto. — ■ 
Bajo Nerón: inaceptable, según 
Jíir. «Desde (jnc Jovellanos, escribe 
este castizo jesuíta., empezó á decir 

bajo los romanos, bajo Alfon- 
so once, bajo Carlos cuarto, 
bajo de León diez, bajo de 
Alfonso once, se está enqjleando 
la partícula bajo con nombres de prín- 
ciioes ó dominadores para expresar la 
época de su dominación ó gobierno. 
Rx-onocc Cucr\'o el uso reciente, y no 
le juzga por vicioso. Tenemos, con to- 
do eso, la costumhro de los clásicos, que, 
cuando habían de citar reyes ó pontí- 
fices, en vez de usar bajo Nerón, 



BAJ 



BAJ 



l:'.: 



decían en ¡os diax ilf yero», en tiempo 
de Xerón, en el rehuido de Xerün, en 
fida de Xenin, ó fosa tal, sin hulearse 
¡i traducir á la letra el son» Xéron de 
los franceses. Dirán ellos iiiie notiacen 
sino sciniir el estilo de los latinos;, (|ue 
e$cri1iian snb Xerone. A esto so res- 
ponde, que á los clásicos cspañiiies no 

ks juatió l)ien el Bajo Nerón, 

ponjne no descubrieron en Ixiju virtud 
(|Ue diese "inicia al cnlare on Xerón; 
por eso en el ( 'redo no ditv el e.s|uri(il, 
tradncicnilo del latín, sii'i l'nnlio Pi- 
l'if'K bajo Poncio Pilato, ni de- 
bajo de Poncio Pilato, sino hi/D 

el poder de ■ (o drlnijo del ¡loder ) de 
Ponrin Pilólo. Esta manera const<»nte 
de hablar, ns;ida jvjr nuestros mayores, 
iK>8 alire los ojos ¡wr;» mirar i-on jireven- 
ciiin, \ aun pira tener ]«>r iralicisnio. 

la frase bajo los romanos, etc., 
introducida hace un si<:lo en nuestra 
len^rna». — Esto es lo pnnciiKÜ y lo 
mejor c|ue liemos hállalo en los trata- 
distas sobre el abuso tiin frecuente de 
Ihijo: y de intento hemos citado sus 
propias |Nilabra$, p^ira i|ue no se cre- 
yera (|ne era exajreración nuestra. I nú- 
til nos parece ahora refuUir ¡i uiso i|ue 
otro autor, <|Ue, como líivodi, ha de- 

femlido la Iwucion bajo el aspec- 

tO, panjue sus razones, en contr.ipo- 
sii-ión de la^ (jue la condenan, son 
demasía lo dJ'l»iles. Por el mia:no na- 
tivo no citamos, auni|ue bien acotados 
loa tiznemos, :i Ujs innumerables escri- 
tores í|nc, c.'diendo al uso <reneral, de 
suyo ontiu^ioso, han cmpleínlo l.i re- 
ferida locución. De ello no hay más 
expliciiciiin í|ue la raz^in contenida en 
el ada'_'io|K)|)nlar,ile(|Ue, cuando llueve, 
loil'iAse mojan, aun los ]>ap"l(.-s de los 
m:ÍH «-orrectos escritores; y ;"|nién jk)- 
drá n<Hrar>|Uecn todo el mundo liu-rario 



liny venladera lluvia de jralicismos, ¡lor 
la novwlad ijuc siemjire despierta la 
literatura de Francia? Lo admirable y 
raro no es incurrir en sralicismos, sino 
librarse venladerauíentc de ellos. 

Bajo, j.\, adj. Véase Alto. — Bajo 
profundo: cantor cuya voz excede en 
corpulciu-ia y pravislad á la ordinaria 
de bajo. Acep. admitida i)()r jn-iniera 
vez. — Eslnr de hoja, fr. fij;. y fani., 
i-ontraria á Exlnr de iillii. Si el s. lioja 
siirnitica "diminuciiin del jirecio, valor 
y estim;ición de una cosii», en sentido 
fiír. y apli<-ido á ¡lersona, no nos pa- 
rece mal decir de uno (jue exlii de hija 
]>orí|ue ha jierdido ó se ha dismi- 
nuido el buen c<)nce]>to ó estimación 
(jue de el se tenia. El Dice, siilo admite 
la fr. I>iir liiiju iiiui rosa, ([ue traduce 
pDr «perder nmchode su estimación». 
— La f r. dtir de baja, tan usada en la 
milicia, jior «tomar nota de la falta de 
un individuo ocasionada por nnierte, 
enfermedad, deserción, etc.; ó ¡Mr eli- 
minar () excluir á una persona del es- 
calafón ó nómina de un cuerjio ó so- 
ciedad», es enteramente ciistiza. — 

Darle á uno el bajo, fr. fi<r. y 

fam. f|Ue ns;inios en el sentido de dar 
á uno un írolpí 1) herida (|uc lo deje 
muerto. I'arece fpie en ella se ha to- 
niiíJü el s. Iiíijo por el castizo liajón, 
exaüeramlo su siíniticado, iK)r(iue .sólo 
es «notable menoscabo ó diminución 
en el caudal, la Sidud, las facultades 
intekrtuales, etc.» A veces la fr. chi- 
lena siírnilica solamente -derrocar á 
uno de un ))Ue.sto ó carjfo eminente.- 
l'san también alumnos chilenos el s. 
Iiajii p)r el castizo //ffí-» con verbos co- 
mo Idiiiiir. Iialhir, riinnrer. .\si, ha- 
llarle el bajo á uno es hailarh- ti 
Jlaio, o sea, el defecto dominante, á tin 
de exjjlotiii'selo. 

11 



138 



BAL 



BAL 



Ba.ioxado, 111. Pez parecido á la do- 
rada, que vive en los mares de Cuba. 
Admitido en la última edición del Dice. 

Baioxíüllo, m. Instrumento mú- 
sicj parecido al bajón, pero de menor 
tamaño, porporcionado al tono de ti- 
ple, de contralto ó de tenor. Admitido 
por primera vez. 

Bajo kkijeve. Asi escribe estas 
palabras el Dice, y en la voz Bosque- 
jar les da el pl. de Jmjos relierea. Pre- 
ferimos esta escritura y este pl. á 
hajorrelieve y bajorreliei'es, que hemos 
visto en autores do nota, porque en 
realidad no es un nombre compuesto 
sino sólo yuxtapuesto. Por la misma 
razón escribe el Dice, fil/o relieve, me- 
dio relieve, todo relieve. 

Bajo vientre. íilániese con su 
propio nombre, que es /lijim/dítlrio 
(parte inferior del vientre). 

Ba.ios, m. pl. x\.si llamamos el piso 
bajo de las casas (jue tienen dos ó más, 
pero todo sobre el nivel de la calle y 
nó en todo ó en la mitad más abajo, 
como son el piso bajo y el entresuelo 
de las casas europeas. Véase Altos. 
Bajujo (Por lo). Es forma, en- 
tre diminutiva y despectiva, que suele 
usarse familiarmente en Chile, del mo- 
do adv. fig. por lo bajo, que sijínifica 
((recatada y disimulamente». 

Bala, f. Xo entrarle á uno halas. 
Es fr. fig. y fam. que usamos en Chile 
para significar que una persona es de 
complexión recia y robusta y como 
blindada contra las enfermedades, ó 
también que es inflexible ó inexorable 
á las súplicas, rueo'os, amenazas, etc. 
La fr. es expresiva y bien formada 
(basta que la use un pueblo guerrero 
y valiente), y bien merece figurar en el 
Dice. La primera idea puede expresar- 
se en castellano con la simple voz rolle, 



que figuradamoiitesignifica : «pereonaó 
cosa fuerte, recia y de gran resistencia " . 

Balaje, ni. Rubí de color morado. 
Admitido por primera vez. 

l^ALAXf'EO, m. Acción ó efecto de 
balancear ó balancearse. Admitido por 
casi todos los diccionarios y bien for- 
mado como es, nos extraña no verlo 
en el de la Academia. Quizás diga ésta 
que basta y sobra con balance; pero 
nó, señor: balance es el simple mo\i- 
miento ya á un lado, ya á otro, y ba- 
lanceo es el mismo movimiento, pero 
más continuado ó frecuente; es decir, 
el uno es el s. primitivo, y el otro el 
derivado, con significado de fiecuen- 
tativo, tomado del v. coiTcspondicntc, 
balancear. Asi tenemos también en 
castellanos, con distintos significados, 
tiaile y bailoteo, lloro y lloriqueo, labor 
y laboreo, etc. Como autoridades en 
favor de balanceo, allá van tres: «Da- 
ba comienzo á su particular banquete 
al suave arrullo de la resaca y al dulce 
balanceo de la barquian. (Pereda, So- 
tileza, XVI). «Alta, obesa, vientre 
abultado y en continuo balanceo, cue- 
llo corto, cara de luna llena..., dan á 
doña Úrsula el aspecto de fragata em- 
pavesada...» (Polo y Peyrolón, Pepi- 
nillos I».'; vinaf/re). «Lloraba Lucila 
sobre aquellas turbias aguas, que se 
movían con ritmo y balanceo semejan- 
tes al navegar de las almas de este 
mundo al otro». (Galdós, Los Dvendes 
(le la camarilla, XXX). 

Balaxdro, m. Balandra ])e(|ueña: 
barco de pescador aparejado de balan- 
dra, <jue se usa en la isla de Cuba. 
Admitido ]iov primera vez. 

Balandrón, ada, ear. Quítese la 
n intrasa y dígase sencillamente bala- 
ílrón, (tila, ear, como lo enseña la eti- 
nioloo-iii latina báhdro. 



BAL 



BAL 



139 



Balanza, f. Jinliiiirln, ronlrajieso, 
fhorizo, liento, y hd balanza, llámase 
el pillo lanro (|ue uí;in U># vulatiiies 
I«ani maiiteiR'rsf en e<iiiilil>riu sobrí' la 
fUenla. Hiilan-it es i-l conix-ido iiistni- 
iiieiito jMnt jx'snr. 

Balasto, ni. CaiK» Je irrava ó Je 
pi(.-<lr.i in;R-IiaraJa, que so tiende sobre 
la explanación de los ferrorarriles jianí 
asentar y sujetar sobrv ella la via. Asi 
ha cnniendadü el último Dict-. la for- 
ma y definición Jel balaste de la 
lá.» edición. 

BaLATA. f. Ksi>ecie de liaUíSii que 
aluinJa en las playas de las islas situa- 
das entre el Asia y la .Vustralia, y es 
objeto de comercio con la t'bina. .\d- 
uiitido en el últinn Dice. 

Balaustue. m. Etimolójjicanientc 
es m;is autorizada la acentuación en la 
11 ( IxiUiúnlrf ), y asi la usan Calderón, 
Iglesias y otros, y la aceptan Bello y 
L'neno; jiero el Dice, y el uso •renend, 
que siempR' huye de lo afectado y tira 
jKjr lo más llano, pretieren Imhiii^lie. 
El Ditr. Enciclop. Ilispano-.Xmerica- 
no recoiKK'o un)lKi.s pronunciaciones, 
nu're<;audo que en .Vndalucia domina 
lnildii.'lrf. 

Balazo, ni. H;:. Decimos en Cliile 
iple una persona es balaZO o Un 
balazo pir.» una ciii; si^rnificando 
con esto la jiresteza y vel'x;idad con 
<pie uimina ó va de una parte á otra; 
lo cual se dic« un ca.stellano Cí)n la 
cxpr. fi;.'. y fam. romo una hala. Des- 
viando la fr. de «u primer si^niHcado, 
iLsanla también algunos para iudic.ir 
la rapidez y ai^.-tito con (|ue se come 
una C'tsa. ó la iirunlitud con (|ue se 
ejccutíi un:i acci )n o trabajo. Kale ni- 
ño m balazo pura la» iirat, para el 
rabiillo. 

BAi.iirciii. n. Tolos los (rniniáti(»s 



dan como defectivo este v.. juto no 
están de acuerdo en cuáles son las for- 
mas ((Ue le faltan. Lo más corriente es 
decir que sólo se usa en las inflexiones 
(pie acjíban en í ó cuya terminación 
comienza ¡xjr i: halbuci, balbuciendo; 
sin embarjro, el Dice, usa balbuce. Las 
formas »pie le faltan se suplen tomán- 
dolas de balbucear. 

Baldamiento ó haldadira. 

Balde, in. «Cubo de cuero, lona ó 
madera, más ancho ¡xir el fondo que 
por la boca, usado en las embarcacio- 
nes i)ara cojrer ó sacar el a<rua». Esto 
dice el Dice, oficial, quitando por con- 
siguiente, el nouibix' á los que ¡ujuí 
llamamos bables. Por suerte nos saca 
de apuro el Enciclopédico Hispano- 
Ameriwíuo, que reconoce que en An- 
dalucía y otros puntos, esixícialmente 
en puertos de mar, se da indistinta- 
mente este nombre á los culx)sde casa. 

Balde (Estar de). Fr. anl., según 
el Dice, y equivalente á e.ilar de más. 
Ni lo uno ni lo otro, decimos por nues- 
tra parte: no anticuada, porque toda- 
vía es de iKistantc uso en Américji, ni 
significa tiimiwco exlar de miit, es de- 
cir de noftra, ó ser iniilil. En muchos 
casos son siuónimns ambas fnises, pero 
no Biempre. .\sí, i)uede estar de mas ó 
ser inútil un trabajador, jiorque no es 
necesario para una obra (pie se está 
ejecutando jior muchos otros, aunque 
esté él trabajando más (pie todos; y al 
revés, puede un padre de familia estar 
muy desocupado en su ciisa, y, sin em- 
bargo, no está de más ni es inútil. Eslar 
de bable significa entre nosotros estar 
OCÍO.SO, sin ocupaci()n, mano sobre ma- 
no, con lius manos ó con los brazos 
cruzados, ó, si se quiere, sin trabajo, 
de Ixibilis Ixjbilis. ¡Con qué fruición 
entona el roto chileno la estrofa que 



140 



BAL 



BAL 



parece haljer sido compncsta por él 
mismo y para sii exclusivo uso! 

¡Cuando me caííirr yo. 
Pa tener á quif'n pégale, 
Mujer pa que me mantenga, 
Y yo para ex/a/- dt; balJt.' 

El Padre Mir no acepta la fr. en este 
sentido; sin emhar^ío, coincide con el 
adj. haldío, de donde se ha formado y 
que significa: «vagamundo, perdido y 
sin ocnpaciiin ni oficio». «Vamos á 
rondar, dice en el Quijote (II p., c. 49) 
el Gobernador de la íusula Baratarla, 
que es mi intención limpiar esta ínsu- 
la de todo género de inmundicia y de 
gente vagamunda, holgazana y mal 
entretenida: porque quiero que sepáis, 
amigos, que la gente haldia y perezosa 
es en la república lo mismo que los 
zánganos en las colmenas, que se co- 
men la miel que las trabajadoras abe- 
jas hacen». Si es por autoridad de clá- 
sicos, valga por todos la del Padre 
Sigüenza: «Las ocupaciones de Jeró- 
nimo en estas peregrinaciones no eran 
ociosas, ni jamás esiui'o ile htJdefi. 
(Vida de San Jenii.A. II, disc. I). 
En otra parte de la misma obra (1. 
V, .disc. IV) la emplea también, pero 
no está bien claro si significará «ocio- 
so.) ó «de más». 

Baldequín, m. Bidihqu'ni ó bal- 
daquino, de Baldar, nombre dado en 
la Edad Media á Bagdad, de donde 
venía una tela así llamada. 

Baldosado, m. Embaldosado: pa- 
vimento solado con baldosas (llamadas 

en Chile ladrillos de compo- 
sición). 

Baldosíx, baldosón, m. Diminu- 
tivo y aumentativo, respectivamente, 
de haJdom, admitidos en el último 
Dice. 



Bale, n. pr. Basüea se han llama- 
do siempre en castellano el cantón y la 
ciudad de Suiza que los franceses lla- 
man Bale. lia ciudad es célebre por 
el concilio ecuménico que se reunió en 
ella en el siglo XV. 

Balear, a. Xo está en el Dice, y 
á fe que no es indigno de figurar en él. 
Los qne tengan escrúpulo de usarlo 
digan fusilar y nadie les entablará 
pleito. «Bailar supone balear, como 
guerra, guerrear; balear vale tirar la 
bala, la piedra, la honda, y balear sig- 
nifica también hacer balas, hacer mon- 
tones de heno: acepción, esta última, 
usual en las montañas de Santander». 
(Agustín Pascual, fJisrurso de incor- 
poración en la Academia). 

BaIíEO, m. Eucdo ó felpudo: ruedo 
pequeño de pleita para recoger la ba- 
sura ó para aventar la lumbre. Admi- 
tido en el último Dice. 

Baijdo, m. Voz del carnero, el cor- 
dero y la oveja. No debe confundir.se 
con valido, m. (favorito), ni con ráli- 
do, da, (firme, subsistente). 

Balija, jero. Hace tiempo que la 
Academia ha enmendado esta b en r, 
conforme al francés valise y al italiano 
valiyia, de donde el castellano ha to- 
mado estas voces. En el penúltimo 
Dice, aparecían todavía con b en Mala, 
Pealan ij Portacarlax; pero el último 
corrigió el error. 

Baliza, f. Señal que se iwne con 
lanchas, canoas ó boyas en la entrada 
de los puertos, para que las embarca- 
ciones entren librando los bajíos ó pa- 
sos peligrosos. Admitido por primera 
vez. 

Balmaceda, apellido. Valmase- 
da, (con r y con s), escriben los au- 
tores más correctos, como son Godoy 
Alcántara, Ríos y Ríos (cuyas obras 



BAM 



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I II 



mlire apellulos casu-llatios .son liis úni- 
cas preniiadu^ jwr la Ao-aJiímia), Cnor- 
vo, t'oiito é Isaza. etc. Pero la priiici- 
¡Kil autoriiUul puira nosotros es la 
At-aik'inia de la Historia, y i-stj» en su 
Dice. csiTÜie Viihiuixetlii (villa de las 
más anti'jtias del .suñorio de Vizcaya), 
cuya etinioloifia seria ralle ile J/iisnla, 
V07., esta última, ijuc tanihién es ajie- 
llido. l>é el valor i|U'-' i|uiera á estos 
apuntes la lionoralilo familia <|ue en 
Chile lleva este apellido, ijue nosotros 
lio buscamos sino la verdadera coraf- 
ción del leiiiiuaje lialilado y es«.TÍto. 

lUl^.VJiiXA, f. Ha enniemlado el 
último l)icc. la detinición de esta 
plantu, y a-conocido otra más i-on el 
mismo nombre. 

B.M..SO, ni. Iaxzo ^'rande, de dos ó 
ires vueltas, (pie sirve paní .«usiiender 
jiexos li elevar á los marineros á lo alto 
de los ]«los (') á las vePtTa.s. .Vdmitido 
por ¡irimera vez. 

r>.\i,sij.\, m. Correa para atar el ani- 
do al yupo. Término usado iK)r los la- 
br.idores chilenos. aun< pie no nos eon.s- 
ta «pie sea conocido en todo el ])ais. 
Parece aumentativo del anterior. Ve isc 
Baii7/>.\. 

Baltazar, n. pr. m. liullnxiir. 

IJamii.\i.k.^k, ii.\Jii!Ohi;AU, hamua- 

N'KAK. ItA.MItO.NKAR, U., ¡H.-ri) 118:111-% 

m. c. r. Moverse una p'-rsona o cosa á 
un ladf) y otro sin i)erder el sitio en 
«pie esta. 

Bambino, m. ¡Cuidado, puclilo 
chileno, con los iudinnismosl Esta ]ia- 
lalini ipic le ipiiereii introducir siirni- 
lica sencillameiiti.- niñ'i; asi ipie, ó dices 
cu cuMt«llaiio el Xiñ't Jenúi de Ariiffii, 
el Xiño /jiox th Anircli, ó te declaras 
netamente italiano y ditts ¡I Bainhino; 
pero en iiin<^'in caso, pueblo amado, 
juntes en híbrida y pleoná.'itica mezcla 



amitos idiomas, diciendo ci NiñO 

Bambino. 

l'iAMiU' ó iiAMiU'c. m. Cierta iilaiita 
orijrinaria de la India. El pl. debe 
Ser Imiiihúes y kimhuqurg, ies¡x.'ct¡va- 
inente. 

nAMitrco, m. Baile p^ipular en Co- 
lombia; tonada de este baile. .Vdniiiido 
por primera vez. 

Banal, alj. Fnincés puro: en cas- 
tellano di'j-.ise roiiiún, liiriai, ruh/iíi: 

Banalidad, f. Hijo del anterior 
y tan irabai-ho como el. En castellano 
tenemos vulijtiriilatl, Iririiíliilml, ¡iiro- 
iinillíuld. fiilezii. 

Banca, f. u.Vsiento de madera, sin 
resjialdo. y á modo de una mesilla ba- 
ja»; y l>(iiiro,m.: «.\sientode madera, 
jior lo común, y con ri-sjvaldo (i sin el, 
en ipie pueden sentarse á un tiempo 
alfiuna-t iK-i-sonas». Asi detine el Dice, 
estas dos palabras; de donde se puede 
deducir, con Cuervo y con Ortú/.ar, 
(pie la Imiin/ es asiento jKira una sola 
¡lersonu y sinónimo de lahuri'ICy y hiin- 
ro es asieiito para varias y sinónimo de 
f.-¡nirio; lo contrario, ])rec¡s;imenle, de 
lo que usamos en esta bendita tierr.i, 
donde hay tantos fix;uos trocados. ¡Cui- 
dado j)Ues, oradores i>arlanientario.s, 
con hablar en adelante de "los ipie nos 
sentamos en estos bancoS»! ¡Cuent;i, 
maestros y cin]>leados de cole;;ios, is- 
ciielns c ¡iglesias, con llamar bancas 
esos como escaños larjíos en ijue se 
sientan varias perso!ias!-Con ocasiin 
de eütas dos voc^-s, parecidas en la for- 
ma y en el sifíiiilicado, hemos estudia- 
do todas las demás cpie, sin .ser iionibrL'S 
de animales o indiuitivos del .«exo, e.s- 
t;in en ¡i^ual condición, esto es, las (pie, 
asemejándose alfjo en la sifinilicacion, 
tienen forma ó lerminución distinta 
para el m. y el f., para ver si era jwsi- 



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Ide sentar una regla general; pero el 
resultado ha sido que el uso en esta 
materia es vario y caprichoso, porque 
muchas veces el f. es mayor ó más 
extenso que el m. (cuando parece na- 
tural lo contrario), y viceversa; otras 
veces significan exactamente lo mismo; 
y otras, finalmente, significan objetos ó 
cosas distintas. Asi, de la primera cla- 
se, en que el f. es mayor que el m., 
tenemos a¡máci;/r(, hrniasta, bielda, cal- 
dera, canasta, cincha, cuba, chana, 
farola, (contrapuesto con farol), grita, 
hoya, huerta, jarra, leña, madera, mon- 
taña (en contraposición con monte), 
mosco, muralla (comparado con muro), 
pesuña, pica, pilastra (comparado con 
pdar ), platina, pradera y pradería (com- 
parados con prado), rama, saca, silba, 
tambora (comparado can tambor). Da 
la segunda clase, es decir, ni. más 
grande que el f., son: banco, barreno, 
barco, botijo, botín (respecto de botina), 
capacho, cesto, f/i'íja, lar/o (respecto de 
lafjuna), navio (respecto de nare), 
pajar (respecto de pajera), pa neo, pe- 
ñasco (respecto de peña), rio. En talego 
y talec/a se verifica lo que parece más 
natural, que el m. es largo y angosto, 
y el f. ancho y corto. En cut-híllo y 
cuchilla pasa también algo parecido, 
¡jorque el f. es de hoja más ancha que 
el m. A la tercera clase, esto es, igua- 
les por lo menos en una acep., perte- 
necen : alfalfe, barranro, barreño, bolso, 
brazado, cántaro (igual á cántara en 
una acep., aunque en Chile son muy 
diferentes), canjo, contrato, ciénafja, 
costo, chiflo, descargo, don y dona, fres- 
co, fruto, ¡jorro, (jrado, hilacho, hito, 
lenc/ua y lenguaje, monte, olmedo, orillo, 
orines (f . orina), pago, pájaro, pámpa- 
no, pandero, pantuflo, poma, puc/iero, 
¡lunteadn, rebusco, reguero, rehogo, ro- 



zo, salcedo, sementero, sendero (f. sen- 
da), serojo, serpientin (f. serpentina), 
síncope, sobrecintJia, solape ó solapo, 
sonriso, sonsaque (f. sonsaca), trillo. 
A la cuarta clase, esto es, distintos en 
el significado, pero con alguna relación 
entre sí, pertenecen: algarrobo, bordo 
y borde, caño, cinto, cuartillo, cuenco, 
cuento, cuerno, chillo, denuncio, foso, 
hacha, garito, higo, hilado, hilero, hilo, 
honor y honra, hornazo, hornillo, ho- 
yuelo, lejío, lio, libreto, manganeso, 
mango, manto, mazo, moño, morro, pal- 
mo, palo, panero, pellejo, pellico, pero, 
pértigo, peso, plano, poyo, pozo, precin- 
to, puerto, pujo, punto, puñculo, quiebro, 
rayo, regato, rejo, rento, renuncio, res- 
to, riso, rodillo, rollo, ruedo, saque y 
saco, sayo, sobrecejo, tapadero, telliz y 
telliza, temo, tiento, tormento, trato, 
trazo. Hay también unns pocos nom- 
bres que tienen dos y hasta tres termi- 
naciones para el mismo género; como: 
borde y bordo, raice y calzo, cierre y 
cierro, coste y casto, descargue y des- 
cargo, embarco y embarque, ensag, en- 
saye y ensayo, estuco y estuque, ramo y 
ramal, solape y solapo, trueco y trueque. 
Banda, f. En una de sus aceps. es 
sinónimo de baranda, barandilla, ba- 
randado y baramhrje; pero, tratándose 
del billar, sólo debe usarse baranda.- 
La otra banda es aquí por antonomasia 
la República Argentina, que, respecto 
de Chile, está verdaderamente situada 
á la otra banda de los Andes. La expr. 
es castiza como la que más, y linica- 
mente la mencionamos para, decir á los 
que no lo sepan, que, siendo banda 
sinónimo de lado, tienen también 
banda los ríos, cerros, paredes, nuira- 
Uas, etc. — Banda de músicos es loe. 
que ha sido censurada por un buen 
escritor, y por lo mismo y creyéndola 



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1-in 



nosotros corretta, no (jiicreníos (|uc 
(|ue<li' con la nota de r».'i>rül>;icii)n. Dice 
ul ahulido i-s»TÍtor nUf Imiuln df iniixi- 
rox le suvnu alfro asi tx)n>o hniuto ih 
hiulos (lu c-ual ilfSílc Iiiejri) no jicfa «le 
¡ní-orriH'to). \ i|uc t-n cistellano sicni- 
[(iv se luk dii-ho biiiuia lir múxiai, To- 
iiiadu la voz iiiHüifa en la atvp. en que 
la toma nntstro autor, esto es, i>or 
«eoniiKiñía lie niúsii-os cpie niiitan ó 
t<M'uii juntos,» y 8Í;/nitíeando lniinid 
• enerjiü de nnisic-os militares i|ue toran 
juntos,» la loe. lnunlti th iininim ven- 
dría á s<.T lii inisruo <-a<i i|iie banda 
de banda, " miisica de música. 

l'ue«, vavase eou su nuisiea :t otra ¡tar- 
to, y déjenos con nuestra hanila ih 
iiiii'ifi).*, ijue nada tiene de incorrecto, 
y ul contrario, es la única furnia co- 
rrec-tii y rm-ional. Siendo el sijxuificado 
fundiimental de h.nt lu ¡lorción, ninl- 
titnd. bandada, ;de qué otra manera 
que diciendo luiinlit ilr niúxiros se ]X)- 
dria ex|iR-si»r la [(or-íóu ó cuerpo de 
niúüico.^ militares que tocan juntos? 
Y ntitese (|Ue silo se a^re<ra el couiple- 
niento de mii-tiioi para mayor claridad, 
|»r tenor hamUí otros siiTiiitíc-adoj, asi 
como ge die." t^tmliién <-a/iill/i ile riiiitu- 
ifM, nifr/xj ilf ¡mliliidoit. Si la voz mii- 
nirtí se tomara en sa siifuifit-ado general 
y primario de-arto de lu melodía y ele 
la armonía, entxtncfs no habría incon- 
veniente |>ara decir IkiihIh ile mmü-ti, 
¡uíi como ge dii-V luiili'ld ilr rnzii, nirr- 
¡H) ilf fjérriíii: jR'ro nu-jor seria hmiilii 
iiiiiJiinil li iiiililnr. 

Ha.NDADA ó IIAXDA, f. " N'l'llIKTO cre- 
cido de are» volando juiUas», e« la 
(leKnición del I)i<r. Yemín ¡lUcs los 
que hocen lindar o correr en luntilniliix 
a los peco», H 1(*( animales cuadní|M'dos 
y ii los seres racionales; 8<Jlo se admi- 
tihu c»lo en gemido tig,, cu cuanto el 



correr de un íiraii niiniero ]ircsema el 
asjíecto y desiiierta la idea de hüiulmUt. 
Así no nos p;írece mal el uso de este 
vocablo cu las si<ru¡entes citas: «Esles 
de iwrticular entretenimiento y gusto 
[á los habitantes de los campos] ver 
en los fresi'os é intrincudos setos cru- 
zjir las liaiiiliiiliix de conejos, y en los 
|)rados las medrosas liebres». (Cervan- 
tes). "Ya ])or aquel tienijx) estaba Ks- 
jvaña llena de extranjeros, ((Ue venían 
á baivliuhi.t á buscar fortuna en nues- 
tr,usiruen-.\s>'. (.Jovellauos). «.Vcreceu- 
t.ibiise niiis este contento cuando veía 
despuci venirá él los indios á Ixiin/di/iix. 
manifestando su deseo de recibir la fe 
y de ser adoctrinados en ella». (Quin- 
tana). La uK'táfora en estos tres casos 
está ixirfectanicntc usada é imposible 
habría sido reemplazar á litiiiihula \v.n- 
otra voz sin que ardieran «rrandonien- 
tc en lo pintoresco y expresivo los tres 
piis.ijes. (.'ontinnaeión de la misma nie. 
tiifora son el v. ilfxhdiitUtrse, el s. (¡px- 
hini'ldthi. y la loe. ú Id ilexhanílaild. — 
Similares i|ue signiñcan multitud (i 
trran luiíncro de ciertos auiniala^, son : 
luirier/ful/i (a'baño ó número crecido 
de bórreseos ó corderos); borriaidd 
(conjunto ó multitud de Iwrricos); 
hoijiuld (número prrande de bueyes); 
hurrdihi (cabana ó manada de bun'os); 
i-iihriii (rebaño de cabras); idihilloild 
ó Irihiíjaila (conjunto de animal illos 
ipte han nacido de un parto y se crian 
juntos en un mismo sitio): rdiduiiif ó 
iinddiiieii (nuiltitud de ])cces que ca- 
minan jautos como en tropa) ; m/v/'7v/- 
dd (rebaño de carneros);. /Vi ('//V/ (agrc- 
;rado de [icrros (pie cazan juntos y 
coni]>oiien una cuadrilla): dunidihi 
(luito ó rebaño de ;;anado rjue está al 
cuidado de un ])astor; conjunto de 
ciertos aiiiniales de una misma w\ ccio 



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que anclan reunidos: manaiht dp paroa, 
(le lobos); novillada (conjunto de no- 
villos); perrada ó perrería (conjunto 
ó muchedumbre de perros; este último 
siojnificii también «conjunto o agrega- 
do de personas malvadas»): j/Ji'm-« ma- 
nada de cerdos, y por extensión, la de 
yeguas, muías, etc.); torada (manada 
de toros); varada (manada de ganado 
vacuno); rentrada ó ventregada (con- 
junto de animalillos que han nacido 
de un parto) ; ijeijaada (piara de gana- 
do caballar). Quedan de consiguiente, 
excluidos los chilenismos borregaje, 

carneraje, corderaje, maclia- 
je, terneraje y torunaje. Véase 

CaIíAIJ.AL).\. 

Baxuear, a. Chilenismo muy ex- 
presivo y bien formado: digno, por lo 
tanto, de ser acogido en el Dice. Sig- 
nüica: atravesar la bala una pierna ó 
brazo, es decir, pasarlos de banda á 
banda. Es muy usado, sobre todo, en- 
tre los heridos de guerra, y no le en- 
contramos un perfecto equivalente. De 
los dos verbos bandear que registra el 
Dice, ninguno coincide ni remotamen- 
te con éste, y están anticuados en todas 
sus aceps., menos en la refleja de «sa- 
berse gobernar ó ingeniar para satisfa- 
cer las necesidades de la vida ". 

Banderizar ó abanderizar, a. 
Dividir en banderías. Usanse también 
como reflejos. 

Bandidaje, m. Vicio ó mala vida 
del liandido; reunión ó conjunto de 
bandidos. En ninguna de las dos aceps. 
le da cabida el Dice, á pesar del uso 
(juc hacen de él algunos gacetilleros 
americanos. No debe confundirse con 
vandalaje, que tampoco estii acep- 
tado ni con vandalismo, en el cual 
domina principalmente la idea de de- 
vastacicMi vdestruccií'di, v ni) la de robo. 



Bandolerismo, m. Profesión ú ofi- 
cio de bandolero. Xo aparece en el 
Dice.; pero nos parece bien formado 
y necesario, como lo prueba el grande 
uso que de él se hace en todas partes. 
«Dada su antigüedad, pudo [cierto 
romance] servir de tipo á otras can- 
ciones de bandidos..., por haber sido 
Cataluña en el siglo XVII la tierra 
clásica del bandolerismo, como después 
lo fué Andalucía». (Menéndez y Pela- 
yo, Antolofjia de poetas liriros castella- 
nos, t. X, p. 284. nota). 

Bandolina, f., ó bandolino, 

m. Xo hay tal, sino únicamente híin- 
düht, f., ó bandolín, m.: ((instrumento 
músico pequeño de cuatro cuerdas, 
cuyo cuerpo es combado como el laúd». 
A.SÍ lo admite y define el Dice, no 
obstante que algunos autores españoles 
lo han usado también como nosotros. 
Véase Mandolín. 

PiANDURiíiA, f. ^De dónde habrá 
provenido el llamar en Chile con este 
nombre á cierta ave parecida al ibis 
(/¿/s melanopis).' No hallamos otra 
razón qué cierta semejanza entre el 
canto y el cuerpo de esta ave con el 
sonido y figura de la única y verdade- 
ra bandurria, conocido iustrumento 
músico. Sin embargo, haría bien el 
Dice, en abrir otro artículo para la 
bandurria chilena, ya que es ave ori- 
ginaria de aquí y bautizada con este 
nombre por el pueblo y por los natu- 
ralistas, «...las bandurrias, en fin, ^ue 
cada noche vienen de su pesca reuni- 
das en grupo, cantando también. .Por 
esto creemos que á esas aves (<) ¡t al- 
gunas de sus aliadas) se les Mama Jor- 
naleros ene\ Perú» (Vicuña Makenna, 
('/lile rnnsiderailo ron. relarión ó su 
ai/rirullara, V). 

HAN'yrHRO, m. Xo es el dueño de 



BAQ 



BAR 



un Ikiiico, sino «jefe de unii uisn de 
comercio de bsuicti ». También siü^nificii 
annhixlii, y en el jnejri) de la Imnc".» y 
otros, el i|ne la lleva. 

Baño, ni. Xo hay en castellano ba- 
ño maria, jwr in;i.s 'ine lo di^a aliriin 
autiir de dio-ionarii» franivs y lux .<«'- 
liiiiiii^ tlf lii A/iluiiitiíi Tiijiiii. sin rival 
entre las dulwras chilenas: la verd i- 
dera loe. ha sido sicmpn.' en ciLstellano 
Imiüo tlf iiiarui. — Dañn nisn es cierto 
baño de vajwr, nmy u.sado en los esta- 
blecimientos iKilncarios, y ijue bien yxi- 
dria definirse en el Dice, oficial de la 
lengua. (_'al»allero lo define en sentiilo 
fam. |)or «roc-iada inesperada de aj,'na 
fría ». 

Bao, ni. «Cada uno de los maderos 
que, puestos de un cost;ulo á otro del 
bmiiie, sirven |«ra snjet-arlos y soste- 
ner las cubiertas». Xo delw confundir- 
se cun f'ih'i (va|K)r sutil y tenue ipie 
se eleva y side de una cosa c-diente), y 
mucho menos con rtitio (¡«raje de nn 
rio, por cuyo fondo, llano, linne y ]>o- 
co profundo, pueden jnsíir andando 
pLT.-ionas 6 animales). 

Baoiiaii, 111. (.'ierto árUil del .\frica 
Iropicnl. .Vdinitido ]x)r i)riniera vez. 

Bai/icta, f. Vara (lel;_'aila de liieriD 
«i de nuuleni, con un casi|ii¡llo de cuer- 
no ó metal, i|Ue sirve ftant aUic-ir las 
urina:) de fiiev'o. Hn ]>!.: ¡«idilios cini 
<|Ue se toca el tainltor. .N'o delie «di- 
filiidírM con niiimln: ciiei-o o ¡liel de 
buey ó vaca, curtiilo y adobado. VÁ 
¡«rimero se deri\-a del italiano lnurliellii, 
fjiie á su Vez viene del latino lniniliix; 
mientras <|iie el scnmdo se deriva de 
mea, con su R^iiectiva i\-( 'iinciii di- 

iHiqiifiin, y lili de baqueta: (-.wtJL'o 

militar, (|U0 con!<istía en currcr al reo. 
con In esiNiliLi desnuda, ¡lor entre dos 
lilas de soldados, ijiie le axotalNin con 



el portafusil, si era de infantería, li con 
las corrciis de s'""]^^- s' '1*-' cabal lería.- 
Miiiutitr (i liutlitr ti ¡Hiijup/íf, ó /( Iti hn- 
tiiii-lii, fr. fijr. y fam., dospólicanieiue, 
i-vn despifcio ó severidad. 

B.\yilAXO, XA.adj. «Práctico de los 
raminos, trochas y atajos. Aplicase :i 
jxTsona, 11. t. c. s. || m. (Jnía jiara ¡xi- 
der traiisitflr por ellos». .\si admite y 
define el último Dice, este vocablo tan 
usado en toda la América española, y 
aun en España, no sólo ]X)r los ipie 
escribicix)ii de las llamadas Tittiiit.i ()i- 
a'ilfii/tilrs, sino aun |)or iiuicnes nada 
tuvieron «pie ver con ellas; como Pla- 
teo Alcniiin, «lUC un su (Jiiziiiiin i/e Al- 
furarUe dejii estampado: «...que como 
tan htiquMiin en la tienni, todo lo co- 
nocía». .Vsí t<iii despacio anda la Aca- 
demia en la adinisión do voc-es usadas 
por sus propias autoridades. I/O liiiico 
que ¡i ésta le ha fallado en el novísimo 
Dice, es la etimología, (jue, ¡i decir du 
todos los entvndidos, es batiuki, t\\\c 
en lo anti<,'uo siijuifieó «destreza, ha- 
bilidad". Dejen pues sus infundados 
reniilu'os los que pronuncian y escriben 
baqueano, y diiran como el solR'ia- 
no pueblo, que en este caso estii en la 
\ irdad. asi. á la p;ita la llana. Ixiiiiiidihi. 

Bar, III. l.os inqiortadoivs del 

lunch, meeting, sandwich, 

blOCk, etc., se nos han dejado ya 
c-.ujr con el bar, que, scirún los dic- 
cionarios ¡ii;_'leses, es cnartito de las 
talieriia.s, liotilleríits ó cafés, en donde 
se rwilie dinero. .\quí se usa ¡lor-tien- 
da en (pie se venden licores, liebidas, 
refrescos y comestiiiles para hacer las 
once ó tomar cualquiera refacción. .\1 
am|Kii'o de la moda y bajo el jiroteclo- 
nulo, di^'aiiios ¡usí, de los in^rleses, estu 
voz ha recorrido ya toilo el niniido, 
l)orqiie aun en Sliaii'_dia¡ (Cliiiia) la 
1 :. 



U6 



BAR 



BAR 



L'iicdntfi) T)on IjUÍs Valera. «Ruuniílos 
en el bar ó sala du refrescos, van, á la 
pal' que ¡nynryitando variados drliik>i 
ó coktalL'i, eonuin ¡cuidóse las nnevas 
del dia. ( S'iinhriis r/iitirxms, t. I, pái;-. 
■J:)). 

ÜARAIA, f. "C'onjnnto de cartas 
qnc sirve para varios juegos». Casi to- 
dos, instruidos é ipiorantes, confunden 
en Chile la baraja con el mñpe, cuando 
nai[tp es cada una de las cartas (pie com- 
ponen la baraja. Díecse tamliicn ma- 
lamente jug-ar á la baraja imr 

ja'iar ti los /ii/l¡irs ó li laf: cartas, y 

jueg'o de baraja im-Ja-'i/o ilc nai- 

j/es ó de rar/as, 

Bau.uau, a. Cualijuier chileno sería 
capaz de «jurar en Dios y en su áni- 
ma» que este v., fuera de la acep. i|ue 
tiene en los juegos de naipes, signiñca 
«parar ó detener, ponerse en guardia 
para defenderse con brazo.? ó manos de 
algo que amenaza;* y en sentido fig., 
taletencr, impedir». Pues bien, confe- 
semos nuestra equivocación: barajar, 
sólo en el juego de la taba ó dados y en 
la fr. Barajarle á uno uiut prelensióa, 
significa «impedir ó embarazar la suer- 
te que se va á hacer»; y de aquí segu- 
ramente tomó el significado general 
fig., que no le reconoce el Dico. aca- 
démico, pero sí el de Cuervo, de «im- 
pedir, estorbar. » Para nosotros es éste 
un significado secundario y metafórico, 
pues el primario y recto es el de-parar, 
impedir ó rebatir golpes, puñaladas, etc. 
Tal parece ser la verdadera explicación 
de esta acep. chilena, y nó la signifi- 
cación aiif. que como n. tiene barajar, 
de «reñir, altercar ó contender unos con 
otros». Éáta es la que le da Pr. Luis 
de León (Exposición de Job, c. IX), 
traduciendo el contenderé latino: «Si le 
placiere barajar con él. uo le re=>pou- 



kVx'a de mil uno», pues en seguida lo 
e\i>liea j)or hacer rostro, tomarse con él 
li iiiaiiiis, y más adelante dice: ¡larajar 
es contender con enojo. 

Barajo, m. Badajo-, jiieza prolon- 
gada, pendieute en el centro de las 
campanas, campanilla^, cencerros y 
esquilas. II fig. y fam. Persona habla- 
dora, tonta y necia. 

¡Barajo! interj. Es forma suavi- 
zada de otra (pie no debe pronunciarse 
ni escribirse. Es de poco uso en Chile 
y eipiivale á ¡caramba! 

Barandilla, f. No debe usarse por 
comuli/atorio, aunque tenga éste la for- 
ma de baranda ó barandiUa. Estos dos 
últimos nombres son más genéricos, y 
cinnatijatorio es particular para su pro- 
pio objeto. 

Barata, f. Nombre vulgar que se 
da en Chile á la encaracha ó blata de 
los naturalistas. Salta á la vista que 
es corrupción do este último. 

Baratero, ra, adj. No significa 
recatón, regatero, sino «el que de gra- 
do ó por fuerza cobra el barato de los 
que juegan»; y en tal significado es 
s. m. 

Barba, f. No haljlamo? de la del 
hombre, sino de las de la ballena, que 
el Dice, admite solamente en pl. (bar- 
bas de hallena) y como loe. ¿Qué se 
hará entonces cuando se quiera hablar 
en singular de una sola, como necesi- 
tan hacerlo las modistas, corseteras,etc., 
y los fabricantes, vendedores y posee- 
dores de bastonea de la susodicha bar- 
ba! Según el Dice, no les quedaría 
más recurso que decir en tal caso 
ballena, nombre que en su segunda 
acep. significa cada una de e^as barbas. 
Pero esto ya clama contra el idioma 
y exige pronto remedio.-Irse uno á 
las barbas de otro es en cast 11 1- 



BAR 



BAR 



no tuhiine Hiifí á hif htirlni» tlr otro: 
atreverse ó perder el resjR'to al sujie- 
rior, ó (luererse iiriialar itin (luieii le 
extv<li'. 
Barbaridad, f. Mmlio se nlinsj» 

en Chile, en el lejiíiiaje fain., il ■ este 

8., lo mismo <|ue del udj. bárbaro, 

hasta el |mnio de ser (xira ul<;iiiius una 
verdadeni inidetilla <iue eiiejijan en 
toda fraae admirativa y ponderativa. 
¿Se trata de nna j)ersona qne se toma 
un trabajo extraoi-dinario ó se exiwne 

á algiin |>eli<rro:' — ;Qul- bárbaro! 
;<in.' barbaridad! ;Se lialila de 

alguno <|tU' ha lieolio nna iíninde lui- 
z;iña o i|ne ha tojKidu con la felicidad 
en la tierni!--;t¿ii(' bárbaro tanihién 
y <\»i- barbaridad! se le dii-c i-on 

la ale>_'ria pínla la en el i-osiro. ;Hn?i-a 
uno (-in ipi" irmar la vida, y durante 
lueíics enteros no lo enenentra!'-¡Qué 
barbaridad! Y así jwr este estilo 
to<los somos bárbaros y ¡i ral i puso 

iKiriKiriuinios ói-ometemos barbari- 
dades. ¡Asi fiienin siempre tan ini>- 
cenleá la liiirlmniltul y el háibnru ijiie 
detine el l)iee.! ; Provendrá este abn-so 
ehiJeno de lo nuiclio ipie em|>lea!'on 
a<|ni los e ini|nÍ8ladorc> esp;)ñ()les la 
iKilubr.t btir'mrii, ciHio se \e p )r Kr- 
cilla, i|Ue siempre la prixüira, aniujnc 
en buen ítentidn, á Iim héroes ile su 
Al ini lililí.' Xlny natural nos pirec-e, 
IKiripie ('Max fué la üniea región de 
Aniér¡<-a donde el e inipñst.i lor encon- 
tró tirme i\s<isteneia y vi'» nnichas 
vetvs arrulladas sus escasas hueles 
|)or \a< hordas ar.UKranas, como los 
enro|ieos [lor los verdaderos bárbaros. 
Miw, sesi lo ipu» fuere del ori}íen do 
cate doble chilenismo, enmendémos- 
lo en el lenguaje baldado y e.-writo, 
|iiiri|ni-, en pleno sí;íIii X.\ oimo esta- 
mos, no hay iniis Ixiibinu i|ue en s*'!)- 



titlo li;.'., esto es: «iliero, cruel: arroja- 
do, temerario (en esta awp. i-oincide 
en ¡xirte con niieslix» chilenismo): in- 
culto, {rrofero, tosco»; ni más liinhii- 
riiliul que «(.alidad de bárbaro; dicho 
ó hecho necio ó temerario»; y nó can- 
tidad <> srran iniínero, como suele decir 
también aipii el pueblo: nna barba- 
ridad «le iilat;i, de animales, etc. 

Bárbaro, ra, a.lj. Véase el an- 
terior. 

Barbariicho, cha, dim. fam. 

del anterinr. 

Barbecho (En), La fr. ciistiza, 

li;_'. y fam., es liniiiir uno rumo m un 
híiilirrlio: hacerlo sin examinar lo (pie 
linna. 

Hakiikko, m. Ks la voz cpie delie 
us;irsc en Intrar d ■ peluquero (Véa- 
se ésta); y en leiiirnaje fam.. in/iix/ii, 
(|ue decía I)on(^uijot<'. VA último Dice, 
ha dado también el nombre de hurJwio 
á cierto jx.'/, del mar de las Antillas. 

lÍAKi!ll.i..\, f. Corte dado oblicua- 
mente en la cara de un madero paia 
(pie encaje en el linceo paco profundo 
de otro, lis aceji. de carpintería a;.íre- 
jr.'.da en el último Dice. 

H.vnüigiK.!) ó n.vitiioyiiMO, m. 
Iiíu liados en el último Dice. VA \m- 
mero si<¡;iiitica ademá.s, en Marina: 
«c.ibn ó caleña que sujeta el bauprés 
al taja:nir ó á la nla^.V-ise Fia- 
dor. 

Barbolla, f. liiiihulln: "mido, 

vfxvs y ;_'r¡teria de los (pie hablan á 
1111 tíeiiiiK) confusa y atropelladanien- 
t*;». l'ermntición de letras, de las que 
abundan en todo ])Ujblo; entre otras, 
.suele el nui.-stro p.;rmutarla a |M>r la ", 
por .ser ésta nna vocd mucho iiuis lle- 
na y sonora, ('onio si; ve en mormo- 

llo por miiniiiiiin. chamoscar por 

rhiimu.ian-, sepoltura por .wy iilhirii 



lifi 



BAR 



BAR 



y en los dos si<íiiioiites. Para que no se 
crea (juc este es un vicio exclusivo del 
)meblo chileno, sino una \'crdadei'a ley 
fonética de la lengua castellana, véase 
eúmo ésta ha permutado también en 
(I la u del latín en los siguientes casos: 
1." en las terminaciones u», um y ii de 
sustantivos y adjetivos, que lia con- 
vertido en O; como lacus-I(if/o,.iolu'i-!io- 
lo, temphim-fomplo, (jclu-liielo; ■>." en 
la jirimera y tercera jxirsona del jilural 
de muchos tiempos délos verbos; como 
((nunnm-amamos, le.'jcnuü-leijo-oii; y 
?>" en las siguientes palabras, que 
liemos tomado al acaso: nmpuUa-mn- 
pvlla, ¡niiiushis-diujoxla, hi/rrit-horn, 
hiirííii-liolsii, biuiun-livj, (tiliUns-roiln, 
culiiirn-rolino, nim-ivn, cumidarc- 
fnlmiir. nipa-rúpti, nipidílas-codicHi, 
cupiiiiH-cohrp, rí/nrrfi-roiTfli; ciirnis 
-farra, dtio-doa, dtipAcr-dohlc, ftdiíjo- 
íiiilliii, fu II d II ^-fo 11 do y lioiido, fiirni- 
liijirii, fiiscii-i-foKco, _rtiiclti((ir-d(i/(ii; 
¡jiillii-pidii. /nniifjiis-Iioinhro, //íxííAsí/x 
-so.srt, jiiri'iiis-jiicrii, ¡iirrun'-loijnir, 
hirriix-hi¡irojiiin¡iu>i-¡oiiio,liipiix-loliit, 
hiliis-ludo, medidla-menJlo, iiiiiiidiirr- 
moiidiii; miisra-monra, i¡¡iis/iiiii-mi)f;tii, 
iiidn'i- - nodr'izii, palinnh'x - pídmiiii, 
pliiiiibiim-phmo, pul r i a-polco, pulliis- 
pollo, pideus-pozo, putare-podar, pu- 
mcr-póuiex, piipix-popa, ronipcraro- 
nrolinir, nibcr-nijo, riimpci-c-i-niiipcr, 
iiliip(i-e>itopa, sub-so, siipcr y aiipni- 
sobre,siipevare-sobr(n\í!iipcrhia-sob('r- 
bid, friinciia-ifOiiro, ttirdiia-Zordo, tiir- 
pk-torpe, tiirria-tonp, luiiur-Wn iidn, 
/iisüis-fos, uinbdirm-oinbl ¡¡¡o, iinibra 
sniiibra, ii liria-onza, inida-onda, mide 
-donde, undcciin-oncr, vrsu.i-o$o, iir- 
lira-orfiíja, ider-odre, vter (adj.)-o/ro; 
en todos los cuales entra una cantidad 
de cMuipuestos y derivados. La misma 
ley se observa también en algunos 



nombres propios: como Adid/i/ms- 
Adnlfo, Rodidp/i us-liodol/o, Oiiiiphiiiis 
-Oiiofre, Liicroiiiiiui-Loriroño, Cunlii- 
b(i-i'iiid,d„i. 

Barbollar, n. Iluilndliir: «hablar 
atropelladamente y á borliotones, me- 
tiendo mucha bulla". 

Barbollón, na, adj. JUiíhidlim, 

na: «(jue halila confusa y atropellada- 
mente". Otros lo estroi)ean ai'in más y 
lo convierten en borbollón. 

Baubóx, m. Hombre l>arbado. Asi 
dice el Dice, de lo cual no responde- 
mos: pero, no obstante esta definición, 
no nos creemos desautorizados para 
usar esta jialabra como mero adj., de 
dos terminaciones en el mismo sentido 
de barbudo. Los adjs. en on y en itdo, 
de esta misma clase, son moneda co- 
rriente en castellano: barriffón, udo; 
rabrzón, udo; narii/ón, orejudo, etc. 

1).u:kucho, cha, adj. fam. dcspcct. 
Lo aplicamos al animal () persona de 
harija graesa, pero rala. Xo figura en 
el Dice, aunijue bien formado. 

I')AiiCAE,OLA, f. fi Canción popular 
de Italia y especial mente de los gon- 
doleros de Yenccia. || Canto de mari- 
neros, en compás de seis por ocho, 
que imita por su ritmo el movimiento 
de los remos». (Último Dice.) 

Bakda, f. o Cubierta de sarmientos, 
paja, espinos ó broza, (pie se pone 
asegurada con tierra ó jiiedras sobro 
las tapias de los corrales, huertas y 
heredades para su rcsguardoi». Según 
esta definición del Dice, no serian 
bardas las mejores que se usan en 
Chile, que son de barro y tcja«, ó de 
ladrillo y barro, en forma de lomo. 
¡Quién le diera al Dice, un criterio 
más amplio y más conocimiento de lo 
que hay fuera de España, para que 
acertara más en sus definiciones! Mu- 



BAR 



BAR 



I l:» 



chas son las (|nc en él se rcsieiiU.'n ile 
este dffwto: y esto, claro c)«t;i, no le 
lioiini en manera alirnnn. 

n.viilK), n». • Poeta de los aiitiirnos 
tvltas. II I'or extensión, jKK-ta iieroio» 
i> lírico (le cnal<|nier épm-i <> \kW". 
Mny atin.iil:! eó la oliservución de Don 
.In.m Valeni sobre este vocaMo, y jwr 
i-s<i Li tniM!<<.-r¡l>init)s: • Kl entnsia^ino 
y la iniiUicioa de ( )ssiiin lian dejado, 
no olisliinte, cierta hnella en nna ijiie 
me |wret" manía. ann<|neel Dicciona- 
rio lie la A(-ideni¡a la discnljia y «»#i 
la antoriz t (sin <•//.«/, se<n'in se lia visto 
]ior la derinición): la de llamar á lo;? 
|)Oetas hdiilii.*: lo cual, en mi sentir, 
e<|nivale ú llamar dmid:is á nuestros 
c-lérii.'os y fniiles». ( noiiln/in, t. I, 
Iiitixxlmvión, m ). 

Barganíll, m. ■•Si.to formado de 
Uii-ipiiics.: y Bárgano, ni.: «estat-i 
de cuatro a seis jiies de alto, lieclia de 
niaileni hendida, sin lalinir, y con 
jmnta en niio de sus extivmos jtam 
clavarla en tierní". AinUis voirs han 
desiirin'cido del último Dice. 

¡5AliXACi,A,ni. l'aio marino de lli- 
K-niia, el cual se creyó i|iie nacía de 
las madcr.is |)odr¡das. .Vdmitido en el 
nltiuK) Diii'. 

Barnizada "barnizadura, f. 

f.im. Hml'iiiiiiztiiluní: aii:iíiii ó efecto 
de Uiriiixar ó enilKirnizar. 

í!Ar:MZAi>oi!, itA, adj. Aplirado á 
(■ei-sona y li. t. c. s. <¿ue bariiiz:i. Has- 
ta su 1:!." ciliciiMí no lialiia leiiiilo 
conoí-imieiito de él el Dice. 

Bai:xizau o KJiüAitxizAic. n. 

Hauó.v, m. Título de di^niidad. Va- 
lióx. ni. : criatura mcíoiiul del sexo mas- 
culino. I<n misma diferencia oitoiínUica 
ri-re l4iniliii'-n |Kini sus resj lectivos <leri- 
xivVm-.lmroin'ifn, linniiiin; niroii/i, riirn- 
iifMt, riiioniíi, riiiiiitil, rariiniliiii-nlf. 



RAitgriXAZo. m. Siminimo de hii- 
qtiflazo lo luu-ia el iiennltimo Dice.: lo 
(jue á la Icfrna se comn-ia st.'r una 
írraiide c<iu¡voi-acion. Kl último la lia 
coiTcírido, ])Oii¡eudo ¡Kilurain, i|Ue es el 
Hir.il|K' fuerte y con estruendo, i|Ue da 
al.L'Uiia /irr.soii'i cuando cae». Puede 
<|ue asi sea en Esjuiña, cuaiuhi tan le- 
eienteincnte lo lia enuiendado el Dice: 
jwro en Chile ¡i nadie se le ocurriría 
confundir el haliiaiziK <inc está hien 
deHiiido como está, con el híinjiiimizo: 
t-ste lo reservamos a(]UÍ para el sacu- 
dimiento fuerte, tuml>o ó vaivén recio 
de los carruajes, y á \eces, testarada 
y vuelco de los mismos. <'oii lo cual 
«.' i-oiiforma la etiuiolo^'ia del vocalilo, 
t|ue lio ]iuede ser otra i|Ue ficnjiiiii ó 
htirqiiiiiii, dim. de hinni. Va\ una no- 
vela publicada recieuteineiite en Ma- 
drid vemos <|ne se da á hiiii,iiitifizii el 
misino siirnificado (jiie en CMiile: « Por 

la carretera piusidian canos de los 

basureros de-itartalados. con las llan- 
das lie<-lias de esjmrto, (|ue iban dando 
hiin¡iiiiuizfí!<, tinidos ]H)r aliriíii escuá- 
lido rAballo precedido de un valiente 
IkiitíijuíIIo». Siiviniínos de luilinuzo 
son liibiiliiil'i y Itiiiilinn'/ii.f". VÁ error 
del Dice, lia provenido sejíurameiitc 
del sijrniticado de «vientre" c|ue en el 
si'.'lo XV y en estilo choi-arrero se 
daba á la voz liin'i/iiiiio, como jiuede 
vei'se en el ( 'mirionno tie Hiirim. Con 
este si^nifir.ulo es evidente ipie hiir- 
ijinnazn y hnUinizn tienen (|iie ser si- 
néinimos: jn'i-o ya liemos visto <|Ue el 
us<i ha ]irotestado y protesta contra tal 
falseamient/i. 

nAKKA.f.Tres jnejroscoiKicenioscoii 
este nombre: el ]irimero, de ejercicios 
y habilidadi-K corporales ejecutados en 
una pií'xa di' metal, madera n otra 
materia, di; forma cilindrica, ninclio 



BAR 



BAR 



más larga que gruesa y metida en dos 
listones ó bastidores, hincados en tie- 
rra: todo lo cual es castellano puro. 
Asimismo lo es el segundo, que consiste 
en tirar desde un sitio determinado 
una pieza prolongada de liiei'ro de di- 
ferentes figuras y poso, ganando el ijue 
hi tira más lejos. El tercero sí (pie no 
es castellano, y es el que llamamos 
también juego de los cautivos, que 
en español es marro. Colocados los 
jugadores en dos Ijandos, uno en fren- 
te del otro, y dejando suficiente campo 
en medio, sale cada individuo hasta la 
mitad de el á coger á su conti'ario, y 
el arte consiste en huir el cuerpo, no 
dejándose coger ni tocar, retirándose 
á sn bando. El (pie es cogido (jueda 
niiiJIco del l)ando contrario hasta que 
es liljertado por los suyos, y de ahí el 
nombre de rairliivs, (|ne tiene también 
entre nosotros. Según el Dice, de Au- 
tui'idadcs (voz J'Iarko), se llama tam- 
Vvi'W ¡lU'ijo da moros // rrkfiunos. 

Barraca, f. Es entre nosotros un 
edificio grande, sencillo, pero sólido, 
en (pie se deposita ó se vende madera; 
lo que en castellano se expresa con 
madorprui. Xo falta también alguna 
bai'raca de fierro, en que se ven- 
de éste por mayor: en (jasLellano/í'jv^- 
teria. Barraca, según el Dice, es ¡cea- 
seta ó albergue construido toscamente 
y con materiales ligeros»; y «vivienda 
rústica, hecha con adobes y cubierta 
con cañíis á dos aguas muy vertientes». 

BARRAríÁX, m. Tela de lana, inqie- 
netrable al agua. El último Dicí\ le 
ha agregado: «abrigo de esta tela, para 
uso de los hombres". 

Barranca, barranco y nARKAX- 
(H'KiiA. Yéase Baxca. 

Barrenear, a. Barrenar, en sen- 
tido propio y fig. El último Dice, le 



ha agregado esta acep., tan usada en 
lo moderno: ((hablando de leyes, de- 
rechos, etc., traspasar, conculcar*!. 

Barrexo, m. fig. Usárnoslo por tc- 
ma ó manía; lo cual no pasa de ser 
una metáfora, pero usada ya por toda 
una nación; jiorque, así como el barre- 
no taladra la madera, así la idea fija 
de la tema ó manía taladra ó traspasa 
la cabeza del que la tiene, ó se le mete 
en ella como un larrcno, que por sí 
solo no puede salir. Bien podría ad- 
mitirse esta acep. fig. de harreno. 

Barrer (Al). Loe. fig. y fam. 
(pR' usamos en el significado de-coni- 
pletaniente, sin exceptuar nada,- tra- 
tándose de cosas materiales. «Me ro- 
baron cuanto tenía, al barrer». 
Pichardo dice que se usa taml)ién en 
Pnerto-Prínci])e, para signifiair la 
generalidad con que se habla, obra, 
saluda, etc. Estando la loe. mal for- 
mada, porque al no significa modo ni 
condición, sino coincidencia de tiem- 
po, no es posible admitirla ni us.irla 
on lenguaje correcto. (Véase Ai>). Bí(- 
rricndo, dice en igual ca-so el Padre 
Ovallc: «Han entrado [los indios 
araucanos] muchas veces ;i nuestras 
tierras y hecho el mal que han pidido 
en las estancias y lugares de los cris- 
tianos, matando, cautivando, robando 
y llevándose por delante buenas ti'o- 
pas de caballos, y tal vez harricnilo 
potreros enteros». ( Hisl. rclacüín, 1. 
VIH. c VIII). 

Bakiíial, ni. Sitio (I terreno lleno 
de bari'o ó ludo. Anticuado ya en Es- 
l)aña, donde ha sido reein]ilazado por 
barrizal ó barrero, y aun jjor sus sinó- 
nimos ciénaga, cenagal y lodazal ((i 
lodachar y lodazar), está en pleno vi- 
gor en todo Chile, en Colombia y otras 
repúblicas sudamericanas. j\Iuchos son 



J 



BAR 



BAR 



li-»s vixublos ca-stellanos qnt' esuin t-ii 
i-íta inútiii'i (.-on-lie-ión, esto es. anli- 
iiüulos cii R<i>ium y viía'utes en Aiiic- 
r¡i"i; »i>iuo hiiizu'lti, ili»iMirfj)i, forinh, 
lliiiiiíiilii, i-iiiHiuhi, toratza, y inuehoj 
"in)S «lile ir.m aj«ai-¡eiulo en su liipir, 
(Lira no liulilar de las aloras tntnsiiiii- 
tarÍDni-s o oirn."«n-ione3 qne no so i 
iL-ttitliks por la «íetit*; eilunvla, sino 

« i!ii [Mf 1-1 [«iii-lil.>: cDino arreme- 
dar, Indulugrencia, Insralate- 
rra, mesmo. mostró, recebir, 

lie. I.a ni/iiii ile esto, (.-ouio uniy bien 
iliseurre Cuervo, es la ineomiuiiuieión 
en i|Ue vivieron nutítms alíñelos y 
liemos scíTuido viviemlo iiosoln» con 
los espjiñoles transfa-UTiios. Tales vo- 
cablos son relii|nias «k-l c-istellano <|ne 
liablaUtn los esimñoles del siiílo XVI 
y <|ue tnijeroii á csujs jciises; por eso 
'S i|ue, leyendo á los autores que en ese 
mismo tienijio eseribieroii en Esjuña, 
;i'4re<r.irenios nosotros, liemos jwdido 
li;uxT numerosos descubrimientos y 
iiftitieaciones: con lo eual se ve <|Ui' 
inue'ioule los llann loi .tmcrieaaisinos 
no son tales sino voces de c;ist¡zo uIk)- 
li-njío. 

Barrida, f. Jj<iiri<io, m.: aieión ó 
I f,-.-:o i! ■ li.iraT. 

Barridura, f. /¡nimiinti. 

I! vKiii'.A, f. ¡suprimió el último 
\H(x; la fr. /«//•«■ lMirri;/ii. Rtmplaziin- 
dola i-on la 8Í<niient<; a(*p. \\<:. iple 
:iu'n.-<^'ó al 8.: «comba i|iie iiaiv una 

|aR-.J.. (V«»se Achiguarse). — 

A/iirlarxe la fniirii/ii, dicen a<|ui al- 
u'uncís fí<;urada y familiarmente |)or- 
ilisminnír los •^a.stos de alimentación. 

I'.arrk; >x, XA, o i!AUKi(;ri»o, ka. 

I'akuk., m. Xn lo por lo ¡reneral 
do ti'^ura de un barrilito y que \x>r 
adorno Bc hace en las riendas. Xnestros 
liombn-s de ciUn|Ki, que se esmcniíi 



tanto en el manejo como en el adorno 
del caiballo, usan unas riendas tan li- 
Uiis y bien tejidas, (pie se<;nniniente 
son descono<-id¡is en l<]s|mñ:i: con iniis 
razón delic de serlo el ele^fante nudo 
llamado lnnril. f'onio el nombre está 
bien aplioulo, \m)V imestr.i parte lo 
defendemos. 

HAiiuii.KrK, m. El l>¡cc. lo liace 
sinónimo de nniiiUi en su 1'." acejiciiin, 
es decir, volantín, liablando en elii- 
leuo; iHM'ü no estamos con el. Bien <|ne 
la riiiiifla es de varias fi>rnr.is, nunca 
so confundir.i «.•on el luirrilfli', que es 
de una sola, esto es, hexafronal y lUiis 
larjra que anelia, ó mejor, como un 
iKirrilito visto de costado. Por iloudt.' 
se ve (pie UkIo barrilete es cometa; 
pero no toda cometaos barrilete. Luc- 
ero... — r,a última ihIícíóu del Dice, lia 
.ifíix'irado á Jliirn'Mf la a<vp. usjida en 
Músie.i, de «.la pieza cilindrica del 
clarinete más inmediata á la boquilla ». 

I5Ai!Hii.i.Krí<), i:a, adj. Dicese de 
las )ilant:LS de que se hace barrilla. 
Voz tan u.^ada en muchas deliuiciones 
del Dice., sólo ha sido admitida en la 
!;>.• edición. 

rÍAUUII.I.o y itAItlíd, III. ('onvsiKPii- 
den amljos al chileiiisiiio espinilla. 
El ]K>nnlt¡m<i Dice, sólo los admitía 
en ]il.: ]iero el último ha correu:¡do el 
eiTor y bs admite en siii<rular. 

HakK(H(), ca, adj. Aplic.tse á todo 
lo irrofíiilar y fuera del orden coine- 
nienle en arípiitectura y artos, jj li<r. 
Estranibitico. Es palabra muy usada 
p IV todos los modernos y extraña no 
verla en «^1 Dice, tanto iii;us, cuanto 
(pie tr.ie su ori^ren del bajo latiii (l>ii- 
lorux), (pie fn(!' de donde so fornui el 
castellano. 

Hauih'.vtau, a. Qiiiüile el liitiino 
Dicc.laaccp.de «oIit», ipie injusta- 



BAR 



BAS 



nK'iitu le dalja, conservan Jóle la qne 
siempre ha tenido, de «prever, conje- 
turar ó pj'escntir por algnua señal ó 
indicio >>. 

Baktola (Á I-a). Este modismo 
signiftca solamente «sin ningún cui- 
dado n, y nó como quieren nuestros 
colegiales, que hacen ;xl s. sinónimo 
de pereza. En buen castellano se usa 
esta fr. con los verbos echarse, lemler- 
se y fambarse. Sólo en Bretón de los 
Herreros (Letrilla Ruede la hola) lie- 
mos encontrado á Bartula conv.) s.: 

¡Cuál gimes, pobre virtud! 
¡Vicio, ciiííl es tu insolencia! — 
Mas ,;que' se ha de hacer? Paciencia. 
Mientras yo tenga salud 
Y lleve bien ¡a hartólo. 

Ruede la bola. 

Bartolear, n. Derivado del mo- 
dismo anterior, pero interpretado á la 
chilena: y/rt/w/'. Es de poco uso, y aun 
c.-íte, familiai'. 

Bartular ó bartulear, n. Usa- 
do en Chile eu el signillc.ido de radiar 
ó íJeranarse los senos. Xo creemos, co- 
mo Rodríguez, que se derive del s. 
bártulos, sino directamente del nom- 
bre propio Bárlulu que dio origen á 
éste. Siendo Bartulo un sabio juriscon- 
sulto (pie escribió muchas obras, de- 
bió de ser un gran pensador, y expre- 
sando el v. bartular una operación 
del entendimiento, es natural entonces 
que se derive del nombre propio y nó 
del apelativo, que sólo significa: «en- 
seres que se manejan». Eu los Diálor/os 
familiares de Juan de Luna (dial. X) 
se lee: «Ilespondió muy discretamente, 
y si yo lo supiera antes, liubiérale con- 
tado «se cuento á ese..., que piensti 
sabe más que Bartulo ni Baldo." Y 
asimismo en el hermoso romancillo 



La niña cu feria, de Don .Serafín Es- 
téljanez Calderón: 

De Jhirtuh, y Baldo 
Si'' graves sentencias, 
Que os diré' en requiebros 
Latí noídies enteras. 

Bartuleo, m. Acción ó efecto de 
bartulear. Véase el anterior. 

Bauzox, m. Anillo de liierro, ma- 
dera ó cuero, por donde j)a.sa el timón 
del arado en el yugo. Asi lo define el 
Dice, y nc), como quieren algunos, lá- 
tigo con qne se sujeta el pértigo al 
yugo. Véase Balzón. 

Basa ó dase, f. En Ar(¡uitectura y 
en sentido fig. son sinónimos, pero no 
deben confundirse con haza: «nuimero 
de cartas que, eu ciertos juegos de 
naipes, recoge el que gana la manon. 
Pues, si nada más que esto significa 
haza, ^;cJmo es qne el Dice, le cuelga 
:i esta \oz la loe. Sentada esta baza, ó 
la haza, (pie interpreta «.sentado este 
principio, ó el principio: esto supues- 
to"? ^;Xo está aquí haza bramando de 
verse escrita con z, pues sólo con .s es 
como significa «priucipio y fundamen- 
to de cualquier cosa»? Sin duda los 
SS. Académicos oyeron la loe. de l)«ca 
de algún andaluz, y como la oyeron 
así la escribieron, y asi salió ella, cual 
digan dueñas. Más acertados andamos 
los chilenos, que hemos inventado y 
usamos familiarmente la fr. lig. Iiacer 
baza en el sentido de-ganar ó prospe- 
rar en cualquier asunto ó negocio. L'. 
m. con negación. 

Basanita, f. Basalto, .admitido re- 
cientemente. 

'BÁSICO, VA, adj. Dícese de la sal en 
que predomina la base. Es término de 
(L'uiínica adun'tido eu la última edición 
del Dicr. 



BAS 



BAT 



i:,;'. 



Hasíi,1(as, L J)1. Colección de leyes 
funnailit por onlen del em|)er.wlor lii- 
Ziiiitiiio Hiu^iliu el llin-vdoiiio y de sil 
hijo liWii. Adiniíido jior primera 
vez. 

lUsii.i.stxi, tn. ñií. Persona (|ne se 
encoleriza iiinclio y con faciliJud. Ks 
voz 'jiie merece einíp;»r jwr si sola en 
el I>ie^-. y nú uncida solaineiite ú la 
fr. L'xltir uno herho un liasili.iro. Sola 
I» admite taníbién (l'almllero en su 
//(/■/•. ilf J/'i'//>//í">'. 

Bastardeamiento, m. Di-rase 

ilfi/fii/Ttiriihi. i/fjiidrtin'úii, nllerarión, 
UmliifilUi, i|Ue «jiara nada necesitamos 
en r.L«tellano tjiu liastardo y esc;»l)roso 
vix-alilo-». (Bardlt.) 

Bastahi>eau. Neutro y iió a. es 
este V. st-^UM el I)iec. y todos los bue- 
nos es<TÍtores; y asi lo enseñan tam- 
bién Haralt y Cuervo, comprobándolo 
con numerosas autoridades: y. aumjue 
alíTunn vez se halla en lo moderno co- 
como transitivo (escrilx; este último) 
por — male¡ir, faUear.^-cste uso no es 
di;;n<) de imitación. N'o se dÍL'a jmios 

de nadie «luc bastardea el idio- 
ma, las costumbres, institu- 
ciones, etc., i)or<iue este v. no ad- 
iitite ai-us;aivo, sino (|ue eslfix tnxnx 
haxlnrilf/in » deírencran de lo fpie de- 
bieran ser. 

Basterdilla (IíKtua). Xo liay 

til!, sino h'lni li/i-/iiiilillii. 

Bastidor, m. Asi liainun en Clii- 
ic lii» tejedoras de niantiis y cha- 
mantos '-"ula imo de los dos jxjstes 
'jue se entiernm en el suelo y forman 
con los quilbos á manera de un 
cuiulro en el ciuil se coloe;i la nrdini- 
bru jKira hacer el tejido. Menos inifiro- 
pio «.tíu llamar Imifliilor el cuadro 
mismo, ]Kir lo «pie tiene de ¡lareeido 
con los v.Tilii'lcros liiistldorcs, v ni» 



una i>arte de él: aípii lo llanian Iflur, 
«pie tanijx)cü es muy exacto. 

Bastim.kaií. a. Echar biu<tilla. Es 
v. usado y reclamado por todas las 
c-ostureras ijue hablan castellano. 

Hasto, m. L'uo de los cuatro \x\\os, 
en el jne'ío de naijK's. Hasto. ta. adj.: 
jrrosero, tosco, rústico. Vasto, ta, 
lulj.: extenso, dilatado. 

Bastón, m. Asi Ihmiaii hvs amasa- 
doras cliileuiís el trozo larsro de nia.«a, 
del cual van cortando la ])orción ne- 
cesaria para formar rada ¡lan. 

Bastoxkua, f. Mueble pura colocar 
Iwstoues. Es vox ni-cesaria y usada que 
delte admit¡i°se ¡i ojos i-en-ados. || Jíii- 
jer (pie hatv oficio de liiistonero. (Véase 
el sinfuiente'). Bien podía el Dice, ha- 
ber llevado su srencrosidad luusta ad- 
mitir esta forniii femenina del b:usto- 
nero. 

Bastoxkiui, m. Tiene, cutre otros 
siirnifi«ulos, el siiruieute: «el que en 
ciertos bailes desijrnacl luf;ar que han 
de ocupar las juirejas y el orden en 
que han de Uiilar". No es, por consi- 
ífuiente, el que dirifre un banquete ó 
hace de mneslio de rorpmmviast en otros 
actos ó funciones, como malamente lo 
us;iii alirnnos. 

Basural, m. .Sitio donde se arroja 
y amontona la liiusui-a. Muy usado en 
(,'hile, i»ero desconocido para el Dice, 
que S')lo-iViriíti"a con este mismo si-:- 

lliticsído !Í hílxHiern. 

Bata, f. I'<ilii y nó bata es la ta- 
bla jfniesa y i-edondeada, con maiiiro, 
ípie sir\-e jiara im¡»elcr la pelota. Ptir 
Semejanza, «') (piizas ¡)or derivaciíin de 
¡lalni ó de ha I ir, llaman también ba- 
ta las lavanderas chilenas la ]>Mla <> 
tableta con (pie •roI])can la ro|ia mo- 
jada jKira (pie suelte la muírir. — lUiln 
si'.'nilica en caslcllaiio: impa (alar con 



1 .VI 



BAT 



BAT 



mang'as, de que usan los hombres pa- 
ra estar en casa con comodidad;» y 
«traje holgado y cómodo que, geuc- 
ralmeute y con el mismo fin, usan las 
mujeres». 

Batahola ó rataola, f. fam. Bu- 
lla, ruido grande. 

Batán, m. No sabemos si el primer 
batán que se estableció en la capital 
de Chile haría también las veces de la 
iintorerki ó del tlnie (casa, tienda ó 
paraje donde se tiñen telas, ropas y 
otras cosa-s): el hecho fué que sus mis- 
mos dueños lo bautizaron con el nom- 
bre de batán, quizásporque con haiáii 
funcionó la primera tintorería. El error, 
transmitido liasta el pueblo, dura to- 
davía, aunque no es tan general, 
merced á la enseñanza de nuestros 
hablistas. — Batán es una «máquina 
movida generalmente por el agua y 
compuesta de gruesos mazos de made- 
ra cuyos mangos giran sobre un eje, 
para gol¡)ear, desengrasar y enfurtir 
los paños. II Edificio en que funciona 
esta máquina». 

Batatazo, m. Suerte en las carre- 
ras de caballos cuando gana el que 
contaba con menos probabilidades. Es 
término muy usado en Chile y difícil 
de ser reemplazado por otro. U. m. 
con el V. dar. 

Baterías (Hacer). La fr. correc- 
ta es karcr balería y significa lo mis- 
mo que liatir en su 1." acep., esto es: 
«golpear una cosa contra otra con 
ímpetu (■) v'olenciu". 

Batiburrillo, m. BatihorríUo ó 
l)aturríUo: «mezcla de cosas que no 
dicen bien unas con otras. U. ni. tra- 
tilndose de guisados. || En la conver- 
sación y en los escritos, mezcla de es- 
pecies inconexas y ijuc no vienen á 
propósito». 



Batk'I'lo, m. Cabo grueso que «(_■ 
da en ayuda de los viradores de los 
masteleros. Término de Marina admi- 
tido por primera vez. 

Batjdo, m. Dos aceps. le da el 
Dice, á saber: «masa ó gachncla d e 
que se hacen hostias y bizcochos: cla- 
ras ó yemas de huevo, ó huevos, ba- 
tidos», y omite la que en el orden 
lógico y etimológico es la primera, 
cual es la acción debatir. 

Batidor, m. Instrumento para ha- 
cer el batido: consiste en un palo como 
de media vara con dos tablitas en un 
extremo, cruzadas en forma de aspa y 
redondeadas por el asiento. Es más 
sencillo que el molinillo y de nmcho 
uso en Chile. Como el nombre está 
bien puesto y, según parece, no tiene 
otro en castellano, bien puede el refe- 
rido instrumento presentarse con él en 
el Dice. Véase Peixeta. 

Batiportar, a. Trincar la artillería 
de modo que las bocas de las piezas 
se apoyen en el batiporte alto de las 
portas respectivas. Término de Marina 
admitido em el último Dice, lo mismo 
que el siguiente. 

Batiporte, m. Canto alto ó bajo 
de la porta do una batería. 

