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Full text of "Diccionario de escritores trinitarios de España y Portugal"

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DICCIONARIO 

DE 

ESCEIT0RE8 TRINITARIOS 

DE 

ESPAÑA Y PORTUGAL 

CON UN APÉNDICE LATINO DE ESCRITOUES 
DE TODA LA ORDEN 
COMPUESTO 

POR 

Fr.ANTONINO DE LA ASUNCIÓN 
T. D. 



Tomo segundo 



ROMA 

eoja imprenta de Fernando Kleinbub 

VicoJo Sciarra 65'A 

18UU 



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C 4 sq 



1 




ES PROPIEDAD DEL AUTOR 



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m^wwwwwwmwww&w& 



LAINEZ O LAOTE (Fr. Miguel) C. 

Roberto Gaguino en su ChronicuL Ord. no dice de este autor 
más que io siguiente : < Successit Fr. Micbael Hispanus, insignis 
Theologiae Doctor, qui, cum pro captivis redimendis Granatam pro- 
fectus fuisset, seditione orta Granatae, Oordubam repetens, misero 
fato vir egregius assumptus est; ibi sepelitur anno 1229, secundo 
adimpieto in maiori suo ministerio anno >. 

Si habríamos de dar crédito á los PP. Altuna, Figueras y 



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LAP 

otros, sería preciso admitir que este Rmo. P. General é insigne 
Doctor de Teología fué también Profesor de Filosofía natural en 
la universidad de París : que escribió doctísimos Comentarios m 
ocio libros Physicorum de Aristóteles; y que fué Predicador y Con- 
sejero de la reina D&a. Blanca, madre de S. Luis, Rey de Francia. 

Nos basta por ahora indicar lo que dicen estos autores, de- 
jando para ocasión más oportuna el examinar detenidamente, no 
sólo lo referido, sino también si los sobrenonabres de Lainez y 
Lacte que los autores del si^lo XVII y siguientes le dan á este 
quinto General de la Orden Trinitaria, sean legítimos 6 no, 

— P. Altuna, pág. 155, — P. Figueras, pág. 62, y otros muchos. 



LAPLANA Y CAMAÑES (Fr. Roque) C. 

« Natural de Molinos, obispado de Tarazona, — escribe Latassa 
en el tomo 5.* de su Bibli)teca Nueva Aragonesa, págs. 296, 297 
y 298. — De joven se apartó del siglo, vistiendo el hábito de la 
Orden de la Santísima Trinidad, donde, con la observancia de su 
instituto, fueron conocidos sus adelantamientos en los estudios, de 
que fué un Profesor aventajado en la provincia do Ai'agón, y por 
ella defendió también Conclusiones de Teología en su Capítulo pro- 
vincial del año 1732, y fué su Maestro de número. 

» Desde 6 de Febrero del dicho año (fué) Doctor teólogo por 
la universidad de Zaragoza, en la que siguió con mucho lucimiento 
las oposiciones á sus cátedras, y no lo tuvo menor en las funcio- 
nes de la oratoria evangélicar como en los cargos de gobierno. 

» Fué Ministro del convento de S. Lamberto de Zaragoza, dos 
veces Regente de Estudios y Rector de su colegio. Definidor de 
provincia y también general. Provincial dos veces de la provincia 
de Aragón, Elector general. Examinador sinodal del arzobispado de 
Zaragoza y de los obispados de Barbastro, Lérida y Barcelona. 

» Fué devotísimo de Sta. Inés, Patrona de su Religión. Ayu- 
naba á pan y agua en la vigilia de su festividad, dice el Maestro 
Calvo en el Resumen de las Prerrogativas de esta Orden, pág. 
448, y la Santa sin duda le consiguió en su última enfermedad, 
que, hallándose con delirio por lo vivo de la calentura que lo 



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LAU 

mortificaba, se despejase en el día de su festividad para que reci- 
biese los Santos Sacramentos. 

i> Murió en su colegio de Zaragoza en 31 de Enero de 1779 ». 

Escribió y publicó : 

1. Voz alegórica de la Iglesia en aplauso de la pureza de 
María Santísima en su Concepción. Oración sagrada que dijo 
en su festividad en la iglesia del Real convento de S, Francisco 
de Zaragoza el año de 1749, — En Zaragoza, por Francisco Re- 
villa. 1749. en 4\ 

2. Disertación académica del biten gusto en la Oratoria Sa- 
grada, ilustrada con una oración moral, que dicta el modo de 
decir con fruto la palabra divina. — En Zaragoza, por José 
Fort, 1763. en 4\ 

La compuso nuestro autor con motivo de ser Individuo de la Aca- 
demia de Buen Gusto en las ciencias, que se formó en Zaragoza 
en casa y bajo la protección del Excmo. Sr, Conde de Fuentes. 

3. Un libro de sermones panegíricos y de Cuaresma que pre- 
dicó con acopi-^ción, no solamente eu la Santa Iglesia Metropolitana 
de Zai^agoza, (la segunda vez en 1760), sino también en otras de 
España. 

