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Full text of "Diccionario de curiosidades historicas, geograficas, hierograficas, crónologicas, etc., de la Republica Mejicana"

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University of Toronto 



http://www.archive.org/details/diccionariodecuOOramo 






DICOIONAEIO 



CUÍlIOSUjlDES HISTORICjlS 



GEOGRÁFICAS, HIEROGRIFICAS, CROXOLOÍilCAS, ETC., 



IÍ.EI»UBLICA IME JICAIVA, 



:e»oti 



FELIZ RAMOS I DUARTE, 

PROFESOR NORMAL COX TÍTULO DE IXSTRUCCIÜN PRIMARIA 
ELEMENTAL I SUPERIOR. 



MÉJICO. 

Imprejita de Eduardo Dublán 

Callejón de cincuenta i siete, Núm. 7 









1899. 



QOBDA ASEGURADA POR EL AUTOR LA PROPIEDAÜ 
DE ESTA OBRA. 



PEOLOGO. 



El principal objeto que nos hemos propuesto al escribir el 
«Diccionario de Curiosidades Mejicanas» es proporcionar a la ju- 
ventud del país un cúmulo de útilísimos datos históricos, geográ- 
ficos, cronológicos, etimológicos, hierográficos, etc., de todos los 
Estados de la República, que servirán de complemento indispen- 
sable a la instrucción que se da en las escuelas i colegios i a que 
está obligado todo mejicano amante de sus patrios lares. 

Para facilitar i ampliar más los conocimientos indicados, po- 
nemos a continuación una sucinta bibliografía de las obras que 
nos han servido para arreglar nuestro «Diccionario de Curiosi- 
dades.» Al pie de cada artículo citamos la obra i el lugar donde 
se halla el pasaje a que nos referimos, a fin de que pueda com- 
probarse si hai verdad o error en lo que asentamos. 

Alamán Lucas. — Historia de Méjico. — 1849-52. — 5 vols. 4" 

Alegre, Fr. Francisco Javier. — Historia de la Compañía de Jesús en Nueva 

España.— 1841.— 3 vols. 4? 
Alfaro i Pina, Luis. — Relación descriptiva de la fundación, dedicación, etc., 
de las iglesias i conventos de Méjico, con una reseña de la variación 
que han sufrido durante el gobierno de D. Benito Juárez.. — 186.3. — 1 
vol. 4^ 
Alva Ixtlilxochitl, Fernando de. — Horribles crueldades de los conquistado- 
res de Méjico.— 1829.~1 vol. 4? 
Ancona, Eligió. — Historia de Yucatán. — 1878.-4 vols, 4" 
Arlegui, Fr. José de.— Crónica déla santa provincia de N. P. S. Francisco 
de Zacatecas. — 1736. — 1 vol. 4? 



11 PRÓLOGO. 

Arricivita, Juan Domingo. — Crónica seráfica i apostólica del colegio de Pro- 
paganda Fide de la Santa Cruz de Querétaro, en Nueva España. — 1792. 
—2 vols. fol. 

Arroniz, Joaquín. — Ensayo de una Inst^oria de Orizaba. — 1867. — 1 vol. 4° 

Balsalobre, Fr. Gonzalo. — Relación auténtica de la idolatría i superstición 
de los indios del Obispado de Oajaca. — 1656. — 1 vol 4" 

Baqueiro, Serapio. — Ensayo histórico sobre las revoluciones en Yucatán, 
desde 1840 hasta 1864.— 1878-87.— 2 vols. 4"? 

Basalenque, Fr, Diego. — Historia de la provincia de San Nicolás de Tolen- 
tino de Michoacán (hoi de S. L. P.), del orden de N. P. S. Agustín. — 
1078.— 1 vol. i° 

Baz, Gustavo. — Vida de D. Benito Juárez. — 1874. — 1 vol. fol. 

Beaumont, Pablo. — Crónica de la provincia de los santos apóstoles San Pe- 
dro i San Pablo de Michoacán. — 1S73-74.—5 vol. 8" 

Benavente, Fr. Toribio de (Motolínia). — Historia de los indios de Nueva Es- 
paña. — 1 vol. 4° 

Beristain de Souza, José Mariano. — Colección de varios opúsculos. — 1 vol. 4" 

Boturini Benaduci, Lorenzo. — Idea de una nueva historia general déla Amé- 
rica Septentrional. — 1746. — 1 vol. 4° 

Buelna, Eustaquio. — Compendio histórico, geográfico i estadístico del Esta- 
do de Sinaloa.— 1877.— 1 vol 4" 

Buelna, Eustaquio. — Peregrinación de los aztecas i nombres geográficos in- 
dígenas de Sinaloa. — 1887. — 1 vol. 4- 

Buenrostro, Felipe. — Compendio de la historia de Méjico. — 1877. — 1 vol. 4° 

Burgoa, Fr. Francisco. — Geográfica descripción de la parte septentrional del 
polo ártico de la América i nueva iglesia de las Indias Occidentales. — 
1674.— 1 vol. 4'? 

Bustamante, Carlos M* de. — Tezcoco en los últimos tiempos de sus antiguos 
reyes.— 1826.— 1 vol. 4" 

Cabrera, Antonio J. — La Huasteca potosina. — Ligeros apuntes sobre este 
país.— 1876.— 1 vol. 4*? 

Carbfjdl Espinosa, Francisco. — Historia de Méjico, desde los primeros tiem- 
pos de que hai noticia, hasta mediados del siglo XIX. — 1862. — 3 vols. 4° 

Carrillo i Pérez, Ignacio. — Pensil Americano florido en el rigor del invier- 
no.— 1797.— 1 vol. 4" 
'Casas, Fr. Bartolomé de las. — Historia de las Indias. — 1877. — 2 vols. 4° 

Cavo, Fr, Andrés. — Los tres siglos de Méjico, durante el gobierno español 
hasta la entrada del Ejército Trigarante. — 1836-38. — 2 voís. 4" 

Cisneros, Diego. — Sitio, naturaleza i propiedad de la ciudad de Méjico, 
aguas i vientos a que está sujeta. — 1618. — 1 vol. 4° 



PRÓLOGO. III 

•Clavijero, Fr. Francisco Javier. — Historia Antigua de Méjico i su conquista. 
— 1844.— 2 vols. 4" 

Colección de documentos del Archivo de Indias. — 1864-1898. — 53 vols. 4" 

Cortés, Hernán. — Historia de la Nueva Espafia, aumentada con otros do- 
cumentos i notas por Francisco Antonio Lorenzana, Arzobispo de Mé- 
jico.— 1770.— 1 vol. 4° 

Cruzado, Manuel. — Discurso sobre el origen de las bibliotecas públicas exis- 
tentes en la República Mejicana. — 1890. — 1 vol. 4° 

Cueva Aguirre i Espinosa, José Francisco de. — Extracto de los autos de di- 
ligencias i reconocimientos de los ríos, lagunas, vertientes i desagües 
de la capital de Méjico i su Valle. — 1748. — 1 vol. fol. 

Chavero (Alfredo), Riva Palacio (Vicente), Zarate (Julio), Olavarría i Fe- 
rrari (Enrique de) i Vigil (José M')— Méjico al través de los siglos. — 
5 vols. fol. 

Dávila Padilla, Fr. Agustín. — Historia de la fundación i discurso de la pro- 
vincia de Santiago de Méjico. — 1596. — 1 vol. fol. 

Dávila i Arrillaga, Fr. José Mariano. — Continuación de la Historia de la 
Compañía de Jesús en Nueva España, del P. Francisco J. Alegre. — 
1888-89. — 3 vols. 4^ 

Díaz del Castillo, Antonio. — Mano religiosa del M. R. P. Fr. José Cillero, 
guardián del convento de la Asunción de Toluca, en la magnífica obra 
de la sacristía, i tres primeros altares, etc. — 1730. — 1 vol. 4° 

Díaz del Castillo, Bernal. — Historia verdadera de la conquista de Nueva Es- 
paña.— 1632.— 1 vol. fol. 

Duran, Fr. Diego. — Historia de las Indias de Nueva España e islas de tie- 
rra firme.— 1867-80.— 3 vols. 4^ 

Espinosa, Isidro Félix de. — Crónica Apostólica i seráfica de todos los cole- 
gios de Propaganda Fide de esta Nueva España. — 1746. — 1 vol. fol. 

Esquibel i Vargas, Agustín Francisco. —El Fénix del Amor, aparición mag- 
na ilustrada en la milagrosa efigie de Cristo, que con el título de la Pie- 
dad se venera en Michoacán, — 1764. — 1 vol. 4- 

Fages, Eduardo. — Noticias estadísticas sobre el Departamento de Túxpan. 
—1855.-1 vol. 4" 

Fernández de S. Salvador, Agustín Pomposo. — Los Jesuítas quitados i res- 
tituidos al mundo. Historia de la Antigua California. — 1816. — 1 vol. 4" 

Florencia, Fr. Francisco de. — La milagrosa invención de un tesoro escondi- 
do. Historia de la imagen de Ntra. Sra. de los Remedios de Méjico. 
— 1685.— 1 vol. 4" 
. Florencia, Fr. Francisco. — Origen de los dos célebres santuarios de la Nue- 
va Galicia.— 1694.— 1 vol. 4° 



IV PRÓLOGO. 

Florencia, Fr. Francisco. — Origen del célebre santuario de Ntra. Sra. de San 
Juan del Obispado de Guadalajara. — l 801. — 1 vol. 8° 

García Icazbalceta, Joaquín. — Nueva colección de documentos para la his- 
toria de Méjico. — 3 vols. 8° 

Gay, José Antonio. — Historia de Oajaca. — 1881. — 2 vols. -ir- 
Gil i Saenz, Presb. Manuel. — Compendio histórico, geográfico i estadístico 
de Tabasco.— 1872.— 1 vol. 4" 

Gómez de la Parra, José. —Fundación i primer siglo del convento del Sr. 
San José de Carmelitas de Puebla. — 1732. — 1 vol. fol. 

González, Agustín R. — Historia del Estado de Aguascalientes. — 1881. — 1 
vol. 8" 

González Obregón, Luis. — Méjico Viejo, — 1895. — 1 vol. 8° 

Herrera Antonio de. — Historia general de los hechos de los castellanos en 
las islas i tierra firme del mar Océano. — 1730. — 4 vols. fol. 

Lerdo de Tejada, Miguel. — Apuntes para la historia de la heroica Veracruz. 
—1850-57.— 3 vols. 4" 

Licéaga, José M. de. — Adiciones i rectificaciones a la historia de Méjico que 
escribió D. Lucas Alamán. — 1868. — 1 vol. 4" 

Lizana, Fr. Bernardo. — Historia de Yucatán. — 1633. — 1 vol. 8" 

Loayzaga, Manuel de. — Historia de la milagrosa imagen de Ntra. Sra, de 
Ocotlán.— 1745.— 1 vol. 8^ 

López de Cogolludo, Fr, Diego. — Historia de Yucatán. — 1867, — 2 vols. 4" 

López de Gomara, Fr, Francisco, — Historia de la Conquista de Hernán Cor- 
tés.— 1826.— 1 vol. 4'' 

López de Portillo, Esteban. — Apuntes para la historia Antigua de Coahui- 
la.— 1 vol. 8" 

Martínez, Henrico. — Repertorio de los tiempos e historia natural de Nueva 
España.— 1606.— 1 vol. 4*? 

Mendieta, Jerónimo de, — Historia eclesiástica indiana. — 1870. — 1 vol, fol. 

Mendoza, Eufemio. — Curso de historia de Méjico. — 1871. — 1 vol. 4" 

„ „ — Colección de documentos para la historia de Méjico, 

— 1871.— 1 vol 4" 

Molina Solís, Juan Francisco. — Historia del descubrimiento i conquista de 
Yucatán.— 1896.- -1 vol. 4" 

Mota Padilla, Fr. Matías de la. — Historia de la Conquista de la provincia 
de la Nueva Galicia.— 1855.— 3 vols. 8° 

Navarrete, Francisco Antonio. — Relación peregrina del agua de que para 
bsbsr i vivir goza la ciudad de Querétaro. — 1739, — 1 vol. 4" 

Orozco i Barra. — Historia Antigua i de la Conquista de Méjico. — 1880. — 
vols. en 4" 



PRÓLOGO. V 

Padua, Antonio María de. — Leyendas i tr%diciones religiosas e historia anec- 
dótica de las principales imágenes. — 2 vols. fol. 

Payno Manuel. — Compendio de historia de Méjico. — 1870. — 1 vol. 8" 

Pérez Hernández, José María. — Diccionario geográfico, estadístico, históri- 
co, biográfico, etc., de la República Mejicana. — 1874-75. — 3 vols. fol- 

Pérez Verdía, Luis. — Compendio de, la historia de Méjico desde ios prime 
ros tiempos hasta la caída del 2°. imperio. — 1892. — I vol. 8- 

Pomas, J. B. — Relación de Tezcoco. — 1891. — 1 vol. 4° 

Portilla, Anselmo de la. — Méjico en 1856 i 1857. (Gobierno del general Oo- 
monfort).— 1858— 1 vol. 4° 

Portillo, Manuel. — Apuntes histórico-geográficos del departamento de Za- 
popan.— 1889.— 1 vol. 4<? 

Prescott William H. — Historia de la Conquista de Méjico. — 1844-46. — 
3 vols. 4° 

Prieto, Guillermo. — Lecciones de historia patria. — 1890. — 1 vol. 4" 

„ „ Prisión de Cachupinas (la). — Relación de crímenes per- 

petrados por autoridades civiles i militares en el Estado de Jalisco. — 
1872—1 vol. 4^ 

Ramírez Aparicio, Manuel. — Los conventos suprimidos en Méjico. — 1861. 
—1 vol. 4" 

Remesal, Fe. Antonio de. — Historia de la provincia de S. Vicente de Chis- 
pa, Guatemala. — 1619. — 1 vol. fol. 

Ríos, Epitacio J. de los. — Compendio de la historia de Méjico. — 1852. — 
1 vol. 4" 

Rivera Cambas, Manuel. — Historia antigua i moderna de Jalapa i de las 
revoluciones del Estado de Veracruz. — 1869-71. — 5 vols. 4" 

Rivera Bernárdez, José de. — Descripción breve de la mui noble i leal ciu- 
dad de Zacatecas.— 1732.— 1 vol. 8" 

Rivera, Presb. Agustín. — Anales Mejicanos. — 1890. — 3 vols. 8° 

Roa Barcena, José María, — Catecismo elemental de la historia de Méjico. 
— 1862.— 1 vol. 4» 

Rodríguez, Ignacio. — Ensayo geográfico, estadístico e histórico del Estado 
de Colima.— 1886.— 1 vol. 4? 

Romo, Joaquín. Guadalajara. — Apuntes históricos, biográficos de la capi- 
tal del Estado de Jalisco.— 1888. — 1 vol. 8" 

Ruiz, Eduardo. — Michoacán. — Paisajes, tradiciones i leyendas. — 1801. — 
1 vol. 4<? 

Sahagún, Fr. Bernardino de. — Historia general de las cosas de Nueva Es- 
paña.— 1829-30.— 3 vols. 4? 

Salazar i Olarte, Ignacio de.— Historia de la Conquista de Méjico.— 1743. 
—1 vol. fol. 



VI PBÓLOCO. 

Santa María, Vicente. — Relación histórica de la Colonia del Nuevo San- 
tander i costa del Seno Mejicano. — 1 vol. 8" 

Sardo, Joaquín. — Relación histórica i moral de la portentosa imagen de 
Nuestro Señor Jesucristo crucificado, aparecida en una de las cuevas de 
San Miguel de Chalraa.— 1810.— 1 vol. 4"? 

Sigüenza i Góngora, Carlos de. — Glorias de Querétaro en la nueva congre- 
gación eclesiástica de María Santísima de Guadalupe. — 1680. — 1 vol. 4° 

Solía i Rivadeneyra, Antonio de. — Historia de la Conquista de Méjico. — 
1G91.— 1 vol. fol. 

Sosa, Francisco. — Efemérides históricas i biográficas. — 1883. — 2 vols. 8" 

Torquemada, Fr. Juan de. — Los ¡veintiún libros rituales i Monarquía In- 
diana, con el origen i guerra de los indios Occidentales. — 1615. — 3 vo- 
lúmenes fol. 

Rodríguez i Valero, José Antonio. — Cartilla histórica i sagrada, descripción 
de la villa de Córdoba.— 1759.— 1 vol. fol. 

Vera, Fortino Hipólito. — Catecismo geográfico, histórico, estadístico, de la 
Iglesia Mejicana.— 1881.— 1 vol. 8" 

Vetancourt, Fr. Agustín de. — Crónica de la provincia del Santo Evangelio 

de Méjico. — 1697. — 1 vol. fol. 
• Veytia, Mariano. — Tezcoco en los últimos triunfos de sus antiguos reyes. — 
1826.-1 vol. 4° 

Vilaplana, Hermenegildo. — Histórico i sagrado novenario de la milagrosa 
imagen de Nuestra Señora del Pueblito (Michoacán). — 1761, — 1 vol. 8- 

Villagutiérrez Soto Mayor, Juan de. — Historia de la conquista de la pro- 
vincia de Itzá, etc. — 1701. — 1 vol. fol. 

Villa Sánchez, Juan. — Puebla sagrada i profana. — 1746. — 1 vol. 4° 

Villaseñor i Sánchez, José Antonio de. — Teatro Americano. Descripción 
general de los reinos i provincias de la Nueva España. — 1746-48. — 
2 vols. fol. 

Zabala, Lorenzo de. — Ensayo histórico de las revoluciones de Méjico, desde 
1808 hasta 1830.-1831.— 2 vols. 4" 

15 de enero de 1899. 



mjtjí^ 



Abaceríil* La primera abacería que los conquistadores españoles tuvie- 
ron en este país fué en Villa Rica de la Veracruz, la segunda vez que 
se fundó media legua de un pueblo de indios llamado Achiabislán (Chia- 
huiztlán), en un lugar llano i fértil, que los castellanos pusieron el nom- 
bre de Archidona. (Solís, lib. II, cap. X, i Torquemada). 

AI>a§olo* Nombre bascongado, forma de aba, aboa, que significa boca, i 
solo, alteración de soloa, que vale campo, sembrado j de manera que el 
apellido Abasólo significa entrada del campo, de la sementera. 

Don Mariano Abasólo, natural i vecino del pueblo de Dolores, Estado 
de Guanajuato, tenía 27 años de edad i era capitán del regimiento 
provincial de dragones do la Reina, cuando comenzó la revolución en 
Septiembre de 1810. Era hijo de un español i de D' María Manuela 
Taboada. Según sostuvo en las declaraciones de la causa que se le for- 
mó en Chihuahua, no tuvo conocimiento de la revolución hasta el mo- 
momento de estallar ésta el 16 de septiembre de 1810, ni tomó parte 
activa en ella sino arrastrado por Hidalgo i Allende. (Pérez Hernán- 
dez). 

En el Estado de Taraaulipas hai la Villa de^iasofo, fundada con el 
nombre de Santillana el 29 de diciembre de 1752. En el Estado de 
Nuevo León existe otra, que antes se llamó "Hacienda de Eguía de 
Viudas, situada a orillas del río de Salinas, i fué erigida en Villa el 5 
de abril de 1827, con el nombre que lleva, en honor de don Mariano 
Abasólo que fué preso con el cura Hidalgo en las Norias de Bajan i 
condenado a prisión perpetua en España, donde murió en el castillo de 
Santa Catalina de Cádiz. 

Abdicación de INlaximiliano. En 5 de julio de 186.5, al tomar Maxi- 
miliano la pluma para hacer su abdicación del trono de Méjico, su 
esposa Carlota le detuvo la mano, aconsejándole que aguardara mien- 
tras ella iba a Europa a arreglar tres negocios: el cumplimiento del 



DICCIONARIO 



convenio de Miramar, un negocio hacendario i a arreglar con el Pa- 
pa los asuntos pertenecientes a la Iglesia, para captarse la voluntad del 
partido conservador, en el que ella i su esposo pensaban apoyarse en lo 
sucesivo. Maximiliano aceptó el consejo. (Rivera, tomo 2°, pág 159 i 
vuelta). Dice el historiador D. Niceto de Zamacois, que dos diputaciones 
del Ayuntamiento i de vecinos notables de Méjico, i otras no menos 
respetables de Puebla, llegaron a Orizaba en los primeros días de no- 
viembre de 1866, con exposiciones firmadas por millares de personas, lo 
más granado de la sociedad, pidiendo al Emperador que no aVjdicara. 
En la Junta de 35 Notables que se celebró en Méjico el día 14 de ene- 
ro de 1867 se decidió por mayoría no aceptarle la abdicación. El 27 de 
mayo de 1867, ya preso Maximiliano en Querétaro, D. José M- Lacun- 
za, delante de D. Mariano Riva Palacio i de Iribarren i en prueba de 
confianza, abrió i leyó el pliego en que constaba la abdicación de Maxi- 
miliano, hecha en Querétaro el 20 de marzo de 1867. (Pcivera, tomo 3", 
pág. 20 a 25). 

Abecedario* De los seis millones i pico de habitantes, que, según el 
último censo, contenía el territorio de Nueva España al hacerse inde- 
pendiente, mui cerca de cuatro millones pertenecían a la raza indígena 
pura, uno a la europea i el resto, o poco más de otro millón, se compo- 
nía de la mezcla de ambas razas. Este conjunto de tan heterogénea po- 
blación, educado bajo el doble yugo de la superstición i el despotismo, 
carecía de los sentimientos elevados que dan al hombre la conciencia de 
su propia dignidad, i de sus deberes con ¡tus semejantes. Por lo menos, 
cuatro quintos de los habitantes del suelo mejicano ignoraban que exis- 
tiera en el mundo una cosa que se llamaba abecedario, i el resto no ha- 
bía recibido otra instrucción que la primaria, la cual estaba reducida 
entonces a leer, escribir i contar medianamente, i a aprender de memo- 
ria el catecismo del P. Ripalda, en el que se inculcaba una obediencia 
ciega a la autoridad del Rei i del Papa. (Lerdo de Tejada, tomo II, 
pág. 231). 

Abig'eatO. Palabra derivada de abigeo, procedente del latín abigeus, la- 
drón de ganado, formada de abigere, compuesta del prefijo ab, que con- 
nota separación, alejamiento, punto de partida, i agere, conducir, echar 
por delante, espantar. 

En 1537, porque vio el virrei D. Antonio de Mendoza que cada día se 
multiplicaban los ladrones cuatreros, mandó que se instituyeran por to- 
das las ciudades i villas de la Nueva España, tribunales de la mesa, que 
presididos de dos alcaldes anuales, juzgaran de estas causas e impidie- 
ran el abigeato. (Cavo, lib. III, § 17). 

i!k1t>ril« El apellido abril, como el mes, se derivan del latín aprilis, con- 



DE CURTOSIDADES HISTÓRICAS. 



tracción de aperilis, aperive, abrir, porque éate abría el antiguo año de 
los romanos i en este mes la tierra abre su seno para dar flores i frutos. 
El padre D. Jerónimo Abril i Vera fué uno de los fundadores de la 
Congregación de la Unión en 1657, que después pasó a ser del Oratorio 
de San Felipe Neri, de Méjico. (Pérez Hernández). 

Academia de Bellas Artes, de Méjico. El vocablo academia se de- 
riva del griego Echidemos, Equedemo^ Academo, propietario de un 
jardín que distaba un cuarto de legua de Atenas. Este lugar fué con- 
vertido en un gimnasio, donde Platón enseñó su filosofía: de aquí re- 
sultó que se llamara academia la escuela i académicos los discípulos. 

En 1779, el virrei D. Martín de Mayorga había dado el primer impulso 
a la plantación de la Real Academia de Bellas Artes, estableciéndola 
provisionalmente en seis salas en la casa de moneda, bajo la dirección 
del superintendente de ella D. Fernando Mangin. D. Matías de Gál- 
vez, que vino de Guatemala el año de 1783 nombrado virrei de Nueva 
España, visitó personalmente la Academia, i según su manifiesto en su 
informe al Rei, se compadeció al ver multitud de pobrecitos aplicados 
al dibujo, i esto hizo que comprometiese todo su influjo para que el Rei 
la tomase bajo su protección, animándole los mejores maestros i bellos 
modelos que hubiese en Madrid i pusiese al nivel de la de San Fernan- 
do, de aquella Corte. Todo lo consiguió como deseaba, pues el Rei la 
dotó con nueve mil pesos anuales sobre las cajas reales de Méjico, cua- 
tro mil de temporalidades i en defecto de este fondo, sobre vacantes 
mayores i menores. Entre los maestros se distinguió el peninsular D. 
Jerónimo Gil, famoso pintor i grabador. (Cavo, pág. 313). 

Academia de Durango. El día 9 de febrero de 1833 se fundó en la 
ciudad de Durango la "Academia de Jurisprudencia teórico prácti- 
ca." (Pérez Hernández). 

Academia de Méjico. El día 3 de abril de 1794 se fundó la Academia 
de Jurisprudencia de Méjico. (Pérez Hernández). 

Acámbaro. Palabra tarasca que significa lugar de magueyes. En Acám- 
baro fué preso i fusilado Sindoro Cajigas por el comandante Barriga 
el 25 de diciembre de 1861. (Rivera, tomo 1°, pág. 164). 

Acapetlailliacán. Nombre azteca formado de acapetlatl, compuesto 
de acatl, carrizo, i petlatl, estera, i de la terminación huacán, forma de 
Jiua i can, que significa lugar: lugar de esteras de carrizo. 

La parroquia de Santa María Acapetlahuacán fué de los primeros 
franciscanos fundadores de Atlixco. Está sobre la base del cerro de San 
Miguel, donde hai una ermita dedicada al Santo Arcángel. Además, 
tiene Atlixco las iglesias de Nuestra Sra. del Carmen, de la Merced, 
San Juan de Dios. (Alfaro i Pina, pág. 223). 



DICCIOKARIO 



AcStpoiieta. Nombre azteca formado de acapol, palabra compuesta de 
acatl, carrizo i de pol, apócope de polal, verbo que significa enredar, en- 
marañar, i de etla, frijol: frijolar enredado en carrizo. 

El pueblo de Acaponeta, hoi Villa del Territorio de Tepic, es memora, 
ble porque el 25 de abril de 1027, unos indios, que salieron de hacia 
Guadiana, lo asaltaron i destruyeron, quemando todas las casas e igle- 
sia. Los diez vecinos, los ocho soldados i los frailes Francisco de Mar- 
ga i Antonio llamos se acogieron a un fuerte con las mujeres i niños. 
(Mota Padilla, tomo 2° pág. 75). Acaponeta o Chametla. (Torquema- 
da, tomo 1", lib. 5", cap. 47. 

Acá pilleo. Alteración del nombre azteca .¿4 ca/ío/co, yuxtaposición de acaíí, 
carrizo, pul, desinencia abundancial despectiva, i co, prefijo con que se 
denota estar dentro o sobre: en el carrizal grande o sobre el carrizo. 

El domingo 6 de abril de 1813 principió el general D. José María Mo^ 
reíos el ataque de Acapulco. El día 19 de agosto del mismo año se 
rindió la fortaleza i se firmó la capitulación por Morelos i por el caste- 
llano D. Pedro Antonio Vélez, el 20 se entregaron las llaves al Mariscal 
Galeana i el 21 la ocupó el vencedor. (Méjico al través de los Siglos, 
tomo 5", pág. 110; Cavo, pág. 963). 

El 27 de marzo de 1857 se sublevaron los presidiarios del fuerte de 
Acapulco, acaudillados por el reaccionario D. Gregorio Vilela. (Vigil, 
Méjico al través de los Siglos, tomo 5° pág. 130). 

Acatéinpnn* Nombre mejicano, formado de acatl, caña, i de témpan, 
alteración de tempachoa, cubrirse: cubierto de caña, carrizal o cañave- 
ral. Este lugar pertenece al Estado de Guerrero i es memorable en la 
historia, porque allí tuvieron D. Agustín de Tturbidei D. Vicente Gue- 
rrero la primera entrevista el día 10 de enero de 1821, para arreglar 
la manera de terminar la guerra i dar a Méjico un gobierno indepen- 
diente. 

Acatláll de la Mixteca El nombre mejicano Acallan se deriva de aca- 
lla, que significa, carrizal, cañaveral, i con la partícula abundancial 
t^án, denota lugar de carrizales. 

El pueblo de Acallan fué invadido en 1813 por Domingo Ortega, que 
mandaba trescientos realistas. Había en el lugar un destacamento de 
liberales, del cual fueron sorprendidos cuatro soldados que salían de des- 
cubierta, i fusilados sin pérdida de tiempo. Corrieron la misma suerte 
trescientas diez personas de uno i otro sexo, que inermes fueron sorpren- 
didas en aquel desgraciado pueblo, i robadas además. Rapiñáronse asi- 
mismo los paramentos sagrados i estrecharon al cura a que se los- com- 
prase. (Cavo, pág. 970). 

Acaízáng'O. Por los años de 1540 existía una pequeña aldea a unas dos 



DE CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 



leguas de Oztotipac (lugar que en azteca significa encima de la gruta, 
de oztotl, gruta, cueva, i de ipan, sobre), o el Ingenio, conocida por San 
Cristóbal Acatzingo, alteración del azteca AcatUzinco, compuesta de 
acatl, caña, i tzinco, encima, sobre. El jefe de esta familia era D. Die- 
¿.'0 de Mendoza Austria i Moctezuma, hijo de D. Fernando Cortés Cuauh- 
temoc, rei de Nueva España, i nieto del monarca i emperador Mocte- 
zuma. En 15i2, obligado por el virrei D. Antonio de Mendoza, emigró 
todo el pueblo a Acazingo i se estableció en las faldas del cerro de Co- 
colápan, hoi llamado San Cristóbal, i de aquí se pasó en 1547 a Oriza- 
ba. (Arroniz, pág. 252 a 257). 

Acaxee. Idioma usado en los estados de Durango i Sinaloa por los indios 
acaxees, papudos, tecayas i vaimoas. Este pueblo tenía su principal asien- 
to en el valle llamado hasta hoi de Tópia. 

La palabra acaxee parece ser la misma qne Acaxete, nombre de un pue- 
blo del Estado de Puebla. Tanto acaxee como acaxete son corrupciones 
del mejicano acaxitl, compuesto de aíl, agua, i de cáxitl, escudilla o ca- 
zuela, cajete. (Pérez Hernández). 

ACclXitlI. D. Juan de Sandoval, cacique i señor del pueblo de Tlalma- 
nalco, pidió por merced al virrei D. Antonio de Mendoza, que le per- 
mitiese acompañarle con su gente cuando fué a contener la sublevación^ 
de los chichimecas en 1541. Se conserva MS. el diario de esta expedi- 
ción, escrito en lengua mejicana, de orden de Acaxitli por Gabriel de 
Castañeda, i traducido al castellano en 1641 por Pedro Vázquez, intér- 
prete de la Real Audiencia. Hai una mala copia eu el tomo IV de la 
"Colección de Memorias históricas del Archivo general de Méjico," i 
otras varias en poder de particulares. (Joaquín García Icazbalceta, Dic- 
cionario de Hist. i Geog.) 

Acción de Atlixco. El general D. Leonardo Márquez se dirigía con su 
ejército al campamento de Lorencez para auxiliarlo en el ataque a Pue- 
bla. Sabedor de ello D. Ignacio Zaragoza mandó al general D. Tomás 
O'Horán para que le pre.sentase batalla a Márquez, lo desconcertase e 
impidiese la incorporación a los franceses. El día 4 de mayo de 1862, 
O'Horán presentó batalla a Márquez, en Atlixco, i la ganó. (Rivera, 
tomo r, pág. 190). 

Aceite. Del árabe az-zeit. 

En el primer siglo de la conquista comenzó a fabricarse aceite i se hacía 
raui corta cantidad; pero luego se prohibió este ramo de industria, por- 
que, interesado el gobierno español en formar do sus posesiones en Amé- 
rica unos puntos de consumo para los frutos i manufactura de la metró- 
poli, como una medida de interés i de policía para conservar i afirmar 
la independencia de aquella a ésta, prohibió el plantío de los olivos, lo 



6 DICCIONARIO 



mismo que de las viñas, fabricación de paños i otros objetos de indus- 
tria que robustecieron el trato i comercio de España con estos reinos 
A pesar de esta prohibición, repetida por diversas reales órdenes, comu. 
nicadas en distintas épocas a los virreyes, i de las prevenciones con que 
se les recomendaba que cuidasen de su cumplimiento, existían ya en la 
colonia algunos plantíos de olivo en varios puntos del Valle de Méjico 
(en los Rpyes), en las inmediaciones de Puebla, en las de Toluca, en Ca- 
lifornia i en muchos cementerios de los curatos de varios pueblos. (Pé- 
rez Hernández). 

Acequias de Méjico. La palabra acequia procede del árabe assa^'uia^ 
as-saquia, arroyo, canal de riego, o de as saquia, as sequía, regadera^, 
acueducto, derivado de saqa, regar. (Moniau). 

En 1635, el virrei D. Lope Díaz de Fernández, marqués de Cadereita, 
di6 sus órdenes al Ayuntamiento para que se limpiaran las acequias o 
albafiales de Méjico, en cuya obra se gastaron catorce millones de pe- 
sos. (Cavo, lib. 7° § 4). En esta limpia se presentarían las Cuentas del 
Gran Capitán. 

Acordada de Méjico. En 1710 se erigió ea Méjico el tribunal de la 
Acordada de la Audiencia de la Ciudad. Con esto habían cesado los ro- 
bos i escándalos que se cometían en las ciudades i caminos; i dejaron de 
quedar inseguros i expuestos, cuando dejó de existir dicho tribunal por 
la Constitución de 1812. (El 21 de abril de 1776 se arruinó el edificio 
a causa de un terremoto que duró 4 minutos. 

Acorda.da. Con este nombre es conocido uno de los movimientos polí- 
ticos efectuado el 30 de noviembre de 1828. Un cañonazo disparado 
por el capitán D. Lucas Balderas, al obscurecer, anunció a los habitan- 
tes de la capital que estallaba un movimiento político. 

Dos partidos políticos se lanzaban a la lucha: los masones del rito es. 
coces i los del rito yorkino. En las logias escocesas se hallaban afiliados 
los antiguos dignatarios, los poderosos por su capital, los grandes comer- 
ciantes, el alto clero, ciertos escritores prominentes i la mayor parte de 
los oficiales generales del ejército; las banderas del partido yorkino cu- 
brían al bajo clero, a las masas del ejército, a los industriales i al pueblo. 
El primero sostenía para presidente de la República al general D. Ma- 
nuel Gómez Pedraza, de carácter activo, pero severo; de brillante inte- 
ligencia, aunque adusto; de regulares antecedentes, mas sin prestigio, 
El segundo apoyaba al general D. Vicente Guerrero, protegido por el 
general Victoria, depositario del poder supremo. 

La declaración solemne del Congreso en 1° de septiembre de 1828, 
haciendo conocer que Pedraza era el presidente de la República, que 
debía substituir al Sr, Victoria, i que quedaba de vicepresidente el Sr. 



DE CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 



Guerrero, fué la señal del movimiento, la campana de ariso para empu- 
ñar las armas, el toque de llamada al partido yorkino para que en masa 
se lanzara a la pelea. Ambos contendientes preparados, rompieron las 
hostilidades. El 3 de diciembre murió en el puente de San Francisco 
el coronel D. Ignacio Inclán, El general Pedraza se fugó. El plan ha- 
bía sido instigado por Santa-Anna i. él mismo se levantó en Veracruz 
el 12 de septiembre de 1828. (D. José M* Laf ragua, Dice, i Pérez Her- 
nández). 

Acta de Ohilpancingo. 

En la conclusión de las cartas i diplomas, bulas i otros documentos 
de la Edad Media, redactados en latín, solía ponerse Actum (hecho),- 
en ... . tal parte o punto, día, etc. De ahí el romance acta i el plural* 
actas, en las acepciones sabidas. (Monlau). 

El Congreso liberal, reunido en Ohilpancingo, levantó un acta el 6 de 
noviembre de 1813, con el objeto de adquirir la emancipación política 
del país, para que éste tuviera su autonomía propia, recobrando su per- 
dida independencia. 

Declara reo de alta traición a todo el que se oponga directa o indi- 
rectamente a su independencia, ya protegiendo a los europeos opreso- 
res, de obra, palabra o por escrito, ya negándose a contribuir a los gastoSj 
subsidios i pensiones, para continuar la guerra hasta consumar la inde. 
pendencia. (Pérez Hernández). 

Acta constitutiva de la Federación. El 31 de enero de 1824, declaró eí 
Congreso que la Nación Mejicana es libre e independiente para siempre 
de España i de cualquiera otra potencia, i no es ni puede ser patrimo- 
nio de ninguna familia ni persona. 

Acta Constitutiva i de reforma. Esta acta fué sancionada por el Congre- 
so extraordinario constituyente de los Estados Unidos Mejicanos, el 18 
de mayo de 1847, jurada i reformada el 27 del mismo mes. 

Actopan* Nombre azteca que significa sobre tierra fértil i gruesa, com- 
puesto de atl, agua, toca, enterrar o tierra fofa, i pan, sobre. 

Esta población fué fundada por los otomíes. Los frailes agustinos lle- 
garon a este lugar del estado de Hidalgo el año de 1546, en que cons- 
tituyeron el templo católico i en julio del mismo año Actopan se elevó 
a la categoría de pueblo. 

ActlIcillg'O. Palabra azteca que vale pequeñas corrientes torcidas: de- 
a, por atl, corriente; cul, apócope de cultic, cosa torcida, como camino, 
etc., i zingo, terminación que denota pequenez. 

A corta distancia de la cañada de Iztapa, en las cumbres de Aculcin- 
go, hubo un reñido combate el 1" de noviembre de 1812 entre las tropas 
del general insurgente D. José M* Morelos (817 hombres) i las del co- 



8 mCCIONABIO 



ronel realista Águila (1,860 hombres, contando el refuerzo enviado por 
Llano). Morelos fué derrotado i perdió once cañones, algunos pertre- 
chos de guerra, útiles de zapa, unos cuantos fusiles i 40 hombres entre 
, heridos, muertos i dispersos. Don Hermenegildo Galeana pudo salvar- 
se oculto en el tronco de un árbol, i al día siguiente se incorporó a las 
fuerzas de Morelos. 
JLcilIcO* Forma del mejicano acolco, por acualco, o acoalco, lugar de cu- 
lebra de agua; compuesto de a, por atl, agua, cóatl, culebra i co, desinen- 
nencia que denota lugar de. 

El pueblo de Acúleo es memorable en la historia de la Independen- 
cia por el combate librado allí entre insurgentes i realistas. 

El día 7 de noviembre de 1810 se hallaba el cura Hidalgo en Acúleo, 
donde fué atacado ese día por el jefe español D, Félix María Calleja, 
con más de siete mil hombres bien armados. El combate duró una hora 
i hubo (inclusive los de Arroyozarco) 85 muertos; los heridos fueron 53, 
de los cuales murieron diez. Calleja había dado parte al Virrei, dicien, 
do que los americanos habían perdido más de diez mil honibres, entre 
muertos, heridos i prisioneros: así se publicó en "La Gaceta" de 20 de 
noviembre de 1810. Los prisioneros que hizo Calleja fueron unos sen- 
tenciados a muerte i otros a diez años de presidio. (Cavo, pág. 840). 

Las fuerzas nacionales perdieron en esta desgraciada jornada los dos 
cañones i carro de parque que a Trujillo quitaron en la acción de las 
Cruces, 8 piezas del calibre de 4, otra de 8 i dos pequeñas, 120 cajones 
de pólvora, 3 de municiones, balas de hierro, botes de metralla, 2 ban- 
deras del regimiento de Celaya, una del de Valladolid, 4 de los cuerpos 
nacionales, 10 cajas de guerra, un carro de víveres, 1,200 reses, 1,600 
carneros, 200 caballos i iQulas, 16 coches, 13,550 pesos, varias piezas 
de plata labrada, un cajón de zapatos, algunos fusiles, equipajes, pape- 
les i 600 prisioneros, entre los que figuraron D. José M" Castañeda i 
Escalada, D. José M' Abad i Cuadra, Fr. José ISI* Esquerro, Fr. Ma- 
nuel Orozco, D. José Fulgencio Rosales, D. José Antonio Valenzuela, 
D. José Mariano Galván i ocho mujeres. (Pérez Hernández). 
Acueducto de Chapultepec. El término acueducto procede del latín 
aquceductus, compuesto de aqua, el agua, i de ductus, conducción. 

Los mejicanos construyeron el acueducto que conducía el agua de 
Chapultepec a Tenochtitlán (Méjico). Tenía cinco pies de alto i dos pa- 
sos de ancho, construido de piedra i mezcla, sobre el camino, de dos 
millas de longitud (4,165 metros). Véase Agua. 

En tiempo de Carlos 111 i siendo Virrei de Nueva España D. Fr. 
Antonio María Bucareli i Urzúa se concluyó la arquería que conducía 
el agua gorda desde Chapultepec hasta el Salto del Agua, en 20 de mar- 



DE CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 



zo de 1779. Desde la toma del agua en la Alberca, tenía 4,663 varas 
(3 quilóm. 908) i desde el puente de Chapultepec 904 arcos, que ya no 
existen. 

Acueducto de Tezcoco. Aún se ve en Tezcutzingo, antiguo sitio de re- 
creo de los reyes de Tezcoco, el acueducto por donde pasaba el agua a 
los jardines reales. (Dice. Univ. de Hist. i Geog.) 

Acueducto de Santa Fe. Es de agua delgada, i tiene 9,500 metros de 
longitud, 900 arcos de 7 metros, 3 de alto i 2 de ancho. 

Acueducto de Querétaro. Está hecho de 4 metros de frente, 10 de bogeo 
i 12 de profundidad, que forman el cimiento, sobre el que se levantan 
74 arcos de piedra de sillería, distantes entre sí 16 metros, con una al- 
tura de 25, sin contar la cañería subterránea desde el manantial o sur- 
tidor hasta el primer arco. (Pérez Hernández). 

Acueducto de Morelia. Tiene 9,375 metros de longitud i está hecho 
sobre una bellísima arquería de piedra de sillería. 

Acueducto de Guadalajara. Es de 8,142 metros de longitud. 

„ de Guanajuato. El de la Presa Chica a la ciudad tiene 3,41 2 

metros de largo. 

Acueducto de Taxco. Tiene 2,514 metros desde el cerro de la Tacha 
Grande a la ciudad. 

Acueducto de Tixtla de Guerrero. Procede de los cerros inmediatos i 
tiene 1,500 metros de longitud. 

Acueducto de Chihuahua. Tiene 6,123 metros. 

,, de Veracruz. Desde el río de Jamapa a la ciudad es una 

tubería de hierro de unos 20 quilómetros de longitud. 

Acuitzio. Palabra tarasca que significa lugar de culebras. 

El pueblo de San Nicolás Acuitzio es memorable en la guerra de la 
Intervención, porque allí tuvo lugar el canje de prisioneros de las fuer- 
zas invasoras que sirvieron a las órdenes de Maximiliano de Austria i 
las del ejército liberal, el 6 de diciembre de 1865, siendo general en jefe 
del ejército del Centro D. Vicente Riva Palacio, i jefe encargado de vi- 
gilar el cumplimiento del canje i custodia de los prisioneros mejicanos, 
el general D, José María Pérez Hernández. Comisionado por parte de 
los mejicanos D. Agustín Linarte, teniente coronel, i por parte de loa 
franceses Mr. Vissart de Bocarmé. 

Acuitzio. Eu 6 de diciembre de 1811 salió de Morelia el coronel rea- 
lista D. Joaquín del Castillo Bustamante i se situó en una loma próxi- 
ma al pueblo de Santiago Undamico; i las fuerzas independientes, a las 
órdenes de D. Manuel Muñiz, acamparon en la loma de San Juan, cerca 
del pueblo de Acuitzio. Muñiz fué derrotado en el combate, perdió 13 



10 DICCIONARIO 



eftfiones i el enemigo hizo con su caballería una horrorosa carnicería en 
los diapersoa. (Pérez Hernández), 

AcODclciÓIl de oro. En 1675 se comenzó a acuñar oro en Méjico; pues 
hasta entonces este precioso metal se llevaba a España en tejuelos por 
mandamiento de los reyes. (Cavo, lib. VIII, § 7). 

Desde 1536 (que empezó la acuñación de la plata) hasta 1S53 se acu- 
ñaron en Méjico 2,914.057,681;?: 119.964,777$ en oro i 2,794.092,901$ 
en plata. (Pérez). 

Adaana.* Urrea, Guadix, Cañes, Sousa i Engelmann derivan esta voz de 
la perso-arábiga ad-diivan; pero corresponde más a la forma española la 
arábigo-marroquí ad-diioana, que se encuentra en el P. Lerchundi i se 
echa de menos en el Suplemento de Dozy. Según Sousa, además de edi- 
ficio o lugar en que los administradores de la Real Hacienda cobran los 
derechos impuestos a las mercaderías, la voz Aduana se emplea también 
para significar el consejo o junta de los Ministros de Estado. La etimo- 
logía es la misma que la anterior, encontrándose la voz en Freytag en 
la acepción de senatus, consilium. (Eguilaz i Yanguas). 

En 1728 se comenzaron a fabricar la Real Casa de Moneda i la Adua- 
na de Méjico, que se terminaron el año de 1733. 

Adaana Quemada. La noche del día 7 de abril de 1825 hubo un incen- 
dio en la Aduana de Veracrv.z, en el que fueron devoradas por las lia- 
mas, a pesar de los esfuerzos que por parte de las autoridades i del 
vecindario se hicieron para evitarlo, caai todas las mercancías que allí 
estaban depositadas. Esta casa, conocida todavía por la Aduana Que- 
inada, se halla en la esquina de la calle de San Francisco i primera de 
San Agustín. Era de la propiedad del Gobierno i la conservó hasta el 
10 de julio de 1856, que la cedió al Ayuntamiento, en unión de la casa 
llamada Proveeduría, para destinarlas a establecimientos de instrucción 
primaria i secundaria. (Lerdo de Tejada, t. 2", ps. 284, 290 i 291). 

Aerolito de Yanhuitlán. La voz aerolito es compuesta de las griegas 
aér, aeras, el aire, i lithos, piedra. 

Este aerolito tiene un peso específico de 3,591. De Yanhuitlán, que 
está en la Mixteca alta, a 4 leguas de Tepozcolula (Oajaca), se trajo a 
Méjico. 

El día 26 de agosto de 1871, D. Francisco de P. Urquidi informó a 
la Sociedad de Geografía i Estadística, de Méjico, que en la parte Sur 
de Chihuahua, cerca de su límite con Durango, en la Hacienda de la 
Concepción, municipalidad de Allende, existía un aerolito. (Pérez Her- 
nández). 

A^na de Guadalajara. Por los años de 1600, se procuró introducir el agua 
en la ciudad de Guadalajara; pero quedó en olvido hasta 1630, que se 



DE CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 1 1 

volvió a tratar de este asunto. Desde el año de 1632 se principió a in- 
troducir, i en 1638 ya tenía agua la ciudad. (Mota Padilla, tomo 2", 
págs. 172, 174). 

Ag^ua de Querétaro. La parte más alta de la ciudad de Querétaro carecía 
de agua, hasta que D, Antonio de Urrutia i Arana, marqués del Vi- 
llar de la Águila, el año de 1726, emprendió traerla. La obra del acue- 
ducto (desde el cerro del Capulín), se concluyó el año de 1738 i costó 
1.427,791 pesos. (Alegre, tomo 2?, pág. 164). 

JkgUSí de Tlaltelolco. D. Sebastián Ramírez de Fuenleal aumentó en 1532 
las aguas do la ciudad de Méjico, conduciendo por Tlaltelolco una nue- 
va vena, en que expidió menos de lo tasado por los alarifes i de que pro- 
veyó a los edificios i plazas con hermosas fuentes, (Cavo, lib. 3°, § 5). 

Ag^Uü de Veracruz. El franciscano Fr. Pedro de Buceta fué quien arregló 
la introducción de agua en Veracruz, por los años de 1630, o poco an- 
tes. (Mota Padilla, tomo 2°, pág. 174). 

Hasta el mes de abril de 1795 se conducía por las calles el agua ne- 
cesaria para el servicio de las casas, por medio de unas carretillas de 
madera con tres pequeños barriles, tiradas por un hombre. Desde en- 
tonces estableció allí el capitán don Juan Antonio Ruiz de Alvarado el 
modo de conducirla en barriles sobre el lomo de burros. (Lerdo de Te. 
jada, tomo P, pág. 326). 

La que actualmente se bebe, que viene del río de J araapa, desde Me- 
dellín, por tubería de hierro, data desde el tiempo del gobierno de 
Maximiliano i se debe al laborioso veracruzano D. Domingo Bureau. 

AgUSl del Perro. En este lugar de la municipalidad de San Marcos, dis- 
trito de Tavares (Estado de Guerrero), hubo un combate entre las tro- 
pas al mando del general Santa- Anna i las del ejército restaurador de 
la libertad, a las del general D. Tomás Moreno i coroneles D. Diego AI- 
varez i D, Miguel García, el 30 de abril de 1854. Santa-Anna fué de- 
rrotado, i en su retirada a Venta del Peregrino perdió 352 acémilas 
cargadas, en su mayoría, de víveres, y 24 caballos con sus monturas. 
(Pérez Hernández). 

A^ua de Chapultepec. En 1606, el marqués de Montes Claros trató con 
la ciudad de Méjico de conducir por arcos el agua que se bebía, que 
aún entraba por atarjea, obra muy sólida de los antiguos mejicanos. En 
este año se emprendió la obra i se terminó el año de 1620. (Cavo, 
lib. 6, § 6). Costó 150,000 pesos. 

Ag^uaceríto de Zapópan. Es un paredón lleno de hierbas, que destila 
agua. Está cerca de Guadalajara. 

Agnalegruas. Cerca de la misión de Alamillo, que se despobló, se fun- 
dó el aflo de 1675 la villa de San Nicolás de Agualeguas, a 41*9 quilo 



12 DICCIONARIO 



metros de Monterrei. Muchos pronuncian malamente Gualeguas, i 
así está escrito en ArleguL (Mota Padilla, tomo 3°, pág. 211, i Arle- 
gui, pág. 117). 
A^uaniieva* Palabra compuesta de agua i de nueva. 

Hidalgo nombró al teniente general D. Mariano Jiménez i le dio on- 
ce mil hombres para que fuera a ocupar la provincia de Nuevo León. 
Salió en busca del enemigo, al mismo tiempo que Cordero, con dos mil 
hombres, salió del Saltillo para impedir la ocupación que intentaba Ji- 
ménez, Ambos jefes se encontraron en Aguanueva el 6 de enero de 
1811. Apenas comenzó el combate, los soldados realistas se pasaron con 
sus armas i útiles de guerra a los independientes. Cordero huyó, pero 
fué preso por sus mismos dragones i entregado a Jiménez, quien entró 
triunfante en Saltillo, i en consecuencia, D. Manuel Santa María, go- 
bernador de Nuevo León, se declaró por la revolución en Monterrei. 
(Dice. Univ. de Hist. i Geog.) 
Ag^liasCcllienteS* Este lugar se llamó así por sus aguas termales. El 
primer español que visitó a este lugar fué el capitán Peralmíndez Ohe- 
rinos en 1530. (Mota Padilla, tomo 1", pág. 125). 

Por cédula del rei Felipe II, fechada en Madrid el año de 1575, ^ 
se dio terrenos en el sitio llamado Aguascalientes, junto a las casas de 
Alonso de Avales, a los españoles Juan de Montero, Jerónimo de la 
Cueva, Alonso de Alarcón i a otras personas, muchas de ollas de Lagos, 
para fundar la "Villa de la Asunción de Aguascalientes." Se edificaron 
primero pequeñas habitaciones i una capilla de adobe en la calle del 
Apostolado, a corta distancia de donde está hoi el templo de San Die- 
go. En 1576 murieron muchos vecinos a consecuencia de la epidemia 
llamada matlazahuatl En diciembre de 1593, los indios chichimecas 
saquearon la población. En 18 de diciembre de 1611 fué declarada vi- 
lla por la Audiencia de la Nueva Galicia. En 1824 fué erigida en ciu- 
dad i capital del Estado en 1836. (González, pág. 20. — Mota Padilla, 
tomo 1°, cap. 9°, pág. 125). Véase Avalos. 
Aít'^SiyO» El apellido castellano Aguayo puede provenir del árabe agua- 
yaq, la goma resinosa llamada amoníaco, o también de agua. En Méji- 
co existe el término Aguayo, que significa áspero, espinoso, derivado del 
Azteca, ahuayo, cosa espinosa, de donde muchos, por aféresis, dicen ^-wa- 
yo al rallo. 

El 27 de abril de 1675 fundó Valcárcel la misión del pueblo de 
San Miguel de Luna, contiguo a la ciudad de Guadalupe, i dio la pose- 
sión a don Lázaro Agustín, gobernador de los tlaxcaltecas que acom- 



1 Mota Padilla, (tomo 2^, pág. -10), dice que Aguascalientes se fundó en 1583, jun- 
tamente con Lagos. 



DE CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 13 



pafiaron a Yalcárcel desde Saltillo, a Juan de la Cruz, capitán de la 
nación bobole, i a Francisco, capitán de la tribu gicocoje, con asistencia 
del P. Fr. Juan de Larios. Cuando el general Alonso de León entró (por 
los años de 1688) en este lugar, la ciudad de Guadalupe estaba destruida 
i abandonada, i sólo existía el pueblo de San Miguel de Luna con un 
reducido vecindario de catorce familias tlaxcaltecas. Ya en 1693 se lla- 
maba San Francisco de Ooahuila i más tarde le dieron el nombre de 
San Miguel de Aguayo, por haber llevado el marqués de este título 
más indios tlaxcaltecas. (López Portillo, pág. 2i7). Fué conocido 
por San Miguel de Aguayo hasta el 27 de febrero de 1832, que fué eri- 
gido en villa con el nombre de Bustamante, en memoria del general D. 
Anastasio de Bustamante, que nació en Jiquilpan (Michoacán), el 27 
de julio de 1781. 

A§^uazarca* Don Vicente Guerrero sufrió una derrota en Aguazarca, 
después del 5 diciembre de 1819, donde D. Pío María Ruiz, jefe realis- 
ta, tomó prisioneros a Chivilini i Urbizu i los hizo pasar por las armas 
en el acto. (Pérez Hernández). 

A^uazuela. Este pueblo del cantón de Jalapa (Yeracruz), se fundó el 
afio de 1668, (Pérez). 

A^llifla de dos cabezas. En 1720, un cazador, en Teposcolula deOajaca, 
mató un águila que tenía dos cabezas. El cura del lugar se la mandó 
al virrei D. Baltasar de Zúñiga Guzmán, marqués de Valero, quien 
puso gran diligencia en disecar aquella ave para su conservación i de 
ella hizo un presente al rei Felipe V, i éste mandó ponerla en el Esco- 
rial. (Cavo, lib. r, § 21). 

Águila de Chilpancingo. El 30 de marzo de 1854 entró el general Santa- 
Anua en Chilpancingo. En aquellos momentos sucedió la casualidad de 
que una águila real se parara entre las filas de los soldados que estaban 
en las calles, de los cuales uno la cogió i se la presentó a Santa- Anna. 
Los periódicos santanistas tuvieron este hecho como un pronóstico en 
pro de la dominación de Santa- Anna, i el águila estuvo mucho tiempo 
en el Palacio Nacional. (Rivera, tomo 1°, pág. 6). 

Ag'UStín (Orden de San). El nombre Agustín procede del latín Avgus- 
tinus, diminutivo de Augustus, Augusto, de augere, aumentar. 

La Orden de San Agustínls^, fundó en Tagaste el doctor de la Iglesia, 
San Agustín, i en 1256 el papa Alejandro VI la reunió en una corpo- 
ración las dos sociedades de ermitaños i de clérigos, de que se componía. 
Llegaron a Méjico los religiosos de esta Orden el 7 de junio de 1533, i 
se erigieron en provincia on 1543, bajo la advocación del Santísimo Nom- 
bre de Jesús. El emperador Carlos V cedió para la fábrica de la iglesia 
la cantidad de 162,000 pesos, i el 28 de agosto de 1541, puso la prime- 



14 DICCIONABIO 



ra piedra el virrei D. Antonio de Mendoza. La primera iglesia se Cfue- 
nió el día 11 de diciembre de 1576. 

La reparación del convento, después del incendio, se comenzó el 22 
de mayo de 1677, á las 4 de la tarde, con una numerosa concurrencia. El 
cimborrio se cerró el día 18 de agosto de 1691, i la nueva iglesia se de- 
dicó el U de diciembre de 1692. (Alfaro i Pina, págs. 70 i 71). 

A §^ listín de Puebla (San). 

La primera dedicación de la iglesia del convento de San Agustín de 
Puebla, fué el 26 de Agosto do 1612, i la segunda el 7 de diciembre de 
1627, la advocación de Ntra. Sra. de la Encarnación. Antes de estas 
dedicaciones fueron proclamados por patronos de la ciudad de los An- 
geles, San Agustín i San Nicolás Tolentino. (Alfaro i Pina, pág. 207). 

AgílSÍÍn de Guadalajara (San). El 23 de junio de 1-571 i el 26 de mayo de 
1573, la Audiencia concedió a los padres agustinos permiso para edifi- 
car un convento en Guadalajara. El primer prior fué Fr. Diego de So- 
ria. (Alfaro i Piüa, pág. 307). 

Agustín de Zacatecas (San). Siendo provincial el padre Fr. Alonso déla 
Yeracruz (de Quesada, dice Rivera Bernárdez, pág. 38), por el año de 
1576 se dio a los frailes Agustinos posesión en el mejor sitio que tenía 
entonces en la Plaza Mayor de la ciudad de Zacatecas, en medio de ella, 
donde fabricaron su convento i una moderada iglesia, hasta que ü. Agus- 
tín de Zabala, del orden de Santiago, la hizo a todo costo i la adornó, 
como patrón, el año de 1613. (Mota Padilla, tomo 3", pág. 52). 

Desde 1612 hasta el 8 de Septiembre de 1625 sirvió de parroquia. 
El 15 de agosto de 1752 se dividió el convento. (Alfaro i Pina, pá- 
gina 313). 

AgMSÍÍil (convento de San). El convento de San Agustín de San Lnis 
Potosí ae fundó el 19 de septiembre de 1603, por orden del virrei D. 
Gaspar de Zúñiga i Acevedo. (Alfaro i Pina, pág. 344). 

AgHStÍBS de Morelia (San). En 1560 fundaron loa padrea Agustinos su 
convento en las ciudad de Morelia. (Alfaro i Pina, pág. 238). 

AgWStÍM de Méjico (San). El 11 do diciembre de 1676 fué destruido 
por un incendio el templo de San Agustín, en ios momentos en que ce- 
lebraban allí la fiesta del rei Carlos. (Cavo, lib. VIH, § 7^). 

Agustinos en Méjico. Los primeros religiosos de la orden de San Agus- 
tín que vinieron a Nueva España fueron Fr. Francisco de la Cruz, qne 
venía por prior, Fr. Juan de San Román, Fr. Jerónimo González de 
San Eátéban, Fr. Jorge de Avila, Fr. Alonso de Borja, Fr. Juan de 
Oseguera i Fr. Agustín de Coruña. Llegaron a Veracruz el 22 de ma- 
yo de 1533 i entraron en Méjico el 1 de julio. (Pérez Hernández). 



DE CDKI0S1DADE3 HISTÓRICAS. l5 

Ahuacatíllo. Lugar del municipio de Acapulco i memorable en la his- 
toria de la Independencia porque en él luchó Morelos contra el realista 
París, comandante militar de Costa Chica. Entre este punto i el Paso 
Real de la Sabana se cuentan 22 acciones que honran el valor de las 
tropas independientes. Los sureños no pueden olvidar el Aguacatillo, 
la Sabana, los Tres Palos, Venta Vieja, el Veladero Tomaltepec i Pue. 
blo Nuevo, que regaron con su sangre. (Pérez Hernández). 

Alsiiacaíléln. Palabra azteca que significa lugar de ahuacates, forma- 
da de ahuacatl, aguacate, i la desinencia tlan, que denota con, conjun- 
to, etc. 

El pueblo de Ahuacatlán (Jalisco), fué fundado por Cristóbal de 
Oüate en 5 de febrero del año de 1542. (Mota Padilla, tomo 1°, cap. 
31, pág. 330). 

El capitán Peralmíndez Chirino fué el primer europeo que visitó a 
este pueblo en 1530, donde después se fundó el real de minas de San 
Pedro Analco. 

AllUílIulCO* La ciudad de Áhualulco, antiguo pueblo de Yahüalulco 
(palabra azteca que significa rodeo grande o rincón grande, compuesto 
de yahualli, corona, o ruedo, i ulco, grande o rincón), fué fundado 
por Cristóbal de Oííate el día 5 de febrero del año de 1542. 

AiluallsEco de Pinos (batalla de). El 29 de septiembre de 1858, se dio 
la batalla de Ahualulco de Pinos que D. Miguel Miramón i sus subal- 
ternos D. Leonardo Márquez, D, Tomás Mejía, D. Marcelino Cobos, 
D. Francisco Vélez i D. Luis Pérez Gómez, ganaron al general D. San- 
tiago Vidaurri i sus subalternos D. Juan Zuazúa, D. Nicolás Arambu- 
ri i coronel Naranjo. Vidaurri tuvo 672 muertos, 96 prisioneros i la 
pérdida de 23 piezas de artillería, 13 carros con municiones, 113 ca- 
rros de transporte, 1,163 rifles i carabinas Minie, 12,233 proyectiles i 
un número considerable de lanzas i otros útiles de guerra, i el ejército 
de Miramón tubo 143 muertos i 201 heridos. (Pv-ivera, tomo 1°, pagi- 
na 80). 

Abisal ulco. En las inmediaciones de este pueblo de San Luis Potosí 
hubo en 1858 un combate entre las tropas del general D. Santiago Vi- 
daurri, que sostenía los principios proclamados en el plan de Ayutla 
por D. Ignacio Oomonfort, i las fuerzas reaccionarias del general D. Mi- 
guel Miramón. Vidaurri, por su impericia, fué derrotado. (Pérez Her- 
nández). 

AliUalllIcO de Mercado (Jalisco). 

Este pueblo estuvo primero en sitio de Jaleo, i se llamó Real, cuan- 
do las platas do las minas de la Posesión i de San Pedro estuvieron on 



J6 DICCIONARIO 



bonanza i que se beneficiaron en el Calvario. Se avecindaron las fami- 
lias de Rubín, de Celis, de Rincón Gallardo, García de León, etc. 

Cuando Francisco Cortés entró en este lugar, hacía diez años que es- 
taba poblado. Sus vecinos, huyendo de los tarascos, se refugiaron en 
Etzatlán; Juan de Escarcena volvió a fundarlo en 1531, catequizados 
los indios por Fr. Francisco Lorenzo, perfeccionados por Fr. Martín de 
Jesús i después por Fr. Juan de Padilla. La primera iglesia de indios 
u hospital la mandó construir el franciscano Fr. Alonso de Molina, i 
en 1688, bajo la dirección de Fr. Francisco Rodríguez se abrieron los 
cimientos de la actual parroquia que se concluyó en 1720. El hospital 
se comenzó en 1745 i se concluyó en 1760. El último religioso de San 
Francisco fué Fr. Luis Jarero, quien entregó al cura D. José Domingo 
Figueroa, a fines del siglo XVI IL (Pérez Hernández). 

AllUcititSáll* El vocablo Ahuatitlán es azteca i significa lugar de ahua- 
tes. Es palabra formada de ahuatl, espina de tuna o nopal, i de la termi- 
nación tlan. 

El capitán Perlamíndez Chirino fué el primer europeo que conoció 
en 1530 el pueblo de Ahuatitlán, donde después se fundó el Real de 
Minas de San Pedro Analco. (Mota Padilla, tomo 1°, pág. 133). 

Alinayallllco. Metátesis de Ayahualulco, nombre azteca formado de 
o, apócope de atl, agua; yahualli, corona o rodillo que los cargadores 
se ponen en la cabeza para que el peso no los lastime, i de ulco, rincón: 
todo significa rincón rodeado de agua. 

"Estando Gonzalo de Sandoval entendiendo en la población de la vi- 
lla del Espíritu Santo, y llamando otras provincias de paz, le vinieron 
cartas como avia entrado vn nauio en el de Aguayalco, que es puerto, 
aunque no bueno, que estaua de alli quinze leguas, y en el venían de 
la isla de Cuba la señora doña Catalina Xuarez la Marcayda, que assi 
tenia el sobre nombre, muger que fue de Cortes, y la traía vn su her- 
mano Juan Xuarez, el vezino que fue el tiempo andando de México, y 
la Zambrana, y sus hijos de Villegas de México, y sus hijas y aun la 
avuela, y otras muchas señoras casadas: y aun me parece que entonces 
vino Elvira López, muger que entonces era de Juan de Palma; el qual 
Palma vino con nosotros, que murió ahorcado, que después esta Elvira 
fue muger de vn Argueta: y también vino Antonio Diosdado, el vezino 
que fue de Guatimala." (Bernal Díaz del Castillo, cap. 160, pág. 167). 

Aksibsib. Palabra de la lengua maya o yucateca, compuesta de a^'a6, no- 
che, i de sib, rayar, pintar: noche que tiene el cielo lleno de nubes. 

Así se llama uno de los edificios más notables de las importantes rui- 
nas de la antigua ciudad Chichen-Itzá. (Yucatán). 



DE CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 17 

Aké. Voz de la lengua maya que significa agudo, punta, compuesta de a¿, 
bejuco, i e, punta, filo. 

La primera batalla que los españoles tuvieron con los indios en la 
conquista de Yucatán, fué en Aké el año de 1527, en la que murieron 
más de 1,200 yucatecos. (Oogolludo, tomo 1", lib. 2°, cap. VI, pág. 129). 

Akil* Voz maya que significa bejuco. 

Las ruinas de Akil están en el partido de Tekax, del Estado de Yu- 
catán. 

Alab^istro. Los antiguos llamaban alabastro a unos vasos pequeños en 
forma de pera, sin asa, que servían para poner perfumes. Las había de 
oro, de ónice, etc., i con frecuencia de una piedra oriental transparen- 
te, que al principio no tenía nombre, i después se le dio el del vaso pa- 
ra cuya fabricación servía. En latín es alabasíer, alahastrum; en griego 
alabastros, formado de a, privativa, i labe, el asa, derivado de lambano, 
yo cojo. Alabastro vale que no se puede asir por carecer de asa. 

Después de los asesinatos de Izancanac, el año de 1525, Hernán Cor- 
tés pasó por la tierra de los Itzaes, donde atravesó por un mal puerto 
que los castellanos llamaron de Alabastro, porque lo parecía toda la 
piedra. (Oogolludo, tomo 1°, lib. 1, cap. 15, pág. 91). 

Alsitiuiztlán. Del azteca a, por atl, agua; huiztlan, sur, mediodía, 
huiztli, lugar de espinas, i alarzic, cosa resbaladiza. 

El 17 de octubre de 1817 se hallaban en este pueblo del Estado de 
Guerrero el jefe insurgente Pablo Ocampo Izquierdo i otros, cuando 
fueron atacados por las fuerzas realistas al mando del capitán D. Ber- 
nabé Villanvieva. Ocampo escapó solo, pero sus 200 hombres allí pere- 
cieron. Sólo cinco cayeron prisioneros i fueron en el acto fusilados. (Pé- 
rez Hernández). 

Alsimeda de Méjico. La palabra alameda se deriva de álamo, término 
procedente del latín tdmus, el olmo, según unos etimologistas, o de al- 
nus, que significa una especie de álamo, conforme el parecer de otros. 
El virrei D. Luis de Velasco (2° de este nombre), en cabildo de 11 
de enero de 1592, pidió al cuerpo municipal de la ciudad, formara de 
sus fondos un paseo que embelleciese la capital de Nueva España. Se 
accedió a la solicitud, designándose el terreno llamado Tianguis de San 
Hipólito, que por haber algunos álamos sembrados, se le denominó ala- 
meda. El mismo Velasco hizo un público paseo por la semejanza de 
laberinto que formaban los álamos i mandó poner en el centro una her- 
mosa fuente. El marqués de Croix (1766-1771), hizo destruirla plaza 
del Quemadero, con lo que agrandó la Alameda a diez acres, 45,252 m. 
largo i 217,188 m. ancho. (Cavo, lib, 5", pág. 148; Pérez Hernández). 
El conde de Revillagigedo en 1791 logró amenizar el lugar i hacerlo 



18 DICCIONAKIO 



punto de reunión de la aristocracia mejicana, puesto que impidió la en- 
trada a toda gente de manta i frazada, a mendigos, harapientos, descal- 
zos o de traje no conforme con la decencia pública. 

Alaminos (Antón de). El primer piloto español que vino a Méjico en 
las primeras expediciones, "Prevenido todo lo necesario de bastimentos, 
armas i municiones, con algunos rescates de cuentas i otras cosillas, i 
tres pilotos que gobernasen los vajeles, el principal Antón de Alami- 
nos, natural de Palos, el otro Juan Alvarez el Manquülo de Huelva, i 
otro llamado Camacho, de Triana, i un clérigo, Alonso González por 
su capellán, se alistaron 117 soldados i por capitán Francisco Hernán- 
dez de Córdoba, i por veedor para lo que tocase al rei, Bernardino Iñí- 
guez" (i no Niiñez como dice Herrera) natural de Santo Domingo de 
la Calzada. 

A ocho del mes de febrero, año de 1517, se hicieron a la vela en el 
puerto que los indios llamaban Jaruco, a la vanda del norte, i pasaron 
por el que se llama la Habana, a buscar el cabo de San Antón i venir 
al continente. (Oogolludo, tomo 1°, lib. 1°, cap. I, pág. 10). 

Alamos. En 1740 se levantaron los indios de Sonora i Sinaloa, con mo- 
tivo de las crueldades que con ellos cometían loa cristianos, quienes se 
escaparon de la muerte refugiándose en Alamos, en el Fuerte i Villa 
de Sinaloa. (]\Iota Padilla, tomo 1°, cap. 11, pág. 144). 

El origen de la población de Alamos es el siguiente: Los indios del 
pueblo de Cocoríu hallaron una mina como a cinco leguas de él i cerca 
del potrero de Alamos, que según los metales que han traído de mues- 
tra i lo que dicen los prácticos a vista de ellos i conforme a la dilatada 
carrera de su noble arte de minería, son de una calidad extraordina- 
ria, i según la prueba que han hecho, sale a más de la mitad de pla- 
ta. .. . (Lorenzo Cancio, Guaymas, 10 de enero de 1769. Docum. pa- 
ra la Hiat. de IMéjico, 1* serie, vol. 31, tomo 2^, pág. 297). 

Muchos, atraídos de la codicia, se avecindaron en este lugar i mui 
pronto se formó un pueblo i hoi una ciudad mui bonita, cabecera del 
Distrito de su nombre. En 1827 fué la capital del Estado. 

Alamos (acción de). El 23 de septiembre de 1865 hubo una acción de 
guerra, que el jefe imperialista D. José M* Tranquilino Almada, veci- 
no de Alamos (Sonora), ganó al general D. Antonio Rosales i a su su- 
balterno el coronel médico, D. Antonio Molina, quienes murieron pe- 
leando. También se halló en esta contienda, en las filas republicanag, 
el coronel D. Joaquín Sánchez Román. (Rivera, tomo 2", página» 115 
i 116). 

Ala€|lline§. El pueblo de Álaquinea, del Estado de Nuevo León, £mé 
fundado por indios pames i alaquines el año de 1616, i el 25 de diciem- 



VE CORIOSIDADES HISTÓRICAS. 19 

bre do 1832 se le dio el nombre de Villa de Moctezuma, eu memoria de 
los servicios que prestó a la causa de la libertad el general D. Esteban 
IMoctezuma. 

Alsrcoaa. Este apellido, oriundo del obispado de Cuenca (España), es 
nombre arábigo, formado del artículo al i de ariraqun, que vale batalla 
o matanza, Al principio se llamaron los de este apellido, Zavallos, i 
por haber ganado la villa a loa moros, se llamaron Alarcones. (Cova- 
rrubias). 

La ciudad de Tasco lleva el nombre de Alarcón, en justo homenaje 
a la memoria del sobresaliente poeta dramático D. Juan Ruiz de Alar- 
cón i Mendoza, que se supone nació en Tasco, floreció en España a prin- 
cipios del siglo XVI. (Pérez Hernández), 

AlazáBl. Del árabe azar, blond, alezan, en Kazimirski, término sinónimo 
de axcar, valde rubens seu rufas en Freytag. (Eguilaz). 

Don Ignacio Elizondo, comandante de una división realista, recibió 
orden del general Arredondo para que con las fuerzas que tenía i las de 
loa dispersos en la acción del Rosillo, estuviera pronto a obrar en com- 
binación con él sobre loa insurgentes mandados por Gutiérrez de Lara. 
Fiado Elizondo en su numerosa fuerza salió a situarse en el Alazán^ a 
corta distancia de Béjar (cantón de Tuxpam, de Veracruz), el 18 de 
junio dé 1813. Lara salió a su encuentro el día 20 del mismo mes i lo 
derrotó. Tuvo 22 muertos, 42 heridos; i Elizondo perdió la mitad de su 
gente entre muertos i heridos. (Dice, de Hist. i Geog.) 

Aiibal&RCíl. Del árabe alháhaca, forma que se encuentra en P. de Alca- 
lá, de donde derivan la voz española. (Eguilaz.) 

Esta planta olorosa la trajo de España a Méjico el padre Fr. Jordán 
de Piamonte i la sembró en Oajaca, de donde llevaron la semilla a 
Chiapa en 1546 i se cultivó primero en el convento de Santo Domingo 
de esta ciudad (Remesa), lib. 7^, cap. 21, núm. 4). 

Ai barrada. Dice el padre Covarrubias, en su Tesoro de la Lengua, que 
albarrada se deriva del arábigo barda, en albardar en P. de Alcalá, ha- 
ciéndola una con albarda; pero Dozy consideró, i con razón, inverosí- 
mil esta procedencia, si bien no le signó ningún otro origen. 

La voz albarrada, en opinión del Dr. Simonet i en la mía, no es más 
que la castellana parata, derivada de pártete, ablativo de la latina pa- 
rtes, la pared, la cual, mediante la anteposición del artículo árabe, cam- 
bio de la p en 6, de la t por la oí i duplicando la r medial, se convirtió 
en albarrada, (Eguilaz i Zanguas.) 

En 1553 hubo en Méjico una inundación i el virrei D. Luis de Ve- 
lasco 1°, para prevenir los daños de otro caso igual, mandó cercar la 
ciudad con una fuerte albarrada a fin de contener la laguna de Tezco- 



20 DICCIONARIO 



eo. Para la prontitud de esta obra convocó a los caciques de las ciuda- 
des i pueblos vecinos, a quienes mandó que acudieran a aquella obra 
con toda su gente, (Cavo, pág. 109.) Esta obra se denominó el Alba- 
rradón. (Cortés, pág. 15). 
Alberca. Estanque pequeño donde recogen el agua para regar las huer- 
tas. Del árabe alherca; hebreo stagnuin, piscina. 

En el Estado de San Luis Potosí hai una gruta llamada La Alberca 
(donde se ven estalactitas i estalagmitas), cerca de la población de La 
Mamora, municipio de Catorce. 

AlCcftbcttla* En bascuense existe la palabra aUcabala, que Novia de Salce- 
do supone contracción de ala-ha-balioa, que significa estimación, valor 
de la acción del poder, de la potestad; pero otros creen que procede del 
árabe aleábalo,, que con la propia significación se halla en P. de Alcalá, 
recibo en Oasiri, impot, taxe en Quatrémere i Dozy. 

Aunque el año de 1342 se creó con este nombre en Castilla un dere- 
cho sobre las mercaderías, suena ya de antiguo la voz acállala en los 
documentos españoles de la edad media, como sinónima de jjortaticus, 
habiéndolos de mayor i menor cuantía, según lo declara una escritura 
de doña Jimena Díaz, mujer del Cid Campeador, año de 1101. V. Du- 
cange in v. alcavala. Entre los árabes andaluces era la alcabala una 
suerte de contribución o impuesto que en tiempo de Aben Mardanix, 
régulo de la España oriental hacia mediados del siglo VI, llegó a ex- 
tenderse hasta los festines de bodas, con el fin de allegar recursos para 
pagar a los caballeros cristianos que tenía a su servicio. (Eguilaz i Yan- 
guas). 

En 1573, el virrei D. Martín Enríquez, por comisión particular del 
Reí, estableció en la Nueva España la alcabala, carga de que hasta en- 
tonces había estado exenta. (Cavo, lib. V, § 3; Kemesal, lib. 6, cap. 7). 

Según Mota Padilla (tomo 2", pág. 89), se establecieron en Nueva 
España en 1575, siendo primeramente un 2%, después el 4 i más tar- 
de el 6%. 

Hace mui poco tiempo (uno o dos años) que se abolieron los dere- 
chos de alcabala, 
Alcalde* En bascongado se dice alkatea, que derivan de ala, que signi- 
fica el poder, la potestad, i la nota de la acción ka, con terminación ge- 
nérica de nombres abstractos dea, tea, o bien es composición de ala-ka- 
te-a, el de frecuente acción del poder. (Novia de Salcedo). 

Covarrubias dice que el término es el arábigo cádi, i con el artículo 
alcádi, juez. Los primeros alcaldes que hubo en Nueva España fueron 
Alonso Hernández Portocarrero i Francisco de Montejo en 1519 cuan- 



DE CUKI0S1DADE3 HISTÓRICAS. 21 

do fundaron la Villa Rica de la Veracruz cerca de Quiabislán o Chia- 
bisla. (Solís, cap. VI). 

Alcalde mayor. Los alcaldes mayores de Yucatán habían sido nombra- 
dos por las audiencias de Méjico i Guatemala. El primero nombrado 
por los reyes, el 19 de febrero de 1560, con título de alcalde mayor, fué 
el Dr. Diego Quijada, memorable por haber coadyuvado con el padre 
Fr. Diego de Landa a celebrar el auto de fe de Maní. (Oogolludo, tomo 
r, lib. VI, cap. 6; Las Casas, tomo 2", cap. 123). 

AleornOQUe. Del árabe al-dorqioe, el desnudado aludiendo a que se le 
desnuda de su corteza para varios usos. De dorque se dijo corque, i de 
allí corcho i alcorque. (Oovarrubias, Tesoro de la Lengua), 

Don Manuel Rui trajo de Europa el alcornoque i el almendro que 
don José Gómez Portugal sembró en Aguascalientes en el año de 1866. 
(González, pág. 455). 

Aldama* Apellido bascongado que significa ladera, según Irigoyen. Es 
alteración de aldamena, banda, costado, flanco, lado, vecindad de una 
casa a otra, de un barrio a otro. Su composición, dice Novia de Salce- 
do, es aldea-mena, pedazo, parte, porción de inmediación, proximidad, 
cercanía. 

El general D. Juan de Aldama era, según Prieto (Historia, lección 
XX), licenciado i según Payno (Historia, 3^ parte, lección H''), oficial 
del regimiento de Allende. Cayó prisionero en las Norias de Bajan el 
día 11 de marzo de 1811 i fué fusilado en Chihuahua el 26 de junio 
del mismo año, según Prieto, i el 1° de agosto, según Payno. 

Aldaina. Villa del estado de Tamaulipas, fundada en abril de 1790 con 
el nombre de Presas del Rei, i últimamente denominada "Villa de Al- 
dama" en memoria del general D. Ignacio de Aldama, que nació en San 
Miguel el Grande, donde se unió a los insurgentes i fué nombrado pre- 
sidente del Ayuntamiento de allí. ' 

Alegre. Apellido de ilustre familia de Auvernia: dimana de Assailhj, 
señor de Touxzel, el cual vivía el afío de 1364, i sirvió en las guerras 
de Guiena i Auvernia, con el mariscal de Sancerre. (Moreri). 

Fr. Francisco Javier Alegre, ilustre jesuíta, que nació en la ciudad 
de Veracruz el 12 de noviembre de 1729, fué el hombre de más memo- 
ria que ha habido en JNíéjico i quizá en toda la América. 

Alejandría. Este nombre sq deriva de Alejandro, término procedente 
del griego Alexandro, de alexein, socorrer, i andros, genitivo de anér, 
hombre: el que ampara a los hombres. 

Cuando Alejandro Magno estuvo en África, vio un gran lago llama- 
do Marcotis, que recibía las aguas del río Nilo i comunicaba con el 
mar, i pareciéndole a propósito para un puerto, edificó allí una ciudad, 



22 DICCIONARIO 



cayo diseño hizo el arquitecto Sostrato, de manera que los vientos eté- 
reos circulasen por las calles purificando la atmósfera. Situada Alejan- 
dría en al límite del desierto de África, no pertenece al Egipto sino 
por el canal que da salida al Ni) o; comunica con Europa por el Medi- 
terráneo i dista poco del Golfo Arábigo, por donde recibe los productos 
de la India. (César Oantü, líist. Univ., tomo 1", lib. IIÍ, cap. XIX). 
En este lugar so cultivan desde tiempo inmemorial unas rosas mui 
olorosas que, con el nombre de alfjandría, llevaron a España i cultiva- 
ron en Castilla, de donde las trajo a Méjico Fr. Jordán de Piamonte i 
cultivó con tanto esmero en Oajaca que enflólG pudo ya de sus jardi- 
nes proveer de semillas al convento de Santo Domingo de Chiapa. (Re- 
mesal, lib. 7^, cap. 21, núm. 4). 

AII*£ljayHCa» Pueblo del municipio de Ixmiquilpan, del Estado de Hi- 
dalgo. 

Este pueblo del Estado de Hidalgo se fundó el 5 de noviembre de 
1558. Don Luis de Velasco (1° de este nombre), le concedió siete mil 
varas de terreno por cada viento. (Pérez Hernández). 

Don Teodomiro Manzano, en su Geografía del Estado de Hidalgo 
(1897), dice que Alfajayuca fué fundado en 1585 por los franciscanos 
Jerónimo de los Angeles, Cristóbal Barrera, Mateo Mendoza, Francis- 
co García, Nicolás de Santiago i Juan Lorenzo. 

Alfi^rero. Del árabe alfajar con la terminación castellana ero, Jiguliie, 
oler (Marius) en R. Martín, "hacedor de barro, jarrero" en P. de Al- 
calá (Eguilaz). 

El primer alfarero español que vino a Méjico fué Alonso Yáfiez, 
quien avisó a Cortés que en el palacio (de Axayacatl) había una puerta 
recien cerrada i encalada. Mandó Fernando Cortés que luego se abrie- 
se para reconocer el interior. Entraron por ella algunos soldados i ha- 
llaron muchos aposentos donde había mui ricas cosas de plumería, joyas, 
ropa de algodón, ídolos i otras riquezas semejantes. (Torquemada, tomo 
P, lib. 4°, cap. 49). 

Algodón. Alcotón (alchotón en Villanueva, VI, 274, algoión en'Florez, 
España Sagrada, XXXIV, 455), algodáo en portugués. Del árabe al- 
cotón,, "algodón" en P. de Alcalá, o de cotón (gossipium) en Aben Cuz- 
mán, Guadix i Rosal. (Eguilaz). 

Los toltecas trajeron a Méjico el algodón, maíz i demás semillas i le- 
gumbres que hai en esta tierra. (Torquemada, tomo 1", lib. 1", cap. 14). 

Alhóndiga de Granaditas. Del árabe alfondac, "alhóndiga, mesón, bo- 
degón" en P. de Alcalá, "stabulum" en R. Martín, "doversorium, pee, 
publicum mercatorum hospitium, ubi cam sais meribus divertunt" en 
Freytag, voz derivada a su vez de la griega pandocheion o pándokos o 



DE CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 2S 



pándoohos ^'quit re^oit tout le monde; oú l'on héberge tout le monde; 
oú tout le monde S'assemble" en Alexander, Dice. Grec-FranQais. 

Entre los monumentos históricos sobresale en Guanajuato \&Álhóndi- 
ga de Granaditas, vasto edificio cuadrado, dominado por altas laderas de 
montañas, i memorable en la guerra de Independencia por haberlo to- 
mado el 28 de septiembre de ItílO las tropas del cura Hidalgo i pasado 
a cuchillo a todos los realistas que allí se habían refugiado, i por haber 
estado, en represalia, por orden del Gobierno Virreinal, las cabezas de 
Hidalgo, Allende, Aldama i Jiménez clavadas en escarpias en los cua- 
tro ángulos de la Albóndiga, desde 1811 hasta 1821 que se quitaron. 
El general D. Ignacio Allende estaba en Guanajuato, donde aguar- 
daba tranquilo a Calleja que había salido de Querétaro. Llegó a Gua- ' 
najuato el 24 de noviembre i atacó la plaza. A las tres i media de la 
tarde de eso día, un mulato llamado Lino, natural del pueblo de Dolo- 
res, cierto de que la acción estaba ganada por Calleja, salió por las 
calles i plazas seduciendo al pueblo a que fuese a la Albóndiga de Gra- 
naditas a matar a los españoles que estaban allí presos. Díjole para 
conmoverlo a tal maldad, que Calleja iba a entrar a degüello. Aquella 
plebe, quejosa de tiempos atrás del gobierno español por el tributo que 
le exigía desde el tiempo del visitador Gálvez i de la violencia que 
se usaba echando leva, que allí llamaban lazo, para desaguar algunas 
veces las labores de las minas, abrazó la proposición de aquel hombre 
despechado. Entró, pues, en gran número en la Albóndiga, hiriendo a 
la guardia que les oponía resistencia i al comandante de ella D. Maria- 
no Licéaga, i por poco corren igual suerte el capitán D. Mariano Otero 
i D. Francisco Tobar, que apenas pudieron huir. Ocurrió luego el cura 
párroco a impedir este estrago, con varios clérigos i frailes, pero todo 
fué inútil: la plebe forzó las puertas i dio muerte a la mayor parte de 
los presos, haciendo tal carnicería, que de 247 que allí estaban i dos se- 
ñoras que acompañaban a sus maridos, solo escaparon poco más de 30, 
i una de ellas quedó mal herida. Robaron después cuanto había en el 
edificio, dejando en cueros a los cadáveres. Los pocos que pudieron 
salvarse, se refugiaron en el convento inmediato de Belén. (Cavo, 
pág. 851). Véase Año del hambre. 

Allióndiga de Mérida. Hernando de San Martín la fundó, de sus bie- 
nes, para el común i socorro de los pobres en la necesidad. (Cogolludo, 
tomo P, lib. 4", cap. X). 

AlhondÍgr<)je. En 1662, porque los labradores entraban libremente 
BUS semillas en la ciudad de Guadalajara, el presidente D. Antonio Al- 
rarez de Castro estableció que pagasen el derecho de Alhondigaje. (Mo- 
ta Padilla, tomo 2°, pág. 128). 



24 DICCIONARIO 



Almadén. Del árabe almadén, "metallum, mineries" en Raimando 
Martín, "metal, almadén" en P. de Alcalá, mina en Hélot. Covarru- 
biaa, Canes i Marina. (Eguilaz). 

La villa de Almadén (que estuvo situada a unas tres leguas del pun- 
to de Santa Cecilia de Castaño) fué fundada en Coahuila por don Fran- 
cisco Carvajal de la Cueva, primer gobernador de Nuevo León, (López 
Portillo, pág. 43). 

Almendro* Palabra formada de almendra, derivada del latín amygda- 
la, oriunda del griego amygdalé, la almendra, compuesta, según un au- 
tor (dice Monlau), de los verbos amygó, ser áspero al paladar, i eilein, 
envolver, porque la cubierta verde que cubre la almendra ea de gusto 
áspero. 

El almendro es oriundo de la Mauritania. (Cantú, tomo 7?, pág. 216). 
De allí se llevó a Europa, de donde lo trajo a Méjico don Manuel Rui, 
i don José Gómez Portugal lo sembró en Aguascalientes el año de 1866. 
(González, pág. 455). 

Almerícl* Así llamaron los españoles a la provincia de Nautla. En las 
tierras medias se incluyen las provincias de Tabasco, Champotón, Yu- 
catán o Campeche, Cozumel, hasta las Higueras, quedando en medio 
de estas referidas, otras muchas provincias, como son las de Cohuatza- 
cualco, Cempohuallan i Nauhtlan (que es donde llaman ahora Alme- 
ría), Tonatiuhco, Tozapan, Papantlan, Achachalintlan, etc. (Torque- 
mada, tomo 1", lib. 3°, cap. 13). 

Almolongíl* Alteración del azteca almolonca, compuesto de atl, agua; 
moloni, mandar, i ca, lugar de. 

En este lugar del Estado de Guerrero, tuvo un combate el brigadier 
D. José Gabriel de Armijo, en 25 de enero de 1823, a favor de Santa 
Anna i contra los generales Guerrero i Bravo. Guerrero cayó grave- 
mente herido i sus fuerzas huyeron; Bravo se retiró a Putla i Armijo 
entró triunfante en Chilapa. (Pérez Hernández). 

Almoloyas. Plural de Almoloya, nombre azteza, apócope de Álmolo- 
yan, que significa donde mana el agua algunas veces, compuesto de al, 
por atl, agua; moloni, manar, i yan, terminación que denota tiempo 
en que. 

En 1587 se erigió la vicaría de las Almoloyas de la Mizteca. El 
primer vicario fué Fr. Antonio Almedina. (Burgoa, pág. 185). 

Al Rei i a Inquisición, chitón. Era la base de los conocimientos de los es- 
pañoles, en tiempo del rei Fernando VII. Además de los sesenta mil 
peninsulares que habían repartidos en la Nueva España (en 1810), nue- 
ve décimos eran hombres que habían salido de su país sin otra instruc- 
ción que las preocupaciones religiosas que todos saben, son i eran en- 



DE CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 25 



tonces más, la educación clásica de la Península. (Zabala, tomo 1°, cap. 
V, pág. 82). 
Alta California. En el mes de febrero de 1846 se introdujo en el territo- 
rio mejicano, con una fuerza de rifleros montados, el capitán Fromont, 
ingeniero del ejército de los Estados Unidos, con pretexto de una co- 
misión científica. Solicitó i obtuvo permiso del comandante general D. 
José Castro, para recorrer el país. Tres meses después (el 14 de mayo), 
esa misma fuerza i su comandante tomaron posesión a mano armada i 
sorprendieron la importante plaza de Sanoma, i se apoderaron de toda. 
la artillería, armamento, etc., que allí había. Reunidos a dicha fuerza 
los aventureros esparcidos en la margen del río Sacramento, en número 
de 400 hombres, proclamaron por sí i ante sí la independencia de Cali- 
fornia, enarbolando una bandera encarnada en que estaban figurados 
un oso i una estrella. 

Los primeros actos de este atentado fueron marcados con el despo- 
jo de las propiedades do algunos mejicanos i el asesinato de otros que, 
fieles a sus deberes con su patria, quisieron oponer resistencia. 

El 7 de julio del mismo año, la escuadra americana tomó posesión 
de la plaza indefensa del puerto de Monterrei, a nombre de su gobier- 
no; el 7 de agosto inmediato, ancló en el puerto de San Pedro, a 9 le- 
«^uas de la ciudad de los Angeles, la escuadra americana al mando del 
comodoro Stockton i ocupó a dicha ciudad. (Dice, de Hist. i Geog.) 
Altar. Del latín altare, así llamado por lo alto, por su altura, según San 
Isidoro. 

En el Municipio de Pozos, del Estado de San Luis Potosí, hai una 
gruta llamada El Altar, en el punto conocido por la Mesita. 
Alumbrado en Veracruz. La noche del primero de abril de 1797 se 
estableció el alumbrado (265 faroles) en la ciudad de Veracruz. (Lardo 
de Tejada, tomo 1", pág. 375), Desde fines de 1855, la hermosa luz de 
gas sustituyó a la antigua de aceite. (Id., tomo 2", pág. 643). Lo esta- 
bleció el Dr. D. Gaspar Naphegui. Hoi se alumbra con luz eléctrica. 
Alumbrado de Méjico. La ciudad de Méjico debe al gobierno de don 
Ignacio Comonfort el alumbrado de gas. A esta empresa dispensó efi- 
caz protección. El establecimiento lo inauguró el Presidente el día 
2 de agosto de 1857. (Portilla, pág. 268). 
Allende. Apellido bascongado que significa de allá, lejos, distante. Don 
Ignacio Allende nació en San Miguel el Grande, el día 20 de enero de 
1779. Su padre fué el español don Narciso Allende i su madre doña 
Mariana tJraga. Como joven de familia noble, principal i rica, se le 
dedicó a la carrera militar i llegó a ser capitán de Dragones de la Rei- 
na. Entusiasta por ia independencia do su país, Allende hizo freouen- 

3 



26 DICCIONARIO 



tes viajes a San Miguel i a Querétaro, i se concertó con Hidalgo para 
que tuviese efecto la revolución importante i gloriosa que habían me- 
ditado. En este plan entraron también Aldama i Abasólo, que eran 
oficiales del regimiento de Allende. (Payno, 3" parte, lección 14). 

Allende. El Rancho del Reparo, ubicado cerca del río de Ramos, del 
Estado de Nuevo León, fué con el tiempo transformado en pueblo i 
erigido en villa con el nombre de Allende, el 12 de marzo de 1850, en 
memoria de don Ignacio Allende, que murió fusilado en Chihuahua el 
día 26 de junio de 1811, 

Atllóllcuepél. Alteración del azteca Amaitlcuechpan, estero donde se 
pasa al hombro; compuesto de arnaitl, estero, i cuechpan, en los hom- 
bros. 

A 18 leguas al Sur de Guadalajara está el pueblo de Amalcuepa, 
donde se venera una imagen llamada "Santo Cristo." La llevó desde 
la ciudad de Pátzcuaro el Padre Fr. Francisco de Guadalajara. Según 
el Padre Órnelas, este "Santo Cristo" fué hecho del tamaño de un hom- 
bre, por el mestizo Luis de la Cerda, hijo de IMatías de la Cerda, el 
más famoso pintor que a estos reinos pasó de Europa, cuando se po- 
bló la América. En Méjico se veneran cuatro cristos hechos por el 
maestro la Cerda. (Mota Padilla, tomo 3", pág. 269). 

AlllSltlRBl* Este nombre azteca significa lugar del árbol llamado amnll 
o papel, compuesto de amo.il, papel, porque su corteza servía de papel 
para escribir, i de lian, lugar de. 

El 13 de octubre de 1865 cayeron prisioneros en el pueblo de Santa 
Ana Amatlán el general D. Benigno Canto, los coroneles D. Jo.sé Vi- 
cente Villada i D. Manuel García de León, los tenientes coroneles D. 
Jesús Romo, D. Carlos Borda i otros varios oficiales que fueron can- 
jeados en San Nicolás Acuitzio (6 de diciembre de 1865) i escaparon 
del patíbulo el 21 de octubre de aquel año, en Uruápan del Progreso 
(Michoacán), donde fueron decapitados el jefe supremo del ejército 
del Centro, general D. José María Artsaga, el cuartel maestre general 
D. Carlos Salazar, el jefe de la 1* brigada, coronel D. Trinidad Villa- 
gómez, el coronel D. Jesús Díaz i el comandante del escuadrón, Gonzá- 
lez. (Pérez Hernández). 

Atllzltláil. Este pueblo del Estado de Michoacán se ha hecho célebre 
en los anales de la historia, porque en él, el 13 de octubre de 1865, fué 
sorprendido el general de división i el jefe del ejército del Centro, don 
José M* Arteaga, con el cuartel maestre general de brigada don Car- 
los Salazar i la división que marchaba a las órdenes del primero, por 
don Ramón Méndez, jefe de las fuerzas imperialistas que defecciona- 
ron a la causa de la República. Los presos fueron conducidos a TJruá- 



DE COmO&IDADES HISTÓRICAS. 27 



pan del Progreso el día 20 de octubre de 1865 i el 21 fueron decapita- 
dos a espaldas de unas casas viejas, en la plaza de la iglesia parroquial, 
D. José María Arteaga, D. Carlos Salazar, los coroneles D. Trinidad 
Villa<yómez, D. Jesús Díaz i el comandante González. (Pérez Her- 
nández). 

Anieca. Palabra mejicana que significa agua corriente, compuesta de a, 
por atl, agua, i mecatl, cuerda, hilo de agua, corriente; aunque hai 
quien opina que es palabra de la lengua cazcán, propia de los natura- 
les, i significa "arriba del agua" o "por cima del agua." ^ 

El padre Fr. Antonio de Cuéllar, que murió el 12 de agosto da 
1541, fué el fundador de Ameca do la Nueva Galicia, hoi Estado de 
Jalisco. (Mota Padilla, tomo 1°, págs. 26 i 274). El fundador, en tiem- 
po de los indios, antes de la venida de los castellanos, fué un indio 
mui valiente, llamado Jojouhquitecuani, nombre que significa cmel 
león. 

Ainecaineca. Lugar de dos corrientes, dos arroyos.. 

En 1519 llegó Hernán Cortés al pueblo de Amecamecan, de la pro- 
vincia de Chalco. El señor de allí salió a recibir a Cortés, i mucha com- 
pañía, i dióle cuarenta esclavas i tres mil pesos en ovo i dos días de co- 
mer. (Torquemada, tomo F, lib. 4°, cap. 45). 

Analco. Nombre azteca que significa del otro lado del agua o extensión 
de agua, compuesto de ail, agua, i nalco, terminación que vale del otro la- 
do, en la ribera opuesta. El pueblo de indios chichimecas, llamado "San 
Pedro Analco," fué fundado por el padre Fr. Alonso Téllez, que salió 
eon este objeto de Guadalajara. (Basalenque, pág. 116). 

Anatonfiía. Del griego anatomía, compuesto de ana, en, al través, i 
tomé, sección, corte. 

En 1790, gracias al empeño del 2" conde de Revillagigedo, se fundó 
en Méjico una cátedra de Anatomía en el "Hospital de Naturales." 
(Cavo, lib. 12°, pág. 393). 

AndrciS* Del griego andros, genitivo de anér, hombre. 

El edificio donde hoi se halla el hospital de San Andrés se fundó, co- 
mo colegio, el año de 1626, para auxiliar al de Tepotzotlán, que como 
éste, era de los padres jesuítas. Don Melchor de Cuéllar i su mujer D" 
María Ñuño do Aguilar fueron los fundadores. El año de 1642 se 
abrió el colegio con tres estudiantes de Tepotzotlán i un lego, i la igle- 
sia bajo la advocación de Santa Ana. En 1676, el capitán D. Andrés 
de Tapia Carbajal se ofreció a restaurar la fundación, ya mui decaída, 



I Según una relación de D. A.ntonio de Leivo, alcalde mayor de Amecn, escrita al 
rei en 2 de octubre de 1579. 



28 DICCIONARIO 



con tal que se le pusiera el nombre de San Andrés. El año de 1779 se 
fundó allí el Hospital de Virolentos. (Alfaro i Pina). 

Anexión de Texas. Del latín annexus, annexu^n, supino de annecteres, 

unir, juntar, enlazar; compuesto de mis por ad, cerca, i de nectere, unir, 

Desde el mes de febrero de 1 8 <"> admitió el congreso de Washington 

la anexión de Texas a la Unión Americana. (Lerdo de Tejada, tomo 

2°, pág. 524). 

Anexión de Yucatán. En 1846 se trató de que Yucatán se anexara a 
los Estados Unidos Americanos. Para este asunto fué nombrado D. 
José Revira, decidido partidario de la anexión de Yucatán a aquel 
país. (Baqueiro). 

Ang'Sing^lieo. Nombre tarasco que significa dentro del bosque: de an- 
gan, por angatapu, árbol, i de la desinencia gue, dentro. 

El pueblo de San Simón Angangueo fué primero un asiento de mi- 
nas, descubierto, según la tradición, en 1792. 

AlSg"CS« Del griego aggelos, mensajero, derivado de aggellu, anunciar, lle- 
var una noticia. 

En la inundación de 1580, fué llevada por las aguas una imagen de 
la Virgen María, al barrio llamado Coatlán o lugar de salitre, donde vi- 
vía el cacique Izayoque, quien, en 1595, la colocó en una pequeña capi- 
lla de adobe que mandó a fabricar en el lugar donde hoi se halla el 
Santuario de Ntra. Sra. de los Angeles, de esta ciudad. 

AnteQUera. Nombre que los conquistadores dieron a Oajaca (véase), 
porque juzgaron que el sitio era mui parecido a la otra Antequera de 
Andalucía (Burgoa, parte 2*, pág. 6); i conocida antiguamente por 
Singylia, según Clusio i Ambrosio de Morales. Los moros le puüieron 
Antequera, que significa la victoriosa, la grandiosa, según el P. Maria- 
na. (Hist. de España, lib. 19, cap. 22). Aunque otros dicen que es la 
Anticuaría de los romanos. 

El año de 1409 ganó de los moros esta villa el Infante Don Fernan- 
do, a pesar de que el rei de Granada, Abul Hagex, envió a socorrerla 
con sus dos hermanos, Mahomete i Alicón, cuatro mil caballos i cin- 
cuenta mil peones, de los que perdieron más de doce mil hombres. 

La primer población española en Oajaca se fundó en aquel valle con 
el nombre de Antequera. Le concedió Carlos V el título de ciudad por 
los años de 1532. (Alegre, tomo 1", pág. 101). 

Anti§^ua. Villa fundada por Hernán Cortés en 1519, cerca de Chiahuis- 
tlán, del actual Estado de Veracruz. 

Antonio* Del griego anthos, flor. 

El convento de San Antonio de Puebla se fundó en tiempo del vi- 
rroi D. Alvaro Manrique de Zúñiga. Se puso la primera piedra el 



DE CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 29 

día 9 de diciembre de 1591. Los padres franciscanos celebraron en es- 
te convento el primer capítulo el día 10 de noviembre de 1602, i Fr. Mi- 
guel de la Concepción fué nombrado por el papa Clemente YIII, pri- 
mer provincial. (Al faro i Pina). 

Antonio Abad (San). El padre Fr. Juan González Gil trajo a Méjico 
el afio de 1628, a los frailea de esta orden que se establecieron en uno 
de los suburbios de la capital. El 24 de agosto de 1787, fué abolida la 
orden por Pío VI, a solicitud del rei de España Carlos III. 

Antonio (frai). El carmelita Fr. Antonio de la Ascensión, que en 1602 
se agregó a la armada del capitán Sebastián Vizcaíno, fué el primero 
que dijo misa, confesó i comulgó a varios de la expedición en la isla de 
Cerros, de la Baja California, el día de San Agustín. (Torquemada, to- 
mo 1°, lib. 5 cap. 50). Después esta isla se llamó de Cedros, por los 
muchos que había en los cerros. 

Antonio de Padua. El convento de San Antonio de Padua, de Córdo- 
ba, se fundó a instancias del regidor i alguacil mayor don Francisco de 
Solís, quien dio dos mil pesos para el principio de la obra, i Marcos 
Ballesteros i Juan Rodríguez Duran dieron los solares inmediatos a 
las casas que Solís había cedido para la fábrica. 

El día 14 de agosto de 1682 dio el rei Carlos II su licencia; en 1686 
ge comenzó la obra i se terminó en 1710. El primer prelado fué Fr. 
Nicolás Falcón. (Rodríguez i Valero, págs. 27 i 28). 

Antonio Galindo, Moctezuma (San.) El origen del convento de este 
pueblo es el siguiente: 

En 26 de octubre de 1698 vivía el padre Fr. Francisco Postoles, co- 
misario de las misiones de la provincia de Coahuila, en un jacal o en- 
ramada grande que con su solicitud i cuidado habían hecho los indios 
en un llano espacioso i abundante en tierra de labor. A la puerta del 
jacal estaban clavados dos palos i de ellos colgaba una campana que el 
padre Postoles había llevado, i al son de ella salían i acudían a dicho 
sitio 170 personas de indios chicos i grandes. El P. Comisario, revesti- 
do con alba i estola, bendijo dicho lugar. El gobernador D. Francisco 
Cuervo i Valdez dio a los naturales la posesión del terreno que estaba 
asignado por Reales Ordenanzas para el establecimiento de misiones, re- 
toñeciendo por límites los que tenía señalados la hacienda de Feliz Sán- 
chez, en dirección al norte. Se trazó la plaza de 220 varas en cuadro, 
cuatro calles principales que salían de ella, sitios para la Iglesia, con- 
vento i hospital. Fué nombrado gobernador José Alazapa, alcalde Lá- 
zaro Expiaxilo, alguacil Agustín, i regidores Ignacio Expiaxilo i San- 
tiago Apiamí. (López Portillo, pág. 267, vuelta). 

Antonio (San). El obispo de Jalisco, D. Francisco Rivera, fundó el año 



JO DICCIONARIO 



de 1639 la misión de San Antonio, de Nuevo L<íón. (Mota Padilla, to- 
mo S^pág. 210). 

Antonio (capilla de San). tCn 1813 se bendijo i estrenó en Orizaba la 
capilla de San Antonio. (Arróni2, pág. 530). 

AnimciaciÓSB. Derivado de anv.nciar, procedente del latín anunciaret 
compuesto de ad, cerca, nicnciare, anunciar, formado de nutitius, nun- 
tia, nuntium, lo que avisa o da noticia. (Monlau). 

La primera iglesia católica que se edificó en Chiapas, fué la de Ntra. 
Sra. de la Anunciación de la viila de San Cristóbal, fundada el 7 de 
abril de 1535. 

En abril de 153S se llamó Iglesia de San Cristóbal. (Remesal, pági- 
nas 274 i 275). 

En 1572 permutaron los frailes el convento de Teulita por el de la 
Anunciación de Tilantongo. Entonces tenía este pueblo más de dos 
mil indios i en 1G71 no contaba ni con 300. (Burgoa, pág. 180). 

Annncíata, de Durango. 

A principios de 1611 se estableció en Guadiana la congregación de 
la Anunciata, por los padres de la Compañía de Jesús, el Dr. Martín 
de Egurrolas, Francisco de Contreras i Francisco de Ordifiola. (Alegre, 
tomo 2°, pág. 43). 

Añil* Palabra que el Castellano tomó del árabe An-uil, como ésta del 
persa nilo, el añil. 

Descubrió i conoció Ja hoja del añil en esta tierra (Yucatán) Fernan- 
do de Bracamente por el año de 1550, i habiéndose experimentado ser 
r±i\ú bueno, por haberlo remitido a España, i haber parecido bien en 
Segovia, se fué aumentando el beneficio de ello, por ser trato en mate- 
ria considerable, i de que iba resultando mui grande utilidad a los es- 
pañoles de esta tierra. (Cogolludo, tomo 2", lib. 7, cap. 3). 

Año del hambre. El año de 1783 es conocido en la historia de Méjico 
por afio del hambre, porque a consecuencia de grandes heladas caídas 
fuera de tiempo i cuando los sembrados no podían resistirlas, quedaron 
perdidas las cosechas. Escasearon los mantenimientos en una gran re- 
gión. La gente infeliz tuvo que sustentarse hasta con cosas mal sanas. 
Sobrevino la peste que causó estrago en la multitud. (Pérez Hernán- 
dez). 

La escasez en el año del hambre i los abusos que la codicia del comer- 
cio cometió encareciendo los granos, hicieron concebir la idea a D. An- 
tonio Riaño, intendente de Guanajuato, el proyecto de formar una 
albóndiga que pudiese contener maíz i harina suficiente para el consu- 
mo de la ciudad en un año i para la gente infeliz. 

Escogido el terreno para la construcción, que fué en la cuesta de 



I>E CURIdSIDADES HISTÓRICAS. 81 

Valdés, en cabildo de 1" de agosto de 1797, se nombraron por comisio- 
nados para entenderse en aquella, a D. Julián de Larín i a D. Salva- 
dor Réstegui. Aquel año se compraron algunas casas, i también en los 
dos siguientes. Todas importaron, según el avalúo del maestro de la 
ciudad, José Alejandro Yillaseñor, la cantidad de 25,843 pesos 3 reales 
i 2 octavos. La obra se principió el 2 de enero de 1798 i se concluyó 
el 23 de septiembre de 1809. Se gastaron en jornales 192,428 pesos, 5 
reales, 1 octavo, i con las fincas que se compraron asciende el costo de 
la obra a 218,263 pesos 3 octavos. (Pérez Hernández). 

AparÍCÍ021€S de Santos. Palabra derivada de aparecer, procedente del 
latín apparescere, formado de apparece-, compuesto de ap por ad, cerca, 
i de parere, aparecer. 

La primera aparición fué la de Santiago Apóstol en su caballo blan- 
co, en Tabasco, en 1519, a pelear a favor de los castellanos i contra los 
indios; pero no lo pudo ver Bsrnal Díaz por ser pecador. (Díaz del Cas- 
tillo, cap. 38). La segunda vez que se apareció fué en Otomcapulco, se- 
gún dice el P. Florencia (pág. 8); la tercera vez se presentó en Querétaro 
el año de 1531. (D. Cenobio L Enciso— Guadalajara — 1893). 

El año de 1531 se apareció al indio Juan Diego en el cerro del Te- 
peyac la Virgen de Guadalupe. (Garidi i Alcocer). 

Este mismo año, en julio, se apareció en Querétaro, en el aire, una 
cruz i los creyentes sintieron que las rocas olían a rosa. (Espinosa, Cró- 
nica, pág. 10). 

La Virgen de Ocotlán (Puebla) se apareció a otro indio llamado Juaa 
Diego. 

En la bahía de Ñipa se apareció a Juaa Hoyos i a Juan Moreno, per- 
cadores, la Virgen de la Caridad del Cobre. 

En 1539 se apareció a Fr. Nicolás Perea el Sr. de Cuaima. (Esqui- 
bel i Vargas, pág. 105). 

En 1543 se apareció a Fr. Antonio Roa el Cristo de Totolalpan, i Fr, 
Antonio de Pixa recibió la efigie del crucificado. (Esquibel i Vargas, 
pág. 105). 

A dos indios de Campeche, llamados Luis Na i Lorenzo Balan, se les 
apareció en Jampolol, debajo de un pich, la Virgen María. (Cogolludo, 
tomo 2^, pág. 593). 

En el pueblo de Ichmul (Yucatán) se apareció un Cristo Crucificado 
que se venera en la Catedral de Mérida bajo el nombre de Santo Cristo 
de las Ampollas. 

A orillas del río de Lorma, en la Estación de la Huerta (Michoacán), 
el 24 de diciembre de 1687, se apareció a Juan de la Cruz i a Juan da 



32 DICCIONARIO 



Aparicio, el Cristo de la Piedad. (Esquibel i Vargas, cap. 2*^, pág. 9). 

En el barrio de San Juan, extramuros de la ciudad de Salvatierra, se 
venera el Señor del Socorro^ de unas dos varas de alto, que en 1682 
se apareció en un árbol llamado patol (corepo). La primera relación la 
liizo Fr. Juan de Santa-Anna en 1751. (Esquibel i Vargas, pág. 101). 

Nuestra Señora de la Salud se apareció en Morelia al cura D. Joan 
Meléndez Carreño, el año de 1600. (Alfaro i Pina, pág. 243). 

El Santo Cristo del Balazo, que se venera en el Hospital de San Lá- 
zaro de Méjico, también se cree aparecido. (Esquibel i Vargas, pág. 106). 

La imagen de los Remedios, de Méjico, se apareció en 1540 en el ce- 
rro de Otoncapul, debajo de un maguei, al indio otomí Juan del Águila. 
Esta Virgen se dice que la trajo a Nueva España, en 1519, el soldado 
Juan Rodríguez. (Florencia, págs. 2 a 6). 

La imagen del Santo Cristo de Tupataro, barrio de la ciudad de Pátz- 
cuaro (Michoacán), lo halló en el corazón de un árbol un anciano ta- 
rasco,llamado Rafael, por los años de 1746. (Esquibel i Vargas, pág. 107) 

También el Señor de Ixmiquilpan, después de estar 70 años en la igle- 
sia del Real de Plomo Pobre, ya mui destruido, se apareció al cura de 
allí el año de 1691 completamente reformado i nuevo. (Esquibel i Var- 
gas, pág. 109). 

Un Santo aparecido. — Leemos en El Continental de Culiacán: 

"En carta escrita a un amigo nuestro, se le dice de Mochicahuy lo 
siguiente: 

"Viniendo del Fuerte para esta Hacienda, me hallaba descansando 
en una casita del pueblo de Sivirijoa, cuando observé por el camino real 
una gran comitiva de gente que venía a manera de procesión, entonan- 
do unos cantos u oraciones acompañados de música i cohetea Pregunté 
qué era aquello i me dijeron que era un acompañamiento que hacían a 
un Santo que se había aparecido por aquí, curando toda clase de males. 
Llegó la comitiva a donde yo estaba i entonces conocí al llamado San- 
to, que venía acompañado de dos vírgenes, con quienes se había ido a 
casar a Mochicahuy. Como en la religión católica romana no está ad- 
mitida la poligamia, el Cura de este pueblo se negó a casarlo con dos, 
por cuyo motivo pronosticó grandes catástrofes para estos pueblos. Mul- 
titud de gente lo seguía por todas partes, comprándole botellas de agua, 
que era el remedio que aplicaba a todas las enfermedades. En un 
momento lo vi expender entre estas pobres gentes diez ollas de agua, 
en botellas, al precio de 4 reales cada una. — Mandaba traer agua al 
río, que está mui cerca; en cada olla iba metiendo un crucifijo de acero 
i murmuraba palabras ininteligibles; después daba tres soplidos i ya 
quedaba aquel líquido convertido en la divina panacea. Semejante es. 



DE CCRK^SIDADES HISTÓRICAS. 



tado de ignorancia es increíble, pues se le tributaban más veneraciones 
por aquellas gentes que las que pudieran tributarle a Dios." 

"¿Qué no hay autoridades en el Distrito del Fuerte que castiguen a 
ese vagof— ^¿ Siglo XIX, 4 de enero de 1882. 
ApaízingrÁin. Del azteca apazili, lebrillo, b.inco, detrás, a la espalda, 
i de gan, por can, lugar de. 

Esta villa tiene unido a su primitivo nombre el de la Constitución, 
porque el primer Congreso Mejicano, que se reunió en Chilpancingo de 
los Bravos (Estado de Guerrero) el 14 de septiembre de 1813, se tras- 
ladó después a Tlacotepec i de este pueblo al de Santa María de la 
Asunción de Apatzingan, i en este lugar expidió en 22 de octubre de 
1814, la primera Constitución política, dada al país por los indepen- 
dientes, como representantes de la Nación. (Pérez Hernández). 
Apatzing^an. Voz azteca formada de Apatzincan, que significa lugar 
pequeño donde exprimen ropa; compuesta de apatzca, exprimir ropa mo- 
jada, tzin, apócope de tzinco, terminación que denota diminución, i can, 
desinencia que determina lugar. 

El 15 de enero de 1814 fué derrotado Morelos en Pnruarán por las 
tropas de Llano e Iturbide. Se retiró Morelos por las sierras i barran- 
cas i llegó a Acapulco, donde juntó algunas fuerzas i se reunió al Con- 
greso, el cual había expedido el 22 de octubre de 1814 una constitución 
en Apatzingan, que fué la primera que tuvo Méjico. (Payno, 3* pte., 
lecc. 16). 

Apertura de estudios. El vocablo Apertura se deriva del latín apertum, 
de aperire, abrir. 

El día 25 de enero de 1553 se hizo en Méjico, por solicitud del Vi- 
rrei D. Luis de Velazco, la apertura de los estudios de la nueva Uni- 
versidad: el padre frai Alonso de la Vega, agustino, fué el maestro de 
Sagrada Escritura; de Teología, el maestro frai Pedro Peña, dominica- 
no, i Juan Negrete, célebre matemático; de Cánones, el Dr. Marrones i 
Arévalo Sedeño; instituto, el Dr. Frías, doctísimo en lengua griega, que 
también dio lecciones de Filosofía con Juan García; de Retórica, el cé- 
lebre Juan Cervantes Salazar, cuyas obras atestiguan su buen gusto, i 
de Gramática, don Blas Bastamante. (Cavo, lib. 4, § 12). 

Apozolco. Palabra azteca que significa lugar de bebida de maíz: de 
atl, agua; pozolatl, bebida de maíz, i co, lugar de. 

En 1530 se le dio en encomienda a un italiano de apellido Lipar, el 
pueblo de Apozolco, por haber sido el primero que entró allí i mató a 
seis indios. (Mota Padilla, tomo 1°, pág. 128). 

Aprehensiones en Méjico. Plural de aprehensión, del latín apprehen- 



34 DICCIONARIO 



sio, cnis, de apprendere, compuesto de ad, i prehendere, coger, asir, 
prender. 

Uno de los actos de la primera Audiencia fué convocar a loa ayun- 
tamientos de la Nueva España para que eligieran procuradores que con- 
currieran a una junta general en Méjico, que debía tratar de asuntos 
del bien público i servicio del rei. Con este título colorearon el punto 
principal que se debía ventilar, de impedir que Cortés volviera a Méji- 
co. Efectivamente, concurrieron los diputados, i habiéndose valido el 
Presidente i Oidores, de todas las supercherías imaginables para atraer- 
los a su partido, con todo, nada consiguieron sin la fuerza. A Jorge de 
Alvarado i a Pablo Mejía quitaron sus repartimientos, pretextando in- 
corporarlos a la corona; pero al fin los dieron a Alonso de Estrada i a 
Rodrigo de Albornoz. Prendieron a Pedro de Alvarado, a Diego de 
Ocampo i al Capitán Maldonado. Baste saber que noventiseia conquis- 
tadores, que les hicieron frente en esta materia, o maltrataron o des- 
terraron. (Cavo, lib. 2", § 30). 
Ara Coeli. Esta casa de ejercicios estaba contigua al Hospital de Sam An- 
drés; se comenzó el año de 1717 i se terminó en 1750. El 8 de diciem- 
bre del mismo año se bendijo i el 2t de febrero de 1751 se dio la pri- 
mera tanda. (Orozco i Berra, Memoria para el plano de la Ciudad de 
Méjico). 

Arasnbiirá. Este apellido es bascongado i .dignifica cabeza o entrada del 
desierto; de aran, contracción de ara-an, he allí, o de arri-an, entre 
piedras, o en piedras, i de buru, biirua, cabeza, principio, principal jefe 
de alguna cosa. 

A orillas del Río Blanco, de Nuevo León, a 260 quilómetros de la ca- 
pital del Estado, Fr. Lorenzo Cantú fundó en 1 626 la "Misión de Santa 
María de los Angeles de Río Blanco." Más tarde aumentó el pueblo i 
el 26 de octubre de 1879 fué erigida en villa con el nombre de Ararri' 
buri, en memoria del general D. José Silvestre Aramburi, hijo da la 
población de Galeana. 
Arancel en Nueva España (primer). 

Las hordenanzas e condiciones que el Muy Magnifico Señor Her- 
nando Cortés, Capitán General e Gobernador desta Nueva España, 
por Sus Magestades, e los Muy nobles Señores Xusticias e Regidores 
desta Cibdad de Teviistlan, mandan que guarden e cumplan las perso- 
nas que hizieren ventas e mesones en el camino de la Villa-Rica a esta 
Cibdad, son las siguientes: 



DE CUKlOSIDADfcS U'STÓRICAS. 



PRIMKRA MENTE. 



Que los dichos venteros uo puedan llevar ni lleven mas de un tanto 
por cada libra de pan de maiz fecho en tortillas, e que sea limpio e bien 

ítem- por cada azumbre de vino, medio peso de oro, y esto, si esto- 
biese la Venta diez leguas de la Villa do la Veracruz; e si estx>biese 
veinte, e un ducado ques de seis tomines; e si estobiere treinta, a peso 
de oro; de manera que si a este respeto se lleve por cada diez leguas, 
después que pasaren de las diez leguas primeras en que se pone la di- 
cha tassa, a medio peso por cada diez leguas, se entienda que llevan 
cuatro reales mas por cada azumbre. 

Ítem: que por una gallina de la Tierra, lleven un ducado de oro, 
ques seis tomines; e si la gallina f aere de Castilla., lleven un peso e 

medio de oro. 

ítem: por un pollo de Castilla; un ducado, 
ítem: por un conexo; cuatro tomines. 
ítem: por una godorniz; dos tomines. 

ítem: por una libra de carne de puerco fresco, con tanto que se lo 
guise; dos tomines. 

ítem: una libra de la dicha carne salada, quatro tomines; e se en- 
tienda que estas son libretas de a diez y seis onzas cada una. 

ítem: por una libra de carne de venado fresco, dos tomines; e si fue- 
re salado lleve quatro. 

ítem- por cada celemin de maíz; dos tomines. 

ítem: que por cada perdona lleve deposada, si truxese caballo, dos 
tomines; e si viniese a pie un tomín. 

ítem: que por cada uevo, no pueda llevar ni lleve mas de medio real 
¿e oro, que son tres tomines. 

ítem: mando que no tengan puercos ni gallinas en parte donde pue- 
dan andar entre las bestias questobiesen, e posasen en la dicha Venta. 
Mando que en las dichas ventas tengan buenas pesebreras limpias e 
sanas, por manera que no se pueda caer el maiz. 

Las quales dichas hordenanzas, mandamos que se guarden e complan 
los dichos renteros, so pena que por cada vez quelo quebrantaren, in- 
curran en cien pesos de oro, aplicados en esta manera: la tercia parte, 
para la Cámara e Fisco de Su Magestad, e la otra tercia parte para las 
obras públicas de la Villa o Oibdad donde estobiese la tal venta; e la 
otra tercia parte, para el denunciador e que lo acusare o denunciare; e 
mandamos que tenga este arancel á la puerta do la venta, en parte que 
ee pu8da bien leer, poniéndolo alto, ni en parte escondida, salvo, pu- 



36 DICCIONARIO 



blicatnente, donde todos lo puedan ver e leer. —Por mandado de los 
dichos Señores, Gobernador e Xusticias e E,egidores. — Martin de Ca- 
lahorra. — Escribano público e del consexo. (Arancel dado por Hernan- 
do Cortés, á los venteros del camino de la Villa-Rica a México. Do- 
cum. del Archi. de Ind., tomo 2fi, pág. 170). 

Arbitrariedad de Iturbide. El término arbitrariedad es formado de 
arbitrio, derivado del latín arbiter, de ad-beto, lo mismo que ad-eo, ir, 
acercarse. 

Arbitrariedad grande cometió el gobierno de Iturbide expidiendo ór- 
denes la noche del 26 de agosto de 1822 para que fuesen arrestados los 
diputados Fagoaga, Echenique, Obregón, Carrasco, Tagle, ]iombardo, 
D. Carlos Bustamante, D. Servando de Mier, Echarte, D. Pablo Ana- 
ya, D. Francisco Tarrazo, D. José del Valle, D, Juan Mayorga, Zeva- 
dua, José Joaquín Herrera, además de varios otros ciudadanos, entre 
ellos el general Parres, D. Anastasio Cerecero, D. Agustín Gallegos i 
otros. (Zabala, tomo 1", cap. X, pág, 182). 

Arcediano* Archidiaco7ius en latín i archidiakonos en griego, que sig- 
nifica caudillo de los evangelistas; término compuesto de archc, primero, 
principal, primacía, potestad, i de diakonos, ministro, diácono. Arce- 
diano significa el primero de los diáconos. 

El primer arcediano que hubo en Guadalajara fué D. Pedro Bernar- 
do Quirós en el afío de 1563. (Mota Padilla, tomo 3", pág. 57). 

Arcos de Cempoala. Del latín arcus. 

Fr. Francisco Tembleque, residente en O tumba, notó la falta de agua 
que allí había i emprendió traerla de unas fuentes, a quince leguas de 
distancia. Sin dinero para procurarse los materiales, recurrió a la es- 
casa liberalidad de los particulares i a la espontánea, franca e incansa- 
ble cooperación de los indígenas. Con éstos tuvo operarios i útiles; él 
fué el arquitecto, sobrestante, maestro i peón de la obra que por espa- 
cio de 17 años continuó (a pesar de las contrariedades i obstáculos que 
tuvo que vencer) hasta concluir el hermoso acueducto de cal i canto, 
de tres varas de espesor i que iba señalando el terreno. Pasa por tres 
puentes: el primero de 40 arcos, el segundo de 13 i el tercero de 67, 
en una extensión de 1,059 varas i una tercia, i el arco del centro tiene 
de alto 128 pies. (Dice. Univ. de Hist. i Geog.) 

Arcilicofradía de la Cruz. Es palabra compuesta de archi, pseudo 
prefijo del griego arché, que [significa primacía, preeminencia, sumamen- 
te, mucho, i de cofradía, nombre formado de cofrade, del latín confra- 
ter, compuesto de cum, con, i frater, hermano. 

Hernán Cortés fundó en la iglesia de la Santa Cruz una archicofra- 
día con el título de la Cruz, cuyos estatutos fueron aprobados por Fr. 



DE CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 37 

Domingo Betanzos, vicario general del reino, por auto de 30 de marzo 
de 1527. Una de sus instituciones es asistir a los reos en la capilla, su- 
plicio i entierro. Por una bula de Gregorio XIII, a 13 de enero de 
1573, se concedió a la Archicof radía se agregase a la del Santísimo 
Cristo de San Marcelo. 

Arcflidotlcl* La segunda fundación de Villa Rica de la Veracruz fué 
Chiahuiztlán, a once leguas de Ulúa, que por estar en alto llamaron los 
españoles Archidona.[{Doonm. de Indias, 1* serie, tomo 26,págs. 38 i 72). 

Arenas. Apellido derivado del nombre arena, procedente del latín arena. 
Frai Joaquín Arenas, dieguino, hombre vulgar i de malos anteceden- 
tes, armó una conspiración en Méjico, con el objeto de someter de 
nuevo este país al dominio de España. Descubierta la conspiración en 
enero de 1827, por el mismo español Arenas, por haber tenido la extra- 
ña ocurrencia de invitar personalmente para ello al comandante gene- 
ral de Méjico, D. Ignacio Mora, fué preso inmediatamente este sacer- 
dote, así como otro religioso español, dominico, llamado Fr. Francisco 
Martínez, que se decía comisionado regio, en unión de su escribiente 
Segura, i otras personas insigniñ cantes en Méjico i Puebla. Poco tiem- 
po después fué preso el general español D. Gregorio Arana, i más tarde 
los generales españoles Echábarri i Negrete. La causa para la averigua- 
ción i castigo de los culpables en aquella proyeetada conspiración, se 
siguió con mucha actividad, dando por resultado que sufrieran la pena 
capital los religiosos Arenas i Martínez, Segura i el general Arana, li- 
mitándose el castigo respecto de los generales Echábarri i Negrete, por 
no haber pruebas de su complicidad, primeramente a una confinación 
en los castillos de Perote i Acapulc©, i luego a su expulsión de la Re- 
pública. (Lerdo de Tejada, tomo 2°, págs. 318 i 319). 

Arias (Joaquín). Antiguo apellido castellano. En 1212 murió en la ba- 
talla de las Navas, de Tolosa D. Pedro Arias. 

Uno de los primeros jefes de la revolución de 1810. Siguió a Hidal- 
go i conspiró contra el realista Iriarte en el camino de Zacatecas. En 
la junta celebrada el 16 de marzo de 1811, en el Saltillo, por los jefes 
independientes, ni Arias ni Abasólo quisieron admitir el cargo de je- 
fe de las tropas insurgentes, por lo que la elección recayó en el Lie. D. 
Ignacio Rayón, el Lie. Arrieta i D. José María Arteaga. Arias cayó 
prisionero con los demás jefes en las Norias de Bajan. (Dice. Univ. de 
Hist. i Geog.) 

Arista. Apellido castellano derivado del nombre arista, procedente del 
latín arere, estar seco. 

En un lugar del Ebtado de San Luis Potosí, llamado antiguamente 
Jagmi de los üriinns, que en 1813 D. Juan Ceferino compró a D. An- 



38 Diccio>iAPao 



tonio Reina, so fundó un pueblo que en 1857 se le dio el título de Villa 
de Arista. 

Arízonac. Antiguo i famoso mineral descubierto en 1736 en la Pircc- 
ría Alta que antes perteneció al rico Estado de Sonora i hoi a los Es- 
tados Unidos del Norte de América, por el ignominioso tratado de :a 
Mesilla. (Pérez Hernández). 

Arízpe. Apellido bascongado, que significa debajo del roble, compuesto 
de aritza, roble, i de pe, por pea, bajo, inferior. 

La ciudad de Arizpe fué antigua capital del Estado de Sonora. Se 
lo dio este nombre en memoria de D, Miguel Ramos Arizpe, 

Arsnada de Barlovento. La palabra armada se deriva de arma. 

En 1639 se puso en Veracruz la Armada de Barlovento para impe- 
dir loa contrabandos i los ataques de los filibusteros. 

Arm^S ocultas en Morelia. La dicción arma, que el castellano tomó del 
latín, es, según Solano Constancio (citado por Monlau), procedente 
del germánico arm, armus, hombro, brazo de hombre, porque fué la 
primera arma que usó. 

El día 9 de abril de 1856 se extrajeron en Morelia, del convento de 
agustinos, varias armas i piezas de munición que estaban ocultas deba- 
jo de las tarimas del templo, dentro de los nichos de los altares, debajo 
de la ropa de las imágenes a que tenían más devoción, así como de una de 
las casas que se comunicaban con el convento. Estas eran para una cons- 
piración que el clero preparaba contra el gobierno de Méjico. (Méjico 
al través de los Siglos, tomo V, pág. 130). 

Armisticio. Formado de arma, armas i de siatio, pararse, suspensión 
de armas. 

Después de las batallas de Padierna i Churubusco se celebró en 
Méjico i los Estados Unidos del Norte un armisticio el 21 de agosto 
de 1847. 

Artes i Oficios. Del latín arz, artis, el arte, se deriva esta voz, i de la 
misma lengua procede el nombre i oficio, de oh, i faceré, hacer. 

El 18 de Abril de 1856, el presidente de la República D. Ignacio Oo- 

monfort estableció una escuela de artes i oficios en que los jóvenes 

4 pobres i los artesanos recibiesen una instrucción sólida que a la vez 

moralizara sus costumbres. (Méjico al través de los siglos, tomo 5**. 

pág. 127.) 

Arriag*!!. Apellido bascongado, que significa pedregal, compuesto de 
arria, piedra, guijarro, i la terminación aga, que denota localidad es- 
trecha. 

En el rancho del Gallo de San Luis Potosí se fundó la población ti- 
tulada Villa Rayón, i el 7 de mayo de 1847 se erigió en municipalidad 



DK CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 39 



con el nombre de Villa ArHaga, en memoria del ilustre potosino D. 
Ponciano Arriaga. 
Arroyo Hondo. Del latín arrogium. 

En este lugar hubo un reñido combate entre el teniente Coronel D- 
Froilán Bocinos, insurgente al mando del general Luaces e Iturbide. 
Con 280 soldados de infantería i 120 dragones atacó Bocinos en Arro- 
yo Hondo. Iturbide ordenó a Epitacio Sánchez se defendiera. Después 
de una lucha tan desigual por parte de los independientes i obstinada 
por los realistas, éstos se retiraron velozmente a Querétaro, i hasta >s 
trincheras fué persiguiéndolos Bocinos, en cuyo poder dejaron 45 muer- 
tos i heridos, entre éstos se hallaron el teniente coronel Soria, Latorre. 
ayudante mayor de Zaragoza, el capitán Vélez, el mayor Miñón i el 
alférez D. Miguel Azcárate, (Dice. Univ. de Hist. i Geog.) 
Arroz. Del griego oryza, tomó el árabe el término ar-roz i de aquí el 
castellano. Esta planta es originaria de la India (Oantú, Hist. Univ., 
t 7, p. 216). De España trajeron el arroz a Méjico en loa primeros 
años de la conquista. 
AsambSea de Notables. La dicción asamblea, según Monlau, es impor- 
tada del francés; dí>rivada del latín assim-ulare, compuesto de as, por 
ad, i simul, juntamente, en compañía, ida aquí se formó assp.mbler, reu- 
nir, juntar, convocar, de donde su assemblée i el castellano asamblea. 

El día 8 de julio de 1863 fué la instalación de la Asamblea de ^' ata- 
bles, en Méjico, la que nombró una comisión compuesta de Ignacio 
Aguilar i Marocho, -Joaquín Velázquez de León, general Santiago 
Blasco, Teófilo Marín i José María Cayetano Orozco (prebendado de 
la catedral de Guadalajara), para que presentase dictamen sobre la for- 
ma de gobierno que había de tener Méjico. ( Rivera, tomo 1", pág. 251). 
El mismo autor, añade en una nota: 

Los más notables de la Asamblea eran los siguientes: Fr. Francisco 
de la Concepción Ramírez, obispo de Caladro; D. Agustín Carpena, 
abad de la Colegiata de Guadalupe i poco después obispo; D. Bernardo 
de Gárate, vicario capitular del Arzobispado de Méjico i luego primer 
obispo de Querétaro; Manuel Moreno i Jove, deán de la Catedral de 
Méjico; José M» Nieto, arcediano de la Catedral de Guadalajara; José 
Mariano Dávila, jesuíta; general Bruno Aguilar; José Fernando Ramí- 
rez, nativo de Durango, abogado, liberal moderado i, en mi humilde 
juicio, superior a todos los 214 de la Asamblea, a los agentes i a los 35 
de la Junta Superior de Gobierno (no aceptó); Manuel Orozco i Be- 
rra, gran historiador (no aceptó); Urbano Fonseca, distinguido natu- 
ralista (no aceptó); .Juan Rodríguez de San Miguel, jurisconsulto, au- 
tor de obras mui útiles; Pedro Escudero i Echanove, abogado yucateco 



40 DCCIONAEIO 



de gran talento, liberal radical que había sido uqo de los diputados que 
formaron la Oonstitución de 1857; los literatos Manuel Larráinzar i 
José M* Roa Barcena; los distinguidos abogados Luis G. Cuevas, Ma- 
riano Riva Palacio e Hilario Elguero; Agustín Iturbide, nieto del Em- 
perador; José Ramón Malo, sobrino del mismo Emperador; Juan Ala- 
mán, abogado, hijo de D. Lucas, cuya capacidad distaba mucho de los 
talentos de su padre; Faustino García Chimalpopoca, abogado, indio 
descendiente del tercer rei de Méjico, i Mariano Galván Rivera, anti- 
guo calendarista. 

Aguilar i Marocho i Teodosio Lares habían sido ministros de Santa- 
Anna, i los más de los individuos de la Junta de los 35 i de la Asam- 
blea de Notables habían sido empleados públicos en tiempo de su Dic- 
tadura. 

Niceto de Zamacois, en su Historia de Méjico, tomo XVIII, capí- 
tulo 8*?, dice: 

Santa- Anna fué el primero que trató, hallándose en el poder, de que 
la nación se constituyera en Monarquía, con auxilio de las potencias 
europeas. Hallándose de Presidente de la República Mejicana, en 1853, 
dio instrucciones oficiales a D. José M* Gutiérrez de Estrada i parti- 
culares a D. José Manuel Hidalgo, secretario de la legación mejicana 
en Madrid, para que con empeño solicitasen la intervención de Ingla- 
terra, Francia i España, a fin de establecer un gobierno con un prínci- 
pe español. El consejo, para dar ese paso, salió de D. Lucas Alamán, 
al nombrarle Santa-Anna Ministro de Negocios Extranjeros, con la 
presidencia del gabinete. . . . Habiendo fallecido D. Lucas Alamán el 
2 de junio de ese mismo año de 1853, cuando apenas llevaba dos meses 
de hallarse en el Ministerio, el Sr. Bonilla (uno de los de la Junta de 
los 35), que entró a ocupar su lugar, envió de parte de Santa-Anna 
las instrucciones oficiales a D. José M^ Gutiérrez de Estrada, como he 
dicho, para que entrase en arreglos con las referidas potencias. El do- 
cumento en que se le autorizaba a que obrase de la manera más conve- 
niente para lograr el objeto deseado, decía así: 

•'Antonio López de Santa-Anna, benemérito, etc., i Presidente déla 
República Mejicana, a todos los que las presentes vieren, sabed: Auto- 
rizado por la Nación Mejicana para constituirla bajo la forma de go- 
bierno que yo creyese más conveniente, para asegurar su integridad 
territorial i su independencia nacional de la manera más ventajosa i 
estable, según las plenísimas facultades de que me hallo investido, i 
considerando que ningún gobierno puede ser más adecuado a la Nación, 
que aquel al que por siglos ha estado habituado i ha formado sus pecu- 
Hares costumbres. Por tanto, i para cumplir este fin, teniendo confian 



DE CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 41 

za en el patriotiatno, ilustración i celo del Sr. D. José M* Gutiérrez de 
Estrada, le confiero por las presentes los plenos poderes necesarios, pa- 
ra que cerca de las Cortes de Londres, Paría, Madrid í Viena, pueda 
entrar en arreglos i hacer los debidos ofrecimientos, para alcanzar de 
todos estos gobiernos, o de cualquiera de ellos, el establecimiento de 
una monarquía derivada de alguna de esas casas dinásticas de estas po- 
tencias, bajo las calidades i condiciones que por instrucciones especia- 
les se establecen. — En fe de lo cual he hecho expedir las presentes, 
firmadas de mi mano, autorizadas con el sello de la Nación i refrenda- 
das por el Ministro de Relaciones, todo bajo la conveniente reserva, en 
el palacio Nacional de Méjico, a primero de julio de mil ochocientos 
cincuenta i tres. — A. L. de Santa-Anna." 

AsesíSSatO del general Llave. El 14 de julio de 1863 había salido de 
Guanajuato el general González Ortega, i el general Ignacio de la Lla- 
ve i Patoni también salieron ese día, del mismo lugar, a caballo, con 
una escolta de 12 hombres que les dio Doblado. Cerca de la hacienda 
de la Quemada, González Ortega entregó a Llave 500 onzas de oro que 
había sacado de Puebla, para que le ayudase a llevarlas, i al entregár- 
selas, algunas onzas cayeron al suelo a vista de los soldados. Estos for- 
maron un complot i a poco rato, caminando Llave detrás de sus com- 
pañeros i a alguna distancia de ellos, algunos soldados dispararon sus 
rifles sobre él; corrieron para matar a González Ortega i Patoni; Llave, 
gritando, les avisó del peligro. Tanto por los tiros como por el grito, 
ellos corrieron i se salvaron a uña de caballo. Llave, luego que gritó, 
cayó al suelo sin sentido, i los soldados se apoderaron de las onzas i 
huyeron. El herido fué conducido en camilla al Jaral, en donde, a pe- 
sar del esmero de los médicos mandados por D. Benito Juárez, murió 
a los dos días. Su cadáver fué conducido a San Luis Potosí, donde se 
le hicieron solemnes exequias, a las que asistió el mismo Juárez. (Ri- 
vera, tomo 1°, pág. 245 i vuelta). 

Asesinato de Falconi. El día 7 de septiembre de 1845, una cuadrilla 
de malhechores, capitaneada por Ramón Palacios, asesinó al italiano 
Falconi, hombre mui rico, que tenía una tienda de ropa en los bajos 
del Portal de Miranda (Yeracruz). 

Palacios se puso en contacto con Florencio Duran, quien, por tole- 
rar que su mujer estuviese en relaciones con Falconi, gozaba de la con- 
fianza de éste. Palacios i Duran tramaron un complot para robar a 
Falconi. Se asociaron con un tal Manuel Viveros, soldado retirado, 
que había sido asistente del general Santa-Anna. A'iveros hizo el pa- 
pel de comerciante comprador, i en unión de Duran i de otros cinco 
hombres, quo aparentaban ser sus amigos o compañeros de viaje, se in- 

4 



42 DICCIONARIO 



trodujeron a la hora convenida en la casa de FalconL Palacios los 
acompañó hasta la puerta i aparentando hallarse enfermo, se retiró al 
hospital de San Sebastián, para evitar que recayese sobre él toda so3- 
pecha. Cuando loa bandidos se hallaban juntos con Falconi en la tras- 
tienda de la casa, a una señal convenida, tres se apoderaron del italia- 
no i otro le cortó la cabeza, separándola del cuerpo. En seguida man- 
daron llamar de parte de Falconi a su hermano político D. Juan B. 
Borghese, que no había podido notar lo que pasaba, hallándose acosta- 
do en su cama en el entresuelo que había sobre la tienda, i al llegar al 
pie de la escalera fué acometido por cinco de aquellos bandidos, quie- 
nes le dieron diez i siete puñaladas, hasta que exhaló el último suspiro. 
Consumado el asesinato de las dos personas, registraron la tienda en 
busca del tesoro; pero no hallaron más que unos 300 pesos en plata i 
otro tanto en mercancías i salieron con mucho sigilo a las oraciones de 
la noche. Divulgado el hecho, el alcalde 3° D. Manuel Prado i Bres- 
caglia, hizo prender, por sospecha, a Duran, i se descubrió todo. Pala- 
cios, Duran i Viveros fueron sentenciados a sufrir la pena capital, i a 
la de diez años de presidio Antonio Pérez i Manuel Treviño. (I^erdo de 
Tejada, tomo 2", págs. 512 a 515). 

Asesinato de Muler. El 21 de agosto de 1863 fué asesinado en las cer- 
canías de la villa de Tlalpan, llamada también San Agustín de las Cue- 
vas, el zuavo francés Muler. No habiéndose sabido quién fué el autor 
del delito, el mariscal Forey suprimió el Ayuntamiento de dicha villa, 
nombró prefecto político a un oficial francés, impuso a los vecinos de 
la misma i se hizo pagar la cantidad de 6,000 pesos por vía de multa; 
puso presos a muchos vecinos que tuvo por sospechosos, para que sir- 
vieran de rehenes i en un comunicado que publicó el día 22 en el 
periódico L'Estafette, dijo: "Si los asesinatos continúan, los rehenes 
responderán de ellos con su cabeza. Si esto no bastare, la villa será 
destruida," (Pvivera, tomo 1", pág. 260). 

