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Full text of "Diccionario de curiosidades historicas"

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DICOIONAEIO 



DE 



CUÍIIOSIDJIDES HISTORICjlS, 

GEOGSlFIOiS, HIIROGRAFICAS, CRONOLOOICiS, KTC, 



DE LA 



FELIZ RAMOS I DÜARTE, 

PROFESOR NORMAL'cON TÍTULO DE INSTRUCCIÓN PRIMARIA 

ELEMENTAL I SUPERIOR. 




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MÉJICO. 



Imprenta de Eduardo Dublán 

Callejón dh cincuenta i siktb, Nüm. 7 
1899. 



gOIDA ASBGCBADA FOB 11. ACTOB LA PBOFIEDiiir 

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PRÓLOGO. 



El principal objeto que nos hemos propuesto al escribir el 
«Diccionario de Curiosidades Mejicanas» es proporcionar ala ju- 
ventud del país un cúmulo de útilísimos datos históricos, geográ- 
ficos, cronológicos, etimológicos, hierogr afleos, etc., de todos los 
Estados de la República, que servirán de complemento indispen- 
sable a la instrucción que se da en las escuelas i colegios i a que 
está obligi^.do todo mejicano amante de sus patrios lares. 

Para facilitar i ampliar más los conocimientos indicados, po- 
''j nemos a continuación una sucinta bibliografía de las obras que 
nos han servido para arreglar nuestro «Diccionario de Curiosi- 
dades.» Al pie de cada artículo citamos la obra i el lugar donde 
ee halla el pasaje a que nos referimos, a fin de que pueda com- 
probarse si hai verdad o error en lo que asentamos. 

Alftinán Lucas. — Hif^toria de Méjico. — 1849-52. — 5 veis. 4? 

Alegre, Fr. Franciuco Javier. — Historia de la Oompafiía de Jesús en Nueva 
España.— 1841.— 3 vols. 4^ 

Alfaro i Pifia, Luis. — Relación descriptiva de la fundación, dedicación, etc., 
de las iglesias i conventos de Méjico, con una reseña de la variación 
que han sufrido durante el gobierno de D. Benito Juárez.. — 1863. — 1 
vol. 4« 

Alva LLÜilxochitl, Femando de. — Horribles crueldades délos conquistado- 
res de Méjico.— 1829.— 1 vol. 4« 

Ancona, Eligió. — Historia de Yucatán. — 1878. — 4 vols, 4? 
I Arlegui, Fr. José da — Orónica de la santa provincia de N. P. S. Francisco 
de Zacatecas.— 1736.— 1 vol. 4? 



í# 



II PRÓLOGO. 

I 

Arricivita, Jaan Domingo. — Orónioa seráfica i apostólica del colegio de Pro- 
paganda Fide de la Santa Oraz de Qaerétaro, en Nueva España. — 1792. /^ 
— 2 vola fol. 

Arroniz, Joaquín. — Ensayo de una historia de Orízaba. — 1867. — 1 voL 4- 
Balsalobre, Fr. Gonzalo. — Kelación auténtica de la idolatría i superstición 

de los indios del Obispado de Oajaca. — 1656. — 1 vol 4^ 
Baqueiro, Serapio. — Ensayo histórico sobre las revoluciones en Yucatán, 

desde 1840 hasta 1864.— 1878^87.-2 vols. 4^ 
Basalenque, Fr, Diego. — Historia de la provincia de San Nicolás de Tolen- 

tino de Michoacán (hoi de S. L. P.), del orden de N. P. S. Agustín. — 

1G78.— 1 vol. 4^ 

Baz, Gustavo. — Vida de D. Benito Juárez. — 1874. — 1 vol. fol. 

Beaumont, Pablo. — Orónica de la provincia de los santos apóstoles San Pe- 
dro i San Pablo de Michoacán.— 1873-74.— 6 voL 8« 

Benavente, Fr. Toribio de (Motolinia). — Historia de los indios de Nueva Es- 
paña. — 1 vol. 4*^ 

Beristain de Souza, José Mariano. — Colección de varios opúsculos. — 1 vol. 4^ 
Boturini Benaduci, Lorenzo. — Idea de una nueva historia general de la Amé- 
rica Septentrional. — 1746. — 1 vol. 4^ 
Buelna, Eustaquio. — Compendio histórico, geográfico i estadístico del Esta- 
do de Sinaloa.— 1877.— 1 vol 4? * 
Buelna^ Eustaquio. — Peregrinación de los aztecas i noiiibres geográficos in- 
dígenas de Sinaloa.— 1887.— 1 vol. 4^? 
Buenrostro^ Felipe. — Gompendio de lá historia de Méjico. — 1877. — 1 vol. 4^ 
Bnrgoa, Fr. Francisco. — Geográfica descripción de la parte septentrional del 
polo ártico de la América i nueva iglesia de las Indias Occidentales. — 
1674.— 1 vol 4S 

Bustamante, Carlos M^ de. — Tezcoco en los últimos tiempos de sus antiguos 
reyes.— 18á6.—l vol. 4*" 

Cabrera, Antonio J. — La Huaisteca potositia. — lageros apuntes sobre este 
país.— 1876.— 1 vol. 4? 

CarbAjal EspinosA^ Francisco.- HistoriadeMéjieo, desde kMl primaros tiem- 
pos de que hsá noticia, hasta mediados del dglo XIX.— 1862. — 3 vols. 4^ 

Carrillo i Pérez, Ignacio. — Pensil Americano florido en el rigor del invier- 
no.— 1797.— 1 vol. 4? 

Casas, Fr. Bartolomé de las.— Historia de las Indias.— 1877.-— 2 vols. 4^ 
Cavo, Fr. Andrés. — Los tres siglos de Méjico, durante el gobierno español 

hasta la entrada del Ejétóto Trigarááta— 1836-38.— 2 vols. 4? 
Oisneros, Diego.— Sitio, naturaleza i pto^íiédad de la ciudad de Méjico, • 

aguas i vientos a que está sujeta. — 1618. — 1 vol. 4~ 



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■ 
I 



PKÓLOGO. III 

• 

Olavijero, Er. Francisco Javier. — Historia Antigua- de Méjico i su conquista. 

_1844.— 2 vols. á? 
Oolecoión de documentos del Archivo de Indias. — 1864-1898.— 53 yols. 4- 
Oortés, Hemáa — Historia de la Kueva España, aumentada con otrqs do- 
cumentos i notias por Francisco Antonio Loren^ana, Arzobispo de Mé- 
JÍOO.-.1770.— 1 voL 4^ 

Cruzado, Manuel. — Discurso sobre el origen de las bibliotecas públicas exis- 
tentes envía BepdUica Mejicana, — 1890. — 1 vol 4- 

Oueva Aguirre i Espinosa, José Francisco de. — Extracto pie los autps de di- 
ligencias i reconocimientos de los ríos, lagunas, vertienjbes i ^de^agües 
de la oapital*de Méjico i su Valle; — 1748. — 1 vol. fol. 

Chavero (Al£redo)4Biva Palacio (Vicente), Zarate (Julio), Olavarría i Fe- 
rrari (Enrique de) i Vigil (José M*) — Méjico al través de los siglos. — 
5 vols. fol. 

Dávila Padilla, Fr. Agustín. — Historia do la fundación i discurso de la pro- 
vincia de Santiago de Méjico. — 1596. — 1 vol. fol. 

Dávila i Arrillaga, Fr. José Mariano.— Oontinpación de la Historia de la 
Oompafiía de Jesús en Nueva España^ del P. Francisco J. Alegre. — 
1888-89.— 3 vols. 49 

Díaz del Oaatillo, Antonio.— Mano religiosa del M. R. P. Fr. José Cillero, 
guardián del convento de la Asunción de Toluca, en la magnífica obra 
de la sacristía, i tres primeros altares, etc. — 1730. — 1 vol. 4^ 

Díaz del Castillo, Bernal. — Historia verdadera de la conquista de Nueva Es- 
paña.— 1632.— 1 vol. fol. 

Duran, Fr. Diego. — Historia de las Indias de NuevAEspaíia e islas de tie- 
rra firme.— 1867-80.— 3 vola 4^? 

Espinosa, Isidro Félix de. — Crónica Apostólica i seráfica de todos los cole- 
gios de Propaganda Fide de esta Nueva España. — 1746. — 1 vol. fol. 

Esquibel i Vargas, Agustín Francisco. —El Fénix del Amor, aparición mag- 
na ilustrada en la milagrosa efigie de Cristo, que con el título de la Pie- 
dad se venera en Michoacán. — 1764. — 1 vol. 4^ 

Fages, Eduardo.. — Noticias estadísticas sobro el Departamento de Túxpan. 
— 1855.— 1 vol. 4? 

Fernández de S. Salvador, Agustín Pomposo. — Los Jesuítas quitados i res- 
tituidos al mundo. Historia de la Antigua California. — 1816. — 1 vol. 4^ 

Florencia^ Fr. Francisco de. — La milagrosa invención de un tesoro escondi- 
do. Historia.de la imagen de Ntra. Sra. de los Remedios de Méjico. 
— 1685.— 1 yol. 4** 

Florencia, Fr. Francisco. — Or^en de los dos célebres santuarios de la Nue- 
va Galicia.— 1694.— 1 vol. 4** 



IV PBÓLO«0. 

■ «■ I* 

Florencia, Fr. Franoisco. — Origen del célebre santuario de Ntra. Sra. de San 
Juan del Obispado de Gaadalajara. — 1801. — 1 vol. 8** 

García Icazbalceta, Joaquín. — Nueva colección de documentos para la his- 
toria de Méjico. — 3 vols. 8^ ^ 

Gay, José Antonio. — Historia de Oajaca. — 1881. — 2 vols. i^- 

Gil i Saenz, Presb. Manuel. — Compendio histórico, geográfico i estadístico 

de Tabaco.— 1872.— 1 voL 4? 
Gómez de la Parra, José. — Fundación i primer siglo 'del convento del Sr. 

San José de Oarmelitas de Puebla. — 1732. — 1 vol. fol. 
González, Agustín R. — Historia del Estado de Aguascalientes. — 1881. — 1 

vol. 8^ 

González Obregón, Luis. — Méjico Viejo. — 1895. — 1 vol. 8^ 

Herrera Antonio de. — Historia general de los hechos de los castellanos en 

las islas i tierra firme del mar Océano. — 1730. — 4 vols. fol. 
Lerdo de Tejada, Miguel. — Apuntes para la historia de la heroica Yeracruz. 

—1850-57.— 3 vols. 4" 

Licéaga, José M. da — Adiciones i rectificaciones a la historia de Méjico que 

escribió D. Lucas Alamán. — 1868. — 1 vol. 4" 
Lizana, Fr. Bernardo. — Historia de Yucatán. — 1633. — 1 vol. 8? 
Loayzaga, Manuel de. — Historia de la milagrosa imagen de Ntra. Sra. de 

Ocotlán.— 1745.— 1 vol. 8? 

López de Oogolludo, Fr. Diego. — Historia de Yucatán.^-1867. — 2 vols. 4? 
López de Gomara, Fr. Francisco. — Historia de la Conquista de Hernán Cor* 

tés.— 1826.— 1 vol. 4« 
López de Portillo, Esteban. — Apuntes para la historia Antigua de Coahui- 

a.— 1 vol. 8*» 

Martínez, Henrico. — Repertorio de los tiempos e historia natural de Nueva 

España.- 1606.— 1 vol. 4? 
Meudieta, Jerónimo de. — Historia eclesiástica indiana. — 1870. — 1 vol. foL 
Mendoza, Eufemio. — Curso de historia de Méjico. — 1871. — 1 vol. 4? 

„ „ — Colección de documentos para la historia de Méjico. 

— 1871.— 1 vol 4? 

Molina Solís, Juan Francisco. — Historia del descubrimiento i conquista de 

Yucatán.— 1896.— 1 vol. 4? 
Mota Padilla, Fr. Matías de la. — Historia de la Conquista de la provincia 

de la Nueva Galicia. — 1855. — 3 vols. 8? 
Navarrete, Francisco Antonio. — Relación peregrina del agua de que para 

beber i vivir goza la ciudad de Querétaro. — 1739. — 1 vol. 4? 
Orozco i Berra. — Historia Antigua i de la Conquista de Méjico. — 1880.—' 
vols. en 4" 



PRÓLOGO? 



Padua, Antonio Maria dé. — Leyendas i tradiciones religiosas e historia anec- 
dótica de las principales imágenes. — 2 vols. fol. 

Payno Manuel — Oompendib de historia de Méjico. — 1870. — 1 voL 8° 

Pérez Hernández, José María. — Diccionario geográfico, estadístico, históri- 
co, biográfico, etc., de la República Mejicana. — 1874-75. — 3 vols. fol- 

Pérez Yerdía, Luis. — Compendio de la historia de Méjico desde los prime 
ros tiempos hasta la caída del 2? imperio. — 1892. — 1 vol. 8- > 

Pomas, J. R — Relación de Tezcoco. — 1891. — 1 vol. 4" 

Portilla, Anselmo de la. — Méjico en 1856 i 1857. (Gobierno del general Oo- 
monfort).— 1858— 1 vol. 4» 

Portillo^ Manuel. — Apuntes histérico-geográficos del departamento de Za- 
popan.— 1889.— 1 vol. 4^ 

Prescott William H. — Historia de la Conquista de Méjico. — 1844-46. — 
3 vols. 4" 

Prieto, Guillermo, — Lecciones de historia patria. — 1890. — 1 vol. 4** 

„ „ Prisión de Oachúpinas (la). — Relación de crímenes per- 

petrados por autoridades civiles i militares en el Estado de Jalisco. — 
1872-1 vol. 4» X 

Ramírez Aparicio, Manuel. — Los conventos suprimidos en Méjico. — 1861. 
—1 vol. 4* 

Remesal, Fr. Antonio da — Historia de la provincia de S. Vicente de Ohia- 
pa, Guatemala.- — 1619. — 1 vol. fol. 

Ríos, Epitacio J. de los. — Compendio de la historia de Méjico. — 1852. — 
1 vol. 4? 

Rivera Cambas, Manuel. — Historia antigua i moderna de Jalapa i de las 
revoluciones del Estado de Veracruz.— 1869-71. — 5 vols. 4" 

Rivera Bernárdez, José da -^Descripción breve de la mui noble i leal ciu- 
dad de Zacatecas. — 1732. — 1 voL 8? 

Rivera, Presb. Agustín. — Anales Mejicanos. — 1890. — 3 vols. 8^ 

Roa Barcena, José María, — Catecismo elemental de la historia de Méjico. 
— 1862.— 1 vol. 4* 

Rodríguez, Ignacio. — Ensayo geográfico, estadístico e histórico del Estado 
de Colima.— 1886.— 1 vol. 4» 

Romo, Joaquín. Guadalajara. — Apuntes históricos, biográficos de la capi- 
tal del Estado de Jalisco.— 1888.— 1 vol. 8** 

Ruiz, Eduardo. — Michoacán. — Paisajes, tradiciones i leyendas. — 1891. — 
1 vol. 4» » 

Sahagún, Fr. Bemardino da— Historia general de las cosas de Nueva Es- 
pana.— 1829-30.— 3 vols. 4« 

Salazar i Olarte, Ignacio da— Historia de la Conquista de Méjico.— 1743. 
— 1 vol. fol. 



SmíC» yí^tfítp Ví43éfl€is^ — ^ItélMte húHs&aam' dfe I» OabasxmdA ^hasm Sso.- 
taidér i (SMI» M |b0w IC^flHis» — ívdL 8? 

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VétoMMrty !"/< Agx^te dé^^Onéükk» de k pwiocMi dd Snto Evaasdio 

d« 1á^,^\m^\ r(A. M. 
^íérfftíéf MiítUmo.'^'tezeót^ en lo» úlúmtm iríiiiiCo» de mu ftptigiww rejes. — 

Yili^lMiAy ]flérf»eiie(^ld€». — HhMrieo i mgntáo n&reomo de ]* milagrosa 

imagMi de Naeiftra Sesera del Pueblito (Mi^^hoacán^— 1761.— 1 toL 8^ 
YIUagtitíéiTes( 8oio Mayer^ Joan de^ — Hiitona de la eooqniaU de la pro- 

rifida de li/^ ete,— 170L— 1 roL foL 
Villa ñÁném, Jnaa—Pnebla iagrada i profaiia.-'1746.— 1 toL 4^ 
VlUaeelfer i Báo^be^, J&§é Antonio de.— Teatro Americana Descripción 

general de lotí reino« i provineiae.de la Kneva EepaOa. — 1746-48. — 

i rol«« fol 
ZfkhlkU^t Leren/x^ de.-— EntAjro hlttóríeo de las rerolnciones de Méjico, desde 

180» haeia 1830,-1831,-2 rolf, 4? 

15 de enero de 1899. 



^^•^ 



Abacería* La primera abacería que los oonquistadarea espafioles turie* 
ron en este país f aó en Villa Rica de la Yeracruzi la segunda vez qu&- 
se fundó media legua de un pueblo de indios llamado Achiahialán (Ohia- 
huiztlán), en un lugar llano i fértil, que los castellanos pusieron el nom. 
bre de Arehid<ma, (Solis, lib. II, cap. X, i Torquemada). 

Abasólo* Nombre bascongado, forma de ába^ aboa, que significa, boca, i* 
aolo^ alteración de sQÍoa^ que vale campo, sembrado; de manera que el 
apellido Abasólo significa entrada del campo, de la sementera. 

Don Mariano Abasólo, natural i vecino del pueblo de Dolores, Estado 
de Guanajuato, tenia 27 afios de Isdad i era capitán del regimiento* 
provincial de dragones de la Reina, cuando comenzó la revolución en 
Septiembre de 1810. Era hijo de un español i de D? María Manuela 
Taboada. Según sostuvo en las declaraciones de la causa que se le for- 
mó en Ohihuahua, no tuvo conocimiento de la revolución hasta el mo- 
momento de estallar és^ti^ el 16 de septiembre de 1810, ni tomó parte- 
activa en ella sino arrastrado por Hidalgo i Allende. (Péi'ez Hernán- 
dez). 

En el Estado de Tamaulipas hai la Villa de il5a«o¿o, fundada con el 
nombre de Santillana el 29 de diciembre de 1752. En el Estado de 
Nuevo León existe otra, que antes se llamó ''Hacienda de Eguia de^ 
Viudas, situada a orillas del rio de Salinas, i fué erigida en Villa el 5^ 
de abril de 1827, con el nombre que Ueva^ en honor de don Mariano^ 
Abasólo que fué preso con el cura Hidalgo en las Norias dB Baján^ i 
condenado a prisión perpetua en Ei^afia, donde murió en el castillo de 
Santa Catalina de Cádiz. 

AbdicüCidn de Maximiliano. En 5 de juUo de 1865, al tomar Maxi- 
miliano la pluma para hacer su abdicación del trono de Méjico, so 
espoaa Carlota le detuvo la « "^^oHándole que aguardara mien- 

tras ella iba a Europa a ai 'os: el cumplimiento del* 



DICCIONARIO 



convenio de Miramar, un negocio hacendarlo i a arreglar con el Pa- 
pa los asuntos pertenecientes a la Iglesia, para captarse la voluntad del 
partido conservador, en el que ella i su esposo pensaban apoyarse en lo 
sucesivo. Maximiliano aceptó el consejo. (Rivera, tomo 2°, pág 159 i 
vuelta). Dice el historiador D. Niceto de Zamacois, que dos diputaciones 
del Ayuntamiento i de vecinos notables de Méjico, i otras no menos 
respetables de Puebla, llegaron a Drizaba en los primeros días de no- 
viembre de 1866, con exposiciones firmadas por millares de personas, lo 
más granado de la sociedad, pidiendo al Emperador que no abdicara. 
En la Junta de 35 Notables que se celebró en Méjico el día 11 de ene- 
ro de 1867 se decidió por mayoría no aceptarle la abdicación. El 27 de 
mayo de 1867, ya preso Maximiliano en Querétaro, D. José M^ Lacun- 
za, delante de D. Mariano Biva Palacio i de Iribarren i en prueba de 
confianza, abrió i leyó el pliego en que constaba la abdicación de Maxi- 
miliano, hecha en Querétaro el 20 de marzo de 1867. (Rivera, tomo 3^, 
pág. 20 a 25). 

Abecedario* De los seis millones i pico de habitantes, que, según el 
último censo, contenía el territorio de Nueva España al hacerse inde- 
pendiente, mui cerca de cuatro millones pertenecían a la raza indígena 
pura, uno a la europea i el resto, o poco más de otro millón, se compo- 
nía de la mezcla de ambas razas. Este conjunto de tan heterogénea po- 
blación, educado bajo el doble yugo de la superstición i el despotismo, 
carecía de Ips sentimientos elevados que dan al hombre la conciencia de 
fiu propia dignidad, i de^sus deberes con hus semejantes. Por lo menos, 
cuatro quintos de los habitantes del suelb mejicano ignoraban que exis- 
tiera en el mundo una cosa que se llamaba abecedario^ i el resto no ha- 
bía recibido otra instrucción que la primaria, la cual estaba reducida 
entonces a leer, escribir i contar medianamente, i a aprender de memo- 
ria el catecismo del P. Ripalda, en el que se inculcaba una obediencia 
ciega a la autoridad del Rei i del Papa. (Lerdo de Tejada, tomo II, 
pág. 231). 

Abig'eatO* Palabra derivada de abigeo^ procedente del latín abigeua, la- 
drón de ganado, formada de abigere, compuesta del prefijo a5, que con- 
nota separación, alejamiento, punto de partida, i agere, conducir, echar 
por delante, espantar. 

^Eb 1537, porque vio el virrei D. Antonio de Mendoza que cada día se 
multiplicaban los ladrones cuatreros, mandó que se instituyeran por to- 
das las ciudades i villas de la Nueva Espafia, tribunales de la mesa, que 
presididos de dos alcaldes anuales, juzgaran de estas causas e impidie- 
ran el abigeato. (Oavo, lib. III, § 17). 

Abril* El apellido abril, como el mes, se derivan del latín aprilist con* 



DB CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 



tracción de aperilist aperive, abrir, porque éste abría el antiguo afio de 
los romanos i en este mes la tierra abre su seno para dar flores i frutos. 
El padre D. Jerónimo Abril i Vera fué uno de los fundadores de la 
Congregación de la Unión en 1657, que después pasó a ser del Oratorio 
de San Felipe Neri, de Méjico. (Pérez Hernández). 

Academia de Bellas Artes, de Méjico. El vocablo academia se de< 
riva del griego Echidemoa^ Equedemo^ Academo^ propietario de un 
jardín que distaba un cuarto de legua de Atenas. Este lugar fué con- 
vertido en un gimnasio, donde Platón enseñó su filosofía: efe aquí re- 
sultó que se llamara academia la escuela i académicos los discípulos. 

En 1779, el virrei D. Martín de Mayorga había dado el primer impulso 
a la plantación de la Real Academia de Bellas Artes, estableciéndola 
provisionalmente en seis salas en la casa de moneda, bajo la dirección 
4el superintendente de ella D. Fernando Mangin. D. Matías de Gál- 
vez, que vino de Guatemala el año de 1783 nombrado virrei de Nueva 
España, visitó personalmente la Academia, i según su manifiesto en su 
informe al Rei, se compadeció al ver multitud de pobrecitos aplicados 
€d dibujo, i esto hizo que comprometiese todo su influjo para que el Rei 
la tomase bajo su protección, animándole los mejores maestros i bellos 
modelos que hubiese en Madrid i pusiese al nivel de la de San Feman- 
do, de aquella Oorte. Todo lo consiguió como deseaba, pues el Rei la 
dotó con nueve mil posos anuales sobre las cajas reales de Méjico, cua- 
tro mil de temporalidades i en defecto de este fondo, sobre vacantes 
mayores i menores. Entre los maestros se distinguió el peninsular D. 
Jerónimo Gil, famoso pintor i grabador. (Oavo, pág. 313). 

Academia de Durango. El día 9 de febrero de 1833 se fundó en la 
ciudad de I>urango la "Academia de Jurisprudencia teórico-prácti- 
ca." (Pérez Hernández). 

Academia de Méjico. El día 3 de abril de 1794 se fundó la Academia 
de Jurisprudencia de Méjico. (Pérez Hernández). 

Acombar O • Palabra tarasca que significa lugar de magueyes. En Acám^ 
baro fué preso i fusilado Sindoro Cajigas por el comandante Barriga 
el 25 de diciembre de 1861. (Rivera, tomo 1-, pág. 164). 

Acapetlahaacán* Nombre azteca formado de acapetlatl^ compuesto 
de acatl, carrizo, i petlatl^ estera, i de la terminación huacán^ forma de 
hua i can^ que significa lugar: lugar de esteras de carrizo. 

La parroquia de Santa María Acapetlahuacán fué de los 4>rimero8 
franciscanos fundadores de Atlixco. Está sobre la base del cerro de San 
Miguel, donde hai una ermita dedicada al Santo Arcángel. Además, 
tiene Atiixco las iglesias de Nuestra Sra. del Carmen, de la Merced, 
fian Juan de Dios. (Alfaro i Pifia, pág. 223). 



DICCIOKABIO 



Acaponeta* Nombre azteoa formado de acapol^ palabra compuesta de 
oeatl^ carrizo i de pol^ apócope de f^olaU verbo que «ignifíca enredar, en- 
marafiar, i de fida^ frijol: frijolar enredado en carrizo. 

El pueblo de Acaponetm hoi Villa del Terrüprio de Tepic, es memora, 
ble porque el 25 de abril de 1627, nups indios, que salieron pie bacia 
Ouadiana, lo asaltaron i destru/erop, quemando todas las casas e igle- 
sia. Los diez vecinos, los Qcho soldados i los frailes Francisco de Mar- 
ga i Antonio &aqaiQs se acogieron a nn fuerte con las mujeres i nifiosr 
(Mota Padilla, tomo 2- pág. 75). Aeapoueta o Obametla. (Torquema- 
da, tomo 1°, lib. 5", cap. 47. 

Acapulco* Alteración delnombre azteca ^oa;70¿co, yuxtaposición de acail^ 
carrizo, pul^ desinencia abundancial despectiva, i eo^ prefijo con que se 
denota estar dentro o sobre: en el carriaal grande o sobre el carrizo. 

El doipingo 6 de abril de 1813 principió el general D. José María Mo- 
rolos el ataque de Acapulco. £1 día 19 de agosto del mismo afio se 
rindió la fort^eza i se firmó la capitulación por MoreJos i por el caste- 
llano D. Pedro Antonio Yélez, el 2.0 se entregaron las llaves al Mariscal 
Galeana i el 21 la ocupó el vencedor. (Méjico al través de los Siglos, 
tomo 5^, pág. 110; Oavo, p4g. 963). 

El 27 de marzo de 1857 se sublevaron los presidiarios del fuerte de 
Acapulco, acaudillados por el reaccionario D. Gregorio Yilela. (Vigil, 
Méjico al través de los Siglos, tomo 5^» pág. 130). 

Acatémpan* Nombre mejicano, formado de acatl^ caña, i de témpan^ 
alteración de tempachoa^ cubrirse: cubierto de caOa, carrizal o cañave- 
ral. Este lugar pertenece al Estado de Guerrero i es memorable en la 
historia, porque allí tuvieron D. Agustín de Jturbidei D. Vicente Gue- 
rrero la primera entrevista el día 10 de enero de 1821, para arreglar 
la manera de terminar la guerra i dar a Méjico un gobierno indepen- 
dienta 

Acatlán de la Mixteca El nombre mejicano Acallan se deriva de oco- 
tla, que significa, carrizal, cañaveral, i con la partícula abundancial 
t^án^ denota lugar de carrizales. 

El pueblo de Acallan fué invadido en 1813 por Domingo Ortega, que 
mandaba trescientos realistas. Había en el lugar un destacamento de 
liberales, del cual fueron sorprendidos cuatro soldados que salían de des- 
cubierta, i fusilados sin pérdida de tiempo. Corrieron la misma suerte 
trescientas diez personas de uno i otro sexo, que inermes fueron sorpren- 
didas en aquel desgraciado pueblo, i robadas además. Bapifiáronso asi- 
mismo los paramentos sagrados i estrecharon al cura a que se los com- 
prase. (Oavo, pág. .970). 

Acatzing'O. Por los años de 1540 existía una. pequeña aldea» unas dos 



DB GüBIOStBADES HISTÓRICAS. 



leguas de OztotipBC (lugak* que en azteca significa encima de la gruta, 
de oziotlt gruta, cueva, i de ipofi, sobré), ó el Ingenio; conocida' por San 
Orístóbal Acatzingo, alteración del azteca AeaúUisintío^ compuesta de 
acatlf caña, i tzineo^ encima, sóbte. El jefe de estft familia era D. Die- 
go de Mendoza Austria i Moctezuma, hijo de D. Femando Cortes Ouauh- 
temoc, rei de Nueva- España, i nieto del monai^a i emperador Mocte- 
zuma< En 1 542^ dbligftdtí poi^ el tirvei D. Aritonib de Mendoza, emigró 
todo el puebla a Acafetñgo i se estableéit^ en las fslldás del cerro de Co- 
eolápan^ hoi llamado San Cristóbal, i de aquí se pasó en 1547 a Oriza- 
ba. (Arroniz. pág. 252 a 257). 

Aeaxee* Idioma usado en los estados de Durango i Sinftloa por los indios 
acaxeeSt papudos^ tecaym i vaimoiM. Este pueblo tenía su principal asien- 
to en el valle llamado hasta hoi de Topia, 

La palabra acaxee parece ser la misma qneAcaxete^ nombre de un pue- 
blo del Estado de Puebla. Tanto aeaxee como aeaxeie son corrupciones 
del mejicano cicaocitl, compuesto de atl, agua, i de cáositl, escudilla o ca- 
zuela, cajete. (Pérez Hernández). 

AcftXitli* D. Juan de Sandóval, cacique i señor del pueblo de Tlalma- 
nalpo, pidió por merced al virrei D. Antonio de Mendoza, que le per- 
mitiese acompañarle con su gente cuando fué a contener la sublevación 
de los chichimecas en 1541. Se conserva MS. el diario de esta expedi- 
ción, escrito on lengua mejicana, de orden de Acaxitli por Gabriel do 
' Castañeda, i traducido al castellano en 1641 por Pedro Vázquez, intér- 
prete de la Real Audiencia. Hai una mala copia en entorno IV de la 
"Colección de Memorias histéricas del Archivo general de Méjico,*' i 
otras varias en poder de particulares. (Joaquín Gaircía Icazbalceta, Dic- 
cionario de Hist. i Geog.) 

Acctón de Atlixco. El general D. Leonardo Márquez se dirigía con su 
ejército al campamento de Lorencez para auxiliarlo en el ataque a Pue- 
bla. Sabedor de ello D. Ignacio Zaragoza mandó al general D, Tomás 
O'Horán para que le presentatre batalla a Márquez, lo desconcertase e 
im{^die8e la incorporación a los franceses. El düa 4 de mayo de 1862, 
O'Horán pi^sentó batalla a Márquez, en Atlixco, i la ganó. (Rivera^ 
tomo r, pá¿. 190). 

Aceite. D^l ári&be ^z-aeit. 

En el primer siglo áe la conquista comenzó a fabricarse aceite i se hacía 
muí corta cantidad; pero luego se prohibió este ramo de industria, por- 
que, interesado el gobierno español en formar de sus posesiones en Amé- 
rica unos puntx>s de consumo para los frutos i manvfaetiira de lá metró- 
poli, como una medida de interés i de policía para e(m»étVtít i afirmar 
la independencia de aquella a ésta, prohibió el plantío de lós olivos, lo 



1 



6 DICCIONARIO 



mismo que de las vifiaSi fabricación de pafios i otros objetos de iiidn8>^ 
tria que robustecieron el trato i comercio de Espafia con estos reinos 
A pesar de esta prohibicióni repetida por diversas reales órdenes, comu. 
nioadas en distintas épocas a los virreyes, i de las prevenciones con que 
se les recomendaba que cuidasen de su cumplimiento, existían ya en la> 
colonia algunos plantíos de ol^vo en varios puntos del Valle de Méjica 
(en los Reyes), en las inmediaciones de Puebla, en las de Toluca, en Oa- 
lifomia i en muchos cementerios de los curatos de varios pueblos. (Pé- 
rez Hernández). 

Acequias de Méjico. La palabra acequia procede del árabe cuaaquia^ 
(M-saquia^ arroyo, canal de riego, o de (uatiquia, oa sequía^ regadera, 
acueducto, derivado de saqa, regar. (Monlau). 

En 1635, el virrei D. Lope Díaz de Fernández, marqués de Oadereita, 
dio sus órdenes al Ayuntamiento para que se limpiaran las acequias o 
albafiales de Méjico, en cuya obra se gastaron catorce millones de pe- 
sos. (Oavó, lib. 7-, § 4). En esta limpia se presentarían las Ouentas de| 
Oran Capitán. 

Acordada de Méjico. Eq 1710 se erigió ea Méjico el tribunal de la 
Acordada de la Audiencia de la Oiudad. Con esto habían cesado los ro- 
bos i escándalos que se cometían «n las ciudades i caminos; i dejaron de 
quedar inseguros i expuestos, cuando dejó de existir dicho tribunal por 
la Constitución de 1812. (El 21 de abril de 1776 se arruinó el edificio 
a causa de un terremoto que duró 4 minutos. 

Acordada* Con este nombre es conocido uno de los movimientos polí- 
ticos efectuado el 30 de noviembre de 1828. Un cafionazo disparado* 
por el capitán D. Lucas Balderas, al obscurecer, anunció a los habitan- 
tes de la capital que estallaba un movimiento político. 

Dos partidos políticos se lanzaban a la lucha: los masones del rito es. 
coces i los del rito yorkipo. En las logias escocesas se hallaban afiliados- 
Ios antiguos dignatarios, los poderosos por su capital, los grandes comer- 
ciantes, el alto clero, ciertos escritores prominentes i la mayor parte de 
los oficiales generales del ejército; las banderas del partido yorkino cu- 
brían al bajo clero, a las masas del ejército, a los industriales i al pueblo* 
El primero sostenía para presidente de la República al general D. Ma^ 
nuel Gómez Pedraza, de carácter activo, pero severo; de brillante inte- 
ligencia, aunque adusto; de regulares antecedentes, mas sin prestigio^ 
El segundo apoyaba al general D. Vicente Guerrero, protegido por el 
general Victoria, depositario del poder supremo. 

La declaración solemne del Congreso en 1° de septiembre de 1828, 
haciendo conocer que Pedraza era el presidente de la Kepáblica, que 
debía substituir al Sr. Victoria, i que quedaba de vicepresidente el Br, 



DB CUR10S1DADB8 mSTÓBlCAS. 



Guerrero, f aé la sefial del movimiento, la campana de aviso para empu- 
ñar las armas, el toque de llamada al partido yorkino para que en masa 
se lanzara a la pelea. Ambos contendientes preparados, rompieron las 
hostilidades. £1 3 de diciembre murió en el puente de San Francisco- 
el coronel D. Ignacio Inclán. El general Pedra:&k se fugó. El plan ha- 
bía sido instigado por Santa- Anna i él mismo se levantó en Yeracruz^ 
el 12 de septiembre de 1828. (D. José M» Lafragua, Dice, i Pérez Her- 
nández). . 

Acta de Ohilpancingo. . 

En la conclusión de las cartas i diplomas, bulas i otros documento» 
de la Edad Media, redactados en latín, solia ponerse Áetum (hecho)^ 
en ... . tal parte o punto, día, etc. De ahí el romance acta i el pluraB 
(xctaSf en las acepciones sabidas. (Mónlau). 

El Congreso liberal, reunido en Ohilpancingo, levantó un acta el 6 de* 
noviembre de 1813, con el objeto de adquirir la emancipación política^ 
del país, para que éste tuviera su autonomía propia, recobrando su per- 
dida independencia. 

Declara reo de alta traición a todo el que se oponga directa o indi- 
rectamente a su independencia, ya protegiendo a los europeos opreao- 
res, de obra, palabra o por escrito, ya negándose a contribuir a los gastos,, 
subsidios i pensiones, para continuar la guerra hasta consumar la inde^ 
pendencia. (Pérez Hernández). 

Acta constitutiva do la Federación. El 31 de enero de 1824, declaró el' 
Congreso que la Nación Mejicana es libre e independiente para siempre- 
de España i de cualquiera otra potencia, i no es ni puede ser patrimo- 
nio de ninguna familia ni persona. 

Acta Constitutiva i de reforma. Esta acta fué sancionada por el Congre- 
so extraordinario constituyente dejos Estados Unidos Mejicanos, el 1& 
de mayo de 1847, jurada i reformada el 27 del mismo mes. 

Acto pan* Nombre azteca que significa sobre tierra fértil i gruesa, com- 
puesto de aeZ, agua, toca^ enterrar o tierra fofa, i pan, sobre. 

Esta población fué fundada por los otomíes. Los frailes agustinos lle- 
garon a este lugar del estado de Hidalgo el afío de 1546, en que cons- 
tituyeron el templo católico i en julio del mismo afio Actopan se elevó* 
a la categoría de pueblo. 

Acn I cinglo* Palabra azteca que vale pequeñas corrientes torcidas: d» 
a, por atlt corriente; cul, apócope de eultio^ cosa torcida, como camino,, 
etc., i zingo, terminación que denota pequenez. 

A corta distancia de la cañada de Iztapa, en las cumbres de Aculcin* 
go, hubo un reñido combate el 1° de noviembre de 181 2 entre las tropas 
del general insurgente D. José M^ Morelos (817 hombres) i las del co- 



S DIOOIONABIO 



ronel realista AgaUa {l,^0lK»m1nre8, contanelo el refuerzo enviado por 
Llatlo). Morelob fuá derro(bdt> i perdió once cafiónea, algunos pertre- 
chos de guerra, útiles de zapa, unos enantes fusiles i 40 hombres entre 
heridos, muertos i dispersos. Don Hermenqi^ldo Galeana pudo salvar- 
se oeulto en el tffonoo de un árbol, i al día siguiente se ineorporó a las 
f uenAS dé Motéhe* 

JLculcO* Forma del mejicano ctcoteb^ por aciialcOf o cíóoalcot lugar de cu- 
lebra do agua; compuesto de a, por atl^ agua, cóatlt culebra i co, desinen- 
nencia que denota lugar de. ^ 

El pueblb de Aciílco es memorable en la historia de la Independen- 
4iÍB, por el combate librado allí entre insurgentes i realistas. 

El día 7 de noviembre de 1810 se hallaba el cura Hidalgo en Acúleo, 
<[onde fué atacado ese día por el jefe espafiol D. Félix María Calleja, 
'oon más de siete mil hombres bien armados. El combate duró una hora 
i hubo (inclusive los de Arroyozarco) 85 muertos; los heridlos fueron 53, 
•de los cuales murieron diez. Calleja había dado parte al Yirrei, dicien, 
do que los americanos habían perdido máa de diez mil hombres, entre 
muertos, heridos i prisioneros: así se publicó en "ía Gaceta" de 20 de 
noviembre de 1810. Los prisioneros que hizo Calleja fueron unos sen- 
tenciados a muerte i otros a diez años de presidio. (Cavo, pág. 840). 

Las fuerzas nacionales perdieron en esta desgraciada jomada los dos 
cañones i carro de parque que a Trujilio quitaron en la acción de las 
OrUces, 8 piezas del calibre de 4j otra de 8 i dos pequeñas, 1 20 cajones 
de pólvora, 3 de municiones, balas de hierro, botes de metralla, 2 ban- 
-deras del regimiento de Celaja, Una del de Yalladolid, 4 de los cuerpos 
nacionales, 10 cajas de guerra, un carro de víveres, 1,200 reses, 1,600 
<3arneros, 200 caballos i loulas, 16 coches, 13,550 pesos, varias piezas 
<le plata labrada, un cajón de zapatos, algunos fusiles, equipajes, pape- 
les i 600 prisioneros, entre los que figuraron D. José Mf Castañeda i 
Escalada, D. José M^ Abad i Cuadra, Fr. José M^ Esquerro, Fr. Ma- 
nuel Orozco, D. José í'ulgénció Rosales, D. José Antonio Yalenzuela^ 
D. José Mariano Galván i ódho mijjeres. (Pérez Hernández). 
AcaedUCtO de Chapultepec. £1 término acueducto procede del latín 
aquosdu^ius, compuesto de cíqua^ el agua, i de ductus^ conducción. 

Los mejicanos construyeron el acueducto que conducía el agua de 
Chapultepec a Tenochtitlán (Méjico). Tenía cinco pies de alto i dos pa- 
sos de ancho, construido de piedra i mezcla, sobre el camino, de dos 
millas de longitud (4,165 metros). Véase Agua. 

En tiempo de Carlos III i siendo Yirrei de Nueva España D. Fr. 
Antonio María Bucáreli i Urzúa se concluyó la arquería que conducía 
el agua gorda desde Chapultepec hasta el Salto del Agua, en 20 de mar* 



DK OUBIOBIDADIS HfBTÓBtOAS. 9 

jso de 1779. Desde la toma del agua en la Alberoa, tenia ifiBt Taras 
(3 quilóm. 908) i desde el puente de Ohapuliepec 904 arcos, que ja no 
existen. 

Acueducto de Tescoco. Aiin se ye en Tezcutsingo, antiguo sitio de re- 
creo de los reyes de Tescooo, el acueducto por donde pasaba el agua a 
los jardines reales. (Dice. Unir, de Hist i Oeog.) 

Acueducto de Santa Fe. Es de agua delgada, i tiene 9,500 metros de 
longitud, 900 arcos de 7 metros, 3 de alto i 2 de ancho. 

Acueducto de Qaerétaro. Está hecho de 4 metros de frente, 10 de bogeo 
i 12 de profundidad, que forman el cimiento, sobre el que se levantan 
74 arcos de piedra de sillería, diatantes entre sí 16 metros, con una al- 
tura de 25, sin contar la cañería subterránea desde el manantial o sur- 
tidor hasta el primer arco. (Peres Hernández). 

Acueducto de Morelia. Tiene 9,375 metros de longitud i está hecho 
sobre una bellísima arquería de piedra de sillería. 

Acueducto de Guadalajara. Es de 8,142 metros de longitud. 

„ de Guanajuato. El de la Presa Ghica a la ciudad tiene 3,41 2 

metros de larga 

Acueducto de Taxco. Tiene 2,514 metros desde el cerro de la Tacha 

Grande a la ciudad. 
Acueducto de Tixtla de Guerrero. Procede de los cerros inmediatos i 

tiene 1,500 metros de longitud. 

Acueducto de Óhihuahua. Tiene 6,123 metros. 

. „ de Veracruz. Desde el río de Jamapa a la ciudad es una 

tubería de hierro de unos 20 quilómetros de longitud. 

Acultzio* Palabra tarasca que significa lugar de culebras. 

£i pueblo de San Nicolás Aouitzio es memorable en la guerra de la 
Intervención, porque allí tuvo lugar el canje de prisioneros de las fuer- 
zas invaaoras que sirvieron a las órdenes de Maximiliano de Austria i 
las del ejército liberal, el 6 de diciembre de 1865, siendo general en jefe 
del ejército del Gentro D. Vicente Biva Palacio, i jefe encargado de vi- 
gilar el cumplimiento del canje i custodia de los prisioneros mejicanos, 
el general D. José María Pérez Hernández. Gomisionado por parte de 
los mejicanos D. Agustín Linarte, teniente coronel, i por parte de los 
franceses Mr. Vissart de Bocarmé. 

Acuitzio* En 6 de diciembre de 1811 salió de Morelia el coronel rea- 
lista D. Joaquín del Oastillo Bustamante i se situó en una loma próxi- 
ma al pueblo de Santiago Undamico; i las fuerzas independientes, a las 
órdenes de D. Manuel Mufiiz, acamparon en la loma de San Juan, cerca 
del pueblo de Acuitzio. Mufiiz fué derrotado en el combate, perdió 13 

8 



1# Bf€eioaiAmM 



imiéL enemigo hiio eon bu oabellerfa «na herroro^a earakerfa e» 
le»diepenoe. (Peres Hernándex). X. 

A#vAacl6li de oro. En 1675 se comensó a aonfiar oro en Méjico; pnea 
kaata entonces este precioso metal se llevaba a Espafia en tflr|iieles por 
mandamiento de los rejres. (OaTO, lili. YIII, § 7). 

Desde 1536 (que empezó la aoufiacidn de la plata) hasta 1853 se aca- 
taron en Méjico 2,914.057,681$: 119.964,777$ en oro i 2,794093,901$ 
en plata. (Pérez). 

Advans* XJrrea, Gaadiz, Oafies, Sonsa i Engelmann derivan esta yoz de 
la perso-arábiga od-cÍHiMín/ pero corresponde más a la forma espafiola la 
avábigo-marroqní ad-diwana^ que se encuentra en el P. Lerchandi i se 
echado menos en el Suplemento de Dozy. Según Sousa, además de edi- 
ficio o lagar en que los administradores de la Real Hacienda cobran los 
derechos impuestos a las mercaderías, la voz Áduema se emplea también 
para significar el consejo o jibta de los Ministros de Estado. La etimo- 
logía es la mijGitDa que la anterior, encontrándose la toz en Freytag en 
la acepción de tcnatu8¡ eonaiUum, (Eguilaz i Yanguas). 

En 1728 se comenzaron a fabricar la Real Ossa de Moneda i la Adua- 
na de Méjico, que se terminaron el afio de 1733. 

AdQftna Quemada. La noche del día 7 de abril de 1825 hubo un inoen- 
dio en la Aduana de Veraeruz, en el que fueron devoradas por las lla- 
mas, a pesar de los esfuerzos que por parte de las autoridades i del 
yecindario se hicieron para evitarlo, casi todas las mercancías que allí 
estaban depositadas. Esta casa, conocida todavía por la Adttana Que- 
mada, se halla en la esquina de la calle de San Francisco i primera de 
San Agustín. Era de la propiedad del Gobierno i la conservó hasta el 
10 de julio de 1856, que la cedió al Ayuntamiento, en unión de la casa 
llamada Proveedwríay para destinarlas a establecimientos de instrucción 
primaria i secundaria. (Lerdo de Tejada, t 2^, pa 284, 290 i 291). 

ASFOlitO de Yanhuitlán. La voz aerolito es compuesta de las griegas 
é^, aeros^ el aire, i lithoa^ piedra. 

Este aerolito tiene un peso específico de 3,59 1. De Yanhuitlán, que 
está en la Mixteca alta, a 4 leguas de Tepozcolula (Oajaca), se trajo a 
Méjico. 

El día 26 de agosto de 1871, D. Francisco de P. Urquidi informó a 
la Sociedad de Geografía i Estadística, de Méjico, que en la parte Sur 
de Chihuahua, cerca de su límite con Durango, en la Ha<»enda de la 
Ooncepción, municipalidad de Allende, existía un aerolita (Pérez Her- 
nández). 

Af^na de Guadalajara. Por los afios de 1600, se procuró introducir el egua 
en la ciudad de Guadalajara; pero quedó en olvido hasta 1630, que se 



-^ DI OUBIOflIDADSB HltTÓBIOAS. 1 1 

toItíó á trater de este aivnta Deide el afio de 1632 se principió a in- 
troducir, i en 1638 ya tenia agua lá ciudad. (Mota Padilla, tono 8*, 
paga. 172, 174). 

AfSa de Qaerétaro. La parte más alta de la ciudad de Quérélairo eareda 
de agna, hasta que D. Antonio de Urratia i Arana, marqués del Yi- 
llor de la Águila, el afio de 172G, emprendió traerla. La obra del acue- 
ducto (desde el cerro del Oapulin), se concluyó el afio de 1738 i costó 
1.427,791 pe80& (Alegre, tomo 2^ pág. 164). 

JkgUU de Tlaltelolco. D. Sebastián Ramiros de Fuenleal aumentó en 1532 
las aguas de la ciudad de Méjico, conduciendo por Tlaltelolco una nue- 
ra Tena, en que expidió menos de lo tasado por los alarifes i de que pro- 
yeyó a los edificios i plazas con hermosas fuentes. (Oayo, lib. 3", § 5). 

AffVa de Yeracruz. El franciscano Fr. Pedro de Buceta fué quien arregló 
la introducción de agua en Yeracruz, por los afios de 1630, o poco an- 
tes. (Mota Padilla, tomo 2*, pág. 174). 

Hasta el mes de abril de 1795 se conduda por las calles el agua ne- 
eesaria para el serricio de las casas, por medio de unas carretillas de 
madera con tres pequefios barriles, tiradas por un hombre. Desde en- 
tonces estableció allí el capitán don Juan Antonio Ruiz de Alvarado el 
modo de conducirla en barriles sobre el lomo de burros. (Lerdo de Te. 
jada, tomo 1^ pág. 326). 

La que actualmente se bebe, que viene del río de Jamapa, desde Me- 
dellín, por tubería de hierro, data desde el tiempo del gobierno de 
Maximiliano i se debe al laborioso yeracruzano D. Domingo Burean. 

Aff Sft del Perra En este lugar de la municipalidad de San Marcos, dis- 
trito de Tayares (Estado de Guerrero), hubo un combate entre las tro- 
pas al mando del general Santa-Anna i las del ejército restaurador de 
la libertad, a las del general D. Tomás Moreno i coroneles D. Di^;o Al- 
yarez i D. Miguel García, el 30 de abril de 1854. Santa-Anna fué de- 
rrotado, i en su retirada a Yenta del Peregrino perdió 352 acémilas 
sargadas, en su mayoría, de víveres, y 24 caballos con sus monturas. 
(Pérez Hernández). 

JLflia de Ohapúltepea En 1606, el marqués de Montes Glaros trató con 
la ciudad de Méjico de conducir por arcos el agua que se bebía, que 
aún entraba por atarjea, obra muy sólida de los antiguos mejicanos. En 
este afio se emprendió la obra i se terminó el afio de 1620. (Oavo, 
lik 6, § 6). Costó 150,000 pesos. 

JkgUMeevitO de Zapópan. Es un paredón lleno de hierbas, que destila 
agua» Está cerca de Quadalajara. 

JLfSalefUás* Cerca de la misión de Alamillo, que se despobló, se fun- 
dó el afio de 1675 la yillade San Nicolás de Agualeguas, a 4r9 quilo- 



metros de MonterreL Muchos prononcisn malamente GuaUgumi^ i 
así está escrito en ArlegnL (Mota Padilla, tomo 3^, pág. 211, i Arie- 
gnl, pág. 117). 

Af^lianiieTft* Palabra compuesta de agtuí i de ntMvo. 

Hidalgo nombró al teniente general D. Mariano Jiménez i le dié en- 
ee mU hombres para qae f oera a ocnpar hk provincia de Naeyo Leen. 
Salió en basca del enemigo, al mismo tiempo que Cordero^ con dos mü 
hombres, salió del Saltillo para impedir la ocupación que intentaba Ji- 
mónes. Ambos jefes se encontraron en Agnannera el 6 de enero de 
181 1. Apenas comenzó el combate, los soldados realistas se pasaron eon 
sas armas i útiles de guerra a los independientes. Cordero hnyó, pero 
faé preso por sos mismos dragones i entregado a Jiménez, quien entró 
triunfante en Saltillo, i en consecuencia, D. Manuel Santa María, go- 
bernador de Nuevo León, se declaró por la revolución en MonterreL 
(Dica TJniv. de Hist i Geog.) 

AipaaÉCalleiit^S* Este lugar se llamó asi por sus aguas termales. El 
primer espafiol que visitó a este lugar fué el capitán Feralaiíndes Ohe- 
rinos en 1530. (Mota Padilla, tomo 1?, pág. 125). / 

Por oédnla del rei Felipe II, fechada en Madrid el afio de 1575| ^ 
se dio terrenos en el sitio llamado AguaacaUenlea^ junto a las casas de 
Alonso de Avales, a los españoles Juan de Montero, Jerónimo de la 
Oueva, Alonso de Alarcóni aotras personas, muchas de ollas de Lagos, 
para fundar la "Villa de la Asunción de Aguascalientes." Se edi6oaron 
primero pequeflas habitaciones i una capilla de adobe en la calle del 
Apostolado, a corta distancia de donde está hoi el templo de San Die- 
go. En 1576 murieron muchos vecinos a consecuencia de la epidemia 
llamada n%atla»ákwaü. En diciembre de 1593, los indios chichimecas 
saquearon la población. En 18 de diciembre de 1611 fué declarada vi- 
lla por la Audiencia de la Nueva Galicia. En 1824 fué erigida en ciu- 
dad i capital del Estado en 1836. (González, pág. 20.— Mota Padilla, 
tomo 1^ cap. 9**, pág. 125). Véase Avalas. 

AS^^B.JOm El apellido castellano Aguayo puede provenir del árabe agua" 
yaqt la goma resinosa llamada amoníaco, o también de agiM, En Méji; 
co existe el término Aguayo^ que significa áspero, espinoso, derivado del 
azteca oAtMiyOj cosa espinosa, de donde muchos, por aféresis, dicen gua- 
yo al rallo. 

£1 27 de abril de 1675 fundó Valcárcel la misión del pueble de 

San Miguel de Luna, contiguo a la ciudad de Guadalupe, i dio la pose- 
sión a don Lázaro Agustín, gobernador de los tlaxcaltecas que aoom- 

1 Mota Padüla, (tomo 2^ pág. 40), dice que Agoascalientes se fandó en 1583, hu- 
tameote coa Lagos. 



DB CDRI08IDADK8 UISTÓB1CAS. 13 

' pafiaron a Yalcárcel desde Saltillo, a Jnan de la Oruz, capitán de la 
nación bobole^ i a Francisco, capitán de la tribu gicocoje, con asistencia 
del P. Fr. Joan de Larios. Oaando el general Alonso de León entró (por 
los años de 1688) en este lagar, la ciudad de Guadalupe estaba destruida 
i abandonada, i sólo existía el pueblo de San Miguel de Luna con un 
reducido yecindario de catorce familias tlaxcaltecas. Ya en 1693 se lla- 
maba San Francisco de Goahuila i más tarde le dieron el nombre de 
San Miguel de Aguayo, por haber llevado el marqués de este título 
más indios tlaxcaltecas. (López Portillo, pág. 247). Fué conocido 
por San Miguel de Aguayo hasta el 27 de febrero de 1832, que fué eri- 
gido en villa con el nombre de BuataTnanta, en memoria del general D. 
Anastasio de Bastamante, que nació en Jiquilpan (Michoacán), el 27 
dejuliodel781. 

Af^uazarca* Don Vicente Guerrero sufrió una derrota en Aguazarca, 
después del 5 diciembre de 1819, donde D. Fio María Ruis, jefe realis- 
ta, tomó prisioneros a Chivilini i XJrbizu i los hizo pasar por las armas 
en el acto. (Pérez Hernández). 

Affliaznelft* Este pueblo del cantón de Jalapa (Yeracruz), se fundó el 
afio de 1668. (Pérez). 

Afolla de dos cabezas. En 1720, un cazador, en Teposcolula deOajaca, 
mató un águila que tenia dos cabezas. El cura del lugar se la mandó 
al virrei D. Baltasar de Zúfiiga Guzmán, marqués de Valero, quien 
puso gran diligencia en disecar aquella ave para su conservación i de 
ella hizo un presente al rei Felipe V, i éste mandó ponerla en el Esco- 
rial. (Cavo, lib. r, § 21). 

Ag^Uila de Ohilpancingo. El 30 de marzo de 1854 entró el general Santa- 
Anna en Ohilpancingo. En aquellos momentos sucedió la casualidad de 
que una águila real se parara entre las filas de los soldados que estaban 
en las calles, de los cuales uno la cogió i se la presentó a Santa- Anna. 
Los periódicos santanistas tuvieron este hecho como un pronóstico en 
pro de la dominación do Santa- Auna, i el águila estuvo mucho tiempo 
en el Pala^tio Nacional. (Rivera, tomo 1°, pág. 6). 

As^lStf n (Orden de San). El nombre Agustín procede del latin Augus- 
íinu9f diminutivo de Auguatué^ Augusto, de aug&re, aumentar. 

La Orden de San Agustín la fundó en Tagaste el doctor de la Iglesia, 
San Agustín, i en 1256 el papa Alejandro VI la reunió en una corpo- 
ración las dos sociedades de ermitaños i de clérigos, de que se componía. 
Llegaron a Méjico los religiosos de esta Orden el 7 de junio de 1633, i 
se erigieron en provincia en 1543, bajo la advocación del Santísimo Nom- 
bre de Jesús. El emperador Garlos V cedió para la fábrica de la iglesia 
1a cantidad do 162,000 pesos, i el 28 de agosto de 1541, puso la prime- 



14 mcoiovAEio 

ra piedra el yirrei D. Antonio de Mendoza. La primera iglesia ae f a»- 
BBÓ el día 11 de diciembre de 1576. 

La reparación del convento, deapnés del incendio, se comenaó el 22 
de mayo de 1677, á las 4 de la tarde, con una numerosa concurrencia. El 
cimborrio se cerró el día 18 de agosto de 1691| i la nueva iglesia se de- 
dicó el 14 de diciembre de 1692. (Alfaro i Pifia, págs. 70 i 7 1). 
Aff UStf n de Puebla (San). 

La primera dedicación de la iglesia del convento de San Agustín de 
Puebla, fué el 26 de Agosto de 1612, i la segunda el 7 de diciembre de 
1627, la advocación de Ntra. Sra. de la Encarnación. Antes de estas 
dedicaciones fueron proclamados por patronos de la ciudad de los An- 
geles, San Agustín i San Nicolás Tolentina (Alfaro i Pifia, pág. 207). 

Ai^astín de Guadalajara (San). El 23 de junio de 1571 i el 26 de mayo de 
1573, la Audiencia concedió a los padres agustinos permiso para edifi- 
car un convento en Guadalajara. El primer prior fué Fr. Diego de So* 
ría. (Alfaro i Pifia, pág. 307). 

Af^astÍB de Zacatecas (San). Siendo provincial el padre Fr. Alonso de la 
Yeracruz (de Quesada, dice Rivera Bernárdez, pág. 38), por el afio de 
157% se dio a los frailes Agustinos posesión en el mejor sitio que tenía 
entonces en la Plaza Mayor de la ciudad de Zacatecas, en medio de ella, 
donde fabricaron su convento i una moderada iglesia, hasta que D. Agus" 
t(n de Zabala, del orden de Santiago, la hizo a todo costo i la adornó, 
como patrón, el afio de 1613. (Mota Padilla, tomo 3?, pág. 52). 

Desde 1612 hasta el 8 de Septiembre de 1625 sirvió de parroquia. 
El 15 de agosto de 1752 se dividió el convento. (Alfaro i Pifia, pá- 
gina 313). 

AipUStíli (convento de San). El convento de San Agustín de San Luis 
Potosí se fundó el 19 de septiembre de 1603, por orden del virrei B. 
Gaspar de Zúfiiga i Aceveda (Alfaro i Pifia, pág. 344). 

AffüStf n de Morelia (San). En 1560 fundaron los padres Agustinos su 
convento en las ciudad de Morelia. (Alfaro i Pifia, pág. 238). 

AffafBtili de Méjico (San). El 11 de diciembre de 1676 fué destruida 
por un incendio el templo de San Agustín, en los momentos en queoe* 
lebraban allí la fiesta del rd Garios. (Oavo, lib. YHI, § 7^). 

A|r V£ítin08 en Méjico. Los primeros religiosos de la orden de San Agus- 
tín que vinieron a Nueva Espafia fueron Fr. Francisco de la Grúa, f ue 
venía por prior, Fr. Juan de San Román, Fr. Jerónimo Gonzálea do 
San Esteban, Fr. Jorge de Avila, Fr. Alonso de Borja, Fr. Juam de 
Osegujsra i Fr. Agustín de Oorufia. Llegaron a Yeracruz el 22 de va* 
yo de 1533 i entraron en Méjico el 7 de julia (Peres Heraáadea). 



DB CÜRI08II>ADB8 HIBTÓBICAS. tS 

■ J l ■■'■ ■■ I , . I ■ I . .1 ■ . ■ ,■,.,■.■. III .-W .1 —I . I ■ II lili — »«í— *— » 

Jllmacatillo* Lugar del municipio de Aeapulco i memorable en h híK- 
toria de la Independencia porque en él luchó Moreloá contra el realiata 
París, comandante militar de Ooata Ohica. Entre eate punto i el Pan 
Beal de la Sabana se cuentan 22 acciones que honran el valor de las 
tropas independientes. Los surelloa no pueden olvidar el Aguacatillo, 
la Sabana, los Tres Palos, Yenta Yi^a, el Veladero Tomaltepec i Pae. 
blo Nuevo, que regaron con su sangra (Peres Hernández). 

AliaacatlAll* Palabra azteca que significa lugar de áhuaeckteSy forma- 
da de áhuaoatlf aguacate, i la desinencia tlan^ que denota con, conjun- 
to, etc. 

El pueblo de Ahuacátlán (Jalisco), fué fundado por Oristóbal ám 
Oftate en 5 de febrero del afio de 1542. (Mota Padilla, tomo 1^ cap. 
31, pág. 330). 

El capitán Peralmindez Ohirino fué el primer europeo que visité a 
este pueblo en 1530, donde después se fundó el real de minas de San 
Pedro Analco. 

AhnalnlCO* La ciudad de Ahualulco^ antiguo pueblo de Ya¡kualulG9 
(palabra azteca que significa rodeo grande o rincón grande, compuesto 
de yahualli^ corona, o ruedo, i uho^ grande o rincón), fué fundado 
por Cristóbal de Oftate el día 5 de febrero del afto de 1542. 

Alilialalco de Pinos (batalla de). El 29 de septiembre de 1858, se dié 
la batalla de Ahualulco de Pinos que D. Miguel Miramón i sus subal- 
ternos D. Leonardo Márquez, D. Tomás Mejía, I). Marcelino Cobos, 
D. Francisco Yélez i D. Luis Pérez Gómez, ganaron al general D. San- 
tiago Yidaurri i sus subalternos D. Juan Zaazúa, D. Nicolás Arambu- 
ri i coronel Naranjo. Yidaurri tuvo 672 muertos, 96 prisioneros i la 
pérdida de 23 piezas de artillería, 13 carros con municiones, «113 ca- 
rros de transporte, 1,163 rifles i carabinas Minie, 12,233 proyectiles i 
un número considerable de lanzas i otros útiles de guerra, i el ejército 
deMiramto tubo 143 muertos i 201 heridos. (Rivera, tomo 1^, pagi- 
na80). 

Alinalalco* En las inmediaciones de este pueblo de San Luis Potosí 
hubo en 1858 un combate entre las tropas del general D. Santiago Yi- 
daurri, que sostenía los principios proclamados en el plan de Ajutla 
por D. Ignacio Oomonfort, i las fuerzas reaccionarias del general D. Mi- 
guel Miramón. Yidaurri, p<Mr su impericia, fué derrotado. (Pérez Her- 
nández). 

AIlHalalco de Mercado (Jalisco). 

Eate pueblo estuvo primero en sitio de Jaleo, i se llamó Bealt euan- 
do las platas de las minas de la Posesión i de San Pedro ^ostuvlaioa en 



16 DICCIOVABIO 



bonaiiEa i que te beneáciaron en el Calvaría Se avecindaron la^ (ano- 
lias de Babín, de OeliSi de Bincón Gallardo, García de León, eta 

Cuando Francisco Cortés entró en eete lugar, hacia dies afios que es- 
taba poblado. Sus vecinos, huyendo de los tarascos, se refugiaron en 
Etsatlán; Juan de Escarcena volvió a fundarlo en 1531, catequizados 
los indios por Fr. Francisco Lorenzo, perfeccionados por Fr. Martín do 
Jesús i después por Fr. Juan de Padilla. La primera iglesia de indios 
u hospital la mandó construir el franciscano Fr. Alonso de Molina> i 
en '1688, bajo la dirección de Fr. Francisco Bodríguez se abrieron los 
cimientos de la actual parroquia que se concluyó en 1720. El hospital 
se comenzó en 1745 i se concluyó en 1760. £1 último religioso de San 
Francisco fué Fr. Luis Jarero, quien entregó al cura D. José Domingo 
Figueroa, a fines del siglo XYIIL (Pérez Hernández). 

Almatitlán* £1 vocablo Ahitatitlán es azteca i significa lugar de aAt¿a- 
tes. Es palabra formada de (thitatli espina de tuna o nopal, i de la termi- 
nación tlan. / 

El capitán Perlamíndez Chirino fué el primer europeo que conoció 
en 1530 el pueblo de Ahuatitlán, donde después se fundó el Beal de 
Minas de San Pedro Analco. (Mota Padilla, tomo 1^, pág. 133). 

Almayallllco* Metátesis de Áyahualuleo^ nombre azteca formado de 
0, apócope de atl, agua; yahualli^ corona o rodillo que los cargadores 
se ponen en la cabeza para que el peso no los lastime, i de uleo, rincón: 
todo significa rincón rodeado de agua. 

"Estando Gonzalo de Sandoval entendiendo en la población de la vi- 
lla del Espíritu Santo, y llamando otras provincias de paz, le vinieron 
•artas como avia entrabo vn nauio en el de Águayaleo, que es puerto, 
aunque no bueno, que estaña de alli quinze leguas, y en el venian de 
la isla de Ouba la sefiora dofia Oatalina Xuarez la Marcayda, que assi 
tenia el sobre nombre, muger que fue de Oortes, y la traia vn su her- 
nano Juan Xuarez, el vezino que fue el tiempo andando de México, y 
la Zambrana, y sus hijos de Villegas de México, y sus hijas y aun la 
avuela, y otras muchas sefioras casadas: y aun me parece que entonces 
. vino Elvira López, muger que entonces era de Juan de Palma; el qual 
Palma vino con nosotros^ que murió ahorcado, que después esta Elvira 
fue muger de vn Argueta: y también vino Antonio Diosdado, el vezino 
«|ue fue de Guatímala." (Bemal Díaz del Castillo, cap. 160, pág. 167). 

JLlCllbsill* Palabra de la lengua maya o yucateca, compuesta de a¿a5| no- 
che, i de si 6, rayar, pintar: noche que tiene el cielo lleno de nubea 

Asi se llama uno de los edificios más notables de las importantes mi- 
.. ñas de la antigua ciudad Ohichen-Itzá. (Yucatán). 



DH CUBIOaiDADBfl HISTÓEIGaS. 17 

MMé* V'oz de la lengua maya que gignifíoa agudo, punta, compuesta de ak, 
bejuco, i e, punta, fila 

La primera batalla que los españoles tuvieron con los indios en la 
conquista de Yucatán^ fué en Akó el afio de 1527, en la que murierOM 
más de 1,200 yucatecos. (Oogolludo, tomo T, lib. 2^ cap. VI, pág. 129). 
AU1« Voz maya que significa bejuco. 

Las ruinas de Akil están en el partido de Tekax, del Estado de Yu- 
catán. 
'Alulbastro* Los antiguos llamaban alabaaíro a unos vasos^peqnefios en 
forma de pera, sin asa, que servían para poner perfumes. Las había de 
oro, de ónice, etc., i con frecuencia de una piedra oriental transparen- 
te, que al principio no tenía nombre, i después se le dio el del vaso pa- 
ra cuya fabricación servía. £n latín es alahiuUr, alabastrum; en griego 
alabaatroa^ formado de a, privativa, i ¡abé, el as^i derivado de lambanó, 
yo cojo. Alabasíro vale que no 9e puecU atir por carecer de asa. 

Después de los asesinatos de Izancanac, el afio de 1525, Hernán Cor- 
tés pasó por la tierra de los Itzaes, donde atravesó por un mal puert* 
que los castellanos llamaron de Alabastro^ porque lo parecía toda la 
piedra. (Oogolludo, tomo 1*, lib. 1, cap. 15, pág. 91). 
Aluliaiztláli* Del azteca a, por atf, agua; huizílan^ sur, mediodía, 
huiztli, lugar de espinas, i alarzie^ cosa resbaladiza. 

El 17 de octubre de 1817 se hallaban en este pueblo del Estado de 
Guerrero el jefe insurgente Pablo Ocampo Izquierdo i otros, cuando 
fueron atacados por las fuerzas realistas al mando del capitán D. Ber- 
nabé Villanueva. Ocampo escapó solo, pero sus 200 hombres allí pere- 
cieron. Sólo cinco cayeron prisioneros i fueron en el acto fusilados. (Pé- 
rez Hernández). 
Alanieda de Méjico. La palabra alameda se deriva de úlamo^ término 
procedente del latín ulmua^ el olmo, según unos etimologistas^ o de al- 
nu8t que significa una especie de álamo, conforme el parecer de otros. 

El virrei D. Luis de Velasco (2~ de este nombre), en cabildo de 11 
de enero de 1592, pidió al cuerpo municipal de la ciudad, formara de 
sus fondos un paseo que embelleciese la capital de Nueva Espafia. Se 
accedió a la solicitud, designándose el terreno llamado Tianguis de San 
HiptUto^ que por haber algunos álamos sembradosi se le detiominó ala- 
meda. El mismo Velasco hizo un público paseo por la semejanza de 
laberinto que formaban los álamoe i mandó poner en el centro una her- 
mosa fuente. £1 marqués de Oroix (1766-1771), hizo destruir la plaza 
del Quemadero^ con lo que agrandó la Alameda a diez acres, 45^252 m. 
largo 1217,188 m. ancho. (Oavo, lib. 5*^ pág. 148; Pérez Hernández). 
Bl sonde de Bevillagigedo en 1791 logró amenizar el lugar i hacerlo 



18 BIOCIOWABie 



punto de reanión de la arktooracia mejiciuiA, puesto que impidió I* 
trada a toda gente de manta i frazada, a mendigos» harapientos^ deMai-* 
sos o de traje no conforme oon la decencia pública. 

JllamlliOS (Antón de). El primer piloto espafiol que vino a Méjico «a 
las primeras expediciones. ''Prevenido todo lo necesario de bastimentos^ 
armas i municiones, con algunos rescates de cuentas i otras cosilia% i 
tres pilotos que gobernasen los vajeles, el principal Antón de Alami^ 
nos, natural de Palos, el otro Juan Alvares el Manquillo de Huelva, i 
otro llamado Oamacho, de Triana, i un clérigo, Alonso Cronzáles por 
su capellán, se alistaron 117 soldados i por capitán Francisco Hemá»- 
des de Córdoba, i por veedor para lo que tocase al rei, Bemardino Iflí- 
guez'' (i no Núñes como dice Herrera) natural de Santo Domingo de 
la Calzada. 

A ocho del mes de febrero, año de 1517, se hicieron a la vela en el 
puerto que los indios llamaban Jwruco^ a la vanda del norte, i pasaron 
por el que se llama la Habana, a buscar el cabo de San Antón i venir 
al continente. (Oogolludo, tomo 1?, lib. P, cap. I, pág. 10). 

Atañías* En 1749 se levantaron los indios de Sonora i Sinaloa, oon Mo- 
tivo de las crueldades que con ellos cometían los cristianos, quienes se 
escaparon de la muerte refugiándose en Alamos, en el Fuerte i Ti& 
de Sinaloa. (Mota Padilla, tomo 1^, cap. 11, pág. 144). 

£1 origen de la población de Alamos es el siguiente: Los indios del 
pueblo de Oooorín hallaron una mina como a cinco leguas de él i cerca 
del potrero de Alamos, que según los metales que han traído de mues- 
tra i lo que dicen los prácticos a vista de ellos i conforme a la dilatada 
carrera de su noble arte de minería, son de una calidad extraordina- 
ria, i según la prueba que han hecho, sale a más de la mitad de pla- 
ta. .. . (Lorenzo Gancio, Gnaymas, 10 de enero de 1769. Dooom. pa- 
ra la Hist de Méjico, H serie, vol. 31, tomo 2^ pág. 297). 

Muchos, atraídos de la codicia, se avecindaron en este lagar i muI 
pronto se formó un pueblo i hoi una ciudad mui bonita, cabecera ési 
Distrito de su nomine. En 1827 fué la capital del Estada 

JLlamos (acción de). El 23 de septiembre de 1865 hubo una aeoión de 
guerra^ que el jefe imperialista D. José M^ Tranquilino Almada, veoí- 
no de Alamos (Sonora), ganó al general D. Antonio Rosales i a su SU'- 
baUemo el coronel médioot D. Antonio MoUna, quienes murieron pe- 
leando. Tamlñén se halló en esta contienda, en las filas r^nUieanas, 
el oorond D. Joaquín Sánchez Bomán. (Rivera, tomo 2?, páginas IIS 
i 116). * ^ 

JLtM|aÍne«* SI pueblo 4e AlaquinsB^ del Estado de Nuevo León, Uá 
laudado por indios pames i alaquines el alio de 1616, i el 25 de dbieai*' 



!>■ C0RI08ID40CB HltTÓRIOAB. 19 

bre de 1832 se le dio el nombre de Villa de Moetezunu», eu memoria de 
los lervioíoB que prestó a la causa de la libertad el general D. Esteban 
Moctezuma. 

Alarc6li« Este apellido, oriundo del obispado de Onenca (Espafia)|«>^ 
nombre arábigo, formado del artículo al i de aáraqun, que vale batalla 
o matanza. Al principio se llamaron los de este apellido, ZatfoUeSt i 
por haber ganado la Tilla a los moros, se llamaron Álareonu. (OoTa- 
rrnbias). 

La ciudad de Tasco lleva el nombre de Alarcón, en justo homenaje 
a la memoria del sobresaliente poeta dramático D. Juan Buiz de Alar- 
eón i Mendoza, que se supone nació en Tasco, floreció en Espafia a prin- 
cipios del siglo XYI. (Pérez Hernández). 

AlazáLn* Del árabe azár^ blonda aUzan, en Kazimirski, término sinónimo 
de axcart valde rubena seu ru/u8 en Freytag. (Eguilaz). 

Don Ignacio Elizondo, comandante de una división realista, recibió 
orden del general Arredondo para que con las fuerzas que tenia i las de 
los dispersos en la acción del Rosillo, estuviera pronto a obrar en oom« 
bina^ión con él sobre los insurgentes mandados por Gutiérrez de Lara. 
Fiado^Elizondo en bu num^sa fuerza salió a situarse en el Alazán^ a 
corta distancia de Béjar (cantón de Tuxpam, de Yeracruz), el 18 de 
junio de 1813. Lara salió a su encuentro el día 20 del mismo mes i lo 
derrotó. Tuvo 22 muertos, 42 heridos; i Elizondo perdió la mitad de su 
gente entre muertos i heridos. (Dice, de Hifit. i Geog.) 

JlHialmca* Del árabe alhábaoot forma que se encuentra en P. de Alca- 
lá, de donde derivan la voz espafiola. (Eguilaz.) 

Esta planta olorosa la trajo de Espafia a Méjico el padre Fr. Jordán 
de Píamente i la sembró en Oajaca, de donde llevaron la semilla a 
Ohiapa en 1546 i se cultivó primero en el convento de Santo Domingo 
de esta ciudad (Remesal, lib. 7^ cap. 21, núm. 4). 

JLIImrrada* Dice el padre Oovarrubias, en su Tesoro de la Lengua, que 
añarrada se deriva del arábigo barda, en albardar en P. de Alcalá^ ha^ 
eiéndola una con albarda; pero Dozj consideró, i con razón, inverosí- 
mil esta procedencia, si bien no le signó ningún otro origen. 

La voz albarrtuUit en opinión del Dr. Simonet i en la mía, no es más 
que la castellana parata^ derivada de parieU^ ablativo de la latina pa- 
rié$t la pared, la cual, mediante la anteposición del artículo árabe^ cam- 
bio de la p en 5, de la t por \%di duplicando la r medial, se convirtió 
en albarrada. (Eguilaz i Zanguas.). 

En 15B3 hubo en Méjico una inundación i el virrei D. Luis de Ye- 
lasee l^ para prevenir loe dafios de otro caso igual, mandó corear la 
«iudad eon una fuerte añarrada a fin de contener la laguna de Teeoo- 



2Q DICGIOHABIO 



•O. Puri^ la prontítad de esta obra convocó a los oadques de las ciuda- 
dea i pueblos Tecinos, a quienes mandó que acudieran a aquella obra 
eon toda su gente. (OavOi pág. 109.) Esta obra se denominó el ^i6a- 
rradón. (Oortés, pág. 15). 

Allierca* Estanque pequeño donde recogen el agua para regar las hur- 
tas. Del árabe alberea; hebreo $iagnum^ pimna. 

En el Estado de San Luis Potosí hai una gruta llamada La Alberea 
(donde se ven estalactitas i estalagmitas), cerca de la población de La 
Mamora, municipio de Catorce. 

Alcabala. En bascuense existe la palabra alkabala, que Novia de Salce- 
do supone contracción de ala-ka-balioa, que significa estimacióni valor 
de la acción del poder, de la potestad; pero otros creen que procede del 
árabe akabála, que con la propia significación se halla en P. de Alcalá» 
recibo en Oasiri, impoi, taxe en Quatrémere i Dozy. 

Aunque el afio de 1342 se creó con este nombre en Castilla un dere- 
eho sobre las mercaderías, suena ya de antiguo la voz aealbala en los 
documentos espafioles de la edad media, como sinónima de porWtcus, 
habiéndolos de mayor i menor cuantía, según lo declara una escritura 
de dofia Jimena Díaz, mujer del Oid Campeador, afio de 1101. Y. Du- 
oange in v. aloavala. Entre los árabes andaluces era la alcabala «na 
suerte de contribución o impuesto que en tiempo de Aben Mardanix, 
régulo de la Espafia oriental hacia mediados del siglo YI, llegó a ex- 
tenderse hasta los festines de bodas, con el fin de allegar recursos para 
pagar a los caballeros cristianos que tenía a su servicio. (Eguilaz i Yan- 
guas). 

En 1573, el vjrrei D. Martín Enriques, por comisión particular del 
Bei, estableció en la Nueva Espafia la alcabala^ carga de que hasta en- 
tonces había estado exenta. (Cavo, lib. Y, § 3; Itemesal, lib. 6« cap. 7). 

Según Mota Padilla (tomo 2?, pág. 89), se establecieron en Nueva 
Espafia en 1575, siendo primeramente un 2%, después el 4 i más tar- 
de el 6%. 

Hace mui poco tiempo (uno o dos afios) que se abolieron los dere- 
ohos de alcabala. 

Alcalde* En bascongado se dice alkatea, que derivan de a¿a^ que signi- 
fica el poder, la potestad^ i la nota de la acción A», con terminación ge- 
nérica de nombres abstractos (¿so, tea^ o bien es composición de ata-ka- 
te-at el de frecuente acción del poder. (Novia de Salcedo). 

Covarrubias dice que el término es el arábigo cádit i con el artículo 
alcádi, juez. Los primeros alcaldes que hubo en Nueva Espafia fueron 
Alonso Hernández Portocarrero i Francisco de Montejo en 1519 onan- 



DB 0ÜR10S1D1DS8 BI8TÓKICA8. 81 



do fandfiron la Villa Rica de la Yeracruz cerca de Qaiabislán o Obla- 
biala. (Solía, cap. VI). 

Alcalde mayor. Los alcaldes mayores de Yucatán habfan sido nombra- 
dos por las aadiencias de Méjico i Guatemala. El primero nombrado 
por los reyes, el 19 de febrero de 1560, con título de alcalde mayor, fué 
el Dr. Diego Quijada, memorable por haber coadyuvado con el padre 
Fr. Diego de Landa a celebrar el auto de fe de Mani (Oogolludo, tomo 
1®, lib. yj, cap. 6j Las Gasas, tomo 2*, cap. 123). 

JLl€Ornoi|a€* Del árabe at-dargíiSt el desnudado aludiendo a que se It 
desnuda de su corteza para varios usos. De dorqtie se dijo eorque^ i de 
allí cdrcAo i alcorque. (Oovarrubiai^ Tesoro de la Lengua). 

Don Manuel Bul trajo de Europa el alcornoque i el almendro 4^9 
don José Gómez Portugal sembró en Agdascalientes en el año de 1866. 
(González, pág. 456). 

Aid Ama* Apellido bascongado que significa ladera, según Irigoyen. Es 
alteración de aHdavMna^ banda, costado, flanco, lado, vecindad de una 
casa a otra^ de un barrio a otra Su composición, dice Novia de Salce- 
do, es aldea-mena^ pedazo^ parte, porción de inmediación, proximidad, 
cercanía. 

El general D. Juan de Aldama era, según Prieto (Historia, lección 
XX), licenciado i según Payno (Historia, 3* parte, lección 14^)^ oficial 
áA regimiento de Allende^ Gayó prisionero en las Norias de Bajan el 
día 11 de marzo de 1811 i fué fusilado en Ghihuahua el 26 de junio 
del mismo afio, según Prieto, i el 1* de agosto, según Payno. 

JLIdlinia* Villa del estado de Tamaulipas, fundada en abril de 1790 con 
el nombre de Preeae del Bei^ i últimamente denominada ^'Yilla de Al- 
dama"* en memoria del general D. Ignacio de Aldama, que nació en San 
Miguel el Grande, donde se unió a los insurgentes i fué nombrado pre- 
sidente del Ayuntamiento de alli 

Al6grre« Apellido de ilustre familia de Auvemia: dimana de ÁseaiHy^ 
sefior de Touxzel, el cual vivía el afio de 1364, i sirvió en las guerras 
de Guiena i Auvemia, con el mariscal de Sancerre. (Moreri). 

Fr. Fraaolsoo Javier Alegre^ ilustre jesuíta, que nació en la ciudad 
de yeracruz el 12 de noviembre de 1729, fué el hombre de más memo* 
ría que ha habido en Méjico i quizá en toda la América. 
Alejandría* Este nombre se deriva de Alejandro^ término procedente 
del griego Alexandro^ de alexein^ socorrer, i androSf genitivo de anér, 
hombre: el que ampara a los hombres. 

Guando Alejandro Magno estuvo en África, vio un gran lago llama- 
do Marcotis, que recibía las aguas del rio Nilo i comunicaba con el 
mar, i pareciéndole a propósito para un puerto, edificó allí una ciudad, 



9i mCOIOITABlO 



mjo dbeflo biso el arqniteoto Sostrato, de manera qae k» rientea eté- 
reas ciroalasen por las callea purificando la atmósfera. Sitttada Alejan- 
dría en di limite del desierto de África, no pertenece al Egij^to «no 
por el canal qne da salida al Nilo; comunica con Europa per el Medi- 
terráneo i dista poco del Gdfo Arábigo, por donde recibe los productos 
de la India. (César Oantú, Hist Univ., tomo 1^, lib. III, cap. XIX)« 
En este lugar so cultivan desde tiempo inmemorial unas rosas mui 
olorosas que, con el nombre de alejandríaf llevaron a Espafia i cultiva- 
ron en Castilla, de donde las trajo a Méjico Fr. Jordán de Piamonte i 
cultivó con tanto esmero en Oajaca'que en[i5i6 pudo ya de sus jardi- 
nes proveer de semillas al convento de Santo Domingo de Chiapa. (Be- 
mesal, lib. 7^, cap. 21, núm. 4). 

JLlIhjaynca* Pueblo del municipio de Ixmiquilpan, del Estado de Hi- 
dalgo. 

Este pueblo del Estado de Hidalgo se fundó el 5 de noviembre de 
1558. Don Luis de Yelasco (1? de este nombre), le concedió siete ndl 
varas de terreno por cada viento. (Pérez Hernández). 

Don Teodomiro Manzano, en su Geografía del Estado de Hidalgo 
(1897), dice que Alfajayuca fué fundado en 1585 por los franciscanos 
Jerónimo de los Angeles, Cristóbal Barrera, Mateo Mendoza, Francis- 
co García^ l^icolás de Santiago i Juan Lorenzo. 

JLlfiarero* Del árabe alfajor con la twminación castellana erotjigului^ 
oler (Marius) en B. Martin, ''hacedor de barro, jarrero" en P. de Al- 
calá (Eguilaz). 

El primer alfarero espafiol que vino a Méjico fué Alonso Yáftez, 
quien avisó a Cortés que en el palacio (de Axajacatl) había una puerta 
recién cerrada i encalada. Mandó Femando Cortés que luego se abrie- 
se para reconocer el interior. Entraron por ella algunos soldados i ha- 
llaron muchos aposentos donde había mui ricas cosas de plumería, joyas, 
' ropa de algodón, ídolos i otras riquezas semejantes. (Torquemada, tomo 
19, lib. 4*, cap. 49). 

AlffOddn. ÁhoUm (alchotón en Yillanueva, YI, 274, algotón en'Flores, 
Espafia Sagrada, XXXIY, 465), algadáo en portugués. Del árabe al- 
ÉÓUm, "algodón" en P. de Alcalá, o de eoiún (gossipium) en Aben Cuz- 
man, Guadiz i BosaL (Eguilaz). 

Los toltecas trajeron a Méjico el algodón^ maíz i demás semillas i le- 
gumbres que hai en esta tierra. (Torquemada, tomo 1**, lib. 1?, cap. 14). 

JLlhÓndigrA do Granaditas.^Del árabe alfandaCt 'Uhóndiga, mesón, bo- 
degón" en P. de Alcalá, "stabulum" en B. Martín, <*doversorium, pee. 
publicum mercatorum hospitium, ubi cum suis meribus divertnnt" en 
Frey tag, voz derivada a su vez de la griega pandochrian o pándokoa o 



DH CiniIOttOADM HOTÚBICAA. tt 

§támioohot "qttit ragoit l^nt lo monde; oá Toa hébesge lo«t Id araaflé; 
•é toaft le monde S'aasemble" en Alenmderi Dioa Qno^Fhok^tdM, 

Entre los monamentoa históricóki sobreíale en Goanajanto la Álhóndi- 
§m dé OranmdUatf Taato edificio ouadrado, dominado por alta* laderas de 
montafias, i memorable en la gaerra de ladependenda por haberlo to- 
mado el 28 de septiembre de 1810 las tropas del cara Hidalgo i pasado 
a cuchillo a todos los realistas que allí se habían reí agiado, i por haber 
estado, en represalia, por ord^i del Oobiemo Virreinal, las oabesas de 
Hidalgo, AUende, Aldama i Jiménes claradas en escarpias en los cua- 
tro ángulos de la Albóndiga, desde 1811 hasta 1821 que se quitaron* 
El general D. Ignacio Allende estaba en Quanajuato, donde aguar- 
daba tranquilo aOalleja que había salido de Qaerétara Llegó a Oua- 
najuato el 24 de noTiembre i atacó la plaza. A las tres i media de la 
tarde de eso día, un mulato llamado lino, natural del pueblo de Dolo- 
res, cierto de que la acción estaba ganada por Oalleja, salió por las 
•alies i plasas seduciendo al pueblo a que fuese a la Albóndiga de Gra- 
naditas a matar a los espafioles que estaban allí presos. Dijole para 
eonmoverlo a tal maldad, que Oalleja iba a entrar a degüello. Aquella 
plebe, quejosa de tiempos atrás del gobierno espafiol por el tributo que 
le exigía desde el tiempo del risitador Gálreí i de la yiolencia que 
se usaba echando lera, que allí llamaban lazo, para desaguar algunas 
Teces las labores de las minas, abrazó la proposición de aquel hombre 
despechada Entró, pues, en gran número en la Albóndiga, hiriendo a 
la guardia que les oponía resistencia i al comandante de ella D. Maria- 
no Licéaga, i por poco corren igual suerte el capitán D. Mariano Otero 
i D. Francisco Tobar, que apenas pudieron huir. Ocurrió luego el cura 
párroco a impedir este estrago, con Tarios clérigos i frailes, pero todo 
fué inútil: la plebe forzó las puertas i dio muerte a la mayor parte de 
los presos, haciendo tal carnicería, que de 247 quealK estaban i dos sé- 
floras que acompaftaban a sus maridos, solo escaparon poco más de 30, 
i una de ellas quedó mal herida. Robaron después cuanto había en el 
edificio, dejando en cueros a los cadáreres. Los pocos que pudieron 
salviirse, se refugiaron en el convento inmediato de Belén. (Cavo, 
pág. 851). Véase Año del léambre. 

Alllóndlgra de Herida. Hernando de San Martín la fundó, de sus bie- 
nes, para el común i socorro de los pobres en la necesidad. (OogoUudo, 
tomo P, lib. 4^ cap. X). 

AlMondigraje. En 1662, porque los labradores entraban libremente 
sus semillas en la ciudad de Gnadalajara, d presidente, >D. Antonio Al- 
Tarez de Oastro estableció que pagasen el derecho de Alhondigaj$, (Mo- 
ta Padilla» tomo 2«, pág. 128). 



24 DIOOIOVARIO 



Almadén* Del árabe almadént ^^metallumi mineríes*' en Reinmiido 
Martín, **metal, almadén'' en F. de Alcalá, mina en Hélot OoTanm- 
biai, Oanes i Marina. (Eguüaz)» 

La villa de Almadén (qne estuvo situada a nnas tres leguas del pon- 
to de Santa Oeoilia de Oastafio) f aé fondada en Ooakaila por don Fran« 
cisoo Carvajal de la Oueva, primer gobernador de Nuevo León. . (Lopes 
Portillo, p4- 43)- 

Almendro* Palabra formada de almendra^ derivada del latín amygda- 
la, oriunda del griego amygdaU^ la almendra, compuesta, segdn un au- 
tor (dice Monlau), de los verbos amygó^ ser áspero al paladar, i eUeyñ, 
envolver, porque la cubierta verde que cubre la almendra es de gusto 
áq>ero. 

El almendro es oriundo de la Mauritania. (Oantú, tomo 7?, pág. 216), 
De allí se llevó a Europa, de donde lo trajo a Méjico don Manuel Bul, 
i don José Gomes Portugal lo sembró en Aguascalientes el afio de 1866. 
(Oonzález, pág. 455). 

Almería* Así llamaron los espafioles a la provincia de Nautla. En las 
tierras medias se incluyen las provincias de Tabasco, Ohampotón, Yu- 
catán o Oampeche, Oozumel, hasta las Higueras, quedando én medio 
de estas referidas, otras muchas provinciaSi como son las de CoAuofoa- 
cualco, Oempohuallan i Nauhtlan (que es donde llaman ahora Alme- 
ría), Tonatiuhco, Tozapan, Papantlan, Achachalintlan, etc. (Torque- 
mada, tomo 1*, lib. 3?, cap. 13). 

Almolong^a* Alteración del azteca almoloiyyif compuesto de aíl, agua; 
moloni, mandar, i ea, lugar da 

En este lugar del Estado de Guerrero, tuvo un combate el brigadier 
D. José Gabriel de Armijo, en 25 de enero de 1823, a favor de Santa 
Auna i contra los generales Guerrero i Bravo. Guerrero cayó grave- 
mente herido i sus fuerzas huyeron; Bravo se retiró a PnÜa i Arm^o 
entró triunfante en Ohilapa. (Pérez Hernández). 

Almoloyas. Plural de Almoloya, nombre azteza^ apócope de ÁlmoU- 
yan, que significa donde mana el agua algunas veces, compuesto de aH, 
por a<¿, agua; mohni, manar, i yan^ terminación que denota tiempo 
en qua 

En 1587 se erigió la vicaría de las Almoloyas de la Mizteca. El 
primer vicario fué Fr. Antonio Aimedina. (Bnrgoa, pág. 185). 

Al Bei i a Inquisición, chitón. Era la base de los conocimientos de los es- 
pafioles, en tiempo del rei Femando VIL Además «de los sesenta mil 
peninsulares que habían repartidos en la Nueva Espafia (en 1810), nue- 
ve décimos eran hombres que habían salido de su país sin otra instruc- 
ción que las preocupaciones religiosas que todos saben, son i eran en- 



DB CURIOSIPAPES HISTÓBICAS. 2» 

tonoea más, la educación clásica de la Feninsala. (Zabala, tomo 1^ cap. 
V, pág. 82). 
Alta California. En el mes de febrero de 1846 se introdajo en el territo- 
rio mejicanOi con una fuerza de rifleroB montadoSi el capitán Fromont, 
ingeniero del ejército de los Estados XJnidoSi con pretexto de ana co- 
misión científica. Solicitó i obtuvo permiso del comandante general D. 
José Oastro, para recorrer el país. Tres meses después (el 14 de majo)^ 
esa misma fuerza i su comandante tomaron posesión a mano armada i 
sorprendieron la importante plaza de Sanoma, i se i^KHieraron de toda 
la artillería, armamento, etc., que allí había. Reunidos a dicha fuerza 
los aventureros esparcidos en la margen del río Sacramento, en número 
de 400 hombres, proclamaron por sí i ante sí la independencia de Oali- 
fomia, enarbolando una bandera encamada en que estaban^ figurados 
un oso i una estrella. 

Los primeros actos de este atentedo fueron marcados con el despo- 
jo de las propiedades do algunos mejicanos i el asesinato de otros que, 
fíeles a sus deberes con su patria, quisieron oponer resistencia. 

El 7 de julio del mismo afio^ la escuadra americana tomó posesión 
de la plaza indefensa del puerto de Monterrei, a nombre de ^p. gobier- 
, no; el 7 de agosto inmediato, ancló en el puerto de San Pedro, a 9 le- 
guas de la ciudad de los Angeles, la escuadra americana al mando del 
comodoro Stock ton i ocupó a dicha ciudad. (Dica de Hist. i Geog.) 

Altar* Del latín áUare^ así llamado por lo alto, por su altura^ según San 
Isidora 

En el Municipio de Pozos, del Estedo de San Luis Potosí, hai una 

gruta llamada El Altar, en el punto conocido por la Menta, 

Allinilirado en Veracruz. La noche del primero de abril de 1797 se 
estableció el alumbrado (265 faroles) en la ciudad de Veracruz. (Lerdo 
de Tejada, tomo P, pág. 375). Desde fines de 1855, la hermosa luz de 
gas sustituyó a la antigua de aceite. (Id., tomo 2", pág. 643). Lo este- 
bleció el Dr. D. Gaspar NapheguL Hoi se alumbra con luz eléctrica. 

Alninlbrado de Méjico. La ciudad de Méjico debe al gobierno de don 
Ignacio Oomonfort el alumbrado de gas. A este empresa dispensó efi- 
caz protección. El estoblecimiento lo inauguró el Presidente el día 
2 de agosto de 1857. (Portilla, pág. 268). 

Allende. Apellido bascongado que significa de allá, l^oe^ distante, Don 
Ignacio Allende nació en San Miguel el Grande, el día 20 de enero de 
1779. Su padre fué el español don Narciso Allende i su madre dofia 
Mariana Uraga. Gomo joven de familia ^oble, principal i rica, se le 
dedicó a la carrera militar i llegó a ser capitán de Dragonea de la Rei- 
na. Entusiaste por la independencia de su país, Allende hizo f recuen- 



S€ DICCIOHABIO 



tés viajes a San Miguel i a Qnerétaro, i se concertó con Hidalgo para 
qne tuviese efecto la revolución importante i gloriosa que habían me- 
ditado. En este plan entraron también Aldama i Abasólo, que eran 
oficiales del regimiento de Allende. (Payno, 3! parte, lección 14). 

AlMild^* El Sancho del Eeparo^ uhicAáo cerca del río de Ramos, del 
Estaidó de Nuevo Jjeón, fué con el tiem]^ transformado en pueblo i 
erigido en villa con el nombre de Allende^ el 12 de marzo de 1850, en 
memoria de don Ignacio Allende, que murió fusilado en Obíiiuabaa el 
díá26dejunlodel8ll. 

AffirálciMpsI. Alteración del azteda ÁmaitlcuecJhpan^ estero donde se 
pasa al hombro; compuesto de amaitlf estero, i cuechpan^ en los hom- 
bros. 

A 18 leguas al Sur de Guadalajara está el pueblo de Amalcuepa, 
donde se venera una imagen llamada "Santo Cristo.'* La llpvó desde 
la ciudad de Pátzcuaro el Padre Fr. Francisco de Guadalajara. Según 
el Padre Órnelas, este **Santo Cristo" fué hecho del tamafio de un hom- 
bre, por el mestizo Luis de la Oerda, hijo de Matías de la Oerda, el 
más famoso pintor que a estos reinos pasó de Europa, cuando se po- 
bló fe América. En Méjico se veneran cuatro cristos hechos por el 
maestro la Oerda. (Mota Padilla, tomo 3*^, pág. 269). 

AiniltlAli* Este nombre azteca significa lugar del árbol llamado amatl 
o papel, compuesto de amatl^ papel, porque su corteza servía de papel 
para escribir, i de tlan^ lugar de. 

El 13 de octubre de 1865 cayeron prisioneros en el pueblo de Santa 
Ana Amatlán el general D. Benigno Oanto, los coroneles D. José Vi- 
cente Yillada i D. Manuel García de León, los tenientes coroneles D. 
Jesús Bomo, D. Oarlos Borda i otrps varios oficiales que fueron can- 
jeados en San Nicolás Acuitzio (6 de diciembre de 1865) i escaparon 
del patíbulo el i21 de octubre de aquel afio, eñ TJruápan del Trogresa 
(Michoacán), donde fueron decapitados el jefe supremo del ejército 
del Oentro, general D. José María Arteaga, el cuartel maestre general 
D. Oarlos Salazar^ el jefe de lá 1^ brigada, coronel D. Trinidad Vílla- 
gómez, el coronel D. Jesús Díaz i el comandante del escuadróu, Gonzá- 
lez. (Pérez Hernández). 

Ainatlálll» Este pueblo del Estado de Michoa>cán se ha hecho célebre 
en los anales de la historia, porque en él, el 13 de octubre de 1865, fué 
sorprendido el general de división i el jefe del ejército del Qóntro, don 
José M^ Arteaga, Con el cuartel maestre general de brigada don Oar- 
los Salazar i la divisióli que marchaba a las órdenes del primero, por 
don Kamón Méndez, jefe de las fuerzas imperialistas que defecciona- 
ron a la causa de la República. Los presos fueron conducidos a Uruá* 



DE CCIRI081DADER HISTÓRICAS. 27 

pan del Progreso el día 20 de octubre de 1865 i el 21 faeron decapita- 
dos a espaldas de unas casas yiejas, en la plaza de la iglesia parroquial, 
D. José Maria Arteaga, D. Garlos Salazar, los coroneles D. Trinidad 
Yillagóniez, D. Jesús Díaz i el comandante González. (Pérez Her- 
nández). 

AllieC9» Palabra mejicana que significa agua corriente, compuesta de a, 
por atlf agua, i mecatl^ cuerda, hilo de agua, corriente; aunque hai 
quien opina que es palabra de la lengua ofxaeánt propia de los natura- 
leS| i significa "arriba del agua" o "por cima del agua." ^ 

£1 padre Fr. Antonio de Ouéllar, que murió el 12 de agosto de 
1541^ fué el fundador de Ameca de la Nueva Galicia, hoi Estado de 
Jalisco. (Mota Padilla, tomo 1^, pág& 26 i 274). El fundador, en tiem- 
po de los indios, antes de la venida de los castellanos, fué un indio 
mui valiente, llamado Jojouhquiteouani^ nombre que significa cruel 
león. 

Amecaincca* Lugar de dos corrientes, dos arroyos.. 

En 1519 llegó Hernán Oortés al pueblo de Amecamecan, de la pro- 
vincia de Ghalca El sefior de allí salió a recibir a Oortés, i mucha com- 
pafiía, i dióle cuarenta esclavas i tres mil pesos en oro i dos días de co- 
mer. (Torquemada, tomo 1~, lib. 4", cap. 45). 

Analco* Nombre azteca que significa del otro lado del agua o extensión 
de agua, compuesto de atl^ agua, i nakOf terminación que vale del otro la- 
do, en la ribera opuesta. El pueblo de indios chichimecas, llamado '*San, 
Pedro Analco," fué fundado por el padre Fr. Alonso Téllez, que salió 
con este objeto de Guadalajara. (Basalenque, pág. 116). 

Anatomía* Del griego anatomia^ compuesto de ana, en, al través, i 
tamSf sección, corte. 

En 1790, gracias al empefio del 2*^ conde de Kevillagigedo, se fundó 
en Méjico una cátedra de Anatomía en el ^^Hospital de Naturales." 
(Cavo, Ub. 12?, pág. 393). 

Andrés* Del griego androa, genitivo de anér, hombre. 

El edificio donde hoi se halla el hospital de San Andrés se fundó, co- 
mo colegio, el afio de 1626, para auxiliar al de Tepotzotlán, que como 
éste, era de los padres jesuítas. Don Melchor de Guéllar i su mujer D*^ 
María Nufio de Aguilar fueron los fundadores. El afio de 1642 se 
abrió el colegio oon tres estudiantes de Tepotzotlán i un lego, i la igle- 
sia bajo la advocación de Santa Ana. En 1676, el capitán D. Andrés 
de Tapia Oarbajal se ofreció a restaurar la fundación, ya mui decaída, 



1 Según una relación de D. Antonio de Lelvo, alcalde mayor de Ameca, escrita al 
reí en 2 de octubre de 1579. 



28 DICCIONABIO 



con tal que Be le pusiera ^el nombre de San Andrés, El afio de 1779 se 
fundó allí el HoUpital de Virolentos. (Alfaro i Pifia). 
Anexión de Texas. Del latín armexus^ annexurn^ supino de anneeteres, 
unir, juntar, enlazar; compuesto de ana por ad, cerca, i de neetere^ unir, 
Desde el mes de febrero de 1845 admitió el congreso de Washington 
la anexión de Texas a la Unión Americana. (Lerdo de Tejada, tomo 
2^ pág. 624). 
Anexión de Yucatán. En 18 i6 se trató de que Yucatán se anexara a 
los Estados Unidos Americanos. Para este asunto fué nombrado D. 
José Bovira, decidido partidario de la anexión de Yucatán a aquel 
país. (Baqueiro). 
Ang'2ing[|l€0« Nombre tarasco que significa dentro del bosque: de an- 
gan^ por angatapu^ árbol, i de la desinencia gue^ dentro. 

El pueblo de San Simón Angangueo fué primero un asiento de mi- 
nas, descubierto, según la tradición, en 1792. 
Ang^el* Del griego aggelos^ mensajero, derivado de aggelld, anunciar, lle- 
var una noticia. 

En la inundación de 1580, fué llevada por las aguas una imagen de 
la Virgen María, al barrio llamado Coo^Zdn o lugar de salitre, donde vi- 
vía el cacique Izajoque, quien, en 1595, la colocó en una pequeña capi- 
lla de adobe que mandó a fabricar en el lugar donde hoi se halla el 
Santuario de Ntra. Sra. de los Angeles^ de esta ciudad. 
Antei|aera* Nombre que. los conquistadores dieron a Oajaca (véase), 
porque juagaron que el sitio era mui parecido a la otra Antequera de 
Andalucía (Burgoa, parte 2% pág. 6); i conocida antiguamente por 
SingyHa^ según Olusio i Ambrosio de Morales. Los moros le puiáeron 
Antequera^ que significa la victoriosa, la grandiosa, según el P. Maria- 
na. (Hist. de España, lib. 19, cap. 22). Aunque otros dicen que es la 
Anticuaría de los romanos. 

El afio de H09 ganó de los moros esta villa el Infante Don Feman- 
do, a pesar de que el rei de Granada, Abül Hagex, envió a socorrerla 
con sus dos hermanos, Mahomete i Alicón, cuatro mil caballos i cin- 
cuenta mil peones, de los que perdieron más de doce mil hombres. 

La primer población espafiola en Oajaca se fundó en aquel valle con 
el nombre de Antequera. Le concedió Carlos Y el título de ciudad por 
los afios de 1532. (Alegre, tomo 1^ pág. 101). 
Antisna* Villa fundada por Hernán Cortés en 1519, oerpa de Ohiahuis- 

tlán, del actual Estado de Yeracruz. 
Antonio* |Del griego anlhx)B^ flor. 

El convento de San Antonio de Puebla se fundó en tiempo del vi- 
rroi D. Alvaro Manrique de Zúfiiga. Se puso la primera piedra el 



DB CUBIOBIDADEB HISTÓRICAS. 29 

dift 9 de diciembre de 1591. Los padres franciscanos celebraron en es- 
te convento el primer capitulo el día 10 de noviembre de 1602, i Fr. Mi- 
guel de la Concepción f aé nombrado por el papa Clemente VIH, pri- 
mer provincial. (Alfaro i Pifia). 

Antonio Abad (San). El padre Er. Juan González Gil trajo a Méjico 
el afio de 1628, a los frailes de esta orden que se establecieron en uno 
de los suburbios de la capital. El 24 de agosto de 1787, fué abolida la 
orden por l^o YIi a solicitud del rei de Espafia Garlos III. 

Antonio (frai). £1 carmelita Fr. Antonio de la Ascensión, que en 1602 
se agregó a la armada del capitán Sebastián Vizcaíno, fué el primero 
que dijo misa, confesó i comulgó a varios de la expedición en la isla de 
Cerros, de la Baja California^ el día de San Agustín. (Torquemada, to- 
mo 1^, lib. 5 cap. 50). Después esta isla se llamó de C/edros, por los 
muchos que había en los cerros. 

Antonio de Padua. El convento de San Antonio de Padua^ de Córdo^ 
ba, se fundó a instancias del regidor i alguacil mayor don Francisco de 
Solís, quien dio dos mil pesos para el principio de la obra, i Marcos 
Ballesteros i Juan Rodríguez Duran dieron los solares inmediatos a 
las casas que Solís había cedido para la fábrica. 

El día U de agosto de 1682 dio el rei Carlos II su licencia; en 1686 
se comenzó la obra i se terminó en 1710. El primer prelado fué Fr. 
Kicolás Falcón. (Rodríguez i Valero, págs. 27 i 28). 

Antonio Galindo, Moctezuma (San.) £1 origen del convento de este 
pueblo es el siguientes 

En 26 de octubre de 1698 vivía el padre Fe, Francisco Postoles, co- 
misario de las inisiones de la provincia de Coahuila, en un jacal o en- 
ramada grande que con su solicitud i cuidado habían hecho lo$ indios 
en un llano espacioso i abundante en tierra de labor. A la puerta del 
jacal estaban clavados dos palos i de ellos colgaba una campana que el 
padre Postoles había llevado, i al son de ella salían i acudían a dicho 
sitio 170 personas de indios chicos i grandes. El P. Comisario, revesti- 
do con alba i estola, bendijo dicho lugar. El gobernador D. Francisco 
Cuervo i Valdez dio a los naturales la posesión del terreno que estaba 
asignado por Reales Ordenanzas para el establecimiento de misiones, re- 
conociendo por límites los que tenía señalados la hacienda de Feliz Sán- 
chez, en dirección al norte. Se trazó la plaza de 220 varas en cuadro, 
cuatro calles principales que salían de ella, sitios para la Iglesia, con- 
vento i hospital Fué nombrado gobernador José Alazapa, alcalde Lá- 
zaro Expiaxilo, alguacil Agustín, i regidores Ignacio Bxpiaxilo i San- 
tiago Apiami (López Portillo, pág. 267, vuelta). 

Antonio (San). El obispo de Jalisco, D. Francisco Rivera, fundó el afio 



30 DICCIONARIO 



de 1639 U misión de San Antonio, de Nuevo León» (Mota Padilla, to- 
mo 3% pág. 210). 

Antonio (capilla de San). En 1813 se bendijo i estrenó en Orízaba la 
capilla de San Antonia (Arróniz, pág. 530). 

Anunciación* Derivado de anunciar ^ procedente del latin anundaret 
compuesto de ad^ cercan, nundaré, anunciar, formado de nuntiuB^ nun- 
tiOf nuntium^ lo que avisa o da noticia. (Monlau). 

La primera iglesia católica que se edificó en Ohiapas, fué la de Ntra. 
Sra. de la Anunciación de la villa de San Cristóbal, fundada el 7 de 
abril de 1635. 

En abril de 1538 se llamó Iglesia de San Cristóbal. (Remesal, pági- 
nas 2741 275). 

En 1572 permutaron los frailes el convento de Teulita por el de la 
Anunciación de Tilantongo. Entonces tenía este pueblo más de dos 
mil indios i en 1671 no contaba ni con 300. (Burgoa, pág. 180). 

Anuncia ta 9 de Durango. 

A principios de 1611 se estableció en Guadiana la congregación de 
la Anunciatáf por los padres de la Compafiia de Jesús, el Dr. Martín 
de Egurrolas, Francisco de Contreras i Francisco de Ordifiola. (Alegre, 
tomo 29, pág. 43). 

Añil* Palabra que el Castellano lomó del árabe An-nil, como éste del 
persa nila, el afiíl. 

Descubrió i conoció la hoja del añil en esta tierra (Yucatán) Feman- 
do de Bracamente por el afio de 1550, i habiéndose experimentado ser 
mui bueno, por haberlo remitido a España, i haber parecido bien en 
Segovia, se fué aumentando el beneficio de ello, por ser trato en mate- 
ria considerable, i de que iba resultando mui grande utilidad a los es- 
pañoles de esta tierra. (Oogolludo, tomo 2?, lib. 7, cap. 3). 

Ano del hambre. El año de 1783 es conocido en la historia de Méjico 
por año del han^ref porque a consecuencia de grandes heladas caídas 
fuera de tiempo i cuando loe sembrados no podían resistirlas, quedaron 
perdidas las cosechas. Escasearon loe mantenimientos en una gran re- 
gión. La gente infeliz^ tuvo que sustentarse hasta con cosas mal sanas. 
Sobrevino la peste que causó estrago en la multitud, (t^érez Hernán- 
dez). 

La escasez en el año del luxmhre i los abusos que la codicia del comer- 
cio cometió encareciendo los granos, hicieron concebir la idea a D. An- 
tonio Rilijlo, intendente de Guanajuato, el proyecto de formar una 
albóndiga que pudiese contener maíz i harina suficiente para el consu- 
mo de la ciudad en un afio i para la gente infeliz. 

Escogido el terreno para la construcción, que fué en la cuesta de 



DE CCRIOSIDADSS HISTÓRICAS. 31 

Valdés, en cabildo de 1" de agpsto de 1797, se nombraron por comisio- 
nados para entenderse en aquella, a D. Julián de Larin i a D. Salva- 
dor KéateguL Aquel año se compraron algunas casas, i también en los 
dos siguientes. Todas importaron, s^gún el avalúo del maestro de la 
ciudad, José Alejandro Yillaseftor, la caAtidfMi de 25,843 pesos 3 reales 
i 2 octavos. La obra se principió el 2 de enero de 1798 i se concluyó 
el 23 de septiembre de 1809. Se gastaron en jornales 19^|128 pesos, 5 
reales, 1 octavo, i con las fincas que se compraron asciende el costo de 
la obra a 218,263 pesos 3 octavos. (Pérez Hernández). 

AparicloneiS de Santos. Palabra dioivada de apareem^^ procedente del 
latín appareseeret formado de appareee, compuesto de ap por aoí^ cerca, 
i áeparere^ aparecer. 

La primera aparición fué la de Si^ntiago Apóstol en sn caballo blan- 
co, eu Tabasco, en 1519, a pelear a favor de los castellanos i contra los 
indios; pero no lo pudo ver Bernal Díaz por ser pecador, (Díaz del Cas- 
tillo, cap. 38). La segunda vez que se apareció fué en Otomcapulco, se- 
gún dice el P. Florencia (pág. 8); la tercera vez se presentó en Qnerétaro 
«1 afio de 1531. (D. Cenobio 1, Enciso — Guadalajara— 1893). 

£1 alio de 1531 se apareció al indio Juan Diego en el cerro del Te- 
peyac la Virgen de Guadalupa (Guridí i Alcocer). 

Este mismo afio, en julio, se apareció en Querétaro, en el aire, una 
cruz i los creyentes sintieron que las rocas olían a rosa. (Espinosa, Oró- 
nica, pág. 10). 

La Virgen de Ocotláa (Puebla) se apareció á otro indio llamado Juan 
Diego. 

En la bahía de Ñipe se apareció a Juan Hoyos i a Juan Moreno^ pes- 
cadores, la Virgen de la Caridad del Cobre. 

En 1539 se apareció a Fr. Nicolás Pdrea el Sr. de Ohalma. (Esqui- 
bel i Vargas, pág. 105). 

En 1543 se apareció a Fr. Antonio Eo» el Cristo de Totolalpaui i Fr. 
Antonio de Pixa recibió la efigie del crucificada (Esquibel i Vargas, 
pág. 105). 

A dos indios de Campeche, llamados Luis Na i Lorenzo Balan, se les 
iipareció en Jampolol, debajo de un pich, la Virgen María. (Cogolludo, 
tomo 2% pág. 593). 

En el pueblo de Ishmul (Yucatán) se. apareció un Cristo Crucificado 
•que se venera en la Catedral de Mérida bajo el nombre de Santo Cristo 
de las AfupoUi^ 

A orillas del río de Lerma, en la Estación de la Huerta (Miehoficán)^ 
«1 24 de diciembre de 1687, se apareció a Juan de la Cruz i a Jnan de 



32 mccioNABio 



Aparíoio, el Oriato de la Piedad. (Esqnibel i Vargas, cap, 2^, p4g. 9). 

Ea el barrio de San Juan, eictraiiiiiroi de la ciudad de Salvatierra, se 
tehera el Señor del Socorro^ de unas dos varas de alto, que en 1682 
se apareció en un árbol llamado patol (corepo). La primera relaci4n la 
hizo Fr. Juan de Santa-Anna eñ 1751. (Esquibel i Vargas, pág, 101). 

Nuestra Sefiora de la Salud se apareció en Morelia al cura D. Juan 
MeléndoiE Oarrefio, el afio de 1690. (Alfaro i Fifia, pág. 243). 

El Santo Oristo del Balazo, que se venera en el Hospital de San Lá- 
zaro de Méjico, también se cree aparecido. (Esquibel i Vargas, pág. 106). 

La imagen de los Bemedios, de Méjico, se apareció en 1540 en el ce- 
rro de Otoncapul, debajo de un maguei, al indio otomí Juan del Águila. 
Esta Virgen se dice que la trajo a Nueva Espafia, en 1519, el soldada 
Juan Bodriguez. (Florencia, págs. 2 a 6). 

La imagen del Santo Oristo de Tnpataro, barrio de la ciudad de Fátz- 
euaro (Michoacán), lo halló en el corazón de un árbol un anciano ta- 
rasco, llamado Bafael, por los afios de 1746. (Esquibel i Vargas, pág. 107) 

También el Sellor de Ixmiquilpan^ después de estar 70 afios en la igle- 
sia del Beal de Plomo Pobre, ya mui destruido, se apareció al cura de 
allí el afio de 1691 completamente reformado i nuevo. (Esquibel i Var- 
gas, pág. 109). 

Un Scmto oparecúfo. *— Leemos en El ContmenUd de Ouliacán: 

''En carta escrita a un amigo nuestro, se le dice de Mochicahuj lo 
siguiente: 

"Viniendo del Fuerte para esta Hacienda, me hallaba descansando 
en una casita del pueblo de Sivirijoa, cuando observé por el camino real 
una gran comitiva de gente que venia a manera de procesión, entonan- 
do unos cantos u oraciones acompafiados de música i cohetea Pregunté 
qué era aquello i me dijeron que era un acompafiamiento que hacían a 
un Santo que se había aparecido por aquí, curando toda clase de males. 
Llegó la comitiva a donde 70 estaba i entonces conocí al llamado San- 
to, que venía acompafiado de dos vírgenes, con quienes se había ido a 
casar a Mochicahuj. Oomo en la religión católica romana no está ad- 
mitida la poligamia, el Gura de este pueblo se negó a casarlo con dos, 
por cuyo motivo pronosticó grandes catástrofes para estos pueblos. Mul- 
titud de gente lo seguía por todas partes, comprándole botellas de agua,, 
que era el remedio que aplicaba a todas las enfermedades. En un 
momento lo vi expender entre estas pobres gentes diez ollaÉi de agua, 
en botellas, al precio de 4 reales cada una. — Mandaba traer agua al 
río, que está mui cerca; en cada olla iba metiendo un crucifijo de acero 
i murmuraba palabras ininteligibles; después daba tres soplidos i ya 
quedaba aquel líquido convertido en la divina panacea. Semejante es. 



DE CCBIOBIDADBS HISTÓRICAS. 33 

tado de ignorancia es increíble, pues se le tributaban más veneraciones 
por aquellas gentes que las que pudieran tributarle a Dios." 

"¿Qué no hay autoridades en el Distrito del Fuerte que castiguen a 
ese Tagor'*-i^/ Siglo XIX, 4 de enero de 1882. 

Apatzlag^an* Del azteca apaztli, lebrillo, tzineo, detrás, a la espalda, 
i de gan, por eatt, lugar de. 

^ta villa tiene unido a su primitivo nombre el de la CanstitucUnf 
porque el primer Congreso Mejicano, que se reunió en Ohilpancingo de 
loa Bravos (Estado de Guerrero) el 14 de septiembre de 1813, se tras- 
ladó después a Tlacotepeo i de este pueblo al de Santa María de la 
Asunción de Apatzingan^ i en este lugar expidió en 22 de octubre de 
1814, la primera Conatitueión políUca, dada al país por les indepen- 
dientes, como representantes de la Nación. (Pérez Hernández). 

Apatzlng'ail* Voz azteca formada de Apatzincan^ que significa ktgar 
pequeño cUmde exprimen ropa; compuesta do apatzca, exprimir ropa mo- 
jada, fotn, apócope de tzinco, terminación que denota diminución, i eon, 
desinencia que determina lugar. 

El 15 de enero de 1814 fué derrotado Morelos en Fumarán por las 
tropas de Llano e Iturbida Se retiró Morelos por las sierras i barran- 
cas i llegó a Acapulco, donde juntó algunas fuerzas i se reunió al Con- 
greso, el cual había expedido el 22 de octubre de 1814 una constitución 
en Apatzingan, que fué la primera que tuvo Méjico. (Payno, 3* pte., 
leca 16). 

Apertura de estudios. El vocablo Apertura se deriva del latín apertum, 
de aperire, abrir. 

El dta 25 de enero de 1553 se hizo en Méjico, por solicitud del Yi- 
. rrei D. Luis de Yelazco, la apertura de los estudios de la nueva TJni- 
versidadr el padre frai Alonso de la Vega» agustino, fué el maestro de 
Sagrada Escritura; de Teología, el maestro frai Pedro Peña, dominica- 
no, i Juan Negrete, célebre matemático; de Cánones, el Dr, Marrones i 
Arévalo Sedefio; instituto, el Dr. Frías, doctísimo en lengua griega, que 
también dio lecciones de Filosofía con Juan García; de Retórica, el cé- 
lebre Juan Cervantes Salazar, cuyas obras atestiguan su buen gusto, i 
de Gramática, don Blas Bustamanta (Cavo, lib. 4, § 12). 

ApoZOlCO* Palabra azteca que significa lugar de bebida de ma(z: de 
eUl, agua; pozolaiU bebida de maíz, i co, lugar de. 

En 1530 se le dio ei^ encomienda a un italiano de apellido Upar, el 
pueblo de Apozolco, por haber sido el primero que entró allí i mató a 
seis indios. (Mota Padilla, tomo 1?, pág. 128). 

Aprehensiones en Méjico. Plaral de aprehensión, del latín apprehen- 



34 DICCIOHABIO 



MOi oiiM, de appfúndaref oompueeto de ad, i préhendere^ coger, asir, 
prender. 

Uno de los actos de la primera Audiencia fué oonvocar a los ayun- 
tamientos de la Nueva Espafia para que eligieran procuradores que con- 
currieran a una junta general en Méjico, que debía tratar de asuntos 
del bien público i servicio del reL Oon este titulo colorearon el punto 
principal que se debía ventilar, de impedir que Oortés volviera'a Méji- 
ca Efectivamente^ concurrieron los diputados, i habiéndose valido el 
, Presidente i Oidores, de todas las supercherías imaginables para atraer- 
' los a su partido, oon todo, nada consiguieron sin la fuerza. A Joi^ de 
Alvarado i a Pablo Mejia quitaron sns repartimientos, pretextando in- 
coiporarlos a la corona; pero al fin los dieron a Alonso de Estrada i a 
Rodrigo de Albornoz. Prendieron a Pedro de Alvarado, a Diego de 
Ocampo i al Capitán Maldonado. Baste saber que noventiseia conquis- 
tadores, que les hicieron frente en. esta materia, o maltrataron o des- 
terraron. (Cavo, lib. 2?, § 30). 

Ara CoelL Esta easa de ejercicios estaba contigua al Hospital de San An- 
drés; se comenzó el afio de 1717 i se terminó en 1750. El 8 de diciem- 
bre del mismo afio se bendijo i el 2i de febrero de 1751 se dio la prí* 
mera tanda. (Orozco i Berra, Memoria para el plano de la Ciudad de 
Méjico). 

Aramllliri* Este apellido es bascongado i significa cabeza o entrada del 
desierto; de aran, contracción de ara-anf he allí, o de arri-€in, entre 
piedras, o en piedras, i de btirUf hu/rua, cabeza» principio, principal jefe 
de alguna cosa. 

A orillas del Eio Blanco, de Nuevo León, a 260 quilómetros de la ca- 
pital del Estado, Fr. Lorenzo Oantú fundó en 1 626 ia ''Misión de Santa 
María de los Angeles de Río Blanca" Más tarde aumentó, el pueblo i 
el 26 de octubre de 1879 fué erigida en villa con el nombre de Arom- 
buri, en memoria del general D. José Silvestre Aramburi, hijo de la 
población de Galeana. 

Arancel en Nueva Espafia (primer). 

Las hordenanzas e condiciones que el Muy Magnifico Sefior Her- 
nando Cortés, Capitán General e Gobernador desta Ifueva España^ 
por Sus Magostad^ e los Muy nobles Sefiores Xustícias e Regidores 
desta Cibdad de Temiétían, mandan que guarden e eumplan las perso- 
nas que hizieren ventas e mesones en el camino de la Villa-Béea a esta 
Gibdad, son las siguientes: 



DE CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 35 ' 



PRIMERAMENTE. 

Qae los dichos venteros no puedan llevar ni lleven mas de un tanto 
por cada libra de pan de maiz fecho en tortillas, e que sea limpio e bien 
cocida 

ítem: por cada azumbre de vino, medio peso de oro^ j esto, si este- 
biese la Venta diez leguas de la Villa de la Vercusrfiz; e si estobiese 
veiníei e un ducado ques de seis tominesj e si estobiere treinta, a peso 
de oro; de manera qué si a este respeto se lleve por cada diez leguas, 
después que pasaren de las diez leguas primeras en que se pone la di- 
cha tassa, a medio peso por cada diez leguas, se entienda que llevan 
quatro reales mas por cada azumbro. 

ítem: que por una gallina de la Tierra, lleven un. ducado de oro, 
ques seis tomines; e sí la gallina fuere de Gaatilla. lleven un peso e 
medio de oro. 

ítem: por un pollo de CastiÜa; un ducado. 

ítem: por un conexo; cuatro tomines. 

ítem: por una godomiz; dos tomines. 

ítem: por una libra de carne de puerco fresco, con tanto que se lo 
guise; dos tomines 

ítem: una libra de la dicha carne salada, quatro tomines; e se en- 
tienda que estas son libretas de a diez y seis onzas cada una. 

ítem: por una libra de carne de venado fresco, dos tomines; e si fue- 
re salado lleve quatro. 

ítem: por cada celemín de maiz; dos tomines. 

ítem: que por cada persona lleve deposada, si truxese caballo, dos 
tomines; e si viniese a pie un tomin. 

Ifcem: que por cada uevo, no pueda llevar ni lleve mas de medio real 
de oro, que son tres tomines. 

ítem: mando que no tengan puercos ni gallinas en parte donde pue- 
dan andar entre las bestias questobiesen, e posasen en la dicha Venta. 

Mando que en las dichas ventas tengan buenas pesebreras limpias e 
sanas, por manera que no se pueda caer el maiz. 

Las quales dichas hordenanzas, mandamos que se guarden e complan 
los dichos venteros, so pena que por cada vez quelo quebrantaren, in- 
curran en cien pesos de oro, aplicados en esta manera: la tercia parte, 
para la Oámara e Fisco de Su Magostad, e la otra tercia parte para las 
obras públicas de la Villa o Oibdad donde estobiese la tal venta; e la 
otra tercia parte, para el denunciador e que lo acusare o denunciare; e 
mandamos que tenga este arancel á la puerta de la venta, en parte que 
se pueda bien leer, poniéndolo alto, ni en parte escondida, salvo, pú- 



1 



86 DICCIOVÁRIO 



blioamente, donde todoB lo pnedan ver e leer. —Por xDandado de los 
dichos Séfiores, Gobernador e Xnsbioias e Regidores. — Martin de Ca- 
lahorra. — Escribano público e del consezo. (Arancel dado por Hernan- 
do Cortés, á los venteros djal camino de la Yilla-Rica a México. Do- 
cum. del ArohL do Ind., tomo 26, pág. 170). 
Arbitrariedad de Itnrbide. El término arbitrariedad es formado de 
mrbUriOf derivado del latín arbiter^ de cul-beto, lo mismo que €ui-^o, ir, 
acercarse. 

Arbitrariedad grande cometió el gobierno de Iturbide expidiendo ór- 
denes la noche del 26 de agosto de 1822 para que fuesen arrestados los 
diputados Fagoaga, Echenique, Obregón, Carrasco, Tagle^ liombardo, 
D. Garlos Bustamante^ D. Servando de Mier, Echarte, D. Pablo Ana- 
ya, D. Francisco Tarrazo, J). José del Valle, D. Juan Mayorga, Zeva- 
dua» José Joaquín Herrera, además de varios otros ciudadanos, entre 
ellos el general Parres, D. Anastasio Cerecero, D. Agustín Gallegos i 
otros» (Zabala, tomo 1^, cap. X, pág. 182). 

Arcediano* Archidiaeonua en latín i archidiakono» en griego, que sig- 
nifica caudillo de los evangelietat; término compuesto de archi, primero^ 
principal, primacía, potestad, i de cUakonoa^ ministro, diácono. Arce- 
diano significa el primero de los diáconos. 

El primer arcediano que hubo en Guadalajara fué D. Pedro Bernar- 
do Quirós en el afio de 1563. (Mota Padilla, tomo 3^ pág. 57). 

ArC09 de Gempoala. Del latín aretu. 

Fr. Francisco Tembleque, residente en Otumba, notó la falta de agua 
que allí había i emprendió traerla de unas fuentes, a quince leguas de 
distancia. Sin dinero para procurarse los materiales, recurrió a la es- 
sasa liberalidad de los particulares i a la espontánea, franca e incansa- 
ble cooperación de los indígenas. Con éstos tuvo operarios i útiles; él 
fué el arquitecto, sobrestante, maestro i peón de la obra que por espa- 
cio de 17 años continuó (a pesar de las contrariedades i obstáculos que 
tuvo que vencer) hasta concluir el hermoso acueducto de cal i canto, 
de tres varas de espesor i que iba señalando el terreno. Pasa por tres 
puentes: el primero de 40 arcos, el segundo de 13 i el tercero de 67, 
en una extensión de 1,059 varas i una tercia, i el arco del centro tiene 
de alto 128 pies. (Dice. Univ. de Hist. i Geog.) 

Arcbicofradía de la Cruz. Es palabra compuesta de archi, pseudo 
prefijo del griego arehé^ que [significa primacía, preeminencia, sumamen- 
te, mucho, i de cofradía^ nombre formado de cofrade, del latín eonfra- 
tei\ compuesto de cum, con, i frater, hermano. 

Hernán Cortés fundó en la iglesia de la Santa Cruz una archicofra- 
día con el título de la Cruz, cuyos estatutos fueron aprobados por Fr. 



DB CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 37 

• 

Domingo Betanzos, vicario general del reino, por auto de 30 de marzo 
de 1527. Una de^sus instituciones es asistir a los reos en la capilla» su- 
plicio i entierro. Por una bula de Gregorio XIII, a 13 de enero de 
1 573, se concedió a la Archicof radía se agregase a la del Santísimo 
Cristo de San Marcelo. 

Archldona.» La segunda fundación de Villa Kica de la Yeracrnz fué 
OhiahuiztláB, a once leguas de Ulúa, que por estar en alto llamaron los 
espafioles ÁrchidonaJ(DocvLxrí, de Indias, 1^ serie, tomo 26, paga 38 i 72). 

Arenas* Apellido derivado del nombre arena, procedente del latín arena, 
Frai Joaquín Arenas, dieguino, hombre vulgar i de malos anteoedeu- 
tes, armó una conspiración en Méjico, con el objeto de someter de 
nuevo este país al dominio de España. Descubierta la conspiración^ en 
enero de 1827, por el mismo español Arenas, por haber tenido la extra- 
ña ocurrencia de invitar personalmente para ello al comandante gene- 
ral de Méjico, D. Ignacio Mora, fué preso inmediatamente este sacer- 
dote, así como otro religioso español, dominico, llamado Fr. Francisso 
Martínez, que se decía comisionado regio, en unión de su escribiente 
Segura, i otras personas insignificantes en Méjico i Puebla. Foco tiem- 
po después fué preso el general español D. Gregorio Arana, i más tarde 
los generales españoles Echábarri i Negrete. La causa para la averigua- 
ción i castigo de los culpables en aquella proyectada conspiración, se 
siguió con mucha actividad, dando por resultado que sufrieran la pena 
capital los religiosos Arenas i Martínez, Segura i el general Arana, li- 
mitándose el castigo respecto da los generales Echábarri i Negrete, por 
no haber pruebas de su complicidad, primeramente a una confinación 
en los castillos de Perote i Acapulco, i luego a su expulsión de la Re- 
pública. (Lerdo de Tejada, tomo 2^, págs. 318 i 319). 

Arias (Joaquín). Antiguo apellido castellano. En 1212 murió en la ba- 
talla de las Navas de Tolosa D. Pedro Arias. 

Uno de los primeros jefes de la revolución de 1810. Siguió a Hidal- 
go i conspiró contra el realista Iriarte en el camino de Zacatecas. En 
la junta celebrada el 16 de marzo de 1811, en el Saltillo, por los jefes 
independientes, ni Arias ni Abasólo quisieron admitir el cargo de je- 
fe de las tropas insurgentes, por lo que la elección recayó en el Lie D. 
Ignacio Bayón, el Lie. Arríeta i D. José María Arteaga. Arias cayó 
prisionero con los demás jefes en las Norias de Bajan. (Dice. Univ. de 
Hist i Geog.) 

Arista* Apellido castellano derivado del nombre arista, procedente del 
latín arere^ estar seco. 

En un lugar del Estado do San Luis Potosí, llamado antiguamente 
Jagüel de loe Reinas, que en 1813 D. Juan Ceferíno compró a D, An- 



38 DICOIONABIO 



ionio Beina, so fundó un puebb que en 1857 se le dio el título de Vilkt 
de Ariata, 

Arizonac* Antiguo i famoso mineral descubierto en 1736 en la Fimo- 
ría Alta que antes perteneció al rico Estado de Sonora i hoi a los Es- 
tados Unidos del Norte de América, por el ignominioso tratado de la 
Mesilla. (Pérez Hernández). 

Ariaspc* Apellido bascon|;ado, que signi6ca debajo del roble^ compuesto 
de arüzOf roble, i de pe^ por peo» bajo, inferior. 

La ciudad de Arizpe fué antigua capital del Estado de Sonora. Se 
lo dio este nombre en memoria de D. Miguel Ramos Arizpe. 

Armada de Barlovento. La palabra artriada se deriva de arma. 

En 1639 se puso en Yeracruz la Armada de Barlovento para impe- 
dir los contrabandos i lo0 ataques de los filibusteros. 

ArOASlfl ocultas en Morelia. La diceión arma^ que el castellano tomó del 
latín, es, según Solano Constancio (citado por Monlan), procedente 
del germánico arm^ armíis, hombro^ brazo de hombre, porque fué la 
primera arma que usó. 

El día 9 de abril de 1856 se extrajeron en Morelia, del convento de 
agustinos, varias armas i piezas de munición que estaban ocultas deba- 
jo de las tarimas del templo, dentro de los nichos de los altares, debajo 
de la ropa de las imágenes a que tenían más devoción, así como de una de 
las casas que se comunicaban con el convento. Estas eran para una eons- 
piraaiÓR que el clero preparaba contra el gobierno de Méjica (Méjico 
al través de los Siglos, tomo Y, pág. 130). 

Armisticio* Formado de armOf armas i de statiot pararse, suspensión 
de armas. 

Después de las batallas de Padierna i Ohurubusoo se celebró «n 
Méjico i los Estados Unidos del Norte un armisticio el 21 de agosta 
de 1847. 

Artes i Ofícioa Del latín arz, artig, el arte^ se deriva esta voz, i de la 
misma lengua procede el nombre i oficio, de o&, i fiteere^ hacer. . 

El 18 de Abril de 1856, el presidente de la República D. Ignacio Oo- 
monfort estableció una escuela de artes i oficios en que los jóvene» 
pobres i los artesanos recibiesen una instrucción sólida que a la vez 
moralizara sus costumbrea (Méjico al través de los siglos^ tomo 5*^, 
pág. 127.) 

Arriag^* Apellido bascongadoi que significa pedregal^ compuesto de 
ama,^jpiedra, guijarro, i la terminaeión tagoi^ que denota localidad es- 
trecha. 

En el rancho del Gallo de San Luis Potosí se fundó la población ti- 
tullida Villa Eay^ i el 7 de mayo de 1847 se erigió en municipalidad 



DB CURl081DAt>BS HISTÓRICAS. S^ 



eon el nombré de Villa Arriaga^ en memoria del ilustre potosino D^ 
Ponciano Arriaga. 

AriN^yo Hondo. D^ latín arrogium. 

En este Ingar hubo un refiido combate entre el teniente Coronel D. 
Froilán Bocines, insurgente al mando del general Luaees e Iturbider 
Con 280 soldados de infantería i 120 dragones atacó Bocines en Arro- 
yo Hondo. Iturbide ordenó a Epitaeio Sánchez se defendiera. Después 
de una lucha tan desigual por parte de los independientes i obstinada 
por los realistas, éstos se retiraron yelozmente a Querétaro, i hasta las 
trincheras fué persiguiéndolos Bocines, en cuyo poder dejaron 45 muer- 
tos i heridos, entre éstos se hallaron el teniente coronel Soria, Latorre, 
ayudante mayor de Zaragoza, el capitán Yélez, el mayor Miñón i el 
alférez D. Miguel Azcárate, (Dice. Univ. de Hist i Geog.) 

Arroz* Del griego oryze^ tomó el árabe el término ar-^roz i de aquí el 
castellano. Esta planta es originaria de la India (Oantú, Hist. Univ., 
i 7, p. 216). De España trajeron el arroz a Méjico en los primeros 
afios de la conquista. 

Asmnlllea de Notables. La dicción asamblea, según Monlau, es impor- 
tada del francés; derivada del latín aasimulare^ compuesto de a«, por 
ad, i simul, juntamente, en compafíía, i de aquí se formó assAmblert reu- 
nir, juntar, convocar, de donde su asaemhlée i el castellano ctaamblea. 

El día 8 de julio de 1863 fué la instalación de la Asamblea de Nota' 
hleSf en Méjico, la que nombró una comisión compuesta de Ignacio 
Aguilar i Marocho, Joaquín Yelázquez de León, general Santiago 
Blasco, Teófilo Marín i José María Cayetano Orozco (prebendado de 
la catedral de Guadalajara), para que presentase dictamen sobre la for- 
ma de gobierno que había de tener Méjico. (Bivera, tomo 1", pág. 251 ). 
El mismo autor, añade en una nota: 

Los más notables de la Asamblea eran los siguientes: Fr. Francisco 
de la Ooncepción Ramírez, obispo de OiJadro; D. Agustín Carpena, 
abad de la Colegiata de Guadalupe i poco después obispo; D. Bernardo 
de Gárate, vicario capitular del Arzobispado de Méjico i luego primer 
obispo de Querétaro; Manuel Moreno i Jove, deán de la Catedral de 
Méjico; José M^ Nieto, arcediano de la Catedral de Guadalajara; José 
Mariano Dávila, jesuíta; general Bruno Aguilar; José Femando Ramí- 
rez, nativo de Durango^ abogado, liberal moderado i, en mi humilde 
juicio, sViperior a todos los 214 de la Asamblea, a los agentes i a los 35 

* de la Junta Superior de Gobierno (no aceptó); Manuel Orozco i Be* 
rra, gran historiador (no aceptó); Urbano Fonseca, distinguido natu- 
ralbta (no aceptó); Juan Rodríguez de San Miguel, jurisconsulto, au- 
tor de obras mui útiles; Pedro Escudero i Echanove^ abogado yucateco 



40 D.COIOVARIO 



de gran talento, liberal radical qne había sido uno de loa diputados que 
formaron la Oonatitaoión de 1857; los literatos Manuel Larráinsar i 
José M^ Eoa Barcena; los- distinguidos abogados Luis O. Oaevas, Ma- 
riano Biva Palacio e Hilario Elguero; Agustín Iturbide. nieto del Em- 
perador; José llamón Malo, sobrino del mismo Emperador; Juan Ala- 
májii abogado^ hijo de D. Lucas, cuja capacidad distaba mucho de los 
talentos de su padre; Faustino García Ohimalpopoca, abogado^ indio 
despendiente del tercer rei de Méjico, i Mariano Galván Rivera, anti- 
guo calendarista. 

Aguilar i Marocho i Teodosio Lares habían sido ministros de Santa- 
Anna» i los más de los individuos de la Junta de los 35 i de la Asam- 
blea de Notables habían sido empleados públicos en tiempo de su Dic- 
tadura. 

Niceto de Zamacois, en su Historia de Méjico, tomo XVIII, capí- 
tulo 8*^, dice: 

Santa- Anua fué el primero que trató, hallándose en el poder, de que 
la nación se constituyera en Monarquía, con auxilio de las potencias 
europeas. Hallándose de Presidente de la República Mejicana, en 1853, 
dio instrucciones oficiales a D. José M> Gutiérrez de Estrada i parti- 
culares a D. José Manuel Hidalgo, secretario do. la legación mejicana 
en Madrid, para que con empeño solicitasen la intervención de Ingla- 
terra, Francia i España, a fin de establecer un gobierno con un prínci- 
pe español El consejO| para dar ese paso, salió de D. Lucas Alamán, 
al nombrarle Santa-Anna Ministro de Negocios Extranjeros, con la 
presidencia del gabinete. . . . Habiendo fallecido D. Lucas Alamán el 
2 de junio de ese mismo año de 1853| cuando apenas llevaba dos meses 
de hallarse en el Ministerio, el Sr. Bonilla (uno délos déla Junta de 
los 35), que entró a ocupar su lugar, envió de parte de Santa-Anna 
las instrucciones oficiales a D. José M< Gutiérrez de Estrada» como he 
dicho, para que entrase en arreglos con las referidas potencias. El do- 
cumento en que se le autorizaba a que obrase de la manera más conve- 
niente para lograr el objeto deseadO| decía así: 

"Antonio López de Santa-rAnna» benemérito, etc., i Presidente de la 
República Mejicana, a todos los que las presentes vieren, sabed: Auto* 
rizado por la Nación Mejicana para constituirla bajo la forma de go- 
bierno que yo creyese más conveniente, para asegurar su integridad 
territorial i su independencia nacional de la manera más ventajosa i 
estable, según las plenísimas facultades de que me hallo investido, i 
considerando que ningún gobierno puede ser más adecuado a la Nación, 
que aquel al que por siglos ha estado habituado i ha formado sus peeu- 
Hares costumbres. Por tanto, i para eumplir este fin, teniendo confian- 



DE CURIOSIDADES HI8TÓBI0AS. 41 

za en el patriotismo, ilustración i celo del Sr. D. José M* GvLtíéméz de 
Estrada^ le confiero por las presentes los plenos poderes necesarios, pa- 
ra qne cerca de las Gortes de Londres^ París, Madrid i Yieq^ pueda 
entrar en arreglos i hacer los debidos oí recimientoS; para alcabzar de 
todos estos gobiernos, o de cualquiera de ellos, el establecimiento de 
una monarquía derivada de alguna de esas casas dinásticas de éstas po- 
tencias, bajo las calidades i condiciones que por instrucciones ei^ecia- 
les se establecen. — En fe de lo cual he hecho expedir las presentesi 
firmadas de mi mano, autorizadas con el sello de la Nación i refrenda- 
das por el Ministro de Helaciones, todo bajo lá conveniente reterwi^ en 
el palacio Nacional de Méjico^ a primero de julio de mil ochocientos 
cincuenta i tres. — A, L, de Santc¿>^Anna.** 

Asesinato del general Llave. El 14 de julio de 1863 había flidiáo de 
Guanajuato el general Gonz^Uez Ortega, i el general Ignacio de ift Lla- 
ve i Fatoni también salieron ese dia^ del mismo lugar, a caballo, con 
una escolta de 12 hombres que les dio Doblado. Cerca dé la hacienda 
de la Quemada, González Ortega entregó a Llave 500 onzas de croque 
había sacado de Puebla, para que le ayudase a llevarlas, i al eMrégár- 
selas, algunas onzas cayeron al suelo a vista de los soldados. Estos for- 
maron un complot i a poco rato, caminando Llave detrás de m cmsot. 
pafieros i a alguna distancia de ellos, algunos soldados dispavaron sus 
rifles sobre él; corrieron para matar a González Ortega i Patón^Llave, 
gritando, les avisó del peligro. Tanto por los tiros como por el grito, 
ellos corrieron i se salvaron a ufia de caballo. Llave, luego que gritó, 
cayó al suelo sin sentido, i los soldados se apoderaron de las onzas i 
huyeron. El herido fué conducido en camilla al Jaral, en donde|. a pe- 
sar del esmero de los médicos mandados por D. Benito Joárez, imurió 
a los dos días. Su cadáver fué conducido a San Luis Potosí,, donde se 
le hicieron solemnes exequias, a las que asistió el mismo Juárez. (Ri- 
vera, tomo 1-, pág. 245 i vuelta).. 

Asesinato de Falconi El día 7 de septiembre de 1845, uar «mdrUla 
de malhechores, capitaneada por Ramón Palacios, asesinó al italiano 
Falconi, hombre mui rico, que tenía una tienda de ropa en los bajos 
del Portal de Miranda (Yeracruz). 