— Fr. Silvestre Calvo, en la obra y pág. citadas. — Latassa 
ya citado, y otros muchos por él mencionados. 



LARA (Fr. Manuel de) C. 

Parece que floreció en el presento siglo. 

R<K!iribi6 ó imprimió: 

Coloquios de la Fe y Doctrina Cristiana — Un tomo. 

No podemos dar más detalles de esta obra que consta en el 
catálogo de la Biblioteca de este convento de R. Carlos, pero hoy 
no se encuenti*a en olla. 



LAUREANO (Fr. Rodrigo de S.) D. 

Del libro de los Capítulos generales y de los títulos que cons- 
tan en la Oración fúnebre que dio á luz, so deduce que fué Mi- 



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4 LAU 

nistro de diferentes conventos, Definidor de provincia y Provincial 
de Andalucía desde el Capítulo provincial celebrado á principios 
de 1750 hasta el 13 de Agosto del mismo afio, en que salió Vi- 
cario general de la Orden, por haber sido promovido el P. General 
Fr. Miguel de S. José al obispado de Guadix, bajo cuya presidencia 
se i'eunió el Capítulo general en Toledo el 12 de Agosto del re- 
ferido año. 

Fué elocuente predicador, muy versado en Mitología, y ma- 
nejaba con grande elegancia el idioma de Cicerón, como consta de 
los siguientes versos que el insigne latinista D. Francisco Gon- 
zález de León escribió á nuestro P. Fr. Rodrigo de S. Laureano, 
con motivo de su ascenso al generalato : 

> Macte vir eloquio, latiae vis máxima ünguae, 

Cui nitet, hispano gloria nata solo : 

Baetica cui nuper provincia cessit habenas, 

Atque reluctanti pene relatus honor: 

Cui sacros tándem submittit provida fasces 

Religio, et tantis praetulit alta viris: 

Dexter ades totaque tibi stirps Candida mente 

Laetitiae reserat publica signa suae. 

Omnis lo resonet, meritaeque encomia laudis 

OfTerat. eximio Laurea digna viro. 

Culta sibi semper veniat pax áurea tecum, 

Et fratrum alternus pectora iungat amor, 

Justitiaeque tuae praeludat gratia: sic te 

Corde vocent potius, non modo voce, Patrem. 

Sic errata levis censura coerceat; ictus 

Poena minus, poenae quam metus ipse ferat. 

Sitque, quod est rarum, si quid li voris in ipsis, 

Parcere subjectis máxima poena tuis. 

Áurea sic referes primaevi témpora saecli. 

Et quorum reddis jura, decusque Patrum. 

Grata Deo hominibusque geres sic numera. Amici 

Sic cupit ac spondet litera grata tibi ». 

Su predilección por el convento de Ronda, donde vivió después 
de su generalat|o^ y doqde también murió d principios del año 177.\ 



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L[EM 5 

y o*ros indicios nos hacen sospechar que el P. Laureano fué na- 
tui-al de Ronda, pero esto no pasa los ](mites de mera conjetura. 
Escribió : 

1. Oración fünebi^e en las solemnes suntuosas exequias que 
celebró con la pompa y magnificencia que acostumbra la muy 
noble y muy leal ciudad de Ronda en Ja iglesia mayor, con asis- 
tencia de ambos ilustres Cabildos eclesiástico y secular y co- 
munidades religiosas, el día 30 de Octubre de este ano de 1758, 
á la siempre triste y dolor osa memoria de la muerte de la reina 
de España nuestra señora, la serenísima señora dona María 
Bárbara de Portugal,.- Dtjola el M R, R.., — Sevilla, en la 
imprenta de Manuel Nicolás Vázquez, de 27 págs. de texto y 8 
de prels. 

2. El grillo de Plutarco. — Un cuaderno M. S. 

Se conserva en la librería de este convento de S. Carlos de 
Roma, y trata en él de cosas mitológicas. 

— Libro de Capítulos generales. — Lista de los finados desde 
1769 hasta la exclaustración de 1835, que tenemos en nuestro poder. 

LEDESMA (Fr. Antonio) C, 

Doctor en Sagrada Teología por la universidad de Salamanca, 
Catedrático de Regencia en la mis^ma universidad, Definidor y Vi- 
sitador de la religiosa provincia de Castilla. León y Navarra, á 
quien el insigne Claustro de dicha universidad encargó la recopi- 
lación de sus estatutos. 

El P. Altuna en su Crónica, impresa en 1637, en la pág. 633, 
escribe que el P. Ledesma « fué muy digno Maestro por la uni- 
versidad de Salamanca, de grande ingenio y de mayor virtud, y 
uno de los mayores humanistas que se conoce en nuestra España ». 

— Fr. Pedro López de Altuna citado. — M. Villar y Maclas 
Historia de Salamanca (Salamanca, en la imprenta de Francisco 
Núñez Izquierdo, 1887), tom. \.\ pág. 475. 

LEMOS (Fr. Manuel db) C. 

Hijo de Manuel do Lemos y Beatriz de Brito. Nació en Lisboa, 
en cuyo convento profesó por Enero de 1598. 