Batir, «.Batirse por contender, re- 
ñir, jielear, es un enorme, y al par que 
enorme, supcifluo y vicioso galicismo,» 
escribía Baralt; pero la Academia, 
atenta siempre al uso de los buenos 
escritores y viendo que todos éstos lo 
emplean uniformemente y sin escríi- 
pulo, no vaciló en apartarse del rígido 
galófobo y admitió en su Dice, á ba- 
tirse con el significado de «combatir, 
Ijelear.» Después de esto huelgan las 
citas de Salva, Duque de Rivas, Hart- 
zenbusch. Bretón, Tamayo, etc. — Cen- 
sura también l'aralt el ijue se diga 



BAY 



BAY 



Ccmino bnliilo jior Cmnino frilltulo; no 
ol«taiitc, lo iisan el Padre St-ío y Er- 
ciliii, y el Dio.-, misino eiisiTm que 
• con voít-s sipnifií-ativiis de terreno 
Cii ilcs|xjl liado, ctinio campo, rsIraiUi, 
moiit', xflrit, svto, etc., [significa /<(/- 
///•] recoiKKtT, reirLstrar, reromr, ya 
]iura ()|ii-rueioiies miliuires, ya |iani 
inzitr, yact)notro inoiivoi-. Lo mismo 
admiten Cuervo y el Padre Mir. 

Hatro, m. Planta de la¿i familia de 
las tifáceas y parecida á la americana 
hiloni (admitida ya en el IMw.) y á 
las españolas inifu y espadiiña. Recla- 
men i«'.r sus derechos los natimdistiU!. 

Bati itKADA. f. Acción, dicho ó 
hei'ho propio» de un ImtuiTo. (Tcase 
el sijrniente). lis voz us^ada en Hspiña 
y diurna de adraitir.-íe. 

Hati'RKo. m. Etimoló<;iukmente es 
fonna desjKx-tiva de balo (hombre 
tonto, (j rústico y de jiocos alcances), 
y <|niz;Ls jwr es j no la rejristra el Dice.; 
juTo, como es tan U8a<lo jior los espa- 
ñoles, nuLS aiin que el mismo nombre 
)irimitivo. bien merect luirar es|)ecial. 
r. t. c. adj. I'itfntiis baturros. 

Baucha. Nombre abreviado y 
f.mi. <1'.' I'i'iiilixta. 

Baule, m. Uiiiil, y en [i!., Imiilis. 

ISaiti/.vxim). ha. m. y f. Persona 
ipic esui jwra si-r liautÍ7^ida. Ilatv fal- 
Ut en el I)ic<-.. lo mismo que sus con- 
ií<'nere8 rontinniiiiiln, ilii, ¡iinmoi-Piiiln, 
li)n.iiirniulti, formados jvir el mismo 
proceflimiento que los ya admitidos 
ilorlniiinihi,filiiriiiuli>,extiininiinilo,ijni- 
iliiiiiiihi, linireniiiln, onlenanilo, etc. 

Baya, f. y fam. Por el color <|Ue 
tiene w: llama asi en Chile á la iliiilm 
de uva, y d<.-c¡mos de uva, jMirqne el 
I)icc. no cfiíHMX; sino la de maíz. 

Baya, f. Fnito de ciertas plañíais, 
(ramoso y jm;.'ii!-o. qm- conlicne sciiii- 



llas redondas de puljw. — Vaya: in- 
flexión del V. //•. — Vaya, f.: burla ó 
mofa (|ue se hace de nno, ó chasco 
<ine se le da. — Vallii, f.: vallado (i es- 
tacada: y ti?., obstáculo, inijiedimento. 

Ba VETILLA, f. Bayeta aliio más fina 
«pie la común. Siendo ]X)r su forma 
un simjile diminutivo, no necesitaría 
tiirunir en articulo ajíarte: mas, como 
constituye un objeto distinto del sii;- 
niticjulo ]x>r el positivo, creemos (jue 
dt-lie el Dice, darle lunar espetúal. 

Bayo, m. Asi se llama en nuestras 
]iarroquias rurales el firelin ó auihix 
en que se llevan los cadilveres al ce- 
menterio. El Dice, trae á ijuhja, f., en 
este mismo sentido, ¡lero restrinsido 
á los pobres, pues el de los ricos se 
llama rano, ó más pomposiunente ca- 
no morluoño. Sirve también el bayo 
en vez de tiimiilu ó catafalco. El ori?,'en 
de este chilenismo ])arcce ser el nom- 
bre bai/ela-f, (¡ue el Dice, de Autorida- 
des define diciendo: «Se llama asi 
aquel adorno que se pone á los difun- 
tos en el féretro, de bayeta negra, sobre 
el at^iúd y en el suelo, (jue, aaui|uc 
nuicha.s veces es de paño, comunmente 
se llaman bayetas». 

Bayonesa, f. No hay nuls Iniyo- 
iirxa en castellano (pie la i(.'rminacii)U 
f. de bayoiicn, natural de Bayona (i 
]K;rtenec¡ente á csUi ciudad. La salsa 
fría hecha con awite, vinagre, yema 
de huevo, Siil y á veces mostaza, se 
llama mayonesa, del fran«>8 mai/on- 
nai.se, (pie á su vez se formó de maho- 
nesa, ]Kir(pie 8e inventó en Maliiín, 
puerto y (japiíal de MeiKjrca. El origen 
es ba.Htante ciu'ioso, y por eso lo damos 
á coiitinuaciiin, tomándolo de las Coii- 
K lillas al hice, lie la Leiniua de Don 
Carlos K. 'i'obar. '.Tomada j)or asalto 
en 17.'i(! la capital di- Jlcnoira, el 



BEB 



BEB 



Cardenal ele Richelieu, jefe de las 
fuerzas francesas, entra en un hostal 
y pide algo de comer. El cocinero se 
presenta al Duque y le expone que uo 
(jnedau sino restos de comida indignos 
de los molares de su Eminencia. — • 
Tráemelos, contesta el trianfador, con 
la concisión del cansancio y del ham- 
bre. Después de algunos minutos, dice 
el cronista, se servia al Cardonal un 
plato de carne fría, guisada con una 
exquisita salsa; llama al cocinero y 
entablan el siguiente diálogo: — ¿Como 
me dijiste que no podías darme nada 
de comer? Este plato es excelente. — 
La bondad del Señor Cardenal me 
confunde. Usando de su licencia, he 
aprovechado las sobras halladas en la 
cocina y procurado prestarles algún 
atractivo con una sencilla salsa de 
huevo. — Tu salsa es una obra maestra 
que merece pasar á la posteridad. Es 
menester darle un nombre. — Si el Se- 
ñor Cardenal lo permite, la llamaremos 
saisfi mahonesa». 

Baza, f. Véase Basa. 

Bazar, m. En Oriente, mercado 
público ó lugar destinado al comercio. 
II Tienda en (¡ue se venden productos 
de varias industrias. — Basar, a. : asen- 
tar algo sobre una base; fig., fundar, 
apoyar. — Vasai\ m.: poyo ó poyos de 
yeso ú otra materia que, sobresaliendo 
en la pared, especialmente en líis co- 
cinas, despensas y otras oficinas, sirve 
para poner en él vasos, platos, etc. 

Bazo, m. Cierta viscera del cuerpo. 
— Bazo, za, adj.: de color moreno y 
que tira á amarillo. — Vaso, m.: pieza 
cóncava de mayor ó menor tamaño, 
que sirve para beber y para muchos 
otros usos. 

Bebé, m. nCélebre enano, cuyo 
venludiTO nomlm' era Nicolás Feí-i'v. 



Nació en los Vosgos cu IT^'J: nuu'ió 
en 1764. Servidor del rey Estanislao 
de Loi'ena, era hombre de escasa in- 
teligencia, y su estatura, que en el 
instante de su nacimiento era de 2 1 
centímetros, nunca pasó de 70». (Dice. 
Encicl. Hispano- Amer.) De a<juí ha 
nacido el llamar con el nombre de 
bebé al nene castellano, y aún, achi- 
cándolo más, al rorro; pero esto solo 
entre franceses y afrancesados, porque 
los chilenos y casi todos los sudame- 
ricanos decimos ¡imujim, que ya, gra- 
cias á la Academia, está admitido en 
el Dice. 

Beiíer, n. y a. Hay, en la parte más 
ignorante de nuestro pueblo, la idea 
de que heher no debe usarse sino tra- 
tándose de animales, y tomar cuando 
se habla de la gente; lo cual es un 
simple error, nacido del pundonor na- 
tural fine obliga al hombre á diferen- 
ciarse del bruto, como puede observar- 
se en el v. jiarir y otros. Lo cierto es 
(jue beber es el v. propio y adecuado 
]iara expresar la acción de hacer que 
un líquido' pase de la boca al estóma- 
go, y tomar sólo ,1a expresa de una 
manera vaga y genérica. — El último 
Dice, ha agregado á beber la acep. de 
«brindar». 

BeiíiuAj f. Por antonomasia signi- 
fica entre nuestro pueblo la bebida 
alcohólica, de la cual tanto abusa. 
Aunque no reconozca el Dice, esta 
acep. particular, no creemos (pie ella 
constituya un chilenismo, por cuanto 
se la reconoce á belm; y es natural 
(pie las aceps. del v. correspondan 
también al s. que de él se forma. — 
Otra acep. que también falta á bebida, 
y ([ue debería ser la primera, es la de 
— acción ó efecto de licber, (jne se usa 
en todas partes. 



BEG 



BEL 



líKíAzixA. f. Vi:iít Avecasina. 

Heceüro ük Olio. Coiii» sun tantos 
los ¡.donulotx'8 del codiciado inutal y 
sicinjirv lik ]iusii>ii Initii de eiicul>r¡i>*.- 
con nonilia-s jí)ct>s<js ó inistcnosos. no 
han faltado iiuieiies iisen e«tJi Kx". en 
el simple siirnitioulo de-diiicro. riiiiie- 
Zíi, y asi la vemos cmplojida ya jior 
todos los escriioa« uiodernos. Siendo 
de suyo propia y donairosi, no teme- 
mos recomendarla ]i:im su admisión 
en el Diiv.. auni|Ue jwr otra jxirte no 
corresi>onda su sit;niñc:ido con su ori- 
íTcn histórico. iKjninc el culto rendido 
por los heba-os im fué al oro como 
metal valioso, sino al Iiccerro ó ídolo. 
|)ues lo (|Ue ellos ]>edian era un dios y 
nó dinero ni metal, lie a<|ui alirunas 
autoridades: 



Annqnc «in altar ni oipj. 
Ni niiina^ilto qac oiorhc. 
Hiiy ci>niii nnnca en el urbe 
So 3'l"ra al llnrrm ./«• nro. 

(BrcUJn. .1 .Uunih,,/ 



«Adora fl hei-n-ro ilf uro, fijíura siin- 
Icdii-a del si;íIo XIX. ijue lialtía de 
adonir el oro, aumiue fuem en un lie- 
cerro». (I^irra). «Si^rue las máximsts 
de su ¡«adre, entusiiusu» adorador del 
lirrfirn ilf nru». (Taüiuyo y Haus). 
Yt-asc S.W)\S). 

Hki (HACINO, ni. (Hm nomlire dado 
ii la f-iirtm\ (|ue es cierta planta de 
la familia de liis horra'^'ineas, y admi- 
tido liltimamentí- en el Dice, 

IJKDrixo, XA.adj. Dicescde ciertos 
áralx'S nómadas. A est<; si>fniHciido(|ue 
siemiin.- lin tenido, uíR'^íóle el novísi- 
mo l>¡cc. la ac^-f». H^'. y c. s. ni., de 
«hombre Icirliaro y deíwforadoi.. 

l5>:(io.\iA, f. Planta |ierenne, on;;i- 
iiaria de .Vinr-n' a, di' la familia de las 



Ix'goniáceas, etc. Admitido jwr prime- 
ra vez, lo mismo que el sijruicute. 

Bkííoxi.ú'Ko, a, adj. Ai)líi-.ise á 
plnntivs (|ue ix;rtcnei-cn exclusivamente 
al írénero de la l>eironia. Ú. t. c. s. || f. 
¡il. Familia de estsis plantas. 

Bei.ciio, m. Jlata de la familia de 
las frnetiiceas, etc. .admitido ¡xir ¡iri- 
niera vez. 

Belduque, n;. Cierto cuchillo de 
hoja paiitiairuda y luaniro de madera 
y de una sola pieza, que estuvo aipii 
muy en uso treinta años atr.us. Maniá- 
b:lí^.• también cuchillo de beldu- 
que ó cuchillo belduque, adje- 
tivando esta ;iitima voz. Créela Cuervo 
venida de España y derivada de lUil- 
t¡iii¡i(p. (|ue en» como pronunciaban los 
españoles del si<rlo XVI el nombre 
Bois-le-hw, ciudad de Holanda, «•- 
lebrc en líis iruernis de los Países Bajos 
y en la cual lia^ta hoy florecen las fá- 
bricas de cuchillos. Tanto en Colombia 
como en Chile se ha dicho también 
balduque, lo qne se aix-rca más á 
la aisi cierta et¡moloi;ia. Entre otros 
usos, sirvió este cuchillo ]iam matar 
y descuartizar rcses: en este Ciiso po- 
dría reeinplazai'se ]K)r el castizo ///'/"/v). 

Belkíkiíaxiia. f. l'sado jwr Don 
.luán Valeni y otros, se hace ya indis- 
¡lensidile en el I>¡(r. 

lii:i,i,<), i,i,A, ;i(lj. Bella edad, 

bellos años son ^íalicismos "lUe de- 
ben tradurirsi.' jior flwl tlnriiln, Jlnri- 
i/u.i iiTiits, ó /liir i/ii lii tifiiil, lo inijiir ilr 
lii etltiil ó ile ¡US nñ'iK. — VellO, m.: 
])clo del cuer])o y ]Klusilla ile altrunas 
plantas y llores. 

Bkij.OTo, m. .\rbol chikiio ( /Irllo- 
lii J/ipissii ) [icrtenecietiLi' á la familia 
de las lauríneas, l'roduw una nuez 
silvestre que sirve de alimento á los 
animalw. Vea la .\cadi iiiia si ha llr- 



i:.8 



BEN 



BEN 



gado el caso de admitirlo en su 
Dice. 

Bemoles (Texeu), ó Iciicr Irca he- 
ino¡ps: fr. fig. y fam. con (|ue se pon- 
dera lo que se tiene por muy grave y 
dificultoso. Así, de estas dos maneras, 
trae el novísimo Dice, esta fr., cuando 
el i)enúltimo sólo la traía de la segun- 
da. En Chile se usa más 'Tener muchos 
hemoles. 

BEXDEf'ii!, a. Tiene todas las irre- 
gularidades del simple decir, menos en 
el singular del imperativo (bendice), 
en todo el futuro (bendeciré) y en to- 
do el pospretérito ( bendecir ia). El 
participo es bendecido ó benditn; aun- 
(|ue en rigor sólo la ijrimera forma es 
verdadero participio y es la que debe 
usarse ¡¡ara los tiempos compuestos, 
porque la segunda es un simple adj., 
excepto en las exclamaciones, como 
; Bendita sen Dios! «Pero aun en este 
caso es más elegante y poética la ter- 
minación regular», dice Bello. — Con- 
cedido, agregaríamos por nuestra par- 
te, si el participio \'a posjniesto ( ¡Sea 
Dios bendecido! ó ¡Dios sea de todos 
bendecido.' ); pero no así si va ante- 
puesto.-Todo lo diclio en este artículo 
es también aplicable en todas sus par- 
tes á middecir. 

Bendito, ta, adj. Véase el ante- 
rior. — Sólo con el v. ser, formando 
fr. fam. (Ser uno un bendito), admite 
el Dice, á bendito en el signiñcado de 
«sencillo, de pocos alcances», cuando 
lo cierto es que por sí solo expresa este 
adj. tal idea. «^Entiendes, bendito, lo 
que te digo?» El mismo significado le 
da Caballero en su Dice, de Modismos. 
Si se quieren citas de clásicos, lie aquí 
algunas: «Creedmc, benditas, (dice Fr. 
Luis de León á las mujeres que gus- 
tan de afeitarse) mal guardaríais In ipie 



Dios os manda, pues no conserváis las 
figuras que os pone». Y dos veces más 
repite el mismo calificativo en el pro- 
])io párrafo, que es el XII de La 
Pcrfectíi. Casada. «Pero el bendito del 
dómine no reparaba en estas menu- 
dencias... Siglos se le hacían al bendito 
Fray Gerundio los instantes que tar- 
daba...» (P. Isla). — Saber uno una 
cosa como el BENDITO. A pesar de ser 
bendito s. m. con el mismo significado 
que aquí le damos, no admite el Dice, 
esta fr. fig. y fam., que es tan usada 
entre nosotros, y en su lugar trae Sa- 
ber uno como el avemaria alf/ima cosa. 
No se ve motivo alguno para no tener 
por enteramente correcta la fr. chilena, 
pues el bendito es una oración tan co- 
nocida como el acemctrin, en España 
y en América. 

Bexedícite, m. Cántico que los 
tres niños hebreos entonaron en el 
horno de Babilonia y se reza diaria- 
mente en laudes. Merece figurar en el 
Dice, ('omo ya figuran Mctffnijicat, 
Tedeum, etc. 

Bexedic'TL'8. m. Cántico que ento- 
nó Zacarías, padre de san Juan ]$au- 
tista, y que se reza diariamente en 
laudes: tiene pleno derecho á figurar 
en el Dice. 

Bexefactoi;, il\, adj. y ú. t. c. s. 
ni. y f. Jlienhechor, ra'. Aun<|ue el 
Dice, lo declara anticuado, no se han 
dado por entendidos los literatos y si- 
guen usándolo como si tal cosa: en lo 
cual hacen Iñen, porque es voz más 
llena y sonora y, como menos conoci- 
da, más elegante que su equi vidente; 
y ya lo dijo también Horacio, hace 
siglos, que muchas voces inusitadas 
volverían otra vez á usarse y que el 
lenguaje se renovaría como las hojas 
de los lirboles en el otoño. 



BEN 



BER 



1 .-.'.I 



Beneflcear, ¡i. /¡nifrinin: C'on- 

jiijiase hfneth'io, btn^/iñiix, «.■te. y lió 

' -■ iiio dicen los pulurtlos, beneflceo, 

eas. Muchos signifioulos tiene este 
V., i>.-n) nó el «jue le dan nuestros 
!.onilin.-s de («nipo, juutiindoio con el 
:i.-ns¡iiivo /c< ú otro semejante. />>;(/•- 
liritif tiltil rr.t es para ellos descuarti- 
/..irla y vender su carne. Xo nos paivce 
iial la atv|>.. ftMUo i|ue está fundada 

■ II el sipiiiticado primordial del v., (|Ue 
s hacer bien ó sj»«ir proveciio; y. si 

~- pnede briif/ia'itr un Ifrrfito, tina 
iiiiitit jwr ciunto se saca de ellos un 
venladero j)roveclio, ;por (pié no se 
lia de lifiif/i'-úir uimliién una iv.<, ven- 
diendo ó utilizando todas sus paites? 
Hkxkkh'io. m. «Bien (pie se liaix; 
■isc RTÜXín-.-ts el jiolo opuesto de 
rrntjirio: «maleficio ó hechiceria». ;I/0 
«pie va de /* á /•.' Y la misma oposición 
hay entre los rcsiicetivos deriviulos: 
/«•;!///>(>/»• y Vdiffiriar, hméfifo y rene- 

lirn, 

Beneg'as, apellido, (¡encral es el 
ii.-i de escril)irlo con v {Vfneijn.%) des- 
de el cLisico lliicstro .Viejo Vcne<ras, 
i> Vaiii-<„'ais (i)ino eR-ribcn aliiunos. Ix>8 
Benegras se fundarán (¡uizils en la 

■ iiiiiolo;:ia ar.ilii'^'a de este a|iellidü 
{lítn-Kijns, hijo de Ejfas) (|U0 le pa- 
Híce muy explicable li Don An<;el de 
li« Iliosen «11 obni sobre los A/irlIiilun 
i'it-ttelhiiui» (cap. VI). Sea lo (pie fue- 
re, es punto iiienos (pie imposible reac- 
cionar contra el uso t-asi uiiiversjtl de 

IV;I/-//,7.S. 

Benevolente, a Ij. La nec-sidiwl 

•i ■ darle nii ¡ositivo re-rular al super- 
iitivo benffitlenlíiiinn, ha hecho '(pie 
los i;;noniiit<-s inventen este desprop(')- 
sitit. Si acudieran al alKirrecido latín, 
(-1 leH enseñaría (pie la liiiica foriiiii es 
lii-nrriilii. 



Bengalina, f. .\si llainan x\i]\\\ 
los tcndcriis cierta tela, (pie creemos 
será la (pie antiguamente si- llamaba 
lifni/ala, por liaber venido de I?eiiirala 
\as primeras, .\clualineme se conoce 
en Santander con el nombre de hemiii- 
la la muselina, sefrún atirma el Dice. 

Hkocio, cu, adj. Natural de IWo- 
cia. Ú. t. c. s. II Perteneciente ii esta 
retrión de Grecia anti^'^ua. .Vdmitido 
jwr primera vez. 

BeUIIKUÍ, HKKItKUISCO Ó IIKUKItKK, 

adjs. y li. t. c. siists. Natural de l'.er- 
Ixjria. Los dos últimos aplícanse t;iiii- 
bii-ii :i cosas. 

Hkhen.jkxai,, ni. Sitio )ilaiitado de 
lx;reiiienas. — En lujrarde la fr. JMcr- 
Ke tuto en buen, en nuil ó en un, lieirii- 
Jenal, sería mejor (]ne el Dice, diera á 
la simjtlc voz berenjenal la aceji. ti;_'. 
de « negocios enredados y dificultosos ", 
como lo hace Caballero. Esto es lo ló- 
gico y natural, ¡lonjiie, ya sea solo, ya 
sea t^)ii muchos otros verbos, eso e.s lo 
(pie si<ínifica berenjenal. A lo sumo 
admitiríamos que se usa uiiis con el 
V. ineler (ílsí, en su forma ,[;cncral, nó 
en la ivHeja solamente). De hecho, 
;iio puede decirse y estíi bien dicho: 
A'xto ex un berenjenal. Me ri ó me ¡m- 
xieron en un berenjenal.' No tememos 
hallarnos en uno al escribir esto. 

Hkiu.i.na (Ex la). Lo correcto es: 
en berlina, expr. adv. fi<;.: en situación 
(pie le ha<ra á uno objeto de bnrla (i 
menosprecio. Usase con los verlws ix- 
Itir, ¡mner y qwilar. En el Suplemento 
advieiie el Dice, (pie esta herlinn pro- 
viene del itídiaiio, en donde s¡<:ii¡tica 
jiirota; por cf)iis¡!íiiieiite, debió escri- 
birse toda la fr. en articulo aparte y 
111) cxjl<;arla, como se hizo, á la otra 
berliit/i, derivada de Herliii y especie 
de coche cciriido. (pie nada tidie (pie 



ICO 



BET 



BET 



ver con l;i mimoseada expresión cii 
berlina. 

Berlixés, sa, iulj. Xatural de Ber- 
lín, U. t. c. s. II Perteneciente ;i csbi 
cindad do Alemania. Aceptado por el 
último Dice. 

Beso, m. n Acción ó efecto de lie- 
san>, no es lo mismo (jne bezo: n labio 
grueso». 

Bestia. Dice el Dice, que en sentido 
fig, significa esta voz «persona ruda c 
ignorante. U. t. c. adj.» Pero, como no 
advierte nada acerca de el género, da 
á entender que es f., que es el único 
que desde el principio lo señala. Sin 
embargo, es comunísimo hallarla en 
buenos escritores usada como ni., apli- 
cada, es cierto, ú pereonas de este 
sexo: por eso, la mejor regla sería la 
que da Clemencíu cuando dice: «La 
palabra hedia en su sentido recto ó 
primitivo es femenina...: en el meta- 
fórico es comiin de dos, y así se dice: 
«fulano es un heí^fm, fulana es vna 
hPHtUn. Despnés de esto huelgan las 
razones y las citas. — A'case Uña de 
la gran bestia. 

Besucar ó líEsrt^L'F.Aii, a. fam. 
Besar repetidamente. 

Beteraga ó beterraga, f. Dí- 
gase liciami;/!!, hclarnitn ó mnolachu. 

Betleem ó Bethleem, n. pr. 
En castellano es Belén. A([uí mismo 
advertiremos qne la frase fig. Exíar en 
Belén, que significa estar embobado, 
en Babia, distraído, es perfectamente 
castiza. 

Betsamita, adj. y ú. t. c. s. com. 
Habitante de Botsamcs, ciudad le- 
vítica de la tribu de .Tuda en la fron- 
tera con la de Dan, c}lel)re por haber 
estado en ella el arca de la alianza y 
por el castigo que se llevaron sus mo- 
radores. Falta, esta voz en el Dice, en 



el cual tiüuran otras 'de esta misma 
naturaleza, tanto ó menos conocidas 
que ésta. 

]>ETrx, m. ^Malamente llamamos 
aquí betón la composición ó mezcla 
de azúcar y clara de huevos batido.^ 
con que se bañan ó cubren por enci- 
ma muchas clases de dulces. En ver- 
dad, no conocemos tampoco ninguna 
palabra castellana que corresponda 
exactamente á esta idea. Baño y me- 
renyne son las que más se acercan; 
pero la primera es genérica, porque 
significa: «capa de materia extraña 
con que queda cubierta la cosa^^baña- 
da, como la de azúcar en los dulces, 
la de cera en varios olijetos, y la de 
plata ú oro en cubiertos y alhajas; « 
y la segunda sólo es «dulce, ])or lo 
común de figura aovada, hecho [con 
claras de huevo y aziícar;y cocido al 
horno», y nó la materia de que se ha- 
ce este dulce, que es precisamente lo 
(¡no nosotros llamamos bstün. El 
Mún castellano es negro y de otras 
sustancias muy distintas y se usa en 
pegaduras, pavimentos, calzados, etc. 
Sin embargo, con el Dice, de Autori- 
dades podemos probar que en tiempos 
anteriores tenía la voz belén un signi- 
ficado mucho más lato, en el cual 
holgadamente cabe el que aquí le da- 
mos. En efecto, definiendo dicho Dice 
(en lo cual no se diferencia do la lá.-' 
edición) la litliocola, dice: "Betún que 
se liace con polvos de mármol, pez y 
claras de huevo: y sirve para unir y 
conglutinar las piedras». Mansa, 2.-' 
acep., «se llama también la mezcla ó 
betún que se forma con el yeso, cal, 
baiTo ú otra cosa, incoi-porada y bati- 
da con agua». Otra cita de Laguna, 
tomada del mismo Dice, dice: «La 
primera cosa (|ue las abejas hacen. 



BIB 

dcspncs de haber emMunado bien el 
corcho, es fabriuir los p:inalcs de cera». 
Impreso el pliejro jiret-edente, hemos 
hallado que el lénuino español anTes- 
puüdiente ¡t Mún es el s. biniinexahe: 
«dakt; hecho de clanis de huevo y 
azúcar clariñcailo, con el cual se for- 
man los menMigues». 

Blbelot, m. (Galicismo que no 
aparece ni aun en los diccionarios 
franceses corrientes, pero con el cnal 
se lacen los chii.-os de la prensa. Es 
termino ¡renéric-o con que se designan 
Is8 figurilhis, bujerias y jutruetes (jue 
se fabrican ptr.t entretenimiento de 
niños o para adorno de las casivs ó re- 
creo de las familias. 

Biblia, f. Xo vamos á tratar de su 
inspiración, ni de su historia, ni de su 
iuteqjrctación, ni siquiera de sn lectu- 
ra y propn<raiida: «pieremos únicamen- 
te considerar el vocablo en si, porque 
nos da ocasión piara tnitar de muchos 
otros an:ilo<r<>s. En verdad, llama la 
atención la formación del vocablo bi- 
blia, qne, siendo en griego y en latín 
n. pl., ha venido á ser en castellano 
f. singular. ,;Por qué lo qne en grie^'o 
signifícu h» libron es en castellano la 
biblia.' ¿jwr qué millia ¡lediim, (|Ue en 
latín signihca un mil ile piex, es en 
oístellano la milla, y lo que signiKca 
Ion iiombrt-x es en castellano la itúiniaa.' 
¿A í|ué ley del idioma olx-dece esto? 
Sin duda á la forma exterior que nos 
da una terminación eu a, la cual, no 
pndiendo ser j>l. en «Lsteliano, p;)rr|nc 
en esta lengua el signo de pl. es la le- 
tni K n la silaba m, hi tenido que ser 
necesariamente singular en cuanto al 
número, y en cuanto al género, f., (|ue 
es el diinúnante en los sustantivos en 
a derivados del latín ó de otro idioma 
que no nesi el griego. .Agregúese <pic 



BIB 



\r.\ 



casi todos estos nombres formados de 
la misma manera que bil'lia tienen 
también algo de colectivos en cuanto á 
8U significado: lo cnal es una nizón nuvs 
del número singular que se les ha da- 
do. De esta clase son: arla, ni/eiida, 
anéahla, anli/iiuilla, braza, biíjornia, 
cabeza, rtja, cimmslancia, cizaña, coit- 
quixla, cornamenla, rróiiira, cumia, 
(letula, ensena ó inJtiíjnia, enfraila, era, 
errala, excalera, etcétera, fiesta, fila, 
foja, fuerza, gesta, /lerramienta, hila, 
hueva, instituía, labia, lefUi, leijenda, 
loza, luminaria, maraña, maravilla, 
medalla, merienda, milla, minuta, mis- 
celánen, mónita, montaña, mortaja, 
muralla, musaraña, nómina, nueva, 
oblata, oferta, ofrenda, on/ia, osamen- 
ta, pieza, promesa, sábana, sandalia, 
sa;/a, secuencia, semilla, seña, témpora, 
tormenta, úlcera, valla, vestimenta, 
viscera, vilualla; animalia, colectánea 
y dona (anticuados); Castilla y Ostia '" 
(n. pr.) Otros hay que, sin tener sig- 
nificado colectivo en latín ni en caste- 
llano, han pasado de neutros plurales 
en aquella lengua á femeninos singu- 
lares en ésti»; tales como arma, tioja, 
¡Kcora, pera, poma, sif/la, vela (de 
buque). Todo el que sepa un poco de 
latín descifrará inmediatamente las 
etimologías latinas de todas estas vo- 
ces, y así lo hace también el Dice., 
menos en cinco, en que, á juicio nues- 
tro, se equivoca: braza, labia, leña, 
montaña y semilla. Braza, rpie es la 
medida de los dos brazos abiertos, ó 
brazada, se deriva evidentemente de 
brac/iia, los brazos, y nó de brazo, co- 
mo dice el Dice. .\sí mismo, labia, que 
es la afluencia de palabrtts en los la- 
bios, se deriva de labia, los labios, y 
nó del castellano labio. Leña, que es 
reunión de palos (> varas lechos trozos 
17 






1G2 



BIC 



BID 



y destinados para la lumbre, se deriva 
de liana, maderos, leños, y nó del sin- 
gular leño. Montaña se deriva de mon- 
tana, sitios ó lugares montañosos, y 
nó de monte. Así, sustantivado en el 
n. pl., se usa en el latín de la Vulgata: 
«Et super omnia montana Judaeae 
divulgabantur omnia verba haec». 
(Luc, I, 6.j). Finalmente, semilla, 
no se deriva inmediatamente de se- 
men, sino de su diminutivo seminilla. 
A otros, como aníii/ualla, (de antiqíui- 
ria), raheza (de capitia, nó de aqnit), 
muralla (de miiralia, nó de muro), 
no les da el Dice, su verdadera etimo- 
logía. Castilla se foi'mó de castella, 
por los muchos castillos que había en 
toda aquella provincia. Tan cierto es 
que el castellano sólo admite plurales 
en s, que los hebreos querubim y se- 
rafim, que en aquella lengua son ver- 
daderos plurales, han pasado al caste- 
llano como simples singulares: el que- 
rubín, un serafín. 

Bicicleta, f. En fuerza del uso tan 
generalizado se ha admitido ya este 
vocablo, mucho más propio para su 
objeto que reloripedo. Lo único malo 
fué el que sus inventores lo formaran 
híbrido, tomando el M del latín y el 
ciclos del griego (círculo ó rueda). El 
novísimo Dice, admitió en el cuerpo 
de la obra á bicirlo (velocípedo de dos 
ruedas), sin darle etimología, y á bü'i- 
cleta en el Suplemento y con remisióu 
al anterior. 

Bicoca , f. Sólo significa en caste- 
llano: acosa de poca estima y aprecio»; 
y anticu/ido: «fortificacicin pequeña y 
de poca defensa». ¿De dónde proviene 
entonces el eiTor chileno de darle el 
significado de «solideo»? Sencillamen- 
te de las voces bicoquín y bicoquete 
(esjiecie de gorra ó birrete con dos 



puntas, que cubre las orejas), por la 
semejanza del significado; y, como los 
chilenos somos algo esquivos para al- 
gunas formas diminutivas (como lo 
prueban cema por acemita, mosco, 
admitido recientemente, por mosquito, 
pepa por pepita, olla por Jtoyuela, 
haclia, cierto juego, por chita, etc., 
etc.), ahí tienes, oh lector, que, no 
parándonos en barras, despreciamos 
esas formas é inventamos un positivo, 
que resultó ser bicoca. El bicoquín se 
llama también becoquín y 2}apalina. — 
Llama también bicoca nuestro pue- 
blo la cocc¿ castellana, que es «golpe 
dado con los nudillos del puño sobre 
la cabeza de uno»; pero con más exac- 
titud debe traducirse esta bicoca 
chilena por el capirotazo español: «gol- 
pe que se da en la cabeza ó en cual- 
quiera otra parte del cuerpo, ó en 
alguna cosa, con el dedo del corazón, 
ó con el índice, el anular ó el meñique, 
apoyándole por el envés de su pri- 
mera falange en la yema del pulgar 
y haciéndole resbalar con violen- 
cia». 

BicóxCAVO, VA, adj. Dícese del 
cuerpo que tiene dos superficies cón- 
cavas opuestas. Término de Geometría 
de novísima admisióu. 

Biconvexo, xa, adj. Dícese del 
cuerpo que tiene dos superficies con- 
vexas opuestas. Es término de (Jeome- 
tría admitido en el último Dice. 

Bicha, f. Figura de animal fantás- 
tico, que entre frutas y follajes se 
emplea como objeto de ornamentación, 
principalmente en la arquitectura pla- 
teresca, para llenar frisos y netos de 
pilastras. Es voz de Arquitectura ad- 
mitida recientemente. 

Bidé, m. Cierto mueble de moder- 
na invención. Es voz tomada del frau- 



BIE 



BIE 



If.S 



ais bidet y ¡uliiiitido cu t-l .Suplemento 
del Dice. Desde IHOi, y ijuiais de an- 
tes, la venia dando como cnbanismo 
_el Dice, de Picliardo. 

BiDEXTK, adj. y s. ni. De dos dien- 
tes.— VrKKXTE. ni. Profeta. 

BiKLA, f. Barra qne, unida al nia- 
nnhriu de las niii<|ninns de vaj^r, sirve 
p.ira iransfonnar el movimiento de 
vaivén ea oiro de rotación. Admitido 
por primera vez. 

Bieldada, f. Conjunto de mieses, 
legumbres, etc.. que puede cogerse de 
una sola vez con el bieldo ó con la 
bielda (instrunuMilos que corresponden 
ofiui á nu'-stras horquetas). U.<a á 
biel'ld'hi Don .Vntonio de Valbuena, 
y, como la voz es de buena formai-iiin, 
no hay p>or (pié deseciiarla. Véase Ax- 

ÜAUII.I.ADA. 

BiE.v, adv. ni. Dice Bar.ilt que no 
es tolerable decir El enfrrmo está 
bien jwr El fufeiino va biex, ó esla 
MUDR; en lo cual tiene rarón, porque 
etlá bien signilicaria que e^ii de una 
numera rómoiln, segi'in la fr. c;istcllaiia 
E*tHr uno bifit, que significa «disfrutar 
conveniencias ó comodidades», juto 
no signifií^ria <iue .sijue ó rn bien. Si 
Be quiea- expri-sar la completa mejo- 
ria, deljc decirse Exlá bwno, porque 
bufno significa en este caso xnno. La 
niiítma oljscn'ación del>e hacerse res- 
pei;to de mnl y malo. El Pitfennn entá 
mal no signific-a que xiíjm ó va mal, 
ni mucho menoi que cnlá malo. Tan 
cierto es esto, ijne mufhos, para darse 
á entender, agitaran un coiniilemento 
con ife: Estoy bien de salud, Es- 
toy mal de la g-arg-anta. I^o cus- 
tizo es Extiiij liiifiin i> J/f KU'iüit bien, 
Eitoi/ malo th la ¡jarijanla ó ilf aionto 
mal lie la ganjanta; jwrque Eslar bien 
y Eütar mal sigiiififsin otra cosa en 



aistellano, y otra cosa más distinta 
todavía, si llevan complemento de per- 
sona precedido de con ( Es/ar bien ó 
mal (Olí uno). — Ai'X BIEN', loe. que 
no apirece en el Dice, de la .\i-ademia 
ni en el de Cuervo, pero qne acepta 
Puigblancli como m;ís castiza que á 
bien, que tampoco aparece en ninguno 
de los dos Dices. Como es t;in curioso, 
al par que poco conocido, lo que sobre 
ambas locuciones escribió el a'lebre 
gramático, no podemos resistir al de- 
seo de copiar los dos pasajes, en qne, 
puede decirse que agoló la materia. 
Helos aquí. «También me censura el 
aun bien que uso, diciendo (jue sólo 
podría tolerai"se en un manólo de Ma- 
drid; pero que un español culto diría 
li biz-n. BuL'uo es V. ¡x)r cierto, Sr. Dr. 
Villanueva, para decidirlo (pie es culto 
y no culto en materia de lenguaje c;is- 
tellano; díganlo si nó las muchas ex- 
presiones suyas vulgares que entre las 
deni;is faltas le he notado, así en el 
presente como en el pasiido Opúsculo, 
iluy al revés de lo que V. dice, si algo 
pudiera con algiin fundamento obje- 
tarse al aun bien, es ser una afectación 
de cultura. Trabajo le mando yo á V. 
si me ha de citar con verdad un ma- 
nólo que le haya usado. Á pesar de 
que el á bien le usa Don Tomsis de 
Triarte, y yo mismo me he servido de 
él antes de ahora, reflexionándolo me- 
jor, hallo ser una corrupción vulgar de 
aun bien, que es como dicen algunos, 
aunque son lo3 menos, así como el en 
que (jue usan otros lo es de aunque. Lo 
cierto es que, analizado etimológica- 
mente el 'i bien, no presenta elementos 
de que KC forme, mientras que el aun 
bien es el aunque y el bien que combi^ 
nados. )I:ls diré. El tan usado aunque 
es una abreviación de aun bien que; 



]i;i 



BIE 



BIE 



tle modo que no cabe duda en cnanto 
á que la verdadera conjunción es ai/n 
hien, ó mejor, aun bien (jiip, y á que 
es una corrupción de ella el á bieny>. 
En las Correcciones y adiciones de su 
obra agrega: «.Abbene dicen los italia- 
nos, contraído de anco bene, sin ningún 
inconveniente, por cuanto la b dupli- 
cada, cual la escriben y proimncian, 
recuerda aquel origen y significado, á 
imitación del cual adverbio parece ha- 
berse formado el castellano. Si en apo- 
yo del (nm bien se me pide un texto, 
dice en el Quijote (Part. II, c. LXIX) 
Sancho Panza, y nó en lenguaje patán 
sino en culto, cual suele darle, y cual 
se le critica á Cervantes, aaun bien 
que ni ellas me abrasan, ni ellos me 
llevan», hablando de las llamas y los 
diablos que veía pintados en su coroza 
y sambenito en el patio de la casa del 
Duque; y e : la misma citada comedia 
del Diablo Predicador dice Fr. Anto- 
lín, el lenguaje del cual, aunque fraile 
glotón, en nada huele á refectorio, 
<i'iun bien que no soy de misa», res- 
pondiendo al Guardián que le decía 
haber incurrido en irregularidad, por 
haberle á un muchacho aplastado las 
narices de una pedrada. En fin, si el 
lenguaje de un canónigo que habla á 
su Deán y Cabildo puede en su opinión 
de Y. no ser el de un manólo, usa el 
aun bien para con el de Falencia el 
Abad y Canónigo de aquella Iglesia 
D. Francisco de Sandoval, contempo- 
ráneo de Cervantes, diciendo ttaun 
bien que espero desempeñar la breve- 
dad que en este libro afecto». El 
moderno d bien en el sentido de 
aunque es el abbene estropeado, y 
de consiguiente, un italianismo». En 
su comedia Pedro de Urdemalas, dice 
también Cervantes: a Aun bien que 



aquí hay teniente. Corregidor y justi- 
cia». En el Fersiles lo usa asimismo 
varias veces, é igualmente los demás 
clásicos.-Es raro también que el Dice, 
oficial omítala loe. xo bien, equivalen- 
te á apenas y que por lo general se usa 
contrapuesta á cuando. ÜDra veces se 
usa sola, con el significado de Juet/o 
que, al punió que. <iXo bien se alejen, 
buscaré á Virginia». (Tamayo y Baus). 
Los clásicos solían descomponer la loe. 
intercalando otras palabras, como se 
ve á cada paso en Cervantes y otros. 
(íNo hubo bien oído Don Quijote..., 
cuando dijo...» — BiEX h.vya. Forma 
que tiene el castellano para desear 
buena ventura ó felicidad y que nues- 
tro pueblo estropea lastimosamente no 
sólo conjugando, sino también cons- 
truyendo mal el verbo, diciendo, por 

ejemplo, ¡bien haiga los hom- 
bres sabios! ó ¡bien haiga con 
los hombres sabios! Adviértase 

que el v. iiabcr tiene aquí el significa- 
do de tener, que recibió de su origen 
latino y que todavía conserva en mu" 
chos casos; por consiguiente, debe te- 
ner sujeto y variar para el pl., pues no 
hay (|ne confundirlo con el liaber im- 
13ersonal. Así, en el ejemplo propuesto 
debe decir.se: ¡Bien hayan los hombres 
sabios! La misma observación cabe 
respecto de mal haya. Y, como esta 
doctrina es más clara que la luz, no 
perderemos el tiempo acunmlando ci- 
tas de clásicos, que abundan en todas 
sus obras.— Salir con bien es fr. 
fig. que se usa en Chile para significar 
que ha escapado bien la mujer del 
trance más doloroso á que la condenó 
Dios desde el paraíso. La fr. por sí 
sola no puede significar tal cosa, por- 
que es generalísima, y tanto puede 
aplicarse á éste como á cualquier otro 



BIF 



BIL 



trance, aprieto, peliirro, enfermedad, 
etc. Ix) ijue le da tal sijrniticido es el 
oomplemeiit<5 iM parto ú otro semeja ri- 
te, que por recato ó del¡cadez,i se ci- 
lla. Por consifiniente, la tal fr. en este 
sentido viene ú ser, por doMe razón, 
lo t|Ue los •n~'imáticos latinos llaman 
eonxtnuti') pranjiums. En nin<riiii clá- 
sico la liemos hallado con esto sis¡:nili- 
cado, ni es posible hallarla. Lo qne 
más se acerca es el modo (|ue empleó 
t^nevedo (Carhuí (M Caballero df la 
Tenmti): * Alumbre Dios á v. m. ron 
bien*. E-ste complemento con bien en 
el sifrniticado de ron feliriilail es conm- 
iiisirno eii los chisicos. 

Bienazo, adv. anmeutativo de 
hini. Úsalo aijui la {rente nuls igno- 
rante, y una (pie otra persona educa- 
da, pero sólo por donaire. Ordinaria- 
mente la tcrniin.ic¡ón azo indica jxx-a 
cultura ó (íTOScria de lenguaje. 

BlEXIXTKXCIüX.VDAMKXTK, adv. Ul. 

Con buena intención. Admitido en la 
última etlición del Dice. 

BlESIXThXCIOXADil, UA, a<lj. _v ú. 
t. c. s. Que tiene buena intención. 
Admitido en el ultimo Dice. 

BiEX.soXAXTK, adj. <¿ue suena bien. 
Sí está admitido su contrario mttho- 
winle y muchos otros comjjuestos de 
bien, no vemos ¡lor (juó se haya de 
excluir á bienmnanle. 

HiEXTKVKO, m. Admitido reciente- 
mente con el mismo signifícalo de 
randelecho, f|ue es choza constniída en 
alguna altura y á la cual snl)c el viña- 
dor iKira otear desde allí é impedir el 
rol» de las uvas. 

KiKEito, KA, adj. Díccse de las plan- 
tas que fnictifiain d<j8 veces al año. 
Término de Botánica admitido en el 
líltiino Dice. 

BlFiiK), DA, aíJj. Hendido en dos 



partes. Término de Botánica admitido 
en el último Dice. 

BltTKyiKKA, f. Plancha de hierro 
para asar bifte<]ues. Es voz usada en 
Chile y digna de ncopt;\rsc. Aunque 
diga el Dice, en la defínición de hiflec 
que éste se soasa en parrillas, el hecho 
es que hay muchas cocina? en que se 
asan (por aai j)oco se usan soasados) 
grandes cantid;i<les de b¡ftei|ues, y i>;ira 
esos «isos es jjreferible la biftequera. 

Bir.A, f. Es voz iwtiwi tomada del 
latín y significa: «carro de dos calw- 
llos; conjunto de dos caballos de frente 
que tiran de un airro». Nada tiene 
que ver con viija: madero largo y grue- 
so que se usa en los e<l¡tícios y en otras 
cosas. 

Bir.ARO, m. Admitido en el último 
Dice. c"omo igual á 'bizarro, (pie es 
cierto (tiracol marino que abunda en 
las costas del Cantábrico. 

Bir.oTERA, f. El último Dice, le 
agTcg() esta aecp.: «bocera de vino ú 
otro licor, (pie, cuando se bulje, queda 
en el labio de arriba. U. m. en pl.» 

Bilma, f. Corrupción de bidma, 
que era (X)iuo se escriliia la moderna 
biziiui: «eínjdasto para confortar, com- 
puesto de estopa, aguardiente, incien- 
so, mirrayotros ingredientes. II Pedazo 
de baldi's ó lienzo cubierto de emplas- 
to y cortado en forma adecuada á la 
parte del cuerjio á (pie ha de aplicai-se». 

Bilmar, a. y li. t. c. r. liizmnr: 
poner bizma-<i. 

BiUK'ACKKX, f. .\cci()n ó efecto de 
bilocarse. No se concilx; cómo el Dice, 
omite voces como ('sla, ipic son de uso 
universal. 

Wu.h, ni. Voz inglesa, \K-va de uso 
universal; ]>or lo cual bien ¡wdria ad- 
mitirse, ¡¡ero diíndole forma iniís cas- 
tellana, (mVlW se lia hecho con urase 



loi; 



BIM 



BIN 



(así cscrüje el último Dice.) y otras. 
Bill se usa por declaración parlamen- 
taria, que en unos casos tiene todos 
los caracteres de una ley, y en otros 
es la expresión de los deseos ó senti- 
mientos de las Cámaras legislativas 
inglesas. «Con motivo de haber halla- 
do resistencia en quien no se esperaba 
el bil sobre reforma del Parlamento. . . » 
(Puigblanch). 

Billa, f. En el juego d<j billar, ju- 
gada que consiste en meter una bola 
en la tronera después de haber choca- 
do con otra bola. — Villa: población 
que tiene algnnos privilegios con que 
se distingue de his aldeas y lugares; 
casa de recreo situada aisladamente en 
el campo. 

Billar, m. Xo se llama asi la mesa 
de billar sino el juego mismo, y tam- 
bién la casa pública ó sitio donde está 
la mesa ó raesas'para este juego. — Vi- 
llar ó villa/e: pueblo pequeño. 

Billetera, f. Cartera de bolsillo, 
cou pocas divisiones y de forma senci- 
lla, para guardar billetes de banco ú 
otros papeles pequeños. Es nombre 
bien formado y de uso corriente en 
Chile, que bien podría admitirse. 

Bimensual, adj. Yerran vergon- 
zosamente los íjuc creen que esta voz 
sigiúfica «que dura dos meses, ó que 
sucede ó se rejilte cada dos meses», 
cuando para para ello está el adj. hi- 
iiiestral. Si el Dice, admitiera á bi- 
mensual, cosa que todavía no ha 
hecho, no podría darle otro significado 
qne el mismo de quincenal: «que su- 
cede ó se repite cada quincena; que 
dura una quincena». Está bien, se nos 
dirá; pero lo que no dura una quin- 
cena cabal, sino que solamente se re- 
pite dos veces cd mes, como una revista 
que se publique los sábados primero y 



tercero de cada raes, ^;cómo se llamará 
en castellano? Toda persona que no 
se para en pelillos ve que, si matemá- 
ticamente no hay según esa cuenta dos 
quincenas, morahnente las hay, y, de- 
jando escrúpulos á un lado, dice sen- 
cillamente quincenal. 

Bimetalismo, m. Sistema de mo- 
neda en que sólo se admite el oro y la 
plata. Merece figurar en el Dice. 

Bimetalista, com. Partidario del 
bimetalismo. Merece figurar como el 
anterior. 

BiJíACióx, f. Merece tener el signi- 
ficado, tan usado en Teología Moral 
y en Derecho Canónico, de: acción de 
celebrar un sacerdote dos misas en día 
festivo. 

BiXAR, n. Merece tener la misma 
ampliación del s. hinación. Valbuena, 
en su ol)ra Rebojos, usa en este senti- 
do á doblar; pero el Dice, no le reco- 
noce tal acep. 

BiSARio, ría, adj. «Compuesto de 
dos elementos, unidades ó guarismos». 
¿Cómo incluir en esta definición del 
Dice, los tres binarios de <¡ue habla 
San Ignacio de Loyola, cuyo libro de 
Ejercicios espirituales figura eutre las 
autoridades de la Academia y que, 
comentado como ha sido por un sin- 
número de escritores, puede formar 
una biblioteca entera.-^ «El primer 
preámbulo, dice el Santo, es la histo- 
ria, la cual es de tres binarios de hom- 
bres, y cada uno dellos ha adquirido 
diez mil ducados...» Desentrañando 
el sentido espiritual de la voz binario, 
podría creerse que la usa San Ignacio 
por tratarse do un hombre combatido 
de «dos elementos», ó mejor, de dos 
sentimientos opuestos, el afecto á los 
diez mil ducados y el deseo de la sal- 
vación; pero por el contexto gramati- 



BIO 



BIS 



li'.T 



cul (historia ó meditación de tres Oi- 
iiiruts df hombres) se vc(jueel verda- 
• it-ro seutido de biiMriu es aijui ¡Hirrin, 
jxir ó tonjiiuto de dos hombres, con- 
forme á la etiuiolo>;iu latina /«'/i/, de 
i!<js en dos. 

Kkmíiuki.vuo, da, adj. Xo tiene t;»n 
mala «ira ijue dijramos; y, si se acom- 
I>aña de su corresjwndiente v. bioijia- 
' II- f«|ue \í\ usan alfrunos) podría pre- 
-ciitar {Nink la publicidad los mismos 
títulos tjue fuloijiafiítr, hisluruir y 
otros. Resuelva la cuestión el doctísi- 
mo en idioma castellano IKtn José 
Mana Sbarbi, «jue en su propia sem- 
blanza, (|ue ñiriira al freiite de su 
Aiiiliii/ii Literario, habrá visto á bio- 
iinijiíiilú nó una sino muchas veces. — 
La resuelve usándolo él mismo en la 
semblanza de Don Juan Nicisio Ga- 
llego. Doña Emilia Pardo Haziin lo 
usa también cuando dice: « Jorfie Sand 
descal»a ver á los hombres ilustres de 
su época biot/nifiíidoK jwr Plutarco» 
(.\rtic. suelto Eleijiíij; asimismo Don 
Joacjuin Hazañas y la Rúa cu sus 
Obras de lliilierre de Celina y casi to- 
dos los escritores modernos españoles. 

BnJ<;R.\KO, FA, ni. y f. • Escritor de 
vidas ¡«irticulares», lo define el Dice.; 
pTo he ai|UÍ (jue han a|)arecido otros 
interesados arrojíándose también el 
mismo nombre; y son los ipie, por 
medio del cincmat^ifírafo, exhiben he- 
chos ó aa-iones de pers^juas. Hablando 
(iaro,ómejordiclio,ct¡inoló<;icainentc, 
no estii mal usur|>ado el nomlire, por- 
i|Ue, si los dos componentes prie^)S, 
¡iío; y -'sáoo, si<;nific;»n rcsiiecíiva- 
mente vida y ijrabar, ya hiS reiilizan 
adminiblemcnte estos últimos bioijrti- 
fos, |ioniendo en acción «i repi'cscntan- 
<\i> i/ifif¡raiiieiile la rida de las [lersonim. 
MitK, cnino el idioma delx' atender. 



antes (jue todo, á la claridail. no con- 
vendría t|ue liiúi/ra/o tuviera estas dos 
acc]». tan distintas, y por nuestra parte 
!ux>nsejariamos ;i los poseedores del 
nunlerno invento ipie se busíjuen otro 
nombre m:is oriirinal. 

Bió.MtK), m. «Combinación de un 
cuerix) con doble cantidad de oxisre- 
no». Término de Química recibido 
por el último Dice. 

Bii'KDE, ó níi'EDO, n.v, adj. De dos 
pies. 

BinLOCHO, ni. Es caiTuaje tiue, en 
Chile á lo menos, ya ha p.xs;ido de 
moda, y, como al|íunos lo confunden 
con la calesa, el bombé y la silla de 
mano, conviene recordar su verdadera 
definición, que es: ucarruaje lifrcro y 
sin cubiertiv, de cuatro ruedas y cuatro 
asientos, dos en la testera y dos en- 
frente, abierto por los costados y sin 
portezuelas». El pueblo jwr su parte 
estrojxja también el vocíiblo, diciendo 

bilocho. 

BiRMA.Nu, NA. adj. y ú. t. c. 8. «Na- 
tural de Birmania. || Perteneciente ó 
relativo á este país de la India Trans- 
^aufíética». .\di|uisición del liltimo 
Dice. 

BlllKECT.vS(iii,o. .Vilj. admitido en 
el último Dice, con remisión á 7'riáii- 
ijulii esfcrito birrerláiiíjula, ijue es el 
(pie tiene dos ángulos rectos. 

BiiiRETE, m., ó HiKKurA, f., es el 
solifleo encarnado (pie el papa da á los 
airdenales al tieni]» de crearlos. El 
sombrero de tres picos y ciiyivs partes 
laterales se juntan fácihiiente, el cual 
llamamos a(pií birrete, es en caste- 
llano ciar, m. 

Bisar, a. Re])etir, tnitíindose de 
pic/.xs () trozos innsiciiles. Del latín 
///.«, dos veces. Es novedad (pie jiie- 
tenden intr<i(lucir los lúdanles de la 



1G8 



BIS 



BIS 



sociedad, ayudados por los gacetille- 
ros de la prensa. ¡Buenas plagas son 
ambos para la limpieza del idioma! 

Bisco, ca, adj. y ú. t. c. s. Con z 
(bizco) lo escribe el Dice, pero sin 
razón á nuestro juicio (Véase Bisco- 
CHO); y tanto menos, cuanto que bisco 
63 una simple contracción de bisojo 
(bis ocnJus en latín), que vemos escri- 
to con s. Sinónimos de bisco y bisojo 
son ojizaino, furnio, ojos de bitoque y 
ojos luniios; el defecto mismo se llama 
eslrabismo; por lo cual en el castellano 
antiguo esfnibón significa bisco. Y 
créese que por tener este defecto se 
llamó también Estrabún (en griego 
CT3x[ió; y en latín strabo) al célebre 
geógrafo griego que inmortalizó este 
nombre. 

BiSCOCHO, m. No hay autor que 
haya escrito sobre ortografía castella- 
na que no haya notado la anomalía de 
escribir el Dice, con z este nombre 
(bÍZCOCh.O), siendo que su etimolo- 
gía latina {bis coctus) y todas las de- 
más voces castellanas compuestas de 
bis abogan por la s; pero el Dice, erre 
que erre, sin querer oír este universal 
clamoreo. Ojalá hiciera una excursión 
por los demás idiomas europeos, y ve- 
ría que todos escriVjen bisroclio con s: 
inglés y francés, biscuU; italiano, bis- 
cotto; portugués, biscudo; catalán, Jí.'í- 
í-íí///,- provenzal, besrueif, bescueig. Esta 
observación ortográfica es aplicable 
también á todos los derivados de bis- 
cocho {bizcochada, biscockar, biscochero, 
biscochuelo), que la Academia escribe 
también con z. 

Bisecar, a. Del latín bis (dos ve- 
ces) y secare (cortar): dividir en dos 
partes iguales. Es v. que usan y recla- 
man los geómetras, como también su 
liermano trisecar, admitido hace tiem- 



po; y con razón, porque, si ya les da 
el Dice, á bisección, bisector y bisectriz, 
d/orliori deba darles el v., que es más 
necesario. Admítelo el Dice, de Zerolo 
en la forma bisecar y bisectar, co- 
mo quieren algunos bárbaros. 

Biselar, a. Dígase abiselar: ha- 
cer biseles. Bisel: «corte dado oblicua- 
mente en el borde ó en la extremidad 
de una pieza limitada por dos caras 
paralelas; como en el filo de una he- 
rramienta, en el contorno de un cris- 
t4tl, etc.» 

Bisemanal, adj. No ha sido ad- 
mitido; y, caso de serlo, no debe dár- 
sele el significado de «que sucede ó se 
repite cada dos semanas; que dura dos 
semanas», sino únicamente «que suce- 
de ó se repite dos veces por semana». 
Esto y no más es lo que expresan los 
dos componentes del vocablo: bis (dos 
veces) y semanal. Lo que sucede cada 
dos semanas se llama quincenal. (Véa- 
se Bimensual). Digan lo que quie- 
ran algunos ignorantes, no es posible 
pactar con los errores; y, si nos ob- 
jetan que en bienal y en bimestral 
tiene la partícula bis el significado de 
dos y nó el de dos reces, les contesta- 
remos que también aquí están en el 
error, porque estos adjetivos no se de- 
rivan directamente de bis y el otro 
componente, sino de los sustantivos 
bienio y bimestre, que vienen así for- 
mados desde el latín. Don Antonio 
do Valbuena usa á bisemanal en el 
mismo sentido defendido por nosotros, 
según se ve por el contexto: «Y aun- 
que no entremos á decidir ahora si 
sus filoxeras eran diarias, ó tercianeras, 
ó cuartanarias, ó simplemente bisema- 
ncdes, pues sobre esto podría haber opi- 
niones, baste decir....» (Rebojos, art. 
Rejleriones). 



BIS 



BIT 



169 



Bisemanario, ria, adj. Aumiue 

el simple semanario es ciístizo é i^iial 
srinaiutl, lio ñus jwrece propio udiuitir 
■ 1 conipnesio, ni c-onio ¡idj., ponjue ya 
¡■•-■coniendanios pan» wc oficio á lUe- 

iianal, ni menos como s., aunqne su 

simple también lo sea, jK)n|ue mal se 

uniriii el adv. Wj», dos veces, (sm un s. 

Bisnieto, ta, ni. y f. Hijo ó hija 

!o nieto 1) nieta. Asi, con s, y tamliién 
' '«u ; (biznieto), escribe la Actde- 
mia este vocablo; ¡t la cual hacemos la 
misma observación que en Bl.SfcX'HO. 

Bisobrino, na, y blstío, tía, 

niiu. y ff. Son voces que proijone Ri- 
\ixló en luííar de las familiares sobrino 
■tifio (castizo resobrino) y tío abuehí, 
resiKKtivainente. Á la verdad, están 
liien fonnadiis y por el mismo proce- 
dimiento ijue bisabuelo y binnielo, y, 
¡ideuKls. no son eíiuivocas como sus 
corresjwndicntes nobrino sejuntlo, tío 
sfijundo; pero ¡qué hemos de hacerle! 
'ru<lavía el tirano de las lenjrnitó. <jne 
es el uso, no lus ha admitido, y mucho 
menos el Dice, de la Aculeiuia, (|uc 
en estas materias tiene ([Ue andar á 
paso de tortuíra. 

Bistec, ni. lUper: pl. bi/let/iies. 
Aun'|Ue es mucho más fácil y natunil 
[«ara los ijue hablan castellano ]>ronun- 
ciar 1 que / antes de /. ha optado la 
AtwJeinia )wr esta última letra y su- 
primió uquc'lla, cuando en inglés, de 
donde tom i hi ¡kilabr.t {liee/xleak), tie- 
ne his doH. Valbuena en sus Itlfiins 
l'llriiinarinos (t. IV, n." IV), usa 
bistek: «Cómase usl'-<l buenos blS- 
teks y déjeic de vol;iteri:is». 

Bi.-iTfHÍ, in. Ilaoi en pl. bixliirix, 
según Salva y B;llo: laOram itica de la 
Academia calla, y, al hacerlo, indiui 
clar.imcnte i[Ue deljc .sejíiiirsc lii refala 
j.'encnd de los u<;udiis t<-rminados en 



voc-al, tjue para formar el pl. ai;regan 
la silalia es. El I fice, de Asonantes de 
Benot trae bislaries. Couque, habien- 
do variedad de opiniones y siendo que 
no hay sermón sin Siui Agustín, ateu- 
•rámonosal principio ó miixima de este 
Santo: In dabiis libertas: en los cíísos 
dudo.íos liliertad de pensar. 

Bisutería, f. «Por ignorancia y 
toqK'za escriben y estampan muchos... 
bisutería, jwr buhonería, joijeria, 
orfebrería, platería, etc., según los ca- 
sos», ((ii-am. de la Acad.) En esta 
etrilera de la Academia pueden tam- 
bién comprenderse bujería (mercadería 
de estaño, hierro, vidrio, etc., de poa) 
valor y precio) y (¡uiwalleria ó quin- 
qudleria (tienda ó lugar donde se ven- 
de quincalla, que es: conjunto de ob- 
jetos de metal, generalmente de escaso 
valor; como tijeras, dcxlales, imitacio- 
nes de joyas, etc.) 

Bitadura f. «Porción de cable del 
ancla f|ue se va á fondear, que se pre- 
l>ara con adujas, sobre cubierta y con 
la «tra de proa de las bitas, antes de 
dar fondo.» Término de Jfarinu aduii- 
tido en el último Dice. 

BiT.NKUiicKo, A, adj. y ú. t. c. s. f. 
Término de Botiinicade reciente admi- 
sión. 

BiTOXüO, adj. fam. Admitido en el 
último Dice, con remisión á Niño bi- 
/o/l^0(>4rt/i//o/o///io;muchachoqueqnie- 
rc ó á quien se (piiere hacer pasíir jx)r 
niño: nuestros cliilenos guagrualón 

y guagualote. 

BiT()(¿L'K, in. " Palo redondo con que 
se cierra el agujero ó piquera de los 
toneles,» es la única acep., y eso como 
Anliiliirisnio, (|ue le reconoce el Dice. 
Eii Chile lo usamos todavía tal como 
h) detiniíi el de .Vutoridades: «wiñon- 
cito de jeringa." Véa.se .iKKlxfiA. 

la 



170 



BLA 



BLO 



BixíxEO, A, adj. y ú t. c. s. f. Tér- 
mino de Botánica admitido en el últi- 
mo Dice. 

Bizantino, xa. adj. Además de las 
aceps. que le da el Uicc, de «natural 
de Bizancio, boy Constantinopla; per- 
teneciente á esta ciudad,» tiene en 
España y América la de «insignifican- 
te, pequeño, menudo, de ninguna ó de 
levísima importancia», por alusión á 
los griegos, que aun en vísperas y al 
tiempo de ser tomada la ciudad, esta- 
ban tratando ó disputando de las cues- 
tiones teológicas más insignificantes. 
«Un breve resumen de cargos, bien 
nutridito de color; una invocación á 
las víctimas de la cruenta lucha; un 
atrevido alarde de mi dereclio para 
hablar así en medio de aquellas bizan- 
tinas poi-fías». (Pereda, Pedro Sán- 
chez, XXVI). 

Blanco (Ex). «Sin aquello que se 
poseía ó se deseaba alcanzar, ó sin 
comprender lo que se oye ó se lee. 
Usase con los verbos deja)- y quedarse^. 
Esto dice de esta loe. en sentido fig. 
el Dice, lo cual no empece, á nuestro 
juicio, para que en sentido propio la 
apliquemos á los libros ó cuadernos, 
ó á la hoja ó plana que no están es- 
critos ó impresos. 

Bi.AXCOR, m., ó BLANCURA, f. Ca- 
lidad de blanco. 

Blandir, a. Mover un arma ú otra 
cosa con movimiento trémulo ó vibra- 
torio. U. t. c. r. «Era defectivo en las 
mismas formas que abolir; pero mo- 
dernamente ha empezado á usarse Man- 
de, blanden...has formas que faltan á 
blandirse suplen con las de blandear». 
(Bello). Lo de modernamente que dice 
el maestro, no es exacto, porque ya 
en las comedias de Cervantes aparece 
la forma blande. 



Blanqueado, m. Hay blanque- 
adura, bJanijiieamienio y blanqueo: ac- 
ción ó efecto de blanquear. ^;Para qué 
queremos más? 

Blanquecino, dlanquinoso, blan- 
quizco, y ant.blanquizo, adjs. Que 
tira á blanco. 

Blanquillo, m. Pez chileno {lali- 
lus )u//ularis) de trece á quince pulga- 
das de longitud y de color rojizo, más 
ó menos pardo sobre el dorso y platea- 
do bajo el vientre. Merece admitirse 
en el Dice. — Llamamos también blan- 
quillo, m., un durazno parecido al de 
Zaragoza, pero de cascara y corteza 
blancas. 

Blas, n. pr. Dijido Blas, punto re- 
dondo: expr. con que se replica al que 
presume de llevar siempre la razón. 
Adquisición del último Dice. 

Blenorrárico, CA, adj. Pertene- 
ciente ó relativo á la blenorragia. 
Término de Medicina admitido en el 
último Dice. 

Blindado, m. Merece que el Dice, 
le abra sus puertas de par en par. Véa- 
se Acorazado, 

Bloc, m. Así han dado en llamar 
los políticos modernos, en sentido fig., 
al grupo ó partido que, compacto y 
unido como un Moque (verdadera tra- 
ducción del francés bloc), sostiene y 
defiende á un ministerio. No es origi- 
naria de Chile esta nueva acep., pues 
la usan también los españoles, según 
se ve en sus diarios y revistas, pero en 
la forma española bloque y nó blOC 
No nos parece mal aplicada la metáfo- 
ra y por eso no vacilamos en aceptarla 
por nuestra parte. En francés es de uso 
corriente como s. solo y como comple- 
mento: En bloc, en masa. 

Block, m. Los comerciantes, que, 
lo mismo que los periodistas, son para 



BOB 



BOC 



171 



los idiomas una potencia temible, nos 
han introduc-ido i-sta palabra con el 
significado de: cuaderno en blanco, de 
hojas sueltas, pero peinadas todas li<rc- 
rauK-nCe en un mismo canto, de suerte 
que pueilan desprenderse con faciiiilad. 
El e<|uivalente de blOOk 'lue nos ha 
dado el novísimo Dice, es laro: «con- 
junto de las hojas de p:i|)el sobrepues- 
tas que forman el moderno calendario 
de pared». Queda sin cjuivalente to- 
davía el block para cartas ú oti-os 
escritos. <|Ue es de |Ki]iel en lilanc>> y de 
forma más jrraude. Cuando el block 
€S iie<juerio y sir\"e |Mn» tomar not;is ó 
apuntes, jiueile traducirse |>or «//<>«//<;, 
f. (libro ó cuaderno en que se apuntitn, 
p;tra no olvidarlas, a>|Uellas cosas que 
se han de hacer), ó por memuráwlum, 
m. (librito ó csirtera en que se apun- 
tan los cosas de que uno tiene que 
acordarse). 

Blondo, da, adj. Significa rubio y 
nó rrf.tjw, como han creído alirunos 
Ulerat<« de aguachirle. — Ri"KO, FA, es 
el que .nignihca las dos ojsíis: rubio, 
rojo ó bermejo, y de jk-Io ensortijailo. 

BtogrE, ra. fig. Véisi- Bloc. 

Bixxji'KADoK, i;a. adj. y li. t. c. s. 
Que bloi]ue:i. .Vdniitido en el Suple- 
mento del liiiinio ¡)icc. 

Boa, f. Prenda de abrigo, que usan 
las mujea-fl ¡«an» rodear el cuello, he- 
cha de [)iel 6 pluma y en funna de cu- 
lebra. .\cep. agregada al articulo HoA 
en el último Diw. /lotí en t<Klas sus 
aoe|«. es f. .\o puede pues rlecirsc el 
boa, como lo usan algunos. 

Buhada, iioi)KiiÍAy«///. bobedad, 
f. I)icho ó hecho necio. 

BoiMi, iiA, adj. y ú. t. c. s. !>e muy 
corto entendimiento y capacidad. Tie- 
ne por aumentativo á bobniicún, na, 
bi/hiiriúii. mi, v biibolr, ln, i|iii- t. hc 



Uían c. s.: jwr derivado ó hobulias, 
com. fam. (jK-i-sona muy lx)ba) y A 
bobatel, m. fam. (hombre muy l»ob(i); 
y l>or sinónimos á bodoque, alcornoque, 
bambarria, com., hato, bausán, bucé- 
falo, cafre, calabaza, f., camueso, cer- 
nirulo, ciruelo, ijofo,fa, adj., leño, ma- 
dero, mamacallos, mameluco, mastuerzo; 
meliloto, memo, mentecato, motolito (es- 
t')s cuatro últimos son adj. de dos 
t<.'rm i naciones y ú. t. c. s.), panarra, 
m., pelele, zamacuco; zolocho, zopenco. 
Elsios dos últimos son también adjs. de 
dos terminaciones y pueden usarse co- 
mo sustantivos. 

BtX'A, f. Figuradamente significa 
«alMjrtura. agujero», y jwr eso decimos 
en Chile /'/ boca de la manta, del pon- 
cho; pero más j)ropio nos parece el 
término cabezón, m., al cual expresa- 
mente da el Dice, este signilicado: 
«alxírtura «pte tiene cualquier ropaje 
para poder sacar la calx;za». — Boca de 
sapo llaman en las jieluquerias cierto 
instrumento que usan para encrespar 
el t-al)ello, é ignoramos qué nombre le 
darán los Fi'jaros españoles, si es que 
no emplean el mismo que los chilenos. 
— JJoca santa llamamos en Chile la de 
la |iersona que de nadie murmura; lo 
Cf)nfrario de Imca de escorpión (persona 
muy maldiciente) que trae el Dice. 
En verdad que es una exjir. ¡xíríecta- 
mente formada, bien signifií'ativa y 
cristiana, y ojalá haya muchos que se 
hagan tlignos de ella. — Mientras me- 
nos bocas, más nos toca, es refrán muy 
usado en Cliüe para significar que. 
dism¡nuyen<lo el mimero de personas 
que debían fiarticipar de una cosa, au- 
menta la paite jiroporcional de los (juc 
Bc hallan presentes; el cual no se usa 
por sentimiento ile egoísmo ni de co- 
dicia, sino úuiraiiM iilf por triacia y 



172 



BOC 



BOC 



donaire. Xo lo hemos visto en ningún 
autor español, y, como es bien forma- 
do y expresivo, bien puede acogerlo 
el Dice. 

BocABARRA, f. Cada uno de los 
huecos hechos en el sombrero del ca- 
brestante, donde se encaja la barra 
para hacerle girar. Término de Mari- 
na admitido por primera vez. En pl. 
tocaharras. 

Bocacalle, f. Pl. bocacalle!!. 

Bocado, m. Muy usada es esta voz 
en la fr. fig. y fam. bocado de reí/ ó de 
principe^ que, según D. J. M. Sbarbi, 
se aplica :l todo aquello que, por su 
óptima calidad y excesivo precio, es 
difícil de adquirir. Aquí se confunde 
cou la otra fr. bocado de cardenal, que 
usamos por — manjar ó dulce muy ex- 
quisito. Según el mismo autor, tras- 
ciende á italiano macarrónico puro 
(boccalo di cardmcdi), porque en el 
idioma del Tasso bocado se dice boc- 
cone ó boccafa, en tanto que boccaío se 
aplica á todo aquello que tiene boca, 
como olla, horno, etc. — Durazno 
de bocado llámase aquí uno peque- 
ño y pelado, que madura á principios 
del verano, y que en cuanto al hueso es 
abridero ó abridor, porque el fruto se 
abre por medio y lo suelta con facili- 
dad y limpio de carne, ó en chileno, 
prisco. (Véase esta voz). — Hela- 
dos de bocado son en castellano 
mantecado, m.: «compuesto de leche, 
huevos y azúcar, de que se hace un 
género de sorbete». Adviértase que el 
sorbete español no es lo que aquí llama- 
mos con ese nombre, sino que corres- 
ponde á nuestros helados. 

Bocallave, f . Parte de la cerradu- 
ra (en chileno chapa) por la cual 
se mete ó introduce la llave. La voz 
está bien formada, y, si no tiene equi- 



^"alente en castellano, como parece, 
IHiede muy bien admitirse. El pl. 
sería bocallaves. 

BocamanCtA, f. Pl. bocama7iffas. 

Bocamina, f . Abertura que sirve de 
entrada á una mina. Es término muy 
usado en Chile y sancionado por nues- 
tro Código de Minería. aEl registra- 
dor está obligado á labrar, dentro del 
plazo de noventa días, un pozo ó bo- 
camina de cinco metros á lo menos de 
profundidad vertical, que sirva de 
punto de partida para fijar la ubica- 
ción de la pertenencia y para hacer 
constar la existencia del mineral que 
se va á explotar». (Art. 35). El voca- 
blo está bien formado, y, si no tiene, 
como parece, equivalente en castella- 
no, bien puede admitirse. El pl. debe 
hacerlo, como todos sus semejantes, bo- 
caminas. En el Dice, de Autoridades 
hallamos cabeza de mina, que, segiin 
se ve por la definición («el principio 
ó la entrada de las minas que se hacen 
en las montañas para sacar los meta- 
les»), equivale á nuestra bocamina, 
pero ha sido suprimido en los Dices, 
posteriores. 

Bocarada, f. Bocanada. Pl. bo- 
canadas. 

Bocatoma, f. Es de uso general 
en (ühile y corresponde al bocacaz cas- 
tellano: «abertura ó boca que se deja 
en la presa de un río, para que por ella 
salga cierta porción de agua destinada 
al riego ó á otro cualquier fin»; ó á 
boquera: «boca ó puerta de piedra que 
se hace en el caz ó cauce para regar 
las tierras». También hay en castella- 
no boquilla, que es una bocatoma 
más pequeña, porque es «cortadura ó 
abertura que se hace en las acequias 
á fin de extraer las aguas para el rie- 
go». Véase Toma. 



BOC 



BOC 



BoCAZo, ni. Kxplosicin fiuc silf ytoT 
la Ikxh» del Iwrrvno sin prodiicir efo*.'- 
to. Ailmitid") nxientenieiitc. 

BCR'IXA, f. Ann(|nc tiene liifnra «k- 
bocina el iiLStninicnto <|ue {mni oír 
ii<aii los sonloís sin enil«anp>, Kis que 
<inicn)n hablar castellano llámenlo con 
su \enla«l'To nombre, <jue es ferlintaiui 
(i trniiiiif/il'ii, — Del Aflf/'/i castellano, 
<|ue sijniilica «pieza retlonda de cs]iar- 
to ()uc se jioiic por defensa alixile Jor 
de los C!il)OS de las rneila'* de t-.irros y 
galeras», provino sin duda, ]K>r cierta 
st-niejanza en el oficio, el chilenismo 
bocina, que corresponde á la aran- 
dela, rilorta ó folamirra csixiñohn, es 
decir: «chapa cin-ular do hierro ú otro 
metal, con un agujero en el centro, 
que se coloca en los ejes de los carrua- 
jes, on los machos de los tornillos y 
en piezas semejantes de las máquinas, 
para evitar el roce de las superficies 
entre las cuales se interpone». 

B<x;io, p.\i'KRA y coto son para el 
Dice, términos qu'.' sicrnitican exacU»- 
ment<? lo mismo, esto es, «tumor ipie 
8e fonna en la jKijKula ó en otros pun- 
tos del cuello, d(.-s<Je la i;ar<;anta hasta 
las orejas». Dejando á la lledicina la 
resolución de si los tres son completa- 
mente sinónimos, srilo queremos dejar 
constancia de que los chilenos distin- 
piiinios la ¡tapera del roto en que aque- 
lla es un tumor pefjucño en la paróti- 
da, y wtc un tumor lia-stantc ffrandc 
en el cuello. La palabra Ao'-w no es 
usada por el común de nuestni ^ente. 
La 2.* acep. que el Dice, da á ¡taróli- 
fia, «tumor intlainatorio en lairlándula 
del mismo nombre», es propiamente 
lo que aquí llamamos papera. 

Boíf)X, .VA, adj. fam. y ú. t. c. s. 
«Que tiene la iKK.'a mny grande || fi},'. 
Que habla mucho y echa bravatíts». 



Aplícalo tíunbióii nu<'stro puelilo (y 
aun el español, como se ve en las no- 
velas de (ialdós) en sentido li<;. al 
maldiciente ó murmurador que halila 
de cosas ocultas; y á veces lo hace si- 
nónimo de Acusete. Véase estu 
voz. 

Bix iix), lu, adj. tjne tiene jírande 
la boca. De i-onsifruientc, es menos que 
hocún, ponjue este es el que la lieue 
miiij i/raivie. 

Bocllán, m. (Del araucano va- 

rheii: p;»pi.s, triiro que salen sin 

sembrarlos). Rastrojo de chacra, lo in- 
terpretan Rodríguez y sus copistas. 
Nosotros no lo liemos oído jamás y 
dudamos mucho de que se use afinen- 
de la frontera araucana. 

Boclie, ni. Así llaman aquí iilirii- 
nos el hollejo que qUL'da del triíjo des- 
pués de sac:ido el almidón. 

BocHrxc'iiE. m. Pocas ideas podr¡iu 
e.xpi'esarse en Ciístellaiio con nombres 
ui;i3 variados y iiiiiiicrosos (¡iie las 
ideas de alljoroto, asonada, peiulencia, 
batahola, etc. Parece que los españoles 
fueran muy dados á todo esto, cuando 
tanto han enriquecido su idioma en 
este punto; y, no contentos con todas 
las palabras que tienen, han ([uerido 
también darla de ¡generosos admitien- 
do á nuestro bnrliinrhe, como Ameri- 
canismo, y á su hijo el adj. horhiitrhe- 
ro. Véase ahora la <rran riqíifza <lel 
castellano en esta materia. .Vdeiiiás <le 
las palabras indic".idas y con diferencias 
casi imperceptibles, t'n-wvw. fullona. iin- 
zapera, f/azapina, marimorena, pelnzi/a 
ó pela-a, peleona, pelolera, ipiimera, re- 
dopelo ó redrapelo, repelo, rifa, rijirra- 
fe, rija, riña, saiifranria, sarracina, 
tasquera, liberio, lrapi.<<onda, zacapela 
ó zacapella, zaraijala, zipizape, zurri- 
hanila. hronca. hroniftiimi. vW.. etc. 



174 



BOD 



BOE 



Bochinchín, m. Diminutivo de 
hnrhtnrhe j usado por el pueblo sola- 
mente. 