Ascsiliílto de Comonfort. El día 14 de noviembre de 1S63 fué asesina- 
do el general D. Ignacio Comonfort en el rancho de Molino de Soria, 
en el municipio de Chamacuero. A la sazón que Comonfort viajaba en 
carretela descubierta, acompañado de un sobrino suyo, de su ayudante 
Estanislao Cañedo i del coronel José M* Duran, con una escolta de 
100 hombres, de San Miguel de Allende a Celaya, en dirección a Gua- 
najuato, adonde iba a arreglar personalmente con Doblado algunos ne- 
gocios pertenecientes al Ministerio de la Guerra, el coronel imperialista 
Sebastián Aguirre, "poniendo emboscada a su gente, esperó el momento 
de atacarlo." Al llegar pocos instantes después Comonfort al sitio re- 
ferido, sus contrarios hicieron una descarga sobre él i su escolta, lan- 



I>E CUEK SIDADES líISTÓRICAS. 



zándose sobre ésta sin darle tiempo a prepararse para la defensa. Co- 
monfort quedó muerto en la primera descarga, i sus soldados, acometidos 
por mayor número de contrarios, ae retiraron al pueblo de Chamacuero. 
(Zamucois). Su cadáver fué sepultado en San Miguel de Allende. En 
febrero de 1868; los despojos del autor del Plan de Ayutla fueron con- 
ducidos a Méjico i sepultados en San Fernando. (Rivera, tomo 1*^, 
pág. 280). 

Asesinato de Martínez, en Veracruz. En el mes de mayo de 1814 hubo 
un sangriento combate cerca del Puente de Trujillo, entre la partida de 
insurgentes capitaneada por el Lie. Rosains. que figuraba de jefe de las 
fuerzas sublevadas en la provincia da Veracruz, i la de igual clase a lad 
órdenes de José Antonio Martínez, quien pereció en ella, libertándose 
así los españoles del hombre que había llegado a hacerse más temible 
en el camino de Veracruz a Jalapa, El origen de este extraño combate 
entro dos jefes que defendían una misma causa, fué un gran disgusto 
habido entre Rosains i Martínez, por haberse rehusado éste a darle al- 
gunos efectos de valor que tenía ocultos, de acuerdo con Aguilar, i a 
obedecer sus órdenes, lo mismo que las de D. J. P. Anaya; i como Mar- 
tínez era un hombre que se había hecho temer, determinó Rosains, en 
unión de D, JMariano Rincón, sorprenderlo a mano armada, formándo- 
le una emboscada cerca de su mismo campamento, como lo hizo, i en 
la lucha que allí se trabó, murió aquel famoso cabecilla, asesinado vil- 
mente, según se dijo, por el mismo Rosains. (Lerdo de Tejada, tomo 2", 
pág. 12G). 

Ase$$inaf O de Valladolid. El día once de enero de 1847, el célebre D. 
Antonio Trujeque i D. .Juan Vázquez, al frente de una indiada de 
unos 3,000 hombres armados, intimaron al teniente coronel D. Alejo 
Venegas, comandante militar de Valladolid (Yucatán). El día 13 se 
posesionó Trujeque del barrio de Sisal, donde se le agregaron muchos 
indios de los barrios de la ciudad i enemigos, por odio de razas, de las 
familias del centro. La lucha fué desesperada. El 15 se dio el asalto i 
aquella turba de indios ebrios cayó sobre la plaza, destruyendo cuanto 
encontraba. En un instantefueron cruelmente sacrificadas a balazos i 
machetazos 84 personas, entre ellas tres mujeres, dos niños, dos ancia- 
nos i un tullido, Puertas, ventanas, muebles de lujo i de uso, árboles, 
flores, todo fué devastado. El saqueo duró ocho días, lo mismo que la 
matanza. Aquellos bárbaros no se conformaban con dar muerte a sus 
contrarios, sino que saciaban su venganza arrastrando por las calles a 
las víctimas. 

Asesinato de Sánchez. El 30 de noviembre de 1867 fué asesinado en 
la población llamada Lobos el coronel D. Rafael Platón Sánchez, pre 



44 DICCIONARIO 



sidente del conspjo de guerra que sentenció a muerte al emperador 
Fernando Maximiliano José de Hapsbourg-Lorena. (Rivera, tomo 3", 
pág. 121 i Payno, pág. 236). 

AsesillíltO de Patoni. A roprHarlotj de agosto de 1863 fué asesinado el 
general D. José María Pdtoni. Este señor volvía de su destierro a Du- 
rango, su patria, se alojó en la noche en una posada distante del cen- 
tro de la ciudad i fué extraído del lugar en que dormía por solda- 
dos de la brigada del general Canto, i fusilado fuera de poblado 

Canto fué reducido a prisión por D. Francisco Gómez del Palacio, go- 
bernador entonces del Estado. El 17 de octubre llegó Canto a Méjico 
a responder de su conducta. El Congreso declaró por unanimidad haber 
lugar a formarle causa, como diputado que era. ... El 18 de diciem- 
bre salió para Durango a proseguir su causa. En mayo de 1871 fué 
sentenciado a muerte en aquella ciudad, i en febrero de 1873 salió sen- 
tenciado a diez años de presidio. (Efemérides de Galváa Rivera). 

AsesílAcltO de Corona. El día 11 de noviembre de 1888, el general D. 
Ramón Corona, gobernador del Estado de Jalisco, murió en Guadala- 
jara a causa de tres heridas de cuchillo, que le dio la tarde anterior en 
una bocacalle de la misma ciudad el asesino 'Primitivo Ron, joven de 
22 años, que había sido maestro de escuelas primarias i gendarme (Ri- 
vera, tomo 3°, pág 141). 

Asesinato de Dongo. A las siete i tres cuartos de la mañana del 24 de 
octubre de 1789 se avisó al alcalde de corte D. Agustín de Empáran, 
que la casa número 13 de la calle de Cordobanes, en que habitaba D. 
Joaquín Dongo, almacenero i labrador rico, se hallaba abierta, i éste 
muerto en el patio, con su lacayo i cochero. Trasladado a dicha casa i 
hecho el reconocimiento judicial, no sólo se encontró asesinado a Don- 
go, sino a todos sus familiares, hombres i mujeres, en número de once 
personas, violentadas las puertas de las cajas de caudales, i se echaron 
menos catorce talegas de mil pesos que se depositaron en una de 
ellas, a más de ocho que existían debajo del mostrador del almacén. 

Tan horroroso suceso obligó al virrei, segundo conde de Revillagi- 
gedo, a dictar las más activas providencias para buscar a los reos de 
* estos crímenes, no sólo dentro de Méjico, sino por todo el reino. Cada 
ciudadano se impuso voluntariamente la obligación de inquirir quiénes 
fueron los asesinos. Cierto relojero de la calle de S. Francisco, al pa- 
sar por la calle de Santa Clara notó a la sazón que D. Felipe Aldama 
hablaba con otro hombre, el cual en la cinta del pelo, aunque negra, 
tañía una mancha de sangre; i no obstante que este era un indicio mui 
despreciable para presumirlo reo de tan atroz delito, haciendo escrúpu- 
lo de conciencia, partió a denunciarlo al juez de la causa. No se des- 



DE CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 45 

preciaba entonces ningún aviso, por leve e insignificante que fuese, i 
así mandó al punto a arrestarlo. Sus declaraciones nada producían, 
pues él probó que en los días anteriores había estado en la plaza de ga- 
llos, habían muerto en la lid a uno de estos animales, i se lo habían 
pasado por encima de su cabeza destilando sangre, i una gota de ella 
lo había manchado; mas como la averiguación se extendió a saber quié- 
nes eran sus amigos i con quiénes había estado en aquellos días, se 
procedió a aprehender a D, José Joaquín Blanco i a D. Baltasar Quin- 
tero. Notóse en éste algunas contradicciones de su declaración, i como 
se supiese que se acababa de mudar a una accesoria de la calle del 
Águila, número 23, por el gran miedo que dijo tenía de que lo asalta- 
sen ladrones, el juez mandó que se reconociese dicha accesoria. Esta 
diligencia dio toda la luz que se buscaba en la averiguación. En las 
puertas se hallaron algunos golpes de sable en las que habían hecho 
prueba del filo que tenían unos machetes cortos de tierra caliente bien 
amolados, con que perpetraron los delitos, i lo que es más, levantando 
las vigas del pavimento se hallaron veintiún mil seiscientos pesos en- 
talegados i varias alhajas de oro i plata que luego se depositaron en 
las cajas reales. Abrumados con el descubrimiento del cuerpo del deli- 
to, no pudieron dejar de confesarlo, declarando que Aldama fué el que 
sedujo a sus compañeros para la perpetración del robo. Este se man- 
tuvo tenazmente negativo i eludía los cargos con astucia diabólica, de 
modo que a no verse convicto de todo punto en los careos de sus com- 
pañeros, i reconocimiento de la sangre con que tenía manchada su ro- 
pa i pañuelo polvero, habría puesto al juez en gran conflicto. Tan ho- 
rrendos crímenes los cometieron fingiéndose de ronda i dando la voz 
de la justicia para que se les abriesen las puertas de la casa, en la que 
entraron a guisa de tigres feroces, asesinaron a cuantas personas encon- 
traron, hombres i mujeres, sin perdonar su saña ni a un loro que ha- 
bía en la casa. Concluido este destrozo a sangre fría, aguardaron que 
llegase D. Joaquín Dongo, a quien atacaron en el patio, i luego al co- 
chero que hizo alguna resistencia con la cuarta, sobre el cual descarga- 
ron rabiosamente. Notóse que todas las heridas las dieron en la cabe- 
za de todas las víctimas, pudiendo decirse con propiedad, que ni dieron 
golpe sin herida, ni herida que necesitase de segundo golpe. Elevada la 
causa a plenario, se entregó a los reos para que alegasen en su defensa 
dentro de un breve término; nada dijeron capaz de excepcionarlos sino 
fué mostrar la mayor criminalidad de algunos de ellos, cargando el co* 
lorido del delito sobre Aldama, seductor de Quintero i Blanco. 

Efectivamente, era un hombre avezado al robo i asesinato: había eje- 
cutado otros dos de antemano, i su perfidia llegó al extremo de pres- 



45 DICCIONARIO 



tarse a servir de auxiliar en la Acordada, para expedir las cordilleraa 
en persecución de los reos que se buscaban; mostrábase mui solícito i 
afanoso porque se descubriesen los agresores i no cesaba de investigar 
contra ellos; él hizo de cochero para conducir el dinero a la accesoria 
donde fué depositado. Presentáronse estos malvados al funeral de Don- 
go, que se celebró en la iglesia de Santo Domingo, i este hecho echó el 
sello a su reprobación. En la tarde del 4 de noviembre se hizo la rela- 
ción de la causa en la sala del crimen, no obstante de ser día de año 
del Rei, i se concluyó ya mui entrada la noche. Al mismo tiempo se 
relató la causa seguida en la Acordada, poco tiempo antes contra Al- 
dama, por el robo i asesinato que había ejecutado en la persona de un 
criado de D. José Samper, por robarle dos mil pesos, como en efecto 
lo verificó. Ejecutado este homicidio, lo arrastró i echó el cadáver en 
una mina vieja; i como se le hubiese dado la denuncia de la existencia 
de este cadáver en aquel lugar, fué a reconocerlo con el carácter de 
teniente de justicia que entonces era de la jurisdicción de Cuauhtla de 
Amilpas. ¡Tanta serenidad tenía este perverso para la ejecución de los 
crímenes más atroces! 

Apareció también por la causa, que Blanco había sido igualmente 
procesado en la Acordada por cinco robos que había ejecutado en 1787, 
en compañía de Juan Aguirre, paisano suyo, en la casa de D. N. Az- 
coyti, extrayéndole más de tres mil pesos con ganzúa, i tres robos en 
Guanajuato en la casa de Alaiüán. Quintero fué asimismo procesado 
por dicho tribunal, de ladrones, por queja de un primo suyo, lo acusó de 
haberle robado cuatro mil pesos. Estos españoles eran tres vetera- 
nos en la iniquidad. El tribunal reunido se dejó ver con todo el es- 
plendor de la justicia: presidíalo el regente de la Audiencia; rodeábanlo 
muchas guardias que custodiaban a los reos i un numeroso concurso 
que lanzaba sobre ellos miradas de horror e indignación. Escuchóse 
entonces la terrible voz fiscal que ponderó la enormidad de los críme- 
nes i pidió su condigno castigo. Los abogados de los reos vinieron a 
pedir que se cumpliese la distinción de nobles. Al siguiente día 5 se 
votó la causa i fueron condenados a la pena de garrote, con la circuns- 
tancia de salir al patíbulo con ropa talar i gorros negros, en muías en- 
lutadas. Firmaron la sentencia los Sres. regente Gamboa, el goberna- 
dor de la Sala, Chaves, Empáran, Saavedra i Aguirre, hallándose pre- 
sente el fiscal Hernández de Avila. 

El 7 de noviembre se verificó la ejecución en un tablado, entre la 
puerta principal de Palacio i la Cárcel de Corte, el cual tenía tres va- 
ras de alto, diez de largo i cinco de ancho, todo tapizado i guarnecido 
de bayeta negra hasta la escalera, piso i palos. ¡ Tristes señales de 



DB (U UlcSlDADES HÁSTÓaiCiS. 47 

una noble zagótica española, que recordaba a estos malvados la doble 
obligación que tenían de obrar con hidalguía en sus acciones ! ^ 

Presentados en horrible espectáculo i quebrados por el verdugo loa 
machetes i bastón con que se presentaron en la casa de Dongo, usur- 
pando la voz de la justicia pública, se mantuvieron en el patíbulo hasta 
las cinco de la tarde i se llevaron a la cárcel donde se les amputaron las 
manos i fijaron con escarpias de hierro en la puerta de la casa de 
Dongo. - 

Asesinatos. Plural de asesinato, término derivado de asesino, del árabe 
haxxaxín, plural de axxac, el que hace uso del haxíx, bebida o electua- 
rio narcótico hecho de las hojas del cáñamo. 

Por los años de 1090 de nuestra era, dice Alix, citado por Eguilaz, un 
tal Hassan ben Sabak Hamairí, dai, o misionero de la secta hetero- 
doxa de los Ismaelitas, fundó en Persia la famosa congregación de loa 
Assasinos, que, gobernada por un xeque o gran maestre, se componía 
de diversas órdenes o grados; el último do los cuales, llamado de los 
ftidavm o adeptos, no era más que una banda de sicarios, que, fanatiza- 
dos por su jefe i embriagados con el haxíx, ejecutaban sin vacilar las 
órdenes sangrientas de aquel, asesinando a cuantos les indicaba a fin de 
saciar sus venganzas o miras políticas; así llegaron a hacerse famosos i 
temidos por todo el Oriente, i en los historiadores europeos, que narra- 
ron las guerras de las cruzadas, se exponen repetidos ejemplos de su 
ferocidad i abnegación. (Von Ilamer, Hist, de los Asesinos, i D'Her- 
belot, Bibl. Or., Art. Bathenions). 

Ase.§ÍBiatos de Campeche. El día 13 de febrero de 1843 el pueblo de 
Campeche se levantó, i al grito de ¡mueran los enemigos de Yucatán! 
entran puñal en mano en las prisiones i asesinan a todos los presos. 
Atribúyenle muchos a D. Santiago Méndez ese acontecimiento, asegu- 
rando que se valió del comandante de artillería, D. José del Carmen 
Bello, como agente, únicamente para que asesinaran a Valay, enemigo 
suyo, de quien se quería vengar. (Baqueiro, tomo 1" págs. 87, 88). 

Asesinatos en San Vicente. 

El 18 de diciembre de 1856 fueron asesinados cinco españoles en el 
rancho de San Vicente por una cuadrilla de 30 bandidos. San Vicente 
era una finca rústica en el distrito de Cuernavaca, perteneciente al es» 
pañol Pío Bermejillo. Los asesinados más notables fueron Nicolás Ber- 
mojillo, hermano de Pío, i Juan Bermejillo. sobrino de los dos. Le" 



1 ¡Eran tres hidalgos españoles! (Tajiio, pág. 129.) 

2 (Cavo, paga. 379 á 381.) 



48 DICCIONARIO 



principales dé dichos bandidos fueron fusilados eu la capital de la Re- 
pública el año siguiente. (Rivera, tomo 1", pág. 32). 
Ascensión aerostática. El vocablo ascensión se deriva de ascender^ del 
latín ascenderé, compuesto de ad, i scandere, subir. 

El día 24 de abril de 1836 presenció por primera vez el pueblo de 
Veracruz una ascensión aerostática. Causó allí este espectáculo las sen- 
saciones que naturalmente produce en cuantos no lo han visto antes. 
Esta ascensión fué ejecutada por Mr. Robertson, el primer aeronauta in- 
teligente que visitó la República. El globo partió del convento de San 
Francisco, adonde se reunió numerosa concurrencia. (Lerdo de Tejada, 
tomo 2", pág. 419). 
Aseg'íirase que en el barrio de Guandhe, perteneciente al pueblo de Tla- 
cotlapilco, Estado de Hidalgo, ha sido denunciado un horrendo crimen 
perpetrado por personas ligadas entre sí, en tres familias distintas. 

La mujer de uno de los presuntos responsables, que fué la que denun- 
ció el hecho, asegura que hará 13 años, en unión de su madre, de dos 
de sus hermanos Felipe i Narciso M. asesinaron a su abuela materna, 
a su padre i a los hijos de éste. 

Al padre, dice la denunciante, que lo mataron por orden de la ma- 
dre, al hermano por envidia de un magueyal que litigaban, i a los hi- 
jos, de los que uno tenía dos afíos, para que no hablasen. De estos crí- 
menes se tuvo conocimiento, pero los presuntos responsables fueron 
puestos en libertad por falta de méritos. Adsiuás, la denunciante ase- 
gura que también la quisieron asesinar. 

El Juzgado de 1^ Instancia de Ixmiquilpan ha practicado las dili- 
gencias del caso, mandando exhumar los restos de las víctimas. De los 
niños se encontraron fragmentos carbonizados en sus mismas sepultu- 
ras i con sólo los cráneos intactos; los de la abuela, padre i demás oc- 
cisos, en una gruta casi inaccesible. Parece que ante el Juzgado Conci- 
liador de Chilcuautla han confesado su delito los hermanos aprehendi- 
dos. Sólo uno ha logrado escapar i se le sigue de cerca, pues se sabe 
su paradero. {El Imparcial de 28 de enero de 1899). 
Asientos» Plural de asiento, derivado de asentar, formado de sentar, 
TJn pobre arriero de Guanajuato, llamado Ibarra, pasaba de esta ciu- 
dada a la de Zacatecas, uno de los primeros añoa del siglo pasado, i 
descubrió ricos minerales. Contento con su descubrimiento fué a Aguas- 
. calientes i a Zacatecas en busca de recursos, que no halló, para explotar 
las minas. Volvió a Guanajuato, donde tampoco consiguió nada. De 
allí trajo tres o cuatro amigos a quienes ofreció parte de los productos 
si le ayudaban a trabajar. Poco tiempo después se divulgó la noticiada 
la bonanza, i los jesuítas, activos i emprendedores, compraron a Ibarra 



DE ClRIOSlltAPES HISTÓRICAS. 49 



las minas i comenzaron a explotarlas en grande escala. En 1712 se fun- 
dó el real de asientos de Ibarra. En 1750 contaba ya con más de ocho 
mil habitantes. (González, págs. 45 a 47). 

Asinais. En 1690, el conde de Gálvez mandó al gobernador a fundar un 
presidio en la provincia de Asiríais, que los españoles llamaron Tejas. 
Ya el mismo gobernador había formado el presidio de la Laguna de 
San Bernardo. 

AstrÓiog'O español (1" que hubo en Méjico en 1519). 

"I además desto, estaua con nosotros vn soldado, que se dezia Bo- 
tello, al parecer muy hombre de bien, y latino, y auia estado en Roma 
y dezian que era nigromántico, otros dezian que tenia familiar, algunos 
le llamauan Astrólogo: y este botello auia dicho quatro dias auia, que 
hallaba por sus suertes y astrologias, que ai aquella noche que venia no 
saliamos de México, y si mas aguardauamos, que ningún soldado podria 
salir con la vida: y aun auia dicho otras vezes, que Cortés auia de te- 
ner muchos trabajos, y auia de ser desposseido de su ser, y honra, y 
que después auia de bolver á ser gran señor i de mucha renta. (Murió 
la Noche Triste). ' 

Asunción» Es vocablo formado del supino latino assumpíum, del ver- 
bo assumere, compuesto de as por ad, cerca, i de sumere, tomar para sí. 
El día 5 de agosto de 1602 llegó la armada del Capitán Sebastián 
^ Vizcaíno a una isla que por el día se llamó de la "Asunción de Nues- 
tra Señora." (Torquemada, tomo P, lib. 5^, cap. 49). 

Asunción de Aguascalientes. La parroquia de la Asunción, de esta ciu- 
dad, se comenzó a fabricar en 1704 i se dedicó en 1738. (González, 
pág. 47). 

Atarazanas. Estas fortalezas que al principio se hicieron en la ciu- 
dad de Méjico, diez o doce años después se quitaron, como se ve por 
esta orden: 

"A Me seido hecha rrolacion por parte de la Cibdad de México, que 
conviene a Nuestro servicio y seguridad y Enoblecimiento della, que 
mandaremos proveer que las atarazanas ques la Fortaleza de la dicha 
Cibdad, se muden de donde al presente están, y se haga en la Calzada 
de Tacuba, porque al tiempo que so hizo en la parte donde agora está, 
fué a causa de que todo era por alli agua para el efecto de los bergan- 
tines obiesen de servir, no habia agua por donde entrasen sin mucho 
trabajo. (Lo que D. Antonio de Mendoza, etc., ha de hacer. — 1535. 
Docum. del Arch. de Indias, tomo 23). 

AtcmajaC* Alteración del azteca Atemaxac, que significa piedra que 



1 Berna! Díaz del Castillo, Hist. verJ. de la Couq. ile la Nueva España, cap. lí 



50 DICCIONARIO 



hace hifurcar al agua, término compuesto de atl, agua, te, por tetl, 
piedra, i viaxac, bifurcar. 

Atemajac se llama el valle donde está la ciudad de Guadalajara, capi- 
tal del Estado de Jalisco. 

AtlíXCO* Este nombre mejicano significa superficie del agua. Está for- 
mado de a, por all, agua, i de ixco, superficie. 

Don Antonio Pérez de laa Casas dio e» 1617, en beneficio de la 
fundación del convento de religiosas de Santa Clara de Atlixco, las ca- 
sas de su morada. El virrei D. Diego Fernández de Córdoba dio la li- 
cencia el 27 de mayo de 1617 para la fundación. En 2 de febrero de 
1618 salieron de Méjico 8 religiosas del convento de San Juan de la 
Penitencia i habiendo fallecido algunas, salieron de la misma ciudad 
otras cuatro, del convento de Santa Clara, en 1625. (Alfaro i Pifia, 
pág. 223). 

De la fertilidad i amenidad del valle de Atlixco nació que entrando 
allí los españoles le llamaran Val de Cristo (Valle de Dios). (Torque- 
mada tomo 1?, lib. 3°, cap. 32). 

La primera familia española fundadora de Atlixco fué la de D. Pe- 
dro del Castillo i su mujer doña Catalina Pérez Romero; fueron los que 
pusieron las primeras piedras de! convento de Ntra. Sra. edificado por 
Fr. Toribio de Benavente (Motolinia). (Torquemada, tomo 1°, lib. 3-, 
cap. 33). 

Atlixco* Por documentos fehacientes que existen en el Archivo del 
Ayuntamiento, consta que entre varios españoles que huyendo de los 
disturbios de la provincia de Huejotzingo, se avecindaron en el anti- 
guo pueblo de Atlixco (del Estado de Puebla), que en mejicano signi- 
fica centro del agua, uno de los principales fué Alonso Díaz de Ca- 
rrión, quien después de haberse establecido con sus compañeros en tie- 
rras laborías, informó al virrei D. Martín Henríquez, por los años de 
1574, lo conveniente que sería formar en aquel terreno una villa de 
españoles, así por la fertilidad de sus campos, bañados de abundantes 
aguas, como por la inmediación de montes, canteras i demás útiles pa- 
ra realizar su fundación. El virrei, accediendo a esta solicitud, comi- 
sionó al Dr. Pedro Farfán, oidor de la Real Audiencia, a efecto de 
que tomase las correspondientes noticias, las que adquiridas, obtuvie- 
ron el resultado de que en 1579 se expidiese la real cédula de funda- 
ción. Está la ciudad a 250 varas de altura a la falda del cerro de 
San Miguel, llamado así por tener en su cima una ermita consagrada 
a este santo. (Pérez Hernández). 

Atlixco* En i de mayo de 1862 ol general D. Tomás O'Horán derrotó 
en Atlixco al general imperialista D. Leonardo Márquez. Este se di- 



DK fCKIOSlDADKá HiaTÓBICAS. 5l 



rigía con su ejército al campamento de Lorencez para auxiliarlo en el 
ataque a Puebla, i sabedor de ello Zaragoza, mandó á O'Horán a que 
presentase batalla a Márquez, lo desconcertase i le impidiese unirse 
con los franceses, i lo consiguió. (Rivera, tomo 1°, pág. 190). 

Atotonilco. Lagar de aguas termales, en lengua mejicana. Palabra 
formada de atl, agua, totonqui, caliente, i co, desinencia locativa. 

El pueblo de Atotonilco el Grande fué fundado por frailes agusti- 
nos el año de 1530; es memorable en la historia de la Independencia, 
porque allí el cura Hidalgo tomó de un templo una bandera blanca que 
tenía en el centro pintada la Virgen de Guadalupe, i éste fué el primer 
estandarte de los insurgentes. 

Atotoníloo. El Santuario de Jesús lí'azareno de Atotonilco, pueblo 
distante poco más de dos leguas de San Miguel, se dedicó en 20 de ju- 
lio de 1748. (Alfaro i Pina, pág. 260). 

Atoyac. En azteca significa lugar del río. Kombre formado de Atoyátl, 
río, i c, desinencia que denota en o dentro. 

En 25 de diciembre de 1521 llegaron los castellanos a la margen de- 
recha del río Atoyac, ou el lugar que ocupa el pueblo de Santa Anita, 
debajo de un huaje; dijo la primera misa que se celebró en Oajaca el 
clérigo D. Juan Díaz. 

Atoyac de Alvarez. Ciudad del Estado de Guerrero. Ea el barrio 
de la Tachuela nació el general D. Juan Alvarez, i la legislatura del 
Estado, en memoria del ilustre caudillo de la reforma, le concedió el 
título de ciudad de Alvarez. (Pérez Hernández). 

Atoyac de Oajac*a* En abril de 1561, siendo corregidor de Oajaca 
el español Cristóbal de Espíndola, con acuerdo del Obispo, cabildo i 
regimiento de la ciudad, por mandado del virrei don Luis de Velasco, 
iban de Cuilapan, Etla, Tlaliztac, Huitzo, Zimatlán, Ocotlán i Teiti- 
pac, quinientos indios al trabajo ''de retirar (600 varas de Oajaca) el 
lío Atoyac (haciéndolo pasar por el pié del Monte Albán), pagando 
Guaxaca la herramienta necesaria i la comida por el tiempo que dure 
la obra." (Archivo Nacional, vo'. 5, fol. 287 i vuelta.— Gay, tomo P, 
pág. 382. 

Atzac*á,ll. Cuando se despobló Ixhuatlán, los indígenas, huyendo de 
las crueldades de los españoles, fueron a refugiarse a Tezraelaca, a Te- 
poztetla (donde hoi está Ixtlahuancillo del Monte), i al lugar llamado 
por los conquistadores el Jazmín, donde fundaron aquellos desgracia- 
dos fugitivos el pueblo de Santa Ana Atzacán, lugar de retiro, del az- 
teca atzacua. aislarse, i de can, lugar de. 

Atzcapotzalco. Del azteca atzcapotzco, hormiguero, aludiendo a su 
gran población (E. Mendoza). Luego el nombre ae puso después de 



52 



DICCIONARIO 



fundada la población. El nombre viene de aizcalli, caracol, i de 2^otzoa, 
henchir, muchos, lo, lugar de. 

Es memorable por el combate de 19 de agosto de 1821. Allí triunfa- 
ron las fuerzas de Iturbide mandadas por el general D. Anastasio Bus- 
tamante, el coronel D. Francisco Cortázar, el mayor D. Tomás Castro, 
comandante Esteban Moctezuma, tenientes D. Manuel Valiente i D. 
José M* Castillo, los capitanes D. Pablo Erdozain i D. Miguel Barrei- 
ro i subteniente D. José María Sandoval, etc., contra sus enemigos. 
Audienciíl. Del latín audientia, formado del participio activo audiens. 
audientis, del verbo audire, oír. Se constituyó en Nueva España un 
cuerpo compuesto de abogados, generalmente cinco, con el título de 
oidores, para la administración de justicia, i a veces la del gobierno, a 
falta del Virrei. 

La primera Audiencia de Méjico se estableció el año de 1528 i fué 
su presidente Ñuño de Guzmán, hombre cruel, ladrón i sanguinario. 
Fué el que martirizó al rei de Michoacán i el que conquistó la provin- 
cia de Jalisco, donde fundó la ciudad de Guadalajara. (Payuo, 3* par- 
te, lee- 1»). 

La Audiencia de Guadalajara, del reino de Nueva Galicia, se puso 
al principio del gobierno del rirrei D. Luis de Velasco, que vino a 
Nueva España en 1551. El 15 de noviembre de 1574 tomó posesión 
de la presidencia de la Audiencia de Guadalajara su primer presidente 
el Dr. D. Jerónimo de Orozco, oidor de la Audiencia de Méjico. El 
mismo día se proveyó el oficio de sello i registro, en Francisco Ortiz, 
que fué el primero. (%)ta Padilla, tomo 2°, pág. 26). 
Aurora boreal. Interprétase esta palabra, por unos aurea-hora (ho- 
ra dorada), i, por otros, awrea ora o aureus aer. De este último sentir 
es Varron, quien dice que la Aurora tomó este nombre de la circuns- 
tancia de dorarse el aire cuando sale el sol: Aurora dicitur, ante solis 
ortura^ ab eo quod ab iqui soli tum aubeo aeb aurescit. — Otros, por 
fin, ven en aurora una variante de atesora, cuyo radical es el sánscrito 
us?i, quemar, de doi'.de ushas, la aurora. (Monlau, Dice. Etim.) 

La primera aurora boreal que se vio en Nueva España, apareció en- 
tre ocho i nueve de la noche del 14 de noviembre de 1789, por el lado 
del Norte. Comenzó por unos rayos blanquecinos en forma de escoba, 
que se fueron extendiendo poco a poco i cargando hacia el norte i 
noroeste, hasta las ocho i media en que fué su mayor incremento. A 
esta hora se veía en el horizonte la luz que formaba la base, de un co- 
lor entre rojo i amarillo, de cuyos extremos se percibía una porción de 
circunferencias más iluminadas que el resto del segmento del círculo 



en 

DE CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 



que representaba, de color rosado obscuro, por un humo denso en quo 
parecía estar mezclada la luz. (Oavo, pág. 381 i vuelta). 
Auto de fe. Del latín acium, derivado de agere, hacer, obrar. 

En el año de 1723, en la plazuela de San Diego, el provisor de in- 
dios hizo un auto de fe i en una hoguera preparada con gran concurso 
de la ciudad, se quemó el esqueleto de un indio de Nayarit, que decían 
era bisabuelo del cacique Tonatiuh. En una cueva de aquella provín- 
cia los españoles hallaron este esqueleto, sentado en una silla con cha- 
farote en la mano, adornado de manto real, guarnecido de piedras or- 
dinarias i con penacho de vistosas plumas. En la misma cueva había 
un altar. (Cavo, lib. X, § 25; ViUaseñor, pág. 2, lib. V, cap. 38). 
Auto de fe en ©ajaca. En el pueblo de Tecomatlahuac se verifi- 
có por los años de 1601 un auto de fe por el culto supersticioso que 
muchos indios tributaban a las estalactitas de una cueva. (Gay, tomo 

2°, pág. 137). 1 ,j • 

AvaíOS. Antiguo apellido castellano. Rui López de Avales, alca.de i 

señor de Ubeda en el siglo XIII. 

Alonso de Avalos fué quizá el primer español que residió en Aguas- 
calientes, -j i 

En 11 de octubre de 1575, el Dr. Jerónimo de Orozco, presidente 
de la Real Audiencia i ChanciUería de Guadalajara i gobernador de 
Nueva Galicia, por cédula del rei Felipe II, fechada en Madrid el 
mismo año, hizo merced de tierras a Juan de Montoro, Jerónimo de la 
Cueva Alonso de Alarcón i a otras muchas personas para poblar una 
villa en el lugar llamado Aguascalientes, junto aunas casas que en este 
punto tenía Alonso de Avalos Saavedra, 30 leguas de Guadalajara i 
16 de las minas de Zacatecas. 
Avila. Este apellido vino de España, i está alterado desde allá. 

La ciudad áe Avila está situada en las cumbres de un monte, a vis- 
ta de las sierras del Pico (Oovarrubias). Este nombre lo llevaron a 
España los fenicios. 

"En la provincia de Habat están Ahyln, i los siete hermanos, i aun- 
que como he dicho, Filostrato, Eustatsio i Paulo Orosio (lib. 1, cap. 
2) dijeron Ahinna i Ahenna, i de él pudo decir el latín Ahyla, i co- 
mo dice Avieno, en púnico quiere decir monte alto, con todo, corrom- 
perse de Hahat, donde ésta, i de una manera o de otra, se conoce que 
el romano dijo mejor que el griego, que dijo Ahjha. 

Festo Avieno dijo de este monte de África: Nanque Abila vocat 
g,ns punicoruin mons quod altus barban est. En hebreo, el monto se 
llama har i tamVñén gahbah. 

En Jeremías: Montem excelsum, el montecillo gibah o gibgah, i el 



64 IIICCIONAUIO 



collado, collis vel colliculus imtar yahp giihali. El siró oaldáico llan.".a 
al monte tur o tura. 

El siró de ordinario, tura, rami, la raíz es hebrea. Daniel: FacSu-i 
est mons magnus, i después, mitura de monte. El árabe llama al mon- 
te alto gebel aali. La lengua púnica no se sabe cómo pronunció; pien- 
so que abil o ahila. A la piedra grande o peñón, llamó el hebreo 
ábel. En el libro I do los Reyes, cap. VI, núm. 11, se dice llegó el 
carro con el arca del Señor al campo de Josué Bethsamita: Erat av.- 
tem ibi eben lapis magnus, etc. Et posuerunt super Eben lapidem 
grdndem; i después (núm. 18): Et usque ad Abel magnum, super que'm 
posuerunt arcam Domini. En todas estas tres partes, sin diferencia 
interpretaron los Setenta: lapidem magnum, i de la misma forma ei 
Thargo: Abena. El vulgato, aunque puso Ahd como nombre indivi- 
dual no por esto quitó el significado, con lo que dijo super quem posus- 
runt, etc. Lo que ea caldeo i siró es abena, es en hebreo eben o abel, 
que es peñón. El nombre púnico confirma este significado, i jun- 
tamente el haber sido apelativo i después individual, sin perderlo. 
Oomo al peñón de Velez, de la Gomera, de ser un gran peñón ae ha 
quedado por nombre individual; de la misma forma al monte que es- 
tá en África enfrente de Calpe, por ser alto, le llamaron Ahia. Eu3- 
tatsio dice que los bárbaros le llamaron Ab^nni; Filostrato, Abinna; 
Tzetres, Abina. (Aldrete, Antigüedades). 

Da manera que el nombre vino de África, que significa monte alto i 
que se escribe Abita. De Avila, por contracción, se formó el apellido 
Dávila. En documentos portugueses de 1293 se lee: "Mando que den 
no primejro anno, que eu passar, a todos os monges de Mhaceyra senhas 
Oogulas de Sarja da Avilla. Testamento de haceiradúo. O que se do- 
ve 1er Sarja d' Avila." (Santa Rosa de Viterbo). 

Alonso de Avila, capitán del ejército de Cortés, fué el primer regi- 
dor que hubo en Nueva España en la Villa Rica de la Veracruz, el 
año de 1519. 
Ayüla (villa de). Apellido español antiguo, probablemente bascongado. 

D. Francisco Ayala era hombre de extraordinario valor. Con pocos 
hombres había dejado limpio de ladrones el valle de Ouauhtla. 

Cuando llegó la revolución de independencia, vivía retirado con su 
familia en la hacienda de Mapaxtlán. El comandante realista de aquel 
departamento, D. Joaquín Garcilazo, lo quiso obligar repetivas veces 
a que con sus dependientes se alistara en las filas de las tropas reales. 
Ayala se resistió bajo diferentes pretextos, por lo que se hizo sospe- 
choso a las autoridades, aunque sin motivo alguno. Por aquellos días, 
el comandante Moreno derrotó i dio muerte en la hacienda de Jalmo- 



DE CURIOSIDADES UISTÓRICAS. 55 

longo al guerrillero F. Toledano, i registrado el cadáver encontraron 
unas cartas de D. Ignacio Ayala, jefe insurgente, encargado del man- 
do del Veladero por Morelos. Sin considerar la diferencia de los nom- 
bres, ni de loa lugares, guiado i'micamente por las sospechas infunda- 
das que abrigaba. Moreno dispuso apoderarse de la persona de D. 
Francisco, reuniendo al intento «na buena partida de soldados, con 
los cuales llegó a Mapaxtlán a las dos de la tarde del día 16 de mayo 
de 1811. Se quedó con la fuerza a corta distancia i mandó a dos es- 
pañoles para informarse de donde estaba Ayala. Este, descuidado, co- 
mía con su familia ea una choza de zacate. Al acercarse a la puerta 
¡os dos exploradores, los convidó con instancia a que entraran, lo que 
no hicieron los espías, sino que dieron la contraseña convenida con 
Moreno para avisar de la presencia de D. Francisco. Avanzó entonces 
el jefe realista i mandó hicieran fuego sobre la casa. Las balas atrave- 
saron fácilmente las débiles paredes i una de aquellas hirió mortal- 
mente a la mujer de Ayala. Viéndose éste acometido i mirando co- 
rrer la sangre de su esposa, tomó sus pistolas i con ellas se dirigió a la 
puerts. De un tiro dejó tendido a sus pies a uno de los españoles, lla- 
mado Piñaga; el otro huyó, i franca ya la puerta, D. Francisco pudo 
montar en un caballo i con la espada en la mano abrirse camino entre 
sus atomorizados enemigos. Lns realistas volvieron i dieron fuego a la 
choza, en donde yacía la mujer moribunda con un niño de corta edad 
en los brazos. 

Ayala rondó por las inmediacionís de Mapaxtlán, hasta informarse 
aquella noche de que su esposa había sido salvada con el niño por un 
criado i se ocultaba en una barranca. Con esta noticia no quiso ale- 
jarse mucho de aquellos lugares, i se ocultó en el pueblo de Nenecuil- 
co; pero se hizo público su escondite por habérsele reunido doce de sus 
rancheros, que mucho lo querían, i sus dos hijos. Sabedor de esto Mo- 
reno, reunió de nuevo su fuerza i marchó resuelto a apoderarse de él. 
Al llegar al pueblo, Ayala, con los suyos, se habían apoderado de la 
vivienda contigua i de las bóvedas de la iglesia, dejando atados los ca- 
ballos en los árboles del cementerio, i desde allí hacían un fuego certe- 
ro, aunque l«nto, contra los que se acercaban, economizando cuidado- 
samente las municiones. Así se defendieron largo tiempo, hasta que 
acosados por el hambre i con pocos cartuchos qua quemar, Ayala se 
asomó a una ventana i gritó a sus contrarios: ¡Prevéngayise, cabras, 
que voi a salir/ Resueltamente bajaron todos al atrio, tomaroR sus ca- 
ballos, i acuchillaron a los más atrevidos que atrás se quedaron, en la 
fuga emprendida por Moreno con toda su partida. 

D. Francisco se dirigió a Huichila, en las inmediaciones de Tenex- 



56 DICCIONARIO 



tepango, siempre con ánimo de saber de su mujer i de su hijo. Allí su- 
po que aquella había muerto en Cuauhtla después de tres días de pa- 
decimientos, i que el niño, aunque triste porque extrañaba el regazo 
maternal, estaba a cargo de una persona de confianza. El afligido pa- 
dre ya no tuvo más remedio que pensar en vengarse de quienes le ha- 
bían hecho gratuitamente tantos males; por lo que dejó a Huichila i se 
dirigió a Ohilapa, donde estaba Morelos, a quien se presentó e hizo re- 
lación de sus desgracias. Morelos lo escuchó con bondad, lo nombró 
coronel i lo comisionó para reclutar gente. Desde entonces acompañó 
a Morelos i demostró un valor que rayaba en temerario, con desprecio 
de la vida. Estuvo en el sitio de Cuauhtla, salió al frente de los que 
lo rompieron, i en Ohiautla de la Sal fué uno de los primeros que acu- 
dieron como punto determinado para reunirse, después de la salida. 
De allí fué mandado por el general para hacer una correría en diver- 
sos pueblos. Cuando iba a su destino enfermó de calenturas, que lo 
postraron en la hacienda de Temilpan, cerca de la hacienda de San 
Gabriel. Varios días estuvo en cama, hasta que de improviso le avisa- 
ron (junio de 1812) que los realistas se acercaban. Era Armijo con 
150 dragones i la compañía de Cuauhtla, que al amanecer se presenta- 
ron sobre la casa. Pocos compañeros tenía Ayala, i aunque cogido de 
sorpresa rechazó con 30 hombres a los asaltantes, i se mantuvo firme 
en su posición casi todo el día. Sus dos hijos habían muerto, algunos 
de sus compañeros estaban fuera de combate, i sin embargo continuó 
resistiendo sin cí^jar un punto. Los realistas, no pudiendo penetraren 
la casa, le pegaron fuego. Ayala tuvo que retirarse delante de las lla- 
mas, hasta quedar reducido a un pequeño espacio, en donde por el in- 
cendio i por las balas perecieron aún otros de sus compañeros. El res- 
to, acobardado, huyó como pudo, i Ayala continuó combatiendo, hasta 
que acabado su último grano de pólvora lo hicieron prisionero. Armi- 
jo marchó para el pueblo de San Juan i a la entrada de Yautepec 
mandó fusilar a D. Francisco, colgando su cadáver i los de sus hijos 
en los árboles del camino. (Dice. Univ. de Hist. i Geog.) 

El Estado, en memoria de este héroe, tituló Ayala a una villa cerca 
de Cuauhtla, inmediata a la hacienda de Mapaxtlán. 
AyotlSI (batalla del trapiche de). Lo mismo que Ayutla. 

El teniente coronel realista D. Manuel Obeso, con unos 600 hom- 
bres se dirigió a Ayotla, pueblo del Estado de Puebla de Zaragoza, a 
atacar al jefe insurgente D. Juan Terán, que había ocupado este lugar 
la noche del 11 de octubre de 1815. El día 12 atacó Obeso; el combate 
duró hasta las once de la mañana, en que los realistas fueron derrota- 
dos i huyeron hasta San Juan de loa Cues, df^jando más de 20 muer- 



DE Curiosidades HISTÓRICAS. 57 

tos en el camino. El español Obeso salió herido en un brazo i perdió 
en Ayotla 40 fusiles, i sables, mochilas i algunos caballos. El coman- 
dante de Teotitlán estaba tan seguro del triunfo, que a la mañana si- 
guiente le mandó a Obeso de almorzar con ocho o diez dragones de 
San Carlos, de los cuales se tomaron prisioneros tres, que fueron fusi- 
lados. Terán se tomó con sus oficiales el queso de Flandes que venía 
para Obeso, i una botella de vino con que celebró la victoria. (Dice, 
Univ. de Hist. i Geog.) 

Ayuntamiento. Derivado de Ayunto, del supino latino adjuncium, 
de adjungere, compuesto de ad^ cerca, ijungere, juntar, unir. 

El primer ayuntamiento de españoles que hubo en Nueva España 
fué en 1519. 

Comunicó Cortés su resolución a los capitanes de su confidencia, i 
suavizada por este medio la proposición, se convocó la gente para nom- 
brar los ministros del gobierno, en cuya breve conferencia prevalecie- 
ron los que sabían el ánimo de Cortés; i salieron por alcaldes, Alonso 
Hernández Portocarrero i Francisco de Montejo; por regidores, Alon- 
so Dávila, Pedro i Alonso de Al varado i Gonzalo de Sandoval; por al- 
guacil mayor i procurador general, Juan de Escalante i Francisco Al- 
varez Chico. Nombróse también el escribano de Ayuntamiento con 
otros ministros inferiores, i hecho el juramento ordinario de guardar 
razón i justicia, según su obligación, al mayor servicio de Dios i del 
rei, tomaron su posesión con la solemnidad que se acostumbraba, i co- 
menzaron a ejercer sus oficios, dando a la nueva población el nombre 
de la Villa Rica de la Vera-Cruz, cuyo título conservó después en la 
parte donde quedó titulada, llamándose Villa Rica, en memoria del 
oro que se vio en aquella tierra; i de la Vera-Cruz, en reconocimiento 
de haber saltado en ella el viernes de la Cruz. (Solís, lib. II, cap. VI). 

Aytltla» Palabra azteca que significa lugar de calabazas, compuesta de 
ayutli, calabaza, i tlan, lugar de. 

A fines do febrero de 1854, D. Ignacio Comonfort, a la sazón coro- 
nel retirado, residente en Acapulco, de cuya^aduana había sido admi- 
nistrador, habiendo concebido un plan de pronunciamiento contra la 
dictadura de Santa- Anna, fué a Texca, pueblo del Estado de Guerre- 
ro, donde residía el general D. Juan Alvarez, a comunicarle la idea. 
Comonfort se fué a la hacienda de Providencia, cerca de Ayutla, villa 
del mismo Estado, i después de nuevas conferencias con el general D. 
Tomás Moreno, el coronel D. Florencio Villarreal i el coronel D. Die- 
go Alvarez, hijo de D. Juan, redactó el plan i lo entregó a Villarreal 
para que lo proclamara en Ayutla i se volvió a~ Acapulco. (Rivera, 
tomo 1°, pág. G). 



58 D.CÜIONAEIO 



El primero de marzo de aquel año apareció el plan llamado de Ayu- 
tía, que derrocó al gobierno de Santa- Anna, quien se embarcó en Ve- 
racruz para la Habana, en el vapor de guerra Iturhide, la tarde del 16 
de agosto de 1854. (Lerdo de Tejada, tomo 2, pág. 013). 

Azaíráll. Del árabe as-zaferán. 

Los primeros que introdujeron en Nueva España el uso del azafrán, 
fueron unos alemanes el año de 1535, según el documento siguiente: 
"ítem: sabed que Yo he mandado tomar cierto asiento y capitula- 
ción con Mizer Enrique y Alberto Guon — alemanes — sobre hacer criar 
y beneficiar pastel y azafrán en la dicha Nueva España, cuyo tratado 
se vos dará para información vuestra; y porque esta negociación se tie- 
ne por cosa importante á Nuestro servicio y acrecentamiento de Nues- 
tras rentas reales. Vos encargo y Mando, que tengáis especial cuidado 
de ayudar y favorecer la dicha Negociación, para que haya efeto, y de 
que se les guarden e cumpla, lo que la dicha Capitulación está asenta- 
do con los dichos alemanes. Fecha en Barcelona a 25 días del mes 
de abril de 1535 años. — Vo el Rey" (Documento del Arch. de Indias, 
tomo 23, pág. 414). 

Azuoena* Del árabe assussena, lilium en Raimundo Martín, hebreo 

xáxena-, que significa lo mismo. (Guadix y Rosal). 

Vístanse nuevos colores 
Los lirios i el aziícena; 
Derramen frescos olores 
Cuando entren por estrena. 

(La Celestina, acto XTX, cita de Eguüaz), 

Frai Jordán de Piaraonte trajo de Europa la azucena i la sembró en 
Oajaca, antes de 1546. (Remesal, lib. 7, cap. 21). 



DE CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 5^ 



• B 



Babonoyaba* Del cahita baaboo, acequia, camino del agua, i de no- 
yaha. 

En 1665 se fundó la conversión de Bahonoyaha. (Mota Padilla, t. 
30, pág. 223). 
BachinÍTa. Palabra de la lengua cahita, formada de bachi, maíz, de 
la terminación niva. 

Cerca del real de minas llamado Gusiguriachi estuvo la conver- 
sión de Bachiniva que se erigió el año de 1660. (Mota Padilla, t. 3'', 
pág. 223). 
Bahía de San Cristóbal. Palabra bascuense, según Larramendi i Novia 
de Salcedo, que BÍornífica puerto^ escala. En inglés bay, francés baie, 
latín baia (en Isidoro de Sevilla), gaélico, badh, hctgh, entrada, puerto. 

El día 30 de julio de 1602, llegó la armada del capitán Sebastián 
Vizcaíno a una bahía de California, que llamaron de San Cristóbal 
por haber llegado i reconocido la ensenada en ese día, (Torquemada, 
t 1^ lib. 5, cap. 49, pág. 701). 
Baile en el Teatro de IMÍéjico. Del galo bal, danza. 

El 29 de junio de 1863 se dio un baile en el Teatro Nacional para 
solemnizar la intervención francesa. 

Dice Zamacois: "El baile dio principio con el rigodón llamado de 
honor, que ejecutaron el general en jefe Forey con la señora Gargollo 
de Collado; el Ministro de Francia señor Saligny con la señora Leño 
de IMartínez del Río; D. Juan Nepomuceno Almonte con la señora 
Moya de Arroyo; el general D. José Mariano Salas con la señora Es- 
pada de Bonilla; los generales Bazain, Douay i INlárquez con la señor» 
Corral de Tornel i señoritas Márquez i del Castillo; los señores prefec- 
tos políticos i municipal con las señoras Franenf-jld de Vergara i Zo- 



60 DICCIONARIO 



zaya de Moreno; el señor Castillo i Lanzas con la señora de Aguilar i 
Marocho." 

Los periódicos liberales ridiculizaron este baile por varios capítulos, 
entre ellos el de la edad de las señoras i señores que bailaron. (Rive- 
ra, t. r, pág. 250). 

Baján«^lSl nombre de Bajan se conocía desde 1687 o antes. (López Por- 
tillo, pág. 101). 

Balvasicra'(Oonvento de). Este convento fué fundado por monjas de 
la Concepción en 1573. Al principio se llamó "Jesús de la Penitencia" 
i después "Nuestra Señora de Balvanera." Habiéndose maltratado la 
iglesia se hizo de nuevo por el Lie. José de Lombeida, costeándola con 
los bienes que dejó D* Beatriz de Miranda, quien lo ejecutó tan secre- 
tamente, que hasta su muerte no se supo que era la patrona. Se puso 
la primera piedra para esta reedificación el 3 de mayo do 1667 i se de- 
dicó el 7 de diciembre de.l671. 

Trasladadas las religiosas el 13 de febrero de ItíGl al convento de 
San Jerónimo, permanecieron allí hasta que fueron exclaustradas en 
febrero de 1863. El convento quedó distribuido en lotes. (D. Manuel 
Orozco i Berra). 

Sallcnas» Plural de ballena, del griego phalaina, derivada, según Bo- 
chard, de otra fenicia que significa rei de la mar. (Monlau). 

A principios de agosto de 1602, llegó la armada del capitán Sebas- 
tián Vizcaíno a la costa de California, i vio una gran bahía en donde 
había gran número de ballenas, i por esto la denominó Bahía de las 
Ballenas. (Torquemada, tomo 1° lib. V,'cap. 49). 

Banco de Sstn €arlo§, de JUéjico. Del antiguo alto alemán 
banCf tomó el bajo latín baiicus, el catalán i francés banc i el castella- 
no, portugués e italiano, banco. (Monlau). 

Durante el gobierno del virrei D. Matías de Gálvez, se recibieron 
órdenes, en Méjico, para establecer el famoso Banco llamado de San 
Carlos, proyectado por el conde Cabarrus i apoyado por el ministro 
Jovellanos. 

Bufadera, en Yucatán. Del alemán band, bandera, en bajo latín bandus. 
Valiendo primero band, cinta o tira, se comprende sin reparos el trán- 
sito a la significación de estandarte o bandera. (Monlau). 

El primer español que plantó su bandera en la conquista de Yuca- 
tán fué el alférez Gonzalo Nieto, en 1527, en los términos de la pro- 
vincia de Zaquí. (Cogolludo, tomo 1°, lib. 2", cap. V). j 

Banda, de ladrones* Esta voz es la antigua alemana band, la gó- 
tica bandi, la sánscrita banda,, "nexus, vinculum" en Bopp i Wilson, 
la persa ba^id, "vincutum, ligamentum, quodvis ligamentum, quo ali- 



DE CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 61 

quid alligatur, ex. gr. ensis, cultri, vestís, caligarum femoralium, com- 
pes, cinguliun, zona, nodus" en VuUers, de donde la arábiga hand, 
"atadura, liga" en Marcel. (Eguilaz). 

En la Junta de 35 Notables que se celebró en Méjico el día 14 de 
enero de 1867, para decidir si se aceptaba o no la abdicación de Maxi- 
miliano, dijo Murphy en su discurso: "Considero que las fuerzas di- 
sidentes no son sino un conjunto de Bandas de ladrones" (Rivera, 
tomo 2^?, pág. 232). 
BítIldidOS. Del italiano bandiío, lo mismo que bandolero^ términos for- 
mados de banda. 

El virrei D. Francisco Javier Venegas decía en sus órdenes, en 1810, 
a Calleja: 

"Si la infame plebe intentase de nuevo quitar la vida a los euro- 
peos, entre usted en la ciudad (de Valladolid), pase a cuchillo a todos 
sus habitantes, exceptuando sólo a las mujeres i niños, i pegándole fue- 
go por todas partes " 

En carta privada, de 18 de abril de 1811, a Calleja, de propio puño, 
le dice: 

"Vamos a esparcir el terror i la muerte por todas partes, i a que no 

quede ningún perverso sobre la tierra He hecho quitar el pueblo de 

Zapoltiltic, que asesinó dos soldados; a otra ejecución que haga de esta 

naturaleza, serán todos cuantos halle Sepan estos bandidos que 

quiere decir guerra a muerte." (Cavo, pág. 859). 
Bando contra Hidalg'O. Del gótico bandwjan, indicar, señalar, 
designar, formado de bandva, signo, señal; de aquí el bajo latín' ¿an- 
dium, edicto, lei, mandato. 

D. Francisco Javier Venegas, etc. Entre los infames medios de que 
se ha valido el pérfido cura Hidalgo para corromper la imperturbable 
fidelidad de los naturales de este reino, que consecuentes a sus princi- 
pios de religión, lealtad, i vínculos indisolubles de sangre i adhesión 
a sus hermanos de la Península, no han dado oídos a la alarmadora 
voz de insurrección más irracional e inicua que ha hecho resonar aquel 
monstruoso rebelde en todo este piadoso i pacífico país; es uno de ha- 
ber esparcido un Manifiesto impreso en forma de edicto, i otros cortos 
papeles manuscritos, tan sediciosos como aquel, en que suponiendo atre- 
vidamente falsedades contra los europeos, quiere hacer servir estas im- 
posturas de pretexto al atroz desahogo de su violenta pasión, burlán- 
dose descaradamente de los anatemas que le ha fulminado el Santo 
Tribunal de la Inquisición con respecto a sus herejías, imponiendo le- 
yes a su arbitrio para cometer los robos i asesinatos más crueles e 



62 DICCIONARIO 



inauditos, y queriendo persuadir que defiende la causa de la religión 
que ultraja i de la patria que destruye. 

Personas verdaderamente celosas del respeto que se debe a estos sa- 
grados objetos, han puesto en mis manos los indicados despreciables 
folletos, llenos no menos de calumnias que de sofismas, i correspon- 
diendo que se haga con ellos la misma demostración que con los que 
han querido esparcir en estos dominios los satélites del tirano de la 
Europa, i de su hermano el intruso José Bonaparte, he determinado 
que en la propia conformidad que aquellos, se quemen éstos por mano 
de verdugo, en la plaza mayor de esta capital, como se va a ejecutar en 
esta mañana, i hago saber a los habitantes de la misma capital i de- 
más del reino, que incurrirán en el delito de alta traición las personas 
de cualquier estado i condición que retuvieren en su poder i comuni- 
caren a otras algunos de los dichos libelos incendiarios, para que en 
esta inteligencia los entreguen al Juez de su vecindad o territorio lue- 
go que llegue a su noticia esta resolución, bajo las penas que me reser- 
vo imponer según la gravedad del delito. la fin de que nadie pueda 
alegar ignorancia, mando se publique por bando en esta sobredicha ca- 
pital i en las demás ciudades, villas i lugares del reino, remitiéndose 
los ejemplares de estilo a los tribunales, magistrados, jefes i ministros 
a quienes toque su inteligencia i observancia. Dado en el real palacio 
de Méjico á 19 de enero de 1811. — Francisco Javier Venegas. (Dice. 
Univ. de Hist. i Geog., tomo IV, pág. 105). 
Banquete. Palabra derivada de banco, del latía hancui. 

El primer banquete que hubo entre los conquistadores, fué el si- 
'guiente: 

"Después, dice Bernal Díaz del Castillo, que ganó esta grande y po- 
pulosa ciudad, y tan nombrada en el vniuerso, después de auer dado 
muchas gracias a nuestro Señor, y a su bendita Madre, ofreciendo cier- 
tas promesas a Dios N. Señor, Cortés mandó hazer vn banquete en 
Cuyoacan, en señal de alegrías de la auer ganado, y para ello tenian ya 
mucho vino de vn nauio que auia venido al puerto de la Tilla PJca, y 
tenia puercos que le truxeron de Cuba: y para hazer la fiesta mandó 
combidar a todos los Capitanes y soldados que le pareció, que era bien 
tener cuenta con ellos en todos tres reales: y quando fuimos al ban- 
quete, no auia mesas puestas, ni aun assientos para la tercia parte de 
los Capitanes y soldados que fuimos, y huuo mucho desconcierto, y va- 
liera mas que no se hiziera, por muchas cosas no muy buenas que en él 
acaecieron, y también porque esta planta de Noe hizo a algunos hazer 
desatinos, y hombres huuo en él, que después de auer comido anduuie- 
ron sobre las mesas, que acertauan salir al patio, otros dczian que 



DE CURIOSIDADES HISTÓRICAS. ^^ 



auian do comprar cauallos con sillas de oro, y ballesteros huuo que de- 
zian, que todas las saetas que tuuiessen en su aljaua, que auian de ser 
de oro de las partes que les auian de dar, y otros iban por las gradas a 
baxo rodando. Pues ya que auian aleado las mesas, salieron a danqar 
las damas que auia, con los galanes cargados con sus armas, que era 
para reir, y fueron las damas pocas, que no auian otras en todos los 
reales ni en la Nueva España. (Bernal Díaz del Castillo, cap. 156). 
Banquete de la Alameda. El U de abril de 1856 hubo un ban- 
quete en la Alameda de Méjico, con motivo de distribuirse aquel día 
la condecoración de la Paz a los soldados i guardias nacionales que en 
Puebla habían combatido contra la reacción. (Portilla, pág. 26). 
Baratillo. De barato, de casi paraium, porque las cosas que se venden 
a bajo precio, están con ellas los vendedores rogando a los transeúntes 
por las calles. (Oovarrubias). 

Eu la acepción de vendido o comprado por poco precio, se deriva, 
según Eguilaz, del griego -pdrruj (pratto), forma ática de -páffffcn 
(prásso), obtener, conseguir, tratar, negociar, empleado por Xenofonte 
T.pá-Tsiv ~e/n eí(frjvr¡<:, tratar negociar la paz. 

Este mercado, singular en su género, existió mucho tiempo en la Pla- 
za Principal. Revillagigedo hizo construir unas tiendas de madera en 
el sitio donde estaba el teatro de Iturbide (hoi Cámara de Diputados) 
i que entonces se llamaba el Factor, del nombre de la calle. Al formar 
el teatro, las tiendas fueron colocadas en la Plazuela de Villamil en 
1850 i 1851, i subsistieron allí hasta que fueron desbaratadas para dar 
lugar al paradero del camino de hierro. El Baratillo se halla hoi en la 
Plazuela del Jardín. (Orozco i Berra). 
Bárbara (Santa). El término bárbara es fomenino de bárbaro, que eti- 
mológicamente quiere decir extranjero. Es de formación onomatópica, 
derivado de bar-bar, onomatopeya con que los griegos denominaban a 
los extranjeros que chapurraban aquella lengua. 

El Caballero de Croix estableció por los años de 1780 a 1781 el pre- 
sidio i misiones de Santa Bárbara. Fundó los pueblos de San José, de 
Guadalupe i de la Porciúncula en la península do California. (Cavo, 
pág. 403). 
Bárbara (mineral de Santa), Eu 1560 se descubrió el mineral de oro 
de Santa Bárbara en el Vallo de San Bartolomé. (Arlegui, pág. 37). 
Barca (La). Del egipcio bari, que significa embarcación para surcar loa 
ríos, de ba o bi, llevar, conducir, e iar, río. 

El pueblo de La Barca se fundó en un lugar llamado Chiquinahuia- 
lenco, que quiere decir confluencia o junta de nueve ríos. (Basalenque, 



64 DICCIONARIO 



pag, 95). Palabra compuesta de chicunauholotl, nueve; ail, agua, río; 
t&ntli, borde, ribera, i co, lugar de. 

El origen de La Barca fué así: 

En diciembre de 1529, pasó Ñuño de Guzmán por este punto i le 
dio el nombre de Barca de Chiruihuatengo, por la barca que usó para 
pasar el río. 

A consecuencia de la sublevación promovida por los cascanes i otras 
tribus, dispuso el virrei D. Antonio de Mendoza salir de Méjico con un 
ejército de 30,000 hombres de indios auxiliares mejicanos, tlaxcaltecas 
i tarascos, i sólo 1,000 españoles, la mayor parte de caballería, pocos 
infantes i artillería. A fines de 1541 llegó al Valle de Coinan i encon- 
tró a los indios atrincherados en el cerro de Pajacuaran. Como se ob- 
servó que no tenían agua en su fuerte i a ciertas horas bajaban varias 
partidas a subirla en cántaros, de los bajos i del río, se les fraguó por 
medio de los indios auxiliares la traición más vil que puede imaginarse. 
Los sitiadores prepararon partidas de indios con cántaros de agua del 
mismo río que proveía a los sublevados. Estos tuvieron por suyas 
aquellas tropas, i cuando menos lo pensaron se encontraron dentro del 
fuerte con sus enemigos, estando desprevenidos. Los auxiliares, tiran- 
do los cántaros i armados de puñales, hicieron en sus mismos hermanos 
la carnicería más horrorosa. No hubo necesidad de más para vencer a 
aquellos valientes, porque conocido el engaño, entró en ellos el furor i 
la desesperación más inaudita i cruel. Por no rendirse se mataban 
unos a otros; algunos se colgaban de los árboles i se echaban para 
abajo de los crestones i quiebras del cerro, i hasta las mujeres i niños 
los precipitaban consigo. Las tropas españolas más bien subieron a con- 
templar la mortandad que a pelear, i a libertar unos 2,000 indios de 
12,000 que eran los sublevados. El asesor de la guerra, que debía ser 
un tigre, consultó la pena de muerte para los dos mil cautivos; pero 
Mendoza, satisfecho con la sangre que se había derramado, los dio por 
libres. Lastimoso espectáculo, por cierto, el que presentó el cerro des- 
pués de la carnicería; pero incapaz de mover los corazones de los que 
se deleitaban en contar las víctimas de su ambición! El sitio del fuerte 
duró diez días. Los dispersos se agregaron a las filas de los defensores 
de Nochistlán i el Mixtón. 

En 1553 se confirmó el nombre de Santa Mónica de la Barca i se le 
dio posesión al cacique Simón Jorge de Verapaz, del terreno del Ro- 
ble, compuesto de un sitio de ganado mayor, nombrado de Frontera i 
del Río Grande, facultándolo para que por la fuerza sacase de los pue- 
blos conquistados las familias necesarias para poblar el sitio, auxiliado 
por 30 españoles. (Pérez Hernández). 



DE CDKIOSIDAÜES HISTÓRICAS. 65 



Había sido tal la destrucción de este lugar que en 1530 los pueblos 
de Zapotlán, Ahuacatlán, Tototlán, Ayo, Ototlán, Zulo, Ocotlán, Ja- 
may, Ixican, Ouitzeo, Mezcala, Atotonilco el Alto i el Bajo, Poncitlán 
i la Barca, se calculaba tendrían 15,000 habitantes, i en 1740, en que 
era alcaldía mayor La Barca i comprendiendo los pueblos de S. Pedro 
el Nuevo, Santa María, Santiago, San Miguel, San Sebastián, San 
Juan Tecomatlán, Santa Cruz i San Luis, fundados después de la con- 
quista, sólo había 1,210 tributarios (tributario es un par, marido i mu- 
jer, o dos solteros) entre niños menores de 18 años, viejos, alcaldes, ca- 
ciques, i los exentos de tributos eran 5,000, españoles i otras razas. 

Todos estos pueblos estuvieron administrados por franciscanos hasta 
1573 que tomaron posesión los agustinos del de Ocotlán, i en 1636 se 
hizo priorato el de Ayo, i en Atotonilco se estableció una vicaría. 

Barradas (D. Isidro). Apellido castellano, plural de barrada, femeni- 
no de barrado, formado de barra, término procedente, según Covarru- 
bias, del hebreo berriach, pértiga i otros, del címrico bar, rama. 

El 28 de julio de 1829 llegó a las playas de Méjico el brigadier D, 
Isidro Barradas, mandando tres o cuatro mil hombres para reconquis- 
tar el país i sujetarlo al dominio español. Las tropas desembarcaron 
en Cabo Rojo, frente a la isla de Lobos, el V de agosto. El general 
Santa-Anna salió do Veracruz con más de mil hombres de infantería, 
inclusive los artilleros i unos doscientos soldados de caballería. Des- 

' pues de algunos pequeños combates, Santa-Anna reunió su fuerza con 
la del general D. Manuel de Mier i Terán en el paso de Doña Cecilia, 
del río de Tampico, i atacaron en Tampico de Tamaulipas a las tropas 
españolas, la noche del 10 de septiembre i al amanecer el día 11 se re- 
tiró Santa-Anna a Pueblo Viejo con 151 heridos de tropa, i dejó 127 
soldados muertos i varios jefes i oficiales. El mismo Barradas mandó 
a los coroneles Salmerón i Sales, con un oficio a Santa-Anna dicién- 
dole que estaba dispuesto a rendirse por medio de una capitulación. 
Firmada ésta, las tropas españolas se reembarcaron en los meses de 
noviembre i diciembre, en número de 1,792 hombres, habiendo perdido 
en el hospital i acciones *de guerra, 170 oficiales i 983 individuos de 
tropa. El 29 de septiembre se presentaron frente a la Barra de Tara- 
pico, la fragata de guerra española Casilda, mandada por D. Francisco 
de P. Sevilla, un bergantín de guerra i dos buques do transporte, quo 
conducían 500 hombres pertenecientes a la expedición de Barradas, 
que por el mal tiempo durante la travesía, habían ido a Nueva Orleans. 
Se les hizo saber lo convenido i así terminó la reconquista. 

Santa-Anna i Terán fueron ascendidos al empleo de general de di- 
visión. (Lerdo de Tejada, tomo 2^ pág. 228 a 241). 



66 DICCIONARIO 



J3cirr«tg'cllia* Femenino de barragán, del árabe báleg, "adultos" en 
Raimundo Martín, mayor, llegado a la mayor edad en Kazimirski. De 
báleg, mediante el cambio de la Z en r (cf. albórbolas del árabe ahoál- 
loala), i la adición del an en que termina el nombre, se hizo baregán, 
haragán o barragán (Eguilaz). El P. Guadix, citado por Covarrubias, 
dice que es nombre arábigo compuesto de barra, que vale fuera, i gan, 
rico. Las leyes de Partida, dice el autor citado, llaman barragán al 
mozo soltero i barragana a la moza soltera su amiga; i en la cuarta 
partida, por todo el título catorce trata de ello i da esta etimología, en 
la lei primera que va hablando de la barragana: "é tomó este nombre 
de dos palabras, de barra , que es de arábigo, que quiere tanto dezir 
corao fuera, é gana, que es ladino, que es por ganancia, é estas dos pa- 
labras ayuntadas quieren tanto dezir como ganancia, que es fecha fuera 
de mandamiento de Iglesia, é por ende los que nacen de tales mugeres 
son llamados fijos de ganancia." 

Era la Barragana de Aguascalientes, una mujer que, a la historia 
de sus debilidades i vicios, agregaba un pacto con el demonio. Este, en 
cambio del alma de aquella, le dio vigor, hermosura i gracia para atraer- 
se adoradores, i la colmó de riquezas. Después que ella gozó de cuantos 
placeres quiso, terminado el contrato, la arrebató Satanás i la llevó a 
los infiernos. Allí pidió i obtuvo la Barragana una gracia, la de pasear- 
se por la villa, en coche, lo que tenía lugar en las noches, desde las do- 
ce al toque del alba. I no faltaron muchos que aseguraban haber oído 
el ruido del coche, i otros haber visto en él a la condenada cercada de 
llamas i demonios. ¡He aquí el resultado de una educación supersti- 
ciosa! (González, pág. 40). 

Bartolomé (Convento de San). Del hebreo bar, hijo, i Tholomai, 
Tholmaé, el que suspende las aguas, Dios: hijo de Dios. 

Desde 1570 tenían los padres franciscanos en el Valle de San Bar- 
tolomé, casa de administración, aunque su erección como hospicio fué 
algunos años antes. El padre Fr. Pedro de Espinareda llevó cédula 
real expedida en 1557 para que se hiciesen doctrinas i conventos en 
los parajes convenientes, i formaron el convento del Valle. (Arlegui, 
pág. 64). 

BartoloniC (Puerto San). El capitán Sebastián Vizcaíno llegó con su 
armada a un puerto de la Baja California, tres leguas antes de la isla 
de Cerros, al cual nombró de San Bartolomé, por el día en que entró, 
2 i de agosto de 1602. (Torquemada, tomo 1°, lib. V, cap. 50). 

Bartolomé (Colegio San). El obispo D. Fr, Bartolomé de Ledesraa, 
que gobernó el obispado de Oajaca desde 1581 hasta febrero de 1604, 
fundó en aquella capital el Colegio de San Bartolomé, que dotó con 



fi7 

DE CLRlOSiDáDKS HISTÓRICAS. 



28 000 pesos i estableció una cátedra de teología. También erigió el 
convento de religiosas de la Concepción, con fundadoras del de Regina 
Coili de Méjico. (Alfaro i Pina, pág. '268). 

Barranca de AteaiílWÍ<|lie. El nombre Atenquique es alteración 
del azteca Atenquic, de atenqui, inundado, i c, lugar de. 

Este lugar del Estado de Jalisco es memorable por el combate que 
hubo el 2'de Julio de 1858 entre la fuerza a las órdenes del general 
D Santos Degollado i la del general D. Miguel Miramón. Allí fué de- 
rrotado Degollado i la causa de la Reforma sufrió con este desastre. 
(Pérez Hernández). El P. Rivera dice que quedó indecisa la victoria. 

Barrancas del SaSÍO. Plural de barranca, femenino de barranco, 
nombre derivado, según el P. Gaadix, del árabe barr, berr, desierto, 
tierra desigual, tierra honda i húmeda. 

Se-úa informes, los que ejecutaron (Hidalgo i otros jefes insurgen- 
tes) Terca de las Barrancas del Salto, i otras inmediatas a Guadalaja- 
ra, fueron más de setecientos. 

Estos infelices eran sacados entre las tinieblas de la noche i entre- 
gados en manos del torero Marroquín, que regenteaba su ejecución. Ja- 
más, jamás aprobaré esta medida bárbara, atroz e inhumana, 1 sola- 
mente la tendría por justa probado el crimen en un proceso judicial. 

(Cavo, pág. 855). 
Bases de Tacwbaya. Plural de base, que en latín es basis, del grie- 
go basis, formado de bao, vado, camino, pie, fundamento. 

Después del pronunciamiento del general Valencia en la Ciudadela 
de Méjico, el general Santa- Anna salió do Veracruz con más de mil 
hoihbres, i el general Paredes con más de dos mil hombres partió de 
Guadalajara. 1 El 28 de Septiembre de 1841 se hallaban todos en Ta- 
cubaya. Este día hubo una junta de generales de ambas divisiones 1 
de las fuerzas pronunciadas en Méjico, la que acordó un plan de tres 
artículos, conocido con el nombre de Bases de Tacubaya, en los que, 
después de declarar que cesaban por voluntad de la Nación los supre- 
mos poderes emanados de la Constitución de 1836, se disponía que 
dentro de seis meses se reuniría un congreso para ocuparse exclusiva- 
mente en formar una nueva constitución. 

El día 7 de octubre entraron en la capital las fuerzas pronunciadas. 

(Lerdo de Tejada, t. 2", pág. 491). 

Bases orgánicas. El día 12 de junio de 1843 fué sancionada por 

el general D. Antonio López de Santa-Anna la nueva Constitución, a 

la que se dio el título de Bases Orgánicas, por las cuales se restablecía 



1 Véa?e Plan de Guadalajara. 



68 



DICCIONARIO 



el sistema de gobierno central, aunque sobre principios más razonables 
i liberales que los que contenían las siete leyes de 1836. (Lerdo de 
Tejada, t. 2?, pág. 497). 

Batalla del Ciniaterio. La palabra batalla se deriva de batir, 
destruir, del latín battuere, batuere, alterado en batiere, batere, herir, 
golpear, destruir. 

En la madrugada del 27 de abril de 1867 se dio la batalla del Ci- 
materio, cerro inmediato a la ciudad de Querétaro. Esta célebre ba- 
talla la ganaron los generales D, Miguel Miramón i sus subalternos loa 
generales D. Ramón Méndez, D. Pantaleón Moret i D. Ignacio Gu- 
tiérrez, i el coronel D. Pedro Ormaechea, a la cabeza de 2,800 hom- 
bres, al general D. Ramón Oorona i sus subalternos los generales D. 
Nicolás de Regules, D. Aureliano Rivera, D. Manuel Márquez de 
León i Arellano, al frente de 3,200 hombres. Miramón persiguió a los 
republicanos hasta la hacienda del Jacal, en donde todavía les hizo 
muchos muertos i heridos. Les quitó 20 cañones, una gran cantidad 
de fusiles i más de 500 prisioneros. Después de la victoria, Maximi- 
liano estuvo un rato en la colina del Cimaterio, acompañado de varios 
jefes, lleno de alegría i de esperanzas de vencer pronto a los sitiadores 
i marchar luego en auxilio de Méjico, como se lo escribió a su ministro 
Iribárren. 

Mas los republicanos se rehicieron mui pronto, i a las órdenes de 
Corona, Regules, Rivera, Márquez de León, Francisco Naranjo, Soste- 
nes Rocha, Guadarrama, Tolentino e Ignacio M. Altamirano, quita- 
ron a los imperialistas un tren de carros, cargado de víveres, que lleva- 
ban a Querétaro; los combatieron hasta hacerlos entrar en los muros 
de la ciudad, i a las once de la mañana del mismo día 27 estaban otra 
vez en posesión del Cimaterio. "El campo quedó por los republicanos, 
pero fué a costa de numerosas pérdidas; pues en el parte del general 
Regules se dice que todos los cuerpos de Michoacán i algunos soldados 
de Jalisco que cubrían la fila, habían muerto; i a su vez, el gene- 
ral Márquez asienta que había tenido una baja de 430 hombres, en- 
tre muertos, heridos i dispersos. Considerables son también las pérdi- 
das sufridas por los imperialistas." (Méjico al través de los siglos, to- 
mo Y, pág. 835). 

Batalla de 8ail Jacinto. El P de Febrero de 1867 se dio la fa- 
mosa batalla de San Jacinto, que el general D. Mariano Escobedo i 
sus subalternos el general Treviño i los coroneles D. Pedro Martínez i 
D. Francisco O. Arce ganaron al general D, Miguel Miramón. La de- 
rrota de los imperialistas fué completa: cayó en poder de Escobedo, 
armas, municiones, trenes, dinero i equipajes. Miramón tuvo cien 



DE CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 69 



muertos, mayor número de heridos i cerca de 500 prisiones, contán- 
■ dose entre estos últimos 139 franceses de la sección llamada gendar- 
mes de la Emperatriz. D. Joaquín Miramón, hermano del general, ca- 
yó prisionero en los momentos en que gravemente herido en un pie se 
retiraba en una carretela. Este i los 139 franceses prisioneros fueron 
fusilados el día 3. Estos fusilamientos, dice D. José María Vigil, du- 
raron dos horas. ¡Cosa horrible! (Méjico al través de los siglos, to- 
mo Y, pág. 814). 
Batalla de Casa Blanca. Este era uno de los baluartes princi- 
pales de los imperialistas en Querétaro. El 24 de marzo de 1867 lo 
atacaron el general Corona i otros generales i coroneles; lo defendían 
los ''generales D. Miguel Miramón, D. Tomás Mejía, D. Ramón Mén- 
dez i el coronel D. Manuel Ramírez Arellano. Los que más se distin- 
guieron fueron Ramírez Arellano con su artillería, i Mejía con la sali- 
da que hizo con su caballería. Puesto al frente de ésta, desenvainó la 
espada i gritó a sus soldados: 

"¡Muchachos, así muere un hombre!" dio de espuela a su corcel i 
acometió velozmente a los republicanos. Todos sus soldados lo siguie- 
ron con estusiasmo, i arrollaron largo trecho a sus contrarios; mas és- 
tos se rehicieron luego i obligaron a la caballería de Mejía a retroce- 
der hasta la Casa Blanca. 

Los republicanos tuvieron cerca de 2,000 bajas, entre muertos, he- 
ridos i prisioneros. Estos últimos fueron 400, i de ellos 32 oficiales. 
El muerto más notable fué el abogado coronel D. Florentino Merca- 
do, autor de un libro mui útil sobre jurisprudencia. No hemos visto 
ninguna obra que diga cuántas fueron las pérdidas de los imperialis- 
tas; pero sí convienen los historiadores en que el combate fué reñi- 
dísimo. 

Dice el historiador Zamacois: "La jornada, desde cualquier punto que 
se vea, fué gloriosa para ambos ejércitos." Los escritores D. Juan B. 
Hijar i D. José María Vigil, dicen: "El general Corona no vio en es- 
te hecho de armas más que una confirmación de la merecida i justa 
nombradía de sus enemigos, a quienes la fortuna, para presentarles an- 
te el tribunal de la posteridad, coronaba esta vez, como tantas otras, 
con los laureles de la victoria." El historiador imperialista, príncipe 
de Salm Salm, que combatió ese día al lado de Mejía, escribe: "La 
sangre fría i valor de los republicanos bajo este fuego mortífero, era 
verdaderamente admirable." (Rivera, tomo 2", págs. 271 a 273). 
Batalla del 5 de Mayo. Esta batalla se dio en Puebla, i la ganó 
el general D. Ignacio Zaragoza, con sus subalternos D. Miguel Negre- 
te, D. Antonio Alvarez, D. Porfirio Díaz, D. Felipe B. Berriozábal, D. 



70 DICCIONARIO 



Juan N. Méndez, D. Francisco Lamadrid, D. Ignacio R. Alatorre, D. 
JesÚ3 González Arratia, D. José María Méndez Olivares, D. Pascual 
Andrade Párraga, Arrióla, D. Mariano Escobedo, al general conde de 
Lorencez i sus subalternos Bernad Mallat i L'Herriler. 

El historiador monárquico, D. Niceto Zamacois, dice: "En cada co- 
lumna de ataque iba una sección de ingenieros, llevando consigo plan- 
chas provistas dé escalones clavados, i costales de pólvora destinados 
a volar la puerta de la fortaleza. La lucha que se trabó entonces en" 
tre asaltantes i mejicanos fué terrible. No so desmintió en aquel san- 
griento encuentro el glorioso nombre que de valientes habían conquis- 
tado los franceses. Resueltos a ganar el punto disputado, se lanzaban 
como leones sobre sus contrarios, aunque sin resultado favorable, hasta 
que acometidos de repente i con furioso ímpetu, por la caballería meji- 
cana que había estado situada a la izquierda del fuerte de Loreto, em- 
prendieron la retirada, acosados por todas partes, después de dos horas 
de combate, pero dispuestos a volver de nuevo al asalto. 

"Con efecto, los franceses, pasado un momento, emprendieron con 
nueva furia el asalto, i rechazados por S'^guuda vez, acometieron por 
tercera con una impetuosidad indescriptible. Eran las tres de la tar- 
de, cuando formando una columna compacta de más de dos mil hom- 
bres, se lanzaron los asaltantes con mayor denuedo i resolución sobre 

la fortaleza de Guadalupe Eran las cuatro i media de la tarde 

cuando ios franceses, tristes i desalentados, se dirigían a su campa- 
mento. 

"Entretanto, las bandas de música de los batallones mejicanos to- 
caban en los fuertes i recorrían las calles de la ciudad al son de anima- 
das piezas, celebrando el triunfo que habían conseguido. La alegría 
era justa; se habían batido contra soldados verdaderamente intrépidos, 
i el haberlos rechazado tres veces después de un combate tenaz, debía 
llenar de satisfacción a los que alcanzaron el triunfo, una vez que para 
conseguirlo se necesitaba poseer el mismo valor. Todos los jefes meji- 
canos: Zaragoza, Negrete, Lamadrid, Berriozábal, Arrióla, Méndez, 
González Arratia, Párraga i otros, se condujeron con una intrepidez i 
actividad notables." (Rivera, tomo 1°, pág. 190). 
Batalla de San Pedro. En este pueblo, situado a 4 leguas al po- 
niente de Ouliacán, capital de Sinaloa, i 6 del puerto de Altata, ganó 
el 22 de diciembre de 1864 el coronel D. Antonio Rosales, i su segun- 
do, D. Joaquín Sánchez Román, con 400 hombres, al coronel francés 
Mr. Gazielle, con cerca de 500 hombres. 

El jefe francés acababa de desembarcar en Altata, enviado desde 
Mazatlán por Castagnj. La derrota fué completa. En poder de Rosa- 



DE CUb.IOSIDADES HISTÓRICAS. 71 

les quedaron 2 piezas rayadas, de montaña, todo el material de guerra, 
85 prisioneros, entre argelinos i franceses, 10 heridos i 30 muertos. 
Entre los prisioneros se hallaba el jefe Gazielie, comandante del vapor 
Lucifer, i 6 oficiales subalternos. 

De las fuerzas mejicanas imperialistas quedaron 100 prisioneros i 
muchos muertos i heridos. En los de Rosales hubo 40 muertos i mu- 
chísimos heridos. (Rivera, tomo 2", paga. 69 i 70), 
Batalla dci jueves !§ia2Sto. El día 9 de abril de 1856 hubo un 
motín en la ciudad de Méjico. El gobernador del Distrito, D. Juan 
José Baz, S8 propuso asistir a los oScios en corporación, i no creyó dig- 
no de la autoridad civil obsequiar el deseo manifestado por el Arzo- 
bispo (de que no asistiese a los oficios). Al día siguiente, 9 de abril^ 
que era jueves santo, a las nueve menos cuarto de la mañana, en unión 
del Ayuntamiento i en medio del pueblo se dirigió a la iglesia Cate- 
dral. Llegado al atrio de ésta, envió a su ayudante, comandante de 
escuadrón, D. Mucio Reyes, i en seguida al jefe de policía D. Francis- 
co Iniestra, a que avisasen a los canónigos que estaba a la puerta con 
el Ayuntamiento, esperando. La respuesta, dada primero por un ca- 
pellán de coro i después por el canónigo Gárate, fué que no se le po- 
día recibir, "porque tal era la orden del señor Arzobispo," La multi- 
tud, que se había reunido en el atrio, en la plaza i a las puertas de la 
Catedral, se hallaba excitada, i hombres i mujeres profirieron gritos 
sediciosos contra las autoridades i el gobierno. La fuerza de policía se 
puso en actitud amenazadora para contener al pueblo. Dos o tres sol- 
dados hicieron disparos al aire para disolver un grupo que creían hos- 
til; pero su imprudencia fué castigada por el gobernador D. Juan Jo- 
sé Baz, que les puso arrestados. Dentro del templo, la inquietud, la 
zozobra, la exaltación, dominaba los espíritus. Los canónigos, temien- 
do que se tratase de atropellarlos la autoridad, se encerraron en el coro. 

Con motivo de este suceso, circuló secretamente entre los conserva- 
dores una poesía, bajo el pseudónimo de "El Cronista de los R,eyes," 
impresa e intitulada La batalla del jueves santo, que según se supo 
después, fué compuesta por D. Ignacio Aguilar i Marocho. Por haber 
colocado Biiz soldados alrededor de la Catedral, por la escaramuza que 
montado a caballo hizo en la plaza para disolver los grupos, por los ti- 
ros que dispararon los de la policía i por los gritos i gran desorden de 
la gente que henchía la Catedral, asistiendo a los oficios del Jueves 
Santo, los que se interrumpieron, supone Aguilar i Marocho que Baz 
entabló formal batalla contra la Catedral, los canónigos, monaguillos, 
las beatas, las imágenes de los santos i demás cosas i personas inermes 
e incapaces de resistir. He aquí algunos versos: 



72 DICCIONARIO 



Bajo este sistema ruin 
En que no importa la lei, 
[,Qué es Comorfortl Es el reí. 
¿I Juan B&zl Es el Delfín. 

Fija, cual buen general, 
Su primera paralela 
En medio de la plazuela 
Para sitiar Catedral; 
El, en un punto central, 
Dirige al coro visuales, 
Para que de los ciriales 
Los fuegos bien combinados 
Queden al punto apagados 
Por sus fuegos trasversales. 



* 
* * 



Contra un rojo monacillo 
Una pieza diestro avoca, 
En tanto que la coloca 
Frente del Empedradillo, 
Infatigable el caudillo 
Asesta una batería 
Para enfilar la crujía, 
I ordena que a los blandones. 
Que son hombres de calzones, 
Cargue la caballería. 



* 
;- * 



Previene que haya desmocha 

Si resiste sin empacho 

El Señor del Buen Despacho 

el Santo Niño de Atocha. 
Una culebrina mocha 
Apunta a San Valentín, 
Un obús a San Martín 

1 diez pistolas de muelles 
A los pobres Santos Reyes, 
Bisabuelos del Delfín. 



DE CUEI081DADER HISTÓRICAS. 73 

Supone que Comonfort dice a Baz después de la batalla: 

Mi gratitud es inmensa, 
Iguala tu sacrificio: 
¿Tan eminente servicio 
Dejaré sin recompensad 
El elogio de tu prensa 
¿Qué vale aunque sea aesudol 
Yo mis decretos no mudo; 
Mi resolución tomé 
I por premio te daré 
Dos títulos i un escudo. 



Acéptalos: son priiuioias 
Que tu denuedo i fe 
Bien merecen. Así es que, 
Formando tú mis delicias, 
En uso de mis franquicias 
I amparado con el manto 
Del Plan de Ayutla, por tanto: 
A más de mi Adelantado, 
Quedas desde ahora nombrado 
El Duque del Jueves Santo. 



De tu casa en el blasón 
Es bueno que se registre, 
Con escudo, lanza en ristre, 
Manopla i yelmo un campeón. 
Que al correr de 8u trotón, 
Entre aplauso general. 
Lleno de furia infernal 
Se vea con estudio i arte 
Pasando de parte a parte 
A la iglesia Catedral. 



Moribunda» dos navetas. 
Desgranándose un tolHz, 



74 DICCIONARIO 



Manca una sobrepelliz, 
Una estola con muletas, 
Una alba huyendo en chancletas, 
Prisioneros dos manteos, 
Dispersos seis solideos, 
Contuso un bonete adulto, 
Un misal pidiendo indulto: 
Estos serán tus trofeos. 

Bataller. Apellido catalán, que significa batallador. 

El oidor de la Audiencia de Méjico, Lie. D. Miguel Dataller, dijo 
en 1810: "Mientras exista una muía tuerta manchega en España, és- 
ta deberá dominar a los mejicanos " (Cavo, pág. 823; E. Men- 
doza, Documentos, pág. 79). 

BsifS&IIÓIi mejicano. El 10 de agosto de 1864, el eraperackir D. Fer- 
nando Maximiliano salió de Chapultepec a visitar algunas ciuda- 
des del interior, acompañado de Scherzentlechner, del coronel D. Mi- 
guel López i de muchos criados, i escoltado por un batallón mejicano i 
por otro de cazadores de África. En este viajo vivió con el lujo que 
acostumbraba en Méjico, mucho mayor que el que usaba en Miramar. 
(Rivera, tomo 2°, págs. 39 i 40). 

Bsilllͧ5HO* En latín baptismo, del griego baptismos, de bapiO, sumergir. 
Los primeros de este país que se bautizaron, fueron los dos yucate- 
cos que el día 5 de marzo de 1517 prendió en Cabo Catoche el capitán 
Francisco Hernández de Córdoba, llevó a la isla Cuba, i en Santiago 
fueron bautizados con los nombres de Melchor i Julián. 

Beütü (cerro de la). La palabra beatas es femenino de beato, del latín 
beatus, derivado de beare, hacer feliz, enriquecer. 

El 11 de diciembre (1810) se le avisó a Hidalgo que los europeos 
presos en el Seminario i colegio de San Juan, combinados con un lego 
carmelita i un fraile dieguino, iban a asaltarlo. Teníase per inconcnso 
que en la huerta del Carmen se habían fundido de tiempos atrás caño- 
nes de artillería, i así, se creyó a los españoles capaces de una intento- 
na, Habiendo sido ingratos algunos con quienes se había mostrado 
clemente, i sin descender a un examen legal, decretó Hidalgo desha- 
cerse de sus enemigos, como lo había ejecutado en Valladolid (More- 
lia), haciendo decapitar en el cerro de la Beata a más de ochenta rea- 
listas. 

Según informes, los que ejecutaron cerca de las barrancas del Salto 
i otras inmediaciones a Guadalajara, fueron más de setecientos. (Ca- 
vo, pág. 855). 



DE CCRIOSIDADHS UISTÓRICA9. 



Beaterío de Jalapa. Derivado de beato. El beaterío del obispado 
de Veracruz lo fundó en la ciudad de Jalapa, a mediados del siglo 
XVIII, D» Rafaela Marín de Burgos. (Alfaro i Pina, pág. 228), 

Beaterío de Zamora, El cura don Jerónimo de Villavicencio fundó 
en Zamora, en 1851, un beaterio de Señoras Nazarenas, que cuen- 
ta con once personas que visten el hábito i de algunas niñas educan- 
das, (Alfaro i Pina, pág. 267). 

Becanchen (pueblo). Palabra maya, que signiüca corriente de agua. 
Este lugar de Yucatán era en los tiempos antiguos un punto donde 
solía ir algún cazador. Un día se acercó a allí un indio con el fin de 
preparar su milpa, vio una pequeña corriente de agua, siguió en seitido 
contrario i llegó al sitio en que el agua caía de una roca: punto deno- 
minado Sallab. 

Martín Manrique, de Sacalúm, i José i Juan Zayas, fueron los pri- 
meros pobladores. Formaron sus sementeras o milpas donde hoi está 
la plaza; hicieron sus casitas i hallaron los primeros pozos. Después 
fueron avecindándose de tal manera, que el año de 1823 ya se cono- 
cía por ranchería de primer orden, i el año de 1829, el 4° Congreso 
constitucional del Estado erigió en pueblo la ranchería de Becanchen. 
De los muchos pozos o cisternas que había en la plaza, sólo hai trece 
con brocal, los demás los han cegado. 

Be^onisi. Probablemente es palabra bascongada. 

Muí antiguo es el santuario de la virgen de Bsgoña: bego-cña, esté- 
se el pié quedo, i muí frecuente se ve que a las plantas se ponen los 
nombres de los santos. 

Planta común en Pátz-^uaro, Ocuila i otros lugares del país. Fué 
dedicada a D. Francisco Javier Balmis por los botánicos facultativos 
de esta República, en razón de haber sido el primero que la transpor- 
tó i dio a conocer en Europa i el que trabajó con más esmeru en per- 
feccionar su uso medicinal. (Pérez Hernández). 

Beleillítas (religiosos hospitalarios). Fué su fundador en Guatemala, 
por los años de 1655, el padre Fr. Pedro de San José Bethencourt, na- 
tural de la isla de Tenerife, una de las Canarias. Echó los cimientos 
do esta hermandad en un hospital que estableció en dicha ciudad, 
dedicado a Ntra. Sra. de Belén, donde estuvo trabajando hasta su 
muerte. 

El 2 de mayo de 1G67 el Reí concedió la aprobación del hospital, 
que el P, Bethencourt había pedido por medio de su compañero, Ro- 
drigo de la Cruz (llamábase D. Rodrigo de Arias Maldonado, i había 
sido caballero de la orden de Oalatrava i gobernador do Costa Rica), 
a quien con este objeto había enviado a España. 



DICCIONARIO 



El 18 de mayo de 1668 se celebraron las honras del venerable Pe- 
dro, con magnificencia extraordinaria. 

D" María Ana de Jesús solicitt^ i consiguió de Rodrigo de la Cruz 
una pequeña habitación contigua, al hospital, para dedicarse con su 
madre i hermanas a servir a los Lonvalecientes. Entonces Rodrigo hi- 
zo fabricar un hospital para recibir mujeres, al lado del de Belén. 
Agustina de Galdo, sus hijas i otras mujeres piadosas, hasta el núme- 
ro de doce, se consagraron al servicio de las enfermas. Tomaron un 
hábito semejante al de los belemitas, su mismo nombre i constitucio- 
nes. El obispo aprobó este establecimiento, que después fué confirma- 
do por la Santa Sede. En 1673, el papa Clemente X dio la bula con- 
firmatoria. 

Fr. Pedro Payo Euríquez de Rivera, que de obispo de Guatemala 
había pasado a arzobispo de Méjico, i por esa época era también virrei 
de Nueva España, pidió algunos individuos de la congregación, i vinie- 
ron de fundadores, Ft-ancisco del Rosario, prefecto; Francisco de San 
Miguel i Gabriel de Santa Cruz. 

Se hospedaron en el hospital del Amor de Dios, fundado para loa 
enfermos venéreos por el primer obispo de Méjico, D. Fr. Juan de Zu- 
márraga (hoi Academia de Bellas Artes de San Carlos). De allí pa- 
saron al local en que se fabricó su convento, que les donó la congrega- 
ción do San Francisco Javier, establecida en la parroquia de la Santa 
Yeracruz. 

El papa, por una bula de 26 de marzo de 1687, facultó a los de es- 
ta hermandad a hacer votos solemnes bajo la regla de San Agustín i a 
elegir un general. El papa Clemente XI confirmó de nuevo esta orden 
el año de 1707, por una bula de 27 de julio. 

Esta orden fué suprimida por un decreto de las cortes españolas de 
1820, que se intimó al general, que existía entonces en Méjico, a prin- 
cipios de febrero de 1821. (Pérez Hernández). 
Scleiílitas en Guadalajara. En 1715 se creó en Guadalajara la reli- 
r'ión de los Belemitas, que antes se estimaba por tal, siendo sólo her. 
mandad. (Mota Padilla, tomo 3", pág. 351). 
Belcil de Méjico. Nombre hebreo que significa casa del pan, compuesto 
de beth, casa, i lehem, pan. 

Más adelante de donde está ahora el edificio i casi dentro de la la. 
c^una, que entonces llegaba cerca de la ciudad (Méjico), vivía una in- 
dia llamada Clara María, dueña de unas casitas, huertas i una capilli- 
ta. Aficionóse a los padres mercenarios que por allí iban a paseo, 
ofrecióles que ella los mantendría si fundaban un convento, i tanto 
hizo, que los religiosos aceptaron, estableciendo en 1626 una pequeña 



DE CDRI0SIDADK3 HISTÓRICAS. 77 

casa con cinco o seis sacerdotes, que ae ocupaban en la administración 
de los indios de los contornos. 

Ciara María cumplió su palabra durante once años; pero en 1637 
casó con un sujeto que le gastó todo el caudal, dejándola sin bienes, i 
al pequeño convento sin subsistencia. 

Los religiosos se mantuvieron de limosnaSj'hasta que el clérigo D. 
Antonio Ortiz les ofreció la casa i sitio en que se estableció el conven- 
to. Entonces dieron con el indio Juan Marcos, quien no sólo les diú 
cuanto tenía, sino que se dedicó con toda su familia a servir a loa pa- 
dres. D* Isabel de Picazo contribuyó principalnjente con su caudal 
para la nueva obra. 

Concedida la licencia del arzobispo, D. Francisco de Manzo i Zúñi- 
ga, i del virrei, Marqués de Cerralvo, fabricaron^una]]casa contigua a 
la capilla algunos religiosos, que mantuvo María Clara once años, has- 
ta 1637. 

Desde luego los religiosos comenzaron a fabricar allí su'iglesia i con- 
rento. 

La iglesia se dedicó bajo la advocación de Ntra. Sra. de Belén, ti 3 
de agosto de 1678. En abril de 1687 se hizo colegio de estudiantes 
bajo el título de San Pedro Pascual. La iglesia, que con el tiempo se 
había deteriorado, la reedificó desde los cimientos D. Domingo del 
Campo i Murgas, i se dedicó en H de diciembre^de 1735. (Alfaro i Pi- 
fia, pág. 76). 

En el capítulo que los mercenarios celebraron^en 1686, determina- 
ron formar en Belén un colegio para los religiosos de la orden, cosa que 
se puso en planta en abril de 1687, bajo el nombre de colegio de San 
Pedro Pascual. 

El colegio desapareció con la reforma religiosa. (Orozco i Berra). 
Bendícióia de S. Antonio. El vocablo bendición se deriva de h^.n- 
decir, proct•^iente del latín benc.dicere, compuesto de hene, bien, i de di- 
cere, decir: decir bien. 

En mi 8( gundo (artículo) prometí hablar sobre las bendiciones de 
San Antonio Abad, las cuales se han tomado por motivo para formar 
un paseo no mui decente, en el que unos van por divertirse, otros por 
embriagarse, no pocos a robar i muchísimos a tributar, de rodillas, los 
pocos medios que tienen por ver benditos, de manos del padre, a sus 
burros, gallos, pericos i demás animales inmundos, con que forman una 
arca de Noé, dando con tan ridicula práctica que reír a los sensatos i 
que embolsar a los vendedores de las gracias espirituales. 

Un muchacho travieso llevó en cierta ocasión un gato arisco, meti- 
do en un tompeate, con la cabeza de fuera para bendecirlo. Como mu- 



78 DICCIOJIAUIO 



chacho malcriado, tomó el primer lugar i se puso junto al padre. El 
muchacho era chico i el gato grande, i con esto, le costaba mucho tra- 
bajo sujetar al gato en el tompeate; pero por fin, con mil trabajos su- 
frió el desventurado animal los exorcismos de la iglesia (al fin para él 
eran palabras vagas); mas a pesar, se llegó la hora del asperges i se sin- 
tió bonitamente bañado de agua, que no supo distinguir si era bendita 
o común, cuando saltó las trancas: esto es, se chispó del tompeate, i en 
dirección natural brincó sobre el padre bendicionero, de paso le arañó 
toda la cara, i éste, creyendo que era algún diablo salido del infierno 
en figura de gato, temió como hombre i huyó como mujer, con estola i 
sobrepelliz, cruz, hisopo i todos sus instrumentos bendicionales, dejan- 
do al devoto público de rodillas con sus compafíeros animales en espe- 
ra de la vuelta del bendicionero, que no volvió. (Pablo Villavicencio 
(a) El Payo del Rosario. — Méjico, junio 13 de 1826). 

Scrnabé. Del hebreo Samabas, compuesto de bar, hijo, i de nabas, 
consuelo: hijo del consuelo. 

Por haber entrado en esta bahía el día de San Bernabé, 11 de junio 
de 1602, la armada del capitán Sebastián Vizcaíno, la llamaron bakía 
de San Bernabé. (Torquemada, lib. V, cap. 48). 

JSet'Iial (peíla de). Nombre antiguo español, lo mismo que Bernardo. 
En el distrito de Tomilán, del Estado de Querétaro de Arteaga, se 
halla la enorme roca basáltica, de forma piramidal, que se alza a más 
de 400 metros sobre el nivel del Valle de Bernal, donde está. Desdo 
unos 70 quilómetros de distancia se ve este sorprendente monolito, que 
tiene de circunferencia en la base como 2 quilómetros. 

!Bernat*dÍGfiO. Diminutivo de Bernardo. 

La misión de San Bernardino se fundó en Nuevo León en 1641. 
(Mota Padilla, tomo 3", pág. 210). 

Kemardo. Del gótico bsr7i, equivalente al anglosajón beorn, guerrero, 
i hard, osado: guerrero audaz. 

En la casa de D. Juan Márquez de Orozco, quien dejó, además, seten- 
ta mil pesos para el mismo objeto, se fundó en Méjico, en 1636, el con- 
vento de religiosas del Císter; pero habiendo fallecido Orozco i no pu- 
diendo venir las religiosas de esa orden el mismo año, tres hermanas del 
fundador, profesas en el convento de Regina, se establecieron en el de 
Saii Bernardo. El jueves 26 de junio de 1685 se comenzó a demoler 
la casa de Orozco para fabricar el convento e iglesia, que se hicieron a 
costa de D. José Retes Largacha. En el mismo año se puso la prime- 
ra piedra, i el 18 de junio de 1690 se bendijo el convento de San Ber- 
nardo, de Méjico. (Alfaro i Pina, pág. 94). 

Scriiftrdo Cossin. El P. frai Bernardo Oossia, franciscano, fué el 



DE CURIOSIDADES HISTÓRICAS, 79 



primer cristiano viejo que en 1555 murió sacrificado en mano délos 
indios, en la provincia de Zacatecas. Antes había sido muerto por los 
mismos chichimecas un indio cristiano, natural de Tlaxcala, llamado 
Cristóbal. (Arlegui, págs. 211 i 212). 

Betlemítas. Esta orden la fundó en Guatemala, en 1655, el padra 
Pedro Bethencourt, descendiente de los conquistadores de laa islas Ca- 
narias. En 1G87 la aprobó el papa Inocencio XI, i en 1707 Clemente 
XI. En 1677 hicieron en Méjico su primera profesión estos religiosos, 

SíblíOteCR* Del griego hihliotheM, compuesto de hiblion, libro, i íhéM^ 
caja; sitio en que se guarda alguna cosa, depósito de libros. 

En 14 de febrero de 1751 murió en Guadalajara su obispo D. Juan 
Gómez de Parada, i dejó su hermosa biblioteca al colegio mayor de 
Santa María de Santos de Méjico, con la condición de que había da 
ser pública. 

Biblioteca Palafoxiana. La biblioteca que en su tiempo perteneció al 
Seminario Conciliar Palafoxiano de Puebla, es lioi de la propiedad del 
Estado i posee 35,000 volúmenes. (D. Manuel Cruzado, Folleto, pági- 
na 10). 

ISiblioteca. La de la Universidad de Méjico fué fundada por el Dr. D. 
Manuel Ignacio Reyes i Cisneros i Qaijano; se abrió al público el día 
18 de octubre de 1762. Esta fué la primera biblioteca que hubo en el 
país. (Cruzado, pág. 12). 

Biblioteca Nacional. El día 2 de abril de 1884, aniversario de la oc«- 
pación de Puebla por el ejército republicano, al mando del general don 
Porfirio Díaz, se celebró en Méjico con la inauguración de la Bibliote- 
ca Nacional que ya cuenta con cerca de doscientos mil volúmenes. 

Biblioteca de vSan Ildefonso. En el colegio de San Pedro i San Pablo, 
fundado por los jesuítas en 1573, ebtabiecieron una biblioteca que más 
tarde fué trasladada a San Ildefonso, donde llegó a ser de considerable 
importancia. Parece que la primera biblioteca fué la de los jesuítas, 
fundada por Fr. Alonso de Yeracruz. Llegó a tenor 8,360 volúmenes. 
En 1868 se trasladó al edificio de la Escuela de Jurisprudencia, en 
donde hoi existe aumentada, pues cuenta con más de 15,000 volú- 
menes. 

Bibliotecas* En 1829 se organizó en Chihuahua una biblioteca, sien- 
do gobernador del Estado D. Ignacio Urquide. Ya cuenta con máa de 
1,200 volúmenes. El 4 de septiembre de 1853, merced a los esfuerzos 
del gobernador, el Sr. Lie, D, José María Hernández, el Estado de Du- 
rango instituyó su biblioteca que ya cuenta con 6,000 volúmenes. La 
de Oajaca se fundó el 26 de agosto de 1826. ' 



1 Cruzado, pág. 13. 



80 DICCIOKARIO 



El 5 de mayo de 1876 se fundó la Biblioteca de Aguascalientes, que 
cuenta con unos 1,900 volúmenes. En 1871 se fundó la de Campeche, 
que ya cuenta con 3,000 volúmenes. La del Instituto de Ciencias i Ar- 
tes de Chiapas se estableció el 16 de noviembre de 1890 i cuenta coa 
3,260 volúmenes. 

En la ciudad de Hidalgo del Parral existe una biblioteca pública 
fundada en 2 de marzo de 1877 por la Sociedad Franklin, establecida 
allí. En su principio contenía 554 volúmenes, que después aumentaron 
a 2,563. Por circular de 14 de septiembre de 1887 se instituyó en Coa- 
huila una biblioteca en la capital del Estado, en los bajos del Palacio 
de Gobierno. Hoi cuenta con 2,250 volúmenes. En el Instituto Ma- 
dero del Saltillo hai una biblioteca con más de 3,000 volúmenes. Eu 
la misma ciudad está la biblioteca particular instituida por la "Socie- 
dad Juan Antonio de la Fuente," que tiene unos 2,000 volúmenes. 
La biblioteca pública de la ciudad de León duró sólo desde 1885 hasta 
1887. En 1872 se principió en el Instituto Literario de la Capital del 
Estado de Guerrero a fundar una biblioteca con 279 volúmenes; en 
1875 fué aumentada con 400 volúmenes, restos de la valiosa biblioteca 
de Taxco. Hoy cuenta con más de 1,956 volúmenes. La biblioteca del 
Instituto Literario de Pachuca (Hidalgo) cuenta con más de 6,500 vo- 
lúmenes. El 18 de diciembre de 1875 se abrió al público la biblioteca 
que existió en el antiguo Seminario, hoi Liceo de Varones. Consta de 
más de 25,850 volúmenes. El 5 de octubre de ; 890 se formó en el edi- 
ficio que fué Teatro Gorostiza, de Toluca, una biblioteca con 251 volú- 
menes, parte de los libros que formaban la antigua Biblioteca del Ins- 
tituto Literario del Estado, con los que tiene un total de 11,000. El 
16 de septiembre de 1874 se fundó la biblioteca pública de Morelia que 
hoi cuenta con más do 11,000 volúmenes, i se formó con los libros del 
convento de S. Francisco, parte de los del Carmen, S. Diego, S. Agus- 
tín, la Merced i algunas obras de la biblioteca de D. Melchor Ocampo, 
quien las legó al colegio de S. Nicolás, donde existe una biblioteca pa- 
ra los alumnos del colegio. En 31 de diciembre de 1876 existía en 
Cuernavaca una biblioteca pública con 1,473 volúmenes, que se inau- 
guró en los altos del Teatro P. Díaz el 2 de julio de 1886, merced a los 
esfuerzos del gobernador D. Jesús H. Preciado. 

La biblioteca pública de la ciudad de Monterrei, fundada en tiempo 
del general D. Bernardo Reyes, consta de 2,253 volúmenes. 

El 26 de agosto de 1826 decretó el primer Congreso ConstitucioDal 
del Estado de Oajaca la fundación de una biblioteca pública que se 
inauguró en enero de 1827 con 2,033 volúmenes. Ahora contiene 
15,000 volúmenes. En 16 de septiembre de 1885 se abrió al público 



DB C0BI08IDADKS HISTÓKICA9. 81 



en el Colegio del Estado de la ciudad de Puebla, la "Biblioteca del Co- 
legio Carolino," con la denominación de "Biblioteca Lafragua;" consta 
de 22,000 volúmenes. La Palafoxiana, fundada en 164 9, contiene 35,000 
volúmenes. 

La biblioteca de Zacatlán, que tiene 500 volúmenes, fué fundada el 
18 de julio de 1888, en memoria de D. Benito Juárez. El 16 de septiem- 
bre de 1888 se inauguró en S. Andrés Chalchicomula una biblioteca 
pública i en 15 do septiembre de 1887 se inauguró otra en Izúcar 
de Matamoros. La biblioteca de Querétaro, de 12,000 volúmenes, se 
estaba organizando en 1890. F2n 1889 se abrió al público en el Institu- . 
to Literario del Estado de S. Luis Potosí la Biblioteca que, en 1879, 
contaba con 5,162 volúmenes. Hoi tiene más de 13,950 volúme- 
nes. El 5 de mayo de 1890 se inauguró en Matehuala una biblioteca 
pública con 1,000 volúmenes, fundada por D. Nieves Olvera. La "Bi- 
blioteca Pública" del colegio Rosales de Sinaloa, comenzó a fundarse 
por iniciativa del Sr. D. Luis G. Orozco, a fines de 1876. En 1890 
contaba con 3,000 volúmenes. En la ciudad de Hermosillo, capital de 
Sonora, hai una biblioteca pública con más de 5,000 volúmenes com- 
prados en 1882, por orden del Lie. D. Carlos K Ortiz. El gobernador 
del Estado, D. Ramón Corral, por lei de 18 de junio de 1888, mandó 
fundar dicho establecimiento en julio del mismo i el P de noviembre 
de 1888 quedó a disposición del público. Por iniciativa de D. J. A. 
Pirchás, presidente de la Sociedad de Instrucción de la villa do Sahua- 
ripa, se fundó allí en 1875 una biblioteca pública que en 28 de noviem- 
bre de 1889 contaba con 800 volúmenes. El 5 de mayo de 1878 fun- 
daron los miembros de la sociedad "Amigos del Estudio" una bibliote- 
ca pública en S. Juan Bautista de Tabasco, que contiene más de 1,000 
volúmenes. En 5 de mayo de 1887 fundó en litatamoros de Tamauli- 
pas la sociedad "Beiiito Juárez" una biblioteca pública con 500 volú- 
menes. La biblioteca del Instituto S. Juan de Matamoros posee 450 
volúmenes. La de ciudad Victoria 300 volúmenes. En 1871 se fundó 
la biblioteca del Pueblo en la antigua iglesia de S. Francisco, en el 
puerto de Veracruz. Consta de unos 13,500 volúmenes. En la Escue- 
la Cantonal de Veracruz fundó el Ayuntamiento una biblioteca en 
1885, que consta de unos 500 volúmenes. Desde 1862 se empezó a for- 
mar en el "Colegio de Estudios Preparatorios" de Orizaba una biblio- 
teca pública con los restos de los libros de los conventos de San José 
de Gracia, La Concordia i el Carmen i una parte de la biblioteca del 
Lie. D. Clemente López, vecino de Puebla, que eran 3,292 volúme- 
nes Cuenta ya con 6,129 volúmenes. La biblioteca de Tlacopan, 
fundada por su Escuela Especial de Comercio, consta de unos 200 vo- 



S2 DICCIONARIO 



lúmenes. En 14 de noviembre de 1874 fundó el Ayuntamiento de Tía- 
cotalpau un gabinete de lectura, que hoi cuenta con más de 359 volú- 
menes. En la municipalidad de Huatusco existe un gabinete de lectura 
titulado "Biblioteca Juárez," que tiene 300 volúmenes, fundado perla 
logia masónica "Cuauhtemoc" el 1- de septiembre de 1 890. La bibliote- 
ca pública de Jalapa (Veracruz) se principió a formar poco antes de 
1890 con 1,134 volúmenes cedidos por algunos particulares. La Biblio- 
teca Cepeda, que consta de 2,500 volúmenes, se fundó en el Instituto 
Literario del Estado de Yucatán desde 1868. El 27 de octubre de 
1885 fundó en Valladolid (Yucatán), D. José M* Iturralde, una biblio- 
teca con 258 volúmenes. En el Colegio de San Ildefonso formó el di- 
rector, el canónigo D. Norberto Domínguez, una biblioteca que ya 
cuenta con tres o cuatro mil volúmenes. El 16 de septiembre de 1884 
se fundó la biblioteca de Zacatecas que contiene 19,686 volúmenes. La 
biblioteca del Estado de Guadalajara, fundada en 18 de diciembre de 
1875, consta de 25,827 volúmenes. La del Mineral del Oro tiene 100 
volúmenes, la de Lerma 100, la de Otumba 100 i 100 la de Jilotepec. 
La de Cinco de Mayo (Méjico), tiene 7,000 volúmenes, la del Archivo 
General 8,000, la del Archivo Judicial 1,600, la del Museo Nacional 
3,000, la de la Escuela Normal 400, la de la Escuela Preparatoria 
12,427, la de la Escuela de Jurisprudencia 16,000, la de la Escuela de 
Medicina 7,500, la de la Escuela de Ingenieros 5,200, la de la Escuela 
de Comercio 2,000, la de la Escuela de Agricultura 4,150, la de la Es- 
cuela de Bellas Artes 3,000, la de la Escuela de Artes i Oficios (de va- 
rones) 2,150, la del Conservatorio de Música 1,100, la de la Sociedad 
de Geografía i Estadística 8,500 volúmenes. (Cruzado). 
Bienes del clero regular i secular: 

Fincas rústicas 861, su valor 71373270 $ 

Id. urbanas 22,649, su valor 113241530 „ 



Totales 23,510, 

Casas del clero en la ciudad de Méjico: 



De los capellanes de coro de Catedral , 

Del ramo de aniversarios , 

Del ramo de fábrica 

Colegio de los Infantes 

Seminario conciliar , 

Juzgado de capellanías 

Arzobispado 



184614800 $ 


isas. 


Aalí 1- por tasación. 


3 


13640 $ 


26 


194622 „ 


37 


412519 „ 


7 


38914 „ 


11 


146125 „ 


18 


63847 „ 


5 


72198 „ 



DE CIRIOSIDADES HISTÓRICAS. 



8S 



Universidad 13 146618 $ 

Biblioteca 1 14530 „ 

Convento de San Agustín 43 385924 „ 

Id. de Santo Domingo 34 178763 „ 

Id. de San Camilo 17 81541,, 

Id. de la Merced 72 326988 „ 

De la sacristía del mismo 3 7208 „ 

De la sacristía de las Huertas 5 31612 „ 

Conventos de Carmelitas 11 85629 „ 

Id. del Desierto 19 215328 „ 

Provincia de San Agustín 22 136691 ,, 

Id. de Sto. DomÍEgo 7 48611,, 

Id. de San Diego 3 9422 „ 

Colegio de San Pablo 36 113691 „ 

Id. de Santiago Tlaltelolco 11 82316,, 

Id. de Belén de los Padres 16 65689 „ 

Carmelitas de San Ángel . . 4 32110 „ 

Oratorio de San Felipe Neri 41 295691 „ 

Tercer Orden de San Agustín 4 28500 „ 

Id. id. del Carmen 9 38874,, 

Convento do la Concepción 131 1719890 ,, 

Id. de Santa Catalina de Sena 82 653401 ,, 

Id. de Regina 71 786922,, 

Id. do la Antigua Enseñanza 39 361810 ,, 

Id. de la Nueva Enseñanza 22 134614 ,, 

Id. de Santa Brígida 33 167648 „ 

Id. de San Bernardo 61 812420,, 

Id. de Santa Teresa la Nueva 34 84441 „ 

Id. de Santa Teresa la Antigua . . .. 28 243817,, 

Id. de San José de Gracia 61 513129 „ 

Id. de Santa Isabel 28 358427 „ 

Id. de San Juan de la Penitencia. . . 24 219546 „ 

Colegio de San Miguel de Belén 7 48121 ,, 

Id. de San Ignacio 13 106193,, 

Id. de Ntra. Sra. de Guadalupe 42 418867 „ 

Id. de Hijas de la Caridad 7 83120,, 

San Miguel de la Encarnación 2 23600 ,, 

Congregación de San Pedro 54 325898 ,, 

Id. de Ntra. Sra. de Guadalupe. . 5 113619 „ 

Cofradía de Ntra. Sra. de la Antigua 3 8614 „ 

Id. del Cordón de San Francisco 4 12149 ,, 



84 



DICCIOIIARIO 



Cofradía de Santiago de la Palma 9 34118 $ 

Id. del Santo Exce-Homo en Regina. 4 51611 „ 

Id. de Nuestra Sra. del Carmen 3 8190 ,, 

Id. del Santísimo en Tizayuca 1 12500 „ 

Id. de Santa Catarina Mártir en San 

Miguel 4 16884 „ 

Id. de San Homobono 11 94865 „ 

Id. de San Sebastián 5 17691 „ 

Archicof radía del Santísimo en Sta. Catari- 
na Mártir.. ., 4 26900 „ 

Id. de la Santísima 3 10500 „ 

Id. de San Antonio en San Fran- 
cisco 1 3795 ,, 

Id. de la Merced 5 22811,, 

Id, del Rosario 6 38611,, 

Id. del Santísimo en San Se- 
bastián 7 44261 „ 

Id, de la Preciosa Sangre en Sta. 

Catarina Mártir 5 31280 „ 

Id. del Santísimo en Catedral.. 28 361684 „ 

Parroquia de San José 2 7129 ,, 

Id. de San Sebastián 11 34120 „ 

Id. de la Soledad 9 21609,, 

Id. de la Santa Veracruz 4 12611,, 

Id. del Salto del Agua 3 8621 „ 

Id. de San Antonio Tomatlán 5 8922 „ 

Id. de Santa Ana 'ó 4126 ,, 

Id. del Sagrario 3 18601,, 

Obra pía de la Merced 10 24613,, 

Id. de la Sacristía de id 12 36829 „ 

Id. del Convento grande de id 5 18021 ,, 

Id. de San Francisco del Castillo 5 29500,, 

Id. de Casanova ■ 2 50000 „ 

Id. de Carvallo 1 10000 ,, 

Id. de Lorenzana 1 2000 „ 

Id. del Señor de Burgos i 11350,, 

Id. del Seflor de Sta. Teresa ñ 26590 ,, 

Id. del Padre Picazo 4 39709 „ 

Id. de San Ildefonso 14 1 16998 „ 

Hospital de San Juan de Dios 7 26154 „ 

Id. de los Terceros de San Francisco . 2 3124 ,, 



DE CDRI0SIDADE6 HISTÓRICAS. 



85 



Hospital de San Lázaro 1 1 1600 $ 

Id. de San Francisco 5 54600 „ 

Id. de San Andrés 56 576525 „ 

Id. de Jesús 28 319617,, 

Id. de los Niños Expósitos 2G 52322 „ 

Santos Lugares de Jerusalén 13 42612 „ 

Santa Escuela de la Soledad de Sta. Cruz.. 1 1107 „ 

Hospital de San Sebastián 3 6020 ,, 

Id, del Espíritu Santo 3 2645 „ 

Id. de Ntra. Sra. de los Angeles 1 810 „ 

Cuerpo de Plateros 12 134818 „ 

Totales 2078 17954398 $ 

Ingresos de los bienes eclesiásticos: 

Productos del diezmo 8064273 $ 

ídem de la primicia 1130514 „ 

ídem do laa fincas rústicas 4282396 „ 

ídem de las fincas urbanas 5012076 „ 

ídem de los bautismos 165319 „ 

ídem de los matrimonios 238974 „ 

ídem do los entierros 646342 „ 

ídem de las misas por intención de los fieles 1240000 „ 

ídem de los responsos 47530 „ 

ídem de los sermones 16302 „ 

ídem de los aniversarios 36812 „ 

ídem de las ofrendas 131600 „ 

ídem de las campanas 11306 „ 

ídem de los derechos de obras pías i Santos Lugares. 84690 ,, 
Ij^em de las misas llamadas del alma, San^Yicente i 

San Gregorio 119604 „ 

ídem de las limosnas en general 132822 „ 

ídem de las capellanías laicas 31129 ,, 

Ídem de las estampas, reliquias, 'novenas i triduos. . . 86115 „ 

Total. .:. 21477813 $ 

Eran mayores los ingresos del clero que los de la hacienda pública. 

Egresos de bienes eclesiásticos: 

Pveparacióu de templos, fincas rústicas i urbanas. . . . 1314200 $ 

Ornamei^os i demás gustos del culto 3611380 ,, 

Empleados i sirvientes de todas clases 2541600 ,, 



86 



UICClÜNABIO 



Reparación de cementerios 46150 $ 

Gastos de hospitales , 164309 ,, 

Limosnas ^ 85900 „ 

Cuota destinada a los Santos Lugares 32129 „ 

Gastos judiciales, de correspondencia i contabilidad. 116320 „ 

Conservación de bibliotecas 8340 „ 

Gastos de seminarios, 134604 „ 

Subsistencia personal 7165430 ,, 

Pérdidas por falta de pago de las insolvencias de deu- 
dores 81600 „ 

Total 15301962 $ 

Comparación: 

Importe del cargo 21477813 „ 

ídem de la data 15301962 „ 

Producto líquido 6175851 $ 

Bi^aiuia* Palabra derivada de bigamo^ hibridiamo formado del latín 
bis, dos, i del griego gamein, casarse. 

Cuando estuvo en Yucatán, en 1552, el licenciado Tomás López, oi- 
dor de la Audiencia de Guatemala, dio la siguiente lei contra los biga- 
mos: "ítem mando que ninguno sea osado de casarse dos veces, i si al- 
guno como mal cristiano, lo hiciere, sea castigado públicamente, i he- 
rrado en la frente con un hierro caliente a manera de 4, i pierda la mi- 
tad de sus bienes para la cámara de su majestad, i que se entregue el 
tal a su primera mujer, etc." (Cogolludo, tomo 1-, lib. 5, cap. 17). 
!BÍZCaÍEfia§* Plural de bizcaína, femenino de bizcaino, nombre étnico 
del natural de Hizcaya. 

Este establecimiento se llamó al princio colegio de San Ignacio. La 
primera piedra del edificio se colocó el 31 de julio de 1774. El 17 de 
julio de 1776 se aprobaron sus constituciones. — V^éase Colegio de San 
Ignacio. * 

BIAS (San). Del griego blaisos, de blax, indolente, blando, sobreentendien- 
do lengua: blando de lengua, tartamudo. 

El puerto de San BJas so estableció en 1768, con el objeto principal 
de auxiliar la expedición militar determinada contra los indios bárba- 
ros seris i pimas que hostilizaban la Sonora, i establecer después el co- 
mercio con esta provincia i la de California. 

En noviembre de 1810, el general P. José Antonio Torres entendió 
lo importante que sería tomar este puerto. Confió la comisión al cura 
de Ahualulco, D. José María Mercado, quien con 600 hombres, to- 



UE rrp.iosiDADi;s históricas, 87 

mados de los pueblos de su tránsito, entró sin resistencia en Tepic. Allí 
se le reunió la compañía veterana del pueblo i marchó a sitiar la plaza 
de San Blas, que tomó el 29 de noviembre, firmando un convenio de 
cinco artículos con el alférez de fragata D. Agustín Bocalán, comisio- 
nado al efecto por el comandante del puerto D. José Lavayen. Para la 
toma de San Blas no se disparó un tiro. (Caro, paga. 399 i 8i8). 
Bloqueo de Veracruz. Término derivado de Hoquear, procedente del 
alemán hloc^ bloch, block, cerradura, cerrojo. 

A principios de marzo de 1838 llegaron a Méjico diez o doce buques 
franceses i 33 situaron en lo3 fondeaderos de Antón Lizardo i Sacrifi- 
cios, inmediatos a Veracruz. A bordo de la fragata Flerminia, que era 
uno do ellos, so hallaba el barón DeíFaudis, quien desde allí dirigió al 
gobierno da Méjico, el día 21 de marzo, una larga nota, con el carácter 
de ultimátum, en la que, usando un lenguaje altivo i duro, i presentan- 
do un resumen da todas las raolamaciones, exigía en nombre de su go- 
líierno al de la República, que el día 15 de mayo (1838) le entregara 
en el puerto de Veracruz la cantidad de 600,000 pesos para cubrir to- 
das las reclamaciones pendientes. 

El 27 de noviembre, por la mañana, comenzó la escuadra francesa a 
prepararse para atacar la fortaleza de Uiúa. A las dos de la tarde se 
rompió el fuego. 

Los franceses tuvieron cin^o muertos i 30 heridos; en Ulúa, 64 muer- 
tos i 140 heridos después de 4i horas de combate. El contra-almirante 
de la escuadra francesa era M. Carlos Baudin i el gob amador de San 
Juan de Ulúa era el general D. Antonio Graona. El 28 de noviembre 
de 1838 se firmó la capitulación de la fortaleza i la ocuparon los fran- 
ceses, después de haber salido para veracruz 1,102 hombres, inclusos 
los enfermos i heridos. 

El 7 de abril de 1839 se izó de nuevo el pabellón nacional, después 
de firmado un convenio en el que el gobierno de Méjico entregaría en 
Veracruz al gobierno francés la cantidad de 600,000 pesos, en partidas 
de 200,000 pesos cada dos meses, para satisfacer los perjuicios recla- 
mados por sus nacionales. (Lerdo de Tejada, tomo 2", págs. 430 a 477 ). 
Boca del Ilío. Del latín hueca, la boca. 

Los españoles denominaron Río de Bxnd-ivasal que los indígenas lla- 
maban Jamapa, cuya desembocadura se conoce hoi por Boca del Río. 
(Lerdo de Tejada, tomo P, pág. 237). 
Bolonchenticill. Palabra maya, compuesta de holó)iy nueve; chin, 
pozo, cisterna, i ticul, sierra baja: "Nueve pozos de Ticul." 

Este lugar de Campeche, conocido también por los Ckenes, cuenta 
con una caverna curiosísima a dos quilómetros de la villa. Los indíge- 



m DICCIONARIO 



ñas llaman a la caverna Xtacumhil Xunacán (que en español quie- 
re decir La. señora escondida); contiene siete depósitos de agua, de- 
nominados: Chac-já (agua colorada), Pusal-já (agua corriente), za- 
yab (fuente de agua, manantial), akab-já (agua obscura), ehoco-já 
(agua caliente), osil-já (agua blanca) i chimez-já (agua de chimez, in- 
secto así llamado). 

B051lt>artíC0 de Veracraz. La palabra bombxrden se deriva de bombarda, 
procedente de bomba, bala. 

La noche de 27 de octubre de 1822, el general espafíol D. José Dá- 
vila mandó desde el castillo de Uiúa más de mil hombrea armados para 
tomar a Veracruz; pero fueron derrotados, hechos prisioneros once ofi- 
ciales, incluso el jefe Marrón i sobre 280 hombres de la clase de tropa, 
i quedaron en el campo muchos muertos. El castillo hizo fuego sobre 
la población, que fué contestado, i duró el fuego hasta las nueve de la 
mañana. (Lerdo de Tejada, tomo 2", pág, 248). 

SoSRttbSl^dcO de Veracruz. El 20 de mayo de 1840 quedó el puerto de 
Veracruz bloqueado por las fuerzas navales de los Estados Unidos del 
Norte. Mr. Andrés Hiterkugh era el comandante de la escuadra, que 
llegó a reunir 70 buques, todos de porte i de guerra. El 9 de marzo 
de 1847, el ejército americano desembarcó entre los puntos de Collado 
i Mocambo. El día 22 el general Juan Scott mandó su oficio intiman- 
do la rendición de la plaza en el término de dos horas. Se rompió el 
fuego i los americanos bombardearon la ciudad, destrozándola, hasta 
el día 27 que capituló Veracruz, casi hecha escombros. (Lerdo de Te- 
jada, tomo 2% págs. 526, 545 i 551). 

Bonos Jecker. De bon, o del latín bonus, lo mismo como forma activa, 
de btíeno, que en la acepción de abonaré. (Monlau). 

D. Miguel Miramón celebró a principios de octubre de 1860, con el 
banquero Jecker un contrato por el cual recibió en préstamo 700,000 
pesos, reconociendo la enorme suma de 15.000,000 de pesos en bonos 
pagaderos con la quinta parta de los impuestos federales. (Rivera, to- 
mo 1", pág. 111). 

En 14 de enero do 1862 hubo una confiírencia sobre los bonos Jecker. 
Dice Arrangoiz: "Nada notable ocurrió en las conferencias, hasta que 
se trató de las reclamaciones pecuniarias. La primera que presentaron 
loa franceses fué la conocida con el nombre de negocio de Jecker, de 
que hablé en la página 361 del tomo 2", i que Juárez no había querido 
reconocer. Era el Sr. Jecker un banquero establecido en la capital, na- 
tural de Suiza, i de este país hasta su reclamación había pasado en Mé- 
jico por ciudadano; pero repentinamente, sin que hubiera residido en 
Francia, ni se supiera en Méjico que hubiera prestado servia ioá a aquel 



DE CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 89 

paíá, apareció como ciudadano francés, i en tal supuesto presentaban 
su reclamación los S3. Jurien de la Graviere i Saligny." £1 conde de 
Reus decía el 14 de enero: "Al oír hablar del contrato Jecker i Com- 
pañía, exclamaron a una voz los representantes ingleses que era una 
exigencia inadmisible." Expuso el ministro Sir Charles Wyke que, 
próximo a caer, recibió Miramón de dichos banqueros o prestamistas 
la suma de 750,000 $ en metálico, i en cambio entregó bonos del tesoro 
por 14.000,000 de duros. Este contrato leonino i escandaloso causó, 
según Sir Charles Wyke, un descontento general en el país, i tiene di. 
cho señor por seguro que jamás será aceptado por el actual Gobierno 
(de Juárez), ni por otro alguno que entre a regir los destinos de Méji- 
co." (Rivera, tomo 1°, pág, 165). 
5Soa*da. Apellido bascongado que significa caserío o quinta. 

El célebre minero D. José de la Borda, de nacimiento francés, que 
vino a Nueva España de 16 años de edad, en 1716, casó en Taxco de 
Alarcón, el año de 1720, con doña Teresa Verdugo, i enviudó siete años 
después. De este matrimonio tuvo dos hijos: el Dr. don Manuel de la 
Borda i la madre Ana María de San José, monja en el convento de Je- 
sús María, de Méjico. 

La Borda trabajó minas en Tlalpujahua, Taxco i Zacatecas, con tal 
felicidad que en todas tuvo bonanza, habiendo ganado en ellas unos 
cuarenta millones de pesos, que gastó con liberalidad en obras piadosas 
i caritativas en beneficio del país. 
Borda (puente de la). Este puente se hizo sobre el río de Orizaba por los 
años de 1774 a 1775, a expensas del minero D. José de la Borda, quien 
lo mandó construir para facilitar el paso a sus convoyes que anualmen- 
te enviaba a Europa, o bien recibía de ella. Este i no otro fué el ori- 
gen del hermoso puente de la Borda, que el vecindario concluyó a sus 
expensas en 1777, como lo dice la inscripción puesta en una de sus cor- 
tinas, que aún existe. (Arróniz, págs. 427 i 428). 

Después se hicieren los puentes de Escamela, Santa Anita i de Ja- 
lapilla. 
Borreg'O (cerro del). Borro, a.mma.] cubierto de borra, del latín burra, cosa 
grosera, jerga, tela tosca. 

La montaña llamada El Borrego, a cuyo pie está la pintoresca ciu- 
dad de Orizaba, es memorable en la historia de la guerra de la Inter- 
vención francesa, por el desastre que en su cima (tiene 124 metros sobre 
su base) sufrieron las tropas del general D. Jesús González Ortega i su 
subalterno, sorprendidas por las francesas la noche del 13 de junio de 
1862. Muchos soldados murieron desbarrancados. 

7 



90 DICOIOKAKIO 



BorregpO (cerro del). Montaña de Orizaba, ds 124 metros sobre sa ba£«^ 
conocida de los indígenas por Tlalchichilco. 

En 1715, una parte de los indios del Ingenio pidió hospitalidad a ias 
autoridades de Orizaba. Estas no tenían terrenos donde poblaran aque- 
llos emigrantes; pero el marqués de Sierra Nevada, que poseía, lo mis- 
mo que el conde del Valle de Orizaba, los que en esa época limitaban 
a la población en todas direcciones, les dio, bajo ciertas reservas, la 
parte que llamaban barrio de Santa Añila. 

Entre esas condiciones les impuso la de que le habían de dejar paso 
en las faldas del cerro de la Angostura, o sea Tlalchichilcan, para sus 
ganados que debían ir a pastar a sus tierras del Golfo. Establecidos, 
pues, los colonos allí, dieron al cerro el nombre del "Paso de los Borre- 
gos" i en seguida el del "Paso del Borrego," como así llaman a los restos 
de un puentecito de cal i canto, que existe en el puente que ahora lla- 
mamos Tlalchichilco. Después se le llamó "Paso del Borrego," gracias 
a la costumbre anual que tiene la población de ir el día de la Cruz a pa- 
sear allí; hasta que hoi se generalizó el nombre, aplicándosele también 
a la pequeña sabana que lo separa de la ciudad i se le llama "cerro i 
llano del Borrego," simplemente. (Arróniz). 

Botarini (Lorenzo). En 1746 fué embarcado en Veracruz, i remitido a 
España bajo partida de registro, por orden del Virrei, conde de Fueji- 
clara, el sabio historiador de Méjico don Lorenzo Boturini, cuya au- 
sencia fué una pérdida lamentable para la literatura antigua de este país^ 
(Lerdo de Tejada, tomo P, pág. 220). 

Brasero de Méjico. Término derivado de brata, que se encuentra en el 
bajo latín, bajo la forma brassa, i en francés con la de brasse, lo trae 
Sheler del nórdico o antiguo escandinavo brasa, "soldar," sueco brasa, 
''arder." 

El Brasero o Quemadero (de la luquisición), como se llamaba; esta- 
ba entre la Alameda i San Diego, el cual era, dice el Sr. Alamán, 'Tin 
espacio cuadrado con pared i terraplén para fijar en él los palos a que 
se ataban los ajusticiados i rodearlos de leña. Las cenizas se echaban 
en la acequia o ciénega (al banal) que estaba detrás de San Diego, en lo 
que ahora es jardín de Tolsa. Había otro quemadero en San Lázaro, que 
servía para ejecuciones de justicia, mandadas por otros delitos i auto- 
ridades. Cuando el virrei, marqués de Oroix, mandó agrandar la Ala- 
meda, se quitó ese brasero." (Ramírez Aparicio, pág. 76). 

BraTO del Norte (río). El primero que exploró este río fué el capitán 
americano Lore, que salió del cuartel Eingold, en Tejas (que queda ca- 
si frente a Oamargo), en la balandra llamada "El Mayor Rabbitt" (de 
50 metros de largo i 16 de ancho), con una tripulación de 12 hombres, 



DB CCRI06JD4UKS HISTÓRICAS. 91 

el 11 de marzo de 1850. Love anduvo desde el cuartel Ringold, unaa 
967 millas, hasta el lugar que llamó "Cascadas de Broke." De allí si- 
guió en su bote 47 millas río arriba hasta llegar a otro salto que deno- 
minó "Las Cascadas de Rabbitt" De manera que anduvo 1,014 mi- 
llas; como 150 por tierra más abajo de "El Paso," 25 por tierra más 
abajo de la boca del "Conchos" i 291 más arriba de la boca del "Puer- 
co," llamado algunas veces "Pecos." (Pérez Hernández). 
Brígrída (cerro de Santa). En 1303 nació en Vastena, provincia Gotia, 
de los reyes godos en Suecia, a orillas del lago Veter, una niña que 
bautizaron con el nombre de Birgitta^ por su padre Birgero. El papa 
Bonifacio IX, i lo mismo el Sr. Martín V, en su confirmatoria, en la bu i a 
de canonización de esta Brígida, dice: "Birgittam quam vulgares B^fí- 
gidam appellarent" Consalvo Durante, quien por algunos escritos que 
leyó, italianos, fué de opinión de deberse llamar Brigitta: el cual voca- 
blo está corruptamente compuesto de los dos Birgitta i Brígida, to- 
mando de éste el principio i lo restante del otro. (Vida de Sta. BirgiU,, 
vulgo Brígida), de Escocia, por el Lie. D. Josef Antonio de Travesedo 
i Peredo, presbítero. — Pamplona. — 1783). 

Llegados los españoles a San Mateo de California, en 1G96, el padre 
Fr. Juan María Salvatierra subió a un cerro que llamó de Santa Brí- 
gida, por ser su día, desdo donde so vio el mar con un puerto i bahía. 
(Alegre, tomo 3", pág. 103). 

Bríg^ída (convento de Santa). Fué fundado por los años de 1734 a ces- 
ta de D. José Francisco de xVguirre, oidor de la Audiencia de Méjico, 
i de D" Gertrudis Roldan, su mujer. Las religiosas fundadoras vinie- 
ron de España i llegaron a esta capital el 3 de septiembre de 1743. 
No estando terminado el monasterio, se aposentaron en el de Regina, 
de donde se trasladaron a su morada el 21 de diciembre de 1744, 

El 13 de febrero de 1861 fueron llevadas al convento de San Juan 
de la Penitencia, de donde pasaron el 18 a la casa de ejercicios de Be- 
lén. En 25 de agosto volvieron a su convento, i el 3 de marzo de 1863 
fueron exclaustradas. (Orozco i Berra). 

Blllba» En bable se dice hubaxo, bubón, grano de boya, tumor; en por 
tugues, escribe Vieira, "bubas o bubo, tumor, del griego boybon, vi- 
rilha." "El nombre buba es francés i vale pastula, porque las bubas 
picadas arrojan a la cara, y á la cabcca vnas postillas, que es forcoso 
andar el paciente lleno de botanas: y no embargante esto, yo pienso ser 
nombre Griego, porque los Griegos llaman boubonas á las hinchacones 
del cuerpo."— Covarrubias, Tesoro de la lengua. — 1674. En catalán 
se dice búa; en provenzal bula; francés hube; bascuense, bubak. En 
lengua toscana se llama buba al buho. (Casas, Vocabulario toscano- 



92 DICCIONARIO 



castellano. — 1570), Según lacobus Zieglerus (Geog. — 1532), había en 
Siria una ciudad nombrada Buba. Por esto se ve que el término era 
conocido en el Viejo Mundo antes de 1492. 

La buba es una enfermedad ■ nutagiosa que consiste en unos tumo- 
res dolorosos. Con respecto a su origen hai diversas opiniones: Fer- 
nández de Oviedo (Hist. de Indias, 1' parte, lib. X, cap. II, pág. 363), 
dice que los cristianos la padecieron por primera vez en la Española; 
sin negar que hubiera este mal en otra parte. El P. Las Casas ea más 
explícito: "Dos cosas hobo y hay en esta Isla (Haití) que en los prin- 
cipios fueron a los españoles muy penosas; la una el mal francés, y esta, 
sepan por verdad que fué desta Isla, o cuando los primeros indios fueron, 
cuando volvió el almirante don Cristóbal Colon con las naves del descu- 
brimiento destas Indias, los cuales yo luego vide en Sevilla, y estos las 
pudieron pegar en España, inficionando el aire o por otra via, o cuando 
fueron algunos españoles, ya con el mal dellas, en los primeros torna- 
viajes a Castilla, y esto pudo ser el afio de 1494 hasta el de 1496; y 
porque en este tiempo pasó con un gran ejército a Italia, para tomar a 
Ñapóles, el rey Carlos de Francia que llamaron el Cabezudo, y fué 
aquel mal contagioso en aquel ejército, por esta razón estimaron los ita- 
lianos que de aquellos se les habia pegado, y de alli adelante lo llama- 
ron el mal francés (Apologélica Historia, cap. XIX. — Véase Docum, 
para la Hist. de España, tomo Q6, pág, 349). "Yo hice algunas diligen- 
cia en preguntas a los indios desta Isla (Española) si era en ella muy 
antiguo este mal, y respondían que sí, antes que los cristianos a ella 
viniesen sin haber de su origen memoria." — Id. 

En 1870 publicó en Madrid el Dr. D. Bonifacio íkíontejo una obra 
i en su primer tomo pretende convencer al lector, del origen americano 
de la sífilis i de que no existía en Europa semejante enfermedad antes 
del descubrimiento de las Antillas. En 1871, el Dr. Hern Rafael Tin- 
ckenstein, de Breslau, publicó otra obra en la que prueba que la sífilis 
en el Viejo Mundo, es anterior al descubrimiento del Nuevo, Razones 
de gran peso hai para negar el origen americano de las bubas. El mé- 
dico Ruy Díaz de Isla, que, en 1493, curó en Barcelona a Vicente Yá- 
fíez Pinzón que de la América había ido atacado de este mal, dice en 
su "Tratado," llamado fructos de todos los santos, contra el mal serpen- 
tino (Sevilla. — 1534): "Los indios de la isla española antiguamente, 
así como acá decimos, bubas, dolores, apostemas, i úlceras, así llamaban 
ellos esta enfermedad iuynaras, é bipas, é taynas; mas yo le impongo 
mal serpentino," 

"El sumario de la medicina, con un tratado sobre las pestíferas bií- 
has" impreso en 1498 por el licenciado D. Francisco López de Villalo- 



DE CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 93 

bos, refiere todas las opiniones admitidas acerca de la procedencia de 
este mal, i ni siquiera mienta la posibilidad de su origen americano; 
i se inclina a creer que vino de Egipto. 

Los indios no conocían remedio contra la enfermedad. "Porque al- 
gún tiempo después, vna India, Muger de vn Castellano, mostró el 
palo Santo, que llaman Guayacan, con que comentaron a tener algún 
descanso. . . . (Herrera, década 1", lib. V, cap. XI, p. 141). 