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6 LEM 

Por su grande ingenio y aplicacióa al estudio, salió insigne 
letrado, mereciendo por ello el grado de Doctor en Sagrada Teo- 
logía por Coimbra. Fué condiscípulo de los célebres DD. trinitarios 
el P. Fr. Baltasar Paes y el P. Fr. Isidoro Pina, siendo Maestro 
de todos tres el insigne P. Fr. Bartolomé de Paiva, do quien ha- 
remos mérito. 

Fué nombrado Consultor del Santo Oficio, y después, d fines 
del año 1627, Diputado del Tribunal de la Santa Inquisición en Lisboa; 
y en la Orden, Rector del colegio de Coimbra y tres veces Provincial, 
elegido en IG2'\, en 1632 y en UMl, cargos en quo manifestó su 
admirable rectitud y prudencia. El Rmo. P. Fr. Luis Petit, Mi- 
nistro general de la Orden, le honró también con el título de 
Vicario general de la provincia de Portugal. 

Mandó edificar la casa destinada para biblioteca en el con- 
vento de Lisboa, enriqueciéndola con gran núinoio do libros selectos. 
Instituyó además la Hermandad del SS. Nombre de María, y com- 
puso su reglamento á semejanza del que el Bto. Simón do Rojas 
había establecido en España. 

Finalmente, respetado por todos á causa do su ciencia y re- 
gular observancia, que promovía en los subditos de palabi'a y por 
obra, falleció en el convento de Lisboa el 28 de Junio de 1654, á 
los 56 años de Religión y 72 de edad. 

Escribió : 

1. Sermao da Fe, na publicagao da Santa InqnistQao, que 
por principio da sua Visita fez o muito illustre senhor I), Se- 
bastian de Mattos de Noronha, Inquisidor e Visitador Apostólico 
na cidüde de Coimbra e todo seu districto em Aveiro, Domingo 
18 de Fevreíro de 1618, — En Coimbra, por Diego Gomes Lou- 
i-eiro. 1618. en 4." 

2, Estatutos da Irmandade do Santissimo ISome de María, — 
En Lisboa, por Jorge Rodrigues, 1625, en 4.* 

Esta obra no lleva el nombre del autor. 

3. Tractatns de institutione Ordinis SS. THnitatis. Dicatus 
Eeverendissimo Patri Ludovico Petit, Ministro generali. 

4, De pronunciatis theologicis, — M. S. en fol. 

Esta obi*a también la dedicó al referido P. Ministro general, 
escribió tombiéai algunos ptrp» \\]>ñi^ ouyoi titulo» m igooraoi 



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^^^^__ L. 

— P. AltuDa. pág. 274. — Barb. Mach., tom, 3.^ pág. 294. — 
Fr. Jerónimo de S. José, tom. 2\ pág. 136. — Juan Soares de 
Brito Theatr. Lttsit. Litter.^ en la letra E. 



LENCASTRE (Fr. Rodrigo de) C. 

Descendiente de la nobilísima familia de los Lencastres que 
tuvo origen en 1). Jorge, hijo legitimado de i). Juan ll, Rey de 
Portugal. Dña Felipa, dignísima esposa de D. Juan 1, hija del in- 
fante 1). Juan, Duque de Lencastre, y nieta del rey Edward 111 de 
luglateri'a, le puso á dicho D. Jorge el apellido de Lencastre. Los 
abuelos paternos de nuesti'o P. Rodrigo fueron D. Lorenzo de Len- 
castre y Dña. Inés de Castro de iNoronha ; y maternos D. Juan da 
Silva lello, primer Conde de Aveiras, y la Condesa Dña. María de 
Castro ; sus padres fueron D. Rodrigo de Lencastre y Dña. Inés 
de Morohna, de quienes nació en Lisboa el año lt>57. Fué, pues» 
nuestro Rodrigo nieto en quinto grado del rey D. Juan 1, y so- 
brino del Emmo. ÍSr. D. Verísimo de Lencastre, Cardenal é Inqui- 
sidor general en Portugal, fallecido en 1092. 

Recibió el hábito, siendo menor de edad, en el convento de 
Lisboa, y, después de haber estudiado Humanidades y llegado á la 
edad competente, entró en el noviciado é hizo la profesión, olvi- 
dándose de tal modo de la nobleza de su sangre, que en nada se 
distinguía de los demás, sirviendo á todos, especialmente á los en- 
fermos, á quienes hacía las camas, aseaba las celdas y les asistía y 
confortaba en sus penalidades. 

Estudió la Sagrada Teología en el colegio de Coimbra con tanto 
provecho, que salió excelente teólogo y no menor orador, como se 
conoció en un sermón que predicó en la capilla de la universidad 
el día de los Reyes y que luego se imprimió. 

Finalizados bUS estudios y vuelto a su ciudad natal, nombróle 
la Religión por primer Ministro del convento ue Muestra Señora 
del Libramenío y, después de un año, del de Lisboa, que gobernó 
con notable prudencia y ejemplaiidad en lt)69« Realizó en este úl- 
timo convento muchas obras, y editicó á su comunidad en los ejer- 
Qiciod XQ¿8 huQuldeSi barriendo con ios demás en los sábados loq 



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8 LEO 

tránsitos, y tomando á su cuidado el aseo de la iglesia y de sus 
altares. 