Bodas, f. pl. Bodas de Camacho. 
Por alusión al célebre episodio de este 
mismo nombre y original del Quijote, 
llámase asi, figurada y familiarmente, 
una comida, cena ó banquete rumboso 
y abundante. Es expr. usada por todos 
los escritores españoles posteriores á 
Cervantes, admitida por Caballoi-o y 
digna de figurar eu el Dice. — Bodas 
de cobre, de piafa, de oro, de diamante: 
expresiones figuradas y familiares que 
se usan para significar la fiesta con 
que se celebran los doce años y medio, 
los veinticinco, los cincuenta ó los se- 
tenta y cinco, respectivamente, de ma- 
trimonio, de ordenación sacerdotal, de 
in'ofesión religiosa, de gobierno ó rei- 
uado, etc. Tan usadas son ahora estas 
bodas y tan difíciles de reemplazar por 
otros términos, que, mal que les pese 
á ios puristas, al fin tendrá que admi- 
tirlas la Academia, especialmente las 
de plata y las de oro, que son las más co- 
munes. Aunque provengan de costum- 
bres muy ajenas de nuestras comarcas, 
como dice Cuervo, y aunque sean in- 
ventadas por los franceses y echadas 
á volar por los catalanes, como se ex- 
presa Vall)uena, el hecho es que las 
tales bodas existen y se celebran ya eu 
todo el mundo con más ó menos pom- 
pa, y es necesario darles algiin nom- 
bre. ¿Las llamaremos vigesimoquinto 
ó quincuagésimo aniversario ó cumplea- 
ños de..., celebridad ó celebración de..., 
quincuagésima tornaboda, etc.? Pero 
todo esto es tan prosaico y estirado, 
que apenas puede tolerarse en el len- 
guaje serio y académico: eu el sencillo 
y fam. son de absoluta necesidad las 
bodas de plata y las de oro, por más 



que hayan sido bautizadas con las 
aguas del Seua y nó con las del lilan- 
zanares, el Ebro ó el Betis. 

Bodega, f. Xo quedan incluidas en 
las definiciones de esta palabra las bo- 
degas ó carvos-bodegas de los trenes ui 
todas las demás que hay fuera de los 
puertos ó que no son para vinos; por- 
que es de advertir que el Dice, restrin- 
ge mucho las aceps., al limitarlas sólo 
á los puertos y á las de vino. He aquí 
las definiciones: «En los puertos de 
mar, pieza ó piezas bajas que sirven 
de almacén á los mercaderes; lugar 
destinado para encerrar y guardar el 
vino de la cosecha». De suerte que, si 
«esta pieza ó piezas bajas que sirven 
de almacén á los mercaderes» están en 
otros lugares que no sean puertos, por 
ej., estaciones de ferrocarril, ¿dejan de 
ser bodegas? Y, si eu una bodega hay 
todo género de licores menos vino, 
¿pierde por eso su nombre? Más liber- 
tad y amplitud en sus definiciones, 
señor Dice. 

BoDEGAJE, m. Derecho que se paga 
por conservar en bodega las mercade- 
rías. Es muy usado en Chile, y, como 
está perfectamente formado, tiene ple- 
no derecho á ser admitido. Y no se 
alegue que puede sustituirse por ahna- 
cenaje, porque éste dice relación con 
almacén, y almacén no es bodega. 

BÓER, adj. Aplícase al habitante 
del Orange y del Transvaal, estados 
del África Meridional. Ú. t. c. s. || Re- 
lativo ó perteneciente á los mismos 
habitantes: industria bóer, costumbres 
BOERS. Es voz que en holandés signi- 
fica campesino y debe pronunciarse 
bur; sin embargo, aquí la hemos cas- 
tellanizado y la pronunciamos tal co- 
mo se escribe. No varía para el feme- 
nino, y en el plural agrega una s 



BOF 



Boa 



17.". 



(boers). ;Cóino (kjar de incluir en 
todos los diccionaric»s un nombre como 
c.^ie, cuyos portadorus, con su valor 
mas qUL- cs|k)rcano y con su lien>iii» 
coiisiuiicia, lo han inmortalizado p:ira 
siempre!' 

IíokkSa, f. Euibucliado de Iwfes de 
ct'rdo. Provincialismo de la Mancha 
admitido en el último Dice. 

lUiPETADA, f. Como en Chile con- 
funden ai-runos esta jialabra con las 
dem;i8 (jue exj)resan ideas poco más ó 
menos parecidas, las pondremos aquí 
todas con sus corres|X)nd¡entes defiui- 
1 -iones. Uo/f/ti'lti: «golpe (lue se da en 
1-1 carrillo con la mano abierta». — Jio- 
''fó.'i: «iKjfetaila grande», ó simple- 
mente «iHjfeuida». — Cíiflielf: «golpe 
I pie se da á una persona con la mano 
abierta». (Cachetada no es Ciistc- 
llauo). — liunnldiln ó i/ioinlazo: «golpe 
<|Ue se da con la mano abierta «. — 
ilojifóii: «golpe que se da on la cara 
con el puño». — Palnunht: «fgoljx; dado 
con la palma de la mano». — Piiñtuln, 
puñetazo y ¡tunelf: «golpe que se da 
i-on el puño». (El Dice, no hace dis- 
tinción entre catas tres voces, y con- 
vendría que la hiciera, sobre todo entre 

piiñiii/ii y pitiiriazo. (Puñetada no 

es i-a'íteilano). — éStijxijm: (.-omo lo dice 
la etimología »o, pn/io, deWjo del pa- 
¡»o: »gol|)e que se da con la mano de- 
l»ajo de la paluda»; y familiarmente, 
«lK)fetada». — Tahulailii y lahunnzo: 
«golpe que se iLi con la mano»; y fa- 
miliannente, • Iwfetada ». — Tamhori- 
liiibi: «golj»e dado con la mano en la 
riilieza ó en las espaldas». — TurnUrúii: 
»<i(>lpc (|ue de mano de otro reciije 
lino en la cara ó en la tíiliezi, y esj»- 
cialmente cuando .seda de revés». — 
Tiiiiiiimlii y trompis: « puñetazo ». 
(Trompón en c«te sentido no es cas- 



tellano). — Finalmente, moquelf y la 
voz tig. y fani. snjilunwfos: «golpe que 
se da á uno en la cara, cspec-ialmentc 
tocsindole las naricesT.. Véanse BiCO- 

ca, Cachuclia y Coscacho). 

Bofetear, a. Ahoftliar: dar de 
bofetadas. 

BoiiA, f. Xo significji «crédito, nom- 
bradla, aceptación, fama», sino «ac- 
ción de bogar ó remar». Xo deln; pues 
decii"se de una jx'rsona ó cosa que al- 
canza ó tiene mucha boga, sino 

(pie cxtii en l»ii/ii, inirque la fr. Ks/nr 
en boi/a si (pie es custiza por los cuatro 
costados y significa «gozar de-ticept;i- 
ción ó faina». Ojalá el Dice, no la hu- 
biera restringido á rosa solamente, pues 
se dice también de las {nji-sonas: y aun 
mejor hubiera sido desixijarla del v. 
eslar, dejándola en la simple loe. en 
boi/ii, ])orque ílsí sola se us;x muchas 
veces, y otnis con los verlws hallarse, 
enronlrarse, poner, andar. «Hoy amia 
mu;/ en boya la bondad; acaso porque 
lo bueno escasea». (Harait, iJirr. de 
Gal., avt. Boxiui»). Reconocemos, sin 
embargo, (jue el vocablo bo¡ia va cami- 
nando á pisos agigaiitíidos al signifi- 
cado espurio, jxjr el uso que están 
haciendo de él escritores tan estimables 
como los siguientes: Don Enrique Ha- 
mirez de Saavedra, Duque de líivas: 

«Las Carlas Iransreiidenlales (pie 

tanta boipi al(?anzaron, fueron ya la 
geiiuina expresión de su talento agudo 
y original»; Don Severo Catalina: « Xo 
se confunda pues lo que era y es natu- 
ral reminiscencia, elemento remoto... 
de un orden de ideas..., con lo (jiie 
fué realmente restaurac¡(')ii y ¿«//«...de 
atpK-llas mismas fábulsis y tlesvaríos»; 
Menéndez y I'elayo: «En esta é|KM'a, 
(pie fiK- de gran hoi/a del Pam¡>li¡lus, 
muy olvidado despUí's. se jniblicaron 



17G 



BOH 



BOL 



además una paráfrasis francesa en ver- 
so... y una Farsa in li.ngita thosca». 

Bohardilla, f. Admitido en el Su- 
plemento del último Dice, como forma 
igual de buhardilla ó buharda: venta- 
na que se levanta por encima del te- 
jado de una casa, con su caballete 
cubierto de tejas ó pizarras, y sirve 
para dar luz á los desvanes ó para sa- 
lir por ella á los tejados. || Desván. 

Bohemia, f. Vida del bohemio. 
(Véase el siguiente). Es voz usada en 
la literatura contemporánea y digna 
de admitiree. 

BoiIfíllIAXO, BOHEMIO y ÜOHEMO, A, 

adj. y ú. t. c. s. Xatural de Bohemia. 
Bohemo y también bohémico se aplican 
á cosa perteneciente al reino de Bo- 
hemia. 

Bohemio, mía, m. y f. «Familiar y 
metafóricamente, persona sin casa, ni 
hogar, ni ocupación» (Caballero); y 
de costumbres más ó menos libi-es, 
agregaríamos nosotros. || Adj. perse- 
neciente ó relativo á esta clase de per- 
sonas. Es voz que priva mucho en el 
moderno sensualismo; pero, como na- 
da hay nuevo bajo el sol, se ve que es 
una simple ampliación de la acep. de 
«gitano», que le da el Dice; porque 
¿qué otra cosa que gitanos son los mo- 
dernos bohemios? De ellos puede con 
toda exactitud decirse lo que de aqué- 
llos se dijo, «que los que andan en 
España no son gitanos, sino enjambres 
de zánganos y hombres ateos, y sin 
ley ni religión alguna, españoles que 
han introducido esta vida ó secta del 
Gitanismo, y que admiten á ella cada 
día gente ociosa y rematada de toda 
España». (Sancho de Moneada, Ex- 
pulsión de los (/itanos). También se les 
puede aplicar con toda exactitud la 
primera quintilla con que Cervantes 



pinta la vida de los verdaderos gitanos: 

Mira. Pedro, nuestra vida 
Es suelta, libre, curiosa, 
Ancha, holgazana, extendida, 
A quien nunca falta cosa 
Que el deseo busque y pida. 

(Pi'iiro de Ujulemalas. jornada 1.") 

El ser los verdaderos bohemios gente 
non sancta viene desde antiguo, según 
se ve en la Vida de S. Jerónimo del 
P. Sigücnza, 1. IV, disc. V: «Eneas 
Sylvio en el Del origen de los bohemios, 
que son los esclavones de (¡uien vamos 
hablando, afirma que todos los absur- 
dos y bestialidades de los Taboritas y 
Oribitas nacieron de que tenían la 
Santa Escritura en la lengua vulgar 
y no la entendían». 

Bola, f. Cada una de las bolitas, 
por lo general blancas y negras, que 
pai'a votar se usan en comunidtides y 
corporaciones se llama en castellano 
balota ó haba, y nó bola. — También 
se llama Iwla eu Chile cierta cometa 
grande y de forma redonda, que por 
lo general se hace de tela, en lugar de 
papel, para que tenga más resistencia, 
y se eleva con cordel, en vez de hilo. 
Si en castellano no tiene nombre par- 
ticular, según parece, bien puede que- 
darse con el chileno, ya que á la simple 
vista y eu la altura ofrece el aspecto 
de una verdadera bola. — Bola es cas- 
tizo en el significado de «mentira»; 
pero más exacto habría sido hacerlo 
sinónimo de pajarota, pajarota'la, es- 
peciota, tn/fa.— Gomo bola, ó re- 
dondo como bola, ó más redon- 
do que una bola, decimos aquí, en 
lenguaje lig. y fam., del que es muy 
torpe ó de escasa inteligencia: en cas- 
tellano, boto, mentecato, topo, zamacu- 
co; y mejor bolo (hombre ignorante y 
de cortas luces. Ú. c. adj.), del cual 



BOL 



BOL 



177 



piia-o-' liiiK.i-sc foruuulii la fr. — ConXO 
bola guacha, « fr. ti;:, y fam. con 
ijue tk'ji;:iiaiiios en Cliik' :t la jx'rsdna 
ijue anda de una ftarie á otra y sin 
nimtio lijo, ¡i semejanza de uun lióla 
<uelta y sin ilueño, que nieila :'t volun- 
tad il'- ••nali|uieni i|nc la irnimls». (Vt-a- 

- Guacho).— Echar bolas á la 

raya, es fr. ti<;. y fauí. cine nsnnios 
en ("hile por-conieter desaciertos de 
IHilaiiru ó de act-ión y más ó menos 
bunios y srroseros. Parece haliersie to- 
mado, {lero en sentido irónico, del 
juf'_'i> de la anrolla (en chileno, de laS 
bolas), en el cual echar una lióla á 
la raya ó al remate del jne<:o. es iranar 
un |>iintoü raya. — LaS bolas "jue- 
go de las bolas se llama en Chile, 
lo mismo <|ue en Cuba, la un/olla: 
«juc'o. cuyo principal instrumento es 
una argolla, (|ue, con una esjiipi ó 
puntit a^nda que tiene, se clava en la 
tierra, de n)odo que pueda moverse 
fácilmente alre<ledor, y ¡xir la cual se 
lian de hacer ¡)as;ir una-s Iwjlas de ma- 
dera, que se imiielcn con {alas cónca- 
vas». — Xo llar m hnln: fr. fam. (jue 
usamos en sentido projiio y ti;;. Kn 
sentido propio es no acertar el jnjra- 
dor d-.' billar en la l)ola contra la cual 
ha tirado. I', t. sin iiejíición. En este 
sentido nada le vemos de reprochable, 
jiues toiliis las palabra^; que la coni¡)o- 
neu Mtiii tom i hn en su propio y 
Verdadero significado. En sentido fig. 
..I qne Gütá mal usada, porque la ver- 
■lidera y castiza es Xo < lar pie mu ho- 
l/i: «e<|nivi>ciir3e muchas vece-i sej^ni- 
daí»; aunque nosotros la usamos má-! 
bien en el sijuifiísidíi de-no aíjertar en 
nada de lo qu>- s<' tr.ita, no sal>cr atjir ni 
il--Siitar, no diirptdolwld. — Raspar la 
bola, como se dice en Chile, es en cas- 
{AXaiw fK-iinir la //y V/.- huir, esc:ip:ir. 



HoLAüA. f. Jíaiíjares apetitosos que 
se llevan de afuera á j>ersonas ence- 
rrad;i.=, como colesriales, asilados, prc- 
Fos. En sentido tijr-, cualijuier cosa 
buena que estaba oculta y llega á des- 
cubrirse. En ambas aceps. es muy 
usado en Chile, y uo es otra casa que 
el bohiilo español, que. sp>riin el Dice, 
de Autorithides, es » panal de aziicar 
rosado [ó azucarillo]. Es usado en 
Arapjn y otras jiartcs. Paixxxí viene 
del p;rie<;o holoK, li del latino holux. (jue 
vale bocado». Siendo asi, no hay por 
qué escribirlo con v, como lo hace la 
.•\cademia en sus i'iltímos Dices., dán- 
dole falsamente por etiniolo<;ia el v. 
voUtr. Los que tengan escrúpulo para 
usar el chilenismo, pueden decir para 
la 1." acep. pdprele.i, m. pl.: «golosinas 
ó bocíidos apetitosos». 

Bor,.\X[>isTAS ó BoLAxnos, m. pl. 
Asi se llaman los sabios jesuítas que 
desde el siglo XVII vienen escribiendo 
la obra más colosal de Hagiografía 
conocida con el titulo de Ac//i Sfinrló- 
nim. La voz está tomada del primer 
Padre que comenzó la obra, Juan Do- 
lando, y es digna de figurar en el Dice., 
pues se usa ya en todo el mundo. 

BoLDO, m. Arbusto muy común en 
los cerros de Chile, «cnyos caqiidios 
son unas pequeñas drupas comestibles, 
últimamente recomendado como re- 
medio en las cufermcilades del hígado 
( Boliloa frniiranx)t>. (Phil¡p]>i). Ya es 
tiempo de que el Dice, acoja esta \oz. 

Boleadoras, f. pl. (; Vendrá do 
la voz de <iennanía hnlcador: el que 
hace caer á otro.' Por lo menos, la for- 
m;i y el significado le cuadran á ma- 
ravilla ). Son las boleadoras " un 
instrumento para aj)rehender anima- 
les, usiido fK)r los hombres de carn|X) 
V \r)T los indios de la Patigonia. Con- 
l'J 



178 



BOL 



BOL 



siste en dos ó tres bolas de piedra ú 
otra materia pesada, retobadas y 
sujetas á otros tantos ramales de huas- 
cas torcidas ó bien de trenzas formadas 
de tientos (tiritas de cuero). Eu el 
juego compuesto de tres bolas, dos de 
éstas son iguales, y de tamaño menor 
la tercera, que sirve de manija en el 
acto de voltear aquéllas al jinete para 
darles vuelo y dirección. Arrojadas á 
las patas del animal (toro, caballo, etc.) 
que se trata de aprisionar, enrédanse 
en ellas, por cuyo efecto cae ea tierra. 
Eu el juego de dos bolas, la una, que 
sirve de manija, es menor que la otra, 
y ambas, por lo regular, menos grandes 
y m;is livianas que las del juego de tres, 
asi como más delgada y corta la trenza 
ó huasca que las sujeta. Usanse en es- 
pecial estas boleadoras para volcar 
avestruces, venaíLís y otros animales 
semejantes, arrojándoselas á las patas 
ó al pescuezo. El retobo, en lo que se 
emplea regularmente el garrón por su 
forma y consisteiicia, á la vez que sir- 
ve para afianzar la bola en la huasca 
ó trenza, evita que la piedra, hierro, 
etc., de que está formada, dañe al ani- 
mal, cuando se le quiere solamente 
aprehender, como sucede en los traba- 
jos de las estancias». (Granada, Vocab. 
Rioplatense). Poco conocidas son en 
Chile las boleadoras, y por eso he- 
mos tomado su descripción de un autor 
argentino. Nuestros araucanos, que 
también suelen usarlas, las llaman 
laque. (Véase esta voz). Insertare- 
mos también la descripción que ha 
dejado de las boleadoras el clásico 
Padre O valle: «Usan estos indios [los 
pampas] de otro género de armas ex- 
traordinario, el cual se compone de 
dos bolas, como naranjas medianas, 
la una es mayor y es de piedra perfec- 



tísimamente labrada á pulimento, la 
otra es de una vejiga ó cuero á manera 
de pelota, que llenan de alguna mate- 
ria menos pesada que la piedra. Están 
estas dos bolas atadas fuertemente á 
los extremos de un recio cordel, que 
tejen de nervios de toro, y puesto el 
indio en un alto, tomando eu la mano 
la bola menor y de menos peso, de- 
jando la otra en el aire, comienza á 
hondear con ella, trayéndola á manera 
de honda sobre la cabeza, mientras es- 
tá haciendo la apuntería para derribar 
al contrario. En habiendo asegurado 
el tiro, arrojan aquélla como cadena 
con balas, la cual, llegando, como pre- 
tenden, á los muslos ó piernas del ene- 
migo, con una y otra vuelta que da la 
bola de piedra, con el grande ímpetu 
que lleva lo enlaza, de manera que, en 
un abrir y cerrar de ojos, lo traba y 
lo derriba en tierra, como á un pollo; 
bajan luego de lo alto donde estaban, 
con tanta priesa que, no dándole lugar 
á desenvolverse, lo hacen pedazos en- 
tre las manos; y es tan poderoso este 
instrumento, que basta no sólo para 
enlazar y derribar un hombre, sino 
también á un potro, un caballo y un 
toro de los muchos que se crían en 
aquellos campos después que los esjDa- 
ñoles conquistaron aquellas tierras». 
(Histór. relación, 1. III, c. VII). El 
P. Acosta llama simplemente plomos 
á las boleadoras: «Usan los indios, 
particularmente para coger estas vicu- 
ñas, cuando llegan á tiro, arrojarles 
unos cordelejos con ciertos plomos, que 
se les traban y envuelven en los pies». 
(Hisf. Luí, 1. IV, c. 40).-Dejamos á 
nuestros vecinos los argentinos la 
defensa de esta voz ante la Aca- 
demia. 

Bolear, a. Es chilenismo, aunque 



BOL 



BOL 



170 



no muy usado, en el signifícado de- 
reproliar en uu examen; {wr alu:>ión a 
las bolitas (bulolax ) (jue se usan par.i 
tales actos: y es argentinismo en el 
sentido de-arrojar las boleadoras 
á las patus ó pescuezo de un animal, 
para aprelieiiderlo; en lo cual coincide 
con un bolear i]ue el Ditv. admite co- 
mo voz familiar en el signiñcado 
de-arrojar. En Chile úsase para esto 
laquear. (Véase esta voz). Según 
Granad:!. <lan también los argentinos 
¿ bolear la awp. fig. de-envolver, 
enredar, tniinp.-ar á alvruno. hacerle; 
ana mala juirtida.-* )tro signiticsido que 
se da en Chile á bolear, aun(|ue 
también es poco usatlo, es el de-reilon- 
dear una cosa dejándola como lx)la. 
En ca.stellano existe también bolear, 
pero es n. y signitici: « En el juego de 
trucos y de billar, jugiir por puro en- 
tretenimiento, sin interés y sin hacer 
partido, jj Tirar las Iwlas <le madera ó 
de hierro, a|)ostando á quién las arroja 
mis lejos. II Provincialismo de Murcia: 
echar muchas mentiras». 

Boleta, f. Xo ¡uitoriza el Diw. el 
8igniti(-a>li> tan usiido en Chile, de- 
borrador que dan las partes al notario 
para ana escritura pública. La voz 
boleta es castizi. poro en otros siguiti- 
cados muy distintos. 

Boletería, f. Xo existe en caste- 
llano y dígase laquilln: «cjisillero para 
los billetes de tejitro, ferrocarril, etc. 
Por extensión, despacho de billetes». 
,;Corregir<i alguna vez el error la l)i- 
rección de P'errocarriles del EsUtdo 
[Chileno]? Si no di*face otros entuer- 
tos de más entidad, porque son contra 
la vida y el l»ols¡llo de los pasajeros, 
menos lo har.i, tratiinduse de volver 
f»or los fueros del idioma, y (|uiz:is 
para siempre nos (piedaremos leyenrlo 



en todas las estaciones el feo titulo de 
BOLETERÍA. 

Boletero, m. Si no es castizo 
boleto, menos lo seni el derivado, 
(jue significa erpendedor tie billeles. 
Más lógico seria llamarlo billeliro, jie- 
ro tampoco aparece en el Dice: sin 
embargo, puede admitirse sin dificul- 
tad. Véase Euo (SrsTAXTivo.s k.\). 

Boleto, m. Basta y sobra con 
billete, que lo reemplaza en todas sus 
aceps. el ultra: «tarjeta ó minia (¡ue 
da derecho para entrar ú ocujiar asien- 
to en alguna parte; cédula impresa ó 
manuscrita que acredita participación 
en una rifa ó lotería». El único bo- 
leto chileno que no entra en esta de- 
finición es el de las casas de agen- 
cia ó (le emporwK y que en castellano 
se llama boleta. Por su forma es bo- 
leto eorruijción de búlelo, diminutivo 
de bula y jxtr consiguiente, sinónimo 
de brere. eDiéronsc luego letras cita- 
toriiis contra el Provincial.... \ntes de 
notifiairle el búlelo citatorio, metié- 
ronse personas graves de por metlio». 
(Juan Valladares, Caballero venluroao, 
aventura XX.VII). En cuanto á su 
uso, será liartí) difícil desten-arlo, pir- 
que ya corre liljremente por todo Mé- 
jico, Peni y Chile, y quiz:'ts en otras 
repúblicas m¡U de Sud-América. 

Boliche, m. Tomado de la Ger- 
manía, en que significa «casa de jue- 
go», se usa en el X'orte de Chile y en 
la República .Vrgentina por-figoncillo 
(j bodegón de mala muerte; tienda de 
banitija-s. En ca.<<tellatio, entre otros 
varios significados, tiene el corres|K)n- 

diente á nuestro emboco ó embo- 
que. Véiisc esta voz. 

UoLlNKRO, KA, adj. Formado de la 
acep. fig. y fam. (pie tiene bolina, de 
« ruido ó bulla de pendencia ó desazón p, 



180 



BOL 



BOL 



no es tan despreciable que digamos y 
bien puede aceptarlo el Dice. Cuenta, 
por lo menos, con el uso general de 
Chile. Los que rehusen aceptarlo, tie- 
nen en su lugar alborotador, turbulen- 
to, Imllangttero. 

Bolita, f. dim. de bola. Aunque 
bola es cuerpo esférico de cualquiera 
materia, y por lo mismo estaría bien 
dicho, sin embargo, reservamos aquí la 
forma dim.: 1." para la bolilla que en 
la Universidad y en otras comunida- 
des se emplea para votar, la que en 
castellano tiene el nombre especial de 
balota; y 2." para la bolilla de piedra 
ó de cristal que emplean los niños en 
varios de sus juegos. Jwjar á las bo- 
litas. Para esta acep. sólo hemos ha- 
llado en el Dice. la voz pitón, aunque 
con la nota de jfrovincial de Aragón: 
«piedrecilla con que los muchachos 
juegan al juego de los cantillosD. Este 
juego, que parece ser el que aquí se lla- 
ma délas bolitas, no aparece en el Dice. 

Bolívar, m. «Moneda de plata de 
A''enezuela, equivalente á una peseta. 
Es la unidad monetaria». Admitido 
en el último Dice, pero con tres de- 
fectos, á nuestro juicio: 1." no dar la 
etimología, que, aunque para los ame- 
ricanos sea sabidísima, porque ningu- 
no de ellos ignora quién fué el vene- 
zolano Simón Bolívar, no lo es así 
para los europeos, que saben tan poco 
de América que da grima; 2." la defi- 
nición dice: «plata de Venezuela», y 
esto no es e::acto, porque bien puede 
ser, y muchas veces sucederá, que los 
bolívares se acuñen con plata de otros 
países: una coma lo habría salvado 
todo; y 3." el mismo que notamos la 
fin del siguiente. 

BOLiviAXO, NA, adj. Por primera 
vez ha entrado en el reino de-., la 



Academia, pero de dos tirones: uno, 
hasta llegar al cuerpo del Dice. («Na- 
tural de Bolivia. U. t. c. s. || Pertene- 
ciente ó relativo á esta república de 
América»), y otro, hasta encaramarse 
en el Suplemento («m. Unidad mone- 
taria de Bolivia, equivalente á cuatro 
pesetas». ¡Cuidado, señor Diccionario, 
con estas equivalencias tan matemá- 
ticas! Tenga presente que muchas mo- 
nedas de América no siempre son de 
ley fija. 

Bolón, m. Piedra de cerro, de re- 
gular tamaño, que se emplea en los 
cimientos de construcciones. Hay bo- 
lón sencillo y doble, según su tamaño. 
Es voz muy usada en Chile y digna de 
admitirse, ya que tiene por fundamen- 
to sus primiti\'os bola ó bolo, de las 
cuales puede considerarse como au- 
mentativo, aunque la forma del bolón 
es más cuadrada que redonda ó larga. 
Puede también ser corrupsión de mo- 
lón, que en Álava, según Baráibar y 
Zumárraga, significa «Piedra grande 
de forma irregular, aproximada á la 
esférica, desprendida de la cantera al 
darbarreno ó por otros medios. || Trozo 
de piedra de cualquier forma, antes de 
ser labrado». El cambio de m por b 
no es desconocido en castellano, en 
donde tenemos desboronar, ant., por 
desmoronar, mandurria, ant., por ban- 
durria, bayonesa, usado por muchos 
en vez de mni/onesa, mandolino 
por bandolín, muñuelo por buñue- 
lo. Moni por Bnn.i, abreviación fa- 
miliar de Bonifacio, etc. 

Bolsa, f. Por todos conceptos im- 
propia estimaba Baralt la acep. moder- 
na y tomada del francés que hace á 
este vocablo sinónimo de lonja (sitio 
público donde se juntan mercaderes y 
comerciantes para sus tratos y comer- 



BOL 



BOL 



lí51 



cios); pero la Acadeniia no le hizo caso 
y ha continuado autorizitnilo esto nso. 
De esto no nos i|iK-janios noíotros; 
antes bien, lo aproljaiuos sinci'ninicn- 
te: de lo que nos quejamos es de qne 
al articulo Boi.sa (talega ó saco...), 
pnxt^ente del latino burxa, se haya 
auTiv-»'!" como simple act-p. lo (jue en 
reuliíJail constituye otro articulo apar- 
te, p>ír ser distintos su etimolo<;ia (el 
apellido Van dfr Bursr) y su siíruiti- 
cado. ;Vuc necesidad hay de meterlo 
todo en una sola y misma bolsa.' — De 
bolsa, loe. muy usíula en Chile cu 
Vez de las castizas ilf i/orní, á tifo, rn- 
iitfr (/<• moi/ollóii, ririr uno Je mololilo. 
Los dos primeras son más generales, 
pues se usan con cualquier verbo, y 
si<;niticun «á costa ajeuai", exactamen- 
te lo mismo que nuestro chilenismo. 
I<a tercera esUi asi, con el v. romer, en 
el respectivo lugar del Dice., jiero en 
L'/o (A) aparece sin v.; lo que prueba 
que también puede usarse sola y con 
otros verlKis. Y niits vale asi, porque, 
8i se pnede romer de mtitjoUón, ^;<|ué 
inconveniente hay para <\\k t;tmbién 
*e alintifree, ne desayune, se cene, xe 
hiiijan once, *e bebn, se fume, se viiije, 
y en fin, se hagan dr moijollon tantas 
cosas por las cuales liabríu que pagar? 
«lieila de prestado en cuanto salió, y 
la tengo ahora mía dr mof/olliin». 
(Puigblancli). — K-studiaiido ahora el 
origen del chilenisnin dp bolsa, nos 
parece que proviene de la expresiíin, 
hoy anticuada, bolsa de Oíos, que sig- 
nihta «limoHiia». Kminentemeiite cre- 
yentes como han sido nuestros padres 
y con el buen humor propio del espa- 
ñol, debierf)n de decir, cuando les 
ai-ontecia «•oiner ó vivir de (jorra, ipie 
lohncjan de la bolsa de Itios (quep<»co 
á poco se abreviaria en de bolsa ), 



por no decir de limosna, (|ue es más 
vergonzoso y humillante. Esta exi)li- 
cación nos parece m;is razonable (jue 
la que insinúa D.Zorobubul Rodríguez, 
(f rosta de bolsa ajena. 

Bolsear, a. Formado de la loe. de 
bolsa, que acabamos de analizar, 
signitira en Chile jiedir á uno alguna 
cosii que |X)r pobreza ó miseria no se 
obtiene de otro modo. Xo corresponde 
al socaliñar castellano, como apunta 
Ortúzar, porque este v. significa sacar 
á uno alguna eos;» con ardid ó artificio, 
mientras qne el bolsear chileno no 
envuelve en si la idea de ardid ni ar- 
tificio, ni siquiera la de im]>ortunidad, 
sino únicamente la de obtener algo sin 
que nos cueste iniestro dinero. (Véa.se 
Codear). — B^il.se-Mí está admitido 
como arugonismo. en calidad de neutro 
y con el significado de « hacer Iwlsas 
el vestido, las tapiceríiu!, píuios, etc.» 

Bolseo, m. AcciiMi ó efecto de 
bolsear. (Véase el anterior). Pérez 
Galdós emplea las voces gorronería y 
parasitismo, que, auni]ue no figuran 
en el Dice, estiin bien formadas y 
pueden jiasar. Sin embargo, no tienen 
el significado tan general de nuestro 
chilenismo, sino el particular de sus 
respectivos primitivos ijorrón y jmrá- 
silo. Vi-ase el siguiente. 

Bolsero, m. El que acostumbra 
bolsear. (Véase esta voz). 'Unas ve- 
ces jiuetle equivaler al t/orrero, iforrisla, 
i/orrón ó mogrollo ca.slellanos, (|ue son 
los qne tienen por hábito comer, vivir, 
regalarse ó divertirse á costa ajena; 
otras, al sim(ile pedigón 6 prdlgiirüo 
(que pide cí)n frecuencia é in)jM)rtuni- 
dad); y otras, aunque rarsts, al sorali- 
íiero (el (|Ue sjica á otro con ardid ó 
artificiólo qne no está obligado á dar), 
ilás restiini.'idr)saiiri >^<>i\: /mnisilo: «el 



182 



BOL 



BOM 



que se arrima ;l otro para comer á cos- 
ta ajena»; pegote: «persona imperti- 
nente que no se aparta de otra, parti- 
cularmente en las horas y ocasiones 
en que hay que comer»; y rozaviUón, 
(¡ue es voz de Gemianía: «el que come 
de mogollón». 

Bolsico, m. Como anticuado lo 
trae el Dice, y le da el significado fig. 
de «caudal ó dinero». Nuestro pueblo 
lo usa por boUillo: saquillo más ó me- 
nos grande, cosido en una ú otra parte 
de los vestidos, y que sirve para meter 
en el algunas cosas usuales. 

Bolsiquear, a. Vulgarismo for^ 
mado del anterior y (jue suele oírse en- 
tre nuestro pueblo por — registrarle á 
uno los bolsillos, generalmente para 
sacarle lo que lleva en ellos. 

Bolsón, ra. No faltan en Chile 
quienes llaman así al vade ó vademé- 
cum castellano: «cartapacio ó bolsa de 
badana en que llevan los estudiantes 
y niños de escuelas los libros y los pa- 
peles». Bolsón es castizo, pero en otros 
significados enteramente distintos. 

Bolla, f. Derecho que se paga por 
fabricar naipes.-BovA: cuerpo flotan- 
te sujeto al fondo del mar, de un lago, 
de un río, etc., que se coloca para se- 
ñalar un sitio peligroso ó un objeto su- 
mergido. Véase esta misma voz Boya. 

Bollen, m. (RagencMn oblonga). 
Árbol chileno no muy crecido, pero de 
porte muy elegante. Su madera es muy 
dura y se emplea en mangos y en la 
construcción de casas; sus hojas son 
antifebríf ugas. Aboguen los naturalis- 
tas por que sea admitido en el Dice. 

Bollería, f. Establecimiento don- 
de se hacen bollos; tienda donde se 
venden. Adición del último Dice. 

Bollero, m. Peón que forma y 
entrega al maestro ó cortador el bollo 



de que se hace la teja. (Véase el si- 
guiente). Es castellano iiollero por la 
persona que hace bollos ó los vende, 
pero verdaderos bollos, es decir, de 
masa de harina; y en este sentido tie- 
ne también forma femenma (bollera). 

Bollo, m. No es castizo en el sig- 
nificado de-porción de barro con gre- 
da, de forma redonda y calculada para 
la hechura de una teja. En castellano 
se llama jvZZ« ó pellada. Este último 
está definido en el Dice, de una ma- 
nera muy restringida; pero, por lo que 
se ve en la^acep. de Albañilería del v. 
Alzar, su significado es más extenso. 

Bomba, f. El último Dice, le agre- 
gó la siguiente acep.: «En los instru- 
mentos músicos de metal, tubo encor- 
vado que por sus extremos enchufa 
con otros abiertos en la mitad del ins- 
trumento, y sirve, sacándolo más ó 
menos, para la buena afinación. La 
flauta, el clarinete y el fagot, tienen 
otra especie de bomba, que sirve para 
alargar un poco el instrumento y bajar 
su entonación». — Caer como una bom- 
ba, ó romo bomba. Es fr. muy usada 
en todas partes, y extraña no verla en 
el Dice. Daremos la definición de 
Sbarbi: «Dícese de la persona que se 
presenta inopinadamente en una reu- 
nión, ó de la noticia inesperada que se 
comunica, y cuya respectiva aparición 
ó referencia, por la gravedad que en 
sí encierra, deja suspensos y como 
aplastados á los circunstantes, causan- 
do en lo moral parecidos efectos á los 
que en el terreno material produciría 
la explosión de una bomba». — Estar 
en bomba, fr. fig. y fam. que regis- 
tra Ortúzar como chilenismo y traduce 
«estar ebrio, tropezar en las erres». 
Por nuestra parte nunca la hemos 
oído. 



BOliI 



BON 



183 



BOMBÁCEO, A, atlj. «D Ícese de árbo- 
les intertropicales dicotiledóneos, con 
hojas alterníis, jwr lo couuin palmea- 
das, rtores axilíires, en racimos ó en 
panoja, fruto vario y semilla frecuen- 
temente cubierUk de lana ó de pul{>a; 
como el l)aobab. Ú. t. c. s. f. jj f. j»!. 
Familia de estas piantits». Termino de 
liutáuíca ailmitido eu el último ílicc. 

Bombarda, f. Antiguo instrumento 
miisico de viento, del «ronero de la 
chirimía, construido de una pieza de 
madera con Jenirüeta de cjuias. || Re- 
gistro del órjano, comi)ni'st.) de gran- 
das tulfos con len^'iieta ipie producen 
sonidos muy fuertes y graves. Dos 
acc]». agregarlas en el último Uicc. 

BoKBAKDi.vo, m. Instrument<:) mú- 
sico de viento, de metal, semejante al 
figle, |)ero con pistones ó cilindros en 
vez de llaves, y que pertenece á la clase 
de Iwjos. Admitido por primera vez. 

BoMBARDó.v, m. Instrumento mú- 
sico de viento, de grandes dimensiones, 
de metal y con cilindros, i|ue sirve de 
contrabajo en las bandas militai'cs. 
Admitido en el último Dice. 

B011B.Í.STICO, (A, adj. tig. Aplicú- 
moslo en Chile á la fier.sona presun- 
tuosa y que en su Oiiiducta y en sus 
j)royecto8 tira á exagerada; y también 
al estilo y lenguaje altisonante, hueco, 
cumjianudo, hinchado. En cáIü última 
acep. lo admiten el Dice, de Salva y 
el Encicl. Hispano-.Vinericano; de lo 
cual nos alegramos, por(|ue la voz está 
bien forniiuia y es bastante expresiva. 

BoMiiKUO, m. C'tuia uno de los ofp- 
rariox encargados de extinguir los 
inwndio». Ks aceji. agregarla por el 
último Dice.; [jcro ,;cst:i bien nsíida 
la [Milabnt nffrarios.' Creemos «ine n(>, 
y bien pueden reclamar de ella, pues 
no son simples ojwnirios, los coman- 



dantes y altos jefes de las compañías 
de Iwmberos. 

BoMitii.LA, f. Hace tiempo (jue figu- 
ra en el Dice, ctm el mismo significado 
de hombillo: «tubo dr hojit tle lata con 
un ensanche en la parte inferior para 
sacar líquidos». ¿Ignorará la .Vcade- 
mia que casi todas las bombillas de 
por afti, excepto en casas muy |X)bres, 
no son de hoja de lata sino de plata? 

Bombo, m. Del significado propio 
de esta voz («tambor muy grande que 
se toca con una maz;i y se emplea en las 
orquest;is y en las bandas militarcsi)), 
hemos [wisitdo nosotros á darle el fig. 
de — pompa, jirosopopeya, Ixirabolla, 
porcpie de todo esto hay en el tal ins- 
trumento y en el músico que lo toca, 
que t;unbÍL'n se llama liombo.-Es tam- 
bién muy usado aquí {}■ en España, si he- 
mos de creer á Caballero) el significado 
de-aplauso ó elogio exagerado, el cual 
sólo admite el novísimo Dice, en la 
fr. fig. y fam. dar bombo: elogiar con 
exiigeración, especialmente por medio 
de la prensa periódica. 

Bombonera, f. Caja para bombones. 
Admitido en el último Dicc.-Bombón: 
confite que, por lo común, contiene 
licor. 

BoxAEBEXSE, adj. Natural de Bue- 
nos Aires. U. t. c. s. || Perteneciente 
ó relativo á esta ciudad de América. 
Adición del último Dice. ¿Por qué 
llama este á Buenos Aires ciudad so- 
lamente y no también provincia? Por- 
que entendemos que su intención ha 
sido dar los nombres gentilicios de los 
Estados de América y de sus rcsjK'cti- 
Vius aipitales solamente, y nó los de 
provinciiis, de[>anamentos, ciudades 
de segundo orden, villas, aldeas, etc. 
Este lujo mío se ha gastado con la 
madre (latría. 



1«4 



BON 



BON 



BoXAPARTisMo, m. Partido ó comu- 
nión política de los bonapartistas. 
Admitido en el último Dice. Difícil y 
delicado asunto es para los dicciona- 
ristas atinar con el guiíto del público 
en cuanto á nombres de partidos polí- 
ticos; porque, á la vez que unos qui- 
sieran incluirlos todos, lo que es mate- 
rialmente imposible, otros quisierau 
que ninguno hallara cabida en el dic- 
cionario oficial de la lengua. ¿Cuál es 
entonces el término medio? Admitir 
solamente los de uso más general y 
(jue ya han echado hondas raíces en la 
historia, como es el presente y otros 
pocos más que figuran en el Dice. 

BoNAPARTiSTA, adj. Dícese del par- 
tidario de Napoleón Bonaparte, ó del 
imperio y dinastía fundados por él. 
Aplícase á ¡persona, ú. t. c. s. común. 
II Perteneciente ó relativo al bonapar- 
tismo. Admitido en el último Dice. 
Véase el anterior. 

Bondad (Tener la). Es fr. til- 
dada de galicana por Baralt y los bue- 
nos escritores, que en vez de ella dicen 
hacer el favor ó la honra, según los 
casos. Así también Capmany. «Apuesto 
que ningún ingenio daba en. la genuiua 
explicación del pensamiento, si Vues- 
tra Reverendísima no nos hubiera he- 
flio la honra, ó por hablar al uso, no 

hubiera tenido la bondad de 

exphcárnosle". (P. Isla, Fr. Geruiulio, 

\. IV, c. V).— Merecer las bon- 
dades de alguien es merecer los 
furores ó la gracia Je altjuien. 

BoNDADOSAMiiXTE, adv. ui. que ol- 
vidaron los redactores del Dice: con 
bondad ó de manera bondadosa. 

BoxETA, f. Paño que se añade á 
algunas velas para aumentar su super- 
ficie. Término de Harina admitido por 
el último Dice. 



Bonetero, ra. Arbusto de la fami- 
lia de las celastríneas... Se cultiva en 
los jardines de Europa, sirve para setos 
y su carbón se emplea en la fabricación 
de la pólvora. Admitido en el último 
Dice. 

BoxETÓx, m. .luego de prendas usa- 
do en Chile y más conocido con el 
nombre de gran botietón, que es el 
nombre que toma el que preside el 
juego. Es muy parecido al de la pájara 
pinta, que el Dice, de Autoridades 
describe así: «Juego que se usa para 
divertirse en las visitas: y se hace en- 
tre un número de personas sentadas 
en rueda, que cada una toma su color 
y el que gobierna el juego pregunta á 
uno: ¿Dónde pica la pájara pinta.^ Y 
el preguntado responde: En tal color 
pica; y el que tiene este color debe 
responder: Ox que no pica; y pregun- 
tado aquél: Pues ¿dónde pica? respon- 
de á otro color. Esto se ejecuta con 
alguna celeridad, y el que no responde 
paga una pena». Si los primeros aca- 
démicos admitieron y describieron con 
tanta minuciosidad su páxara pinta, 
no vemos por qué los actuales no pue- 
dan admitir también el l/onetón chileno. 

BoxGO, m. Especie de canoa usada 
por los indios de la América Central. 
Admitido por primera vez. 

Bonijo, m. Figuraba en el penúl- 
timo Dice, como andalucismo, y el 
último, haciendo de él caso omiso, lo 
lanzó á la fosa del olvido. 

Bonitura, f. CaUdad de bonito; 
lindeza ó lindura, belleza, tiermosura. 
Es voz que sólo se oye entre gente 
ignorante. 

Boxo, m. No lo define el Dice, en 
la acep. que tiene en el Comercio, sino 
que se contenta con remitir á Abonaré, 
que es: «documento expedido por un 



BON 



BOR 



1.-^: 



purtit-iiliir ó una ofíciiiu en e<|HÍvaleii- 
citt ó n.'prvsfiuju-irni de nim ¡Kirtidu de 
tanro guiit:ula en ctienui. i> de un kiI- 
dopreexisu-nte». Mejor nos ]»iuveei|»e 
lu liiiliria cuadrado la detinícioM de 
!•«/(•.• 'lujiel o se-^ini i|Ue se lia»-e ¡i 
favor de uno, oMi^'-.indoíC á |KU,'arle 
una enntidad de dinero». |)ori|Ue en 
los liónos no hay U\\ jtirtida de eariro 
ni saldo prw.'.\isU.'nte, sino ipie son 
simples tituloe de crédito al |)orutdor, 
(]Ue ruprt'sentan un valor nominal de 
cierto inten-s fijo y se jui-pui seiriin las 
condii-iones tijiulas al tieinjio de su 
emisión. — Taniliién ilauíanios /mno en 
Chile el hilleie ti tarjeta, impresos o 
timbrados, ó las dos cosas á la vez, 
i|ue al<;unas instituciones de carídiul 
suelen dar á los jioltres ]iara que los 
presenten y c-ambien por ciertos co- 
nieütiblesi, |iii2aderos después por la 
misma institnciiin. Es ace|>. usada 
también en E^iniña, en el Peni y otras 
jüirtcs, y i>or i-onsi^uientc, debe admi- 
tirse. «Si un día se hiciesen distribu- 
ciones de liiiiwx de flores y otro de 
iMninn de (Kin, la •fente menuda... antes 
se |ire<-ipiiaría á la ])riinera ipie á la 
sc/unda». (K. Pardo Hitz^in). — lionot 
i/e .y, y. Hs loe. ti^. y fam. con <pie 
se alesi-fua el cri'tlito ó fama de una 
jK-rsiina, ó el concepto u ojiiniíin en 
tjue se la tie:ic. AflJt liónos de Knriqíie 
hilil flihüli) iillirhi), ó puti'm nlllif iillos. 
Xo Vemos dilii'ultad para i|Ue s«l ad- 
mitida. 

Bonomia. f. (Otros lo esíTibcn 
bonhomía, niás confonne (.-on su 
al)<ilen;;o fr.imV-s). Ks ]iiiro galicismo 
y lie! IimIo inútil en i-kslellano, pui.s 
leñemos |Kira i-l una i-anlidad dceipii- 
xalenlex, l^des como llinirzn, i/ii/i'iiiii- 
iliiil, riiiiJur, hoiiiliiil, y. tximado cu 
mala parte, i<¡oifilf:ii, sinifilini/in/ r-j-if- 



.siro, crriltilüliiil, hoberiit. Xo se con- 
funda i"on hoinliria df hien ú lioiiniilf'. 

PioxDTK, m. Filanientocxtraiilode la 
corte/.;! del coco, lie reciente admisión. 

BoñichO, cha, adj. l>ini¡nutivo 
de l'Oiiilu, (pie ¡i su vez lo es de htwno. 
Oyese en Chile entre la irente más 
i;_'norante y entre los m;ls vecinos ¡i los 
arauciinos. Véicse Achí. 

Iíi)yiF.niK.STi>.T.\. adj. ,:Qué nombre 
se (lar;i al \\W' ¡Kidece la enfermedad 
de iKjiiuera-' En Chile se le da el de 
lioijiipiii'ii/o, (|ue en realidad está bien 
formado. ( )ptc pues el Dice, entre éste 
y lioijiii-ioxo, (pie, á decir verdad, es de 
forma ui;is j>nlcr:i y coiTecta. 

I5(XirKit<).N", in. Por otro nombre 
(ijiifiiiti it (iiir/ioni, f.: pez muy cono- 
cido y (pie es un excelente comestible. 

I!(X¿i"KTK, m. .\ la acep. de «entra- 
da an'.rosta de un lupir ó montaña» le 
ha agreirado el último Dice, la "j." de 
BltKCliA, estoes: «cuaKpiieraalxTtura 
hecha en una pared ó edificio". 

HiK/ri, 111. Es¡K'cie de emidailiia 
(|Ue se produce en el centro y en el 
Sur de Chile, de la familia de IsLS am- 
]x-lideas y de muclia utilidad ]iara 
cisít(ja y caiiiustos y para otros usos, 
p.or(pie su tiillo US de mucha resistt^'n- 
cia. Seirún el color de ('-sltí, despojado 
de su corteza, se llama lioijiii liltuiro, 
roluim/n ó iirf/ro. Su fruto es el foilf (> 
róifilil. 

l'oií.vTKlíA. f..\si Uamamoseii Chile 
la mina <h Iniralo. Como es vocablo 
iiitiichable y el I)i(;c. no [luede darnos 
otro mejor, nos (|ii(.'(laremoscon ('1 sin 
escniptilo alírniio. 

lioiiATKiio, 111. El ipie trabajad iie- 
^rocia en Inirato. — U. t. c. adj. de d(»s 
Icrminacioiies: |M'rtenccient4' ú relativo 
al iKirato, (iá su extracción (i n(';rocio. 
Meniv ser admili'lo. 



18C 



BOR 



BOR 



BoRi!OLLi')X. Es a. m. y significa: 
^erupción que hace el agua de abajo 
para arriba, elevándose solare la super- 
ficie». Véase harhollón, con el cual lo 
confunden aquí algunos, (juizás por el 
modo adverbial á borboHones, que sig- 
nifica (1 atropelladamente ». A la defi- 
nición de borbollón que da el Dice, 
debe enmendarse el sujeto «el agua» 
por este otro: «cualquier líquido», por- 
que todos los líquidos pueden formar 
borbollones. « La olla que cuece á 
borbollones...se'¿avíi está de las moscas 
y del gato». (Fr. Juan de los Angeles, 
Triunfos del amor de Dios, p. I, c. 
VIII). ((Borbollones de sanffre»,\e(imos 
en un antiguo manuscrito chileno. 

BoniiORtfiJiO, m. Aunque el Dice, 
defina en general esta palabra por: 
«ruido de tripas producido por el mo- 
vimiento de los gases en la cavidad 
intestinal», lo cierto es que en parti- 
cular se llama así este mismo ruido 
producido en los caballos al galopar. 

BoiiDE, m. «Extremo ú orilla de 
alguna cosa. || En las vasijas, orilla ó 
labio que se forma alrededor de la 
boca. II Lado ó costado exterior de la 
nave». En esta última acep. solamente 
es igual á bordo; en la L" lo fué en un 
tiempo, pero ahora ya está anticuado. 
Por esta razón no debe pues decirse: 
Llenar un vaso hasta el bordo, ni 
El enfermo está al bordo del se- 
pulcro, sino que en ambos casos 
debe emplearse borde. — A borde, m. 
adverbial: á pique ó cerca de suceder 
alguna cosa. — .4 bordo, m. adverbial: 
en la embarcación. 

Bordear, n. Como lo indica su 
forma, debería significar tocar una 
cosa el borde de otra ó acercarse á él, 
ya en sentido propio, ya en el fig. Así, 
pai'a significar que un tiro casi dio en 



el blanco, decimos que le anduvo bor- 
deando; de una persona que ya frisa 
en ó con los cincuenta años, decimos 
que bordea en los cincuenta. Caballero 
le reconoce la acep. fig. de «aproximar- 
se, llegar,», coincidiendo, por consi- 
guiente, con el uso chileno, que al fin 
tendrá que imponerse, como justo y 
racional. El Dice, sólo admite este v. 
como término de Marina, por — dar 
bordadas; pero no nos cansaremos de 
repetir que los términos de las profe- 
siones, artes y oficios se prestan siem- 
pre á nmtuas invasiones; lo cual no 
puede ni debe reprobarse, porque tien- 
de á enriquecer el idioma, al mismo 
tiempo que le comunica más gracia, 
energía y concisión, según los casos. 

Bordones, m. pl. En tiempo de 
nuestros abuelos, católicos á las dere- 
chas y más mortificados que nosotros, 
era muy comiin ayunar los siete bor- 
dones, es decir, los siete viernes que 
siguen después de la pascua de Resu- 
rrección (cada uuo de los cuales se 
llama reviernes, según el Dice), por- 
que había la creencia (tal á lo menos 
era la que conservaba el pueblo) de que, 
no llevando tales bordones, era más 
que seguro caer y ahogarse en el río 
Jordán, nombre que éste daba á la ^'ía 
láctea. ¡ Dichosa edad y tiempos felices 
aquéllos, en que de todo se hacía argu- 
mento y á todo se echaba mano pai-a 
enderezar las almas por el camino del 
paraíso ! 

Borinqueño, ña, adj. Portorrique- 
ño. Aplícase á persona, ú. t. c. s. (Til- 
timo Dice.) 

BoRRACiiix, XA, adj. y ú. t. c. s. 
Diminutivo despectivo de borracho. 
Bien puede figurar en el Dice, pues 
se usa no sólo en Chile sino aun en 
España, como se ve en los escritos de 



BOR 



BOR 



187 



Dofi.1 Emilia r;inlo Baain y en el 
Vocabulario de vcnt-s alavesas, de 
Don Fetlcrii-o BnráÜKir y Ziiiii;»- 
rrapu 

BoRRAfHo, m. (Xo burracho, 
como di(%-n fiay y ios alemanes). Pez 
chileno de nueve pulpidas de larjio y 
de color venle. oscuro sobre el dorso y 
claro y brillante Uijo el vientre, de 
donde le viene su nombre especitico 
(salarias ririilix i. Es dijino de Usurar 
en el niii-. 

Borracho, cha, adj. Aplícase á 
la fruta i|ue ha perdido la sazón y 
empieza á po<lrirse, esto es, poaaila,. 
fwxlnrra, ¡Ht¡)aiuliija ó remtiiliiia, y aun 
jxxlrüla y rairoüa. ( Rrmailiiro no esL;i 
en el Dic-c., ¡icro eu su propio lu},'ar 
a'wjr.iremos por él). Teniendo pues 
tantos buenos e«|uivalcntes. el chilenis- 
mo peí?» por iinitil. y p<5r eso lo pros- 
cribimos. En .\l;iva emplean el adj. 
macarro, rra. derivado de mararxf 
(empt-zíir a ¡XKlrirse las frutiis). A 
nuestro pueblo, i|ue pir des!j;nicia es 
tan dado :i la embriai^uez. no le llamó 
tanto la atención lo p Klrido ó descom- 
puesto de la fniUk, sino el acto de 
caerse del árijol, como el hormelio cpie 
no puede tenerse en pie, y ¡wr eso la 
ciliti'tj con el mismo nombre. 

HoKKA'iiXKO, A. adj. y ú. t. c. s. y 
c. f. ¡il. Es t4Tmino de Botánica admi- 
tido por primera vez. 

BoRKA.IKAn. ItORKü.NKAIl V lU- 

RRAJKAR, u. •Es<.TÍi»ir sin lutunt/) de- 
terminado á salira In ijue <:al<;a. || Hacer 
nibricjis. nis^íw ó fifrnras pf)r mero 
•■nlrctenimiento ó |ior ejercitar la [)lu- 
nia». 'inardan relaciiin con estos ver- 
Ujh tmborronnir, a. ( llenar de Itorrones 
ó nwjios y pirni{)at(*s un f>a[iel; fij;. 
cwriliir de [irisa, dcsalifiadamentc ó 
ti>n \*H-A meditación) y ijnrrdiuili'iir. 



n. ó ijdrabatfar, n. y a. (liat-er ^'¡irra- 
patos ó «lanibatos:). 

BORRASCA, f. Esniíiy iisndacnin' nos- 
otros la fr. fam. Correr borrasca 
una cosa en el sentido dc-str robada 
ó perderse. Nada tendríamos que ob- 
jetarle si liis voces i(ue la forman 
conservaran su le<;ítimo sentido; pero 
no es así, jxjriiue correr borrasra es 
simplemente pjisiir por ella ó arros- 
trarla, pero nó pea-t-er en ella, como 
se da á entender en la fr. chilena. « La 
encamisada pues de los caballeros y 
soldados se puso á mediar con el 
hui>sped el «íso, y don Cleofás, sobre 
un Arte poética de Rciifrifo, «jue esta- 
lla tíimbién corrieiif/o borrasca entre 
esotros lesajos por el suelo, tomó pleito 
homenaje al tal i)oeta". ( Vélez de 
Guevara, El Diablo Cojiiolo, tranco 
IV). «Salió de Mallorca el Caballero 
ermitaño con su compañero, y corrió 
tan fiera barranca, que pensaron (¡ue 
la nave se anegaba». (Juan Valladares, 
Caballero íwi/u/'o.w, aventura XVIII). 
En ambas citas estit empleada la fr. en 
su verdadero y castizo sentido. 

Borregraje, ni. Uorref/ada, {.: re- 
baño ó miniero crecido de Iwrrcgos ó 
corderos. Véase Bandada. 

BORRICAI.MKNTK. adv. ui. faiu. .\s- 
nalinciite. .\dinitido jKir jirimera vez. 

Borroniento, ta, adj. Difrase 

borroso, sa: «confuso, [)or haberse es- 
crito con pluma que no permitiese 
trazar bien y limpiamente las letras, ó 
por hal)ersc corrido la tinta, ó por 
cualquiera otra caus;i>>. Esta última 
parte de la delinicicin excluye comple- 
tamente nuestro borroniento, ¡«ir- 

que sin ella todav;;i podía (¡iftiidirsi', 
diciendo tjue se a]iliuiba al escrito, 
jmpel, etc., (pie tiene lH)rrone», jwrque 
borrón es frota (i mancha de tinta. 



188 



BOT 



BOT 



Borujo, m. lícsto del castellano 
del siiflo XVI traído por los conquis- 
tadores: entonces significaba lo mismo 
que orujo ó casca (hollejo de la uva, 
después de exprimida y sacada toda la 
sustancia), acep. que todavía le reco- 
noce el Dice, pero como anticuada. 
Borvjo es correcto en las dos aceps. 
de: (onasa que resulta del hueso de la 
aceituna después de molida y exprimi- 
da», y «bulto uo grande de alguna 
materia; coiuo de lana muy apretada 
ó apelmazada». En las ti'es es igual á 
liurujo. Véase esta voz. 

Boscoso, SA, adj. Es de algiin uso 
y de buena formación, y no sabemos 
por qué lia prescindido de él el Dice. 
No tiene mejor aspecto su sinónimo 
selvoso, sa, (]ne figura con derecho 
propio en su respectivo lugar y que se 
aplica al país ó territorio en (jne hay 
muchas selvas. Tamliién está aceptado 
en la forma silvoso. 

Bosta, f. Excremento del ganado 
vacuno ó del caballar. Admitido en el 
último Dice, sin nota ni caliñcación 
alguna. Es de uso en todo Chile y nos 
alegramos de su admisión, porque uo 
es tan indecente como sus sinónimos. 
La etimología, que el Dice, se olvidó 
de darle, no puede ser otra (jue el s. 
bosfar, ant. (lugar ó caballeriza donde 
están los bueyes), que viene del latín 
hoshir ó hoslarhnn^hos (hnQ\) y s/arr 
(estar). 

BosTEAR, n. Excretar ó excremen- 
tar el ganado vacuno ó el caballar; por 
extensión cualquier animal. Es natu- 
ral que, admitido el s., clame también 
pjr la admisión el v., que cuenta con 
el uso de Chile y de la República Ar- 
gentina por lo menos. Esperemos la 
14.'^ edición del Dice. 

Bota, f. Cierto calzado; cierto cue- 



ro para licores; inflexión del v. Ixilur. 
— Vota: inflexi()n del v. rolar. 

Botabarro, m. «Cada una de las 
alas ó piezas sujetas á los costados de 
la caja de algunos carruajes, y qne, 
en forma de S, llegan hasta los estri- 
bos, sobresaliendo unos dos ó tres de- 
címetros por lo alto de los antepeclios. 
Sii'ven para defender de las salpicadu- 
ras de lodo á los ([ue van dentro, y 
su niimero es igual al de las ruedas». 
Esto es lo ipic en ca.stellauo se llama 
alfiro, y nó botabarro, «jUe no es 
conocido en el Dice. 

Botado, da, adj. part. du liolar. 
Véase esta voz. 

Botador, ra, adj. El abuso que 
.se hace en América del v. Imlnr ha 
trascendido también :i este adj. su 
derixado. siendo que el castellano es 
riquísimo en vocablos (¡ue expi'csan 
mucho mejor la misma idea. I-os hay 
de viirias formas y para todos -los gus- 
tos; tales como í/crrocliador, tnalf/asla- 
ihir, miilharíilfiihir, manir rolo, ¡iróilino, 
ili'rrdiiiiiild, (li'sjii'nlii-iitilii y ili's¡ii'nli- 
riailiir, ilixiiilfurndliir. (lilupiíliiilnr. ili- 
sipailor, ¡ii'rili(ji)i\, pcnliilo. 

BoTAfiUA, f. Moldura (jne se coloc;i 
en puertas y ventanas por la parte 
exterior para preservarlas de las aguas 
lluvias, ó, como lo expresa su nombre, 
para holur el aíjua. Está bien formado 
y se usa en Chile. No le conocemos 
equivalente castellano. 

BoTALOJio, m. Cierto instrumento 
de hierro que usan los encuadernado- 
res para formar la pestaña en el lomo 
de los libros antes de encartonarlos. 
La voz está bien formada y no le co- 
nocemos equivalente; si en realidad no 
lo tuviei'a, l)ien podría admitirse. 

Botamanga, f. Boramainia: par- 
te de la manga, (jue está más cerca de 



BOT 



BOT 



is:t 



l:i limriLf:i. _V i^lK-L-ialliuiiti' ]««r lo 111- 

t<T¡i)r ó el fomj. La botamangfa 

ihiieiia ts l:i ¡Kirtc i-xtorinr. \:\ |iosti/.a, 
va ilcl niisiiiu í;i''1iitu (loliludu liaciii 
afiu-ni, _v sii-inprv cvri-uia a la inuño- 
i-.i. Kii ul l»icc. cnanitrainos jwni la 
|K>st¡7^i fl U'-nniíio riifllii (itla solia-- 
pili'Sta L-ii la e\ti\-iiiiila<l du las inanira-s 
li i>lnis i«rtcs lie ricrta.s pa-liil;us du 
vistir), y (Mir i-<|iiivuk>iiu¡a jrtK-df lla- 
iiiursL- taiiiliióii asi la i|au coiisi.stv l-ii 
ilolilar |Kirt afíiurii el iiii.siiio ^t'iiem. 

ÜoTÁSHt), (A. Aileiiiius (le lulj. 
(«|>erteilw¡eliU.' á lu Ijotáiiiwi»), es s. 
111. y f.: «persona que jintfesa la liotá- 
iiica ó tiene en ella esjieeiales conoci- 
mientos». En esta act-]». es iu'iial á 
Miiiiixlii, coiii. 

HoTAK, a. "Arrojar (i t-<'liar fuera 
con violencia ». es el si<;n¡licailo jiriiiie- 
ro y fuiulainentid (|iie le da el I)icc., y 
de 1-1 han ]iriKr<lido los falsos (|iic le 
damos en niiicliius partes de Aiiicric;i. 
I'or niR-stra parte eiinniermviiios los 
de í'liile. 1." Se dice 1 (lie bOtan la 
plata » el dinero, [K)ripie e<|iiivale ;i 
«urnijarlo ó echarlo fiieni con violen- 
cia », los iple lo ilixi/HiD.i/rs/iil/iirniii, ili- 
lii/nilioi o de al;/niia manera il'-rriirliiiii, 
iiiiili/iin/dn n miilhiirtildii sus liienes; de 
iloiide provino el llamar bOtadOr al 
•jile tal lia<v. Kn toilo esto no se ve 
nna ¡.'nin falta contra el idioma, sino 
Keni:illameiite la consa^íniciiin |ior el 
ii.-K) de nna ¡u-ep. Hl'., tanto mim dis- 
ciil|inlile, cnanto (|iieen a<|iiellos ticm- 
]ios aliiiiKlalia mi'is el dinero \ior estos 
niiimlos de |)ios, y así fKMlía malerial- 
m^ntc Imliiruf. \ lo «pie se a<;reí,'a «pie 
el V. por si solo es mncho iii:'ls enériri- 
co, lireve y expresivo <pie to<los sus 
siiDÍnimos, y tales vocahlos son los 
l»n'ferid(»s firir los udaveras y bota- 
dores.—-'." Botar á un criado 



'> empleado se dijo al ]iriiicipio. sin 
duda ]M>n|ne IiuIm) necesidad de ¡irro- 
jarlo i-oii violencia, pjiiiéndolu de ]Ki- 
titjis en la cidle. (> en la mitad del 
arroyo, i-oino diirn en España; y de 
alii provino (pie, tratilndose solamente 
de ilr.i/iei/ir á un nimlit (•> i¡r tli'/xiiirr ¡i 
un eni/ilfii(/o o fiiiirinnurio, se dijera 
tiimhiéii <|Ue los botaban. — ;>." -Ma- 
lamente se ns<i botar por liimlnir. (pie 
si;;iiiticn: «hiU'er cai-r o dcrriliar á una 
[iei'st)na ó cosii». .\sí, <le dos Uichado- 
ivs «pie fon-ejaii cuerpo ;i cuerp'>. no 
s»,' dir.i i|ne el uno bota al SUelO 
al otro, sino ipie lo liimlm o ilfirihii, 
ó f|ue da mu él ni rl .•nulo: ni de un 
jinete scdir.i «pie lo botÓ el caba- 
llo, sino tamhii'ii ipie lo liimlm li ilr- 
rribó ó iliú mu él ru rl xurlo; á no ser 
ipie en alguno de estos casos se haya 
verilicado lo ipie sisíiiilica el v. Iml<ir 
(arrojar ó echar fuera con violencia), 
esto es, que el vencedor ó el caliailo 
hayan arrojado fuera y con violencia 
á su victima. La pnieha ni;is clara de 
la falsa idea ipie aipii tenemos del v. 
holiir es el part. Imliulo, al «pie damos 
un siirnilicado (pie hará reír de buena 
};ana á l(js esjiañoli-s. De un cuer|K) liii- 
Iiiailo (jue est;i lentlitio, rrlHiiln (i ijUn 
ijíim en la calle, decimos ipie i'Stá bo- 
tado; y aun (¡admírense más los |iii- 
ristas!) de las razones (pie saltan á la 
vista, decimos en si-nlido tii;. y fam. 
<]iie estiin bOtadaS. ¡Feliz el piieMo 
(podríamos decir, parodiando á .luve- 
nal) en ipic todo, disde las riipieza.s 
ha.sta los cuerpos de sus hijos y los ar- 
•;iimcntos y razones de sus saliios están 
jnr dondeipiiera botadOS! — I." l''i- 
nalmente, usiimos el v. Iialur como r. 
en dos acejts., ipie tanijK)co son casti- 
zas; á Sid)er: hiiizuisr, rrluiiKC i) tino- 

,¡■11 SI- (botarse al agua " á nado), 



190 



BOT 



BOT 



y ñs. erh/irse á ó dei/icfirsf á ul^-iina 
profesión ó cosa mala (botarse á 

comerciante ó al comercio, á 
ladrón). Los buenos hal)listas dicen 
en este caso echarse á: 

Echóse á pescailor el Dios Cupiíld 
Y la mar en ijue pesca es un pobladci. 

(Baltasar de Alcázar). 

...«habiendo sido su carrera la de uu 
recluta, ó de un quinto desertor (jue 
se echó á bandolero coa patente de 
guen-íllero... Puedo atestiguar que le 
sabía antes que se echase á mercader 
de libros». (Puigblanch, Opuse. Gra- 
mático-Siiiir.) Botarse á gracio- 
so, á poeta, es en castellano darla 
de, tirarla de ó echarla de: locncioues 
familiares que significan «presumir 
de»; y también meterse «, hacerse el ó 
hacer del. — No se confunda hotar con 
Votar: hacer voto; dar ó decir nno 
su voto. 

Botarate, m. fam. Hombre albo- 
rotado y de poco juicio. U. t. c. adj. 
Este es el botarate castizo, sinónimo 
de casquivano, alegre ó barrenado de 
cascos, de cascos lucios, arbolario ó 
herbolaria, tarambana, y nó lo que 
algunos chilenos quieren que signifi- 
que, es decir, lo mismo que el falso 
botador (derrochador, etc.) El error 
pro\iene de derivar á botarate de botar, 
en el primer falso significado que he- 
mos estudiado, cuando en realidad se 
deriva de botar en el significado de- 
saltar ó dar botes. 

Bote, m. Lo que llamamos bote 
para cuajar helados es f/arapiñera, y 
la vasija exterior en que se mete se 
llama cubo. La frase de bote á bote 
es: estar de boto en bote: dicese de 
cualquiera estancia ó lugar que está 
completamente lleno. Bien haría el 



Dice, en quitarle el v. estar, dejándola 
en la loe. de bote en bote, como que de 
hecho se usa también con otros verbosi 
como llenar, hallarse, ver, etc., y con 
los adjs. lleno, repleto, etc. 

Botella de greda suelen llamar 
á la alcarraza los ijne no la conocen 
por su nombre. Es una vasija de arci- 
lla porosa y poco cocida, que tiene la 
propiedad de dejar resudar cierta por- 
ción de agua, cuya evaporación enfría 
la mayor cantidad del mismo líquido 
que queda dentro. En Andalucía según 
el Dice, se llama talla. 

Botellazo, m. Golpe dado con una 
botella. Admitido en el último Dice. 

Botería, f. Tienda en que se vende 
el calzado que se llama bota. No com- 
prendemos por qué el Dice, hace caso 
omiso de esta voz, siendo que está 
perfectamente formada, abonada por 
el uso general del comercio y necesaria 
por su significado mismo; porque, si 
se abre una tienda con el exclusivo 
objeto de vender, no toda clase de 
calzado, sino únicamente botas, ,;será 
dable llamarla zapatería de botas ó 
zapatería á secas, por no emplear el 
fácil y sencillo neologismo boterin? 
Véase Botinería, con el cual uo debe 
confundirse. Las boterías que hay 
en Chile son verdaderas botinerias, 
porque, más que botas, se venden en 
ellas botines y botinas. 

Botero, m. Patrón de un bote. 
Admitido por primera vez, pero sin 
etimología. Xada le habría costado al 
Dice, señalarla, diciendo que es bote, 
barco pequeño, etc.; y así habría dis- 
tinguido mejor este vocablo de su ho- 
mófono botero (de bota): el que hace 
ó adereza botas ó pellejos para vino, 
vinagre, aceite, etc.; el que los vende. 
— Hay tamliién, pero nó en el Dice, 



BOT 



BOY 



oiro botero, y es d >iue Imce el «»1- 
zmlu ijue se lliinm hoiA: pitra lu cual 
no tiene af|nél otro nombre i|ue el ¡re- 
neral ¿e za/xiUro. Sin eniUirgo, el <|ue 
<|tiiera usar li ioUro, está en sn lien-cho 
y nadie jiuede decirle ijne es un 
error. 

Botín, ni. Maliinnínte lo usi at|ni 
una [Kirie del pueijio por eukflin. Y aun 
lu 'fi:Mf tduoiida lo confunde lainliién 
itjn bolüo, rei'ién admitido; pjr<|Ue el 
holin español es « caizjido de cuero. i>a- 
fio ó lienzo. (|ue cubre l.i ¡wrte suixirior 
del pie y parte de la pierna, á la cual 
se HJusUi con liotones, hebillas o co- 
rreas», y holilo, «especie de IwUi de 
hombre, con el:isticx)s ó con lx>toncs, 
que se ciñe ni tobillo». Si [lasa aliío 
del tobillo, se llama livlliui. 

BoTi.NKRi.i. f. Taller donde se ha- 
cen botines. || Tienda donde se venden. 
Admitido {)or primera vez. Véase I!o- 

TKIlfA. 

HoTi.VKito. i¡.\. adj. Dicese de la res 
vacuna de jielo claro que tiene nct,Tas 
las extremidades, .\dmitido en el últi- 
mo Dice. 

Bí)T.». TA, adj. Romo de punü»; 
fi;;. rudo ó toq>e de in'_'cnio ó de al;;iin 
sentido. — Inflexionen del v. Iwtfir. — 
Voro: jirümesii:sufra;íio. — Inflexiones 
del V. rolar. 

Boto.nkkía, f. Fábrica en que se 
hacen Ixitones. || Tienda en que se ven- 
den. Voz iLsada en el comercio y em- 
plesula por escritores como I). Modesto 
Liíuente. no venuw por qui- pueda ser 
excluida por el Dice. 

Bototo, m. r. en Chile por-za[)a- 
to <:r:iiide y ordinario, s/i/xtliin. Cree 
l>. Z. Ríxlriífuez que la etiniolo<;ía 
[HK-di- ser el ara^onisino holii, admitido 
en el Micc. y que Hi'^'nilicu: «ix.'llejo ¡ja- 
ra n-li:ir vlnii, ;iciit<- 11 otro liquidií».- 



Hay otro halólo, adndtido hac-c tiempo 
como anieriamismo. pero siu'nitica: 
«Kdaba&i para llevar agua». 

RoTüTi>. ni. Rezón hu-jjo y hueco 
que sostiene la hoja del lechoso (i pa- 
]>ayo. II Tronqieta Siisri-ada y de iíuerra 
de los indios del Orinoco. .Vilmitido 
]ior ¡irimera vez. 

Box. m. Sin admitir el inhumano 
ejercicio (i ¡x-lea del boj-, podemos ad- 
mitir la palabra, que en re;didad nos 
lince falta. Xo basta ¡iitijilalo, (|ue es 
un combate también á ])uñadas, jiero 
lió principahiicnte en la cabeza, como 
sucede en el hox. 

Bo.XKAiioK, líA, m. y f. Si adniitinios 
ií box, delieiiios admitir también al que 
lo ejercita. (|ue es el hojeador. 

RoxKAU. 11. Ejercitar el hoj-. Por la 
misma razón que los dos anteriores es 
digno de admitirse. 

BiiXKR, m. JIny usada es esta voz 
en los periódicos modernos paní de- 
signar al individuo de una secta china 
muy fanática, que. por defender sus 
tradiciones y costumbres, jx^rsiguc de 
la manera más cruel á todo extranjero, 
causando innuinerables saípicos y a.se- 
sinatos. Parece (pie se le llama así del 
inglés liüj-rr, piigil li abofeteador, ])or 
el modo de combatir (pie us;ui los tales 
chinos. En jil. se dice Iioj-pis. l'or el 
uso universíil que tiene ya este nombre, 
es tiempo de admitirlo también en el 
Dice, castellano en la forma y con el 
pl. (pie acepten las autoridades del 
idioma. 

Boya, f. Xo hay iiiius hoi/u en cas- 
tellano que ladi-finida en el art. Bova; 
de consiguiente, lo (pie axpii en len- 
guaje fam. y festivo se llama boya y 
(|Ue consiste en hundirle á uno el som- 
brero hastii las orejas (i hasta el pes- 
cuezo, es nii puro cliiliiiisnio, bien 



BOY 



BOZ 



formado, si se quiere, por la semejanza 
que hay entre un sómbrelo así hundi- 
do y una verdadera hoijti, pero chile- 
nismo al cabo. En casiellano puede 
expresarse esta acción por los sustan- 
tivos genéricos acliuchúii, npahuUo y 
aplmlamienfo. Y ¡cuidado con usar, 
para expresar esta misma idea en gra- 
do aumentativo, del s. boyazo, que 
sólo es aumentativo de hmij y significa 
buey grande! Algunos por metonimia, 
pues toman el efecto por la causa, lla- 
man boya la simple ahoUudura ó 
holló que resulta en el sombrero á con- 
secuencia del hundimiento. — Estar 

en la buena boya es en Ohile es- 

lar lioi/anli', esto es: tener fortuna ó 
felicidad creciente. 

Boycotear, a. Verbo (jue anda 
muy valido por esos mundos del co- 
mercio, merced al uso de la prensíi, que 
prohija todos los desatinos contra el 
idioma. Trae su oi-igen del capitán 
Jaime Boycott, que fué la primera 
víctima de lo que significa este atrevi- 
do neologismo. Habiéndose rebelado 
dicho capitán, en 1848, contra ciertos 
acuerdos de la Liga Agraria de Irlanda, 
ésta resolvió castigarlo, excluyéndolo 
sistemáticamente de toda relación con 
los irlandeses: sus sirvientes y traba- 
jadores fueron amenazados con seve- 
ras penas si no lo abandonaban; los 
arrendatarios y comerciantes de los 
alrededores fueron obligados á no tener 
relación alguna con él, y hasta él mis- 
mo y su familia fueron amenazados 
por la fuerza, viéndose así en la nece- 
sidad de emigrar á otra parte. Este 
mismo procedimiento siguió empleán- 
dose contra todos los demás que no se 
sometían á las exigencias de la I^iga, 
y luego lo aprendió también el público 
para castigar, sobre todo, á los comer- 



ciantes. Por lo visto podría definirse 
á boycotear: sitiar á una persona, 
casa de comercio, plaza, puerto, etc., 
impidiendo que se le acerque lo (pie 
puede favorecerle; ó bien, como diiía 
un periodista, hacer el vacío al rededor 
de una persona o cosa para perjudicar- 
la en sus intereses hasta hacerla ceder, 
(') queljrar, ó mudarse. Ahora que tan 
de moda están las huelgas y», los lin- 
chamientos, no es raro que se use tam- 
bién el boycotear, que es la defensa 
pasiva de las multitudes contra las 
tiranías ó abusos de los dictadores del 
comercio; medida que sólo desearíamos 
nosotros contra los comerciantes que 
profanan el día del Señor, contra los 
(jue obran de mala fe y contra los que 
jiervierten la maralidad. A éstos sí tra- 
tarlos como al capitán Jaime Boycott. 
En cuanto á la admisión del v., estamos 
por la afirmativa, ya que sería imposi- 
ble hallar otro en castellano que expre- 
se toda la idea. Admitido ya Hiuhar, 
que también procede de un apellido 
inglés; generalizado empecinarse, que 
procede del solirenombre empecinmh, 
no habría por qué ponerle mala cara 
á hokotear, escrito así á la castellana. 

Boycoteo, m. Acción ó efecto de 
boycotear. Véase el anterior. Si se 
admite el v., habría que admitir tam- 
bién el s. 

Bozal, m. Hacemos aquí deplora! ile 
confusión entre hozal, hozo y niornil; 
para evitarla, daremos las repectivas 
definiciones del Dice. Bozal: esporti- 
lla, comunmente de esparto, la cual, 
colgada de la cabeza, se pone en la boca 
á las bestias de labor y de carga, para 
que no hagan daño á los panes ó se 
jjarcn á comer. || Talileta con pi'ias de 
hierro que se pone á los terneros para 
(jue no mamen alas madres. || Frenillo 



BRA. 



BRA 



in:i 



qne se pone á los perros {xira que no 
muerdiin. — Bozo: «ibcstro ó cuerda 
que se echa ¡i las caballerías sobre la 
boca, y, dundo un nudo ptor delKijo de 
ella, foniia nn caliezón con 6»)lo un 
cabo o rienda. — MuKHaL: saquillo ó 
talejío para dar de comer ¡i las bestias 
cuando caminan. El de los bueyes se 
llama fiuririo. 

Brackauok, ka, adj. Apliuisc al 
caballo que, al andar, mueve repetida 
y gallardamente las manos, üls de uso 
corriente en Chile y equivale :i rorre- 
/«/</or,quc tampoco aparece en el Dice., 
pero que debe considerarse castizo, co- 
mo legitima y directamente formado 
del V. rorvtlear. Ortúzar lo reeuqjlaza 
por claro, izquierdo ó abierto de peritos; 
pero no es exacta la correspondencia, 
porque claro «se dice del calxillo que 
andando aparta los brazos uno de otro, 
echando las manos hacia afuera, de 
modo (jue no pueda cruzarse ni rozar- 
se»; izt/uierdo «dicese de la caballería 
qne, por mala formaciiMí, saca los pies 
ó manos hacia afuera y mete las rodi- 
llas adentro»; y abierlo de pechón «di- 
cesc del caljallo ó yegua qne al tiempo 
de andar dirige con exceso la mano 
liacia afuera, formando una especie de 
semicírculo y cojeando mucho». Como 
se ve, en estos términos resalta la idea 
de un defecto, mientras que en bracea- 
dor no se ve otra (jue la que se des- 
prende del signifícailo literal de bra- 
ctar: «mover repetidamente los brazos, 
por lo común con esfuerzo (i gallardía ». 
Con todijs estos adjetivos tiene alguna 
relación piandor, ra: «díccsc del caba- 
llo que levanta mucho los brazos y 
pisa con violencia y estrépito». 

BiiACKAJK, m. Profundidad del mar 
en cualquier panije detí.-nniniulo. Tér- 
mino de Marina alniitidu reciente- 



nient*. No delie confundirse con bra- 
zt'Je: medida de brazas ((Ue hay hasta 
el fondo desde la superficie del ;igua. 