Palacios se puso en contacto con Florencio Duran, quién, por 'tole- 
rar que su mujer estuviese en relacioües con Falconi, gozaba dé te con- 
fianza de éste. Palacios i Duran tramaron un complot para robar a 
FalconL Se asociaron con un tal Manuel Viveros, soldado retirado, 
que había sido asistente del general Santa-Anna. Viveros hÚEÓ el pa* 
peí de comerciante comprador, i en unión de Duran i de otios^ cinco 
hombres, que aparentaban ser sus amigos o compañeros de viaje, se in- 

4 



42 DiCXJlOVlRIO 



toodujeron a la hora eonTenida en la casa de FaloonL Palaeioa loe 
aobmpafió hasta la puerta i aparentando hallarse enfermo, se retír^ al 
hospital de San Sebastián, para evitar qne recayese sobre él toda sos- 
pecha» Onando los bandidos se hallaban juntos con Falooni en la tras- 
tienda de la casa, a una sefial conyenida, tres se apoderaron del italia- 
no i otro le cortó la cabeza, separándola del cuerpo. En seguida man- 
daron llamar de parte de Falconi a su hermano político D. Juan B. 
Borghese, que no había podido notar lo que pasaba, haUándose acosta* 
do en su cama en el entresuelo que había sobre la tienda, i al llegar al 
pie de la escalera fué acometido por cinco de aquellos bandidos, q«te- 
nes le dieron diez i siete puñaladas, hasta que exhaló el último suspiro* 
Consumado el asesinato de las dos personas, registraron la tienda en 
busca del tesoro; pero no hallaron más que unos 300 pesos en plata i 
otro tanto en mercancías i salieron con mucho sigilo a las oraciones de 
la noche. Divulgado el hecho, el alcalde 3® D. Manuel Prado i Bres- 
eaglia, hizo prender, por sospecha, a Duran, i se descubrió todo. Fala- 
(ñoB, Duran i Viveros fueron sentenciados a sufrir la pena capital, i a 
la de diez afios de presidio Antonio Pérez i Manuel Trevifia (Lerdo de 
Tejada, tomo 2^ paga 512 a 615). 

AtCSillAtO de Muler. El 21 de agosto de 1863 fué asesinado en laseer- 
eanías de la villa de Tlalpan, llamada también San Agustín délas Oue- 
vas, el zuavo franeés Muler. No habiéndose sabido quién fué el autor 
del delito, el mariscal Forey suprimió el Ayuntamiento de dicha villa, 
nombró prefecto político a un oficial francés, impuso a los vecinos de 
la misma i se hizo pagar la cantidad de 6,000 pesos por vía de multa; 
puso presos a muchos vecinos que tuvo por sospechosos, para que sir- 
vieran de rehenes i en un comunicado que publicó el día 22 en el 
periódico UEatafsUe^ dijo: "Si los asesinatos continúan, los rehenes 
responderán do ellos con su cabeza. Si esto no bastare, la viQa será 
destruida." (Rivera, tomo 1^ pág. 260). 

Asesinato de Gomonfort El día 14 de noviembre de 1863 fué asesina- 
do el general D. Ignacio Gomonfort en el rancho de Molino de Soria, 
en el municipio de Ghamaouero. A la sazón que Gomonfort viajaba en 
carretela descubierta, acompañado de un sobrino suyo, de su ayudante 
Estanislao Gafíedo i del coronel José . M^ Duran, con una escolta de 
IdO hombres, de San Miguel de Allende a Gelaya, en dirección a Gua- 
najuato, adonde iba a arreglar personalmente con Doblado algunos ne- 
gocios pertenecientes al Ministerio de la Guerra, el coronel imperialista 
Sebastián Aguirre, ''poniendo emboscada a su gente, esperó el momento 
de atacarlo." Al llegar pocos instantes después Gomonfort al sitio re- 
ferido, sus contrarios hicieron una descarga sobre él i su escolta, lan- 



PB CUBIU81DA1>BS HISTÓB1CA8. 4^ 

zándose sobre esta sin darle tiempo a prepararse para la defensa. Oo- 
monf ort quedó muerto en la primera descarga, i sus soldados, acometidos 
por mayor número de contrarios, se retiraron al pueblo de Ohamacuero. 
(Zamacois). Su cadáver fué sepultado en San Miguel de Allende. Bn 
lebrero de 1868; los despojos del autor del Flan de Ajutla fueron eon- 
ducidoB a Méjico i sepultados en San Fernando. (Rivera, tomo P, 
pág. 280). 

Asesinato de Martínez, en Yeraeruz. En el mes de mayo d^ 1814 hi^o 
vn sangriento eombate cerca del Puente de Trujillo, entre la partida de 
insurgentes capitaneada por el lie. Bosains, que figuraba de jefe de las 
fuerzas sublevadas en la provincia de Yeraeruz, i la de igual clase a las 
órdenes de José Antonio Martínez, quien pereció en ella, libertándose 
así los españoles del hombre que había llegado a hacerse más temible 
en el camino de Feracruz a Jalapa. El origen de este extraño combate 
entre dos jefes que defendían una misma causa, fué un gran disgusto 
habido entre Bosains i Martínez, por haberse rehusado éste a darle al- 
gunos efectos de valor que tenía ocultos, de acuerdo con Aguilar, i a 
obedecer sus órdenes^ lo mismo que las de D. J. P. Anaya; i como Mar- 
tínez era un hombre que se había hecho temer, determinó Bosains, en 
unión de D. Mariano Bincón, sorprenderlo a mano armada, formándo- 
le una emboscada cerca de su mismo campamento, como lo hizo, i en 
la lucha que allí se trabó, uíurió aquel famoso cabecilla, asesinado vil- 
mente, según se dijo, por el mismo Bosains. (Lerdo de Tajada, tomo 2", 
pág. 120). 

Asesinato de Yalladolid. El día once de enero de 1847, el célebre D. 
Antonio Trujeque i D. Juan Yázquez, al frente de una indiada de 
unos 3,000 hombres armados, intimaron al teniente coronel D. Alejo 
Yenégas, comandante militar de Yalladolid (Yucatán). El día 13 se 
posesionó Trujeque del barrio de Sisal, donde se le agregaron muchos 
indios de los barrios de la ciudad i enemigos, por odio de razas, de las 
familias del centro. La lucha fué desesperada. El 15 se dio el asalto i 
aquella turba de in&ios ebrios cayó sobre la plaza, destruyendo cuanto 
encontraba. En un instantefueron cruelmente sacrificadas a balazos i 
machetazos 84 personas, entre ellas tres mujeres, dos niños, dos ancia- 
nos i un tullido* Puertas, ventanas, muebles de lujo i de uso, árboles, 
flores, todo fué devastada El saquea duró ocho días, lo mismo que la 
matanza. Aquellos bárbaros no se conformaban con dar muerte a sus 
contrarios, sino que saciaban su venganza arrastrando por las calles a 
las víctimaa 

Asesinato de' Sánchez. El 30 de noviembre de 1867 fué asesinado en 
la poUadón llamada Lobos el coronel D. Bafael Platón Sánchez, pre- 



44 * DICCIOKABIO 



Bidente del consejo de guerra qae sentenció a muerte al emperador 
Femando Maximiliano José de Hapsbourg-Lorena. (Rivera, tomo 3^ 
pág. 121 i Fayno, pág. 236). 

Asesinato de Patoni A raedÍAdo9 de agosto de 1863 fué asesitíado el 
general D. José María FatouL Este señor volvía de su destierro a Du- 
rango, su patria, se alojó en la noche en una posada distante ád. cen- 
tro de la ciudad i fué extraído del lugar en que 4iprmía por solda- 
dos de la brigada del general Canto, i fusilado fuera de poblado .••... 
Canto fué reducido a prisión por D. Francisco Gómez del Palacio, go- 
bernador entonces del Estado. El 17 de octubre llegó Canto a Méjico 
a responder de su conducta. El Congreso declaró por unanimidad haber 
lugar a formarle causa, como diputado que era .... El 18 de diciem- 
bre salió para Durango a proseguir su causa. En mayo de 1871 faé 
sentenciado a muerte en aquella ciudad, i en febrero de 1873 salió sen- 
tenciado a é^ez afios de presidio. (Efemérides de Galván Rivera). 

Aseslniit0 de Corona. El día 11 de noviembre de 1888, el general D. 
Bamón Corona, gobernador del Estado de Jalisco, murió en Guadala- 
jara a causa de tres heridas de cuchillo, que le dio la tarde anterior en 
una bocacalle de la misma ciudad el asesino Primitivo Bon, joven de 
22 afios, que había sido maestro de escuelas primarias i gendarme (Ri- 
vera, tomo 3?^ pág 141). 

Asesinato de Dongo. A las siete i tres cuartos de la mafiana del 24 de 
octubre de 1789 se avisó al alcalde de corte D. Agustín de Empáran, 
que la casa número 13 de la calle de Cordobanes, en que haíbitaba D. 
Joaquín Dongo, almacenero i labrador rico, se hallaba abierta, i éste 
muertq en el patio^ con su lacayo i cochero. Trasladado a dicha casa i 
hecho el reeonoeimiento judicial, .no sólo se encontró asesinado # Don- 
go, sino a todos sus familiares, hombres i mujeres, en número de once 
personas, violentadas las puertas de las cajas de caudales, i se echaron 
menos catorce talegas de mil pesos que se depositaron en una de 
ellas, a más de ocho que existían debajo del mostrador del almacén. 

l^an horroroso suceso obligó al vinrei, segundo conde de Bavillagi- 
gedo, a dictar las más activas providencias para buscar a los reos de 
estos crímenes, no sólo dentro de Méjioo, sino por todo el reina Cada 
ciudadano se impuso voluntariamente la obligación de inquirir quiénes 
fueron los asesinos. Cierto r^oj^ro de la calle de S. Francisco, al pa- 
sar por la calle de Santa Clara notó a la sazón que D. Felipe Aldama 
hablaba con otro hombre, el cual en la cinta del pelo» aunque negra, 
tenía una mancha de sangre; i no obstante que este era un indieio mui 
despreciable para presumirlo reo de tan atroz delito, hacieildo esorúpvr*- 
lo de conciencia, partióla denunciarlo al juez de la causa. No se des- 



DE CURI081DADBS HISTÓRICAS. 45 

preciaba entonces ningún ayiso, por leye e insignificante que fuese, i 
asi mandó al punto a arrestarlo. Sus declaraciones nada producían, 
pues él probó que en los días anteriores hpibia estadb en la plaza de ga- 
llos, habían muerto en la lid a, uno de estos animales, i se lo habían 
pasado por encima de su cabeza destilando sangre, i una gota de ella 
lo había manchado; mas como lá averiguación se extendió a saber quié- 
nes eran sus amigos i con quiénes había estado en aquellos días, se 
procedió a aprehender a D. José Joaquín Blanco i a D. Baltasar Quin- 
tero. Notóse en éste algunas contradieciones.de su declaración, i como 
se supiese que se acababa de mudar a una accesoria de la calle del 
Águila, número 23, por el gran miedo que dijo tenía de que lo asalta- 
sen ladrones, el juez mandó que se reconociese dicha accesoria Esta 
diligencia dio toda la luz que se buscaba en la ayeríguación. En las 
puertas se hallaron algunos golpes de sable en las que habían hogho 
prueba del filo que tenían unos machetes cortos de tierra caliente bien 
amolados, con que perpetraron los delitos, i lo que es más, levantando 
las vigas del pavimento se hallaron veintiún mil seiscientos pesos en- 
talegados i varias alhajas de oro i plata que luego se depositaron en 
las cajas reale& Abrumados con el descubrimiento del cuerpo del deli- 
to, no pudieron dejar de confesarlo, declarando que Aldama fué el que 
sedujo a sus compañeros para la perpetraeión del robo. Este se man- 
tuvo tenazmente negativo i eludía los cargos con astucia diabólica, de 
modo que a no verse convicto de todo punto eh los careos de sus com- 
pañeros^ i reconocimiento de la sangre con que tenía manchada su ro- 
pa i pañuelo polvero, habría puesto al juei en gran conflicto. Tan ho- 
rrendos crímenes los Qometieron fingiéndose de ronda i dando la voz 
de H justicia para que se les abriesen las puertas de la casa, en la que 
entraron a guisa de tigres feroces, asesinaron a cuantas personas encon- 
traron, hombres i mujeres, sin perdonar su saña ni a un loro que ha- 
bía en la casa. Oonduido este destrozo a sangre fría, aguardaron que 
llegase D. Joaquín Dongo, a quien atacaron en el patio, i luego al co« 
chero que hizo alguna resistencia con la cuarta, sobre el cual descarga- 
ron rabiosamente. Notóse que todas las heridas las dieron en la cabe- 
za de todas las víctimas, pudiendo decirse con propiedad, que ni dieron 
golpe sin herida, ni herida que necesitase de segundo golpe. Elevada la 
causa a plenario, se entregó a los reos para que alegasen en su defensa 
dentro de un breve término; nada dijeron capaz de excepcionarlos sino 
fué mostrar la mayor criminalidad de algunos de ellos, cargando el co' 
lorido del delito sobre Aldama, seductor de Quintero i Blanco. 

Efectivamente, era un hombre avezado al robo i asesiaato: había eje- 
cutado otros dos de antemano, i su perfidia llegó al extremo de pres- 



46 BiceioBrABio , 

#- 

tarae a servir de auxiliar en la Acordada, para expedir las cordelaras 
en persecución de los reos que se buscaban; mostrábase mui solicito i 
afanoso porque se descubriesen los agresores i no cesaba de investigar 
contra ellos; él hizo de cochero para conducir el dinero a la .accesoria 
donde fué depositado. Presentáronse estos malvados al funeral de Don* 
go, que se celebró en la iglesia de Santo Domingo, i este hecho echó el 
sello a su reprobación. En la tarde del i de noviembre se hi20 la rela- 
ción de ]a causa en la sala del crimen, no obstante de ser día de afio 
del Bei, i se concluyó ya mui entrada la noche. Al mismo tiempo se 
relató la causa seguida en la Acordada, poco tiempo antes contra A^<> 
dama, por el robo i asesinato que habia ejecutado en la persona de un 
criado de D. José Samper, por robarle dos mil pesos, como en efecto 
lo verificó. Ejecutado este homicidio, lo arrastró i echó el cadáver en 
una mina vieja; i cómo se le hubiese dado la denuncia de la e:tistencia 
de este cadáver en aquel lugar, fué a reconocerlo con el carácter de 
teniente de justicia que entonces era de la jurisdicción de Cnauhtla de 
Amilpas. ¡Tanta serenidad tenia este perverso para la ejecución de los 
crímenes más atroces! 

Apareció también por la causa, que Blanco había sido igualmente 
procesado en la Acordada por cinco robos que había ejecutado en 1787, 
en compaftía de Juan Aguirre, paisano suyo, en la casa de D. N. Az- 
coyti, extrayéndole más de tres mil pesos con ganzúa, i tres robos en 
Guanajuato en la casa de Alamán. Quintero fué asimismo procesado 
por dicho tribunal, de ladrones, por queja de un primo suyo, lo acusó de 
haberle robado cuatro mil pesos. Estos españoles eran tres vetera- 
' nos en la iniquidad. El tribunal reunido se dejó ver con todo el es- 
plendor de la justicia: presidíalo el regente de la Audiencia; rodeábanlo 
muchas guardias que custodiaban a los reos i un numeroso concurso 
que lanzaba sobre ellos miradas de horror e indignación. Escuchóse 
entonces la terrible voz fiscal que ponderó la enormidad de los críme- 
nes i pidió su condigno castigo. Los abogados de los reos vinieron a 
pedir que se cumpliese la distinción de nobles. Al siguiente día 5 se 
votó la causa i fueron condenados a la pena de garrote, con la circuns- 
tancia de salir al patíbulo con ropa talar i gorros negros, en mulás en- 
lutadas. Firmaron la sentencia los Sres. regente Gamboa, el goberna- 
dor de la Sala, Ohaves, Empáran, Saavedra i Aguirre, hallándose pre- 
sente el fiscal Hernández de Avila. 

El 7 de noviembre se verificó la ejecución en un tablado, entre la^ 
puerta principal de Palacio i la Cárcel de Oorte, el cual tenía tres va- 
ras de alto, diez de largo i cinco de anchó, todo tapizado i guamocido 
de bayeta negra hasta la escalera, piso i palos. ¡ Tristes señales de 



DB ei'BlOSIDADSS HiSTÓRlOáS. 47 

ana noble zagótica espafiola, que recordaba a estos malvados la dobla 
obligación que tenían de obrar con hidalguía en sus acdones 1 ^ 

Presentados en horrible espectáculo i quebrados por el verdugo los 
machetes i bastón con que se presentaron en la casa de Dongo, usur- 
pando la voz de la justicia pública, se mantuvieron en el patíbulo hasta 
las cinco de la tarde i se llevaron a la cárcel donde se les amputaron las 
manos i fijaron con escarpias de hierro en la puerta de la casa dt 
Donga ' ^ 

AftCSiinatOS* Plural deo^mnato, término derivado de ommiio, del árabe 
haxxaxii% plural de aocxcus, el que hace uso del haaííx^ bebida o electua- 
río narcótico hecho de las hojas del cáñamo. 

Por los años de 1090 de nuestra era, dice Aliz, citado por Eguilas, un 
tal Hassan ben Sabak Hamairí, dai^ o misionero de la secta hetero- 
doxa de los Ismaelitas, fundó en Persia la famosa congregación de los 
Ássasinoa, que, gobernada por un xeque o gran maestre, se componía 
de diversas órdeuAs o grados; el último de los cuales, llamado de los 
fedawU o adeptos, no era más que una banda de sicarios, que, fanatiza- 
dos por su jefe i embriagados con el haxíx, ejecutaban sin vacilar las 
órdenes sangrientas de aquel, asesinando a cuantos les indicaba a fin dt 
saciar sus venganzas o miras políticas; así llegaron a hacerse famosos i 
temidos por todo el Oriente, i en los historiadores europeos, que narra- 
ron las guerras de las cruzadas, se exponen repetidos ejemplos de su 
ferocidad i abnegación. (Yon Hamer, Hist de los Asesinos^ i D'Her- 
belot, BibL Or, Art Batheniens). 

Asesinatos de Campecha El día 13 de febrero de 1843 el pueblo dt 
Campeche se levantó, i al grito de ¡mueran los enemigos cíe Yucatán! 
entran puftal en mano en las prisiones i asesinan a todos los presos. 
Atribújenle muchos a D. Santiago Méndez ese acontecimiento, asegu- 
rando que se valió del comandante de artillería, D. José del Oarmen 
Bello, como agente^ únicamente para que asesinaran a Yalay, enemigo 

^ suyo, de quien se quería vengar. (Baqueiro, tomo V págs. 87, 88), 

Asesinatos en San Vicente. 

El 18 de diciembre de 1856 fueron asesinados cinco españoles en el 
rancho de San Vicente por una cuadrilla de 30 bandidos. San Vicente 
era una finca rústica en el distrito de Cuernayaca, perteneciente al es« 
pafiol Pío Bermejillo. Los asesinados más notables fueron Nicolás Bar* 
mejillo, hermano de Pío, i Juan Bermejillo, sobrino de los dos. LqI 



1 |Bran tres hidalgos españoles! (Fayno, pág. 129.) 

2 (Cavo, págs. 379 h 381.) 



48 DICCIÓN AEIO 



principales dé dichos bandidos f aeron fusilados en la capital de la Re- 
pública el afio siguiente. (Bivera, tomo 1^ pág. 32). 

Ascensión aerostática. £1 vocablo cucennón se deriva de ascender^ del 
latín úieendere^ compuesto de aef, i scoñndere^ sabir. 

El día 24 de abril de 1836 presenció por primera vez el pueblo de 
Yeracruz una ascensión aerostática. Oausó allí este espectáculo las sen- 
saciones que naturalmente produce en cuantos no lo han visto ante& 
^ Esta ascensión f aé ejecutada por Mr. Bobertson, el primer aeronauta in- 
teligente que visitó la Bepública. El globo partió del convento de San 
Francisco, adonde se reunió numerosa concurrencia (Lerdo de Tejada, 
tomo 2"^, pág. 419). 

Asegúrase que en el barrio de Gaandhe, perteneciente al pueblo de Tía- 
cotlapilco, Estado de Hidalgo, ha sido denunciado un horrendo crimen 
perpetrado por personas ligadas entre sí, en tres familias distintas. 

La mujer de uno de los presuntos responsables, que fué la que denun- 
ció el hecho, asegura que hará 13 afios, en unión de su madre, de dos 
de sus hermanos Felipe i Narciso M. asesinaron a su abuela materna, 
a su padre i a los hijos de ésta 

Al padre^ dice la denuncióte, que lo mataron por orden de la ma- 
dre, al hermano por envidia de i;n maguey al que litigaban, i a los hi- 
jos, de los que uno tenía dos años, para que no hablasen. De estos crí- 
menes se tuvo conocimiento, pero los presuntos responsables faeron 
puestos en libertad por £alta de méritos. Además, la denunciante ase- 
gura que también la quisieron asesinar. 

El Juzgado de 1^ Instancia de Ixmiquilpan ha practicado las dili- 
gencias del caso, mandando exhumar los restos de las victimaa De los 
nifios.se encontraron fragmentos carbonizados en sus mismas sepultu- 
ras i. con sólo los cráneos intactos; los de la abuela, padre i demás oc- 
cisos, en una gruta casi inaccesible. Parece que ante el Juzgado Conci- 
liador de Ohilcuautla han confesado su delito los hermanos aprehendi- 
dos. Sólo uno ha logrado escapar i se le sigue de cerca, pues se sabe 
su paradero. . (J^¿ Impc^rcial de 28 de enero de 1899). 

Asientos* Plural de aaiento, derivado de asentar, formado de sentar. 
Un pobre arriero de Gaanajuato, llamado Ibarra, pasaba de esta ciu- 
dada a la de Zacatecas, uno de los primeros afios del siglo pasado, i 
descubrió ricos minerales. Oontento con su descubrimiento fué a Aguas- 
calientes i a Zacatecas en busca de recursos, que no halló, para explotar 
las minaa Volvió a Gaanajuato, donde tampoco consiguió nada. De 
allí trajo tres o cuatro amigos a quienes ofreció parte de los productos 
si le ayudaban a trabajar. Poco tiempo después se divulgó la noticia de 
la bonanza, i los jesuítas, activos i emprendedores, compraron a Ibarra 



DS Cl RIOSIDADES HISTÓRICAS. 49 

i 

\ 

las minas i comenzaron a explotarlas en grande escala En 1712 se f an- 
do ol real de asientos de Ibarra. En 1750 contaba ya con más de ocho 
mil habitantes. (González, págs. 45 a 47). 

Asinais* En 1690, el conde de Gálvez mandó al gobernador a f andar un 
presidio en la provincia de Asinais^ qae los españoles llamaron Tejas, 
Ya el mismo gobernador había formado el presidio de la Laguna de 
San Bernardo. 

AutTÓlogO español (1^ que hubo en Méjico en 1519). 

''I adcrmás desto, éstaua con nosotros vn soldado, que se dezia Bo- 
tello, al parecer muy hombre de bien, y latino^ y auia estado en Boma 
y dezian que era nigromántico, otros dezian que tenia familiar, algunos 
le llamauan Astrólogo: y este botello auia dicho quatro dias auia, que 
hallaba por sus suertes y astrologias, que ai aquella noche que venia no 
salíamos de México, y si mas agiiardauamos, que ningún soldado podría 
salir con la vida: y aUn auia dicho otras vezes, que Cortés auia de te* 
ner muchos trabajos, y auia de ser desposseido de su ser, y honra, j 
que después auia de bolver á ser gran señor i de mucha renta. (Muríó 
la Noche Tríate). ^ 

Asimcióll* Es vocablo formado del supino latino usaumptumt del ver- 
bo iMSumere, compuesto de 03 por ad, cerca, i de sumere^ tomar para sí. 
El día 5 de agosto de 1602 llegó la armada del Capitán Sebastián 
Vizcaíno a una isla que por el día se llamó de la "Asunción de Nues- 
tra Señora" (Torquemada, tomo 1^, lib. 6^, cap. 49). 

AsnnciÓIi de AguasoaUerUea, La parroquia de la Ásunctón^ de esta ciu- 
dad, se comenzó a fabrícar en 1704 i se dedicó en 1738. (Gtonzález^ 
pág. 47). 

Atarazanas* Estas fortalezas que al principio se hicieron. en la ciu- 
dad de Méjico, diez o doce años después se quitaron, como se ve por 
esta orden: 

''A Me seido hecha rrelacion por parte de la Oibdad de México, que 
conviene a Nuestro servicio y seguridad 7 Enoblecimiento della, que 
mandaremos proveer que las atarazanas ques la Fortaleza de la dicha 
Oibdad, se muden de donde al presente están, y se haga en la Calzada 
de Tacuba, porque al tiempo que se hizo en la parte donde agora está, 
fué a causa de que todo era por alli agua para el efecto de los bei^an- 
tines obiesen de servir, no habia agua por donde entrasen sin mucho 
trabajo. ( Lo que D. Antonio de Mendoza, etc., ha de hacer. — 1535. 

* Docum. del Arch. de Indias, tomo 23). 

AtemajaC* Alteración del azteca Átemaxae, que significa piedra que 



\ Beraal Díaz del Ci^tiUo, Hist. verd. de la Qpnq. de la Nueva España, cap. 128. 



so DICGZOKABIO 



haee bifurear al agua^ Mrmino compuesto de atl^ agaa, to» por Ml^ 
piedra, i maaoac^ bif orear. 

Atemajao ae Uama el valle donde está la ciodad de Oaadalajara, capí- 
tal del Estado de Jalisco. 

Atlixco* Este nombre mejicano significa superficie del agua.. Está for- 
mado de a, por atl^ agua» i de ixeo^ superficie. 

Don Antonio Pérez de las Oasas dio em 1617, en beneficio de la 
fundación del conyento de religiosas de Santa Olara de Atlixco^ las ca- 
sas de su morada. El yirrei D. Diego Fernández de Oórdoba dio la li- 
cencia el 27 de mayo de 1617 para la fundación. En 2 de febrero de 
1618 salieron de Méjico 8 religiosas del convento de San Juan de la 
Penitencia i habiendo fallecido algunas, salieron de la misma ciudad 
•otras cuatro, del oo|i vento de Santa Olara, en 1625. (Alfaro i Pifia, 
pág. 223). 

De la fertilidad i amenidad del valle de Atlixco nació que entrando 
allí los españoles le llamaran Val de Oristo (Valle de Dios). (Torque- 
mada tomo 1^, lib. 3^, cap. 32). 

La primera familia española fundadora de Atlixco fué la de D. Pe- 
dro del Castillo i su mujer doña Catalina Pérez Romero; fueron los que 
pusieron las primeras piedras del convento de Ntra. Sra. edificado por 
Fr. Toríbio de Benavente (Motolinia). (Torquemada, tomo P^lib. 3^, 
cap. 33). / 

Atlixco* Por documentos fehacientes que existen en el- Archivo del 
Ayuntamiento, consta que entre varios españoles que huyendo de los 
disturbios de la provincia de Huejotzingo, se avecindaron en el anti- 
guo pueblo de Atlixco (del Estado de Puebla), que en mejicano signi- 
fica centro del agua^ uno de los principales fué Alonso Díaz de Oa- 
rrión, quien después de haberse establecido con sus compañeros en tie- 
rras laborfas, informó al virrei D. Martín Henriquez, por los años de 
1574, lo conveniente que sería formar en aquel terreno una villa de 
^pañoles, así por la fertilidad de sus campos, bañados de abundantes 
aguas, como por la inmediación de montes, canteras i demás útiles pa- 
ra realizar su fundación. El virrei, accediendo a esta solicitud, comi- 
sionó al Dr. Pedro Farfán, oidor de la Beal Audiencia, a efecto de 
que tomase las correspondientes noticias, las qué adquiridas, obtuvie- 
ron el resultado de que en 1579 se expidiese la real cédula de funda- 
ción. Está .la ciudad a 250 varas de altura a la falda del cerro de 
San Miguel, llamado así por tener en su cima una ermita consagrada 
a este santo. (Pérez Hernández). 

Atlixco* En 4 de mayo de 1862 ol general D. Tomás 0*Horán derrotó 
en Atlixco al general imperialista D. Leonardo Márquez. Este se di- 



DR CÜKIüSIDADeS UISTÓftlOAS. 51 

' ' ' ■ " I • ■ • t ' ' " ' .... . II ■ . 

rígia con su ejército al campamento de Lorencez para auxiliarlo en el 
ataque a Puebla, i sabedor de ello Zaragoza, mandó á O'Horán a que 
presentase batalla a Márquez, lo desconcertase i le impidiese unirse 
con los franceses, i lo consigutó. (Rivera, tomo 1^, pág. 190). 

Atotonileo* Lugar de aguas termales, en lengua mejicana Palabra 
formada de atl^ agua, (oUmqui^ caliente, i eo, desihencia locativa. 

El pueblo de Atotonilco el Grande fué fundado por frailes agusti- 
nos el año de 1530; es memorable en la historia de la Independencia, 
porque allí el cura Hidalgo tomó de un templo una bandera blanca que 
tenía en el centro pintada la Virgen de Guadalupe, i éste fué el primer 
estandarte de los insurgentes. 

Atotonilco* El Santuario de Jesiir Nazareno de Atotonilco, pueblo 
distante poco más de dos leguas de San Miguel^ se dedicó en 20 de ju- 
lio de 1748. (Alfaro i Pifia, pág. 260). 

Atoyac* En azteca significa lugar del río. Nombre formado de Átoyáil, 
rio, i c, desinencia que denota en o dentro» 

En 25 de diciembre de 1521 llegaron los castellanos a la margen de- 
recha del rio Atoyac, en el lugar que ocupa el pueblo de Santa Anita, 
debajo de un huaje; dijo la primera misa que se celebró en Oajaca el 
clérigo D. Juan Díaz. 

Atoyac de AlTarez« Ciudad del Estado de Guerrero. En el barrio 
de la Tachuela nació el general D. Jaan Alvarez, i la legislatura del 
Estado, en memoria del ilustre caudillo de la reforma, le concedió el 
título de ciudad de Alvarez. (Pérez Hernández). 

Atoyac de Oajaoa* En abril de 1561, siendo corregidor de Oajaca 
el español Oristóbal de Espíndola, con acuerdo del Obispo, cabildo i 
regimiento de la ciudad, por mandado del virrei don Luis de Yelasco, 
iban de Ouilapan, Etla, Tlaliztac, Huitzo, Zimatlán^ Ocotlán i Teiti- 
pac, quinientos indios al trabajo ''de retirar (600 varas de Oajaca) el 
río Atojac (haciéndolo pasar por el pié del Monte Albán), pagando 
Guaxaca la herramienta necesaria i la comida por el tiempo que dure 
la obra." (Archivo Nacional, vol. 5, fol. 287 i vuelta.— Gay, tomo 1', 
pág. 382. 

Atzacán* Cuando se despobló Ixhuatlán, los indígenas, huyendo da 
las crueldades de los espaftoles, fueron a refugiarse a Tezmelaca, a Te- 
poztetla (donde hoi está Ixtlahuancillo del Monte), i al lugar llamado 
por los conquistadores el Jazmín^ donde fundaron aquellos desgracia- 
dos fugitivos el pueblo de Santa Ana Atzacán, lu>gar de retiro^ del az- 
teca atzacua^ aislarse, i de ecm^ lugar de. 

AtECapotzalcO* Del azteca atzoapotzco^ hormiguero, aludiendo a su 
gran población (E. Mendoza). ~ Luego el nombre se puso después de 



52 



DICCIONARIO 



fandada la población. £1 nombre viene de atzcalli^ caracol, i de potzoa^ 
henchir, muchos, fo, lugar da 

Es memorable por el combate de 19 de agosto de 1821. Allí triunfa- 
ron las fuerzas de Iturbide mandadas por el general D. Anastasio Bus- 
lámante, el coronel D. Francisco Gortázar, el mayor D. Tomás Oastro; 
comandante Esteban Moctezuma, tenientes D. Manuel Valiente i D. 
José M* Castillo, los capitanes D. Pablo Erdozain i D. Miguel Barrei- 
ro i subteniente D. José María Sandoval, etc., contra sus enemigos. 

Aadiencia* Del latín audientia^ formado del participio activo audiens^ 
audietUia^ del verbo audire^ oír. Se constituyó en Nueva España un 
cuerpo compuesto de abogados, generalmente ci^co, con el título de 
oidores, para la administración de justicia, i a veces la del gobierno, a 
falta del Tirrel 

La primera Audiencia de Méjico se estableció el afio de 1528 i fué 
su presidente Nufio de Guzmán, hombre cruel, ladrón i sanguinario. 
Fué el que martirizó al rei de Michoacán i el que conquistó la provin- 
cia de Jalisco, donde fundó la ciudad de Guadalajara. (Payno, 3^ par- 
te, lee. 1*). 

La Audiencia de Guadalajara, del reino de Nueva Galicia, se puso 
al principio del gobierno del virrei D. Luis de Yelasco, que vino a 
Nueva España en 1551. El 15 de noviembre de 1574 tomó posesión 
de la presidencia de la Audiencia de Guadalajara su primer presidente 
el Dr. D. Jerónimo de Orozco, oidor de la Audiencia de Méjico. El 
mismo día se proveyó el oficio de sello i registro, en Francisco Ortiz, 
que fué el primero. (Mota Padilla, tomo 2^, pág. 26). 

Aurora boreal* Interprétase esta palabra, por unos aurea-hora (ho- 
ra dorada), i, por otros, atarea ora o auretM aer. De este último sentir 
es Yarron, quien dice que la Aurora tomó este nombre de la circuns- 
tancia de dorarse el aire cuando sale el sol: Aurora didtury ante solis 
ortum^ ab eo quod oh iqui soli tum aubeo abb aurescit — Otros, por 
fin, ven en aurora una variante de ausora^ cuyo radical es el sánscrito 
ush, quemar, de donde usIms^ la aurora. (Monlaü, Dice. Etim.)' 

La primera aurora boreal que se vio en Nueva España, apareció en- 
tre ocho i nueve.de la noche del 14 de noviembre de 1789^ por el lado 
del Norte. Comenzó por unos rayos blanquecinos en forma de escoba, 
que se fueron extendiendo poco a poco i cargando hacia el norte i 
noroeste, hasta las ocho i media en que fué su mayor incremento. A 
esta hora se veía en el horizonte la luz que formaba la base, de un co- 
lor entre rojo i amarillo, de cuyos extremos se percibia una porción de 
circunferencias más iluminadas que el resto del segmento del circulo 



DE CURIOSIDADES UISTÓfiIC4S. 53 

I 

que representaba, de color rosado obscuro, por un humo denso en quo 
parecía estar mezclada la luz. (Cavo, pág. 381 i vuelta). 

Auto d6 ft« Del latín actum^ derivado de agwt^ hacer, obrar. 

En el afio de 1723, en la plazuela de San Diego, el provisor de in< 
dios hizo un auto de fe i en una hoguera preparada con gran cbncurso 
de la ciudad, se quemó ol esqueleto de un indio de Nayarit, que decían 
era bisabuelo del cacique Tonatiuh. En una cueva de aquella provin- 
cia, los espafioles hallaron este esqueleto, sentado en una silla con cha- 
farote en la mano^ adornado de manto real, guarnecido de piedras or- 
dinarias i con penacho de vistosas plumas. En la misma cueva había 
un altar. (Cavo, lib. X, § 25; Yillaseñor, pág. 2, lib. Y, cap. 38). 

Auto de ft en Ofljaea* En el pueblo de Tecomatlahuac se verifi- 
có por los años de 1601 un auto de fe por el culto supersticioso que 
muchos indios tributaban a las estalactitas de una cueva. (Gaj, tomo 
2^ pág. 137). 

AtrIos* Antiguo apellido castellano. Bui López de Ávaloa, alcalde i 
señor de Ubeda en el siglo XIII. 

' Alonso de Avales fué quizá el primer espaüol que residió en Aguas- 
calientes. 

En 11 de octubre de 1575, el Dr. Jerónimo de Orozco, presidente 
de la Real Audiencia i Chancillería de Guadalajara i gobernador de 
Nueva Galicia, por cédula del reí Felipe II, fechada en Madrid el 
mismo afio, hizo laerced de tíerras a Juan de Montoro, Jerónimo de la 
Cueva, Alonso de Alarcón i a otras muchas personas para poblar una 
villa en el lugar llamado AgucueaKenteB. junto a unas casas que en este 
punto tenía Alonso de Avalos Saavedra, 30 leguas de Guadalajara i 
16 tie las minas de Zacatecas. 

ATÍIa« Este apellido vino de España, i está alterado desde allá. 

La ciudad de Avila está situada en las cumbres de un monte, a vis- 
ta de las sierras del Pico (Covarrnbias). Este nombre lo llevaron a 
España los fenicios. 

"En la provincia de Habat están Abyla, i los siete hermanos, i aun- 
que como he dicho, Filostrato, Eustatsio i Paulo Orosio (lib. 1, cap, 
2), dijeron Ahvnna i Ahenna^ i de él pudo decir el latín Ahyla^ i co- 
mo dice Avieno, en púnico quiere decir monU aUo^ con todo, corrom- 
perse de Habata donde, ésta^ i de una manera o de otra, se conoce que 
el romano dijo mejor que el griego, que dijo Alyba» 

Festo Avieno dijo de este monte de África: Nanque Abila vocat 
gens punieorum mona quad aUus barban est. En hebreo, el monte se 
llama har i también gábbaJu 

En Jeremías: Mont^m exoélsum, el montecillo gibah o gibgah, i el 



54 D1CCI09AB10 



•oUado, coUÍ8 vel eolHoulu$ mstar galce gébah. El siró caldáieo Uaoi* 
al monte tur o twríL 

El uro de ordinario, tura ram%, la raíz es hebrea. Daniel: FaotfU$ 
$$t mona magnua^ i después, mitura de monté. El árabe llama al mon- 
te alto géhñl aali. La lengua púnica no se sabe cómo pronunció; pien- 
so que ahil o ahila. A la piedra grande o pefión, llamó el hebreo 
•6tfl En el libro I de los Reyes, cap. VI, núm. li, se dice llegó el 
•arro con el arca del Sefior al campo de Josué Bethsamita: Erat áu- 
Um ibi ehan lapii magnu»^ eta Et posuerwni 8uper Eben ¡apisUm 
grandem; i después (núm. 18 ) : Et naque ad Abel magnum^ auper quem 
poauerunt arcam Damini, En todas estas tres partes, sin difere&eia 
interpretaron los Setenta: lapidem magnum, i de la misma forma «1 
Thargo: Abena, El vulgato^ aunque puso Abel como nombre indiri- 
dual no por esto quitó el significado^ con lo que dijo auper quem poeus- 
runtt etc. Lo que en caldeo i siró es ahena^ es en hebreo ehen o 9ka% 
que es pefión. El nombre púnico confirma e^ significado, i jun- 
tamente el haber sido apelativo i después individual, sin perderlo. 
Oomo al peñón de Yelez, de la Gomera, de ser un gran pefión se ha 
quedado por nombre individual; de la misma forma al monte que es- 
tá en África enfrente de Calpe, por ser alto, le llamaron AbicL Bus- 
tatsio dice que los bárbaros le llamaron Abenna; Filostrato, AbinnA; 
Tzetres, AbincL (Aldrete, Antigüedades). 

De manera que el nombre vino de África, que significa monte alto i 
que se escribe Abita. De Avila^ por contracción, se formó el apellido 
Dávila. En documentos portugueses de 1293 se lee: '*Mando que den 
no primejro auno, que eu passar, a todos os mongos de Mhaceyra senhas 
Oogulas de Sarja da Avilla. Testamento de haceirad&o. O que se do- 
re 1er Sarja iiPAvila,** (Santa Bosa de Yiterbo). 

Alonso de Avila, capitán del ejército de Oortés, fué el primer regi- 
dor que hubo en Nueva Espafia en la Villa Rica de la Veracruz, el 
afiodel519. 
Ayala (villa de). Apellido espafiol antiguo, probablemente bascongado. 

p. Francisco Ayala era hombre de extraordinario valor. Con pocos 
hombres había dejado limpio de ladrones el valle de Ouauhtla 

Guando llegó la revolución de independencia, vivía retirado con su 
&milia en la hacienda de Mapaztlán. El comandante realista de aquel 
departamento, D. Joaquín Garcilazo^ lo quiso obligar repetivas veces 
a que con sus dependientes se alistara en las filas de las tropas reales, 
Ayala se resistió bajo difarentes pretextos, por lo que se hizo sospe- 
choso a las autoridades, aunque sin motivo alguna Por aquellos días, 
el comandante Moreno derrotó i dio muerte en la hacienda de Jalmo- 



DB CURI081DADBB HISTÓRICAS. &§^ 

longo al guerrillero F. Toledano, i registrado el cadárer enoontraroa 
«ñas cartas deD. Ignacio Ayala, jefe insurgente, encargado del man- 
do del Veladero por Morelo& Sin considerar la diferencia de los nom- 
bres, ni de los lugares, guiado únicamente por las sospechas infunda- 
das que abrigaba. Moreno dispuso apoderarse de la persona de D, 
Francisco, reuniendo al intento una buena partida de soldados^ con 
los cuales llegó a Mapaxtlán a las dos de la tarde del día l6 de mayo 
de 1811. Se quedó con la fuerza a corta distancia i mandó a dos es- 
palióles para informarse de donde estaba Ayala. Este, descuidado, co- 
mía con su familia en una choza de zacate. Al acercarse a la puerta % 
los dos exploradores, los convidó, con instancia a que entraran, lo que 
no hicieron los espías, sino que dieron la contrasefia convenida con 
Moreno para avisar de la presencia de D. Francisco. Avanzó entonce» 
el jefe realista i mandó hicieran fuego sobre la casa. Las balas atrave^ 
saron fácilmente las débiles paredes i una de aquellas hirió mortal- 
mente a la mujer de Ayala. Viéndose éste acometido i mirando co- 
rrer la sangre de su esposa, tomó sus pistolas i con ellas se dirigió a la 
puerta. De un tiro dejó tendido a sus pies a uno de los españoles, lla- 
mado Plñaga; el otro huyó, i franca ya la puerta, D. Francisco pudo 
montar en un caballo i con la espada en la mano abrirse camino entre 
sus atemorizados enemigos. Los realistas volvieron i dieron fuego a la 
choza, en donde yacía la mujer moribunda con un nifio de corta edad 
en los brazos. 

Ayala rondó por las inmediaciones de Mapaxtlán, hasta informarse 
aquella noche de que su esposa había sido salvada con el nifio por un 
criado i se ocultaba en una barranca. Con esta noticia no quiso ale- 
. jarse mVicho de aquellos lugares, i se ocultó en el pueblo de Nenecuil- 
eo; pero se hizo público su escondite por habérsele reunido doce de sus 
rancheros, que mueho lo querían, i sus dos hijos. Sabedor de esto Mo- 
reno, reunió de nuevo su fuerza i marchó resuelto a apoderarse de él. 
Al llegar al pueblo, Ayala, con los suyos, se habían apoderado de la 
vivienda contigua i de las bóvedas de la iglesia, dejando atados los ca- 
ballos en los árboles del cementerio, i desde allí hacían un fuego certe- 
ro^ aunque lento, contra los que se acercaba^ economizando cuidado- 
samente las municiones. Así se defendieron largo tiempo, hasta que 
acosados ppr el hambre i con pocos cartuchos que quemar, Ayala se 
asomó a una ventana i gritó a sus contrarios: ¡Prevénganse^ cabras, 
qtie voi a salir/ Besueltamente bajaron todos al atrio, tomaron sus ca- 
ballos, i acuchillaron a los más atrevidos que atrás se quedaron, en la 
fuga emprendida por Moreno con toda su partida. 

D, Francisco se dirigió a Huichila, en las inmediaciones de Tenex- 



56 BICOIONABIO 



tepango, siempre oon ánimo de saber de sn mujer i de su hijo. AlU sa- 
po que aquella había muerto en Ouauhtla después de tres días de pa- 
decimientos, i que el nifio^ aunque triste porque extrañaba el regazo 
matemali estaba a cargo de una persona de confianza. El afligido psi- 
dre ya no tuvo más remedio que pensar en yengarse de quienes le ha- 
bían hecho gratuitamente tantos males; por lo que dejó a Huichila i se 
dirigió a Ohilapa, donde estaba Morelos, a quien se presentó e hizo re- 
lación de sus desgracias. Morelos lo escuchó con bondad, lo nombró 
coronel i lo comisionó para reclutar gente. D^de entonces acompañó 
^ a Morelos i demostró un valor que rajaba en temerario, con desprecio 
de la vida. Estuvo en el sitio do Cuauhtla^ salió al frente de los que 
lo rompieron, i en Ohlautla de la Sal fué uno de los primeros que acu- 
dieron como punto determinado para reunirse, -después de la salida. 
De allí fué mandado por el general para hacer una cp^rrería en diver- 
sos pueblos. Guando iba a su destino enfermó de calenturas, que lo 
• postraron en la hacienda de Temilpan, certa de la hacienda de San 
Gabriel. Varios días estuvo en cama, hasta que de improviso le avisa- 
ron (junio de 1812) que los realistas se acercaban. Era Armijo con 
150 dragones i la compañía de Ouauhtla, que al amanecer se presenta- 
ron sobre la casa. Pocos compañeros tenía Ayala, i aunque cogido de 
sorpresa rechazó con 30 hombres a los asaltantes, i se mantuvo firme 
en su posición casi todo el día. Sus dos hijos habían muerto^ algunos 
de sus compañeroEi estaban fuera de combate^ i sin embargo continuó 
resistiendo sin cejar un punto. Los realistas, no pudiendo penetrar en 
la casa, le pegaron fuego. Ayala tuvo que retirarse delante de las lla- 
mas, hasta quedar reducido a un pequeño espacio, en donde por el in- 
cendio i por las balas perecieron aún otros de suA compañeros. fSl res- 
to, acobardado, huyó como pudo, i Ayala continuó combatiendo^ hasta 
que acabado su último grano de pólvora lo hicieron prisionero. Aquí- 
jo marchó para el pueblo de San Juan i a la entrada de Yautepec 
mandó fusilar a D. Francisco, colgando su cadáver i los de sus hijos 
en los árboles del camino. (Dice. Univ. de Hist. i Geog.) 

El Estado, en memoria de este héroe^ tituló Ayala a una villa cerca 
de Ouauhtla, inmediata a la hacienda de Mapaxtlán. 
Ayotla (batalla del trapiche de). Lo mismo que Ayutla. 

El teniente coronel realista D. Manuel Obeso, con unos 600 hom- 
bres se dirigió a Ayotla, pueblo del Estado de Puebla de Zaragoza, a 
atacar al jefe insurgente D. Juan Terán, que había ocupado este lugar 
la noche del 11 de octubre de 1815. El día 12 atacó Obeso; el combate 
duró hasta las once de la mañana, en que los realistas fueron derrota- 
dos i huyeron hasta San Juan de los Oues, dejando más de 20 muer- 



DE CUBI081DADE8 HISTÓRICAS. 57 

tos en el camino. El espafiol Obeso salió herido en un brazo i perdió 
en Ayotla 40 f asiles, i sables, mochilas i algunos caballos. El coman- 
dante de Teotitlán estaba tan seguro del triunfo, que a la mafiana si- 
guiente le mandó a Obeso de almorzar con ocho o diez dragones de 
San Garlos, dé los cuales se tomaron prisioneros tres, que fueron fusi- 
lados. Terán se tomó con sus oficiales* el quelso de Flandes que reñía 
para Obeso, i una boteUa de vino con que celebró la victoria. (Dice. 
Univ. de Hist. i Oeog.) 

AyunteinieiltO* Derivado de Ayunto, del supino 'latino adjunctum, 
de adjun^ere, compuesto de odf, cerca, ijungere, juntar, unir. 

El primer ayuntamiento de españoles que hubo en Nueva Espafla 
fué en 1519. 

Gomunicó Gortés su resolución a los capitanes de feu confidencia, i 
suavizada por este medio la proposición, se convocó la |;ente para nom- 
brar los miáistros del gobierno, en cuya breve conferencia prevalecie- 
ron los que sabían el ánimo de Gortés; i salieron por alcaldes, Aíonso 
Hernández Fortocarrero i Francisco de Montejo; por regidores, Alon- 
so Dávila, Pedro i Alonso de Alvarado i Gonzalo de Bandoval; por al- 
guacil mayor i procurador general, Juan de Escalante i Francisco Al- 
varez Ghico. Nombróse también el escribano de Ayuntamiento con 
otros ministros inferiores, i hecho el juramento ordinario de guardar 
razón i justicia, según su obligación, al mayor servicio de Dios i del 
reí, tomaron su posesión con la solemnidad que se acostumbraba, i co- 
menzaron a ejercer sus aficips, dando a la nueva población el nombre 
de la Víl¡a Bica de la Vera-Cruz^ cuyo titulo conservó después en la 
parte donde quedó titulada, llamándose Villa Bica^ en memoria del 
• oro que se vio en aquella ^erra; i dé la Vera^Cnui, en xeconpcímiento 
de haber saltado en ella el viernes de la Gruz. (SoUs, lib, II» ci^ YI)» 

Ayatla* Palabra azteca que significa Ittgar de calabazas, compuesta de 
oyutíi, calabaza, i tian, lugar da 

A fines do febrero de 1854, D. Ignacio Gomonfort, a la sazón coro- 
nel retirado, residente en Acapulco, de cuya aduana había sido admi- 
nistrador, habiendo concebido un plan de pronunciamiento contra la 
dictadura de Santa-Anna, fué a Texca, pueblo del Estado de Guerre- 
ro, donde residía el general -&, #«ait Alvarez, a comunicarle la idea. 
Gomonfort se fué a la hacienda de Providencia, cerca de Ayutla, villa 
del mismo Estado, i después de nuevas conferencias con el general D. 
Tomás Moreno, el coronel D. Florencio Yillarreal i el coronel D. Die- 
go Al varez, hijo de D. Juan, redactó el plan i lo entregó a Yillarreal 
para 'que lo proclamara en Ayutla i se volvió a Acapulco. (Rivera, 
tomo P, pág. 6). 



68 P:CCI0KAE10 



El primero de marzo de aquel aQo apareció el plan llamado de Áyu- 
tUii que derrocó al gobierno de Santa-Anna, quien se embarcó en Ye- 
racruz para la Habana, en el vapor de guerra Iturbidef la tarde del 1& 
de agosto de 1854. (Lerdo de Tejada, tomo 2, pág. 613). 

Aztunrftn* Del árabe aa-isa/erán. 

Loa primeros que introdujeron en Nueva Eapafia el uso del azafrán, 
fueron unos alemanes el año de 1635| según el documento siguiente: 
"ítem: sabed que Yo he mandado tomar cierto asiento y capitula- 
ción con Mízer Enrique y Alberto Guon — alemanes—sobre baeer criar 
y beneficiar pastel y azafrán en la dicha Nueva Espafia, cuyo tratado 
se vos dará para información vuestra; y porque esta negociación se tie- 
ne por cosa importante á Nuestro servicio y acrecentamiento de Nues- 
tras rentas reales, Vos encargo y Mando^ que tengáis especial cuidado 
de ayudar y favorecer la dicha Negociación^ para que haya efeto, y de 
que se les guarden e cumpla, lo que la dicha Capitulación está asenta- 
do con los dichos alemanes. Fecha en Barcelona a 25 días del mea 
de abril de 1535 afios. — Fo el Rey.^^ (Documento del ArcL de Indias, 
tomo 23, pág. 444)* 

Aznoeiia* Del árabe aastissenai lilium en Raimundo Martín, hebreo 

foáxena, que significa lo mismo. (Quadix y Bosal). 



Vístanse nuevos colores 
Los lirios i el azticena; 
Derramen frescos olores 
Cuando entren por estrena. 

(La Oelestína, acto XTX, cita de Eguilaz), 

Frai Joirdan de Piamonte trajo de Europa la azucena i la sembró en 
Oájaca, antes de 1546. (Remesal, lib. 7, cap. 21). 



•M ■■■ ' **■ 



DS CURIOSIDADES HISTÓRICAS. ^ S9 



Bftbonoyaba* Del cahita hadboo^ acequia, camino del agua, i de no- 

yabok* ^ 

En 1665 Befándola con versión de Bahonoyaha. (Mota Padilla, t. 

3^pág. 223). 
BftClliliiTa* Palabra de la lengua cahita, formada de óocAí, maíz, de 

la terminación niva. 
Oerca del real de minas llamado CibaiguTiachi estuvo la conver- 

aión de Bachiniva que se erigió el año de 1660. (Mota Padilla, t 3^, 

pág. 223). 
Baliíft de San Oristóbal. Palabra basctuense, según Larramendi i Novia 

de Salcedo^ que significa fuerio^ escala. En inglés 6ay, Jruicés haie^ 

latín baia (en Isidoro ^ Sevilk)^ gaélicc^ hadh^ h^K .«ixtírada,. puerto. 
El dia 30 de julio de 1^02^ llegó la armada del caplt^ Sebastián 

Vizcaíno a una bahía .de Oalifoniia, que llamaron de San Oristóbal 

por haber llegado i reconocido la ^^lenada en ese día. (Torquemada, 

1 P, lib. 5, «^. 49, pág. 701). 

Baile en el .Teatro de MéJIcQ. Peí galo 6a;, danza. 

El 29 de junio de 1863 se dio un baile en el Teatro Nacional para 
lolemniíar la intervención francesa. 

Dice Z^macoia: "El baile dio principio con el rigodón llamado de 
honor^ que ejecutaron el general en jefe Forej con la señora Gargollo 
de Collado; el Ministro de Francia sefior Saligny con la señora Leño 
de Martínez del Bío; D.Ju^ Nepomtmieno Almonte pon la señora 
Moya de Antojo; el general D. José Mariano Salap con la señora Es- 
pada de. Bonilla; loa generales Bazain, Douay i Márquez con la señora 
Corral do Tomel i señoritas Márquez i del Castillo; los señores prefec- 
tos políticos i municipal con las señoras Franenfeld de Yergara i Zo- 



60 DICCIONARIO 



zaya de Moreno; el sefior Castillo i Lanzas con la señora de Aguilar i 
Marocho/' 

Los periódicos liberales ridiculizaron este baile por varios capitales, 
entre ellos el de la edad de las señoras i señores que bailaron. (Rive- 
ra, t 1^ pág. 250). H 

Bdj&li* El nombre de Bajan se conocía desde 1687 cantes. (López Por- 
tillo, pág. 191). 

BalTIineril (Oonvento de). Este convento f aé f andado por monjas de 
la Ooncepción en 1573. Al principio se llamó *' Jesús de la Penitencia'' 
i despaés **Naestra Señora de Balvanera." Habiéndose maltratado la 
iglesia se hizo de nuevo por el Uc. José de Lombeida, costeándola con 
los bienes que^dejó D^ Beatriz de Miranda, quien lo ejecutó tan secre- 
tamente, que hasta s.u muerte no se supo que era la patrona. Se puso 
la primera piedra para esta reedificación el 3 de mayo de 1667 i se de- 
dicó el 7 de diciembre de 1671. 

Trasladadas las religiosas el lá de febrero de 1861 al conv«ii^ de 
San Jerónimo, permanecieron allí hasta que fueron exdausti^as en 
febrero de 1863. El convento quedó distiíbuido en lotea (D. Manuel 
Orozcoi Berra). 

Ballenas* Plural de ballena, del griego fkala/iTi», derivada, según Bo- 
chard, de otra fenicia que significa rei déla mar, (Moniau). 

A principios de agosto de 1602, llegó la armada d^ oapitán Sebas- 
tián Vizcaíno a la costa de Oalifomia, i vio una gran bahía en 4onde 
había gran número de biülenas, i por esto la denominó SaMadé to 
Bcdlenaa. (Torquemada, tomo 1** Ub. y,'oap. 4&). ' 

Banco de Sftn Carlw, de MéJIeo. Del antiguo alto «lemán 

banc, tomó el bajo latín heunma, «1 eatedám i bancas ianc i él castella- 
no, portugués e itaHaBO, hAnoe. (líeiilau). 

Durante el gobierno del vifrei D. ISMbm de 6ih«z, «s «edVieron 
órdenes, en Méjico, para establecer el fattoso Balseé Uattiadodé San 
Carlos, proyectado por d eende .Cabidmis i apoyáüo ^r c/l taiaMré 
Jovellanos. 

Batidera en Yucatán. Del alemán ha/ñd, bandera, entejo tatla6a9uíu9. 
Valiendo primero hand, ointa o tira. Be oompi^xiáe lAn reparos el Man- 
sito a la signifícadidn de estandarte o bandera. (Monhitf ),^ 

El primer español qu!e plailtd éu baudéf a en la oon^vista de Yuca- 
tán fué él alférez Gonziío Nieto, en IM7, en los términos de la pro- 
vincia de Záqul (Oogolludo, tomo 1^, lib. 3^ eap. Y).) 

Banda de ladrones* £sta vox és la antigua alemana handy la gó- 
tica hanáiy la sánscrita hafnda, *^exU8, vinculmm^' en Bopp i Wilson, 
la persa hand, ^'vincutum, ligamentum, quodvis Ugamentum, quo ali- 



DB GURI0&IDA.PB8 HI8TÓRICA8. ' 61 

quid alligatar, ex. gr. eiuáa, eultri, yestisi calig^ttm femoreliam, com- 
pes, cinguliun, zona, nodas'^ en Yuliersi de donde la arábiga band, 
'^atadnrai ligí^" Ai Muroel. (Egailaar). 

En la Janta de^ Notables qu&se celebró ett Méjico eLdía 14 de 
enero de 1867, para deoidií^ ai se aceptaba o no hb abdicación det Maxi- 
milfano, dlj^ Murphy en bu dSacarao: ''Oonaidero que laa fuerzas di- 
sidentes no son sino nn conjunto de MandaS' tU ladrones,*^ (Rivera, 
tome 2^, ^Ág. 3d2). 

BnBÍídtdos* Del italiano bandito^ lo mismo que bandolera-^ términos for- 
ibados de banda. 

El virrei D. Francisco Javier Yenegas decía en sue^órdenes, en 1810, 
a Oalleja: 

"Si la infame plebe intentase de nuevo quitar la vida a los euro- 
p^olE^ entre usted en la ciudad (de Valladolid), pase a cuchillo a todos 
sus habitantes, exceptuando sólo a las mujeres i nifíós, i pegándole fue- 
go por todas partes " 

En carta privada, de 18 de abril.de 1811, a Oalleja, de propio puño, 
le dice: 

**yamos a esparcir el terror i la muerte por todas partes, i a que no 
quede ningún perverso sobre la tierra..... He hecho quitar el pueblo de 
Zapoltiltic, que asesinó dos soldados; a otra ejecución que haga de esta 
naturaleza, serán todos cuantos halle..... Sepan estos bandidos que 
quiere decir guerra a muerte." (Cavo, pág. 859). 

Bando contra Hidalgo* Del gótico handwjath indicar, sefialar, 
designar, formado de bandya^ signo, señal; de aquí el bajo latín ban- 
cBum, edicto» lei, mandato. 

D. Francisco Javier Yenegas, etc. Entre los infames medida de que 
' se ha valido el pérfido cura Hidalgo para corromper la imp^turbable 
fidelidad de los naturales de este reino, que oonseouentes a sus princi- 
pios de religión, lealtadi i vincaloB iadisoliiblea de sangre i adhesión 
a sos hermanos de la Península» no han dado oídos a la alarmadora 
vos de insurrecoióa más inaoional e iuiena que ha hecho resonar aquel 
noBstsuoso rebelde en todo este iñadoso i pacífico país; es uno de ha- 
ber esparcido un Manifiesto impreso en forma de edicto» i otros cortos 
papeles manuaoritos, tan sediciosos como aquel, en que suponiendo atre- 
vidamente falsedades contra los eufc^ieosí quiare hacer servir estas im- 
posturas de pretexto al atroz desahogo de su violenta pasiósi burlán- 
dose desiaradkmeate de los anateoiaa qfie lé ha f alminado el Santo 
Trihmial de la Inquisición ooi^ respecto a sus herejías, imponiendo le- 
yes a su arbitrio para cometer los robos i asesinatos más crueles e 



62 DICCIONARIO 



inauditos, y quoiíendo persuadir que defiende la causa de la relig;ión 
que ultraja i de la patria que destruye. 

Personas verdaderamente celosas del respeto <pie sé debe a. estos sa- 
grados objetos, han puesto en mis manos los indicados despreciables 
folletos, llenos no menos de calumnias que de sofismas, i correspon- 
diendo que se haga con ellos la misma demostración que con los que 
han querido esparcir en estos dominios los satélites del tirano de la 
\ Europa, i de su hermano el intruso José Bonapairte, lyB determinado 
que en la propia conformidad que aquellos, se quemen éstos por mano 
de verdugo, en la plaza mayor de esta capital, como se va a ejecutar en 
esta mañana, i hago saber a los habitantes de la misma capital i de- 
más del reino, que incurrirán en el delito de alta traición las personas 
de cualquier estado i condición que retuvieren en su poder i comuni- 
caren a otras algunos de los dichos libelos incendiarios, para que en 
esta inteligencia los entreguen al Juez de su vecindad o territorio lue- 
go que llegue a su noticia esta resolución, bajo las penas que me reser- 
vo imponer según la gravedad del delito. la in de jque nadie pueda 
alegar ignorancia, mando se publique por bando en esta sobredicha ca- 
pital i en las demás ciudades, villas i lugares del reino, remitiéndose 
los ejemplares de estilo a los tribunales, magistrados, jefes i ministros 
a quienes toque su inteligencia i observancia. Dado en el real palacio 
de Méjico á 19 de enero de 1811. — Franeiaco Javier Venegae, (Dice. 
XJniv, de Hist. i Geog.^ tomo IV, pág. 105). 
Banquete* Palabra derivada de haneo, del latín bcmeus. 

El primer banquete que hubo entre los conquistadores^ fué el si- 
guiente: 

'^Después, dice Bernal Díaz del Oastillo, que ganó e&ta grande y po- 
pulosa ciudad, y tan nombrada en el vniuerso, después de auer dado 
muchas gracias a nuestro Sefior, y a su bendita Madre, ofreciendo cier- 
tas promesas a Dios N. Sefior, Oortés mandó hazer vn banquete en 
Onyoaoan, en sefial de alegrías do la auer ganado, y para ello tenían ya 
mucho vino de vn nauío que auia venido al puerto de la Villa Rica, y 
tenía puercos que le trnxeron de Ouba: y para hazer la fiesta mandó 
combidar a todos los Oapitanes y soldados que le pareció, que era bien 
tener cuenta con ellos en todos tres reales: y quando fuimos al ban- 
quete, no auia mesas puestas, ni aun assientos para la tercia parte de 
los Oapitanes y soldados que fuimos, y huuo mucho desconcierto, y va- 
liera mas que no se hisiera, por muchas cosas no muy buenas que en él 
acaecieron, y tanibien porque esta, planta de Noe hizo a algunos haser 
desatinos, y hombres huuo en él, que después de auer comido anduuie- 
ron sobre las mesas, que aoertauan salir al patío, otros desian que 



D2 CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 63 



auian de comprar cauallos con sillas de oro, y ballesteros huuo qae de- 
zian, que todas las saetas que tuuiessen en su aljaua, que auian de ser 
de oro de las partes que les auian de dar, j otros iban por las gradas a 
baxo rodanda Pues ya que auian algado las mesas, salieron a dangar 
las damas que auia, con los galanes cargados con sus armas, que era 
para reir, 7 fueron las damas pocas, que no auian otras en todos loi 
reales ni en la Nueva Espafia. (Bemal Díaz del Castillo^ cap. 156). 

Banquete de la Alameda» El 14 de abril de 1856 hubo un ban- 
quete en la Alameda de Méjico, con motivó de distribuirse aquel dia 
la condecoración de la Faz a los soldados i guardias nacionales que em 
Puebla habían combatido contra la reacción. (Portilla, pág. 26). 

Baratillo* De barato^ de casi paraium, porque las cosas que se venden 
a bajo precio, están con ellas los vendedores rogando a los transeúntes 
por las calles. (Govarrubias). 

En la acepción de vendido o comprado por poco precio, se deriva, 
según Eguilaz, del griego icpárxüt (pratto), forma ática de izpácú» 
(prásso), obtenei', conseguir, tratar, negociar, empleado por Xenofonte 
TzpáTTstv nep\ et^Tjvyjí^ tratar O negociar la paz. 

Este mercado, singular en su género, existió mucho tiempo en la Pla- 
za Principal Bevillagigedo hizo construir una» tiendas de madera en 
el sitio donde estaba el teatro de Iturbide (hoi Cámara de Diputados) 
i que entonces se llamaba el Factor, del nombre de la calle. Al formar 
el teatro, las tiendas fueron colocadas en la Plazuela de Yillamil en 
1850 i 1851, i subsistieron allí hasta que fueron desbaratadas para dar 
lugar al paradero del camino de hierro. El Baratillo se halla hoi en la 
Plazuela del Jardín. (Orozoo i Berra).. 

BH^rbara (Santa). £1 término bárbara es femenino de bárbaro^ que eti* 
mológicamente quiere decir extranjera Es de formación onomatópica, 
derivado de bw-bar^ onomatopeja con que los griegos denominaban a 
los extranjeros que chapurraban aquella lengua. 

El Oaballero de Oroix estableció por los afios de 1780 a 1781 el pre- 
sidio i misiones de Santa Bárbara. Fundó los pueb|loB de San José^ de 
Guadalupe i de la Porciúncula en la península de California (Cavo, 
pág. 403). 

Saílrbara (mineral de Santa). En 1560 se descubrió el mineral de oro 
de Santa Bárbara en el Valle de San Bartolomé. (Arlegui, pág. 37). 

Barca (La). Del egipcio íart, que significa embarcación para surcar los 
ríos, de 6a o ii, llevar, conducir, e tar, rio. 

El pueblo de La Ba/tea se fundó en un lugat* llamado Chiquvnahuim-' 
Unoo^ que quiere decir confluencia o junta de nueve ríos. (Basalenque, 



«M DICCIOKARIO 



p9g. 95). Palabra compuesta de ckicunauholotl^ nueve; ail^ agua, río; 
ientli^ borde, ribera, i co^ lugar de. 

El erigen de La Barca fué asi: 
. En diciembre de 1529, pasó Nuflo de Guzmán per este punto i le 
dio el nombre de Sarca de ChinAhuaUngOt por la barca que usó para 
pasar el rio. 

A cousecuencia de la miblevaoión promovida por los cascaues i otras 
tribus, dispuso el virrei D. Antonio de Mendoza salir de Méjico con un 
ejército de 30,000 hombrea de indios auxiliares mejicanos, tla:&caltecas 
i tarascos, i sólo 1,000 españoles, la mayor parte de caballería, pocos 
infantes i artiUeríiL A fines de 1541 llegó al Talle de Goinan i encon- 
tró a los indios atrincherados en el cerro de Pajacuaran. Oomo se ob- 
servó que no tenían agua en su fuerte i a ciertas horas bajáb&ft tariios 
partidas a subirla en cántaros, de los bajos i del río, se les fraguó por 
medio de los indios auxiliares la traición más vil que puede imaginarsa 
Los sitiadores prepaiiaron partidas de indios con cántaros de agua del 
mismo rio que pt'oveía a los sublevados. Estos tuvieron por suyas 
Aquellas tropas, i cuando menos lo pensaron se encontraron dentro del 
fuerte con sus enemigos, estando desprevenidos. Los auxiliares, tiran- 
do los cántaros i armados de puñales, hicieron en sus mismos hermanos 
k eamicerfo más hortóroaa. No hubo necesidad de más para vencer a 
aqu^os valientes, porque conocido el engaño, entró en ellos el furor i 
la deséspét^adón más inaudita i cruel Por no rendirse se mataban 
miee a otros; algunos se colgaban de los árboles i se echaban para 
si^bajo de lov crestones i quiebras del cerro, i hasta las mujeres i nifios 
. los precipitaban consigo. Las tropas españolas más bien subieron a con- 
templar la mortandad que a peldar, i a libertar unos 2,000 indios de 
12,000 que eran los sublevados; El asesor de la guerra, ^pie debía ser 
tta tigre, oonraltó la pena éb muerte paM los dos mil eautlvw; pero 
Mendoza, satisfecho con la sangre que se VaM» dentemade, los dio por 
libres. Lastimoso espectáculo, por oiofte, el que presentó el cerro des- 
pués de la carnicería; peto inoaxmz dé mover los ceraxotteft de los que 
se deleitabsBi en contar las víctimas de sm ambición! El sitio del fuerte 
dnvó diee -días. Los dispersos se agregaron a las filas de los defensores 
de Nochistlán i el Mixtón. 

En 1553 se confirmó el nombre de Santa Móúica de la^Bare^ i M le 
dio posesión al •cacique Simón Jorge de YeivqpftZi diil teMreiio itíL Bo- 
ble^ compuesto de un sitio de ganado mayor, nombrado de Fronteva i 
del Bío Grande, facultándolo para que. por la fueraa sacase de los pue- 
bles c(xiquistados las familias necesarias para poblar el eitio, auxiliado 
por 30 españoles. (Pérez Hernández). 



DB CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 65 

— ^— — ^M— M" ■■■-■^■■-llll I ■■■ ■■■l-l.ll -IIIMIM-.I! —■■■■■ ■ ^m ■■ !■■ M^ll ■, ■■■ »— II. ■ II — ■ ■■■■!■» ■ ■■ > I » ■■■■ .1 ■ I ■ 

Había sido tal la deatrucoióa d9 este logar que en 1530 los pueblos 
de Zapotlán^ Ahuacatlán, Tototlán, Ayo, Ototlán, Zulo^ Ocotlán, Ja- 
maj» Ixtcan, Oiiitzeo^ Mezcala, Atotonilco el Alto i el Bajo, Poncitlán 
i la Barea, se calculaba tendrían 15,000 habitantes» 1 en 1740, en que 
era alcaldía mayor La Barca i comprendiendo loa, pueblos de S. Pedro 
el Nuevo^ Santa María, Santiago, San Miguel* San Sebastián, San 
Joan TecomaUán, Santa Oruz i San Luis, fundados después de la con- 
quista» sólo había 1,210 tributarios (tributario es un par, marido i mu- 
jeTi o dos soltero») entre niños menores de 18 aftos, viejos, alcaldes, ca- 
ciques, i los exentos de tributos eran 5,000^ espafloles i otras razas. 

Todos estos pueblos estuvieron administrados por franciscanos hasta 
1^73 que tomaron posesión los aguistmos del de Ocotlán, i en 1636 se 
hiso priorato el de Ayo, i en Atotonilco se e8ta]i)leGÍó una vicaria. 
Banradas (D. isidro). ApelU&o castellano^ plural de barmula, femeni- 
no de barretdot formado de barra^ término precedaite, segita^ Govarru- 
bias, del hebreo berriach^ pértiga i otros, del cimrico har^ rama. 

£1 28 de julio de 1829 lleg|5 a las playas de Méjico el brigadier D. 
Isidro Barradas^ mandando tres o cuatro mil hombres para* reconquis- 
tar el país i sujetarlo al dominio espaftol. Las tropas desembarcaron 
«B Oabo Bojo, frente a la isla de Lobosa el P de agosta El general 
Santa-Auna salió do Yeracmz con más de mil hombres de infantería, 
inclusive los artilleros i unos doscientos soldados de caballería. Des- 
pués de algunos pequefios combates, Santa-Auna reunió su fuerza con 
la del general D. Manuel de Mier i Terán su el paso de Dona Cecilia^ 
del río de Tampico, i atacaron en Tampico de Tamaulipas a las tropas 
españolas, la noche del 10 de septiembre i al amanecer el^ día 11 se re- 
tiró Santa-Anna a Pueblo Yiejo con 151 heridos de tropa» i dejó 127 
soldados muertos i varios jefes i oficiaJea El mismo Barradas mandó 
a los coroneles Salmerón i Sales, con un oficio a Santa-Anna dicién- 
dele que estaba dispuesto a rendirse por medio de una capitulación. 
Pirmada ésta> las tropas espafiolas se reembarcaron en los meses de 
noviembre i diciembre, en número de 1,792 hombres, habiendo perdido 
en el hospital i acciones de guerra, 170 oficiales i 983 individuos de 
tropa. El 29 de septiembre se presentaron frente a la Barra de Tam- 
pieo, la fragata de guerra española Casilda^ mandada por D. Francisco 
de P. Sevilla, un bergantín de g^erra i dos buques de transporte, quo 
conducíau 500 hombres pertenecientes ala expedición de Barradas, 
que por el mal tiempo durante la travesía^ habían ido a Nueva Orleans. 
Se les hizo saber lo convenido i asi terminó la reconqiiista. 

Santa-Anua i Terán fueron ascendidos al empleo de general de di- 
visión. (Lerdo de Tejada, tomo 2^, pág. 228 a 241). 



66 DICCIONARIO 



BaiTPAgpana* Femenino de barragán^ del árabe báleg^ "ada1t)oa*' en 
Raimundo Martín, mayor, llegado a la mayor edad en KazimirskL De 
báleg, mediante el cambio de la 2 en r (c¿ alborhoUM del árabe ahoál' 
wala\ i la adición del an en qne termina el nombre, se hizo baregán, 
haragán o barragán (Eguilaz). El F. Ouadix, citado por Oovarmbias, 
dice que es nombre arábigo compuesto de barra, que vale fuera, i gem, 
rico. Las leyes de Partida, dice el autor citado, llaman barragán al 
mozo soltero i barragana a la moza soltera su amiga; i en la cuarta 
partida, por todo el titulo catorce trata de ello i da esta etimología, en 
)a lei primera que va hablando de la barragana: '*é tomó este nombre 
de dos palabras, de barra , que es de arábigo, que quiere tanto dedr 
oomo fuera, é gana, que es ladino, que es por ganancia, é estas dos pa- 
labras ayuntadas quieren tanto dezir como ganancia, que es fecha fuera 
de mandamiento de Iglesia, é por ende los que nacen de tales mmgeres 
son llamados 6jos de ganancia." 

Era la Barragana de Agnascalientes, una mujer que, a la historia 
de sus debilidades i vicios, agregaba un pacto con el demonio. Este, en 
cambio del alma de aquella, le dio vigor, hermosura i gracia para atraer- 
se adoradores, i la colmó de riquezas. Después que ella gozó de cuantos 
placeres quiso, terminado el contrato, la arrebató Satanás i la llevó a 
los infiernos. Allí pidió i obtuvo la Barragana una gracia, la de pasear- 
se por la villa, en coche, lo que tenía lugar en las noches, desde las do- 
ce al toque del alba. I no faltaron muchos que aseguraban haber oído 
el ruido del coche, i otros haber visto en él a la condenada cercada de 
llamas i demonios. ¡He aquí el resultado de una educación supersti- 
ciosa! (Oonzález, pág. 40). /^ 

Bartolomé (Convento de Saú). Del hebreo bar, hijo, i Thohmai, 
Tholmaé, el que suspende las aguas, Dios: hijo de Dio& 

Desde 1570 tenían los padres franciscanos en el Valle de San Bar- 
tolomé, casa de administración, aunque su erección como hospicio fué 
algunos años antes. El padre Fr. Pedro de Espinareda llevó oédula 
real expedida en 1557 para que se hiciesen doctrinas i conventos en 
los parajes convenientes, i formaron el convento del Valle. (Arlegui, 

pág. 64). 

Bartolomé (Puerto San). El capitán Sebastián Vizcaíno llegó con su 
armada a un puerto de la Baja Oalifomia, tres leguas antes de la isla 
de Oerros, al cual nombró de San Bartolomé, por el día en que entró, 
s24 de agosto de 1602. (Torqueroada, tomo 1*, lib. V, cap. 56). 

Bartolomié (Colegio San). El obispo D. Fr. Bartolomé de Ledesma, 
que gobernó el obispado de Oajaca desde 1581 hasta febrero de 1604, 
fundó en aquella capital el Colegio de San Bartolomé, que doló eos 



/ 



DE CURIOSIDADES HISTÓBIOAS. 67 

28,000 pesos i estableció una cáteidra de teología. También erigió el 
convento de religiosas de la Concepción, con fundadoras del de Regina 
Ca3li de Méjico. (Alfaro i Pifia, pág. 268). 
Barranca de Atenquique. El nombre Atenquique es alteración 
del azteca Átenquie^ de tUenqui^ inundado, i e, lugar de. 

Este lugar del Estado de Jalisco es memorable por el combate que 
hubo el 2 de Julio de 1858 entre la fuerza a las órdenes del general 
D. Santos Degollado i la del general D. Miguel Miranüón. Allí fué de- 
rrotado Degollado i la causa de la Reforma sufrió con este desastre. 
(Pérez Hernández). El P. Rirera dice que quedó indecisa la yictoría. 
Barrancas del Salto* Plural de barrofnca^ femenino de barremeo, 
nombre derivado, según el P. Goadlx, del árabe barVt berr^ desierto, 
tierra desigual, tierra honda i húmeda. 

Según informes, los que ejecutaron (Hidalgo i otros jefes insurgen- 
tes) cerca de las Barrancas del Salto, i otras inmediatas a Quadalaja- 
ra, fueron más de setecientos. ^ 

Estos infelices eran sacados entre las tinieblas de la noche i entre- 
gados en manos del torero Marroquin, que regenteaba su ejecución. Ja« 
más, jamás aprobaré esta medida bárbara, atroz e inhumana» i sola- 
mente la tendría por justa probado el crimen en un proceso judioiaL 
(Oavo, pág. -855). 
Bases de Tacnbaya* Plural de base^ que en latin es baaist del grie- 
go b<MÍ8, formado de 6ao, vado, camino, pie, fundamento. 

Después del pronunciamiento del general Valencia en la Cindadela 
do Méjico, el general Santa- Anna salió de Yeracruz con más de mil 
hombres, i el general Paredes con más de dos mil hombres partió de 
Guadalajara. 1 El 28 de Septiembre de 1841 se hallaban todos en Ta- 
cubaya. Este día hubo una junta de generales de ambas divisiones i 
de las fuerzas pronunciadas en Méjico, la que acordó un plan de tres 
artículos, conocido con el nombre de Bases de Tacubaya^ en los que, 
después de declarar que cesaban por voluntad de la Nación los supre- 
mos poderes emanados de \^ Constitución de 1836, se disponía que 
dentro de seis meses se reunida un congreso para ocuparse exclusiva- 
mentó en formar una nuev» constitución. 

El día 7 de octubre entraron en la capital las fuerzas pronunciadas. 

(Lerdo de Tejada, t 2"", pág. 491). 

Bases orir&nieas* El día 12 de junio de 1843 fué sancionada por 

el general D. Antonio López de Santa-Anna la nueva Constitución, a 

la que se dio el titulo de Bases Orgánicas^ por las cuales se restablecía 



1 Téase Plan de Gaadalajara. 



68 DICOIOHABIO 



el Bistemft de gobierno central, aunque sobre principios más razonables 
i liberales que los que contenían las siete leyes de 1 836. (Lerdo de 
Tejada, t 2^, pág. 497). 
Bateíta del Cimaterie* La palabra batalla se áarbusí de baHr^ 
destruir, del latín batttiere, ba$tberé, alterado en bétterB, ^^e, herir, 
golpear, destruir. 

En la madrugada del 27 de abril áe 1867 se di6 la bataUa del Oi- 
materio, cerro inmediato a la ciudad de Querétaro. BtfSiB^ célebre ba- 
taRa la ganaron los generales D; Miguel Miramón i sus subalternos los 
generales D. Ramón Méndez, D. Pantaleón More! i D. J^aoie Gu- 
tiérrez, i el coronel D. Pedro Ormaeehea, a la cabes» de 2^,800 h<HB- 
bres, al general D. Ramón Corona i sus subalternos los generales D. 
Nicolás de Regules, D. Aureliano Rivera, D. Manuel Marques de 
León i Arellano, al frente de 3,200 hombres. Miramón persiguió a los 
republicanos hasta la hacienda del Jac<il, en donde todavía les hizo 
muchos muertos i heridos. Les quitó 20 cafioues, una gran cantidad 
de fusiles i más de 600 prisioneros Después de la victoria, Maximi- 
Kano estuvo un rato en la colina del Oimaterio, acompafiado de varios, 
jefes, lleno de alegria i de esperanzas de vencer pronto a los sitiadores 
i marchar luego en auxilio de Méjico, como se lo escribió a su ministro 
Iribárren. 

Mas los republicanos se rehicieron mui pronto, i a las órdenes de 
Oorona, Regules, Rivera, Márquez de León, Francisco Naranjo, Soste- 
nes Rocha, Guadarrama, Tolentino e Ignacio M. Altamirano, quita- 
ron a los imperialistas un tren de carros, cai^gado de víveres, que lleva- 
ban a Qnerétaro; los pombatieron hasta hacerlos aitrar en los muros 
de la ciudad, i a las once de la mafiana del mismo día 27 estaban otra 
vez en posesiói^ del Oimaterio. '^El campo quedó por los republicanos, 
pero fué a costa de numerosas pérdidas; pues en el parte del general 
Regules se dice que todos los cuerpos de Michoacán i algunos soldados 
de Jalisco que cubrían la fila, habían muerto; i a su vez, el gene- 
ral Márquez asienta que había tenido una baja de 430 hombres, en- 
tre muertos, heridos i dispersos. Considerables son también las pérdi* 
das sufridas por los imperialistas." ('Méjico al través de los sigloS; to- 
mo V, pág. 835). 
Batalla de San Jacinto. El P de Febrero de 1867 se dio la fa- 
mosa batalla de San Jacinto, que el genend D. Mariana Esoobédo i 
sus subalternos el general Trevifio i los coroneles D. Pedro Martínez i 
D. Francisco O. Arce ganaron al general D. Miguel Miramón. La de- 
rrota de los imperialistas fué completa: cayó en poder de Escobedo, 
armas, municiones, trenes, dinero i equipajes. Miramón tuvo cien 



DB CURIOS ID A.DB8 HISTÓRICAS. 69 

' f i ■ ■ 11 I I i.i I . I ■■ 

raaertos, mayor número de heridos i cerca de 500 prisiones, o(Hxtán- 
dose entre estos últimos 139 franceses de la sección llamada gendar- 
mes de la Emperatriz. D. Joaqnin Miramón, hermano del general, ca« 
• JÓ prisionero en los momentos en que gravemente herido en un pie se 
retiraba en una carretela. Este i los 139 franceses prisioneros fueron 
fusilados el día 3. Estos f asilamientos, dice D. José María Vigil, du- 
raron dos horas.^ ¡Cosa homble! (Méjico al través de los aiglos, to- 
mo Y, pág. SU). 
Batalla de ClMia Blanca* Este era uno de los baluartes princi- 
,pales de los imperialistas eu Querétaro. El 24 de marzo de 1867 lo 
atacaron el general Corona i otros generales i coroneles; lo defendían 
losjge&erafes D. Miguel Miramón^ D. Tomás Mejía, D. Ramón Mén- 
dez i di coronel D. Ma&uel Bamkez Arellano. Los que más fie distin» 
guieroü f lieron Ramírez Arelbno con «u artillería, i Mejía con la sali- 
da que hizo con su caballería. Puest» al frente de ésta, desenvainó la 
espada i giifeó a sus soldados: 

**iMuohaobo8, así muere un hombre!" dio de espuela a su corcel i 
acometió velozmente a los republicanos. Todos sus soldados lo siguie* 
ron coa estusíasmo, i arrollaron largo trecho a sus conti:aHos; mas és- 
tos se rehicieron luego i obligaron a la caballería de Mejía a retroce- 
der hasta la Gasa Blanca. 

Los republicanos tuvieron cerca de 2,00Q bajas, entre muertos^ he- 
ridos i ^prisioneros. Estos últimos fueron 400, i de ellos 32 oficiales. 
El muerto más notable fué el abogado coronel D. Florentino Merca- 
do, autor de un kbro mui útil sobre jurisprudencia. No hemos visto 
ninguna obra que diga cuántas fueron laa pérdidas de los imperialis- 
tas; pero sí convienen los historiadores en que el combate fué reñi- 
dísima 

Dice el historiador Zamaeois: "La jornada, desde cualquier punto que 
se vea, fué gloriosa para «mbos ejércitos." Los escritores D. Juan B. 
Hijiar i D. José María Vigil, dicen: *'El|;eneral Corona no vio en es- 
te heoho de armas más que una confirmación de la mereci4ai justa 
nombradÍA'de sus enemigos^ a quienes la fortuna, para presentarles an- 
te el tribunal de la pojrtsridad, opsonaba esi^a ve3, como tantas otras, 
con les laureles de la vistoria." El historiador imperialista, principe 
de Saitt Sslm, que oomttttié ^se día al lado de Mejia, escribe: **La 
sangre f ria i valor de k>s /xiepublioanos bajo este f u^go mortíiero, era 
ver d aderamente admirable." (Rivera, tomo 2% p^gs. 271 a 273), 
Batalla del S de Wtaje. Esta batalla se dio en Fuebl% i la ganó 
el geñenal D. Ignacio Zaragozia, con sus subalternos D. Miguel Negre* 
te, D. Antonio Alvarez» D. Porfirio Díaz, D. Felipe B. Berriozábal, D. 



70 DICCIONARIO 



Jaan N. Méndez, D. Francisco Lamadrid, D. Ignacio R. Alatorre, D. 
Jesús (ronzales Arratia, D. José María Méndez Olivares, D. Pascual 
Andrade Fárraga^ Arrióla, D. Mariano EscobedOj al general conde de 
Lorencez i sus subalternos Bemad Mallat i L'Herriler. 

El historiador monárquico, D. Nioeto Zamacois, dice: '*£n cada co- 
lumna de ataque iba una sección de ingenieros, llevando consigo plan- 
ehas provistas dé escalones clavados, i costales de pólvora destinados 
a volar la puerta de la fortaleza. La lucha que se trabó entonces en* 
tre asaltantes i mejicanos fué terrible No so desmintió en aquel san- 
griento encuentro el glorioso nombre que de valientes habían conquis- 
tado los franceses. Resueltos a ganar el punto disputado, se lanzaban 
como leones sobre sus contrarios, aunque sin resultado favorable, hasta 
que acometidos de repente i con furioso ímpetu^ por la caballería meji- 
cana que había estado situada a la izquierda del fuerte de Loreto, em- 
prendieron la retirada, acosados por todas partes, después de dos horas 
de combate^ pero dispuestos a volver de nuevo al asalta 

*'Con efecto, los franceses, pasado un momento, emprendieron con 
nueva furia el asalto, i rechazados por sf^gunda vez, acometieron por 
tercera con una impetuosidad indescriptible. Eran las tres de la tar- 
de, cuando formando una columna compacta de más de dos mil hom- 
bresj se lanzaron los asaltantes con mayor denuedo i resolución sobre 

la fortaleza de Guadalupe Eran las cuatro i media de la tarde 

cuando los franceses, tristes i desalentados, se dirigían a su campa-' 
mentó. 

^(Entretanto, las bandas de música de los batallones mejicanos to- 
caban en los fuertes i recorrían las calles de la ciudad al son de anima- 
das piezas, celebrando el triunfo que habían conseguida La alegría 
era justa; se habían batido contra soldados verdaderamente intrépidos, 
i el haberlos rechazado tres veces después de un combate tenaz, debía 
llenar de satisfacción a los que alcanzaron el triunfo, una vez que para 
conseguirio se necesitaba poseer el mismo valor. Todos los jefes meji- 
canos: Zaragoza, Negrete, Lamadrid, Berriozábal, Arrióla, Méndez^ 
(González Arratia, Fárraga i otiros, se condujeron con una intrepidez i 
actividad notables." (Rivera, tomo 1^, pág. 190). 
Batalla de San Pedro. En este pueblo, situado a 4 leguas al po- 
niente de Ouliacán, capital de Sinaloa, i 6 del puerto de Altata, ganó 
el 22 de diciembre de 1864 el coronel D. Antonio Rosales, i su segun- 
do^ D. Joaquín Sánchez Román^ oon 400 hombres, al coronel francés 
Mr. Qazielle, con cerca de 500 hombres. 

El jefe francés^acababa de desembarcar en Altata, enviado desde 
Mftsatlán por Oastagny. La derrota fué completa. En poder de Rosa- 



DB CU&I081DADES HISTÓRICAS. 71 • 

les quedaron 2 piezas rayadas, de montafia, todo el material de gnerra, 
85 prisioneros, entre argelinos i franceses, 10 heridos i 30 mnertos. 
Entre los prisioneros se hallaba el jefe Gazielle, comandante del vapor 
Lueifer, i 6 oficiales subalternos. 

De las fuerzas mejicanas imperialistas quedaron 100 prisioneros i 
muchos muertos i heridos. En los de Rosales hubo 40 muertos i mu- 
ehisimoB heridos. ( Rivera, tomo 2^ paga. 69 i 70). 
Batalla del jueves santo. El día 9 de abril de 1856 hubo un 
motín en la ciudad de Méjico. El gobernador del Distrito, D. Juan 
José Baz, se propuso asistir a los oficios en corporación, i no creyó dig- 
no de la autoridad civil obsequiar el deseo manifestado por el Arzo- 
bispo (de que no asistiese a los oficios). Al día siguiente, 9 de abril» 
que era jueves santo, a las nueve menos cuarto de la mafiana, en unión 
del Ayuntamiento i en medio del pueblo se dirigió a la iglesia Cate- 
dral Llegado al atrio de ésta, envió a su ayudante, comandante d» 
escuadrón, D. Mucio Beyes, i en seguida al jefe de policía D. Francis- 
60 Iniestra, a que avisasen a los canónigos que estaba a la puerta coa 
el Ayuntamiento, esperando. La respuesta, dada primero por un ca- 
pellán de coro i después por el canónigo Gárate, fué que no se le po- 
día recibir, *<porque tal era la orden del sefior Arzobispo." La multi- 
tud, que se había reunido en el atrio, en la plaza i a las puertas de la 
Catedral, se hallaba excitada, i hombrea i mujeres profirieron gritos 
sediciosos contra las autoridades i el gobierno. La fuerza de policía se 
puso en actitud amenazadora para contener al pueblo. Dos o tres sol- 
dados hicieron disparos al aire para disolver un grupo que creían hos- 
til; pero su imprudencia fué castigada por el gobernador D. Juan Jo- 
sé Baz, que les puso arrestados. Dentro del templo, la inquietud, la 
zozobra, la exaltación, dominaba los espíritus. Los canónigos, temien- 
do que se tratase de atrepellarlos la autoridad, se encerraron en el coro. 
Oon motivo de este suceso, circuló secretamente entre los conserva- 
dores una poesía» bajo el pseudónimo de "El Cronista de los Beyes," 
impresa e intitulada La batalla del jusvés sanio^ que según se supo 
después, fué compuesta por D. Ignacio Aguilar i Marocho. Por haber 
•olocado Baz soldados alrededor de la Catedral, por la escaramuza que 
montado a caballo hizo en la plaza para disolver los grupos, por los ti- 
ros que dispararon los de la policía i por los gritos i gran desorden de 
la gente que henchía la Catedral, asistiendo a los oficios del Jueves 
Santo, los que se interrumpieron, supone Aguilar i Marocho que Baz 
entabló formal batalla contra la Catedral, loa canónigos, monaguillos, 
las beatas, las imágenes de los santos i demás cosas i personas inerme» 
e incapaces de resistir. He aquí algunos versos: 



72 DICCIONARIO 



Bajo 08te sistema rain 
En que no importa la lei, 
¿Qué 68 Oomorfertf Es él reí. 
¿I Juan Bazi Es el Ddf (a 

Fija^ onal buen general, 
Sn primera paralela 
En medio de la plazuela 
Para sitiar Catedral; 
El, en un punto central, 
Dirige al coro visuales, 
Para que de los ciriales 
Los fuegos bien combinados 
Queden al punto apagados 
Por sus fuegos trasversales. 



* * 



Contra un rojo monacillo 
Una pieza diestro avoca, 
£n tanto que la coloca 
Frente del Empedradillo. 
InfatigaUe el caudillo 
Asesta una batería 
Para enfilar la crujíai 
I ordena que a los blandones, 
Que son iiombreB de calzones, 
Oargue la cabaUería. 



* 
* * 



Previene que h^j^ desmoclia 
Si resiste sin empacho 
El Seflor del Buen Despacho 

el Santo Kifto de Atochs. 
Una culebrina mocha 
Apunta a San Valentín, 
Un obús 9 San Martín 

1 diez pistolas de muelles 
A los pobres Santos Beyes, 
Bisabuelos del Delfín. 



DB CUBIOSIDADER HISTÓRICAS. 73 

Supone que Oomonfort dice a Baz después de la batalla: 

Mi gratitud es inmensa; 
Iguala tu sacrificio: 
' ¿Tan eminente servicio 
Dejaré sin recompensa? 
El elogio de tu prensa 
¿Qué vale aunque sea sesudol 
Yo mis decretos no mudo; 
Mi resolución tomé 
I por premio te daré 
Dos títulos i un escudo. 

Acéptalos: son primicias * 

Que tu denuedo i fe 
Bien merecen. Así es que, 
Formando tú mis delicias, 
En uso de mis franquicias 
I amparado con el manto 
Del Fian de Ayutla, por tanto: 
A más de mi Adelantado, 
Quedas desde ahora nombrado 
El Duque del Jueves Santo, 

De tu casa en el blasón 
Es bueno que se registre, 
Con escudo, lanza en ristre, 
Manopla i yelmo un campeón. 
Que al correr de su trotón, 
Entre aplauso general, 
Lleno de furia infernal 
Se vea con estudio i arte 
Pasando de parte a parte 
A la iglesia Catedral. 

Moribundas dos navetas, 
Desgranáudose un telliz, 



74 



DICCIOVABIO 



Manca mna,8obrepeIliZ| 

Una estola oon maletas, 

Una alba huyendo en chancletas, 

Prisioneros dos manteos, 

Dispersos seis solideos, 

Contuso un bonete adulto, 

Un misal pidiendo indulto: , 

Estos serán tus trofeos. 

Ilatllller« Apellido catalán, que significa batallador. 

£1 oidor de la Audiencia de Méjico, Lie. D. Miguel Bataller, dijo 
•^ 1810: "Mientras exista una muía tuerta manehega en Espafia, és- 
ta deberá dominar a los mejicanos " (Cavo, pág. 823; K Men- 
doza, Documentos, pág. 79). ' 

Ilatlll]6ll mejioanol El 10 de agosto de 1864, el emperador D. Fer- 
nando Maximiliano salió de Ohapultepec a visitar algunas ciuda- 
des del interior, acompañado de Scherzentlechner, del coronel D. Mi- 
guel López i de muchos criados, i escoltado por un batallón mejicano i 
por otro de cazadores de África. En este viaje vivió con el lujo que 
acostumbraba en Méjico, mucho mayor que el que usaba en Miramar. 
(Rivera, tomo 2^ págs. 39 i 40). 

IlllIltisillO* En latín haptismo^ del griego haptismos^ de haptó^ sumergir. 
Los primeros de este país que se bautizaron, fueron los dos yucate- 
cos que el día 5 de marzo de 1517 prendió en Oabo Catoche el capitán 
Francisco Hernández de Córdoba, llevó a la isla Cuba, i en Santiago 
fueron bautizados con los nombres de Melchor i Julián. 

Beata (cerro de la). La palabra beata es femenino de heato^ del latín 
hwUus^ derivado de heare^ hacer feliz, enriquecer. 

El 11 de diciembre (1810) se le avisó a Hidalgo que los europeos 
presos en el Seminario i colegio de San Juan, combinados con un lego 
carmelita i un fraile dieguino, iban a asaltarlo. Teníase por inconcuso 
que en la huerta del Carmen se habían fundido de tiempos atrás cafio- 
nes de artillería, i así^ se creyó a los españoles capaces de una intento- 
na. Habiendo sido ingratos algunos con quienes se había mostrado 
clemente, i sin descender a un examen legal, decretó Hidalgo desha- 
cerse de sus enemigos, como lo había ejecutado en Yalladolid (More- 
lia), haciendo decapitar en el cerro de la Beata a más de ochenta rea- 
listas. 

Según informes, los que ejecutaron cerca de las barrancas del Salto 
i otras inmediaciones a Guadalajara, fueron más de setecientos. (Ca- 
ro, pág. 855). 



DE CCRIOSIDADEJ UISTÓEICAS. 75 

Bcaterio de Jalapa. Derivado de beato. £1 beaterío del obispado 
de Yeracruz lo fundó en la ciudad de Jalapa, a mediados del siglo 
XYIII, D» Rafaela Marín de Burgos. (Alfaro i Pifia, pág. 228). 

Beaterío de Zamora. El cura don Jerónimo de Yülavicencio fundó 
^ en Zamora^ en 1851, un beaterío de Sefioras Nazarenas, que cuen- 
ta con once personas que visten el hábito i de algunas niñas educan- 
das. (Alfaro i Pifia, pág. 267). 

Becancheil (pueblo). Palabra maya, que significa corriente de agua. 
Este lugar de Yucatán era en los tiempos antiguos un punto donde 
solía ir algún cazador. Un día se acercó a allí un indio con el fin de 
preparar su milpa, vio una pequefia corriente de agua, siguió en ser üdo 
contrario i llegó al sitio en que el agua caía de una roca: punto deno- 
minado Sallab. 

Martín Manrique, de Sacalúm, i José i Juan Zajas, fueron los pri- 
meros pobladores. Formaron sus sementeras o milpas donde hoi está 
la plaza; hicieron sus casitas i hallaron los primeros pozos. Después 
fueron'avecindándose de tai manera, que el afio de 1823 ya se cono- 
cía por ranchería de primer orden, i el afio de 1829, el 4^ Congreso 
constitucional del Estado erigió en pueblo la ranchería de Beeancken, 
De los muchos pozos o cisternas que había en la plaza^ sólo hai trece 
con brocal, los demás los han cegado. 

Bei^onia* Probablemente es palabra bascongada. 

Muí antiguo es el santuario de la virgen de Begoña»: hégo-ona^ esté- 
se el pié quedo^ i mui frecuente se ve que a las plantas se ponen los 
nombres de los santos. 

Planta común en Pátzouaro. Ocuila i otros lugares del país. Fué 
dedicada a D. Francisco Javier Balmis por los botánicos facultativos 
de esta República, en razón de haber sido el primero que la transpor- 
tó i dio a conocer en Europa i el que trabajó con más esmero en per- 
feccionar su uso medicinal. (Pérez Hernández). 

Belemitas (religiosos hospitalarios). Fué su fundador en Guatemala, 
por los afios de 1655, el padre Fr. Pedro de San José Bethencourt^ na- 
tural de la isla de Tenerife^ una de las Oanariaa Echó los cimientos 
de esta hermandad en un hospital que estableció en dicha ciudad, 
dedicado a Ntra. Sra. de Belén, donde estuvo trabajando hasta su 
muerte. 

El 2 de majo de 1667 el Rei copcedió la aprobación del hospital, 
que el P. Bethencourt había pedido por medio de su compañero, Ro- 
drigo de la Oruz (llamábase D. Rodrigo de Arias Maldonado, i había 
sido caballero de la orden de Oalatrava i gobernador de Oosta Rica),, 
a quien con este objeto había enviado a Espafia. 



76 DICCIONARIO 



El 18 de mayo de 1668 se celebraron las honras del venerable Pe- 
f dro, con magnificencia extraordinaria. 

D* María Ana de Jesús solicitó i consiguió de Rodrigo de la Omz 
una pequeña habitación contigua al hospital, para dedicarse con su 
madre i hermanas a servir a los convalecientes. Entonces Rodriga hi* 
zo fabricar un hospital para recibir mujeres, al lado del de Belén. 
Agustina de Galdo, sus hijas i otras mujeres piadosas, hasta el núme- 
ro de doce, se consagraron al servicio de las enfermas. Tomaron un 
hábito semejante al de los belemitas, su mismo nombre i constitucio- 
nes. El obispo aprobó este ^tablecimiento, que después fué confirma- 
do por la Santa Sede. En 1673, el papa Clemente X dio la bula con- 
firmatoria. 

Fr. Pedro Payo Enriquez de Rivera, que de obispo de Guatemala 
había pasado a arzobispo de Méjico, i por esa época era también virrei 
de Nueva España, pidió algunos individuos de la congregación, i vinie- 
ron de fundadores, Francisco del Rosario, prefecto; Francisco de San 
Miguel i Gabriel de Santa Oruz. 

Se hospedaron en eP hospital del Amor de Dios, fundado para los 
enfermos venéreos por el primer obispo de Méjico, D. Fr. Juan de Zu- 
márraga (hoi Academia de Bellas Artes de San Garlos). De allí pa- 
saron al local en que se fabricó su convento, que les donó la congrega- 
ción de San Francisco Javier, establecida en la parroquia de la Santa 
Veracruz. 

El papa, por una bula de 26 de marzo de 1687, facultó a los de es- 
ta hermandad a hacer votos solemnes bajo la regla de San Agustín i a 
elegir un general. El papa Olem^pte XI confirmó de nuevo esta orden 
el año de 1707, por una bula de 27 de julio. 

Esta orden fué suprimida por un decreto de las cortjBS españolas de 
1820, que se intimó al general, que existía entonces en Méjico, a prin- 
cipios de febrero de 1821. (Pérez Hernández). 
Belemitas en Guadalajara, En 1715 se creó en Guadalajara la reli- 
gión de los Belemitas, que antes se estimaba por tal, siendo sólo her. 
mandad. (Mota Padilla, tomo 3*?, pág. 351). 
Belén de Méjico. Kombre hebreo que significa c<Ma del pan^ compuesto 
de bethf casa^ i ¡ehem, pan. 

Más adelante de donde está ahora el edificio i casi dentro de la la. 
guna, que entonces llegaba cerca de la ciudad (Méjico), vivía una in- 
dia llamada Olara María, dueña de unas casitas, huertas i una ci^illi- 
ta. Aficionóse a los padres mercenarios que por allí iban a paseOí 
ofrecióles que ella los mantendría si fundaban un convento, i tanto 
hizo, que los religiosos aceptaron, estableciendo en 1626 una pequeña 



DE CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 77 

casa con cinco o seis sacerdotes, que se ocupaban en la administración 
/de los indios de los contomos. ^ 
/ Olara Maria cumplió su palabra durante once afios; pe];o en 1637 
casó con un sujeto que le gastó todo el caudal, dejándola sin bienes, i 
al pequefio convento sin subsistencia. 

Los religiosos se mantuvieron de limosnas,'hasta que el clérigo D. 
Antonio Ortiz les ofreció la casa i sitio en que se. estableció el conven- 
to. Entonces dieron con el indio Juan Marcos, quien no sólo les dio 
cuanto tenía, sino que se dedicó con toda su familia a servir a los pa- 
dres. D^ Isabel de Picazo contribuyó principalmente con su caudal 
para la nueva obra. 

Concedida la licencia del arzobispo, D. Francisco de Manzo i Zúfii- 
ga, i del virrei, Marqués de Cerralvo, fabricaron][una*casa contigua a 
*la capilla algunos religiosos, que mantuvo María Olara once afios, has- 
ta 1637. 

Desde luego los religiosos comenz^iron a fabricar allí su^iglosia i con- 
vento. 

La iglesia se dedicó bajo la advocación de Ntra. Sra. de Belén, el d 
de agosto de 1678. En abril de 1637 se hizo colegio de estudiantes 
bajo el título de San Fedro Pascual. 'La iglesia,, que con el tiempo se 
había deteriorado, la reedificó desde los cimientos D. Domingo del 
Campo i Murgas, i se dedicó en 14 de diciembre de 1735. (Alfaro i Pi- 
fia, pág. 76). 

En el capítulo que los mercenarios celebraron en 1686, determina- 
ron formar en Belén un colegio para los religiosos de la orden, cosa que 
se puso en planta en abril de 1687, bajo el nombre de colegio de San 
Pedro Pascual. 

El colegio desapareció con la reforma religiosa. (Orozco i Berra). 
Bendición de S. Antonio. El vocablo bendición se deriva de ben- 
decir^ procedente del latín benñdicere, compuesto de bene^ bien, i de di- 
cera, decir: decir bien. 

En mi segundo (artículo) prometí hablar sobre las bendiciones de 
San Antonio Abad, las cuales se han tomado por motivo para formar 
un paseo no mui decente, en el que unos van por divertirse, otros por 
embriagarse, no pocos a robar i muchísimos a tributar, de rodillas, los 
pocos medios que tienen por ver benditos, de maños del padre^ a sus 
burros, gallos, pericos i demás animales inmundos, con que forman una 
arca de Noé, dando con tan ridicula práctica que reír a los sensatos i 
que embolsar a los vendedores de las gracias espirituales. 

Un muchacho travieso llevó en cierta ocasión un gato arisco, meti- 
do en un tompeate, con la cabeza de fuera para bendecirlo. Como mu- 



7d DICCIOMABIO 



chacho malcríado, tomó el primer lugar i se puso janto al padra. El 
muchacho era chico i el gato grande^ i con esto, le costaba mucho tra- 
bajo sujatar al gato en el tompeate; pero por fin, con mil trabajos su- 
frió el desventurado animal los exorcismos de la iglesia (al fin para él 
eran palabras vagas); mas a pesar, se llegó la hora del aspergea i se sin* 
tió bonitamente bafiado de agua, que no supo distinguir si era bendita 
o común, cuando saltó las trancas: esto es, se chispó dol tompeate, i en 
dirección natural brincó sobre el padre bendicionero, de paso le arafió 
toda la cara, i éste, creyendo que era algún diablo salido del infierno 
en figura de gato, temió como hombre i huyó «omo mujer, con estola i 
sobrepelliz, cruz, hisopo i todos sus instrumentos bendicionales, dejan- 
do al devoto público de rodillas con sus compafíeros animales en espe- 
ra de la vuelta del bendicionero, que no volvió. (Pablo Villavicencio 
(a) El Payo del Rosario.— Méjico, junio 13 de 1826). 

Bernabé* Del hebreo Barnabas, compuesto de 6ar, hijo, i de nsAas, 
consuelo: hijo del consuelo. ^ 

Por haber entrado en esta bahia el día de San Bernabé, 1 1 de junio 
de 1602, la armada del capitán Sebastián Vizcaíno, la llamaron bahia 
de San Bernabé. (Torquemada, lib. Y, cap. 48). 

Bernal (pefia de); Nombre antiguo espafiol,* lo mismo que Bernardo» 
En el distrito de Tomilán, del Estado de Querétaro de Arteaga, se 
halla la enorme roca basáltica, de forma piramidal^ que se alza a más 
de 400 metros sobre el nivel del Valle de Bernal, donde está. Desde 
unos 70 quilómetros de distancia se ve este sorprendente* monolito, que 
tiene de circunferencia en la base como 2 quilómetros. 

Bernardino* Diminutivo de Bernardo. 

La misión de San Bernardino se faudó en Nuevo León en 1641. 
(Mota Padilla, tomo 3^ pág. 210). 

Bernardo* Del gótico herut equivalente al anglosajón beorn^ guerrero, 
i hardt osado: guerrero audaz. 

En la casa de D. Juan Márquez de Orozco, quien dejó, además, seten- 
ta mil pesos para el mismo objeto, se fundó en Méjico, en 1636, el con- 
vento de religiosas del Císter; pero habiendo fallecido Orozoo i no pu- 
diendo venir las religiosas de esa orden el mismo afio, tres hermanas del 
fundador, profesas en el convento de Regina, se establecieron en el dé 
San Bernardo. El jueves 26 de junio de 1685 se comenzó a demoler 
la casa de Orozco para fabricar el convento e iglesia, que se hicieron a 
costa de D. José Retes Largacha. En el mismo afio se puso la prime- 
ra piedra^ i el 18 de junio de 1690 so bendijo el convento de San Ber- 
nardo, de Méjico. (Alfaro i Pifia, pág. 94). 

Bernardo Oossin. El P. frai Bernardo Oossin, franciscano, fué el 



DE CDRIOSIDADES HISTÓRICAS. 79 

— 1 

primer cristiano viejo que en 1555 murió Baerifícado en mano de loi 
indios, en la provincia de Zcusatecas. Antes habla sido muerto por los 
mismos chichimecas un indio cristiano, natural de Tlaxeala, llamado 
Orístóbal. (ArleguT, págs. 211 i 212). 

Betlcmitas. Esta orden la fundó en Guatemala, .en 1655, el padre 
Pedro Bethencoürt, descendiente de los conquistadores de las í$Ibm Ca- 
narias. En 1687,1a aprobó el papa Inocencio XI, i en 1707 Olemente 
XL En 1677 hicieron en Méjico su primera profesión estos religio8e8« 

Bibliotecil* Del griego bibliothéké, compuesto de hibUont libro, i ihébe, 

caja; sitio en que se guarda alguna cosa, depósito de librea 

En li de febrero de 1751 murió en Guadalajara su obispo D. -Juan 

Gómez de Parada, i dejó su hermosa biblioteca al colegio mayor do 

Santa María de dantos de Méjico, con la condición de que habia de 
ser pública. 

Biblioteca Palafoxiana. La biblioteca que en su tiempo perteneció al 

Seminario Conciliar Palafoxiano de Puebla, es hoi de la propiedad del 

Estado i posee 35,000 volúmenes. (D. Manuel Cruzado, Folleto, pá^- 
na 10). 

Biblioteca* La de la Universidad de Méjico fué fundada por el Dr. D. 
Manuel Ignacio Reyes i Cisneros i Quijano; se abrió al público el día 
18 de octubre de 1762. Esta fué la primera biblioteca que hubo en el 
país. (Cruzado, pág. 12). 

Biblioteca Nacional El día 2 de abril de 1884, aniversario de la ocu- 
pación de Puebla por el ejército republicano, al mando del general don 
Porfirio Díaz, se celebró en Méjico con la inauguración de la Bibliote- 
ca Nacional que ya cuenta con cerca de doscientos mil volúmenes. 

Biblioteca de San Ildefonso. En el colegio de San Pedro i San Pablo, 
fundado por los jesuítas en 1573, establecieron una biblioteca que más 
tarde fué trasladada a San Ildefonso, donde llegó a ser de conaiderable 
importancia. Parece que la primera biblioteca fué la de los jesuítas^ 
fundada por Fr. Alonso de Yeracruz. Llegó a tener 8,360 volúmenes. 
En 1868 se trasladó al edificio de la Escuela de Jurisprudencia, en 

donde hoi existe aumentada, pues cuenta con más de 15,000 rolá- 
menes. 
Bibliotecas. En 1829 se organizó en Chihuahua una biblioteca, sien- 
do gobernador del Estado D. Ignacio XJrquide. Ya cuenta con más de 
1,200 volúmenes. El i de septiembre de 1853, merced a los esfuerzos 
del gobernador^ el Sr. Lia D. José María Hernández, el Estado de Du- 
rango instituyó su biblioteca que ya cuenta con 6,000 volúmenes. La 
de Gajaca se fundó el 26 de agosto de 1826. ^ 



1 Crazado, pág. 13. 



8# PICCIOVARIO 



El 5 de mayo de 1876 se fondo la Biblioteca de Aguascaliente8| que 
cuenta con unos 1,900 volúmenes. En 1871 se fundó la de Oampecbei 
que ya cuenta con 3^000 volúmenes. La del Instituto de Ciencias i Ar- 
tes de Ohiapas se estableció el 16 de noviembr^de 1890 i cuenta con 
3,260 volúmenes. « 

En la ciudad de Hidalgo del Parral existe una biblioteca pública 
fundada en 2 de marzo de 1877 por la Sociedad. Frankiin, establecida 
allí. En su principio contenía 554 volúmenes, que después aumentaron 
a 2,563. Por circular de 14 de septiembre de 1887 se instituyó en Ooa« 
huila una biblioteca en la capital del Estado, en los bajos del Palacio 
de Gobierna Hoi cuenta con 2,250 volúmenes. En el Instituto Ma- 
dero del Saltillo hai una biblioteca con más de 3,000 voljimenes. Eu 
la misma ciudad está la biblioteca particular instituida por la "Socie- 
dad Juan Antonio de la Fuente," que tiene unos 2,000 volú;nenes. 
La biblioteca pública de la ciudad de León duró sólo desde 1885 hasta 
1887. En 1872 se priúcipió en el Instituto Literario de la Oapital del 
Estado de Guerrero a fundar una biblioteca con 279 volúmenes; en 
1875 fué aumentada con 400 volúmenes, restos de la valiosa biblioteca 
de Taxco. Hoy cuenta con más de 1,956 volúmenes. La biblioteca del 
Instituto Literario de Pachuca (Hidalgo) cuenta con más de 6,500 vo- 
lúmenes. El 18 de diciembre de 1875 se abrió al público la biblioteca 
que existió en el antiguo Seminario, hoi Liceo de Varones, Consta de 
más de 25,850 volúmenes. El 5 de octubre de 1890 se formó en el edi- 
ficio que faé Teatro Gorostiza, de Tolaca, una biblioteca con 251 volú- 
menes, parte de los libros que formaban la antigua Biblioteca del Ins- 
tituto Literario del Estado^ con los que tiene un total de 11,000. El 
16 de septiembre de 1874 se fundó la biblioteca pública de Morelia que 
hoi cuenta con más de 1 1,000 volúmenes, i se formó con los libros del 
convento de S. Francisco, parte de los del Oarmen, S. Diego, S. Agus- 
tín, la Merced i algunas obras de la biblioteca de D. Melchor Ocampo, 
quien las legó al colegio de S. Kicolás, donde existe una biblioteca pa- 
ra los alumnos del colegio. En 31 de diciembre de 1876 existía en 
Ouemavaca una biblioteca pública con 1,473 volúmenes, que se inau- 
guró en los altos del Teatro P. Díaz el 2 de julio de 1886, merced a los 
esfuerzos del gobernador D. Jesús H. Preciado. 

La biblioteca pública de la ciudad de Monterrei, fundada en tiempo 
del general D. Bernardo Reyes, consta de 2,253 volúmenes. 

El 26 de agosto de 1826 decretó el primer Oongreso Constitucional 
del Estado de Oajaca la fundación de una biblioteca pública que se 
inauguró en enero de 1827 con 2,033 volúmenes. Ahora contiene 
15,000 volúmenes. En 16 de septiembre de 1885 se abrió al público 



DB CURIOSIDADES HISTÓRICAS. \ 81 



en elOol^o del Estado de la ciudad de Puebla, la ^'Biblioteca del Oo- 
legio Oarolino/' con la denominación de ''Biblioteca Lafragua¿' consta 
de 22^000 volúmenes. La Palafoxiana^ fundada en 1649^ contiene 35,000 
volúmenes. % 

La biblioteca de Zacatlán, que tiene 500 volúmenes, fué fundada el 
18 de julio de 1888, en memoria de D. Benito Juárez. El 16 de septiem- 
bre de 1888 se inauguró en 8. Andrés Ohalchicomula una biblioteca 
pública i en 15 de septieml^re de 1887 se inauguró otra en Izúcar 
de Matamoros. La biblioteca de Querétaro, áp 1 2,000 vohímenes, se 
estaba organizando en 1890. En 1889 se abrió al público en el Institu- 
to Literario del Estado de S. Luis Potosí la Biblioteca que, en 1879, 
contaba con 5,162 volúmenes. Hoi tiene más do 13,950 volúme- 
nes. £1 5 de mayo de 1890 se inauguró en Matehuala una biblioteca 
pública con 1,000 volúmenes, fundada por D. Nieves Olvera. La *'Bi- 
blioteca Pública" del colegio Rosales de Sinaloa, comenzó a fundarse 
por iniciativa del Sr. D. Luis G. Orozco, a fines de 1876. En 1890 
contaba con 3^000 volúmenes. En la ciudad de Hermosillo, capital de 
Sonora, hai una biblioteca pública con más de 5,000 volúmenes com- 
prados en 1882, por orden del Lie. D. Garlos R. Ortiz. £1 gobernador 
del Estado, D. Ramón Corral, por lei de 18 de junio de 1888, mandd 
fundar dicho establecimiento en julio del mismo i el P de noviembre 
de 1888 quedó a d^osición del público. Por iniciativa de D. J. A. 
Pirchás, presidente de la Sociedad de Instrucción de la villa do Sahua- 
ripa, se fundó allí en 1875 una biblioteca pública que en 28 de noviem- 
bre de 1889 contaba con 800 volúmenes. £1 5 de mayo de 1878 fun- 
daron los miembros de la sociedad ''Amigos del Estudio" una bibliote- 
ca pública en S. Juan Bautista de Tabasco, que contiene más de 1,000 
volúmenes. En 5 de mayo de 1887 fundó en Matamoros de Tamauli- 
pas la sociedad ''Benito Juárez" una biblioteca pública con 500 volú- 
menes. La biblioteca del Instituto S. Juan de Matamoros posee 450 
volúmenes. La de ciudad Victoria 300 volúmenes. En 1871 se fundó 
la biblioteca del Pueblo en la antigua iglesia de S. Francisco, en el 
puerto de Yeraoruz. Consta de unos 13,500 volúmenes. En la Escue- 
la Cantonal de Yeracruz fundó el Ayuntamiento una biblioteca en 
1885, que consta de unos 500 volúmenea Desde 1862 se empezó a for- 
mar en el "Colegio de Estudios Preparatorios" de Oriaaba una biblio» 
teca pública con los restos de los libros de los conventos de San José 
de Gracia, La Concordia i el Carmen i una parte de la biblioteca del 
Lie. D. Clemente López, vecino de Puebla, que eran 3,292 volúme- 
nes. Cuenta ya con 6,129 volúmenes. La biblioteca de Tlacopan» 
fundada por su Escuela Especial de Comercio, consta de unos 200 vo- 



i 



st 



DICOIOKARIO 



lúmenes. En H de noTÍembre de 1874 fandó el Ayuntamiento de Tla- 
ootalpan un gabinete de lectura, que koi cuenta con más de 35d Told: 
menea. En la municipalidad de Hnatuseo existe un gabinete de lectura 
titulado ^'Biblioteca Juárez," que tiene 300 rolúmenes, fundado por la 
logia masónica **Ouauhtemoc" el 1' de septiembre de 1 890. La bibliote- 
ca pública de Jalapa (Yeracruz) se principió a formar poso antes de 
1890 con 1,134 volúmenes cedidos por algunos particularíBs. La Biblio- 
teca Oepeda, que consta de 2,500 Yolúmenes, se fundó en el Instituto 
Literario del Estado /de Yucatán desde, 1868. El 27 de octubre de 
1885 fundó en Yalladolid (Yucatán), D. José M* Iturralde, una biblio- 
teca con 258 volúmenes. En el Qolegio de San Ildefonso formó el di- 
rector, el canónigo D. Korberto Domínguez, una biblioteca que ya 
cuenta con tres o cuatro mil rolúmenes. El 16 de septiembre de J884 
se fundó la biblioteca de Zacatecas que contiene 19,686 volúmenes. La 
biblioteca del Estado de Guadalajara, fundada en 18 de diciembre de 
1875^ consta de 25,827 volúmenes. La del Mineral del Oro tiene 100 
vblúmenes, la de Lerma 100^ la de Otumba 100 i 100 la de Jilotepec. 
La de Cinco de Mayo (Méjico), tiene 7^000 volúmenes, la del Arpkivo 
Oeneral 8,000, la del Archivo Judicial 1,600, la del Museo Nacional 
3,000, la de la Escuela Normal 400, la de la Escuela Preparatoria 
12,427, la de la Escuela de Jurisprudencia 16,000, la de la Escuela de 
Medicina 7,500, la de la Escuela de Ingenieros 5,200, la de la Escuela 
de Oomercio 2,000, la de la Escuela de Agricultura 4^150, la de la Es- 
cuela de Bellas Artes 3,000, la de la Escuela de Artes i Oficios (de va- 
rones) 2,150, la del Conservatorio de Música 1,100, la de la Sociedad 
de Gdografía i Estadística 8,500 volúmenes; (Cruzado). 
Bienes del clero regular i secular: 

Fincas rústicas 861, su valor 71373270 $ 

Id. urbanas 22,619, su valor 113241530 „ 



}} 



Totales 23,510, 

Casas del clero en la ciudad de Méjico: 



184614800 $ 



Casas. Valor por tafiaciÓB. 



De los capellanes de coro de Catedral 

Del ramo de aniversarios. 

Del ramo de fábrica. < 

Colegio de los Infantes 

Seminario conciliar ^ 

Juzgado de capellanías. > 

Arzobispado 



3 

26 
37 

7 

11 
18 

5 



13640 $ 
194622 „ 
412519 „ 

38914 „ 
14612» „ 

63847 „ 

7219S „ 



DE CIRIOSIDADES HISTÓRICAS. 



88 



Univefaidad 13 

Biblioteca 1 

Oonyento de San Agustín 43 

Id. de Santo Domingo 34 

Id. de San Oamilo. 17 

Id. de la Merced 72 

De la sacristía del mismo 3 

De la sacristía de las Huertas. 5 

Oonventos de Carmelitas 11 

. Id. del Desierto 19 

Prerinoia de San Agustín 22 

Id. de Sto. DomiiQgo . . . . , 7 

Id. de San Diego 3 

Colegio de San Pablo. 36 

Id. de Santiago Tlaltelolco. < 11 

Id. de Belén de los Padres 16 

Carmelitas de San Ángel 4 

Oratorio de San Felipe Neri c 41 

Tercer Orden de San Agustín 4 

Id. id. del Carmen 9 

Convento de la Concepción 131 

Id. de Santa Catalina de Sena 82 

Id. de Regina 71 

Id. de la Antígua Enseñanza 39 

. Id. de la Nueva Enseñanza 22 

Id. de Santa Brígida 33 

Id. de San Bernardo 61 

Id. de Santa Teresa la Nueva 34 

Id. de Santa Teresa la Antigua .... 28 

Id. de San Josí de Gracia 61 

Id. de Santa Isabel 28 

Id. de San Juan de la Penitencia ... 24 

Colegio de San Miguel de Belén 7 

Id. de San Ignacio 13 

Id. de Ntra. Sra. de Guadalupe 42 

id. de Hijas de la .Caridad 7 

San Miguel de la Encamación 2 

Congregación de San Pedro 54 

Id. de Ntra. Sra. de Guadalupe. . 5 

Cofradía de Ntra. Sra. de la Antigua 3 

Id. del Cordón de San Francisco. .... 4 



146618 $ 

14530 „ 

385924 „ 

178763 „ 

81641 ,, 

326988 ,, 

7208 „ 

31612 % 

85629 „ 

215328 „ 

136691 „ 

48611 ,, 

9422 „ 

113691 „ 

82316 „ ^ 

65689 „ 

32110 „ 

295691 ,, 

28500 o 

38874 „ 

1719890 „ 

653401 „ 

786922 „ 

361810 „ 

134614 „ 

167648 ^ 

812420 H 

84441 „ 

243817 ,, 

513129 „ 

358427 „ 

219546 „ 

48121 „ 

106193 „ 

418867 „ 

83120 „ 

23600 „ 

325898 „ 

113619 „ 

8614 H 

12149 „ 






84 



DICCIOHARIO 
I 

Cbfradia de Santiago de la Palma 9 

Id. del Santo Exce-Homo en Regina. 4 

Id. de Nuestra Sra. del Oarmen 3 

Id. del Santísimo en Tizayuca 1 

Id. de Santa Catarina Mártir en San 

Migael 4 

Id. de San Homobono 11 

# Id. de San Sebastián 5 

Archicof radía del Santísimo en Sta. Catari- 
na Mártir . . . , 4 

Id. de la Santísima 3 

Id. de San Antonio en San Fran- 
cisco 1 

Id. dé la Merced 5 

Id. del Rosario. .' 6 

Id. del Santísimo en San Se- 
bastián 7 

Id. de la Preciosa Sangre en Sta. 

Catarina Mártir. 5 

Id. del Santísimo en Catedral . . 28 

Parroquia de San José 2 

Id. de San Sebastián 11 

Id. de la Soledad 9 

Id. de la Santa Yeracruz 4 

Id. del Salto del Agua. 3 

Id. de San Antonio Tomatlán 5 

Id. de Santa Ana «^ 

Id. del Sagrario 3 

jObra pía de la Merced 10 

Id. de la Sacristía de id ^ 12 

Id. del Convento grande de id 5 

Id. de San Francisco del Castillo . ., . . 5 

Id. de Casanova 2 

Id. . de Carvallo 1 

Id. de Lorenzana 1 

Id. del Sefior de Bai^s 1 

Id. del Sefior de Sta. Teresa 5 

Id. del Padre Picazo 4 

Id. de San Ildefonso 14 

Hospital de San Juan de Dios 7 

Id. de los Terceros de San Francisco. 2 



34118 $ 

51611 „ 

8190 „ 

^^2600 „ 

16884 „ 
94865 „ 
17691 „ 

26900 „ 
10600 „ 

3795 „ 
22811 „ 
38611 „ 



44261 



}f 



«I 

i} 



31280 „ 
361684 ,, 

7129 
34120 
21609 
12611 

8621 

8922 

4126 
18601 
24613 „ 
36829 „ 
18021 „ 
29500 „ 
50000 „ 
10000 „ 

2000 „ 
11350 „ 
?6590 „ 
39709 „ 
116998 „ 
26154 „ 

3124 „ 



DB CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 



85 



Hospital de San Láaaro 1 

Id. de San Francisoo • 5 

Id. de San Andrés 56 

Id. de Jesús 28 

Id. de los Nifios Expósitos 26 

6antoB Lagares de Jerusalén . . . . : 13 

Santa Escuela de la Soledad de Sta. Oniz. . 1 

Hospital de San Sebastián 3 

Id. del Eapiritu Santo 3 

Id. de Ntra. Sra. de los Angeles 1 

Ctterpo de Plateros 12 



11600 $ 

54600 „ 
576525 „ 
319617 „ 

52322 

42612 



I» 



tt 



1107 „ 

6020 „ 

2645 „ 

810^ 

134818 „ 



Totales 2078 



17954398 $ 



Ingresos de los bienes eclesiásticos: 

Productos del diezmo 

ídem de la primicia 

ídem do las fincas rústicas • . . 

ídem de las fincas urbanas ^ • 

ídem de los bautismos. 

ídem de los matrimonios 

ídem do los entierros 

ídem de las misas por intención de los fieles. 

ídem de los responsos 

ídem de los sermones 

ídem de los aniversarios 

ídem de las ofrendas • 

ídem de las campanas 

ídem de los derechos de obras pías i Santos Lugares . 
ídem de las misas llamadas del alma, San Vicente i ^ 

San Gregorio 

ídem de las limosnas en general 

ídem de las capellanías* laicas. 

ídem de las estampas, reliquias, novenas i triduos . . . 



Total 21477813 

Eran mayores los ingresos. del clero que los de la hacienda pública. 



8064273 

1130514 „ 

4282396 „ 

5012076 „ 

165319 „ 

238974 „ 

646342 „ 

1240000 „ 

47530 „ 

16302 ^ 

36812 „ 

131600 „ 

11306 „ 

84690 „ 



119604 „ 

132822 „ 

31129 „ 

86115 „ 



Egresos de bienes eclesiásticos: 
Reparación de templo'k, fincas rústicas i urbanas .... 

Ornamentos i demás gastos del culto 

Empleados i sirvientes de todas clases. 



1314200 $ 
3611380 „ 
2541600 „ 



86 l>ICClOVARI0 



Reparación de cementerios 46150 $ 

Gastos de hospitales. 164309 „ 

limosnas 85900 „ 

Onota destinada a los Santos Lugares 32129 ,r 

» 

Gastos jndiciales, de correspondencia i contabilidad . 116320 ^ 

Oonservación de bibliotecas. 8340 „ 

Gastos de seminarios. 134604 „ 

Subsistencia personal 7165430 ,, 

Pérdidas por falta de pago de las insolvencias de dea- 
dores 81600 „ 



Total 15301962 

Comparación: 

Importe del cargo 21477813 „ 

ídem de la data 15301962 „ 

Producto líquido 6175851 $ 

Big^Amisi* Palabra derivada de bigamo^ hibridiamo formado del latan 
bÍ8f dos, i del griego gamein^ «asarse. , 

Guando estuvo en Yucatán, en 1552^ el licenciado Tomás López, oi- 
dor de la Audiencia de Guatemala, dio la siguiente lei contra los biga- 
mos: "ítem mando que ninguno sea osado de casarse dos veces, i si al- 
guno como mal cristiano, lo hiciere, sea castigado públicamente, i he* 
rrado en la frente con un hierro caliente a manera de 4, i pierda la mi- 
tad de sus bienes para la cámara de su majestad, i que se entregue el 
tal a su primera mujer, etc.'' (OogoUudo, tomo 1-^ lib. 5, cap. 17). 

Blzcaínas* Plural de bizcaína^ femenino de hizcaíno, nombre étnico 
del natural de jRizcaya, 

Este establecimiento se llamó al princio colegio de San Ignacio. La 
primera piedra del edificio se colocó el 31 de julio de 1774. £1 17 de 
julio de 1776 se aprobaron sus constituciones. — Véase Colegio de San 
Ignacio. 

BlftS (San). Del griego blaiaos^ de blax, indolente, blando, sobreentendien- 
do lengua: blando de lengua, tartamudo. 

El puerto de San Blas se estableció en 1768, con el objeto principal 
de auxiliar la expedición militar determinada contra los indios bárba- 
ros seris i pimas que hostilizaban 1& Sonora, i establecer después el co- 
mercio con esta provincia i la dq California. 

En noviembre de 1810, el general D. José Antonio Torres entendió 
lo importante que sería tomar este puerto. Confió la comisión al cura 
de Ahualulco, D. José Maria Mercado, quien con 600 hombres, to- 



DB CtRIOSIDADfi» UISTÓBICaS. 87 

nadoB de los pueblos de su tránailo^ entró ain resistencia en Tepic. AlU 
se le reunió la compañía veterana del pueblo i marchó a sitiar la plaza> 
de San Blas, que tomó el 29 de noviembre, firmando un oonvenio de 
cinco artículos con el alférez de fragata D. Agustín 'Bocalán, comisio- 
nado al efecto por el comandante del puerto D. José Larayen. Para la 
toma de San Blas no se disparó un tiro. (Caro, págs. 399 i 848). 

BI#4aeO de Yeracruz. Término derivado de bloquear^ procedente ^del 
alemán bloc^ hlock^ ó¿oc¿^ cerradura, cerrojo. 

A principios de marzo de 1838 llegaron a Méjico diez o doce buques 
franceses i sa situaron en los fondeaderos de Antón Lizardo i Sacrifi- 
cios, inmediatos a Yeracruz. A bordo de la fragata Herminia^ que era 
uno de ellos, se hallaba el barón Deffkudis, quien desde allí dirigió al 
gobierno de Méjico, el día 21 de marzo, una larga nota, con el carácter 
de ultimátum^ en la que, usando un lenguaje altivo i duro, i presentan- 
do un resumen de todas las reclamaciones, exigía en nombre de su go- 
bierno al de la Kopública, que el día 15 de majo (1838) le entregara 
en el puerto de Yeracruz la cantidad de 600,000 pesos para cubrir to- 
das las reclamaciones pendientes. 

El 27 de noviembre, por la mañana, comenzó la escuadra francesa a 
prepararse para ataoar la fortaleza de Ulúa. A las dos de la tarde se 
rompió el fuego. 

Los franceses tuvieron cinco muertos i 30 heridos; en Ulúa, 64 muer- 
tos i 140 heridos después de 4¿ horas de combate. El contra-almirante 
de la escuadra francesa era M. Garlos Baudin i el gobernador de San 
Juan de Ulúa era el general D. Antonio Gaona. £1 28 de noviembre 
de 1838 se firmó la capitulación de la fortaleza i la ocuparon los fran- 
ceses, después de haber salido para veracruz 1,102 hombres, inclusos 
los enfermos i heridos. 

£1 7 de abril de 1839 se izó de nuevo el pabellón nacional, después 
de firmado un convenio en el que el gobierno de Méjico entregaría en 
Yeracruz al gobierno francés la cantidad de 600,000 pesos, en partidas 
de 200,000 pesos cada dos meses, para satisfacer los perjuicios recla- 
mados por sus nacionales. (Lerdo de Tejada, tomo 2^ págs. 430 a 477). 

B#ea del Ilío. Del latín hucca^ la boca. 

Los españoles denominaron Rio de Banderas al que los indígenas lla- 
maban Jamapa^ cuya desembocadura se conoce hoi por Boca del Rio, 
(Lerdo de Tejada, tomo F, pág. 237). 

BolOliClieiitÍCIll« Palabra maya, compuesta de hoJón^ nueve; chen^ 
pozo, cisterna, i ticul^ sierra baja: "Nueve pozos de Ticul.'' 

Este lugar de Campeche, conocido también por he Chenes, cuenta 
eon una caverna curiosísima a dos quilómetros de la villa. Los indíge- 



83 DICCIOHAAIO 



■ 



nal llaman a la oarerna Xiaeumbil Xunaeán (qne en eapafiol quie- 
re decir La tefíora eieandida); oontiene siete depódtoe de agna» de- 
nominados: Chac-já (agna colorada), Pusal^á (agna corriente), »•- 
yab (fuente de agua, manantial), akab-já (agua obscura), ehoco-já 
(agua caliente), oHl-já (agua blanca) i ohimez-já (agua de «AiiiMS, in- 
secto asi llamado). 
Bombardeo de Veracruz. La palabra bombardeo se deriva de bombarda, 

procedente de bomba, bala. 

La noche de 27 de octubre de 1822, el general español D. -José Dá- 
vila mondó desde el castillo de Ulúa más de mil hombres armados para 
tomar a Veracruz; pero fueron derrotados, hechos prisioneroe once ofi- 
ciales, incluso el jefe Marrón i sobre 280 hombres de la clase de tropa, 
i quedaron en el campo muchos lníi^xi$«i. £1 castillo hizo fuego sobre 
la población, que fué contestado, i duróeKfc^go hasta las nueve de la 
mañana. (Lerdo de Tejada, tomo 2*"., pág. 248 ).X.^ 
Bombardeo de Veracruz. El 20 de majo de 1810 q^ó el puerto de 
Veracruz bloqueado por las fuerzas navales de los Estact^ Unidos del 
Korte. Mr. Andrés Hiterkugh era el comandante de la ewBPftdra, que 
llegó a reunir 70 buques, todos de porte i de guerra. El 9V4e marzo 
de 1847, el ejército americano desembarcó entre los puntos de^^^^o 
i Mocamba El día 22 el general Juan Scott mandó su oficio inM^^^^' 
do la rendición de la plaza en el término de dos horaa Se romopl^ ^^ 
fuego i los americanos bombardearon la ciudad, destrozándola, pssta 
el dia 27 que capituló Veracruz, casi hecha escombros. (Lerdo df '^^' 
jada, tomo 2% págs. 526, 545 i 551). 
Bonos Jecker. De bon, o del latín bonus, lo mismo como forma aditiva, 
de bueno, que en la acepción de abonaré, (Monlau). 

D. Miguel Miramón celebró a principios de octubre de i 860, c< 
banquero Jecker un contrato por el cual recibió en préstamo 700,Í 
pesos, reconociendo la enorme suma de 15.000,000 de pesos en bo] 
pagaderos con la quinta parte de los impuestos federales. (Riveí 
mo 1^, pág. 111). 

En 14 de enero de 1862 hubo una conferencia sobre los bonos Jecli^ 
Dice Arrangoiz: *'Nada notable ocurrió en las conferencias, hasta A que 
se trató de las reclamaciones pecuniarias. La primera que presentard^ 
los franceses fué la conocida con eb nombre de negocio de Jecker, áef 
que hablé en la página 361 del tomo 2?, i que Juárez no había querida 6 
reconocer. Era el Sr. Jecker un banquero establecido en la capital, na - 
tural de Suiza, i de este país hasta su reclamación había pasado en Mé - 
jico por ciudadano; pero repentinamente, sin que hubiera residido en 
Francia, ni se supiera en Méjico que hubiera prestado servicios a aquru 



1 



/ ' 

DB CUB1081DADÍS8 HlSTÓBICáS. 89 . 

país, apareció como ciudadano francés, i en tal sapnestp pre^entabaa 
su reclamación los SS. Jarien de la Graviere i Saligny," £1 conde de 
Reos decía el 14 de enero: /*A1 ofr hablar del contrato Jeoksr i Oom- 
pafiía, exclamaron a ana voz los representantes ingleses que era aya 
exigencia inadmisible/' Expuso el ministro Sir Charles Wjke que, 
próximo a caer, recibió Miramón de dichos banqueros o prestamistas 
la suma de 750,000 $ en metálioo, i en cambio entregó bonos del tesoro 
por 14.000,000 de duros. Este contrato leonino i escandaloso causó, 
según Sir Charles Wjke, un descontento general en el país, i tiene di. 
cho señor por seguro que jamás será aceptado por el actual Gobierno 
(de Juárez), ni por otro alguno que entre a regir los destinos de Méji- 
ca'' (Kivera, tomo 1% pág. 165). 

Borda* Apellido bascongado que significa caserío o quinta.. 

El célebre minero D. José de la Borda, de nacimiento francés^ que 
vino a Nueva Espafia de 16 afios de edad, en 1716, casó en Taxco de 
Alaroón, el año de 1720, con doña Teresa Verdugo, i enviudó siete afios 
después. De este matrimonio tuvo dos hijos: el Dr. don Manuel de la 
Borda i la madre Ana María de San José, monja en el convento de Je- 
sús María, de Méjico. 

La Borda trabajó minas en Tlalpujahua, Taxco i Zacatecas, con tal 
felicidad que en todas tuvo bonanza, habiendo ganado en ellas unos 
cuarenta millones de pesos, que gastó con liberalidad en obras piadosas 
i caritativas en beneficio del país. 

Borda (puente de la). Este puente se hizo sobre el río de Orizaba por los 
afios de 1774 a 1775^ a expensas del minero D. José de la Borda, quien 
lo mandó construir para facilitar el paso a sus convoyes que anualmen- 
te enviaba a Europa, o bien recibía de ella. Este i no otro fué el ori- 
gen del hermoso puente de la Borda, que el vecindario concluyó a sus 
expensas en 1777, como lo dice la inscripción puesta en una de sus cor- 
tinas, que aún existe. (Arróniz, págs. 427 i 428). 

Después se hicieron los puentes de Escamela, Santa Anita i de Ja- 
lapilla. 

Borreg^O (cerro del). Borro^ animal cubierto de horra^ del latín hurra^ cosa 
grosera, jerga, tela tosca. 

La montafia llamada El Borrego^ a cuyo pie está la pintoresca ciu- 
dad de Orizaba, es memorable en la historia de la guerra de la Inter- 
vención francesa, por el desastre que en su cima (tiene 124 metros sobre 
su base) sufrieron las tropas del general D. Jesús González Ortega i su 
subalterno, sorprendidas por las francesas la noche del 13 de junio do 
1862. Muchos soldados murieron desbarrancados. 

7 



M DICCIOKABIO 



HOTTtgO (oerro del). MonUfla de Orizaba, dé 124 metros lobre sm bam, 
eenooida de los indígenas por n^lehiehiko. 
En 1716, una parte de los indios del Ingenio pidió hospitalidad a ka 
' amioridadea de Orisaba. Estas no tenían terrenos donde poblaran aque- 
llos emigrantes; pero el marqmés de Sierra Nevada, que poseía, lo mis- 
Wko que el conde del Yalle de Orizaba, los qne en esa época limitaban 
a la población en todas direcciones, les dio, bajo ciertas reservas, la 
parte que llamaban barrio d$ SarUa Aniia. 

Entre esas condiciones les impmso la de qne le habían de dejar paso 
en las faldas del cerro de la Angostara, o sea Tlalchichilcan, para sas 
ganados qne debían ir a pastar a sns tierras del Golfo. Establecidos, 
pues, los colonos allí, dieron al cerro el nombre del ''Paso de los Borre- 
gos" i en seguida el del "Paso del Borrego,'^ como así llaman a los resto» 
de un puentecito de cal i canto, que existe en el puente que ahora lla- 
mamos Tlalchichilco. Después se le llamó 'Taso del Borrego," granas 
a la costumbre anual que tíene la población de ir el día de la Oru2 a pa- 
sear allí; hasta que hoi se generalizó el nombre, aplicándosele también 
a la peqnefia sabana que lo separa de la ciudad i se le llama "ce^o i 
llano del Borrego," simplemente. (Arróniz). 

BotUFlüi (LoreDzo). En 17i6 fué embarcado en Yeracruz, i remitido a 
Espafia bajo partida de registro^ por orden del Yirrei, conde de Faen- 
dara, el sabio historiador de Méjico don Lorenzo Botnrini, cuya au- 
sencia fué una pérdida lamentable para la literatura antigua de este país. 
(Lerdo de Tejada, tomo 1^ pág. 220). 

JBFaseFO de Méjico. Término derÍTado de brataf que se encuentra en el 
bajo latín, bajo la forma br<M8a, i en francés con la de 6ra«M, lo trae « 
Sheler del nórdico o antiguo escandinavo brasa, "soldar," sueco brasa, 
•^arder." 

El Brasero o Quemadero (de la Inquisición), como se llamaba, esta- 
ba entre la Alameda i San Diego^ el cual era, dice el Sr. Alamán, '*un 
espacio cuadrado cen pared i terraplén para fijar en él los palos a que 
se ataban los ajusticiados i rodearlos de leña. Las cenizas se echaban 
en la acequia o ciénega (albafial) que estaba detrás de San Diego, en lo 
que ahora es jardín de Tolsa. Había otro quemadero en San Lázaro, que 
servía para ejecuciones de justicia, mandadas por otros delitos i auto- 
ridades. Guando el virrei, marqués de Oroix, mandó agrandiar te Ala- 
meda, se quitó ese brasero." (Bramírez Aparicio^ pág. 76). 

BraTO del Norte (río). El primero que exploró este r(o fué el capitán 
americano Love, que salió del cuartel Bingold, en Tejas (que queda ca- 
si frente a Oamargo), en la balandra llamada "El Mayor Rabbitt" (de 
§0 metros de largo i 16 de ancho), con una tripulación de 12 hombres, 



DB ODBIOSIDADBS UlSTÓBIOAfl. 91 



•1 11 de marzo de 1850. Lore anduvo deade el caartel Bingold, anaa 
967 millas, hasta el lagar qae llamó "Gaseadas de Broke.'' De allí sí- 
galo en stt bote 47 millas rio arriba hasta llegar a otro salto que deno- 
minó "Las Gaseadas de Rabbitt" De manera qne andnro 1^014 mi- 
llas; como 150 por tierra más abajo de "El Paso," 25 por tierra más 
abajo de la boca del "Oonchos" i 291 más arriba de la boca del "Paer- 
eOb" llamado algunas veces "Pecoa'' (Peres Hemándes). 
Brífflda (cerro de Santa). En 1303 nació en Yastena, provincia Gotia, 
áe los reyes godos en Suecia, a orillas del lago Veter, una ñifla que 
bautizaron con el nombre de Birgitta^ por su padre Birgero, £1 papa 
Bonitacio IX, i lo mismo el Sr. Martin Y^ en su confirmatoria, en la buia 
de canonización de esta Brígida, dice: **Birgtíta7n quam vulgares '^ri- 
gidam appellarent" Gonsalvo Durante, quien por algunos escritos que 
leyói italianos, fué de opinión de deberse llamar Brigitta: el cual voca- 
blo está corruptamente compuesto de loa dos BirgiUa i Brígida^ to- 
mando de éste el principio i lo restante del otro. (Yida de Sta. Birgita, 
vulgo Brígida), de Escocia, por el Lie. D. Josef Antonio de Travesedo 
i Peredo, presbítero.— Pamplona. — 1783). 