Nombrado Provincial por Marzo de 1693, realizó nuevas obras 
en el convento de Lisboa, y lo adornó de primorosas pinturas. Du- 
rante su provincialato, por condescender á la voluntad del rey D, 
Pedro II, efectuó una Redención general en Argel, llevando por su 
compañero al P. Presentado Fr. Manuel de la Concepción, de quien 
tratamos en el tomo 1.** de la presente obra. Padeció tantas moles- 
tias en este viaje, emprendido el año 1696. que nunca en adelante 
llegó á gozar de perfecta salud, que perdió por conseguir la liber- 
tad de los cautivos cristianos, que fueron 300. 

Perdida, pues, su salud, vivió todavía cuatro años, sufriendo 
con notable paciencia y resignación en la voluntad de Dios las mu- 
chas molestias que le causaban sus achaques. Conociendo, final- 
mente, que llegaba su postrera hora, recibió con marcado fervor 
los Santos Sacramentos. Luego hizo que le preparasen todo lu pre- 
ciso pai'a que fuera amortajado su cuerpo, y animábase con una 
firme confianza en los infinitos méritos de nuestin) Señor Jesucristo, 
á quien ofrecía cuanto padecía, ejercitándose también en fervoro- 
sísimos actos de amor de Dios. Pidió por fín un crucifijo, y, abra- 
zándose con él, entregó el alma á su Criador el 23 de Marzo de 
1700, á la edad de 43 años, siendo enterrado su cadáver con asis- 
tencia de las Religiones y de la nobleza de la corte en el cemen- 
terio del convento de Lisboa. 

Escribió: 

Sermáo da Fesia dos Ueys na Real Capella da universidade 
de Coimbra. — En Coimbra, por José Ferreira, impresor de la 
universidad, 1086, en 4.** 

— Baib. Mach., tom. 2.". pág. 637. — Fr. Jerónimo de S. 
José, tom. 2.®, pág. 318. — Fr. Simón de Brito Increm. Trinü,, 
pág. 872. — Historia geral da Casa Real portug., tom. 12.^', p. 2., 
pág. 778. 



LEÓN (Fr. Manuei. de la MaDré db Dios y) D. C. 
Véase Mapre de Dioh, 



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LÜB 
LEÓN (Fr. Juan Ponce db) C. 
Véase Ponce. 

LEÓN (Fr. Pedro Ponce de) C. 
Véase Ponce. 

LEÓN (Ilmo. Sr. D. Fr. Francisco Tello de) C, 
Véase Tello. 



LOBO (Fr. Custodio) C. 

Natural de Lisboa, hijo de Domingo Vicente y Antonia Gon- 
zalves. 

Recibió el hábito en 14 de Abril de 1588. Floreció en virtu- 
des y letras, y ocupó en la Orden los honoríficos puestos de Pre- 
dicador general. Maestro de Novicios, Ministro de los conventos de 
Louza y de Lagos, Definidor, Visitador general y Presidente en un 
Capítulo, por ser decano de la provincia de Portugal. Fuera de la 
Religión, le cupo la honra de ser Examinador de las tres Ordenes 
Militares y Diputado de la Bula de la Santa Cruzada. 

Sacó excelentes discípulos en la lengua latina, que enseñó en 
el convento de Lisboa á sus hermanos de hábito, y tuvo vastos co- 
nocimientos en Matemáticas y Astrología, por lo que compuso va- 
rios lunarios que se imprimieron sin nombre del autor, siendo la 
obra principal en este género : 

1. Compendium Astrologiae, in quo oinnia quae necessaria 
sunt taní ad conslituendmn quam ad judicandum quodcumque 
Ihema coeleste facillime inveniuntur explicata, — M. S. 

Se conservaba en la biblioteca del Marqués de Gouvea. Escribió 
también : 

2. Varias noticias da propincia de Portugal da Ordern da 
SS. Trindade. — M. S. 



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10__ j£^ 

Falleció en Lisboa á 2 de Febrero de 1654. 
— Barb. Mach., tom. 1.^, pág. 603. — Fr. Jerónimo de S. José^ 
tom. 2.^ pág. 198. 



LÓPEZ (Fr. Andrés) C. 

Presentado y Doctor en Sagrada Teología en la universidad de 
Zaragoza y Catedrático en la misma, dotado de un entendimiento 
perspicaz, murió en el convento de S. Lamberto de dicha ciudad 
el año 1764. 

Escribió una apología intitulada : 

Breve expresión de la verdad — en que prueba los derechos 
de los PP. Trinitarios para llamai'se Redentores en Aragón y pai'a 
redimir cautivos, firmada por Fr. Francisco Guallart, Procurador 
del colegio de Zaragoza, pero en realidad obra de nuestro autor. 

— Fr. Silvestre Calvo, pág. 442. 



LÓPEZ (Fr. Antonio) C. 

Profesó en el convento de Lisboa, de donde era natural, con 
gran consuelo de su alma y de toda la comunidad. 