Bracear, m. -Vplicido este v. al 
Citballo, lo reemplaza Ortúzar i>or an- 
dur claro; lo i]Ue es un error, jwrque 
andar claro es «andar de modo que no 
se junten las líneas del huello de am- 
bos pies ó ambas manosx, y bracear 
es lo (jue vimos en Braceador. Los 
verbos castizos son corcdiar y (jambe- 
tea r. 

Braceo, m Acción ó efecto de bra- 
cear. Admitido en el último Dice. 

Bracete. De bracete ó de bracero 
son modos adverbiales con que se de- 
nota ijue dos personas van asidas del 
brazo. — Buaceko, m.: el que da el 
brazo á otro para que se apoye en él. 
Dicese comunmente de los que dan el 
brazo i'i las señoras. Lo mismo se ex- 
presa con la fr. dar el brazo á uno. 

BnAGi'ERO, m. .\parato ó vendaje 
destinado á contener las hernia.s ó 
quebraduras; no debe confundii-se con 
estomaguero, m . : pediizo de bayeta 
que se pone á los niños sobre el vientre 
ó boca del estómago para abrigo y re- 
paro, cuando se les envuelve y faja. 
Qniziis la confusión ha provenido de 
los aragoneses que liacen á braga (del 
cual se útívWa .liraguero ) sinónimo de 
meteilor: «paño de lienzo que suele 
jwnersc debajo del pañal ¡i los niños 
j)e«|ueñ<)S". 

Braguetazo (Dar un). Es en 

Chile casai-se nn hombre pobre con 
una nuijir rica. 
Braguetero, adj. y ú. t. c. s. m. 

Formado de la fr. anterior. Hombre 

pobre que se casa con una mujer rica. 

Bramera, f. La ventana ó rcspi- 

raílero que tienen algunos liornos es 

bravera, v m bramera. 

21 



I 



]04 



BRA 



BRA 



Brasa, f. Lona ó carbón encendido 
y pasado del fuego. — Braza: medida 
de longitud, generalmente usada en la 
marina y equivalente á dos varas. Se 
escribe con z porque es derivado de 
brazo, pues la hraza es la nicilidií de 
los dos brazos extendidos. 

Brasero para los pies llaman 

los chilenos A la rejuda ó maridillo. Si 
el objeto tiene nombre propio en el 
idioma, como sucede en este caso, no 
hay para qué usar un circunloquio ó 
frase descriptiva. 

Brasilero, ra, adj. Así se dice 
en toda la América, conforme al por- 
tugués hrasihiro; pero la Academia 
jamás ha salido de brasileíio, ña: na- 
tural del Brasil. U. t. c. s. || Pertene- 
ciente á este país de América. Y á la 
verdad, la terminación ero, era, no es 
propia de nombres gentilicios, y, si 
en uno que otro la hallamos, como 
en ibero y celtibero, es porque ya esta- 
ba incluida en los primitivos Iberia 
y Celtiberia. Brasilero, en caso de 
admitirse, debería significar — comer- 
ciante en palo brasil ó del Brasil, ó 
vendedor de esta madera. 

Bravatear. Dígase bravear (echar 
fieras ó bravatas) ó baladronear (hacer 
ó decir baladronadas). Véase Gua- 
pear. 

Braveza y bravcra son sinónimos 
en las dos aceps. de-«fiereza de los 
brutos» y «esfuerzo ó valentía de las 
personas». Braveza significa ademiis: 
«ímpetu de ios elementos; como el del 
mar embravecido, el de la tempestad, 
etc.»; y bravura significa también 
«bravata». 

¡Bravo! «intcrj. de aplauso. U. t. 
repetida». Debió agregar el Dice, que 
se nsa además c. s. m. en sing. y pL, 
como se halla en todos los escritores. 



La Rana, por los semblantes 
Bien conociíí, sin embargo. 
Que babían de ser muy pocas 
Las palmadas y los brapos. 

(Iriartc, Fdhula XLIIJ). 

Brazada, f. Es de nso corriente en 
Chile por la medida de longitud to- 
mada de los dos brazos extendidos y 
equivalente á dos varas. En España 
ha pasado ya á ser anticuada y se ha 
reemplazado por braza. (Véase Ba- 
rrial). Brazada tiene vigentes en el 
Dice, las aceps. de «movimiento que 
se hace con los brazos extendiéndolos 
y levantándolos, como cuando se saca 
de un pozo un cubo de agua», y «can- 
tidad de leña, palos, bálago, hierba, 
etc., que se puede abarcar y llevar con 
los brazos»; lo que se llama también 
brazado. 

Brazo, m. Es común en Chile y en 
otras repúblicas americanas usar el pl. 
brazos -por peones ó jornaleros;, v. gr.: 
«Faltan brazos para la agricultura». 
No creemos que haya en esto un vicio 
contra el lenguaje, como alguien lo ha 
apuntado, sino una simple sinécdoque, 
y de las más legítimas, en que se toma 
una parte por el todo, es decir, lo que 
más resalta y se necesita en un traba- 
jador al día, que son los brazos, por 
la persona misma. Ó si esto no satis- 
face, considérese como una metonimia, 
por cuanto se toman las partes del 
cuerpo humano por las facultades ó 
aptitudes que residen en ellas. Así, si 
se puede decir, y está perfectamente 
dicho, «Hubo entre los griegos cabezas 
muy privelegiadas», por hombres de 
talento, ¿por qué no se ha de poder 
decir también, «Este año hubo en 
Chi'e mucha escasez de brazos para 
la agricultura», por escasez de peones 
ó gañanes? No nos privemos del uso 



BRA 



BRE 



105 



de los tropos, que Uiiw viveza, her- 
mosura y variedad comanican al len- 
guaje, haciéndola por lo mismo más 
agradable y ameno. Al pl. brazos sólo 
da el Dio.', el sijiiiitieado &g. de «pro- 
tectores, valedores». Si se quiere una 
autoridad clásica para justitiair el uso 
chileno, allá va la siguiente de Jove- 
llauos: «Como las posesiones son gran- 
des, para todas estas Ltborcs se necesita 
nn gran número de bn¡-o.-<, que no 
prestan sus auxilios sino por altos j 
arbitrarios jornales». No no3 diga pues 
Joan de Arona que sustituramos á 
brazos por brari-ro (peón que se alquila 
para cavar ó hacer alguna obra de la- 
branza), porque no hay necesidad de 
til sustitución y es más elegante y 
expresivo el fig. brazos. — A brazos 
cruzados decimos aquí (¡ue qwÁi ó 
dyim á la persona que no cuenta sino 
cou lo encapillado, porque ha perdido 
todo su haber ó fortuna. La fr. castiza 
es ron ios brazos cruzados ó ron las 
manos cruzadas o mano sobre mano, 
que el Ditr. traduce por «ocioüiraente, 
sin hacer nada». Como se ve, no hay 
entera e<|uivulene¡a entre la fr. chilena 
y las españolas, ponjue en la nuestra 
resalta la idea de despojo ó pobreza, y 
[loreso, im[)üsibilitada la persona para 
el trabajo, se cruza de brazos y no ha- 
ce- nuda; mientras que en l.is españo- 
las domina .so'amente la simple idea 
de jiea-za. — Del brazO (Ir, andar, 
¡uiMearse, Uerar á unoj. Véase Bkack- 
TE. — Xo dar uno el brazo á torcer, fr. 
lig. y fani.: «mantenerse firme en su 
dictamen ó propijsito». Asi escriliC el 
Uicc., olvidando, á nuestro parecer, 
dos C08&1: !.• que la fr. puede usarse 
también, y se usa, sin negación; y 
2.* que además tiene el signitic.ido de 
-no darse uno [>c)r vencido ó no con- 



fesiir sn derrota; jwrque bien puede 
suwder que ceda uno de su dietanien 
ó propósito, pero alegando otros razo- 
nes ó motivos y nó lo que princijxil- 
mcute se tenía en vista: en este caso 
cede uno. pero no da su brazo á torcer, 
ó no c!ie de su asno ó burro. 

BitAZoi.A, f. Reborde que forman 
los cuatro maderos de la buui de una 
cscjtilla. Término de Marina admitido 
por primera vez. 

Brea, f. Arbusto del género Bac- 
charis ( Tessaria absinthioidfs), del 
cual se sacaba en el tiempo del colo- 
niaje en las provincias del Xorte una 
resina que se usaba en lugar de la broa 
eiiToi)tíi( Phdij>/>i). — En algunas par- 
tes de Chile se usa también brea por 
el mrconio ó alhorre castellano. 

Bkeuaje, m. Asi se escribe en cas- 
tellano y nó á la francesa, brevaje; 
como tam¡X)Co su signilicado es el 
genérico de h bebida», cual lo entienden 
los franceses, sino el particular de «be- 
bida compuesUi de ingredientes des- 
apacibles al paladar; y en los buijues, 
vino, cerveza ó sidra que beben los 
marineros». 

Break. m. Vez inL'lesa con que 
se designa un carruaje de cuatro rue- 
das, de pescíinte un poco alto y de 
asientos longitudinales en forma de 
bancos. Puede ser con toldo ó sin él. 
En suma, es el break una simple 
carretela, y por ser usado por las cla- 
ses aristocráticas, se le quiere elevaí 
de catogoi-ía conservándole el nombre 
inglés: ;y digan los fnina-ses que el 
nombre no hace A la cosa! 

Brecho, m. Otro nombre que el 
penúltimo Dice, daba al «rc/ro (cier- 
to \Mz) y (pie el último ha supri- 
mido. 

Bkk.s'ía, f. F¡i)ra ó haz de fibras 



l'JO 



BRE 



BRE 



reviradas en un tronco. Admitido como 
provincialismo de Asturias. 

BrexaIí ó iíeeñar, m. Sitio ó para- 
je de breñas. La 1, dice Monlau, es 
homófona de la r, y permútanse una 
en otra con suma facilidad, y esto en 
todas las lenguas y dialectos; hecho 
fónico que está muy en la naturaleza, 
puesto que ambas letras no son más 
que grados diferentes de una misma 
vibración lingual. Sin hablar poraliora 
de los que las trastruecan en medio de 
dicción, diciendo, por ejemplo, sor- 
dado, arbañal, arcachofa, nos 
contraeremos á las terminaciones al y 
ar de los sustantivos, que por la razón 
apuntada suelen confundirse; lo cual 
no es raro que suceda en el pueblo, 
cuando aun el mismo Dice, no se ha 
atrevido á resolver la cuestión y ha 
dejado muchos de estos nombres con 
ambas terminaciones; como breñal y 
breñar, calmñal, calcañar y carcañal, 
cascajal y cascajar, castañal y castañar, 
encinal y encinar, juncal y juncar, 
manzanal y manzanar, alfalfal y cd- 
falfar, arvejal y arvejar, platanal y 
platanar, etc. En Chile dicen mala- 
mente las personas de mediana ins- 
trucción delantar por delantal, pa- 
jal Tpor pajar, sandial por sandiar, 
y otros que irán saliendo en su lugar. 
Para esto no hay regla fija que poder 
seguir, como se ve por el doble uso del 
Dice; sin embargo, de algo puede ser- 
vir, porque tiene su fundamento en la 
fonética, la observación de Cuervo á 
este respecto, que «la terminación al 
de adjetivos y sustantivos se convierte 
en ar si el primitivo tiene I hacia su 
fin». Así se dice particular, popular, 
militar, olivar, palmar, melonar. 

Breque f Estar ó poner en un). 
No hay tal breque ni niño muerto: la 



fr. castiza es estar ó poner en un brete, 
en la cual brete significa aaprieto sin 
efugio ó evasiva». Breque es castellano 
en el significado de «variedad de pajel 
con las aletas azuladas». 

Brescar, a. Quitar á las colmenas 
los panales con miel, dejando los su- 
ficientes para que las abejas se puedan 
mantener y fabricar nueva miel. Es v. 
admitido en el último Dice, y sn sig- 
nificado es el mismo de castrar en su 
última acep. 

Bretaña, f. Además del significado 
tan conocido, de «lienzo fino fabrica- 
do en Bretaña», tiene ahora el de 
«jacinto». 

Bretoxiaxo, xa, adj. Propio y ca- 
racterístico de Bretón de los Herreros 
como escritor, ó que tiene semejanza 
con las dotes y calidades por que se 
distinguen sus obras. Admitido en el 
Suplemento de la 13." edición del Dice. 
Véase Apolíneo. 

Breva, f. Dos frases usamos for- 
madas con esta palabra y en realidad 
merecen consignarse. Breva pelada, en 
sentido fig. es todo asunto ó negocio 
que no ofrece ningún trabajo y se 
presenta hecho y con toda comodidad, 
como cuando se da una breva pelada, 
que no da más trabajo que comerla. — 
El cuesco de la breva es en sentido fig. 
recurso ó medio imposible de hallar, 
como si uno se afanara en hallar el 
cuesco ó hueso de esta fruta. — Ser 
breva una cosa es fr. castiza, por el 
significado fig. que tiene breva, de 
«ventaja lograda ó poseída por alguno. 
Cogió, se chupó la breva». — Llámase 
también breva entre nosotros, por el 
color y figura, más nó por el tamaño, 
el fruto ó baya del palqui.-En cuanto 
á la etimología de breva, mejor que 
praécoqna, que da el Dice, nos parece 



BRI 



BRO 



la de bífera qne sefiala Don Ramón 
Menéndez Pidal, es decir. /fci« bij>ra, 
higuera que da dos frutos, ó que da 
dos veces. Conociendo el camino que, 
s«iijn la fonéliav han recorrido desde 
el latín vulpjr las consonantes y voca- 
les castellanas, se ve clara la tr.insfor- 
mación de bifira en bm-a, y no asi la de 
praéfoqua, que sólo por sospcc-lia ó pre- 
sunción puede halwr apuntado el Dice. 

Brkvu'KXXK. ailj. Aplicase á las 
aves de ¡rran tamaño, de mandibulus 
cortas y robustas, esternón de figura 
de esc-ndoy sin quilla, y alas muy cor- 
tas, que no les sirven para volar; como 
el avestruz y el casuario. Ú. t. c. s. 
(suponemos que f.) || f. pl. Familia y 
orden de estas aves. Es término de 
Zoología admitido últimamente cu el 
Dice, y en su primera acep. sinónimo 
de rorrtdor, ra. 

Bridecú, m. .\dmitido reciente- 
mente como igual á birirú: ccinto ó 
correa que se ciñe á la cintura y de 
que penden dos correas unidas pf)r la 
I>arte inferior, en que se engancha el 
«■sjuidin, sable, etc.» Xo hay que con- 
fundir estos nombres con el qne tienen 
las dos correas, que es el de Uro», m. pl. 

KKiriAOiKKA, f. Mujer del brigadier. 
.\dmitido en el último Dice. 

Brigbarca, n>. Corregido brir- 
bfirra tííif] novísimo Dice.: <lx;rgiintín 
grande, que, ademiLS de sus dos palos 
onlinarios, lleva otro chico ó popa para 
annar la cangreja». 

Urix, m. (Del francés brin, cierta 
tela). LfOiía muy fina. Admitido en el 
ultimo Dice. Creían algunos (|ue es 
«•orrupción de ilril (del inglés drill ), 
tela tosca de hilo ó de algo<i()n crudo, 
ruando lo cierto es que brin aparecía 
ya en el vocabulario que agregii ¡i su 
díjicurso de incorjioración el académi- 



co D. Agustín Pascual, donde dii'e: 
«Brix. Vitre. lienzo de cáñamo nuis 
firme y m;is flexible que la loneta. 
Dice, marít.» 

Brixdar, n. Xo estamos conformes 
con la definición del Dice: <uiiaiiif es- 
lar, al ir á bel)er el rinn, el bien (juo 
se desea ¡i personas ó cosjis». Bien es- 
tíirirt esto cuando el brindador se limi- 
taba ii un simple gesto ó mirada, ó ¡I 
unas breves palabras, como «Brindo 
por fulano ó por Uú cosa», iX la s;ilud 
de Ud. ó de zutano», etc., ó cuando 
se bebía solamente vino, que sería allá 
poco después del diluvio; pero ahora, 
cuando los brindis son verdaderos dis- 
cursos, y á las veces, mejores que los 
de la Academia, y qne so pronuncian 
ordinariamente al bel)er el chamitaña, 
la definición académica aparece fran- 
camente trasnochada é inexacta. Vale 
pues la pena corregirla, ó por lo me- 
nos, agregar otra para lo moderno. 

Brixdis, m. Acción de brindar 
(1.* acep.) Definición en qne se ha 
quedado demasiado corto el Dice, 
pues según ella no se sabría cómo lla- 
mar al brindis escrito ó imfireso. Véa- 
se el anterior. 

Brisca, f. Falt^ibale la acep. de 
«cada uno de los triunfos del juego do 
la brisca», (juc por fin le ha reconoci- 
do el último Dice. 

Brisera, f. Especie de guardabri.sa 
iLsado en América, .admitido en la 
13.» edición del Dice. 

Broa, f. Especie de galleta ó bisco- 
cho de (|ue se hace mucho uso «n Fi- 
lipinas. ¡Pobres filii)inos! Scilo ahora 
que se han emancipado de Esjxiña ha 
venido la .\cadcmia á admitirles éste 
y otros vocablos. 

BrooatO, ni. Es nombre anticua- 
do y anigiinismo yor-brocado. 



198 



BRO 



BRU 



Brocearse, r. Echarse á perder 
uua mina, sea porque se corta ó se 
pierde la veta metálica, sea porque el 
metal que produce es de baja ó mala 
ley. En sentido fig., echaree á perder 
cualquier negocio. Es v. muy usado en 
Chile y en la región minera de Bolivia 
y de la República Argentina, y no es tan 
despreciable que digamos, tanto por 
su mucho uso, cuanto por su buena 
formación, basada, indudablemente, en 
el s. broza, que en su segunda acep. 
BignLfica: «desecho de cualquier cosa, 
como el ripio de las obras y otros des- 
perdicios». 

Broceo, m. Acción ó efecto de 
brocearse. Véase el anterior. 

Brochar, a. Untar ó dar baño 
con la brocha. Es v. que suele oírse 
entre personas incultas y sin ninguna 
autoridad; por lo cual renunciamos á 
defenderlo. 

Broche, m. Así llamamos en Cliile 
el que se usa para cerrar algunos libros. 
Xo diremos que está mal empleado, 
porque lo general siempre incluye á lo 
particular, pero también advertiremos 
que el nombre m;is propio de tales 
broches es maneciUa: «broche con que 
se cierran algunas cosas, particular- 
mente los libros de devoción»; y otros 
lujosamente empastados, pudo agregar 
e! Dice, comoquiera qne también la 
llevan los álbumes y todos los libros 
profanos á los cuales se les quiera po- 
ner tal adorno. Lope de Vega en Los 
Pastores de Belén, 1. II, usa manilla, 
al cual no le reconoce semejante acep. 
el Dice: «Dieron á Laureno por 
premio un libro de' pergamino, en 
q«e estaba escrito el Pentateuco de 
curiosa letra, las cubiertas eran de 
tablas de cedro, y las manillas de 
plata)). 



Brojieliáceo, a, adj. y ú. t. c. s. 
(suponemos que f.) Dícese de hierbas 
y matas monocotiledóneas... como la 
anana. || f. pl. Familia de estas plan- 
tas. Término de botánica admitido en 
el último Dice, en donde puede verse 
íntegra la definición. 

Broxce, m. En lenguaje fig. y poé- 
tico dice el Dice, que significa el «ca- 
ñón de artillería, la campana, el clarín 
ó la trompeta»; y ¿por qué nó «la es- 
tatua ó escultura de bronce»? agrega- 
ríamos nosotros. Si líemo se llama la 
«pinturafque está sobre lienzo»; si 
mármol es la «obra artística de már- 
mol;» si tabla es la «pintura hecha en 
tabla» (y la misma reclamación hare- 
mos en su lugar para tela), ¿por qué 
no condescender ya con el uso, que 
hace tiempo ha dado á bronce aquel 
significado? 

Bronquitis. No es m., como lo 
hacen algunos que no entienden de 
géneros gramaticales, sino f. (la bron- 
quitis). 

BROTA,-.f. Acción ó efecto de bro- 
tar. Este es el único significado que 
aquí le damos en el lenguaje propio y 
en el fig., es decir, tratándose de árbo- 
les y de viruelas, sarampión, granos, etc. 
Earo pues parece que el Dice, no le 
reconozca otro que el de brote en su 
primera acep., esto es: «yemas de las 
cepas», reservando ú brotadura para 
la «acción de brotar». Quédese en hora 
baena[con sus términos, que tan raros 
suenan á nuestros oídos, y nosotros 
seguiremos con nuestra brota, tan bien 
formada y tan lógica como corta, cose- 
c/ia, esquila, poda, sitmbra, niega, trilla, 
tala, trasquila y vendimia, ¡jara no sa- 
lir de la agricultura. 

Bruces (De) ó de bruces, y ant. 
de buzos. 



BRIT 



BRU 



Britita, f. Mineral formado de 
ma:rnes'a liidratada, de color blanco ó 
_T¡s y brillo anacarado. iiifiiS'ble al 
-opkie y que se halla en crisUdes ó 
masas coiupacuis. Se emplea en medi- 
cina. Hs voz admit'da por primeni vez. 

Brujo, ja, adj. Aplícalo nuestro 
¡meblo á ciertas cosas tjue en el co- 
mercio ó trato humano t-enen uu vic'O 

defecto oculto, proveniente de fr.in- 
dc ó malicia, como pnJier.i con toda 
su astucia simularlo un brujo ó bruja. 
A.«i, el zapatero que hace un cjdzado 
' >cai|UÍIlado, pero citerionnente le da 

I a<p2cto de cosido, hac-c una coa: fura 

1 rosillo brujos; el leñador que ven- 
iu una c-ar:.'a de leña que uo const^i 

de los (;4 polos corrientes, pero está 
de tal manera formada y rellena que 
ajcia-nu» tenerlos, vende una rari/a 
bruja; etc. Puede reemplazarse este 
( liik-nismo \n)T fraudulento óftiho. 

Brulote, m. En castellano es «bar- 
co canpido de materias combustibles c 
inflamables, que se dir¡<íe sobre los 
buques enemigos para incendiarlos». 
I(e este signiñcado, que es tomado del 
fmncés, en donde tiene por origen el 
v. brulrr (quemarj, se ha derivado la 
aoep. fi<;. que le dan algunos chilenos, 
de-diclio ofensivo, indecente ó grosero, 
ó sea, pdabrota ó grosería de palabra. 
Hablando con Unía verdad, no estii 
mal usada la mi:?l:ifoni, porque la tal 
]>alabn)ta viene á ser para el caso un 
lx»rca cirgado de materia itiflamable 
que se dirige contra el ofemiido y le 
haíx- saltar los odores á la «ira. 

Bruñuelo, m. Estropeo (¡ue hace 
aquí el pueblo del legitimo buñiwlo, 
cre^'endo, quizás, que se deriva de hru- 
ftir. Ks (.-osa curiosi» lo que sucede con 
olf^nos vocablos en la mala pronuncia- 
ción del viil-'d. i|iie. en vez de incli- 



narse :i lo m;is suave y sencillo, prefiere 
lo miis duro y complicado. Asi, por 
ejemplo, estrojK'a :i Gahrirl y ntprirho 
en Grabiel y crapricho, entrar 
y esMin¡iiir en deutrar y descam- 
par; y de las conjugaciones -ijwra iiué 
hablar? 

Brusela, f. ¿Tendrá ya kisUnte 
uso pr.ra 8i.'r admitido en el Dice, con 
el significado de-tripe fabricado en 
Hruselas? A nuestro juicio todavía nó, 
pero para allá va caminando. 

BKUSfJMKXTE, adv. m. De manera 
bruscíi; y brusco sólo significa: «áspero, 
desapacible». No debe pues confundir- 
se con el francos bruxqufinent, que sig- 
nifica a precipitada, atrojK'lladaniente, 
con celeridad, de sopetón, de golpe, de 
rondón, sin reparo, pronta, impensa- 
damente, de improviso, de repente». 
¡Cuan rico es el castellano y cuan 
ignorantes de él se manifiestan los (jue, 
sin estudiarlo, acuden á la lengua fran- 
cesa, la pobrccita mendiga que llama- 
ba Voltaire! 

Bui'.^QfKiUD, f. Calidad de brusco. 
Es bastante usí\do, aun por académi- 
cos, y necesiirio para t<xlos: no vemos 
jx)r qué se lia desentendido de él el 
Dice. Acíulémico. En cuanto á su for- 
ma es irreprochable, iK)n|ue hu segui- 
do el j)rocedim¡ento usual del idioma; 
como broiu/uctlaJ, de bronco, poqutdail, 
de poco, tosqufJad, de tosco, ¡erque<la<l, 
de Ierro, parquedad, de parco, seqtie- 
dcfl, de yero, oquedad, de ¡tueco, etc. 

Brutalizar, a. y ú. t. c. r. En 
libros ini¡)re.süs en Barcelona hemos 
visto este dislate por embrutecsr. 

Bri.to, ta, adj. Además de los sig- 
nificados que le reconoce el Dice, 
nótanse en Chile tres usos: 1." Aplíca- 
se al gallo (rara vez al pollo) origina- 
rio del jKiis y en contraiKjsíción al de 



200 



BUG 



BUG 



raza inglesa, más valiente en el reñi- 
dero; 2." Usase por la loe. castiza en 
bruto, que en su segunda acep. se dice 
de las cosas que se toman por peso 
sin rebajar la tara; y .3." La fr. á la 
bruta: toscamente; torpe ó excesiva- 
mente. — -Véase Tu quoque, Brute. 

Buiióxico, CA, adj. Perteneciente ó 
relativo al bubón. (Suplemento del 
último Dice.) Tanto habló la prensa 
diaria de la peste bubónira, que al fin 
llegó á oídos de la Academia, siquiera 
para el Suplemento. 

Buc'cixo, m. Caracol marino de con- 
cha pequeña y abocinada, cuya tiuta 
solían mezclar los antiguos con las de 
las púrpuras y los múrices para teñir 
las tehis. Admitido en el último Dice. 

BucELARiO, m. «Vasallo ó criado 
que comía en casa», lo definía el pe- 
núltimo Dice; pero el último se ha 
corregido, diciendo: «Soldado de cier- 
tas milicias bizantinas. || Eutre los vi- 
sigodos, hombre libre que voluntaria- 
mente se sometía al patrocinio de un 
magnate, á quien prestaba determina- 
dos servicios y del cual recibía el dis- 
frute de alguna propiedad». Algo pa- 
recido á nuestros inquilinos. 

Bucólico, ca, adj. Además de las 
aceps. que tiene relativas al género 
poético de este mismo nombre, debió 
reconocerle el Dice, la fam. de-perte- 
neciente ó relativo á la bucólica en su 
acep. también fam. de «comida»; por- 
que, en realidad, así se usa este adj. 
entre los modernos, que tienen, para 
defenderse, nada menos que la auto- 
ridad de Cervantes, quien, refiriéndose 
il unas gallinas, hace hablar así á uno 
de sus personajes: 

Andad con Dios y dejaldaa, 
Y desde lejos miraldas, 
Como i reliquias honralJas, 



Para el culto dedicaldas 
BucñVtco y adoraldas. 

(PeJro Je í'rdcmalas, jornada 3.*). 

Mas, para que la corrección sea com- 
pleta, advirtámosle también al Dice, 
que debe escribir en dos artículos 
tanto el adj. Bucólico como el s. Bu- 
cólica, porque las dos aceps. de cada 
uno corresponden á dos ¡deas y á dos 
etimologías enteramente distintas. La 
acep. fam. de «comida» se les ha dado 
únicamente por el parecido material 
de estas voces con bucea, que en latín 
significa boca, mientras que la acep. 
principal de-poesía pastoril, procede 
de legítima cepa griega y alquitarada 
por el latín. 

BucoLiSMO, m. Afición á la poesía 
bucólica; sistema especial de entender- 
la ó escribirla. «Ni á Teócrito, ni á 
Mosco, ni á ninguno de los maestros 
del culto idilio alejandrino ó siciliano, 
ni á Virgilio su imitador, debe Gil 
Vicente su propio y encantador huco- 
lismo». (Menéndez y Pelayo, Aiitol. de 
poetas ¡ir. cast., pról., III). Es voz bien 
formada, pero que no merece el honor 
de una campaña por su admisión. Allá 
verá su autor si la defiende ó nó en el 
seno de la Academia; nosotros nos 
arrimamos al buen criterio de Don 
Juan Valera, manifestado en estas ati- 
nadas reflexiones: «Esta traza de en- 
riquecer el idioma valiéndose de co- 
nocidas terminaciones para componer 
nuevos vocablos, no supone rara habi- 
lidad ni grande ingenio. Los invento- 
res abundan, por consiguiente, y la 
riqueza de los idiomas puede llegar de 
esta suerte hasta lo infinito. ¿Qué ina- 
gotable manantial de palabras no es, 
V. gr., la terminación ismo? Apenas 
hay ya cosa, doctrina, creencia, vicio, 
pasión, persona y objeto que no tenga 



I 



BUE 



BUE 



201 



un ismo correspondicutc». Ix>qac cou- 
veuJria en estos casos, nos p;ireco á 
nosotms, seria estiuliar y abalizar bien 
■-tas tcrniiiiaciones, lo mismo qne las 
'¡••m:ui pitrticulas componentes, y re- 
gistrarlas en el respectivo lupvr del 
Oict'. Asi se conocería mejor la riquc- 
TA del idioma, se evitaría la mala fo"- 
macion de mnchas p:klabras y se aho- 
rraría, sobre todo á los extranjeros, 
uvlsde alguna vacilación ó error. 

Budín, m. Hspecie de tort4i qne se 
Lac-e de miiTi de j»an, ó de harina de 
i:iaiz ó de arroz, coa leche, hnevos y 
il;riiiias especias, y se usa como postre. 
Xo debe confundirse con el Jlan ni 
' on la torta ó lortmta. Es voz tomada 
del inglés pwtiling y de nso en toda ó 
en casi toda la América. Algunos pro- 
pfinen la fonna inuiin ó ¡mtlinyo, pero 
la m:ts <:eneralizada es hiuihi. Bretón 
de los Herreros, en el canto VI de su 
I>oenia La Desveríjüriizii, adepta la 
forma pwHii: 

¿No e; ^Tnri.i .[tio un goloso en un fortín 
Fruti- .. y fío Aran juez. 

Y á ; til ilfl Rin, 
AUU4;, j ir el lio JiTCí, 

Y me la cebe lic ingles oon nn piuUn 

Y Uo moro con dátiles <le Fez...? 

Resuelva la cnestión la Academia, pe- 
ro nó con la lentitud f|nc acostumbra, 
sino con la buena voluntad de las pcr- 
mnwA lalKjriosas. 

BaeicltO, m. diminutivo de bupy. 
\m forma correcUi es loyezupln, indi- 
«ula en el I>icc. y usada j)o:- los cLusi- 
ci).í. Tamp K» son contra la fíramática 
liis formas tninjpriUo, liueijt^nclo Ime- 
i/ffilú, boi/frifo y lioi/ri-ilo, pero si lo es 
(.1 chilenismo buelcltO, porque «los 
inonosilalKi.s terminarlos en consonan- 
te, inchisa la y, exigen l¡w terminacio- 
nes rritu, frillo, rñrn^ rzHflii, ¡fliurtn. 



achiifhs. (Gram. de ¡a Acad.) líuy 
violada, ó mejor dicho, entcr.inicnte 
ignorada es en Chile esLi rigla del 
idioma; por lo cual no hay casi un 
monosílaba que escape bien cou su 
diniiinitivo. Así niahiniente decimos 

florcita, piecito, malcito, sal- 
cita, solcito, pancito, reicito, 
dioslto (;i>or Diosito!), parci- 
to, tecito, trencito. mielcita, 

pielcita, pianito, liijnindose del 
estropeo estos ¡mcos: crucecila, diececi- 
to, liifen'ta, nuefecila, tosecitu y rorrrita. 
Las únicas excepciones que admite la 
Academia son rttinrdlo y los nombres 
propios de pei-sonas, como Blasillo, 
Güito, Juanilo. 

Buenazo, za, adj. aumentativo 
de luir. 10. La forma correcta indicada 
por el Dice, y usada ¡xir todos los 
buenos escritores, es bonaso, za, con- 
forme á la íudole del castellano, qne, 
para formar los derivados, cambia el 
diptongo ue en o; en lo cual no hace 
más que volver á su primer origen, el 
latín. Así, bueno, formado de honiis, 
en sus derivados bonazo y bonísimo, 
pierde ó contrae el diptongo ue y vuel- 
ve á lo o primitiva; cuerjw, fonnado 
de rorpus, hace carpazo, rorpiHo; puer- 
líi, fonnado de porta, hace portazo, 
partid; puerro, formado de porai.i, ha- 
ce ponjferizo, porquería; etc., etc. 

Buenísimo, ma, adj. sniwrlati- 
vo de bueno. Síigiin el Dice, y los me- 
jores hablistas, la forma correcta es 
boni.fimo, ma. (Véase el anterior). Otro 
superlativo de bueno, jwro irregular 
y tomado directamente del latín, es 
óptimo, ma. 

Bi'E.NO, XA, adj. Sr.ls de algo tene- 
mos que decir solire este vocablo, 
principiando por fiu Rigniliaulo. ,;l'ür 
rpié no advierte la Acailemia lo que 



202 



BUE 



BUE 



varía éste, segiin que el adj. se ante- 
ponga ó posponga al s.? No lo sabe- 
mos; pero lo cierto es que hay gran 
diferencia entre ambos usos, como se 
nota también en los adjs. ci»rto, gran- 
de, polire, puro, simple j uno que otro 
más, pero en casos más limitados. Así, 
no es lo mismo decir buen día que día 
bueno, buen hombre y hombre bueno, 
buen mozo y mozo bueno, etc. En 
buen día el adj. sólo sirve para ma- 
nifestar el buen humor con que se 
habla, ó realzar el significado del s., 
pero sin agregarle ninguna idea más. 
Buen hombre es un hombre sencillo y 
sin carácter, casi un tonto; y hombre 
bueno se toma en el sentido recto que 
tienen ambas voces. Buen mozo es 
hombre de aventajada estatura y ga- 
llarda presencia; y buena moza, mujer 
de iguales cualidades físicas; mientras 
que mozo bueno y moza buena conser- 
van su significado recto. Buena pluma 
es un buen escritor ó uu buen escri- 
biente, y pluma buena, la de ave ó 
acero que es cómoda para escribir. 
Buena tijera es persona hábil en cortar 
ó persona que come mucho, y también 
persona muy murmuradora; y iijera 
buena, y más usado en pl., iijeras bue- 
nas, se toma en su sentido recto. Bticn 
Pastor es Cristo, nuestro Redentor, y 
pastor bueno, el que cumple con su 
deber. Tener buen diente, que eignifica 
ser muy comedor, no es lo mismo que 
tener dientss buenos. Buenos días (nó 
buen día, como dicen los agabacha- 
dos) es expresión que se eai2Jlea como 
salutación familiar durante el día; 
mientras que dias buenos son los de 
cielo y aire serenos, y los que se pasan 
con felicidad. Lo mismo bufias noches 
y noches buenas ; con el agregado de 
que noche buena ó nochebuena tiene el 



significado antonomástico de ot noche 
de la vigilia de navidad». Buena pieza, 
buena vida, buen humor y buen tercio 
no significan lo mismo qnc jneza bur- 
na, vida buena, humor bueno y tercio 
bueno. La loe. adv. en hora buena 
puede sor también en buen hora ó en 
buena hora. — La 3.* acep. que da á 
Bueno el Dice, es «Grandoi; y pone 
por cj.: buena calentura, buena curhi- 
llada. A nuestro juicio, debió ampliar- 
se esta acep., diciendo que se extiende 
también al tiempo, y en tal caso equi- 
vale á larí/o, y siempre se antepone al 
s.: Hace un buen rato que te estoy 
esperando. Dos buenas horas, dice el 
B. Ávila por «dos horas largas». — Hay 
un uso de bueno como s., muy enfático 
y expresivo, y que parece ser p'jculiar 
de Chile, y es cuando se junta con los 
pronombres posesivos mi, tic, sv, nues- 
tro, vuestro, significando, según los 
casos, mi buen trabajo, tu buen ingenio 
ó talento, su buen afán, esfuerzo ó di- 
Uijeiuia; V. gr.: Gané el premio por 
mi bueno; Este escrito me ha costado 
mi bueno; Pedro se salvó por SU 
bueno. L^na de las frases castizas 
que más se acercan á este significado es 
por sus puños: «con su propio esfuer- 
zo ó mérito personal». — Otro uso muy 
caractírístico de bueno, pero castizo 
como el que más, es el que tiene en las 
expresiones ¿A dónde bueno? y ¿De 
dónde buem? No sabemos por que no 
incluye también el Dice. ¿Dónde bue- 
no? ¿Para dónde bueno? ¿En dónde 
bueno? ¿Por dónde bueno? ¿A qué 
bueno? ¿Qté bueno? pues todas estas 
expresiones se han usado por los clá- 
sicos. Por eso lo mejor habría sido dar 
una definición general para bueno en 
todos estos casos; pero aquí está la 
dificultad, porque ¿qué significa bueno 



BUE 



BUE 



en todas estas exprcjioiics?' Piíni el 
Dice., nada, ponjue se contenta con 
traducir las dos primeras: « A dónde va, 
o se va? ¿De dónde viene, ó se vie- 
in.-?> prescindiendo enteramente del 
bueno. Para Caer%o «da á entender 
cortejanamonte que se supone que el 
pri-^iiitado lleva un bncn fin». Xo nos 
[(.irecc mal esta interpR'tación, siem- 
pre que 6c le dé mas importancia al 
cortesanameiüe que al httenjin, ¡xiniue 
la Verdad es que el bueno, m:is (jue un 
concepto particular, expresí» cu estos 
ca^s la cortesinía, el buen humor ó 
la contianza a;>n que se Imbla. Vinien- 
do ahora al olicio gramatical qnc des- 
empeña en la frase, diromos sencilla- 
mente con Garois que e3 el de adverbio, 
moiliticativo de ílonde; menos en las 
dos últimas ¿A qué bueno? y ¿Que 
bueno? en las cuales no pucfle ser otra 
cosa que adjetivo sustantivado, modi- 
ficado por qué, equivalente á ¿Qué com 
fiwnu.' *t'A f/ué bueno por ac:i el Giba- 
.'■'■nt de Ille^cis? ¿Es menester algo?» 
1, Alemán, (i'ianxin ile Alfar., p. 1, 1. II, 
c. V). «Y (i qué bueno viene jwr aci?» 

' ' ' rio» de J/oiwnj. »,Qué 

|K>r acá los hombres de 
,• ■■. .i • ..f Xarnl y lie .■ilii¡/.iil). — 
A la buena, es expr. fam. cin que 
li''miis al)ri;viado la conocida y cistiza 
1 bi buena de iJiox: sin artificio ni 
malicia, á la \wAs\ la llana, á la i>ata 
llana ó á ]>ata llana, llanamente, sin 
afwtación. « Ileapnc-s de aijnellos ciuii- 
jilidos regulares, hechos |x)r parte de 
I)on C'aíiniirü con desjn.-jo y desemba- 
razo de colegio, y corres|)ondid()8 jvjr 
los de la casa á la buena de Dliix, según 
el ceremonial cinqjcsino, Antón fe fué 
á cuidar de los mozos». (I*. Isli, Fr. 
Gerundio, I. V, c. IV'). — I)K I'.IK.VAS: 
loe, fam. mar usada entre nosotros 



con los verbos estar, hallar, andar, 
venir, etc., y equivalente á de buen 
humor ó á las frases castizas E.-^tar 
bien templada la yuitarra y Estar de 
buena luna. (Véase De jial.\s en el 
.articulo M^i.o). Quiziís sea una abre- 
viación, aconsejada por la delicadeza, 
de la fr. lig. Tener buewis puli/as, (jue 
también se us;i entre nosotros, como 
contrapuesta á Tener malas }>ul¡/as, 
(jue es la única que apunta el Dice. 
Xo será originaria de Chile la loe. de 
buenas, cuando la vemos usada por 
todo un Pérez Jíaldós, estante y habi- 
tante nada menos que en la coronada 
villa, corte de Espiüia: «Esperaba ella 
una fuerte reprimenda, vocablos dis- 
plicentes. Pero la señora parecía estar 
de buenas, domado, sin duda, el áspero 
C!>rácter jwr la intensidad del sufri- 
miento". (^Miseriforditi, VI). Caballe- 
ro admite también de buenas y de ma- 
las con el v. coijer. — Hacer buena una 
fos'i, es fr. fig. y fam. que, según el 
Dice, significa-probarla ó justilicarla. 
Asi la admiten Caballero y el Padre 
llir; pero en Chile nos hemos apar- 
tado un tanto de este concepto y la 
usamos jx)r-garantir una cosa ó res- 
ponder por ella, sobre todo, tratiindose 
de dinero ó de cosas preeioestiinables. 
Para que se vea el verdadero signifi- 
cado de la fr. castellana, he aipii dos 
buenas autoridades: «Hay (|uien dice 
que se puede harer bueno, con testigos, 
lo que cíos demonios de mujeres dije- 
ron y traficaron para perdieicin de esta 
casa». (Pereda, Solihza, XXV). «Avi- 
sailo Vasco Núñez, bajii titmbicn á la 
costa, y entrando en el mar hasta los 
muslos, con una espada desnuda, dijo 
que tomaba posesión dól y de todas 
a(|uelliLS ¡ilayas y costas en nombre de 
su rey. ¡íor las coronas de Castilla y 



204 



BTJE 



BUE 



León, y estaba dispuesto ;i hacerlo 
bueno con aquella espada siempre que 
fuese necesario, contra quienquiera 
que le contradijese y quisiese hacer 
resistencia». (Ovalle, Hislórka rela- 
ción, 1. IV, c. IX). En Qucvedo, Visi- 
ia de los chistes, la hemos hallado 
también una vez, pero eu el sij,'nifica- 
do de-curaplir. Así también la usa 
Bretón, hablando del mismísimo Que- 
veda eu el siguiente romance que le 
dedica; aunque también puede inter- 
pretarse por-probar ó justificar. 

Dígalo el que en San-Martín 
Contra una dama cíe fuste 
Se desvergonzó villano, 
Pensando quedar impune, 
Y remolcado á la c:ille 
Desde el sacro balaustre, 
Quevedo con fiero estoque 
Le hizo bueno el quia puhis. 

Esperamos que el Dice, en su edición 
siguiente resuelva esta cuestióu. Algu- 
na luz da esta fr. del Dice, de Auto- 
ridades: ^ Hacer buena al¡/ima canti- 
dad. Modo de hablar, que significa, y 
vale tanto como pasar alguna cosa en 
cuenta y recibirla en data: y así se 
dice en las letras de cambio y en otras 
libranzas, que la cantidad que en ellas 
se libra so hará buena en las cuentas». 
■ — La buena, es otra loe. fam. con 
que significamos la buena sverfe, for- 
tuna ó ventura: «Pedro está ahora en' 
la buena»; «A mi hermano le llegó la 
buenai). No debe confundirse esta loe. 
con las expresiones irónicas ¡Buena es 
ésa, ó ésta.' ¡Esa ó ésta es buena! que, 
según el Dice, denotan ya estrañeza, 
ya desaprobación, y que nosotros cam- 
biamos en Ésta es la buena, ésta si que 
es la buena. En el mismo sentido de- 
cimos también Esta es la bonita, ésta 



es la liada; lo cual, aunque no apa- 
rezca en el Dice, no debe considerarse 
como prohibido, porque es conforme 
con la índole del idioma. — En cuanto 
á la apócope de buen por bueno debe 
advertirse que sólo se usa precediendo 
iimiediataraente al s. m., al v. en pre- 
sente de infinitivo y á algún adv.: 
pero, mediando una ó más palabras, 
debe usarse bueno. «El bueno y verda- 
dero caballero ha de ser animoso eu el 
corazón, esforzado en el pelear». (Gue- 
vara). Antes de sustantivos femeninos 
que principian con a ó ha acentuadas, 
apocopa también á bueno la Academia; 
y así escribe en su Dice. Juan de buen 
alma, A buen lumbre no hay pan du- 
ro. Con el s. hora autoriza en buen 
hora y en buena hora. 

Buey, m. Buey de parada llaman 
nuestros hombres de campo al de la 
yunta aradora que, al empezar otro 
surco, se queda parado, mientras da la 
vuelta el otro, que por esta razón se 
llama de vuelta; distinción que se hace 
necesaria en el uso práctico y en el 
lenguaje, por que no todos los bueyes 
están adiestrados para ambas opera- 
ciones. No creemos que llegue á repro- 
bar el Dice, espresioucs tan bien for- 
madas y aplicadas. — Hacer la del 
buey tapanca, es fr. fam. muy 
usada en Chile en el sentido que va- 
mos á indicar. Cuenta la tradición que 
en el tiempo de la colonia, en el cual 
tan pocas cosas había que contar, hi- 
cieron unas señoritas, muy pulcras y 
compuestas, un paseo en carreta nada 
menos que á la plaza principal de esta 
misma ciudad de Santiago, como era 
entonces la costumbre. Uno de los 
bueyes que tiraban la carreta se lla- 
maba tapanca, por tener sin duda 
alguna mancha gi'ande en el anca, 



BUI 



BUL 



punjiiu tapanca ■■^- lia üainmlo siem- 
pre ai|ui la (jwil'liopa eípufiohi. Pues 
bien, al lle,'ar al fin iKl pa^co, en ple- 
na pliiRi (le armas y sin respeto alguno 
á la <reiitc tan princi}xil qne coiiducia, 
9c le ocurro al tapanrn irse de ciimanis, 
salpicindo á livs principales hcri>in:ts 
del pisco. Con lo cual se iimiort^ilizó 
el njuiiso é inocente rumiante nuLs que 
Erújlnto con el incendio del templo 
de Diana, y las ofendidas no tuvieron 
por su parte otro desíjuitc que tnins- 
niitir á la jwsteridad el nombre y la 
aci'ión de atjuel animal, uií'ls alevoso 
par» ellas qne el mureiélaifo del poeta. 
Desdo entonces anda corriente en Chi- 
le, mis 'pie su autor, la fr. li¡st'>rica y 

luimoristica Hacer la del buey 
tapanca. 

Bueyada, f. Jlalo \-niv la forma, 
j).jri|Ue, fc'.'iiii las reirías de derivaeión, 
del ic ser b<)i/ada: «número <;;raiide de 
bueyes». El corral ó establo donde 
¿ítos í* reeofjen se llama boijcm. 

Bueyero, m. El que guarda bue- 
yes ó los conduce se llama boyero, y 
aiit. boy erizo. 

Bl'kvuxo, bovino ó bovino, xa, 
adj-t. Perteneciente al buey ó vaca. 

Bi"t"ONKsío, fA, adj. Propio del 
bufón ó truhán; itertenccientc ó rela- 
tivo k él. Xo apiírece en el Dice., que 
en su luíjar ofrece á bufo, fa, bufón, 
na, ó fhoairrero, ra; poro lo usa, entre 
otrw, Mcncndez y Pelayo y parece 
digno de aíxiptaryc. La tcrminución 
Mrt> es una de las más socorridas «pie 
tiene el castellano para formar adjeti- 
vos familiares, lo mismo (jue la i7, que 
tanta lela (lue cortar suministró á 
(«critores desenfadados y maleantes, 
i-omo Cervantes, (¿uevcdo y Tirso. 

Buitreada, f. .\cción ó efecto de 
buitrear, v. .•.■• .1 ^v-Wu-v.*. 



Buitrear, a. Vomitar algo que se 
acul'a de comer, á semejanza del bui- 
tre cuando está harto. Es v. que cuenta 
con algún uso en el lenguaje funi. 
chileno. El medio ordinario qn<> tienen 
nuestros campesinos ]>ara «izar e«ta 
ave, es ponerle en un lri«íar solo carne 
muerta en abundanei* para (pie baje 
á coméisela. Después de darse en ella 
un haitazgo ó atracón, queda tan pe- 
sadiv, que no puede volar, y entonces 
cae en manos de los cazadores. Sin 
embargo, antes de eso alcanz;i el ins- 
tinto de la propia conservación á su- 
gerirle un último esfuerzo, yes, ccliar- 
ge á correr para vomitar ó buitrear, 
y así aligerar el cuerpo y poder enca- 
par. Pero generalmente usa de este 
recurso cuando ya no es tienij);). Véase 
cómo, á otro propósito, describe nn 
chisico, el Maestro lA'ón, la acción de 
buitrear en el homlro: «Y como 
acaece á los muy comedoi-es, «pie, por- 
que hinchen sin medida el estómago, 
y porque sin cirtarlo con los dientes 
lo tnigjín, lo tornan luego feamente á 
volver». (¿Ir/ios. de Job, c. XX). 

Buldog:, ni. Del inglés bull-dofi, 
alano (■) p'iTO de presa. Así los cipii- 
para el Dice, inglés qne tenemos á la 
vista, mientras que el de la Aculeniia 
Esp;iñola distingue el (daño del de 
presa y á éste lo hace igual con el doyo. 
Resuelvan la cuestión los peritos en 
cinegética. 

Bulevar, ni. Del francéa boidrvard, 
que por su forma y ¡xjr su antiguo 
significado equivale al bidunrie caste- 
llano, pues los modiriios bulrrarex de 
París ocupan el lugar de sus antiguos 
y verdaderos Imluarles. Pondrán el 
grito en el cielo los puristas exagera- 
dos al ver (|ue jior nuestra parle accp- 
tíimos y recomendamos el bulevar 



20G 



BUL 



BUL 



francés, aunque escrito y pluralizado 
á la castellana {bulevares). Pero no 
tienen razón pai'a tanto y discurramos 
como Dios manda. Si las cosas se han 
de llamar por sus nombres, y si el 
nombre lo da la propia nación ó los 
que inventan la cosa, ¿cómo se llama- 
rán las grandes avenidas ó viales que 
los franceses han bautizado con el 
exclusi^'o nombre de houlevanh? Di- 
rán que basta con los ya indicados de 
avenidas ó viales; pero éstos son gene- 
rales, replicaremos nosotros, y al oír- 
los, nadie entenderá que se trata de 
los verdaderos bulevares. Lo que hay 
en el caso es que los puristas y auto- 
res de diccionarios padecen una gran- 
de equivocación: creen ellos que, al 
admitir la palabra bulevar, va á que- 
dar inmediatamente castellanizada ó 
que va á usarse al par de las castella- 
nas ó con preferencia á ellas; pues nó, 
señores: nosotros no queremos que se 
admita en esas condiciones, sino úni- 
ca y exclusivamente en el significado 
que todo el mundo ilustrado le reco- 
noce, de-gran avenida con dos filas 
de árboles, que rodea la ciudad de 
París. Así quedaría admitido en ^1 
Dice, nó como nombre genérico, sino 
como particular, al modo de cadi, ur- 
confe, jedive, maiuhríii, czar ó zar, 
aha/e, dux, lord, madama, monseñor, 
su/i, etc.; chalin, franco, lira, penique, 
rublo, etc.; areópaffo, foro, sanedrín, 
etc., etc. Y así como nadie aijlica estos 
nombres á porsonas ó cosas españolas, 
nadie llamaría tampoco bulevares las 
avenidas, carreras ni calles de Madrid 
ú otras ciudades de España ó América. 
Sólo pues en este sentido encontramos 
razonable lo que en el seno de la 
Academia dijo Don Fermín de la 
Facute y Apczcchea, contestando á 



un discurso de incorporación : «Borró- 
se de los edictos municipales, y aun 
creemos que de los registros también, 
la [voz] de boxilevctrd ó bidevctr, no 
menos ridicula é inexacta, y bárbara 
por añadidura en la forma que nos 
venía, y la hemos sustituido con el 
nombre, harto más propio y español, 
de calle, con que se ufana la de Alcalá; 
y aun pudiéramos haberle dado los de 
carrera, corredera, coso, y aun eslraday>. 

Blllra, dor, ar. La culpa no es 
del sirviente sino del amo; porque, si 
el amo pronuncia mal, ¿cómo han de 
enmendarle la plana sus mismos cria- 
dos? Según se ve en .luán de la Enci- 
na, en el Arcipreste de Hita y en otros 
antiguos, los españoles escribían y 
pronimciaban así estos Yocablos in 
illo témpore; por lo tanto, no es de 
extrañar que así los pronuncien tam- 
bién los que de ellos los aprendieron: 
nos referimos á la parte más ignorante 
de nuestro pueblo. 

Bulto, m. No se confunda con el 
anticuado vulto, tomado directamente 
del latín y que significa «rostro». — 
Mientras menos bultos, más claridad, 
es f r. fig. que usamos mucho en Chile 
para indicar el deseo de que haya en 
una reunión menos personas. Está bien 
formada y es digna de admitirse. — 
Santo de bulto llama aquí el pueblo la 
imagen de un santo hecha de escultu- 
ra, para diferenciarla de la que es de 
pintura, grabada, bordado, fotografía, 
etc. No hay duda de que la expr. está 
bien formada, aunque á pirimcra vista 
parezca redundante por significar bul- 
to, por sí solo, «busto ó imagen de 
escultura». En ella está tomado bidto 
en su primera acep., esto es, «volu- 
men ó tamaño de cualquiera cosa»; 
por lo cual el Dice, no tiene cscrúpu- 



BUQ 



BUR 



lo pira dtt-ir en EslILTIRA «rcpre- 
Ecntando de bullo nn objeto de la 
naturaleza», y Cervantes misaio dice 
iinliién en ano de sus entremeses 
■i/iijnt ih bulto. «;E8 notarme de bo- 
: -icho, ó ¡tiensas que estáis quitando 
' 1 pjlvo á iilpuna inuif/en ib: Ak//o.'>. 
{La (juania cHuiadosa). 

Ik'LLA, f. Jleleni bu' I a os fr. fiü. y 
fam. que, según el Dice, significa: 
«impedir que so prosiga en nn asunto, 
introduciendo muchas especies extra- 
ñan»; lo cual no es obstáculo para que 
se diga, correctainentc jwr cierto, me- 
ter bullii, por causarla ú octisionarla, 
I>ncs aquí esuin toni;vi:us las dos voces 
en su sentido propio. 

Bullado, da, adj. Muy usado en 
Cliile \ntr-iuiilosiu que da que hablar 
ó decir, que .ie prenta á foméntanos; 
tonailo: «divulgado con mucho ruido 
y admiración». Aplicase sólo a cosas. 

BfLLAXGA, f. Significa otumulto, 
asonada», y nó simple bullicio ó ruido 
de gente, aconnüiñado de algún alter- 
cado ó desorden, como lo usan algunos 
chilenos. 

Bullanguería, f. Basta y sobra 

>n el anlorior y dejémonos de bulla. 

Bihi.AXiíiERO, KA, adj. Alborota- 
'¡•>r, amigo de bullangas. U. t. c. s. 

\>-AM- IUl.I,AXf;A. 

Bullón, m. Bollo, corrige senci- 
IhiiuLiite el Dice., y lo define: «cierto 
plegíuJo de tela, de forma esférica, 
;i-«dü en las guarniciones de trajes de 
• ñora, y cu los adornos de tiqiice- 
na>. 

Buqué, m. Los (juc quieran ha- 
blar fnincé.-*, bús^inenlo en los diccio- 
n.'iriiLí de ar|nella lengua, escrito á la 
fi-ancíaia bouquel, y déjennos en ]az 
con los castellanos aroma, -¡lorfume, 
fraijtiDfia. 



DcRnuos, m. Ya es tiemix» de (juc 
la Academia sea msis lil)eral con los 
n():nbivs de los vinos y licores que se 
han liiflio de uso general en todo el 
mundo. Si bien es cierto que no jniede 
incluir en su Dice, todos los piirt ¡cu- 
lares de una ó m:is naciones, también 
es cieito que no puede excluir los que 
ya son conocidos y designados con un 
noniliro fijo por toda la gente ilustra- 
da. Asi pasa, jior ejemplo, con el bur- 
deos, que no srilo es nombrado asi por 
todos, sino que también se produce cu 
otros países. Y la misma razón que 
para el burdeos milita también para 
el eoRae, el curazao, el champaña, el 
jerez, el oj'orlo, ú ¡risco, etc. En cnanto 
á los de forma extranjera, como char- 
Ireu-^e, piense la Academia cómo puede 
castellanizarlos. A la verdad, no deja 
de ser raro ver en el Dice, nombres 
como reculo y mdsi'co, vinos usados en 
tiempo de los romanos y llamados así 
por el lugar en que se producían, y 
no encontrar los nombres de los vinos 
y licores usados por los mismos espa- 
ñoles. Si es Diccionario de la lenijua 
castellana, incluya entonces los nom- 
bres castellanos modernos con prefe- 
rencia á los antiguos, y si admite los 
nombres de telas, monedas y otros 
objetos conocidos de las demás nacio- 
nes, ¿por qué no admite taml>ién los 
de licores nacionales y extranjeros que 
ya gozan de fama univer.sal? ;Qué 
diría á esto el Duque de Rivas, Presi- 
dente que fué de la Acidcniia Españo- 
la, y que escribió con toda lilx.Ttad 
los siguientes vei*sos? 



Ten 
Doii'It 
ElJtKi, dManíimilla 
I-:i llur.l.o/, el nor|;i>nn 



I ui a cs,).tcii>rn cava 
iirr|M iiiiL'V» toman 



208 



BUR 



BUS 



BüRDiGALENSE, adj. Porteiieciciite 
ó ralativo á la antigua Burdigala, hoy 
Burdeos, ciudad de Francia; natural 
do dicha ciudad. Es adj. de bastante 
uso y extraña uo verlo en el Dice. 

Burlesco, ca, adj. No consta de la 
definición del Dice, que este adj. se 
aplique á persona, como aquí lo hace- 
mos, y el uso correcto es aplicarlo á 
cosas. Para las personas tencaios los 
adjetivos burlón, fiyón y zumhbn, que 
expresan con toda propiedad la idea 
de hacer ó decir burlas. la illo fémpo- 
re, en tiempo del Dice, de xVutoridades, 
se aplicaba también á per.sonas, y de 
ahí sin duda proviene el uso chileno. 

Burocracia, f. Aunque de i^ro- 
cedencia francesa y viciado en su 
origen, pues se compone del liureau 
francés (escritorio, bufete, oficina) y 
del -/.oáTO? griego (autoridad, poder), 
etimología híbrida; sin embargo, la 
Academia, contra las protestas de Ba- 
ralt, le dio cabida en el Suplemento 
de su último Dice, definiéndolo: «in- 
fluencia excesiva de los empleados pii- 
blicos en los negocios del estado». 
Depónganlos las crestas, diremos con 
frase de Fray Luis de León, y acep- 
temos la resolución del areópago de la 
lengua, aunque, por lo visto, no ha 
tenido más fundamento que el uso. 

Burocrático, ca, adj. Pertenecien- 
te ó relativo á la burocracia. (Suple- 
mento del último Dice.) 

Burra de Balaáx. Expresión fig. 
y fam. coii que se designa á la persona 
simple ó ignorante que acierta á decir 
una gran verdad. Trae su origen del 
hecho prodigioso, narrado en el libro 
de los Números, de haber hablado la 
borrica del falso profeta Balaán. Gra- 
ciosa como es y bien aplicada, creemos 
que debe admitirse en el Dice. 



Burriquito, ta, m. y f. Así dice 
nuestro pueblo por borriquito, ta, que 
es el verdadero diminutivo de borrico. 
Burrito, ta, y barrillo, lio, sí están 
formados de burro. 

Burros negros (Ver). Es fr. 
fig. y fam. muy usada en Chile y equi- 
valente á la castiza ver las estrellas, á 
la cual le quitan aquí algunos el artí- 
culo las, como si en su mano estuvie- 
ra, por no decir en su lengua, hacer 
tales supresiones. 

Burujón, m. Es castizo por «hin- 
chazón que se hace en la cabeza por 
un golpe que se recibe en ella». (Véase 
CotOtO). Aquí lo empleamos como 
aumentativo de burujo, que es «bulto 
no grande de alguna materia; como 
de lana muy apretada ó apelmazada»; 
y á veces en lugar de reivjo ó relntru- 
jún («envoltorio que con desaliño y 
sin orde ! se hace de papel, trajio ú 
otras cosas»), ó de gorullo («bulto pe- 
queño ó redondo que se forma unién- 
dose y apretándose casualmente unas 
con otras las partes que estaban suel- 
tas; como en la lana, en la masa, etc.») 
Garullo es para el Dice, igual á buru- 
jo en la acep. transcrita; mejor hubiera 
sido que lo igualara con gorullo. En 
el V. reburujar («cubrir ó revolver una 
cosa haciéndola un burujóny>) emplea 
el Dice, nuestro chilenismo; lo que 
prueba una de dos cosas: ó que en 
realidad no lo es, porque se usa tam- 
bién en España, ó que el Dice, nos ha 
metido en un verdadero hartdlo con 
todos sus burujos, burujones y guru- 
llos. 

BuscapleitOS, com. Dígase bus- 
carruidos, cora. fig. y fam.: «pci-sona 
inquieta-, provocativa, que anda mo- 
viendo alborotos, pendencias y discor- 
dias». El novísimo Dice, le ha aarrcírado 



BUS 



BüT 



esta aoop. de Marina: ccmbarcación 
::. -ñor qne iba de exploradora delante 
ic- una flota». 

BusCAH, a. ilny coniiiu es osar este 
T. eii el siu'iiifit'i '.■■ iL-lI;;inar ú uno ó 
pn-L-iüiuir ¡. // ú üd. eu 

!.i ¡ 'i-.'-ria: .;' ■ A.'í Busr/ri; 

! Dice., es «iiiijuirir, bccer di- 
, jKira hallar ó cncoutmv iüga- 
uu cusa», y uiinbica «á alguna perso- 
na», i^rregariamos nosotros!. Por donde 
se re «jue la acción de bunatr va 
aconipuñada de diligencia, cnij)eño, y 
:i veces de ahinco y vivo deseo. Así 
..iiesíro Señor Jesucristo, al ver en 

■ 1 Huerto l;i tiirlxi de desahiiados que 

■ in grande ;n>:;r.ao iban -X prender- 
le, les preguntó: ,^1 quien Li'scáis.' 
Eneas, en el libro I de la Eneida, al 
Ver la inquietud con que sus compa- 
ñeros andan preguntando por él, se 
les hace visible de repente y les dice: 
«.Vqai esta en mestra presencia el 
que ¿iMMM». Muchas veces, no hay 
diuhi, podrán confundii-sc los coucep- 
t'is de bnirar á una ¡rr.ionn (ó cosa) 
y de pre'jtinlar ¡'ir *■''.', y la mejor 
¡•raelia es la forma niirrir con que 

■ I castellano vertió el i/ií.arrre latino, 

lile, en rea- 

iiia persona, 

■ ,<• I. ;.;/;, ir. ir.i ;:• ó esUir COn 

1 'i i: V jwr eso pnede ella preguntar: 

,;(¿iii- ijuiere Ud.? ó ¿Qué me quiere 

Ud.? como dicen algunos españoles. 

Sin embarco, para hablar y escribir 

con to-la corrA-';ión, conviene teuer 

; - vie el verdadero significado de 

rbo. — No hay que confundir, 

1.. ]\:.ii'. el IJicc. en la voz Pie, 

i;- :': '.\s^. y famn. buscar cinco 

/■■ '■" '"r Ire-i piex al fffi/o. 

l.i; i: tentar la pitcicn- 

.1 (li. irritarle; y la 



segunda: empeñarse temerariamente 
en c^sas imj;oíiblcs. 

Buscavida, com. Dígase .'. ñ - 
viíia», com. lig. y fam.: «jk-v 
masiadamentc curiosa; en a 
las vidas ajenas. || Peisoiia uw.v iliii- 
gente en proporciüiiarse jkiv tv,hü los 
medios lícitos su subsistencia y la de 
su familia». 

Di'.sco, m. Umbral de una iinci'ía 
de esclusa. Admitido cu el últirao 
Dice. 

Bi'siLis, m. Convendría dar la 
etimología de esta palabra, que, :'i no 
dudarlo, es la que se consigna en al- 
manafiuc-s y librejos de chistes, á saber, 
la mala lectura de la fnisc latina in 
(¡icbus illis, que un estudiante des- 
compuso en in:¡¡e (las Indias), busillis 
(aquí e£t;i la dificultad, no entiendo). 
Asi consta también del Dice, de Au- 
toridades, que relata así el hecho ó 
supuesto: «El origen de esta voz es 
dilicultoso; ¡xíro parece que puede de- 
ducirse de un ignorante, que, uánJolc 
á construir estas palabras latinas Li 
illelius iUis, construyó diciendo: /?i die, 
en el día; y, no pudiendo pasar ade- 
lante, dijeron de él, ó él dijo de sí, 
que no entendía el IukíUsd. Acepta 
esU etimología el P. Torres en su 
Gram. Jlistiirico-comparada, n.° 70. 

Busquillo, adj. fam. y ú. fc. c. s. 
ni. Muy usado en Ciiile, lo luiísico que 
en el Peni, y «inivalenfe al cixstizo 
bmcavidaa, aunque en realidad en el 
busquillo hay miis habilidad y as- 
tucia para proporuionarEC recursos. 
Ú. ni. en fr. con el v. ner: ser un 

busquillo ó muy busquillo. 

Buta, ni. Del araucano vnla, ma- 
rido. Así se llama cu Cliiloé, según un 
discreto opúsculo sobre a(]uclla pro- 
vincia escrito por N, N. N., el jefe 
2a 



210 



BUT 



BUZ 



que la creencia popular da al aquela- 
rre. Llámase también imbunche 
(véase esta voz) y se le supone con la 
cara torcida y una pierna pegada á la 
espalda. 

BuTOiiKO, A, adj. Dícese do hierbas 
monocotiledóneas, perennes, palúdicas, 
;l veces lechosas, con bohardo, hojas 
radicales, flores solitarias ó en umbela, 
frutos capsulares y semillas sin albu- 
men: como el junco florido. U. t. c. s. 



ii f. pl. Familia de estas plantas. 
Término de Botánica admitido en el 
novísimo Dice. 

B rzAJiiEXTO, ra. Inclinación de un 
filón ó de una capa de terreno. Admi- 
tido en el último Dice. 

BuzAKDA, f. Cada una de las piezas 
curvas con que se liga y fortalece la 
proa de la embarcación. Término de 
marina admitido por primera vez. 





C. Lástima grande es qne los ame- 
ricanos huyamos fierdido en la pronun- 
ciación, confundiéndolo con el de la .«, 
nno do los dos sonidos que tiene esta 
letra, (ine es el suave, antes de e y de /, 
é igual al de la r. Esto es sencillamen- 
te empobrecer la lengua y exponerla á 
mil antilmlogías, que unas veces resul- 
tan perjudiciales y otras cimicas. Fué 
muy trist*; que Don Andrés Bello, el 
gran maestro de castellano en Sud- 
AnK-rica, dier.i |iúblicaraentc la nota 
de desaliento en esta materia, diciendo 
qne «es cosa ya desesperada restablecer 
en Amérifui los sonidos castellanos que 
corresponden reápectivanienie á la .' y 
á la í, ó á la r sub.'^.'guidu de una de 
las vocales e, i». fOiioloijiti, I p., III). 
Si hubiera recordado el gran maestro 
r|ne la mayor parte de los pueblos de 
K.'i|Niña tam[K)co distinguen en la j>ro- 
nunciación la f y la : de la .«, miw no 
por eso dejan de enseñar esa distinciiin 
y de i)ra'-ticarlaen público, janii- 'i'- 



bria escrito lo que escribió, que es 
paní desanimar al más constante. 8in 
embargo, desentendiéndose de esas pa- 
labras, ponjue de hombres es el errar, 
deberían, á nuestro juicio, los rectores 
de colegio, los preceptores y profesores, 
especialmente de castellano, de litera- 
tura, de canto y de declamación, exigir 
de sus discípulos la recta pronuncia- 
ciiin de estas letras, á lo menos en las 
lecturas, recitaciones, cantos y decla- 
maciones, con el estímulo de los pre- 
mios mejor que con los castigos. Así 
en poco tiempo se formaría una gene- 
ración (jue tendría soljre la presente 
la ventaja de una buena y castiza 
¡iroimiiciación. Y no se disculpen con 
el carácter dejado é indolente, y hasta 
rebelde, que manifiestan para esto los 
niños; porque la verdad es que el 
estudiante, de bueno o de mal grado, 
cumple al fin lo que se le exige, y 
mncho más en estos tiempos en que es 
!,,.: r-Mimpí ,| ..<ii'ili,> (le los idiomas 



21: 



extranjeros, para los cuales liay que 
enseñar pronunciaciones y sonidos mu- 
cho más afectados y difíciles que los 
sencillos de za, ce (ó su), ci (ó zi,) zo, 
zu. ctEl seseo y ceceo, dice Martínez 
jarcia en sus Curiosidades gramatica- 
les, constituyeu el primer vicio de 
pronunciación que los padres y pro- 
fesores deben corregir con cuidado 
constante y exquisito». — Otro vicio 
de pronunciación respecto de la r en 
que incun-e nuestro pueblo, pero sólo 
en su parte más ignorante, es vocali- 
zaría en u cuando va antes de /, en 
las combinaciones act, ecf; y algunas 
veces antes de c; así, acío, recto, acción, 
son respectivamente auto, reuto, 
aucióa; y por analogía sufren tam- 
bién en algunas voces la misma trans- 
formación los grupos ffii y p/ y la letra 
X: magno (matlüo), Benigna (B8- 
HÍlIHO), aceptar (aceutar), Máxi- 
mo (Máusimo). Sin embargo, no 
S2 crea que es éste un defecto exclusi- 
vo del pueblo chileno; que también 
domina en Aragón en las clases popu- 
lares, según lo reconocen, y nó como 
defecto siuo como peculiaridad del 
dialecto aragonés, los que han escrito 
sobre provincialismos de aquel antiguo 
reino. Pero, sea ó nó importación de 
Aragón, lo cierto es que la vocalización 
de ciertas consonantes es una tenden- 
cia natural en todas las lenguas, ten- 
dencia que los filólogos reconocen ya 
como ley, formulada en «ley del menor 
esfuerzo». Fundado en esto, no dijo el 
pueblo romano navifrag'ium sino 
naufragium, ni cavtio, cavtum, 
sino cautio, ccmtiim, ni abfug'io, 
ábfero, sino avfuyio, áiifero; y el 
español n^ dijo tampoco, sino cuando 
se estaba formando el castellano, cilo- 

dad ó civdad (d'_'i '-¡ritu^ latino). 



debda (de debita), baptizar, ab- 
senté, sino que dijo ciudad, deuda, 
haulizar, ausente. Claro es que el 
araucano, idioma suave y lleno de vo- 
cales, no podía aceptar dureza ninguna 
del castellano y todas tenía que suavi- 
zarlas segúu su índole. Por eso el roto 
y el campesino chilenos no dicen agu- 
ja, laguna, sino auja, launa. Una 
vez suprimida la g, les pareció afecta- 
da la pronunciación aúja, launa, 
y diptongaron las dos vocales cargan- 
do el acento en la llena: lo mismo, 
exactamente, que hizo el español con 
las voces latinas regina y vagina, que 
primero convirtió en reina y vaina 
y ahora son reina, vaina. (Véase G). 
Siempre las mismas causas producen 
los mismos efectos. Cuando el grupo 
ce está después de i, como entonces no 
sería posible convertir la primera e'en 
w, porque sería casi impronunciable, 
nuestro pueblo la suprime completa- 
mente, lo que es muy natural; así 
aflicción y contradicción son para él 
aflición y contradición; como 
el castellano formó de los latinos acce- 
lerare, uccomodare, peccare y succesus, . 
acelerar, acomodar, j>ecar y suceso, j 
suprimió también la c en casi todos 
los participios y adjs. cu ctus y sus- 
tantivos verbales en ctio; por eso sub- 
jectus, defunctus, benedicius, distinctus, 
sanctus, con sus respectivos sustanti- 
vos, pasaron al castellano convertidos 
en sujeto, difunto, bendito, distinto, 
santo, sujeción, defunción, bendición, 
distinción, sanción. Y así mismo una 
cantidad de palabras sueltas; como 
amito, autoridad, contrato, delito, fru- 
to, luto, llanto, matar, multa, ptinto, 
respeto, viior, vitorear, todas las cuales 
en latÍQ tienen c antes de la t. Esta 
clase de nombres era mucho mayor 



CAB 



CAB 



íl:í 



antes de la reacción que ti-.ijo al cas- 
tellano la época tlel renacimiento. Asi, 
ant« de eí;i e]>f)e;i era etirriento decir 

conduta. ditamen, dotor, do- 
trinii. eruto. Otuhre y Vitoria, 
. como Kom- 
ifia; y, como 
i¡ i -:-o pueblo recibió esa pronuncia- 
L-!.>:i de los mismos conquistadores y 
ei la que msat» le cuísta, con ella se 
qucd j; esto es, eu los ¡grupos ifl, ocl y 
wl suprimió la c. Y aun los jwetiis 
tspafioles de los siglos XVI y XVII 
rimaban sin tomar cu cuenta la c antes 
de /, en casi todas las palabras, acon- 
sonantando, por ejemplo, á perfecto 
con iliscrelo, adido con thlUo, pero 
cuidando de suprimir esa letra en la 
escritura. 

Cabalgar, adj. No liay tal adj. 
.sino tiniciiiiente el v. cahalíjarj un s. 
anticuado. El adj. castizo es rahallar: 
■1 perteneciente ó relativo al caballo; 
parecido :i él ». Rtiza ctibaUar. 

Cau.\llai).\, f. Manada ó conjunto 
de caballos. Asi oímos y leemos dia- 
riain«nt« esta voz, sin que nadie pare 
m¡''iiti-s ■•II que noafiareceen el Dice; 
)r\:\ iiiii'ir_r I. admitida como fué en el 
'I'/ .\'. ■ . . es indis^ua de ser 

II II V .lia, por la falta 

ijne lia<- > ;i <•: lOioma y por la buena 
forma qne tiene, íjue es ifrual á sus 
similares horrrij-.iiln, horricathi, hoijatla, 
hurnithi, riirliilUnlit lí Inhiíjailn, ear- 
nfriit'i, manaiht, norillada, perrada, 
Innrlit, varada, vi-ntruda ó vnilreijanhi, 
ir ■'1,1,1. (V(}a.sc Ha.M)AD.v). Podría 
'!• irseno.H que ijejwtda suple bien 
i. I íalia de rahallida, porqne siíjnifica 
• piara de finado caballar»; á lo cual 
responderemo.s <|ue no hay completa 
sinonimia, puesto que en la ijfijwida 
puede lialjer yeguas y potros de dis- 



tintas edades, como lo indican la voz 
misma y su significado tan general, 
mientras que en la rahaUuda no se 
ineluyen sino los caballos. — También 
podría tener cuhaJhida la acep. fig. y 
fam., pero de poco uso, de-hecho ó 
acción propia de caballos. 

Caballazo, m. Eu América, donde 
se usa el caballo mucho niius que eu 
España, aunque de allá nos vino ori- 
ginariamente, ha dado origen este útil 
cuadnipedo á más de un vocablo y lo- 
cución. Uno de ellos es rahaUazo, que 
es muy usado en Chile por-encuentro. 
golpe ó topetón que da un jinete con 
su caballo á una ¡lereona ó cosa; lo 
cual no puede ser miis propio y exacto, 
como que los aumentativos en azo ge- 
neralmente denotan golpe. — l^a acep. 
figurada, que también se usa bastante 
y estii perfectamente trasládala de lo 
material alo tropológlco, es: acometi- 
da recia y violenta que de acción ó de 
palabra da una persona á otra. En 
ambas aceps. nos parece que la voz es 
digna de aceptarse. 

Caballero, m. Dos aceps. le ha 
agregado el novísimo Dice: «Per.-5ona 
de alguna consideración ó de buen 
porte; depósito de tierra sobrante co- 
locado al lado y en lo alto de un des- 
monte». Xos parece que á la primera 
debió agregarse, ó como ainpl¡aci<)ii 
de ella, ó como otni acep. aparte, la 
siguiente, que trae el mismo Dice, para 
SfcÑOR y, malatia makindis, para Se- 
Soua: «Término de cortesía que se 
aplica ;i cualquier homiire, aunque sea 
igual ó inferior». Tal es el uso corrien- 
te en España y .Vmérica. 

Caballista, m. (Lógiairaente y 
comparailo con loa demiis nombres en 
w/íí, debería ^ur roiiiíni ). «El (pie en- 
tiende de t-aballos y monta liien. jj 



í 



:.'1-J: 



CAB 



CAB 



Provincial de Andalucía: Ladrón de 
á caballo». Admitido por primera vez 
en el último Dice. 

Caballo, m. ¿Qué es lo que se en- 
tiende en Marina y en Mecánica por 
fuerza de un caballo? Véase en el Dice. 
caballo de vapor. — Hay una acep. de 
cahatto que injustamente ba omitido 
el Dice, y que el de Autoridades daba 
á los diminutivos cahallico y caballito y 
á la loe. caballo de caña, y es la de-palo, 
caña ó cosa semejante con que juegan 
los niños poniéndoselo entre las pier- 
nas y tratándolo como verdadero ca- 
ballo. ((Corriendo sobre un caballjco 
de caña». (Bobadilla, Política para 
Corregidores, 1. V, cap. IV). El Duque 
de Rivas enmendó así un romance del 
Marqués de Molíus: 

Mientras que mi nietezuelo 
Hace mi bastón cabaltü, 
Y dice que va !Í la guerra 
De moros y de cristianos; 

segiin puede verse en las obras de este 
último (t. I, p. 259). Esto nos hace 
entrar en otras consideraciones más 
generales, que ojalá tomen en cuenta 
los redactores del Dice, oficial. Pres- 
cindiendo de los varios significados 
que toman las voces en el recto uso de 
la metáfora, de la metonimia y de la 
sinécdoque, y prescindiendo también 
de la identidad de nombres que nece- 
sariamente debe haber entre la figura 
y la cosa figurada en las artes del di- 
bujo, pintura, escultura, bordado, etc., 
hay además otros muchos casos en que 
los objetos toman el nombre de una 
cosa porque son figura ó representación 
de ella ó porque hacen sus veces; como 
lo vemos en el caballo. ¿Qué relación 
hay entre el verdadero caballo, animal 
cuadrúpedo, y el caballo de palo en 



que corren y juegan los niños? Hay 
alguna en cuanto al modo de montarlo 
y de gobernarlo, y de ahí la igualdad 
de nombre. Lo mismo sucede en coci- 
na, dulcería, confitería, pirotecnia y 
hasta en el juego de la cometa, en que 
se hacen objetos de distintas figuras 
y se les bautiza con el nombre de és- 
tas. ¿Es propio y correcto este proce- 
dimiento? Indudablemente que si, y 
no sería posible emplear otro. Pues 
esto es lo que deseamos que mediten 
los SS. Académicos para que vean có- 
mo llevarlo á la práctica en la redac- 
ción del Dice. Actualmente reconocen 
que batalla es «cuadro en que se re- 
presenta alguna batalla ó acción de 
guerra»; cacería, «cuadro que figura 
una caza»; estrella, «objeto de figura 
de estrella, ya con rayos que parten de 
un centro común, ya con un círculo 
rodeado de puntas»; y ¿por qué no 
decir también algo parecido de luna, 
sol y de los objetos que con más fre- 
cuencia suelen representarse? — Caballo 
ó caballito del diablo, por otro nombre 
libélula, es un «insecto del orden de los 
neurópteros, notable por su hermoso 
color azul, la fuerza de sus alas y la 
rapidez de su vuelo». Parece que no 
es el mismo que el conocido aquí con 
el nombre de caballo del diablo. Véan- 
lo los naturalistas chilenos. — Caballo 
de mar ó marino, llamado también 
hipocampo, es un «rpez del orden de los 
lofobranquios, que habita en los ma- 
res de España, de quince á veinte 
centímetros de largo, con el cuerpo 
comprimido, de siete lados y cubierto 
de tubérculos duros, la cola igualmen- 
te comprimida, de cuatro lados y m;ls 
larga que el cuerpo, y la cabeza pro- 
longada y erguida como la del caballo». 
^Caballo de 2>alo ó caballete: «pieza 



CAB 



CAB 



; c los gaadarDeses, que se compone de 
dos tablas jnntas ú lo largo, de modo 
íiue formo un lomo, y Ins cuales, ele- 
rJas Bobrc cuatro pk^i, sirven para 
uer l:vs sillas de manera que no se 
nialtmt'-n los fusiis». — Caballo 
cuartago llaman cu Chile al que. 
-Ji babiT sido enseñado ó irahado j>a- 
1 ello, da naturalmente cierta uiarchu, 
tiisi Um ligera como el trote, pero 
mucho más suare y acompasada. Los 
caballos adiestrados para eso se llaman 
aqiif de paso. Ciutrliujo es en caste- 
llano s. m. y no adj., y significa «ro- 
cín de mediano cuerpo», parecido en- 
tonces á nuestro caballo chilole. — De á 
caballo. ¡Cuidado con el de, qne puede 
pegársela al gramático más pintado! 
Se nsa correctamente con sustantivos 
ó adjetivos sustantivados, pero de nin- 
guna manera con verbos. Así estii 
bien dicho: O'^nle de á rabal 1'^, loi de 

á caballo: [¡ero no asi Pasearse de 
á caballo, Andar de á caballo. 
Pelear de á caballo, porque aquí 
huelga como vicioso ui ilt. Con el v. ser 
hay que andarse con tiento, ponjue, si 
bien puede decirse Soy de á caballo, 
J'eilro M muy de á caballo, debe no- 
tarse que el de no es régimen del v. sino 
del 8. tlicito hombre, ¡¡ersonn, etc., y 
en este easo el significaílo de la loe. es 
mny distinto, ¡»')r(jiie significa «diestro 
ó liábil |iara cabalgar», ó sea, caballis- 
ta, buen jinete. .4sí Espinel "en su 
J!arco»'de Obregón, dice: <(Fu¿ el me- 
jor hombre de ti caballo»; al modo que 
se dice ya/I de á libra, lela de á veinte, 
reales la vara. — Familiar y figurada- 
mente usamos también la fr. Andar á 
caballo ó bien á caballo por ser enten- 
dido ó psrito en alguna ciencia ó es- 
pecialidad; lo cnal no ixisa de ser nna 
lu'.-láf'ira legítimamente empleada. 