Llegados los espafioles a San Mateo de Galifornia, en 1696, el padre 
Fr. Juan Maria Salvatierra subió a un cerro que llamó de Santa Brí- 
gida, por ser su día, desde donde se vio el mar con un puerto i bahía. 
(Alegre, tomo 3°, pág. 103). 

BrSfflda (convento de Santa). Fué fundado per los afios de 1734 a cos- 
ta de D. José Francisco de Aguirre, oidor de la Audiencia de Méjico, 
i de D! Gertrudis Boldán, su mujer. Las religiosas fundadoras vinie- 
ron de Espafia i llegaron a esta capital el 3 de septiembre 'de 1743. 
No estando terminado el monasterio, se aposentaron en el de Begina, 
de donde se trasladaron a su morada el 21 de diciembre de 1744. 

El 13 de febrero de 1861 fueron llevadas al convento de San Juan 
de la Penitencia^ de donde pasaron el 18 a la casa de ejercicios de Be- 
lén. En 25 de agosto volvieron a su convento, i el 3 de marzo de 1863 
fueron exclaustradas. (Orozco i Berra). 

Buba* En bable se dice Imbaxo, bubón, grano de boya, tumor; en por- 
tugués, escribe Yieira, "bubeu o bubot tumor, del griego boyban^ vi- 
rilha." "El nombre btUw es francés i vale paatulat porque las bubas 
picadas arrojan a la cara, y á la cabe9a vnas postillas, que es forgoso 
andar el paciente lleno de botanas: y no embargante esto, yo pienso ser 
nombre Griego, porque los Griegos llaman boubanoi á las hinchazones 
del cuerpa" — Oovarrubias, Tesoro de la lengua. — 1674. En catalán 
se dice búa; en provenzal bula; francés hube; bascuense, bubak. En 
lengua toscana se llama buba al buho. (Gasas, Yocabulario toscano- 



92 DICCIOMABIO 



oastellftno. — 1570). Según lauobus Ziegleras (Geog. — 1532), había en 
Siria ana cindad nombrada Buba. Por esto se ve qne el término era 
conocido en el Viejo Mundo ant^fl de 1492. 

La buha es una enfermedad rontagioea que consiste en unos tamo- 
res dolorosos. Oon respecto a bu origen bai diversas opiniones: Fer- 
nandos de Oviedo (Hist de Indias, 1* parte, lib. X^ cap. II, pág. 363), 
dice qae los cristianos la padecieron por primera jez en la Espafiola; 
sin negar qae hubiera este mal en otra parta El F. Las Casas es más 
explícito: *'Dos cosas hobo y hay en esta Isla (Haití) que en los prin- 
cipios fueron a los espafioles muy penosas; la una el mal francés, y esta, 
sepan por verdad que fué desta Isla, o cuando los primeros indios f neroui 
cuando volvió el almirante don Oristobal Colon con las naves del descu- 
brimiento destas Indias, los cuales yo luego vide en Sevilla, y estos las 
pudieron pegar en España, inficionando el aire o por otra via, o cuando 
fueron algunos espafioles^ ya con el mal dellas, en los primeros toma- 
viajes a Castilla, y esto pudo ser el afio de 1494 hasta el de 1496; y 
porque en este tiempo pasó con un gran ejército a Italia, para tomar a 
Ñapóles, el rey Carlos de Francia que llamaron el Cabezudo, y fué 
aquel mal contagioso en' aquel ejército, por esta razón estimaron los ita- 
lianos que de aquellos se les habia pegado, y de alli adelante lo llama- 
ron el mal francés (Apologélica Historia, cap. XIX. — Véase Docum. 
para la Hist de Espsfia, tomo 66, pág, 349). ^*To hice algunas diligen- 
cia en preguntas a los indios desta Isla (Española) si era en ella muy 
antiguo este mal, y respondían que sí, antes que los cristianos a ella 
viniesen sin haber de su origen memoria." — Id. 

En 1870 publicó en Madrid el Dr. D. Bonifacio Montejo una obra 
i en su primer tomo pretende convencer al lector, del origen americano 
de la sífilis i de que no existía en Europa semejante enfermedad antes 
del descubrimiento de las Antillas. En 1871, el Dr. Hem BafaelTin- 
ckenstein, de Breslau, publicó otra obra en la que prueba que la sífilis 
en el Viejo Mundo, es anterior al descubrimiento del Nuevo. Razones 
de gran peso hai para negar el origen americano de las búhate El mé- 
dico Buy Díaz do Isla, que, en 1493, euro en Barcdona a Vicente Yá- 
ñez Pinzón que de la América había ido atacado de este mal, dice en 
su **Tratado," llamado fructos de todos los santos, contra el mal serpen- 
tino (Sevilla. — 1534): **Los indios de la isla española antiguamente, 
así como acá decimos, bubas^ dolores, apostemas, i úlceras, así llamaban 
ellos esta enfermedad buynaras^ é bipas, é taynaa; mas yo le impongo 
mal serpentina" 

"El sumario de la medicina, con un tratado sobre las pestíferas bU' 
haf" impreso en 1498 por el licenciado D. Francisco López de Villalo- 



DE CDBI08ID4PB8 HISTÓRICAS. 93 

bo8| refiere todas las opiniones admitidas acerca.de la procedencia de 
este mal, i ni siquiera mienta la posibilidad de sn origen amerieano; 
i se inclina a creer q«e vino de Egipto. 

Los indios no conocían remedio contra la enfermedad. '^Porque al- 
gún tiempo después, vna India, Muger de yn Castellano, mostró el 
palo Santo, que llaman Quayacan, con que comeu9aron a tener algún 
descanso. . • . (Herrera, década l\ lib. Y, cap. XI, p. 141). 

A principios de la conquista de Nueva Espafia se había propagado 
mucho esta enfermedad, como se ve por el siguiente documento: 

"Por quanto por parte de vos el Keverendo in Orípto padre Don 
Fray Xoan de Zumagarra^ Obispo de México, del Nuestro Oónsexo, 
Nos a seydo fecha rrelacion, que vos,"^ vista la extrema necesidad que 
abia de que obiese en la dicha Gibdad de México hospital, donde se 
acogiesen los pobres enfermos llagados del mal dé las hubaa, le abéis 
fecho a vuestra carta. . . . Real cédula dyrigida al Obispo de México 
Don Fray Xoan de Zumarraga, sobre la fundación del hospital Beal 
de las hubíM en aquella Oibdad. Madrid. — Noviembre 29 de 1540. — 
Documentos inéd. del Arch. de Ind., tomo 41, pág. 186. (Ramos i 
Duarte, dice, de la leng. Oibonei, inéd.) 

**En esta Oibdad (Méjico) ay ocho o diez conquistadores tollidos de 
bubas, fixos legitimes e naturales de otros cinco o seis, questan por 
criar, e los doxaron perdidos en remedio alguno, porque no quedan con 
yudipa; acordamos con los ofyciales, que porque Vuestra Magostad tie- 
ne cantidad de mahiz e trigo, ge se les diesen, por servycio de Dios e 
en sacry ficio ée las animas de vuestros progenitores rreales, a doscien- 
hanegas de mahiz e veinte de trigo, e a menos a otros, segund la cali- 
dad de cada uno, e aun no an reszebido todos: moviónos la gran neze- 
sidad dellos, e mandarnos Vuestra Magestad tener rrespeto a los oue 
han servido en estas tierras. Lo mesmo fyzimos con un fixo de Monte- 
zuma, que fue a besar las manos de Vuestra Magestad a esos Reynos, 
e otro pariente suyo; porque cómo no gobiernan, no son tratados ni mira- 
dos como lo fueran en tiempo de su Padre, e dizen que mueren de ham- 
bre. (Oarta del Abdyencia a Sn Magestad sobre varios asuntos de go- 
bierno* Desta Gran Oibdad de Temyxtitan a 14 de Agosto de 1531. — 
Femando Salmerón. — Lycenciado Alonso baldonado, — El Lycenciado 
Zeynoa, — El Lycenciado Quiroga» (Docum. del Arch. de Ind., tomo 
41, pag. 91 i vuelta). 

BlICIiaTista (presidio). Palabra compuesta de buena i de vMto. 

En 1741, el gobernador de Sonora, D. Agustín de Vildósola, pasó 
por las armas en el presidio de Buenavista a los caciques Oalixto, Mu- 



94 oiecxovÁRio 



ni i Bernabelillo, por simple sospecha de rebelión. (Dooaraentos para 

la Hist de Méjico, 1* serie, tomo 31, pág. 221). 
BacnaTCntura (pueblo de San). Esta palabra es compuesta de hue^ 

na i de ventura. 

El padre Fr. Manuel de la Oruz fundó en Ooahuila, por los afios de 

1693, el pueblo de San Buenaventura de la Consolación, en el Valle de 

Nadadores. (Mota Padilla, tomo 2V, pág. 151). 
BaenaTentura i(conyento de San). El convente de San Buenaven- 
tura de Atotonileo, en Durango, se fundó en el afio de 1619. Después le 

quemaron los indios. (Mota Padilla, tomo 3% pág. 221). 
BaenaTentura (pueblo de San). En 10 de abril de 1752 estaba 

fundada la población de Ntra. Sra. de Guadalupe de Horcasítas o San 

Buenaventura. (López Portillo, pág. 444). 
Bollereng^ue» Es palabra derivada de bullir^ moverse, porqua hace 

mover al vestido, i de la desinencia engríe^ del lenguaje familiar. 1 
En 1789 se usaba en Méjico con el nombre vulgar de culo posUzé 

(Oavo, pág. 382, nota); en 1860 volvió a usarse, aunque algo variado 

en la forma, con el nombre de crinolina, malacoff, etc.; en 1889 a 1894 

volvió a usarse, de varías formas, con los nombres de polizón, htdleren' 

gnsy ahuliadarf etc. 
BttStamante* Apellido castellano, formado de ¡maio^ del latín hustuntf 

figura, retrato, i de amante^ de amaren amar. 

La villa de Bustamante, del Estado de Tamaulipas, fué fundada en 

el valle de su nombre el 26 de marzo de 1749, con el nombre de Meal 

de loe Infantee, 
Bnstamante* Villa del Estado de Nuevo León, a orillas del río de 

su nombre, fundada con indios tlaxcaltecas el afio de 1686 i conocida 

por San Miguel de Aguayo hasta el 27 de febrero de 1822 que fuéeri. 

gida en villa con el nombre que tiene, en memoria del general D. Anas* 

tasio Bustamante, que nació en Jiquilpan (Miehoacán), el 27 de julio 

de 1781. 



-•♦•- 



1 Se deriva de buUa (voz derivada de bullir, procedente del latino bulliré, hervir, 
palabra onomatópica, término al que acompaña una r eufónica, o de enlace, i ladesi* 
nencia engue). (Maclas, Dice. Cabano). 



1>B CURI08IUADES UISTÓBICA8. 95 



O 



Caballo de Calleja. £a latín eaballuSt griego kaballo8, celta eapall, 
del sansorito cápala, compuesto de cap, moler, pnlrerizar la tierra con 
las patas, i de ala, el que corre, animal corredor. 

El caballo prieto en que D. Feliz M* Calleja del Eei, yirrei de Nue- 
va Espafía, entró en Méjico en 1812 i se paseaba por las calles de la 
ciudad, se lo había robado en la hacienda de Rayos i era propio de D^ 
Gertrudis Bustos. (Garó, pág. 929). 

Caballos (primeros). Plural de caballo (véase). 

Los primeros caballos que hubo en Méjico vinieron con la armada 
de Hernán Oortés, en 1519. Eran dieciseis caballos de los capitanes^ 
una yegua alazana de Pedro de Alvarado; otra, rucia, de Alonso Her- 
nández Portocarrero; otra, del mismo color, de Juan Velázquez de 
León; otra, ídem, de Diego de Ordaz, i otra, castafia, de Juan Sedefio, 
que trajo de la Habana i parió en el camina (Díaz del Oastillo, capí- 
tulo X). Todos los caballos eran de Santiago de Ouba, Baracoa i 
Trinidad. 

Cabo Oatoch& La palabra e<xbo se deriva del latín cabus, por caput, 
cabeza, i catoche provino de la frase conex c otoch, que en lengua maya 
equivale dk, venid a nuestras coacm. 

El 5 de marzo de 1517 llegó Francisco Hernández de Córdoba a las 
costas de Yucatán i desembarcó en un cabo, que denominó Catoche, 
porque oyó repetidas veces que los indios decían conex c otoch, que sig- 
nifica venid a nuestras casas. Los castellanos siguieron a los indios ha- 
cia un pueblo que se veía no mui lejos, i al pasar por un bosque o sel- 
va^ el cacique que los guiaba diá gritos, Uamandd^a sus tropas ocultas 
por allí en zalagarda. Salieron éstas con gran alboroto i se trabó una 
lucha cuerpo a cuerpo. 



96 DICCIONARIO 



Él oampo quedó cabierto de cadáveres de indfgenae; pero Hernán* 
dez de Córdoba perdió veintiséis soldados. (Herrera, década II, li- 
bro II, cap. 17; Vida anónima de Cortés, pág. 339). 

Cabo Roja Del latín ealtu^ por eaput^ cabeza. 

Este cabo del cantón de Túxpam, del Estado de Yeracruz, es memo- 
rable porque allí desembarcaron el afio de 1829 las tropas espafiolas a 
las órdenes del general D. Isidro Barradas,' que intentaba reconquistar 
a este país. 

Cabo de San Sebastián. El cabo de San Sebastián se llamó así en ho- 
nor del capitán D. Sebastián Vizcaíno, que salió de Acapulco el 5 de 
mayo de 1602 i llegó a este cabo a los nueve meses de navegación. 
(Torquemada, tomo 1?, lib. 6, cap. 7). 

Cabo Mendocino. El afio de 1542 mandó el virrei D. Antonio de 
Mendoza que dos divisiones salieran a hacer nuevos descubrimientos: 
la una era de dos navios, mandados por Juan Rodríguez Oabrillo Por- 
tugués, marinero, a quien le dio Mendoza la comisión de navegar por 
la costa occidental de Oalifornia, hasta hallar el remate de la América 
Septentrional Oabrillo se dio a la vela en el puerto de Navidad, i 
después de haber recorrido varios puertos de aquella península, en cua- 
renta grados, vio montes cubiertos de nieve, i más allá descubrió un 
gran cabo, que en honor del virrei llamó Mendocino. (Fr. Andrés Ca- 
vo, lib. IILJ 26). 

Cacahliaillilpa» Palabra azteca que significa »obre la sementera: de 

caeáhiMtl, maní; milH^ sementera, i pa, apócope de pan^ sobre. 

La gruta de Oacahuamilpa se halla en la sierra de Taxco, entre los 
estados de Guerrero i Moreloa La entrada tiene 20'95 metros' de al- 
tura i 4r90 de ancho. Tiene 15 departamentos, que llaman salones, 
de los cuales uno tiene 1257 metros de longitud, 58'66 de alto i 46*09 
de ancho. Esta gruta es una de las curiosidades más notables del país. 

Cacalotenang^O* Nombre azteca que vale cuervo en la muralla, com- 
puesto de cacalotl, cuervo, tenámitlj muralla, i co, en. 

Desdo 1713 existía este pueblo del municipio de Taxco; pero en 
1773^ D. Juan Pérez de la Vega Oancio puso a los naturales en pose- 
sión de los terrenos. 

A un quilómetro de la población está la bellísima cascada de Cacalo^ 
tenangot de 103 metros 19 centímetros de altura. El recipiente donde 
cae el agua es de 20 metros de largo, de 8 de ancho i 37 de profundi- 
dad. (Pérez H^nández). 

CaeePÍft de caballada mestefia. Uno de los espectáculos más curio- 
sos i dignos de verse es el de una cacería de caballada salvaje en 
los pueblos de la frontera. Las corridas de caballadas son generalmen- 



DE CUBIOSIDADBS HISTÓRICAS. 97 



te en noviembre i diciembre. Se reúnen ciento o doscientos rancheros, 
buenos jinetes, con caballos mansos i suficientes provisiones, para vein- 
te o treinta días. Se ponen en camino, divididos en grupos de seis u 
ocho hombres, i vagan diez o doce días por las inmensas llanuras hasta 
hallar huellas de caballada mestefía. Se van a las aguadas i forman 
corrales. Durante este^trabajo, en que emplean cuatro o seis días, duer- 
men debajo de los árboles, saborean su pinole i ttMojo asado i pasan las 
horas, do noche, alrededor de la lutobre, contándose unos a otros sus 
aventuras de lucha con los indios bárbaros, con los caballos salvajes, 
fieras, i sus amores. 

Oonoluido el corral, salen los cazadores i poco a poco van reuniendo 
caballos salvajes, hasta que tienen una piara de doscientos o trescien- 
tos, de gran talla, gruesos i arrogantes^ i los conducen al corral. En un 
momento oportuno salen los rancheros, que de antemano se ocultan 
detrás de los árboles, i obligan a los caballos a precipitarse por la puer- 
ta del corral Cuando éstos se ven encerrados, luchan desesperada- 
mente por romper el vallado; si lo logran, se escapan como flechas por 
las llanuras i bosques; si no, quedan allí cuatro o seis días sin comer, 
hasta que, extenuados, se dejan coger con facilidad. (Dice. Univ. de 
Hist i Geog.) 

Cadereita. La villa de Gadereita se llamó asi en honor del virrei el Mar- 
qués de Gadereila. Se fundó siendo gobernador del reino D. Martín 
de Zabala. A los principios se fundó a las orillas del río de San Juan. 
En 1660 estuvo como misión, hasta 1719. que se le dio la propiedad al 
ministro, con colación canónica. (Arlegui, pág. 96.) 

Cadereita* Se fundó en Nuevo León la colonia de Gadereita, en ho- 
nor del virrei. D. Lope Díaz de Armendáriz, marqués de Gadereita, 
que vino a Méjico en 1635. 

fjRTém Del árabe cahue^ "vinum" en R. Mantín, Sousa, Marina i Alix. 
(Eguilaz). 

Se pretende que el café es originario de la Etiopia, de donde pasó a 
la Arabia, £1 más usadoi es el de los países de Aden, Kusma i Guebi, 
que se lleva a los puertos de Moka i Alepo. 

Dicen que el prior de un convento de Arabia fué el primero que co- 
noció la propiedad que tiene el café de quitar el sueño, por haber ob- 
servado dicho efecto en los chivos í en las cabras que comían las hojas 
de esta planta, lo que le indujo a dar a beber una infusión de ella a 
sus monjes para que no durmieran' durante las salmodias nocturnas. 
Algunos oreen que en la Persia era más antiguo su uso, i que el muf • 
ti de Aden, viajalndo por allí a mediados del siglo XY, aprendió el 
modo de servirse del café i lo ensefió en su patria, desde donde a favor 



d8 BroetoKARio 



de 1a8 peregrinaciones a la Meca, ae difandió pronto por Egipto, la 
Siria i la India. 

Una nave india al^ordó a la playa de Teama, en Arabia, i viendo 
los marineros cerca de allí una ermita, entraron i hallaron ea ella a 
Schedeli, anciano ermitafio, qae habiéndolos acogido oortesmentey les 
ofreció café. Agradóles esta bebida, que aún no se conocía, i les ocu- 
rrió que podría prestar algún alivio a su capitán, que estaba eníemo. 
Schedeli les aseguró que por medio de ella i de la oraeión se enraria en 
breve tiempo. 

Schedeli fué el santo tutelar de los cafeteros musulmanes, que todos 
los días, al decir la primera oración matutina, Id mencionan i dan gra- 
cias a Dios de haber hecho conocer por su medio, fuera de la Arabia, 
aquel precioso licor. 

Sacjr dice que fué introducido en el Temen al terminar el siglo IX 
de la hégira, por el jeque Dabani, i conocido en Egipto poeo después, 
donde se abrieron casas expresamente para venderlo. En el reinado 
de Solimán, hijo de Selim, por los afios de 1556, fué cuando se llevó a 
Oonatantinopla. Allí lo bebió por primera vez, en 1615, el italiano 
Pedro Della Valle, i escribió a Mario Sohipano: '*Ouando me valla lle- 
varé café, i daré a conocer en Italia este simple, que quisa hasta ahora 
sea allí nuevo." Se engafiaba, porque ya el médico alemán Leonardo 
Bamwolf hablaba del café en 1573, i con la mayor exactitud Próspe- 
ro Alpino, que había sido médico del cónsul veneciano en Egipto, en 
las obras De planctia Mgipti i De medicina JEgipiiorum^ 1591 i 1592. 

Hasta la mitad del siglo XYI no se vendió en Londres i Paria. Los 
holandeses fueron los primeros que llevaron algunas matas de Moka a 
Batavia. 

Después, los magistrados de Amsterdam regalaron un pie a Luis 
XIY, que lo mandó poner en el Jardín Botánico, i que fué el padre 
de los inmensos plantíos que Francia hizo en sus colonias de América 
Envióse una planta a la Martinica; pero escaseando el agua en el lar- 
go i desastroso viaje, hubiera perecido el arbusto sin el sacrificio de un 
aficionado, que dividía con él la escasa porción que le estaba asignada. 
Llegó de este modo a aquella antilla i creció, i sus granos fueron re- 
partidos entre los habitantes. 1 
CaimAll* Nombre clbonei, derivado del caribe acayuman. Dialecto de 
los caribes, (MayUman^ cocodrilo (Barcia, Dice.) De aoajuman^ nomo 
do crocodilo em lingua caraiba; vid Dictionaire fran9ais>caraibe do P. 
Baymond Bretón. (Vieira, Dice, pori) 



I Gaotú, tomo 7, p¿g. 399. 



DE CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 99 

"En la qaal Navegación passaron muchos i mni grandes trabajos, 
porque toda la Oosta es ane^i^adal de loa Esteros de muchos Ríos, que 
an ella entran en la Mar, con abundancia de Lagartos, que los Natu- 
rales llaman Caimanea" etc. (González Barcia, lib. I. De la Historia 
del Perú, cap. I, pág. 2). 

El Dr. Francisco Hernández, natural de Toledo, vino a Méjico por 
los afios de 1572 a 1576, donde escribió la historia de los animales i 
plantas: en poco más de cuatro afios escribió quince libros grandes de 
folio (existen en el Escorial) eon sus mismos colores : el que tie- 
ne el eaymdn^ la araña, etc. (Docum. p? la Hist de £sp., tomo 1^ 
pág. 363). 

Si este reptil hubiera sido conocido en Europa, no lo habría descrito 
i pintado el Dr. Hernández como lo hizo en el lib. 4* cap. III, de su 
obra citada: ^'Yiben en muchas lagunas, desta nueva espafia, i otros 
esteros, i aguas, i estanques, los cocodrilos, o Caymanea^ que son vnos 
animales, de admirable i extraordinaria grandeza, tienen el ozico proli. 
jo, i los dientes cuMertos con una corte9a mui dura, que so levanta co- 
mo conchas; es mui semejante este animal, en la figura,, a nuestros la- 
gartos, i de naturaleza i propiedad espantosa i de mafias terribles, fe- 
roz i bravo contra los temerosos, pero medrosso i cobarde contra los 
que le hazen rostro, i de manera que viniendo yo de castilla para esta 
nueva espafia, en vn navio de aviso de la costa de la Havana, salta- 
mos en tierra, aun ato de vacas que estavan a la vista para comprar 
carne i hazer aguada, llegóse a nosotros el mayordomo i dionos parte 
de vn Caymán, que le avia comido quantos perros i gatos tenia i gran 
cantidad de temeros, i que pues teniamos escopetas, se lo matássemos, 
que en agradecimiento nos daría vna vaca, mis camaradas ofrecieron 
que si de mui buena gana, pusiéronse apunto junto aun lagunajo de 
agua, adonde el pastor amarró vn perrillo, i diole de palos, a los aulli- 
dos .del perro salió el Oayman, del agua, la cosa mas mostruossa que 
abrán visto quantos ay nazidos, pero mis camaradas dieron a huyr de- 
manera que aunque el pastor les persuadía volbiessen, que no tenían 
que temer, no querían hasta que el mismo se llego mui junto del, en- 
tonces se allegaron i le apuntaron cinco o seis de aquellos marineros, 
que dieron con él patas arriba." (Bamos i Duarte, Dice. Oibonei, 
inédito). 

El pueblo de San Francisco del Caimán fué fundado en 1604 por el 

padre Fr. Andrés de Medina, con indios de la sierra de Nayarit. 

(Mota Fadillai tomo 2% pág. 51). 

Calabozo (combate de). El 12 de julio de 1847, el general D. Francia- 

i co de Garay salió de Huejutla al frente de unos 150 hombres, reclutas 



100 DICCIONARIO 



de allí, i 15 o 20 de línea; atravesó el río de Ules, muí crecido a la sa- 
zón i se situó en la orilla del río Calabozo. En esto se aproximó el ene- 
migo con 150 hombres, una pieza de artillería i 80 muías de carga, i 
cuando estaban los americanos pasando el río, mátndó Garay hacerles 
fuego. Mientras tanto, otra partida cayó sobre el convoi de malas i 
lo dispersó. Los Tecinos de las cercanías les quitaron 20 caballos en- 
frenados i como 70 muías cargadas de víveres. Los americanos se reti. 
raron a Panuco, i al pasar por Tantoyuca cometieron desórdenes i ro- 
bos en la población. Garay i el coronel D. Domingo Jáuregui los per- 
siguieron diez leguas. (Pérez Hernández). 

Calderón (batalla del puente de¡). D. Antonio Cordero, gobernador de 
Ooahuila i jefe de las fuerzas de las provincias internas, debía de venir 
por San Luis i Zacatecas, pacificando de paso los lugares insurrecciona- 
dos, a recibir instrucciones acerca del plan que se proponía el gobierno. 
El teniente toronel^D. Ignacio Elizondo sublevó las tropas, i ya no pudo 
tontarse con Cordero. £1 general D. José de la Cruz, una vez tomada 
la ciudad de Yalladolid, debía, según el plan, avanzar sobre la provin- 
cia de Guadalajara (en poder de los insurgentes); pero aunque se apo- 
deró de Yalladolid, tuvo en seguida que combatir a D. Ruperto Mier, 
fortificado en Urepétiro, i el 14 de enero de 1811, a consecuencia de 
varias demoras, estaba a más de 60 leguas del punto convenido. 

El 10 de diciembre de 1810 salió de Guanajuato para el lugar cita- 
do el ejército del jefe D. Feliz M^ Calleja i del Bei. Entró en Aguas- 
calientes, de donde ahuyentó a los insurgentes, sujetó a Silao, a León 
i a Lagos, i el 15 de enero de 1811 entró en Tepatitlán. 

£1 16 salió hacia el Puente de Calderón, a 6 leguas de distancia. 
Hidalgo salió el día 14 de enero de Guadalajara con 100,t)00 hombres, 
unos 20,000 jinetes, i con aquella turba, sin disciplina i mal arma- 
da, se situó el 15 en dieho puente. En la madrugada del 17 atacó Ca- 
lleja a los insurgentes. Después de cinco i media horas de combate, 
viendo Calleja que perdía terreno, preparó sus 10 piezas de batalla^ i 
aventurando el todo por el todo se dirigió con sus soldados en colum- 
na a donde Allende i Abasólo hacían la mayor resistencia. £1 fuego 
fué entonces horroroso i tan rápida la maniobra de los realistas, que 
las piezas de la batería de los insurgentes quedaron sin disparar, car- 
gadas a metralla. 

Quedaron esparcidos aquí i allá los conones, los trenes, los equipa- 
jes, i las tropas de Hidalgo emprendieron la retirada, huyendo en pre- 
cipitada fuga por las barrancas i eaminoa Sólo el realista Flon, con 
algunos dragones, persiguió a los derrotados; pero pagó bien cara su 



DE CURIOSIDADES HI8T(^RIOA8. 101 

temeridad, pues su euerpo ensangrentado i desfigurado^ con multitud 
de heridas i contusiones, fué llevado al real de Calleja. 

La pérdida de los realistas consistió en 41 muertos, 71 heridos i 10 
extrariados. Increíble parecerá una pérdida tan insignificante (dice 
el Sr. Alamán, tomo 2-, pág. 130) por parte del ejército real, habien- 
do estado empefiado durante seis horas de acción con un número tan 
crecido de enemigos i expuesto por mucho tiempo al fuego de una ba- 
tería de 67 cañones, Aiuchos de ellos de grueso calibre, i se tendrá por 
^ fabuloso que cien mil hombres de infantería i caballería, con tanta ar- 
tillería, ocupando una posición ventajosa, se hayan dejado batir por 5 
o 6^,000 soldados, que los desalojaron, vencieron i pusieron en comple- 
ta dispersión i fuga; pero la explicación se hallará fácilmente si se 
atiende a la composición i elementos de uno i otro ejército, i a los je- 
fes que los mandaban i dirigían. (Pérez Hernández). 

CalLfornia. El año de 1533, gobernando en Nueva Espafta D. Sebas- 
tián Bamírez de Fuenleal, obispo de Santo Domingo i presidente de 
la Audiencia Real de Méjico, embarcó el marqués del Valle gente en 
la mar del Sur, con intento de descubrir la Ghina, i fué a parar a Oa- 
lifomia, de donde le mandó volver a esta Nueva España la misma Au« 
diencia. (Martínez, pag. 247). 

En 1541 hizo el primer plano de la Baja California el piloto Domin- 
go del Castillo; pero quien más recorrió el interior fué el capitán Se- 
X hastian Vizcaíno, el año de 1596. Por insinuaciones del marqués de 
Villena, el reí Felipe IV mandó a Méjico a D. Pedro Portel de Oasa- 
nate el año de 1643, con amplias facultades para conquistar i poblar 
las provincias de California. El primero que averiguó que este terri- 
torio era península, fué el padre Juan M^ Salvatierra, en junio de 
1701. (Alegre, tomo 3*?, pág. 126). 

Cftlpnlálpan (acción de). Nombre azteca, compuesto de callif casa, 
polált enmarañado, pan, sobre; i efectivamente, hasta esta fecha están 
alineando las calles, porque no se conocía ni una calle recta. 

El 22 de diciembre de 1860 fué el combate entre liberales i reaccio- 
narios en Calpulálpan. El general D. Jesús González Ortega i sus su- 
balternos los generales D. Pedro Ampudia i D. Juan José de la Gar- 
za, i los coroneles D. Aureliano' Rivera, D. Rafael Cuéllar i D. Anto- 
nio Caravajal, con 16,000 hombres, derrotaron al general D. Miguel 
Miramón, con sus subalternos los generales D. Leonardo Márquez, D. 
Miguel Negretd, D. Marcelino Cobos, D. Francisco Vélez i D. Maria- 
no Miramón^ con 8,000 hombres. (Rivera, tomo 1^ pág. 113). En es- 
te combate militaron bajo la bandera de Miramón los españoles Cobos 



102 DICCIOHARIO 



i D. Manael González, después oonitítucionalista i presidente de la 
Bepúblioa. 

CaltSOntBf • En diciembre de 1529, Nufio de Gazmán, al freale de 
10,000 tlaxcaltecas, 14.000 mejicanos i 500 españoles, entre ellos 20O 
jinetes, salió de Méjico para la conquista de Michoacán. Poco satisfé- 
Ao este codieloso de que Oaltzontsí lo obsequiera con diez mil marcos' 
de plata i nna gran cantidad de oro, hizo que el rei indio mejorase 
dos Teces el donativo; pero como la insaciable codicia del conquista- 
dor aún no quedaba satisfecha, cuando Oaltzontzí le expuso que ja no 
tenía metal precioso, i sólo le quedaba cobre, lleno de ira le mandó 
prender, i en un puebleoillo inmediato a Furuándiro, no obstante los bus- 
tos regalos de más oro i plata, que los nobles del reino le hicieron, i 
sin oír las súplicas de loi^ sacerdotes que se interesaban por la inocente 
TÍctima, el feroz conquistador lo mandó quemar títo, despuós que la 
martirizaron metido en dos petates cosidos, atado a la cola de un ca- 
ballo i arrastrado por la plaza. (Romo, pág. 4). 

Calsada de S. Antonio. En 1742 se construyó la calzada de San An- 
tonio Abad. (Payno, pág. 120). 

Calvada de la Piedad. En tiempo del virrei D. Bernardo de GáWez 
(1784 a 1786) se compusieron las calzadas de la Piedad i San Agus- 
tín de las OucTas de Tlálpan. (Pajno, pág. 126). 

Calzadas de Méjico. Plural de calzada^ femenino de calzado, término 
deriTado de calzar, del latín chlceare, de caleeus, calzado; porque el ca- 
mino se calza, se rellena, se empareja, para la calzada. 

D. Juan de Mendoza i Luna, marqués de Montesclaros, que entró en 
Méjico el 27 de Octubre de 1603, mandó hacer en 1604 las calzadas 
de Guadalupe i de San Cristóbal, reparó la de San Antonio Abad i el 
Albarradón. En 1634, el Tirrei D. Rodrigo Pacheco i Osorio, marqués 
de OerralTO, mandó hacer las compuertas de la calzada de San Oristó- 
bal. (Cortés, pág. 19 a 22). 

Otro escritor dice: '^£1 Tirrei D. Juan de Mendoza i Luna, mar- 
qués de Montesclaros, para impedir las inundaciones en Méjico, man- 
dó en 1605 reparar las calzadas de Guadalupe i de San Cristóbal En 
la primera trabajaban de mil quinientos a dos mil mejicanos, que Te- 
nían hasta de Teinte leguas, i se terminó en cinco meses; la segunda^ 
por ser más larga i más ancha, tardó más. Luego se emprendió el tra- 
bajo de las de San Antonio i Ohapultepec, que terminó en el bosque." 

Calleja (acción de). El coronel D. Joaquín Manuel Rodríguez, a la ca- 
beza de un cuerpo de imperialistas, salió de Querétaro el P de mayo* 
de 1867 i atacó a los republicanos que estaban en la hacienda de Ca- 
lleja. Estos rechazaron a aquellos, i los persiguieron hasta hacerlos en* 



I>B GUaiOAIDADBSBItTÓBICAS. 103^ 

trar en la plaza de donde habíaa salida Rodríguez murió en la refriega, 
i los soldados lerantaron del campo el oadáver i lo lleyaron trabajo- 
samente hasta Qaerétaro, ea donde Maximiliano le hizo solemnes exe- 
^mias. (Rirera^ tomo 2*, pag. 281). 
Cftlleja en Gttanajaato. El ejército real comenzó a entrar en la ciadad 
de Gaanajuato por el panto llamado las Carreras^ capitaneado por el 
•onde de la Gadena. 

Luego que Calleja supo la catástrofe de Granaditas, mandó tocar a 
degüello, como se Terificó con algunas gentes inermes que por curiosi- 
dad presenciaban su entrada desde la Valenciana hasta el barrio de 
San Boque. El conde de la Cortina iba hacer lo mismo, i tenia a 
punto su tropa; pero en este momento una toz de trueno le hizo re^ 
fexionar i Tolver sobre sus pasos: era la del P. Fr. José Mf de Jesás 
Belauzarán, ministro de terceros de San Diego, que Ueraudo un cruci- 
fijo en la mano, a grito herido le dijo: '*Sefior^ esa gente que Y. S. tie- 
ne a la Tista es inocente, ni ha causado el menor dafio; si lo hubiera, 
hecho, andaria fugitiva por esos montes. Suspéndase, sefior, la orden 
que y. S. ha dado, 70 se lo pido por este Sefioi?, que lo ha de juzgar i 
le ha de pedir cuenta de la sangre que quiere derramar." A este hecho 
f debió principalmente el Sr. Belauzarán el haber sido nombrado obispo 
de Nuevo León. ^ 

Don Francisco Guízarnotegui, capitán de dragones de Puebla, en su 
parte a Calleja, fechado en Guanajuato en 25 de noviembre, le dice: 
'*A1 pasar por Granadítas, oi decir que allí estaban muertos a lanzada» 
todos los gachupines; expresión que lo irritó mucho^ i por lo que man- 
dó echar pie a tierra a doce dragones para cerciorarse de la verdad i 
auxiliar a los que se hallasen vivos; mas sólo oyó decir qu^ todos eran 
cadáveres, cogiendo a seis o siete hombres que encontraron allí, loa 
cuales entraron a ver si había algún despojo que rapiñar, o quizá a ver 
la catástrofe en que fueron cómplices^ por lo que bien asegurados (dice 
Guizarnotegui) se los presenté al sefior general en jefe, quien al oír mi 
indicado razonamiento, mandó en el momento matarlos...... coma 

se ejecutó ordenándome volviese a la ciudad tocando a degüello, 

como lo verifiqué hasta llegar a la plaza o parroquia, donde me reuní 
con la tropa que parada hallé allí." 

Calleja, ocupada la ciudad, mandó que la mayor parte de su tropa i 
artillería campase en el punto de Jalapita, a la salida de la Cafiada del 
Marfil, i él se quedó con el resto en la plaza. Hizo juntar a los carpin- 
teros de Guanajuato para que construyesen horcas, a más de la que es- 



1 Oavo, pág. 832. 



104 DICCIONARIO 



taba en la plaza mayor, enfrente de Granaditas, plazaela de San Fer- 
nando, de la Oompafíía, San Diego, San Jaan, Mejiamora, i ana en 
cada plaza de las minas principales. Nombró a un oficial comisionado, 
qne acompañado del escribano de cabildo pasase a Granaditas, i exa- 
minase a los presea Aquí fué el robar i tomar la ocasión por los cabe* 
líos: los que tavieron dinero que ofrecer, i garantizaron sus ofertas, 
fueron puestos en libertad; los que no, perecieron. Toda la noche se 
estuvo ahorcando enfrente de Granaditas, sirviéndose los verdugos de 
la luz de los ocotes para tan cruentas ejecucionea Al pie de la horca 
había una porción de burros, sobre los cuales echaban los cadáveres, 
quo algunos fueron sepultados vivos, pues uno de éstos logró salvarse 
por una rara casualidad, el cual lleno de confusión vistió una jerga 
grosera (que aquí llaman hábito de Ntra. Sra. de Guanajuato), i a gui- 
sa de penitente i ermitaño se fué a la mina 'de Oata a servir al Sr. de 
Yillaseca, al cual atribuía la milagrosa conservación de su vida. Este 
hombre excitaba la compasión, pues aunque logró sobrevivir a tamaña 
desgracia, quedó, sin embargo, con el pescuezo chueco. 

El 27 se diezmaron 180, los 18 fueron ahorcados en la plaza mayor 
esa misma tarde; el 28, sufrieron la misma pena en Granaditas ocho 
individuos, entre los que se hallaron el hijo querido de las ciencias 
exactas, D. Casimiro Ghovell, D. Ramón Favié i D. Ignacio Ayala. 
Antes habían sido ejecutados D. José Antonio Gómez, D. Rafael Da- 
vales i D. José Ordofiez. El jueves 27, por la tarde, fueron ejecutados 

dos individuos El virrei Venegas todo lo aprobó. Así decía en 

su oficio de 27 de noviembre: '*Fué justísima determinación la que 
Y. S. tomó, de que nuestras tropas entrasen a sangre i fuego en una ciu- 
dad que había cometido tan detestable delito: el crimen de haber de- 
jado entrar a los insurgentes." (Oavo, págs. 852 a 854). 

Calles de Ohiapas. El viernes 24 de abril de 1528, el Capitán Diego de 
Mazariegos, con la gente de su ejército i vecinos de la Nueva Villa- 
rreal (de Ohiapas), se ocuparon en distribuir el sitio que habían escogi- 
do por su morada en forma de pueblo, por barrios, cuadras i calles, a 
las cuales dieron sus nombres para ser conocidas: calle del Sol, de la 
Luna, de la Fuente, de Gomitlán, de Santiago, del Río, de Oinacau- 
tlán, del Peñol, de la Carrera, Calle Kueva de la Laguna, de la Cié- 
naga. (Remesal, pág. 269). 

CB margue (D. Xgnacio). Apellido solariego castellano. 

El Mariscal de Campo de las tropas independientes, D. Ignacio Ca- 
margo, fué comisionado, en unión de D. Mariano Abasólo^ por el cura 
Hidalgo que se hallaba en la hacienda de Burras, el 28 de septiembre 
de 1810, para llevar al intendente de Guanajuato una comunicación. 



DE CURIOSIDADES HISTÓRICAS. IOS 

intimándole a que se rindiese la ciudad i entregase a iodos los españo- 
les que con él estaban. Oamargo cayó prisionero con los demás caudi- 
líos de la ladependenciai en las Korías de Baján^ el 21 de marzo de 
1811. Sentenciado a la pena capital en Chihuahua, fué ejecutado el 
primero de todos, en 10 de mayo de 1811, junto con el brigadier D. 
Juan Bautista Carrasco i el sanguinario Agustín Marroquin. (Dice. 
Univ. de Hist y Grcog.) 

Camilo de Méjico (San). Del etrusco hadmillus o casmillus^ que signi- 
fica skcerdote joven o ministro. 

El padre Diego Marín de Moya trajo a Méjico, en 1755, la congre- 
gración de ^an Camilo. La casa llamada de las Calderas, donde edifi- 
caron un convento en esta ciudad, la compraron en dieciocho lail 
pesos. El 25 de abril de 1765 se establecieron allí los padres, i el 12 
de junio del mismo año, bendijo la iglesia el arzobispo D. Manuel Ru- 
bio de Salinas. 

Camilos* Plural de Camilo, 

Este título se dio en Méjico a la orden de clérigos regulares que asis- 
tían a los moribundos, fundada por San Camilo de Lelis a fines del si- 
glo XYI. Esta religión tuvo principio en Roma el año de 1582, por 
cinco personas que se reunieron en San Camilo para asistir a los enfer- 
mos en el hospital de Santiago de los incurables. A la muerte de San 
Camilo en 1614, había ya una congregación de 16 casas en Italia. 

El P. Diego Marín de Moya fundó en Méjico, en 1755, la única casa 
que hubo de la orden en Nueva España. El fundador secular fué el 
Sr. D. Felipe Cayetano de Medina, regidor perpetuo de Méjico, que fa- 
lleció antes de la venida do los padres, en 1752. (Pérez Hernández). 

Caminos do Kueva España (primeros). El primer camino real de 
Nueva España, fué el que mandó a abrir Hernán Cortés en 1522 de 
Méjico a Yeracruz. En 1523 hizo abrir el camino de la Capital a Tam- 
pico, i para comodidad de los navios mandó construir el muelle. En 
1537 se le mandó a D. Antonio de Mendoza, primer virrei de Nueva 
España, que abriera nuevos caminos i que compusiera los abiertos. 
(Cavo, lib. I, §§ 15 a 21, i lib. III, § 17). 

Camotlftli* Palabra azteca, que significa hatatalt compuesta de camotli, 
batata, boniato, i de tlán, lugar de. 

El convento de Santo Domingo de Camotlán se fundó el año de 
1642. A los principios fué visita de Calotlán i después de Chímalti- 
tlán. (Arlegui, pág. 95). 

Campana del reloj de Palacio. Veáse campanas. 

En la torre de una capilla de España había una campana, i como el 
gobierno sospechaba de que se tramaba allí una conspiración, al oír 



106 DICCIONARIO 



nna noche, a las doce, sonar i repicar aquella campana, todos corrieron 
a cerciorarse de la cansa del sonido. £1 alcalde subió al campanario i 
quedó atónito al ver que sólo había allí un gato i éste no podía ser el 
que repicaba. De las averiguaciones s^ supo que el campanero no dur- 
mió esa noche en el pueblo, i quedó asentado en el expediente i firma- 
do por varios vecinos honrados, que la campana tocó sola. En los dia* 
rios Mercurio i Gaceta^ se habló con calor de la campana, como de una 
cosa rara. 

El expediente pasó al Consejo i luego al Fiscal para que diera su 
dictamen sobre este célebre asunto. Este, en su voluminoso dictamen, 
declaró que el diablo tuvo alguna parte directa o indirecta en el hecho. 
Presentado el asunto al Tribunal, se discutió acaloradamente, i unoa 
atribuían el repique a los duendes, otros a los vampiros, quienes al de- 
monio, a los revolucionarios, etc., etc. Después de seis horas de discu- 
sión, se aprobó el pedimento del Fiscal en todas sus partes, que fueron: 
\\ que se diera por nulo i de ningún valor el repique de la campana^ 
2!, que a ésta se le arrancase el badajo para que en lo sucesivo no osa- 
se sonar de motu propio i sin el auxilio del campanero, i 3', que salie- 
se desterrada de aquellos dominios; sentencia que inmediatamente se 
ejecutó con las formalidades debidas. 

Aunque esta relación parezca una patraña, es cierta. Quitado el ba- 
dajo, embarcaron la campana para Méjico a cumplir su condena. Llegó 
a esta ciudad i la arrinconaron en un corredor del antiguo palacio de 
los virreyes, donde se veía «orno una cosa maléfica, i con cierto horror. 
El virrei La-Oerda comenzó a edificar el actual palacio, obra que com- 
pletó el conde de Revillagigedo, quien mandó que aquella campana 
sirviese de algo buenoj pero como no podía contravenir las órdenes de- 
Espafia, no se atrevió a mandar a ponerle badajo i la destinó para el 
reloj, que todos conocemos, en el Palacio de Gobierno. (Dice. IJniv. do 
Hist i Geog., Ap., tomo I^ pág. 473). 

Campanas de la Catedral de Méjico. Instrumento llamado así porque 
empecó a emplearse en las iglesias de la Campamia romana. (Monlau), 
El primero que hace mención de las campanas es San Isidoro. 

La campana mayor de la Catedral de Méjico^ nombrada Sta. Mari» 
de Guadalupe, se colocó en la torre que mira al poniente, el afio de 
1792: su altura es deeinco metros, su vuelo de 9'932 metros i su costo 
fué de 10^400 $. La campana llamada ''Dofia María,'' colocada en la 
torre que mira al oriente, se estrenó el afio de 1754 i bu peso es de 150 
quintales o 600 arrobas. En 1793 se estrenó otra campana que pesa^ 
14,999 libras o 596 arrobaa 

Catap6Che (fundación de). Palabra maya alterada de Kvmp$th^ qnr 



DB CURIOSIDADES HISTÓRICAS. ]07 

tigiiifíca garrapata brava, picadora, compuesta de üTm, caliente, sol, i 
pechf garrapata. En este lugar abunda una garrapata pequeña que pica 
horriblementa 

El primer español que descubrió este pueblo, fué Francisco Hernán- 
dez de Córdoba en 1517 i le puso San Lázaro, por haber desembarcado 
allí un domingo, día de San Lázaro. 

La villa i puerto de San Francisco de Campeche^ la pobló el adelan- 
tado D. Francisco de Montejo (padre) en 1533 (Oogollndo, tomo I^ 
pág. 156); pero una relación de Hernando Muñoz Zapata, encomen- 
dero de Oxkutzcab, de 21 de febrero de 1581, dice que D. Francisco 
de Montejo (hijo) llegó a Ohampotón el año de 1540^ que de allí paso 
a Campeche adonde llegó por San Francisco el mismo año de 1540, i 
que el día de año nuevo de 1541 pobló i asentó la villa de San Fran- 
cisco de Campeche. (Molina Solís, pág. 600, nota 2). 

El 1^ de octubre de 1777, elrei don Carlos III, le concedió el título 
de ciudad, i el 8 de septícmbre de 1840, el Congreso del Estado de 
Yucatán la denominó la Mui heroica i liberal. 
Campeche (Compañía de Jesús en). En 1716 se fundó de nuevo en 

Campeche la Compañía de Jesús. (Alegre, tomo 3^, pág. 165). 
CmiSlIlas* Plural de canalla^ conjunto de perros, i por extensión la hez 
del pueblo, la clase más indigna, término derivado de ean, perro. 

Los españoles residentes en Nueva España manifestaron al rei Fer- 
nando Vil, por medio del real consulado, en 27 do majo de 1811: 

*'Que Méjico era una provincia remota, reducida por la suma de su 
población i de sus riquezas, enorgullecida por el abatimiento de la ma- 
triz, empujada a la anarquía por su corrupción^ estupidez e imbecili- 
dad, desunida de todos los sentimientos decentes, de todas las pasiones 
generofAS, de todas las combinaciones políticas, de toda previsión na- 
eional; una provincia, mansión de cinco millones de autómatas, de un 
millón de vasallos díscolos i de cien mil ciudadanos adictos al orden." ^ 

Todas estas injurias tenían por objeto impedir que loa criollos tuvie- 
ran sus representantes en las Cortes de España. Para más vejar a los 
hijos del país, que habían estado tres siglos esclavos, decían los es- 
pañoles: 

"La masa del pueblo, compuesta de indios i castas, no tiene ninguna 
aptitud para hacerse representar por personas de su especie propia: los 
jostioias i eclesiásticos de las parroquias son indígenas, los electores lo 
serán también forzosamente, i el nombramiento no puede escapar de 



1 JÜadíau k los españoles europeos resldestes i araos de Nueva España. Eran los 
adieios al ordeo ; es dedr, al dominio. 



108 DlCCIONAmiO 



manera alguna de las manos del blanco americano, i he aqní una estra- 
tagema agudísima i sagaz, al parecer inocente, que adjudica a los crio- 
llos los poderes de los cuatro órdenes del Nuevo Mundo. Sin esta ex- 
pectativa solapada, ¿cómo batían de resolverse a hermanar con el indio 
asqueroso, a igualarse con el indecente mestizo, a nivelarse con el sa' 
po mulato, ni a alternar con ellos? ¿Oómo se había de aventurar al de- 
saire rabioso de enmudecer i de humillarse ante el número superior de 
tan vil canalla r (Oavo, págs. 898 a 901). 

Canaria* Nombre puesto por la isla llamada gran Canaria. Dijáronse 
eanariaa, a canibus, por haber hallado en ellas multitud de perros; así 
lo afirma Marineo Siculo en la historia que hizo de los Reyes Católi- 
cos. (Covarrubias). 

El pueblo de Oanaria es memorable por la batalla que los españoles 
dieron a los tepehuanes, donde mataron a filo de espada más de quince 
mil indígenas. (Arlegui, pág. 91). 

Canatlftli* Término azteca derivado de canauhtli^ ánade o pato, i 
tldn^ lugar de: lugar de patos. 

El convento del pueblo de San Diego Oanatlán, a diez leguas de Du- 
rango, se fundó en 1616. (Mota Padilla, tomo 3^, pág. 221). 

La iglesia de este pueblo fuá quemada por los indios tepehuanes. 
(Arlegui, pág. 91). / 

Candela de Goahuila. (Guadalupe de la Misión de). Del latín candela^ 
de candero, brillar, arder. 

La misión de San Bemardino de la Candela (Coahuila), se fundó el 
afio de 1690^ por disposición del virrei don Antonio María Bucareli; 
en 1774 se incorporaron a la misión de San Miguel de Aguayo, los po- 
cos indios que habían quedado, dejaron las tierras i aguas a las diez fa- 
milias tlaxcaltecas que se sacaron del pueblo de San Esteban del Sal- 
tillo, con las que se formó el pueblo de nuestra sefiora de Guadalupe de 
la Candela, que en 1793 contaba con 596 habitantes. (López Portillo, 
pág. 265). 

Candelaria* Nombre derivado de candela. 

En 1799^ en las márgenes del río salado, en el nuevo reino de León 
se planteó una colonia, a la que se dio el nombre de villa de la Cande- 
laria de Azanza, en honor del virrei D, Miguel Josa de Azanza. La 
destrujó la graü inundación de 1801. (Oavo, pág. 648). 

Canonjía* Nombre derivado de canonje, formado de canon, regla. 

La primera canonjía de Gnadalajara la ocupó en 1552 D. Alonso 
Sánchez Hincón; la segunda la ocupó D. Francisco García Urriéta. 
(Mota Padilla, tomo 3°, pág. 57). 



* DS CURIOfilDÁDBS HISTÓRICAS. 109' 

C Afta de azúcar. En latín canria, en griego kanna o kanné^ hebreo kannéhr 
bascuense kañtt. 

La cafia de azúcar se llevó del Yemen (Arabia Feliz) a Siria i a Sicilia. 
Oristobal Oolón la trajo de Ganarías a Santo Domingo, i de allí se llevó' 
a Oaba en 1511, de donde la trajo Hernán Oortés en 1519, i se sembró* 
en Tuxtla, en la costa de Veraoruz, donde el conquistador estableció el 
prímer trapiche que hubo en el país. (Alamán, tomo 2", pág. ^^), 

Don Hernando Oortés intentó cultivar en Goyoacán la caña de azúf- 
car traída de la isla de Cuba al trapiche que estableció en Tuxtla en 1» 
costa de Yeracruz, i por la cláusula 40 del testamento, se ve que con 
este objeto dio el mismo Oortés tierras en las inmediaciones de aquella 
villa, a su cría4o Bernardino del Oastillo, que estableció allí un ingenio. 
(Alamán, disertación Y£, pág. lY). Pero el objeto preferente de Cíortés, 
eran las propiedades de Ouernavaca i Ouauhtla, mucho más desde que 
estableció su residencia en la primera de estas poblaciones. Oontiguo a 
ella formó el ingenio de Tlaltenango, siendo el prímero que introdujo el 
cultivo de la caña dulce en la tierra caliente del Sur, como lo había he- 
cho también en la costa de Yeracruz. ^ 
Cflfierf a del Oedazo. Derivado de cario, procedente de caña^ por su for- 
ma hueca. 

En 1838 se construía en Aguascalientes la cañería del acueducto del 
Cedazo^ i se hermoseaba el "Paseo del Tanque.*' (González, pág. 120). 
C a fio del Fraile. De caña^ por su forma hueca. 

La gente acomodada de Yeracruz tomaba agua de aljibe desde antes 
de 1790, mientras que los pobres se proveían de la que desde Malibrán 
venía a la ciudad por la cañería conocida con el nombre de Caño del 
Fraiíe, construido en 1726. (Lerdo de Tejada, tomo 1^ pág. 375). 

El nombre de la cañería denominada en Yeracruz Caño del Fraile^ 
procede de haber sido dirígida, en su construcción, por un lego de la 
orden de San Francisco, llamado Pedro Baceta, el mismo que introdujo 
el agua en Guadalajara. La cañería quedó concluida el 3 de mayo de 
1726, i su extensión total es de 4,504 varas o 3765'344 metros desde su 
origen de la fuente situada en la calle de la Oaleta. Toda la obra costó 
al Ayuntamiento 81,961 pesos i medio real. (Lerdo de Tejada^ to- 
mo 3^, pág. 8). 
Capilla en Méjico (primera). Del latín eapella, diminutivo de eappa^ 
aplicado a la capa de San Martín, luego al lugar sagrado en que se 
conservaba i después a lo que se da este nombre. 

'*Y dicho Mttteczuma, i mochos de los principales de la ciudad, estu- 
vieron conmigo hasta quitar los ídolos i limpiar las capillas i poner las 
Imágenes, i todo con alegre semblante.*' (Oarta de relación de D. Fer- 



1 10 DICCIOHABIO 



nando Cortés al Rei, de la Villa de Segara de la Frontera de Nueva 
Espafia, a 30 de octubre de 1520). Ta en Oempoala i Tlaxcala habían 
hecho capillas provisionalmente. 

Capilla del Parral. El gobernador don Antonio de Oca i Sarmiento de- 
terminó dedicar a San Francisco Javier una suntuosa capilla que habia 
labrado a sus expensas en el Real de San José del Parral, para perpe- 
tua memoria de su devoción afectuosa. El 2 de diciembre de 1669 ben- 
dijo la capilla el padre D. Eugenio López, rector del Colegio de la 
Compañía de Jesús, de Durango, que a la sazón se hallaba en la visita 
/ de las misiones circunvecinas del Parral, de Chihuahua. (Documento 
para la Historia de Méjico, 1^ serie, vol. 32, tomo 3% pág. 269). 

Capilla de los Dolores, La capilla o Iglesia de los Dolores, de Drizaba, 
se comenzó el año de 1720. (Arróniz, pág. 347). 

Capitulación de Uhia. El 17 de noviembre de 1825, los jefes españo- 
les de San Juan de Uiúa presentaron al general D. Miguel Barragán, 
a quien D. Guadalupe Victoria había confiado el mando de las armas 
dd Estado de Yeracruz, un projecto de capitulación que fué aceptado 
con pequeñas modificaciones, i ratificado el día 18, compuesto de lé ar- 
tículo?, por los cuales, si bien convinieron los españoles en entregar una 
fortaleza que ya no podían conservar mucho tiempo, obtuvieron todas 
las ventajas i honores que podian apetecer. Así terminó el dominio de 
España en Méjico después de estar más de cuatro años complaciéndose 
en destruir la ciudad de Yeracruz que tenía bajo los fuegos dd las ba- 
terías del castillo de San Juan de Clúa. (Lerdo de Tejada, tomo 2^*, 
págs. 279 a 284). 

Caporal Ardilla (el). El Caporal Ardilla era sirviente de un rico mar- 
qués (de Aguascalientes), i en beneficio de los intereses del amo ofreció 
su alma al demonio, si éste lo ayudaba a realizar aquel proyecto. Se 
convino en el arreglo, que era el adquirir un ganado numeroso, i en 
una noche se trajeron millares de animales. Los espíritus malignos 
abrieron fosos por los cuatro vientos, i en el centro encerraron el gana- 
do inmenso; pero no concluyeron la obra a las cuatro de la mañana, 
como estaba convenido, i el Caporal Ardilla se quedó con el ganado sin 
entregar el alma. Desgraciadamente, éste celebró otro contrato cuyas 
estipulaciones no cumplió, por lo que el demonio lo arrebató cen tal 
ímpetu, que el Caporal quedó estrellado contra una peña. El vulgo ase- 
guraba que el cuerpo de Ardilla i el del caballo que montaba quedaron 
estampados. ;Cuánta superstición, cuánta ignoransia, hija de la educa- 
ción de la época colonial! jTa se ve, si un siglo después de fundada la 
villa de Aguascalientes, no había ni una escuela! (González, pág. 40)« 



DB CÜEIOSIDADBS HISTÓR ICAB. 111 

- - - ■ ■ ■ 

Cftpucllilias* Plural de eajmchina^ femenino de eaptichinOf religioso 
así llamado por el capucho que lleva. 

Santa Olara fué la fundadora de la orden de las religiosas capuchi- 
nas, nombre que se les dio desde 1538. Llegaron a Méjico en 8 de oc- 
tubre de 166^ i se hospedaron en el convento déla Concepción. En 29 
de mayo de 1666 tomaron posesión de su convento que se había fabri- 
cado en la casa de D. Simón de Haro. El 10 de junio de 1673 bendijo 
la iglesia el obispo D. Payo Enrique de Rivera. En febrero de 1861 se 
comenzó a destruir el convento e iglesia con el objeto de abrir una ca- 
lle, a la que se le puso el nombre de Miguel Lerdo de Tejada. 

Capuchinas de Querétaro. El convento de capuchinas de Qúerétaro 
se fundó por los afios de 1721. (Alegre, tomo 2^ pág. 163). 

Este lugar es memorable en la guerra de intervención porque el 24 
de mayo de 1867 fueron trasladados a allí el emperador D. Femando 
Maximiliano José, los de su familia i los generales D. Miguel Miramón 
i D. Tomás Mejía; se les puso a los tres incomunicados i se principió 
el proceso. 

Capuchinas de Puebla. Doña Ana Francisca de Zúftiga i Córdoba de- 
jó la mayor parte de sus cuantiosos bienes para la fundación del con- 
vento de Capuchinas de la ciudad de Puebla. 

En 1693 se pidió permiso para la fundación, la que se verificó el 5 de 
enero de 1704. Las religiosas salieron de Méjico el 27 del mismo mes i 
afío i llegaron a Puebla el 2 de febrero, que tomaron posesión del con- 
vento. El 17 de agosto de 1703 se fundó la iglesia bajo la advocación 
de Santa Ana. (Alfar o, pág. 295). 

Capuchinas de Morelia. Este convento lo fundó en Morelia en 1737 
el arcediano de la Catedral^ D. Marcos Múfloz de Sanabria. (Alfaro i 
Pifia, pág. 241). 

Capuchinas de Lagos (convento de). Al principio era este convento 
beaterío. En 3 de enero de 1752 se dio la real cédula para su erección 
en convento i se edificó a costa del cura D. Diego Cervantes. El obispo 
Tejeda dispuso la erección de este convento el 18 de marzo de 1755. 
En el cabildo celebrado en 6 de junio de 1761, se comisionó al preben- 
dado Dr. D. Manuel Colón de Larreategui para que condujera de La- 
gos a Guadalajara a las religiosas capuchinas que habían sido nombra- 
das para la fundación del convento en la ciudad de Lagos. (Alfaro i 
Pifia, pág. 310). 

Capuchinas de Oajaca (convento de). Concluido el convento anexo al 
templo de San José de Oajaca, fué destinado, como se había pensado, 
a las religiosas capuchinas, que f iferon llevadas de Guatemala i toma- 
ron posesión de su casa el 6 de mayo de 1744. Poco tiempo después 



\ 

112 DICCIÓN ABIO 



se pensó edificar nuevo templo dedicado a Ntra. Sra. de loa Angeles, i 
nuevo convento para religiosas capuchinas también; pero indias, pues 
en la otra casa sólo podían ingresar españolas. Terminad.o el edifícia 
material/f ueron llevadas las fundadoras del convento de Gorpus*Ohristi 
de Méjico, por el párroco de Zimatlán D. José Ruiz, el 29 de enero de 
J782. (Gay, tomo 2?, pág. 336). 

Carapoa. Supone el Sr. Buelna que puede ser nombre cahita, alterado 
de carapohoiM^ compuesto de carami^ balsas, de po^ en, i hotta, casa: ca- 
sa en la balsa. 

Don Francisco de Ibarra, a persuasión de D. Pedro Tovar, oficial 
que había sido de mucha distinción en el ejército de Francisco Vázquez 
Coronado, después de haber atravesado con grandes penalidades i tra- 
bajos la Sierra de Topia, entró en Sinaloa con algunos religiosos de San 
Francisco, i a la ribera austral del río de Zuaqui, fundó la villa de San 
Juan Bautista de Oarapoa, a trece leguas de la costa, en una hermosa 
isla que forman los ríos Zuaqui i OcoroirL Dejó por Gobernador a D. 
Pedro Ochoa de Garraga i por cura al Lie. Hernández de Pedroza con 
algunos religiosos franciscanos. 

Los indios quemaron esta villa, i en febrero de 1583 la fundó de 
nuevo, aunque en el mismo sitio, D. Pedro de Montoya. Se le dio el 
nombre de San Felipe i Santiago de Carapoa, en ipemoria de la anti- 
gua. (Alegre, tomo P, lib. 3, pág. 239). 

Carbonera (batalla de la). Deriy&áo de Cwlóu. 

£1 7 de octubre de 1865, el general D. Porfirio Díaz salió del pueblo 
de Miahuatlán (Estado de Oajaca) con 900 hombres, i se dirigió a la 
capital del Estado, ocupá3a por los imperialistas a las órdenes del jefe 
Oronoz. El gobierno de Maximiliano mandó 1,500 hombres para im- 
pedir que Díaz tomara aquella plaza. El 18 de octubre del mismo afío 
se encontraron los dos ejércitos en el punto conocido por La Carbonera 
i se rompió el fuego a las once de la maflana i duró el combate hasta 
las seis de la tarde^ hora en que la infantería austríaca tuvo que ceder 
por no caer prisionera, dejando en poder de los defensores de la liber- 
tad e independencia de la patria el armamento, artillería, parque i 
cuanto llevaban los auxiliares de Oronoz. (Pérez Hernández). 

Cftrcel de Orizaba. El afio de 1767 se pensó en edificar en Drizaba una 
cárcel. En 1770 se dio principio i en 1773 quedó concluida toda la par- 
te destinada a casa de cabilda (Arróniz, pág. 336). 

Cárdenas* Apellido que ha dado nombre a varias poblaciones; trae su 
origen de Bizcaya, donde tiene su solar en I9 villa de Cárdenas. Este 
apellido viene de D. Lope López^ Y señor de Bizcaya, Kájera i Casti- 
lla la Vieja, que murió en 1170. La palabra es por lo tanto basoonga- 



BE CUR106ID A DBfl HISTÓRICAS. 11^ 

¡ 

da, alterada de Karradena^ compuesta de karra, que sisnlfíca llama; 
voz formada de ka, que denota accióa i de la terminación de pertenen- 
cia arra; i de dena, que vale el que, la qne, lo que 68 ^ existente; es ter- 
cera persona, irregular i singular^ del presente de indicativo del verbo 
ít^u, ser, i parece composición de da ena, el, lo más de es. De manera 
que Cárdenas quiere decir llama, o fuego que es^ o existe por si mismo« 
Por los afios de 1793 comenzó a formarse en el playón del Bío Seco, 
jurisdicción de Ounduacán (Tabasco), el pueblo de San Antonio de los 
Naranjos. El 22 de abril de 17117 se principió a medir los terrenos de 
'*San Antonio Río Seco," por disposición del gobernador Frei Miguel de 
Castro i Araoz. El 2 de Enero de 1851, gobernando Peyró, el Congre- 
so del Estado declaró villa a este pueblo, con la denominación de ''San 
Antonio de Cárdenas," en memoria del Dr. D. José Eduardo de Cár- 
denas, ilustre tabasquefio que ^ació en Cunduacán el día 13 de octu- 
bre de 1765. 

Carlos de Sonora (San). El nombre Carlos se deriva del alemán karl, 
que significa vigoroso. 

Por cédula real expedida en Aranjuez a 20 de marzo de ^1782, se 
fundó la custodia de San Carlos de Sonora, el 23 de octubre de 1783r 
(Arricivita, parte 2% lib. 4^ cap. 20, pág. 566). 

Cftrmelitas. Nombre derivado de Carmela. 

El 6 de octubre de 1593, estando en Méjico el obispo de Guadalaja^ 
ra, concedió licencia al padre Fr. Pedro de los Apóstoles, del orden de 
Ntra. Sra. del Carmen de los descalzos, para que en Guadalajara fun- 
dase un convento. También concedió la misma licencia en 19 de di- 
ciembre del mismo año D. Santiago Vera, presidente de la Audiencia. 
Aquel aClo se fundó el convento de carmelitas. (Mota Padilla, tomo 3^, 
pág. 391). 

Carnielitas de Guadalajara. Palabra derivada de Carm>elo, monte de 
la costa de Palestina, i significa el parque o el campo fructífero, según 
W. W. Rand, en su Dice. Bíblico. \ 

El 21 de abril de 1586 pidió el Rei informe a la Audiencia de Gua^ 
dalajara acerca de si convendría que viniesen a Nueva Galicia religio- 
sos carmelitas. Por un auto que se halla en los libros de la cofradía de 
Ntra. Sra. de la Soledad, del afio de 1596, se ve que ya estaban aquí 
como en hospicio, pues se determinó que la procesión del Viernes San- 
to fuese al Hospicio de Ntra. Sra. del Carmen, que ya en 27 de enero de 
1598 se llamaba convento. (Alfaro i Pifia, pág. 308). 

CaFinelitas de Durango. El convento de religiosas carmelitas de Du^- 
raogo fué fundado el afio de 1853, por el obispo D. José Antonio Zum- 
biría i Escalanta La primera religiosa de allí^ salió del convento de 



i 14 DICCIONARIO 



Santa Teresa la Antigua, de Méjico. (Aliare i Pifia, pág. 321 i ruel- 
ta). 
Carmen de Méjico (oonrento del). 

El convento de Ntra. Sra. del Oarmen se fundó en Méjico el afio de 
1748. (Alfaro i Pifia. Relación descriptiva de las iglesias i conventos 
de Méjico, pág. 72). 
Carmen deQuerétaro. 

£1 21 de abril de 1803 llegó a Querétaro el arzobispo de Méjico D^ 
Francisco Javier de lázama, para poner a las religiosas carmelitas des- 
calzas, que había llevado desde la capital, en posesión de su nuevo con- 
vento de Jesús. Trasladó el día 12 del mismo mes desde el convento de 
Regina-Ooelis de Méjico al de Stá. Teresa la antigua, a Sor María An- 
tonia Rodríguez de Pedroso i le dio el hábito de novicia carmelita con 
el nombre de María Josefa do Santa Teresa. £1 22 del mismo mes de 
abril, como a las ocho de la mafiana, el Sr. D. Juan José Gamboa ben- 
dijo la nueva iglesia i convento provisional. (Alfare i Pifia^ pág. 164). 
Carmen de San Ángel (convento del). 

£1 afio de 1613^ D. Felipe de Guzmán, cacique de Ghimalistac, pe- 
queño barrio de la villa de Ooyoacán, cumpliendo con la última volun- 
tad de su difunto padre, cedió a los padres carmelitas ui|a huerta de 
considerable extensión, gravada por ciertas obligaciones piadosas. 
Los religiosos, para cumplir con dichas obligaciones, fundaron un pe- 
quefio hospicio. La viuda de Guzmán ordenó en su testamento se en- 
tregase todo el terreno a los frailes, quienes lo poseyeron Hasta 1861. 
Eu este afio, D. Francisco Schafino se adjudicó la huerta del convento 
•de San Ángel. 

Frai Rodrigo de San Bernardo mandó trazar el plano del convento e 
iglesia a Fr. Andrés de San Miguel. Se puso la primera piedra el 20 de 
junio de 1615 i en 1() 17 se dedicó el templo bajo la advocación d^ San 
Angelo mártir, titular que conservó hasta 1633, en que D? Ana Agui- 
lar i Nifio, viuda de D. Melchor de Ouéllar, entusiasta favorecedora de 
los carmelitas, ocurrió a estos religiosos de San Ángel, ofreciéndoles 
toda su hacienda, como donación inter vivos^ a condición de que le ce- 
diesen el patronato de su iglesia i quedase por titular Santa Ana. 

£1 convento se llamó de Ntra. Sra. del Carmen. 
Carmen de Puebla (convento del). 

£1 convento del Oarmen de Puebla fué fundado en 1586. Hai una 
reliquia de la Sta. Oruz de Huatusco. (Alfaro i Pifia, pág. 208). 
Carmen de Morelia (convento del). 

£1 obispo D. Fr. Alonso Guerra fundó el convento del Carmen de 
Morelia. Fr. Pedro de San Hilarión fué el primer prior. £1 31 de Oo- 



BR CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 115 



tubre de 1596 se estrenó la iglesia, que en 1839 fué renovada. (Alfaro 
i Pina, pág. 238). 

Carmen de Orinaba (convento del). / 

£1 vecindario de Orizaba solicitó en 1733 licencia para la fandación 
de un convento de carmelitas i en 18 de febrero del mismo afio el rei 
Felipe Y concedió la licencia. Muchos vecinos ofrecieron sus caudales. 
Se reunieron 40,000 pesos i el 6 de enero de 1734, a las 4 de la tarde, 
ee reunieron los vecinos en la caba de D. Diego Bringas de Mansane- 
da, para señalar el sitio donde debía edificarse el convento. Fué elegi- 
do unánimemente el que ocupaba la casa de D. Pedro Lamilla. El 18 
de junio de 1736, el cura D. Melchor Alvarez Carvallo bendijo la ca- 
pilla que estaba destinada para la primera iglesia, el día siguiente 19 
fué dedicado al apóstol San Pedro, i dijo la primera misa en el nuevo 
convento el obispo D. Antonio Nogales. Toda la obra del Oarmen cos- 
tó 244,000 pesos. (Arróniz, pág. 360). 

Carolina* Nombre femenino derivado de Carolinus, diminutivo de 
Carolus^ Carlo& 

Está Yucatán tan cercado del Océano i mar del norte, por tres la- 
dos, que al principio de su descubrimiento estuvo tenido por isla, lla- 
mándole la isla Carolina, (Oogolludo, tomo P, Mib. 4*, cap. 1*, pági- 
na 274). 

Carpintero de Yucatán (primer). En francés eharpentMr^ en por- 
tugués earpeníeirOf en italiano carpentieré, del latín carpentum, que 
significaba carroza, carro de lujo, de dos ruedas i cerrado, que solían 
usar las emperatrices i las damas romanas, sobre todo para ir a los es- 
pectáculos. £1 artifex u oficial earpentarií¿8 era el que trabajaba en la 
construcción de tales carros; pero la denominación especial se hizo des- 
pues extensiva, i el oarpentarius fué ya el faher lignariiM^ o el carpin- 
tero en general. (Monlau). 

El primer carpintero español que vino a Yucatán i que ensefió a los 
indios el oficio, fué Antonio Sánchez, que casó con Catalina de Esco- 
bedo. (Molina Solís, lib. III, cap. 23). 

Carpinteros de ribera (primeros). Se llaman de riberat porque tra- 
bajan en la fábrica de barcas, navios, etc. En francés dicen char- 
pentier de rivage^ i en latín lignarias faher TMvalia, 

Pues como hubo llegado el aderezo necesario para hacer los bergan- 
tines, luego Cortés se lo fué a decir i hacer saber a Moctezuma, que 
quería hacer dos navios chicos para andar holgando en la laguna (Tetz- 
cooo), que mandase a sus carpinteros que fuesen a cortar la madera i 
que irían con estos nuestros maestros de hacer navios, que se decían 
Martín López i un Alonso Núfiez. (Díaz dol Castillo, cap. 98). 



1 16 DICCIOIIAEIO 



Eate López construyó trece bergantines que sirvieron para tomar la 
ciudad de Méjico. 

Carroza (batalla de puerto). £1 6 de octubre de 1810 se acercaban los 
insurgentes a Qnerétaro por el camino de San Miguel el Grande^ i 
Flon, que había llegado a la ciudad, destacó contra ellos una división 
de 600 hombres a las órdenes del sargento major D. Bernardo Tellot 
compuesta de infantería de Oelaya, dragones de Sierra €h>rda, etc.^ 
formada en aquell^ ciudad con los europeos fugitivos de aüi, de la que 
fué nombrado capitán D. Antonio Linare& Tello, creyendo que los 
enemigos no excederían de 300 hombres, salió con dos cafiones a bus- 
Carlos; pero encontrando que no bajaban de 3,000, ventajosamente si- 
tuados en cd puerto de Carroza, la división se dispersó, no ^quedando 
más que 180 hombres, sin más oficial que Linares, el cual avanzó al 
ataque, con lo que dio lugar a que la División se rehiciese, i en la tar- 
de del día 9 de octubre sostuvo una acción en la que los indios, no co' 
nociendo el efecto de la artillería, se precipitaban sobre ella creyendo 
defenderse con presentar a las bocas de los cafiones sus sombreros de 
paja. Así fué grande la mortandad que tuvieron los insurgentes, mien- 
tras que los realistas sólo perdieron un soldado de Oelaya, muerto ca- 
sualmente por su misma artillería. Esta fué la primera batalla dada 
a los insurgentes en campo raso. (Ap. al Dice. Univ. de Hist i Geog.) 

Casa de mujeres dementes. £1 obispo de Méjico, D. Francisco de Aguiar 
i Seijas, a ejemplo de un pobre oficial de carpintero, llamado José Sá- 
yago, qué en 1687 comenzó por recoger en su casa a una loca prima de 
su mujer, emprendió aquel prelado en 1690 el sostenimiento de muje- 
res dementes i fatuas, a quienes su enfermedad i pobreza hacían andar 
vagabundas, no sin mucho riesgo de su honestidad. A la muerte del 
obispo, quedó encargado de la casa el padre Juan Martínez de la Pa' 
rra, prefecto de la congregación del Salvador. (Alegre, tomo 3*^, pá- 
gina 107). 

Casamata de Veracruz (fundación de). El edificio de Casamata de Ve- 
racruz fué construido en 1649, por acuerdo del Ayuntamiento, quien 
dio 14,846 pesos 2 reales para la obra. (Lerdo de Tejada, tomo 3^, pá- 
gina 37). 

Fortaleza que está de la ciudad de Veracruz a unos 5 quilóme- 
tros, memorable por haber proclamado allí el general D. Antonio 
López de Saata-Anna, en 1822, el plan que dio por resultado el esta- 
blecimiento de la forma de gobierno republicano en Méjico. 

Casamiento de encomenderos. En 1539, para evitar los desórdenes 
que se cometían con las indias, el emperador mandó que los encomen- 
deros de la Nueva Espafia se casaran. (Oavo, lib. IV, § 10). 



DE C13BIOS1DADE8 HISTÓRJlCAS. 117 

Casas Oonsistoriales. El vocablo consUtorial se deriva de consistorio^ del 
latín consistorium^ término formado de consistsrB^ pararse, detenerse. 
En el Derecho Romano se llama Consistorio al lugar en que se trata- 
ban los negocios públicos, o aquel en que se juzgaban las causas. 

Las memorias que existen de la edificación de las Gasas Consis- 
toriales de Méjico, datan desde el 15 de abril de 1528, en que se 
compraron doscientas dos piedras con ese objeto; i no habiéndo- 
se adelantado en más de tres afios, cosa importante en la fabricación, 
sefialó la Audiencia en 7 de noviembre de 1531, setenta indios para 
que sirviesen de operarios. En 10 de mayo de 1532, quedó concluido 
el edificio i el Ayuntamiento tomó posesión do él. El domingo 8 de ju- 
lio de 1692, un tumulto levantado con motivo de la escasez del maíz, 
incendió esa noche el edificio i se quemó gran parte. (Pérez Her- 
nández). 

Gasas Gonsistoriales de Drizaba. En 1775 quedaron concluidas en 
Orizaba las Gasas consistoriales, que todavía existen. (Arróniz, pá- 
gina 387). 

Gasas Gonsistoriales de Oajaca. En tiempo del virrei D. Antonio de 
Mendoza, el escribano de Antequera, Francisco de Herrera, representó 
al Rei la necesidad que el municipio padecía, i le pidió los dos solares 
que allí había de propiedad real, para edificar en ellos casas consisto- 
riales. El Rei hizo la donación, i en 1576 se comenzaron a levantar las 
casas. El lugar destinado al Municipio para casa del Oabildo fué el de 
la actual Alameda, f fente a la puerta principal de la Gatedral. Era en- 
tonces el basurero de la ciudad, hasta que en 1584, los regidores, para 
quitar del centro de la población aquella sentina, pidieron autoriza- 
ción al virrei D. Pedro Moya de Gontreras, quien concedió licencia 
para que el terreno se vendiese o se hiciese en él un edificio útil a la 
ciudad. Ni una cosa ni otra se hizo, sino que se destinó el lugar para 
mercado de cántaros i otras vasijas de barro. Estos cuatros solares pa- 
recen haber sido las primeras propiedades del Ayuntamiento de Ante- 
quera. (Gay,*tomo 2*?, pág. 25 i vuelta). 
Casas (Fr. Bartolomé de Las). El lunes 5 de enero de 1514, después 
de una tormenta, llegó de España a San Lázaro de Gam peche Fr. 
Bartolomé de las Gasas, obispo de Ghiapas, con los religiosos de la 
orden de Santo Domingo, que fueron los primeros fundadores, que con 
asiento formaron aquella provincia de Ghiapas i Guatemala. (Gogollu- 
do, tomo P, lib. 3Vap- 16, pág. 269). 
Casas de Asilo de Méjico. Fundó el Gobierno con los productos del 15 
por ciento de las loterías, tres Gasas de Asilo, reglamentadas conforme 
a la disposición de 28 de julio de 1871, que estuvieron a cargo de la 



118 DICCIONARIO 



Secretaría de Gobernación hasta el día 6 de marzo de 1872 en qae se 
confiaron al Ayuntamiento de Méjico, por haberlo éste solicitado. De 
6 de marzo de 1872 a 30 de agosto de 1873, se asilaron con asistencia 
diaria a 129,576 niños. (Memoria del Gobierno de Distrito, Lie. D. 
Tiburcio Montiel). 
Casas de religiosos. El afio de 1591 tenían ya los religiosos dominicos en 
Nueva España, 66 casas con el competente número de conventuales. 
(¡Ramírez Aparicio, tomo 1", pág. 36). 
Catalioa de Sena. Nombre que en latín es Catiharina, derivado del 
gr|ego Kathards^ purus mundüs, nitidus. (Oovarrubias). 

El convento más antiguo de religiosas de Morelia, es el de Banta 
Catalina de Sena (de dominicas). Lo fundó en 1577 el obispo D. Fn 
Alonso Guerra, en el lugar que hoy ocupan las alümnas de Santa Ko- 
sa. Del convento de Santa María de Gracia, de Guadalajara, salieron 
las fundadoras i Sor Isabel de los Angeles fué la primera priora. En 
1738, se trasladaron al lugar que aún existe con este nombre. (Alfara 
i Pina, pág. 241). 

Catalina de Sena de Oajaca (Convento de). El obispo de Oajaca Fr. 
Bernardo de Alburquerque, que gobernó la mitra desde 1555 hasta 
1579, funda en la capital de su obispado^ el convento de Santa Catali- 
na de Sena. (Alfaro i Pina, pág. 268). 

Catalina de Sena de Méjico (Convento de Santa). Se fundó este 
convento a principios de 1593, con dos religiosas que vinieron de Oa- 
jaca el 23 de julio de aquel afio. Primero establecieron su convento en 
unas casas amplias que a expensas de la provincia de Santiago, com- 
pró el padre Fr. Pedro Guerrero a D. Diego Hurtado de Peñaloza. El 
' 15 de agosto de 1619^ se bendijo el sitio i se puso la primera piedra de 
la iglesia, edificio que costeó D. Juan Márquez de Orozco. El 7 de mar- 
zo de 1623 se estrenó. 

Catalina de Oajaca (Monasterio de Santa). El 12 de febrero de 
1576, se fundó en la ciudad de Antequera, hoy Oajaca, el monasterio 
de Santa Catalina de Sena, de la orden de Santo Domingo, estando 
presente el obispo D. Bernardo de Murque i el provincial de la orden 
Fr. Domingo de Aguiñaga. Las religiosas fundadoras fueron diez, i por 
todas, hasta la exclaustración de las monjas, profesaron cuatrocienta» 
religiosas. (Gay, tomo 2% paga. 33 i 35). 
Catedral de Méjico. La palabra catedral procede de la latina caihedra- 
lia, de eathedra, silla o asiento, porque en la Iglesia primitiva^ cuando 
el clero se reunía en assamblea, cada individuo tenía su asiento, que 
llamaban cathedra o silla. 

El 13 de octubre de 1527» se hizo la erección de la Catedral de Méji^ 

* 
t 



^ DB riRlOSIDADKS UlSTÓaiCAS. 11& 

co por el papa Olemente Vil. El primer obispo faé D. Fr. Juan de 
Zumárraga, que llegó a Nueva España el afio de 1527 i gobernó la mi- 
tra hasta 1548. 

En 1576, siendo arzobispo D. Pedro Moya de Oontreras, se princi- 
pió a construir la Catedral de Méjico. Tiene 108'680 metros de longi- 
tud de norte a sur, i 44*344 de latitud de oriente a occidente; 174 
ventanas, cinco nares, tres abiertas y dos cerradas, i en las primeras se 
yen catorce machones que separan los claros de las catorce capillas. 

£1 diseño de la fábrica fué formado por el maestro de la obra^ Alon- 
so Pérez do Castañeda. Después de 94 años de trabajos ^ continuos- 
quedó terminada el í? 2 de diciembre de 1677, siendo arzobispo D. Fr 
Payo Enríquez de Rivera. El costo del templo importó 1.953,000 pe- 
sos. (Alfaro rPiña, pág. 8). 

Catedral de Tlaxcala. El año de 1550 se mudó la Catedral de Tlax- 
eala a la ciudad de Puebla de los Angeles. (Martínez^ pág. 219). 

Catedral de Mérida. Estando ya en disposición de hacerse erección 
de obispado, a petición del rei Felipe II, la santidad de Pío IV, por su 
bula dada en Boma en San Pedro, a diez i seis de diciembre de 1561, ^ 
erigió la iglesia de la ciudad de Mérida en Catedral, para que desde 
entonces tuviese obispo, que se nombrase de Yucatán i Cozumel, dando 
por titular a la Catedral al glorioso San Ildefonso. 

Está situada al oriente de la plaza mayor de la ciudad. Mide inte- 
riormente, de oriente a occidente, 231 pies geométricos, o sean 64'526 
metros, i de norte a sur 110, o sean 30'67 metro& Oostó esta fábrica 
nás de doscientos mil pesos. Se terminó el año de 1643, i costó por 
todo, incluyendo los adornos, 373,000 pesos. 

Catedral de Puebla. El obispo Fr. Julián Garcés puso la primera 
piedra de la Catedral de Puebla. Después se interrumpieron los traba- 
jos hasta 1550, que continuaron lentamente. £1 18 de abril de 1649 
quedó terminada, i la consagró ese día el obispo D. Juan de Palafox I 
Mendoza. (Fr. Juan Villa Sánchez, Puebla Sagrada i Profana, pá- 
gina 22). 

Catedral de Morelia. Este edificio comenzó a construirlo el obispo- 
D. Fr. Marcos Ramírez del Prado, el afio de 1640 (que fué el templo 
de la Santa Cruz) con las donaciones de los vecinos. En 1680 se hizo 
la reedificación del templo, trabajo que duró más de 20 años. En 170& 
se hizo la dedicación; en 1744 se concluyeron la portada de la iglesia, 



1 Bstoi se habías íoterrampido desde 1629 hasta 1635, con motivo de la inandación. 

2 Desde 1548, la iglesia parroquial de Mérida comenzó a denominarse Catedral. 
(MollDa SoUs, Hist. del descub. i conq. de Yucatán, llb. 3^, cap. 22, pág. 837). 



120 DICCIÓN AEIO 



SUS dos torres de 58*52 metrbs de altara cada una, i las oficinas; en 
1732 se estrenaron los órgano& (Alfaro i Pifia, págs. 233 a 236). 

Catedral de Guadalajara. Esta Catedral se fundó a instancias del 
segundo obispo de la diócesis, D. Pedro Ayala, quien puso la primera 
piedra el 31 de julio de 1616, i se concluyó un siglo después. (Bomo, 
pág. 17). Esto no está de acuerdo con lo siguiente: 

El gobierno español mandó edificar la Catedral de Guadalajara, por 
cédula de 11 de mayo de 1561, lo que consta en el cabildo celebrado 
,en 10 de noviembre de aquel afio (Alfaro i Pifia, pág. 287); pero se 
erigió en 31 de julio de 1571 i se concluyó el 19 de febrero de 1618. 
El 19 de enero de 1549, Guadalajara sólo tenia por iglesia, una pobre 
capilla en el lugar donde hoi se halla la enfermería del convento de re- 
ligiosas de Santa María de Gracia, inmediata al coro. En marzo de 
1552, se acordó por el cabildo, se cubra de paja nueva la iglesia i las 
campanas, para que no se mojen como antes. En 1556, se compraron 
dos órganos de siete palmos i medio, que por su conducción desde Mé- 
jico, costaron 200 pesos. En cédula de 18 de mayo de 1561, mandó el 
Rei que la silla episcopal estuviese en Guadalajara i que en su confor- 
midad se edificase iglesia catedral. La obr^ se principió bajo la direc- 
ción del maestro Martín Casillas. El obispo D. Pedro de Ayala puso 
la primera piedra el 31 de julio de 1561. Tiene 58'176 metros de lon- 
gitud i 25 de latitud. (Mota Padilla, tomo 3, págs. 12-330). 

En 1569, se nombró organista al canónigo D. Pedro Merlo, con el 
sueldo de 40 pesos anuales. En octubre de 1563, fué nombrado primer 
capeUán de coro, con veinte pesos anuales, D. Antonio Jiménez. Lea 
oficios de secretario i pertiguero, estuvieron reunidos hasta el 11 de 
agosto de 1564, i el que los desempeñaba tenía 100 pesos al afia El 3 
de enero de 1570, acordó el cabildo que la iglesia no se cubriese de te- 
jamanil por lo mui costoso de los materiales, por tanto, que se cubra de 
paja a la tarasca, o como cubren sus casas los tarascos. (Alfaro i Pifia, 
págs. 301 a 304). 

Catedral de Oajaca. La Catedral de Oajaca la comenzó en 1535, el 
obispo D. Sebastián !Ramirez de Fuenleal, gobernador i presidente en 
la segunda Audiencia de Méjico« (Alegre, pág. 101). 

Es de cinco naves, tres abiertas i dos cerradas. (Alfaro i Pifia, pá- 
gina 271). 

Catedral de Durango. El obispo D. García de Legaspi, comenzó a 
edificar la Catedral de Durango en 1695, con oficiales de Sombrerete. 
En 1699 había ya levantadas diez bóvedas i una parte de las portadas. 
En 1713, el obispo D. Pedro Tapiz, fabricó tres bóveda 8> la sacristía, 



DB CUhlOSIDADBS HISTÓRICAS. 12 1 

la sala de cabildos, i concluyó una de las torres. (Alfaro i Pifia, pá- 
gina 320). 

Catorce (mineral de). En 1779 se descubrió el mineral de Catorce^ lla- 
mado asi, por estar ubicado en una cañada que servía de madriguera a 
catorce ladrones. El caso fué que un miliciano de San Luis Potosí, ha- 
biendo perdido su caballo cuando pasaba al real de Matehuala, volvió 
en su solicitud i encaminándose a la Sierra de la Concepción de Ala- 
mos o de San Antonio de los Coronados, en jurisdicción de la alcaldía 
mayor de Charcas, distante cuarenta leguas de San Luis Potosí, 
encontró una abundante i rica veta de plata. Al soldado descubridor 
llamaban el Negrillo, hombre ebrio i desarreglado^ por lo que el virrei 
Bucareli trató de que se le nombrase curador. 

Este mineral fué descubierto en 1772 por Sebastián Coronado i An- 
tonio Llamas. Este nombre se debe a la muerte de 14 soldados espa- 
fioles. (Pérez Hernández). 

CaTerna de San Cayetano. Se hi^lla a corta distancia de Guadalajara. 
Contiene multitud de estalactitas i estalagmitas, que se ven muí pre- 
ciosas cuando las hieren los rayos del sol. (Pérez Hernández). 

Cazadero (El). Término derivado de cazar. 

Había oído decir el virrei D. Antonio de Mendoza, que los mejica- 
nos, en tiempo de sus reyes, se divertían en el ejercicio de la caza, al 
que salían con grande aparato, i deseoso de hallarse en algunos de es- 
tos divertimientos, significó a los mejicanos sus deseo& Estos, que 1« 
estaban obligados por el cuidado que de ellos tenía, escogieron entrt 
Jilotepec i San Juan del Río una hermosa llanura para darle gusto. 
Allí, en sitio oportuno, formaron una quinta, que al parecer era mag- 
nífica. Esta llanura, treinta i cinco leguas al poniente de Méjico, está 
situada de tal manera, que los que a ella van de esta eiudad« subida 
una cuesta fácil, descubren un llano tan grande, como si fuera un an- 
cho mar, en donde la vista se pierde en los montes que a uno i otro 
lado quedan bien distantes. Allí se apostaron en 1540 más de quince 
mil mejicanos, que ojeando aquellos brutos i fieras, se iban formando 
en círculo, i las arreaban hasta la quinta, en donde esperaba Mendoza 
con sus amigos i comitiva, quien, después de haber saciado la vista con 
tal espectáculo, hixo nAfial para que comenzara la matanza en punto de 
medio día, i se pr . ^,o hasta puesto el sol. Se halló que solamente 
los venados montaron seiscientos, fuera de innumerables fieras i brutos 
de que abunda la Nueva Espafia. Quedó Mendoza tan pagado de este 
divertimiento, que ofreció de allí a dos afios asistir a otra partida. I 
para perpetuar la memoria de esta caza, sq llaÍQÓ desde entonces aquel 

llano el Cazadero, (Cavo, lib. III, § 23). 

9 » 



122 



DICOIONARIO 



Cazones. Plural do cazón. 

£1 7 de mayo de 1539, partió de la Villa de San Miguel el padre 
Fr. Marcos de Niza, aoompafiado del negro E&teiranico, de Cíbo- 
la (hoi Nuevo Méjico). Llegaron al arroyo i Yalle de los Cazones, 
nombre que le habían pue&to los compañeros de Alvaro Nüfiez Cabeza 
de Baca; allí fundaron con 40 españoles la villa que llamaron 'Taeblo 
de los Cazones, '^ en que quedó por alcalde i justicia mayor Diego de 
Alcaraz, hombre altivo e inhumano. Esclavizó a los indios, robó las 
bijas i mujeres do los naturales, hasta que éstos se levantaron, sorpren- 
dieron la villa una noche obscura i no escaparon más que seis) que fue- 
ron a dar a Culiacán. Este éxito tuvo la primera población de los es- 
pañoles en Sinaloa. (Alegre, tomo P, lib. 3^ págs. 237 i 238). 

Ccldya* Palabra bascongada que significa llano, el campo llano. Su com- 
posición parece zela-gay-a^ lo apto, oportuno de celo, cuidado, vigilan- 
cia que parece indicar el significado metafórico de llano, fácil, corrien- 
te^ sin dificultades ni embarazo. (Salcedo). 

Al sur de la villa de Chamacuero (Estado de Guanajuato) está la 
ciudad de Celaya^ fundada con el título de villa el año de 1570, en 
unas estancias de ganado mayor. Esta ciudad es memorable e^ la his- 
toria de la Independencia, porque allí fué nombrado capitán general 
de América el cura D. Miguel Hidalgo i Gallaga, el día 21 de sep- 
tiembre de 1810. 

■ 

El virrei D. Luis de Yelasco (el primero de este nombre) había fun- 
dado, para asegurar los caminos de las minas de Zacatecas, los presi- 
dios de San Felipe i San Miguel el Grande. D. Martín Enríquez, por 
el año de 1570, añadió la Concepción de Celaya para esto mismo fin. 
(Alegre, tomo 1?, pág. 270). 

En 1609 se presentó «na cédula real al obispo D. Fr. Baltasar de 
Covarrubias para que se señalasen a los padres Agustinos cuatro luga- 
res de españoles en que estableciesen su doctrina. Uno de los nombra- 
dos fué la Villa de Celaya, para lo cual se dispuso su fundación. £1 
lugar estaba ocupado por estancias de ganado mayor i cercado de in- 
dios chichimecas. Se edificó la Villa en 1570. (Basalenque, pág, 146). 
Ccinciiterio* Be cimenterio. En latín cocmsierium^ en griego koimeti- 
rion, dormitorio, derivado de koimaó, yo duermo. 

Por una orden del virrei, conde de Revillagigedo, a pesar de la re- 
sistencia que opusieron las preocupaciones, quedó prohibido en 1790 la 
práctica de sepultar los muertos en los templos. Se construyó inmedia- 
tamente el cementerio. general junto a la capilla del Santo Cristo del 
Buen Viaje. Después se cerró éste por haberse hecho otro mejor, 
que el vulgo llama El Canelo. (Lerdo de Tejada, tomo 1^ pág. 375). 



DE CURIOSIDADBfl HISTÓRICAS. 123 



CciiiO de Méjico. Del latía census, formado del supiao censum, de cen- 
itrcy juzgar, tasar, ennmerar, empadronar. 

Como una prueba de que hemos marchado en decadencia acerca de 
la población, tómese en cuenta que en 1519 contaba el país con más 

de treinta millones de habitantes, i que en 1793 sólo teníamos 

5.200,000; es decir, que en un período de 274 años, perdimos no sólo 

4o8 nacidos durante esa serie de afios, que debemos estimar en 

27.400,000, sino también de los existentes 24.800,000; o lo que es lo 
mismo, 52.200,000 habitantes en el período fijado. (Pérez Hernández). 

Centralismo* Término derivado de centra. Gobierno en que toda or 
den, disposición o mando dimana de la autoridad principal. 

En la madrugada del día 25 de febrero de 1835, los sargentos de los 
batallones de Acayúcan e Hidalgo, Santiago Pefiaflor, Bamón Ortega 
i Pifia, aprehendieroQ previamente al comandante de la fortaleza, co- 
ronel D. J. M. Florea i Valle, i a la oficialidad que en ella había, se 
pronunciaron con la guarnición a favor del centralismo, aunque sin dar 
plan alguno. (Lerdo de Tejada, tomo 2?, pág. 409). 

CcrralTO. Apellido castellano que unos escriben Cerraho i otros Se- 
rralbo. En el primer casa es compuesto de cerro, monte, i de albOf blan- 
co, i en el segundo, de rierra, montafia, colina o collado, i de albo^ 
blanco, como ''Sierra Nevada." 

Esta villa del Estado de Nuevo León se llamó antes *'Villa de Sian 
Gregorio de OerralvoJ' Fué fundada en 1G25 por D. IVCartin Zabala, 
ton el objeto de explotar los ricos metales de los cerros inmediatos. 
(Pérez Hernández). 

Cerro de Mercado. Del latín cirrust rizo, cresta, penacho. 

Ginéa Vázquez de Mercado, por mandato de la audiencia de Oom- 
postelfti paeó a Gnadalajarai reclutó cien hombres, venció en dos bata- 
llas campales a los indios de JTocotlán. Habiendo visto una mina rica, 
de que pjido aprovechaniei la despreció,, porque unos indios de hacia 
Paraíso le dijeron que en tierra adentro había un cerro todo de plata, 
en unos llanos grandes. Siguió con su gente i fué a dar al valle de los 
Banchos, donde se fundaron después Llerena, San Martín i Sombre- 
rete^ i con ser minas tan ricas las despreció, como hizo con las de Ohal- 
•bihuites i Alvifio, i llegó en 1552 al deseado lugar. '*Esta eslarique- 
sa, dijo, porque tanto se han fatigado loa primeros hombres; esta es la 
que el virrei D. Antonio de Mendoza envió a buscar por mar i tierra; 
este es el cerro que Ooronado no pudo hallar^ porque ya Dios lo tenia 
para que fuese de Mercado/* nombre que desde entonces se le quedó. 
Pero cuál no sería su pesar al cerciorarse que no había allí plata. (Mo- 
ta Padilla» tomo 2^, cap. 40^ p^. 21). 



124 DICClOtfABIO 



Oerro de las Campanas. Al oeste de la ciudad de Qaerétaro, a oorta 
distancia, está el memorable Oerro de las Campanas, de unos 20 metros 
de altara, donde f nerón fusilados el emperador Maximiliano i los gene- 
rales D. Tomás Mejia i D. Miguel Miramón la mafiana del 19 de ji> 
nio de 1867. 

Oerro Gordo (batalla de). £a este lugar, entre Yeracruz i Jalapa, a 
7 leguas de esta última población, se hallaba Santa-Anna oon loa ge- 
nerales D. Valentín Canalizo, D. Nicolás Pinzón, D. Joaquín Rangel, 
Jarero, D. Rómulo Díaz de la Vega, D. Faustino Vázquez^ D. Jesds 
López Uraga, D. Jesús Alcorta i los tenientes coroneles de ingenieros 
D. Manuel Robles i D. Juan Cano, etc., el 7 de abril de 1846, cuando 
al medio día fué atacado por las tropas americanas mandadas por el 
general Twigs i sus subalternos los generales Worth, Scott, etc. 

Cerro Gordo de Zacatecaa El jesuíta Juan Agustín fuó el primer mi- 
sionero del pueblo de Cerro Crordo de Zacatecas. Se le dio este nombre 
por estar al pie de un cerro mui grande. Los primeros santos de la 
iglesia fueron la imagen de la Asunción de Nuestra Sefiora i Sam Pe- 
dro i San Pablo. (Alegre, tomo 1"^, pág 284). 
Cleneg^allla de Aguascalientes (iglesia de). 

La iglesia de Cieneguilla, de Aguascalientes, se comenzó el alo de 
1751 i se acabó el de 1753. (González, pág. 60). 
Cillllflltaitejo* Palabra formada de la azteca ethitatlt i tlan, aféresis de 
fifafi, junto a. 

A principios de mayo de 1855 desembarcó D. Ignacio Comonfort 
con 300 hombres, muchas armas i dinero en Cihuatanejo (Estado de 
Michoacán) i estableció su cuartel general en Aria (Rivera, tome 1', 
pág. 12). 
ClmatlAli* Del azteca ximatlay que significa junto al taller; compuesto 
de úBÍmat labrar, e iila^ junto a. > 

El obispo D. Fr. Bernardo de Alburquerquo erigió la doctrina de 
Cimatlán del Valle (Oajaca) en 1580. El año de 1670 se estaba termi- 
nando la suntuosa iglesia que costó muchos sacrificios por la escasez de 
agua en el lugar, hasta que eh este tiempo se condujo de las móntalas. 
(Burgoa, pág. 213).. 
Cineo de Mayo (calle del). Del latín quinqué^ cinco. 

En enero de 1861 se comenzó a destruir una parte de la casa del 
oratorio así como otra de la de ejercicios, de orden del gobierno de D. 
Benito Juárez, para abrir una calle que se inauguró a fines de 1862, 
eon el nombre de ''Cinco de Maya" 
Citlala (batalla de). Del azteca citlaüint estrella. 

Ddspués qu3 Mírelos salió de Coauhtla, aproveohó el mas que per- 



DB CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 125 



maneció en Ohiatitla en reunir más de 800 hombres de las partidas de 
Galbana i de D. Miguel Bravo, i tomadas las disposiciones necesarias, 
se puso en marcha contra Afiorve i Oerro, que se hallaban, el primero, 
en Ohilapa i el segundo en Tixtla (Guerrero), quedando Páris en Ayu- 
' tía. Entretanto, informado Oerro de que D. Máximo Bravo, con gente 
de Ohilpancingo, se disponía a atacarlo en Tixtla, dio aviso a Afiorve 
i ambos estaban a punto de^moverse en dirección a Ohilpancingo, cuan- 
do este último jefe supo que Morolos, con gran número de hombres, 
estaba pasando en balsas el río en Tlacozoutitlán, a dieciseis leguas 
de Ohilapa, al mismo tiempo que en combinación con él, marchaban a 
atacarlo D. Julián Ayala, por el camino de Petaquillas, con gente del 
Veladero i de la costa, Bravo con la de Ohichihualco i el cura Tapia 
eon la de Tlapa. Afiorve dio orden a Oerro que se le uniese, i ambos 
dispusieron retirarse a Ayutla con los vecinos de Tixtla i Ghilapa 
que quisiesen seguirlos; pero antes de verificarlo, una avanzada de 50 
hombres se encontró en las inmediaciones del pueblo de Oitla, con Ga- 
leana, que marchaba con su gente dividida en dos secciones. Añorve 
mandó a Oerro con los realistas de Tixtla, algunos soldados de la 4^ 
compañía de milicias de la costa i los realistas de la caballería de Ohi. 
lapa a sostener la avanzadi^. La caballería de Galeana puso en fuga a 
la de Ohilapa. Al ver esto la infantería, dejó en poder de Galeana mu- 
chas armas i algunos prisioneros que Morolos (que durante el cómbate 
estaoa en el pueblo de Mitepec) hizo conducir a Zacatula. Esta batalla 
fué el i de junio de 1813. (Pérez Heraácdez). 

Ciudad do Zaragoza. Del latín eivitas, la ciudad, de civig^ ciudadano. 

La villa de San Fernando, hoi Oíudad de Zaragoza (Ooahuila), se 
fundó el 1" de febrero de 1753^ de conformidad con la real cédula ex- 
pedida por el virrei de Méjico, el marqués de Altamira, fecha 29 de 
diciembre de 1749. (López Poi-tillo, pág. 452). 

CIafa de Méjico (Santa). Femenino de claro^ del latín clarus. 

Las religiosas de Santa Olara tenían en el país varias fundaciones. 
La más antigua fué la de Méjico. En 1568 pensó el Ayuntamiento 
darles la ermita que estaba donde ahora se halla el templo de la Santí- 
sima Trinidad, la cual pertenecía a los sastres i a otros artesanos. 
Alonso Sánchez i su mujer cedieron en 1570 unas casas situadas en 
la esquina de la calle de Yergara i Santa Clara, i en ellas se fundó un 
beaterío con clausura, del que fué primera prelada María Nicolasa, hi- 
ja do entrambos. En 1570 llegaron bulas de Pío Y para la erección 
del convento i salieron a fundarlo cuatro religiosas del convento de la 
Ooncepción. Luisa de San Jerónimo fué la superiora. Allí permane- 
cieron hasta 1577, cuando dicha madre i otras veintidós de que ja se 



Í24 DICCIONARIO 



componía la oomunidad, abrazaron la regla de Santa Olara con las mi- 
tigaciones de Urbano lY, i desda entonces se contó su fundación, aun- 
que otros la refieren al afio de 1579. En 22 de octubre de este afio se 
trasladaron al sitio que se llamaba Pepetlán. A instancia de Fr. Do- 
mingo Zequeda, ayudando con sus bienes el B. Sebastián de Aparicio, 
que después fué lego franciscano, se edificó el primer convento. (Pérez 
Hernández). 

La iglesia se dedicó el 22 de octubre de 1661. 

La iglesia i el convento sufrieron dos incendios en 20 de septiembre 
de 1667 i en 5 de abril de 1755. En 13 de febrero de 1861 fueron 
trasladadas las religiosas de este convento al de San José de Gracia, 
donde permanecieron hasta el 26 de febrero de 1863, que fueron ex- 
claustradas. (Cavo, pág. 290). 

Olara de Querétaro (Santa). Fr. Miguel López, de la provincia de 
religiosas de San Pedro i San Pablo de Michoacán, a principios del si- 
glo XVII codujo a D. Diego de Tapia, rico cacique de QnerétarOi 
para que fundase el convento de Santa Olara i pusiese en él a su hija 
María Luisa. El 14 de enero de 1607 llegaron de Méjico las religiosas 
de Santa Olara i San Juan de la Penitencia. 

Se comenzó a fabricar el convento frente al de San Francisco, en la 
calle de los Oinco Señores, cujas rejas estaban en la que iba de la puer- 
ta de dicho convento a San Agustín, i por eso se llamó de las Rejas. 
Allí estuvieron más de veintisiete años, hasta la mafiana del 21 de ju- 
lio de 1633 que se trasladaron al nuevo convento. (Alfaro i Pifia, pá- 
gina 166). 

Olara de Puebla (convento de Santa). El convento de religiosas de 
Santa Olara, de Puebla, tuvo principio merced a doña Isabel de Yilla- 
nueva, viuda de D.v Alonso de Arellano, la que ofreció 20,000 pesos 
para la fábrica. Después se le devolvió el dinero a la Sra. Yillanueva. 
El 3 de julio de 1608 llegaron fundadoras de los conventos de Santa 
Olara i de San Juan de la Penitencia, de la ciudad de Méjico, i el 13 
del mismo mes i año se celebró la fundación, quedando de abadesa Sor 
Francisca de los Angeles. En 1642 fué la primera dedicación, i la se- 
gunda en 1669. (Alfaro i Pifia, pág. 218). 
Coacoyula* Del azteca euacoyotla, lugar de ancianos, compuesto de 
cuaitl, cabeza, eoyotl, blanco, i tla^ desinencia abundancial: donde 
abundan los ancianos, los de cabeza blanca. 

El origen de esta población del Estado de Guerrero, es el de una 
cuadrilla formada de indígenas, arrendatarios de las tierras que eran 
de la parroquia de Taxco^ que existía hacia mucho tiempo, i llegó a te- 
ner un gran aumento en el número de habitantes. Por decreto del Es- 



^ DE CURIOSIDADES HISTÓRICAS. ] 27 

tado, de 30 de mayo de 1863, se erigió en pueblo i se le concedió para 
BU fundo legal mil varas (838 metros) por cada viento cardinal, me- 
didas desde bu casorio, en los terrenos que eran de la referida parro- 
quia, nombrados San Miguel, Carrizal i Xochicuetla. (Pérez Her- 
nández). 

Conlillila* Bel azteca cuauhuitlaf árbol e f¿¿a, junto: junto al árbol. 
El padre Fr. Antonio de ' Zalduendo, franciscano, descubrió a Ooa- 
huila el año de 1603, donde estuvo tres años enseñando la religión 
cristiana a los indios. (Arlegui, pág. Hl). 

Poco antes de ser consagrado obispo D. Manuel Santacruz, en li 
de agosto de 1675, el provincial de Santiago de Jalisco, Fr. Juan Mo< 
kedauo, remitió patente de misionero de la parle adonde fuese, a Fr. 
Juan de Larios, i como la voz que éste mejor percibió hacia donde iba 
fué la de Goahuila^^ asi llamó desde entonces a la tierra que descubrió 
en el año de 1670. (Mota Padilla, tomo 2% pág. 138). 

Otros creen que antes do esta fecka los españoles conocían dicho 
lugar. 

C^ahuilft de Zaragoza. En 1586 i en el terreno que ocupaban los bra- 
vos guerreros guachiohiles i algunas otras tribus salvajes, lograron 
asentarse los conquistadores españoles, aunque con graves difícvltades: 
guerra, sangre i exterminio; pero triunfó la' conquista, no obstante que 
sin tregua ni descanso lucharon hasta los últimos momentos los^qut 
amantes de su independencia preferían la muerte al yugo da la eaola- 
vitud. I tan sostenida fué la contienda, que los conquistadores m vie- 
ron precisados en 1590 a implorar el auxilio del virrei D. Luiisi do Te- 
lasco (hijo), el que pidió a la poderosa república de Tlaxcala colonos 
que enviar a aquellas regiones. 

Según algunos historiadores, Tlaxcala dio 400 familias, que fueron 
a establecerse en el terreno, quizá de sus progenitores; pero lo que ki' 
zo mayores progresos desde 1592 fué la predicación del Evangelio. 
(Pérez Hernández). 

Co&tcpec* Palabra mejicana^ que significa montea unidos o cestos me- 
Ilizoa o gemelos: de coatí, mellizos o gemelos, i tepetl, monte. 

La villa de Goatepec, cabecera del cantón de su nombre, del Estado 
de Yeracruz, es memorable por haber pasado por este lugar el ejército 
de Cortés en 1519, al dirigirse de Cempoala a Méjico, i por haber sido, 
. cerca de allí, preso en 1844, el presidente fugitivo D. Antonio López 
de Santa-Anna, depuesto por la revolución que estalló en la capital 
de la República, i puso al general D. José Joaquín Herrera en la pre- 
sidencia. 

CobA (ruinas de). Palabra maya, que significa donde los topos dueorte- 



ISS DICCIOVABIO 



zan a los arboléis compuesto de eo coah^ destortezar, i ha bail^ topo. 

Estaa ruinas de Yucatán se hallan en el partido de Izamal. Oerea 
de unas tres lagunas existe un edificio que los de allí denominan las 
Monjas, Desde este edificio parte una «alzada en dirección del sudes- 
te, hasta una distancia que no se ha descubierto con certidumbre cuál 
sea, si bien algunos afirman que llega a Ohichen Itzá. (Memoria de 
D. Orescencio Rejón, de 30 de junio de 1846). 
Cobos. El día 7 de septiembre de 1861 se dio una acción en Oalpulál- 
pan, i la ganó el coronel D. Antonio Oaravajal al jefe espafiol D. Mar- 
celino Cobos, quien fué hecho prisionero i fusilado inmediatamente. 
(Rivera, tomo 1", pág. U2). 

A prinaipios de noviembre de 1863 se verificó en Matamoros (Ta- 
maulipas) el pronunciamiento del general conservador espafiol D. José 
M* Cobos, a favor del gobierno del general D. Félix Zuloaga, contra el 
de D. Benito Juárez i contra la iutervención francesa. El día 7 del mis- 
mo mes fué fusilado el general Cobos en Matamoros por el general D. 
Juan Nepomuceno Cortina. (Rivera, tomo 1~, pág. 279.) 

El caso fué que Cortina proyectó un pronunciamiento en Matamo- 
ros, no contra el gobierno de Juárez, sino contra el personal del go- 
bierno del Estado i prineipalmente contra el gobernador i comandante 
general D. Manuel Ruiz, i para esto invitó a Cobos, que a la saaóu se 
hallaba en Bronswille (E. U. del Norte); pero al ver que Cobos se ha- 
bía pronunciado por el gobierno de Zuloaga, lo aprehendió i fusiló, des- 
tituyó a Ruiz, colocó a D. Jesús Serna como gobernador del Estado i 
dio parte de todo a Juárez. Este le contestó, reprobando su pronun- 
ciamiento i mandándole que repusiera a Ruiz en su emplea Cortina 
no obedeció. Serna continuó fungiendo de gobernador de Tamaulipas, 
i Juárez, que ya estaba privado de las aduanas de Yeracruz, de Tam- 
pico i de otros puertos^ quedó también privado de los recursos de Ma- 
tamoros, (ídem, nota). 
Cocolápsm* Del azteca cocoloa, rodear, dar vueltas, i pan, en: en la 
vuelta o sobre la vuelta. 

En 1562 comenzaban a verse algunas chozas en Cocolápan^ al otro 
lado del río Blanco, hacia San Cristóbal, en el valle de Orizaba. Poco 
después de 1567 se pasó a este lugar Miguel de Mendoza, que en 1569^ 
fué el fundador de Oocolápan. En 1591 era gobernador de este pueblo 
blo D. Luis de Mendoza, hijo primogénito de D. Miguel. (Arróniz, 
pág. 959), 
Cocolixtli* Palabra azteca, que significa, en general, peste, tabardi- 
llo. Su composición es cocoloti, enflaquecer, e ixtli, cara. 

El afio de 1546 hubo en Nueva Espafía una enfermedad general,, 



DB CURIOSIDADES HISTÓBICaS. 129* 

llamada cooolixtli^ de la qae murieron en sólo Méjico ochocientos mil 
indios. Volñó a aparecer en abril de 1576, i en más de «n afio mata 
cerca de dos millones de indígenas. (Martínez, pág. 248). 
COQUla (oonrento de). Del azteca cocollan^ lugar de la discordia o rifia. 

Este conrento existía en 1569, i parece que el de Sayula no es me- 
nos antiguo. (Alfaro i Pifia, pág. 306). 

£1 pueblo de Oocula, del Estado de Guerrero, fué erigido en muni- 
cipalidad el afio de 1821, i en 1826 formó parte de la municipalidad 
de Iguala; pero por decreto de 4 de diciembre de 1851 formó su muni- 
cipio independiente. (Párez Hernández). 
Coches automáticos. Los primeros coches automáticos para paseo, Ma- 
ridos por petróleo, que hubo en la capital de la Bepáblica, fueron doa» 
que trajeron los Sres. Teresa i Limantour en 1897. 
C#€lillillla« Del latín coccinua^ coccine%My cosa de color, derivado d» 
eoccum^ grana para tefiir. (Monlau). 

El padre Fr. Domingo de Santa María, de la orden de Santo Do- 
mingo^ fué el que ensefió en la Mixteea Oaxaquefia a criar la cochini- 
lla de grana. 

Antes había algunos tunales sürestres donde se daba la cochinilla; 
i el P. Santa María ensefió a hacer grandes huertas de tunales chiqui- 
tos, que llaman nopales. (Dávila Padilla, pag. 210). 

En 1534 el obispo D. Sebastián Ramírez de Fuenleal alentó a mu- 
chos para la cría de la cochinilla, insecto tan precioso, que si el color 
que da no excede a la púrpura de los antiguos, ciertamente lo iguala. 
(OaTO, lib. III, §10). 
C^Hradía de Jesús, de Méjico. De cofrade: del latín confrater^ de 
ctem, con, i frater^ hermano. 

Por una carta que los religiosos agustinos enviaron al rei de Espa- 
fia, fechada en Méjico el 15 de diciembre de 1537, se daba cuenta de^ 
la fundación en estos términos: 

'*Los rreljgiosos de la Orden de San Agustín que residimos en esta 
Oibdad de Méixico, dezimos: que un Bartolomé de Morales, defunto, 
falleció en esta Oibdad de México, e de los bienes que tenia situó un» 
casa-tienda, para que de la rrenta della se fundase un colegio en el di- 
cho Nuestro Monasterio, e para que de la rrenta se pagase un lestor 
que leyese gramática e enseñasen a leer e escrebir las personas que 
quysiesen; e viendo que la obra es tan nescesaria en estas partes^ aun- 
que la rrenta de la dicha casa no Ua&ta para pagar el tal lector, por- 
que no rrenta sino ciento e quinze pesos de minas e estos no bastan 
en estas partes para el prorey miento de una persona; e a esta cabsa, 
de las limosnas que se fazen al dicho Monasterio, le damos ciento e 



.1 



« 



>- 



130 DICCIOKARIO 



cinquenta pesos de mina al lector, de cujiO cabsa es por sostener obra 
tan santa e nescesaria en estas partes, asi para los españoles, en lo qne 
toca a la cyencia, como a los naturales para que mas ayna rengan en 
conocymiento de Nuestra Santa fée cathólica con tan santa dotrina e 
exercycio, e para quel dicho colegio vaya en crecymiento e aya perso- 
nas que tengan cuidado de proreer lo que convenga, e para mexor 
^exercitar e complir lo quel testador dezó en el dicho testamente, oon 
acuerdo de vuestro Visorrey e Oydores e Obispo desta Santa Iglesia 
de México, se ha fecho una cofradia e hermandad en el dicho tolegio 
que se nombra la *^Oo£radia e Hermandad del Nombre de Xesus," en 
la qual 'se an delegir quatro diputados e dos mayordomos conforme a 
ias ordenanzas que a Vuestra Magestad enviamos. De México a 15 de 
diciembre de 1637 años. — Fray Nicolás de Agreda, ViU provyncíalis. 
— Fray Gerónimo Ximenez. — Fray Alonso Averaoru^e Theologii «sa- 
gister. — Fray Gregorio de Sant Agustín, — Francisco Olmo. — Miguel 
López de Legaspl — Francisco Montano. — Fray Fernando Davila. — 
Licenciado Etelle. — Gerónimo de Mas. — llis M^" (Dosum. de Im- 
dias, tomo 41, pág. 115). 

Cofradía del Santo Oristo de Orizaba. En 1648 solicitaron los imdios 
<le Orizaba la fundación de una Cofradia del Santo Critío. 

El obispo D. Juan de Pala fox i Mendoza aprobó las constitueiomes 
4}ue se presentaron i dio a loa indígenas un Santo Oristo, que es el 
^ue hoi se venera en la iglesia del Calvario. El 20 de septiembre de 
1649, el mismo obispo colocó la imagen en el altar mayor i quedó la 
iglesia bajo la advocación de Capilla del Sacro Monte Calvario» (Arró- 
niz^ págs. 305 i 306). 

Cofradía del Rosario, de Méjico. El padre Fr. Tomás de San Juan, 
-quo vino a Nueva España en 1590, fundó la * 'Cofradía del Rosario" en 
.Santo Domingo de Méjico. Con los regalos de los devotos se hizo de 
plata una imagen de la Virgen del Rosario, del tamafio de una mujer 
iilta. El ropaje quedó adornado con varias piedras preciosas. (Dávila 
Padilla, lib. 2, cap. Y, págs. 442 a 444). 

Cofradía del Rosario, de Guadalajara. Desde el año de 1610, que a 
los religiosos de Santo Domingo se les dio la capilla de la Concepción, 
que antes tuvieron los carmelitas, se estableció en dicho convento de 
Guadalajara la cofradía del Rosario. (Mota Padilla, tomo 3, pág. 1§7). 
Cofradía de la Soledad. La Cofradia de nuestra Señora de la Soledad 
de Guadalajara, tuvo principio en tiempo del Obispo D. Domingo de 
Arzola i se fundó el 21 de febrero de 1589. Los fundadores fueron 
treinta vecinos. (Mota Padilla, tomo 3^ pág. 64). 

Cofradía de la Yeracruz. En 1582 se fundó en Méjico la cofradía del 



DE CURIOSIDADES HiSTÓHICAS. ]3i 

Descendimiento i Sepulcro de Cristo, hija de la orden de predicadores. 
(Dávila Padilla, lib. 2% cap. 42, pág. 604). 
Coleg'io de San Luis de Puebla. Del latín collegium^ de eolligere, reunir, 
juntar. 

Don Luis de León Romero fundó, con intervención del virrei D. Luis 
de Yelasco, el colegio de San Luis. La obra se terminó en 1585 i to- 
maron posesión en forma el rector, maestros i colegiales, en presencia 
del virrei, marqués de Villa Manrique. El afió de 1727 se lo adjudica- 
ron los frailes de Santo Domingo. (Alfaro i Pifia, pág. 202). 

Colegio del Coliseo de Méjico. El Colegio del Coliseo, se fundó para 
doncellas nobles el año de 1548, en la contraesquina de la calle del 
Coliseo, por Fr. Pedro Muria, conocido por el Padre Gante. 

Colegio de la Compañía de Jesús. £1 maestro de Campo, D. Vicente 
Zaldívar Mendoza, del orden de Santiago, fundó en 1616 el colegio de 
la Compañía de Jesús en Zacatecas. (Rivera Bernárdez, pág. 38). 

Colegio de los jesuítas en Querétaro. Desde 1615, o pocos años antes, 
el alférez D. Tomás Conzález de Figueroa, había ofrecido a la Compa- 
ftía cincuenta mil pesos para la fundación de los jesuítas en Santiago 
(hoi ciudad de Querétaro). Se ocurrió a la corte de Madrid por la li- 
cencia, i el Rei, en cédula de 12 de marzo de 1618, pidió a la Audiencia 
de Méjico informase en la materia. Entretanto murió D. Tomás Gon- 
zález de Figueroa, i se perdió la esperanza de la fundación de la Com- 
pafiía en Querétaro, hasta que el Dr. D. Diego Barí lentos i Rivera i stt 
esposa D^ María Lomelin, determini^ron fundar allí un colegio jesuíta* 
Otorgaron los fundadores escritura de 30,000 pesos para dicha funda- 
ción i la aceptaron en su nombre i de sus sucesores el padre Juan Laa« 
rencio, en 20 de junio de 1625. El día 20 de agosto del mismo año quedó 
fundado el colegio de San Bsrnardo de la Compañía de Jesús. ( AlegrO| 
tomo 2", págs. 161 i 162). 

Colegio de Guadiana. £1 colegio de la Compañía de Jesús, de Guadiana, 
fué fundado por el Lie. D. Francisco Rojas de Ájala, primer provisor 
i vicario general del Obispado de la Nueva Bizcaja. Para esta funda- 
ción señaló la hacienda de'^Sau Isidro de la Punta. (Alegre, tomo 2", 
pág. 194). 

Colegio del Estado, de Tabasco. El 20 de noviembre dé 1 826, el congro- 
80 del Estado de Tabasco, decretó la fundación de un colegio en forma 
de enseñanza superior prefesional. (Gil i Saenz, pág. 179). 

Colegio de San Diego, de Guadalajara. Este colegio lo fundó el 2 de 
febrero de 1703 la señora doña Ana de San José, su primera directora. 
El obispo D. Diego Camacho lo dotó i lo dio el nombre de San Diego 



)82 DICCIONARIO 

■ . t 



en 1713. Desde la promulgación de las leyes de Reforma, está en poder 
del gobierno i se denomina Lieeo de Nifíaa, (Romo, pág. 81). 

Oolegio de Santa Qraz, San José de Zacatecas. 

El colegio josefino de Zacatecas lo f ando el padre Fr. Antonio Mar- 
gil de Jesús, que llegó a Querétaro el 13 de agosto de 1683, i fundó el 
colegio de Santa Cruz. (Arricivita, 2^ parte, cap. 18, pág. 82). 

Oolegio de Guadalupe. 

Murió en Méjico, por los afios de 1 707, D. Andrés de Falencia, i 
dejó en su testamento cien mil pesos para la fundación de un convenio 
de religiosas agustinas, o en su defecto, de una colegiata en el Santua- 
rio de Guadalupe. £1 26 de octubre de 1708, el rei Felipe Y mandó 
aplicar el legado a la colegiata. (Alegre, pág. 41). 

Colegio de Orízaba. Un decreto dado en Jalapa el 1 2 de octubre de 
1824 i otro el 19 de febrero de 1825 establecieron en Orizaba el Oole- 
gio Yeracruzano del Estada (Arróniz, pág. 559). 

Oolegio de Puebla. El día 3 de noviembre de 1 585, se comenzó a poblar 
de religiosos el Oolegio de San Luis de Predicadores de la ciudad de 
los Angeles. (Dávila Padilla, lib. 2^, cap. 46, pág. 707). 

Oolegio de niñas de Guadalajara. Una señora pobre, llamada Ana de 
Jesús, natural de Guadalajara, se hizo cargo de educar niñas mui pobres, 
recogidas en su casa, donde las enseñaba a leer, escribir, a coser i la- 
bores de mano. Gomo aumentó el número de las alumnas, D. Juan de 
Urbina les donó un molino que poseía en los canales de la ciudad. Se 
agregó para ayudar en los trabajos a D* Juana de Aleorta. 

En 1707 el obispo D. Diego Oamacho i Avila coadyuvó al fomento 
del colegio, que denominó de San Diego. Desde 1712 se encargó de so- 
correrlo el canónigo Dr. don Juan de Oaramo i Figueroa. Oompró si- 
tio en que dio principio a la fábrica de un competente colegio, i ya que 
lo vio capaz de que lo habitasen, trasladó a él las niñas, de la casa en 
que el Sr. Oamacho las tenía. Ya había principiado la fábrica de la 
iglesia. Desde 1727 ayudó el obispo D. Nicolás Garlos Gómez de Cer- 
vantes. En 1731 el obispo D. Juan G^mez de Parada tomó bajo su 
protección el Oolegio de Niñas de Guadalajara. (Mota Padilla, to- 
mo III, cap. 40). 
Coleg'io de Cristo, de Méjico. La palabra colegio se deriva del latín co- 
llegium^ de coUigerej juntar, reunir. 

Don Cristóbal Yargas Yalades, por su t*^stamento que otorgó en 23 
de marzo de 1602, fundaba cuatro becas en el Colegio de San Ildefon- 
so, dos de nombramiento d»l rector^ i dos del albacca, con 100$ de 
renta anual. Por codicilos de V de agosto de 1606 i 11 de enero de 
1610, el Sr. Yargas revocó también la obra pía que tenía fundada con 



DE CUaiOSIDADES HISTÓRICAS. 133 



patronato de los religiosos agustinos para casar doncellas pobres, i dio 
traza, en consecuencia^ de la erección de un colegio, i di6 para ello sus 
casas que tenía en la calle de Donceles, que ahora se conoce con el 
nombre de Cordobanes, frente al eonvento de la Antigua Enseñanza, 
i que aún existen i son propiedad del Colegio de San Ildefonso, con el 
caudal suficiente para mantener a un rector i doce colegiales, a quie- 
nes dio por traje manto morado i beca rerde, ccm el escudo de sus ar- 
mas bordado sobre ella. Vargas murió el 11 de enero de 1610, i ha- 
biendo renunciado el patronato los padres agustinos, el virrei» como 
representante del Rei, designado patrono, dio orden de que se prooe* 
diera a la fundación en 14 de mayo de 1611, la que no pudo verificar- 
se sino en 1612. £1 Lio. Gaspar Benavides fué nombrado primer rec- 
tor. En 13 de noviembre de 1638, estaba en tanta decadencia, que el 
rector Juan Rivera Pareja manifestó que los bienes sólo rendían 2,900| 
de rédito anual, cantidad insuficiente para séstener el colegia Desde 
1741 a 1772, no había más que cuatro becas. En 1772 los fondos se 
habían reducido a 22,800$. En vista de este informe del último rector 
D. Juan Ignacio Aragonés, dado en 6 de noviembre de 1772, i oído el 
parecer fiscal, el virrei decretó que el colegio se uniese al de Sam Ilde- 
fonso, en 3 de marzo de 1774. (Pérez Hernández). 

Colegio de Infantes. D. Juan Antonio de Alda ve, en 19 de enero de 
1725, donó 2,000$ para. la fundación del oolegio de canto eclesiástico; 
el 6r. D. José Antonio Torres i Yergara, fundador de ocho cap^lanías, 
cada una con 6,250$ (4 para el Santuario de Guadalupe i 4 para el de 
los Remedios), según la "Gaceta de Méjico'' de febrero de 1730, se 
comprometió con 10,000$ para la fundación del Colegio de Infantes. 
El 30 de enero de 1726, el arcediano D. Antonio Yillasefior i Monroi, 
asignó 2,000$ i el mismo Torres 5,000$, sin contar loa que ya había 
dado. D. José Antonio Novarijo i Torres donó dos casas situadas 'en 
la Calle de Ohavarría, valuadas en 14,500$. Los 5,000$ que dio el Sr. 
Torres sobre las casas de D. José de Ledesma en la Estampa de San 
Juan de Dios i Puente de Quebrado. Con todos estos fondos se hizo 
la erección del colegio de la '^Asunción de María Santísima de Infan- 
tes" de coro de la Iglesia Catedral de Méjico. Se aprobaron sus consti- 
tuciones formadas per el arcediano Monroi el 25 de enero de 1726» 
para poder sostener hasta 25 colegiales con el rector i maestros conve- 
nientes. El primer rector fué D. José Molledo, cura del Sagrario Me- 
tropolitano. (Pérez Hernández). 
Cólera (Matlazahuatl). Del griego cholera^ derivado de chole, bilis. 

En 1736, se presentó en Méjico, por la parte occidental de la ciu- 
dad, de resulta de un obraje de Tacuba, i se propagó la enfermedad. 



134 DICCIONARIO 



£1 aflo de 1 833 también se desarrolló en Méjico, en agosto, este te- 
rrible mal, 

Oólera en Veracruz. En 1833 sfi presentó el cólera en Voracruz i 
causó mucho dafio en la población. De julio a septiembre de 1850 se 
rió por segunda vez Yeracruz, inradida por la terrible epidemia del có- 
lera morbo. (Lerdo de Tejada, tomo 2^, pág. 594). 

Oólera en Drizaba, En 1833 se presentó en Orizaba el cólera morbo. 
(Arroniz, pág. 614). 
Coliflor. De col ifior. 

De Chipre se llevó a Europa la coliflor i de España se trajo a la 
América. (Oantú, Hist Univ., tomo 7^ pág. 216). 
CoIÍBIA* Del azteca Coliman^ quiza sea Colimaitly de colU^ hombro, i 
maiil^ mano (Mendoza). De cUl, cusolli i ma^ tomar: lugar oonquistado 
por aeolhiMS, dice la escritura jeroglífica, como si se tratara de Acal- 
maran, (Pefiaflel, Nombres Oeográfioos). 

En 1522, mandó Hernando Cortés a Juan Velázquez Chico, que fue- 
se a poblar a Colima, i a un Yillaf uerte a Z icatecas. (Díaz del Casti- 
llo, capítulo 157). 

En 1527, estuvieron en la provincia de Colima, Francisco Cortés i 
Juan de Escárcena. 

Gonzalo de Sandoval i otros españoles, fundaron la ciudad de Coli- 
ma el año de 1522. El rei Felipe II le concedió el título de Villa, con 
el nombre de Santiago de los Caballeros, i en 1824, el Congreso Cons- 
tituyento la declaró Ciudad. 

Colima (Estado de). Eu 1522, se declaró el territorio alcaldía ma- 
yor, sujeto a la provincia i obispado de Michoacán. Foco después se 
deelaró provincia, junto con el corregimiento de Jilotlán i sujeta a la 
intendencia de Guadalajara, hasta 1823. En 1824, en virtud déla Cons- 
* títoción General, se consideró Territorio de la Federación, i subsistió 
así hasta 1836, en que por decreto de 30 de dioiembre se agregó al de- 
partamento de Michoacán, del que pasó a formar un Distrito. En 184& 
volvió a ser territorio sometido a la jurisdicción del Gobierno general, 
i por la Constitución de 1857, quedó confirmada la declaratoria del 
Estado libre, soberano e independiente. 
Colonlai* De cohnOf del latín eolonus, formado colere, cultivar. 

El gobierno de Comonfort decretó en febrero de 1856, el estableci- 
miento de una colonia en el Estado de Nuevo León; en mayo manda 
establecer cuatro colonias a los lados del camino de Veracruz, entre es- 
te puerto i Jalapa; en julio dispuso que se formara en Papantia una- 
eolonia modelo; más tarde decretó el establecimiento de otra en el es- 
tero de la Llave. (Portilla, pág. 273). 



DE CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 135' 



Calorado i Gíla. Se llamó colorado, por el color bermejo de sas aguas. 
Fr. Antonio María Bacareli, virrei de Nueva España, tenia preve- 
nidas las providencias para que se fundaran las misiones en el Colora- 
do i Qila, al abrigo de los presidios de Buenavista i Horcasitas, i para 
esto había mandado al inspector D. Hugo de O'Oonor se trasladase » 
esos ríos. En 5 de noviembre de 1778, fundó el padre Fr. Francisco 
Qarcés estas misiones. (Arricivita, pte. 2^ lib. 4^, cap. 1?, pág. 454). 

C^l^tlÁWkm Nombre azte«a, que significa lugar de alacranes, de colotl, 
alacrán, i de tlan, lugar de, o de collotlii granero. 

£1 convento franciscano de San Luis de Oolotlán, se fundó el afio de 
15^1, con indios tlaxcaltecas. (Arlegui^ pág. 75). 

Por los afíos de 1703, se levantaron los indios de la Sierra de Oolo- 
tián, i después de haber matado a su capitán i robado las estancias, la- 
bores i vaquerías, se sometieron a la fuerza. (Arlegui, pág. 201). 

C^Hialcaloo* Del azteca eomaUi, burén, especie de plato grande i al- 
go, plano, de barro, o hierro, donde se cuecen las tortillas; calli, «asa, i 
C0, en: *'en la casa donde se cuecen tortillas, o en la tortillería.'' 

£1 pueblo de San Isidro de Oomakalco, de Tabasco, se fundó el 25 de 
octubre de 1S27. Bn 1862 se conclufdla iglesia, i en septiembre de 
1897, la legislatura del Estado elevó al rango de Ciudad la que antes 
era Villa de Oomalcalco. (Gil i Saenz, pág. 214). 

C^BierciO exterior de Méjico. £1 primer comercio exterior del puerto 
de Yeracruz, lo mismo que el de todo este país, en que fundaron los 
españoles la extensa i rica colonia de Nueva Espafia^ comenzó por los 
eambios de cascabeles, cuentas de vidrio i otras bujerías^ por tejos de 
oro i plata, que hicieron con los candorosos indios, que en 1519Í21 
habitaban aquellas playas, los primeros europeos que acompañaron a 
Oríjalva i a Cortés. (Lerdo de Tejada, tomo 3^ págs. 191 i 192). 

Comercio de buques neutrales. En 18 de noviembre de 1797 se 
abrió el comercio de Yeracruz por la' mucha escasez de género de Eu- 
ropa. Yinieron buques de Norte América, a los cuales no permitió el 
virrei D. Miguel José de Azanza descargar, por no haber justificada 
que la propiedad fuese de españoles i porque se guardaba mucho de es- 
ta nación con preferencia a otras. (Cavo, pág. 646, §185). 

Compañía de Jesds. El templo de la Compañía de Jesús, que ocupa- 
ron los religiosos de Santo Domingo hasta antes del gobierno de D. 
Benito Juárez, se construyó en 1617, a expensas de D* Ana de Zaldí- 
var i de su esposo Zaldívar i Mendoza, quienes gastaron en la obra 
90,000 pesos. (Al faro i Piña^ pág. 313). 

Compañía de Jesús. El día 5 €e junio de 1856 fué la extinción de 
la Compañía de Jesús. (Rivera, tomo 1**, pág. 26). 



136 DICCIONARIO 



Compostela* Alteración de Composteüa, del latín eampus $tBllcR, o 
campo de la estrella. 

Nufio de Gozmán denominó Nueva Galicia a la provincia que loi in- 
dios llamaban Xaliseo, del azteca Xalli, arena» e ixco, sobra I para 
que fuera otra Galicia se dijo que allí había peleado contra los desgra- 
ciados inidígenas el apóstol Santiago, en su caballo blanco; por lo que 
el día de.este santo, el afio de 1535 fundó la ciudad de Oompostela, El 
primer cura fué el Lie. Miguel Lozano. En aquella ciudad murió el 
Lie. Diego Pérez de la Torre (en 1538), gobernador de Nueva Galicia. 
(Mota Padilla, tomo P, cap. 17, págs, 194 a 229). 

Descubiertas las minas del Espíritu Santo, se puso en Oompostela 
la primera real caja, i los primeros oficiales reales fueron Pedro GM- 
mez de Oontreras, tesorero, i Diego Díaz Navarrete, contador. Gar- 
los y mandó (1549) se fundase allí una audiencia, de la que fueren 
primeros oidores Hernando Martínez de la Mancha, Lorenzo Lebrón 
de Quillones, el Dr. D. Juan Meléndez de Sepúlvéda i el Lio. Miguel 
Oontreras Guevara. (Mota Padilla, tomo 1^, cap. 35, pág. 377 i vuel- 
ta. El mismo, tomo 2^, cap. 39, pág. 16). 
COHiHüidad. De común, de todos. 

La primera comunidad religiosa que se fundó en Yeraeruz fué la de 
San Francisco en 1568, a la que se siguió la de la Oompafiía de Jesás, 
que llegó a a<}uel puerto en 1572 i se fundó definitivamente en 1579. 
En 1625 existían allí las comunidades de. Santo Domingo, la de la 
Merced, etc. (Lerdo de Tejada, tomo 1^, pág. 393). 
Concepción de Méjico (convento de la). Del latín eonciperi^ eonce- 
bir, eompuesto de cyim, eonj i de eop^r^, coger. 

El obispo frai Juan de Zumárraga fundó con cuatro jóvenes un cele- 
gio en el lugar que para esto dio el conquistador Andrés de Tapia, Ea 
1530 vino cédula real, concediendo la fundación de un convento^ la 
que se verificó en 1541 con sus religiosas que vinieron de la villa de 
Salamanca, de España; fundación que aprobó Pío Y en 1585. El pri- 
mer edificio que se construyó para las religiosas de la Ooncepción, pri- 
mera comunidad de religiosas que hubo en Méjico, se arruinó a los 103 
afios. D. Tomás Zuaznábar i su esposa D. Isabel Barrera comenzaron 
i concluyeron la fábrica de la iglesia, en la que gastaron doscientoa 
<2incuenta mil pesos. Se dedicó el 13 de noviembre de 1655; en 1854 
la bendijo el arzobispo D. Pelagio Antonio de Labastida. (Alfaro i Pi- 
fia, pág. 90). 

Ooncepción de Méjico (iglesia de la). El monasterio e iglesia de la 
Ooncepción de M^jico^ según par^e^ fué fundado por el obispo Fr. Juan 
de Zumárraga, quien estableció primeramente un colegio en el lugar que 



DE GCB10S1DAPB3 HISTÓRICAS. 137 



para este objeto había dado el conquistador Andrés dé Tapia; pero has- 
ta 1530 no se asignó la íandación del convento, cuya bula no fué otor- 
gada por la Santa Sede sino hasta 1586. El templo, defínitÍTamente 
se dedicó el 13 de i^viembre de 1656^ sin embargo, Oervantes de Sa- 
lazar, en su viaje al través de la ciudad en 155é^ habla ya del monas- 
terio de las vírgenes consagradas al Señor i de la imagen que se halla 
colocada sobre la puerta. El señor Orozco i Berra dice que la real cé- 
dula fué otorgada desde 1530. 

Concepción de Querétaro (Furísima). 

El cpn vento de la Furísima Concepción, de Querétaro, que pertene- 
ció a los religiosos de San Hipólito, fué fundado en 158G por D. Diego 
de Tapiaí hijo de Fernando de Tapia, conquistador de aquella ciudad. 
For cédula de 22 de mayo de 1622 se concedió a Frai Juan Razón se 
adjudicase este hospital para su administración. El 13 de mayo de 
1624, D. Cristóbal'de Fortugal Osorio, a nombre del Bel, dio poseUión 
del convento a Fr. Juan Razón, i desde entonces se erigió en hospital. 
En 1726 se concluyó la iglesia, i el hospital, que se comenzó en el pue- 
blo i baños de San Bartolomé en 1771, bajo la dirección del padre Fr. 
Juan Colóii. (Alfaro i Fina, pág. 167 i vuelta). / 

Concepción de Salvatierra (convento de la). 

El 11 de julio de 1798 salieron del eon vento de San José de Gracia, 
de Querétrro, los religiosos que el 13 del mismo mes fundaron el con- 
vento de la Furísima Concepción i San Francisco de Asís, de la ciu- 
dad de Salvatierra. (Alfaro i Fifia, pág. 158). 

Concepción de Cosamaloápan (convento de la). 

Véase Corpus Christi— convento de Méjico. 

Concepción de Campeche. La iglesia parroquial de Campeche fué 
erigida en 1540 con el título de la Concepción de la Yirgeu María. 

La primera capellanía la fundaron allí, de ocho mil pesos, el capitán 
Iñigo Doca i su mujer, Mariana Yelázquez. (Cogolludo, Hist de Yu- 
catán, tomo P, lib. 4^, cap. 14). 

Concepción de los Finos. Se fundó en 1604 el convento de francis- 
canos de la Concepción i de la Sierra de los Finos^ que en aquel tiem- 
po era alcaidía mayor. Linda con las Charcas. (Mota Fadilla, tomo 
Sr, pág. 216). 
Coü cilio en Nueva España (primer). 

Este primer concilio se reunió el año de 1555 i fué convocado i pre- 
sidido por Fr. Alonso Montúfar, segundo arzobispo de Méjica Con- 
currieron D. Yasco de Quiroga, obispo de Michoacánj D. Fr. Martín 
de Hoja Castro, de Tlaxcala; D. Fr, Tomáa Casillas, de Chiapas; D. 
Juan Zarate, de Oajaca^ que murió durante el concilio; los oidores Dr. 



10 



138 DieOIOITAKlO 



Herrera, Dr. Mejfa i Dr. Montealegre^ el lie Maldonodo, fiscal; Gon- 
zalo Orozco, alguacil major; el deán i cabildo metropolitano, los pro- 
curadores de las mitras de Jalisco, Yucatán i Guatemala, algunos ca- 
balleros i regidores de la nobilísima ciudad ¡^prelados religiosos. £1 
notario del concilio fué Diego de Logrofio, clérigo, de la familia del ar- 
zobispo. Se formaron 93 capítulos para el régimen i gobierno de las 
iglesias. (Dice. Univ. de Hist i Geog.) ^ 
Concordia de Puebla (la). Del latín concors^ concordist de cum, con, i 

cor^ eardis, corazón. ' 

Él templo de la Concordia, de Puebla, perteneciente a los padres del 

Oratorio de San Felipe Neri, fué adornado por el presbítero D. Joa- 
quín Furlong. (Alfaro i Píña, pág. 220). 

Concordia de Orizaba. En 1709 se principió la Concordia u Orato- 
rio de San Felipe Neri de Orizaba. (Arróniz, pág. 355). 
Conchos (conrento de). Se llamó conchos por la abundancia de cotichas. 

£1 convento de San Francisco de Conchos fuéiundado por Fr. Alon- 
so de la Oliva en 1640. A los principios se llamó San Francisco de 
Comajaus. (Arlcgui, pág. 84). 