Dedicado al estudio de la Filosofía y Sagrada Teología, hizo 
tantos pi*ogresos en estas ciencias que en breve tiempo consiguió 
el grado de Licenciado en dicha última facultad en la universidad, 
que entonces había en Lisboa. 

De la referida ciudad pasó á la provincia de Aragón, sin ha- 
berse podido descubrir hasta hoy la causa que motivó este tránsito. 
Hasta aquí son noticias tomadas de Cai*doso en su Agiologio Lu- 
sitano. Lo que nos resta que decir sacaremos del libro 1.^ de la 
provincia de Aragón, que en parte se debe al mismo P. Fr. Antonio 
López. Afirma, pues, este autor de sí mismo^ que recibió el hábito 
en el convento de Lérida (iib. 1.", pág. 144, en la margen), créese 
que sería por los ahos de 1470, y que á los cinco años le hicieixm 
Ministro dei mismo convento, Luego fué Secretario en muchos De* 
fioitorioft de Capítulo* pi'oviooiaieSf Mioia^ro del coovoAto de Xoi** 



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tosa, cinco veces del de Caroca, muchas veces Definidor y una vez 
Procurador general de la provincia, cuyo oficio ora en aquella sazón 
inquirir y notar los descuidos que contra la Regla, Constituciones, 
actas, mandato?, o!' lonaciones 6 estatutos cometía el R. P, Provin- 
cial, tanto por sí niismí) como por sus subditos, y exigirle cuenta 
de los gastos y recibos, redenciones y reparticiones, y presen tario 
todo al Capítulo provincial siguiente ó general, si ocurría. Perse- 
veró este cargo de Procurador en la proviucia hasta el Capítulo 
provincial celebrado en Lérida el 19 de Mayo do i 12, en que con 
la autoridad del Rrao. P. General Fr. Francisco Petit se suprimió 
dicho oficio con el carácter que hasta ^entonces tenía (lib. 3." de 
provincia, pág. 91). 

En atención á su piedad, celo de la regular observancia y letras, 
llegó á ser Vicario provincial en 1493 y, á continuación, Ministro 
provincial por elección recaída en él el año 1499, durando en esto 
cargo hasta el año 1502 y siendo al mismo tiempo también Vicario 
general de la provincia. 

Cardüso asegura que nuestro autor murió en 1499, pero se 
equivoca, porque en dicho libro 1.^ de provincia, pág. 190, se hace 
todavía memoria de él por los años de 1502. 

Escribió en el libro 1.^ de ^í^oviocia la memoria de los Capí- 
tulos provinciales de la de Aragón desde 1393 hasta el de 1500 y 
sus actas, y formó después un libro aparte, todo de su letra, con 
el título de : 

Constüidiones provinciales provinciae Aragonum SS. Trini- 
iatis Redemptionis Capíivorwn. — M. S. 

Se conservaba en el convento de Valencia, y una copia de esta 
recopilación, continuada por otros religiosos, pam hoy en poder de 
un anticuario de dicha ciudad. 

He aquí el elogio que Alonso Guerreiro trae de nuestro autor 
en su Chron. Ordinis SS. Trin, M. S. (1): « Fr. Antonms López 
ab Aragonensibus, pietate regularique disciplina celeberrimus prae- 



(1) Por esta Crónica que escribió Guerreiro han creído Nicolás Antonio 
y algunos otros que este autor fué trinitario, pero el P. Fr. Jerónimo de S. 
José averiguó y llegó 4 saber con certeza que no lo fué, sino muy devoto 
d9 la Ordto TríDitari»! y por eso »o le })omQ9 inoluido w la pre»eute obra^ 



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12 LOP 

dicatur. Post aliquarum domorum administrationes, in Aragonia 
bonis operibus, verbo et exemplo apud eos potenF, ad ipsius Pro- 
vincialem assumptus est. Eamque pluribus annis egregie gubernavit, 
in qiia Capitula tria celebravit, quorum ultimum in Turolensi coe- 
nobio anno Dominicae Incarnationis 1499 habuit, in quibus optiraa 
staiutfi decrevit, provinciaque illa, a primaevis declinata, ad me- 
liorem frugem redacta et regularis disciplinae observantiam directa, 
ejusque iudefesso studio restituta est. Sen^o jara confectus, cum 
sanctam piamque vitam gfssisset, obiit in monasterio Darocae, ibi- 
demque sepulchro conditus est. Ejus celebris memoria in provinciae 
annalibus apud Valentinum monasterium conservatur ». 

— Cardoso AgiologU) Lu^tiano, tom. 3.*, págs. 419 y 42^\ — 
Lib. 1.^ de provincia en las págs. 56, 140. 144, 146, 148, 153, 154, 
158, 160, 168, 186 y 190, donde se trata de sus cargos^ — Ro- 
dríguez-Reines. 

LÓPEZ (Fr. Domingo) C. 

Natural de Ubed^i, Maestro de número, Doctor en Sagrada 
Teología, Cronista general, Ministro de dos Reales conventos y una 
del de Ubeda, dos veces Definidor de la provincia de Andalucía, 
otras dos Visitador, una con ejercicio, é hijo de profesión del Real 
convento de Ubeda. 