Caballino, xa, adj. Aplicase á 
ciertas cosas más grandes ó recias de 
lo que son de onlinario sus semejan- 
tes. Ortiga caballuna, fiebre caballu- 
na, remedio caballuno. Muy usado es 
en Chile este adj., que no aparece en 
el actual Dice. El equivalente debería 
ser caballar, por lo que tiene de caba- 
llo como el chilenismo, jxm'o no expre- 
sa como Cite la idea de algo grande, 
fuerte ó extraordinario. Lo mejor será 
resucitjir el antiguo caballuno, ya (]ue 
contó un tiemjx) con la aceptación del 
Dice, de Autoridades, que lo definía: 
«cosa perteneciente, ó que es propia de 
los caballos: y de aquí se llaman Km- 
peines caballunos por la semejanza que 
tienen á los del caballo". Y viene en 
seguida nna ciU^del EstabanUlo: «Yo 
cargalja con la ganancia jx>r merca- 
der de empanadas caballunast. 

Cabe. Por ocasión ó lance que im- 
pensadamente se ofrece para lograr lo 
que se desea, es cabe de pala. Usado 
como prep. no llevaba n antes del tér- 
mino. Cábela real /m^wia (Castillejo). 
Cabe mí, cabe él (Sta. Teresíi). Cabe 
el camino (Rivadeneyra). En casa del 
bueno, el ruin cabe el fuetjo (Dice.) 
Jinchas veces solía llevar de: «Bien- 
aventurado (juien de verdad le ama- 
re, y siempre le trajere cabe de si», 
(Sta. Teresa). Como prep. está ya an- 
ticuado y sólo se usa en poesía y en 
la prosa elevada. 

Cabeceada, f. Acción ó efecto 
de cabecear. En buen castellano es- 
cabereo ó cabeceamiento. 

Cabeceadou, RA, adj. Que cabecea. 
Dícese de los atiimales que dan cabe- 
zadas cuando |)rincipian á dormirse, y 
también delo3cabaIlosf|nc nnieveucon 
frecuencia y de alto á bajo la cabeza. 
Estas dos aceps. y nuichasotnts niiusque 



21 G 



CAB 



CAB 



tiene elv. cabecear se aplican al adj., 
que no sabemos por qué falta en el Dice. 
Ortüzar y otro que le copia al pie de la 
letra, cuando no lo desluce y desmejo- 
ra, confunden la causa con el efecto 
al decir que cabeceador se usa aquí por 
(/amarra. Eso es levantar falso testi- 
monio á los chilenos, que llamamos 
cabeceador al caballo que en realidad 
lo es. Gamarra sí que es aquí desco- 
nocido y lo reemplazamos por baja- 
dor. Véase esta voz. 

Cabeceau, n. Echar cabeza la ce- 
bolla, el ajo y alguna otra planta pa- 
recida. II Formar las puntas ó cabezas 
de los cigari'os. Usado en Chile y bien 
formado, parece que puede admitirse 
en ambas aceps. 

Cabecilla. Común, cuando signi- 
fica «persona de mal porte, de mala 
conducta ó de poco juicio», y m., úg- 
nilicando «jefe de rebeldes». Y éstas 
son y no más las aceps. que tiene en 
castellano, siendo, por lo tanto, chile- 
nismo ó provincialismo de alguna otra 
parte llamar cabecilla al arzón, que 
es: «fuste delantero ó trasero de la 
silla de montar». Ello se explica por 
una de las aceps. que tiene la voz 
cabeza: «principio ó una y otra extre- 
midad de alguna cosa. Lcts caiezas de 
tina vit/a»; y del positivo al diminu- 
tivo hay un paso. 

Cabecita. com. Dígase cabeci- 
lla. Véase el anterior en su 1." acep. 

Cabellar, n. Echar cabello. Ú. t. 
c. r. II Ponérselo postizo. U. t. c. r. 
Nunca lo hemos oído ni leído: pero el 
Dice, lo admite por primera vez y bien 
sabido lo tendrá. 

Cabello de áxgel ó cabellos de 
üiif/el es en castellano un dulce de al- 
míbar que se hace con la cidra cayote 
(nuestra alcayota), y nó la planta 



parásita que aquí designamos con este 
nombre y que en castellano se llama 
ementa, f. 

Caber, n. y rara vez a. Harto co- 
nocida es su conjugación por lo irre- 
gular; por lo cual no hay para qué 
tratar de ella. — Es cuanto cabe, es fr. 
que usamos aquí mucho, y es extraño 
no verla en el Dice, pues parece cas- 
tiza por sus cuatro costados. Sólo apa- 
rece, y en el mismo sentido, iVo cal>e 
más: expresión con que se da á enten- 
der que una cosa ha llegado en su 
línea al último punto. 

Cabeza. En las dos aceps. de «su- 
perior, jefe que gobierna, preside ó 
acaudilla una comunidad, corporación 
ó muchedumbre» y jefe «principal de 
una familia que vive reunida», es más 
común en lo moderno hacerlo ra.; lo 
cual nos parece justo y razonable, 
aunque no lo diga el Dice, académico, 
porque en sustantivos como éste debe 
buscarse el -género nó en la 'termina- 
ción sino en el significado, como en 
ayuda (fe cámara, barba, cabecilla, ca- 
lai'cra, carneta, f/olüla, espada, leni/i/a, 
justicia, ordenanza, máscara, trompeta, 
posta, canalla, consueta, guarda, guar- 
dia, gula, reda, mano, que son mascu- 
linos cuando se aplican á hombres. 
(Véase Digxidad). Y, si á algunos no 
satisface esta razón, admitirán, á lo 
menos, que hay en este caso una si- 
lepsis de las más legítimas, como cuan- 
do decimos: Su Señoría es justo; Su 
Excelencia está enfermo. <íAI cabeza de 
familia (ó dígase jefe, á la moderna 
galicana usanza) incumbe apartar del 
mal ejemplo á los suyos». (Sbarbi, I/t 
illa tém2]ore, IV). 

El cahcza de baiulo, 
En mi rodela dando una estocada. ...(ValUi- 
darcs, VubalUro Venturoso, aveut. VII). 



CAB 



CAB 



-m: 



Lo minino laiiibu'ii i-I 1>. I'iejío de 
Cádiz, fumoso omilor (.-sjciñol. .Siu em- 
Itargo, no aprobamos i-l íri'iiero m., jwr 
no ser frcciK-iito su uso ttKliviii. pnra 
i'iiii/iiijufln, riflintii y ri.silii, nplicidos 
•I sentido fií;. á varones. — t'iiheza 
l!:in]amas tiunl)¡(>n el /'iiH>o de la celw- 
Ila; en lo cual no jwrece (pie andamos 
desacertados, pues el Dice, llama con 

■ I mismo nombre el del ajo, tanto en 
M deKnición de esta voz, cuanto en la 
fr. fíibrzíi lie iijij-i. Y. p;)r fin, si aibfza 
e.-<, se^iu el mismo Dice., «principio... 

■ !c alguna cosa», ;cómo no ha de ser 
"ibfzti la parte priuc¡iwl y sustanciosa, 
la r.kiz, el «principio» mismo de la 
planta? Y esto sin argumentar con la 
semejanza que hay entre esta cabeza y 
la humana. En corroboración do imes- 
tro modo de jiensar, he aqui una cita 
del cistellnno antiguo, del Fuero de 
VilUirifenflu: «De karro de alios, aut 
de cefiollas [pariat] viginti restes de 
octo ra/ief'is»; esto es: Por cada carre- 
tada de ajos ó de alwlias, pague veinte 
ristras de ¡i ocho rahezax. — A cabeza 
, >'lailii, es loe. que u-amos aquí mucho 
i-n el significado de-á cabeza descu- 
liierta, sins<jmbrero ó sin gorro. Aun- 
•|nc en si es algo anlibológicu, jwjiipie 

imbicn jiodria siguitirtir-a cabeza ra- 
jada, calva ó sin cabello, sin emlxirgo, 
la crevmos ace[)table, porque lo qne 
'•rdinariamente cubre la c:d>vzi en la 

idawxiialesel sombrero. Don.Viitonio 
il'? Valbuena usa la loe. ti pelóle, í|ue 
tumpoctj aparece en el I>icc. oficial. 
« lilev.iba un mjmbrero blando tircl('>s, 
que ni entrar en el templo había me- 
tido deliajo del brazo..., y al salir se 
le olvid'» |^)nerle y se fué i'i ¡lelole has- 
ta la Blanca •. (Af/ua liirbia, X). — 
< 'orlarle uno la cabeza, en fr. (i;í. y 
fam. «lUe ii.sanuiS mucho en Chile en 



el significado de-coutradecii-se, negan- 
do uno lo que antes ha alinnado, ó 
viceversa. V. t., pero mnclio menos, 
en sentido activo. «Cogíales hts armas 
[.San Jenininio ¡I los judíos] jwi-a cor- 
larles con ellas las cahezax», es decir, 
aj)rendia los argumentos de los judíos 
p¡n-a R'futar á éstos con los mismos. 
(Sigüenza). Aunque ésta es una sim- 
ple metáfoni. algo se acerca á nuestro 
uso. TamjKK.-o aparcc-een el Dice, esta 
fr., y bien ludria figuraren él. — Ha- 
cer cabeza, es fr. fig. calcada en 
sus similares hacer cara y hacer frente, 
¡K-ro que no puede admitii-se sin de, 
(hacer de caÜezti), porque cabeza uo es 
en este caso un complemento directo 
de hacer, puesto que se toma en la 
acep. de «superior, jefe que gobierna 
ó acaudilla una comunidad, corpora- 
ción ó muchedumbre», y en tales sig- 
nificados rige el v. hacer complementos 
con de. Asi, con de, admite también 
esta fr. Caballero en su Dice, de ilo- 
dismos. 

Cabezón, na, adj. EspiriluoM ó 
espiriliiso. .Viilicase al licor y cuenta 
con algún uso en Chile. Xo está mal 
formada la palabreja, porque, toman- 
do el efecto por la causa, se puede 
decir qne tal ó cual licor es cabe- 
zón iwr cnanto, así, en aumentati- 
vo, le hace sentir la cal)eza al ((ue lo 
bebe. 

CABKZfKl.A, f. Conjunto esfériio ó 
hemisférico de flores con pedúnculo 
muy corto ó sentadas sobre un eje 
deprimido y ensanchado. Término de 
líotánica admitido por primera vez. 

C.\itiLA, f. Cada una de las triltus 
de Berlx;ría (pie habitan en la regi(in 
del .Vtlas. Kn la penúltima edición 
ai)arecia con k; ])ero ya lo tcncmoa 
castellanizado con c, 

11 



218 



CAB 



CAB 



Cabildante, m. «Individuo de uu 
cabildo ó mnuicipio», dice el último 
Dice, en su Suplemento, pero con la 
nota, de Fenianismo. Yaen 1832 usaba 
esta voz clInsigMebablistaPuigblaiicli: 
i( Ha podido ser otra de las miras de 
Gafas disculparse con el Lector, de 
que Imbiese tardado tanto en mani- 
festar la opinión qne aparenta tenía 
formada, de qne debía abolirse el tri- 
bunal, con presentare como hombre 
ajeno de todo espíritu de proselitismo, 
y que, aunque canónigo, no es ciilil- 
dantcy>. Según se ve por el sentido, 
cahiJdanfe no significa paraPuigblancb 
lo que apunta el Dice, ó sea, capitular, 
sino lo mismo que éste llama rahildero, 
esto e?, el (|ue cabildea ó gestiona con 
actividad y maña para ganar volunta- 
des en un cuerpo colegiado ó corpora- 
ción. Conque, bueno sería partir por 
mitad: tómense los españoles esta úl- 
tima acep., que admite también el 
Enciclopédico de Barcelona, y déjen- 
nos como americanismo la primera, 
pero corrigiendo así la definición: 
«Individuo de un cabildo eclesiástico 
ó de un municipio». Para la acep. de 
mhildero tenemos nosotros la voz ca- 
pitulero, ra, m. y f. Véase en su 
lugar. 

C^vBiLLERO, m. Tabloncillo con agu- 
jeros, donde se colocan las cabillas 
para amarrar los cabos. Término de 
Marina admitido en el último Dice. 

Caiuxza, f. Pez chileno, de cinco 
pulgadas do largo. Gay describe dos 
espacies, que llama meiulosoma caeni- 
lescens y mendosoma fenumdezianus. 
Cahinza, que es el nombre vulgar, de- 
be figurar en el Dice. 

Cabla, f. Maña, treta, ardid, aña- 
gaza, camándula, especialmente para 
los negocios. Así y también caula, 



hemos oído en Chile esta palabra, pero 
nó cábula, como la trae Ortúzar. Es 
evidente que es simple corrupción de 
cábakc, que en sus dos últimas aceps. 
significa: «cálculo supersticioso para 
acertar ó adivinar una cosa; negocia- 
ción secreta y artificiosa». Así el cas- 
tellano formó también J/abla y tabla 
de los latinos fábula y tábida, diablo 
y establo, de diábolua y stábulum. 

Cablegiiáfico, ca, adj. Pertene- 
ciente ó relati\o al cable eléctrico ó 
submarino. Oficina cableijráfica, parte 
cablee/ riijico. Así corre impunemente 
por los mundos de la prensa diaria, y 
por nuestra parte no le pondremos 
atajo, pues lo consideramos tan propio 
y necesario como el siguiente. 

Caiílegrama, m. Con seguridad 
esperábamos que la Academia hubiera 
admitido esta voz en su último Dice, 
ya que es tan necesaria y de uso gene- 
ral en España y América. Pero, ya 
que no lo ha hecho y antes que, por 
los descubrimientos de Marconi y de 
Edison, desaparezca el cable eléctrico 
ó submarino, nosotros la aceptamos 
gustosos con los demás diccionarios cu 
el significado que todos le dan, de- 
despacho enviado por cable eléctrico ó 
submarino, sin que sea obstáculo para 
ello su origen híbrido de español y 
griego (eeibte y rpáay.a), que tales 
\-ocablo3 abundan en el léxico caste- 
llano. 

Cablista, com. Que usa de ca- 
blas: mañero, camandulero. Véase 

Cabla. 

Cabo, m. La masilla de cera com- 
puesta con otros ingredientes, de que 
se usa para el pelo, se llama en caste- 
llano eeriJla y nó cabO. — El primer 
grado de la núlicia se llama cabo ó 
calo de escuadra, porque tiene á su 



CAB 



CAB 



■2\'.\ 



'-ii-go lina cseuadni de soldados. — 
IJei'ar uno á cabo o al cnho una i-ns/i, 
w ejet-utarla. tx)nclinrla. — Por mal 

y por mal cabo, es fr. fam. que 

nsuuos en Chile juira si^nifiear «|iie 
Ee cjecnuí uim acción ó se hace una 
obra, ¡¡ero malamente y con luala vo- 
luntad. 
Cabra, f. Es chilenismo en cst!\s 

■ :i:itro actps.: 1 .", madero como de tres 

■ iiarias de Iar;;o que ee cneltp» del 
jiertigo de la canx'ta en donde princi- 
jiitt sn armaz'^n, y sirve pan» sostener 

i peso de ¿•sts\ cuando se p:ira ó se la 
i-iiere tener levantada: i.*, perol. En 
estas dos accjis. parece ser corrupción 
de cabria, inie es «má(|u¡na conipuesU» 
ordinariamente de tres vi<^.is ó jialos, 
que, asentando en el stielo, convergen 
y se unen por lo alto... » Considerado 
el fíndeesta m:i(|uina. qnees levantar 
1 sostener peso?, su li<rura de tres 

líos y hasta la forma de la palabra, 
no deja de tener analo«¿;ia con las 
dos enumenulas aceps. de cabra. La 
:!.•, pero ya al^o olvidada, es: moneóla 
fie cobre de valor de un centavo. En 
la fr. Xo leiirr ni una cabra, e.« 

mone<la de ínfimo valor, es decir, me- 
dio centavo. De aquí ha provenido 
Uiinliii'-n la otra fr. J/'W ¡mOre ijiie 
lina cabra, en que hemos conver- 
jo la r::L«tÍ7.:i J/ás pobre (¡Uf una rala, 
./«<• lax rulas: sumanienlc pobre. — 
I !ii sentido fif;. se llama también rabra 
.1 la muchacha s-iltona, traviesa y que 
pusta de enairamarse á la? paredes, 
ártjoles, et<'.; lo cual no ci chilenismo 
sino nn u-w legitimo que detiería con.s- 
tar en el l>i<rc. — -1." Llamamo8, final- 
mente, cabra nn «intiaje ligero, de 
dos meda? y de forma muy sencilla. 
Cabrear, n. Jugar Sidtando y 
brincando como liw cabían. Es v. fam. 



y de jioco uso, que puetle reemplazarse 
por los castizos cabriolar y rabriolrnr, 
también neutros: dar ó hacer cabriolas. 

Cahkkuizo. z.\. Además do adj. 
(pertenei-iente ó «.'lativo :i las cabras) 
es ahora s., (jne en su forma maícnli- 
na significa «csibrero ó pastor de ca- 
bras», y en la femenina (cabreriza) 
«mujer del «ibrerizo». Y ,:[x)r (¡ué no 
también «cabi-eni ó pastora de cabras»? 
Inconsecuencia del Dice. 

Cabresteador, ra, adj. Siendo 

el V. rabrslre.ir, este derivado debería 
ser cabeslrmdor: j)ero no lo rcgisti-a el 
Dice., y en cambio trae como andalu- 
cismo á cabexirero, ra: «aplícase á las 
caballerías que principian á dejarse 
llevar del ailxstroB. Nada tiene de 
mejor cabestrero que cabeslrtador. 

Cabrestear, n. l'abeslrear: «se- 
guir sin repugnancia la bestia al que 
la lleva del cabestro». Distinto de 
cabestrar, a.: «echar cabestros á las 
bestias que andan sueltas. Neutro: 
caziir con buey de cabestrillo». 

Cabresto, m. Cabestro; por otro 
nombre ramal ó ronzal. — Usii.se tiini- 
bién cabresto como adj. y aplicado 
al gallo que en la primera arremetida 
de su adversario, pierde el vsdor, no 
acomete y huye. En sentido fig. aplí- 
case también ;i las ¡¡ersonas. 

Cabretilla, f. Cahriiiiia. 

CtniíiTA, f. De cabrito dice el Dice: 
«cría de la cabra desile que nace hast;i 
que deja de mamar». Así se enmendó 
la antigua y mala definición á indica- 
ción de Valbuena; pero, enmendando 
el cabrito, se suprimió la cabrita. ;I'or 
qué r.izón? 

Yci toiiú nnn cahritn 
Y fl zorro iiic la llcvií; 
¡ Vaya, vaya <v>n el zorro 
yuc' kíii uihru nic <lijiíl 

.\qin el verdadero zorro fué el Dice, 



220 



CAO 



CAC 



Cabrito, in. (liano du morocho ó 
de curagua que, al tostarse, revien- 
ta y se abre en forma de flor blanca. 
Al reventar salta, y de ahí el nombre 
de cabrilo. En el Perú se llama jxdo- 
milía, al decir de Arena, y flor en al- 
gunas partes de Chile. De estos granos 
se hace la estimada harina de llalli, la 
cual, no siendo conocida en España, 
ha de quedarse necesariamente, lo mis- 
mo que cabrito, con el nombre que le 
han dado sus autores ó inventores. 

Cabro, m. Más conformes con el 
latín rapcr, ablativo cctpro, llamamos 
nosotros cabro al macho de la cabra, 
mientras los españoles han preferido 
la forma aumentativa cahrún. Tiene, 
además, los nombres de itjüedo, macho 
cabrio ó maclio de cabrio, bode y buco. 
Todo el tiempo que mama se llama 
choto, y desde que deja de mamar hasta 
que llega á la edad de procrear, chivo.— 
Ijlamamos también cabro en lenguaje 
fig. al muchacho saltón y travieso y 
que gusta de encaramarse ú las paredes, 
árboles, etc. 

Cabeón, m. Fig. y fam. «El que 
consiente el adulterio de su mujer». 
Esto significa en el Dice; pero aquí 
se usa por »■!</?«« ó director de una 
casa de tolerancia. 

Cabulla, f. Así ha corregido el 
Dice, la antigua cabuya, que figu- 
raba hasta en el de Autoridades: pita; 
fibra de la pita, con que se fabrican 
cuerdas y tejidos. En Andalucía y 
América, cuerda, y especialmente la 
de pita. 

Cabullería, f. Conjunto de cabos 
menudos. Término de Marina, que 
antes escribía el Dice, cabuyería. 

Cacaraña, f. Cada uno du los ho- 
yos ó señales que hay en el rostro de 
una persona, sean ó'nó ocasionados 



por las viruelas. Quitóle el último 
Dice, lo mismo que al siguiente, la 
nota de mejicanismo que antes le daba. 

Cacarañado, da, adj. Lleno de 
cacarañas. Cacarizo, za, que significa 
lo mismo, queda todavía con la nota 
de J/¿/. (provincial de Méjico). 

Cacasexo, m. Creemos que podría 
admitirse en sentido fig. para designar 
á la persona simple ó boba que se pa- 
rece al nieto de Bertoldo; y así lo ad- 
mite ya Caballero. Véase Apolo. 

Cacatúa, f . Ave de la Oceanía, del 
orden de las trepadoras, con pico grue- 
so, corto, ancho, dentado en los bordes 
y la mandíbula superior sumamente 
arqueada, un moño de grandes plumas 
movibles á voluntad, cola corta y plu- 
maje blanco brillante. Aprende á ha- 
blar con facilidad y vive en nuestros 
climas en estado doméstico. Admitido 
en el último Dice. 

Cacereño, ña, adj. Natural de 
Cáceres, U. t. c. s. || Perteneciente á 
esta ciudad. Adición del último Dice. 

Cacería, f. Partida de caza. — Cn- 
se-ia: casa aislada en el campo y en la 
cual viven las personas que cuidan de 
alguna hacienda contigua ó cercana. 
Véase Casería. 

Cacerina, f. Bolsa grande de cuero 
con divisiones, de que se usa para 
llevar cartuchos y balas. Felicítense 
de la admisión de este neologismo los 
cazadores, que hasta ahora no conocían 
más que la mochila ó morrcd, que es 
otra cosa distinta: «saco que usan los 
cazadores, soldados y viandantes, col- 
gado por lo común á la espalda, para 
echar la caza, llevar provisiones ó 
transportar alguna ropa». — Otra acep. 
da también el Dice, á cacerina, en 
Marina, y es: «caja pequeña de metal 
que el cabo de cañón lleva sujeta á la 



CAC 



CAO 



■221 



cintara y en la cual <niarda los cstopi- 
iiL-s 6 fuluiiiiuutcs con (jue se da fuego 
á la pieza». 

Caceholaüa, f. Lo(|iie «ibedeuna 
vez en una cacerola. Merece la inclu- 
sión en el Dice. Véase Ant.auim.ada. 

Cacical, adj. Perteneciente ó rela- 
tivo al Ricique. Bien formado y digno 
de aidniitirsc. 

CaoioatO, ni. Oifif<Kf/o: dignidad 

■ l-l «-iciiiui.'; territorio «jne jwscc el 
• ici'iue. 

Cacimba, f. Hoyo (|ue se hace en la 
jilaya para bn.'rc-.i ragua potalile. jj Bal- 
de. (Véase esta voz), .\dniision del 
liltimo l)¡«_-c. 

Caci'Mk.v. m. Quizáis niiis de uno, 
engañado por la etimología latina y 
|)or la semejanza con ra/'iil (ciiU'za), 

■ -Lani creyendo que signitk-a algo co- 
:'io mollera, neso: no li.iy tal, sino sen- 

Üaniente «agudeza, ijerspicncia, tras- 

'•nda». El primer signitic.ido. f|ne es 
«altura», c-itá ya anticuado. Vé;i¿e 
Calktki:. 

CdCllCl, f. rs.ini >sloai|UÍ ]vw man- 

'.}• no s<)lo de naviija^ y cuchi líos, si no 
L.tuihiéu de rev'jivcres, bastones, etc., 
cuando en realidad significa: «cada 
una de las piezas li Injas de qnc se 
comiiouc el inangí) de las nav.ij.xs y de 
algunos cuchillos. I', ni. en pl.» Si el 
mango se cam|K)ne de dos piezas li 
jpiijiís, poilr.i llamarse mrhnx, pero 

iii'-i cacha. Llámase también /w/Jo 
1 mango de algunas armas blancsu». — 

El cíjmplemcnto hasta la cacha 

(jne usíimos nosotros en sentido propio 

para indicar <|Ue un cuchillo ó instrn- 

ini-nto jcia-'-ido .se mete hasta el man- 

' I, no pue<le ser correcto segiin lo diciio 

::o cuando el cuchillo ó instrumento 

ligan una 8<jla airlut. En «iLstellano 

- dice tfinla UiK riirlinn. jK'ro en .sen- 



tido fig. y con el significado de 'isobrc- 
nianera, ;i iu:is no ¡loder. Oicesc prin- 
cipalmente del que R' mete en algiiu 
empeño 1'. 

Cachaciento, ta, adj. Dígase 
cachazudo, ihi: <pie tiene mucha ca- 
chaza. Aplícase á jiersona y ú. t. c. s. 

Cachafaz, m. Honiba> desbani- 
tado, pittiro y sin vergüenza. Es de 
algún uso en Chile en el lenguaje fani., 
jx;ro ni;is en la República Argentina, 
de donde jiarece haber venido p;ir.i 
aci. 

Caciiami'a, f. Pez parecido á la liza, 
que se ciía en la dcseml)ocadin-<i de 
algunos ríos de Chile. Estúdieiilo y 
reclamen por su admisión los natura- 
listas. 

Cachanlacua, f. Así es como pro- 
nunciamos y escribimos esta voz todos 
los chilenos, conforme á su etimología 
araueaiia airhún-hthuéii,)- nó cacha- 
la-g:uen, como e<]nivocadaniente di- 
ce el Dice. .Vsiinismo se e<]nivoca en 
el nombre de la planta, diciendo que 

es canchalagua <> canchelagrua 

y haciendo incurrir en el misino error 
á los demiis diccionarios (pie le han 
cojiiado. Lo natural, ya que la planta 
y su etimología son chilenas, es seguir 
á los autores chilenos, entre los cuales 
podríamos citar á Bello, (pie cscrilic 
ra(hiinUi(jwi, al abate llolina y á Phi- 
lippi, que dicen rai-huaUíhuo, inius 
próximos aún ¡i la verdadera etimo- 
logía. 

Cachaña, f. Burla, fisga, vaya. || 
Molestia, cinsera, majadería, im[)er- 
tinencia. Nunca lo hemos oído en el 
sigiiilicado de '(rebatiña» (pie le da 
Ortúzar.— Hacer cachaña: hacer 
burla; y ta:nliii''n hacer marro, esto es, 
regale ó hideo del cuerpo pai~.i no ser 
cogiilo y burlar al (pie |KMsi^Mie. 



CAC 



CAO 



Cachañar, a. Hacer burla, hacer 
fisga ó dar vaya. Véase el anterior. 

Cachañero, ra, adj. Que hace 
cachaña. Véase esta últinia voz. 

Cacharpas, f. pl. Del quichua 
ccacharpa-yani, despachar, aviar al 
caminante; como que en su origen se 
llamaron cacharpas los objetos de 
que se provee el viajero. Por extensión 
lia significado después, en el Perú, 
Bolivia, Argentina y Chile, trebejos, 
trastos, objetos y muebles de poco 
valor. 

Cacharpearse, r. Formado del 
anterior, sigiiilica entre nosotros ador- 
narse una persona con las mejores 
prendas y zarandajas: y también pro- 
veerse de muebles, ropa y objetos 
mejores para la casa. En ambas aceps. 
se aplica únicamente á personas del 
pueblo ó de la clase media; á gente 
aristocrática sólo se aplicaría por burla 
ó donaire. 

Cacharpero, m. El que vende 
cacharpas. Véase esta voz. No es 
muy usado que digamos y puede reeui- 
plazar.ie por los castizos chamarilero, 
ra, m. y f. (persona que vive de com- 
prar y vender trastos viejos) y ropave- 
jero, ra, ra. y f. (persona que vende, 
con tienda ó sin ella, ropas y vestidos 
viejos, y también otras baratijas usa- 
das). 

Cache, n. pr. Dim. fam. de Ja- 
cinto y .Jacinta. En España, ó en Ca- 
taluña ¡i lo menos, dicen C'info, Cinta. 
Así, al popular poeta Jacinto Verda- 
guer, le llamaban familiarmente Mosén 
Cinto. 

Cacheada, f. Véase Cacheo. 

Cacheador, ra, adj. Comeador, 
ra; acorneador, ra; umurca'Jor, ra. 

Cachear, a. Aunque bien forma- 
do de cacho (admitido ya por cuerno), 



no hay necesidad de él, porque ya te- 
nemos á cornear, acornear, ó acornar, 
amurcar. Puede ser que con el tiempo 
lo admitamos como v. familiar. 

Cachemira, f. Tela muy conocida 
y usada, parecida al merino, pero más 
delgada. Quizás se fabricó primero 
en la ciudad de Cachemira y por eso 
ha tomado su mismo nombre, como se 
ha hecho para casi todas las telas y 
géneros, que han sido bautizados con 
el nombre del lugar en que se fabrican. 
Aunque no es posible admitir todavía 
á muchos de éstos, ya porque son poco 
conocidos, ya porque su nombre no es 
fijo y uniforme, creemos, sin embargo, 
que debe hacerse excepción para eache- 
mira, que reúne ya estas dos condicio- 
nes en su favor. En la señora Pardo 
Bazán hemos leído cachemir, m., pero 
sin saber si scrii la conocida cachemira. 

Cachencho, m. fam. Persona 
Ijoba ó simple. Para expresar esta idea 
tiene el castellano una cantidad de 
voces; tales como bamliarria, bobalías, 
cascabelero, ciruelo, leño, mamacallos, 
mameluco, mandria, mastuerzo, memo, 
mentecato, motolito, 2}arapoco,2ieal, pe- 
lele, zoloc/io, zonzo, zonzorrión, zopenco. 

Cachené, m. Vuélvase á Francia, 
de donde vino, tapándose las narices 
con su z para que así le conozcan 
(cache-nez) y deje tranquila á la cas- 
tellana bufanda. 

Cacheo, m. Basta y sobra con 
cornada, amurco, mochada, topeada. 

Cachetada, f. Dígase cadietc. 

Véase B(JFETADA. 

Cachetas, f. pl. Enmendado en 
el último Dice, por caclieta, que es 
igual á (jadíela: «palanquita que, opri- 
mida por un resorte, sujeta en su po- 
sición el pestillo de algunas cerraduras, 
encajándose en él por medio de dientes 



CAC 



CAO 



y mnescns. || Cada nuo de los dientts 
de esta clase que hay en la cola del 
pestillo». 

Cachete.* K, a. Dar de cachetes. 
Merece admitirse. 

C.u"Hírr<')\, XA, adj. De buena ley, 
scjjún Cuervo: pero no aparece en el 
Dice, «pie sólo trae forMin/o, nirri- 
lluih, moff'liblJrsáii. de dos termina- 
ciones los tres. Entre nosotros se usa 
nuis la tcnninación on (juc la ii (o 
para esta elasc de vocablos, que por lo 
peneral la fonuan de las dos maneras 
CD castellano. 

Cachicamo, m. .\dmitido ¡wr pri- 
mera vez como siii'iiii:na de nrmaitillo, 
qne es el no:nbre «istizo de nuestro 
quirquincho, ó quirlquinctio, 

como de<-iaii los aiitliruos. 

Cachidiaiiu», m. fain. Conforme á 
su etimología italiana [rmrinrf tlinbolo, 
arrojar ó lanzar al diablo), le lia asriv- 
pado el último Dice, el significado de 
erorrislii. 

Cachimi!'), ni. Lo ha admitido el 
último I)icc. como sinónimo de cn- 
rhiinlm ó /»i/w para fumar, ai,Tegi'ni- 
dole como provincialismo de Venezue- 
la, la fr. f'/iii/>ar rnrhimlio: fumar en 
pipa, y fam.: chuparse el niño en la 
lactancia alirún dedo de la mano. En 
Chile, donde es tan conocida la ra- 
rhiitilm, jam:is lieinoí oído la forma 
riirhimlm. — En el Snjileinento del Dice. 
a]»arecc lambirn como ¡leniaiiismo ¡xir 
-i-ivi<,ii ó L'uardia nacional, en 8<;iitido 
(leí<])e<tiv". 

Cachiné, m. Wasc Cachené. 

Cachiporrero, m. Nombre (|nc 
en len^'najc fain. sui,-le darse al rapcUnii 
lie roro ele las (rateílTiilct. por cuanto 
en ciertas fiincioncH maneja un ri-tro 
p-ireridn ¡i la eíichi|)<)rra. jwrra ó clava. 
El nonibn; c.isliz'jeí<rf//(>/-o en cuanto 



tiene derecho á usiiry usa del cetro; pero 
por sn oficio en general se confunde 
con el lieiif/idado y el rapctlámle roro. 
C.\ci!0, m. Hace tiempo <|ue el Dice, 
le ivconoce el significado de ruenio ó 
fl.s/í/, como americanismo, mas nó el 
de nterna ó aliara, ó sea: «vaso rústi- 
co hecho con un cuerno de res vacuna, 
quitiida la parte maciza y tapado en 
el fondo con un taco de madera», que 
también le damos en Chile. Xo siem- 
pre lleva el fondo tapado con un taco, 
pues innchns veces se deja terminado 
en punta, tnl como sale de la ies.-Til¡í- 
mase figunulamentc cachO, y tam- 
bién hueso, en el comercio chileno, 
el articulo que por cualquier motivo 
no se Vende y viene á ser un verdadero 
gravamen para el comerciante, ó una 
cos;i de tan jxico valor y tan despre- 
ciable como un nirho (i un Inteao. De 
aquí los verbos acacharse y ahue- 
sarse. — Jloílernaniente se ha ll:inia- 
do tambiét^en Chile rarho ó aif/iilo el 
juego lie Ids dados, por cuanto se reco- 
gen y consí.-rvan en un nrr/io ó nirnio 
y de él se tiran.— Raspar el cacho 
es fr. fig. y fam. ipie usan aquí algu- 
nos en el significado de-linq>iar la 
garganta por si misma para no cariíus- 
pear al hablar ó leer ó no .soltar un 
gallo en el canto. Xo conocemos en 
Ciusteliano fr. ni voz más apropiada 
para esta idea que el v. deslosfrse (juc 
emplea el clásico Vclez de (¡nevara 
en su ¡tlahh ('ojwlo, pero (pie no ad- 
mite el Dice. «Y, apercibiéndose el 
(Jojnelo para otro [soneto], ¡¡cííIokícii- 
ilo.ip, como es costumbre en los hom- 
bres, siendo él espíritu, dijo de este 

mo'lo...» (Tranco l.\).— Rasparle 

el cacho á uno vale en Chile, III 
el leníTuajc- fam., repreiidiMlc. (Véase 

Raspaj. 



224 



CAD 



CAE 



Cachúa, f. Baile de los indios en el 
Perú, el Ecnadory Bolivia. Admitido 
por primera vez. 

CacllUCha, f. Es chilenismo en 
estas dos acops. : 1 ." bofetada ó palma- 
da que se da á uno en la cara con la 
mano abierta (Véase Bofetada). Para 
otros es capirotazo. 2.'^ Cometa peque- 
ña en forma de cucurucho. Quizás 
proviene esta acep. del significado 
anticuado de «cartucho», (jue todavía 
reconoce el Dice, á Cachucha y que 
nosotros confundimos lastimosamente 
con ciu'uruclio. — En el significado de 
«bote ó lanchilla» está ya admitido 
sin nota alguna de provincialismo. 
El mismo significado se da también á 
Cachccho. 

CacllUCho, m. Fondo o caldera 
grande. Generalmente se da este nom- 
bre en el Norte de Chile al fondo es- 
pecial en que se cuece el caliche. 

Cachudo, m. Ave chilena pequeña, 
de color gris, con moño en forma de 
cuernos, de donde le viene el nombre, 
que se usa más como diminutivo (j-u- 
chudilo) y por lo cual en algunas par- 
tes se le llama también torito y en 
otras ch ¡fiador por el chiflo que conti- 
nuamente da. El nombre latino es 
anereli'n jiarnili/s. 

Cacliudo, da, adj. l'sase en Ciiile 
por-mañcro, ladino. 

Cada, adj. Siendo, como es, un adj. 
distributivo, no tienen explicación po- 
sible las locuciones de despedida que 
viciosamente emplean algunos: Has- 
ta cada instante, Hasta cada 
momento. Hasta cada rato, 

(jue dcljcu corregirse por Hasta dcs- 
2>ués, Hasta lue/jo, Hasta muí/ pronto. 
Hasta más tarde, según los casos. — 
A cada nada es otra loe. dispara- 
tada, (jue tampoco puede aceptarise: 



dígase á cada paso, á rada instante, á 
rada triquitraque. — «Cada ij ruando, 
m. adv. Siempre que, ó luego que». 
Así, tan lacónicamente, trata de este 
modismo el Dice, cuando debió ense- 
ñar claramente si se le agrega ó nó el 
(jve, pues de las dos maneras lo vemos 
usado por los clásicos. Cuervo, que 
habla de esto expresamente, después 
de citar una cantidad de autoridades 
en que se emplea la forma rada ij cuan- 
do quf, concluye diciendo que rada ij 
cuando (sin que) es la combinación 
más común hoy. «Tenía cédula del 
rey para venir cada ij cuando le pare- 
ciese á informar de lo que pasaba». 
(Quintana). — Anduvo también desa- 
certado el Dice, académico en la eti- 
mología de cada, que dice ser el dis- 
tiibutivo latino quotus, que no pasa 
de ser su simple equivalente. La ver- 
dadera etimología, que ya en su tiempo 
señalal)an Aldrete y Garcés, es la pre- 
posición griega x-a-vá, que por su es- 
tructura material y por su signifícalo 
distributivo tiene con aula muchísima 
más relación que quotus. Para citas y 
comprobantes véase á Cuervo. 

Cadux'A, f. Ha desaparecido del úl- 
timo Dice, reemplazándolo por Mem- 
brana caduca, término de Zoología, 
pero con la advertencia de que más se 
usa solo y como s. f. 

Caduceo y caduceo, m. Así, grave 
y esdrújula, admite esta voz el Dice. 
Esperamos que con el tiempo se que- 
dará sólo con la primera forma, que 
es la más conforme con la etimología 
latina (caducaeum) y también la más 
usada. El ccutuceo era una vara que 
llevaba dos serpientes enlazadas entre 
sí y era reconocida como insignia de 
Mercurio. 

Caer, n. Es uno de los verbos miis 



CAF 



CAF 



estropeaJ<« en su conjngación por 
nuestro jjuvblo. Enemi<^ invconciliu- 
ble de las i-ouiUiímciones ae, ni, aú, el, 
antes que [iroiiuiiciarlits i-omo es debi- 
do. prt.-fei¡rá dcsc-Uiutiair y destrozar 
liis palabnis, diciendo que bien se en- 
tiende él asi. Pan» tales uiales, las 
'.Tainatlc.is y las escuelas priauírias. — 

Dejar caer una cosa jwr ilejarin 

¡taxar, no luifrr ruso de rlln, olridirila, 
es giro afraneusado cuu que se han 
' •intaoríudo algunos cliilenos que oyen 
•iiuelio á los franceícs. 

C.KTKitis i'Áuiiirs (prouúnciepe ri-- 
■íÍji). Expansión iutiua que. usada 
i'oiuo ca pf)r nni:^lios (véase Feijoo. 
Fidihitidiiil de h* admjios), merece 
tifrurar en el Dice. Sijruifica litend- 
nicnte: siendo ¡"fílales las demás con- 
• llcioiies. ó sea, en igualdad de circnus- 

■ Jieias. tif usa cuando se comparan 
unas cosas con olrxs. 

Cafarnaum, n. jir. f. ( 'afunninm. 

Cakk, m. I'or m.is (|uc aiiruuos 
li'^aii y escriban el ¡ilural cafees, ó 
¡leor aún cafeses, no hay <|ue imi- 
tarlos. Rccuérde-se que la regla ilc la 
Academia es: que nías palabras agudas 
finalizada'* eu e toman s'ilo una .1 para 
el plural; como de rtifi; oifix; de ra- 
niifit, riiii/ijH-.i; de/;i>. /«'«». /;Xo liabni 
alguna per.s(»na caritativa (¡ue dé á 
conocer esta regla á los comerciantes 
inglese.-!, jeira que no sig;in cubriendo 
iixlos los diarios y almacenes con los 

■ iisparaUídos anniicios de snstees, en 

i /.caí na concordancia wn un bébase 
' exíjase; y lo mismo á lasciríctc- 
nis, y en geiienil á todas las nuijcres, 
l>.ira (pie no hablen de corsees sino 
de rontén.' — Así cjmo vivimos y obra- 
mos al vapor en tanta3 cosas, asi 
hablamos también en muchos »isog. 
Truflia de esto ea la desajtariciiin de 



la pa>posición de de c-asi todos los 
sustantivos empleados para designar 
un color. Asi es muy común oir: un 

manto café, un vestido gra- 
nate, un sombrero plomo, una 
chaqueta crema, unos guan- 
tes lila, unas medias violeta, 

etc.; lo correcto es: un inanlu de color 
de ftifé, de ador de ijranale, etc. Dinisc 
(|ne esto es alargar mucho el discui-so, 
y que, además, en estos modos de ha- 
blar h.iy una eli|)sis que todos entien- 
den con facilidad. Pues entonces sigan 
en su oiiinión, supriman todos los ar- 
tículos, pre[)osiciünes, conjiiiieioncs, 
etc., y hablen en lenguaje telegráfi- 
co: «Esmeralda pique primer espolón 
Iluiisc-ar»; y así, como nuestra gloriosa 
nave, se irá también á pitpic la rica y 
sonora lengua qr.e heredamos de la 
madre patria. Jliís cómodo e-s, sin 
duda, prescindir de la pre|K)s:ción en 
estos casos, como ya lo ha hecho el 
castellano con una cantidad de nom- 
bres (vé;ise Di;); pero, traUindose de 
colores, ha preferido convertir en adjs. 
los pocos que usa sin de, como ras la rio, 
ceiiizi, i/irddo, pardo, lordn y tordillo; 

en chileno, plomo, lacre, café 

y algiin otro. Carmexi es i>ara el Dice. 
8. y adj. iías, á jwsjir de la propensión 
nutural á suprimir la de, solire todo 
con el s. rolor, pues todos decimos 

color carne, color sangre, co- 
lor g'Uinda, etc., sin embargo, ios 
esciitores coirectos y el Dice, dicen 
siempre rolor de. Pneden verse en éste 
las definiciones de Areiliinado, Aplo- 
mrido, Arreholur, Azafrnnado, Azul, 
Ciixlníío, Cenizo ó Cénit ieiilo, (Itiiddo, 
Plomizo y Plomoso, ¡lusco. Tordo y 
Tordillo, Violáreo y Violado, Zafirino. 
Lo más liigico y iiatund en estos ca- 
sos nos parece que is adjetivar el 



220 



CAF 



CAF 



nombre que designa el color, como ya 
so ha hecho con cas/aílo, gualdo, par- 
do, tordo y carmesí, y como todos lo 
hacemos cuando usamos esos nombres 
en su forma diminutiva. Así, por 
ejemplo, nadie dejaría de adoptar la 
terminación femenina en estas propo- 
siciones: La niña se puso lacrec'da; 
Compré unas medias cafecitas; No me 
gustaron tanto las ¡ñomitas. Si no se 
adjetiva el segundo nombre dándole 
dos terminaciones cuando su forma lo 
IDermite, tendríamos un caso que no 
ha sido todavía bien estudiado por los 
gramáticas. Todos éstos nos hablan de 
profcta-reii, dama-soldado, monja-al- 
férez, papel-moneda, y nos dicen uni- 
formemente que el segundo nombre 
es adj., porque modifica al primero; 
pero no profundizan ni nos abren 
más horizontes, ctiando en realidad el 
asunto exige mucho más estudio. Al 
tenor de los ejemplos citados, hay 
innumerables en castellano; como arco 
iris, astro reg, pueblo reg, agua lluvia, 
huque-cscuela, carro-salón, casa-cun/t, 
casa-habitación, _ casa-palacio, casa- 
quinfa, escusla-taller, cólera-morbo, 
carta-prólogo, hombre-aviso, hombre- 
moijo, hombre-máquina, Hombre-Dios, 
muelle-dársena, nota-protcstít, piedra 
alumbre, piedra azufre, piiedra imán, 
peje espada, pejerreg, pájaro moscit, 
pleito homenaje. (En el artículo Güióx 
daremos la razón por que escribimos al- 
gunos de estos nombres con este signo). 
Penetrando en el verdadero significado 
de estas combinaciones de nombres, se 
ve claro que algunas son lo que dicen 
los gramáticos: un s. modificado por 
un adj.; pero también se ve que de 
otras de éstas no puede decirse lo mis- 
mo, porque son simplemente nombres 
yuxtapuestos, calos cuales no prima 



gramaticalmente un elemento sobre el 
otro, sino que ambos son iguales; co- 
mo buque-escuela, carro-salón, caria- 
prólogo. Para el análisis gramatical 
estos nombres son lo mismo que los 
compuestos, es decir, como si forma- 
ran una sola palabra. Por nuestra parto 
sólo llamaríamos adj. al segundo nom- 
bre cuando por su significado hace las 
veces de tal, calificando ó determinan- 
do al primero, y equivaliendo, por 
consiguiente, á un adj. Así astro reg 
y pueblo reg equivalen para la gramá- 
tica á astro y pueblo real ó principal; 
edificio monstruo, á edificio monstruoso 
escuela modelo á escuela ejemplar; ó 
normal; perdiz macho, ii perdiz mascu- 
lina; lengua madre, á lengua matriz. 
Pero otra cosa muy distinta es cuando 
estas combinaciones son de dos nom- 
bres cuyos significados se funden en 
uno solo, porque el nuevo vocablo que 
rcsiüta de ambos designa un ser que 
participa igualmente de los dos ele- 
mentos ó constitutivos; por ejemplo, 
papel-monada, escuela-taller, nota-pro- 
testa. Y otra cosa más distinta todavía 
es cuaudo estas combinaciones son do 
dos nombres á los cuales sólo por abre- 
viación y comodidad se les ha quitado 
la preposición ú otras voces interme- 
dias; como argumento Áquiles, dialu- 
nes,premio Xobel,lado Sur, limite Nor- 
te, vía Magallanes, via Cordillera, ri'i 
Panamá, cuestión, Drcgfus, pesos oro, 
2)esos billete ó papel, escritor ioMinist.ro, 
nmebles Imprrio, estilo Renacimiento, á 
tantos dias plazo, fecha, vista. A este 
grupo sí que se equiparan las expresio- 
nes color crema, manto café, 
etc.,qne venimos analizando; las cuales 
creemos que andando el tiempo se admi- 
tirán, como ya lo están, y hasta escritas 
en una sola palabra verdeinar, verde' 



CAJ 



CAJ 



monlaRa, rtrderrjiíja, con supresión «le 
)a lU. Asi se han fonnado tonibiéu 
telaraña, ItOfarnllf, btyamanija, mars- 
trrtstruela o iiuirflif*cut-la, nuiextirsala, 
inatlrtKflra, madrf¡>filo, i/iiíajirrr/ia, 
fohi/fz, hojniala, aíjaamar, atjuamifl, 
aijiutnieff, etc. Xo pediríamos Uuito 
para csUis expresiones, sino sólo (|ncse 
utlniiutn escritas scpiinulanieute, al mo- 
do (jiie se ha hecho con ¡ndo brasi(,p(ilo 
ramjifrhf, j'iierro ex¡iiri, eU'. — En sen- 
tido fig. y fura, lisiiso aipii café por 
-reprensión. Vcas'.- Raspa. 

CaKEÍ.v.v, f. Principioaetivodelciifi'. 
Término de Qníniiai admitido |X)r 
primera vez en el Suplemento del I 'ice. 

Cakkiu.i, f. Aldea ú cortijo. Admi- 
tido en el último Dice. 

Cjfetkra, f. Ha recihido dos nne- 
va.<! a<x-ps.: «dueña de un cafi-: mujer 
ipie vende aifc en un sitio piildicop'. 

Cafiroleta, f. Vi-aa' Caspiro- 
leta. 

Cahuill, m. (IK'I araucano ra- 
huiñ, ninida ó lieliida con i|ne se 
celehra un obra nueva, como ter la 
construcción de una iiisíi, el cercado 
de nn terreno). Tiene algrín uso entre 
{(ente aleone con el sifruificiido íjcneral 
de-lio rracliera, ó comilona ai -ompañada 
de borraíhera. V'r.í.<c RemOJO.— Kn 
sentido li','. llama también el pueblo 
cachuín al rhi^moM; Y en algunas 

I>irt/-s. cachuinero, ra. 

í.'aii), m. Iv<pc¡e de juez ó f,'ol)cr- 
n:ulor en (-1 anti<:uo reino de Arjjjel. 
.Vdmilido por primera vez, lo mismo 
ijne el siííiiiente. 

(jAiyi'K, m. I5arca mu>- li^'era (pie 
se nsi en los mares de Levante. || Es- 
ipiifc destinado al .servicio de las <ra- 
leras. 

í'A.fA, í. Muy n.'sido es en Chile |K)r 
cauce, lidio ó nnilp' de loa lie.'-: lo 



qne no nos pan. ce mal, jxjrqiie en 
realidad el cauce de nn rio, sobre todo 
cuando tiene altrnna hondura, pi-esen- 
ta el asjxícto de una verdadera ai/a; y 
adeuuls el Dice, le reconoce tanibión 
esta acep. jreneral, que no deja de te- 
ner analo,!;ia con la diilena: «hueco 
ó espacio en que se introduce nl|;>:una 
cosa». — Entre mineros se Huma tam- 
bién rajíi la masa de roca estéril que 
envuelve una veta ó filón: acep. qne 
ya admiten otros diccionarios, jx'vo nó 
el de la Aciulemia.— íW/Vf del riicrjio, 
¡x)r lúiaj-, acaba de ser admitido en la 
última etlieión. — Cuja <ii> Paiuhra es 
fr. tomada de la 5Iitolo;ria, que cree- 
mos delK' tifiurav en el Dice, en el 
sentido recto y en el metafíirico. Xo es 
«lugar en que hay nincho d(.'.s'.)nlen)>, 
como erradamente dice Caballero, sino 
caja ó receptáculo en (pie se contienen 
variíis cosas que irónicainente pueden 
cousiderarec como buenas y preciosas 
y (pie en realidad son malas; por alu- 
sión á la fábula de Paiuloiri, que fué 
la primera mujer creada por Zeus ó 
Júpiter y que recibió una caja en «pie 
iba dei>ositHndo los dones ó rcp;aIos 
ipie le hacia cada uno de los dioses: 
de ahí el nombre de Pamlnra, fpie en 
•rrie<íO si<,'nifica «todo don». Rajada 
al mundo, abrió la caja antes de tiem- 
po y todos los dones se convirtieron 
en males: pestes, enfermedades, ejiidc- 
mias, etc. «Antiíiuaniente, cnnló lle- 
siodo, dulce era la vida humana, hasta 
que, destapando Pandora la caja, sa- 
lieron de ella ejércitos de molestos 
cuidados y pena.s, que eniliislieron en 
ella y la hicieron ain;ir;;a)i. 

Cajita de agua. Asi se ha lla- 
mado en SantiajíOf'ielnpre, i>ero mala- 
mente, lo (jnc en castellano es ¡irra ih 
iKiun ó n'iiiililiii: casilla li dt'iK>s¡to pa- 



228 



CAL 



CAL 



ra reeiWir el agua y distriljuirla. La 
cambija es arca de agua elevada sobre 
la tierra. 

Ca.jóx, ra. Se llama así en Chile la 
angostura larga que hay entre dos 
cerro.s y por cuyo fondo corre algún 
río ó arroyo: El cajón del rio Maipo, 
el cajún del Aconcafjua. De aquí ha 
nacido el v. encajonar, más u?ado en 
el participio. Si caja puede admitirse 
por cauce de río, parece lógico que el 
aumentativo cajún pueda admitirse 
también para significar el mismo le- 
cho y algo más, como es la grande 
abertura que queda entre dos ceri'os 
para dar paso á un río. — También se 
ha usado mucho cajón por alaüd ó 
caja mortuoria; pero ya se va reaccio- 
nando contra este error, aunque será 
poco meno-s que imposible dejar de 
llamar cajón la caja ó ataúd sencillísi- 
mo en que se sepultan los pobres, tanto 
más, cuanto que la palabra ataúd es 
demasiado culta y casi impronuncia- 
ble para ellos. — Finalmente, se llama 
aquí cajún, entre minci'os, una medida 
de capacidad equivalente á 64 quin- 
tales antiguos. Los comerciantes en 
leña tienen también su cajún, que 
consta de 18 cargas, de 24 palos cada 
una. El último Dice, agregó á cajón 
esta acep. de Arquitectura: «cada uno 
de los espacios en que queda dividida 
una pared de tierra ó de mampostería 
por los machones ó verdugadas de 
material más fuerte». 

C.UOXADA, f. Eucasillado que se 
construye á ambas bandas del sollado, 
para colocar en él las maletas de la 
marinería. Término de Marina admi- 
tido por primera vez. 

Cala, f. Planta acuática, de la fa- 
milia de las aroídeas, con hojas radica- 
les de pecíolos largos, espádice amarillo 



y espata grande y blanca. Se cultiva 
en los jardines por su buen olor y 
hermoso aspecto. Al fin entró en el 
Dice, esta conocida planta, y quizás en 
desagravio por la demora, fué admitida 
también con el nombre de aro de Etio- 
pia. Ahora sólo le falta á Cala una 2." 
acep. que diga: flor de esta planta. — 
En chileno llaman cala los muchachos 
un juego del trompo que consiste en 
hacer adelantar hacia un lado, hasta el 
término convenido, un tejo ó moneda, 
pegándole con la púa del trompo ó 
dándole la papa (véase esta voz) final. 
El jugador ó el partido contrario debe 
arrastrar el tejo ó moneda en dirección 
opuesta. II Partida de este mismo jue- 
go. Si en España no tiene nombre propio 
este juego, debería admitirse el chile- 
no. — En sentido fig. se llama tarahiéu 
c(da entre nosotros la estafa ó engaño 
en (pie se hace caer á uno, ó sea, pe- 
tardo, sablazo: lo que puede pasar como 
\'erdadera metáfora por el significado 
que tiene cala en medicina casera. 

Calaba, m. Admitido por primera 
vez con el inismo significado de (Ca- 
lambuco: «árbü^ americano, de la fa- 
milia de las gutíferas, de unos treinta 
metros de altura...» 

Calabacear, a. y fam. Dar calaba- 
zas. Es V. usado ya en todas partes y 
admitido en algunos diccionarios, me- 
nos en el de la Academia, que es 
siempre el más tardío de todos. (Véase 
el siguiente). «Xo se supo nunca si 
fué casual ó de intento la llegada del 
cahíbareado mocetón.» (Pereda, El sa- 
bor de la fierruca, XXI). 

Calabaza, f . La planta de que es fi'u- 
to la calabaza se llama también cala- 
baza ó calabacera.-Ya, es tiempo deque 
el Dice, académico admita el pl. cala- 
bazas, así solo y sin v., como lo hacen 



I 



CAL 



CAL 



■2-2\t 



otros y c-oiiio lo usa toilo el inuiulo, en 
!;is dos acüps. <nie le rcvonoa; en la fr. 
/krr ealabazw*. La voz s¡j;iiitíi-a j>or si 
sola todo eso, sin utH.rsiJad de v. alum- 
no ócou varios otros distintos de il'ir. 
Asi D. RainóD de la Cruz la usa con 
el V. »er: « Elstas si que son culiibazilst, 
y otiüs on llffur, sufrir, recibir, etc. 
Pereda la usi taiubiéri c >\\ toda IíIkt- 
tatl, sin sujeción á v. nl<;uno. — t 'ahi- 
Iniza, oilahnzn, rado un > jitira xu caxa, 
i's refrán que usamos faniilianuente pa- 
ra des|K.tl¡r lilas p:Tsonasó|ara retirar- 
se el niisnio(|ue lo dicv. Aun<|uc no aj)a- 
rece en el Dice., no uicrccí; desecharse: 
el cjuc más se le acerca es el provei'bio 
f'a.la mochuelo a nu olivo, con «¡ue se 
ind¡c:i que va es hora de i-ecogerse ó 
(ienipo de (jue cad;i ciial se ate en su 
|iin.-sto i-uiiipliendo con su deber. 

Calabazo, m. Siendo la ailabaui 
■< muy varia en su fonna, tamaño y 
(• ilor, • sejrún se expresa el Dice., no 
iiiiy por qni- ni para qué iidmitir al 
calabazo. Conténtense los (|ue lo 
dt-seen con el ralabarino, (|ue es ««ila- 
t>;iz;i seca y hueca jjara llevar vino», 
distinta del cuhibacin: «calabaciUi ci- 
lindrica, de corteza verde y carne 
blanca. » \a calabaza para llevar n«^ua, 
la llama el Dice, baloto, con nota de 
am'.-rirunismo. 

Cai.afatkar ó cai.afktkah, n. 

CAI.AKATKO ó CAÍ.AKATKUi a: 

«acción ó eftrto de calafatear». 

CaI.aIta, f. .Vdniitido por primera 
vez con el mismo siffniticado de ////- 
i¡ufM: «mineral amorfo, formado jmr 
un fosfato de alúmina cr)n al;,'o de co- 
bre y hierro, de color azul verd')Sí)...i> 

Calamüa»', m. .\rbol del extremo 
Oriente, de la familia de las le^nmi- 
nosiM, (xin liojiLS sencillas, lanccoladim, 
ninv enteras, v Wiwr* i-n riiinn'x cr- 



líuidos terminales. Su madera es el 
palo aloe. Admitido en el novísimo 
Hice. 

Calambur, m. Del francés ai- 
leinlioiiri/ y que no tiene ix*r qué liprn- 
rar en castellano. El equivalente ras- 
tizo vsjuei/o ile palabras: artificio que 
consiste en usjir palabras, por donaire 
ó alarde de in<ienio, en sentido equivoco 
ó en varias de sus acepciones, ó en 
empleiir dos o niiis que sólo se dife- 
rencian en alguna ó algunas de sus 
Ictr.is. Rrlruirano, además del signi- 
ficado (]ue tiene en Retorica, también 
suele tomarse por otros juegos de pa- 
labras, 

CalamiIíI.eua, f. Asi corrigió el 
novísimo Dícl-. la calamiyera de 

la penúltima edición. Cainillcra es 
igual á liaren, f. pl.: «cadena de hierro 
pendiente en el cañón de la chimenea, 
con un garabato en el extremo inferior 
para poner la caldera, y á poca distan- 
cia otro pan» subirla ó bajarla». 

Calamorro, m. Especie de cal- 
zado que llega hasta el tobillo y se 
ata donde nace el empeine del i)¡c. 

U. t. c. adj.: zapaio calamorro. 

Parece el mismo que en Venezuela 
llamau rhinelón y que el último Dice, 
ha admitido por primera vez y con 
esta definición: «especie de zajjato que 
se u=a en Venezuela, con orejas, sin 
latones, hebillas ni lazos, y niils alto 
(|ue la chinela)). 

C'Ar.ANDKACA, f. Sopa que se hace 
¡i Ijordo, cuando hay esca.scz de vi\e- 
re.s, con \:\ mazamoi'ra y pedazos de 
galleta. Término de Marina admitido 
por primeni vez. 

CaI-aSa, f, .\banico muy ordinario 
y barato con varillaje de caña, .\dmi- 
tido en el Suj)lemento de la 13." edi- 

r-MMi d.'l Dice. 



í'30 



CAL 



CAL 



Cálao, m. Avu trepadora, de gran 
tamaño, coa el pico muy grueso y las 
mandíbulas á manera de sierra. Se 
cría en Filipinas y se alimenta de 
pajarillos. Admitido en la 1;!/' edición 
del Dice. 

Calavera, m. fig. Hombre de poco 
juicio y asiento, dice el Dice. Nosotros 
restringimos un tanto esta palabra 
aplicándola solamente á los borrachos 
y tahúres. Como f., calavera es la ar- 
mazón de los huesos de la cabeza, 
despojada de carne y pellejo. 

Calcañal, calcañak ó calcaño. 
I;0S tres signiñcan lo mismo que talón. 
— Calcadera, anticuado, significa- 
ba también lo mismo.— Calcáneo 
es el hueso del tarso, en la parte pos- 
terior del pie, donde forma el talón. 

Calcico, ca, adj. Perteneciente ó 
relativo al calcio. Término de Química 
admitido por primera vez. 

Calcorrear. Admítelo el Dice, co- 
mo voz de Germanía, es decir, de 
ladrones, y como n., nó a., con el 
significado de «caminar con veloci- 
dad», ó sea, correr. Vean pues todas 
las inconveniencias y errores que en 
una sola palabra dicen los chilenos 
que hablan de calcorrear un pa- 
go, una dilig-encia. CaJcon-mr se 
i'ormó de calrorro, que en la Germanía 
significa zapato. 

Calcular, a. «Hacer cálculos», es la 
única definición que da de este v. el 
Dice, y como cálculo significa también 
conjetura, tenemos que calcular es sinó- 
nimo de conjeturar, que significa: «ha- 
cer juicio probable de una cosa por 
indicios y observaciones». De consi- 
guiente, se comete galicismo usando á 
calcular por «hacer una combinación 
ó apreciación de cualquiera especie con 
el fin de salir bien de un negocio ó de 



una empresa»; y por «prever, pesar las 
probabilidades, consecuencias, etc., de 
una acción». (Baralt). «Calculadas 
todas las contingencias del viaje, nos 
pusin\os en camino». Dígase pesadas 
ó tanteadas. « Este escrito ha sido cal- 
culado para producir un efecto terri- 
ble». Dígase ha sido hecho ó preparado 
con la intención, con el intento ó con la 
mirada. « Calculó bien su proyecto» : 
trazó. «Calcular el alcance de las 
palabras»: medir ó considerar el alcan- 
ce de, pesar las palabras. «El miedo no 
calcula ni razona»: í'/ tniedo ni re- 
acciona ni juzga. 

Cálculo, m. Salvo las aceps. que 
tiene en Matemáticas y en Medicina y 
la común y corriente de «conjetura», 
es galicismo usado por desii/nio, mira, 
proyecto, y más aún por cuenta, traza, 
jjlan, y mucho más todavía por interés. 
«Mi elección es asunto de cálculo 
más que de afecto». 

Calcha, f. Voz araucana que sig- 
nifica «pelos interiores». Úsase én Chi- 
le, y generalmente en pl.. por la castiza 
cerneja: manojillo de cerdas cortas y 
e.spssas, que tienen las caballerías sobre 
las cuartillas de los pies y las manos. 
U. i3or lo común en pl. Pero más fre- 
cuente es su uso (casi siempre en pl.) 
para designar los pelos ó plumas que 
tienen algunas aves en las lúernas has- 
ta los pies. Véase Calchón. — En 
sentido fig. y festivo llaman también 
calchas las personas del pueblo sus 
prendas de vestir. 

Calchacura, f. Del araucano cal- 
cha y cura, pelo ó barba de la piedra. 
Especie de liquen que se cría sobre las 
rocas. 

Calchón, na, adj. Derivado de 
calcha. Tratándose de aves, reem- 
plácese por calzcuJo, da: «dícese del 



4 



CAL 



CAL 



■2::\ 



p.ijaro «jae tiene pelo ó pluiuns lia^ta 
lus pies»; y trauiíulosc de eabiklleríHS, 
digascc^r/i^Wo, (/(/.- <i|ue tiene nuichivs 

' •TiK-j;is». — Moteca.lchóni'sek-iB- 

■ llano// <//)'/<>//". Ve.ise lIoTK. 

Calchona, f. Deriviulo liel ¡inte- 
rior. Slt f:i;:t;ist¡c.), crecido jior la iuiu- 
_ 'nación del pueblo ciiileiio, y al eual 

■ alriijuye e! oficio de asiLstar de noche 
y íieiieraluiente á los csiniinantes en 
los parajes solitarios para roUnrlc^scnan- 

■ ■ llevan ó causarles otros perjuicios. 
' ';rus veces se aparece también en las 
<-.isas de los camjHwinos ijue están aisla- 
das de las deai;'ts y roba lo i|nc puwle. 
Fácil es exjilic-ai-se estos hechos en la 
astucia de los pillos y ladrones que de 
Uktitas nianer.is Kibeu disfrazÁirse para 
el lo^ro de su profesión; lo cual no es 
propio ni exclusivo de un p;u's, sino de 
toJo el universo mundo, porque todo 
él es cumpo abierto ¡«ira los discípulos 
de Caco. Y asi como en Asturias y 
Santander es tan conocida la rámila, 
de que tanto ¡Ktrtido ha SiU^do Perctla, 
y en otras [«rtes otros entes anál;>gos, 
asi también los c.impe.sinos chilenos 
tienen su calchona iKira terror de 
niucluní y diversión de nuichos más. 
Kn el I)icc. encontramos, para exprc- 
Farcstu \<\%Á, f<inlnxiiui,í.,s para meter 
miedo á los niños, r.icn (el CUCO <iuc 
dicen aquí) y iniuimintln. — Tanibii-n 
m lia á calchona el KÍ¡.'n¡licado de 
— iiiHiiitiii.s I) i/ilii/fiíiciii, rarrelflii. 

Calchudo, da, adj. Du menos 
\\M> i|nc calchón. Véase cst;i voz. 

t'Ai,i)i;isMu. m. (iiroó modo de ha- 
blar propio y [irivativo de la leiijifua 
cjildea. .\o vemos ¡lor qué lo ha onii- 
tidoel l)icc., cuando ha incluido tantos 
notnbrcH cnn;,'irnere8 en ÍKinn. 

''ai.dkka, f. Kl liltÍMio Dice, leagre- 
.1 esta aix-p. de ^ilineria: «Parle más 



Ixija de un jwzo, donde se hacen atinir 
las ajinas jnu a extraerlas m;«s fácilmen- 
te».— í '<//(//■;•« es «vasija srrande y 
redonda, de hierro, i-obre li otro metal, 
con una ó dos :isas ó sin elhus, setnin 
los usos, qtHí sirve comunmente para 
poner á calentar el au'ua li otra cosa"; 
y cuhleni es «caldera jKM|Uerm, cuyo 
suelo forma casi una media esfera: tiene 
su .nsii en forma de arco asida de dos 
argollas fijas en la Ixjca». ¡Cuidado 
pnoi con llamar calderos las aihlr- 
ras de las locomotoras y otras niáqni- 
iias, de los buques, etc.! Véase Banca. 

Cm-deuilla, f. Arbustillo de la fa- 
milia de las grosularicas, de uno ó dos 
metros de altura, con hojas pequeñas, 
acorazonadasy lampiñas, flores de color 
amarillo verdoso en racimos coligantes, 
y bayas rojas, carnosas é insípidas. 
Admitido ¡.or primera vez en la 13." 
edicióu del Dice. 

CaIíDeró.v, m. De la única accp. 
qne en llúsica le daba el penúllimo 
Dice, el último ha formado tres: «s¡^- 
no que representa la suspensión del 
movimiento del cou)i)ás; esUi suspen- 
sión; frase ó floreo que el cantor ó tañe- 
dor ejecuta tu/ ¡ihl/iim durante la mo- 
mentánea suspcnsiiMí del compiis». 

Caldo (Dar un). Es fr. fifr. (pie 

pira las jxjliciíis chilenas sif^nifica dar 
tormento al reo ]iara ipie coiiliesc el 
delito. Probablemente es corrupción de 
la fr. castiza Dar una carda (dar una 
reprensión fuerte). Por tratarse de aí/- 
il/i, que es tan áspi'ra, pudo la repren- 
siiin convertii-seeu toriiieiilo,y después 
el nombre mismo de ranii en nililo. 
Cai.dituí), m. '1 Caldo abunilantey 
de ¡loca sul)stancia ó mal sazonado». 
.\sí lo deliiic el Dice, antciMinií'ndoK; 
la nota di- i/i>.s/ifrliro. No hay duda que 
de este significado tnie su origen el 



CAL 



CAL 



especial y í'aiii. (¡nc se da en Chile á 
calducho, sobre todü en los cole- 
gios, de ciíueto ó vacación corta. Como 
no sólo de jian vive el hombre, el cole- 
gial chileno hizo poco caso del caldu- 
cho, condumio ó qaudeamus (jue se le 
daba como premio ó estímulo de sus 
tareas, y atendió más á la libertad que 
se le dejaba para tirar los libros y re- 
gocijarse á sus anchas; por eso trasla- 
dó el nombre de la comida á la holgura 
ó libertad (¡ue se le daba, es decir, al 
simple asueto o vacacióu. 

Calduda, f. Del adj. caldudo, 
da, de in\ención chilena, pues el cas- 
tizo es caldoso, sa (que tiene muclio 
caldo), ha formado el pueblo esto vo- 
cablo, que él estropea más aúu diciendo 
caldúa; en realidad es un simple adj. 
sustantivado, pues se subentiende em- 
panada. Con estos antecedentes ya 
puede darse por definida la calduda 
chilena, como que uo es sino una em- 
2mnada caldosa, aunque aliñada de tal 
mauera, que todo el que la toma no 
puede dejar de saborearse con ella. Su 
lujo extraordinario consiste en ir tam- 
bién aliñada «con pasa, aceituna y 
huevo», como la pregonan sus vende- 
dores. Véase Pequen, con el cual es 
igual en todo más que un mellizo con 
su melliza. 

Caleidoscopio, m. Error en que 
incurrió la Academia en algunas edi- 
ciones de su Dice, y de su Gramática, 
y que por suerte ya ha corregido escri- 
biendo calidoscopio. Todo el que tenga 
una mediana práctica en el griego sa- 
be que el diptongo ei de esta lengua 
pasa al latín y de éste al castellano 
convertido en i; así, de los vocablos 
griegos óíptovsía, zkz'^'úoí, ■XsiT'jpyía, 
v£'.po'jo-'ía, císor.v, tenemos en latín 
ironía, elegía, liturgia, chirurgia, sirtii, 



y en castellano irania, elegía, litnrgia, 
cirugía, sirena. Calidoscopio es «instru- 
mento óptico que generalmente sirve 
para recreo. Consiste en un tubo que 
encierra dos espejos inclinados y dos 
chapas de vidrio, transparente la una 
y raspada la otra, y entre ellas varios 
objetos menudos de vidrios de colores, 
cuyas imágenes se multiplican simé- 
tricamente, variando hasta lo infinito, 
al ir volteando el observador el tubo 
con la mano, mientras que aplica el 
ojo por un agujerito. Este instrumento 
ha empezado á usarse también última- 
mente para la composición de dibujos 
simétricos en la industria». 

Calentada, f. fam. Muy propen- 
sos somos á formar sustantivos de esta 
clase, y hay que irse con tiento, porque 
es fácil dar un traspié. El acto de calen- 
tarse de prisa es calentón, yla acción 
de calentar ó calentarse, cale/acción. 

Calentar, fam. Es común oír á 
los padres de familia y demás personas 
que ejercen alguna autoridad, que, 
para amenazar ó castigar á sus subal- 
ternos, les dicen que les van á calentar. 
Por elipsis va suprimido el s. espaldas, 
cuerpo, etc. Parece que en España se 
usa también solo, porque así lo admite 
Caballero con el significado de «zu- 
rrar, pegar, maltratar de obra». Véase 
Zumba. Usamos también el v. ca- 
tentar como a. en el significado de 
exasperar, enardecer, ó irritar; lo que 
lio pasa de simple metáfora, fundada 
en la primera y principal acep. del v., 
«hacer subir la temperatura», ó hacer 
entrar en calor. U. t. c. r. De la mis- 
ma manera se explica la acep. fam. 
que le dan nuestros malos estudiantes 
cuando dicen que calientan sus e.váme- 
nes, esto es, que los jjreparan á la ligera 
y superficialmente. 



CAL 



CAL 



CAi-t.s I TüA. f. ."Ñilosijriiilicii « liebre» 
en casu-ll;»iio. Al5,'iinas j c.\<o!ins, f obre 
todo del pueblo, la oiifiinden af|iii 
con lii tisis ó liihn-riil,¡*is piilinomr, 
en lu e.val h:\\ tauíbiéii id^o de liebre. 

Cai.kxtirikxto. ta, adj. Dk-cse 
del i|ue tiene eiUe^itura, ó <|ne tiene 
imlicioi de (-.deülnr.i, no entor;>:nente 
dt-cliiradu: no es, jior coiisiirniente, 
lixi'O, fii, coiuo nialunicnte dicun aiiní 
al'^nnos. Vé-.ise el anterior. 

Caleta, f. JIuy eonocido _v usado 
•^ entre nosotros, hasta el punto que 
lii-mos relcpido al olvidí» el positivo 
rtilii: «ensenada i»e"iueña <|ue liaee el 
niar, entrándole en la tierra». Si la 
cala es ensenada pefiueña, ;cu:iuto más 
pe<|Ueña ser.i la ruleta, ipie es su dimi- 
nutivo? — Para complemento de estas 
ideas, he a(|ni las deni:ls voces (|;ie 
tienen al<;nna sinonimia con éi<tas: 
Abifi: «ensenada ó Ijidiía donde las 
embarcaciones pueden dar fondo y 
estar con aljjuna seí^urid.ul». Anróit: 
«ensenada pcijucña en (pie se puede 
fondear». lUihiii: «entrada de mar en 
la costa, de extensión considerable, 
f|Ue i>nede servir de abrigo á las cm- 
iKircaciones». Enxiiuuhi ó aii'jm: «re- 
' <h1o cpie fonua seno, entrando el mar 
:i la tierra». I'nniln: «luf^ar en la 

i-ita, defendido de los vientos, donde 
¡Mieden hacer lo.s Iwrcos las operacio- 
nes de car^'a y de^CJU-íra '<. ¡indd: «ba- 
liüi, ensenada, donde las naves pueden 
estar ancladas al abri;;o de al<^iinos 
vientos». — Kl último Dice. a<,'rejíó á 
rnlrlii lasiiniicntc aoep., como provin- 
cialismo de Wnc/.ncla: «p^remio de 
tral*ajad(ires qne bcocuiki en el trans- 
]iorte de mercaderías, a'^peeiulmente 
i-ii los p.iert'is de mar». 

Caletero, ra, iwlj. Aplicase ¡í la 

einb.iruieióa ipie va deleu¡énd>)se o 



haciendo escala en l:is calas y calitiis. 
(Vó.iíc el anterior). .\si lo nsínnos en 
Cliile en vez del c-.utizo roslimno, ra. 
— Va\ c t.>^tellano no hay más r.ilrlrro 
que el conocido en (iermanía: "ladrón 
<|ne va con el «detah; y rale/u es en la 
n:isma icc)'<;a «ladnin qne linita jwr 
ajrnjeroi'. — También está admitido 
ftilflero como [irovineial de Venezuela 
y con el si<;niliciido de <iti:ib;ijador 
que p-rteliece á la caleta». 

L'ai.kihk, m. fam. Solenws usixilo 
en el sentido de cerebro,, cuando en 
lealidad siirniüca: «tino, disceiniuiien- 
to, capacidad», conforme á su etinio- 
liiSTÍa latina (Yí//('////íí.<, habilidad, l'/ii- 
rtiiiieii es el sinónimo fam. de caletre. 
Magín sijinitiea u imaginación». Véase 

CAflMEX. 

Caleuche, m. Del araucano raliit, 
cuei'j.to liumano, y che, sufijo (pie in- 
dic.1 jx-rsona ó ,?ente. Copiamos del 
opúsculo intitulado Cliüué, pues síilo 
en aquella provincia parece ooiiocerse, 
la extraña descnpc¡()ii del caleiiche: 
«.Se<::úu la mitología de los chilotes, es 
un vaiKH' sulimarino que recorre tanto 
los marej como los ríos. Su calado es 
acomodaticio, y está tripulado por 
brujos (pie hacen sus excui-siones en 
tierra ¡jara llevarse á Ijordo á (piieiies 
de>ean. Este vajjor tiene la pro|)icdad 
de con vertirse, según las propiedades 
lo exijan, ya en un tronco, y\\ en una 
roca, ya en otra cosa cuahiniera, y los 
tripulantes en IoIk>s marinos ó en aves 
acuáticas. Según algunos, aparece el 
caleuche á la su])eríicie de las 
¡ignas. coniunniente de noche y alum- 
brado á giovno; tiene un hermoso 
cisco y es muy ligero en el andar. Las 
personan (pie han tein'do la desgracia 
de caier en manos de e-tos fantásticos 
piraUH, apareen con la cira vuelta 
25 



234 



CAL 



CAL 



hacia la espalda y en completo estado 
de demencia». 

CÁi.iiiE, m. Individuo de un pueblo 
de la antigüedad que habitaba cerca 
del río Termodonte en el Ponto y se 
ocupaba en beneficiar y labrar el hie- 
rro. U. m. en pl. Admitido en el i'ilti- 
mo Dice. 

CíllicantO. Con el uso hemos for- 
mado una sola palabra de tres: cu} ij 
raiilii; es decir, fábrica ó construcción 
hecha de cal ij ccia/o.— Como expr. fig. 
y fam., de cal y canto significa «fuerte, 
macizo y muy durable». 