A principios de la conquista de Nueva España se había propagado 
mucho esta enfermedad, como se ve por el siguiente documento: 

"Por quanto por parte de vos el Reverendo in Cripto padre Don 
Fray Xoan de Zumagarra, Obispo de México, del Nuestro Consexo, 
Nos a seydo fecha rrelacion, que vos, vista la extrema necesidad que 
abia de que obiese en la dicha Cibdad de México hospital, donde se 
acogiesen los pobres enfermos llagados del mal de las bubas, le abéis 
fecho a vuestra carta. . . . Real cédula dyrigida al Obispo de México 
Don Fray Xoan de Zumarraga, sobre la fundación del hospital Real 
de las bubas en aquella Cibdad. Madrid. — Noviembre 29 de 1540. — 
Documentos inéd. del Arch. de Ind., tomo 41, pág. 186. (Ramos i 
Duarte, dice, de la leng. Oibonei, inéd.) 

"En esta Cibdad (Méjico) ay ocho o diez conquistadores tollidos de 
bubas, fixos legítimos e naturales de otros cinco o seis, questan por 
criar, e los dexaron perdidos en remedio alguno, porque no quedan con 
yudios; acordamos con los ofyciales, que porque Vuestra Magestad tie- 
ne cantidad de mahiz e trigo, ge se les diesen, por servycio de Dios e 
en sacryficio de las animas de vuestros progenitores rreales, a doscien- 
hanegas de mahiz e veinte de trigo, e a menos a otros, segund la cali- 
dad de cada uno, e aun no an reszebido todos: moviónos la gran neze- 
sidad dellos, e mandarnos Vuestra Magestad tener rrespeto a los aue 
han servido en estas tierras. Lo mesmo fyzimos con un fixo de Monte- 
zuma, que fue a besar las manos de Vuestra Magestad a esos Reynos, 
e otro pariente suyo; porque como no gobiernan, no son tratados ni mira- 
dos como lo fueran en tiempo de su Padre, e dizen que mueren de ham- 
bre. (Carta del Abdyencia a Su Magestad sobre varios asuntos de go- 
bierno. Desta Gran Cibdad de Temyxtitan a 14 de Agosto de 1531. — 
Fernando Salmerón. — Lycenciado Alonso Maldonado, — El Lycenciado 
Zeynos. — El Lycenciado Quivoga. (Docum. del Arch. de Ind., tomo 
41, pag. 91 i vuelta). 

Buenavísta (presidio). Palabra compuesta de buena i de vista. 

En 1741, el gobernador de Sonora, D. Agustín de Vildósola, pasó 
por las armas en el presidio de Buenavista a los caciques Calixto, INlu- 



94 DICCIONARIO 



ni i Bernabelillo, por simple sospecha de rebelión. (Documentos par» 
la Hist. de Méjico, 1* serie, tomo 31, pág. 221). 

Bfiensiveiltlira (pueblo de San). Esta palabra os compuesta de bue- 
na i de ventura. 

El padre Fr, Manuel de la Cruz fundó en Coahuila, por los afios de 
1693, el pueblo de San Buenaventura de la Consolación, en el Valle de 
Nadadores, (Mota Padilla, tomo 2", pág. 151). 

Buenaveiltura (convento de San). El convent» de San Buenaven- 
tura de Atotonilco, en Durango, se fundó en el año de 1619. Después lo 
quemaron los indios, (Mota Padilla, tomo 3", pág. 221). 

Bueiiaventura (pueblo de San), En 10 de abril de 1752 estaba 
fundada la población de Ntra, Sra. de Guadalupe de norcasitas o San 
Buenaventura. (López Portillo, pág. 444). 

Etnlleiren^lie* Es palabra derivada de bullir, moverse, porquj hace 
mover al vestido, i de la desinencia engue, del lenguaje familiar. 1 

En 1789 se usaba en Méjico con el nombre vulgar de culo postizo 
(Cavo, pág. 382, nota); en 1860 volvió a usarse, aunque algo variado 
en la forma, con el nombre de crinolina, malacoíF, etc.; en 1889 a 1894 
volvió a usarse, de varias formas, coa los nombres de polizón, bulleren- 
gue, abultador, etc. 

BustB-ttlSlfilte. Apellido castellano, formado de husto¡ del latín bustunif 
figura, retrato, i de amante, de amare, amar. 

La villa de Bustamante, del Estado de Tamaulipas, fué fundada en 
el valle de su nombre el 26 de marzo de 1749, con el nombre de Real 
de los Infantes. 

BHStaniailitc. Villa del Estado de Kuevo León, a orillas del rio de 
su nombre, fundada con indios tlaxcaltecas el año de 1686 i conocida 
por San Miguel de Aguayo hasta el 27 de febrero de 1822 que fuéeri. 
gida en villa con el nombre que tiene, en memoria del general D. Anas- 
tasio Bustamante, que nació en Jiquilpan (Michoacán), el 27 de julio 
de 1781. 



1 Se deriva Ue bulla (voz derivada de bullir, procedeute del latino bulliré, hervir, 
palabra onoraatópica, término al que acompaña una r eufónica, o de enlace, i la desi- 
íiencia engue). (Maclas, Dice. Cnbano). 



1>E CLRIOSIDADES HISTÓRICAS. 95 



Caballo do Calleja. En latín eaballus, griego kahallos, celta capall, 
del sánscrito cápala, compuesto de cap, moler, pulverizar la tierra con 
las patas, i de aío, el que corre, animal corredor. 

El caballo prieto en que D. Feliz M* Calleja del Rei, virrei de Xue- 
Ta España, entró en Méjico en 1812 i se paseaba por las calles de la 
ciudad^ se lo había robado en la hacienda de Rayos i era propio de D* 
Gertrudis Buetcs. (Cavo, pág. 929). 

CAballo§ (primeros). Plural de caballo (véase). 

Los primeros caballos que hubo en Méjico vinieron con la armada 
de Hernán Cortés, en 1519. Eran dieciseis caballos de los capitanes, 
una yegua alazana de Pedro de Alvarado; otra, rucia, de Alonso Her- 
nández Portocarrero; otra, del mismo color, de Juan Velázquez dd 
León; otra, ídem, de Diego de Ordaz, i otra, castaña, de Juan Sedeño, 
qne trajo de la Habana i parió en el camino. (Díaz del Castillo, capí- 
tulo X). Todos lo« caballos eran de Santiago de Coba, Baracoa i 
Trinidad. 

CalJO Catoche. La palabra cabo se deriva del latín cabus, por capuí, 
cabeza, i catocJie provino de la frase conex c otock, que en lengua maya 
equivale a venid a nuestras casas. 

El 5 do marzo de 1517 llegó Francisco Hernández de Córdoba a las 
costas de Yucatán i desembarcó en un cabo, que denominó Catoche, 
porque oyó repetidas veces que los indios decían conex c otocli, que sig- 
nitica venid a nuestras casas. Los castellanos siguieron a los indios ha- 
cia un pueblo que se veía no mui lejos, i al pasar por un bosque o sel- 
va, el cacique que los guiaba dio gritos, llamando a sus tropas ocultas 
por allí en zalagarda. Salieron éstas con gran alboroto i ee trabó una 
jucha cuerpo a cuerpo. 



96 DICCIONABIO 



El campo quedó cubierto de cadáveres de indígenas; pero Hernán- 
dez de Córdoba perdió veintiséis soldados. (Herrera, década II, li- 
bro II, cap. 17; Vida anónima de Cortés, pág. 339). 

Cabo Rojo. Del latín cabus, por capui, cabeza. 

Este cabo del cantón de Túxpam, del Estado de Veracruz, es memo- 
rable porque allí desembarcaron el año de 1829 las tropas españolas a 
las órdenes del general D. Isidro Barradas, que intentaba reconquistar 
a este país. 

Cabo de San Sebastián. El cabo de San Sebastián se llamó así en ho- 
nor del capitán D. Sebastián Vizcaíno, que salió de Acapulco el 5 de 
mayo de 1602 i llegó a este cabo a los nueve meses de navegación. 
(Torquemada, tomo 1", lib. 5, cap. 7). 

Cabo Mendociuo. El año de 1542 mandó el virrei D. Antonio de 
Mendoza que dos divisiones salieran a hacer nuevos descubrimientos: 
la una era de dos navios, mandados por Juan Rodríguez Cabrillo Por- 
tugués, marinero, a quien le dio Mendoza la comisión de navegar por 
la costa occidental de California, hasta hallar el remate de la América 
Septentrional. Cabrillo se dio a la vela en el puerto de Navidad, i 
después de haber recorrido varios puertos de aquella península, en cua- 
renta gradoS; vio montes cubiertos de nieve, i más allá descubrió un 
gran «abo, que en honor del virrei llamó Mendocino. (Fr. Andrés Ca- 
vo, lib. III, § 26). 

Cacahoamilpa. Palabra azteca que signiñca bobre la sementera: de 
cacáhuatl, maní; milli, sementera, i pa, apócope de pan, sobre. 

La gruta de Cacahuamilpa se halla en la sierra de Taxco, entre los 
estados de Guerrero i Morelos. La entrada tiene 20'95 metros de al- 
tura i 4r90 de ancho. Tiene 15 departamentos, que llaman salones, 
de los cuales uno tiene 1257 metros de longitud, 58'66 de alto i á6'09 
de ancho. Esta gruta es una de las curiosidades más notables del país. 

Caca.flotenailg'O. Nombre azteca que vale cuervo en la muralla, com- 
puesto de cacalotl, cuervo, tenámitl, muralla, i co, en. 

Desdo 1713 existía este pueblo del municipio de Taxco; pero en 
1773, D. Juan Pérez de la Vega Cancio puso a los naturales en pose- 
sión de los terrenos. 

A un quilómetro de la población está la bellísima cascada de Cacalo- 
tcTiango, de 103 metros 19 centímetros de altura. E^l recipiente donde 
cae el agua es de 20 metros^ de largo, de 8 de ancho i 37 de profundi- 
dad. (Pérez Hernández). 

Ca.CerÍ£l de caballada mesteña. Uno de los espectáculos más curio- 
sos i dignos de verse es el de una cacería de caballada salvaje en 
los pueblos de la frontera. Las corridas de caballadas son generalmen- 



DE CUBIOSIDABES HISTÓRICAS. 97 

te en noviembre i diciembre. Se reúnen ciento o doscientos rancheros, 
buenos jinetes, con caballos mansos i suficientes provisiones, para vein- 
te o treinta días. Se ponen en camino, divididos en grupos de seis u 
ocho hombres, i vagan diez o doce días por las inmensas llanuras hasta 
hallar huellas de caballada mesteña. Se van a las aguadas i forman 
corrales. Durante este^trabajo, en que emplean cuatro o seis días, duer- 
men debajo de los^árboles, saborean su pinole i tasajo asado i pasan las 
horas, de noche, alrededor de la luiobre, contándose unos a otros sus 
aventuras de lucha con los indios bárbaros, con los caballos salvajes, 
fieras, i sus amores. 

Concluido el corral, salen los cazadores i poco a poco van reuniendo 
caballos salvajes, hasta que tienen una piara de doscientos o trescien- 
tos, de gran talla, gruesos i arrogantes, i los conducen al corral. En un 
momento oportuno salen los rancheros, que de antemano se ocultan 
detrás de los arbolea, i obligan a los caballos a precipitarse por la puer- 
ta del corral. Cuando éstos se ven encerrados, luchan desesperada- 
mente por romper el vallado; si lo logran, se escapan como flechas por 
las llanuras i bosques; si no, quedan allí cuatro o seis días sin comer^ 
hasta que, extenuados, se dejan coger con facilidad. (Dice. Univ. de 
Hist i Geog.) 

Cadereita. La villa de Cadereita se llamó así en honor del virrei el Mar- 
qués de Cadereita. Se fundó siendo gobernador del reino D. Martín 
de Zabala. A los principios se fundó a las orillas del río de San Juan. 
En 1660 estuvo como misión, hasta 1719 que se le dio la propiedad al 
ministro, con colación canónica. (Arlegui, pág. S6.) 

Cadereita* Se fundó en Nuevo León la colonia de Cadereita, ea ho- 
nor del virrei D. Lope Díaz de Armendáriz, marqués de Cadereita, 
que vino a Méjico en 1635. 

Café* Del árabe cahue, "vinum" en R. Mantín, Sousa, Marina i Alix, 
(Eguilaz). 

Se pretende que el cafó es originario de la Etiopía, de donde pasó a 
la Arabia. El más usado es el de los países de Aden, Kusma i Guebi, 
que se lleva a los puertos de Moka i Alepo. 

Dicen que el prior de un convento de Arabia fué el primero que co- 
noció la propiedad que tiene el café de quitar el sueño, por haber ob- 
servado dicho efecto en loa chivos i en las cabras que comían las hojas 
de esta planta, lo que le indujo a dar a beber una infusión de ella a 
sus monjes para que no durmieran durante las salmodias nocturnas. 
Algunos creen que en la Persia era más antiguo su uso, i que el muf • 
ti de Aden, viajando por allí a mediados del siglo XV, aprendió el 
modo de servirse del café i lo enseñó ea su patria, desde donde a favor 



.98 BlCeíONARIO 



de las peregrinaciones a la Meca, se difandió pronto por Egipto, la 
Siria i la India. 

Una nave india abordó a la playa de Teama, en Arabia, i viendo 
los marineros cerca de allí una ermita, entraron i hallaron en ella a 
Schedeli, anciano ermitaño, que habiéndolos acogido cortesmente, les 
ofreció café. Agradóles esta bebida, que aún no se conocía, i les ocu- 
rrió que podría prestar algúa alivio a su capitán, que estaba enfermo. 
Schedeli les aseguró que por medio de ella i de la oración se curaría en 
breve tiempo. 

Schedeli fué el santo tutelar de los cafeteros musulmanes, que todos 
los días, al decir la primera oración matutina, lo mencionan i dan gra- 
cias a Dios de haber hecho conocer por su medio, fuera de la Arabia, 
aquel precioso licor. 

Sacy dice que fué introducido en el Yemen al terminar el siglo IX 
de la hégira, por el jeque Dabani, i eoaocido en Egipto poco después, 
donde se abrieron casas expresamente para venderlo. En el reinado 
de Solimán, hijo de Selim, por los años de 1556, fué cuando se llevó a 
Oonstantinopla. Allí lo bebió por primera vez, en 1615, el italiano 
Pedro Della Valle, i escribió a Mario Schipano: "Cuando me valla lle- 
varé café, i daré a conocer en Italia este simple, que quizá hasta ahora 
sea allí nuevo." Se engañaba, porque ya el médico alemán Leonardo 
Ramwolf hablaba del café en 1573, i con la mayor exactitud Próspe- 
ro Alpino, que había sido médico del cónsul veneciano en Egipto, en 
las obras Be planctis -íüJjipti i De rrtedicina ^Ejiptiorum, 1591 i 1592. 

Hasta la mitad del siglo XVÍ no se vendió en Londres i París. Los 
holandeses fueron los primeros que llevaron algunas matas de Moka a 
Batavia. 

Después, los magistrados de Amsterdara regalaron un pie a Luis 
XIV, que lo mandó poner en el Jardín Botánico, i que fué el padre 
de los inmensos plantíos que Francia hizo en sus colonias de América 
Envióse una planta a la Martinica; pei*o escaseando el agua en el lar- 
go i desastroso viaje, hubiera perecido el arbusto sin el sacrificio de un 
aficionado, que dividía con él la escasa p>orción que le estaba asignada. 
Llegó de este modo a aquella antilla i creció, i sus granos fueron re- 
partidos entre los habitantes. 1 
■Cc&íinán* Nombre cibonei, derivado del c&rihe aca¡/ui7uin. Dialecto de 
los caribes, acayüman, cocodrilo (Barcia, Dice.) De acajuinan, nome 
do crocodilo em lingua caraiba; vid Dictionaire fran 9 ais-car aibe do P, 
Raymond Bretón. (Vieira, Dice. port. ) 



1 Cantú, tomo 7, pág. 399. 



r>K CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 99 

"En la qaal Navegación passaron muchos i mui «gandes trabajos, 
porque toda la Costa es anegada de los Esteros de muchos Rios, que 
ea ella entran en la Mar, con abundancia de Lagartos, que los Natu- 
rales llaman Caimanes," etc. (González Barcia, lib. I. De la Historia 
del Perú, cap. I, pág. 2). 

El Dr. Francisco Hernández, natural de Toledo, vino a Méjico por 
los años de 1572 a 1576, donde escribió la historia de los animales i 
plantas: en poco más de cuatro años escribió quince libros grandes de 
folio (existen en el Escorial) con sus mismos colores : el que tie- 
ne el caymán, la araila, etc. (Docum. p" la Hist. de Esp , tomo 1-, 
pág. 363). 

Si este reptil hubiera sido conocido en Europa, no lo habría descrito 
i pintado el Dr. Hernández como lo hizo en el lib. 4", cap. III, de su 
obra citada: "Viben en muchas lagunas, desta nueva españa, i otros 
esteros, i aguas, i estanques, los cocodrilos, o Caymanes, que son vnos 
animales, de admirable i extraordinaria grandeza, tienen el ozico proli. 
jo, i los dientes cubiertos con una corte9a mui dura, que so levanta co- 
mo conchas; es mui semejante este animal, en la figura, a nuestros la- 
gartos, i de naturaleza i propiedad espantosa i de mañas terribles, fe- 
roz i bravo contra los temerosos, pero medrosso i cobarde contra los 
que le hazen rostro, i de manera que viniendo yo de castilla para esta 
nueva espafia, en vn navio de aviso de la costa de la Havana, salta- 
mos en tierra, aun ato de vacas que estavan a la vista para comprar 
carne i hazer aguada, llegóse a nosotros el mayordomo i dionos parte 
de vn Caymán, que le avia comido quantos perros i gatos tenia i gran 
cantidad de terneros, i que pues teniamos escopetas, se lo matássemos, 
que en agradecimiento nos daria vna vaca, mis camaradas ofrecieron 
que si de mui buena gana, pusiéronse apunto junto aun lagunaeo de 
agua, adonde el pastor amarró vn perrillo, i diole de palos, a los aulli- 
dos del perro salió el Caymán, del agua, la cosa mas mostruossa que 
abrán visto quantos ay nazidos, pero mis camaradas dieron a huyr de- 
manera que aunque el pastor les persuadía volbiesaen, que no tenían 
que temer, no querían hasta que el mismo se llego mui junto del, en- 
tonces se allegaron i le apuntaron cinco o seis de aquellos marineros, 
que dieron con él patas arriba." (Ramos i Duarte, Dice. Cibonei, 
inédito). 

El pueblo de San Francisco del Caimán fué fundado en 1604 por el 
padre Fr. Andrés de Medina, con indios de la sierra de Nayarit. 
(Mota Padilla, tomo 2'?, pág. 51). 
Calabozo (combato de). El 12 de julio de 1847, el general D. Francis- 
co de Garay salió de Huejutla al frente de unos 150 hombres, reclutas 



100 DICCIONARIO 



de allí, i 15 o 20 de línea; atravesó el río de Ules, lüui crecido a la sa- 
zón i se situó en la orilla del río Calabozo. En esto se aproximó el ene- 
raigo con 150 hombres, una pieza de artillería i 80 muías de carga, i 
cuando estaban los americanos pasando el río, mandó Garay hacerles 
fuego. Mientras tanto, otra partida cayó sobre el convoi de muías i 
lo dispersó. Los vecinos de las cercanías les quitaron 20 caballos en- 
frenados i como 70 muías cargadas de víveres. Los americanos se reti. 
rarou a Panuco, i al pasar por Tantoyuca cometieron desórdenes i ro- 
bos en la población. Garay i el coronel D. Domingo Jáuregui los per- 
siguieron diez leguas. (Pérez Hernándpz). 

Calderón (batalla del puente de). D. Antonio Cordero, gobernador de 
Coahuila i jefe de las fuerzas de las provincias internas, debía de venir 
por San Luis i Zacatecas, pacificando de paso los lugares insurrecciona- 
dos, a recibir instrucciones acerca del plan que se proponía el gobierno. 
El teniente coronel^D. Ignacio Elizondo sublevó las tropas, i ya no pudo 
•ontarse con Cordero. El general D. José de la Cruz, una vez tomada 
la ciudad de Yalladolid, debía, según el plan, avanzar sobre la provin- 
cia de Guadalajara (en poder de los insurgentes); pero aunque se apo- 
deró de Valladolid, tuvo en seguida que combatir a D. Ruperto Mier, 
fortificado en Urepétiro, i el 14 de enero de 1811, a consecuencia de 
rarias demoras, estaba a más de 60 leguas del punto convenido. 

El 10 de diciembre de 1810 salió de Guanajuato para el lugar cita- 
do el ejército del jefe D. Feliz M* Calleja i del Rei. Entró en Aguas- 
calientes, de donde ahuyentó a los insurgente,?, sujetó a Silao, a León 
i a Lagos, i el 15 de enero de 1811 entró en Tepatitlán. 

El 16 salió hacia el Puente de Calderón, a 6 leguas de distancia. 
Hidalgo salió el día 14 de enero de Guadalajara con 100,000 hombres, 
unos 20,000 jinetes, i con aquella turba, sin disciplina i mal arma- 
da, se situó el 15 en dicho puente. En la madrugada del 17 atacó Ca- 
lleja a los insurgentes. Después de cinco i media horas de combate, 
viendo Calleja que perdía terreno, preparó sus 10 piezas de batalla, i 
aventurando el todo por el todo se dirigió con sus soldados en colum- 
na a donde Allende i Abasólo hacían la mayor resistencia. El fuego 
fué entonces horroroso i tan rápida la maniobra de los realistas, que 
las piezas de la batería de los insurgentes quedaron sin disparar, car- 
gadas a metralla. 

Quedaron esparcidos aquí i allá los cañones, los trenes, los equipa- 
jes, i las tropas de Hidalgo emprendieron la retirada, huyendo en pre- 
cipitada fuga por las barrancas i caminos. Sólo el realista Flon, con 
algunos dragones, persiguió a los derrotados; pero pagó bien cara su 



DE CCRI0SIDADE3 HISTÓRICAS. 101 

temeridad, pues su cuerpo ensangrentado i desfigurado^ con multitud 
de heridas i contusiones, fué llevado al real de Calleja. 

La pérdida de los realistas consistió en 41 muertos, 71 heridos i 10 
extraviados. Increíble parecerá una pérdida tan insignificante (dice 
el Sr. Alamáa, tomo 2°, pág. 130) por parte del ejército real, habien- 
do estado empeñado durante seis horas de acción con un número tan 
crecido de enemigos i expuesto por mucho tiempo al fuego de una ba- 
tería de 67 cañones, muchos de ellos de grueso calibre, i se tendrá por 
fabuloso que cien mil hombres de infantería i caballería, con tanta ar- 
tillería, ocupando una posición ventajosa, se hayan dejado batir por 5 
o 6,000 soldados, que los desalojaron, vencieron i pusieron en comple- 
ta dispersión i fuga; pero la explicación se hallará fácilmente si se 
atiende a la composición i elementos de uno i otro ejército, i a los je- 
fes que los mandaban i dirigían. (Pérez Hernández). 
California. El año de 1533, gobernando en Nueva España D. Sebas- 
tián Ramírez de Fuenleal, obispo de Santo Domingo i presidente de 
la Audiencia Real de Méjico, embürcó el marqués del Valle gente en 
la mar del Sur, con intento de descubrir la China, i fué a parar a Ca- 
lifornia, de donde le mandó volver a esta Nueva España la misma Au- 
diencia. (Martínez, pag. 247). 

En 1541 hizo el primer plano de la Bija California el piloto Domin- 
go del Castillo; pero quien más recorrió el interior fué el capitán Se- 
bastián Vizcaíno, el año do 1593, Por insinuaciones del marqués de 
Villena, el rei Felipe IV mandó a Méjico a D. Pedro Portel de Casa- 
nate el año de 1643, con amplias facultades para conquistar i poblar 
las provincias de California. El primero que averiguó que este terri- 
torio era península, fué el padre Juan M* Salvatierra, en junio de 
1701. (Alegre, tomo 3", pág. 126). 

UaSfluUllpail (acción de). Nombra azteca, compuesto de calli, casa, 
polál, enmarañado, pan, sobre; i efectivamente, hasta esta fecha están 
alineando las calles, porque no se conocía ni una calle recta. 

El 22 de diciembre de 1850 fué el combate entre liberales i reaccio- 
narios en Calpulálpan. El general D. Jesús González Ortega i sus su- 
balternos los generales D. Pedro Ampudia i D. Juan José de la Gar- 
za, i los coroneles D. Aureliano Ptivera, D. Rafael Caéllar i D. Anto- 
nio Carava) al, con 16,000 hombres, derrotaron al general D. Miguel 
Miramón, con sus subalternos los generales D. Leonardo Márquez, D. 
Miguel Negrett?, D. Marcelino Cobos, D. Francisco Vélez i D. Maria- 
no Miraaióa. con 8,030 hombres. (Rivera, tomo 1", pág. 113). En es- 
te combate militaron b-ajo la bandera do Miramón los españoles Cobos 



102 DICCiOHARIO 



i D. Manuel González, después conatitucionalista i presidente de I» 
República. 

Caltzoiltzí. En diciembre de 1529, Ñaño de Guzmáu, al frente de 
10,000 tlaxcaltecas, 14,000 mejicanos i 600 españoles, entre elkw 200 
jinetes, salió de Méjico para la conquista de Michoacán. Poco satisfe- 
cho este codicioso de que Caltzontzí lo obsequiera con diez mil marcos 
de plata i una gran cantidad de oro, hizo que el rei indio mejorase 
dos veces el donativo; pero como la insaciable codicia del conquista- 
dor aún no quedaba satisfecha, cuando Oaltzontzí le expuso que ya no 
tenía metal precioso, i sólo le quedaba cobre, lleno de ira le mandó 
prender, i en un pueblecillo inmediato a Puruándiro, no obstante loa nue- 
vos regalos de más oro i plata, que los nobles dol reino le hicieron, i 
sin oír las súplicas de los sacerdotes que se interesaban por la inocente 
víctima, el feroz conquistador lo mandó quemar vivo, después que lo 
martirizaron metido en dos petates cosidos, atado a la cola de un ca- 
ballo i arrastrado por la plaza, (Romo, pág. 4). 

Calzada de S. Antonio. En 1742 se construyó la calzada de San An- 
tonio Abad, (Payno, pág. 120). 

Calzada de la Piedad. En tiempo del virn i D. Bernardo de Gálvez 
(1784 a 1786) se compusieron las calzadas de la Piedad i San Agus- 
tín de las Cuevas de Tlálpan. (Payno, pág. 12G). 

Calzadas de Méjico. Plural de calzada, femenino de calzado, término 
derivado de calzar, del latín calceare, de calceus, calzado; porque el ca- 
mino se calza, se rellena, se empareja, para la calzada. 

D. Juan de Mendoza i Luna, marqués de Montesclaros, que entró en 
Méjico el 27 de Octubre de 1603, mandó hacer en 1604 las calzadas 
de Guadalupe i de San Cristóbal, reparó la de San Antonio Abad i el 
Albarradón. En 1634, el virrei D. Rodrigo Pacheco i Osorio, marqués 
de Cerralvo, mandó hacer las compuertas de la calzada de San Cristó- 
bal (Cortés, pág. 19 a 22), 

Otro escritor dice: "El virrei D. Juan de Mendoza i Luna, mar- 
qués de Montesclaro.s, para impedir las inundaciones en Méjico, man- 
dó en 1605 reparar las calzadas de Guadalupe i de San Cristóbal. En 
la primera trabajaban de mil quinientos a dos mil mejicanos, que ve- 
nían hasta de veinte leguas, i se terminó en cinco meses; la segunda- 
por ser más larga i más ancha, tardó más. Luego se emprendió el tra- 
bajo de las de San Antonio i Chapultepec, que terminó en el bosque." 

Calleja (acíiión de). El coronel D. Joaquín Manuel Rodríguez, a la ca- 
beza de uu cuerpo de imperialistas, salió de Querétaro el 1° de mayo 
de 1867 i atacó a los republicanos que estaban en la hacienda de Ca- 
lleja. Estos rechazaron a aquellos, i los persiguieron hasta hacerlos eit- 



DE CUmoSlDADKíi HISTÓRICAS. IOS- 

trar en la plaza de donde habían salido. Rodríguez murió en la refriega, 
i los soldados levantaron del campo el cadáver i lo llevaron trabajo- 
samente hasta Qaerétaro, en donde Maximiliano le hizo Bolemnes exe- 
quias. (Rivera, tomo 2", pag, 281). 
CstilejSl en Guanajuato. El ejército real comenzó a entrar en la ciudad 
de Guanajuato por el punto llamado las Carreras, capitaneado por el 
«onde de la Cadena. 

Luego que Calleja supo la catástrofe de Granaditas, mandó tocar a 
degüello, como se verificó con algunas gentes inermes que por curiosi- 
dad presenciaban su entrada desde la Valenciana hasta el barrio de 
San Roque. £1 conde de la Cortina iba hacer lo mismo, i tenia a 
punto su tropa; pero en este momento una voz de trueno 1« hizo re- 
flexionar i volver sobre sus pasos: era la del P. Fr. José M" de Jesús 
Belauzarán, ministro de terceros de San Diego, que llevando un cruci- 
fijo en la mano, a grito herido le dijo: "Señor, esa gente que V, S. tie- 
ne a la vista es inoeente, ni ha causado el menor dafio; si lo hubiera 
hecho, andaría fugitiva por esos montes. Suspéndase, señor, la orden 
quo V. S. ha dado, yo se lo pido por este Señor, que lo ha de juzgar i 
le ha de pedir cuenta de la sangre que quiere derramar." A este hecho 
debió principalmente el Sr. Belauzarán el haber sido nombrado obispo 
de Nuevo León. ' 

Don Francisco Guizarnotegui, capitán de dragones de Puebla, en su 
parte a Calleja, fechado en Guanajuato en 25 de noviembre, le dice: 
"Al pasar por Granaditas, oí decir que allí estaban muertos a lanzadas 
todos los gachupines; expresión que lo irritó mucho, i por lo que man- 
dó echar pie a tierra a doce dragonea para cerciorarse de la verdad i 
auxiliar a los que se hallasen vivos; mas sólo oyó decir que todos eran 
cadáveres, cogiendo a seis o siete hombres que encontraron allí, los 
cuales entraron a ver si había algún despojo que rapiñar, o quizá a ver 
la catástrofe en que fueron cómplices, por lo que bien asegurados (dice 
Guizarnotegui) se los presenté al señor general en jefe, quien al oír mí 

indicado razonamiento, mandó en el momento matarlos como 

Be ejecutó ordenándome volviese a la ciudad tocando a degüello, 

como lo verifiqué hasta llegar a la plaza o parroquia, donde me reuní 
con la tropa que parada halló allí." 

Calleja, ocupada la ciudad, mandó que la mayor parte de su tropa í 
artillería campase en el punto de Jalapita, a la salida de la Cañada del 
Marfil, i él se quedó con el resto en la plaza. Hizo juntar a los carpin- 
teros de Guanajuato para que construyesen horcas, a más de la que es- 

1 Cavo, pág. 8.J2. 



104 DICCIONARIO 



tAba en la plaza mayor, enfrente de Granaditas, plazuela de San Fer- 
nando, de la Compañía, San Diego, San Juan, Mejiamora, i una en 
cada plaza de las minas principales. Nombró a un oficial comisionado, 
que acompañado del escribano de cabildo pasase a Granaditas, i exa- 
minase a los presos. Aquí fué el robar i tomar la ocasión por los cabe- 
llos: los que tuvieron dinero que ofrecer, i garantizaron bus ofertas, 
fueron puestos en libertad; los que no, perecieron. Toda la noche se 
estuvo ahorcando enfrente de Granaditas, sirviéndose los verdugos de 
ia luz de los ocotes para tan cruentas ejecuciones. Al pie de la horca 
había una porción de burros, sobre los cuales echaban los cadáveres, 
que algunos fueron sepultados vivos, pues uno de éstos logró salvarse 
por una rara casualidad, el cual lleno de confusión vistió una jerga 
grosera (que aquí llaman hábito de Ntra. Sra. de Guanajuato), i agui- 
sa de penitente i ermitaño se fué a la mina de Cata a servir al Sr. de 
Villaseca, al cual atribuía la milagrosa conservación de su vida. Este 
hombre excitaba la compasión, pues aunque logró sobrevivir a tamaña 
desgracia, quedó, sin embargo, con el pescuezo chueco. 

El 27 se diezmaron 180, los 18 fueron ahorcados en la plaza mayor 
esa misma tarde; el 28, sufrieron la misma pena en Granaditas ocho 
individuos, entre los que se hallaron el hijo querido de las ciencias 
exactas, D, Casimiro Chovell, D. Ramón Favié i D. Ignacio Ayala. 
Antes habían sido ejecutados D. José Antonio Gómez, D. Rafael Dá- 
valos i D. José Ordoñez. El jueves 27, por la tarde, fueron ejecutados 

dos individuos El virrei Venegas todo lo aprobó. Así decía en 

su oficio de 27 de noviembre: "Fué justísima determinación la que 
V. S. tomó, de que nuestras tropas entrasen a sangre i fuego en una ciu- 
dad que 'había cometido tan detestable delito: el crimen de haber de- 
jado entrar a los insurgentes." (Cavo, págs. 852 a 854). 

Calles de Chiapas. El viernes 24 de abril de 1528, el Capitán Diego de 
Mazariegoá, con la gente de su ejército i vecinos de la Nueva Villa- 
rreal (de Chiapas), se ocuparon en distribuir el sitio que habían escogi- 
do por su morada en forma de pueblo, por barrios, cuadras i calles, a 
las cuales dieron sus nombres para ser conocidas: calle del Sol, de la 
Luna, de la Fuente, de Comitlán, de Santiago, del Río, de Cinacau- 
tlán, del Peñol, de la Carrera, Calle Nueva de la Laguna, de la Cié- 
naga. (Remesal, pág. 269). 

Cannarg'O (D. Ignacio). Apellido solariego castellano. 

El Mariscal de Campo de las tropas independientes, D. Ignacio Ca- 
margo, fué comisionado, en unión de D. Mariano Abasólo, por el cura 
Hidalgo que se hallaba en la hacienda de Burras, el 28 de septiembre 
de 1810, para llevar al intendente de Guanajuato una comunicación, 



DE CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 105 

intimándole a que se rindiese la ciudad i entregase a todos los españo- 
les que con él estaban. Camargo cayó prisionero con los demás caudi- 
llos de la Independencia, en las Norias de Bajan, el 21 de marzo de 
1811. Sentenciado a la pena capital en Chihuahua, fué ejecutado el 
primero de todos, en 10 de mayo de 1811, junto con el brigadier D. 
Juan Bautista Carrasco i el sanguinario Agustín Marroquín. (Dice. 
Univ. de Hist. y Geog.) 
C^IBlilO de Méjico (San). Del etrusco kadinillus o casmiUus, que signi- 
fica sacerdote joven o ministro. 

El padre Diego Marín de Moya trajo a Méjico, en 1755, la congre- 
gración de San Camilo. La casa llamada de las Calderas, donde edifi- 
caron un convento en esta ciudad, la compraron en dieciocho loil 
pesos. El 25 de abril de 1755 se establecieron allí los padres, i el 12 
de junio del mismo año, bendijo la iglesia el arzobispo D. Manuel Ru- 
bio de Salinas. 
Camilos. Plural de Camilo. 

Este título se dio en Méjico a la orden de clérigos regulares que asis- 
'— tían a los moribundos, fundada por San Camilo de Lelis a fines del si- 
glo XVI. Esta religión tuvo principio en Roma el año de 1582, por 
cinco personas que se reunieron en San Camilo para asistir a los enfer- 
mos en el hospital de Santiago de los incurables. A la muerte de San 
Camilo en 1614, había ya una congregación de 16 casas en Italia. 

El P. Diego Marín de Moya fundó en Méjico, en 1755, la única casa 
que hubo de la orden en Nueva Espafla. El fundador secular fué el 
Sr. D. Felipe Cayetano de Medina, regidor perpetuo de Méjico, que fa- 
lleció antes de la venida de los padres, en 1752. (Pérez Hernández). 
Caminos de Nueva España (primeros). El primer camino real de 
Nueva Fspaña, fué el que mandó a abrir Hernán Cortés en 1522 de 
Méjico a Veracruz. En 152-3 hizo abrir el camino de la Capital a Tam- 
pico, i para comodidad de los navios mandó construir el muelle. En 
1537 se le mandó a D. Antonio de Mendoza, primer virrei de Nueva 
España, que abriera nuevos caminos i que compusiera los abiertos. 
(Cavo, lib. I, ¡^ 15 a 21, i lib. III, § 17). 
Cc&motlán. Palabra azteca, que significa batatal, compuesta de camotli, 
batata, boniato, i de ilán, lugar de. 

El convento de Santo Domingo de Camotlán se fundó el afio de 
1642. A los principios fué visita de Calotlán i después de Chimalti- 
tlán. (Arlegui, pág. 95). 
Campama del reloj de Palacio. Veáse campanas. 

En la torre de una capilla de España había una campana, i como el 
gobierno sospechaba de que se tramaba allí una conspiración, al cír 



1#6 DICCIONARIO 



nna noche, a las doce, souar i repicar aquella campana, todos corrieron 
a cerciorarse de la cansa del sonido. El alcalde subió al campanario i 
quedó atónito al ver que sólo había allí un gato i éste no podía ser el 
que repicaba. De las averiguaciones se supo que el campanero no dur- 
mió esa noche en el pueblo, i quedó asentado en el expediente i firma- 
do por varios vecinos honrados, que la campana tocó sola. En los dia- 
rios Mercurio i Gaceta, se habló con calor de la campana, como de una 
cosa rara. 

El expediente pasó al Consejo i luego al Fiscal para que diera su 
dictamen sobre este célebre asunto. Este, en su voluminoso dictamen, 
declaró que el diablo tuvo alguna parte directa o indirecta en el hecho. 
Presentado el asunto al Tribunal, se discutió acaloradamente, i «nos 
atribuían el repique a los duendes, otros a los vampiros, quienes al de- 
monio, a los revolucionarios, etc., etc. Después de seis horas de discm- 
sión, se aprobó el pedimento del Fiscal en todas sus partes, que fueron: 
1% que se diera por nulo i de ningún ralor el repique de la campana; 
2", que a ésta se le arrancase el badajo para que en lo sucesivo no osa- 
se sonar de motu propio i sin el auxilio del campanero, i 3", que salie- 
se desterrada de aquellos dominios; sentencia que inmediatamente se 
ejecutó con las formalidades debidas. 

Aunque esta relación parezca una patraña, es cierta. Quitado el ba- 
dajo, embarcaron la campana para Méjico a cumplir su condena. Llegó 
a esta ciudad i la arrinconaron en un corredor del antiguo palacio de 
los virreyes, donde se veía como una cosa maléfica, i con cierto horror. 
El virrei La-Cerda comenzó a edificar el actual palacio, obra que com- 
pletó el conde de Revillagigedo, quien mandó que aquella campana 
sirviese de algo bueno; pero como no podía contravenir las órdenes de 
España, no se atrevió a mandar a ponerle badajo i la destinó para el 
reloj, que todos conocemos, en el Palacio de Gobierno. (Dice. L^niv. de 
Hist. i Geog., Ap., tomo I, páf. 473). 
Campanas de la Catedral de Méjico. Instrumento llamado así porque 
empezó a emplearse en las iglesias de la Campania romana. (Monlaa). 
El primero que hace mención de las campanas es San Isidoro. 

La campana mayor de la Catedral de Méjico, nombrada Sta. María 
de Guadalupe, se colocó en la torre que mira al poniente, el año de 
1792: su altura es de cinco metros, su vuelo de 9'932 metros i su costo 
fué de 10,400 $. La campana llamada "Doña María," colocada en la 
torre que mira al oriente, se estrenó el año de 1754 i su peso es de 150 
quintales o 600 arrobas. En 1793 se estrenó otra campana que pesa 
14,999 libras o 596 arrobas. 
Canipcche (fundación de). Palabra maya alterada de Kimp€ch, que 



DE CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 107 



significa garrapata brava, picadora, compuesta de A'tn, caliente, sol, i 
pech, garrapata, Ea este lugar abunda una garrapata pequeña que pica 
horriblemente. 

El primer español que descubrió este pueblo, fué Francisco Hernán- 
dez de Córdoba en 1517 i le puso San Lázaro, por haber desembarcado 
allí un domingo, día de San Lázaro. 

La villa i puerto de San Francisco de Campeche, la pobló el adelan- 
tado D. Francisco de Montejo (padre) en 1533 (Cogolludo, tomo I, 
pág. 156); pero una relación de Hernando Muñoz Zapata, encomen- 
dero de Oxkutzcab, de 21 de febrero de 1581, dice que D. Francisco 
de Montejo (hijo) llegó a Champotón el año de 1540, que de allí paso 
a Campeche adonde llegó por San Francisco el mismo año de 1540, i 
que el día de año nuevo de 1541 pobló i asentó la villa de San Fran- 
cisco de Campeche. (Molina Solía, pág. 600, nota 2). 

El V de octubre de 1777, elrei don Carlos III, le concedió el título 
de ciudad, i el 8 de septiembre de 1840, el Congreso del Estado de 
Yucatán la denominó la Mui heroica i liberal. 
Campeche (Compañía de Jesús en). En 1716 se fundó de nuevo en 

Campeche la Compañía de Jesús. (Alegre, tomo 3°, pág. 165). 
Can al las. Plural de canalla, conjunto de perros, i por extensión la hez 
del pueblo, la clase más indigna, término derivado de can, perro. 

Los españoles residentes en Nueva España manifestaron al rei Fer- 
nando Vil, por medio del real consulado, en 27 de mayo de 1811: 

"Que Méjico era una provincia remota, reducida por la suma de su 
población i de sus riquezas, enorgullecida por el abatimiento de la ma- 
triz, empujada a la anarquía por su corrupción, estupidez e imbecili- 
dad, desunida de todos los sentimientos decentes, de todas las pasiones 
generosas, de todas las combinaciones políticas, de toda previsión na- 
cional; una provincia, mansión de cinco millones de autómatas, de un 
millón de vasallos díscolos i de cien mil ciudadanos adictos al orden." ' 

Todas estas injurias tenían por objeto impedir que los criollos tuvie- 
ran sus representantes en las Cortes de España. Para más vejar a los 
hijos del país, que habían estado tres siglos esclavos, decían los es- 
pañoles: 

"La masa del pueblo, compuesta de indios i castas, no tiene ninguna 
aptitud jpara hacerse representar por personas de su especie propia: los 
justicias i eclesiásticos de las parroquias son indígenas, los electores lo 
serán también forzosamente, i el nombramiento no puede escapar de 



1 Aludían á los españoles europeos residentes I amos de Nueva España. Eran lo* 
adictoa al orden; ea decir, al dominio. 



108 DICCIONARIO 



manera alguna de las manos del blanco americano, i he aquí una estra- 
tagema agudísima i sagaz, al parecer inocente, que adjudica a los crio- 
llos los poderes de los cuatro órdenes del Nuevo Mundo. Sin esta ex- 
pectativa solapada, [,córao ha^íai de resolverse a hermanar con el indio 
asqueroso, a igualarse con el iud'^'cente mestizo, a nivelarse con el sa' 
po mulato, ni a alternar con ellos'2 ¿Cómo se había de aventurar al de- 
saire rabioso de enmudecer i de humillarse ante el número superior de 
tan vil canalla?" (Cavo, págs. 898 a 901). 
Canaria • Nombre puesto por la isla llamada gran Canaria. Dijéronse 
canarias, a canibus, por haber hallado en ellas multitud de perros; así 
lo afirma Marineo Siculo en la historia que hizo de los Reyes Católi- 
cos. (Covarrubias). 

El pueblo de Canaria es memorable por la batalla que los españoles 
dieron a los tepehuanes, donde mataron a filo de espada más de quince 
mil indígenas. (Arlegui, pág. 91). 
Canatlán* Término azteca derivado de canauhtli, ánade o pato, i 
tlán, lugar de: lugar de patos. 

El convento del pueblo de San Diego Canatlán, a diez leguas de Dn- 
rango, se fundó en 1616. (Mota Padilla, tomo 3°, pág. 221). 

La iglesia de este pueblo fué quemada por los indios tepehuanes. 
(Arlegui, pág. 91). 
Candela de Coahuila. (Guadalupe de la Misión de). Del latín candela, 
de candero, brillar, arder. 

La misión de San Bernardino de la Candela (Coahuila), se fundó el 
año de 1690, por disposición del virrei don Antonio María Bucareli; 
en 1774 se incorporaron a la misión de San Miguel de Aguayo, los po- 
cos indios que habían quedado, dejaron las tierras i aguas a las diez fa- 
milias tlaxcaltecas que se sacaron del pueblo de San Esteban del Sal- 
tillo, con las que se formó el pueblo de nuestra señora de Guadalupe de 
la Candela, que en 1793 contaba con 596 habitantes. (López Portillo, 
pág. 265). 

Candelaria. Nombre derivado de candela. 

En 1799, en las márgenes del río salado, en el nuevo reino de León 
se planteó una colonia, a la que se dio el nombre de villa de la Cande- 
laria de Azanza, en honor del virrei D. Miguel José de Azanza. La 
destruyó la gran inundación de 1801. (Cavo, pág. 648). 
Ccinonjía. Nombre derivado de canonje, formado de canon, regla. 

La primera canonjía de Guadalajara la ocupó en 1552 D. Alonso 
Sánchez Rincón; la segunda la ocupó D. Francisco García Urrieta. 
(Mota Padilla, tomo 3", pág. 57). 



DE CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 1 Of> 

Caña de azúcar. En latín canna, en griego kanna o kanné, hebreo kanneh, 
bascuense kaña. • 

La caña de azúcar se llevó del Yemen (Arabia Feliz) a Siria i a Sicilia. 
Cristóbal Oolón la trajo de Canarias a Santo Domingo, i de allí se lleva 
a Cuba en 1511, de donde la trajo Hernán Cortés en 1519, i se sembró 
en Tuxtla, en la costa de Veracruz, donde el conquistador estableció e) 
primer trapiche que hubo en el país. (Alamán, tomo 2", pág. 66). 

Don Hernando Cortés intentó cultivar en Coyoacán la caña de azú- 
car traída de la isla de Cuba al trapiche que estableció en Tuxtla en la 
costa de Veracruz, i por la cláusula 40 del testamento, se ve que con 
este objeto dio el mismo Cortés tierras en las inmediaciones de aquella 
villa, a su criado Bernardino del Castillo, que estableció allí un ingenio. 
(Alamán, disertación VI, pág. IV). Pero el oVijeto preferente de Cortés, 
eran las propiedades de Ouernavaca i Cuauhtla, mucho más desde que 
estableció su residencia en la primera de estas poblaciones. Contiguo a 
ella formó el ingenio de Tlaltenango, siendo el primero que introdujo el 
cultivo de la cafia dulce en la tierra caliente del Sur, como lo había he- 
cho también en la costa ds Veracruz. 

CaÜerícl del Cedazo. Derivado de caño, procedente de caña,^ por su for- 
ma hueca. 

En 1838 se construía en Aguascalientes la cañería del acueducto del 
Cedazo, i se hermoseaba el "Paseo del Tanque." (González, pág. 120). 

CsiÚO del Fraile. De caíía, por su forma hueca. 

La gente acomodada de Veracruz tomaba agua de aljibe desde ^ntes 
de 1790, mientras que Iqg pobres se proveían de la que desde Malibrán 
venía a la ciudad por la cañería conocida con el nombre de Caño del 
Fraile, construido en 1726. (Lerdo de Tejada, tomo 1", pág. 375). 

El nombre de la cañería denominada en Veracruz Caño del Fraile, 
procede de haber sido dirigida, en su construcción, por un lego de la 
orden de San Francisco, llamado Pedro Baceta, el mismo que introdujo 
el agua en G ;adalajara. La cañería quedó concluida el 3 de mayo de 
1726, i su extensión total os de 4,504 varas o 3765*344 metros desde su 
origen de la fuente situada en la calle de la Caleta. Toda la obra costó 
al Ayuntamiento 81,961 pesos i medio real. (Lerdo de Tejada, to- 
mo 3°, pág. 8). 

Capilla en Méjico (primera). Del latín capella, diminutivo de cappa, 
aplicado a la capa de San Martín, luego al lugar sagrado en que se 
conservaba i después a lo que se da este nombre. 

"Y dicho IMuteczuma, i muchos de los principales de la ciudad, estu- 
vieron conmigo hasta quitar los ídolos i limpiar las capillas i poner las 
Imágenes, i todo con alegre sembUnte." (Carta de relación de D. Fer- 



11© DICCIONAKIO 



nando Cortés al Rei, de la Villa de Segura de la Frontera de Nueva 
España, a 30 de octubre de 1520). Ya en Cempoala i Tlaxcala habían 
hecho capillas provisionalmente. 

Capilla del Parral. El gobernador don Antonio de Ooa i Sarmiento de- 
terminó dedicar a San Francisco Javier una suntuosa capilla que había 
labrado a sus expensas en el Real de San José del Parral, para perpe- 
tua memoria de su devoción afectuosa. El 2 de diciembre de 1669 ben- 
dijo la capilla el padre D. Eugenio López, rector del Colegio de la 
Compañía de Jesús, de Durango, que a la sazón se hallaba en la visita 
de las misiones circunvecinas del Parral, de Chihuahua. (Documento 
para la Historia de Méjico, 1* serie, vol. 32, tomo 3", pág. 269). 

Capilla de los Dolores. La capilla o Iglesia de los Dolores, de Orizaba, 
se comenzó el año de 1720. (Arróniz, pág. 317). 

Capitulación de Ulúa. El 17 de noviembre de 1825, los jefes españo- 
lea de San Juan de Ulúa presentaron al general D. Miguel Barragán, 
a quien D. Guadalupe Victoria había confiado el mando de las armas 
del Estado de Yeracruz, un proyecto de capitulación que fué aceptado 
con pequeñas modificaciones,- i ratificado el día 18, compuesto de 14 ar- 
tículo?, por los cuales, si bien convinieron los españoles en entregar una 
fortaleza que ya no podían conservar mucho tiempo, obtuvieron todas 
las ventajas i honores que podían apetecer. Así terminó el dominio de 
España en Méjico después de estar más de cuatro años complaciéndose 
en destruir la ciudad de Yeracruz que tenía bajo los fuegos de las ba- 
terías del castillo de San Duan de CJlúa. (Lerdo de Tejada, tomo 2", 
paga. 279 a 284). 

Caporal Ardilla (el). El Caporal Ardilla era sirviente de un rico mar- 
qués (de Aguascalientes), i en beneficio de los intereses del amo ofreció 
su alma al demonio, si éste lo ayudaba a realizar aquel proyecto. Se 
convino en el arreglo, que era el adquirir un ganado numeroso, i en 
una noche se trajeron millares de animales. Los espíritus malignos 
abrieron fosos por los cuatro vientos, i en el centro encerraron el gana- 
do inmenso; pero no concluyeron la obra a las cuatro de la mañana, 
como estaba convenido, i el Caporal Ardilla se quedó con el ganado sin 
entregar el alma. Desgraciadamente, éste celebró otro contrato cuyas 
estipulaciones no cumplió, por lo que el demonio lo arrebató con tal 
ímpetu, que el Caporal quedó estrellado contra una peña. El vulgo ase- 
guraba que el cuerpo de Ardilla i el del caballo que montaba quedaron 
estampados. ¡Cuánta superstición, cuánta ignorancia, hija de la educa- 
ción de la época colonial! jYa se ve, si un siglo después de fundada la 
villa de Aguascalientes, no había ni una escuela! (González, pág. 40). 



DE COEIOSIDADB8 HISTÓRICAS. 111 

Cspiichinas. Plural de capuchina, femenino de capuchino, religioso 
así llamado por el capucho que lleva. 

Santa Clara fué la fundadora de la orden de las religiosas capuchi- 
nas, nombre que se les dio desde 1538. Llegaron a Méjico en 8 de oc- 
tubre de 1665 i se hospedaron en el convento de la Concepción. En 29 
de mayo de 1666 tomaron posesión de su convento que se había fabri- 
cado en la casa de D. Simón de Haro. El 10 de junio de 1673 bendijo 
la iglesia el obispo D. Payo Enrique de Rivera. En febrero de 1861 se 
comenzó a destruir el convento e iglesia con el objeto de abrir una ca- 
lle, a la que se le puao el nombre de Miguel Lerdo de Tejada. 

CapilcllÍBias de Querétaro. El convento de capuchinas de Querétaro 
se fundó por los años de 1721. (Alegre, tomo 2", pág. 163\ 

Este lugar es memorable en la guerra de intervención porque el 24 
de mayo de 1867 fueron trasladados a allí el emperador D. Femando 
Maximiliano José, los de su familia i los generales D. Miguel Miramón 
i D. Tomás Mejía; se les puso a los tres incomunicados i se principió 
el proceso. 

Capuchinas de Puebla. Doña Ana Francisca de Zúñiga i Córdoba de- 
jó la mayor parte de sus cuantiosos bienes para la fundación del con- 
vento de Capuchinas de la ciudad de Puebla. 

En 1693 se pidió permiso para la fundación, la que se verificó el 5 de 
enero de 1704. Las religiosas salieron de Méjico el 27 del mismo mes i 
año i llegaron a Puebla el 2 de febrero, que tomaron posesión del con- 
vento. El 17 da agosto de 1703 se fundó la iglesia bajo la advocación 
de Santa Ana. (Alfar o, pág. 295). 

Capuchinas de Morelia, Este convento lo fundó en Morelia en 1737 
el arcediano de la Catedral, D. Marcos Muñoz de Sanabria. (Alfaro i 
■ Pina, pág. 241). 

Capuchinas de Lagos (convento de). Al principio era este convento 
beaterío. En 3 de enero de 1752 se dio la real cédula para su erección 
en convento i se edificó a costa del cura D. Diego Cervantes. El obispo 
Tejeda dispuso la erección de este convento el 18 de marzo de 1755. 
En el cabildo celebrado en 6 de junio de 1761, se comisionó al preben- 
dado Dr. D. Manuel Colón de Larreategui para que condujera de La- 
gos a Guadalajara a las religiosas capuchinas que habían sido nombra- 
das para la fundación del convento en la ciudad de Lagos. (Alfaro i 
Pifia, pág. 310). 

Capuchinas de Oajaca (convento de). Concluido el convento anexo al 
templo de San José de Oajaca, fué destinado, como se había pensado, 
a las religiosas capuchinas, que fueron llevadas de Guatemala i toma- 
ron posesión de su casa el 6 de mayo de 1744. Poco tiempo después 



112 DICCIONARIO 



se pensó edificar nuevo templo dedicado a Ntra. Sra. de los Angeles, i 
nuevo convento para religiosas capuchinas también; pero indias, pues 
en la otra casa sólo podían ingresar españolas. Terminado el edificio 
material, fueron llevadas las fundadoras del convento de Corpus-Ohristi 
de Méjico, por el párroco de Zimatlan D. José Ruiz, el 29 de enero de 
1782. (Gay, tomo 2", pag. 336). 

CarapOil. Supone el Sr. Buelna que puede ser nombre cahita, alterado 
de carapohoua, compuesto de carajyii, balsas, de po, en, i houa, casa: ca- 
sa en la balsa. 

Don Francisco de Ibarra, a persuasión de D. Pedro Tovar, oficial 
que había sido de mucha distinción en el ejército de Francisco Vázquez 
Coronado, después de haber atravesado con grandes penalidades i tra- 
bajos la Sierra de Topia, entró en Sinaloa con algunos religiosos de San 
Francisco, i a la ribera austral del río de Zuaqui, fundóla villa de San 
Juan Bautista de Carapoa, a trece leguas de la cobta, en una hermosa 
isla que forman los ríos Zuaqui i Ocoroiri. Dejó por Gobernador a D. 
Pedro Ochoa de Garraga i por cura al Lie. Hernández de Pedroza con 
algunos religiosos franciscanos. 

Los indios quemaron esta villa, i en febrero de ITmSu la fundó de 
nuevo, aunque en el mismo sitio, D. Pedro de Montoya. Se le dio el 
nombre de San Felipe i Santiago de Carapoa, en memoria de la anti- 
gua. (Alegre, tomo 1°, lib. 3, pág, 239). 

Carbonera (batalla de la). Derivado de Garlón. 

El 7 de octubre de 1SG5, el general D. Porfirio Díaz salió del pueblo 
de Miahuatlán (Estado de Oajaca) con 900 hombres, i se dirigió a la 
capital del Estado, ocupada por los imperialistas a las órdenes del jefe 
Oronoz. El gobierno de Maximiliano mandó 1,500 hombres para im- 
pedir que Díaz tomara aquella plaza. El 18 de octubre del mismo afio 
se encontraron los dos ejércitos en el punto conocido por La Carbonera 
i se rompió el fuego a las once de la mañana i duró el combate hasta 
las seis de la tarde, hora en que la infantería austríaca tuvo que ceder 
por no caer prisionera, dejando en poder de los defensores de la liber- 
tad e independencia de la patria el armamento, artillería, parque i 
cuanto llevaban los auxiliares de Oronoz. (Pérez Hernández). 

Csircel de Orizaba. El año de 1767 se pensó en edificar en Orizaba una 
cárcel. En 1770 se dio principio i en 1773 quedó concluida toda la par- 
te destinada a casa de cabildo. (Arróniz, pág. 336). 

Cárdenas. Apellido que ha dado nombre a varias poblaciones; trae su 
origen de Bizcaya, donde tiene su solar en la villa de Cárdenas. Este 
apellido viene de D. Lope López, V señor de Bizcaya, Nájera i Casti- 
lla la Vieja, que murió en 1170. La palabra es por lo tanto basconga- 



DE CUR1081D4DES HISTÓRICAS. IIS 

da, alterada de Karradena, compuesta de kirra, que significa llama; 
voz formada de /•«, que denota acción i de la terminación de pertenen- 
cia arra; i de dena^ que vale el que, la que, lo que es, existente; ea ter- 
cera persona, irregular i singular, del presente de indicativo del verba 
izau, ser, i parece composición de da ena, el, lo más de es. De manera 
que Cárdenas quiere decir llaiJia, o fuego que es, o existe por sí mismo. 
Por los años de 1793 comenzó a formarse en el playón del Río Seco, 
jurisdicción de Cunduacáa (Tabasco), el pueblo de San Antonio de los 
iSTaranjos. El 22 de abril de 1797 se principió a medir los terrenos de 
"San Antonio llío Seco," por disposición del gobernador Frei Miguel de 
Castro i Araoz. El 2 de Enero de 1851, gobernando Peyró, el Congre- 
so del Estado declaró villa a este pueblo, con la denominación de "San 
Antonio de Cárdenas," en memoria del Dr. D. José Eduardo de Cár- 
denas, ilustre tabasqüeño que nació en Cunduacán el día 13 de octu- 
bre de 1765, 

CarloiS de Sonora (San). El nombre Carlos se deriva del alemán karlf 
que significa vigoroso. 

Por cédula real expedida en Aranjuez a 20 de marzo de 1782, se 
fundó la custodia de San Carlos de Sonora, el 23 de octubre de 1783, 
(Arricivita, parte 2% lib. 4°, cap. 20, pág. 566). 

Carmelitas. Nombre derivado de Carmelo. 

El 6 de octubre de 1593, estando en Méjico el obispo de Guadalaja^ 
ra, concedió licencia al padre Fr. Pedro de los Apóstoles, del orden de 
Ntra. Sra. del Carmen de los descalzos, para que en Guadalajara fun- 
dase un convento. También concedió la misma licencia en 19 de di- 
ciembre del mismo afio D. Santiago Vera, presidente de la Audiencia. 
Aquel año se fundó el convento de carmelitas. (Mota Padilla, tomo 3°, 
pág. 391). 

Cartnelitas de Guadalajara. Palabra derivada de Car'tnelo, monte de 
la costa de Palestina, i significa el parque o el campo fructífero, según 
W. W. Rand, en su Dice. Bíblico. 

El 21 de abril de 1586 pidió el Pvei informe a la Audiencia de Gua- 
dalajara acerca de si convendría que viniesen a Nueva Galicia religio- 
sos carmelitas. Por un auto que se halla en los libros de la cofradía de 
Ntra. Sra. de la Soledad, del año de 1596, se ve que ya estaban aquí 
como en hospicio, pues se determinó que la procesión del Viernes San- 
to fuese al Hospicio de Ntra. Sra. del Carmen, que ya en 27 de enero de 
1598 se llamaba convento. (Alfaro i Pina, pág. 308). 

Carnie]í(ní$ de Durango. El convento de religiosas carmelitas de Du- 
rango fué fundado el año de 1853, por el obispo D. José Antonio Zu- 
biría i Escalante. La primera religiosa de allí, salió del convento de 



4 14 DiCClONAKlO 



Santa Teresa la Antigua, de Méjico. (Al faro i Pina, pág. 321 i vuel- 
ta). 

Carmen de Méjico (convento del). 

El convento de Ntra. Sra. del Carmen se fundó en Méjico el año de 
1748. (Alfaro i Pina. Relación descriptiva de las iglesias i conventos 
de Méjico, pág. 72). 

Carmen de Querétaro. 

El 21 de abril de 1803 llegó a Querétaro el arzobispo de Méjico D. 
Francisco Javier de Lizama, para poner a las religiosas carmelitas des- 
calzas, que había llevado desde la capital, en posesión de su nuevo con- 
vento de Jesús. Trasladó el día 12 del mismo mes desde el convento de 
Regina-Coolis de Méjico al de Sta. Teresa la Antigua, a Sor María An- 
tonia Rodríguez de Pedroso i le dio el hábito d<5 novicia carmelita con 
el nombre de María Josefa de Santa Teresa. El 22 del mismo mes de 
abril, como a las ocho de la mañana, el Sr, D. Juan José Gaiaboa ben- 
dijo la nueva iglesia i convento provisional. (Alfaro i Pifia, pág. 164). 

Carmen de San Ángel (convento del). 

El año de 1613, D. Felipe de Guzmán, cacique de Chimalistac, pe- 
queño barrio de la villa de Coyoacán, cumpliendo con la última volun- 
tad de su difunto padre, cedió a los padres carmelitas una huerta de 
considerable extensión, gravada por ciertas obligaciones piadosas. 
Los religiosos, para cumplir con dichas obligaciones, fundaron un pe- 
queño hospicio. La viuda de Guzoián ordenó en su testamento sé en- 
tregase todo el terreno a los frailes, quienes lo poseyeron hasta 1861. 
En este año, D. Francisco Schafino se adjudicó la huerta del convento 
de San Ángel. 

Frai Rodrigo de San Bernardo mandó trazar el plano del convento e 
iglesia a Fr. Andrés de San Miguel. Se puso la primera piedra el 20 de 
junio de 1615 i en 1(517 se dedicó el templo bajo la advocación de San 
Angelo mártir, titular que conservó hasta 1633, en que D* Ana Agui- 
lar i Niño, viuda de D. Melchor de Cuéllar, entusiasta favorecedora de 
los carmelitas, ocurrió a estos religiosos de San Ángel, ofreciéndoles 
toda su hacienda, como donación inter vivos, a condición de que le ce- 
diesen el patronato de sm iglesia i quedase por titular Santa Ana. 
El convento se llamó de Ntra. Sra. del Carmen, 

Carmen de Puebla (convento del). 

El convento del Carmen de Puebla fué fundado en 1586. Hai una 
reliquia de la Sta. Cruz de Huatusco. (Alfaro i Pina, pág. 208). 

Carmen de Morelia (convento del). 

El obispo D. Fr. Alonso Guerra fundó el convento del Carmen de 
Morelia. Fr. Pedro de San Hilarión fué el primer prior. El 31 de Oc- 



DK CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 115 

tubre de 1596 se estrenó la iglesia, que en 1839 fué renovada. (Alfaro 
i Pina, pág. 238). 

Carmen de Orizaba (convento del). 

El vecindario de Orizaba solicitó en 1733 licencia para la fundación 
de un convento de carmelitas i en 18 de febrero del mismo año el rei 
Felipe V concedió la licencia. Muchos vecinos ofrecieron sus caudales. 
Se reunieron 40,000 pesos i el 6 de enero de 1734, a las 4 de la tarde, 
se reunieron los vecinos en la casa de D. Diego Bringas de Manzane- 
da, para señalar el sitio donde debía edificarse el convento. Fué elegi- 
do unánimemente el que ocupaba la casa de D. Pedro Lamilla. El 18 
de junio de 1736, el cura D. Melchor Alvarez Carvallo bendijo la ca- 
pilla que estaba destinada para la primera iglesia, el día siguiente 19 
fué dedicado al apóstol San Pedro, i dijo la primera misa en el nuevo 
convento el obispo D. Antonio Nogales. Toda la obra del Carmen cos- 
tó 244,000 pesos. (Arróniz, pág. 360). 

Csil*olíll«l* Nombre femenino derivado de Carolinus, diminutivo de 
Carolus, Carlos. 

Está Yucatán tan cercado del Océano i mar del norte, por tres la- 
dos, que al principio de su descubrimiento estuvo tenido por isla, lla- 
mándole la isla Carolina. (Cogolludo, tomo 1°, lib. 4", cap. 1*?, pági- 
na 274). 

Carpintero de Yucatán (primer). En francés charpentier, en por- 
tugués carpenteiro, en italiano carpentiere, del latín carpentum, quo 
significaba carroza, carro de lujo, de dos ruedas i cerrado, que solían 
usar las emperatrices i las damas romanas, sobre todo para ir a los es- 
pectáculos. El artifex u oficial carpentarius era el que trabajaba en la 
construcción de tales carros; pero la denominación especial se hizo des- 
pués extensiva, i el carpentariits fué ya el faber lignarius, o el carpía- 
tero en general. (Monlau). 

El primer carpintero español que vino a Yucatán i que enseñó a los 
indios el oficio, fué Antonio Sánchez, quo casó con Catalina de Esco- 
bedo. (Molina Solís, lib. III, cap. 23). 

Carpinteros de ribera (primeros). Se llaman de ribera, porque tra- 
bajan en la fábrica de barcas, navios, etc. En francés dicen char- 
pentier de rivage, i en latín lignarius faber navalis. 

Pues como hubo llegado el aderezo necesario para hacer loa bergan- 
tines, luego Cortés se lo fué a decir i hacer saber a Moctezuma, que 
quería hacer dos navios chicos para andar holgando en la laguna (Tetz- 
coco), que Mandase a sus carpinteros que fuesen a cortar la madera i 
que irían con estos nuestros maestros de hacer navios, que se decían 
Martín López i un Alonso Núñez. (Díaz del Castillo, cap. 98). 



116 DICCIONARIO 



Este López construyó trece bergantines que sirvieron para tomar la 
ciudad de Méjico. 

Carroza (batalla de puerto). El G de octubre de 1810 se acercaban los 
insurgentes a Querétaro por el camino de San Miguel el Grande, i 
Flon, que había llegado a la ciudad, destacó contra ellos una división 
de 600 hombres a las órdenes del sargento mayor D. Bernardo Telloi 
compuesta de infantería de Celaya, dragones de Sierra Gorda, etc., 
formada en aquella ciudad con los europeos fugitivos de allí, de la que 
fué nombrado capitán D. Antonio Linares. Tello, creyendo que loa 
enemigos no excederían de 300 hombres, salió con dos cañones a bus- 
carlos; pero encontrando que no bajaban de 3,000, ventajosamente si- 
tuados en el puerto de Carroza, la división se dispersó, no quedando 
más que 180 hombres, sin más oficial que Linares, el cual avanzó al 
ataque, con lo que dio lugar a que la División se rehiciese, i en la tar- 
de del día 9 de octubre sostuvo una acción en la que los indios, no co" 
nociendo el efecto de la artillería, se precipitaban sobre ella creyendo 
defenderse con presentar a las bocas de los cañones sus sombreros de 
paja. Así fué grande la mortandad que tuvieron los insurgentes, mien- 
tras que los realistas sólo perdieron un soldado de Celaya, muerto ca- 
sualmente por su misma artillería. Esta fué la primera batalla dada 
a los insurgentes en campo raso. (Ap. al Dice. Univ. de Hist. i Geog.) 

Casa de mujeres dementes. El obispo de Méjico, D. Francisco de Aguiar 
i Seijas, a ejemplo de un pobre oficial de carpintero, llamado José Sá- 
yago, que en 1687 comenzó por recoger en su casa a una loca prima de 
su mujer, emprendió aquel prelado en 1690 el sostenimiento de muje- 
res dementes i fatuas, a quienes su enfermedad i pobreza hacían andar 
vagabundas, no sin mucho riesgo de su honestidad. A la muerte del 
obispo, quedó encargado de la casa el padre Juan Martínez de la Pa' 
rra, prefecto de la congregación del Salvador. (Alegre, tomo 3", pá- 
gina 107). 

CasSIUfiata de Yeracruz (fundación de). El edificio de Casamata de Ve- 
racruz fué construido en 1649, por acuerdo del Ayuntamiento, quien 
dio 14,846 pesos 2 i-eales para la obra. (Lerdo de Tejada, tomo 3'^. pá- 
gina 37). 

Fortaleza que está de la ciudad de Veracruz a unos 5 quilóme- 
tros, memorable por haber proclamado allí el general D. Antonio 
López de Santa-Anna, en 1822, el plan que dio por resultado el esta- 
blecimiento de la forma de gobierno republicano en Méjico. 

CasastlIeBtttO de encomenderos. En 1530, para evitar los desórdenes 
que se cometían con las indias, el emperador mandó que los encomen- 
deros de la Nueva España se casaran. (Cavo, lib. IV, ^ 10). 



DE CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 117 

Casas Consistoriales. El vocablo consistorial se deriva de consistorio, del 
latín consistorium, término formado de consistere, pararse, detenerse. 
En el Derecho Romano se llama Consistorio al lugar en que se trata- 
ban los negocios públicos, o aquel en que se juzgaban las causas. 

Las memorias que existen de la edificación de las Casas Consis- 
toriales de Méjico, datan desde el 15 de abril de 1528, en que se 
compraron doscientas dos piedras con ese objeto; i no habiéndo- 
se adelantado en más de tres años, cosa importante en la fabricación, 
señaló la Audiencia en 7 de noviembre de 1531, setenta indios para 
que sirviesen de Operarios. En 10 de mayo de 1532, quedó concluido 
el edificio i el Ayuntamiento tomó posesión de él. El domingo 8 de ju- 
lio de 1692, un tumulto levantado con motivo de la escasez del maíz, 
incendió esa noche el edificio i se quemó gran parte. (Pérez Her- 
nández). 

Casas Consistoriales de Orizaba. En 1775 quedaron concluidas en 
Orizaba las Casas consistoriales, que todavía existen. (Arróniz, pá 
gina 387). 

Casas Consistoriales de Oajaca. En tiempo del virrei D. Antonio de 
Mendoza, el escribano de Antequera, Francisco de Herrera, representó 
al Rei la necesidad que el municipio padecía, i le pidió los dos solares 
que allí había de propiedad real, para edificar en ellos casas consisto- 
riales. El Rei hizo la donación, i en 1576 se comenzaron a levantar laa 
casas. El lugar destinado al Municipio para casa del Cabildo fué el de 
la actual Alameda, frente a la puerta principal de la Catedral. Era en- 
tonces el basurero de la ciudad, hasta que en 1584, los regidores, para 
quitar del centro de la población aquella sentina, pidieron^ autoriza- 
ción al virrei D. Pedro Moya de Contreras, quien concedió licencia 
para que el terreno se vendiese o se hiciese en él un edificio útil a la 
ciudad. Ni una cosa ni otra se hizo, sino que se destinó el lugar para 
mercado de cántaros i otras vasijas de barro. Estos cuatros solares pa- 
recen haber sido las primeras propiedades del Ayuntamiento de Ante- 
quera. (Oay, tomo 2", pág. 25 i vuelta). 

Cíisas {Fe. Bartolomé de Las). El lunes 5 de enero de 1544, después 
de una tormenta, llegó de España a San Lázaro de Campeche Fr. 
Bartolomé de laa Casas, obispo de Chiapas, con los religiosos de la 
orden de Santo Domingo, que fueron los primeros fundadores, que con 
asiento formaron aquella provincia de Chiapas i Guatemala. (Cogollu- 
do, tomo 1", lib. 3^, cap. 16, pág. 2G9). 

CcISílS de Asilo de Méjico, Fundó el Gobierno con los productos del 15 
por ciento de las ^^lerías, tres Casas de Asilo, reglamentadas conforme 
a la disposición de 28 de julio de 1871, que estuvieron a cargo de la 



1 18 DICCIONARIO 



Secretaría de Gobernación hasta el día 6 de marzo de 1872 en que se 
confiaron al Ayuntamiento de Méjico, por haberlo éste solicitado. De 
6 de marzo de 1872 a 30 de agosto de 1873, se asilaron con asistencia 
diaria a 129,576 niños. (Memoria del Gobierno de Distrito, Lie. D. 
Tiburcio Montiel). 

Casas de religiosos. El año de 1591 tenían ja los religiosos dominicos en 
Nueva España, 66 casas con el competente número de conventuales. 
(Ramírez Aparicio, tomo 1", pág. 36), 

CatalÍDói de Sena. Nombre que en latín es Caiharina, derivado del 
griego Kathards, purus mundus, nitidua. (Oovarrubias). 

El convento más antiguo de religiosas de Morelia, es el de Santa 
Catalina de Sena (de dominicas). Lo fundó en 1577 el obispo D. Fr. 
Alonso Guerra, en el lugar que hoy ocupan las alumnas de Santa Ro- 
sa. Del convento de Santa María de Gracia, de Guadalajara, salieron 
las fundadoras i Sor Isabel de los Angeles fué la primera priora. En 
1738, se trasladaron al lugar que aún existe con este nombre. (Alfaro 
i Pina, pág. 241). 

Catalina de Sena de Oajaca (Convento de). El obispo de Oajaca Fr. 
Bernardo de Alburquerque, que gobernó la mitra desde 1555 hasta 
1§79, fundó en la capital de su obispado, el convento de Santa Catali- 
na de Sena. (Alfaro i Pina, pág. 268). 

Catalina de Sena de Méji«o (Convento de Santa). Se fundó este 
convento a principios de 15f3, con dos religiosas que vinieron de Oa- 
jaca el 23 de julio de aquel año. Primero establecieron su convento en 
unas casas amplias que a expensas de la provincia de Santiago, com- 
pró el padre Fr. Pedro Guerrero a D. Diego Hurtado de Peñaloza. El 
15 de agosto de 1619, se bendijo el sitio i se puso la primera piedra de 
la iglesia, edificio que costeó D. Juan Márquez de Orozco. El 7 de mar- 
zo de 1623 se estrenó. 

Catalina de Oajaca (Monasterio de Santa). El 12 de febrero de 
1576, se fundó en la ciudad de Antequera, hoy Oajaca, el monasterio 
de Santa Catalina de Sena, de la orden de Santo Domingo, estando 
presente el obispo D. Bernardo de Murque i el provincial de la orden 
Fr. Domingo de Aguiñaga. Las religiosas fundadoras fueron diez, i por 
todas, hasta la exclaustración de las monjas, profesaron cuatrocientas 
religiosas. (Gay, tomo 2", págs. 33 i 35). 

Catedral de Méjico. La palabra catedral procede de la latina cathedra- 
liSf de cathedra, silla o asiento, porque en la Iglesia primitiva, cuando 
el clero se reunía en assamblea, cada individuo tenía su asiento, que 
llamaban cathedra o silla. ^^ 

El 13 de octubre de 1527, se hizo la erección de la Catedral de Méji- 



DE ClKloaiDADES HISTÓRICAS. 119' 

co por el papa Clemente VII. El primer obispo fué D. Fr. Juan de 
ZumárrRga, que llegó a Nueva España el año de 1527 i gobernó la mi- 
tra hasta 1548. 

En 1576, siendo arzobispo D. Pedro Moya de Oontreras. se princi- 
pió a construir la Catedral de Méjico. Tiene 108*680 metros de longi- 
tud de norte a sur, i 44'344 de latitud de oriente a occidente; 174 
rentanas, cinco nares, tres abiertas y dos cerradas, i en las primeras se 
ven catorce machones que separan los claros de las catorce capillas. 

El diseño de la fábrica fué formado por el maestro de la obra, Alon- 
so Pérez do Castañeda. Después de 94 años de trabajos ^ continuos- 
quedó terminada el ?2 de diciembre de 1677, siendo arzobispo D. Fr 
Payo Enríquez de Pvivera. El costo del templo importó 1.953,000 pe- 
sos. (Alfaro i Pina, pág. 8), 

Catedral de Tlaxcala. El año de 1650 se mudó la Catedral de Tlax- 
•ala a la ciudad de Puebla de los Angeles. (Martínez, pág. 249), 

Catedral de Mérida. Estando ya en disposición de hacerse erección 
de obispado, a petición del rei Felipe II, la santidad de Pío IV, por su 
bula dada en Roma en San Pedro, a diez i seis de diciembre de 1561, - 
erigió la iglesia de la ciudad de Mérida en Catedral, para que desde 
entonces tuviese obispo, que se nombrase de Yucatán i Oozumel, dando 
por titular a la Catedral al glorioso San Ildefonso. 

Está situada al oriente de la plaza mayor de la ciudad. Mida inte- 
riormente, de oriente a occidente, 231 pies geométricos, o sean 64'526 
metros, i de norte a sur 110, o sean 30*67 metros. Costó esta fábrica 
más de doscientos mil pesos. Se terminó el año de 1643, i costó por 
todo, incluyendo los adornos, 373,000 pesos. 

Catedral de Puebla, El obispo Fr. Julián Garcés puso la primera 
piedra de la Catedral de Puebla. Después se interrumpieron los traba- 
jos hasta 1550, que continuaron lentamente. El 18 de abril de 1649 
quedó terminada, i la consagró ese día el obispo D. Juan de Palafox i 
Mendoza. (Fr. Juan Villa Sánchez, Puebla Sagrada i Profana, pá- 
gina 22). 

Catedral de Morelia. Este edificio comenzó a construirlo el obispo- 
D. Fr. Marcos Ramírez del Prado, el año de 1640 (que fué el templo 
de la Santa Cruz) con las donaciones de los vecinos. En 1680 se hizo 
la reedificación del templo, trabajo que duró más de 20 años. En 1706 
se hizo la dedicación; en 1744 se concluyeron la portada de la iglesia, 



1 Estos 86 liabíai interrumpido desde 1G2 9 hasta 1635, con molivo déla inandación. 

2 Desde 1518, la iglesia parroquial de Mérida comenzó a denominarse Catedral. 
(Molina Solís, Hist. del deacub. i conq. de Yucatán, lib. 3", cap. 22, pág. 837). 



J20 DICCIOJÍARIO 



SUS dos torres de 58'52 metros de altura cada una, i las oficinas; en 
1732 se estrenaron los órganos. (Alfaro i Pina, págs. 233 a 236). 

Catedral de Guadalajara. Esta Catedral se fundó a instancias del 
«egundo obispo de la diócesis, D. Pedro Ayala, quien puso la primera 
piedra el 31 de julio de 161 G, i se concluyó un siglo después. (Romo, 
pág. 17). Esto no está de acuerdo con lo siguiente: 

El gobierno español mandó edificar la Catedral de Guadalajara, por 
cédula de 11 de mayo de 1561, lo que con^ en el cabildo celebrado 
en 10 de noviembre de aquel año (Alfaro i Pina, pág. 287); pero se 
erigió en 31 de julio de 1571 i se concluyó el 19 de febrero de 1618. 
El 19 de enero de 1549, Guadalajara sólo tenía por iglesia, una pobre 
capilla en el lugar donde hoi se halla la enfermería del convento de re- 
ligiosas de Santa María de Gracia, inmediata al coro. En marzo de 
1552, se acordó por el cabildo, se cubra de paja nueva la iglesia i las 
campanas, para que no se mojen como antes. En 1556, se compraron 
dos órganos de siete palmos i medio, que por su conducción desde Mé- 
jico, costaron 200 pesos. En cédula de 18 de mayo de 1561, mandó el 
Rei que la silla episcopal estuviese en Guadalajara i que en su confor- 
midad se edificase iglesia catedral. La obra se principió bajo la direc- 
ción del maestro Martín Casillas. El obispo D. Pedro de Ayala puso 
la primera piedra el 31 de julio de 1561. Tiene 58'176 metros de lon- 
gitud i 25 de latitud. (Mota Padilla, tomo 3, págs. 12-330). 

En 1569, se nombró organista al canónigo D. Pedro Merlo, con el 
sueldo de 40 pesos anuales. En octubre de 1563, fué nombrado primer 
capellán de coro, con veinte pesos anuales, D. Antonio Jiménez. Les 
^jficios de secretario i pertiguero, estuvieron reunidos hasta el 11 de 
agosto de 1564, i el que los desempeñaba tenía 100 pesos al año. El 3 
<Je enero de 1570, acordó el cabildo que la iglesia no se cubriese de te- 
jamanil por lo mui costoso de los materiales, por tanto, que se cubra de 
paja a la tarasca, o como cubren sus casas los tarascos. (Alfaro i Pina, • 
págs. 301 a 304). 

Catedral de Oajaca. La Catedral de Oajaca la comenzó en 1535, el 
obispo D. Sebastián Bamirez de Fuenleal, gobernador i presidente en 
la segunda Audiencia de Méjico. (Alegre, pág. 101). 

Es de cinco naves, tres abiertas i dos cerradas. (Alfaro i Pina, pá- 
gina 271). 

Catedral de Durango. El obispo D. García de Legaspi, comenzó a 
«dificar la Catedral de Durango en 1695, con oficiales da Sombrerete. 
En 1699 había ya levantadas diez bóvedas i una parto de las portadas. 
En 1713, el obispo D. Pedro Tapiz, fabricó tres bóvedas, la sacristía, 



DK C0KI0SIDADE3 HISTÓRICAS. 121 

la sala de caljiidos, i concluyó una de las torres, (Alfaro i Pifia, pá- 
gina 320). 

Caíoa'Ce (mineral de). Eq 1779 se descubrió el mineral de Catorce, lla- 
mado así, por estar ubicado en una caüada que servía de madriguera a 
catorce ladrones. El caso fué que un miliciano de San Luis Potosí, ha- 
biendo perdido su caballo cuando pasaba al real de Matehuala, volvió 
en £u solicitud i encaminándose a la Sierra de la Concepción de Ala- 
mos o de San Antonio de los Coronados, en jurisdicción de la alcaldía 
mayor d 3 Charcas, distante cuarenta leguas de San Luia Potosí, 
encontró una abundante i rica veta de plata. Al soldado descubridor 
llamaban el Negrillo, hombre ebrio i desarreglado, por lo que el virrei 
Bucareli trató de que se le nombrase curador. 

Este mineral fué descubierto en 1772 por Sebastián Coronado i An- 
tonio Llamas. Este nombre se debe a la muerte de 14 soldados espa- 
ñoles. (Pérez Hernández). 

Caverna de San Cayetano. Se halla a corta distancia de Guadalajara. 
Contiene multitud de estalactitas i estalagmitas, que se ven naai pre- 
ciosas cuando las hieren los rayos del sol. (Pérez Hernández). 

Cazadero (El). Término dei-ivado de cazar. 

Había oído decir el virrei D. Antonio de Mendoza, que loa mejica- 
nos, en tiempo de sus reyes, se divertían en el ejercicio de la cara, al 
que salían con grande aparato, i deseoso de hallarse en algunos de es- 
tos divertimientos, significó a los mejicanos sus deseos. Estos, q«e la 
estaban obligados por el cuidado que de ellos tenía, escogieron entre 
Jilotepec i San Juan del Río una hermosa llanura para darle gvsto. 
Allí, en sitio oportuno, formaron una quinta, que al parecer era mag- 
nífica. Esta llanura, treinta i cinco leguas al poniente de Méjico, está 
situada de tal manera, que los qne a ella van de esta eiudad, subida 
una cuesta fácil, descubren un llano tan grande, como si fuera um an- 
cho mar, en donde la vista se pierde en los montes que a uno i otro 
lado quedan bien distantes. Allí se apostaron en 1540 más de quince 
jaiil mejicanos, que ojeando aquellos brutos i fieras, se iban formando 
en círculo, i las arreaban hasta la quinta, en donde esperaba Mendoza 
eon sus amigos i comitiva, quien, después de haber saciado la vista con 
tal espectáculo, hizo señal para que comenzara la matanza en punto do 
medio día, i se prolongó hasta puesto el sol. Se halló que solamente 
los venados montaron seiscientos, fuera de innumerables fieras i brutos 
de que abunda la Nueva España. Quedó Mendoza tan pagado de este 
divertimiento, que ofreció de allí a dos años asistir a otra partida. I 
para perpetuar la memoria de esta caza, se llamó desde entoncea aquel 
llano el Cazadero. (Cavo, lib. 111, § 23). 



122 DICCIONARIO 



Cazones. Plural do cazón. 

El 7 de mayo de 1539, partió de la Villa de San Miguel el padre 
Fr. Marcos de Niza, acompañado del negro Estevanico, de OíVjo- 
la (hoi Nuevo Méjico). Llegaron al arroyo i Valle de los Cazones, 
nombre que le habían pue&to los compañeros de Alvaro Núñez Cabeza 
de Baca; allí fundaron con 40 españoles la villa que llamaron "Pueblo 
de los Cazones," en que quedó por alcalde i justicia mayor Diego de 
Alcaraz, hombre altivo e inhumano. Esclavizó a los indios, robó las 
hijas i mujeres do los naturales, hasta que éstos se levantaron, sorpren- 
dieron la villa una noche obscura i no escaparon más que seis, que fue- 
ron a dar a Culiacán. Este éxito tuvo la primera población de los es- 
pañoles eu Sinaloa. (Alegre, tomo 1°, lib. 3", paga. 237 i 238). 
CelS^ya* Palabra bascongada que significa llano, el campo llano. Su com- 
posición parece zela-gay-a, lo apto, oportuno de celo, cuidado, vigilan- 
cia que parece indicar el significado metafórico de llano, fácil, corrien- 
te, sin dificultades ni embarazo. (Salcedo). 

Al sur de la villa de Chamacuero (Estado de Guanajuato) está la 
ciudad de Celaya, fundada con el título de villa el año de 1570, en 
unas estancias de ganado mayor. Esta ciudad es memorable en la his- 
toria de la Independencia, porque allí fué nombrado capitán general 
de América el cura D. Miguel Hidalgo i Gallaga, el día 21 do sep- 
tiembre de 1810. 

El virrei D. Luis de Velasco (el primero de este nombre) había fun- 
dado, para asegurar los caminos de las minas de Zacatecas, los presi- 
dios de San Felipe i San Miguel el Grande. D. Martín Enríquez, por 
el año de 1570, añadió la Concepción de Celaya para esto mismo fin. 
(Alegre, tomo 1", pág. 270). 

En 1609 se presentó una cédula real al obispo D. Fr. Baltasar de 
Covarrubias para que se señalasen a los padres Agustinos cuatro luga- 
res de españoles en que estableciesen su doctrina. Uno de los nombra- 
dos fué la Villa de Celaya, para lo cual se dispuso su fundación. El 
lugar estaba ocupado por estancias de ganado mayor i cercado de in- 
dios chichiraecas. Se edificó la Villa en 1570. (Basalenque, pág. 146). 
Cemeilterio. De cimenterio. En latín coemeterium, en griego koimeté- 
rion, dormitorio, derivado de koimaó, yo duermo. 

Por una orden del virrei, conde de Revillagigedo, a pesar de la re- 
sistencia que opusieron las preocupaciones, quedó prohibido en 1790 la 
práctica de sepultar los muertos en los templos. Se construyó inmedia- 
tamente el cementerio general junto a la capilla del Santo Cristo del 
Buen Viaja Después se cerró éste por haberse hecho otro mejor. 
que el vulgo llama Fl Canelo. (Lerdo de Tejada, tomo 1°, pág. 375). 



DE CUKIOSIDADER HISTÓRICAS. 123 

Censo de Méjico. Del latíu census, formado del supino censum, de cen- 
seré, juzgar, tasar, enumerar, empadronar. 

Como una prueba de que hemos marchado en decadencia acerca de 
la población, tómese en cuenta que en 1519 contaba el país con más 

de treinta millones de habitantes, i que en 1793 sólo teníamos , 

5.200,000; es decir, que en un período de 274 años, perdimos no sólo 

los nacidos durante esa serie de años, que debemos estimar en 

27.400,000, sino también de lo.s existentes 24.800,000; o lo que es lo 
mismo, 52.200,000 habitantes en el período fijado. (Pérez Hernández) 
CenlraSisillO. Término derivado de centro. Gobierno en que toda or 
den, disposición o mando dimana de la autoridad principal. 

En la madrugada del día 25 de febrero de 1835, los sargentos de los 
batallones de Aoayúcan e Hidalgo, Santiago Peñaflor, Ramón Ortega 
i Pina, aprehendieron previamente al comandante de la fortaleza, co- 
ronel D. J. M. Flores i Valle, i a la oficialidad que en ella había, se 
pronunciaron con la guarnición a favor del centralismo, aunque sin dar 
plan alguno. (Lerdo de Tejada, tomo 2°, pág. 409). 
CerraíVO. Apellido castellano que unos escriben Cerralvo i otros aS'ó- 
rralho. En el primer caso es compuesto de cerro, monte, i de albo, blan- 
co, i en el segundo, de sierra, montafia, colina o collado, i de albo, 
blanco, como "Sierra Nevada." 

Esta villa del Estado de Nuevo León se llamó antes "Villa de San 
Gregorio de Cerralvo." Fué fundada en 1G25 por D. J\(artín Zabala, 
con el objeto de explotar los ricos metales de los cerros inmediatos. 
(Pérez Hernández). 
Cerro de Mercado. Del latín cirrua, rizo, cresta, penacho. 

Ginés Vázquez de Mercado, por mandato de la audiencia de Com- 
postela, pasó a Guadalajara, reclutó cien hombres, venció en dos bata- 
llas campales a los indios de Jocotlán. Habiendo visto una mina rica, 
de que pudo aprovecharse, la despreció, porque unos indios de hacia 
Paraíso le dijeron que en tierra adentro había un cerro todo de plata, 
en unos llanos grandes. Siguió con su gente i fué a dar al valle de los 
Ranchos, donde se fundaron después Llerena, San Martín i Sombre- 
rete, i con ser minas tan ricas las despreció, como hizo con las de Chal- 
chihuites i Alvino, i llegó en 1552 al deseado lugar. "Esta es la rique- 
za, dijo, porque tanto se han fatigado los primeros hombres; esta es la 
que el virrei D. Antonio de Mendoza envió a buscar por mar i tierra; 
este es el cerro que Coronado no pudo hallar, porque ya Dios lo tenia 
para que fuese de Mercado." nombre que desde entonces se le quedó. 
Pero cuál no sería su pesar al cerciorarse que no había allí plata. (Mo 
ta Padilla, tomo 2'', cap. 40, pág. 21). 



124 DICCIONAEIO 



Cerro de las Campanas. Al oeste de la ciudad de Qaerétaro, a corta 
distancia, está el memorable Cerro de las Campanas, de unos 20 metros 
de altura, donde fueron fusilados el emperador Maximiliano i los gene- 
rales D, Tomás Mejía i D. Miguel Miramón la mañana del 19 de ju- 
nio de 1867. 

Cerro Gordo (batalla de). Eu este lugar, entre Veracruz i Jalapa, a 
7 leguas de esta úitioia población, se hallaba Santa-Anna con los ge- 
nerales D. Valentín Canalizo, D. Nicolás Pinzón, D. Joaquín Rangel, 
Jarero, D. Rómulo Díaz de la Vega, D. Faustino Vázquez, D. Jesús 
López XJraga, D. Jesús Alcorta i los tenientes coroneles de ingenieros 
D. Manuel Robles i D. Juan Cano, etc., el 7 de abril de 1846, cuando 
al medio día fué atacado por las tropas americanas mandadas por el 
general Twigs i sus subalternos los generales "SYorth, Scott, eto. 

Cerro Gordo de Zacatecas. Ei jesuíta Juan Agustín fué el primer mi- 
sionero del pueblo de Cerro Gordo de Zacatecas, Se le dio este nombre 
por estar al pie de un cerro mui grande. Los primeros santos de la 
iglesia fueron la imagen de la Asunción de Nuestra Señora i San Pe- 
dro i San Pablo. (Alegre, tomo 1", pág 284). 
Cícneg'Uina de Aguascalientes (iglesia de). 

La iglesia da Cieneguilla, de Aguascalientes, se comenzó el aio de 
1751 i se acabó el de 1753. (González, pág. 60). 
Cillliatancjo. Palabra formada de la azteca cihuail, i tlan, aféresis de 
itlan, junto a. 

A principios de mayo de 1855 desembarcó D. Ignacio Comonfort 

con 300 hombres, muchas armas i dinero en Cihuatanejo (Estado de 

Michoacán) i estableció su cuartel general en Ario. (Rivera, tomo 1°, 

_ pág. 12). 

Cimatlán. Del azteca ximatla, que significa junto al taller; compuesto 

de xima, labrar, e itla, junto a. 

El obispo D. Fr. Bernardo de Alburquerquo erigió la doctrina de 
Cimatlán del Valle (Oajaca) en 1580. El año de 1670 se estaba termi- 
nando la suntuosa iglesia que costó muchos sacrificios por la escasez de 
agua en el lugar, hasta que en este tiempo se condujo de las montañas. 
(Burgoa, pág. 213). 
CiliOO de Mayo (calle del). Del latín quinqué, cinco. 

En enero de 1861 se comenzó a destruir una parte de la casa del 
oratorio así como otra de la de ejercicios, de orden del gobierno de D. 
Benito Juárez, para abrir una calle que se inauguró a fines de 1862, 
con el nombre de "Cinco de Mayo," 
Citlala (batalla de), Dal azteca citlallin, estrella. 

D33pué3 qu3 Morolos salió de Cuauhtla, aprovechó el m8s que per- 



DK CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 125 

maneció en Chiautla en reunir más de 800 hombres^de las partidas de 
Galeana i de D. Miguel Bravo, i tomadas las disposiciones necesarias, 
se puso en marcha contra Añorve i Cerro, que se hallaban, el primero 
en Chilapa i el segundo en Tixtla (Guerrero), quedando Páris en Ayu- 
tla. Entretanto, informado Cerro de que D. Máximo Bravo, con gente 
de Ohilpancingo, se disponía a atacarlo en Tixtla, dio aviso a Añorve 
i ambos estaban a punto de moverse en dirección a Chilpancingo, cuan- 
do este último jefe supo que Morelos, con gran número de hombres, 
estaba pasando en balsas el río en Tlacozoutitlán, a dieciseis leguas 
de Chilapa, al mismo tiempo que en combinación con él, marchaban a 
atacarlo D. Julián Ayala, por el camino de Petaquillas, con gente del 
Veladero i de la costa, Bravo con la de Chichihualco i el cura Tapia 
con la de Tlapa. Aüorve'dió orden a Cerro que se le uniese, i ambos 
dispusieron retirarse a Ayutla con los vecinos de Tixtla i Chilapa 
que quisiesen seguirlos; pero antes de verificarlo, una avanzada de 50 
hombres se encontró en las inmediaciones del pueblo de Citla, con Ga- 
leana, que marchaba con su gpnte dividida en dos secciones. Añorve 
mandó a Cerro con los realistas de Tixtla, algunos soldados de la i* 
compañía de milicias de la costa i los realistas de la caballería de Chi. 
lapa a sostener la avanzada. La caballería de Galeana puso en fuga a 
la de Chilapa. Al ver esto la infantería, dejó en poder de Galeana mu- 
chas armas i algunos prisioneros que Morelos (que durante el combata 
estaba en el pueblo de Mitepec) hizo conducir a Zacatula, Esta batalla 
fué el 1 de junio de 1813. (Pérez Hernández). 

Cilldítd do Zaragoza. Del latín civitas, la ciudad, de civis, ciudadano. 

La villa de San Fernando, hoi Ciudad de Zaragoza (Ooahuila), se 
fundó el 1" de ft'brero de 1753, de conformidad con la real cédula ex- 
pedida por el virrei de Méjico, el marqués de Altamira, fecha 29 de 
diciembre de 1749. (Lópfz Portillo, pág. 452). 

Clíira de Méjico (Santa). Femenino de claro, del latín clarus. 

Las religiosas do Santa Clara tenían en el puís varias fundaciones. 
La más antigua fué la de Méjico. En 1568 pensó el Ayuntamiento 
darles la ermita que estaba donde ahora se halla el templo de la Santí- 
sima Trinidad, la cual pertenecía a los sastres i a otros artesanos. 
Alonso Sánchez i su muj'^r cedieron en 1570 unas casas situadas en 
la esquina de la calle de Vergara i Santa Clara, i en ellas se fundó uu 
beaterío con clausura, del que fué primera prelada María Kicolasa, hi- 
ja de entrambos. En 1570 llegaron bulas de Pío V pp.ra la erección 
del convento i salieron a fundarlo cuatro religiosas del convento de la 
Concepción. Luisa de San Jerónimo fué la superiorn. Allí permane- 
cieron hasta 1577, cuando dicha madre i otras vpintidn? de que va se 



DICC102IABI0 



componía la comunidad, abrazaron la regla de Santa Clara con las mi- 
tigaciones de Urbano IV, i desdo entonces se contó su fundación, aun- 
que otros la refieren al año de 1579. En 22 de octubre de este año se 
trasladaron al sitio que se llamaba Fepetlán. A instancia de Fr. Do- 
mingo Zequeda, ayudando con sus bienes el B. Sebastián de Aparicio, 
que después fué lego franciscano, se edificó el primer convento. (Pérez 
Hernández). 

La iglesia se dedicó el 22 de octubre de 166!. 

La iglesia i el convento sufrieron dos incendios en 20 de septiembre 
de 1667 i en 5 de abril de 1755. En 13 de febrero de 1861 fueron 
trasladadas las religiosas de este convento al de San José de Gracia, 
donde permanecieron hasta el 26 de febrero de 1863, que fueron ex- 
claustradas. (Cavo, pág. 290). 

Clara de Querétaro (Santa). Fr. Miguel López, de la provincia de 
religiosas de San Pedro i San Pablo de Michoacán, a principios del si- 
glo XVII cedujo a D, Diego de Tapia, rico cacique de Querétaro, 
para que fundase el convento de Santa Clara i pusiese en él a su hija 
María Luisa. El 14 de enero de 1607 llegaron de Méjico las religiosas 
de Santa Clara i San Juan de la Penitencia. 

Se comenzó a fabricar el convento frente al de San Francisco, en la 
calle de los Cinco Señores, cuyas rejas estaban en la que iba de la puer- 
ta de dicho convento a San Agustín, i por eso se llamó de las Rejas. 
Allí estuvieron más de veintisiete años, hasta la mañana del 21 de ju- 
lio de 1633 que se trasladaron al nuevo convento, (Alfaro i Pina, pá- 
gina 166). 

Clara de Puebla (convento de Santa). El convento de religiosas de 
Santa Clara, de Puebla, tuvo principio merced a doña Isabel de Villa- 
nueva, viuda de D. Alonso de Areüano, la que ofreció 20,000 pesos 
para la fábrica. Después se le devolvió el dinero a la Sra. Villanueva. 
El 3 de julio de 1608 llegaron fundadoras de los conventos de Santa 
Clara i de San Juan de la Penitencia, de la ciudad de Méjico, i el 13 
del mismo mes i año se celebró la fundación, quedando de abadesa Sor 
Francisca de los Angeles. En 1642 fué la primera dedicación, i la se- 
gunda en 1669. (Alfaro i Pina, pág. 218). 
CoílOOJ'MÍíl. Del azteca cuacoyotla, lugar de ancianos, compuesto de 
cuaitly cabeza, coyotl, blanco, i tía, desinencia abundancial: donde 
abundan los ancianos, los de cabeza blanca. 

El origen de esta población del Estado de Guerrero, es el de «na 
cuadrilla formada de indígenas, arrendatarios de las tierras que eran 
de la parroquia de Taxco, que existía hacía mucho tiempo, i llegó a te- 
ner un gran aumento en el núraero de habitantes. Por decreto del Es- 



DE Ct-IUOSIDADES HISTÓRICAS. 127 



tado, de 30 de mayo de 1863, se erigió en pueblo i se le coneedió para 
su fando legal mil varas (838 metros) por cada viento cardinal, me- 
didas desde bu caserío, en los terrenos que eran de la referida parro- 
quia, nombrados San Miguel, Carrizal i Xochicuetla. (Pérez Her- 
nández). 
CoahulSa. Del azteca cuauhuifJa, árbol e iíía, janto: junto al árbol. 

El padre Fr. Antonio de Zilduendo, franciscano, descubrió a Coa- 
huila el año de 1603, donde estuvo tres años enseñando la religión 
cristiana a los indios. (Arlegui, pág. 141). 

Poco antes de ser consagrado obispo D. Manuel Santacruz, en 24 
de agosto de 1675, el provincial de Santiago de Jalisco, Fr. Juan Mo- 
hedauo, remitió patente de misionero de la parte adonde fuese, a Fr. 
Juan de Larios, i como la voz que éste mejor percibió hacia donde iba 
fué la de Coahuila, así llamó desde entonces a la tierra que descubrió 
en el año de 1670. (Mota Padilla, tomo 2% pág. 138). 

Otros oreen que antes de esta fecha los españoles conocían dicho 

lugar. 
CoaUniia de Zaragoza. En 1586 i en el terreno que ocupaban los bra- 
vos guerreros guachichilea i algunas otras tribus salvajes, lograron 
asentarse los conquistadores españoles, aunque con graves dificultades: 
guerra, sangre i exterminio; pero triunfó la conquista, no obstante que 
sin tregua ni descanso lucharon hasta los últimos momentos los qu« 
amantes de su independencia preferían la muerte al yago de la escla- 
vitud. I tan sostenida fué la contienda, que los conquistadores se vie- 
ron precisados en 1590 a implorar el auxilio del virrei D. Luis de Ve- 
lasco (hijo), el que pidió a la poderosa república de Tlaxcala colonos 
que enviar a aquellas regiones. 

Según algunos historiadores, Tlaxcala dio 400 familias, que fueron 
a establecerse en el terreno, quizá de sus progenitores; pero lo que hi- 
zo mayores progresos desde 1592 fué la predicación del Evangelio. 
(Pérez Hernández). 
Coatepec. Palabra mejicana, que significa montes unidos o cerros me- 
llizos o gemelos: do coatí, mellizos o gemelos, i tepell, monte. 

La villa de Coatepec, cabecera del cantón de su nombre, del Estado 
de Veracruz, es memorable por haber pasado por este lugar el ejército 
de Cortés en 1519, al dirigirse de Cempoala a Méjico, i por haber sido, 
cerca de allí, preso en 1844, el presidente fugitivo D. Antonio López 
de Santa-Anna, depuebto por la revolución que estalló en la capital 
de la Repú!)lica, i puso al general D. José Joaquín Herrera en la pre- 
sidencia. , 
Coba (ruinas de). Palabra maya, que significa donde los topos descorts- 



138 mccioNABio 



zan a los árboles, compuesto de co coah, descortezar, i ba bail, topo. 

Estas ruinas de Yucatán se hallan en el partido de Izamal. Cerca 
de unas tres lagunas existe un edificio que los de allí denominan las 
Movjas. Desde este edificio parte una calzada en dirección del sudes- 
te, hasta una distancia que no se ha descubierto con certidumbre cuál 
sea, si bien algunos afirman que llega a Chichen Itzá. (Meraoria de 
D. Crescendo Rejón, de 30 de junio de 1846). 
Cobos. El día 7 de septiembre de 1861 se dio una acción en Calpulál- 
pan, i la ganó el coronel D. Antonio Caravajal al jefe español D. Mar- 
celino Cobos, quien fué hecho prisionero i fusilado inmediatamente. 
(Rivera, tomo 1°, pag. Ii2). 

A principios de noviembre de 1863 se verificó en Matamoros (Ta- 
niaulipas) el pronunciamiento del general conservador español D. José 
M* Cobos, a favor del gobierno del general D. Félix Zuloaga, contra el 
de D. Benito Juárez i contra la intervención francesa. El día 7 del mis- 
mo mes fué fusilado el general Cobos en IMatamoros por el general D. 
Juan Nepomuceno Cortina. (Rivera, tomo 1°, pág. 279.) 

El caso fué que Cortina proyectó un pronunciamiento en Matamo- 
ros, no contra el gobierno de Juárez, sino contra el personal del go- 
bierno del Estado i prineipal mente contra el gobernador i comandante 
general D. Manuel Ruiz, i para esto invitó a Cobos, que a la sazón se 
hallaba en Bronswille (E. U. del Norte); pero al ver que Cobos se ha- 
bía pronunciado por el gobierno de Zuloaga, lo aprehendió i fusiló, des- 
titayó a Ruiz, colocó a D. Jesús Serna como gobernador del Estado i 
dio parte de todo a Juárez. Este le contestó, reprobando su pronun- 
ciamiento i mandándole que repusiera a Ruiz en su empleo. Cortina 
no obedeció. Serna eontinuó fungiendo de gobernador de Tamaulipas, 
i Juárez, que ya estaba privado de las aduanas de Yeracruz, de Tam- 
pico i de otros puertos, quedó también privado do los recursos de Ma- 
tamoros, (ídem, nota). 
CoCOlápSilS* Del azteca cocoloa, rodear, dar vueltas, i pan, en: en la 
vuelta o sobre la vuelta. 

En 1562 comenzaban a verse algunas chozas en CocolápaQj al otro 
lado del río Blanco, hacia San Cristóbal, en el valle de Orizaba. Poco 
después do 1567 se pasó a este lugar Miguel de Mendoza, que en 1569 
fué el fundador de Cocolápan. En 1594 era gobernador de este pueblo 
blo ü. Luis de Mendoza, hijo primogénito de D. Miguel. (Arróniz, 
pág. 959). 
CoCOlixtii* Palabra azteca, que significa, en general, peste, tabardi- 
llo. Su composición es cocoloti, enflaquecer, e ixili, cara. 

El año de 1546 hubo en Kueva España una enfermedad general. 



DE rVUIuSIDADES HiSTÓaiC aS. 129 

llamada cocolixtli, de la que murieron en sólo Méjico ochocientos mil 
indios. Volvió a aparecer en abril de 1576, i en más de wn año mató 
cerca de dos millones de indígenas. (Martínez, pág. 248). 
Cocuta (conrento de). Del azteca cocollan, lugar de la discordia o riña. 

Este convento existía en 1569, i parece que el de Sayula no es me- 
nos antiguo. (Aifaro i Pina, pág. 306). 

El pueblo de Occula, del Estado de Guerrero, fué erigido en muni- 
cipalidad el año de 1821, i en 1826 formó parte de la municipalidad 
de Iguala; pero por decreto de 4 de diciembre de 1851 formó su m«ni- 
cipio independiente. (Párez Hernández). 
Coclies automáticos. Los primeros coches automáticos para paseo, mo- 
vidos por petróleo, que hubo en la capital de la República, fueron dos, 
que trajeron los Sres. Teresa i Limantour en 1897. 
C««hinil!a. Del latín coccinus, coccineus, cosa de color, derivado de 
eoccum, grana para teñir. (Monlau). 

El padre Fr. Domingo de Santa María, de la orden de Santo Do- 
mingo, fué el que enseñó en la Mixteca Oaxaquefia a criar la cochini- 
lla de grana. 

Antes había algunos tunales silvestres donde se daba la cochinilla; 
i el P. Santa ]SIaría enseñó a hacer grandes huertas de tunales chiqui- 
tos, que llaman nopales. (Dávila Padilla, pag. 210). 

En 1.^34 el obispo D. Sebastián Ramírez de Fueuleai alentó a mu- 
chos para la cría ae la cochinilla, insecto tan precioso, que si el color 
V que da no excede a la púrpura de los antiguos, ciertamente lo iguala. 
(Cavo, lib. III, §10^ 
CoíVadía de Jesús, de l^íéjico. De cofrade: del latín confrater, de 
cum, con, i frater, hermano. 

Por una carta que los religiosos agustinos enviaron al rei de Espa- 
ña, fechada en ISIéjico el 15 de diciembre de 1537, se daba cuenta de 
la fundación en estos términos: 

"Los rrelygiosos de la Orden de San Agustín que resydimos en esta 
Oibdad do Alexico, dezimos: que un Bartolomé de Morales, defunto, 
falleció en esta Cibdad de 3íexico, e de los bienes que tenia situó una 
casa-tienda, para que de la rrenta della se fundase un colegio en el di- 
cho Nuestro Monasterio, e para que de la rrenta se pagase un lector 
quo leyese gramática e ensf ñasen a leer e escrebir las personas que 
quysiesen; e viendo que la obra es tan nescesaria en estas partes, aun- 
que la rrenta de la dicha casa no Vasta para pagar el tal lector, por- 
que no rrenta sino ciento e quinze pesos de minas e estos no bastan 
en estas partes para el proveymiento de una persona; e a esta cabsa, 
de las limosnas que se fazen al dicho Monasterio, le damos ciento o 



J30 DICCIONARIO 



cinquenta pesos de mina al lector, de cuyo cabsa es por sostener obra 
tan santa e nescesaria en estas partes, asi para los españoles, en lo que 
toca a la cyencia, como a los naturales para que mas ayna vengan en 
conocymiento de Nuestra Santa fée cathólica con tan santa dotrina e 
exercycio, e para quel dicho colegio vaya en crecymiento e aya perso- 
nas que tengan cuidado de proveer lo que convenga, e para mexor 
exercitar e complir lo quel testador dexó en el dicho testamento, con 
acuerdo de vuestro Visorrey e Oydores e Obispo desta Santa Iglesia 
de México^ se ha fecho una cofradía e hermandad en el dicho colegio 
<jue se nombra la "Cofradía e Hermandad del Nombre de Xesus," en 
la qual se an delegir quatro diputados e dos mayordomos conforme' a 
las ordenanzas que a Vuestra Magestad enviamos. De México a 15 de 
diciembre de 1537 años. — Fray Nicolás de Agreda, Vit. provyncialis. 
— Fray Gerónimo Ximenez. — Fray Alonso AveracroQe Theologii ma- 
gister. — Fray Gregorio de Sanfc Agustín. — Francisco Olmo. — Miguel 
López de Legaspi, — Francisco Montano. — Fray Fernando Davila. — 
Licenciado Etelle. — Gerónimo de Mas. — llis M*." (Docum. de In- 
dias, tomo 41, pág. 145). 

Cofradía del Santo Cristo de Orizaba. En 1648 solicitaron los indios 
de Orizaba la fundación de una Cofradía del Santo Cristo. 

El obispo D. Juan de Palafox i Mendoza aprobó las constituciones 
que se presentaron i dio a los indígenas un Santo Cristo, que e> el 
que hoi se venera en la iglesia del Calvario. Él 20 de septiembre de 
1649, el mismo obispo colocó la imagen en el altar mayor i quedó la 
iglesia bajo la advocación de Capilla del Sacro Monte Calvario. (Arró- 
niz, págs. 305 i 306). 

Cofradía del Rosario, de Méjico. El padre Fr. Tomás de San Juan, 
que vino a Nueva España en 1590, fundó la "Cofradía del Rosario" en 
Santo Domingo de Méjico. Con los regalos de los devotos se hizo de 
plata una imagen de la Virgen del Rosario, del tamaño de una mujer 
alta. El ropaje quedó adornado con varias piedras preciosas. (Dávila 
Padilla, lib. 2, cap. V, págs. 442 a 444). 

Cofradía del Rosario, de Guadalajara. Desde el. año de 1610, que a 
los religiosos de Santo Domingo se les dio la capilla de la Concepción, 
que antes tuvieron los carmelitas, se estableció en dicho convento de 
Guadalajara la cofradía del Rosario. (Mota Padilla, tomo 3, pág. 157). 
CoíVadíSl de la Soledad. La Cofradía de nuestra Señora de la Soledad 
de Guadalajara, tuvo principio en tiempo del Obispo D. Domingo de 
Arzola i se fundó el 21 de febrero de 1589. Los fundadores fueron 
treinta vecinos. (Mota Padilla, tomo 3°, pág. 64). 

Cofradía de la Veracruz. En 1582 se fundó en Méjico la cofradía del 



DE ClRIíiSIÜADES HISTÓKICAS. ISi 

Descendimiento i Sepulcro de Cristo, hija de la orden de predicadores. 
(Dávila Padilla, lib. 2", cap. 42, pág. 694). 
Coleg^ío de San Luis de Puebla. Del latín coUegium, de colligere, reunir, 
juntar. 

Don Luis de León Romero fundó, con intervención del virrei D. Luis 
de Velasco, el colegio de San Luis. La obra se terminó en 1585 i to- 
maron posesión en forma el rector, maestros i colegiales, en presencia 
del virrei, marqués de Villa ^Manrique. El año de 1727 se lo adjudica- 
ron los frailes de Santo Domingo. (Alfaro i Pina, pág, 202). 

Colegio del Coliseo de Méjico, El Colegio del Coliseo, se fundó para 
doncellas nobles el año de 1548, en la contraesquina de la calle del 
Coliseo, por Fr. Pedro Muria, conocido por el Padre Gante. 

Colegio de la Compañía de Jesús. El maestro de Campo, D. Vicente 
Zaldívar Mendoz.i, del orden de Santiago, fundó en 1616 el colegio de 
la Compañía de Jesús en Zacatecas. (Pavera Bernárdez, pág. 38). 

Colegio de los jcsuitas en Querétaro. Desde 1615, o pocos años antes, 
el alférez D. Tomás González de Figueroa, había ofrecido a la Compa- 
ñía cincuenta rail pesos para la fundación de los jesuítas en Santiago 
'^hoi ciudad de Querétaro), Se ocurrió a la corte de Madrid por la li- 
cencia, i el E,ei, en cédula de 12 de marzo de 1618, pidió a la Audiencia 
de Méjico informase en la materia. Entretanto murió D. Tomás Gon- 
zález de Figueroa, i se perdió la esperanza de la fundación de la Com- 
pañía en Querétaro, hasta que el Dr. ü. Diego Bani^ntos i Rivera i su 
esposa D* María Lomelin, determinaron fundar allí un colegio jesuíta. 
Otorgaron los fundadores escritura de 30,000 pesos para dicha funda- 
ción i la aceptaron en su nombre i de sus sucesores el padre Juan Lau- 
rencio, en 20 de junio de 1625. El día 20 de agosto del mismo año quedó 
fundado el colegio de San Bernardo de la Compañía de Jesús, (Alegre, 
tomo 2", págs. 161 i 162). 

Colegio deGuadiana, El colegio de la Compañía de Jesús, de Guadiana, 
fué fundado por el Lie, D, Francisco Rojas de Ayala, primer provisor 
i vicario general del Obispado de la Nueva Bizcaya. Para esta funda- 
ción señaló la hacienda de San Isidro de la Punta. (Alegre, tomo 2", 
pág. 194). 

Colegio del Estado, de Tabasco. El 20 de noviembre de 1826, el congre- 
go del Estado de Tabasco, decretó la fundación de un colegio en forma 
de enseñanza superior prefesional. (Gil i Saenz, pág. 179). 

Colegio de San Diego, de Guadalajara. Este colegio lo fundó el 2 de 
febrero de 1703 la señora doña Ana de San José, su primera directora. 
El obispo D. Diego Caniacho lo dotó i lo dio el nombre de San Diego 



132 DICCÍONARIO 



en 1713. Desde la promulgación de las leyes de Reforma, está en poder 
del gobierno i se denomina Liceo de Niñas. (Romo, pág. 81). 

Colegio de Santa Cruz, San José de Zacatecas. 

El colegio josefino de Zacatecas lo fundó el padre Fr, Antonio Mar- 
gil de Jesús, que llegó a Querétaro el 13 de agosto de 1G83, i fundó el 
colegio de Santa Cruz. (Arricivita, 2^ parte, cap. 18, pág. 82). 

Colegio de Guadalupe. 

Murió en Méjico, por los años de 1707, D. Andrés de Falencia, i 
dejó en su testamento cien mil pesos para la fundación de un convento 
de religiosas agustinas, o en su defecto, de una colegiata en el Santua- 
rio de Guadalupe. El 26 de octubre de 1708, el rei Felipe V mandó 
aplicar el legado a la colegiata. (Alegre, pág. 41). 

Colegio de Orizaba. Un decreto dado en Jalapa el i 2 de octubre de 
1824 i otro el 19 de febrero de 1825 establecieron en Orizaba el Cole- 
gio Veracruzano del Estado. (Arróniz, pág. 559). 

Colegio de Puebla. El día 3 de noviembre de 1585, se comenzó a poblar 
de religiosos el Colegio de San Luis de Predicadores de la ciudad de 
los Angeles. (Dávila Padilla, lib. 2-, cap. 46, pág. 707). 

Colegio de niñas de Guadalajara. Una señora pobre, llamada Ana de 
Jesús, natural de Guadalajara, se hizo cargo de educar niñas mui pobres, 
recogidas en su casa, donde las enseñaba a leer, escribir, a coser i la- 
bores de mano. Como aumentó el número de las alumuas, D. Juan de 
Urbina les donó un molino que poseía en los canales de la ciudad. Se 
agregó para ayudar en los trabajos a D* Juana de Alcorta. 

En 1707 el obispo D. Diego Camacho i Avila coadyuvó al fomento 
del colegio, que denominó de San Diego. Desde 1712 se encargó de so- 
correrlo el canónigo Dr. don Juan de Cáramo i Figueroa. Compró si- 
tio en que dio principio a la fábrica de un competente colegio, i ya que 
lo vio capaz de que lo habitasen, trasladó a él las niñas, de la casa en 
que el Sr. Camacho las tenía. Ya había principiado la fábrica de la 
iglesia. Desde 1727 ayudó el obispo D. Nicolás Carlos Gómez de Cer- 
vantes. En 1731 el obispo D. Juan Gómez de Parada tomó bajo su 
protección el Colegio de Niñas de Guadalajara. (Mota Padilla, to- 
mo III, cap. 40). 
Coleg'ÍO de Cristo, de Méjico. La palabra colegio se deriva del latín co- 
llegium, de colligere, juntar, reunir. 

Don Cristóbal Vargas Valades, por su t-st.amento que otorgó en 23 
de marzo de 1602, fundaba cuatro becas en el Colegio de San Ildefon- 
so, dos de nombramiento dt-.l rector, i dos del albacca, con 100$ de 
renta anual. Por codicilos de 1" de agosto de 1606 i 11 de enero de 
1610, el Sr. Vargas revocó también la ol)ra pía que tenía fundada con 



DE CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 133 

patronato de los religiosos agustinos para casar doncellas pobres, i dio 
traza, en consecueaciaj de la erección de un colegio, i dio para ello sus 
casas que tenía en la calle de Donceles, que ahora se conoce con el 
nombre de Cordobanes, frente al convento de la Antigua Enseñanza, 
i que aún existen i son propiedad del Colegio de San Ildefonso, con el 
caudal suficiente para mantener a un rector i doce colegiales, a quie- 
nes dio por traje manto morado i beca verde, con el escudo de sus ar- 
mas bordado sobre ella. Vargas murió el 11 de enero de 1610, i ha- 
biendo renunciado el patronato los padres agustinos, el virrei, como 
representante del Reí, designado patrono, dio orden de que se proce- 
diera a la fundación en 14 de mayo de 1611, la que no pudo verificar- 
se sino en 1612. El Lie. Gaspar Bsnavides fué nombrado primer rec- 
tor. En 13 de noviembre de 1633, estaba en tanta decadencia, que el 
rector Juan Rivera Pareja manifestó que los bienes sólo rendían 2,900$ 
de rédito anual, cantidad insuficiente para sostener el colegio. Desde 
1741 a 1772, no había más que cuatro becas. En 1772 los fondos ee 
habían reducido a 22,800$. En vista de este informe del último rector 
D. Juan Ignacio Aragonés, dado en 6 de noviembre de 1772, i oído el 
parecer fiscal, el virrei decretó que el colegio se uniese al de San Ilde- 
fonso, en 3 de marzo de 1774. (Pérez Hernández). 

Colegio de Infantes. D. Juan Antonio de Aldave, en 19 de enero de 
1725, donó 2,000$ para la fundación del colegio de canto eclesiástico; 
el Sr. D. José Antonio Torrea i Vergara, fundador de ocho capellanías, 
cada una con 6,250$ (4 para el Santuario de Guadalupe i 4 para el da 
los Remedios), según la "Gaceta de Méjico" de febrero de 1730, se 
comprometió con 10,000í5 para la fundación del Colegio de Infantes. 
El 30 de enero de 1726, el arcediano D. Antonio Villaseñor i Monroi, 
asignó 2,000$ i el mismo Torres 5,000$, sin contar los que ya había 
dado. D. José Antonio Novarijo i Torres donó dos casas situadas en 
la Calle de Ohavarría, valuadas en 14,500$. Los 5,000$ que dio el Sr. 
Torres sobre las casas de D. José de Ledesma en la Estampa de San 
Juan de Dios i Puente de Quebrado. Con todos estos fondos se hizo 
la erección del colegio de la "Asunción de María Santísima de Infan- 
tes" de coro de la Iglesia Catedral de Méjico. Se aprobaron sus consti- 
tuciones formadas por el arcediano Mocroi el 25 de enero de 1726, 
para poder sostener hasta 25 colegiales con el rector i maestros conve- 
nientes. El primer rector fué D. José Molledo, cura del Sagrario Me- 
tropolitano. (Pérez Ilernándíz). 
Cólera (Matlazahuatl). Del griego cholera^ derivado de cJiole, bilis. 

En 1736, se presentó en Méjico, por la parte occidental de la ciu- 
dad, de resulta do un obraje de Tacuba, i se propagó la enfermedad. 



134 DICCIONARIO 



El año de 1833 también se desarrolló en Méjico, en agosto, este te- 
rrible mal. 

Cólera en Veracruz. En 1833 se presentó el cólera en Veracruz i 
causó mucho daño en la población. De julio a septiembre de 1850 se 
vio por segunda vez Veracruz, invadida por la terrible epidemia del có- 
lera morbo. (Lerdo de Tejada, tomo 2°, pág. 594). 

Cólera en Orizaba. En 1833 se presentó en Orizaba el cólera morbo. 
(Arroniz, pág. 614). 
Coliflor. De coliflor. 

De Chipre se llevó a Europa la coliflor i de España se trajo a la 
América. (Cantú, Hist Univ., tomo 7°, pág. 216). 
Colimsi* Del azteca Coliman^ quiza sea Colimaitl, de colli, hombro, i 
maiíl, mano (Mendoza). De atl, acolli i ma, tomar: lugar conquistado 
por acolhzcas, dice la escritura jeroglífica, como si se tratara de Ácol- 
ma~n. (Pefiafiel, Nombres Geográficos). 

En 1522, mandó Hernando Cortés a Juan Velázquez Chico, que fue- 
se a poblar a Colima, i a un Villaf uerte a Z icatecas. (Díaz del Casti- 
llo, capítulo 157). 

En 1527, estuvieron en la provincia de Colima, Francisco Cortés i 
Juan de Escárcena. 

Gonzalo de Sandoval i otros e.spañoles, fundaron la ciudad de Coli- 
ma el año de 1522. El reí Felipe II le concedió el título de Villa, con 
el nombre de Santiago de los Caballeros, i en 1824, el Congreso Cons- 
tituyente la declaró Ciudad. 

Colima (Estado de). En 1522, se declaró el territorio alcaldía ma- 
yor, sujeto a la provincia i obispado de Michoacán. Poco después se 
declaró provincia, junto con el corregimiento de Jilotlán i sujeta a la 
intendencia de Guadalajara, hasta 1823. En 1824, en virtud déla Cons- 
titución General, se consideró Territorio de la Federación, i subsistió 
asi hasta 1836, en que por decreto de 30 de diciembre se agregó al de 
partamento de Michoacán, del que pasó a formar un Distrito. En 1846 
volvió a ser territorio sometido a la jurisdicción del Gobierno general, 
i por la Constitución de 1857, quedó confirmada la declaratoria del 
Estado libre, soberano e independiente. 
Colonias* De colono, del latín colonus, formado colere, cultivar. 

El gobierno de Comonfort decretó en febrero de 1856, el estableci- 
miento de una colonia en el Estado de Nuevo León; en mayo mandó 
establecer cuatro colonias a los lados del camino de Veracruz, entre es- 
te puerto i Jalapa; en julio dispuso que se formara en Papantla una 
colonia modelo; más tarde decretó el establecimiento de otra en el es- 
tero de la Llave. (Portilla, pág. 273). 



DK CCKI0SIDADE3 HISTÓRICAS. 135 

Colorsido i Gila. Se llamó colorado, por el color bermejo de sus aguas, 
Fr. Antonio María Bucareli, virrei de Nueva España, tenía preve- 
nidas las providencias para que se fundaran las misiones en el Colora- 
do i Gila, al abrigo de los presidios de Buenavista i Horcasitas, i para 
esto había mandado al inspector D. Hugo de O'Oonor se trasladase a 
esos ríos. En 5 de noviembre de 1778, fundó el padre Fr. Francisco 
Garcés estas misiones. (Arricivita, pte. 2*, lib. 4", cap. 1°, pág. 454), 

Colotlán. Nombre azteca, que significa lugar de alacranes, de coloíl, 
alacrán, i de tlan, lugar de, o de collotli, granero. 

El convento franciscano de San Luis de Colotlán, se fundó el año de 
1591, con indios tlaxcaltecas. (Arlegui, pág. 75). 

Por los años de 1703, se levantaron los indios de la Sierra de Colo- 
tlán, i después de haber matado a su capitán i robado las estancias, la- 
bores i vaquerías, se sometieron a la fuerza. (Arlegui, pág. 201). 

Comalcsilco* Del azteca comalliy burén, especie de plato grande i al- 
go plano, de barro, o hierro, donde se cuecen las tortillas; calli, casa, i 
co, en: "en la casa donde se cuecen tortillas, o en la tortillería." 

El pueblo de San Isidro de Oomalcalco, de Tabasco, se fundó el 25 de 
octubre de 1827. En 1862 se concluyó la iglesia, i en septiembre de 
1897, la legislatura del Estado elevó al rango de Ciudad la que antes 
era Villa de Comalcalco. (Gil i Saenz, pág. 214). 

Comercio exterior de Méjico. El primer comereio exterior del puerto 
de Veracruz, lo mismo que el de todo este país, en que fundaron los 
españoles la extensa i rica colonia de Nueva España, comenzó por los 
cambios de cascabeles, cuentas de vidrio i otras bujerías, por tejos de 
oro i plata, que hicieron con los candorosos indios, que en 1519 i 21 
habitaban aquellas playas, los primeros europeos que acompañaron a 
Grijalva i a Cortés. (Lerdo de Tejada, tomo 3", págs. 191 i 192). 

Comercio de buques neutrales. En 18 de noviembre de 1797 se 
abrió el comercio de Veracruz por la mucha escasez de género de Eu- 
ropa Vinieron buques de Norte América, a los cuales no permitió el 
virrei D. Miguel José de Azanza descargar, por no haber justificado 
que la propiedad fuese de españoles i porque se guardaba mucho de es- 
ta nación con preferencia a otras. (Cavo, pág. 646, §185). 

Compañía de Jesús. El templo de la Compañía de Jesús, que ocupa- 
ron los religiosos de Santo Domingo hasta antes del gobierno de 1>. 
Benito Juárez, se construyó en 1617, a expensas de D'* Ana de Zaldf- 
var i de su esposo Zaldívar i Mendoza, quienes gastaron en la obra 
90,000 pesos. (Alfaro i Pina, pág. 313). 

Compañía do Jesús. El día 5 de junio de 1856 fué la extinción de 
la Compañía de Jesús. (Rivera, tomo 1°, pág. 26). 



136 DICCIONARIO 



Comí poste! a. Alteración de Com,postella, del latín campus stellcK, o 
campo de la estrella. 

Ñuño de Guzmán denominó Kueva Galicia a la provincia que los in- 
dios llamaban Xalisco, del azteca Xalli, arena, e ixco, sobre. I para 
que fuera otra Galicia se dijo que allí había peleado contra los desgra- 
ciados indígenas el apóstol Santiago, en su caballo blanco; por lo que 
el día de. este santo, el año de 1535 fundó la ciudad de Compostela. El 
primer cura fué el Lie. Miguel Lozano. En aquella ciudad murió el 
Lie. Diego Pérez de la Torre (en 1538), gobernador de Nueva Galicia. 
(Mota Padilla, tomo P, cap. 17, págs. 19i a 229). 

Descubiertas las minas del Espíritu Santo, se puso en Compostela 
la primera real caja, i los primeros oficiales reales fueron Pedro Gó- 
mez de Contreras, tesorero, i Diego Díaz Navarrete, contador, Car- 
los V mandó (1549) se fundase allí una audiencia, de la que fueron 
primeros oidores Hernando Martínez de la Mancha, Lorenzo Lebrón 
de Quiñones, el Dr. D. Juan Meléndez de Sepúlveda i el Lie. Miguel 
Contreras Guevara. (Mota Padilla, tomo P, cap. 35, pág. 377 i vuel- 
ta. El mismo, tomo 2", cap. 39, pág. 16). 

Cotllunsda.d. De comiín, de todos. 

La primera comunidad religiosa que se fundó en Veracruz fué la de 
San Francisco en 1568, a la que se siguió la de la Compañía de Jesás, 
que llegó a aquel puerto en 1572 i se fundó definitivamente en 1Í79. 
En 162Í existían allí las comunidades de Santo Domingo, la de la 
Merced, ete. (Lerdo de Tejada, tomo 1°, pág. 393). 

Concepción de Méjico (convento de la). Del latín concipere, conce- 
bir, coHopuesto de cum, con, i de capere, coger. 

El obispo frai Juan de Zumárraga fundó con cuatro jéveaes un cole- 
gio en el lugar que para esto dio el conquistador Andrés de Tapia. En 
1530 vino cédula real, concediendo la fundación de un convento, la 
que se verificó en 1541 con sus religiosas que vinieron de la villa de 
Salamanca, de España; fundación que aprobó Pío V en 1585. El pri- 
mer edificio que se construyó para las religiosas de la Concepción, pri- 
mera comunidad de religiosas que hubo en Méjico, se arruinó a los 103 
años. D. Tomás Zuaznábar i su esposa D. Isabel Barrera comenzaron 
i concluyeron la fábrica de la iglesia, en la que gastaron doscientos 
cincuenta mil pesos. Se dedicó el 13 de noviembre de 1655; en 1814 
la bendijo el arzobispo D. Pelagio Antonio de Labastida. (Alfaro i Pi- 
na, pág. 90). 

Concepción de Méjico (iglesia de la). El monasterio e iglesia de la 
Concepción de Méjico, según parece, fué fundado por el obispo Fr. Juan 
de Zumárraga, quien estableció primeramente un colegio en el lugar que 



DE CURIOSIDADES UISTÓKICAS. 137 

para este objeto había dado el conquistador Andrés de Tapia; pero has- 
ta 1530 no se asignó la fundación del convento, cuya bula no fué otor- 
gada por la Santa Sede sino hasta 1586. El templo, definitiramente 
se dedicó el 13 de noviembre de 1656- sin embargo, Cervantes de Sa- 
lazar, en su viaje al través de la ciudad en 1554:, habla ya del monas- 
terio de las vírgenes consagradas al Señor i de la imagen que se halla 
colocada sobre la puerta. El señor Orozco i Berra dice que la real cé- 
dula fué otorgada desde 1530. 

Concepción de Querétaro (Purísima). 

El convento de la Purísima Concepción, de Querétaro, que pertene- 
ció a los religiosos de San Hipólito, fué fundado en 158G por D. Diego 
de Tapia, hijo de Fernando de Tapia, conquistador de aquella ciudad. 
Por cédula de 22 de mayo de 1622 se concedió a Frai Juan Razón se 
adjudicase este hospital para su administración. El 13 de mayo de 
162i, D. Cristóbal de Portugal Osorio, a nombre del Rei, dio posesión 
del convento a Ff. Juan Razón, i desde entonces se erigió en hospital. 
En 1726 se concluyó la iglesia, i el hospital, que se comenzó en el pue- 
blo i baños de San Bartolomé en 1771, bajo la dirección del padre Fr. 
Juan Colón. (Alfaro i Pina. pág. 167 i vuelta). 

Concepción de Salvatierra (convento de la). 

El 11 de julio de 1798 salieron del convento de San José de Gradi*, 
de Querétrro, los religiosos que el 13 del mismo mes fundaron el con- 
vento de la Purísima Concepción i San Francisco de Asís, de la ciu- 
dad de Salvatierra. (Alfaro i Pina, pág. 158). 

Concepción de Cosamaloápan (convento de la). 

Véase Corpus Christi — convento de Méjico. 

Concepción de Campeche. La iglesia parroquial de Campeche fué 
«rígida en 1540 con el título de la Concepción de la Virgen María. 

La primera capellanía la fundaron allí, de ocho mil pesos, el capitán 
Iñigo Doca i su mujer, Mariana Velázquez. (Cogolludo, Hist. de Yu- 
catán, tomo P, lib. 4", cap. 14). 

Concepción d« los Pinos. Se fundó en 1604 el convento de francis- 
canos de la Concepcióa i de la Sierra de los Pinos, que en aquel tiem- 
po era alcaidía mayor. Linda con las Charcas. (Mota Padilla, tomo 
3-,píg. 216). 
Concilio en Kueva España (primer). 

Este primer concilio se reunió el año de 1555 i fué convocado i pre- 
sidido por Fr. Alonso Montúfar, segundo arzobispo de Méjica Con- 
eurrieron D. Vasco de Quiroga, obispo de Michoacán; D. Fr. Martín 
de Hoja Castro, de Tlaxcala; D. Fr. Tomás Casillas, de Chiapas; D. 
Juan Zarate, de Oajaca, que murió durante el concilio; los oidores Dr. 



138 DlCdOKABIO 



Herrera, Dr. Mejía i Dr, Montealegre; el Lie. Maldonado, fiscal; Gon- 
zalo Orozco, alguacil mayor; el deán i cabildo metropolitano, los pro- 
curadores de las mitras de Jalisco, Yucatán i Guatemala, algunos ca- 
balleros i regidores de la nobilísima ciudad i prelados religiosoa El 
notario del concilio fué Diego de Logroño, clérigo, de la familia del ar- 
zobispo. Se formaron 93 capítulos para el régimen i gobierno de las 
iglesias. (Dice. Univ. de Hist. i Goog.) 
Concordia de Puebla (la). Del latín concors, concordis, de cum, con, i 

eor, coráis, corazón. 

Él templo de la Concordia, de Puebla, perteneciente a los padrea del 
Oratorio de San Felipe Neri, ,f ué adornado por el presbítero D. Joa- 
quín Furlong. (Alfaro i Pina, pág. 220). 

Concordia de Orizaba. En 1709 se principió la Concordia u Orato- 
rio de San Felipe Neri de Orizaba. (Arróniz, pág. 355). 
Conchos (convento de). Se llamó conchos por la abundancia de conchas. 

El convento de San Francisco de Conchos fué fundado por Fr. Alon- 
so de la Oliva en 16iO. A los principios se llamó San Francisco de 
Comayaus. (Arlcgui, pág. '6i). 

Conchos (conversión de). La conversión de San Pedro de Conchos 
se erigió el año de 1649. (Mota Padilla, tomo 3?, pág. 224). 
Congregación del Salvador. Palabra derivada del latín eongregare, 
compuesta de cum, con, i gregare, juntar. 

El padre Pedro Sánchez, fundó en la Casa Profesa de Méjico, en 
1599, la congregación del Salvador. (Alegre, tomo 1° lib. 4°, pág. o72). 
Congreso Constituyente. Del latín congressns, conferenciar, coo^puesto 
de cum, con, i gradi, gressus, ir, caminar, de gradus, paso. 

El 10 de junio de 1SÍ2 se instaló en Méjico el Congreso Constitu- 
yente, compuesto, en su gran mayoría, de liberales exaltados, entre 
quienes circulaba entonces, como obra clásica de política, la Demo- 
cracia en América, de Tocqueville; el partido clérigo-militar comenzó 
a alarmarse seriamente por el peligro que lo amenazaba si llegaban a 
triunfar esas ideas; i contando con el apoyo del general Santa- Anna, 
que además de .ser contrario a ella, no veía con gran disgusto el que se 
prolongara su dictadura, en el mes de diciembre de aquel año, antes de 
que llegara a votarse el proyecto de constitución ya presentado, logra- 
ron que bajo la dirección del mismo supremo gobierno, a cuya cabeza 
estaba el general Bravo, por haberse retirado Santa-Anna temporal- 
mente a su hacienda, se levantaron acias o pronunciamientos en Hue- 
jotzingo. Puebla, Querétaro, San Luis i todas las poblaciones de algu- 
na importancia, pidiendo la disolución del congreso, la cual tuvo lugar 
al Gn el 19 del mismo mes, por un decreto que al efecto expidió el ge- 



DE OCRIOSIDADES MISTÓtnCA8. 139 

neral Bravo, apoyado en la guarnición de la capital, que se pronunció 
en el mismo sentido. (Lerdo de Tejada, tomo 2*^, pcágs. 493 a 494). 

Congreso constituyente. La apertura del Congreso constituyente se 
verificó la tarde del 18 de febrero de 1856. (Méjico al través de los si- 
glos, tomo 5", pág. 111). 

Congreso de Chilpaatzingo. El 14 de septiembre de 1813 reunió 
Morelos en Chilpantzingo (Estado de Guerrero) el primer congreso me- 
jicano (considerando el de Zitácuaro como una junta). Fueron diputa- 
dos D. Carlos Eustamante, D, Andrés Quintana Roo i D. Ignacio Ra- 
yón. El 16 de noviembre de 1813 hizo la declaración de la Indepen- 
dencia de Méjico. (Payno, pág. 153). 
ConjIia*2SCÍÓn. De conjurar, del latín covj tirare, compuesto de cum, 
con, i jurare, jurar: unirse con juramento. 

Conjuración del marqués del Valle. En 1566 dio a luz la marquesa 
del Valle dos mellizos, que bautizó el 30 de junio el deán de la cate- 
dral, D. Juan Chico de Molina. Fueron los padrinos D. Luis de Casti- 
lla i su mujer doña Juana Sosa. Llevaron a los párvulos por un co- 
bertizo magníficamente adobado, que unía las casas del marqués a aquel 
templo, D. Carlos de Zúüiga i D. Pedro de Luna, en donde al pasar 
los recién bautizados, se hizo un torneo en que doce caballeros comba- 
tían con gran destreza. 

Las fiestas que se hicieron de seguida duraron seis u ocho días, i ver- 
daderamente más eran fiestas reales que de un particular; pues el día 
se pasaba en convites, juegos de caña i otros espectáculos, i las noches 
en saraos, cenas i encamisadas. Entre las demás diversiones que se 
idearon en aquella ocasión, me ha parecido no omitir la siguiente: En 
medio de la plaza en donde estaban situadas las casas del marqués, se 
levantaba un bosque en donde corrían venados, liebres i otros anima- 
les monteses, cuya caza levantaban los mejicanos flecheros que estaban 
apostados en ciertas distancias. En las puertas de la casa del marqués 
estaban colocados con simetría un buei asado i muchas aves domésti- 
cas i de monte, con dos pipas de vino. Acabada la partida de caza i 
hecha la señal al pueblo para que entrara al saco de aquellos comesti- 
bles, pasaron los marqueses a un sarao que Alonso González Dávila les 
tenía en su casa prevenido. Este terminó con una contradanza, que 
representaba el recibimiento que hizo el rei Moctezuma a Hernán 
Cortés, Hacía las veces de éste el marqués su hijo,, i las del rei de 
Méjico el mismo Dávila. En aquella danza hablada, tuvieron lugar las 
ceremonias que habían pasado en aquel tiempo, como el sartal de cuen- 
tas de vidrio que echó Cortés al cuello del rei, i la preciosa cadena de 
oro que éste le dio. Acabada la contradanza, Dávila tomó dos coronas 



140 DICCIONARIO 



de laurel en la mano i las puso sobre los marqueses, diciéndoles: ¡Oh 
qué bien les están las coronas a Vuestras Señorías! De allí pasaron al 
comedor, donde se sirvió una cena opípara, en que hubo muchos brin- 
dis. Aquí, según el informe dft los espías que la Audiencia había pues- 
to, se trató de levantar al rufir^jués del Valle por rei de Méjico. Aca- 
bada la cena, siguió una lucida encamisada. 

Los siguientes días se pasaron en nuevos festf-jos. En uno de éatos, 
según el informe de los espías, el deán de la iglesia Catedral, D. Juan 
Chico de Molina, puso sobre la cabeza del marqués, una gran taza de 
oro en que solía beber, diciéndole, que le asentaba raui bien. Sería co- 
sa larga el referir todo lo que los malignos, que conocían el humor de 
los oidores, les iban a coatar, acriminando sobre todos al dicho deán, 
que decían era el que más calor daba al levantamiento meditado. Es- 
tas delaciones, ciertamente exageradas, obligaron al acuerdo a formar 
procesos i a apostar gente para evitar tumultos. 