Conchos (conversión de). La conversión de San Pedro de Conchos 
se erigió el afio de 1649. (Mota Padilla, tomo 3^ pág. 224). 
CongTCg'aciÓn del Salvador. Palabra derivada del latín congregare^ 
compuesta de ci¿m, con, i gregare, juntar. 

£1 padre Pedro Sánchez, fundó en la Casa Profesa de Méjico, en 
1599, la congregación del Salvador. (Alegre, tonio P, lib. 4^, pág. 372). 
Cong^rcSO Constitujente. Del latín congressics, conferenciar, compuesto 
de cum^ con, i gradi, gressuSy ir, caminar, de gradiis^ paso. 

El 10 de junio de 1842 se instaló en Méjico el Congreso Constitu- 
yente, compuesto, en su gran mayoría, de liberales exaltados, entre 
quienes circulaba entonces, como obra clásica de política, la Demo- 
cracia en América, de Tocqueville; el partido clérigo-militar comenzó 
a alarmarse seriamente por el peligro que lo amenazaba si llegaban a 
triunfar esas ideas; i contando con el apoyo del general Santa-Anna, 
que además de ser contrario a ella, no veía con gran disgusto el que se 
prolongara su dictadura, en el mes de diciembre de aquel afío, antes de 
que llegara a votarse el proyecto de constitución ya presentado, logra- 
ron que bajo la dirección del mismo supremo gobierno, a cuya cabeza 
estaba el general Bravo, por haberse retirado Santa-Anna temporal- 
mente a su hacienda, se levantaron actas o pronunciamientos en Hue- 
jotzingo, Puebla, Querétaro, San Luis i todas las poblaciones de algu- 
na importancia, pidiendo la disolución del congreso, la cual tuvo lugar 
al fin el 19 del mismo mes, por un decreto que al efecto expidió el ge- 



DS CCRIÜSIDADES HlSTÓElCAB. 139 

^■^^i^ .111 I M I ■ I . ■ ■! I , 

neral Bravo, apojado en la guarnición de la capital, que se pronunció 
en el mismo sentido. (Lerdo de Tejada, tomo 2^, págs. 493* a i9i), 

Congreso constituyente. La apertura del Congreso constituyente se 
verificó la tarde del 18 de febrero de 1856. (Méjico al través de los si- 
glos, tomo 5°, pág. 111). ^ 

Oóngreso de Ohilpantzingo. £1 14 de septiembre de 1813 reunió 
Morelos en Ohilpantzingo (Estado de Guerrero) el primer congreso me- 
jicano (considerando el de Zitácuaro como una junta). Fueron diputa- 
dos D. Garlos Bustamante, D. Andrés Quintana Boo i D. Ignacio Ba- 
jón. El 16 de noviembre de 1813 hizo la declaración de la Indepen- 
dencia de Méjico. (Fayno, pág. 153). 
Conjuración* De conjurar^ del latín covjurare^ compuesto de ct^m, 
con, i jurare^ jurar: unirse con juramento. 

Gonjuración del marqués del Yalle. En 1566 dio a luz la marquesa 
del Valle dos mellizos^ que bautizó el 30 de junio el deán de la cate- 
dral, D. Juan Ghico de Molina. Fueron los padrinos D. Luis de Gasti- 
lia i su mujer doña Juana Sosa. Llevaron a los párvulos por un co- 
bertizo magníficamente adobado» que unía las casas del marqués a aqiiel 
templo, D. Garlos de Zúñiga i D. Pedro de Luna, en donde al pasar 
los recién bautizados, se hizo un torneo en que doce caballeros comba- 
tían con gran destreza. 

Las fiestas que se hicieron de seguida duraron seis u ocho días, i ver> 
daderamente más eran tiestas reales que de un particular; pues el día 
se pasaba en convites, juegos de cafia i otros espectáculos, i las noches 
en saraos, cenas i encamisadas. Entre las demás diversiones que se 
idearon en aquella ocasión, me ha parecido no omitir la siguietíte: En 
medio de la plaza en donde estaban situadas Igs casas del marqués, se 
levantaba un bosque en donde corrían venados, liebres i otros anima- 
les monteses^ cuya caza levantaban los mejicanos flecheros que estaban 
apostados en ciertas distancias. En las puertas de la casa del marqués 
estaban colocados con simetría un buei asado i muchas aves domésti- 
cas i de monte, con dos pipas de vino. Acabada la partida de caza i 
hecha la sefial al pueblo para que entrara al saco de aquellos comesti- 
bles, pasaron los marqueses a un sarao que Alonso González Dávila les 
tenía en su casa prevenido. Este terminó con una contradanza, que 
representaba el recibimiento que hizo el rei Moctezuma a Hernán 
Gortés. Hacía las veces de éste el marqués su hijo, i las del rei de 
Méjico el mismo Dávila. £n aquella danza hablada, tuvieron lugar las 
ceremonias que habían pasado en aquel tiempo, como el sartal de cuen- 
tas de vidrio que echó Gortés al cuello del rei, i la preciosa cadena de 
oro que éste le dio. Acabada la contradanza, Dávila tomó dos coronas 



140 DICCIONARIO 



de laurel en la mano i las puso sobre los marqueses, diciéndoles: iOb 
qué bi^n les están las coronas a Vuestras Señorías! De allí pasaron al 
comedor, donde se sirvió una cena opípara, en que hubo muchos brin- 
dis. Aquí, según el informe de los espías que la Audiencia había pues- 
to, se trató de levantar al marqués del Valle por rei de Méjico. Aca- 
bada l^^ena, siguió una luuida lencamisada. '' 

Los siguientes días se pasaron en nuevos festejos. En uno de éstos, 
según el informe de los espías, el deán de la iglesia Catedral, D. Juan 
Chico de Molina, puso sobre la cabeza del marquéSi una grají taza de 
oro en que solía beber, diciéndole, que le asentaba mui bien. Sería co- 
sa larga el referir todo lo que los malignos, que conocían el humor de 
los oidores, les iban a contar, acriminando sobre todos al dicho deán, 
que decían era el que más calor daba al levantamiento meditado. Es- 
tas delaciones, ciertamente exageradas, obligaron al acuerdo a formar 
procesos i a apostar gente para evitar tumultos. 

Pasados algunos días, los espías informaron a la Audiencia que ha- 
bían ja descubierto el laodo i el día en que debían alzar por rei al 
marqués del Valle. El día debía ser el 12 de agosto, vigilia de San Hi- 
pólito, protector do Méjico, en que se qelebraba la conquista de este 
reino con extraordinario concurso, en que el alférez real entre los tri- 
bunales i caballeros, llevaba en un paseo a caballo el estandarte que 
sirvió en aquella guerra, a la ermita de San Hipólito que estaba en un 
barrio, i volvía por la calle de Tacuba^ en cuya extremidad estaba la 
torre del reloj, en la esquina de las casas del marqués. Allí se debía 
disponer un navio cargado de gente armada que saldría al tiempo que 
el paseo empezase, i quitado el estandarte al alférez real i entregado al 
marqués del Valle, que debía aparecerse a caballo, se habían de matar 
a los oidores i a todos cuantos no convinieran .en saludar al marqués 
por rei de Méjico. En atención a esta denuncia, el acuerdo resolvió 
asegurar a los traidores, lo que se ejecutó de esta manera: al marqués 
del Valle se le despachó un mensajero con recado de tener a bien ir a 
la sala, por haberse recibido despachos del rei que debían abrirse a su 
vista. El marqués, que nada sospechaba, luego compareció, tomó asien- 
to en un taburete raso que se le había preparado, i entretanto se apos- 
taron los soldados por aquellos salones. A este tiempo, uno de los oido- 
res, acercándosele, le dijo: **Marqués, sed preso por el rei." Replicó 
éste: ¿por qué tengo de ser preso? Por traidor a S. if., le respondió el 
oidor. A tal oprobio, empuñando el marqués su daga, le dijo: mentUf 
que yo no 80Í traidor a mi rei, ni loa ka habido en mi Knaje, Apaci- 
guada un poco su cólera, se le pidieron las armas, que, o por mostrar 
fiu lealtad o por no poderse defender, entregó luego, i fué llevado pre- 



DE CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 14 1 

■ I ■ ■ ■» I ■ ■■^^^■ ■ ■■■ ■ I ■■■■■ ^tm,^^^^ ■ ■ ^^^^■i^^— ^■^■^1^— I I ■■■■ I ■^^i^.^^i^»^i^^— ^ 

SO a las casas reales. Al mismo tiempo despachó la Audiencia al algua- 
cil mayor de la ciudad, Juan Sámano, a Tetzcoco, a prender al justicia 
mayor D. Luis, hermano de padre d^l marqués; éste, con el otro her- 
hermano, padre también de D. Martín, Alonso i Gil González Dávila, 
<]^e acababan de llegar de fuera, fueron llevados a la cárcel de corte, i 
D. Juan Chico de Molina a la torre del arzobispado. Al siguiente día 
se notificó a los caballeros aquí nombrados, i a otros muchos que tu- 
vieran sus casas por cárcel, bajo la pena ordinaria al que no^obede- 
ciera. Estos fueron D. Luis de Castilla, compadre del marqués, D. 
Pedro Lorenzo de Castilla, su hijo, Hernán Gutiérrez Altamirano, D. 
Lope de Sosa, Alonso Estrada i sus hermanos^ Diego Rodríguez Oroz- 
co, Antonio de Oarbajal el mozo, Juan de Yaldivieso^ D. Juan de Guz- 
man, fiemardino Pacheco de Bocanegra, Ñuño de Chaves, Luis Pon- 
ce de León, D. Femando de Córdoba, D. Francisco Pacheco i todos 
sus hermanos^ Juan de Yillafafia, i finalmente Juan de la Torre. A 
todos éstos que eran de la primera nobleza, se les pidieron las llaves 
de sus cofres i papeleras, que se registraron con exactitud, i según lo 
que oyó Fr. Juan de Torquemada, ' en una papelera de Alonso Dávila 
se hallaron muchos billetes de varias damas, que ministraron materia 
a los oidores para el proceso ¡cómo si fuera verosímil que asunto tan 
delicado no tuviera otras pruebas que los billetes de mujeres mozas! 
De esto^ pues, formado el proceso contra Alonso Dávila, i a vueltas 
contra Gil su hermano, se les dio traslado para que se descargasen; pe- 
ro no satisfaciendo al acuerdo los descargos de éstos, los condenaron a 
degüello, bien que apelaran al rei, de tan inicua sentencia, i que toda 
la ciudad intercediera por sus vidaa 

El 3 de agosto a las siete de la noche los sacaron de las cárceles en 
sendas muías, en derechura del cadalso que estaba preparado en la pla- 
za mayor, cerca de las casas de cabildo. Iban vestidos con el traje que 
tenían cuando fueron presos. Alonso, de negro, con una turca de da- 
masco pardo, gorra de terciopelo con pluma negra i cadena de oro al 
cuello; Qil, vestido de color pardo. Lloraba Méjico la desgracia de jó- 
venes tan amables i detectaba la precipitación de los oidores, en dar 
aquella injusta sentencia mucho más que constaba que Gil no tenía 
parte alguna en las inconsideraciones de su hermano Alonso. 

Los troncados cuerpos fueron llevados a sepultar a San Agustín por 
D. Francisco i D. Luis de Velasco, que dicen fué uno de los que des- 
cubrieron la traición. Las cabezas amanecieron en palos sobre la azotea 
de las casas de cabildo, lo que sabido por aquel regimiento, pasó reca- 



1 Moiiarqaía Indiana, tomo 1^ lib. 5?, cap. 18. 



142 DÍCCIOVAEIO 



do a la aadienoia, de que o las quitaba de allí o que con violencia laa 
baria qoitar i ecbar por tierra, que la ciudad no era traidora. Esta re- 
solución obligó a loe oidores a mandar clavarlas en la picota. Entre- 
tanto entendían los oidores en la causa de los demás presos, i acaso 
bubieran ensangrentado más sus manos, si^ para la felicidad de esta 
ciudad no bubiera llegado de virrei el marqués de Falces de Gastón de 
Peralta, que entró en Méjico el 19 de octubra Este se avocó el nego' 
ció de los presos, i después de hechas cuantas diligencias prescribe el 
derecho, sacó en limpio que los tres oidores se babi^n dejado dominar 
de pasión contra los ajusticiados i los presos. 

Informado el rei de lo que pasaba, nombró para averiguar i castigar 
a los culpables en la conjuración, a los letrados Jaraba Muftoz i Gá- 
rrulo. 

Apenas llegaron a Méjico, mandó Mufioz a prender á D. Pedro i a 
D. Baltasar Quesada, hermanos, de las primeras familias de Méjico; ^a 
éstos con Baltasar Sotelo sentenció a que les cortasen las cabezas. 
Ahorcó a Gonzalo Núñez i a Juan Victoria, criados de Alonso Dávila, 
cuya muerte fué universalmente llorada, por ser pública voz i faom 
que eran inocentes. Hizo dar tormentos a Diego Arias Sotelo, a D. 
Fernando, a D. Francisco i a D. Bernardino Bocanegra, hermanos: de 
la boca de éstos no sacó aquel juez pesquisador cosa qu(^ favoreciera 
sus designios; pero no por eso fueron exentos de ser desterrados a Oran, 
pagando lanzas. A Ofiate, a Pedro González, hijo del célebre conquis- 
tador. Andrés de Tapia con otros muchos condenó a destierro de la 
Nueva España. A D. Martín Cortés, hermano de padre del marqués, 
que había quedado en Méjico con sus poderes, sentenció también a la 
pena de tormentos, i siendo é&te caballero de Santiago, conforme al 
privilegio de aquel orden, la pena se ejecutó presentes dos caballeros, 
es a saber: D. Francisco Yelasoo i D. Antonio Morales, obispo de Pue- 
bla, ¡cosa indigna de la mansedumbre de un obispo! Estas crueldades 
con personas de tanta autoridad asustaron no sólo a los vecinos de 
Méjico, sino también a todos los espafioles de este reino, pues ninguno 
se tenía por seguro de tan severo juez. ^ 

"E luego echado en el potro y escalera de dicho tormento ^ y le fueron 
puestos seis cordeles, dos a los molledos de los brazos y otros dos a los 
muslos y otros dos a las piernas y un cordel a los dedos pulgares de los 
pies y se lo comenzaron a apretar y apretaron todos los dichos y le f aé 
apercibido diga y declare la verdad de lo que sabe cerca de lo que le ha 



1 Cavo. Los tres siglos de México, lib. 4', §§ 24 a 29. 

2 D. Martín Cortés, hijo de la Malinche. 



DE CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 143 

sido preguntado so las dichas protestaciones, el qual dixo que ya a di- 
cho la verdad y no mas que dedr. E luego por mandado de los dichos 
señores le £ae echado (en el estómago) un jarro de agua de medida de 

un cuartillo E luego se le echó otro jarro de agua Asi 

se le echaron seis jarros, y ya que estaba muy grave^mandaron suspen- 
der el tormento (a las nueve de la mafiana) para reiterarlo si les pare* 
ciere." N 

£1 20 de Enero se dictó la sentencia contra D. Martin Cortés, Wb" 
gundo marqués del Valle, condenándosele a destierro perpetuo de to** 
das las Indias, el cual destierro debía cumplir so pena de muerte^ de« 
hiendo ser embarcado en la primera flota que partiese de Nueva Espa- 
ña, siendo a costa suya los gastos de la escolta que le custodiara en el 
camino hasta Yeracru;:, i condenándosele además en multa de mil du« 
cados, la una mitad de ellos aplicable a la cámara i fisco i La otra a los 
gastos de justicia. Segufan entretanto (contra los criollos) las prisio- 
nes, las pruebas de tormento i las sentencias de destierro i de multas i 
de confiscaciones, i ya nadie, i^i aun los mismos oidores se, cojisidera- 
ban seguros i libres de las iras del funesto i sangriento visitador e in- 
quisidor Muñoz. (Eiva Palacio, Méjico al través de los siglos, tomo 
2% lib. P, cap. 38). 

En 1680, apenas comenzaba a gobernar el virrei D. Tomás Antonio 
Manrique de la Oerda, se sublevaron los indios de Nuevo Méjico el 10 
de agosto de aquel año. Mataron a 21 frailes franciscanos i sitiaron el 
fuerte de Santa Fe que abandonaron los españoles después de haber 
muerto a muchos indígenas. La causa de esta sublevación general^ fue- 
ron las vejaciones que los naturales sufrian de los españoles i el deseo 
de recobrar su libertad. 
Cenqnista de California. De conquistar, del latín eonquir&re^ compues- 
to de eum, con, i qucerere^ buscar. 

Desde el 26 de febrero de 1677 había el rei D. Garlos II, ordenado 
al arzobispo virrei D. Fr. Payo Enriquez Rivera, encargase la conquis- 
ta i población de California al almirante D. Bernardo de Pifíadero, bajo 
. ciertas condiciones, i no pudiendo, se buscase persona que quisiera en- 
cargarse de esta comisión, o se emprendiese a expensas de S. M. Final- 
mente, se confirió a D. Isidro Alonso i Antillón, por cédula de 29 de 
diciembre de 1679, bajo cuyas órdenes se equiparon en el puerto de Cha- 
cala la Capitana Almiranta i una balandra que a fines del año 1682 
estaba ya en estado de navegar. Por la misma real cédula se encomen- 
daba a la Compañía de Jesús la conversión i administración espiritual 
de aquella gentilidad. Aceptada esta propuesta por el padre provin- 
cial Bernardo Paxto, se señalaron tres padres de los que trabajaban 



144 BICCIOSTAEIO 



^ en las misiones Tecinas de Sonora i Sinaloa. Iba de superior de la mi- 
sión el P. Francisco Ensebio Kíno, que por su habilidad en las mate- 
máticas hacia la demarcación de los puertos. Acompafiábanle los pa- 
dres Juan Bautista Oopart i Matías Gogni. Partieron en 17 de enero 
de 1683 i el 1" de abril dieron £ondo en el puerto de la Paz. (Pérez 
Hernández). 
Conquistador anónimo. Francisco de Terrazas, mayordomo de Cortés^ 
escribió el diario de las operaciones del Conquistador, i a este escritor 
llaman el '^Conquistador anónimo" por no haber firmado sus escritos. 
(Oaro, pág. 884, nota). 

Conquistadores antropófagos. Los cristianos comieron varias veces 
carne de indios i también 'de sus mismos cpmpaíleros en la conquista 
de América. (Ramos i Duarte. Historia de la perversidad en Méjico, 
tomo 1", cap. XT). 

Según Diego Dávila (Información hecha en Santiago de Cuba, 28 de 
xunio de 1521), donde quiera que llegaba Hernando Cortés, hacía 6er- 
ca de BU real poner muchos tendejones de carne humana, i los indios de 
Tlazcala mataban prisioneros i los rendían públicamente, i se los co- 
mían asados o cocidos. 

Baltasar Bermúdez halló a un espafiol comiendo carne de indios. I 
no solamente uno, sino varios, puesto que Cortés ahorcó a un soldado 
que comió hígado de un mejicano que había muerto en el combate de 
Otnmba; pero lo hizo por hambre, mientras que el sefior Gobernador 
*^tenía en su real; gran despensa i carnicería de carne humana, i en su 
presencia se mataban muchedumbre de indios, i esto no era mucho^ an- 
tes común fruta de los gobernadores, i delante de sus ojos se asaban 
manos i pies, cabezas i cuartos enteros, i de todo comía él los primeroa 
i mejores bocados.'^ (Fr. Bartolomé de la Pefia, Destrucción do Améri- 
ca, eap. XXY). Tenía éste esta costumbre, que cuando iba a hacer gue- 
rra a algun9s pueblos o provincias, llevaba de los ja sojuzgados indios, 
cuantos podía, que hicieran guerra a los otros; i como no les daba de 
eomer a diez i a veinte mil hombres que llevaba, consentíales que co- 
miesen a los indios que tomaban, i así había en su real, solemnísima car- 
nicería de carne humana, donde en su presencia se mataban los nifios 
i se asaban, ijmataban al hombre por salas las manos i pies, que tenían 
por los mejores bocados. (Fr. Bartolomé de las Casas, Breve relación 

de la Destracción de las Indias, cap. de la Nueva Espafía, Panuco i Xa- 
lisco). 

COR8€J9 de Gobierno (imperial). Del latín consilium. A principios de 

diciembre de 1864, el emperador Maximiliano estableció su "Cornejo 

de Gobierno," compuesto de las siguientes personas: D. José M^ La- 



DE CUIilOSIDADES UISTÓBIGA8. 145* 

canza, presidente, D. Teodoro Lares, D. Manuel Silíceo, el obispo Rv 
mirez, el general D. José Lópf'z Uraga, D. Hilarión Helguero, D. Jesü» 
López Portillo^ D. Vicente Ortigosa i D. Urbano Fonseca. (Rirerar 
tomo 2?, pág. 59). 
ConserTador68« Plural de con^ervaci^ar, dellatín conservare, compues- 
to de cum, con, i servare, guardar. ^ 

Los consultores de la Oompafíía de Jesús opinaron ei^l647 que debía^ 
precederse a la elección do conservador ea conforme a amplisimos privi- 
legios de que gozaba la Compañía. (Alegre, tomo 2",\pág. 286). 
C^ntplracidll en Campeche. Derivado de conspirar, del latín conspi- 
rare, compuesto de cum, con, i spirare, respirar. 

En 8 de setiembre de 1582 llegó a Yucatán el gobernador Francisca 
de Solís. En este tiempo un cacique de Campeche, llamado D. Francis- 
co, intentó rebelarse. Fué preso juntamente con otros dos caciques*^ 
Fueron ahorcados i después les cortaron las cftbezas^ que clavaron en 
tres palos i pusieron en la parte más pública para que todos las vieran. 
Después D. Andrés Cocóm, de Sotuta, que fué preso por el obispo Fr. 
Gregorio de Montalbo, se escapó de la prisión i en Campeche principió^ 
a conspirar contra el gobierno, quien mandó prenderlo i ajusticiarlo. 
(Cogolludo, tomo 2^ lib. T, caps. 10 i 11). 

Conspiración de los machetes. A principios de noviembre de 179^, 
unos cuantos jóvenes atolondrados, que abrumados de^la miseria proyec- 
taron asesinar a los españoles ricos que había en Méjico, juntábanse- 
en el callejón de Gachupines, donde conferenciaban el modo de ejecu- 
tar su intento, i al efecto ya habían comprado machetea El virrev 
Azanza tuvo la denuncia, i con el alcalde de corte, D. Joaquín Moa- 
quera, i con una partida de soldados, fué en persona, los sorprendió^ to^ 
mó las 'armas i los metió en la cárcel. (Cavo, pág. G49). 

Conspiración de Mariano. Un indio llamado Mariano^ de Tepic, en 
Jalisco, hijo del gobernador del pueblo de Tlazcala, en aquel departa- 
monto suscitó en 1801, una revolución entre los de su clase, por media 
de una circular anónima, pretendiendo hacerse reí. Con este motivo Intf 
cárceles se llenaron de mejicanos, la mayor parte ignoraban la causa de 
BU prisión. (Cavo, pág. 659]f. 

Conspiración de Colima. Vivían en Colima libremente^ protegidos p 
considerados por las autoridades del Estado, los coroneles Mendoza 
i Ponce de León, a quienes el Presidente había perdonado en las rebe 
liones reaccionarías contra el gobierno. Lograron éstos seducir a la» 
tropas de Colima i el 26 de agosto de 1857 dieron el grílo de rebelión 
i se apoderaron de la guardia del principal, de los cañones, armas i per- 
trechos. El general D. Manuel Alvarez, gobernador i comandante ge>- 



446 DlCCIOKARIt) 



neral del Estado, salió a la calle resaelto a sofocar aquel tamalto;pero 
al llegar a la plaza, cayó atravesado por una bala que los revoltosos 
dispararon sobre él Antes de que se le diese sepultura, el cura de do- 
lima azotó el cadáver i exigió a la familia de Alvárez dos mil pesos por 
el entierro. (Portilla^ pág. 257). 
Oonstituclón i leyes (plan de^. De eonstituir^ término procedente 
del latino oonatituere, compuesto áe eum, con, i statuere, establecer. 

£1 día 9 de diciembre de 1829, se sublevó en Jalapa (Yeracruz), el 
^ército de reserva proclamando un plan político que se llamó de Cons- 
iiíución i Leyes; pero el fin no era otro que derrocar de la presiden, 
cia al general D. Vicente Guerrero i poner en su puesto al general D. 
Anastasio Bustamanta (Lerdo de Tejada, tomo 2^*., pág. 353). 

Oonstitución de 57. El día 5 de febrero de 1857 se proclamó^ en la 
noche, la Oonstitución política del país, la cual declaró, como dere- 
chos del hombre: lá libertad, el ejercicio de la enseñanza i el de las pro- 
cesiones e industrias, la libertad de imprenta i libertad de la palabra, 
^1 derecho de petición, el de asociación, de portar armas,* la supresión 
de pasaportes, de títulos de nobleza i de prerrogativas i fueros de las 
corporaciones. (Prieto^ pág. 528). 

Los constituyentes más notables fueron: 

D. Valentín Gómez Farías, presidente del Oongreso. "El Sr. Farías, 
dice D. Guillermo Prieto, se presentó en la Cámara casi moribundo i 
llevado en peso por sus dos hijos, Benito i Fermín. La Cámara se puso 
en pie, i animado i erguido el patriarca de la libertad, prestó el jura- 
mento en medio del frenesí, del entusiasmo." 

D. León Guzmán^ vice-presidente; D. Francisco Zarco, P. José M^ 
Mata, D. Ignacio Bamirez (El Nigromante), D. Guillermo Prieto, D. 
Ponciano Arriaga, D. Santos Degollado, su hijo D. Joaquín María, D. 
Miguel M^ Arrioja, D. Miguel .^uza, D. José M^ del Castillo Velaste, 
D. Bamón I. Alcaraz, D. José M? Cortés Esparza (nativo de Guana- 
juato), D. Ignacio L. Vallarta, D. Ignacio Mariscal, D. Manuel 
Bromero Bubio, D. Benito Gómez Farías, D. Juan de Dios Arias, D. Ba- 
silio Pérez Gallardo, D. Espiridión Moreno (nativo de Lagos), D. Ma- 
riano Torres Aranda (abogado, natural de Lagos), Albino Aranda (na- 
tivo de Lagos), D. Jesús Anaya Hermosillo (médico laguense), etc. 
OoiiSUlado* Término derivado de cónsul, procedente del latín cónsul. 

En 1581, a petición de la ciudad de Méjico, que veía cada día au- 
mentarse más el comercio de este reino, con la concurrencia de merca- 
deres de Asia, América i Europa, de modo que los puertos de Vera- 
cruz i Acapulco se habían hecho emporios célebres, concedió el Bei 
•que se instituyera en Méjico consulado que tuviera la dirección de las 



DE CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 147 

\jPeria8 que se debían hacer i de los demás negocios de comercio. (Oavo, 
Los Tres siglos de Méjico, lib. 5**, § 12). 
Contador de Yucatán (primer). La palabra contador se deriva de 
contar. 

£1 primer contador de Yucatán £ué Alonso Dávila; después desem- 
pefió el destino Juan de Magaña, i en 1560 fué nombrado D. Fran- 
cisco Pacheco. (Molina Solís, lib. III, cap« 23). 
CoilT6IltO de Oajaca Convento, vocablo formado del latín conventus^ 
del supino conventum^ derivado de convenir»^ compuesto de cum, con, 
i venirCf venir. 

"El 20 de octubre de 1577^ se establecieron en Oajaca las monjas en 
el convento de Santa Catalina de Sena. La primera priora fué Juana 
de Santo Domingo. 

Del convento de Santa Clara, de Méjico, fueron tres religiosas a ins- 
truir a las novicias. Por todo fueron diez las fundadoras. (Burgoa, to* 
mo 2", pág. U). 

Convento de la Merced, de Guadalajara. Cuentan que cuando el 
obispo D. Fr. Francisco de Rivera vino de Europa a servir su obispa- 
do, llegó a una isla i en una capilla o iglesia vio una imagen de la 
Merced, i se la trajo a Méjico, de donde sacó dos religiosos merceda- 
rios para Guadalajara, con el título de capellanes. En seguida se trató 
de fundar un monasterio, i D. Antonio Dávila de la Cadena ofreció al 
obispo para la fundación, su casa, que estaba en tan buena disposición 
que luego podría hacerse iglesia i enclaustrareie convento. A 19 de di- 
ciembre de 1628 se presentó la solicitud a la audiencia. El 25 de mar- 
zo del afio siguiente se colocó la imagen de Nuestra Señora de la Mer- 
ced en su convento. (Mota Padilla, tomo 3", págs. 121 a 12§). 
COüTOn tos de Chiapas. Por real cédula, fechada en Yalladolid en 17 
de septiembre de 1548, el gobierno de España ordenó que se fundaran 
conventos en la provincia de Chiapas. (Remesal, pág. 488). 

Conventos de Yucatán (primeros). En 1547 se fundó en Campeche 
el primer convento, el segundo fué el de San Francisco de Mérida^ que 
fué él principal de aquélla provincia. Se hizo sobre un cerro pequeño 
de los muchos que había hechos a mano en esta tierra^ donde estaban 
unos edificios antiguos. Aunque el adelantado D. Francisco de Mon- 
tejo tenía designado aquel sitio para una de las dos fortalezas que ha- 
bía de edificar en esta tierra, según lo capitulado, pidiéndoselo el padre 
Fr. Luis de Yillalpando, para el convento^ se lo concedió sin repugnan- 
cia alguna. (Cogolludo, tomo 1?, lib. I Y, cap. XII). 
Córdoba de Yeracruz. Con respecto al origen do la palabra Córdoba 
hai varias opiniones. Esteban Garibaj, lib. V, cap. 4, dice que fué an- 



148 DICCIONARIO 



tígoamente población de persianos, i que se llamó Corduxa o Cordits(n^ 
del nombre de otra ciadad de Persia; pero Ptolomeo la llama C^dova, 
i ha substentado siempre sa antiguo nombre. (B. Aldrete). Log persas, 
dice Pedro Marillo Yelarde (Geographia Histórica de 1752), que vi- 
nieron con Nabncodonosor, la ampliaron i la llamaron Carduza^ como 
otra en su patria^ i de aquí Córdova. El carmelita Girón, en su obra 
sobre el origen de las primeras poblaciones de España, recurre a la len- 
gua hebrea, suponiendo que £undaroi!( esta ciudad los persas. Según 
esta conjetura^ afirma que Córdoba se deriva de la palabra Cardumot 
o Cardum, que significa la segtir o hacha, (Manuel González Llana, 
Crónica de la provincia de Córdoba, España). Hoque Barcia i otros, 
creen que Córdoba es de origen fenicio; pero González Llana dice, que 
Córdoba fué fundada antes de la llegada de los fenicios a España, i que 
esta ciudad ocupaba el territorio que se llamaba Beturia de los Túr- 
dulos, para diferenciarlo de otro denominado de los Célticos. En efec- 
to, Varrán supone primeros habitantes de España a los celtas, los ibe- 
ros i los persas, nombre que se les da equivocadamente en vez de par- 
$io$ o ircusioSf quizá raza céltica, que procedente de la Tesprotia i la 
Iliría, había llegado a Italia, donde fué conocida con el nombre de 
Umbríos, i que desalojada por los pelasgos, so refugió en los contornos 
del lago de Constanza (Brigantinua) i entre el Bódano i el Iser con el 
nombre de alobrego9^ desde donde se extendió por las costas de Espa- 
la más próximas al Pirineo^ al Mediodia i al Poniente. 

£1 padre Mariana, en su "Historia General de España," cuenta que 
Josepho, en las Antigüedades, dice que Nabucodonosor se apoderó de 
España. Los españoles (continúa el jesuíta), debieron aprender de los 
fenicios el arte de sacar el aceite, porque lo ignoraban (lo que niega 
González Llana) al tiempo que hicieron los fénicos sus primeros des- 
oubríroientos. £1 nombre de Córdoba puede contribuir para la conje- 
tura; pues derívase, según algunos (Samuel Bochart), de Corteba o Co- 
teba^ que significa molino de aceite, Moreri, en su Gran Diccionario 
Histórico, dice: *'Cordoria fué fundada por Ahano Aza, gobernador 
moro, año 722. Esta noble república la fundaron los almunides grie- 
gos, año del mundo de 2950, antes de Cristo 1011, en el sitio llamado 
Cordova la vi^ja, donde se ve el convento de San Jerónimo, una legua 
distante. La trasladó al lugar en que hoi está el cónsul o pretor roma- 
no Marco Claudio Marcelo, 2^ del nombre, 50 años antes de la reden- 
ción. La ganaron los moros luego que se internaron en España^ el año 
714. La conquistó el rei D. Fernando III el aanto^ en 29 de julio, día 
del apóstol San Pedro, año de 1236.'' También Pedro Murillo Yelarde 
dice que Córdoba fué fundada por almunides griegos el año de 1011 



DB C0R1O8IDADB8 HISTÓRICAS. 149 

antes de Oristo. Los romanos, según el Dizionario Universale de Bog- 
nolo, etc., le llamaban Cordul/a, Dice Hervas (Catálogo de las Len- 
guas, tomo V, trat. III, cap. Vil, pág. 152): Corduha (de los latinos), 
parece compuesto de ha, afirmativa i de la palabra cordu (bascnense 
eardea, traer a la memoria, eordu i eord^tc^ volver en si). 

D. Jaan de Miranda, D. García de Arévalo, D. Andrés Niifiez de 
lllesca i D. Diego Rodríguez, vecinos del pueblo de San Antonio Hua- 
tusoo^ presentaron al virrei D. Diego Fernández de Córdoba un memo- 
rial, pidiendo que en los parajes conocidos entonces por Totutla, Pal- 
milla, Tumhacarretaa i Totolinga, que estaban infestados por negros 
cimarrones, malhechores, que asaltaban i asesinaban a los pasajeros, 
etc., se fundase una población. El virrei libró, en nombre del Rei, su 
licencia i fundación a los 29 días de noviembre de 1617. Tenía el real 
título por expresa orden, que la nueva población de españoles había de 
tener por nombre la "Villa de Córdoba." Los primeros fundadores fue- 
ron treinta. Los primeros 17 (los otros 13 se agregaron después) se 
congregaron en el antiguo pueblo de Amatlán de los Reyes, el 24 de 
abril de 1618, i presididos por D. Francisco Soto Calderón, alcalde ma- 
yor de Huatusco, después de oír misa, nombraron por regidores a D. 
Diego Alonso Galván, D. García de Arévalo^ D. Diego Rodríguez i D. 
Manuel Hernández, quienes nombraron por alcaldes a D. Cristóbal de 
Miranda i a D. Andrés Núftez de lllesca. El mismo día vinieron a la 
Loma de Guilango i trazaron la nueva población. Tiene al oriente el 
paraje llamado Totolinga, al oeste el cerro de Gozaltepec, al sur el Río 
Blanco i al norte los cerros de Matlaquiahuitl. (Rodríguez i Yétlero, 
^ 1 i 2). 

Córdoba de Drizaba. La Villa de Córdoba se llamó al principio San 
Juan del Río de Drizaba. (Alegre, tomo 2^^ pág. 165). 

Córdoba (Tratado de). El 24 de agosto de 1821, se celebró en la 
Villa de Córdoba (Veracruz), entre los Sres. D. Juan O'Douojü, tenien- 
te general de los ejércitos de Espafla, i D. Agustín de Iturbide, primer 
jefe del E. 1. M. de las tres garantías, el tratado en que Méjico se de- 
claraba independiente de Espafía. (Mendoza, pág. 93). 
Coronilla (combate de la). En 18 de diciembre de 1866, se dio el com- 
bate de la Coronilla, cerca de Santa Ana Aoatlán, población situada 
12 leguas al sur de Guadalajara, que el coronel D. Eulogio Farra i sus 
subalternos los coroneles D. Amado A. Guadarrama, D. Francisco To- 
lentino i D. Donato Guerra, ganaron al jefe Sayan, a la cabeza de una 
tropa francesa. (Rivera, tomo 2^, pág. 222). 

En la noche se supo que la fuerza que había salido de Zapotlán, es- 
taba pernoctando en las Cebollas^ i a las tres de la mafiana del día 18, 



150 DICCIONARIO 



los republiceoios contramarcharon para salirles al encuentro. A laa on- 
ce del día, como a nn cuarto de milla de Santa An^^Acatlán, en un 
. punto llamado la Coronilla, la vanguardia comenzó a batirse con el ene- 
migo, fuerte de 700 hombres. En el acto dispuso Parra el combate, que 
no tardó en generalizarse, batiéndose con encarnizamiento por ambas 
partes hasta las cuatro de la tardc^ en que los republicanos obtuvieron 
el triunfo completo. Quedaron en su poder 372 prisioneros, de los cua- 
les 101 eran franceses i entre éstos 10 oñciales; dos obuses de doce, i 
todo el parque i el armamento del enemigo. Este tuvo, además, 150 
muertos, de ellos 135 franceses, inclusive el jefe de la columna S^yan. 
(Méjico al Través de los Siglos, tomo Y, pág. 790). 

Corpus Christl de Méjico (Convento de). Este convento se fundó en 
15 de julio de 1724, por religiosas de San Juan de la Penitencia, para 
doncellas indígenas. D. Baltasar de Zúfiiga costeó la fábrica. 

Las religiosas de Corpus Christi, siguen las reglas de las capuchinas, 
i fueron las fundadoras del convento de la Concepción de Cozamaloá- 
pan, de Yeracruz, i del de Nuestra Señora de los Angeles en Oajaca. 

Cortés cayó prisionero. En una de las salidas que hizo el conquistador, 
fué derrotado por los indios. 

*'I nuestro Cortés, dice Bernal Díaz, desde que assi los vio vanir (a 
los suyos) desbaratados, les esforcaua, j dezia: Tened, tened sefiores, 
tened rezio, que es esto, que ansi aueis de bolver las espaldas! I no lea 
pudo detener, ni resistir: y en aquel passo que dexaron de cegar, y en 
la calgadilla, que era angosta y mala, y con las canoas le desbarataron, 
e hirieron en una pierna y le llenaron viuos sobre sesentas y tantos sol- 
dados, y le mataseis cauallos e yeguas, y a Cortés ya le tenian muy en- 
garrafado seis o siete capitanes mexicanos, e quiso Dios nuestro Señor 
ponello esf uer90* para que se defendiesse y se librasse dellps, puesto que 
éstaua herido en vna pierna; porque en aquel instante luego llegó alli 
vn muy esforgado soldado, que se dezia Cristoual de Olea, natural de 
Castilla la Yieja; no lo digo por Cristoual de Oli: y desque alli le vio 
asido de tantos indios, peleó luego tan brauosamente, que mato a esto 
cadas quatro de aquellos capitanes que tenian engarrafado a Cortés, y 
también le ayudó otro muy valiente soldado, que se dezia Lerma y les 
hizieron que dexassen a Cortés, y por le defender, alli perdió la vida el 
Olea, y el Lerma estuvo a punto de muerte, y luego acudieron alli mu- 
chos soldados, aunque bien heridos, y echaron mano a Cortés, y le ayu- 
dan a salir de aquel peligro.'' ^ 

Cortes Marciales. El 16 de junio de 1863 estableció en Méjico el maris 



1 Bernal Díaz del Castillo, Hlst. verd. de la conq. da la Nueva España, cap. 152. 



^ • 



DS CURI08IDADB8 HISTÓRICAS. ]5i 

«al Forey las Cortea Marciales, para juzgar i castigar a todo el que to- 
maba las armas contra el Impería 

Correo bisemanario. Palabra derivada de correr. 

Desde el IV de enero de 1792 se estableció un segundo correo cad» 
semana, debiendo salir, así de Yeracruz como de Méjico, los miércoles 
i sábados a las diez de la noche. Hasta este afio sólo había un correo 
cada semana, que llamaban, por esto, semanario. (Lerdo de Tejada» 
tomo 1^ pág. 325). 

CotCOinatepec* Del azteca cuezcomatlj troje, i de UpHl, cerro. 

£1 general D. Nicolás Bravo fué sitiado en 1813 por el coronel Con* 
ti. Después fué, por orden de Calleja, el coronel D. Luis de la Águila. 

Cuando Bravo se vio falto de viveros, se jaalió impunemente la no- 
che del d al 5 de octubre, en rigurosa formación, llevando en el centro 
a todas las familias del pueblo i hasta los loros que las mujeres no qui- 
sieron dejar. 

Al día siguiente, que se vieron burlados los realistas, cometieron 
cuantos excesos pudieron en venganza de aquel chasco. Fusilaron a ui^ 
moribundo que encontraron, i se solazaron con una imagen de Guada- 
lupe, a la que dispararon varios balazos, como a patrona de los insur- 
gentes (Cavo, pág. 971). 

Cosme de Méjico (convento de San). Del griego kosmos^ belleza, adorno. 
£1 convento de San Cosme fué al principio un hospital que funda 
para indios forasteros el obispo D. Juan de Zumárraga. £1 obispo D. 
Pedro Moya de Contreras les dio este edificio a la segunda misión de 
franciscanos descalzos, donde estuvieron hasta el afio de 1667. £1 7 d& 
mayo de este afio, en el capítulo que Celebró la provincia del Santa 
£vangelio, se resolvió erigir casa de recolección en el convento de San 
Cosme. La iglesia se dedicó el 13 de enero <)e 1675, siendo arzobispa 
D. Payo Enríquez de Rivera. A fines de 1854 se trasladaron los doa 
religiosos que quedaban a San Diego, i desde entonces el edificio que. 
dó destinado para hospital militar, que se bendijo el 18 de febrero de 
1855. Fué la madrina D* Dolores Tosta de Santa- Anna, esposa del 
general Santa-Anna. (Alfaro i Pifia, pag. 85). 

Cosmdg'raf o* Del griego kosmoSf mundo, i graphé^ descripción. 

£1 primer cosmógrafo que navegó las costas del oeste de Nueva £s- 
pafia fué el capitán Jerónimo Martín, que salió de Acapulco el 5 de 
mayo de 1602 en la armada que dirigía el general Sebastián Vizcaíno 
a descubrir tierras por orden del virrei, el conde de Monterrei. (Tor- 
quemada, tom. P, lib. 5, cap. 46). 

Costa de California. £1 afio de 1542, el virrei D. Antonio de Mendoza 



152 DI0OIOKÁRIO 



envió a Juan Rodríguez Oábrillo con navios a la costa de Oaliforniai 
qae desea brío. (Cortas, pág. 13). 
Costumbres antígnas mejicanaa Estando la mojer cerca del parto, 
algunos días^ antes se metía en un bafio de los que ellos asaban, i con- 
sigo ana vieja partera, que la bafiaba, i apretándole livianamente las 
caderas, la barriga i el cuerpo, decían que aderezaban la críatnra para 
€Í próximo nacimiento i a la madre para su parto. I llegada la hora 
recibía la criatura i cortábala el ombligo, i bafiábala en agua íHa i en 
•cuatro días no la sacaban del aposento donde había nacido; pasados los 
•cuales llevaban a la madre i al hijo al baño, a lavarlos, i daban a la 
madre i a todos los parientes a beber una mazamorra hecha de maíz i 
gallinas i venados i otras cosas. I desde a tres días la partera llevaba 
a la criatura a otro barrio, una legua de allí, acompañada de seis ¿i- 
fios si era varón la criatura que nació, o seis nifiaa si era hija; y éstos 
llevaban, como por insignias^ los instrumentos viriles i femeniles de 
que usaban, como eran los de tejer e hilar, si era hembra, o hacha i 
mhecapal (que es un cordel con que atan la carga) i arco i flechas, si 
£ra varón; i en un arroyo bañaban la criatura i volvíanla a casi», de- 
jando allí los instrumentos, por los cuales iban después otros mucha- 
chos o muchacha& 

Desde a los dos años, haciendo los padres un gran repuesto de comi- 
da, la llevaban juntamente con la criatura a casa del vecino de más 
cuenta, a quien más afición tenían, i allí le pedían su nombre para la 
criatura, i concedido^ comían todbs i regocijábanse; quedando la criatu- 
ra por ahijado suyo, i ellos cobraban un nuevo parentescos por virtud 
áú cual se amaban i conversaban de allí adelanta 

Los padres del que mov^ el casamiento al otro, aderezaban un gran 
presente de comida i ropas i llevábanlo a la casa del otro, i presentán- 
doselo con una larga i bien ordenada plática,' le pedían su hija para su 
hijo; i habiendo de concederse, o la entregaban luego o señalaban un 
jplazo de algunos días, en que los padres de ella^ para la entrega de su 
hija, hacían otra tornaboda de comida i^presentes de ropa, i habiendo 
comido i cenado, los padres tenían aderezado un aposento donde po- 
nían a los novios. 

£8ta era la gente baja, a quien no era permitido tener más de una 
mujer; que los sefibres i principales tenían las que querían, i los unos 
i los otros deshacían estos matrimonios a su voluntad, cuando querían, 
o se enfadaban o enojaban. 

Si el difunto era señor o muí principal, en muriendo le metían una 
esmeralda en la boca i amortajábanlo, i poníanlo sobre una estera, i el 
«día seguiente, juntos todos los vasallos^ hacían un gran llanto i con dos 



DE OURIOSIDAPSR HISTÓRICAS. l5á 

( 

banderas altas de papel blanco llevaban el cuerpo al templo de los ído- 
los, dónde los sacerdotes tenían aderezado uno como cadalso, de una 
vara de alto i otro tanto en ancho, i debajo mucha leña, i puesto el 
cuerpo i las banderas allf encima, los sacerdotes le ponían fuego. I 
quemado el cuerpo, en el mismo lugar enterraban las cenizas, habien- 
do hecho para ello un gran hoyo; i después cuatro días arreo ofrenda- 
ban la sepultura de sus ordinarios i bebidas, que comen los sacerdo- 
tes i ministros del templo. La gente plebeya, en sus sementeras o en 
los montes se quemaba. (Relación de la provincia de Meztitlán, he- 
cha' por Gabriel de Chaves, alcalde mayor de esta provincia, por S. M., 
1? de octubre de 1579). 

Cotaxtia* Del mejicano cuetlaxtli^ cuero curtido, i tlan^ lugar de: don- 
de se curten cueros. 

El pueblo de Cotcixtla, antigua ciudad populosa en tiempo de Moc- 
tezuma, fué colonizado en 1521 por Gonzalo de Sandoval. En 1650 
ftiurió en la comprensión de este pueblo, del Estado de Yeracruz, la 
célebre española Catalina Erauso, conocida en la historia por la Morí' 
ja Alférez, 

Coymaras* A mediados de enero de 1722, llegó el capitán D. Juan 
Flores de la Torre a una ranchería de Nayarit, llamada Ooymarus, 
donde fundó el pueblo que denominó "Santa Teresa de Miraflores/' 
quizá por llamarse su mujer D? Teresa i él Flores, i ser D? Teresa orí- 
* ginaria de una hacienda llamada "Paso de Flores," en jurisdicción de 
Yagudica. (Mota Padilla, tomo 2^, pág 22 i). 

CoyotepeC (primer encomendero de). Palabra mejicana, compuesta de 
eoyoü i tepetlt cerro. 

El primer español encomendero en Ooyotepec (Oajaoa) fué Bartolo- 
mé Sanche^ que en 1550 pidió al virrei que el pueblo, su encomienda 
le aumentase su comida porque había sido uno de los primeros con- 
quistadores i tenía muchos hijos. (Cavo 'i Torquemada; Caray, tomo 
r. pág. 344). 

Coyotl* Nombre mejicano de la vulpeja o zorra. 

En 1529, el cacique Coyotl era el señor do Tlajomulco (de Michoa- 
eán) i envió a Ñuño de Guzmán una embajada con los capitanes To- 
loo, Pitolve, Capaya i Pilili, con mucho acompañamiento i cuantioso 
regalo de mantas, aves, frutas i maíz, dándole la obediencia. (Mota 
Padilla, tomo 1^ cap. 5^ pág. 90). 

Coyiica* Palabra azteca, compuesta de coyumi^ agujerarse, i cae cactli^ 

zapato, sandalia. 

El 27 de junio de 1814 hubo en este lugar un terrible combate en- 

- tre las fuerzas realistas al mando del general Armijo i lan del jefe in* 

11 



^ 



l54 DICCiOHAlliO 



» ■<* > 



Burgente D. Hermenegildo Qaleana, Este se dio un terrible golpe en 
la cabeza, contra un árbol, que lo derribó del caballo. AlU lo rodea- 
ron catorce dragones i uno de ellos le atravesó el pecho de un carabi- 
nazo. Moribundo Galeana i con las últimas ansias, se esforzó en vano 
por desenvainar su espada, pues con la misma el dragón le cortó la ca- 
beza, la puso en una lanza, la llevó en triunfo a Ooyuca i la expuso a 
ser objeto de irrisión de dos mujercillas, a quienes el comandante es- 
pañol Aviles reprendió, dioiéndoles "Esa es cabeza de un hom- 
bre honrado i valiente." Oolocóse de su orden en la puerta de la igle- 
sia, donde fué enterrada. (Oavo, págs. 993 i 994). 

CoyutHn* Del azteca coyutlán o coyotlánt lugar de coyotes. . 

Fundado en 1530 por los caciques Goyotl, Fitaloy, Capaya, rei de 
Autlán, i PililL Coyotl fué bautizado con el nombre de D. Fedi'O, de 
Guzmán; por su muerte le sucedió en el cacicazgo D. Miguel de Este- 
vanica, quien hizo repetidas instancias porque en su pueblo hubiese re- 
ligiosos. (Mota Padilla, tomo I^ cap. 7, pág. 108). • 

COKamaioftpan (parroquia de). Palabra mejicema que significa en 
drio o aguok de las eomadrejas: formado de cuzamatl^ euzatli, coma- 
dreja, i apan; compuesto de a, por atl^ agua, i pan^ sobre. 

En la Iglesia Parroquial de Cozamaloápan se venera la imagen^ de 
María Santísima, que jamás se retrató. 

COZCOmatepec (sitio de). Este lugar del Oantón de Córdoba (Vera- 
cruz) se hizo notable en los anales de la insurrección por la resistencia 
que en él presentó el general don Nicolás Bravo a las fuerzas espafiolas 
mandadas por el coronel don Luis del Águila, el afio de 1814. Salióse 
Bravo a los tres días de combate^ del sitio que se le tenía puesto, i se 
llevó sus armas, municiones, artillería i todo el material de guerra. Par- 
te de la población fué incendiada al entrar en ella los sitiadores. (Dice. 
Univ. de Hist i Geog. ) , 

Crab en Sonora. El 6 de enero de 1857 se dio en Oabora, (Estado de So- 
nora) un combate que ganó la tropa de compañías presidiales mejicanas 
a Orab, filibustero norteamericano, a la cabeza de una expedición de 
103 yankees, mui bien armados i con bastantes pertrechos de guerra. 
De los 103 filibusteros, 31 murieron en la acción, Orab i 58 cayeron 
prisioneros i 14 huyeron. Los mejicanos tuvieron 26 muertos i 30 he- 
ridos. Don José M* Yáñez, comandante general de Sinaloa de Sonora, 
no se halló en la acción; pero desde Mazatlán dio las disposiciones más 
acertadas que contribuyeron al triunfo. (Rivera, tomo 1?, pág. 36). 

Creencia cristiana de los indios. El término creencia viene del antiguo 
crec&neta, del participio latino eredent, eredetUia, de eréderé^ creer. 
Los indios de América jamás aprendieron el cristianismo puro. El 



DB CÜtlI0fitDAD&8 ÜISTÓBIOAtí. l5á 

= i 

siguiente pasaje da una idea de cómo se enseñaban las prácticas cristia- 
nas en el Nuevo Mundo: 

Como los clérigos que, o andaban bautizando, o con los, espacióles, no 
tenían puesto seguro, todo el recado del altar era portátil, i en una ar- 
quilla mui pequeña cabia ara, cáliz^ vinajeras, casulla i alba, cruz, can- 
deleros i retablo. Este, de ordinario, era la imagen del glorioso apóstol 
Santiago^ patrón de España, en la forma que apareció al rei D. Alonso 
de OastUla en la batalla de Olavijo, en un caballo l^anoo^ armado, pe 
loando, con muchos moros a los pies, etc. I como los pintores de aquel 
tiempo no eran tan primos como Michael Ángel, ni los colores tan per- 
fectos como los de Boma, i aunque lo fueran, i el artífice mui aventa- 
jado, el traer de (ftdinario el lienzo doblado, o arrebujado, le hacía salir 
siempre en público deslucido i con mil arrugas, i no las quitaba (el cua- 
dro) porque de ordinario le colgaban de un ramo torcido o le f jaban 
con dos clavos de palo por la parte de arriba, i como para la cristian- 
dad de los españoles todos estos accidentes importaban poco, en viendo 
su Imagex^ de Santiago se arrodillaban i hacían mil muestras de devo- 
ción, llegando a ella los rosarios, las espadas, los sombreros, i usando 
las esquinas del lienzo por rotas i desfloradas que estuviesen. De esta 
veneración entendieron los indios que aquella imagen era el dios de los 
españoles^ i como le veían armado, a caballo, con espada ensangrentada 
en alto, i hombres muertos en el campo, teníanle por dios mui valiepte^ 
i que por servirle lo eran tambión tanto los españoles, i de aquí venía 
el rendírsele con facilidad, i desmayar en las batallas al primer encuen- 
tro. I como era este engaño de los indios en tanto provecho de los es- 
pañoles, con alguna culpa de omisión, no procuraron sacarlos de él, 
aunque nunca les dijeron claramente que sL Corría la voz a los enemi- 
gos, i todo se hacía bien, i Santiago a f aballo i armado era el dios de 
los cristiano& Éralo también Santa María, sin saber el indio si era 
hombre o mujer^ porque o(a al español q^e la nombraba muchas veces 
i aunque pocas o ninguna veían su imagen, concibieron grandes cosas 
de Santa María, principalmente en esta provincia de Ohiapa, en que 
como se ha dicho, la iglesia principal de Oiudad Real estuvo al princi- 
pio dedicada a Santa María. De aquí vinieron a bautizar todas las ca- 
sas de religión con nombre de Santa María: la iglesia, casa de Santa 
María; la misa, misa de Santa María; el agua bendita, agua de Santa Ma- 
ría, i el sermón, palabra de Santa M«ría, sin formar concepto ninguno 
verdadero, qué cosa era Sax^ta María; porque no se los habían dicho, i 
si les habían dicho algo, era como lo de Santiago. (Fr. Antonio de Be- 
mesal, Historia de la provincia de Ohiapa i Guatemala, lib. YI, capí- 
tulo YII, págs. 303 i 303.— Madrid, 1619). 



\ 



l56 biccioüAliio 



Criolla i Q^chupina. Vocablos femeninos, formados, el primero de crio 
lio, derivado de cría i significa el americano descendiente de europeo; 
el segandoj de gachupín, alteración~de cachupín^ término derivado del 
azteca cacchopini, el que da puntapié con zapato (costumbre espafiola), 
compuesto de cae, apócope de eacili, zapato, i de chí^inij puntapié. Se 
llama gachupín el español plebeyo, rústico i cruel con los indios. 
Para la explicación de este artículo, véase Imágenes rivales. 

Cristianas (primeras). Plural de cristiana, femenino de cristiano, voz 
derivada de Cristo. 

Después de la batalla de la Victoria, a último de marzo de 1519, el 
cacique de Tabaisco regaló a Cfortés veinte indias i entre ellas la que se 
decía Malintzin, que bautizada se llamó Marina, vuando Fr. Bartolomé 
de Olmedo concluyó la misa, el domingo de llamos, predicó por medio de 
Aguilar, a las veinte indias, que luego se bautizaron i fueron las pri- 
meras cristianas que hubo en Nueva Eapáfia. 

**Oortés las repartió a cada capitán la suya, i a dojia Marina, como 
era de buen parecer i entremetida, e desenvuelta, dio a' Alonso Her 
nández Puerto Carrero, i desque fué a Castilla el Puerto Carrero, estuvo 
la dofia Marina con Cortés e della hubo un hijo que se dijo don Martín 
Cortés." Doña Marina nació en ttn pueblo llamado Painala; su madre, 
después de bautizada, se llamó Marta; después de la conquista de la 
Ciudad de Méjico, se casó con Juan Jaramillo en Coatsacoalcoa" (Ber- 
nal Díaz del Castillo, Historia de la Conquista de Nueva España, 
caps. 86 i 42). 

Cristo de la Piedad (el). Del griego christos^ que significa tMgido. 

Siendo obispo de Michoacán D. Juan de Ortega i Muñoz, dice el in- 
quisidor D. Agustín Francisco Esquibel i Vargas, que se apareció el 24 
de diciembre de 1687, a las orillas del río Lerma, en la Estancia de la 
Huerta, una imagen que llaman el '^Cristo de la Piedad." Aquella es- 
tancia pertenecía entonces la las hacienda^ de la Guaracha i después en 
1764 a las de Ouirinhuicharo, del curato de la Piedad, jurisdicción de 
la alcaldía mayor de Tlazazalca, del obispado de Michoacán. Los pri< 
meros que vieron al Cristo de la Piedad, fueron Juan de la Cruz i Juan 
de Aparicia Está hecho de una madera que llaman en azteca tepame^ 
■ palabra que significa árbol entre piedras. En tarasco, del verbo thepani^ 
que significa regar^ o* cosa regada. (Esquibel i Vargas, cap. 2% pági- 
nas 7 a 11). 

Cristóbal de los Llanos (San). El nombre Cristóbal procede del griego 
ehristosphoros, que lleva a Cristo; compuesto de ehristos^ Cristo, ungi- 
do, i phoroSf foros, portador. 
El 19 de marzo de 15?6, el capitán D. Diego de Mazari^os fundó a 



DE 0UBIO8IDÁDB8 HlflTÓBICÁB. 15? 

«^^iM^i^— — I ■! I ^».^— .»^»»iM»»i»MH— ^— »— ■— — ^p— ^— — ^1— — i— 1^— » I «lili III ,, .mmm^mmmm^m— 

Yillarreal de Ohiapa. En 1529, llegó a este lugar D. Jaan Enrí^nez de 
Gazmáñ, enviado por la nueva Audiemsia de Méjico, por capitán i al- 
calde mayor i juez de reeldenoia contra el capitán Diego de Mazariegos. 
Enrfquez de Gazmán hizo que los alcaldes i regidores de Yillarreal, en 
cabildo de 21 de junio de 1529, cambiaran el nombre de la villa por el 
de Yillaviciosa (aludiendo a la disposición del sitio); pero este nombre 
le duró poco tiempo, porque en ^1 cabildo que se tuvo el día 11 de sep- 
tiembre de 1531, se llamó la "Yilla de San Cristóbal de los Llanos/' 
(Bemesal, págs. 271 i 272). En uha provisión del rei D. darlos, firma- 
da en Yalladolid a 7 de julio de 1536, se mandó que en adelante se 
llame *'Oiudad Real," i que goce de las preeminencias, prerrogativas e 
inmunidades que puede i debe gozar por ser ciudad. Por decreto de 27 
de julio de 1829 sé denominó *'San Cristóbal de las Casas," como un 
recuerdo de gratitud a la memoria del filántropo Fr. Bartolomé de las 
Casad, que gobernó la diócesis desde 1545 hasta 1550. 

Cristóbal (San). En 1532, el capitán D. Cristóbal Homero fundó al 
norte ds Tala (Jalisco) el pueblo de San Cristóbal (Portillo, pág. 25). 

Cristóbal de Zacatecas (San). Cerca de Juchipila (Zacatecas) i junto 
al pueblo de Tepeaca, está la barranca del Rio Grande, donde en 1540 
a 1541 tuvo una encomienda el espafiol Cristóbal Romero, que es por 
lo que se llama todavía la barranca de San Cristóbal. (Mota padilla, 
tomo 1?, cap. 31,. pág. 324). . 

Cruces (el monte de las). Plural de cruz. Se dio este nombre por las 
cruces que allí había con motivo de los asesinatos de los salteadores de 
camino. 

El monte de las Cruces es memorable por haber sido allí, las tropas 
españolas, derrotadas el 29 de octubre de 1810, por los insurg^entes man- 
dados por el cura D. Miguel Hidalgo. El coronel espafiol D. Torcuato 
Tmjillo que mandaba el regimiento compuesto de Tres Yillas, se salvó 
gracias a la velocidad de su caballo. (Cavo^ págt 838). 
Crojlll de la Catedral. El p&rtugués dijo cmxiá (i con x le escribió tam- 
bién el castellano); pero hoi dice eaxia, en francés oouríiert cursive. De 
esta última forma suponen derivadas los portugueses las su jas; por ma- 
ñera que, eñ tal baso, el primitivo es el supino cursum^ de eurrer, correr. 
(Monlau). 

La crujía i portada del coro de la Catedral de M^ico se formaron en 
la ciudad de Macao, de China, i sé estrenó el V de mayó de 1730. (Al- 
faro i Pifia, pág. 10). , 
(/PUZ (archicofradía de la). Del latín crtixy crticis, la cruz. D. Hernando 
Cortés fundó en la iglesia de la Santa Yeracruz una archicofradía con 
/el título de la Cruz^ cuyos eAatutos fueron aprobados por Fr. Poniingo 



1S8 mocioxABio 



Betanzos, vicario general del reino, por auto de 30 de marzo de 1527. 
Una de sus institaciones ee asistir a loe reos en la capilla, suplicio i 
entierro. Por una bula de Oregorio-Xlfl, a 13 de enero de 1573, se 
concedió a la arohioofradfa se agregase a la del Santísimo Crilto de San 
Marcelo. 

Craxada* Término derivado de eruz^ porque los que iban a bs Santos 
Lugares llevaban una crn:^ En 1534 se instituyó et Méjico «1 tribunal 
de Cruzada. (Oavo, lib III, § 10). 

En 1810 hicieron venir a Guadalajara las divisiones de Tepic i Ooli- 
ma, se armó el batallón provincial de Ouádalajara, se levantaron dos 
compafiias del comercio, de jóvenes escolares, cajeros i mozos de las tien- 
das, se formó un cuerpo de eclesiásticos i personas devotas, con el nom- 
bre de cruzada^ protegido por el obispo jOabafiez i Hecacho. (Cavo, 
pág. 847). r > 

Craz-Aedo (asesinato de). El 26 de diciembre de 1859 fué asesinado 
en Durango el coronel D. Miguel Oruz-Aedo, por los soldados de su 
batallón, en un motín ocasionado por desavenencias con el general D. 
Jesús Gfonzález Ortega. (Rivera, tomo I"", pág. 100). 

Craz de Tepic (Santa). Desde la conquista de Tepic, se venera una 
gran cruz hecha de tierra i zacate, que está en el Santuario de la Santa 
Oruz, Esta con la peana i rótulo tiene de largo cinco varas i una ses- 
ma. La capilla del Santuario la hizo D. Alonso Hernández Alatorre, 
duefio entonces de la hacienda Guimarais i do las de Papalote i Costi- 
lla. (Mota Padilla, tomo l^ cap. 36, pág. 390). 

Cruz de Puebla (Santa). La parroquia de la Santa Cruz de Puebla, 
fué servida por eclesiástioos regulares, hasta el afio de 1641 en que 
el obispo Palafox les retiró la administración i desde entonces hasta 
1683 quedó todo el barrio que llaman del Alto, agregado a la iglesia 
de San José. En 13 de febrero de 168i se pasó la parroquia a la capi- 
lla de los mestizos, que hoi se nombra Ecee Homo, El día 19 de febre- 
ro de 1693 se trasladó esta parroquia ala capilla de los españoles, que 
hoi sirve de ante-sacristía a la iglesia de la Santa Cruz, i el día 10 de 
abril del mismo aflo se abrieron los cimientos de este templo que se ter- 
minó i bendijo el 23 de marzo de 1 7 U. ( Alfaro i Pifia, pág. 1 99 i vuelta). 

Cuadrillas de bandidos. En 5 de noviembre de 1864 escribió el empe- 
rador Maximiliano a su ministro D. Joaquín Velázquez de León: 

"Mi Gobierno está determinado a emplear todo su empeño i ex^rgia. 
Si hasta hoi ha usado de indulgencia con sus adversarios políticos, para 
dejarles tiempo i ocasión de conocer la voluntad nacional i unirse a ella, 
en adelante tiene la imperiosa obligación de combatir a aquellos, pues 
iu bandera no lUva ya eredo polUieo, átno pretexto para el robo i la mor 



/ DB OUKlOSIDÁDfiS HISTÓatCAS. 159 

i 

tanza. Mis deberes de goberano me obligan a proteger al pueblo coa 
brazo de hierro, i para corresponder a los deseos altamente expresados 
por todas partes, declari^mos como Jefe de la Nación, con pleno eonMn- 
tímienío de nuestra sagrada misión i del deber que nos hemos impuesto, 
que todas las gaviUas armadas qu^ recorren todavía algunos puntos do 
nuestra bella patria, asolándola, turbando i amenazando al laborioso 
ciudadano en su trabajo i en su libertad, deben ser consideradas como 
ctiadrillas dé bandidos, i caer, en consecuencia, bajo la inflexible o 
inexorable severidad de la lei Mandamos por lo mismo a todos los fun- 
cionarioSi magistrados i jefes militares de la Nación laa persigan i las 
aniquilen con toda fuerza." (Méjico al través de los Siglos, tomo V, 
pág. 727). 

Cuanamóa* Los indios de Nayarit adoraban algunos ídolos, principal- 
mente tresy a los cuales daban los nombres de Tayoapa, Tate i Ctiana^ 
moa. (Alegre, tomo 3^, pág. 197). 

Cuando se vistieron los yuatecos. En 1552 mandó el licenciado Toman 
López, oidor de la audiencia de Guatemala i visitador de Yucatán: 

"Y porque es. gran deshonestidad que las mujeres anden desnudas, 
como andan entre ]<^ naturales, i grande ocasión a enfermedades con 
el poco abrigo, desnudez i falta de camas en que dormir. Mandó que 
de ninguna manera las indias dejasen de traer una camisa larga i enci- 
ma su huípil, i los indios sus camisas zaragüelles, i que todos procura- 
sen traer calzado, a lo menos alpargatas, i que se les procurase intro- 
ducir toda limpieza en sus casas i personas, en especial en tiempo de 
enfermedad y crianza de sus hijos." (Oogolludo, Hist de Yucat, tomo 
1?, lib. 5?, cap. 19, pág. 489). 

Cuartel de San Juan Bautista. £1 término cuartel^ dice Govarrubias, es « 
militar i significa la división de la tropa en cuatro partea. De aquí se 
dijo de las divisiones de la población, distrito, barrio, etc., donde acam- 
. paban las tropas, i después dieron este nombre al edificio especial des- 
tinado al alojamiento de los soldados. 

En 1811, el gobernador del que es hoi Estado de Tabasco, D. Andrés 
Girón, derribó la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista i con los ma- 
teriales fabricó el cuartel principal (Gil i Saenz, pág. 125). 

Cuurtlilos* Derivado diminutivo de etiaríOt llamado así por ser la 
cuarta parte de un real. 

El día 8 de marzo de 179 i comenzaron a circular en Méjico las mo- 
neditas de plata que en el país llaman euarUlUts, 

Cuatro Ciénagas. Don Pedro de Naba, comandante general de las Pro- 
vincias Internas, ordenó el 25 de mayo de 1800, se erigiese una villa 
en el punto de las Cuatro Ciénagas (Coahuila), que era una de las ha- 



Í60 DICCIOHARIO 



oiendas del marqués de San Miguel de Aguayo. (López Portillo» pág. 
466). 

Caaullteill6€ (prisión de). Del mejicano 0uau/i¿K, águila, i ¿emoo, bus- 
car, indagar, mirar: vista o mirada de águila. A los 75 íím de lucha i 
en los momentos más desesperados, oercado por los bergantines manda- 
dos por Gonzalo de Sandoval i por las. fuerzas de Pedro de Alvarado, 
de Luis Marín i Francisco de Lugo, salió con su familia i principales 
en 50 piraguas i canoas que ya tenia preparadas. 

'*£1 Garcia de Holguin alcanzó a las canoas, e grandes piraguas en que 
iba el Guatemuz, y en el arre del, y de los toldos, e piraguas, y aderezo 
del, y de la canoa, le conoció el Holguin, y supo que era el grande se- 
fior de México, y dixo por sefias que aguardassen, y no querían, y el 
hizo como que les queria tirar con las escopetas y ballestas, y huno el 
Guatemuz miedo de ver aquello, y dixo: "No me tiren, que yo soy 
el rey de México, y desta tierra, y lo que te ruego es, que no me lle- 
gues a mi muger, ni á mis hijos; ni a ninguna mujer, ni a n}ngana cosa 
de lo que aqui traigo, sino que me tomes a mi, y me Heves a Malinche:" 
y como el Holguin le oyó, ^ se gozó en gran manera, y le abragó, y le 
metió en el vergantin con mucho recato, a él, a su muger, y a veinte 
principales que con él iban, y les hizo asisentar en la popa en vnos pe- 
tates, y mantas, y les dio de lo que traia para comer.' 

En esto llegó Gonzalo de Sandoval y dixo a Holguin que le diesse el 
prisionero. Se trabó una disputa entre ambos, que hubiera terminado 
malí si sabedor de esto Cortés no manda incontinenti al Capitán Luis Ma- 
rin i a Francisco de Lugo para que llevaran a los presos i a los capita- 
nes Sandoval i Holguin." 

^ Ya en presencia de Cortés le dijo Cuauhtemóo, por medio de Marina 

i Aguilar: *'Sefior Malinohe, ya yo he hecho lo que estaua obligado en 
defensa de mi ciudad, y vassallos y no puedo mas, y pues vengo por 
f uerga y preso ante tu persona y poder, tom^r luego esse pufial que traes 
en la cinta, y mátame luego con él." ^ 
Estf^ prisión fué el 13 de agosto de 1521. 

CliaullteillÓC (lagar de la prisión de). Acerca del lugar donde fué he- 
cho prisionero CiAauhtemóc, se han suscitado varías disputas. El Barón 
de Humboldt, dice: "que de las indagaciones que hizo con el sabio P. 
Fichardo de la Profesa, resulta que fué en un gran estanque que había 
entre la garita de Peral villo, la plaza de Tlaltelolco y el puente de Ama- 
xáe; opinión que resulta confirmada, porque hace mención Ixtlitxúehitl 



1 Aqaf se nos ocurre preguntar si el Ho1e;uín sabía la lengona mejicana. 

2 Beroal Díaz del CastiUp, Hist. verd. de la cong. de la Naeva España, cap. 156. 

3 Id., id. 



DE CU&IOSIDÁDBB HISTÓRICAS. 16 1 

■ " i a i i ■ ■!■■ i« « I . II II ■ I I ■ lili I I II III ii I II m i I I ■ iii I 

de ana pequeña laguna que había allL Esta era una caleta por donde 
se embarcaban para Atzcapotzalco, ó sea un fondeadero por donde tam 
bien se embarcaron el rey líétzahualeoyotl y el rey Ixoomtli de Méxicoi 
cuando á la cabeza de trescientos mil' tezcocanos y mexicanos marcha- 
ron á destruir el imperio de los teopanecas, y con él al tirano Maxtla. 
Todavía existen muchos fragmentos de lanzas y flechas de obsidiana 
en aquella llanura de nuestra Señora de los Angeles, y yo poseo un re- 
gatón de macana recientemente hallado, que figura una púa con varios 
canales que hacian incurables las heridas que causasen. Verdaderamen- 
te es horrible aquel lugar .... et campos ubi Troya fait .... ¡Qué mal 
' correspondieron los españoles á la generosa hospitalidad que en él reci- 
bieron de sus reyes, y de este pueblo magnánimo y hospitalario! Nada 
pudo satisfacer su rabiosa sed del oro, y su insaciable codicia, mayor 
acaso que el océano que atravesaron para agredir á hombres sinceros 
que les eran desconocidos, y que por tanto, en nada les habían dado el 
menor motivo de queja. Ni el oro derramado en abundancia, ni las ca 
rioias más obligantes y cordiales pudo desarmar la saña de estos mons- 
truos lanzados sobre las costas de Zempoalan: cada e^afiol de éstos ve- 
nía poseído de una legión de furias infernales como los de Vespasiano. 
¿Qué se hizo si no la antigua grandeza de este suelo dichoso] (dónde es- 
tá su abundancia! ¿dónde su innumerable población? Todo desapareció: 
nada existe sino los vestigios de la crueldad española. Desde el 12 de 
agosto de 1521, los aztecas quedaron esclavizados con su monarca: ata- 
do éste en un potro de tormentos, fué requerido para que entregase el 
oro que le demandaban, como si fuera una propiedad castellana; mas 
la constancia del príncipe en sufrir los ardores del fuego, supo burlar 
y. avergonzar la codicia de Gortés: dejólo por entonces con vida; pero, 
sólo fué para quitársela después, pendiente de un árbol: su presencia le 
era insufrible, porque en ella tenía un tenaz é inexorable acusador. 
Los mexicanos marcados en la frente con el sello de fuego de la escla- 
vitud castellana, fueron trasladados más allá de los/ mares, ó condena- 
dos al trabajo de las minas y estancias de los españoles, ó á reparar es- 
ta misma ciudad que hoy se presenta á nuestra vista, destruida antes 
por cincuenta mil zapadores. Delsde aquel malhadado día, ¡qué diluvio 
de males no han llovido sobre este suelo! ¡Qué lágrimas 90 se han de- 
.rrámado en el discurso de tres siglos!. Aquellos monstruos de^barbarie 
é ignoranciai ¡cuántas trabas üo pusieron á las ciencias, á las artes, al 
comercio y á la navegación! ¡Cuánto no trabajaron por perpetuar aquí 
la ignorancia y la superstición^ armas fuertes con que se atan los inge- 
nios y se vincula para siempre el reinado del terror!' ' 

, . , .El ayuntamiento de México, para excitar el celo patriótieo de 



162 DICCIOVABXO 



sus oonoiadadanoi, debe marcar este sitío^ colocando en el miimo una 
sencilla columna con la siguiente inscripción: 

"Pasajero, ^ 

aqui espiró la libertad 

Mexicana 

por los invasores castellanos, 

que aprisionaron en este lugar 

\ al emperador 

Quauhtemóc 
^ en 12 de agosto de 152L 

¡Odio eterno á la memoria execrable 
' de aquellos bandoleros!" 

(Femando de Alba Ixtlilxuchitl, Horribles crueldades de los con- 
quistadores de Méjico, pág. 50, mota). 
Caaahtia de Morolos (sitio de). El nombre Cttauhtla es alteración del 
mejicano Cttaukílan^ que significa junto a loa ágmlas^ compuesto de 
cmmMlij águila, i de iUm^ junto; aunque también puede proceder de 
eudhuitl^ árbol llamado asi, i el abundancial tla^ con lo que significa ar- 
boleda o bosqua Primero llevó el distintivo de Amilpa^ palabra forma- 
da de Ámüli i pa, que vale "en las tierras de regadío," de manera que 
Cuauhtia Árnica quiere decir <<en las tierras de regadío junto a las 
águilas." 

A solicitud del Ayuntamiento del Estado, en 1828, el Congreso, por 
decreto de 6 de abril de 1829, concedió a la población el titulo de Ciu- 
dad Eeroiea de Jíorélos^ por la defensa que hizo allí el cura D. José 
M* Morolos^ sitiado por Calleja desde el 19 de febrero de 1812 hasta 
el 2 de mayo, en que rompió el sitio después de una terrible lucha. 

A pesar de estar esta ciudad en un Valle i a la orilla de un rio va 
deable por todas partes, sostuvo Morelos 73 días de sitio i lo rompió 
cuando quiso. 

Los historiadores no están de acuerdo e& los detalles de este memo- 
rable acontecimiento, que dio tanto renombre a Morelos i costó al go- 
bierno español dos millones de pesos. 

Las fuerzas realistas al mando de D. Félix Calleja i del brigadier D. 
Ciríaco del Llano, eran: 8,790 hombres con 25 piezas de varios calibres: 
I, batallón de 8. Luis con su jefe el coronel Agustín de la Peña; II, ba- 
tallón de Granaderos a cargo del mismo jefe; III, el escuadrón de Pue- 
bla, cuyo jefe era el teniente coronel D. José Enríquez; I Y, el batallón 
de **Lobera," a cargo del mismo jefe; Y, el batallón *^Unión/* dirigido 



»8 CURIOSIDADES HISTÓBICAS. 163 

por el coronel J. Oamiaud; VI, el batallón de *'ABtarias," por el coro- 
nel D. Juan Oandamo; Vil» '^Expedicionarios de Espafia," por el co- 
mandante D. Anastasio^ Bastamante; VIH, ''Fuerzas de Méjico i Ye- 
racruz," por el comandante J. Andrade; IX, ''Guerrillas BeaUatas/' por 
id.> id.; X, "Dragones de Tulancingo," por el comandante Martín An 
drade; XI, batallón '^Corona/' por el coronel D. José M? Echegaray; 
XII, escuadrón 'ayermo," por Jos comandantes Acha i Huidrola; XIII, 
batallón ^^Guanajuato," por el coronel D. Saturnino Samaniego; XIV, 
escuadrón '^Ouarnavaoa," por el comandante Armijo, i XV, "Patrio- 
tas Bealistas," por el comandante Lambarri 

Las fuerzas del general Morelos i de los brigadieres Bravo i Galea- 
na eran 1,350 hombres i 30 piezas de vaiúos calibres; I, '^Libres de 
Ouauhtla," mandados por los coroneles Valle i Escoto; II, batallón 
de ^^Independencia," por el brigadier H. Galeana; III, batallón de 
*^Oosta Grande," por el coronel Mariano Ramírez; IV, batallón "Bra- 
vos de Tixtlá," por el coronel D. Rafael Moreno; V, batallón "Patrio- 
tas de Guauhtla," por el comandante Oarranza; VI, "Oompatiia de Tla- 
pa," por el coronel Vázquez; Vil, "Regimiento de Teloloápan," por el 
coronel D. Perfecto García; VIII, "Oompafiías de Petatlán," por el co- 
mandante D. Marcos' Urzáa; IX, "Oompafiía de Patriotas de Hueta- 
mo," por el coronel Garduño; X, "Oompafiía de Oosta OLioa," por el 
coronel D. Manuel Ordiera; XI, "Legión de Amilpas," por el coronel 
D. Mariano Matamoros; XII, batallón de "Ohilpancingo," por el coro- 
nel D. Víctor Bravo; XIII, "Patriotas del Sur," por él comandante 
Pinzón. (Memorias inéditas escritas por el testigo octilar de los acon- 
tecimientos, D. Felipe Montero). 

(Advertencia: este documento es inédito i de gran importancia para 
la historia de Méjico.) 

Los gastos del sitio de Ouautitla importaron al gobierno español dos 
millones de pesos. (Oavo, pág. 931). 
Cuencamé* Se cuenta que. el nombse de Ctiencamé provino de que pa- 
sando unos arrieros por este lugar, se paró el que iba delante, i el de 
atrás gritó: ¡arrea! i el otro contestó: ''espera que la evsnea meé" (Allí 
llaman ct£6nca a las muías.) El siguiente documento desmiente este 
dicho vulgar. 

. £1 primer misionero que estuvo en este pueblo, fué el Padre Fraa- 
cisco Ramírez, según una carta que escribió en 31 de agosto de 1594: 

"Trájonos Su Majestad, dice, a principios de agosto a este pueblo de 
Ctbencuemñ (hoi Ouencamé), el cual está en un valle mui ejipacioso i 
mui ancho, coronado de hermosos montes. Está entre dos ríos las Ma- 
sas i Guanabal" (Alegre, tomo 1^, pág. 284.) 



164 B10CI0VABI9 



El ooaTento de la Forisima Oonoepoida de Oamaoamé se erigió en 
1589. Allí veneran el Santo Oristó de Mapimf. (Mota Padilla, tomo 
3^ pág. 206.) 

CaerarfvHOII (vaiallos de Oortés en). Del azteca Cuatihnahuae^ que 

rignifioa rodeado de bosques: de etiatbhtkit bosque, i náhuae^ rodeado. 

En 15S0 mandó la Audiencia de Nueva Espafla a contar los pueblos 

vasallos que Oortés tenia en Ouemairaca, según se ve por el siguiente 

documento: 

"Oon el dicho Alvarado (Domingo de) escribimos á Vuestra Magos- 
tad, el estado en que teníamos lo de la cuenta que le abia de f asor de 
los vasallos de que Vuestra Magostad fizo merced al Marqués del Va- 
lle, quera que hablamos nombrado para la dicha cuentf personas de 
parte de Vuestra Magostad, las que convinieron conforme a las que el 
dicho Marqués nombró; a las quales dimos la ynstmcion de lo que 
nos parezio que con venia de lo que debian f azer, de la qual ansi mesmo 
ymbiamos copia; asi nombrados comenzaron por Coadnaguaea^ que fue 
el pueblo quel dicho Marqués primero sefialo, e estuvieron todalaQua* 
resma pasada en contar una de las c^bezeras del dicho pueblo^ el qual 
tiene mas de veinte, e aun no lo acabaran e viniéronse los dichos con* 
tadores, e según de lo que de palabra nos dixeron, e Vuestra Magostad 
verá por el parecer firmado de sus nombres nos dieron con zuramente, 
tiénese por tan dyficnltosa la dicha numeración, que casiesymposibla" 
(Oartadel Abdyencia de México a Su Magostad sobre varios asuntos 
de gobierno. — Temyxtitan.— México — ^Agosto 14 de 153L — Documen- 
tos de Indias, tomo 41, pág. 43 i vuelta.) 

CaernaTaca (4glesia de Guadalupe de). Este templo lo construyó el 
Dr. D. Manuel de la Borda, hijo del minero D. José. El mismo Doctor 
construyó los jardines de la casa que tuvo en aquella ciudad, en la que, 
afios después, recibió al arzobispo Haro, en la visita que hizo a aquella 
parte de la diócesis, i le dio una función en los mismos jardines, ilumi- 
nados con luces de colores i f usgos artificiales. Allí murió D. Manuel 
de la Borda el diaSO de mayo de 1778. (Dice. Univ. de Hist i Oeog.) 

ClleTa de la Jarcia. Ouatro leguas más allá de Nejapan (Oajaoa), fren- 
te a un pueblo que se llama San Juan de la Jarcia, se eleva a con- 
siderable altura f na montaña, coronada por una pefia tajada, inaccesi- 
' ble completamente por uno de sus costados. En este lugar tenían su 
adoraiorio los indígenas. A allí se dirigió Fr. Juan Buiz, acompafiado 
de varios idólatras. Llegó a la parte superior de la pefia, buscó un lu- 
gara propósito para su intento. De un risco ató el extremo de una gran 
soga que llevaba i se ató él con el otro extremo i puso la cuerda en manos 
de los indios para que lo fuesen descolgando. El fraile no ^e f^rredró 



1>E CCtllOSiDADBS mSTÓRICAíl. 165 



ante aquel hecho peligroso i atrevido. Llegó adonde estaban loa alta- 
res i los derribó. Frai Juan murió en 1604. (Gay, tomo 2*, págs. 61 
i 62). 

Culcatláü. Del azteca, que significa lugar de cantores, coippuesto de 
cuieOf cantar, itlán, lugbr o tierra de. 

El pueblo de San Bautista Ouicatlán lo dio Hernán Oortés en enco- 
mienda a Juan Tirado i a Gonzalo de Robles. (Gay, tomo I?, pág. 273). 

Gullltpa* Del naoa cuitlapan, que significa muladar. 

Opina él Sr. Martínez Gracida que se deriva de cuihapan, dé et¿¿foa, 
■ quitar, i apan, río. 

La vilUa de Santiago Ouilapa, situada cerca del río Valiente, del Es- 
tado de Oajaca, es memorable por haber sido allí injustamente fusila- 
do el patriota D. Vicente Guerrero, el 15 de febrero de 1831. 

Guilapa. En 1604 se erigió el convento de Ouilapa, poco más de una 
legua al sudoeste de la ciudad de Oajaca. El primer prior fué Fr. Je 
rónimo de Ábrego. (Burgoa, pág. 198). 

Cilitzeo de los Naranjos. El nombre tarasco Cuitzeo significa lugar 
de tinajas. 

El pueblo de Ouitzeo de los Naranjos es memorable por haber naci- 
do allí D. Miguel Hidalgo i Gallaga el 8 de Mayo de 1747. 

CUlliacáli* Del azteca Culhuacán^ país de los culhiías o eolhuas, 

Nufio de Guzmán entró en la provincia de Acaponeta i fundó allí 
en 1530 la villa de Ouliacán. Dejó en ella'por capellán al Br. Gutié- 
rrez i los soldados Juan de la Bastida, Diego de Mendoza, los Ibarra, 
Baeza, Tovar, López, Obrera, Alvarez, Alcaraz, Cordero, Avila i Mal- 
donado. 

•umlires de Acultzingo (acción de las). El 28 de Abril de 1862, el 
jefe francés Lorencez (acompañado de Tabeada) ganó en las memo- 
rables Oumbres de Acultzingo (cerca de Orizaba) una acción de armas 
al general D. Ignacio Zaragoza i a sus subalternos los generales D. Mi- 
guel Negrete i D. José Inflaría Arteaga, quien salió herido en una pier- 
na, que se le amputó felizmente en Puebla, adonde se retiró Zaragoza 
con su ejército. (Rivera, tomo P, pág. 190). 

Cttüft de Méjioo (la). Del singular inusitado cana, de cuna^ cunarum, la 
cuna. (Monlau). 

A principios del año de 1601 quedó acabado el edificio de la nueva al- 
bóndiga, i el sitio de la antigua se les dio a cuatro hermanos de S. Juan de 
Dios, quienes el día de S. Matías tomaron posesión i pusieron la cuna. 
Después la fundó Lorenzana, i el arzobispo Núñez de Haro formó el 
reglamento en 1772. (Torquemada, tomo 1-, lib. 5, cap 60). 

CmidllllcAll* Esta población es del Estado de Tabaico. 



1^6 DICOIOKAEIO 



El 8 de septiembre de 1625 se handió el pueblo viejo de Oandaacán. 
Los hfibitantes que pudieron salvarse de la oat^strofe emigraron i se 
llevaron la cruz de la iglesia. En un potrero que estaba entre los pue- 
hl6B de Oucultiupa i Oimatlán, clavaron la cruz el mismo día 8 de 
septiembre de aquel afio, i fundaron el pueblo llamado hoi Villa de Oun- 
duaoán. El congreso del Estado le dio el titulo de villa el 27 de octu- 
bre de 1826. £1 afio de 1860 se concluyó la iglesia parroquial (Gil i 
Saenz, págs. 87 i 239). 

CnpAndarOé Dol tarasco cupandat aguacate, i aro, lugar de. 

Pueblo antiguo^ cercano unas dos leguas de Ouitzeo, estuvieron como 
dieciseis afios allí los frailes agustinos, hasta que en 1566 se hizo priora- 
to. (Basalenque, págs. 86 i 87). 

Cura de Zacapoaxtla. El general D. Pedro Ampudiatomó a Oozcomate- 
pee (6 leguas de. Córdoba) el 1" de abril de 1859 e hizo allí prisio- 
nero, entre otros, a D. Francisco Ortega, cura de Zacapoaxtla, i lo fusi- 
ló el mismo día. (Rivera, tomo \% pág. 88). 

ilustodia de la Catedral de Méjico. Por el año de 1755, ü minero 
francés D. José de la Borda construyó la iglesia parroquial de Taxco, 
en cuya obra material invirtió 471,572 pesos, ademán del costo no me 
nos considerable de ornamentos i vasos sagrados, de los cuales la custo- 
dia que hoi tiene la Catedral de Méjico, i que se hizo para aquella igle- 
sia, costó 100,000 pesos. (Dice. Univ. de Hist. i Geog.) , 



t)B OÜRIOSIDADES tílSTÓBICAd. l6t 



O 



3tbftlcliéli (abandono de). Palabra maya, que significa pintor del po- 
zo oculto; compuesta de oíb^ pintor o dibujador, bal, ocultar, resguar- 
dar, i ehen, pozo. 

El 19 de abril de 18^8 salió una guerilla del pueblo de Iturbide 
(Campeche), i como a un cuarto de legua se encontró con una parti- 
da de unos 800 indios rebeldes. D. Manuel Barrera, juez de paz del 
pueblo, había armado a los vesinos, i el coronel D. Cirilo Baqueiro es- 
taba de jefe militar de la plaza cuando los indios se acercaban al pue- 
blo. Baqueiro se propuso resistir al enemigo; pero al tener 23 muer- 
tos i 1 1 heridos, i tomada la plaza por los bárbaros, salió con las fami- 
lias i enfermos para ^ibalch^n. Esto ocasionó un alarma terrible en 
las 11 poblaciones del partido. A las once de la noche, las familias de 
3Íbalchén, a las que se incorporaron las de Xkomchen, habían anda- 
do ya dos jornadaa A esa hora, unidas a las de Xcupil, se dirigieron 
a Campeche. No quedó un habitante en estas tres poblaciones. XJn 
día después llegó Baqueiro a Xcupil con sólo 40 hombreiT, porque los 
demás habían desertado. A los lados se comtemplaba, debajo de la ar* 
boleda de las haciendas del eamino de Campeche^ a más de 200 fami- 
lias (que antes tenían alguna proporción) calentando al rescoldo una o 
dos tortillas para continuar la fuga a Campeche, adonde llegaron jun- 
tamente con los rocinos de Bolonchén i Jopelchén. (Baqueiro^ tomo 
P, cap. X). 

3ltliup (derrota de)* Nombre maya que significa niedio separado, o 
compañero; compuesto de oit, saltar deslizándose, apartarse, i nup, mi-, 
tad, otro, diferente, etc. 

Este pueblo, cerca de Yalladolid (Yucatán), es memorable en la his- 
toria de la guerra de castaa 



168 DIGOIOKARIO 



Una mafiana de febrero de 1848, el comandante D. Miguel Bolio 
organizó su fuerza en el atrio-dé la iglesia de Sisal, de Talladolid, i a 
las órdenes de los oficiales J), Manuel Oepeda Peraza, D. Antonio Fer- 
nández Montilla, D. Joaquín Mezquita^ D. Manuel Iturrarán i D. 
Francisco Oviedo (hijo) se dirigió a Qitnup; apenas había llegado, 
cuando se presentaron los indios por todas partes como un hormi 
güero. 

Pegaron fuego al caserío i Bolio quedó reducido al atrio de la igle- 
sia, donde se sostuvo hasta las doce del día. De la guerrilla que había 
quedado a retaguardia, al mando del capitán D. Antonio García Po- 
blaciones, no quedaba uno vivo. En esta situación terrible, qaíA Bo- 
lio organizar una fuerza para abrirse paso, cuando los pelotones de in- 
dios \o obligaron a salir en desorden. En las esquinas de las calles i 
atrincheramientos la lucha fué desesperada. Los indios fueron persi- 
guiendo a los del gobierno hasta la entrada de Y alladolid. Oomo tenían 
emboscadas por todo el camino, el que no murió en Qitnup, cayó en la 
huida. En esta pereció el valiente Bolio i los oficiales Montilla, Ovie- 
do, Juan Rosado Sierra^ Saturnino Marín i José Alcocer Tillanueva. 
En el tombate murieron más de 150 soldados. (Baqueiro, tomo 1^ 
cap. IX). 



**^ 



PB CUB1081DADX8 BISTÓBICAS. 169 



Cbalchiliaites* Plarar ca&teilano del nombre azteca cAa^^AtAuí^Z, qne 
significa esmeralda sin labrar. 

El convento de S. Francisco de Chalchihuites, tuvo su creación el 
afio de 1583« Ei) el afio de 1591 se avecindaron alli muchas familias 
tlaxcaltecas. (Arlegui, pág. 73). 
C tiametlft Del azteca chamatlt jactancioso, o de chiamatlf aceite de chía. 

La provincia antigua de Ohametla, corresponde al actual Estado de 
Sinaloa, donde está el pueblo de Acaponeta. 
Cbampoton* Metátesis del maya Potonchán (como puede verse en 
OogoUudo, tomo 1?, lib. P cap. II, pág. 14), que Gomara dicQ que> sig- 
nifica lugar hediondo; pero como los elementos constitutivos no dan esa 
significado, creemos que es alteración de putonchán^ lugar de papaya 
i aguacate pequeño; compuesto de piU^ papaya, on aguacate, i chan, pe- 
queña Son frutas que abundan en Ghampotón, principalmente el agua- 
cate. 

En la carta de relación que Hernán Cortés escribió al reí, desde Se- 
gura de la Frontera de Nueva Espafls^ a 30 do octubre de 1520, escribe 
Putunchán, i el padre Lorenzana en la nota 3, pág. 81 de la Hist de 
Nueva Espafia, escrita por Cortés (Méjico, 1770), dice 'Provincia de 
Potinchán ó Potonchán en Tabasco; hoi se llama el pueblo, la Victo- 
ria. En mejicano, Potonchán significa lugar que hiede.*' Potonchán se 
llama hoi Charopotón. 
CliAlftC€liOte (destrucción de). Palabra maya compuesta de cAon, pe- 
queño, i eenotet manantial o depósito profundo de agua. 

El pueblo de Chancenote de Yucatán es memorable por la heroica 
defensa de sus hijos en la sangrienta guerra de castas. 

El inolvidablo día 10 da febrero de 1848, a las seis de, la mafiana, se 



is 



170 DICCIONARIO 



presentaron anos 1,500 indios armados, al mando de los cabecillas Bo- 
nifacio Novelo i Bemardino Chan. En el acto salió una guerrilla a 
atacarlos, se trabó una lucha desigual, en la que los indígenas, en me- 
nos de 16 minutos, le hicieron 18 muertos, i los demás fueron persegai^ 
dos hasta la plaza. Los 42 hombres que quedaron, de los 60 de la guar- 
nición, se reunieron en el atrio de la iglesia i sostuvieron contra los in- 
dios un nutrido fuego de fusilería hasta las doce del siguiente día. Otra 
guerrilla de 25 hombres, que custodiaba a un número considerable de 
famiiias, se abrió paso a la bayoneta, atrepellando los atrinchera miea- 
iOB enemigos, sobre los cuales pasaron mujeres, ancianos i nifio& In- 
dignados con esto los sitiadores, entraron, se apoderaron de la iglesia» 
asesinaron algunas familias allí refugiadas i prendieron fuego a los al- 
tares, a los paramentos sagrados, a las imágenes, i todo quedó en poco 
tiempo hecho cenizas. Los únicos 25 hombres que quedaban defendien- 
do la plaza a las órdenes de los oficiales Miguel Pardo i Marcelino 
Aguilar, se bajaron de la azotea de la iglesia i a bayonetazos i mache- 
tazos, en medio del humo i del fuego, se abrieron paso, salieron, i se lie- 
varón a sus heridos a Tizimin. (Baqueiro, tomo l^ cap. IX, págs. 347 
i 348). 
C^llUpalft (defensa de). Nombre alterado del azteca ChapaUan^ compues^ 
lo de chaT^rupii^ cosa mui mojada, i <¿an, junto o cerca, o lugar de. 
(Mendoza). 

El virrei Yenegas confió el mando de las provincias de Guanajuato 
i Michoacán al general D. José de la Cruz, i como éste había fusilado 
indigna i cruelmente en Guadalajaru a D. José Antonio Torres, únieo 
eandillo insurgente respetable que defendió en la provincia la libertad 
hasta caer en manos del general realista Negrete, se dirigió a Tizapán 
•on el objeto de iftcendiarlo; pero, no hallando pretexto, se le ocurre 
restablecer el antiguo tributo quitado por las cortes , i odiado por los 
mejicanos. Estos se resisten i el general Cruz insiste i amenaza a los 
indios con una proclama que concluía diciendo que harria correr la »an^ 
ffre de loe inobedieníee , . . • Enterados los indígenas, contestaron: ^*Qne 
corra el sangre . . . . " 

£1 caudillo de los mejicanos en Chápala era el cura D. Marcos Cas- 
tellanos. Tenía de subalternos a José Santa- Anna i Encarnación Rosas. 

El 1^ de noviembre de 1812, José Antonio Serrato, siendo coman- 
dante de la Barca, atacó en San Pedro Ixicán a Rosas, que tenía 20& 
hombres. Este no sólo logró rechazarlo i destrozarlo, auxiliado de las 
fuerzas de Santa-Anna, sino que le quitó 300 fusiles, a pesar de que loa 
indios cuando entraron en el combate no llevaban más que seis armas 
de fupgo, algunas lanzas, machetes i piedras. Dos días después (el 3), 



DB CCET081D4DB8 H18TÓBICA9. 171 

■ I ■ » lili I I I I III ..I . I T ■ 

BoRas i Santa- Anna se pasaron al pueblo de Poncitlán, donde estaban 
los dispersos de Serrato, a las órdenes del comandante de aquel pueblo, 
D. Rafael Hernández, quien con mayor número que tenia de aquel ve- 
cindario, los de Atotonilco, Oootlán, Tomatlán, Zapotlán del Bei, Aran- 
días, Jamai, Otatlán i mAs refuerzo que le vino de la Barca, se puso en 
defensa para resistir a Bosas i Santa-Anna. El combate duró todo el 
día i la ganaron los indios. Les quitaron 200 fusiles i otras armas a los 
realistas, quienes se echaron al rio, donde pereció la mayor parte con el 
armamento. Los indios vencedores se retiraron al cerro i alli se sostu- 
vieron tres semanas i bajaron a atacar al cura Alvarez que estaba de 
guarnición en Poncitlán. Apenas principió el combate, hicieron una 
falsa retirada al cerro; siguiólos Alvarez hasta ese punto i alli formali- 
zaron la batalla. El tura Alvarez perdió dos cañones, varias armas, 
como sables i pistolas, más de 100 fusiles, i escapó dejando muchos 
muertos i él; herido del pescuezo. Los indios sólo perdieron cuatro sol- 
dados. 

Pocos dias después, vinieron a atacar a éstos de Poncitlán al cerro 
de San Miguel; pero salieron a recibir al enemigo al camino, lo recha- 
aaron i se fueron los indios a situar a su isla de Mezcala en la laguna. 
Alli fué a atacarlos el comandante español D. Ángel Linares, con una 
canoa grande i siete chicas. Los mejicanos salieron con las suyas i des- 
truyeron a los contrarios,' que sólo se escapó una con dos soldados i dos. 
remeros. Linares murió en la acción i Cruz deploró esta pérdida en su 
oficio de 27 de fe)>rero de 1813, al Virrei, i le dice que obró contra sus 
órdenes, pues debia haber dado la batalla con siete canoas que tenía 
preparadas en Ocotláu, luego que llegasen las lanchas i botes que se 
habían mandado construir en el puerto de San Blas. Pasado un mes 
46 la derrota, al saber los indios que venían a atacarlos, salieron al ca- 
mino i en el puente de la Pefia volvieron a derrotar completamente a 
lof realistas, de los que sólo se Mcaparon dos individuos, i de los de la 
bla murió un indio i otro que salió herido. También en el puerto de 
la Vigía, a un lado de Ttalchichilco, se concluyó otra batalla comenza- 
da en el puente de la Angostura, que fué sangrienta. Los indios ma- 
taron en la retirada la mayor parte de la tropa realista, tomaron mu- 
chos fusiles, nn cajón de parque i sólo murieron tres indígenas que se 
dispersaron. 

Estas derrotas hicieron que el general Cruz se empeñase en hacer la 
guerra marítima a los naturales i poner en la laguna una escuadrilla 
para bloquear las oanoas e impedir que metieran víveres en la isla de 
Mesoala, punto principal en que se habían fortificado. En uno de estos 
eombates marítimos en que atacó el general Negrete, cayó sobre él una* 



172 DICCIONABIO 



,-' 



pedrea tan espesai qae salió lastimado en dos dedos de una mano. Era 
asombrosa la agilidad con que los indios roloaban con sus canoas los 
botes enemigos, aunque construidos a la europea. Tomados por los es* 
pafioles todos los puntos del campo de Tlalchichllco^ por donde pudie- 
sen entrarles víveres, quedaron reducidos a un riguroso &itio de ham- 
bre, i de esta estratagema se valieron los sitiadores para hacer rendir 
a los mejicanos en 1817, a los 5 años de lucha. Así se hiaso mediante 
una honrosa capitulación, que no se quiso publicar en las gacetas por 
no lastimar el orgullo castellano. (Cavo, págs. 990 a 992). 

CllSI|ialac« Nobre azteca, lo mismo que Cliapala. 

El primer europeo que vio la gran laguna de Chapalao, fué el capi-. 
tan espafiol Peralmíndez Ghirino en 1529, dt^sde lo alto de un cerro áe 
Tula. £1 cacique de aquel lugar se llamaba Chapalac, de donde tomó 
nombre el lago. (Mota Padilla^ tomo 1~ cap. 4^ pág. 79). 

CllSipnItcpcSC (castillo de). Del azteca ChapoUepec^ que vale cerro o 
pueblo de langostas; nombre formado de chapollin, langosta, i tepeti^ 
cerro. 

En 1783 estaba en deplorable estado la casa, cercas i bosque de 
Cbapultepec: la primera inhabitable, las segundas en el suelo i el ierre- 
no talado i destruido, cuyas ruinas provenían desde que a los Vertís 
se les había nombrado alcaldes de este coto, que lo habían hecho co- 
mún a todos los vecinos i ganados del contorno. D. Matías de Gálvez 
trató de reponer el edificio i su bosque el 26 de abril de 1784. (Oavo, 
pág 344). 

En la época del virrei don Bernardo de Gálvezi que falleció en el 
palacio arzobispal de Tacubaja el 30 de noviembre de 1786, se cons- 
truyó el palacio de Chapul tepec, quo costó unos trescientos mil pesos. 
(Payno, pág. 126). 
ChapUltcpec (Asalto de). El general americano Scott tenía su cuar- 
tel en Tacubaya. El día 12 de septiembre de 1847^ a las tres delatar- 
de, la brigada del general Pilow salió de este punto i se situó en las lo- 
mas del Rei i ocupó los edificios de los molinos. Las fuerzas america- 
nas llegarían a unos 8,000 hombres con numerosa i buena artillería. El 
jefe del castillo de Chapultepec era él general D. Nicolás Bravo i su 
segundo el general D. Mariano Monterde; D. Juan Gano, jefe de la 
sección de ingenieros; D. Manuel Gamboa, comandante de artillería. 
También fueron enviados después a la fortaleza los generales Noriega, 
Desamantes i Pérez. Las fuerzas del castillo ascendían a unos 800 hom- 
bres. 

El día 12, al amanecer, la batería enemiga, situada en la Ermita, rom* 
pió el fuego sobre la garita del KiQo Perdido (de la capital), i al mii- 



DE CÜRIOSID^DKS HISTÓRICAS. 173 

mo tiempo principió el fuego sobre el castillo de Ohapultepec. Santa- 
Ai^na se puso a la cabeza de la fuerza de reserva, compuesta de las bri- 
gadas Lombardini i Rangel, que tendrían como 500 hombres. £i bom- 
bardeo del Oastillo, que empezó a las cinco de la mafianai cerró a las 
siete de la noche, habiendo eausado muchas desgracias. Una sola bom- 
ba que cayó, despedazó al comandante de batallón, Méndez^ i mató e hi- 
rió a 30 soldados. Desde el principio había muerto el general D. Diego 
Pérez. Oomprendiendo el general Bravo que se acercaba la hora del 
asalto, pidió refuerzos al general Santa- Anna^ quien contestó por medio 
de los generales Rangel i Fefia, que no pensaba enviar más tropa al 
eerro hasta que se aeertara la hora del asalto. En esto se presentó el 
general D. Francisco Modesto Olaguibel con una fuerza de 700 hombres 
del Estado de Méjico. 

£1 día 13, al amanecer, las baterías enemigas volvieron a romper el 
fuego sobre el Oastillo. 

El general Santa-Anna^ que en la noche anterior había hecho entrar 
en Méjico toda la reserva, dejando sólo unos 800 hombres en Ghapul- 
tepec^ i de los cuales, escalando las cercas se desertaron muchos, se pre- 
sentó como a las seis de la mafiana en la calzada de Belén con la bri- 
gada de Lombardini i el batallón de Hidalgo, de guardia nacional. 
Bravo, cuando vio el movimiento de los enemigos, avisó a Santa- Anna 
que iba a ser inmediatamente atacado i le pidió parque i refuerzo. Go- 
mo Santa- Anna juzgó que Chapul tepec no sería asaltado, no lo reforzó. 
Los generales Pilow, Quintman i Worth con tres fuertes columnas ocu- 
paron el bosque con sus rifleros que, saliendo del Molino, arrollaron a 
los pocos tiradores que defendían hasta el pie de la fortaleza. Oomen- 
zaron a subir el cerr«. La única resistencia formal que les opuso en la 
rampa i al pie del cerro fué la del valiente i denodado teniente ooronel 
D. Santiago Xicotencatl con un batallón de San Blas; pero flanqueada, 
envuelto i muerto este jefa i la mayor parte de sus oficiales i soldados, 
los enemigos avanzaron por el segundo tramo de la calzada con bande- 
ra desplegada, i una compañía de New York subió a lo alto del edificio, 
desde donde algunos alumnos hacían fuego i eran los últimos defensores 
del pabellón mejieano, que en breve fué reemplazado por el americano a 
las tinco de la tarde. El general Dosamantes fué herido i el general Bra- 
vo hecho prisionero por el teniente Charles Brower. El general Bangel 
marchó por la Verónica, con algunos piquetes, i sé^unió al general don 
Matías Pefia, quien hizo valerosos esfuerzos en la calzada de Chapul- 
pee. En seguida tomaron las garitas de Belén i San Oosrae los genera- 
les Worth i Quintman. Entonces se celebró en la Cindadela ana jun- 
ta presidida por Santa- Anna, a la que oanourieron el g<íneral D. Lino 



174 DICCIOVARIO 



Aloorta, minifitro de la guerra; el general Oorrea, comandante de arti- 
llería; los generales jefes de brigada D. Manael Lombardini^ D. Fran* 
cisco Pérez, el Lie. Betancoart, D. Domingo Romero, ayudante del ge- 
neral Santa-Anna, i D. Francisco Modesto Olagníbel. 

Entre ocho i nneve de la noche terminó la sesión, en la que se acor* 
dó eracuar la ciudad. Se retiraron los cinco mil hombres que había ea 
la Cindadela i los que estaban em las garitas, i D. Ignacio Trigos Ueré 
en su coche desde la Cindadela a la Yilla de Guadalupe al general 
Santa -Auna. (Apuntes para la Historia de la guerra entre Méjico 1 les 
Estados Unidos). 
Cltaquctas* Plural de chaqueta, nombre originado de Jaeques, jefe sai- 
litar de Beauvais, por los años de 1538, e inventor de esta prenda de 
vestir: en francés se dice je^uett&f en ing\éa Jackei, 

Se llamaron los Chaquetas a ciertos voluntarios defensores de Fer- 
nando Vil i que el 15 de agosto de 1808 armaron en Méjico tm tu- 
multo, i en número de más de trescientos, entraron en el palacio del 
virrei D. José Iturrigaraj. El español Ramón Inarra despertó a Ittt- 
rrigaray, quien fué preso i puesto en un coche con D. Juan Colladoi al- 
calde de corte, i el canónigo D. Francisco Tarase, llevado a la Inquisi- 
ción i de allí al convento de Betlemitas. La virreina fué llevada al 
convento de San Bernardo, con un nifio i una nifia. También fué preso 
el Lie. Verdad, quien murió envenenado en la cárcel del arzobispado: 
el padre Melchor Talamantes murió en el presidio de Ulóa i no se le 
quitaron los grillos para sepultarlo. (Cavo, pág. 695). 
Cltaroas* Plural de charoa, que Larramendi deriva del bascongado 
ehareoa, despreciable, ruin, i Eguilaz, del árabe íaraOt '4oca ubi restag- 
nat agua" en Freytag, **hoyos en que se estanca el agua" en Kan- 
mirskL 

El general español D. Francisco de Urdiñola fué el conquistader i 
pacificador de la provincia de Charcas, hoi Estado de San Luis Potosíi 
donde desde 1540 se habían internado los religiosos. (López Portillo, 
pág. 20). 

El convento de Charcas de Jalisco se fundó el año de 1571. [El pri- 
mer custodio i prelado fué Fr. Antonio de Segovia, que vino en 1531 
i trajo la imagen que se venera en el Santuario de Zapópan. (Alfaro 
i Pina, pág. 307). 

El convento de Santa María de las Charcas lo fundaron los padres 
franciscanos en 1574. Lo quemaron los indios, i en 1583 fué reedifica- 
do con la cooperación de D. Juan de Oñate, quien descubrió el mine- 
ral de Charcas. (Arlegui, pág. 66, i Mota Padilla, tomo 3^, pág. 208). 

D. Juan de Oñate descubrió las ricas minas de Charcas, Ziehú i San 



DS CTTBIOSIDADBS HISTÓRICAS. 17B 

■ ■ ■ ■ ■ ■ 

Laia, i las pobló de españoles. (D. José de Birera Bernardee, cap. Tf 
pág. 32). 

Charay* Nombre cahita, derirado de charo; del tarasco cAaroen. 

En 1769 se sablevaron los indios de Oharay, Sinaloa. (Docum. para 
la Hist de Méjico, 1* serie, voL 31, tomo 2^, pág. 52). 

CMaro* El paeblo llamado Charo (del tarasco eharoien^ que significa al 
rei nifio, i Charao, tierra del rei peqaefiaelo) se pobló de Qspafiolea en 
1550. De este lagar exportan un pescado chico como una sardina, lla- 
mado eharal (Basalenque, págs. 66 i 67). 

Wiautia de la Sal. Del azteca Chiauhotli, lodo espeso qne se forma tm, 
el camino transitado, compnesto de e7*taAuac, grasicnto^ i otli, «amina 
Tres meses estuvo Morelos en Ghilapa, i a mediados de noriembre 
salió para Tlapa, donde se le incorporó el padre Tapia, i siguió para 
Ghautla de la Sal. Allí estaba atrincherado, en el convento de agusti- 
nos, el rico espafiol D. Matoo Musitu, con mucha f aerza. Entre sus ta- 
fiones tenía el llamado "mata Morelos.'' Musitu hizo una salida i fué 
derrotado; replegóse al convento; pero aquella fortaleza fué tomada por 
Morelos, i Musitu con algunos espafioles cayeron prisioneros i fueron 
fusilados. (Oavo, pág. 908). ^ 

Chiapas (primeros espafioles en). Del azteca ehiápan, sobre el agua o 
río de chia o sobre la ehia; nombre compuesto de ehia^ cierta semillita 
con que se hace refresco (cuando se echa en el agua se parece mucho a 
los huevecillos de la rana) i de ápan, en o sobra 

En 1526, el tesorero Alonso de Estrada dio a Diego de Masariegos 
título de capitán, para sujetar i apaciguar la provincia de Chiapa i de 
poblar para asegurarla. 

Halló el capitán Mazariegos resistencia en los de Chiapa, i aunque 
hizo muchas diligencias para pacificarlos por amor, no lo pudo lograr. 
Retiráronse los indios al pefiol en que vivían, i allí se defendieron al- 
gunos días; i después de haber peleado mucho, fueron entrados por 
fuerza, i continuando en su propósito, los que quedaron, con otros que 
se les juntaron en otro sitio, pelearon hasta que no pudieron levantar 
los brazos, i viéndose perdidos, con sus mujeres e hijos se despeñaron 
por la parte del río que es altísima, i allí perecieron tantos, que de mu- 
chos que eran quedaron poco más de dos mil. I el capitán Diego dd 
Mazariegos los bajó del cerro adonde antes vivían e hizo que poblasen 
en un valle a orillas del río, una legua del sitio que tenían antes, que 
es el pueblo que persevera hoi, i tomóselo para sí, dando a Oinacatlám 
a Pedro de Estrada, su hermano de madre. £1 P de marzo de 1528 
fundó Mazariegos a Yillareal. Don Luis de Luna i Pedro de Horozco 
fueron los primeros alcaldes, i loa primeros regidores Pedro de Estra- 



176 DICCIOVARIO 



da, Francisco Qi), Francisco de lintorne, el bachiller Alonso de Agm- 
lar i Francisco de Ghaves i Bernardo de Coria, primer mayordomo de 
la yilla Cristóbal de Morales i procurador Antonio de la Tbnré. 

£1 viernes 6 de marzo de 1528 se reunió el primer cabildo i se en- 
tregaron al alguacil mayor las prisiones de la cárcel, que fuelron cinco 
pares de grillos i unas escopetas. I mandaron al dicho alguacil mayor: 
**QiM ?utga poner en ¡a plaza deaia viila una picota de madera. E que 
ponga en el cerro que está junto desta Mía en la salida hacia la eierrm 
una horca de nuídera en la cual Be execute la justicia" 

¡Una picota para azotar i una horca para decapitar a los desgraéia- 
dos indios que no se sujetaban a la esclaritud, se hicieron en Yillarreal 
antes que fundar una escuela, que no hubo allí pasado un siglo! 

Después, el dia 31 de marzo de 1528, por orden de Mazariegos, los 
vecinos de Yillarreal se pasaron al vallé de Hueizacatlán, de la pro- 
vincia de Ghiapas, i fundaron i asentaron la Yillarreal, *'ó mandaron 
poner en la dicha pla^a á un lado della la picota, donde se han deexer- 
citar las cosas de justicias. Y asi mismo mandaron poner la horca en 
un cerro quo está junto al dicho assiento de la dicha villa, á la parte 
• del oriente." (Remesal, pág. 267, lib. 6, cap. XIY, §§ 26, 268, 269). 

Chiapas (colegio de los jesuítas en). En 1670, doña María de Alva- 
rado dejó una hacienda con sesenta mil matas de cacao, catorce casas 
i otros bienes para que se fundara el colegio de la Compañía de Jesás 
en San Cristóbal de las Casas. D. Juan de Figu<^^roa dejó para el mis- 
mo objeto otra hacienda de cacao. £1 colegio se fabricó en el terreno 
que ocupaban las casas de D. Juan de Yaltierra de Eivadeneira, quien 
lo donó por testamento hecho en 1671. Dofía Agustina de Santa Cruz 
dio mil pesos para la fábrica. (Alfaro i Pifía, pág. 285). 
ClliCOütepec* Del azteca chicóme^ siete, i tepetl, cerro: siete cerros. 

La cabecera del partido de Chicontepec (Yeracruz) fué el pueblo de 
Huayacoeotla, hasta el afío de 1790 que el subdelegado D. Manuel 
Yaldés la trasladó a ebie lugar por convenir así a su salud e intereses. 
La parroquia, de cal i canto, fue construida a principios de este siglo. 
Es de tres naves i grande, el techo de paja. Hai tres fuentes de agua 
muí buena. (Fages, págs. 107 a 109). 
VUellIcapa* Del azteca Chichieápan, que- vale a^ua amarga, de 0^4- 
ehiCf amargo, apan^ agua. 

El nombre de Chichicapa significa en lengua mejicana río amargo o 
de aguas amargas, insípidas. El pueblo está a la margen de un río co- 
Ko a dos leguas de Ocotíán. En pocos afios los conquistadores acaba- 
ron con los indios. (Burgoa, pág. 224). 
VHilmahlia» Probablemente es término azteca formado de Xieumuh- 



PK GORICBIDAPBS UlSTÓBlCilS. 177 

Ateo, compuesto de x«, asi, i de euauhuat síncopa de cuauhucicqui, seco: 
asi seco, arenoso. 

En 1697 visitaron este lugar los frailes Jerónimo Martínez i Alonso 
Briones, quien llamó al sitio "Nombre de Dios/' Según Arlegui, unos 
indios julimes descubrieron a dos frailes franciscanos, en 1765, las mi- 
nas de Ohihuahua, i en 1708 se comenzó a poblar la villa con solas tres 
farailias. Fué erigida en villa en 1718 i en 1733 tenía ya unos 25,000 
habitantes. Por este tiempo el general D. Manuel de San Juan sacaba 
de nna mina, cada semana, veinte arrobas de plata. 

San Felipe del real de Ohihuahua era el límite norte del reino de la 
Nueva Bizcaya, cuya capital era Durango o Guadiana. Se llamó San 
Felipe por haber sido D. Juan Felipe de Horozco el que consiguió el tí- 
tulo el afio de 1718. (Mota Padilla, tom 2^ pág. 290). 
Clllllialtitláli* Del azteca chimalli^ escudo, i do titlán^ lugar de: pue- 
blo del escudo. 

fX convento de Chimaltitlán se fundó el afio de 1616, a 40 leguas de 
Zacatecas. (Mota Padilla, tomo 3^, pág. 216). 
#lllniicates (asesinatos de). Plural de chinacate, del azteca xinaca, des- 
nudo. So aplica al ave sin pluma. 

En 1814, D. Felipe Terán, tiránico i fanático defensor de Fernan- 
do YII, cometí^ en Aguascalientes iniquidades sin cuento. Era el jefe 
de las guerrillas de los chinacatea, como se llamaban entonces a los inde- 
pendientes. El obligaba a los que residían en Oalvillo, Tabasco, Juchi- 
pila, Paso de Soto, Teocaltiche i otros lugares, a trasladarse con sus 
familias a Aguascalientes, a radicarse en esta villa, i desgraciado d» 
aquel que desobedecía. Abandonaban los infelices sus intereses i sus 
hogares i no podían salir de la población, porque la suspicacia, el es- 
pionaje, estaban siempre vivos, siempre despiertos. A juicio de éste (i 
su juicio «ra decisivo e inapelable) el que pretendía salir (a buscar que 
comer, porque se moría de hambre en la población) ora aliado del ene- 
migo, como lo era el que no denunciaba los movimientos de éste, el que 
no acataba los caprichos de Terán. Desde 1814 hasta 1820 se veía en 
Aguascalientes diarios fusilamientos i a veces perecían veinte o más en 
un solo día. (González, págs. 83 a 85). 

También el general D. Yaleriano Weyler, digno representante del 
gobierno de Cánovas del Castillo, hizo en Cuba reconcentrar a las po- 
blaciones a los campesinos, i así murieron de hambre millares de hom- 
bres, mujeres i niios. 
Chinanitla. Del azteca chinamitlf cerca o muralla, i tlan^ lugar de. 

Los primeros espafiolés que visitaron el lugar llamado Chinantift, 
fueron, en 1519, un tal Hernando Barriontos, ITeredia (el viejo), Es- 



178 DlCCli'KABIO 



«alona (el mozo), Cervantes (llamado el Chocarrero), i Pizarra (Qnjt 
tomo 2?, pág. 101). 

Chinantla (acción de). Después de la acción de Xonacatlán, éí ge- 
neral D. Vicente Guerrero se dirigió al cerro del Alumbre, inmediato 
a Tlapa (Estado de Guerrero), lo atrincheró, i al saber que D. Satur- 
nino Sarmiento concfucfa un convoi de Oajaca a Izúcar, se apoderó do 
los principales puntos de la Cafiada del Naranjo, salió mui de madru- 
gada de Acatlán i antes de amanecer sorprendió a Samaniego i le qui- 
tó el convoL Samaniego, completamente derrotado, se dirigió a Iza- 
car, donde la Madrid, también derrotado, reunía nuevas fuerzas. En 
seguida ambos jefes marcharon contra Guerrero, que los esperó en Chi- 
nantla, cerca de Piaxtla. 

Lo atacaron desde que rompió el día, el combate duró hasta la no- 
che, i la victoria quedó por Guerrero, que obligó a sus contrarios a joh 
verse a Izúcar. (Dice. Univ. de Hist. i Geog.) 

Ching^airitO (bando del). Palabra derivada del bable chigtij^ tienda 
de bebida al por menor. 

El 8 de diciembre 1794^ el marqués de Branciforte, con el fin dis 
halagar a los mejicanos, que por su mal gobierno lo odiaban^ publicó el 
bando que llaman del Chinguirito^ por el cual se concedía permiso pa- 
ra elaborar libremente el aguardiente de cafia, prohibido antes hasta 
con excomuniones, porque perjudicaba al comercio de España. Impú- 
sole a cada barril seis pesos de penflión. Branciforte ponderó esta gra- 
cia como ai fuera el don más grande que pudiera dar el Kei a los me- 
jicanos; i ¡vive Dios! que es el más funesto presente con que pudiera 
obsequiarlos: por él se ha despoblado la América en un diezmo, i sus 
fatales estragos los ha causado en la parte indígena, como acreditan 
los cuadrantes de las parroquias: el indio bebe esta agua de muerte, se 
envicia, se destruye su generación e inutiliza. (Cavo, pág. 610). 

CliÍ4ialhUÍte (acción dh). Del azteca chiquihuitl, canasta, espuerta. 
D. Vicente Guerrero se hallaba en el cerro de Chiquihuite i allí se 
presentó el jefe realista D. Félix la Madrid a atacarlo con más de 1,000 
hombres; perro Guerrero logró derrotar a su enemigo. 

dmlula (San Francisco de). Del azteca eholollan, lugar de huida, de 
ck&UM, huir, i Zan, lugar de. 

Muí poco después de la conquista se fundó el templo de San Fran- 
cisco de Cholula. En 18(>1 se establecieron allí los misioneros del co- 
legio apostólico de Nuestra Sefiora de Guadalupe de Zacatecas. ( Al- 
laro i Pifia, pág. 223). 

ChaeáLndirO* En un lugar de Michoacán llamado Chueándiro, exis- 
ten unos baftos famosos, por haberse curado allí enfermos de muchas 



DB CtRlOSlUADES HISTÓRICAS. |79 



dolenoÍAB, excepto los que padecen de sífilis, que se agravan con estas 
aguas. (Alegre, tomo 1?, pág. 89). 

CliarullUSCO* Cuando Cortés, en 1519, partió de Iztapalapa, llegó a 
Ocholopozco, ciudad de unas cinco mil almas. En la carta que Cortos 
escribió al rei desde la Villa de Segura de la Frontera de Nuera Eo- 
pafia (hoi Tepeaoa) a 30 de octubre de 1520, la llama ffuehilohuGhióú, 
(alteración de HuitzilopochcOf compuesto de huitzili^ oolibri, i opoek' 
co); hoi es una aldea conocida por Churubusco, donde está la estación 
del ferrocarril de Tlálpan. (Lorensaua, Historia de Nueva Espafta, 
pág. 78, nota). 

CihlirilllllSCO (batalla de). Los generales I). Manuel Rincón i D. Pe- 
dro M^ Anaya se hallaban en el convento de Churubusoo cuando Va- 
lencia fué derrotado el 20 de agosto de 1847 en Padierna, por los ame- 
ricanos al mando de Scott £1 general Worth, después de tomar a San 
Antonio, se dirigió a atacar el puente de Churubusco, donde estaban, 
obstruyendo el paso dos carros de municiones. Por encima de ellos, 
entre las ruedas, por las patas de las muías que los tiraban, pasaban 
todos confundidos i en masa, dejando abandonada en la calzada de San 
Antonio la mayor parte del parque que con actividad había procurado 
salvar el general Alcor ta. Las fuerzas de Worth, amparadas por los 
carros del parque abandonado en el Puente, avanzaron sobre él: en el 
tiroteo se incendiaron dos de los carros, que hicieron una explosión 
horribla Los americanos se apoderaron del Puente a las cuatro de la 
tarde, habiendo comenzado el combate a las once de la mañana. A la 
misma hora atacaba la fuerza de Twiggs a la del convento de Churu- 
busco, donde estaban Anaya i Rincón. 

Se pidió pertrecho a Santa-Anna i mandó un carro con parque da 
diecinueve adarmes para fusiles que no tenían este calibre. Así fué 
que la desesperación de los soldados llegó a su colmo, cuando oon la 
esperanza de mantener el combate i aun de triunfar, se arrojaron a los 
cajones de parque i despedazándolos con las manos llevaban los cartu- 
chos al cafión, que desgraciadamente era mui estrecho para contener- 

loa Aquel parque sólo sirvió a los soldados de San Patricio, 

cuyos fusiles tenían el calibre correspondiente. 

£n los momentos más empefiados de la lucha i cuando su éxito pa- 
recía más próximo a decidirse en favor de los enemigos, el general 
Anaya subió a la explanada, a caballo, mandó cargar una pieza con 
metralla, i apeándose luego dirigió personalmente la puntería. Las 
chispas del lanza-fuego, que sirvió para disparar la pieza, incendiaron 
el parque i abraluron a cuatro o cinco artilleros i al mismo general 
Anaya. Todos ellos quedaron fuera de combate, menos el general, quies 



180 DICCIOKAMO 



A petar de haber permanecido ciego durante algún tiempo, no abandonó 
el campo de batalla. Kn toda la acción se le vio siempre en el peligro, 
lo miamo qne al general Rincón. 

Cuando se agotó el parque^ cesó el fuego i el enemigo avanzó. £1 
primero que se presentó sobre el parapeto fué el valiente capitán ame- 
ricano Smith, del 3* de línea. I no menos audaz que magnánimo i ge- 
neroso; pues apenas se*cercioró de qne ya no se hacia resistencia, enar- 
bolo bandera blanca e impidió que la turba salvaje que lo acompañaba 
cebara su furor en los vencidos. 

El patriotismo i la sociedad se horrorizan al contemplar entre los 
vencedores que hacían su entrada triunfal en Chorubusco, a una ova- 
drílla de bandidos que con el nombre de conirct^iterrilleraB capitanea- 
ba el famoso Dominguex, i que como auxiliares del ejército americano 
hacfan la guerra a su patria con más encarnizamiento que los mismos 
enemigo& £1 general Anaya, ya prisionero, impelido de un sentimien- 
to de execración i horror, apostrofó al insolente cabecilla, llamándole 
traidor. Guando entró Twiggs, preguntó a Anaya por el parque. — ^^Si 
hubiera parque, contestó, no estuviera Ud. aquí." 

De los 800 soldados de Anaya, había fuera de combate 400. (Apun- 
tes para la historia de la guerra entre Méjico i los Estados Unidos). 



♦»►♦- 



DB CUBIOfilDADES HISTÓRICAS. l81 



üeftnato* Nombre derivado de dean^ procedente del latfn deeanut^ do 
decem, porque su primera significación fué la de jefe de diez soldados 
en el ejército. 

£1 doanato de Gaadalajara comenzó el afio de 1552 por D. Bartolo- 
mé de Itirera, quien renunció la dignidad i rentas por la humilde po- 
breza de la religión de San Frantiseo, i le sucedió en 1570 D. Alonso 
Sánchez de Miranda, que había sido desde 1561 primer chantre. (Mo- 
ta Padilla, toma 3, pág. 57). 
DcoretO constitucional quemado. Del latín de$retum, supino de dee&r- 
no, decidir, fallar, decretar; compuesto de c¿0, i cemo^ resolver, decretar. 

Después de las desgraciadas acciones de Ohichihualco, Tlacotepeo, 
el Limón i Veladero, i la retirada de Acapulco, en la que perdió Mo- 
relos todo su prestigio adquirido en las anteriores eampafias, trató do 
situarse en los campos de Atijo^ que é) mismo fortifieó con sus manos. 
Trabajóse con la mayor constancia en la formación de la Oonstitutión. 

Este decreto constitucional se firmó en 22 de octubre de 1814, en el 
pueblo de Apatzingan, do donde tomó el nombre, i fué recibido por to- 
da la nación mejicana con regocijo extraordinario. El general Oalleja 
lo remitió al cuerpo de oidores, i conformándose con su fallo lo m«ndó 
quemar por mano de verdugo, como se verificó en la Plaza Mayor de 
Méjico la mañana del día 24 de mayo de 1815. (Oavo, pág. 995). 
DeeretO de Hidalgo. D. Miguel Hidalgo i Oostilla, generalísimo de 
América, etc. 

Desde el feliz momento en que la valerosa nación americana tomó 
las armas para sacudir el pesado yugo que por espacio de tres siglos la 
tenía oprimida, uno de sus principales objetos fué extinguir tantas ga- 
belas con que no podía adelantar su fortuna; mas como en las críticas 



169 DrCCIONARlO 



drcunstancias del día no se puedan dictar las providenoias adecaada« 
a aquel fin, por la aecesidad de reales que tiene ol reino para los cos- 
tos de la guerra, se atiende por ahora a poner el remedio en lo más 
mrgentOi por las declaraciones siguientes: 

1 * Que todos los duefios de esclavos deberán darles la libertad den- 
tro del termino de diez días, so pena de muerte, la que se les aplicará 
por transgresión de este artículo. 

2* Que cese para lo sucesiro la contribución de tributos, respecto 
de las castas que lo pagaban, i toda exacción que a los indios se les 
exigía. 

3? Que en todos los negocios judiciales, documentos, escrituras i ac- 
tuaciones, se kaga uso del papel común, quedando abolido el del 
sellado. 

Que todo aquel que tenga instrucción en el beneficio de pólvora, 
pueda labrarla, sin más pensión que la de preferir al gobierno en la« 
rentas para el uso de sus ejércitos, quedando igualmente librea todos 
los simples de que se compona 

I para que llegue a noticia de todos i t<^nga su debido cumplimien^ 
to, mando se publique por bando en esta capital i demás ciudades, vi- 
llas i lugares conquistados, remitiéndose el competente número de 
ejemplares a los tribunales, jueces i demás personas a quienes corres- 
ponda su inteligensia i observancia. — Dado en la ciudad de Guadala- 
Jara, a 6 de diciembre de 1810. — Miguel Hidalgo, generalísimo de 
América. — Por mandato de S. A., Lie. Ignacio Rayón, secretario. 
(Dice. Univ. de Hist i Oeog.) 

Decreto de expulsión. £1 Gobernador del Estado de Qnerétaro, a 
todos sus habitantes, sabed: 

Que el Congreso del mismo Estado ha decretado lo siguiente: 

El Congreso del Estado de Querétaro ha tenido a bien decretar lo 
que sigue: 

1* Todos los militares espafioles que estando sirviendo a sueldo al 
• gobierno español el afio de 1821 no se han agregado a prestar el 
^ismo servicio a la causa de la independeneia, saldrán del territorio 
del Estado en el preciso i perentorio término de treinta días. 

2*^ Se exceptúan del cumplimiento del artículo anterior: 

Primero. Los casados con mexicanas i los viudos, con tal que uno» 
i otros tengan hijos, i que se ejerciten en algún arte, oficio o industria 
lícitos para atender a su familia. 

Segunda Los que tengan sesenta afios de edad ú otro impedimento 
físico que sea perpetuo. (Querétaro, diciembre 15 de 1826). 
Decretos* En 17 de marzo de 1857 se expidió por D. Ignaeio Oo- 



DB C0RIOS1DAD1E8 HISTÓRICAB. 183 

Bonfort ua deoreio, mandando a todos los empleados públicos que ju- 
rasen la Oonstiiacién, so pena de priraoión de empleo. Por sv partei» 
el Sefior Araobispo i los SS. Obispos expidieron circulares a los Garas, 
en las que mandaban no se administrasen los sacramentos a los jura- 
mentados, kasta que so retractasen públicamente del juramento, 

£1 16 de junio de 1859, D. Jesús Gonsálea Ortega condenó a pena 
áe muerte a los eclesiásticos que exigieran la retractación del juramen- 
to de la Constitución. 

En fecha 3 de agosto de 1859, por decreto del Sr. Juárea, se supri- 
mió la legación mejicana en Boma, cerca del Papa. 

El 5 de enero áe 1861, se decreta por el Sr. Juárea que el riátieo 
tutíse llevado ocultamente i que las campanas no se tocasen sino al al- 
ba, al medio día, a la oración de la noche i para llamar a misa. 

El 12 de abril de 1862, el mismo Sr. Juárez, eon motivo de la in- 
vasión del país por el enemigo extranjero, expidió un decreto, decla- 
rando que desde el día en que las tropas francesas rompiesen las hos- 
tilidades, quedaban en estado de sitio todas las poblaciones que aque- 
llas ocuparan, siendo castigados como traidores los mejicanos que per- 
manecieran en ellas, disponiéndose, además, que ningún mejicano de 20 
a 60 afíos podía excusarse de tomar las armas. 

En 30 de agosto del mismo afio, Juárea, a pesar de lo crítico de las 
eircunstanoias, continuó dando leyes de las llamadas de Reforma, i en 
esta fecha expidió un decreto, suprimiendo los cabildos eclesiásticos i 
prohibiendo a los sacerdotes de todos los cultos, usar fuera del templo, 
vestido determinado ni distintivo de su ministeria 

El 26 de febrero do 1863 decretó la exclaustración de las monjas. 

El 5 de tnarao de 1864 declaró el presidente Juárez, por decreto de 
esa fecha, traidor a D. Santiago Yidaurri, que había convocada a loa 
habitantes del Estado de Nuevo León para votar por la guerra o la 
paz i la sumisión al invasor. (Rivera, tomo 1^, paga 95, 92, 97, 118, 
186, 210, 224, 301). 

Decretos notables. El 28 de junio de 1864 expidió el Emperador 
dos deeretos notables: el primero fué asignándose un sueldo de millón 
i medio de pesos anuales, i doscientos mil pesos anuales como suelda 
de la emperatris; 1 el segundo, mandando que los empleados de todas 
las oficinas del Imperio trabajasen todos los domingos i días festivos 
de guardar, excepto el jueves i viernes santo, domingo de Resurrección, 



1 Desde el 10 de abril, día de la aceptación de la corona en Miranar, se atigué 
Eimiliano la cantidad de 126,000$ al mes, i la de 16,<S76*66f a su esposa, lo ^SL9 
eeasUtoía al afio la sama de 1.700,000$. 



184 DICCIONARIO 



de Pentecostés, día de Corpas, el 16 de septiembre, 12 de diciembre i 
dia de Naridad de Jesnoristo; menos los tribunales i juzgadosi que aáa 
el jueves i riemes santq debían estar abiertos (Rivera, tomo 2?^ 
pá^. 31 i 32). 

Este fué el primer trueno de Maximiliano que aterró a todos les 
monarquistas i los disgusté profundamente. 

Decretos del invasor. El 21 de mayo de 1863, el mariscal francés 
Forey decretó en Puebla el secuestro sobre las propiedades muebles e 
inmuebles de los ciudadanos de la república que estaban en armas 
contra la intervención. La llamada Regencia derogó este decreto el 8 
de octubre del mismo alio de 1863. 

£1 21 de Junio de 1863, decretó Forey en la ciudad de Méjioo el 
nombramiento de una junta de treinta i cinco miembrosi p^r& que és- 
ta nombrara tres individuos que formaran una Regencia, i el nombra- 
miento de la llamada junta de notables que había de declarar la forma 
de gobierno que se había de adoptar. (Rivera, tomo P, págs. 234, 
246 i 274). 
Descollado (hechos de D. Santos). Don Santos Degollado fué nativo de 
Guanajuato; durante algunos aflús estuvo empleado en una oficina de la 
catedral de Morelia. En julio de 1854, se pronunció por el plan de Aj^u- 
tía; eu abril de 1855 tomó a Puruándiro, de donde avanzó al Estado de 
Hidalgo i fué derrotado en Tízayuca en 28 de mayo por el general Ta- 
vera. En 13 de enero de 1858 fué nombrado en Guanajuato por Ju^e, 
ministro de la guerra, i en 7 de abril, general en jefe de las fuerzas de 
occidente i norte. En 28 de octubre de 1858, ocupó, por capitulación 
que hizo Blancarte^ la plaza áf* Guadalajara; en septiembre de 1859 fué 
el rompimiento entre él i D. Santiago Yidaurri, en que mutuamente 
se declaraban fuera de la lei i se destituían de todo man40' £1 presi- 
dente Juárez sostuvo i aprobó la conducta de Degollado. 

El 9 de septiembre de 1860, de acuerdo con D. Manuel Doblado, se 
apoderó en Laguna Seca (Estado de San Luis Potosí), de una conducta 
de plata^ perteneciente a particulares, la mayor parte extranjeros, por 
cuyo hecho Juárez mandó fuese preso i procesado. Hondamente resenti- 
do Degollado, se unió a la división del general Berriozábal, a cuyas or- 
denes militó como su subalterno. (Rivera, tomo l^, págs. 8, 12, 13, 81, 
82, 85, 97 i 110). 
Dcnimcia i fusilamientos. De denunciar, del latín denuntiar&y coS' 
puesto de de i nuníiare, anunciar. Entusiasmados los conjurados al 
recibir directamente de Allende la noticia del movimiento ejecutado m 
el pueblo de Dolores,! sin desalentarse por el desgraciado fin que tuvieron 
el mismo Allende i el cura Hidalgo, en Chihuahua, continuaban trabajan* 



DS CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 18S 



■MW 



do on sa maquinacióxii sin que las autoridades hubieran llegado a soepe- 
char la existencia de ella en Yeraomz, hasta el mes de enero de 1812, q«« 
a coBsecuencia de la llegada a aquel puerto de las primeras tropas expe* 
dicionarias que yinieron de la Península para sostener al gobierno de 
la oolonia eontra las fuerzas insurgentes, un sargento del batallón de 
Pardot i Morenos, a quien habían tenido la indiscreción de confiar sv 
secreto, amedrentado sin duda a la vista de aquellas tropas, cometió la 
infamia de denunciar al gobernador, no únicamente la exisiéneia d« 
la conjuración, sino también los nombres de los que la promoMan, En 
▼irtud de esta denuncia, fueron presos el día siguiente D. Cayetano 
Pérez, D. José Evaristo Molina, D. José Ignacio Murillo, D. Bartolo- 
mé Flores, D* José Ignacio Arismendi i D. José Prudencio Silva, ft 
quienes, después de permanecer en prisión por espacio de seis meses, 
mientras concluía el proceso que se les formó, durante el cual he oído 
asegurar a vecinos antiguos de Veracruz, que se empleó respecto de Mo« 
lina el medio reprobado de ofrecerle, por medio de su padre, que sa le 
salvaría la vida si confesaba su delito i denunciaba a todos sus cómpli- 
ces, fueron al fin fusilados el día 22 de julio de 1812, apresurándose 
aquella ejecución antes de que llegara el convoi en que iba de Méjico 
el indulto que comprendía a aquellos desgraciados, i que se dijo que 
con tal objeto se había mandado detener en el pueblo de Santa Fe. 
(Lerdo de Tejada, tomo 2?, págs. 60 i 61). 
l^errota de Hevia por las viejas. De d&rrotarj formado del latín diarup' 
tare, frecuentativo de dierumpere, destruir, despedazar; compuesto de 
dii i rumpere, romper, quebrar. 

El 14 de octubre de 1819 se daba función de maroma en Orísabaí 
en el patio de la casa contigua a la capilla del Calvarla La f uncios 
debía terminar con una comedia. Los frailes de San José de Oraoii^ 
enemigos acérrimos del teatro, salieron de su convento, como lo tenían 
de costumbre, a predicar en las encrucijadas de las calles. Al obscurecer 
se presentaron frente a la entrada del patio en que se efectuaba la ma- 
roma, i comenzaron a fulminar anatemas contra los farsantes i la oon- 
currencia. Salió el subdelegado D. Pedro M* Fernández a reconvenir- 
les, mandándoles que se retirasen a su oonventOi lo que ejecutarom 
inmediatamente; pero como habían salido varios padres a predicar por 
toda la villa, estaban otros en la esquina de D. José Bermúdez (enfreii. 
te de la Botica de la Alameda de la Parroquia). Viendo el subdelegado 
que continuaba la predicación, pasó su queja al comandante D. Fran- 
cisco Hevia, coronel de Castilla, el cual salió de su casa muí irritado, i 
sin respeto alguno se llegó a la mesa, maltrató al orador con términos 
denigrantes e injuriosos, llegando hasta empujarlo con el bastón. Al 



186 DICCIOHIEIO 



rer esto la tarba de fanátíooB comenzó a gritar: ¡Yiva Jesá»! i ¡Muera 
el demonio! que por tal lo tuvieron laa mujeres i muchos hombres, i 
otros alarmándose para morir en defensa de la religión, acometieron a 
Hevia; pero éste se escapó entre ef mismo tumulto i pasó a su cuartel 
a traer a los granaderos, para que se hiciese fuego a la multitud; mas 
lu^^ ordenó que a bayoneta disolvieran los grupos de genta Hubo he- 
ridos i contusos, i aquellos lugares quedaron llenos de ehanekts i rehozot^ 
iOTn^feroM i zartipea, que en su precipitada fuga abandonó el auditorio 
de 1(^ frailes. A este escándalo se llamó Derrota de Reina por las vie- 
jai o la noche triste ds Orizaha. (Arróniz, págs. 526 a 529). 

Derrota de Santa-Auna. El día 2 de enero de 1832 se pronuncióla 
guarnición de Yeracruz contra el gobierno de D. Anastasio Bustaman- 
ta El general D. Antonio López de Santa-Anna se puso al frente de 
los sublevados i el 3 de marzo del mismo afio f aé derrotado en el punto 
llamado Tolomé. (Lerdo de Tejada, tomo 2?, pág. 374). 

Derrota de Oobos. El 9 de agosto de 1860 fué derrotado por las fuer- 
zas liberales en Tepeji de la Seda (Estado de Puebla) el general reac- 
cionario D. Marcelino Cobos (espafíol). Uno de los que más se distin. 
guió en esta acción, saliendo herido, fué el teniente coronel Porfirio 
Díaz, por lo cual se le concedió el grado de coronel. (Rivera, tomo 1% 
pág. 109). 

l^CMgr^® ^^ Méjico. Término derivado de desaguar; compuesto de des i 
agua. 

Oon motivo de la abundancia de lluvia que hubo en Méjico en 1580, 
que hicieron salir de madre la laguna de Tezcoco, el virrei D. Martín 
Enríquez mandó convocar al ayuntamiento e inteligentes, para impe- 
dir en adelante el perjuicio de las inundaciones a la ciudad. Se resol* 
vio en esta junta, que se hiciera un desagüe a las lagunas que rodeaa 
a Méjico, i se señaló por lugar a propósito los bajos de Huehuetoca. 

En 1604, a causa de fuertes i continuadas lluvias, volvió a inundarse 
la ciudad. Este contratiempo obligó al marqués de Montes Claros a 
pensar seriamente en el desagüe que se debía hacer en Huehuetoca, 
negocio que el Rei le había encomendado. En 1607 volvió a inundarse 
i en 28 de diciembre de este afio emprendió D. Luis de Yelasco la obra 
del desagüe de Huehuetoca, bajo la dirección del célebre matemático 
Fr. Juan Sánchez, de la Compafiía de Jesús^ i ayudado por el extran- 
jero Enrique Martínez. Trabajaron en esta gran obra, desde el 28 de 
diciembre hasta el 7 de mayo siguiente, 471,154 jornaleros; 1,664 per- 
sonas se ocupaban en prevenir la comida a los trabajadores; D. Luis de 
Yelasco tuvo la satisfacción de ver correr el agua hasta el principio del 



DE CUBIOSIDADB9 HISTÓRICAS. 187 



conducto aubterráaeo, a las faldas de Nochistongo. (Oavo, Hb. 5^ § 11, 
ilib. 6",§4). 