Caliche, m. Voz traída del Perú á 
Chile con el significado de-tierra ó 
«montón de tierra que queda después 
de haber sacado el salitre». Lo que va 
entre comillas se llama en castellano 
harreva; voz que, por tener ya kiutos 
significados, será imposible que reem- 
place á caliche, por lo menos en Amé- 
rica; por lo cual bien podemos que- 
darnos con ésta apelando al futuro 
Dice, tanto más, cuanto que caliche 
lio es desconocido en castellano, pues 
tiene estas dos aceps.: «piedra intro- 
ducida por descuido en el ladrillo ó 
teja, que se convierte en cal al co- 
cerse; costrilla de cal que suele des- 
prenderse del enlucido de las paredes». 

CalientitO, ta, adj. Conforme á 
las reglas y al uso correcto, dígase 
calen /i/o, ta. 

Calificación, f. lilam Jse así en 
Chile, conforme á nuestra antigua ley 
de elecciones, la cédula ó certificado 
que se daba al interesado de haberse 
inscrito en los registros electorales y 
que debía exhibir al tiempo de votar. 
La voz no era tan propia que digamos; 
por eso e; mej jr que haya pasado á 
las anticuadas jui¡to con la ley que la 
creó. 



Calificar, a. Inscribir á uno en 
lo; registros electorales en señal de 
que se le reconocía como ciudadano 
con derecho á votar. Usábase tanibién 
c. r. Véase el anterior. 

Californiano(ócalifornino), 
na, adj. Aplicado á per.sona debe de- 
cirse califurnio, y aplicado á cosa, 
culifiímico. Así enseña el Dice, aun- 
que no le admitimos el la que le an- 
tepone á California. En América es 
más comiín nombrar sin él esa pcjiíu- 
sula ó país: así se dice San Francisco 
de California y nó Sun Francisco de 
la Ccdifurniu. 

CÁi/i(iA, f. «Especie de sandalia 
guiírnecida de clavos, que usaban los 
soldados de Roma antigua ». Nada más 
dice el Dice, con lo cual se deja en el 
tintero las ráiii/as que usaron también 
los monjes en la Edad-Media, y, sobre 
todo, las que usan hasta hoy día los 
obispos. Estas y aquéllas no son, por 
cierto, «especie de sandalia», sino «es- 
pecie de polainas», porque cubren la 
pierna hasl;a la rodilla y se abotonan 
por fuera. U. m. en pl. Además de los 
liturgistas de todo el mundo católico, 
puede verse el Dice de Du Cange. 

Caligrafía ó calografía, f. Arte 
do escribir con ktra gallarda. El adj. 
adiíjrájico y el s. caliíjnijo aparecen 
con esta sola forma. 

Calillas, f. pl. Deudas; ccdi'ario, 
fig. y fam.: «Deudas que uno ha con- 
traído, cuando son muchas, á seme- 
janza de los que llevan fiado de las 
tiendas, y se lus van apuntando con 
rayas y cruces». 

Calistro, a, n.^ir. m.y f. El nom- 
bre de santo es Calixto y Ccdirta. En 
la Mitología existe también el f. Cu- 
listo, nombre de una ninfa, transpor- 
talo de ahí poi' los astrónomos á un 



CAL 



CAL 



a teroiJe descubierto en 1879. Esta 
n^'sma diferencia hace la Gramática 
de la Academia. Et'uiológicamente 
deU.TÍan escribirej con « el nombre 
eclesiiisiico y el paírauo, y así se escri- 
ben en latin, ¡«orrine amlx» se derivan 
del t;rii-<íü xzA/.'.rr';; (liellísimo): pero 
el nso lia ijncrido distinguir el nombre 
cristiano eonvirtiendo la sen Jt (Calix- 
lo): nuestro jmeblo pretende n);is toda- 
vía asTCgándüle /• y aun rr (CallS- 
trro). 

Cai.IZ, ni. Muy us:ido es, figura- 
damente, e.i el IciiíTuaje .«agriado ¡tor- 
reuiión ó conjunto d; dolores, males ó 
des^rac'as, y de ahí ha ¡xisado á la poe- 
sí.i. ¿En <|ué libro espiritual, por ejem- 
plo, no se habla del t diz dtl tlo/or, de 
¿>i"6;r r u/n uno su e iliz.' Hebraísmo c:i 
su ori<:en, tomo <iue es común en la 
Biblia, ha sido adoptado por todos los 
idiomis moderno.-; hal «lados ¡wr cató- 
lico-, y por (SO C3 muy extraño que 
t nhivia no aisirezca en el Dice, aca- 
dóni'co. En éste sólo hallamos la fr. 
ujiíirar la roffi del dolor, de la desi/rti- 
fin, etc. (mejor habría sido generali- 
zarla suprimiéndole el v. apurar), y 
aun(|ue jxjr rojm traducen los antiguos 
intíTpretes de la Biblia la voz latina 
ndij-, nnicho m:is común y usado es 
tra<lui;irla por rali-. Caballero tnie la 
ex|ir. riliz de la amanjnra: «toniientos 
ó disgustos frecuentes ó continuos «lue 
ajxican el ánimo y acongojan el espí- 
ritu»; p-'ro también se dice rl ndiz del 
dn'iir, de la /"«ri/wi, y cáliz simplemen- 
te; |>'»r lo cual sería mils acertado dar 
á est;i sola voz el sign-icado tig. fpie 
insiimamos al principio, como se ha 
hecho on rruz, <|ne figuradamente 
signitica: i|ieso, carga ó trabiijo». 

('.U.i>FllIAi:sK ó CALOSFIIHIl-íK, r.; 

lo mismo cALOFUio ó cai.oskkId: 



«indisposición del cueqx) en <|ue aller- 
nativamente se siente calor y frío. 
Ú. m. en pl.» Xo se confunda con 
escalofrió: «iudis¡x)sición del cueiiw 
en que á un liem¡io se siente algún 
frío y calor extraño. U. m. en pl.« 

Calomelano, m. El Dia-. sólo lo 

admite en pl. {calumelanos) y lo define: 
« Protocloruro de mercurio, sustancia 
blanca é inodora tpie se emplea en 
medicina como purgante, vermífugo 
y antisifilítico». 

Calor, f. Muy jwgado al oído tie- 
ne nuestro pueblo el género femenino 
para c-^tc s., siendo (¡uc siempre es 
masculino {el calor). Sólo en el caste- 
llano antiguo y en algunas comarcas 
esjiañolas en que no se habla el idioma 
en toda su purez;», se ve us;»do como f. 
Hasta los tiempos de Santa Teresa, 
que dcda: «Calorcita fuirev (Car- 
ta 4J) y aun hasui Moratíii hijo, (|ue 
llegó á escribir: 



Mi alcol).i es un cliicli.iriero 
Y li calor me di-svihi. 



todavía se usjiba como f. Este mismo 
género .se daba tíunltién á color, dolor, 
honor, deniíonor, olor, como se j)ucde 
comprolxir con Berceo; y aun los adjs. 
en or amservaban esta terminación 
para el f.: ave CantOr. Por todo 
esto es muy raro (pie la (iramática de 
la .Vcademia (edición de r.)U2, pág. 10) 
cite todavía á calor ajino ejemplo ilcl 
gcMiero ambiguo, acejdando el calor y 
la calor, cos;i que no hace el Dia*., 
que lo admite solamente como m. 

Cai.oiiíI'KHO, m. Caja metálica (jue, 
llena de agua ailieiite, sirve jiaia ca- 
lentar los ¡lies. .\cep. de la 1:!." edición 
del Dice. 



2ái; 



CAL 



CAL 



Caloroso ó calfroso, sa, adj.: lo 
mismo el adv. caloro -ají exte ó ca- 

LUR08AMEXTE. 

Caloyo, m. Cordero ó caljrito re- 
cién nacido, ó extraído de la madre, 
muerto ó vivo. Adición del iiltimo 
Dice. 

Calvario, m. El Dice, lo equipara ú 
vía cnicis, y entre nosotros son muy 
distintos: el ría crucis es una serle de 
catorce cruces ó cuadros que represen- 
tan las catorce estaciones que anduvo 
nuestro Redentor para llegar al Cal- 
v.irio; y calvario es un cuadro ó grapo 
escultórico que consta del crucifijo y 
de las imágenes de la Dolorosa, de 
San Juan Evangelista y á veces tam- 
bién de Sta. María Magdalena. Y que 
así se entiende también en España, lo 
prueba este pasaje do El Viaje enfre'e- 
nido de Rojas (1. IV): «Quejábase una 
vez un amigo mío casado de que tenía 
gran cruz con su mujer, y respondióle 
otro: ¿y de sólo una cruz se queja? 
/qué hiciera si tuviera V. M. á cuestas, 
como yo, todo un calvario? Pregunta- 
do cómo era que tenía un calvario, dijo 
que el otro tenía mujer sola (que era 
la cruz que había dicho); ^Jero él, ma- 
dre, hija y mujer, que era un calvario 
eiifero». Aquí es cosa coiTÍente llamar 
altar del calvario al que está dedicado 
á un cuadro ó grupo escultórico como 
el que hemos descrito; y eriyir, kac^er 
ó formar un calvario, es arreglar un 
gi'upo de esta misma clase en una 
iglesia, casa ó cualquier otro lugar. 
Otras veces en dicho altar ó arreglo 
no hay más imagen que el crucifijo. 
La señora Pardo Bazán emplea la voz 
ccdvario por-grupo de tres cruces, co- 
mo se ve por la siguiente cita: «Hay 
pechos [de homl)res condecorados] que 
son, nó un calvario, como impropia- 



mente se dice ( ¿que val/n tres crucef;? ), 
sino la Via Apia el día de la célebre 
crucifixión colectiva», (¿w Quimera). 

Calvkz ó calvicie, y anticuado 
calveza: falta de pelo en la ca- 
beza. 

Calxaii, a. Ctdzar uno laníos ¡mnlos 
(tener su pie la dimensión que indica 
el número de éstos) está admitido sola- 
mente como frase. También usamos el 
V. calzar con el s. frente para designar 
la que es poco espaciosa, por nacer el 
cabello á corta distancia de las cejas. 
El Dice, admite solamente la frase 
frente calzada; así que, no podemos 
decir que á un niño se le calzó la fron- 
te, sino que tiene \a frente calzada, ó 
es de frente calzada, ócalzado de frente, 
como usó Cervantes; todo lo cual es 
restringir demasiado y sin necesidad. 
■ — «Tratándose de guantes, espuelas, 
etc., ponerlos. U. t. c. r.»; así define 
el Dice, la 2." acei). de este mismo v., 
definición qué habríamos deseado fuera 
más especificada, agregando, por ejem- 
plo, «y oti'as prendas», pues también se 
calzan los dedales, los anteojos, y en 
sentido fig. hasta los empleos; todo lo 
cual acepta Cuervo y lo confirma con 
cita de Moratín hijo. En Chile .se ccd- 
zan puntos no sólo para el calzado sino 
también para los corsés y cuellos, y 
Quevedo los hace calzar de cara; lo que, 
junto con lo anterior, es una gran de- 
rrota para la etimología del v., que, 
derivándose del ccdx latino (calcañar, 
talón), viene á convertir en otros tantos 
talones las manos, dedos, narices y has- 
ta las cinturas de las damas. ¡Y fíese 
Ud. de las etimologías, cuanda el uso 
dispara para donde se le antoja! — Cal- 
zar paredes, murallas, castellano puro, 
falta también en el Dice. Véase 
Azocalar. 



CALL 



CALL 



■2M 



Cvi.Zit, m. iladero ik- foniia ¡iJc- 
eiiiul;» para i]Ul' en i-l desoiiiscn la 
(jiiilhi y p:uitj>iae de la emlMnaicióii 
menor cunidu s<.- mete dontro del lin- 
i)ue. Tt-nuino de Marina admitido jnir 
I>rinK'ni vez. 

Cakzón', m. y úsase m. en jil. Al<;n- 
ntjj lo confunden con cl panlalóii, ijUC 
timliión so nsíí ni. en jtl. El mlzón lle«;a 
solamente hasta la rodilla, y el ¡Hiiitii- 
liin hasta los tohilioí:, ó h;vsta cubrir 
trio el I don, co.no parece indicarlo la 
etinii«lo'_'ia !;rie!;a(-xv TaVJv). — .1 rul- 
rón quiliidii, fr. fi<;. y fani. (pie se va 
genendizand ) eu Chile y que sifrnili- 
ca: con toda claridad ó franqueza, sin 
escnípnlos ni tiipiismiquis. Ü. ni. con 
los verUia habliir y derir y no jws i de 
st-r lina simple metáfora legitiinamentc 

empleada.— Amarrarse los cal- 
zones, |K)r-ser muy liomiire ó muy 
valiente, es en castellano Tener bien 
¡iiiex'ox Ins rfihones ó tener uno mutlios 
ralznnes.—Hn ralzonex, m. adverbial 
iis:ido en Marina y jior primer.i vez 
incluido en el Dice: «Se dice de las 
velas mayores cuando, para dismiiuiír 
su superiicie á causa de la mucha fuer- 
za del viento, se carjran los brioles, 
dejando más ó menos casa<lo9 los pu- 
ños *. 

Calzoncillo, m. Xo hay tul, sino 

' 'Izmirif/nn^ 111. J('. 

CalladitO, m. Baile jKipular que 
>•■ usaba en (.'hile y que se llamaba 
íi'í |Kin|Ue í^: ejecutaba sin vímUi. 

Callampa, f. I'el quichua w/- 
lltiiH/'ii, que es cl nombre v''-n<'"r¡(ío de 
tod<» los /loni/os tanto conu-stibles co- 
mo venenosos. U. en txjdo Chile. El 
c<pi¡valcnte castizo, adeniiis de Jion;/», 
<■< 'i!,t, (jiic desl'^na los comestildes y 
■ ■ M-i.s, y niijiirrin y frrspillit, (jne 
'i- .-.^11 lU 8<jlamente hn primf-ros. 



C.\l.l,.\NA, f. del (luiehua roillana, 
tiesto. lia iia-valecido en Chile y he- 
cho olvidar al araucano leupe, que 
servia ¡wra el mismo objeto. He aquí 
cómo lo describe el Padre < halle, des- 
criiición (pie cuadra también á la r<t- 
llana: «VA modo de hacer la harina 
no escomo nosotros la hacemos en los 
moliiw.s sino á mano. Tuestan prime- 
ro el maíz [y también el trilío y la 
curau'ua] en sus leupes, que son 
como unnsgnmdes alljorniíts de liarro, 
é.stíis i>oneii al fuejro con arena dentro, 
la cual estando ya bien caliente, echan 
f| maíz desgranado, y meneándolo muy 
apriesa con nn muzo de palitos á ma- 
nera de escoba [^riini/ups'], se tuesta 
con <;iiin brevedad, y .'^acaiulo el tos- 
t4ido, echan otro tanto del crudo, y de 
e-sta manera en muy p )co tiempo dis- 
jwnen una gran pirtida para hacer la 
harina». (Hislor. Re'acwn, I. III, c. 
III). Si hubiera de bufcai-se cl equi- 
valente castellano de rnllana, proiH)P.- 
driamos jwr nuestra parte (mejor que 
iilhornia) ruenro y lofliníor; pero cree- 
mos que lo justo y natural no es bus- 
carle equivalente, sino admitirlo lisa y 
llanamente en el Dice: )." ponpie 
equivalente, en todo riiror, no tiene 
uiniruno, pues el objeto no e-i usado ni 
conocido en España; y 2." jionjue, 
emjileada esta voz por m;is de cuatro 
millones de p'^r.^^onas ((.'hile, parte del 
rerú y de la República .\r!;entina) y 
para designar can ella un tiesto espe- 
cialísimo, bien merece su inclusión en 
el lé.NÍco (ilicial de la leiiíinii, aunque 
más no sea como provincialismo. — Eu 
lenfíuaje festivo lláma.se también en 
(.'iiile callana lo «pie en España ni- 
lenliiiliir, ú sea, «reloj de faltriquera 
demasiado granile», ó simpleiiienle 
ordinario. — Fiíínnidamente llama ca- 



CALL 



CAM 



llana el piK'blo cierta mancha, negra 
como la callana material, que se 
supone tienen poco más arriba del ano 
las personas que descienden de negros 
ó de indios. 

Callanudo, da, adj. Aplicase en 
Chile illa persona que tiene callana 
(última aecp. de esta voz). 

Callapo, m. Prescindiendo de los 
significados que le dan en otros puntos 
de América, sólo diremos que en Uhile 
«se llaman así los palos con que van 
enmaderando la mina para que no 
derrumbe, y seguir su trabajo». (Pedro 
FeriKindez Niño, Curfilla de Campo). 
«Poste con que sostienen las cijas de 
las vetas en las minas para que no se 
desplomen y puedan cargar los des- 
montes», lo define Lafone Quevedo en 
su Tesoro de Culamarqueñismos, en lo 
cual coincide con el antiguo maestro 
de nuestros agricultores. La etimología 
apuntada ¡jor Lafone es: caJkipi, palos 
atados al través para llevar algo. Así 
se explica el significado de «parihuela», 
que le da Juan de Arona. Según el P. 
Cobo, se llaman callapos los esca- 
lones de las escaleras de minas, y de 
el sin duda ha tomado esta acep. el 
Dice, de Zerolo. 

C¿LLE, f. Falta en el Dice, la aeep. 
de «serie de casas ó casillas en linea 
recta en el tablero de damas, de ajedrez 
y de otros juegos parecidos; y también, 
linea diagonal que cu el mismo tablero 
recorren algunas piezas de un ángulo 
á otro». Es de uso universal en Chile 
y en todas partes, y hasta en el Dice, 
de Autoridades aparece dos veces en la 
siguiente definición del juego de da- 
mas: «Entretenimiento que se ejecuta 
en tablero de sesenta y cuatro escaques 
con veinte y cuatro piezas, de las cua- 
les tiene doce cada jugador, y en con- 



siguiendo que llegue una pieza á la 
primera calle del contrario, ésta se lla- 
ma dama, y camina por el tablero con 
libertad de andar las casas que quisie- 
re de la calle en donde se halla...» 

Callejeo, m. Acción ó efecto de 
callejear. Si existe este v. y su deriva- 
do el adj. ccdlejero, ra, no comprende- 
mos cómo se ha olvidado el Dice, del 
s. calle/eo, tan bien formado como usa- 
do en todas partes. No creemos que 
sea su intención obligarnos á emplear 
largas perífrasis con las expresadas pa- 
labras ó con azoUKcdle ó la fr. azotar 
ccdles. 

Calleuque es muy buen lu- 
gar, fr. fig. y fani. Equivale á las 
castizas En loca cerrada no entran 
moscas. Ponerse un candado en lorlo-a 
ó en tos labios. C'atleuque es en Chile 
n. pr. de lugar y por su semejanza 
material con el v. callar ha dado ori- 
gen á la fr., que es de uso corriente cu 
las provincias centrales de nuestra 
república. 

Cajú., f. Gran desengaño será para 
muchos lectores ver la defi'.úcióu que 
el Dice, da á cama: «armazón de ma- 
dera, bronce ó hierro en que general- 
mente se ponen jergón ó colchón de 
muelles, colchones de lana, sábanas, 
mantas, colcha y almohadas, y que 
sirve para dormir y descansar en ella 
las personas»; es decir, lo que en Chile 
llamamos cdtre, que, según el Dice. 
es: «cama ligera para una sola perso- 
na»; por consiguiente, no debe llamarse 
catre uno grande ó para dos personas, 
sino cama. El conjunto de la armazón 
de madera, bronce ó hierro, con col- 
chones, sábanas, etc., para descausar 
y dormir, se llama en castellano lecfw, 
voz que aquí miramos como culta y 
que nunca empleamos en el lenguaje 



CAM 



CAM 



239 



fallí. Tiiltiino es la «c-íiiii;i de los (les- 
pio3ai]o$>, T «Jstíi si tjiie es culta p:ini 
tíxlos. pues sólo tlcl>c usirsc en poe-sia 
y en lu pros» elevada. El lecho |K)l>r>í 
y sin aliño se llauía ni^iitixlio. Siu 
viiiiüir^, aiuic]ue no lo dii^pa e! Diix.-., 
es iiiiludable <jne en Es|>aria so Huma 
Uiiniíióii r iimi, lo misiuo (jue aiiii. el 
conjunto de rojKi i|i]e se tiende 6 urre- 
■•la iKWM ijue nna pen«)na se acuesto 
soba- ella y so abrigue. Sin ir iu;is lejos 
en buíca de autoridades, coiitentéinu- 
nos con Peretla: «En el rincin déla 
izquierda había una uiiser.t rtimu sobre 
un znvM viejo, sostenido jwr cuatro 
estiiois; y en u<]uelhi cuma vacia la Ii;i- 
niila». (Stitiorde lalierniai, XXIX). 

(Véiiío Sommier).— Cama se lla- 
ma la:iil>ica aijui el eoiijuntJ de todas 
la-i rtimnx ó /'///;/« que forman el círcu- 
lo do la metía de coche ó cirro; en lo 
cual lio hay ni:is error que usar el 
singular por el pl., porque niitut ó />¡- 
iia es: «cada uno de los trozos curvos 
di; madera que forman en círculo la 
nidia del coche ó carro, donde enca- 
jan iMjr la iwrte interior los i-ayos, y 
]M)r la exterior asientan las llantas de 

hierro». — Caer á la cama es en 

CiLHtellano nier en ciimn ó en lu nniiti: 
¡«iiiersc enfermo, enfermar. — /■fm-er 
uno ftimri es: estar indispuesto y pre- 
cisiulo ii guardar cama-, y hacer la ca- 
ma es: prepararla pira acostarse e:i 
ella. — llacn la cama <i uno es, segiiu 
el Dice., «tr.ilKijar en secreto para 
jierjudicarle». Xo negamos que mu- 
chas veces, y aun las ni:is de ellas, se 
usji en U\,\ sentido esta fr., y así la 
nsanios también en Chile; 1*10 no es 
ójtte su Rent¡<lo fig. directo, sino el 
puraniento irónico: ¡loriiue do liacer la 
cama á una persona, (|ue en sentido 
i-K-to v¡'_'iiiliia |iri-|>:ir:ir!i' un objeto 



blando y cómodo para descans;ir ó 
dormir, 110 se puede dethu-ir (jue ligu- 
nidamentc signifique «trabajar en se- 
creto pira Jierjudicarle 1', :i no ser jxir 
ironía. .\sí niciocinamos para jirobar 
que la citada fr. no siempre puede 
tener el s¡giiific:ulo que le asigna el 
Dice, sino (|ue también signific-.c pre- 
pararle :i uno un buen negocio, empleo, 
ociisión, etc., ó dejarle medio arregla- 
do algo que le conviene. Y en prueba 
de que en E>paña no siempre tiene el 
sigiiilicado irónico que le atribuye el 
Dice, véase el (pie le da Caballero en 
el suyo de Modismos: «preparar un 
asunto con disimulo y con gran proba- 
bilidad de éxito». Para reforzíir nues- 
tro modo de pensar, he acjuí, adennis, 
dos citas de chisicos: <i He antepuesto 
otra parto ;i e.ítas tres, que es el primer 
estado del alma antes del pecado, jior 
parecerme necesíirio de saber cómo va 
cayendo del estado de gracia en el do 
pecado, y para que de esta manera le 
/licic.semos la cama al Evangelio y á 
sus primeras palabras». (Malón do 
Cliaide, La Magdalena, dedicatoria). 
« En el veiTío «pie viene después de éste, 
amonesta Sofar á Job que so vuelva á 
Dios y ordene su corazón con El; y 
antes que se lo diga, dispone agora 
para decírselo, y h ícele la ruma, como 
suelen decir, mostrándole (jue, si el 
hombro... nace enfermo de vanidad y 
jiccado, pero es enfermalad que recil>c 
cura, y la recibirá en él si «juisierc». 
(Fr. Luis de León, Ex/ms. de Job, 
c. XI). ¿Xo es evidente (juc en nin- 
guno de estos pasajes significa la fr. 
discutida «trabajar en secreto para 
lx;rju(liear á uno», sino jirefianir suave 
y disimuladanutnto ;ilgo (jue le convie- 
ne? — Con camax y ¡lelur.as. Es fr. muy 
expresiva (pío usanm-i 111 ('iiilc para 



■2iO 



cam 



CAM 



si'^'iiificiir que uii;i persona ó fiuniliii 
se luuda ó se traslada, ¡i otra parte con 
todo lo que tiene cu casa: muebles, ro- 
p'.i, trastos, etc. Puede traducirse por 
la fr. castiza, ñ'¿. y fain., Liiir lo.^ 
báiiidos: arreglarlo todo })ar,i una 
mudanza ó viaje. 

Oamaliueto, m. «Es un animal 
fant.istieo que existe sólo cu la imagi- 
nación del clidote..., quien Je atribuye 
una belleza extraordinaria, unida á 
unas fuerzas colosales. Nace en los 
ríos y allí crece hasta que adijuiere su 
mayor desarrollo; entonces se dirige al 
mar, ai-rastrando consigo troncos y 
grandes trozos de tierra. Para poder 
pillarlo, se ha de usar solamente el sar- 
gazo, como cable, pues es la única li- 
gadura que no puede cortar. Tiene 
este animal dos cuernecitos muy boni- 
tos, que sirven, raspándolos y cocién- 
dolos con agua del mar y vinagre con 
sal, para adijuirir considerables f ncrzas 
y buena salud, y para curar las fi'ac- 
turas peligrosas de un brazo ó de una 
pierna. Si se tomaran tales raspaduras 
sin cocer, ó si cayera algún pedazo del 
c ichito ó cuerno no cocido, cu el agua, 
saldría do allí un nuevo animal». 
(Chiloé, folleto anónimo, c. IX). 

Camaldulexse, adj. Aunque el 
Dice, sólo dice camanduJense, buenos 
autores prefieren camahlulense, como 
más conforme con el italiano Camal- 
iloli, donde tuvo principio la orden de 
la Camándula ó Oamáldida. 

Cajiajiila, camomila ó manza- 
nilla. 

Camanchaca, f. En Chile y el 
Perú llámase así l:i niebla espesa y baja 
que reina en el desierto de Tarapacá. 
La voz parece de formación quichua y 
y corresponde á la castellana rali/ut ó 
calima. 



CÁMARA, f. Agrególe el novísimo 
Dice, la siguiente acep., que es la 2." de 
Aj/unlainienlo: «junta, congreso de 
algunas perdonas: cámara de comercio, 
cámara at/ricolari; y admitió también 
la cxpr. cámara clara con el mismo 
signilicado de cimara lúcida. Pero to- 
davía le faltan, á nuestro juicio, las 
doj siguientes: gran sala ó salón don- 
de se reúne cada uno de los cuerpos 
legisladores ó cu-.dquiera oíro que se 
llame cámara {cámara de senadores, 
I amara- de diputados), j junta ó sesión 
que celebra cada uno de estos cuerpos. 
Estas dos clases de aceps. da el Dice, 
á Academia, Calnldo, Consejo, y no ve- 
mos por qué puedan negarse á í'ií/íirt- 
ra,, máxime cuando son ya de uso pú- 
blico. 

Camareta, f. dim. de cámara. Le 
agregó el liltimo Dice, estas dos aceps. 
usadas en Marina: «cámara de los bu- 
(jues pequeños; cámara que en Iqs bu- 
ques grandes sirve de alojamiento á 
los guardias marinas». 

Camarillesco, ca, adj. Propio de 
la camarilla. Tiene algún uso, y, como 
además ejtá bien formado, puede aco- 
gerlo el Dice. 

Cajiakotüro, m. Mozo de servicio 
para los camarotes y personas que van 
en ellos. Voz usada y de buena forma- 
ción, que sólo espera la acogida del'Dicc. 

Camastra, f. En castellano sólo 
existe el s. camastrón, na, m. y f., y 
que también se usa como adj., y signi- 
fica: «persona disimulada y doble que 
espera oportuiúdad para hacer ó dejar 
de hacer las cosas, según le conviene». 
Pues, de camastrón, al cual había que 
darle madre, hemos formado nosotros 
á camastra (que puede traducirse 
por zorrería, astucia, disinnilo) y el 
siguiente v. 



CAM 



CAM 



Camastrear, n. HiRvríe il ra- 

nuistriin. V''';ise i-l aiiu-rior. 

Cambalachar, n. f.un. La finn:» 

corrtt.-iti es raiiilntlw/ie/ir: j)eriuuuir, 
trocar, cxtinbiar unas cosáis |x>r otnis. 

Cambiador, lu. Aunque bien for- 
■.:.:i<lo. licuf ya su e-juivulcnte ciistizo, 
"jüc es ymirdaaijujíi», ni.: « en)jjleado 
(jne en los cambios Je viiis iK' los fe- 
rrof;irriles [en los cuales se incluyen 
Uinibicn los urbanos] tiene ¡i su curtro 
el manejo de las agujas, p;in» que cada 
treu [ó tranvía] luarclie ¡xir la vía que 
le corres|)ouJe». — Llámase también 
eamhiiiihr cu ^Iccánica (y esta accp. 
si que puede acejitarse. si es que no 
liay otr.i voz) la pieza que sirve para 
mudar la cuerda 6 correa, en las luá- 
(piinus, de la polea fija ¡i la mud;tble, 
ó vicx-vers:). 

Camiiiak, a.Conjiifíase ntmbio, búts, 

etc., y nó cambeo, beas, á la ga- 

lli-jra. como lo liacc nuestro pueblo. — 
Sobre el uso tuoderno de este v. no 
p<jdemos resistirnos ;i trasladar integra 
esta sabrosa nota del Padre Mir: <iEl 
V. aimbiiir ba entra lo en el li^urin de 
la motla t;in de lleno, que uu hay ser- 
vicios que no preste ni rarezas que no 
ejecute. Semejante ¡«ijel nunca hizo 
cu los días del clasicismo. El I*. Roa, 
con la tluia de los chisico^, le usó tran- 
sitivo; ora sonase j-ennular, ora run- 
vertir, ora alleroi; en txlo casi t^nia 
por conip:iñero un predicado; si La- 
puente le emplei sin el, fué fjura darle 
el sentido pi'opio, no fi;,'., de eumbitir 
iliitfro. Fuera de esta circunstancia, no 
se le conocía jxir n. L¡ls cxpri.sioues 

vulgarí.si!iiiu< Yo no cambio, El 
carácter de fulano ha cam- 
biado. Las cosas cambiarán, 
w-rian del lodo nuc-vas a lo.s antiguos 
cscritoroM, aum^uc á los modernos les 



paiw.can muy graciosas. A francés 
huele el intransitivo aimhuir. Cierto, 
la .\cademia le asentó en su doceno 
Dice., [y también en el trei-eno] con 
no haberle abierto las pueitas en el 
undécimo sino para apropiarle al vien- 
to. Este progreso hacia el galicismo 
r;está bien justificador Ucs{K)ndan los 
lx;riU)s: uiivs esji tendencia general á 
rebajar la pureza de los verims, tenc- 
mosla á infelicidad desastrosiv. No sería 
de extrañar que, á ix)dcr de condescen- 
dencia, oyésemos mañana Cambie 
usted, en vez de líitlde iisli;!-. El 

orador cambió á las mil ma- 
ravillas, en lugar de Pioituiuió un 
hfrmo^o ilUiiirso. Porque ya tenemos 
lo.-i oidíis Henos de ni-ologisnios como 

t-stos: Cambiaron algunas ra- 
zones. Cambiemos cuatro re- 
flexiones, Cambiarán uu gra- 
ve saludo, Han cambiado las 
pascuas. Los ministros S3 re- 
unieron para cambiar impre- 
siones, etc., para significar que 
romuniraioit cii/re si i/os jirrsniífix, [<> 
en una sola palabra, rnnfcrir, rniifm-.-i- 

riai]; así como cambiar miradas 
vale ya iiiiiin; cambiar lágrimas 
es llorar, cambiar tonterías so 

llama hulear, cambiar trufas sur- 

na mcii I ir, csLmhiar truhanerías 
se dice ¡wlardfur; \j-orret¡miiil('itr¡a 
riif'íliíiilii,(]icc Ferrer del Rio i)or lo que 
ahora se 11 miaría nOtaS " Cartas 
cambiadas]; pur mancia que, nuil- 
biar será en adelante el v. camaleón 
de la cursijiarla, si los limpiadores 
autorizitdos no lo remedian. Xo es esto 
decir que el uso no prevalezca contra 
el abuio; lo que con lo dicho ascnlii- 
ni(i8 es, que ai|nellas s(Ms condiciones 
pne.itas p;ir llartzenbnscli para legiti- 
mar uu neologismo, á 8ulx;r,-8Í lu voz 
2Ü 



242 



CAM 



OAM 



ó locución es necesaria; si es fácilmen- 
te comprensible; si es lógicamente jus- 
tificable; si á lo menos es bella; si 
tiene origen latino; si hace tiempo que 
se usa, empleándola autores correctos- 
no se cumplen todas ni parte de ellas 
en el v. camhiar, según le usa la neo- 
parla i>. (Frases de los aut. chis, espaíl., 
art. Mudar). Antes del P. Mir había 
escrito también con mucha razón y 
gracia el peruano Juan de Arena lo 
siguiente: «Como el v. mudar no re- 
cuerda los objetos del camliio ó mu- 
danza de una manera tan material 
como el V. cambiar, lié aquí por qué 
sustituímos lastimosamente camliiar y 
cambiarse á mudar y mudarse y otros 
verbos más propios que aqmM. Aun 
para vestirnos decimos cambiar de 
ropa ó cambiar ropa; siendo in- 
consecuentes, jiorque lo que nos trae 
la lavandera es una muda y nó un 
cambio: debemos mudarnos y nó 
cambiarnos. Igualmente se oye 
cambiar de parecer ó de con- 
versación- •• En los primeros [años] 
de nuestra independencia, aun al cam- 
bio (como hoy se dice) de Gabine- 
te, se le llamaba mudanza de Miais- 
/e/v'o... También este mudarse se trueca 
en cambiarse : Fulano está 
muy cambiado; Zutana está 
muy cambiada; ya no es la de 
antes». {Dice, de Peruanismos, voz 
Cambiar). Y, como los vicios de leu- 
guaje son siempre pegadizos, hasta las 
lavanderas y fregonas, porque lo han 
aprendido de sus señoritas, dicen 
ahora que van á cambiar de casa, 
como si fueran á permutar una casa 
por otra. ¡Majaderas! Podían haber 
aprendido el antiguo refrán castellano 
«A ((uien se muda, Dios le ayuda», 
que les enseña á hablar y á tener sen- 



timientos cristianos. Para que se vea 
prácticamente la grande economía que 
hacían de este v. los clásic9S, vamos á 
transcribir un pasaje del Cicerón espa- 
ñol. Fray Luis de Granada: «Para esto 
tomemos agora un hombre que lo ha- 
ya corriólo todo; que algún tiempo fué 
vicioso y mundano, y después por la 
misericordia de Dios está ya trocado 
y hecho otro. ..Desto podrían dar muy 
buen testimonio muchos de los que 
están diputados en la Iglesia para 
examinadores de las conciencias aje- 
nas; porque éstos son los que descien- 
den á la mar en navios, y ven las 
obras de Dios en las muchas aguas: 
que son las obras de su gracia, y las 
grandes mudanzas que cada día se ha- 
cen por ella, las cuales sin duda son 
de grande admiración. Porque verda- 
deramente no hay en el mundo cosa 
de mayor espanto, ni que cada día se 
haga más nueva á quien bien Iji con- 
sidera, que ver lo que en el ánima de 
un justo obra esta divina gracia. ¡Có- 
mo la transforma, cómo la levanta, 
cómo la esfuerza, cómo la consuela, 
cómo la compone toda dentro y fuera! 
¡Cómo la liace mudar las costumbres 
del hombre viejo! ¡cómo le trueca todas 
sus aficiones y deleites!... Y, sobre todo 
esto, lo que mayor espanto pone, es 
ver en cuan poco tiempo se obran to- 
das estas cosas; porque no es menester 
cursar muchos años en las escuelas de 
los filósofos, y aguardar al tiempo de 
las canas para que la edad nos ayude 
á cobrar seso y mortificar las pasiones, 
sino que en medio del fervor de la 
mocedad y en espacio de muy pocos 
días se muda un hombre tan mudado, 
que apenas parece el mesnio...v (Guía 
de pecadores, 1. I, c. XXVIII, § V).— 

Mandar cambiar. Véase M.íxdar. 



CAM 



CAM 



Cambio, ni. Adviértiwe, ante todo, 
que deb^n rvprolx»i-se e i este s. l;»s 
mismas íiceps. (lue se han reprobado 
imn el V. ( 'iimiiiir: cambio de ro- 
pa, de notas, de casa, de nego- 
cios, de ideas, de una persona. 

ViMSe el aiiurior. Ikelia esta salvedad, 
j(ros»«ruiiuos. Si ya está aprobada jui- 
ni el V. camlñ'ir la acep. de «mudar de 
dirección, refiriéndose al viento», justo 
y liVgieo es ijne se dé al s. la misma 
atvp., aunque no sabríamos definir 
si debe extenderse á toda variación 
atmosférica. Fray Luis de (ii-anada 
llama siempre esto mudanza, y nunca 
aimbio. — Falta en el Diec. la acep. tan 
nsada entre los qnc conocen los ferro- 
carriles y los tranvías y 'lUe podría 
definirse: «aiKU-atoo aux-anisnio de las 
via-s férreas forma<lo jior las aiíuj.is y 
otras piezas y que sirve paní hacer (pie 
las locomotoras, los va;^onos ó los tran- 
vías vayan por una de dos ó más vías 
qne concurren en un punto», l'sala 
ya el Dice, en la voz lliiiinliuujiijas, 
cjnio vimos en Cambiador, y sóId le 
falta a;^ri';_'ár.--ila á l'ninhin. — A cam- 
bio: iligHSC en atmbio, m. adv.. en 
lujjar de, en vez de; cambiando una 
cosa por otra. — i Libre ramhio: Doc- 
trina econ<>n)i«i que defiende la lilx;r- 
tad de amiercio; réjíimcn aduanero 
fundado en esta doctrina». -Vdición he- 
cha ])or el liltiniíi Dice, en su Aiy-ndice. 

Cambray ' Piedra). Úsase aquí 

¡xir la i.;LStellaria//í///'í'; «piedra pelada 
y chii-i ipie »e encuenira en las orillas 
y niadrcii de los ríos y arroyos». Ks 
más pciueña (¡ue el iruijarro ó canto 
rodailo y Si' etnplea en los enH)edrados 
njiu< liipiH. 

Cambucho, III. N'<» está en el Dice, 
y equivale á f «/•//, //r/i». (¿uizils sea voz 
caprichosa, inventada como sinónimo 



y con.ionante de ésta, pues á miestros 
aiitisj^uos cucuruchos de semana 
Siinta (en c;istillano. ihiztireiios) les 
;_'rita!r,i!i los iiifios: CUCUrucllO, 

cabeza de cambuclio.—Taiiibicn 

en se'ntido fij;. llamamos cambucho 
una habitación pequeña y estreclia, ó 
sea, rhiribilil, tabuco, tuijurio, jiero nó 
fochilfil ni zaquizamí, que envuelven 
adeuüis las ideas de iiiimmdieia y des- 
aseo. Véase Socucho.— Cambu- 
cho es también para ntisotros la resta 
ó canaxto en que se echan los pajieles 
inútiles, ó en (juc se guarda la ropa 
sucia. 

CAiinri.Lóx, m. Desde la 12." edi- 
cióu del Dice, figura en él como 
Peruanismo y con el significado de 
«enredo, tranqw». En Chile es tam- 
bién de uso corriente, pero nó con un 
significado tan genérico, sino con el 
particular de-trampa ó enredo prepa- 
rado ocultamente para ganar una elec- 
ción, derrocar un ministerio, ó en ge- 
neral, para obtener cualquiera mu- 
danza favorable en la vida social ó 
l>olitiea. 

C.\Miirií, m. «Planta déla familia 
de las musíiceas, muy parecida al plá- 
tiino, ¡lero con la hoja más ovalada y 
el fruto m:is redondo, por lo conuin 
de tamaño algo menor é igualmente 
apreciado como comestible». Siguen 
en el mismo artículo, .idniitido por 
primera vez, varias esiiccies de esta 
planta. 

Camiu'TK, m. Planta tropical, de la 
familia de las gramíneas, con el tallo 
ramoso desde la base, de unos cuaren- 
ta centímetros de largo, qne forma 
césped, hojas algo anchas y agudas y 
flores en espigas pareadas y divergen- 
tes con la rasjja conipriiiiiila. .\(lni¡li- 
do en el último Dice. 



244 



CAM 



OAM 



Cajielia, f. Tela de lana, más fina 
que el merino y que la cachemira y del 
mismo tejido que el lienzo. Yaes tiempo 
de incluir su nombre en el Dice. 

Caiielico, ca, adj. Dícese de árbo- 
les y arbustos dicotiledóneos, siempre 
verdes, con las hojas lampiñas, flores 
axilares hermosas, frutos capsulares 
dehiscentes y semillas sin albumen: 
como la camelia y el té de hi China. 
U. t. c. s. f. II f. pl. Familia de estas 
plantas. Término de Botánica admiti- 
do en el último Dice. 

Cárnica, f. Muy usado en Chile 
entre los constructores de edificios en 
el significado de-pendiente ó inclina- 
ción del techo. Parece ser corrupción 
de cambija, tanto por el significado 
(arca de agua elevada sobre la tierra), 
cuanto por su forma misma. Juntán- 
dose en ella dos consonantes labiales, 
wj y b, la pronunciación vulgar pres- 
cinde de la más débil y secundaria, y 
mucho más en este caso en que la di- 
ficultad se aumenta por lo esdrújulo 
de la voz y por la y de la última sílaba. 
Si el chileno no hizo caso de la b en 
también y dijo tamién, usó del mis- 
mo procedimiento que el español al 
decir lamm; lomo, paloma, plomo, redo- 
ma y romo, de las voces latinas lam- 
beré, lumbus, palumba, plmnbum, ro- 
íumba y rhombus; jamón del francés 
jambón; cama (de la rueda, del freno 
y de las capas, etc.) del bajo latín 
camba. Antiguamente decía también 
el español amoS y camiar por am- 
bos y cambiar; y aun hoy dice chamar 
y chamarilero, del anticuado camiar. 
El ai'agoncs dice también melicO del 
latín umbilietis. El apellido Coloma es 
el latín columba, y Colón es el ita- 
liano Culombo y latino Columbus. El 
latín samb't/cus, perdiendo m y b. 



quedó en saúro y para nuestro pueblo 

saúco. 

Ca3[inaxte, m. Ave chilena muy 
parecida á la alondra y llamada por 
Philippi certhilamla cunicnlaria. 

Camino, m.— Camino de cintu- 
ra es galicismo gordo que debe tradu- 
cirse por camino de circunvalación. — 
Camino de hierro está admitido (pero 
ojalá no lo estuviera, porque también es 
galicismo imperdonable) con el mismo 
significado do ferrocarril y ria férrea. 
— Camino de la cruz es otro ho- 
rrible galicismo que al castellano se 
traduce por fia crucis, m., ó ria sacra, 
f. — Camino real llamamos aquí, sin 
duda porque los primeros se hicieron 
por orden del rey, que los consideraba 
como bienes suyos, lo que en España se 
denomina carretera, camino carretero, 
ó carretil ó de ruedcm. — Camino veci- 
nal es en Chile el camino angosto que 
difícilmente puede dar paso á una ca- 
rreta y que pertenece á algunos veci- 
nos. En España es «el que va de un 
pueblo á otro ó á cualquier punto del 
término del mismo pueblo y es costeado 
de fondos municipales». — A medio ca- 
mino, fr. fig. que falta en el Dice. 
y que significa: en la mitad de un 
asunto, diligencia ó negocio. U. más 
con los verbos estar, hallarse, que- 
darse. 

Camisa, f. En mangas de cami- 
sa, es en castellano ¡Jn nurpo de cami- 
sa: «vestido de medio cuerpo abajo, yde 
ia cintura arriba con sólo la camisa». 
Si se quiere expresar que no se lleva 
más ropa que la camisa, dígase sim- 
plemente En camisa. — Meterse uno en 
camisa de once raras, sólo significa 
meterse uno en asuntos que no le 
importan, pero nó meterse en asuntos 
superiores á nuestras fuerzas, como 



CAM 



CAM 



nialainoiitc lo us;\iiios. _v aun ¡uliiUt.'- 
nmilo la forma, pnes decimos ilflerse 
á camisas <!' once raras. 

í'amiskta. f. La 12/ edición del 
Ditv. confundía la nimineta con la 
eltulini, nonilire, este último, no cono- 
cido en Chile. La !?>.• «lición las 
distinirno claramente t"onio dos prendas 
distintas. Cnmisfla es: «c-aniisa corta, 
ajustada _v sin cuello, de franela, algo- 
dón ó seda, ordinariamente do punto 
y ipie por lo común se pone il raíz de 
la cirne». La eláulica es: «chaqueta 
interior (jue ordinariamente es de pun- 
to y de lana ó de algotlón, y sirve de 
al>rii.''> iii ti invierno». 

Camorrero, ra.adj. — Camonh- 

Iti, cora. 

Camotal, ni. Siembra ó semhriiclo 
(!■• iu!ii()te,<. I )elH: fiüurar cu el Dice. 

Camote, m. Xo se trata de la 
]tlanla y fruto conocidos con este nom- 
bre, sino de otro uso particular (lUe 
tiene estJi voz en Chile. Faní la írente 
de mando yjlc riuinioniDiifiíiln, auni|ue 
es chilenismo i|ue ya ha calido mucho 
ainifio al popoleo, del cual, sin em- 
bargo, no es enteramente sinónimo. 

Véanse Popoleo v Tiemple. 

Campanazo, m. Según su termi- 
na -inn y el uso general de lijs aumen- 
Uitivos en 'IZO, delx:ría sigu¡fic;ir-golpc 
diulo con la camiKtna; pero no lo n^n 
a'ii algunos, sino en las acepciones que 
Ríin pn)pias de mmjifinfifhi, ¡i salier: 
• golpe que da el badajo en la oimpa- 
nn; sonido que hace; fig., esciindalo ó 
novedad niidosji». 

Cami'avkla, f. Kl ultimo l)¡ei\ le 
ugregii la siguiente aeeiK-ioii: >< Entre 
guitarriftíL", sumido de la cuenla <|Ue 
w; toca en vacío, en medio de un acor- 
de hw'lu» á bastante distancia del puen- 
te del instrumento». 



Campankiia, f. En las comunidades 
de mujeres, la (|ue tiene iwrotieio toc-ar 
la ounpana ó las campanas. Es raro 
que el I) ice. sólo conozca al ram panero. 

Campanilla, f. La planta que 
aquí llamamos wn este nombre es la 
a¡/itilei)(i castellana. Su flor sí (|ue pue- 
de conservar el nombre dcainijmnilln, 
por cuanto tiene figura de campana 
pequeña, y asi lo autoriza el Dice. 

Cami'.v.mi.i.ko, m. .\ccióu ó efecto 
de tocar con frecuencia la campanilla. 
Existiendo ya el verbo cainpanillrar, 
es lógico que se admita también el s. 
correspondiente, que no carece de al- 
giiu uso. 

Campañista, m. .\sí se llama en 
Chile al pastor que cuida de los ani- 
males vacunos y caballares en los fun- 
dos grandes que tienen campaña, cerros 
ó montañas. El pueblo dice campa- 
ñisto, forma que da á casi todos los 
nombres de esta clase, como cuen- 
tisto, bromisto, mcflsto, plei- 

tistO. En cuanto ¡il equivalente cas- 
tizo lie campañista, no conocemos 
ninguno i|ue eiirniS|ionila exact;inientc 
á su significado. Los (pie más se le 
acercan son: maijoral (pastor princi- 
pal que cuida de los rebaños ó cal)a- 
ñits); rabadán (mayoral que cuida y 
gobierna todos los hatos de ganado de 
una cabana, ó algunos de ellos, y man- 
da !i l<i8 zagales y ¡Mistores). Va/jiirro 
ó rai/iitrizo, y i/f¡/üfro 6 ijeijiifrizo, lo 
mismo (|ue rabroro ó nibrerizn, y ore- 
¡fro, son de significado niils particular, 
jK)rqne sólo designan al pastor (jue 
cuida las vacas, yeguas, cabras y ove- 
jas, res[)ectivamenle. Caiu/wo, anti- 
cnailo, era el i|Ue corría el ciimjK) iNUii 
guardarlo. 

Campeada, f. «Correría, salida 
repentina, ex|H'(lii'i<)n siibita contra el 



2-iG 



CAN 



CAN 



enemigo en son de algarada «. Anti- 
cuado, según el Dice, aunque nosotros 
todavía lo usamos familiarmente por- 
acción ó efecto de 

Campear, a. Usado al princijiio 
en el significado de-recorrer un cam- 
po, bui-cando uno ó más animales 
perdidos, ha pasado á tener entre nos- 
otros la accp. general de-salir ó andar 
en busca de alguna persona, animal ó 
cosa. 

Caiipechaxamexte, adv. m. De 
manera campechana. Hace falta en el 
Dice. 

Campeonato, m. Asi han dado 
en llamar los diarios modernos lo que 
siempre se ha llamado en castellano 
limpio inujñaio: «contienda ó pelea 
que se mantiene á puñadas entre dos 
ó más hombres». No advierten esos 
grandes corruptores del lenguaje (jue 
su sonoroso campeonato está for- 
mado del Champion francés, (pie no 
corresponde en este sentido al cnmpeón 
castellano; y siendo malo el cimiento, 
malo será también lo que sobre él se 
edifique. Véase Box. 

Cajipo de A(iRA3iAXTE, ílg. Lugar 
donde hay mucha confusión y en que 
nadie se entiende. Agramante es uu 
personaje del Orlando Furioso. Es loe. 
que del Suplemento de la 12.'' edición 
ha pasado ya al cuerpo de la 1 3." 

CAia"ZA ó GAJirZA. 

Cax, m. Nueva manera, admitida 
por el último Dice, de escribir la voz 
Kan: principe ó jefe, entre los tárta- 
ros. Así lo escribía también en su 
tiempo Don Antonio Puigblanch. Los 
lectores escogerán de estas dos formas 
la que más les agrade. 

Canaam, n. pr. m. Aunque en 
hebreo y en latín termina en m, en 
castellano, donde no se conocen voca- 



blos terminados en esta letra, debe 
escribirse y pronunciarse Canaán. Así 
lo ha corregido el novísimo Dice, en 
los artículos Amorreo, Caxaxeo y 
Fiesta. Véase Abraham. 

Caxabíxeo, a, adj. Dícese de las 
plantas dicotiledóneas anuas y dere- 
chas ó perennes y volubles, jugosas, 
con tallo de fibras tenaces, hojas opues- 
tas, flores masculinas, distintas de las 
femeninas, por frutos cariópsides ó 
aquéneos y semillas sin albumen; como 
el cáñamo y el lúpulo. L^. t. c. s. || f. pl. 
Familia de estas plantas. Término de 
Botánica admitido en el último Dice. 

Canaca, com. Nombre dado en 
Chile al individuo de raza amarilla. 
Proviene probablemente esta \oz de 
canaca ó hmak, nombre que se dan los 
indígenas del archipiélago de Hauaii 
y que significa hombre del pais. Los 
europeos lo han extendido á los indí- 
genas de otras islas de la Polinesia y 
Melanesia. 

Caxadillo, m. Admitido en el no- 
vísimo Dice, con el mismo significado 
de belcho. 

Caxal. Es masculino cuando signi- 
fica álveo ó cauce artificial para riegos, 
navegación, desagües, etc.; brazo de 
mar; parte más profunda y limpia de 
la entrada de un puerto; y paraje an- 
gosto, en el mar, por donde sigue el 
hilo de la corriente hasta salir á mayor 
anchura y profundidad. En las dem;ls 
acepciones es femenino. 

Canaleta, f. dim. de cancd. Esjíc- 
cie de canal en que los mineros lavan 
las tierras auríferas. El Dice, sólo 
admite la forma canaleja; pero, como 
ambas terminaciones, eja y eía, son 
corrientes en los diminutivos castella- 
nos, no hay por qué renunciar á nues- 
tra canaleta. 



CAN 



CAN 



Canalista, coni. Accionista do una 
Büciedail dueña de iiii i-anal. Es térmi- 
no iisudo eu Chile, donde casi todos 
los canales que existen ¡xira el rie^o 
Son ultras de la iniciativa pirticubir. 
Es de buena íoruiaciún y bien puede 
admitirse. 

Caxaí.i.ada, f. Acción, hecho ó di- 
cho propios de la c-analla ó de un 
canalla. Por lo nsado y bien forn)ndo 
i|ae es, del» figurar en el Dice. 

C'ASAi.LE.'^Dt, CA, rtdj. Propio de la 
canalla ó do un canalla. Es voz tan 
UKida y bien formada, «(ue hace tiem- 
po delieria liirurar en el Dice. 

Canard, m. Galicismo innecesario 
jKtr.i una len^'ua como la española (lue 
cuenta, i>ara expresar la misma idea, 
C»n ¡Hijiírottt, ¡kijiirotdda, bola ó Irufa 
¡fraiulr. En franccs significa pato, y 
8<)lo en sentido ti«r. ha podido recibir 
fcitíi otra acep. 

¡Caxauio! Asi, en sing. y nó en pl., 
se usa esta interj. fine indica sorpresa, 
«•fradable ó des¡ijrradable. 

C'a.va.sta, f. Ccáto redondo y ancho 
de boca, que suele tener dos asas y se 
liatx; de mimbre. Se diferencia del ca- 
naxln en que éste es m;is recogido de 
Iwca. — El idtimo Dice, agregó á mnas- 
1)1 la siguiente «cep. náutica: «Conjun- 
to de vueltas de t-abo, la última mordi- 
da, con que se mantiene aferrada la 
Kindcra ó vela que se quiere izar 
en tal disposición y largarla desde 
alnjo». 

Canastada, f. Porción que ciilieen 
nnn cauíutu ó canasto. Es de tiin bue- 
na formacifin como rmi/>/ii<fa, piilfit/fi, 
nirlianiiln, etc., ya admitidos. Véase 

.\SKAKIÍ.I.ADA. 

¡Caxastos! Al revé.s de ;r fina rio! 
ú. solo i-ii [il. Es interj. que indica 
itorpiesa. 



Cancagrua, f. Arenisca consisten- 
te y muy hnmetia en invierno, usada 
como material de construcción ¡«ira 
eililicios, hornos y aun bniscros, en la 
provincia de Chikxí. Los entendidos 
dirán si tiene equivalente en castella- 
no, poniue la voz es piu-aincntc aran- 
can;!. El nicc. de Zerolo registra á 
Cangragua: «cierta tierra de (luc. 
hac-en adobes en Quito». Evidente- 
mente es lo mismo que nuestra Can- 
cagua. 

C.vxCAMO, m. Substancia conociila 
de los antiguos y que era, á lo (lue 
jwrecc, resina ó gonia de un árbol de 
Oriente. .\dición del último Dice. 

Caxcáx. m. Baile grosero é inde- 
cente que, inventado por los franceses, 
estuvo en uso en España y en .Vniérica. 
Debe figurar esta voz en el Dice, jwr 
lo menos como anticuada. 

Cáxcaxa, f. Araña gruesa de patas 
cortas y color oscuro. Admitido en el 
último Dice. 

Caxcerarse ó excaxckuausk, r. 

Caxcekbero, m. Se le suprimió la 
acep. fig. y fam. de «qwrtero soez», 
conservando siempre la otra fig. de 
aguarda severo é incorruptible». 

Caxcíi.i.ekí a, f. Sólo significa oficio 
de ranriller. Elii las demiis aceps. está 
anticuado. El tribunal (pie hay en 
Roma, ])or donde se despachan las 
gracias apostólicas, se llama en el Dice. 
canri>hiria ó raiire/eria, contra el uso 
común y cwTiente (|ue lo denonima 
ranrillrn'/i. 

Canción nacional. No os ¡ao- 

jjio. y dígase ////////« mifiotinl ó pal rio. 
La ranriúii es composiciiin poética y á 
projxisito para ponerse en nuisica, ikto 
es de ¡deas ó sentimientos tiernos y 
delicíidos, ó tjimbién amorosos; mien- 
tras que el himno es, para esta acep., 



2iH 



CAN 



CAN 



«poesía cuyo objeto es honrar á un 
grande hombre, celebrar una victoria 
ú otro suceso memorable, ó expresar 
fogosamente, con cualquier iHotivo, 
impetuoso júbilo ó desapoderado en- 
tusiasmo; composición musical dirigi- 
da á cualquiera de estos mismos fines». 

Caiíciojíicro, m. Se le suprimió la 
acep. de «autor de canciones^, que se 
restituyó á cancionista. 

Canco, m. Del araucano can, cán- 
taro, y co, agua. Rodríguez y otros lo 
han confundido con el chúico, que 
es de forma bien distinta. Ycase esta 
voz. El canco chileno es una especie 
de botijo grande ó de olla especial, y 
se destina á distintos usos domésticos. 
—También llaman canCO algunos chi- 
lenos la mácela española, esto es, «vaso 
de barro cocido, con un agujero en la 
parte inferior, y que, lleno de tierra, 
sirve para criar plautas». 

Caxcha, f. «Maíz ó habas tostadas 
que se comen en la América del Sur», 
lo define el Dice, siendo que esta acep. 
es la menos conocida y quizás se use 
solamente en el Perú. La que se usa 
en toda ó casi toda la América Latina 
es la que imperfectamente definió en 
el Suplemento el mismo Dice: «local 
destinado á juego de pelota, riñas de 
gallos, etc.» Decimos imperfectamen- 
te, porque el concepto de cancha es, 
según su etimología y su uso, mucho 
más genérico y extenso, pues el voca- 
blo vale en quichua «patio, cercado, 
corral, y en general, todo recinto m;is 
ó menos extenso y desembarazado de 
todo obstáculo». Por esta razón caben 
holgadamente en él las distintas aceps. 
que se le dan en América. Nosotros 
enumeraremos solamente las de Chile, 
que son las siguientes: lugar para co- 
rrer caballos {candía de carreras), en 



castellano, liipúilromo, corredera; can- 
cha de gallos, reñidero; cancha de pelo- 
ta, frontón, y trinquete, si es cerrado y 
con techo; cancha de bolas, el lugar 
donde se verifica el juego de la argolla; 
lugar en que se ponen á secar los ado- 
bes, ladrillos y tejas en sus respectivas 
fábricas, tejar; lugar que hay afuera 
de las minas y al cual se transportan 
las piedras metalíferas para triturarlas 
(chancarlas), examinarlas y esco- 
ger las de buena ley. — En sentido fig. 
se usan también las frases Ahrir, dar ó 
dejar candía, ó simplemente ¡cancha! 
que es en castellano Abrir paso. Hacer 
¡liaza ó el anticuado ¡Plaza!, Hacer 
calle, campo, lugar, Dar paso. — Estar 
lino en sus canchas es Estar i/no en su 
elemento. — Sei' una cosa ó lugar las 
canchas de uno es— poder uno desem- 
peñarse á maravilla en algo, por ser 
de su competencia ó especialidad; co- 
nocer uno muy bien un lugar, de 
suerte que pueda expedirse en él con 
toda destreza. Es de esperar que estas 
frases sean admitidas, ya que lo está 
el vocablo en sus principales aceps. — 
Según lo advii'tió ya en su -tiempo el 
Inca Garcilaso, son muy distintas las 
dos canchas que ha definido el Dice: 
«háse de pronunciar con m en el pri- 
mer caso [camcha~\, porque con la n 
significa barrio de la vecindad ó un 
gran cercado». 
Canchalagua, f. Véase Caciiax- 

LAGUA. 

Cancheador, ra, adj. Aficiona- 
do á canchear. 

Canchear, n. Formado del s. 
cancha, tan generalizado en toda la 
América Meridional, en algo participa 
del significado de esta palabra en la 
acepción de patio, corral ó recinto 
destinado á algún eutreteniínieuto. 



CAN 



CAN 



2í9 



Asi cemo Jo riruijtii se foniió i-ira- 
qiiear; de ainijw, famj>ear; de rerano, 
veranear, y asi «isi Uh1(.>s los frecueii- 
tiitivos ciLsiclliuios.tk- ■aitrha roruiainos 
nosotros canchear, ctm la significa- 
ción de buscar uliíún eutretiínimiento 
ó pretexto ó nindanzii de local jmr.» 
d'/scansiir o ¡wr no cam¡li;' una ulili- 
irai'ión. 

CanchtO, m. Acción ó efecto de 
canchear. Kn cjjstellano tenemos 
bureo, /lanii/uneria.— VsiMwAo tani- 
l)it'n jior-trabajo, o<-up;icMón ó nejrocio 
pcf^ueño que se ¡¡resenta aislada y oca- 
sionahneiite. Fulano rire iM can- 
cheo '' lie cancheos. Est;» acep. es 
muy poco ó iiailii \vku\.\ en el anterior 
y en ti siiruieMto. Véase Corte. 

Canchero, ra, adj. Aiiliease á 
la persona aficionada á canchear. 

Caxdai,iz.v, f. Cada uno de los cti- 
bos (jue, juntamente con otros, hacen 
en los cangrejos el oficio de los brioles. 
Término de Marina admitido por pri- 
mera vez. 

C.O'DEAL ó CAXÜIAI,, adj. Apliciisc 
á ciertii clase de trigo y al pan que de 
<•! se hace. Si la etimología de estas 
voces es oindulo, lo natural y justo 
Seria que el Dice, optara por la forma 
que niiis se «cerca ¡i su origen {ram/üil) 
y di-si-clmra la espuria y afectada 

(candeal). 

Candeleja, f. Comiiición de ran- 
ililrjn en la forma y en el significiido. 
VjfXc úitiuiD siJlo significa: «vaso inte- 
rior del oindil; cualquier vaso i)ef|ue- 
ño cu que se pone aceite li otra mate- 
ria combustible, para que ardan una 
■ > mi» lucc!-; lucérnula: y en pl., linea 
<le luc-cfl en el prosíjenio del tentron; 
¡Mjr.i jain.H ha significado la «pieza á 
modo lie ]iliit¡l!o ó de tacilla, de vidrio 
6 meliil, que tiene un agujero en me- 



dio y Se ptjiie en la parte !^u|l^■rior del 
candelero, abnizando la vela, p;ira re- 
coger lo que se derrame y caiga de 
ella I) del pábilo». Ksta pieza siempre 
se ha Ihimado en castellano annuMa. 
Candelejón, adj., aunque se usa- 
bi> más como s. m. Si antes se usó una 
que otra vez en el significado de sim- 
plón, hohalifón, actualmente ha pasado 
ya al miniero de los arcaísmos. El autor 
del hice, (le Peruanismos lo da como 
aumentativo irregular de ninilitlo; lo 
que no nos parece bien, ¡«rriue no hay 
p:ii-a qué torturar la dramática, cuando 
es mucho más f:icil llegar jwr otro 
C4uniuo al mismo término. Si damos 
una ligera mirada á las innumerables 
voces que tiene el castellano para de- 
signar á las ¡K-i-sonas sim¡)lonas, boba- 
lic(.>nas, Cándidas, ó que adolecen de 
otros defectos físicos y morales, veremos 
que todas ó casi todas están tomadas, 
tjilcscomo suenan, de objetos materiales 
y nó de derivaciones irregulares: jwr 
ejemplo : aliornoqtte, arer/i who, bamba- 
rria, bausán, bragazas, cafre, caJabaza, 
ramuezo, ciruelo, estafermo, leño, made- 
ro, maniquí, paleto, pelaU',)ilomo, sina- 
pismo, topo, rc/f/f^etCiCtc. Después de 
esto .{quién no ve que candelejones 
un simple aumentativo, y (le.^pcftivo á 
la vez, de candelejaen el sentido que 
aciiljamos de ix:iniinar y que es tam- 
bién el que .se le da en el Peni? Así 
como la candeleja tiene respecto de 
la vela un oficio tan bajo y humillan- 
te, así es tand)ién en la sociedad el 

pobre candelejón. 

CANi)i:i.i:itu(l';.\). Locución fig. que 
significa: en puesta), dignidad ó minis- 
terio de grande autoridad; y nó como 
solemos emplearla nosotros aplinindola 
á p-.M'sona.s que están próximas sola- 
mente á couHguir un puesto ó digni- 
27 



250 



CAN 



CAN 



dad. De coiisij^uientc, nuestros hom- 
bres en mndelero son simplemente 
asjñran leu, raii(li,d(i/os,soIiri/aii tes, etc.-, 
porque de liecho no tienen todavía el 
puesto ó dignidad. U. esta locución 
con los verbos eslar, poner, etc. Eslar 
uno en cántaro es estar propuesto pai'a 
algúa empleo ó próximo ¡I conseguirlo; 
estar uno en infasiún para una rosa, 
hallarse en aptitud y disposición para 
conseguirla en breve. 

Candelilla, f. .\unque la pala- 
bra no es fea ni está mal formada, 
tenemos en castellano liicicrnai/a ó 
f/usano de Juz y noctduca para nom- 
brar los insectos luminosos que llama- 
mos candelillas. Hasta una planta 
hay (Jmérmda') que de noche despide 
alguna luz ó claridad. Algunos llaman 
también candelillas los fuegos fatuos. 
y aun los meteoros conocidos con los 
nombres Ao. fuego de San Telmo y he- 
lena. — La frase Ver candelillas es en 
castellano ver las estrellas, y nó ver 
estrellas, como solemos decir. 

Candia. Véase Azúcar. 

Caxdiüato, m. Dos cosas tenemos 
que observarle: 1." que ya es tiempo de 
darle terminación femenina,, porque 
también las mujeres pueden presentar, 
y de hecho presentan, candidatura pa- 
ra los puestos á que tienen opción; por 
consiguiente, hay también candidatas: 
« Candidata al sambenito y la coroza», 
dice do una mala hembra la señora 
Pardo Bazán; y 2." que por nada de 
este mundo se diga candidato 6 candi- 
data á, ni candidatura á, porque es 
sencillamente un disparate. Los únicos 
sustantivos que rigen complemento 
cou á Bon algunos derivados de verbos 
que por su formación llevan este mis- 
mo régimen; como aspirante, condena- 
do, dijnitado; pero de ninguna manera 



los que ni son verbales ni nada tienen 
que ver con esta preposición. El can- 
didato se llamó así del latín candida- 
tas, que significa «vestido de blanco», 
por(|ue en este ti'aje se presentaban 
al pueblo elector, en la antigua Roma, 
los pi-etendientes de los puestos públi- 
cos. Sabido esto, dígase ahora qué 
significado ó <¡ué explicación tendi'ía 
la fr., por ejemplo, candidato á la 
presidencia, es decir, «vestido de blan- 
co á la presidencia». La preposición 
reclamada por candidato y ccmdidatura 
sólo puede ser para, y en ningún caso 
«. He aquí una autoridad: «Prueba de 
ello acabamos de tener en su dimisión 
de la candidatura para diputado por 
Logroño. (Molius, Bretón de los. He- 
rreros, c. XX I II). 

Candh.era, f. Mata de la familia 
de las labiadas, de hojas lineales y 
flores amarillas con el cáliz cubierto de 
pelos largos. Adición del último Dice. 

Caxeca, f. Frasco cilindrico de ba- 
rro vidriado, que sirve para contener 
ginebra ú otros licores. Admitido por 
primei'a vez. 

Caxéfora, f. Doncella que acudía 
á ciertas señaladas fiestas de la anti- 
güedad pagana, llevando en la calieza 
un canastillo con flores. Agregado en 
la ] 3." edición del Dice. 

Canelo, m. El canelo chileno {dri- 
mi/s chdensis) pertenece á la familia 
de las magnoliáceas y no debe confun- 
dirse con el de Ceilán, perteneciente 
á las lauríneas y único que figura en 
el Dice. 

Cangralla, f. Desperdicios de los 
minerales: es el significado que se le 
conoce en Chile. En el Perú se usa 
por-col)arde, ú hombre despreciable y 
que para nada sirve. Es de suponer 
que en esta acep. sea ni. 



CAN 



CAN 



¿51 



Cangallar, a. Kulnir un liis mi- 
nas metales ó piedras metalifenis. 
Es el sigiiiíic-ado que se le da en 
Chik-. 

Cangallero, m. Ladrón de nie- 
tal'.'s o [licdnis metalíferas; eoniimidor 

de hi cangalla. 

Cangrina, f. Corruixión plelxya 
de diih/rfiiii, (|iie es forma nduiicida 
ácijtiiujrriui, como caiujreiutrse áei/aii- 
(jrriuinie. Picliardo trac como ciil>anÍ3- 
no la voz cangrina, ixro siftnitíca 
si-giin él una enfermedad violenta y 
murt^il del ganado vacuno, ({uc nada 
tiene <|ue ver con la ijmtijrnui. 

(.'axííüeso. iu. Pez de mar, del 
orden de los acantopterigios... Admi- 
tido por primera vez. 

C-WoiRO, m. Conocido mamífero, 
imtunil de Australia. Sólo en el Su- 
jilemento >• sin señalarle etimología, ha 
admitido esta voz el Dice. 

Ca.\íi!.\i., adj. y ú. t. c. s. «Salvaje 
del mar de las Antillas tenido fiencr.d- 
mente jvjr aiitropjfafio». Ya es tiempo 
de <iuc á esta deKniciim agrcffue el 
I)¡ec. lii generalísima i|ue todo el mun- 
do da á este vocalilo, de — cruel, iidui- 
niuiio, de.Mlmad(>, y (|ue él mismo le 
da ya á Caxiuai.ismo. — La forma r/i- 
íihiil, que tiimbién le da, es discutida 
f><)r al'.runos, entre ellos I'irliardo, <|uc 
aKrmu y ])ruclia ser injusta la aa'p. 
<|ue le aplica el Dice. 

Caxiiialisjii), m. Antropofagia 
atriiiuída á los caníimlc-f. El i'iltimo 
Dice, le agregó la siguiente aoeit. lig.: 
•• fenKMdad <) inhumanidad propias de 
i-iníbalcs». 

Caxixa, f. t'onforme á su etimolo- 
gía latina (mnis, el |ivrro), signitiui 
solamente ul excremento del ¡térro, y 
mi el del hotnhrc, cunio ca-e a(|ní el 

|iUel)I.>. 



Canino, na, ndj. Fallábale la pri- 
mera y princijial iicep. ([ue le aiaiía de 
dar el Dice: «Perteneciente ó relativo 
al can: Raza caniíiat. 

CanisÚ, m. Dígase canetii. 

Caxjk, m., y c.íxjeak, a. Estas vo- 
ces, que antes sólo se usaban en la 
Diplomacia y en la Milicia, se usan 
también ahora, según el Dice, en el 
Comercio. Dando á éste toda la latitud 
posible, parece que jxidrenios extender- 
lo á las bibliotecas, empresas de jicrió- 
dicos y diarios, coleccionistas, etc., 
que son los ([HC faiíjetii) sus libros, im- 
presos, manuscritos, tarjetas, sellos y 
timbres postales, etc. 

Caxnáceo, a, adj. Dicese de plantas 
monocotiledóneas, perennes y sin aro- 
ma, con raíz fibrosa, tallo simple ó 

ramoso en el :ii)ice U. t. c. s. || f. 

pl. Familia de estas plantas. Término 
de Botíinica agregado en el último 
Dice. 

Canoa, f. Tres aceps. m;is, fuera de 
las que trae el Dice, damos cu Chile 
á esta voz, las cuales bien podrían re- 
ducirse á una, diciendo (jne se entiende 
también ¡wr anioit lo que tiene figura 
de canoa, es decir, de embarcación ó 
Iwtc ligi-ro, sin (|uilla, proa ni popa: y 
entona-s entrarían en la delinicii'm: 
1." la vaina grande y ancha en que se 
crian los coquitos de imcstra palma; 
2." la canal de madera, laUv ú otra ma- 
teria qnc se coloca sobre un canal, 
acequia, zanja, etc., para conducir el 
agua por sobre ellos; y ;í." las canales 
del tejado (maesira y menores), que 
generalmente son de lata. 

Canon, ni. «Lo «¡ne .>^' paga en re- 
conocimiento del dominio diivcto de 
ulgiin terreno», es la definición foR-nse 
ipie da (le esta voz el Dice. Aquí la 
uwanios in<li.«tinlamenteiM)r-jirccio del 



CAN 



CAN 



arrendamiento, siendo así que éste se 
llama precio, arriendo ó arrendamiento, 
en general, y en particular: alquiler, el 
de fincas urbanas, y renta el de fincas 
rústicas y todo el que se paga periódi- 
camente. — Omite el Dice, una acepc. 
muy común de canon, que podría defi- 
nirse: libro que usan los obispos en la 
misa desde el principio del canon has- 
ta terminar las abluciones. Creemos 
que basta indicarla solamente para que 
la incluya en su próxima edición. 

Canónica, f. «Vida conventual du 
los canónigos según las antiguas reglas: 
la canónica augustiniana». Así 
agregó y definió el último Dice. lia 
voz aug-UStiniana que emplea debe 
ser ayustiniana, que es como se dice 
en castellano y como la registró él mis- 
mo en su propio lugar. 

Uaxónica, f. No hay cbisico ni es- 
critor español que, al citar la epístola 
de Santiag:), la de San Judas ó alguna 
do las de San Pedro ó San Juan, no 
diga: «Como lo dice San N. en su ca- 
nónifa», ó «en su primera, segunda ó 
tercera canónicay>; en una palabra, 
siempre usan sustautivadameute esta 
voz. ;^o será ésta razón más que sufi- 
ciente para que el Dice, hubiera agi-c- 
gado al adj. CA>aJNico, ca, en su 2.^ 
acep., Ú. t. c. s. f., aplicado á las epís- 
tolas tales y cuales? — Ganar una elec- 
ción canónica, Ser, salir ó resultar 
canónica una elección, es en Chile, 
en lenguaje fam., ganarla por unani- 
midad; lo que no es tan canónico que 
digamos, porque, para ser canóiúca la 
elección, basta que sea ajustada á los 
sagrados cánones, esto es, que reúna las 
condiciones necesarias para ser válida. 

Caxoxicidad, f . Calidad de canóni- 
co, en la S.'' acepción de este adj., es 
decir, aplicado á los libros y epístolas 



que se contienen en el canon de log 
libros auténticos de la sagrada Escri- 
tura. No nos explicamos por qué el Dice* 
ha omitido esta palabra. 

Canóxiga, f. fam. Siesta que se 
duerme antes de comer. Admitido en 
el último Dice. 

Canonjía, f. Los que no conocen 
el trabajo y las cargas que impone una 
canonjía, aplican en Chile este nombre 
á lo que en castellano se llama sinecura 
f., es decir, «empleo ó cargo retribuido 
que no ocasiona trabajo alguno ó que 
da muy poco que hacer». 

Cantada ó caxtata, f. «Composi- 
ción poética de alguna extensión para 
que se ponga en música y se cante». 
Mala definición del Dice; porque, si 
así se llama la composición destinada 
solamente á ponerse en música y can- 
tarec, ¿cómo se llamará después que ec 
haya puesto en música, cuando ya se 
esté cantando ó después de cantada? — 
La 12." edición hacía á cantmla distin- 
to de cantata; la 13." los ha equipara- 
do; sólo falta que la 14.-' corrija la 
mala definición. 

Cantar, a. «En ciertos juegos de 
naipes, decir el punto ó calidades», es 
una de las aceps. que da á este v. el 
Dice. Eu Chile la generalizamos más, 
porque la aplicamos á toda clase de 
juegos. En la lotería casera llamamos 
cantar publicar en voz alta los núme- 
ros que se van sacando de la bolsa, 
para que los jugadores que los tengan 
los apunten en sus cartones. 

Cantarada, f. El líquido que cabe 
en un cántaro, se llama también cán- 
taro, ó cántara si la vasija es cántara; 
pero en ningún caso cantarada. 

Cantakazo, m. Golpe dado con el 
cántaro ó con la cántara. No hay por 
qué excluirlo del Dice, en el cual 



1 



CAN 



CAN 



í:.3 



fiíiiron tantos otros tlf cst:i inisiua 
cliiae. 

CÁXTARii. La fnv««.' Tanltis í-wm va 
ti cántaro al aijun, que al fin se quiebra, 
es en custuUano: Tantas reres ra el ahí- 
taro á la fuente, que al;/una se quiebra, 
ó que deja el asa ó la frente. 

Cantear, u. Labrar las pieilr.is pa- 
ra las construcc-ionos. Verlw corrifnty 
en Cliile y al cual no hay jioro «jue 
ponerle, antes bien lo creemos preferi- 
ble al «íenérifo labrar, que tiene tantos 
otros signitícailos. Si hay cantera, can- 
tería y cantero, todos derivados de 
canto, ;'jne cosa iniLs \6'/\a\ que admi- 
tir también el v. correspondiente? 

CÁNTICO DB i.os CÁNTICOS. Expre- 
sión igual :i Cantar de los Cantares, y 
que delie fitrnnir en el Dice. 

Cantuja, f. Así lux'ntiia esta voz el 
I)i<.c. y tacha de anticuada la csdrújula 
cantiga. Xo hay duda de (pie está 
en la vcpla 1, aunque m;us exacto habría 
sido tachar de cormptela al tal esdni- 
julo, parque no nació sino del error de 
considenir á cantiga como formado del 
latín cántica, siendo (jne su verdadera 
etimolofTÍa es el latín canticula, «m- 
cioncita. convertida primero en eanti- 
cla y después en cantif/a. Así pcns;iba- 
nios y discnrrianios jwr nuestm ¡wirte, 
»p<jyando nuestro sentir en varias citas 
del .Vrciprchte de Hita, cuando vino á 
Cítntirmarnos (• ilustrarnos más un 
erud i to | nirnifo del editor y comentador 
de las Ciint{;/as del Ileí/ fiíbio, Don 
¡A'oiwldo Aui^isto de Cueto, (pie a^^o- 
ta |Kjr su parte la mat^-ria. Quien quie- 
ni i-onocerlo, véalo al fin del capítulo 
II de hi Introducción de aquella obni. 

Cantina, f. Tres definiciones da de 
csUl voz el Dici;. que tienen alguna re- 
lación con lo rpie aquí llamamos can- 
tina, ¡icro nin'.'una sirve («ara su objeto. 



Tales son: «Sótano donde se guarda 
el vino j.>;ira el consumo de la casa. || 
Puesto publico inmediato á los cuarte- 
les y csimj>amentos, en que se vende 
vino y algunos comestibles. || Pieza de 
la casa, donde se tiene el repuesto del 
agua para belx'r». Xuestm cantina es 
pública y domestica: la piiblica es el 
puesto, prescindiendo de cuarteles y 
csimpamentos, en que se venden prin- 
cipalmente bebidas alcohólicas. (Así 
también en Honduras, según ilembrc- 
ño). La doméstica, que se usa en las 
grandes reuniones, tertulias, bailes, 
etc., es el lug;ir en que están los licores 
(jue se dan á iK'ber. A'ea ahora la Aca- 
demia si ha llegado el caso de reformar 
alguna de sus definiciones, ó de redac- 
tar una especial para América. 

Cantón, m. Especie de lienzo que 
se fabrica en Canttin, ciudad de la 
China, y en el cual el estambre y la 
urdimbre son de igual resistencia. 
Creemos que, por lo generalizado que 
está el nombre, delx; admitirse en el 
Dice. 

Cantonal, adj. "Partidario ó de- 
fensor del cantonalismo. U. t. c. s. || 
Perteneciente ó relativo á él.» Así es- 
cribe el Dice, en su Suplemento, y á 
nuestro juicio equivocadamente, |X)r- 
(jue estas dos aceps. no pueden cuadrar 
sino al adj. Cantonalista, (pie él no 
menciona. Cantonal no puede ser sino 
lo relativo ó i)ertenec¡eiite al cantón. 

Cantonalismo, m. Sistema político 
que aspira á dividir el listado en can- 
tones indeiHjndientes. (Siqilenieiito del 
Dice.) 