Pasados algunos días, los espías informaron a la Audiencia que ha- 
bían ya descubierto el loodo i el día en que debían alzar por rei al 
marqués del Valla El día debía ser el 12 de agosto, vigilia de San Hi- 
pólito, protector do Méjico, en que se celebraba la conquista de este 
reino con extraordinario concurso, en que el alférez real entre los tri- 
bunales i caballeros, llevaba en un pasco a caballo el estandarte que 
sirvió en aquella guerra, a la ermita de San Hipólito que estaba en un 
barrio, i volvía por la calle de Tacuba, en cuya extremidad estaba la 
torre del reloj, en la esquina de las casas del marqués. Allí se debía 
disponer un navio cargado de gente armada que saldría al tiempo que 
el paseo empezase, i quitado el estandarte al alférez real i entregado al 
marqués del Valle, que debía aparecerse a caballo, se habían de matar 
a los oidores i a todos cuantos no convinieran en saludar al marqués 
por rei de Méjico. En atención a esta denuncia, el acuerdo resolvió 
asegurar a los traidores, lo que se ejecutó de esta manera: al marqués 
del Valle se le despachó un mensajero con recado de tener a bien ir a 
la sala, por haberse recibido despachos del rei que debían abrirse a su 
vista. El marqués, que nada sospechaba, luego compareció, tomó asien- 
to en un taburete raso que se le había preparado, i entretanto se apos- 
taron los soldados por aquellos salones. A este tiempo, uno de los oido- 
ras, acercándosele, le dijo: "Marqués, sed preso por el rei." Replicó 
éste: ¿por qué tengo de ser preso? Por traidor a S. M., le respondió el 
oidor. A tal oprobio, empuñando el marqués su daga, le dijo: mentís, 
que yo no sai traidor a 7ni rei, ni los lia habido e'ii mi linoje. Apaci- 
guada un poco su cólera, se le pidieron las armas, que, o por mostrar 
su lealtad o por no poderse defender, entregó luego, i fué llevado pre- 



DE CCRIOSIDAÜES HISTÓRICAS. 141 

80 a las casas reales. Al mismo tiempo despachó la Audiencia al algua- 
cil mayor de la ciudad, Juan Sámano, a Tetzcoco, a prender al justicia 
mayor D. Luis, hermano de padre del marqués; éste, con el otro her- 
hermano, padre también de D. Martín, Alonso i Gil González Dáyila, 
que acababan de llegar de fuera, fueron llevados a la cárcel de corte, i 
D. Juan Chico de Molina a la torre del arzobispado. Al siguiente día 
se notificó a los caballeros aquí nombrados, i a otros muchos que tu- 
TÍeran sus casas por cárcel, bajo la pena ordinaria al que no obede- 
ciera. Estos fueron D. Luis de Castilla, compadre del marqués, D. 
Pedro Loreüzo de Castilla, su hijo, Hernán Gutiérrez Altamirano, D. 
Lope de Sosa, Alonso Estrada i sus hermanos, Diego Rodríguez Oroz- 
eo, Antonio de Carbajal el mozo, Juan de Valdivieso, D. Juan de Guz- 
mán, Bernardino Pacheco de Eocanegra, Nufio de Chaves, Luis Pon- 
ce de León, D. F^ernando de Córdoba, D. Francisco Pacheco i todos 
sus hermanos, Juan de Villafaña, i finalmente Juan de la Torra A 
todos éstos que eran de la primera nobleza, se les pidieron las llaves 
de sus cofres i papeleras, que se registraron con exactitud, i según lo 
que oyó Fr. Juan de Torquemada, ' en una papelera de Alonso Dávila 
se hallaron muchos billetes de varias damas, que ministraron materia 
a los oidores para el proceso ¡cómo si fuera verosímil que asunto tan 
delicado no tuviera otras pruebas que los billetí'S de mujeres mozas! 
De esto, pues, formado el proceso contra Alonso Davila, i a vueltas 
contra Gil su hermano, se les dio traslado para que se descargasen; pe- 
ro no satisfaciendo al acuerdo los descargos de éstos, los condenaron a 
degüello, bien que apelaran al rei, de tan inicua sentencia, i que toda 
la ciudad intercediera por sus vidas. 

El 3 de agosto a las sitíte de la noche los sacaron de las cárceles en 
sendas muías, tv derechura del cadalso que estaba preparado en la pla- 
za mayor, cerca de las casas de cabildo. Iban vestidos con el traje que 
tenían cuando fe non presos. Alonso, de negro, con una turca de da- 
masco pardo, goi -a de terciopelo con pluma negra i cadena de oro al 
cuello; Gil, vestido de color pardo. Lloraba Méjico !a desgracia de jó- 
venes tan amables i detestaba la precipitación de los oidores, en dar 
aquella injusta sentencia, mucho más que constaba que (Jil no tenía 
parte alguna en las inconsideraciones de su hermano Alonso. 

Los troncados cuerpos fueron llevados a sepultar a San Agustín por 
D. Francisco i D. Luis de Velasco, que dicen fué uno de los que des- 
cubrieron la traición. Las cabezas amanecieron en palos sobre la azotea 
de las casas de cabildo, lo que sabido por aquel regimiento, pasó reca- 



1 Mouarqaia Imluina, lomo 1', lib. !>", cap. 18. 



142 DICCIONARIO 



do a la audiencia, de que o las quitaba do allí o que con violencia las 
haría quitar i echar por tierra, que la ciudad no era traidora. Eata re- 
solución obligó a los oidores a mandar clavarlas en la picota. Entre- 
tanto entendían los oidores en la causa de loa demás presos, i acaso 
hubieran ensangrentado más sus manos, si para la felicidad de eata 
ciudad no hubiera llegado de virrei el marqués de Falces de Gastón de 
Peralta, que entró en Méjico el lí) de octubre. Este se avocó el nego" 
cío de los presos, i después de hechas cuantas diligencias prescribe el 
derecho, sacó en limpio que los tres oidores se habían dejado dominar 
de pasión contra los ajusticiados i los presos. 

Informado el reí de lo que pasaba, nombró para averiguar i castigar 
a los culpables en la conjuración, a los letrados Jaraba Muñoz i Ca- 
rrillo. 

Apenas llegaron a Méjico, mandó Muñoz a prender á D. Pedro i a 
D. Baltasar Quesada, hermanos, de las primeras familias de Méjico; a 
éstos con Baltasar Sotelo sentenció a que les cortasen las cabezas. 
Ahorcó a Gonzalo Núñez i a Juan Victoria, criados de Alonso Dávila, 
cuya muerte fué uuiversalmente llorada, por ser pública voz i fama 
que eran inocentes. Hizo dar tormentos a Diego Arias Sotelo, a D, 
Fernando, a D. Francisco i a D. Bernardino Bocanegra, hermanos: de 
la boca de éstos no sacó aquel juez pesquisador cosa que favoreciera 
sus designios; pero no por eso fueron exentos de ser desterrados a Oran, 
pagando lanzas. A Oñate, a Pedro González, hijo del célebre conquis- 
tador. Andrés de Tapia con otros muchos condenó a destierro de la 
Nueva España. A D. Martín Cortés, hermano de padre del marqués, 
que había (Redado en Méjico con sus poderes, sentenció también a la 
pena de tormentos, i siendo é¿te caballero de Santiago, conforme al 
privilegio de aquel orden, la pena se ejecutó presentes dos caballeros, 
es a saber: D. Francisco Velasco i D, Antonio Morales, obispo de Pue- 
bla, ¡cosa indigna de la mansedumbre de un obispo! Estas crueldades 
con personas de tanta autoridad asustaron no sólo a los vecinos de 
Méjico, sino también a todos los españoles de este reino, pues ninguno 
se tenía por seguro de tan severo juez. ' 

"E luego echado en el potro y escalera de dicho tormento ^ y le fueron 
puestos seis cordeles, dos a los molledos de los brazos y otros dos a loa 
muslos y otros dos a las piernas y un cordel a los dedos pulgares de los 
pies y se le comenzaron a apretar y apretaron todos los dichos y le fué 
apercibido diga y declare la verdad de lo que sabe cerca de lo que le ha 



1 Cavo. Los tres siglos de México, lib. -1', §§ 24 a 29. 

2 D. Martín Cortés, hijo de la Malinche. 



DE CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 143 

sido preguntado so las dichas protestaciones, el qual dixo que ya a di- 
cho la verdad y no mas que dezir. E luego por mandado^de los dichos 
señores le fue echado (en el estómago) un jarro de agua de][medida de 

un cuartillo E luego se le echó^otro jarro desagua Así 

se le echaron seis jarros, y ya que estaba muy grave.'mandaron suspen- 
der el tormento (a las nueve de la mañana) para reiterarlo'si les pare- 
ciere." 

El 20 de Enero se dictó la sentencia contra D. Martín Cortés, se- 
gundo marqués del Valle, condenándosele a destierro perpetuo de to* 
das las Indias, el cual destierro debía cumplir so pena de muerte, de- 
biendo ser embarcado en la primera flota que partiese de Nueva^Espa- 
ña, siendo a costa suya los gastos de la escolta que le custodiara en tí 
camino hasta Veracruz, i condenándosele además en multa de mil du- 
cados, la una mitad de ellos aplicable a la cámara i fisco i la otra a los 
gastos de justicia. Seguían entretanto (contra los criollos) las prisio- 
nes, las pruebas de tormento i las sentencias de destierro i de multas i 
de confiscaciones, i ya nadie, ni aun los mismos oidores se considera- 
ban seguros i libres de las iras del funesto i sangriento visitador e in- 
quisidor Muñoz. (Riva Palacio, Méjico al través de los siglos, tomo 
2^ lib. P, cap. 38). 

En 16 SO, apenas comenzaba a gobernar el virrei D. Tomás Antonio 
Manrique de la Cerda, se sublevaron los indios de Nuevo Méjico el 10 
da agosto de aquel año. Mataron a 21 frailes franciscanos i sitiaron el 
fuerte de Santa Fe que abandonaron los españoles después de haber 
muerto a muchos indígenas. La causa de esta sublevación general, fue- 
ron las vejaciones que los naturales sufrían de los españoles i el deseo 
de recobrar su libertad. 
ConqnistCl de California. De corquistar, del latín conquirere, compues- 
to de cum, con, i qu(r,rere, buscar. 

Desde el 26 de febrero de 1677 había el rei D. Carlos 11, ordenado 
al arzobispo virrei D. Fr. Payo Enriquez Rirera, encargase la conquis- 
ta i población de California al almirante D. Bernardo de Piñadero, bajo 
ciertas condiciones, i no pudiendo, se buscase persona que quisiera en- 
cargarse de esta comisión, o se emprendiese a expensas de S. M. Final- 
mente, se confirió a D. Isidro Alonso i Antillón, por cédula de 29 de 
diciembre de 1679, bajo cuyas órdenes se equiparon en el puerto de Cha- 
cala la Capitana Alniiranta i una balandra que a fines dol año 1682 
estaba ya en estado de navegar. Por la miema real cédula se encomen- 
daba a la Compañía de Jesús la conversión i administración espiritual 
de aquella gentilidad. Aceptada esta propuesta por el padre provin- 
cial Bernardo Paxto, se señalaron tres padres de los que trabajaban 



144 WICCIOKABIO 



en las misiones vecinas de Sonora i Sinaloa. Iba de superior de la mi- 
sión el P. Francisco Ensebio Kino, que por su habilidad en las mate- 
máticas hacía la demarcación de los puertos. Acompasábanle los pa- 
dres Jaan Bautista Copart i Matías Gogni. Partieron en 17 de enero 
de 1683 i el 1" de abril dieroa fondo en el puerto de la Paz. (Pérez 
Hernández). 
Conquistador anónimo, Francisco de Terrazas, mayordomo de Cortés 
escribió el diario de las operaciones del Conquistador, i a este escritor 
llaman el "Conquistador anónimo" por no haber firmado sus escritos. 
(Cavo, pá». 884, nota). 

Conquistadores antropófagos. Los cristianos comieron varias veces 
, carne de indios i también de sus mismos compañeros en la conqaista 

* de América. (Ramos i D liarte. Historia de la perversidad en Méjico, 
tomo 1*, cap. XT). 

Según Diego Dávila (Información kecha en Santiago de Cuba, 28 de 
xtinio de 1521), donde quiera que llegaba Hernando Cortés, hacía cer- 
ca de su real poner muchos iondejones de carne humana, i los indios de 
Tlaxcala mataban prisioneros i los vendían públicamente, i se los co- 
mían asados o cocidos. 

Baltasar Barmúdez halló a un español comiendo carne de indios. I 
no solamente uno, sino varios, puesto que Cortés ahorcó a un soldado 
que comió hígado de un mejicano que había muerto * n el combate de 
Otumba; pero lo hizo por hambre, mientras que el seCor Gobernador 
"tenía en su real^ gran despensa i carnicería de carne humana, i en su 
presencia se mataban muchedumbre de indios, i esto no era mucho, an- 
tes común fruta de los gobernadores, i delante de sus ojos se asaban 
manos i pies, cabezas i cuartos enteros, i de todo comía él los primeros 
i mejores bocados." (Fr. Bartolomé de la Pefía, Destrucción do Améri- 
ca, cap. XXV). Tenía éste esta costumbre, que cuando iba a hacer gue- 
rra a algunos pueblos o provincias, llevaba de los ya sojuzgados indios, 
cuantos podía, que hicieran guerra a los otrosj i como no les daba de 
comer a diez i a veinte mil hombres que llevaba, consentíales que co- 
miesen a los indios que tomaban, i así había en su real, solemnísima car- 
nicería de carne humana, donde en su presencia se mataban los niños 
i se asaban, i "mataban al hombre por solas las manos i pies, que tenían 
por los mejores bocados. (Fr. Bartolomé de las Casas, Breve relación 
de la Destrucción de las Iudia.s, cap. de la Nueva España, Panuco i Xa- 
lisco). 
Consejo de Gobierno (imperial). Del latín consilium. A principios de 
diciembre de 18G4, el emperador Maximiliano estableció su "Consejo 
de Gobierno," compuesto de las siguientes personas: D. José M* La- 



DE CCK1<)SII>ADKS HISTÓRICAS. 145*^ 

cunza, presidente, D. Teodoro Lares, D. JManuel Silíceo, el obispo Ra- 
mírez, el general D. José Lóppz Uraga, D. Hilarión He'guero, D. Jesús 
López Portillo, D. Vicente Ortigosa i D. Urbano Fonscca. (RÍTeraK 
tomo 2°, pág. 59). 
Con8erTSIllOI*es. Plural de conservador ¡ del latín conservare, compu*«- 
to de cum, con, i servare, guardar. 

Los consultores de la Compañía de Jesús opinaron en 1647 que debía 
precederse a la elección de conservadores conforme a amplísimos privi- 
legios do que gozaba la Compañía. (Alegre, tomo 2", pág. 286). 
CoDSpiracíÓU en Campeche. Derivado de conspirar, del latín cojispi- 
rare, compuesto de cum, con, i spirare, respirar. 

En 8 de setiembre de 1582 llegó a Yucatán el gobernador Francisco 
de Solís. En este tiempo un cacique de Campeche, llamado D. Francis- 
co, intentó rebelarse. Fué preso juntamente con otros dos caciques' 
Fueron ahorcados i después les cortaron las cabezas, que clavaron en 
tres palos i pusieron en la parte más pública para que todos las vieran. 
Después D. Andrés Cocóm, de Sotuta, que fué preso por el obispo Fr. 
Gregorio de Montalbo, se escapó de la prisión i en Campeche principió 
a conspirar contra el gobierno, quien mandó prenderlo i ajusticiarlo, 
(Cogolludo, tomo 2", lib. 1", caps. 10 i 11). 

Conspiración de los machetes. A principios de noviembre de 179&, 
unos cuantos jóvenes atolondrados, que abrumados de la miseria proyec- 
taron asesinar a los españoles ricos que había en Méjico, juntábanse 
en el callejón de Gachupines, donde conferenciaban el modo de ejecu- 
tar su intento, i al efecto ya habían comprado machetes. El virrei 
Azanza tuvo la denuncia, i con el alcalde de corte, D. Joaquín Mos- 
quera, i con una partida de soldados, fué en persona, los sorprendió, to^ 
mó las armas i los metió en la cárcel. (Cavo, pág. G49). 

Conspiración de Mariano. Un indio llamado Mariano, de Tepic, en 
Jalisco, hijo del gobernador del pueblo de Tlaxcala, en aquel departa- 
monto suscitó en 1801, una revolución entre los de su cla.se, por medio 
de una circular anónima, pretendiendo hacerse rei. Con este motivo las 
cárceles se llenaron de mejicanos, la mayor parte ignoraban la causa de 
su prisión. (Cavo, pág. G59). 

Conspiración de Colima. Vivían en Coüma libremente, protegido»' 
considerados por las autoridades del Estado, los coroneles Mendoza 
i Ponce de León, a quienes el Presidente había perdonado en las rebe 
liones reaccionarias contra el gobierno. Lograron éstos seducir a las 
tropas de Colima i el 26 de agosto de 1857 dieron el grito de rebelión 
i se apoderaron de la guardia del principal, de los cañones, armas i per-" 
trechos. El general D. Manuel Alvarez, goberm.dor i comandante gS' 



Í46 BICCIONARIO 



neral del Estado, salió a la calle resuelto a sofocar aquel tumulto; pero 
al llegar a la plaza, cayó atravesado por una bala que los revoltosos 
dispararon sobre él. Antes de que se le diese sepultura, el cura de Co- 
lima azotó el cadáver i exigió a la familia de Alvarez dos mil pesos por 
el entierro. (Portilla, pág. 257). 
Cosistitlición i leyes (plan de). De constituir, término procedente 
del latino constituere, compuesto de cum^ con, i statuere, establecer. 

El día 4 de diciembre de 1829, se sublevó en Jalapa (Veracruz), el 
ejército de reserva proclamando un plan político que se llamó de Cons- 
titución i Leyes; pero el fin no era otro que derrocar de la presiden- 
cia al general D. Vicente Guerrero i poner en su puesto al general D. 
Anastasio Bustamante. (Lerdo de Tejada, tomo 2", pág. 353). 

Constitución de 57. El día 5 de febrero de 1857 se proclamó, en la 
2aoche, la Constitución política del país, la cual declaró, como dere- 
<;ho3 del hombre: la libertad, el ejercicio de la enseñanza i el de las pro- 
fesiones e industrias, la libertad de imprenta i libertad de la palabra, 
el derecho de petición, el de asociación, de portar armas, la supresión 
de pasaportes, de títulos de nobleza i de prerrogativas i fueros de las 
corporaciones. (Prieto, pág. 528). 

Los constituyentes más notables fueron: 

D. Valentín Gómez Farías, presidente del Congreso. "El Sr. Farías, 
dice D. Guillermo Prieto, se presentó en la Cámara casi moribundo i 
llevado en peso por sus dos hijos, Benito i Fermín. La Cámara se puso 
en pie, i animado i erguido el patriarca de la libertad, pre.st.ó el jura- 
mento en medio del frenesí, del entusiasmo." 

D. León Guzmán, vice-presidente; D, Francisco Zarco, D. José M* 
Mata, D. Ignacio Ramírez (El Nigromante), D. Guillermo Prieto, D. 
Ponciano Arriaga, D. Santos Degollado, su hijo D. Joaquín María, D. 
Miguel M* Arrioja, D. Miguel Auza, D. José M'^ del Castillo Velaseo, 
D. Ramón I. Alcaraz, D. José M" Cortés Esparza (nativo de Guana- 
juato), D. Ignacio L. Vallarta, D. Ignacio Mariscal, D. Manuel 
Romero Rubio, D. Benito Gómez Farías, D. Juan de Dios Arias, D. Ba- 
silio Pérez Gallardo, D. Espiridión Moreno (nativo de Lagos), D. Ma- 
riano Torres Aranda (abogado, natural de Lagos), Albino Aran Ja (na- 
tivo de Lagos), D. Jesús Anaya Hermosillo (médico laguense), etc. 
ConsilSíiClO* Término derivado de consid, procedente del latín consuJ. 

Eq 1581, a petición de la ciudad de Méjico, que veía cada día au- 
mentarse más el comercio de este reino, con la concurrencia de merca- 
deres de Asia, América i Europa, de modo que los puertos de Vera- 
cruz i Acapulco se habían hecho emporios célebres, concedió el Reí 
que se instituyera en Méjico consulado que tuviera la dirección de las 



DK CURIOSIDADES HISTÓRICAS. )47 

ferias que se debían hacer i de los demás negocios de comercio. (Cavo, 
Los Tres siglos de Méjico, lib. 5", § 12). 
iJontSldoír de Yucatán (primer). La palabra contador se deriva de 
contar. 

El primer contador de Yacatán fué Alonso Dávila; después desem- 
peñó el destino Juan de Magaña, i en 1560 fué nombrado D. Fran- 
cisco Pacheco. (Molina Solís, lib. III, cap. 23). 
Convenio de Oajaca. Convento, vocablo formado del latín conventus, 
dol supino conventum, derivado de convertiré, compuesto de cuín, con, 
« venire, venir. 

El 20 de octubre de 1577, se establecieron en Oajaca las monjas en 
el convento de Santa Catalina de v?eua. La primera priora fué Juana 
de Santo Domingo. 

Del convento de Santa Clara, de Méjico, fueron tres religiosas a ins- 
trnir a las novicias. Por todo fueron diez las fundadoras. (Burgoa, to- 
mo 2", pág. 14). 

Convento de la Merced, de Guadaiajara. Cuentan que cuando el 
obispo D. Fr. Francisco de Rivera vino de Europa a sorvir su obispa- 
do, llegó a una ifela i en una capilla o iglesia vio una imagen de la 
Merced, i se la trajo a Méjico, de donde sacó dos religiosos merceda- 
rios para Guadaiajara, con el título de capellanes. En seguida se trató 
de fundar un monasterio, i D. Antonio Dávila de la Cadena ofreció al 
obispo para la fundación, su casa, que estaba en tan buena disposición 
que luego podría h.-^cerse iglesia i enclaustrarse convento. A 19 de di- 
ciembre de 1628 se presentó la solicitud a la audiencia. El 25 de mar- 
zo del año siguiente se colocó la imagen de Nuestra Señora da la Mer- 
ced en su convento. (Mota Padilla, tomo 3", págs. 121a 125). 
Conventos de Chiapas. Por real cédula, fechada en Valladolid en 17 
de septiembre de 1518, el gobierno de España ordenó que se fundaran 
conventos en la provincia de Chiapas. (Remesal, pág. 488). 

Conventos de Yucatán (primeros). En 1517 se fundó en Campeche 
el primer convento, el segundo fué el de San Francisco de Mérida, que 
fué el principal de aquella provincia. Se hizo sobre un cerro pequeño 
de los muchos que había hechos a mano en esta tierra, donde estaban 
unos editícios antiguos. Aunque el adelantado D. Francisco de Mon- 
tejo tenía designado aquel sitio para una de las dos fortalezas que ha- 
bía de edificar en esta tierra, según lo capitulado, pidiéndoselo el padre 
Fr. Luis de Villalpando, para el convento, se lo concedió sin repugnan- 
cia alguna. (CogoUudo, tomo 1", lib, IV, cap. XII). 
Córdoba de Veracruz. Con respecto al origen do la palabra Córdoba 
hai varias opiniones. Esteban Caribay, lib. V, cap. 4, dice que fué an- 



148 DICCÍONAKIO 



tiguamente población de persianos, i que se llamó Corduxa o Cordusa, 
del nombre de otra ciudad de Persia; pero Ptolomeo la llama Córdova, 
i ha substentado siempre su antiguo nombre. (B. Aldrete). Los persas, 
dice Pedro Murillo Velarde (Geographia Hiatóiica de 1752), que vi- 
nieron con Nabucodonosor, la ampliaron i la llamaron Cordiíza, como 
otra en su patria, i de aquí Córdova. El carmelita Girón, en su obra 
sobre el origen de las primeras poblaciones de España, recurre a la len- 
gua hebrea, suponiendo que fundaron esta ciudad los persas. Según 
esta conjetura, afirma que Córdoba se deriva de la palabra Cardumot 
o Cardum, que significa la segitr o hacha. (Manuel González Llana, 
Crónica de la provincia de Córdoba, España). Roque Barcia i otros, 
creen que Córdoba es de origen fenicio; pero González Llana dice, que 
Córdoba fué fundada antes de la llegada de los fenicios a España, i q«e 
esta ciudad ocupaba el territorio que se llamaba Beturia de loa Túr- 
dulos, para diferenciarlo de otro denominado de los Célticos. En efec- 
to, Varrán supone primeros habitantes de España a los celtas, los ibe- 
ros i los persas, nombre que se les da equivocadamente en vez de par- 
sios o tracios, quizá raza céltica, que procedente de la Tesprotia i la 
Iliria, había llegado a Italia, donde fué conocida con el nombre de 
Umbrios, i que desalojada por los pelasgos, se refugió en los contornos 
del lago de Conetarza (Brigantimis) i entre el Ródano i el Iser con el 
nombre de alobregos, desde donde se extendió por las costas de Espa- 
fia más próximas al Pirineo, al Mediodía i al Poniente. 

El padre Mariana, en su "Historia General de España," cuenta que 
Josepbo, en las Antigüedades, dice que Nabucodonosor se apoderó de 
España. Los españoles (continúa el jesuíta), debieron aprender de los 
fenicios el arte de sacar el aceite, porque lo ignoraban (lo que niega 
González Llana) al tiempo que hicieron los fenices sus primeros des- 
cubrimientos. El nombre de Córdoba puede contribuir para la conje- 
tura; pues derívase, según algunos (Samuel Bochart), de Corteba o Co- 
teba^ que significa molino de aceite. Moreri, en su Gran Diccionario 
Histórico, dice: "Cordoria fué fundada por Abano Aza, gobernadcr 
moro, año 722. Esta noble república la fundaron los almunides grie- 
gos, año del mundo de 2950, antes de Cristo 1011, en el sitio llamado 
Córdova ^a vi^ja, donde se ve el convento de San Jerónimo, una legua 
distante. La trasladó al lugar en que hoi está el cónsul o pretor roma- 
no Marco Claudio Marcelo, 2° del nombre, 50 años antes de la reden- 
ción. La ganaron los moros luego que se internaron en España, el año 
714. La conquistó el rei D. Fernando III el santo, en 29 de julio, día 
del apóstol San Pedro, año de 1236." También Pedro Murillo Velarde 
dice que Córdoba faé fundada por almunides griegos el año de 1011 



IiE CDKIÜSIDADES HISTÓRICAS. 149 

antes de Cristo, Los romanos, según el Dizionario Universale de Bog- 
nolo, etc., le llamaban Cordula. Dice Hervas (Catálogo de laa Len- 
guas, tomo V, trat. III, cap. VII, pág. 152): Corduha (de los latinos), 
parece compuesto de ba, afirmativa i de la palabra cordu (bascuense 
cordea, traer a la memoria, cordu i cordela, volver en sí). 

D. Juan de Miranda, D. García de Arévalo, D. Andrés Núñez de 
Illesca i D. Diego Rodríguez, vecinos del pueblo de San Antonio Hua- 
tuscO; presentaron al virrei D. Diego Fernández de Córdoba un memo- 
rial, pidiendo que en los parajes conocidos entonces por Totutla, Pal- 
milla, Tumbacarretas i Totolinga, que estaban infestados por negros 
cimarrones, malhechores, que asaltaban i asesinaban a los pasajeros, 
etc., se fundase una población. El virrei libró, en nombre del Rei, su 
licencia i fundación a los 29 días de noviembre de 1617. Tenía el real 
título por expresa orden, que la nueva población de españoles había de 
tener por nombre la "Villa de Córdoba." Los primeros fundadores fue- 
ron treinta. Los primeros 17 (los otros 13 se agregaron después) se 
congregaron en el antiguo pueblo de Amatlán de los Reyes, el 24 de 
abril de 1618, i presididos por D. Francisco Soto Calderón, alcalde ma- 
yor de Huatusco, después de oír misa, nombraron por regidores a D. 
Diego Alonso Galván, D. García de Arévalo, D. Diego Rodríguez i D. 
Manuel Hernández, quienes nombraron por alealdes a D. Cristóbal de 
Miranda i a D. Andrés Núñez de Illesca. El mismo día vinieron a la 
Loma de Guilango i trazaron la nueva población. Tiene al oriente el 
paraje llamado Totolinga, al oeste el cerro de Cozaltepec, al sur el Río 
Blanco i al norte los cerros de Matlaquiahuitl. (Rodríguez i Valero, 
§§ 1 i 2). 

Córdoba de Orizaba. La Villa de Córdoba se llamó al principio San 
Jaan del Río de Orizaba. (Alegre, tomo 2°, pág. 165). 

Córdoba (Tratado de). El 24 de agosto de 1821, so celebró en la 
Villa do Córdoba (Veracruz), entre losSres. D. Juan O'Donojú, tenien- 
te general de los ejércitos de España, i D. Agustín de Iturbide, primer 
jefe del E. I. M. de las tres garantías, el tratado en que Méjico se de- 
claraba independiente de España. (Mendoza, pág. 93). 
Coronilla (combate de la). En 18 de diciembre de 1866, se dio el com- 
bate de la Coronilla, cerca de Santa Ana Acatláu, población situada 
12 leguas al sur de Guadalajara, que el coronel D. Eulogio Parra i sus 
subalternos los coroneles D. Amado A. Guadarrama, D. Francisco To- 
lentino i D. Donato Guerra, ganaron al jefe Sayan, a la cabeza de una 
tropa francesa. (R,ivera, tomo 2°, pág. 222). 

En la noche se supo que la fuerza que había salido de Zapotlán, es- 
taba pernoctando en las Cebollas, i a las tros de la mañana del día 18, 



150 IHCCIOSAKIO 



loa republicanos contramarcharon para salirles al encuentro, A las on- 
ce del día, como a un cuarto de milla de Santa Ana Acatlán, en un 
punto llamado la Coronilla, la vanguardia comenzó a batirse con el ene- 
migo, fuerte de 700 hombres. En el acto dispuso Parra el combate, que 
no tardó en generalizarse, batiéndose con encarnizamiento por ambas 
partes hasta las cuatro de la tarde, en que los republicanos obtuvieron 
el triunfo completo. Quedaron en su poder 372 prisioneros, de los cua 
les 101 eran franceses i entre éstos 10 oficiales; dos obuses de doce, i 
todo el parque i el armamento del enemigo. Este tuvo, además, 150 
muertos, de ellos 135 franceses, inclusive el jefe de la columna Sayan. 
(Méjico al Través de los Siglos, tomo Y, pág. 790). 

Corpus Chrisíi de Méjico (Convento de). Este convento se fundó en 
15 de julio de 1724, por religiosas de San Juan de la Penitencia, para 
doncellas indígenas. D. Baltasar de Zúfiiga costeó la fábrica. 

Las religiosas de Corpus Christi, siguen las reglas de las capuchinas, 
i fueron las fundadoras del convento de la Concepción de Cozamaloá- 
pan, de Veracruz, i del de Nuestra Seílora de lo.-^ Angeles en Oajaca. 

Cortés cayó prisionero. En una de las salidas que hizo el conquistador, 
fué derrotado por los indios. 

•'I nuestro Cortés, dice Bernal Díaz, desde que assi los vio venir (a 
los suyos) desbaratados, les esforcaua, y dezia: Tened, tened señores, 
tened rezio, que es esto, que ansi aueis de bolver las espaldas? I no les 
pudo detener, ni resistir: y en aquel passo que dexaron de cegar, y en 
la cal9adilla, que era angosta y mala, y con las canoas le desbarataron, 
e hirieron en una pierna y le llenaron viuos sobre sesentas y tantos sol- 
dados, y le mataseis cauallos e yeguas, y a Cortés ya le tenían muy en- 
garrafado seis o siete capitanes mexicanos, e quiso Dios nuestro Señor 
ponello esfuerce para que se defendiesse y se librasse dellos, puesto que 
estaua herido en vna pierna; porque en aquel instante luego llegó allí 
vn muy esf oreado soldado, que se dezia Cristoual de Olea, natural de 
Castilla la Vieja; no lo digo por Cristoual de Olí: y desque alli le vio 
asido de tantos indios, peleó luego tan brauosamente, que mato a esto 
cadas quatro de aquellos capitanes que tenían engarrafado a Cortés, y 
también le ayudó otro muy valiente soldado, que se dezia Lerma y lee 
hizieron que dexassen a Cortés^ y por le defender, alli perdió la vida el 
Olea, y el Lerma estuvo a punto de muerte, y luego acudieron alli mu 
chos soldados, aunque bien heridos, y echaron mano a Cortés, y le ayu 
dan a salir de aquel peligro." ^ 

Cortes Marciales. El 16 de junio de 1863 estableció en Méjico el maris 



1 Bernal Díaz del Castillo, Hist. verd. de lu couq. d3 la Nueva España, cap. 152, 



DE CURIOSIDADES HISTÓaiOAS. 151 

cal Forey las Cortes Marciales, para juzgar i castigar a todo el que to- 
maba las armas contra el Imperio. 

Correo bisemanario. Palabra derivada de correr. 

Desde el 1" de enero de 1792 se estableció un segundo correo cada 
semana, debiendo salir, así de Veracruz como de Méjico, los miércoles 
i sábados a las diez de la noche. Hasta este año sólo había un correo 
cada semana, que llamaban, por esto, semanario. (Lerdo de Tejada, 
tomo P, pág. 325). 

CosCOSHíltepeC. Del azteca cuezcomatl, troje, i de teppil, cerro. 

El general D. Nicolás Bravo fué sitiado en 1813 por el coronel Con- 
ti. Después fué, por orden de Calleja, el coronel D. Luis de la Águila. 
Cuando Bravo se vio falto de víveres, se salió impunemente la no- 
che del 4 al 5 de octubre, en rigurosa formación, llevando en el centro 
a todas las familias del pueblo i hasta los loros que las mujeres no qui- 
sieron dejar. 

Al día siguiente, que se vieron burlados los realistas, cometieron 
cuantos excesos pudieron en venganza de aquel chasco. Fusilaron a un 
moribundo que encontraron, i se solazaron con una imagen de Guada- 
lupe, a la que dispararon varios balazos, como a patrona de los insur- 
gentes. (Cavo, pág. 971). 

Cosme de Méjico (convento do San). Del griego kosinos, belleza, adorno, 
El convento de San Cosme fué al principio un hospital que fundó 
para indios forasteros el obispo D. Juan de Zumárraga, El obispo D. 
Pedro Moya de Contreras les dio este edificio a la segunda misión de 
franciscanos descalzos, donde estuvieron hasta el año de 1667. El 7 d© 
mayo de este año, en el capítulo que celebró la provincia del Santo 
Evangelio, se resolvió erigir casa de recolección en el convento de San 
Cosme. La iglesia se dedicó el 13 de enero de 1675, siendo arzobispo 
D. Payo l^nríquez de Rivera. A fines de 1854 se trasladaron los dos 
religiosos que quedaban a San Diego, i desde entonces el edificio que. 
dó destinado para hospital militar, que se bendijo el 18 de febrero de 
1855. Fué la madrina D" Dolores Tosta de Santa- Auna, esposa del 
general Santa-Anna. (Alfaro i Pifia, pag. 85). 

CoSlUÓgraíO* Del griego ¡cosmos, mundo, i grapht', descripción. 

El primer cosmógrafo que navegó las costas del oeste de Nueva Es- 
paña fué el capitán Jerónimo Martín, que salió de Acapulco el 5 de 
mayo de 1602 en la armada que dirigía el general Sebastián Vizcaíno 
a descubrir tierras por orden del virrei, el conde de I^.Ionterrei. (Tor- 
quemada, tom. 1°, lib. 5, cap. 46). 

Cosía de Cnlifornio. El ciño de 1542, el virrei D. Antonio de Mendoza 



152 DieCIONARIO 



envió a Juan Rodríguez Oabrillo con navios a la costa de California, 
que descubrió. (Cortes, pág. 13). 
•Costllinbres antiguas mejicanas. Estando la mujer cerca del parto, 
algunos días ant<ís se metía en un baño de los que ellos usaban, i con- 
sigo una vieja partera, que la bañaba, i apretándole livianamente las 
üaderas, la barriga i el cuerpo, decían que aderezaban la criatura para 
^I próximo nacimiento i a la madre para su parto. I llegada la hora 
recibía la criatura i cortábala el ombligo, i bañábala en agua fría i en 
cuatro días no la sacaban del aposento donde había nacido; pasados los 
cuales llevaban a la madre i al hijo al baño, a lavarlos, i daban a la 
madre i a todos los parientes a beber una mazamorra hecha de maíz i 
gallinas i venados i otras cosas. I desde a tres días la partera llevaba 
a la criatura a otro barrio, una legua de allí, acompañada de seis ni- 
ños si era varón la criatura que nació, o seis niñas si era hija; y éstos 
llevaban, como por insignias, los instrumentos viriles i femeniles de 
<iue usaban, como eran los de tejer e hilar, si era hembra, o hacha i 
mecapal (que es un cordel con que atan la carga) i arco i flechas, si 
era varón; i en un arroyo bañaban la criatura i volvíanla a casa, de- 
jando allí los instrumentos, por los cuales iban después otros mucha- 
chos o muchachas. 

Desde a los dos años, haciendo los padres un gran repuesto de comi- 
da, la llevaban juntamente con la criatura a casa del vecino de más 
cuenta, a quien más afición tenían, i allí le pedían su nombre para la 
criatura, i concedido, comían todos i regocijábanse; quedando la criatu- 
ra por ahijado suyo, i ellos cobraban un nuevo parentesco, por virtud 
del cual se amaban i conversaban de allí adelante. 

Los padres del que movía el casamiento al otro, aderezaban un gran 
presente de comida i ropas i llevábanlo a la casa del otro, i presentán- 
doselo con una larga i bien ordenada plática, le pedían su hija para su 
hijo; i habiendo de concederse, o la entregaban luego o señalaban un 
plazo de algunos días, en que los padres de ella, para la entrega de su 
hija, hacían otra tornaboda de comida i presentes de ropa, i habiendo 
.comido i cenado, los padres tenían aderezado un aposento donde po- 
aían a los novios. 

Esta era la gente baja, a quien no era permitido tener más de una 
anujer; que los señores i principales tenían las que querían, i los unos 
i los otros deshacían estos matrimonios a su voluntad, cuando querían, 
o se enfadaban o enojaban. 

Si el difunto era señor o mui principal, en muriendo le metían una 
esmeralda en la boca i amortajábanlo, i poníanlo sobre una eatera, i el 
4ÍA s'guiente, juntos todos los vasallos, hacían un gran llanto i con dos 



DE CURIOSIDADES HISTÓEICAS. l53 

banderas altas de papel blanco llevaban el cuerpo al templo de los ído- 
los, donde los sacerdotes tenían aderezado uno como cadalso, de una 
vara de alto i otro tanto en ancho, i debsjo mucha leña, i puesto el 
cuerpo i las banderas allí encima, los sacerdotes le ponían fuego. I 
quemado el cuerpo, en el mismo lugar enterraban las cenizas, habien- 
do hecho para ello un gran hoyo; i después cuatro días arreo ofrenda- 
ban la sepultura de sus ordinarios i bebidas, que comen loa sacerdo 
tes i ministros del templo. La gente plebeya, en sus sementeras o en 
los montes se quemaba. (Relación de la provincia de Meztitlán, he 
cha por Gabriel de Chaves, alcalde mayor de esta provincia, por S. M. , 
1° de octubre de 1579). 

Cotaxtla» Del mejicano cueilaxtli, cuero curtido, i ilan, lugar de: don- 
dp¡ se curten cueros. 

El pueblo de Cotaxtla, antigua ciudad populosa en tiempo de Moc- 
tezuma, fué colonizado en 1521 por Gonzalo do Sandoval. En 1650 
murió en la comprensión de este pueblo, del Estado de Veracruz, la 
célebre española Catalina Erauso, conocida en la historia por la Mon- 
ja Alférez. 

CoymaniS* A mediados de enero de 1722, llegó el capitán D. Juan 
Flores de la Torre a una ranchería de Nayarit, llamada Coyraarus, 
donde fundó el pueblo que denominó "Santa Teresa de Miraflores," 
quizá por llamarse su mujer D" Teresa i él Flores, i ser D' Teresa ori- 
ginaria de una hacienda llamada "Paso de Flores," en jurisdicción de 
Yagudica. (Mota Padilla, tomo 2^ pág 221). 

CoyotepeC (primer encomendero de). Palabra mejicana, compuesta de 
coyotl i tepetl, cerro. 

El primer español encomendero en Coyotepec (Oajaca) fué Bartolo 
mó Sánchez, que en 1550 pidió al virrei que el pueblo, su encomienda 
le aumentase su comida porque había sido uno de los primeros con- 
quistadores i tenía muchos hijos. (Cavo i Torquemada; Garay, tomo 
r, pág. 344). 

Coyotl* Nombre mejicano de la vulpeja o zorra. 

En 1529, el cacique Coyotl era el señor do Tlajomülco (do Michoa- 
eán) i envió a Ñuño de Guzmán una embajada con los capitanes To- 
loe, Pitolve, Capaya i Pilili, con mucho acompañamiento i cuantioso 
regalo de mantas, aves, frutas i maíz, dándole la obediencia. (Mota 
Padilla, tomo T, cap. 5°, pág. 90). 

CoyilCcI. Palabra azteca, compuesta de coyumi, agujerarse, i cae cacíli, 
zapato, sandalia. 

El 27 de junio do 1814 hubo en este lugar uu terrible combate en- 
tre las fuerzas realistas al mando del general Armijo i las del jefe in 



l54 DICCIOKARIO 



surgente D. Hermeaegildo Galeana. Este se dio un terrible golpe en 
la cabeza, contra un árbol, que lo derribó del caballo. Allí lo rodea- 
ron catorce dragones i uno de ellos le atravesó el pecho de un carabi- 
nazo. ISIoribundo Galeana i con las últimas ansias, se esforzó en vano 
por desenvainar su espada, pues con la misma el dragón le cortó la ca- 
beza, la puso en una lanza, la llevó en triunfo a Ooyuca i la expuso a 
ser objeto de irrisión de dos mujercillas, a quienes el comandante es 
pañol Aviles reprendió, diciéndoles "Esa es cabeza de un hom- 
bre honrado i valiente." Colocóse de su orden en la puerta de la igle- 
sia, donde fué enterrada. (Cavo, págs. 993 i 994). 

Coyután* Del azteca coyutlán o coyotlán, lugar de coyotes. 

Fundado en 1530 por los caciques Coyotl, Pitaloy, Capaya, rei de 
Autlán, i Pilili. Coyotl fué bautizado con el nombre de D. Pedro de 
Guzmán; por su muerte le sucedió en el cacicazgo D. Miguel de Este- 
vanica, quien hizo repetidas instancias porque en su pueblo hubiese re- 
ligiosos. (Mota Padilla, tomo I, cap. 7, pág. 108). 

Cozamaloápail (parroquia de). Palabra mejicana que significa 67( 
el río o agua de las comadrejas: formado de cuzamail, ciizatli, coma- 
dreja, i apan; compuesto de a, por atl^ agua, i pan, sobre. 

En la Iglesia Parroquial de Cozamaloápan se venera la imagen de 
María Santísima, que jamás se retrató. 

Cozcoinatepec (sitio de). Este lugar del Cantón de Córdoba (Vera- 
cruz) se hizo notable en los anales de la insurrección por la resistencia 
que en él presentó el general don Nicolás Bravo a las fuerzas españolas 
mandadas por el coronel don Luis del Águila, el año de 1814. Salióse 
Bravo a los tres días de combate, del sitio que se le tenía puesto, i se 
llevó sus armas, municiones, artillería i todo el material de guerra. Par- 
te de la población fué incendiada al entrar en ella los sitiadores. (Dice. 
Univ. de Hist. i Geog. ) 

Crab en Sonora. El 6 de enero de 1857 se dio en Oabora (Estado de So- 
nora) un combate que ganó la tropa de compañías presidíales mejicanas 
a Crab, filibustero norteamericano, a la cabeza de una expedición de 
103 yankees, muí bien armados i con bastantes pertrechos de guerra. 
De los 103 filibusteros, 31 murieron en la acción, Crab i 58 cayeron 
prisioneros i 14 huyeron. Los mejicanos tuvieron 26 muertos i 30 he 
ridos. Don José M* Yáñez, comandante general de Sinaloa de Sonora, 
no se halló en la acción; pero desde Mazatlán dio las disposiciones más 
acertadas que contribuyeron al triunfo. (Rivera, tomo 1", pág. 36) 

Creencia cristiana de los indios. El término creencia viene del antiguo 
credencia, del participio latino credens, credentis, de credere, creer. 
Los indios de América jamás aprendieron el cristianismo puro. El 



DE CURIOSIDADES HlVlTÓRICAS. 



155 



siguiente pasaje da una idea de cómo sa enseñaban las prácticas cristia- 
nas en el Nuevo Mundo: 

Como los clérigos que, o andaban bautizando, o con loa españoles, no 
tenían puesto seguro, todo el recado del altar era portátil, i en una ar- 
quilla mui pequeña cabía ara, cáliz, vinajeras, casulla i alba, cruz, can- 
deleros i retablo. Este, de ordinario, era la imagen del glorioso apóstol 
Santiago, patrón de España, en la forma que apareció al rei D. Alonso 
de Castilla en la batalla de Olavijo, en u;a caballo blanco, armado, pe 
leando, con muchos moros a los pies, etc. I como los pintores de aquel 
tiempo no eran tan primos como Michael Ángel, ni los colores tan per- 
fectos como los de Roma, i aunque lo fueran, i el artífice mui aventa- 
jado, el traer de ordinario el lienzo doblado, o arrebujado, le hacía salir 
siempre en público deslucido i con mil arrugas, i no las quitaba (el cua- 
dro) porque de ordinario le colgaban de un ramo torcido o le fijaban 
con dos clavos de palo por la parto de arriba, i como para la cristian- 
dad de los españoles todos estos accid sntas importaban poco, en viendo 
su Imagen de Santiago se arrodillaban i hacían mil muestras de devo- 
ción, llegando a ella los rosarios, las espadas, los sombreros, i usando 
las esquinas del lienzo por rotas i deefloradas que estuviesen. De esta 
veneración entendieron los indios qu(í aquella imagen era el dios de los 
españoles, i como le veían armado, a caballo, con espada ensangrentada 
en alto, i hombres muertos en el cam^po, teníanle por dios mui valiente, 
i que por servirle lo eran también tanto los españoles, i de aquí venía 
el rendírsele con facilidad, i desmayair en las batallas al primer encuen- 
tro. I como era este engaño de los indios en tanto provecho de los es- 
pañoles, con alguna culpa de omisió-n, no procuraron sacarlos de él, 
aunque nunca les dijeron claramente que sí. Corría la voz a los enemi- 
gos, i todo se hacía bien, i Santiago a caballo i armado era el dios de 
los cristianos. Éralo también Sant^, María, sin saber el indio si era 
hombre o mujer, porque oía al español que la nombraba muchas veces 
i aunque pocas o ninguna veían su imagen, concibieron grandes cosas 
de Santa María, principalmente en esta provincia de Chiapa, en que 
como se ha dicho, la iglesia principa [ de Ciudad Real estuvo al princi- 
pio dedicada a Santa María. De aquí vinieron a bautizar todas las ca* 
sas de religión con nombre de Sanlja María: la iglesia, casa de Santa 
María; la misa, misa de Santa María; el agua bendita, agua de Santa Ma- 
ría, i el sermón, palabra de Santa M aria, sin formar concepto ninguno 
verdadero, qué cosa era Santa M&rí a; porque no se los habían dicho, i 
si les habían dicho algo, era como lo de Santiago. (Fr. Antonio de Re- 
mesal. Historia de la provincia de (íhiapa i Guatemala, lib. VI, capí- 
tulo VII, págs. 302 i 303.— Madrid,, 1619). 



156 IJICCIONAEIÜ 



Criolfiól i Gachupiaa. Vocablos femeninos, formados, el primero de crio 
Uo, derivado de cría i sigiiifica el americaiio descendiente de europeo; 
el segundo, de gachupín, Silteración de cachupín^ término derivado del 
azteca caccliopini, el que da puntapié con zapato (costumbre española), 
compuesto de cae, apócope! de cactli, zapato, i de chopini, puntapié. Se 
llama gachupín el español plebeyo, rústico i cruel con los indios. 
Para la explicación de este artículo, véase Imágenes rivales. 

CrilStiaiías (primeras). Plural de cristiana, femenino de cristiano, voz 
derivada de Cristo. 

Después de la batalla cié la Victoria, a último de marzo de 1519, el 
cacique de Tabasco regaló a (lortés veinte indias i entre ellas la que se 
decía Malintzin, que bautizada se llamó Marina. Cuando Fr. Bartolomé 
'de Olmedo concluyó la mina, el domingo de Ramos, predicó por medio de 
Aguilar, a las veinte indias, que luego se bautizaron i fueron las pri- 
meras cristianas que hubo en Nueva Eapafia, 

"Cortés las repartió a cadft capitán la suya, i a doña Marina, como 
era de buen parecer i entremetida, e desenvuelta, dio a Alonso Her 
nández Puerto Carrero, i desc[ue fué a Castilla el Puerto Carrero, estuvo 
la doña Marina con Cortés e della hubo un hijo que se dijo don Martín 
Cortés," Doña Marina nació en un pueblo llamado Painala; su madre, 
después de bautizada, se llamó Marta; después de la conquista de la 
Ciudad de Méjico, se casó con Juan Jaramillo en Coatzacoalcos." (Ber- 
nal Díaz del Castillo, Histrtria de la Conquista de Nueva España, 
caps. 36 i 42). 

d*ͧtO de la Piedad (el). Del griego chrisios, que significa ungido. 

Siendo obispo de Michoacá.n D. Juan de Ortega i Muñoz, dice el in- 
quisidor D. Agustín Francisco Esquibel i Vargas, que se apareció el 24 
de diciembre de 1687, a las orillas del río Lerma, en la Estancia de la 
Huerta, una imagen que liarían el "Cristo de la Piedad." Aquella es 
taacia pertenecía entonces a ! as haciendas de la Guaracha i después en 
1764 a las de Cuirinhuicharo, del curato de la Piedad, jurisdicción de 
la alcaldía mayor de Tlazazal.ca, del obispado de Michoacán. Los pri 
meros que vieron al Cristo de la Piedad, fueron Juan de la Cruz i Juan 
de Aparicio. Está hecho de una madera que llaman en azteca tepame, 
palabra que significa árbol ent.re piedras. En tarasco, del verbo thepani, 
que significa regar, o cosa rega-ia. (Esquibel i Vargas, cap. 2", pági- 
nas 7 a 11). 

Cristóbal de los Llanos (San). El nombre Cristóbal procede del griego 
christosphoros, que lleva a Or isto; compuesto de christos, Cristo, ungi- 
do, i phoros, foros, portador. 

El 1^ de marzo de 15i*G, el capitán D. Diego de Mazariegos fundó a 



DB CÜBIOSmAüBS HISTÓRICAS. 157 

Villarreal de Ohiapa. Ea 1529, llegó a este lugar D. Juan Enríquez de 
(xuzmún, enviado por la nueva Audiencia de Méjico, por capitán i al- 
calde mayor i juez de residencia contra el capitán Diego de Mazariegos. 
Enríquez de Guzmán hizo qw.e los alcaldes i regidores de Villarreal, en 
cabildo de 21 de junio de 1529, cambiaran el nombre de la villa por el 
de Villaviciosa (aludiendo a la disposición del sitio); pero este nombre 
le duró poco tiempo, porque en f 1 cabildo que se tuvo el día 1 1 de sep- 
tiembre de 1531, se llamó la "Villa de San Cristóbal de los Llanos." 
(Remesal, págs. 271 i 272). En una provisión del rei D, Carlos, firma- 
da en Valladolid a 7 de jnlio de 1533, se mandó que en adelante se 
llame ''Ciudad Real," i que goce de las preeminencias, prerrogativas e 
inmunidades que puede i debe gozar por ser ciudad. Por decreto de 27 
de julio de 1829 se denominó "San Cristóbal de las Casas," como un 
recuerdo de gratitud a la memoria del filántropo Fr. Bartolomé de las 
Oasaq one gobernó la diócesis desde 1545 hasta 1550. 

Cristóbal (San). En 1532, el capitán D. Cristóbal Romero fundó al 
norte de Tala (Jalisco) el pueblo de San Cristóbal. (Portillo, pág. 25). 

Cristóbal de Zacatecas (San). Cerca de Juchipila (Zacatecas) i junto 
al pueblo de Tepeaca, está la barranca del Río Grande, donde en 1540 
a 1541 tuvo una encomienda el español Cristóbal Romero, que es por 
lo que se llama todavía la barranca de San Cristóbal. (Mota Padilla, 
tomo r, cap. 31, pág. 324). 
Cruces (el monté de las). Plural de crii,-:. Se dio este nombre por lar, 
cruces que allí había con motivo do los asesinatos de los salteadores de 
camino. 

El monte de las Cruces es memorable por haber sido allí, las tropas 
españolas, derrotadas el 29 de octubre de 1810, por los insurgentes man- 
dados por el cura D. Miguel Hidalgo. El coronel español D. Torcuato 
Trujillo que mandaba el regimiento compuesto de Tres Villas, se salvó 
gracias a la velocidad de su caballo. (Cavo, pág. 838). 
Cirujía de la Catedral. El portugués dijo cruxia (i con x le escribió tam- 
bién el castellano); pero hoi dice coxia, en francés coiírsier, cursive. De 
esta última forma suponen derivadas los portugueses las suyas; por ma- 
nera que, en tal caso, el primitivo es el supino cursum, de currer, correr. 
(Monlau). 

La crujía i portada del coro de la Catedral de Méjico se formaron en 
la ciudad de Macao, de China, i se estrenó el T de mayo de 1730. (Al- 
faro i Pina, pág. 10). 
Cruz (archicofradía de la). Del latín crux, crucis, la cruz. D. Hernando 
Cortés fundó en la iglesia de la Santa Veracruz una archicofradía con 
el título de la Cruz, cuyos estatutos fueron aprobados por Fr. Domingo 



158 mccioKAHio 



Betanzoa, vicario general del reino, por auto de 30 de marzo de 1527. 
Una de sus instituciones es asistir a los reos en la capilla, suplicio i 
entierro. Por una bula de Gregorio XIII, a 13 de enero de 1573, ee 
concedió a la archicofradía se agregaae a la del Santísimo Cristo de San 
Marcelo. 

Cruzada. Término derivado de cruz, porque los que iban a los Santos 
Lugares llevaban una cruz. En 1534 r>e instituyó en IMéjico el tribunal 
de Cruzada. (Cavo, lib TIÍ, ¿ 10). 

En 1810 hicieron venir a Guadalajara las divisiones de Tepic i Coli- 
ma, se armó el batallón provincial de Guadalajara, se levantaron dos 
compañías del comercio, de jóvenes escolares, cajeros i mozos de las tien- 
das, se formó un cuerpo de eclesiásticos i personas devotas, con el nom- 
bre de cruzada, protegido por el obispo Cabafiez i Recacho. (Cavo, 
pág. 847). 

Oruz-Aedo (asesinato de). El 26 de diciembre de 1859 fué asesinado 
en Durango el coronel D. Miguel Crux-Aedo, por los soldados de su 
batallón, en un motín ocasionado por desavenencias con el general D. 
Jesús González Ortega. (Rivera, tomo 1", pág. 100). 

Cl*UZ de Tepic (Santa). Desde la conquista de Tepic, se venera una 
gran cruz hecha de tierra i zacate, que está en el Santuario de la Santa 
Cruz. Esta con la peana i rótulo tiene de largo cinco varas i una ses- 
ma. La capilla del Santuario la hizo D. Alonso Hernández Alatorre, 
dueño entonces de la hacienda Guimarais i de las de Papalote i Costi- 
lla. (Mota Padilla, tomo T, cap. 36, pág. 390). 

Cruz de Puebla (Santa). La parroquia de la Santa Cruz de Puebla, 
fué servida por eclesiásticos regulares, hasta el año de 1641 en que 
el obispo Palafox les retiró la administración i desde entonces hasta 
1683 quedó todo el barrio que llaman del Alto, agregado a la iglesia 
de San José. En 13 de febrero de 1684 se pasó la parroquia a la capi- 
lla de los mestizos, que hoi se nombra Ecce Homo. El día 19 de febre- 
ro de 1693 se trasladó esta parroquia a la capilla de los eepafíoles, que 
hoi sirve de ante-sacristía a la iglesia de la Santa Cruz, i el día 10 de 
abril del mismo año se abrieron los cimientos de este templo que se ter- 
minó i bendijo el 23 de marzo de 1 7 1 4. ( Alf aro i Pina, pág. 1 99 i vuelta). 

CliaLdrÍlla§ de bandidos. En 5 de noviembre de 1864 escribió el empe- 
rador Maximiliano a su ministro D. Joaquín Velázquez de León: 

"Mi Gobierno está determinado a emplear todo su empaño i energía. 
Si hasta hoi ha usado de indulgencia con sus adversarios políticos, para 
dejarles tiempo i ocasión de conocer la voluntad nacional i unirse a ella, 
en adelante ti^ne la imperiosa obligación de combatir a aquellos, pues 
su bindera no lleva ya credo político, sino pretexto para el robo i la ma- 



DE ODRIOSIDÁDKS HISXÓaiCAS. 159 

tanza. Mis deberes de soberano me obligan a proteger al pueblo con 
brazo de hierro, i para corresponder a los deseos altamente expresados 
por todas partes, declaramos como Jefe de la Nación, con pleno consen- 
timiento de nuestra sagrada misión i del deber que nos hemos impuesto, 
que todas las gavillas armadas que recorren todavía algunos puntos de 
nuestra bella patria, asolándola, turbando i amenazando al laborioso 
ciudadano en su trabajo i en su Hbprtad, deben ser consideradas como 
cuadrillas de bandidos, i caer, en consecuencia, bajo la inflexible o 
inexorable severidad de la lei. Mandamos por lo mismo a todos los fun- 
cionarios, magistrados i jefes militares de la Nación las persigan i las 
aniquilen con toda fuerza." (Méjico al través de los Siglos, tomo V, 
pág. 727j. 

Cuanailióa* Loa indios de Nayarit adoraban algunos ídolos, principal- 
mente tres, a los cuales daban los nombres de Tayoapa, Tate i Guana- 
moa. (Alegre, tomo 3*^, pág. 197). 

Cuando se viatieron los yuatecos. En 1552 mandó el licenciado Tomás 
López, oidor de la audiencia de Guatemala i visitador de Yucatán: 

"Y porque és gran deshonestidad que las mujeres anden desnudas, 
como andan entre los naturales, i grande ocasión a enfermedades con 
el poco abrigo, desnudez i falta de camas en que dormir. Mandó que 
de ninguna manera las indias dejasen de traer una camisa larga i enci- 
ma su huipil, i los indios sus camisas zaragüelles, i que todos procura- 
sen traer calzado, a lo menos alpargatas, i que se les procurase intro- 
ducir toda limpieza en sus casas i personas, en especial en tiempo de 
enfermedad y crianza de sus hijos." (Cogolludo, Hist. de Yucat., tomo 
1", lib. 5^ cap. 19, pág. 489). 

Cuartel de San Juan Bautista. El término cuartel, dice Oovarrubias, es 
militar i significa la división de la tropa en cuatro partes. De aquí se 
dijo de las divisiones de la población, distrito, barrio, etc., donde acam- 
paban las tropas, i después dieron este nombre al ediScio especial des- 
tinado al alojamiento de los soldados. 

En 1811, el gobernador del que es lioi Estado de Tabasco, D. Andrés 
Girón, derribó la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista i con los ma- 
teriales fabricó el cuartel principal. (Gil i Saenz, pág. 125). 

Cuartillos* Derivado diminutivo do cuarto, llamado así por ser la 
cuarta part-3 de un real. 

El día 8 de marzo de 1794 comenzaron a circular eñ Méjico las mo- 
neditas de plata que en el país llaman cuartillas. 

Cuatro Ciénagas. Don Pedro de Naba, comandante general de las Pro- 
vincias Internas, ordenó el 25 de mayo de 1800, se erigiese una villa 
en el punto de las Cuatro Ciénagas (Coahuila), que era una do las ha- 



160 , DieCIONARIO 



ciendas del marqués de San Miguel de Aguayo. (López Portillo, pág. 
466). 
C^uayhteUIÓC (prisión de). Del mejicano cwaw/tííi, águila, i iemoa, bus- 
car, indagar, mirar: vista o mirada de águila. A los 75 días de lucha i 
en les momentos más desesperados, cercado por los bergantines manda- 
dos por Gonzalo de Sandoval i por las fuerzas de Pedro de Alvarado, 
do Luis Marín i Francisco de Lugo, salió con su familia i principales 
en 50 piraguas i canoas n'i: ya tenía preparadas. 

"El García de Holguin alcanzó a las canoas, e grandes piraguas en que 
iba el Gaaterauz, y en el arre del, y de los toldos, e piraguas, y aderezo 
del, y de la canoa, le conoció el Holguin, y supo que era el grande se- 
ñor de México, y dixo por sefias que aguardassen, y no querían, y el 
hizo como que les quería tirar con las escopetas y ballestas, y huuo el 
Guatemuz miedo de ver aquello, y dixo: "No me tiren, que yo soy 
el rey de México, y desta tierra, y lo que te ruego es, que no me lle- 
gues a mí mugar, ni á mis hijos; ni a ninguna mujer, ni a ninguna cosa 
de lo que aqui traigo, sino que me tomes a mi, y me lleves a Malinche:" 
y como el Holguin le oyó, ^ se gozó en gran manera, y le abracó, y le 
metió en el vergantin con mucho recato, a él, a su muger, y a veinte 
principales que con él iban, y les hizo assentar en la popa en vnos pe 
tates, y mantas, y les dio de lo que traía para comer." 

En esto llegó Gonzalo de Sandoval y dixo a Holguin que le diesse el 
prisionero. Se trabó una disputa entre ambos, que hubiera terminado 
mal, sí sabedor de esto Cortés no manda incontinenti al Capitán Luís Ma- 
rín i a Francisco de Lugo para que llevaran a los presos í a los capita- 
nes Sandoval í Holguin." 

Ya ©n presencia de Cortés le dijo Cuauhtemóc, por medio de Marina 
i Aguilar: "Señor Malinche, ya yo he hecho lo que estaua obligado en 
dí^^fensa de mí ciudad, y vassallos y no puedo mas, y pues vengo por 
fuerza y preso ante tu persona y poder, toma luego esse puñal que traes 
en la cinta, y mátame luego con él."^ 

Esta prisión fué el 13 de agosto de 1521. 
CuauUtcmÓC (lugar de la prisión de). Acerca del lugar donde fué he- 
cho prisionero Cuauhtemóc^ se han suscitado varias disputas. El Barón 
de Humboldt, dice: "que de las indagaciones que hizo con el sabio P. 
Pichardo de la Profesa, resulta qu8 fué en un gran estanque que había 
entre la garita de Peralvillo, la plaza de Tlaltelolco y el puente de Ama- 
xáa; opinión que resulta confirmada, porque hace mención Ixtlilxúchitl 



1 Aqui se nos ocurre pre^aiiLar si el Hols;uiii sabía la lengua mejicaua. 

2 B-!raal Díaz djl Castiüü, Hiat. verd. da la cong. de la Nueva España, cap. 156. 

3 Id., id. 



DE CURIOSIDADES HISTÓRICAS. l6 1 



de una pequeña laguna que había allí. Esta era una caleta por donde 
se embarcaban para Atzcapotzalco, ó sea un fondeadero por donde tam 
bien se embarcaron el rey Netzahualcóyotl y el rey Txcoail, de Móxicoi 
cuando á la cabeza de trescientos mil tezcocanos y mexicanos marcha 
ron á destruir el imperio de los tecpanecas, y con él al tirano Maxtla. 
Todavía existen muchos fragmentos de lanzas y flechas de obsidiana 
en aquella llanura de nuestra Señora de los Angeles, y yo poseo un re 
gatón de macana recientemente hallado, que figura una púa con varios 
canales que hacían incurables las heridas que causasen. Verdaderamen- 
te es horrible aquel lugar .... et campos ubi Troya fait .... ¡Qué mal 
correspondieron los españoles á la generosa hospitalidad que en él reci- 
bieron de sus reyes, y de este pueblo magnánimo y hospitalario! Nada 
pudo satisfacer su rabiosa sed del oro, y su insaciable codicia, mayor 
acaso que el océano que atravesaron para agredir á hombres sinceros 
que les eran desconocidos, y que por tanto, en nada les habían dado el 
menor motivo de queja. Ni el oro derramado en abundancia, ni las ca 
ricias más obligantes y cordiales pudo desarmar la saña de estos mons- 
truos lanzados sobre las costas de Zempoalan: cada español de éstos ve 
nía poseído de una legión de furias infernales como los de Vespasiano. 
¡.Qué se hizo si no la antigua grandeza de este suelo dichoso? ¿dónde es- 
tá su abundancia'! |,dónde su innumerable población? Todo desapareció: 
nada existe sino los vestigios de la crueldad española. Desde el 12 de 
agosto de 1521, los aztecas quedaron esclavizados con su monarca: ata- 
do éste en un potro de tormentos, fué requerido para que entregase el 
oro que le demandaban, como si fuera una propiedad castellana; mas 
la constancia del príncipe en sufrir los ardores del fuego, supo burlar 
y avergonzar la codicia de Cortés: dejólo por entonces con vida; pero 
sólo fué para quitársela después, pendiente de un árbol: su presencia le 
era insufrible, porque en ella tenía un tenez ó inexorable acusador. 
Los mexicanos marcados en la frente con el sello de fuego de la escla- 
vitud ca&tellana, fueron trasladados más allá de los mares, ó condena- 
dos al trabajo de las minas y estancias de los españoles, ó á reparar es- 
ta misma ciudad que hoy se presenta á nuestra vista, destruida antes 
por cincuenta mil zapadores. Deade aquel malhadado día, ¡qué diluvio 
de males no han llovido sobre este suelo! ¡Qué lágrimas no se han de- 
rramado en el discurso de tres siglos! Aquellos monatruos de barbaria 
é ignorancia, ¡cuántas trabas no pusieron á las ciencias, á las artes, al 
comercio y á la navegación! ¡Cuánto no trabajaron por perpetuar aquí 
la ignorancia y la superstición, armas fuertes con que se atan los inge 
nios y 88 vincula para siempre el reinado del terror!" 

, ... El ayuntamiento de México, para excitar el celo patriótico de 



162 DICCIONABIO 



SUS conciudadanos, debe marcar este sitio, colocando en el raisnio una 
sencilla columna con la siguiente inscripción: 

"Pasajero, 

aquí espiró la libertad 

Mexicana 

por los invasores castellanos, 

que aprisionaron en este lugar 

al emperador 

Quauhteraóc 

en 12 de agosto de 1521. 

¡Odio eterno á la memoria execrable 

de aquellos bandoleros!" 

(Fernando de Alba Ixtlilxuchitl, Horribles crueldades de lo» con- 
quistadores de Méjico, pág. 50, nota). 
Cliauhtla d« Morelos (sitio de). El nombre Cioauhtla es alteración del 
mejicano Cuauhtian, que significa junio a las águilas, compuesto de 
cuauhtli, águila, i de tlan, junto; aunque también puede proceder de 
cuahuitl, árbol llamado así, i el abundancial tía, con lo que significa ar- 
boleda o bosque. Primero llevó el distintivo de Amilpa, palabra forma 
da de Amilli i pa, que vale "en las tierras de regadío," de manera que 
Cuauhtla Amilpa (\vAexQ decir "en las tierras de regadío junto alas 
águilas." 

A solicitud del Ayuntamiento del Estado, en 1828, el Congreso, por 
decreto de 6 de abril de 1829, concedió a la población el título de Ciu- 
dad Heroica de Morelos, por la defensa que hizo allí el cura D. José 
M* MoreloSj sitiado por Calleja desde el 19 de febrero de 1812 hasta 
el 2 de mayo, en que rompió el sitio después de una terrible lucha. 

A pesar de estar esta ciudad en un Valle i a la orilla de un río va 
deable por todas partes, sostuvo Morelos 73 días de sitio i lo rompió 
cuando quiso. 

Los historiadores no están de acuerdo en los detalles de este memo- 
rable acontecimiento, que dio tanto renombre a Morelos i costó al go- 
bierno español dos millones de pesos. 

Las fuerzas realistas al mando de D. Félix Calleja i del brigadier I>. 
Ciríaco del Llano, eran: 8,790 hombres con 25 piezas de varios calibres: 
I, batallón de S. Luis con su j»fe el coronel Agustín de la Peña; II, ba 
tallón de Granaderos a cargo del mismo jefe; III, el escuadrón de Pue 
bla, cuyo jefe era el teniente coronel D. José Enríquez; IV, el batallón 
de "Lobera," a cargo del mismo jefe; V, el batallón "Unión," dirigido 



»B COaiOBIDADES HISTÓRICAS. 163 

por el coronel J. Oaminud; VI, el batallón de "Asturias," por el coro 
nel D. Juan Oandamo; YIT, "Expedicionarios de España," por el co- 
mandante D. Anastasio Bustamante; Y.TII, "Fuerzas de Méjico i Ve- 
racruz," por el comandante J. Andrade; IX, "Guerrillas Realistas," por 
id., id.; X, "Dragones de Tulancingo," por el comandante Martín An- 
drade; XI, batallón "Corona," por el coronel D. José M* Echegaray; 
XII, escuadrón "Yermo," por los comandantes Acha i Huidrola; XIII, 
batallón "Guanajuato," por el coronel D. Saturnino Samaniego; XIY, 
escuadrón "Ouernavaca," por el comandante Armijo, i XY, "Patrio- 
tas Realistas," por el comandante Lambarri, 

Las fuerzas del general Morelos i de los brigadieres Bravo i Galea- 
na eran 4,350 hombres i 30 piezas de varios calibres: I, "Libres de 
Ouauhtla," mandados por los coroneles Yalle i Escoto; II, batallón 
de "Independencia," por el brigadier H. Galeana; III, batallón de 
"Costa Grande," por el coronel Mariano Ramírez; lY, batallón "Bra- 
vos de Tixtla," por el coronel D. Rafael Moreno; Y, batallón "Patrio 
tas de Cuaubtla," por el comandante Carranza; YI, "Compañía de Tla- 
pa," por el coronel Yázquez; Yll, "Regimiento de Teloloápan," por el 
coronel D. Perfecto García; YIII, "Compañías de Petatlán," por el co- 
mandante D. Marcos Urzúa; IX, "Compañía de Patriotas de Hueta- 
mo," por el coronel Garduño; X, "Compañía de Costa Chica," por el 
coronel D. Manuel Ordiera; XI, "Legión de Amilpas," por el coronel 
D. Mariano Matamoros; XII, batallón de "Chilpancingo," por el coro- 
nel D. Yíctor Bravo; XIII, "Patriotas del Sur," por el comandante 
Pinzón. (Memorias inéditas escritas por el testigo ocular de los acon- 
tecimientos, D. Felipe Montero). 

(Advertencia: este documento es inédito i de gran importancia para 
la historia de Méjico.) 

Los gastos del sitio de Cuauhtla importaron al gobierno español dos 
millones de pesos. (Cavo, pág. 931). 
Clieiica.]]lé* Se cuenta que el nombre de Cuencamé provino de que pa- 
sando unos arrieros por este lugar, se paró el que iba delante, i el de 
atrás gritó: ¡arrea! i el otro contestó: "espera que la cuenca mee" (Allí 
llaman cusnca a las muías.) El siguiente documento desmiente ette 
dicho vulgar. 

El primer misionero que estuvo en este pueblo, fué el Padre Fran 
cisco Ramírez, según una carta que escribió en 31 de agosto de 1594: 

"TrájonoB Su Majestad, dice, a principios de agosto a este pueblo de 
Cuencuemfí (hoi Cuencamé), el cual está en un valle muí espacioso i 
mui ancho, coronado de hermosos montes. Está entre dos ríos las Ma- 
sas i Guanabal." (Alegre, tomo 1°, pág. 284.) 



164 BICCIONÁ&IO 



El couTento de la Parísima Concepción de Ouencamé se erigió en 
líSO. Allí veneran el Santo Cristo de Mapimí. (Mota Padilla, tomo 
3^. pág. 206.) 

Clieniayaca (vasallos de Cortea en). Del azteca Cuauhnaktiac, que 

significa rodeado de bosques: de cuauhlla, bosque, i náhuac, rodeado. 

En 1530 mandó la Audiencia de Nueva España a contar los pueblos 

vasallos que Cortés tenía en Cuernavaca, según se ve por el siguiente 

documento: 

•'Ojon el dicho Alvarado (Domingo de) escribimos á Vuestra Mages 
tad, el estado en que teníamos lo de la cuenta que le abia de fazcr de 
los vasallos de que Vuestra Magostad fizo merced al Marqués del Va 
lie, quera que hablamos nombrado para la dicha cuenta personas de 
parte de Vuestra Magestad, las que convinieron conforme a las que el 
dicho Marqués nombró; a las quales dimos la ynstrucion de lo que 
nos parezio que con venia de lo que debian f azer, de la qual ansi mesmo 
ymbiamos copia; asi nombrados comenzaron por Coadnaguaca, que fue 
el pueblo qnel dicho Marqués primero señalo, e estuvieron toda la Qua- 
resma pasada en contar una de las cabezeras del dicho pueblo, el qual 
tiene mas de veinte, e aun no lo acabaran e viniéronse los dichos con- 
tadores, e según de lo que de palabra nos dixeron, e Vuestra Magestad 
verá por el parecer firmado de sus nombres nos dieron con xuramento, 
tiénese por tan dyficultosa la dicha numeración, que casiesymposible." 
( Carta del Abdyencia de México a Su Magestad sobre varios asuntos 
de gobierno. — Temyxtitan. — México — Agosto H de 1.j31. — Documen- 
tos de Indias, tomo 41, pág. 43 i vuelta.) 

CuemsiYaca (iglesia de Guadalupe de). Este templo lo construyó el 
Dr. D. Manuel de la Borda, hijo del minero D. José. El mismo Doctor 
construyó los jardines de la casa que tuvo en aquella ciudad, en la que, 
años después, recibió al arzobispo Haro, en la visita que hizo a aquella 
parte de la diócesis, i le dio una función en los mismos jardines, ilumi- 
nados con luces de colores i fuegos artificiales. Allí murió D. Manuel 
de la Borda el día 30 de mayo de 1778. (Dice. Univ. de Hist i Geog.) 

Cueva de la Jarcia. Cuatro leguas más allá de Nejapan (Oajaca), fren- 
te a un pueblo que se llama San Juan de la Jarcia, se eleva a con- 
siderable altura una montaña, coronada por una peña taja'da, inaccesi- 
ble completamente por uno de sus costados. En este lugar tenían su 
adoratorio los indígenas. A allí se dirigió Fr. Juan Ruiz, acompañado 
de varios idólatras. Llegó a la parte superior de la peña, buscó un lu- 
g.ir a propósito para su intento. De un risco ató el extremo de una gran 
soga que llevaba i se ató él con el otro extremo i puso la :',uerda en manos 
de los indios para que lo fuesen descolgando. El fraile no se arredró 



DE CCRlOSIDADKS HISTÓRICAS. 165 



aute aquel hecho peligroso i atrevido. Llegó adonde estaban los alta- 
res i los derribvi Frai Juan murió en 1604. (Gay, tomo 2°, págs. 61 
i 62). 

Cnicatláll. Del azteca, que significa lugar de cantores, compuesto de 
aiAca, cantar, i ilán, lugar o tierra de. 

El pueblo de San Bautista Ouicatlán lo dio Hernán Cortés en enco- 
mienda a Juan Tirado i a Gonzalo de Robles. (Gay, tomo 1°, pág. 273). 

i^nilapiS. Del naoa cidtlapan, que significa muladar. 

Opina el Sr. Martínez Gracida que sa deriva de cuihapan, de cuiloa, 
quitar, i apan, río. 

La villla de Santiago Ouilapa, situada cerca del río Valiente, del Es 
tado de Oajaca, es memorable por haber sido allí injustamente fusila- 
do ol patriota D. Vicente Guerrero, el 15 de febrero de 1831. 

Cuilapa. En 1604 se erigió el convento de Ouilapa, poco más de una 
legua al sudoeste de la ciudad de Oajaca. El primer prior fué Pr. Je 
rónimo de Ábrego. (Burgoa, pág. 198). 

C'üitzeo de los Naranjos. El nombre tarasco Chiitzeo significa Jugar 
de tinajas. 

El pueblo do Cuitzeo de los Naranjos es memorable por haber naci- 
do allí D. Miguel Hidalgo i Gallaga el 8 de Mayo de 1747. 

dlliíicáll* Dal azteca Culhuacán, país de los culhuas o colhuas. 

Ñuño de Guzmán entró en la provincia de Acaponeta i fundó allí 
en 1530 la villa de Ouliacán. Dejó en ella por capellán al Br. Gutié 
rrez i los soldados Juan de la Bastida, Diego de Mendoza, los Ibarra, 
Baeza, Torar, López, Otrera, Alvarcz, Alcaraz, Cordero, Avila i Mal- 
donado. 

iíutllbres de Acultzingo (acción de las). El 28 de Abril de 1862, el 
jefe francés Lorencez (acompañado de Tabeada) ganó en las memo- 
rables Cumbres de Acultzingo (cerca de Orizaba) una acción de armas 
al general D. Ignacio Zaragoza i a sus subalternos los generales D. ]\Ii- 
guel Negreta i D. José María Arteaga, quien salió herido en una pier- 
na, que se le amputó felizmente en Puebla, adonde ss retiró Zaragoza 
con su ejército. (Rivera, tomo P, pág. 190). 

CunR. de Méjico (la). Del singular inu.>itado cana, de cuna, cunarum, la 
cuna. (Monlau). 

A principios del año de 1601 quedó acabado el edificio de la nueva al- 
bóndiga, i el sitio de la antigua se les dio a cuatro hermanos de S. Juan de 
Dios, quionea el día de S. Matías tomaron posesión i pusieron la cuna. 
Después la fundó Lorenzana, i el arzobispo Niínez de Haro formó el 
reglamento en 1772. (Torquemada, tomo 1-, lib. 5, cap 60). 

^unduacAllt Esta población es del Estado de Tabasco. 



163 DICCIONARIO 



El 8 de septiembre de 1625 se hundió el pueblo viejo de Ounduacán. 
Los habitantes que pudieron salvarse de la catástrofe emigraron i se 
llevaron la cruz de la iglesia. En un potrero que estaba entre los pue- 
blos de Oucultiupa i Cimatlán, clavaron la cruz el mismo día 8 de 
septiembre de aquel año, i fundaron el pueblo llamado hoi Villa de Oun- 
duacán. El congreso del Estado le dio el título de villa el 27 de octu- 
bre de 1826. El año de 1860 se concluyó la iglesia parroquial. (Gil i 
Saenz, págs. 87 i 239). 

Cupándaro* Del tarasco cupanda, aguacate, i aro, lugar de. 

Pueblo antiguo, cercano unas dos leguas de Cuitzeo, estuvieron como 
dieciseis años allí los frailes agustinos, hasta que en 1566 se hizo priora- 
to, (Basalenque, págs. 86 i 87). 

Cursi de Zacapoaxtla. El general D. Pedro Ampudiatomó a Oozcomate- 
pec (5 leguas de Córdoba) el 1" de abril de 1859 e hizo allí prisio- 
nero, entre otros, a D, Francisco Ortega, cura de Zacapoaxtla, i lo fusi- 
ló el mismo día. (Rivera, tomo P, pág. 88). 

Custodia de la Catedral de Méjico. Por el año de 1755, el minero 
francés D, José de la Borda construyó la iglesia parroquial de Taxco, 
en cuya obra material invirtió 471,572 pesos, además del costo no me- 
nos considerable de ornamentos i vasos sagrados, de los cuales la custo- 
dia que hoi tiene la Catedral de Méjico, i que se hizo para aquella igle- 
sia, costó 100,000 peses. (Dice. Univ. de Hist. i Geog.) 



iJE CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 167 



O 



^ibalchén (abandono de). Palabra maya, que significa pintor del po- 
zo oculto; compuesta de oib, pintor o dibujador, bal, ocultar, resguar- 
dar, i chen, pozo. 

El 19 de abril de 1848 salió una guerilla del pueblo de Iturbide 
(Campeche), i como a un cuarto do legua se encontró con una parti- 
da de unos 800 indios rebeldes. Ü. Manuel Barrera, juez de paz del 
pueblo, había armado a los vecinos, i el coronel D. Cirilo Baqueiro es- 
taba de jefe militar de la plaza cuando loa indios se acercaban al pue- 
blo. Baqueiro se propuso resistir al enemigo; pero al tener 23 muer- 
tos i 11 heridos, i tomada la plaza por los bárbaros, salió con las fami- 
lias i enfermos para ^ibalchín. Esto ocasionó un alarma terrible en 
las 11 poblaciones del partido. A las once de la noche, las familias de 
jibalchén, a las que so incorporaron las de Xkomchen, habían anda- 
do ya dos jornadas, A esa hora, unidas a las de Xcupil, se dirigieron 
a Campeche. Ko quedó un habitante en estas tres poblaciones. Un 
día después llegó Baqueiro a Xcupil con sólo 40 hombres, porque loa 
demás liabían desertado. A los lados se comtemplaba, debajo de la ar- 
boleda de las haciendas del camino de Campeche, a mas de 200 fami- 
lias (que antes tenían alguna proporción) calentando al rescoldo una o 
dos tortillas para continuar la fuga a Campeche, adonde llegaron jun- 
tamente con los vecinos de Bolonchén i .ropelchén. (Baqueiro, tomo 
P, cap. X). 

^ítniíp (derrota de). Nombre maya que significa medio separado, o 
compañero; compuesto de oit, saltar deslizándose, apartarse, i n«/), mi- 
tad, otro, diferente, etc. 

Este pueblo, cerca de Valladolid (Yucatán), ea memorable en la hia 
toria de la guerra de castas. 



i 68 CICOIONABIO 



Una maflana de febrero de 1848, el comandante D. Miguel Bolio 
organizó su fuerza en el atrio de la iglesia de Sisal, de Valladolid, i a 
las órdenes de los oficiales D. Manuel Cepeda Peraza, D. Antonio Fer- 
cández Montilla, D. Joaquín Mezquita, D. Manuel Iturrarán i D. 
Francisco Oviedo (hijo) se dirigió a Qitnup; apenas había llegado, 
cuando se presentaron los indios por todas partes como un hormi 
güero. 

Pegaron fuego al caserío i Bolio quedó reducido al atrio de la igle- 
8Ía, donde se sostuvo hasta las doce del día. De la guerrilla que había 
quedado a retaguardia, al mando del capitán D. Antonio García Po- 
blaciones, no quedaba uno vivo. En esta situación terrible, quiso Bo- 
lio organizar una fuerza para abrirse paso, cuando los pelotones de in- 
dios lo obligaron a salir en desorden. En las esquinas de las calles i 
atrincheramientos la lucha fué desesperada. Los indios fueron persi- 
guiendo a los del gobierno hasta la entrada de Valladolid. Oomo tenían 
emboscadas por todo el camino, el que no murió en Qitnup, cayó en la 
huida. En esta pereció el valiente Bolio i los oficiales Montilla, Ovie- 
do, Juan Rosado Sierra, Saturnino Marín i José Alcocer Villanueva. 
En el eombata murieron más de 150 soldados. (Baqueiro, tomo 1", 
cap. IX). 



líE CülilOSIDADES UISTÓKICAS. 169 



oh: 



CBia.lcIftÍllC]ítes* Piarar castellano del nombre azteca chalchihuite^ qua 
signifíca esmeralda sin labrar. 

El convento de S. Francisco de Chalchihuites, tuvo su creación el 
afio de 1583. En el año do 1591 se avecindaron allí muchas familias 
tlaxcaltecas. (Arlegui, pág. 73). 
CKiametlíl Del azteca chamatl, jactancioso, o de chiamatl, aceite de chía. 

La provincia antigua de Chametla, corresponde al actual Estado de 
Sinaloa, donde está el pueblo de Acaponeta. 
Clftampoíóll. Metátesis del maya Potonchán (como puede verse en 
Cogolludo, tomo 1", lib. 1- cap. II, pág. H), que Gomara dice que sig- 
niñca lugar hediondo; pero como los elementos constitutivos no dan eíe 
significado, creemos que es alteración de putonchán, hogar de papaya 
i aguacate pequeño; compuesto de put, papaya, on aguacate, i chatt, pe- 
queño. Son frutas que abundan en Champotón, principalmente el agua- 
cate. 

En la carta de relación que Hernán Cortés escribió al rei, desde Se- 
gura de la Frontera de Nueva España, a 30 do octubre de 1520, escribe 
Putunchán, i el padre Lorenzana eu la nota 3, pág. 81 de la Ilist de 
Nueva España, escrita por Cortés (Méjico, 1770), dice "Provincia de 
Potinchán ó Potonchán en Tabasco; hoi se llama el pueblo, la Victo- 
ria. En mejicano, Potonchán significa lugar que hiede," Potonchán se 
llama hoi Champotón. 
Chtincenotc (destrucción de). Palabra maya compuesta de citan, pe- 
queño, i cenote^ manantial o depósito profundo de agua. 

El pueblo de Chancenote de Yucatán es memorable por la heroica 
defensa do sus hijos en la sangrienta guerra de castas. 

El inolvidable día 10 do febrero de 1818, a las seis do la mañaua, sa 



170 UICCIONAKIO 



presentaron unos 1,500 indios armados, al mando de los cabecillas Bo- 
nifacio Novelo i Bernardino Chan. En el acto salió una guerrilla a 
atacarlos, se trabó una lucha desigual, en la que los indígenas, en me- 
nos de 15_^minuto3, le hicieron 18 muertos, i los demás fueron persegui- 
dos hasta la plaza. liOs 42 hombrea que quedaron, de los 60 de la guar- 
nición, se reunieron en el atrio de la iglesia i sostuvieron contra los in- 
dios ua nutrido fuego de fusilería hasta las doce del siguiente día. Ocra 
guerrilla de 25 hombres, que custodiaba a un número consideraVjle de 
familias, se abrió paso a la bayoneta, atrepellando los atrincheramien- 
tos enemigos, sobre los cuales pasaron mujeres, ancianos i niños. In- 
dignados con esto los sitiadores, entraron, se apoderaron de la iglesia, 
asesinaron algunas familias allí refugiadas i prendieron fuego a los al- 
tares, a los paramentos sagrados, a las imágenes, i todo quedó en poco 
tiempo hecho cenizas. Los únicos 25 hombres que quedaban defendien- 
do la plaza a las órdenes de los oficiales Miguel Pardo i Marcelino 
Aguüar, se bajaron de la azotea de la iglesia i a bayonetazos i mache- 
tazos, en medio del humo i del fuego, se abrieron paso, salieron, i se lle- 
varon a sus heridos a Tizimín. (Baqueiro, tomo 1", cap, IX, págs. 347 
i 348). 
Cll&pnlít (defensa de). Nombre alterado del azteca ChipaUan, compues- 
to de chapanquí, cosa mui mojada, i tlan, jauto o cerca, o lugar de. 
(Mendoza). 

El virrei Venegas confió el mando de las provincias de Guanajuato 
i Michoacán al general D. José de la Cruz, i como éste había fusilado 
indigna i cruelmente en Guadalajara, a D. José Antonio Torres, único 
caudillo insurgente respetable que defendió en la provincia la libertad 
hasta caer en manos del general realista Negrete, se dirigió a Tizapán 
con el objeto de incendiarlo; pero, no hallando pretexto, se le ocurre 
restablecer el antiguo tributo quitado por las cortes^ i odiado por los 
mejicanos. Estos se resisten i el general Cruz insiste i amenaza a los 
indios con una proclama que concluía diciendo que haría correr la san- 
gre de los inobedientes . . . . Enterados loa indígenas, contestaron: "Que 
corra el sangre. ..." 

El caudillo de los mejicanos en Chápala era el cura D. Marcos Cas- 
tellanos. Tenía de subalternos a José Santa-Anna i Encarnación Ptosaí. 

El 1° de noviembre de 1812, José Antonio Serrato, siendo coman- 
dante de la Barca, atacó en San Pedro Ixicán a llosas, que tenía 200 
hombres. Este no sólo logró rechazarlo i destrozarlo, auxiliado de laa 
fuerzas de Santa-Anna, sino que le quitó 300 fusiles, a pesar de que los 
indios cuando entraron en el combate no llevaban más que seis armas 
de fuego, algunas lanzas, machetes i piedras. Dos días después (el 3), 



DE OliRTOSIDiDC-.S HíSTÓRlCAS. i? I 



Rosas i Santa- Anna se pasaron al pueblo de Poncitián, donde estaban 
los dispersos de Serrato, a las «ordenes del comandante de aquel pueblo, 
D. Rafael Hernández, quien con mayor número que tenía de aquel ve- 
cindario, loa de Atotonilco, Ocotlán, Tomatlán, Zapotlán del Rei, Aran- 
das, Jaraai, Otatlán i más refuerzo que le vino de la Barca, se puso en 
defensa para resistir a Rosas i Santa-Anna. El combate duró todo el 
día i la ganaron los indios. Les quitaron 200 fusiles i otras armas a ios 
realistas, quienes se echaron al rio, donde pereció la mayor parte con el 
armamento. Loa indios vencedores se retiraron al cerro i allí se sostu- 
vieron tres seniaí:.&8 i bajaron a atacar al cura Alvarez que estaba d^ 
guarnición eu Poncitián. Apenas principió el combate, hicieron nrii^ 
falsa retirada al cerro; siguiólos Alvarez hasta ese punto i allí formali- 
zaron la batalla. El «ura Alvarez perdió dos cafioues, varias armas, 
como sables i pistolas, más de 100 fasileí!, i escapó dejando muchos 
muertos i él, herido del pescuezo. Los indios sólo perdieron cuatro sol- 
dados. 

Pocos días después, vinieron a atacar a éstos de Poncitián al cerro 
de San Miguel; pero salieron a recibir al enemigo al camino, lo recha 
zaron i se fueron los indios a situar a su isla de Mezcala en la laguna. 
Allí fué a atacarlos el comandante español D. Ángel Linares, con una 
canoa grande i siete chicas. Los mejicanos salieron con las suyas i des- 
truyeron a los contrarios, que sólo se escapó una con dos soldados i dos 
remeros. Linares murió en la acción i Cruz deploró esta pérdida en su 
oficio de 27 de febrero de 1813, al Virrei, i le dice que obró contra sus 
órdenes, pues debía haber dado la batalla con siete canoas que tenía 
preparadas en Ooutián, luego que llegasen las lanchas i botes que se 
habían mandado construir en el puerto de San Blas. Pasado un mea 
de la derrota, al saber los indios que venían a atacarlos, salieron al ca- 
mino i en el puente de la Peña volvieron a derrotar completamente a 
jos realistas, de los que sólo se escaparon dos individuos, i de los de la 
isla murió un indio i otro que salió herido. También en el puerto de 
la Vio-ía, a un lado de Tlalchichilco, se concluyó otra batalla comenza- 
da en el puente de la Angostura, que fué sangrienta. Los indios ma- 
taron en la retirada la mayor parte de la tropa realista, tomaron mu- 
chos fusiles, un cajón de parque i sólo murieron tres indígenas que se 
dispersaron. 

Estas derrotas hicieron que el general Cruz se empeñüse en hacer la 
guerra marítima a los naturales i poner en la laguna una escuadrilla 
para bloquear las canoas e impedir que metieran víveres en la isla de 
Mezcala, punto principal en que se habían fortitivado. Eu uno de estos 
combates marítimos en que atacó el general Negrete, cayó sobre él una 



k 



172 DICCIONAIUO 



pedrea tan espesa, qae salió lastimado on dos dedos de una mano. Era 
asombrosa la agilidad con que los indios volcaban con sus canoas los 
botes enemigos, aunque construidos a la europea. Tomados por los es- 
pañoles todos los puntos del campo de Tlalchichilco, por donde pudie- 
sen entrarles víveres, quedaron reducidos a un riguroso sitio de hara 
bre, i de esta estratagema se valieron los sitiadores para hacer rendir 
a los mejicanos en 1817, a los 5 años de lucha. Así se hizo mediante 
una honrosa capitulación, que no se quiso publicar en las gacetas por 
no lastimar el orgullo castellano. (Cavo, págs. 990 a 992). 
Cfeapalac. Nobre azteca, lo mismo que Chápala. 

El primer europeo que vio la gran laguna de Chapalac, fué el capi- 
tán español Peralroíndez Ohirino en 1529, disde lo alto de un cerro de 
Tala. El cacique de aquel lugar se llamaba Chapalac, de donde tomó 
nombre el lago. (Mota Padilla, tomo 1" cap. 4° pág. 79). 
C'fiíaptiStcpiííí (castillo de). Del azteca ChapoUepec, que vale cerro o 
pueblo de langostas; nombre formado de chapollin, laugosta, i tepeil, 
cerro. 

En 1783 estaba en deplorable estado la casa, cercas i bosque de 
Chapultepec: la primera inhabitable, las segundas en el suelo i el terre- 
no talado i destruido, cuyas ruinas provenían desde que a los Vertís 
se les había nombrado alcaldes de este coto, que lo habían hecho co- 
mún a todos los vecinos i ganados del contorno. D. Matías de Gálvez 
trató de reponer el edificio i su bosque el 26 de abril de 1784. (Cavo, 
págSU). 

En la época del virrei don Bernardo de Gálvez, que falleció en el 
palacio arzobispal de Tacubaya el 30 de noviembre de 1786, se cons- 
truyó el palacio de Chapultepec, que costó unos trescientos mil pesos. 
(Payno, pág. 126), 
Cliapillíepec (Asalto de). El general americano Scott tenía su cuar 
tel en Tacubaya. El día 12 de septiembre de 1847, a las tres de la tar- 
de, la bi-igada del general Pilow salió de este punto i se situó en las lo- 
mas del Reí i ocupó los edificios de los molinos. Las fuerzas america- 
nas llegarían a unos 8,000 hombres con numerosa i buena artillería. El 
jefe del castillo de Chapultepec era el general D. Nicolás Bravo i bu 
segundo el general D. Mariano Monterde; D. Juan Cano, jefe de la 
sección de ingenieros; D. Manuel Gamboa, comandante de artillería. 
También fueron enviados después a la fortaleza los generales Noriega, 
Dosamantes i Pérez. Las fuerzas del castillo ascendían a unos 800 hom- 
bres. 

El día 12, al amanecer, la batería enemiga, situada en la Ermita, rom- 
pió el fuego sobre la garita del Niño Perdido (de la capital), i al mis- 



DK CCRIOSIDADÜS DISTÓRICAS. 173 

mo tiempo principió el fuego sobre el castillo de Ckapultepec. Santa- 
Anna se puso a ,1a cabeza de la fuerza de reserva, compuesta de las bri- 
gadas Lombardini i Rangel, que tendrían como 500 hombres. El bom- 
bardeo del Castillo, que empezó a las cinco de la mañana, cerró a las 
siete de la noche, habiendo causado muchas desgracias. Una sola bom- 
ba que cayó, despedazó al comandante de batallón, Méndez, i mató e hi- 
rió a 30 soldados. Desde el principio había muerto el general D. Diego 
Pérez. Comprendiendo el general Bravo que se acercaba la hora del 
asalto, pidió refuerzos al general Santa-Anna, quien contestó por medio 
de los generales Rangel i Peña, que no pensaba enviar más tropa al 
cerro hasta que se acercara la hora del asalto. En esto se presentó el 
general D. Francisco Modesto Olaguíbel con una fuerza de 700 hombres 
del Estado de Méjico. 

El día 13, al amanecer, las baterías enemigas volvÍAron a romper el 
fuego sobre el Castillo. 

El general Santa-Anna, que en la noche anterior había hecho entrar 
en Méjico toda la reserva, dejando sólo unos 800 hombres en Chapul- 
tepec, i de los cuales, escalando las cercas se desertaron muchos, se pre- 
sentó como a las seis de la mañana en la calzada de Belén con la bri- 
gada de Lombardini i el batallón de Hidalgo, de guardia nacional. 
Bravo, cuando vio el movimiento de los enemigos, avisó a Santa- Anua 
que iba a ser inmediatamente atacado i le pidió parque i refuerzo. Co- 
mo Santa-Anua juzgó que Chapultepec no sería asaltado, no lo reforzó. 
Los generales Pilow, Quintman i Worth con trea fuertes columnas ocu- 
paron el bosque con sus rifleros que, saliendo del Molino, arrollaron a 
los pocos tiradores que defendían hasta el pie de la fortaleza. Comen- 
zaron a subir el cerro. La única resistencia formal que les opuso en la 
rampa i al pie del cerro fué la del valiente i denodado teniente coronel 
D. Santiago Xicotencatl con un batallón de San Blsis; pero flanqueado, 
envuelto i mu-irto este jefe i la mayor parte de sus oficiales i soldados, 
loa enemigos avanzaron por el segundo tramo do la calzada con bande- 
ra desplegada, i una compañía de New York subió a lo alto del edificio, 
desde donde algunos alumnos hacían fuego i eran los últimos defensores 
del pabellón mejicano, que en breve fué reemplazado por el americano a 
las cinco de la tarda El general Dosaraantes fué herido i el general Bra- 
vo hecho prisionero por el teniente Charles Brower, El general Rangel 
marchó por la Verónica, con algunos piquetes, i se[unió al general don 
Matías Peña, quien hizo valerosos esfuerzos en la calzada de Chapul- 
pee, En seguida tomaron las garitas de Belén i San Cosme los genera- 
les Worth i Quintman, Entonces se celebró en la Cindadela una jun- 
ta presidida por Santa-Anna, a la que concurieron el general D. Lino 



174 DICCIONAUIO 



Alcorta, miniíitro de la guerra; el general Correa, comandante de arti- 
llería; los generales jefes de brigada D. Manuel Lombardini, D. Fran- 
cisco Pérez, el Lie. Betancourt, D. Domingo Romero, ayudante del ge- 
neral Santa-Anna, i D. Francisgo Modesto Olaguíbel. 

Entre ocho i nueve de la noche terminó la sesión, en la que se acor- 
dó evacuar la ciudad. Se retiraron los cinco mil hombres que había en 
la Cindadela i los que estaban en las garitas, i D. Ignacio Trigos llevó 
en su coche desde la Cindadela a la Villa de Guadalupe al general 
Santa-Aana. (Apuntas para la Historia de la guerra entre Méjico i loa 
Estados Unidos). 
Clia(lliet£(S. Plural de chaqueta, nombre originado de Jacques^ jefe mi- 
litar de Beauvais, por los años de 1538, e inventor de esta prenda de 
vestir: en francés se dioejaquette, en m^]ésjacket. 

Se llamaron los Chaquetas a ciertos voluntarios defensores de Fer- 
nando VII i que el 15 de agosto de 1808 armaron en Méjico un tu- 
multo, i en número de más de trescientos, entraron en el palacio del 
virrei D. José Iturrigaray. El español Ramón Inarra despertó a Itu- 
rrigaray, quien fué preso i puesto en un coche con D. Juan Collado, al- 
calde de corte, i el canónigo D. Francisco Taraso, llevado a la Inquisi- 
ción i de allí al convento de Betlemitas. La virreina fué llevada al 
eouveuto de San Bernardo, con un niño i una niña. También fué preso 
el Lie Verdad, quien murió envenenado en la cárcel dei arzobispado: 
el padre Melchor Talamantes murió en el presidio de Uiiia i no se le 
quitaron loa grillos para sepultarlo. (Cavo, pág. 695). 
ClíiarííSlí*» Plural de charca, que Larramandi deriva del bascongado 
charco i, despreciable, ruin, i Ei^uilaz, del árabe ¿arae, "loca uVñ restag- 
nat agu-i" en Freytag, "hoyos en que se estanca el agua" en Kazi- 
niirfeki. 

El general español D. Francisco de Urdiñola fué el conquistador i 
paciticador de la provincia de Charcas, hoi Estado de San Luis Potosí, 
donde desde 15i0 se habían internado los religiosos. (López Portillo, 
pág. 20). 

El convento de Charcas de Jalisco se fundó el año de 1571. El pri- 
mer custodio i prelado fué Fr. Antonio de Segovia, que vino en 1531 
i trajo la imagen que se venera en el Santuario de Zapópaa. (Alfaro 
i Pifia, pág. 3Ü7). 

El convento de Santa María de las Charcas lo fundaron los padrea 
franciscanos en 157'!. Lo quemaron los indios, i en 1583 fué reedifica- 
do con la cooperación de D. Juan de Oñate, quien descubrió el mino- 
ral de Charcas. (Arlegui, pág. 66, i Mota Padilla, tomo S'^, pág. 202). 

D. Juan de Oñate descubrió las ricas minas de Charcas, Zichü i Sau 



DE CURIOSIDADES III8TÚRICA9. 175 

Luia, i las pobló de españoles. (D. José de Rivera Bernárdez, cap. V, 
pág. 32). 

Chara y* Nombre caliita, derivado de charo; del tarasco charaen. 

En 1769 se sublevaron los indios de Charay, Sinaloa. (Docum. para 
la Hist. de Méjico, 1* serie, vol. 31, tomo 2°, pág. 52). 

Charo. El pueblo llamado Charo (del tarasco charaen, que significa el 
rei niño, i Charao, tierra del rei pequeñuelo) so pobló de españoles en 
1550. De este lugar exportan un pescado chico como una sardina, lla- 
mado eharal. (Basalenque, págs. 66 i 67). 

Chanfla de la Sal. Del azteca Chiauhotli, lodo espeso que se forma en 
el camino transitado, compuesto de chiahuac, grasiento, i ctli, camino. 
Tres meses estuvo Morelos eu Chilapa, i a mediados de noviembre 
salió para Tlapa, donde se le incorporó el padre Tapia, i siguió para 
Ohautla de la Sal. Allí estaba atrincherado, en el convento de agusti- 
nos, el rico español D. Mateo Musitu, con mucha fuerza. Entre sus ca- 
ñones tenía el llamado "mata Morelos." Musitu hizo una salida i fuó 
derrotado; replegóse al convento; pero aquella fortaleza fué tomada por 
Morelos, i Musitu con algunos españoles cayeron prisioneros i fueron 
fusilados. (Cavo, pág. 908), 

Chiapa!$ (primeros españoles en). Del azteca chiápan, sobro el agua o 
río de chia o sobre la chia; nombre compuesto de chia, cierta semillita 
con que se hace refresco (cuando se echa en el agua se parece mucho a 
los huevecillos de la rana) i de ápaii, en o sobre. 

En 1526, el tesorero Alonso de Estrada dio a Diego de Mazarieg03 
titulo de capitán, para sujetar i apaciguar la provincia de Chiapa i de 
poblar para asegurarla. 

Halló el capitán Mazariegos resistencia en los de Chiapa, i aunque 
hizo muchas diligencias para pacificarlos por amor, no lo pudo lograr. 
Retiráronse los indios al peñol en que vivían, i allí se defendieron al- 
gunos días; i después de haber peleado mucho, fueron entrados por 
fuerza, i continuando en su propósito, los que quedaron, con otros que 
se les juntaron en otro sitio, pelearon hasta que no pudieron levantar 
los brazos, i viéndose perdidos, con sus mujeres e hijos se despeñaron 
por la parte del río que es altísima, i allí perecieron tantos, que de mu- 
chos que eran quedaron poco más de dos rail. I el capitán Diego de 
Mazariegos los bajó del cerro adonde antes vivían e hizo que poblasen 
en un valle a orillas del río, una legua del sitio que tenían antes, que 
es el pueblo que persevera hoi, i tomóselo para sí, dando a Cinacatlán 
a Pedro de Estrada, su hermano de madre. El 1° de marzo de 1528 
fundó Mazariegos a Villareal. Don Luis de Luna i Pedro de Horozoo 
fueron los primeros alcaldes, i los primeros regidores Pedro de Estra- 



176 DliX'IONARIO 



da, Francisco Gil, Francisco de Lintorne, el bachiller Alonso de Agui- 
lar i Francisco de Chaves i Bernardo de Coria, primer mayordomo de 
la villa Cristóbal de Morales i procurador Antonio de la Torra 

El viernes G de marzo de 1528 se reunió el primor cabildo i se en- 
tregaron al alguacil mayor las prisiones de la cárcel, que fueron cinco 
pares de grillos i unas escopetas. I mandaron al dicho alguacil mayor: 
**Que haga poner en la plaza desia villa una picota ele madera. E qv£ 
ponga en el cerro que está junio desta villa en la saliáxt hacia la sierra 
tina horca de madera en la ciial se execuíe la justicia." 

¡Una picota para azotar i una horca para decapitar a los desgracia- 
dos indios que no se sujetaban a la esclavitud, se hicieron en Villarreal 
antes que fundar una escuela, que no hubo allí pasado un siglo! 

Después, el día 31 de marzo de 1528, por orden de Mazariegos, los 
recinos de Villarreal fie pasaron al valle de Hueizacatlán, de la pro- 
vincia de Chiapas, i fundaron i asentaron la Villarreal, "é mandaron 
poner en la dicha pla9a á un lado della la picota, donde se han de exer- 
eitar las cosas de justicias, Y asi mismo mandaron poner la horca en 
un cerro que está junto al dicho assiento de la dicha villa, á la parte 
del oriente." (Remesal, pág. 2G7, lib. 5, cap. XIV, §§ 26, 268, 269). 

Chiapas (colegio de los jesuítas en). En 1670, doña María de Alva- 
rado dejó una hacienda con sesenta mil matas de cacao, catorce casas 
i otros bienes para que se fundara el colegio de la C-onipañía de Jesás 
en San Cristóbal de las Casaa D. Juan de Fi^ucroa dejó para el mis- 
mo objeto otra hacienda de cacao. El colegio se fabricó en el terreno 
que ocupaban las casas de D. Juan de Valtierra de Rivadeneira, q^ien 
lo donó por testamento hecho en 1671. Doña Agustina de Santa Cruz 
dio mil pesos para la fábrica. (Alfaro i Pina, pág. 285). 
0bÍCOIltepec» Del azteca chicóme, siete, i tepetl, cerro: siete oerroa 

La cabecera del partido de Chicontepec (Veracruz) fué el pueblo de 
Huayacocotla, hasta el año de 1790 que el subdelegado D, Manuel 
Valdés la trasladó a efcte lugar por convenir así a su salud e intereses. 
La parroquia, de cal i canto, fue construida a principios de este siglo. 
Es de tres naves i grande, el techo de paja. Hai tres fuentes de agna 
muí buena, (Fages, págs. 107 a 109). 
líbichiCJipa» Del azteca Chichieápan, que vale ag7ia amarga, de ehi- 
chic, amargo, apan, agua. 

El nombre de Chichicapa significa en lengua mejicana río amargo o 
de aguas amargas, insípidas. El pueblo está a la margen de un río co- 
mo a dos leguas de Ocotlán. En pocos años los conquistadores acaba- 
ros con los indios. (Burgoa, pág. 224). 
ClllllOlllllKI* Proljablemente es termino azteca formado de Xicuauh- 



DK CCH1091DADKS HISTÓRICAS. 177 

hiiM, compuesto de r*, así, i de cuauhvM, síncopa de caanhnacqui^ seco; 
a8Í seco, arenoso. 

En 1697 visitaron este lugar loa frailes Jerónimo Martínez i Alonso 
Briones, quien llamó al sitio "Nombre de Dioa" Según Arlegui, unos 
indios julimes descubrieron a dos frailes franciscanos, en ITGf), las mi- 
nas de Chihuahua, i en I TOS se comenzó a poblar la villa con solas tres 
familias. Fué erigida en villa en 1718 i en 1733 tenia ya unos 25,000 
habitantes. Por este tiempo el general D, Manuel de San Juan sacaba 
de una mina, cada semana, veinte arrobas de plata. 

San Felipe del real de Chihuahua era el límite norte del reino de la 
Nueva Bizcaya, cuya capital era Durango o Guadiana. Se llamó Saa 
. Felipe por haber sido D. Juan Felipe de Horozco el que consiguió el tí- 
tulo el año de 1718. (Mota Padilla, tom 2°, pág. 290). 
CbimaltitlSias. Del azteca chimalli, escudo, i de tillan, lugar de: pue- 
blo del escudo. 

El convento de Chimaltitlán se fundó el año de 1616, a 40 leguas de 
Zacatecas. (Mota Padilla, tomo 3", pág. 216), 
Cbinacaies (asesinatos de). Plural de chinacate, del azteca, xinaca, des- 
nudo. So aplica al ave sin pluma. 

En 1814, D. Felipe Terán, tiránico i fanático defensor de Fernan- 
do Vil, cometió en Aguascalientes iniquidades sin cuento. Era el jefe 
de las guerrillas de los chinacates, como se llamaban entonces a los inde- 
pendientes. El obligaba a los que residían en Calvillo, Tabasco, Jucbi- 
pila, Paso de Soto, Teocaltichfl i otros lugares, a trasladarse con sus 
familias a Aguascalientes, a radicarse en esta villa, i desgraciado de 
aquel que desobedecía. Abandonaban los infelices sus intereses i sus 
hogares i no podían salir de la población, porque la suspicacia, el es- 
pionaje, estaban siempre vivos, siempre despiertos. A juicio de éste (i 
BU juicio era decisivo e inapelable) el que pretendía salir (a buscar que 
comer, porque se moría de hambre en la población) era aliado del ene- 
migo, como lo era el que no denunciaba los movimientos de éste, el que 
no acataba los caprichos de Terán. Desde 1814 hasta 1820 se veía en 
Aguascalientes diarios fusilamientos i a veces perecían veinte o más en 
un solo día. (González, págs. 83 a 85). 

También el general D. Valeriano Weyler, digno representante del 
gobierno de Cánovas del Castillo, hizo en Cuba reconcentrar a las po- 
blaciones a los campesinos, i así murieron de hambre millares de hom- 
bres, mujeres i niños. 
Cliínailtlü. Del azteca cJiinamill^ cerca o muralla, i tlan, lugar de. 

Loa primeros espafioles que visitaron el lugar llamado Chinantla, 
fueron, en 1519, un tal Hernando Barrientes, Heredia (el viejo). Es- 



178 DtCCIOHABIO 



caloña (el mozo), Cervantes (llamado el Chocarrero), i Pizarro. (Gay, 
tomo 2", pág. 101). 

Chinantla (acción de). Después de la acción de Xonacatlán, el ge- 
neral D. Vicente Guerrero se dirigió al cerro del Alumbre^ inmediato 
a Tlapa (Estado de Guerrero), lo atrincheró, i al saber que D. Satur- 
nino Sarmiento conducía un convoi de Oajaca a Izúcar, se apoderó de 
los principales puntos de la Cañada del Naranjo, salió mui de madru- 
gada de Acatlán i antes de amanecer sorprendió a Samaniego i le qui- 
tó el convoi. Samaniego, completamente derrotado, se dirigió a Izú- 
car, donde la Madrid, también derrotado, reunía nuevas fuerzas. En 
seguida ambos jefes marcharon contra Guerrero, que los esperó en Chi- 
nantla, cerca de Piaxtla. 

Lo atacaron desde que rompió el día, el combate duró hasta la no- 
che, i la victoria quedó por Guerrero, que obligó a sus contrarios a vol- 
verse a Izúcar. (Dice. Univ. de Hist. i Geog.) 
Chillg'SlíriltO (bando del). Palabra derivada del bable chigre^ tienda 
de bebida al por menor. 

El 8 de diciembre 1794, el marqués de Branciforte, con el fin de 
halagar a los mejicanos, que por su mal gobierno lo odiaban, publicó el 
bando que llaman del Chinguirito, por el cual se concedía permiso pa- 
ra elaborar libremente el aguardiente de caña, prohibido antes hasta 
con excomuniones, porque perjudicaba al comercio de España. Impú- 
sole a cada barril seis pesos de pensión. Branciforte ponderó esta gra- 
cia como si fuera el don má-i grande que pudiera dar el Rei a los me- 
jicanos; i ¡vive Dios! que es el más funesto presente con que pudiera 
obsequiarlos: por él se ha despoblado la América en un diezmo, i sus 
fütales estragos los ha causado en la parte indígena, como acreditan 
los cuadrantes de las parroquias: el indio bebe esta agua de muerte, se 
envicia, se destruye su generación e inutiliza. (Cavo, pág. 640). 
Cllíqilíllllite (acción dt-). Del azteca chiquihuitl, canasta, espuerta. 

D. Vicente Guerrero se hallaba en el cerro de Chiquihuite i allí se 
presentó el jefe realista D. Félix la Madrid a atacarlo con más de 1,000 
hombres; perro Guerrero logró derrotar a su enemigo. 
Ctioillla (San Francisco de). Del azteca ckoloUan, lugar de huida, de 
choloa, huir, i lan, lugar de. 

Muí poco después de la conquista se fundó el templo de San Fran- 
cisco de Cholula. En 18r»l se establecieron allí los misioneros del co- 
legio apostólico de Nuestra Señora de Guadalupe de Zacatecas. (Al- 
faro i Pina, pág. 223). 
Chucándiro. En un lugar de Michoacán llamado Chucándiro, exis- 
ten unos baños famosos, por haberse curado allí enfermos de machas 



DE CIRIOSIOADES HISTÓRICAS. l79 



dolencias, excepto los que padecen de sífilis, que se agravan con estas 
aguas. (Alegre, tomo 1", pág. 89). 

ChurubusCO» Cuando Cortés, en 1519, partió de Iztapatapa, llegó a 
Ocholopozco, ciudad de unas cinco mil almas. En la carta que Cortea 
escribió al rei desde la Villa de Segura de la Frontera de Nueva Es- 
paña (hoi Tepeaca) a 30 de octubre de 1520, la llama Huchilohuchico, 
(alteración de Uuiizilopochco, compuesto de huitzili, colibrí, i opocJi- 
coj; hoi es una aldea conocida por Churubusco, donde está la estación 
del ferrocarril de Tlálpan. (Lorenzaua, Historia de Nueva España, 
pág. 78, nota). 

ChurnfollSCO (batalla de). Los generales I). Manuel Rincón i D. Pe- 
dro M* Anaya se hallaban en el convento de Churubusco cuando Va- 
lencia fué derrotado el 20 de agosto de 1847 en Padierna, por los ame- 
ricanos al mando de Soott. El general Wortb, después de tomar a San 
Antonio, se dirigió a atacar el puente de Churubusco, donde estaban, 
obstruyendo el paso dos carros de municiones. Por encima de ellos, 
entre las ruedas, por las patas de las muías que los tiraban, pasaban 
todos confundidos i en masa, dejando abandonada en la calzada de San 
Antonio la mayor parte del parque que con actividad había procurado 
ealvar el general Alcorta. Las fuerzas de Worth, amparadas por loa 
carros del parque abandonado en el Puente, avanzaron sobre él: en el 
tiroteo se incendiaron dos de los carros, que hicieron una explosión 
horrible. Los americanos se apoderaron del Puente a las cuatro de la 
tarde, habiendo comenzado el combate a las once de la mañana. A la 
misma hora atacaba la fuerza de Twiggs a la del convento de Churu- 
busco, donde estaban Anaya i Rincón. 

Se pidió pertrecho a Santa-Anna i mandó un carro con parque de 
diecinueve adarmes para fusiles que no tenían este calibre. Así fué 
que la desesperación da los soldados llegó a su colmo, cuando con la 
esperanza de mantener el combate i aun de triunfar, so arrojaron a los 
cajones de parque i despedazándolos con las manos llevaban los cartu- 
chos al cañón, que desgraciadamente era mui estrecho para contener- 

Ion Aquel parque sólo sirvió a los soldados de San Patricio, 

tuyos fusiles tenían el calibre correspondiente. 

En los momentos má^ empeñados de la lucha i cuando su éxito pa- 
recía más próximo a decidirse en favor de los enemigos, el general 
Anaya subió a la explanada, a caballo, mandó cargar una pieza con 
metralla, i apeándose luego dirigió personalmente la puntería. Laa 
chispas del lanza-fuego, que sirvió para disparar la pieza, incendiaron 
el parque i abrasaron a cuatro o cinco artilleros i al mismo general 
Anaya. Todos ellos quedaron fuera de combate, menos el general, quien 



180 DICCIONABIO 



a pesar de haber permanecido ciego durante algún tiempo, no abandonó 
el campo de batalla. En toda la acción se le vio siempre en el peligro, 
lo mismo que al general Kincón. 

Cuando se agotó el parque, cesó el fuego i el enemigo avanzó. El 
primero que se presentó sobre el parapeto fué el valiente capitán ame- 
ricano Smith, del 3° de línea. I no menos audaz que magnánimp i ge- 
neroso; pues apenas sejcercioró de que ya no se hacía resistencia, enar- 
boló bandera blanca e impidió que la turba salvaje que lo acompañaba 
cebara su furor en los vencidos. 

El patriotismo i la sociedad se horrorizan al contemplar entre los 
vencedores que hacían su entrada triunfal en Churubusco, a una cua- 
drilla de bandidos que con el nombre de contra-guerrilleros capitanea- 
ba el famoso Domínguez, i que como auxiliares del ejército americano 
kacían la guerra a su patria con más encarnizamiento que los mismos 
enemigos. El general Anayaj ya prisionero, impelido de un sentimien- 
to de execración i horror, apostrofó al insolente cabecilla, llamándole 
traidor. Cuando entró Twiggs, preguntó a Anaya por el parque. — "Si 
hubiera parque, contestó, no estuviera Ud. aquL" 

De los 800 soldados de Anaya, había fuera de combate 400. (Apun- 
tes para la historia de la guerra entre Méjico i los Estados Unidos). 



PE CURIOSIDADES mSTÓRlCAS. 181 



XD 



fícastaío* Nombre derivado de deán, procedente del latín deeanus, áa 
decem, porque su primera significación £ué la de jefe de diez soldados 
en el ejército. 

El deanato de Gaadalajara comenzó el afio de 1552 por D. Bartolo- 
mé de Rivera, quien renunció la dignidad i rentas por la humilde po- 
breza de la religión de San Francisco, i le sucedió en 1570 D. Alonso 
Sánchez de Miranda, que había sido desde 1561 primer chantre. (Mo- 
ta Padilla, tomo. 3, pág. 57). 

Heereto constitucional quemado. Del latín decretum, supino de decer- 
no, decidir, fallar, decretar; compuesto de de, i cerno, resolver, decretar. 
Después de las desgraciadas acciones de Chichihualco, Tlacotepec, 
el Limón i Veladero, i la retirada de Acapulco, en la que perdió Mo- 
rolos todo .su prestigio adquirido en las anteriores campañas, trató da 
situarse en los campos do Atijo, que él mismo fortificó con sus manos. 
Trabajóse con la mayor constancia en la formación de la Constitueión. 
Este decreto constitucional se firmó en 22 de octubre de 1814, en el 
pueblo de Apatzingan, do donde tomó el nombre, i fué recibido por to- 
da la nación mejicana con regocijo extraordinario. El general Calleja 
lo remitió al cuerpo de oidores, i conformándose con su fallo lo mandó 
quemar por mano de verdugo, como se verificó en la Plaza Mayor de 
Méjico la mañana del día 24 do mayo de 1815. (Cavo, pág. 995). 

S>CCreto de llidalgo. D. Miguel Hidalgo i Costilla, generalísimo de 
América, etc. 

Desde el feliz momento en que la valerosa nación americana tomó 
las armas para sacudir el pesado yugo que por espacio de tres siglos la 
tenía oprimida, uno de sus principales objetos fué extinguir tantas ga- 
belas con que no podia adelantar su fortuna; mas como rn las críticas 



182 DJCCIONAI'.U) 



circunstancias del día no se puedan dictar las providencias adecuadas 
ft aquel fin, por la necesidad de reales que tiene el reino para loa cos- 
tos de la guerra, se atiende por ahora a pener el remedio en lo más 
nrgeute, por las declaraciones siguientes: 

1' Que todos los duefios de esclavos deberán darles la libertad den 
tro del término de diez días, so pena de muerte, la que se lea aplicará 
por transgresión de este artículo. 

2* Que cese para lo sucesivo la contribución de tributos, respecto 
de las castas que lo pagaban, i toda exacción que a los indios ee les 
exigía. 

3' Que en todos los negocios judiciales, documentos, escritiiras i ac- 
tuaciones, se kaga uso del papel común, quedando abolido el del 
sellado. 

Que todo aquel que tenga instrucción en el beneficio de pólvora, 
pueda labrarla, sin más pensión que la de preferir al gobierno en las 
rentas para el uso de sus ejércitos, quedando igualmente libres todos 
los simples de que se compone. 

I para que llegue a noticia de todos i tenjí'* su debido cumpiimien- 
to, mando se publique por bando en esta cnjital i demás ciudades, vi- 
llas i lugares conquistados, remitiéndose t\ competente número de 
ejemplares a los tribunales, jueces i demás personas a quienes corres- 
ponda su inteligencia i observancia. — Dado en la ciudad de Guadala 
jara, a 6 de diciembre de 1810 — Miguel Hidalgo, generalísimo de 
América. — Por mandato de S. A., Lie. Ignacio Rayón, secretario 
(Dice. Univ. de Hist. i Geog. ) 

Decreto de expulsión. Ei Gobertiador del Estado de Querétaro, a 
todos sus habitantes, sabed: 

Que el Congreso del mismo Estado ha decretado lo siguiente: 

El Congreso del Estado de Querétaro ha tenido a bien decretar le 
que sigue: 

1° Todos los militares españoles que estando sirviendo a sueldo al 
gobierno español el año de 1821 no se han agregado a prestar e! 
mismo servicio a la causa de la independencia, saldrán del territorio 
del Estado en el preciso i perentorio término de treinta días. 

2? Se exceptúan del cumplimiento del artículo anterior: 

Primero. Los casados con mexicanas i los viudos, con tal que unos 
i otros tengan hijos, i que se ejerciten en algún arte, oficio o industria 
lícitos para atender a su familia. 

Segundo. Los que tengan sesenta años de edad ú otro impedimento 
físico que sea perpetuo. (Querétaro, diciembre 15 de 1826). 
Decretos* En 17 de marzo de 1857 se expidió por D. Ignacio Co- 



DK CÜUIO810ADB8 HISTÓRICAS. 183 



monfort un decreto, mandando a todos los empleados públicos que ju- 
rasen la Constitución, so pena de privación de empleo. Por su parte, 
el Señor Arzobispo i los SS. Obispos expidieron circulares a los Curas, 
en las que mandaban no se administrasen los sacramentos a los jura- 
mentados, basta que so retractasen públicamente del juramento. 

El 16 de junio de 1859, D. Jesús Gonzálea Ortega condenó a pena 
de muerte a los eclesiásticos que exigieran la retractación del juramen- 
to de la Constitución. 

En fecha 3 de agosto de 1859, por decreto del Sr. Juárez, se supri- 
mió la legación mejicana en Roma, cerca del Papa. 

El 5 de enero de 1S61, se decreta por el Sr. Juárea que el riático 
fuese llevado ocultamente i que las campanas no se tocasen sino al al- 
ba, al medio día, a la oración de la noche i para llamar a misa. 

El 12 de abril de 1862, el mismo Sr. Juárez, con motivo de la in- 
vasión del país por el enemigo extranjero, expidió un decreto, decla- 
rando que desde el día en que las tropas francesas rompiesen las hos- 
tilidades, quedaban en estado de sitio todas las poblaciones que aque- 
llas ocuparan, siendo castigados como traidores los mejicanos que per- 
manecieran en ellas, disponiéndose, además, que ningún mejicano de 20 
a 60 años podía excusarse de tomar las armas. 

En 30 de agosto del mismo año, Juárez, a pesar de lo crítico de las 
circunstancias, continuó dando leyes de las llamadas de Reforma, i en 
esta fecha expidió un decreto, suprimiendo los cabildos eclesiásticos i 
prohibiendo a los sacerdotes de todos los cultos, usar fuera del templo, 
vestido determinado ni distintivo de su ministerio. 

El 26 de febrero do 1863 decretó la exclaustración de las monjas. 

El 5 de marzo de 1864 declaró el presidente Juárez, por decreto de 
esa fecha, traidor a D. Santiago Vidaurri, que había convocado a los 
habitantes del Estado de Nuevo León para votar por la guerra o la 
paz i la sumisión al invasor. (Rivera, tomo 1°, págs. 35, 92, 97, 118, 
186, 210, 224, 301). 

Decretos notables. El 28 de junio do 1864 expidió el Emperador* 
dos decretos notables: el primero fué asignándose un sueldo de millón 
i medio de pesos anuales, i doscientos mil pesos anuales como sueldo 
de la emperatriz; 1 el segundo, mandando que los empleados de todas 
las oficinas del Imperio trabajasen todos los domingos i días festivo| 
de guardar, ex jepto el jueves i viernes santo, domingo de Resurrección, 



1 Desde el 10 do abril, (lia de la aceptación de la corona en Miramar, s« asignó 
Maximiliano l:i cantidad dft 126,000$ al mes, i la de 16,676'6í)$ a su esposa, lo que 
constituía ul año la suma d« 1.700,000?. 



184 DICCIOARIO 



de Pentecostés, día de Corpus, el 16 de septiembre, 12 de diciembre i 
día de Navidad de Jesucristo; menos los tribunales i juzgados, que aún 
el jueves i viernes santo debían estar abiertos, (Rivera, tomo 2", 
págs. 31 i 32). 

Este fué el primer trueno de Maximiliano que aterró a todos los 
monarquistas i los disgusté profundamente. 

Decretos del iavasor. El 21 de mayo de 1863, el mariscal francés 
Forey decretó en Puebla el secuestro sobre las propiedades muebles e 
inmuebles de los ciudadanos de la república que estaban en armas 
«ontra la intervención. La llamada Regencia derogó este decreto el 8 
de octubre del mismo afio de 1863. 

El 21 de Junio de 1863^ decretó Forey en la ciudad de Méjico el 
nombramiento de una junta de treinta i cinco miembros, para que és- 
ta nombrara tres individuos que formaran una Regencia, i el nombra- 
miento de la llamada junta de notables que había de declarar la forma 
de gobierno que se había de adoptar. (Rivera, tomo P, págs, 234, 
246 i 274). 
:^o31ado (hechos de D. Santos). Don Santos Degollado fué nativo de 
Guanajuato; durante algunos años estuvo empleado en una oficina de la 
catedral de Morelia. En julio de 1854, se pronunció por el plan de Ayu- 
tla; en abril de 1855 tomó a Puruándiro, de donde avanzó al Estado d« 
Hidalgo i fué derrotado en Tizayuca en 28 de mayo por el general Ta- 
vera. En 13 de enero de 1858 fué nombrado en Guanajuato por Juárez, 
uainistro de la guerra, i en 7 de abril, general en jefe de las fuerzas de 
occidente i norte. En 28 de octubre de 1858, ocupó, por capitulacióa 
que hizo Blancarte, la plaza d?^ Guadalajara; en septiembre de 1859 fué 
el rompimiento entre él i D. Santiago Yidaurri, en que mutuamente 
se declaraban fuera de la lei i se destituían de todo mando. El presi- 
dente Juárez sostuvo i aprobó la conducta de Degollado. 

El 9 de septiembre de 1860, de acuerdo con D. Manuel Doblado, se 
apoderó en Laguna Seca (Estado de San Luis Potosí), de una conducta 
de plata, perteneciente a particulares, la mayor parte extranjeros, por 
cuyo hecho Juárez mandó fuese preso i procesado. Hondamente resenti- 
do Degollado, se unió a la división del general Berriozábal, a cuyas or- 
denes militó como su subalterno. (Rivera, tomo P, págs. 8, 12, 13, 81, 
82,85,97 i 110). 
S^CUimcia. i fusilamientos. De denunciar, del latín denuntiare, com- 
puesto de de i nu7iíiare, anunciar. Entusiasmados los conjurados al 
recibir directamente de Allende la noticia del movimiento ejecutado ea 
el pueblo de Dolores, i sin desalentarse por el desgraciado fin que tuvieron 
el mismo Allende i ol cura Hidalgo, en Chihuahua, continuaban traVwjan- 



DK CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 185 

do en su maquinación, sin que las autoridades hubieran llegado a sospe- 
char la existencia de ella en Veracrur, hasta el mes de enero de 1812, q«e 
a consecuencia de la llegada a aquel puerto de las primeras tropas expe- 
dicionarias que vinieron de la Península para sostener al gobierno d« 
la colonia contra las fuerzas insurgentes, un sargento del batallón de 
Pardos i Morenos, a quien habían tenido la indiscreción de confiar un 
secreto, amedrentado sin duda a la vista de aquellas tropas, cometió la 
infamia de denunciar al gobernador, no únicamente la existencia de 
la conjuración, sino también los nombres de los que la promovían. En 
virtud de esta denuncia, fueron presos el día siguiente D. Cayetano 
Pérez, D. José Evaristo Molina, D, José Ignacio Murillo, D. Bartolo- 
mé Flores, D. José Ignacio Arismendi i D. José Prudencio Silva, a 
quienes, después de permanecer en prisión por espacio de seis meses, 
mientras concluía el proceso que se les formó, durante el cual he oído 
asegurar a vecinos antiguos de Veracruz, que se empleó respecto de Mo. 
lina el medio reprobado de ofrecerle, por medio de su padre, que se le 
salvaría la vida si confesaba su delito i denunciaba a todos sus cómpli- 
ces, fueron al fin fusilados el día 22 de julio de 1812, apresurándose 
aquella ejecución antes de que llegara el convoi en que iba de Méjico 
el indulto que comprendía a aquellos desgraciados, i que se dijo qme 
con tal objeto se había mandado detener en el pueblo de Santa Fe. 
(Lerdo de Tejada, tomo 2*^, págs. 60 i 61). 
derrota de Hevia por las viejas. De derrotar, formado del latín disrup- 
tare, frecuentativo de disrumpere, destruir, despedazar; compuesto de 
dis i rumpere, romper, quebrar. 

El 14 de octubre de 1819 se daba función de maroma en Orizaba, 
en el patio de la casa contigua a la capilla del Calvario, La función 
debía terminar con una comedia. Los frailes de San José de Gracia, 
enemigos acérrimos del teatro, salieron de su convento, como lo tenían 
de costumbre, a predicar en las encrucijadas de las calles. Al obscurecer 
se presentaron frente a la entrada del patio en que se efectuaba la ma- 
roma, i comenzaron a fulminar anatemas contra los farsantes i la con- 
currencia. Salió el subdelegado D. Pedro M" Fernández a reconvenir- 
les, mandándoles que se retirasen a su convento, lo que ejecutaroa 
inmediatamente; pero como habían salido varios padres a predicar por 
toda la villa, estaban otros en la esquina de D. José Bermúdez (enfren. 
te de la Botica de la Alameda de la Parroquia). Viendo el subdelegado 
que continuaba la predicación, pasó su queja al comandante D. Fran- 
cisco Hevia, coronel de Castilla, el cual salió de su casa mui irritado, i 
sin respeto alguno se llegó a la mesa, maltrató al orador con tériainofl 
denigrantes e injuriosos, llegando hasta empujarlo con el bastón. Al 



186 DICCIONARIO 



ver esto la turba de fanáticos comenzó a gritar: ¡Viva Jesús! i ¡Muera 
el demonio! que por tal lo tuvieron las mujeres i machos hombres, i 
otros alarmándose para morir en defensa de la religión, acometieron a 
Hevia; pero éste se escapó entre el mismo tumulto i pasó a su cuartel 
a traer a los granaderos, para que se hiciese fuego a la multitud; mas 
luego ordenó que a bayoneta disolvieran los grupos de gente. Hubo he- 
ridos i contusos, i aquellos lugares quedaron llenos de chanclas i rebozos, 
sombreros i zarapes, que en su precipitada fuga abandonó el auditorio 
de los frailes. A este escándalo se llamó Derrota de Hevia por las vis- 
jas o la noche triste de Orizaba. (Arróniz, págs. 526 a 529). 

Derrota de Santa- Anna. El día 2 de enero de 1832 se pronunció la 
guarnición de Veracruz contra el gobierno de D. Anastasio Bustaman- 
te. El general D. Antonio López de Santa-Anna se puso al frente de 
los sublevados i el 3 de marzo del mismo año fué derrotado en el punto 
llamado Tolomé. (Lerdo de Tejada, tomo 2°, pág. 374). 

Derrota de Oobos. El 9 de agosto de 1860 fué derrotado por las fuer- 
zas liberales en Tepejí de la Seda (Estado de Puebla) el general reac- 
cionario D. Marcelino Oobos (español). Uno de los que más se distin- 
^ guió en esta acción, saliendo herido, fué el teniente coronel Porfirio 
Díaz, por lo cual se le concedió el grado de coronel. (Pavera, tomo 1", 
pág. 109). 

Jlesag°U€ de Méjico. Término derivado de desaguar; compuesto de des i 
agua. 

Oon motivo de la abundancia de lluvia que hubo en Méjico en 1580, 
que hicieron salir de madre la laguna de Tezcoco, el virrei D. Martín 
Enríquez mandó convocar al ayuntamiento e inteligentes, para impe- 
dir en adelante el perjuicio de las inundaciones a la ciudad. Se resol- 
vió en esta junta, que se hiciera un desagüe a las lagunas que rodean 
a Méjico, i se señaló por lugar a propósito los bajos de Huehuetoca. 

En 1604, a causa de fuertes i continuadas lluvias, volvió a inundarse 
la ciudad. Este contratiempo obligó al marqués de Montes Claros a 
pensar seriamente en el desagüe que so debía hacer en Huehuetoca, 
negocio que el Rei le había encomendado. En 1607 volvió a inundarse 
i en 28 de diciembre de este año emprendió D. Luis de Yelasco la obra 
del desagüe de Huehuetoca, bajo la dirección del célebre matemático 
Fr. Juan Sánchez, de la Compañía de Jesús, i ayudado por el extran- 
jero Enrique Martínez. Trabajaron en esta gran obra, desde el 28 de 
diciembre hasta el 7 de mayo siguiente, 471,154 jornaleros; 1,664 per- 
sonas se ocupaban en prevenir la comida a los trabajadores. D. Luis de 
Velasco tuvo la satisfaccióa de ver correr el agua hasta el principio del 



DK CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 187 

conducto subterráneo, a las faldas de Nochistongo. (Cavo, lib. 5', § 11, 
ilib. 6",§4). 
DesaiaiortizaoSÓn de bienes eclesiásticos (lei de). La palabra des- 
amortización está compuesta de deg i amortización, formada de a i 
mnerto, del latín moriicus, de mori, morir. 

El 25 de junio de 1856 se publicó la lei de desamortización dé bie- 
nes eclesiásticos, redactada por D. Miguel Lerdo de Tejada, Ministro 
de Hacienda, i sancionada por el presidente D. Ignacio Comonfort, 
Todos los obispos protestaron: el de Puebla escribió su protesta el 30 
de julio a bordo del vapor Isabel la Católica, frente al puerto de Vigo. 

Rarísimos eclesiásticos aceptaron las leyes llamadas de Reformüi, 
uno de ellos fué D. José de Jesús Huerta, cura propio d« Atotonilco 
el Alto, obispado de Guadalajara. (Rivera, tomo P, págs. 27 i 43) 
l^CisaBl parados* Palabra compuesta de des, i amparado, protegido. 

Hallábanse eu Méjico, desde el 18 de octubre de 1603, el padre Fr 
Juan de Zequeira, del orden de San Juan de Dios, con otros cuatro re 
ligiosos. El padre Dr. Pedro Sánchez i algunos otros jesuitas interce 
dieron para que se les diese sitio, i juntaron entre ellos algunas limos 
n&s. El padre Zequeira i sus compaüeros, así de las cárceles en que so 
lían acompañar al padre Hernando Suárez de Concha (que murió en 
1607), como en otras partes, buscaban (a ejemplo de su excelentísimo 
fundador) los pobres enfermos i los conducían a su hospital, al que 
dieron el nombre de Nuestra St-fiora de los Desamparados, por haber 
puesto en él, al mismo tiempo, cuna para niños expósitos, de que to- 
maron jurídica posesión el día 24 de febrero de 1064. (Alegre, tomo 
F, lib. 4, pág. 412). 
Desaprobación de tratado. Vocablo compuesto de des i aprobación. 

En 24 de abril (de 1822), el mismo Ministro (español, Anduaga) 
participó que el gobierno español había desaprobado el tratado de 24 
de agosto (1821), celebrado entre 0-Donojú e Iturbide, i había nega- 
do la autoridad del primero para eoncluirlo. ^ 

En 12 de febrero de 1822, las Cortes extraordinarias de España, 
adoptando el dictamen de su comisión que proponía el nombramiento 
de Comisionados para la América del Sur, eon el objeto de negociar 
con los patriotas revolucionarios sobre las relaciones que debían esta- 
blecerse para lo sucesivo entre España i sus colonias, declararoa que 
todos los tratados hechos antes de este tiempo por los comandantes es- 
pañoles que envolviesen el reconocimiento de su independencia, debían 
Ber considerados como nulos i de ningún valor, por haber sido hecho» 



1 Docnm. para la Historia de Méjico, primera serie, tomo 9. 



188 DICCIONAKIO 



sin consentimiento de las Cortes, En consecuencia, al día siguiente 
expidieron tres reeoluciones: 

1* Declarando nulo el tratado entre 0-Donujú e Iturbida 

2* Que el gobierno español, por un manifiesto dirigido a los demás 
gobiernos con quienes tuviese relaciones amistosas, participase que la 
nación española, en todas épocas miraría como violación de los trata- 
dos existentes el reconocimiento, fuese parcial o absoluto, de la inde- 
pendencia de las provincias españolas de ultramar, mientras no estu- 
viesen terminadas las disensiones existentes entre algunas de ellas i la 
Metrópoli, añadiendo cuanto conviniese a convencer a los gobiernos 
extranjeros, que España no había renunciado ninguno de sus derechos 
sobre estos países. 

3* Resolución que recomendaba al gobierno tomase todas las medi- 
das necesarias i reclamase de las Cortes cuantos auxilios creyese con- 
venientes para preservar i recobrar la autoridad de la España en las 
provincias ultramarinas. (J. R. Poinsett. Méjico, a 4 de julio de 1827). 
JDespatrisidoS* Habiendo sido denunciados a la Regencia ocho repu- 
blicanos, de excitar odios contra la intervención francesa, fueron, el 21 
de agosto de 1863, presos, condenados a expatriación i embarcados en 
Yeracruz el 27 del mismo mes. Los principales fueron el general D. 
Miguel Auza, D. Manuel Payno, D. Agustín del Río i el Sr. Casti- 
llo Velasco. (Rivera, tomo 1?, pág. 261). 
Despojo. De pespojar, del latín despoliare, compuesto de de i spoliare, 
despojar, de spolium, botín. 

El congreso general expidió una lei el 10 de octubre de 1827, en la 
que se despojó a los españoles de los empleos dependientes del go- 
bierno federal, que hasta entonces disfrutaban. Esta lei se dio con mo- 
tivo de la conspiración del padre Arenas. (Lerdo de Tejada, tomo 2", 
pág. 320). 
DesproniinciaiMieníO. De des i pronunciar. 

La ciudad de Veracruz, como otras muchas poblaciones, se había 
pronunciado por el Plan de Tacubaya, que desconocía la Constitución 
de 1857, i el día 30 de diciembre de 1857, se despronunció i volvió al 
orden constitucional; a dicho pronunciamiento siguieron tnui de cerca 
el de Ulúa, Jalapa, Perote, Tiaxcala, i D. Miguel Negrete, con una 
fuerza considerable, en Santa Ana Chiautempan, puso en alarma a 
la ciudad de Puebla. (Rivera, tomo l'^, pág. 65). 
l^estierro do Labastida. Palabra formada de des i tierra; fuera de la 
tierra. 

El obispo de Puebla, D. Antonio Pelagio de Labastida i Davales, 



DE CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 189 



predicó en aquella ciudad, en la iglesia del Espíritu Santo: ' Con bas- 
tante dolor veo qu6 el pueblo cristiano mira con desprecio que se atenta 
contra los bienes eclesiásticos, palabras que no podían tener más signi- 
ficado que mover el fanatismo del pueblo, i empujarlo a la subleya- 
ción i a la guerra. El gobierno dispuso inmediatamente que el obispo 
fuese desterrado del país. El 12 de junio de 1856, a las doce i media 
del día, se le presentó el general D. Manuel Chavero, segundo cabo del 
comandante general de Puebla, manifestándole, de parte del goberna- 
dor, D. Juan Bautista Traconis, que quedaba preso, para salir a las 
tres de la tarde de aquel mismo dia^' rumbo a Veracruz i fuera de la 
República. El 20 ^ de mayo fué embarcado para la Habana, i de allí 
siguió para Roma, donde fijó su residencia. (Méjico al través de los si- 
glos, tomo V, págs. 130 i 136). 
Destitución de D. Juan N. Almonte i D. José Manuel Hidalgo. 

El Ministro de Relaciones, D. Francisco Zarco, dirigió en fecha 28 
de enero de 1861, a D. Juan N. Almonte, Ministro cerca de la Corte 
de Madrid, una comunicación, manifestándole que el gobierno desco- 
nocía todos los actos celebrados por él i lo destituía del empleo diplo- 
mático, igualmente que a D. Manuel Hidalgo i demás empleados de la 
legación. 

En fecha 29 de enero, el Ministro de la Guerra, general D. Jesús 
González Ortega, coiüunicó al mismo Almonte, que tenía el grado da 
general de División, que había sido dado de baja en el ejército mejica- 
no. (Rivera, tomo 1", págs, 125 i 126). 
Deuda de Méjico. Del latín dehita, plural de debilum, débito, formado 
del supino debitum, de deberé^ deber. 

En septiembre de 1865, después de largos meses de discusiones, se 
había firmado al fin una Convención entre el ministro D, José Fernan- 
do Ramírez i M. Dañó, sobre las expresadas reclamaciones, no com- 
prendiendo las de Jecker. Se fijó en cuarenta millones de francos o 
aean ocho millones de duros la suma que debía pagar Méjico, efectuán- 
dose en títulos de renta mejicana a la par, que el gobierno francés ha- 
bía de repartir de la manera que juzgase conveniente entre los recla- 
mantes. Como ya éste tenía a buena cuenta dieciseis millones cuatro- 
cientos cuarenta mil francos, o sean tres millones doscientos ochenta i 
ocho mil duros, que eran lo que representaban las sumas entregadas a 



1 Sd la Iglesia de la Compaüía, el día 4 de mayo. (D. Auseluio de la Portilla, Mé- 
jico en 1856 i 1857, pág. 32). 

2 Salló de Puebla el 13 de Mayo. (Portilla, pág. 32). 

3 SI 18. El mismo, pkg. 33. 



190 DICCIONARIO 



63 por ciento, según señalaba el art. 12 de la Convención da Miramar, 
quedaban por entregar veintitrés millones quinientos sesenta mil fran- 
cos, esto es, cuatro millones setecientos doce mil pesos en bonos a la 
par, que debía verificar la Comisión de Hacienda de Méjico en París, 
quedando derogados el art. 14 i la última parte del 12 de la Conven- 
ción de Miramar. (Zamacois, tomo 17, pág. 326). 