DesailiOrtizftoióll de bienes eclesiásticos (lei de). La palabra des- 
amortización está compuesta de det i amortizaioión, formada de a i 
muerto, del latín mortuus, de m&ri, morir. 

El 25 de junio de 1866 se publicó la lei de desamortiaación dé bie> 
nes eclesiásticos, redactada por D. Miguel Lerdo de Tejada, Ministro 
de Hacienda» i sancionada por el presidente D. Ignacio Oomonforl 
Todos los obispos protestaron: el de Puebla escribió su protesta el 30 
de julio a bordo del vapor Isabel la Católica^ frente al puerto de Yigo, 
Rarísimos eclesiásticos aceptaron las leyes llamadas de Reforuia, 
uno de ellos fué D. José de Jesús Huerta, cura propio de Atotonilco 
el Alto, obispado de Gaadalajara. (Rivera, tomo P, págs. 27 i 43). 

VcsaHtparndos* Palabra compuesta de des, i amparado^ protegido. 
Hallábanse en Méjico, desde el 18 de octubre de 1603, el padre Fr. 
Juan de Zequeira, del orden de San Juan de Dios, con otros cuatro re- 
ligiosos. El padre Dr. Pedro Sánchez i algunos otros jesuitas interce* 
dieron para que se les diese sitio, i juntaron entre ellos algunas limos- 
nas. El padre Zequeira i sus compañeros, así de las cárceles en que so- 
lían acompañar al padre Hernando Suárez de Ooncha (que murió en 
1607), como en otras partes, buscaban (a ejemplo de su excelentísimo 
fundador) los pobres enfermos i los conducían a su hospital, al que 
dieron el nombre de Nuestra Señora de los Desamparados, por haber 
puesto en él, al mismo tiempo, cuna para niños expósitos, de que to- 
maron jurídica posesión el día 24 de febrero de 1064. (Alegre, tomo 
1<?, Ub. 4, pág. 412). 

Desaprobación de tratado. Vocablo compuesto de de8 i aprohcusión, 

£« 24 de abril (de 1822), el mismo Ministro (español, Anduaga) 

participó que el gobierno español había desaprobado el tratado de 24 

de agosto (1821), celebrado entre 0-Donojú e Iturbide, i había nega^ 

do la autoridad del primero para «oncluirlo. ^ 

En 12 de febrero de 1822, las Oortes extraordinarias de España, 
adoptando el dictamen de su comisión que proponía el nombramiento 
de Comisionados para la América del Sur, con el objeto de negociar 
con las patriotas ravolucionarios sobre las relaciones que debían esta- 
blecerse para lo sucesivo entre España i sus colonias, declararon que 
todos los tratados hechos antes de este tiempo por los comandantes es- 
palóles que envolviesen el reconocimiento de su independencia, debíaB 
■er eonsideradoB como nulos i de ningún valor, por haber sido heohoa^ 



1 Docvm. para la Historia de Méjico, primera serie, tomo 9. 



188 mcoioHABio 



sin oonientimiento de las Cortes, En consecuencia, al día siguie&te 
expidieron tres resolaciones: 

1^ Deolarando nulo el tratado entre O-Donnjti e Itarbide. 

2* Qae el gobierno esp&fíol, por un manifiesto dirigido a los demás 
-gobiernos con quienes tuviese relaciones amistosas, participase q«e la 
nación espafiola, en íodag époecu miraría como Tiolación de los trata- 
dos existentes el reconocimiento, fuese parcial o absoluto, de la inde- 
pendencia de las provincias españolas de ultramar, mientras no estu- 
viesen terminadas las disensiones existentes entre algunas de ellas i la 
Metrópoli, afiadieudo cnanto conviniese a convencer a los gobiernos 
extranjeros, que Espafia no había renunciado ninguno de sus derechos 
sobre estos países. 

3"^ Besolueión que recomendaba al gobierno tomase todas las medi- 
das necesarias i reclamase de las Cortés cuantos auxilios creyese con- 
venientes para preservar i recobrar la autoridad de la España en las 
provincias ultramarinas. (J. B. Foinsett Méjico, a 4 de julio de 1827). 

llespa triados* Habiendo sido denunciados a la Begencia ocho repu- 
blicanos, de excitar odios contra la intervención francesa, fueron, el 21 
de agosto de 1863, presos, condenados a expatriación i embarcados eB 
Yeracruz el 27 del mismo mes. Los principales fueron el general D. 
Miguel Auza, D. Manuel Fayno, D. Agustín del Río i el Sr. Casti- 
llo Yelasco. (Rivera, tomo 1?, pág. 261). 

Despojo* De pespojar, del latín despoliare^ compuesto de (¿6 i spoliaire^ 
despojar, de spolium^ botín. 

El congreso general expidió una lei el 10 de octubre de 1827, en la 
que se despojó a los españoles de los empleos dependientes del go- 
bierno federa], que hasta entonces disfrutaban. Esta lei se dio con mo- 
tivo de la conspiración del padre Arenas. (Lerdo de Tejada, tomo 2% 
pág. 320). 

DespronnnciainientO. De des i pronunciar. 

La ciudad de Veracruz, como otras muchas poblaciones, se había 
pronunciado por el Plan de Tacubaya, que desconocía la ConstituoiÓA 
de 1857, i el día 30 de diciembre de 1857, se despronunció i volvió al 
orden .constitucional: a dicho pronunciamiento siguieron mui de cérea 
el de Ulda, Jalapa, Perote, Tiaxcala, i D. Miguel Negrete, con una 
fuerza considerable, en Santa Ana Cbiautempan^ puso en alarma a 
la ciudad cte Puebla. (Rivera, tomo 1^, pág. 65). 

üesticrro do Labaatida. Palabra formada de des i tierra; fuera de la 
tierra. 

El obispo de Puebla, D. Antonio Pelagio de Labastida i Dávaloi, 



DB OUBIOfilDADEA HISTÓBIGA8. 189 

predicó en aquella oiadad, en la iglesia del Espirita Santo: ^ Con hcbs- 
tanU dolor veo qué el pueblo eristiano mira con desprecio que se míenla 
contra loe hienes eclesiáaticoSf palabras que no podían tener más signi- 
ficado que mover el fanatismo del pueblo, i empujarlo a la svbleva- 
ción i a la guerra. £1 gobierno dispuso inmediatamente que el obispo 
fuese desterrado del país. El 12 de junio de 1856, a las doce i media 
del día, se le presentó el general D. Manuel Chavero, segundo cabo del 
comandante general de Puebla, manifestándole, de parte del goberna- 
dor, D. Juan Bautista Traconis, que quedaba preso, para salir a las 
tres de la tarde de aquel mismo día^ rumbo a Yeracruz i fuera de Ja 
Bepública. El 20 ^ de mayo fué embarcado para la Habana, i de allí 
siguió para Roma^ donde fijó su residencia. (Méjico al través de los si- 
glos, tomo Y, págs. 130 i 136). 

Sestitacion de D. Juan N. Almonte i D. José Manuel Hidalgo. 

£1 Ministro de Kelaciones, D. Francisco Zarco, dirigió en fecha 28 
de enero de 1861, a D. Juan N. Almonte, Ministro cerca de la Corte 
de Madrid, una comunicación, manifestándole que el gobierno desco- 
nocía todos los actos celebrados por él i lo destituía del empleo diplo- 
mático, igualmente que a D. Manuel Hidalgo i demás empleados de la 
legación. 

En fecha 29 de enero, el Ministro de la Guerra, general D. Jesms 
González Ortega, comunicó al mismo Almonte, que tenía el grado de 
general de División, que había sido dado de baja en el ejército raejica- 
no. (Rivera, tomo 1?, págs. 125 i 126). 

Deuda de Méjico. Del lalin debita^ plural de debitum^ débito, formado 
del supino debitum^ de deberé^ deber. 

En septiembre de 1865, después de largos meses de discusiones, se 
había firmado al fin una Convención entre el ministro D. José Fernan- 
do Ramírez i M. Dañó, sobre las expresadas reclamaciones, no com- 
prendiendo las de Jecker. Se fijó en cuarenta millones de francos o 
sean ocho millones de duros la suma que debía pagar Méjico, efectuán- 
dose en títulos de renta mejicana a la par, que el gobierno francés ha- 
bía de repardr de la manera que juzgase conveniente entre los recla- 
mantes. Oomo ya éste tenía a buena cuenta dieciseis millones cuatro- 
cientos cuarenta mil francos, o sean tres millones doscientos ochenta i 
ocho mil duros, que eran lo que representaban las sumas entregadas a 



1 Sn la Iglesia de la Compaüía, el díu 4 de mayo. (D. Anselmo de la Porlilla, Mé- 
jico en 1856 i 1857, pág. 32). 

2 Salió de Paebla el 13 de Mayo. (Portilla, pág. 32). 
S El 18. £1 mismo, p¿g. 33. 



190 DiCCIOVARtO 



63 por ciento, según sefialaba el art 12 de la Convención do Miramar, 
quedaban por entregar veintitrés milloneB quinientos sesenta mil f raa- 
eos, esto os, cuatro millones setecientos doce mil pesos en bonos a la 
par, que debía verificar la Oomisión de Hacienda de Méjico en París, 
quedando derogados el art 14 i la última parte del 12 de la Conven- 
ción de Miramar. (Zamacois, tomo 17, pág. 326). 

Se presentaron en Miramar a ofrecer la corona de Méjico al Archi- 
duque, los siguientes sefiores: D. Manuel Gutiérrez Estrada, D. Joa- 
quín Yelázquez de León, D. Ignacio Aguilar, el general Woll, D. José 
Hidalgo, D. Ángel Iglesias. 

£1 mismo día del ofrecimiento de la corona, que aceptó Maximilia- 
no, firmó el tratado en que se comprometía a pagar, como Emperador 
de Méjico, doscientos setenta millones de francos (cincuenta i cuatro 
millones de pesos), por gastos de guerra, alquiler del ejército, negodo 
Jecker, reclamaciones, corretajes, etc., de los negocios del Imperio. 
Además, se estipularon gravámenes para Méjico, que hacían ascender 
su suma total a ciento setenta i tres millones de pesos. (Prieto, leoc. 
19, pág. 561 i vuelta). Véase Bonos Jeckw, 
Diario (el). A principios de octubre de 1805 se principió a publicar en 
Méjico un diario, dirigido por el alcalde del crimen, D. Jacobo de Vi* 
Ha ürrutia. (Cavo, pág. 677). 
Siarifl del Imperio. Palabra derivada de dia. 

El 15 de junio de 1867, se publicó en '*E1 Diario del Imperio" una 
comunicación del general D. Leonardo Márquez a Tavera, en la quo 
decía que le comunicaba oficialmente que Maximiliano estaba para Ho- 
gar a la capital a la cabeza de su poderoso ejército, para que preparara 
la entrada triunfal i ovación de Su Majestad; i en el mismo número do 
"El Diario" se publicó un artículo en el que se decía: '*Se han confir- 
mado fleñiM i auténtusamente las noticias que por particulares conduc- 
tos teníamos acerca de los sucesos del dia 15 de mayo, en Querétaro, 
que los enemigos de la sociedad trastornaron i compusieron a su ma- 
nera sin pararse para esto en los más absurdos cuentos i en los repro- 
bados medios, de que se avergonzaría cualquiera persona, por poco que 
fuera en lo que se estimara. ^ 

Nuestro Augusto, Magnánimo i valiente Soberano, evacuó a Queré- 



1 Los embusteros, además de enseñar cosas falsas, restañan i echan maldiciones a 
los que no les creemos sus mentiras. Ese artícalo ^ae publicó Márquez fué uno de sns 
muchos hechos i lindezas en la época de Reforma i en la del Segundo Imperio, 1 pue- 
de servir para estimar en lo que vale la palabra de Márquez, v. gr., en la cuestión en- 
tre éste i Zuloaga con motivo del fusilamiento de Ocampo. (Rivera, nota). 



I 

DB OÜEI08IDADB8 HISTÓRICAS. 191 

taro ^ en la fecha citada arriba, con todos sus g^ierales, jefes i ]a ma^ 
yor parte de su tropa, sas armas i sus piezas de artilWía, abriéndose 
paso bizarramente^ para marchar en auxilio de esta capital. * — Da tttt 
instante a otro, pues, van a verse unidos los leales, decididos i Talien- 
tes defensores de Méjico con aquel ejército, sobre toda ponderación n- 
comendable, i nuestro heroico Soberano a la cabeza de sus leales tro* 
pas sabrá escarmentar a los que tantos males están causando, i qutf ' 
tantos otros mayores preparan a la nación. — jSea mil veces enhora- 
buena!" 

Don Niceto Zamacois, testigo ocular, en su historia de Méjico (tomo 
20, p. 1,616) afíade: ''Pronto un repique general de campanas se escu- 
chó en las numerosas iglesias de la capital, celebrando la noticia, que 
llenó de regocijo a la parte imperialista de la ciudad i de entusiasmo 
a la guarnición."^ (Rivera, tomo 3?, pág. 64). 
Días festivos. Del latín disa dioi, claridad del sol. (Monlau). 

£1 11 de agosto de 1859 se promulgó la lei sobre días festivos civi- 
les, i establecía que no lo fueran más que los domingos i los siguien- 
tes: ''el día de afio nuevo, el jueves i viernes de la Semana Mayor, el 
jueves de Corpus, el 16 de septiembre i los días 12 i 2i de diciembre." 

Posteriormente sólo se reconocen por la lei los domingos como días 

de descanso, i loa de fiesta nacional, como 5 de febrero, 5 de mayo, 16 

de septiembre, i en los Estados algún otro, como en el de Morelos, el 

30 de Septiembre (Rivera, tomo 1*?, pág. 97). 

Díaz Ordaz (villa de). El apellido Díaz es patronímico de Diago o Diego. 

La villa de Santo Domingo del Valle (de Oajaca) o '^Villa Díaz Or- 
daz," se llama así en memoria del coronel D. José Díaz Ordaz, que de- 
rrotó en este lugar, el 24 de enero de 1860, a las tropas del jefe espa- 
ñol Cobos. 

Díaz de la Vega (Rómulo). 



1 Mintiendo se sostienen los tiranos. El desgraciado Emperador estaba preso i §9 
le seguía el proceso i faé sentenciado a la última pena. 

2 Es verdad qae todos evacuaron la plaza de Qaerétaro: anos para ir al patíbalo i 
otros al presidio, por traidores. 

3 Critica histórica: Toda la ciudad de Méjico estaba al tanto de lo qaé pasaba: que 
el gobierno Imperial babfa caído en poder del repablicano, que de Méjico habían sa« 
Udo los ministros extranjeros a fin de prestar sus servicios a Maximiliano, que Rlva 
Palacio, Martínez de la Torre i Ortega habían salido de Méjico para Qaerétaro para 
ser defensores de Maximiliano; \ I a pesar de todos estos hechos se pretendía hacer 
creer que Maximiliano estaba para llegar a la capital del país a la cabeza de un po- 
deroso ejército! El Imperio, dice el sabio D. Agostía Rivera (de Lagos), se fundó con 
ilusiones 1 se sostuvo con una serle de ilusiones desde su principio hasta el fin. (To- 
so 3*, pág. 66, nota). 



19S * DICCIOVABIO 



El 13 de Agosto de 1855, despoja de U salida de Santa- Anna, de- 
rrocado por el Plan de Ayutla, se pronanoió el Ajnntamiento i la 
guarnición de la ciadad de Méjico, proclamando presidente interino al 
general D. Bómnlo Díaz de la Vega, para que éste nombrase una Jun- 
ta de representantes de la Nación, dos por cada departamento, i la 
junta nombrase un presidente interino, i éste convocase un Oongrese. 
(Rivera, tomo P, pág. IC). 

IMklIjO de Aguascalientes (Academia de). 

D. Francisco Semeria fué el propagador incansable de la ensefiansa 
en Aguascalientes, por los afios de 1830 a 1838, i el creador de la 
Academia de Dibujo, establecimiento en donde se daban también lee- 
eiones de escultura i arquitectura. (González, pág. 119, nota). 

IMccionario do 1& lengua maya. Nombre derivado de dicción^ tosl 
Frai Antonio de Oindad Beal^ que vino a Yucatán en 1571, apren- 
dió tan bien el idioma yucateco, que compuso un diccionario, que por 
su grandeza se llamó "Oalepino de la lengua maya o yucateca." don- 
tiene en limpio seis volúmenes de doscientos pliegos de escritura ca- 
da uno, i con ella se resuelven cuantas dudas se ofrecen en la lengua 
de los indios, i se baila cuanto se puede desdar saber de sus diversos 
modos de locuciones, que son casi innumerables, sin que se baya halla- 
do falta de una voz tan sola, siendo^ como es, copiosísima. Ocupación 
fué que le costó cuarenta afios de trabajo, i si como es singular el idio- 
ma en esta tierra, fuera general a otras, sin duJa fuera de las obras 
más celebradas que hubieran salido a luz en estos reinos. 

Este monumento de la literatura yucateca se ha perdido. (Oogollu- 
do» tomo 2, lib. 9, cap. 16). 

iMcg^O (San). De Diago^ aféresis de Santiago^ perdida la sílaba tan i 
permutada la i en d. 

La orden de San Diego se fundó el afio de 1496 por Fr. Juan de 
Guadalupe, i le dio mayor impulso San Pedro de Alcántara. Llegaron 
a Méjico con el padre Fr. Pedro de Alfaro, i se establecieron en el com- 
vento de San Oosme en el afio de 1576; en 1593 principiaron la custo- 
dia, i después, con suficiente número de conventos, se erigió en pro- 
vincia en 1599, bajo la advocación de San Diega En 27 de julio de 
1591 se comenzó a construir la iglesia de San Diego, en la plaza que- 
llamaban el Tianguis de San Hipólito (Méjico), i ofrecieron costear la 
fábrica D. Mateo Manleón i su esposa. 

Diego de Acapulco (San). El castillo de San Diego, que se halla 
en el puerto de Acapulco, se construyó durante el reinado de Felipe 
IV. En ol terremoto de 25 de abril de 1776 quedó arruinada comple- 
tamente la fortaleza. La que hoi exiete, i no en mui buen estado, s^ 



DB CUR1Ó8IDADBS HISTÓRICAS. \9^ 

principió el P de marzo de 1778 i se concluyó el 7 de julio de 1783, 
(Pérez Hernández). 

El general D. José María Morolos tomó el castillo de San Diego, de 
Acapuloo, el 25 de agosto de 1813. (Payno, pág. 152). 

Diego de Ocampo. El primer español que navegó desde Tehuante- 
pec al Callao de Lima, f aé Diego de Ocampo, natural de Oáceres. Es- 
ta expedición se hizo en 15i2. (Oortés, págs. 13 i 14). 

Diego de Aguascalientes (convento de San). El 7 de enero de 1 647 
se inauguró en Aguascalientes el templo de San Diego, construido por 
los frailes franciscanos, con las donaciones de los vecinos. Más tarde 
se edificaron las capillas de San Marcos i San Juan de Dios i la Mer- 
ced. (González, pág. 98). 

Diego de Morelia (convento de San). Los religiosos franciscanos 
descalzos, de la provincia de San Diego, erigieron en 1761, en More- 
lia, el convento de San Diego, contiguo al Seminario de Guadalupe, 
que había erigido en 1708 el obispo Escalona i Calatayud. (Alfaro i 
Pina, pág. 239). 
Dignidad de jefes mejicanos. De digno^ del latín dignus^ digno. 

El mariscal Forey, después de la toma de la plaza de Puebla, 1863, 
en fecha 18 de mayo remitió al general D. Jesús González Ortega ua 
documento, para que lo firmasen él i todos los generales, jefes i oficia- 
les, por el cual se comprometían, bajo palabra de honor, a no salir de 
los límites de la residencia que les señalara el vencedor, i a no mezclar- 
se en hechos de guerra o de política, por todo el tiempo que permane- 
cieran prisioneros. 

El general González Ortega, previa junta i acuerdo con los demás 
generales, envió a Forey una protestft, en la que decían, que no firma- 
ban dicho documento porque las leyes mejicanas prohibían contraer 
compromiso alguno que menoscabase la dignidad del honor militar. 
(Rivera, tomo T, pág. 230). 
SilUTio yucateco (el). Del latía diluviumt de diluere^ bafíar, mojar. 

El 15 de septiembre de 1628 llegó a Yucatán el gobernador D. Juan 
de Vargas. 

"Por este tiempo, en octubre, hubo en toda esta tierra un temporal 
de agua, tal, que le llamaron el diluvio. Duró el llover veintisiete días 
continuos, quo fué causa de muchas ruinas de edificios, sementeras i 
muertes de ganados, de que resultó una gravísima hambre^ con que mu- 
rieron muchíeimos millares de indios." (Cogolludo, Hist de Yucatán, 
tomo 2*^, lib. 10, cap. 7). 
Diputación de Méjico (casa de la). Las casas de cabildo o Palacio 
Municipal de JSIéjico fué uno de los primeros edificios que se consim- 



194 DICCIONARIO 



jeron en la ciodad. Según la oostambre de entonces, se labró con «na 
torre en cada esquina a semejanza del paladog i contuvo al principia 
la f andición, la albóndiga i las oarniceria& En ese estado i con pocos 
cambios notables permaneció basta qne f aó incendiado en el motín de 
6 de janio de 1692, lo cual precisó a bacer una reparación total, dán- 
dole la forma que bol tiene. El portal se concluyó en 1723, i poc« 
tiempo después todo el edificio. (EHoa Univ. de Hist i Oeog.) 

Discordia en Oajaca. De diseorde^ del IMndiseorat diacordis; compues- 
to de dis^ separado, eor^ eordis^ corazón. 

El acaudalado canónigo de Oajaca, D. Antonio Santa Oruz, vino a 
Méjico a asuntos de la diócesis de Antequera, quiso llevar a su patria 
algunos jesuítas, declaró sus deseos al padre Diego López, i éste lo oo* 
municó al provincial Fr. Pedro Sáncbez, que a la sazón se bailaba en 
Pátzouaro. Fueron nombrados Fr. Diego López i Fr. Juan Bangel pa- 
ra reconocer el terreno. £1 P. Santa Oruz donó a la Oompafiía unas 
casas mui acomodadas, con grandes solares, a propósito para construir 
en ellos templo i colegio; pero como el sitio caía dentro de las casas del 
convento de los dominicos, estos religiosos, que ignoraban los privile- 
gios del Instituto de Jesús, recurrieron al obispo Alburquerque, de la 
orden de Santo Domingo, reclamando contra la nueva fundación. El 
obispo se puso de parte de los dominicos i excomulgó a los jesuítas 
López i Rangel. La ciudad de Antequera se dividió en dos fracciones, 
una a favor de los jesuítas, i otra del obispo i dominicos. Si la Au- 
diencia i el Arzobispo de Méjico no hubieran intervenido en el asun- 
to, bubiera corrido mucha sangre en Oajaca. Por tin, los padres de la 
Oompafiía de Jesús se establecieron allí en 1576, que el P. Pedro Díaz 
comenzó la casa i templo. (Oaj, tomo 2*?, págs. 38 a 43). 

SisCUrsiO de Ohlmalpopoca. De diaeurrir; del latín diseurrerúf eois- 
puesto de cUs, i eurrere^ correr. 

En principios del mes de octubre de 1863 se imprimió i circuló eon 
profusión en los pueblos de indios, un discurso compuesto en idioma 
azteca, por D. Faustino Galicia Obimalpopoca, encomiástico a la inter- 
vención i excitando a los indios a proclamar el imperio de Maximilia- 
no. (Rivera, tomo 1^, pág. 266). 

Divino Salvador (hospital del). El hospital del Divino Salvador fué 
fundado por un carpintero, llamado José Sáyago, quien se dedieó, en 
compafifa de su mujer, a recoger a las locas que andaban vagando por 
las calles i las llevaban a su casa, frente a la iglesia de Jesús María, 
f)ara cuidarlas i mantenerlas. 

Luego se cambió el establecimiento a otro edificio mayor, frente al 
«olegio que fué de San Gregorio, donde permaneció. hasta 1698, que la 



DE CCKI0BIDADE8 HISTÓRICAS. l95 

Oongregación del Divino Salvador se encargó de todo: compró una ca- 
sa en la calle da la Oanoa i erigió allí el hospital por el afio de 1700. 
Hoblado (pronunciamiento de). En los momentos que el general D. 
Juan Alvarez tomaba posesión del gobierno después del triunfo 
del Flan de Ayntla, estalló en Guanajuato un pronunciamiento, enca- 
bezado por el gobernador D. Manuel Doblado i el comandante general 
D. Miguel María Echegaray. 

Este plan desconocía el gobierno de Alvarez i proclamaba la presi- 
dencia de Comonfort (Méjico al través de los siglos, tomo 5^ pág. 95). 
Doctrina* Del latín doctrina; de docere^ doctum^ enseñar. 

Oasi toda la enseñanza a los indios de Yucatán se redujo en el si- 
glo XYII, a que aprendiesen la doctrina bajo el rigor de los azotes, 

^^En habiéndose dado principio a cantar la doctrina, dice el padre 
Oogolludo, dos topiles o alguaciles de ella, se ponen a las puertas de 
las iglesias con una disciplina en la mano, i al que llega tarde, con al- 
gún azote que le alcanza al entrar, hacen que reconozca la pereza que 
ha tenido en venir a tan santo ejercicio. 

Después cuentan de ordinario los muchachos por las tablas que tia- 
nen diferentes de los casados, con que ven los que faltan, i sus topiles 
dicen si están enfermos o los tienen ocupados sus padres. Si no, se en- 
vía por ellos, i cuando llegan les dan dos o tres azotes, para que otra 
vez no falten." (Oogolludo, Hist Yuct., tomo P, lib. 4, caps. 17 i 18). 

¡Pobres indios, todavía no se les quita de encima el degradante e in- 
humano azote! Gomen malísimamente, viven casi desnudos, sin zapa* 
tos, duermen en el suelo o en miserables tarimas, en inmundas chozas; 
nada se les enseña; viven en la más completa ignorancia; es el hombre 
más desgraciado. Da su sudor, su sangre, su vida, al mismo que lo 
desprecia, lo explota i lo envilece. 
Dolores* Plural de dolor. En este lugar de Guanajaato sufrió la colo- 
nia española los primeros dolores. 

El 16 de septiembre de 1810, el cura del pueblo de Dolores dio el 
grito de independencia. El virrei, D. Francisco Javier Yenegas, publi- 
có un bando, en que se decía que sería gratificado en diez mil pesos el 
que prendiere o matase a los primeros caudillos de la revolución. (Oa- 
vo, pág, 835). 
Doming'O de Méjico (convento de Santo). Del latín dominus^ señor. 

Los religiosos de Santo Domingo tuvieron su origen en Tolosa, por 
el¡canónigo de Osma, Santo Domingo de Guzmán, i otros clérigos, i fué 
confirmada esta orden por el papa Honorio III, en 1223. Los trajo a 
Méjico, el 23 de junio de 1523, el padre Fr. Tomás Ortiz, i entre ellos 
vino el P. Fr. Domingo Betarzos. Estuvieron aposentados en el con- 



196 



DIOOIONARXO 



Tentó de San Francisoo hasta el mea de octubre del mismo alio, en qme 
pasaron al lugar que se les señaló para que edificasen 'su conventa 
Construida la iglesia i convento en el lugar en que estuTO después 
el tribunal de la Inquisición (hoi la Escuela de Medicina), se dedicó el 
afio de 1575, i el día 8 de diciembre de 1590 fué consagrada por el 
obispo de Michoacán, Fr. Alonso Guerra. Después se reedificó, i el 3 
de agosto de 1736 se dedicó i bendijo la nueva iglesia El convento se 
bendijo en 29 de septiembre de 1692. 

Domingo (convento de Santo). Desde 1550 el ay.untamiento de Oa- 
jaca habfa concedido a los padres dominicos un terreno baldío situado 
hacia el norte de Ántequera i a orillas de la ciudad, cerca de la caja 
de agua i de una ermita consagrada a la Santa Veracruz. Aquel te- 
rreno servia de muladar; pero los dominicos juzgaron que la ciudad 
crecería por ese lado, i después de algunos afios, edificando allí su ca- 
sa, quedaría en el centro de la población. Con 20 reales comenzaron 
la obra en el año de 1570. 

El Bei les dio después, como ayuda, 700 pesoa Tardaron en la 
construcción 30 años i gastaron más de doce millones de pesos. (Gaj, 
tomo 2^ pág. 27). 

Domingo (Santo). El edificio del convento de Santo Domingo fué 
fundado a expensas de D. Juan de Narvaez i de su esposa D^ Isabel 
Berrocal, el año de 1571. La fabricación duró cuarenta afio& Desde 
el principio hasta 1656 perteneció a la provincia de Méjico. (Alfaro i 
Pifia, pág. 201), 

Domingo de Chiapas (convento de Santo). El segundo convento 
fundado en Chiapas fué el de Santo Domingo, que se edificó en Ciudad 
Beal el 9 de enero de 1547. El obispo D. Francisco Marroquín puso 
la primera piedra. Después se fundaron los conventos de Comitán de 
Chiapa i de Tecpatlán. (Alfaro i Pina. pág. 284). 

Domingo de Zacatecas (convento de Santo). El convento de Santo 
Domingo de Zacatecas se fundó el año de 1604^ en el lugar donde es- 
tuvo situado el de San Juan do Dios. (Alfaro i Pina, pág. 313). 

Domingo de Poita Coeli (Santo). Fundóse este colegio con el nom. 
bre de Santo Domingo de Porta Cosli^ el año de 1 603. El sitio que 
fué donde permaneció hasta la fecha de la supresión de las órdenes re- 
ligiosas, estaba ocupado por las casas de D^ Isabel de Lujan, nieta de 
Juan Alonso de Estrada, que fué gobernador de Méjico, en compañía 
de Gonzalo de Sandoval. (Ramírez Aparicio, tomo 1* pág. 187). 

Domingo de Guadalajara (convento de Santo). En 19 de agosto de 
1603, el obispo D. Alonso de la Mota i Escobar proveyó en Tonalá mn 
auto, facultando a los religiosos de Santo Domingo para que fundasen 



DB CCBI081D ABES HISTÓRICAS. )97 

1 

un convento en Gaadalajara. £1 18 de agosto de IGlO^el ayuntamiea. 
to acordó solicitar el bBneplácito del obispo para que se diese la casa 
e iglesia de la Inmaculada Concepción, que los carmelitas habían aban- 
donado hacía quince afios. El 20 de agosto del mismo afio el Sr. Ta- 
lle se las consiguió. (Alfaro i Pina, pág. 305 i vuelta). 

DoiüillicailOS* Plural de dominieanOt derivado de Domingo* 

Los frailea dominicanos tenían en Nueva Espafia, en 1671, siete 
conventos e iglesias: el primero lo fundaron en Méjico, el segundo en 
Antequera (Oajaca), el tercero en Puebla, el cuarto en Tepetloaxtoc, 
el quinto en Oaxtepec, el sexto en Ooyoacán i el séptimo en Ohilmal- 
huacanchalco. (Burgoa, tomo 2^, pág. 14). 

^Bominieos (los primeros que llegaron a Ohiapas). Nombre derivado 
de Domingo. 

£1 12 de marzo de 1545 llegaron a Ohiapas los primeros religiosos 
de la orden de Santo Domingo, i se hospedaron en la casa que Diego 
Martin tenía en Oiudad Real. (Remosal, pág. 283). 

Aominio español en Orizaba. Del latín dominua^ sefior, amo. 

El 23 de mayo de 1821 quedó Orizaba libre del dominio espafioL 
(Arróniz,''pág. 647). 

Dona Oecilia de Yelasco. Asi se llamó la ultima heredera de los caci- 
ques de Nochixtlán^ de Oajaca. Por los afios de 1536 casó con un ca- 
cique. Oecilia murió sin sucesión, i sus bienes quedaron a favor del 
convento de religiosos de Nochixtlán. (Gay, tomo P, pág. 360). 

Dos Bocas. Por los afios de 1765 a 1770, con motivo de las frecuentes 
invasiones de los ingleses, que por entonces se habían posesionado de 
la isla del Oarmen, i que en sus incursiones penetraban por el río de 
Dos üocaa, que atraviesa la Ohontalpa, i que hoi es conocida con el 
nombre de Eío Seco, los naturales de Tabasco descaminaron el curso 
de este río, dándole descenso e impulso más abajo de Huimanguillo, i 
haciéndole entrar en el álveo que hoi recorre con el nombre de Mezca* 
lapa, i desde San Juan Bautist» con el de Grijalva. (Gil i Saenz, pá- 
gina 150). 

Dos gobiernos en Méjico. £1 Lie. D. Benito Juárez, investido como lo 
estaba de la presidencia de la B«pública, se evadió de la prisión (que 
le preparaba el general D. Feliz Zuloaga, quien acababa de apoderarse 
de la capital), auxiliado por D. Sabás Iturbide, eminente patriota, i 
D. Nicolás Pizarro Suárez, i en compafiía del Lio. D. Manuel Bnia 
partió para Guanajuato, a donde llegó el 19 de enero de 1858. Beoo- 
nocido luego como Presidente de la República por las legislaturas i 
gobernadores de los Estados que no se habían adherido al Plan de Tá- 



198 MCOIOHABIO 



eabaja, instaló an gobierno i organizó su miniaterio de la manera ñ- 
gttiente: 

Relaeionos, D. Melchor Ocampo; Jnatícia, Negocios eclesiásticofl, 
Instmoción pública i Fomento, D. Manuel Buiz; Gk>bemaciónf D. León 
Gnzmán; Hacienda, D. Guillermo Prieto; i Guerra, D. Santos De- 
gollado. 

D. Ignacio Oomonfort» después de nueve días de tiroteo con los re- 
beldes mandados por el general D. Feliz Zuloaga, viéndose abandona- 
do de la inmensa mayoría de sus soldados, salió de Méjico el 21 de 
enero; pero antes de partir en dirección a Yeracmz, dirigió un oficio 
a Zuloaga, comunicándole cómo iba a salir de la capital i de la Bepá- 
blica, i el presidente tacubajista le contestó, dándole la licencia para 
ello. £1 general D. Miguel Miramón estaba empeñado en prender a Oo- 
monfort; pero se lo prohibió Zuloaga i lo disuadió D. Luis G. Osollo, 
tomándolo del brazo. 

£1 día 22 hubo un solemne Te Deum en la Catedral por el triunfo 
de los sublevados contra el gobierno, al que asistió Zuloaga i demás 
empleados tacubayistas, i en seguida se fueron al Palacio Nacional, en 
donde estaba la junta de representantes sofiibrados para elegir presi- 
dente interino. Fué electo Zuloaga, quien organizó su ministerio de 
la manera siguiente: 

Relaciones, D. Luis G. Cuevas (abogado); Instrucción pública, D. 
Manuel Larráizar (literato chiapaneco); Gobernación, D. Hilarión £1- 
güero (abogado); Hacienda i Fomento, D. Juan Hierro Maldonado 
(abogado); Guerra, el general D. José de la Parra. 

El mismo día se instaló el Consejo de Gobierno, compuesto de vein- 
titrés personas, de las que las principales fueron: D. Juan B. Ormae- 
chea (canónigo de la Metropolitana), D. JoséKamón Malo (sobrino de 
Iturbide), D. Francisco J. Miranda, D. José Joaquín Pesado, D. Joa- 
quín Fernández Madrid (obispo in partibua de Tenagra), D. José M^ 
Andrade, D. Bernardo Couto i D. Juan Rodríguez de San Miguel. 

Zuloaga derogó luego la Constitución de 1857 i las Leyes de Refor- 
ma. Osollo ascendió el 25 de enero a general de brigada. 

£1 13 de febrero del mismo alio de 1858, Juárez salió de Guanajua- 
to con su ministerio i otros empleados públicos^ i llegó a Guadalajara 
el 15 del mismo mes, e instaló allí su gobierna 
Daende de Yalladolid (el). De efusncb; del céltico dofUett doméstico, 
casero. (Academia). 

£1 Dr. D. Pedro Sánchez de Aguilar, en su informe contra los indios 
yucatecos idólatras, escribe: 

'^Tampoco vendrá fuera de propósito traer a la memoria, cuan par- 



DB 0CBIOBXDAD£8 UI8TÓBtCA8. Id^ 

■eguida i alborotada estuvo la villa de Valladolid, mi patria, por los 
afioB de 1560, según mi cuenta, con un demonio parlero o duende (caso 
estupendo e inaudito) que hablaba i tenia plática de conversación con 
cuantos querían hablarle a las ocho o diez de la noche a candiles apa- 
gados i sin luces, el cual hablaba a modo de un papagayo, i respondía 
a cuanto le pedia un hidalgo conquistador, llamado Juan López de Me* 
na, natural de Logrofio, i otro conquistador llamado Juan Ruiz de Ar- 
ce, de las montañas de Burgos. En sus casas este duende hablaba, i 
conversaba más que en otras; mandábanle tocar una vihuela^ i la toca- 
ba diestramente^ i sonaba castañetas, i bailaba tocándole otro; él se re> 
gooijaba i reía, pero no le pudieron, ni se dejó ver. 

"Preguutácdjle dónde había estado dos o tres días, que no había 
venido a conversación^ dijo, que había estado en la ciudad de Mérida, 
en casa de un conquistador, llamado Lucas de Paredes, yerno de un 
hidalgo, vecino de la dicha villa, llamado Alvaro Osorio, natural de Sa- 
lamanca, conquistador asimismo^ porque decía que era su aficionado i 
daba razón de su salud i sucesos. Otras veces hablaba mal de algunas 
doncellas, i a una levantó un falso testimonio, cuyo padrastro la tratd 
mal injustamente, pues a un demonio no se debe dar crédito^ que es 
padre de mentiras, testimoniero i cizañador. Preguntándole quién era, 
i de dónde, afírmaba que era cristiano, i de Castilla la Vieja, i rezaba 
el paternóster i otras oraciones. 

*'A los principios no hacía daño alguno, ni fué perjudicial en estas 
dos casas donde hablaba, aunque en otras lo era, i tiraba piedras, sin 
hacer daño con ellas, i hacía ruido en las azoteas i zaquizamíes, con que 
espantaba a los que no le habían oído hablar, i muchas veces tiraba con 
huevos a las mujeres i doncellas, i enfadada una tía mía, le dijo una 
víz: veto, demonio, de esta casa i le dio una bofetada en la cara, deján- 
dole el rostro más colorado que una grana. En otras casas hacia ruido 
i no más, i luego iba a las dos que él más cursaba, i haciendo ruidoi i 
silbos, como una chicharra, se reía i contaba lo que había pasado en 
otras casas, i los asombros i espantos que había hecho. 

''Sucedió que el cura de aquella villa, llamado Tomás de Lersundi, 
lo quiso conjurar, para lo cual llevó el ritual i manual, e hisopo debajo 
la capa, i disfrazado una noche, fué a una de las dos casas donde ha- 
blaba, i le esperó a que hablase, i aunque le llamaron no vino ni habló; 
e ido el cura, hizo el mido que solía, riyéndose muchísima Vuelto el 
cura a su casa, donde había dejado la mesa puesta para cenar, i una 
fuente de buñuelos i una limeta de buen vino, cerrada la casa, halló en 
la fuente mucho estiércol de su muía, i la limeta llena de orines añejos, 
i al punto que el cura salió del conjuro que iba a hacer, riyéndose mm- 



200 mcciovABio 



cho, dijo el daende: el cara me quería coger, puea no me oogerá; allá 
' verá ea au mesa con quien se burla, i rogándole que dijese lo que pasa- 
ba, dijo la burla dicha, i por la mañana la contó el cura a todo el pneblOb 

"Hacia un alacrán de cera, o una sabandija, i la pegaba a la ^arei, 
para asombrar a algunos. Sucedió, que al conquistador Juan Lopes de 
Mena, estando en la ciudad preso, le habló al oído una noche, i le dije 
estas palabras: "Amigo, tu mujer te ha parido un braguilete," i a la 
mafiana lo contó a todos los presos, i de allí a pocos días le Tino una 
carta, en que le avisaban haber parido su mujer un hijo, i está la ci«- 
dad treinta i cuatro leguas. I sabiendo el Sr. Obispo los falsos testimo- 
nios que decía, i los denuestos con que infamaba a algunos, mandó con 
graves censuras, que ninguno le hablase, ni respondiese. (Gogollude^ 
Hist de Yucatán, tomo 1?, lib. 6^ cap. 5^) 

HarangO* Esta población fué erigida en villa el afio de 1563, por el 
capitán Alonso Pacheco, a quien envió expresamente Francisco de 
Ibarra con este objeto desde el valle de San Juan. Le dio suficiente 
ganado, semillas, herramienta, etc., para asentar una colonia en el va- 
lle que entonces llamaron de Guadiana, por las semejanzas que lea pa- 
reció tenía con el de España. Dos o tres meses después llegó Ibarra 
para organizar la administración municipal de la villa, a la que deno- 
minó Durango, para que la identidad fuese completa. 

Uno de los religiosos que primero ayudaron a la conversión de los 
naturales de allí, fué Fr. Jacinto de San Francisco, conocido entre los 
indios por Fr. Cintoa, antiguo soldado de Hernán Oortés i después en- 
comendero de los pueblos de If'nsy-Tlalpan i Tlalílahuitepec, 

Hnrangro* Por loa años de 1554 salió de Zacatecas D. Francisco de Iba- 
rra, por orden del virrei D. Luis de Yelasco, al descubrimiento i población 
de las minas de Abiño, Sombrerete, San Martín, Nombre de Dios i el 
Freanilloj e Ibarra envió por medio de Alonso Pacheco, una colonia de 
españoles al valle de Guadiana, de que tuvo origen la ciudad de Dn- 
rango, que deapuéa, erigida en Obispado, fué capital de la Nueva Biz- 
caya. (Alegre, tomo 1?, lib. 3^, pág. 228). 

Duranga Francisco de Ibarra salió de Guadalajara con buena comi- 
tiva, i cerca de la villa de Nombre de Dios, en loa Uanoa de Guadiana, 
fundó una villa que ae llamó Durango. (Mota Padilla, tomo 2®, pág. 30). 

Durango. A principioa del gobierno del virrei D. Luia de Velaae» 
(1^ de eate nombre), empezaron a llamar Nueva Bizcaja, donde el padre 
Fr. Diego de la Oadena fundó una villa que llamaron Durango, por ser 
bizcaínoa loa máa de loa fundadores, entre elloa D. Juan de ToloaiL 
(Arlegui, pág. 58). 



DE CCBIOSIDADfiS HISTÓRICAS. 20 1 

II I I I II.. I . I I.. III .1 , ,1 ., I . I ■■i i ii. W 

Daraago. Fandáronse los conventos de Nombre de Dios i de Darán- 
go por los años de 1554. (Arlegai, pág. 211). 

Daranga Se oreó i erigió mitra en Durango^ en 14 de marzo de 
1621. (Docum. para la Hist de MéjicOj 1** serie, yol. 32, tomo 3?, pá- 
gina 13). 

Daranga El año de 1621, vino el primer Obispo de la iglesia de 
Gaadiana (hoi Darango), D.Tr. Gonzalo de Hermosillo, nataral de Mé- 
jioa (Basalenque, pág. 184). 
DlirazilO (acción del). Nombre formado del adjetivo (¿uraciiia, (du- 
ranina Jt duro, aplicado por los latinos a ana variedad de pérsica o meló* 
cotón. (Monlaa). 

El 28 de agosto de 1863, el coronel imperialista D. Remigio Tovar 
atacó en el rancho del Darazno^ manicipio de Mascota, al repablicano 
Antonio Rojas. El combate daró seis horas i Rojas tuvo 29 mnertotf, 
entre ellos 3 oficiales i 43 heridos, de ellos, 11 oficiales. (Rivera, to* 
mo r, pág. 261). 



ii 



202 OIOCIONA&IO 



BdlctO general contra los jesuítas. Def latín edi-etum, de ediewe^ TO«a^ 
blo compuesto de 6 i dicere^ decir. \ 

£1 jueves primero de cuaresma, 7 de marzo de 1647, por orden del 
obispo D. Juan de Palafox i Mqndoza, se publicó en Faebla un ediote^ 
general, en que condenaba a los jesuítas de desobedientes, transgreso- 
res i contraventores del Concilio de Trento, bulas pontificias, eta; i 
les mandaba io pena de excomunión, no confesasen ni predicasen en 
su obispado i bajo la misma a todos sus feligreses no oyesen sus sermo- 
nes ni pláticas de los jesuítas, ni se confesasen con ninguno de ellos, 
por cuanto temerariamente se exponían por falta de jurisdicción a ha- 
cer confesiones inválidas i sacrilegas. (Oavo, lib. 7, § 199.) 
KJCiCllCÍ01168« Plural de ejeeución, derivado del latín eocecutio, de éxcé^ 
quif cumplir. 

El martes 27 de noviembre de 1810, se diezmaron en Guanajuato 
por orden del jefe espafíol D. Félix M^ Calleja del Rei, 180. Los 18 
fueron ahorcados esa misma tarde en la plaza mayor. 

El día 28 sufrieron la misma pena en la horca de Granaditas, 8 ia- 
dívidnos, entre los ¡que se hallaban el inteligente colegial de minería 
D. Casimiro Chovell, D. Kamón, coronel Favié i D. Ignacio Ayala, te- 
niente coronel. (Bustamante^ Cuadro Histórico, tomo 1% pág. 104). 

El jueves 29, por la tarde, se mandó imponer la misma pena a 4 in- 
dividuos, i cuando dos habían sufrido la pena de la horca de Granadi- 
tas, mandó Calleja publicar el bando de indulto. 
EJércitPS de Calleja. De ejercer, del latín exetere, compuesto de €ic, i 
oaccére^ impedir, apartar. 

D. Félix M^ Calleja tuvo muchos trabajos para llegar a San Luis,^ 
porque los campos i las rancherías estaban agostados de todo punto, 
sin pasturas ni alimentos: marchaban con Calleja tres ejércitos a u» 
tiempo^ uno de soldados, otro de rameras i perros de éstas, i otro d« 
vivanderos, mendigos i gentes holgazanas que andaban a la merodea, i 
porción de coches para las familias de los oficiales. (Cavo, pág. 868). 
Ejido de Concha. Del latín éxire, fxUum, salir. (Covarrubias). 



DB CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 20^' 

I 
« 

Desde 1710 se erigió el tribunal de la Acordad^ para perseguir a loa 
bandolero3| ladrones i homicidaa El ]ugar llamado el '*Ejido de Concha,^ 
Méjico, era el destinado para las ejecuciones capitales de los desgracia- 
dos reos. (Oavo, pág. 350)« 
JBJidoa (de Méjico). Plural de fjido. 

En 1598, el virrei D. Gaspar de Zúfiiga i Acebedo,|;conde de Monte* 
rrei, estableció los ejidos, que jamás permitió se vendiesen. 
JBDip€llra.dO de calles. Término derivado dej ewpedrar^^ com^xkthUi de- 
em i piedra. 

£1 virrei D. Juan de Mendoza i Luna (de 1603 a 1607) hizo que se^ 
limpiaran las acequias de^Méjico, empezó a empedrar las calles de la 
capital i dio principio al acueducto por atarjeas en alto sobre pilares i 
arcos. (Oortés, pág. 20, i|Payno, pág. 105). 

En 1618 se hace mención^'del empedrado de la "ciudad; pero la pri- 
mera disposición que se sabe dio algún resultado, fué la dictada por el 
virrei marqués de Croix, en 26^de^octubre de 1769. Encontró esta dis- 
posición gran resistencia por parte de los conventos de religiosas''de 
Jesús María, San^ José de Gracia, San Lorenzo i 8anta Teresa la Anti- 
gua, los cuales expusieron varias razones para que se les eximiera de cum- 
plir con el bando de 24 de octubre de 1775, mandado a publicar por el 
virrei D. Matías de Gálvez, en el que, se imponía a los duefios de fincas 
la obligación de concluir la obra que les correspondía, dentro de seis 
meses. El Rei aprobóla conducta de Gálvez en cédula de 24 de marzo 
de 1772. La obra adelantó de tal manera, que el virrei escribía a la 
corte en 27 de mayo de 1776: **la ejecución del empedrado ha tenida 
tales progresos, que se halla en el' estado más floreciente: táénenle he- 
cho en sus pertenencias, el M. K. arzobispo, las Rt'ales casas de Mone- 
da i Aduana, el Colegio Seminario, el marquesado del Valle, los con- 
ventos de San Francisco i Santo Domingo, los mayorazgos i títulos de 
Oastílla, algunos ministros, ñauchos comerciantes, etc.'' 

El empedrado, sin embargo, no avanzaba como era de apeteeer; i la 
Audiencia gobernadora, en carta de 21 de mayo de 1785, evacuando 
el informe que se le pidió en 27 de aggsto del afio anterior, recomendó 
al rei que sería justo se concedieran los dos granos impuestos sobre ca- 
da arroba de pulque, sin obligación de rtintegiar al eiario el desfalco 
que experimentaba por esta gabela. Afiadió, que resultando haber gas- 
tado en las tres calles (cuadras) de la- Palma, Coliseo i San Francisco 
115,882 pesos 1 real 1 grano. (Dic. TJniv. de Hist i Geog.) 
Slll|>6Ao« Término derivado de etnptñar^ del latín %mpignorar^(in pió- 
noTé datéjf áaxj> dfjar^en 'prenda, o peño, como en lo antiguo se dijo. 
(MOilau). 



204 DICCIOKARIO 



En 27 de mayo de 1690, propaso el conde de Berillagigedo, 86 esta* 
bleoiese un peqaefio MwUepío en Méjico, consignado su fondo en las 
acciones caducas de la lotería del Reí. 

Esta numerosa capital, está iuundada de gente pobre i miserable 
(decía el conde) . . . . , i continúa, son tan frecuentes estas neoesidádies, 
que el uso estableció una suerte de empefios en las tiendas de pulque- 
rías, cuyo deiórden i usura ha preocupado gravemente mi atención, 
dictando diversas providencias para contener tales males. (Oavd, pá- 
gina 389). 

Encarnación de Méjico (convento de la). El término eneamaeión^pto- 
cede de encamar^ compuesto de en i carne. 

En 1594, las religiosas de la Concepción fundaron el convento de la 
Encamación. La primera piedra la puso el 18 de diciembre de 1639 el 
Dr. D. Bartolomé Oonzález Soltero i se dedicó el 7 de marzo de 1648. 

Encamación de Ohiapas (convento de la). El convento de religio. 
sas de la Encarnación se fundó en Oiudad Real de Ohiapas, con tres 
monjas que salieron del convento de la Concepción de Méjico, i llega- 
ron a San Cristóbal el 21 de agosto de 1610, i se les dio el terreno e 
iglesia de San Sebastián. (Alfaro i Pifia, pág. 285). 

fiñcino de Aguascalientes (iglesia del). En los últimos afios del siglo 
pasado se fundaron, en Aguascalientes, las iglesias del Encino i de Gua- 
dalupe. La primera se principió en 1773 i se concluyó en 1796. (Gon- 
zález, pág. 48). ^ 

Enseñanza. Antigua de Méjico (convento déla). Palabra derivada de 
enseñar^ del latín inrignare, compuesto de in^ i eignare^ sefialar. 

Este convento se fundó en Méjico por Sor Maria Ignacia Azlor i 
Echerz, con otras religiosas venidas del convento de Bessiers de Bar- 
celona, en España^ quienes compraron por treinta i nueve mil pesos, 
unas fincas, en 22 de junio de 1754. En este lugar, bajo la dirección 
de Fr. Lucas de Jesús Marfa^ agustino, se hizo el convento, que el obis- 
po D. Manuel Rubio i Salinas, bajo la advocación de Nuestra Sefiora 
<1el Pilar, bendijo el 21 de noviembre de 1754, i el 18 de diciembre se 
trasladaron a él las monjas, del de Regina, donde se habían hospedado. 

El convento déla Ensefianza Nueva, de Méjico^ fué fundado en 1811 
por religiosas de la Ensefianza Antigua^ para religiosaa indígenas. Allí 
estuvieron las monjas hasta el 13 de febrero de 1861, en que por orden 
del gobiemo de Juárez, las llevaron al de la Ensefianza Antigua, donde 
estuvieron hasta fines de febrero de 1863, que fueron exclaustradas ^ 
todas, por disposición del Gobiemo. 

Ensefianza de los indios en Chiapas. La única ensefianza que se da* 



DB CCR108IDÍ.DEB HI8TÓBICAS. 205 

, ■■ 

ba a loa hijos de indios nobles i principales de Ghiapas en 1539, era la 
doctrina cristiana. (Eemesal, pág. 278.) 

Eli tiempo curioso. La palabra entierro se deriva de enterrary compuesto 
de éni tierra. 

El día 1^ de marzo de 1836, murió en Méjico el presidente interino, 
general D. Miguel Barragán, i conforma a su última disposición, fué 
distribuido su cadáver en varios puntos de la Kepública, . sepultándose 
sus principales restos en la catedral de Méjico^ los ojos en Hfo-Verde 
de San Luis Potosí, que era el lugar de su nacimiento, el corazón en 
Guadalajara, las entrañas en la Colegiata á¿ Guadalupe i Capilla del 
Séfior de Santa Teresa, en testimonio de su devoción a estas imágenes, 
i la lengua en el Castillo de San Juan de Ulüa, en recuerdo de haber 
tomado él posesión de aquel punto cuando se rindieron allí los españo- 
les en 1825. Este último despojo mortal fué conducido a Yeracruz en 
una doble caja, por el teniente coronel D. Manuel María Escobari 
quien llegó allí el 7 dé marzo, i el día 18 se verificó, con la mayor pom- 
pa i solemnidad, su traslación del palacio a la iglesia parroquial, i de 
ésta a Ulúa. (Lerdo de Tejada, tomo 2^, pág. 418). 

epidemias en Méjico. Término derivado del griego epi, sobre, i demos^ 
pueblo. 

Después de la conquista de Méjico, ha habido en la Nueva España, 
(dice el P. Sahagún en su' Hist.^ tomo 3^, pág. 328), tres epidemias 
universales: la primera en 1521, la segunda fué. en 1555, en que murió 
la mayor parte de la gente que había, pues él enterró más de diez mil 
cadáveres en la parte de Tlaltelolco, i la tercera en 1577 i 1578. 

Prescindiendo de las epidemias de viruelas, dice D. Carlos M^ de Bus- 
lámante, que han sido varias, i las más crueles la de 1579 i la de 1630, 
que se formaron siete hospitales, la 4e la fiebre amarilla, ocurrida en 
1813 i la del cólera morbo en 1833, han consumido la mayor parte de 
la población, pudiéndose agregar la del sarampión de 1821. (Cavo^ lib. 
5^; párrafo 8, nota). 

fiFinlta de Tabasco (pueblo de la). El vocablo ermita procede de ere- 
mita^ del griego eremitéa^ ermitaño, de eremos^ desierto. 

En 1793 empezó a formarse en la jurisdicción de Teapa (Tabasco), 
el pueblo de la Ermita, en la hacienda de Santiago Pérez, quien levan- 
tó a su costa la primera capilla que hubo en aquel lugar, i con una 
pequeña cantidad de terreno de su propiedad que donó a la ima- 
gen de la Purísima Concepción de María, con el fin de reunir algún 
. vecindario. Más tarde, D. Kafael itniz demolió la capilla i en su lu- 
gar edificó la ermita. (Gil i Saenz, pág. 118). 



206 DICOIONABIO 



Escalera de Ohiapaa. Nombre derivado do mco/o, dol latín «oaZd, la 
escala. 

La primera escalera de caracol que hubo en la provincia de Okia* 
paS| la trazó i^fabríeó en^Chamula, en 1562, el P. Fr. Pedro de la 
Orttz. (Remesal, pág. 637). 

Escándalo en la Catedral de Méjico. Del latín acandalum^ procedente 
del griego skandalón, escándalo, alboroto. 

El jueves 8 de janio de 1651, día de Oorpns Ohristi, habiéndose pre- 
venido por la ciudad i regimiento de ella lo necesario para salir en pro- 
cesión, i habiéndose cantado en la Catedral la misa con notable majes- 
tad, presente el conde de Alva de Lista, la Real Audiencia i visitader 
general de este reino, D. Fedro^de Galvez> corregidor i ciudad, i todas 
las religiones^ excepto la de Nuestra Sefiora del Carmen, que alcauBÓ 
buleto de S. S. para no ir a la procesión, i lo presentó ante el virrei i 
lo admitió por estar pasado por consejo real. Habiendo empezado a sa- 
lir por la plaza del marqués la procesión, quiso el dicho virrei poner 
seis pajes con hachas inmediatos a la'custodia, quitando el lugar al ca- 
bildo de la iglesia, a lo que se le replicó i se le dieron ejemplares que 
habían sucedido en tales ceremonias; i sin embargo, persistió en su in- 
tento, a )o que el cabildo, que estaba en su sala capitular, respondía 
como es justo. Llegó el virrei a darle grandes voces a dicho maestro 
con escándalo de todo el pueblo i religiosos, i esto con acciones des- 
compasadas i fuera de la modetitia^de su puesto, i presentes los dichos 
togados, dando $ entender que se había de ejecutar su intento, i dos 
veces hizo levantar de su asiento al fiscal de lo civil i llegar a su pues- 
to; i habiendo pasado algún tiempo, corrió la voz por la ciudad i se 
fueron deteniendo en las calles los santos'i estandartes de cofradías. 
Serían como las once del día. El virrei, considerando que el cabildo no 
venía en su designio, se levantó^do su silla con escándalo del pueblo i 
llamó a los oidores i fiscal, se fué a hacer acuerdo a palacio, dejó en 
guardia de la custodia en que estaba el Santísimo Sacramento, puesto 
a todos los alcaldes del crimen, corregidor i regimiento. Habiéndoat 
ido, salieron del cabildo los prebendados^i se fueron al coro, i ordena- 
ron que saliese la procesión, i llegando los sacerdotes revestidos de al- 
ba, cíngulo, estola, manípulo i casulla, a cargar las andas; se levantó 
D. Luis de Berrio, presidente de la sala'del crimen i apellidando favor 
al rei, a empellones les quitó a los sacerdotes las andas, i queriéndose 
caer llegó el corregidor a tenerlas. Viendo esto el pueblo alzó la roe, 
lo que causó grande inquietud en todos; i visto por el provisor, mandó 
al secretario de cabildo que dijese que pena de excomunión mayor, todoi 
los clérigos se saliesen de allí, i lo obedecieron, con lo que el pueblo se 



DB CURIOSIDADES HIBTÓBIOAB. S07 



«M 



sosegd. Los alcaldes dieron cuenta al rirrei, i envió con su capitán de la 
gvardia algunos alabarderos que se pusieron por guardia a la custodia. 
En este ínterin se juntaron en la sala del acuerdo i despacharon pro* 
▼isión real por D. Felipe, para que se notifícase al cabildo insertas to- 
das tres para que no impidiese el ir los pajes en la parte referida i sa- 
liese la procesión. Fué a esta diligencia D. José de Montemajor, secrO' 
tario de cámara de la Real Audiencia i D. Nicolás de Bonilla, algua* 
cil mayor de corte. Viéndolos entrar en la Oatedral, todo el reino se al- 
borotó i los siguieron hasta el coro, donde estaba sentado todo el cabildo 
i allí les dieron noticia de que les iban a notificar la dicha provisión. 
Salieron del coro i fueron a su sala capitular, donde la oyeron i respon- 
dieron dando razón de los recados i respuestas i con quienes los envia- 
do el virreí i representaron todo el caso i los pidieron por testimonio, 
con lo cual a las dos de la tarde se volvió a formar la procesión i vino 
el virrei i audiencia. (Dice. Univ. de Hist. i Geog.) 
KsclftTitud (abolición de la). Término derivado de esclavo^ del latín 
elavUf clave, o elaudere^ encerrar, privar de la libertad. (Monlau). 

Aunque por lei que expidió el congreso constítuyente el 13 de ju- 
lio de 1824, se prohibió con penas mui severas el comercio o tráfico de 
esclavos en la República, continuaron en la esclavitud los que ya exis- 
tían en este estado en el país, hasta que se expidió la lei de 15 de sep- 
tiembre de 1829, ratificada por la de 5 de abril de 1837, que abolió 
para siempre la esclavitud, declarando libres a cuantos individuos so 
hallaban en este estado^ i haciéndose cargo la nación de indemnisar a 
sus dueños. (Lerdo de Tejada, tomo 2*, pág, 350, nota). 

Esclavitud de indios. Muchos alegaron que era lícita la esclavitud 
de los indígenas, fundándose en que existía entre ellos; pero los inhu- 
manos que así argüían, cegados por la codicia, no veían que la' escla« 
vitud entre los cristíanos era distinta de la aue había entre los indios. 
Bn prueba de esto, véase el documento siguiente: 

"Tenemos que lo pasado, permitído en el rescate de los esclavos que 
los espafioles rescataban de yndios, era cosa yniquísima, porque pues- 
to quesdavos fuesen los tales, entrellos es cosa muy diferente la una 
servidumbre de la otra, porque los unos son tratados de los yndios sus 
amos como parientes e vasallos, e de los xpianos (cristianos) como pe- 
rr^i, (Carta del Abdyencia a Su Magostad sobre varios asuntos de 
gobierna Desta Gran Temyxtitan a 14 de agosto de 1531." (Docum. 
del Arch. de Ind., tomo 41, pag. 110). 

D. Sebastián Ramírez de Fuenleal, siendo presidente de la Audien- 
eia do Méjico i gobernador de Nueva Espafia, quitó el uso introducido 
por Cortés de hacer esclavos a los indios que se conquistaban. 



208 mccioKABio 



E«ell|T08 en Fueblft (oongregaíción dé). £a 1C65 ae fttndó ea Puebla^ 
en el qolegio del Espirita Santo, una congr^ación de negros esclavo«» 
con el título de eBclavitod de la Santísima Virgen. (Alegre, tomo 2% 
pig. 440). 
C9Clie|l|« Del griego aehúkt la eso«^a. 

£1 P. Fr. Pedro Mnria^ conocido por el padre Gante» fué el que fun- 
dó en Tezcoco la primera escuela que hubo en el continente america- 
no. (Arróniz, pág. 193» neta). 

Escuela de lengua latina. En 1534, D. Sebastián Ramírez de Fuen- 
lei^li que nada omitía de cuanto podía conducir a la enseftanza de los 
m^icanosi encomendó a los padres franciscanos que con los uifios que 
habían aprendido a leer i escribir el castellano, abrieran en su colegio 
de Santiago Tlaltelolco escuela de lengua latina. (El P. Oavo, Los tres 
siglos de Méjico, lib. 3, §10. Torquemada, tomo 1^, lib. 5, cap. 10). 

Escuela de Cristo. Por real orden expedida en 1792, se estableciá 
en el convento de San Francisco, Méjico, la Escuela dé Cristo^ a peti- 
ción de D. Baltasar Ruiz i D. Pedro Antonio de Garay. (Lerdo de 
Tejada, pág. 394). 

Escuela de Puebla (nauta). La capilla de Santa Rita de Puebla fué 
en su origen dedicada a los terceros de la orden de San Agustín. Hoi 
tiene él título de Santa Escuela de Oristo, que faé erigida en 1709. 
(Alfaro i Pifia, pág. 207). 

Escuela de Orizaba (primera). El afio de 1600 se fundó en Orizabala 
primera escuela, a los setenta i seis años de conquistada por los espa- 
fióles. (Arróniz, pág. 610). 

Escuela de jesuitas en Yeracruz. En 1579 tenían los jesuítas en la 
antigua Yeracruz una escuela, a la que concurrian oi^dinariamente 
ciento cincuenta uifios. En 1769 se fundó otra en Yeracruz, costeada 
por los fondos municipales, i en 1787 se estableció otra, costeada por 
una ^un^a patrióHca, compuesta de los principales vecinos de la ciu- 
dad. D. Pedro Ooca fundó otra en 1790. 

Escuela de Irapuato. La primera escuela de niílas de la villa de Ira- 
puato, la fundó en 1800 el cura D. Ramón Barrete de Tavora. (Alfa- 
ro i Pifia, pág. 260). 

Escuela de Agricultura, de Méjico. La Escuela Nacional de Agri- 
cultura fué creada en tiempo del general Santa- Anna i mejorada du- 
rante el gobierno de Oomonfort. 

Por decreto de 3 de enero de 1856 se dotó el establecimiento de una 
junta de personas notables, presidida por D. José Urbano Fonseca, 
uno de los hombrea más beneméritos i más ilustrados de la Ropúblicar 
(Portilla, pág. 269). 



DE CURIOSIDADBfl HI8TÓBIGAS. 209^*^ 

Eaeuóla de agríonltara (en iTalisco). £1 gobernador de Jalkcoi lie;. 
D. Ignacio L. Taliarta, deseando la ilaatración i el progreso del Esta*' 
do, en 4 de febrero de 18V3 publicó un decreto, para que en el e]i&-con- 
▼ento de Zapópan se estableciera una escuela de agricultura con tedas- 
las oátedtas necesarias. Duró poco este colegio por falta de fondosi* 
(Portillo, pág. 177). 

Escuela de Artes i Oficios de mujeres. El 16 de noTierobre de l&Tl' 
se inauguró en la capital de la República la "Escuela de Artee i Qfi^ 
cios de mujeres." (Montiel, Memoria del Gobierno de IHstrito). 

Escuela de Oiegos (de Méjico). Esta institución se debe al fiiáatvopir * 
D, Ignacio Trigueros, quien la fundó i fué el primer diroctov, saaFgD^ 
que desempeñó gratis i con verdadero cela (Montiel, Memoria del 66» 
biemo de Distrito). 

Escuela de ñiflas. En fecha 3 de abril de 1856, día de la memcHra- 
ble ovación con que honró al presidente D. Ignacio Oomonfbrt el en- 
tusiasmo nacional, expidió un decreto, creando un colegio de nifiaa i* 
dotándolo con los fondos necesarios para que en él recibieran su inlí- 
truoción secundaria las hijas de familias pobres que de- otro modo a» - 
se la pudiesen proporcionar. (Portilla, pág. 23). 
Espftfia reconoce la independencia de Méjico. De HUpama^ o del feni- 
cio Span, 

Después de la muerte de Fernando VIT, de funesta memoria, pasó^ 
a Espafia D. Miguel Santa María, ministro entonces de Méjico en In- 
glaterra, i una vez puesto de acuerdo con el gobierno de Madrid acer- 
ca de los principales puntos del tratado que debía poner un término »- 
las diferencias existentes, expidió el Congreso General una lei, suspe»- 
diendo las hostilidades entre ambos países, i admitiendo en los puer- 
tos de la Eepública los buques i mercancías de Espafia. El 28 de- di- 
ciembre de 1836 se firmó en Madrid un tratado de paz i amistad, que^ 
ratificado por el Gobierno Mejicano el 3 de mayo de 1837, i por el de 
aquella Oorte -el 14 de noviembre del mismo afio, se publicó en Méjico ' 
el 28 do febrero /de 1838. (Lerdo de Tejada, tomo 2?, pág. 346). 
Stpftñol casado con india (primer). Entre los náufragos que en 151 T 
llegaron con Valdivia a Yucatán, había un marinero natural de Pak)«^. 
llamado Gonaalo Guerrero^ quien la noche siguiente a la que los indio» 
■aerificaron a su jefe i a cuatro sompafieros, escapó con Jerónimo de 
Aguilar^ dos mujeres i varios hombres, destruyendo el chiquero donde 
estaban encerradoa Se internaron en los bosques del oriente i Gue- 
rrero quedó en la provincia de Ghetemal, donde estuvo primero élBcla* 
vo de Hachancaan, i después llegó a ser general del ejército, i aun se~ 
casó con una india noble de allí. 



2 10 DICOIOVAEIO 



Oaando Aguilar recibió, ea 1519,'la carta que Oortéa le envió deudo 
Oozumel, fué a llamar a Gaerrero para incorporarse a la armada espa- 
Aola, **Hormano Aguilar, le dijo, yo soi casado, tengo tres hijos i tió- 
nenme por cacique, i capitán cuando hai guerras; idos con Dios, que 
ye tengo labrada la cara e horadadas las orejas. (Qué dirán de mí des- 
que me Toan essos espaftoles ir de esta manerat E ya veis estos mis 
tres hijitos qué bonitos son: por Tida Tuestra, que me deis de easas 
cuentas verdes que traéis, para ellos, i diré que mis hermanos me las 
envian de mi tierra." 1 

Espanoles sacrificados en Méjico (primeros). Diego de Nicueza vivía 
en continua discordia con Vasco Ñafies de Balboa, alcalde del Da- 
rien, quien en 1511 comisionó a Valdivia para ir a la isla Espafiola a 
buscar vituallas, a llevar veinte mil ducados del quinto real i cartas 
para el almirante i oficiales de la Audiencia, en las cuales avisaba de 
todo lo acaecido i les suplicaba que escribiesen al Bei, dándole noticia 
de los países i mares nuevamente descubiertos, i pidiéndole un refuer- 
zo de hiil hombres para sojuzgar a los indios de aquellos lugares. 

Salió la embarcación con diez i ocho hombres i dos mujeres, ' i cerca 
de Jamaica los agarró una tormenta que destrozó completamente el 
buque en los bajos de "Las Víboras." 

Pasajeros i tripulantes tomaron un batel, i sin velas ni aun casi re- 
mos, sin provisiones con que alimentarse i abrigarse, se entregaron a 
merced de las corrientes i a sufrimientos del hambre i la sed. Siete 
murieron de inanición, i los reatantes llegaron a Yusatán a los trece 
días de navegación, donde cayeron prisioneros en poder de unos indios 
caníbales. Ocho fueron encerrados en una jaula a modo de chiquero^ i 
Valdivia i cuatro compafieros fueron aquella noche sacrificados a loa 
ídolos, i sus carnes servidas en banquete entre el cacique i sus compa- 
fieros de armas. Los prisioneros, horrorizados de ver aquel espectácu- 
culo, rompieron la jaula i se fugaron, protegidos por ]a obscuridad do 
la siguiente ñocha 

Espectacioü» Del latín speetare^ mirar. 

El P. Fr. Antonio de Segovia fué el-^ue llevó en 1531 a la Nueva 
Galicia la imagen de Ntra. Sra. de la Espectación, que se colocó en el 
pueblo de Zapópan, en el santuario donde aún se venera. (Mota Padi- 
lla, tomo. l\ cap. 28, pág. 299). 



1 Bernal Díaz del Castillo, Historia verdadera de la Cenquista de la Nueva Espa- 
fia, cap. 27. 

2 Bernal Díaz del Castillo dice que iban diez i seis hombres i dos mnjeres. (Histe- 
ria de la Conquista áe Naeva Espafia, cap. 29) ; otros historiadores dicen que iban 
veinte personas. (GogoUado, Historia de Yucatán, t. V, lib. 1?, eap. 7^). 



DiS CHKIOBIPADES H18TÓR(CAS. 211 

Espinazo del Diabh) (acción de). Nombre derivado de ¿«pina, térmi- 
no procedente del latín spina, la espina. 

El primero de enero de 1865 hubo una acción én el Espinazo del 
Diablo^ cerca de Mazatlán, entre el general mejicano D. Kamón Coro- 
na i el coronel imperialista Garnier» quien triunfó: hÍ2;o a los libetmlet 
catorce prisioneros i los fusiló. (Kivera, tomo 2®, pág. 82). 
Espirito Santo (villa del). Del latín apiriiUt de spirare, respirar. 

La villa del Espíritu Santo fué fundada por Gonzalo de Sandoval el 
afio de 1522 sobre el río Ooatzacoaloos en la costa del Seno Mencano, 
casi en los confínes de Tabasco i como 90 leguas de Antequera. (Ale- 
gre, tomo 1?, pág. 102.) 

Gonzalo de Sandoval llegó á Cuaizacoalcos i fundó una villa con el 
nombre de **Espíritu Santo." 

'*Y por acortar de palabras bol vimos en el pueblo (Citla) que estaua 
junto al río abaxo, y pusimosle por nombre la villa del Espíritu Santo: 
lo uno, porque en Pascua de Espíritu Santo desbaratamos á Narvaez; 
7 lo otro, porque aquel Santo nombre fué nuestro apellido, quando le 
prendimos y desbaratamos: lo otro, por passar aquel río aquel' mismo 
dia, y porque todas aquellas tierras vinieron de paz sin dar guerra y 
allí poblamos. (Bernal Díaz del Oastillo, Hist. de la Oonq., cap. 160, 
pág. 166.) 

Espíritu Santo. La primera población de espafioles en la Nueva Gali- 
cia, fué la villa del Espíritu Santo, fundada por el Capitán Juan de 
Ofíate en 16 de Marzo de 1530. (Mota Padilla, tomo 1-, cap. 7, pág. 
127.) 

Espíritu Santo (templo i convento del). El templo i colegio conocido 
con el nombre de la Compañía de Jesús, en la ciudad de Puebla, se 
fundó a principios del siglo XYIL En 1690 se concluyó la obra. El 22 
de agosto de 1833, sufrió un incendio, ocasionado por la pólvora. El 
25 de junio de 1767, tuvo lugar en Puebla la expulsión de los Jesuí- 
tas; se restablecieron dichos padres el afk> de 1816 i en 1821 fué supri- 
mida la Compañía. (Alfaroy Pina, pág. 219.) 

El Convento del Espíritu Sknto, situado al poniente de la Catedrali 
fué en su principio hospital, fundado en 1600 por D. Alonso Rodríguez 
del Yodo i su mujer. En 1602 se encargaron del hospital, D. José Her- 
nández i D. Melchor Núñez. Pasó este establecimiento a congregación 
de hermanos de la caridad en 3 de abril de 1634. En el claustro del 
convento existía una capilla a cargo de la Congregación de la Santa 
Escuela de Cristo. 
Estancia de las Yacas (acción de la). El 13 de noviembre de 1859, el 
general D. Miguel Miramón dio i ganó en la Estancia de las Yacas, 



2iS ' OrCCIONARlO 



rancho cerca de Oelaya, una acción a los generales Degollado, Miguel 
Blanco i José María Arteag^a i el coronel Julián Qairoga. Al lado de 
Miramón seV^allaba un ministro de Justicia, el abogado Isidro Díaz. 
(Bivera, toni^ T, pág. 99.) 
Kttmicias de ganado (primeras). Del latín ttana^ atantU, participio ac- 
tivo de itare, estar. 

**Ya en estos tiempos (1639) avian crecido en mucho mimero los ga- 
nados (así menor como vacuno) que avian traido de Oastilla é islas á 
esta tierra; y aviándose descubierto estas larguísimas tierras didias, de- 
terminaron los sefiores de ganados (porque los sitios que tenían eran 
cortos i dafiifícaban mucho á los indios) de tomar sitios maa estendido» 
j acomodados; y con eisto se despoblaron muchas estancias de los Va- 
lles de Tepepulco, Tzompanco y Toluca (donde fueron las primeras es- 
tancias de esta Nueva Espafia, de ganado mayor, así de vacas, como de 
yeguas) y se fueron á poblar por aquelloa llanos, adonde aora (1610) es- 
tán todas las estancias de vacas que ai en la tierra." (Torquemada, 
tonjo 1?, lib. 6-, cap. XI). 
ÜStanco del tabaco. De estancar, del latín stagnum', estanque. 

El visitador D. José Gal vez hizo en 1765 ^ estancar el tabaco, que 
hasta entonces su comercio había sido libra 

Estanco del tabaco en Yeracruz. A principios del afio 1766, se esta- 
bleció en el puerto de Yeracruz la Factoría del estanco del tabaco, cuya 
renta se acababa de fundar el afio anterior en toda la Nueva Espafia, por 
^1 visitador D. José de Gálvez. (Lerdo de Tejada, pág. 302). 
Eitanco del mezcal. El obispo de la Nueva Galicia, D. Juan Canseco i 
Quifiones, por los afios de 1650 arbitró el que, pues el vino mezcal lo 
aprobaban los médicos por bueno, se pusiere estanco en él, para que el 
que tuviere cuidare no se fabricasen los demás nocivos brebajes, como 
vingarrote, tepachi, tejuico, etc. (Mota Padilla, tomo 2?, pág. 120). 
Eitandarte de la conquisíta. Del latín extendere^ extender, desplegar. 

El que sirvió para la conquista de Méjico existió muchos afios en la 
capilla de la Universidad de ésta capital, según consta del siguiente 
párrafo tomado del 'Trólogo" de las costituciones de la misma ciudadj 
impreso en 1775, 2* edición dedicada al rei Garlos III: "El retablo 
mayor, dice, de la enunciada capilla, es hoi suave i eficaz atractivo de 
las atenciones, por hallarse coloeado en él, magníficamente, en el cua- 
dro principal que había de corresponder al sagrario, el más precioso 
monumento de la prodigiosa conquista de este Nuevo Mundo, digno a 
la verdad de la primera estimat-ión i de perpetua memoria: es a saber, 



\ En 1764. (\rróDiz, pág. SdO). 



BS CUBI081DA.t>ES HISTÓRICAS. 213 

el estandarte qae enarboló el ínclito conquistador D. Fernando Oortés, 
i con que entró victorioso en esta imperial metrópoli: para cuja des- 
cripción, acreditada con los inventarios a dicha capilla, basta lo que 
dejó escrito el erudito caballero D. Lorenzo Boturini en el libro que con 
todas las licencias necesarias imprimió en Madrid i dedicó al rei con el 
título de "Idea de una nueva historia general de la América Septen- 
trional," donde habla en estos términos: 

t 

''Asimismo pude conseguir el estandarte original de damasco eol<|. 
rado, que el invicto Cortés dio al capitán general de los tiaxcatleoas en 
la segunda espedición que se hizo contra el emperador Moctezuma i 
demás reinos confederados. En la primera haz de dicho estandarte se 
ve pintada una hermosísima efigie de María Santísima, coronada de oro 
i rodeada de doce estrellas (también de oro), que tiene las manos jnn. 
tas, con que ruega a su Hijo Santísimo proteja i esfuerce a los espafto- 
les a subyugar el imperio idolátrico a la fe católica: ^ i no deja de ase- 
mejarse en algunas cfosas a la que después se apareció en Guadalupe. 
Bn la segunda haz se ven pintadas las armas reales de Castilla i León." 
(Die. Univ. de Hist i Geog.) 
Estaimt de Garlos lY. Del latín stare, estar. 

En 15 de noviembre de 1789 se proclamó en Méjico al rei Garlos IV. 
En la plaza mayor se colocó una estatua ecuestre de este rei, provisio- 
nal, de madera, a expensas de los plateros, la cual tuvo poquísima du- 
ración; luego se sustituyó por otra mucho mayor, también de madera, 
i destruida ésta, fundió en 4 de agosto de 1803 D. Manuel Tolsa la 
magnífica de bronce que se colocó en la Universidad i después en 1852 
se colocó en el paseo do Bacareli, hoi principio de la calzada de la Re- 
forma. Pesa 450 quintales. 
Esteban del Saltillo (monasterio de San). Nombre derivado de estSfano, 
del griejgo 8téphwM$y corona, de $t$pho^ ceftir. 

El Monasterio de San Esteban del Saltillo, se fundó primero por el 
padre Fr. Lorenzo de García, franciscano. (López Portillo, pág. 245). 

Esteban del Saltillo (convento de San). En 1582 se erigió el con- 
vento de San Esteban del Saltillo, junto a la villa de este nombre. 
(Mota Padilla^ tomo 3^, pág. 206.) 
Estebanlllo» Diminutivo dé Bsíeban, El capitán Peralmíndez Ghiri- 
no llegó con^ su gente a Yaquiruní i mandó a Lázaro de Oebrero i a 
Diego de Alcaráz, con otros cuatro a caballo que saliesen a explorar 



1 De manera qae esos malvados pintaron a la Virgen María pidiendo a sa Hijo que 
despoje a unos para darle a otros. ¡Qué jasticia, qué caridad! ¿BI despojo a la faerza 
no es un robo? 



t 214 DiOCIONARIO 



la tierra. Un día antes había llegado el reí de Zaquimí, Juan Núfiez 
Oabeza de Baoa, Dorantes, OastillOi Maldonado, i ei negro Estebanieo, 
soldados de los que quedaron perdidos en la Florida en 1529, de la 
armada de Panfilo de Narvaes. Llegaron a Méjico el 22 de julio de 
1536 (Mota Padilla, tomo I"*, cap. 15, pág. 174 i tomo 2^ pág. 26,— 
Alegre, tomo P, lib. 2*?, pág. 236). 
Etla de Oajaca (auto sacramental en). Del azteca etl^ frijol. 

En la fiesta de Corpus, salió Fr, Alonso de la Asunción con la cus- 
todia en las manos, en solemne procesión, «acompañado de innumerable 
concurso. Al llegar al cementerio o patio del templo, depositó el Santo 
Sacramento en el altar preparado al extremo de la galería exterior del 
convenio, que se había prolongado en aquella ocasión para abrigo de la 
multitud, i tomando asiento con otro religioso, dio la seftal de comen- 
zarse la representación. La galería, sin duda, se sostenía sobre débiles 
oimientos, pues con el peso de la mucha gente que andaba sobre la cu- 
bierta, se desplomó i sepultó bajo de sus ruinas a 1 20 per8<»ia8, entre 
ellas a Fr. Alonso i estropeó a otras muchas. (Gay, tomo 2% pág. 6), 

Etla (pueblo de). Etla era un pueblo de indios; sus tierras i aguas, 
por su fertilidad i frescura, fueron los aloidcs i trojes del rei de Xepza- 
potlán. La abundancia de todo le puso el nombre, en su lengua, desde 
la antigüedad, Leohiuinna, que quiere docir lugar de mantenimientos, 
i era con tanta abundancia, que en este lugar se sacaba para los ejérci- 
tos el maíz i el frijol que habían de comer. 

Ia primera iglesia se fundó en lo más fértil del pueblo, que llaman 
Natividad. (Burgoa, pág. 199). 
Et2Eatlá.lÍ* Del azteca tzatlán^ lugar de sangre; >de es., eztli^ sangre, i ilánf 
lugar de. 

El primer español que vivió en Etzatlán fué Juan de Escárcena, que 
tuvo una encomienda, por haber llegado a allí en 1527.ooqD. Fran- 
cisco Buenaventura Cortés, quien entró por Colima i anduvo por Ja- 
lisco i Tepic i llegó hasta Etzatlán. (Mota Padilla, tomo 1^, cap. 7, 
pág. 113). 

Etzatlán (convento de). El convento franciscano de Etzatlán se fun- 
dó en 1537, i su primer guardián fué Fr. Antonio Cuéllar, que murió 
a manos de los indica (Alfaro i Pifia, pág. 306). 
ETang^elio en Nueva Espafia. "Como no tenían (los ministros) puesto 
seguro, todo el recado del altar era portátil, i en una arquilla mui pe- 
queña cabía, ara, cáliz, vinajeras, casulla i alba, cruz, candeleros i re- 
tablo. Este de ordinario era la imagen del glorioso apóstol Santiago, 
patrón de España, en la forma que apareció al rei D. Alonso de Casti- 
lla en la batalla de Olavijo, en un caballo blanco, armado, peleando can 



DB GDRIOBIDADES HiSTÓBICAS. 215 

muchos moros • los pies^ etc. I como los pintores de aquel tiempo no* 
eran tan primos como Michael Ángel, ni los colores tan perfectos como 
los de Boma, i aunque lo fueran, i el artífice mui aventajado, el traer 
de ordinario el lienzo doblado o arrebujado, le hacia salir siempre ea 
público deslucido i con mil arrugas i no las quitaba el cuadro, porque- 
de ordinario le colgaban de un ramo torcido^ o lo fijaban con dos da- 
ros de palo por la parte de arriba, i como para la cristiandad de los es- 
pañoles, todos estos accidentes importaban poco, en viendo su imagei» 
de Santiago, se arrodillaban i hacían mil muestras de devoción, llevan- 
do a ellos los rattarios, las espadas, los sombreros, i besando las esqui- 
nas del lienzo por rotas i desfloradas que estuviesen: de esta veneración^ 
entendieron los indios, que aquella imagen era el dios de los ospafiolesp 
i como le veían armado, a caballo^ con espada ensangrentada, en alto i 
hombres muertos en el campo,- teníanle por dios mui valiente, i que por 
servirle lo eran también tanto los espatioles, i de aquí venía el rendír- 
seles con facilidad i desmayar en las batallas al primer encuentra í 
como era este engafio de los indios en tan provecho de los españoles, 
con alguna culpa de omisión, no procuraban sacarlos de él^ aunque nun- 
ca les dijeron claramente que sí. Corría la voz a los enemigos i todo 8« 
hacía bien, i Santiago armaÜo i a caballo era el dios de los cristianos. 
Éralo también Santa María, sin saber el indio si era hombre o mujer, 
porque cía al español que la nombraba muchas veces^ i aunque pocas o 
ninguna veían su imagen, concibieron grande cosas de Santa María,, 
etc." (Kemesal, lib. 6°, cap. 7). 
CxCOmil Ilion en Méjico (I*). "A vos, los muy nobles señores Licen- 
ciados Xoan Ortiz de Matienzo e Diego Delgadillo, Oy dores del Ab- 
dyencia Real de Su Magestad quen estas partes reside, e a vos Gero^ 
nimo Kuiz de la Mota, alcalde ordinario de la dicha Cibdad, e a toda» 
las otras Xustycias, mynislros e ofyciales della, e a otra oualesquier 
personas eclesyásticas e seglares, salud e gracia. 

"Bien sais como vos, los dichos Oydores e Xustycias, fuisteis con ma- 
no armada con mucha gente al Monasterio de Señor San Francisco, 
desta dicha Oibdad, viernes en la noche antes que amanesciese, que se- 
contaron cuatro dias del mes de Marzo deste presente año de quynien- 
tos treinta años, de donde sacasteis a García de Lerena, e a Cristóbal 
de Ángulo, los quales estaban acogidos al dicho Monasterio e Iglesia 
dél,;e demás estaban presentados a la cárcel eclesyástica, e yo les abia 
asignado al dicho Monasterio por cárcel^ según consta por los proceso» 
que sobrello ante mí se han fecho e por testymonio del presente Nota- 
rio, e demás de sacallos de la dicha Iglesia e Monasterio^ les maltratas- 
teis sus personas, trayéndolos en camisa, descalzos, e dándoles muebo» 



2 16 DICCIOVABIO 



.|;64pes e espaldarazos a los susodichos e a otro^ qoBstabaii con ellos» e 
elevándolos a la cárcel pública Keal deata dicha Oibdad, echándolos en 
graves prysiones, e poniéndoles a qujstion de tormento; sobre lo cual yo 
-di mis cartas para vos, ezortados e amonestados que volviésedes e res- 
tituyésedes a los susodichos Garcia de Lerena e Cristóbal de Ángulo, 
ios quales estaban acogidos a la dicha Iglesia, do asi los saoasteiSi no 
wabeis querido ni quysisteis fazer, e sobrello yo di mis censuras contra 
vos fasta que puse edesyástico entredicho. Vista vuestra pertinacia e 
■rebelión e desacato de los mandamientos de la Nuestra Santa Madre 
iglesia, e obstinados que vuestro propósito no abéis querfdo ni queréis 
ilazer de la sentencia descomunión e entredicho en questais, porque fué 
«lescesario usar contra vos de todos los remedios que por derecho talla- 
mos. E platicado con los reverendos padres Guardian e Vicario, de San 
Fracisco e de Santo Domingo, e con los Canónigos presentados de la 
Iglesia desta dicha Cibdad que pudieron ser oidos, e con otras personas 
-eclesyásticas sufycientes en semejantes casos; e abido el voto e parecer 
-en todos los susodichos, conforme a derecho, fué acordado, e deliberado 
^xcomuni omnivs consensu^ que si todavía persystiésedes en vuestra 

. pertynencia se pusiese seesaeianíadivinia en esta dicha Cibdad; 

^Fecha en la dicha Cibdad de Temixtitan a 6 de marzo de 1530 afios. — 
Fray Juan de Zumarraga^ Electo Obispo." (Docum. del Arch. de In- 
dias, tomo 41, pág.N3). 

^Kpa triados por el Imperio. Habiendo sido denunciados a la Regen- 
cia ocho republicanos que se ocupaban en excitar odios contra la inter- 
vención francesa, fueron presos el 21 de agosto de 1863, conda&adós a 
-expatriación i embarcados eu Veracruz el 27 del mismo mea Los prin- 
cipales fueron el general D. Miguel Auza, D. Manuel Payno, D. Agus- 
tín del Bio (presidente del último ayuntamiento republieano) i Castillo 
Velasco. (Rivera, tomo I*, pág. 260). 

SExpediclÓn contra Cuba. Derivado de expedir^ del latín expediré^ com- 
puesto de ex, i pea, pedia, pie. 

En 1825, cuando el Castillo de San Juan de ITlúa se hallaba todavía 
«n poder de los españoles, D. Antonio López de Santa-Anna, siendo 
«comandante general del Estado de Yucatán, tuvo el temerario proyec- 
^ de tomar la Habana con 400 o 500 hombres, i aún parece que llegó 
a tener embarcada esa fuerza con tal objeto, desistiendo luego de su 
-empresa, por haber sabido que últimamente habían venido a aquel puer- 
to nuevas tropas de Espafta. Este proyecto sin autorización del gobier- 
no, fué el origen de la enemistad entre el general D. Manuel Gómez 
¿¡Pedraza i Santa- Anna. (Lerdo de Tejada, tomo 2^*, pág. 311). 



DB CD&I08IDADBS HISTÓRICAS. 2l7 

Expulsión de los jesuítas. De expeler; del latín expeliere, compuesto de 
ex, fuera, i pellere, arrojar. 

£1 25 de junio de 1767, poco antes de rayar la luz, se intimó a una 
misma hora el decreto de expulsión de los jesuitas, discutido a presen- 
cia del Bei Garlos III. £1 28 de aquel mes, rodeados de soldados^ sa- 
lieron para Yeracruz. El visitador D. José Gálvez regenteaba la expe- 
dición. En Yeracruz^ mientras se embarcaban, murieron treinta i cuatro. 
Salieron para la Habana el día 24 de octubre. En 16 de agosto de 1773 
fué extinguida la Orden. El 19 de majo de 1815 volvieron a Méjico; 
pero las cortes de Madrid, en 6 de septiembre de 1820, decretaron la 
extinción de la Oompafifa. El virrei de Méjico, el conde del Yenadito, 
lo puso en ejecución el 23 do enero de 1821. 

Expulsión de }os españoles. En la noche del día 1^ de diciembre de 
1827, se reunió una parte del pueblo de Yeracruz en la plaza principal^ 
pidió que se reuniera el Ayuntamiento, por medio de una comisión 
compuesta de D. Antonio Juille i Moreno, D. José M. Cuesta, D. Juan 
Núfiez del Castillo, D. Ramón Carrasco i D. Pedro Milán, para que se 
expidiera una lei de expulsión de españoles. El Ayuntamiento tomó en 
consideración la solicitud del pueblo, i el día 2 la pasó con recomenda- 
ción al gobierno del Estado. La legislatura de Yeracruz dio un decreto 
el día 4 por el que expulsaba del territorio del Estado, entre el térmi- 
no de 30 días, a todos los españoles solteros que no tuvieran cincuenta 
años cumplidos o que no hubiesen prestado servicios positivos a la in- 
dependencia, i a los capitulados que permanecían indebidamente ea la 
Hepública, prohibía que en lo sucesivo se avecindasen españoles en el 
Estado. Este decreto fué publicado en Yeracruz el día 5, enmedio de 
un estrepitoso entusiasmo. (Lerdo de Tejada, tomo 2^, págs. 321 a 323). 
Expulsión de los españdes. El 20 de marzo de 1829 se expidió una 
lei de expulsión de todos los españoles que vivían en la Bepúblioa, no 
sólo a los nacidos en la Península, sino también a los nacidos en Cuba, 
Puerto-Rico i Filipinas, etc. (Lerdo de Tejada, tomo 2^, pág. 328). 

Extinción de la Compañía de Jesúa El 5 de junio de 1856 decretó el 
Congreso de Méjico la extinción de la Compañía de Jesúa (Portilla^ 
pág. 34). 



15 



218 DICCIONARIO 



F 



FAbrica del gas. Del latin faher, artífíca 

La fábrica del gas^ de Yeracruz, fué establecida en 1855 por el Dr* 
D. Gabor Naphegl. (Lerdo de Tejada, tomo 3^ pág. 41). 

Factoría de esclavoa Término derivado áe factor^ formado de facér, ha- 
cer. 

Por el tratado celebrado en Madrid en 1701, el monarca francés 
concedió el permiso de establecer por diez afioa en el pnerto de Vera- 
cruz una factofia para el asiento de negros^ con la condición de proveer 
a este país de cierto número de esclavos de África a precios moderados. 
En virtud de esta concesión, que fué extensiva a todos los dominios de 
Bapafta en las islas i el continente de Améri<^a, se estableció la facto- 
ría francesa en Yeracruz el 1^ de mayo de 1702. Terminada el 1^ de 
mayo de 1712 la concesión hecha por Felipe Y a la Francia para el 
asiento de negros esclavos en las islas incontinente americano, comen- 
zó igual concesión a favor de Inglaterra, conforme al tratado celebra- 
do entre esta nación i Espafia, i se estableció aquel día en Yeracruz la 
nueva factoría inglesa. (Lerdo de Tejada, págs 292 i 293). 

Felipe Neri (oratorio de San). Del griego philos^ amante, e hippos, ca* 
bailo: amante de los caballos. 

Esta congregación se fundó primero en Boma por el mismo Felipe 
Neri el afio de 1550 con el nombre de "Cofradía de la Trinidad" i con 
el objeto de socorrer a los peregrinos que iban a aquella ciudad, i des- 
pués se destinó a proporcionar a los niftos instrucción. 

So introdujo en Méjico el afto de 1657 debido al sacerdote D. Anto- 
nio Calderón Benavide^, quien, en cumplimiento de un voto que hizo 
a San Felipe Neri, reunió a varios eclesiásticos para formar una con- 
gregación semejante a la de Boma. Acogieron la idea D. Pedro Días 



DE OCB108IDADB8 Ill8TÓa)CAS. 219 

do Arévaíp (sacristán de San Bernardo, de Méjico)i quien facilitó para 
los ejercicios de la nueva asociación, el templo de las religiosas del mo- 
nasterio de San Bernardo. En 24 de enero.de 1658 so aprobaron las 
constituciones i se reunieron 33 sacerdotes en la nueva cofradía que ser 
denominó Untón, la cual se instaló el 24 de mayo de aquel aflo. Por ser 
estrecho el lugar, pidieron los socios otro más amplio i se lea coiicedi6 
la capilla de la Soledad, donde había la cofradía de Nuestra Sefiora de 
Balvanera. El 8 de majo de 1659 hicieron allí elección de superior 
que llamaron prefecto. £1 12 de septiembre del mismo afio, los socios 
sortearon los nombres do las virgenes para elegir una en sus festivida- 
des. Gomo salió tres veces Nuestra Sefiora de las Nieves, a ésta ce.le« 
braron anualmente su festividad. En 1660 compró la cofradía unas 
casas en la calle que después se llamó de San Felipe Neri, donde funda- 
ron el hospital. Allí nació San Felipe de Jesds, protomártir del Japón. 
El 24 de mayo de 1661 se dedicó el instituto. El primer congregante 
que pasó a vivir en comunidad fué D. José González de Osorio. En 28 
de junio de 1701 expidió el rei un rescripto, por el cual dio pase a la bu- 
la de Inocencio XII, al mismo tiempo que concedia licencia para la 
fundación del Oratorio. El 12 de febrero de 1702 autorizó el acto el 
virrei i arzobispo D. Juan de Ortega Montafíéa (Dice. Univ. de Hist. 
i Geog.) 

Fdipe Neri de San Miguel (oratorio de San). El cura D. Cristóbal 
Ramírez invitó en 1712 al sacerdote D. Juan Antonio Pérez de Espi- 
nosa, originario de Querétaro, para que predicase en la cuaresma. Des- 
pués que lo oyeron los vecinos de San Miguel, invitaron al padre Pé- 
rez a que fundase congregación de San Felipe Neri en la iglesia que 
•e estaba fabricando para el culto de.ia imagen de Ecce*Homo. El 
bízcaíno D. Severino de Jáuregui, de quien descienden varias fami- 
lias de San Miguel (entre otras la de los Sauttos), alentó al Padre. Eo 
1734 el rei Felipe T aprobó i confirmó la congregación con facultad de 
tener colegio en toda forma. Así quedó constituido el oratorio de San 
Felipe Neri de San Miguel de Allende. (Alfaro i Pifia, pág 259). 

Felipe de Linares (San). En 1714 se fundó en el nuevo rdno de 
León, hoi Estado de Nuevo León^ una colonia que, en honor del vi- 
rrei, llamaron San Felipe de Xiinares. 

Felipe de Chihuahua (San). En 1697 salió a su visita el provincial 
Fr. Jerónimo Martínez i llegó a las márgenes de un río, donde halló a 
unos indios que habitaban aquelk» corroa Dejó allí a Fr. Alonso Brio- 
aes, quien se acogió a la sombra de una encina i denominó al sitio- 
''Nombre de Dios." En 1718 D. Juan Felipe de Orozco llevó el titula- 
de vilia^ i se llamó San Felipe. (Mota Padilla, tomo 2^, pág. 93). 



S20 BICCIOHABIO 



Folipe Neri de Gaadalajara (congregación de San). ^ principios de 
«gosto de 1858 fué la supresión de la congregación del oratorio de San 
Felipe Neri de Gaadalajara, por los gobernadores de la Mitrsi canónigo 
D. Casiano Elspinosa i cara del Sagrario D. Jesús Ortiz (mni liberal), 
con autoridad del obispo de la Diócesis i este seftor con autoridad del 
Papa. (Rivera, tomo 1^, pág. 76). 

Felipe i Santiago (San). Oon motivo de ir el afio de 1563 veinte 
hombres de la villa de Carapoa a rescatar o cambiar maíz a las tierras 
de los indios suaques, los mataron i les robaron las muías i rescate, me- 
nos uno que se les escapó de las manos i dio aviso en la villa, de losu- 
oedido, i despoblándola se fueron derrotados a refugiar en la villa de 
Ouliacán. Los culiacanesiés salieron en su busca i los hallaron que ya 
«alian i los recibieron con la caridad de hermanos. Solos cinco llama- 
dos Bartolomé Mondragón, Juan Martínez Castillo, Tomás de Sobera- 
ois, Antonio Buiz i Juan Caballero, quedaron a poblar doce leguas más 
afuera, en el río de Petetelan, donde hoi está la villa, i después estu- 
vo el presidio i colegio de San Felipe i Santiago, donde estuvieron 27 
«fios poblados. En 1590, por petición del general Rodrigo del Río, al 
conde de Monterrei, virrei do Méjico, fueron los padres jesuítas Fr. 
Oonzalo de Tapia i Fr. Martín Pérez. 

XJn indio, Nacaveva, entró con otros nueve, a prima noche, en la ca- 
sa del padre Tapia, a quien encontró rezando, i de tres macanazos lo 
mataron, le cortaron la cabeza i el brazo izquierdo a los suaques. 

En 1596 se puso allí un presidio. £1 afio de 1600 llegó el capitán del 
presidio Diego Martínez Urdaide, ahorcó, con sólo 24 soldados con que 
«ntró, a 24 de los principales de la nación suaque, que mataron a los 
veinte espafioles de la villa de Carapoa, los dieciocho soldados i los tres 
religiosos franois^sanos, (Documento para la Historia de Méjico, pri- 
mera serie, tomo 31, págs. 397 i 398). 

Felipe Neri de Guanajuato (Oratorio de). La iglesia del oratorio de 
€an Felipe Neri de Guanajuato fué en un tiempo de la Compañía ds 
Jesús, que se estableció allí en 1732» £1 6 de agosto de 1747 se oo- 
. menzó a e(fifícar el templo, bajo la dirección del padre belemita Fr. Jo- 
-sé de la Cruz^ i principalmente del arquitecto D. Felipe Urefia. La 
iglesia tenía 63*504 metros de longitud: la nave del centro 10*241 de 
ancho i 21*664 de altura; las laterales 5'924 de ancho i 11704 de altu- 
ra. Esta fábrica se concluyó en 1765, i el día 8 de noviembre del mis- 
mo afio se bendijo. La congregación de San Felipe Neri se tundo el 16 
de mayo de 1793. ( Alfaro i Pifia, págs* 246 i 252). 
Peaómeno raro en Oajaoa. Del griego /^AatnouMnon^ derivado do phai' 
númai, aparece^ mánifeAtarse. 



DB CUBIOSIDAPBS HISTÓRICAS. 22l> 

En la hacienda de Buenavista, del Sr. D. José Luis Bastamante, di6 
a luz una mujer el día 6 de marzo de 1844, después de un parto labo- 
rioso, una criatura rara^ un monstruo con dos cabezas en un cuerpo,, 
tres brazos, dos piernas i dos sexos. (Dice. Univ. de Hist. i Geog.) 

FcrlH* Según Festo a ferie ndis victimis^ de /IrtVf, herir, porque las fe- 
rias eran Racrifício& 

La primera feria de Aguascalientes turo lugar el afio de 1828. En. 
este tiempo había allí mil doscientos telares i más de tres mil tornos- 
El Comercio era activo i la riqueza mucha. (González, pág. 105). 

Fcroando de Zacatecas (convento de San). Nombre formado del latía 
FerdinanduSt derivado del godo frid^ que vale paz. 

El padre Fr. Antonio Margil de Jesús fundó después de 169S lo9 
colegios de San Fernando de Zacatecas i de Méjico. 'ISl de Pachaca lo- 
fundó Fe, francisco Torantos. El 15 de octubre de 1733 se concedió 
licencia para fabricar en Méjico el convento de San Fernando. La igle- 
sia de este nombre la bendijo al arzobispo D. Manuel Rubio i Salina» 
el 19 de abril de 1755. El sábado 19 de junio de 1858 la iglesia sufrió 
muchos estragos con motivo de un terremoto. ( Alfaro i Pifia, pág. 86)¿ 
Fernando de Tapia (don), cacique de Ji lotepec, conquistó a Queréta- 
ro i tomó posesión de él a 25 de julio de 1531. Tomó el nombre de San- 
tiago de Querétaro. El rei D. Felipe I V le dio título de ciudad por los 
afios de^l654. (Alegre^ tomo 2^, pág. 163). 

Ferrocarril mejicano (primer). Palabra compuesta de ferro, hierro, i 
carril, camino: camino de hierro. 

El día 1^ de febrero de 1855 se dio un desreto para que se hiciese 
efectiva la construcción de un camino de hierro de Yeracruz a la capi- 
tal. El 24 se concedió privilegio a D. Francisco Havárez para construir 
i explotar un camino de hierro de Ohilpancingo a Acapulco u otro pun- 
to de la costa del Pacífico. (Méjico al través de los Siglos, tomo 5°, 

pág. 111). 

El 4 de julio de 1857, el presidente Oomonfort inauguró el primer 
ferrocarril m^^jicano, de Méjico a la Villa de Guadalupa (Rivera, to- 
mo 1°, pág. 56). 

Ferrocarril de Yeracruz. En la tarde del día 15 de septiembre de 
1850, concluida ya hasta el Molino la línea del ferrocarril, quo desde 
1843 a 44 estaba construyéndose desde Yeracruz hasta el paso de San 
Juan, se verificó con gran solemnidad la inauguración de este tramo i 
la bendición de la locomotora, en medio de una numerosa concurrencia. 
(Lerdo de Tejada, tomo 2% pág. 594). 

Ferrocarril Central Mejicano (el). Esta gran vía férrea se extiende 
desde la capital hasta Paso del Norte, mil doscientas veinticuatro mi- 



2Ít DICCIOHABIO 



Uai o Man mil norecientos sesenta i nuera quilómetros, ochocientos 
ocho metros, i en medidas del país son cuatrocientas sesenta i dos le- 
guas tliez i seis varas, distancia que recorre el tren en cincuenta i ocho 
i media horas. El 22 de marzo de 1884 quedó terminada esta linea. El 
primer tren internacional salió de Méjico en la tarde del sábado 22 de^ 
mano de 1884. 

Ferrocarriles (plural de ferrocarril). El ministro de fomento D. Ma- 
nuel Silíceo, en febrero de 1856, concedió privilegio para construir un 
ferrocarril desde Ohilpanciogo hasta Acapulco; en mayo, para la oons- 
trucción de otro desde el puerto de Matamoros hasta Monterrei;* en 
agosto, para otro desde Antón Lizardo (Veracruz), hasta Acapulco; 
en el mismo mes autorizó la construcción de uno entre la Capital i Ta- 
cubaja, que se concluyó en su tiempo; en junio de 1857, dio permiso 
para que se construyera un ferrocarril en el Bajfo, que uniera a Guana- 
juato'con Qnerétaro por un lado i con la Piedad por otro. En agosto de 
1856 i febrero del 57, aseguró a los accionistas de los ferrocarriles de 
Méjico a Veracruz i Antón Lizardo a Acapulco, el réditd de seis por 
ciento sobre los capitales que invirtieran en aquellas obras. El 4 de ju- 
lio de 1857, asistió Oomonfort a la inauguración del tramo de ferrocarril 
entre la ciudad de Méjico i la Villa de Guadalupe, parte de la gratt lí- 
nea proyectada entre Veracruz i un puerto del Pacífico, del que se con* 
«edió privilegio, en agosto, a D. Manuel Escaudón, con la condición do 
«OQStruir en la capital de la República una casa de Inválidos i una 
Penitenciaría. Después que caducaron todas estas concesiones, el go- 
bierno concedió en septiembre de 1857, a una Oompafiía de la Luisiana, 
el privilegio de abrir un camino de hierro al través del istmo de Te« 
huantepec, entre el Atlántico i el Pacífico. (Portilla, pág. 267 i vuelta). 

Festejos oficiales. El YocAhlo fest^jot es plural de feat^jo^ término deri- 
vado de fiesta, ^ 

£1 28 de mayo de 1864 llegaron a Veracruz el Emperador i su espo- 
sa, e hicieron su entrada en Méjico, el 12 do junio en medio de festejos 
oficiales que costaron a la Nación 142,478 pesoa (Prieto, lee. 20*, pág. 
563). La entrada del Emperador no fué en junio, sino en julio. (Rive- 
ra Gambas, tomo 2P, pág. 246). 

Fiado (compras al). Derivado de^ar^ tomado del latín fid^vre^ por fideré^ 
fiarsa 

Gomo el origen de la esclavitud de millares de indios eran i son las 
deudas (costumbre antigua que subsiste en Yucatán, Tabasso, Oampe« 
•che i otros muchos estados de la República, donde adeudan a loa indios 
para hacerlos esclavos, i hasta obligan a los hijos a pagar las deudas de 
aus difuntos padres i abuelos): 



DE CURI08IDAD1SS HISTÓRICAS. 22S 

Había mandado e) gobernador Antonio de Bozmediana^ que loa espa- 
fiolea que tenían contratos con loa indica no les pndiesen fiar más qne 
hasta doce reales, los cuales no pagando pudiesen pedírselos ante la juf • 
ticia; pero que si les fiaban más, no pudiesen ser compelidoB a la paga.' 

No bastó esta disposición para que continuara el abuso de las dea- 
das i por ellaa las Tojadones i atropellos a los adeudados; lo que moti- 
vó a que el gobernador Alonso Ordoftez de Nevares (de 1593 a 1696) 
mandara que absolutamente no se les pudiere fiar cosa alguna, pena 
de perderlo i otras, a los justicias do los indios, que mandare pagarlo. 
(OogoUudo, Hist Ync., tomo 2^ tít 7, cap. 15). 
Fiesttt del pendón (la). Nombre derivado de /««to,* plural de featum^ día 
de fiesta. 

Asegura en su artículo respectivo de "Méjiso Viejo'' el erudito j^een 
Luis González Obregón, que el afio de 1528 fuá el primer paseo del pri- 
mer pendón que se verificó en esta eapital, i se funda para ello en una 
nota que está en el Primer libro de actas del Ayuntamiento. 

Sea de ello lo que fuere, lo que si puede asegurarse es que la fiesta 
del Pendón quedó establecida oficialmente el afio de 1530 por una cé- 
dula del rei de España, sancionando en ella la costumbre usada en las 
ciudades de las Indias, de saioar el Pendón Beal, las vísperas i días so- 
fialados de cada afio; el de Pascua de Reyes en Lima, i el de San Hi- 
pólito en Méjico, en donde lo llevaba un regidor por su tumo, acompa- 
fiáadole el Virrei i los Oidores. 

Para que la costumbre se continuara, mandaba el rei que los virre- 
yes, presidentes i audiencias de las Indias asistieran a las ceremonias, 
llevando el Pendón Real el regidor más antiguo. 

£1 Pendón que se exhibía en esas fí^stas desde el afio do 1528 no fué 
el de Cortés que actualmente está en la Cindadela en el Museo de Ar- 
tillería, porque en el mismo libro de Actas de Cabildo aparece que el 
afio ya citado, el Ayuntamiento mandó librar i pagar a Alonso Montes 
i a Diego González dieciseis pesos de oro por cuatro varas de damasco 
que pagaron para el Pendón, i seis pesos de oro a Portillo, sastre, que 
lo confeccionó. * 

En otra nota del mismo libro de astas, se ve que el primer Pendón 
que en ese afio se construyó, fué de dos colores: colorado i verde, con 
sus cordoBsa. 

Existe una neta del afio 1540, en la que el Cabildo acuerda que se 



1 Este apellido se deriva de Boslo-líediaao, i debe escribirse Bosmediano. Bozme- 
diano Gobernó en Yucatán desde 1586 hasta 1593. 

2 Cogollndo, Hlst. de t acatan, tomo 2^ lib. 7, cap. 16. 



S24 DICCIOKARIO 



hmga un pendón para la ciudad, que sea de damasco verde i eoloradoi 
porgue el pendón que tenía dé leonado i pardo se hizo porque noeeha- 
Uaron otros coloree, * 

Habiendo sido colorado i blanco el primer pendón i hablándose en ia 
anterior nota de uno de colores leonado i pardo, ee evidente que en el 
lapso de tiempo que transcurrió desde 1528 hasta 1540 se construye- 
ron otros. 

don varios meses de anticipación -comensaba el Ayuntamiento de la 
Ciudad a preparar la fiesta de San Hipólito, que era la misma del Pen- 
dón, autorizando gastos para establecer tablados, arcos triunfales, etc. 

Oon quince o veinte días de anticipación se hacían por escrito i ei^ 
pergamino las invitaciones. 

Era costumbre al hacer estas invitaciones, que el Ayuntamiento en- 
viase al Yirrei una fuente con dulces, un sombrero i un par de guan- 
tes, i a cada uno de los oidores una gorra. 

No lo sabemos con exactitud, pero sí creemos mhi posible, que de 
esa costumbre que existió hasta principios del siglo presente, haya to* 
mado su origen las frases vulgares que tanto se usan: vamos a comer 
de gorra. 

Después de la invitación al Yirrei i audiencia, se corrían las invita- 
ciones a los Tribunales i a toda la nobleza. 

En las fiestas del Real Pendón la nobleza trataba do rivalizar entre 
8Í; era aquello una especie de torneo de lujo en el que cada uno se es- 
forzaba a exhibirse caballero en el más hermoso caballo ricamente en- 
jaezado con bordados de oro i plata, i era tal el lujo que muchos caba- 
llos llevaban las herraduras de plata, i tanto la montura como las cabe- 
zadas con incrustaciones i piezas de oro. 

Debido a la bondad del Sr. Lia D. José Algara, hemos podido ver 
varios arneses que conservan del Pendón^ usadas por sus abuelos los 
condes de Santiago. 

En cuanto a los trajes que los caballeros usaban eran igualmente de 
seda i terciopelo recamados de oro para que no desmerecieran coa e^ 
lujo de los caballos. 

Oon antieipación se mandaba pregonar que se solemnizara la fiesta i 
que se corrieran toros i que se jugaran cftfias i que cabalgaran todos los 
que tuvieran cabalgaduras, so pena de diez pesos de multa, que se re- 
partirían, la mitad para las obras públicas i la otra mitad para quien 
denunciara la infracción. 

La víspera de San Hipólito — dice un antiguo cronista — se adorna* 
ban las plazas i desde el Palacio hasta San Hipólito, por la calle de Ta- 
cuba para la ida i por las calles de San Francisco para la vuelta, do ar- 



DE CURI0SIDADB8 HI6TÓBIOAS. 325* 

coa triunfales, de ramos i flores, unos sencillos i otros con tablados i 
capiteles, con altares e imágenes, capillas de cantores i ministriles. Sa« 
cábanse a las ventanas las más ristosas, ricas i maíestuosas oolgadnrasr 
i asomábanse a ellas las nobles matronas, rica i exquisitamente adero* 
zadas. 

**Se colocaba en el balcón del centro de las casas de Cabildo el Pen- 
dón o estandarte Real que iba custodiado por dos granaderos, colocados' 
a un lado i otro; i en el momento de exhibirlo sobre cojines de tercio- 
pelo rojo con borlas de oro i entre cortinajes de seda, a las dos de la- 
tarde se hacía una salva de veintiún cafionazoa La nobleza se dirigí» 
entonces a la casa del Alférez Real en coches i acompafiada de dos d» 
los oidores más modernos. Al llegar a dicha casa se apeaban de loa ca- 
rruajes i en la puerta, sin subir nunca las escaleras, esperaban al regi- 
dor. Bajaba éste inmediatamente, i todos, montados a caballo, se diri- 
gían de nuevo a las Casas de Cabildo, yendo el regidor en medio i a lo» 
lados los oidprea Luego que llegaban al Ayuntamiento, el Corregidor 
entregaba el estandarte al Alférez Real, quien hacía solemne juramento^ 
de devolverlo." 

'^Continuaba después la comitiva hacia el Palacio Real, donde la es- 
peraba en los balcones el Yirrei i todos loa tribunales: mientras baja- 
ban éstosi el regidor i los Doctores aguardaban en el patio. 

''Organizado el acoropafiamiento, se dirigía a la Iglesia de San Hipó^ 
lito por los portales, Empedradillo, Tacuba, Santa Clara, San Andrés^ 
La Maríscala i San Juan de Dios. 

"Por delante iban el virrei, el Oidor más antiguo i el Alférez Real, 
que conducía el estandarte armado de punta en blanco i su eahallo m 
guisa de guerra con armas resplandecientes. En seguida, i por su orden, 
caminaban los Oidores, los regidores, los alguaciles i toda la nobleza. 

'^Toda esa comitiva llega a San Hipólito, en cuya iglesia el Arzobis- 
po i su Cabildo — dice otro cronista^ con preciosos ornamentos, empie- 
zan las vísperas i las prosiguen los 'cantores con canto de órgano, con 
trompetas, chirimías, sacabuches i todo género de instrumentos de mú- 
sica. Acabadas, se vuelve en la forma que vino el acompafiamiento a 1» 
ciudad, i acompañado el Yirrei hasta su palacio, se deja el Pendón ei^ 
la casa de Cabildo. Yan a acompafiar al Alférez a su casa, en la cual 
los del acompañamiento son abundante' i exquisitamente servidos do- 
conservas, colaciones i de los exquisitos regalos de la tierra, abundanti^ 
sima de comidas i bebidas, cada uno a su voluntad." (El Imparcial, pe- 
riódico de esta capital). 

Fiesta de S. Pedro* Yarios vecinos de Gaadalajara quisieron hacer 
fiesta el día de S. Pedro Nolaeco i pidieron licencia al obispo D. Fran* 



2¿d DICOIOHABIO 



cisco Yerdin, piura jarar dicho día por de fiesta, lo que por decreto de 
16 de diciembre de 1667 la concedió, i en su conformidad, el día si- 
gaientoi estando en la salado cabildo los alcaldes ordinarios i regidores, 
i puesta una cruz i un misal sobre una mesa, juraron por ella i loa san- 
tos evangelios, por sí i por todo el vecindario, que guardarían por de 
fiesta el día de S. Pedro Nolasoo del afio inmediato i subsecuentes. 
<Mota Padilla, tomo 3% págs. 130 i 131). 

Fiesta de la Paz. Después de la toma de Puebla por Comonfort, pa- 
ra celebrar tan plausible acontecimiento, hubo en la Alameda de Méjico, 
•el 14 de abril de 1856, un suntuoso banquete, a que asistieron cerca de 
quinientas personas, encontrándose entre ellas todas las autoridades 
de la ciudad, muchos diputados, periodistas, i algunos miembros pro- 
minentes del partido liberal. (Rivera, tomo 1^ pág. 23; Méjico al tra- 
vés de los Siglos, tomo Y, pág. 127). 

Otro escritor dice lo siguiente: 

'*E1 día 3 de abril de 1856 se celebró en Méjico una gran fiesta, que 
se llamó Fiesta de la Fax, El presidente de la República, don Ignacio 
domonfort, había triunfado en Puebla de la 1^ rebelión organizada 
contra su gobierno." (Portilla, pág. 1*) 

Fiesta imperial en Querétaro. Se hizo para solemnizar el aniversario 
de la aceptación de la corona por Maximiliano. En esta fiesta llevó la 
palabra, a nombre de todos los defensores de la plaza, el Ministro de 
JTasticia, García Aguirre, quien -en su arenga dijo con una sangre fría 
admirable: 

''Todos vuestros actos de Soberano dan testimonio de que no se en- 
gañó Méjico, ni en la adopción de la forma monárquica, ni en la elec- 
ción de la persona del monarca .... Señor, no vacilo en constituirmo 
intérprete del verdadero voto nacional cuando presento estas palabras 
en el centro de una ciudad sitiada por numerosas fuerzas armadas que 
combaten al Imperio: porque cree haber comprendido el verdadero po- 
der de los dos principios que en estos momentos se disputan el triunfo: 
el de la revolución^ que ataca los más caros intereses de nuestra socie- 
dad, es en alto grado débil^ a pesar dé sus fastuosae apariefidiag; per- 
eque, en fin, no significa sii^p la voluntad de unos pocos que quieren so- 
breponerse a la nacional; el Imperio cuenta con ésta, apoyado en la jns< 
ticia." 

Maximiliano, en su arenga de contestación, para excitar el valor de 
sus tropas, dijo: ''Sin efusión de sangre i sin trabajo no hai triunfos 
humanos, desarrollos políticos i progresos duraderosi" (Rivera, tomo 2% 
pág. 276). 



DE CURlCSIDAriES HISTÓRICAS. 227 

PIIÍbU8lei*0« Del neerlandés vrybuUer, pirata, ó literalmente libre-«a- 
qneador (Monlau). 

En inglés se dice filibustera pirata; en holandés vüehoott como en in- 
glés fitz-^oat, término compuesto de fií/^ volar, i boai, baque: buque 
veloz. 

En 1683, a 17 de mayo, Ibgaron a Yeracruz los filibusteros Lorenzo 
Jacome (a) Lor^ncillo, i Nicolás Agramont, con 800 hombres, desem- 
barcaron en la Vigía, que llaman de V^rgara^ tomaron la plaza i la 
saquearon. 
Fortín (ataque al). Término derivado de ftierté. 

El 19 de abril de 1862, los franceses dieron el primer ataque a los 
mejicanoa 

Estando en el lugar llamado el Fortín, población situada en el cami- 
no de Córdoba a Drizaba, a 2¿ leguas de ésta, una guarnición de 40 
soldados mejicanos al mando del teniente coronel D. Félix Díaz (her- 
mano del general D. Porfirio Díaz), fué atacado por una tropa de fran- 
ceses mucho más numerosa, al mando del capitán Mische, por orden 
de Lorencez, i ésta fué vencida. (Rivera, tomo 1^ pág. 189). 
Frai Antonio de la Cruz. Del ]&tín /rater^ fratis, hermano. Este francis- 
cano fué el primero que solicitó que vinieran monjas a Nueva Espafia. 
Se encomendaron al Obispo Zumárraga i se hospedaron en la casa de 
la viuda del tesorero Estrada. Una de las monjas se mandó a Tezcoco, 
donde estaban unas indias recogidas; otra^ a Huejotzingo, para el mis- 
mo objeto. 

''Entre las dichas beatas, una de Salamanca^ que se llama Catalina 
Hernández^ fué amiga y vezina de Francisca Hernández, questá presa 
en esos Reynos por los de la Inquisición, muger flaca e de muy buen 
espiritu e vida. Vino en compafiia dellas, en el navio que vynieron 
uip ombre de hedad de veinte e quatro a veinte e cinco afios, bien dys- 
puesto, que se llama Caliste, a quien Vuestra Magostad mandó proveer 
de lo que obiese menester para su pasaje, e mandó al Lycenciado Sey- 
nos le examinase en Sevilla e con su aprobación ge le diese lo necesa- 
rio; e ynquiriendo de su vida e costumbres, fallóse ser ombre virtuoso 
o rrecogido, e por su dispusicion corporal no vino el dicho Lycenciado 
en que syrviese por el camino las dichas beatas, ni vyniese a costa de 
Su Magostad: e Fray Antonio de la Cruz, frayle de San Francisco, que 
fué el movedor de la venida destas mugeres e solycitador dellas, reco- 
gió al dicho Calisto, e él, de limosna que obo o buenas obras que se fy- 
cieron, tuvo manera de venir, aunque él dize quel dicho fray Antonio 
le persuadió en SeviUa e en Stinto Domingo a ello con mucha ynstan- 
cia. E asi porque el dicho Caliste tiene buena fama de vida, xpiandad 



< 



■•* ■• 



228 DICCIONARIO 



e ooncyenciai tenia mucho coaocymiento con la dicha Oatalina Her- 
nández dende Salarminca, e ansi por el camino tavieroa gran famylia- 
« ridad e consolación eapiritnal . . . •" (Carta del Abdyiencia de México 
a 8a Magestad sobre varios asuntos de gobierna Desta Gran Oibdad 
de temjxtitan a 14 de agosto de 1531. — Docum. del Arch. de Ind., to- 
mo 41, págs. 114 i 115). 

Fcalle franciscano en Méjico (primer). Lo mismo que frai, hermana 

'*£n aquella sa^on vino un nauio de Castilla (1521), en el cual vino 
por tesorero de su Megestad un Julián de Alderete, vezino de Torde- 
sillas y vivió en Ordufia el viejo vezino que fué de la Puebla, que des- 
pués de ganar México, traxo quatro ó cinco hijas, que casó muy honra- 
damente, era natural de Tordesillas, y vino vn Fray de S. Francisco, 
que se dezia Fray Pedro Melgarejo de Urrea, natural de Sevilla, que 
trajo unas bulas de Sefior San Pedro, y con ellas nos componían, si al- 
go eramos en cargo en las guerras enque anda vamos: por manera, que 
en pocos el Fray le fué rico, y compuesto a Castilla: traxo entonces por 
Comissario, y quien tenia cargo de las bulas, a Gerónimo López, que 
después faé secretario en México." (Bernal Díaz del Castillo, Hist 
verd. de la N. Esp., cap, 143). 

Fcalle§ dominicos en Méjico (primeros). Plural de fraile. 

,,a Dos afios había que los hijos del glorioso Francisco estaban en Mé. 
jico, cuando llegaron los de nuestro glorioso padre Santo Domingo, vis- 
pera de San Juan Bautista, del aflo de 1526. (Dávila Padilla, pági- 
na 39). 

JPFanciSCO (iglesia de San). Este nombre procede de franco, libre; del 
alemán frei^ libre: hombre libre. 

Ya desde el año de 1524 se hallaban en Nueva España los religiosos 
de la observancia de San Francisco, i desde 1526 se habían asociado a 
sus evangélicas tareas los de la orden de predicadores (Pére% Her- 
nández). 

£1 primer templo católico que hubo en el reino de la Nueva Galicia 
fué la iglesia de San Francisco. Se fundó primero en Tetlán, en el pa- 
raje donde está la iglesia del Señor San José de Analco, de donde se 
trasladó al sitio donde en 1742 estaba la huerta del convento, i once 
afios después, como el sitio era pantanoso, el padre Frai Antonio de 
Segovia determinó mudar la iglesia más arriba, donde había un eleva- 
do mezquite, que servía a los indios para celebrar sus bailes. En 1692 
acabó la obra el padre Frai Antonio de Avellaneda. (Mota Padilla, to- 
mo 39, pág. 335). . 

£1 17 de septiembre de 1856, salió un decreto declarando suprimido 
el convento de San Francisco de Méjico, porque allí se reunían los 



DB CURI08IIIADE8 HISTÓBICAfl. 229 

reaccionarios a conspirar contra el gobierno republicano. Más tarde 
dispuso el gobierno que se abriera al través de aquel inmenso edificio 
una calle que se llamó de la Independencia. (Portilla, págs. 100 y 166). 

Francisco de Zacatecas (San). La iglesia i convento de San Francisco 
de Zacatecas se fundaron el afio de 1567. A las once de la noche del 
7 de diciembre de 1648 se incendió el convento i no se supo quién le 
pegó fuego. El 10 de marzo de 1649 se principió de nuevo la fábrica. 
(Rivera de Bernárdez, pág. 37). 

Prancisco de Guadalajara (convento de San). El 31 de Diciembre de 
1773, el marqués de San Clemente, don Francisco Cristóbal de Busto 
i Marmolejo, donó al padre don Nicolás Pérez de Aquiviqui un terreno, 
para un convento de franciscanos, situado en la plazuela de Mejfamo- 
ra, donde se había querido antes fundar un Oratorio de San Felipe 
Neri En 1791 llegó a Guanajuato Frai Manuel Avella, para arreglar 
lo relativo a la fundación del convento. Vinieron nueve sacerdotes i 
dos donados, presididos por Frai Ignacio Buiz como primer prelado de 
la comunidad Se hospedaron en el colegio de la extinguida Oompafiia 
de Jesús i se pasaron a la nueva casa el 16 de agosto de 1792, después 
de haber sido declarada convento formal i oasa de voto, en el capítulo 
que celebró la provincia en su convento grande de Querétaro, el 21 de 
abril del mismo afio de 1792. Fué primer guardián Frai Antonio Gá- 
nales, sucesor de Frai P. Ruiz. (Bustamante, tomo 2?, pág. 72). 

FrSIIÍCͧCO de Pachuca (San). El afio de 1596 se emprendió en el mine- 
ral de Pachuca la fundación de un convento de religiosos del orden de 
San Francisco. Primero se comenzó la fábrica en un sitio poco acomo- 
dado; después se cambió de lugar, i se hizo con los donativos de los mi- 
neros pobres. Del mismo modo se construyó la iglesia, que más tarde 
D? Beatriz Miranda gastó en mejorarla 18,000 pesos i se dedicó en 
1660. En 1732 el convento fué hecho colegio de misioneros, sujeto a 
la provineia de San Diego. Así estuvo 40 afios, i en 1772 se separó i 
duró hasta 1860. (Alfaro i Pifia, pág. 170). 

Francisco de Querétaro (convento de San). Los primeros religiosos 
que llegaron a Querétaro estuvieron en un convento pequefío, hecho de 
paja, en el lugar ocupado después por el de la Santa Oruz. Las fábricas 
de la iglesia i convento han tenido, desde 11^66, muchos aumentos i re- 
formas. En 1698 se concluyó el convento, el cual, en 1727, se perfec- 
donó. 

Prancisco de Morelia (convento de San). £1 primer convento que se 
fundó en Morelia fué el de San IVanoisco, establecido por Frai Anto- 
nio de Lisboa, que pasó a Michoacán, en 1531, con Frai Martín <¿e la 
Corufia. 



2S0 DICCIONAhlO 



El padre Lisboa f aé el primer cura que administró loa sacramentos a 
los nuevos pobladores (A)faro i Pifia, pág. 237). 

iPCMICisCO Javier (presidio de San). £n enero de 1722, el capitán dos 
Nicolás de Escobado fundó en la inesa de Nayarit un presidio que se lla- 
mó 8an Francisco Javier de Valero. (Mota Padilla, tomo 2?, píág. 227)# 

Francisco de San Luis Potosí (convento de San). £1 convento de San 
Francisco de San Luis Potosi se fundó en 1590. ( Alfaro i Pifia, pá' 
gina 344). 

Francisco de Zacatecas (convento de San). £1 convento de San Fran- 
cisco de Zacatecas, se fundó el 26 de julio de 1567, en el lugar donde 
está el de San Agustín. £n 1648 se incendió i sé comenzó a reedificar 
el 15 de marzo del mismo afio. (Aifaro i Pifia, pág. 313). 

Francisco Javier (San). El gobernador don Francisco Ouervo i Valdéoí 
dispuso el 24 de noviembre de 1698 pasase el sargento mayor Diego 
Bamón, acompafiado del P. Frai Cristóbal Mufioz Montes de Oca, a 
fundar una misión, con algunas misiones que estuviesen dispuestas a 
sosaeterse al cristianismo. £1 día 14 de octubre de aquel afio, los comi- 
sianados encontraron un ojo de agua, distante unas 40 leguas de la Vi- 
lla de Monclova, al N. O., entre el Río Grande del Norte i el! de Sabi- 
nas. Allí se les presentó el intérprete Feliz Sánchez con el indio caci- 
que de la nación, Yeriptamoa^ i manifestó que los de su parcialidad 
hacía tiempo que deseaban reducirse al gremio de la iglesia católica. 
Desde entonces quedó fundado el pueblo i misión con el- nombre de 
•'San Francisco Javier" i «'Valle de San Oristóbal." (López Portillo, 
pág. 269). 

FcanciüCO de Zapópan (convento de San). £1 convento de San Fran- 
cisco de Zapópan, estuvo al principio en el pueblo de San Francisco de 
Tetlán, legua i media al este de Zapópan, a donde se trasladó poco des- 
pués. £n este lugar se celebró el primer Capitulo el 16 de febrero 
de 1607. £1 primer provincial fué Fr. Juan de la Pefia. Formaban la 
provincia treinta i cuatro casas, i en 1863 la formaban los conventos 
de Guadalajara, Oocula, £tzatlán, Tepic, Sayula 1 Santa Anita (dentro 
del arzobispado) i el de Sombrerete (fuera de él). (Aifaro i Pifia, pá' 
gina 307). 

Francisco Solano (pueblo de San). £1 gobernador D. Francisco Cuer* 
TO i Valdés, comisionó el 16 de diciembre de 1699 al sargento mayor 
Diego Ramón para que en compafiía de los padres de Santa Cruz de 
Querétaro, Fr. Antonio de San Buenaventura Olivares i Fr. F^anoisco 
Hidalgo, pasaran a fundar una! misión en el paraje más conveniente i 
rumbo al norte de la Villa de Monclova. Loa comisionados llegaron el 
1? de enero de 1 700 al Valle de la Circuncisión, donde encontraron un 



DE CDR10SIDADBS HISTÓRICAS. 2B1 



ojo de agua mui abundante i tierras fértiles. Allí se fundó el puebla 
de San Francisco Solano i fueron nombrados pitra gobemadori el capi- 
tán JwtatM^ alcalde el capitán Payaguai% i regidor primero el capitán 
PajM/nal i «egundo el capitán Sicíguan, Los fundadores fueron indioa 
de las tribus Jovrames^ Pitpanal, Sayaguan i Siguan, (López Portillo, 
pág. 271). 

Francisco de Ohiapas (con vento de San). El tercer convento que se- 
fundó en Ciudad Real de Ohiapas fué el de San Francisco, en 1575^ 
después se llamó de San Antonio. (Alfaro i Pifia, pág. 284). 

Francisco de Campeche (convento de San). £n 1546 se fundó em 
Campeche el convento de San Francisco, primero que hubo en Tucatán* 
(Cogolludo, Hist, tomo 1-, lib. 4^, cap. 15). 

Francisco del Nombre de Dio& £1 franciscano Fr. Jerónimo de Mex>> 
doKa, sobrino del primer virrei de Nueva Espafia, fundó en 1552, a ori- 
llas del río Súchil, el pueblo de San Francisco del Nombre de Dios. En 
11 de enero de 1556 llegaron los franciscanos Pedro de Espinareda, 
Diego de la Cadena, el lego Fr. Jacinto de San Francisco i el Donado 
Lucas. Los recibió el padre Mendoza. (Arlegui, pág. 31). 

Francisco de Jalapa (parroquia de San). La primera parroquia que 
hubo en Jalapa fué la de San Francisco, donde los padres franciscano» 
fundaron, poco después de la conquista, su convento. (Alfaro i Pifia, 
pág. 227). 

Francisco de Pufíbla (convento de San). La fábrica de la iglesia de 
San Francisco de Puebla, se hizo en tiempo del obispo D. Antonio Joa^ 
quín Pérez Martínez (de 1814 a 1829). (Alfaro i Pifia, pág. 203). 
Pranciscanos* Nombre derivado de Francisco, 

La orden de San Francisco la fundó San Francisco de Asís, en com- 
pafiía de otros clérigos, el año de 1208. Inocencio III la aprobó en 1212^ 
i en 1223 la confirmó Honorio III. Los religiosos de esta orden salie- 
ron de la provincia de San Gabriel, en Espafia, i llegaron a Méjico en 
23 de julio de 1524 con Fr. Martin de Valencia. El afio de 1531 se 
erigió en provincia con el nombre del Santo Evangelio, i en 1532 fue- 
ron confirmados por Clemente YII. De la provincia de Méjico salieron 
en 1604 la de Zacatecas, en 1607 la de Guanajuato, i en 1665 la de 
Michoacán. (Alfaro i Pifia, pág. 65. — Arlegui, pág. 12). 

Franciscanos en Drizaba En agosto de 1797 se establecieron en Ori- 
saba los frailes franciscanos i salieron en 1860. Lod fundadores de la 
comunidad fueron los padres Lorenzo Sócies, Juan Beslein, Antonio 
de Alonso i el lego Antonio. (Arróniz, pág. 435). 

Franciscanos de Guadalajara (convento de). El obispo de Guadal*- 
Jara, D. Pedro de Ájala, dio licencia en 6 de julio de 1567, para que 



2Z2 DICOIOKAKIO 



le fnndase en Zacatecas el convento de los padrea franciaoanoa. (Ar- 
legttí, pág. 13). 
JPresnillo DimínutiTO de/rd«nO| del latín fraxiniUj nombre del árboL 

Eate pueblo del Estado de Zacatecas fué descubierto en 1554 por el 
capitán Francisco de Ibarra en tránsito para Sombrerete; mas no se 
pobló sino hasta 1561, en que por disposición del virrei D. Martín Bn- 
riquez de Almanza se estableció allí un piquete de tropa para proteger 
A los transeúntes, de las hostilidades de Nayarit En 1570 fué erigid» 
en curato i 10 afios después en alcaldía mayor con la comprensión da 19 
.pueblos diseminados en una extensión tan considerable, que en 1824 se 
iermaron de ella tres partidos como lo había querido hacer en 1792 el 
conde de Bevillagigedo. 

Las ricas minas descubiertas en el cerro de Froafio en 1569 dieron 
erigen a la formación de la villa. Durante la guerra civil se había con- 
vertido esta ciudad en un vasto hacinamiento de ruinas i de escombros 
i guarida da ladrones i facinerosos de toda clase que infestaban los ca- 
minos desde Sombrerete hasta Zacatecas Sus principales excursiones 
las hacían con más frecuencia en el extenso i espeso bosqtfe de Palomas 
/que cubre la mayor parte del terreno que hai entre aquella ciudad i el 
Zoquite, que hacen la garganta de todas las rutas que van para Méji- 
co. No pasaba día sin que los transeúntes tuviesen noticia de las más 
escandalosas fechorías de aquellos malvados. Eran famosos los parajes 
del Alamito, Arroyo de en medio, la Oabra, la Palma de la Gallina i 
otros que tenían también sus nombres, i que por su gigantesco tamafio 
servían como de torres o atalayas para espiar i sorprender a los eami- 
nantes. ¡De cuántos robos, asesinatos i delitos de toda especie, no da- 
llan testimonio las innumerables cruces que en todas partes i por todas 
direcciones descubría el ojo espantado i vigilante de los que tenían la 
•desgracia de pasar por estos puntos. (Dice. (Jniv. de Hist i Geog.) 

Fresnille (convento del). A solicitud del padre Frai Cristóbal Bollido 
Fajardo, lector de teología, regente de estudios e hijo de la provineía 
de San Francisco de Zacatecas^ expidió el rei de Eepafia la real cédula 
de 22 de septiembre de 1794, mandando se erigiesen conventos en Ma- 
tehuala, Sierra de Pinos, Fresnillo i Villa de Jerez en el Obispado da 
Guadalajara; en la Villa de Nombre de Dios, San Juan del Río, Valle 
de San Bartolomé, Parras i Guarizamei, del Obispado de la Nueva Bis- 
«aya, i uno en la Villa del Pilón, del Nuevo Beino de León. (Lopes 
Portillo, pág. 408.) 
Frantera. de Tabasco. Término derivado de fronte, alteración de fren- 
te, del latín/rof», frontis, la frente. 

De 1780 a 85, el padre D. Tomás Herguera condujo unas famiKas 



DK CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 1^33 

■ ■ ' " ■' ' " } ■ ' " lililí . ■ I ■ - ■■.■»■■ 

indígenas de Pueblo-Nuevo de las Haíoes, i fué a fundar la -actual po- 
blación de la Frontera, con el nombre de San Femando do la Yiotoria, 
uno de los pueblos más importantes del Estado de Tabasoo. ^(Gil i Saenz, 
pág. 129.) • ^ 

iiFratas traídas a Nueva España. Plural de fruia^ femenino de fruio^ 
• ' nombre derivado del latín firuetus, de fruif fruitus, gozar, dfsf rtítap. 
Lo qué más pone en admiración es ver qne de los frutos ^stel'lanos, 
que después de pobladas e^s tierras, de espafioies, se han traído de Gas- 
tilla, como son peras, higos, membrillos, uvas i otras de estas cualida. 
des se han multiplicado. (Torquemada, t 1^ lib. 1^, oap.'4*). Ta en 
1611 se cosechaban estas frutas en varios lugares de 'Nueva Espalia 
(id. id.) 
Vaente de Ohiapas. Nombre formado de^on^, procedente del latín >^«, 
■ ' ' farUia, fuente. ' 

Bi padt'e Fr. Rodrigo de León trazó i comenzó en Chiapas la fuente 
* que ostá on medio de la plaza. Es una obra buena. Por ausencia del 
padre León continuó el trabajo un español i lo concluyó en 1562. (Be- 
mesal, pág. 637.) 

Fuente del Espíritu Santo, de Méjico. 

En 1801, el virrsi Marquina mandó hacer una fuente en el callejón 
del Espíritu Santo. Tardóse mucho en acabar esta obra, i la fuente ja- 
más dio agua. Los vecinos comenzaron acechar en la tal pila^ varios 
excretorios, petates i otras basuras; por esta causa un compilador de 
«as hechos le formó esté epigrama: 

Para perpetua memoria 
Nos dejó el Sr. Marquina 
Una pila en que se orina, 
T aquí se acaba su historia. 

Fuente de Loreto, de Yeracruz. 

El dia 4 de noviembre de 1819 se entregó al uso público en la pla- 
zuela de Loreto, en Yeracruz, una fuente. (Lerdo de Tejada, tomo 2*, 
pág. 214 i t 3^ pág. 9). > 

Fuente de San Antonio. 

La fuente de San Antonio, de Yeracruz, que ahora está en la plazue- 
la de San Agustín, comenzó a construirse a expensasdel vedndario en 
1723, siendo gobernador de allí D. Antonio Peralta i Oórdoba, i se 
tonclnyó en 1725. El 23 de junio de 1849, según D; Manuel Díaz Mi- 
ron, se acordó por la Corporación Municipal un novenario a San Anlo- 
bío de Padua, patrono de las aguas de Yeracruz. (Lerdo de Tejada, 
t/3-, pág. 9). 



2S4 DICCIOVABIO 



Fuente de Gaadalftjara. 

Bu 1740 se tío oorrer la fuente de la plaza mayor de Gaadalajara, 
con tanta abundancia que parecía un arrojuela (Mota PadilUí i 2*, 

pág. 179). 

Fueros eclesiáatico i militar. Plural de fuwo^ término derivado de /br«, 
del latín fcrum^ lei, jurisdicción. , i / 

Posesionado D^ Juan Alvarex de la capital de Méjico, expidió el 23 
de noviembre de 1855 una lei aboliendo los fueros eclesiástico i militar. 
(Eirera, tomo 1*, pág. 19). 

El 22 de abril de 1856, el Congreso de la Unión aprobó la Lei^-Jui- 
res sobre la abolición de fueros. (Rivera, tomo P, pág. 24). 

PV€rt€ de Sinaloa. Del latín foriié^ f aerte. 

El tercer rio de Sinaloa es el Zaaque, a cuja ribera austral estuvo en 
otro tiempo la villa de San Juan Bautista de Oarapoa, que después de 
fabricado el fuerte dé Montesclaros (en honor de D. Juan de Mendosa) 
se llamó río del Fuerte^ i el padre Andrés Pérez llama por antonoma- 
sia el rio de Sinaloa. Este nombre se dio luego al río de Petatlán, 
por haberse fabricado allí la capital de la provincia con el ];iombre de 
San Felipe i Santiago, después de la ruina de Oarapoa. Aquel río se 
llamó también de la Yilla Tamotchola (según Laet) o Tamasulai nom- 
bre del pequeño pueblo^ue está en su desembocadura. (Alegre, tomo 1% 
lib. 3^ pág. 230). 

jPUCrzaál beligerantes en Méjico. La palabra /tt^^a se dijo de /orsa, to- 
mada del bajo latín forcia, fortia, derivada de fortis^ fuerte. 

Las fuerzas que tenían en febrero de 1867 la República i el Imperio,, 
dice Zamacois, Hist de Méjico, tomo 18, págs. 987 i siguientes: 

^'£n el Estado de Méjico se lanzó a la lucha el general D. Francisca 
A. Yélez. Había pertenecido siempre al partido conservador, pero des- 
de que se presentó el ejército intervencionista, se separó del ejército i 
le retiró a la capital a vivir en el hogar doméstico, sin mezclarse en la 
política. Así permaneció durante la Intervención .... hasta que em- 
prendido el regreso de las tropas francesas a Francia, determinó com. 
batir en las filas republicanas. Tomada su resolución, salió de Méjico 
solo, reunió alguna gente en los pueblecilloa inmediatos, se hiso de al- 
gunas armas i caballos, vio agregarse a su fuerza otras cortas partidas, 
^ta .... £1 número de las fuerzas con que contaba el ejército de D. Be- 
nito Juárez, en esos .momentos, en los diversos Estados, no bajaba de 
cuarmUa mU hombres .... El gobierno Imperial se hallaba en posesión 
de la ciudad de Yeracruz, en que tenía una fuerza de quince mil hom- 
bres al mando del general Pérez Gómez; de la de Puebla, guarnecida 
por dos mil quinientos hombres, a las órdenes del general D. Manuel 



DZ C0RI08IDADE8 UlSTÓaiC^S. 235 



Noríega; de Méjico, en que había cinco mil hombres; de Morelia, donde 
el general D. Kamón Méndez reunía una fuerza de tres mil quinienÍo§ 
soldados; i de Qiierétaro, en que el general D. Tomás Mejia coataba 
con una división de dos mil hombres." Total, 28,000 hombres. 