Cantonkua, f. «Pieza de nidal que 
se suele jxiiier en las esipiiiias de algu- 
nos mueliles <) de las cubiertas de los 
libros ¡tara firmeza i) adorno». ;Por 
qué no se mostrará mils l¡i)eral el Dice- 



254 



CAN 



CAN 



con los polires que no pueden usar 
cantoneras Je metal? Por el hecho de 
ser de cuero, «ó de otra cosa» (frase 
tan socorrida del Dice), ¿dejarían de 
ser verdaderas cantoneras? 

Cantor, m. «Que canta. Ú. t. c. 
B.»...«m. Anticuado. Compositor de 
cánticos y salmos». Con estas dos aceps. 
que da el Dice, y que son las vínicas 
pertinentes al caso, no queda, eviden- 
temente, definida la otra tan común 
en poesía y en la prosa elevada, de — ■ 
poeta, ó autor de varias poesías ó de 
un solo poema notable: El cantor de 
Af/ui'es, el cantor de Eneas, el cantor 
de ta Atlántida; accp. que corresponde 
á la misma del v. cantar: «entre poetas, 
componer ó recitar alguna cosa;» por 
lo cual todos los poemas de alguna 
importancia principian con dicho v. — 
De puro cantor es loe. chilena que 
se aplica á la persona qne asiste sin 
tomar parte activa á una fiesta ó con- 
currencia en que todos la toman. Como 
en ella no toca pito, mientras los demás 
lo tocan, quizás por eso so dice qne 

asiste de puro cantor. 

Cantora, f. fam. Quizás llamada 
así por el ruido ó canto que forma a! 
cumplir sn oficio. Dígase hacinica ó 
bacinilla y también orinal; bacín ó ba- 
Tuulo, si es para mayores. 

Cantora, f. El chilenismo anterior 
ha sido la causa de que se haya pros- 
crito entre nosotros, como malsonante, 
esta palabra, que es la propia y gcnui- 
na para designar á la mujer que canta. 
El Dice, mismo la trae y defino en su 
lugar y la emplea en la definición de 
Cantante. Úsanla Uimbién casi todos 
los clásicos, los tres principales traduc- 
tores de la Biblia en español, Yalera, 
Scío y Amat (Eclesiastcs, II, 8). La 
misma expresión emplea el académico 



Don Fermín de la Puente y Apezcchea, 
traduciendo el propio pasaje {Los li- 
bros sapienciales'): 

Apile plata y oro, 
De reyes y provincias conquistadas 

Riquísimo tesoro; 

Y para mis moradas 
Músicos y cantoius delicadas. 

Don Juan Valera en sus primeras Car- 
tas Americanas escribe: «Las lindas 
mujeres eran también cantorasn; y en 
otra parte: «la admirable cantora afi- 
cionada, la Sra. doña Elisa de Lujan». 
González Carvajal usa también á can- 
tora innumerable? veces en su traduc- 
ción de los Salmos. Los que á pesar de 
esto sean tan meticulosos que no se 
atrevan á usarla ó teman desagradar 
con ello á las del oficio, pueden valerse 
de cantante, cora, (cantor y cantora de 
profesión), cantarína (ídem, y además, 
en lenguaje fam., que canta ¡I todas 
hoi'as fuera de propósito) y cantatriz, 
igual al anterior. Cantadora, ant. en 
el significado de Cantora, significa 
ahora «persona que tiene habilidad 
para cantar coplas populares». 

CantÓrbery, n. pr. Cantorhenj. 
Así, grave, y nó esdrújulo, escriben el 
nombre de esta ciudad el Dice. Aca- 
démico y el Hispano-Americano, con- 
tra la opinión de Rivodó, que lo hace 
esdrújulo. 

Canuto, m. Juntamente con sus 
derivados canutero y canutillo, admite 
también la forma cañuto (cañutero y 
canutillo). — Canuto es en Chile el 
sobrenombre ó apodo que el pueblo ha 
dado á los ministros ó pastores protes- 
tantes, y aun á sus simples secuaces; 
voz que, si no fuera conocida en su 
origen, que fué el apellido Canal de 
un pastor muy propagandista, podría 



CAN 



CAN 



l«.'^.ir:vla ii cual'inieni ]>or lu^ scincjnii- 
zas mctiifóriciis que Li'.y entre nii ca- 
nillo y uii <iist-í|inla de la ínhn reforina, 
Eeiiilinuiíír (le iikIch sus errores. 

Caña, f. Color caña, vestido 

cada, eío. I)i«?ase fohr de Míifí, fe<- 
tiiio lU color de ruña. Vetíse Cafk. — 
Caña i>k azi t'Ar. caña uii.ck, caña 
H¥.\Jí\í y CAÑAMiKU y cu M-jko, 
CAÑA i>K Castilla: totUis estos iu)in- 
bres tiene en el Dice, la dula' irrauíi- 
neu de <|Ue !* extiiie el azúcar coniiin. 

Cañada, f. « Es[>acio de tierra (|ne 
liay cntiv dos muntaüa^ ó alturas poco 
distantes entre sí». Si tal es la ctiñada 
española, a juz<riir jHir el Dice., nial 
hicieron los esjtafioles fundadoR's de 
esta ciudad en llamar ¡i.si al niius her- 
moso de sus paseos y vías piibliais, á 
L» Alameda de las Delicias. Bien se 
comprende (jue entonces no era sino un 
cuicc seO) |>or donde en invierno solía 
t'X]»kyarse el MaiKtcho; ¡lero en todo 
caso no era «es)iaci(i entiv dos uionttt- 
fias ó alturas». Felizmente ya está casi 
olvidado, y cads» día msis, un nombre 
tan impropio y <«])re;;onero importuno 
de los humildes comienzos» de nuestra 
.\lame<hi. Eln Cubase lUinial>a caña- 
da, en tiemjx) de Pichardo, «el nvvo- 
yití) ó cuucf de a^ua muy ix)bre y re- 
ducido, «jue a[>arece seco una pjirto del 
año»; lo (|Ue pnieba (pie esta iinjiro- 
pie<l;ul de leii'.ínaje vino de mis lejos. 

Cañadilla, «lira. de '"(///«//«. Xom- 
biV "pie se dalxi á la que es hoy Ave- 
nidii de Iti IiulepeiuUnciii, en esta ciu- 
dad. Véasr- el anterior. Por primera 
vez fi^'ur.i CaÑaiiilla en el Dice, 
pero Cfiu el significado de: « Esi>ecie de 
iniirice de carne comestible y cuya 
tinta I* cree que era una de las que 
cin|ilc!»bnn los aiitiguns [lar.i dar á las 
t,.|,«.| f:i'...>., (•,!,.!■ .!.• i,riri.rii-(... 



Cañafistola, f. Xo hay (pie admi- 
rarse de que alirunos jii-onuncien así es- 
ta voz, y nó ctiñn fisliilii, (pie es como 
de!» decir.^», |H(rque la Academia mis- 
ma <\m h» norma en su Diec. de .\uto- 
ridades Ihinunulo cañafístolo al 
:irlK)l y cañafistOla al fruto. ViVise 

Barbollón. 

Cañallueca,coiu. lij;. Así llama- 
mos á la persona que no guarda secreto 
y que todo lo cuenta: rKC/í/wo, cunilis- 
1(1 úninilóii. El Dice, no registra esta 
palabra (que, á decir verdad, eslú bien 
formada y es bien e.\i)resiva), y en 
cambio nos da un adj. cañUniero, que 
sólo se aplica al trigo cuya «ula es va- 
na ó hueca. Para esta significación está 
muy bien, )iero nó para la exjnxsada 
jxjr nuestit) chilenismo, en el cual hay 
una veitladeni metáfora de tomar por 
una caña hueca á la jiei-sona que nada 
guarda dentro de si. Xo estamos en 
esto muy lejos del Dice, pues ¿ste da 
á la ijalabra cañuto la acepción fig. y 
fam. de soplón, y entre caña y cañuto 
no hay mucha diferencia. Un cantar 
jiopular español, conservando el signi- 
ficado propio á rañti huera, lo usa con 
mucha gi'aeia: 

Como las cnTiuf httecaf 
Sun los mujeres. 
Que se llenan de aire 
C'n.-in'Io Ins quieren. 

CÁÑAMO, m. iSeinillade aiñamo» es 
la fr. ipic usamos aipií ¡lara nomlirar 
el cañamón, cuando en realidad basta 
esta s<(la voz, (pie es U>ml)i('ii su proi)io 
nombre. — Tambií'ii se llama aipií ra- 
ña nio el cordel hecho de la corteza del 
cáñamo; i)ero este uso, fundado en las 
buenas regltts de los trojKis, está tam- 
b¡('u expresamente recoii()ci(h) ix)r el 
Din- . i|iii' (lici-: .. Por siiiL'cdoípie y eu 



2óG 



CAN 



dAP 



estilo poético (esto no más es lo malo, 
ponjue aquí lo usamos en estilo fami- 
liar), puede tomarse [la voz cáriamo'] 
por alguna de varias cosas que se liacen 
de cáñamo, como la honda, la red, la 
jarcia, etc.» Y en esta ekélera cabe 
holgadamente el uso chileno, coino cabe 
éste de Hartzcubusch : 

Y el conlcl ominoso atanrlo á nnlliierro. 

Lanzó al aire el cadáver palpitando 

Pero el cdñtimo vil con iin crujido 
Turbó el piadoso fúnebre liomenaje. 

(¿7 alcalde Ronquillo y d obispo Acuña). 

Cañaveral, m. Por otros nombres 
ccuMih j cañal, es el sitio poblado de 
cañas ó cañaveras, ó el [ilantío de 
cañas, pero nó la planta llamada caña- 
heja, cañahera ó cañajelt/a, como creen 
aquí algunos rústicos. La cañarpra es- 
pañola es igual al cañizo. 

Cañerí.v, f. «Conducto formado de 
caños, por donde se llevan Jas aguas á 
las fuentes ó á otras partes». Según 
esto quedarían privadas de su nombre 
las cañerías de gas; pare mientes el 
Dice, y amplíe su definición. 

Canilla ó cañuela, f. Así se lla- 
ma en el juego de la cometa (en chile- 
no, volantín) el palito ó cañita en 
que se envuelve ó recoge el hilo. Aun- 
que podría pasar como dim. de caña, 
parece más propio decir can U la, que ya 
tiene en el Dice, una acei). an;Uoga. 

C.vÑóN, m. Cañón de piezas: 
dígase cnijici; fila, serie, etc., de piezas; 
ó mejor ala: «cualquiera de las partes 
que se extienden á un lado ú otro del 
cuei'po principal de un edificio». — Al 
pie del cañón, f r. fig. que usamos mucho 
en Chile y que no aparece en el Dice; 
sin razón, indudablemente, porque está 
bien formada y se usa también en Es- 
paña, segi'in se ve por el Dice, de Ca- 



ballero, que la define: «con persistencia 
y constancia en el cumplimiento de su 
deber:» exactamente, el mismo signi- 
ficado que en Chile. — Ni á cañón, 
fr. fig. y fam. que usamos para indicar 
la firmeza de una negativa ó la impo- 
sibilidad de conseguir algo, como si se 
dijora: ni á cañonazos. 

Cañonera, f. Cuatro acepciones 
tiene esta palabra en el Dice, pero 
ninguna aplicada á los buques de gue- 
rra que todo el mundo conoce con este 
nombre. Es cierto que del adj. Caño- 
nero, ra (aplícase á los barcos ó lanchas 
que montan algún cañón), dice que 
U. t. c. s.; poro todos sidjcnlos que se- 
giin la práctica del mismo Dice, esto 
seria aplicable á la terminación m. del 
adj. y nó á la f., de suerte que según 
él podemos decir el cañonero, pero nó 
la cañonera. — También se llamaba 
aquí cañonera (hoy nó), el porta- 
plumas ó mango en que se ppue la 
pluma de escribir, á causa del cíiñóu 
que suele tener en la parte inferior y 
en el cual se sujeta la pluma. 

Cañota,' f. Planta de la familia de 
las gramíneas, con el tallo sencillo, nu- 
dos vellosos, hojas lampiñas, ásperas 
en los bordes, y flores en panoja con 
ramos verticilados. Admisión del noví- 
simo Dice. 

Capa, f. Confundimos aquí, lo mis- 
mo que en otras repúblicas sudameri- 
canas, la capa de coro con la capa plu- 
vial, como si fueran una sola y misma 
cosa. Capa de coro es «la que usan los 
dignidades, canónigos y demás preben- 
dados de las iglesias catedrales y cole- 
giales, ¡jara asistir en el coro á los oficios 
divinos y horas canónicas, y para 
otros actos capitiúares^^y ccqja jilarial, 
ó pluvial, m., es ftla que usan princi- 
palmente los prelados y los que hacen 



J 



CAP 



CAP 



oficio lie pivstc en vis|>emíí, jihkx-sío- 
iii-s r ointA actos del culto divino*. I^i 
jiriinen» se parece en la forma :i la f/ipa 
maijna de l«>s ol)is]tus. Humada taniliiéii 
reiixiüloniil, y es la (nu> iisiin los euió- 
nij/os en la dominiai do Pasiiin v en el 
vii-rms Sjinto; inientnis tpie la rti/ifi 
phirliil ó el pliiritil, s. ni. (aiimiue no 
lo admita asi el Dice), es la «pío tie- 
nen ttMias la.* iiilesiiLS juira piDasionis, 
vi.spenL«, exposiciones, etc. 

Capacidad, f. Usado i»r-houi- 
l>re muy c-.ijia/. ó de Uilento, es puro 

iralic-isüio. v.as..' Celebridad. 
Capacha, f. Xo «.-s iiiiii.'iiiiii cs- 

pncrta ni capadlo nuestra capacha, 
como podría civerse ¡lor las definicio- 
nes del Dice.: es rán-el, entierro, pri- 
sión, etc., ó simplemente rasti't/o, según 
los casos. De un criminal que es c )n- 
dncido ii la can-el se dice que pasa 

para la capacha; de un colegial 

"|Ue ci ci)iideii;iilo :il encierro todos di- 

cíii <|ue cayó en la capacha. El 

Dice, emplea á mjnni'ni en el si'_niifi- 
cado fam. de riirrel, en la fr. Esl/ir 
meliiln en aijionera; y á chiroiui, tam- 
\wn en el lenguaje fam. 

C'ai*achad.\, f. Lo que cabe en un 
cajKu-lio ó ca|>nclia. Tiene i>leno dere- 
cho ¡i figurar en el Dice. Véase .\xfiA- 

ItlI.I.AHA. 

CapachitO, ni. l'lanuí chilena, 
f(or otn> nouiiire argruenita, en ra- 
zón de la figuní que tiene su Hor. El 
nomhre indigeiía es Intiupilrraupi, 
to]>a-topi. Es de la familia de las 
escrofiilarlneax, g<''uero calceolaria, y 
«."giin l'hili|ip¡, liay en Chile unas cin- 
cuenta e'^jn-cies. Segiin el Dice, hay 
t-'imhicn una planta con el nombre de 
rriparjif), pero es distinta de la nuestni. 
— Hace tienipi «c llamó también entre 
noiíiln»" f'"'lre capachiiv ul religioso 



de la orden de San .luán de Dios: y, 
como ellos cuidalmn del lios]i¡tai de 
este mismo nombi-e en esta ciudail, des- 
de cntom-cs se inventa entre las inadies 
del pueblo y las niñeras el arrnIK) (pie 
todavía si- oye jiara adormecer ¡i los 
niños: 

Dormite, nifiitti. 
Dormito iKir Dii><<. 
Por los aipac/itfo,< 
De S;ui Ju;ui do Dins. 

Esta es una sola estrofa del canto do 
l:i rurrupata. Véase esta voz. El 
n imbix" de raparhilo en esta acep. es 
un siur])le diminutivo de raparho, (pie 
figurada y familiarmente significa, se- 
gún el Dice., religioso de la orden do 
San .Tuaii de Dios, así como la orden 
misma se llamaba también raparha, 
por<]ue sus religiosos al principio i-eco- 
gíaii en raparhax la limosna (]ue pe- 
dían paia los pobres. .\sí lo dice el 
mismo Dice. 

Capagato, m. Parece con'U]ici()n 
de esrii¡)iri/tilox, pon|Uc en realidad ha- 
ce c.s<aipar ó huir á los gatos. Es lo 
que el Dice, llama hramaikra y ]iare- 
cido á la trompa (2." art., 2." acep.): 
tromix) grande, hueco, con una aber- 
tura lateral para (pie zumlx', y punta 
larga de luiulera, en la cual se enrosca 
el hilo. 

C'ai'AUÍdko, a, adj. Dicesc de plan- 
t.TS dicotiledóneas, hcrbiiceas ó arbó- 
ivius, con estípulas espinosas » sin ellas, 
hojius alternas, simples ó compuestas 
palmeadas, flores soliUirias ó en raci- 
mo, raras veces unisexuales, y por fru- 
tos bayas ó silicuas; como la alcaparra. 
r. t. c. s. II f. |il. Familia de estas 
|ilantas. Es ti-rmino de líotánica (pie 
ha l(jgrudo admisión en el último Dice. 
28 



L'.jS 



CAP 



CAP 



Capaz, adj. Muy pegado tenemos 
en Chile un uso tan impropio como 
infundado de este adj. en dos casos: 
1." en la fr. impersonal Es capaz, 
á la cual damos el sijíniticado dc-es 
'/w.iilile, (i riesgo, á pique; v. gr.: ES 
capaz que te salgan al encuentro 
unos bandidos y te maten; y 2.° solo, 
en tono de amenaza ó desafio: ¡Ca- 
paz que no me pagues! Todo esto es 
verdaderamente ininteligible en caste- 
llano, porque capaz, aplicado á perso- 
na, sólo significa: apto, proporcionado, 
suficiente para algún fin ó cosa; de 
buen talento é instrucción. Así, los 
bandidos serán capaces de matar auno, 
ó será posible ó estará á pique que lo 
maten, pero no es oapaz que lo ma- 
ten; nn deudor será capaz de negar la 
deuda, pero ¡cuidado 6 cuenta con ha- 
cerlo! 

Capeada, f. fam. Acción ó efecto 
de capear en el sentido en que usamos 
aquí este verbo. 

Capeador, ra, adj. Dícesc del que 
es aficionado á capear en el sentido 
que damos acjuí á este v. 

Capear, a. Sin duda por el signifi- 
cado fig. y fam. que tiene este v. de 
«entretener á uno con engaños ó eva- 
sivas», lo hemos aplicado nosotros á 
todo acto, distribución, función, etc., 
á que debería asistirse: capear la clase, 
el sermón. Puigblanch dice capear ¡a 
clificuUad, en el mismo sentido que 
nosotros, y capear el temporal, se dice 
también en todas partes. Parece que 
ya es tiempo de darle al v. esta acep. 

Capellada, f. «Remiendo de cor- 
dobán que se eoha en los zapatos rotos 
del medio pie adelante por la parte de 
arriba». Por semejanza ó analogía lla- 
man así algunos chilenos el cuero (jue 
se pone al zueco. 



Capeo, m. Véase Capeada. 

Capi, m. Convenio que hacen los 
niños de cederse mutuamente los obje- 
tos y comestibles cuando alcanzan á 
sorjirenderlos en manos del que los 
tiene. El que los ve tiene derecho para 
arrebatarlos para sí, diciendo la con- 
sabida fórmula: capi, que te lo vi. 
El convenio se sanciona dándose los 
meñiques de las manos derechas. En 
Costa Rica usan la palabra acoto, que, 
según lo prueba 1). Carlos Cagini con 
autoridades de Rojas y de Tirso, es 
una de las acepciones del v. acotw: 
elegir ó dar uno por suya una cosa 
entre varias que le ofrecen ó que pue- 
de tomar. Nuestro capi parece inven- 
ción de algún colegial maleante de 
aquellos tiempos en que se hacía uso 
del latín para todo ; ponjue, en realidad, 
no puede ser más ad hoc el significado 
de ser cogido ó tomado, que la voz capi 
tiene en esta lengua; á no ser, que 
quiera derivarse del v. acapizarse (aga- 
rrarse uno á otro riñendo), que el 
Dice, califica de fam. y de aragonisrao. 
— Otro significado que capi tiene en 
Chile es el de-c< vainitas tiernas, ó po- 
rotos ó frijoles nuevos con vaina» 
(Febrés, Dirc. Hispano-Chileno); ó 
mejor, toda vaina tierna de simiente. 

Capilla ardiente. Ojalá el Dice, 
amplíe m;ís la definición de esta loe, 
pues ahora la tiene restringida á los 
príncipes («túmulo de luces que se le- 
vanta para celebrar las exequias de 
algún príncipe»), y el uso es ya llamar 
capilla ardiente la que se prepara 
para cualquier personaje de impor- 
tancia. 

Capingo, m. Dim. un tanto des- 
pectivo de capa. Era una capa corta y 
de poco ruedo, es decir, capeta, que se 
usó en Chile durante el período coló- 



CAP 



CAP 



2."pil 



niiil y alirunos años desiiui-í. llov ya 

no Se OIIKMV. 

Capiruza, f. Caperuza. 

Capital. adj. «En aecp. de-princi- 
jwl ó muy irrande, se dice sólo entre 
nosotros de aljrunas cosas, v. irr.: Eiif- 
niiifo, error, CAPITAL; y de los jiecados 
ó vicios «jue son c-abeza ú oriijcn do 
otros, como la soberbia, etc. Pero líen- 
se asa malamente á la francesa, ó más 
bien, a la inglesa, en sentido de lo /irin- 
rifMtl, lo iiim promineiüf en su lineti, 
imporlítnle, muy bueno, ejrelenle.n (Ba- 
ralt). I)e<-<)n8¡;rti¡eiUo i|iK-da proliibido 

tcnlo asunto 11 obra capital. 

("aI'ITax, m. Capitán de puerto. 
Del puerto, dice el Dice., y sin ra- 
zón, port|ue se trata del cargo en ge- 
neral, sin aplicarlo ;i ningiin puerto 
determinado. Por este motivo se dice 
tJimbicu btujue de ijuerra, y nó de la 
guerr.i; tren de jMSíijeros, y nó de los 
pjisajeros, etc. Y, ya que estamos tan 
cemí del mar, pues estamos en el puer- 
to, advertiremos también que la fr. tan 
usada entre nosotros Donde mandu ra- 
piliin nii uuindfi marinero, es en buen 
ejiíKiñol : //onde h'ii/ patrón no manda 
marinero. — El tiran t^apitán: creemos 
que el Dice, debe aceptar y explicar 
esta loe., diciendo que por antonoma- 
sia se llama asi á lionzalo Fernández 
de C'órdolM, y de en seguida los p'ir- 
menores f|ue quiera, para que no se 
trlicn de menos como en la definición 
de Lax Cuenla.t del (Irán Capitán y 
en otnts. La misma razón (lUc tuvo 
para admitirá .Apóstol jKir-Son Pablo, 
Sal mixta, -<:\ real profetji David, vale 
también paní la loe. qnc defendemos. 
La misma oliscrvacióii haremos en 
l'"ll,<')s<tKo y Saiiio. K1 Poeta, ]K)r Ho- 
mero, y el Hríinijetista, pf)r San .luán, 
no están tan frener.ilizados. 



Capitoné, adj. Puro galicismo 
que los ¡qMvndicfs del francés tradu- 
t-en capitOnadO. ¿S'e entendenin á 
si mismos esos traidores, que no tra- 
ductores de lenguas? Como aplicjuí 
este adj. al respaldo ó asiento de sillas 
y sofiis, se comprende (|Uelo(|ue (piic- 
ren decir es ¡irolc/iado ó liasteado. 

OapitOSO, sa, adj. l'sanlo algu- 
nos piratas del idioma en el mismo 
significado (pie cabezón. Véase esta 
voz. Si hubiéramos de elegir entre am- 
bas, estaríamos jwr esta última, por 
ser de forma m¡us castellana y más fácil 
de entender. 

Capitulear, n. Muy usjido en 
Chile en \ez del castizo rahitdeur: 
«gestionar con actividad y maña para 
ganar voluntades en un cuerpo cole- 
giado ó c()r|ioración». 

Capituleo, 111. Acción ó efecto de 
capitulear. Véase d anterior y dí- 
gase la/iili/en. 

Capitulero, ra, adj. Aplíciuse á 

la persona i|iic capitulea. Hn Ciistc- 
llano es nihildero, voz (pie el Dice, de- 
be enmendar haciéndola, en vez de s., 
adj. de dos terminaciones, pünjue 
también hay mujeres (pie cabildean, lo 
cual no es oficio sino cuali<lad, hablan- 
do gramaticalmente. 

Capitulo, m. Dígase rajiitula, (.: 
■I lugar de la sagrada Esci'itura que so 
rezsi en todas las horsus del oficio divi- 
no, despuí* de los siilmos y las antí- 
fonas, excepto en maitines». «Im capi- 
tula, dice íiracián, se llama de este 
nombre, pfirijue en un concilio se 
aconseja que ¡nira levantar el es|iíritn 
y {X)ner atención en los oyentes, rajn'- 
tula i/uaedam lei/antum. lís la forma 
])l. del latín rapitulum y aunque en 
cada hora del oficio divino no hay sino 
nn solo capitulo, (jue la riibrica latina 



200 



CAQ 



CAR 



llama capiluhim, en singular, y el cual 
nunca pasa de dos ó tres vereículos de 
la sagrada Escritura, sin embargo, el 
uso quiso que tomara aijuella forma y 
no ésta. Ya había combatido este pl. 
Valbuena en su Fe de erratas (t. I), 
pero sin dar razón alguna: la Acade- 
mia no le hizo oaso. En Chile el clero 
secular dice capitulo; pero el regu- 
lar, que suele conservar mejor algunas 
tradiciones, dice capitula, como manda 
el Dice. —Véase Acápite. 

Capotk (Daii). Dar capote á uno 
es fr. castiza, aunque fam., que signi- 
fica: dejarle sus compañeros sin comer 
por haber llegado tarde; y dejarle 
corrido y sin tener qué contestar en 
discusión ó controversia. Nosotros, 
ampliando su significado, la aplicamos 
á muchos otros Ciisos: en los juegos de 
naipes da capote á sus contrarios el que 
hace todas las bazas (véase Zapa- 
tero); en los colegios se cta capote á 
uno cuando cargan muchos contra él 
con puñadas, azotes, palos, etc.; en los 
bailes se tía capote á una psrsona bai- 
lando sucesivamente con ella las por- 
sonas del otro sexo hasta cansarla; y, 
en general, se da capote toda vez que 
varias personas dan en contra de una 
venciéndola ó humillándola. 

Capotillo, m. La cascarilla en 
que se contiene el grano de trigo y el 
de cebada, se llama en castellano cas- 
cabillo, y nó capotillo, como deci- 
mos en Chile. 

Caqxji, m. Árbol frutal, originario 
del Japón, aclimatado en Chile y qui- 
zás en cuántos países más. || Fruto de 
este árbol. Toca á los naturalistas des- 
cribirlo y reclamar jior su inserción en 
el Dice. Don Luis Valera en sus Som- 
bras Chinescas escribe esta voz kha- 
ki; pero lo mejor será castellanizar su 



ortografía, cscrüiiéndolaaíi/í//, tal como 
la pronunciamos. 

Cara, f. Como frases distintas y de 
distinto significado admite el Dice, á 
Hombre de dos caras («el que en pre- 
sencia dice una cosa y en auseucia 
otra») y Hacer á dos caras («proceder 
con doblez»), cuando en realidad las 
dos no son sino una sola,^ y no sujeta 
al V. hctcer ni al s. hombre, sino libre, 
para juntarse con muchos otros verbos, 
como tener, presentar, mostrar, y tam- 
bién con otros sustantivos, como mujer, 
persona, individuo, etc. ¿Por qué en- 
tonces no suprimir las dos frases y 
poner en su lugar la loe. fig. dos caras, 
monda y lironda? La cual se podría 
definir diciendo que se aplica á la per- 
sona que procede con doblez.- — Cara 
Ó sello, llaman aquí los muchachos el 
juego que consiste en tirar hacia arriba 
una moneda, volteando, y gana el que 
adivina por qué lado cae, si poi' la cara 
ó por el sello; entendiendo por sello 
el reverso de la monedn, que por su pro- 
pio nombre se llama crnz, aunque en 
la actualidad muchas de ellas no tengan 
el signo por excelencia del cristiano. 
Asi lo declara el Dice, al dar á cruz la 
acep. de «reverso de. las monedas, las 
cuales, desde la edad media, suelen te- 
ner eir este lado escudos de armas, 
generalmente divididos en cruz». Y en 
el art. Cara dice que cara ij cruz es el 
«juego de las chapas». En Chile son 
dos juegos distintos, y lo mismo cu 
Méjico, donde se da al que \cnimos 
describiendo el nombre de volandos. 
Aquí se usa más para resolver pronto 
una apuesta sencilla. 

Caradao, m. Eumiantc parecido al 
búfalo, del que se distingue por tener 
la piel gris azulada y los cuernos lar- 
gos y comprimidos. Es la ¡iriiicipal 



CAR 



CAR 



L'l'.l 



bestia de tiro en Filii>it!iu«. Admitido 
en ti ultimo Diiv. 

Caracalla, n i>r. m. Carcu-dlii, 
enseñit lu Aaideniiu en sn O raniátiai: 
«Se escriben ya con una sola / ciertas 
(lalabnis, cunio Sibilii, Hflesfoiilo, (la- 
liii, iliireelo y Pólux, qne antes se 
escribían con dos. á la ¡rricpi ó latina, 
dando Inspir á «jue, contra la intención 
de los escrit/jres, pronunciara con soni- 
do de // ni:ls de un lector Sibilla, 

Hellesponto, Gallia, Marce- 
no V PolluX. y i|ilf ann hoy aL'Uiios 
dij;^»" Ó Iciu Caracalla». La razón 
de esto no es sino el us4), (|ne en mu- 
chits voces sinipliticó en una la doble 
fie latina, como se ve, ademiis de los 
ejemplos citados, en Bélerofonte, Cami- 
lo, /Jumililii. Guio, alfluija, apelar, 
bula, roleija, rolegio, rolorar, denlilar, 
elerar, inlelú/enria, iliimiiuir, itiéiliila, 
molicie, iiiiln,/HÍIiilo, toletole, Ininquilo, 
varilor, tocios los compuestos de ¡léllere 
(romjM-ler, expehr, impeler, repeler) etc. 
En cambio, hay una multitud de vo- 
cablos en que la doble ele latina se 
convirtió en la '■//'• castellana; como en 
am/H)lla, Mío, ral/alio, ralle, Canlilla, 
reittfila, rnllaih, ruello, donrellu, ella, 
exirella, fuelle, ijnllo, f/allina, muelle, 
olla, pollo, sello, valle y todos los di- 
minutivos en i7/i/«, illa, illuní: etc. 

¡(.'ak.M'oi.ks! Interjcc. fain. de ale- 
^•iu y .sorjtresai á la vez, ó, mejor dicho, 
de ak'íjre sorpresii. ;.Se intn>dujo cuan- 
do R' descubrieron y se hicieron aquí 
tan populares los minendesde Caraco- 
les!' <¿u¡7.iis nó, ¡X)r(|ue en España es 
tanibii'-ii muy usada. «¡Caracoles, mi 
amo, y qué breve.>i eran los sumarios!» 
(I). Modesto Lafnente, Viajes de Fr. 
(lenmdio). »;f ararolea! — dije yodati- 
iK) un i-stremccido». (Valbuena, Áíjua 
turbia, X). Y lo mismo Sbarbi, Caba- 



llero, Peretla. y Polo y Peirolón. En 
vistii de esto creemos que la Acade- 
mia no deuionirá en admitir una 
interj. t-omo ista, usada en Esiviña y 
.\niérica. F^sixíremos. 

C.KU.ÚTi'.ii, m. Hemos oído decir 

traje de carácter por el que visten 
en litó Representaciones y funciones las 
personas que hacen el ijajiel de otra 
pertcnec-iente á una profesión, irrcmio, 
oficio, etc., (jue usa vestuario especial, 
como el marino, el militar, el cazador. 
Como el Dice, no da á Canirler niu- 
•runa acepción apaRMitc para este caso, 
es de creer que este mal dicho traje 
de carácter y que deba sustitníi-se 
]K)r tri'jf (le li, profesión, del ojicin, etc., 
ó rararteristiro, (|ue es como dice Pere- 
da en Efireiias monta Tiesfis {fJI fin do 
una raza, III): «Consisruo este dato, 
jwrque á la sazón no era ya este Ira/e 
el cararlerisliro del oficio». — El pl. de 
e/irdcler es caraeterex, ]H)r m;is que al- 
L'uiios poeta.s antijíuos hayan dicho 
caracteres, bien (pie como poetas 
tienen licencia para esta y otras seme- 
jantes lilKírtades. 

CAUAfTEní.sTlC.\, f. Déjenlo para 
las matemáticas, en las cuales es muy 
conocido y usado, y no pretendan los 
modernos pedantes introducirlo en el 
leiiiíuaje vulpir y corriente. .\si como 
los pueblos y familias conservan sus 
tradiciones y buenas costumbres, sus 
nombres y a|)ellidos, asi también cada 
ciencia y ])rofesión, cada arte y oficio 
delie conservar sus propios tériiiiiios, 
reclamándolos como suyos é inipiílieii- 
do (pie Sidjfaii de sus dominios. De 
otra suerte cada idioma vendría á pa- 
rar en un totiim rernliitiim (|iie ]ironto 
nos liana rctro^'radar á los ticnqios de 
la torre de liabel. No hay pm-s razón 
alguna para liiiir con iiii (¡•tiiiiablc 



2fi2 



CAR 



CAR 



escritor: ^El hablar seseando es la 
característica de nuestro lenguaje 
local», pues habría liastado con las 
expresiones lo caracferisfico, el carácter 
peculiar ó distintivo, lo que caracteriza 
ó di.itinone, ü otras que estén al alcan- 
ce de cuantos no son matemáticos. El 
Dice, por su parte nos da la razón, 
porque no da á característica, f., otras 
aceps. que las dos que tiene en la cien- 
cia de la cantidad. La misma observa- 
ción merece Resi'ltaxte, f. 

Caracha, f. «Enfermedad que pa- 
decen los pacos ó llamas, semejante á 
la sarna ó rofian. Así define el Dice, 
esta voz quifhua (raro que no dijera 

quichua ó quechua, según su mala 
costumbre), sin agregar (|ue también 
la padecen otros animales y aun los 
racionales, á lo menos en el Perú y en 
Chile, según testimonio de Arona y de 
Rodríguez, porque no es otra cosa que 
la misma sarna ó roña. La forma ca- 
rache, m., ijue admite también el Dice, 
es deseo nocida en Chile. — ¡Caracha! 
suele decir nuestro pueblo por ¡carain- 
ha! — La etimología de caracha., según 
Lafone Quevedo, es: Ccara, costra co- 
mo cuero, y cha, hacer. 

Carachento, ta, adj. Aunque bien 
podría decirse roñoso y sarnoso, apli- 
cado al que padece de caracha, prefe- 
rimos el adj. formado directamente del 
s., aunque no lo registre el Dice. En 
el Peni se usa carachuso. 

¡Caráfita! ínter j. muy usada acjuí 
por ¡caramba.' Parece variante eu- 
fónica de ¡ carápita! Véase esta 
voz. 

Caraíta, adj. Ü ícese del individuo 
de una secta judaica que profesa escru- 
pulosa adhesión al texto literal de la 
Escritura, rechazando las tradiciones. 
U. t, c. s. II Perteneciente ó relativo á 



los caraítas. Admitido por primera vez 
en el Dice. 

Carajón, m. Los que necesiten 
usar esta palabra tengan entendido que 
es cagajón: cada una de las partes de 
que se compone el estiércol de las mu- 
las, caballos, burros, etc. 

Caramanchel, ra. Úsase aquí en 
el significado de — puesto público para 
gente pobre en que se venden licores, 
refrescos y algunos alimentos ligeros y 
objetos de poca importancia, como ci- 
garros, fósforos. Por lo general se co- 
loca en las afueras de la población y 
en las aldeas. Por su aspecto y valor es 
el caramanchel menos que el 
chinchel y d ilc>:pacho, y menos que 
hi fonda y ventorrillo españoles; en una 
palabra, es la más simple expresión ó 
el primer escalón en esta clase de ne- 
gocios. El origen de esta voz parece 
ser una mera aplicación á cosas de tie- 
rra del significado que tiene en Marina: 
«cubierta á modo de tejadillo sobre las 
escotillas de los buques: en los de gran 
porte es fijo; en los pequeños ó en los 
climas cálidos suele hacerse de quita y 
poní). Y asi realmente es el lugar que 
ocupa el caramanchel terrestre: 
«una cubierta á modo de tejadillo», á 
veces un galpón pequeño, á veces una 
simple ramada ó randio, ó una pieza 
pobre. 

Caramayola, ó caramañola, 

f. Vasija redonda y plana, tamaña co- 
mo un plato común, de aluminio y 
con un pico en la parte superior, que 
usan los scjldados para llevar el agua. 
Otros la llaman cantimplora, voz cas- 
tiza, pero que designa otra vasija seme- 
jante á la garrafa. 

¡Caramiíola! interj. Como el len- 
guaje f am. es tan variado y caprichoso, y 
masen las interjecciones, por paragoge 



CAR 



CAR 



2(;:í 



y para hacer más sonoro el vocablo, se 
ha convertido á ;rariimbt¡: en .rtnaní- 
bola! y no solo en Améric» sino tam- 
bién en Espina, á juzgar por el testi- 
monio de L'alMiilero. — Al s. nirtiinliolii 
le agrejiü el liliiuio Dice, esta acvp. 
fi«r. y fani.: «doble risnttado tjue se 
al(-.iiiz;i iiiedianti- mía sola aivión». 

Caramboleado, da, adj., i^arii- 
íipio de carambolear. El v. se ns;» 

poco, en conipurai-inii del part. Por se- 
niejauzadel movimiento ira'gulary aje- 
no de M misma que toma, en el juego 
del billar y otros ¡xiaridos, la Itola á la 
cual ¡xíjín el jugador con la suya, se 
llama caramboleado a! e/niu, jwr- 
«jue no es dueño di-1 movimiento de 
sus pies. Es tt-rmino <|ue no carece de 
razón y de gracia. Véase Cufifo. 

CaramüOlkro, ka, adj. Diccsc de 
la persona diestra en liac-er i-aramtio- 
las.l'sado en Chile y digno de admi- 
tí rae. 

Caramelo, m. Nuestros caramelos 
son los liolillvs españoles, ijue sólo se 
usan en pl. y estiin definidos: «barritas 
de maí>a dulce». El aíramelo español 
es: *|Kista de aziicjir hecho almíbar al 
fuego y endurecido sin crístulizar al 
enfriarse. Es ijuebradiza y se usa en 
pistillas 11 otras formas, generalmente 
aromatizadas con esencias para darle 
mejor gusto». En Filipinas llaman <ví- 
ramrlo al iiziirinillo, Mjmnjado ó ¡itiniil, 
segiin il último Dice. 

Carantón, na, íulj. aum. llal 

forniailo c innettisario. pues tenemos á 
('iiiutiuiíii, rhii, adj. fauí.: (jue tiene 
aiii'lia la lar.i. 

(Carápita! Interj. ijue usan a(|tií 
tod(M en el mismo signiKcado de ;ra- 
ramlin! Vr.Lse el signieiite. 

iCaráspita! Forma (|ue por ei)é'n- 
tesisha ricibidoenlre nosotros la interj. 



castellana ;a'txp¡ta!,ó quizases la pm- 
nunciariiin esforzada de ¡carápita! 

Carátula, f. Xuncji ha signilicado 
porhula de libros, ¡wr otro iiombi-e 
fiontis, froiilixpiriu o facliadtt, y aun 
frontera, sino liniaimente careta ó 
imUcara y ejercicio de fai"s;intes. — 
Carátula falsa llaman «([Ui en al- 
gunas iuiprentas lo ipie en castellano 
es anteportada ó anteporta, es decir, 
«hoja (|ue pi^ecedc á la portada de un 
libro, y en la cual ordinariamente no 
se pone nuis que el titulo de la obra». 
Otros la llaman portadilla^ lo <|ue no 
es tan improi)io y podría tolerai-se; pe- 
ro mejores son los dos (|ue le sefiala el 
Dice. 

Caravana, f. No s¡gn¡tic;i en cas- 
llano pendiente, arracada, como lo usan 
aquí todas lascliileiias. — Hacer unO 

la caravana á otra persona, se 

dice aquí ixir-galantear, cortejar. Sin 
duda alguna es significación tomada 
de la fr. castiza Correr 6 hacer caravu- 
nax ó UiK cararanax, que figurada y 
familiarmente es: «hacer las diligencias 
(pie regularmente se practican ¡lara 
lograr alguna pretensión». 

;Cauav! Interj. usada en España y 
América en el mismo significado de 
¡rararnlia! La hemos visto usada por 
Pereda, Don ilodesto Lafuente y la 
señora Pardo-Hazán y la registra Ca- 
ballero en su l)irc. de .]íodixmus. Pi- 
chardo dice ijue es derivada del catulán, 
pero mils innoble que ¡caramba! jwr 
el significado de su origen. En Chile 
suelen algunos agregarle al fin una a 
(¡carayá!) .Vdmite el Suplemento 
riel liltimo Dice, á .caraij! en el signi- 
ficado de ¡caramba! 

Cariióx, m. En contra]K)8Íción al 
de espino st; llama aqui carbón blanco 
(aunque en realidad es bien negro) al 



■2C,i 



CAR 



CAR 



de otras inaderas más blandas y bara- 
tas que el espino. En España se cono- 
ce el pirón, que es «especie de carbón 
muy menudo, hecho de ramas de en- 
cina, jara ó pino, que sólo sirve para 
los braseros». El blanco nuestro no se 
usa solamente para los braseros. El 
liltimo Dice, agregó á carbón la acep. 
de «brasa ó ascua después de apagada ". 
Carboxada, f. Dos aceps. culinarias 
le da el Dice: «carne cocida hecha 
pedazos, y después asada en las ascuas 
ó parrillas; bocado hecho de leche, 
huevo y dulce, y después frito en man- 
teca». Aquí llamamos carbonada el 
guiso hecho de carne, frita ó cocida 
primero y luego dividida en pedazos 
menudos, con caldo y papas, partidas 
también en pedazos pequeños, y ordi- 
nariamente con agregado de arroz, 
zapallo en trozos menudos y cIlogIo 
en rajas ó en granos partidos. Se hace 
también sin caldo. 

Carboxeko (La fe del). Es loe. 
digna de figurar en el Dice, en el sig- 
nificado metafórico que todos le cono- 
cemos de — fe ciega y absoluta á lo 
que enseña la religión; por alusión á 
un carbonero, que, sin tener instruc- 
ción alguna científica, creía ciegamen- 
te cuanto manda creer la santa Iglesia. 
Carbonífero, ra, adj. Dícese de! 
terreno que tiene carbón mineral. Ad- 
mitido en el último Dice. 

C ARC.v.J, m. Agrególe el liltimo Dice, 
como propia de América, la siguiente 
acep.: «funda de cuero en que se lles'a 
el rifle al arzón de la silla». 

Carcelazo, m. Déseles, cuando 
exista, á los que cometen el delito, des- 
graciadamente impune en las legisla- 
ciones penales, de estropear y corrom- 
per el idioma. En castellano tenemos 
carcehria, prisión. 



Cárculo, m. y Carcular, a. 

Pronunciación propia de los que dicen 

sordado por xoidado, cardo, por 
cakh, sarpullido i^or salpullid)], etc. 

Carda, f. Asi llamamos aquí al fru- 
to y á la planta, cuando lo propio es: 
cardencha, la planta, y carda, el fruto, 
que es una calveza de figura de pifia, 
compuesta de aristas largas, rígidas y 
terminadas en forma de anzuelo. 

Cardador, m. Miriópodo de cuerpo 
cilindrico y liso, con poros laterales, 
por los que sale un licor fétido. Se ali- 
menta de substancias en descomposi- 
ción, y, cuando se ve sorprendido, se 
arrolla en espiral. Admitido por pri- 
mera vez. 

Cardal, m. No es sitio poblado de 
cardos ni de cardas, porque no existe: 
el primero es en castellano cardizal; y 
el segundo, cardenchal. 

Cardenal, m. La planta y flor 
(¡ue designamos con este nombre, sin 
duda por abundar más las de color 
encarnado, es geranio: planta parecida 
á la malva, con las hojas do color más 
claro y más suaves al tacto. 

Cardenillo, lla, adj. «Entre los 
pintores se llama el color verde her- 
moso, especialmente el sacado del ho- 
llín del cobre con los vapores del vina- 
gre». Así decía el Dice, de Autoridades, 
y como la palabra está todavía en uso 
entre nosotros, sin duda conviene re- 
sucitarla. Si no el color, la palabra 
siquiera se ve en la redondilla popular: 

Tengo una pena amarilla 

Y un sentimiento morado. 
Una rabia cartlenUla 

Y un suspiro colorado. 

En Tirso de Molina {El castiqo del 
pensecjue, I, 1.'') también leemos; 



OAR 



CAR 



2()5 



OvenJu t\ auur i»util 
D« an gilán de perrjil 
Con un ooUto auiAríllu. 



Cárdkno, xa. adj. Al 8Í<íiiiticado 
que t«uia «de ct>lor parei-ido ul del lirio 
ctíniíiii*, se ^retraroii lus dos gi^uieii- 
les au'|«.: «duvsf del toro ciivo folor 
es puri-cido al del cuUillo tordo; díeese 
del u^ua de color o|>al¡iio». 

(.'abüoX, iu. Planta de tvrro, de la 
familia de lius broineliaceas \ eiiyo fru- 
to es el rluiijiial. Alniíida en las pro- 
vincias del centro _v del Norte de Chile. 
El nombre latino es puja roiinlala, ó 
también /lourrelúi, sefíúit Fliilippí. Es- 
te y el s¡);uiente merecen admitirse. 

í'abdoxai,, m. Sitio ó lu;íar en que 
abunda el cardón. 

Cakih'íIKX, m. (inicias á Dios que 
el último Dice, le quitó la nota de an- 
ticuado que le liabia puesto el anterior. 
Pero *# If ¡uixú la maim al quibirsela 
Uuiibién á oarduiue, que es el linico 
que pura «ienqtre delx' conservarla, á 
DO ser que se opte jior lo mejor, que 
Hería eliminarlo del Dice. 

í'aRKak. a. y r. ;('uida<lo con con- 
fundirlo oon raruiiKe! YA primero se 
deriva de rara, pon|Ue si^'nitica poner 
frente ¡i frente ó rfíni á cura á ciertas 
peraonas imni averiifuar una u>8a: y el 
«etrnudo «e deriva ile raiit». Sejíuu esto 
te» iMli/júit te rtirfdti; Ion liiienos // ilifii- 
le» M rarum. 

Caii'ía, f. If»pli> ti uno n la air¡/a,ca 
fr. <|ue Ke u.sa mucho en Chile en el 
leiJL'Uaje farn. en el sentido de-acoiue- 
tí;r i> arremeter, einlKatir. sobre UkIo, 
tr:itúu«l<i«e de aninml(« bravos, .\unque 
luás |>ropia de la Milicia, no nos utre- 
Vá-nioü a condenarla. Vi'-ase más a<l<:- 
lanle CauiíaIí, i.' acp. 



CargraburrO, m. lUinv, simple- 
mente, es el juciTO de uai^H.'S que a(|UÍ 
llamamos cargaburro. Ha prove- 
nido sin duda este nombiv de la fr. 
antigua Ctnytirle d uno la luna, que, 
ge>rijn el Dice, de Autoridades, se usii- 
ba «para dar á entender que á aljíuiio 
le han maltratado de palabra, o herido 
•iravemente en la honrau; jjür(|Ue nal- 
mena- se nialtratii de ¡jalabra y auiKiue 
sea ])or chaii/.a, al que pierde en el jue- 
í;o, ó sea. se cania de penitencias al 
(|ue queda de burro, 6 burro de curt/a. 
como lo llama el l'icc. .Juan ile .Vroiia 

llama este juego carga la burra, 

y así se llamaba también en Chile en 
el tiempo colonial. 

Cakcadkka. f. Candaliza do la.s ve- 
las can}.mijas. || Calx) (lUe, firme en el 
puño alto del foque, sirve para facilitar 
la ojxíración de arriarlo. Termino de 
Marina ailmitido ¡wr primera vez. 

CARfiADOU, m. X pesar de su signi- 
ticado Uin ireneral («el que tiene ix>r 
oficio conducir caríras de un j)iinto á 
otro i>), han censurado al<runosesta voz, 
en cuyo lufíar no admiten sino á //«/)«- 
/iiiii, ¡lalanquiíi, mozo de cordel ó de 
esquina; jiero, según se ve por la defi- 
nición, no hay rawin alguna para tul 
exclusivismo. — También se llama rar- 
i/ador en Chile todo Siivmiento (¡uc, 
ba.stante recíjrtado al tiempo de la 
IHida, se deja ]>ara que lleve la carga 
principal del nuevo fruto. Esta acep. 
no est;i en el Dice, y no .sabríamos 
con (pié rceui|)la»irla. — El liltimo 
Dice. supriiui(> ¡i can/ador la acep. de 
.\rquitcctuni: >< madero (|ue en la mani- 
postería se pone en los huecos de puer- 
tas y ventanas». 

í'auííar, a. Por ser tan aficionados 
á las voces y significados bien e.\|)resi- 
vos, usamos arpií este v. ¡Kir Iraír ó 
1"J 



¿nc 



CAR 



CAR 



llevar, tratándose de armas, anteojos, 
relojes, escapularios, medallas, solanas, 
háhitos, j aun del dinero, como s¡ fuera 
mucha car¡/a ó peso llevar consigo es- 
tas cosas. Si ellas fueran en mucho 
número y sobre una misma persona, 
entonces por metáfora podría us;irse 
correctamente el v. eanjar, porque en 
tal caso son verdadera cartja. Asi (íue- 
vara exclama: «¡Oh príncipes, m/v/rtos 
de brocados, acumulad muchos teso- 
ros!» Y Quintana: 



Cargiironme de joyas y at;UKis 
Y me privaron de la paz dichosa 
Que yo gozaba en mi inocente asilo. 

Sobre todo, tratándose de armas de 
fuego, debe evitarse esta acep. chilena, 
porque se presta á ser confundida con 
la propia y castiza que tiene para esto 
el mismo v.: «introducir la carga en 
el cañón de cualquiera arma de fuego, 
para disparar»; lo que en realidad no 
está muy bien dicho por el Dice, por- 
que los revólveres, las pistolas, cara- 
binas y rifles, por ejemplo, no se 
cargan así. — También damos aquí á 
cargar otra acep., que no es tan co- 
rrecta que digamos, y es cuando lo 
hacemos sinónimo de acometer ó em- 
hestir, tratándose de animales bravos 
(toros, perros, etc.) Es cierto que el 
Dice, le reconoce en Milicia la acep. 
de «acometer con fuerza y vigor á los 
enemigos»; y, como hay alguna seme- 
janza entre ambas cosas, no nos atre- 
vemos á condenar esta 2." acep. chi- 
lena. — Cargarse al freno. Fr. bien 
formada y propia; pero más breve y 
conocido de la gente ilustrada es el v. 
desbocarse, que significa lo mismo. 
Cargarse significa también: «echarse 



con todo el cuerpo hacia alguna parte», 
y por eso no nos parece del todo re- 
prochable esta fr. — El participio car- 
gado, da, aplicado á bebidas, como el 
té, café, mate, es también muy usado 
en Chile en el sentido de-rigoroso, 
fuerte, y eu oposición á simple ó finjo. 
Como, al hablar asi, se comete una 
simple elipsis, por cuanto se calla el 
régimen pasivo del participio, que en 
estos casos sería el complemento de 
sustancia, de rigor, de fuerza, de jugo, 
etc., segi'm las bebidas de que se trate, 
no nos parece tampoco reprochable este 
uso. Coi-riente debe de ser eu España, 
cuando lo vemos en la señora Pardo 
Bazán, que hace tantos años vive en 
Madrid: «Sin embargo, el caíé, carga- 
dito, caliente (ó helado), en taza de 
Sajonia, merece otro himno, aun 
despuéá del bellísimo que le dedicó 
Campoamorii. (La Vida Contempo- 
ránea). 

Carro, m. Es corriente en Chile 
como término forense ¡xn-certificado 
que al pie de los escritos pone el secre- 
tario judicial, para indicar el día, y á 
veces la hora, en que fué presentado 
el escrito. Es acep. digna de admitirse. 
— Hacerse el cargo. Basta con hacerse 
cargo, que no hay para qué agregar 
ese el que desnaturaliza toda la fr. 
Así, sin el, hacerse uno cargo de algu- 
na cosa, tiene estas tres aceps.:« En- 
cargarse de la cosa; formar concepto 
de ella, y tener en cuenta todas sus 
circunstancias». 

Cargosear, n. Pedir ó hacer algu- 
na cosa con importunidad. Aunque el 
Dice, dé por ant. el adj. cargoso, que 
tan usado es entre nosotros, hacemos 
indicación para que admita el v. fre- 
cuentativo derivado de él, tan bien 
formado y tan necesario. 



CAR 



CAR 



Cargohebía, f. Acción propüi de 
persona citrgosa. Tan biuii foruiudu 
como i/rosfria de ijroxrro. 

Cakiíosiuad, f. Mala cualidad pro- 
pia del i-an^oso. 

(.'.viiüosu, .SA. adj. Por iiuis (|iic lo 
declare anticuado ul acuial Dice., no 
{lüileinos hacerle caso y sejjuireinos 
iUj;indulo coiuo lo detinió el de Anlori- 
dade^: «molesto, jjeíado, };ravoso y de 
considerable desjizóu y cu-j^a», Imjto- 
bible seria desterrar de Chile esta voz, 
más de lo iiue es, de ordinario, desiireu- 
derse de los tjue la mea-cen. El Dice, 
da, en lufpir de airijoxo, á ran/anlf: 
«i|Ue «irga ó molesta»; jiero, ajrrade- 
cicndole el presente, nos ijuedaa-nios 
siempre con nuestro carijom. 

Cari, adj. Es voz que en araucano 
Bijrnitiai rente. En Chile es de uso 
{general, pero con el siifnificado de 
jHiniíi, ó mejor dicho, pardo duro: 
iwiiilti cari, '■"/"/■ cari. Lafone Que- 
vudo tr.ie esta voz entre sus Cnldinar- 
yiifñisinox. con el significado de «color 
ploutJ», ajire^ando «pie «es de dudo.so 
origen, y bien pue<l'.' ser Cacana, ]>or 
ser tan general su uso en la región 
Diaguita». 

Cakiaiii'oi,i,aihj, da, y Cauiampo- 
I-l,AU, adj». Mofletudo. Anilx)s admi- 
tidos ]f)r primera vez. 

Cariantón, na. V>msc Caran- 
tón. 

("Akir.Di.s. I'or liLs razones que ex- 
piisimoH en el artirnlo Ai"(ii,o creemos 
que el Dice, deix: admitir la vo7. Cnrili- 
liijivn los dos usos que de ella han hecho 
los cliwicos castellanos, fuiídailos en los 
latinos y griegos. E.stos dos usos son: 
1 ." la fr. fig. ' 'iier en hJariUi jmr huir de 
i'itriti'liit, que puede variarse con otros 
veriios y en otro orden y que signilica 
lo niisiM'i que Huir ilil íuei/o ij dar en 



las brasas, que se dice del (jue, procu- 
rando evitar un peligro, incouveniente 
ó daño, CJie en otro. ( 'aribdix y Ksrila 
fueron, según la Mitología, dos nuijeres 
que ¡wr distintos motivos fueron trans- 
formadas en sendos peñascos colocados 
en el mar de Sicilia, cerca de Jlesina,, 
el uno frente al otro, y tjuí jieligrost>s 
para los navegantes, que les era difícil 
evitar los dos. La fr. latina (|uedó co- 
mo esculpida en este verso de Ovidio: 
«Incidit in Si-yllam cupiens vitare 
Charylxlim». — El 2." uso es («mo 
simple s. fig. en el significado de-esco- 
llo ó jK'ñasco de mar muy jM.'ligroso. 
En cuanto al géneroque delx- asignarse 
;i la nueva voz, decídalo la Ac^idemia. 
Por nuestra parte sólo le anticiparemos 
que en Cervantes y en Yillaviciosa la 
hemos visto f., y en Tirso y Sigüenza 
m. y f. 

CarhíLAXCO, CA, adj. Xo jiorqiie no 
aparezca en el Dice, hcniíjs de dese- 
charlo; por el contrario, lo admitimos 
como [xjrfectamente c;istizo y de tan 
buena juLsta como sus hermanos cari- 
íifijro, carigordo, carilargo, carirredon- 
do, etc., (pie no adivinamos (jué mayo- 
res méritos puedan alegar para tígunir 
como ya figuran en el h'-xico académico. 

Caricaturar, a. HepresenUir algo 
])or medio de caricatura. Es v. (pie 
tiene algiin uso y aun lo acepta algún 
Dice.; sin embargo, no nos agrada, á 
causii de las dificultades (pie ofrece 
pai-a su conjugaciíin. Otros lo enqK'o- 
ran más todavía, diciendo caricatu- 
rizar, ipie bien ]todria servir para 
ejercicio de pronunciación. 

Cakkatiki.sta, com. Dibujante de 
caricaturas. Admitido en la 13." edi- 
ción del Dice. 

Cauidai», f. Falta en el Dice, tanto 
vu su biL'ar como en la lista de abre- 



268 



CAR 



CAR 



viaturas, el significado que tiene esta 
voz en las comunidades religiosas de 
mujeres, entre quienes es el tratamien- 
to que da la superiora á sus subditas 
y el que éstas se dan entre sí. Basta 
abrir las Cartas de Santa Teresa para 
encontrar á cada paso, al principio: 
«La gracia del Espíritu Santo sea con 
Vs. Caridades, Hijas y Hermanas 
mías»; y al fin: «De Vs. Caridades 
Sierva Teresa de Jesús, Carmelita». Y 
así se usa todavía en España y Amé- 
rica; por lo cual no acumularemos más 
citas, advirtiendo sí que ya esta acep. 
está reconocida en el Dice. Encicl. 
Hispano-Americano, aunque no defi- 
nida con toda exactitud. — La caridad 
bien ordenada empieza por casa, es for- 
ma más suave y modesta que usamos 
en Chile en vez del refrán español 
literalmente más egoísta: La caridad 
bien ordenada empieza por uno mismo. 

Carie, f. Cai'ies: úlcera de un hue- 
so. No comprendemos por (jué Ortúzar 
corrigió los caries, cuando siempre 
el Dice, lo ha hecho f. sing. ( la caries ). 
Agrególe el último Dice, la acep. de 
tizón, ó sea, lo que aquí llamamos 
polvillo en los cereales. — Caries se- 
ca: enfermedad de los árboles qne 
convierte el tejido leñoso en una subs- 
tancia amarillenta, seca y estoposa. 

Carilampiño, ña, adj. Xo tiene 
mucho uso, pero está bien formado. 
Es sinónimo de lampiño y de barbi- 
htmpiño. 

Carillón, m. Es vocablo digno de 
aceptarse, pues no hay otro en caste- 
llano con que expresar el objeto que 
tal nombre lleva, y felizmente su forma 
misma se presta para castellanizarlo. 
Para la descripción del objeto cedemos 
la palabra á Don Modesto Laf uente, 
que en sus Viajes de Fr, Gerundio, t. 



II. dice así: «El mejor campanario 
DE EvROPA. En algunos pueblos de 
Francia, en casi todos los de Bélgica 
y en todos los de Holanda hay en las 
torres de los templos y de otros edificios 
públicos lo que llaman carillons, ó sea, 
campanarios, cnyas campanas, de dife- • 
rentes tamaños y sonidos, están inge- 
niosa y artísticamente colocadas en 
escalas musicales, y cuyos martillos, 
movidos por las puntas ó martinetes 
de nn gran cilindro, producen con sus 
golpes sonatas armoniosas, que, puestas 
en combinación y en dependencia con 
la máquina del reloj de la torre, hacen 
que en cada hora se oiga una música 
de campanas ruidosa y alegre y mu- 
chas veces agradable, pues algunos 
carillons tocan piezas de mucho mérito, 
y no es raro oír trozos de ópera muy 
buena y de mucha ejecución.... Su ca- 
beza [de la torre de la catedral de 
Amberes] es filarmónica en sumo gra- 
do, pues tiene un carillón nada menos 
(jue de 99 campanas, una de las cuales 
necesita la coopei-ación de dieciséis 
hombres para tañerla, y cuyo padrino 
de bautismo fué el eraixírador Carlos 
V». Por todo esto se ve que no basta 
la voz campanario para expresar la idea 
especial del carillón. Una vez admitido, 
es evidente que su plural déte ser ca- 
rillones. 

Cariño, m. Úsalo aquí el pueblo 
por regalo, presente ú obsequio. Aunque 
en sentido fig. significa: expresión y 
señal de afecto, voluntad ó amor, cree- 
mos que tales expresiones ó señales se 
limitan solamente á las palabras y ca- 
ricias, sin llegar á los objetos materia- 
les. No sería propio ni razonable exten- 
der tanto la metonimia, que es el tropo 
que en este caso se emplearía al tomar 
el nombre abstracto por el concreto. 



CAR 



CAR 



?t58 



Cariofíleo, ea, mij. Ks tónnino 

de ÜoUinicu t.-nnit.'iuliuJo l-ii el último 
Dice, en cuanu> ni ucento: ahora i* 
mriofilf". 

(.'ariói*sii>k, f. Fruto st-co é imlt- 
hisL-entc a aira única scinilia está inti- 
mamente anido el jtericarpio; éDino el 
praiK) de triu:o. Tonnino de Botánica 
admitido jxir primera vez. 

(.".íKI.asta, f. Molestia c;ins»>da \k>t 
¡«.■rsona insistente y jusaila; finixeni. 
¥m rastellaiio no gi^niticu nada de esto 
sino: maula, |>icanlia. roña. I', ni. en 
pl. En sentido propio sifinitic-a un collar 
con puntas i|ue se pone á los mastines 
pira i|Ue no sean moñudos de los lo- 
bos; definición i|Ue no tiene el Dice, 
jwr «pie n-strinj:ir tanto, pues este mis- 
mo collar se pone ¡i ttnla clase de ] térros 
para defenderlos de cnalcs<|uiera mor- 
deduras. (Quizás de este si<;nifica<Jo í^ 
ha fonuink» el metafórico <|ue aquí le 
damos, j)or la molestia «pie la rarlnma 
i-ausa al perro ')ue lo lleva y á los ipie 
lo muerden. En Homlnras se Huma 
también rarUmra no solo la molestia, 
sino también al ipie la ocasiona. 

CaKI.EAK, n. í^ual -Aurezar s jndfur. 

í'aui/m», n. pr. m. (No hay para 
i|Ui' decir (jue nuestn) pueblo pro- 
nuií'ia Cairo). Ponemos aquí esta 
voz [«ra advenir que su terminación 
en ox i» exce|icióii á la reírla ¡ícneral 
de que los nombres latinos en un de la 
1'.* y de la 4." declinación pasan al 
castellano en o; como .1 nioniíix, Hrulw, 
/HiluA, inimiruK, liiruK, (pie son respecti- 
vamente A iiloilin, /¡nitn, ¡ifiln, Piiriilit/O, 
loifo. .Sólo en comjxjsición pierde la «; 
Curlomii'ino, n á la italiana, Montf 
Curio. La misma foniia de Carlos to- 
maron Filifton, h'fvlim, /'ilfifim. Murros, 
y aun Aj/ií/i/io*, annqiie no hay nni- 
fomiidad en su escritura, pues al^'unos 



escriben Loiif/iiin. Xiroil^nnis se ipiedó 
ivn su forma latina. AlejOS dijeron 
al principio al^'unos, aunque en latín 
es Alcj-iii.''; pero felizmente no preva- 
leció, y ahora todos le* (pie escrilxni y 
pronuncian bien, prcfieivn Alnn. /hoa, 
debiendo haU-r sido Deo ó DÍO, 
ajíre^íó también una .«, cosa que los 
judíos esi«ñoles reprochaban á los ca- 
tólicos de F^spaña, dieiéndoles que se 
habían hecho |Militeístas al piur.dizar 
el nombre de la l)ivinida<l. Palos, el 
ci'lebre puerto en que se embarcxi Co- 
lón jRira venir á descubrir el Xuevo- 
Mundo, «no es pl. de jialo, vara gruesa 
y lttr<ía. de madera, si no forma corru|)- 
ta de la voz latina I'aliin, laguna, jiov 
la que inmediata á hi ¡toblacion hulx) 
antiguamente», ((iraní, de lit .\rad.j 
Públicos llamó (¿uevedo al liéix»e de su 
íiiisión. 

Carlota rusa, ó simplemente 
cariota, m-- llanuí en Chile una torta 
hecha de leche y huevos, azúcar, co- 
lapiscis y vainilla. Es fama que un 
chileno, hallándose en un hotel de Ru- 
sia, ijuiso conocer y jirobar la verda- 
dera y legítima cariota; pero sólo 
se quedó con Iíls gaiía.s iKinpie, ha- 
biéndola ¡)edido, ew tan desconocida 
para los rusos como el fénix de la fá- 
bula. 

Caiímki.a, n. pr. f. Mucho se ha 
generalizado en Chile este nombre |x>r 
el verdadero de Cannm » .)larin ilil 
Carmen, que es como han dicho siem- 
pre los españoles. S()lo en las provincias 
que hablan el gallego se usa Carmela 
jx)r Carmen, segiin el Diw. (¡allego; 
en lits demás partes á lo sumo se ha 
usado como nombn- familiar, lo mismo 
que Pe/Hi ¡K)r ./usefn. Peta ¡lor Pelrn- 
nila. Por consiguiente, no es |iropio 
llamarse ó firmarse seriamente ÍW/w/rt 



270 



CAR 



CAR 



en vez de Camión ó María del Carmen. 
La celebre y real escritora que se firma 
Carmen iSilra, nuuca se ha llamado ni 
firmado CarmeJa. 

Carmelito (Padre, color...) 
¡Y hay gente educada cjue <asi lo dice! 
Pues sepan que carmelita es de una 
sola terminación en a, nunca en o, ya 
como adj., ya como s. Por lo tanto 
debe decirse un padre carmelita, una 
monja carmelita, los carmelitas, ó las 
carmelitas, según de quienes se hable. 
En cuanto al color carmelita por color 
pardo, castaño claro ó acanelado, puede 
tolerarse por la misma razón por que 
el Dice, da á Franciscano, na, la acep. 
de «parecido en el color al sayal de los 
religiosos de la orden de San Francis- 
co». Así opina el sabio Cuervo, funda- 
do on el uso de España y de América. 

Carnadura, f. Úsase aquí por 
musculatura, robustez, carnes, y tam- 
bién por encarnadura, que es: «estado 
ó calidad que tiene la carne en un 
cuerpo vivo», con respecto á la cura- 
ción de heridas, agrega el Dice, pero 
nó el uso corriente. 

Carnavalesco, CA, ailj. Pertene- 
ciente ó relativo al carnaval. Admitido 
en el Suplemento de la 13." edición 
del Dice. 

Carxaza, f. Dos aceps. le damos 
aquí que no reconoco el Dice: 1." car- 
ne despreciable, delgada y sin gordura; 
y 2.-' en sentido fig. se llama así la 
persona ó personas que tienen la des- 
gracia de servir de blanco, yendo así ' 
á una muerte segura, en una batalla ó 
lucha cualquiera. Otros dicen en este 
caso carne de cañón, expr. que tampo- 
co registra el Dice, pero sí el de Mo- 
dismos de Caballero, el cual admite 
también, con iiequeñísimas diferen- 
cias, nuestras dos aceps. de carnaza. 



La ] .'' es una simple metáfora ó trans- 
lación del significado verdadero y pri- 
mario de esta voz: «revés de las pieles, 
ó parte interior que ha estado inme- 
diata á la carne», por lo cual creemos 
(jue delie admitirse. Xo basta para ex- 
presar aquel concejito la carniza espa- 
ñola: «desixirdicio ó desecho de la 
carne que se mata». La 2.", si no se 
quiere admitir, bien podría reemplazar- 
se por carnada, extendiendo un poco 
su significado: «cebo de carne, para 
pescar, y también para cazar lobos». 
Carne f. Solemos decir carne 
blanca, y segim el Dice, sólo puede 
usarse en i>\., carnes Mantas, y son las 
de las aves en general y la maj'or parte 
de las que no son de montería. — Algu- 
nos han querido introducir la novedad 
francesa de llamar carne de buey 
á la que nuestros padres, defendidos 
en esto por el Dice, llamaron siempre 
carne de vaca, ó vaca simplemente. — 
Carne de Castilla llaman nuestros 

mayores la de cordero, sin duda porque 
la oveja fué introducida aquí por los 
(|ue venían de Castilla, ó á lo menos 
hablaban su idioma. — Carne de 
perro llaman los agricultores y jardi- 
neros á los árboles y plantas que no 
exigen mucho cuidado para criarse; 
así como el perro, que rara vez enfer- 
ma, y si le llega el caso, se cura con 
facilidad. Ignoramos si la frase se usa- 
rá también en España, pues el Dice 
sólo apunta esta otra: Tener uno carne 
(h perro: tener mucho aguante ó resis- 
tencia. 

Carnear, a. « El Señor Salva pone 
este verbo entre los provincialismos de 
la América Meridional, indicando muy 
acertadamente que significa matar y 
descuartizar las reses. Ademils del sig- 
nificado indicado, tiene el metafórico 



CAR 



CAR 



i'71 



de eiii/iiíuii- a iilfiuicii, ¡«.rjildiaindole 
eii asuntos df dinero, ya por mwiio ile 
fontrutos leoninos, va de tninijKis en 
el juejro, etc. . (Rodríguez). Los an;en- 
linos usan uuielio esU? v. en la 1." 
acep.; nosotros lo usamos niiis en la 
¿.', ijue viene ;i ser la tijrunula. 

CaU.nkkaJK, ni. Es dereiho ó loniri- 
bneión iiue se pai.'a ¡wr los carneros, v 
no re baño de carneros, que eiu-astellano 
es ftinii'nniii. En Chile se usa también 
carneraje onmo rebañci de otra ula- 
~- >\<- carneros. Vi-asc el siiruiente. 

Carnero, m. En sentido ti-r. Ua- 
inanios ¡tsí en Chile lo (jue Caballero 
denomina burro de rmlii, es defir, «la 
|iersona (|ne no tiene voluntad propia 
ni iniciativa, y sijrue las indicaciones 
o marcha de los demás, sin a-fiexionar 
si le conviene ó nó sejruirlas». Como 
estas personas abundan en tínlas jtartcs, 
pues son las mismas ijue el líistoriador 
romano (Tácito) estijímatizó con su 
a-lebre fnise' hoiiiiiiPit mi servitutein 
jKinili. no es raro ((ue existan también 
en Chile y (|ue se les haya bautizado 
con nn nonii)re ba.stantc inofensivo. 
; Provendrá él de la mansedumbre 
pn)pia del carnero, ó del refrán aistc- 
llano (>rf¡(ix boba», jwr do ra una rtin 
lodiis, por ser el carnero el ma'.-ho de 
la oveja y ya <|Ue á las tales fiersonas 
no se les había de dar el nombre de 
ovejiLs? I)i'<'idanlo rilros con mejores 

riauís. — Echarse '> botarse al 

carnero «i^'iiitica, enia- los estudian- 
t«s cliili-nos, flojear, entrc-inirsc á la 
pereza o á la <ralbana. 

Cah.mckko, ka, m. y f. Persona 
<|Ue vende <3»rne públicaniente. Xo de- 
lie confundirse con matar hin, malarifr, 
ójtffro: oficial «pie mata las rescs y Iíls 
di5icuarliz:i. f 'orlador, m., i-s lu mismo 
i|Ue f/iniirfro. 



Cako, UA, adj. Es también adv. de 
modo y signifioi: «á un precio alto ó 
subidoi<. Lo difícil es s:ilx'r en ijué ca- 
sos debe usarse como adj. y en cuáles 
como adv. l'or desiiracia no hemos 
hallado tratado expresamente este pun- 
to en los irnunátii-os: y en cnanto al 
uso, es tan jwco uniforme, (pie no 
imeile deducirse de él una n.'<;la «ícue- 
nil. Así lo reconoce también Cuervo, 
ijue dic-e: «Con verbos como comprar, 
costar, es vario el uso, pues puale usiir- 
se el adj. como predicado ó el adv.»; 
y ojnfirma su aserto con numerosas 
citas de buenos autores, así antijiuos 
como modernos. Por nuestra parte 
potlemos ilecir (pie en alffunos casos 
nos disuena bastante el uso de raro 
como adj. (jon los verlws comprar, cos- 
tar, salir, patpir, vender, ali/iiilar, 
arrendar, etc., como, por ejemplo, en 
esta cita de Calderón : 

¡Que' fuera 
Tun avara mi fortuna! 
Pero mi fitrtiina ({iiioic 
Que con ku sangre la compren. 
l*oniue más caro les cuesU'; 

y en esta otra de Larra: «Compias la 
victoria demasiado cura para í,'ozar de 
ellan. Por nuestra jwrte habríamos 
preferido en ambos casos el adv. caro, 
lK)n|ue mej(jr se expresa el sentido con 
('■ste, ipie e<|uivale al coniiilemento «á 
un ])recio alto ó subido», que con el 
]ircdicad<7. Sin embar;íi>,en otros ca.sos, 
es decir, cuando se da á caro un 8¡<>;ni- 
licado m!Í8ex]ilícito y miis en relaciíui 
con el sustantivo á (pie delxí referiim-, 
se puede preferir el predicado; v. <ír.: 
"Compré l;us papas caras y las vendí 
liaralasA. l)c |ini|)<')sito hemos i-Hcrito 
este último ¡idj. par.i >pie se aplicpie á 



2?2 



CAÍl 



OARR 



él cuanto se ha dicho de caro. Lo úni- 
co que acerca de esto encontramos en 
la Gramática de la Academia es lo 
siguiente: «Muchos adjetivos ptisan á 
ser adverbios, pero siempre en termi-' 
nación masculina! lo cual se conoce 
claramente por el contexto de la ora- 
ción. Si la palabra de que se trata tiene 
racional concordancia, explícita ó im- 
plícita, será adjetivo; si no la tiene ni 
puede tenerla, será adverbio». Lo cual 
es discurrir a 2Msterior¡ 6 examinar las 
cosas por sus efectos, cuando lo que 
convendría sería estudiarlas en sus 
causas ú orígenes. 

Carola, f. Corrupción de raroiui: 
pedazo de tela gi'uesa acojinado, que 
se pone en el lomo á las caballerías, 
entre la silla ó albarda y el sudadero, 
para que no se lastimen. 

Carolingio, gu, adj. Hemos visto 
usado este adj. por persona de mucha 
autoridad en lugar de carlorinr/iu, y á 
fe que no nos suena mal, como más 
conforme con el latín CArohis. 

Carón, xa, adj. Qne tiene grande 
la cara. De la misma formación que 
hocón, jetón, hocitón, patón, etc., me- 
rece admitirse. Véase Carantón. 

Cabpa, f. «Tienda de campaña", es 
la única acep. que le da el Dice, y ésa 
como Peruanismo. Nosotros, es decir, 
todos ó casi todos los sudamericanos, 
más conformes con la etimología qui- 
chua carpjia, que signiñca toldo, cu- 
bierta, damos el nombre de rarpa ú 
toda tela ó cubierta más ó menos gran- 
de que sirve para cubrir ó guarecer un 
sitio ó local. Así se puede poner carj/a, 
para defensa del sol, de la lluvia ó del 
aire, á una carreta, á un patio y á 
cualquiera armazón que se improvisa 
con un fin determinado. En este .sentido 
es igual al tMo ó tendal castellanos. 



Carpe, m. Arbusto de las regiones 
temi)ladas de Europa y Asia, de la 
familia de las corilácea.s, con las hojas 
aovadas y aserradas, flores masculinas 
en amentos laterales y las femeninas 
en espigas termiliales, con brácteas di- 
vididas en tres lóbulos, que acompa* 
ñan á un fruto como avellana peque- 
ña. Su madera se emplea en trabajos 
de tornería y su corteza se aprovecha 
en los tintes. Es voz admitida por pri- 
mera vez. 

Carpelo, m. Hoja que, revuelta so- 
bre sí misma, forma el pistilo. Térmi- 
no de Botánica admitido jtor primei-a 
vez. 

Carpeta, f. «Cartera grande ó car- 
tapacio, que se ¡Mue encima de la mesa 
para escribir sobre él y guardar pape- 
les». En esta acep. confunden en al- 
gunos colegios la carpeta con el pupitre, 
que es «mueble de madera, con tapa 
en forma de plano inclinado, que se 
pone en la mesa para escribir sobre él». 

Carpincho, m. Por otro nombre 
nipiliara (hydrochoerus capybara), del 
Brasil, Paraguay, Chile, etc. Es el 
roedor más grande, pues llega al ta- 
maño de un cerdo pequeño. (Philppi). 
Debe figurar en el Dice. 

Carpinterear, n. Carpintear, n. 
Trabajar en el oñcio de carpintero. || 
fam. Hacer obra de carpintero por 
afición y mero entretenimiento. 

Carraón, m. Especie de trigo de 
poca altura, con espigas dísticas com- 
primidas y grano también comprimi- 
do, parecido al de la escanda. Voz 
admitida por primera vez en el noví- 
simo Dice. 

Carrascal, m. «Sitio ó monte po- 
bliulo de carrascas», es lo que significa 
en castellano; jiero, como en Chile no 
es conocida la carrasca, que es árbol 



CARR 



OARR 



273 



parecido á la enciiui, iiaii creído al^'U- 
iios, por el ruido de las nueces, disro 
por lo duro y set» del vo«ililo, ijue es 
sinónimo de ¡mheijal, \ no se aver- 
•;üenz:in de usarlo así. Sin embargo, 
niils c»uocido es cx)mo nombre propio 
de un Ingarejo veeino á Sjiiitiago. 

Cakuasi>eak, n. Si hay airnis/ifiii. 
que es «cierta usjxíreai en la garganta, 
que impide tragar libremente la saliva 
y enron>|uece la voz», es natural ipie 
exista tjimbién el v. que denota la ac- 
ción ó efecto de la f<// /(/.i/ «■;«,• fx)r eso 
Pereda, sin miramiento á los dicciona- 
rios, lo usa libremente y cada vez (jue 
lo necesita en sus Xiilii-x de tstio, para 
no nombrar sus denuis obras. Lo mis- 
mo podemos hacer n(is<jtros, ya que 
el V. es necesario y estii perfecUuuente 
formado. 

C.\liR.isi*K(), m. .Vccióu o efecto de 
carraspear. X(-.isí: el anterior. Kstji bien 
formiuioy liace falta; jnir lo cual cfee- 
nios que d.-lx- admitirse. «Hizo un 
cigamj con pajx'l de su librillo, encen- 
dióle en las asi-uas mortcciníts de la 
cliofeta, y a>n)cnz() á fumarle muy 
gosegiidanientc, entre eructos y rti- 
rraxjieo»*. (Pereda, AV sabor ile la lie- 
rrurii, VI). 

C'AHK.tsi'iyrK, m. I'lant;i herlKÍc-ea, 
de la familia de las cruciferas, de unos 
cuatríj decímetros de altura, con tallos 
rectos, hojai luuceohulas, serradas Isls 
inferiores, y flores moradas ó blancas 
en coriinlxis redfuidos nniy apretados. 
Se cultiva en los jardines. Voz admi- 
tida i)or primera vez. 