Se presentaron en Miramar a ofrecer la corona de Méjico al Archi- 
duque, los siguientes señores: D. Manuel Gutiérrez Estrada, D, Joa- 
quín Velázquez de León, D. Ignacio Aguilar, el general Woll, D. José 
Hidalgo, D. Ángel Iglesias. 

El mismo día del ofrecimiento de la corona, que aceptó Maximilia- 
no, firmó el tratado en que se comprometía a p»gar, como Emperador 
de Méjico, doscientos setenta millones de francos (cincuenta i cuatro 
millones de pesos), por gastos de guerra, alquiler del ejército, negocio 
Jecker, reclamaciones, corretajes, etc., de los negocios del Imperio. 
Además, se estipularon gravámenes para Méjico, que hacían ascender 
su suma total a ciento setenta i tres millones de pesos. (Prieto, lecc. 
19, pág. 561 i vuelta). Véase Bonos Jecker. 
Hiario (el). A principios de octubre de 1805 se principió a publicar en 
Méjico un diario, dirigido por el alcalde del crimen, D. Jacobo de Vi- 
lla Uriuria. (Cavo, pág. 677), 
Dfcirío del Imperio. Palabra derivada de día. 

El 15 de junio de 1867, se publicó en "El Diario del Imperio" una 
comunicación del general D. Leonardo Márquez a Tavera, en la que 
decía que le comunicaba oficialmente que Maximiliano estaba para lle- 
gar a la capital a la cabeza de su poderoso ejército, para que preparara 
la entrada triunfal i ovación de Su Majestad; i en el mismo número de 
"El Diario" se publicó un artículo en el que se decía: "Se han confir- 
mado ¡Jiena i auténticamente las noticias que por particulares conduc- 
tos teníamos acerca de los sucesos del dia 15 de mayo en Querétaro, 
que los enemigos de la sociedad trastornaron i compusieron a su ma- 
nera sin pararse para esto en los más absurdos cuentos i en los repro- 
bados medios, de que se avergonzaría cualquiera persona, por poco que 
fuera en lo que se estimara. * 

Nuestro Augusto, Magnánimo i valiente Soberano, evacuó a Queré- 



1 Los embusteros, además ele enseñar cosas falsas, regañan i echan maldiciones a 
los que no les creemos sus mentiras. Ese artículo que publicó Márquez fué uno de sus 
muchos hechos i lindezas eu la época de Reforma i en la del Segundo Imperio, i pao- 
de servir para estimar en lo que rale la palabra de Márquez, v. gr., en la cuestión en- 
tre éete i Zuloaga con motivo del fusilamiento de Ocampo. (Rivera, nota). 



DE CURIOSIDADES HíSTÓRtCAS. 191 

taro ^ en la fecha citada arriba, con todos sus generales, jefes i la ma- 
yor parte de su tropa, sus armas i sus piezas de artillería, abriéndose 
paso bizarramente, para marchar en auxilio de esta capital. ' — Da un 
instante a otro, pues, van a verse unidos los leales, decididos i valien- 
tes defensores de Méjico con aquel ejército, sobre toda ponderación re- 
comendable, i nuestro heroico Soberano a la cabeza de sus leales tro- 
pas sabrá escarmentar a los que tantos males están causando, i que 
tantos otros mayores preparan a la nación. — ¡Sea mil veces enhora- 
buena!" 

Don Niceto Zamacois, testigo ocular, en su historia de Méjico (tomo 
20, p. 1,616) añade: 'Pronto un repique general de campanas se esca- 
chó en las numerosas iglesias de la capital, celebrando la noticia, que 
llenó de regocijo a la parte imperialista de la ciudad i de entusiasmo 
a la guarnición."^ (Rivera, tomo 3°, pág, 6i). 
Oías festivos. Del latín dies dici, claridad del sol. (Monlau). 

El 11 de agosto de 1859 se promulgó la lei sobre días festivos civi- 
les, i establecía que no lo fueran más que los domingos i los siguien- 
tes: "el día de año nuevo, el jueves i viernes de la Semana Mayor, el 
jueves de Corpus, el 16 de septiembre i los días 12 i 24 de diciembre." 

Posteriormente sólo se reconocen por la lei los domingos como días 

de descanso, i los de fiesta nacional, como 5 de febrero, 5 de mayo, IG 

de septiembre, i en los Estados algún otro, como en el de Morelos el 

30 do Septiembre. (Rivera, tomo 1", pág. 97). 

Díaz Ordaz (villa de). El apellido Díaz es patronímico de Diago o Diego. 

La villa de Santo Domingo del Valle (de Oajaca) o "Villa Díaz Or- 
daz," se llama así en memoria del coronel D. José Díaz Ordaz, que de- 
rrotó en este lugar, el 24 de enero de 1860, a las tropas del jefe espa- 
ñol Cobos. 

Díaz de la Vega (Rómulo). 



1 Mintiendo se sostienen los tiranos. El desgraciado Emperador oslaba preso i 89 
le seguía el proceso i fué sentenciado a !a última pena. 

2 Es verdad que todos evacuaron la plaza de Querétaro: unos para ir al patíbulo i 
otros al presidio, por traidores. 

3 Crítica histórica: Toda la ciudad de Méjico estaba al tanto de lo que pasaba: que 
el gobierno Imperial haln'a caído en poder del republicano, que de Méjico habían sa- 
lido los ministros extranjeros a fin de prestar sus servicios a Maximiliano, que Riva 
Palacio, Martínez de la Torre i Ortega habían salido do Méjico para Querétaro para 
ser defensores de Maximiliano; ¡ i a pesar de todos estos hechos se pretendía hacer 
creer que Maximiliano estaba para llegar a la capital del país a la cabeza de un po- 
deroso ejército! El Imperio, dice el sabio D. Agustín Rivera (de Lagos), se fundó con 
ilusiones i se sostuvo con una serie de ilusiones desde su principio hasta el lin. (To- 
mo 3', pág. 66, nota). 



192 



DICCIONARIO 



El 13 de agosto de 1855, después de la salida de Santa- Anna, de- 
rrocado por el Plan de Ayutla, se pronunció el Ayuntamiento i la 
guarnición de la ciudad de Méjico, proclamando presidente interino al 
general D. Rómulo Díaz de la Vega, para que éste nombrase una J«n- 
ta de representantes de la Nación, dos por cada departamento, i la 
junta nombrase un presidente interino, i éste convocase un Congreso. 
(Rivera, tomo 1°, pág, IS). 
Híblljo de Aguascalientes (Academia de). 

D. Francisco Semería fué el propagador incansable de la enseñanza 

en Aguascalientes, por los años de 1830 a 1838, i el creador de la 

Academia de Dibujo, establecimiento en donde se daban también le*- 

ciones de escultura i arquitectura. (González, pág. 119, nota). 

Diccionario de la lengua maya. Nombre derivado de dicción, roz. 

Fr&i Antonio de Ciudad Real, que vino a Yucatán en 1571, apren- 
dió tan bien el idioma yucateco, que compuso un diccionario, que por 
su grandeza se llamó "Oalepino de la lengua maya o yucateca." Coa- 
tiene en limpio seis volúmenes de doscientos pliegos de escritura ea- 
da uno, i con ella se resuelven cuantas dudas se ofrecen en la lengma 
de los indios, i se halla cuanto se puede desear saber de sus diversos 
modos de locuciones, que son casi innumerables, sin que se haya halla- 
do falta de una voz tan sola, siendo, como es, copiosísima. Ooupacióa 
fué que le costó cuarenta años de trabajo, i si como es singular el idio- 
ma en esta tierra, fuera general a otras, sin du:ia fuera de las obras 
más celebradas que hubieran salido a luz en estos reinos. 

Este monumento de la literatura yucateca se ha perdido. (CogoU»- 
do, tomo 2, lib. 9, cap. 16). 
^iagO (San). De Diago, aféresis de Santiago, perdida la sílaba san i 
permutada la t en d. 

La orden de San Diego se fundó el año de 1496 por Fr. Juan de 
Guadalupe, i le dio mayor impulso San Pedro de Alcántara. Llegaroa 
a Méjico con el padre Fr. Pedro de Alfaro, i se establecieron en el coa- 
vento de San Cosme en el año de 1576; en 1593 principiaron la custo- 
dia, i después, con suficiente número de conventos, se erigió en pro- 
vincia en 1599, bajo la advocación de San Diego. En 27 de julio de 
1591 se comenzó a construir la iglesia de San Diego, en la plaza qae 
llamaban el Tianguis de San Hipólito (Méjico), i ofrecieron costear la 
fábrica D. Mateo Manleón i su esposa. 

Diego de Acapulco (San). El castillo de San Diego, que se halla 
en el puerto de Acapulco, se construyó durante el reinado de Felipe 
IV". En el terremoto de 25 de abril de 1776 quedó arruinada comple- 
tamente la fortaleza. La que hoi existe, i no en muí buen estado, se 



DK CURIOSIDADES HISTÓBICAS. 19S- 

principió el P de marzo de 1778 i se concluyó el 7 de julio de 1783. 
(Pérez Hernández). 

El general D. José María Moreloa tomó el castillo de San Diego, d» 
Acapulco, el 25 de agosto de 1813. (Payno, pág. 152), 

Diego de Ocampo. El primer español que navegó desde Tehuante- 
pec al Callao de Lima, fué Diego de Ocampo, natural de Cáceres, Es- 
ta expedición se hizo en 1542. (Cortés, págs. 13 i 14), 

Diego de Aguascalientes (convento de San). El 7 de enero de 1647 
se inauguró en Aguascalientes el templo de San Diego, construido por 
los frailes franciscanos, con las donaciones de los vecinos. Más tard© 
ae edificaron las capillas de San Marcos i San Juan de Dios i la Mer- 
ced. (González, pág. 98). 

Diego de Morelia (convento de San). Loa religiosos franciscanos 
descalzos, de la provincia de San Diego, erigieron en 1761, en More- 
lia, el convento de San Diego, contiguo al Seminario de Guadalupe, 
que había erigido en 1708 el obispo Escalona i Calatayud. (Alfaro i 
Pina, pág. 239). 
!Dig;^nÍd£ld de jefes mejicanos. De digno, del latín dignus, digno. 

El mariscal Forey, después de la toma de la plaza de Puebla, 1863, 
en fecha 18 de mayo remitió al general D. Jesúd González Ortega un 
documento, para que lo firmasen él i todos los generales, jefes i oficia- 
les, por el cual se compremetian, bajo palabra de honor, a no salir d» 
los límites de la residencia que les señalara el vencedor, i a no mezclar- 
se en hechos de guerra o de política, por todo el tiempo que permane- 
cieran prisioneros. 

El general González Ortega, previa junta i acuerdo con los demá» 
generales, envió a Forey una protesta, en la que decían, que no firma- 
ban dicho documento porque las leyes mejicanas prohibían contrae? 
compromiso alguno que menoscabase la dignidad del honor militar. 
(Rivera, tomo T, pág. 230). 
miuvio yucateco (el). Del latfu diluvium, de diluere, bañar, mojar. 

El 15 de septiembre de 1628 llegó a Yucatán el gobernador D. Juan 
de Vargas. 

•'Por este tiempo, en octubre, hubo en toda esta tierra un temporal 
de agua, tal, que le llamaron el diluvio. Duró el llover veintisiete días 
continuos, que fué causa de muchas ruinas de edificios, sementeras i 
muertes de ganados, de que resultó una gravísima hambre, con que Bar- 
rieron muchísimos millares de indios." (CogoUudo, Hisi de Yucatán, 
tomo 2", lib. 10, cap. 7). 
Diputación de Méjico (casa de la). Las casas de cabildo o Palaeio 
Municipal de Méjico fué uno de los primeros edificios que se consira- 



194 DICCIONAEIO 



yeron en ]a ciudad. Según la costumbre de entonces, se labró con una 
torre en cada esquina a semejanza del palacio, i contuvo al principio 
la fundición, la albóndiga i las carnicerías. En ese estado i con pocos 
cambios notables permaneció hasta que fué incendiado en el motín do 
8 de junio de 1692, lo cual precisó a hacer una reparación total, dán- 
dole la forma que hoi tiene. El portal se concluyó en 1722, i poco 
tiempo después todo el edificio. (Dice. Univ. de Hist. i Geog.) 

Discordia en Oajaca. De discorde, del latín discors, discordis; compues- 
to de dis, separado, cor, cordis, corazón. 

El acaudalado canónigo de Oajaca, D. Antonio Sant-i Cruz, vino a 
^léjico a asuntos de la diócesis de Antequera, quiso llevar a su patria 
algunos jesuítas, declaró sus deseos al padre Diego López, i éste lo co- 
municó al provincial Fr. Pedro Sánchez, que a la sazón se hallaba en 
Pátzcuaro. Fueron nombrados Fr. Diego López i Fr. Juan Rangel pa- 
ra reconocer el terreno. El P. Santa Cruz donó a la Compañía unas 
casas mui acomodadas, con grandes solares, a propósito para construir 
en ellos templo i colegio; pero como el sitio caía dentro de las casas del 
convento de los dominicos, estos religiosos, que ignoraban los privile- 
gios del Instituto de Jesús, recurrieron al obispo Alburquerquo, de la 
orden de Santo Domingo, reclamando contra la nueva fundación. El 
obispo se puso de parte de los dominicos i excomulgó a los jesuítas 
López i Rangel. La ciudad de Antequera se dividió en dos fracciones, 
una a favor de los jesuitas, i otra del oVjispo i dominicos. Si la Au- 
diencia i el Arzobispo de Méjico no hubieran intervenido en el asun- 
to, hubiera corrido mucha sangre en Oajaca. Por tín, los padres de la 
Compafiía de Jesús se establecieron allí en 1576, que el P. Pedro Díaz 
comenzó la casa i templo. (Gay, tomo 2", págs. 38 a 43). 

Discurso de Chimalpopoca. De discurrir; del latía discurrere, com- 
puesto de dis, i currere, correr. 

En principios del mes de octubre de 1863 se imprimió i circuló con 
profusión en los pueblos de indios, un discurso compuesto en idioma 
azteca, por D. Faustino Galicia Chimalpopoca, encomiástico a la inter- 
vención i excitando a los indios a proclamar el imperio de Maximilia- 
no. (Rivera, tomo 1°, pág. 266). 

Divino Salvador (hospital del). El hospital del Divino Salvador fué 
fundado por un carpintero, llamado José Sáyago, quien se dedicó, en 
compañía de su mujer, a recoger a las locas que andaban vagando por 
las calles i las llevaban a su casa, frente a la iglesia de Jesús María, 
para cuidarlas i mantenerlas. 

Luego se cambió el establecimiento a otro edificio mayor, frente al 
colegio que fué de San Gregorio, donde permaneció hasta 1698, que la 



DE CURIOSIDADES UISTÓBICAS. 195 

Congregación del Divino Salvador se encargó de todo: compró una ca 
sa en la calle da la Canoa i erigió allí el hospital por el año de 1700, 
HobladO (pronunciamiento de). En los momentos que el general D 
Juan Alvarez tomaba posesión del gobierno después del triunfo 
del Plan de Ayutla, estalló en Guanajuato un pronunciamiento, enea 
bezado por el gobernador D. Manuel Doblado i el comandante genera 
D. Miguel María Echegaray. 

Este plan desconocía el gobierno de Alvarez i proclamaba la presí 
dencia de Comonfort. (Méjico al través de los siglos, tomo 5, pág. 95) 
l^ÓCÍrísaa. Del latín doctrina; de docere, doctum, enseñar. 

Casi toda la enseñanza a los indios de Yucatán se redujo en el si 
gío XVII, a que aprendiesen la doctrina bajo el rigor de los azotes, 

"En habiéndose dado principio a cantar la doctrina, dice el padre 
Cogolludo, dos topiles o alguaciles de ella, se ponen a las puertas de 
las iglesias con una disciplina en la mano, i al que llega tarde, con al- 
gún azote que le alcanza al entrar, hacen que reconozca la pereza que 
ha tenido eu venir a tan santo ejercicio. 

Después cuentan de ordinario los muchachos por las tablas que tie- 
nen diferentes de los casados, con que ven los que faltan, i sus topilea 
dicen si están enfermos o los tienen ocupados sus padrea. Si no, se en- 
vía por ellos, i cuando llegan les dan dos o tres azotes, para que otra 
vez no falten." (Cogolludo, Hist. Yuct., tomo 1°, lib. 4, caps. 17 i 18). 

¡Pobres indio.9, todavía no se les quita de encima el degradante e in- 
humano azote! Comen malísimamente, viven casi desnudos, sin zapa- 
tos, duermen en el suelo o en miserables tarimap, en inmundas chozas; 
nada se les enseña; viven en la más completa ignorancia; es el hombre 
más desgraciado. Da su sudor, su sangre, su vida, al mismo que lo 
desprecia, lo explota i lo envilece. 
Oolorc^í* Plural de dolor. En este lugar de Guanajuato sufrió la colo- 
nia española los primeros dolores. 

El 16 de septiembre de 1810, el cura del pueblo de Dolores dio el 
grito de independencia. El virrei, D. Francisco Javier Venegas, publi- 
có un bando, en que se decía que sería gratificado en diez mil pesos el 
que prendiere o matase a los primeros caudillos de la revolución. (Ca- 
vo, pág. 835). 
DoitlílBg^O de Méjico (convento de Santo). Del latín dominus, señor. 

Los religiosos de Santo Domingo tuvieron su origen en Tolosa, por 
eljcanónigo de Osma, Santo Domingo de Guzmán, i otros clérigos, i fué 
confirmada esta orden por el papa Honorio III, en 122-3. Los trajo a 
Méjico, el 23 de junio de If)23, el padre Fr. Tomás Ortiz, i entre ellos 
vino el P. Fr. Domingo Detarzcs. Estuvieron aposentados en el con- 



196 



DICCIONARIO 



rento de San Francisco hasta el mes de octubre del mismo año, en que 
pasaron al lugar que se les señaló para que edificasen su convento. 
Construida la iglesia i convento en el lugar en que estuvo después 
el tribunal de la Inquisición (hoi la Escuela de Medicina), se dedicó el 
afio de 1575, i el día 8 de diciembre de 1590 fué consagrada por el 
obit-po de Michoacán, Fr. Alonso G^aerra, Después se reedificó, i el 3 
de agosto de 1736 se dedicó i bendijo la nueva iglesia. El convento se 
bendijo en 29 de septiembre de 1692. 

Domingo (convento de Santo). Desde 1550 el ayuntamiento de Oa- 
jaca había concedido a los padres dominicos un terreno baldío situado 
hacia el norte de Antequera i a orillas de la ciudad, cerca de la caja 
de agua i de una ermita consagrada a la Santa Veracruz. Aquel te- 
rreno servía de muladar; pero los dominicos juzgaron que la ciudad 
crecería por ese lado, i despuíí^a de algunos años, edificando allí su ca- 
sa, quedaría en el centro de la población. Con 20 reales comenzaron 
la obra en el año de 1570. 

El Rei les dio después, como ayuda, 700 pesos. Tardaron en la 
construcción 30 años i gastaron más de doce millones de pesos. (Gay, 
tomo 2", pág. 27). 

Domingo (Santo). El edificio del convento de Santo Domingo fuá 
fundado a expensas de D. Juan de Narvaez i de su esposa D* Isabel 
Berrocal, el año de 1571. La fabricación duró cuarenta años. Desde 
el principio hasta 1656 perteneció a la provincia de Méjico. (Alfaro i 
Pina, pág. 201). 

Domingo de Chiapas (convento de Santo). El segundo convento 
fundado en Chiapas fué el de Santo Domingo, que se edificó en Ciudad 
Real el 9 de enero de 1547. El obispo D. Francisco Marroquín puso 
la primera piedra. Después se fundaron los conventos de Comitán de 
Chiapa i de Tecpatlán. (Alfaro i Pifia, pág. 284). 

Domingo de Zacatecas (convento de Santo). El convento de Santo 
Domingo de Zacatecas se fundó el año de 1604, en el lugar donde es- 
tuvo situado el de San Juan de Dios, (Alfaro i Pifia, pág. 313). 

Domingo do Poita Coeli (Santo). Fundóse este colegio con el no», 
bre de Santo Domingo de Porta Cceli, el año de 1603. El sitio qme 
fué donde permaneció hasta la fecha de la supresión de las órdenes re- 
ligiosas, estaba ocupado por las casas de D* Isabel de Lujan, nieta de 
Juan Alonso de Estrada, que fué gobernador de Méjico, en compañía 
de Gonzalo de Sandoval. (Ramírez Aparicio, tomo 1", pág. 187). 

Domingo de Guadalajara (convento de Santo). En 19 de agosto d« 
1603, el obispo D. Alonso de la Mota i Escobar proveyó en Tonalá mu 
aato, facultando a los religiosos de Santo Domingo para que fundases 



DB CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 197 



un convento en Guadalajara. El 18 de agosto de 1610, el ayuntamiea. 
to acordó solicitar el beneplácito del obispo para que se diese la casa 
e iglesia de la Inmaculada Concepción, que los carmelitas habían aban- 
donado hacía quince años. El 20 de agosto del mismo año el Sr. Va- 
lle se las consiguió. (Alfaro i Pina, pág. 305 i vuelta). 
J^eminicanos* Plural de dominicano, derivado de Domingo. 

Los frailea dominicanos tenían en Nueva España, en 1671, siete 
conventos e iglesias: el primero lo fundaron en Méjico, el segundo en 
Antequera (Oajaca), el tercero en Puebla, el cuarto en Tepetloaxtoe, 
el quinto en Oaxtepec, el sexto en Ooyoacán i el séptimo en Ohilmal- 
huacanchalco. (Burgoa, tomo 2^ pág. 14). 
BominicOS (los primeros que llegaron a Ohiapas). Nombre derivad© 
de Domingo. 

El 12 de marzo de 1545 llegaron a Chiapas los primeros religiosos 
de la orden de Santo Domingo, i se hospedaron en la casa que Diego 
Martín tenía en Ciudad Real. (Remosal, pág. 283). 
dominio español en Drizaba. Del latín dominus, señor, amo. 

El 23 de mayo de 1821 quedó Orizaba libre del dominio espafioL 
(Arróniz, pág. 547). 
Boña Cecilia de Velasco. Así se llamó la última heredera de los caci- 
ques de Nochixtlán, de Oajaca. Por los años de 1536 casó con un ca- 
cique. Cecilia murió sin sucesión, i sus bienes qut^daron a favor del 
convento de religiosos de Nochixtlán. (Gay, tomo F, pág. 360). 
|5©S Bocas. Por los años de 1765 a 1770, con motivo de las frecuentes 
invasiones de los ingleses, que por entonces se habían posesionado de 
la isla del Carmen, i que en sus incursiones penetraban por el río de 
Dos Bocas, que atraviesa la Chontalpa, i que hoi es conocida con el 
nombre de Río Seco, los naturales de Tabasco descaminaron el curso 
de este río, dándole descenso e impulso más abajo de Huimanguillo, i 
haciéndole entrar en el álveo que hoi recorre con el nombre de Mezca- 
lapa, i desde San Juan Bautista con el de Grijalva. (Gil i Saenz, pá- 
gina 150). 
Dos gobiernos en Méjico. El Lie. D. Benito Juárez, investido como lo 
estaba de la presidencia de la República, se evadió de la prisión (que 
le preparaba el general D. Feliz Zuloaga, quien acababa de apoderarse 
de la capital), auxiliado por D. Sabás Iturbide, eminente patriota, i 
D. Nicolás Pizarro Suárez, i en compañía del Lie. D. Manuel Ruiz 
partió para Ciuanajuato, a donde llegó el 19 de enero de 1858, Reco- 
nocido luego como Presidente do la República por las legislaturas i 
gobernadores de los Estados que no so habían adherido al Plan de Ta- 



198 DICCIONARIO 



cubaya, instaló su gobierno i organizó su ministerio de la manera si- 
guiente: 

Relaciones, D. Melchor Ocampo; Justicia, Negocios eclesiásticoa, 
Instrucción pública i Fomento, D. Manuel Ruiz; Gobernación, D. León 
Guzmán; Hacienda, D. Guillermo Prieto; i Guerra, D. Santos De- 
gollado. 

D. Ignacio Comonfort, después de nueve días de tiroteo con los re- 
beldes mandados por el general D. Feliz Zuloaga, viéndose abandona- 
do de la inmensa mayoría de sus soldados, salió de Méjico el 21 de 
enero; pero antes de partir en dirección a Yeracruz, dirigió un oficio 
a Zuloaga, comunicándole cómo iba a salir de la capital i de la Repú- 
blica, i el presidente tacubayista le contestó, dándole la licencia para 
ello. El general D. Miguel Miramón estaba empeñado en prender a Co- 
monfort; pero se lo prohibió Zuloaga i lo disuadió D. Luis G, Oaollo, 
tomándolo del brazo. 

El día 22 hubo un solemne Te Deum en la Catedral por el triunfo 
de los sublevados contra el gobierno, al qu*í asistió Zuloaga i demás 
empleados tacubayistas, i en seguida se fueron al Palacio Nacional, en 
donde estaba la junta de representantes noí!¡i)rado3 para elegir presi- 
dente interino. Fué electo Zuloaga, quien organizó su ministerio de 
la manera siguiente: 

Relaciones, D. Luis G. Cuevas (abogado); Instrucción pública, D. 
Manuel Larráizar (literato chiapaneco); Gobernación, D. Hilarión El- 
guero (abogado); Hacienda i Fomento, D. Juan Hierro Maldonado 
(abogado); Guerra, el general D. José de la Parra. 

El mismo día se instaló el Conspjo de Gobierno, compuesto de vein- 
titrés personas, de las que las principales fueron: D. Juan B. Ormae- 
chea (canónigo de la Metropolitana), D, José Ramón Malo (sobrino de 
Iturbide), D. Francisco J. Miranda, D. José Joaquín Pesado, D. Joa- 
quín Fernández Madrid (obispo Í7i partibus de Tenagra), D. José M« 
Andrade, D. Bernardo Couto i D. Juan Rodríguez de San Miguel. 

Zuloaga derogó luego la Constitución de 1857 i las Leyes de Refor- 
ma. Osollo ascendió el 25 de enero a general de brigada. 

El 13 de febrero del mismo año de 1858, Juárez salió de Guanajua- 
to con su ministerio i otros empleados públicos, i llegó a Guadabjara 
el 15 del mismo mes, e instaló allí su gobierno. 
Hliende de Valladolid (el). De duende; del céltico dofleet, doméstico, 
casero. (Academia). 

El Dr. D. Pedro Sánchez de Aguilar, en su informe contra los indios 
yucatecos idólatras, escribe: 

"Tampoco vendrá fuera do propósito traer a la memoria, cuáa per- 



DE CURIOSIDADES HI8TÓBTÜAS. 199 

seguida i alborotada estuvo la villa de Valladolid, mi patria, por los 
afios de 1560, según mi cuenta, con un deioonio parlero o duende (caBO 
estupendo e inaudito) que hablaba i tenía plática de conversación con 
cuantos querían hablarle a las ocho o diez do la noche a candiles apa- 
gados i sin luces, el cual hablaba a modo de un papagayo, i respondía 
a cuanto le pedía un hidalgo conquistador, llamado Juan López de Me- 
na, natural de Logroño, i otro conquistador llamado Juan Ruiz de Ar- 
ce, de las montañas de Burgos. En sus casas este duende hablaba, i 
conversaba más que en otras; mandábanle tocar una vihuela, i la toca- 
ba diestramente, i sonaba castañetas, i bailaba tocándole otro; él se re- 
gocijaba i reía, pero no le pudieron, ni se dejó ver. 

"Preguntánd:)le dónde había estado dos o tres días, que no había 
venido a conversación, dijo, que había estado en la ciudad de Mérida, 
en casa de un conquistador, llamado Lucas de Paredes, yerno de un 
hidalgo, vecino de la dicha villa, llamado Alvaro Osorio, natural de Sa- 
lamanca, conquistador asimismo, porque decía que era su aficionado i 
daba razón de su salud i sucesos. Otras veces hablaba mal de algunas 
doncellas, i a una levantó un falso testimonio, cuyo padrastro la trató 
mal injustamente, pues a uu demonio no se debe dar crédito, que es 
padre de mentiras, testimoniero i cizañador. Preguntándole quién era, 
i de dónde, afirmaba que era cristiano, i de Castilla la Vieja, i rezaba 
el paternóster i otras oraciones. 

"A los principios no hacía daño alguno, ni fué perjudicial en estas 
dos casas donde hablaba, aunque en otras lo era, i tiraba piedras, sin 
hacer daño con ellas, i hacía ruido en las azoteas i zaquizamíes, con que 
espantaba a los que no le habían oído hablar, i muchas veces tiraba con 
huevos a las mujeres i doncellas, i enfadada una tía mía, le dijo una 
v(z: veto, demonio, de esta casa i le dio una bofetada en la cara, deján- 
dole el rostro más colorado que una grana. En otras casas hacía ruido 
i no más, i luego iba a las dos que él más cursaba, i haciendo ruido, i 
silbos, como una chicharra, se reía i contaba lo que había pasado en 
otras casas, i loa asombros i espantos que había hecho. 

"Sucedió que el cura de aquella villa, llamado Tomás de Lersundi, 
lo quiso conjurar, para lo cual llevó el ritual i manual, e hisopo debajo 
la capa, i disfrazado una noche, fué a una de las dos casas donde ha- 
blaba, i le esperó a que hablase, i aunque le llamaron no vino ni habló; 
e ido el cura, hizo el ruido que solía, riyéndose muchísimo. Vuelto el 
cura a su casa, donde había dejado la mesa puesta para cenar, i una 
fuente de buñuelos i una limeta de buen vino, cerrada la casa, halló en 
la fuente mucho estiércol de su muía, i la limeta liona de orines añejos, 
i al punto que el cura salió del conjuro que iba a hacer, riyéndose mu- 



200 mcCiOKARIÜ 



cho, dijo el duende: el cura me quería coger, pues no me cogeri; allá 
verá en su mesa con quien se burla, i rogándole que dijese lo que pasa- 
ba, dijo la burla dicha, i por la mañana la contó el cura a todo el pueblo. 
"Hacía un alacrán de cera, o una sabandija, i la pegaba a la parea, 
para asombrar a algunos. Sucedió, que al conquistador Juan López de 
Mena, estando en la ciudad preso, le habló al oído una noche, i le dijo 
estas palabras: "Amigo, tu mujer te ha parido un braguilete," i a la 
mañana lo contó a todos los presos, i de allí a pocos días le vino una 
carta, en que le avisaban haber parido su mujer un hijo, i está la ciu- 
dad treinta i cuatro leguas. I sabiendo el Sr. Obispo los falsos testimo- 
nios que decía, i los denuestos con que infamaba a algunos, mandó coa 
graves censuras, que ninguno le hablase, ni respondiese. (OogolludOj 
Hist. de Yucatán, tomo 1", lib. 6", cap. 5°) 

l^nrsillg^O. Esta población fué erigida en villa el año de 1563, por «1 
capitán Alonso Pacheco, a quien envió expresamente Francisco de 
I.barra con este objeto desde el valle de San Juan. Le dio suficiente 
ganado, semillas, herramienta, etc., para asentar una colonia en el va- 
lle que entonces llamaron de Guadiana, por las semejanzas que les pa- 
reció tenía con el de España. Dos o tres meses después llegó Ibarra 
para organizar la administración municipal de la villa, a la que deno- 
minó Durango¡ para que la identidad fuese completa. 

Uno de los religiosos que primero ayudaron a la conversión de los 
naturales de allí, fué Fr. Jacinto de San Francisco, conocido entre los 
indios por Fr, Chitos, antiguo soldado de Hernán Cortés i después en- 
comendero de los pueblos de Ifuey-Tlalpan i Tlaltlahuitepec. 

DELI*ang^O. Por los años de 155:í salió de Zacatecas D. Francisco de Iba- 
rra, por orden del virrei D. Luis de Yelasco, al descubrimiento i población 
de las minas de Abiño, Sombrerete, San Martín, Nombre de Dios i el 
Fresuillo; e Ibarra envió por medio de Alonso Pacheco, una colonia de 
españoles al valle de Guadiana, de que tuvo origen la ciudad de Du- 
rango, que después, erigida en Obispado, fué capital de la Nueva Biz- 
caya. (Alegre, tomo 1°, lib. 3-, pág. 228). 

Durango. Francisco do Ibarra salió de Guadalajara con buena comi- 
tiva, i cerca de la villa de Nombre de Dios, en los llanos de Guadiana, 
fundó una villa que se llamó Durango. (Mota Padilla, tomo 2", pág. 30). 
Durango. A principios del gobierno del virrei D. Luis de Velasco 
{1° de este nombre), empezaron a llamar Nueva Bizcaya, donde el padre 
Fr. Diego de la Cadena fundó una villa que llamaron Durango, por ser 
bizcaínos los más de los fundadores, entre ellos D. Juan de Tolosa, 
(Arlegui, pág. 58). 



DE CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 201 

Durango, Fundáronse los conventos de Nombre de Dios i de Duran- 
go por los años de 1554. (Arlegui, pág. 211). 

Durango. Se creó i erigió mitra en Durango, en 14 de marzo de 
1621. (Docum. para la Hist. de Méjico, 1" serie, vol. 33, tomo 3", pá- 
gina 13). 

Durango. El año de 1621, vino el primer Obispo de la iglesia de 
Guadiana (hoi Durango), D, Fr. Gonzalo de Hermosillo, natural de Mé- 
jico. (Basalenque, pág. 184). 
>urazilO (acción del). Nombre formado del adjetivo duracina, (du- 
raz^na)y duro, aplicado por los latinos a una variedad de pérsica o melo- 
cotón. (Monlau). 

El 28 de agosto de 1863, el coronel imperialista D. Hemigio Tovar 
atacó en el rancho del Durazno, municipio de !^[ascota, al republicano 
Antonio Rojas. El combato duró seis horas i Rojas tuvo 29 muertos, 
entre ellos 3 oficiales i 43 heridos, de ellos, 11 oficiales. (Rivera, to- 
mo r, pág. 261). 



202 DICCIOKARIO 



El 

EIdictO general contra los jesaitas. Del latín edictum, de edicere, voca- 
blo compuesto de e i dicere, decir. 

El jueves primero de cuaresma, 7 de marzo de 1647, por orden de! 
obispo D. Juan de Palafox i Mendoza, se publicó en Puebla un edicto 
general, en que condenaba a loa jesuítas de desobedientes, transgreso- 
res i contraventores del Concilio de Trento, bulas pontificias, etc.; i 
les mandaba so pena de excomunión, no confesasen ni predicasen en 
su obispado i bajo la misma a todos sus feligreses no oyesen sus sermo- 
nes ni pláticas de los jesuítas, ni se confesasen con ninguno de elIoSj 
por cuanto temerariamente se exponían por falta de jurisdicción a ha- 
cer confesiones inválidas i sacrilegas. (Cavo, lib. 7, § 199.) 
jEjCCnciones. Plural de fjecución, derivado del latín ex'icutio, de exce- 
qui, cumplir. 

El martes 27 de noviembre de 1810, se diezmaron en Guanajuato 
por orden del jefe español D. Félix M^ Calleja del Reí, 180. Los 18 
fueron ahorcados esa misma tarde en la plaza mayor. 

El día 28 sufrieron la misma pena en la horca de Granaditas, 8 in- 
dividuos, entre los que se hallaban el inteligente colegial de minería 
D. Casimiro Chovell, D. Ramón, coronel Favié i D. Ignacio Ayala, te- 
niente coronel. (Bustamante, Cuadro Histórico, tomo 1-, pág. 104). 

El jueves 29, por la tarde, se mandó imponer la misma pena a 4 in- 
dividuos, i cuando dos habían sufrido la pena de la horca de Granadi- 
tas, mandó Calleja publicar el bando de indulto. 
Ejércitos de Callf'ja. De ejercer, del latín eoceeere, compuesto de ex, i 
axcere, impedir, apartar. 

D. Félix M* Calleja tuvo machos trabajos para llegar a San Luis, 
porque los campos í las rancherías estaban agostados de todo punto, 
sin pasturas ni alimentos: marchaban con Callfja tres ejércitos a un 
tiempo, uno de soldados, otro de rameras i perros de éstas, i otro de 
vivanderos, mendigos i gentes holgazanas que andaban a la merodea, i 
porción de coches para las familias de los oficiales. (Cavo, pág. 868). 
£JÍdo de Concha. Del latín exire, fxiium, salir. (Oovarrubias). 



BE CDR10S1DADK3 HISTÓRICAS. 203 



Desde 1710 se erigió el tribunal de la Acordada para perseguir a los 
bandoleros, ladrones i homicidas. El lugar llamado el "Ejido de Concha,'? 
Méjico, era el destinado para las ejecuciones capitales de los desf^racia- 
dos reos. (Cavo, pág. 350). 
JEjídos (de Méjico). Plural de fjido. 

En 1598, el virrei D. Gaspar de Zúfiiga i Acebedo,[conde de Monte- 
rrei, estableció los ejidos, que jamás permitió se vendiesen. 
fimpedrado de calles. Término derivado de empedrar/ ccmfaeito de 
em i piedra. 

El virrei D. Juan de Mendoza i Luna (de 1603 a 1G07) hizo que se 
limpiaran las acequias de Méjico, empezó a empedrar las calles de la 
capital i dio principio al acueducto por atarjeas en alto sobre püares i 
arcos. (Cortés, pág. 20, i Payno, pág. 105). 

En 1618 se hace mención del empedrado de la ^ciudad; pero la pri- 
mera disposición que se sabe dio algún resultado, fué la dictada por el 
virrei marqués de Croix, en 26 de octubre de 1769. Encontró esta dis- 
posición gran resistencia por parte de los conventos de religiosas'de 
Jesús María, San José de Gracia, San Lorenzo i^Santa Tereea la Anti 
gua, los cuales expusieron varias razones para que se les eximiera de cum- 
plir con el bando de 24 de octubre de 1775, mandado a publicar por el 
virrei D. Matías de Gálvez, en el que se imponía a los dueños de fincas 
la obligación de concluir la obra que les correspondía, dentro de seis 
meses. El Rei aprobó la conducta de Gálvez en cédula de 24 de marzo 
de 1772. La obra adelantó de tal manera, que el virrei escribía a la 
corte en 27 de mayo de 1776: "la ejecución del empedrado ha tenido 
tales progresos, que se halla en el estado más floreciente: tiénenle he- 
cho en sus pertenencias, el M. R. arzobispOj las Reales casas de Mone- 
da i Aduana, el Colegio Seminario, el marquesado del Valle, los con- 
ventos de San Francisco i Santo Domingo, los mayorazgos i títulos de 
Castilla, algunos ministros, muchos comerciantes, etc." 

El empedrado, sin embargo, no avanzaba como era de apetecer; i la 
Audiencia gobernadora, en carta de 21 de mayo de 1785, evacuando 
el informe que se le pidió en 27 de agosto del aílo anterior, recomendó 
al rei que sería justo se concedieran los dos granos impuestos sobre ca- 
da arroba de pulque, sin obligadón de reintegtar al erario el deafalco 
que experimentaba por esta ghbela. Af5adió, que resultando haber gas- 
tado en las tres calles (cuadras) de la Palma, Coliseo i San Francisco 
115,8r2 pesos 1 real I grano. (Dic. Univ. de Hist i Geog.) 
Sltipeño. Término derivado de e.wpnlar, del latín impigriorarelfin j,ig. 
nore date , dar o d^jar en prenda, o pefio, como en lo antiguo se dijo 
(Moilau). ^ ' 



204 , DICCIONAKIO 



En 27 de mayo de 1690, propuso el conde de Revillagigedo, se esta- 
bleciese un pequeño Montepío en Méjico, consignado su fondo en las 
acciones caducas de la lotería del Reí. 

Esta numerosa capital, está iuundada de gente pobre i miserable 
(decía el conde) ..... i continúa, son tan frecuentes estas necesidades, 
que el uso estableció una suerte de empeños en las tiendas de pulque- 
rías, cuyo desorden i usura ha preocupado gravemente mi atención, 
dictando diversas providencias para contener tales males. (Cavo, pá- 
gina 389). 
^EICRmélCÍdn de Méjico (convento de la). El término encarnación pro- 
cede de encarnar, compuesto de en i carne. 

En 1594, las religiosas de la Concepción fundaron el convento de la 
Encarnación. La primera piedra la puso el 18 de diciembre de 1639 el 
Dr. D. Bartolomé González Soltero i se dedicó el 7 de marzo de 1648. 

Encarnación de Ohiapas (convento de la). El convento de religio. 
sas de la Encarnación se fundó en Ciudad Real de Chiapas, con tres 
monjas que salieron del convento de la Concepción de Méjico, i llega- 
ron a San Cristóbal el 21 de agosto de 1610, i se les dio el terreno e 
iglesia de San Sebastián. (Alfaro i Pina, pág. 285). 
lEslcisiO de Aguascalientes (iglesia del). En los últimos años del siglo 
pasado se fundaron, en Aguascalientes, las iglesias del Encino i de Gua- 
dalupe. La primera se principió en 1773 i se concluyó en 1796. (Gon- 
zález, pág. 48). 
l^Sl^eíáanza, Antigua de Méjico (convento de la). Palabra derivada de 
ínseñar, del latín insignare, compuesto de in, i sigilare, señalar. 

Este convento se fundó en Méjico por Sor María Ignacia Azlor i 
Echerz, con otras religiosas venidas del convento de Bessiers de Bar- 
celona, en España, quienes compraron por treinta i nueve mil pesos, 
unas fincas, en 22 de junio de 1754. En este lugar, bajo la dirección 
de Fr. Lucas de Jesús María, agustino, se hizo el convento, que el obis- 
po D. Manuel Rubio i Salinas, bajo la advocación de Nuestra Señora 
f-'pl Pilar, bendijo el 21 de noviembre de 1754, i el 18 de diciembre se 
trasladaron a él las monjas, del de Regina, donde se habían hospedado. 

El convento déla Enseñanza Nueva, de Méjico, fué fundado en 1811 
por religiosas de la Enseñanza Antigua, para religiosas indígenas. Allí 
estuvieron las monjas hasta el 13 de febrero de 1861, en que por orden 
del gobierno de Juárez, las llevaron al de la Enseñanza Antigua, donde 
estuvieron hasta fines de febrero de 1863, que fueron exclaustradas 
todas, por disposición del Gobierno. 

Enseñanza de los indios en Chiapas. La única enseñanza que se da- 



DE CCRI08IDADE9 HI8TÓUTCAS. 205 

ba a los hijos de indios nobles i principales de Chiapas en 1539, era la 
doctrina cristiana. (Remesal, pág. 278.) 

Entierro curioso. La palabra entierro se deriva de enterrar, compuesto 
de en i tierra. 

El día 1° de marzo de 1836, murió en Méjico el presidente interino, 
general D. Miguel Barragán, i conforme a su última tfísposición, fué 
distribuido su codáver en varios puntos de la r^epública, sepultándose 
sus principales restos en la catedral de Méjico, los ojos en Río- Verde 
de San Luis Potosí, que era el lugar de su nacimiento, el corazón en 
Guadalftjara, las entrañas en la Colegiata de Guadalupe i Capilla del 
Señor de Santa Teresa, en testimonio de su devoción a estas imágenes, 
i la lengua en el Castillo de San Juan de Ulúa, en recuerdo de haber 
tomado él posesión de aquel punto cuando se rindieron allí los españo- 
les en 1825. Este último despejo mortal fué conducido a Veracruz en 
una doble caja, por el teniente coronel D. Manuel María Escobar, 
quien llegó allí el 7 de marzo, i el día 18 se verificó, con la mayor pom- 
pa i solemnidad, su traslación del palacio a la iglesia parroquial, i de 
ésta a Ulúa. (Lerdo de Tejada, tomo 2", pág. 418). 

£pideifiains en Méjico. Término derivado del griego epi, sobre, i íkmos, 
pueblo. 

Después de la conquista de Méjico, ha habido en la Nueva España, 
(dice el P. Sahagún en su Hiát., tomo S**, pág. 328), tres epidemias 
universales: la primera en 1521, la segunda fué en 1555, en que murió 
la mayor parte de la gente que había, pues él enterró más de diez mil 
cadáveres en la parte de Tlaltelolco, i la tercera en 1577 i 1578. 

Prescindiendo délas epidemias de viruela^', dice D. Carlos M* de Bas- 
tamante, que han sido varias, i las más crueles la de 1579 i la de 1630, 
que se formaron siete hospitales, la de la tiebi'e amarilla, ocurrida en 
1813 i la del cólera raorbo en 1833, han consumido la mayor parte de 
la población, pudiéndose agregar la del sarampión de 1821. (Cavo, lib. 
5", párrafo 8, nota). 

Erinítsi de Tabasco (pueblo de la). El vocablo ermita procede de ere- 
mita, del ¿riego eréniités, ermitaño, de en'^'mos, desierto. 

En 1793 empero a formarse en la jurisdicción de Teapa (Tabasco), 
el pueblo de la Ermita, en la hacienda de Santiago Pérez, quien levan- 
tó a su costa la primera capilla que hubo en aquel lugar, i con una 
pequeña cantidad de terreno de su propiedad que donó a la ima- 
gen de la Purísima Concepción de María, con el fin de reunir algún 
vecindario. Más tarde, D. Rafael Ruiz demolió la capilla i en su lu- 
gar edificó la ermita. (Gil i Saenz, pág. 118). 



DICCIONARIO 



Escalera, de Ohiapas. Nombre derivado do escala, del latín scala, la 
escala. 

La primera escalera de caracol que hubo en la provincia de Chía- 
pas, la trazó i fabricó en Chamula, en 1562, el P. Fr. Podro de la 
Cruz. (Remesal, pág. 637). 

J^SCándalo en la Catedral de Méjico. Del \&tin scandalum, procedente 
del griego skandalón, escándalo, alboroto. 

El jueves 8 de junio de 1651, día de Corpus Christi, habiéndose pre- 
venido por la ciudad i regimiento de ella lo necesario para salir en pro- 
cesión, i habiéndose cantado en la Catedral la misa con notable majes- 
tad, presente el conde de Alva de Lista, la Real Audiencia i visitador 
general de este reino, D. Pedro de Calvez, corregidor i ciudad, i todas 
las religiones, excepto la de Nuestra Señora del Carmen, que alcanzó 
buleto de S. S. para no ir a la procesión, i lo presentó ante el virrei i 
lo admitió por estar pasado por consejo real. Habiendo empezado a sa- 
lir por la plaza del marqués la procesión, quiso el dicho virrei poner 
seis pajes con hachas inmediatos a la custodia, quitando el lugar al ca- 
bildo de la iglesia, a lo que se le replicó i se le dieron ejemplares que 
habían sucedido en tales ceremonias; i sin embargo, persistió en su in- 
tento, a lo que el cabildo, que estaba en su sala capitular, respondía 
como es justo. Llegó el virrei a darle grandes voces a dicho maestro 
«on escándalo de todo el pueblo i religiosos, i esto con acciones dea- 
compasadas i fuera de la modestia'de su. puesto, i presentes los dichos 
togados, dando a entender que se había de ejecutar su intento, i dos 
veces hizo levantar de su asiento al fiscal de lo civil i llegar a su pues- 
to; i habiendo pasado algún tiempo, corrió la voz por la ciudad i se 
fueron deteniendo en las calles los santos i estandartes de cofradías. 
Serían como las once del día. El virrei, considerando que el cabildo no 
Tenía en su designio, se levantólo su silla con escándalo del pueblo i 
llamó a los oidores i fiscal, se fué a hacer acuerdo a palacio, dejó en 
guardia de la custodia en que estaba el Santísimo Sacramento, puesto 
a todos los alcaldes del crimen, corregidor i regimiento. Habiéndose 
ido, salieron del cabildo los prebendado3;i se fueron al coro, i ordena- 
ron que saliese la procesión, i llegando los sacerdotes revestidos de al- 
ba, cíngulo, estola, manípulo i casulla, a cargar las andas; se levantó 
D. Luis de Berrio, presidente de la sala del crimen i apellidando favor 
aI rei, a empellones les quitó a los sacerdotes las andas, i queriéndose 
caer llegó el corregidor a tenerlas. Viendo esto el pueblo alzó la voz, 
lo que causó grande inquietud en todos; i visto por el provisor, mandó 
.hI secretario de caVjildo que dijese que pena de excomunión mayor, todos 
lus clérigos se saliesen de allí, i lo obedecieron, con lo que el pueblo ee 



DE CDRIOS1DADE3 HISTÓRÍCAS. 20T 

sosegó. Los alcaldes dieron cuenta al rirrei, i envió con su capitán de la 
guardia algunos alabarderos que se pusieron por guardia a la custodia. 
En este ínterin se juntaron en la sala del acuerdo i despacharon pro- 
visión real por D. Felipe, para que se notificase al cabildo insertas to- 
das tres para que no impidiese el ir los pajes en la parte referida i sa- 
liese la procesión. Fué a esta diligencia D. José de Montemayor, secre- 
tario de cámara de la Real Audiencia i D. Nicolás de Bonilla, algua- 
cil mayor de corte. Viéndolos entrar en la Catedral, todo el reino se al- 
borotó i los siguieron hasta el coro, donde estaba sentado todo el cabildo 
i allí les dieron noticia de que les iban a notificar la dicha provisión. 
Salieron del coro i fueron a su sala capitular, donde la oyeron i respon- 
dieron dando razón de los recados i respuestas i con quienes los envia- 
do el virrei i representaron todo el caso i los pidieron por testimonio, 
con lo cual a las dos de la tarde se volvió a formar la procesión i vino 
el virrei i audiencia. (Dice. Univ. de Hist. i Geog.) 
Ksclayitlld (abolición de la). Término derivado de esclavo, del latia 
clavis, clave, o claudere, encerrar, privar de la libertad. (Monlau). 

Aunque por lei que expidió el congreso constituyente el 13 de ju- 
lio de 1824, se prohibió con penas mui severas el comercio o tráfico de 
esclavos en la República, continuaron en la esclavitud los que ya exis- 
tían en este estado en el país, hasta que se expidió la lei de 15 de sep- 
tiembre de 1829, ratificada por la de 5 de abril de 1837, que abolió 
para siempre la esclavitud, declarando libres a cuantos individuos se 
hallaban en este estado, i haciéndose cargo la nación de indemnizar a 
sus dueños. (Lerdo de Tejada, tomo 2", pág, 350, nota). 

Esclavitud de indios. Muchos alegaron que era lícita la esclavitud 
de los indígenas, fundándose en que existía entre ellos; pero los inhu- 
manos que así argüían, cegados por la codicia, no veían que la escla- 
vitud entre los cristianos era distinta de la que había entre los indios. 
Bn prueba de esto, véase el documento siguiente: 

"Tenemos que lo pasado, permitido en el rescate de los esclavos que 
los españoles rescataban de yndios, era cosa yniquísima, porque pues- 
to quesclavos fuesen los tales, entrellos es cosa muy diferente la una 
servidumbre de la otra, porque los unos son tratados de los yndios sus 
amos como parientes e vasallos, e de los xpianos (cristianos) como pe- 
rros. (Carta del Abdyencia a Su Magestad sobre varios asuntos do 
gobierno. Desta Gran Temyxtitan a 14 de agosto de 1531." (Docum. 
del Arch. de Ind., tomo 41, pag, 110). 

D. Sebastián Ramírez de Fuenleal, siendo presidente de la Audien- 
cia de Méjico i gobernador de Nueva España, quitó el uso introducido 
por Cortés de hacer esclavos a loa indios que se conquistaban. 



208 DICCIONARIO 



XlSClSITOiii en Puebla (congregación de). En 1G65 se fundó en Puebla, 
en el colegio del Espíritu Santo, una congregación de negros esclavos, 
con el título de esclavitud de la Santísima Virgen. (Alegre, tomo 2", 
pág. 440). 
Escuela* Del griego echóle, la escur,'la. 

El P, Fr. Pedro Muria, conocido por el padre Gante, fué el que fun- 
dó en Tezcoco la primera escuela que hubo en el continente america- 
no. (Arróniz, pág. 193, nota). 

Escuela de lengua latina. En 1534, D. Sebastián Ramírez de Fuen- 
leal, que nada omitía de cuanto podía conducir a la enseñanza de los 
mejicanos, encomendó a los padres franciscanos que con los niños que 
habían aprendido a leer i escribir el castellano, abrieran en su colegio 
de Santiago Tlaltelolco escuela de lengua latina. (El P. Cavo, Los trea 
siglos de Méjico, lib. 3, §10. Torquemada, tomo 1", lib. 5, cap. 10). 

Escuela de Cristo. Por real orden expedida en 1792, se estableció 
en el convento de San Francisco, Méjico, la Escuela de Cristo, a peti- 
ción de D. Baltasar Pvuiz i D. Pedro Antonio de Garay. (Lerdo de 
Tejada, pág. 394). 

Escuela de Puebla (santa). La capilla de Santa Rita de Puebla fué 
en su origen dedicada a los terceros de la orden de San Agustín. Hoi 
tiene el título de Santa Escuela de Cristo, que fué erigida en 1709. 
(Alfaro i Pifia, pág. 207). 

Escuela de Orizaba (primera). El año de IGOO se fundó en Orizaba la 
primera escuela, a los setenta i seis afios de conquistada por los espa- 
ñoles. (Arróniz, pág. 610). 

Escuela de jesuítas en Yeracruz. En 1579 tenían los jesuítas en la 
antigua Veracruz una escuela, a la que concurrían ordinariamente 
ciento cincuenta niños. En 1769 se fundó otra en Yeracruz, costeada 
por los fondos municipales, i en 1787 se estableció otra, costeada por 
unsi ju7iia patriótica, compuesta de los principales vecinos de la ciu- 
dad. D. Pedro Coca fundó otra en 1790. 

Escuela de Irapuato. La primera escuela de niñas de la villa de Ira- 
puato, la fundó en 1800 el cura D. Ramón Barreto de Tavora. (Alfa- 
ro i Pina, pág. 260). 

Escuela de Agricultura, de Méjico. La Escuela Nacional de Agri- 
cultura fué creada en tiempo del general Santa- Auna i mejorada du- 
rante el gobierno de Comonfort. 

Por decreto de 3 de enero de 1856 se dotó el establecimiento de una 
junta do personas notables, presidida por D. José Urbano Fonseca, 
uno de los hombres más beneméritos i máí ilustrados de la República. 
(Portilla, pág. 269). 



DK ClTRlOSIDrtDKR HISTÓRICAS!. 



Escuela de agricultura (en Jalisco). El gobernador de Jaliscoj Lie 
D. Ignacio L. Vallarta, deseando la ilustración i el progreso del Ests^ 
do, en 4 de febrero de 18'. 3 publicó un decreto, para que en el ex-coQ- 
vento de Zapópan se estableciera una escuela de agricultura con todas-- 
las cátedras necesarias. Duró poco este colegio por falta de fondos. 
(Portillo, pág. 177V 

Escuela de Artes i Oficios de mujeres. El 16 de noviembre de lS7i 
se inauguró en la capital de la República la "Escuela de Artes i OS- 
cios de mujeres." (Montiel, Memoria del Gobierno de Distrito). 

Escuela de Ciegos (de Méjico). Esta institución se debe al filántropo - 
D, Ignacio Trigueros, quien la fundó i fué el primer director, c&s'gS'- 
que desempeñó gratis i con verdadero celo. (Montiel, Memoria del Gks- 
bierno de Distrito). 

Escuela de niñas. En fecha 3 de abril de 1856, día de la meaioríí~ 
ble ovación con que honró al presidente D. Ignacio Oomonfort el en- 
tusiasmo nacional, expidió un decreto, creando un colegio do niñas i 
dotándolo con loa fondos necesarios para que en él recibieran su ins- 
trucción secundaria las hijas de familias pobres que de otro modo ne 
se la pudiesen proporcionar. (Portilla, pág. 2.3). 
IDspa.ÍBa reconoce la independencia de Méjico. De Hispania, o del feai- 
ció Span. 

Después de la muerte de Fernando VI í, de funesta memoria, pa*G 
a España D. Miguel Santa María, ministro entonces de Méjico en In- 
glaterra, i una vez puesto de acuerdo con el gobierno de Madrid a&eir- 
ca de los principales puntos del tratado que debía poner un término a. 
las diferenciRS existentes, expidió el Congreso (leneral una lei, suspem- 
diendo las hostilidades entre ambos países, i admitiendo en los puer- 
tos de la República los buques i mercancías de España. El 28 de di- 
ciembre de 1836 se íirmó en Madrid un tratado de paz i ami.stad, o¡Ui? 
ratificado por el Gobierno Mejicano el 3 de mayo de 1837, i por el dt? 
aquella Corte el 14 de noviembre del misoüo año, se publicó en Méjico 
el 28 do febrero de 1838. (Lerdo de Tejada, tomo 2'.', pág. 346). 
£i8¡)91ÍÍ0B casado con india (primer). Entre los náufragos que en 15.Í i 
llegaron con Valdivia a Yucatán, había un marinero natural de Palos, 
llamado Gonzalo Guerrero, quien la noche siguiente a la que los indios 
sacrificaron a su jefe i a cuatro compañeros, escapó con Jerónimo de 
Aguilar, dos mujeres i varios hombres, destruyendo el chiquero donde 
estaban encerrados. Se internaron en los bosques del oriente i Gue- 
rrero quedó en la provincia de Chetemal, donde estuvo primero escla- 
vo de Nachancaan, i después llegó a ser general del ejército, i aun stí 
casó con una india noble de allí. 



210 DICCIONARIO 



Cuando Aguilar recibió, en 1519, la carta quo Cortés le envió desde 
Oozumel, fué a llamar a Guerrero para incorporarse a la armada espa- 
ñola, "Hermano Aguilar, le dijo, yo soi casado, tengo tres hijos i tié- 
uenme por cacique, i capitán cuando hai guerras; idos con Dios, que 
yo tengo labrada la cara e horadadas las orejas. ¿Qué dirán de mí des- 
que me vean easoa españoles ir de esta manera? E ya veis estos mis 
tres hijitos qué bonitos son: por vida vuestra, que me deis de essas 
cuentas verdes que traéis, para ellos, i diré que mis hermanos me las 
envían de mi tierra." 1 
SiSpañoIes sacrificados en Méjico (primeros). Diego de Nicueza vivía 
en continua discordia con Yasco Núñez de Balboa, alcalde del Da- 
rien, quien en 1511 comisionó a Valdivia para ir a la isla Española a 
buscar vituallas, a llevar veinte mil ducados del quinto real i cartas 
para el almirante i oficiales de la Audiencia, en las cuales avisaba de 
todo lo acaecido i les suplicaba que escribiesen al Rai, dándole noticia 
de los países i mares nuevamente descubiertos, i pidiéndole un refuer- 
zo de mil hombres para sojuzgar a los indios de aquellos lugares. 

Salió la embarcación con diez i ocho hombres i dos mujeres, ^ i cerca 
de Jamaica los agarró una tormenta que destrozó completamente el 
buque en los bajos de "Las Víboras," 

Pasajeros i tripulantes tomaron un batel, i sin velas ni aun casi re- 
mos, sin provisiones con que alimentarse i abrigarse, se entregaron a 
merced de las corrientes i a sufrimientos del hambre i la sed. Siet« 
murieron de inanición, i los restantes llegaron a Yucatán a los trece 
días de navegación, donde cayeron prisioneros en poder de unos indios 
caníbales. Ocho fueron encerrados en una jaula a modo de chiquero, i 
Valdivia i cuatro compañeros fueron aquella noche sacrificados a los 
ídolos, i sus carnes servidas en banquete entre el cacique i sus compa- 
ñeros de armas. Los prisioneros, horrorizados de ver aquel espectácu- 
culo, rompieron la jaula i se fugaron, protegidos por la obscuridad de 
la siguiente noche. 
lEspectaciÓll. Del latín spectare, mirar. 

El P. Fr. Antonio de Segovia fué el que llevó en 1531 a la Nueva 
Galicia la imagen de Ntra. Sra. de la Espectación, que se colocó en el 
pueblo de Zapópan, en el santuario donde aún se venera. (Mota Padi- 
lla, tomo, r, cap. 28, pág. 299). 



1 Berual Díaz del Castillo, Historia verdadera de la Conquista de la Nueva Espa- 
ña, cap. 27. 

2 Beraal Díaz del Castillo dice que iban diez i seis hombres i dos mujeres. (Histo- 
ria de la Conquista áe Nueva España, cap. 29) ; otros historiadores dicen que iban 
veinte personas. (Gogolludo, Historia de Yucatán, t. I', lib. 1?, cap. 7'). 



DB cu» lOSlDAUES HISTÓK'CAS. 211 

vinazo del Diablo (accióu de). Nombre derivado de esjñna, térmi- 
no procedente del latín spina, la espina. 

El primero de enero de 1865 hubo una acción en el Espinazo del 
Diablo, cerca de Mazatlaa, entre el general raejicano D. llamón Coro- 
na i el coronel imperialista Garnier, quien triunfó: hizo a los liberales 
catorce prisioneros i los fuailó. (Rivera, tomo 2°, pág. 82). 
£$píríttl Santo (villa del). Del latín spirilu,, de spirare, respirar. 

La villa del Espíritu Santo fué fundada por Gonzalo de Sandoval el 
año de 1522 sobre el río Ooatzacoaloos en la costa del Seno Mejicano, 
casi en los confines de Tabasco i como 90 leguas de Antequera. (Ale- 
gre, tomo 1", pág. 102.) 

Gonzalo de Sandoval llegó á Cuatzacoalcos i fundó una villa con el 
nombre de "Espíritu Santo." 

"Y por acortar de palabras bolvimos en el pueblo (Citla) que estaña 
junto al río abaxo, y pusimosle por nombre la villa del Espíritu Santo: 
lo uno, porque en Pascua de Espíritu Santo desbaratamos á Narvaez; 
y lo otro, porque aquel Santo nombre fué nuestro apellido, quando le 
prendimos y desbaratamos: lo otro, por passar aquel río aquel mismo 
dia, y porque todas aquellas tierras vinieron de paz sin dar guerra y 
allí poblamos. (Bernal Díaz del Castillo, Hist. da la Conq , cap. 160, 
pág. 166.) 

Espíritu Santo. La primera población de españoles en la Nueva Gali- 
cia, fué la villa del Espíritu Santo, fundada por el Capitán Juan de 
Oñate en 16 de Marzo de 1530. (Mota Padilla, tomo 1°, cap. 7, pág. 
127.) 

Espíritu Santo (templo i convento del). El templo i colegio conocido 
con el nombre de la Compañía de Jesús, en la ciudad de Puebla, ee 
fundó a principios del siglo XVII. En 1690 se concluyó la obra. El 22 
de agosto de 1833, sufrió un incendio, ocasionado por la pólvora. El 
25 de junio de 1767, tuvo lugar en Puebla la expulsión de los Jesuí- 
tas; se restablecieron dichos padres el año de 1816 i en 1821 fué supri- 
mida la Compañía. (Alfaroy Pina, pág. 219.) 

El Convento del Espíritu Santo, situado al poniente de la Catedral» 
fué en su principio hospital, fundado en 1600 por D. Alonso Rodríguez 
del Vodo i su mujer. En 1602 se encargaron del hospital, D. José Her- 
nández i D. Melchor Núñez. Pasó este establecimiento a congregación 
de hermanos de la caridad tn 3 de abril de 1634. En el claustro del 
convento existía una capilla a cargo de la Congregación de la Santa 
Escuela de Cristo. 
instancia de las Vacas (acción de la). El 13 de noviembre de 1859, el 
general D. Miguel Miranión dio i ganó en la Estancia de las Vacas, 



212 DfCCloNARlO 



rancho ctirca de Celaja, una anción a loR gí^uprales Degolla'lo, Miguel 
Blanco i José María Arteaga i el coronel Julián Quiroga. Al lado de 
Miramón se hallaba un rainistro de Justicia, el abogado Isidro Díaz. 
(Rivera, tomo 1°, pág. 99.) 

E)§tSlllCÍ£IS de ganado (primeras). Del latía s¿<zn8^ stantis, participio ac- 
tivo de stare, e&tar. 

''Ya en estos tiempos (1539) avian crecido en mucho número los ga- 
nados (así menor como vacuno) que avian traído de Castilla é islas á 
esta tierra; y aviándose descubierto estas larguísimas tierras dichas, de- 
terminaron los señores de ganados (porque loa sitios que tenian eran 
cortos i dañineaban mucho álos indios) de tomar sitios mas estendidoa 
y acomodados; y con eí>to se despoblaron muchas estancias de los Va- 
lles de Tepepulco, Tzompanco y Toluca (donde fueron las primeras es- 
tancias de esta Nueva España, de ganado mayor, así de vacas, como de 
yeguas) y se fueron á poblar por aquellos llanos, adonde aora (1610) es- 
tán todas las estancias de vacas que ai en la tierra." (Torquemada, 
tomo I", lib. 5^ cap. XI). 

Dstíinco del tabaco. De estn,ncir, del latín stagnum, estanque. 

El visitador D. José Gálvez hizo en 1765^ estancar el tabaco, que 
hasta entonces su comercio había sido libre. 

Estanco del tabaco en Veracruz. A principios del año 1 766, se esta- 
bleció en el puerto de Veracruz la Factoría del estanco del tabaco, cuya 
renta se acababa de fundar el año anterior en toda la Nueva España, por 
el visitador D. José de Gálvez. (Lerdo de Tejada, pág. 302). 

£stítllCO del mezcal. El obispo de la Nueva Galicia, D. Juan Canseco i 
Quiñones, por los años de 1650 arbitró el que, pues el vino mezcal lo 
aprobaban los médicos por bueno, se pusiere estanco en él, para que el 
que tuviere cuidare no se fabricasen los demás nocivos brebajes, como 
vingarrote, tepachi, tejuico, etc. (Mota Padilla, tomo 2", pág. 120). 

Esta saciarte de la conquista. Del latín extendere, extender, desplegar. 
El que sirvió para la conquista de Méjico existió muchos años en la 
capilla de la Universidad de esta capital, según consta del siguiente 
párrafo tomado del "Prólogo" de las costituciones de la misma ciudad, 
impreso en 1775, 2* edición dedicada al rei Carlos III: "El retablo 
mayor, dice, de la enunciada capilla, es hoi suave i eficaz atractivo de 
las atenciones, por hallarse colocado en él, magníficamente, en el cua- 
dro principal que había de corresponder al sagrario, el más precioso 
monumento de la prodigiosa conquista de este Nuevo Mundo, digno a 
la verdad de la primera estimación i de perpetua memoria: es a saber, 



1 En 1764. ( A.rróniz, pág. SíiO). 



DE CURIUSlD-inES HISTÓRICAS. 213 



el estandarte que enarboló el ínclito conquistador D. Fernando Cortés, 
i con que entró victorioso en esta imperial metrópoli: para cuya des- 
cripción, acreditada con los inventarios a dicha capilla, basta lo que 
dejó escrito el erudito caballero D. Lorenzo Boturini en el libro que con 
todas las licencias necesarias imprimió en Madrid i dedicó al rei con el 
título de "Idea de una nueva historia general de la América Septen- 
trional," donde habla en estos términos: 

"Asimismo pude conseguir el estandarts original de damasco eolo. 
rado, que el invicto Cortés dio al capitán general de los tlaxcatlecas en 
la segunda espedición que se hizo contra el emperador Moctezuma i 
demás reinos confederados. En la primera haz de dicho estandarte se 
ve pintada una hermosísima efigie de María Santísima, coronada de oro 
i rodeada de doce estrellas (también de oro), que tiene las manos jun. 
tas, con que ruega a su Hijo Santísimo proteja i esfuerce a los españo- 
les a subyugar el imperio idolátrico a la fe católica: ^ i no deja de ase- 
mejarse en algunas cosas a la que después se apareció en Guadalupe. 
En la set^unda haz se ven pintadas las armas reales de Castilla i León." 
(Dic. Univ. de Hist. i Geog.) 
Estatua de Carlos IV. Del latín stare, estar. 

En 15 de noviembre do 1789 se proclamó en Méjico al rei Carlos IV. 
En la plaza mayor se colocó una estatua ecuestre de este rei, provisio- 
nal, de madera, a expensas de los plateros, la cual tuvo poquísima du- 
ración; luego ee sustituyó por otra mucho mayor, también de madera, 
i destruida ésta, fundió en 4 de agosto de 1«02 D. Manuel Tolsa la 
magnífica de bronce que se colocó en la Universidad i después en 1852 
se colocó en el paseo do Bacarali, hoi principio de la calzada de la Re- 
forma. Pesa 450 quintales, 
Esteban del Saltillo (monasterio de San). Nombi-e derivado de estéfano, 
del griego sléphanoa, corona, de siepJto, ceñir. 

El Monasterio do San Esteban del Saltillo, se fundó primero por el 
padre Vv. Lorenzo de García, franciscano. (López Portillo, pág. 245). 
Esteban del Saltillo (convento de San). En 1582 se erigió el con- 
vento de San Esteban del Saltillo, junto a la villa de este nombre. 
(Mota Padilla, tomo 3°, pág. 206.) ^ 

Estebailillo. Diminutivo de Esteban. El capitán Peralmíndez Chiri- 
no llegó con su gente a Yaquiruní i mandó a Lázaro de Cebrero i a 
Diego de Alcaráz. con otros cuatro a caballo que saliesen a explorar 



1 De manera que esos malvados pintaron a la Virgen María pidiendo a eu Hijo qua 
despoje a unos para darle a otros. iQ'ió justicia, qa5 caridad! ¿El despojo'^ la f-ierza 
no es un robo? 



214 DICCIONARIO 



la tierra. Un día antes había llegado el rei de Zaquimí, Juan Niifiez 
Cabeza de Baca, Dorantes, Castillo, Maldonado, i el negro Estebanice, 
soldados de los que quedaron perdidos en la Florida en 1529, de la 
armada de Panfilo de Narvaez. Llegaron a Méjico el 22 de julio de 
1536 (Mota Padilla, tomo T, cap, 15, pág. 174 i tomo 2", pág. 26.— 
Alegre, tomo 1", lib. 2", pág. 236). 

ütla. de Oajaca (auto sacramental en). Del azteca etl, frijol. 

En la fiesta de Corpus, salió Fr. Alonso de la Asunción con la cus- 
todia en las manos, en solemne procesión, acompañado de innumerable 
concurso. Al llegar al cementerio o patio del templo, depositó el Santo 
Sacramento en el altar preparado al extremo de la galería exterior del 
convento, que so había prolongado en aquella ocasión para abrigo de la 
multitud, i tomando asiento con otro religioso, dio la señal de comen- 
zarse la representación. La galería, sin duda, se sostenía sobre débiles 
cimientos, pues con el peso de la mucha gente que andaba sobre la cu- 
bierta, se desplomó i sepultó bajo de sus ruinas a 120 personas, entre 
ellas a Fr. Alonso i estropeó a otras muchas. (Gay, tomo 2", pág. 6), 
Etla (pueblo de). Etla era un pueblo de indios; sus tierras i aguas, 
por su fertilidad i frescura, fueron los aloises i trojes del rei de Teoza- 
potlán. La abundancia de todo le puso el nombre, en su lengua, desde 
la antigüedad, Leohuanna, que quiere decir lugar de mantenimientos, 
i era con tanta abundancia, que en este lugar se sacaba para los ejérci- 
tos el maíz i el frijol que habían de comer. ' 

La primera iglesia se fundó en lo más fértil del pueblo, que llaman 
Natividad. (Burgoa, pág. 199). 

EtzntEán* Del azteca ezatlán, Ingar de sangre; de es, eztli, sangre, i ilán, 
lugar de. 

El primer español que vivió en Etzatlán fué Juan de Escárcena, que 
tuvo una encomienda, por haber llegado a allí en 1527 con D. Fran- 
cisco Buenaventura Cortés, quien entró por Colima i anduvo por Ja- 
lisco i Tepic i llegó hasta Etzatlán. (Mota Padilla, tomo 1", cap. 7, 
pág. 113). 

Etzatlán (convento de). El convento franciscano do Etzatlán se fun- 
dó en 1537, i su primer guardián fué Fr. Antonio Cuéllar, que murió 
a manos de los indios. (Alfaro i Pina, pág. 306). 

£V£lltg'elÍO en Nueva España. "Como no tenían (los ministros) puesto 
seguro, todo el recado del altar era portátil, i en una arquilla mui pe- 
queña cabía, ara, cáliz, vinajeras, casulla i alba, cruz, candeleros i re- 
tablo. Este de ordinario era la imagen del glorioso apóstol Santiago, 
patrón de España, en la forma que apareció al rei D. Alonso de Casti- 
lla en la batalla de Clavijo, en un caballo blanco, armado, peleando cen 



DE CORIOSIDADES HISTÓRICAS. 215 

muchos moros a los pies, etc. I como loa pintores de aquel tiempo no 
eran tan primos como Michael Ángel, ni loa colores tian perfectos como 
los de Roma, i aunque lo fueran, i el artífice mui aventajado, el traer 
de ordinario el lienzo doblado o arrebujado, le hacía salir siempre en 
público deslucido i con mil arrugas i no las quitaba el cuadro, porque 
de ordinario le colgaban de un ramo torcido, o lo fijaban con dos cla- 
vos de palo por la parte de arriba, i como para la cristiandad de los es- 
pañoles, todos estos accidentes importaban poco, en viendo su imagen 
de Santiago, se arrodillaban i hacían mil muestras de devoción, llevan- 
do a ellos los rosarios, las espadas, los sombreros, i besando las esqui- 
nas del lienzo por rotas i desfloradas que estuviesen: de esta veneración 
entendieron los indios, que aquella imagen era el dios de los españoles; 
i como le veían armado, a caballo, con espada ensangrentada, en alto i 
hombres muertos en el campo, teníanle por dios mui valiente, i que por 
servirle lo eran también tanto los españoles, i de aquí venía el rendír- 
seles con facilidad i desmayar en las batallas al primer encuentro. I 
como era este engaño de los indios en tan provecho de los españoles, 
con alguna culpa de omisión, no procuraban sacarlos de él, aunque nun- 
ca les dijeron claramente que sí. Corría la voz a los enemigos i todo ss 
hacía bien, i Santiago armado i a caballo era el dios de los cristianos. 
Éralo también Santa María, sin saber el indio si era hombre o mujer, 
porque oía al español que la nombraba muchas veces, i aunque pocas o 
ninguna veían su imagen, concibieron grande cosas do Santa María^ 
etc." (Reraesal, lib. 6", cap. 7). 
ExCOmuníÓSl en Méjico (T*). "A vos, los muy nobles señorea Lyoen- 
ciados Xoan Ortiz de Matienzo e Diego Delgadillo, Oydores del Ab- 
dyencia Real de Su Magestad quen estas partes reside, e a vos Geró- 
nimo Ruiz de la Mota, alcalde ordinario de la dicha Cibdad, e a todas 
las otras Xustycias, mynistros e ofyciales della, e a otra cualesquier 
personas eclesyásticas e seglares, salud e gracia. 

"Bien sais como vos, los dichos Oydores e Xustycias, fuisteis con ma- 
no armada con mucha gente al Monasterio de Señor San Francisco, 
desta dicha Cibdad, viernes en la noche antes que amanesciese, que se 
contaron cuatro días del mes de Marzo deste presente año de quynien- 
tos treinta años, de donde sacasteis a García de Lerena, e a Cristóbal 
de Ángulo, los quales estaban acogidos al dicho Monasterio e Iglesia 
del, e demás estaban presentados a la cárcel eclesyástica, e yo les abia 
asignado al dicho Monasterio por cárcel, según consta por los procesos 
que sobrello ante mí se han fecho e por testymonio del presente Nota- 
rio, e demás de sacallos de la dicha Iglesia e Monasterio, les maltratas- 
teis fcua personas, trayéndolos en camisa, descalzos, e dándoles muchos 



£16 DICCIONARIO 



goílpea e espaldarazos a los susodichos e a otros questaban con ellos, e 
llevándolos a la cárcel pública E-eal deata dicha Cibdad, echándolos en 
gravea prysiones, e poniéndoles a quystion de tormento; sobre lo cual yo 
di mis cartas para vos, exortados e amonestados que volviésedes e rés- 
tituyésedes a los susodichos García de Lerena e Cristóbal de Ángulo, 
los quales estaban acogidos a la dicha Iglesia, do asi los sacasteis, no 
abéis querido ni quysisteis fazer, e sobrello yo di mis censuras contra 
vos fasta que puse eclesyástico entredicho. Vista vuestra pertinacia e 
yyebelion e desacato de los mandamientos de la Nuestra Santa Madre 
Iglesia, e obstinados que vuestro propósito no abéis querido ni queréis 
íazer de la sentencia descomunión e entredicho en questais, porque fué 
aescesario usar contra vos de todos los remedios que por derecho falla- 
moa E platicado con los reverendos padres Guardian e Vicario, de San 
Fracisco e de Santo Domingo, e con los Canónigos presentados de la 
iglesia desta dicha Cibdad que pudieron ser oidos, e con otras personas 
eclesyásticas sufycientes en semejantes casos; e abido el voto e parecer 
en todos los susodichos, conforme a derecho, fué acordado e deliberado 
excomuni omnius consensu, que si todavía persystiésedes en vuestra 

pertyneucia se pusiese scesacion adivinis en esta dicha Cibdad; 

Fecha en la dicha Cibdad de Temixtitan a 6 de marzo de 1530 años. — 
Fray Juan de Zicmarraga, Electo Obispo." (Docum. del Arch. de In- 
dias, tomo 41, pág. 3). 

í^spatrlados por el Jmperio. Habiendo sido denunciados a la Regen- 
cia ocho republicanos que se ocupaban en excitar odios contra la inter- 
vención francesa, fueron presos el 21 de agosto de 1863, condenados a 
«expatriación i embarcados tu Veracruz el 27 del mismo mes. Los prin- 
cipales fueron el general D. Miguel Auza, D. Manuel Payno, D. Agus- 
tín del Río (presidente del último ayuntamiento republicano) i Castillo 
Velasco. (Rivera, tomo 1", pág. 260). 

íSSlP edición contra Cuba. Derivado de expedir, del latín expediré, com- 
puesto de ex, i pes, pedis, pie. 

En 1825, cuando el Castillo de San Juan de Ulúa ee hallaba todavía 
en poder de los españoles, D. Antonio López de Santa-Anna, siendo 
comandante general del Estado de Yucatán, tuvo el temerario proyec- 
to de tomar la Habana con 400 o 500 hombres, i aún parece que llegó 
a tener embarcada esa fuerza con tal objeto, desistiendo luego de su 
empresa, por haber sabido que últimamente habían venido a aquel puer- 
to nueva?! tropas de España. Este proyecto sin autorización del gobier- 
no, fué el origen de la enemistad entre el general D. Mívnuel Gómez 
Pedraza i Santa-Anna. (Lerdo do Tejada, tomo 2", pág. 311). 



DE CUr.IOSIDADES HISTÓRICAS. . 2i7 



MxpHlsíOlft fie los jesuítas. De expeler; del latín expeliere, compuesto de 
ex, fuera, i pellere, arrojar. 

El 25 de junio de 1767, poco antes de rayar la luz, se intimó a una 
misma hora el decreto de expulsión de los jesuítas, discutido a presen- 
cía del Rei Carlos III. El 28 de aquel mes, rodeados de soldados, sa- 
lieron para Veracruz. El visitador D. José Gal vez regenteaba la expe- 
dición. En Veracruz, mientras se embarcaban, murieron treinta i cuatro. 
Salieron para la Habana el día 24 de octubre. En 16 de agosto de 1773 
fué extinguida la Orden. El 19 de mayo de 1815 volvieron a Méjico; 
pero las cortes de Madrid, eu 6 de septiembre de 1820, decretaron la 
extinción de la Compailía. El virrei de Méjico, el conde del Venadito, 
lo puso en ejecución el 23 de enero de 1821. 

Expulsión do los españoles. En la noche del día 1- de diciembre de 
1827, se reunió una parte del pueblo de Veracruz en la plaza principal, 
pidió que se reuniera el Ayuntamiento, por medio de una comisión 
compuesta de D. Antonio Juille i Moreno, D. José M, Cuesta, D. Juan 
Núñez del Castillo, D. Ramón Carrasco i D. Pedro Milán, para que se 
expidiera una leí de expulsión de españoles. El Ayuntamiento tomó en 
consideración la solicitud del pueblo, i el día 2 la pasó con recomenda- 
ción al gobierno del Estado. La legislatura de Veracruz dio un decreto 
el día 4 por el que expulsaba del territorio del Estado, entre el termi- 
no de 30 días, a todos los españoles solteros que no tuvieran cincuenta 
años cumplidos o que no hubiesen prestado servicios positivos a la in- 
dependencia, i a los capitulados que permanecían indebidamente en la 
República, prohibía que en lo sucesivo se avecindasen españoles en el 
Estado. Este decreto fué publicado en Veracruz el día 5, enmedio de 
un estrepitoso entusiasmo. (Lerdo de Tejada, tomo 2°, págs. 321 a 323). 

Expulsión de los españoles. El 20 de marzo de 1829 se expidió una 
lei de expulsión de todos los españoles que vivían en la R,epública, no 
sólo a los nacidos en la Península, sino también a los nacidos en Cuba, 
Puerto-Rico i Filipinas, etc. (Lerdo de Tejada, tomo 2-, pág. 328). 
KxtincíÓIl de la Compañía de Jesús. El 5 de junio de 1856 decretó el 
Congreso de Méjico la extinción de la Compañía de Jesús. (Portilla, 
pág. 34). 



2Ü • DICCÍONABIO 



:f 



Fábrica del gas. Del latín /c*6er, artífice. 

La fábrica del gas, de Veracruz, fué establecida en 1855 por el Dr, 
D. Gabor Naphegi. (Lerdo de Tejada, tomo 3", pá^. 41). 

Factoría de esclavos. Término derivado á^ factor, formado de facer, ha- 
cer. 

Por el tratado celebrado en Madrid en 1701, el monarca francés 
concedió el permiso de establecer por diez años en el puerto de Vera- 
cruz una factoría para el asiento de negros, con la condición de proveer 
a este país de cierto número de esclavos de África a precios moderados. , 
En virtud de esta concesión, que fué extensiva a todos los dominios de 
España en las islas i el continente de América, se estableció la facto- 
ría francesa en Veracruz el 1° de mayo de 1702. Terminada el 1° de 
mayo de 1712 la concesión hecha por Felipe V a la Francia para el 
asiento de negros esclavos en las islas i continente americano, comen- 
zó igual concesión a favor de Inglaterra, conforme al tratado celebra- 
do entre esta nación i España, i se estableció aquel día en Veracruz la 
nueva factoría inglesa. (Lerdo de Tf^jada, págs '¿92 i 293). 

Felipe Neri (oratorio de San). Del griego philos, amante, e hippos, ca- 
ballo: amante de los caballo?. 

Esta congregación se fundó primero en Roma por el mismo Felipe 
Neri el año de 1550 con el nombre de "Cofradía de la Trinidad" i con 
el objeto de socorrer a los peregrinos que iban a aquella ciudad, i des- 
pués se destinó a proporcionar a los niños instrucción. 

Se introdujo en Méjico el año de 1657 debido al sacerdote D. Anto- 
nio Calderón Benavides, quien, en cumplimiento de un voto que hizo 
a San Felipe Neri, reunió a varios eclesiásticos para formar una con- 
gregación semejante a la de Roma. Acogieron la idea D. Pedro Díaz 



DE CCRIOS1DADE8 HISTÓKICAS. 219' 

de Arévalo (sacristán de San Bernardo, de Méjico), quien facilitó par* 
los ejercicios de la nueva asociación, el templo de las religiosas del mo- 
nasterio de San Bernardo. En 24 de enero de 1658 se aprobaron laa 
constituciones i se reunieron 33 sacerdotes en la nueva cofradía que s& 
denominó Unión, la cual se instaló el 24 de mayo de aquel año. Por ser 
estrecho el lugar, pidieron los socios otro más amplio i se les concedió 
la capilla de la Soledad, donde había la cofradía de Nuestra Señora de 
Balvanera. El 8 de mayo de 1659 hicieron allí elección de superior 
que llamaron prefecto. El 12 de septiembre del mismo año, los socios 
sortearon los nombres de las vírgenes para elegir una en sus festivida- 
des. Como salió tres veces Nuestra Señora de las Nieves, a ésta cele- 
braron anualmente su festividad. En 1660 compró la cofradía unas 
casas en la calle que después se llamó de San Felipe Neri, donda funda- 
ron el hospital. Allí nació San Felipe de Jesús, protomártir del Japón. 
El 24 de mayo de 1661 se dedicó el instituto. El primer congregante 
que pasó a vivir en comunidad fué D. José González de Osorio. En 28 
de junio de 1701 expidió el rei un rescripto, por el cual dio pase a la bu- 
la de Inocencio XII, al mismo tiempo que concedía licencia para la 
fundación del Oratorio. El 12 de febrero de 1702 autorizó el acto el 
virrei i arzobispo D. Juan de Ortega Montañés. (Dice. Univ. de His^. 
i Geog.) 

Felipe Neri de San Miguel (oratorio de San). El cura D. Cristóbal 
Ramírez invitó en 1712 al sacerdote D. Juan Antonio Pérez de Espi- 
nosa, originario de Querétaro, para que predicase en la cuaresma. Des- 
pués que lo oyeron los vecinos de San Miguel, invitaron al padre Pé- 
rez a que fundase congregación de San Felipe Neri en la iglesia que 
86 estaba fabricando para el culto de la imagen de Ecce-Homo. El 
bizcaíno D. Severino de Jáuregui, de quien descienden varias fami- 
lias de San Miguel (entre otras la de los SauttosJ, alentó al Padre. Ea 
1734 el rei Felipe V aprobó i confirmó la congregación con facultad de 
tener colegio en toda forma. Así quedó constituido el oratorio de San 
Felipe Neri de San Miguel de Allende. (Alfaro i Pina, pág 259). 

Felipe de Linares (San). En 1714 se fundó en el nuevo reino do 
León, hoi Estado de Nuevo León, una colonia que, en honor del vi- 
rrei, llamaron San Felipe de Linares. 

Felipe de Chihuahua (San). En 1697 salió a su visita el provincial 
Fr. Jerónimo Martínez i llegó a las márgenes de un río. donde halló a 
unos indios que habitaban aquellos cerros. Dejó allí a Fr. Alonso Brío- 
nes, quien se acogió a la sombra de una encina i denominó al sitio 
•'Nombre de Dios." En 1718 D. Juan Felipe d«í Orozco llevó el título 
de villa, i se llamó San Felipe. (Mota Padilla, tomo 2" pág. 93). 



220 DICCIONARIO 



Felipe Neri de Guadalajara (congregaciiSa de San). A principios de 
agosto de 185S fué la supresión de la congregación del oratorio de San 
Felipe Neri de Guadalajara, por loa gobernadores de la Mitra, canónigo 
D. Casiano Espinosa i cura de! Sagrario D. Jesús Ort.iz (mui liberal), 
con autoridad del obispo de la Diócesis i este señor con autoridad del 
Papa. (Rivera, tomo 1°, pág. 76;. 

Felipe i Santiago (San). Con motivo de ir el año de 1563 veinte 
hombrea de la villa de Carapoa a rescatar o cambiar maíz a las tierras 
de los indios suaques, los mataron i les robaron las muías i rescate, me- 
nos uno que se les escapó de las manos i dio aviso en la villa, de lo su- 
cedido, i despoblándola se fueron derrotados a refugiar en la villa de 
Culiacán. Los culiacaneses salieron en su busca i los hallaron que ya 
salían i los recibieron con la caridad de hermanos. Solos cinco llama- 
dos Bartolomé IMondragón, Juan Martínez Castillo, Tomás de Sobera- 
nis, Antonio Kuiz i Juan Caballero, quedaron a poblar doce leguas más 
afuera, en el río de Petetelan, donde hoi está la villa, i después estu- 
vo ol presidio i colegio de San Felipe i Santiago, donde estuvieron 27 
años poblados. En 1590, por petición del general Rodrigo del Río, al 
conde de Monterrei, virrei do Méjico, fueron los padres jesuítas Fr. 
Gonzalo de Tapia i Fr. Martín Pérez. 

Un indio, Nacaveva, entró con otros nueve, a prima noche, en la ca- 
sa del padre Tapia, a quien encontró rezando, i de tres macanazos lo 
mataron, le cortaron la cabeza i el brazo izquierdo a los suaques. 

En 1596 se puso allí un presidio. El año de 1600 llegó el capitán del 
presidio Diego Martínez Urdaide, ahorcó, con sólo 24 soldados conque 
entró, a 24 de los principales de la nación suaque, que mataron a los 
veinte españoles de la villa de Carapoa, los dieciocho soldados i los tres 
religiosos franciscanos. (Documento para la Historia de Méjico, pri- 
mera serie, tomo 31, págs. 397 i 398). 

Felipe Neri de Guanajuato (Oratorio de). La iglesia del oratorio de 
San Felipe Neri de Guanajuato fué en un tiempo de la Compañía de 
Jesús, que se estableció allí en 1732. El 6 de agosto de 1747 se co- 
menzó a edificar el templo, bajo la dirección del padre belemita Fr. Jo- 
sé de la Cruz, i principalmente del arquitecto D. Felipe Urefia. La 
iglesia tenía 53'504 metros de longitud: la nave del centro 10'241 de 
ancho i 21*664 de altura; las laterales 5'924 de ancho i 11704 de altu- 
ra. Esta fábrica se concluyó en 1765, i el día 8 de noviembre del mis- 
rao año se bendijo. La congregación de San Felipe Neri se fundo el 16 
de mayo de 1793. (Alfaro i Pina, págs. 246 i 252). 
S^'^cnómeno raro en Oajaca. Del griego phainovienon, derivado de phai- 
íiomai, aparecer, manifestarse. 



PE CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 221 



En la hacienda de Euenavista, del Sr. D. José Luis Bustaniante, dio 
a luz una mujer el día 6 de marzo de 184 i, después de un parto la'oo- 
rioso, una criatura rara, un monstruo con dos cabezas en un cuerpo, 
tres brazos, dos piernas i dos sexos. (Dice. Univ. de Hist. i Geog.) 
Feria. Según F<ísto a feriendis vicíimis, de fíiire, herir, porque las fe- 
rias eran sacrificios. 

La primera feria de Aguascalientes tuvo lugar el año de 1828. Eu 
este tiempo había allí mil doscientos telares i más de tres mil tornos. 
El Comercio era activo i la riqueza mucha. (González, pág. 105). 
Fernando de Zacatecas (convento de San). Nombre formado del latín 
Ferdinandits, derivado del godo frid, que vale paz. 

El padre Fr. Antonio Margil de Jesús fandó después de 1G93 los 
colegios de San Fernando de Zacatecas i de Méjico. El de Pachaca lo 
fundó Fr. Francisco Torantos. El 15 de octubre de 1733 se concedió 
licencia para fabricar en Méjico el convento de San Fernando. La igle- 
sia de este nombre la bendijo el arzobispo D. Manuel Rubio i Salinas 
el 19 de abril de 1755. El sábado 19 de junio de 1858 la iglesia sufrió 
muchos estragos con motivo de un terremoto. ( Alfaro i Pina, pág. 86). 

Fernando de Tapia (don), cacique de Jilotepeo, conquistó a Queréta- 
ro i tomó posesión de él a 25 de julio de 1531. Tomó el nombre de San- 
tiago de Qaerétaro. El rei D. Felipe IV' le dio título de ciudad por los 
años de 1654. (Alegre, tomo 2"?, pág. 1G3). 
Ferrocarril mejicano (primer). Palabra compuesta de /'¿rro, hierro, i 
carril, camino: camino de hierro. 

El día 1" de febrero de 1855 se dio un decreto para que se hiciese 
efeativa la construcción de un camino de hierro de Veracruz a la capi- 
tal. El 24 se concedió privilegio a D. Francisco Havárez para construir 
i explotar un canino de hierro de Chilpancingo a Acapulco u otro pun- 
to de la costa dal PacíSco. (Méjico al través de los Siglos, tomo 5 ", 
pág. 111). 

El 4 de ju^io de 1857, el presidente Comonfort inauguró el primer 
ferrocarril míjicano, de Méjico a la Villa de Guadalupe. (Rivera, to- 
mo 1", pág. 5ü). 

Ferrocarril de Veracruz. En la tarde del día 15 de septiembre de 
1850, concluida ya hasta el Molino la línea del ferrocarril, que desde 
1843 a 44 estaba construyéndose desdo Veracruz hasta el paso de San 
Juan, se verificó con gran solfinmidad la inauguración de este tramo i 
la bendición de la locomotora, en medio de una numerosa concurrencia. 
(Lerdo de Tejada, tomo 2°, pág. 594). 

Ferrocarril Central Mejicano (el). Esta gran vía férrea se extiende 
desde la capital hasta Paso dol Norte, rail doscientas veinticuatro mi- 



222 DICCIOXAKIO 



Ilaa o sean mil novecientos sesenta 1 nueve quilómetros, ochocientos 
ocho metros, i en medidas del país son cuatrocientas sesenta i dos le- 
guas diez i seis varas, distancia que recorre el tren en cincuenta i ocho 
i media horas. El 22 de marzo de 1884 quedó terminada esta línea. El 
primer tren internacional salió de Méjico en la tarde del sábado 22 de 
marzo de 1884. 

ff'errocarrües (plural de ferrocarril). El ministro de fomento D. Ma- 
nuel Siliceo, en febrero de 1856, concedió privilegio para construir ua 
ferrocarril desde Ohilpancingo hasta Acapulco; en mayo, para la cons- 
trucción de otro desde el puerto de Matamoros hasta Monterrei; en 
agosto, para otro desde Antón Lizardo (Veracruz), hasta Acapulco; 
en el mismo mes autorizó la construcción de uno entre la Capital i Ta- 
cabaya, que ae concluyó en su tiempo; en junio de 1857, dio permiso 
para que se construyera un ferrocarril en el Bijío, que uniera a Guana- 
juato con Querétaro por un lado i con la Piedad por otro. En agosto de 
1856 i febrero del 57, aseguró a los aocionistas de los ferrocarriles de 
Méjico a Veracruz i Antón Lizardo a Acapulco, el rédito de seis por 
ciento sobre los capitales que invirtieran en aquellas obras. El 4 de ju- 
lio de 1857, asistió Oomonfort a la inauguración del tramo de ferrocarril 
entre la ciudad de Méjico i la Villa de Guadalupe, parte de la gran lí- 
nea proytíctada entre Veracruz i un puerto dwl Paoífico, del que se con" 
cedió privilegio, en acjosto, a D. Manuel Eacandón, coa la condición da 
eoastruir en la capital de la Rípúb'ica una casa de Inválidos i una 
Penitenciaría. Después que caducaron todas estas concesiones, el go- 
bierno concedió en septiembre díí 1857, a una Oooipañía de la Luisiana, 
el privilegio de abrir un camino de hierro al través del istroo de Te- 
huanteppc, entre el Atlántico i el Pacífico. (Portilla, pág. 267 i vuelta). 

I'CSteJos oficiales. El \OGah\o/tisi''jos es plural de fn^t'-jo, término deri- 
vado de fieHta,. 

El 28 de mayo de 1834 llegaron a Veracruz el Emperador i su espo- 
sa, e hicieron su entrada en Méjico, el 12 do junio en medio de festejos 
oficiales que costaron a la Nación 142,478 pesos. (Prieto, lee. 20*, pág. 
563). La entrada del Emperador no fué en junio, sino en julio. (Rive- 
ra Cambas, tomo 2°, pág. 246). 

Suicido (compras al). Derivado áefiar, tomado del latín fidare, por fidere, 
fiarse. 

Como el origen de la esclavitud de millares de indios eran i son las 
deudas (costumbre antigua que subsiste en Yucatán, Tabaseo, Campe- 
che i otros muchos estados de la República, donde adeudan a los indios 
para hacerlos esclavos, i hasta obligan a loa hijos a pagar las deudas de 
ÜU8 difuntos padres i abuelos): 



DE CDBIOSIDáDES HISTÓRICAS. 223 

Había mandado el gobernador Antonio de Bozmediano * que los espa- 
fioles que tenían contratos con los indios no les pudiesen fiar más que 
hasta doce reales, los cuales no pagando pudiesen pedírselos ante la jus- 
ticia; pero que si les fiaban más, no pudiesen ser compelidos a la paga." 

No bastó esta disposición para que continuara el abuso de las deu- 
das i por ellas las yej aciones i atropellos a los adeudados; lo que moti- 
vó a qu« el gobernador Alonso Ordoftez de Nevares (de 1593 a 1596) 
mandara que absolutamente no se les pudiere fiar cosa alguna, pena 
de perderlo i otras, a los justicias de los indios, que mandare pagarlo. 
(OogoUudo, Hist, Yuc, tomo 2', tít 7, cap. 15), 
l^ietta del pendón (la). Nombre derivado de /es¿a, plural de festum, día 
de fiesta. 

Asegura en su artículo respectivo de "Méji«o Viejo" el erudito joven 
Luis González Obregón, que el año de 1528 fué el primer paseo del pri- 
mer pendón que se verificó en esta capital, i se funda para ello en una 
nota que está en el Primer libro de actas del Ayuntamiento. 

Sea de ello lo que fuere, lo que sí puede asegurarse es que la fiesta 
del Pendón quedó establecida oficialmente el año de 1530 por una cé- 
dula del rei de Espafia, sancionando en ella la costumbre usada en las 
ciudades de las Indias, de sacar el Pendón Real, las vísperas i días se- 
fialados de cada afio; el de Pascua de Reyes en Lima, i el de San Hi- 
pólito eu Méjico, en donde lo llevaba un regidor por sa turno, acompa- 
ñándole el Virrei i los Oidores. 

Para que la costumbre se continuara, nsandaba el rei que los virre- 
yes, presidentes i audiencias de las Indias asistieran a las ceremonias, 
llevaado el Pendón Real el regidor coas antiguo. 

El Pendón que se exhibía en esas fiestas desde el año do 1528 no fué 
el de Oortés que actualmente está eu la Cindadela en el Museo de Ar- 
tillería, porque en el mismo libro de Actas de Cabildo aparece que el 
afio ya citado, el Ayuntamiento mandó librar i pagar a Alonso Monte* 
i a Diego González dieciseis pesos de oro por cuatro varas de damasco 
que pagaron para «I Pendón, i seis pesos de oro a Portillo, sastre, que 
lo confeccionó. 

En otra nota del mismo libro de actas, se ve que el primer Pendón 
qu« en ese afío se construyó, fué de dos colores; colorado i verd«, con 
sus cordones. 

Existe nna nota del afío 1540, en la que el Cabildo acuerda que se 



1 E3t« apellido se derira de Buslo-líediano, i debe escribirse Bosmediauo. Bozme- 
diano Gobernó en Yucatán desde 1686 hasta 1593. 

2 Cogolludo, Ilist. de T acatan, tomo 2», lib. 7, cap. 15. 



224 Í.)LCCI(iMARIO 



haga un penclóa para la ciudad, que sea de damasco verde i colorado, 
porque el pendón que tenía de leonado i pardo se hizj porque no se ha- 
llaron otros colores. 

Habiendo sido colorado i blanco el primer pendón i hablándose en la 
anterior nota de uno de colorea leonado i pardo, es evidente que en el 
lapso de tiempo que transcurrió desde 1528 hasta 1540 se construye- 
ron otros. 

Con varios meses de anticipación comenzaba el Ayuntamiento de la 
Ciudad a preparar la fiesta de Sau Hipólito, que era la misma del Pen- 
dón, autorizando gastos para establecer tablados, arcos triunfales, etc. 

Con quince o veinte días de anticipación se hacían por escrito i en 
pergamino las invitaciones. 

Era costumbre al hacer estas invitaciones, que el Ayuntamiento en- 
viase al Virrei una fuente con dulces, un sombrero i un par de guan- 
tes, i a cada uno de los oidores una gorra. 

No lo sabemos con exactitud, pero sí creemos raui posible, que de 
esa costumbre que existió hasta principios del siglo presente, haya to- 
mado su origen las frases vulgares que tanto se usan: vamos a comer 
de gorra. 

Después de la invitación al Virrei i audiencia, se corrían las invita- 
ciones a los Tribunales i a toda la nobleza. 

En las fiestas del Real Pendón la nobleza trataba do rivalizar entre 
sí; era aquello una especie de torneo de lujo en el que cada uno se es- 
forzaba a exhibirse caballero en el más hermoso caballo ricamente en- 
jaezado con bordados de oro i plata, i era tal el lujo que muchos caba- 
llos llevaban las herraduras de plata, i tanto la montura como las cabe- 
zadas con incrustaciones i piezas de oro. 

Debido a la bondad del Sr. Lie. D. José Algara, hemos podido ver 
varios arneses que conservan del Pendón, usadas por sus abuelos los 
condes de Santiago. 

En cuanto a los trajes que los caballeros usaban eran igualmente de 
seda i terciopelo recamados de oro para que no desmerecieran con e^ 
lujo de los caballos. 

Con anticipación se mandaba pregonar que se solemnizara la fiesta i 
que se corrieran toros i que se jugaran cañas i que cabalgaran todos los 
que tuvieran cabalgaduras, so pena de diez pesos de multa, que se re- 
partirían, la mitad para las obras públicas i la otra mitad para quien 
denunciara la infi-acción. 

La víspera de San Hipólito — dice un antiguo cronista — se adorna^ 
ban las plazas i desde el Palacio hasta San Hipólito, por la calle de Ta- 
cuba para la ida i per las calles de San Francisco para la vuelta, de ar- 



DE CURIOSIDADES UISTÓRlCáS. 22'» 

eos triunfales, de ramos i flores, unos sencillos i otros con tablados i 
capiteles, con altares e imágenes, capillas de cantores i ministriles. Sa- 
cábanse a las ventanas las más vistosas^ ricas i majestuosas colgaduras 
i asomábanse a ellas las nobles matronas, rica i exquisitamente adere- 
zadas. 

"Se colocaba en el balcón del centro de las casas de Cabildo el Pen- 
dón o estandarte Real que iba custodiado por dos granaderos, colocados 
a un lado i otro; i en el momento de exhibirlo sobre cojines de tercio- 
pelo rojo con borlas de oro i entre cortinajes de seda, a las dos de la 
tarde se hacía una salva de veintiún cañonazos. La nobleza se dirigía 
entonces a la casa del Alférez Real en coches i acompañada de dos de 
los oidores más modernos. Al llegar a dicha casa se apeaban de los ca- 
rruajes i en la puerta, sin subir nunca las escaleras, esperaban al regi- 
dor. Bajaba éste inmediatamente, i todos, montados a caballo, ee diri- 
gían de nuevo a las Casas de Cabildo, yendo el regidor en medio i a loa 
lados los oidores. Luego que llegaban al Ayuntamiento, el Corregidor 
entregaba el estandarte al Alférez Real, quien hacía solemne juramento 
de devolverlo." 

"Continuaba después la comitiva hacia el Palacio Real, donde la es- 
peraba en los balcones el Virrei i todos los tribunales: mientras baja- 
ban éstos, el regidor i los Doctores aguardaban en el patio. 

'Organizado el acompañamiento, se dirigía a la Iglesia de San Hipó- 
lito por les portales, Empedradillo, Tacuba, Santa Clara, San Andrés, 
La Maríscala i San Juan de Dios, 

"Por delante iban el virrei, el Oidor más antiguo i el Alférez Real, 
que conducía el estandarte armado de punta en blanco i su caballo a 
guisa de guerra con armas resplandecientes. En seguida, i por su orden, 
caminaban los Oidores, los regidores, los alguaciles i toda la nobleza, 
"Toda esa comitiva llega a San Hipólito, en cuya iglesia el Arzobis- 
po i su Cabildo — dice otro cronista— con preciosos ornamentos, empie- 
zan las vísperas i las prosiguen los cantores con canto de órgano, con 
trompetas, chirimías, sacabuches i todo género de instrumentos de mú- 
sica. Acabadas, se vuelve en la forma que vino el acompañamiento a la 
ciudad, i acompañado el Virrei hasta su palacio, se deja el Pendón en 
la casa de Cabildo. Van a acompañar al Alférez a su casa, en la cual 
los del acompañamiento son abundante i exquisitamente servidos de 
conservas, colaciones i de los exquisitos regalos de la tierra, abundantí- 
sima de comidas i bebida^, cada uno a su voluntad." (El Imparcial, pe- 
riódico de esta capital). 

Fiesta do S. Pedro. Varios vecinos de Cíuadalajara quisieron hacer 
fiesta el día de S. Podro Nolaseo i pidieron liomcia al obispo D. Fran- 



226 DICCIONARIO 



cisco Verdín, para jurar dicho día por de fiesta, lo que por decreto de 
16 de diciembre de 1667 la concedió, i en su conformidad, el día si- 
guiente, estando en la sala de cabildo los alcaldes ordinarios i regidores, 
i puesta una cruz i un misal sobre una mesa, juraron por ella i los san- 
tos evangelios, por sí i por todo el vecindario, que guardarían por de 
fiesta el día de S. Pedro Nolasco del año inmediato i subsecuentes. 
(Mota Padilla, tomo 3", págs. 130 i 131). 

Fiesta de la Paz. Después de la toma de Puebla por Comonfort, pa- 
ra celebrar tan plausible acontecimiento, hubo en la Alameda de Méjico, 
el 14 de abril de 1856, un suntuoso banquete, a que asistieron cerca de 
quinientas personas, encontrándose entre ellas todas las autoridades 
<ie la ciudad, muchos diputados, periodistas, i algunos miembros pro- 
minentes del partido liberal. (Rivera, tomo 1", pág. 23; Méjico al tra- 
vos de los Siglos, tomo V, pág. 127). 

Otro escritor dice lo siguiente: 

"El día 3 de abril de 1856 se celebró en Méjico una gran fiesta, que 
se llamó Fiesta de la Paz. El presidente de la República, don Ignacio 
Comonfort, había triunfado en Puebla de la 1* rebelión organizada 
contra su gobierno." (Portilla, pág. 1*) 

Fiesta imperial en Querétaro. Se hizo para solemnizar el aniversario 
de la aceptación de la corona por Maximiliano. En esta fiesta llevó la 
palabra, a nombre de todos los defensores de la plaza, el Ministro de 
-Justicia, García Aguirre, quien en su arenga dijo con una sangre fría 
admirable: 

"Todos vuestros actos de Soberano dan testimonio de que no se en- 
gañó Méjico, ni en la adopción de la forma monárquica, ni en la elec- 
ción de la persona del monarca .... Señor, no vacilo en constituirme 
intérprete del verdadero voto nacional cuando presento estas palabras 
en el centro de una ciudad sitiada por numerosas fuerzas armadas que 
combaten al Imperio: porque cree haber comprendido el verdadero po- 
der de los dos principios que en estos momentos se disputan el triunfo: 
el de la revolución, que ataca los más caros intereses de nuestra socie- 
dad, es en alto grado débil, a pesar de sus fastuosas apariencias; por- 
que, en fin, no significa sino la voluntad de unos pocos que quieren so- 
breponerse a la nacional; el Imperio cuenta con ésta, apoyado en lajas- 
Jticia." 

Maximiliano, en su arenga de contestación, para excitar el valor de 
sus tropas, dijo: "Sin efusión de sangre i sin trabajo no hai triunfos 
iiumanos, desarrollos políticos i progresos duraderos." (Rivera, tomo 2", 
pág. 276). 



PE ClRIUSlDADES IIISTÓR.CAS. 227 

V'iliblSSlcro* Del neerlandés vri/biiüer, pirata, ó literalmente libre-sa- 
queador (Monlau). 

En inglés se dice Jilibuster, pirata; en holandés vlieboot, como en in- 
glés Jlij-hoat, término compuesto de /Zy, volar, i hoat, buque: buque 
veloz. 

En 1683, a 17 de mayo, llagaron a Yeracruz los filibusteros Lorenzo 
Jacome (a) Lorencillo, i Nicolás Agramont, con 800 hombres, desem- 
barcaron en la Vigía, que llaman de Vergara, tomaron la plaza i la 
saquearon. 
I^Ortín (ataque al). Término derivado de fuerte. 

El 19 de abril de 18S2, los franceses dieron el primer ataque a los 
mejicanos. 

Estando en el lugar llamado el Fortín, población situada en el cami- 
no de Córdoba a Orizaba, a 2.¿ leguas de ésta, una guarnición de 40 
soldados mejicanos al mando del teniente coronel D. Félix Díaz (her- 
mano del general D. Porfirio Díaz), fué atacado por una tropa de fran- 
ceses mucho más numerosa, al mando del capitán Mische, por orden 
de Lorencez, i ésta fué vencida. (Rivera, tomo 1", pág. 189). 
frai Antonio de lá Cruz. Del latín//*a¿er, fratis, hermano. Este francis- 
cano fué el primero que solicitó que vinieran monjas a Nueva España. 
Se encomendaron al Obispo Zumárraga i se hospedaron en la casa de 
la viuda del tf^sorero Estrada. Una de las monjas se mandó a Tezcoco, 
donde estaban unas indias recogidas; otra, a Huejotzingo, para el mis- 
mo objeto. 

"Entre las dichas beatas, una de Salamanca, que se llama Catalina 
Hernández, fué amiga y vezina de Francisca Hernández, questá presa 
en esos Reynos por los de la Inquisición, muger flaca e de muy buen 
espíritu e vida. Vino en corapañia dellas, en el navio que vynieron 
un ombre de hedad de veinte e quatro a veinte e cinco años, bien dys- 
puesto, que se llama Calisto, a quien Vuestra Magestad mandó proveer 
de lo que obiese menester para su pasaje, e mandó al Lycenciado Sey- 
nos le examinase en Sevilla e con su aprobación ge le diese lo necesa- 
rio; e ynquiriendo de su vida e costumbres, fallóse ser ombre virtuoso 
c rrecogido, e por su diepusicion corporal no vino el dicho Lycenciado 
en que syrviese por el camino las dichas beatas, ni vyniese a costa de 
Su Magestad: e Fray Antonio de la Cruz, frayle de San Francisco, quo 
fué el movedor de la venida destas mugeres e solycitador dellas, reco- 
gió al dicho Calisto, e él, de limosna que obo o buenas obras que se'fy- 
cieron, tuvo manera de venir, aunque él dize quel dicho fray Antonio 
le persuadió en Sevilla e en Santo Domingo a ello con mucha ynstan- 
cia. E asi porque el dicho Calisto tiene buena fama de vida, xpiandad 



228 DICCIONAKIO 



e concyencia, tenia mucho conocymiento con la dicha Catalina Her- 
nández dende Salamanca, e ansi por el camino tuvieron gran famylia- 
ridad e consolación espiritual . . . ." (Carta del Abdyiencia de México 
a Su Magestad sobre varios asuntos de gobierno, Desta Gran Cibdad 
de temyxtitan a 14 de agosto de 1531. — Docum. del Arch. de Ind, to- 
mo 41, págs. 114 i 115). 
Fraile franciscano en Méjico (primer). Lo mismo que frai, hermano. 

"En aquella saqon vino un nauio de Castilla (1521), en el cual vino 
por tesorero de su Megestad un Julián de Alderete, vezino de Torde- 
sillaa y vivió en Orduña el viejo vezino que fué de la Puebla, que des- 
pués de ganar México, traxo quatro ó cinco hijas, que casó muy honra- 
damente, era natural de Tordesillas, y vino vn Fray de S. Francisco, 
que se dezia Fray Pedro Melgarejo de Urrea, natural de Sevilla, que 
trajo unas bulas de Señor San Pedro, y con ellas nos componian, si al- 
go eramos en cargo en las guerras euque andavamos: por manera, que 
en pocos el Fray lo fué rico, y conopuesto a Castilla: traxo entonces por 
Comissario, y quien tenia cargo de las bulas, a Gerónimo Lopea, que 
después fué secretario en México." (Bernal Díaz del Castillo, Hist 
verd. de la N. Esp., cap. 143). 
Fralleü» dominicos en Méjico (primeros). Plural de fraile. 

Dos afios había que los hijos del glorioso Francisco estaban en Mé. 
jico, cuando llegaron los de nuestro glorioso padre Santo Domingo, vís- 
pera de San Juan Bautista, del aflo de 152G. (Dávila Padilla, pági- 
na 39). 
jFrancii^CO (iglesia de San). Eáte nombre procede de franco, libre; del 
alemán frei, libre: hombre libre. 

Ya desde el afio de 1524 se hallaban en Nueva España loa religiosos 
de la observancia de San 'Francisco, i desde 1526 se habían asociado a 
sus evangélicas tareas los de la orden de predicadores. (Pérez Her- 
nández). 

El primer templo católico que hubo en el reino de la Nueva Galicia 
fué la iglesia de San Francisco. Se fundó primero en Tetlán, en el pa- 
raje donde está la iglesia del Señor San José de Analco, de donde se 
trasladó al sitio donde en 1742 estaba la huerta del convento, i onee 
años después, como el sitio era pantanoso, el padre Frai Antonio de 
Segovia determinó mudar la iglesia más arriba, donde había un eleva- 
do, mezquite, que servía a los indios para celebrar sus bailes. En 1692 
acabó la obra el padre Frai Antonio de A>v'ilauedft. (Mota Padilla, to- 
mo 3^ pág. 335). 

El 17 de septiembre de ISóG, salió uu decreto declarando suprimido 
el convento de San Francisco de Méjico, porque allí se reunían los 



DE CTRIOSII)ArJE3 UISTÓRICAS. . 229 

reaccionarios a conspirar contra el gobierno republicano. Máa tarde 
dispuso el gobierno que se abriera al través de aquel inmenso edificio 
una calle que se llamó de la Independencia, (Portilla, págu. 100 y 166). 

l^'rasacis^O de Zacatecas (San). La iglesia i convento de San Francisco 
de Zacatecas se fundaron el año de 1567. A las once de la noche del 
7 de diciembre de 1648 se incendió el convento i no se supo quién le 
pegó fuego. El 10 de marzo de 1649 8e principió de nuevo la fábrica. 
(Rivera de Bernárdez, pág. 37). 

FrsanCÍSCO de Guadalajara (convento de San). El 31 de Diciembre de 
1773, el marqués de San Clemente, don Francisco Cristóbal de Busto 
i Marmolejo, donó al padre don Nicolás Pérez de Aquiviqui un terreno, 
para un convento de franciscanos, situado en la plazueia de Mejíamo- 
ra, donde se había querido antes fundar un Oratorio de San Felipe 
Neri. En 1791 llegó a Guanajuato Frai Manuel Avella, para arreglar 
lo relativo a la fundación del convento. Vinieron nueve sacerdotes i 
dos donados, presididos por Frai Ignacio Ruiz como primer prelado de 
la comunidad. Se hospedaron en el colegio de la extinguida Compañía 
de Jesús i se pasaron a la nueva casa el 16 de agosto de 1792, después 
de haber sido declarada convento formal i casa de voto, en el capítulo 
que celebró la provincia en su convento grande de Querétaro, el 21 do 
abril del mismo año de 1792. Fué primer guardián Frai Antonio Ca- 
nales, sucetíor de Frai P. Ruiz. (Bustamante, tomo 2V, pág. 72). 

lí'raSÍCiscO do Pachuca (San). El año de 1596 se emprendió en el mine- 
ral de Pachuca la fundación de un convento de religiosos del orden de 
San Francisco. Primero se comenzó la fábrica en un sitio poco acomo- 
dado; después se cambió de lugar, i se hizo con los donativos de los mi- 
neros pobres. Del mismo modo se construyó la iglesia, que más tarde 
D* Beatriz Miranda gastó en mejorarla 18,000 pesos i se dedicó en 
1660. En 1732 el convento fué hecho colegio de misioneros, sujeto a 
la provincia de San Diego. Así estuvo 40 años, i en 1772 se separó i 
duró hasta 1860. (Alfaro i Pina, pág. 170). 

IFfancásCO de Querétaro (convento de San). Los primeros religiosos 
que llegaron a Querétaro estuvieron en un convento pequeño, hecho de 
paja, en el lugar ocupado después por el de la Santa Cruz, Las fábricas 
de la iglesia i convento han tenido, desde 1566, muchos aumentos i re- 
formas. En 1898 se concluyó el convento, el cual, en 1727, se perfec- 
cionó. 

Francisco de Morelia (convento de San). El primer convento que se 
fundó en Morelia fué el de San Francisco, establecido por Frai Anto- 
nio de Lisboa, que pasó a Michoacán, en 1531, con Frai Martín de la 
Coruña. 



230 



DICCCUNAblU 



El padre Lisboa fué el primer cura que adininistrú loa sacramentos a 
loa nuevos pobladores. (Alfaro i Pifia, pág. 237). 

JPrancͧCO Javier (presidio de San). En enero de 1722, el capitán don 
Nicolás de Escobedo fundó en la mesa de Nayarit un presidio que se lla- 
mó San Francisco Javier de Valero. (Mota Padilla, tomo 2", pág. 227). 

Francisco de San Luis Potosí (convento de San). El convento de San 
Francisco de San Luis Potosí se fundó en 1590. (Alfaro i Pifia, pá- 
gina 344). 

Francisco de Zacatecas (convento de San). El convento de San Fran- 
cisco do Zacatecas, se fundó el 26 de julio de 1567, en el lugar donde 
está el de San Agustín. En 1548 se incendió i se comenzó a reedificar 
el 15 de marzo del mismo año. (Alfaro i Pifia, pág. 313). 

Francisco Javier (San). El gobernador don Francisco Cuervo i Valdés 
dispuso el 24 de noviembre de 1G98 pasase el sargento mayor Diego 
Ramón, acompañado del P. Frai Cristóbal Muñoz Montes de Oca, a 
fundar una misión, con algunas misiones que estuviesen dispuestas a 
soBoeterse al cristianismo. El día 14 de octubre de aquel año, los comí- 
sianados encontraron un ojo de agua, distante unas 40 leguas de la Vi- 
lla de Monclova, al N. O , entre el Río Grande del Norte i el de Sabi- 
nas. Allí se les presentó el intérprete FeliZ Sánchez con el indio caci- 
que de la nación, Yeripiaynos, i manifestó que los de su parcialidad 
hacía tiempo que deseaban reducirse al gremio de la iglesia católica. 
Desde entonces quedó fundado el pueVjlo i misión con el nombre de 
"San Francisco Javier" i "Valle de San Cristóbal." (López Portillo, 
pág. 269). 

Francisco de Zapópan (convento de San). El convento de San Fran- 
cisco de Zapópan, estuvo al principio en el pueblo de San Francisco de 
Tetlán, legua i media al este de Zapópan, a donde se trasladó poco des- 
pués. En este lugar se celebró el primer Capítulo el 16 de febrero 
de 1607. El primer provincial fué Fr. Juan de la Peña. Formaban la 
provincia treinta i cuatro casas, i en 1863 la formaban los conventos 
de Guadalajara, Cocula, Etzatlán, Tepic, Sayula i Santa Anita (dentro 
del arzobispado) i el de Sombrerete (fuera de él). (Alfaro i Pina, pá- 
gina 307). 

Francisco Solano (pueblo de San). El gobernador D. Francisco Cuer- 
TO i Valdés, comisionó el 16 de diciembre de 1699 al sargento mayor 
Diego Ramón para que en compañía de los padres de Santa Cruz de 
Querétaro, Fr. Antonio de San Buenaventura Olivares i Fr, Francisco 
Hidalgo, pasaran a fundar una misión en el paraje más conveniente i 
rumbo al norte de la Villa de Monclova. Los comisionados llegaron el 
1° de enero de 1700 al Valle de la Circuncisión, donde encontraron u& 



DK CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 231 

ojo de agua muí abundante i tierras fértiles. Allí se fundó el pueblo 
de San Francisco Solano i fueron nombrados para gobernador, e) capi- 
tán Jarame, alcalde el capitán Payaguan, i regidor primero el capital^ 
Papanal i segundo el capitán Siaguan. Los fundadores fueron indios 
de las tribus Jarames, Papanal, Sayaguan i Signan. (López Portillo, 
pág. 271). 

Francisco de Chiapaa (convento de San). El tercer convento que se- 
fundó en Ciudad Real de Ohiapas fué el de San Francisco, en 157&,.. 
después se llamó de San Antonio. (Alfaro i Pina, pág. 284). 

Francisco de Campeche (convento de San). En 1546 se fundó en; 
Campeche el convento de San Francisco, primero que hubo en Yucatán., 
(Cogolludo, Hist., tomo 1°, lib, 4°, cap. 15). 

Francisco del Nombre de Dios. El franciscano Fr. Jerónimo de Mer?> 
doza, «obrino del primer virrei de Nueva Espafia, fundó en 1552, a ori- 
llas del río Súchil, el pueblo de San Francisco del Nombre de Dios. En 
11 de enero de 1556 llegaron los franciscanos Pedro de Espinareda, 
Diego de la Cadena, el lego Fr. Jacinto de San Francisco i el Donado 
Lucas. Los recibió el padre Mendoza. (Arlegui, pág. 31). 

Francisco de Jalapa (parroquia de San). La primera parroquia que 
hubo en Jalapa fué la de San Francisco, donde los padres franciscano» 
fundaron, poco después de la conquista, su convento. (Alfaro i Pina, 
pág. 227). 

Francisco d« Puebia (convento de San). La fábrica de la iglesia de 
San Francisco de Puebla, se hizo en tiempo del obispo D. Antonio Joar 
quín Pérez Martínez (de 1814 a 1829). (Alfaro i Pina, pág. 203). 
FranciscnOOS* Nombre derivado de Francisco. 

La orden de San Francisco la fundó San Francisco de Asís, en com" 
pañía de otros clérigos, el año de 1208. Inocencio III la aprobó en 1215* 
i en 1223 la confirmó Honorio III. Los religiosos de esta orden salie- 
ron de la'yK)vincia de San Gabriel, en Espafia, i llegaron a Méjico en 
23 de julio de 1524 con Fr. Martín de Valencia. El año de 1531 se 
erigió en provincia con el nombre del Santo Evangelio, i en 1532 fue- 
ron confirmado.spor Clemente VII. De la provincia de Méjico salieron 
en 1604 la de Zacatecas, en 1607 la de Guanajuato, i en 1665 la de 
Michoacán. (Alfaro i Pifia, pág. 65. — Arlegui, pág. 12). 

Franciscanos en Orizaba. En agosto de 1797 se establecieron íin Ori- 
zaba los frailea franciscanos i salieron en 1860. Los fundadores de la 
comunidad fueron los padres Lorenzo Sócies, Juan Beslein, Antonio- 
de Alonso i fel lego Antonio, (Arróniz, pág. 435). 

Franciscanos de Guadalajara (convento de). El obispo de GuadalA- 
jara, D. Pedro de Ayala, dio licencia en 6 de julio de 1567, para que- 



232 DICCIONAKIO 



se fundase fn Zacatecas el convento de loa padres franciscanos. (Ar- 
leguí, pág. 13). 

^reSliillo Diminutivo áa fresno^ del latín fraxinus, nombre del árbol. 
Este pueblo del Estado de Zacatecas fué descubierto en 1554 por el 
capitán Francisco de Ibarra en tránsito para Sombrerete; mas no se 
pobló sino hasta 1561, en que por disposición del virrei D. Martín En- 
ríquez de Almanza se estableció allí ua piquete de tropa para proteger 
a los transeúntes, de Las hostilidades de Nayarit. En 1570 fué erigido 
en curato i 10 años después en alcaldía mayor con la comprensión de 19 
pueblos diseminados en una extensión tan considerable, que en 1824 se 
formaron de ella tres partidos como lo había querido hacer en 1793 el 
conde de Revillagigedo. 

Las ricas minas descubiertas en el cerro de Proaño en 1569 dieron 
origen a la formación de la villa. Durante la guerra civil se había con- 
vertido esta ciudad en un vasto hacinamiento de ruinas i de escombros 
i guarida de ladrones i facinerosos de toda clase que infestaban loa ca- 
minos desde Sombrerete hasta Zacatecas. Sus principales excursiones 
las hacían con más frecuencia en el extenso i espeso bosque de Palomas 
que cubre la mayor parte del terreno que hai entre aquella ciudad i el 
Zoquite, que hacen la garganta de todas las rutas que van para Méji- 
co. Iso pasaba día sin que los transeúntes tuviesen noticia de las más 
escandalosas fechorías de aquellos malvados. Eran famosos los parajes 
^ del Alamito, Arroyo de en medio, la Cabra, la Palma de la Gallina i 
otros que tenían también sus nombres, i que por su gigantesco tamaño 
servían como de torrea o atalayas para espiar i sorprender a los cami- 
nantes. ¡De cuántos robos, así^siuatos i delitos de toda especie, no da- 
ban testimonio las innumerables cruces qup en todas partes i por todas 
direcciones descubría el ojo espantado i vigilante de los que tenían la 
desgracia de pasar por estos puntos. (Dice. CJniv, de Hist. i Geog.) 

Fresnillo (convento del). A solicitud del padre Frai GJstóbal Bollido 
Fajardo, lector de teología, regente de estudios e hijo de la provincia 
de San Francisco de Zacatecas, expidió el rei de España la real cédula 
de 22 de septiembre de 1794, mandando se erigiesen conventos en Aía- 
tehuala, Sierra de Pinos, Fresnillo i Villa de Jerez en el Obispado de 
Guadalajara; en la Villa de Nombre de Dios, San Juan del Río, Valle 
de San Bartolomé, Parras i Guarizamei, del Obispado de la Nueva Biz- 
caya, i uno «n la Villa del Pilón, del Nuevo Reino de León. (López 
Portillo, pág. 408.) 

Frontersi ds Tabasco. Término derivado áe fronte, al|;eracida áe fren- 
te, del \&t\nfrons, frontis, la frente. 

De 1780 a 85, el padre D. Tomás Herguera condujo unas familias 



r>E CDRIOSIDADES HISTÓRICAS. 233 

indígenas de Paeblo-Nuevo de las Raíces, i fué a fundar la actual po- 
blacióu de la Frontera, con el nombre de San Fernando do la Victoria, 
uno de los pueblos más importantes del Estado de Tabasco. (Gil i Saenz, 
pág. 129.) 
iFriitas traídas a Nueva España. Plural de fruia^ femenino de fru,k) 
nombre derivado del latín friíctua, áQ frui, fruitus, gozar, disfrutar. 

Lo que más pone en admiración es ver que de los frutos castellanos, 
que después de pobladas estas tierras, de españoles, se han traído de Oaa- 
tilla, como son peras, higos, membrillos, uvas i otras de estas cualida. 
des se han multiplicado. (Torquemada, t. 1", lib. P, cap. i"). Ya en 
1611 se cosechaban estas frutas en varios lugares de Nueva España 
(id. id.) 
úñente de Chiapas. Nombre formado áQjonte, procedente del latín /óní, 
fontis, fuente. 

El padre Fr. Rodrigo de León trazó i comenzó en Chiapas la fuente 
que está on medio de la plaza. Es una obra buena. Por ausencia del 
padre León continuó el trabajo un español i lo concluyó en 1562. (B«- 
mesal, pág, 637.) 

Fuente del Espíritu Santo, de Méjico. 

En 1801j el virrei Marquina mandó hacer una fuente en el callejón 
del Espíritu Santo. Tardóse mucho en acabar esta obra, i la fuente ja- 
más dio agua. Los vecinos comenzaron a echar en la tal pila, varios 
excretorios, petatea i otras basuras; por esta causa un compilador d« 
BUS hechos le formó este epigrama: 

Para perpetua memoria 
Nos dejó el Sr. Marquina 
Una pila en que se orina, 
Y aquí se acaba su historia. 

Fuente de Loreto, de Veracruz. 

El dia 4 de noviembre de 1819 se entregó al uso público en la pla- 
zuela de Loreto, en Veracruz, una fuente. (Lerdo do Tejada, tomo 1", 
pág. 2U i t. 3?, pág. 9). 

Fuente do San Antonio. 

La fuente de San Antonio, de Veracruz, que ahora está en la plazue- 
la de San Agustín, comenzó a construirse a expensas del vecindario en 
1723, siendo gobernador de allí D. Antonio Peralta i Córdoba, i m 
•oncluyó en 1725. El 23 de junio de 1S49, según D. Manuel Díaz Mi- 
'ím'^ ""ón, se acordó por la Corporación Municipal un novenario a San Anto- 
»io de Padua, patrono de las aguas de Veracrur. (Lerdo de Tejada, 
t 3-, pág. 9). 



284 BfCClUHAKIU 



Fuente de GaadAlajar». 

En 1740 se rió correr la faente de la plaza major da GaadaUjart*,, 
con tanta abundancia que parecía un arrogúelo. (Mota Padilla, t. 2'*, 
pág.179). 
Fueros eclesiástico i militar. Plural de fuero^ térraino derivado de foro, 
del latín forum, lei, jurisdicción. 

Posesionado D. Juan Alvarez de la capital de Méjico, expidió el 33 
de noviembre de 1855 una lei aboliendo los fueros poleaiástico i militar 
(Rivera, tomo 1°, pág. 19). 

El 22 de abril de 1856, el Congreso de la unión aprobó la Lei-Juá- 
rez sobre la abolición de fueros. (Rivera, tomo 1**, pág. 24). 
X^Uerfe de Sinaloa. Del latín fortia, fuerte. 

El tercer río de Sinaloa es el Z naque, a cuya ribera austral estuvo ea 
otro tiempo la villa de San Juan Bautista de Carapoa, que después de 
fabricado el fuerte de Montesclaros (en honor de D. Juan de Mendoza) 
se llamó río del Fuerte, i el padre Andrés Pérez llama por antonoma- 
sia el río de Sinaloa. Este nombre se dio luego al río de Petatlán, 
por haberse fabricado allí la capital de la provincia con el nombre do 
San Felipe i Santiago, después de la ruina de Carapoa. Aquel río se 
llamó también do la Villa Tamotchola (según Laet) o Tamazula, nom- 
bre del pequeño pueblo que está en su desembocadura. (Alegre, tomo T', 
lib. Z\ pág. 230). 
ÜFUCrZSlS beligerantes en Méjico. La palabra fuerza se dijo de forza, to- 
mada del bajo latín forcia, fortia, derivada de fortis, fuerte. 

Las fuerzas que tenían en febrero de 1867 la República i el Imperio, 
dice Zamacoia, Hist. de Méjico, tomo 18, págs. 987 i siguientes: 

"En el Estado de Méjico se lanzó a la lucha el general D. Francisco 
A. Vélez. Había pertenecido siempre al partido conservador, pero des- 
de que se presentó el ejército intervencionista, se separó del ejército i 
86 retiró a la capital a vivir en el hogar doméstico, sin mezclarse en la 
política. Así permaneció durante la Intervención.... hasta que em- 
prendido el regreso de las tropas francesas a Francia, determinó com. 
batir en las filas republicanas. Tomada su resolución, salió de Méjico 
«olo, reunió alguna gente en los pueblecillos inmediatos, se hiao de a!- 
gunas armas i caballos, vio agregarse a su fuerza otras cortas partidas, 
eto. .... El número de las fuerzas con que contaba el ejército de D. Be- 
nito Juárez, en esos momentos, en los diversos Estados, no bajaba de 
cuarenta mil hombres. ... El gobierno Imperial se hallaba en posesión 
de la ciudad de Veracruz, en que tenía una fuerza de quince mil hom- 
bres al mando del general Pérez Gómez; de la de Puebla, guarnecida 
por dos mil quinientos hombres, a las órdenes del general ü. Manuel 



DB CCRI0SIDADE8 UISTÓEICAS. 2o5 



Noriega; do Méjico, en que había cinco mil hombres; de Morelia, dond& 
el general D, Ramón Méndez reunía una fuerza de tres mil qicinienfo» 
soldados; i de Qaerétaro, en que el general D. Tomás Mejía cootaba 
con una división de dos mil hombres." Total, 28,000 hombres. 

Fa^a notable en Orizaba. El vocablo /tt^a, se deriva de fugar, procedente 
del latín fugare, que vale lo mismo que en castellano. 

El 25 de mayo de 1863 llegaron a la ciudad de Orizaba los mejica- 
nos condenados a destierro por el gobierno de Maximiliano. Habían 
salido de Puebla el día 20 i loa que habían salido el 22, i fueron pues- 
tos en el cuartel francés, que era el ex-con vento de San José de Graciu. 
Por razón de la poca vigilancia de los franceses, en la noche del citado 
día 25 se fugaron 868 presos políticos, da los que, los más notables, 
eran los generales D. Jesús González Ortega, D. Ignacio la Llave, 
ü. Alejandro García, D. Pedro Hinojosa, D. Ignacio Mejía, Escobedo, 
Patoni, Auza, Naranjo, Pedro Martínez i Sánchez Román, Alguno», 
como González Ortega, salieron disfrazados por la puerta principal del 
cuartel, a la vista de los soldados franceses, que no se habían fijado en 
BUS personas i menos en las facciones de su rostro. Todos fueron a nsi- 
litar en diversos puntos; los 532 restantes fueron rigurosamente vi»ila. 
dos, conducidos a Veracruz i embarcados pronto para Brest. Los más 
notables de éstos fueron: González de Mendoza, Huerta i D. Ignacio 
Alatorre. (Epitacio Huerta, Apuntes para la Historia de los defenso- 
res de Puebla, 1868). 

Fug^a de Porfirio Díaz. El 20 de septiembre de 1866, por la noohe, pudo 
realizar au evasión el general D. Porfirio Díaz, escalando, por medio de 
una cuerda que le arrojaron sus amigos, la tapia del cuartel en que se 
hallaba preso. Al salir dejó caer dos cartas, una dirigida a un oficial 
francés en la que le daba las gracias por su conducta caballerosa i la 
otra al Conde de Thun, recordando el haberle manifestado su intención 
de escaparse i desafiándole para el campo de batalla. Una vez en la 
calle, montó en el caballo que se le tenía prevenido, se alejó precipita- 
damente de la ciudad, con un solo compafíero i tomó por veredas ex- 
traviadas el sur de Puebla .... Pronto se hizo sentir la presencia de 
Díaz entre los republicanos. (Méjico al través de los Siglos, tomo V, 
pág. 724). 

FandaciÓn de Mérida de Yucatán. Vocablo derivado de fundar, del 
latín fundare, de fundos, base. 

Francisco de Montejo (hijo) estaba acampado en Qibical i mandó a 
un capitán con veinte hombres que fuera cuatro leguas de allí a explo- 
rar el asiento de T-hó (T-hó, se pronuncia tjó ó t^jó: palabra maya, la- 
gar de cinco, por los cinco cerros que allí había; t en, i ho cinco. Los 



236 niccioNARi© 



indios llaman T-hó a Mérída), lugar de indios mayas que vivían en 
chozas de madera cubiertas de paja. En el centro de la población ha- 
bía cinco grandes cerros artificiales. Uno de los mayores, de cinco es- 
tadios de alto, estaba en el lugar que hoi ocupa la plaza mayor i man- 
íanas adyacentes; en la citDa de otro cerro se construyó después el mo- 
aastorio de San Francisco i la ciudadela de San Benito; al oriente de 
éste, i norte do la iglesia i plaza de San Oristóbal, estaban los otros tres, 
donde había buenas capillas de bóveda de mampostería, una de las caa- 
les estaba dedicada al famoso dios H-chun-Oan, nombre que significa 
serpiente primitiva. 

Aquel pueblo estaba sujeto a Euán, cacique principal de la provincia 
de Chakán, i residente en Cauquel. Con estos informes, Montejo se di- 
rijió a T-hó, tomó posesión del lugar i después de derrotar a los indios 
en varios combates i escaramuzas, el 6 de enero de 1542 fundó la ciu- 
dad que denominó Mérida, en recuerdo de la ciudad de este nombre 
que hai en Estremadura de España, fundada por los romanos. 

Refiere el padre Sebastián Covarrubias, en su Tesoro de la Lengua 
Gastellana, que "después que Augusto César hubo sujetado la Canta- 
bria, quieta toda España i pacífica, a los soldados viejos que habían 
ya cumplido con la milicia i traído las armas el tiempo que estaban 
obligados, mandó el dicho Emperador se les diesen campos que labrasen i 
donde morasen, en aquella pai-te que hoi llamamos Estremura, que cae 
en la antigua Lusitania, i algunos de estos soldados fundaron a las ri- 
beras del Guadiana una colonia, dicha Emérita Augusta" palabra la- 
tina que significa mérito, de emereo, tnerecer, obtener por servicio, i de 
aquí Mérida. Fué destruida por los moros que en 710 se apoderaron 
de España; Ordoflo II la ganó en 917 i en 1228 fué restaurada por 
el rci leonés Alonso X. (CogoUudo, Hist. de Yucatán, tomo 1°, lib. 3*^, 
cap. 7^^ — Molina Solís, Descubrimiento i Conquista de Yucatán, li- 
bro 3°, cap. 17). 

l'^undacíón de la primera escuela en Mérida. Vocablo derivado defun 
ciar, del latín fundare, de /undus, base. 

Frai Juan de Herrera, lego, pero instruido, era arquitecto i profe- 
sor de instrucción primaria, sabía tocar el órgano i cantar, i escribía 
mui bien. Aprendió la lengua maya i durante veinte años estuvo de- 
dicado a enseñar a los indios en su lengua a leer i escribir. En Campe- 
che abrió la primera escuela i la segunda en Méridu. (Cartas de In- 
dias, pág. 775.) 

.l^ondación de Valladolid. No lejos de la ciudad de Chauac-há a orillas 
de una laguna de agua dulce, cerca de la mar i del puerto de Comil, 
territorio de los Cupules, el capitán Francisco de Montejo, primo del 



DE CURIOSIDADES UISTÓRICAS. 237 

conquistador de Yucatán, fundó e! día 28 de mayo de 1543, la villa de 
Valladolid, en recuerdo de la de España (memorable por el Tribunal 
de la Inquisición), que primero se llamó Pincia, después los moros le 
quitaron el nombre i llamaron Vallis Oleti, de Oleto, moro que goberné 
en aquella provincia; i otros creen que se deriva de Valle de Lid, qa* 
suena dependencias, según Covarrubias. 

En 24 de marzo de 1544, a petición de loa vecinos, Montejo, traak- 
dó la villa de Valladolid a Zaquí, pueblo mui distante de la costa; pe- 
ro más seco i sano que Cliauac-h4. 

En 1550 se fundó en Michoacán la ciudad de Valladolid, nombre 
que se le dio por la semejanza de sus campos, i del río que le está cer- 
ca, al de Piauerga en la Castilla. ' 

Consumada la indepsndencia de Méjico, se cambió el nombre do Va- 
lladolid en el de Morelia, en memoria del héroe D. José María Mora- 
les i Pavón, que nació allí el 30 de septiembre de 1765. 
PUBdaciÓn déla Cuna, de Méjico. En una memoria escrita por él 
arzobispo D. Alonso Núñez de Haro i Peralta, se retíere que por loa 
años de 1765 a 1766, hallándose una mujer de familia honrada atacada 
de los dolores de la maternidad i queriendo, sin duda, ocultarse de sus 
deudos, salió de su casa sin sal)8r ni a donde dirigirse, i vagando por 
la ciudad fué a dar por el rumbo de los Angeles, i en uno de los mon- 
tones de basura, que entonces había allí, dejó abandonado al niño in©- 
c«nte, fruto de su debilidad. Al día siguiente, algunos que pasaroTí, 
vieron un espectáculo horrible. Una multitud de perros hambrieatoa 
devoraban a la criatura que aún daba señales de vida. 

Este sucebo, del que sin duda se habló mucho en la época, dio origen 
a la fundacií'm de un establecimiento de caridad para recoger a los ni- 
ños abandonados per sus padres. El 7 de enero de 1767, se tomó en 
arrendamiduto una casa pequeña, entresolada, en la plazuela del Car- 
men, i en 21 del mismo mes se recibió la primera criatura. Fué nom- 
brado capellán el Br. D. José Careaga, i nodriza mayor la hermana 3* 
del Carmen, Juana Guerrero. 

Parece que el obispo D. Francisco Antonio Lorenzana fué el quft^ 
transitando por el rumbo de los Angeles i Santiago, encontró a la cria- 
tura casi devorada por los perros, e inmediatamente regresó a la ciudad 
i dispuso se enterrasen los restos de la niña i se estableciese la Cana; 
tomó en arrendamiento la referida casa del Carmen i empleó a las per- 
sonas dichas. 

El 21 de enero de 1772 se trasladó la Cuna, que ya sostenía más d« 



1 Torquemaiia, Mouarqm'a Indiana, tomo 1?, 111). 5', cap. 9. 



238 DICCIOXABIO 



so nifioe, a la casa núm. 3 de la calle del Faente de la Merced, frente 
«1 atrio de la antigua iglesia. La finca se compró a D. Cristóbal Falgar 
por 23,000 $, de los cuales se quedaron a reconocer 2,640 $ a la Archi- 
cofradía de Ntra. Sra. de los Remedios, que administraba el Ayunta- 
miento de Méjico. 

En 1774, en virtud de una real cédula de Carlos III, el estableci- 
miento que hasta entonces había tenido un carácter absolutamente pri- 
vado, pasó a ser público, con el título de "Real Casa de San José de 
Niños Expósitos." El mismo año se formaron por el arzobispo Haro 
anas constituciones para el gobierno interior de la casa, las cuales apro- 
bó el Rei por real cédula de 17 de julio de aquel año, que mandó a ob- 
servar en 31 de octubre el virrei D. Antonio Bucareli i Ureúa. 