Pilgua notable en Orizaba. El vocablo /¿t^a, se deriva de fugar, procedente 
del latín fugare, que vale lo mismo que en castellano. 

El 25 de mayo de 1863 llegaron a la ciudad de Orizaba los mejica- 
nos condenados a destierro por el gobierno de Maximiliano. Habían 
salido de Puebla el día 20 i los que hablan salido el 22, i fueron pues- 
tos en el cuartel francés, que era el ex -convento de San José de Gracia. 
Por razón de la poca vigilancia de los franceses, en la noche del citado 
día 25 se fugaron 868 presos políticos, de los que, los más notables, 
eran los generales D. Jesús González Ortega, D. Ignacio la Llave, 
D. Alejandro García, D. Pedro Hinojoaa, D. Ignacio Mejía, Escobedo, 
Patoni, Auza, Naranjo, Pedro Martínez i Sánchez Román. Algunos, 
como González Ortega, salieron disfrazados por la puerta principal del 
cuartel, a la vista de los, soldados franceses, que no se habían fijado en 
sus personas i menos en las facciones de su rostro. Todos fueron a mi- 
litar en diversos puntos; los 532 restantes fueron rigurosamente vigila, 
dos, conducidos a Yeracruz i embarcados pronto para Brest. Los más 
notables de éstos fueron: González do Mendoza, Huerta i D. Ignacio 
Alatorre. (Epitacio Huerta, Apuntes para la Historia de los defenso- 
res de Puebla, 1868). 

Wug^ de Porfirio Díaz. El 20 de septiembre de 1866, por la noche, pudo 
realizar su evasión el general D. Porfirio Díaz, escalando, por medio de 
una cuerda que le arrojaron sus amigos, la tapia del cuartel en que se 
hallaba preso. Al salir dejó caer dos cartas, una dirigida a un ofidal 
francés en la que le daba las gracias por su conducta caballerosa i la 
otra al Conde de Thun, recordando el haberle manifestado su intención 
de escaparse i desafiándole para el campo de batalla. Una rez en 1» 
calle, montó en el caballo que se le tenía prevenido, se alejó precipita- 
damente de la ciudad, con un solo compafiero i tomó por veredas ex- 
traviadas el sur de Puebla .... Pronto se hizo sentir la presencia de 
Díaz entre los republicanos. (Méjico al través de los Siglos, tomo Y, 
pág. 724). 

POndaciÓli de Mérida de Yucatán. Yocablo derivado de fundar, del 
latín fundare, de fundos, base. • 

Francisco de Montejo (hijo) estaba acampado en oibical i mandó a 
un capitán con veinte hombres que fuera cuatro leguas de allí a explo- 
rar el asiento de T-hó (T-hó, se pronuncia fj6 ó üjó: palabra maya, ln< 
gtkr de cinco, por los cinco cerros que allí había; (en, i ^ cinco. Loa 



S36 DlCOlOKAKie 



indios llaman T-hó a Mérída), lugar de indios mayas que vivían en 
chocas de madera cubiertas de paja. En el centro de li^ población ka- 
-bla cinco grandes cerros a^ficiales. Uno de los mayores, de cinco es* 
^ indios de alto, estaba en el lufi^&r que hoi ocupa la plaza mayor i man- 
zanas adyacentes; en la ciiiua de otro perro se construyó después el mo- 
<nasterio de San Francisco i la ciudadela de San Benito: al oriente de 
-4ste, i norte de la iglesia i plaza de San Oristóbal, estaban los otros tres, 
/donde habia bnen^ capillas de. bóveda de manipostería, una de las cua- 
les estaba dedicada al famoso dios H-chun-Oan, nombre que significa 
$erpient6 primitiva, 

. Aquel p^eblo ^Btaba sujeto a Eu&n, cacique principal de |la provincia 
^de 0hakán, i presidente en OauqueL Con eatos. informes, Montejo se di- 
TÍjió a T^hK tomó posefión del \xxjffx i después de derrotar a los indios 
en varios combíktes i escaramuzas,, el 6 de enero de 1542 fai^dó la ciu- 
dad que denominó Mé^ida^en recuerdo de la ciudad de este nombre 
que hai en Estremadura de.E8pS|fia, fundada por ios romanos. 

Refiere el padre Sebastian Qovarrubias, en su X^soro de la Lengua 
'<]!astellana, que "después, q^e Augusto César hubo sujetado la Canta- 
hri&i quieta toda {¡spafia i pacifica, a los soldados viejos que habían 
ja cumplido con la milicia i traído las armas el tien^po que estaban 
'Obligados, maudó el dicho Emperador se les diesen campos que labrasen i 
»<londe morasen, en aquella paite que hoi llamamos Estremura, que cae 
• en la antigua Lusitania, i algunos de estos soldados fundaron a las ri- 
beras del Gijiadiana una oplonia, djcha Emérita 4,t^usto," apalabra .la- 
tina.qne significa mJhitOt, de emereo,, merecer^ obtener por servicio, i de 
.«qui'Mérida, Fué destruida por los poioros que en 7 IQ se apoderaron 
de Espafia; Ordofio II la ganó jen 917 i, en 1228 fué restaurada por 
el rd leonés Alonso ^. . (Oogolludo^ HisL de Yucatán, tomo P^ lib. 3^, ^ 
cap. 7^ — Molina golís, 'Desqi^brimiento i Oonqnista de Yucatán, li- 
bro 8*, ^ap. 17). 

SP^pmdneioiE de la primera escuela en Marida. Vocablo derivado de/un- 
iar^ del latín fando^ret de fxi^ndíus^ b^se. 

Frai Juan d^ ^err^ra, lego, pero inpttruido^ era arquitecto i. profe- 
sor de instrucción primaria, sabía tocar el órgano i ca^itar, i escribía 
mui bien. Aprendió la lengua maya i durante veinte aQos estuvo de- 
dicado a enseñar a los indios en.su lengua a, leer i escribir. ^En pampe- 
€fae abrió la primera escuela i la segunda en Mérida. (Cartas de In- 
dias, pág. 775.) 

JPundaeidlI de Valladolid. No lejos de la ciudad de Ohauac-há a orillas 
de nna lagupa de agua dulce, cerca de la mar. i del puerto de Cornil, 
territorio de los Cupnles, el espitan Francisco de Montejo, primo del 



DS CÜB10SIDADB8 HISTÓE1CAB. idíT 

'. • . . \ . : ' 

epuquistador de Yacatán, f lindó el día 28 de majo de 1645| la Villa de - 
Yalladolid, en recuerdo de lá de'Espáfía (mémoralbTe' por ét Tribnnai ' 
de la Inquisición), que primero se llamó PtncM, después Iba moros le 
quitaron el nombre i llamaron ValRé Oíéii^ de Oleá>t moro que gobernó' 
en aquella provincia; i otro^ creen que se deriva de Vallé de ÍAd, qvu^^ 
suena diejiéndencias, según Govarrubias. 

En 24 de marzo de 1544,' a petición de los vecinos, MontiejO) trasl'i^ 
dó la' villa dé Yalladolid a Zaquf, pueblo mui distante de la costa; pe- 
ro más seco i sano que Chauac-h&. 

£h 1550 se fundó en Michóacán la ciudad de Yalladolid, nombra^' 
que se le dio por la semejanza de sus camjpos, i del río que le está cer- 
oa, al de Písuerga en la Castilla. ^ 

Consumada la independencia de Méjico^ se cambió el nombre de Ya» 
lladotid en el de Morelia, en memoria' del h^roé D. José María Moro- 
los i Pavón, que nació allí el 30 dó septiembre de 1765. 
I^QIiddciÓlft de la Ouna, de Méjico. En una memoria escrita por «l\ 
arzobispo D. Alonso Núfiez de Hairó i Peralta, se refiere que por les^ 
años de 1765 a 1766, hallándose una mujer de familia honrada atacada, 
dé los dolores de la maternidad i queriendo, sin duda, ocultarse de sui» 
deudos, salió de su casa sin saber ni a donde dirigirse, i vagando por 
la ciudad fué a dar por el rumbo de los Angeles, i en uno dé los mon- 
tones de basura, que entonces había allí, dejó abandonado al nifío inO;>^ 
oente, fruto de su debilidad. Al día siguiente, algunos que pasaron^, 
vieron un espectáculo horrible. Una multitud de perros hambrientos 
devoraban a lá criatura que aún daba señales de vida. 

Este suceso, del que sin duda se habló mucho en la época, dio origen^ 
a la fundación de un establecimiento de caridad para recoger a los ni- 
ños abandonados por sus padres. £1 7 de enero dé 1767, se tomó eH' 
arrendamiento una casa pequeña, entresolada, en la plasuela del Car- 
men, i en 21 del mismo mes se recibió la primera criatura. Fué nom- 
brado capellán el Br. D. José Careaga, i nodriza mayor la hermana 3?* 
del Carmen, Juana Guerrero. 

Parece que el obispo D. Francisco Antonio Lorenzana fué el que>. 
transitando por el rumbo de los Angeles i Santiago, encontró a la cria.^ 
tura casi devorada por los perros, e inmediatamente regresó a la eiudMl 
i dispuso sé enterrasen los restos de la niña i se estableciese la Cuna;, 
tomó en arrendamiento la referida casa del Carmen i empleó a las per- 
sonas dichas. 

El 21 de enero de 1772 se trasladó la Cuna, que ja sostenía más d^» 



1 Tor^nemada, Honarqnia iDdiaoa, tomo 1 ?, lib. 6*, cap. 9. 



238 DicciovA&io 



£0 nilLos, a la casa núm. 3 de la calle del Paente de la Merced, frente 
al atrio de la antigua iglesia La finca se compró a D. Cristóbal Falgar 
por 23,000 $, de los cuales se quedaron a reconocer 2,640 $ a la Archi- 
, cofradía de Ntra. Sra. de los Remedios, que administraba el Ayunta- 
miento de Méjica 

En 1774, en virtud de una real cédula de Carlos III, el establecí- 
miento que hasta entonces había tenido un carácter absolutamente pri- 
vado, pasó a ser público, con el título de **Iteal Casa de San José de 
Niños Expósitos." El mismo afto se formaron por el arzobispo H&ro 
nnas constituciones para el gobierno interior de la casa^ las cuales apro- 
bó el Hei por real cédula de 17 de julio de aquel afio, que mandó a ob- 
servar en 31 de octubre el virrei D. Antonio Bucareli i Ursúa. 

Consumada la Independencia, la Cuna pasó a ser un establecimiento 

I 

puramente eclesiástico. Los arzobispos elegían generalmente a las per- 
sonas de majer eficacia, caridad i honradez. En los años de 1836 en ada- 
lante, su dirección se confió a una junta de señoras. En 1840 era presi- 
denta la Sra. D" María Luisa Vicario de Moreno i secretaria la Sra. D* 
Manuela Rangel de Flores. Por diversos motivos fué decayendo el fervor 
o espíritu caritativo, i el año de 1850, casi de nombre existía la Junta 
de señores i señoras^ siendo en realidad dirigido el establecimiento por 
el Dr. D. José María Covarrubias i el tesorero D. Nicolás de la Barrera* 

Por decreto de 27 de febrero de 1861 se estableció la Junta de Be- 
neficencia, que en marzo siguiente se encargó de la Cuna. En abril de 
1862, siendo Ministro de Gobernación D. Manuel Dobladj), determinó 
que la Cuna dependiese directamente de su Ministerio i nombró aduii- 
nistr&dor al Br. D. Francisco Higareda. En 10 de junio de 1871, fué 
nombrado el Lia D. Tiburoio Montiel, autor de la Memoris^ de donde 
tomamos estos datos. 
F and aciones religiosas. Plural de fundacihn. 

Ea 1535 se erigieron en Nueva España, en la provincia del Santo 
Evangelio: el de San Francisco de Méjico, la Recolección de San Cos- 
me, el colegio de Santiago Tlaltelolco, los curatos de Toluoa i de Tez- 
cocO; siete en la de Santiago de Predicadores, provincia erigida en 1538: 
el convento de Santo Domingo de Méjico, el colegio de Santo DomiíDgo 
Voria-Gcdiy la Becolección de la Piedad, el de San Juan del Rio, el de 
Querétaro i los de Atzcapotzalco i Cuauhtla de Amilpa; cinco en la de 
Dulce Nombre de Jesús, provincia erigida en 1538: el convento de San 
Agustín de Méjico, el colegio de San Pablo, el Santuario de Chalma i 
los curatos de Malinalco i Mextitlán; seis en San Pedro Nolasco, pro- 
vincia erigida en 1619: el convento de la Merced de Méjico, el colegio 
de San Pascual de Belén, el de Querétaro, la Recolección de la Merced 



DB CURIOSIDAD^ UISTÓBICA8. , iH 

de las Huertas i los hospicios de Tolaca i del Valle de Santiago; seis 
en la provincia de San Alberto, erigida en 1585: el convento del Oar' 
men do Méjico, Santa Ana, de Oojoacán (San Ángel), Ntra. Sra. de 
Carmen del Desierto, San Joaqnín (Tacuba) i Santa Teresa de Qneré 
taro; siete en la provincia de San Diego de Alcalá, erigida en 1599: e^ 
convento grande de Méjico, Ntra. Sra. de los Angeles (Ohurubnsoo)' 
San Bernardinoi (Taxco), San Antonio (Saltepec), San Antonio da 
Qaerétaro, San José de Cuauhtla, San José de Tacubaya i Nuestra Se' 
Hora de la Gaia de Acapnlco (San Francisco de Pachaca, que tambiém 
le pertenece, f aé erigida en el siglo pasado); uno en la de San Pablo da 
Michoacán, erigida en 1565: el capitular de Qaerétaro; uno en la de 
San Agustín de Michoacán, en Qaerétaro. También se f andaron el oo* 
legio de Propaganda Fide, de San Fernando de Méjico, en 1731 (tenía 
12 misiones en la Alta-Oalifornia), el de San Francisco de Pachaca^ el 
de Santa Cruz de Querétaro, nueve en Nuevo Santander i Coahuila. 
(Vera, pág. 22 i 23). 

FlIDdiciÓll en Méjico (la primera). Palabra derivada de fundir, toma- 
da del latín fandere, derretir. 

En la fundición desta cibdad fallo mucho desborden, porque no hai 
crisoles, i ansí faltan fuelles i se funde el oro con indios soplando con 
unos canutos de caña, de que los vecinos se agravian i la hacienda da 
Vuestra Magestad pierde. (Carta a Su Magestad del Presidente de la 
Audiencia de Méjico, D. Sebastián Ramírez de Fuenleal, obispo de 
Santo Domingo. A 30 de abril de 1532. Docum. al Arch. de Indias, to- 
mo 13, pág. 218Í) 

Flisilamieilto de Buitrón. Vocablo formado de fusilar, derivado de 
/aailt procedente del latín focus^ fuego. 

£1 primer acto notable de las cortea marciales del gobierno Imperial 
fué el fusilamiento del general D. Ignacio Buitrón, en la Ciudadela de 
Méjico, el 8 de julio de 1863. Buitrón combatió ora en las filas conser- 
vadoras, ora en las constitucionalistas. (Rivera, tomo 1", pág. 252.) 

Fusilamiento de Méndez. £1 coronel D. Ramón Méndez, el 13 de 
octubre de 1865, en la acción de Santa Ana, cerca de Uruápan« derro- 
tó al general D. José María Arteaga. Allí cayeron prisioneros los ge- 
nerales Arteaga i Salazar; Méndez preguntó a Méjico lo que debía de 
hacer con los presos, i tanto por el ministro de Guerra de Maximilianoi 
como por el cuartel general de Bazaine, se contestó que procediera con 
estricta sujeción al decreto vigente. (Méjico al través de los Siglos, 
tomo V, pág. 734.) 

Cuando cayó el Imperio en Querétaro, un amigo generoso le ofreció 
al general Méndez un refugio en su casa, i aceptándolo, se ocultó ea 



tAií 1>ICOIOVlRIO 



\ 



oU*.f.«k En U hqoIm del dULlB Ae^m^fCt del8€7 faé apBehendidos. . . . 
loendiioido iamedistamBiitaAl cd» tentó. dOiSiuita Taraw^..!. A Iask 
•iAtedel. 19.ae jpresentó Bii ofieiaiL.repQhlioftnio oon .«ni^. iaena ar- 
mada p«ra UeTario * ier íaiUadb^Na dwmintíó . «'. .. Jtiándea en esoe 
instantes en fiícmesn'i su serenidad pro^terl^UteSé Eaoendiá^nn tabaco i 
fué A estioohar la; nano ac los deinás gezverales . pijsionerosi D. i Tomás 
Mi^ía, qne le psofesaba una amistad intima i tierna^ le (Ujoeon aqento 
oanmovido: **Miénde8, • estol seguro quesera Ud« hol delante de «esas 
gentesle quo siempre ha sido Ud," Jtfáodes,. estreobándole la jnano» le 
oOBtestd: *<SfyD< Tomás, seré al mismo»" — ^En seguida quiso, ver ál.Era- 
perador. Maximiliano, pvofondamente. emocionado, le dijo; . VMándes, 
no es XJd. más que la vangnardia,; mui. pronto iremos a reunirnoe oon 
Ud.". Después de esto, Méndez, escoltado por la íuersa qne liabía ido 
por él, salió del edificio con paso acelerado, como tenía dacostambre, i 
fumando el tabaco, que había encendido. Al cruzar por el patio ancho 
del convento ^para salir, envió la última mirada a sus AompsJleroe d% 
armas, sonriéndose afectuosamente .... La tropa republicana. * ... le 
condujo de la-prisión a una iglesia que se hallaba próxima, donde se le 
coneedieron dos horas para confesarse, comulgar i ver a su familia por 
la última vez. . . . Méndez, cumplidos los deberes del católico para re- 
cibir la muerte, dedicó los últimos momentos a los tres seres inás que- 
ridos para sn corazón, que constituían su familia, que eran su esposa, 
un hijo de diez años i una hermana suya. Llenos de pena i de dolor 
aquellos tres seres queridos sollozaban i lo abrazaban, pronunciando las 
palabras más tiernas i cariñosas .... 

Pero el oficial tenía que cumplir con la orden que había recibido^ i 
con mucho disimulo hizo una sella que únicamente el general Méndez 
comprendió, i que significaba que era preciso partir. 

Méndez, para no aumentar la aflicción de su inconsolable familia i 
poderse separar de ella, pretextó que tenía que comunicar una cosa 
importante a una persona que se hallaba fuera, i ofreciendo a los seres 
queridos de un corazón que volvería en seguida, logró salir, desgarra- 
da su alma, dejándolos con la esperanza de que no tardaría.— -Entonces 
aceleró el paso, marchando con serenidad hacia la Alameda, que era 
el punto destinado para fusilarla . • . El balcón, las ventanas i la azo- 
tea de una casa que se hallaba enfrente del sitio destinado a su muer- 
te^ estaban llenas de jefes de guerrillas que habían hecho la campafia 
contra él en el Estado de Michoaoán. . . . Oculto en esa misma casa se 
hallaba un general imperialista, a quien se había buscado también eon 
afán, pero que hasta entonces había logrado no ser descubierto* Est<r 
general, que estaba escuchando desde el sitio de la caea en que estaba- 



I t 

!>■ C0BIOMBA4>Sft HMVdBICAB. 24 1 

I » I..I I .. ■i M .l.ll ■ I !■! I ^ I I .1 I ■ 1. . . . I ■■ I 

«ffiQnidí^Q» iU «pa?©r#(ioi^ 4e lo8.pfiqMaea(i:epuWícaiioB;i sa^^ía por ella 
que Méndez iba a ser pasado por las armas, era D.' Manuel Ramirez^ 

Q^%nfío »e,^%!^ A^ nr^^ditrlQ JpK;0JjQ^ dí¿^, Mendos ,qiie quería ver 
▼cnujTila iptt^t9:i.np.pQrQ^tió,qiH^iie ^9 yendwwív ,Jiii3^tP9Cfi»w 1^™*^- 
íA j|U0 jEie:ar!jradUlas9 coa ^ ¡to^tm, baoift la parte ppuostai j^ le^ que esta- 
It^c^los soldados ^quoi dábiau f jeoutar la scaitenoia» porque iba a .«er ^u* 
sílado poR la^apalda.oomo^toaidor«)pues.i^Vf)Ua era Ja ar¿p^ recibida 
d& , . . (Escobedo. .Méode^ m pudoioonítenerse al. vespuohar,»!, epíteto 
qneiaele habia puonsmoiado, i.ea^am¿: "^osaiiti^aidQrjsíefxpre he^ 
dafet^dUo la iufeagridad.dal tü^rrítorio.dft mi patiJa^iSU Ind^penidencia i 
^ feUgiiia como leal mejicano. i • Entonces el yirtuoso cura Gutiérrez,. 
qUeJiabia ido .a. su lado au3ÚIián4<>le} 1^ ^xhortiü a que ea aquellos su- 
prem^qs iustautes, en q^se se bailaba próxioúio a.coiqparncer. ante el Su- 
fremo HckOítdfxr^ que .nos había á^o fjpmplo de mansedumbre i de hu- 
mildad, sufriese > con resigi^iación cristiana cuanto pudiera mqttificar- 
1& . . . . Las palabras del venerable sacerdote calmaron el sentimiento 
Imrído. del valiente general» i dócil. al evangélico conKfjo 4eyl AÚnistro 
caitólico, sa puso. de rodillas, de espalda hacia el piquete de soldados qu& 
debían fusilarlo i . quitándose el sombrero de.anchaa alas que llevaba, 
dijo:. ^"Tiren." En i seguida oyó el ruido de las llaves de los. fusiles al 
prepararlos. Méndez, en el mismo iostanta . • . gritó con Yoz firme i clara: 
**{Ydya Méjico!" Una.terrible detonación siguió a. estas palabras, i eV 
robusto cuerpo del^bravo general D. Ramón Méndez cayó a tierra sin 
vida. .... La matadora descarga que le privó de la vida, la oyó clara- 
Biente, ^e»á% el sitio en . que estaba oculto, Ramírez Arellano, quien 
sintió estremecer todo su cuerpa" (Zamacois, Hist de Méjico, tomo 
4 . ■20í,pág8. 1,365, 1|404 i siguientes). 
JPlMlIaiDientoS en Guaimas. Los generales imperialistas D. Refugio 
Tánori i D. Domingo Molina, el coronel D. José María Tranquilino 
Almada i otros varios jefes i oficiales, de los que habían sido derrota- 
dos en la acción de Guadalupe, el 4 de septiembre de 1866, que se ha- 
bían retirado a Guaimas, se embarcaron el 16 enjina goleta mercante 
i se dirigieron hacia la Baja Oalifornia, antes de que entrasen en la 
población las fuerzas republicanas.: Inmediatamente mandó el generad 
D. Ángel Martínez que saliesen en persecución de ellos, en un buque 
armado de guerra, de mayor porte i más ligero, el teniente coronel ]>. 
Próspero Salazar, con la fuerza necesaria. Siguiendo el rumbo que los' 
fugitivos habían llevado, logró alcanzarlos en la tarde del veinte i apre- 
hender a todos. Aunque nadie opuso resistencia i por lo mismo, no- 
había necesidad de hacer fuego sobre ellos, el capitán D. Abato AvL* 



142 DXOOIOVAEIO 



léa, en el momento de aprehenderlos, disparó nn pistoletazo sobr* D. 
José María Tranquilino Almada, privándole de la TÍda. (Zamaeoia, 
tomo 18, pág. 552). 

£1 25 del mismo mes de septiembre fué, en Guaimas, el fasilamiento 
de los 25 f agitiyos qne cayeron prisioneros el dia 20. El principal D. 
Reí agio Tánori, indio de raza para, de extraordinario valor i ardiente- 
mente adicto a la causa imperialista, murió con la serenidad i valor qua 
babia demostrado en los campos de batalla. Jefe de los indios ópatas, 
«e había hecho a la cabeza de ellos contra los republicanos i su fideli- 
dad al gobierno imperial fué no menos inquebrantable que D. Tomás 
Mejía (también indio). No obstante ser un hombre sumamente serie i 
-escaso de palabras, al llegar al sitio de la ejecución dirigió al público la 
palabra, diciendo con voz fuerte i animada: "Toi a morir por d||eA- 
-der la causa del imperio, que engendraba la regeneración social de ai 
patria, su Independencia, su honor. Muero^ pues, satisfecho, por haber 
cumplido con mis deberes de mejicano, j Viva el Emperador!" La dea- 
carga ahogó la voz de Tánori i su cuerpo cayó en tierra sin vida. (Za- 
macois). 
ff'asilamientos en Zacatecas. £1 día 27 de abril de 1858, el general 
D. Juan Zuazúa tomó a la ciudad de Zacatecas i el 30 fusiló al gene- 
ral en jefe conservador Mañero, al coronel D. Antonio Aduna, al eo- 
mandante de escuadrón D. Pedro Gallardo i al capitán D. Agus- 
tín Drechi. Los auxilió en la capilla i en el patíbulo D. Ignacio Cas- 
tro, cura de Zacatecas. Zuazúa desterró del Estado al obispo Yerta, 
quien se fué a Aguascalientes i de allí a Guadalajara, su ciudad natal, 
i habitó en la casa de su padre D. Benito Yerea, gallego, que tenia 
un tendejón en la esquina de su casa. (Rivera, tomo 1^ pág. 73). 

£1 31 de 1S60 el general Zuazúa faé asesinado por unos soldados de 
Aramberi en la hacienda de San Gregorio, situada entre Monterrei i 
el Saltillo. 



DE CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 243 



^* 



Crftbelas sobre el pulque. Plural de gabela^ nombre procedente, según 
Federico Diez, del anglo-sajón gaful^ gafol^ impuesto, derivado de ga- 
, fan, en godo giban dar^ i como Doz^, del árabe cabala^ que también se 
pronuncia cábela^ recibir. En contra de esta derivación, dice Monlau, 
se objeta que la g árabe inicial no se suaviza nunca en ^, pero el últi- 
timo autor citado loa desmidnte, recordando que tal suavización se ob- 
serva también en gavillen, gambvj^ i otros vocablos. 

Con respecto al pulque, todo lo que discurrió el gobierno español, fué 
incorporar el impuesto a la masa común del erario por eédula del año 
de 1664, conservándolo en arrendamiento hasta el año de 1763, siendo 
el último asiento el de mil doscientos ochenta pesos anuales. Desde esa 
fecha se puso en administración de la real hacienda i se cobró un real 
por cada arroba, hasta el año de 1767 en ^mq se aumentó un grano i 
un sexto de otro. En el de 1777 se puso en un real cuatro granos, au- 
mentándose un grano en el de 78. En el año de 80 se aumentaron seis 
para gastos de la guerra, i en el de 84 comenzaron a cobrarse dos rea- 
les seis granos por arroba. (Breves reflexiones que varios cosecheros 
del ramo de pulques hacen al proyecto de lei, presentado a la honora- 
ble legislatura del Estado de Méjico en sesión de 18 de marzo de 1828). 

Crabinete particular de Maximiliano. Del francés cábineU diminutivo 
de eabine^ forma accesoria de cabañe, cabana, camarote. (Monlau). 

El gabinete particular de Maximiliano fué el cuerpo moral que tu- 
vo más infliíéncia sobre el pensamiento i la voluntad del Emperador i 
de Carlota, i del que procedieron todas las disposiciones de éstos fué de 
dicho gabinete. El cual se componía de austríacos, belgas, alemanes i 
franceses que habian venido al país a hacer fortuna. El presidente del 
tal gabinete era Mr. Félix Eloin, belga, protestante, ingeniero de mi- 



244 . DICCIONARIO 



1IR8, que habim sido puesto al lado de Maximiliano por el rei Leopol- 
do I| su snegroi como el mejor oonaejero. A este gabinete partenoció e] 
abate Domenech en 1865 i 1866. 

Estos hombres fueron los peores consejeros que pudo el^r Maximi- 
liano, lo uno porque eran los que menos conocían el país, i lo otro por- 
que eran faltos de probidad. Por regla general, no había proposición 
de los Ministros, fuese sobre Belaciones Exteriores o Negocios Ecle- 
siásticos o sobre Hacienda, Guerra' u otro ramo, que para darse por 
discreto no fuese antes examinada i aprobada o reprobada por el gabi" 
nete particular, i principalmente por Eloin. De aquí resultó que la po- 
lítica del partido conservador era contraria a la del gabinete i Maximi- 
liano, i la política del Ministerio i del Oonsejo era contraria a la del 
gabinete i Maximiliano, i la de Bazaine i el ejército francés era contra- 
ria a la del gabinete i Maximiliano. (Zamacois, Hiat de Méjico, tomo 
17, págs. 683 1684). 

Oalbiho GatÍérreÍÉ'( fusilamiento del presbítero). Del latín Gáiih%u, 
de la Gaiinia, en el XiB^eio, 

El 12 de junio de 1861, fué fusilado eii Gaadalajara, a espaldas de 
la Penitenoiaría, el presbítero D. Gabino Gutiérrez. (Rivera, tomo 1^ 
pág. 136). 

Olioeta* El primer pcriócidco qme se publicó eu Yenecia séllame 6aeet€h 
porque cada número valía una gazzetia^ moneda equivalente maso me- 
nos a un ochavo de la moneda española. 

£n 17*22 se comenzaron a publicar las gacetas de Méjico. Suspen- 
dióse su publicación a poco, i volvieron a publicarse en enero de 1728 
por don Juan Francisco S^i^súji de Arévalo, Ladrón de Quevsjra, en 
la imprenta de José Bernardo Hogal, calle de San Bernarda (Oavo. 
Los tres siglos de Méjico, lib. 10, pág. 17, nota). 

Cdicliupfll* Español plebeyo, místico, ordinario i craelcon los indios i 
subaiternoa Término alterado del náhuatl cacckopini, e} que da punta- 
pié con zapato; palabra compuesta de cae, apócope de eactli^ zapato i 
de chopini, punta<piés. (Costumbre española). 

El Sr. don Fernando Bamirez, eñ su mui apreciable opúsculo títu- 
lado: * 'Noticias históricas i estadísticas de Durango," de propósito a 
impugnar una idea estampada en la obra del Sr. D. Lúeas Alamán» acer- 
ca de la palabra gachupín^ dice: ^'Presumo que la antigua significación^ 
de esta palabra, hasta hoi no mui claramente deslindada, puede haber 
tenido mucha parte en las severas oalifícaciones del Sr. Alamán, por el 
carácter tan acerbo de odio, de desprecio i dé sarcasmo que tomó des^ 
de que formó parte del lenguaje revolucionario. La obscuridad comieA- 
za desde la etimología. 



DK Ct'BIOSIDADBS HTSTÓRIOAS. 245 

El erudito F. Mier (Historia de la Bevolación de Nueva Espafia 
tomo II, pág. 539), la deriva de catli (zapato) i de tzopini (cosa que 
espina o punza), resultando por la dicción del final tí%, la palabra com- 
puesta eatzopini (hombres con espuelas). El Sr. Alámán la lia repro- 
ducido (Hisi de Méjico, tomo I, pági 7), con la mui respetable autori- 
dad del Sr. Lie. don Faustino Ohimalpopocatl Gáliciaj quien ya como 
mejicano de origen i ya como catedrático de la lengua, es de gravísimo 
peso. Según ésta opinión, significa aquella palabra jiuñspar eoneízapa' 
io o punú% dé ¿tf ' pues que ambos etimoíogistas le dan por origen la es- 
puela 6 acicate que usaban los españoles i no conocian los indios. 

Pasando ahora de la etimología, que dicho sea de paso, íne presenta 
mui graves dificultades gramaticales, al examen de ía significación que 
tuvo la palabra gachupín, encuentro^ datos que convencen ho tuvo en 
BU origen ninguna que parece nostil u ofensiva, habiendo aún razones 
para presumir que fué creada por los mismos espafioles; i si no lo fué, 
ellos la prohijaron, otorgándole todos los derechos de la nacionalidad 
castellana. En la otra América llamaban i llaman a los españoles cha* 
p€lone$¡ palabra que el F. Mier deriva de la haitiana Chapi, i que sig- 
nifícá hombre de hjanas tierrae. Hoi se ha convertido en una denomi- 
nación genérica; mas no fué así én la antiigüe(Íád, porque Gardlazo de 
la Vega (Comentarios reales del Ferú^' lib. II, par. Xl\ cap. 36)^ con- 
temporáneo de la conquista, los distingué de los que llamaban baquía' 
9»os, dando el primer sobrenombre a los bizoñoa que nuevamente venían 
de España; i el segundo a los que eran platicos en la tierra; es decir, a 
l9S ya aclimatados i que conocían bien el país. La misma distinción se 
encuentra en el cronista Herrera (Década Y, lib. IT, cap/ 12 i Déo, 
y XI, lib. 2, cap. 9), que escribía entre ambos siglos, siendo aún más ex- 
presa i desiciva en Vargas itaehu^ca (Milicia llndiana, lib. II, pág. 
32), que entre las instrucciones militares que da a su caudillo para la 
récíuta, le re:3omionda "escoja gente diestra i bachiana^ porque será de 
gran inconveniente llevar gente chapetona, ..... porqué como no están 
hechos á la costelación de la tierra ni a los mantenimientos dé ella, en- 
ferman i mueren, etc." 

El mismo escritor, en un glosario que puso al fin de su obra, con el 
título de Declaración de los nombres propios de este libro, trae la si- 
guiente: Chapetón o Cachupín es nombré nuevo en la tierra. He aquí 
cómo aquella palabra se conocía ya en la otra América, desde el siglo 
XVl, pues el privilegio real expresa qué Vargas Machuca era vecino 



1 81 se panza con la punta del zapato, no hiere con la espacia que va detrás, i ea 
tal eoso Ifl climologfa es inexacta. 



246 DiOCIONABIO 



de Santa Fe en la Nueva Granada, i la aprobación del consejo mani- 
fiesta que la obra estaba conclaida en 1597. La identidad de significa- 
ción que en ambos continentes conservaban aquellas palabras, lo prue- 
ba, sin dejar duda alguna, un documento que hallé en el Archivo ge- 
neral de Méjica Entre sus muchos viejos M. S.S. intitulados Ordenan- 
zas^ debe encontrarse uno del afio de 1620, correspondiente al gobierno 
del virrei, marqués de Guadalcázar, i en él, en fecha 22 de agosto, un 
largo Jíandamienío encaminado principalmente a reglamentar el co- 
mercio i cambio de platas en los mineralea Allí se lee lo siguiente, 
que entonces copié: 

*'Por haberse tenido noticia de que por la última flota s^ llevaron 
muchos extranjeros y ptuajeroa plata sin quintar. con que los di- 
chos paeajeroe que llaman Gaohupiitbs y extranjeros que vienen en las 
dichas flotas, tienen modo por ende de ocultarla, llevando la plata sin 
marcar • • . . no se consienta que ningún pasajero Gaohupív o exíran- 
jero que haya venido en la flota ponga tienda. . . . • pues es sabido que 
las platas que truecan .... las descaminan de las minas los mercaderes 
Oaohopikbs que vienen en las flotan para volverse en eUas, • • • .. en tal 
virtud .... no se consienta que ningún pasajero Gaohupíií o extranje- 
ro que haya, venido en la flota, ponga tienda, etc." 

Los términos de este mandamiento convencen de que la palabra ya- 
chupín no era un apodo popular, sino una expresión hasta cierto pun- 
to téenica, i ennoblecida ya por la Autoridad suprema, destinada a re- 
presentar cierta clase de la sociedad: mercaderes o pasajeros que antes 
llamaban viajantes viandantes i que recorren el país sin radicación. 
Ellos, por supuesto, eran espafioles, como lo eran los mismos que el vi- 
rrei denominaba extnwijeros^ pues nadie ignora que a los propiainente 
tales estaba absolutamente prohibido, no sólo el comercio con las oolo- 
nias, sino aun su introducción en ellas. Estas diferencias se compren- 
derán mejor sabiendo que la legislación de la éppoa declaraba ^^extran- 
jeroSf para el efecto de hacer el comercio en las Américas i sus islas, a 
todos los que no fueran naturales de los reinos de Castilla, León, Ara- 
gón, Valencia, Cataluña i Navarra (Yeytia, Norte de la Contratación 
de las Indias, lib. I, cap. 31, núm. 5. — Escalona, Oazophilazium Be- 
gium Peruhieumt lib. I, cap. 39, núms. 10 i 11). Parece que en la mis- 
ma época se había ya extendido la denominación, aplicándola a todo 
forastero procedente de Espafia, según se deduce del pasaje en que Tor- 
quemada {Monarquía Indiana, lib. III, cap. 26), da noticia de los hos- 
pitales de Méjico. **Esta, dice^ el de los convalecientes, donde acuden 
los Cachupines i gente pobre que viene de Espafia i otras partea" Be- 
nita de todo, que no siendo los indios ni criollos, ciertamente, íos qué 



J 



DB CURIOtlDADES HISTÓRICAS. 247 

- - -• ■ . — — . ... 

erearaa tales olasifíoacionea, i sabiéndose por otra parte, la a&tipatia 
con que los españoles vecinos o radicados veían a sus paisanos advene- 
dizos i traficantes, hai bastantes datos para presumir que ellos fueron 
los inventores de la palabra Gaohupín, sacándola quizá de un dispara- 
rate, asi como nosotros hemos visto inventar la de Gringo con que el 
pueblo denomina a los extranjeros, ingleses, alemanes, etc., que no per- 
tenece a lengua alguna, h lo menos que yo conozca." 

Hasta aquí el Sr. Ramírez. Para robustecer lo antes dicho, añadiré; 
que la palabra Cachupín era conocida en Espafia, sin meterme en otraa 
indagaciones, al menos desde el tiempo de Cervantes. En la primera, 
parte del Qaijote, capítulo 13, se lee: 

"Aunque el mío (el linaje) es de los Cachopines de Laredo, respon- 
dió el caminante, no le osaré yo poner," etc. El comentario de Glemencin 
que a ese pasaje recayó, es: **Nómbranse en el libro 2^ de la Diana de 
Jorge Montemayor, donde Fabio, paje de D. Félix, dice a Felismena, 
que a la sazón se hallaba disfrazada de hombre: T o$ prometo a fe de 
hijodalgo^ porque lo soy^ que mi padre ea de loe Cachopines de Laredo^ 
etc. I en la comedia de Cervantes, La Entremetida^ una fregona lina- 
juda decía: 

(No soy yo de los Capochee de Oviedo) i^^7 ^^^ V^^ mostrart 

Cervantes se burlaba t^nto de los Capoohea como de los Cachopines^ 
i siempre de los abolengos i alcurnias de los asturianos i montañeses. 
En las provincias del Norte de la Península ha sido mui frecuente, que 
personas que han pasado á las Indias, i adquirido allá cuantiosos bie* 
nes, hayan vuelto i fundado en su país casas acomodadas. En Nueva- 
Espafia se daba el nombre de Gachupines o Cachopines a los españo- 
les que pasaban de Europa, i este puede. creerse que es el origen délo» 
Gachopinbs <ie Laredo, especie de apellido proverbial con que se tildan 
ba a las personas nuevas, que habiendo adquirido riquezas, se entona- 
ban i preciaban de ilustre prosapia." ( Dica Gniv. de Hist i Geog. ) 

Oalbanipitea (pueblo de). 

El 7 de noviembre de 1697 llegaron el padre Ensebio Frsmcisco Ki- 
rie i compañeros a una ranchería de Sonora a 6 leguas al Oriente d» 
S. Joaquín de Barosuma, i titularon Santa Cruz Gaibanipitea, situadla 
en una loma al Poniente del río que nace en los llanos del Terranote. 
(Doc. para la Hist do Méj., 1* serie, tomo 31, pág. 277). 
ttaleana (ciudad del Estado de Guerrero). 

El pueblo de Técpaui hoi ciudad Galeana, estaba custodiado por un» 
fuerza de milicias, mandada por el capitán de realistas D. Juan Anto-^ 
mió de la Fuente, el que al saber la aproximación de las tropas inde- 
pendientes, huyó en dirección a la plaza de Acapulco, i se le desertóla 



248 Dicción ARIO 



mayor parte, que armada se presentó el 7 de noviembre de 1810 al Sr. 
Moielóa, quien se posesionó de Técpan sin resistencia algana. Allí se 
le unieron los Srés. D. !Ferm(n, D. Juan, D. Hermenegildo i D. PaUo 
Galeana. D. Juan regaló al general Morelos xítí cafión del minimó oali- 
bré de 2^ que pocos días antes había tomprádo á unos náufragos, eo& 
objeto de hacer salvas los días de ¡íestividad local. 'Está arma tttvopor 
nombre el y%ño i fué entregada al negro Clara' ootúo bl mák entíendido 
en Artillería. (Páre¿ Hernández). . - • ; 

€i alindo (pueblo de). 

Nombre patronímico derivado de Garín, formado del godo gar win, 
guerrero amigo. 

El Obispo D. Felipe Galindo fundó en 1698, en el valle de Oanda* 

mo, el pueblo de Santonio Galindo.' (Mota Padilla, tomo 2^, pág. 154). 

CrUlTez Nombre patronímico, síncopa de Gonzálüezi' áériyüáb áe Oun- 

dizdlvez^ término formado de González^ a|)eil{dó ](>rooedeñite ^dél nombre 

Gonzalo, ' . - ». 

En ^(5 de junio de 1702, fué asesinado en Mérida de Yucatán el ca- 
pitán general D. Lúeas de Gálvez. Retirábase éste a las diez de la no- 
che para su casa en un quitrín, acompafiado del oficial' real D. Clemen- 
te Trujillo, cuando al desembocar por una esquina inmediata a su eaia,' 
se le presentó un hombre tendiéndole un palo en cuya extremidad es- 
taba enclavado un cuchillo. 

' Con la rapidez con que iba el carrauaje, Gálvez sintió como que le 
habían dado una pedrada, i dijo a Trujillo. . . ¡Ah picaro! ¡Qué pedra- 
da me ha daijlol Púsose luego la mano fuertemente i^obre la parte heri- 
da, creyendo sería una fuerte con£usión; pero apenas entró en su^cnar- 
to^ pidió una veía a su asistente i al separar la mano de la herida, bro- 
tó un chorro de sangre i en seguida expiró. 

Presumióse ser' el asesinó D. Toribío del Mazo i Pifia, sobrino del 
obispo de Yucatán, por rivalidad cfon motivo de ciertos amotíos con la 
sefiora hermana. Del Mazo i Pifia fué sepultado 'en un terrible cédabo- 
zo de TJlúa, hasta que se supo quién fué el ^rerdadéro orimiñal.'- 

Estebán de Castro, intérprete de lengua maya, en Marida, hombre 
vióioso, estúpid'o i dado á la éilibrraguez, pretendió ^ éñlazaf se con ana 
seÍDora de las principales familias de aquella ciudad. Opusiéronse sus 
deudos al matritnoñio, i ofendido por esto, solicitó a Manuel Alfonso 
López para que asesinase a D. Lúeas de Gálvez, i le prometió una bue- 
na recompensa. Ocho afioé despWs, López, borracho, denunció el hecho 
al alcalde D. Anastasio Lará.^ López niurió sudando bl mismo día que 
se le hizo car^o de* sU crinien. Oástró fué puesto á cuestión de tormen- 
to tan inconsideradamente, qué se le dislocó una vértebra del it^f ebrot 



DB OCBIOfilDADSS HLSTÓB1CA8. 249 

por lo que quedó imposibilitado de dormir tendido a la larga, i pasaba 
las noches parado como gallo. Se le condenó a ensefiar la doctrina en 
la cárcel i servir de sacristán en la capilla. Oonvencido el conde de 
Revillagigedo de la inocencia de Mazo i Fifia, mandó ponerlo en liber- 
tad, i previno al gobernador de Yeracroz, que cuando lo sacase del oa* 
labozo, no le pusiese repentinamente a la luz, i^o fuese que hiriéndole 
ésta la retina de los ojos se quedase ciego. Tal fué la crueldad i dureza 
con que se trató a esta víctima, para que muriese en la prisión i no en 
el patíbulo, i tales los funestos efectos de prevención de los jueces que no 
buscaron con calma al delincuente, sino el delito. (Oavo, pág. 394). 
Crallinero (Acción del). Vocablo derivado de gallina^ femenino de ga- 
llo. 

En 1832, el Estado de Aguascalientes se armó con motivo de haber 
el congreso general decretado la diminución de las milicias. Se puso 
en servicio activo la guardia nacional i se confió el mando al general 
Moctezuma, i se le incorporó el batallón de Aguascalientes, compuesto 
de 600 hombres. En el lugar llamado el Gallinero se encontraron estas 
fuerzas con las de Bustamante, quien venció i usó de tanta crueldad 
con los de Aguascalientes, que de más de seiscientos hombres, no regre- 
saron ni ciento cincuenta de los que salieron a pelear. (González, pá- 
gina 110). 
Ctallo (campo del). Del latín gallui, el gallo. 

£1 general D. Ignacio Rayón se situó en Tlalpnjahua, en junio de 
1812, i en un cerro cercano a la población, estableció la fortificación 
conocida por Campo del Gallo. El cerro podía considerarse inexpug- 
nable, porque además de dominar a los que lo rodean, hace difícil la 
subida una barranca que lo circunda. En la cima hai una meseta de 
686'6 metros de longitud, de norte a sur, i de 167'6 de este a oeste. 
Allí se fortificó con siete baluartes, comunicados por medio de un pa- 
rapeto con troneras para artillería i fusilería, i con un foso de unos 
tres metros de profundidad. Rayón estableció fundición de cañones, 
fábrica de municiones i de fusiles i se dedicó a aumentar i disciplinar 
«u gente. 

El 27 de abril de 1813 salió el comandante realista, OastíHo Busta- 
mante, de la ciudad de Toluca con más de 1,000 hombres i el día 4 de 
mayo acampó en el cerro de San Lorenzo, a vista del Campo del Gallo. 
Rayón puso en salvamento la imprenta i otras cosas de importancia, 
dejó el mando a su hermano D. Ramón i él se retiró a lugar más seguro. 
El 6 de mayo, los Remedios, dónde colocó Castillo una batería de seis 
piezas, hicieron un fuego constante i bien nutrido sobre las fortificacio- 
nes de los insurgentes, órejenáo que con esto habían allanado el ca- 

17 



S50 bicciostário 



mino, en los días giguioitei dio repetidos asaltos^ en los qne f aé roohan- 
do oon alguna pérdida. Los realistas levantaron el sitio el día 6; pero 
el capitán del fijo de MéjioOi D. Oaroía de Beyilla, encontró un logar 
a propósito para situar una batería que impedia a los insurgentes pro- 
veerse de agua de un arroyo inmediato, i desde entonces las tropas del 
fuerte se vieron acosadas por la sed i sin esperansas de defenderse más 
tiempo, pues no podían usar sino del agua de una mina abandonada 
en la que habían sido arrojados varios cadáveres. En consecuencia, en 
la noche del 1 2 de mayo. Rayón oon los suyos abandonaron el fuerte; 
volando antes las municiones, salió por el camino para Zitácnaro. ( Dice. 
Univ. de Hist i Geog). 

CdlüAdo* Del germánico Wtidon^ angs. Vaedhany venari, cuya forma más 
moderna Weidanon^ significa también venari j paseeri, (Merino). 

Frai Domingo de Santa María ensefió a loa indios de la Mizteca a 
criar ganado. Hizo que los naturales poblasen estancias. ( Dávila Pa- 
dilla, pág. 210). 

Aanado merino de Nueva España (primer). 

Prosiguió en grandes aumentos esta tierra en tiempo de este loable 
virrei (D. Antonio de Mendoza), i ennobleciéndose más eada día, fue- 
ron en crecimiento los ganados menores de ovejas. Procuró este buen 
príncipe el asiento i perpetuidad de esta tierra i envió por ganados me- 
rinos a España, para afinarlas ovejas que habían traído antes, que fue- 
ron de lanas bastas i burdas. (Torquemada, Tomo 1?, lib. 5, cap. XI). 

Qftllte (frai Pedro de). El padre Fr. Pedro Muría, conocido por el Pa- 
dre Gante, era hijo natural de Garlos V, i vino de lego a San Frances- 
co a establecer el Evangelio, quebró más de quinientos mil ídolos meji- 
canos, i no quise admitir la mitra de Méjico que se le brindaba. (Ale- 
gre, tomo 1*, pág. 330). 

Claratuza (Martín). Palabra bascengada, formada de gciratu utsa, que 
significa dejarle i quedarse vacío, en blanco (según Larramendi). 

Ohepe Garatusa, Martín Droga, Martín Lutero, bajo cuyos nombrea 
es conocido en Méjico el célebre i popular, por su embustes i trapace- 
rías, Martín de Yillavicencio i Salazar. 

La voz pública pone de su parte muchos de los chistes, agudeeas, 
aventuras, etc., del ingenioso Garatusa. Las verdaderas noticias que 
de tan famoso embaucador nos quedan, están en la causa que le formó 
i publicó la Inquisición. Nació en Puebla el año de 1601, donde estu- 
dió gramática i retóríca i en Méjico lógica i física, aunque no recibió 
grado alguno. Tivía de sus trapacerías. Sin haber recibido órdenes sa- 
cerdotales, se vestía de dérígo, usaba de hábito, dejaba que le besaran 
la mano i decía a todos: "ya tiene vuesa merced otro capellán en mí a 



DB CUBloaiDADES HISTÓRICiiB. 251 

qttien mandar, porque ja aoi gaoerdota" En noviembre de 1642 fué a 
visitar en Méjico a un elérigo^ su paisano, asegurándola que venía a 
un pleito en grado de apelación contra los mercenarios, i que traía en- 
cargo, al regresar a Puebla, de llevarse a la esposa de un vecino de aque- 
lla ciudad, la ctial vivía en el barrio de Santiago, i para el efecto había 
menester un caballo, acabando por pedir prestada a su compatriota la ca* 
balgadura deque se servia, para devolvérsela dos días despuéa Oayó en 
el lazo el clérigo i prestó el caballo; mas como se pasara mucho el plazo 
i Garatnza no se presentara, fué a buscar a la mujer i la encontró llo- 
rando porque había sido robada de toda su ropa con carta supuesta de 
su marido. Desalentado el clérigo volvió a su casa i echó menos algu- 
nos objetos, i además sus títulos de subdiáoono, diácono i presbítero, 
quo guardaba encerrados en una caja de hojalata. Garatuza, con su ro- 
bo, se puso en camino para Oajaca, e hizo entender en su tránsito al 
cura de Tlacotepec i al teniente de alcalde mayor de Tecamachalco, que 
iba enviado por el obispo de Puebla de cura de Tehuaoán; ensefió los 
títulos robados i añadió: *'que la mayor desgracia que le había sucedi- 
do, era no haberle alcanzado sacerdote su madre." £1 cura le dio una 
libranza con que se socorriese. En el pueblo de Santiago ''pidió recado 
para decir misa, i habiéndose revestido de todos los ornamentos sagra- 
dos i registrando en el altar el misal, dijo que no era bueno, i fingién- 
dose muí colérico se desnudó de las vestiduras sacerdotales i no dijo la 
misa que prometió." Hurtó allí las hostias, i como dejara una rota por 
el camino, la que encontraron los indios, se infirió que aquel no era sa- 
cerdote i debía ser el conocido embaucador Martín Droga. En los Oues, 
habiendo llegado a las cinco de la mafíana, metió tal bulla que desper- 
tó a los pasajeros, i le oyeron decir: "yo venía dispuesto a decir misa 
hoi por ser día de Santa Lucía, i madrugué de San Antonio acá, tan 
to, que he chupado muchos cigarros i ya no puedo; caliéntenme agua, 
con que beba chocolate." A Ooyotepec llegó como a las cuatro de la 
tarde, llamó al gobernador i a los indios, i les previno que al otro día 
domingo les diría misa. Los indios cantaron vísperas i él al fin la sal- 
ve, con Domino vobiscum, i dijo una oración. Apremiado para que di- 
jera la misa prometida, quebró o escondió un frasquito con vino que 
traía, echó la culpa al indio que lo aoompafiaba. '^Deseosos los espa- 
fióles de oír misa, uno de ellos le dijo que no importaba la falta de vi- 
no, que una recua que venía del puerto de la Teracruz estaba cerca i 
les daría un poco, i despacharon a un indio con una vinajera, i habien- 
do traído el vino lo probó i dijo que estalba mui dulce i que era escru- 
puloso, i no se atrevía a decir misa con él." No cesando en el empeño 
les habitantes, Garatuza se fingió enfermo, porque las tortillas que no 



252 mccioKABio 



eitaba aoostambrado a oomer, dijo, le hicieron dafia Paraonrarae «e de- 
jó ñntar de sebo; mas su mal arreció, i fué ya imposible lograr la tan 
porfiada misa. Se le reoonyino por ta mala obra i contestó: "mayor se 
me hace ^ mi, qne pierdp ciuco pesos que estos hermanos me daban»" 
iüTéntó diferentes pretextos para no celebrar en los pueblos i Uegó a 
Oajaca, esparciendo la tos de que iba al pleito de una capellanía. El 
comisario dé la InquisicióUi informado de sus embustes, lo prendió i 
puso en la cárcel GaratUza se escapó i con inimitable atroTimiento i 
desvergüenza vino a Méjico a presentarse al Santo Oficio. Por la ma- 
yor hazafía del hombre puede contarse la de que, ya en las garras de 
'Un tribunal que por bien livianas causas sabia dar buena cuenta de un 
preso, se hubiera sabido componer tan bien, que lograra licencia por 
cuarenta días para ir a Puebla a curarse de sus males i a remediar las 
necesidades que manifestó tenía, sin otro cargo que- el de {««sentarse 
al comisario de aquélla ciudad, para no tomar más tiempo del con- 
cedido. Gomo era de esperarse, Droga huyó, tomando el rumbo de la 
Nueva Galicia. Llegado al pueblo de Téul, en la cuaresma dé 1646, se 
alojó en el convento de los franciscanos, con el nombre de Marcos Vi. 
ilavicencioi Sólís; ofreciéndole al guardián que le ayudaría en su minis- 
terio, confesó á un hombre. En la hacienda dé la Barranca sacó un 
grati cartapacio i hacía que estudiaba un sermón, para predicarlo ei 
domingo de Bamos en Tlalténanga El duefio de la hacienda le suplicó 
confesara a la gente;' aceptó el cargo/i desde la tarde hasta la noche 
confesó a 32 personas, les dio la absolución i se dejó besar la mano. Ko 
quiso decir misa, por el escrtlpulo de la calidad del vino i no eitár el la. 
bríido compuesto con la bula de la Quizada; pero por no dejar descon- 
solada a la gente, pidió lo necesario para bendecir agua, lá bendijo» i 
para terminar la ceremonia apagó la' candela en el agua, cosa que, aun. 
que laicos, extrañaron los circunstantes.' Cbnfesó al cura deTlaltenan- 
go i a otros lüúchos, i pasó a Guadalajara, pidió prestados un espete i 
dos pesos, que se llevó aTacótlán, donde le fueron quHados por él dne- 
fto. Hoyó de allí i vino a Teleoala, jurisdicción de Ouemavacaí apo- 
sentóse en la vivienda de loS i^ligiósos él 3 de septiembre^de 1647, i 
a la'noche, al reposo que se acostumbYaba cantar a la puerta de la igle- 
sia por los indios, se llegó a ellos, i les dijo que 41 'habla de cantar la 
oración, porque estando pi^esénté un sacerdote, no la podía cantar otro." 
Sábado! domingo siguientes, dijo misa, llamando la atrición délos in- 
dios por haber celebrado ooú lá élibésa tmblerta con una eseofiesta. 
Acertó a pasar por allí un edesrástioo' qué^iíoció al falso ministro, i re- 
conociéndole, contestó Craratnza, *'que estaba mal escsmdalisado de que 
presumiese, que dejado estaba de la mano de Dios, que dijese misa sin 



DE C0R108IDAP9S HISTÓRICAS. 2b^ 



•er sacerdote i que la decía muí de. ordinario' ea el altar, d^l ]?^rsKí% de 
la catedral de Méjico, en donde sq la oian todqpi, i que hacda s}ete afios- 
que se Jiabia ordenado de aaoerdotoi i quQ eatQ. era. público», que loa Ur 
tules no loa tenía allí, porque habia KalMo impieBsadaniQnte.de Méjicot. 
adonde volvería i los mostraría." Libre de aquel ataque, siguió dt^ 
ciendo misa coa aspei^esi cantando oraciones^ imponiendo las /manos i 
todos los actos de un sacerdote, hasta, que siasi^berse cómo» cajó en^ 
manos de lalnquisipión. Procesado,, confesó ,8us /altas, diciendo que a 
lo8> indios los habia confesado en su, lengua^ que. no entendía, i que la- 
absolución se las decía entredientes,. i de .manera inteligible: "andad' 
con Dios, hijo; Dios os tenga de su mati<>, i a mí también." No había^ 
dicha en las misas las palabran de la consagración, sipo ''Jesucristo, ten 
misericoj^dia de mí, i traeme a verdatjle^o coi^oqimiento de m|0 culpas.'^ 

En el auto de fe que la Inquisición de^Méjico celebró el lunes 30 de< 
marco de 16i8, Garatusa fué uno de los penitenciadoSi condenándose- 
le "a auto en forma de penitencia, vela verde en las manos, soga en la^ 
garganta, coroza blanca en la cabeza, en abjuración de levi, en doscien- 
tos azotes i en cinco afios precisos de galeras de Terrenate, al remo i 
sin suelda" £1 día 31 de marzo se le aplicaron los azotes^ paseándola 
por los lugares acostumbrados. Después marchó a cumplid su condena. 
(Dice» Univ. de Hist i Oeog). 

fiAFCÍ A de la Oadena. £1 primero que se llamó García faé el rei de Na^ 
varra, hijo de Ifiigo Garcías £noconÍ8. Fué entronizado después de su 
padre Ifiigo Simenez o Ximenéz, hacia el afio 850. £1 apellido García 
es bascongado i significa * 'incendio de llamas agudas," compuesto de 
gar^ llamas, i de (^^ punta, puezón. (Hervas, tomo 5). 

En octubre de 1864 se sometieron al imperio de Maximiliano el alio- 
gado zacatocano D. Trinidad García de la Cadena, el abogado D. José 
María Castro (antiguo gobernador de Zacatecas) i otros muchos cons- 
titucionalistas, de los que muchos, como García de la Oadena i Castro, 
vivieron en la vida privada. (Rivera, tomo 2?, págs. 56 i §7). 

El primero de noviembre de 1878 fué fusilado en la estación Gon- 
zález (Estado de Zacatecas) el abogado i general D. Trinidad García 
de la Cadena. (Id., tomo 3^, pág. 139). 

ClAathier (en Tampico). 

£1 30 de oetubre de 1856 se pronunció en Tampico D. Eulogio Gaa<- 
thier Yaldemar, desconociendo al gobernador del Estado don Juan Jo- 
sé, de la Garza, mientras éste se hallaba en la campafia de Nuevo León 
contra D. Santiago Vidaurri, gobernador de aquel Estado.' (Portilla, pá^ 
gina 121). 



254 DICCIOHABI» 



€ttWtWMÚl% (pueblo de Santa). Nombre derivado del antiguo germiaieo 
f er, lama, i drtU, fuerte: lancera. 

A fines de enero de 1722, el capitán D. Nicolás de Esoobedo, fundé 
en Nayarit el pueblo de Santa Gertrudis. (Mota Padilla, tomo 2*, pá- 
gina 229). 

Gertrudis (capilla de Santa). En 1736 existía ya una capilla en San* 
ta Gertrudis (Drizaba), i un poco más tarde Dofia Gertrudis Baeza eo- 
mensó a fabricar la que existe actualmente. ( Arrónia, pág. 362). 

Crlla (río). Tomó el nombre del padre Gilo, palabra formada de Gilf tér- 
mino derivado de Hermenegildo^ procedente del godo «rmofu^-^iU que 
vale "el que distribuye a los soldados." 

El 21 de junio de 1699 llegaron los padres Ensebio Francisco Ejso 
i Adams Gilo a un río grande, que denominaron Gila, El jesuíta ita* 
4iano Kino entró en la Pimerfa el 13 de marzo de 1687, guiado por el 
indio Ooxi, llamado después Garlos. (Documento para la Historia de 
Méjico, tomo 31, 1! serie, pág. 374). 

Crl^bo aerostática Término procedente del latín ghbue^ bola, globa 

En el mes de enero de 1785 disfrutó por primera vez el pueblo de 
Veracru2, del espectáculo de la ascensión de un globo aerostático, que 
construyó allí el capitán D. Antonio María Fernández. Las autorida- 
des i muchos vecinos principales do la población, atraídos por la cu- 
riosidad, concurrieron a la casa de Fernández, con el objeto de presen- 
ciar de cerca la operación de cargar i despedir el globo. (Lerdo de Te- 
jada, pág. 309). 

CrObierno virreinal (trama del). Término derivado de gobernar^ proce- 
dente del latín gvhemare^ mandar, gobernar. 

Un hombre que seguramente conocía el carácter de Calleja, para 
interesarlo en que tomase las providencias necesarias i que castigase 
los crímenes que se cometían en Qaerétaro, le felicita por su nombra- 
miento de virrei, le lisonjea con el título de padre de estos pueblos, i 
sin duda para no hacerse objeto del odio público, excusa su nombre i se 
firma el queretano sensato; sin duda lo era, que así lo comprueba el 
contexto de su exposición i la precaución de ocultar su verdadero nom- 
bre: en seguida le refiere tres casos recientes en aquella ciudad, alta- 
mente conmovida por los desmanes de los espafioles vecinos de ella. 

Primero. El alcalde D. Ramón Martínez, a queja de una persona, 
citó a un gachupín cajero a su tribunal, llamado N. Oosío; resistióse 
éste a comparecer, i por su contumacia lo mandó a la cárcel; pero los 
espafioles D. Juan Antonio Pollatos^ i D. Ángel Buiz sedujeron a otros 
de su misma nación, i armados con sables k> sacaron de la cárcel i pu- 
sieron en libertad. 



DE CURI08IDADK8 SISTÓEICAS. 25^ 

Segunda Prendieron a una mujer por haberle encontrado unas ca- 
jillas de cigarros que iba a vender^ i cuando se lo formaba proceso por 
esta pequefia cosa, el administrador de^tabacos de Querétaro, quo sé ba- 
ilaba en una tienda, rió pasar por la calle unos cajones de cigarros; 
preguntó de quién eran, díjosele que de D. Fernando Martínez Rome- 
ro: registrados, se encuentra el sello falseado, pide las guias i ve s«i 
firma contrahecha^ pero original la del contador de la renta; le recon- 
viene a éste por aquella maldad; la respuesta que le da son muchas in- 
jurias, i el hecho queda impune porque el contador tenia dinero i Mar- 
tínez era comandante de un batallón de Querétaro. 

Tercero. D. José Llata, hijo de D. Manuel Llata Saenz, teniente de 
dragones de Sierra Gorda i comandante de la tropa que estaba en su 
hacienda de Ixtla, mandó desde ésta al mayordomo de la hacienda del 
padre D. José Marí^ Verástegui un papel firmado de su pufio, en que 
decía: "Si no me manda Ud. para tal día cierto número de libras de 
pescado para la cuelga de mi madre, pasaré a Ud. por las armas sin re- 
media'' El mayordomo, que sabía por experiencia que cumplía estas 
palabras, vino a Querétaro, presentó la orden original al comandante 
de la ciudad, i quedó sin castigo. ^ 

Este mismo oficial (Llata), habiendo sabicb que el gobierno de Mé- 
jico había mandado que no se fusilase a ningún insurgente, sino en ac- 
ción de guerra, dijo: **Autes que llegue aquí ese bando he de matar a 
«uantos pueda." Fué a su hacienda de Ixtla, de allí a la que llaman del 
Picacho, donde hizo fusilar a cuatro hombres i dos mujeres. Al expe- 
diente (como he dicho) se agregaron estas constancias i no aparece 
que Calleja pidiese informe ni dictase providencia alguna para su ave- 
riguación i castiga Este papel no dnbía mirarse como anónimo, pues 
se designaban los hechos^ las personas i los lugares donde se habían 
perpetrado tan horrendas maldades. Los anónimos ni deben apechu- 
garse ni despreciarse de todo punto: esto dicta la prudencia i la histo- 
ria. He aquí la tiranía en toda su deformidad. En las revoluciones 
ocurridas en Querétaro, después de hecha la independencia, el pueblo 
ha mostrado toda la odiosidad que tenía a los espafioles por estas de- 
masías, que adn conserva en su memoria. El que siembra odio cosecha 
odio. Allí se reunieron muchísimos españoles, venidos de Tierra-den- 
iro cuando sonó el grito de Dolores; allí se formó el primer proceso 
contra Epigmenio González, i allí abusaron más que en otra parte da 
sus riquezas i dominación. Resultó de los informes dados a Calleja se 
nombrase un comisionado, no para que averiguase las crueldades come- 
tidas contra los insurgentes, sino para que persiguiese de muerte a los 
curas de Querétaro, principalmente a los Drea Gil de León i OsoreSp 



256 DICWIOKARIO 



porque ÓRto8 cansaban grandes temores al gobierno. Nombróse con am- 
piísimas facnitades al arcediano de Méjico D. José Mariano Beristain 
de Sonza, dándosele además la comisión de qne interviniese eii las elec- 
oiones populares del ayuntamiento constitucional de Querétaro, para 
que recayesen en los llamados gachupines, pues las anterioirea las ha- 
bían perdido. (Oabo, Los tres Siglos de Méjico^ párrafos 103 a 108, 
págs. 985 i 986). 

Gobierno central. La guarnición de Oampeche se pronunció, i fué 
secundada por la de Mórida, a principios del mes de noyiembre de 
1829. Ambas invocaban la adopción de un sistema central militar pa- 
ra el gobierno de toda la República. (Lerdo de Tejada, tomo II, pági- 
na 352). 

GogOJiUo (Francisco). 

En 25 de febrero de 1608, el alférez Gonzalo de Uría^ con 60 espa- 

fióles i 200 indios salió de Guadania (Durango) i fué a la ranchería de 
Gogojito (40 leguas) de los tepehuanes (cerca de Papasquiaro), adonde 
llegó el 5 dé marzo, i en el camino da Gnaricame puso una emboscada 
al jefe Gogojito (de quien tomó el nombre la ranchería) que venía (con 
30 o 40 gandules de una escuadra) de Guaricame, subiendo la serranía. 
Gogojito con otros ^uatro capitanes, en sus muías, venían muy ajenos 
de que allí los espehiban los castellanos. El indio Francisco Amaya, 
capitán de la laguna,' que estaba emboscado en la cumbre de la serra- 
nía, le dio un flechiizo a Francisco Gogojito, que, entrándole por la gar- 
ganta, le atravesó el pecho, saliendo la flecha por el costado derecho» 
Arrojóse de la muía para coger el alto de una loma que caía a mano iz- 
quierda, cuando llegó la flecha de otro indio lagunero, llamado tam- 
bién Francisco, que le atravesó por la espaldilla i le salió por la gar- 
ganta; con todo, procuraba subir a lo alto^ cuando otro indio xixime, 
llamado también Francisco, ganándole un lado, lo atravesó con otra 
flecha. A este tiempo llegaron los espafioles, que por no herir a nues- 
tros amigos no se atrevieron a disparar i con la misma lanza de Gk>go- 
jito lo acribillaron hasta que cayó muerto. Matáronse en el alcance 
otros cuatro indios, i entre ellos el más sefialado, Agustínillo, hijo de 
Juan Soldado, natural de la Sauceda, indio belióosísimo. Quitáronle la 
presa de muías i caballos que traían, i con ella i las cabezas de los 
muertos subieron al campo i yo tomé en mis manos la de Crogojito que 
aún estaba caliente, i de rodillas, acompafíándome en la propia actitud 
en el campo, dije el tedeum laudamua, (Carta del padre Alonso del 
Valle, dirigida al padre Martín Pelaez, provincial de la compañía de 
Jesús. Llanos de Guatemala, 9 de Mayo de 1618). ^ 



\ Pocamente para la Ilietorla de Méjico, 1? serio, vol. 32, tomo 3^, págs. 91 i 94. 



DB CUKI081DADBS HIBTÓ&1CA8. 25? 



Ctel^6 dé Espadó. La etimología más generatoiénte aceptada ea la del ía- 
Üíicoláp%ui^ en griego X'óicrpAof/ pufiada; muáádo en colápué primero 
i eñ' eoifpt¿9 después (l^cínlaa). ' 

Él'l7 de Diciembre de 185^ fáS el golpe dé éatádo dado por D. Ig- 
nacio Oombnfort^i áyadado'pbr TÍ. Manuel' Páyño, D. Manuel Silíceo 
i D. Juan K.' Kavárro, o seá^'PÍan de l^aoubayá," piróclamádo por el 
genéráf Di Félix Zuloaga en la madrugada de eáe día^ en la ciudad 
dé'Tácübáya; cerca dé Méjica 

Los artículos principales fueron los siguientes: 

1? Desde esta fecha cesa de regir en la República' la Constitución 
dé 1857: 

2^ Acatando el voto unánime de los pueblos," expresado en la libre 
elección qué hicieron del' excelentísimo séfior presidente IÍ. Ignacio 
Oombnfort para presidénie dé la República, continuará encargado del 
mando supremo con facultades omnímodas. 

3^ A los tres meses dé adoptado este plan por los Estados' en que 
actualmente se haya diTididá la repíública, el encargado' del Poder Eje- 
cutivo convocará a uñ congreso extraordinario, sin lóás objeto que el 
de formar una constitución qué sea conforme con la voluntad nacional. 
El Sr. Vigil (Méjico al través de los Siglos, tomo 5^, cap. 15), dice: 

"El gobernador del Distrito, general D. Agustín Alcérreca, publicó 
una proclama adhiriéndose al plan. El ayuntamiento sé disolvió; los 
ministros la Fuente i Ruiz (Manuel) renunciaron, lo mismo que el 
administrador dé correos D. Guillermo Prieto, D. Manuel Romero Ru- 
bio (secretario del gobierno del Distrito), el general Frías (segundo en 
jefe de la brigada de Méjico) i otros empleados; mientras que eran re- 
ducidos a prisión D. Benito Juárez (presidente de la Suprema Corte), 
D. Isidoro 01 vera (presidente de la Cámara) i los diputados Garza, 
Meló i Banuet (Rivera, tomo 1*, pág. 62). 
Ctordisino Gazmán. El nombre Gordiano se deriva de Gordio^ antiguo 
re! dé £gipto. 

El 12 de abril de 1854, el general Bahamonde, defensor de Santa- 
Anna, fusiló en Huetamo al guerrillero liberal Gordiano Guzmán, 
quién había militado en la guerra de independencia a las órdenes del 
general Guerrero. (Rivera, tomo P, pág. 6). 

ÍCA en Nueva Espafia (1* cátedra de). Del griego grammaii^ 
íé, de gramma^ letra. 

El colegio de San Juan de Lctrán debió su fundación al P. Fr. Pe* 
dro Muria, conocido por el Padre Gante, quien fué el primero que abrió 
una escuela en Tezcoco para enseñar las primeras letras a los natura- 
les, como asienta D. Lúeas Alaraán en sus disertaciones, i que después 



^8 BXC«ieilAEIO 

continuó este noble ojercíoto en Méjico en la capilla del Sr. San Jeté, 
anexa al convento grande de San Francisca En sus inmediaciones fak- 
bricó aposentos para recoger a los nifios^ de donde tuvo su origen el eo- 
legio de Letrán, que como advierte Alamáu, '*no fné en sn prineq^o 
<aás qae escuela para ensefiar a leer i escribir i latinidad.'' I aun en 
esto de latinidad, si bien loe franciscanos, ssgán el mismo autor, tuvie- 
ron en su colegio de Santa Cruz i en la capilla de San José, cátedra de 
gramática que regenteó Fr. Amaldo de Bassac, de nación francés^ i pri- 
mer*maestro de este estadio en el reino, en la época del estableeimien- 
to de la compafiia. 

J)e manera que, el colegio de San Juan de Letrán^ de fundación tan 
antigua, no fué en su origen i hasta un siglo después, más que una es- 
cuela de primera ensefianza. £1 P. Bethencourt le da por fundadora a 
la emperatriz dofia Juana. (Pérez Hernández, tomo 3" pág. 539). 

Oranado* Del latín granatum, de granutn, grana 

El granado es originario de Gartago. (Cantó, Hist Univ., Tomo 7^ 
pág. 216). Los trajeron a Nueva España los conquistadores. 

Crran Cairo* La palabra Cairo es derivada del árabe aleáhirai^ la vic- 
toriosa, de caAor, vencer (Moulau). 

A ocho días del mes de febrero de 1517 salió Francisco Hernández 
de Oórdova do un lugar de Cuba, llamado en lengua de aquel país Ja- 
ruco, con ciento diez soldados; después de doblar el cabo de San Anto- 
nio, U^ó a Yucatán a los veintiiin días de navegación. Desde los na- 
vios vieron un gran pueblo, distante de la costa unas dos leguas^ i per 
no haber visto otro tan grande en Onba, le llamaron Oran Caira, Pri- 
mer nombre dado a un pueblo en este país por los castellanos; el se- 
gundo fué "¿a Rambla que pusieron a Ahualiilco." (Bernal Dias del 
Oastillo, Hist de laOonq. do Nueva Eepafia, cap. 12). 

Crreg^orlo (colegio de San). Del griego Gregoreé, que significa "estar des- 
pierto, vigilar." 

El P. Fr. Pedro Sánchez, su primer provincial, fundó, sin saberse 
dónde, el colegio de San Gregorio Papa, con licencia que para ello ob- 
tuvo del superior gobierno, en 19 de enero de 1575. En dicha liceneia 
constaba el patronato real del colegio i la facultad que el gobierno se 
reservó de formar constituciones i practicar visitas. Poco tiempo des- 
pués de fundado se unió al de San Bernardo, antes que se uniera al de 
San Ildefonso. Esto consta de que una capellanía de San Gregorio^ que 
fundó el P. Sánchez con 500 pesos de capital, pasó a San Bemardoi en 
tiempo de su rector el P. Bemardino Llanos, quien gastó el capital en 
San Bernardo, i quedó a reconocer la obra pía por otro capital de SM 
pesos, capellanía también de San Gregorio, que redimió su censuario 



DR CrRIOSlUAlJBS HI8TÓBI0Á8. 269 

Francisco Darán al re«tor de San Ildefonso, en 9 de octubre de 1591. 
(Pérez Hernández). 

fitrillo (campo del). En latín gryllus^ del griego grylloa, el grillo, insecto. 
Guando en abril de 1811 se acercó a la ciudad de Zacatecas el ge- 
neral D. Ignacio Kayón, la guarnición realista con su comandante Zam- 
brano, se hizo fuerte en el cerro inmediato al del Grillo, i se llevó com- 
sigo la plata en pasta que había en la ciudad, que según se asegura eraa 
500 barras* Rayón estaba acampado en Guadalupe, i habiéndosele pedi- 
do de parte de D. ^osé Antonio Torres, el mismo que se había apode' 
rado de Guadalajara, auxilio de víveres i de artillería, le contestó que 
no teniéndolo, lo tomara del enemigo. Torres aprovechó el consejo: a 
las ocho de la noche salió con gran silencio de su campo, i se dirigió al 
cerro del Grillo i sorprendió a los enemigos^ con tan buen éxito, que 
destrozó completamente a los realistas, se apoderó de las armas, de las 
barras de plata i al otro día pudo el ejército insurgente entrar en la 
ciudad. 

Cuéntase como anécdota, que al dar el asalto se quiso hacer uso de 
un caftón pequeño, cuya cureña se había roto, i que un soldado apoyan- 
do las manos i las rodillas en el suelo, hizo que sobre la espalda le pu- 
fiieran el cañón, para servir del útil destrozada Disparóse el arma, i 
con el embique se le lastimó el espinazo. Lastimado de gravedad, pre- 
guntó el soldado si el disparo había surtido el efecto apetecido; a la res- 
puesta de que sí, contestó: "ahora muero con gusto." (Dice. Univ. de 
Hist. i Goog.) 

Crrlng^OS* Voz familiar que significa griego, i se denominan así a los in- 
gleses i norteamericanos. 

Con achaque de levantar las milicias provinciales del reino que re- 
sistieran una invasión enemiga, como la que acababa de sufrir la Ha- 
bana, habían venido varios regimientos veteranos de España, conocidos 
por el pueblo de Méjico con el nombre de gringos. Esto se hizo para 
la expulsión de los jesuita& (Alegre, tomo 3, pág. 301). 

CraaoKInang^O (minas de). Nombre alterado del azteca euauhcJéinan- 
eo, que significa seto en el bosque, compuesto de euauhtla, bosque, chi' 
namüe, seto, i eo, en. 

Don Juan Fernández de Híjar descubrió las minas de Huauchinan- 
, go, Jocotlán, GuajacaÜán e Izatlán (de Nueva Galicia), de las que en 
treinta años resultaron al rei más de dos millones, por sus reales dere- 
chos. (Mota Padilla. Tomo P, cap. 35, pág. 380). 

C^oadalajara (ciudad de). Nombre originario de la ciudad española, 
llamada así por haberse fundado a la orilla del río Guadatojartjí, deno- 
minación dada por los moros por la semejanza que tiene en las piedras 



260 D1C0I0NAB10 



a otro rio de la Arabia felix, conocido por río de UupiñdroBf que ea ára- 
be te dice U€uielUi/(»ra, compuesto de toad o uad, río» i hagm^a^ piedra, 
i de aqni OuadoM/rá i hoi GuadíUajar^ 

Etta pobláddtt'de Jaliieo^f dé la&dada primero por Juan de Ofiate 
en Nóchintláñel 16 de mateo de 1530; con «I nombre ÚBjVMaM Ei- 
pMhí'Sani& (MotaPádiHa, tomo U, capa 9 i U); despuéa túé cambia- 
da a TáMléh-, áoúáe permaneoid 7 afios, i por dltimoi ol-5 de febrero 
de 1042, por 'orden dé Ñafio de^Guzmán, al ralle de Atemajao, a 1,566 
metroa'sobre el nivel de! mar. 

Los primeros vecinotf fueron 22 estl^mefiós, 9 montafieses, 9 andalu. 
ees, 9 portugueses, '6 xsastellanos i 3 bitcaínos. El 11 del mismo mes i 
afio hicieren supríTuera «lección de ayuntamiento, i resu^tafon alcaldes 
D. llamando Flores- i D Pedro- Plasenoia, i regidores D. Miguel Iba- 
rra^ D. Diego -Orozeo i D. Juan Zubia. Se nombró por párroco al £r. 
D. Bartolomé Estrada i por vicario al Br. D. Alonso María. Los indios 
mejicanos, auxiliares de los invasores, se reunieron en un pueblo que 
denominaron Mejicalcinga 

Las primeras oasas fueron edift^sadas a la orilla oriental del arrojo 
conocido ahora por del Paseo, en la calle del Puente de Medrana La 
ciudad se extendió al occidente i adquirió tal importancia que en 1569 
se le declar6 capital de la Nueva Galicia i se trasladó a ella la audien- 
cia i silla episcopal erigidásen compostela, la 1* en 1548 i la 2? en 
1549. (Dica Univ. dcHist iOeog.) 

El 1? de Octubre de 1541, en cabildo abierto, propuso el teniente de 
gobernador, Cristóbal de Ofiate, el desazón que muchos de los vecinos 
tenían, desde que se determinó la fundación de la ciudad (Guadalaja- 
ra), en aquel paraje; que los más habían sido de sentir se fundase o en 
Tonalán, o en el valle de Zapotepec, que hoi se llama Toluquillai o en 
el valle de^ Atemajac o Tlemaxac, que es donde ahora está; i que D. 
Nufio de Gazmáu, cuando los vio en la mesa de Nochistlán con tantas 
incomodidades, i tan repetidos asaltos, les concedió facultad para que 
se mudasen al lugar más cómodo. 

Salieron de Tacotlán los vecinos i se situaron en el valle de Atema- 
jac, donde fundaron la 2^ Guadal ajara el 5 de febrero de 1542. (Oavo, 
pág. 847). 

Guadalajara (independencia de). El brigadier Negrete se hallaba en 
1821 con una fuerte división en el pueblo de San Pedro, inmediato a 
Guadalajara, donde estaban en el cuartel del Hospicio o de artillería, 
el capitán D. Eduardo Lariz i el coronel D. José Antonio Andradé con 
una parte de un regimiento de dragones de Nueva Galicia. Annque es- 
tos jefes estuviesen de acuerdo con Negrete, no quería éste aventurar- 



DE CUBI0SIT)ADE6 HiSTÓBlCAS. 261 

se a un rompimiento que pudiera ser motivo de desgracia, teniendo 
Oraz a su disposición a corta distancia la división que mandaba D, Her- 
menegildo EeYuelta, comandante que había sido de Lagos. Sin embar- 
go, la^ oficialidad se impacientaba i Negretehubo de fijar el 16 de junio 
para la proclamación de la independencia; pero sin aguardar a este día, 
el 13 a las diez de la mañana, se sopo en la ciudad que la tropa que es-* 
taba en San Pedro había jurado el plan de Iguala, Oon tal noticia, La- 
na se hizo dueño de la artillería i municiones, asestando los cañones que 
estaban destinados a contener algún desorden del público, .parn defen- 
derse del resto de la guarnición si intentase ^atacarlo; ,mas ésta, excita- 
da por Andrade, proclamó también la independencia i fué a unirse a 
Lariz. Sabido por Cruz el movimiento, se presentó, en el cuartel para 
tratar de contenerlo; pero Lariz le dijo respetuosamente que se retira- 
se, porque no era ya obedecido. Recibió al mismo tiempo Oraz una ex- 
posición de la oficialidad reunida en San Pedro, que- terminaba con es- 
tas palabras: "Independencia hoi o muerte'', i Negrete añadía, que ha- 
biéndola ja proclamado, pasaría aquella tarde con su división a hacer, 
la jurar solemnemente en la. capital, con lo^ que no le quedó a Oruz otro 
partido «que salir de la ciudad i ocultarsa (Dice. Univ. de Hist i Geog. ) 
El 23 de Junio de 1821 se solemnizó el juramento de la independencia 
en iM|uelIa catedral con función en la que predicó el Dr. San Martín. 
Guadalaiara (sucesos en). A consecuencia de las derrotas sufridas 
por Jos realistas en Zacoalco i en la Barca, el obispo de la ciudad i prin- 
«ipales autoridades huyeron de allí, i el mando quedó en manos del 
ayuntamiento. Gomo algunos de los europeos que lo componían se ha- 
bían también ausentado, se completó su número con americanos, i la 
corporación, que ya no podía resistir, sólo trató de evitar desastres en la 
entrada de los insurgentes. Oon este objeto, fueron nombrados D. Ig- 
nacio Cañedo i Rafael Villasefior para ir a Zacoalco adonde estaba To. 
rres, al padre Francisco Padilla para ir a la Barca i al Dr. D. José 
Francisco Arroyo para que tratara en Jacotán oon el jefe Gómez Por- 
tugal. Torres ofreció respetar las propiedades i personas délos vecinos, 
como lo cumplió al pie de la letra. Entró el día 11 de noviembre de 
1810. El mismo dia entraron las divisiones de los coroneles Portugal 
i Navarro, quienes quisieron disputar el mando a Torres; éste, no que- 
riendo resolver nada por sí, dio parte a Hidalgo, quien habiendo llega- 
do derrotado de Acúleo a Valladolid, resolvió marchar al llamado, pa- 
ra lo cual salió de esta ciudad el 17 de noviembre i llegó a Guadalaja- 
rr el 26. Allí orgaaizó su fuerza i su gobierno i salió con los demás je- 
fes insurgentes a perder la célebre batalla del puente de Calderón. (Dice. 
Unir, de Hist. i Geog. ) 



S6ft I>ICCI0NARIO 



ilVftilalOpe. Por loi afios de 581, el rey Leoyigildo desterró a San Lean- 
dro, araobiapo de Sevilla, quien se fué a Oonstantinopla, adonde, por 
este tiempo, el papa Pelagio II había enviado al diáoono Gregorio, co- 
mo embajador de la Santa Sede, para obtener del emperador Maaricio 
auxilio oontra los lombardos. Allí los dos religiosos se conocieron i 
mal pronto fueron amigos íntimos. 

Un día, hablando ambos de ciertos puntos de sagradas letras, trata- 
ron del libro de Job; i como el arzobispo comprendió que el diácono 
era hombre de gran talento, le encargó una exposición del citado libro, 
la cual hiao Gregorio (después de haber sido elevado a la dignidad 
pontificia) i se la mandó a San Leandro, a Sevilla, juntamente con una 
imagen que se decía Virgen de la Salud; después la llamaron Nuestra 
Sefiora de la Piedad. 

San Leandro, lusompafiado del clero i del pueblo, recibió las Morales 
de San Gregorio i la Virgen, que tituló Regina CcrU^ la cual estuvo en 
Sevilla hasta el afio 710, que Tarik-ben-Zayad, con doce mil intrépidos 
guerreros, invadió a Espafia. 

Temerosos los sevillanos de que los moros no respetasen la imagen 
de la Virgen, la llevaron a Estremadura i pusiéronla junto a los cuer- 
pos de San Fulgencio, obispo de Ecija, i de Santa Florencia^ su her- 
mana, en una cueva que está cerca de un río llamado entonces ¿«po, o 
de los Lobo9y que Ibs moros denominaron Guadal, palabra que, en su 
lengua, significa río. De estas dos voces se formó el nombre Guadalu- 
pe, que primero se le dio al río i después al pueblo. Pero segi&n Sí- 
güenza, — historiador de San Jerónimo— se deriva del árabe ^iMiíti, río, 
iáeltUf o luben, fuente. 

Por espacio de seiscientos afíos permaneció allí la imagen, hasta que 
por los afios de mil trescientos treinta la enoontró casualmente en el 
mismo lugar un vaquero de Oáceres, llamado Gil 

Noticioso el rei Alfonso XII, de la milagroia aparición de Nuestra 
Sefiora de Guadalupe, mandó fabricarle una iglesia, i al mismo tiempo 
empezó a formarse allí una población que hasta hoi se llama Gutuia- 
lupe. 

Muí pronto todo el clero tuvo noticia de la aparición i de los mila- 
gro9 portémosos de la imagen,' i el nombre de Guadalupe fué elevado a 
la categoría del de los santos, i con él se llamaron algunas personas 
mucho antes del descubrimiento de América. 

''Mas para que con vos, porque deis gracias á Dios, quiero que se- 
páis lo que fué, que fué la herida (del Bei) tan grande, según lo dice 
el doctor de Guadalupe (que yo no tengo corazón para verla), tan lar- 
ga y tan honda, que de honda entraba cuatro dedos , . . ." (La ReinaF 



ftX CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 263 

dofia Isabel la Oatólica, á su confesori don Fray Hernando de Talaye- 
ra: — Barcelona^ á 30 de Dioiembre de 1492). 

El primero que, según parece, trajo este nombre a la Amérioai faé 
el almirante Cristóbal Colón. El lunes 4 de noviembre de 1493 llegó 
a la isla qae los indígenas llamaban Turuquéira i Colón denominó 
Guadalupe^ quizá en memoria de la Virgen de la patria de Cortés^ 
quien era muí devoto de la referida imagen, como se ve por estos do- 
cumentos: 

"Registró el dicho (Juan de Rivera) que lleva sesenta marcos de 
plata para ciertas lámparas de ciertos monasterios, que son Nuestra 
Sefiora de Goadalupe e San Francisco de MedelJin y nuestra Sefiora 
del Antigua de Sevilla." (Traslado del registro del oro, joyas y otras co- 
sas que ha de ir á España en el navio Santa María de la Rábida, su 
Maestre Juan Baptbta. — Año de 1522). De igual fecha, más o menos, 
es este otro: 

Oaxa primera. Para Nuestra Sefiora do Goadalup; Primeramente 
un plumaje, á manera de capa, el campo verde, e la orladura de plu- 
mas verdea largas, el cabezón labrado de oro a pluma azul, aforrado en 
un cuero de tigra ítem: un coselete de pluma azul e oro, abierto por 
los pechos, á manera de sacrificado, al uso que acá se sacrifica, con la 
cintura de pluma verde. ítem: una rodela, el campo azul, con un hom- 
bre figurado en medio, labrado de oro." (Memoria de los plumajes e 
joyas que se envían á España, para dar e repartir á las iglesias e mo- 
nasterios. ) 

Hernán Cortea había traído algunas imágenes a Méjico; i no era 
ya extraño que (para hacer completo el prodigio), en tiempo de don 
Juan de Zumárraga, se apareciera la Virgen a Juan Diego, como más 
tarde se apareció eii la bahía de Ñipe (Cuba) a Juan Hoyos i a Juan 
Moreno, otra virgen llamada de la Caridad del Cobre. 

Era natural que de las imágenes núlagroaaa de España, se sacasen 
copiai para que se apareciesen en América. Así vemos cómo en el pue- 
blo de Regla (Cuba), cuando sus habitantes eran negros^ se apareció a 
la orilla del mar una Virgen negra con un niño blanco, que desde en- 
tonces se llamó la Virgen de Regla. Como en la costa de Veracruz ha. 
bía también muchos negros, se aparecieron en el río Minatitlán dos 
cristos negros (uno se halla hoi en Veracruz en la capilla del Cristo, i 
el otro en Campeche); en el pueblo de lohmul (Yucatán) se apareció 
un cristo aindiado, que hasta ahora veneran en la Catedral de Mérida 
bajo el nombre de **Santo Cristo de las Ampollas." Todos estos santos 
aparecidos tienen, como la '^Virgen del Rayo" del Parral, el Señor del 
Sacro Monte (negro), el dé Chalma (aparecido a Fr. Nicolás Perea en 



264 PICOIOHARIO. 



1539), el de Otatitlán, el Santiago de Jalachó, el de Totolalpan (apa- 
recido a Fr. Antonio Roa en 1543), eta, eta, el mismo o Bemejanle 
origen que las TÍrgenee de Izamal i do la iglesia de las Monjas de Ma- 
rida, que según Frai Diego López de OogoUado, el obispo de Yaoaián, 
Frai Diego de Landa, mandó fabricar en Guatemala en 1559. 

Otro tanto pasó con la patrona de Méjico: 

Se mandó a sacar copia de la Gaadalnpe de Estremadnra, i en la 
mafiana del sábado 9 de diciembre de 1531 , la Guadalupe mejicana se 
apareoió en la cima del Tepegae al pobre Juan Diego, que pasaba por 
)a falda del cerra % 

Era necesario hacer una sustitución. 

Refiere el jesuíta Francisco de Florencia, que en el cerro llamado en 
azteca TépéytiCt que quiere decir extremidad, punta o nariz» ^ludiendo 
a la forma en que termina, tenían los indios un ídolo denominado Teo- 
tenantxinf que significa madre de las gentes o de los dioses. 

Los indios pasaron por todo; pero ni el obispo Fr. Juan de Zuma- 
rraga ni nadie entonces escribió una sola letra acerca de la portentosa 
aparición, ni el gobierno tuvo noticia de nada. 

¿Oómo se supo que la aparecida en el Tepeyac se llamaba Guadalu- 
peí Muí fácilmente. Todos los que conocían la virgen de Estreraadu< 
ra, dijeron al ver la del Tepeyae que ésta era la Virgen de Guadalupe 
i que la había dibujado en San Francisco de Méjico el indio Mareos de 
Aquino Cipac. Para desvanecer toda sospecha de engafio, se inventa- 
ron mil fábulas i no faltó sacerdote que se atreviera derivar la pala- 
bra Guadalupe del azteca t'p^euatlanopeuh, la que apareció en la eima 
del cerro. El P. Becerra Tanco dice que procede el mejicano euauhtía- 
pan^ tierra de árboles junto al agua. jA lo que obliga el interés! 

CrUadalapC (colegiata de). 

£1 primer español que estuvo en este lugar fué el capitán Gonzalo 
de Sandoval en 1521, cuando Hernán Cortés sitió a Méjico. 

En el cerro del Tepeyac, que los espafioles nombraban, Tepñaquilla^ 
adoraban los indios una divinidad denominada Tonantzin (madre de 
los dioses) a cuya fiesta concurrían desde largas distancias. En 1560 
había allí una ermita. La colegiata se concluyó i la bendijo en noviem. 
bre de 1622 el arzobispo D. Juan ÍPérez de la Sema. La fábrica costó 
más de 50,000 ,pesoa A este lugar se trasladó la imagen. En 1629 
cuando la ciudad de Méjico sufrió la gran inundación, el arzobispo D. 
Francisco Manzo mandó traer la imagen i colocarla en la catedral, don- 
de estuvo hasta mayo de 163 i, en que retiradas las aguas, volvió a su 
santuario. Se regaló a la imagen un trono de plata que pesaba más de 



DE CUEIOBIDADX8 HltTÓBICAS. 265 . 

350 marcos, trabajado oon eamero en 1647, costeado en su mayor par- 
te por el virrei, conde de Sairatierra. (Pérez Hernández). 
Otro escritor, dice lo siguiente: 

El obispo frai Juan de Zumárraga la colocó en la catedral, donde 
estuTO hasta que en 1533 fué llevada en procesión a la ermita del Te- 
peyac, construida a expensas del mismo obispo. En 1695 se comenzó la 
fábrica de la colegiata, i se concluyó el 1* de mayo de 1709. 

La crujía que cifie el presbiterio i se prolonga hacia el coro, fué do- 
nación del virrei D. Antonio María de BucarelL En esta obra se in- 
virtieron 8|609 marcos 2 onzas de plata o sean 172 arrobas 4 libras 10 
onzas. Las bichas, que eran 32, pesaban 2,6.46 marcos 2 onzas de pla- 
ta i su valor era de 23,919 pesos: seis de ellas fueron donadas por el 
mismo virreL La cenefa o gotera de plata, dádiva del mismo sefior, im- 
portó 1^209 pesos, i con el tabernáculo importan 95,362 pesos. 

El 6 de marzo de 1749, el arzobispo D. Manuel Rubio i Salinas de. 
elaró en Madrid la erección de la Colegiata de Guadalupe de Méjico. ' 

En el año de 1660 un vecino de la Villa, nombrado Cristóbal de 
Aguirre, edificó en el cerrito de Tepeyac una ermita, fincando además 
la cantidad de mil pesos para que con sus réditos, se hiciera cada afio 
el 12 de diciembre una fanción a la virgen de Guadalupe. (Alfaro i 
Fifia, pág. 41, notas). 

Ctliadallipc de Zacatecas (santuario de). 

En 1688 los frailes franciscanos Antonio Escaray, Francisco Este- 
vez i Francisco Hidalgo se establecieron en el santuario de Guadalupe 
de Zacatecas. En dos días recogieron más de veinte mil pesos. En 27 
de enero de 1 704 mandó el rei que los padres de la propaganda Fide, 
fundasen un colegio de la Santa Cruz en la ermita de Nuestra Sefiora 
de Guadalupe, distante una legua de Zacatecaa (Espinosa. Crónica, 
lib. y, cap. 30, págs. 500 y 505). 

El colegio apostólico de Guadalupe, a 4,190 metros al Este de Za- 
catecaSy fundado el afio de 1707 por Fr. Antonio Margil de Jesús i 
otros cinco religiosos del oolegio de la Santa Cruz de Querétaro^ en el 
mismo sitio en que hoi está. En 1721 se construyó el templa El co- 
ro tiene dos tribunas con dos órgano^ hechos en 1851 i 1852. (J. S. 
Koriega). 

Guadalupe de Ourango (santuario de). 

El aantaario de Guadalupe^ situado al norte de Dnrango, fué funda- 
do por el obispo don Pedro Tapia, que tomó potedón de aquel obia- 



1 Allkra i ^U, p&gs. 27 a M. 



2(6 DlCCIoVA&JO 



pMlo en 22 de febrero de 1713 i que gobernó hMto el 13 de abrü de 
1722. (Alfáro i Pifia, páge. 317 i 321), 
Gaadftlape (misión de). 

Don Franoiflco BtrbadiUo, a una legua de Monterrei, fandó en 1715 
la miiión de Guadalupe; después a los lados del rio del Pilón fundó 
las de la Oonoepoión i Purificación. (Arlegui, pág. 122). 
Guadalupe, de NayarU, 

El capitán don Nicolás de Escobedo fundó en Nayarit, el 2 de fe- 
brero de 1722, el pueblo de Nuestra Sefiora de Guadalupe. (Mota Pa- 
dilla. T. 2^ pág. 229). . 

CrHatfalupe de Sonora (acción de). El día 4 de septiembre de 1866 se 
dio la acción de Guadalupe en el Estado de Sonora, i la ganó el gene- 
ral Ángel Martínez al general Refugio Tánori i sus subalternos el ca- 
pitán francés Lamberg (que murió en el combate) i el coronel José 
María Tranquilino Almada, el que había yencido a Antonio Rosales. 
(Riyera, tomo 2", pág. 176). Véase fusilamientos en Gaaimas. 

duadalupés (Sociedad de los). 

Después de que en Méjico se publicó la constitución de 1812, se for- 
mó una Sociedad llamada de los Gtiadalupes^ la cual tenía por objeto 
comunicar a Morelos i Rayón, todo lo que pasaba en el gobierno es- 
pañol i proporcionarles auxilios de toda especia (Gavo, pág. 942). 

Crliadiana* Nombre que los conquistadores dieron al lugar donde fun- 
daron a Durango, por parecerse a otro de España, denominado así por 
el río que atraviesa el valle i se llama Giuuiiana^ nombre que, según 
Tamarid, significa río de Diana, de la fertilidad o del llanto; pero se- 
gún Pom ponió Mela, Estrabón, Plinio i Ptolomeo (citados por Oovarru- 
bias), su nombre antiguo fué Ana, originado de Sieano, 17? rei de Es- 
paña, dicho primero Ano, i unido al sobrenombre Sic, se formó Sieano. 
Otros dicen que al nombre Ana, que tenía, los árabes antepusieron la 
palabra guada^ que significa agua viva, corriente, río, i que unidas am- 
bas se formó el nombre Guadiana, 

Algunos años antes de ser destinado a Sinaloa el padre Gonzalo de 
Tapia, había hecho con el padre Nicolás de Amalla una fervorosa mi- 
sión en la custodia de Guadiana, que pareció el lugar más a propósito 
donde desde entonces habían quedado los ánimos mui propios a la com- 
pañía. Este movió a su gobernador D. Rodrigo del Río i León a pedir 
al padre visitador a los padres que después, mudada la determinación, 
se destinaron a Sinaloa por los afiós ds^ 15t3; con ocasión de cierto ne- 
góeip pareció necesario enviar a aquella ciudad al padre Martín Pérez 
con otro compafiero. Se detuvieron en Guadiana el tiempo necesario 
en la explicación de la doctrina cristiana, en las exhortaciones i ^confe- 



DB CUBIOSI0ADBS HISTÓRICAS. 267 

■ionesi i por medio de intérpretes compusieron un catecismo *m lengua 
del pisifs para la ii^strucción de los imáios, 

El gobernador i algunos otros de la ciudad, los más distinguidos, 
ofrecían para la fundación reinte i dos mil pesos i unas casas, escribie- 
ron también de su parte a nuestro mui reverendo padre general, i el 
padre provincial Pedro Díaz, en carta de 31 de marzo de 1594, esfuer- 
za bastantemente la utilidad de a'][uel establecimiento. £ñ efecto, la 
ciudad de Onadiana es la puerta de los vastos países en que para salud 
de innumerables almas trabajó tantos años la Compañía de Jesús. Las 
provincias de Tepehuana, Taraumara, Sinaloa, Topia, Nayarit i Nut>vo 
Méjico, cuyos limites hacia al norte no están mui conocidos, son de su 
jurisdicción, especialmente después que por los afios de 1621 se dividió 
entre Durango i Guadalajara el Obispado de la nueva Galicia. En 1551 
D. Alonso Pacheco fundó una colonia en el valle Guadiana que fué 
después la capital de nueva Bizoaya. (Docum. para la Hist. de Méjico, 
1*" serie, vol. 32, tomo 3", págs. 35 i 44). 

£1 convento del pueblo de Santa María de Guazamota, se erigió en 
una fragosa sierra el afio de 1606. Dista cinco leguas de Nayarit, cu- 
yos habitantes se convirtieron en 1721. (Mota Padilla, tomo 3*, pá- 
gina 220). 
.Crlialllia.8 (ciudad i puerto de). Este nombre puede ser cahita, alterado 
de huaimae, que significa entenado de mujer, o líuaimac, personaje an- 
tiguo entre los indios, que reinó en Tula, 

San José de Guaimas fué en su origen un cuartel donde había un 
cuerpo de guardia permanente para contener a los indios que vivían 
en armas contra los españoles. Después se fundó el pueblo, como se ve 
por la siguiente disposición: 

"Para que en el importante puerto de Guaimas, donde ahora se ha- 
lla establecido uno de los cuarteles de la expedición de Sonora, i en 
ella se construirán desde luego casas i almacenes reales con la debida 
economía, distribuyéndose al mismo tiempo solares i suertes de tierra a 
los particulares que quisieren avecindarse en aquel paraje, nombro por 
comisario real de las obras que se hayan de ejecutar por cuenta de la 
real hacienda i también del repartimiento de dotaciones a loa nuevos 
pobladores con arreglo a la instrucción que extenderé en este particu- 
lar, a don Soto Ponce de León/ cadete del regimiento de infantería de 
América. 

'*I en su consecuencia mando al jefe de dicho cuartel que le franquee 
todos los «uxilios que necesitare para el cumplimiento de esta comisión; 



1 8e le asl^bó el sueldo de 15f ñietíeuales. 



268 DICCIOKABIO 



i a todos los jueces de estas provincias que no le pongan el menor em- 
barazo en. lo que corresponda a ella. 

"Dado en el real de los Alamos, a 31 de agosto de 1769. — José de 
Gálve». 

'*Por mandado de sa señoría ílustrisima. — José Miguel de Ázarxa.** 
(Úocum. para la Hist de Méjico^ 1* serie, vol. 31, tomo 2^, págs. 69 i 70). 

El 13 de julio de 1854, el filibustero francés Oonde de Baousset de 
Boalbon, a la cabeza de cuatrocientos hombres, unos norte-^americanos 
i otros franceses, atacó el puerto do Guaimas; su objeto era segregar do 
Méjico el Estado de Sonora i agregarlo a los Estados Unidos. Defen- 
dió el puerto i derrotó a los invasores el general D. José María Táfiez 
a la cabeza de trescientos mejicanos. El conde de Baousset fué hecho 
prisionero i fusilado en el miamo puerto el 12 de agosto del mismo afto. 
(Rivera, tomo 1% pág. 8). 

A fines de marzo de 1865 fué la acción de Guaimas, que ganó el co- 
ronel Garnier a Patoni i tomó el puerto, por el que Juárez recibía mu- 
cho pertrecho. (Bivera, tomo 2?, pág. 95). 

El 14 de septiembre de 1866 fué la desocupación del puerto i ciudad 
de Guaimas por las fuerzas francesas por orden de Bazaine, para comen- 
zar a concentrar sus tropas i principiar la evacuación de Méjico. (Bi- 
vera, tomo 2^ pág. 176). 
Crliainainota* El primero que tuvo la encomienda de Guainamota fué 
Juan de Arce, que los indios mataron. Este pueblo estaba en la sierra, 
terreno de Najarit Después, en 1613, el capitán. Jerónimo Arciniega, 
con dos mil indios de Nayarit, fundó cuatro pueblos, uno cerca dn Ja- 
lisco, que llamaron Guainamota. En 16 de febrero de 1722, D. Juan 
Flores de la Torre fundó el viejo pueblo de Guainamota en la sierra 
de Nayarit (Mota Padilla, tomo 2^, págs. 182 i 233). 

(wUalag^llises (misión de). La misión de San Cristóbal de Gualagüises 
se fundó en 1646 a cuatro leguas de Linares. Por este tiempo se fundó 
San Pablo de Labradores, que en 1718 se convirtió. (Ariegui, pág. 116, 
i Mota Padilla, toma 3?, pág. 211). 

IvriianajaatO (ciudad de). Alteración del tarasco ciMnaliíiatat que sig- 
nifica muchos cerros, montafioso, compuesto de cttanecua, muchos, i de 

huaia, cerrros. 
El real de minas de Santa Fe de Guanajuato se establedó el afto 

de 1554, se le dio título de villa en 1619, i de ciudad el 8 de septiem- 
bre de 1741. Ensu fundación no se consultó la comodidad de los ha- 
bitantes, sino que se aprovechó el terreno que pareció mejor. De esta" 
manera la población se formó en un profundo i estrecho valle (calada 
mui honda), rodeado de monttflas. Al norte tiene el cerro de! Gkwrto 



« 



DS CUBI08I9ADBA HI8TÓ&1CA8. 269 

\ ; — , 

(que tomó este nombre de la pierna de un ajustioJAdo puesta allí); al 
anr, el cerro de San Miguel (en ouya cima hai una meseta llamada "de 
las Oarreras^" por las que allí se verifican los días de Santiago i de San 
Ignaoio); al este, el cerro de la Sirena, i se extienden a lo largo de la 
dallada los de los Tumultos o de las Guerras, San Miguelito, la Leona, 
i al nordeste los de Mellado, Oata, Valenciana i otroa 

La mafiana del 5 de julio de 1760 se inundó la ciudad, según refiere 
el alcalde mayor de entonces allí, D. Bemardino de Nabas. Aquel to- 
rrente se lleró más de 240 v casas i haciendas de beneficia Aquella no- 
che perecieron como 200 personas. Muchos se salvaron de la catástrofe- 
i por la mafiana se veían en el campo mujeres i nifios temblando de frío, 
sin tener con qué cubrirse ni qué comer, porque todo se lo habían lle- 
vado las aguas. Las pérdidas de la población fueron considerables, i se 
aumentó al día siguiente con el saqueo que hizo la chusma de ladrones 
(que denominan ^ocbncotf, lobos i coyotes J, gente que vive en el liberti- 
naje, la embriaguez, blasfemia i demás vicios. 

A consecuencia de un gran ruido subterráneo que se oyó a la media 
noche del 9 de enero de 1784, i más fuerte aún los días 13 i 16, que 
parecían truenos interiores, emigró mucha, gente alarmada. El ruido 
se escuchaba únicamente en la parte montuosa, comprendida entre la 
Cuesta de Aguilares, no lejos de Marfil, hasta el norte de Santi^ Rosa. 
Para impedir que se despoblase la ciudad con la rápida emigración, el 
eabildo*publicó un bando en el que se imponía la multa de mil pesos 
si -era rica, a cada familia que se separara de Guanajuato, i dos meses 
de prisión si era pobre. Para esto se encargó a la fuerza armada la per- 
secución de los fugitivos. Los ladrones (durante el mes del ruido) apro- 
vecharon el blarma para saquear las casas, sin que la autoridad tuviera 
fuerzas suficientes para impedirlo. (Véase el Dice. Univ. de Historia i 
Geografía). . 

En la tarde del día 26 de enero de 1867 hubo una acción en Guana- 
juato que los generales Antillón i Rincón Gallardo ganaron a Licéaga, 
quien con poca tropa huyó a Querétaro. (Rivera, tomo 2" pág. 241 i 
vuelta). 
GUftBaj Iluto (toma de). D. Joan Antonio Riaño, intendente de Gua- 
najuatO) recibió el día 18 de septiembre de 1810, a las once i*media de 
la mafiana, el aviso que le mandó D. Francisco Iriarte desde la hacien- 
da de San Juan de los Llanos, inmediata al pueblo de San Felipe, de 
iodo lo ocurrido en Dolores en la mafiana del 16. I creyendo que D. M^ 
• guel Hidalgo marcharía sin demora sobre la capital de la provincia, 
luego que le llegó aquella noticia, bajó al cuerpo de guardia que estaba 
a I^ puerta de las casas reales, reunió a los soldados i mandó a tocar 



270 DICClOHAKiO 



generala. Sobrecogióse de terror con tal alarma la ciudad opulenta i 
pacífica de.Guanajuata Acudieron a la intendencia el batallón dé in- 
fantería provincial que se había puesto sobre las armas, por aquellos 
días, los vecinos priácipales, todo el comercio, la minería i también la 
plebe, armados de prisa con las armas que en la ocasión había podido 
cada uno procurarse. Todos ignoraban la causa de aquella novedad; 
pero Riafio les manifestó que Hidalgo se había levantado en armas 
contra el gobierno cspafiol i marchaba sobre aquella ciudad. Mientras 
tanto Hidalgo se apoderó de Dolores; San Miguel, Oelaya, Salamanca, 
Irapuato i Silao, i el 28 de septiembre, antes de las 9 de la mafiana, se 
presentaron en la trinchera de la calle de Belén, D. Mariano Abasólo 
(a quien Hidalgo había nombrado coronel) i D. Ignacio Oamargo (que 
tenía el de teniente coronel), con una comunicación de Hidalgo dirigi- 
da a Riafio desde la hacienda de Burras (20 quilómetros distante), in- 
timándole se rindieseJL entregase a todos los espafioles que con él esta- 
ban, cuyos bienes habían de ser ocupados, hasta que se hiciesen en el 
gobierno las modificaciones necesarias, para lo cual estaba autorizado 
por haber sido nombrado capitán general de América por el voto de 
50,000 hombres, en los campos de Oelaja. El intendente hizo contestar 
a los comisionados, que neceuitaba consultar para resolver, con lo que 
Abasólo se volvió a Hidalgo que venía, entretanto, adelantando sobre 
la^ ciudad, i se hallaba cerca de ella en la cafiada de Marfil. Oamargo, 
con los ojos vendados i demás precauciones establecidas en tales casos, 
fue llevado a la albóndiga, en la que se le trató con obsequio i consi* 
deración. Hizo formar el Intendente sobre la azotea del edificio, sepa- 
radamente a los europeos armados i al batallón provincial; leyó a los 
primeros la intimación de Hidalgo i les preguntó cuál era su resolución. 
Permanecieron un rato mudos, sin atreverse a contestar la pregunta que 
resolvía en sí su vida, libertad e intereses, hasta que D. Bernardo del 
Castillo, que había sido nombrado capitán de la compafiía que con ellos 
se formó, respondió con indignación, que no habiendo cometido crimen 
aíguno, no podían someterse a perder su libertad i bienes, i que para 
defender uno i otro, debían resolverse a pelear hasta morir o vencer. 
Todos aplaudieron i repitieron estas últimas palabras. "I mis hijos del 
batallón," dijo entonces Riáño, dirigiendo a éste la palabra, "jpodré du- ' 
dar si están resueltos a cumplir con su deberf ' A la voz de Diego Berza- 
bal (oajaquefio) los soldados contestaron con la aclamación unánime de 
•'¡Viva el rei!" 

El Intendente, cerciorado del parecer de la tropa i paisanaje, contes- 
tó a Hidalgo: ''El Intendente de Guanajuato i su gente nó reconocen 
otro capitán general que el Yirrei de Nueva Espafia, ni más modifica- 



DB CUBI08IDA-OB8 HISTÓRICAS. 271 

ciones en el gobierno qae las qne acordaren las cortes, reunidas en la 
Península." Hidalgo, al pie de su comunicación oficial, recordando su 
antigua amistad con el Intendente, le ofirecfa un asilo para su familia 
en caso desgraciado. Riafio le contestó que se lo agradecía, i que no 
obstante sus opuestas opiniones, lo admitía si fuese necesario. Enton- 
ces dirigió su última comunicación a Calleja, diciéndole: ''Yoi a pelear, 
porque voi a ser atacado en estd inatante; resistiré cuanto pueda por- 
que soi honrado; vuele V. Si a mi socorro. . . • a mi socorro. — Guana- 
juató, 28 de septiembre, a las once de la mafiana de 1810." 

Distribuyó su tropa para recibir al enemigo. Poco antes de las doce 
se presen^ Hidalgo por la calzada de Guadalupe, que es la entrada de 
la ciudad por la caftada ^e Marfil. Un numeroso pelotón de indios con 
pocos fusiles i los más con lanzas, palos, hondas i flechas, era la fuerza 
insurgente. La avanzada llegó al pié de la cuesta de Mendisábal, don- 
de estaba D. Gilberto Riaflo (hijo del Intendente), quien mandó a ha- 
cer fuego i los de Hidalgo retrocedieron. Entonces, guiados por un 
hombre del pueblo de Guanajuato se dirigieron al cerro del Cuarto. 
Los demás grupos de la gente de a pie de Hidalgo, que ascendía a unos 
20,000 indios, a los que se unieron loa del pueblo, de las minas i la ple- 
be de allí, iban ocupando las alturas i todas las casas fronterizas a Gra- 
naditas, en las que se situaron los soldados de Celaya armados con fu- 
siles, mientras que un cuerpo de unos dos mil hombres de caballería, 
compuesto de gente dol campo, con lanzas, mezclada entre las filas de 
los dragones del regimiento de la Reina, dirigido por Hidalgo, subían 
por el camino llamado de la Yerbabuena, llegó a las Carreras i de allí 
bajé a la ciudad, e Hidalgo se quedó en el cuartel de caballería del re- 
gimiento del Príncipe, donde permaneció durante la acción. La colum- 
na continuó atravesando toda la po>ila«?ión para ir a situarse en la calle 
da Belén, i a su paso saqueó una tienda en que se vendía dulces, i 
puso en libertad a todos los presos (hombres i mujeres) que estaban 
en la cárcel i recogidas, que no bajaban de 300 a 400 personas, entre 
ellos, reos de graves delitos, e hizo marchar a los hombres al ataque de 
la Albóndiga. 

Riafto salió con 20 infantes a reforzar al capitán D. Pedro Telmo Pri- 
mo en la bocacalle de los Pocitos, i al volver, pisando ja los escalones 
de la Albóndiga, recibió una herida de bala de fusil, sobre el ojo izquierdo, 
i cafó muerto instantáneamente. El tiro partió de la ventana de una de 
Isis casas de la plazuela de la Albóndiga, que tienen vista al oriente i 
80 dijo que lo había disparado un cabo del regimiento de infantería de 
Oelaya. Esta muerte introdujo la división de mando entre el asesor 
di9 la intendencia, Lie. D. Manuel Pérez Valdés i el mayor D. Diego 



272 DiccioKABie 



Berzabal; mientras tanto la mach«MÍambre reunida en el cerro del Ctiar- 
t<s comensó una descarga de piedras a mano i oon hondas tan continua, 
que excedía al más espeso graniso, i para tener {Hrovistos a los eomba- 
tientes, enjambres de indios i de la gente de Guanajmato unida con 
ellos, subían sin cesar del río de Oata las piedras rodadas que cubren 
el fondo de aquel torrente. Tal fué el número de piedras lanzadas en el 
corto rato que duró el ataque, que el piso de la asotea de la Albóndiga 
estaba lerantado como una ouarta sobre su ordinario nÍTel. Imposible 
fué sostener las trincheras i mandada reürar la tropa que las guarne, 
cía, hizo cerrar la puerta de la Albóndiga el capitán Escalera que es- 
taba allí de guardia, con lo que los europeos, que ocupaban la hacienda 
de Dolores, quedaron aislados, sin más recursos que vender cara» sue 
vidas, i en la misma o peor situación la caballería que estaba en 1» 
cuesta del río de Oata. Tampoco pudo defenderse largo tiempo la azo- 
tea, dominada por el cerro del Cuarto i por el de San Miguel Aban- 
donadas las trincheras i retirada la tropa que defendía la azotea, se 
precipitó por todas las avenidas aquella confusa muchedumbre hasta 
el pie del edificio. La caballería fué completamente arrollada; murió 
el capitán Castilla, algunos soldados perecieron i el resto se pasó a los 
de Hidalgo. 

Había una tienda en la esquina que forman la calle de los Pocitos i 
la subida de los Mandamientos, en la que se vendían rajas de ocete 
(pino); de que se proveían los que iban de noche a las minas para alum- 
brarse por el camino. Rompió las puertas la muchedumbre, cargó oon 
la lefia, la arrimaron a la puerta de la Albóndiga i prendieron fuego, 
mientras otros, prácticos en los trabajos subterráneos, scercándose a 
la espalda del edificio cubiertos con cuartones de losa, empezaron a prac- 
ticar barrenos para socavar aquel por los cimientos. Arrojaban por las 
ventanas los de adentro, sobre la multitud, los frascos de hierro, los cua- 
les, al hacer explosión, echaban por tierra a muchos; pero inmediata- 
mente volvía a cerrarse el pelotón i sofocaban bajo los pies a los que 
habían caídO; que es el motivo porque hubo tan pocos heridos de loa 
asaltantes, habiendo sido grande el número de los muertos. 

El desacuerdo de los sitiados hacía que al mismo tiempo que D. Gil- 
berto Biafio^ sediento de venganza por la muerte de su padre, i D. Mi- 
guel Bustamante que lo acompafiaba, arrojaban con otros los frascos 
sobre los asaltantes, el asesor hacía poner un pañuelo blanco en señal 
de paz, i el pueblo, atribuyendo a perfidia lo que era efecto de la con- 
fusión, redoblaba su furor i se precipitaba al combate con mayor enear- 
nízamienta El asetor hizo entonces descolgar por una ventana a un 
soldado que fuese a parlamentar; el infeliz llegó al suelo hecho pedazos. 



BB CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 27^ 

i ■ :. — 

En leguida intentó sAÜr el padre D. Martin Septien, confiado en su 
carAoter sacerdotal i en un Santo p^to que llevaba en las manos; la 
imagen del Salvador voló hecha astillas a pedradas, i el padre» emplean- 
do la cruz que le había quedado en la mano, como arma ofensiva, logra 
escapar, aunque mui herido, entre la muchedumbre. Loa espafioles, en- 
tretanto, no escuchando más vos que la del terror, arrojaban los unos 
dinero por las ventanas, por si la codicia de recogerlo podía aplacar a 
la multitud; otros pedían a gritos que se capitulase, i muchos, persua- 
ctidos de que era llegada su ultima hora, se echaban a los pies de los 
eclesiásticos que allí había a recibir la absolución. 

Viendo Berzabal arder la puerta, recogió los soldados que pudo del 
batiJlón i loa formó frente a la entrada. Consumida aquella por el fue- 
go, mandó hacer una descarga cerrada, con lo que perecieron muchos 
de los asaltantes; pero el impulso de los de atrás llevó adentro a los que 
estaban delante, pasando sobre los muertos i arrollándolo todo con ím- 
petu irresistible, se llenó mui pronto de indios i plebe el patio, las e^ 
saleras i los corredores de la Albóndiga. Berzabal, con un pufiado de 
hombre? que le quedaban se retiró a uno de los ángulos del patio, de- 
fendió las banderas de su batallón con los abanderados Marmolejo i 
€[onzález, i habiendo éstos caído muertos a su lado, las recogió i tenién- 
dolas asidas con el brazo izquierdo, se sostuvo con la espada, i rota 
ésta, con una pistola, contra la multitud que lo rodeaba, hasta que ca- 
yó atravesado por muchas lanzas, sin abandonar las banderas que ha- ^ 
bía jurado defender. Oon esto cesó toda resistencia i ya no se oía más 
que algunos tiros de uno que otro que aisladamente se defendía, como 
el espafiol Ruimayor que no dejó se le acercasen los indios hasta haber 
eonsumido todos sus cartuchos. £n la hacienda de Dolores, los euro- 
peos que allí estaban intentaron ponerse en salvo por una puerta pos- 
terior que da al puente de palo sobre el río de Oata; pero la encontra- 
ron ya tomada por los asaltantes, con lo que se resolvieron a retirarse a 
la noria donde por ser lugar alto i fuerte se defendieron hasta consu- 
mir las municiones i causaron gran mortandad en los insurgente& Sólo 
P. Juan Iriarte mató a 18; pero no quedó un europeo vivo, porque el 
que no murió a lanzada, pereció ahogado en la noria. 

Duefios los insurgentes de la Albóndiga (dice Alamán), dieron rien- 
da suelta a su venganza. Los rendidos imploraban en vano la piedad 
del vencedor, pidiendo de rodillas la vida. Una gran parte de los 
soldados del batallón murieron; otros esoaparo^ quitándose el uniforme 
i mezclándose con la muchedumbre. Entre los oficiales perdieron mu- 
chos jóvenes de las más distinguidas familias de la ciudad i otro» 
quedaron heridos gravemente, entre] ellos D. Gilberto Riafio, que mu- 



átlA DICCIOHARIO 



rió A poooB días, i D. José María i D. Benigno Buttamante. De loa es- 
pafiolea mnrieroñ muchos de los rióos i principales vecinos. También 
«narió un comerciante italiano llamado Reinaldi, que por aquellos días 
liabia ido a Gaanajaato con una memoria de mercancías i con él un 
nifio de 8 aftos^ hijo soyo^ que los indios arrojaron del corredor abajo i 
•estridllaron contra el suelo. Todos fueron despojados de sus restidos, i 
«i desnudar el cadáver de D. José Miguel Oarríca, se halló cubierto de 
•cilicioSi lo que hiso correr la voz de que se había encontrado un gachu- 
pín ianto. Los que quedaron vivos, desnudos, llenos de heridas, atados 
«n cuerdas, fueron llevados a la cárcel pública, que había quedado des- 
^oupada por haberse puesto en libertad a los reos que allí estaban. 
Oalciilase variamente el número de muertos que hubo por una i otra 
jparte: el de los insurgentes se tuvo empefto en ocultar i los enterraron 
4iquella noche en zanjas que se abrieron en el río de Cata, al pié de la 
cuesta. El Ayuntamiento en su exposición lo hace subir a 3,000. 

Abasólo, en su causa, dice que fueron mui pocos. De los soldados 
cnurieron como 200 i 105 españoles. Los cadáveres de éatos fueron lie. 
^ados desnudos, asidos por los pies i manos o arrastrando, al próximo 
camposanto de Belén, donde fueron enterrados. £1 del Intendente es- 
<tuvo dos días expuesto al ludibrio del populacho, que quería satislacer- 
'«e por sí mismo de la fábula absurda que se había hecho correr, 'Hle 
^ue tenía cola porque era judio," la que no dejó por esto de conservarse 
^en crédito. Fué después sepultado con una mala mortaja que le pu- 
«ieron los religiosos de aquel convento. 

La plebe se entregó al pillaje de todo cuanto se había reunido en la 
Albóndiga i en pocos momentos desapareció todo. Por todas partes es- 
itaban esparcidos los comestibles que se habían acopiado. Los cadáve- 
res, desnudos, se hallaban medio enterrados en maíz, dinero i todo man- 
chado de sangre. Los saqueadores combatían de nuevo por el botíi^ i se 
•daban muerte unos a otros. Én esto corno la voz de que había prendí- 
*áo fuego en las trojes i que comunicándose a la pólvora, iba a volar el 
-sastillo (asi llamaban a la Albóndiga). Los indios se pusieron en fuga 
i los que estaban a caballo corrieron a escape por las calles. De esta 
/manera la plebe de Guanajuato quedó sola con el botín. La gente que 
«estaba en los cerros bajó a participar del despojo i esa misma tarde co^ 
«nenzó el saqueo general, continuó toda la noche i días siguientes, de 
^as tiendas í casas de los europeos. A la luz de rajas de ocote, eduiban 
Abajo, a golpes, las puertas; el populacho con grandes alaridos i aplau- 
sos se precipitaba a apropiarse de los efectos dol comercio, muebleSi ro- 
|>a de uso i toda clase de objetos. Las mujeres huían despavoHdas a las 
<s^9M vecinas, trepaban por las aaoteas, i sin saber todavía si en aquo« 



DS CU RIO» DA DBS U18TÓKICAS. S7Í 

)la tarde habian perdido a un padre o a un espoio en la Albóndiga, 
▼efan arrebatarse, en un instante, el caudal que aquellos habian reuni- 
do en muchos afios de trabajo^ industria i economk. Familias enteras 
que aquel día habían amanecido bajo el amparo de su« padres o mari- 
dos, unas disfrutando de opulencia i otras gozando de abundancia en 
una honrosa mediocridad, yacían aquella noche en una deplorable or- 
fandad i miseria, sin que en lugar de tantos que habían dejado de ser 
ricos, hubiera ninguno que saliera de pobre. £n aquel despilfarro todo 
desapareció como el humo, sin dejar más rastro que la memoria de una 
antigua prosperidad. 

Arrebatáljanse los saqueadores entre si los efectos más valiosos, i la 
plebe de Guanajuato, astuta i perspicaz, se aprovechaba de la ignoran- 
cia de los indios para quitarles lo que habían cogido, o para cambiárse- 
lo por vil precio. Persuadiéronles que las onzas de oro no eran mone- 
das, sino medallas de cobre i se las compraban a dos o tres reales, i lo 
mismo hacían con las alhajas, cuyo valor aquellos no conocían. Las ca- 
lles i las plazas estaban llenas de fragmentos de muebles, de restos de 
jOs objetos sacados de las tiendas, de licores derramados después de ha- 
ber bebido el pueblo hasta la saciedad. Este se entregaba a todo géne- 
ro de excesos, i los indios de Hidalgo presentaban las más extrañas 
figuras, vistiéndose sobre su traje propio, la ropa que habían sacado de 
Jas casas de los europeos, entre la que había uniformes de regidores, 
«on cujas casacas bordadas i sombreros armados, se engalanaban aque« 
]los, llevándolas con los pies descalzos i en el más completo estado de 
embriaguez. 

El pillaje no se limitó a las casas i tiendas de los europeos en la ciu- 
dad. Lo mismo se verificó en las de las minas, i el saqueo se hizo ex- 
tensivo a las haciendas de beneficiar metales. La plebe de Guanajuato, 
después de haber dado muerte en la Albóndiga a los allí refagiados» 
arruinó los establecimientos mismos, dando golpe de muerte al ramo 
de la minería, fuente de la riqueza, no^ sólo de la ciudad, sino de toda 
la provincia. En todas estas ruinas iban envueltos los mejicanos, por 
las relaciones de negocios que tenían con los espafioles. 

Hidalgo quiso hacer cesar el desorden, para lo que publicó un ban- 
do el domingo 30 de septiembre; pero no sólo no fué obedecido, sino 
que no habiendo quedado nada en las casas ni en las tiendas, la plebe 
había comenzado a arrancar los enrejados de hierro de los balconea, i 
estaba empeftada en entrar en algunas casas de mejicanos, donde se ha- 
bía dicho que había efectos ocultos pertenecientes a los europeos. Una 
de éstas fué lá de la familia de D. Lucas Alamán, quien presenció la 
catástrofe i escribió la relación que extractamos. 



276 DICCIONARIO 



Hidalgo» para contener el desorden, mandó al capitán Ignacio Oea- 
tOBó con un cuadro de la virgen de Guadalupe i un indio con un tam- 
bor tocando» i detrás el Cura a catiallo acoropafiado de los demás ge- 
nerales. Llegó la comitira al paraje adonde estaban arrancando los 
balcones, i después de golpes i gritos pudo contenerse aquella plebe 
desenfrenada. 

ftnanaseTf (mineral de). En 1596 estuvo en Guanaseví del Parral él 
padre Jerónimo Ramírez. (Docum. para la Hist de Méjico, 1^ serie, 
▼oL 32, tomo 3^ págs. 35 i 44). 

ttUSpaltcpec de Oajaca (encomienda de). £1 primer encomendero de 
Huaspaltepec (hoi Quaspaltepec) fué Gonzalo de Sandoval; Kufio de 
Gusmán lo dio a Rodrigo de Albornoz, a quien se le quitó poco después. 
(Gay, tomo 1*, pág. 268). 

ftnayallitlIS (acción de). Palabra formada de guáyaHta^ dipiinuttvo de 
giMyaba^ fruta del guayabo. 

En Guayabitas (rancho de Sierra Gorda), a mediados de marzo de 
1861, Sd dio una acción que fué ganada por el general D. Manuel Do- 
blado al general D. Tomás Mejfa. (Rivera, tomo 1", pág. 130). 

Cillliyabo (acción del). EL vocablo Guayabo es antillano, de la lengua 
kaití i cibonei, i es el nombre de un árbol frutal silvestre. 

En 1622, siendo prior de Jacona Fr. Nicolás de la Oueva, un indio, 
rajando en su casa un guayabo, halló en el centro una cruz muí bien 
hecha. 

El 10 de noviembre de 1866 faé la acción del Guayabo, rancho 
cerca de Tonila, del Estado de Colima, i la ganó el jefe republicano 
Oepeda i Merino al bandido coronel francés Bethelin, quien mandaba 
una tropa franco-mejicana. AUi murieron Bdthelin i 40 entre oficia- 
les i soldador (Rivera, t 2^, .pág. 204). 

finazapares. 

En 1678 había en el pueblo de Santa Teresa de Guazapares, llama- 
do en su lengua guazaypo, 204 familias. (Docum. para la Hist. de Mej., 
1* serie, voL 32, tomo 3, pág. 390). 
Ctlielatao (San Pablo). Palabra zapoteca que significa laguna encanta- 
da; compuesta de guíela^ laguna, i too, encanto, o laguna grande, co- 
mo le dicen los indios serranos con el nombre Telatoo, de Yela, laguna, 
i toOf grande, extensa. 

El pueblo de San Pablo Guelatao, está cerca de la laguna Telatoc^ 
a 1,894 metros sobre el nivel del mar, i es memorable por haber na- 
cido en este pueblo del distrito de Villa Juárez o Ixtlán, del Estado 
de Oajaca, D. Benito Juárez, el 21 de marzo de 1806. 



DE CVBIOaiDADBS HISTÓRICAS. 277 

CrOerra de castas en Yucatán (motivos de la). Del antiguo alto ale- 
mán werra, disputa, rífla. (Monlau). 

El cabecilla de los indios, Jacinto Pat, escribió al cura Vela la si- 
guiente carta, en la que expone los motivos que los indios de Yucatán 
tuvieron para levantarse contra los blancos: 

.**Sefior padre D. Canuto Vela. — Tijosuco, 24 de febrero de ISiS, — 
Mi más venerado sefior i padre sacerdote aquí sobre la tierra, prime- 
ramente Dios, porque asi sabemos que ha descendido de su santo cie- 
lo para redimir a todo el mundo. 8efior mui respetable, recibí tu ho- 
norable comunicación i la del santo Obispo que me mandaste de fecha 
18 del mes en que estamos, i habiéndoles comunicado a todos mis mu- 
chachos su contenido, doi a saber a Dios i a tu venerabilidad, así co- 
mo al sefior santo Obispo que es la verdad que pongo en tu superior 
conocimiento: que a no haber sido los dafios que empezaron a ocasio- 
namos los señores espafioles aquí en el pueblo de Tijosuco, no se hu- 
bieran alzado estos pueblos: pues si lo están es por defenderse de la 
muerte que empezó a ocasionamos el sefior subdelegado D. Antonio 
Trujeque; cuando vieron estos indios las tropelías con que se les cogía 
para armarlos en la plaza de este pueblo de Tijosuco, entonces, sefior, se 
alzaron. £1 igualmente empezó contra los indios quemando el pueblo de 
Tepich i dio principio a coger al pobre indio, como coger animales ba- 
jo el monte. De orden del sefior Trujeque, fueron matados muchos, ig- 
norando nosotros si el superior gobierno haya dado orden para que nos 
mate, i por lo que no descansan hasta que no se pronuncie ol gobierno 
i que ni medio de contribución han de pagar para que descansen; de 
suerte que si aboliera la contribución, descansaría todo indio, puesto 
que todos los de su ra^a están alzados; así es que con todo lo que ma- 
nifiesto a tu señoría se retirarían; pues de lo contrario, la vida o la 
muerte decidirá este asunto, porque ya yo no tengo más recurso. 

También participo a tu venerabilidad, sefior, que sabré lo que con- 
venga cuando me contestes esta mi comunicación. Asimismo, te doi a 
saber, mi sefior, que el derecho de bautismo sea el de tres reales^ el de 
casamiento de diez reales, así del espafiol como del indio, i la misa se- 
gún i como estamos acostumbrados a dar su estipendio, lo mismo que 
el de la salve i dei responso. Esto es lo último que manifiesto a tu apre- 
ciable venerabilidad. 

El Dios verdadero aoompafie a tu santa alma por muchos afios. — Yo 
Jacinto Paf' ^ 



1 8fgún esta carta, los hUncos faerou los culpables de la guerra, por los atrope- 
llos que habían eomeUdo con tos Indigeaas: el servicio, los szotes, las txscdoies, el 
malirato, etc., etc. 



278 DICOIOVABIO 

^,^^^^,„^„^__i^,«».^.^—^—^^^^»»»— »»——»— ^ ■ I I I .»«— »..»— »^.— — i«» I m I I ii»««»^^ lili II ■ lili -— -^»^ 

ClnerrCVO (traición a). Apellido derivado de guerra, 

£1 general D. Niodláa Braro, que había aido desterrado por la rervel- 
ta de Talancingo, fué indultado por el general D. Vicente Guerrero, en 
virtud de facultades extraordinarias, el 16 de septiembre de 1829. . 

Bravo volvió a su patria i aceptó del gobierno el triste encargo de 
perseguir a Guerrero. Es sensible tener que reprochar esta acción a un 
hombro como Bravo; pero la verdad lo exige. La justicia pide también 
un homenaje de respeto i un recuerdo de alta estimación al general D. 
Miguel Barragán, quien, hallándose en el mismo caso que Bravo, alzó 
su respetable voz, i dirigió al congreso una exposición en 17 de noviem- 
bre de 1830, la que proponía la formación de una junta de gobernado- 
res, eclesiásticos i generales, que arreglase la situación del país. 

La guerra se prolongó durante el afio de 1830. En enero de 1831, 
f a^ convidado Guerrero a comer por el genovés Francisco Picaluga, 
que mandaba un bergantín sardo, El Colombo, Mas luego que estuvo a 
bordo, Picaluga lo prendió, i dándose a la vela, se dirigió a Huatulco i 
entregó el general Guerrero al capitán D. Miguel González, éste lo con- 
dujo a Oajaca, donde juzgado en consejo de guerra ordinario, fué con- 
denado a muerte i pasado por las armas en la villa de Chilapa el día 
14 de febrero de 1881. (Dice. Univ. de Hist. i Geog., tomo 3^ pág. 
749). Picaluga se prestó a la traición por 50,000 pesos. El ministro 
de la guerra asegura que Picaluga se prestó voluntariamente a poner 
su buque a las órdenes del gobierno. D. Manuel Zabala asegura que 
Picaluga le ofreció poner en algún puerto en que hubiera tropas del 
gobierno al general D. Vicente Guerrero, caudillo de la revolución. (Id. 
pág. 750). 
OncrFillerOS mejicanos. Término derivado de guerrillero, formado de 
guerrilla^ diminutivo de guerra, 

Scherzen-lechner, que acompafió a Maximiliano en su expedición al 
interior, poco después de su llegada a Méjico, dirigió de León,^ el 29 de 
septiembre de 1864, una carta a M. Lein, en la que le decía: 

"Adjunta os envío, de orden de S. M., 2a propoeici&n de una lei que 
de orden de S. M. varios jurisconsultos de Guanajuato han preparado 
i que tiene relación con la cuestión triste i delicada de los guerrilleroe 
i ladrones de caminos, cuestión que ocupa mucho a S. M. El Empera- 
dor piensa aprovechar el día en que el poder de Juárez acabe (el 30 de 
noviembre de 1864), o de aquel en que salga del país; para declarar 
solemnemente a la nación que hasta la mala i última razón política ha 
terminado i que en lo futuro cada guerrillero no podrá eer más que un 
ladrón de camino, i será juzgado con toda la severidad posible,** (Méji- 
co al través de los Siglos, tomo V, pág. 727). 







D8 ci:riomdadbs uistó&igas. 



219^ 



CrHSaDO de seda, bel latfn cosaui, carcoma. 

La simiente del gusano productor de la seda Ja introdujo en Méjico- 
el obispo de Santo Domingo don Sebastián Ramírez de Fuenleal (Oay, 
Tomo r, pág. 377.) 

Gnu man (José María). Del germánico gut mann, buen hombre. 

El jefe político don José María Guzmén hizo progresar notablemen- 
te a Aguascalientes. Propagador incansable de las ideas republicanas^ 
amigo de la instrucción, trabajó por abrir escuelas e inició la construc^- 
ción de la principal^ llamada de Cristo, que es un gran salón que pue> 
de contener centenares de niños. Concluido más tarde (1830-1832), 
Guzmán introdujo el sistema lancasteriano. También comenzó el Pa- 
rlan que se concluyó en 1828, el jardín de San^^Marcos, etc. (González^ 
pág. 99.) 



BICCIORABIO 



H 



i 



Hambre en Méjico. Del latín famai, famis, faminii, hambre. 

Del dfft primero de junio al 19 de IS67 hubo hBmt)re en U capital de 
[a Bapúbliea. 

El historiador ZamacoÍB (tOTia SO, pig. 1,450) dice que "la junta le 
valió para eato (toeorrtr a los pobre») de hu sefioras que componían U 
iitnU de ouidad de aquellas parroquias; i como ellas habían eatadiado 
!a economía para extender mis sus btntfieiM, se pudo ministrar esto so< 
corro a (rMcwníot ocKtníieuatro penonas, sin más oosto que dommtoM 
siseníicuairo puoi." ¡Santa economía! La riqueza de la clase alta da la 
capitel representa mnohfaimoa millones de pesos, i sin embargo, la jsn- 
ta de sdioros no ministró a loe hambrientos i desnudos mis que 261 pe- 
Eos, (Rivera, tomo 3*, pig 100). 
Hcchoi de los indios. Palabra derivada de hoMr, del latín faeert, haoer. 

BMumen gtneral d* las hostilidades oomeüdat por los indios «uair 
^oB CB las jnrisdioeionei de las alcaldías de esta provineia de la Kosva 
BiEOSya que ie hallan en frontera desds el afio de 1771 hasta fin de 76, 
como oonstá por las relaeionei testimoniadas dadas por las jttstidM eon 
toda ÍiidÍTÍdnalidad, las que paran en la seeretarta da goUcnio dfl ni 
<srge ■ q« mt remito, i «a an la fom* sig«ient«; 



DK CURIOSIDADES UlSTÓftlCAS. 



281 



AK'ftpIdía» i BUS jurisdicclonos. 



Personas 
muerUs. 



3. Jnan dd Rio 

Valle de S. Bartolomé . . . . 

Parral 

EtealdelOro 

Oerro-Gordo 

Santa Bárbara 

Ciénaga de loa OH^ros . . . . . 

Parras.. 

IBl Galio 

Ohihnahiia 

Oodgntiachi 

Caencamá 

Eleal de Mapimí 

Valle de S. Buenaventura 



60 
68 
16 



10 

15 

329 

34 



36 
272 
359 

60 



Personas 
cautivas. 



1 

18 

4 

81 



Hacien- 
das i ran- 
chos deS' 

pobla- 
dos. 



3 

8 
5 



68 

30 

4 



8 
10 



7 
23 



28 

39 

7 






Ganado 
mayor 
robado 



16 

U828 

8924 

12S7 

8$0 

1059 

887 

600 



815 

22755 

8129 

2044 



Ganado 

menor 

robado. 



600 
34 



100 



• • • • ••• 



1117 



• • • ••• 



Dnrango, junio 30 de'1777. — Felipe de Barray. (Documentos parala His- 
toria dtí Méjico, yol. 32, tomo 4, pág. 90). 

Bermanas do la Caridad. Plural de Jiermana, femenino de liermano, 
derirado del latín germanus^ de germetit germen, renueva 

El colegio de las hermanas de la Caridad se estableció en Méjico, en 
noviembre de 1844. Dofia Ana Gómez de la Cortina sufragólos gastos 
de las primeras, que en número de once vinieron de Madrid. Se alo- 
jaron primero en la casa número 3 de la calle de Monzón; después 
se pasaron a Tacubaja a la casa de la Sra. Cortina, i por último a la 
hacienda Claveria. Vueltas a la Capital se hospedaron en la casa de la 
Maríscala, cerca de la Alameda. 

A fines de diciembre de 1874 fué la supresión de la Orden de las Her 
manas de la Candad en toda' la República. Gal van Rivera, en sus efe 
mérídes, dice: Las Hermanas de la Caridad, en número de 410, de ellas 
356 mejicanas {en todo élpaia), asistían en está capital (Méjico) acer 
ca de 200 familias en sus casas, a más 10,000 u 1 1,0000 personas en to 
da la República, ya en los hospitales o en las casas de asilo i escuelas, 
a otros enfermos con medicinas, i a algunos niños expósitos i ancianos. 
(Rivera, tomo 3* pág. 135). 

Hcrmosillo (ciudad de). Derivado diminutivo de hermoio, formado de 
fermoM^ procedente del lAíin /orTnosui^ de forman forma. En 1742 era 
San Felipe i Santiago de Sinaloa la capital de Sonora, Ostimurí i Si- 
naloa^ luego fué Ures la capital de Sonora, desde 1838 hasta hace po- 
co, i hot es Hsrmoailh. Antiguaknente se llamó Pitic^ pot haber sido 

fondada donde estovo el presidio de este nombre, que los conquistado- 

1» 



282 DICCIONARIO 



res oonstruyeron en el afio de 1750, cerca de la confluencia de loa ríoa 
de Sonara i San ¡íigtiél de Horeaiitai^ en una llanura limitada al nor- 
te por el Cerro Colaradot al oeste por las lomas del Chanate'i al orlen- 
te por el Cerro de la Campana^ llamado asi por la singularidad de que 
sus piedras producen el sonido de este instrumento. 

HCPFCFÍa de Mérida (primera). Término procedente de hierro. 

La primera herrería de Mérida fué abierta con fragua pública por 
el maestro Juan Jiménez, casado con Juana Hernández. (Molina Solís, 
Hist del Descttb. i Oonq. de Yucatán, libro 3f, cap. 23). 