Fué solícito investigador de las noticias de la Orden y recogió 
muchas y buenas referentes á su provincia de Andalucía, cuya his- 
toria escribió con acierto. Tuvo también correspondencia epistolar 
con nuestro gi*ande historiador el P. Fr. José Rodríguez, á quien 
el P. López envió datos acerca de los escritores de su provincia, 
con que el P. Rodríguez enriqueció la Biblioteca Trinitaria que 
estaba trabajando, aunque no pudo terminarla, pues la dejó en 
apuntes. 

El P. Fr. Domingo López, si bifn descubrió muchos datos re- 
ferentes á nuestra Orden, es, sin embargo, poco crítico y demasiado 
crédulo en lo que el P. Figueras (1) dejó escrito en sus Anales 



(i) Véase el jiri¡<-ul<» <jue en el primer tomo de esta obra dedicamos á 
este escritor. 



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LOP 13 

M. SS. y otro anónimo de poca autoridad en una Cohctánea M. S. 

Y como de estos dos autores se sirvió principalmente para escribir 
sus Noticias históricas acerca de nuestra Orden en las Islas Bri- 
tánicas, de ahí i'esulta que dicha historia es una sarta de fábulas 

V de mentiras, cuya lectura desagrada á cualquiera historiador de 
mediana erudición y crítica, y si bien se encuentran en ella al- 
gunas cosas cié: tas de las que dos veces nos hemos valido en la 
presente obra, s(m, sin embargo, tan pocas las ciertas y tan copio- 
sas las falsas y dudosas, que esta obra carece de autoridad, como 
también las vidas que incluye en su Paropsis y otra que escribió 
del P. Fr. Sebastian Robes, por haber utilizado los mismos manus- 
critos para su composición. 

Excepto estas tres obi»as, todas las demás del P. López son in- 
teresantes y vej'ídicas, porque recogió por sí mismo los documentos 
de que se valió para su composición, en sus continuas investigacio- 
nes, en que era incansable. 

Escribió : 

1. Paropsis trium frtíctuum paradisi anglicani, idest : Vitae 
B. Joannis Anglici, B. Guillermi Scoti, Ministrorum generalium, 
et S. Roberti Kanersburgensis, Ordinis SS, Trinitatis, Redem- 
ptionis Qjplivorum. — En Granada, 1704. 

2. Vida del Ven. P. Fr. Sebastián de Robes. — No sabemos 
el lugar ni el año de la impresión. 

3. La candida flor trinitaria^ vida prodigiosa y admirable 
de la Hermana Mafia Cándida de la Santísima Trinidad, reli- 
giosa tercera profesa del Orden de la Santísima Trinidad, Re- 
dención de Cautivos. — Granada, en la imprenta de la Santísima 
Trinidad por Antonio de Torrubia y Francisco Domínguez, 1708, 
en 4.*', de 52 hojas, y 15 prels. 

4. Noticias históricas de las tres flor enii simas provincias 
del celeste Orden de la Santísima Trinidad, Redención de Cau- 
tivos, en Inglaterra, Escocia é Hibernia. — Madrid, en la im- 
prenta Real por José Rodríguez y Escobar, 1714, en 4.* mayor ó 
en fol., de 626 págs., 36 prels. y 28 de índices. 

5. Talentos del Superior, — Ignoramos el año y lugar de la 
impresión. 

El P. Ángel V. Alonso en su Ensayo bibliográ fleo-histórico 



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14 LOP^ ^ _^ ^ 

de la provincia de Jaén, pág. 72, dice, hablando del P. López y 
de esta su obra : < Perteneció este religioso al convento de Trini- 
tarios de Ubeda, y dedicó la citada obra al Sr. Marqués de Busia- 
nos, que lo era en 1717 D. Diego llessia de Barrionuevo. Como tuvo 
á su disposición el rico archivo de la casa de los Messias, pai'a es- 
cribir el prólogo» que contiene curiosas noticias sobre la nobleza é 
hidalguía de los mismos, llegué á sospechar si el M. S. de Mercado 
so hallaría en dicho archivo ; pero mis investigaciones hasta ahora 
han sido infructuosas. » 
Dejó M. SS. : 

6. Vida del limo, Sr, D, Fr, Luis de Córdoba y Ronquillo. 
El mismo P. López habla de esta producción suya en una carta 

dirigida al P. Fr. José Rodi^íguez y afirma que la tenía escrita en 
16 pliegos. 

7. Historia de la provincia de Andalucía del Orden de la 
Santísima Trinidad, Redención de Cautivos. 

M. S. citado por Pascual en su Almería ilustrada, part. 1.*, 
pág. 172. 

El P. Fr. José Rodríguez en sus Apuntes para formar una Bi- 
blioteca Trinitarna escribe que el P. López fué también « Presi- 
dente de un Capítulo provincial » y que « en el tomo 19 de ser- 
mones varios de la librería de Valencia, pág. 258, hay un sermón 
suyo. Otro imprimió del SS, Sacramento, ítem Politia Principiim, 
le veo atribuida. > 

— Rodríguez-Reines. — Romero Muñoz, pág. 17. — P. Ven- 
tura de Prado El apóstol de las Alpujarras, en los prels. — 
Bover, pág, 335. — Fr. Silvestre Calvo, en el prólogo, pág. XXVI. 