Consumada la Independencia, la Cuna pasó a ser un establecimiento 
puramente eclesiástico. Los arzobispos elegían generalmente a las per- 
sonas de mayor eficacia, caridad i honradez. En los años de 1S36 en ade- 
lante, BU dirección se confió a una junta de señoras. En 1840 era presi- 
denta la Sra. D' María Luisa Vicario de Moreno i secretaria la Sra. D' 
Manuela Rangel de Flores. Por diversos motivos fué decayendo el fervor 
o espíritu caritativo, i el año de 1850, casi de nombre existía la Junta 
de señores i señoras, siendo en realidad dirigido el establecimiento por 
el Dr. L). José María Covarrubias i el tesorero D. Nicolás de la Barrera- 

Por decreto de 27 de febrero de 1861 se estableció la Junta de Be- 
netioeneia, que en marzo siguiente ee encargó de la Cuna. En abril de 
1862, siendo Ministro de Gobernación D. Manuel Doblado, determinó 
que la Cuna dependiese directamente de su Ministerio i nombró admi- 
nistrador al Br. D. Francisco Higartda. En 10 de junio de 1871, fué 
nombrado el Lie. D. Tiburcio Montiel, autor de la Memoria, de donde 
tomamos estos datos. 
i'^HndncIoilCS religiosas. Plural Aq fundación. 

E» 1535 se erigieron en Nueva España, en la provincia del Santo 
Evangelio: el de San Francisco de Méjico, la Recolección de San Oos' 
jue, el colegio de Santiago Tialtelolco, los curatos de Toluoa i de Tez- 
coco, siete en la de Santiago de Predicadores, provincia erigida en 1538: 
«1 convento de Santo Domingo de Méjico, el colegio de Santo Domingo 
Porta-C'^li, la Recolección de la Piedad, el de San Juan del Río, el do 
Querétaro i los de Atzcapotzalco i Cuauhtla de Amilpa; cinco en la de 
Dulce Nombre de Jesús, provincia erigida en 1538: el convento de San 
Agustín de Méjico, el colegio de San Pablo, el Santuario de Ohalma i 
los curatos de Malinalco i Mextitlán; seis en San Pedro Nolasco, pro- 
vincia erigida en 1619: el convento de la Merced de Méjico, el colegio 
de San Pascual de Belén, el de Querétaro, la Recolección de la Merced 



DE CURIOSIDADES UISTÓEICAS. 299 



de las Huertas i los hospicios de Toluca i del Valle de Santiago; seiií 
en la provincia de San Alberto, erigida en 1685: el convento del Oarj 
men do Méjico, Santa Ana, de Coyoacán (San Ángel), Ntra. Sra. de 
Carmen del Desierto, San Joaquín (Tacuba) i Santa Teresa de Qneré 
taro; siete en la provincia de San Diego de Alcalá, erigida en 1599: e' 
convento grande de Méjico, Ntra. Sra. de los Angeles (Ohurubusco)' 
San Bernardino (Taxco), San Antonio (Sultepec), San Antonio de 
Querétaro, San José de Cuauhtla, San José de Tacubaya i Nuestra Se' 
líora de la Guía de Acapulco (San Francisco de Pachuca, que también 
le pertenece, fué erigida en el siglo pasado); uno en la de San Pablo de 
Michoacán, erigida en 1565: el capitular de Querétaro; uno en la de 
San Agustín de Michoacán, en Querétaro. También se fundaron el co- 
legio de Propaganda Fide, de San Fernando de Méjico, en 1731 (tenía 
1 2 misiones en la Alta-California), el de San Francisco de Pachuca, el 
de Santa Cruz de Querétaro, nueve en Nuevo Santander i Coahuila. 
(Vera, pág. 22 i 23). 
l'^lindicióll en Méjico (la primera). Palabra derivada de fundir, toma- 
da del latín fandere, derretir. 

En la fundición desta cibdad fallo mucho desborden, porque no hai 
crisoles, i ansí faltan fuelles i se funde el oro con indios soplando con 
unos canutos de caña, de que los vecinos se agravian i la hacienda de 
Vuestra Magestad pierde. (Carta a Su Magesnad del Presidente de la 
Audiencia de Méjico, D. Sebastián P»,amírez de Fuenleal, obispo de 
Santo Domingo. A 30 de abril de 1532. Docum. al Arch. de Indias, to- 
mo 13, pág. 218.) 
lPlLl§ÍlaniÍCfiltO de Buitrón. Vocablo formado de fusilar, derivado de 
fusil, procedente del latín focu», fuego. 

El primer acto notable de las corte.s marciales del gobierno Imperial 
fué el fusilamiento del general D. Ignacio Buitrón, en la Ciudadela de 
Méjico, el 8 de julio de 1863. Buitrón combatió ora en las filas conser- 
vadoras, ora en las constitucionalistas. (Rivera, tomo 1", pág. 252.) 

Fusilamiento de Méndez. El coronel D. Ramón Méndez, el 13 de 
octubre de 1865, en la acción de Santa Ana, cerca de Uruápan, derro- 
tó al general D. José María Arteaga. Allí cayeron prisioneros los ge- 
nerales Arteaga i Salazar; Méndez preguntó a Méjico lo que debía de 
hacer con los presos, i tanto por el ministro de Guerra de Maximilianoi 
como por el cuartel general de Bazaine, se contestó que procediera con 
estricta sujeción al decreto vigente, (Méjico al través de lo» Siglos, 
tomo V, pág. 734.) 

Cuando cayó el Imperio en Querétaro, un amigo generoso le ofreció 
al general Méndez un nf ugio on su casa, i aceptándolo, se ocultó en 



240 I>JCCiONAlilO 



ella .... Eii la uoohe del día 18 de raayo de 1867 f«é aprehendido , , . . 
i conducido inmediatamente al convento de Santa Teresa. ... A las 
siete del 19 se presentó uu oficial republicano con una fuerza ar- 
mada para llevarlo a ser fusilado. No desmintió Méndez en esos 

instantes su firmeza i su serenidad proverbiales. Encendió un tabaco i 
fué a estrechar la mano a los demás generales prisioneros. D, Tomás 
Mejía, que le profesaba una amistad íntima i tierna, le dijo con acento 
conmovido: "Méndez, estoi seguro que será Ud. hoi delante de esas 
gentes lo que siempre ha sido Ud." Méndez, estrechándole lu mano, le 
contestó: "Sí, D. Tomás, seré el mismo." — En seguida quiso ver al Em- 
perador. Maximiliano, profundamente emocionado, le dijo: "Móndea, 
no es Ud, más que la vanguardia, muí pronto iremos a reunimos con 
Ud." Después de esto, Méndez, escoltado por la fuerza que había ido 
por él, salió del edificio con paso acelerado, como tenía de costumbre, i 
fumando el tabaco, que había encendido. Al cruzar por el patio ancho 
del convento para salir, envió la última mirada a sus compañeros de 
armas, sonriéndose afectuoaaraente .... La tropa republicana .... le 
condujo de la prisión a una iglesia que se hallaba próxima, donde se le 
concedieron dos horas para confesarse, comulgar i ver a su familia por 
la última vez .... Méndez, cumplidos los deberes del católico para re- 
cibir la muerte, dedicó los últimos tuonT^ntos a los tres seres más que- 
ridos para su corazón, que constituían su familia, que eran su esposa, 
un hijo de diez años i una hermana suya. Llenos de pena i de dolor 
aquellos tres seres queridos sollozaban i lo abrazaban, pronunciando las 
palabras más tiernas i cariñosas .... 

Pero el oficial tenía que cumplir con la orden que había recibido, i 
con mucho disimulo hizo una seña que únicamente el general Méndez 
comprendió, i que significaba que era preciso partir. 

Méndez, para no aumentar la aflicción de su inconsolable familia i 
poderse separar de ella, pretextó que tenía que comunicar una cosa 
importante a una persona que se hallaba fuera, i ofreciendo a los seres 
queridos de un corazón que volvería en seguida, logró salir, desgarra- 
da su alma, dejándolos con la esperanza de que no tardaría. — Entonces 
aceleró el paso, marchando con serenidad hacia la Alameda, que era 
el punto destinado para fusilarlo. ... El balcón, las ventanas i la azo- 
tea de una casa que se hallaba enfrente del sitio destinado a su muer- 
te, estaban llenas de jefes de guerrillas que habían hecho la campaña 
contra él en el Estado de Michoacán, . . . Oculto en esa misma casa se 
hallaba un general imperialista, a quien se había buscado también con 
afán, pero que hasta entonces había logrado no ser descubierto. Este 
general, que estaba escuchando desde el sitio de la casa en que estaba 



r-S O0tlIO81DADE8 HISTÓUICA8. 241 

^coudido, la conversación de loa oficiales republicanos i sabía por ella 
que Méndez iba a ser pasado por las armas, era D. Manuel Ramírez 
Arellano. 

Cuando se trató de vendarle loa ojos, dijo Méndez que quería ver 
venir la muerte i no permitió que se los vendasen. Entonces se loman- 
do que se arrodillase con el rostro hacia la parte opuesta a la que esta- 
ban los soldados que debían ejecutar la sentencia, porque iba a ser fu- 
silado por la espalda como traidor, pues aquella era la orden recibida 
de. . . . Escobedo. Méndez no pudo contenerse al escuchar el epíteto 
que se le había pronunciado, i exclamó: "No soi traidor; siempre he 
defendido la integridad del territorio de mi patria, su Independencia i 
la religión como leal mejicano." Entonces el virtuoso cura Gutiérreí:, 
que había ido a su lado auxiliándole, le exhortó a que en aquellos su- 
premos instantes, en que se hallaba próximo a comparecer ante el Su- 
premo Hacedor, que nos había dado fjemplo de mansedumbre i de hu- 
mildad, sufriese con resignación cristiana cuanto pudiera mortificar- 
le Las palabras del venerable sacerdote calmaron el sentimiento 

herido del valiente general, i dócil al evangélico consejo del ministro 
católico, 8e puso de rodillas, de espalda hacia el piquete de soldados que 
debían fusilarlo i quitándose el sombrero de anchas alas que llevaba, 
dijo: ''Tiren." Eu seguida oyó el ruido de las llaves de los fusiles al 
prepararlos. Méndez, en el mismo instante. . . . gritó con vez firme i clara: 
"¡Yiva Méjico!" Una terrible detonación siguió a estas palabras, i el 
robusto cuerpo del bravo general D. Kanjón Méndez cayó a tierra sis 
vida, ... La matadora descarga que le privó de la vida, la oyó clara- 
mente, desde el sitio en que estaba oculto, Ramírez Arellano, quien 
sintió eetremecer todo su cuerpo." (Zamacois, Hist. de Méjico, tomo 
20, págs. 1,365, 1,404 i siguientes). 
JFHSifia lisie Datos on Guaimae. Loa generales imperialistas D. Refugio 
Tánori i D. Domingo Molina, el coronel D. José María Tranquilino 
Almada i otros varios jefes i oficiales, de los que habían sido derrota- 
dos en la acción de Guadalupe, el 4 de septiembre de 1866, que se ha- 
bían retirado a Guaimas, se embarcaron el lü en una goleta mercante 
i se dirigieron hacia la Baja California, antes de que entrasen en la 
población las fuerzas republicanas. Inmediatamente mandó el general 
D. Ángel Martínez que saliesen en persecución de ellos, en un buque 
armado de guerra, de mayor porte i más ligero, el teniente coronel D. 
Próspero Salazar, con la fuerza necesaria. Siguiendo el rumbo que los 
fugitivos habían llevado, logró alcanzarles en la tarde del veinte i apre- 
hender a todos. Aunque nadie opuso resistencia i por lo mismo, no 
había necesidad de hacer fuego sobre ellos, el capitán R Akato Avi- 



^2 DICC10KARI0 



^és, en el momento de aprehenderlos, disparó un pistoletazo sobre D. 
José María Tranquilino Almada, privándole de la vida. ( Zamacoia, 
tomo 18, pág. 552). 

El 25 del mismo mes de septiembre fué, en Guaimas, el fusilamiento 
cíe los 25 fugitivos que cayeron prisioneros el dia 20. El principal D. 
Refugio Tánori, indio de raza pura, de extraordinario valor i ardiente- 
mente adicto a la oausa imperialista, murió con la serenidad i valor que 
había demostrado en los campos de batalla. Jefe de los indios ópatas, 
-se había hecho a la cabeza de ellos contra los republicanos i su fideli- 
'■da.d al gobierno imperial fué no menos inquebrantable que D. Tomás 
Mejía (también indio). No obstante ser on hombre sumamente serio i 
escaso de palabras, al llegar al sitio de la ejecución dirigió al público la 
palabra, diciendo con voz fuerte i animada: "Voi a morir por defen- 
der la causa del imperio, que engendraba la regeneración social de mi 
patria, su Independencia, su honor. Muero, pues, satisfecho, por haber 
cumplido con mis deberes de mejicano. ¡Viva el Emperador!" La des- 
carga ahogó la voz de Táaori i su cuerpo cayó en tierra sin vida. (Za- 
macois). 
iFiESlIanisentos en Zacatecas. El día 27 de abril de 1858, el general 
D. Juan Zuazúa tomó a la ciudad de Zacatecas i el 30 fusiló al gene- 
Tal en jefe conservador Mañero, al coronel D. Antonio Aduna, al co- 
mandante de escuadrón D. Pedro Gallardo i al capitán D. Agus- 
tín Drechi. Los auxilió en la capilla i en el patíbulo D. Ignacio Cas- 
tro, cura de Zacatecas. Zuazúa desterró del Estado al obispo Verea, 
quien se fué a Aguascalientes i de allí a Guadalajara, su ciudad natal, 
i habitó en la casa de su padre D. Benito Verea, gallego, que tenía 
un tendejón en la esquina de su casa. (Rivera, tomo P, pág. 73). 

£1 31 de 1S60 el general Zuazúa faé asesinado por unos soldados da 
Aramberi en la hacienda de San Gregorio, situada entre Monterrei i 
«1 Saltillo. 



DB Ci;RtO.SlDá.I>ES UISTÚRICAS. 243 



a- 



CwAbeiai^i aobro el pulque. Plural de gabela, nombre procedente, según 
Federico Diez, del anglo-sajón gaful, gafol, impuesto, derivado de ga- 
fan, en godo giban dar, i como Dozy, del árabe cabala, que también se 
pronuncia cábela, recibir. En contra de esta derivación, dice Monlau, 
Be objeta que la g árabe inicial no se suaviza nunca en g, pero el últi- 
timo autor citado los desmiente, recordando que tal suavizaoión se ob- 
serva también en gavilla, gambuj, i otros vocablos. 

Con respecto al pulque, todo lo que discurrió el gobierno español, fué 
incorporar el impuesto a la masa común del erario por eédula del año 
de 1664, conservándolo en arrendamiento hasta el año de 1763, siendo 
el último asiento el de mil doscientos ochenta pesos anuales. Desde esa 
fecha se puso en administración de la real hacienda i se cobró un real 
por cada arroba, hasta el afío de 1767 en que se aumentó un grano i 
un sexto de otro. En el de 1777 se puso en un real cuatro granos, au- 
mentándose un grano en el de 78. En el año de 80 se aumentaron seis 
para gastos de la guerra, i en el de 84 comenzaron a cobrarse dos rea- 
les seis granos por arroba. (Breves reflexiones que varios cosecheros 
del ramo de pulques hacen al proyecto de lei, presentado a la honora- 
ble legislatura del Estado de Méjico en sesión de 18 de marzo de 1828). 

Cwa billete particular de Maximiliano. Del francés cabinet, diminutivo 
de cabine, forma accesoria de cabañe, cabana, camarote. (Monlau). 

El gabinete particular de Maximiliano fué el cuerpo moral que tu- 
vo más influencia sobre el pensamiento i la voluntad del Emperador i 
de Carlota, i del que procedieron todas las disposiciones de éstos fué de 
dicho gabinete El cual se componía de austríacos, belgas, alemanes i 
franceses que habían venido al país a hacer fortuna. El presidente del 
tal gabinete era Mr. Félix Eloin, belga, protestante, ingeniero de mi- 



244 DiCCIUNAKIO 



ñas, que había sido puesto al lado do Maximiliano por el roi Leopol- 
do I, su suegro, como el mejor consejero. A este gabinete parteneció el 
abate Domenech en 1865 i 1866. 

Estos hombres fueron los peores coneí-jeros que pudo elegir Maximi- 
liano, lo uno porque eran los que menos conocían el país, i lo otro por- 
que eran faltos de probidad. Por regla general, no había proposición 
de los Ministros, fuese sobre Relaciones Exteriores o Negocios Ecle- 
siásticos o sobre Hacienda, Guerra u otro ramo, que para darse por 
discreto no fuese antes examinada i aprobada o reprobada por el gabi- 
nete particular, i principalmente por Eloin. De aquí resultó que la po- 
lítica del partido conservador era contraria a la del gabinete i Maximi- 
liano, i la política del Ministerio i del Consejo era contraria a la del 
gabinete i Maximiliano, i la de Bayaino i el ejército francés era contra- 
ria a la del gabinete i Maximiliano, (Zaraacois, Hist. de Méjico, tomo 
17, págs. 683Í684). 

Gabino íJutiérrez (fusilamiento de! pre-sbítr-ro). Del latín Gabmua, 
de la Gabitiia, en el Lacio. 

El 12 de junio de 1861, fué fusilado en Guadaiojara, a espaldas de 
la Penitenciaría, el presbítero D. Gabino Gutiérrez. (Rivera, tomo 1" 
pág. 136). 

CrilOetfS. El primer periódico quo se publicó en Venecia se llamó Gaceta- 
porque cada número valía una yazzetta, moneda equivalente más o me 
nos a un ochavo de la moneda e&paüola. 

En 1722 se comenzaron a publicar las gacetas de Méjico. Suspen- 
dióse su publicación a poco, i volvieron a publicarse en enero do 1728 
por don Juan Francisco Sihagún de Arévalo, Ladrón de Guevara, en 
la imprenta de José Bernardo Ilogal, calle de San Bernardo. (Cavo. 
Los tres siglos de Méjico, lib. 10, pág. 17, nota). 

OacSllipíia. Español plebeyo, místico, ordinario i cruel con los indios i 
subalternos. Término alterado del náhuatl cacchopini, t4 que da punta- 
pió con zapato; palabra compuesta de cae, apócope de cactli, zapato i 
de chopini, puntapiés. (Costumbre española). 

El Sr. don Fernando Ramírez, en su mui apreciaule opúsculo titu- 
lado: "Noticias históricas i estadísticas de Durango," de propósito a 
impugnar una idea estampada en la obra del Sr. D. Lúeas Alamán, acer- 
ca de la palabra gachupín, dice: "Presumo que la antigua significación 
de esta palabra, hasta hoi no mui claratnente deslindada, puede haber 
tenido mucha parte en las severas calitícacioues del Sr, Alamán, por el 
carácter tan acerbo de odio, de desprecio i de sarcasmo que tomó des- 
de que formó parte del lenguaje revolucionario. La obscuridad comien 
aa desde la etimología. 



DK CIRIOSIDADES HISTÓBICAS. 



El erudito P. Mier (Historia de la Revolución de Nueva España, 
tomo II pá". 539). la deriva de catli (zapato) i de tzoptm (cosa que 
espina o' punza), resultando por la dicción del final fM, la palabra com- 
puesta catzopini (hombres con espuelas). El Sr. Alamán la ha repro- 
ducido (Hist de Méjico, tomo I. pág. 7), con la mui respetable autori- 
dad del Sr. Lie. don Faustino Chimalpopocatl Galicia, quien ya como 
mejicano de origen i ya como catedrático de la lengua, es de gravísimo 
peso Según esta opinión, significa aquella palabra punzar con el zapeó- 
lo o punta de él, ' pues que ambos etimologistas le dan por origen la es- 
puela o acicate que usaban los españoles i no conocían los indios. 

Pasando ahora de la etimología, que dicho sea de paso, me presenta 
mui graves dificultades gramaticales, al examen de la significación que 
tuvo la palabra gachupín, encuentro datos que convencen no tuvo en 
su origen ninguna que parece hostil u ofensiva, habiendo aún razones 
para presumir que fué creada por los mismos españoles; i si no lo fue 
^llos la prohijaron, otorgándole todos los derechos de la nacionalidad 
castellana. En la otra América llamaban i llaman a los españolea cha- 
petones, palabra que el P. Mier deriva de la haitiana Chapi, i que sig- 
«ifica hombre de lejanas tierras. Hoi se ha convertido en una denomi- 
nación genérica; mas no fué así en la antigüedad, porque Garcthxzo de 
la Vega (Comentarios reales del Perú, lib. II, par. II, cap. 36), con- 
temporáneo de la conquista, los distingue de los que llamaban haqma- 
^8 dando el primer sobrenombre a los Uzoños qiie nmvamente venvan 
de España; i el segundo a los que eran platicos en la tierra; es decir, a 
les ya aclimatados i que conocían bien el paÍ8. Lh misma distinción se 
encuentra en el cronista Herrera (Década V, lib. IV. cap. 12 i Déc. 
Vil, lib. 2, cap. 9), que escribía entre arabos siglos, siendo aún más ex- 
pres'a i deslciva en Vargas Machuca (Milicia Indiana, lib. II, pág. 
32), que entre las instrucciones militares que da a su caudillo para la 
recluta, le recomienda "escoja gente diestra i hachiaim, porque será do 

gran inconveniente llevar gente chapetona porque como no están 

hechos á la costelación de la tierra ni a los mantenimientos de ella, en- 
ferman i mueren, etc." 

El mismo escritor, en un glosario que puso al fin de su obra, con el 
título de Declaración de los nombres propios de este libro, trae la si- 
guiente: Chapetón o Cachupín es nombre nuevo en la tierra. He aquí 
cómo aquella palabra se conocía ya en la otra América, desde el eiglo 
XVI. pues el privilegio real expresa que Virgas Machuca era vecino 



1 Si se panr.a con la punía del z úpalo, no hiere con hi espuela qao va detrás, i ea 
tal caso la etimología es inexurtn. 



24i> DICCIONARIO 



de Santa Fe en la Nueva Granada, i la aprobación del consejo mani- 
fiesta que la obra estaba conclnida en 1597. La identidad de signiSca- 
ción que en ambos continentes conservaban aquellas palabras, lo prue- 
ba, sin dejar duda alguna, un documento que hallé en el Archivo ge- 
neral de Méjico. Entre sus muchos viejos M. S.S. intitulados Ordenan- 
zas, debe encontrarse uno del año de 1620, correspondiente al gobierno 
del virrei, marqués de Guadalcázar, i en él, en fecha 22 de agosto, an 
largo Mandamiento encaminado principalmente a reglamentar el co- 
mercio i cambio de platas en los minerales. Allí so lee lo siguiente, 
que entonces copié: 

"Por haberse tenido noticia de que por la última ilota se llevaroa 
muchos extranjeros y pasajeros plata sin quintar con que loa di- 
chos pasajeros que llaman Gachupines y extranjeros que vienen en laa 
dichas flotas, tienen modo por ende de ocultarla, llevando la plata sin 
marcar . no se consienta que ningún pasajero Gachupín o extran- 
jero que haya venido en la flota ponga tienda, .... pues es sabido que 
las platas que truecan .... las descaminan de las minas los mercadere$ 

Gachupines que vienen en las flotas para volverse en ellas en tal 

virtud .... no se consienta que ningún paitnjero Gachupín o extranje- 
ro que haya venido en la flota, ponga tienda, etc." 

Los términos de este mandamiento convencen de que la palabra ga- 
chupín no era un apodo popular, sino una expresión hasta cierto pun- 
to técnica, i ennoblecida ya por la Autoridad suprema, destinada a re- 
presentar cierta clase de la sociedad: mercaderes o pasajeros que antes 
llamaban viajantes viandantes i que recorren el país sin radicación, 
Ellos, por supuesto, eran espafioles, como lo eran los mismos que el vi- 
rrei denominaba extranjeros, pues nadie ignora que a los propiamente 
tales cataba absolutamente prohibido, no sólo el comercio con las colo- 
nias, sino aun su introducción en ellas. Estas diferencias se compren- 
derán mejor sabiendo que la legislación de la época declaraba "extran- 
jeros, para el efecto de hacer el comercio en las Américas i sus islas, a. 
todos los que no fueran naturales de los reinos de Castilla, León, Ara- 
gón, Valencia. Cataluña i Navarra (Veytia, Norte de la Contratación 
de las Indias, lib. I, cap. 31, núm. 5. — Escalona, Gazophilazium E'i- 
gium Perubicum, lib. I, cap. 39, núms. 10 i 11). Parece que en la mis- 
ma época se había ya extendido la denominación, aplicándola a todo 
forastero procedente de España, según se deduce del pasaje en queTor- 
quemada {Monarquía Indiana, lib. III, cap. 26), da noticia de los hos- 
pitales de Méjico." "Esta, dice, el de los convalecientes, donde acudec 
los Cachupines i gente pobre que viene de España i otras partes." Re- 
sulta de todOj que no siendo los indios ni criollos, ciertamente, los que^ 



DECCaiOSlDADES UI8T<5aiCAS. 247 

crearan tales clasificaciones, i sabiéndose por otra parte, la antipatísb- 
con que loa españolea vecinos o radicados veían a sus paisanos advene- 
dizos i traficantes, hai bastantes datos para presumir que ellos fueron^ 
Jos inventores de la palabra Gachupín, sacándola quizá de un dispara- 
rate, así como nosotros hemos visto inventar la de Gringo con que eh 
pueblo denomina a los extranjeros, ingleses, alemanes, etc., que eo per- 
tenece a lengua alguna, a lo menos que yo conozca." 

Hasta aquí el Sr. Ramírez. Para robustecer lo antes dicho, añadiré,- 
que la palabra Cachupín era conocida en España, sin meterme en otras 
indagaciones, al menos desde el tiempo de Cervantes. En la primera- 
parte del Quijote, capítulo 13, se lee: 

••Aunque el mío (el linaje) es de los Cachopines de Laredo, re8po2> 
dio el caminante, no le osaré yo poner," etc. El comentario de Clemencin 
que a ese pasaje recayó, es: "Nórabranse en el libro 2^ de la Diana de 
Jorge Montemayor, donde Fabio, paje de D. Félix, dice a Felismena^ 
que a la sazón se hallaba disfrazada de hombre: Y os prometo a fe de 
hijodalgo, porque lo soy, que mi padre es de los Cachojñnes de Laredc, 
etc. I en la comedia de Cervantes, La Entremetida, una fregona lina- 
juda decía: 

¿No soy yo de los Capoches do Oviedol ^Hay más que mostrar? 

Cervantes se burlaba tanto de los Capoches como de los Cachopines, 
i si«Dipr« de los abolengos i alcurniag de los asturianos i montañeses. 
En las provincias del Norte de la Península ha sido muí frecuente, que 
personas que han pasado á las Indias, i adquirido allá cuantiosos bie- 
nes, hayan vuelto i fundado en su país casas acomodadas. En Nueva 
España se daba el nombre de Gacíiüpinks o Cachopines a los españo- 
les que pasaban de Europa, i este puede creerse que es el origen de loe. 
Cachopínes de Laredo, especie de apellido proverbial con que se tilda- 
ba a las personas nuevas, que habiendo adquirido riquezas, se enton&- 
ban i preciaban de ilustre prosapia." (Dice. (Jniv. de Hist i Geog.) 

C^aibanipitea (pueblo de). 

El 7 de noviembre de 1697 llegaron el padre Euaebio Francisco Ki- 
rio i compañeros a una ranchería de Sonora a 6 leguas al Oriente de 
S. Joaquín de Barosuma, i titularon Santa Cruz Gaibanipitea, situada 
en una loma al Poniente del río que nace en los llanos del Terranote. 
(Doc. para la Hist. dr, Méj., 1» serie, tomo 31, pág. 277 J. 
Cil^aleana (ciudad del Estado de Guerrero). 

El pueblo de Técpan, hoi ciudad Galeana, estaba custodiado por un»^ 
fuerza de milicias, mandada por el capitán de realistas D. Juan Anto- 
nio de la Fuente, el que al saber la aproximación de las tropas inde- 
pendientes, huyó en dirección a la plaza de Acapulco, i so le desertó 1». 



248 DICCIONARIO 



mayor parte, quo armada so presentó el 7 de noviembre lie 1810 al Br. 
Moreloa, quien se posesionó de Técpan sin resistencia alguna. Allí se 
le unieron los Sres. D. Fermín, D. Juan, D. Hermenegildo i D. Pablo 
Galeana. D. Juan regaló al general Slorelos un cañón del mínimo cali- 
bre de 2, que pocos días antes había comprado a unos náufragos, con. 
objeto de hacer salvas los días de festividad local. Esta arma tuvo por 
nombre el yiño i fué entregada al negro Clara como el más entendido 
en Artillería. (Pérez Hernández). 
'OalindO (pueblo de). 

Nombre patronímico derivado de Garín, formado del godo ffar uñn, 
guerrero amigo. 

El Obispo D. Felipe Gilindo fundó en 1698, en el valle de Oanda- 

mo, el pueblo de Santonio Galindo. (Mota Padilla, tomo 2°, pág. 154). 

^álTez Nombre patronímico, síncopa de Gonzálvez, derivado de Cm»- 

dizálvez, término formado de González, apellido procedente del nombre 

Gonzalo. 

En 25 de junio de 1702, fué asesinado en Mérida de Yucatán el ca- 
pitán general D. Lúeas de Gálvez. Retirábase éste a las diez de la no- 
che para su casa en un quitrín, acompañado del oficial real D. Clemen- 
te Trujillo, cuando al desembocar por una esquina inmediata a su casa, 
se le presentó un hombre tendiéndole un palo en cuya extremidad es- 
taba enclavado un cuchillo. 

Con la rapidez con que iba el carrauaje, Gálvez sintió como que le 
habían dado una pedrada, i dijo a Trujillo. . , ¡Ah picaro! ¡Qué pedra- 
da me ha dado! Púsose luego la mano fuertemente sobre la parte heri- 
da, creyendo sería una fuerte contusión; pero apenas entró en su cuar- 
to, pidió una vela a su asistenta i al separar la mano de la herida, bro- 
tó un chorro de sangre i en seguida expiró. 

Presumióse ser el asesino D. Toríbio del Mazo i Pina, sobrino del 
obispo do Yucatán, por rivalidad con motivo de ciertos amoríos cou la 
señora hermana. Del Mazo i Pina fué sepultado en un terrible calabo- 
zo de Ulúa, hasta que se supo quién fué el verdadero criminal. 

Esteban de Castro, intérprete de lengua maya, en Mérida, hombre 
vicioso, estúpido i dado a la embriaguejs, pretendió enlazarse con una 
señora de las principales familias de aquella ciudad. Opusiéronse sus 
deudos al matrimonio, i ofendido por esto, solicitó a Manuel Alfonso 
López para que asesinase a D. Lúeas de Gálvez, i le prometió una bue- 
na recompensa. Ocho años después, López, borracho, denunció el hecho 
al alcalde D. Anastasio Lara. López murió sudando el mismo día que 
se le hizo cargo de su crimen. Castro fué puesto a cuestión de tormen- 
to tan inconsideradamente, que se le dislocó una vértebra del cerebro» 



DU CCBIÜSIDADES HISTÓRICAS. 249 

por lo que quedó imposibilitado de dormir tendido a la larga, i pasaba 
las noches parado como gallo. Se le condenó a enseñar la doctrina en 
la cárcel i servir de sacristán en la capilla. Convencido el conde de 
Revillagigedo de la inocencia de Mazo i Pina, mandó ponerlo en liber- 
tad, i previno al gobernador de Veracruz, qae cuando lo sacase del ca- 
labozo, no le pusiese repentinamente a la luz, no fuese que hiriéndole 
ésta la retina de los ojos se quedase ciego. Tal fué la crueldad i dureza 
con que so trató a esta víctima, para que muriese en la prisión i no en 
el patíbulo, i tales los funestos efectos de prevención de los jueces que no 
buscaron con calma al delincuente, sino el delito. (Cavo, pág. 394). 

Canillero (Acción del). Vocablo derivado de gallina, femenino de^a- 
llo. 

En 1832, el Estado de Aguascalientes se armó con motivo de haber 
el congreso general decretado la diminución de las milicias. Se puso 
en servicio activo la guardia nacional i se confió el mando al general 
Moctezuma, i se le incorporó el batallón de Aguascalientes, compuesto 
de 600 hombres. En el lugar llamado el Gallinero se encontraron estfts 
fuerzas con las de Bustamante, quien venció i usó de tanta crueldad 
con los de Aguascalientes, que de más de seiscientos hombres, no regre- 
saron ni ciento cincuenta de los que salieron a pelear. (Cíonaález, pá- 
gina 110). 

^wallo (campo del). Del latín gallus, el gallo. 

El general D. Ignacio Rayón se situó en Tlalpujahua, en junio ¿a 
1812, i en un cerro cercano a la población, estableció la fortificación 
conocida por Campo del Gallo. El cerro podía considerarse inexpug- 
nable, porque además de dominar a los que lo rodean, hace difícil la 
subida una barranca que lo circunda. En la cima hai una meseta do 
586'6 metros de longitud, de norte a sur, i de 167'6 de este a oeste. 
Allí se fortificó con siete baluartes, comunicados por medio de un pa- 
rapeto con troneras para artillería i fusilería, i con un foso de unos 
tres metros de profundidad. Rayón estableció fundición de cañones, 
fábrica de municiones i de fusiles i se dedicó a aumentar i disciplinar 
su gente. 

El 27 de abril de 1813 salió el comandante realista. Castillo Busta- 
mante, de la ciudad de Toluca con más de 1,000 hombres i el día 4 de 
mayo acampó en el cerro de San Lorenzo, a vista del Campo del Gallo. 
Rayón puso en salvamento la imprenta i otras cosas de importancia, 
dejó el mando a su hermano D. Ramón i él se retiró a lugar más seguro. 
El 6 de mayo, los Remedios, donde colocó Castillo una batería de seis 
piezas, hicieron un fuego constante i bien nutrido sobre las fortificacio- 
nes de los insurgentes. Creyendo que con esto habían allanado el ca- 



2S9 BICCION.ÍBIO 



mino, en los días siguientes dio repetidos asaltos, en los que fué rechaza- 
do con alguna pérdida. Los realistas levantaron el sitio el día 6; pero 
el capitán del fijo de Méjico, D. García de Revilla, encontró un lugar 
a propósito para situar una batería que impedia a los insurgentes pro- 
veerse de agua da un arroyo inmediato, i desde entonces las tropas del 
fuerte se vieron acosadas por la sed i sin esperanzas de defenderse más 
tiempo, pues no podían usar sino del agua de una mina abandonada 
en la que habían sido arrojados varios cadáveres. En consecuencia, en 
la noche del 12 de mayo, Rayón con los suyos abandonaron el fuerte: 
volando antes las municiones, salió por el camino para Zltácuaro. (Dice. 
Univ. de Hist i Geog). 

Oanado* Del germánico Weidon, angs. Vaedhan, venari, cuya forma más 
moderna Weidanon, signitíca también venari, pasceri. (Merino). 

Frai Domingo de Santa María enseñó a los indios de la Mixteea a 
criar ganado. Hizo que loa naturales poblasen estancias. ( Dávila Pa- 
dilla, pág. 210). 

Ci¡iEfi<l(tO merino de Nueva España (primer). 

Prosiguió en grandes aumentos esta tierra en tiempo de este loable 
virrei (D. Antonio de Mendoza), i ennobleciéndose más cada día, fue- 
ron en crecimiento los ganados menores de ovejas. Procuró este buen 
príncipe el asiento i perpetuidad de esta tierra i envió por ganados me- 
rinos a España, para afinarlas ovejas que habían traído antes, que fue- 
ron de lanas bastas i burdas. (Torquemada, Tomo 1°, lib. 5, cap. XI). 

dante (frai Pedro de). El padre Fr. Pedro Muria, conocido por el Pa- 
dre Gante, era hijo natural de Carlos V, i vino de lego a San Francis- 
co a establecer el Evangelio, quebró más de quinientos mil ídolos meji- 
canos, i no quiso admitir la mitra de Méjico que se le brindaba. (Ale- 
gre, tomo 1", pág. 330). 

Ctaratliza (Martín). Palabra baecongada, formada de garatu utsa, que 
significa dejarle i quedarse vacío, en blanco (según Larramendi), 

Oliepe Garatuza, Martín Droga, Martín Lutero, bajo cuyos nombres 
es conocido en Méjico el célebre i popular, por su embustes i trapace- 
rías, Martín de Villavicencio i Salazar. 

La voz pública pone de su parte muchos de los chistes, agudezas, 
aventuras, etc., del ingenioso Garatuza. Las verdaderas noticias que 
de tan famoso embaucador nos quedan, están en la causa que le formó 
i publicó la Inquisición. Nació en Puebla el año de 1601, donde estu- 
dió gramática i retórica i en Méjico lógica ifísica, aunquo no recibié 
grado alguno. Tivía de sus trapacerías. Sin haber recibido órdenes sa- 
cerdotales, se vestía de clérigo, usaba de hábito, dejaba que le besaran 
la mano i decía a todos: "ya tiene vuesa merced otro capellán en mí a 



DE CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 251 

quien mandar, porque ya soi sacerdote." En noviembre de 1642 fué a 
visitar en Méjico a un clérigo, su paisano, asegurándole que venía ^ 
un pleito en grado de apelación contra los mercenarios, i que traía en- 
cargo, al regresar a Puebla, de llevarse a la esposa de un vecino de aque- 
lla ciudad, la cual vivía en el barrio de Santiago, i para el efecto habí» 
menester un caballo, acabando por pedir prestada a su compatriota la cas- 
balgadura de que se servía, para devolvérsela dos días después. Cay6 en 
el lazo el clérigo i prestó el caballo; mas como se pasara mucho el plazo 
i Garatuza no se presentara, fué a buscar a la mujer i la encontró llo- 
rando porque había sido robada de toda su ropa con carta supuesta de 
su marido. Desalentado el clérigo volvió a su casa i echó meno=! algu- 
nos objetos, i además sus títulos de subdiácono, diácono i presbítero, 
que guardaba encerrados en una caja de hojalata. Garatuza, con su ro- 
bo, se puso en camino para Gajaca, e hizo entender en su tránsito ai 
cura de Tlacotepec i al teniente de alcalde mayor de Tecamachalco, que 
iba enviado por el obispo de Puebla de cura de Tehuacán; enseñó los 
títulos robados i añadió: '"que la mayor desgracia que le había sucedi- 
do, era no haberle alcanzado sacerdote su madre," El cura le dio una 
libranza con que se socorriese. En el pueblo de Santiago "pidió recado 
para decir misa, i habiéndose revestido de todos los ornamentos sagra- 
dos i registrando en el altar el misal, dijo que no era bueno, i fingién- 
dose muí colérico se desnudó de las vestiduras sacerdotales i no dijo la 
misa que prometió." Hurtó allí las hostias, i como dejara una rota por 
el camino, la que encontraron los indios, se infirió que aquel no era sa- 
cerdote i debía ser el conocido embaucador Martín Droga. En los Cues, 
habiendo llegado a las cinco de la mañana, metió tal bulla que desper- 
tó a los pasajeros, i le oyeron decir: "yo venía dispuesto a decir misa 
hoi por ser día de Santa Lucía, i madrugué de San Antonio acá, taa 
to, que he chupado muchos cigarros i ya no puedo; caliéntenme agua, 
con que beba chocolate." A Coyotepec llegó como a las cuatro de 1» 
tarde, llamó al gobernador i a los indios, i les previno que al otro días 
domingo les diría misa. Los indios cantaron vísperas i él al fín ¡a sal- 
ve, con Domino vobiscum, i dijo una oración. Apremiado para que di- 
jera la misa prometida, quebró o escondió un frasquito con vino que 
traía, echó la culpa al indio que lo acompañaba. "Deseosos los espa- 
ñoles de oír misa, uno de ellos le dijo que no importaba la falta de vi- 
no, que una recua que venía del puerto de la Veracruz estaba cerca i 
les daría un poco, i despacharon a un indio con una vinajera, i habien- 
do traído el vino lo probó i dijo que estaba mui dulce i que era escru- 
puloso, i no se atrevía a decir misa con él." No cesando en el empeño 
los habitantes, Garatuza se fingió enfermo, porque las tortillas que no 



252 ÜICCIONAKIO 



estaba acostumbrado a comer, dijo, le hicieron daño. Para curarse se de- 
jó untar de sebo; mas su mal arrecia, i fué ya imposible lograr la tan 
porfiada misa. Se le reconvino por la mala obra i contestó: "mayor se 
rae hace a mí, que pierdo cinco pesos que estos hermanos me daban." 
Inventó diferentes pretextos para do celebrar en los pueblos i llegó a 
Oajaca, esparciendo la voz de que iba al pleito de una capellanía. El 
comisario de la Inquisición, informado de sus embustes, lo prendió i 
puso en la cárcel. Garatuza se escapó i con inimitable atrevimiento i 
desvergüenza vino a Méjico a presentarse al Santo Oficio. Por la ma- 
yor hazaña del hombre puede contarse la de que, ya en las garras de 
un tribunal que por bien livianas causas sabía dar buena cuenta de un 
preso, se hubiera sabido componer tan bien, quo lograra licencia por 
cuarenta días para ir a Puebla a curarse de sus males i a remediar laa 
necesidades que manifestó tenía, sin otro cargo que el de presentarse 
al comisario de aquella ciudad, para no tomar más tiempo del con- 
cedido. Como era de esperarse, Droga huyó, tomando el rumbo de la 
Nueva Galicia. Llegado al pueblo de Téul, en la cuaresma de 1646, se 
alojó en el convento de los franciscanos, con el nombre de Marcos Vi. 
llavicencio i Solís; ofreciéndole al guardián que le ayudaría en su minis- 
terio, confesó a un hombre. En la hacienda de la Barranca sacó un 
gran cartapacio i hacía que estudiaba un sermón, para predicarlo el 
domingo de Ramos en Tlaltenango, El dueño de la hacienda le suplicó 
confesara a la gente; aceptó el cargo, i desde la tarde hasta la noche 
confesó a 32 personas, les dio la absolución i se dejó besar la mano. No 
quiso decir misa, por el escrúpulo de la calidad del vino i no estar el la. 
brado compuesto con la bula de la Cruzada; pero por no dejar descon- 
solada a la gente, pidió lo necesario para bendecir agua, la bendijo, i 
para terminar la ceremonia apagó la candela en el agua, cosa que, aun. 
que laicos, extrañaron los circunstantes. Confesó al cura de Tlaltenan- 
go i a otros muchos, i pasó a Guadalajara, pidió prestados un capote i 
dos pesos, que se llevó a Tacotlán, donde le fueron quitados por el due 
ño. Huyó de allí i vino a Tetecala, jurisdicción de Cuernavaca, apo- 
sentóse en la vivienda de los religiosos el 3 de septiembre de 1647, i 
a la noche, al reposo que se acostumbraba cantar a la puerta de la igle- 
sia por los indios, se llegó a ellos, i les dijo que él había de cantar la 
oración, porque estando presente un sacerdote, no la podía cantar otro." 
Sábado i domingo siguientes, dijo misa, llamando la atención de los in- 
dios por haber celebrado con la cabeza cubierta con una escofiesta, 
Acertó a pasar por allí un eclesiástico que conoció al falso ministro, i re- 
conociéndole, contestó Garatuza, "que estaba muí escandalizado de que 
presumiese, que dejado estaba de la mano de Dios, que dijese misa sin 



r>E CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 



253 



ser sacerdote i que la decía muí de ordinario en el altar del Perdón de 
la catedral de Méjico, en donde se la oían todos, i que hacía siete afioa 
que se había ordenado de sacerdote, i que esto era público, que los tí- 
tulos no los tenía allí, porque había salido impensadamente de Méjico, 
adonde volvería i los mostraría." Libre de aquel ataque, siguió di- 
ciendo misa con asperges, cantando oraciones, imponiendo las manos i 
todos los actos de un sacerdote, hasta que sin saberse cómo, cayó en 
manos de la Inquisición. Procesado, confesó sus faltas, diciendo que a 
los indios los había confesado en su lengua, que no entendía, i que ia 
absolución se las decía entredientes, i de manera inteligible: "andad 
con Dios, hijo; Dios os tenga de su mano, i a mí también." No había 
dicho en las misas las palabras de la consagración, sino "Jesucristo, ten 
misericordia de mí, i traerae a verdadero conocimiento de mis culpas." 
En el auto de fe que la Inquisición de;Méjico celebró el lunes 30 de 
marzo de 1618, Garatuza fué uno de los penitenciados, condenándose- 
le "a auto en forma de penitencia, vela verde en las manos, soga en ia 
garganta, coroza blanca en la cabeza, en abjuración de levi, en doscien- 
tos "azotes i en cinco años precisos de galeras de Terrenate, al remo i 
sin sueldo." El día 31 de marzo se le aplicaron los azotes, paseándolo 
por los lugares acostumbrados. Después marchó a cumplir su condena. 
(Dice. Univ. de Kist. i Geog). 
CrSircía de la Cadena. El primero que se llamó García fué el reí de Na- 
varra, hijo de iQigo Garcías Enoconis. Fué entronizado después de su 
padre Iñigo Simenez o Ximenéz, hacia el año 850. El apellido García 
68 bascongado i significa "incendio de llamas agudas," compuesto do 
gar, llamas, i de cía, punta, punzón. (Hervas, tomo 5). 

En octubre de 1864 se sometieron al imperio de Maximiliano el abo- 
gado zacatecano D. Trinidad García de la Cadena, el abogado D. José 
María Castro (antiguo gobernador de Zacatecas) i otros muchos cons- 
titucionalistaa, de los que muchos, como García de la Cadena i Castro, 
vivieron en la vida privada. (Pavera, tomo 2", págs. 56 i 57). 

El primero de noviembre de 1873 fué fusilado en la estación Gon- 
zález (Estado de Zacatecas) el abogado i general Ti. Trinidad García 
de la Cadena. (Id., tomo 3*?, pág. 139). 

Craalhicr (en Tampico). 

El 30 de octubre de 1856 se pronunció en Tampico D. Eulogio Gau- 
thier Valdemar, desconociendo al gobernador del Estado don Juan Jo- 
sé de la Garza, mientras éste se hallaba en la campaña de Nuevo León 
contra D. Santiago Vidaurri, gobernador de aquel Estado. (Portilla, pá- 
gina 121). 



254 DiccioNARia 



CrCFlrudis (pueblo de Santa). Nombre derivado del antigao germánico 
gevt lanza, i drut, fuerte: lancera. 

A fines de enero de 1722, el capitán D. Nicolás de Eseobedo, fundé 
€n Nayarit el pueblo de Santa Gertrudia. (Mota Padilla, tomo 2\ pá- 
gina 229). 

Gertrudis (capilla de Santa). En 1736 existía ya una capilla en San* 
ta Gertrudis (Orizaba), i un poco más tarde Doña Gertrudis Baeza co- 
menzó a fabricar la que existe actualmente. (Arróniz, pág. 362). 

Cvila (río). Tomó el nombre del padre Gilo, palabra formada de Gil, tér- 
mino derivado de Ilermenegildo, procedente del godo ermand-gild que 
rale "el que distribuye a los soldados." 

El 21 de junio de 1699 llegaron los padres Ensebio Francisco K.iao 
2 Adams Gilo a un río grande, que denominaron Gila. El jesuíta ita- 
liano Kino entró en la Pimería el 13 de marzo do 1687, guiado por el 
indio Ooxi, llamado después Carlos. (Documento para la Historia de 
Méjico, tomo 31, I'; serie, pág, 374). 

íwfobo aerostático. Término procedente del latín giohus, bola, globo. 

En el mes de enero de 1785 disfrutó por primera vez el pueblo de 
Veracruz, del espectáculo de la ascensión de un globo aerostático, que 
construyó allí el capitán D. Antonio María Fernández. Las autorida- 
des i muchos vecinos principales do la población, atraídos por la cu- 
riosidad, concurrieron a la casa de Fernández, con el objeto de presen- 
ciar de cerua la operación de cargar i despedir el globo. (Lerdo de Te- 
jada, pág. 309). 

^wObiei'MO virreinal (trama del). Término derivado de gobernar, proce- 
dente del latín guhernare, mandar^ gobernar. 

Un hombre que seguramente conocía el carácter de Calleja, para 
interesarlo en que tomase las providencias necesarias i que castigase 
ios crímenes que se cometían en Querétaro, le felicita por su nombra- 
miento de virrei, le lisonjea con el título de padre de estos pueblos, i 
sin duda para no hacerse objeto del odio público, excusa su nombre i se 
ürma el queretano sensato; sin duda lo era, que así lo comprueba el 
contexto de su exposición i la precaución de ocultar su verdadero nom- 
bre: en seguida le refiere tres casos recientes en aquella ciudad, alta- 
mente conmovida por los desmanes de los españoles vecinos de ellfc 

Primero. El alcalde D. Pi,amón Martínez, a queja de una persona, 
citó a un gachupín cajero a su tribunal, llamado N. Cosío; resistióse 
este a comparecer, i por su contumacia lo mandó a la cárcel; pero los 
españoles D. Juan Antonio Pollatos i D. Ángel Ruiz sedujeron a otros 
ilfi su misma nación, i armados con sables lo sacaron de la cárcel i pu- 
sieron en libertad. 



DE CUBI08IDADE8 HISTÓRICAS. 235 

Segundo. Prendieron a una mujer por haberle encontrado unas ca- 
jillas de cigarros que iba a vender, i cuando se le formaba proceso por 
esta pequeña cosa, el administrador de tabacos de Querétaro, que se ha- 
llaba en una tienda, vio pasar por la calle unos cajones de cigarros; 
preguntó de quién eran, díjosele que de D, Femando Martínez Home- 
ro: registrados, se encuentra el sello falseado, pide las guías i ve su 
firma contrahecha, pero original la del contador de la renta; le recon- 
viene a éste por aquella maldad; la respuesta que le da son muchas in- 
jurias, i el hecho queda impune porque el contador tenía dinero i Mar- 
tínez era comandante de un batallón de Querétaro. 

Tercero. D. José Llata, hijo de D. Manuel Llata Saenz, teniente de 
dragones de Sierra Gorda i comandante de la tropa que estaba en su 
hacienda de Ixtla, mandó desde ésta al mayordomo de la hacienda del 
padre D. José María Verástegui un papel firmado de su puño, en que 
<iecía: "Si no me manda Ud. para tal día cierto número de libras de 
pescado para la cuelga de mi madre, pasaré a Ud. por las armas sin re- 
medio." El mayordomo, que sabía por experiencia que cumplía estas 
palabras, vino a Querétaro, presentó la orden original al comandanta 
de la ciudad, i quedó sin castigo. 

Este mismo oficial (Llata), habiendo sabido que el gobierno de Mé- 
jico había mandado que no se fusilase a ningún insurgente, sino en ac- 
ción de guerra, dijo: "Antes que llegue aquí ese bando he do matar a 
cuantos pueda." Fué a su hacienda de Ixtla, de allí a la que llaman del 
Picacho, donde hizo fusilar a cuatro hombres i dos mujeres. Al expe- 
diente (como he dicho) se agregaron estas constancias i no aparece 
que Calleja pidiese informe ni dictase providencia alguna para su ave- 
riguación i castigo. Este papel no dubía mirarse como anónimo, pues 
se designaban los hechos, las personas i los lugares donde se habían 
perpetrado tan horrendas maldades. Los anónimos ni deben apechu- 
garse ni despreciarse de todo punto: esto dicta la prudencia i la histo- 
ria. He aquí la tiranía en toda su deformidad. En las revoluciones 
ocurridas en Querétaro, después de hecha la independencia, el pueblo 
ha mostrado toda la odiosidad que tenía a los españoles por estas de- 
masías, que aún conserva en su memoria. El que siembra odio cosecha 
odio. Allí se reunieron muchísimos españoles, venidos de Tierra-den- 
tro cuando sonó el grito de Dolores; allí se formó el primer proceso 
contra Epigmenio González, i allí abusaron más que en otra parte de 
BUS riquezas i dominación. Resultó de los informes dados a Calleja se 
nombrase un comisionado, no para que averiguase las crueldades come- 
tidas contra los insurgentes, sino para que persiguiese de muerte a los 
curas de Querétaro, principalmente a los Dres. Gil de León i Osores, 



2&6 DIOOtoKARIO 



porque éstoa causaban grandea temores al gobierno. Nombróee con am- 
plísimas facultades al arcediano de Méjico D. Josó Mariano Beristain 
de Souza, dándosele además la comisión de que interviniese en las elec- 
ciones populares del ayuntamiento constitucional de Querétaro, para 
que recayesen en los llamados gachupines, pues las anteriores las ha- 
bían perdido. (Cabo, Los tres Siglos de Méjico, párrafos 103 a 108, 
págs. 985 i 986). 

Gobierno centraL La guarnición de Campeche se pronunció, i fué 
secundada por la de Mórida, a principios del mes de noviembre de 
1829. Ambas invocaban la adopción de un sistema central militar pa- 
ra el gobierno de toda la República, (Lerdo de Tejada, tomo II, pági- 
na 352). 

€i0gOJÍtO (Francisco). 

£n 25 de febrero de 1608, el alférez Gonzalo de Uría, con 60 espa- 
fióles i 200 indios salió de Guadania (Durango) i fué a la ranchería de 
Gogojito (40 leguas) de loa tepehuanes (cerca de Papasquiaro), adonde 
llegó el 5 de marzo, i en el camino de Guaricame puso una emboscada 
al jefe Gogojito (de quien tomó el nombre la ranchería) que venía (con 
30 o 40 gandules de una escuadra) de Guaricame, subiendo la serranía. 
Gogojito con otros cuatro capitanes, en sus muías, venían muy ajenos 
de que allí los esperaban los castellanos. El indio Francisco Amaya, 
capitán de la laguna, que estaba emboscado en la cumbre de la serra- 
nía, le dio un flechazo a Francisco Gogojito, que, entrándole por la gar- 
ganta, le atravesó el pecho, saliendo la flecha por el costado derecho. 
Arrojóse de la muía para coger el alto de una loma que caía a mano is- 
quierda, cuando llegó la flecha de otro indio lagunero, llamado tam- 
bién Francisco, que le atravesó por la espaldilla i le salió por la gar- 
ganta; con todo, procuraba subir a lo alto, cuando otro indio xixime, 
llamado también Francisco, ganándole un lado, lo atravesó con otra 
flecha. A este tiempo llegaron los españoles, que por no herir a nues- 
tros amigos no se atrevieron a disparar i con la misma lanza de Gogo- 
jito lo acribillaron hasta que cayó muerto. Matáronse en el alcance 
otros cuatro indios, i entre ellos el más señalado, Agustinillo, hijo de 
Juan Soldado, natural de la Sauceda, indio belicosísimo. Quitáronle la 
presa de muías i caballos que traían, i con ella i las cabezas de los 
muertos subieron al campo i yo tomé en mis manos la de Gogojito que 
aún estaba caliente, i de rodillas, acompañándome en la propia actitud 
en el campo, dije el tedeum laudamus. (Carta del padre Alonso del 
Valle, dirigida al padre Martín Pelaez, provincial de la compañía de 
Jesús. Llanos de Guatemala, 9 de Mayo de 1618). ' 
*' 1 Documento para la Iliptoria do Méjico, 1? serie, vol. 32, tomo 3^, págs. 91 i 94, 



UIS CUHIOSIDADBá HISTÓRICAS. 257 



Golpe de E9tada La etimología más generalmente aceptada es la del la- 
tía colaphtts, en griego ¡colaphos, puñada, mudado en colapus primero 
i en colpus después (Monlau), 

El 17 de Diciembre de 1857 fué el golpe de estado dado por D. Ig- 
nacio Ooraonfort i ayudado por D. Manuel Payno, D. Manuel Silíceo 
i D. Juan N. Navarro, o sea "Plan de Tacubaya," proclamado por el 
general D. Félix Zuloaga en la madrugada de ese día^ en la ciudad 
de Tacubaya, cerca de Méjico. 

Loa artículos principales fueron los siguientes: 

r.' Desde esta fecha cesa de regir en la República la Constitución 
de 1857. 

2" Acatando el voto unánime de los pueblos, expresado en la libre 
elección que hicieron del excelentísimo señor presidente D. Ignacio 
Oomonfort para presidente de la República, continuará encargado del 
mando supremo con facultades omnímodas. 

3" A los trea meses de adoptado este plan por los Estados en que 
actualmente se haya dividida la república, el encargado del Poder Eje- 
cutivo convocará a un congreso extraordinario, sin más objeto que el 
de formar una constitución que sea conforme con la voluntad nacional. 
El Sr. Vigil (Méjico al través de los Siglos, tomo 5", cap. 15), dice: 

"El gobernador del Distrito, general D. Agustín Alcéri-eca, publicó 
una proclama adhiriéndose al plan. El ayuntamiento se disolvió; los 
miniatros la Fuente i Ruiz (Manuel) renunciaron, lo mismo que el 
administrador de correos D. Guillermo Prieto, D. Manuel Romero Ru- 
bio (secretario del gobierno del Distrito), el general Frías (segundo en 
jefe de la brigada de Méjico) i otros empleados; mientras que eran re- 
ducidos a prisión D. Benito Juárez (presidente de la Suprema Corte), 
D. Isidoro Olvera (presidente de la Cámara) i los diputados Garza, 
Meló i Banuet. (Rivera, tomo 1", pág. C2). 
CrOrdianO Guzmán. El non)bre Gordiano se deriva de Gordio, antiguo 
rei de Egipto. 

El 12 de abril de ia54, el general Bahamonde, defensor de Santa- 
Anua, fusiló en Iluetamo al guerrillero liberal Gordiano Guzmán, 
quien había militado en la guerra de independencia a las órdenes del 
general Guerrero. (Rivera, tomo 1°, pág. 6). 
Ciraillática en Nueva España (1* cátedra de). Del griego grammaii. 
ke, de gramma, letra. 

El colegio de San Juan dw Lctrán debió su fundación al P. Fr. Pe- 
dro Muria, conocido por el Padre Gante, quien fué el primero que abrió 
una escuela en Tezcoco para enseñar las primeras letras a los natura- 
les, como atiienta D. Lúeas Alamán en sus disertaciones, i que después 



2j8 



DICeíOKARIO 



íontinuó este noble ejercicio en Méjico en la capilla del Sr. San José, 
anexa al convento grande de San Francisco. En sus inmediaciones fa» 
Itñcó aposentos para recoger a los niños, de donde tuvo su origen el co- 
legio de Letrán, que como advierte Alamán, "no fué en su principio 
Bsás que escuela para enseñar a leer i escribir i latinidad." I aun eu 
«sto de latinidad, si bien los franciscanos, según el mismo autor, tuvie- 
ron en su colegio de Santa Cruz i en la capilla de San José, cátedra de 
gramática que regenteó Fr. Arnaldo de Bassac, de nación francés, i pri- 
mer maestro de este estadio en el reino, en la época del establecimien- 
io de la compañía. 

De manera que, el colegio de San Juan de Letrán, de fundación tan 
Antigua, no fué en su origen i hasta un siglo después, más que una es- 
cuela de primera enseñanza. El P. Bethencourt le da por fundadora a 
la emperatriz doña Juana. (Pérez Hernández, tomo 3" pág. 539). 
'4irrclliado. Del latín granaium, de granum, grano. 

El granado es originario de Cartago. (Cantú, Hist Univ., Tomo 7", 
pág. 216). Los trajeron a Nueva España los conquistadores. 
'"Crran Cairo* La palabra Cairo es derivada del árabe alcáhirat, la vio- 
íoriosa, de cahar, vencer (Moulau). 

A ocho días del mes de febrero de 1517 salió Francisco Hernández 
úe Córdova do un lugar de Cuba, llamado en lengua de aquel país Ja- 
ruco, con ciento diez soldados; después de doblar el cabo de San Anto- 
nio, llegó a Yucatán a los veintiún días de navegación. Desde los na- 
vios vieron un gran pueblo, distante de la costa unas dos leguas, i por 
no haber visto otro tan grande en Cuba, le llamaron Gran Cairo. Pri- 
mer nombre dado a un pueblo en este país por los castellanos; el se- 
:^undo fué "Za Rambla que pusieron a Ahualulco." (Bernal Díaz del 
Castillo, Hist. de la Conq. de Nueva España, cap, 12). 
^^PCSTOrio (colegio de San). Del griego Gregorcó, que signiñca ''estar des- 
pierto, vigilar." 

El P. Fr. Pedro Sánchez, su primer provincial, fundó, sin saberse 
-áónde, el colegio de San Gregorio Papa, con licencia que para ello ob 
tuvo del superior gobierno, en 19 de enero de 1575. En dicha licencia 
íonstaba el patronato real del colegio i la facultad que el gobierno se 
reservó de formar constituciones i practicar visitaa Poco tiempo des- 
pués de fundado se unió al de San Bernardo, antes que se uniera al de 
San Ildefonso. Esto consta de que una capellanía de San Gregorio, que 
iundó el P. Sánchez con 500 pesos de capital, pasó a San Bernardo, en 
-tiempo de su rector el P. Bernardino Llanos, quien gastó el capital em 
San Bernardo, i quedó a reconocer la obra pía por otro capital de 300 
jesos, capellanía también de San Gregorio, que redimió su censuario 



PE ClRI09ir»A»ES HISTÓRICAS. 259 

Francisco Duran al rector de San Ildefonso, en 9 de octubre de 1591. 
(Pérez Hernández). 

4KpÍIIo (campo del). En latín gryllus, del griego gryllos, el grillo, insecto. 
Cuando en abril de 1811 se acercó a la ciudad de Zacatecas el ge- 
Tíeral D. Ignacio Rayón, la guarnición realista con su comandante Zam- 
Irano, se hizo fuerte en el cerro inmediato al del Grillo, i se llevó con- 
migo la plata en pasta que había en la ciudad, que según se asegura eran 
500 barras. Rayón estaba acampado en Guadalupe, i habiéndosele pedi- 
do de parte de D. José Antonio Torres, el mismo que se había apode" 
rado de Guadalajara, auxilio de víveres i de artillería, le contestó que 
r.o teniéndolo, lo tomara del enemigo. Torres aprovechó el consejo: a 
Jas ocho de la noche salió con gran silencio de su campo, i se dirigió al 
cerro del Grillo i sorprendió a los enemigos, con tan buen éxito, que 
ílestrozó completamente a los realistas, se apoderó de las armas, de las 
i.arras de plata i al otro día pudo el ejército insurgente entrar en la 
ciudad. 

Cuéntase como anécdota, que al dar el asalto se quiso hacer uso de 
vn cañón pequeño, cuya cureña se había roto, i que un soldado apoyan- 
do las manos i las rodillas en el suelo, hizo que sobre la espalda le pu- 
sieran el cañón, para servir del útil destrozado. Disparóse el arma, i 
con el embique se le lastimó el espinazo. Lastimado de gravedad, pre- 
guntó el soldado si el disparo liabía surtido el efecto apetecido; a la res- 
puesta de que sí, contestó: "ahora muero con gusto." (Dice. Univ. de 
Hist. i Goog.) 

Cílflng'OíS» Voz familiar que significa griego, i se denominan así a los in- 
gleses i norteamericanos. 

Con achaque de levantar las milicias provinciales del reino que re- 
BÍstieran una invasión enemiga, como la que acababa de sufrir la Ha- 
Lana, habían venido varios regimientos veteranos de España, conocidos 
por el pueblo de Méjico con el nombre de gringos. Esto se hizo para 
Ja expulsión de los jesuítas, (Alegre, tomo 3, pág. 301). 

4i(fiac1lÍnailg;o (minas de). Nombre alterado del azteca cuanhcJiinan- 
co, que significa seto en el hosque^ compuesto de cuauhíla, bosque, chi- 
'úamite, seto, i co, en. 

Don Juan Fernández de Ilíjar descubrió las minas de Huauchinan- 
^0, Jocotlán, Guajacatlán e Izatlán (de Nueva Galicia), de las que en 
treinta años resultaron al rei más de dos millones, por sus reales dere- 
chos. (Mota Padilla. Tomo P, cap. 35, pág. 380). 

$K 11 «1(1 al ajara (ciudad de). Nombre originario de la ciudad española, 
llamada así por haberse fundado a la orilla del río Guadalajara^ deno- 
jninación dada por los moros por la semejanza que tiene en las piedras 



260 DICCIOHAKIU 



a otro río de la Arabia feüz, conocido por río de las pitUras, que en ara 
be ae dice Uad'iliti/ara, compuesto de vjad o uad, río, i Jiagera,, piedra, 
i de aquí Guadaxara i hoi Gtiadalajara. 

Esta población de Jalisco fué fundada primero por Juan de Oñate 
en Nochistlán el 16 de marzo de 1530, con el nombre de Villa del Es- 
pvritu Santo (Mota Padilla, tomo 1" caps. 9 i 14); después fué cambia- 
da a Tacotlán, donde permaneció 7 años, i por último, el 5 de febrero 
de 1542, por orden de Ñuño de Guzmán, al valle de Atemajac, a 1,656 
metros sobre el nivel del mar. 

Los primeros vecinos fueron 22 estreñirnos, 9 montañeses, 9 andalu- 
ces, 9 portugueses, 6 castellanos i 3 bizcaínoa. El 11 del mismo mea i 
aflo hicieron su primera elección de ayuntamiento, i resultaron alcaldes 
D. Fernando Flores i D Pedro Plasencia, i regidores D. Miguel Iba- 
rra, D. Diego Orozco i D. Juan Zubia. Se nombró por párroco al Br. 
D. Bartolomé Estrada i por vicario al Br. D. Alonso María. Loa indios 
mejicanos, auxiliares de los invasores, se reunieron en un pueblo que 
denominaron Mejioalcingo. 

Las primeras casas fueron edificadas a la oriüa oriental del arroyo 
conocido ahora por del Paáeo, en la calle del Puente de Medrano. La 
ciudad se extendió al occidente i adquirió tal importancia que en 1569 
se le declaró capital de la Nueva Galicia i se trasladó a ella la audien- 
cia i silla episcopal erigidas en compostela, la 1' en 1548 i la 2' en 
1549. (Dice. Univ. do Hist i Geog.) 

El 1'.' de Octubre de 1541, en cabildo abierto, propuso el teniente de 
gobernador, Cristóbal de Oñate, el desazón que muchos de los vecinos 
tenían, desde que se determinó la fundación de la ciudad (Guadalaja- 
ra), en aquel paraje: que los más habían sido de sentir se f undas9 o en 
Tonalán, o en el valle de Zapotepec, que hoi se llama Toluquilla, o en 
el valle de Atemajac o Tlemaxac, que es donde ahora está; i que D. 
Ñuño de Guzmán, cuando los vio en la mesa de Nochistlán con tantas 
incomodidades, i tan repetidos asaltos, ItíS conc^.dió facultad para que 
se mudasen al lugar mas cómodo. 

Salieron de Tacotláu los vecinos i se situaron en el valle de Atema- 
jac, donde fundaron la 2* Guadalajara el 5 de febrero de 1542. (Oavo,. 
pág. 847). 

Guadalajara (independencia de). El brigadier Negrete se hallaba ec 
1821 con una fuerte división en el pueblo de San Pedro, inmediato a 
Guadalajara, donde estaban en el cuartel del Hospicio o de artillería, 
el capitán D. Eduardo Lariz i el coronel D. .José Antonio Andrade con 
una parte de un regimiento de dragones do Nueva Galicia. Aunque es- 
tos jefes estuviesen de acuerdo con Negrete, no quería éste aventurar- 



DE CrBIOSlDADEK HISTÓftlCAS. 261 

Bi^i a un roEopimiento que pudiera ser motivo de desgracia, teniendo 
Cruz a su disposici»in a corta distancia la división que mandaba D. Her- 
menegildo Revuelta, comandante que había sido de Lagos. Sin embar- 
go, la oficialidad se impacientaba i Negretebubo de fijar el 16 de junio 
para la proclamación de la independencia; pero sin aguardar a este día, 
el 1 3 a las diez de la mañana, se supo en la ciudad que la tropa que es- 
taba en San Pedro había jurado el plan de Igualsi. Con tal noticia, La- 
rh se hizo dueño de la artillería i municiones, asestando los cañones que 
estaban destinados a contener algún desorden del público, para defen- 
derse del resto de la guarnición si intentase atacarlo; mas <5sta, excita- 
iJa por Andrade, proclamó también la independencia i fué a unirse a 
Lariz. Sabido por Cruz el movimiento, se presentó en el cuartel para 
tratar de contenerlo; pero Lariz le dijo respetuosamente que se retira- 
se, porque n© era ya obedecido. Recibió al mismo tiempo Omz una ex- 
posición de la oficialidad reunida en Sau Pedro, que terminaba con es- 
tas palabras; "Independencia hoi o muerte", i Negrete añadía, que ha- 
hiéndela ya proclamado, pasaría aquella tarde con su división a hacer. 
i'á jurar solemnemente en la capital, con lo que no le quedó a Cruz otro 
partido que salir de la ciudad i ocultarse, (Dice. Univ. de Hist. i Geog. ) 
El 23 de Junio de 1821 se solemnizó el juramento de la independencia 
»n aquella c&tndral con función en la que predicó el Dr. San Martín. 
'Guadalajara (sucesos en). A consecuencia do las derrotas sufridas 
por los realistas en Zacoalco i en la Barca, el obispo de la ciudad i prin- 
ííipales autoridades huyeron de allí, i el mando quedó en monos del 
ayuntamiento. Como algunos de los europeos que lo componían se ha- 
bían también ausentfvdo, se complet<5 su númei'O con americanos, i la 
uorporación, que ya no podía resistir, sólo trató de evitar desastres en la 
«ntrada de los insurgentes. Coa este objeto, fueron nombrados D. Ig- 
nacio Cañedo i Rafael Villaseñor para ir a Zacoalco adonde estaba To. 
rres, al padre Francisco Padilla para ir a la Barca i al Dr. D. José 
Francisco Arroyo para que tratara en Jacotán con el jefe Gómez Por- 
tugal. Torres ofreció respetar las propiedades i personas de los vecinos, 
como lo cumplió al pie de la letra. Entró el día 1 1 de noviembre de 
1810. El mismo dia entraron las divisiones de ios coroneles Portugal 
i Navarro, quienes quisieron disputar el mando a Torres; éste, no que- 
riendo resolver nada por sí, dio parte a Hidalgo, quien habiendo llega- 
rlo derrotado de Acúleo a Valladolid, resolvió marchar al llamado, pa- 
ra lo cual salió de esta ciudad el 17 de noviembre i llegó a Guadalaja- 
rr el 26. Allí organizó su fuerza i su gobierno i salió con loa demás je- 
fes insurgentes a perder la célebre batalla del puents de Calderón. (Dice. 
TJniv. de Hist. i Ooog. ) 



262 DICCIÓN A KK) 



CrOadallipe. Por los años de 581, el rey Leovigildo desterró a San Lean- 
dro, arzobispo de Sevilla, quien se fué a Constantinopla, adonde, por 
este tiempo, el papa Pelagio lí había enviado al diácono Gregorio, co- 
mo embajador de la Santa Sede, para obtener del emperador Mauricio 
auxilio contra los lombardos. Allí los dos religiosos se conocieron i 
mui pronto fueron amigos íntimos. 

Un día, hablando ambos de ciertos puntos de sagradas letras, trata- 
ron del libro de Job; i como el arzobispo comprendió que el diácono 
era hombre de gran talento, le encargó una exposición del citado libro, 
la cual hizo Gregorio (después de haber sido elevado a la dignidad 
pontificia) i se la mandó a San Leandro, a Sevilla, juntamente con una 
imagen que se decía Virgen de la Salud; después la llamaron Nuestra 
Señora de la Piedad. 

San Leandro, acompañado del clero i del pueblo, recibió las Morales 
de San Gregorio i la Virgen, que tituló Regina CopU, la cual estuvo eu 
Sevilla hasta el año 710, que Tarik-ben-Zayad, con doce mil intrépido.? 
guerreros, invadió a España. 

Temerosos los sevillanos de que los moros no respetasen la imagen 
de la Virgen, la llevaron a Estremadura i pusiéronla junto a los cuer- 
pos de San Fulgencio, obispo de Ecija, i de Santa Florencia, su her- 
mana, en una cueva que está cerca de un río llamado entonces Lupo, o 
de los Lobos, que los moros denominaron Guadal, palabra que, en su 
lengua, significa río. De estas dos voces se formó el nombre Guadalu- 
pe, que primero se le dio al río i después al pueblo. Pero según Si- 
güenza, — historiador de San Jerónimo — se deriva del árabe j'warfa, río, 
i de luh o luben, fuente. 

Por espacio de seiscientos años permaneció allí la imagen, hasta que 
por los años de mil trescientos treinta la encontró casualmente en el 
mismo lugar un vaquero de Oáceres, llamado Gil. 

Noticioso el rei Alfonso XII, de la milagrosa aparición de Nuestra 
Señora de Guadalupe, mandó fabricarle una iglesia, i al mismo tiempo 
empezó a formarse allí una población que hasta hoi se llama Guada- 
lupe. 

Muí pronto todo el clero tuvo noticia de la aparición i de los mila- 
gros portentosos de la imagen, i el nombre de Guadalupe fué elevado a 
la categoría del de los santos, i con él se llamaron algunas personas 
mucho antes del descubrimiento de América. 

"Mas para que con vos, porque deis gracias á Dios, quiero que se- 
páis lo que fué, que fué la herida (del Rei) tan grande, según lo dice 
el doctor de Guadalupe (que yo no tengo corazón para verla), tan lar- 
ga y tan honda, que de honda entraba cuatro dedos . . . ." (La Rein» 



»E CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 26S " 

dofía Isabel la Oatólica, á su confesor, don Fray Hernando de Talaye- 
ra: — Barcelona, á 30 de Diciembre de 1492). 

El primero que, según parece, trajo este nombre a la Araérisa, fué 
el almirante Cristóbal Colón. El lunes 4 de noviembre de 1493 llegó 
a la isla que los indígenas llamaban Turuqueira i Colón denominó 
Guadalupe, quizá en memoria de la Virgen de la patria de Cortés, 
quien era muí devoto de la referida imagen, como se ve por estes do 
cumentos: 

"Registró el dicho (Juan de Rivera) que lleva sesenta marcos dé 
plata para ciertas lámparas de ciertos monasterios, que son Nuestra 
Señora de Goadalupe e San Francisco de Medellin y nuestra Sefiors.. 
del Antigua de Sevilla." (Traslado del registro del oro, joyas y otPM eO'- 
sas que ha de ir á España en el navio Santa María de la Rábida, su 
Maestre Juan Baptista. — Año de 1522). De igual fecha, más o menos^ 
es este otro: 

Caxa primera. Para Nuestra Señora do Goadalupe. Primeramente 
un plumaje, á manera de capa, el campo verde, e la orladura do plu- 
mas verdes largas, el cabezón labrado de oro a pluma azul, aforrado en 
un cuero de tigre. ítem: un coselete de pluma azul e oro, abierto por 
los pechos, á manera de sacrificado, al uso que acá se sacrifica, con la 
cintura de pluma verde. ítem: una rodela, el campo azul, con un hom- 
bre figurado en medio, labrado de oro," (Memoria de los plumajes e 
joyas que se envían á España, para dar e repartir á las iglesias 8 mo- 
nasterios. ) 

Hernán Cortés había traído algunas imágenes a Méjico; i no era 
ya extraño que (para hacer completo el prodigio), en tiempo é& don 
Juan de Zumárraga, se apareciera la Virgen a Juan Diego, com© más 
tarde se apareció en la bahía de Ñipe (Cuba) a Juan Hoyos i a Juan 
Moreno, otra virgen llamada de la Caridad del Cobre. 

Era natural que de las imágenes milagrosas de España, se sacasen 
copias para que se apareciesen en América. Así vemos cómo en el pue- 
blo de Regla (Cuba), cuando sus habitantes eran negros^ se apareció a 
la orilla del mar una Virgen negra con un niño blanco, que desde en- 
tonces se llamó la Virgen de Regla. Como en la costa de Veracruz ha. 
bía también muchos negros, se aparecieron en el río Minatitlán dos 
cristos negros (uno se halla hoi en Veracruz en la capilla del Cristo, i 
el otro en Campeche); en el pueblo de Ichmul (Yucatán) se apareciv 
un cristo aindiado, que hasta ahora veneran en la Catedral de Mérida- 
bajo el nombre de "Santo Cristo de las Ampollas." Todos estos santos 
aparecidos tienen, como la "Virgen del Rayo" del Parral, el Sefior del 
Sacro Monte (negro), el de Chalraa (aparecido a Fr. Nicolás Perea ©c 



264 DICCIONARIO 



1539), el de Otatitlán, el Santiago de Jalachó, el de Totolalpan (apa- 
recido a Fr. Antonio Roa en 1543), etc., etc., el mismo o semejante 
origen que las vírgenes de Izamal i do la iglesia de las Monjas de Ma- 
rida, que según Frai Diego López de CogoUudo, el obispo de Yucatán, 
Frai Diego de Landa, mandó fabricar en Guatemala en 1559. 

Otro tanto pasó con la patrona de Méjico: 

Se mandó a sacar copia de la Guadalupe de Estremadura, i en la 
mafiana del sábado 9 de diciembre de 1531, la Guadalupe mejicana se 
upareció en la cima del Tepegac al pobre Junn Diego, que pasraba por 
ía falda del cerro. 

Era necesario hacer una sustitución. 

Refiere el jesuíta Francisco de Florencia, que en el cerro llamado en 
azteca TepeyaCy que quiere decir extremidad, punta o nariz, aludiendo 
a la forma en que termina, tenían los indios un ídolo denominado Teo- 
íenantzin, que significa madre de las gentes o de los dioses. 

Los indios pasaron por todo; pero ni el obispo Fr. Juan de Zuraá- 
rraga ni nadie entonces escribió una sola letra acerca de la portentosa 
aparición, ni el gobierno tuvo noticia de nada. 

¿Cómo se supo que la aparecida en el Tepeyac se llamaba Guadalu- 
pe? Muí fácilmente. Todos ios que conocían la virgen de Estremadu- 
ra, dijeron al ver la del Tepeyac que ésta era la Virgen de Guadalupe 
i que la había dibujado en San Francisco de Méjico el indio Marcos de 
Aquino Cipac. Para desvanecer toda sospecha de engaño, se inventa- 
ron mil fábulas i no faltó sacerdote que se atreviera derivar la pala- 
bra Guadalupe del azteca t^p-'ruatlanopeuh, la que apareció en la cima 
del cerro. El P. Becerra Taaco dice que procede el mejicano cuauhtla- 
pan, tierra de árboles junto al agua. ¡A. lo que obliga el interés! 
liíliadaBupe (colegiata de). 

El primer español que estuvo en este lugar fué el capitán Gonzalo 
de Sandoval en 1521, cuando Hernán Cortés sitió a Méjico. 

En el cerro del Tepeyac, que los españoles nombraban Tepeaquilla, 
«.doraban los indios una divinidad denominada Torhantzin (madre de 
los dioses) a cuya fíesta concurrían desde largas distancias. En 1550 
había allí una ermita. La colegiata se concluyó i la bendijo en noviem- 
bre do 1622 el arzobispo D. Juan Pérez de la Serna. La fábrica costó 
más de 50,000 pesos. A este lugar se trasladó la imagen. En 1629 
cuando la ciudad de Méjico sufrió la gran inundación, el arzobispo D. 
Francisco Manzo mandó traer la imagen i colocarla en la catedral, don- 
de estuvo hasta mayo de 1631, en-que retiradas las aguas, volvió a su 
santuario. Se regaló a la imagen un trono de plata que p<^sñ>>a más de 



DE CURIOSIDADES HISTÓEICAS. 265 



350 ruarcog, trabajado con esmero en 1647, cosfceado en su mayor par- 
te por el virrei, conde de Salvatierra. (Pérez Hernández), 
Otro escritor, dice lo siguiente: 

El obispo frai Juan de Zumárraga la colocó en la catedral, donde 
estuvo hasta que en 1533 fué llevada en procesión a la ermita del Te- 
peyac, construida a expensas del mismo obispo. En 1695 se comenzó la 
fábrica de la colegiata, i se concluyó el 1" de mayo de 1709. 

La crujía que ciñe el presbiterio i se prolonga hacia el coro, fué do- 
nación del virrei D. Antonio María de Bucareli. En esta obra se in- 
virtieron 8,609 marcos 2 onzas de plata o sean 172 arrobas 4 libras 10 
onzas. Las bichas, que eran 32, pesaban 2,646 marcos 2 onzas de pla- 
ta i su valor era de 23,919 pesos: seis de ellas fueron donadas por el 
mismo virrei. La cenefa o gotera de plata, dádiva del mismo señor, im- 
j^rtó 1,209 pesos, i con el tabernáculo importan 96,362 pesos. 

El 6 de marzo de 1749, el arzobispo D. Manuel Rubio i Salinas de. 
claró en Madrid la erección de la Colegiata de Guadalupe de Méjico. ^ 
En el año de 1660 un vecino de la Villa, nombrado Cristóbal de 
Aguirre, edificó en el cerrito de Tepeyac una ermita, fincando además 
la cantidad de mil pesos para que con sus réditos, se hiciera cada año 
el 12 de diciembre una función a la virgen de Guadalupe. (Alfaro i 
Pina, pág. 41, notas). 
CwiaSidaiiape de Zacatecas (santuario de). 

En 1688 los frailes franciscanos Antonio Escaray, Francisco Este- 
vez i Francisco Hidalgo se establecieron en el santuario de Guadalupe 
de Zacatecas. En dos días recogieron más de veinte mil pesos. En 27 
de enero de 1704 mandó el rei que los padres de la propaganda Fide, 
fundasen un colegio de la Santa Cruz en la ermita do Nuestra Señora 
de Guadalupe, distante una legua de Zacatecas. (Espinosa. Crónica, 
lib. V, cap. 30, págs. 500 y 505). 

El colegio apostólico de Guadalupe, a 4,190 meti'os al Este de Za- 
catecas, fundado el año de 1707 por Fr. Antonio Margil de Jesús i 
otros cinco religiosos del colegio de la Santa Cruz de Querétaro, en el 
mismo sitio en que hoi está. En 1721 se construyó el templo. El co- 
ro tiene dos tribunas con dos órganos hechos en 1851 i 1852. (J. S. 
Noriega). 

Guadalupe de Duraugo (santuario de). 

El santuario de Guadalupe, situado al norte de Durango, fué funda- 
do por el obispo don Pedro Tapiz, que tomó posesión de aquel obia- 



3 Alfaro i riñ», i á'.:s, 27 a 30. 

i» 



t66 DICCU'KAKIO 



pado en 22 de febrero de 1713 i que gobernó hasta el 13 de abrií de 
1722. (Alfaro i Pina, páge. 317 i 321). 

Guadalupe (misión de). 

Don Francisco Earbadillo, a una legua de Monterrei, fundó en 1715 
la miaión de Guadalupe; después a los lados del río del Pilón fund<S 
las de la Concepción i Purificación. (Arlegui, pág. 122). 

Guadalupe, de Nayarit. 

El capitán don Nicolás de Escobedo fundó en Nayarit, el 2 de fe- 
brero de 1722, el pueblo de Nuestra Señora de Guadalupe. (Mota Pa- 
dilla. T. 2°, pág. 229). 
€iliadalnpe de Sonora (acción de). El día 4 de septiembre de 1866 se 
dio la acción de Guadalupe en el Estado de Sonora, i la ganó el gene- 
ral Ángel Martínez al general llefugio Tanori i sus subalternos el ca- 
pitán francés Lamberg (que murió en el combate) i el coronel José 
María Tranquilino Almada, el que había vencido a Antonio Rosales. 
(Rivera, tomo 2°, pág. 176). Véase fusilamientos en Guaimas. 
CiUadallipcs (Sociedad de los). 

Después de que en Méjico se publicó la constitución de 1812, se for- 
mó una Sociedad llamada de los Guadalupes, la cual tenía por objeto 
comunicar a Morelos i Playón, todo lo que pasaba en el gobierno es- 
pañol i proporcionarles auxilios de toda especie. (Cavo, pág. 942). 
CrliadiaBaa. Nombre que los conquistadores dieron al lugar donde fun- 
daron a Durango, por parecerse a otro de España, denominado así por 
el río que atraviesa el valle i se llama Guadiana^ nombre que, según 
Tamarid, significa río de Diana, de la fertilidad o del llanto; pero se- 
gún Pomponio Mela, Estrabón, Plinio i Ptolomeo (citados por Covarni- 
bias), su nombre antiguo fué Ana, originado de Sicano, 17" rei de Es- 
paña, dicho primero Ano, i unido al sobrenombre Sic, se formó Sicano. 
Otros dicen que al nombre Ana, que tenía, los árabes antepusieron la 
palabra guada, que significa agua viva, corriente, río, i que unidas am- 
bas se formó el nombre Guadiana. 

Algunos años antes de ser destinado a Sinaloa el padre Gonzalo de 
Tapia, había hecho con el padre Nicolás de Amalla una fervorosa mi- 
sión en la custodia de Guadiana, que pareció el lugar más a propósito 
donde desde entonces habían quedado los ánimos mui propios a la com- 
pañía. Este movió a su gobernador D. Hodrigo del Río i León a pedir 
al padre visitador a los padres que después, mudada la determinación, 
se destinaron a Sinaloa por los años de 1593; con ocasión de cierto ne- 
gocio pareció necesario enviar a aquella ciudad al padre Martín Pérez 
con otro compañero. Se detuvieron en Guadiana el tiempo necesario 
en la explicación de la doctrina cristiana, en las exhortaciones i confe- 



DE CtBlOSlDADM HISTÓRICAS. 2C7 

siones, i por medio de intérpretes compusieron un catecismo en lengtia 
del país para la instrucción de los indios. 

El gobernador i algunos otros de la ciudad, los más distinguidos, 
ofrecían para la fundación veinte i dos mil pesos i unas casas, escribie- 
ron también de su parte a nuestro mui reverendo padre general, i el 
padre provincial Pedro Díaz, en carta de 31 de marzo de 1594:, esfuer* 
za bastantemente la utilidad de a^uel establecimiento. En efecto, la 
ciudad de Guadiana es la puerta de los^vastos países en que para salud 
de innumerables almas trabajó tantos años la Compañía de Jesús. Las 
provincias do Tepehuana, Tarauni^ra, Sinaloa, Topia, Nayarit i Kuevo 
Méjico, cuyos límites hacia al norte no están mui conocidos, son de su 
jurisdicción, especialmente después que por los años de 1621 se dividió 
untre Durango i Guadalajara el Obispado de la nueva Galicia. En 1551 
D. Alonso Pacheco fundó una colonia en el valle Guadiana que fué 
después la capital de nueva Bizcaya. (Docum. para la Hist. de Méjico, 
1' serie, vol. 32, tomo 3", págs. 35 i 44). 

El convento del pueblo de Santa María de Guazamota, se erigió en 
una fragosa sierra el año de 1606, Dista cinco leguas de Nayarit, cu- 
yos habitantes se convirtieron en 1721. (Mota Padilla, tomo 3", pá- 
gina 220). 
drUainiSas (ciudad i puerto de). Este nombre puede ser cahita, alterado 
de huaimac, quo significa entenado de mujer, o Iluaimac, personaje an- 
tiguo entre los indios, que reinó en Tula. 

San José de Guaimas fué en su origen un cuartel donde había un 
cuerpo de guardia permanente para contener a los indios que vivían 
en armas contra los españoles. Después se fundó el pueblo, como se ve 
por la siguiente disposición: 

"Para que en el importante puerto de Guaimas, donde ahora se ha- 
lla establecido uno de los cuarteles de la expedición de Sonora, i en 
ella se construirán desde luego casas i almacenes reales con la debida 
economía, distribuyéndose al mismo tiempo solares i suertes de tierra a 
los particulares que quisieren avecindarse en aquel paraje, nombro por 
comisario real de las obras que se hayan de ejecutar por cuenta de la- 
real hacienda i también del repartimiento de dotaciones a los nuevos 
pobladores con arreglo a la instrucción que extenderé en este particu- 
lar, a don Soto Ponce de León,^ cadete del regimiento de infantería de 
América. 

"I en su consecuencia mando al jefe de dicho cuartel que le franquee 
todos los auxilios que necesitare para el cumplimiento de esta comisión: 



1 Se le asignó el sueldo de 15 $ mensuales. 



268 DICCIuNARJO 



i a todos loa jueces de estas provincias que no le pongan el menor em- 
barazo en lo que corresponda a ella. 

•'Dado en el real de los Alamos, a 31 de agosto de 1769, — José de 
Gálv€z. 

"Por mandado de su e' noria i-uatrísima. — José Miguel de Azarza.'' 
(Docum. parala Hist. de Méjico, 1** serie, vol. 31, tomo 2'', págs. 69 i 70). 
El 13 de julio de 1854, el filibustero francés Conde de Raousaet de 
Boulbon, a la cabeza de cuatrocientos hombres, unos norte-americanos 
i otros franceses, atacó el puerto de Guairaas; su objeto era segregar do 
Méjico el Estado de Sonora i agregarlo a los Estados Unidos. Defen- 
dió el puerto i derrotó a los invasores el general D. José María Yáííez 
a la cabeza de trescientos mejicanos. El conde de Raousset fué hecho 
prisionero i fusilado en el mismo puerto el 12 de agosto del mismo año. 
(^Rivera, tomo 1", pág. 8). 

A fines de marzo de 1865 fué la acción de Guaimas, que ganó el co- 
ronel Garnier a Patoni i tomó el puerto, por el que Juárez recibía mu- 
cho pertrecho. (Rivera, tomo 2", pág. 95). 

El 14 de septiembre de 1866 fué la desocupación del puerto i ciudad 
de Guaimas por las fuerzas francesas por orden de Bazaine, para comen- 
zar a concentrar sus tropas i principiar la evacuación de Méjico. (Ri- 
vera, tomo 2", pág. 176). 

<ií liaínailiota* El primero que tuvo la encomienda de Guainamota fué 
Juan de Arce, que los indios mataron. Este pueblo estaba en la sierra, 
terreno do Nayarit. Después, en 1613, el capitán .Jerónimo Arciniega, 
con dos mil indios de Nayarit, fundó cuatro pueblos, uno cerca do .Ja- 
lisco, que llamaron Guainamota. En 16 de febrero de 1722, D. Juan 
Flores de la Torre fundó el viejo pueblo de Guainamota en la sierra 
de Nayarit. (Mota Padilla, tomo 2^ págs. 182 i 233). 

IntiaSag'llíses (misión de). La misión de San Cristóbal de Gualagüises 
se fundó en 164G a cuatro leguas de Linares. Por este tiempo se fundó 
San Pablo de Labradores, que en 1718 se convirtió. ( Arlegui, pág. 116, 
i Mota Padilla, tomo. 3", pág. 211). 

^ÑlianajUSltO (ciudad de). Alteración del tarasco cuanahuaía, que sig- 
nifica muchos cerros, montañoso, compuesto de citanecua, muchos, i de 
huo,ta, cerrros. 

El real de minas de Santa Fe de Guanajuato se estableció el año 
de 1554, se le dio título de villa en 1619, i de ciudad el 8 de septiem- 
bre de 1741. En su fundación no se consultó la comodidad de los ha- 
bitantes, sino que se aprovechó el terreno que pareció mejor. De esta 
manera la población se formó en un profundo i estrecho valle (cañada 
mui honda), rodeado Je montañas. Al norte tiene el cerro del Cuarto 



DE CGE106IDADER HISTÓKICAS. 269 

(que tomó este nombre de la pierna de un ajusticiado puesta allí); al 
sur, el cerro de San Miguel (en cuya cima hai una meseta llamada "de 
las Carreras," por las que allí se verifican los días de Santiago i de San 
Ignacio); al este, el cerro de la Sirena, i se extienden a lo largo de la 
Cañada los de los Tumultos o de las Guerras, San Miguelito, la Leona, 
i al nordeste los de Mellado, Cata, Valenciana i otros. 

La mañana del 5 de julio de 1760 se inundó la ciudad, según reíiere 
el alcalde mayor de entonces allí, D. Bernardino de Nabas. Aquel to- 
rrente se llevó más de 240 casas i haciendas de beneficio. Aquella no- 
che perecieron como 200 personas. Muchos se salvaron de la catástrofe- 
i por la mañana se veían en el campo mujeres i niños temblando do frío, 
sin tener con qué cubrirse ni qué comer, porque todo se lo habían lle- 
vado las aguas. Las pérdidas de la población fueron considerables, i se 
aumentó al día siguiente con el saqueo que hizo ia chusma de ladrones 
(que denominan podencos, lobos i coyotes), gente que vive en el liberti- 
naje, la embriaguez, blasfemia i demás vicios, 

A consecuencia de un gran ruido subterráneo que se oyó a la media 
noche del 9 de enero de 1784, i más fuerte aún los días 13 i 16, que 
parecían truenos interiores, emigró mucha gente alarmada. El ruido 
se escuchaba únicamente en la parte montuosa, comprendida entre la 
Cuesta de Aguilares, no If-jos de Marfil, hasta el norte de Santíi Rosa. 
Para impedir que se despoblase la ciudad con la rápida emigración, el 
cabildo'publicó un bando en el que se imponía la multa de mil pesos 
8Í era rica, a cada familia que se separara de Guan&juato, i dos meses 
de prisión si era pobre. Para esto se encargó a la fuerza armada la per- 
secución de los f agitivos. Los ladrones (durante el mes del ruido) apro- 
vecharon el hlarma para saquear las casas, sin que la autoridad tuviera 
fuerzas suficientes para impedirlo. (Véase el Dice. Univ. de Histeria i 
Geografía). 

En la tardr; del día 26 de enero de 1807 hubo una acción en Guana- 
juato que los generales Antillón i Pi,incón Gallardo ganaron a Licéaga, 
quien con poca tropa huyó a Querétaro. (Rivera, tomo 2", pág. 241 i 
vuelta). 
GuanajliatO (toma de). D, Juan Antonio Riaño, intendente de Gua- 
najuato, recibió el día 18 de septiembre de i 8 10, a las once i media de 
la mañana, el aviso que le mandó D. Francisco Iriarte desde la hacien- 
da de San Juan de los Llanos, inmediata al pueblo de San Felipe, de 
todo lo ocurrido en Dolores en la mañana del 16. I creyendo que D. Mi- 
guel Hidalgo marcharía sin demora sobre la capital de la provincia, 
luego que le llegó aquella noticia, bajó al cuerpo de gunrdia que estaba 
a la puerta de las casas reales, reunió a los soldados i mandó a tocar 



270 DICCIONARIO 



generala. Sobrecogióse de terror cou tal a'arma la ciudad opulenta i 
pacííica de Guanajuato. Acudieron a la intendencia el batallón de in- 
fantería provincial que se había puesto sobre las armas, por aquellos 
días, los vecinos principales, todo el comercio, la minería i también la 
plebe, armados de prisa con las armas que en la ocasión había podido 
cada uno procurarse. Todos ignoraban la causa de aquella novedad; 
pero Riaño les manifestó que Hidalgo se había levantado en armas 
contra el fi[obierno español i marchaba sobre aquella ciudad. Mientras 
tanto Hidalt^o se apoderó de Dolores, San Miguel, Oelaya, Salamanca, 
Irapuato i Silao, i el 28 de septiembre, antes de las 9 de la mañana, ae 
presentaron en la trinchera de la calle de Belén, D. Mariano Abasólo 
(a quien Hidalgo había nombrado coronel) i D. Ignacio Camargo (que 
tenía el de teniente coronel), con una comunicación de Hidalgo dirigi- 
da a Riaño desde la hacienda de Burras (20 quilómetros distante), in- 
timándole se rindiese i entregase a todos los españoles que con él esta- 
ban, cuyos bienes habían de ser ocupados, hasta que se hiciesen en el 
gobierno las modificaciones necesarias, para lo cual estaba autorizado 
por haber sido nombrado capitán general de América por el voto de 
50,000 hombres, en los campos de Celaya. El intendente hizo contestar 
a los comisionados, que necesitaba consultar para resolver, con lo que 
Abasólo se volvió a Hidalgo que venía, entretanto, adelantando sobre 
la ciudad, i se hallaba cerca de ella en la cañada de Marfil. Camargo, 
con los ojos vendados i demás precauciones establecidas en tales casos, 
fue llevado a la albóndiga, en la que se le trató con obsequio i consi- 
deración. Hizo formar el Intendente sobre la azotea del edificio, sepa- 
radamente a los europeos armados i al batallón provincial; leyó a loa 
primeros la intimación de Hidalgo i les preguntó cuál era su resolución. 
Permanecieron un rato mudos, sin atreverse a contestar la pregunta que 
resolvía en sí su vida, libertad e intereses, hasta que D. Bernardo del 
Castillo, que había sido nombrado capitán de la compañía que con ellos 
ee formó, respondió con indignación, que no habiendo cometido crimen 
alguno, no podían someterse a perder su libertad i bienes, i que para 
defender uno i otro, dobían resolverse a pelear hasta morir o vencer. 
Todos aplaudieron i repitieron estas últimas palabras. "I mis hijos del 
batallón," dijo entonces Riaño, dirigiendo a éste la palabra, "¿podré du- 
dar si están resueltos a cumplir con su deberl" A la voz de Diego Berza- 
bal (oajaqueño) los soldados contestaron con la aclamación unánime de 
•^¡Viva el rei!" 

El Intendente, cerciorado del parecer de la tropa i paisanaje, contes- 
tó a Hidalgo; "El Intendente de Guanajuato i su gente no reconocen 
otro capitán general que el Yirrei de Nueva España, ni más modifica- 



DB €Uai08íDAt>E3 HISTÓRICAS. 271 

cianea en el gobierno que las que acordaren las cortes, reunidas en la 
Península." Hidalgo, al pie de su comunicación oficial, recordando su 
antigua amistad coa el Intendente, le ofrecía un asilo para su familia 
en caso desgraciado. Riafio le contestó que se lo agradecía, i que no 
obstante sus opuestas opiniones, lo admitía si fuese necesario. Enton* 
ees dirigió su última comunicación a Calleja, diciéndole: "Voi a pelear, 
porque voi a ser atacado en esté instante; resistiré cuanto pueda por- 
que soi honrado; vuele V. S. a mi socorro. ... a mi socorro. — Guana* 
juato, 28 de septiembre, a las once de la mañana de 1810." 

Distribuyó su tropa para recibir al enemigo. Poco antes de las doc« 
se presentó Hidalgo por la calzada de Guadalupe, que es la entrada de 
^a ciudad por la cañada de Marfil. Un numeroso pelotón de indios con 
pocos fusiles i los más con lanzas, palos, hondas i flechas, era la fuerza 
insurgente. La avanzada llegó al pié de la cuesta de Mendizábal, don- 
de estaba D. Gilberto Riaño (hijo del Intendente), quien mandó a ha- 
cer fuego i los de Hidalgo retrocedieron. Entonces, guiados por un 
iiombre del pueblo de Guanajuato se dirigieron al cerro del Cuarto. 
Los demás grupos d^í la gente de a pie de Hidalgo, que ascendía a unos 
20,000 indios, a los que se unieron los del pueblo, de las minas i la pie- 
rde de allí, ii)an ocupando las alturas i todas las casas fronterizas a Gra- 
naditas, en las que se situaron loa soldados de Celaya armados con fu- 
ciles, mientras que un cuerpo de unos dos mil hombres de caballería, 
compuesto de gente del campo, con lanzas, mezclada entre las filas de 
i05 dragones del regimiento de la Reitia, dirigido por Hidalgo, subían 
por el camino llamado de la Yerbabuena, llegó a las Carreras i de allí 
bajó a la ciudad, e Hidalgo se quedó en el cuartel de caballería del re- 
íjiraiento del Príncipe, donde permaneció durante la acción. La colum- 
na continuó atravesando toda la po'.U< ion para ir a situarse en la calle 
de B'íléu, i a su paso saqueó una tienda en que so vendía dulces, í 
puso en libertad a todos los presos (hombres i mujeres) que estaban 
€n la cárcel i recogidas, que no bajaban de 300 a 400 personas, entre 
ellos, reos de graves delitos, e hizo marchar a los hombres al ataque de 
]a Albóndiga, 

Riaño salió con 20 infantes a reforzar al capitán D. Pedro Telmo Pri- 
Kio en la bocacalle de los Pocitos, i al volver, pisando ya los escalones 
de la Albóndiga, recibió una herida de bala de fusil, sobre el ojo izquierdo, 
: cayó muerto instantáneamente. El tiro partió de la ventana de una de 
Jas casas de la plazuela de la Albóndiga, que tienen vista al oriente í 
ee dijo que lo había disparado un cabo del regimiento de infantería de 
JJeíay*. Esta muerte introdujo la división de mando entre el asesor 
<Je la intendencia. Lie. D. Manuel Pérez Valdés i el mayor D. Diego 



272 DU'CIOKAKIO 



Berzabal; mientras tanto la muchñdumbre reunida en el cerro dt*] Cuar- 
to, comenzó una descarga de piedras a mano i con hondas tan continua, 
que excedía al más espeso granizo, i para tener proviatos a los comba- 
tientes, enjambres de indios i de la gente de Guanajuato unida con 
ellos, subían sin cesar del río de Oata las piedras rodadas que cubren 
el fondo de aquel torrente. Tal fué el número de piedras lanzadas en el 
corto rato que duró el ataque, que el piso de la azotea de la Albóndiga 
estaba levantado como una cuarta sobre su ordinario nivel. Imposible 
fué sostener las trincheras i mandada retirar la tropa que las guarne. 
cía, hizo cerrar la puerta de la Albóndiga el capitán Escalera que es- 
taba allí de guardia, con lo que los europeos, que ocupaban la hacienda 
d» Dolores, quedaron aislados, sin más recursos que vender caras sus 
vidas, i en la misma o peor situación la caballería que estaba en la 
cuesta del río de Cata. Tampoco pudo defenderse largo tiempo la azo- 
tea, dominada por el cerro del Cuarto i por el de San Miguel. Aban- 
donadas las trincheras i retirada la tropa que defendía la azotea, se 
precipitó por todas las avenidas aquella confusa muchedumbre hasta 
el pie del edificio. La caballería fué completamente arrollada; murió 
el capitán Castilla, algunos soldados pere-ciercn i el resto se pasó a los 
de Hidalgo. 

Había una tienda en la esquina que forman la calle de los Pocitos i 
la subida de los Mandamientos, en la que se vendían rajas de oc*te 
(pino), de que se proveían los que iban de noche a las minas para alum- 
brarse por el camino. Ptompió las puertas la muchedumbre, cargó con 
la leña, la arrimaron a la puerta de la Albóndiga i prendieron fuego, 
mientras otros, prácticos en los trabajos subterráneos, acercándose a 
la espalda del edificio cubiertos con cuartones de losa, empezaron a prac- 
ticar barrenos para socavar aquel por los cimientos. Arrojaban por lus 
ventanas los de adentro, sobre la multitud, los frascos de hierro, los cua- 
les, al hacer explosión, echaban por tierra a muchos; pero inmediata- 
mente voWía a cerrarse el pelotón i sofocaban bajo los pies a los que 
habían caído, que es el motivo porque hubo tan pacos heridos de ior-j 
asaltantes, habiendo sido grande el número de los muertos. 

El desacuerdo de los sitiados hacía que al mismo tiempo que D. Gil- 
berto Riafio, sediento de venganza por la muerte de su padre, i D. Mi- 
guel Bustamante que lo acompañaba, arrojaban con otros los frascos 
sobre los asaltantes, el asesor hacía poner un pañuelo blanco en señal 
de paz, i el pueblo, atribuyendo a perfidia lo que era efecto de la con- 
fusión, redoblaba su furor i se precipitaba al combate con mayor encar- 
nizamiento. El asesor hizo entonces descolgar por una ventana a un 
soldado que fuese a parlamentar; el infeliz llegó al suelo hecho pedazos. 



BE OÜUIOSlDADKá UlSTÓRICiS. 213 

En seguida intenti6 salir el padre D. Martín Septien, confiado en su 
carácter sacerdotal i on un Santo Cristo que llevaba en las manos; la 
imagen del Salvador voló hecha astillas a pedradas, i el padre, emplean- 
do la cruz que le había quedado en la mano, como arma ofensiva, logrd 
escapar, aunque mui herido, entre la muchedumbre. Loa españolea, en- 
tretanto, no escuchando más voz que la del terror, arrojaban los unoa 
dinero por las ventanas, por si ia codicia de recogerlo podía aplacar a 
la multitud; otros pedían a gritos que se capitulase, i muchos, persua- 
didos de que era llegada su última hora, se echaban a los pies de los 
eclesiásticos que allí había a recibir la absolución. 

Viendo Berzabal arder la puerta, recogió los soldados que pudo del 
batallón i los formó frente a la entrada. Consumida aquella por el fue- 
go, mandó hacer una descarga cerrada, con lo que perecieron muchos 
de los asaltantes; pero el impulso de los de atrás llevó adentro a los que 
estaban delante, pasando sobre los muertos i arrollándolo todo con ím- 
petu irresistible, se llenó mui pronto de indios i plebe el patio, las es- 
caleras i los corredores de la Albóndiga. Berzabal, con un puñado de- 
hombre'? que le quedaban se retiró a uno de los ángulos del patio, de- 
fendió las banderas de su batallón con los abanderados Marmolejo i 
González, i habiendo éstos caído muertos a su lado, las recogió i tenién- 
dolas asidas con el brazo izquierdo, se sostuvo con la espada, i rota 
ésta, con una pistola, contra la multitud que lo rodeaba, hasta que ca- 
yó atravesado por muchas lanzas, sin abandonar las l>anderas que ha- 
bía jurado defender. Con esto ce^íó toda resistencia i ya no se oía más 
que algunos tiros de uno que otro que aisladamente se defendía, como 
el español Ruimayor que no dpjó se le acercasen los indios hasta haber 
consumido todos sus cartuchos. En la hacienda de Dolores, los euro- 
peos que allí estaban intentaron ponerse en salvo por una puerta pos- 
terior que da al puente de palo sobre el río de Cata; pero la encontra- 
ron ya tomada por los asaltantes, con lo que se resolvieron a retirarse a 
la noria donde por ser lugar alto i fuerte se defendieron hasta consu- 
mir las municiones i causaron gran mortandad en los insurgentes. Sólo 
D. Juan Iriarte mató a 18; pero no quedó un europeo vivo, porque el 
que no murió a lanzada, pereció ahogado en la noria. 

Dueños los insurgentes de la Albóndiga (dice Alamán), dieron rien- 
da suelta a su venganza. Los rendidos imploraban en vano la piedad 
del vencedor, pidiendo de rodillas la vida. Una gran parte de los 
soldados del batallón murieron; otros escaparon quitándose el uniforme 
i mezclándose con la muchedumbre. Entre los otíciales perecieron mu- 
chos jóvenes de las más distinguidas familias de la ciudad i otros 
quedaron heridos gravemente, entre] ellos I). (ÜlWto Riaflo, que mu- 



274 DlCCIONARKí 



rió a pocos días, i D. José María i Ü. Benigno Bugtamante. De loa es- 
pañoles murieron muchos de los ricos i principales vecinos. También 
murió un comerciante italiano llamado Reinaldi, que por aquellos días 
había ido a Guanajuato con una memoria de mercancías i con él un 
niño de 8 años, hijo suyo, que los indios arrojaron del corredor abajo i 
estrellaron contra el suelo. Todos fueron despojados de sus vestidos, i 
al desnudar el cadáver de D. José Miguel Car rica, se halló cubierto de 
cilicios, lo que hizo correr la voz de que se había encontrado un gachu- 
pín santo. Los que quedaron vivos, desnudos, llenos de heridas, atados 
sn cuerdas, fueron llevados a la cárcel pública, que había quedado des- 
ocupada por haberse puesto on libertad a los reos que allí estaban. 
-Calcúlase variamente el número de muertos que hubo por una i otra 
parte: el de los insurgentes se tuvo empeño en ocultar i los enterraron 
aquella noche en zanjas que se abrieron en el río de Cata, al pié de la 
■cuesta. El Ayuntamiento en su exposición lo hace subir a 3,000. 

Abasólo, en su causa, dice que fueron mui pocos. De los soldados 
atiurieron como 200 i 105 españoles. Los cadáveres de éstos fueron lie, 
-fados desnudos, asidos por los pies i manos o arrastrando, al próximo 
camposanto de Belén, donde fueron enterrados. El del Intendente es- 
tuvo dos días expuesto al ludibrio del populacho, que quería satisfacer- 
se por sí mismo de la fábula absurda que se había hecho correr, "de 
que tenía cola porque era judío," la que no dejó por esto de conservarse 
*a crédito. Fué después sepultado con uaa mala mortaja qut) le pu- 
sieron los religiosos de aquel convento. 

La plebe se entregó al pillaje de tudo cuanto se había reunido en la 
Albóndiga i en pocos momentos desapareció todo. Por todas partes es- 
taban esparcidos los comestibles que se habían acopiado. Los cadáve- 
res, desnudos, se hallaban medio enterrados en maíz, dinero i todo man- 
chado de sangre. Los saqueadores combatían de nuevo por el botín i se 
daban muerte unos a otros. En esto corrió la voz de que había prendi- 
do fuego en las trojes i que comunicándose a la pólvora, iba a volar el 
¿astillo (así llamaban a la Albóndiga). Los indios se pusieron en fuga 
i ios que estaban a caballo corrieron a escape por las calles. De esta 
manera la plebe de Guanajuato quedó sola con el botín. La gente que 
sstaba en los cerros bajó a participar del despojo i esa misma tarde co- 
oienzó el saqueo general, continuó toda la noche i días siguientes, de 
'as tiendas i casas de los europeos. A la luz de rajas de ocote, echaban 
abajo, a golpes, las puertas; el populacho con grandes alaridos i aplau- 
sos se precipitaba a apropiarse de los efectos del comercio, muebles, ro- 
pa de uso i toda clase de objetos. Las mujeres huían despavoridas a las 
.casas vecinas, trepaban por las azoteas, i sin saber todavía si en aqus< 



DE CURIOSIDADES HISTÓRCCAS. 275 

iia tarde habían perdido a un padre o a un esposo en la Albóndiga, 
veían arrebatarse, en un instante, el caudal que aquellos habían reuni- 
¿0 en muchos años de trabajo, industria i economía. Familias enteras 
CjUe aquel día habían amanecido bajo el amparo de sus padres o mari- 
dos, unas disfrutando de opulencia i otras gozando de abundancia en 
tna honrosa mediocridad, yacían aquella noche en una deplorable or- 
fandad i miseria, sin que en lugar de tantos que habían dejado de ser 
ricos, hubiera ninguno que saliera de pobre. En aquel despilfarro todo 
.•desapareció como el humo, sin dejar más rastro que la memoria de una 
antigua prosperidad. 

Arrebatábanse los saqueadores entre sí los efectos más valiosos, i la 
jlebe de Guanajuato, astuta i perspicaz, se aprovechaba de la ignoran- 
fia de los indios para quitarles lo que habían cogido, o para cambiarse- 
¡o por vil precio. Persuadiéronles que las onzas de oro no eran mone- 
das, sino nifdallas de cobre i se las compraban h dos o tres reales, i lo 
ifiismo hacían con las alhajas, cuyo valor aquellos no conocían. Las ca- 
lles i las plazas estaban llenas de fragmentos de muebles, de restos de 
iOs objetos sacados de las tiendas, de licores derramados después de ha- 
t-er bebido el pueblo hasta la saciedad. Este se entregaba a todo géne- 
ro de excesos, i los indios de Hidalgo presentaban las más extrañas 
figuras, vistiéndose sobre su traje propio, la ropa que habían sacado de 
ias casas de los europeos, entre la que había uniformes de regidores, 
ton cuyas casacas bordadas i sombreros armados, se engalanaban aque- 
líos, llevándolas con los pies descalzos i en el mád completo estado de 
embriaguez. 

El pillaje no se limitó a las casas i tiendas de los europeos en la ciu- 
dad. Lo mismo se veritícó en las de las minas, i el saqueo se hizo ex- 
tensivo a las haciendas de beneficiar metales. La plebe de Guanajuato, 
Después de haber dado muerte en la Albóndiga a los allí refugiados, 
j/rruinó los establecimientos mismos, dando golpe de muerte al ramo 
¿e la minería, fuente de la riqueaa, no sólo de la ciudad, sino de toda 
iü provincia. En todas estas ruinas iban envueltos los mejicanos, por 
ifts relaciones de negocios que tenían con los espailolea 

Hidalgo quiso hacer cesar el desorden, para lo que publicó un ban- 
;o el domingo 30 de septiembre; pero no sólo no fué obedecido, sino 
que no habiendo quedado nada en las casas ni en las tiendas, la plebe 
)iabía comenzado a arrancar los enrejados de hierro de los balcones, i 
estaba empeñada en entrar en algunas casas de mejicanos, donde se ha- 
^ía dicho que había efectos ocultos pertenecientes a los europeos. Una 
¿e éstas fué la de la familia de D. Lucas Alamán, quien presenció la 
latástrof'i i escribió la relación que extractamos. 



276 niCCir>NARIO 



Hidalgo, para contener el desorden, uiandiS al capitán Ignacio Cen- 
teno con un cuadro de la virgen de Guadalupe i un indio con un tam- 
bor tocando, i detrás el Cura a caballo acompañado de los demás ge- 
nerales. Llegó la comitiva al paraje adonde estaban arrancando los 
balcones, i después de golpes i gritos pudo contenerse aquella plebe 
desenfrenada. 

CflIS&UStseTÍ (mineral de). En 1596 estuvo en Guanaseví del Parral el 
padre Jerónimo Ramírez. (Docura. para la Ilist. de Méjico, 1* serie, 
Tol. 32, tomo 3", págs. 35 i 44). 

Crliai§paltepec de Oajaca (encomienda de). El primer encomendero de 
Huaspaltepec (hoi Guaspaltepec) fué Gonzalo de Sandova!; Nuüo de 
Guzmán lo dio a Rodrigo de Albornoz, a quien se le quitó poco después. 
(Gay, tomo V, pág. 268). 

Crliayal)itai$ (acción de). Palabra formada de yvat/ahita, diminutivo de 
guayaba, fruta del guayabo. 

En Guayabitas (rancho de Sierra Gorda), a mediados de marzo de 
1861, 8a dio una acción que fué ganada por el general D. Manuel Do- 
blado al general D. Tomás Mejía. (Rivera, tomo 1", pág. 130). 

€¡nayabo (acción del). El vocablo Guayabo es antillano, de la len;|ua 
haití i cibonei, i es el nombre de un árbol f i-utal silvestre. 

En 1622, siendo prior de Jacona Fr. Nicolás de la Cueva, un indio, 
rajando en su casa un guayabo, halló en el centro una cruz mui bien 
hecha. 

El 10 de noviembre de 1866 fué la acción del Guayabo, rancho 
cerca de Toniia, del Estado de Colima, i la ganó el j^^fe republicano 
Cepeda i Merino al bandido coronel francés Bstheün, quien mandaba 
una tropa franco-mejicana. Allí murieron Bethelin i 40 entre oficia- 
les i soldados. (Rivera, t. 2", pág. 204). 

€vBazaparc§. 

En 1676 había en el pueblo de Santa Teresa de Guazapares, llama- 
do en su lengua guazaypo, 204 familias. (Docum. para la Hist. de Mej , 
1' serie, vol. 32, tomo 3, pág. 390). 
CrOelatao (San Pablo). Palabra zapoteca que signiñca laguna encanta- 
da; compuesta de guíela, laguna, i tao, encanto, o laguna grande, co- 
mo le dicen los indios serranos con el nombre Yelaíoo, de Tela, laguna, 
i too, grande, extensa. 

El pueblo de San Pablo Ouelatao, está cerca de la laguna Yelaíoo, 
a 1,894 metros sobre el nivel del mar, i es memorable por haber na- 
cido en este pueblo del distrito de Villa Juárez o Ixtlán, del Estado 
de 0»jaca, D. Benito Juárez, el 21 de marzo de 1806. 



Dlfl CBKlüSIDADES HISTÓRICAS. 277 



lnrW-crra de castas en Yucatán (motivos de la). Del antiguo alto al6- 
Eaán tvii'ra, disputa, riña. (Monlau). 

El cabecilla de los indios, Jacinto Pat, escribió al cura Vela la si- 
guiente carta, en la que expone los motivos que los indios de Yucatán 
tuvieron para levantarse contra los blancos: 

"Señor padre D. Canuto Vela. — Tijosuco, 24 de febrero de 1848. — 
Mi más venerado señor i padre sacerdote aquí sobre la tierra, prime- 
ramente Dios, porque así sabemos que ha descendido de su santo cie- 
jo para redimir a todo el mundo. Señor mui respetable, recibí tu ho- 
norable comunicación i la del santo Obispo que me mandaste de fecha 
18 del mes en que estamos, i habiéndoles comunicado a todos mis mu- 
chachos su contenido, doi a saber a Dios i a tu venerabilidad, así co- 
mo al señor santo Obispo que es la verdad que pongo en tu superior 
conocimiento: que a no haber sido los daños que empezaron a ocasio- 
narnos los señores españoles aquí en el pueblo de Tijosuco, no se hu- 
bieran alzado estos pueblos: pues si lo están es por defenderse de la 
muerte que empezó a ocasionamos el señor subdelegado D. Antonio 
Trujeque; cuando vieron estos indios las tropelías con que se les cogía 
para armarlos en la plaza de este pueblo de Tijosuco, entonces, señor, se 
alzaron. El igualmente empezó contra los indios quemando el pueblo do 
Tepich i dio principio a coger al pobre indio, como coger animales ba- 
jo el monte. De orden del señor Trujeque, fueron matados muchos, ig- 
norando nosotros si el superior gobierno haya dado orden para que nos 
laate, i por lo que no descansan hasta que no se pronuncie el gobierno 
i que ni medio de contribución han de pagar para que descausen; de 
suerte que si aboliera la contribución, descansaría todo indio, puesto 
que todos los de su raza están alzados; así es que con todo lo que ma- 
nifiesto a tu señoría so retirarían; pues do lo contrario, la vida o la 
muerte decidirá este asunto, porque ya yo no tengo más recurso. 

También participo a tu venerabilidad, señor, que sabré lo que con- 
venga cuando me contestes esta mi comunicación. Asimismo, te doi a 
saber, mi señor, que el derecho de bautismo sea el de tres reales, el de 
casamiento de diez reales, así del español como del indio, i la misa se- 
gún i como estamos acostumbrados a dar su estipendio, lo mismo que 
el de la salve i del responso. Esto es lo último que manifiesto a tu apre- 
ciable venerabilidad. 

El Dios verdadero acompaño a tu sajitaalma por muchos años. — Yo 
Jacinto Pat." ' 



1 Srgún esta carta, los liluucos fueron los culpahk-s de la guerra, por los atrope- 
!loB que habían conieüdo con los inilígenas: el servicio, los azotes, las «xsccioDea, el 
maltra!':^, etc., ele. 



278 DICCIONARIO 



dncrrefO (traición a). Apellido derivado de guerra. 

El general D. Nicolás Bravo, que había sido desterrado por la vnr^nel- 
ta de Tulancingo, fué indultado por el general D. Vicente Guerrero, en 
virtud de facultades extraordinarias, el 16 de septiembre de 1829. 

Bravo volvió a su patria i aceptó del gobierno el triste encargo de 
perseguir a Guerrero. Es sensible tener que reprochar esta acción a an 
hombre como Bravo; pero la verdad lo exige. La justicia pide taaibién 
un homenaje de respeto i un recuerdo de alta estimación al general D. 
Miguel Barragán, quien, hallándose en el mismo caso que Bravo, alzó 
su respetable voz, i dirigió al congreso una exposición en 17 de noviem- 
bre de 1830, la que proponía la formación de una junta de gobernado- 
res, eclesiásticos i generales, que arreglase la situación del país. 

La guerra se prolongó durante el año de 1830. En enero de I83I, 
fué convidado Guerrero a comer por el geno vés Francisco Pical uga, 
que mandaba un bergantín sardo, El Colomho. Mas luego que estuvo a 
bordo, Picaluga lo prendió, i dándose a la vela, ee dirigió a Iluatulco i 
entregó el general Guerrero al capitán D. I'iiiguel González, éste lo con- 
dujo a Oajaca, donde juzgado en consejo de guerra ordinario, fué con- 
denado a muerte i pasado por las armas ei\ la villa de Chilapa el día 
14 de febrero de 1831. (Dice. Univ. de Hist. i Geog., tomo 3^, pág. 
749). Picaluga se prestó a la traición por 50,000 pesos. El ministro 
de la guerra asegura que Picaluga se prestó voluntariamente a poner 
su buque a las órdenes del gobierno. D. Manuel Zabala asegura que 
Picaluga le ofreció poner en algún puerto en que hubiera tropas del 
gobierno al general D. Vicente Guerrero, caudillo de la revolución. \ Id, 
pág. 750). 
Cílierr¡lSerO§ mejicanos. Término derivado áe guerrillero , formado de 
guerrilla, diminutivo de guerra. 

Scherzen-lechner, que acompañó a Maximiliano en su expedición al 
interior, poco después de su llegada a Méjico, dirigió de León, el 29 de 
septiembre de 1864, una carta a M. Lein, en la que le decía: 

•'Adjunta os envío, de orden de S. M., la proposición de una l¿i que 
de orden de S. M. varios jurisconsultos de Guanajuato han preparado 
i que tiene relación con la cuestión triste i delicada de los guerrilleros 
i ladrones de caminos, cuestión que ocupa mucho a S. M. El Empera- 
dor piensa aprovechar el día en que el poder de Juárez acabe (el 30 de 
noviembre de 1864), o de aquel en que salga del país, para declarar 
solemnemente a la nación que hasta la mala i última razón política ha 
terminado i que en lo futuro cada guerrillero no j^odrá ser más que un 
ladrón de camino, i será juzgado con toda la severidad posible.^' (Méji- 
co al través de los Siglos, tomo V, pág. 727). 



DE ri;Rr<»HIDADES UISTÓKICAS. 21^' 

CvUSailO de seda. Del latín cossus, carcoma. 

La simiente del gusano productor de la seda la introdujo en Méjico 
el obispo de Santo Domingo don Sebastián Ramírez de Fuenleal, (Gay, 
Tomo r, pág. 377.) 

CrUZIUSln (José María). Del germánico gui inann, buen hombre. 

El jefe político don José María Guzmám hizo progresar notablemen- 
te a Aguaacalientes. Propagador incansable de las ideas republicanas, 
amigo de la instrucción, trabajó por abrir escuelas e inició la construc- 
ción de la principal, llamada de Cristo, que es un gran salón que pue- 
de contener centenares de niños. Concluido más tarde (1830-1832), 
Guzmán introdujo el sistema lancasteriano. También comenzó el Pa- 
rían que se concluyó en 1828, el jardín de San' Marcos, etc. (González, 
pág. 99.) 



28-0 ©ICClONAhlO 



Hl 



SSriS1Í> re en Méjico. Del laXín famss, fa7nis, faminis, ham ore. 

Del día primero do junio al 19 de 1S67 hubo hambre en la capital de 
la República. 

El historiador Zamacois (tor>io 20, pág. 1,450) dice que "la junta ae 
valió para esto (socorrer a los pobres) de las señoras que componían la 
junta de caridad de aquellas parroquias; i como ellas habían estudiado 
la economía para extender más sus beneficios, se pudo ministrar este so- 
corro a trescientas ochenticuatro personas, sin más costo que doscientos 
sesenticuatro pesos." ¡Santa economía! La riqueza de la clase alta de la 
capital representa muchísimos millones de pesos, i sin embargo, la jun- 
ta de señoras no ministró a los hambrientos i desnudos más que 264 pe- 
sos. (Rivera, tomo 3", pág 100). 

MccllQS de los indios. Palabra derivada de hacer, del latín /acere, hacer. 
Resumen general de las hostilidades cometidas por los indios enemi- 
gos en las jurisdicciones de las alcaldías de esta provincia de la Nueva 
Bizcaya que se hallan en frontera desde el año de 1771 hasta fin de 76, 
como consta por las relaciones testimoniadas dadas por las justicias con 
toda individualidad, las que paran en la secretaría de gobierno de mi 
cargo a que me remito, i es en la forma siguiente: 



DE COBIOSIDADES HISTOaiCAS. 



281 



AitaJtíí*s i susjuvisdicfioue?. 



Personas 
muertas. 



S. Juan del Rio 

Valle de S. Bartolomé . . . . 

Parral 

Realdel Oro 

Oerro-Gordo 

¡Santa Bárbara 

íOiénaga de loa Olivos 

:Parras 

JElGaho 

íChihuahua 

¡Oosiguriachi 

jCaencanié 

I Real de Mapimí 

Talle de S. Buenaventura, 



60 

68 
16 



10 

15 

329 

34 



36 

272 

359 

60 



Personas 
cautivas. 



1 

18 

4 

81 



Hacien- 
das i ran- 
chos dee- 

pobla- 
dos. 



68 

30 

4 



10 



7 
23 



28 

39 

7 



Ganado 
mayor 
robado 



15 

14828 

8924 

1237 

830 

1053 

387 

600 



815 

22755 

8129 

2044 



Ganado 
menor 
robado. 



600 
34 



100 



1117 



Durango, junio 30 de'1777. — Felipe de Barray. (Documentos parala His- 
toria do Méjico, vol. 32, tomo 4, pág. 90). 

Ilermasias de la Caridad. Plural de hermana, femenino de hermano, 
derivado del latín germanus, de germen, germen, renuevo. 

El colegio de las hermanas de la Caridad se estableció en Méjico, en 
noviembre de 1844. Doña Ana Gómez de la Cortina sufragó los gastos 
de las primeras, que en número de once vinieron de Madrid. Se alo- 
jaron primero en la casa número 3 de la calle de Monzón; después 
se pasaron a Tacubaya a la casa de la Sra. Cortina, i por último a la 
hacienda Ciavería. Vueltas a la Capital se hospedaron en la casa de la 
Mariscala, cerca de la Alameda. 

A fines de diciembre de 1874 fué la supresión de la Orden de las Hor- 
loanas de la Caridad en toda la República. Galván Rivera, en sus efe- 
mérides, dice; Las Hermanas de la Caridad, en número de 410, de ellas- 
355 mejicanas {en todo el país), asistían en esta capital (Méjico) acer- 
ca.de 200 familias en sus casas, amas 10,000 u 11,0000 personas en to- 
da la República, ya en los hospitales o en las casas de asilo i escuelas, 
a otros enfermos con medicinas, i a algunos niños expósitos i ancianos. 
(Rivera, tomo 3", pág. 135). 

Hermosílio (ciudad de). Derivado diminutivo de hermoso, formado da 
fermoso, procedente del latín /ormosu*. áe forma, forma. En 1742 era 
San Felipe i Santiago de Sinaloa la capital de Sonora, Ostimuri i Si- 
naloa; luego fué Ures la capital de Sonora, desde 1838 hasta hace po- 
co, i hoi es ¡[ermoñllo. Antiguamente se llamó Pitic, por haber sido 
fundada donde estuvo fl presidio de este nombre, que los conquistado- 



282 DtCClONARIO 



res construyeron en el año de 1750, cerca de la confluencia de los río^ 
de Sonora i San Miguel de JIorcasiias, en una llanura limitada al nor- 
te por el Cerro Colorado^ al oeste por las lomas del Cháñate i al orien- 
te por el Cerro de la Campana, llamado así por la singularidad de qoe 
sus piedras producen el sonido de este instrumento. 
Herreríct, de Mérida (primera). Término procedente de hierro. 

La primera herrería de Mérida fué abierta con fragua pública por 
el maestro Juan Jiménez, casado con Juana Hernández, (Molina Solía, 
Hist del Descub. i Conq. de Yucatán, libro 3*, cap. 23). 
SlílIclIg'O* Apellido formado de hijo de algo, ai de algo, hidalgo. 

El Cura del pueblo de Doleres (Guanajuato), D, Miguel Hidalgo, 
dio el grito de Independencia el 16 de septiembre de 1810. Partió de 
Dolores i llegó a San Miguel el Grande el día 16 por la noche, donde 
se le incorporó mucha gente. El 21 entró en Celaya i el 25 en Guana- 
juato. El 11 de octubre salió para Valladolid, llegó el 17 i el 19 salió 
para Acámbaro con unos 80,000 hombres. En el monte de las Cruces 
derrotó, el 30, al coronel español D. Torcuato Trujillo. De este lagar 
salió Hidalgo el 2 de noviembre del mismo año en dirección a Queréta- 
ro i en Acúleo fué derrotado por las fuerzas realistas. Reunió gente, 
derrotó a D. 'Roque de Abarca i el 11 de noviembre entró en Guada- 
lajara, de donde partió con unos 100,000 hombres, i el 17 de enero de 
1811 tuvo un reñido combate en el Puente de Calderón con las fuerzas 
mandadas por el español D. Félix M* Calleja del Rei. Los insurgentes 
fueron derrotados: Hidalgo i lo3 demás caudillos se dirigieron al norte 
i por la traición del coronel D. Ignacio Elizondo cayeron prisioneros ei 
11 de marzo de 1811 en un lugar cerca de Monclova, llamado Acatifea 
de Bajan o las Norias de Bsján, El 2(5 de junio fueron ejecutados en 
Chihuahua, Allende, Aldama i Jiménez, i el 31 de julio de 1811, des- 
pués de una cruel degradación, fusilaron a Hidalgo en su prisión de 
San Felipe. Siguieron las ejecuciones i perecieron más de 30 patriotas, 
entre ellos Camargo, Lanzagorda, Santos Villa, Mariano Hidalgo (her- 
mano del cura). Chico, etc. Las cabezas de Hidalgo, Allende, Alda- 
ma i Jiménez fueron llevadas a Guanajuato i clavadas en escarpias 
en los cuatro ángulos de la Alhóndiga de Granaditas, donde permane- 
cieron hasta 1821. Los restos de los héroes fueron sepultados, en 1823, 
en el altar de los Reyes de la catedral de Méjico. (Prieto, pág. 407; 
Paino, pág. 146). 

lito (hospital de San). Del griego hippos, caballo, i de liihos, pie- 
dra, aludiendo a que los caballos lo arrastraron por las piedras. 

Por los años de 1566, bajo el pontificado de Gregorio XIII, un ve- 
nerable varón, llamado Bornardino Alvarez, vecino de la ciudad de Méji- 



r>K CCBTOSIDADES HISToKICAS. 



co, animado del mismo espíritu i de la misma compasión hacia los pobres 
enfermos, que San Juan de Dios, se asoció con algunas personas piado- 
sas i devotas para cuidar de ellos. Al efecto, fundó un hospital a ex- 
tramuros de esta ciudad i con la licencia del arzobispo, dedicándolo a la 
honra de San Hipólito mártir, declarado patrón de Méjico, en memoria 
de que el 13 de agosto, en que la Iglesia celebra su fiesta, tomaron po- 
sesión de esta corte los españoles. 

En 1° de octubre de 1594, el papa Clemente YIII le concedió todos 
los privilegios, gracias i prerrogativas de que disfrutaban los hermanos 
de la caridad de San Juan de Dio'. Por decreto de las cortes españo- 
las, dado en 1820, fué suprimida esta religión, que en efecto lo fué -n 
enero del año siguiente de 1821, excepto en la ciudad de Puebla, (Dic- 
cionario Univ. de Hist. i Geog.) 

Bajo el título de "Religión de la Caridad" tuvo principio en Méjico 
en 1577, la Orden de San Hipólito, debido a D. Bernardino Alvarez. 
Once años antes, en 9 de noviembre de 15G6, el padre Alvarez había 
obtenido del arzobispo D. Alonso dé Montáfar i del virrei D. Martín 
Enríquez, licencia para fundar el hospital de dementes. En 1569 s^ 
formaron los estatutos de estos religiosos. El P de mayo de 1585 fut- 
aprobado por Sixto V. Se mantuvieron con el título de "Hermanos de la 
Caridad" hasta el año de 1700, en que Inocencio XII la confirmó en 
religión hospitalaria, por bula del 20 de marzo de aquel año. En 1" de 
octubre de 1820 fué suprimida esta Orden; sin embargo, hasta 1843 
tuvieron en Méjico i Puebla a su cargo las enfermerías estos religiosos. 
(Alfaro i Pifia). 
MiiStoría antigua de Yucatán. 

De una curiosa relación hecha en 1581, tomamos lo siguiente: 

"Primeramente que yo el dicho don Diego de Santillan succedi en 
encomienda de los pueblos nombrados chubulna (hunacama) tixcocob 
I nolo mococha ¡ y tabucoz por fin y muerte de doña beatriz de montejo 
mi legitima muger que sancta gloria aya la qual fue primero casada 
con el capitán francisco de montejo hija de don francisco de montejo y 
nieta del adelantado don francisco de montejo personas que conquista- 
ron y pacificaron estas dichas provincias e las calidades de los dichos 
pueblos son las siguientes: 

"El pueblo de chubulna que esta poblado vna legua pequeña desta 
ciudad de merida al norte que es de la jurisdirion de la dicha ciudad 
es un pueblo de docientoa y sesenta vezinos el governador del dicho 
pueblo se llama don Juan pech cacique natural del dicho pueblo hijo 
de antonio pech y nieto de ahtzampech cacique y señor que fue del di- 
cho pueblo el qual dio la obediencia a I s capitanes de su mageatad la 



284 DlCCiONAEIO 



tiempo que se conquistaron estas provinciaa y a la sazón el dicho pue- 
de chubulna estaua poblado en el sitio y asiento desta ^iudad y con la 
entrada de los españoles se despoblaron de su asiento y se pasaron al 
dicho asiento de chubulna dondf; al presente están poblados el qual es 
rn asiento alegre llano y sano y de buenas aguas en cuya tierra y co- 
marca se coge raayz agi fresóles algodón cera y miel en abundancia. 
Tiene una yglesia cubierta de paJA con su capilla de cal y canto y en 
ella ay hornamento manga y cruz y todo rrecaudo para dezir missa. 

"El pueblo de hunacama que esta (•inco leguas desta dicha ciudad 
(Mérida) al poniente esta en vn asiento sano y alegre, donde se coge 
en abundaü(j'ia mayz frisóles y agi e demp.s legumbres que los naturales 
siembran — y en los términos del Qerca de la mar ay salinas donde sin 
beneficio humano se coge cantidad de sal muy buena y blanca es pueblo 
de docientos y clnquenta tributarios. El cacique se dice don Juan ca- 
nul seüor natural del dicho pueblo — y por el dicho pueblo pasa el cami- 
no íleal que va desta dicha ciudad al puerto de c'\(-a.\ que esta quatro 
leguas del dicho pueblo al norueste — los años passados se hizo vna cal- 
cada en el dicho camino junto a la mar donde avia vna ciénaga bien 
trabajosa de passar y con la dicha calcada passan los cavallos y carre- 
tas fácilmente en que se traen a esta ciudad las mercadurias que loa 
nauios y barcas traen al dicho puerto de la nueva españa y de otras 
partes — El año de mili y quinientos y setenta y uno siendo yo el dicho 
don diego de santillan governador por su magestad en esta prouincia 
arribo vn nauio de franí^^eses al dicho puerto de cical y entraron por la 
dicha ca^-ada adelante hasta el dicho pueblo de hunacama y el dicho 
cagique con toda diligencia vino en persona a esta ciudad a dar noticia 
y aviso dello y por el dicho aviso fueron seguidos presos y castigados y 
por esta Razón se le dio al dicho cacique nombramiento de capitán ge- 
neral de los domas yndios comarcanos por tener suficiencia para ello y 
conviene que su magestad se le confirme para que los demás naturales 
vean se les gratifica semejantes semidiós que este el dicho pueblo de 
hunacama y el de chubulna están en los términos de la prouincia que 
llaman chacan que es la mas c arcana a esta ciudad, de vn año a esta 
parte se a fundado en el dicho pueblo un monesterio de frayles de la or- 
den de señor sant francisco que tienen a cargo la doctrina de los yndios 
del dicho pueblo e de los vezinos de cihonchen y yacabu pueblos de 
otros encomenderos que están poblados en el mismo sitio y assiento 
del dicho pueblo de hunacama, assimismo acuden a la doctrina al dicho 
pueblo los vezinos del pueblo de cumahal que esta tres leguas del al sur, 

"Los pueblos de tixcocob y nolo que son otros dos pueblos de mi en- 
comienda que están en la prouirícia que llaman de quchpech, están junto 



DE CCRI06IDADKS HÍSTÓHICAS. 



el vno del otro menos de un quarto de legua distan desta ciudad cinco 
leguas al oriente, el dicho tixcocob es de dozientoa y sesenta vezinos y 
el dicho nolo de <;iento y treinta vezinos tributarios están poblados en 
lugares llanos limpios y sanos para los naturales y abundan de las co- 
sas que en estas prouiíx^ias se cogen y los vezinos de arabos pueblos an 
venido en diminución, el gouernador del dicho pueblo de tixcocob es 
Ioren(¡o puch vezino del pueblo de sant cristoual de los naborioa porque 
aunque el dicho pueblo tiene cacique natural no se le a encomendado 
el gouierno del dicho pueblo por no ser suliiciente para ello, por estí? 
pueblo pasa el camino Real que va desta ciudad a la villa de vallado- 
íid es camino fragoso que no pueden passar carretas por el de vn año 
a esta parte se a poblado en el vn monesterio de frayles de la orden de 
señor san francisco que tienen a cargo la administración de los santtos 
sacramentos y doctrina cristiana a los naturales de los dichos pueblos v 
de otros quatro pueblos de otros encomenderos que tienen en torno 
conuiene a saber al pueblo de eguan al oriente al pueblo de ecmul al 
sueste al pueblo de yaxceicul de la corona Real al norte todos a vna 
legua el gouernador del dicho pueblo de nolo es don Jorge pech yndio 
principal vecino del dicho pueblo. 

•'El pueblo de mococha de la dicha prouincia de quepech esta en la 
guardiania de concal quatro leguas y media desta ciudad y una legua v 
media del dicho conuento donde van a oyr missa. esta en el camino 
Real que va desta 'ñudad a la prouincia de cicontun que por otro nom- 
bre se dize aquinchel es camino llano y adonde andan carros y abunds 
el dicho pueblo de las cosas de la tierra y tiene salinas esta en vn buen 
asiento es el pueblo de tretj-ientos y diez y nueve vezinos tributarios ios 
vezinos an ydo en diminución antes de aora y al presente se van refor- 
mando y multiplicando. — El gouernador se dice don Juan quian vndio 
principal \ <z!do dé! el qual a sido gouernador del dicho pueblo muchos 
afios porque u quien viene el cacicazgo del dicho pueblo no tiene sufii- 
«^íien(^'ia para '-lio. 

"El pueblo de tabucoz esta veynte leguas desta «;iudad en la prouin- 
cia llamada aquiachel tres leguas de la mar — es pueblo que abunda do 
las cosas y cosechas de la tierra, tiene salinas y mucha madera de ce- 
dro de que se hace tablazón y vigas y llegan liasta el y passan adelante 
los carros porque es camino llano, esta del conuento de c'\'Ontun don- 
de los vezinos del acuden a la doctrina seis leguas y ps el ultimo pueblo á& 
la Jurisdi(;ion y términos desta dicha ^iudad. el gouernador al presente 
del dicho pueblo don martin vitz vezino del dicho pueblo todos los di- 
chos pueblos tienen sus yglesias y Recaudos para drzir missa que loí 
dichos encomenderos los emos dado y ayudado a comprar. Esta poblí\. 



?S6 DICCXONASIO 



do el dicho pueblo de tabucoz en un aaiento muy húmedo y los vezinoa del 
an venido en mucha diminución — en tiempo de la gentilidad de loa na- 
turales fue vna de las mayores poblazonea que vuo en estas provincias 
según se vee por lo que esta del despoblado. 

"El nombre de los dichos pueblos vnos eran de los ydolos a quien 
tenian por abogados otros de los pozos o montes según la voluntad de 
los primeros pobladores — y assi sfgun los naturales, hunacama quiere 
decir abundancia de agua, tixcocob, es nombre de vna serpiente pon- 
zoñosa que picando a vna persona le hazia salir sangre por loa poros del 
cuerpo, nolo, fructa endure£9Ída. mocooha o mohocha, suena tanto co- 
mo vna cucaracha del agua, tahbukok, cubierto o vestido de lana — o 
cabellos. (D. Diego de Santillán." — Docum. inéd. del Arch, de Indiap, 
tomo 11, págs. 277 a 283). 
11 ífííoriactores de Méjico. Corrió en un tiempo muí favorecida, aun en- 
tre personas de saber, la opinión que consideraba como escasas, obscu- 
ras i niui viciadas las fuentes de nuestra historia, sobro todo las perte- 
necientes a su época primitiva, anterior a la venida de los españolea. 
Hubo quien llegase a decir que todo nuestro conocimiento de tan dila- 
tado período, se reducía a saber, que cuando Cortés pisó las playas do 
Anáhuac, ocupaba el trono mejicano Moteuczoma II. Una crítica 
más ilustrada toraienza a disipar tales errores; i si bien no podemos 
gloriarnos, ni con mucho, de tener tan esclarecida nuestra historia de 
aquellos siglos, como las de otras naciones en época contemporánea, sí 
creemos poder aventurar la aserción de que la historia /)rt//n"¿ii!a dees- 
tos países no está envuelta en mayor obscuridad que la del nacimiento 
de otros muchos pueblos del hemisferio oriental. Cierto es que la falta 
de los caracteres de escritura entre las razas que sucesivamente ocupa- 
ron este suelo, fué un gravísimo obstáculo para que nos conservasen la 
memoria de sus hechos. Pero es también indudable que procuraron lle- 
nar este vacío por varios medios ingeniosos. Fué el principal su sistema 
de jeroglíficos, que aunque hoi nos parezcan en su mayor parte ininteligi- 
bles, para ellos serían bastante claros; bien que nunca tanto como para 
nosotros los caracteres de escritura, según han pretendido algunos 
autores, llevados a esta exageración por su deseo de vindicar nuestros 
anales. Sea como fuere, i sin entrar en esta discusión, que por profun- 
da se excusa de aparecer en esta obra, convendremos en que servían a 
lo menos los jeroglíficos como de un arte mnenwnica, para recordar a 
'os hijos los hechos de sus padres. Así iban pasando de una a otra ge- 
neración, ayudados de los ca^itares que era el otro modo de historiar usa- 
do entonces; sin que podamos añadir loa quipos como pretende Boturini, 
vorque parece que en Méjico no existieron. — El celo indiscreto de loa 



DE CURIOSíDADES HISTÓRICAS. 287 

primeros misioneros destruyó una gran parte de las pinturas jeroglífi- 
cas; pero sea cual fuere la calificación que aquellos actos merezcan, no 
somos jueces competentes para condenarlos, nosotros que no por pie- 
dad ni santo celo sino por incuria i abandono hemos dejado perder una 
gran parte de nuestros monumentos históricos. I nótese que no se tra- 
taba de obscuros i sospechosos jeroglíficos como entonces, sino de obras 
bien claras, escritas con nuestros propios caracteres. Los misioneros 
por otra parte compensaron bien aquella pérdida con los escritos que 
nos dejaron. ¿Qué habríamos hecho con aquel montón de figuras si los 
mismos misioneros no hubieran cuidado de conservarnos la corta inte- 
ligencia de ellas que nos queda, i de darnos su explicación según la 
oyeron de los indígenas expertos en interpretarlas? ¿Ganaríamos acaso 
en el cambio, si por cuidar de la conservación de las pinturas, no se 
hubiese perdido una sola, pero tampoco nos quedase una sola línea de 
sus escritos'? 