HldalSO* Apellido formado de hijo de algo^ hi de algo¡ hidalgo, 

£1 Gura del pueblo de Doleres (Quanajuato), D. Miguel Hidalgo, 
dio el grito de Independencia el 16 de septiembre de 1810. Partió de 
Dolores i llegó a San Miguel el Grande el día 16 por la noche, donde 
se le incorporó mucha gente. £1 21 entró en Celaya i el 25 en Guana- 
juato. £1 11 de octubre salió para Yalladolid, llegó el 17 i el 19 salid 
para Acámbaro con unos 80,000 hombres. £n el monte de las Cruces 
derrotó, el 30, al coronel español D. Torcuato Trujillo. De este lugar 
salió Hidalgo el 2 de noviembre del mismo afio en dirección a Queréta- 
ro i en Acúleo fué derrotado por las fuerzas realistas. Beunió gente, 
derrotó a D. Roque de Abarca i el 1 1 de noviembre entró en Guada- 
lajara, de donde partió con unos 100,000 hoxabres, i el 17 de enero de 
1811 tuvo un refiido combate en el Puente de Calderón con las fuersas 
mandadas por el espafiol D. Félix M? Calleja del Kei. Los insurgentes 
fueron derrotados: Hidalgo i loa demás caudillos se dirigieron al norte 
i por la traición del coronel D. Ignacio £lizondo cayeron prisioneros el 
11 de marzo de 1811 en un lugar cerca de Monclova, llamado Acatita 
de Bajan o las Norias de Bajan. £1 26 de junio fueron ejecutados en 
Chihuahua, Allende, Aldama i Jiménez, i el 31 de julio de 1811, des- 
pués de una cruel degradación, fusilaron a Hidalgo en su prisión de 
San Felipa Siguieron las ejecuciones i perecieron más de 30 patriotas, 
entre ellos Camargo, Lanzagorda, Santos Villa, Mariano Hidalgo (her- 
mano del cura). Chico, etc. Las cabezas de Hidalgo, Allende, Alda- 
ma i Jiménez fueron llevadas a Guanajuato i clavadas en escarpias 
en los cuatro ángulos de la Albóndiga de Granaditas, donde permane- 
cieron hasta 1821. Los restos de los héroes fueron sepultados, en 1823, 
en el altar de los Reyes de la catedral de Méjico. (Prieto, pág. 407; 
Paino, pág. H6). 

Hipólito (hospital de San). Del griego hippos^ caballo, i de Uthos, pie- 
dra, aludiendo a que los caballos lo arrastraron por las piedras. 

Por los afios de 1566, bajo el pontificado de Gregorio XIII, un ve* 
nerable varón, llamado Bernardino Al varez, vecino de la ciudad de Méji- 



DE CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 283 

■ >■■■■ 

eo, animado del mismo espíritu i de la misma compasión hacia los pobre» 
enfermoa,*^qae San Jaan de Dios, se asoció con algunas personas piado- 
sas i devotas para cuidar de ellos. Al efecto, fundó uu hospital a ex> 
tramuros de esta ciudad i con la licencia del arzobispo, dedicándolo a la 
honra de San Hipólito mártir, declarado patrón de Méjico, en. memoria 
de que el 13 de agosto, en que la Iglesia celebra su fiesta, tomaron po- 
sesión de esta corte los espafioles. 

En 1? de octubre de 1594, el papa Clemente VIH le concedió todos 
los privilegios, gracias i prerrogativas de que disfrutaban los hermanos 
de la caridad de San Juan de Dios. Por decreto de las cortes espafio- 
laS; dado en 1820, fué suprimida esta religión, que en efecto lo fué en 
enero del año siguiente de 1821 ^ excepto en la ciudad de Puebla. (Dic- 
cionario Univ. da'Hist i Geog.) 

Bajo el título de "Religión de la Caridad" tuvo principio en Méjico 
en 1577, la Orden de San Hipólito, debido a D. Bemardino Alvarez. 
Once años antes, en 9 de noviembre de 1566, el padre Alvarez había 
obtenido del arzobispo D. Alonso dd Montúfar i del virrei D. Martín 
Enríquez, licencia para fundar el hospital de dementes. En 1569 se 
formaron los estatutos de estos religiosos. El P de mayo de 1585 fué 
aprobado por Sixto Y. Se mantuvieron con el título de **Hermant>8 de la 
Caridad" hasta el año de 1700, en que Inocencio XII la confirmó en 
religión hospitalaria, por bula del 20 de marzo de aquel año. En 1* de 
octubre de 1820 fué suprimida esta Orden; sin- embargo, hasta 1843 
tuvieron en Méjico i Puebla a su cargo las enfermerías estos religiosos, 
(Alfaro i Pifia). 
Historia antigua de Yucatán. 

De una curiosa relación hecha en 1581, tomamos lo siguiente: 

"Primeramente que yo el dicho don Diego de Santillan succedi en 
•ncomienda de los pueblos nombrados chubulna (hunacama) tixcocob 
|nolo mocoeha [ y tabu^oz por fin y muerte de doña beatriz de montejo 
mi legitima muger que sancta gloria aya la qual fue primero casada 
con el capitán francisco de montejo hija do don francisco de montejo y 
nieta del adelantado don francisco de montejo personas que conquista- 
ron y pacificaron estas dichas provincias e las calidades de los dichos 
pueblos son las siguientes: 

*'E1 pueblo de chubulna que esta poblado vna legua pequeña desta 
ciudad de merida al norte que es de la jurisdÍ9Íon de la dicha ^iudad 
es un pueblo de doglentos y sesenta vezinos el govemador del dicho 
pueblo se llama don Juan pech cB9Íque natural del dicho pueblo hijo 
de antonio pech y nieto de ahtzampech ca9Íque y señor que fue del di- 
cho pueblo el qual dio la obediencia a les capitanes de su magostad la 



284 DXCCXOHABIO 



tiempo que le conquistaron estas provincias j a la sazón el dicho pae* 
dfr chubalna estaña poblado en el sitio 7 asiento desta 9iudad y con la 
entrada de los espafíoles se despoblaron de sn asiento 7 se pasaron al 
diobo asiento de chnbulna donde al presente están poblados el qoal es 
Tn asiento alegre llano 7 sano y de buenas aguas en, cnya tierra 7 co- 
marca se coge mayz agi fresóles algodón ^era 7 miel en abundancia. 
Tiene una ygleeia cubierta de paja con su capilla de cal 7 canto 7 en 
ella a7 homatnetito manga 7 cruz 7 todo rrecaudo para dezir missa. 

'*E1 pueblo de hunacama que esta ^Inco leguas desta dicha ^iudad 
(ftíérida) al poniente esta en vn asiento sano 7 alegre, donde sé ooge 
en abundancia ma7z frisóles 7 agi e demás legumbres que los naturales 
siembran — 7 en los términos del ^erca de la mar a7 salinas donde sin 
beneficio hilmano se coge cantidad de sal muy buena 7 blanca es pueblo 
de do9Íentos 7 ^inquenta tributarios. El cacique se dice don Juan ca- 
nul sefior natural del dicho pueble — 7 por el dicho pueblo pasa el cami- 
no Real que va desta dicha ^ludad al puerto de 9Í9al que esta quatro 
leguas del dicho pueblo al norueste — los afios passados se hizo vna cal- 
cada en el dicho camino junto a la mar donde avia vna ciénaga bien 
trabajosa de passar 7 con la dicha calcada passan los cavallos 7 carre- 
tas fácilmente en que se traen a esta ciudad las mercadurías que los 
nauios 7 barcas traen al dicho puerto de la nueva espafia 7 de otras 
partes— El año de mili 7 quinientos 7 setenta 7 uno siendo 70 el dicho 
don diego de santillan governador por su magostad en esta prouincia 
arribo vn nauio de franceses al dicho puerto de c^C^ 7 entraron por la 
dicha calcada adelante hasta el dicho pueblo de hunacama 7 el dicho 
cacique con toda diligencia vino en persona a esta ciudad a dar noticia 
7 aviso dello 7 por el dicho aviso fueron seguidos presos 7 castigados 7 
por esta Bazon se le dio al dicho cacique nombramiento de capitán ge- 
neral de los demás 7ndios comarcanos por tener suficiencia para ello 7 
conviene que su magestad se le confirme para que los demás naturales 
vean se les gratifica semejantes seruicios que este el dicho pueblo de 
hunacama 7 el de chubulna están en los términos de la protiincia que 
llaman chacan que es la mas cercana a esta ciudad, de vn afio a esta 
parte se a fundado en el dicho pueblo un monesterio de fra7les de la or- 
den de sefior sant francisco que tienen a cargo la doctrina de los 7ndios 
del dicho pueblo e de los vezinos de cihonchen 7 7acabu ptteblos de 
otros encomenderos que están poblados en el mismo sitio 7 assiento 
del dicho pueblo de hunacama, assimismo acuden a la doctrina al dicho 
pueblo los vezinos del pueblo de cnmahal que esta tres leguas del al sur, 

"Los pueblos de tixcocob 7 nolo que son otros dos pueblos de mi en- 
comienda que están en la prouincia que llaman de quehpech, están junto 



BB OURI08IDADB8 HI8TÓBI0A8. 28^ 

el vno del otro menos de un quarto de legua diatan desta 9Íadad QÍnco 
^leguas al oriente, el dicho tizcocob es de dozientos j sesenti^ Yernos j 
el dicho nolo de qiento j treinta yezinos tributarios están poblados «n 
lugares llanos limpios j sanos para los naturales y abundan de las co- 
jas que en estas prouin9Ías se cogen y los Yezinos de ambos pueblos an 
Tenido en diminu9Íon. el gouemador del dicho pueblo de tixcooob es 
]oren90 puch yezino del pueblo de sant oristoual de losnaborios porque 
Aunque el dicho pueblo tiene ca9Íque natural no se le a encomendado 
el gouiemo del dicho pueblo por no líer sufiiciente para ello, por este 
.pueblo pasa el camino Real que va desta 9ludad a la villa de Tallado- 
lid es camino fragoso que no pueden passar carretas por el de vn afío 
a esta parte se a poblado en el tu monesterio de f rayles de la orden de 
señor san francisco que tienen a cargo la adrainistra9Íon de los santtos 
sacramentos y doctrina cristiana a los naturales de los dichos pueblos y 
de otros quatro pueblos de otros encomenderos que tienen en tomo 
cpnuiene a saber al pueblo de eguan al oriente al pueblo de ecmul al 
aueste al pueblo de yaxceicul de la corona Real al norte todos a vna 
l^gua el gouernador del dicho pueblo de nolo es don Jorge pech yndio 
prin9Ípal vecino del dicho pueblo. 

**£1 pueblo de mococha de la dicha prouincia de quepech esta en la 
guardiania de concal quatro leguas y media desta 9Íudad y una legua y 
inedia del dicho conuento donde Tan a oyr missa. esta en el camino 
Real que tb desta 9Íudad a la prouincia de 9Í9ontun que por otro nom- 
bre se dize aquinchel es camino llano y adonde andan carros y abunda 
el dicho pueblo de las cosas de la tierra y tiene salinas esta en tu buen 
asiento es el pueblo de tre9lentos y diez y nueye Tezinos tributarios los 
Tezinos an ydo en diminu9Íon antes de aora y ai presente se Tan refor- 
mando y multiplicando. — £1 gouemador se di9e don Juan quian yndio 
prin9Ípal Tezino del el qual a sido gouemador del dicho pueblo muchos 
afios porque » quien Tiene el ca9Ícazgo del dicho pueblo no tiene suffi- 
,9Íen9Ía para ello. 

. «£1 pueblo de tabucoz esta Teynte leguas desta 9Íudad en la prouin- 
cia llamada aquinchel tres leguas de la mar — es pueblo que abunda de 
las cosas y cosechas de la tierra, tiene salinas y mucha madera de 96- 
dro de que se hace tablazón y Tigas y llegan hasta el y passan adelante 
. los carros porque es camino llano, esta del conuento de 9'9ontun don- 
de los Tezinos del acuden a la doctrina seis leguas y ^s el ultimo pueblo de 
la Jurisdigíon y términos desta dicha 9Íudad. el gouernador al presente 
.del dicho pueblo don martin tííz Tezino del dicho pueblo tpdos los di- 
chos pueblos tienen sus yglesias y Recaudos para dezir missa que los 
dichos encomenderos los emos dado y ayudado a comprar. £sta pobla- 



^6 T>ICCI0VAB10 



do el dicho pueblo de tabucoz en un asiento muy húmedo y los vezinos del 
an venido en macha diminu9Íon — en tiempo de la gentilidad de loi na- 
turales fue yna de las mayores poblazones que vuo en estas provincias 
según se vee por lo que esta del despoblado. 

'*Ei nombre de los dichos pueblos vnos eran de los ydolos a quien 
tenian por abogados otros de los pozos o montes según la voluntad do 
los primeros pobladores — y assi se^un los naturales, hunacama quier» 
decir abundancia de agua, tixcocob, es nombre de vna serpiente pon- 
<^;ofiosa que picando a vna persona le hazia salir sangre por los poros del 
cuerpo, nolo, fructa enduresclda. mococha o mohocha, suena tanto co- 
mo vna cucaracha del agua, tahbukok, cubierto o vestido de lana — o 
cabellos. (D. Diego de Santillán." — Docum. inéd. del Arch. de Indias, 
tomo 11, págs. 277 a 283). 
Historiadores de Méjico. Oorrló en un tiempo mui favorecida^ aun en- 
tre personas de saber, la opinión que consideraba como escasas, obscu- 
ras i mui viciadas las fuentes de nuestra historia, sobro todo las perte- 
necientes a su época primitiva, anterior a la venida de los españoles. 
Hubo quien llegase a decir que todo nuestro conocimiento de tan dila- 
tado período, se reducía a saber, que cuando Cortés pisó las playas de 
Anáhuac, ocupaba el trono mejicano Moteuczoma II. Una crítica 
más ilustrada comienza a disipar tales errores; i si bien no podemos 
gloríaruop, ni con mucho, de tener tan esclarecida nuestra historia de 
aquellos siglos, como las de otras naciones en época contemporánea, si 
creemos poder aventurar la aserción de que la historia priTiit^tva de es- 
tos países no está envuelta en mayor obscuridad que la del nacimiento 
de otros muchos pueblos del hemisferio oriental Cierto es que la falta 
de los caracteres de escritura entre las razas que sucesivamente ocupa- 
ron este suelo, fué un gravísimo obstáculo para que nos conservasen la 
memoria de sus hechos. Pero es también indudable que procuraron lle- 
nar este vacío por varios medios ingeniosos. Fué el principal su sistema 
de jeroglíficos, que aunque hoi nos parezcan en su mayor parte ininteligi- 
bles, para ellos serían bastante claros; bien que nunca tanto como para 
nosotros los caracteres de escritura, según han pretendido algunos 
autora, llevados a esta exageración por su deseo de vindicar nuestros 
anales. Sea como fuere, i sin entrar en esta discusión, que por profun- 
da se excusa de aparecer en esta obra, convendremos en que servían a 
lo menos los jeroglffícos eomo de un arte mnení^iea, para recordar a 
los hijos los hechos de sus padres. Así iban pasando de una a otra ge- 
neración, ayudados de los oanitures que era e) otro modo de historiar usa- 
do entonces; sin que podamos afiadir los qtUpos como pretende Boturini, 
porque parece que en Méjico no existieron. — £1 celo indiscreto de los 



I 

DE CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 287 



primeros misioneros destruyó una gran parte de las pinturas jeroglifi- 
cas; pero sea cual fuere la calificación que aquellos actos merezcaui no 
somos jueces competentes para condenarlos, nosotros que no por pie- 
dad ni santo celo sino por incuria i abandono hemos dejado perder una 
gran parte de nuej^tros monumentos históricos. I nótese que no se tra- 
taba de obscuros i sospechosos jeroglíficos como entonces, sino de obras 
bien claras, escritas con nuestros propios caracteres. Los misioneros 
por otra parte compensaron bien aquella pérdida con los escritos que 
nos dejaron. ¿Qué habríamos hecho con aquel montón de figuras si los 
mismos misioneros no hubieran cuidado de conservarnos la corta inte- 
ligencia de ellas que nos queda, i de darnos su explicación según la 
oyeron de los indígenas expertos en interpretarlas? ¿Ganaríamos acaso 
en el cambio, si por cuidar de la conservación de las pinturas, no se 
hubiese perdido una sola, pero tampoco nos quedase una sola linea de 
sus eaeritost 

Por resultado de la persecución que sufrieron las pinturas jeroglífi- 
cas, mui pocas son las que han llegado a nuestros días, i de éstas no 
«e conservan tantas en nuestro país como en Europa. El más rico aco- 
pio se encuentra en la famosa obra de Lord Kingshorough^ titulada: 
'*Antiquities of México/' que en tres volúmenes de láminas comprende 
los códices de Mendoza^ Telleriano Rertiense^ del Vaticano^ de Viena, 
JBorgiano, i otros menores. !No contamos el de Dresde^ incluso también 
en esa colección; porque según las apariencias, no es obra de los anti- 
guos mejicanos, sino de otro pueblo desconocidOi que acaso sería el que 
construyó los magníficos edificios de Yucatán; bien que en tal hipóte- 
«is también pertenece ya a nuestra historia. Las pocas explicaciones 
que existen de estos códices, ]as con(;Iuyó Kingsborough en los volúme- 
nes siguientes de su obra: faltóle la del códice Borgiano que escribió el 
P. Fábrega, i está manuscrita en la biblioteca de esta universidad. 
Fuera de esta obra de Kingsborough, son mui pocas las pinturas je- 
roglíficas que se hallan publicadaa* Como auxilio para estas intrinca- 
das investigaciones, sirven las descripciones de los monumentos anti- 
guos, entre las que ocupan el primer lugar las del capitán Dupaix, i 
modernamente las de Stephens. Algunas más se han publicado sueltas 
en los periódicos, o se hallan inclusas en las historias antiguas. No que- 
remos hablar del charlatán Waldeck ni de sus ''restauraciones menta- 
les" de los edificios de Yucatán. Con el modesto título de "Descripción 
de las dos piedras que se hallaron en Méjico el afio 1790," tenemos un 
excelente trabajo de Gama sobre la cronología i el calendario de los 
mejicanos. 

Consumada la conquista e instruidos los indígenas en nuestra escri- 



888 picoioNÁ&io 



tara, rivalizaron oon los misibneros en. loa trabajos hiatóricos, .empren- 
diendo con laudable celo la tarea de conservamos lo qne habían apren- 
dido de BUS roajores. £1 más distinguido^ ya que no el más. antiguo, 
fuá Ixtlilxóehiíl^ descendiente de los seyes de Tezcoco, que consultaba 
sus obras con los ancianos principales i más autorizados. Ojalá hubiese 
escrito menos, con más detenimiento i más atención a la tronología, 
porque es casi imposible seguirle en el laberinto de sus numerosas "re- 
laciones," que no suelen ser más que variaciones de un mismo tema; 
pero variaciones tales que no hai medio de reducirlas a un sistema 
pHerfscto. Su ''Historia Ohichimeca,'' publicada por Kingsborough (lo 
mismo que las Relaciones)^ ofrece una narración más seguida, i es su 
mejor obra, aunque no escasa de anacronismos. — Tezozamoc escribió 
con más sobriedad: es autor juicioso, i su *'Orónica Mejicana," inclusa 
en la gran colección de Kingsborough, merece vulgarizarse más. — Die- 
go Mufioz Camargo, nos dejó en su "Historia de Tiaxcala,** inédita 
hasta ahora, i cuyo principio i fin se han perdido, un escrito interesan- 
te, pero cansado, i que por la desigualdad de su estilo parece obra de 
dos o tres autores. — A estos trabajos de los indígenas hai que agregar 
otros de menor importancia que permanecen también inéditos, i mu- 
chos más que se han perdido, sin que nos queden siquiera los títulos 
de. todos. 

Apenas se hubieron familiarizado los misioneros con la lengua i cos- 
tumbres de los indios^ venciendo a fuerza de beneficios su natural ti^ 
midcz i desconfianza, aprovecharon los informes de ellos i sus propias 
observaciones, para componer obras más o menos extensas en que se 
transmitieran a los venideros los conocimientos adquiridos. £u medio 
de sus penosísimas tareas apostólicas robaban un momento para tomar 
la pluma, no movidos por la ambición de gloria que atormenta a los sa- 
bios, sino con el noble objeto, por lo común, de facilitar el camino a los 
que después viniesen a trabajar en la santa obra de la conversión de 
los indígenas. £1 testimonio unánime de los contemporáneos coloca al 
frente del ilustre catálogo de sacerdotes escritores, al P. Diego Durán^ 
dominico, a cuya obra acudieron a beber muchos de los que le suce- 
dieron. Pero tan precioso trabajo sólo nos era conocido de nombre: no 
ha mucho que se logró hallarle en la biblioteca del £scorial, en ese pan- 
teón de las glorias literarias de España; i a los esfuerzos del Sr. D. J. 
F. Ramírez, actual (1854) conservador del Museo Nacional, se debe qua 
dicho establecimiento haya adquirido (por medio del que esto suscribe) 
nnamagnífíca copia, del texto i dibujos, que actualmente se halla en/camd- 
no. — Por falta del conocimiento de esta obra, ocupaba hasta ahora, sin 
disputa, el primer lugar, i acaso le conserve siempre, la del P. Fr. Ber- 



DE CrRtOSlliÁT>K8 UISTÓRICAS. 2%9' 

-I — - 

nardino de Safíikgún] hermoso fragmento escapado del lamentable deg^ 
.cnido que acabó con casi todas sos obras, para venir a sufrir más triste^ 
suerte acaso, en manos de editores ignorantes o desidiosos. 8ahagi&n e» 
,mai abundante en todo lo que concierno a la mitología azteca i a su 
iCQmplicado' ceremonial; pero hat largos trozos en su obra, que aunque 
.110 mal escritos, no tienen la menor relación con su asunto. Oreemos- 
.también que muchos de los descuidos que se le han notado, no son su^ 
JOS, sino de escribientes i editores. 

De aquellos mismos días tenemos una inestimable crónica persegui- 
da igualmente por la suer4ie. Hablo de la "Historia de los Indios de* 
Nueva EspaQa/' del P. Fr. Toribio de Benavente o Moiolinia: obra en- 
cantadora por la sencillez de su narración, i que descubre por todas par*- 
tes la bondad i la modestia de su venerable autor. Crece aún más el 
interés que inspira, porque desnuda de inoportuQas digresiones i mora^ 
lidades, nos presenta un cuadro vivo de la época más interesante de 
nuestra historia. Tal juzgamos ser aquella en que sometido ya el paia 
por las armas españolas, se comenzaba una obra más difícil todavía que 
la conquista, cual era la transformación del pueblo conquistado, en un 
pueblo nuevo que recibía gradualmente la religión de Jesucristo i la ci- 
vilización europea que le traían sus conquistadores. Lo hecho en aquella 
época crítica ha influido conntantemente en nuestra organización so- 
cial, cuyas bases se asentaron desde entonces; sentimos todavía sus efec^ 
jtos i nadie sabe cuándo cesarán. A esta época se refiere precisamente 
üa obra del P. Motoliñia, i a pesar de eso la hemos visto con tal indife^ 
rencia, que al que esto escribe le fué impasible hallar en Méjico una 
sola copia de ella. Debe la que posee a la bondad del distinguido his- 
toriador Mr. Prescott; i persuadido de que hacía en ello un servicio a 
nuestra historia i a nuestra literatura, la tiene actualmente en prensa^ 

Justo es mencionar desde luego otro cronista aclamado por padre de 

nuestra historia: Fr. Juan de Torquemada^ nacido en la antigua Espa- 

Ha, pero criado en la Nueva, quien para escribir su voluminosa "Mo- 

, narquía Indiana'' tomó a manos llenas de las obras i apuntes de sua 

predecesores, aunque siempre tiene la buena fe de anotar la fuente de 

sus noticias. En obra tan extensa no es de extrañar que se hallen 

inojcaetitudes i anacronismos, i aun pudieran perdonársele en gracia del 

-mérito de su trabajo; pero lo que hace insoportable la lectura de Tor- 

quemada son las continuas digresiones que se permite, mui edificante» 

a la verdad, pero enteramente ajenas del asunto de su obra. Quien la 

publicase expurgada de tales impertinencias, haría un notable servicio 

a nuestra historia; habría, sin ei^bargo, que proceder en ello con mu- 

. cho tiento, para no descartar por inútiles, aunque a primera vista lo* 



:f90 DICCIOHARIO 



parezcan, las comparaciones qae a veces hace el autor entre loa ritos i 
costambres de los indios, con los de otras naciones del antiguo mundo. 
Por lo demás, es casi imposible dar un paso en la historia de aquellos 
tiempos, sin acudir a las páginas de Torquemada. Poseyendo la obra 
de ^te viene a ser casi inútil, si no es para fechas posteriores, la de su 
compafiero Betanoourt, que redujo a un cuadro quizá demasiado estre- 
cho las noticias de la "Monarquía." Tal vez por eso mismo, i por la 
continuación hasta su época, Betancourt cuenta con más lectores que 
Torquemada. Oulpa grave sería omitir le nombre del P. Aeosta i de su 
"Historia natural i moral de Indias." Una parte de ella se refiere a 
Méjioo, i dícese que fué tomada de los MSS. del P. Duran. Lo más no- 
table de la obra del P. Acosta es la parte de geografía física i sus in- 
geniosas observaciones de los fenómenos naturales 

Ya en el último tercio del siglo XIV mandó el rei Felipe II circu- 
lar a todos sus dominios de América una inatriíeeiófi muí extensa en 
iorma de interrogatorio, exigiendo cuantas noticias se creyeron útiles 
para escribir la historia general que se meditaba. Las audiencias repar- 
'tieron las instrucciones a todos los pueblos de sus respectivos distritos, 
i ios principales vecinos de cada uno se encargaron de las respuestas. 
Se obtuvo así un grande acopio de materiales, mui desiguales en méri- 
to, es verdad, pero todo3 útiles i algunos ciertamente importantes. No 
sabemos que jamás se haya impreso ninguno de estos documentos, ni 
que autor alguno los haya consultado. La casualidad ha traído a ma* 
nos del autor de este artículo cerca de cincuenta relaciones originales 
de esta especie, relativas a la Nueva Espafia, muchas de ellas adorna- 
das con mapas i figuras, i cuya existencia era hasta ahora casi desco- 
nocida, aun entre los literatos dedicados a estas investigaciones. 

El siglo XYIII nos ofrece tres escritores notables de historia anti- 
gua. Boturini Qcupa el primer lugar, así por la fecha como por la im- 
«portancia de sus trabajoa Pero esta calificación entendemos que se le 
aplique sólo como colector de documentos, en cuya ingrata tarea mos- 
*tró inaudita perseverancia, aun en medio de los infortunios que le 
rabrumaron. Su nombre debe ser pronunciado con respeto, por todo el 
•que tenga en algo la historia de nuestro país. Mas como escritor, pocos 
helantes le hubiéramos debido, ni aud cuando hubiese tenido tiempo 
^e acabar la grande historia que meditaba. La parte de ella que eacri- 
^ió se tiene por perdida; pero la fantástica Idea que dio a la prensa 
basta para juzgarle. Es raro que el más diligente colector de documen- 
^tos, sea también el más capaz de aprovecharlos. 

Los de Boturini, a lo menos en parte, cayeron después de su muerte 
'«n manos hábiles; quiero decir, en las de Veytia^ quien con tid auxilio 



DB CURIOSIDADES HISTÓRICAS. MI 

formó la primera "Historia antigua de Méjico," digna de tal titula La 
muerte le impidió ooncluirla; pero tal como existe ea un honroso testi- 
monio del saber i de la aplicación del autor. Al mismo tiempo que 
Veytia escribía en Méjico, trabajaba en Italia sobre el mismo aannlo 
el jesuita erpatriado Clavijero, el más popular de nuestros escritores i 
el más digno de serlo. Sin comunicación entre ambos literatos, suelen 
coincidir de un modo notable en los puntos principales: la obra de Cía* 
vijero, que existe traducida a las principales lenguas de Europa, es sin 
embargo mucho más agradable; suele haber en ella mejor critica i has- 
ta hoi permanece sin rival. 

Sus tres últimos libros comprenden la historia de la Conquista; 
cuadro estrecho, pero bien trazado, de aquel memorable acontecimien- 
to. Muchos i mui preciosos son los documentos que de él nos quedan. 
Débese el primer lugar a las "Cai-tas" del mismo conquistador Cortes, 
que algunos han comparado con los comentarios de César. Escritas con 
<daridad i buen estilo, su lectura agrada i entretiene. Para el historia- 
dor son de inestimable precio; pues dejando aparte ciertos lugares en 
que el interés propio le impedía una franca manifestación de la verdad, 
reina ésta en toda la narración, que es tan rica en pormenores, como 
en reflexiones oportunas e importantes. De las cinco cartas principa- 
les, llamadas de relación, se ha perdido la primera, cuya falta suplimos 
con la "de la justicia i regimiento" de Yeracruz, de que fué acompafia- 
da. Demás de estas cartas mayores de Cortés, se han publicado otras va- 
rías menos extensas, pero también interesantes. Queda todavia inédita 
ana que acompañó a la cuarta relación con el carácter de reservada, en 
la que manifiesta al emperador los inconvenientes que eflcontraba para 
poner en * práctica las instrucciones de la corte, i se queja al mismo 
tiempo de la conducta de los oficiales reales. Esta carta, notable bajo 
muchos aspectos, no dejará do ver la luz pública^ fielmente impresa por 
el original, que está en poder del autor de este artículo. 

Gomara, capellán de Cortés, sin haber salido de Europa, acertó a 
componer una buena "Historia de las Indias," cuya segunda parte de- 
dicó por entero a la conquista de nuestro país. Deseoso de realzar la 
gran figura de Hernán Cortés, dejó en cierta obscuridad las otras par- 
tes de su cuadro, olvidando a veces que si aquel fué el alma de tan 
grande empresa^ sus bravos compañeros dieron también sus vidas para 
f-jecutarla. Mas lejos de censurar en Gomara tal defecto, felicitémonos 
mil veces de encontrarle en sus páginas: a esto debemos la inmortal 
obra de Bernal Díaz del Castillo, el príncipe de nuestros cronistas. 
Exasperado contra Gomara, tomó el buen veterano la pluma en los úl- 
timos anos de su vida para vindicar la memoria de sus compafieros, 



292 DICCK'MABIO 



«riv*i 



oíeAclida a su parecer en la obra del capellán. H izólo con el eatilo dea- 
aliflado i rudo de un pobre soldado sin letras; pero con tanta gracia, 
timta naturalidad i tal abundancia de pormenores, que embebidos en la 
jiabrosa lectura de sus páginas, nos creemos a veces trasladados a aque- 
llos campamentos i confundidos entre la turba de los soldados. Mucho, 
i con justicia, se envanece el buen Bernal Díaz de sus hazafias; pero 
si en otro bastaran para granjearle una celebridad merecida, en él casi 
las olvidamos para admirar solamente el inimitable cuadro que trazó 
con la mano trémula de un anciano, pero con todo el vigor i lozanfa de 
la rica imaginación de un joven aventurero^ de un soldado de las In- 
dias; palabra que significa por si sola mucho más de lo que pudiéramos 
encarecer. 

Extraño se hace nombri^r después del sencillo Bemal Díaz a un lite- 
rato tan notable como Pedro Mártir de Ánglería» £n sus décadas "I^ 
orbe nobo" trata de nuestros sucesos hasta la venida del visitador Pon- 
ce de León, i los escribe sumariamente, sin detenerse en pormenores. 
Aun cuando el buen juicio i letras del autor no fuesen segura garantía 
del mérito de la obra, bastaría para hacerla apreciable la circunstancia 
de que en ella vemos descrita la impresión que los maravillosos suce- 
sos del Nuevo Mundo producían en el antiguo; instrucción que noe 
falta, como es preciso, en las relaciones de testigos oculares. No son 
inútiles para hacer compañía a las décadas, muchas cartas del mismo 
P. Mártir, esparcidas en su inestimable "Opus Epistolarnm/' Lástima 
grande que no tengamos de las obras de este literato, sino ediciones an- 
tiguas i ya muí raras; i que nadie haya pensado hasta ahora en vulga- 
rizarlas por medio de una traducción castellana. — También el cronista 
Oviedo incluyó la relación de la conquista do Méjico en la segunda par- 
te de su grande ^'Historia de las Indias,'* que hasta ahora sólo cono- 
cíamos manuscrita, pero que mui pronto veremos impresa, si continua, 
como es de esperarse, la magnífica edición de toda la obra que ha em- 
prendido la Beal -Academia de la historia, de Madrid. Aunque esta 
impresión inutiliza al que esto escribe, tres gruesos volúmenes manus- 
critos, desea vivamente verla terminada. Oviedo es autor capital en 
materia de Indias; cortesano i hombre de mundo no carece de cierto 
tino para juzgar de los hombres i de las cosas; era infatigable en reco- 
ger noticias i documentos para su obra, i su mucha experiencia de la 
vida óuplía harto bien lo que le faltaba de estudio. 

Rico con los trabajos de los que le precedieron, entró el gran Herre- 
ra en la espinosa tarea de referir los hechos de sus compatriotas en el 
Nuevo Mundo. En su extenso i complicado plan entró la conquista de 
Méjico, i la historia de los afios que le siguieron; trabajo que desempe- 



DB CUBiri8IDáT)B8 HlSTÓRtCAS. 293 



nó, ooiuo siempre, con la energía i leveridad de un Tácita — Palgar 
eontíñuó eu obra; pero está inédito su trabajo i no le conocemos. A 
estos primitivos historiadores de la conquista deben agregarse, para 
mejor conocimiento de ella, otras obras de menor importancia i las 
machas cartas, relaciones i escritos sueltos dé vencedores i veúcidos. 

Excuiiaríamos citar ningún historiador más moderno de la conquista 
61 a ello no nos obligase la celebridad que algunos han adquirido. Nin- 
guno alcanzó tanta como D. Antonio de SolU, Nombrado cronista de 
Indias por falta de Antonio de Herrera, pensó, según él mismo nos di- 
ce, seguir la historia de aquel desde el punto en que quedó pendiente. 
Pero cediendo bien pronto a su natural propensión a las obras de in- 
genio, de que tenía dadas buenas muestras en comedias i poesías^ des- 
deñó al fítt continuar el prolijo i seco trabcrjo de su predecesor. Esco- 
giendo, pues, en el terreno mismo de éste el episodio más brillante, 
formó su '^Historia de la Conquista de Méjico, población i progresos 
de la América Septentrional, conocida por el nombre de Nueva Espa- 
fia:" título engañoso, porque en el desempeño se ciñó tan sólo a la con- 
quista. El asunto fué perfectamente escogido a la verdad, porque ape- 
nas habrá otro que mejor se preste a los atavióla de una dicción rica i 
a todas las galas del ingenio. Abusó Solis de uno i otro; a fuerza de 
adornar el estilo, le vino a dejar forzado i fastidioso; i tanto puso de su 
parte en las arengas de guerreros i magistrados de ambos bandos, que 
no podemos menos de escuchar a Solís cuando él se empeña en que oi- 
gamos a Cortés o a Magiscatzin. Resultó de todo ello, un panegírico 
del conquistador; una hermosa pieza literaria, si se quiere; pero nunca 
la historia de la conquista de Méjico, que la nación española deseó en 
vano durante ¡argos años. 

Pudo mui biéh RohñrUon haber llenado este vacío, si a este solo 
acontecimiento hubiese reducido toda la atención que esparció en el 
extenso plan de su célebre "Historia de América." El autor era docto 
i juicioso por lo común; i no tratándose de una historia especial^ no po- 
día exigirsele más de lo que hizo. Por sus notas se advierte, sin em- 
bargo, que sólo consultó fuentes harto comunes; en la lista de autores 
que precede a su obra se echan menos muchísimos, i todos los impor- 
tantes documentos que después se adquirieron por la industria de lite- 
ratos españoles tan célebres como Muñoz, Vargas Ponce i Navarrete. 

El fruto de los trabajos de éstos vino a servir para un extranjero, 
quien dotó al cabo a la España de la obra de que carecía. Prescott es- 
cribió en insoles la *K}onquista de Méjico;" obra excelente, en que supo 
hacer el mejor uso del riquísimo acopio de documentos que tuvo a su 
disposición. Bien le habría estado a la obra que el autor se hubiese 



294 DICCIONARIO 



dejado arrebatar nn poco menos de su admiroción hacia las hazañas de 
Cortés, i hubiese omitido ciertos adornos poéticos que suele añadir, por 
exceso de .la gallardfa de su estilo. Tan ligeros lunares no deberían no- 
tarse si no se tratara do un autor de tanto mérito, i que logró eclipsar 
los trabajos de todos sus predecesores. Vergüenza es que tras de ser 
deudores a un extranjero de la mejor historia de la conquista, no 
haja habido siquiera en las extensas regiones donde se habla la rica 
lengua castellana, quien consiga volver obra tan estimable a la lengua 
en que debió ser escrita. Tres traducciones conocemos i a cual peor: 
quiera Dios que si llega a emprenderse la cuarta caiga en mejores ma- 
nos que las anteriores. 

Los afios que siguieron a la conquista f aeron fecundos en guerras i 
alteraciones. No tenemos historia particular de ellos, aunque bien la 
merecieran, i es preciso formarla con el auxilio de diversas obras i 
de los documentos oficiales Del largo período que abraza la domina- 
ción española, el principal historiador es el jesuíta Cavo: su trabajo es 
harto estéril i diminuto: viene a reducirse a una mera enumeración de 
hechos, entre los cuales ocupan el lugar preferente las elecciones de al- 
caldes i regidores de la ciudad de Méjico^ anotadas año por sfio con la- 
mentable prolijidad. Bien es verdad que este cargo no es justo, sino 
en el caso de atenernos al título que puso a la obra su atrevido direc- 
tor, quien inventó el de *'Los tres siglos de Méjico, durante el gobier- 
no español," en vez del sencillo de ''Historia política i civil de Méjico/' 
que el autor había adoptada Ya se ve que unos anales de la ciudad 
de Méjico, a cuyo ayuntamiento f aé dedicada la obra^ no es lo mismo 
que una historia de la dominación española. La expulsión de los jesuí- 
tas obligó al P. Oavo a pasar a Italia, donde escribió su libro, con fal- 
ta de muchos documentos, i no le llevó más allá de 1767. Su editor 
Bnstamante (D. Garlos María) le continuó hasta 1821. El mérito de 
esta continuación consiste principalmente en los documentos que in- 
cluye: por lo demás no pasa de regular, i es sin embargo de lo mejor 
que Bnstamante escribió en su vida. — £1 coronel Panes, gran colector 
de documentos, dejó manuscrita una "Oronología de los virreyes de 
Nueva España," que alcanza hasta Florea Parece haber sido hecha só- 
lo para acompañar una colección de retratos: es por lo mismo escasa i 
harto mal digerida; pero no deja de ofrecer de cuando en cuando algu- 
nas noticias útiles, i es apreciable aunque sólo se le considere como una 
especie de prontuario cronológico. 

Si no nos conformamos, como no es posible, con ninguna de estas 
dos obras, únicas que tienen ciertas pretensiones a una historia gene- 
ral, podemos decir que la de la dominación española está todavía por 



DK CUmOSlDADES UISTÓRIGAH. 2% 



escribir. Hai que consultar para ella un número increíble de docu- 
mentos, empezando por las crónijas religiosas, es decir, las historias 
particulares de las provincias de las diversas órdenes que se establecie- 
ron en este suelo. Muchas son las impresas i más las manuscritas. Sus 
autores no se ciñeron por lo común a la historia particular de su orden, 
sino que escribieron la general de la provincia. Son acopios riquísimos 
de noticias que en vano buscaríamos en otra parte; mas por desgracia 
no las hai de todas las provincias, ni puede formarse de su reunión un 
cuerpo completo de historia. Los franciscanos, además de Motolinia, 
Torquemada i Betancourt, tienen para la provincia de Michoacán i^ 
harta; para la de Zacatecas a ÁrUgui^ i para los colegios de Propagan* 
da Fide, a Eapinosa i Arricivita, Medina fué cronista de los dieguinos^ 
de Méjico. Los dominicos se envanecen con justicia de dos cronistas 
como Dávila Padilla i Bemesal: el primero para la provincia de Méji- 
co i el segundo para las de Chiapa i Guatemala. Ambos son mui abun- 
dantes de noticias para la historia general, i todavía más el segundo. 
Los agustinos cuentan con Grijalva para la provincia de Méjico, i con 
el F. Basalenque para la de Michoacán. £1 orden de la Merced no tie- 
ne impresa historia particular de ella en estos países, i hai que entre- 
sacarla de la crónica general del instituto. Existe, sin embargo, una 
crónica manuscrita de un P. Par^ja^ que no hemos podido procurar- 
nos. Sólo los carmelitas no tienen, según nuestras noticias, crónica al- 
guna; pero los jesuítas no podían incurrir en semejante omisión, i fue- 
ra de los menologios de varones ilustres, i vidas sueltas de ellos que 
publicaron en crecido número, tienen la crónica del P. Florencick, que 
no pasó de la primera parte, i la más completa del P. Alegre^ que al- 
canza hasta la expulsión. 

Como especie de complemento de estas historias eclesiásticas, pue- 
den servir las muchísimas vidas de hombres i mujeres ilusrtres por su 
piedad, que se publicaron en aquellos tiempos. Reunirías hoi es tarea 
difícil, pero no inútil; porque todas ofrecen alguna noticia aprovecha- 
ble, i muchas la historia entera de algún memorable acontecimiento, 
personificado en el individuo que fué el alma de la empresa. Así la vi- 
da del P. Salvatierra es la historia de la colonización de la Oalifornia 
Baja, i la de la Alta la leemos en la vida de Fr, Junípero Serra. 

Puesto que aún no nos desprendemos enteramente de historias ecle- 
siásticas^ justo será hacer mención de Gil González Dávila, que en su 
"Teatro eclesiástico de las Iglesias de Indias," reunió noticias mui in- 
teresantes para nuestra historia, No pasa de la mitad del siglo XYII, 
i a este inconveniente se le agrega el de no ser a veces mui exacto, 
dando margen a graves descuidos en los que le siguen sin la crítica ne> 



116% OICCIOKARIO 



necesaria, oomo ya ha acontecido con sa famosa noticia de la intowdac- 
ción de la imprenta en Méjico en 1532. 

Son pocaa laa hiatortaa particnlares que tenemos de provincias i ciu- 
dades, con el agregado de hallarse las mejores en el obscuro estado de 
manuscrito. Tal suerte han corrido la Tolnminosa **Orónica de Miehoa. 
cia" del P. Bmnumonl; la de Moía Padilla, qae anunciando la historia 
de ia Nueva Galicia, escribe la de casi todas las provincias intemaSi i 
la '^Historia de la F&ebla de los Angeles" que dejó incompleta el his- 
^riador Yejtia. 

Proponiéndonos sólo hacer una rápida resefia de nuestros principa- 
les escritores de historia^ no debemos hacer mención de los documen- 
^tos oficiales. Ellos son, sin embargo, el principal oimiento en que debe 
.apoyarse la historia de los tres siglos, lo mismo que todas las historias. 
Habría que consultar los libros de actas del ayuntamiento de Méjico, 
en especial los primeros^ cuando esta corporación gobernaba no sólo la 
4»pita], sino todo el pais: los libros de mereedcB: la voluminosa corres- 
{>ondencia de los virreyes, conservada en el archivo generalj que por 
desgracia no empieza sino hasta mui entrado el siglo XVIII: las ins- 
^trucciones que los mismos virreyes dejaban a sus sucesores: las innume- 
rables leyes, cédulas i órdenes despachadas por el gobierno de la me- 
itrópoli: los informes públicos i secretos, cartas, relaciones i derroteros, 
de misioneros, comandantes militares, pilotos i toda clase de emplea- 
dos. Habría que aprovechar igualmente ios diarios que solían llevar 
algunas personas curiosas para anotar cuanto de notable ocurría: las 
relaciones de sucesos particulares que soHan imprimirse: los pocos pe- 
riódicos de aquel tiempo, i el inmenso número de sermones, certáme- 
nes literarios, descripciones de entradas de virreyes, exequias i canoni- 
.zaciones, que se imprimieron en esos tres siglos, desde el ''Túmulo im- 
perial" del Dr. Cervanteé, hasta los '*Gantos de las musas mejicanas" 
•de Beristain.— Entre todos los documentos oiciales, merecen especial 
mondón, por su reciente hallazgo, los "Procesos de Residencia" de Pe- 
-dro de Alvarado i Hernán Oortés, dados a luz por el Sr« Bayát^; i la 
^'Noticia histórica de la conjuración del marqués del Valle," que cc|i 
»an extenso extracto de los documentos originales acaba de publicar el 
^r. Orozco i Berra; 

Todo esto, i aun mucho más, ha de ver i aprovechar el que pretenda 
.escribir la historia de aquella época. Empresa de las más arduas en 
nuestra literatura, por el poco interés que suele ofrecer a la genJsrali- 
dad de los lectores la historia de largos afios de paz. La (alta de com- 
binaciones políticas i de relaciones internacionales, deja al escritor sin 
«tao de sus principales recursos; i aun cuando a fuerza de ingenio haya 



DB GÜEIOSIDADES HISTÓRICAS. 297 

" ■ II .... ■ — — ^— — — — — ^— — .^— — ^.j^»,.^»^^ ,, I »^.^— I»— ^.^^M— — —^ 

conseguido inspirar vida a la narración de hechos aislados i machas vé- 
«es insignificantes^ viene todavía a estrellarse contra la necesidad de 
interrumpir a cada paso el hilo de los sucesos, con la noticia del cam- 
l»io del virreL No hai ingenio que baste para disimular esta repetición 
continua del mismo acontecimiento, expresado por necesidad casi siem- 
pre con las mismas palabras. En las moaarquias, dos o tres reinados 
llenan un siglo, i durante la vida de cada monarca pueden seguirse los 
pasos de su política interior i extranjera: aquí hai que presentar a cada 
instante un nuevo protagonista, que es preciso dar a conocer, con gra- 
ve perjuicio de la unidad del plan i del interés de la narración; a lo que 
se agrega que en muchos casos el principal personaje no hace más que 
aparecer i retirarse, sin dejar en pos de sí memoria alguna, ni en bien 
ni en mal Sin duda por estas causas que ligeramente apuntamos, los 
pocos que han comprendido la historia de la dominación española, adop- 
taron la forma cronológica o analítica, que salvaba mucha parte de 
aquellos inconvenientes, para caer tal vez en otros mayores. Parece 
que despreciándolos todos ha habido al cabo quien acometa la empresa 
de una historia formal de esa época: hablo del Sr. D. Manuel Orozco i 
Berra, quien durante largos afíos ha reconocido i extractado innumera- 
bles documentos para la obra que ahora empieza a trabajar. No quere- 
mos anticipar juicio acerca de ella; pero nos inclinaríamos a darlo favo- 
rable, porque conocemos la aplicación i buen entendimiento del autor. 

Al silencio i tranquilidad de aquellos siglos, sucedieron los tormen- 
tosos días do la guerra de independencia. £1 historiador que antes no 
acertaba a dar movimiento a su narración, tropieza ahora en el extre- 
mo contrario. Muertos los primeros caudillos, todo interés, toda uni- 
dad de accióu desaparece en el confuso laberinto de guerrilleros i ladro- 
nes. Preséntase Morolos i por algún tiempo reanima el interés i resta- 
blece la unidad; pero cuando a su vez también sucumbe, entonces ya 
no queda sino un inmenso caos de pasiones desenfrenadas, en el que 
sólo aparece como un punto luminoso la breve, pero inmortal campafia 
de Mina. (Quién no se cansa i fastidia en los dias de Apodaca al ver 
las humillantes defecciones de muchos que se daban por héroes, con- 
vertidos luego en viles denunciantes de sus compafieros de armas? Todo 
decae i languidece en aquellos dias; pero lo que perdia la historia en 
atractivo, ganaban ciertamente los pueblos en reposo i bienestar. 

Mas de repente se escucha en Iguala la voz que en una sola campa- 
fia echa por tierra el venerado edificio del poder español. Episodio aca- 
so el más brillante de nuestra historia, i que se presta de un modo ad* 
mirable al trabajo del escritor. Grato es siempre trazar el cuadro de 
mejores dias, i hallar por todas partes hechos grandes i generosos que 



¡^% DICCIONARIO 



relatar; pero ¡cuánto facilita la tarea el contar con una completa «aidad 
do acción i de interés, i por término el iiiagnífico d^nlaee de la entra- 
dfb del ejército en la capital! 

. Loa documentos oficiales son, como siempre, la base de la hisipna de 
la guerra de independencia; pero es preciso no recibirlos ya en manera 
alguna con la confianza que inspiran los de la época de la dominajsíón 
espafiola. El gobierno de entóneos, sólidamente asentado i libre de toda 
contradicción, no tenia un interés directo, generalmente hablando, en 
ocultar la yerdad. Mas encendida luego una guerra que podía llamarse 
civil i que tomaba desde sus principios un aspecto amenazador, el caso 
era mui diverso, i lo que antes era gobierno absoluto, vino a quedar 
convertido en un bando, que necesitaba disimular sus pérdidas tanto 
como cualquiera otro. De aquí viene que no puedan tomarse sino con 
suma desconfianza el dicho de ambos partidos, especialmente del espa- 
fiol, que como duefío de la imprenta i de las poblaciones más ricas e 
importantes, hallaba más interés en disfrazar la verdad, que no los in- 
surgentes cuyas comunicaciones oficiales sólo eran leídas comunmente 
por los jefes a quienes iban dirigidas. Por otra parte^ como los espafio- 
les reconocían todos a un centro común, publicaban a su gusto todas 
sus relaciones, i así se han conservado en gran número, al paso que los 
más de los jefes insurgentes obraban por su cuenta i no daban parte a 
nadie de sus acciones, lo que ha venido a ser causa de que sea compa- 
rativamente mui escaso el testimonio que ofrece a la historia su par- 
tido. 

Todo esto debiera haber hecho proceder con más cautela a los escri- 
tores que han pretendido darnos esa historia apoyada en lo8 doeumen- 
toa oficiales^ como lo han anunciado con cierto énfasis. Preciso es hacer 
desde luego a un lado a Torrente^ que escribía por orden de Fernando 
YII, i por lo mismo es parcial hasta lo sumo. Su historia no es sino 
un resumen de los partes españoles. £1 Dr. Mora suele pecar por el 
extremo opuesto, i su narración es incompleta, no pasando de la muer- 
te de Morelos. Sería de desear que en todo hubiera estado tan feliz co- 
mo en su buen cuadro de la conquista. No quisiéramos manchar nues- 
tras páginas con el nombre de Zavala, del mejicano que firmó la inde- 
pendencia de Tejas, i que después de haber contribuido poderosamente 
a la ruina de su país, viene disculpándose con repugnante hipocreda 
de los males que causó. Pero su obra sobre las revoluciones de Méjico 
nos obliga a mencionarle: quien ignorase el nombre del autor podría 
leerla con gusto, porque el estilo no es desagradable, i abunda en retra- 
tos trazados con cierta gracia epigramática, a la verdad no común. 

Pasando por alto otros trabajos útiles, pero menos extensos, cerrare- 



DB cÍ7BIOSiPáDES HISTÓRICAS. 299" 

% 

moa esta sucinta noticia con los nombres de los dos histpriadores más 
populares de la guerra de independencia: D. Garlos JAe^ritk Bu$tamarUer 
i D. Lucas Álamán, I no haremos más que mencionairloB^ for^ue hace- 
tan poco tiempo que ambos han desaparecido de la escena dQ este mua- 
do, que todavía no es hora de juzgarlos. El primero r.épresenta al par^ 
tido insurgente: el segundo (infinitamente superior, como escritor) al 
partido español: ambos han alegado en defensa de su causa cuanto cr»* 
yeren oportuno: falta ahora el juez que pronuncie la sentencia. 

Aunque, rigurosamente hablando, no deba ser contado entre los his- 
toriadores^ no podemos cerrar mejor este catálogo que con el nombre 
del ilustre sabio, a quien debemos el primer conocimiento exacto de 
nuestro propio país: el barón de Eumboldt Ha pasado ya medio siglo, 
i su obra es todavía consultada con f recuenciai como el más rico tesoro 
de noticias. Sus "Vistas de las Cordilleras" nos ofrecen también mate- 
riales preciosos para nuestra historia antigua, acopiados i discutidos 
con asombrosa erudición. No hai punto, por obscuro que sea, que no 
adquiera entre sus manos nueva luz. El asentimiento universal le ha 
concedido sin disputa el primer puesto entre todos los escritores de 
América, a la que ha consagrado su larga i laboriosa vida. Quiera el 
cielo prolongársela aún por muchos años. 



La rapidísima ojeada que acabamos de dar a nuestra historia i a 
nuestros historiadores, bastará, acaso, para dar a conocer cuan vasto es 
el campo, i cuánto tenemos ya adelantado en los trabajos de los que 
nos precedieron. Pero antes de todo hai que emprender la reunión i 
clasificación de nuestros monumentos históricos; tarea taft difícil que 
es sin duda superior a las fuerzas de un particular. Notamos, sin em- 
bargo^ con viva satisfacción, cierto tnovimiento favorable al estudio de 
nnestra historia: los libros i documentos que antes solían venderse por 
papel inútil, son ya buscados con algún empeño. Al mismo tiempo s& 
van formando colecciones privadas, algunas. de no escaso mérito, i quo 
podrán servir do mucbo^ mientras se logra la deseada creación de una 
biblioteca nacional Entre los particulares más dignos de elogio, por 
sus buenas colecciones históricas ^mejicanas, es indispensable contar a 
los Sres. D. J. F. Bamfrez, Lie. D. José María Lafnftúa i D. J. M. 
Andrade: el que^esto escribe ha procurado también reunir alguna cosa. 
— El acopio de documentos, i loa trabajos aislados sobre los puntos 
principales de nuestra historia (a la manera que los grandes pintores 
estudian en bocetos separados los grupos más visibles de sus cuadros), 
forman la tarea señalada a la generación presente. Así allanará el cami- 



300 DICGIOHABIO 



no a la venidera, a la cual está acaso reservada la gloria de levantar 
sobre sólidos fandamentos el grandioso edificio de nuestra historia na- 
cional.^ J. G. Icazbalzeta. 

Bomicidio* El término homicidio se origina de homicida, formado de- 
latín homo, hombre^ i ecedere^ matar. 

La rica nota de la Nueva España que en 1553 había ya embocado 
el canal de Bahama, combatida de las tempestades^ fracasó en uno de 
aquellos bajos que allí llaman cayos, pérdida grande uo sólo por los 
cuantiosos caudales i frutos que conducía, sino principalmente por ha- 
ber perecido casi cuantos pasajeros i marinos estaban repartidos por 
aquel convoi. Los que no murieron anegados i tuvieron la fortuna de 
asir alguna tabla, que los llevó a la costa, perecieron a manos de los 
£oridanos. Entre las demás sacaba las lágrimas doña Oatarina, hermo- 
sa viuda del rico encomendero Ponce de León. Esta dama pasaba a 
España a descargarse del delito que un negro, testigo singular le acha- 
caba de haber dado favor a Bernardino Bocanegra on el homicidio de 
su marido. (Cavo, lib. 4, pág. 11). 

HorCA i picota. Palabra derivada de forca^ del latín, furca, horca. 

Lo primero que establecía el gobierno colonial, en cada población 
que fundaba, era la horca i la picota: la primera para ajusticiar i la se- 
gunda para azotar a los desgraciados. Cortés, al fundar la Villa rica 
de la Yeracruz, mandó poner estos instrumentos de su civilización, i lo 
primero que hizo fué ahorcar a varios españoles que se opusieron a sus 
uaaquinaciones i azotar a otros. 

**A1 tomar las riendas del gobierno de Nueva España, en 1789, el se- 
Inundo conde de Revillagigedo, D. Juan Vicente Güemez, la plaza se 
hallaba embarazada en toda su extensión con puestos con sombras de 
madera o de petate: una horca mui capaz, de cuatro lados, con la pico- 
ta debajo de ella, estaba en el centro i las ejecuciones de justicia eran 
-el espectáculo frecuente de los vecinos que habitaban aquellas casas; 
una mala columna con una estatua de Femando VI, eutaba al lado de 
da puerta del centro del Palacio i el cementerio de la Catedral, cons- 
truido de mampostería con arcos inversos como los cementerios de los 
•pueblos, ocupaba los tres contados por frente del Empedradillo i dando 
vuelta por ia esquina de la calle de Plateros, hasta el frente de Pala- 
cio, a ir a terminar en la esquina del Seminario." (Dice* Univ. de Híst. 
i Geog.) 

Horcasitasi* Apellido castellano, derivado de herca. 

En 1755 el conde de Revillagigedo fundó en Sonora un presidio que 
se llamó Horcsaitas por bu apellido. 



DE CD&IOBIBÁDBfl HISTÓRICAS. &0f 

H0FBO8 de cal de Veracruz. Plural de harnOf de /arno^ del latin fumrM, 
homo. 

En 1618» hubo en Yeracrnz un incendio que destruyó casi la mitad 
del caaeriOj que era de madera. Entonces se pensó en construir de pie- 
dra, cal i arena algunos de los nuevos edificios, haciendo uso para esto- 
de la madrépora que abunda en el islote de San Juan de Ulúa i demá» 
arrecifes inmediatos, la cual es allf conocida con el nombre de fiedme 
múoartL Se establecieron algunos hornos de cal en la isla de Sacrifi- 
cios, i más tarde en un punto de la playa al sureste de la ciudad, quf^ 
por esta razón conserva hasta hoi el lugar el nombre de los Ilomo»,'^ 
(Lerdo de Tejada, pág. 369). 

Hortalizas de Yucatán. Plural de hortaliza, término derivado del lak 
tín horttis. huerta. 

**Y las hortalizas de Espafia, rábanos, lechugas, bf'rzas, repolio% nar* 
boa, perexil, cilantro, yerba buena, cebollas, acenorias, borraja i espi- 
nacas, que se dan muy bien (en Yucatán)." (Docum. de Ind.^ 2^ serie, 
tomo 1 1, pág. 62). V 

Hospicio de Zacatecas. Del latin hospitiunit de hospea, huésped. 

En 1553 habían fundado en Zacatecas el hospicio, como a media le- 
gua de lo más poblado, pues la población i su iglesia parroquial esta- 
ban delante de la cuesta, que hoi llaman de Menchaca, donde está una 
capilla, que fué de la hacienda de D* Agustín Díaz i en 1718 era de 
D. Domingo Tagle Bracho. (Arregui, pág. 20). 
Hospicio de pobres de Quadalajara. 

El obispo D. Juan Oruz Ruiz de Gabinas emprendió en 1803 la cons- 
trucción del Hospicio de Pobres de Guadalajara. £n 1880 había en el 
salón de la cuna trece nifíos expósitos que llevan el apellido de Cabanas* 
. (RomO; pásfs. 47-48). 
HOfipital de San Hipólito. Del latín hoapitalist de hoapes^ huésped 

Por el año de 1774 existía en Méjico una poderosa corporación mer- 
. eantil que se denominaba '*Oonsulado de Méjico'' i a ella acudió ei» 
aquel afio el virrei Bucareli, solicitando su protección para buscar la 
manera de asilar a los dementes, a cuya solicitud contestó el Consula- 
do, ofreciendo construir la casa que hasta hoi exi&te. 

Dos aftos se emplearon en la construcción, hasta el 31 de diciembre 
de 1776; pero no se abrió al servicio hasta el 26 de enero de 1777, cum- 
pleaños del rei Carlos III, celebrándose, fil inaugurarlo, una función 
a la que asistió el virrei. 
£1 costo totsd de la obra material ascendió a 61,83*2$. 
El edificio estaba terminado; pero faltaba contar con algupa pensión 
para alimentos i restnarios de los asilados i entonces se construyeroi» 



302 DICC10VAB1« 



las siete accesoriioi que existen a loa lados de la pueita i que tarieroii 
nn costo de 7^000$. 

E&as accesorias se arreiidarOQ con el fin indicado, con prohibición al»- 
soluta de distraer ese dinero de Su objeto. 

Más tarde el ¿ospital se proporcionó otros fondos para sostenerse i 
con Tas limosnas que dos locos acómpafíadós de ün Veligiosb saliam a 
recoger por la ciudad, hasta que en 1821 al suprimirse las órdenes men- 
dicanteSi quedó el hospital bajo la dependencia del Ájuntamiento, lle- 
vando un fondo de 187,41 3$, valor de fincas urbanas i capitales im- 
puestos. 

Por decreto de la Legislatura del Estado de Méjico, pasaron los feu- 
dos de referencia a las cajas del Estado en 1824; i por otro decreto fue- 
ron devueltos al Ayuntamiento^ pero más tarde pasaron a las oficiiias 
de Temporalidades, de donde desaparecieron, perdiendo con ellos el 
hospital hasta las accesorias que le pertenecían. 

En 1877, en que se estableció la dirección de la Beneficencia Pábii 
ca, dependiendo de la Secretaria de Gobernación, el Hospital de San 
Hipólito quedó anexo a ella. 
Hospital de Méridá de Yucatán (primer). **Gsta fundado en esta ciu- 
dad ala parte del norte juzitó ata catedral un hospital^ cuya ymboca- 
ción es nuestra señora del rrosario qué el sitio y solar del dio para el 
mismo efeto un vezino desta ciuda, encomendero de yndios, que se lla- 
maba gaspar xuarez de avila, el año de mil e quinientos y setenta e 
cinco años — y sobre este principio se a benydo a hazer todo con limosnas 
que para la obra an dado los (íemas vezinos." (Relación del cabildo de 
Marida, a 18 de febrero de 1579. Docum. inéd. del Arch. de índ., to* 
mo il i I" de Yucatán, pág. 72). 
Hospital Real de Méjico. "Don Garlos por la divina Olemeñcia Eflipe- 
rador Semper Augusto: .... etc. Por quánto por parte de vos el ftere- 
rendo in cripto padre Don Fray Xoan de Zumarraga, Obispo de Méxi- 
co, del Nuestro Consezo, Kos a seydo fecha rrelación, que vos, vista la 
estrema necesidad que abia de que obiese en la dicha ciudad de Méxi- 
co hospital donde se acógiéseb' los pobres enfermos e llagados del mal 
de las bubas, le abéis fecho 'a vuestra carta, e Nos fué suplicado que, 
porque se conserve el dicho hospital e en que tuviese rrenta ^ara que 
los pobres enfermos quén él obiesen se pudiesen sustentar, Dios Naes- 
tro Señor seria muy servido tuviésemos por bien de anexar al dicho 
hospital el pueblo de Oeoytu^o^ que vos al présente teneys, e tomáse- 
mos el título de patrones del dicho hospital e prótreyésemos que se lla- 
mase e yntitulase el *<Hospitibl ReaV' . . . , Dada en la villa de Madrid, 
a 29 de noviembre de 1540." (Docum, de Indias, tomo 41, pág. 185). 



' BE CURLOS1DADX8 HISTÓBieiS. 308 

En 1540 propuso el obispo fray Juan de Zumárraga un hospital de 
bubosos. £1 rei mandó se denominase Hospital Real i decretó su funda; 
dión por una cédula dada en Madrid a 18 de mayo de 1553. En 6 de 
noviembre de 1556 parece que ya estaba concluida la obra i se destinó 
primero a los indios atacados del mal de la buba. En 21 de febrero de 
1822 fué s^iprimido i sus bienes se destinaron después al colegio que 
fué de San Gregorio» por decreto 3e 11 de Octubre de 1821. 
Huspital de la Puríáíma Ooncepción, de Querétaro. 

Esté convento qué perteneció a los religiosos de San Hijpólito o de 
la caridad, fué fundado en el mismo sitio donde ahora se halla, por D. 
Diego de Tapia, hijo de D. Femando, el conquistador de dicha ciudad, 
eh compañía de otros indios principales del pueblo, cerca del afio de 
1586, i lo estuvieron administrando hasta que Fr. Juan Razón se pre« 
fiéntiS al Rei para que se le adjudicara este hospital para su adminis- 
tiraclón, lo que se le concedió por cédula de 20 de mayo de 1622, en 
que S. M. asigna para los gastos i subsistencia el 9^ de los diezmos de 
la ciudad. Le dio posesión a Fr. Juan Razón, el 13 de mayo de 1624, 
D. Cristóbal de Portugal Osorio, alcalde mayor de esto partido. En 
17^26 se concluyó la iglesia debido al celo de Fr. Miguel de Valdivieso 
i Plaza. (Dice. Univ. de Hist i Geog.) 

Hospital de Belemitas, de Méjico. Había en la capital del virreinato una 
casa destinada, en su fundación, para recogimiento de mujeres que ne- 
cesitaban de refugio. Para la creaci(^a de esta casa sq habia solicitado 
real licencia; pero el Rei la negó para el fín que se le pedía de refugiar 
mujeres desengañadas porque la renta no era suficiente para el soste- 
nimiento de la obra. Entonces el conde de Santiago suplicó al arzobis- 
po D. Fr. Payo de Rivera concediera se fundase una casa donde los 
desgraciados enfermos que se curab^ii en los hospitales de la ciudad. 
Los propietarios de las casas las cedieron i el virrei puso en posesión 
de la finca a los belemitas. Cuando é.sto9 entraron en la casa, hallaron 
fin ella lo que principalmente solicitaban en su fábrica, porque habia 
labradas buenas salas i con suficiente capacidad para que sirviesen de 
enfermerías. El mismo Sr. Payo de Rivera les dio diez o doce camas 
da limosna; hicieron lo mismo el conde de Santiago i otros caballeros. 
En seguida se dispusieron tres salas para convalecencia. Quedó una de 
ellas dedicada para indios, negros i mulatos; otra para los espafioles, i 
la tercera para los sacerdotes. (Dice. Univ. de Hist i Geog.) 

Hléfipltal de Loreto de Yéracruz. 

El edificio del Hospital de Loreto, de Veracruz, fué construido en 
Z 640 con la obra pía que fundó en octubre de 1616 maese Pedro Mon^ 
£Ón. Desde 1817 se encargó de él la Junta de Oiudad, la cual emigren* 



804 DiccioKARia 



dio la construcción de la salas altas. (Lerdo de Ti^jada, toixH) 3^ pági- 
na 3C). 

Honpltal de Veracraz. £1 primer hospital que existió en Yeracmz fué 
fandado en 1579 por el virrei don Martin Enríqaes de Almanza, en el 
islote de San Juan de XJlúa, i a instancia de loe jesuitas Fr. Alonso d« 
Guillen i Fr. Juan Rangel En 1764 se conclayó el hospital de San Car- 
loa i en 1784 se principió el de Nuestm Sefiora del Loreto, para mvje- 
res. (Lerdo de Tejada, tomo 1*, págs. 376 i 377). 

Hospital de Maternidad e Infancia, de Méjica En 25 de marzo de 1861, 
don Benito Juárez, por conducto del director general de Benefioenoia, 
don Marcelino Castañeda, nombró una comisión compuesta de los ilus- 
trados i patriotas profesores de medicina D. Gabino Bustamante i D. 
Juan N. Navarro, para que consultara el establecimiento de una easa 
de Maternidad i un Hospital de nulos i en qué lugar podría fundarse. 
Los comisionados propusieron el HoapUal de !tereera$, i después de dis- 
cutirse mucho el punto, i transcurrido algún tiempo, ae estableció don- 
de está, en la '*Calle Nueva." 

El ftfio de 1871 entraron en el departamento de Maternidad 2¿^ mu- 
jeres, de las cuales salieron voluntariamente del hospital, antes de pa- 
rir, 2 i, i quedaron 233 que fueron asistidas. De éstas murieron 18. 
De estos casos de obstetricia, 41 fueron artificiales i 192 naturales. 

En 1872 entraron 334 mujeres preñadas, de k$i cuales 28 pidieron 
su alta antes de su parto, i se asistieron 306. "De é&tas, 56 necesitaron 
la intervención del arte i 250 salieron naturalmente del parto. (Memo- 
ria del gobernador del Distrito^ Lie. D. Tiburcio Montiel). 

Hospital civil de Ario de Rosales. 

En Ario de Rosales, Michoacán, se inauguró el 16 de septiembre de 
1897, un hospital, que desde un principio se pensó en denominar '^Mi- 
guel Silva Martínez,'' en honor del ciudadano de ese nombre que nadó 
en aquel distrito i prestó importantes servicios al Estado como gober- 
nante i como profesor de ciencias; pero en virtud de la eficaz ajada 
que el Sr. D. Aristeo Mercado prestó para concluir la obra cuando se 
agotaron los fondos del Ayuntamiento de Ario, se quiso dedicarlo a La 
memoria del actual gobernador de Michoacán, quien declinó tal honor 
e insistió en que siempre se llame dicho hospital con el nombre del 
Doctor Silva Martínez, como estaba acordado. 

Hospital de Perote. 

Frai Julián Garcés, primer obispo de Tlaxcala, hizo edificar a su coa^ 
ta nn hospital famoso que se llamó de Perote, por estar en lá montafia 
de este nombre. (Dávila Padilla, pág. 155). 

Hospitales de Méjico. 



DK CCRÍOSIDADEÍ* HISTÓRICAS. S05" 

■^i^^—^M^i.^^M^— I ■■■■■■»■ ■■■■M» ■■»■ 11 ■ ■ -■■MI— I iMi^ u MMi [■lililí ■»■»■■■■ ■ ^ ^am m mm, ■»! — i^— ■ ■ ■■■■■■■»—■ ■ ■ ■ ■ » ■ i^^ — » ■ i i ■■ IM —ii ■■■! a^. 

£1 primer hospital de Méjico fué el de Jesús, fondado por Hernán 
Cortés; el segundo, el de *^Ainor de Dios/' qne fundó para los bubosos, 
antes de 1540, el obispo D. Fr. Juan de Zumárraga; el tercero, el lia- 
laado "Hospital Real,^ fundado por cédula real de fecha de 1540 para 
los enfermos de buba. £i médico D. Pedro López fué el fundador de 
k» hospitales de "San Lázaro'' en 1572 i ^^Desamparados'' en el mismo 
afia £1 16 de octubre de 1603 llegaron a esta capital los religiosos de 
San Juan de Dios. El superior era Fr. Cristóbal Mufioz. £1 día 24 de 
febrero de 1 604 tomaron posesión del hospital a que dieron el nombre 
de Nuestra Sefíora de los '^Desamparados," por haber puesto en él al 
mismo tiempo cuna para niños expósitos. 
Hostotipaquillo. En junio de 1778 se descubrió el mineral de E9&- 

Mipaquillo en la provincia de Guadalajara. 
Sttaje (Sefior del). Nombre alterado del azteca Atuixin, que es una espe- 
eie de calabazo, que en Cuba llaman güiro i en Yucatán lee; aunque en 
Oajaca denominan guaje a la acacia. 

£n la población de Jocotepec, fértil lugar a orillas del lago Chápala, 
se venera la gigantesca imagen del Señor del Iluaje. Al contemplar su 
enorme estatura, que pasa de cuatro varas, viene luego el pensamiento 
de que los infelices indios aún mezclan las ridiculas exageraciones de 
la idolatría con el culto cristiano. Para ellos el Señor del Buaje es un 
dios más grande, i querer rebajarlo sería una temeridad sacrilega. (Dice. 
Univ. de Hist i Geog. ) 
Huajuápan (sitio de). Alteración del azteca líuaxoápan^ que vale 
fuente o agua del huaje, de Uuaxi i de ápaUi en el agua. 

El cura D. José María Morelos se hallaba sitiado en Cuauhtla, i D. 
Miguel Bravo salió de Yanhuitláu, i el coronel insurgente D. Valerio 
Trujano quedó en la Mizteca haciendo correrías. Este se apoderó en el 
camino de Cuicatlán de cien fusiles que D. José Mariano de Almasza 
enviaba desde Veracruz a Oajaca. Trujano tomó a Huajuápan, villa 
considerable, capital de la Mizteca i centro de un activo comercio. Al 
saber esto el comandante de la brigada de Oajaca, Bonavía, mandó a 
recuperarla a D. Manuel Quendulain^ quien eon los negros de su trapi* 
che había formado una división que él mandaba, i aumentada su fuer- 
za con cien hombres sacados de la capital de la provincia, Guendulain 
marchó confiado a cumplir su encargo; pero fué sorprendido en un des- 
filadero por Trujano, donde]mttríó, i su fuerza fué dispersada o prisione- 
ra, i sus armas en poder del enemigo. Los espadóles llamaron de Orne- 
tepec al Teniente coronel D. Francisco Caldelas con cuatrocientos ne- 
gros costefiOB que mandaba. A esta fuerza se unió la legión eehiiásticaf 
levantada por el obispo Yergosa i compuesta de cléricos, frailes i arte- 



306 DICOIOSA&IO 



sanos, más mil cien hombres qtie tenía el general en jefe D. José Re- 
íales, con catorce cationes i gran cantidad de pertrechos. Estas fáensas 
se reunieron en Tanhnitlán, adonde vinieron a incorporarse fói ne- 
gree armados por los capitanes Esperón i Vega, en sus trapiché^ De 
alK partieron a sitiar a Huajaápan; pero antes de dalir Recules, que 
era tan perverso i tan sanguinario como Oalleja, mandó ahorcar a una 
porción de indiotf presos en aquellas cercanías. No conforme^ oógió a 
veintidós de aquellos desgraciados, mandó amarrarles las ndanos a las 
espaldas, los hizo poner debajo de la horca, i con las orejas cortadas i 
manando sangre, los tuvo expuestos al sol desde la mafiana hasta las 
seis de la tarde. 

El día 5 de abril de 1812 llegaron los realistas a la villa de Huajuá- 
pan. Su primer esfuerzo faé apoderarse de la plaza e incediarla; pero 
rechazados por Trujano^ se contentaron con pegar faego a lav müKarft- 
bles chozas de los alrededores. Regules se situó en la loma inmediata 
del éste; Oaldelas, al norte, en el Oalvario, lugar dominante i elevado; 
D. Gabriel Esperón, al oeste, i D. Juan dé la Vega al sur. Con una 
zanja profunda se completó la circunvalación, de manera que era oasi 
imposible la salida de los sitiados. El 10 de abril se rompieron loa fue- 
gos. Trujano no tenía artillería con que contestar a la enemiga; ade- 
más, como la villa es una plaza abierta i sin defensa natural, los insur- 
gentes no contaban ni siquiera con casas de regular solidez i se conten- 
taron con encerrarse con malos parapetos. Trojano, hombre valiente, 
sencillo como campesino, astuto i perse vieran te, proveyó a todo, sin in- 
quietarse por el número ni ventaja de sus enemigos. 

El día en que lo sitiaron era domingo i había feria en la villa, i no 
df'jó escapar ninguno de los indios que sé hallaban en la plaza, con lo 
cual aumentó su fuerza i tuvo buen número dé zapadores. Como hom- 
bre previsor, se apoderó de los almacenes i distribuía las raciones a la 
tropa i evitaba el desperdicio. Con gruesas canales quitadas de lais azo- 
teas figuró, ddhde bien le pareció, unas baterías. Cuimdo quería dispa- 
rar, daba fuego a una cámara que hacía un ruido grande, como ún ca- 
fionazo, i para que alguna bala llegara al campo enemigo, mandaba 
disparar algunos escopetazos. Así pasó algún tiempo, hasta que con las 
campanas hizo fundir, á vista de los realistas, tres caRones. Gbn guija- 
rros o chinas suplía las baliss. 

Yariaa veces los ritxadores asaltaron la plaza, sin lograr ventaja algu* 
na; peh> habiendo recibido refuerzos de hombres i cafiones, éét^réíóliaron 
i\íÍA él sitio. Trujano quiso dar parte de su situación, i para ello sé pres- 
tó un indio natural de Noyó i diestro tirador, que con zaleaá ié eébrió, 
ee arrastró por la noche entre la línea de los centinelas realistas, logró 



DB CUKIOSIDADBS HISTÓRICAS. 3C7 

eon mil sustos atravesar la circunvalacióo, i en ana loma reciña que- 
mó dos cohetes, sefíal convenida de que había salido salvo. So dirigió 
a Tehuacán, donde los PF. Sánchez i Tapia recibieron ki aviso^ reunie- 
ron gran fuerza^ nueve cañones, muchos víveres i se dirigieron a Hua- 
juápan. Los realistas se apercibieron i Galdelas salió a su encuentro, 
emboscó a sus negros en un palmar, cerca de Ohilapilla. Los insurgem- 
tes caminaban con tal desorden, que dieren en la celada i fueron de- 
rrotados completamente el 17 de maja Sánchez i Tapia se salvaron 
por la velocidad de sus caballos i dejaron en el campo cuanto llevaban. 
Mientras tanto, Huajuápan había rechazado quince asaltos i causado 
graves pérdida al enemigo. Este, una vez, horadando las casas, logró pe- 
netrar hasta la colecturía de diezmos; pero fué desalojado i perseguido 
hasta su campamento. Gomo Trujano era mui religioso, se acogió a la 
imagen del crucificado que hai en el lugar con el nombre del Sefior de 
los Corazones. Le hicieron una novena él i los déla guarnición. El día 
en que terminó se presentó el indio de Noyó que, burlando a los sitia- 
dores, se introdujo en la villa i avisó que Morelos se acercaba con su 
ejército. Gomo creyeron que aquello era un milagro, para demostrar su 
júbilo iluminaron los edificios i aun los árboles con millares de candi- 
If'jas de sebo que habían sacado de los almacenes, i repicaron e hicieron 
salva. Regules observaba aquellas señales de alegría sin comprender la 
causa. Reunió en el acto una junta de guerra para proponer levantar 
el sitio; pero Galdelas, enemigo de Regules, se opuso a la medida i tra- 
tó al jefe de cobarde. 

£1 22 de julio se presentó la primera división de Morelos, mandada 
por D. Miguel Bravo, con el resto de los guerrilleros de Sánchez i Ta- 
pia, gente bisofia i allegadiza, que atacada por Galdelas se puso en fuga 
i perdió su artillería. Bravo se rehízo i al día siguiente se presentó de- 
lante de la plaza, cuando llegaba Morólos, que con 800 hombres había 
salido de Ghilapa, i aumentó en su tránsito por Tlapa i Guaufatla, con 
mil indios honderos. A las cuatro de la tarde del día 23 de julio se 
situó frente a la villa i comenzó a descargarse los equipajes que traían 
las muías, con el objeto de dejar el combate para el día siguiente; pero 
se oyeron tiros, i Galeana dijo a Morelos: *'S^or, están atacando a Tru- 
jano, i edte hombre no tiene más parque que en sus cartucheras; vamos 
a auxiliarlo." Estas palabras decidieron al caudillo i se tomaron las 
disposiciones para la batalla. Gáleana, con sus costeños, se dirigió al 
campo de Gáldélas; Bravo cargó sobre Esperón, i los honderos sostuvie- 
ron el movimiento. Trujano recogió la guarnición e hizo una vigorosa 
salida sobre los puestos de Regules. Atacados los realistas simultánea- 
mente, cogidos entre dos fuegos, se defendieron algún tiempo, pero 



308 



DiCCK^KARIO 



después echaron a huir. Caldelas murió atravesado a lanzadas, gritao- 
do hasta el último momento: **¡vÍYa España!'' Regules» en medio de l<a 
carrera, dio de cabeza contht un árbol i cayó del caballo, arrojando san- 
gre por boca i naris, i pudo salvarse gracias a un soldado que se lo lle- 
vó a las ancas de su caballo. Esperón huyó en el suyo i llegó sano a 
Yanhuitlán. Trujano se empeñó en perseguir a los vencidos i empleó 
toda la noche en darles alcance, sin perdonar a nadie. £1 sitio de Hna- 
jnápan duró 111 días. Morelos se hizo duefio de catorce cañonea, más 
de mil fusiles, algunas acémilas i dinero. Los realistas dejaron más de 
400 muertos i de 200 prisioneros, de los cuales unos se aplicaron al 
partido insurgente i otros fueron al presidio de Zacatula. De la guar- 
uición se formó un regimiento llamado de San Lorenzo, porque habí« 
sufrido el fuego por tadas partes, i Trujano fué nombrado* su coronel. 
(Dice. Univ. de Hist. i Geog.) 

El P. Cavo (pág. 937) da la siguieaite relación del combate de Mo- 
relos en Huajuápan: 

"El 23 de Julio de 1812, por la tarde, se presentó el general More- 
los en Huajuápan, lugar defendido por el valiente D. Valerio Truja- 
no, sitiado por el realista D. José Regules, general en jefe, quien dio 
en 111 días que duró el asedio, 15 ataques, i el tiroteo era diario. 

"La acción fué reñida i en ella murió t\ realista D. Francisco Oalde- 
las, oficial valiente de Ometepec, que con 400 negros de la costa se de- 
fendió con mucho brío. Pasaron de 400 los cadáveres que se sepulta- 
ron en Huajuápan i de 300 los prisioneros que se mandaron a Zacatula. 
Morbos tomó al enemigo más de mil f asiles, catorce cañonee i mucho 
parque." 
Huajuápan de León (ciudad). Se le dio el nombre de I>ón en memo- 
ria del general D. Antonio de León, qué nació en este lugar el 4 de 
junio de 1791. Principió su carrera militar en este pueblo i en la clase 
de alférez de la Compañía de Huajuápan; entró en campaña en 1811. 
En 6 de julio de 1814 ascendió a teniente, i a capitán el 8 de abril de 
1817. Fué el primero que proclamó la independencia del Estado en 16 
de junio de 1821. don 16 soldados de la compañía de realistas de Haa- 
jaápan i 10 patriotas del pueblo de Tehuatlán, armados de 22 fusiles i 
escopetas i municiones, con 4 cartuchos por plaza, atacó a 55 cazado- 
res del batallón de Oajaca, que desde Yanhuitlán caminaban a Hua- 
juápan, a las órdenes del capitán D. José Ortega. Atacólos el 20 en el 
paraje nombrado Agua Escondida, i los obligó a rendirse a discreción. 
Oon 180 hombres i 70 fusiles i escopetas, se dirigió el 22 sobro Hua- 
juápan, punto fortificado i defendido por 200 infantes del batallón do 
Guanajuato i Oajaca, mandado por el teniente coronel D. Jerónimo 



DR OrBIOSIDADES HISTÓRICAS. B09 

Gómez, a quien hizo capitular León i se apoderó de tres cafiones, 122 
fusiles, 40,000 cartuchos i considerable repuesto de inaniciones de ar- 
tillería. El 29 de julio atacó ai general D. Manuel Obero, que con 370 
Roldados de los batallones de la Reina, Oajaca i Tehuantepec se había- 
fortificado en la iglesia i convento de Tehuantepea Después de un com- 
bate de 3^ horas, capituló Obero. Desde entonces prestó León buenos 
servicios a su patria, i en defensa de ella murió peleando contra los 
americanos el 8 de septiembre de 1847 en la acción del Molino del Rei, 
cerca de Chapultepec. 

Huajácar* Alteración del azteca Hueixocoa^ que significa poblar^ en- 
grandecer a otro lugar, compuesto de /¿tiei, apócope de hueiliaf engran- 
decer, hacer mayor, i de xocoa^ pasar los términos, tomar a otro sus 
tierras. 

£1 valle de Huajúcar (de Aguascalientes) fué declarado villa en 1771, 
cuando ya contaba con unos dos mil habitantes. La mayor parte de los 
pobladores de la villa eran procedentes del catión de Jiichipila, de No- 
chistlán i Villanueva. (González, pág. 43). 

H nata Ico» Alteración del azteca cuauJUolco, que significa lugar del pa- 
lo inclinado; de cuauhuiili^ palo, árbol, toloa^ inclinar, i eo^ lugar de. 
Este puerto del Estado de Oajaca, se abrió al coi^ercio extranjero 
por la lei de 1" de mayo de 1824, i lo redujo al de cabotaje el decreto 
de 17 de febrero de 1837. Volvió a abrirse por decreto de 17 de mayo de 
1838, durante el bloqueo de los franceses, i la lei de 24 de noviembre 
de 1849 lo habilitó para el comercio de altura. Este antiguo puerto 
fué robado i reducido a escombros J3or los piratas en 1585, siendo al* 
calde Juan Renjifo. Entonces se verificaron las maravillas que se refie- 
ren de la milagrosa Cruz, que en 1612 fué llevada a la Catedral de Oa- 
jaca, donde exbte. (Dice. Univ. de Hist. i Geog.) 

Huatulco (cruz de). £1 nombre Huatulco, es alteración del azteca 
ciuiuhtolcOt compuesto, según Yeitia, de ctiauhtlif madero, del verbo 
toloat reverenciar, i de co, que denota lugar: lugar donde se adora el 
madera Sobre la arena de la playa, a dos leguas dal puerto de Huatul- 
co (Oajaca), encontró Tomás Candish una cruz de madera en 1587, que 
trató de destruirla. (Gay., tomo 1% pág. 90). Esta etimología es sacada 
de la devoción. 

HoaachinailffO (catarata de). Esta catarata está formada por el río 
Totolopa (Estado de Puebla). Tiene dos caídas: la primera, que se lla- 
ma La ventana, tiene una elevación de 52'20 metros; la segunda está 
dos quilómetroe más abajo de este lugar i la llaman los indios Ixilaea- 
tnaeat cuyo inmenso volumen de agua se divide en tres brazos i forma 
igual número de caídas, con un ancho do 25'14 metros. La cantidad de 



910 DICCIONABIO 



agua que cae puede calcularse en 20 metros cúbicos^ con una velocidad 
de 3 metros por segundo. Tiene la catarata una elevación de 1321€ 
metros. (Pérez Hernández). 

AljUKKOlotitlAli* El nombre de Huaxolotitlán, significa tierra de hua- 
jolote, pava Desde 1554 principiaron los frailes a enseñar la doctrina 
cristiana. (Portilla, pág. 121). 

Hilll|Xyacac* El 30 de octubre de 1521 salió de Tepeaca con treinta 
caballos el capitán Francisco de Orozco i se internó en la provincia de 
Huaxyacac (hoi Oajaca), a donde llegaron el 25 de dioiembra El ejér- 
cito invasor se detuvo a la margen derecha del Atoyao, en el lugar que 
ocupa el pueblo de Santa Anita, i debajo de un árbol de huajes^ el clé- 
rigo Juan Diaz celebró la primera misa que se dijo en Oajaca. Los me. 
jicanos se retiraron a Izquintepec, lugar que los españoles llamaron Pe- 
ñoles. Los primeros pobladores de Oajaca fueron Juan Cedefío i Her- 
nando de Badajoz. (Gay, tomo \\ págs. 252 i 253. — Antonio de Herrera, 
Dic. 3., lib. 3«, cap. 17). 

HaebuetOCa (canal de). El 28 de diciembre de 1607 se dispuso la 
apertura de este canal para facilitar el desagüe de las lagunas del Valle 
de Méjico. La obra fué trazada por el padre jesuíta Fr. Juan Sánchez. 
Desde 1607 a 1611 trabajaron 1.120,650 operarios i se gastaron sólo en 
materiales 51,665$. En 1614 se susfpendió la obra i se continuó en 1616 
hasta 1632 en que se construyó la calzada de San Oristóbal. En 1645 
se derrumbó el canal subterráneo del desagüe i se terminó la recompo- 
sición en 1794. (Pérez Hernández). 

Hllfjll4llilla* El convento de Huejuquilla se fundó en 1649. 

Hvcrta (batalla de la). Término de kiMrto^ del latín kortua^ huerto. 
Toluca se había declarado por el plan de Iguala i D. Vicente Filiso- 
la, con el regimiento de caballería, formado de las compañías de patrio- 
tas del Valle, había entrado en la ciudad. El comandante realista D, 
Ángel Díaz del Oastillo, sin fuerza para defender la plaza, con sólo su 
batallón expedicionario de Fernando VII, se retiró a Lerma. Allí re- 
cibió del virrei el refuerzo del batallón Infante D. Garlos, i de alguna 
caballería, cop lo que ascendió su división a 428 infantes i 156 jinetes 
de excelente tropa, dos cañones i competentes municiones. Con esta 
fuerza se apoderó de Toluca la noche del 28 de junio de 1821. Fiiisola, 
por órdenes de Iturbide, salió de aquella ciudad i acampó en la haci^. 
da de la Huerta, situada en una loma, lugar ocupado por el padre Iz- 
quierdo con 200 hombres de regular infantería. Oastillo persiguió a 
FUiaola i a las 7 de la mañana del 19 de junio los ejércitos se encon- 
traron. Oastillo dispuso una columna de 190 hombres del Infante D. 
OarloSj a las órdenes del teniente coronel D. José Manuel Martínez i 



DB CURIOSIDADES UISTi^RICXS. ^\ i 

del mayor D. Jaan Torres para que asaltasen la hacienda; otra eolam- 
na de 150 hombres de Fernando YIIi al mando del sai^gento mayor 
D. llamón Paigi lasdos piezas soatendrian el movimiento. DejfS de 
rese^rya la 5* compafifa del Infante, i c^bierto9 los bagajes i la retaguar- 
dia con 50 hombres de infantería i caballería. 

Ma^ínez anbió la loma a buen paso, arroll«í a los soldados de Iz- 
quierdo i se apoderó de la hacienda. La columna de Puig, con los dos 
ci^ones a vanguardia, desalojó de la altura, sin gran pérdida, las tropas 
del centro, i entonces se hubiera conseguido ejecutar la parte más im- 
portante del ataque i habría quedado perdida la batalla por los inde^ 
pendientes; pero reunidas las columnas realistas, se empeñaron en la per- 
secución del centro, dejando libre a la caballería de la derecha, la cua} 
tuvo tiempo para pasar, a las órdenes de D. José Joaquín Oalvo, entre 
la barranca i los fuegos contrarios, i se extendió por todo el flanco de 
los vencedores i su retaguardia. £n vano los jinetes realistas se opu- 
sieron al movimiento. Oomo eran pocos para defenderse, fueron arro- 
llados fácilmente i metidos a cuchilladas en su infantería. Esta los 
sostuvo con vivo fuego i las puntas de sus bayonetas, logrando así con- 
tener a Oalvo. Los españoles, obstinados en seguir su primer impulso, 
no cambiaron su frente i esto los perdió. Filisola aprovechó diestra- 
mente esta oportunidad i reuniendo su infantería, lanzó todas sus fuer- 
zas contra la columna enemiga, que quedó envuelta. En estos momentos 
se presentó el resto de la tropa de Pedro Ascensio, a las órdenes de 
D. Felipe Martínez, i con aquel refuerzo de gente se trabó una lucha 
sangrienta. Algún tiempo se combatió cuerpo a cuerpa Laa discipli- 
nadas de Oastillo hicieron prodigios de valor i se defendieron con deses- 
peración; pero nada pudo salvarlas, porque rodeadas por todas partes, 
dispersa su caballería, perdida su artillería i acuchillados sus artilleros, 
muerto el valiente Puig, tuvieron que retirarse para la hacienda a fin 
de evitar su total exterminio. 

Filisola se mostró humano i generoso después de la victoria, pues 
permitió a los enemigos recoger a sus heridos, i para retirarse a Toluoa 
les dio una escolta de 150 dragones al mando de Calvo. El virrei pu- 
blicó en la Gaceta de 25 de junio de 1821 el parte de Castillo, dando 
por ganada la derrota sufrida. (Dic. Univ. de Hist i Geog.) 

Hvcrta del Carmen. El día 11 de diciembre de 1811, estando Hidalgo 
en Guadalajara, se le avisó que los europeos presos en el Seminario i 
colegio de San Bernardo, en combinación con un lego carmelita i un 
fraile dieguino, iban a asaltarlo. Hidalgo decretó deshacerse de sus 
enemigos. (Cavo, pág. 855). 

Mlicrta (D. Epitacio). En mayo de 1854, en el pueblo de Coeneo, se pro- 



3 12 DIÜCI0)«AR10 



nuncio por el plan de Ajutla el coronel D. Epitacio Huerta, i el t% de 
octubre tomó a Valle de Santiago. (Rivera, tomo 1^, págs. 7 i 9). 

Hwertas. A los indios que servian a los españoles^ en sus casas particu- 
lares, o en las huertas i jardines que se iban formando a las orillas de 
Antequera, no se les cobraba tributo. Eran libres i les había ofrecido 
el municipio repartimiento de solares para que edificaran sus casas pro- 
pias. Gomo habían pasado treinta aftos sin que la promesa se cumplie- 
se, los naharioa (como los llamaban), elevaron al virrei sus quejas, i 
D. Luis de Velasco, a pesar de la resistencia de los vecinos espafioles, 
mandó el 7 de julio de 1563 que se repartiesen los solares ofrecidos. 
Eso dio motivo a la formación del pueblo de la Trinidad, llamado desde 
entonces "De las Huertas." (Gay, tomo 1*', pág. 384). 

Hilicliapaii* Alteración del azteca líueichiapan^ que significa ahun- 
dancia de agtia: de huei^ grande, i chiapan^ agua o rio de. Z^ 

Una familia española, apellidada Alejos^ fué la primera que lUgó a 
este lugar que llamaron Valle de San Mateo Hueichapan. En 1692 
construyeron los franciscanos el templa En 13 de noviembre de 1824 
so le concedió el título de villa i en 1868 el glorioso título de Ciudad 
dé los Mártires de la Liberten 

Huichapan. El brigadier realista D. Jos^ de la Cruz llegó a Huicha- 
pan en 1810, buscó allí al insurgente Yillagrán i como no lo encontró, 
asesinó a infelices indios, i marcaron su paso el incendio i matanzas 
horribles. (Prieto, pág. 404). 

Huracán en Acapulco. Palabra derivada del caribe huragáiXy tormenta, 
huracán. 

Huracán. La noche del 17 al 18 de julio de 1799 se presentó un hu- 
racán en Acapulco que duró cuatro horas i casi acabó con la ciudad. 
(Gavo, pág. 648). 

A las ocho de la noche del 9 de agosto de 1810 se presentó en este 
puerto un furioso huracán que derribó 124 casas. Las dos hileras de 
árboles situados en ambos lados de la calzada que une a la ciudad con 
el castillo, i toda la del Campo de Marte, los tamarindos, plataneros i 
demás árboles fueron hechos pedazos o arrancados. (Cavo, pág. 826). 



^♦♦i 



BE CURIOSIDADES HISTÓ&ieAS. 818 



Ichiual (sitio de). Palabra maya compuesta de ich, mellizOi gemelo, i 
7iiul, cerro; dos cerros o cerros gemelos, porque hai dos inmediatos. 

Este pueblo de Yucatán es memorable por el sitio que le pusieron los 
i adiós sublevados el 19 de diciembre de 1847. £1 jefe de la plaza era 
D. Miguel Bolio i tenía de subalternos a los capitanes D. Cirilo £a- 
queiro i D. Leandro Pavía, hombre de gran valor i arrojo. En menos 
de dos horas de pelear había en el hospital 75 heridos i más de 40 
muertos. Los indios ocuparon en seguida los caminos de Tijosuco, Sa- 
bán, Ekpeo i Tonxoo. El sitio empezó a las diez de la mañana i a las 
cuatro de la tarde estaba completamente cerrado. Al día siguiente, las 
trincheras de los indios distaban de la línea de los sitiados unos 30 pa- 
sos. A los seis días de encierro ya los de la plaza no tenían víveres i cada 
soldado poseía un cartucho para romper el sitio. En cama había más de 
100 heridos^ sin médico que los asistiesen. En esta situación, los jefes 
dispusieron la desocupación de Ichmul, saliendo con todas las familias 
por el camino de Quelul. 

A las cinco de la tarde salió la primera sección con todas las fami- 
lias, los heridos, i San Bernardino de Sena, patrono de la Iglesia, que en 
pago de su inutilidad recibió un balazo en la palma de la mano al cru- 
zar la plaza. La segunda sección salió a las seis i a las oraciones de la 
noche el pueblo quedó abandonado. En seguida lo tomaron los indios i 
lo redujeron a cenizas. (Baqueiro, tomo 1-, cap. VIH, págs. 295 a 297). 
Iglesia parroquial de León. En latín ecleaia^ del griego ekk^%%a^ reuniÓDi 
asamblea, forma de ekkaleOt llamar, reunir, congregar. 

El curato de la ciudad de León fué erigido por el obispo don. Fr. 
Juan de Medina Rincón, quien nombró primer párroco de allí al Br. 



21 



r 



814 DICGIONABIO 



D. Alonso Espiao, hombre sabio i caritativo, que fué saorifioado por 
los ohichimecaa el afio de 1586. (Alfaro i Pifia, pág. 261). 

I|^l€8Ía parroquial. Se ignora cuándo se f ando la iglesia parroquial de 
8an Luis PotosL (Alfaro i Pifia, pág. 343). 

Il^lcsili parroquial de Zamora. La iglesia parroquial de Zamora fué tra- 
zada el afio de 1838 por el Dr. don José María Oabadas. En 1863 se 
habian gastado más de cien uiil pesos en la construcción. (Alibro i 
Pifia, pág. 266). 

I|^l€SÍa parroquial de Durango. A expensas de un fondo creado de 
la pensión de un real en cada marco de plata de la que se extraía 
del mineral de Santa Eulalia, que se exigió durante 72 afios, hasta el 
de 1789, cobrándose siete granos al gremio de mineros i cinco al del 
comercio, que produjo 800,000 pesos^ se fundó la iglesia parroquial de 
Durango, de 56'848 metros de longitud i de 26'911 de latitud. (Alfa- 
ro i Pifia, pág. 322). 

Il^lCSia do la Oompafiía de León. 

Los padres de la Gompafiia de Jesús llegaron a la ciudad de León 
(Guanajuato) el 18 de julio de 1737. Fundado un colegio por el Br. 
D. Nicolás de Aguilar i sus hermanos don Manuel i don Marcos, el 
TÍrrei marqués de Casafuerte, don Juan de Acufia, concedió licencia 
para la erección, mientras se obtenía el permiso del monarca. 

Fr. Manuel Alvarez i otros tomaron posesión del sitio i de las ren- 
tas para la fundación, la cual se verificó en 1744. Entonces levantaron 
el templo antiguo que era una iglesia de tres naves, mui baja, pobre i 
desaseada. En esta iglesia se venera la imagen original de Ntra. Sra. 
de la Luz, que regaló a la ciudad de León el jesuíta Fr, José María Go- 
novesi. El 23 de mayo de 1840 la ciudad juró solemnemente por su 
patrona a la virgen de la Luz. El templo de la Compañía Nueva tiene 
66'88 metros de longitud, 13784 de latitud i 20*064 de altura: las pa* 
redes, de dos metros de espesor. (Alfaro i Pifia, pág. 262). 

Il^lesia del Socorro. La iglesia de San Agustín, dedicada a Nuestra Se- 
ñora del Socorro, se comenzó en 1650. (Alfaro i Pifia, pág. 238). 

Il^lesias de Yucatán. Por los afios de 1650 había en el obispado de 
Yucatán 229 iglesias dedicadas para gloria de Dios Nuestro Seftor 
i en honor de sus santos, i de ellas tiene la clerecía en posesión 14S> 
las 95 es lo que se llama Yucatán i las 53 en la provincia de Xabasco 
i las que administran los religiosos en la vicaría de Ozocotlán. Los re- 
ligiosos maestros (franciscanos) de esta provincia han hecho en ella 
nueva erección de doscientas i doce igle9ias, sin las visitas de estos 41- 
timos conventos, que no he podido ajustar. De ellas tenemos en po^ 
sesión 151, i las 145 son parroquiales con pila bautismal. Entre ellaa 



BR CURiOSIDi^DES HI8TÓBIOA8. 315 

86 ha hecho ereoción üe 52 conventos i tenemos en posesiiSn 38. (Oo- 
golludo, tomo P, lib. IV, cap. XX). 

Ig^nacio (colegio de San). Del lat(n Ignis^ término procedente del sáns- 
crito agnUf fuego. 

Paseando una tarde, en 1732, D. Ambrosio Meave, D. Francisco 
Echeveste i D. José Aldaco, españoles, acaudalados, del comercio de 
Méjico, por el lugar en que hoi está el edificio, i que en aquella época 
era un sitio eriazo^ convertido en muladar, encontraron en él algunas 
niñas miserables, entregadas a la ociocüdad i pronunciando palabras 
indecentes. Eato movió a los transeúntes a preguntar si no había es- 
cuela en aquel barrio, i como no la había, resolvieron construir i dotar 
una casa de educación a sus expensas, para lo cual cada uno ofreció 
una cantidad considerable. 

Los bizcaínos tenían en Méjico la cofradía de Nuestra Señora de 
Aranzazu, fundada en el convento de San Francisco, i luego que los tres 
bizcaínos Echeveste, Aldaco i Meave hicieron pública su intención de 
fundar el colegio i ponerlo bajo el gobierno de esta cofradía, los bizcaí- 
nos de toda Nueva España se apresuraron a ofrecer liberalmente enor- 
mes cantidades para llevar a cabo la referida fundación i dotar esplén> 
didamente el colegio. 

Se procedió a la compra del terreno que tiene de oriente a ponien- 
1257 metros, 136*594 de norte a sur i 17,069*37 cuadrados, valuado en 
33,618 pesos. Se colocó la primera piedra en honor del santo patrono 
Ignacio de Loyola el día de su festividad, 31 de julio de 1734. Se tra- 
bajó en la obra con tanta actividad que en 1767 se habían gastado en 
ella 583,118 pesos. Don José de Gárate i D. Pedro Negrete contribu- 
yeron también con grandes cantidades para el sostenimiento del esta- 
blecimiento. La dotación asignada para cada colegiala debían ser 3,000 
pesos i el fondo total de este ramo 468,758 pesos, i los de las obras pías 
establecidas en el mismo importaron 186,630 pesos. Las clases públi- 
cas o escuelas para el pueblo, separadas de las colegialas^ fueron dota- 
das con 34,000 pesos, i posteriormente se construyeron capillas i un 
departamento para que se diesen los ejercicios de San Ignacio, las que 
costaron 71,635 pesos. Además, se fundaron 66 capellanías con capi- 
tales a 3, 4 i 6,000 pesos, cuyo total importó 256,000 pesos, i se con- 
cedió el patronato de ellas a la cofradía de Ntra. Sra. de Aranzazu. La 
suma total de los gastos ascendió a 1.815,453 pesos. En 1752 se gas- 
taron en reparaciones 168,717 pesos. 

El rei Garlos III, por cédula de 1*^ de septiembre de 1753, aprobó la 
fundación i constituciones, i concedió el patronato i dirección a la co- 



3i6 DICCIONARIO 



fradía de Ntra. Sra. de Aranzaza. Este establecimiento es conocido 
generalmente por colegio de las Blzcainas. (J. M. de Lacunza). 

ISTUacio (San). . 

Este pueblo de Sonora es meraomble en la guerra de la Independen- 
cia porque el intendente D. Alt j<i García Conde derrotó el 8 de enero 
de 181 1 al insurgente D. José González Hermosillo. Allí pelearon me- 
jicanos contra mejicanos i murieron roas de trescientos liberales i he- 
chos prisioneros como 8Ú0. (Oavo, pág. 850). 

Iguala (ciudad de). Nombre alterado del azteca Ihttallan, lugar que en- 
vía mensajeros, compuesto de fAua2/t| enviar mensajeros, i de lan o tlatii 
lugar de. 

La ciudad de Iguala, del Estado de Guerrero, es memorable por el 
plan de Independencia proclamada allí el día 24 de febrero de 1821, 
por los generales D. Agustín de Iturbide i D. Vicente Guerrero. Am* 
bos jefes murieron decapitados: Iturbide, en el pueblo de Padilla, del 
Estado de Tamaulipas, ' el 19 de julio de 1824; Guerrero, en Onilapa, 
de Oajaca, el día 15 de febrero de 1831. 

El plan de Iguala contiene veinticuatro artículos i funda las bases 
del nuevo gobierno que tendría provisionalmente Méjico. 

(En el salón de sesiones del H. Ayuntamiento de Ouautlade More- 
los, se halla la mesa en que se firmó dicho plan. (Mendoza, pág. 55). 

Ildefonso (colegio de San). Nombre procedente del godo, i significa 
guerrero noble, compuesto de ild, noble, i de fons o fuTiSt belicoso. 

Dice el padre Francisco Javier Alegre que este colegio se fundó en 
1583, como resultado de la unión de los colegios de San Bernardo, San 
Miguel i San Gregorio. El mismo historiador, refiriendo las disputas 
del Cabildo, de los patronos con la Compañía en 30 de julio de 1588, 
con motivo de las condiciones que ésta les exigía, según las instruccio- 
nes del padre general, Claudio Aquaviva, al mismo tiempo que refiere 
la próxima ruina del colegio de San Pedro i San Pablo, asegura que 
«los seminarios de San Bernardo i San Miguel, felizmente reunidos bajo 
el nombre de San Ildefonso, que se vio desde entonces como un presa- 
gio dichoso de su duración i de sus aumentos, florecían cada día más 
en letras i en virtud." Sin embargo del testimonio de este autor, i con- 
tra él en el expediente de visita del colegio de San Ildefonso del afio 
de 1827, fundándose en los datos que acaso ministró el archivo del 
colegio, se asienta que su fundación se hizo por el padre provincial An- 
tonio de Mendoza, con la licencia del virrei D. Alvaro Manrique de 
¿lúfiiga, fecha de 29 de julio de 1588, el 1^ de agosto del mismo afio« 
Entonces se le unió el colegio de San Bernardo, al que ya estaban uni- 
dos los de San Miguel i San Gregorio. También dice que la fundación 



PE CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 317 

se hizo con 30 colegíales, a quienes se dio manto leonado i beca mora- 
da, rector jesuita i rentas bastantes. 

En 29 de majo de 1612 expidió el Rei una cédula, en virtud de la 
cual quedó reunido al de San Ildefonso el colegio de San Pedro i San 
Pablo de la Oompsifiía. £n 1612 quedó reunido privadamente i en 17 
de enero de 1618 se hizo solemne. £1 primer rector de los colegios uni- 
dos fué el padre Diego Larios. Desde esta época empezó el colegio na- 
cional i más antiguo de San Pedro i San Pablo i San Ildefonso de Mé- 
jico a fungir con estos títulos, con justicia i de hecho adquiridos. Du- 
rante el rectorato del padre Cristóbal Escobar i Llamas (de 1727 a 
1742), fué una era brillante para este colegia Este padre fabricó el 
suntuoso edificio que ahora sirve para la * 'Escuela Preparatoria" en 
el que gastó 400,000$. El 19 de marzo de 1740, según el periódico 
"Mercurio," que sustituyó a la *'Gaceta," se estrenó concluida la facha- 
da principal con el balcón de enmedio, la imagen de San Ildefonso, ta- 
llada en piedra i las armas reales. £1 mismo día se inauguró la capilla; 
el 22 se estrenó el magnífico general con los retratos de los alumnos 
más distinguidos en el colegio. El 25 de junio de 1767 se intimó el 
decreto por el oidor comisionado D. Jacinto Martínez de la Concha. 
£1 edificio fué ocupado, los colegiales expulsados, los libros de la bi- 
blioteca facían esparcidos por las calles unos, i otros en una bodega 
baja i húmeda. En el edificio se alojó el regimiento de Fiandes. (Pérez 

Hernández). 

Otro autor dice: *^E1 6 de septiembre de 1573, en la esquina de la 

calle del Indio Tríate, cerca del colegio de jesuítas, con 30 niños dota- 
dos de otros tantos patronos, se abrió el seminario de San Pedro i Sa& 
Pablo, que hoi llaman San Ildefonso.'' (Cavo, lib. 5^, pág. 3). 
Imftg^enest rivales. Plural de imagen, nombre derivado del latín itnago^ 
imaginis, que significa representación, reproducción. 

La Yirgf'n i Santiago tomaron una parte mui activa i directa en los 
sucesos de la conquista. Santiago, en calidad de guerrero i soldado de 
caballería, abrió la marcha en la reñida batalla que tuvieron los espa- 
ñoles con los indios de Tabasco, dando tajos i reveses. Cortés no admi" 
tía la identidad, sosteniendo que el auxiliar aparecido era San Pedro, su 
especial patrono. (Gomara, Crónica, etc., cap. 20). La cuestión quedó 
indecisa. — £1 buen Bernal Díaz del Castillo la afrontó, i con candorosa 
soma dice: **pudiera ser que fueran los gloriosos apóstoles Sr. Santia- 
go ó Sr. San Pedro; e yo como pecador no fuese digno de verles; lo que 
yo entonces vi y conocí, fué a Francisco de Moría en un caballo casta- 
fio^ que venía juntamente con Cortés.'' (Hist verdadera, etc., cap. 34). 
Su segunda aparición tuvo lugar durante el alzamiento de los indios. 



3 18 DICCIÓN ABIO 



La Virgen no se manchó con sangre americana: limitábase a echar 
tierra en los ojos a los indios para que no pudieran defenderse. (Goma- 
ra, cit, cap. 105), distinguiéndose en esta táctica la Virgen de loa Re- 
medios. £u tan auténticas i autorizadas tradiciones están fundadas las 
cuatro principales historias que conocemos de su prodigiosa invención, 
i como en ellas figuran cierta competencia i celillos habidos entre la de 
los Remedios i la de Guadalupe, a causa del cacique D. Juan, quiza- 
do allí procedió el antagonismo entre ambas imágenes, distinguiéndose 
a la una con la denominación de Gachupiria i a la otra con la de Crio- 
lla^ voces que repite hasta el fastidio Oabrera en su Estyudo de Armas 
de Méjico. Asi también vinieron al fin a convertirse en bandera, la pri- 
mera de los espafioles i la segunda de los mejicanos, durante la prolon- 
gada i sangrienta guerra de independencia. La de los Remedios fué 
proclamada Capitán General i condecorada con el bastón i banda mili- 
tar. A la de Guadalupe la fusilaban en efigie como rebelde. (Durán^ 
tomo 2^ pág. 78, note 2» pág. 63). 
ImHgreneS de santos (en Jalisco). En las cercanías de Tepic, a distan- 
cia como de un cuarto de legua, por el sur, se venera una Santa Omz, 
formada sobre la superficie de la tierra. Está cercada con pared de 
piedra i cal^ i tiene la entrada por el Santuario o capilla del mismo 
nombre, entre el coro i la puerta del costado. De esta Oruz hablan 
Mota Padilla (cap. 3^), el padre Francisco Javier Alegre^ Fr. Anto- 
nio Tello, Fr. Francisco de Florencia (refiriéndose a lo que escribió co- 
mo testigo de vista el padre Antonio de Covarrubias). Por el año de 
1540 se descubrió ésta i dicen que fué de la manera siguiente: 

"Llevaba un joven una manada de yeguas por aquellos campos, las 
que repentinamente se detuvieron como espantadas. Trató de exami- 
nar la causa i a pocos pasos distinguió una cruz de hierbas o zacate, 
cuyo verdor se diferenciaba de todo el que había en aquel campa Des- 
pués de verla i reverla admirado, dio noticia a otros, que fueron luego 
movidos de devoción o de la curiosidad; mas no les causó tanta admi- 
ración por entonces, hasta que entrado mayo observaron que enmedio 
de la aridez de todo el campo se mantenía verda Continuando esta ma- 
ravilla durante veinte o más años, trataron de edificarle un templo que 
costeó D. Alonso Hernández de la Torre, i ya hablan de la existencia 
de esta capilla i de la aparición de la Oruz, los que escribían en prin- 
cipios del siglo XVII, i refieren lo mismo que hasta el presente año de 
1852 estamos viendo, es decir: '*una cruz cuya cabeza está al norte; 
cuarto al nordeste i los pies al sur, cuarto al sudeste; que se levanta 6 
dedos de la superficie de la tierra; que la de que se forma es mni dis- 
tinta de la que está en el circuito; que es mui fofa, de tal manera, que 



DE CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 319 

cargando an dedo o la mano, con facilidad se hinca o cava dentro de 
ella;'' que a pesar de esto i de las lluvias, tan copiosas en aquellos rum- 
bos, la cruz, estando como está al descubierto, se conserva después de 
más de tres siglos, sin el más mínimo detrimento; que la hierba o sa- 
cate se mantiene en todo su verdor, sea cual fuere la estación; que esa 
hierba es distinta de la que se da en todos aquellos alrededores: i ya se 
supone que nada de esto se debe a la industria humana." (Manuscrito 
remitido de Guadalajara).^ 

£m la villa de San Juan, al oriente de Guadalajara^ se venera una 
imagen que trajo Fr. Antonio de Segovia, primer custodio de la que es 
hoi provincia de Santiago de Jalisco, i uno de los primeros varones 
apostólicos que predicaron el evangelio en estos pueblos. £1 obispo D. 
Leonel de Cervantes Garbajal sacó la imagen de un hospital donde ha- 
bia estado hasta entonces i comenzó por los aflos de 1632 a 35 a pro- 
mover su devoción. £1 obispo D. Juan Ruiz Colmenero, que hizo la 
visita de la diócesis en 1649, le fabricó un templo i tuvo el placer de 
que el 22 de noviembre i 10 de diciembre de 1655 se jurase solemne- 
mente por el cabildo eclesiástico i las autoridades civiles defender el 
misterio de la Inmaculada Concepción de María. 

£1 mismo Fr. Antonio de Segovia trajo juntamente con la "Virgen 
de San Juan" la de Nuestra Señora de Zapópan. £1 primero que dio 
noticia de lo milagrosa de esta imagen, fué el cura D. Diego de Herre- 
ra en 1651. £1 obispo D. Juan Santiago Garavito, que empezó a go- 
bernar la diócesis el 7 de enero de 1677, encomendó al padre Florencia 
de la Compañía de Jesús la publicación de los milagros de la Virgen de 
Zapópan. También se veneran las imágenes de San Clemente papa, 
de Guadalupe, de San Antonio, etc., etc. (Véase Cruz de Tepic). 

Imágrenes* Carlos V remitió a la Nueva Galicia cuatro imágenes de la 
Virgen, todas iguales en sus tamaños, en ser de talla i al parecer de 
una misma advocación, con el niño Dios en los brazos i la mano dere- 
cha con demostración de tener en ella el rosario. Las recibieron los 
padres franciscanos. Colocaron una en el pueblo de Poncitlán, uno de 
los primeros poblados; otra colocaron en la iglesia catedral en el pri- 
mer altar; otra con el título de nuestra Señora de los Angeles, retuvie- 
ron para sí, en San Francisco, en Guadalajara i la cuarta es la del Ro- 
sario. 

Imprenta en Méjico (primera). Término derivado de imprimir j forma* 
do del latín imprimere, compuesto de in i primere^ oprimir, apretar* 



1 Nosotros preguntamos: ¿qué objeto ha traído la tal apariclén, o la tal cruz sólo 
existe en la imsglnación de los creyentes? 



S80 



DICCIONARIO 



Presoindamos de la errónea opinión expresada en varios escritores 
de nota, que le sefialan por fecha el afio de 1532, siendo asi que al mis- 
mo tiempo afirman que la introducción se debe al virrei D. Antonio de 
Mendoza, que no vino hasta 1535. Testimonios mui respetables asegu- 
ran que el primer libro impreso fuá la Escala espiritual de San Juan 
Olímaco; pero no nos dan su fecha, i en nuestros días nadie ha logrado 
ver un ejemplar. El libro más antiguo, de cuya existencia no hai duda, 
es^ hasta ahora, el Manital ds adultos, de 1540; pero es impreso por 
Juan Orombergor, siendo asi que Juan Pablos, que en varias ediciones 
se titula "primer impresor de Méjico," parece, por otros ducumentos, 
que no empezó a ejercer sino hasta 1542. Esta obscuridad no podrá 
disiparse sino con el hallazgo de nuevos documentos Entretanto, la 
opinión más probable, aunque no segura, es que la Escala Espiritual 
fué impresa en 1534 i de este afío data la introducción de la imprenta 
en el Nuevo Mundo. En cuanto al primero que la ejerció, queda inde- 
cisa la cuestión entre Pablos i Crojínberger, aunque parece imposible 
negarse al testimonio de crónicas casi contemporáneas en favor del pri- 
mero, i pensar, además, que se arrogaba públicamente i con todo desca- 
ro un título que no le correspondía. (Dice. Univ. de Hiat i Geog. ) 

Inipreilta de Guadalajara. El día 1^ de diciembre de 1810 marchó pa- 
ra Sonora D. José González Hermosillo, dirigido por el dominico Dr. 
Fr. Francisco de la Parra. Esta persona fué mui ^rata a Hidalgo, por- 
que dirigía la única imprenta que había on Guadalajara, la que puso a 
su disposición, i por este medio se publicaron manifíestos, proclamas i 
órdenes, que dieron el mayor impulso a la revolución, i todo lo costeó 
de su bolsillo este eclesiástico, que no quiso figurar como jefe militar, 
sino como director de la expedición. (Oavo, pág. 849). 

Iinpreilta de los insurgentes. En 1812, para generalizar el conocimien- 
to de sus planes i otros escritos en su favor, la junta ya contaba con 
imprenta en Soltepec. 

El Dr. Gos, conociendo la grave falta que el no tenerla hacía a la 
causa de la insurrección, proyectó formar caracteres de maderas, i con 
admirable empeño i diligencia los hizo por su mano, o dirigió su cons- 
trucción, i no teniendo tinta, la suplió con añil. Apenas se puede hoi 
hallar algunos ejemplares del ''Ilustrador Nacional," periódico quo Gos 
comenzó a publicar con su nueva imprenta i que deben mirarse como 
otras tantas pruebas de todo lo que es capaz el ingenio del hombre agui- 
jado por la necesidad, 

Guando se consideran estos esfuerzos del Dr. Gos i los que al mismo 
tiempo hacía D. Ramón Rayón para fabricar armas i pólvora i demás 
útiles de guerra, se pregunta con pesar: ¿qué se ha hecho este genio ia- 



DB CURI08IDADB8 HISTÓRICAS. 32 I 

^m^^^^—m^m^- ■■ II ^ü^»^— ^— - lili III I ^— »» 

ventor i fecando en recarsos, de que en aquella época dieron repetidas 
paebaa los raejicanosl 

Foco, sin embargo, podía hacerse con tan imperfecta i diminuta im- 
prenta; pero los guadalupes de Méjico consiguieron a fines de abril ga- 
nar a un tal José BeWo, oficial de la imprenta de Arizpe, quien pro- 
porcionó otros dos cajistas, i comprar una cantidad de letra que Tendió, 
sin saber el objeto, un espafiol, la que bastaba para 'componer cinco 
pliegos. Sacóse en un coche en que iban las señoras de los principales 
de la corporación, que lo eran el Dr. Díaz i los licenciados Guzmán i 
Guerra, llevándola en canastas, a pretexto de ir a hacer un con vité en 
San Ángel, i aunque el coche fué detenido en la garita, no fué recono- 
cido con cuidado, en consideración a las sefioras que en él iban. Por 
medio de esta imprenta se empezó a propagar la lectura del ''Ilustra- 
dor,** del que además se sacaban muchas copias manuscritas en Méjico, 
causando mucha inquietud al gobierno, que prohibió severamente (ban- 
do r* de junio) su circulación, i lo mismo hizo el eabildo eclesiástico, 
gobernador de la Mitra, por un edicto (3 del mismo mes), en el cual, 
bfijo el precepto de santa obediencia i do las penas establecidas en el 
. derecho canónico contra los autores, fautores i encubridores de libelos 
famosos i sediciosos, mandó a todos los fíeles que entregasen los ejem- 
plares i denunciaren a los que los tuviesen.^ A los confesores, que ins- 
truyesen a los penitentes, de la obligación en que estaban de hacerlo 
asi, i a los predicadores, que declamasen i combatiesen de«de el j)úlpi- 
to contra este periódico, que el cabildo califica de máquina infernal, 
inventada por el padre de la discordia, para desterrar del país la paz 
que el clero debía fomentar i cultivar con todo empeño. Esta activa 
persecución de las autoridades civiles i eclesiásticas ha hecho que sea 
tan difícil encontrar algún ejemplar de este periódico. (Dice. Univ. de 
Hist i Geog.) 
Iinprcilta en Aguascalíentes. Las dos primeras imprentas que huba 
en Aguascalíentes las llevaron a mediados de este siglo sus dueños D. 
Vicente Alonso Hinojosa i D. Diego Pérez Ortigosa. (González^ V^S^' 
na 189, nota). 

Imprenta en Tabasco. A mediados de 1825, D. Trinidad Flores i D. 
José María Corrales llevaron a Tabasco la primera imprenta que hubo 
en el Estado. En ella se imprimió el primer periódico tabasqueño, ti- 
tulado "El Argos.*' (Gil i Saenz, pág. 175> 

Imprenta de Orízaba. En 1838, D. Félix Mendarte estableció en 



1 \áai se incalcaban los bajos e infames vicios de la delación, del cliisme, la traición 
i todo lo más degradante al hombre! Todo por servir a un déspota. 



L- 



322 DICCIONARIO 



Orizaba la primera imprenta. £117 de septiembre de 1839 se fundó 
alli el primer periódico, que se llamó '*La Luz.^' (Arróniz, pág. 614). 

Imprenta (libertad de). £1 28 de diciembre de 1856 expidió el Con- 
greso un reglamento provisional de la libertad de imprenta, en que ían* 
daba el uso de tan preciosa garantía. La primera lei que se dio acerca 
de esto. (Méjico al través de los Siglos, tomo 5, pág. 110). 
Incendio en YiUa-Alta. Palabra originaria de la latina incendium, de- 
rivada de incendere, que significa encender. 

£n 1580, tanto la iglesia como las casas de Yilla-Alta (Oajaca), eran 
de paja. 

£1 11 de marzo de eete afio, después que el padre Fr. Alonso Gareés 
terminó el oficio de coro i la gente del pueblo se había entregado al 
descanso, una negra esclava, a eso de las diez de la noche, salió de la 
casa de su sefiora en busca de fuego por el vecindario. Halló lo que 
buscaba, i se volvía ya para su casa con un tizón encendido, en la ma- 
no, cuando a causa del viento que soplaba con fuerza, una chispa que 
£a]tó, incendió el techo inmediato. Los amos de la negra despertaron a 
la luz de las llamas, i sobrecogidos de espanto, salieron dando vooes i 
pidiendo socorro a los vecinos. Entretanto, el fuego se comunicaba de 
unos techos a otros, i ayudado del viento corrió con tal prontitud, que 
en breve tiempo toda la Villa quedó reducida a cenizas. Apenas pudie- 
ron los vecinos salvar bus vestidos, perdiendo cuanto tenían. £1 P. Crar- 
cés murió quemado. (Gay, tomo 2^, págs. 59 i 60). 

Incendio de Veracruz. En 1812 había fuera de las murallas de Ve- 
racruz una población de más de 4,000 almas; pero en 1821, cuando las 
tropas independientes, acaudilladas por el general Santa-Anna, sitia- 
ron la ciudad, el gobierno de la plaza hizo que una parte de su guarni- 
ción fuese a cometer el bárbaro atentado de incendiar el caserío que 
alli había, para que no sirviera de abrigo a los republicanos. (Lerdo de 
Tejada, tomo 3?, pág. 10). 

Incendio en Méjico. El 14 de abril de 1796, a las tres de la tarde, 
se incendió el Sagrario i se quemaron tres colaterales i ol órgano. 

de Tacuba (Aguascalientes). Más de 20,000 independientes, 
a los que se presentaron muchos de la villa, llenaban las plazas i las 
calles de Aguascalientes, convertidas en cuarteles. Se fabricó pólvora, 
ee construyó armamento, i todo se almacenó en la casa de la esquina 
de la 2^ calle de Tacuba, que daba vista al occidente i sur. El 12 de 
diciembre de 1810, el pueblo i el ejército solemnizaban la fiesta da la 
Virgen de Guadalupe, cuya imagen ostentaba la bandera de los patrio- 
tas, cuando un suceso inesperado, espantoso, vino a turbar la coman 
alegría. Se había incendiado el gran depósito do pólvora i armas, i el 



DE CURIOSIDADES HI8TÓB1CA8. 328 

Toraz elemento amenazaba consumir toda la población! Pereció la guar- 
dia; loa soldados que la formaban habían sido arrojados a gran distaír* 
eia o sepultados en los escombros. Cadáveres por todas partes, cuerpos 
mutilados. Multitud de hombres i mujeres corrían en busca de los se* 
res más queridos. Más de mil personas perecieron víctimas del in- 
cendio. 

Se dice que sospechando el general D. Juan Allende que dos espa- 
ñoles fueron los autores del incendio, mandó que los fusilaran. (Gon- 
zález, pág. 80). 

Incendio en Méjico. Las casas que llamaban de estado, pertenecien- 
tes a los descendientes de Gortés, se quemaron el 14 de febrero de 
1642. Gomo el fuego duró toda la noche, alimentado por un fuerte vien- 
to norte que soplaba, fué uno de los incendios más memorables que ha 
habido en la ciudad de Méjico. 
Incendio del Palacio de Méjico. En 1692 hubo en Méjico un terrible 
incendio. 

A consecuencia de una gran carestía hubo gran hambre. 

Se dijo que el gobierno había mandado comprar todo el maíz que 
existía en Chalco, Toluca i Gelaya. Al anochecer del día 8 de junio, la 
plebe se amotinó, i después de haber apedreado las ventanas de pala- 
cio i cometido otros insultos que no se pudieron impedir, pegó fuego al 
palacio del Virrei, a las casas de cabildo i a tiendas de ropa, de donde 
robaron todo el dinero que había. La. voz de que se quemaban las ca- 
sas de cabildo, llegó al retiro de D. Garlos de Sigüenza i Góngora. Este 
literato, honor de Méjico, excitado del amor de las letras i de la patria, 
considerando que en un momento iban a ser consumidos de las llamas 
los monumentos más preciosos de la historia antigua i moderna de los 
mejicanos, que se conservaban en aquel archivo, con sus amigos i algu- 
na gente moza i denodada, a quien dio cantidad de dinero, partió para 
la plaza, i viendo que por las piezas bajas no era dable subir al archivo, 
porque el fuego las había ocupado, puestas escaleras i forzadas las ven- 
tanas, aquellos hombres intrépidos penetraron en aquellas piezas, i 
aunque el fuego se propagaba por ellas, en medio de las llamas, asiendo 
de aquí i allí los códices i libros capitulares, los lanzaban a la plaza, i 
en este ministerio tan arriesgado continuaron hasta salvar el archivo. 
Las pérdidas se calcularon en tres millones de pesos. (Gavo, lib. 9, § 19). 
Incendio de la Goncordia. 

El 11 de febrero de 1865, el jefe francés Billault incendió la pobla- 
ción de la Goncordia (cerca de Mazatlán) por orden de Gastagnj. 

"La entrega de la población de la Goncordia a las llamas, oomo ha- 
bía sido entregado anteriormente por el coronel francés Dupin el pue- 



824 DICCIONARIO 



blo de Ozuluania, eran hechos que estaban rn contraste con las palabras 
dichas por Forey el 8 de junio de 1863 en la orden que expidió a sus 
tropas .... Decía que las familias victoriosas de Francia iban a entrar 
en la capital del antiguo Imperio de Moctezuma; pero que **en vez de 
destruir, como Hernán Cortés, iban a edificar.^' (Zamacois, tomo 17, 
pág. 824). 

Iñdé* £n el idioma tarasco, el término iru/é, significa ese. 

Después que Francisco de Ibarra fundó la villa de Durango, descu- 
brió las minas de lude, de Sefior, Barbula i Guencamé. (Mota Padilla, 
tomo 2?, pág. 31). 

Independencfat (de Yucatán). Palabra compuesta de in, que vale 
separado, i dependeneta, formado de depender^ compuesta de de i pen- 
der, término derivado del latín penderé, pender. 

En 18 de febrero de 1841 se pronunció en la cindadela de San Benito 
el coronel D. Anastasio Torrenz, i levantó una acta en la que Yucatán 
se declaraba independiente del gobierno de la Unión. Lo que se hizo 
oficialmente el 1? de enero de 1846. (Baqueiro, págs. 27 i 129). 

Independencia (calle de la). El 16 de octubre de 1856, el presidente 
D. Ignacio Oomonfort dio una orden en la que mandaba que en el tér- 
mino de quince días se abriera una calle al través del convento grande 
de San Francisco, de Méjico, i se llamase la calle de la Independencia. 
Así se hizo, sin decretarse algo que recordase la memoria de Fr. Pedro 
de Gante, Fr. Bernardiuo de Sahagún, Fr. Antonio MargiJ de Jesús i 
otros muchísimos ilustres misioneros, con quienes Méjico tiene contraída 
una deuda de eterna gratitud, cuyos cuerpos estaban sepultados en di- 
cho convento. (Rivera, tomo 1-, pág. 28). 

Indio yucateco. Es vocablo formado de india, voz derivada de indos, on, 
el río Indo (de Asia). 

*'Es el indio yucateco un monstruo, conjunto de religión e impiedad, 
de virtudes i vicios, de sagacidad i estupidez, de riqueza i miseria. Na- 
cido en el seno del cristianismo e iniciado en sus misterios, adora a la 
divinidad i respeta al sacerdote; hasta incidir en el fanatismo i la su- 
perstición, muere como si ignorase la existencia del Ser creador, pro- 
vidente i justiciero. Pésimamente, o mejor dicho, sin educación ningu- 
na, tiene idea exacta i precisa de lo bueno i de lo malo. Por desgracia 
se inclina, con más frecuencia, al mal. Con un entendimiento claro, 
aunque sin cultura, se traslucen en sus acciones i discursos algunos ras- 
gos de ingenio, empafiados con el más grosero idiotismo. Son muí cor- 
tas sus necesidades i casi nulos sus placeres. Sufre muchas privaciones. 
"No puede ver una imagen de santo o una cruz sin postrarse reve- 
rentemente ante su presencia, ni encuentra nunca un sacerdote sin 



DE CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 325 

» I ■ ■ ■ ■ ■ I I ■ 

I 
] 

quitarse el sombrero i correr presuroso a besarle la mano, que coloca 
sobre un pañuelo en señal de respeto; i con todo, no hace caso, o des- 
precia los movimientos de su conciencia. Consume la mayor parte del 
fruto de su trabajo en obras de piedad, que al cabo degeneran en devo- 
tas orj^ias. Muere sin confesar los pecados más horrendos, diciendo qtie 
va a descansar. Yo sé de algunos quei teniendo por concubinas a sus 
hermanas e hijas, lo han negado con tesón a la hora de la muerte» aun 
requeridos caritativamente por el confesor, con el conocimiento que a 
todos asiste de que este comercio criminal es por desgracia mui común 
entre ellos; i han exhalado el último suspiro con tranquilidad i sin re- 
mordimientos. No profesa tanto amor i devoción a Dios i a la Virgen 
María como a San Antonio de Padua, que es el ornamento principal 
de sus chozas. I en sus apuros o angustias, lo primero que hace es en- 
cenderle velas a éste: si logra su objeto, bien; si no, lo castiga. Si la 
mucha lluvia es causa de que se pierda la cosecha, enciende su vela a 
San Antonio; como las aguas continúen, zambulle al Santo en el pozo 
o en una tina; si éste no hace el milagro de hacer que cesen las lluviaSi 
recibe del indio, en castigo, 25 latigazos. Si por la mucha seca so le está 
perdiendo la sementera, hace lo mismo: principia con sus velas i roga- 
tivas; si no llueve, pone al Santo el sol, i como continúe la falta de llu- 
via, castiga a San Antonio con otros 25 cuerazos. 

''Es incapaz de robarse un peso, i se roba cuatro veces dos reales; no 
miente i huye siempre de expresar la verdad, estudiando su fraseología 
para no verse precisado a afirmar o negar. Se le pide la hora i contes- 
ta: oreo son las tantas; se le pregunta si lloverá, i contesta: así parece^ 
puede ser; se le consulta sobre la distancia que falta pi^ra uno -llegar a 
algún lugar i sólo manifiesta qiM está o no está lejos, que media como 
un tiro de piedra^ que poco más o menos se escucharía un grito, etc.; se 
desea saber su edad i satisface diciendo: que presenció tal o cual acon^ 
tedmienio. 

"Ama al blanco i evita cuanto puede su compañía, mirando con des- 
dén i como inferiores a las suyas, las demás castas; respeta al origina- 
rio de la península española como a su señor i lo considera como su 
tirano; goza públicamente de los bienes que le ha proporcionado la ci- 
vilización, i deplora en secreto, con horror, los males que le ha traído 
la conquista; sufre resignadamente el estado de servidumbre en que 
vive, i no pierde ni un instante la esperanza de sacudir algún día el 
yugo que lo sujeta, volviendo a adquirir el dominio de su país.'' (Dice* 
Univ. de Ilist. i Geog., año de 1854). 

A las anteriores lineas copiadas en su mayor parte de la obra citada, 
podemos añadir que el carácter del indio yucateco lo ha formado el tra- 



826 DrcoioHAuío 



to que ha recibido. Si vive en la más crasa ignorancia, en la indolencia, 
sin aspiraciones, en la abyeoidn, es porqne así lo ha qaerido la inicua 
esclavitud en que ha permanecido bajo el despotismo de unos tiranos 
que sin humanidad ni conciencia lo ha explotado i envilecido durante 
más de 300 afios. Ha sido despatriado (Oogolludo, tomo 2^, lib. 7, 
cap. IX, pág. 50), vendido por esclavo i asesinado de la manera más 
infama (Véase Baqueiro, Ensayo Histórico sobre la revolución de Yu- 
catán). Dice este escritor yucateco: "En menos de un mea (en 1847) el 
consejo ordinario de guerra de la Oapital había juzgado i sentenciado 
a más de 200 presos (indios) traídos de los pueblos del interior, por no 
haber allí el número suficiente de oficiales para formar dicho tribunal. 
Habían sido fusilados Dionisio Matu, cacique de Ohicxulub, Manuel 
May i su hijo Lucio (vecinos del mismo pueblo), el primero en Oonkal 
i los otros dos en Chicxulub; la misma suerte corrieron el cacique^ el es- 
cribano i el maestro de capilla de Motul, el cacique de Acanqueh, ade- 
más de 108 que habían sido conducidos al presidio de Campeche i 14 
desterrados a Yeracruz. No diré que no existiese, al menos en la parte 
oriental del Estado, una gran fracción de indios que se había rebelado 
contra los blancos; pero de esto a considerar que todos estaban compro- 
metidos, sirviendo el más insignificante pretexto para reducirlos a pri- 
sión, llevarlos a la picota, exponerlos a la vergüenza pública i muchas 
veces, después de todo, conducirlos al patíbulo, había una diferencia 
enorme. (Tomo 1^, cap. VII, jpag. 264). Véase Tzab, 

Inclios (triste condición de los). Plural de indio. En 1532, la Real Au- 
diencia de Méjico hizo revalidar las resoluciones de quitar a los clérigos 
sus repartimientos, proveyéndoles de congrua, i de herrar a sus indios. 
Ya desde la conquista estos eclesiásticos, que debían emplearse en la 
conversión de aquellos naturales, se habían hecho encomenderos, i más 
eran comerciantes que clérigos. (Oavo, lib. III, § G). 

Inditas (convento do las). Plural de indita, diminutivo femenino de 
indio. 

El obispo D. Juan Francisco de Oastañiza fundó el convento de las 
inditas de la Esperanza, de Méjico, dejándole una parte de sus bienes. 
(Alfaro i Pifia, pág. 319). 

Indulto* Del supino latino induUum, de indulgere^ ser benigno. 

Decidido Morelos a evacuar a Ouauhtla de Amilpa, dio orden el día 
28 de abril de 1812 para que desde esa noche no corriera la palabra en 
su campo. El 30 hizo Calleja sefia desde el suyo para que cesara el fue- 
go. Después llegó al Baluarte del Agua D. Manuel Oalápiz, alférez de 
. granaderos del provincial de Méjico, con indulto para Morelos, Galea- 
na i Bravo. Al reverso cont(.^stó Morelos, diciendo, que él, por su parte, 



DB CURIOSIDADBS HIBTÓBICAS. 327 

otorgaba igual gracia al general español D. Félix M* Oalleja. (Basta- 
mante, tomo 2^, pág. 71). 
Inés (convento de Santa). En francés i catalán (ignés, del latín agnes^ íor. 
mado del griego hagnos, inocente, puro, casto. (Monlau). 

En el afio de 1600 fué fondado el convento de Santa Inés por reli- 
giosas de la Concepción. En 1861 había 17 religiosas que el 13 de 
febrero se pasaron al de Santa Teresa. 
iBg^enio de azúcar en Nueva Espafia (primer). Del latín ingenium, tér- 
mino compuesto de «n, i genere, ginere, engendrar. 

£1 'primer ingenio que hubo en Nueva Espafia lo mandó fundar el 
▼irrei Mendoza a una legua de Orizaba, en el lugar que Cortés había 
ofrecido a Bernal Díaz del Castillo. (Fist verdadera de la Oonq. de la 
Nueva Espafia, cap. 160, pág. 166). 

Ingenio en Yucatán. En 1549 decía la relación hecha al Emperador 
en el Real Consejo de Indias: 

*'£ que asimismo somos informados, que el dicho Adelantado Mon- 
if'jo en Champoton hace un ingenio de laucar e para él ha tomado e 
toma la tierra a los indios de aquella provincia i les quita sus labran, 
zas." (Cogolludo, tomo 1^, lib. 5^, cap. 10). 
iBl^enios* Plural de ingenio. 

"Ansi mesmo, somos jnformados de que en muchas partes de la 
Nueva Espafia, ay tierras muy buenas e aparejadas para poner cafias 
de azúcar y hazer yngenios, porque son tierras templadas y de mucha 
agua, ansí cerca de la Mar del Norte como a la Costa de la Mar del 
Sur. Procurareis que algunas personas se encarguen de hazer algunos 
yngenios de azúcar, e favorecerlos eys en lo que buenamente se podiese 
hazer, dándola tierrras donde hagan los yngenios y planten las cafias, 
las que pareciesen ser combinientes para ello, con que sea sin ningún 
perjuicio de los indios; y an de entender que an de tener negros para 
servicio de sus yngenios sin que en ello entiendan los indios, so graves 
penas." ("Lo que el Virrey e Gobernador de la Nueva Espafia y sus 
Provincias, etc., etc. A de hazer en dicha Tierra. Fecha en la Villa de 
Valladolid a 16 días del mes de abril de 1550 afios. — Yo la Reyna.") 
(Docum. del Arch. de Indias, tomo 23^ pág. 532). 
InQUisiciÓll en Méjico. Palabra derivada de inquirir, escudrifiar, in- 
dagar^ significa pesquisa, indagación, fiscalización. 

El P. Rodríguez en su Compendio hiatoriali asienta que el Papa 
constituyó inquisidores a los obispos recien nombrados en América. 
En 1527 se dio en Nueva Espafia providencia de cumplimentar mna 
cédula del Emperador para arrojar del reino a los judíos o sus descen- 
dientes i a los condenados por la Inquisición, embarcándose, al efecto. 



L. 



kt"-, .- 



H 

: 



S28 DICOIONABIO 



los qae hubiere, .con prohibición conminatoria de volver a América. El 
Lie. Marcos Aguilar vino a Nueva Espafia con el encargo de "enten« 
der en las cosas tocante al Santo Oficio de la Inquisición;'' el visitador 
D. Francisco Tello de Sandoval, que vino en tiempo del virrei Mendo- 
za, traia la encomienda que durante su visita ejerciese las atribuciones 
de inquisidor; Fr. Antonio Daza, en la crónica de la provincia de fran- 
ciscanos, asegura que Fr. Martin de Valencia ejerció el cargo de inqui- 
sidor. Según Herrera, en el gobierno de la segunda audiencia se cele- 
bró una junta en Méjico, de la que fué presidente D. Sebastián Ramí- 
rez de Fuenleal, obispo de la Española, i asistieron los oidores Salmerón, 
Mftldosado, Ceinos i Quiroga, el conquistador D. Hernando Cortés, el 
arzobispo Zumárraga, los dos prelados de Santo Domingo i San Fran- 
cisco, con dos frailes de cada religión en su compafiía, Diego Fernán- 
dez de Proaño (alguacil mayor), Bernardino Vázquez de Tapia (segi- 
dor), Francisco Ordóñez i Bernardino de Santa Olara (vecinos). En es. 
ta junta se determinó '^que había gran necesidad de que se pusiese el 
Santo Oficio de la Inquisición, por el comercio de los extranjeros i por 
los muchos corsarios que platicaban por las costas, que podían intro- 
ducir sus malas costumbres en los naturales i en los castellanos, que 
por la gracia de Dios se conservaban libres del pésimo contagio de la 
herejía, i tanto era más necesario, cuanto los pueblos castellanos esta- 
ban unos de otros mui remotos i apartados." 

Por cédula real, fecha a 16 de agosto de 1570, se ordena a la ciudad 
que **por cuanto el reverendo en Cristo padre cardenal de Sigüenza, 
presidente del consejo e inquisidor general, nombró inquisidor a D. Pe- 
dro Moya de Contreras i Lie. Juan Cervantes, se les dé para ellos i sus 
familias buenas posada», qut¿ no sean mesones, i la ropa que hubieren 
menester, sin dineros, i todos los otros bastimentos i cosas necesarias 
por sus dineros." Así el año siguiente de 1571 se fundó en Méjico el 
horrible i odioso tribunal. 

"Ha celebrado (dice el Dice. Univ. de Hist. i Geog., de donde toma- 
mos estos apuntes) autos generales i particulares de fe, con notable 
grandeza de autoridad i concurso, quedando en todos la fe católica i 
verdad con victoria." ¡De manera que la creencia se imponía por me- 
dio del terror i de horrorosos suplicios! 

Si la creencia nace de la convicción, {^cómo ha de ser posible que las 
torturas, los suplicios, los tormentos, formen creyentesl ¿Oómo había de 
convencerse el que moría quemado en el brasero de la Inquisiciónl Eran 
tan crueles los inquisidores que *'las cenizas de los que morían quenia- 
dos se echaban en la acequia (albañal) o ciénaga que estaba detrás de 



DB CURIOSIDADES HISTÓRICAS. 329 

San Diego^ en lo que ahora es jardín de Tolsa.'' (Alamán, Diserta- 
ción, etc.) 

El fiscal Bonilla, según Fr. Juan de Torqnemada, ascendió a inqui- 
sidor en 1578, i fué nombrado fiscal en su reemplazo el Lie. Alonso 
de Granero, a quien, el afio siguiente de 1574, ascendió a inquisidor el 
cardenal D. Gaspar de Quiroga, arzobispo de Toledo e inquisidor gene* 
ral, i en su lugar de fiscal fué electo el Lie. Santos García, que en 1576, 
a su vez, subió a inquisidor. Gramero fué después obispo de Charcas i 
García de Guadalajara. 

Parece que la Inquisición se fundó en el primer convento de los do- 
minicos, puesto que consta que loa religiosos de Santo Domingo dona- 
ron para el efecto su casa contigua al edificio. 
Inquisición (suplicios de la). El primer acto de crueldad que, con el 
nombre de auto de fe, celebró en Nueva España el tribunal de la ''San- 
ta Inquisición," fué (según ol testimonio de Fr. Juan de Torquemada) 
el afio de 1574, en la plaza del marqués del Valle, entre la puerta del 
Perdón de la iglesia mayor i casas de Cortés. Fué mui solemne i auto- 
rizado, i como el primero hubo un gran concurso, así de habitantes de 
la ciudad como de locr forasteros: 63 fueron penitenciados, 21 reconci- 
liados en persona por la secta de Martín Lutero, 5 relegados por la 
misma herejía i entregados al brazo secular para ser quemados i los de- 
más de diversos delitos. 