LÓPEZ DE ALTUNA (Fr. Pedro) C. 

Nació en Segovia y, como Cronista general de la Orden que 
fué, escribió la preciosa obra — aunque no carezca de algunos in- 
significantes lunares - intitulada : 

1. Primera parte de la Crónica general del Orden de la San 
tisima Trinidad, Redención de Cautives. — En Segovia, por Diego 
Diez Escalante, 1637, en foL, de 638 págs., 14 proís, y 11 do índico. 



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I 



LOP 16 

2. Libro de las iglesias y de los conventos del Orden de la 
Santísima Trinidad y de las privilegios que los Sumos Pontifi' 
ees y los Reyes han concedido al mismo. — M. S. 

— Nic. Ant., tom. 2.\ pág. 209. — Fr. Silvestre Calvo, en 
el prólogo á sus Prerrog, y otros. 



LÓPEZ DE BARAHONA (Fr. Diego) C. 

Hijo del convento de Burgos, Presentado en Sagrada Teología 
y Ministro de Cuellar. 

Escribió : 

Manual de los religiosos del Orden de la Santísima Trini- 
dad — en que trata de explicar la Regla, Constituciones y Cere- 
monias de la Orden, y trae también los privilegios concedidos á 
ella por los Sumos Pontífices. — En Valladolid, 1570, en 8.* 

— Rodríguez- Reines. — Nic. Ant., tom. 1.**, pág. 295. 



LÓPEZ DE HARO (Ilmo. Sr. D. Fr. Damián) C. 

Natural de Toledo y bautizado el 27 de Septiembre de 1581 
en la parroquia de la Catedral. Educáronle santamente sus pa- 
dres, llamados Antonio López de Haro y Catalina de Valladolid, 
y así que hubo estudiado la Gramática latina, recibió el hábito en 
el convento de su ciudad natal, donde tuvo su noviciado y emitió 
su profesión en 28 de Febrero (1) de 1599, siendo Ministro del 
convento el P. Presentado Fr. Marcos de Salazar, Provincial el P. 
Fr. Lope de Lugones, elegido á instancias del B. Simón de Rojas 
en el Capítulo provincial celebrado el año 1597 en el convento de 
Talavera, y Maestro de Novicios el P. Fr. Francisco Rojo, quien le 
educó con sus sabios y virtuosos documentos. 



(1) Se equivoca Gil González Dávíla cuando en su Teatro de la Iglesia 
de Puerto Rico, pág. 295, escribo que el limo. Fr. Damián profesó el 14 de 
este mes. Consta del libro origíDal de Profesiones, 



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16 LOP 

Estudió la Filosofía en el convento de Toledo bajo la disciplina 
del B. Simón de Rojas y la Sagrada Teología en Salamanca, y, de- 
bido á su aplicación y buen taipnto, salió eminente teólogo. En ob- 
sequio á la obediencia, se determinó á admitir cátedras y las des- 
empeñó con el fruto que se esperaba, sacando en todas las líneas 
aventajados discípulos que heredaron su ciencia y virtud. 

Fué, andando el tiempo. Ministro de los conventos de la Guar- 
dia, Zamora, Arévalo. (Cuenca, Talavera y dos veces de Madrid, 
realizando en todos ellos notables obras de Construcción y de res- 
tauración, gastando en ellos cuantiosas sumas sin dejar ninguna 
deuda A sus sucesores, antes bien satisfaciendo la gruesa cantidad 
de veinte mil ducados en que encontró empeñado al convento de 
Madrid. Al tiempo que era Ministro de este último convento, pasó 
de orden del Rey con Letras Apostólicas á visitar la provincia de 
Andalucía y restableció en ella la regular observancia. Luego le 
nombraron Provincial de la de Castilla, León y Navarra con gran 
satisfacción de los religiosos, que creció de punto cuando por ex- 
periencia conocieron su celo por la observancia y el buen ejemplo 
que á todos daba. Fué también Defini'lor de dicha provincia. 

En vista de los indisputables méritos del P. Fr. Damián, la 
ciudad y el Cabildo Eclesiástico de Zamora elevaron súplica á Fe- 
lipe IV para que S. M. se dignara presentarle para Obispo de aquella 
diócesis, pero no lograron sus deseos, porque le presentó pai^a el 
obispado de Puerto Rico, y el P. Fr. Damián á su vez, tras el dic- 
tamen de religiosos sabios y virtuosos, accedió á la voluntad y 
gusto del Rey, admitiendo la dignidad y siendo preconizado canó- 
nicamente el 9 de Febrero de 1644. 