Carrendilla, f. ifny usado en 
f'liile en el si'.'tiilic^ido de-/i/7í>rrt, luir/u, 
y por extensión, lutirlieiluinhie. 'l'am- 

bii-n suele u.sar.se la I<r-. de carren- 
dilla con los vcrlKJs ///>/•/'/■, her, xahor, 
/iii/ilar, en el mismo sentido que la fr. 
30 



castiza lig. y fani. Stiher uno ih cture- 
lilla una rvM: lialier tomado bien de 
memoria lo que lia leído y estudiado, 
y decirlo corrientemente. El origen de 
este chilenismo pjireiv ser el s. caste- 
llano ron-finlillti: «acción de ir ó pasar 
corriendo un corto trecho», con el cual 
guarda analogía do significación y de 
forma. La permutiicióu de o por a en 
silaba inicial átona, como cu este caso, 
no es rara en Cíistellano: asi, sin ir 
m;is lejos, tenemos rarraleja y rarrira, 
derivados, según el mismo I)¡cc., de 
correr; los latinos iioraitda y rolnslra, 
que dieron en ciistellaiio á iianija y 
ailosira; y el anticuado abscuro, 
que corresponde al usual obscuro. 

Cauukreuo, m. El aficionado á las 
carreras de á caballo ó (jue se ocupa 
en ellas. I', t. c. adj.: caballo CAUUE- 
KKiíO. .Vunipie no apaix'zca en el Dice, 
esUi bien formado y es necoíario, y 
mejor también <iue caballo de carrera, 
que propone Caballero. 

Cauiíktal, m. Sillar toscamente 
desbasUido. .\dniitido por primera vez 
en el último Dice. 

Carretel, m. Como jirovinciaüs- 
mo de Extremadin-a lo admite el Dice, 
en lasiguienteacep.de carrele: «rueda 
en (|Ue llevan los pescadores rodeado 
el hilo delgado y fuerte, cuyo extremo 
está asido al anzuelo». En Chile se 
llama carretel el carrete de hierro 
que tienen las m:l(|uinasde coser ]i;ira 
arrollar en él el hilo. Véase Carre- 
tilla, 1." aceji. 

Cauuetioi.a, f. Xo es igual á la cs- 
]iañoIa la carretela chíl(;na, sino mi'is 
bien !Í la dtlit/ei¡riaú;i\ óiiiiiiliux. Véan- 
se, si nó, las deliinciones. Cakiíktki.a: 
«coche de cuatro asientos, de caja ¡to- 
co profunda, y cuya cubierta, |irovisUi 
al efecto de los necesarios goznes, fe 



274 



CARR 



CARR 



abre y cierra á vüluntad de quien lo 
usa»; (lo que llamamos aquí coche 
abierto). Diligencia: «coche grande, 
dividido en dos ó tres cuerpos ó depar- 
tamentos, que camina periódicamente 
por determinada carrera, llevando va- 
rias personas y en término más breve 
que los carruajes ordinarios de cami- 
no». Ómnibus: «carruaje público de 
gran capacidad, arrastrado por caba- 
llerías, que sirve para transportar per- 
sonas, generalmente dentro de las po- 
blaciones, por precio módico». 

Caruetelkro, m. Conductor de 
carretela. Si hay cochero, carretero, etc., 
natural es que haya taml_)ién carre- 
telero. 

Carretilla, f. Ros acepciones da- 
mos á esta palabra que no son caste- 
llanas: la de carrete (cilindro taladrado, 
generalmente de madera, con bordes 
en sus bases, que sirve para devanar y 
arrollar hilos en él), y la de quijada, 
quijal, qvijir, numctihuta ó carrillera, 
ó fam. varilla. 

Carretillada, f. Lo que cabe en 
una carretilla. Merece figurar en el 
Dice. Véase Angarillada. 

Carretillero, m. Peón ó jorna- 
lero que trabaja con carretilla. Debe 
admitirse en el Dice. 

Carretonada, f. Lo que cabe en 
un carretón. Véase Angarillada. 

Carretonaje, m. Transporte ó aca- 
rreo en carretón; precio que se paga 
por él. Es voz muy usada en el comer- 
cio chileno y no vemos inconveniente 
para su admisión, pues está bien for- 
mada y designa con claridad y preci- 
sión su significado. No basta para esto 
rarretaje, que sólo es «trato y trajino 
que se hace en carretas y carros». 

Carretonero, m. Conductor de 
carretón. Véase Carretelero. 



Carric'era, f. Plata perenne, de la 
familia de las gramíneas, con el tallo de 
(le más de dos metros de altui'a, hojas 
surcadas por canalillos y flores blan- 
quizcas en panoja muy ramosa con 
aristas largas. Admitido por primera 
vez. 

Carril, m. No consideramos esta 
voz como nombre abreviado de «Fe- 
rrocarril», que es como la usan en 
Santiago los vendedores de periódicos 
para designar el viejo diario que se 
llama «El Ferrocarril», porque esto 
no entra en los límites que creemos 
debe tener un Dice, de Chilenismos: 
la consideramos como voz más origi- 
nal é independiente, como término, 
por decirlo así, .tui juris. Así usada 
por los jugadores chilenos, significa 
lo mismo que copo ó acción de copar, 
bien entendido que copar es: «hacer 
en los juegos de azar una puesta equi- 
valente á todo el dinero con que res- 
ponde la banca». Carril por la 
banca ó carril por todo es pues 

en castellano claro copar. 

Carrilano, m. Peón que trabaja 
en la vía lérrca ó ferrocarril. Por ex- 
tensión, peón que trabaja en cualquier 
camino público. En sentido fig., hom- 
bre desalmado ó soez. En estas aceps. 
se usa este nombre en Chile, formado, 
como puede verse, de la voz carril. 

Carro, m. El que forma parte de 
un tren se llama en castellano carruaje 
acoche, en general; y en particular, 
raijón (nó wagón), de /lasajerox, ó 
(le mercancian (nó de 0cirg3i^,far(pjn 
ó (le equipajes, según sea. El carro ó 
carrito urbano, aunque no está del 
todo mal dicho, es tranria, m. — Lla- 
maban también carros nuestros abuelos 
unos verdaderos carros, grandes y ti- 
rados por bueyes, en los cuales se con- 



CAR 



CAR 



diieia <i los presos, coiuleiiados á tra- 
bajos funuulos. de un lugar á otro. 

Carki'skl. 11). .Vuiiijuc veiipi dul 
fniiiccá rtirrorxsel, uo hay por t|Ui' 
desecharlo, máxime no teniendo ivein- 
plazantc. 

(.'akta, f. ( '»iin jiujaild se Ihima 
aijui en sentido li:;. á hi ¡Kr^na i|ue, 
por ser ya conocida y tratada en algún 
asunto, no inspira contianza, y de 
i-oiisiguientc, no vuelve ;i s<.'r aeejU^ida 
)>ani lo misino. Xo nos ¡xirece mal la 
met;tfora. — -Vw milifr uno ti qué rarln 
ijitnlarni'. Familiar y inetafóricjiíiieiite, 
vacilar, dudar. .\s¡ admite esta fr. 
C'aliallero y asi la usjk todo el mundo, 
y Inieno será ijiie la admita también 
el I)icc.,auniiueeii forma m:is general, 
IX)r<|Ue también ¡xhIcuios decir: ,".l 
qué caria le queda».' Yit resolri a qué 
caria ilelw quedariiie. Por consiguiente, 
no hay para qué restringir la fr. al v. 
.talirr, sino iMiieamente á quedar. — 
Itelirar caria, decimos, en sentido fig. 
también, j)or-arre|K'nt¡rse ó desistir de 
un negocio ó a-solución cual(|uiera. 
Es fr. expresiva y digna de acejitarse. 

(-'aktki.kiia, f. .\rmatoste en que se 
lijan los t-arteles ó anuncios públicos. 
Admitido |ior primera vez. 

t'AitTKo, in. .V(X-iónó efecto de rar- 
teiirse. IIucc falta en el Dice. 

(.'artkiía, f. Xfuchos la confunden 
iH|UÍc<in el simple yío/7rt«Jí>H/'í///.'<, cuan- 
do la forma de la carina es tan dis- 
tinta. Vt-asc cciiiio la descrÜK; el Dice. 
«Utensilio á iikkIo de estuche ó l)ols-a, 
ordinaríainentu de |i¡el, qnc se cierra 
con broche, presilla, cinta de goma ó 
de otra inaneni, y contiene por lo co- 
mún d'« o más divisiones |»ar.i guar- 
dar papeles, y un librito de hojas en 
blaiicf) |«ra tomar a|)nntes. Suele con- 
tener también un hipiz, y á ve<:es 



cortaplumas, tijenis ú otros efectos de 
comodidad, y siempre de tanuu'io (¡ue 
jierinita llevarla en el Ik)1sí1Io». — Otni 
acep. que le da el Dice, es: «adorno ó 
IHiitezuela que cubre el Iwlsillo de las 
uisacas ó chalecos»; en lo cual no está 
confoniie con nuestro uso ni con lo 
(juc dicta la razón. Para nosotros car- 
lera, en esta acep., es: especie de IhjI- 
sillo, de forma más ó menos cuadrada, 
()ue se pone á toda prenda de vestir 
que envuelve la caja del cuerpo hu- 
mano, como levita, frac, diaciiieta, 
blusa, chaleco, paleto, etc. Kl nombre 
de bolsillo lo reservamos i«ni el (jue 
es de forma larga, jxu'que se usa en 
prendas que siguen hi dirección de 
las piernas. Y nada más racional que 
esta distinción: porque, si cartera viene 
de caria, es natural que sea un algo 
á propósito para poner carias, es decir, 
un bolsillo »|ue imite la forma de la 
ciiiUi, y lió un simple adorno ó jwrte- 
zuela, como dice el Dice; y IioIkHIo, 
(jue es diminutivo de bolsa, tiene que 
ser (a(|uí sí que dice bien el Dice.) un 
■tsaquillo más ó menos grande, cosido 
en una ú otra parte de los vestidos, y 
(|ue sirve jiara meter en él algunas co- 
sas usuides». — Xo eslar uno para la 
carlera: es fr. fig. y fain. (pie significa 
entre no.sotros — no ser uno tan tonto, 
<|Ue acepte una ocupación, pulido ó 
projiuesta cualquiera (jue no le con- 
vienen. No saWmos si se usará en 
España; ¡leroeii todo caso es digno de 
admitirse. A primera vista y dadas las 
dificultades que en casi todas las na- 
ciones tienen las carteras de Estado, 
parece (pie el origen de la fr. hubiera 
sido la repugnancia ó resistencia (pie 
]K)neii niuchos jMira admitir esta clase 
de carteras; jkto, recordándolo bien, 
se ve i|ue la fr. viene usándose mucho 



270 



CAR 



CAR 



tiempo antes que se coiiocici'an las ta- 
les dificultades, es decir, cuando á 
todos les gustaba ser ministros de 
Estado. Y aquí abrimos un paréntesis 
para dejar constancia de lo incompleta 
que salió en el Dice, la acep. de ciñie- 
ra en este sentido, pues dice simple- 
mente: «empleo de ministro», siendo 
que la voz ministro tiene tantas aceps. : 
más claro y exacto habría sido: «em- 
pleo de mi nistro de Estadoj). Volviendo 
al origen de nuestra fr., parócenos más 
natural derivarla del uso fara. que da 
el pueblo á las voces mrlern y bolsillo 
cuando, jiara mostrar la superioridad 
de una persona sobre otra, dice que 
puede echársela á la cartera ó al bol- 
sillo. .Justo es que el amenazado contes- 
te entonces; No estoij para la cartera. 

Cartivana, f. Tira de papel ó tela, 
que se pone en las láminas ú hojas 
sueltas para que se puedan encuader- 
nar de modo conveniente. Admitido 
en el iiltimo Dice, por primera vez. 

Cartomancía, f. «Arte vano y 
supersticioso de adivinar lo futuro 
por medio de los naipes». Con toda 
energía y en nombre del simple buen 
sentido y de la civilización, para no 
mentar á la religión, reprobamos la 
maldita costumbre que tienen tantas 
personas, sobre todo las del se.\o cu- 
rioso, de acudir al «arte vano y su- 
persticioso» de la cartomancia (nó 
cartomancía). ¡Inocentes é igno- 
rantes, que van á perder no sólo su 
dinero, sino hasta su criterio y buen 
sentido, sin contar el ¡lecado con que 
manchan su alma, por<pie de ordiiiaricj 
su ignorancia no es tal, que las libi'e 
de todo reato! ¿Qué relación podrán 
hallar entre los naipes ó cartas, mate- 
ria insensible, y los sucesos futuros que 
penden de la libre voluntad del hom- 



bre? Y lo i)eor es (pie en esto caen 
luisla las señoras y señoritas cpie por 
lo demás no carecen de ilustración. 
¡Cómo se reirán de ellas las llamadas 
adivinas, al verse tan consultadas y 
bien pagadas! Basta con esto y pro- 
sigamos con nuestras observaciones 
filológicas. Muy raro nos ha parecido 
que el Dice, acentúe esta voz en la i, lo 
mismo que hace, erradamente también, 
con ceromancia y ¡jeomancia, cuando 
todos los compuestos del aavTSÍa grie- 
go, que significa adivinación, deben 
acentuarse en la primera a. Así lo 
practica el mismo en deromancici, es- 
pátulomancia, liiteromamia,hidroman- 
cia, nigromancia (oniromancia, que no 
aparece en el Dice), onomancia, órni- 
tomancia, piromancia, quiromancia y 
uromancin. I^a razón de esto es el uso, 
y la naturalidad y la facilidad de 
pronunciación; porque nadie negará 
que es muy afectado y casi pedantesco, 
y además difícil de pronunciar, decir, 

por ejemplo, áeromancía, órnlto- 

mancía, cuando todo se salva seuci- 
llaineiite cargando el acento principal 
en la primera a de manda. Recono- 
cemos de buen grado que todo esto va 
en contra de las leyes prosódicas del 
griego y del latín, que son las que 
deben imperar en la formación de 
esta clase de vocablos; pero así lo qui- 
so el uso con las demás razones que lo 
justifican, y no es posible oponérsele. 
Quizás no faltarán autores que habrán 
escrito y escriljirán cartomancía, 

ceromancia y greomancía, como 
lo hace el Dice, pero mejor es la 
uniformidad en toda esta clase de 
voces. 

Cartoxa.tk, m. Arte de hacer ol)ras 
de cartón, como cajas, carpetas, pastas 
sencillas de libros, etc. Es voz tomada 



CAR 



CAR 



il 1 fr.iiK\-í, JH.TO (lUf. ¡i^ir ¥11 iiío y lii 
falta i|U(.- Imiv, luerece admitirst.'. 

Cartoné, (Pasta, KXCiAKKitNA- 
Cióx). l'scío, pjíra evitar esto fiulicis- 
nn), el V. ntrartúiuir, i|iie si^jiiilica 
• cnc-Hü'leriiar sólo wii «-iitones rnbier- 
l«»5 de jsijiel»; ó el simple |i;irtic¡|>io 
enfiirloiuiilo, da. 

C'aktoxkkÍA, f. Fabrica en <iiie se 
liatt; el lartóii: tienda en ijue se vende. 
I>el>e admitirse en ambas aceps. 

Cauticiio, m. En Chile eomo en 
otras ¡wrtes se confnnde esta voz c-on 
eiiriinir/to, (jue es cosa mny distinta: 
el airliirho es de forma i-ilindricii, y el 
cunintrho de forma cónica, iKiniuc se 
deriva del latín diriillm, coiriilhi o 
ui|iiiclio. Jliis, comí) snccde i|iie las 
mismxs cosas se envuelven en nnas 
partes en rtiiiiir/iox y en otnis en eu- 
cuntrhos, como jtasa con los dulces 
menudos, de alii ha provenido la con- 
fusión. La jKJIvíira y las monedas se 
envuelven de ordinario en rarhicho», 
que son envoltorios ó líos cilindricos; 
los dulces y otras cosas de comer, las 
semillas y otras cosas menudos pivfie- 
ren los rtu-iirurhoK, es decir, los j)a|ic- 
li.-s amillados en fonna de cono. El 
nicunirlio se llama también cu «isto- 
llano olrarlnz ó nlralaíz, y en chileno 
tiene otro si<ín¡lii-ado muy caracterís- 
tico i|uc veremos en su liij^Jr. — Bola- 
da en cartucho se llama aipii 
cual'|uier dulce ó v'olosina, ú otra chu- 
chería cuali|uiera ipie .se presenta de 
nnn manera más ó menos oculta. — I'or 
cierta» Hcini jaiiwi ipic tiene su flor con 
el falsíi cartucho, se da también en 
('hile ií<te nombre á la ])lanla llamada 
en Mistellaiio hrrerra ó iliwji'ni. y ¡i la 
flor i|Ui.' prodiu*. 

('AitrisiAXii, XA, adj. Así llaman 
¡dv'"""!" litxicoH y muchos autor.s di- 



mita á la ¡lersona ó cosa iiertenccientcs 
á la Cartuja; pero el Dice, scilo tiijc 
CAiiTfJAXO. XA. lios unos jiartieroii 
del latín, y el otro del mismo castella- 
no. VÁ Carlusiano por antonomasia y 
citado }K)r todos los cl!ii^it^)s es el mon- 
je Dionisio, flamenco del si;4lo XV; 
quien, i>or hal)cr escrito en latín, es 
llamado ¡isi y nó Carlujano. Sin em- 
bar-ro, Fr. Ambrosio Jloutesino, tra- 
ductor, en ir>.jl, de la «Vita Christi» 
de I^odulfo (ó liandolfo) de Sajonia, 
monje también de la Cartuja, llama a 
este el Carluxano, que hoy se lee Cm- 
tiijiiiio. Conviene pues (pie el Dice, 
admita la^ dns fcriiias. 

CarvaChO, apelüdn. CiilViiilin co- 
rriire el Dice, especial de Contó é Isaza, 
lien» sin dar la razón de su corrección. 

Carvallo, ain.ll¡d<>. Ccrbalh, sc- 
•rún el Dice, de Contó é Isaza. «Tanto 
el nombre de lupir ('tirlidllo, como el 
de su derivado Carballcs, cpie se han 
convertido en apellidos, se escril>cii 
con h; y en esa forma los vemos ufa- 
dos en Es]iaña, en Venezuela y en el 
Uru;íuay [y en la Argentina]. Ade- 
mis, en los dos iiltimos y en otros 
países existen los apellidos Cara lia lio 
y Caí hall ¡nn, cpie ¡lareceii alteraciones 
del primero. En España hay también 
Carballfdo y Carhallcda. Talvez los 
ipic escril»en Canalla derivan su ape- 
llido del [lortn.L'ué.s lengua en la cual 
se escrilx; Carndiw y se lee Carralh: 
el nombre del ^faivpiés de l'ombal, 
Ministro jiortugués, lo escrilx; I'\'rii¡in- 
dez Cuesta Splmxliáa Jnsé dr Corridiio ». 
(Dice, cit.) En sil a])oyo citan estos 
autores á (iodoy y .\K;intani y á Híos 
y Híos, que son los dos chcrilorw de 
a|iell¡(los «-istcllanos laiir('a<los por la 
Academia. En .\sturias y (¡aliria, cii- 
vo dialecto se j)arecc tanto al [wrtii- 



278 



CAS 



CAS 



gucs, se llíima car rallo, según el Dice, 
académico, el roble, y quizás de ahí 
pueda derivarse también el apellido; 
sin embargo, el Dice. Gallego y los 
autores gallegos que hemos visto, es- 
criben carbaUo. 

Casa, f. Del significado especial de 
-espacio ó parte, que tiene esta voz en 
varios juegos, parece ha pro\enido la 
accp. que aquí le damos de «cada una 
de las partes en que se divide el rosai'io, 
compuesta de diez avemarias y un 
paternóster)), que es lo que en caste- 
llano se llama diez, m. Y tan genera- 
lizado está este error, que quizás no 
haya un chileno (y lo mismo sucede 
con muchos sudamericanos) que deje 
de decir: rosario dn cinco casas, de 
quince casas, en vez de cinco dieces 6 
quince dieres. — Han creído algunos 
que el pl. casas con que se designan 
en Chile las de los hacendados ó due- 
ños de fundos, y á veces las de parro- 
quias que sirven de habitación al cura, 
constituye un chilenismo. Nada más 
desprovisto de fundamento. Basta alirir 
el Dice., y no solamente en su última 
edición, para leer que el pl. está ahora 
anticuado en el significado que antes 
tenía, igual á la 1.^ acep. de Casa, esto 
es, «edificio para habitar». Luego, si 
está ahora anticuado, es porque en un 
tiempo se usó también en España; y 
prueba al canto: «Dados lutos, hecho 
solemne entierro y honras, el mayo- 
razgo quedó con su hacienda y casas, 
y el Caballero y su madre se retiraron 
á otras con lo que les quedó, que fué 
mucho». (J. de Valladares, El Caba- 
llero Venturoso, avent. I). En todas 
las escrituras públicas otorgadas en 
Chile durante el siglo XVI y XVII, 
constantemente se usó el pl. casas por 
el singular. Como ahora las casas de 



fundos y de parroquias son de ordina- 
rio más grandes y extensas que las 
demás, nada tiene de raro que se las 
nombre en pl, y como este pl. no está 
anticuado en Chile como en España, 
seguiremos siempre usándolo con per- 
fecto y legítimo derecho. — Casa de 

agencia. (Véase Agencia).— Ca- 
sa de caridad ó de misericor- 
dia: dígase asdo, ¡lospicio ú hospital, 
según los casos. — Casa de corebc- 
cióx DE MU.JERES; SÍ es Una simple 
cárcel en que se castigan sus vicios ó 
delitos, se llama en castellano, [/alera; 
pero, si tiene también el buen fin de 
corregir, podría eonser\'ar su nombre. 
—Casa de expósitos es en caste- 
llano, inri a /"/.—Casa, de locos ó 
de orates, manicomio. — Casa de 
tolerancia. (Véase Tolerancia). 

— For casa ,'cúmo andaremos, ó anda- 
mos.' Es fr. fig. y fam. que se usa en 
Chile para contestar uno al que le ha- 
ce un cargo ó reproche del cual el 
amonestador no está exento; es pareci- 
do 'á la máxima ó sentencia española 
«No hay que tirar piedras á la casa 
del vecino, cuando la propia es de 
cristal»: ó á laexpr. fig. y fam. Todos 
la matamos, con que se nota ó redar- 
guye al que reprende un defecto en 
que él mismo incurre. 

Casaquinta, f. Llama la atención 
su completa omisión en el Dice. Y no 
se diga que piTcde reemplazarse con 
casa de campo ó con el simple quinta, 
porque significa más que cada uno de 
ello.s, como que envuelve las dos ideas: 
la casaquinta es entre nosotros una 
casa algo pintoresca y holgada, con 
alguna extensión de terreno para huer- 
to, jardín ó ai'boleda, en la parte rús- 
tica ó en la urbana; en otros términos, 
una finca plantada y con casa. Daré- 



CAS 



CAS 



iiios, jwra t|ne se veji la ilifi-renciu, \us 
detiniciuncs tlel I)¡cc. Cusii ¡Ir enmpo: 
<c-asji fiíbriuiila fiKT.i ik- poblado, y en 
la cual se habita, bien ¡Kira cuidar del 
cultivo de las tii-rnis circuuvecinas, 
bien jKira recrearse, ó con uno y otro 
objeto». — Quintil: «casa de roi-rvo en 
el campo, cuyos colonos solían |>airar 
por renta la quinta {«rte de lo^ fru- 
tos». — Filtra: «propiedad inmueble, 
n'istica ó urbana».— El pl. de r«.v«- 
(jiiinlii es rasasquiíi/tis. 

C.\s<ABEi.EAR. a. fig. y fani. -«.Vllio- 
rotar á uno con esix-ranzas lisonjei-.js 
y vanas ¡Kira al<;una cosii. || n. titr. y 
fain. Portai-se con liirercza y px-o jui- 
cio». ELsto solo si-^nitii^i este v. y nó 
fluirulolnir: asi ijue, la fr. Hcrrwlura 
que cascabelea, rlnro h fiillii, es: 
hfrradura que iharohlfa, riaro If falla, 
fjue no si<:nifica lo (jue aquí le atri- 
buimos, sino (juc es simple refrán con 
(jiK' .«e noU» al (pie blasona nuiclio de 
su nobleza, teniendo en ella un defecto 
c-oiLsiderable. El v. ijwirhapfar signi- 
fica también: sonar una chapa de 
hierro por estar mal clavada: como 
chilenismo, vésisele en su lugar. — Usa- 
mus tumlpi'ii, fig. y familiarmente, ¡i 
cascabelear en el sentido dc-])ro- 
testar por lo Iwjo ó refunfuñar. En 
esta.s dos malas acejis. lo hacemos n. 

Ca.sí'a.iai, ó cas4'a.;aii, ni. l'itsajeó 
sitio en donde hay mucho cascajo. || 
Taraje donde se eclia la casca de la 
uva fueni del lagar. 

Cascajento, ta, adj. Dígase ««- 
rajiisn, sil: abundante ilc pielras ó 
casaijo. 

í'así'axckcks, m. Iiistruiijento [tira 
rpiebrantar la cáscsira de las nueces. 
VjH digno de admitirse, jKirijuo es ne- 
c-síirio y estii bien fonnado. .\sí figura 
en el Ilicc. rasra/iiñonex. 



Cascak, a. .Sigiiifit-a: «(juebnintar 
ó hender un vaso, una vasija ú otras 
cosas, r. t. c. r. jj fam. dar ¡i niio gol- 
jx-s con la mano ú otra cosa, jj tig. y 
fam. quebrantar la salud de uno. I', 
t. c. r. II fam. charlar. I', ni. c. n.» 
De i-sta y de la segunda accp. ha. 
pivtveiiido sin duda la ex|>r. tan co- 
rriente cu Chile ¡Vamos casraiulo.' con 
(pie familiarmente nos animamos ¡i 
proseguir con más ardor nna cosa ya 
comenzada, ó á empezarla nuevamente 
si se había interrumpido: como un 
\ iaje, un baile, un juego, etc. También 
decimos en est«s casos ¡Vamos petjan- 
lio.' o ," Vamos lostando! aceps. que no 
traen los respectivos verbos, pero que 
pii-ecen legitimas. Finalmente, usa- 
mos en Chile otra acep., fam. también, 
que registra el Vocabulario de Horao 
como propia de .\nig<)n: «dedicarse 
con preferencia á una cosa, c-oino se ve 
en liLS fniscs Cascarle al pan, Cascarle 
al ílercc/io romano». — Voz nisrada (la 
(pie carece de fuerza, sonoridad y fá- 
cil entonación) es fr. enteramente cas- 
tiza. 

Cascara, f. El llamado ai|ui color 
cascara, nombiado así ]ior la voz 
riisrarilla, siiKJniíno de rancla, se tra- 
duce al castellano jwr el adj. canelo, 
la, de color de canela, es decir, rojo 
amarillento. (Véase Cakk). — Como 
intcrj. de sor])icsa ó adiniraciíjn es 

¡riisraras! — Cáscara ainarg^a se 

llama aquí al individuo de mal genio 
ó colérico, es decir, al rasriirrahias. 
En castellano Síilo se conoce la fr. fig. 
y fam. Ser uno ilr ((i ile la) ñisca ra 
amari/a: ser trarieso y valentón. 

Cascareo, m. fam. .\cci(>n ó efec- 
to di' comer «l'i^iriLS de frutas, gene- 
ralmente las de sandía y melón, (jiic 
siempre salen con alguna carne. Es 



280 



CAS 



CAS 



nombre bien formado, pero no cuenta 
todavía can el uso general de Chile. 

Cascarilla, f. 8e le agreo-ó la acep. 
do «blanquete (ó afeite para blancjuear 
el cutis) lieclio de cascara de huevo». 

Cascarria, f. Escríbase cazcarria, 
advirtiendo ijue se usa m. en pl., y 
teudrenio? la fiesta en paz. Lo emplea 
también aquí el pueblo en sentido fig. 
por-jiersona muy despreciable, tanto 
por su apocamiento y cobardía, cuanto 
¡lor su mala traza y desaliño. Para 
expresar esta idea hay en castellano 
calandrajo, casaicirnelas, com., cerme- 
ño, cliuclmmeco, churriburri ó zurribu- 
rri, mandria, peal, pelayalox, pendejn. 
Caballero acepta á cascarrias, es- 
crito así con s, y lo define: «Símbolo 
de suciedad y abandono. También se 
emplea, familiarmente, en sentido des- 
pectivo». 

Cascarriento, ta, adj. Cazca- 
rriento, ta: que tiene muchas cazca- 
rrias. Aquí se aplica figuradamente á 
las perdonas y animales sucios ó des- 
aliñados, y también á toda persona 
nniy despreciable. Sépase que cazcarria 
sólo significa en castellano: «lodo ó 
barro que se coge y seca en la parte 
de la ropa que va cerca del suelo«. 

Casco, m. «Cada uno de los peda- 
zos de cualquiera vasija ó vaso que se 
rompe», es la acep. más próxima ó pa- 
recida que tiene esta voz en castellano 
para explicar lo (jue aquí llamamos 

casco de naranja, de nuez, 

de ajo, que en español se llama ¡jajo: 
«cada una de las divisiones interiores 
de varias frutas, c3mo las de la naran- 
ja, granada, etc.» El casco de nuez 
se Wwaíi pierna de nuez: «cada una de 
las cuatro partes en que está natural- 
mente dividida la ])ulpa de una nuez 
ccmiu». Si la división ó parte no está 



formada naturalmente, sino que es he- 
cha por acto posterior, se llama cacho: 
«pedazo pequeño de alguna cosa y 
más especialmente el del pan y el do 
algunas frutas, como el limón y la ca- 
labaza». C'acho de granada traducen 
el fraymen mali punid del Cantar de 
los cantares Scío, Amat y según algu- 
nos manuscritos Fray Luis de León; 
sin embargo, González Carvajal em- 
plea hi voz casco, sin que se vea claro 
si la toma como sinónimo de pedazo, 
fraí/mento, cacho, ó por toda la corteza 
de forma globosa en que están ence- 
rrados los granos. Más parece esto 
liltirao, por la explicación que se agre- 
ga en las notas; y en tal caso corres- 
pondería á otra acep. que damos nos- 
otros á casco; por analogía con el cctsco 
militar y con el casco de la cabeza y el 
de las naves, llamamos así la parte 
dura y unida á la corteza en algunas 
frutas, como la granada, la sandía, el 
melón. — Casco se llama también en 
Chile cada uno de los trozos ó partes 
(generalmente dos) en que se dividen 
los colchones; pues, para doblarlos, 
volverlos y transportarlos con más fa- 
cilidad, suelL'U hacerse en esa forma. — 
Casco pelado, ó casco solamente, 
denominan nuestros agricultores el te- 
rreno solo de un fundo ó finca, sin 
aniuKxles, enseres ni otros adherentes. 
Aun(|ue la frase es expresiva, tiene la 
desgracia de no ser castiza, y por eso 
no aconsejamos su uso. En sentido 
fig. y algo parecido usa Puigblanch la 
palabra casco: «Hemos conocido reno- 
varse y aumentarse esta ciudad [lien- 
dres] en sus calles, plazas y edificios 
por un equivalente de todo el casco de 
jNfadrid ó de Sevilla, que son los dos 
pueblos más grandes de España». Tam- 
poco aparece en el Dice, esta acep. 



CAS 



CAS 



2S1 



Casería, f. Muy usado es aquí 
ciitix' ul pui-blo jK)r ¡uinoquia un la 
acep. de «conjunlo de personas que 
acuden :i surlii-se do nn:t nii:<nia tienda, 
f|ue se sirven del misino aistre, (jnc se 
valen del misino fiiculuilívo, etc.» La 
primera idea (i-onjnnto de ¡«rsonas 
que acuden á surtirse de una misma 
tienda, alniiu.vii, desp;icho, etc.) estii 
bien expresada jwr jHirnnjiiüi, aun(|uc 
el pueblo la cntienila aquí en acti\M, 
ponjue llama casería, nó el conjun- 
to de personas que acuden á la u)isnia 
tienda, sino la costumbre ó afición de 
una j)ersona de comprar en una mis- 
ma tienda, ponjue se le vende nii'is 
barato, ó se le dan especies de mejor 
cjdidad, ó jwr cualtiuicr otro motivo; 
}• ¡Lsi dice, por ejemplo: Fulano liene 
caseríi en tal ¡miie. La segunda 
idea (conjunto de personas que se sir- 
ven del niisini) sastre, que se valen del 
mismo facultativo, etc.) se expresa 
también en castellano, y quiziis mejor, 
por la voz rlienlela. — La única acep. 
vigente que hoy tiene caseria es: «icasii 
aislada en el t"ampoy en la cual viven 
las peiiüinas ijue cuidiin de alguna lia- 
cii-nda contigua ó cercana». 

Casero, ra, m. y f. lluy usado 
en Chile entre el pueblo. Tradúz- 
ca.se p ir ¡mrroquiano, na, conforme 
á la pi'imeni parte del anterior, por- 
que en la si-guiid;i, (pie corresponde- 
ría á rlirnlr, no es aquí usiulo. .Según 

Pichardo, casero y casera es en 

Cuba «la jiersona que |)iM;ta ó acos- 
tumbra traer ¡i la casa loí artículos 
de ventii iwuales, es[xxial mente los 
comestibles de coasumo de ella, y 
también quien los rom/irtí». Esta últi- 
ma fiarte de la definici(in es también 
aix:|>tad:i y a|ilicada entre no«)tros. — 
Xo hay ¡Kini qué agregar aquí Ims 



ai-cjv;. castizas de casero, ni, como 
s. y como adj. 

C.ASlCONTR.\TOÓCUASICOXTnATO,m. 

Casii,i..\, f. «Cada uno de los senos 
ó divisiones del casilleros ; y ais i I leí o 
es: «mueble con varios senos ó divi- 
siones que sirven para tener en él, con 
la conveniente separación, papeles, car- 
tas, billetes de teatros ó de ferrocarri- 
les, etc.» ^H•gnn estas deliniciones se 
ve <|ue estii bien usada en nuestras 
oficinas de coran) la voz rasHht, y has- 
ta seria impropio reemplazarla }X)r 
apíiiiailo, como dicen en Madrid y en 
otnis partes, ponjue (iparkulo sólo es 
«conjunto de cartas, ¡x;r¡(')dicos, etc., 
ípie se apartan en el correo para que 
los interesados los reciban cuanto an- 
tes», y también «en algunas partes, 
lugar cu que se dan»; ¡wro no es la 
división misma, cerrada con llave, en 
fin, la casilla, en que se guarda toda 
la convspondencia que le llega á una 
[)ersoua. 

Casimik, casimira y casimiiío. To- 
das estas forniiis acepta el Dice. En 
Chile se conoce la 1.", y por nuestia 
píjrte imnca hemos visto ninguna de 
las otras dos en los libros ó inqiresos 
de otnus partes. 

Cakimiuo, ra, m. y f. Por eufemis- 
mo y ¡wr donaire y conforme á la 
estructura material del vocablo, se lla- 
ma a.sí en Chile al hinco ó hianjo, y á 
veces también al tuerto. (Véase Bisco). 
Como, segiin ])arece, es coniente este 
uso en nmchas otnts partes, bien po- 
dría aceptarlo el Dice. Este nn'smo 
signifi(;ado parece tener en el emito 
español : 

Ciinimiro A 811 (Innm 

Dijii afligiilo: 

Tullo» t« e»\án iiiiraiido, 

Yo can miro, 

31 



282 



CAS 



CAS 



Casineta, f. Cierta tela iiifenor 
al casimir. Según Rivodó es casine/e, 
sincopa de casi mírete, y por supuesto 
m. Decídalo la futiii'a edición del Dice. 

Casino, m. «Sociedad de hombres 
que se juntan en una casa amueblada 
y sostenida á .sus expensas, mediante 
la cuota fija que de entrada y men.--ual- 
luente paga cada socio, para conversar, 
leer, jugai', etc. Edificio en que esta 
sociedad se reúne». Por estas definicio- 
nes se ve claro que luiestros casinOS 
no son tales casinos y que csce nombre 
corresponde exactamente á nuestros 
clubes. 

Casita, f. En muelios colegios y 
casas se llama así el hq/ar común. Véa- 
se Común, 1." acep. 

Casiterita, f. Bióxido de estaño, 
mineral de color pardo y brillo dia- 
mantino, que es el que sirve princi- 
palmente para la extracción del metal. 
Admitido en la 1:3." edición del Dice. 

Caso, m. Xo debe confundirse en 
ninguna de sus muchas y variadas 
aceps. con cnzo, que es el nombre que 
tienen ciertas vasijas de metal. — Cuso 
que ó en caso de que, dado caso y demos 
caso, son locuciones y frases castizas 
que significan lo mismo, esto es: su- 
puesta tal ó tal cosa. — Xo sea caso que, 
es fr. que falta en el Dice, y que sig- 
nifica: no sea que, no suceda que, el 
ne forte latino. En una que otra obra 
hemos hallado No sea acaso que. 
Aunque el acaso no es aqni un error 
manifiesto, porque puede explicarse co- 
mo adv. intercalado con el significado 
de-por casualidad ó quizás, que es lo 
que significa, sin embargo, preferimos 
la forma Ko sea caso que, que es la 
usual y corriente. — Para el caSO, 
expr. que el pueblo estropea en pa"l 
caso, con el significado de al contra- 



rio, mientras tanto, ó más literalmente, 
en tal caso ó en este caso: «Me dijiste 
que llovía, y pa'l caSO ro era cierto )i^ 

Caspicias, f. pl. líesta, sobras de 
ningún valor. Admitido en el último 
Dice. 

Caspiroleta, f. Cierta bebida en 
que entran como ingredientes princi- 
pales la leche caliente y el aguardiente. 
Usa-.e en algunas partes de Chile. La 
voz parece ser la pronunciación esfor- 
zada de cafiroleta, registrado ya 
por Pichardo con el significado de 
"dulce compuesto de boniato, coco ra- 
llado y azúcar». 

Castañal, castañar, castañeda, 
y en Asturias, castañera: sitio pobla- 
do de castaño?. 

Castañeta, f. Pez chileno, de seis 
á nueve pulgadas de largo, de color 
azul apizarrado, muy oscuro por el 
dorso y plateado por el vientre. Helin- 
ses crusma es el nombre técnico .que 
da el naturalista Gay. Parece que el 
vulgar de castañeta tiene derecho á fi- 
gurar en el Dice. 

Castañola, f. Pez grande, del or- 
den de los acantopterigios, de color de 
acero, con el hocico romo, el cuerpo 
más levantado por la parte anterior 
que por la posterior, escamas blandas 
que cubren las aletas, y carne blanca 
y floja. Abunda en el Mediterráneo y 
e, comestible. Admitido en la Kj." 
edición del Dice. 

Castañuela, f . Malamente lo usan 
aquí algunos por tarreña: «cada una 
de las dos tejuelas que, metidas entre 
los dedos y batiendo una con otra, ha- 
cen un ruido acorde». Hay también en 
castellano castañeta, pero es un instru- 
mento músico muy distinto. 

Castellanismo, m. Úsalo Menén- 
dez y Pelayo y no hay duda de que 



CAS 



CAT 



2.><;í 



del» admitirse en el sentido de-giro ó 
modo de hablar jiro|ii() ó privativo de 
alguna de las d(6 Castillas. 

Castellano, na, adj. Apliaise á 

K)S |>ull(is, galliiüLS etc., de color ceni- 
ciento oscuro con pinUis ó manchas 
l«liiiiju¡zc;is, ponjue eu sn origen vi- 
uiemn de alguna de las dos Castilhis. 

Casticidad, f. Calidad de c-astizo. 
Ilicn puetle admitirse, pon]ue en ver- 
dad hace falta y tiene algún us.i. 

Casticismo, m. Amor ó afición á lo 
castizo del lenguaje, sin n)3'ar en lo 
exugenulo, i]ue es el vicio dc\ piiiimno. 
Es término nec-es;ir¡o, usado y de bue- 
na formación; digno, ¡wr consiguiente, 
de ser admitido. 

Castigar v.va cie.nta, ix invex- 
TARIO, etc. Es frj.'c corriente que ya 
jtodria figurar en el Dice. a)n el signi- 
ficado de reducir sus partidas al menor 
monto jxjsilfle, ó revisarlas con niás 
atención i)ard eliminar lo inútil ó co- 
rregir lo errado. líivodó la acepta sin 
inconveniente. 

Castilla, f. Tela de lana con mu- 
cho pelo, de «jue se usa para abrigo. 
Es el biiijrli'iit castellano. Si'gnnunente 
se llamó castilla, voz de uso general 
en Chile, porque vino la mencionada 
lela de la.s Ca-stilhLS de España. 

Ca.stii.LO, m. Parec-e qne no es co- 
nocida en EsiKiña, en la forma á lo 
menos, la torta cs]>ecial y alta que aijuí 
(c denomina msli/lo. Allá se conocen 
el rrortinle ó f/ttirlur/ip ([Ktata comwti- 
ble de almendras tostadiLS y aíramelo) 
y el /liñontile (masa de harina frita 
cortada en pedacito.'* ([ue, reiiozados 
con miel ó ahnibar, se míen unos á 
otroM, formando |Kir Irj común una |i¡- 
fiu), que son algo |iarecidos. En vista 
de esto no vemos inconveniente para 
que se acejite inie«tro (•«<////(;, huc.4|)ed 



necesario en banquetes y grandes al- 
muerzos ó comidas. Es cierto «pie el 
Dii-c. proix)iriona para él los nombres 
de ramillete (plato de dulces (pie for- 
man un conjunto elevado y vistoso) y 
plato mniilmlo (cualquier manjar que, 
para mayor lucimiento, se presenta so- 
brc una base, canastillo ó tenqilete, á 
veces comestible y con fa'cuencia vis- 
tosamente adornado), jiero no son 
tan expresivos y conocidos como ras- 
tillo. 

Castou. m. Mamífero muy conoci- 
do, del orden de los roedores. Xo debe 
confundirse con Cii-<loi\ héroe mitoló- 
gico, hermano de Pólux; y tíimbién, 
una de his dos estrellas principales de 
la constelación de Gémiiiis. 

CASfAiíio, m. Ave del orden de las 
corredora-!, de menos tamaño que el 
avestru:'., con tix-s dedos en cada pie, 
de color negro ó giis y tan poco suel- 
tas las barbiis de sus plumas que el 
animal parece cubierto de crines. I^a 
esjiecie que vive en las islas del Océano 
Indico tiene una protulierancia ósea en 
la caK'za. Admisión del último Dice. 

Casts iíki.li (promincicse hcl-li), 
expr. latina. «Caso ó motivo de guerra. 
Empléase en el lenguaje diplomático 
de todos los plises de tluropa». Olvi- 
dóse el Dice, de que hay diplomacia y 
derecho internacional y de gentes, y 
por consiguiente castis lielli, en lodo el 
nnindo y no solamente en Europa. 

Cata. (Del griego v.xzi). Prep. in- 
sej). que signifiai luirin ahajo. Cata- 
im.a.sma. Admitido en la 13." edición 
del Dice. 

Cata, f. Parece corruiH'iíin del anti- 
cuado catalnica (''"/'"'yíJ. Einpléasíí 
también el ni. rain y el diminutivo 
ratita. — También se usa Cala como 
diminutivo fa:n. de Catalina, [)ero un 



28i 



CAT 



CAT 



tanto despectivo, porque el diminutivo 
de carino es Calila. Capmany emplea 
Catana, que en realidad vale menos 
que los nuestros. 

Catadióptiuco, ca, adj. Dícese del 
aparato compuesto de espejos y lentes. 
Término de Óptica admitido en la 13." 
edición del Dice, pero sin indicar la 
etimología, que salta á la vista: ■axzÓl 
y h'.rj—za-.yJjz. 

Catalanismo, m. Xo aparece en el 
Dice, y creemos que, dado el uso que 
tiene, debe admitírsele en las siguien- 
tes aceps. : Voz, giro ó modo de hablar 
usado en el castellano de Cataluña; 
doctrina política que enseña la sepa- 
ración de Cataluña del resto de España; 
partido político que acepta y propaga 
esta doctrina. 

Catalanista, adj. y ü. t. c. s. co- 
mún. Por más que diga Orellana que 
es un adj. de nueva invención, sin 
ejemplo en la lingüística, y aunque por 
su parte no lo acepte, nosotros no po- 
demos dejar de admitirlo como simple 
adj. ó como adj. sustantivado, corres- 
pondiente á catalanismo en las dos úl- 
timas aceps. que liemos apuntado, se- 
gún las cuales significa: perteneciente 
á la doctriua llamada ralalanifimo; 
partidario ó secuaz de dicha doctrina. 
En estas aceps. no sólo tiene ejemplo 
en castellano, como lo prueba la gran 
cantidad de nombres en isla, sino que 
es necesariamente reclamado para ex- 
presar los conceptos que en ellas se 
encierran y á los cuales no puede satis- 
facer el adj. catalán, que tiene aceps. 
muy distintas. No hay necesidad de 
aducir autoridades, que abundan en 
todos los escritores modernos. 

Catalaxizar, a. Dar ú una cosa la 
forma catalana, ó ;i una persona las 
costumbres ó sentimientos propios de 



Cataluña. Es v. bien formado y usado 
y debe figurar en el Dice. 

Catalejo, ra. Anteojo de larga vis- 
ta. Compuesto, como es, del v. catar, 
ver, y del adw hjo», o¡)!na Rivodó que 
debe ser catalejos, conservándose 
invariable para el pl. Mus no lo quiso 
así el uso, y ya no es tiempo de retro- 
ceder á la época de la formación del 
idioma. 

Catalogación, f. Acción ó efecto 
de catalogar. Sustantivo necesario y 
bien formado. 

Catalogador, ra, m. y f. Persona 
que cataloga. Merece figurar en el Dice. 

Catana, f. Viene de la voz catcm, 
desconocida ya para los modernos 
Dices., pero nó para el de Autoridades, 
que la define: «Una especie de alfange 
que usan los indios, que en el Japón 
le llaman catana». ¿Qué tal? ¿Cómo 
ha venido á parar entre nosotros la 
calaña japonesa? Explíquenlo, si' pue- 
den, los viajeros ó los aniueólogos; por 
nuestra parte sólo diremos que catana 
es el nombre despectivo (]ue damos en 
Chile al sable, especialmente al largo 
y viejo y al que usan los polizontes. En 
el primer caso equivale á la charrai-ca 
castellana («arma arrastradiza; por lo 
común, sable»), ó al chafarote («sable 
ó espada ancha»); y en.el segundo, ca- 
si, casi, al yaiaiján. — En Cuba signifi- 
ca catana, en lenguaje fam., cosa 
pesada, tosca, deforme. 

Catanazo, m. (¡olpe dado con la 

catana. Véase Planazo. 
Catanear, a. Dar decatanazos. 

Xo es muy usado que digamos. 

¡Cataplum! En lugar de ésta ha- 
llamos en el Dice, la interj. ¡pum! voz 
que se usa para expresar ruido, explo- 
sión ó golpe. Sin embargo. Pereda es- 
cribe: «Por muy a.lto que subieras entre 



CAT 



CAT 



la chiisiiiii de Ul iKirtiilo, á lo lUfjor 
:rftla¡iliim: »...(Pftlr<> Süiitliez, XXX I ). 
l'sila umbiiMi en 7'i)«)>t // ¡xthajts lias- 
ta Jis Vires. Euse!>io Blasco nsa ;ra- 
^//./,ii( ' ,|iK- lainpoco npaave en el nicc. 

Catarrear, a. Lo mismo cjiíe 
majaderear. Véase esta voz. 

Catarriento, ta, adj. El Dice. 

sdIm nojiii-it' a rtil)irroso, xa, apliaido 
¡i pere ma, y cnlarraK aplicado :i cosa. 

CATASTRAL, adj. Perlcnecientó ó 
relutivoai «lUistro. Admitido en la 1:>." 
edición del Dii-C. 

Catatán, m. Es voz que se oye en 
el |)iiel)lo en el sijrnifie-.ído general de- 
c.i-it !'_'•>. (¿uiz-ts se haya formaJn de 
catana, jxir alusión á los golpes da- 
dijs ix)ii esta arma. 

Cateada, f. fam. Acción ó efecto 
de catcíir, en la acep. de «aguaitar li 
oljservar cautelosamente »; minida ú 
oljservación de una cosa ó acción á la 
liger». A'áwse Catkar. 

C.VTKADOU, RA, adj. v ú. t. c. s. m. 
El fjue catea. Por antonomasia, el que 
exfilora terrenos en busca de minas. 
.\si lo usamos en Chile, y con buenas 
razones. Vésise el siguiente. 

C\TKAU. a. Con el signifiwido de 
•<bus<-ar, descubrir», ¡lero con la nota 
de niiliriiiiilo lo registra el Dice. .\<iuí 
ha jNjrseverailo siempre esUí aceji., aun- 
c|Ue inclinándose más al signifitwlo de 
••buseir» que al de «descubrir», y res- 
tringida á lits minas. Cnlcar es entre 
nosotros reconocer ó cx]>lonir los terre- 
no» en Imscjí de alguna veta de metal. 
De aqni se ha derivado la otra acep. 
i!'; «aguaitJir ú oljservar r-antelosamen- 
tr», que le damos en el lenguaje co- 
rriente y en la cual lo confundimos con 
riiliir, que en «wtellano significa: «ver, 
examinar, rirzistrar, mirar». Pareí* 
pue< justo «pie por el uso que tiene 



entre nosoin s el v. ralcnr, en ambas 
a<v|«. y por ser ésUis bien fundadas, se 
admitJk en el Dice, jku- lo menos como 
chilenismo. Si no a- admitiera en esta 
última acep., hay i«ra ella, además de 
aguaitar y acechar, amaillnar (obser- 
var y mirar con cuidado, acechar, es- 
piar) y mrreinlar, n., (ivgistnir y ace- 
char con curiosidad lo que otix) esi-ribc 
ó hace. En el juego se dice del compa- 
ñero que ve las cartas del otro). — En 
U!ia que otra i)irtc de Chile se usa el 
adj. cateado, da (otra etimoloria), 
aplicado á la tierra removida |ior las ca- 
lax, y, como éstas andan en grandes ban- 
dada*!, la dejan como aiad.i de nuevo. 
CATECISMO, m. Libro en tpic se 
contiene la expliración de la doctriua 
cristiana, en forma de diálogo; obra 
que contiene la explicación sucinta de 
alguna ciencia ó arte, y que está redac- 
tada en forma de preguntas y respues- 
tas. No debe confundirse con caliquis- 
ino ó raleqw'.iis, f.: ejercicio de instruir 
en los artículos y demás cosas jierteiie- 
cieutes á nuestra sagrada religiiiii: arte 
de instruir jwr medio de preguntas y 
rcspuestsis. Esta distinción, (|ue no hizo 
cu su tiempo el Dice, de Autoridades, 
nos parece útilísima en la práctica para 
no confundir hus varias aceps. (jne tiene 
ahora el primitivo griego v,%—r¡/'.'viJi-., 
en latín, r//W//.vw/w. Esprocodiinienlo 
muy usado en ciislellano el (|ue una 
voz, que en latín ó en griego fué una 
sola, se bifurque, por decirlo asi, con 
el tiempo, |)orquc la gente culta y 
educada la lleva iK)r mi camino, y el 
puel)locon su ignorancia y enievesada 
])rouunciación la an-.istra |K)r otro; y, 
como es difícil (|ue ambos partidos se 
unan, y, al contrario, muchas veces s(! 
separan enteramente poroldistintosig- 
nilii'adoqne dan á la misma voz, vieiicá 



28G 



CAT 



CAT 



resultar ésta dividida en dos, y tan di- 
vidida que en muchos casos sólo el filólo- 
go puede conocerla. Por vía de ejemplo 
citaremos alj^unas voces de esta natu- 
raleza: en unas el significado es ente- 
ramente distinto, en otras conserva 
alguna semejanza ó sinonimia, y en 
algunas pocas es igual. Con esta i)re- 
vención examínense las seguientes vo- 
ces: abad y abate, alalia r y loar, albe- 
drio y arbitrio, alegar y allegar, alma 
y ánima, ampolla y bambolla, ancla y 
áncora, apedrear y lapidar (aunque las 
raíces latinas, jjf/y« y tapis, son distin- 
tas), auditor y oidor, bienhechor y be- 
nefactor, bonísimo y óptimo, cabildo y 
capitulo, calidad y cualidad, constar y 
costar, clave y liare, cuidar y curar, 
cisma y chisme, clamar y llamar, colgar 
y colocar, colmo y cúmulo, comulgar y 
comunicar, cuaderno y cuaterno, contar 
y computar, deán y decano, décimo y 
diezmo, dirigir y enderezar, derecho y 
directo, doblar y duplicar, delgado y 
delicado, domingo y dominico, enjambre 
y examen, erguir y erigir, estrecho y 
estricto, expuesto y expósito, fita é lula, 
filo 6 ¡alo, fibra y liebra, fervor y lier- 
vor,foja y hoja, forma y horma, fosco 
y liosco, flojo y flujo, fierro y hierro, 
fondo y hondo, fundir y hundir, fumar, 
fumigar y humear (forma triple), haca 
y jcwa, hastio y fastidio, hostigar y 
fustigar, integrar y enterar, integro y 
entero, laudable y loable, leal y legal, 
librar y liberar, laico y lego, liar y li- 
gar, lidiar y litigar, limitar y lindar, 
limpio y límpido, literato y letrado, lo- 
grar y lucrar, logro y lucro, lúcido y 
lucio, llana y plana, llano y plano, 
llanta y planta, lleno y pleno, llegar y 
plegar, mcauha y mácula, mandado y 
maíidato, malísimo y pésimo, madera y 
materia, tnaesr, maestre y maestro. 



mascar y masticcn; ordenar y ordeñar, 
octavo y ochavo, obrar y operar, obrero 
y operario, pasmo y espasmo, pólipo y 
pulpo, plagar y llagar, prójimo y próxi- 
mo, peje y pt^z, padrenuestro y patei-- 
nósier, raudo y rápido, rayo y radio, 
rehusar y recusar, recobrar y recuperar, 
recorrer y recurrir, reglar y regular (v. 
y adj.), respeto y respecto, retar y repu- 
tar, rueda y rota, rotura y ruptura, 
seglar y secular, segundar y secundar, 
sello y sigilo, sobrar y superar, templar 
y temperar, tronco y trimco, tronchar y 
truncar, tradición y traición, útero y 
odre, velar y vigilar, vengar y vindicar; 
y haíta los nombres propios Benito y 
Benedicto y adj. bendito, Gil y Egidio, 
Jlillán y Emiliano, Isidro é Isidoro, 
Felipe y Filipo, Luis y Ludovico, Rei- 
naldo y Reginaldo, llamón y Raimun- 
do, Santiago, Jacobo, Jaime, Diego, 
Diago y Yago, Feliz y adj. /efe, Fidel 
y adj. fiel. Silva y s. selva, Ebro é ibe- 
ro, Pablo y Paulo, etc., etc. Del grie- 
go hay también varias voces que, coin- 
cidiendo en significado etimológico con 
las formadas del latín, han quedado, 
sin embargo, en castellano; como «íící- 
clica (circular), católico (universcd), 
símbolo (credo), sínodo (concilio y 
viático), metro (medida), kgrie (señor) 
y los nombres propios Eleuterio (libre 
ó Liberato), Ensebio (Pío), Irene (^Paz), 
Solero (Salvador), Teodoro (Adcodato), 
Macariú (Félix), Erasmo (Desiderio). 
¿Quién puede dudar (pie esta abun- 
dancia de formas es una verdadera y 
positiva riqueza para el idioma? Es al- 
go así como haber recibido nn solo 
objeto ó un bien cualquiera y sacar de 
él, en seguida, con la industria y el in- 
genio doblada y á veces triple utilidad. 
CÁTEDRA, f. El último Dice, le agre- 
gó la siguiente acep., que es la 1.-' de 



CAT 



CAT 



■2S7 



ArLA: «sala doiiJe se oiiscña al;;»» 
arte ó fui-iiltai) en las nniversiiltules ó 
ais:is de i-stiulio». liastaiites aceps. te- 
nia ya Ciileiliii pjír.i añadirle osui otra 
tan inKo usada (si es que lo es ¡wr 
al-_'uieii)y Lan dLütinta de !>u etiinül(><;ía 
;rrie;ra, qne si*;iiiHca «silla ell alto» 
(xará £ <^pi). 

Catf.Xakia, adj. Dieese de la curva 
que furina un cordón sus|)Ciid¡do de 
dos puntos i|uc no están en la misma 
vertiral. I', m. c.s. Admitido cu la i;'./' 
edición del Dice. 

Cateo, m. Ati-ion ó efecto de catear. 
Es de lu» cirrientc en Chile, l:astii t;d 
luiiito que un titulo del C(xligo de 
Minería trata «de la investigación ó 
cateo». Paa-<-c pnes que del)e ndiuitir- 
se. Familianuente se usa taniiiién en el 
mismo si;;in'f¡i';idii (|Ue cateada. 

CATEyriZAiKJii, itA, m. y f. Persona 
qne cate<iin'z;i. en la aa-p. tijrurada (pie 
tiene este verijo de «jwi-suadir á uno á 
que ejecute ó consienta alguna cosa 
que repugnalia»; porque «el que ins- 
truye en la doctrina y misterios de 
imcstra Síinta fe católica) á los adultos 
qne desean Uiutizarsei. (l."ace|i. del 
V. ralequiztir) se llama aileqiti.slti. Cii- 
Ift/uüii/or no a|Kire<'C en el Dice., aun- 
que CA de mejor formación y más usa- 
do que el nilfqulzoiile que él nos da. 
Vuler.i lo usa en el mismo sentido que 
raleijiii.slii, lo que no nos {Mirece liien, 
ponpie eso es introducir la confusión 
y ananjuía en la lengua. «Conténtate 
por ahora con salxr que el vciiendile 
jKulre jfsuita, mi catcquizador, me 
|)U.so, ul liautizarme, el sevillano nom- 
l>!e ;]e Isidoro». ( flaiula i'i Id Ciijiifña 
l.l.iiu;,. VIH ,. 

Caterva, f. Corrupíñón Aaralfirii, 
lo mi.Hmo «pie parva \*>T ¡iftrra, rala 

[)or rtilu. Parece qui;, alargando la pa- 



latina iKjr metlio del aci'Uto agudo, se 
quisiera indicar la grandeza ó magni- 
tud del ohjeto signilicado jwrella. Los 
seudocultos, (^•onigioiido al piiililo. di- 
cen catervada, parvada y rala- 
da, como las canttiras de íaUriia <|ue 
cantiin: Señora Doña Marida. . 

Catete, m. Tsase cu Chile |K>r- 
¡Kileld^ ¡Hil illas ó el (lüthlo. «llsis feo 
que Catete» es en castellano Más feo 
qiip Picio, ó sea, excesivamente feo. 
«Miis astuto ó hábil que Catete ", es 
sencillamente «iíius astuto ó liáliil que 
Pateta, el diablo, llelistófeles, etc.» — 
n Metete c-on Catete- • • », refrán ipic en- 
seña con tono de amenaza que no delic 
tratai'sc con el diablo ó con jx^i-sona 
que tenga algo de diablo, por(]ue con 
seguridad le irá mal y se le podrá apli- 
Ciir la sentencia pojjular ((jue no n])a- 
rece en el Dice.) «.Xsi pnga el diablo 
á quien bien le sirve». También llama- 
mos catete unas piuhes, (jaeUm (t 
fiiniitlns (juc .se hacen con caldo de 
cerdo. En la provincia de Jlauie, según 
dice Vá.squez, el catete es la fécula 
(cliuño) que se extrae del afrecho 
remojado en agua ó en leche. 

Catetómktko, m. Instrumento que 
sirve para medir exactamente ix'(|ueñas 
longitudes verticales. Término de l'i 
sica admitido jxir primera vez, forma- 
do del griego /.aiVi—/;, linea perpendi- 
cular, y 'aétsov, medida. 

Catili.sakia, f. (iracias á Diosíjue 
fué admitido en la última edición del 
Dice, (jue, si nó, teníamos ya prontas 
nnas bueuiís autoridades en su favor. 
He a(pií la detinición con qne ha que- 
dado: «adj. Dicese de las oraciones pro- 
nunciadiis porCicenin contra Catiliiia. 
r. m. c. 8. II f. tig. Escrito ó discurso 
vehemente dirigido contra alguna |)er- 
sona». La l."acep. debió extciideive 



CAT 



CAU 



también ú la tenninación masculina cu 
cuanto á la forma, y á la persona de 
Catilina en cuanto al significado. Ejér- 
cito ratíJinarío, Guerra cídüinnria. Así 
están admitidos en el Dice. Cemriuno, 
Cireroniano, Pompei/ano, etc. 

Catimbao, ni. Llamábase así en 
Chile al hombre qne, vestido con traje 
ridículo y vistoso, bailaba en las pro- 
cesiones y fiestas piadosas al son de 
algún instrumento y cantando algo á 
propósito. Generalmente se bacía esto 
entre varios, hasta el punto de formar 
verdaderas compañías debidament* or- 
ganizadas. Esta costumbre, que en sí 
nada tiene de reprobable, porque es 
fruto legitimo del entusiasmo religioso 
y tiene en su favor el ejemplo de David 
bailando delante del arca del testamen- 
to, va desapareciendo ya de entre nos- 
otros y sólo se conserva en algunos 
pueblos apartados y sencillos; pero ya 
los bailarines no se llaman catim- 
baos, sino danzantes, ó vulgarmente 
cllillOS, porque generalmente son 
descendientes directos de los indígenas. 
Fuera de bailarín y danzan/e, y ha- 
ciendo á un lado á ¡latjaso y ¡mlchinetn, 
que casi nada tienen que ver con ca- 
timbao, el equivalente más próximo 
de éste es matachín: «en lo antiguo, 
hombre disfrazado ridiculamente, con 
carátula y vestido de varios colores, 
ajustado al cuerpo desde la cabeza á 
los pies. De estas figuras solían formar- 
se danzas, en que, al son de un tañido 
alegre, hacían muecas y se daban gol- 
pes con espadas de jialo y vejigas llenas 
de aire». 

CÁTODO, m. Polo negativo de una 
batería eléctrica. Término de Física 
admitido por primera vez, del griego 
x.sri>oSo:, camino descendente. 

Catópirico, ca, adj. Perteneciente 



ó relativo á la catóptrica. Admitido en 
el último Dice. 

Catru, m. Véase Cajia. 

Catrintre, adj. Voz araucana que 
usamos como adj., aplicado á ciertos 
quesos de ínfima calidad y de poca 
sustancia. No hay duda que hay cierta 
analogía entre esta voz compuesta y la 
simple trintrfi, que significa cosa cres- 
pa. (Y aquí protestamos de una vez 
por todas contra los araucanistas, que 
no acertaron á escribir el sonido arau- 
cano trra, trre, trri, trro, irru, sino 
que lo convirtieron en tha, the, thi, Iho, 
t/iu, como si la // tuviera en castellano 
algún sonido). El equivalente de ca- 
trintre es soso, desabrido. 

Catulo, n. pr. Según Cuervo y 
conforme con el latín, debe haber en 
castellano Catulo y Cátulo: Calido es 
el poeta veronés, Cayo Valerio Catulo 
(en latín Catállt/s), que se distinguió 
en el género erótico y epigramático; y 
Cátulo (en latín Cátulus) es apellido de 
un cónsul y de otros personajes de la 
antigua Roma. 

Caturro, rra, m. y f. Es otra for- 
ma de cata ó catíta (psittacus erythro- 
frons). También se usa cal imito, 
la. 

Catuto, m. Cierto pan de forma 
cilindrica, hecho de trigo cocido y 
machacado; por otro nombre apare- 
jo. Viene del araucano catrrutun, cor- 
tar; por eso algunos pronuncian ca- 
trrutrro ó catrutro. 

Caucasiano, xa, adj. El Dice, sólo 
registra á Caucáseo, sea, pero no por 
eso debe excluir á Caucasiano, que es 
mucho más usado. 

Caucásico, ca, adj. Aplíc:ise á la 
raza blanca ó indoeuropea por supo- 
nerla oriunda del Cáucaso. Admitido 
en el Suplemento del último Dice, 



CAU 



CAU 



Caidato, adj. Reiristra i-sta voz ti 
Dr-c. sülamciitc p;ira remitir » Comk- 
TA CAllíATO. ulvidáiulusc- lie Imcerlo 
tainhii'ii «)ii SoxKTO rAi'DATO. 

Caidii.i.ajk. 111. Sistema de goliier- 
iio, ó mejor de desirobieriio. en que 
R)lo duininaii ó inundan los caudillos; 
reunión de estos. lis voz que, por el 
uso que tiene y por ln iiccx-sidad que 
li;i_v (le ella, merece adinitii-sc. 

Caula, f. Corrupción de cúbtiUi. 
Vi-ase Cabla; y en cuanto á la voca- 
iizitcióii de la h en «, véase C. 

Cailkscextk. adj. Diceso de la 
planta cuyo tiiUo se distiii!j;iie f.icil- 
inente de la raíz jwr estar bien di-s- 
arrollado. Término de Botánica admi- 
tido |K)r primera vez y formado del 
latín rfiiilesreiig. 

Caulista, 111. Véase Cablista. 

CaI'.^^a, f. La lix-. A onixíi que, que 
si^niticii j>oii/iif, ron iiwliro de, no es 
incorrecta. ix)r cuanto el ile tpie le fal- 
ta e-iüi suprimido por eliivsis, como es 
c-orriente liacerlo en castellano en locu- 
ciones semejantes. (Vé;ise Apesar). 
Sin emlKir^'o. ni¡is ajustado á la jrra- 
mática es a atu*(i de, con iiilinitivo, ó 
i't rau.in de i/iie, cxju los deniis modos 
del verlxj. y así también lo aconseja 
Itaralt. — //nrer uno lii ruiisu de oiro: 
favorecerla. Ks fr. iulmitida ix)r pri- 
nier.i vez. Véa.sc H.irKK. 

Causa, f. lleu'w usado que cau- 

SeO (ví-iusj esta voz), suele t-'imliién 
oir.-s*' faniiliarinente y en un si;.(niHcad<> 
niiis restr¡n;íido (pie aquél, (pie suele 
ser in:us aliuiidante y |)rc[KU"ado. l']6|)c- 
cialmcnte empleamos á causa IKira 
indicar que Un manjar, en ciertas 
circunstancias ó mezclado con otro ú 
otros, no liaet; daño y, al contnirio, es 
e\"|ni«ilo. Kl autor de Unza Chilena 
da de este vocablo una ctimol<><'ía 



harto iivjeniosíí y erudita y (leseamos 
que sea conocida de nuestros lee-torcs. 
He aquí sus jnilabras: «Iíes])e<to de 
causa recuerdo que en el IVni dan 
esc nombre á un íjuiso particular, 
jici-o lio la emplean en el sentido 
general (jue nosotros. En Trieste y. 
otras ciudades alemanas del Austria, 
rejiioiies habitadas en un tiempo jxir 
los (iodos, no es raro ver en las hos- 
terías li hoteles de los suburbios un 
letrero con la palabra ./í/iw.'íi", que sig- 
nifica exactamente lo mismo que la 
miestra causa ó causeo, y que in- 
dica al transeúnte (pie ]inede jiasar á 
cualíiuiera hora á saborearlo. Asimis- 
mo conjugan el verl>o Jaiíxsen. Ni el 
verbo ni el sustantivo pertenec-en allí 
al lenguaje literario, están en las mis- 
mas <x)ndiciones que los nuestros. Las 
voces chilenas, y también las austríacas 
lirübableinente. son las góticius kausia 
=cosa escogida, delicada, csjwcialmen- 
te al paladar, y el verbo Icausian = 
lirol)ar, catar, escoger, palabras de que 
provienen muchas otras en los roman- 
ces: proNX'iizal rausir, italiano riausire, 
fi-ancés r/ioi.iir, y en castellano miar y 
sus derivados». (Parte II, c. II, § 4). 
Y('ase Causeo, en donde damos la 
etimología (piiclina de causa, que 
pirece ser la más obvia y natural, sin 
necesidad de buscar otra allende los 
maiX'8. Recuérdese la anécdota del ar- 
qucíilogo y epigrafista (pie se torturaba 
la mollera ])or interpretar á la romana 
(¡Jen. (}/iliiiii>. Máximo...') la inscripcicin 
DOMIXCO TiíLLO, hasta que llegó 
el rústico de este nombre que la había 
grabado p^ir sus manos y que la leyó 
«Jino (piieii lee su ])ropia firma. 

Causear, n. Xo tan usado como 
el s. causeo, suele, sin embargo, oír- 
se en lioca dij algunos en ti significado 
32 



290 



CAU 



CAY 



de-tomar los alimuntosquoconstituyeu 
aquella refacción. Véase el siguiente. 
Coino a. significa, en general, comer; 
y cou complemento directo de persona, 
vencer á ésta con toda facilidad, ó co- 
mo se diría familiarmente, comL'r.-5ela 
ó comérsela viva. 

Causeo, m. Comida ligera que se 
toma, por lo general, á liora exti-aordi- 
naria y por algún motivo particular, 
V. gr., por andar de paseo ó de viaje. 
Ordinariamente se compone de alimen- 
tos fríos y secos, que pueden adquirirse 
y transportarse con facilidad. La voz 
es de uso general en todo Chile y difí- 
cilmente se podrá reemplazar por otra; 
porque ni merienda, ni cnndumio, ni 
menos francarhela, ni ¡jaudeamus co- 
rresponden exactamente al concepto del 
causeo, que mejor, aunque de un 
modo muy genérico, se traduciría por 
refacción. La etimología de causeo 
es el quichua causai/, ó cauc'ii, según 
lo escriben otros, y que significa la vi- 
da, la subsistencia, las necesidades de 
la vida. Por eso en el Perú se ha intro- 
ducido la voz causa, que, al decir de 
Arona, es «plato criollo, muy popular 
en Lima, Trujillo y otros puntos de la 
costa. Se come frío y es un puré de 
papas, aderezado con lechugas, queso 
fresco, aceitunas, choclo, ají, etc.» 
Véase Causa, 2.» art. 

Causeta, f. Cierta hierba que na- 
ce entre el lino. Desapareció del último 
Dice, quizás por halx;r mudado de 
nombre, ya que es más difícil que la 
hierba misma haya desaparecido del 
reino vegetal. 

Cautchuc, m. Ni esta forma ni 
oti-as más ó menos extranjerizadas 
pueden admitirse en castellano, en 
donde ya tenemos la limpia y sencilla 
caucho: goma elástica. 



Cautelación, f. Acción ó efecto 
de cautelar, y también i/aranfia, m/u- 
ridad, resguardo. Aunque existen el v. 
cautelar, el s. cautela y el adj. cauteloso 
con su respectivo adv., no se ha dado 
cabida á este s. verbal, que en realidad 
es feo é innecesario. 

Cautivo, va, adj. y ú. t. c. s. 
«Aprisionado en la guerra. Aplícase 
más particularmente á los cristianos 
hechos prisioneros por los infieles». 
Esta y otra acep. anticuada es todo lo 
que le pone á esta voz el Dice, exclu- 
yendo así la acep. üg. que siempre ha 
tenido, de-preso, poseído ó dominado 
de algún afecto ó pasión, y que él mis- 
mo usa en el artículo PiusioxEUO: «el 
que está como cautivo de un afecto ó 
pasión». En lo cual no hace otra cosa 
(]ue harmonizar ó concordar á Cautivo 
con Cautivar, que significa no sólo 
«ati'aer, ganar», como dice el mismo 
Dice, sino también «rendir, sujetar 
completamente», como agrega Cuervo. 

—Los cautivos ó juego de los 
cautivos, es en castellano marro. 
Véase Barra. 

Cavial ó caviar, m. Manjar com- 
puesto de huevas de esturión saladas y 
prensadas. Expórtase principalmente 
de Rusia. Así, con v, escribe estos 
nombres el Dice, de la Academia; pero 
la Gramática do la misma sólo trae la 
forma cabial: f/X cuál de los dos se- 
guir? 

Cayeputi, m. Árbol de la India 
Oriental y de la Oceanía, de la fa- 
milia de las mirtáceas, con el tronco 
negro y los ramos blancos, hoj;is 
alternas, lanceoladas, puntiagudas y 
falcadas, flores en espiga, y frutos cap- 
sulares cou muchas semillas. De las 
hojas se saca por destilación un aceite 
aromático que se emplea en medicina. 



CAZ 



CEB 



■2:n 



Admitido OH el último Dice, por pri- 
mera \cz. 

Cazai>a. f. f;im. Acción ó efecto de 
cazjir en la acep. luiuva qne npnntamos 
eu a-iruida para este v. AniKiuc el s. 
no es tan usado, sin cml>ar<,'0, no pue- 
de deíiecliársele. 

Cazador. Al mrjor Mza lor se le ra 
la liebre, fr. fií. ijue merece estar en 
el Diic. y sifinific-a fpie el niiis liáliil en 
una materia pue<le cometer un cn'or ó 
jKidecer un olvido ó ciiuivixración. 

Cazar, a. Por ser demasiado cono- 
cido, no ha? paní «pié atl vertir á los 
reos del se^eo, ipie somos todos los 
americanos _v otros m:i% (pie no debe 
confundirse este v. con rasar. Y, heclia 
cjta advertencia, agregaremos que fal- 
ta en el Dice, una acep. lig. y fam. de 
raz-ir, muy usada entre nosotros, pero 
conocida ta'.nl)iéu en España, y es la 
de-o^ger á uno en alguna cosii (pie 
delna salier y no sabe, ó enredarlo en 
alguna dificultad de la cual no pueda 
salir. .Vsi un profesor y un examinador 
mznn con toda facilidad á los alumno.^. 
Taml)i('-n, sorprenderle ;i uno un secre- 
to, descubrirlo cu un engaño, etc., eu 
lo cual es sinónimo de coijer, ¡ñlUir y 
pesrnr en las aceps. mis li menos pare- 
cidas (pk- li> lia el 1 )icc., y de la fr. Dar 
riizo: «[¡rocnnir con afán llegar á com- 
jircnder ó conseguir alguna cosa: ihtr 
ritzti á un empleo, ¡i un secreto». En la 
Fantu lie lo» leii'/iiii/es (III t. de la 
«•oleít-ión de León Kouanet), de un 
sinónimo del siglo XVI, leemos que el 
.Vinor, en rcs)iue8ta á un franws que 
no atinaba eu algunos puntos de doc- 
triiiM. !<• di"-: 

' '/.,(./., u_- f, ílon traidor. 
Qnc ta • Dios nu le un iiiiia<!'i: 



Y !tl prójimo destruido: 
Cada vez que le as topado. 
De su dolor te aa placido. 

;No es evidente que razar tiene aquí 
la misma acep. qne le damos iio.sotros.' 

Cazvki.a, f. >i(iuis;ido qne se hace ' 
eu la cazuela (cierta vasija de cocina), 
comjiuesto de varias legumbres y carne 
Iiicjula». Definición que se queda muy 
corta para nuestra sabmsa cazuela de 
ave, y aun para la de cordero ó de \aca. 
La de ave, sobre todo, es tan buena y 
apetecida, ipie hasta los extranjeros 
tratan de aprender á hacerla y de acli- 
matarla eu sus cocinas. — También se 
llama aquí razuela lo que el Dice, de- 
nomina paraíso, esto es: «conjunto de 
asientos del piso m.ís alto de algunos 
teatros», por analogía ó semejanza, sin 
duda, con la antigua ívííí/Wi^í española, 
(pie era el «sitio del teatro á que sólo 
podían asistir mujeres». 

Cka ó cía, f. Hueso de la cadera. 

Ckática ó ciática, f. Enfermedad 
muy conocida. 

Ceba, f. Xo sigm'tíca en ca'^tellano 
lo (|ue pretenden los cazadores chilenos, 
esto es: «pólvora que se pone eu la 
cazoleta ó fogón de un arma de fuego», 
que por su propio nombre es cebo. — 
Ceba es la «alimentación abundante y 
esmerada que se da al ganado, ef!i)ecial- 
mente al ijuc sirve para el sustento del 
hombre, á fin de que engorde». 

Cebadero, ra, adj. Perteneciente 
á la cebada. Dígase cebadazo, za: saco 
cebadazo, ¡Hija cebadaza. Ckhadkko 
tiene muchas acei>s. en ca-stellano, ]«- 
ro sólo como s., derivado de cebada y 
de cebar, ponpie como adj. no es cono- 
cido en el Dice. 

Ckhau, a. Dos aceps. tiene entre 
noBütros (juc ilisian mucho de ser cae- 



292 



CEB 



OEB 



tizas. La 1.-' fs cuando decimos Ce- 
bar el té ó el café, ó cebar una 
taza de té ó café, por aen-lr el té 
ó d eaji, ó llenar sus respectivas tazas. 
Esta acep. es tomada de la legítima 
que tiene en castellano: «alimentar, 
fomentar; como cehar aceite á la luz, 
leña al fuego, n.iincral al horno, etc.»; 
y agua ó hierba al mate, agregaríamos 
nosotros. En todos estos casos está 
perfectamente usado el v. cehar, porque 
conserva su significado fundamental, 
que es «alimontai'», del latín rihare, 
que á su vez nace del s. eihus, alimen- 
to; porque, en realidad, la lámpara ó 
luz, el fuego, el horno y el mate, reci- 
ben, al cebárseles, un nuevo alimento 
para continuar en sus funciones; mas 
no así la taza de té, café, chocolate, ó 
de otra bebida análoga, que tiene un 
oñcio tan pasajero. Eespecto del mate, 
está bien decir que se le ceba, cuando, 
preparado ya con hierba y azúcar ó lo 
demás que se le quiera poner, se le de- 
ja caer el agua; ó cuando, bebido ya 
uno ó más, se le sigue cebando ó au- 
mentando con agua y hierba; y así co- 
mo el mate ha sido reemplazado en 
nuestras costumbres por las otras be- 
bidas nombradas, así se ha querido 
continuar también con las mismas vo- 
ces, sin pensar que va mucho de un 
verbo á otro. — La 2." acep. incorrecta 
que damos á cebar es con el se reflejo 
en el sentido de-acostumbrarse y cons- 
truyéndolo con una prep. que no le 
corresponde; v. gr.: El 2>erro se cebó 
á los liuevos, es decir, se acostum- 
bró á comérselos. Tambíéu esta acep. 
proviene de otra legitima que tiene el 
V. en castellano, cual es, «entregarse 
con mucha eficacia é intensión á una 
cosa»; y aun «dejarse atraer ó seducir 
(le ella», agrega Cuervo. Por ejemplo: 



nEstás cebado en la golosina del peca- 
do, y poi- ese precio te obligas á llevar 
sobre ti la carga déb. (Granada). 
«Cuando es laigo, espeso y rubio [el 
cabello], es lazo y gi-an red para los 
que se ceban de semejantes cosas». (Fr. 
Luis de León). También en estas aceps. 
conserva su significado etimológico de 
«alimentarse», y por eso admite como 
propias las preposiciones en y de, pero 
nunca á. 

Cebo, m. Del latín cibus, significa 
alimento, en sentido propio y fig., y no 
debe confundirse con sebo, del latín 
sebum, grasa sólida y dura que se saca 
de los animales herbívoros. De aquí los 
respectivos verbos cebar y ensebar, tan 
distintos en todo. 

Ceboll-í^s de Egipto. Fr. fig., alu- 
siva á los alimentos que en sus conti- 
nuas murmuraciones echaban de menos 
los hebreos en el desierto. Así como 
aquel pueblo, á causa de las penurias 
que experimentaba, se acordaba de los 
alimentos que había tenido en el Egip- 
to y suspiraba por ellos, aunque en 
realidad eran bien ordinarios, porque 
la vida que allá llevó fué de verdadera 
esclavitud, así también, de toda perso- 
na que por regalo, cobardía ó ingrati- 
tud echa menos las falsas comodidades 
■ de otro tiempo, se dice que se acuerda 
de las cebollas de Eyipto, que las echa 
menos, que las desea, etc. En este sen- 
tido usan esta fr. todos los escritores, 
y especialmente los místicos y ascetas, 
y por lo tanto, debe figurar en el Dice. 
En éste sólo hallamos Las ollas de 
Ey