En 1575, según el mismo Torquemada, hubo otro auto de fe; i de es- 
ta fecha a 1593, se celebraron 7. En 1596 se verificó el décimo, el do- 
mingo 2- de Adviento, frente a las casas de cabildo. Presidieron el au- 
to, el 8 de diciembre, los inquisidores D. Bartolomé Lobo, Guerrero i 
D. Alonso de Peralta, electo a la sazón, el primer obispo del nuevo rei- 
no, i el otro, que después fué obispo de Charcas. Hubo 67 penados. El 
25 de marzo de 1602 se celebró otro auto en la plaza mayor, en el que 
salieron más de ciento, muchos de ellos relajados i uno quemado vivo. 

En 1605 hubo un auto de fe en Santo Domingo, en el que el tribu* 
nal dio gracias a la ciudad por su asistencia i "de ser amiga del tri. 
bunal.'^ 

Puede asegurarse que durante dos centurias, no pasaba afio sin uno. 
Entre los notables pueden citarse el de 1646, celebrado en el atrio del 
convento de Santo Domingo, en el que hubo 21 penitenciados que sa- 
lieron con corozas, soga i vela verde, por judaizantes. De éstos, 12 eran 
de Portugal, uno de Málaga, dos de Castilla, dos de Méjico i cuatro de ' 
Veracruz. El 23 dé enero de 1647 hubo otro auto sangriento. El 30 
de marzo de 1648 se celebró en la iglesia de la Profesa, en el que sa- 
lieron 28 víctimas. En él fueron condenados Martín Garatuza a 200 

92 



880 DICCÍOHABIM 



azotes i cinco afios de galera, i Fr. Gaapav Alfar a 300 azotes i g;alera 
perpetua. 

En 11 de enero de 1649 se hizo el pregón de un famoso auto que ^o 
celebró en la plaza del Volador el 11 de abril de aquel afio. (Véase el 
articulo siguiente). 
In^llllfilclóll (un auto de fe de la). Para que algunos tengan idea de 
eómo celebraba el Santo Oficio sus caritativos autos, copiamos esta su- 
cinta relación: 

El 11 de enero de 1649 se hizo el pregón i publicación del auto que 
se trataba de celebrar en la plaza del Volador, de Méjico. Para este 
anuncio salió el alguacil mayor, D. Juan Aguirre de Soaznabar, acom- 
pañado de \a nobleza de Méjico, en caballos ricamente enjaezados, de 
los ministros del tribunal i precedidos de las trompas i atabales. A las 
puertas del tribunal, arzobispado, palacio, diputación, i en la calle de 
Tacuba, se pregonó el edicto del tenor siguiente: 

*'E1' Santo Oficio de la Inquisición hace saber a todos los fíeles cris- 
tianos, estantes i habitantes en esta ciudad de Méjico i fuera de ella, 
cómo celebra auto general de fe, para exaltación de nuestra santa fo 
católica, a 11 días del mes de abril de este presente afio de 1649, en 
la plaza del Volador, de esta ciudad, para que acudan a él los fieles ca- 
tólicos, ganen las indulgencias que los Sumos Pontífices han concedido 
a los que se hallen a semejantes actos, que se manda pregonar para que 
llegue a noticia de todos.'' 

Este edicto se publicó el mismo día en todos los lugares del reino, 
aun en los más apartados. Luego se remató, en pública subasta, ia cons- 
trucción del tablado por Marcos de Moya, i como encargado de las obras- 
del Santo Oficio, Bartolomé Bernal, en 7,000 pesos el teatro i 2,880 
pesos la vela, a las que se añadieron cantidades no pequeñas por otros 
aumentos. En los tres meses que duró la fábrica, hubo excomunión 
para los curiosos; pero muchos lograron licencia. Tuvo todo el teatro 
56 varas de longitud, 48 de latitud i 8 de alta En sus cuatro ángulos 
se levantaron otros tantos tablados, de una vara i cuarto más altos que 
el principal, dos de 56 varas i dos de 28 de latitud i todos cuatro de 6 
varas de anchura. Un tablado arrimado al convento de Porta Coeli, 
en el que se dispuso alojamientos para los jueces i se les dio comunic»- 
eión destruyendo una ventana, de la misma longitud de 56 varas i 4 
i media de ancho, se dispuso para que en su medianía, sobre una facha- 
da de 17 varas i un arco de 7 varas de alto, sobre una tercia de más 
arriba que el resto, se colocase el dosel negro con las armas reales bor- 
dadas de oro, mesa revestida de terciopelo negro, almohadas i sillas co- 
rrespondientes i recado de escribir de plata para el tribunal. Esta fa- 



j 



DB CUBI0aiÍ)ADVS HISTÓBICAS. 331 

• 

ehada se adornó con 8 columnas jaspeadas i en su frontis el texto de 
San Juan que debía servir de tema del sermón, i que era el evangelio 
de la Dominica in albis, día del auto. A este fin se pidió a su autor: 
Pétx vohis^ et ostendit eis manua et latus. 

Sobre el arco se pusieron las armas del papa reinante Inocencio X, 
oon la tiara i las llaves, i haciendo lado a la tarja, dos estatuas de la 
Ed i la Justicia, i dos muchachos portando armas de Santo Domingo i 
la Inquisición. Del lado de la universidad se elevó la media naranja 
con asientos para los reos, sostenida por cuatro arcos decorados con los 
escudos de Santo Domingo, Inquisición i San Pedro mártir. En el cen- 
tro se colocó una cruz de verde i oro, i de esta media naranja partía 
una crujía hasta el centro de todo el tablado, donde estaba colocado el 
cadalso o asiento para que cada reo oyese su causa i sentencia alterna- 
tivamente. Enfrente a la media naranja, se puso el altar para la cruz 
verde i dos palpitos, uno para el sermón i otro para la lectura de cau- 
sas, comunicados ambos i con la mesa de los secretarios por crujía. Dos 
escaleras, una del lado de la Universidad, para loa reos, i otra del de 
los Flamencos para los inquisidores, daban paso al tablado, así de cor- 
poraciones como de gente principal, caballeros i señoras. Sobre los ta- 
blados referidos había otros, como dice la relación del auto^ para 16,000 
personas. La vela tenía 4,300 varas de lienzo, todo se adornó con col- 
gaduras mui buenas, de terciopelo carmesí i otras, asientos cómodos i 
decentes, blandones de plata, etc. 

Concluida la obra i hechos por el tribunal los convites convenientes 
de autoridades i corporaciones, se procedió a la solemnidad. El sábado 
in albis, desde la mañana estuvo colocada la célebre cruz verde en .la 
iglesia de Santo Domingo. Hablando el Sr. Alamán de esta cruz, dice 
que hasta poco antes de que él escribiera su obra, se hallaba colgada en 
la portería del citado convento. 

A las tres i media de la tarde de dicho día sábado, empezó el tañido 
lúgubre de todas las campanas de la ciudad, en señal de duelo i roga- 
tiva por la pertinacia de los reos e impetrando de Dios misericordia 
para sus almas. Luego que hubo comenzado el clamoreo dicho, salió la 
procesión. Delante de doce alabarderos de librea, seguíanse los minis- 
tros de vara i familiares del Mbunal, los comisarios con bastones do- 
rados, la nobleza i caballeros de órdenes militares, ricamente vestidos, 
i al tiltimo el Sr. Don Hernando Altamirano i Oastilla, conde de San- 
tiago, llevando el estandarte cuyas borlas sostenían dos caballeros de 
Oalatrava i Santiago^ sobrinos del arzobispo. Detrás del conde de San- 
tiagOi seguía su hijo D. Juan, adelantado de Filipinas i el alguacil ma- 
yor del Santo Oficio, D« Juan Soaznabar i Aguirre. 



332 DICOIOVARIO 



El aator de esta relación inserta un episodio relativo a la casa de les 
condes de Santiago, que siempre había tenido la honra de llerar el es- 
tandarte de la Inquisición en caso^ análogos^ i al efecto cita el primer 
anto de 1574, en que lo sacó Dit^^o de Ibarra, caballero de la cmz de 
Santiago i^abuelo de la condesa de Santiago, D^ María de Yelasco, pri- 
ma i mujer de D. Hernando Altaoiirano. En 1600, segunda ves que 
salió estandarte, lo sacó D. Juan Altamirano, padre de D. Hernando. 

Después del estandarte caminaban las comunidades de religiosos, mee- 
ciados entre sí, luego los consultores i calificadores del tribunal, con sus 
insignias, después la religión de predicadores con vela en mano i a su 
cabeza el padre prior, llevando la cruz verde, de tres metros de alto i 
dos de brazo, ^ con un velo negro pendiente de los brazos. La capilla de 
coro de la catedral iba entonando el himno de la Santa Oruz VeoBÍUa 
RegÍ9, La procesión fué llevada por las calles, plaza de Santo Domin- 
go, vuelta a la Encamación hasta seguir la línea recta por el Reloj al 
Volador. El concurso fué extraordinario, pues llenaba este tránsito 
tanto este día como el siguiente. Los coches se quedaban desuncidos 
en las bocacalles toda la noche i por no perder el lugar, i sin que esta 
muchedumbre hiciese falta en el tablado, plaza i azotea contiguas. La 
afluencia de gente fué tal^ que vinieron forasteros de 200 i 300 leguas 
de distancia de la capital, atraídos por la curiosidad de tan grande es- 
pectáculo (i por ganar las indulgencias que se ofrecieron al que asis- 
tiera al asesinato), que parecía (en frases del historiador) que toda la 
Nueva Espafia se había quedado desierta i concentrádose en la ciudad 
de Méjico. Llegada la procesión al tablado, que fué ya de noche, se co- 
^locó en su altar la env», i recitaron las preces i oraciones de costumbra 
Todo el tablado estaba iluminado por cien cirios de cuatro pábilos i 
una multitud inaudita de cirios de distintos tamaños i proporciones. 
Los dominicos velaron toda la noche la cruz, rezando a prima noche el 
rosario i a la media maitines, después de los cuales se empezaron a de- 
cir misas hasta el comienzo del auto, que oyeron los muchos que se que- 
daron en el tablado toda la noche. Las cinco compañías del batallón de 
la ciudad, levantadas al efecto^ i la de soldados de Barlovento, forma- 
ron valla i patrullaron para evitar desórdenes. Mientras, los inquisi- 
dores llamaron sacerdotes, religiosos i seculares para disponer a los re- 
lajados, i tomándoles el correspondiente juramento de sigilo i demás, 
los bajaron dos inquisidores» cada uno una parte de los confesores por 
dos distintos tramos a las cárceles, donde notificaron su sentencia a los 



1 Debe de ser la misma que está en la eF^uina de la calle a que se ba dado el nom- 
bre de Graz Terde. 



DB CÜRIOSIDADKS HISTÓRIOáS. 333 

relujados, i les dejaron a los padres toda la noche, i ellos, completamen- 
te asegurados. Los dichos reos eran catorce, i una, llamada dofia Isabel 
Núfiez, pidió dos audiencias, una que duró de las nueve a las dies de la 
noche i otra de la una a las tres de la mañana, de las que resultó que 
no se ejecutó con sus compañeros, sino que se difirió su isentencia hasta 
el 21 de abril que, en un auto adicional en la iglesia de Santo Domingo, 
se le conmutó juntamente con otra, Leonor Vázquez, a 200 azotes i a 
sambenito perpetuo. A las tres de la mañana oyeron misa los inquisi- 
dores i parte de los padres auxiliantes de reos con los familiares i de- 
más oficiales del tribunal. 

En seguida se dijo otra misa para la otra parte de los padres i los 
que no pudieron oír la primera. A las cuatro llegó el arzobispo D. Juan 
de Mañosea, visitador del tribunal, i que como tal había do presidir el 
auto. £1 Sr. don Marcos de Torres i Rueda, obispo de Yucatán i a la 
sazón virrei i gobernador, no pudo asistir por su enfermedad, de la que 
a poco falleció^ habiéndose el día antes, 8 de abril, sacramentado. Por 
la misma causa no pudo la audiencia ocuparse en el auto. Desayunados 
los reos, se procedió mui de madrugada por los mismos inquisidores a 
hacer la entrega formal de ellos a las parcialidades de indios diputados 
para el caso, i según el ofrecimiento que al tribunal hicieron de sus per- 
sonas. Al amanecer empezó a salir la procesión de los reos. Iban de- 
lante 16 familiares de vara, luego las cruces del Sagrario, Santa Cata- 
rina Mártir i Santa Yeracruz, con mangas negras, los curas i sus clé- 
rigos. £1 Lie. Guijo añade que llevaban tres misales, tros ceremoniales 
i tres cruces pequeñas. Seguían luego las estataas de los reos muertos 
o prófugos en número de 67 i 23 cajas de sus huesos, después los 40 re- 
conciliados, con sambenitos de media i entera arpa, sogas, coroza i ve- 
la verde cada uno, con el padrino que le tocó; en seguida los 13 reos 
relajados con sus dos confesores cada uno, corozas de llamas i demás 
insignias dn reglamento. El alcalde con bastón negro, a pie, i a caballo 
un gran acompañamiento de ministros que conducían una acémila en- 
jaezada i con campanillas de plata, que a lomos llevaba una caja de 
nácar i embutidos del Japón que encerraba las causas, i a los lados de 
la caja iban las varas de la reconciliación, cubierto todo con un telliz 
de terciopelo carmesí, doce alabarderos, el alguacil mayor i el secreta- 
rio D. Eugenio de Saravia, a caballo, cerraba la procesión, que fué 
acompañada desde su salida del clamor de las campanas. La ruta da 
ella faé la misma que la de la Oruz Yerde, i entró en el tablado, como 
hemos dicho, por la escalera de la Universidad. Acto continuo, a la sa- 
Hda de los reos salió la procesión de los señores, todos a caballo, príme- 
'^iro los familiares i la nobleza, luego el consulado, el claustro de docto- 



334 DiCCiOVABIO 



reí, los doñ cabildos con su pértigo i msceros, yendo el eclesiástico a la 
derecha i presidiendo al secular el corregidor D. Jerónimo Bafinelos, 
general, i del hábito de Alcántara, después el tribunal, yendo el fiscal 
D. Antonio Gabiola con el estandarte i el inquisidor D. Bernabé de la 
Higuera i Amarilla. En su compafKa, i detrás^ el Sefior Arzobispo, i a 
su derecha el inquisidor declino D. Francisco Estrada i Escobedo, i a 
la izquierda el 8r. D. Juan Saenz de Mafiosca. A continuación el con- 
tador del tribunal, el abogado fiscal, a caballo, i los capellanes i demás 
familias, a pie. Cerraba el todo el coche del Arzobispo i los de los de- 
más sefiores. Esta segunda procesión o paseo se hizo por. las callea de 
Santo Domingo, portal^ a dar vuelta por el Arco de San Agustín para 
Porta CoelL 

Cerca de las siete comenzó el auto. Sentados los sefiores, hecha la re- 
verencia a la cruz, hicieron la protesta de la fe por el cabildo eclesiás- 
tico, su tesorero i provisor D. Pedro Barrientes; por el secular, el co- 
rregidor i por todos los circunstantes, el secretario del tribunal, minis- 
trando las cruces i misales para el auto los clérigos de las parroquias 
antedichas. Luego se leyó por el secretario la bula de S. Pío Y, de 
FroUgendia, en la que constan las gracias e indulgencias concedidas 
por S. S. al tribunal de la Inquisición, a sus auxiliares i concurrentes 
a sus autos. En seguida predicó su sermón el Sr. D. Nicolás de la To- 
rre, deán de la metropolitana i obispo electo de Santiago de Cuba. Con- 
cluido el sermón, empezó la lectura de las causas de los relajadoSi i por 
cuanto debían quedar concluidas a las tres de la tarde, se abreviaron 
las de las estatuas, tocando la campanilla el arzobispo Presidente. Du- 
rante la lectura pidieron audiencia cuatro relajadlos, que el inquisidor 
Higuera les dio, i de resultas de ellas se dio también audiencia a Ca- 
talina Enriques; pero no hubo motivo de reconciliación, pues fueron 
quemados dichos relajados. A las tres, en efecto, se hizo la entrega al 
corregidor, de los reos, por el alguacil mayor i secretario, recomen- 
dándole usase de piedad, por mera fórmula. El corregidor se fué inme- 
diatamente a un tablado que se puso en la diputación, donde asenté 
su tribunal i con consulta de su asesor sentenció a doce de los relaja- 
dos a ser quemados después de habérseles dado garrote, i a Tomás 
Trevifio de Sobremonte por sus blasfemias i pertinacia, a ser quemado 
vivo. Acto continuo fueron conducidos los ajusticiados, en bestias de 
alabarda, como entonces se practicaba, hasta el lugar del brasero que, 
como se ha dicho, estaba junto a San Diego. Trevifio, según la reladóa 
del auto^ fué menester mudarle varias bestias, pues la primera coreo* 
veaba en demasía, hasta que se puso sobre un caballo mui flaco. B^ero 
tnmbién que el indio que llevaba el animal, exhortaba al reo ayredu- 



DE CDRI08IDAPE8 HISTÓRICAS. 835 

cirse i de vez en cuando le daba trompones en la boca por sus malas 
palabras, cosa que en medio de lo horrible, presenta mucho de ridíca- 
lo. Llegados al brasero les salió al encuentro el Sefior de la Miserioor- 
dia, como se acostumbraba con todos los ajusticiados, hasta nuestrod 
días. Ejecutados que fueron se les arrimó lefia a las estatuas i huesos. 
Trevifio, como se ha dicho, fué quemado vivo. Dicen que él mismo, oon 
los pies, atraía a sí la lefia, i que los muchachos i gente del pueblo le ti- 
raban piedras i los soldados de balazos, ^ hasta que fué consumido. El 
suplicio duró hasta las siete de la noche. Fué mucha la gente que lo pre- 
sencia Toda la Alameda, hasta las copas de los árboles, estaba ocupa- 
da i se contaron hasta 500 coches. 

El fuego duró hasta acabar los restos de todos los sentenciados, sus 
huesos i estatuas, i al día siguiente se llevaron las cenizas a la cié- 
naga, a medio día, en carretones, por orden del corregidor. A las siete 
de la noche se iluminó el tablado, concluyó la lectura de las causas i 
entonces sacaron a los reconciliados. £1 clamor de las campanas, que 
siguieron la sefial de las de Porta Coeli, anunció el acto. El inquisidor 
decano, con st^brepelliz i estola, asistido de los curas, procedió, según lo 
escrito en el ritual, a la abjurf^ión, reconciliación i alza de censuras a 
los penitentes. El secretario hacia las preguntas del credo que contes- 
tabaA los reos i circunstantes, i lo mismo les leyó, repitiendo ellos la ab- 
juración 

El oficiante, cantó las oraciones mientras los clérigos daban con las 
varas a las penitentes; concluido esto les quitaron los velos a las cruces 
i se repicó generalmente. Iios reos e inquisidores volvieron prooesio- 
nalmente en el orden que habían venido. £1 día siguiente, lunes, se 
cumplió la pena de los azotes con los pregones i cabalgata de costum- 
bre. El 2 1 fué la reconciliación de los dos reos (de que ya se habló) en 
Santo Domingo, i asi se termino este celebérrimo auto. 

Fueron en él sentenciados 107 reos, a saber: 13 en personas relaja- 
dos al brazo secular (7 hombresj 6 mujeres: 8 por relapsos i 5 por im- 
penitentes). De éstos, 5 eran de Portugal, 2 de Oastilla, 2 de Málaga, 
2 de Sevilla i 2 de Méjico. Entre éstos figura el famoso Tomás Treri- 
fio de Sobremonte, natural de Castilla. Entre los «argos de su causa 
hai el curioso de que se comunicaba en las cárceles en lengua mefieana 
i en ella maldecía a la Inquisición^ a los reyes, al p^pa i demás que ha- 



I jQaé ejemplo de caridad, qué educación se le daba al pueblo! ¡ Ah malrados, qae 
«a ttoaabre de Dios quem&bais a los que teufan valor de expresar sus ideas i no que- 
mabais a los hipócritas i a los asesinos que coadyavabao a vuestras iniqaidadesf {4li 
gobtomo infame, que castigabais los hechos de conciencia interna! 



836 DICCIONABIO 



bian fundado el odioso tribuo&L Se portó tan rebelde que hasta sn si^ 
gra, Leonor Núfiez (también relajada), le dijo quQ le dolía por 6a alma 
de verlo tan iracundo. Simón Montero también se portó mui siuTer- 
güenza, oyendo su sentencia: se puso a danzar i en el patíbulo reclama 
que los asientos no estuvieron cómodos. Antonio Baez Tirado era ju- 
dío de cuenta, sacerdote de ellos, i decía que los cristianos eran unas 
bestias, aplicándoles el paalmo Sieui equuM et mulu8, Gonzalo Flores 
pidió audiencia un día a deshoras de la noche por molestara los inqui- 
sidores, i otorgada, fué para afirmarse en que quería vivir i morir en 
su secta. Se fingió loco; pero los médicos opinaron que su demenda era 
simulada, lo mismo que la de su compañero Gonzalo Baez que metáa 
mucho ruido en las cárceles, por lo que a veces se le castigaba, i denos- 
taba a los inquisidores llamándoles ''perros" i ''ladrones de sus hacien- 
das. " Una dofía Catalina Silva era tan tetfaz que en el tablado^ sus hi- 
jos i hermanos, le rogaban con lágrimas pidiese la reconciliación. Pidió 
audiencia, pero fué para más afirmarse. Ana Gómez se vanagloriaba de 
morir mártir. María Gómez era tan celosa de su lei, que por paga de 
sus liviandades exigía ayunos i otras prácticas de sus ritos. Ana de 
lieón Garbajal era mui venerada^ntre los suyos. Tenía 67 aítos i un 
cancro en el pecho que llaman zaratán, ulcerado, que se le veían las cos- 
tillas i despedía una fetidez insoportable. ^ A Leonor Ndñez, la suegra 
de Trevifio, le dijo éste: *^¡ca! madre de los Macabeos," por los muchos 
relajados que había tenido por hijos. Los relajados en las cárceles fue- 
ron 65, diez muertos en las cárceles de la Inquisición, 47 fuera de ellaa 
i 8 que se fugaron cuando sospecharon que se les perseguía. De los 10 
eran 5 hombres i 5 mujeres: 1 de nación francés, 3 de Sevilla i 6 de 
Portugal. De ellos Agustín Bojas se ahorcó en la cárcel i María Rive- 
ra se dejó morir de hambre. Dos murieron repentinamenta Blanca 
Enriques i Catalina Rivera se dejaron sacramentar, afiadiendo el sacri- 
legio a la impenitencia final. Isabel Nüfiez pidió audiencia al tiempo 
de morir i no pudo hacer ninguna confesión, i con grandes contorsio- 
nes expiró, lo que la hizo juzgar por posesa. De los muertos fuera de 
las cárceles fueron 31 hombres i 16 mujeres. La peor parte llevaba 
siempre Portugal, pues sus naturales fueron 23, andaluces 15, mejica- 
nos 4, gallegos 2, valencianos 1, de Lima 1, i 1 de Yeracruz; pero aun 
los oriundos de otras naciones siempre eran descendientes i parientes 
de portugueses.' De éstos hai notable solamente la muerte de Gonzalo 
Díaz Santillán, quien por estafar a sus correligionarios les amenasaba 
con denunciarlos i al efecto solía entrar en la casa de la Inquisición pa- 



mm 



1 ]N1 así se escapó del tormento esta infeliz, como tampoco los desgraciados loceeí 



DB CURIOSIDADES HlBTÓaiOAB. 387 

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w 

ra hacérselos creer, hasta que ellos, cansados, le dieron muerte. Isabel 
de Segpna se encontró ahorcada, sin averiguarse si por suicidio o por 
los SUJOS. Juan de Araujo murió bajo las ruinas de un templo que se 
derriba Leonor Baez, mejicana^ doncella, estaba tan imbuida en su 
oreencia, que en su cama oía músicas celestiale& El autor de la relación 
tiene la sandez de asegurar que una negrilla que allí apareció junto a 
la cama de Leonor, era el diablo que le dio esta serenata. Una D* Ma- 
yor López correspondió a su nombre^ pues murió en extrema ansiedad, 
mui respetada de los suyos. Las estatuas de relajados fugitivos fueron 
8 hombres (6 portugueses, 1 holandés i 1 madrilefio). Entre éstos fué 
notable Pedro Mercado, que compuso una comedia i en su representa- 
tión dio asientos de preferencia a los judíos sobre los católicos, lo que 
atrajo sospechas i celos. Los reconciliados fueron 2 en estatua i en per- 
sona 27 (18 hombres i 11 mujeres). Los notables de éstos fueron 1 fran- 
cés (Francisco Razen), único preso por protestante. De éste dijeron 
"que se burlaba del Papa, Inquisición i demás cosas de la Iglesia ro- 
■lana, que eran abusiones las demandas de las cofradías i en pro de los 
clérigos para recoger plata.'' Fué sentenciado a dos años de servicio en 
mn monasterio, i que en él fuese instruido en la religión. 

Sebastián Baez iba anualmente por la llave del Sagrario de Santa Isa- 
bol i asistía con mucha ostentación el jueves i viernes santo, i el sába- 
do, a la inversa, desalifiado, según los diversos motivos a que daban lu- 
gar los misterios de estos días. De éste se puede decir que se entregaba 
la llave de la iglesia a Lutero. Una D^ Juana Enríquez fué mui cono- 
cida en Méjico por sus galas, coches i demás aparatos de grandeza, en 
oompaflia de su marido Simón Baez, hijo de un carnicero i verdugo, 
oomo después se le averiguó. Murió en el hospital de Jesús el afio si- 
guiente de 1650. Un Br. Tinoco, médico de profesión, natural de Mé- 
jico, en su auto se le suspendió para siempre el ejercicio de su pro- 
fesión. Una muchacha de Ixmiquilpan, Inés Pereira, de quien decían 
los suyos había de nacer el Mesías, i la tenían mui adornada, le encen- 
dían velas, etc. Con la coroza cumplió su destino elevado. Diego Correa 
se fingió loco en la cárcel de la Inquisición i quiso matar a un ministro 
del tribunal Por este delito antes del auto se le habían recetado 200 
azotea. (Dice. Univ. de Hist i Geog.) 

InqniMción. 

En 1571, el rei Felipe II estableció en Méjico el tribunal de la In- 
quisición. Nombró inquisidor general a D. Pedro Maya de Contreras, 
aunque antes había sido nombrado inquisidor el sanguinario Muñoz, 
(Cavo, U. 6, p. 1«) 
lüfialtioldll de Martín Garatuza. 



338 mcciovABxo 



En el afio de 1646 se verificó un auto de fe en el cementerio de 
Santo Domingo, donde se puso un tablado eminente. Lo presidió don. 
Domingo Yélez de Asas. Salieron en él 40 judaizantes i una estatua; 
por otros delitos, 8. El siguiente afio se celebró otro en el atrio de la 
iglesia Catedral, a' 23 de enero. En él se reconciliaron 21 penitentes 
que salieron con corozas, soga i vela verde, por judaizantes. Dos de éñ- 
tos eran naturales de Oastilla, uno de Málaga, doce de Portugal, cua- 
tro de Yeraoruz i dos de esta Corte. 

En el auto que celebró la Santa Inquisición el 30 de marzo^ en la Ga- 
sa Profesa de la Oompañia de Jesús, salieron Fr. José de Santa Oruz, 
natural de Sevilla, cuyo delito consistía en que después de haberse fu- 
gado del convento se fingió secular i médico, i contrajo dos veces 
tñmonio, el primero en el Valle de las Amilpas, i luego, muerta la 
jer, que le dejó cuatro hijos, casó segunda vez en Puebla. 

Otro fraile, llamado Alejo de Castro, de 82 años de edad, por sospe* 
choso de mahometano. Otro de los desdichados fué un negro esclavOi 
Domingo (también llamado Mungufa), que se había casado dos veces, 
vivía su primera consorte, i que sirviendo en las cárceles de la Santa 
Inquisición había viplado el secreto de ellas llevando recados i cartas a 
las familias de los presos. Fué sentenciado a 200 azotes, seis aftoa de 
galeras, i en caso de que el tribunal no le remitiera a galeras, fuese ven- 
dido en cien pesos de oro para gastos extraordinarios del Santo Oficio. 

Fuélo asimismo a 200 azotes, por hechicera, una mulata de 60 aios, 
llamada Ana Vega, la cual, según se sospechaba, tenía pacto con el de- 
monio. Pero de todos los penitenciados ninguno más célebre que Mar- 
tín de Yillavicencio Salazar, a quien por sus trampas llamaban anos 
Martín Drogan otros, por sus maldades, Martín Lutero, i todos por sus 
Astucias, Martín Garatuza. (Ramírez Aparicio^ tomo K, págs. 78 i 79.) 



DS C I- RlOSl DA DBá HISTÓRICAS. 339 



J- 



Jftlftpa. (ciadad de). Españolizaoión de Xalapa; alteración del azteca 
Xallápan^ aufonización de XaUlápa^ nombre compuesto de asa( por 
teaUi^ arena, xalla^ arenal; tla^ partícula de signifíoación abundancia!, 
i pa, preposición equivalente a sobre: sobre el arenal. 

Población situada a 1>576§ varas fiobre el nivel del Océano, a la fal- 
da del cerro nombrado Macuiltepec. 

Se cree que el convento de San Francisco fué fundado por Cortés i 
se concluyó el afío de 1555. 

£n 1587 se verificó allí, la vez primera, la feria de las flotas. Desde 
entonces varió de aspecto, principió a tener vida aquel caserío que an- 
tes era un conjunto de chozas miserables. En 1781 obtuvo el título de 
villa, privilegio que comenzó a gozar en 1784, i por decreto de 29 de no- 
viembre de 1830 se le dio el titulo de ciudad. Su iglesia parroquial, de 
tres naves (de 55 metros de longitud, 30 de latitud i 27¿ de alto), se 
principió a edificar el afio de 1773 i tuvo de costo 42,068$ 6 reales f. 

En el hospital de San Juan de Dios, una de las fundaciones más an- 
tiguas en Jalapa, se erigió interinamente el 20 de enero de 1641 la pa- 
rroquia que por primera vez iba a ser servida por el clero secular. Fué 
asistida por frailes franciscanos hasta 1832 que se entr^ó al ajunta- 
miento. El 9 de septiembre de 1824 se convirtió la capilla en sala de 
enfermos. 
Jalapa (rendición de). El general D. Antonio López de Santa-Anna par- 
tió de Córdoba i se dirigió a Jali^pa. £1 26 de majo de 1821 se le in- 
corporó el capitán D. Joaquín Lefio, que días antes había desertado de 
aquella villa con una parte de los patriotas de la misma. Santa-Anna 
llegó a vista de Jalapa el 27, el 28 tomó sus disposiciones i por la noohe 
la atacó. Al día siguiente a las diez de la mafiana, el jefe realista Hor- 



84# DICOIONÁBIO 



begoso pidió capitulación. Por ambas partes no hubo más que cinco 
mvertoi i algunos heridos. (Dice. Univ. de Hist i Geog.) 

£1 10 de noviembre de 1866 fué tomada por el coronel republicano 
D. Ignacio B. Alatorreí qui^n se había sometido al Imperio, prome- 
tiendo no tomar las armas contra él, i en el citado afío de 1866, hacii^ 
poco tiempo se había pronunciado contra el imperio. (Rivera, tomo 2^, 
pág. 204). 

Jftlptt de Méndez. La palabra Jalpa es alteración del azteca Xalpan^ 
compuesta de xalli^ arena, i pan^ en: en el arenal. 

A la villa de Tabasco, llamada Jalpa^ se le dio la denominación de 
Méndez^ en memoria del patriota liberal D. Gregorio Méndez que nació 
en este lugar i se distinguió por haber gastado todo su capital en de- 
fensa del Estado contra la invasión francesa, que logró echar de Tabas- 
co el 27 de febrero de 1864. Murió en esta Capital el día 27 de marzo 
de 1887. 

JimiliaTe (villa de). Esta población, del Estado de TamauHpas, situa- 
da en el valle de su nombre, a corta distancia del río Guajalejo, fué 
fundada el afio de 1743, en el lugar llamado Janatnbre, 

JÍCng^ibre en Méjico (origen del). "En tiempo que governaba D. Antonio 
de Mendoza, se higo (según cuenta en su memorial que higo Diego Mu- 
fioz Camargo) la segunda navegación de la especería, en la qual ayudó 
a don Pedro de Al varado (que llamaron del Salto) fué por general de 
ella el capitán Rui López de Yillalobos, natural de la ciudad de Málaga, 
gran cosmosgrafo, j diestro en el arte del lAarear, j fue a las islas del 
Poniente; llevó quatro navios de alto bordo, vna galeota j vna fusta; 
fueron con él trecientos y ochenta hombres de guerra y otra mucha 
gente do servicio y mar. Llevaron en su compafiia cinco clérigos y 
quatro religiosos de la orden del gloríese padre san Agustín. Partieran 
de la Nueva España, del puerto de Juan Gallego, dia de Todos Santos, 
a fin del año de 1545. Fue por piloto mayor de esta Armada el maes- 
tre Oorgo, que fue el que lo fue también en la jomada que higo Maga- 
llanes, y se salvó en la nao Victoria. Fue esta navegación muí feUz, y 
desgraciada, porque casi se perdió toda sin ser de ningún efecto, por- 
que se murió casi toda la gente y quedóles mui poca, que pudiese ma- 
rear las velas, ni acudir a las cosas forgosas de la navegación. De aqui 
tomaron ocasión de decir que no podían pasar adelante, porque los bol- 
vian atrás las muchas y mui recias corrientes i vientos contraríos, que 
continuamente soplaban y que por esto los navios no podían bolver a 
esta Nueva España, y que no se podía pasar por debazo de la linea 
eqninocial; cosa contraria a lo que después acá ha, enseñado la expe- 



[ riencia. 



DI CURIOSIDADES HI8TÓEICAR. 341 

^'De los qae escaparon de esta navegación (y aportaran a la India 
de Portugal, y fueron presos de los portugueses de aquellas provincias) 
fueron vno de los religiosos, llamado frai Andrés de Urdaneta [que 
quieren decir que fué vno dé los que pasaron el estrecho con Magalla- 
nes], y García de Escalante y Guido de Laba9are8, el qual dicen que 
sacó de allá el jengibre, con gran secreto y recato, por no ser sentido 
de los que lo tratan y manejan, que lo trajo con mui gran cuidado y lo 
llevó a Oastilla, y de allí lo traxo a esta Nueva Espafia, y se sembró en 
Quauhuahuac (Ouernavaca), en la huerta de Bemardino del Castillo, 
de donde ha procedido la quantidad que ai el día de oi en las islas de 
Barlovento, en especial en la de Santo Domingo, de donde lo llevan a 
Espafia en gran cantidad y abundancia." (Fr. Juan de Torq., Monar- 
quía Indiana, tomo 1", lib. 5^, cap. XI). 

«lilotepec* Del azteca XilotepeÜ, cerro de maix, término compuesto de 
x^loüf maíz, i tepetl, cerro o montón, abundancia. 

El primer encomendero de este pueblo fué Juan Jaramillo. 

"Antes 'que el dicho Xoan Xaramillo se casase con la dicha Dofta 
Marina, tenía el dicho pueblo de XiloUpeque^ e que lo sabe porquel 
Marqués ge lo dio, yendo a la conquista del Panuco, por muchos e bue- 
nos servycioB que abia fecho a Su Magestad en la conquista e pacifica- 
ción desta Nueva España (Bernardino Vázquez de Tapia, testigo en la 
probanza en Méjico ante el escribano Juan Ugarte el 16 de mayo de 
1542." — Docum. de Indias, tomo 41, pág. 254). 

Jiménez (villa de). El apellido Jiménez es patronímico, derivado, lo 
mismo que Simenez o Simonñe^ de Simeón, nombre procedente del he- 
breo Schimeon^ oído. 

La villa de Jiménez, del Estado de Tamaulipas, fué fundada en el 
valle de su nombre por el coronel D. José Escanden, conde de Sierra 
Gorda, el 17 de febrero de 1749, con el nombre de Santander, i fué la 
capital de la colonia del Nuevo Santander hasta 1821. 

Juan de Letrán (colegio de San). El 12 de julio de 1529, el guardián del 
convento de San Francisco solicitó se le hiciese merced de un sitio gran- 
de, cercano al convento, ubicado a la otra parte del agua para que los 
muchachos naturales de esta tierra fuesen doctrinados, pudiendo haber 
casa en que estuvieran. Fué mui bien recibida la petición, i los redo- 
res, que parece habían tenido parte en inducir al guardián a que la hi- 
ciese, recogieron dinero aun de limosna para llevar a efecto la funda- 
ción del establecimiento. Se concedió el terreno i se^edificó lo quo se 
iusgó necesario para una escuela i habitación ^de algunos nifios. Aún 
boi se conserva parte de esta primitiva construcción, i es notable por 



L 



3A2 DICCI0NABI9 



ga lendllez i solidez i por sus columnas que, a pesar de tener más de 
3'362 metros de altura, son de una sola piedra. Se ooncedió el patronato 
al ayuntamiento, i el primer maestro de la escuela, en 1529, fué el padre 
Fr. Pedro Muría, religioso lego de San Francisco, conocido en la histo. 
ría por el padre Gante, a quien se debe la fundación de algún otro es- 
tablecimiento. Era, se decía, hijo natural de Garlos Y; vivía en un 
ooarto bajo en San Juan de Letrán. Por cédulas de 1548 i de 1557 se 
recomienda mucho el cuidado de este plantel de educación. A princi- 
pios de este siglo cayó el colegio en completa decadencia. El último 
rector, en 1848, fué el Lie. D. José María Lacunza. 
Jnchf m (traición de). Apellido yucateco. El caudillo rebelde Miguel 
Jnchím, cuando principiaba a sitiar la ciudad de Yalladolid (Yucatán), 
elll de marzo de 1848, escribió una carta al coronel D. Yictoríano Bi- 
Tero, jefe de aquella plaza, manifestándole *'que deseaba fuese su com- 
padre i^ además, deseaba tratar con él acerca del modo de terminar la 
guerra, para lo cual quería conferenciar en el sitio llamado Jalal^ a las 
inmediaciones de Yalladolid; añadiendo, que como seguridad de la bue- 
na fe con que procedía, en el momento que le avisara de sn salida para 
Jalal, le enviaría en rehenes 15 o 20 de los suyos, que debían perma- 
necer en la plaza principal hasta concluir las negociaciones." 

Gomo Bivero contestó que iría, Juchim envió los indios que debían 
quedar en rehenes, hecho que entusiasmó de tal modo a algunos oficiales 
de la guarnición, que se incorporaron a la comitiva que en aquel momen- 
to salía para Jalal, compuesta del jefe Rívero, el vicarío de la parroquia 
D. Manuel Antonio Sierra, los presbíteros D. Marcelino Paz, D. Ma. 
nuel de Jesús 'Pérez i D. Ramón Yales, que confiados en la palabra de 
Juchim, no tomaron ninguna precaución para su seguridad. Guando 
llegaron al sitio convenido, vieron con sorpresa que no estaba el cabecilla 
que los había llamado. En su lugar los recibió otro caudillo llamado 
Francisco Puc, rodeado de una turba insolentada. Guando Rivero pre- 
guntó por Juchim, contestó Puc: "No está aquí el comandante todavía; 
pero desde ahora les anuncio que para restablecer la paz, les va a exi- 
gir, por expresa condición, la desocupación de Yalladolid." 

En esto se presentó Juchim, con su sombrero adornado de cintas de 
▼arios colores, un rífle de sargento pendiente de una faja encamada 
que cruzaba el pecho, en donde ostentaba como escudo una hermosa ílor 
artificial, roja, todo para demostrar su alta graduación. "Buenos días, 
sefior Yicario," dijo con altivez, dirigiéndose al cura Sierra, sin aquella 
reverencia con que los de esta raza acostumbran tratar a los sacerdotes. 
Después se dirigió a los demás i les dijo: ^'Señores, no es posible que 
ustedes regresen a Yalladolid." Al oír esto una multitud de indios ar- 



DB CUBIOSIDADBA UI9TÓBICAS. 34^ 

mado8 de fasiles i machetes, rodeó a los blancos. Entonces el Vicario, 
para salvar a algunos de los que habían ido con él, dijo a Juchím: "ja 
que Yoi a permanecer con ustedes, necesito de mis paramentos sagrados 
para administrarles los sacramentos, para lo cual le suplico que vajan 
por ellos las personas siguientes: presbítero Peres i los oficiales D. Joa- 
quín Mezquita, D. Pedro ^aldívar i a otros muchos, menos al desgra- 
ciado coronel Rivero i a un hermano suyo, ni a los oficiales D. Federico 
Barrera, 1). Ensebio Oastellanos, D. Miguel Oabafias i un sargento de 
artillería, que quedaron prisioneros. También cayó en el lazo el primer 
ayudante D. Francisco Oviedo, que fué el último que concurrió a Jalal, 
después de dar libertad a los indios que habían quedado de rehenes, 
una vez que se les había obsequiado con muchos garrafones de aguar- 
diente. A las cinco de la tarde llevaban los presos al pueblo de Qitnup 
i al pasar cerca de la línea de defensa de Yalladolidj la multitud de 
indios que conducían a los presos^ gritaban a los de la plaza: *'Aquí los 
Nevamos, despídanse ustedes de elloa" Los desgraciados presos llega- 
ron a Qitnup a las oraciones de la noche. Otro de los caudillos, llamado 
Cecilio Chí^ salió a recibir los presos al cabo del pueblo. En seguida fue- 
ron encerrados en un cuarto del convento, menos el Yicarío, que deja- 
ron en una de las piezas principales, con la puerta abierta, con una 
guardia de vista. Así pasaron aquella noche los desventurados presos. 
Pasaron el día 13, pero a las oraciones de la noche se vio el desfile de 
indios de los pueblos inmediatos que concluyó al día siguiente 14. Por 
la mañana llegan unos 15 o 20 indios corpulentos i bien armados, que 
por más que el Vicario quiso, no logró impedir que entrasen en la pie- 
sa donde estal>an los presos, i los destrozaron a machetazos. Aquella 
indiada que había estado pasando toda la noche, se dirigía a tomar a 
Yalladolid. (Baqueiro, tomo 1*^ cap. IX). 



344 DICCIONARIO 



Kancabcbéa» Nombre maja que signifíca /7t¿ra tierra bermeja u Aoyo, 
o pozo de tierra colorada; compuesto de Kancab^ tierra colorada, i cAen^ 
pozo. 

El pueblo de Kancabchén (Yucatán) es memorable por ser une de 
los primeros que en 1847 se insurreccionó a favor de la ra'za indiana 
para sacudir el yugo de la esclavitud de los indios. 

Kftllcab30Itot» Nombre maja que significa cenote colorado; compues- 
to de Kancahy tierra bermeja, i de oonot^ cenote. 

El 28 de diciembre de 1847 desaparecieron los pueblos de Yacatia 
Kanoabconot, Santa María i Yaxuna, devorados por la tea de loa in- 
dios. En este último fueron asesinados seis u ocho vecinos que cajeroa 
en manos de los incendiarios. (Baqueiro, tomo I**, cap. YIII, pág. 322). 

Kuleliecbeill» Término de la lengua maja que vale al través del gvao; 
compuesto de Kuy^ ladear, atravesar, i chechen^ ga&o, arbusto oujm 
sombra causa hinchazón. 

En la hacienda llamada Kuichechem, de Yucatán, fué donie loa in- 
dios derrotaron al jefe D. Tomás Fajardo i le mataron 19 hombres el 
afio de 1847. (Baqueiro, tomo 1*, cap. IX). 

Kino (Ensebio Francisco). Este jesuíta italiano, que vino a Nueva Espa- 
fia en 1681, fué uno de los primeros misioneros en la Baja OalifoniiA. 
A fines de 1582, que partió para dicha península D. Isidro Atondoi 
llevó consigo al P. Kino i al P. Pedro Matías Crogni, que trabajaban 
en las misiones de Sonora i Sinaloa. En 1583, el 5 de abril, tomaron 
posesión del puerto llamado la Paz. De allí se pasaron los padres a la 
ensenada de San Bruno, donde comenzaron a fabricar i a reunir a kxi 
indígenas de las tribus de los eduee i didiue, que fueron los primeros 
oñstíanos. (Dice. Univ. de Hist i Geog.) 



DB OUBIOSII^ADM H18TÓBIGA8. 



Mi 



ICMknlc&ü* S0gún los indios mayas o yucatecoSi Kakalcán era nn «a- 
pitán mejicano que llegó a Yucatán, introdnjo la idolatría i la creencia 
de an Ser Creador de todas las cosas, del premio i castigo, según el 
comportamiento de cada uno. (Dócum. inéd. del Aroh. de Indias, 2^ 
serie, tomo 11, pág. 271). 



•♦-^ 



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21 



fjSf W (oindMl de). DeriTkdo de l4>go, del Ifttln ¡acia, lago. 

En 1 529 tai TÜitado el -rtXle de Aofttio, Zapotián i ChiohiisecM, q«e 
hoi M Ligoi, por PenlmfndeE Obirinoi, capitán de Nono de Qnsmáa. 
(Uetft Padillas tomo 1% oap. 4, pág. 91). 

Ln^o que U Asdieaoik qne eataba en Oompntelk ee pu6 a Qudfr 
lajan, provideiid<i, el día 16 de enero de 1663, el que le íundaM la 
villa da Santa María de loa I^go^ por lo qne D. Franoiaco Martel, al- 
calde mayor de loa llanoa de Teocaltiohe, la tundo oon 63 &milta> que 
■e dedicaron a ella, i el 26 de jvlio de aquel afio, jnntoa los fsadadom 
i alcalde mayor, procedieron a elegir alcaldes ordinarios i regidoraa. 
Pedro Marfil i Jnan SánoiieE, tneron Iob prímeroi aloaldei, i regidores 
Pedro Ctraniío, Juan de Torres Taldés, Alonso Maclas Valades, Pedro 
Hernández Ohacón i Antonio Tallero. 

I^ampaSHI. Por los afioa de 1666 fund¿ en Lampazos las misiones el 
P. Fr. Francisco Hidalgo, donde al mismo tiempo mandd el Yirrei qmo 
■e puMeae un prendió i compaflla volante de 30 soldados con un cabo, 
i fué nombrado sargento mayor Diego Bamóo. (Arricírita, 2'. parte, 
cap. 16, pág. 242). 

liABCasteriaiía (compaOfa). £1 23 de febrero de 1823 se reunieron loa 
Sres. D, Manuel Oodomiúj lÁe. D, Agustín Bnenrostro, el coronel D, 
Eulogio Villanrmtía, D. Manuel Fernández Agnado i D, £duardo Ta- 
rrea de Zduierea en la casa del primero, niim. 10 de la calle del Oolíaeo- 
Viejo, oon el objeto de establecer vna escuela conforme al sistema del 
célebre Mr, José Loncaster. De manera qne la Compeflfa Lancasteri»- 
ns fui el primer pensamiento de mejora que brotó en Méjico indepen- 
diente. Al efecto, el preceptor de primeras letras, D. Andrés Milláa,. 



DB CDBIOan>ADXt HIBTÓaiOAS. S47 



dirigió una exposición al geneFallBÍmo, pidiéndole un local en algano de 
loa oonyentos d^ religioMB 'eaeolanetrados. 

En (Acio de 15 de marzo, el Sr. D. AgMlIn ^ ItiiMde elevó esta 
<«6lioitiid m la Biegenoia, proponiendo «e éOttoedie8e« MÜtán &i fofa del 
M9cr9to ie la aeHnffuicla Inquiáiei6n. Esta eseuelai détiooiinttda el Sol, 
ftiélaüniea dekObmpafiía basta 1823. En esteraSO'ObtaM del go- 
bierno el oonyentoi]iie faé de BetlemitaS) donde se estableció el 16 de 
noviembre la eacuela denominada FUantropim, ht^jo la dirección del Sr. 
Tarrean» idesde el mes de septiembrs. 
Vt^l penal del impería £1 día 3 de octubre de 1865 ¡pablkóMaBÜminano 
«en famosa lei penal. Junto con ella publicó «I^BfnpeMioff uok piroclama 
que principiaba de esta manera: 

"Mejicanos: la causa que con tanto valor i constancia MiSttttt^ fi,'3e- 
uito Juáres ba sucumbido, no sólo a la voluntad nadonal) sino ante la 
misma lei que este caudillo invocaba enapojode^sus títulos. «Hoi, basta 
la bandería en que degeneró dicha causa, ba quedado abaudonada por 
ia salida de sa jefe del territorio patrio." 

Los artículos principales de la lei fueren los siguientes: 

"Art 1^ Todos los que pertenecieren a bandas o reoiiioneiramiádas, 
que no estén legalmente autorisadas, proclamen o no ' algún pretexto 
{K^ítico, cualquiera que sea «1 número de los- que f orasen la ¿banda, su 
•i^ganiaaoión idcmácter i denominación que ellasse dieren, serán jas- 
gados militacmeote p<Mr las Cortes Marciales, i si se^ deekrate que son 
«nlpables, aunque sea s^O'del hecho- de pertenecer ala banda, serán 
eondenadoB'B la pena .capital, que se ejecutará dentro de las primeras 
veinticuatro horas de pronunciada la sentencia. 

''Art 5^ Serán jusgadori sentenciados con anpeglo^ al atft 1^ de esta 
M: — L Todos los que voluntariamente anxiliaren a los guetvilloros con 
dinero o cualquiorn otro género de recursos.— ^11. Lo8^)ue Íes dieren 
avisosi noticias o consejos. — III. Los voluntariamente, i' con conoci- 
miento de que son guerrilleros, les lacllitarén o vendieren armas, caba. 
líos, pertrechos, víveres o cualesquiera útiles de guerra» 

''Art» 6? — Serán también juzgados con arreglo a dicho artículo P: — 
L Los que mantuvieren con los guerrilleros relación que pueda impor- 
tar connivencia pon elloa — II. Los que* voluntariamente i a sabieúdas 
kw ocultaren [en sus casbs o fincas. -^III. Los que vertieren de pala- 
bra' o por escrito especies falsas o alarmantes, con las que se pueda al- 
terar el orden público, o hicieren contra éste cualquier- género de de- 
mostración. — lY. Todos los propietarios i administradores de fincas 
•rústicas, que no dieren oportuno aviso a la autoridad más inmediata 
del tránsito de alguna banda por la misma finca. 



.348 DICCIOViMO 

"D&do eni el Ptluio de KUjieo, s 3 de octubre de 1865.— Uarimi- 
liano. — El miniítro de Hegoáoe ExtruijerM t ancugftdo dá de Eete- 
da, Joi¿ F. Bamlree. — El miniítro de Fomento, Lnii Boblee Pemel». 
—El minifb« de GobernMÍÓu, Jor^ M* Eiteva. — El miniatro de la 
I ^aeiTM, Jtun de DÍm Fno. — El iniaiitro de Jutioú, Pedro Buodera 
i Edbaiiove. — El ininútro de Instruocite PúblioR i Onlto, Muioel^- 
l¡ceo>* — ^Ei •obtecretiuño de Hacienda, Franoiieo de F. Odaar. (Bire- 
ro, tono 2*, E^ 119). 

IjCrma* El «no de 1613 le fandó la poblacióa de esta nombre, oeroa de 
Tolnoa, «B memoria del dnqne de Lerma, fax'oríto del reí, por lo %a» to 
!e dio »' la aneva fiíndaoiihi el tftnlo de oindad. De ella tomó el nom- 
bre la laguna, i de ¿>ta el rio, 

LtrpeiTOl de Mrijioa Palabra formada de Upra, orifpnaria dd griego le- 
pra, derivada de Itprot, que significa Áspero, escamosa 

En 1787, durante el gobierno de D. Msnnel Flores, cogtan a lea lé- 
peros para soldados, con el lígniente engaflo: 

Se leo tocaba una gnitarrilla en el Onartel de Bandera, se les canta- 
ba eiyont&s, i eiUan oomo moscas en la mieL (Osto^ pág. 36R). 

Libertad de esclavos: Del latín Ittartai, de Ubtr, libre. 

Apraes había llegado el lioenciado Oemto a la oindad de Santiago 
(Guatemala), mvió a Ohíapa a Gonialo Hidalgo de MontemSTOr, con 
antoridAd de jaec real i con amplias provisiones para poner en libertad 
n los escUvoa. LI^ el jaei a Oiadad B«al por la Fasona de Espirita 
Santo de 1549, como otro espirita oonaolador, para sacar los afligidos 
indios del duro eaativerio en qne estaban. No será mni dificnltoso creer 
pI descontento tan grande i la aflicción qne este día trajo a los eepaSo- 
loa, porque ahorrarles los esclavos era quitarle* ana haciéndala la auto- 
ridad, la honra, la comida i el ser. Usaron de mil ardides, así oon el 
loei oonoo con los rel^osos, para que esto no se efectnase, o que sólo 
faese la libertad de los indios de nombre, i de heoho se qnedasen oan- 
tivos oomo antea. Ahorráronse todos los esclavos, pnsiéranse en liber- 
tAd los noborias i las amas, i todos 1^ indios qne estaban en las casas 
rio los españoles i en las estoncias, ingenios de azdoar i granjerias. (Be- 
meBal, pág. fi03). 

JAhrO imprese en M¿jioo (primer). 

El primer libro qne es esto Nnevo Mando se escribió i la primara co- 
sa va qae se pjeroió la imprenta en esto tierra, f aé obra de 7c: Joan da 
Estrada, conoL-ido por Fr. Joan de la Magdalena, qne en 1S3A recibM 

1 Ed el mismo mes de octubre riDQDdA Silíceo la cartera de loMnccUn PdWtea t 
ealtoíi, I Ist nombrado Fraoclico Artigas. 



DB 0€EI08IDA1>£8 HISTÓRICAS. 849 



m\ bábito do Santo Domingo en la recolecta de Tejpetlaoztoe, doiide>ée- 
Invo diez meses. Allí tradujo del latín el libro de San Juan Olfmaeo, 
que se imprimió en Méjico en la imprenta de Joan Pablos en 1535. 
(DávUa Padilla, Ub. 2^ cap. 5, pág. 670). 

IiOililres (convención de). El Si de octubre de 1861 se celebró en la ca- 
pital de la Gran Bretafia una convención, cajos articnlos principales 
laeron: 1? S. M. la Reina de Espafia, S. M. el Emperador de los fran- 
ceses i S. M. la Keina del Reino Unido de la Gran Bretafia e Irlanda, 
se comprometen a acordar, inmediatamente después de firmado el pre- 
sente Oonvenio, las disposiciones necesarias para enviar a las costas de 
Méjico fuerzas de mar i tierra combinadas, cuyo efecto se determinará 
por un cambio ulterior de comunicaciones entre sus gobiernos; pero el 
total de fuerza deberá ser suficiente para poder ocupar las diferentes 
fortalezas i posiciones militares del litoral de Méjica — 2^ Las altas 
partes contratantes se obligan a no buscar para sí mismas en el empleo 
de las medidas coercitivas, previstas en el presente Oonvenio, ninguna 
adquisición de territorio ni ninguna ventaja particular, i a no ejercer 
en loe negoeioe inUrioree de Méjico influencia algíina, capaz de menoe- 
eabar el derecho qvs tiene la noción rw^icana para escoger i constituir 
libremente la forma de su gobierno, — 3* Se establecerá una Comisión 
compuesta de tres Gomisarios nombrados respectivamente por cada una 
de las tres potencias contratantes. — 4*? Deseando, además, las altas 
partes contratantes, que las medidas que intenten adoptar no sean de 
earácter exclusivo, i sabiendo que el gobierno de los Estados Unidos tie- 
nen, lo mismo que ellas, reclamaciones contra la República Mejicana* 
convienen en que inmediatamente después de firmado el presente Gonve- 
niOf se comunique una fopia de él a los Estados Unidos proponiéndole 
su accesión a las disposiciones del mismo. (Rivera, tomo P, pág. 154). 

liOrcilZO (batallón de San). Del latín Laurentum^ el laureado. 

Oerca de Puebla, el día 10 de mayo de 1863, el general francés Ba* 
saine i su subalterno Leonardo Márquez ganaron una batalla al general 
D. Ignacio Gomonfort i sus subalternos D. José M^ Yáñez i el coronel 
D. Sostenes Rocha. 

Dice Zamacois: "Las pérdidas que el ejército de Gomonfort tuvo en 
este descalabro, fueron 2^000 hombres entre muertos, heridos i prisio- 
neros, 8 piezas de artillería, de las cuales 5 eran rayadas, 3 banderas^ 11 
banderolas de guías, 20 carros cargados con víveres i municiones, 400 
muías i un número crecido de cameros.'' 

Gomo el principal objeto de Gomonfort era introducir víveres en 
Puebla, la derrota de San Lorenzo decidió la rendición de los Angeles. 
(Rivera, tomo 1^ pág. 227). 



IfOterÍB. Termino dsttndo de Iota, rottblo praoadsBte del goio.UáiiU, 

que en Antiguo klto ftlflraáo et, JUm, pKvta, poFoidii. 

En 27 d«,maraode 1Z74m celebró U. primen loteda de Knadra 
Hefion de Guadklnpe, deatinsda |»re loetMiflr el osito de nn MBtuuto. 
For decreto del jobiemodo Jnám, expedido en l^de nu^ deilUl, 
f ud «apriraid*, i vuelte « eataUeoer por U regeBoU dd I^Mtí* lltji' 
c«u ft mediadeedejaliode 18^3. (Alfuro i Pifiki pig. il, nota). . 



DI CDBIOaiDJtPJBa HlITtelCAS. Sil 



II I I - 1 n <p>ii^w<w»miwwaffwi|ww^we— »aBi^"^— >^^^*— ■■^■^— I" 



Itfl Ano de los Paatorei. Del latín planust igual, plano. 

En este punto de la Barranca de los Lobos, del distrito de Ario, del 
' Estado de Michoaeán de Ocampo, se hallaban él 5 de enero de 18S5 el 
coronel D. Manuel García Poeblita, el teniente coronel D. Antcmio 
Ckismán, i los oomándantes D. Francisco i D. Antonio Tejada, i D'/So- 
s¿ M* Pires Hernández, cuando recibieron la noticia de que una fuer- 
fea del dictador D. Antonio Lóper de Santa- Anna habla salido de Pátc- 
euaro, a las órdenes de los coroneles Solls i Moreno, a atacarlos. Alas 
8 de la mafiana del día 6 se avistaron las tuerzas contrarias, que inme- 
dlatamente principiaron el combate contra los 200 hombreado Puebli- 
ta i Pérez Hemándea. A las 5 de la tarde, las tropas de Solk i Moreno 
sé replegaron a una casa del centro del Llano. Las fuersas de Gkismán 
se habían dispersado; Pueblita se retiró a Tacámbaro i Peres Héráltn- 
des^ que sostuvo el combate hasta la hcura en que d enemigo se reple- 
gó, se retiró a Tecario. 

lilSTC (villa de). Del latín elavis, procedente del griego kkis^ la llave. 

La villa de San Femando de Presas, del Estado de Tamaulipas, sé 
fundó el 19 de marzo de 1749, a la margen izquierda del río Conchas, 
donde ahora esti. Primero se llamó "Presas del Bel/' luego ''San Fu- 
ñando/' por Femando YI, i después Llave, en memoria del general D. 
Ignacio la Llava 

Ijlcr^na* Juan de Tólosa, bizcaíno, fué conquistador i fundador de las 
villas de Llerena^ San Martín i Avifio, i de las salinas de Santa María, 
en el nuevo reino de la Galicia, i poblador de la ciudad de Zacatecas. 
Oasó con dófia Leonor Cortés Moctezuma, hija del marqués del Valle i 
hjBrmana uterina de Martín Oortés, del orden de Santiago. (Mota Pa. 
dilla, tomo 2^ cap, 38, pág. 11). 



«»#^ 



ttt mOOlOllAKIO 



4 ■■ «I I 



MaCUSpana (villa de). £n la conflaenoia i ¿ogulo que forma el rio és 
Foaoatán i el arroyo que nace en las playas denominadas 'tie los Ji- 
ménez" había por los aflea, de 1665 una finca rústica donde Tivian dos 
ancianos llamados Marcos i Jnana, quienes nn día se encontraron tren- 
te a su habitación una caja cerrada que contenia un santo Cristo al que 
titularon "Sefior de la Salud. ' ' Más tarde, con anuencia del cura de Ja- 
lapa i ayudados por los vecinosi levantaron en aquel terreno una ermi- 
ta, la que se inauguró el 2? viernes de cuaresma de 1665. Aún existe- 
el OristOi cuya fiesta se celebra el 2* yiernes. Los gastos de é^ta se ha- 
dan con el ganado de una sabana que está detrás del pueblo, rumbe a* 
8an darlos^ que todavía se llama la ''Sabana del Sefior." (Gil i Saaiai 
pág. 93). Oon el tiempo llegó aquel lugar de la ermita a ser un paeblo^ 
i después una villa, desde el 23 de mayo de 1048, con el título de Ti- 
lla de San Francisco de Macuspana. 

£1 ilustrado D. José N. Bovirosa no acepta el origen de ifaciMfMmo, 
que le da el seflor presbítero Gil i Saens (Id. pág& 138 i 207), i cree que 
el nombre se compone de maeu, voz verbal, que en lengua zoque signi- 
fica ir de un lugar a otro, i pane^ substantivo con que se designa, en la 
misma lengua, a los sacerdotes. 

Por nuestra parte, creemos que el nombre es azteca, alterado de il<i- 
stct^dna, compuesto de tjmícuíIIí, cinco, i de jpana, mandato, sea porque 
mudara dnco veces de lugar o por otra circunstancia. 

£n prueba de que es Mo/cuilpcma^ podemos presentar un documento 
escrito por Vasco Rodríguez, alcalde mayor del pueblo de Tamulté de 
la Barranca i provincia de Tabasoo, de fecha 6 de^ marzo de 1579 i au- 
torizado por el escribano Luis Bermúdez, que dice: 

'Suelto a la villa de ta vasco en el dicho rrio entra otro que se dkw 



»iB CUB10S1DA.DB8 H19TÓBICAB. 35*3 

d dé ohilapa en el qaal estaa el pueblo de tepetttlan, chilapl^ macair- 
pana, tepitsintila." 

fltaniTatf O* Nombre tarasco maravaño, que aignifica lagar de coeas 
preoioiaaL 

Por oódala de 24 de abril de 1540 se concedió en propiedad al rirrei 
D. Antonio de Mendoza, todo lo que ahora abraza la municipalidad. 
' Batoncefl la población llamada Jíaravatío estaba como cuatro leguas al 
suroeste del puntó que hoi ocupa el pueblo i aún el nombre de Mará- 
vatio el Alto las rancherías que están allí; pero habiendo comprado 
todas estas tierras Francisco Fernández de Avila por 35,000$) en 28 
de 'marzo de 1573, i disgustado de sufrir esparcidos por ellas los indios 
que habitaban los pueblos de PejOi Iramoro, Tanjuandico, Maravatío 
- (donde ahora está el moderno Maravatío), dándoles, además, 500$ de 
aro para que cercasen los linderos que les señaló. La casa que era en- 
tonces vivienda de la estancia, es la más antigua del pueblo, i aún se 
conserva al oriente i casi al mismo cordel del cementerio de la parro- 
quia. (Dice. Univ. de Hist i Geog.) 

IHarCA en el rostra Se observaba en Yeracruz la bárbara costumbre de 
narcar en el rostro o én la espalda a todos los negros esclavos que ve- 
lian a esta colonia, en el momento de su desembarco; pero por una real 
orden de fecha 4 de noviembre de 1784, que comenzó a observarse el 
' mes de julio de 1786, se previno que no continuara por más tiempo 
tan horrible práctica. (Lerdo de Tejada, pág. 309). 

IHaAOnerf a en Májico. Tércpino formado de ffuutóu, aféresis del francés 
firanemasón, compuesto de franc^ libre, i de nuMÓn, albafilL 

En el mes de septiembre de 1825 organizaron en Méjico una sociedad 
masónica D. Lorenzo de Zavala i el presbítero D. José María Alpuche, 
quienes contaron para ello con la tolerancia del presidente D. Guada- 
lupe Yictoría i con el apoyo de sus ministros D. José Ignacio Esteva 
i Ramos Arizpa El primero fué nombrado gran maestre, i el segundo 
venerable de una logia. Esta nueva sociedad llevó el nombre de rito de 
Tork, por la circunstancia de que al instalarse bajo la influencia del 
ministro de los Estados Unidos, Mr. R Fowrsett, ofreció éste ponerla 
«n contacto con la que con igual título era entonces preponderante en 
aquella República. (Lerdo de Tejada, tomo 2?, pág. 293). 

MfttAinoros (ciudad de). Apellido castellano compuesto del verbo nto- 
. la^ i el nombre moro. 

Durante el gobierno virreinal, esta población fronteriza del departa- 
mento de Tamaulipas era una ranchería que se llamaba el Refugia, Por 
decreto de las cortes espafiolas, de 9 de noviembre de 1820, fué habiH- 
lado el puerto del Refugio para el comercio extranjero. En 14 de eme- 



954 DICCIOVABIO 



ro de 1822, la sobermuí junta provisional gubernativa confínoDÓ é| de- 
creto de la« cortea! comenzaron a venir algunos buques. p^qaef|flm,fro- 
oedentes de Uobilai NuevarOrleans; sin embargo, todav|a n \m¥^Í9tk 
productos de la aduana no excedían de 51,000$ anuales. Foípo JUppyíái 
se le cambió el nombre de Refugio por el de Matamoros, en menoría 
deD. Mariano ^ataimoros, quien en IdlOeracnirainterinodelpinblode 
Jaiiteit^loo, d|9 donde.se amparó para unirse a Moreloa en Iz4ear (EpIímIo 
de Puebla) el 16 de diciembre de 1811. El 5 de enero de 1814 lQ.-.ki- 
cieron prisionero en la hacienda Fumarán (Estado de Michoacán) las 
iuersaa de loa realistas Uano i de Itnrbid& El soldado Ensebio BodH- 
gues logró aprehenderlo, i por este hecho le dio el gobierno 200f. Ma- 
tamoros fué llevado a Yalladolid (Morelia), se le formó proceap, i oon* 
denado a muerte, se le pasó por las armas en la plasa el 3 de febrere 
de 1814. Era de pequefia estatura, delgado, rubio, de ojos asules, picado 
de viruelas; fijaba de continuo la vista en el suelo e inclinaba la caben 
sobre el hombro izquierdo. La voz gruesa i algo hueca. Tenía valor 
personal, genio guerrero i tino para sus disposiciones militares; amigo 
del orden i de la disciplina, de voluntad firme i resuelto, logpró org^\ 
zar a los insurgentes, acostumbrados a vivir según su antojo. 

^ntes de la Independencia era Matamoros un lugar despoblado^ i 
sólo vivían allí algunos pescadores. Poco a poco el comercio fué atra- 
yendo la población i en 1837 contaba con 164 casas de ladrillo, 1,739 
de palma, una parroquia i 16,372 habitantes en el partida 

Por decreto de 17 de febrero de 1837, el puerto de Mat^mpron twA 
elevado al rango de los primeros del Golfo de Méjica En 1840 fué esta 
plaza sitiada ^r el general D. Antonio Canales. (Dioc Univ. def Híst. 
i Geog.) 
lledellíll* El 4 de Diciembre de 1521, Andrés de Monjaraz era alcal- 
de i procurador de la villa de Medellín. de la Nueva E9pai!la« (Ooeum. 
de Ind., tomo 26, pág. 36). Era entonces puerto de mar: 

"E Vaya (de Méjico Xoana Buiz) derechamente a la Villa d« M^ 
deUin, e ay se embarque en el primer navio que fuese fuera de^ta Jfué- 
va EgpafM^ so las mismas penas que le están puestas." (Pro<^eso hocho en 
Méjico a 22 de septiembre de 1526. — Docum. de Ind», t 26, pág. 321). 
El fundador fué Gonzalo de Sandoval: "E que ansimesmo niandaba por 
la dicha carta el dicho D. Hernando Oortés al dicho Sandovali qie %^ 
ziese luego una Villa que se llamase MeddlMi^* (Gonzalo Mezía,.ye9UM 
e rrexidor desta Cibdad (Méjico). — 1529. Dooum. del Aroh. delnd., 
t 26, pág. 448). 
Méjico (ciudad de). Después de la conquista, el pviiper edifioi^ qM M 
hizo en la ciudad fué el destinado para guardar los bergantiniN^ t se 



DE CT7BI08IDADK8 HISTÓRICAS. SU 

■ ■ ■ I II ■ ■■ I I ■■ ■ III I 11 B^— ^»^— ^ ■ ■ IIM— M^^^^i— 

ooBOoíft oon el nombre de AtarcuMnaa^ aegúa el mUmo Hernán Ooriés 
en carta al Bei, fechada en Teniztitán a 16 de octubre de 1524^ Ta 
en este tiempo Cortés habfa fundado el hospital de Jesi^ i además dil 
mereado en la Plaza Major^ había otro en Tlalteloloo i vn tercero ha- 
cia el espacio que queda entre la calle de Santa Isabel i su espalda pa- 
ra la Alameda* llamada el tianguis de Joan Yelázques. También estaba 
fundada la '^Ermita de Juan Garrido," dicha después de los Máiribn§f 
en el sitio en que los espafioles fueron desbaratados la "Noche triste/' 
que corresponde al local donde hoi es San Hipólito. El primero que t«- 
To licencia para formar aoefias i molinos en el rio de Tacubaya fué Ro- 
drigo de Fas el 7 de febrero de 1525. En 3 de octubre de este afie se 
hizo merced de un ialoncUlo a Juan de la Torra ^ El 1? de diciembre 
se le concedió permiso a Pedro Hernández Panlagua para hacer un me- 
són en sus casas i vender allí pan^ vino i carne a loa pasajeros. En 9 
de enero de 1526 se concedieron dos solares a pedimento de los sasties» 
para fundar una ermita bajo la advocación de San Cosme, San Damián 
i San Amaro, i un hospital para albergar a los mÍ8erable& 

En 30 de octubre del mismo afio, a pedimento de Maese Pedro i de 
Benito Bejel, se les concedió en la plaza un solar donde pudieran ha- 
cer una casa de 50 pies de largo i 30 de ancho para escuela de danzar, 
por ser ennoblecimiento de la ciudad, * con que acudieron al cabildo 
con 40 pesos cada año. eI 3 de junio se concedieron a Francisco Her- 
nández, curtidor, dos solares hacia el matadero, donde se matan los no- 
villos, para que pueda poner una curtiduría. 

El emperador Garlos Y concedió a Méjico el titulo de mui leal, in- 
signe e imperial, por cédula de 1523. Usaba de las armas que tenia en 
tiempo de loa emperadorea aztecas, que eran una águila sobre na tu- 
nal con una culebra en el pico; al pie del tunal las aguas del lago de 
Tessooce. Por la cédula de 4 de julio de 1523, se dieron por armas al 
ayuntamiento i ciudad, un escudo azul de color de agua (en seftal de 
la laguna), un caatillo dorado en medio i tres puentes de piedra que 
van a él (los de los ladoa sin llegar), i en cada uno un león que tiene 
los pies en el puente i las garras en el castillo, i dentro de la orla diez 
hojaa verdes de tuna i por remate de todo la corona imperial 

En 17 13, el vlrrei duque de Linares mandó a hacer la primera di vi* 
sión de la ciadad en nueve cuarteles, a cargo de los seis alcaldes ordi- 
narios que entonces había» En 1720 se quiso dividir en seis cuarteles; 
en 1750 en 7, i el virrei D. Martín dé Mayorga decretó en 22 de ene- 






^IMM 



1 Todavía en la ciadad había varias islas. 

3 |Por qué DO la ennoblecieron con ana escaela para ensefiar a leer, escribir i 
coatar? 



856 



DICGIOVABIO 



ro de 1780, oomiiionó a D. Baltasar Ladrón de Guevara, quien el 6 de 
MoHembre de 17S2 la dividió en 8 cuarteles oomo eetá actualmenta 

Méndez en Tabaaoo. 

£1 27 de febrero de 1864, el coronel D. Gregorio Méodes, oon ki 
fuerzas liberales tabasqueflas, entró en San Juan Bautista, oon lo que 
terminó en Tabasco la época del imperio. (Gil i Saena, pág. 212.) 

IHeslllH (precio de la). Nombre derírado de mesa, del latín maua, de 
meUrif medir. 

Santa-Anua reoibió, en julio de 1854, por conducto de D. Erauoisee 
de Paula Arrangois, cónsul mejioitno en los Estados Unidos» los ... . 
7.000,000 de pesos, precio de la Mesilla, menos 70,000 pesos que se to- 
mó Arrangoiz diciendo que eran sus honorarios por la comisión. San- 
ta- Anna destitujó a Arrangoiz, el cual se fué a Europa. (Rivera. To- 
mo 1» pág. 8.) 

metía (ruinas de). 

El pueblo llamado en zapoteco Lyobaa^ que significa el centro del 
descanso, i en mejicano Mictla^ que quiere deoir infierno por la profun- 
didad donde está, dista ocho leguas de la antigua Antequera, hoi Oa- 
jaca, en la falda de la serranía de Teutitlán, i es célebre por sus minas. 
Allí cerca está el pefiasco de Xaquíja o Teutlán i la cueva de Chalca- 
tongo, el sepulcro de los reyes miztecos. (Burgoa, pág. 239.) 

IHochiltio* ^ 

Este lugar es memorable por haber sido allí derrotado por los indios 
el conquistador Pedro de Al varado, que murió en 1541. 

£1 virrei D. Antonio de Mendoza había mandado a llamarlo paia 
que se encargara del mando de la expedición de Quivira, i cuando ve- 
nía por tierra a verse con Mendoza, los vecinos de Guadalajara que lo 
supieron, le despacharon a toda trapo un correo^ pidiéndole los soeo- 
rriera contra aquellos pueblos que estaban de guerra, i ellos se halla- 
ban sin pertrechos, i por lo mismo expuestos a todos los males. EnMa- 
ravatío concurrió con Mendoza^ i con toda la tropa que pudo en el ca- 
mino juntar, voló al castigo de aquellos rebeldes que se habian hecho 
fuertes en los desfiladeros de MoehUtíe; pero en una de las acometidas, 
habiéndose Alvarado apeado del caballo que no podía manejar, despe- 
fiado éste con las piedras que rodaban los indios en aquel precipicio^ 
lo machucaron. Este contratiempo fué causa de que aquella acción se 
perdiera. Entretanto, los soldados cargaron oon Alvarado para Gua- 
dalajara, pero en Ezatlán expiró. (Cavo, lib. 3, § 26). 
IHolangpo* Nombre alterado, del azteca molaneo^ formado de fnolanqwi, 
eosa molida; mazorca de maíz seco, que no llegó a cuajar completa- 
menta 



■• y Ai 



DB CUfaoSIDADBS HIBTÓE1CA8. ' tól 

Esta población del Estado de Hidalgo ea memorable por liaber sido 
allí aprehendido D. Pascnal Ruiz de Letona que iba a los Estados Uni- 
dos del Norte enviado por Hidalga 
Molino del Rei (combate). Nombre derivado demoler, formado de mu^Za. 

Rotas las negociaciones (armisticio), el general Scott ordenó al ge- 
neral Worth qne destruyera todo el material de gnerra que había en 
los edificios del Molino del Rei i Oasamata, protegidos por los faegoi 
del Castillo de Ohapaltepec, qne estaba coronado de cafiones. 

Las faerzas que se pusieron a las órdenes del general Alvares as- 
cendían a 4,000 hombres de caballería i seis piezas de artiUería; los 
aitiericanos mandados por Worth constaban de 3,500 soldados de infan- 
tería, 300 caballos i ocho piezas de artillería. 

Al rayar la aurora del día 8 de septiembre de 1847, los americanos, 
eon dos piezas de 24, rompieron el fuego sobre el Molino^ i la artillería 
de Chapultepec contestó. 

Los enemigos dispusieron una columna de asalto, compnesta de unos 
mil hombres. A ésta la seguía a poca distancia el batallón de infante- 
ría ligera. Con facilidad se apoderó de tres piezas de artillerfa qne ha« 
bían puesto en el magueyal la noche antes i no tenían las defensas ne- 
cesarias. El coronel D. Miguel Eohagarai, que se había situado la no- 
che antes ea Ohapultepec, los atacó en estos momentos, con 500 hom- 
bree, i obligó a 800 americanos a dejar las piezas i retroceder; pero en 
este instante se encuentra Echagarai batido por la artillería de Dun- 
can, i sin el auxilio de la fuerza de reserva que no apareció en el cam- 
po de batalla, i la numerosa caballería, fría espectadora del conflicto^ 
intenta, pero no verifica movimiento alguno sobre el enemiga El ge- 
neral D. Simeón Ramírez, que mandaba el centro de la línea, i que de- 
bía haber auxiliado con sus fuerzas, ya a la izquierda, ya a la derecha, 
supuesto que no era atacado, aparece un momento en los molinos, pero 
abandona el campo de batalla, i no se le vuelve a ver más en esta im- 
portante función de armas, que podía mui bien haber decidido en fa- 
vor de la República. D. Garlos Brito, otro jefe cuya posición i mando 
en la batalla eran importantes, resultó en la villa de Guadalupe, sin 
que se sepa el motivo. 

Echagarai, viéndose en esta situación, se retira i recoge las piezas 
de artillería, i la tropa multitud de despojos. 

Los americanos volvieron a la earga i se apoderaron de los molinos 
i deq>ués de Oasamata, donde una bomba que cayó hizo volar el re- 
puesto de pólvora i mató al inganiero americano Anstrong. En esta 
^ batalla murió el general D» Antonio de León i el coronel D. Gregorio 
G^laty. (Pérez Hernández). 



SQ8 DIOOIOHABIO 

^^M— < I ■ III Bl»!! II ■ I ■ I I II II 

Don Antottio Yakáreel Sotomajor i Bivadeneim, alcalde mayor de 
Ooaluiila, fandó el 8 de diciembre de 1674 la ciada4 de Goaddnpe dm 
la nmeva Eatremadarai llamada después líonolova. (Iiópez Portillo» ^á- 
ginaSd). 

En 1687 se fundó enyla provincia de Coahuila un fuerte i colonia 
con 160 familias de Monolova, en honor del virrei D. Melchor Porto- 
carrero Laso de la Vega, conde de MoncloTa, que llegó a Méjico el 30 
de noviembre de 1686. 

Montafto* 

El 23 de diciembre de 1827 el teniente coronel D. Manuel Monta- 
fio proclamó un plan en el pueblo de Otumba (Estado de Méjico)i eo 
el que tie pedía la abolición de las sociedades masónicas, la yariacióa 
del ministerio i la expulsión o remoción de Mr. Poinssett^ ministro 
de los Estados Unidos en la I^pública. El general D. Nicolás Bravo^ 
que era entonces gran maestre de las logias escocesas, olvidándose del 
alto puesto que ocupaba como vicepresidente de la BepübUca, salió da 
la capital^ acompafiado de algunos militares filiados en el mismo parti- 
do, para ponerse a la cabeza de la sublevación, como lo verificó, reu- 
nióndcae a Montafio el dia 3 de enero de 1828, en el punto de la Sali- 
trera, i dirigiéndose en seguida a Tulandngo, donde fué* sorprendido i 
hecho prisionero, con 24 de sus jefes i oficiales, el día 7 del mismo mes, 
jpor las tropas que en su persecución envió el gobierno al mando del 
general D. Vicente Querrovo, gran maestre entonces de los yorquinos. 
(Lerdo de Tejada, tomo 20, pág. 301). 

■#Bte de Piedad. 

En 25 de Febrero de 1775 se instaló el Monte de Piedad de ánimaa^ 
en el antiguo edificio de S. Pedro i San Pablo de Méjica Doa Pedro 
Terreros, primer conde de Begla, cedió en efectivo trescientos mil pe- 
sos para fondo de este establecimienta 

Morclos (acciones de armas de). 

El general D. José M. Morelos escribía al general D, Ignaci6 Ba- 
yon, el 12 de agosto de 1811: 

"Hasta esta fecha llevo 26 acciones activas i pasivas (ganadas o per- 
didas), i aunque en ninguna he sido derrotado ni disperso, sin embar- 
go, he tomado una honrosa retirada en cuatro^enladeTetepañgo, San 
Marcos i los Coyotes, en que estuve en persona, i la del castillo de Aca- 
puloo en que me hallé i duró por espacio de 10 días continuado desde 
el 8 de febrero de 1811 hasta el 17 del mismo. En las 22 restantes ae- 
dones he salido con felicidad^ a Dios gradas, consiguiendo derrotar 
completamente al enemigo en varías de ellas, aunque no he salido hasta 



DB 0DRI0SIDADS8 HISTÓRICAS. S59 

. ■ ■ ,1 i,T. - • T-, -■*",'-•- -- - ,-- 1 : 

ahora del sitio de Acapulco, por ser ponto en que todos loa días entran 
i salen buques oon víveres i gentes; pero allí mismo han venido las 
fuerzas enemigas con tropas disciplinadas, ya de MéjicOi al mando de 
D. Nicolás Cosío; ya del fijo de Yeraornz, al del comandante Garrote, 
Guevara i otros; ya de Puebla, como al de Vélez, Oalatayud, Rodrí- 
guez, Fuentes, Doria i otros, que solian repetir hasta que perdían la 
esperanza de reconquistarme una pulgada de tierra. De aquí resulta, 
que las acciones que había de ganar en Puebla, San Gabriel, Oajaca, 
Jamiltepec, están ya unidas en Paso de Sabana i cumbre del Yeladerov 
€on las de Acapulco, siendo las antepenúltimas en dicho Paso dadas el 
4 de abril^ en la Agua Sarcá el 30 del mismo i en el Veladero eí l'de 
marzo, donde dejé un fuerte, i para mandar socorros a éste i los que 
van a los puertos de Acapulco, Palizada i Escondido fui a dar las pe- 
núltimas acciones de Ohichihualco el 20 de mayo i a Tiztla el 20 del 
mismo, en las que, con pérdida de 8 soldados, derroté a los eiáemigos, 
quitándoles 9 cafiones, más de 100 fusiles, matándoles más de 100 sol- 
dados i haciéndoles más de 700 prisioneros. Trescientos de ellos man- 
gle a los naturales de los pueblos i otros tantos despaché a poblar la 
Sierra Madre, que resguardasen les puntos de Petatalco, Iztapa i Oi- 
huatánejo, por estar llegando a allí algunos barcos i para impedir que 
tengan allí alguna tropa. Lo mismo hice con los prisioneros de Jamil- 
tf^e i otros, poblando los otros paeirtos dé Papanoa, el Huizachal i la 
Balada.^ (Cuartel general de Tiattla, ÍÍ de agosto de 1811.— José M. 
Morolos )• 
'Mvseo de Méjico. Del griego mousMOM/ de íAmo, lugar consagrado a las 
MúsaSb 

El museo se mandé estebleoer en 18¿^. Hoi ito htilla en d piso alto 
de la Universidad 

fin 1854 tuvo un verdadero científico arreglo, debido ál irabsjo per- 
sonal i a la inteligencia del Sr. D. José Femando Raifiíréz. 



-•♦•- 



1 Cavo, pág. 919. 



%^ DICOIORABIO 



IT 



ÜValpes en Naeva Espafia (primer fabricante de). Dijéronse nmipet da 
la cifra primera que tUTÍeron, en la caal se encerraba el nombre del In-' 
Tentor. 

Eran una N i una P, i de allí lee pareció llamarles nat;iM (í%m i pe); 
pero las dichas letras decían ^100^00 Pepín, (OoFarrabias). 

En aqnella.aasón (del botín de la toma de Méjico), muchos de nues- 
tros capitanea mandaron hacer cadenas de oro mni grandes a los pla- 
teros del gran Moctezuma, que he dicho que tenía un gran pueblo de 
ellos, media l^gua de Méjico, que se dice Atscapoixalco; i así flúam» 
(Tortas mandó hacer muchas joyas, i gran servicio de vajilla^ i algunos 
de nuestros soldados que habían henchido las manos; por manera, que 
ya andaban públicamente mnohos tejuelos de oro marcados, i por mar- 
car, i joyas de muchas diveraidades de hechuras, i el ju^go largo con 
unos naipeB que hacían de cuero de tambores, tan buenos i tan bien 
pintados, como los de Espafia; los cuales naipes hada un Pedro Valen- 
cia; i de esta manera estábamos. (Días del Castillo, capw 105, pág. 84). 
IVaranjas dulces. Nombre derivado del árabe narandj, naranja. 
"^ Guando Juan de Grijalva llegó a Coatzacoalcos en 1518, tuvo necesL 
dad de demorarse allí mientras carenaba uno de los navios que haeía 
agua. 

Oomo había muchos mosquitos en aqiftl río, los soldados fueron a 
dormir a una casa alta, que era adoratorio de los indígenaa I junto a 
aquella casa sembró Cornal Díaz del Oastillo siete u ocho semillas d* 
naranjas que había traído de Ouba. Nacieron, crecieron i se cogieron 
allí las primeras naranjas que hubo en Nueva España. 

(Bemal Díaz del Oastillo, Hist de la Conquista de Nueva EüpirfiAt 
•ap. 16). 



I 

DB CUBI081DADBS HISTÓBICA8. 3^1 



IVay«rit« 

La primera noticia qae se tuvo de estar habitados los picachos i moa- 
tes de Nayarit, parece haber sido por los años de 1616. Loa capita^ 
ees Mxgael Caldera i Bartolomé de Arisbaba llegaron hasta GtUMsamo- 
ta, qae qaeda faera de limites de la provincia. Por los afios de 1668| 
de vuelta de Oalifomia, salieron de Sinaloa a la provincia de Aoappne- 
ta los padres franciscanos Fr. Juan Caballero i Fr. Juan Bautista Ba- 
mirez i de allí pasaron a la vecindad del Nayarit, aunque no penetra- 
ron en lo interior del país. Don Francisco Bracamente^ por orden de 
la audiencia real de Gnadalajara, fué el que intentó en 1700 la reduc* 
ción de esta gente. Más tarde salió la expedición de D. Francisco Ma- 
sorra, quien se volvió a Guadalajara sin lograr nada. Por ruego de la 
misma Audiencia, se encomendó la reducción de la provincia al padre 
Margil de JesúS| por los años de 1711, por real cédala expedida en Íl 
de julio de 1709. 

No habiendo hecho nada el padre Margil, la real Audiencia cometió 
la empresa a D. Gregorio Matías de Mendiela, quien, con más de 30 
soldados españoles i 100 indios aliados, pasó a Guazamota a principios 
de noviembre de 1715. Como tampoco logró su objeto, se encomendó 
en 1720 la reducción de los najarít a los jesuitas. (Alegra tomo 3, 
pág. 199). 
IV€S»ros ahorcados en Méjico. En tiempo del virrei D. Diego Femándes 
de Córdoba, se habia alarmado la ciudad de Méjico, creyendo que los 
negros esclavos se levantarían contra sus amos. 

Los historiadores refieren el siguiente hecho^ con lo cual dan idea 
del estado de la populosa capital del virreinato: 

. ''Suspensas las festividades religiosas de la Semana Santa, amedren- 
tados los pacíficos vecinos i encerrado cada cual en su casa para defen« 
derse de la temida agresión, una numerosa piara de cerdos entró a dea* 
horas de la noche en la ciudad, i creyendo todos que los gruñidos de 
los animales eran los alaridos de los negros rebelados hacía mucho tiem- 
po, nadie se atrevió a salir para cerciorarse, hasta el amanecer del dia 
siguiente. Después de este ridículo suceso, la Audiencia desplegó un 
rigor tan sanguf nario, cuanta mayor era su impotencia, i en el mismo 
día i hora de uno de los de Pascua Florida, fueron ajusticiados 29 n%* 
groa i i negras, víctimas inocentes, quizá sacrificadas al pueril temor 
del vulgo. Los desgraciados murieron ahorcados en la Plaza Principal 
de Méjica T7n historiador refiere el hecho de eata manera: 

Bn 161 Ig gobernando la Nueva España la Audiencia Refil, por 
muerte del virrei, arzobispo, D. García Guerra, se dijo que cierta caa< 
drílla do negros estaba conjurada para rebelarse. 



24 



Ni DICOIOVAEIO 



Pareció tener algún género de verdad, dice Fr. Juan de Torqaema- 
da, pues después de la pascua de Resurrección del afio pasado de 1613f 
■e ahorcaron 86 de los dichos negros, 29 varónos j las demás mujeres, 
todos juntos en vna horca quadrada, que se hi^o para este efecto enme- 
dio de la PIa9a Mayor de la ciudad, j los desquartÍ9aron, j pusieron sna 
quartos por los caminos j sus cabe9as quedaron clavadas en la horc& 
(Bíonarqufa Indiana, tomo 1^, lib. 5^, cap. 74). 

Ko hubo prueba que justificara la certeza de aquel levan tamieuto. 
{Todos los de la ciudad de Méjico creyeron que aquellos desgraciados 
murieron inocentes! 
2V0inbres mayas (etimologías de). 

En 1531, por orden del gobierno (en tiempo del gobernador D. Qai- 
llén de las Casas), los encomendereros de Yucatán dieron una exteos» 
relación de los pueblos de la provincia, con el significado de las pala- 
bras dado por Gaspar Antonio Herrera, natural de Maní i entendido 
en las lenguas maya i castellano; por Diego Pizté i Francisco Gancho, 
de Tahzib; Gaspar Antonio Chic, vecino de Mérida, gramático i ladino 
en castellano, mejicano i maya; Juan Ohulieu, cacique de Tiab i Tiec 
(de la provincia de Maní), etc., eta Asi, pues: 

El sitio donde D. Francisco de Montejo, hijo natural del Adelanta- 
do, fundó la ciudad de Mérida, se llamaba en lengua maya Tijó o Qui- 
j6t que quiere decir principio o Tiacimiento, porque parece que fué ca- 
beza de provincias, puesto que en su contomo estaban las de Maní, Cha- 
kan, Conkal, Jocabá^ Zabal, Motul, Zututja, Qioantdn i otras. £1 
nombre Tijó es apócope de Tijúl^ compuesto de tí, que vale allí^ i de 
jolf cabeza. 

Tixkokob significa lugar de víboras; vocablo formado de ti, adverbio 
de lugar; X, que indica el género femenino, i de kokoh, víbora, cuya 
ponzofia hace sudar sangre por todos los poros. 

Motul es alteración íie Mutul, como se decía en tiempo de la con- 
quista de los espafloles, palabra que significa hombre blanco^ aféresis de 
¿ajmutul, nombre del antiguo poblador del lugar, compuesto de saj^ 
blanco, i de mtUul, hombre. 

Tekantó es adulteranción de Qttkaantue, que significa carrizal delga- 
do; compuesto de oit, carrizo, cafia; kaan, cosa delgada como cordd, i 
Itec, montón. 

La palabra Tepakin quiere decir lugar de tunas; está formada de If, 
allí, i pa%ckín, tuna. 

Junucmá es la antigua Junakarna, término que vale abundaneim de 
agua, compuesto de^unac, muchas veces, a cada rato; kam, recio, fuer- 
temente, i jo,, agua. 



DE GURI081DADK8 HI8TÓBICA8. 36 



£1 nombre Tixjualajtúm es corruptela de Tixbalojtum (pueblo fan* 
dado por Napuezamal ), que aignifíca liigar detrás dé la cérea o paliza- 
da; compuesto de ti, alli; X^ signo que indica el género femenino; ha- 
Idjt resguardar, esconder, i tum^ sincopa de tulum, cerca, palizada^ 

Muxupip es palabra formada de Muuxulppip^ que yale molido lo 
quebrado; compuesta de muuxulf molido, i ppipp^ quebrar. El primer 
nombre de este pueblo era Kítm cama^ que significa sin tiempo: kin^ 
tiempo; ae, partícula numeral^ i Xmá^ sin. 

Chakán^ provincia antigua, ae llamó asi de la expresión^ daca el me- 
cate, porque cha, significa tomar, i kaan, mecate, cordel. 

Qan equivale a venida de mucha gente, descendimiento, amontonar. 

Fanabá es apAcope del antiguo Panabachen, que después se dijo Po' 
nahchen, que significa pozo cavado; compuesto de panab, pan, deriva- 
do de panaj, cavar, escavar, i de cJien, pozo. 

El vocablo Tabi, según los antiguos mayas, quiere decir engaño o 
prisión, £n tal caso debe de estar formado de tab, atar, asegurar, e t, 
relativo. 

Muña, o Muana de los antiguos, es adulteración de muan^á^ que sig- 
nifica agua de gavilán. Palabra formada de muan, mes que principiaba 
el ^0 de abril, i de já, agua, porque desde esta fecha comienzan loa 
aguaceros i juntamente aparecen los gavilanes. 

La voz Sotuta es adulteración de Zututja, que vale agua alrededor^ 
o en circunferencia, porque había (o hai) una isleta en medio, i de aquí 
el origen del nombre del pueblo i del actual partido: de zutut, alrede- 
dor, ijá, agua. 

Izamal (que según D. Crescencio Carrillo i Ancona, significa rocío 
diario o gracia), en opinión de los antiguos yucatecos quiere decir lu- 
gar de iguanas. Per los afios de 1650 se escribía Itzmal el nombre del 
pueblo i Itzamai ul el del ídolo, que, según Oogolludo (lib. I Y, capí- 
talo YLll), es el que significa gracia o rodo del cielo. En 1581, i antes, 
•6 escribía Izamal e IsamaL 

Cakáíchén se llamó así por los cuarenta pozos que allí había: com- 
puesto de cakal, 40, i chen, pozo. 

El pueblo de Canxahcah, llamado en tiempo de la conquista Canal- 
waheab, tomó el nombre de una cueva alta, que allí existe, de donde loa 
antiguos sacaban arena blanca para hacer sus casas: es término com- 
puesto de canal, arriba, en lo alto, i de zahcab, formado de zah, blanco, 
i eab, barro o tierra. 

El Estado de Campeche tomó el nombre del de la capital i ésta del 
da un ídolo que allí había enuaiúo adoratorio, llamado Kinpech, el 



S64 DICCIOHAEIO 



cual tenía en la cabeza una culebra enrollada i la cabeza de la culebra 
era una garrapata. 

La palabra kitnpeht compuesta de ki9i, dios o 8ol> i pech, garrapata, 
puede interpretarse '*el dios de la astucia i sutileza" (aludiendo a la 
la astucia de la culebra i a la sutileza con que pica el insecto), o *'el 
tiempo" porque kin significa tambit^a el sol, el tiempo; la culebra ea 
forma circular representa el tiempo, ei paso aparente dol sol, i p^eh, la 
garrapata, la destrucción. 

£1 actual pueblo de Qtoantúrit que en tiempo de la conquista escri- 
bían "Qi^ontun" i en 1650 ZizatUum (Oogolludo, lib. XII, cap 2S), 
de la proTÍncia de Kinché, tomó el nombre de los adornos del ídolo 
Ákmpchal^ que tenía en la cabeza un ceñidor de cuentas verdes i colo- 
radas, con su collar i manillas de las mismas piedras. De aquí Akit^ 
oantún^ Kicantúm¡ CiearUún i Qioaníún^ palabra que significa dios ador- 
nado de piedras preciosas: kirif dios; can, adorno^ dádiva, i tun^ piedra 
preciosa. 

Oxkutzcab es alteración de Oxcutxcab, como se escribía en 1689, i 
quiera decir tercer (Miento del pueblo: ox, tercero; eutz, asiento; ca5, 
aféresis de ccteab, pueblo. 

TahTiu es nombre corrompido de Tahzib, pueblo fundado donde ha- 
bía un ídolo de barro de figura de mvger, llamado Junpiezib, 'palabra 
compuesta dejun, una; pie, enaguas^ i zib^ ofrecida. Después fundaron 
en este lugar el pueblo de Tahzib, nombre que significa donde la ú/reei- 
da^ de tah, donde, en el mismo lugar, i zib, ofrecida. 

Tekal, por Tikal, como se decía en tiempo de la conquista, quiere de- 
<xt easa de piedra i azotea, denominación que le dieron los que lo po- 
blaron la tercera vez. 

Chunjujúb, pueblo así llamado porque parece que se fundó donde ha- 
bía un tronco de árbol: ehvm, tronco, i jvjub, árbol asi nombrado. 

Tiek, antiguo pueblo de la provincia de Maní, quiere decir Itiaiar 
de palo de tinte o bosqtie de ek, que es un árbol silvestre que da tinta 
negra. 

El nombre do Teabo, antiguo Tiab, de la provincia de Maní, signifi- 
ca Ittgar del dmelo, término compuesto de ti, adverbio de lugar, i da 
ab, apócope de <ibal, ciruelo. 

Yucatán» En una relación de 18 de febrero de 1579 (Docum. inéd. 
del ArcL de Ind., 2^ serie, tomo 11, pag 74), dice el cabildo de Mari- 
da que el gramático Gaspar Antonio Ohic halló en unos versos anti- 
guos de los indios que el nombre de su patria era Luquitdn i corron- 
j>ido el vocablo se dijo Yucatán. 

En tal caso Luqmtán será nombre antiquísimo, porque en 1618 ya 



I>S CDRI081DA.DS8 UISTÓRlCAa. 365 



lo8 castellanos denominaban al lugBLVislade Yucatán, (Instracción que 
Piego Yelázquez dio a Hernán Oprtéa. — Docam. de Ind., 1^ serie^ to- 
mo 12, pág. 237. — Bemal Díaz del Oastillo, Hist de la Oonq. deNu»- 
. Ta Espafia, cap. YII). 

Tecoh significa lugar del león o leones. Alteración de Ticcj, cocQpiies^ 
to de l«, lugar de, i coj^ león. 

Xkuluchdá es nombre adulterado de Xkuluchjá^ que quiere decir cu^ 
eartieha del agua^ compuesto de X, signo indicativo del género femeni- 
no; kuhieht cucaracha, ijd agua. 

£1 nombre Moeochá está tomado del de una cucaracha del agua, de 
nominada segiin los antiguos moeochá o mohochá. 

Tizimín, nombre adulterado de Titzinán^ significa lugar de dantas, 
animal que había en los primeros años de la conquista. El nombre tzi- 
m%n^ danta, se ve en una relación hecha el afio de 1581. 

Buctzotz es adulteración del antiguo Tajbuct9.otz^ que quiere decir 
dond^ están cubiertos de pelo o lana; palabra compuesta de taj^ donde; 
huc^ vestido, cubierto, hirsuto,, i tzot^ polo, cabello, lana. 

Chuhumá^ pueblo a una legua de Ti jó i que al llegar los espafiolea 
en 1542, se despobló i se pasó a la orilla del mar, es alteración áechu- 
bulnát como se decía entonces, i significa pirámide o casa amarilla, par- 
da, compuesto de chub^ amarillo, pardo; bul, cosa redonda, como colum- 
na, i náj casa: casa, redonda i amarilla. 

El nombre de Nolo quiere decir fruta endurecida. 

PetOj antiguo Fetu, que vale luna llena, se llamó así de un ídolo que 
tenía esta forma: pet, cosa circular, i te, luna. 
If eiübres de Clliapas. San Cristóbal de loa Llanos. 

£1 primero de marzo de 1526, fundó el capitán D. Diego de Mazar 
riegos a Yülarreal de Ohiapas. En 1529 llegó a Villarreal don Juan 
Enríquez de Quzmán, enviado por la nueva Audiencia de Méjico, por 
•apitán, alcalde mayor i juez de residencia contra el capitán Diego 
de Masari'^'gos. Enríquez de Guzmán hizo que los alcaldes i regidores 
de Yillarrual, en cabildo de 21 de julio de 1529, cambiaran el nombro 
de la villa en Villaviciosa (aludiendo a la disposición del lugar}; pero 
le duró poco tiempo este nombre, porque en el cabildo que se tuvo el 
11 de septiembre de 1531 se llamó "La villa de San Cristóbal de los 
Llanos." En una provisión del rei don Carlos, firmada en Yalladolid a 
7 de julio de 1536 se manda que en adelante se llame Oiada-Beal, i 
que goce de las preeminencias, prerrogativas e inmunidades qme puede 
i debe gozar por ser Ciudad. (Bemesal, págs. 271 i 272). 

If #ri«8 de BajAii* 

Las Norias de Bajan, lugar de Monclova, del .Esta.do do Ooakaila, 



3(^6 DICeiOHABIO 



66 memorable por haber sido allí traidoramente hehoa prisioneros el SI 
de marjBO de 1 8 1 1 los caadí líos de la Independenoia de Méjico, D. Migvel 
Hidalgo, D. Ignacio Allende, D. Juan Aldama, D. Mariano Jiméoeei 
i otros muchos insurgentes, unos 40 o 50 artilleroSi 893 de tropa, la 
artillería i más de medio millón de pesos acufiados i en barras. El te- 
niente coronel D. Ignacio Elizondo, que pocos días antes se había «ni- 
do a los independientes, los traicionó porque no se le otorgó el grado 
de teniente general. ^ 

Los reos principales se condojeron a Chihuahua i parte a Daraago. 
Hidalgo fué puesto en el calabozo número 1 del colegio de Jesuítas de 
Ohihnahua i Allende en el número 2. D. Ignacio Allende fué fusilado el 
26 de junio de 1811 e Hidalgo fué degradado el 29 de julio, encapilla- 
do el 30 i ejecutado el 31.' 
IVaeTO León. En 1592 salió de Saltillo el padre Fr. Andrés de Letet 
acompafiado de Fr. Diego de Arcaja i de Fr. Antonio Zalduendo. Cfa- 
minaron 25 leguas por serranías hasta llegar a un valle que los espaló- 
les denominaron "Santo Oatarina de Estremadura." El padre Leos 
formó una misión en el lugar conocido hoi por "Piedra Parada," a una 
legua al norte de la actual ciudad de Monterrd. (López Portillo, pági- 
nas 23 i 24). 

En 1602 fué descubierto el nuevo reino de León por los padres fran- 
ciscanos Andrés de León; diez años antes había estado en este lugar 
otro fraile franciscano (Arlegui, pág. 141), Diego de Arcaja i Anto- 
nio de Zalduendo, que salieron de Zacatecas para el Saltillo i de aquí 
se internaron 25 leguas i llegaron a un valle que pusieron por nombro 
Valle de la Estremadura. El conde de Monterrei, virrei de Méjico, 
nombró por gobernador de las nuevas tierras a D. Diego de Montema- 
yor i por su lugarteniente a D. Diego de Montemayor (hijo). Desda 
entonces se llamó Nuevo Reino de León. En el valle de Estremadura 
fundó Montemayor la ciudad de Nuestra Seflora de Monterrei, con M 
familias de espafioles que le entregó el virrei' El primer cura da la 
nueva ciudad fué Fr. Andrés de León. (Arlegui^ pág. 139). 



■♦^♦- 



1 Cavo, pág. 869. 
S Cave, p&g. 873. 
3 AHegni, pág. 134. 



DB CURIOSIDADES HI8TÓB10A8. 867 



O 



#^jftca (oittdad de). Del azteca Huaxyaoae^ que significa en la ndrisde 
los huaj«8^ palabra compuesta de hw»xÍ7h^ huaje (acacia conocida por 
mimosa seuhnta), yaeatl, nariz, pnnta o extremidad, i e apócope da ea^ 
desinencia equivalente a en. En lengua zapoteca se llama LuhuJaa (la- 
gar de huajes)^ de hihu o loho, lugar de, i íao, huaje; en mixteoa Su- 
hundúa (tierra de huajes), de Jituhu, tierra o pueblo, i ndfia, huaje; em 
mije HtMc Huim (a yiata de los huajes), de AtMie, huaje, i huim, ojo, 
vista; en chinanteca Nicuhui (en la punta de los huajes), do n», punta, 
i cuhuif huaje; en mazateca Naxhintze (cerro de huajes), de noxhin^ 
cerro, i Ize^ huaje; en cuiteca Náhanduva (clarín de la madera), de iMh 
Aafi, madera, i duva^ clarín, trompeta; en chocha, Cunohaa (cabeza da 
autoridad, capital), de cun, cabeza, capital, i ehaa^ autoridad, poder. 

Esta población fué fundada el año de 1486 por un destacamento da 
soldados aztecas que Moctezuma, emperador de Anáhuac, puso en las 
márgenes del río Atoyao para observar la conducta de CkMiijoezai rei da 
Zachila. Los soldados talaron una parte del bosque de huajes i lavan^ 
taron sus viviendas, dando principio, con este paso, a la vida sociai da 
un ^an pueblo^ que más adelante había de ser el asiento de los Poda- 
res del Estado e influir más o monos poderosamente en los destinos da 
la Nación. Poco después de que Hernán Oortós ganó la tierra, mandó 
a fundar en Tutntepec una villa con el nombre de '*Segura de la Fron- 
tera;" pero mirando Juan Núfiez de Sedefio i Hernando de Badajea qua 
eran los alcaldes ordinarios, que la tierra era caliente i enfermiza, qui- 
taron de allí la villa i la asentaron en Jalatiaoo o Tepeaca, causa por 
la que Cortés los condenó a muerte en pena de su desobediencia i ajtra* 
vimiento; si bien esta sentencia no se llegó á ejecutar. La nueva villa 



SC8 DicciosAmio 



fué poblada i deapoblada dos recesi la una el afio de 1531, reciente- 
mente oonquiatada por Francisco de Orosoo, ^ i la otra el afio de 1522, 
después de qae Juan Sedefio i Hernando de Badajoz la fundaron oon 
ánimo de morir en el lagar; pero a poco le cambiaron el nombre de 
**Segara de la Frontera" i le pusieron ÁíUequerat en memoria del 1»- 
gar de su nacimiento; aunque algunos aseguran que así lo quiso el LLc. 
Delgadillo, oidor de la primera Audiencia, en recuerdo de su patria. 
El verdadero fundador de Oajaca f aó Juan Felaes de Berrío, teniente 
del capitán general i primer alcalde mayor, quien la trazó el día 13 de 
julio de 1529 i la pobló con 80 yecinos, entre los que se contaban Juan 
Núfiez del Mercada La audiencia se señaló para propios el pueblo de 
Huaxyeteac, i de aqu( riño que los nombres se confundieran, llamán- 
dose Oaxaca o AnUqtMra, Obtuvo el título de ciudad por cédula de 25 
de abril de 1532, firmada por el emperador Carlos Y, en Medina del 
Oampo, i se erigió en Obispado por bula de Paulo III, fecha a 21 de 
junio de 1535. Por decreto (nám. 4) de 10 do octubre de 1872, se le 
dio el nombre do Oajaca de Juárez, en memoria del gran patricio, be- 
nemérito de América, Lie. Benito Juárez. (Martínez Gracida.) 
OllJ&Cft (palacio de). En tiempo del gobierno español se hallaban en las 
Casas Oonsistoriales de la ciudad, la Intendencia, el Ayuntamiento, 
los juzgados de los alcaldes i la cárcel de hombres. Después de la inde- 
pendencia fueron ocupados estos lugares por las cámaras de diputados 
i senadores hasta el año de 1832. 

El edificio constaba de un portal de 92*18 metros i 13*408 de ancho, 
con 27 arcos de 1*676 metros de claro i sostenido por pilares de 0702 
metros cuadrados. Dos grandes estribos en sus extremos i otros dos que 
dejaban al centro tres arcos, todo de estilo gótica Sobre cada arco había 
un balcón en los salones. En la parte baja había construido (casi todo de 
adobe) las piezas que ocapaban las cámaras de diputados i senadores, 
eon sus secretarías, el salón de sesiones del ayuntamiento, una sala de 
comisiones, otra de recreo i la de etiqueta, los juzgados dé los alcaldes 
de 1% 2* i 3? nominación, con una pieza de reserva cada uno i la cárcel 
de hombres. 

Oomo se notó que el edificio amenazaba ruina, el gobernador D. Jo- 
sé López de Ortigoza, de acuerdo con las cámaras, ofició el 7 de febre- 
ro de 1832 a D. Demetrio Oamaeho, senador por Oajaca, para qua so- 
lidtase en la capital de la República un arquiteeta Se contrató para 
hacer la obra D. Francisco de Paula Heredia^ quien llegó a Oajaea el 

1 Bn 1022 mandó Cortés a Franciaco de Horozco a poblar a Gnaxaca. (Beraal Dfas 
M bastillo, HlBt. verd. de la Conq. de U N. España, cap. 157). 



DB GCRI09X1IADSS UISTÓBIGAS. S69' 

4 de marzo del mismo afla Ea seguida se emprendió la constrncoiÓD, 
en la que diariamente trabajaban cerca de 200 hombres entre volunta- 
ríos i forzados. 

El 11 de junio de 1833 se suspendieron los trabajos con motivo del 
sitio puesto a la ciudad por el general D. Valentín Oanalizo, Se siguió 
en enero de 1834 i en 1837 se concluyó la tachada. Este palacio es uno 
de los mejores del país. No hace mucho tiempo que se concluyó. 

#axtepec (Cuauhtepec.) 

El vicario general de Nueva Espafla envió frailes a Oaxtepec (Ouauh- 
tepec), puerto mui sano, diez leguas de Méjico, para que tomasen casa 
i aprendiesen la lengua mejicana i doctrinasen a los indios, como lo hi- 
eieron. Esta fué la primera casa que la provincia (de los frailes de San- 
to Domingo) tuvo en 1530 en pueblo de indios. Luego se fundaron las 
de Ohimaloacan, Ohalco i la de Ooyoacán. (Dávila Padilla, pág. 62.) 

OICHiSEapotlán (pueblo de). Del azteca Oeuilzapotlán, que significa 
lugar de zapote agusanado; compuesto, de ocuil^ gusano, i zapotlán^ lu- 
gar de zapote. 

El presbítero D. Luis Burelo, vecino de Jalapa, regaló unos terrenos 
en las sabanas de Santa Lucía (Tabasco) a los indígenas de Olcuizapo- 
tlán, de Nacajuca, quienes fundaron allí en 1768^ el pueblo llamado 
San Fernando Olcuízapotlán. (Gil i Saenz, págs. 108 i 109.) 

Opesura. 

En 1769, Oposura era una misión^ según se ve por la carta que el 
marqués de Oroiz escribió a D. Juan de Pineda, de Méjico, a 26 de 
Agosto de 1769, que dice: 

'*Por la carta de vd. de 1 7 del inmediato pasado junio, quedo ente- 
rado de las exhortaciones que causaron en las misiones de Goazavas y 
Oposura los indios apaches." I otra de D. José de Gal vez al mismo 
Pineda, fechada en el Real de loa Alamos, 16 de junio de 1769, dice: 
**A8Ímismo veo los avisos que dieron a vd. los comisarios de las misio- 
nes de Guaraba i Oposura, de las hostilidades cometidas en ambas por 
estos enemigos, en los días 19 i 26 del mes antecedente. (Docums. pe^ 
ra la Hist de Méj., 1^ serie, tomo 31, págs. 25 i 46.) 
Ovfknotrofio. Del griego orphano, huérfano, i irophé, nutrición. 

Oon este nombre se conoce la Cuna, que en 21 de enero de 1772, se 
mudó a la calle de la Merced, donde aún está, i el público lo denomi- 
na OrfanaUorio, i así está escriio en varias obras, entre ellas en el Dic- 
donario Geográfico Estadístico de D. José María Pérez Hernández, 
urt "Beneficencia pública." 

Dofia Casimira Arteaga abrió en Aguascalientes un orfanatorofio e» 
1^71. (González, pág. 409.) 



870 DICCrOHABlO 



Orisaba (ciadad de). 

Orízaba está situada al pie de un cerro de doscientos veintioaatro 
metros de altura (sobre su base), llamado antiguamente TlouihiekiUo 
(tierra colorada), i después el Borrego^ i el cerro denominado Escáma- 
la, que significa en azteca hormiguero. Los indios llamaron al ralla 
Áhauilizdpafi^ que significa en azteca alegría en o iohre el agua: com- 
puesto de ahauiaUztlit alegría^ de ápan^ en o iobre el agua; de a» apé« 
cope de ail^ agua^ i pan, sobre. Los espafioles corrompieron el nombra^ 
diciendo Áulieaha^ Aulipaha, Origagua, Abrigaba en 1542, UkiMeAa i 
Olizaha (en 1568) i Drizaba, como se ve en la Historia verdadera de 
la conquista de Nueva Espafia, escrita por Bemal Díaz del Oastilla 
(edición de 1632). En 1457 quedó sujeta al gobierno de Méjico. 

En 1520 llegó Oortés a Orízaba. A fines de octubre de 1521» con 
doscientos soldados de infantería, treinta i cinco de caballería i un ná- 
meio respetable de indios aliados, se dirigió a este lugar, por ordem de 
Oortés, el capitán Gonzalo de Sandovalj i pacificó i conquistó a eoeia de 
incendios^ roboe i crueldadee. 

El primero que tuvo encomienda en Orízaba fué Juan de Ooronel. 
En 1535 no había allí más que unas chocitas de madera i paja. El pri- 
mer corregidor se llamó Fajo Patiflo. El primer gobernador indio ea 
1553 fué D. Miguel de Mendoza. (Arróniz, hijo, p. 14. — Oarta teroera 
de Oortés a Oarlos Y en 15 22. —Testigos en la residencia de Oortés asi 
1529.— Arróniz, págs. 125 i 143). £a 29 de noviembre de 1830 sa la 
otorgó a Orízaba el título de ciudad. (Id., pág. 613). 
Orizfttlán* Palabra híbidra que quiere decir tierra de arroz. (Teodoro 
Manzano, Oeogr. del K de Hidalgo). 

Este puebla del municipio de HuejutljB^ (Hidalgo) fué fundada por 
aztecas i espafiolea Los primeros lo llamaron San Juan Tilla i los oaa- 
tellanos San Antonio Meztiüán, En 1810 fué denominado San Felipe 
por el santo patrón de allí, i en 1870, la legislatura del Estado la dio 
el nombre de Orizailán^ cuando se creó el municipio. 
Otambft* Del azteca Otompan, que vale eobre loe otomíee o eníre toe 
otomíee. 

Este valle es memorable en la historia de la conquista por la batalla 
que los mejicanos dieron a los espafioles el 7 de julio de 1520L Ya loa 
castellanos estaban completamente derrotados i perdidos, cuando aa la 
ocurrió a Cortés atacar al jefe del ejército aztecaj que se conocía porq «a 
iba sobre unas lujosas andas con el estandarte imperial En unióft da 
los capitanas Sandoval, Olid i Alvarado, sa lanzó Hernán Oort^ aabra 
el Indio, lo derribó 4el trono i se apoderó de la bandera. 

Al ver esto los indígenas se llenaron de pavor i huyeron. Mnchoa ida- 



DS CXJBI081DADBS HISTÓRICAS. 



8T1 



gan con buenoa argumentos qae habo este combate que tanto ponderó 
Cortés. 

Osnlnama. 

En la madrugada del 24 de noviembre de 1847, los indígenas da San 
Kícolás sorprendieron el pneblo de Ozulaama, del distrito de Tampioa 
(Yeracraz), i dieron muerte al juez de letras don Manuel Mora i a O. 
Domingo JáureguL (Fages, pág. 93.) 



►♦- 






*«i4aai«h«a^i^^ 



372 DIOOIOHA&IO 



PaellMCa (ciudad de). Nombre derivado, del azteca Pachoa, que siguiñ- 
ca apretura o estrechez^ porque a la entrada del pueblo, yendo de Mé- 
jico, hai dos cerros que forman como una cañada angosta, que Tulgar- 
mente llaman el Pariezyslo. Otros dicen que Pachuea es alteración de 
Paehocan^ que vale lugar de gobierno o regimiento^ aunque con algún 
barbarigmo en mejicano, porque propiamente había de decir T^paeho- 
can; de suerte que sin el sonido te quiere decir lugar de aprensar o 
apretura. Desde su antigüedad los indios llamaron Tlahuelilpan a Pa- 
chuea, que quiere decir lugar de riego, porque según la tradicidn, el 
rio^que viene de Motolinica, por el medio del Real, era en todos tiem- 
pos caudaloso, i al salir del lugar regaba los llanos denominados Coa- 
wtitlan^ hasta cerca del cerro de Oadena. Llano que se sembraba de 
maíz, legumbres, árboles frutales, flores, etc. 

En 1557, Bartolomé Medina descubrió en Pachuea, en la hacienda 
de la Purísima, el beneficio de patio o sea la amalgamación. Entre los 
minerales de este lugar, es el principal el Mineral del Monte, que en 
tiempo del primer conde de Regla, D. Pedro Romero de Terreros, quien 
puso en movimiento la mayor parte de sus minas^ cuando iba a aban- 
donarlas D. José Bustamante, produjo tanta plata que montó a 25 mi- 
llones de pesos. 

A 16 (juilómetros al norte de Pachuea se halla el mineral de Átoío- 
nUee el Chico. A la misma distancia al noroeste se halla Santa Bosa i 
más al norte Capula, minerales que también han contribuido al pro- 
greso del lugar. 

Por los años de 1596, Fr. Francisco Torantos fundó el eonTento de 
Ban Francisco a expensas de D^ Beatriz de Miranda. El 8 de noyien- 



DE GÜKI08IDADER HISTÓRICAS. 373 

bre de 1773 «oncedió la licencia para f andar el hospital de San Juan 
de Dios el obispo D. Fr. José de Lanziego. El 10 de diciembre de aquel 
afio se dio posesión de la iglesia al padre Fr. Francisco Barradas, comi- 
sario general de la orden de San Juan i a otros religiosos por el Br. D. 
Bartolomé Fernández. 

£1 24 de diciembre de 1853 se estableció el alambrado en Pachaca. 
(Véase Dice. Univ. de Hist i Geog.) 

Palaicio manicipal. Del IMn palatiwTij casa de gran señor. 

La obra del Palacio manicipal de Veracruz fué conclaida el año 
de 1627. El edificio se hizo sobre el terreno llamado entonces Cal de 
Francos^ qae el virrei D. Lais de Yelasco cedió al ay untamiento en 1608, 
i la oonstmcción fué dirigida, al principio, por D. Jerónimo Farfán, 
maestro de obras del castillo de Uiiia. Tiene 50 varas de frente, 57 por 
el costado que mira al norte i 79 por el del sur. En 1845, D. Ramón 
Mafíoz i Mufioz ragaló el reloj que está en la torr& (Lerdo de Tejada, 
tomo 3^, pág. 16). 

Palacio de Guadalajara. En 16iO se hallaban arruinados el palacio i 
sala de audiencia de Guadalajara, por lo que determinó el cabildo com- 
prar las casas de Martín Casillas^ donde se fabricó el palacio en la pla- 
za. En 16i4 ya estaba el real palacio en la vega del río o arrojo que 
corre de sur a norte, al oriente de la ciudad^ porque en los principios 
se intentó poblar cogiendo el río en medio; después se desistió de este 
propósito i se fabricó la catedral 709 varas distante del río i a su cos- 
tado la plaza principal. (Mota Padilla, tomo 2?, pág. 122). 

Papel sellado (en Méjico). Del griego papf/ros, el papiro, una planta lla- 
mada asi 

A consecuencia de la real cédula expedida el 28 de diciembre de 1638^ 
de que se formó después la lei 18, tít 23, lib. 8, Recopilación de In< 
días, comenzó a usarse del papel sellado el V de enero de 1610. Por de- 
creto de 6 de octubre de 1823, circulado el 11 del mismo mes, se orga- 
nizó este ramo, i por la lei de 4 de agosto de 18124 se consignó a los que 
se denominaron Estados, los cuales pudieron administrarlo, conforme a 
las basQS i reglas que cada uno tuviera a bien establecer. Centralizadas 

^ las rentas por la lei de 3 de octubre de 1835, volvió esta renta con las 
' demás de los Estados a cargo del gobierno general, el cual ezpedió el 
decreto de 23 de noviembre de 1836 por el que uniformábala adminis- 
tración i el manejo. (Dice. Univ. de Hist i Geog.) 

Paraf 80 (villa de). En latín es parcuíisus, griego parachisot^ hebreo fa- 
rediés, hortus arboretum. El origen de esta voz hai que buscarlo en las 
lenguas del Asia Oriental El nombre paraíso es afine del zendo vara, 
del persa tYir, jardín. El albanese tiene bari^ hierba; el antiguo slavo 



374 DICCIOHARIO 



harü€^ árbol; el lendo varésha, bosque i vareda; saascrito, varha^ crecer. 
De aquí la forma varedeaha o vardhesha^ que con cualquiera modifioa- 
ciÓQ fonética se cambia en otras lenguas orientales, v. g.: en caldaioo 
pardUs, en pérsico ferdewSf firdu§t armenio hardex, jardín. 

Oon vecinos del pueblo de Jalpa se fundó en una isla del río **I>o8 
Bocas," a principios de este siglo, la población del Estado de Tabasoo 
denominada villa de ParaUo, cabecera del partido de su nombra Los ha- 
bitantes de este Ingar^ como los más del Estado^ son laboriosos, progre- 
Blatas, hospitalarios i honrados. ^ 

Pasteles. Plural de pastel^ término derivado del griego /km^, masa he- 
cha de harina. 

El afio de 1535, los alemanes Henrique i Alberto Quan introdujeron 
en Nueva Eapafla los pastelea. Véase la palabra azafirárk 

Perejil* Del griego pelro8elinon; compuesto de peiro^ piedra i de 9$li' 
noT^t apio: apio nacido entre piedras. 

£1 perejil es oriundo de Egipto. (Oantú, tomo 7, pág. 216). 

Perones* Plural de perón^ aumentativo de pero, del latín pirum. 

Los peroa^ conocidos en Méjico por peronea, los trajo de Espafia el 
venerable Gregorio López i fueron plantados primero en Jalisco. (Ca- 
vo, lib. I, § 15). 

Perro en Nueva Espafia (primer). 

En 1518 trajeron los soldados de la expedición de Juan de Grijalva 
una perra lebrela. Desembarcaron en Potonchán i en un lugar que lla- 
maron Boca de Términos, en tres días con la lebrela mataron diea ve- 
nados i muchos conejos. Guando se reembarcaron, quedó alli la perra 
cazando animales. 

En 1519 mandó Hernán Cortés al capitán Escobar a reconoeer la 
tierra i halló la perra mui gorda. Contó el capitán que apenas la lebre- 
la vio el buque en el puerto, daba sefiales de halagos con la cola i se 
vino con los soldados al navio. (Bernal Díaz del Castillo, Hist verda- 
dera de la conquista de la Nueva Espafia, caps. 10 i 30). 

El perro chino se trajo de Cantón de China. (Cantú, tomo 7, pági- 
na 217). 

Plrt&« Palabra cuya etimología ignoramos. Unos dicen que vino de Birú^^ 
nombre de un cacique; otros que de Berú^ río del Perú, i otros del pro- 
montorio Pelú, 

Don Antonio de Mendoza, primer virrei de de Méjico, habiendo pa- 
pasado al Peni para gobernar aquel reino, remitió a su estimada Nue- 
va Espafia un poco da semilla de moUé^ aquí conocemos por Ariól d$l 
Perú. (Gacetilla de Literatura de D. José Antonio Álzate). £1 Dr. D. 
Vrancisco Hernández (1574) dice que este árbol ea oriundo del Pera 



DB CÜRIOSIDADKS HISTÓEIOAS. S79 

i algunos indígenas lo llaman Ptloneuahuití, que significa árbol del 
Perú. 

Plftü de AyutlA. En julio de 1855 todos los liberales notables de la Re- 
pública, habían aceptado el Plan de Ayutla: D. Ignacio Oomonfort, D. 
Luis de la Rosa, D. José Fernando Ramírez, D. Ezequiel Montes, 
D. José M* Lafragua, D. Manuel Doblado, D. Manuel Silíceo, D. Ma- 
nuel Payno, D. Mariano Riva Palacio, D. Joaquín Ángulo, i los demás 
moderados^ para hacer de dicho plan un instrumento de su sistema; 
i D. Juan Alvarez, D. Melchor Ocampo, D. Valentín Gómez Farías, 
D. Benito Juárez, D. Ignacio Ramírez, D. Miguel Lerdo de Tejada, 
D. Juan Bautista Morales, D. Guillermo Prieto, D. Ignacio Zarago- 
za, D. Santos Degollado, D. Juan Antonio de la Fuente, D. Ponciano 
Arriaga, D. Francisco Zarco, D. Jesús González Ortega, D. José M^ 
Mata, D. Ignacio de la Llave i demás radicaUa^ para hacer de dicho 
plan un instrumento de su sistema. (Rivera, tomo 1?, págs. 131 14). 
Muchos de los que aquí figuran, principiando por Oomonfort, trai- 
cionaron el plan, 

Pluncs políticos. Plural de plan (véase). 

El día 13 de agosto de 1855, fué el pronunciamiento del Ayunta- 
miento i de la guarnición de la Oapital de la República, proclamando 
Presidente interino al general Rómulo Díaz de la Vega, para que éste 
nombrase una Junta de representantes de la Nación, dos por cada de- 
partamento, i la Junta nombrase un Presidente interino i éste convo- 
case un Congreso. El mismo día fue el pronunciamiento del general 
D. Antonio Haro i Tamariz en San Luis Potosí por religión i fueros. 
En la misma fecha fué el pronunciamiento del general D. Manuel Do- 
blado en Guanajuato por un plan diverso de los otros dos. 

Había a la sazón cinco pronunciamientos i planes diversos. Sólo en 
un día hubo tres. El plan de Ayutla era claramente liberal; el de San 
Luis Potosí, claramente reaccionario; el de la Oapital, tenía un matiz 
de reaccionario; el de Doblado se parecía más al de San Luis Potosí 
que a los otros; el plan de Santiago Yidaurri no tenia más objeto que 
la ejecución del pensamiento que siempre tuvo aquel hombre, i fué 
que nadie dominase más que él en los Estados de Nuevo León i Ooa- 
huila, cualquiera que fuese la forma de gobierno que rigiese al país. 
(Rivera, tomo 1^, págs. 15 i 16). 

ftútMkOm Nombre originario del griego plátanos, el plátana 

En el pueblo llamado Paduan (alteración de PáduaJ^ Tingambato, 
del Estado de Michoacán, se dieron los primeros plátanos de la Nueva 
Espafta, que los trajo de Santo Domingo el oidor D. Vasco de Quiro- 
ga, después primer obispo de Michoacán. (Basalenque, pág. 105). 



376 DIOOIOVAEIO 



Otro escritor dice: ''Los plátanos los trajo de la isla de Santo Do- 
mingo, el obispo D. Sebastián Bamírea de Faenleal^ que llegó a M^ioo 
a 23 de septiembre de 1531, nombrado presidente de la segnnda Aa- 
diencia^ i D. Vasco de Qairoga, qne había llegado a la Capital daade 
principios del mismo afio, nombrado oidor de aquel tribunal" 
PlftKli de Toros. Palabra originaria de la griega plaUi($, que signilsa oa« 
lie ancha, plaza pública. 

Lo primero que introdujeron los conquistadores, en Nueya Eqpafta, 
fué el vicio de los naipes, dados, la vagancia, los gallos i toros. 

La primera corrida de toros de que hai noticia, fué la de 24 de jumo 
de 1526, por ser el día de San Juan, que entonces lo solemnisabaK eon 
esíBLñ fiestas los caballeros^ i para dar la bienvenida a Hernán Cortés, 
de regreso de las Hibueras. Estas diversiones inmorales se verificaban 
en la Plaza Principal, en la del Volador, en la del Marqitéi (es decñr, en 
el trecho entre la Catedral i el Empedradillo), en la de Guardiola, etc., 
en los días de la jura de los reyes, a la entrada de los virreyes i días de 
santos. Los caballeros fueron aquí los primeros toreros, aunque en Bs- 
pafia, eran los vagos. 
Prohibición de enseñar gramática a los indios. 

I porque somos informados que ja comienzan a entender gramática, 
algunos naturales de la tierra, mandareis a los preceptores que lea en- 
señan, que les lean siempre libros de Xptrianos o moral dotriaa; 
pues hay en que puedan aprovechar en la latinidad. (Lo que Don Aa- 
tonio de Mendoza, virrei i Gobernador de la Nueva España i Prostdai- 
te de la Real Audiencia, ha de hacer en la dicha Tierra, por mandado 
de S. M. (De Madrid, a 14 de julio de 1536. Yola Reyna. Docum. del 
Arch. de Ind., tomo 23, pág. 157 i vuelta). 

Prohibición de criar muías i de que los mejicanos aprendan a mane- 
jar caballos. 

Al presidente i oidores de la primera Audiencia de Méjico se les 
mandó, en 1527: "Que impidieran la cría de muías i promovieran la 
de caballos, cuidando de los mejicanos no aprendieran a manejarloa. 
(Cavo, Los tres siglos de Méjico). 
P veblft (origen de la ciudad de). Nombre derivado de poblar, formado 
de popular, término procedente del latino populua, pueblo. 

Dos vecinos de Tlaxcala: Esteban de Zamora i su pariente Pedro 
Jaime, en un lugar después llamado los mesones del Roncal I del Cris- 
to, puso el primero una ventecilla i en la misma casa puso el segundo 
un banco de herrador^ por ser maestiro en este oficia En este paraje, 
el obispo D. Julián Oarcés había soñado ver dos ángeles que con el cor- 
del de alarifes, medían aquel campo, ya de oriente a poniente, ya de 



DB OUBIOBIDADBS HISTÓBIOAS. 377 

norte a sur, como quien traza los fundamentos de una ciudad Levan- 
tóse del lecho el obispo i acompañado de algunos familiaresi se dirigió 
hacia el sur' de Tlaxoala i cuando llegó a unos cerrillos, conocidos hoi 
por Guadalupe i Loreto, dijo el padre Garcés^ue aquel era el sitio que 
había soñado. 

Se pidió licencia a la Audiencia de Méjico para fundar la ciudad. I 
su presidente, D. Sebastián Ramírez de Fnenleal, envió una colonia que 
llamaron PuAla de los Ángeles, La Audiencia encomendó para la fun- 
dación al oidor D. Juan de Salmerón i frai Toríbio de Benavente, co- 
nocido en la historia por Ifotolinia (palabra azteca que significa po- 
hre)f quienes, el 8 de abril de 1532, mandaron al capitán Martín, prác- 
tico agrimensor i arquitecto, a medir 33 solares pata los yecino& Co- 
menzaba la fábrica por el que hoi es ^*Barrio de San Sebastián." En 
siete días quedó concluida, aunque de humildes edificios de barro i pa- 
ja, la ciudad,^ sobre las ruinas de la memorable Quilaxoolapan, Traba- 
jaron 160 indígenas: 80 de Tlaxcala, 40 de la ciudad de Huejotzingo i 
40 de la de Tepeaca. • 

El F. Motoliiiia dijo allí la primera misa en el sitio que es hoi uno 
de los portales llamado de los Libreros, o el de Borja, que forma el cua- 
dro occidental de la plaza. (El P. GavO; Los tres siglos de Méjico; 
Hb. 3,§§5 7 6). 

Los siguientes datos no están de conformidad con la relación an- 
terior: 

'Tor la carta que con el dicho Alv^arado**esorebimos, dimos a Vues- 
tra Magestad noticia, como hablamos embiado a buscar en la comarca 
desta cibdad lugar e sjtio conveniente para edjfícar e asentar un pue- 
blo, donde obiese tierras sin perxujcio de jndios, agua e monte e ma- 
teriales para edjfícar, e como fallamos uno entre las cibdades de Taaea' 
la e Chulula^ e embiamos a un Hernando de Saavedra, ombre de buen 
entendymiento e esperjencia, por Corregidor de la dicha cibdad de 
Táscala; e porque tenia yndios, no le dimos salario mas del manteni- 
miento: embiamos aquel^ por no se fallar persona ^con las calidades 
que se rrequerian para el efecto de la dicha población, el qual trazó el 
dicho lugar, e fizo e edjfícó el dicho pueblo con sus casas públicas, e 
iglesia e cioquenta casas de vezinos españoles, todo lo mas de madera, 
e algo dello de adobes, por no dar trabaxo a los jndios a las fazer de 
piedra; e fasta ser Vuestra Magestad consultado f jzimos los dichos edi- 
ficios los de las dichas dos cibdades que son mucha cantidad de gente: 



1 Frai Juan Villa Sánchez, Paebla sagrada i profana, 1746. 

2 Domingo de Alvurado fué a España a principios de 1531 . 



25 



878 racoiovABio 



ayudaron a alganas casas algunos yndioa qnestán encomendados a es- 
pafioleSj todo por sn voluntad, dyciéndoles los guardianes de los Mo- 
aesterios questán en las dichas cibdades, el efecto para guerra, de lo 
qual holgaban por la comunycacion que allí habia de tener con los ve- 
ñnoa E después acá a subcedido, quel dicho pueblo está poblado de 
•mbres que andaban perdidos e deseaban tener un rincón donde se re- 
coger, e tierra para labrar e criar, algunos de los quales tienen sus ga- 
nados e sus bueyes de arada; e acordamos lo que a Vuestra Mageatad 
esorebimos con el dicho Alvarado, que las dichas dos cibdades que son 
de Vuestra Magestad, se diesen a cada vezino veinte yndios para su 
servicio, los quales tuviesen en sus casas e entendiesen en sus labran- 
zas e granzerias; de donde tenemos por cierto saldrán ynstruidos para 
que puedan en sus tierras e casas exercer la dicha agricultura, e tomar 
la manera política de los españoles. Puesto en este estado el dicho pue- 
blo, acordamos quel Lycenciado Salmerón fuese a poner orden en "él, e 
en nombre de Vuestra Magestad fazer xusticia e rexidores e procura- 
dores, e fazer ordenanzas, las que convyniesen para la polycia del di- 
cho pueblo, e animarlos para que permanezcan; dyziéndoles como Vues- 
tra Magestad será consultado e suplicado les faga merced en lo que 
á^ese logar. Ay gente en el dicho pueblo que de caballo saldrán trein- 
ta ombres, que para el fin de la seguridad de la tierra allende del reme- 
dio dello, tenérnoslo por cosa importante, e está situado en lugar muy 
conveniente e pasaxero: echamos por alli el camino para la Vera Cmz^ 
e fué ataxo, e facerse un espital en e} dicho pueblo e se tiene vygilancia 
en la provysion dé!, porque importa mucho, por estar entresta cibdad e 
; la Vera Cruz, de donde salen muchos enfermos e ternán allí algún des- 
canso. Comunicamos la dicha población con los frayles, e encarezen 
tanto la obra, que dizen ser la cosa mas acertada, después del ganar de 
la tierra, según de Vuestra Magestad mandara ver por el pareszer da- 
do por ellos, el qual va con estotra;. 

La dicha cibdad de Chulula fué encomendada por muerte de Ran- 
gel, por presidente e oydores pasados, a Don Diego Pacho e a Diega 
Hernández de Proaño, Alguazil mayor, e considerada la yntencion e fin, 
con que nosotros conxeturando pedimos alcanzar, de lo que Vuestra 
Magestad dispuso, que todo se pusiese en corregymiento, pusimos la 
dicha cibdad; e aunquesto no fuera, si la dicha población nueva, que 
Vuestra Magestad a de ser servido que se llame La Puebla de los An- 
geles, se abia de f azer e se a de yntentar, es convyniente e necesario el 
calor de la dicha cibdad e gente della, para la dicha sustentación, e 
questé en Vuestra Real Cabeza.'' (Oarta de la Abdyencia de México a 
6u Magestad sobre varios asuntos de gobierna Desta gran cibdad do 



DB CUaíDSlDADBS H18TÓRI0A8. 379 

TemyxtiSan a catorce de agosto de mil quinientos treinta e un afios. 
— Fernando Salmerón.-— Lycenciado Alonso Maldonado. — El Lycen- 
ciado Zeynos. — £1 Lycenciado Qairoga. Documentos del archivo de 
Indias, tomo 41, págs. 79 a 83). 
Pwnitc Nacional. Del latín pona, porUis, puente. 

Esta suntuosa obra está sobre el rio de su nombre entre Yeraoruz i 
Jalapa. Dista 12 leguas de la primera i 14 de la segunda. Fué dirigi- 
do por D. Diego García Oonde i se llamó "Fuente del Rei'* Se princi- 
pió el 15 de febrero de 1803 i se trabajó en la obra hasta diciembre de 
1811. 

Tiene 260 varas de longitud, 12 de ancho i 18 de alto; 7 ojos de 
agua, sin incluir el que sirve de desagüe del río de la Antigua en sus 
orecientes. £1 del centro tiene 25 varas de diámetro. 

En este lugar se atrincheró Victoria en el cerro do San Fernando en 
1812 i obligó a retroceder al brigadier español Olazábal que conducía un 
gran convoi de Méjico a Yeracruz. A fines de 1814, el capitán insurgente 
D. José Antonio Martínez tuvo allí un encuentro con una sección res- 
petable de tropas del Bei, que conducían un correo de Yeracruz a Ja- 
lapa. 

£1 primer encuentro que tuvo en la provincia de Yeracruz D. Gua- 
dalupe Yictoria (se llamaba D. Félix Fernández), con las tropas del 
Bei fué en el Fuente Nacional Ocho días de fuego incesante con el 
brigadier D. Fernando Miyares, quien se retiró con su convoi por el 
rumbo de Chipila, en la madrugada del día de la Purísima Concepción, 
i por esta razón se le dio al cerro este nombre. 
JPVcnte de Dio& Este famoso puente natural, de 80 metros de alto sobre el 
rio Amsjaque, por el cual se comunican los distritos de Actopan i Ato- 
tonilco el Grande, está en el pueblo de Sanctorum, del Estado de Hi- 
dalgo. 
IPHlque en Méjico. 

En 1692, el conde de Oálvez prohibió en Méjico el pulque, a pesar 
de que entraban de aquella bebida cien mil pesos anualmente en las ca- 
jas reales. 

En ltt98 se consumía anualmente en la capital de la República cin- 
eo millones de pesos en pulque, i uno era de contribución. Entonces se 
calculaba que Méjico tenía 350,000 habitantes. 



F 



MO PICOIOBIUO 



Q 



Queleaes (iglesia de los). 

Las iglesias do los Qaelenes de Ohíapas se acabaron de .edificar en 
1562. £1 director fué el padre Fr. Pedro de la Cruz, qnien constrnjó 
la fnente de Ginacatlán en este mismo afio. (Remesal, pág. 637). 
Q^aemadlt (minas de la). Palabra derivada de gíiemar^ procedente del 
latín eremáret consumir por el fuego. 

Al norte del partido de Villanúeva, del Estado de Zacatecas, en los 
terrenos de la hacienda de la Quemada, hai un cerro llamado loa Edifi- 
ciost denominado así por los que allí copistniyeron los indígenas mucho 
antea de la conquista. Desde la falda de la moatafiai por el camino de 
2a citada hacienda^ Ta uno percibiendo ruinas de fábricas, unas medio 
demolidas i otras enteramente destruidas. Las más son pequefias i es- 
tán colocadas sin orden alguno. 

Por la misma falda del cerro, antea de llegar a la cima, se hoklla una 
pirámide cuadrangular mui bien construida, de unos 6 metros de idtu- 
ra i como de 14 de perímetro en la base. De las ruinas partían cuatro 
calzadas: una hacia el oriente i termina en la sierra de PalomiM^ en el 
c^rro llamado el CuiHÜOf en la parte más alta; otra hacia el suroeste i 
pasa por el rancho del Coyote; la tercera hacia el sureste i pasa por las 
casas principales de la Quemada. 

En lo más alto del cerro hai unos grandes salones, algunos casi des- 
truidos. Al O.N. existe otra pirámide como la anterior, menos eleya- 
da, de donde principia otra calzada que termina en los cerrítos de San 
Juan. En una especie de meseta del cerro de los Edificios hai una gran 
casa de unos 30 metros de largo i 25 de ancha A corta distancia de 
éste está otro cuadrado qdb tiene como 50 metros por cada lado, i las 



DE CCBI0SIDADS8 HlSTdBICAS. 38 1 

paredes de 5 a 6 de alto. Oerca de allí i en la pared que mira al oeste, 
existen anas ruinas de una figura completamente circular, de 7 a 5 me- 
troa de diámetro, a donde se sube por cinco o seis gradas a unas cavi- 
dades. (Pedro Rivera, Memoria de las ruinas de la Quemada). 

Q,n6Pétaro* Nombre tarasco que, según unos, significa ^u^^o de pelota^ 
de QuerehUif juego de pelota, i por esta razón los mejicanos lo llaman 
TasGco;uegán otros (D. Eduardo Euiz, en sus^Paísajes, tradiciones*! le- 
yendas de Michoacán. — Méjico. — 1891), se derivando Querirétaro^ que 
quiere decir pueblo grande, £n este caso, el nombre se le dio después 
que el pueblo había crecido i no desde el principio. 

El cacique otoroí, don Fernando de Tapia, vecino^de Jilotepec, don- 
de se había casado, salió en unión de otros indios a^conquistar a los 
ehichimecaa en tiempo del obispo de Santo Domingo*(isla), D. Sebas' 
ti'án Ramírez de Puenleal. Oomenzaron su jornada e]^hicieron alto el 
día de San Juan Bautista en las márgenes de un río, donde había una 
población de otomíes. Los redujeron i denominaron a aquel pueblo *'San 
Juan del Río." 

El 25 de julio de 1531 conquistaron a Qaerétaro, después de un com- 
bate con los naturales. De esta acción se cuenta (Dica Univ. de Hist. 
i Geog.^ tomo 6^ pág. 511), lo mismo que de la de Logroflo en las ori- 
llas del Ebro: "que arrollados los conquistadores creyeron ver por los 
aires al apóstol Santiago en su caballo blanco (según acostumbraba asis- 
tir a las campañas) i aunque no mataba indios (como en Tabasco i el Mix- 
, ton); pero sí este ardid de su jefe dio valor a los iberos, quienes volvie- 
ron a la carga con más valor i entusiasmo. Aterrorizados los indios con 
el estrépito de las armas, la fogosidad de los caballos i la pérdida tan 
considerable de los suyos, se retiraron hacia los fragosos confínes de los 
chichimeoas, vinculando su refugio en huir do las hostilidades que los 
seguían por todas partes i dejando a los españoles la fortaleza de la que 
tomaron posesión el mismo día. Por esta razón se le dio el nombre de 
''Santiago de Querétara" . 

El 26, día de Santa Ana, se colocó en la cima de un cerro que hoi 
llaman Cerro Colorado, una oruz de madera (hecha do un pino que de 
lejos se llevó), de 12 varas de altura i 6 de brazos i se celebró la primera 
misa que se dijo en este lugar. Después se puso allí una cruz de pie- 
dra. (Espinosa, Crónica, cap. 2^) 

El Lie. D. Juan Sánchez Alanís, clérigo secular, fué quien convirtió 
a loa indios a la religión cristiana. 

El rei Felipe lY le conced