Por resaltado de la persecución que sufrieron las pinturas jeroglífi- 
cas, mui pocas son las que han llegado a nuestros días, i de éstas no 
88 conservan tantas en nuestro país como en Europa, El más rico aco- 
pio se encuentra en la famosa obra de Lord Kingsborough, titulada: 
"Autiquities of México," que en tres volúmenes de láminas comprende 
los códices de Mendoza, Tdleriano Bemense, del Vaticano, de Viena, 
Borgiano, i otros menores, No contatuos el de Dresde, incluso también 
en esa colección; porque según las apariencias, no es obra de los anti- 
guos mejicanos, sino de otro pueblo desconocido, que acaso sería el que 
construyó los magníficos edificios de Yucatán; bien que en tal hipóte- 
sis también pertenece ya a nuestra historia. Las pocas explicaciones 
que existen de estos códices, las coüc.Iuyó Kingsborough en los volúme- 
nes siguientes de su obra: faltóle la del códice Borgiano que escribió el 
P. Fábrega, i está manuscrita en la biblioteca de esta universidad. 
Fuera de esta obra do Kingsborough, son mui pocas las pinturas je- 
roglíficas que se hallan publicadas. Como auxilio para estas intrinca- 
das investigaciones, sirven las descripciones de los monumentos anti- 
guos, entre las que ocupan el primer lugar las del capitán Dupaúe, i 
modernamente las de Stephens. Algunas más se han publicado sueltas 
en los periódicos, o se hallan inclusas en las historias antiguas. No que- 
remos hablar del charlatán Waldeck ni de sus "restauraciones menta- 
les" de los edificios de Yucatán. Con el modesto título de "Descripción 
de las dos piedras que se hallaron en Méjico el año 1790," tenemos un 
excelente trabajo do Gaina sobre la cronología i el calendario de loa 
nM^jicanos. 

Consamada la ooiiquiata e instruidos los indígenas en nuestra escri- 



288 DICCIONARIO 



tura, rivalizaron con los misioneros en los trabajos históriíos, empren- 
diendo con laudable celo la tarea de conservarnos lo que habían apren- 
dido de sus mayores. El más distinguido, ya que no el más antiguo, 
fué Ixililxúchitl, descendiente de los reyes de Tezcoco, que consulta'Da 
sus obras con los ancianos principales i más autorizados. Ojalá hubiese 
escrito menos, con más detenimiento i mas atención a la eronología. 
porque es casi imposible seguirle en el laberinto de sus numerosas "re- 
laciones," que no suelen ser más que variaciones de un mismo tema: 
pero variaciones tales que no hai medio de reducirlas a ou sistema 
perfecto. Su "Historia Chichimeca," publicada por Kingsborough (lo 
mismo que las Relaciones), ofrece una narración más seguida, i es su 
mejor obra, aunque no escasa de anacronismos. — Tezozomoc escribió 
con más sobriedad: es autor juicioso, i su "Crónica Mejicana," inclasa 
en la gran colección de Kingsborough, merece vulgarizarse más. — Die- 
go Muñoz Camargo, nos dejó en su "Historia de Tlaxcala," inédita 
hasta ahora, i cuyo principio i fin se han perdido, un escrito interesan- 
te, pero cansado, i que por la desigualdad de su estilo parece obra de 
dos o tres autores. — A estos trabajos de los indígenas hai que agregar 
otros de menor importancia que permanecen también inéditos, i urj- 
chos más que se han perdido, sin que nos queden siquiera los tít^ílos 
de todoa 

Apenas se hubieron familiarizado los misioneros con la lengua i cos- 
tumbres de los indios, venciendo a fuerza de beneficios su natural ti- 
midez i descontianza, aprovecharon los informes de ellos i sus propias 
observaciones, para componer obras mas o menos extensas en que se 
transmitieran a los venideros los conocimientos adquiridos. Eu medio 
de sus penosísimas tareas apostólicas robaban un momento para tomar 
la pluma, no movidos por la ambición de gloria que atormenta a los sa- 
bios, sino con el noble objeto, por lo común, de facilitar el camino a los 
que después viniesen a trabajar en la santa obra de la conversión de 
los indígenas. El testimonio unánime de los contemporáneos coloca al 
frente del ilustre catálogo de sacerdotes escritores, al P. Diego Dutúti, 
dominico, a cuya obra acudieron a beber muchos de los que le suce- 
dieron. Pero tan precioso trabajo sólo nos era conocido de nombre: no 
ha mucho que se logró hallarle en la biblioteca del Escorial, en ese pan- 
teón de las glorias literarias de Espaíía; i a los esfuerzos del Sr. D. J, 
F, Ramírez, actual (1854) conservador del Museo Nacional, se debe que 
dicho establecimiento haya adquirido (por medio del que esto suscribe ) 
unamagnífica copia, del texto i dibujos, que actualmente se halla en cami- 
na — Por falta del conocimiento de esta obra, ocupaba basta ahora, sin 
disputa, el primer lugar, i acaso le conserve siempre, la del P. Fr. Bar- 



DE CrR10Sn»áI>E8 HISTÓRJOAS. 289 

nardino de Sahagári] herraoso fragmento escapado del lamentable des- 
cuido que acabó con casi todas sus obras, para venir a sufrir más triste 
suerte acaso, en manos de editores ignorantes o desidiosos. Sahagún es 
mui abundante en todo lo que concierno a la mitología azteca i a su 
complicado ceremonial; pero hai largos trozos en su obra, que aunque 
«o mal escritos, no tienen la menor relación con su asunto. Creemos 
también que muchos de los descuidos que se le lian notado, no son su- 
yos, sino de escribientes i editores. 

De aquellos mi.=3mo3 días tenemos una inestimable crónica persegui- 
da igualmente por la suerte. Hablo de la "Historia de los Indios de 
Nueva EspaTia," del P. Fr. Toribio de Benavente o Motolinia: obra en- 
cantadora por la sencillez de su narración, i que descubre por todas par- 
tes la bondad i la modestia de su venerable autor. Crece aún más el 
interés que inspira, porque desnuda de inoportunas digresiones i mora- 
lidades, nos presenta un cuadro vivo de la época más interesante de 
nuestra historia. Tal juzgamos ser aquella en que .sometido ya el país 
por las armas españolas, se coruenzaba una obra más difícil todavía que 
ía conquistíi, cual ora la transformación del pueblo conquistado, en un 
pueblo nuevo que recibía gradualmente la religión de Jesucristo i la ci- 
vilización europea que le traían sus conquistadores. Lo hecho en aquella 
época crítica ha iníluido cons^tantemente en nuestra organización so- 
cial, cuyas bases se asentaron desde entonces; sentimos todavía sus efec- 
tos i nadie sabe cuándo cesarán. A esta época se refiere precisamente 
la obra del P. Motolinia, i a pesar de eso la hemos visto con tal indife- 
rencia, que al que esto e.scribe le fué imposible hallar en Méjico una 
sola copia de ella. Debe la que posee a la bondad del distinguido his- 
toriador Mr. Prescott; i persuadido de que hacía en ello un servicio a 
nuestra historia i a nuestra literatura, la tiene actualmente en prensa. 

Justo es mencionar desde luego otro cronista aclamado por padre de 
nuestra historia: Fr. Juan de Torq^iemada, nacido en la antigna Espa- 
fía, pero criado en la Nueva, quien para escribir su voluminosa "Mo- 
narquía Indiana" tomó a manos llensis de las obras i apuntes de sus 
predecesores, aunque siempre tiene la buena fe de anotar la fuente de 
sus noticias. En obra tan extensa no es de extrañar que se hallen 
inexactitudes i anacronismos, i aun pudieran perdonársele en gracia del 
mérito de su trabajo; pero lo que hace insoportable la lectura de Tor- 
quemada son las continuas digresiones que se permite, mui edificantes 
a la verdad, pero enteramente ajenas del asunto de su obra. Quien la 
publicase expurgada de tQ.\e» impertinencias, haría un notable servicio 
a nuestra historia; habría, sin embargo, que proceder en ello con mu- 
cho tiento, p?ira no descartar por inútiles, aunque a primera vista lo 



290 



DlCCiONARIÜ 



parezcan, las coiuparaciones que a veces hace el autor entre los ritos i 
costumbres do los indios, con los de otras naciones del antiguo mando. 
Por lo demás, es casi imposible dar un paso en la historia de aquellos 
tiempos, sin acudir a las páginas de Torquemada. Poseyendo la obra 
de éste viene a ser casi inútil, si no es para fechas posteriores, la de su 
compañero Betancourt, que redujo a un cuadro quizá demasiado estre- 
cho las noticias de la "Monarquía." Tal vez por eso mismo, i por la 
continuación hasta su época, Betancourt cuenta con más lectores que 
Torquemada. Culpa grave sería omitir le nombre del P. Acosta i de su 
"Historia natural i moral de Indias." Una parte de ella se refiero a 
Méjico, i dícese que fué tomada de los MSS. del P. Duran. Lo más no- 
table de la obra del P. Acosta es la parte de geografía física i sus in- 
geniosas observaciones de los fenómenos naturales. 
• Ya en el último tercio del siglo XIV mandó el rei Felipe II circu- 
lar a todos sus dominios de América una instrucción mui extensa en 
forma de interrogatorio, exigiendo cuantas noticias se creyeron útiles 
para escribir la historia general que se meditaba. Las audiencias repar- 
tieron las instrucciones a todos los pueblos de sus respectivos distritos, 
i ios principales vecinos de cada uno se encargaron de las respuestas. 
Se obtuvo así un grande acopio de materiales, mui desiguales en méri- 
to, es verdad, pero todoy útiles i algunos ciertamente importantes. No 
sabemos que jamás se haya impreso ninguno de estos documentos, ni 
«jue autor alguno los haya consultado. La casualidad ha traído a ma- 
nos del autor de este artículo cerca de cincuenta relaciones originales 
de esta especie, relativas a la Nueva España, muchas de ellas adorna- 
cías con mapas i figuras, i cuya existencia era hasta ahora casi deseo- 
riocidaj aun entre los literatos dedicados a estas investigaciones. 

El siglo XVIII nos ofrece tres escritores notables de historia anti- 
gua. Boturini ocupa el primer lugar, así por la fecha como por la im- 
portancia de sus trabajos. Pero esta calificación entendemos que se le 
aplique sólo como colector de documentos, en cuya ingrata tarea mos- 
tró inaudita perseverancia, aun en medio de los infortunios que le 
abrumaron. Su nombre debe ser pronunciado con respeto, por todo el 
í\n.Q tenga en algo la historia de nuestro país. Mas como escritor, pocos 
adelantos le hubiéramos debido, ni aun cuando hubiese tenido tiempo 
de acabar la grande historia que meditaba. La parte de ella que escri- 
bió se tiene por perdida; pero la fantástica Idea que dio a la prensa 
basta para juzgarle. Es raro que el más diligente colector de documen- 
tos, sea tíirabién el más capaz de aprovecharlos. 

Los de Boturini, a lo menos en parte, cayeron después de su muerte 
en manos hábiles; quiero decir, en las de Veytia, quien con tal auxilio 



DE Ct RIOSIOADES HISTÓRICAS. 291 



jormó la primera "Historia antigua de Méjico," digna de tal título. La 
rauerte le impidió concluirla; pero tal como existe es un honroso testi- 
reonio del saber i de la aplicación del autor. Al mismo tiempo que 
Veytia escribía en Méjico, trabajaba en Italia sobre el mismo asunto 
f;I jesuíta expatriado Clavijero, el más popular de nuestros escritores i 
€l más digno de serlo. Sin comunicación entre ambos literatos, suelen 
coincidir de un modo notable en los puntos principales: la obra de Cía' 
vijero, que existe traducida a las principales lenguas de Europa, es sin 
n-abargo mucho más agradable; suele haber en ella mejor crítica i has- 
ta hoi permanece sin rival. 

Sus tres últimos libros comprenden la historia de la Conquista; 
í nadro estrecho, pero bien trazado, de aquel memorable acontecimien- 
Í.O. Muchos i mui preciosos son los documentos que de él nos quedan. 
i)ébese el primer lugar a las "Caitas" del mismo conquistador Cortés, 
que algunos han comparado con los comentarios de César. Escritas con 
uiaridad i buen estilo, su lectura agrada i entretiene. Para el historia- 
dor son de inestimable precio; pues dejando aparte ciertos lugares en 
«^ue el interés propio le impedía una franca manifestación de la verdad, 
reina ésta en toda la narración, que es tan rica en pormenores, como 
en reflexiones oportunas e importantes. De las cinco cartas principa- 
les, llamadas de relación, se ha perdido la primera, cuya falta suplimos 
ron la "de la justicia i regimiento" de Veracruz, deque fué acompaña- 
da. Demás de estas cartas mayores de Cortés, se han publicado otras va- 
rias menos extensas, pero también interesantes. Queda todavía inédita 
cna que acompañó a la cuarta relación con el carácter de reservada, en 
la que manifiesta al emperador los inconvenientes que encontraba para 
poner en práctica las instrucciones de la corte, i se queja al mismo 
tiempo de la conducta de los oficiales reales. Esta carta, notable bajo 
muchos aspectcs, no dejará do ver la luz pública, fielmente impresa por 
t:] original, que está en poder del autor de este artículo. 

Gomara, capellán de Cortés, sin haber salido de Europa, acertó a 
romponer una buena "Historia de las Indias," cuya segunda parte de- 
dicó por entero a la conquista de nuestro país. Deseoso de realzar la 
gran figura de Hernán Cortés, dejó en cierta obscuridad las otras par- 
tes de su cuadro, olvidando a veces que si aquel fue el alma de tan 
grande empresa, sus bravos compañeros dieron también sus vidas para 
ejecutarla. Mas lejos de censurar en Gomara tal defecto, felicitémonos 
íüil veces de encontrarle en sus páginas: a esto debemos la inmortal 
obra de Bernal Díaz del Castillo, el príncipe do nuestros cronistas. 
Exasperado contra Gomara, tomó el buen veterano la pluma en los úl- 
timos años de su vida para vindicar la memoria do sus compañeros, 



292 DICCIÓN A KIo 



ofendida a su parecer en la obra del capellán, liízolo con el rstiiG des- 
aliñado i rudo de un pobre soldado sin letras; pero con, tanta gracia, 
tanta naturalidad i tal abundancia de pornienon^s, que embebidos en la 
sabrosa lectura de sus páginas, nos cruenios a vecca trasladados a aque- 
llos camparaentos i confundidos entre la turba de los soldados. Mucho, 
i con justicia, se envanece el buen Bernal Díaz de sus bazaílas; pero 
£Í en otro bastaran para granjearle una celebridad merecida, en él casi 
las olvidamos para admirar solaxnente el inimitable cuadro que trazó 
con la mano trémula de un anciano, pero con todo el vigor i lozanía de 
¡a rica imaginación de un joven aventurero, de un soldado ¿e las In- 
dias; palabra que significa por sí sola umcho más de lo que pudiéramos 
encarecer. 

Extraño se hace nombrar después del spnci'lo Bernal Díaz a un lite- 
rato tan notable como Pedro Mártir de Anglería. En sus décadas "De 
orbe nobo" trata de nuestros sucesos hasta la venida del visitador Pon- 
ce de León, i los escribe euuiariamente, sin detener.se en pormenores. 
Aun cuando el buen juicio i letras del autor no fuesen segura garantía 
del mérito de la obra, bastaría para hacerla apreciable la circunstancia 
de que en ella vemos descrita la impresión que ios maravillosos suce- 
sos del Nuevo Mundo producían en el antiguo; instrucción que nos 
falta, como es preciso, en las relaciones de testigos oculares. No son 
inútiles para hacer compañía a las décadas, muchas cartas del mismo 
P. Mártir, esparcidas en su inestimable "Opus Epistolarum." Lástima 
grande que no tengamos de las obras de este literato, sino ediciones an- 
tiguas i ya mui raras; i que nadie haya pensado hasta ahora en vulga- 
rizarlas por medio de una traducción castellana. — También el cronista 
Oviedo incluyó la relación de la conquista de Méjico en la segunda par- 
te de su grande "Historia de las Indias," que hasta ahora sólo cono- 
cíamos manuscrita, pero que mui pronto veremos impreca, si continúa, 
como es de esperarse, la magnífica edición de toda la obra que ha em- 
prendido la Real Academia de la historia, de Madrid. Aunque esta 
impresión inutiliza al que esto escribe, tres gruesos volúmenes manus- 
critos, desea vivamente verla terminada. Oviedo es autor capital en 
materia de Indias; cortesano i hombre de mundo no carece de cierto 
tino para juzgar de los hombres i de las cosas; era infatigable en reco- 
ger noticias i documentos para su obra, i su mucha experiencia de la 
vida suplía harto bien lo que le faltaba de estudio. 

Rico con los trabajos de loa que le precedieron, entró el gran Herre- 
ra en la espinosa tarea de referir los hechos de sus compatriotas en el 
Nuevo Mundo. En su extenso i complicado plan entró la conquista de 
Méjico, i la historia de los años que le siguieron; trabajo que desínape- 



Dtf CL'EIOSIDADES HISTÓRICAS. 293 

iió, como siempre, con la energía i severidad de un Tácito. — Pulgar 
continuó 8U obra; pero está inédito su trabajo i no le conocemos. A 
estos primitivos historiadores de la conquista deben agregarse, para 
icejor conocimiento de ella, otras obras de menor importancia i las 
ttuchas cartas, relaciones i escritos sueltos de vencedores i vencidos. 

Excusaríamos citar ningún historiador más moderno de la conquista 
El a ello no nos obligase la celebridad que algunos han adquirido. Nin- 
guno alcanzó tanta como D. Antonio de Solís. Nombrado cronista de 
Indias por falta de Antonio de Herrera, pensó, según él mismo nos di- 
ce, seguir la historia de aquel desde el punto eu que quedó pendiente. 
?ero cediendo bien pronto a su natural propensión a las obras de in- 
genio, de que tenía dadas buenas muestras en comedias i poesías, des- 
deñó al íin continuar el prolijo i seco trabajo de su predecesor. Esco- 
giendo, pues, en el terreno mismo de éste el episodio más brillante, 
formó su "Historia de la Conquista de Méjico, población i progresos 
de la América Septentrional, conocida por el nombre de Nueva Espa- 
ña:" título engañoso, porque en el desempeño se ciñó tan sólo a la con- 
quista. El asunto fué perfectamente escogido a la verdad, porque ape- 
7jas habrá otro que mejor se preste a los atavíos de una dicción rica i 
u todas las galas del ingenio. Abusó Solís de uno i otro; a fuerza de 
adornar el estilo, le vino a dejar forzado i fastidioso; i tanto puso de su 
parte en las arengas de guerreros i magistrados de ambos bandos, que 
lio podemos menos de escuchar a Solís cuando él se empeña en que oi- 
^:amos a Cortés o a Magiácatzin. Ilesultó de todo ello, un panegírico 
del conquistador; una hermosa pieza literaria, si se quiere; pero nunca 
Ja historia de la conqui-sta de Méjico, que la nación española deseó en 
vano durante largos años. 

Pudo mui bien lioberison haber llenado este vacío, si a este solo 
acontecimiento hubiese reducido toda la atención que esparció en el 
extenso plan de su célebre "Historia de América." El autor era docto 
■! juicioso por io común; i no tratándose de una historia especial, no po- 
día exigírsele más de lo que hizo. Por sus notas se advierte, sin em- 
bargo, que sólo consultó fuentes harto comunes; en la lista de autores 
que precede a su obra se echan menos muchísimos, i todos loa impor- 
•tantes documentos que después se adquirieron por la industria de lite- 
ratos españoles tan célebres como Muñoz, Vargas Ponce i Navarrete. 

El fruto de los trabajos de éstos vino a servir para un extranjero, 
(jüiien dotó al cabo a la España de la obra de que carecía. Prescoit es- 
cribió en inglés la "Conquista de Méjico;" obra excelente, en que supo 
bacer el mejor uso del riquísimo acopio de documentos que tuvo a su 
disposición, r.ien le habría estado a la obra que el autor se hubies6 



294 ■ DICCIÓN A HTO 



dejado arrebatar un poco menos de su adiuiración hacia las hazaiauH de 
Cortés, i hubiese omitido ciertos adornos poéticos que suele añadir, por 
exceso de la gallardía de su estilo. Tan ligeros lunares no deberían no- 
tarse si no se tratara de un autor de tanto mérito, i que logró eclipsar 
los trabajos de todos sus predecesores. Vergüenza es que tras de ser 
deudores a un extranjero de la mejor historia de la conquista, no 
haya habido siquiera en las extensas regiones donde se habla la rica 
lengua castellana, quien consiga volver obra tan estimable a la lengua 
en que debió ser escrita. Tres traducciones conocemos i a cual peor: 
quiera Dios que si llega a emprenderse la cuarta caiga en mejores saa- 
nos que las anteriores. 

Los años que siguieron a la conquista fueron fecundos en guerras i 
alteraciones. No tenemos historia particular de ellos, aunque bien la 
merecieran, i es preciso formarla con el auxilio de diversas obras i 
de los documentos oficiales. Del largo príríodo que abraza la domina- 
ción española, el principal historiador es el jesuíta Cavo: su trabajo es 
harto estéril i diminuto: viene a reducirse a una mera enumeración de 
hechos, entre los cuales ocupan el lugar preferente las elecciones de al- 
caldes i regidores de la ciudad de Méjico, anotadas año por 8fio con la- 
mentable prolijidad. Bien es verdad que este cargo no es justo, sino 
en el caso de atenernos al título que puso a la obra su atreT^ido direc- 
tor, quien inventó el de '-Los tres siglos de Méjico, durante el gobier- 
no español," en vez del sencillo de "Historia política i civil de Méiico," 
que el autor había adoptado. Ya se ve que unos anales de la ciudad 
de Méjico, a cuyo ayuntamiento fué dedicada la obra, no es lo mismo 
que una historia de la dominación española. La expulsión de los jesuí- 
tas obligó al P. Cavo a pasar a Italia, donde escribió su libro, con fal- 
ta de muchos documentos, i no le llevó más allá de 1767. Su editor 
Bustamante (D. Carlos María) le continuó hasta 1821. El mérito de 
esta continuación consiste principalmente en los documentos que in- 
cluye: por lo demás no pasa de regular, i es sin embargo de lo mejor 
que Bustamante escribió en su vida. — El coronel Panes, gran colector 
de documentos, dejó manuscrita una "Cronología de los virreyes de 
Nueva España," que alcanza hasta Flores. Parece haber sido hecha só- 
lo para acompañar una colección de retratos: es por lo mismo escasa i 
harto mal digerida; pero no deja de ofrecer de cuando en cuando algu- 
nas noticias útiles, i es apreciable aunque sólo se le considere como una 
especie de prontuario cronológico. 

Si no nos conformamos, como no es posible, con ninguna de estas 
dos obras, únicas que tienen ciertas pretensiones a una historia gene- 
ral, podemos decir que la de la dominación española está todavía por 



DK CURIOSIDADES HISTÓKICAH. 29Ó 



escribir, Ilai que consultar para ella un número increíble de docu- 
mentos, empezando por las crónicas religiosas, es decir, las historias 
particulares de las provincias de las diversas órdenes que se establecie- 
ron en este suelo. IMuehas son las impresas i n;ás las manuscritas. Sus 
autores no se ciñeron por lo común a la histeria particular de su orden, 
sino que escribieron la general de la provincia. Son acopios riquísimos 
de noticias que en vano buscaríamos en otra parte; mas por desgracia 
no las hai de todas las provincias, ni puede formarse de su reunión \\n 
cuerpo completo de histona. Los franciscanos, además de Motolinia, 
Torquemada i Betancourt, tienen para la provincia de ilichoacán a 
Larca; para la de Zacatecas a Arlegui, i para los colegios de Propagan- 
da Fide, a Espinosa i Arricivita. Medina fué cronista de los dieguinos 
de Méjico. Los dominicos se envanecen con justicia de dos cronista& 
como Dávila Padilla i üemesal: el primero para la provincia de Méji- 
co i el segundo para las de Chiapa i Guatemala, Ambos son muí abun- 
dantes de noticias para la historia general, i todavía más el segando. 
Los agustinos cuentan con Grijalva para la provincia de Méjico, i con 
el P, Basalenque para la de 3Iichoacán, El orden de la Merced no tie- 
ne impresa historia particular de ella en estos países, i hai que entre- 
sacarla de la crónica general del instituto. Existe, sin embargo, una 
crónica manuscrita de un P. Pareja, que no hemos podido procurar- 
nos. Sólo'los carmelitas no tienen, según nuestras noticias, crónica al- 
guna; pero los jesuitas no podían incurrir en semejante omisión, i fue- 
ra de los menologios de varones ilustres, i vidas sueltas de ellos que 
publicaron en crecido número, tienen la crónica del P. Florencia, que 
no pasó de la primera parte, i la más completa del P. Alegre, que al- 
canza hasta la expulsión. 

Como especie de complemento de estas historias eclesiásticas, pue- 
den servir las muchísimas vidas de hombres i mujeres ilustres por su 
piedad, que se publicaron en aquellos tiempos, Pteunirlas hoi es tarea 
difícil, pero no inútil; porque todas ofrecen alguna noticia aprovecha- 
ble, i muchas la historia entera de algún memorable acontecimiento, 
personificado en el individuo que fué el alma de la empresa. Así la vi- 
da del P, Salvatierra es la historia de la colonización de la California 
Baja, i la de la Alta la leemos en la vida de Fr. Junípero Serra. 

Puesto que aún no nos desprendemos enteramente de historias ecle- 
siásticas, justo será hacer mención de Gil González Dávila, que en su 
"Teatro eclesiástico de las Iglesias de Indias," reunió noticias muí in- 
teresantes para nuestra historia. No pasa de la mitad del siglo XVII, 
i a este inconveniente se le agrega el de no ser a veces mui exacto, 
dando margen a graves descuidos en los que le siguen sin la crítica ne- 



29S DICCIONAKIO 



necesaria, como ya ha acontecido con su famosa noticia de la introduc- 
ción de la imprenta en Méjico en 1532. 

Son pocas las historias particulares que tenemos de provincias i ciu- 
dades, con el agregado de hallarse las mejores en el obscuro estado de 
¡manuscrito. Tal suerte han corrido la voluminosa "Crónica de Mickoa. 
can" del P. Beaumont; la de Mota Padilla, que anunciando la historia 
de la Nueva Galicia, escribe la do casi todas las provincias internas, i 
la "Historia de la Puebla de los Angeles" que dejó incompleta el his- 
toriador Veytia. 

Proponiéndonos sólo hacer una rápida reseña de nuestros principa- 
íes escritores de historia, no debemos hacer mención de los documen- 
tos oficiales. Ellos son, sin embargo, el principal cimiento en que debe 
apoyarse la historia de los tres siglos, lo mismo que todas las historias. 
Habría que consultar loa libros de actas del ayuntamiento de Méjico, 
en especial loa primeros, cuando esta corporación gobernaba no sólo la 
capital, sino todo el país: los libros de mercedes: la voluminosa corres- 
pondencia de loa virreyes, conservada en el archivo general, que por 
desgracia no empieza sino hasta mui entrado el siglo XVIII: las ina- 
írucciones que los mismos virreyes dejaban a sus sucesores: las innuaae- 
rablea leyes, cédulas i órdenes despachadas por el gobierno de la me- 
trópoli: los informes públicos i secretos, cartas, relaciones i derroteros, 
de misioneros, comandantes militares, pilotos i toda clase de emplea- 
dos. Habría que aprovechar igualmente los diarios que solían llevar 
algunas personas curiosas para anotar cuanto de notable ocurría: las 
relaciones de sucesos particulares que solían imprimirse: los pocos pe- 
riódicos de aquel tiempo, i el inmenso número de sermones, certáme- 
nes literarios, descripciones de entradas de virreyes, exequias i canoni- 
zaciones, que se imprimieron en esos tres siglos, desde el "Túmulo im- 
perial" del Dr. Cervantes^ hasta los "Cantos de las musas mejicanas" 
de Beristain. — Entre todos los documentos oficiales, merecen especial 
mención, por su reciente hallazgo, los "Procesos de Ptesidencia" de Pe- 
dro de Alvarado i Hernán Cortés, dados a luz por el Sr. Rayón; i la 
"Noticia histórica de la conjuración del marqués del Valle," que cotí 
•an extenso extracto de los documentos originales acaba de publicar el 
Sr. Orozco i Berra. 

Todo esto, i aun mucho más, ha de ver i aprovechar el que pretenda 
lescribir la historia de aquella época. Empresa de las más arduas en 
nuestra literatura, por el poco interés que suele ofrecer a la generali- 
dad de los lectores la historia de largos años de paz. La falta de com- 
binaciones políticas i de relaciones internacionales, deja al escritor sin 
iino de sus principales recursos; i aun cuando a fuerza de ii)g<^nio haya 



r>E Cül'-IOSIDADES HISTÓRICAS. 297 



conseguido inspirar vida a la narración de hechos aislados i muchas ve- 
ces insignificantes, viene todavía a estrellarse contra la necesidad da 
interrumpir a cada paso el hilo de los sucesos, con la noticia del cam- 
bio del virrei. No hai ingenio que baste para disimular esta repetición 
continua del mismo acontecimiento, expresado por necesidad casi siem- 
pre coa las mismas palabras. En las monarquías, dos o tres reinados 
llenan un siglo, i durante la vida de cada monarca pueden seguirse loa 
pasos de su política interior i extranjera: aquí hai que presentar a cada 
instante un nuevo protagonista, que es preciso dar a conocer, con gra- 
ve perjuicio de la unidad del plan i del interés de la narración; a lo que 
se agrega que en muchos casos el principal personaje no hace más que 
aparecer i retirarse, sin dejar en pos de sí memoria alguna, ni en bien 
ni en mal. Sin duda por estas causas que ligeramente apuntamos, loa 
pocos que han comprendido la historia de la dominación española, adop- 
taron la forma cronológica o analítica, que salvaba mucha parte de 
aquellos inconvenientes, para caer tal vez en otros mayores. Parece 
que despreciándolos todos ha habido al cabo quien acometa la empresa 
de una historia formal de esa época: hablo del Sr. D. Manuel Orozco i 
Berra, quien durante largos años ha reconocido i extractado innumera- 
bles documentos para la obra que ahora empieza a trabajar. No quere- 
mos anticipar juicio acerca de ella; pero nos inclinaríamos a darlo favo- 
rable, porque conocemos la aplicación i buen entendimiento del autor. 

Al silencio i tranquilidad de aquellos siglos, sucedieron los tormen- 
tosos días do la guerra de independencia. El historiador que antes no 
acertaba a dar movimiento a su narración, tropieza ahora en el extre- 
mo contrario. Muertos los primeros caudillos, todo interés, toda uni- 
dad de acción desaparece en el confuso laberinto de guerrilleros i ladro- 
nes. Preséntase Morelos i por algún tiempo reanima el interés i resta- 
blece la unidad; pero cuando a su vez también sucumbe, entonces ya 
no queda sino un inmdnso caos de pasiones desenfrenadas, en el que 
sólo aparece como un punto luminoso la breve, pero inmortal campaña 
de Mina. ¿Quién no se cansa i fastidia en los días de Apodaca al ver 
las humillantes defecciones de muchos que se daban por héroes, con- 
vertidos luego en viles denunciantes de sus compañeros de armas? Todo 
decae i languidece en aquellos días; pero lo que perdía la historia en 
atractivo, ganaban ciertamente los pueblos en reposo i bienestar. 

Mas de repente se escucha en Iguala la voz que en una sola campa- 
ña echa por tierra el venerado edificio del poder español Episodio aca- 
so el más brillante de nuestra historia, i que se presta de un modo ad- 
mirable al trabajo del escritor, (irato es siempre trazar el cuadro do 
mejores días, i bailar por todas partes hechos grandes i generosos que 



298 DICCIOKABIO 



relatar; pero ¡cuánto facilita la tarea el contar con una completa unidad 
de acción i de interés, i por término el magnífico desenlace de la entra- 
da del ejército en la capital! 

Los documentos oficiales son, como siempre, la base de la historia de 
la guerra de independencia; pero es preciso no recibirlos ya en manera 
alguna con la confianza que inspiran los de la época de la dominación 
española. El gobierno de entonces, sólidamente asentado i libre de toda 
contradicción, no tenía un interés directo, generalmente hablando, en 
ocultar la verdad. Mas encendida luego una guerra que podía llamarse 
civil i que tomaba desde sua principios un aspecto amenazador, el caso 
era mui diverso, i lo que antes era gobierno absoluto, vino a quedar 
convertido en un bando, que necesitaba disimular sus pérdidas tanto 
como cualquiera otro. De aquí viene que no puedan tomarse sino con 
suma desconfianza el dicho de ambos partidos, especialmente del espa- 
ñol, que como dueño de la imprenta i de las poblaciones más ricas e 
importantes, hallaba más interés en disfrazar la verdad, que no los in- 
surgentes cuyas comunicaciones oficiales sólo eran leídas comnnnoente 
por los jefas a quienes iban dirigida.s. Por otra parte, como los españo- 
les reconocían todos a un centro común, publicrvban a su gusto todas 
sus relaciones, i así se han conservado en gran número, al paso que los 
más de los jefes insurgentes obraban por su cuenta i no daban parte a 
nadie de sus acciones, lo que ha venido a ser causa de que sea compa- 
rativamente mui escaso el testimonio que ofrece a la historia su par- 
tido. 

Todo esto debiera haber hecho proceder con más cautela a los escri- 
tores que han pretendido darnos esa historia apoyada en los documen- 
tos oficiales, como lo han anunciado con cierto énfasis. Preciso es hacer 
desde luego a un ludo a Torrente, quo escribía por orden de Fernando 
VII, i por lo mismo es parcial hasta lo sumo. Su historia no es sino 
un resumen de los partes españoles. El Dr. Mora suele pecar por el 
extremo opuesto, i su narración es incompleta, no pasando de la muer- 
te de Morelos. Sería de desear que en todo hubiera estado tan feliz co- 
mo en su buen cuadro de la conquista. No quisiéramos roanchar nues- 
tras páginas con el nombre de Zavala, del mejicano que firmó la inde- 
pendencia de Tejas, i que después de haber contribuido poderosamente 
a la ruina de su país, viene disculpándose con repugnante hipocresía 
de los males que causó. Pero su obra sobre las revoluciones de Méjico 
nos obliga a mencionarle: quien ignorase el nombre del autor podría 
leerla con gusto, porque el estilo no es desagradable, i abunda en retra- 
tos trazados con cierta gracia epigramática, a la verdad no común. 

Pasando por alto otros trabajos útiles, pero menos extensos, cerrare- 



DE CCRIOSlDáDEá HISTÓRICAS. 299 

mos esta sucinta noticia con los nombres de los dos historiadores más 
populares de la guerra de independencia: D. Carlos María Hnstamantí 
i D. Lucas Alamán. I do haremos más que mencionarlos, porque hace 
tan poco tiempo que ambos han desaparecido de la escena de este mun- 
do, que todavía no es hora de juzgarlos. El primero representa al par- 
tido insurgente: el segundo (infinitamente superior, como escritor) al 
partido español: ambos han alegado en defensa de su causa cuanto cre- 
yeron oportuno: falta ahora el juez que pronuncie la sentencia. 

Aunque, rigurosamente hablando, no deba ser contado entre los his- 
toriadores, no podemos cerrar mejor este catálogo que con el norribre 
del ilustre sabio, a quien debemos el primer conocimiento exacto de 
nuestro propio país: el barón de Humholdt. Ha pasado ya medio siglo, 
i su obra es todavía consultada con frecuencia, como el más rico tesoro 
de noticias. Sus "Vistas de las Cordilleras" nos ofrecen también mate- 
riales preciosos para nuestra historia antigua, acopiados i discutidos 
con asombrosa erudición. Ko hai punto, por obscuro que sea, que no 
adquiera entre sus manos nueva luz. E! asentimiento universal le ha 
concedido sin disputa el primer puesto entre todos los escritores de 
América, a la que ha consagrado su larga i laboriosa vida. Quiera el 
cielo prolongársela aún por muchos afíos. 



La rapidísima ojeada que acabamos de dar a nuestra historia i a 
nuestros historiadores, bastará, acaso, para dar a conocer cuan vasto es 
el campo, i cuánto tenemos ya adelantado en los trabajos do los que 
nos precedieron. Pero antes de todo hai que emprender la reunión i 
clasificación de nuestros monumentos históricos; tarea tan difícil que 
es sin duda superior a las fuerzas de un particular. Notamos, sin em- 
bargo, con viva satisfacción, cierto movimiento favorable al estudio de 
nuestra historia: los libros i documentos que antes solían venderse por 
papel inútil, son ya buscados con algún empeño. Al mismo tiempo se 
van formando colecciones privadas, algunas de no escaso mérito, i que 
podrán servir de mucho, mientras se logra la deseada creación de una 
biblioteca nacional. Entre los particulares más dignos de elogio, por 
sus buenas colecciones históricas mejicanas, es indispensable contar a 
los Sres. D. J, F. Ramírez, Lie. D. José María Lafragua i D. J. M. 
Andrado: el que esto escribe ha procurado también reunir alguna cosa. 
— El acopio de documentos, i los trabajos aislados sobre los puntos 
principales de nuestra historia (a la manera que los grandes pintores 
estudian en bocetos separados los grupos más visibles de sus cuadros), 
forman la tarea señalada a la generación presente. Así allanará el cami- 



>00 DieCIOHARIO 



siO a la venidera, a la cual está acaso reservada la gloria de levantar 
sobre sólidos fundamentos el grandioso edificio de nuestra historia na- 
cional.— J. G. Icazbalzeta. 

Homicidio. El término homicidio so origina de homicida, formado de- 
latín homo, hombre, i crrdere, uiHtar. 

La rica ilota de la Nueva Espaíla que en 1553 había ya embocado 
el canal de Bahama, combatida de las tempestades, fracasó en uno de 
aquellos bajos que allí llaman cayos, pérdida grande no sólo por loa 
cuantiosos caudales i frutos que conducía, sino principalmente por ha- 
ber perecido casi cuantos pasajeros i marinos estaban repartidos por 
aquel convoi. Los que no murieron anegados i tuvieron la fortuna de 
asir alguna tabla, que los llevó a la costa, jierecieron a manos de los 
tloridanos. Entre las demás sacaba las lágrimas doña Catarina, hermo- 
sa viuda del rico encomendero Ponce de León. Esta dama pasaba a 
España a descargarse del delito que un negro, testigo singular le acha- 
caba de haber dado favor a Bernardino Bocanegra en el homicidio de 
su marido. (Cavo, lib. 4, pág. 11). 

Morca i picota. Palabra derivada de forca, del latín, farca, horca. 

Lo primero que establecía el gobierno colonial, en cada población 
que fundaba, era la ho7-ca i la picota: la primera para ajusticiar i la se- 
gunda para azotar a los desgraciados. Cortés, al fundar la Villa rica 
do la Teracruz, mandó poner estos instrumentos de su civilización, i lo 
primero que hizo fué ahorcar a varios españoles que se opusieron a sus 
yiaquinaciones i azotar a otros. 

"Al tomar las riendas del gobierno de Nueva España, en 1789, el se- 
gundo conde de Ptevillagigedo, D. Juan Vicente Güemez, la plaza se 
iaallaba embarazada en toda su extensión con puestos con sombras de 
laadera o de petate: una horca muí capaz, de cuatro lados, con la pico 
ia debajo de ella, estaba en el centro i las ejecuciones de justicia eran 
el espectáculo frecuente de los vecinos que habitaban aquellas casas; 
■ana mala columna con una estatua de Fernando VI, eiitaba al lado de 
]a puerta del centro del Palacio i el cementerio de la Catedral, cons- 
irruido de m&mpostería con arcos inversos como loa cementerios de loa 
pueblos, ocupaba los tres costados por frente del Empedradillo i dando 
vuelta por la esquina de la calle de Plateros, hasta el frente de Pala- 
cio, a ir a terminar en la esquina del Seminario." (Dica Univ. de Hist. 
íGeog.) 

floi'Cctsif as* Apellido castellano, derivado de horca. 

En 1755 el conde de Revillagigedo fundó en Sonora uu presidio que 
se llamó líorcssitas per su apellido. 



DE CCBIOSIDADES HISTÓRICAS. 301 



Domos de cal de Veracruz. Plural de horno, de forno, del latín fumu^, 
horno. 

En 1618, hubo en Veracruz un incendio que destruyó casi la mitad 
del caserío, que era de madera. Entonces se pensó en construir de pie- 
dra, cal i arena algunos de los nuevos edificios, haciendo uso paralaste 
de la madrépora que abunda en el islote de San Juan de ülúa i d-smás 
arrecifes inmediatos, la cual es allí conocida con el nombre de pkdra 
múcara. Se establecieron algunos hornos de cal en la isla de Sacriñ- 
cios, i más tarde en un punto de la playa al sureste de la ciudad, qup, 
por esta razón conserva hasta hoi el lugar el nombre de los Hornos.' 
(Lerdo de Tejada, pág. 3G9). 
Hortalizas de Yucatán. Plural de hortaliza, término derivado del 1» 
tín hortus, huerta. 

"Y las hortalizas de España, rábanos, lechugas, berzas, repollos, sifc- 
bos, perexil, cilantro, yerba buena, cebollas, acenorias, borraja i espi- 
nacas, que se dan muy bien (en Yucatán)." (Docum. de Ind., í-^ serie, 
tomo 11, pág. 62). 
Hospicio de Zacatecas. Del latín hospüium, de hospes, huésped. 

En 1553 habían fundado en Zacatecas el hospicio, como a media le- 
gua de lo más poblado, pues la población i su iglesia parroquial esta- 
ban delante de la cuesta, que hoi llaman de Menchaca, donde está una 
capilla, que fué de la hacienda de D. Agustín Díaz i en 1718 era de 
D. Domingo Tagle Bracho. (Arregui, pág. 20). 
Hospicio de pobres de Guadalajara. 

El obispo D. Juan Cruz Ruiz de Cabanas emprendió en 1803 la cons- 
trucción del Hospicio de Pobres de Guadalajara. En 1880 había en el 
salón de la (.una trece niños expósitos que llevan el apellido de Cabanas. 
(Romo, págs. 47-18). 
Hospital de San Hipólito. Del latín hospiialis, de hospes, huésped. 

Por el añ» de 1774 existía en Méjico una poderosa corporación mer- 
cantil que ao df^nominaba "Consulado de Méjico" i a ella acudió ea 
aquel año el virrei Bucareli, solicitando su protección para buscar la 
manera de asilar a los dementes, a cuya solicitud contestó el Consula- 
do, ofreciendo construir la casa que hasta hoi existo. 

Dos años se emplearon en la construcción, hasta el 31 de diciembre 
de 1776; pero no se abrió al servicio hasta el 20 de enero de 1777, cum- 
pleaños del rei Carlos 111, ceUbrándose, al inaugurarlo, una funcióu 
a la que asistió el virrei. 

El costo total de la obra material ascendió a 6 1,83. S. 

Él edificio estaba terminado; pero faltaba contar cotí alguna pensión 
para alimentos i Testuarios de los asilados i entonces se conítruyerau 



302 DICCIOÍIAEIO 



las siete accesorias que exii^ten a los lados de la puerta i que tavieron 
uu costo de 7,0008- 

Esas accesorias se arrendaron con el tín indicado, con prohibición ab- 
soluta de distraer ese dinero de eu objeto. 

Más tarde el hospital se proporcionó otros fondos para sostenerse i 
con las limosnas que dos locos acompañados de un religioso salían a 
recoger por la ciudad, hasta que eu 1821 al suprimirse las órdenes men- 
dicantes, quedó el hospital bajo la dependencia del Ayuntamiento, lle- 
vando un fondo de 187,4138, valor de fincas urbanas i capitales im- 
puestos. 

Por decreto de la Legislatura del Estado de Méjico, pasaron los fon- 
dos de referencia a las cajas del Estado en 1824; i por otro decreto fue- 
ron devueltos al Ayuntamiento, pero más tarde pasaron a las oficinas 
de Temporalidades, de donde desaparecieron, perdiendo con ellos el 
hospital hasta las accesorias que le pertenecían. 

En 1877, en que se estableció la dirección de la Beneficencia Piíbli 
ca, dependiendo de la Secretaría de Gobernación, el Hospital de San 
Hipólito quedó anexo a ella. 
liOSpitaS de Mérida de Yucatán (primer). "Esta fundado en esta ciu- 
dad ala parte del norte junto ala catedral un hospital, cuya ymboca- 
ción es nuestra s'.;ñora del rrosavio que el sitio y solar del dio para el 
mismo efeto un vezino desta ciada, encomendero de yndios, que se lla- 
maba gaspar xuarez de avila, el año de mil e quinientos y setenta e 
cinco años — y sobre este principio se a benydo a hazer todo con limosnas 
que para la obra an dado los demás vezinos." (Relación del cabildo de 
Mérida, a 18 de febrero de 1579. Docum. inéd, del Arch. de Ind., to" 
mo 11 i 1" de Yucatán, pág. 72). 
Mo$pÍtcll Raal de Méjico. "Don Carlos por la divina Clemencia Empe- 
rador Semper Augusto: .... etc. Por quanto por parte de vos el Reve- 
rendo in cripto padre Don Fray Xoan de Zumarraga, Obispo de Méxi- 
co, del Nuestro Consexo, Nos a seydo fecha rrelación, que vos, vista la 
estreraa necesidad que abía de que obiese en la dicha ciudad de Méxi- 
co hospital donde se acogiesen los pobres enfermos e llagados del mal 
de las bubas, le abéis fecho a vuestra carta, e Nos fué suplicado que, 
porque se conserve el dicho hospital e en que tuviese rrenfca para que 
los pobres enfermos quen él obiesen se pudiesen sustentar, Dios Nues- 
tro Señor seria muy servido toviésemos por bien de anexar al dicho 
ho.«(pital el pueblo de Ocor/tuco, que vos al presente teneys, e tomáse- 
mos el título de patrones del dicho hospital e proveyésemos que se lla- 
mase e yntitulase el "Hospital Real" .... Dada en la villa de Madrid, 
a 29 de noviembre de 1540." (Docum. de Indias, tomo 41, pág. 185). 



»E CDBlüSIDADKS KISTÓBICAS. 303 

Ea 1540 propuso el obispo fray Juan de Zumárraga un hospital de 
bubosos. £1 rei mandó se denominase Hospital Real i decretó su funda- 
ción por una cédula dada en Madrid a 18 de mayo de 1553. En 6 de 
noviembre de 1556 parece que ya estaba concluida la obra i se destinó 
primero a los indios atacados del mal de la buba. En 21 de febrero de 
IS22 fué suprimido i sus bienes se destinaron después al colegio que 
fué de San Gregorio, por decreto de 11 de Octubre de 1824. 

Hospital de la Purísima Concepción, de Querétaro. 

Este convento que perteneció a los religiosos de San Hipólito o de 
la caridad, fué fundado en el mismo sitio donde ahora se halla, por D. 
Diego de Tapia, hijo de D. Fernando, el conquistador de dicha ciudad, 
en compañía de otros indios principales del pueblo, cerca del año de 
1586, i lo estuvieron administrando hasta que Fr. Juan Razón se pre- 
sentó al Rei para que se le adjudicara este hospital para su adminis- 
tración, lo que se le concedió por cédula de 20 de mayo de 1622, en 
que S. M. asigna para los gastos i subsistencia el 9^ de los diezmos de 
la ciudad. Le dio posesión a Fr. Juan Razón, el 13 de mayo de 1624, 
D. Cristóbal de Portugal Osorio, alcalde mayor de este partido. En 
1726 se concluyó la iglesia debido al celo de Fr. Miguel de Valdivieso 
i Plaza. (Dice. Univ. de Hist i Geog.) 

Srlo^piíal de Belemitas, de Méjico. Había en la capital del virreinato un» 
casa deHtiaada, en su fundación, para recogimiento de mujeres que ne- 
cesitaban de refugio. Para la creación de esta casa se había solicitado 
real licenciaj pero el Rei la negó para el fin que se le pedía de refugiar 
mujeres cksengo Jindas porqne la renta no era suficiente para el soste- 
nimiento do la obra. Entonces el conde de Santiago suplicó al arzobis- 
po D. Ff. Payo de Rivera coacodinra se fundase una casa donde los 
desgraciados enfermos que se curab^.n en loa hospitales de la ciudad. 
Loa propietarios de las casas las cedieron i el virrei puso en posesión 
íle la tinca a los belemitas. Cuando éstos entraron en la casa, hallaron 
fcu ella lo que principalmente solicitaban en su fábrica, porque había 
labradas buenas salas i con suficiente capacidad para que sirviesen de 
enfermerías. El mismo Sr. Payo de Rivera les dio diez o doce camas 
de limosna; hicieron lo mismo el conde de Santiago i otros caballeros. 
En seguida se dispusieron tros salas para convalecencia. Quedó una de 
ellas dedicada para indios, negros i mulatos; otra para los españolea, i 
'a tercera para los sacerdot-ss. (Dice. Univ. de Hist. i Geog. ) 

Hospital de Loreto de Veracruz. 

El edificio del Hospital de Loreto, de Veracruz, fué construido ea 
1640 con la obra pía que fundó en octubre de 1616 maese Pedro Mon- 
dón. Desda 1817 se encargó de él la Junta de Ciudad, la cual empren- 



304 DlCCieNARIO 



dio la construcción de la salas altas. (L^rdo de Tejada, tomo 3", pagi- 
na SG), 

ll0§pital de Veracruz. El primer hospital que existió en Veracruz fué 
fundado en 1579 por el virrei don Martín Enríquez de Almanza, en el 
islote de San Juan de Ulúa, i a instancia de los jesuitas Fe. Alonso de 
Guillen i Fr. J uan Rangel. En 17G4 se concluyó el hospital de San Car- 
los i en 1784 se principió el de Nuestra Señora del Loreto, para maje- 
res. (Lerdo de Tejada, tomo 1", págs. 376 i 377). 

Hospital de Maternidad e Infancia, de Méjico. En 25 de marzo de 18G1, 
don Benito Juárez, por conducto del director general de Beneficencia, 
don Marcelino Castañeda, nombró una comisión compuesta de los ilus- 
trados i patriotas profesores de medicina D, Gabino Bustatnante i D, 
Juan N. Navarro, para que consultara el establecimiento de una casa 
de Maternidad i un Hospital de niños i en qué lugar podría fundarse. 
Los comisionados propusieron el Hospital de Terceros, i después de dis- 
cutirse mucho el punto, i transcurrido algún tiempo, se estableció doa- 
de está, en la "Calle Nueva." 

El año de 1871 entraron en el departamento de Maternidad 257 mu- 
jeres, de las cuales salieron voluntariamente del hospital, antes de pa- 
rir, 21, i quedaron 233 que fueron asistidas. De éstas murieroa 18. 
De estos casos de obstetricia, 41 fueron a'i;iíiciales i 192 naturales. 

En 1872 entraron 334 mujeres preñadas, de la^ cuales 28 pidieron 
BU alta antes de su parto, i se asistieron 30 G. De éstas, 5C necesitaron 
la intervención del arte i 250 salieron naturalmente del parto. (Meojo- 
ria del gobernador del Distrito, Lie, D. Tiburcio Montiel). 

Hospital civil de Ario de Rosales. 

En Ario de Pcosales, Michoacáu, se inauguró el 16 de septiembre de 
1897, un hospital, que desde un principio se pensó en denominar "Mi- 
guel Silva Martínez," en honor del ciudadano de ese nombre que nació 
en aquel distrito i prestó importantes servicios al Estado como gober- 
nante i como profesor de ciencias; pero en virtud de la eficaz ayuda 
que el Sr. D. Aristeo Mercado prestó para concluir la obra cuando se 
agotaron los fondos del Ayuntamiento de Ario, se quiso dedicarlo a la 
memoria del actual gobernador de Michoacán, quien declinó tal honor 
e insistió en que siempre se llame dicho hospital con el nombra del 
Doctor Silva Martínez, como estaba acordado. 

Hospital de Ferote. 

Frai Julián Garcés, primer obispo de Tlaxcala, hizo edificar a su cos- 
ta un hospital famoso que se llamó de Perote, por estar en la moatafia 
de este nombre. (Dávila Padilla, pág. 155). 

Hospitales de Méjico. 



l)K Cl.KIOSIOAUKS HISTÓRICAS. 305» 



El primer hospital de Méjico fué el de Jesús, fundado por Hernán 
Cortés; el segundo, el de "Amor de Dios," que fundó para los bubosos, 
antes de 1540, el obispo D. Fr. Juan do Zumárraga; el tercero, el lla- 
mado "Hospital Real," fundado por cédula real de fecha de 1540 para 
los enfermos de buba. El médico D. Pedro López fué el fundador de 
los hospitales de "San Lázaro" en 1572 i "Desamparados" en el mismo 
año. El 18 de octubre de 1603 llegaron a esta capital los religiosos de 
San Juan de Dios, Kl superior era Fr, Cristóbal Muñoz. El día 24 de 
febrero de 1G04 tomaron posesión del hospital a que dieron el nombre 
de Nuestra Señora de los "Desamparados," por haber puesto en él al 
mismo tiempo cuna para niños expósitos. 

IIOStotÍS>£t(]nlllo. En junio de 177S se descubrió el mineral de Eos- 
totipaquillo en la provincia de Guadalajara. 

Hliaje (Señor del). Nombre alterado del azteca huaxin, que es una espe- 
cie de calabazo, que en Cuba llaman güiro i en Yucatán lee; aunque en 
Oajaca denominan guaja a la acacia. 

En la población de Jocotepec, fértil lugar a orillas del lago Chápala, 
se venera la gigaut^^soa imagen del Señor del Huaje. Al contemplar su 
enorme estatura, que pasa de cuatro vara.s, viene luego el pensamiento 
de que los infelices indios aún mezclan las ridiculas exageraciones de 
la idolatría con el culto cristiano. Para ellos el Señor del Huaje es un 
dios más grande^ i querer rebajarlo sería una temeridad sacrilega. (Dice. 
Univ. de Hist i Geog. ) 

Hliajilápail (sitio de). Alteración del azteca ] f u^axoápoM, que vale 
fuente o agua del huaje, de /ncaxi i de ápan, en el agua. 

El cura D. José María JMorelos se hallaba sitiado en Cuauhtla, i D. 
Miguel P>ravo salió de Yanhuitlán, i el coronel insurgente D, Valerio 
Trujano quedó en la Mizteca haciendo correrías. Este se apoderó en el 
camino de Cuicatlán de cien fusiles que D. José Mariano de Almanza 
enviaba desde Veracruz a Oajaca, Trujano tomó a Huajuápan, villa 
considerable, capital de la Mizteca i centro de un activo comercio. Al 
saber esto el comandante de la brigada de Oajaca, Bonavía, mandó a 
recuperarla a D. Manuel Guendulain, quien con los negros de su trapi- 
ebe había formado una división que él mandaba, i aumentada su fuer- 
za con cien hombre.s sacados de la capital de la provincia, Guendulain 
marchó confiado a cumplir su encargo; pero fué sorprendido en un des- 
filadero por Trujano, donde^murió, i su fuerza fué dispersada o prisione- 
ra, i sus armas en poder del enemigo. Los españolea llamaron de Ome- 
' tepec al Teniente coronel D. Francisco Caldelaa con cuatrocientc» ne- 
gros costeños que mandaba. A esta fuerza se unió la legión eclesiástictt, 
levantada por el obispo Yergosa i compuesta de clérieos, frailes i arte- 



30€ DICCIONARIO 



sanos, más mil cien hombres que tenía el general en jefe D. José Re- 
gules, con catorce cañones i gran cantidad de pertrechos. Estas fuerzas 
se reunieron en Yanhuitláa, adonde vinieron a incorporarse lo3 ne- 
gros armados por los capitanes Esperón i Vega, en sus trapiches. De 
allí partieron a sitiar a Huajuápan; pero antes de salir Regules, qne 
^ra tan perverso i tan sanguinario como Calleja, mandó ahorcar a una 
porción de indios presos en aquellas cercanías. No conforme, cogió a 
veintidós de aquellos desgraciados, mandó amarrarles las manos a las 
e-spaldas, los hizo poner debajo de la horca, i con las orejas cortadas i 
manando sangre, los tuvo expuestos al sol desde la mañana hasta las 
seis de la tarde. 

El día 5 de abril de 1812 llegaron los realistas a la villa de Pluajuá- 
pan. Su primer esfuerzo fué apoderarse de la plaza e incediarla; pero 
rechazados por Trujano, se contentaron con pegar fuego a las misera- 
l^les chozas de los alrededores. Regules se situó en la loma inmediata 
del éste; Oaldelas, al norte, en el Calvario, lugar dominante i elevado; 
D. Gabriel Esperón, al oeste, i D. Juan de la Vega al sur. Con una 
ianja profunda se completó la circunvalación, de manera que era casi 
imposible la salida de los sitiados. El 10 de abril se rompieron los fue- 
gos. Trujano no tenía artillería con que conte-star a la enemiga; ade- 
ifiás, como la villa es una plaza abierta i sin defensa natural, los insur- 
gentes no contaban ni siquiera con casas de regular solidez i se conten- 
taron coa encerrarse coa malos parapetos. Trujano, hombre valiente, 
sencillo como campesino, astuto i perseverante, proveyó a todo, sin in- 
quietarse por el número ni ventaja de sus enemigos. 

El día en que lo sitiaron era domingo i había foria en la villa, i no 
dejó escapar ninguno de los indios que se hallaban en la plaza, con lo 
cual aumentó su fuerza i tuvo buen número de zapadores. Como hom- 
bre previsor, se apoderó de los .ilmacenes i distribuía las raciones a la 
tropa i evitaba el desperdicio. Con gruesas canales quitadas de las azo- 
tj^as figuró, donde bien le pareció, unas baterías. Cuando quería dispa- 
rar, daba fuego a una cámara que hacía un ruido grande, como un ca- 
ñonazo, i para que alguna bala llegara al campo enemigo, mandaba 
disparar algunos escopetazos. Así pasó algún tiempo, hasta que con las 
campanas hizo fundir, a vista de los realistas, tres cañones. Con guija- 
rros o chinas suplía las balas. 

Varias veces los sitiadores asaltai"on la plaza, sin lograr ventaja algu- 
na; pero habiendo recibido refuerzos de hombres i cañones, estrecharon 
máa el sitio. Trujano quiso dar parte de su situación, i para ello se pres- 
tó un indio natural de Noyó i diestro tirador, que con zaleas se cubrió, 
s© arrastró por la ñocha entre la línea de los centinelas realistas, logró 



DE CURIOSIDADES HISTÓRICAS. S07 



<;on mil sustos atravesar la circunvalación, i en una loma vecina que- 
mó dos cohetes, señal convenida de que había salido salvo. Se dirigió 
a Tehuacán, donde los PP. Sánchez i Tapia recibieron el aviso, reunie- 
ron gran fuerza, nueve cañones, muchos víveres i se dirigieron a Hua- 
juápan. Los realistas se apercibieron i Caldelas salió a su encuentro, 
«raboseó a sus negros en un palmar, cerca de Chilapilla. Los insurgen- 
tes caminaban con tal desorden, que dieren en la celada i fueron de- 
rrotados completamente el 17 de mayo. Sánchez i Tapia se salvaron 
por la velocidad de sus caballos i dejaron en el campo cuanto llevaban. 
Mientras tanto, Huajuápan había rechazado quince asaltos i causado 
graves pérdida al enemigo. Este, una vez, horadando las casas, logró pe- 
netrar hasta la colecturía de diezmos; pero fué desalojado i perseguido 
hasta su campamento. Como Trujano era mui religioso, se acogió a la 
imagen del crucificado que hai en el lugar con el nombre del Señor de 
JOS Corazones. Le hicieron una novena él i los de la guarnición. El día 
en que terminó se presentó el indio de Noyó que, burlando a los sitia- 
dores, se introdujo en la villa i avisó que Morelos se acercaba con su 
f'jército. Como creyeron que aquello era un milagro, para demostrar su 
júbilo iluminaron los edificios i aun los árboles con millares de candi- 
lejas de sebo que habían sacado de los almacenes, i repicaron e hicieron 
salva. Regules observaba aquellas señales de alegría sin comprender la 
causa. Reunió en el acto una junta de guerra para proponer levantar 
el sitio; pero Caldelas, enemigo de Regules, se opuso a la medida i tra- 
tó al jefe de cobarde. 

El 22 de julio se presentó la primera división de Morelos, mandada 
por D. Miguel Bravo, con el resto de los guerrilleros de Sánchez i Ta- 
pia, gente bisoña i allegadiza, que atacada por Caldelas se puso en faga 
i perdió su artillería. Bravo se rehizo i al día siguiente se presentó de- 
lante de la plaza, cuando llegaba Morelos, que con 800 hombres había 
salido de Chilapa, i aumentó en su tránsito por Tlapa i Cuauhtla, con 
rail indios honderos. A las cuatro de la tarde del día 23 de julio se 
BÍtuó frente a la villa i comenzó a descargarse los equipajes que traían 
las muías, con el objeto de dejar el combate para el día siguiente; pero 
se oyeron tiros, i Galeana dijo a Morelos: "Señor, están atacando a Tru- 
jano, i este hombre no tiene más parque que en sus cartucheras; vamon 
a auxiliarlo." Estas palabras decidieron al caudillo i se tomaron las 
disposiciones para la batalla. Galeana, con sus costeños, se dirigió al 
campo de Caldelas; Bravo cargó sobre Esperón, i los honderos sostuvie- 
ron el movimiento. Trujano recogió la guarnición e hizo una vigorosa 
salida sobre los puestos de Regules. Atacados los realistas simultánea- 
mente, cogidos entre dos fuegos, «e defendieron algún tiempo, pero 



308 DICCK'NARIU 



después echaron a huir. CaldeUs murió atravesado a lanziulas, gritan- 
do hasta el último momento: ";viva Espafla!" Regules, en medio de la 
carrera, dio de cabeza contra un árbol i cayó del caballo, arrojando san- 
gre por boca i nariz, i pudo salvarse gracias a un soldado que se lo lle- 
vó a las ancas de su caballo. Esperón huyó en el suyo i llegó sano a 
Yanhuitlán. Trujano se empelló en perseguir a los vencidos i empleó 
toda la noche en darles alcance, sin perdonar a nadie. El sitio de Hua- 
juápan duró 111 días. Morelos se hizo dueño de catorce cañones, más 
de mil fusiles, algunas acémilas i dinero. Los realistas dejaron más de 
400 muertos i de 200 prisioneros, de los cuales unos se aplicaron al 
partido insurgente i otros fueron al presidio de Zacatula. De la guar- 
nición se formó un regimiento llamado de San Lorenzo, porque había 
sufrido el fuego por tadas partes, i Trujano fué nombrado su coronel. 
(Dice. Univ. de Hist. i Geog.) 

El P. Cavo (pág. 937) da la siguiente relación del combate de Mo- 
relos en Huajuápan: 

"El 23 de Julio de 1812, por la tarde, se preseíitó el general More- 
los en Huajuápan, lugar defendido por el valiente D. ^'alerio Truja- 
no, sitiado por el realista D. José Regules, general en jefe, quien di'ó 
en 111 días que duró el asedio, 15 ataques, i el tiroteo era diario, 

"La acción fué reñida i en ella murió el realista D. Francisco Caide- 
las, oficial valiente de Ometepec, que con 400 negros de la costa se de- 
fendió con mucho brío. Pasaron de 400 los cadáveres que se sepulta- 
ron en Huajuápan i de 300 loa prisioneros que se mandaron a Zacataia. 
Morelos tomó al enemigo más de mil fusiles, catorce cañones i miiclio 
parque. ' ' 
Huajuápan de León (ciudad). Se le dio el nomV»re de León en memo- 
ria del general D. Antonio de Le<Sn, que nació en este lugar el 4 de 
junio de 179 1. Principió su carrera militar en este pueblo i en la clase 
de alférez de la Compañía de Huajuápan; entró en campaña en 1811. 
En 6 de julio de 1814 ascendió a teniente, i a capitán f^l 8 de abril de 
1817. Fué el primero que proclamó la independencia del Estado en IG 
de junio de 1821. Con 16 soldados de la compañía de realistas de Hua- 
jaápan i 10 patriotas del pueblo de Tehuatlan, armados de 22 fusiles i 
escopetas i municiones, con 4 cartuchos por plaza, atacó a 55 cazado- 
res del batallón de Oajaca, que desde Yanhuitlán caminaban a Hua- 
juápan, a las órdenes del capitán D. José Ortega. Atacólos el 20 en el 
paraje nombrado Agua Escondida, i los obligó a rendirse a discreci-ón. 
Con 180 hombres i 70 fusiles i escopetas, se dirigió el 22 sobre Hua- 
juápan, punto fortificado i defendido por 200 infantes del batallón de 
Guanajuato i Oajaca, mandado por el teniente coronel D. Jerónireo 



V>K ri'ErOSIDADES 1U9TÓRÍCAS. 309 

(róDoe/, a quiea hizo capitular León i se apoderó de tres cañones, 122 
íasiles, 40,000 cartuchos i considerable repuesto de municiones de ar- 
tillería. El 29 de julio atacó al general D. Manuel Obero, que con 370 
Holdados de los batallones de la Reina, Oajaca i Tehuantepec se había 
fortificado en la iglesia i convento de Tehuantepec. Después de un com- 
riate de 3.1 horas, capituló Obero. Desde entonces prestó León buenos 
servicios a su patria, i en defensa de ella murió peleando contra los 
araericanos el 8 de septiembre de 1847 en la acción del Molino del Rei, 
cerca de Chapultepec. 
ff Ucljncar. Alteración del azteca J/ueixocoa, que significa pobUr, en- 
'(,randecer a otro lugar, compuesto de huei, apócope de hueilia, engran- 
decer, hacer mayor, i de xocoa, pasar los ténninos, tomar a otro sus 
tierras. 

El valle de Iluajiiear (de Aguascalientes) fué declarado villa en 1771, 
Cuando va contaba con unos dos mil habitantes. La mayor parte de los 
pobladores de la villa eran procedentes del cañón de Juchipila, de No- 
chistlán i Villanueva. (González, pág. 43). 
^iiatlílco. Alt:'ración del azteca cuauhtolco, que signiüca lugar del pa- 
lO hiclinado; de cuauhuitli, palo, árbol, toloa, inclinar, i co, lugar de. 
Este puerto del Estado de Oajaca, se abrió al comercio extranjero 
- por la leí de 1" de mayo de 1S34, i lo redujo al de cabotaje el decreto 
de 17 de febrero de 1S37. Volvió a abrirse por decreto de 17 de mayo de 
'i S38, durante el bloqueo de loa franceses, i la lei de 24 de noviembre 
de 1849 lo habilitó para el comercio do altura. Este antiguo puerto 
fué robado i reducido a esconibros por los piratas en 1585, siendo al- 
calde Juan Ilenjifo. Entonces se verificaron las maravillas que se refie- 
ren de la railac^rosa Cruz, que en 1612 fué llevada a la Catedral de Oa- 
jaca, donde existe. (Dice. Univ. de Hist. i Geog.) 

Iluatulco (cruz de). El nombre Huatulco, es alteración del azteca 
rMuihiolco, compuesto, según Veitia, de cicauhtíí, madero, del verbo 
íoloa, reverenciar, i de en, que denota lugar: lugar donde se adora el 
roadero. Sobre la arena de la playa, a dos leguas del puerto de Huatul- 
co (Oajaca), encontró Tomás Candish una cruz de madera en 1587, que 
trató de destruirla. (Gay., tomo 1", pág. 90). Esta etimología es sacada 
¿e la devoción. 
ilCfrailChinail^O (catarata de). Esta catarata está formada por el río 
Totolopa (Estado de Puebla). Tiene dos caídas: la primera, que se Ua- 
T.ia La ventana, tiene una olrívación de 52'20 metros; la segunda está 
¿08 quilómetros más abajo de este lugar i la llaman los indios Ixtlaca- 
r^ioca, cuyo inm-^nso volumen do agua se divide en tros brazos i forma 
:gual número de caídas, con un ancho de 2.V14 metros. I>a cantidad de 



310 DICCIONARIO 



agua que cae puede calcularse en 20 metros cúbicos, con uua velocidad 
de 3 metros por segundo. Tiene la catarata una elevación de 132'16 
metros. (Pérez Hernández). 

Huaxolotítlán* El nombre de Huaxolotitlán, significa tierra de hua- 
jolote, pavo. Desde 1554 principiaron loa frailes a enseñar la doctrina 
cristiana. (Portilla, pág. 121). 

Jflliaxyacac. El 30 de octubre da 1521 salió de Tepeaca con treinta 
caballos el capitán Francisco de Orozco i se internó en la provincia de 
Huaxyacac (hoi Oajaca), a donde llegaron el 25 de diciembre. El ejér- 
cito invasor se detuvo a la margen derecha del Atoyac, en el lugar que 
ocupa el pueblo de Santa Anita, i debajo de un árbol de hicajes, el clé- 
rigo Juan Diaz celebró la primera misa que se dijo en Oajaca. Loa me. 
jicanos se retiraron a Izquintepec, lugar que los españoles llamaron Pe- 
ñoles. Los primeros pobladores de Oajaca £ueron Juan Cedefio i Her- 
nando de Badajoz. (Gay, tomo 1", págs, 252 i 253. — Antonio de Herrera, 
Dic. 3., lib. 3", cap. 17). 

MlBCll lie toca (canal de). El 28 de dicienibre de 1607 se dispuso ia 
apertura de este canal para facilitar el desagüe de las lagunas del Valle 
de Méjico. La obra fué trazada por el padre jesuíta Fr. Juan Sánchez. 
Desde 1607al611 trabajaron 1.120,650 operarios i se gastaron sólo en 
materiales 51,665$. En 1614 se suspendió la obva i se continuó en 1616 
hasta 1632 en que se construyó la calzada de San Cristóbal. En 1645 
se derrumbó el canal subterráneo del desagüe i se terminó la recompo- 
sición en 1794. (Pérez Hernández). 

Mncjuquilla. El convento de Huejuquilla se fundó en 1649. 

Huerta (batalla de la). Término de huerto, del latín hortus, huerto. 
Toluca se había declarado por el plan de Iguala i D. Vicente Filiso- 
la, con el regimiento de caballería, formado de las compañías de patrio- 
tas del Valle, había entrado en la ciudad. El comandante realista D. 
Ángel Díaz del Castillo, sin fuerza para defender la plaza, con sólo su 
batallón expedicionario de Fernando VII, se retiró a Lerma. Allí re- 
cibió del virrei el refuerzo del batallón Infante D. Carlos, i de alguna 
caballería, con lo que ascendió su división a 428 infantes i 156 jinetes 
de excelente tropa, dos cañones i competentes municiones. Con esta 
fuerza se apoderó de Toluca la noche del 28 de junio de 1821. Filisola, 
por órdenes de Iturbide, salió de aquella ciudad i acampó en la hacien. 
da de la Huerta, situada en una loma, lugar ocupado por el padre Iz- 
quierdo con 200 hombres de regular infantería. Castillo persiguió a 
Filisola i a las 7 de la mañana del 19 de junio loa ejércitos se encon- 
traron. Castillo dispuso una columna de 190 hombres del Infante D. 
Carlos, a las órdenes d'-l t'ínionte coronel D. José Manuel Martines i 



DE CURloSJUiDES UISTÓftlCAS. 311 

del mayor D. Juan Torres para que asaltasen la hacienda; otra colum- 
na de 150 hombres de Fernando VII, al mando del sargento mayor 
D. llamón Puig i las dos piezas sostendrían el moviruiento. Dejó de 
reserva la 5* compañía del Infante, i cubiertos los bagsjes i la retagiaar- 
dia con 50 hombres de infantería i caballería. 

Martínez subió la loma a buen paso, arroDó a los soldados de Iz- 
quierdo i se apoderó de la liacienda. La columna de Puig, con ios dos 
cañones a vanguardia, desalojó de la altura, sin gran pérdida, laa tropas 
del centro, i entonces se hubiera conseguido ejecutar la parte más im- 
portante del ataque i habría quedado perdida la batalla por los inde- 
pendientes; pero reunidas las columnas realistas, se empeñaron en la per- 
secución del centro, dejando libre a la caballería de la derecha, la cual 
tuvo tiempo para pasar, a las órdenes de D. José Joaquín Calvo, entre 
la barranca i los fuegos contrarios, i se extendió por todo el flanco de 
los vencedores i su retaguardia. En vano los jinetes realistas se opu- 
sieron al movimiento. Corno eran pocos para defenderse, fueron arro- 
llados fácilmente i metidos a cuchilladas en su infantería. Esta los 
sostuvo con vivo fuego i las puntas de sus bayonetas, logrando así con- 
tener a Calvo. Los españoles, obstinados en seguir su primer impulso, 
no cambiaron su frente i esto los perdió. Filisoía aprovechó diestra- 
mente esta oportunidad i reuniendo su infantería, lanzó todas sus fuer- 
zas contra la columna enemiga, que quedó envuelta. En estos momentos 
se presentó el resto de la tropa de Pedro Ascensio, a las órdenes de 
D. Felipe Martínez, i con aquel refuerzo de gente se trabó una lucha 
sangrienta. Algún tiempo se combatió cuerpo a cuerpo. Las discipli- 
nadas de Castillo hicieron prodigios de valor i se defendieron con deses- 
peración; pero nada pudo salvarlas, porque rodeadas por todas partes, 
dispersa su caballería, perdida su artillería i acuchillados sus artilleros, 
muerto el valiente Puig, tuvieron que retirarse para la hacienda a fin 
de evitar su total exterminio. 

Filisoía se mostró humano i generoso después de la victoria, pues 
permitió a los enemigos recoger a sus heridos, i para retirarse a Toiuca 
les dio una escolta de 150 dragones al mando de Calvo. El virrei pu- 
blicó en la Gaceta de 25 de junio de 1821 el parte de Castillo, dando 
por ganada la derrota sufrida. (Dic. Univ, de Ilist i Geog.) 

Bncrta, del Carmen. El día 11 de diciembre de 1811, estando Hidalgo 
en Guadalajara, se le avisó que los europeos presos en el Seminario i 
colegio de San Bernardo, en combinación con un lego carmelita i un 
fraile dieguino, iban a asaltarlo. Hidalgo decretó deshacerse de sus 
enemigos. (Cavo, pág. 855). 

Huerta (D. Epitacio). En mayo de 1854, en el pueblo de Coeneo, so pro- 



:Í [2 DICCIONARIO 



nuncio por el plan de Ayutla el coronel D. Epitacio Huerta, i el 29 de 
octubre tomó a Valle de Santiago. (Rivera, tomo P, págs. 7 i 9). 
Huertas* A loa indios que servían a los españoles en sus casas particu- 
lares, o en las huertas i jardines que se iban formando a las orillas de 
Antequera, no se les cobraba tributo. Eran libres i les había ofrecido 
el municipio repartimiento de solares para que edificaran sus casas pro- 
pias. Como habían pasado treinta años sin que la promesa se cumplie- 
se, los naborios (como los llamaban), elevaron al virrei sus quejas, i 
D. Luis de Velasco, a pesar de la resistencia de loa vecinos españoles, 
mandó el 7 de julio de 1563 que se repartiesen los solares ofrecidos. 
Eso dio motivo a la formación del pueblo de la Trinidad, llamado desde 
entonces "De las Huertas." (Gay, tomo 1", pág. 381). 
£l(lictl<92'<lll. Alteración del azteca Ilueickiapan, que significa abun- 
dancia de agua: de kuei, grande, i chiapan, agua o río de. ._í 

Una familia española, apellidada Alejos, fué la primera que llegó a 
este lugar que llamaron VaUe de San Mateo Iliieichapan. En 1692 
construyeron los franciscanos el templo. En 13 de noviembre de 1824 
S9 le concedió el título de villa i en 1868 el glorioso título de Ciudad 
de los Mártires de la Libertad, 

Huichapan. El brigadier realista D. José de la Cruz llegó a Huicha- 
pan en 1810, buscó allí al insurgente A^illagráu i como no lo encontró, 
asesinó a infelices indios, i marcaron su paso el incendio i matanzas 
horribles. (Prieto, pág. 404), 
HuraCRn en Acapulco. Palabra derivada del caribe haragán^ tormenta, 
huracán. 

Huracán, La noche del 17 al 18 de julio de 1799 se presentó un hu- 
racán en Acapulco que durj cuatro horas i casi acabó con la ciudad, 
(Cavo, pág. 648). 

A las ocho de la noche del 9 de agosto de 1810 se presentó en este 
puerto un furioso huracán que derribó 124 casas. Las dos hileras de 
árboles situados en ambos lados de la calzada que une a la ciudad con 
el castillo, i toda la del Campo de Marte, los tamarindos, plataneros i 
demás árboles fueron hechos pedazos o arrancados, (Cavo, pág. 826). 



BS CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 313 



Icilltllil (sitio de). Palabra maya compuesta de ich., mellizo, gemelo, i 
mal, cerro; dos cerros o cerros gemelos, porque hai dos inmediatos. 

Este pueblo de Yucatán es memorable por el sitio que le pusieron loa 
iadios sublevados el 19 de diciembre de 1847. El jefe de la plaza era 
D. Miguel Bolio i tenía de subalternos a los capitanes D, Cirilo Ba- 
queiro i D. Leandro Pavía, hombre de gran valor i arrojo. En menos 
de dos horas de pelear había en el hospital 75 heridos i más de 40 
muertos. Los indios ocuparon en seguida los caminos de Tijosuco, Sa- 
bán, Ekpeo i Tonxoo. El sitio empezó a las diez do la mañana i a las 
cuatro de la tarde estaba completamente cerrado. Al día siguiente, las 
trincheras de loa indios distaban de la línea de los sitiados unos 30 pa- 
sos. A los seis días de encierro ya los de la plaza no tenían víveres i cada 
toldado posaía un cartucho para romper el sitio. En cama había más de 
100 heridos, sin médico que los asistiesen. En esta situación, los jefes 
diapusieron la desocupación de Ichmul, saliendo con todas las familias 
por el camino de Quelul. 

A las cinco de la tarde salió la primera sección con todas las fami- 
lias, los heridos, i San Bernardino de Sena, patrono de la Iglesia, que en 
pago de su inutilidad recibió un balazo en la palma de la mano al cru- 
zar la plaza. La segunda sección salió a las seis i a las oraciones de la 
noche el pueblo quedó abandonado. En seguida lo tomaron los indios i 
lo redujeron a cenizas. (Baqueiro, tomo 1°, cap. VIII, págs. 295 a 297). 
Iglesia parroquial de León. En latín eclesia, del griego ekk^ésia, reunión, 
asamblea, forma de ekkaleo, llamar, reunir, congregar. 

El curato de la ciudad de León fué erigido por el obispo don Fr. 
Juan de Medina Rincón, quien nombró primer párroco de allí al Br. 



314 UICCIONARIO 



D. Alonso Espino, hombre sabio i caritativo, que fué sacrificado por 
los chichimecas el año de 1586. (Alfaro i Pina, pág. 261). 

Jirlei^iai parroquial. Se ignora cuándo se fundó la iglesia parroquial de 
San Luis Potosí. (Alfaro i Pifia, pág. 343). 

Sfflesicl parroquial de Zamora. La iglesia parroquial de Zamora fué tra- 
zada el año de 1838 por el Dr. don José María Cabadas. En 1863 se 
habían gastado más de cien mil pesos en la construcción. (Alfaro i 
Pina, pág. 266). 

Ifirlesiai parroquial de Durango. A expensas de un fondo creado de 
la pensión de un real en cada níarco de plata de la que se extraía 
del mineral de Santa Eulalia, que se exigió durante 72 años, hasta el 
de 1789, cobrándose siete granos al gremio de mineros i cinco al del 
comercio, que produjo 800,000 pesos, se fundó la iglesia parroquial de 
Durango, de 56'848 metros de longitud i de 26'911 de latitud, (Alfa- 
ro i Pifia, pág. 322). 

Ig^Iesicl de la Compañía de León. 

Los padres de la Compañía de Jesús llegaron a la ciudad de León 
(Guanajuato) el 18 de julio de 1737. Fundado un colegio por el Br. 
D. Nicolás de Aguilar i sus hermanos don Manuel i don Marcos, el 
virrei marqués de Casafuerte, don Juan de Acuña, concedió licencia 
para la erección, mientras se obtenía el permiso del monarca. 

Fr. Manuel Alvarez i otros tomaron posesión del sitio i de las ren- 
tas para la fundación, la cual se verificó en 1744. Entonces levantaron 
el templo antiguo que era una iglesia de tres naves, mui baja, pobre i 
deta^eada. En esta iglesia se venera la imagen original de Ntra. Sra. 
de la Luz, que regaló a la ciudad de León el jesuíta Fr. José María Ge- 
novesi. El 23 de mayo de 1840 la ciudad juró solemnemente por su 
patrona a la virgen de la Luz. El templo de la Compañía Nueva tiene 
66'88 metros de longitud, 13784 de latitud i 20'064 de altura: las pa- 
redes, de dos metros de espesor. (Alfaro i Pina, pág. 262). 

Ifflei^ia del Socorro. La iglesia de San Agustín, dedicada a Nuestra Se- 
ñora del Socorro, se comenzó en 1650. (Alfaro i Pina, pág. 238). 

Ifflei^íitS de Yucatán. Por los años de 1650 había en el obispado de 
Yucatán 229 iglesias dedicadas para gloria de Dios Nuestro Señor 
i en honor de sus santos, i de ellas tiene la clerecía en posesión 148; 
las 95 es lo que se llama Yucatán i las 53 en la provincia de Tabasco 
i las que administran los religiosos en la vicaría de Ozocotlán. Los re- 
ligiosos maestros (franciscanos) de esta provincia han hecho en ella 
nueva erección de doscientas i doce iglesias, sin las visitas de estos úl- 
timos conventos, que no he podido ajustar. De ellas tenemos en po- 
sesión 151, i las 145 son parroquiales con pila bautismal. Entre ellas 



DE CUUÍOSIDADES HISTÓRICAS. SI5 

se ha heoho erección Je 52 conventos i tenemos en posesión 38. (Co- 
golludo, toino 1°, lib. IV, cap. XX). 
Ig'l&aCfiO (colegio de San), Del latín Iijnis, término procedente del sáns- 
crito a(/nis, fuego. 

Paseando una tarde, en 1732, D. Ambrosio Meave, D. Francisco 
Echeveste i D. José Aldaco, españoles, acaudalados, del comercio de 
Méjico, por el lugar en que hoi está el edificio, i que en aquella época 
era un sitio eriazo, convertido en muladar, encontraron en él algunas 
niñas miserables, entregadas a la ociosidad i pronunciando palabras 
indecentes. Esto movió a los transeúntes a preguntar si no había es- 
cuela en aquel barrio, i como no la había, resolvieron construir i dotar 
una casa de educación a sus expensas, para lo cual cada uno ofreció 
una cantidad consideraVjle. 

Los bizcaínos tenían en Méjico la cofradía de Nuestra Señora de 
Aranzazu, fundada en el convento de San Francisco, i luego que los tres 
bizcaínos Echeveste, Aldaco i Meave hicieron pública su intención de 
fundar el colegio i ponerlo bajo el gobierno de esta cofradía, los bizcaí- 
nos de toda Nueva España se apresuraron a ofrecer liberalmente enor- 
mes cantidades para llevar a cabo la referida fundación i dotar esplén- 
didamente el colegio. 

Se procedió a la compra del terreno que tiene de oriente a ponien- 
125'7 metros, 136'591 de norte a sur i 17,069'37 cuadrados, valuado en 
33,618 peso.=!. Se colocó la primera piedra en honor del santo patrono 
Ignacio de Loyola el día de su festividad, 31 de julio de 1734. Se tra- 
bajó en la obra con tanta actividad que en 1767 se habían gastado en 
ella 583,118 pesos. Don José de Gárate i D. Pedro Negreta contribu- 
yeron también con grandes cantidades para el sostenimiento del esta- 
blecimiento. La dotación asignada para cada colegiala debían ser 3,000 
pesos i el fondo total de este ramo 468,758 pesos, i los de las obras pías 
establecidas en el mismo importaron 186,630 pesos. Las clases públi- 
cas o escuelas para el pueblo, separadas de las colegialas, fueron dota- 
das con 34,000 pesos, i posteriormente se construyeron capillas i un 
departamento para que se diesen los ejercicios de San Ignacio, las que 
costaron 71,635 pesos. Además, se fundaron 66 capellanías con capi- 
tales a 3, 4 i 6,000 pesos, cuyo total importó 256,000 pesos, i se con- 
cedió el patronato de ellas a la cofradía de Ntra. Sra. de Aranzfizu, La 
Éuma total de los gastos ascendió a 1.815,453 pesos. En 1752 se gas- 
taron en reparaciones 168,717 pesos. 

El rei Carlos III, por cédula de 1" de septiembre de 17ó3, aprobó la 
fundación i constituciones, i concedió el patronato i dirección a la co- 



3 16 DICCIONARIO 



{radía de Ntra. Sra. de Aranzazu. Este establecimiento es conocido 
generalmente por colegio de las Bizcaínas. (J. M. de Lacunza). 
Ig:nacio (San). 

Este pueblo de Sonora es memor>ib!e en la guerra de la Independen- 
cia porque el intendente D. Alejo García Conde derrotó el 8 de enero 
de 1811 al insurgente D. José González Hermosillo. Allí pelearon me- 
jicanos contra mejicanos i murieron más de trescientos liberales i he- 
chos prisioneros como 800. (Cavo, pág. 850), 
Ig'liala (ciudad de). Nombre alterado del azteca Ihuallan, lugar que en- 
vía mensajeros, compuesto de ihualli, enviar mensajeros, i de lan o tlan, 
lugar de. 

La ciudad de Iguala, del Estado de Guerrero, es memorable por el 
plan de Independencia proclamado allí el día 24 de febrero de 1821, 
por los generales 1). Agustín de Iturbide i D. Vicente Guerrero. Am- 
bos jefes murieron decapitados: Iturbide, en el pueblo de Padilla, del 
Estado de Tamaulipas, el 19 de julio de 1824; Guerrero, en Cuilapa, 
de Oajaca, el día 15 de febrero de 1831. 

El plan de Iguala contiene veinticuatro artículos i funda las bases 
del nuevo gobierno que tendría provisionalmente Méjico. 

(En el salón de sesiones del H. Ayuntamiento de Cuantía de Moro- 
los, se halla la mesa en que se firmó dicho plan. (Mendoza, pág. 55). 
IldefOllSO (colegio de San). Nombre procedente del godo, i significa 
guerrero noble, compuesto de ild, noble, i de /i?ns o fans, belicoso. 

Dice el padre Francisco Javier Alegre que esto colegio se fundó en 
1583, como resultado de la unión de los colegios de San Bernardo, San 
Miguel i San Gregorio. El mismo historiador, refiriendo las disputas 
del Cabildo, de los patronos con la Compañía en 30 de julio de 1588, 
con motivo de las condiciones que ésta les exigía, según las instruccio- 
nes del padre general, Claudio Aquaviva, al mismo tiempo que refiere 
la próxima ruina del colegio de San Pedro i San Pablo, asegura que 
"los seminarios de San Bernardo i San Miguel, felizmente reunidos bajo 
el nombre de San Ildefonso, que se vio desde entonces como un presa- 
2Ío dichoso de su duración i de sus aumentos, florecían cada día más 
tn letras i en virtud." S-.n embargo del testimonio de este autor, i con- 
tra él en el expediente de visita del colegio de San Ildefonso del afio 
de 1827, fundándose en los datos que acaso ministró el archivo del 
colegio, se asienta que su fundación se hizo por el padre provincial An- 
tonio de Mendoza, con la licencia del virrei D. Alvaro Manrique de 
Zúñiga, fecha de 29 de julio de 15S8, el 1° de agosto del mismo año. 
Entonces se le unió el colegio de San Bernardo, al que ya estaban uci- 
dos los de San Miguel i San Gregorio. También dice que la fundac'ón 



DE CCKIOSIDADES HISTÓKlCáfi. 317 

se hizo con 30 colegiales, a quienes se dio manto leonado i beca mora- 
da, rector jesuita i rentas bastantes. 

Eu 29 de mayo de 1612 expidió el Rei uua cédula, en virtud de la 
cual quedó reunido al de San Ildefonso el colegio de San Pedro i San 
Pablo de la Compañía. En 1612 quedó reunido privadamente i en 17 
de enero de 1618 se hizo solemne. El primer rector de los colegios uni- 
dos fué el padre Diego Larioa. Desde esta época empezó el colegio na- 
cional i más antiguo de San Pedro i San Pablo i San Ildefonso de Mé- 
jico a fungir con estos títulos, con justicia i de hecho adquiridos. Du- 
rante el rectorato del padre Cristóbal Escobar i Llamas (de 1727 a 
1742), fué una era brillante para este colegio. Este padre fabricó el 
suntuoso edificio que ahora sirve para la "Escuela Preparatoria" en 
fcl que gastó 400,000$. El 19 de marzo de 1740, según el periódico 
•"Mercurio," que sustituyó a la "Gaceta," se estrenó concluida la facha- 
da principal con el balcón de enmedio, la imagen de San Ildefonso, ta- 
llada en piedra i las armas reales. El mismo día se inauguró la capilla; 
el 22 se estrenó el magnífico general con los retratos de los alumnos 
más distinguidos en el colegio. El 25 de junio de 1767 se intimó el 
decreto por el oidor comisionado D. Jacinto Martínez de la Concha. 
El edificio fué ocupado, los colegiales expulsados, los libros de la bi- 
blioteca yacían esparcidos por las calles unos, i otros en una bodeo'a 
baja i húmeda. En el edificio se alojó el regimiento de Fiandes. (Pérez 
Hernández). 

Otro autor dice: "El 6 de septiembre de 1573, en la esquina de la 
calle del Indio Triste, cerca del colegio de jesuitas, con 30 niños dota- 
dos de otros tantos patronos, se abrió el seminario de San Pedro i San 
Pablo, que hoi llaman San Ildefonso." (Cavo, lib. 5°, pág. 3). 
Imág'eiies rivales. Plural de imagen, nombre derivado del latín imago, 
imaginis, que significa representación, reproducción. 

La Virgen i Santiago tomaron una parte mui activa i directa en los 
sucesos de ).* conquista. Santiago, en calidad de guerrero i soldado de 
caballería, abrió la marcha en la reñida batalla que tuvieron los espa- 
ñolea con los indios de Tabasco, dando tajos i reveaea Cortea no admi- 
tía la identidad, sosteniendo que el auxiliar aparecido era San Pedro, su 
especial patrono. (Gomara, Crónica, etc., cap. 20). La cuestión quedó 
indecisa. — El buen Bernal Üi.xz del Castillo la afrentó, i con candorosa 
sorna dice: "pudiera ser que fueran los gloriosos apóstoles Sr. Santia- 
go ó Sr. San Pedro; e yo como pecador no fuese digno de verles; lo que 
yo entonces vi y conocí, fué a Francisco de Moría en un caballo casta- 
lio, que venía juntamente con Cortés." (Hist. verdadera, etc., cap. 34). 
Su segunda aparición tuvo lugar durante el alzamiento de los indios. 



318 DXCCIfiNARIO 



La Virgen no se manchó con sangre americana: limitábase a echar 
tierra en los ojos a los indios para que no pudieran defenderse. (Goma- 
ra, cit., cap. 105), distinguiéndose en esta táctica la Virgen de los Re- 
medios. En tan auténticas i autorizadas tradiciones están fundadas las 
cuatro principales historias que conocemos de su prodigiosa invención, 
i como en ellas figuran cierta competencia i celillos habidos entre la de 
los Remedios i la de Guadalupe, a causa del cacique D. Juan, quizá 
de allí procedió el antagonismo entre ambas imágenes, distinguiéndose 
a la una con la denominación de G'achupina i a la otra con la de Crio- 
lla, voces que repite hasta el fastidio Cabrera en su Escudo de Armas 
de Méjico. Así también vinieron al fia a convertirse en bandera, la pri- 
mera de los españoles i la segunda de los mejicanos, durante la prolon- 
gada i sangrienta guerra de independencia. La de los Remedios fuá 
proclamada Capitán General i condecorada con el bastón i banda mili- 
tar. A la de Guadalupe la fusilaban en efigie como rebelde. (Duran, 
tomo 2", pág. 78, nota 2*, pág. 63). 
llIlág'eBies de santos (en Jalisco). En las cercanías de Tepic, a distan- 
cia como de un cuarto de legua, por el sur, se venera una Santa Cruz, 
formada sobre la superficie de la tierra. Está cercada con pared de 
piedra i cal, i tiene la entrada por el Santuario o capilla del mismo 
nombre, (;ntre el coro i la puerta del costado. De esta Cruz hablan 
Mota Patulla (cap. 36), el padre Francisco Javier Alegre, Fr. Anto- 
nio Tello, Fr. Francisco de Florencia (refiriéndose a lo que escribió co- 
mo testigo de vista el padre Antonio de Oovarrubias). Por el año de 
1540 se descubrió ésta i dicen que fué de la manera siguiente: 

"Llevaba un joven una manada de yeguas por aquellos campos, las 
que repentinamente se detuvieron como espantadas. Trató de exami- 
nar la causa i a pocos pasos distinguió una cruz de hierbas o zacate, 
cuyo verdor se diferenciaba de todo el que había en aquel campo. Des- 
pués de verla i reverla admirado, dio noticia a otros, que fueron luego 
movidos de devoción o de la curiosidad; mas no les causó tanta admi- 
ración por entonces, hasta que entrado mayo observaron que enmedio 
de la aridez de todo el campo se mantenía verde. Continuando esta ma- 
ravilla durante veinte o más años, trataron de edificarle un templo que 
costeó D. Alonso Hernández de la Torre, i ya hablan de la existencia 
de esta capilla i de la aparición de la Cruz, los que escribían en prin- 
cipios del siglo XVII, i refieren lo mismo que hasta el presente año de 
1852 estamos viendo, es decir: "una cruz cuya cabeza está al norte; 
cuarto al nordeste i los pies al sur, cuarto al sudeste; que se levanta 6 
dedos de la superficie de la tierra; que la de que se forma es mui dis- 
tinta de la que está en el circuito; que es mui fofa, de tal manera, que 



DE CUBIÜSIDADES HISTÓRICAS. 319 



cargando un dedo o la mano, con facilidad se hinca o cava dentro de 
ella;" que a pesar de esto i de las lluvias, tan copiosas en aquellos rum- 
bos, la cruz, estando como está al descubierto, se conserva después de 
más de tres siglos, sin el más mínimo detrimento; que la hierba o za- 
cate se mantiene en todo su verdor, sea cual fuere la estación; que esa 
hierba es distinta de la que se da en todos aquellos alrededores: i ya se 
supone que nada de esto se debe a la industria humana." (Manuscrito 
remitido de Guadalajara).^ 

En la villa de San Juan, al oriente de (luadalajara, se venera una 
imagen que trajo Fr. Antonio de Segovia, primer custodio de la que es 
hoi provincia de Santiago de Jalisco, i uno de los primeros varones 
apostólicos que predicaron el evangelio en estos pueblos. El obispo D, 
Leonel de Cervantes Carbajal sacó la imagen de un hospital donde ha- 
bía estado hasta entonces i comenzó por los años de 1632 a 35 a pro- 
mover su devoción. El obispo D. Juan Ruiz Colmenero, que hizo la 
visita de la diócesis en 1649, le fabricó un templo i tuvo el placer de 
que el 22 de noviembre i 10 de diciembre de 1655 se jurase solemne- 
mente por el cabildo eclesiástico i las autoridades civiles defender el 
misterio de la Inmaculada Concepción de María. 

El mismo Fr. Antonio de Segovia trajo juntamente con la "Virgen 
dtí San Juan" la de Nuestra Señora de Zapópan. El primero que dio 
noticia de lo milagrosa do esta imagen, fué el cura D. Diego de Herre- 
ra en 1651. El obispo D. Juan Santiago Garavifco, que empezó a go- 
bernar la diócesis el 7 de enero de KwT, encomendó al padre Florencia 
de la Compañía de Jesús la publicación de los milagros -de la Virgen de 
Zapópan. También se veneran las imágenes de San Clemente papa, 
de Guadalupe, de San Antonio, etc., etc. (Véase Cruz de Tepic). 
ItUSÍ^enes. Carlos V remitió ala Nueva Galicia cuatro imágenes de la 
Virgen, todas iguales en sus tamaños, en ser de talla i al parecer de 
una misma advocación, con el niño Dios en los brazos i la mano dere- 
cha con demostración de tener en ella el rosario. L^as recibieron los 
padres franciscanos. Colocaron una en el pueblo de Poncitlán, uno de 
los primeros poblados; otra colocaron en la iglesia catedral en el pri- 
mer altar; otra con el título de nuestra Señora de los Angeles, retuvie- 
ron para sí, en San Francisco, en Guadalajara i la cuarta es la del Ro- 
sario. 
Imprenta en Méjico (primera). Término derivado de imprimir, forma- 
do del latín imprimere, compuesto de in i priraere, oprimir, apretar* 



1 Nosotros preguntaroos: ¿quó objeto lia traído la tal ai-ariciín, o la tal cruz sólo 
existe en la ioiaginación ile los creyentes? 



320 



DICCIONAEIO 



Prescindamos de la errónea opinión expresada en varios escritores 
de nota, que le señalan por fecha el año de 1532, siendo así que al mis- 
mo tiempo afirman que la introducción se debe al virrei D. Antonio de 
Mendoza, que no vino hasta 1535. Testimonios mui respetables asegu- 
ran que el primer libro impreso fué la Escala espiritual de San Juan 
Clímaco; pero no nos dan su fecha, i en nuestros días nadie ha logrado 
ver un ejemplar. El libro más antiguo, de cuya existencia no hai duda, 
es, hasta ahora, el Manual de adultos, de 1540; pero es impreso por 
Juan Cromberger, siendo así que Juan Pablos, que en varias ediciones 
se titula "primer impresor de Méjico," parece, por otros ducumentos, 
que no empezó a ejercer sino hasta 1542. Esta obscuridad no podrá 
disiparse sino con el hallazgo de nuevos documentos. Entretanto, la 
opinión más probable, aunque no segura, es que la Escala Espiritual 
fué impresa en 1534 i de este año data la introducción de la imprenta 
en el Nuevo Mundo. En cuanto al primero que la ejerció, queda inde- 
cisa la cuestión entre Pablos i Cromberger, aunque parece imposible 
negarse al testimonio de crónicas casi contemporáneas en favor del pri- 
mero, i pensar, además, que se arrogaba públicamente i con todo desca- 
ro un título que no le correspondía. (Dice. Univ. de Hist. i Geog. ) 
Imprenta de Guadalajara. El día 1° de diciembre de 1810 marchó pa- 
ra Sonora D. José González Hermosillo, dirigido por el dominico Dr. 
Er. Francisco de la Parra. Esta persona fué mui gtata a Hidalgo, por- 
que dirigía la única imprenta que había en Guadalsjara, la que puso a 
BU disposición, i por este medio se publicaron manifiestos, proclarasia i 
órdenes, que dieron el mayor impulso a la revolución, i todo lo costeó 
de su bolsillo este eclesiástico, que no quiso figurar como jefe militar, 
sino como director de la expedición. (Cavo, pág. 849), 
Inipreiltíl de los insurgentes. En 1812, para generalizar el conocimien- 
to de sus planes i otros escritos en su favor, la junta ya contaba con 
imprenta en Soltepec. 

El Dr. Cos, conociendo la grave falta que el no tenerla hacía a la 
causa de la insurrección, proyectó formar caracteres de maderas, i con 
admirable empeño i diligencia los hizo por su mano, o dirigió su cons- 
trucción, i no teniendo tinta, la suplió con añil. Apenas se puede hoi 
hallar algunos ejemplares del 'Ilustrador Nacional," periódico que Cos 
comenzó a publicar con su nueva imprenta i que deben mirarse como 
otras tantas pruebas de todo lo que es capaz el ingenio del hombre agui- 
jado por la necesidad. 

Cuando se consideran estos esfuerzos del Dr. Cos i los que al mismo 
tiempo hacía D. Ramón Rayón para fabricar armas i pólvora i demás 
útiles de guerra, se pregunta con pesar: {,qué se ha hecho este genio íd- 



1>E CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 32 I 

ventor i fecundo en recursos, de que en aquella época dieron repetidas 
puebas los mejicanos? 

Poco, sin embargo, podía hacerse con tan imperfecta i diminuta im" 
prenta; pero los guadalupes de Méjico consiguieron a fines de abril ga- 
nar a un tal José Rebelo, oficial de la imprenta de Arizpe, quien pro- 
porcionó otros dos cajistas, i comprar una cantidad de letra que vendió, 
sin saber el objeto, un espafiol, la que bastaba para componer cinco 
pliegos. Sacóse en un coche en que iban las señoras de los principales 
de la corporación, que lo eran el Dr. Díaz i los licenciados Guzmán i 
Guerra, llevándola en canastas, a pretexto de ir a hacer un convite en 
San Ángel, i aunque el coche fué detenido en la garita, no fué recono- 
cido con cuidado, en consideración a las señoras que en él iban. Por 
medio de esta imprenta se empezó a propagar la lectura del "Ilustra- 
dor," del que además se sacaban muchas copias manuscritas en Méjico, 
causando mucha inquietud al gobierno, que prohibió severamente (ban- 
do 1" de junio) su circulación, i lo mismo hizo el cabildo eclesiástico, 
gobernador de la Mitra, por un edicto (3 d«l mismo mes), en el cual, 
bnjo el precepto de santa obediencia i do las penas establecidas en el 
derecho canónico contra los autores, fautores i encubridores de libelos 
famosos i sediciosos, mandó a todos los fieles que entregasen los ejem- 
plares i denunciaren a los que los tuviesen.' A los confesores, que ins- 
truyesen a los penitentes, de la obligación en que estaban de hacerlo 
así, i a los predicadores, que declamasen i combatiesen desde el pulpi- 
to contra este periódico, que el cabildo califica de máquina infernal, 
inventada por el padre de la discordia, para desterrar del país la paz 
que el clero debía fomentar i cultivar con todo empeño. Esta activa 
persecución de las autoridades civiles i eclesiásticas ha hecho que sea 
tan difícil encontrar algún ejemplar de este periódico. (Dice. Univ. de 
Hist i Geog.) 
Imprenta, en Aguascalientes. Las dos primeras imprentas que hubo 
en Aguascalientes las llevaron a mediados de este siglo sus dueños D. 
Vicente Alonso Hinojosa i D. Diego Pérez Ortigosa. (González, pági- 
na 189, nota). 

Imprenta en Tabasco. A mediados de 1825, D. Trinidad Flores i D. 
José María Corrales llevaron a Tabasco la primera imprenta que hubo 
en el Estado. En ella se imprimió el primer periódico tabasqueño, ti- 
tulado "El Argos." (Gil i Saenz, pág. 175). 

Imprenta de Orizaba. En 1838, D. Félix Mendarte estableció en 



1 jA.8í se iaculcahan los bajos e infames vicios tle la (lel.aci(')n, del chisme, la traición 
i todo lomas degradante al hombre! Todo por servir a un ■ió.'ípota. 



322 DICCIONARIO 



Orizaba la primera imprenta. El 17 de septiembre de 1839 se fundó 
allí el primer periódico, que se llamó "La Luz." (Arróniz, pág. 614). 

Imprenta (libertad de). El 28 de diciembre de 1855 expidió el Con- 
greso un reglamento provisional de la libertad de imprenta, en que fun- 
daba el uso de tan preciosa garantía. La primera lei que se dio acerca 
de esto. (Méjico al través de los Siglos, tomo 5, pág. 110). 
Incendio en Villa-Alta. Palabra originaria de la latina incendium, de- 
rivada de Í7icendere, que significa encender. 

En 1580, tanto la iglesia como las casas de Villa- Alta (Oajaca), eran 
de paja. 

El 11 de marzo de este aíío, después que el padre Fr. Alonso Garcés 
terminó el oficio de coro i la gente del pueblo se había entregado al 
descanso, una negra esclava, a eso de las diez de la noche, salió de la 
casa de su señora en busca do fuego por el vecindario. Halló lo que 
buscaba, i se voWía ya para su casa con un tizón encendido, en la ma- 
no, cuando a causa del viento que soplaba con fuerza, una chispa que 
saltó, incendió el techo inmediato. Los amos de la negra despertaron a 
la luz de las llamas, i sobrecogidos de espanto, salieron dando voces i 
pidiendo socorro a los vecinos. Entretanto, el fuego se comunicaba de 
unos techos a otros, i ayudado del viento corrió con tal prontitud, que 
en breve tiempo toda la Villa quedó reducida a cenizas. Apenas pudie- 
ron los vecinos salvar sus vestidos, perdiendo cuanto tenían. El P. Gar- 
cés murió quemado. (Gay, tomo 2", págs. 59 i 60). 

Incendio de Veracruz. En 1812 había fuera de las murallas de Ve- 
racruz una población de más de 4,000 almas; pero en 1821, cuando las 
tropas independientes, acaudilladas por el general Santa-Anna, sitia- 
ron la ciudad, el gobierno de la plaza hizo que una parte de su guarni- 
ción fuese a cometer el bárbaro atentado de incendiar el caserío que 
allí había, para que no sirviera de abrigo a los republicanos. (Lerdo de 
Tejada, tomo 3", pág. 10). 

Incendio en Méjico. El 14 de abril de 1796, a las tres de la tarde, 
se incendió el Sagrario i se quemaron tres colaterales i el órgano. 
lltCCSIítíO de Tacuba (Aguascalientes). Más de 20,000 independientes, 
a los que se presentaron muchos de la villa, llenaban las plazas i las 
calles de Aguascalientes, convertidas en cuarteles. Se fabricó pólvora, 
se construyó armamento, i todo se almacenó en la casa de la esquina 
de la 2* calle de Tacuba, que daba vista al occidente i sur. El 12 de 
diciembre de 1810, el pueblo i el ejército solemnizaban la fiesta de la 
Virgen de Guadalupe, cuya imagen ostentaba la bandera de los patrio- 
tas, cuando un suceso inesperado, espantoso, vino a turbar la común 
alegría. Se había incendiado el gran depósito do pólvora i armas, i el 



DE CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 323 



voraz elemento amenazaba consumir toda la población! Pereció la guar- 
dia; los soldados que la formaban habían sido arrojados a gran distan- 
cia o sepultados en los escombros. Cadáveres por todas partes, cuerpea 
mutilados. Multitud de hombres i mujeres corrían en busca de los se- 
res más queridos. Más de mil personas perecieron víctimas del in- 
cendio. 

Se dice que sospechando el general D. Juan Allende que dos espa- 
ñoles fueron los autores del incendio, mandó que los fusilaran. (Gon- 
zález, pág. 80). 

Incendio en Méjico. Las casas que llamaban de eatado, pertenecien- 
tes a los descendientes de Cortes, se quemaron el 14 de febrero de 
164:2. Como el fuego duró toda la noche, alimentado por un fuerte vien- 
to norte que .soplaba, fué uno de los incendios más memorables que ha 
habido en la ciudad de Méjico. 
Isicendío del Palacio de Méjico. En 1692 hubo en Méjico un terrible 
incendio. 

A consecuencia de una gran carestía hubo gran hambre. 
Se dijo que el gobierno había mandado comprar todo el maíz que 
existía en Chalco, Toluca i Celaya, Al anochecer del día 8 de junio, la 
plebe se amotinó, i después de haber apedreado las ventanas de pala- 
cio i cometido otros insultos que no se pudieron impedir, pegó fuego al 
palacio del Virrei, a las casas de cabildo i a tiendas de ropa, de donde 
robaron todo el dinero que había. La voz de que se quemaban las ca- 
sas de cabildo, llegó al retiro de D. Carlos de Sigüenza i Góngora. Este 
literato, honor de Méjico, excitado del amor de las letras i de la patria, 
considerando que en un momento iban a ser consumidos de las llamas 
los monumentos más preciosos de la historia antigua i moderna de los 
mejicanos, que se conservaban en aquel archivo, con sus amigos i algu- 
na gente moza i denodada, a quien dio cantidad de dinero, partió para 
la plaza, i viendo que por las piezas bajas no era dable subir al archivo, 
porque el fuego las había ocupado, puestas escaleras i forzadas las ven- 
tanas, aquellos hombres intrépidos penetraron en aquellas piezas, i 
aunque el fuego se propagaba por ellas, en medio de las llamas, asiendo 
de aquí i allí los códices i libros capitulares, los lanzaban a la plaza, i 
en este ministerio tan arriesgado continuaron hasta salvar el archivo, 
Las perdidas se calcularon en tres millones de pesos. (Cavo, lib. 9, § 19). 
Incendio de la Concordia. 

El 11 do febrero de 1865, el jefe francés Billault incendió la pobla- 
ción de la Concordia (cerca de Mazatlán) por orden de Castagny. 

"La entrega de la población de la Concordia a las llamas, como ha- 
bía sido entregado anteriormente por el coronel francés Dupia el pue- 



324 niccioNARio 



blo de Ozuluama, eran hechos que estaban r n contraste con las palibras 
dichas por Forey el 8 de junio de 1863 en Ja orden que expidió a sus 
tropas. . , . Decía que las familias victoriosas de Francia iban a entrar 
en la capital del antiguo Imperio de Moctezuma; pero que "en vez de 
destruir, como Hernán Cortés, iban a edificar." (Zamacois, tomo 17, 
pág. 824). 

Indc. En el idioma tarasco, el término inJé, significa fS';. 

Después que Francisco de Ibarra fundó la villa de Durango, descu- 
brió las minas de Indé, de Señor, Barbula i Cuencamé. (Mota Padilla, 
tomo 2°, pág. 31). 

Independeiicist (de Yucatán). Palabra compue&ta de in, qua vale 
separado, i dependencia, formado de depender, compuesta de ¡/s i pen- 
der, término derivado del latín penderé, pender. 

En 18 de febrero de 1841 se pronunció en la oiudadela de San Benito 
el coronel D. Anastasio Torrenz, i levantó una acta en la que Yucatán 
se declaraba independiente del gobierno de la Unión. Lo que se hizo 
oficialmente el 1" de enero de 1846. (Baqueiro, págs. 27 i 129). 

Independencia (calle de la). El 16 de octubre de 1856, el presidente 
D. Ignacio Comonfort dio una orden en la que mandaba que en el tér- 
mino de quince días se abriera una calle al través del convento grande 
de San Francisco, de Méjico, i se llamase la calle de la Independencia. 
Así se hizo, sin decretarse algo que recordase la memoria de Fr. Pedro 
de Gante, Fr. Bernardino de Sahagün, Fr. Antonio Margil de Jesús i 
otros muchísimos ilustres misioneros, con quienes Méjico tiene contraída 
una deuda de eterna gratitud, cuyos cuerpos estaban sepultados en di- 
cho convento. (Rivera, tomo 1", pág. 28). 

Indio yucateco. Es vocablo formado de india, voz derivada de indos, oii, 
el río Indo (de Asia). 

"Es el indio yucateco un monstruo, conjunto de religión e impiedad, 
de virtudes i vicios, de sagacidad i estupidez, de riqueza i miseria. Na- 
cido en el seno del cristianismo e iniciado en sus misterios, adora a la 
divinidad i respeta al sacerdote; hasta incidir en el fanatismo i la su- 
perstición, muere como si ignorase la existencia del Ser creador, pro- 
vidente i justiciero. Pésimamente, o mejor dicho, sin educación ningu- 
na, tiene idea exacta i precisa de lo bueno i de lo malo. Por desgracia 
6e inclina, con más frecuencia, al mal. Con un entendimiento claro, 
aunque sin cultura, se traslucen en sus acciones i discursos algunos ras- 
gos de ingenio, empañados con el más grosero idiotismo. Son muí cor- 
tas sus necesidades i casi nulos sus placeres. Sufre muchas privaciones. 
•'No puede ver una imagen de santo o una cruz sin postrarse reve- 
rentemente ante su presencia, ni encuentra nunca un sacerdote sin 



DE CURIOSIDADES H!STÓHICAS. 325 



quitarse el sombrero i correr presuroso a besarle la mano, que coloca 
sobre uü pañuelo en señal de respeto; i con todo, no hace caso, o des- 
precia los movimientos de su conciencia. Consume la mayor parte del 
fruto de su trabajo en obras de piedad, que al cabo degeneran en devo- 
tas orgías. Muere sin confesar los pecados más horrendos, diciendo que 
va a descansar. Yo sé de algunos que, teniendo por concubinas a sua 
hermanas e hijas, lo han negado con tesón a la hora de la muerte, aun 
requeridos caritativamente por el confesor, con el conocimiento que a 
todos asiste de que este comercio criminal es por desgracia mui común 
«ntre ellos; i han exhalado el último suspiro con tranquilidad i sin re- 
mordimientos. No profesa tanto amor i devoción a Dios i a la Virgen 
íííaría como a San Antonio de Padua, que es el ornamento principal 
de sus chozas. I en sus apuros o angustias, lo primero que hace es en- 
cenderle velas a éste: si logra su objeto, bien; si no, lo castiga. Si la 
rcucha lluvia es causa de que se pierda la cosecha, enciende su vela a 
San Antonio; como las aguas continúen, zambulle al Santo en el pozo 
o en una tina; si éste no hace el milagro de hacer que cesen las lluvias, 
recibe del indio, en castigo, 25 latigazos. Si por la macha seca se le está 
perdiendo la sementera, hace lo mismo: principia con sus velas i roga- 
tivas; si no llueve, pone al Santo el sol, i como continúe la falta de llu- 
via, castiga a San Antonio con otros 25 cuerazos. 

•'Es incapaz de robarse un peso, i se roba cuatro veces dos reales; no 
Bcieate i huye siempre de expresar la verdad, estudiando su fraseología 
para no verse precisado a afirmar o negar. Se le pide la hora i contes- 
ta: creo son las tantas; se le pregunta si lloverá, i contesta: así parece, 
puede ser; se le consulta sobre la distancia que falta para uno llegar a 
algún lugar i sólo manifiesta que está o no está l^Jos, que media como 
un tiro de piedra, que poco más o menos se escucharía un grito, etc.; se 
desea saber su edad i satisface diciendo: que presenció tal o cual acón- 
ibcimiento. 

"Ama al blanco i evita cuanto puede su compañía, mirando con des- 
dén i como inferiores a las suyas, las demás castas; respeta al origina* 
rio de la península española como a su señor i lo considera como su 
tirano; goza públicamente de los bienes que le ha proporcionado la ci- 
vilización, i deplora en secreto, con horror, los males que le ha traído 
la conquista; sufre resignadamente el estado de servidumbre en que 
vive, i no pierde ni un instante la esperanza de sacudir algún día el 
yugo que lo sujeta, volviendo a adquirir el dominio de su país." (Dice. 
Univ. de Hist. i Geog., año de 1854). 

A las anteriores lineas copiadas en su n»ayor parte de la obra citada, 
podemos añadir que el carácter del indio yucateco lo ha forrar do el tra- 



326 DICOIONAKIO 



to que ha recibido. Si vive en la más crasa ignorancia, en la indolencia, 
sin aspiraciones, en la abyeción, es porque así lo ha querido la inicua 
esclavitud en que ha permanecido bajo el despotismo de unos tiranos 
que sin humanidad ni conciencia lo ha explotado i envilecido durante 
más de 300 años. Ha sido despatriado (Oogolludo, tomo 2", lib. 7, 
cap. IX, pág. 50), vendido por esclavo i asesinado de la manera más 
infame. (Véase Baqueiro, Ensayo Histórico sobre la revolución de Yu- 
catán). Dice este escritor yuoateco: "En menos de un mes (en 1847) el 
consejo ordinario de guerra de la Capital había juzgado i sentenciado 
a más de 200 presos (indios) traídos de los pueblos del interior, por no 
haber allí el número suficiente de oficiales para formar dicho tribunal. 
Habían sido fusilados Dionisio Matu, cacique de Ohicxulub, Manuel 
May i su hijo Lucio (vecinos del mismo pueblo), el primero en Conkal 
i los otros dos en Ohicxulub; la misma suerte corrieron el cacique, el es- 
cribano i el maestro de capilla de Motul, el cacique de Acanqueh, ade- 
más de 108 que habían sido conducidos al presidio de Campeche i 14 
desterrados a Veracruz. No diré que no existiese, al menos en la parte 
oriental del Esítado, una gran fracción de indios que se había rebelado 
contra los blancos; pero de esto a considerar que todos estaban compro- 
metidos, sirviendo el más insignificante pretexto para reducirlos a pri- 
sión, llevarlos a la picota, exponerlos a la vergüenza pública i muchas 
veces, después de todo, conducirlos al patíbulo, había una diferencia 
enorme. (Tomo 1°, cap. Vil, pag. 264). Véase Tzab. 

Indios (triste condición de los). Plural de indio. En 1532, la Real Au- 
diencia de Méjico hizo revalidar las resoluciones de quitar a los clérigos 
sus repartimientos, proveyéndoles de congrua, i de herrar a sus indios. 
Ya desde la conquista estos eclesiásticos, que debían emplearse en la 
conversión de aquellos naturales, se habían hecho encomenderos, i más 
eran comerciantes que clérigos. (Cavo, lib. III, § 6). 

Inditas (convento do las). Plural de indita, diminutivo femenino de 
indio. 

El obispo D. Juan Francisco de Castafiiza fundó el convento de las 
inditas de la Esperanza, de Méjico, dejándole una parte de sus bienes. 
(Alfaro i Pina, pág. 319). 

IndtsltO* Del supino latino induUiim, de indulgere, ser benigno. 

Decidido Morelos a evacuar a Ouauhtla de Amilpa, dio orden el día 
28 de abril de 1812 para que desde esa noche no corriera la palabra en 
su campo. El 30 hizo Calleja seña desde el suyo para que cesara el fue- 
go. Después llegó al Baluarte del Agua D. Manuel Calápiz, alférez de 
granaderos del provincial de Méjico, con indulto para Morelos, Galea- 
na i Bravo. Al reverso contestó Morelos, diciendo, que él, por su parte. 



DE CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 327 

otorgaba igual gracia al general español D. Félix M* Calleja. (Busta- 
mante, tomo 2", pág. 71). 
Inés (convento de Santa). En francés i catalán agnés, del latín agries, for. 
mado del griego hagnos, inocente, puro, casto. (Monlau). 

En el afio de 1600 fué fundado el convento de Santa Inés por reli- 
giosas de la Concepción. En 1861 había 17 religiosas que el 13 de 
febrero se pasaron al de Santa Teresa. 
ln§;eníO de azúcar en Kueva España (primer). Del latín ingenium, tér- 
mino compuesto de in, i geyíere, ginere, engendrar. 

El primer ingenio que hubo en Nueva España lo mandó fundar el 
virrei Mendoza a una legua de Orizaba, en el lugar que Cortés había 
ofrecido a Bernal Díaz del Castillo. (Hist verdadera de la Conq. de la 
Nueva España, cap. 160, pág. 166). 

Ingenio en Yucatán. En 1549 decía la relación hecha al Emperador 
en el Real Consejo de Indias: 

"E que asimismo somos informados, que el dicho Adelantado Mon- 
tpjo en Champoton hace un ingenio de azúcar e para él ha tomado e 
loma la tierra a los indios de aquella provincia i les quita sus labran, 
zas." (CogoUudo, tomo I*?, lib. 5?, cap. 10). 
Ing'enios. Plural de ivgentQ. 

"Ansi raesmo, somos ynformados de que en muchas partes de la 
Nueva España, ay tierras muy buenas e aparejadas para poner cañas 
de azúcar y hazer yngenios, porque son tierras templadas y de mucha 
agua, ansi cerca de la Mar del Norte como a la Costa de la Mar del 
Sur. Procurareis que algunas personas se encarguen de hazer algunos 
yngenios de azúcar, e favorecerlos eys en lo que buenamente se pediese 
hazer, dándola tierrras donde hagan los yngenios y planten las cañas, 
las que pareciesen ser combinientes para ello, con que sea sin ningún 
perjuicio de los indios; y an de entender que an de tener negros para 
servicio de sus yngenios sin que en ello entiendan los indios, so graves 
penas." ("Lo que el Virrey e Gobernador de la Nueva España y sus 
Provincias, etc., etc. A de hazer en dicha Tierra. Fecha en la Villa de 
Valladolid a 16 dias del mes de abril de 1550 años. — Yo la Reyna") 
(Docum, del Arch. de Indias, tomo 23, pág. 532). 
ln<|llÍ8ÍCÍÓBl en Méjico. Palabra derivada de inquirir, escudriñar, in- 
dagar, significa pesquisa, indagación, fiscalización. 

El P. Rodríguez en su Compendio hisíoriali asienta que el Papa 
constituyó inquisidores a los obispos recien nombrados en América. 
En 1527 se dio en Nueva España providencia de cumplimentar una 
cédula del Emperador para arrojar del reino a los judíos o sus descen- 
dientes i a los condenados por la Inquisición, embarcándose, al efecto, 



32e> DICCIONARIO 



JOS que hubiere, con prohibición conminatoria de volver a América. El 
Lie. Marcos Aguilar vino a Nueva España con el encargo de "enten- 
der en las cosas tocante al Santo O/icio de la Inquisición;" el visitador 
D. Francisco Tello de Sandoval, que vino en tiempo del virrei Mendo- 
za, traía Ih encomienda que durante su visita ejerciese las atribuciones 
de inquisidor; Fr. Antonio Daza, en la crónica de la provincia de fran- 
ciscanos, asegura que Fr. Martín de Valencia ejerció el cargo de inqui- 
sidor. Según Herrera, en el gobierno de la segunda audiencia se cele- 
bró una junta en Méjico, de la que fué presidente D. Sebastián Ramí- 
rez de Fuenleal, obispo de la Española, i asistieron los oidores Salmerón, 
Maldonado, Ceinos i Quiroga, el conquistador D. Hernando Cortés, el 
arzobispo Zumárraga, los dos prelados de Santo Domingo i San Fran- 
cisco, con dos frailes de cada religión en su compañía, Diego Fernán- 
dez de Proaño (alguacil mayor), Bernardino Vázquez de Tapia (regi- 
dor), Francisco Ordóñez i Bernardino de Santa Clara (vecinos). Enea. 
ta junta se determinó "que había gran necesidad de que se pusietís el 
Santo Ojicio de la Inquisición, por el comercio de los extranjeros i por 
los muchos corsarios que platicaban por las costas, que podían intro- 
ducir sus malas costumbres en los naturales i en los castellanos, que 
por la gracia de Dios se conservaban lyares del pésimo contagio de la 
herejía, i tanto era más necesario, cuanto los pueblos castellanos esta- 
ban unos de otros mui remotos i apartados." 

Por cédula real, fecha a 16 de agosto de 1570, se ordena a la ciudad 
que "por cuanto el reverendo en Cristo padre cardenal de Sigüenza, 
presidente del consejo e inquisidor general, nombró inquisidor a D. Pe- 
dro Moya de Contreras i Lie. Juan Cervantes, se les dé para ellos i sus 
familias buenas posadas, que no sean mesones, i la ropa que hubieren 
menester, sin dineros, i todos los otros bastimentos i cosas necesarias 
por sus dineros." Así el año siguiente de 1-571 se fundó en Méjico el 
horrible i odioso tribunal. 

«'Ha celebrado (dice el Dice. Univ. de Hist. i Geog., de donde toma- 
mos estos apuntes) autos generales i particulares de fe, con notable 
grandeza de autoridad i concurso, quedando en todos la fe católica i 
verdad con victoria." ¡De manera que la creencia se imponía por me- 
dio del terror i de horrorosos suplicios! 

Si la creencia nace de la convicciÓB, j,cómo ha de ser posible que las 
torturas, loa suplicios, los tormentos, formen creyentes? ¿Cómo había da 
convencerse el que moría quemado en el brasero de la Inquisición? Eran 
tan crueles los inquisidores que "las cenizas de los que morían quema- 
dos se echaban en la acequia (al banal) o ciénaga que estaba detrás de 



I>E CliRIOSIlJADES HISTÓRICAS. 329 



San Diego, en lo que ahora es jardín de Tolsa." (Alamán, Diserta- 
ción, etc.) 

El fiscal Bonilla, según Fr. Juan de Torquemada, ascendió a inqui- 
sidor en 157S, i fué nombrado fiscal en su reemplazo el Lie. Alonso 
de Granero, a quien, el año siguiente de 1574, ascendió a inquisidor el 
cardenal D. Gaspar de Quiroga, arzobispo de Toledo e inquisidor gene- 
ral, i en su lugar de fiscal fué electo el Lie. Santos García, que en 1576, 
a su vez, subió a inquisidor. G rasero fué después obispo de Charcas i 
García de Guadalajara. 

Parece que la Inquisición se fundó en el primer convento de los do- 
minicos, puesto que consta que los religiosos de Santo Domingo dona- 
ron para el efecto su casa contigua al edificio. 
íni^llisíciÓSi (suplicios de la). El primer acto de crueldad que, con el 
nombre de auto de fe, celebró en Nueva España el tribunal de la "San- 
ta Inquisición," fué (según el testimoaio de Fr. Juan de Torquemada) 
el año de 1574, en la plaza del marqués del Valle, entre la puerta del 
Perdón de la iglesia mayor i casas de Cortés. Fué mui solemne i auto- 
rizado, i como el primero hubo un gran concurso, así de habitantes de 
la ciudad como de los forasteros: 63 fueron penitenciados, 21 reconci- 
liados en persona por la secta de Martín Lutero, 5 relegados por la 
misma herejía i entregados al brazo secular para ser quemados i los de- 
más de diversos delitos. 

En 157B, según el mismo Torquemada, hubo otro auto de fe; i de es- 
ta fecha a 1593, se celebraron 7. £n 1596 se verificó el décimo, el do- 
mingo 2° de Adviento, frente a las casas de cabildo. Presidieron el au- 
to, el 8 do diciembre, los inquisidores D. Bartolomé Lobo, Guerrero i 
D. Alonso de Peralta, electo a la sazón, el primer obispo del nuevo rei- 
no, i el otro, que después fué obispo de Charcas. Hubo 67 penados. El 
25 de marzo de 1602 se celebró otro auto en la plaza mayor, en el que 
salieron más de ciento, muchos de ellos relajados i uno quemado vivo. 

En 1605 hubo un auto de fe en Santo Domingo, en el que el tribu- 
nal dio gracias a la ciudad por su asistencia i "de ser amiga del tri- 
bunal." 

Puede asegurarse que durante dos centurias, no pasaba año sin uno. 
Entre los notables pueden citarse el de 1646, celebrado en el atrio del 
convento de Santo Domingo, en el que hubo 21 penitenciados que sa- 
lieron con corozas, soga i vela verde, por judaizantes. De éstos, 12 eran 
de Portugal, uno de Málaga, dos de Castilla, dos de Méjico i cuatro de 
Veracruz. El 23 de enero do 1617 hubo otro auto sangriento. El 30 
de marao de 1648 se celebró en la iglesia de la Profesa, en el que s»¿ 
lieron 28 víctimas. En él fueron condenados Martín Garatuza a 200 



S30 DlCCÍONARlu 



azotes i cinco años de galera, i Fr. Gaspar Alfar a 300 azotes i galera 
perpetua. 

En 11 de enero de 1649 se hizo el pregón de un famoso auto que se 
celebró en la plaza del Volador el 11 de abril de aquel afio. (Véase el 
artículo siguiente). 
Xn^llisiciÓIl (un auto de fe de la). Para que algunos tengan idea áe 
cómo celebraba el Santo Oficio sus caritativos autos, copiamos esta su- 
cinta relación: 

£1 11 de enero de 1649 se hizo el pregón i publicación del auto que 
se trataba de celebrar en la plaza del Volador, de Méjico. Para este 
anuncio salió el alguacil mayor, D. Juan Aguirre de Soaznabar, acom- 
pañado de la nobleza de Méjico, en caballos ricamente enjaezados, de 
los ministros del tribunal i precedidos de las trompas i atabales. A las 
puertas del tribunal, arzobispado, palacio, diputación, i en la calle de 
Tacuba, se pregonó el edicto del tenor siguiente: 

"El Santo Oficio de la Inquisición hace saber a todos los fieles cris- 
tianos, estantes i habitantes en esta ciudad de Méjico i fuera de ella, 
cómo celebra auto general de fe, para exaltación de nuestra santa fe 
católica, a 11 días del mes de abril de este presente año de 1649, en 
la plaza del Volador, de esta ciudad, para que acudan a él los fieles ca- 
tólicos, ganen las indulgencias que los Sumos Pontífices han concedido 
a los que se hallen a semejantes actos, que se manda pregonar para que 
llegue a noticia de todos." 

Este edicto se publicó el mismo día en todos los lugares del reino, 
aun en los más apartados. Luego se remató, en pública subasta, la cons- 
trucción del tablado por Marcos de Moya, i como encargado de las obras 
del Santo Oficio, Bartolomé Bernal, en 7,000 pesos el teatro i 2,880 
peses la vela, a las que se añadieron cantidades no pequeñas por otros 
aumentos. En los tres meses que duró la fábrica, hubo excomunión 
para los curiosos; pero muchos lograron licencia. Tuvo todo el teatro 
56 varas de longitud, 48 de latitud i 8 de alto. En sus cuatro ángulos 
se levantaron otros tantos tablados, de una vara i cuarto más altos que 
el principal, dos de 56 varas i dos de 28 de latitud i todos cuatro de 6 
varas de anchura. Un tablado arrimado al convento de Porta Coeli, 
en el que se dispuso alojamientos para los jueces i se les dio comunica- 
ción destruyendo una ventana, de la misma longitud de 56 varas i 4 
i media de ancho, se dispuso para que en su medianía, sobre una facha- 
da de 17 varas i un arco de 7 varas de alto, sobre una tercia de más 
arriba que el resto, se colocase el dosel negro con las armas reales bor- 
dadas de oro, mesa revestida de terciopelo negro, almohadas i sillas co- 
rrespondientes i recado de escribir de plata para el tribunal. Esta ía- 



DE CCBínsiDADES HISTÓRICAS. 331 

ehada se adornó con 8 columnas jaspeadas i en su frontis el texto da 
San Juan que debía servir de tema del sermón, i que era el evangelio 
de la Dominica in albis, día del auto. A este fin se pidió a su autor: 
Pax vobiíf, et osiendit eis manus et laius. 

Sobre el arco se pusieron las armas del papa reinante Inocencio X, 
con la tiara i las llaves, i haciendo lado a la tarja, dos estatuas de la 
Fe i la Justicia, i dos muchachos portando armas de Santo Domingo i 
la Inquisición, Del lado de la universidad se elevó la media naranja 
con asientos para los reos, sostenida por cuatro arcos decorados con loa 
escudos de Santo Domingo, Inquisición i San Pedro mártir. En el cen- 
tro se colocó uca cruz de verde i oro, i de esta media naranja pr-rtía 
una crujía hasta el centro de todo el tablado, donde estaba colocado el 
cadalso o asiento para que cada reo oyese eu causa i sentencia alterna- 
tivamente. Enfrente a la media naranja, se puso el altar para la cruz; 
verde i dos pulpitos, uno para el sermón i otro para la lectura de cau- 
sas, comunicados ambos i con la mesa de los secretarios por crujía. Dos 
escaleras, una del lado de la Universidad, para los reos, i otra del de 
los Flamencos para los inquisidores, daban paso al tablado, así de cor- 
poraciones como de gente principal, caballeros i señoras. Sobre los t-i- 
blados referidos había otros, como dice la relación del auto, para 16,000 
personas. La vela tenía 4,300 varas de lienzo, todo se adornó con col- 
gaduras mui buenas, de terciopelo carmesí i otras, asientos cómodos i 
decentes, blandones de plata, etc. 

Concluida la obra i hechos por el tribunal los convites convenientes 
de autoridades i corporaciones, se procedió a la solemnidad. El sábado 
in albis, desde la mañana estuvo colocada la célebre cruz verde en la 
iglesia de Santo Domingo. Hablando el Sr. Alamán de esta cruz, dice 
que hasta poco antes de que él escribiera su obra, ee hallaba colgada eu 
la portería del citado convento. 

A las tres i media de la tarde de dicho día sábado, empezó el tañido 
lúgubre de todas las campanas de la ciudad, en señal de duelo i roga- 
tiva por la pertinacia de los reos e impetrando de Dios misericordia 
para sus almas. Luego que hubo comenzado el clamoreo dicho, salió la 
procesión. Delante de doce alabarderos de librea, seguíanse los minis- 
tros de vara i familiares del tribunal, los comisarios con bastones do- 
rados, la nobleza i caballeros de órdenes militares, ricamente vestidos, 
i al último el Sr. Don Hernando Altamirano i Castilla, conde de San- 
tiago, llevando el eetandarte cuyas borlas sostenían des caballeros de 
Calatrava i Santiago, sobrinos del arzobispo. Detrás del conde de San- 
tiago, seguía su hijo D. Juan, adelantado de Filipinas i el alguacil ma- 
yor del Santo OJicio, D. J«an Soaznabar i Aguirre. 



332 DICCIONARIO 



El autor de esta relación inserta un episodio relativo a la casa de loa 
condes de Santiago, que siempre había tenido la honra de llevar el es- 
tandarte de la Inquisición en casos miálogos, i al efecto cita el primer 
auto de 1574, en que lo sacó Diego de Ibarra, caballero de la cruz de 
Santiago i^abuelo de la condesa de Suntiago, D* María de Velasco, pri- 
ma i mujer de D. Hernando Altamirano. En 1600, segunda vez que 
salió estandarte, lo sacó D. Juan Altamirano, padre de D. Hernando. 

Después del estandarte caminaban las comunidades de religiosos, mez- 
clados entre sí, luego los consultores i calificadores del tribunal, con sua 
insignias, después la religión de predicadores con vela en mano i a su 
cabeza el padre prior, llevando la cruz verde, de tres metros de alto i 
dos de brazo, ^ con un velo negro pendiente de los brazos. La capilla de 
coro de la catedral iba entonando el himno de la Santa Cruz Vexilla 
Eegis. La procesión fué llevada por las calles, plaza de Santo Domin- 
go, vuelta a la Encamación hasta seguir la línea recta por el Reloj al 
Volador. El concurso fué extraordinario, pues llenaba este tránsito 
tanto este día como el siguiente. Los coches se quedaban desuncidos 
en las bocacalles toda la noche i por no perder el lugar, i sin que esta 
muchedumbre hiciese falta en el tablado, plaza i azotea contiguas. La 
afluencia de gente fué tal, que vinieron forasteros de 200 i 300 leguas 
de distancia de la capital, atraídos por la curiosidad de tan grande es- 
pectáculo (i por ganar las indulgencias que se ofrecieron al que asis- 
tiera al asesinato), que parecía (en frases del historiador) que toda la 
Nueva España se había quedado desierta i concentrádose en la ciudad 
de Méjico. Llegada la procesión al tablado, que fué ya de noche, se co- 
locó en su altar la cruz, i recitaron las preces i oraciones de costumbre. 
Todo el tablado estaba iluminado por cien cirios de cuatro pábilos i 
una multitud inaudita de cirios de distintos tamaños i proporciones. 
Los dominicos velaron toda la noche la cruz, rezando a prima noche el 
rosario i a la media maitines, despué? de los cuales se empezaron a de- 
cir misas hasta el comienzo del auto, que oyeron los muchos que se que- 
rfaron en el tablado toda la noche. Las cinco compañías del batallón de 
irt ciudad, levantadas al efecto, i la de soldados de Barlovento, forma- 
ron valla i patrullaron para evitar desórdenes. Mientras, los inquisi- 
dores llamaron sacerdote.s, religiosos i seculares para disponer a los re- 
lajados, i tomándoles el correspondiente juramento de sigilo í demás, 
los bajaron dos inquisidores, cada uno una parte de los confesores por 
dos distintos tramos a las cárceles, donde notificaron su sentencia a los 



1 Deba de ser hi misma que está en la ese^uina de la calle a que se lia dado el uotn- 
Ire de Cruz Verde. 



DE CÜRI0SIDADK8 HISTÓRICAS. 333 

relajados, i les dejaron a los padres toda la noche, i ellos, oompletamea- 
te asegurados. Los dichos reos eran catorce, i una, llamada doña Isabel 
NúQez, pidió dos audiencias, una que duró de las nueve a las diez de la 
noche i otra de la una a las tres de la mañana, de las que resultó qus 
no se ejecutó con sus compañeros, sino que se difirió su sentencia haata 
el 21 de abril que, en un auto adicional en la iglesia de Santo Domingo, 
se le conmutó juntamente con otra, Leonor Vázquez, a 200 azotes i a 
sambenito perpetuo, A las tres de la mañana oyeron misa los inquisi- 
dores i parte de los padres auxiliantes de reos con los familiares i de- 
más oficiales del tribunal. 

En seguida se dijo otra misa para la otra parte de los padrea i lo? 
que no pudieron oír la primera. A las cuatro llegó el arzobispo D. Juan 
de Mañosea, visitador del tribunal, i que como tal había do presidir el 
auto. El Sr. don Marcos de Torres i Rueda, obispo de Yucatán i a la 
sazón virrei i gobernador, no pudo asistir por su enfermedad, de la qu3 
a poco falleció, habiéndose el día antes, 8 de abril, sacramentado. Por 
la misma causa no pudo la audiencia ocuparse en el auto. Desayunados 
los reos, se procedió mui de madrugada por los mismos inquisidores a 
hacer la entrega formal de ellos a las parcialidades de indios diputados 
para el caso, i según el ofrecimiento que al tribunal hicieron de sus per- 
sonas. Al amanecer empezó a salir la procesión de los reos. Iban de- 
lante 16 familiares de vara, luego las cruces del Sagrario, Santa Cata- 
rina Mártir i Santa Teracruz, con mangas negras, los curas i sus clé- 
rigos. El Lie. Guijo añade que llevaban tres misales, tres ceremoniales 
i tres cruces pequeñas. Seguían luego las estatuas de los reos muertes 
o prófugos en número de 67 i 23 cajas de sus huesos, después loa 40 re- 
conciliados, con sambenitos de media i entera arpa, sogas, coroza i va- 
la verde cada uno, con el padrino que le tocó; en seguida los 13 reoa 
relajados con sus dos confesores cada uno, corozas de llamas i demás 
insignias de reglamento. El alcalde con bastón negro, a pie, i a caballo 
un gran acompañamiento de ministros que conducían una acémila en- 
jaezada i con campanillas de plata, que a lomos llevaba una caja dg 
nácar i en. batidos del Japón que encerraba las causas, i a los lados de 
la caja iban las varas de la reconciliación, cubierto todo con un telliz- 
de terciopelo carmesí, doce alabarderos, el alguacil mayor i el secreta- 
rio D. Eugenio de Saravia, a caballo, cerraba la procesión, que fuá 
acompañada desde su salida del clamor de las campanas. La ruta de 
ella fué la misma que la de la Cruz Verde, i entró en el tablado, como 
hemos dicho, por la escalera de la Universidad. Acto continuo, a la aa- 
iida de los reos salió la procesión de los señores, todos a caballo, prime- 
ro los familiares i la nobleza, luego el consulado, el claustro de docto- 



334 DICCK-iíAKTO 



res, los dos cabildos con su pértigo i maceros, yendo el eclesiástico a la 
derecha i presidiendo al secular el corregidor D. Jerónimo Bañuelos, 
general, i del hábito de Alcántara, después el tribunal, yendo el fiscal 
D. Antonio Gabiola con el estandarte i el inquisidor D. Bernabé de la 
Higuera i Amarilla. En su compsñía, i detrás, el Señor Arzobispo, i a 
su derecha el inquisiior decano D. Francisco Estrada i Escobedo, i a 
la izquierda el Sr. D. J uan Saenz de Mañosea. A continuación el con- 
tador del tribunal, el abogado fiscal, a caballo, i los capellanes i demás 
familias, a pie. Cerraba el todo el coche del Arzobispo i los de loa de- 
más señores. Esta segunda procesión o paseo se hizo por las calles de 
Santo Domingo, portal, a dar vuelta por el Arco de San Agustín para 
Porta Coili. 

Cerca de las siete comenzó el auto. Sentados los señores, hecha la re- 
verencia a la cruz, hicieron la protesta de la fe por el cabildo eclesiás- 
tico, su tesorero i provisor D. Pedro Barrientes; por el secular, el co- 
rregidor i por todos los circunstantes, el secretario del tribunal, minis- 
trando las cruces i misales para el auto los clérigos de las parroquias 
antedichas. Luego se leyó por el secretario la bula de S. Pío V, de 
Frotegendis, en la que constan las gracias e indulgencias concedidas 
por S, S. al tribunal de la Inquisición, a sus auxiliares i concurrentes 
a sus autos. En seguida predicó su sermón el Sr. D. Nicolás de la To- 
rre, deán de la metropolitana i obispo electo de Santiago de Cuba. Con- 
cluido el sermón, empezó la lectura de las causas de los relajados, i por 
cuanto debían quedar concluidas a las tres de la tarde, se abreviaron 
las de las estatuas, tocando la campanilla el arzobispo Presidente. Du- 
rante la lectura pidieron audiencia cuatro relajados, que el inquisidor 
Higuera les dio, i de resultas de ellas se dio también audiencia a Ca- 
talina Enríquez; pero no hubo motivo de reconciliación, pues fueron 
quemados dichos relajados. A las tres, en efecto, se hizo la entrega al 
corregidor, de los reos, por el alguacil mayor i secretario, recomen- 
dándole usase de piedad, por mera fórmula. El corregidor se fué inme- 
diatamente a un tablado que se puso en la diputación, donde asentó 
su tribunal i con consulta de su asesor sentenció a doce de los relaja- 
dos a ser quemados después de habérseles dado garrote, i a Tomás 
Treviño de Sobremonte por sus blasfemias i pertinacia, a ser quemado 
vivo. Acto continuo fueron conducidos los ajusticiados, en bestias de 
alabarda, como entonces se practicaba, hasta el lugar del brasero que, 
como ee ha dicho, estaba junto a San Diego. Treviílo, según la relación 
del auto, fué menester mudarle varias bestias, pues la primera corco- 
veaba en demasía, hasta que se puso sobre un caballo mui flaco. Refiera 
también que el indio que llevaba el animal, exhortaba al reo a redu- 



I>K CCRIOSIDADEIS HISTÓRICAS. 335 



cirse i de ^cz en cuando le daba trompones en la boca por sus malad 
palabras, cosa qao en medio de lo horrible, presenta mucho de ridícu- 
lo. Llegados al brasero les salió al encuentro el Señor de la Misericor- 
dia, como se acostumbraba con todos los ajusticiados, hasta nuestros 
días. Ejecutados que fueron se les arrimó leña a las estatuas i huesos. 
Treviño, como se ha dicho, fué quemado vivo. Dicen que él mismo, con 
los pies, atraía a sí la leña, i que los muchachos i gente del pueblo le ti- 
raban piedras i los soldados de balazos, ^ hasta que fué consumido. El 
euplicio duró hasta las siete de la noche. Fué mucha la gente que lo pre- 
senció. Toda la Alameda, hasta las copas de los árboles, estaba ocupa- 
da i se contaron hasta 500 coches. 

El fuego duró hasta acabar los restos de todos los sentenciados, SU8 
huesos i estatuas, i al día siguiente se llevaron las cenizas a la cié- 
naga, a medio día, en carretones, por orden del corregidor. A las siete 
de la noche se iluminó el tablado, concluyó la lectura de las causas i 
entonces sacaron a los reconciliados. El clamor de las campanas, que 
siguieron la señal de las de Porta Coeli, anunció el acto. El inquisidor 
decano, con sobrepelliz i estola, asistido de los curas, procedió, según lo 
escrito en el ritual, a la abjuración, reconciliación i alza de censuras a 
los penitentes. El secretario hacía las preguntas del credo que contes- 
taban los reos i circunstantes, i lo mismo les leyó, repitiendo ellos la ab- 
juración 

El oficiante cantó laa oraciones mientras los clérigos daban con las 
varas a las penitentes; concluido esto les quitaron los velos a las cruces 
i se repicó generalmente. 1.03 reos e inquisidores volvieron procesio- 
nalmente en el orden que había q venido. El día siguiente, lunes, se 
cumplió la pena de loa azotes cou los pregones i cabalgata de costum- 
bre. El 21 fué la reconciliación de los dos reos (de que ya se habló) en 
Santo Domingo, i así se termino este celebérrimo auto. 

Fueron en él sentenciados 107 reos, a saber: 13 en personas relaja- 
dos al brazo secular (7 hombres i 6 mujeres: 8 por relapsos i 5 por im- 
penitentes). De éstos, 5 eran de Portugal, 2 de Castilla, 2 de Málaga, 
2 de Sevilla i 2 de Méjico. Entre éstos figura el famoso Tomás Trevi- 
ño de Sobremonte, natural de Castilla. Entre los cargos de su causa 
hai el curioso de que se comunicaba en las cárceles en lengua mejicana 
i en ella maldecía a la Inquisición, a los reyes, al papa i demás que ha- 



1 íQué ejemplo de caridad, qué educación se le daba al pueblo! ¡ Ah malrados, quo 
en nombre de Dios quemabais a los que tenían valor de expresar sus ideas i no que- 
mabais a los hipócritas i a los asesinos que coadyuviiban a vuestras iniquidades! ¡ Ak 
gobierno infame, que castigabais los hechos de conciencia interna! 



3S6 DICCIONARIO 



bían fundado el odioso tribunal. Se portó tan rebelde que hasta su sue- 
gra, Leonor Núñez (también relajada), le dijo que le dolía por su alma 
de verlo tan iracundo. Simón Montero también se portó mui sinver- 
güenza, oyendo su sentencia: se puso a danzar i en el patíbulo reclamó 
que los asientos no estuvieron cómodos. Antonio Baez Tirado era ja- 
dío de cuenta, sacerdote de ellos, i decía que los cristianos eran unas 
bestias, aplicándoles el psalmo Sicus equus et mulus. Gonzalo Florea 
pidió audiencia un día a deshoras de la noche por molestar a los inqui- 
sidores, i otorgada, fué para afirmarse en que quería vivir i morir en 
su secta. Se fingió loco; pero los médicos opinaron que su demencia era 
simulada, lo mismo que la de su compañero Gonzalo Baez que metía 
mucho ruido en las cárceles, por lo que a veces se le castigaba, i denos- 
taba a los inquisidores llamándoles "perros" i "ladrones de sus hacien- 
das." Una doña Catalina Silva era tan tenaz que en el tablado, sus hi- 
jos i hermanos, le rogaban con lágrimas pidiese la reconciliación. Pidió 
audiencia, pero fué para más afirmarse. Ana Gómez se vanagloriaba de 
morir mártir. María Gómez era tan celosa de su lei, que por paga de 
sus liviandades exigía ayunos i otras prácticas de sua ritos. Ana de 
León Carbajal era mui venerada entre los suyos. Tenía 67 años i un 
cancro en el pecho que llaman zaratán, ulcerado, que se le veían las co3- 
tillas i despedía una fetidez insoportable. ^ A Leonor Núñez, la suegra 
de Treviño, lo dijo éste: "¡ca! madre de los Macabeos," por los muchos 
relajados que había tenido por hijos. Loa relajad og en las cárceles fue- 
ron 65, diez muertos en las cárceles de la Inquisición, 47 fuera de ellas 
i 8 que se fugaron cuando sospecharon que se les perseguía. De los 10 
eran 5 hombres i 5 mujeres: 1 de nación francés, 3 de Sevilla i 6 de 
Portugal. De ellos Agustín P^ojas se ahorcó en la cárcel i María Rive- 
ra se dejó morir de hambre. Dos murieron repentinamente. Blanca 
Enríquez i Catalina Rivera se dejaron sacramentar, añadiendo el sacri- 
legio a la impenitencia final. Isabel Núñez pidió audiencia al tiempo 
de morir i no pudo hacer ninguna confesión, i con grandes contorsio- 
nes expiró, lo que la hizo juzgar por posesa. De los muertos fuera de 
las cárceles fueron 31 hombres i 16 mujeres. La peor parte llevaba 
siempre Portugal, pues sus naturales fueron 23, andaluces 15, mejica- 
nos 4, gallegos 2, valencianos 1, de Lima 1, i 1 de Veracruz; pero aun 
los oriundos de otras naciones siempre eran descendientes i parientes 
de portugueses. De éstos hai notable solamente la muerte de Gonzalo 
Díaz San tillan, quien por estafar a sus correligionarios les amenazaba 
con denunciarlos i al efecto solía entrar en la casa de la Inquisición pa- 



¡Ni así se escapó del tormento esta infeliz, como tampoco los desgraciados loc©3! 



DE Ct'RIüSiDADES HÍSTÓUICAS. 337 

ra hacérselos creer, hasta que ellos, cansados, le dieron rauerte. Isabel 
de Segovia se encontró ahorcada, sin averiguarse si por suicidio o por 
los suyos. Juan de Araujo murió bajo las ruinas de un templo que se 
derribó. Leonor Baez, mejicana, doncella, estaba tan imbuida en su 
creencia, que en su cama oía músicas celestiales. El autor de la relación 
tiene la sandez de asegurar que una negrilla que allí apareció junto a 
la cama de Leonor, era el diablo que le dio esta serenata. Una D* Ma- 
yor López correspondió a su nombre, pues murió en extrema ansiedad, 
mui respetada de los suyos. Las estatuas de relajados fugitivos fueron 
8 hombres (6 portugueses, 1 holandés i 1 madrileño). Entre éstos fué 
notable Pedro ulereado, que compuso una comedia i en su representa- 
ción dio asientos de preferencia a los judíos sobre los católicos, lo que 
atrajo sospechas i celos. Los reconciliados fueron 2 en estatua i en per- 
sona 27 ( 18 hombres i 11 mujeres). Los notables de éstos fueron 1 fran- 
cés (Francisco Razen), único preso por protestante. De éste dijeron 
"que se burlaba del Papa, Inquisición i demás cosas de la Iglesia ro- 
mana, que eran abusiones las demandas de las cofradías i en pro de los 
clérigos para recoger plata." Fué sentenciado a dos afíos de servicio en 
Kn monasterio, i que en él fuese instruido en la religión. 

Sebastián Baez iba anualmente por la llave del Sagrario de Santa Isa- 
bel i asistía con mucha ostentación el jueves i viernes santo, i e! sába- 
do, a la inversa, desaliñado, según los diversos motivos a que daban la- 
gar los misterios de estos días. De éste se puede decir que se entregaba 
la llave de la iglesia a Lutero. Una D* Juana Enríquez fué mui cono- 
cida en Méjico por sus galas, coches i demás aparatos de grandeza, en 
compañía de su marido Simón Baez, hijo de un carnicero i verdugo, 
como después se le averiguó. Murió en el hospital de Jesús el año si- 
guiente de 1650. Un Br. Tinoco, médico de profesión, natural de Mé- 
jico, en su auto se le suspendió para siempre el ejercicio de su pro- 
fesión. Una muchacha de Txraiquüpan, Inés Pereira, de quien decían 
los suyos había de nacer el Mesías, i la tenían mui adornada, le encen- 
dían velas, etc. Con la coroza cumplió su destino elevado. Diego Correa 
se fingió loco en la cárcel de la Inquisición i quiso matar a un ministro 
del tribunal. Por este delito antes del auto se le habían recetado 200 
azotes. (Dice. Univ. de Ilist. i Oeog.) 
Inqnisicióu. 

En 1571, el rei Felipe II estableció en Méjico el tribunal de ia In- 
quisición. Nombró inquisidor general a D. Pedro Maya de Contreras, 
aunque antes había sido nombrado inquisidor el sanguinario Muñoz, 
(Oavo, U. 5, p. r) 
Inqnisioión de Martín Garatuza. 



oS» DICCIONARIO 



En el año de 164:0 se verificó ua auto do fe en el cementerio do 
Santo Domingo, donde se puso un tablado eminente. Lo presidió don 
Domingo Vékz de Asas. Salieron en él 40 judaizantes i una estatua; 
por otros delitos, 8. El siguiente año se celebró otro en el atrio d« la 
iglesia Catedral, a 23 de enero. En él se reconciliaron 21 penitentes 
que salieron con corozas, soga i vela verde, por judaizantes. Dos de és- 
tos eran naturales de Castilla, uno de Málaga, doce de Portugal, cua- 
tro de Veracruz i dos de esta Corte. 

En el auto que celebró la Santa Inquisición el 30 de marzo, en la Ca- 
sa Profesa de la Compañía de Jesús, salieron Fr. José de Santa Cruz, 
natural de Sevilla, cuyo delito consistía en que después de haberse fu- 
gado del convento se fingió secular i médico, i contrajo dos veces ma- 
trimonio, el primero en el Valle d« las Amilpas, i luego, muerta la mu- 
jer, que lo dejó cuatro hijos, casó segunda vez en Puebla. 

Otro fraile, llamado Alejo de Castro, de 82 años de edad, por sospe- 
choso de mahometano. Otro de los desdichados fué un negro esclavo, 
Domingo (también llamado Munguía), que se había casado dos veces, 
vivía su p)rimera consorte, i que sirviendo en las cárceles de la Sania 
Inquisición había violado el secreto de ellas llevando recados i cartas a 
las familias de los presos. Fué s^sntenciado a 200 azotes, seis año3 de 
galeras, i en caso de que el tribunal no le remitiera & galeras, fuese ven- 
dido en cien pesos de oro para gastos extraordinarios del Santo Oficio. 

Fuélo asimismo a 200 azotes, por hechicera, una mulata de 60 años, 
llamada Ana Vega, la cual, según se sospechaba, tenía pacto con el de- 
monio. Pero de todos los penitenciados ninguno mas célebre que Mar- 
tín de Villavicencio Salazar, a quien por sus trampas llamaban unos 
Martín Droga, otros, por sus maldades, Martín Lulero^ i todos por sus 
astucias, Martín Garatuza. (Ilamírez Aparicio, tomo 1", págs. 78 i 79,) 



DE ci. rios;dade3 históricas. 339 



«JalclS^U (ciudad cíe). Españolizaclón de Xalapn; alteración del azteca 
XaUápan, aufonizacióa de XaWápa, nombre compuesto de xal, por 
xalli, arena, xalla, arenal; tía, partícula de significación abundancial, 
i pa, preposición equivalente a sobre: sobre el arenal. 

Población situada a l,57Gg varas sobre el nivel del Océano, a la fal- 
da del cerro nombrado Macuiltepec. 

Se cree que el convento de San Francisco fué fundado por Cortés i 
se concluyó el año de 1D55. 

En 1587 se verificó allí, la vez primera, la feria de las flotas. Desde 
entonces varió de aspecto, principió a tener vida aquel caserío que an- 
tes era ua conjunto de chozas miserables. En 1781 obtuvo el título de 
villa, privilegio que comenzó a gozar en 1784, i por decreto de 29 de no- 
viembre de 1830 se le dio al título de ciudad. Su iglesia parroquial, de 
tres naves (de 55 metros de longitud, 30 de latitud i 27-^ do alto), se 
principió a edificar el año de 1773 i tuvo de costo 42,068$ 6 reales }. 

En el hospital de San Juan de Dios^ una de las fundaciones más an- 
tiguas en Jalapa, se erigió interinamente el 20 de enero de 1641 la pa- 
rroquia que por primera vez iba a ser servida por el clero secular. Fué 
asistida por frailes franciscanos hasta 1822 que se entregó al ayunta- 
miento, Ei 9 de septiembre de 1824 se convirtió la capilla en sala de 
enfermos. 
•Falnpa (rendición de). El general D. Antonio López de Santa-Anna par- 
tió de Córdoba i se dirigió a Jalapa. El 26 de mayo de 1821 se le in- 
corporó el capitán D. Joaquín Leño, que días antes había desertado de 
aquella villa con una parte de los patriotas de la misma. Santa-Anna 
llegó a vista de Jalapa el 27, el 28 tomó sus disposiciones i por la noche 
la atacó. Al día siguiente a las dit z de la mañana, el jefe realista Hor- 



340 DICCIONA.K10 



begoso pidió capitulación. Por ambas partes no liubo más qu« cinco 
muertos i algunos heridos. (Dice. Univ. de Hist. i Geog.) 

El 10 de noviembre de 1866 fué tomada por el coronel republicano 
D. Ignacio R. AJatorre, quien se había sometido al Imperio, prome- 
tiendo no tomar las armas contra él, i en el citado aPo de 1866, hacía 
poco tiempo se había pronunciado contra el imperio. (Rivera, tomo 2°, 
pág. 204). 

Jülpa de Méndez. La palabra JaJpa es alteración del azteca Xalpan^ 
compuesta de xalli, arena, i pan, en: en el arenal. 

A la villa de Tabasco, llamada Jalpa, se le dio la denominación de 
Méndez^ en memoria del patriota liberal D. Gregorio Méndez que nació 
en este lugar i se distinguió por haber gastado todo su capital en de- 
fensa del Estado contra la invasión francesa, que logró echar de Tabas- 
co el 27 de febrero de 1864. Murió en esta Capital el día 27 de marso 
de 1887. 

JaiimSiTe (villa de). Esta población, del Estado de Tamaulipas, situa- 
da en el valle de su nombre, a corta distancia del río Guayalejo, fué 
fundada el afio de 1743, en el lugar llamado Janambre. 

Jeug'ibre en Méjico (origen del). "En tiempo que gorernaba D. Antonio 
de Mendoza, se hico (según cuenta en su memorial que hk-o Diego Mu- 
ñoz Camargo) la segunda navegación de la especería, en la qual ayudó 
a don Pedro de Alvarado (que llamaron del Salto) fué por general de 
ella el capitán Rui López de Villalobos, natural de la ciudad de Málaga, 
gran cosmosgrafo, y diestro en el arte del marear, y fue a las islas del 
Poniente; llevó quatro navios de alto bordo, vna galeota y vna fusta; 
fueron con él trecientos y ochenta hombres de guerra y otra mucha 
gente do servicio y raar. Llevaron en su compañía cinco clérigos y 
quatro religiosos de la orden del glorioso padre san Agustín, Partieron 
de la Nueva España, del puerto de Juan Gallego, dia de Todos Santos, 
& fin del año de 1545. Fue por piloto mayor de esta Armada el maes- 
tre Coreo, que fue el que lo fue también en la jornada que hico Maga- 
llanes, y se salvó en la nao Victoria. Fue esta navegación muí feliz, y 
desgraciada, porque casi se perdió toda sin ser de ningún efecto, por- 
que se murió casi toda la gente y quedóles mui poca, que pudiese ma- 
rear las velas, ni acudir a las cosas forcosas de la navegación. De aquí 
tomaron ocasión de decir que no podían pasar adelante, porque los bol- 
vian atrás las muchas y mui recias corrientes i vientos contrarios, que 
continuamente soplaban y que por esto los navios no podían bolver a 
esta Nueva España, y que no se podía pasar por debaxo de la linea 
equinocial; cosa contraria a lo que después acá ha enseñado la exp9- 
riencia. 



OE C0BI08IDADES HISTÓRICAS. 341 

"De los que escaparon de esta navegación (y aportaran a la India 
de Portugal, y fueron presos de los portugueses de aquellas provincias) 
fueron vno de los religiosos, llamado frai Andrés de Urdaneta [que 
íjuieren decir que fué vno de los que pasaron el estrecho con Magalla- 
nes], y Garcia de Escalante y Guido de Laba(;ares, el qual dicen que 
sacó de allá e\ j^.ngibre, con gran secreto y recato, por no ser sentido 
de los que lo tratan y manejan, que lo trajo con loui gran cuidado y lo 
llevó a Castilla, y de allí lo traxo a esta Nueva España, y se sembró en 
Quauhuahuac (Ouernavaca), en la huerta de Bernardino del Castillo, 
de donde ha precedido la quantidad que ai el dia de oi en las islas de 
Barlovento, en especial en la de Santo Domingo, de donde lo llevan a 
Espafla en gran cantidad y abundancia." (Fr. Juan de Torq., Monar- 
quía Indiana, tomo 1", lib. 5", cap. XI). 
•liEoícpeC. Del azteca Xiloi^petl, cerro de maíz, térojino compuesto de 
xclotl, maíz, i ípjjpAI, cerro o montón, abundancia. 

El primer encomendero de este pueblo fué Juan Jaramillo. 

"Antes que el dicho Xoan Xaramillo se casase con la dicha Doña 
Mai-ina, tenía el dicho pueblo de Xilotepeque, e que lo sabe porquel 
Marqués ge lo dio, yendo a la conquista del Panuco, por muchos e bue- 
nos servycios que abía fecho a Su Magestad en la conquista e pacifica- 
ción desta Nueva España (Bernardino Vázquez de Tapia, testigo en la 
probanza en Méjico ante el escribano Juan ligarte el 16 de mayo de 
1542." — Docum, de Indias, tomo 41, pág. 254). 

«Jitlücnez (villa de). El apellido Jiménez es patronímico, derivado, lo 
mismo que Simenez o Simones, de Simeón, nombre procedente del he- 
Vjreo Schimcon, oído. 

La villa de Jiménez, del Estado de Tamaulipas, fué fundada en el 
valle de su nombre por el coronel D. José Escandón, conde de Sierra 
Gorda, el 17 de febrero de 1749, con el nombre de Santander, i fué la 
capital de la colonia del Nuevo Santander hasta 1821. 

«f UclEl de Letrán (colegio de San). El 12 de julio de 1529, el guardián del 
convento de San Francisco solicitó se le hiciese merced de un sitio gran- 
de, cercano al convento, ubicado a la otra parte del agua para que los 
muchachos naturales de esta tierra fuesen doctrinados, pudiendo haber 
casa en que estuvieran. Fué mui bien recibida la petición, i los regido- 
res, que parece habían tenido parte en inducir al guardián a que la hi- 
ciese, recogieron dinero aun de limosna para llevar a efecto la funda- 
ción del establecimiento. Se concedió el terreno i se edificó lo que se 
iuzgó necesario para una escuela i habitación [de algunos niños. Aún 
fcoi se conserva parte do esta primitiva construcción, i es notable por 



342 DICCIONARIO 



su sencillez i solidez i por sus columnas que, a pesar de tener más de 
3'352 metros de altura, son de una sola piedra. Se concedió el patronato 
al ayuntamiento, i el primer maestro de la escuela, en 1529, fué el padre 
Fr. Pedro Muria, religioso lego de San Francisco, conocido en la histo. 
ria por el padre Gante, a quien se debe la fundación de algún otro es- 
tablecimiento. Era, se decía, hijo natural de Carlos V- vivía en un 
cuarto bajo en San Juan de Letrán. Por cédulas de 1548 i de 1557 se 
recomienda mucho el cuidado de este plantel de educación. A princi- 
pios de este siglo cayó el colegio en completa decadencia. El último 
rector, en 1848, fué el Lie. D. José María Lacunza. 
JucSlísn (traición de). Apellido yucateco. El caudillo rebelde Miguel 
Juchím, cuando principiaba a sitiar la ciudad de Valladolid (Yucatán), 
el 11 de marzo de 1848, escribió una carta al coronel D. Victoriano Ri- 
vero, jefe de aquella plaza, manifestándole "que deseaba fuese su com- 
padre i, además, deseaba tratar con él acerca del modo de terminar la 
guerra, para lo cual quería conferenciar en el sitio llamado Jalal, a las 
inmediaciones de Valladolid; añadiendo, que como seguridad de la bue- 
na fe con que procedía, en el momento que le avisara de su salida para 
Jala!, le enviaría en rehenes 15 o 20 de loa suyos, que debían perma- 
necer en la plaza principal hasta concluir las negociaciones." 

Como Rivero contestó que iría, Juchím envió los indios que debían 
quedar en rehenes, hecho que entusiasmó de tal modo a algunos oficiales 
de la guarnición, que se incorporaron a la comitiva que en aquel momen- 
to salía para Jalal, compuesta del jefe Rivero, el vicario de la parroquia 
D. Manuel Antonio Sierra, los presbíteros D. Marcelino Paz, D. Ma. 
nuel de Jesús Pérez i D. Ramón Vales, que confiados en la palabra de 
Juchím, no tomaron ninguna precaución para su seguridad. Cuando 
llegaron al sitio convenido, vieron con sorpresa que no estaba el cabecilla 
que los había llamado. En su lugar los recibió otro caudillo llamado 
Francisco Puc, rodeado de una turba insolentada. Cuando Rivero pre- 
guntó por Juchím, contestó Puc: "No está aquí el comandante todaTÍa; 
pero desde ahora les anuncio que para restablecer la paz, les va a exi- 
gir, por expresa condición, la desocupación de Valladolid." 

En esto se presentó Juchím, con su sombrero adornado de cintas de 
varios colores, un rifle de sargento pendiente de una faja encarnada 
que cruzaba el pecho, en donde ostentaba como escudo una hermosa fior 
artificial, roja, todo para demostrar su alta graduación. "Buenos días, 
señor Vicario," dijo con altivez, dirigiéndose al cura Sierra, sin aquella 
reverencia con que los de esta raza acostumbran tratar a los sacerdotes. 
Después se dirigió a los demás i les dijo: ''Señores, no es posible que 
ustedes regresen a Valladolid." Al oír esto una multitud de indios ar- 



DE CURIOSIDADES UISTÓBICAS. 343^ 

mados de fusiles i machetes, rodeó a los blancos. Entonces el Vicario, 
para salvar a algunos de los que habían ido con él, dijo a Juchím: "ja 
que voi a permanecer con ustedes, necesito de mis paramentos sagrados 
para administrarles los sacramentos, para lo cual le suplico que vayan 
por ellos las personas siguientes: presbítero Pérez i los oficiales D. Joa- 
quín Mezquita, D. Pedro Zaldívar i a otros muchos, menos al desgra- 
ciado coronel Rivero i a un hermano suyo, ni a los oficiales D. Federico 
Barrera, 1). Eusebio Castellanos, D. Miguel Cabanas i un sargento de 
artillería, que quedaron prisioneros. También cayó en el lazo el primer 
ayudante D. Francisco Oviedo, que fué el último que concurrió a JalaJ,, 
después de dar libertad a los indios que habían quedado de rehenes, 
una vez que se les había obsequiado con muchos garrafones de aguar- 
dientft A las cinco de la tarde llevaban los presos al pueblo de QÍtnup 
i al pasar cerca de la línea de defensa de Valladolid, la multitud de 
indios que conducían a los presos, gritaban a los de la plaza: "Aquí los 
llevamos, despídanse ustedes de ellos." Los desgraciados presos llega- 
ron a QÍtnup a las oraciones de la noche. Otro de los caudillos, llamado 
Cecilio Chí, salió a recibir los presos al cabo del pueblo. En seguida fue- 
ron encerrados en un cuarto del convento, menos el Vicario, que deja- 
ron en una de las piezas principales, con la puerta abierta, con una 
guardia de vista. Así pasaron aquella noche los desventurados presos. 
Pasaron el día 13, pero a las oraciones de la noche se vio el desfile de 
indios de los pueblos inmediatos que concluyó al día siguiente 14. Por 
la mañana llegan unos 15 o 20 indios corpulentos i bien armados, que 
por más que el Vicario quiso, no logró impedir que entrasen en la pie- 
za donde estaban los presos, i los destrozaron a machetazos. Aquella 
indiada que había estado pasando toda la noche, se dirigía a tomar a 
Valladolid. (Baqueiro, tomo 1°, cap. IX). 



344 DICCIONARIO 



k: 



Kancabclltíl. Nombre maya que significa ;5Mra tierra bermeja u hoyo, 
o pozo de tierra colorada; compuesto de Kancab, tierra colorada, i chen, 
pozo. 

Ei pueblo de Kancabchén (Yucatán) es memorable por ser uno de 
loa primeros que eu 1847 se insurreccionó a favor de la raza indígena 
para sacudir el yugo de la esclavitud de los indios. 

KcitlCSll>30il0t. Nombre maya que significa cenote colorado; compues- 
to de Kancab, tierra bermeja, i de oonot, cenote. 

El 28 de diciembre de 1847 desaparecieron los pueblos de Yucatán 
Kancabconot, Santa María i Yaxuna, devorados por la tea de los in- 
dios. En este último fueron asesinados seis u ocho vecinos que cayeron 
en manos de los incendiarios. (Baqneiro, tomo 1", cap. A^III, pág. 322). 

Klliclieclieni. Término de la lengua maya que vale al través del gnao; 
compuesto de Kuy, ladear, atravesar, i chechem, guao, arbusto cuya 
sombra causa hinchazón. 

En la hacienda llamada Kuichechem, de Yucatán, fué donde los in- 
dios derrotaron al jefe D. Tomás Fajardo i le mataron 19 hombrea el 
año de 1847. (Baqueiro, tomo 1", cap. IX). 

Kiao (Ensebio Francisco). Este jesuita italiano, que vino a Nueva Espa- 
ña en 1681, fué uno de los primeros misioneros en la Baja California. 
A fines de 1582, que partió para dicha península D. Isidro Atondo, 
llevó consigo al P. Kino i al P. Pedro Matías Gogni, que trabajaban 
en las misiones de Sonora i Sinaloa. En 1583, el 5 de abril, tomaron 
posesión del puerto llamado la Paz. De allí se pasaron los padres a la 
ensenada de San Bruno, donde comenzaron a fabricar i a reunir a los 
indígenas de las tribus de los edues i didius, que fueron los primeros 
cristianos. (Dice. Univ. de Hist. i Geog.) 



DE C0BI08IDADE8 HISTÓRICAS. 345 



Maakialcási. Según los indios mayas o yucatecos, Kakulcán era un ca- 
pitán mejicano que llegó a Yucatán, introdujo la idolatría i la creencia 
da un Ser Creador de todas las cosas, del premio i castigo, segán el 
comportamiento de cada uno. (Docum. inéd. del Arch. do Indias, 2* 
serie, tomo 11, pág. 271). 1^ 



•i 



S40 DICCIONARIO 



IjSI^OS (ciudad de). Derivado de lago, del latín lacus, lago. 

En 1 529 fué visitado el valle de Acatic, Zapotlán i Chichimecas, que 
hoi es Lagoa, por Peralmíndez Chirinos, capitán de Ñuño de Guzmán. 
(Mota Padilla, tomo V, cap. 4, pág. 91). 

Luego que la Audiencia que estaba en Oompcstela se pasó a Guada- 
lajara, providenció, el día 15 de enero de 1563, el que se fundase lar 
villa de Santa María de los Lagos, por lo que D. Francisco Martel, al- 
calde mayor de loa llanos de Teocaltiche, la fundó con 63 familias que 
se dedicaron a ella, i el 25 de julio de aquel año, juntos los fundadores 
i alcalde mayor, procedieron a elegir alcaldes ordinarios i regidorea 
Pedro Marfil i Juan Sánchez, fueron los primeros alcaldes, i regidorea 
Pedro Granizo, Juan de Torres Valdés, Alonso Macías Valadez, Pedro 
Hernández Chacón i Antonio Tallero. 

liAMipazos» Por los a&os de 1686 fundó en Lampazos las misiones el 
P. Fr. Francisco Hidalgo, donde al mismo tiempo mandó el Virrei qu© 
se pusiese un presidio i compaQía volante de 30 soldados con un cabo, 
i fué nombrado sargento mayor Diego Ramón, (Arricivita, 2! parte, 
cap. 16, pág. 242). 

jLSISCasteriana (compañía). El 23 de febrero de 1822 se reunieron los 
Sres. D. Manuel Oodorniú, Lie. D. Agustín Buenrostro, el coronel D. 
Eulogio Villaurrutia, D. Manuel Fernández Aguado i D. Eduardo Tu- 
rrea de Liuieres en la casa del primero, núm. 10 de la calle del Coliseo- 
Viejo, con el objeto de establecer una escuela conforme al sistema del 
«élebre Mr. José Lancaster. De manera que la Compañía Lancasteria- 
na fué el primer pensamiento de mejora que brotó en Méjico indepea- 
díente. Al efecto, el preceptor de primeras letras, D, Andrés Millán, 



DK CURIOSIDADES HISTÓEICAS. 347 



dirigió una exposición al generalísimo, pidiéndole un local en alguno de 
los conventos de religiosos exclaustrados. 

En oficio de 15 de marzo, el Sr. D. Agustín de Iturbide elevó esta 
solicitud a la Regencia, proponiendo se concediese a Millán la sala del 
secreto de la extinguida Inquisición. Esta escuela, denominada el Sol, 
fué la ünica de la Compañía hasta 1823, En este año obtuvo del go- 
bierno el convento que fué de Betlemitas, donde se estableció el 16 de 
noviembre la escuela denominada Filantropía, bajo la dirección del Sr. 
Turreau, desde el mes de septiembre. 
"Leí penal del imperio. El día 3 de octubre de 1865 publicó Maximiliano 
su famosa lei penal. Junto con ella publicó el Emperador una proclama 
que principiaba de esta manera: 

•'Mejicanos: la causa que con tanto valor i constancia sostuvo D. Be- 
nito Juárez ha sucumbido, no sólo a la voluntad nacional, sino ante la 
misma lei que este caudillo invocaba en apoyo de sus títulos. Hoi, hasta 
la bandería en que degeneró dicha causa, ha quedado abandonada por 
la salida de su jefe del territorio patrio." 

Loa artículos principales de la lei fueron los siguientes: 

*'Art. 1° Todos los que pertenecieren a bandas o reuniones armadas, 
que no estén legalraente autorizadas, proclamen o no algún pretexto 
político, cualquiera que sea el número de los que formen la banda, su 
organización i el carácter i denominación que elUs se dieren, serán juz- 
gados militarmente por las Cortes Marciales, i si se declarare que son 
culpables, aunque sea sólo del hecho de pertenecer a la banda, serán 
«ondenados a la pena capital, que se ejecutará dentro de las primeras 
Yeinticuatro horas de pronunciada la sentencia. 

"Art. 5- Serán juzgados i sentenciados con arreglo al art 1- de esta 
lei: — I. Todos los que voluntariamente auxiliaren a los guerrilleros con 
dinero o cualquiera otro género de recursos. — II. Los que les dieren 
avisos, noticias o consejos. — III. Los voluntariamente, i con conoci- 
miento de que son guerrilleros, lea facilitaren o vendieren armas, caba. 
líos, pertrechos, víveres o cualesquiera útiles de guerra. 

"Art. 6° — Serán también juzgados con arreglo a dicho artículo F: — 
L Los que mantuvieren con los guerrilleros relación que pueda impor- 
tar connivencia con elloa — II. Los que voluntariamente i a sabiendas 
los ocultaren ^en sus casas o fincas. — III. Los que vertieren de pala- 
bra o por escrito especies falsas o alarmante», con las que fe pueda al- 
terar el orden público, o hicieren contra éste cualquier género de de- 
mostración. — IV. Todos los propietarios i administradores de fincas 
TÚsticas, que no dieren oportuno aviao a la autoridad^ más inmediata 
¿el tránsito de alguna banda por la misma finca. 



348 DICCIOXARIO 



"Dado en el Palacio de Méjico, a 3 de octubre de 1865. — MaKÍmi- 
liano. — El ministro de Negocios Extrarjeros i encargado del de Esta- 
do, José F. Ramírez. — El ministro de Fomento, Luis Robles Peznela. 
— El ministro de Gobernación, Jos*'- M* Esteva. — El ministro de la 
Guerra, Juan de Dios Peza. — El ministro de Justicia, Pedro Escudero 
i Echanove. — El ministro de ínstiU'fión Pública i Culto, Manuel Si- 
liceo.* — El subsecretario de Hacienda, Francisco de P. César. (Rive- 
ra, tomo2<', pág. 119). 
l^crma* El año do 1613 se fundó la poblaeiiSn de este nombre, ceroa d« 
Toluca, en memoria del duque de Lerma, favorito del rei, por lo que se 
le dio a la nueva fundación el título de ciudixd. De ella tomó el notn- 
bre la laguna, i de ésta el río. 
liépcros de Méjico. Palabra formada de lepra^ crigincria del griego le- 
pra, derivada de lepros, que significa áspero, escamoso. 

En 1787, durante el gobierno de D. Manuel Flores, cogían a loa !ó 
peros para soldados, con el siguiente engaño: 

Se les tocaba una guitarrilla en el Cuartel de Bandera, se les canta- 
ba e\ jarabe, i caían como moscas en la miel. (Cavo, pág. 36S). 
l^ibertsid de esclavos. Del latín libertas, de liber, libre. 

Apenas había llegado el licenciado Cerrato a la ciudad de Santiago 
(Guatemala), envió a Chiapa a Gonzalo Hidalgo de Montemayor, con 
autoridad de juez real i con amplias provisiones para poner en libertad 
a los esclavos. Llegó el juez a Ciudad Real por la Pascua de Espíritu 
Santo de 1549, como otro espíritu consolador, para sacar los afligidos 
indios del duro cautiverio en que estaban. No será mui dificultoso creer 
el descontento tan grande i la aflicción que este día trajo a loa españo- 
les, porque ahorrarles los esclavos era quitarles sus haciendas, la auto- 
ridad, la honra, la comida i el ser. Usaron de mil ardides, así con el 
juez como con los religiosos, para que esto no se efectuase, o que sólo 
fuese la libertad de los indios de nombre, i de hecho se quedasen cau- 
tivos como antes. Ahorráronse todos los esclavos, pusiéronse en liber- 
tad los noborias i las amas, i todos los indios que estaban en las casas 
(Ifl los españoles i en las estancias, ingenios de azúcar i granjerias, (Re- 
luesal, pág. 503). 
liíibro impreso en Méjico (primer). 

El primer libro que en este Nuevo Mundo se escribió i la primera co- 
sa en que se ejerció la imprenta en esta tierreí, fué obra de Fr. Juan de 
Estrada, conocido por Fr, Juan do la Magdalena, que en 1535 recibió 



1 Eh el mismo raes de octubre rcnnnció Siiicco la cartera de Inetrnccióo Pública i 
eultos, I faé r.onibrado Francisco Artigas. 



DB, CUBIU&IDAUGS HISTÓ&ICAS. 349 

el hábito do Santo Domingo en la recolecta de Tepetlaoztoe, donde es- 
tuvo diez meses. Allí tradujo del latín el libro de San Juan Olímaco., 
que se imprimió en Méjico en la imprenta de Juan Pablos en 1535. 
(Dávila Padilla, lib. 2", cap. 5, pág. 670). 

JLOBdrcs (convención de). El 31 de octubre de 1861 se celebró en la ca- 
pital de la Grau Bretaña una convención, cuyos artículos principales 
fueron: 1° S. M. Ja Reina de España, S. M. el Emperador de los fran- 
ceses i S. M. la Reina del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda, 
se comprometen a acordar, inmediatamente después de firmado el pra- 
«ente Convenio, las disposiciones necesarias para enviar a las coatas da 
Méjico fuerzas de mar i tierra combinadas, cuyo efecto so determinará 
por un cambio ulterior de comunicaciones entre sus gobiernos; pero el 
total de fuerza deberá ser suficiente para poder ocupar las diferentes 
fortalezas i posiciones militares del litoral de Méjico. — 2*^ Las altas 
partes contratantes se obligan a no buscar para sí mismas en el empleo 
de las medidas coercitivas, previstas en el presente Convenio, ninguna 
adquisición de territorio ni ninguna ventaja particular, i a no ejercer 
en los negocios interiores de Méjico ivjluencia alguna, capaz de menos- 
cabar el derecho que tiene la nación mejicana para escoger i constituir 
libremente la forma de su gobierno. — 3*? Se establecerá una Comisión 
compuesta de tres Comisarios nombrados respectivamente por cada una 
de las tres potencias contratantes. — 4" Deseando, además, los altas 
partes contratantes, que las medidas que intenten adoptar no sean da 
carácter exclusivo, i sabiendo que el gobierno de loa Estados Unidos tie- 
nen, lo miOTao que ellas, reclamaciones contra la República Mejicana* 
convienen en que inmediatamente después de firmado el presente Conve- 
nio, se comunique una copia de él a los Estados Unidos proponiéndola 
su accesión a las disposiciones del mismo. (Rivera, tomo 1° pág. 154). 

£jOrCBZO (i'atallón de San). Del latín Laurentum, ol laureado. 

Cerca da Puebla, el día 10 de mayo de 1863, el general francés Ba- 
zaine i su S'ubalterno Leonardo Márquez ganaron una batalla al general 
D. Ignacio Comonfort i sus subalternos D. José M* Yáñez i el coronel 
D. Sostenes Rocha. 

Dice Zamacois: "Las pérdidas que el ejército de Comonfort tuvo en 
este descalabro, fueron 2,000 hombres entre muertos, heridos i prisio- 
neros, 8 piezas de artillería, de las cuales 5 eran rayadas, 3 banderas, 1 1 
banderolas de guías, 20 carros cargados con víveres i municiones, 400 
muías i un número crecido de carneros." 

Como el principal objeto de Comonfort era introducir víveres eu 
Puebla, la derrota de San Lorenzo decidió la rendición de los Angelen. 
(Rivera, tomo V, pág. 227). 



350 DICCIONARIO 



latería» Término derivado de lote, vocablo procedente del godo hlauts, 
que en antiguo altxJ alemán es hlos, parte, porción. 

En 27 de marzo de 1774 se celebró la primera lotería de Nuestra 
Señora de Guadalupe, destinada para sostener el culto de un santuario. 
Por decreto del gobierno de Juárez, expedido en 1- de mayo de 1861, 
fué suprimida, i vuelta a establecer por la regencia del Imperio Meji- 
cano a mediados de julio de 1863. (Alfaro i Pina, pág. 41, nota). 



DB CCBIOSIDADES HISTÓRICAS. 351 



XjIj 



I^lano de los Pastorea. Del latín planus, igual, plano. 

En este punto de la Barranca de los Lobos, del distrito de Ario, del 
Estado de Michoacán de Ocampo, se hallaban el 5 de enero de 1855 el 
coronel D. Manuel García Pueblita, el teniente coronel D. Antonia 
Gazmán, i los comandantes D. Francisco i D. Antonio Tejada, i D. Jo- 
sé M' Pérez Hernández, cuando recibieron la noticia de que ana fuer- 
za del dictador D. Antonio López de Santa- Anna había salido de Páfez- 
cnaro, a las órdenes de los coroneles Solís i Moreno, a atacarlos. A laa 
8 de la mañana del día 6 se avistaron las fuerzas contrarias, que inme- 
diatamente principiaron el combate contra los 200 hombres de Puebli- 
ta i Pérez Hernández. A las 5 de la tarde, las tropas de Solís i Moreno 
se replegaron a una casa del centro del Llano. Las fuerzas de Gozmáa 
se habían dispersado; Pueblita ae retiró a Tacámbaro i Pérez Hernán- 
dez, que .sostuvo el combate hasta la hora en que el enemigo se reple- 
gó, se retiró a Tecario. 

ILfiaTC (villa de). Del latín clavis, procedente del griego kle%$, la llave. 

La villa de San Fernando de Presas, del Estado de Tamaulipas, ge 
fundó el 19 de marzo de 1749, a la margen izquierda del río Conchas* 
donde ahora está. Primero se llamó "Presas del Reí;" luego "San Fer- 
nando/' por Fernando VI, i después Llave, en memoria del general D. 
Ignacio la Llava 

liilcrcna* Juan de Tolosa, bizcaíno, fué conquistador i fundador de laa 
villas de Llerena, San Martín i Avino, i de las salinas de Santa María, 
en el nuevo reino de la Galicia, i poblador de la ciudad de Zacateca*. 
Casó con doña Leonor Cortés Moctezuma, hija del marqués del Valle í 
hermana uterina de Martín Cortés, del orden de Santiago. (Mota Pa. 
dilla, tomo 2^, cap, 38, pág. 11). 



332 



DICCIONARIO 



Is/L 



FlSCnspftlia (villa át^). En la conñuencia i ángulo que forma el río da 
Puscatán i el arroyo que nace en las playas denominadas "de los Ji- 
ménez" había por los años de 1665 una finca rústica donde vivían dos 
ancianos llamados Marcos i Juana, quienes un día se encontraron fren- 
te a su habitación una caja cerrada que contenía un santo Cristo al que 
titularon "Señor de la Salud." Más tarde, con anuencia del cura de Ja- 
lapa i ayudados por los vecinos, levantaron en aquel terreno una ermi- 
ta, la que se inauguró el 2° viernes de cuaresma de 1665. Aún existe 
el Cristo, cuya fiesta se celebra el 2* viernes. Los gastos de ésta se ba- 
tían con el ganado de una sabana que está detrás del pueblo, rumbo a 
San Carlos, que todavía se llama la "Sabana del Señor." (Gil i Saenz, 
pág. 93). Con el tiempo llegó aquel lugar de la ermita a ser un pueblo 
i después una villa, desde el 23 de mayo de 1818, con el título de Vi- 
lla de San Francisco de Macuspana. 

El ilustrado D. José N. E,oviro6a no acepta el origen de Macuspana, 
que le da el señor presbítero Gil i Saenz (Id. págs. 138 i 207), i cree que 
el nombre se compone de macu, voz verbal, que en lengua zoque signi- 
fica ir de un lugar a otro, i pane, substantivo con que se designa, en la 
misma lengua, a los sacerdotes. 

Por nuestra parte, creemos que el nombre es azteca, alterado de Ma- 
cailpana, compuesto de macuilli, cinco, i de pana, mandato, sea porque 
mudara cinco veces de lugar o por otra circunstancia. 

En prueba de que es Macuilpana, podemos presentar un docuraento 
escrito por Vasco Rodríguez, alcalde mayor del pueblo de Tamulté de 
la Barranca i provincia de Tabasco, de fecha 6 de marzo de 1579 i au- 
torizado por el escribano Luis Bermúdez, que dice: 

"buelto a la villa de tavasco en el dicho rrio entra otro que se dize 



el de oliilapa en e¡ qaal eatau el pueblo de tepetitlan, chilapa, macair- 
pana, tepitzíntila." 

ÜKarsiTatíO» Nombre tarasco maravaiío, ^uo signifíca lugar de cosa» 
preciosas. 

Por cédala da 24 de abril de 1540 se concedió en propiedad ai virr^i; 
D. Antonio de Mendoza, todo lo que ahora abraza la municipalidad, 
Bntonces la población llamada Maravaiío estaba como cuatro leguas al 
suroeste del punto que hoi ocupa el pueblo i aún el nombre de Mara- 
▼atío el Alto las rancherías que están allí; pero habiendo comprado 
todas eataa tierras Francisco Fernández de Avila por 35,O0C$, en 28 
de marzo de 1573, i disgustado de sufrir esparcidos por ellas los indios 
que habitaban los pueblos de Pejo, Iramoro, Tanjuandico, Maravatia 
(donde ahora está el moderno Maravatío), dándoles, además, 500$ de 
oro para que cercasen loa linderos que les señaló. La casa que era en- 
tonces vivienda de la estancia, es la más antigua del pueblo, i aún se 
conserva al oriente i casi al mismo cordel del cementerio de la parro- 
quia, (Dice Univ. do Ilisfc. i Geog.) 

marca en el rostro. Se observaba en Veracruz la bárbara costumbre de 
marcar en el rostro o en la espalda a todos los negros esclavos que ve- 
nían a esta colonia, en el momento de su desembarco; pero por una real 
orden de fecha 4 de noviembre de 1784, que comenzó a observarse el 
mes de julio de 1786, sa previno que no continuara por wíh tiempo 
tan horrible práctica. (Lerdo de Tejada, pág. 309). 

Masonería en Méjico. Término formado de t/msóu, aféresis del francés 
francmasón, compuesto de franc^ libre, i de masón, albañiL 

En el mea de septiembre de 1825 organizaron en Méjico una sociedad 
Masónica Ü. Lorenzo de Zavaía i el presbítero D. José María Alpache, 
quienes contaron para ello con la tolerancia del presidente D. Guada- 
lupe Victoria i con el apoyo de sus ministros D. José Ignacio Esteva 
i Ramos Arizpe. El primero fué nombrado gran maestre, i el segundo 
venerable de una logia. Esta nueva sociedad llevó el nombre de rito da 
York, por la circunstancia de que al instalarse bajo la influencia del 
ministro de los Estados Unidos, Mr. E,. Powrsett, ofreció éste ponerla 
en contacto con la que con igual título era entonces preponderante ea 
aquella República. (Lerdo de Tejada, tomo 2", pág. 293). 

Hatamoros (ciudad de). Apellido castellano compuesto del verbo met- 
ía, i el nombre moro. 

Durante el gobierno virreinal, esta población fronteriza del departa- 
mento de Tamaulipas era una ranchería que se llamaba el Refugio, Por 
decreto de las cortes espaQolas, de 9 de noviembre de 1820, fué habili- 
tado el puerto del Refugio para el comercio (extranjero. En 14 de tae- 



354 DICCIOKARIO 



ro de 1822, la soberana junta provisional gubernativa confirmó el de- 
creto de las cortes i comenzaron a venir algunos buques pequeños, pro- 
cedentes de Mobila i Nueva-Orleans; sin embargo, todavía en 1824 loa 
productos de la aduana no excedían de 51,000$ anuales. Poco despméa 
se le cambió el nombre de Refugio por el de Matamoros, en memoria 
de D. Mariano Matamoros, quien en 1310 era cura interino del pueblo de 
Jantetelco, de donde se separó para unirse a Morelos en Izúcar (Estado 
de Puebla) el 16 de diciembre de 1811. El 5 de enero de 1814 lo hi- 
cieron prisionero en la hacienda Puruarán (Estado de Michoacán) las 
fuerzas de los realistas Llano i de Iturbide. El soldado Ensebio Rodr{- 
guez logró aprehenderlo, i por este hecho le dio el gobierno 200$. Ma- 
tamoros fué llevado a Valladolid (Morelia), se le formó proceso, i con- 
denado a muerte, se le pasó por las armas en la plaza el 3 de febrero 
de 1814. Era de pequeña estatura, delgado, rubio, de ojos azules, picado 
de viruelas; fijaba de continuo la vista en el suelo e inclinaba la cabeza 
Bobre el hombro izquierdo. La voz gruesa i algo hueca. Tenía valor 
personal, genio guerrero i tino para sus disposiciones militares; amigo 
del orden i de la disciplina, de voluntad firme i resuelto, logró orgaai- 
zar a los insurgentes, acostumbrados a vivir según su antojo. 

Antes de la Independencia era Matamoros un lugar despoblado, i 
sólo vivían allí algunos pescadores. Poco a poco el comercio fué atra- 
yendo la población i en 1837 contafia con ICi casas de ladrillo, 1,729 
de palma, una parroquia i 16,372 habitantes en el partido. 

Por decreto de 17 de febrero de 1837, el puerto de Matamoros fué 
elevado al rango de los primeros del Golfo de Méjico. En 1840 fué esta 
plaza sitiada por el general D. Antonio Gánales. (Dice TJniv. de Hist. 
i Geog.) 
ISfe^elIÍII* El 4 de Diciembre de 1521, Andrés de Monjaraz era alcal- 
de i procurador de la villa de Medellín de la Nueva España. (Doeara. 
de Ind., tomo 26, pág. 36). Era entonces puerto de mar: 

*'E Vaya (de Méjico Xoana Ruiz) derechamente a la Villa de Me- 
(lellin, e ay se embarque en el primer navio que fuese fuera desta Nue- 
va España, so las mismas penas que le están puestas." (Proceso hecho en 
Méjico a 22 de septiembre de 1526. — Docutn. de Ind., t 26, pág. 221). 
El fundador fué Gonzalo de Sandoval: "E que ansi mesmo mandaba por 
la dicha carta el dicho D. Hernando Cortés al dicho Sandoval, que fi- 
ziese luego una Villa que se llamase Medellin.'" (Gonzalo Mexía, verino 
e rrexidor desta Cibdad (Méjico). — 1529. Docum. del Arch. de Ind., 
t 26, pág. 448). 
ÜléJiCO (ciudad de). Después de la conquista, el primer edificio que m 
hizo en la ciudad fué el destinado para guardar los bergantines, i se 



DE CCKtOSIDADES HISTÓRICAS. 



conocía con el nombre de Atarazanas, según el mismo Hernán Cortés 
en carta al Reí. fechada en Tenixtitán a 15 de octubre de 1524 Ya 
.n este tiempo Cortés había fundado el hospital de Jesús, i ademáa del 
mercado en la Plaza Mayor, había otro en Tlaltelolco i un tercero ha- 
c ia el espacio que queda entre la calle de Santa Isabel i su espalda pa- 
.a la Alameda, llamada el tianguis de Juan Velázquez. J-^^^^^n estaba 
fundada la "Ermita de Juan Garrido." dicha después de os i/^r<*re., 
en el eitio en que los españoles fueron desbaratados la "Noche triste. 
.ue corresponde al local donde hoi es San Hipólito. El primero que U- 
lo licencia para formar aceñas i molinos en el río de Tacubaya fué Ro- 
drigo de Faz el 7 de febrero de 1525. En 3 de octubre de este año se 
hi.o merced de un ishnciUo a Juan de la Torre. ^ El 1° de diciembre 
s« ie concedió permiso a Pedro Hernández Panlagua para hacer un me- 
són en sus casas i vender allí pan, vino i carn^ a los pasajeros. En » 
de emero de 1525 se concedieron dos solares a pedimento de los sastres, 
para fundar una ermita bajo la advocación de San Cosme. San Damián 
•: San Amaro, i un hospital para albergar a los miserables. 

En 30 de octubre del mismo año, a pedimento de Maese Pedro i da 
Benito BPJ.l. se les concedió en la plaza un solar donde pudieran ha- 
cer una casa de 50 pies do largo i 30 de ancho para escuela de danzar. 
por ser ennoblecimiento déla ciudad. » con que acudieron al cabildo 
con 40 pesos cada año. El 3 de junio se concedieron a Francisco Her- 
nándeE. curtidor, dos solares hacia el matadero, donde se matan lo8 no- 
cilios, para que pueda poner una curtiduría. . , , . 

El emperador Carlos V concedió a Méjico el título de muí leal, m- 
B5.ne e imperial, por cédula de 1523. Usaba de las armas que tema en 
tiempo de los emperadores aztecas, que eran una águila sobre un tu- 
nal con una culebra en el pico; al pie del tunal las aguas del lago de 
Tezcoco. Por la cédula de 4 de julio de 1523. se dieron por arma, al 
.ayuntamiento i ciudad, un escudo azul de color de agua (en señal de 
ia la-una), un castillo dorado en medio i tres puentes de piedra que 
ran ¡ él (los de los lados sin llegar), i en cada uno un león que tiene 
los pies en el puente i las garras en el castillo, i dentro de la orla diez 
hoías verdes de tuna i por remate do todo la corona imperial. 

En 1713 el virrei duque de Linares mandó a hacer la primera divi- 
sión de la ciudad en nueve cuarteles, a cargo de los seis alcaldes ordi- 
r.ari03 que entonces había. En 1720 se quiso dividir en seis cuarteles; 
en 1750 en 7, i el virrei D. Martin de Mayorga decretó en 22 de ene- 



; ^í?;^^;.^nÍÍÍbiíÍt:r^t^ .s...a para en.e.ar a ,oer. ^crihir I 



(««VarT 



856 DICCIONARIO 



po da 1780, comisionó a D. Baltasar Ladrón de Guevara, quien el 6 de 
noviembre da 1782 la dividió en 8 cuarteles como está actualmente. 

méndez en Tabasco. 

El 27 de fabrero de 1864, el coronel D. Gregorio Méndea, con ias 
fuerzas liberales tabasqueCas, entró en San Juan Bautista, con lo que 
ormino en Tabasco la época del imperio, (Gil i Saenz, pág. 212.) 

Mesilla (precio de la). Nombre derivado de mf^a, del latín mensa^ de 
metiri, medir. 

Santa- Anna recibió, en julio de 1854, por condacto de D. Franciseo 
de Paula Arrangoiz, cónsul mejicano en los Estados Unidos, loa. . . . 
7.000,000 de pesos, precio de la McPÍlla, menos 70,000 pesos que se to- 
mó Arrangoiz diciendo que eran sus honorarios por la comisión. San- 
to-Anna destituyó a Arrangoiz, el cual se fué a Europa. (Ilivera. To 
mo P, pág. 8.) 

idictla (ruinas de). 

El pueblo llamado ea zapoteco Lyobaa, que significa el centro del 
descanso, i en mejicano JJictla, que quiere decir infierno por la profun- 
didad donde está, dista ocho leguas de la antigua Antequera, hoi Oa- 
jaca, en la falda de la serranía de Teutitlán, i es célebre por sus ruinas. 
Allí cerca está el peñasco de Xaquija o Teutlán i la cueva de Chalca- 
tongo, el sepulcro de los reyes miztecos. (Burgoa, pág. 239.) 

M[0€hilti&. 

Este lugar es memorable por haber sido allí derrotado por ios indios 
el conquistador Pedro de Alvarado, que murió en 1541. 

El virrei D, Antonio de Mendoza había mandado a llamarlo para 
que se encargara del mando de la expedición de Quivira, i cHando ve- 
üía por tierra a verse con Mendoza, les vecinos de Guadalajara que lo 
supieron, le despacharon a toda trapo un correo, pidiéndole los soco- 
rriera contra aquellos pueblos que estaban de guerra, i ellos se halla- 
ban sin pertrechos, i por lo mismo expuestos a todos los males. En Ma- 
rá vatio concurrió con Mendoza, i con toda la tropa que pudo en el ca- 
mino juntar, voló al castigo do aquellos rebeldes que se habían hecho 
fuertes en loa desfiladeros de Mochiliic; pero en una de las acometidas, 
habiéndose Alvarado apeado del caballo que no podía manejar, despe- 
nado éste con las piedras que rodaban los indios en aquel precipicio, 
lo machucaron. Este contratiempo fué causa de que aquella acción se 
perdiera. Entretanto, loa soldados cargaron con Alvarado para Gua- 
dalajara, pero en Ezatlán expiró. (Cavo, lib. 3, § 26). 

Molang'O. Nombre alterado, del azteca molonco, formado de mckmqui, 
cosa molida; mazorca de maíz seco, que no llegó a cuajar completa- 
mente. 



líK 0DíiIOSXDADE3 HISTÓUICAS. 357 

Esta poblacióa del Estado de Hidalgo es memorable por haber sido 
allí aprehendido D. Pascual Ruiz de Letona que iba a los Estados Uni- 
dos del Norte enviado por Hidalgo. 
MolÍMO del Rei (combate). Nombre derivado de moZer, forraado de mMg/a. 

Rotas las negociaciones (armisticio), el general Scott ordenó al ge- 
neral Worth que destruyera todo el material de guerra que había en 
loa edificios del Molino del Rei i Casamata, protegidos por los fuegos 
del Castillo de Chapaltepec, que estaba coronado de cañones. 

Las fuerzas que se pusieron a las órdenes del general Alvarez as- 
cendían a 4,000 hcoibres de caballería i seis piezas de artillería; los 
americanos mandados por Worth constaban de 3,600 soldados de infan- 
tería, 30O caballo:? i echo piezas de artillería. 

Al rayar la aurora del día 8 de septiembre do 1847, los americanos, 
eon dos piezas de 2 4, rompieron el fuego sobre el Molino^ i la artillería 
do Chapultepec contesta. 

Los enemigos dispusieron una columna de asalto, compuesta de unoa 
mil hombres. -A ésta la seguía a poca distancia el batallón de infante- 
ría ligera. Con facilidad se apoderó de tres piezas de artillería que ha- 
bían puesto en el wiagueyal la noche antes i no tenían las defensas ne- 
cesarias. El coronel D. Miguel Echagarai, que se había situado la no- 
che antes en Chapultepec, los atacó en estos momentos, con 500 hom- 
bres, i obligó a 800 americanos a dejar las piezas i retroceder; pero en 
este instante se encuentra Echagarai batido por la artillería de Dun- 
can, i sin el auxilio de la fuerza de reserva que no apareció en el cam- 
po de batalla, i la numerosa caballería, fría espectadora del conflicto, 
intenta, pero no verifica movimiento alguno sobre el enemigo. El ge- 
neral D. Simeón Ramírez, que mandaba el centro de la línea, i que de- 
bía haber auxiliado con sus fuerzas, ya a la izquierda, ya a la derecha, 
supuesto que no era atacado, aparece un momento en los molinos, pero 
abandona el campo de batalla, i no se le vuelve a ver más en esta im- 
portante función de armas, que podía mui bien haber decidido en fa- 
vor de la República. D, Carlos Brito, otro jefe cuya posición i mando 
en la batalla oran importAutes, resultó en la villa de Guadalupe, sin 
qtie se sepa el motivo. 

Echagarai, viéndose en esta situación, se retira i recoge las piezas 
de artillería, i la tropa multitud de despojos. 

Los americanos volvieron a la carga i se apoderaron de los molino» 
i después de Casamata, donde una bomba que cayó hizo volar el re- 
puesto de pólvora i mató al ingeniero americauo Anstrong. En esta 
batalla murió el general D. Antonio de León i el coronel D. Gregorio 
G^elatv. (Pérez Hernándf>z). 



358 DICCIONAKÍU 



KoncloTa. 

Don Antonio Valcárcel Sotonsayor i Rivadeneira, alcalde ciayor de 
Coahuila, fundó el 8 de diciembre de 1674 la ciudad de Guadalupe de 
la nueva Estremadura, llamada despai ¿3 Monclova. (López Portillo, pá- 
gina 69). 

En 1687 se fundó en la provincia de Coahuila un fuerte i colonia 
con 150 familias de Monclova, en honor del virrei D. Melchor Porto- 
carrero Laso de la Vega, conde de Monclova, que llegó a Méjico el 30 
de noviembre de 1686. 

Montano. 

El 23 de diciembre de 1827 el teniente coronel D. .Manuel Mcnta- 
Co proclamó un plan en el pueblo de Otumba (Estado de Mt^jico), en 
el que iie pedía la abolición de las sociedades masónicas, la variación, 
del ministerio i la expulsión o remoción de Mr. Poinssett, ministro 
de los Estados Unidos en la Pwepública. El general D. Nicolás Bravo, 
que era entonces gran maestre de las logias escocesas, olvidándose del 
alto puesto que ocupaba como vicepresidente de la República, salió de 
la capital, acompañado de algunos militar» a filiados en el mismo parti- 
do, para ponerse a la cabeza de la sublevación, como lo verificó, reu- 
niéndose ft Montano el día 3 de enero de 1828, en el punto de la Sali- 
trera, i dirigiéndose eu seguida a Tulancingo, donde fué sorprendido i 
hecho prisionero, con 24 de sus jefes i oficiales, el día? del mismo mes, 
por las tropas que en su persecución envió el gobierno al mando del 
general D. Vicente Guerrero, gran maestre entonces de los yorquiacs. 
(Lerdo de Tejada, tomo 20, pág. 301). 
Heníe de Piedad. 

En 25 de Febrero de 1775 se instaló el Monte de Piedad de ánitaas 
en el antiguo edificio de S. Pedro i San Pablo de Méjica Don Pedru 
Terreros, primer conde de Rogla, cedió en efectivo trescientos mil pe- 
sos para fondo de este establecimiento. 
Morelos (acciones de armas de). 

El general D. José M. Morelos escribía al general D. Ignacio xt*- 
yon, el 12 de agosto de 1811: 

"Hasta esta fecha llevo 26 acciones activas i psisivas (ganadas o per- 
didas), i aunque en ninguna he sido derrotado ni disperso, sin embar- 
go, he tomado una honrosa retirada en cuatro^ en la de Tetepacgo, Sum 
Marcos i los Coyotes, en que estuve en persona, i la del castillo do Aca- 
palco en que me hallé i duró por espacio de 10 días continuado desde 
el 8 de febrero de 1811 hasta el 17 del mismo. En las 22 restantes a«- 
oiones he salido con felicidad, a Dios gracias, consiguiendo derrotar 
completamente al enemigo cu varias de ellas, aunque no he salido^b&sta 



DE CCK1031DADE8 HISTÓRICAS. 3»» 



ahora del sitio de Acapulco, por ser punto en qiie todos los días entran 
i salen buques con víveres i gentes; pero allí mismo han venido las 
fuerzas enemigas con tropas disciplinadas, ya de Méjico, al mando de 
D. Nicolás Cosío; ya del íijo de Veracruz, al del comandante Garrote, 
Guevara i otros; ya de Puebla, como al de Vélez. Oalatayud, Rodrí- 
guez, Fuentes, Doria i otros, que solían repetir hasta que perdían la 
esperanza da reconquistarme una pulgada de tierra. De aquí resulta, 
que las acciones que había de ganar en Puebla, San Gabriel, Oajaca, 
Jamiitepec, están ya unidas en Paso de Sabana i cumbre del Veladero, 
eon las de Acapulco, siendo las antepenúltimas en dicho Paso dadas el 
4 de abril, en Ta Agua Sarca el 30 del mismo i en el Veladero el Pde 
marzo, donde dejó un fuerte, i para mandar socorros a éste i los que 
van a los puertos de Acapulco, Palizada i Escondido fui a dar las pe- 
núltimas acciones de Chichihualco el 20 de mayo i a Tixtla el 20 del 
mismo, en las que, con pérdida de 8 soldados, derroté a los enemigos, 
quitándoles 9 cañones, mád de 100 fusiles, matándoles más de 100 sol- 
dados i haciéndoles más de 700 prisioneros. Trescientos de ellos man- 
dé a los naturales do los pueblos i otros tantos despaché a poblar la 
Sierra Madre, que resguardasen los puntos de Petatalco, Ixtapa i Ci- 
huatanejo, por estar llegando a allí algunos barcos i para impedir qu® 
tengan allí alguua tropa. Lo mismo hice con los prisioneros de Jamii- 
tepec i otros, poblando los otros puertos de Papanoa, el Huizachal i 1» 
Salada.» (Cuartel general de Tixtla, 12 de agosto de 1811.— José M. 
Morelos). 
ln§eo de Méjico, Del griego mouseion; da Musa, lugar consagrado a las 
Masas. 

El museo se mandó establecer en 1822. Hoi se halla en el piso alto 
de la Universidad. 

En 1854 tuvo un verdadero científico arreglo, debido al trabajo per- 
gonal i a la inteligencia del Sr. D. José Fernando Ramírez. 



1 0»T0, pág. 919. 



S60 DICC10NAB.IU 



i<r 



MaipCáS en Nufiva España (primar fabricante de). Dijéronse naipes de 
la cifra prioiera que tuWeron, en la cual se encerraba el nombre díd in- 
ventor. 

Eran una N i una P, i do alií les pareció llamarles naifes (na ipej; 
pero las dichas letras decían iV'icofeo Pepín. (Covarrubias). 

En aquella sazón (del botín de la toma de Méjico), muchos de nues- 
tros capitaneas mandaron hacer cadenas de oro muí grandes a los pla- 
teros del gran Moctezuma, que he dicho que tenía un gran pueblo de 
ellos, media legua de Méjico, que se dice Atzcapotsalco; i así mismd 
Cortés mandó hacer muchas joyas, i gran servicio de vajilla^ i algunos 
de nuestros soldados que habían henchido las manos; por manera, que 
ya andaban públicamente mr-^hos tejuelos de oro marcados, i por mar- 
car, i joyas de muchas diveraidades de hechuras, i el juego largo eoa 
unos naipes que hacían de cuero de tambores, tan buenos i fcan bien 
pintados, como los de España; los cuales naipes hacía un Pedro Yalen- 
cia; i de esta manera estábamos. (Días del Castillo, cap. 105, pág. 84). 
IVsranjSlS dulces. Nombre derivado del árabe naranáj, naranja. 

Guando Juan de Grijalva llegó a Coatzacoalcos en 1518, tuvo necesi, 
dad de domorarso allí mientras carenaba uno de loa navios que hacía 
agua. 

Gomo había machos mosquitos en aquel río, los soldados fueron a 
dormir a una casa alta, que era adoratorio de los indígenas. I junto a 
aquella casa sembró Bernal Díaz del Castillo .siete u ocho semillas de 
naranjas que había traído de Cuba. Nacieron, crecieron i se cogieron 
allí las primeras naranjas que hubo en Nueva España. 

(Bemal Día?; del Castillo, ílisb. de la Conquista de Nueva "Kííp^fia, 
♦ap. 16). 



DE CíjRIOSlDAÜES HISTÓRICAS. 361 

Mayarií. 

La primera noticia que se tuvo de estar habitados !os picachos i moa- 
tes de Nayarit, parece haber sido por loa años de 1616. Los capita- 
nes Miguel Caldera i Bartolomé de Arisbaba llegaron hasta Gaazamo- 
ta, que queda fuera da límites de la provincia. Por los años de 1668, 
de vuelta de California, salieron de Sinaloa a la provincia de Acapone- 
ta loa padrea franciscanos Fr. Juan Caballero i Fr. Juan Bautista Ra- 
mírez i de allí pasaron a la vecindad del Nayarit, aunque no penetra- 
ron en lo interior del país. Don Francisco Bracamente, por orden de 
la audiencia real de Guadalajara, fué el que intentó en 1700 la redac- 
ción de esta gente. Más tarde salió la expedición de D. Francisco Ma- 
zorra, quien se volvió a Guadalajara sin lograr nada. Por ruego de la 
misma Audiencia, se encomendó la reducción de la provincia &! padre 
Margil de Jesús, por los aüos de 1711, por real cédula expedida en 31 
de julio de 1709. 

No habiendo hecho nada el padre Margil, la real Audiencia cometió 
la empresa a D. Gregorio Matías de Mendiela, quien, con más de 30 
soldados espafíoles i 100 indios aliados, pasó a Guazamota a principios 
de noviembre de 1715. Como tampoco logró su objeto, se encomendó 
en 1720 la reducción de los nayarit a los jesuítas. (Alegre, tomo 3, 
pág. 199). 
PScgTOS ahorcados en Méjico. Ea tiempo del virrei D. Diego Fernández 
de Córdoba, so había alarmado la ciudad de Méjico, creyendo que los 
negros esclavos se levantarían contra sus amos. 

Los historiadores refieren el siguiente hecho, con lo cual dan idea 
del estado de la populosa capital del virreinato: 

• Suspensas las festividades religiosas de la Semana Santa, amedren- 
tados los pacíficos vecinos i encerrado cada cual en su casa para defen- 
derse de la temida agresión, una numerosa piara de cerdos entró a des- 
horas de la noche en la ciudad, i creyendo todos que los gruñidos de 
los animales eran los alaridos de los negros rebelados hacía mucho tiem- 
po, nadie se atrevió a salir para cerciorarse, hasta el amanecer del día 
siguiente. Después de este ridículo suceso, la Audiencia desplegó un 
rigor tan sanguinario, cuanta mayor era su impotencia, i en el mismo 
día i hora de uno de los de Pascua Florida, fueron ajusticiados 29 ne- 
gros i 4 negras, víctimas inocentes, quizá sacrificadas al pueril temor 
del vulgo. Loa desgraciados murieron ahorcados en la Plaza Principal 
de Méjico. Un historiador refiero el hecho de esta manera: 

En 1611, gobernando la Nueva España la Audiencia Real, por 
muerte del virrei, arzobispo, D. García Guerra, se dijo que cierta cua- 
drilla do negros estaba conjuraia para rdbelarsf». 

::4 



S62 DICCIOIfABIO 



Pareció tener algún género de verdad, dice Fr. Juan de Torquenaa- 
da, pues después de la pascua de Resurrección del año pasado de 1512, 
se ahorcaron 36 de los dichos negros, 29 varones y las demás mojer^, 
todos juntos en vna horca quadrada, que se higo para eete efecto enrae- 
dio de la Plaga Mayor de la ciudad, y los desquartigaron, y pusieron sus 
quartos por los caminos y sus cabegas quedaron clavadas en la boroa. 
(Monarquía Indiana, tomo I**, lib. 5", cap. 74). 

No hubo prueba que justificara la certeza de aquel levantamiento. 
jTodos loa de la ciudad de Méjico creyeron que aquellos desgraciados 
murieron inocentes! 
H^Ombires mayas (etimologías de). 

En 1531, por orden del gobierno (en tiempo del gobernador D. Gui- 
llen de las Casas), los encomendereros de Yucatán dieron una extensa 
relación de los pueblos de la provincia, con el significado de las pala- 
bras dado por Ga«par Antonio Herrera, natural de Maní i entendido 
en las lenguas maya i castellano; por Diego Pizté i Francisco Canché, 
de Tahzib; Gaspar Antonio Chic, vecino de Mérida, gramático i ladino 
en castellano, mejicano i maya; Juan Chulieu, cacique de Tiab i Tíec 
(de la provincia de Maní), etc., etc. Así, pues: 

El sitio donde D. Francisco de Mont^jo, hijo natural d»l Adelanta- 
do, fundó la ciudad de Mérida, se llamaba en lengua maya Tija o Qm- 
jó, que quiere decir principio o nacimiento, porque parece que fué ca- 
beza de provincias, puesto que en su contorno estaban las de Maní, Cha- 
kán, Conkal, Jocabá, Zabal, Motul, Zututja, Qioantún i otras. El 
nombre Tijó es apócope de Tijól, compuesto de tí, que vale allí, i da 
jal, cabeza. 

Tixkokoh significa lugar de víboras; vocablo formado da ti, adverbio 
de lugar; X, que indica el género femenino, i de kokoh, víbora, caya 
ponzoña hace sudar sangre por todos los poros. 

Motul es alteración de Afuliil, como se decía en tiempo de la con- 
quista de los españoles, palabra que significa hombre blanco, aféresis de 
Zajmutul, nombre del antiguo poblador del lugar, compuesto de Zfj, 
blanco, i de mutul, hoiobre. 

Tekantó es adulteranción de ¡yitkaantuc, que significa carrizal delga- 
do; compuesto de oit, carrizo, caña; kxan, C03a delgada como cordel, i 
tuc, montón. 

La palabra Tepakin quiere decir lugar de tunas; está formada de í*, 
allí, ipakaán, tuna. 

Junucmá es la antigua Junakama, término que vale abundancia de 
agua, compuesto de^'unac, muchas veces, a cada rato; ¿am, recio, faer- 
temente, \ ja, agua. 



DE CURIOSIDADES IIISTÓRICAS. 36 



El nombre Tixjualajlúm es corruptela de Tixbahjtum (pueblo fun- 
dado por Napuezamal), que eignifica lugar detrás de la cerca o paliza- 
da; compuesto de ti, allí; JT, signo que indica el género femenino; h<s- 
láj, resguardar, esconder, i íum, síncopa de tulum, cerca, palizadsL 

Muxupip es palabra formada de Muuxulppip, que vale molido ¡o 
quebrado; compuesta de muuxul, molido, i ppipp, quebrar. El primer 
nombre de este pueblo era Kina cama, que significa sin tiempo: Ai», 
tiempo; ac, partícula numeral, i Xiná, sin. 

ChaMn, provincia antigua, se llamó así do la expresión, daca d me- 
cate, porque cha, signiüca tornar^ i kaan, mecate, cordel. 

Qan equivale a venida de mucha gente, descendimiento, amontonar. 

Panabá es apócope del antiguo Panabachen, que después se dijo Pa- 
nabchen, que signitíca pozo cavado; compuesto de panab, pan, deriva- 
do de panoj, cavar, escavar, i de clien, pozo. 

El vocal)!o Tabi, según los antiguos mayas, quiere decir engaño o 
prisión. En tal caso debe de estar formado de tab, atar, asegurar, e i 
relativo. 

Muña, o Miiana de los antiguos, es adulteración de muanjá, queai"-- 
nifica agua de gavilán. Palabra formada de muan, mes que principiaba 
el 20 de abril, i de já, agua, porque desde esta fecha comienzan loa 
aguaceros i juntamente aparecen los gavilanes. 

La voz Sütuta es adulteración de Zututja, que vale agua alrededor 
o en circunferencia, porque había (o hai) una isleta en medio, i de aqaí 
el origen del nombre del pueblo i del actual partido: de zutut, alrede- 
dor, ijá, agua. 

Izamal (que segün D. Crescencio Carrillo i Ancona, significa rodo 
diario o gracia), en opinión de los antiguos yucatecos quiere decir lu- 
gar de iguanas. Per los años de 1650 se escribía Itzmal el nombre del 
pueblo i Itzamat ul el del ídolo, que, según OogoIIudo (lib, IV, capí- 
tulo VIII), es el que significa gracia o roclo del cielo. En 1581, i antea, 
se escribía Izamal e Isamal. 

Cakd'chén se llamó así por los cuarenta pozos que allí había: com- 
puesto de cak'xl, 40, i chen, pozo. 

El pueblo de Canzahcab, llamado en tiempo de la conquista Canal- 
zahcab, tomó el nombre de una cueva alta, que allí existe, de donde loa 
antiguos sacaban arena blanca para hacer sus casas: es término coas- 
puesto de canal, arriba, en lo alto, i da zahcab, formado de zah, blanco, 
i cab, barro o tierra. 

El Estado de Campeche tomó el nombre del de la capital i ésta del 
de un ídolo que allí había en un kú o adoratorio, llamado Kinpeek, el 



-364 niccioNAEio 



cual tenía eu la cabeza una culeVira enroHada i la cabeza da la culebra 
era una garrapata. 

La palabra kimpch, compuesta de kin, dios o sol, i pech, garrapata, 
puede interpretarse "el dios d¡' la astucia i sutileza" (aludiendo a la 
la astucia de la culebra i a iu suiüeza con que pica el insecto), o "el 
tiempo" porque ki'i significa tamii-^o el sol, el tiempo; la culebra ea 
forma circular representa el tierupo, (-1 paso aparente del sol, i pech, la 
garrapata, la destrucción. 

El actual pueblo de Qxoantún, que en tiempo de la conquista escri- 
bían "QÍQontun" i en 1650 Zizantum (Cogolludo, lib. XII, cap 23), 
de la provincia do Kinché, t-omó el nombre de los adornos del ídolo 
Ákinpckal, que tenía en la cabeza un ceñidor de cuentas verdes i colo- 
radas, con su collar i manillas de las mismas piedras. De aquí Ákin- 
cantúii, Kicaniúm, Cicantúni Qioantún, palabra qua significa dios ador- 
nado de piedras preciosas: kin, dios; can, adorno, dádiva, i iun, piedra 
preciosa. 

Oxkutzcab es alteración de Oxcutzcah, como se escribía en 1580, i 
quiere decir tercer asiento del pueblo: ox, tercero; cutz, asiento; cab, 
aféresis de cacab, pueblo. 

Tahoiu es nombre corrompido de Tahzib, pueblo fundado donde ha- 
bía un ídolo de barro de figura da mujer, llamado Junpiczib, palabra 
compuesta dejun, una; pie, enaguas, i zib, ofrecida. Después fundaron 
en este lugar el pueblo de Tahzib, nombre que significa donde la ofreci- 
da, de iah, donde, en el mismo lugar, i zib, ofrecida. 

Tekal, por Tikal, como se decía en tiempo de la conquista, quiere de- 
cir easa de piedra i otsoísa, denominación que le dieron los que lo po- 
blaron la tercera vez. 

Ghunjujub, pueblo así llamado porque parece que se fundó donde ha- 
bía un tronco de árbol: chun, tronco, i jvjnb, árbol así nombrado. 

Tiek, antiguo pueblo de la provincia de Maní, quiere decir lugar 
de palo de tinte o bosque de ek, que es un árl>ol silvestre que da tinta 
negra. 

El nombre de Teabo, antiguo Tiab, de la provincia de Maní, signifi- 
ca lugar del ciruelo, término coropue&to de ti, adverbio de lugar, i de 
ab, apócope de abal, ciruelo. 

Yucatán. En una relación de 18 de febrero de 1579 (Docum. inéd. 
del Arch. de Ind., 2* serie, tomo 11, pag 74), dice el cabildo de Méri- 
da qua el gramático Gaspar Antonio Cliic halló en unos versos anti- 
guos de los indios que el nombre de su patria era Luquitán i corrom- 
pido el vocablo se dijo Yucatán. 

En tal caso Luquitán será nombre antiquísimo, porque en 1518 ya 



DE CCPaOSlDAUES IliSTÓaiCAS. 365 

los castellanos denominaban al lugar isla de Yucatán. (Instrucción que 
Diego Yelázquez dio a Hernán Cort<ía. — Docuni. de Ind., 1' serie, to- 
mo 12, pág. 237. — Barnal Díaz del Castillo, Hist. de la Oonq. de Nue- 
va EspaDa, cap. YII). 

Tecoh significa lugar del leóu o leones. Alteración de Tieoj, compues- 
to de ti, lugar de, i ccj, león. 

Xkuluchciá es nombre adulterado de Xkiduchjá, que quiere decir c^i- 
• caracha del agua, compuesto de X, signo indicativo del género femeni- 
no; kuliich, cucaracha, ijá agua. 

El nombre Mocochá está tomado d*>l de una cucaracha del agua, de 
nominada segiín los antiguos mococJuí o mohochá. 

Tizimin, nombre adulterado de Titzimín, significa lugar de dantas, 
animal que había en los primero? años de la conquista. El nombre tzi- 
mín, danta, se ve en una relación hecha el año de 1581. 

Bucizotz es adulteración del antiguo Tajbuct7.otz, que quiere decir 
donde están cubiertos de pelo o lana; palabra compuesta de toj, donde; 
bu,c, vestido, cubierto, hirsuto, i tzot, pelo, cabello, lana. 

Chubiirná, pueblo a una legua de Tijó i que al llegar los españoles 
en 1.512, se despobló i se pasó a la orilla del mar, es alteración deehu- 
hulná, como se decía entonces, i significa pirámide o casa amarilla, par- 
da, compuesto de chuh, amarillo, pardo; bul, cosa redonda, como colum- 
na, i ná, casa: casa redonda i amarilla. 

El nombre de Nolo quiere decir fruta endurecida. 

Peto, antiguo Petu, que vale luna llena, se llamó así da uu ídolo que 
tenía esta forma: pet, cosa circular, i u, luna. 
MOBUbB'CS í5e €l&Ba2>ai$. San Oristób&l de los Llanof». 

El primero de marzo de 1626, fundó el capitán D. Diego de Mtiza- 
riegos a Viilarreal de Chiapas. En 1529 llegó a Villarreal don Juan 
Enríquez de Guzmán, enviado por la nueva Audiencia de Méjico, por 
eapitán, aloulde mayor i juez de residencia contra el capitán Diego 
de MazariegDS. Enríquez de Guzmán hizo que los alcaldes i regidores 
•le Villarreíí!, en cabildo de 21 de julio de 1529, cambiaran el nombre 
de la villa en Villaviciosa (aludiendo a la disposición del lugar); pero 
le duró poco tiempo este nombre, porque en fl cabildo que ee tuvo el 
11 de septiembre de 1531 se llamó *La villa de San Cristóbal de los 
Llanos." En una provisión d(íl reí don Carlos, firmada en Valladolid a 
7 de juüo do 1536 se manda que en adelante se llame Ciuda-Real, i 
que goce de las preeminencias, prerrogativas e inmunidades que puede 
i debe gozar por ser Ciiidad. (R,emesal, págn. 271 i 272). 

TVorías de 0aj»ii. 

Lm Norias de Bajan, lugar de Monclova, del E íalo de Coahuiia, 



S66 DICOIONABIO 



es memorable por haber sido allí traidoraraente hehos prisioneros el 21 
de marzo de 1811 los caudillos de la Independencia de Méjico, D. Miguel 
Uidalgo, D. It^nacio Allende, D. Juan Aldama, D. Mariano Jiménez* 
i otros muchos insurgentes, unos 40 o 50 artilleros, 89'i de tropa, la 
artillería i más de medio millón de pesos acuñados i en barras. El te- 
niente coronel D. Ignacio Elizondo, que pocos días antes se había «ni- 
do a los independientes, los traicionó porque no se le otorgó el grado 
de teniente general. ^ 

Los reos principales se condujeron a Chihuahua i parte a Durango. 
Hidalgo fué puesto en el calabozo número 1 del colegio de Jpsuitas de 
Chihuahua i Allende en el número 2. D. Ignacio Allende fué fusilado el 
26 de junio de 1811 e Hidalgo fué degradado el 29 de julio, encapilla- 
do el 30 i ejecutado el 31.^ 
MWCV© lieóll. En 1592 salió de Saltillo el padre Fr. Andrés de León, 
acompañado de Fr. Diego de Arcaya i de Fr. Antonio Zalduendo. Ca- 
minaron 25 leguas por serraní&s hasta llegar a un valle que los españo- 
les denominaron "Santa Catarina de Estremadura." El padre León 
formó una misión en el lugar conocido hoi por "Piedra Parada," a una 
legua al norte de la actual ciudad de Monterrei. (López Portillo, pági- 
nas 23 i 24). 

En 1602 fué descubierto el nuevo reino de León por los padres fran- 
ciscanos Andrés de León; diez años antes había estado en este lugar 
otro fraila franciscano (Arlegui, pág. 141), Diego de Arcaya i Aato- 
nio de Zalduendo, que salieron de Zacatecas para el Saltillo i do aquí 
se internaron 25 leguas i llegaron a un valle que pusieron por nombra 
Valle de la Eatremadura. El conde de Monterrei, virrei de Méjico, 
nombró por gobernador de las nuevas tierras a D. Diego de Moutema- 
yor i por su lugarteniente a D. Diego de Montemayor (hijo). Desde 
entonces se llamó Nuevo Reino de León. En el valle da Estremaduía 
fundó Montemayor la ciudad de Nuestra Señora de Monterrei, con 80 
familias de españoles que le entregó el virrei.^ El primer cura de U 
nueva ciudad fué Fr. Andrés de León. (Arlegui, pág. 139). 



1 Cavo, pág. S69. 

2 Cavo, pág. 873. 

3 Arlogui, pág. 134. 



OH CfBIOSIDáDES HISTÓRICAS. 867 



0aJacS8. (ciudad de). Del azteca HuaxyacaCt que significa en la nariz d^ 
los huajes, palabra compuesta de huaxin, huaje (acacia conocida por 
mimosa sculenla), yacatl, nariz, punta o extremidad, i c apócope de ca, 
desinencia equivalente a en. En lengua zapoteca se llama Luhulaa (lu- 
gar de huajes), de luhu o loko, lugar de, i laa, huaje; en mixteca Jitu' 
hundúa (tierra de huajes), de Ñahu, tierra o pueblo, i ndúa^ huaje; ea 
mije Iluac Huim (a vista de los huajea), de huac, huaje, i huim, ojo, 
vista; en chinanteca Nicuhui (en la punta da los huajes), do ni, punta, 
i cuhui, huaje; en mazateca Naxhintz^ (cerro de huajes), de naxhin, 
cerro, i tze, huaje; en cuiteca Naltanduva (clarín de la madera), de na- 
han, madera, i duva, clarín, trompeta; en chocha, Cunchaa (cabeza de 
autoridad, capital), de cun, cabeza, capital, i chaa, autoridad, poder. 

Esta población fué fundada el año de 1486 por un destacamento de 
soldados aztecas que Moctezuma, emperador de Anáhuac, puso en las 
márgenes del río Atoyac para observar la conducta de Oosijoeza, reí d» 
Zachila. Los soldados talaron una parte del bosque de huajes i levan- 
taron sus viviendas, dando principio, con este paso, a la vida social de 
un gran pueblo, que más adelante había de ser el asiento de los Pode- 
res del Estado e influir más o monos poderosamente en los destinos de 
la Nación. Poco después de que Hernán Cortés ganó la tierra, mandó 
a fundar en Tututepec una villa con el nombre de "Segura de la Frott- 
t«ra;" pero mirando Juan Núñez de Sedeño i Hernando de Badajoz que 
eran los alcaldes ordinarios, que la tierra era caliente i enfermiza, qui- 
taron de alli la villa i la asentaron en Jalatlaco o Tepeaca, causa por 
la que Cortos los condenó a muerte en pena de su desobediencia i atre- 
vimiento; 8Í bien esta sentencia no se llegó á ejecutar. La nuera vilU 



368 ÜÍCCIOSTAEIO 



faé poblada i despoblada dos veces, la una el año de 1521, reciente- 
mente conquistada por Francisco de Orozoo, ' i la otra el año de 1522, 
después de que Juan Sedeño i Hernando de Badajoz la fundaron con 
ánimo do raorir en el lugar; pero a poco le cambiaron el nombro de 
'Segura de la Frontera" i le pusieron Ánieqicera, en memoria del lo 
gar de su nacimiento; aunque algunos aseguran que así lo quiso el Lie. 
Delgadillo, oidor de la primera Audiencia, en recuerdo de su patria. 
El verdadero fundador de Oajaca fué Juan Pelaez de Barrio, teniente 
del capitán general i primer alcalde mayor, quien la trazó el día 13 de 
julio de 1529 i la pobló con 80 vecinos, entre los que se contaban Juan 
Núñez del Mercado. La audiencia se señaló para propios el pueblo de 
JluaxxjacaCy i de aquí vino que los nombres se confundieran, llamán- 
dose Oaxicci o Antequera. Obtuvo el título de ciudad por cédula de 25 
de abril do 1532, firmada por el emperador Carlos V, en Medina del 
Campo, i se erigió en Obispado por bula de Paulo III, fecha a 21 de 
junio de 1535. Por decreto (núm. 4) de 10 do octubre de 1872, se le 
dio el nombre de Oajaca de Juárez, en memoria del gran patricio, be- 
nemérito de América, Lie. Benito Juárez. (Martínez Gracida.) 
OAJaiCc& (palacio de). En tiempo del gobierno español se hallaban ea las 
Casas Consistoriales de la ciuáaí, la Intendencia, el Ayuntamiento, 
los juzgados de los alcaldes i la cárcel de hombres. Después de la inde- 
pendencia fueron ocupados estos lugares por las cá aaras de diputados 
i senadores basta el año de 1832. 

El edificio constaba de un portal de 92'18 metros i IG'iOS de ancho, 
con 27 arcos de 1*676 metros de claro i sostenido por pilares de 0'702 
metros cuadrados. Dos grandes estribos en sus extremos i otros dos que 
dejaban al centro tres arcos, todo de estilo gótico. Sobre cada arco había 
un balcón en los salones. En la parte baja había construido (casi todo de 
adobe) las pir zas que ocupaban las cámaras da diputados i senadores, 
con sus secretarías, el salón de sesiones del ayuntamiento, una sala de 
comisiones, otra de recreo i la de etiqueta, los juzgados de los alcaldes 
de 1", 2^ i 3' nominación, con una pieza de reserva cada uno i la cárcel 
de hombrea. 

Como se notó que el edificio amenazaba ruina, ol gobernador D, Jo- 
sé López de Ortigoza, de acuerdo con las cámaras, ofició el 7 de febre 
ro da 1832 a D. Demetrio Camacho, senador por Oajaca, para que so- 
licitase en la capital de la Pwepública un arquitecto. Se contrató para 
hacer la obra D. Francisco de Paula Heredia^ quien llegó a Oajaca el 



1 Bn 1522 manJó Cortés a Frr.ncisco de ITorozco a poblar a Guasaca. (Bernal Díaz 
del Castillo, Ilist. verJ. de la Conq. de hx N. España, cnp. 157). 



DE C!;R;0SII)ADKS UISTÓKICA:^. 369 



4 de marzfí del miarao afio. En seguida se emprendió la construcción, 
en la que diariamente trabajaban cerca de 200 hombres entre volunta- 
rios i forzados. 

El 11 de junio de 1333 se suspendieron los trabajos con motivo del 
sitio puesto a la ciudad por el general D. Valentín Canalizo. Se siguió 
en enero de 1S34 i en 1S37 se concluyó la fachada. Este palacio es uno 
ée los mf-jorea del país. No hace mucho tiempo que se concluyó. 

Oaxíepec (Cuauhtepec.) 

El vicario general de Nueva España envió frailes a Oaxtepec (Cuaah 
tepec), puerto inui sano, diez leguas de Méjico, para que tomasen casa 
i aprandiesen !a lengua mejicana i doctrinasen a los indios, como lo hi- 
ciei'on. Esta fué la primera casa que la provincia (de los frailes de San- 
to Dorüingo) tuvo en 1530 en pueblo de indios. Luego se fundaron las 
de Chimaloacan, Chalco i la de Coyoacán. (Dávila Padilla, pag. 62.) 

OicuiZtlpotSán (pueblo de). Del azteca Ocuilzapotlán, que significa 
lugar de zapote agusanado; compuesto de ocuil, gusano, i zapoilári, la- 
gar de zapcte„ 

El presbítero D. Luis Burelo, vecino de Jalapa, regaló unos terrenos 
en las sabanas de Santa Lucía (Tabasco) a los indígenas de Olcuizapo- 
tlán, de Nacajuca, quienes fundaron allí en 1768, el pueblo llamado 
San Fernando Olcuizapctlán. (Gil i Saenz, págs. 108 i 109.) 

Oposura. 

En 17G9, Oposura era UDa misión, según se ve por la carta que el 
marqués de Croiz escribió a D. Juan de Pineda, de Méjico, a 2G de 
Agosto de 1769, que dice: 

'Por la carta de vd. de 17 del inmediato pasado junio, quedo ente- 
rado de las exhortaciones que causaron en las misiones de Goazavas y 
Oposura los indios apaches." I otra de D. José de Gal vez al mismo 
Pineda, fechada en el Real de los Alamos, 16 de junio de 1769, dice: 
"Asimismo veo los avisos que dieron a vd. los comisarios de las misio- 
nes de Guaraba i Oposura, de las hostilidades cometidas en ambas por 
estos enemigos, en loa día^ 19 i 26 del nics antecedente. (Docums. pa- 
ra la Hist. do Méj., 1* serie, tomo 31, págs. 23 i 46.) 

OriilTSOlroFiO. Del griego orpJuino, huérfanOy i trcphé, nutrición. 

Con este nombre £e conoce la Cuna, que en 21 do enero de 1773, se 
mudó a la calle de la Merced, donde aún está, i el público lo denomi- 
na Orfanaíorio, i así está escrito en varias obras, entre ellas en el Dic- 
cionario Geográfico Estadístico de D. José I^Iaría Pérez Hernández, 
art. "Beneficencia pública." 

Doña Casimira Arteaga abrió en Aguahcalieutos un orfanatrofio en 
1671. (González, p¿g. 409.) 



370 DICCIONARIO 



Orizaba (ciudad de). 

Orizaba está situada al pie de un cerro de doscientos veinticuatro 
metroa de altura (sobre su base), llamado antiguamente Tlachichilco 
(tierra colorada), i después el Borrego, i el cerro denominado Escalad- 
la, que significa en azteca hormiguero. Los indios llamaron al ralla 
Ahauilizápan, que significa en azteca alegría en o sobre el agtia: eom- 
puesto de ahauializüi, alegría, de ápan, en o sobre el agria; de o, upé- 
cope de atl, agua, i pan, sobre. Loa españoles corrompieron el nombre, 
diciendo Áulicaba, Auligxba, Origagua, Abrigaba en 1542, ÜLixaha i 
Olizaba (en 1568) i Orizaba, como se ve en la Historia verdadera de 
la conquista de Nueva España, escrita por Barnal Díaz del Castillo 
(edición de 1632). En 1457 quedó sujeta al gobierno de Méjico. 

En 1520 llegó Cortés a Orizaba. A fines de octubre de 1521, con 
doscientos soldados de infantería, treinta i cinco de caballería i un nú- 
mero respetable de indios aliados, se dirigió a este lugar, por orden de 
Cortés, el capitán Gonzalo de Sandoval, i pacificó i conquistó a costa, de 
incendios, robos i crueldades. 

El primero que tuvo encomienda en Orizaba fué Juan de Coronel, 
En 1535 no había allí más que unas chocitas de madera i paja. El pri- 
mer corregidor se llamó Payo Patino. El primer gobernador indio en 
1553 fué D. Miguel de Mendoza. (Arróniz, hijo, p. 14. — Carta tersera 
de Cortés a Carlos V ea 1522 — Testigos en la residencia de Cortés en 
1529. — Arróniz, págs. 125 i 143). En 29 de noviembre de 1830 so le 
otorgó a Orizaba el título de ciudad. (Id., pág. 613). 
€ll!*2zatláia. Palabra híbidra que quiere decir tierra de arroz. (Teodoro 
Manzano, Geogr. del E. de Hidalgo). 

Este pueblo del municipio de Hupjutla (Hidalgo) fué fundado por 
aztecas i españoles. Los primeros lo llamaron San Juan Tula i los cas- 
tellanos San Antonio Meztitlán, En 1810 fué denominado San Fdipe 
por el santo patrón de allí, i en 1870, la legislatura áú Estado le dio 
el nombre de Orizatlán, cuando se creó el municipio. 
OCllIlll>(l* Del azteca Otovipan, que vale sobre los otomies o entre loa 
otomíes. 

Este ralle es memorable en la historia de la conquista por la batalla 
que los mejicanos dieron a los españoles el 7 de julio de 1520. Ya los 
castellanos estaban completamente derrotados i perdidos, cuando se le 
•ocurrió a Cortés atacar al jefe del ejército azteca, que se conocía porque 
iba sobre unas lujosas andas con el estandarte imperial. En unión de 
los capitanes Sandoval, Olid i Alvarado, se lanzó Hernán Cortés seWe 
«el indio, lo derribó del trono i se apoderó de la bandera. 

Al ver esto loa indígenas se llenaron de pavor i huyeron. Muchos nio- 



DE CÜBIOSIÜADES HISTÓRICAS. *• I 



gan con buenos argumentos que hubo este combate que tanto ponderó 
Cortés. 

OzaUíama. 

En la madrugada del 24 de noviembre de 1847, los indígenas de San 
Nicolás sorprendieron el pueblo de Ozuluama, del distrito de Tampica 
( Veracruz), i dieron muerte al juez de letras don Manuel Mora i a D. 
Domingo Jáuregui. (Fages, pág. 93.) 



372 Dicci'SAKio 



1? 



PacliUCcl (ciudad de). Nombre derivado del azteca Pachoa, qus signifi- 
ca apretura o estrechez, porque a la entrada del pueblo, yendo de Mé- 
jico, hai dos cerros que forman cokío una cañada angosto, que vulgar- 
mente llaman el Portezuelo. Otros dicen que Pachuca es alteración de 
Pachocan, que vale lugar de gobierno o regimiento, aunque con algún 
barbarismo en mejicano, porque propiamente había de decir Tepadm- 
can; de suerte que sin el sonido te quiere decir lugar de aprensar o 
apretura. Desde su antigüedad los indios llamaron Tlahxielilpan a Pa- 
chuca, que quiere decir lugar de riego, porque Kegún la tradición, el 
río que viene de Motolinica, por el medio del Real, era en todos tiem- 
pos caudaloso, i al salir del lugar regaba los llanos denominados Cos- 
cotitlan, hasta cerca del cerro de Cadena. Llano que se sembraba de 
maíz, legumbres, árboles frutales, flores, etc. 

En 1557, Bartolomé Medina descubrió en Pachuca, en la hacienda 
de la PurÍEima, el hen<'Jicio de patio o sea la amalgamación. Entre los 
minerales de este lugar, es el principal el Mineral del Monte, que en 
tiempo del primer conde de Regla, D. Pedro Romero de Terreros, quien 
puso en movimiento la mayor parte de sus minas, cuando iba a aban- 
donarlas D. José Bustamante, produjo tanta plata que montó a 25 mi- 
llones de pesos. 

A 16 quilómetros al norte do Pachuca se halla el mineral de Átoto- 
nilco el Chico. A la misma distancia al noroeste se halla Santa Rosa i 
más al norte Copula, minerales quo taínoién han contribuido al pro- 
greso del lugar. 

Por los años de 159G, Pr. Francisco Torantos fundó el cea vento d-e 
San Francisco a expensas de D^ Beatriz de Miranda. El 8 de noviem- 



DE CIEIOSIDADER HISTÓRICAS. 373 



bre d6 1773 concedió la licencia para fundar el hospital de San Juan 
de Dios el obispo D. Fr. José do Lanziego. El 10 de diciemlii-e de aquel 
año se dio posesión de la iglesia al padre Fr. Francisco Barradas, comi- 
Rario general de la orden de San Juan i a otros religiosos por el Br. D. 
Bartolomé Fernández. 

El 24 de diciembre de 1853 se estableció el alumbrado en Pachuca. 
(Véase Dice. Univ. de Hist i Goog.) 
Palacio municipal. Del latín palaíium, casa de gran señor. 

La obra del Palacio municipal de Veracruz fué concluida el año 
de 1627. El edificio se hizo sobre el terreno llamado entonces Cal de 
Francos, que el virrei D, Luis ds Velasco cedió al ayuntamiento en 1608, 
i la construcción fué dirigida, al principio, por D. Jerónimo Farfán, 
maestro do obras del castillo de ülúa. Tiene 50 varas de frente, 57 por 
el costado que mira al norts i 79 por el del sur. En 1845, D. Ramón 
Muñoz i Muñoz ragaló el reloj que está en la torra (Lerdo de Tejada, 
tomo 3", pág. 16). 
I*aIaCÍO de Guadalajara. En 1640 se hallaban arruinados el palacio i 
sala de audiencia de Guadalajara, por lo que determinó el cabildo com- 
prar las ca?a3 de Martín CasilIaSj donde se fabricó el palacio en la pla- 
za. En 1544 ya estaba el real palacio en la vega del río o arroyo que 
corre de sur a norte, al oriente de la ciudad, porque en los principios 
83 intentó poblar cogiendo el río en medio; después se desistió de este 
propósito i se fabricó la catedral 700 varas distante del río i a su cos- 
tado la plaza principal. (Mota Padilla, tomo 2", pág. 122). 
Papel sallado (en Méjico). Del griego papi/ros, el p-ipiro, una planta lla- 
mada así. 

A consecuencia de la real cédula expedida el 28 de diciembre de 1638, 
de que se formó después la lei 18, tít. 23, lib. 8, Recopilación de In- 
dias, comenzó a usarse del papel sellado el 1*? da enero de 1640, Por de- 
creto de 6 de octubre de 1823, circulado el 11 del mismo mes, se orga- 
nizó este ramo, i por la lei de 4 de agosto de 1824 se consignó a los que 
se denominaron Estados, los cuales pudieron administrarlo, conforme a 
las bases i reglas que cada uno tuviera a bien establecer. Centralizadas 
las rentas por la lei de 3 de octubre de 1835, volvió esta renta con las 
demás de los Estados a cargo del gobierno general, el cual espedió el 
decreto de 23 de noviembre de 1836 por el que uniformábala adminis- 
tración i el manejo. (Dice. Univ. de Hist. i Geog.) 
Paracso (villa de). En latín es paradisiis, griego paradeisos, hebreo fa- 
reddes, hortus arboretum. El origen de esta voz hai que buscarlo en las 
lenguas del Asia Oriental. El nombre paraíso es afine del zendo vara, 
df! iv»>rsa vnr, jardín. El aluanrse time hari, hierba; el antiguo slavo 



374 DICCIONARIO 



horüe, árbol; el zendo varesha, bosque i vareda; sánscrito, varha, crecer. 
De aquí la forma varedesha o vardhesha^ que con cualquiera modifica- 
ción fonética se cambia en otras lenguas orientales, v. g, : en caldaico 
pardes, en pérsico ferdews, firdus, armenio bardez, jardín. 

Con vecinos del pueblo de Jalpa se fundó en una isla del río "Dos 
Bocas," a principios de este siglo, la población del Estado de Tabasco 
denominada villa de Paraíso, cabecera del partido de su nombre. Los ha- 
bitantes de este lugar, como los más del Estado, son laboriosos, progre- 
sistas, hospitalarios i honrados. 
Pasteles. Plural de pastel, término derivado del griego pasté, masa he- 
cha de harina. 

El año de 1535, los alemanes Henrique i Alberto Guan introdujeron 
en Nueva España los pasteles. Véase la palabra azafrán. 
JPerejil» Del griego peiroselinon; compuesto de petroa, piedra i de seli- 
non, apio: apio nacido entre piedras. 

El perejil es oriundo de Egipto. (Cantú, tomo 7, pág. 216), 
PerOBlC§. Plural de perón, aumentativo de pero, del latín pirum. 

JjOs peros, conocidos en Méjico ]por perones, loa trajo de España el 
venerable Gregorio López i fueron plantados primero en Jalisco. (Ca- 
vo, lib. I, § 15). 
Perro en Nueva España (primer). 

En 1518 trajeron los soldados de la expedición de Juan de Grijalva 
ana perra lebrela. Desembarcaron en Potonchán i en un lugar que lla- 
maron Boca de Términos, en tres días con la lebrela mataron diez ve- 
nados i muchos conejos. Cuando se reembarcaron, quedó allí la perra 
cazando animales. 

En 1519 mandó Hernán Cortés al capitán Escobar a reconocer la 
tierra i halló la perra mui gorda. Contó el capitán que apenas la lebre- 
la vio el buque en el puerto, daba señales de halagos con la cola i se 
vino con los soldados al navio. (Bernal Díaz del Castillo, Hist verda- 
dera de la conquista de la Nueva España, caps. 10 i 30). 

El perro chino se trajo de Cantón de China. (Cantú, tomo 7, pági- 
na 217). 
Pirn* Palabra cuya etimología ignoramos. Unos dicen que vino de Biríí, 
nombre de un cacique; otros que de Berú, río del Perú, i otros del pro- 
montorio Pelú. 

Don Antonio de Mendoza, primer virrei de de Méjico, habiendo pa- 
pasado al Perú para gobernar aquel reino, remitió a su estimada Nue- 
ra España un poco de semilla de molle, aquí conocemos por Arlol del 
Perú. (Gacetilla de Literatura de D. José Antonio Álzate). El Dr. D. 
Francisco Hernánd^^z (1571) dice que este árbol e» oriundo del Perú 



DK CCBSOSIDADBS HISTÓRICAS. ^"^ 



i algunos indígenas lo llaman Peloncuahuitl, que signiñca árbol de! 

Flan de Ayutlfl. En julio de 1855 todos los liberales notables de la Re- 
pública, habían aceptado el Plan de AyutU: D. Ignacio Comonfort, D, 
Luis de la Rosa, D. José Fernando Ramírez, D. Ezequiel Montes, 
D. José M» Lafragua, D. Manuel Doblado, D. Manuel Silíceo, D. Ma- 
nuel Payno, D. Mlriano Riva Palacio, D. Joaquín Ángulo, i los demás 
mod^,rados, para hacer de dicho plan un instrumento de su sistema; 
i D. Juan Alvarez, D. Melchor Ocampo, D. Valentín Gómez Parías, 
D Benito Juárez, D. Ignacio Ramírez, D. Miguel Lerdo de Tejada, 
D. Juan Bautista Morales, D. Guillermo Prieto, D. Ignacio Zarago- 
za, D. Santos Degollado, D. Juan Antonio de la Fuente, D. Ponciano 
Arriaga, D. Francisco Zarco, D. Jesús González Ortega, D. José..M« 
Mata,''D. Ignacio de la Llave i demás radicales, para hacer de dicho 
plan un inítrumento de su sistema. (Rivera, tomo r.'págs. 13 114). 
Muchos de los que aquí figuran, principiando por^Comonfort, trai- 
cionaron el plan. 
Planes políticos. Plural de flan (véase). 

El día 13 de agosto de 1855, fué el pronunciamiento del Ayunta- 
miento i de la guarnición de la Capital de la República, proclamando 
Presidente interino al general Rómulo Díaz de la Vega, para que éste 
nombrase una Junta de representantes de la Nación, dos por cada de- 
partamento, i la Junta nombrase im Presidente interino i éste convo- 
case un Congreso. El mismo día fue el pronunciamiento del general 
D. Antonio Haro i Tamariz en San Luis Potosí por religión i fueros. 
En la misma fecha fué el pronunciamiento del general D. Manuel Do- 
blado en Guanajuato por un plan diverso de los otros dos. 

Había a la sazón cinco pronunciamientos i planes diversos. Sólo es 
un día hubo tres. El plan de Ayutla era claramente liberal; el de San 
Luis Potosí, claramente reaccionario; el de la Capital, tenía un maüs 
de reaccionario; el de Doblado se parecía más al de San Luis Potosí 
que a los otros; el plan de Santiago Vidaurri no tenía más objeto que 
la ejecución del pensamiento que siempre tuvo aquel hombre, i fué 
que nadie dominase más que él en los Estados de Nuevo León i Coa- 
huila, cualquiera que fuese la forma do gobierno que rigiese al país. 
(Rivera, tomo F, págs. 15 i 16). 
Plátano. Nombre originario del griego plátanos, el plátano. 

En el pueblo llamado Paduan (alteración de Pádua), Tingambato, 
del Estado de Michoacán, se dieron los primeros plátanos de la Nueva 
España, que los trajo de Santo Domingo el oidor D. Vasco de Quiro- 
gft, después primer obispo de Michoacán. (Basalenque, pág. 105), 



376 DICCIONAEIO 



Otro escritor dice: "Los plátanos los trajo de la isla de Santo Do- 
mingo, el obispo D. Sebastián Ramírez de Fuenleal, que llegó a Méjico 
a 23 de septiembre de 1531, nombrado presidente de la segunda An- 
diencia, i D. Vasco de Quiroga, que había llegado a la Capital desde 
principios del mismo aíío, nombrado oidor de aquel tribunal." 
JPIaxst de Toros. Palabra originaria de la griega plaíeia, que significa ca- 
lle ancha, plaza pública. 

Lo primero que introdujeron los conquistadores, en Nuera Espafia, 
faé el vicio de los naipes, dados, la vagancia, los gallos i toros. 

La primera corrida da toros de que hai noticia, fué la de 24 de janid 
de 1526, por ser el día de San Juan, que entonces lo solemnizaban con 
nstas fiestas los caballeros, i para dar la bienvenida a Hernán Cortea, 
de regreso de las Hibueras. Estas diversiones inmorales se verificaban 
en la Plaza Principal, en la del Volador, en la del Marqués (es decir, en 
el trecho entre la Catedral i el Esnpedradilio), en la de Guardiola, etc., 
en los días de la jura de los reyes, a la entrada de los virreyes i dÍM de 
santos. Los caballeros fueron aquí los primeros toreros, aunque en Es- 
paña, eran ios vagos. 
i'rollibiCíiÓSl de enseñar gramática a los indios. 

I porque somos informados que ya comienzan a entender gramática, 
algunos naturales de la tierra, mandareis a los preceptores que les en- 
señan, que les lean siempre libros de Xptrianos o moral dotrina; 
pues hay en que puedan aprovechar en la latinidad. (Lo que Don An- 
tonio de Mendoza, virrei i Gobernador do la Nueva España i Presiden- 
te de la Real Audiencia, ha de hacer en la dicha Tierra, por mandado 
de S. M. (De Madrid, a 14 de julio de 1536. Yola Reipia, Docum. del 
Arch. de Ind., tomo 23, pá^. 457 i vuelta). 

Prohibición de criar muías i de que los mejicanos aprendan a mane- 
jar caballos. 

Al presidente i oidores de la primera Audiencia de Méjico se les 
mandó, en 1527: "Que impidieran la cría de muías i promovieran la 
de caballos, cuidando de los mejicanos no aprendieran a manejarlo». 
(Cavo, Los tres siglos de Méjico). 
Pncííla (origen de la ciudad de). Nombre derivado de poblar, formado 
de popular, término procedente del latino populas, pueblo. 

Dos vecinos de Tlaxcala: Esteban de Zamora i su pariente Pedro 
Jaime, en un lugar después llamado los mesones del Roncal i del Cris- 
to, puso el primero una ventccilla i en la misma casa puso el segundo 
un banco de herrador, por ser maestro en este oficio. En este paraje, 
el obispo D. J ulián Garcés había soñado ver dos ángeles que con el cor- 
del de alarifes, medían aquel campo, ya de orienta a poniente, ya de 



DS CURIOSIDADES HíSTfJRlCAS. 377 

norte a sur, como quien traza los fundamentos ele una ciudad. Levan- 
tase del lecho el obispo i acompañado de algunos familiares, se dirigió 
hacia el sur de Tlaxcala i cuando llegó a unos cerrillos, conocidos hoí 
por Guadalupe i Loreto, dijo el padre Garcés que aquel era el sitio que 
había soñado. 

Se pidió licencia a la Audiencia de Méjico para fundar la ciudad. I 
su presidente, D. Sebastián Ramírez de Fuenleal, envió una colonia que 
llamaron Puebla de los Angeles. La Audiencia encomendó para la fun- 
dación al oidor D. Juan de Salmerón i frai Toribio de Benavente, co- 
nocido en la historia por Motolinia (palabra azteca que significa po- 
trea, quienes, el 8 de abril de 1532, mandaron al capitán Martín, prác- 
tico agrimensor i arquitecto, a medir 33 solares para los vecinos. Co- 
menzaba la fábrica por el que hoi es "Barrio de San Sebastián." Ea 
siete días quedó concluida, aunque de humildes edificios de barro i pa- 
ja, la ciudad,' sobre las ruinas de la memorable Quilaxcolapan. Traba- 
jaron 160 indígenas: 80 de Tlaxcala, 40 de la ciudad de Huejotüingo i 
40 de la de Tepeaca. 

El P. Motolinia dijo allí la primera misa on el sitio que es hoi uno 
de los portales llamado de los Libreros, o el de Borja, que forma el cua- 
dro occidental de la plaza. (El P. Cavo, Los tres siglos de Méjico, 
Hb. 3,§§5y6). 

Los siguientes datos no eátán do conformidad con la relación an- 
terior: 

"Por la carta que con el dicho Al varado- escrebimos, dimos a Vues- 
tra Magestad noticia, como hablamos embiado a buscar en la comarca 
desta cibdad lugar e sytio conveniente para edyficar e asentar «n pue- 
blo, donde obiese tierras sin perxuycio de yndios, agua e monte e ma- 
teriales para edyficar, e como fallamos uno entre las cibdadee de Tasca- 
la e Chulula, e embiamos a un Hernando de Saavedra, orabre de buen 
entendymiento e esperyencia, por Corregidor de la dicha cibdad de 
Táscala; e porque tenia yndios, no le dimos salario mas del manteny- 
miento: embiamos aquel, por no se fallar persona con las calidades 
que se rrequerian para el efecto de la dicha población, el qual trazó el 
dicho lugar, e fizo e edyficó el dicho pueblo con sus casas públicas, e 
iglesia e cinquenta casas de vezinos españoles, todo lo mas de madera, 
e algo dello de adobes, por no dar trabaxo a los yndios a las fazer de 
piedra; e fasta ser Vuestra Magestad consultado fyzimos los dichos edy- 
fioios los de las dichas dos cibdados que son mucha cantidad de gente: 



1 Fral Juan Villa Sáachoa, Puebla sograüa I profana, 174(;. 

2 Domingo do A'v.irado fué a España a ptiiu-ipíos de l-iliJ . 



37Í MCCIONABIO 



ayudaron a alganas casas algunos yndios questán encomendados a es- 
pañoles, todo por BU voluntad, dyciéndoles los guardianes de loa Mo- 
nasterios questán en las dichas cibdades, el efecto para guerra, de lo 
qual holgaban por la comunycacion que allí habia de tener con los ve- 
zinos. E después acá a Eubcedido, quel dicho pueblo está poblado de 
ombres que andaban perdidos e deseaban tener un rincón donde se re- 
coger, e tierra para labrar e criar, algunos de los quales tienen sus ga- 
nados e sus bueyes de arada; e acordamos lo que a Vuestra Magestad 
escrebimos con el dicho Al varado, que las dichas dos cibdades que son 
de Vuestra Magestad, se diesen a cada vezino veinte yndios para su 
servicio, los quales tuviesen en sus casas e entendiesen en sus labran- 
zas e granxerias; de donde tenemos por cierto saldrán ynstruidos para 
que puedan en sus tierras e casas exercer la dicha agricultura, e tomar 
la manera política de los españoles. Puesto en este estado el dicho pae- 
blo, acordamos qael Lycenciado Salmerón fuese a poner orden en él, e 
en nombre de Vuestra Magestad fazer xuaticia e rexidores e procura- 
dores, e fazer ordenanzas, las que convyniesen para la polycia del di- 
cho pueblo, e animarlos para que permanezcan; dyziéndoles como Vues- 
tra Magestad será consultado e suplicado les faga merced en lo que 
diese logar. Ay gente en el dicho pueblo que de caballo saldrán trein- 
ta ombres, que para el fin déla seguridad de la tierra allende del reme- 
dio dello, tenérnoslo por cosa importante, e está situado en lugar muy 
conveniente e pasaxero: echamos por alü el camino para la Vera Cruz, 
e fué ataxo, e facerse un espital en el dicho pueblo e se tiene vygilancia 
en la provysion del, porque importa mucho, por estar entresta cibdad e 
la Vera Cruz, de donde salen muchos enfermos e ternán allí algún des- 
canso. Comunicamos la dicha población con los frayles, e encarezen 
tanto la obra, que dizen ser la cosa mas acertada, después del ganar de 
la tierra, según de Vuestra Jlagestad mandara ver por el pareszer da- 
do por ellos, el qual va con estotra; 

La dicha cibdad de Chulula fué encomendada por muerto de Ran- 
gel, por presidente e oydores pasados, a Don Diego Pacho e a Diego 
Hernández de ProaQo, Alguazil mayor, e considerada la yntencion e fin, 
con que nosotros conxeturando pedimos alcanzar, de lo que Vuestra 
Magestad dispuso, que todo se pusiese en corregymiento, pusimos la 
dicha cibdad; e aunquesto no fuera, si la dicha población nueva, que 
Vuestra Magestad a de ser servido que se llame La Puebla de los An- 
geles, se abia de fazer e se a de yntentar, es convyniente e necesario el 
calor de la dicha cibdad e gente della, para la dicha sustentación, e 
questó en Vuestra Real Cabeza." (Carta de la Abdyencia de México a 
Su Magestad sobre varios asuntos de gobierno. Desta gran cibdad de 



DE CÜK10S1DADE8 HISTÓRICAS. 379 

Temyxtitan a catorce de agosto de mil quinientos treinta e un años, 
— Fernando Salmerón. — Lycenciado Alonso Maldonado. — El Lyceji- 
ciado Zeynos. — El Lycenciado Quiroga, Documentos del archivo ds 
Indias, tomo 41, pAgs. 79 a 83). 
PncdÍC Nacional. Del latín pons, pontis, puente. 

Esta suntuosa obra está sobre el río de su nombre entre V'eracroz i 
Jalapa. Dista 12 leguas de la primera i 14 de la segunda. Fué dirigi- 
do por D. Diego García Conde i se llamó "Puente del Rei." Se prinei- 
pió el 15 de febrero de 1803 i se trabajó en la obra hasta diciembre de 
1811. 

Tiene 2 óO varas de longitud, 12 de ancho i 18 de alto; 7 ojos de 
agua, sin incluir el que sirve de desagüe del río de la Antigua en sus 
crecientes. El del centro tiene 25 varas de diámetro. 

En este lugar se atrincheró Victoria en el cerro de San Fernando en 
1812 i obligó a retroceder al brigadier español Olazábal que conducía un 
gran convoi de Méjico a Veracruz. A fines de 1814, el capitán insurgente 
D. José Antonio Martínez tuvo allí un encuentro con una 8ecci('>n res- 
petable de tropas del Rei, que conducían un correo de Veracruz a Ja- 
lapa. 

El primer encuentro que tuvo en la provincia de Veracruz D. Gua- 
dalupe Victoria (ee llamaba D. Félix Fernández), con las tropas del 
Rei fué en el Puente Nacional Ocho días de fuego incesante coa el 
brigadier D. Fernando Miyares, quien se retiró con su convoi por el 
rumbo de Chipila, en la madrugada del día de la Purísima Concepción, 
i por esta razón se le dio al cerro este nombre. 
JPoenle de Dios. Este famoso puente natural, de 80 metros de alto sobre el 
río Amajaque, por el cual ee comunican los distritos de Actopan i Ato- 
tonilco el Grande, está en el pueblo de Sanctorum, del Estado de Hi- 
dalgo. 
PNlque en Méjico. 

En 1692, el conde de Gal vez prohibió en Méjico el pulque, a pasar 
de que entraban de aquella bebida cien mil pesos anualmente en las ca- 
jas reales. 

En 1898 se consumía anualmente en la capital de la República cin- 
co millones de pesos en pulque, i uno era de contribución. Entonelas se' 
calculaba que Méjico tenía 350,000 habitantes. 



380 DICCIOJIARIO 



Q, 



^nclenes (iglesia de los). 

Las iglesias do los Quelenes de Chiapas se acabaron de edificar en 
1562. El director fué el padre Fr. Pedro de la Oruz, quien construyó 
la fuente de Cinacatlán en este mismo aüo. (Remesal, pág. 637). 
^fiemsida, (ruinas de la). Palabra derivada de quemar^ procedente del 
Isítin cremare, consumir por el fuego. 

Al norte del partido de Vilianueva, del Estado de Zacatecas, en los 
terrenos de la hacienda de la Quemada, hai un cerro llamado los Edifi- 
cios, denominado así por los que allí construyeron los indígenas mucho 
antes de la conquista. Desde la falda de la montaña, por el camino de 
la citada hacienda^ va uno percibiendo ruinas de fábricas, unas medio 
demolidas i otras enteramente destruidas. Las más son pequeñas i es- 
tán colocadas sin orden alguno. 

Por la misma falda del cerro, antes de llegar a la cima, se halla una 
pirámide cuadrangular raui bien construida, de unos 6 metros de altu- 
ra i como de 14 de perímetro en la base. De las ruinas partían cuatro 
calzadas: una hacia el oriente i termina en la sierra de Palomas, en el 
'^f^rro llamado el Cuisillo, en la parte más alta; otra hacia el suroeste i 
pasa por el rancho del Coyote; la tercera hacia el sureste i pasa por las 
casas principales de la Quemada. 

En lo más alto del cerro hai unos grandes salones, algunos casi des- 
truidos. Al O.N. existe otra pirámide como la anterior, menos eleva- 
da, de donde principia otra calzada que termina en los cerritos de San 
Juan. En una especie de meset-a del cerro de los Edificios hai una gran 
casa de unos 30 metros de largo i 25 de ancho. A corta distancia de 
éste está otro cuadrado que tiene como 50 metros por cada lado, i las 



DE CDBIOSIDADKS HISTÓRICAS. 381 

paredes de 5 a 6 de alto. Cerca de allí i en la pared que mira al oeste, 
existen unas ruinas de una figura completamente circular, de 7 a 5 me- 
tros de diámetro, a donde se sube por cinco o seis gradas a unas cavi- 
dades. (Pedro Rivera, Memoria de las ruinas de la Quemada). 
tUCrétaro* Nombre tarasco que, según unos, significa jMe^o de pelota, 
de Querehta, juego de pelota, i por esta razón los mejicanos lo^llamau 
Taxco; Begún otros (D. Eduardo Ruiz, en¡su8*Paisajes, tradiciones i le- 
yendas de Michoacán. — Méjico. — 1891), se deriva'de Qtieriréiaro, que 
quiere decir pueblo grande. En este caso, el nombre se le dio después 
que el pueblo había crecido i no desde el principio. 

El cacique otomí, don Fernando de Tapia, vecino^de Jilotepec, don- 
de se había casado, salió en unión de otros indios a_jCOnquistftr a loa 
chichimecas en tiempo del obispo de Santo Domingo'(Í8]a), D. Sebas- 
tián Ramírez de Fuenleal. Comenzaron su jornada enlucieren alto el 
día de San Juan Bautista en las márgenes de'un río,''donde"había"una 
población de otomíes. Los redujeron i denomináronla aquel pueblo "San 
Juan del Río." 

El 25 de julio de 1531 conquistaron a Querétaro, después de un com- 
bate con los naturales. De esta acciónase cuenta (Dice. Univ. de Hist. 
i Geog., tomo 6, pág. 511), lo mismo que de la de Logroño en las ori- 
llas del Ebro: "que arrollados los conquistadores creyeron ver por loa 
aires al apóstol Santiago en su caballo blanco (según acostumbraba asis- 
tir a las campañas) i aunque no mataba indios (como en Tabasco i el Mix- 
tón); pero sí este ardid de su jefe dio valor a los iberos, quienes volvie- 
ron a la carga con más valor i entusiasmo. Aterrorizados los indios coa 
el estrépito de las armas, la fogosidad de los caballos i la pérdida tan 
considerable de los suyos, se retiraron hacia los fragosos confines de loa 
chichimecas, vinculando su refugio en huir de las hostilidades que lo» 
seguían por todas partes i dejando a los españoles la fortaleza de la que 
tomaron posesión el mismo día. Por esta razón se le dio el nombre de 
"Santiago de Querétaro." 

El 26, día de Santa Ana, se colocó en la cima de un cerro que hoi 
llaman Cerro Colorado, una cruz de madera (hecha do un pino que de 
lejos se llevó), de 12 varas de altura i 6 de brazos i se celebró la primera 
misa que se dijo en este lugar. Después se puso allí una cruz de pi^ 
dra. (Espinosa, Crónica, cap. 2") 

El Lie. D. Juan Sánchez Alaníg, clérigo secular, fué quien convirtió 
a los indios a la religión cristiana. 

El rei Felipe IV le concedió a Querétaro el título de ciudad ei aüo 
de 1655. 



382 DICCIONARIO 



QUfjaxiSa (ermita de). 

A una media legua del pueblo de San Juan, del pueblo de Zola, jo- 
risdicción de Zimatlán, hai un cerro llamado Qaijaxila, que en lo an- 
tiguo era lugar donde las mujeres paridas i preñadas iban a cumplir sus 
votos. El obispo de Oajaca, D. Diego de Hevia i Valdés, mandó en 30 
de marzo de 1654 se fabricase una ermita en este cerro i se pusiesen 
tres cruces. (Balsalobre, paga 4 i 8). 

Quingolani (pueblo de). 

El pueblo de Quingolani, en lengua de aquellos indios significa 
"dentro del río," lo que no confirma con él sitio, porque está en la emi- 
nencia de una montaña; por lo que otros dicen que cuando estas gen- 
tes llegaron a este paraje, viendo un risco altísimo, partido, que le haca 
espalda, dijeron que era mui a propósito para fortaleza i cerrar por un 
lado el paso al enemigo, i le pusieron por nombre Quijecolaani, que 
significa ''peña tajada." En 1602 el virrei Conde de Monterrei instó 
<en la erección de esta doctrina i Ja estableció Fr. Luis de San Miguel, 
(Burgoa, pág. 334). 



DB CVBI0SIDADE8 HI8T0E!CAS. ^^'^ 



"Sj 



dos de Oortéí!. Hernán Cortés murió en España, en Oastilleja de la 
Cuesta, el 2 de diciembre de 1547. Su cuerpo fué sepultado en la 
oapilla'do San Isidro, en el sepulcro de los duques de Medinasidonia. 
Sus restos se trajeron i se depositaron en Tetzcoco; después se coloca- 
ron en San Francisco de Méjico, i el día 8 de noviembre de 1794, se 
trasladaron al sepulcro que el apoderado de su casa hizo construir en 
!a iglesia del hospital de Jesús Nazareno. En 1823, don Lucas Alamán 
los sacó gecretamente i los mandó a Ñapóles, donde fueron sepulta- 
dos. ^ ¡Secretos del Universo! Cortés sacó muchos restos de indios, 
destruyó sepulcros en basca de tesoros. ¡I rus restos no tuvieron tam- 

poco reposo! 
Seíraetacióa de Hidalgo. El 18 de mayo de 1811, escribió una 
retractación de los errores cometidos contra Dios i el rei, pidiendo per- 
dón a los obispos i a la Inquisición, i rogando a los insurgentes con 
todas veras, se apartaran del errado camino que seguían. Este docu- 
mentó se insertó en la 'Gaceta de Méjico" del sábado 3 de agosto do 
1811, tomo II, número 92, fojas 684, de donde lo copió el Sr. Alamán 
para formar el número 14 de su apéndice al tomo II de su historia. 
(Dice. Univ. de Hist i Geog., tomo IV, pág. 110). 

ReTÍSIa^igcdO (calle de). Esta calle de la Capital de la República 
se abrió el 24 de junio de 1794, con este nombre, en honor de don Juan 
Vicente Güemez Pacheco Padilla i Horeasitas, conde de Revillagigedo, 
52^ virrei de Nueva España. 

ReroauciÓn de Petaquilla. En el año de 1801 hubo entre los indígena» 



I Cavo, pá:;. Í0;5. 



384 DICCIOITARIO 



de Nayarit (Jalisco) un suceso notable. Cierto incógnito, llamado Has- 
cara de Oro, formó un plan de revolución con todos los caracteres de 
independencia, el cual, ramificado entre los indígenas, desde Méjico 
hasta esta tierra i la de Sonora, estalló en el punto conocido por la 
Petaquilla. Contaban los indios con un triunfo tan seguro, que antici- 
paron el nombramiento de sus reyes; mas apenas se acercaron a Tepic, 
que fueron vencidos i hechos prisioneros. Los cabecillas se trajeron a 
Méjico, en donde a pesar de los padecimientos i de la muerte que se 
les hizo sufrir, jamás descubrieron a sus cómplices. (Pérez Hernández). 
Rollos* Plural de robo, palabra derivada de robar, que viene del bajo 
latín rauhare, robare, tomado del antiguo alto alemán roupó/t, roulOn, 
pillar, arrebatar, saquear. 

El Coronel don Domingo Herran, el día 1° de enero de 1857, por 
orden de Mejía, se apoderó de 240,000 pesos, depositados en el conso- 
lado inglés, en San Luis Potosí, pertenecientes a fondos particulares. 
El robo se hizo con el nombre de préstamo forzoso. 

En 27 de mayo de 1858, el abogado general don Miguel Blanco, se 
apoderó en San Juan de los Lagos de más de 40,000 pesos, que estaban 
enterrados en la sacristía del Santuario de Nuestra Señora. 

El 23 de septiembre, don Epitacio Huerta, Gobernador de Michoa- 
cán, do acuerdo con el general Blanco i por medio del general Porfirio 
Pérez de León, so apoderó de las alhajas de la Catedral da Morelia, q«e 
importaron medio millón do pesos: el 16 de diciembre, por orden de 
Zuluaga, fueron extraídos de la casa del Ministro de los Estados Uni- 
dos, en Tacubaya, 46 burras de plata, procedentes de la Catedral de 
Morelia¡i cuyo valor fué de 70,000 pesos. 

El general Woll, gobernador reaccionario de Jalisco, confió a fines 
de octubre de 1859, al general Leonardo Márquez, una conducta de 
platas, i éste tomó de ella en Guadalajara, GOO.OOO pesos para las ur- 
gencias de su ejército. Miramón reproM la acción de Márquez I le 
mandó restituyese el dinero. 

El general González Ortega, el 6 de enero de 18G0, se apoderó de U 
plata de la Catedral de Durango, cuyo valor se calculó en 180,000 pesos. 
A mediados de noviembre, el general Márquez, por orden del Presi- 
dente Miramón i por medio del Jefe de policía Lagarde, rompió los 
sellos en la casa de la Legación inglesa en la calle de Capuchinas, i tomó 
660,000 pesos. 

En la noche del día 17 de enero de 18G1, fué robada la custodia de 
la Catedral metropolitana. Era de vara i ochava de alto .... "tenía 
5,872 diamantes, 2,653 esmeraldas, 544 rubíes, 106 amatistas, i 28 
zafiros." (Rivera, tomo I, págs. 32, 75, 86, 99, 102, 113, 120, 121 i 126). 



DE CCRIOSIDAPKS H13TÓRTCA9. 385 

Rojas (Antonio). Este apellido castellano, muí antiguo, se escribía antea 
£oxa8, Roixo, Roxo, Roig (catalán), Roio, Royo o Rojo. (Gaimara 
Roxo, en escritura de 1167 del tumbo viejo de Sobrado). 

Don Antonio Rojas se hizo notable por sanguinario i cruel. El 30 de 
©ctubre de 1858, en Guadalajara (que fué tomada por el general don 
Santos Degollado), se metió en la casa do Blancarte, que estaba bajo 
la garantía de una capitulación, i lo asesinó diciendo "No cambiamos 
el pescuezo por indulgencias," e inmediatamente se salió de la plaza con 
su tropa, hacia el sur de Jalisco. Degollado dio un decreto en el que lo 
ponía fuera de la lei, ^ que derogó en 9 de mayo de 1859, rehabilitando 
a Rojas como coronel. El 27 de enero de 1860, tomó la villa de Téul 
(Estado de Zacatecas) i fusiló a ICO prisioneros; en junio del mismo 
año, derrotó en Tepic a Calatayud, haciendo muchos prisioneros, de los 
que fusiló 22 oficiales, i ocupó luego la plaza; Calatayud se suicidó por 
no caer en sus manos. En marzo 10 de 1863, después de haber militado 
algunos meses en el ejército de oriente, regresó a Jalisco, atacó i tomó 
a Jacotepec i fusiló a 33, entre ellos, al jefe de la plaza, don Antonio 
Aedo i al cura Bernabé Pérez. A mediados de diciembre de 1864, llegó 
a adquirir por el número de sus soldados, bastante preponderancia; no 
habiendo en el sur de Jalisco, ningún jefe de bastante influencia, que 
pusiese coto a sus feroces instintos de sangre i venganza que le devo- 
raba. En la hacienda de "Zacate Grullo," se hizo un célebre convenio 
que firmaron los demás jefes de fuerzas que allí estaban reunidos, el 
cual no era más que un programa de desolación i exterminio, decía 
textualmente: 

"Las poblaciones en donde no sean recibidas las fuerzas republicanas 
con regocijo, negándoseles abierta hospitalidad, serán incendiadas i sus 
habitantes obligados a pelear como soldados rasos o pasados por las 
armas, segúa ia gravedad del delito."' I todavía: "Todas las propieda- 



1 Antonio Rojos ha sido el baudido más notable de los que ha habido en Méjico desde 
1821 kasta hoí. Tengo su fe de bautismo, que ine reg.iló el cura de Tepalitlán, Lu¡3 
Saldaúa, con su llrma, el sello de la parroquia i demás formalidades, i por ella cons- 
ta que Rojas nació en el rancho del Buei, a la falda del Cerrogordo, en el municipio 
de Tepatilián, el día 10 de mayo de 1818, 1 en ella se dice que era "español,"' es decir, 
que no era indio, ni de la raza negra, sino criollo. Conocí a Rojas en la memorable 
mañana del 28 de octubre; era alto, fornido, de ojos negros i grandes, la cara pobla- 
da de barbas i el semblante feroz i terrible cuando se enojaba i nada antipático cuando 
estaba contento i se chanceaba, como lo estaba en la mañana referida, por las gran- 
des riquezas en oro, plata i alhajas que se había encontrado en el interior del con- 
vento de Jesús María, depositadas por los ricos de Guadalajara, en razón de la segu- 
ridad que hasta allí habían prestado los conventos de monjas." (Rivera, tomo I, pág. 
8i, aoto}. 



S86 DiCCiONAKIO 



/des de los particulares pasan a ser propiedad de las brigadas unidas; 
on consecuencia, todos aquellos que se rehusen a proporcionar víveres, 
pasturas, dinero i cuanto más se les pidiese, ser^u pasados por las ar- 
mas." En cuanto a disciplina i moralidad de su brigada, oigamos lo qtie 
dice el Sr. Lie. don Ireneo Paz en su obra mt\tu\sid& Algunas oatnpalLas, 
tomo I, cap. 11. ". . . . En realidad, la columna se componía de aaes 
tres mil hombres de combate, pero iban allí más de ocho mil personas^ 
ocupando una extensión de cinco leguas. El número de mujeres q«Q 
iban a caballo i a pié, era superior al de los hombres. Cada oficial da 
Sojas llevaba un estado mayor i hasta los soldados llevaban ordeoau- 
sas que lea estirasen sus caballos de mano, porque no se había dejado 
itn solo caballo en ranchos, haciendas i poblaciones. Por supuesto qna 
el desorden de aquella marcha era espantoso; mezcladas entre los caer- 
pos iban las muías cargadas con los equipajes, los caballos de mano i las 
mujeres, lo cual hacía que cada escuadrón o batallón ocupara media 
legua. No había ni piezas de artillería ni carros, i sin embargo no po- 
día decirse que aquello fuera una columna ligera, pues que en caso 
ofrecido no podría hacer movimiento alguno, i cien hombres bien dis- 
ciplinados eran más que bastantes para derrotarle." 

Rojas murió en la acción de Potreriilos, rancho junto a la Unión de 
Tala (Estado de Jalisco), el 28 de enero de 1855, acción que dio i ganó 
un émulo da Flojas, el execrable comandante de zuavos, Mr. Berthelin; 
el botín recogido por lo.s vencedores consistió en más de cuarenta mil 
pesos, en barras de plata i oro, i alhajas. (Rivera, tomo I, págs. 84, 85, 
02, 103, 107 i 225. Tomo II, págs. 66, 74 i 86). 
Rosa de los Nadadores (Santa). El 11 de octubre de 1732, el padre Fr, 
Francisco Limón presentó al protector de los indios de San Esteban 
del Saltillo, don Antonio de Guzmán i Prado, la orden del virrei que 
mandaba repoblar el paraje de los Nadadores, con indios. Ordenó al 
mismo tiempo al general don Matías de Aguirre, diera 50 pesos a eada 
una de las familias tlaxcaltecas que saliera de Saltillo para la naera 
fundación. El día 27 del mismo mes i año, el alcalde mayor de la Villa 
acató la citada orden i dio igualmente su parecer el guardián del Con- 
vento i cura del Saltillo, don Rodrigo Laredo Sotomayor. El 6 de enero 
de 1733 se fundó el pueblo de Santa Rosa de los Nadadores, con quince 
pobladores tlaxcaltecas, i se le puso por nombre Nuestra Señora de la 
Victoria de Casa Fuerte. (López Portillo, pág.^ 435 a 437). 



DE CCRIOSIDADES HISTÓRICAS. 887 



s 



í^afefitifiSas». Nombre derivado de sábado. 

Había en tiecnpo del virreinato, en el siglo XVIIÍ, la costumbre de 
Jas conferencias en la Universidad de Méjico, a las que llamaban saba- 
tinas por verificarse los sábados. A ellas concurrían los cursantes de to- 
dos los colegios. Señalábase semanariamente una conclusión i se nom- 
braban actuantes i réplicas de diveraos establecimientos, o por suerte, 
o al arbitrio del catedrático. El alumno D. Francisco Javier Campos 
fué uuo de los que más sobresalieron. 

i§aerlScados (indios). 

Desde el año do 1517, que comenzó el descubrimiento de Méjico, has- 
ta el da 1542, recogido el número de gentes que habían muerto en to- 
da Nueva España a manos de los españoles, injustamente, se hallaron 
Tuás de doce cuentos (12 millones) de personas entre hombres, mujeres 
ü. niños. (Fr. Agustín Dávila Padilla, Hist, de la fundación de la pro- 
vincia de Santiago de Méjico, lib. 1", cap. 100. — Madrid, 1598). 

^agsiarápn. fpueblo de). 

El pueblo de Santa María de los Angeles de Saguaripa (Sonora) era 
en 167S, una misión, cuyos habitantce hablan la lengua o i-e. No había 
una escuela en el caserío, i sí una hermosa i bien capaz iglesia de tres 
riaves, mui bien alhajada de ricos ornamentos i plata para el servicio 
del altar; buena capilla de cantores con sus instrumentos de clarín, chi- 
rimías, harpa i rabel. Los muchachos de la doctrina son en cantidad i 
asitteu con puntualidad a ella al llamamiento con la campana respecti- 
va a tarde i mañana, (llelación de las misiones que la Compañía de Je- 
sús tiene on el reino i provincia de la Nueva Vizcaya en la Nueva Es- 
paña, fecha el año de 1678. Docura, para la Hist de Méj., 1" serie, 
Tol. 32, tomo 3, pág. 318). 



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DICCIONARIO 



iSalllllO (iñudad de). Nocabre diminutivo de saho. 

La villa de Santiago del Saltillo la fundó el general don Francisco 
de ürdiñola (hijo), el 25 de julio de 1575. (Documentos de una auto- 
ridad irrecusable prueban que la fundación de la villa del Saltillo fué 
anterior al año da 15G0, i no en la fecha citada que indica el Br. 1). 
Pedro Fuentes López Portillo (pág. 357), con sesenta vecinos. El pri- 
mer cura fué don Ribaldo Cortite. Esto dice el Br. don Pedro Fuen- 
tes; pero hai documentos de que existía la villa del Saltillo desde an- 
tes de 1560. La población se formó de indios que llevaron de Tlaxca- 
la, aunque el lugar estaba habitado por los huachichiles. 

El nombre de Saltillo se le dio por la pequeCa cascada de agua que 
encontraron los pobladores en la falda de la colina en que está situada 
la población. Allí establecieron un molino, i en 13 de septiembre de 
1591, el capitán Urdifiola dio el ejido del Molino que estaba a la caída 
del Salto a los indios tlaxcaltecas i guachichiles. Los principales veci- 
nos fundadores de Saltillo fueron: don Cristóbal Pérez, Diego Mont«- 
mayor, Diego Rodríguez, Alonso Rodríguez González, Pedro de TJber- 
ga, Juan Navarro, Alberto del Canto, Santos Rojo, Mateo Pérez, Mar- 
tín Solía, Melchor Alvarez, Fortunato de Aguirre, Juan Pérez, Jeasís 
Hernández, Alberto Fernández, Francisco Martínez, Rodrigo Pérez, 
Alonso Fernández i Pedro Gentí. (López Portillo, páj^s. 357 i 380). 
l§Sll(o de Alvarado. Del latín saltas, el salto. 

"Diré que en la triste fuente, que dizen aoraque fue el salto del X\- 
varado, yo digo, que aquel tiempo ningún soldado se paró a vello, si 
saltaua poco o mucho, que harto teníamos en mirar, i salvar nuestias 
vidas, porque eran muchos los mexicanos que contra nosotros auia: por- 
que en aquella coyuntura no podíamos ver, ni tener seotido en salto, 
si saltaua, o passaua poco, o mucho; i asei seria quando el Pedro de 
Alvarado llegó a la puente, como él dixo a Cortés, que avia passado 
asido a petacas, i cauallos, i cuerpos muertos; porque ya que quisiese 
saltar, i sustentarse en la lacij-a en el agua, era mui honda, i no pudie- 
ra allegar al suelo con ella para poderse sustentar sobre ella, i demás