Recibida la consagración en la iglesia del convento de Madrid 
en 14 de Febrero de 1644, fué enseguida á tomar posesión de su 
Sede y lle?ó á ocuparla en 13 de Junio de dicho año. Luego pasó 
Pastoral Visita á su diócesis, repartiendo á todos el pasto espiri- 
tual conveniente; y, enterado personalmente del verdadero estado 
de su obispado, en 6 de Mayo de 1645 celebró un Sínodo, en que 
adoptó medidas para corregir abusos, reformar costumbres y fo- 
mentar la piedad. 

Fué Prelado muy caritativo que socorría con larga mano las ne- 
cesidades de sus subditos, y envió también algunas limosnas para pro- 



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LOP 17 

mover el culto d9Í Santo Cristo de la Fe y del Ave María, cuyas 
bellas imágenes se veneraban en los conventos de Madrid y Toledo, 
respectivamente. Para que nunca le faltaran recursos con que ali- 
viar la indigencia, eliminó de su Palacio todo gasto superfino; y 
sabía en casos dados privai*se hasta de lo preciso y necesario. 

Encendióse el año 1648 una horrible epidemia en Puerto Rico. 
Envió desde luego celosos sacerdotes para prestar auxilios espiri- 
tuales á los contagiados; él á su vez se dirigió al punto donde más 
estragos causaba el contagio, asistiendo á los enfermos, no sólo en 
lo espiritual sino también en lo corporal, con el alimento y las 
medicinas más á propósito. 

Pegósele, finalmente, el contagio ; y, apercibido del peligro, 
recibió con devoción los Santos Sacramentos; exhortó á las pocas 
personas que le habían acompañado, á la virtud, y especialmente, 
al ejercicio de la más sublime caridad en la asistencia espiritual y 
corporal de los enfermos, asegurando que sei'ían dichosos los que 
en tan sagrado ministerio llegaran á perder sus vidas ; echóles 
luego su bendición y murió con suma paz y tranquilidad por Sep- 
tiembre de 1648. El Cabildo de la Catedral le hizo las honras con 
la solemnidad conveniente y gran concurso de gente. 

Escribió : 

1. Tratado de la Asunción de la Santísima Virgen María, — 
Cuenca, 1621, en 4.^^ 

El título vei'dadero de esta obra debe ser otro, pues el P. Al- 
varez de Castañeda dejó escrito que nuestro limo. Sr. Obispo im- 
primió en el mismo lugar y año el tratado intitulado : 

Guirnalda de la Virgen para la fiesta de su Asunción^ te- 
jidn de las flores que los Padres y Santos de la Iglesia, etc. 

2. Donativ^o Real y exhortación religiosa á los pueblos, de 
la corfespondencia que deben tener con su Principe natural. — 
En Madrid, 1625, por Luis Sánchez, en 4.*^ 

3. Sermón de los SS. PP, y Maestros S. Ignacio de Loyola, 
Fundador de la Compañía de Jesús y S. Francisco Javier, uno 
de los diez pyHmeros hijos y compañeros en la fundación de la 
Compañía de Jesifs. Predicado en la fiesta y octava que á su 
Canonización hizo el colegio de la Compañía de Jestis de la ciu" 
dad de Cuenca^ — Impreso en esta misma ciudad, el año 1622. 

t 



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18 LOfe 

Lo compuso y predicó, siendo Ministro del convento de Cuenca. 

— Nic. Ant.. tom. 1.°, pág. 263. — Rodríguez- Reines. — Pv, 
Francisco de Vega y Toraya Crdmca de Castilla de PP. Trin., 
tom. 3.^ pág. 644. — Gams Series Episcopor. univ. EccL y otros. 



LORENZO (Fr. José de S.) D. 

Natural de Sevilla, Maestix) de Estudiantes en nuesiro colegio 
de la misma ciudad, Lector de Teología moral en el Real convento 
de Ceuta y Ministro del de Antequera, elegido en el Definitorio ge- 
neral celebrado en Madrid el l.^de Junio de 1692, por haber re- 
husado aceptar este ministerio el P. Juan de la Natividad, de quien 
se tratará, y duró el P. Fr. José en el oficio hasta el Capítulo ge- 
neral de 1695. Fué también Predicador del convento de Granada 
y Revisor de libros en la misma ciudad por el Santo Tribunal de 
la Inquisición. Tuvo insignes dotes oratorias y sus sermones eran 
escuchados con grande interés. 

Escribió : 

1. Ave María SSma. de Gracia. Mística flor granadina y 
trinitaria, vida de la venerable y extática Hermana Tomasa del 
Espíritu Santo, religiosa beata profesa del celestial Orden de 
Descalzos de la Santísima Trinidad, Redenci&n de Cautivos. t)ase 
una breve noticia de la vida de su hermano, segtin naturaleza, 
el V. H. Fr. José de los Santos, religioso corista y pro/eso del 
mismo sagrado Orden. Escritas por el R. P. Fr.... Dedicase al 
ilustrísimo señor D. Tomás José de Montes , Abad del Sacro 
Ilipulitano Monte de Granada y electo Obispo auxiliar del mis- 
mo arzobispado. — Impreso en Granada, en la imprenta de la SS. 
Trinidad por Antonio de T«)rrubia, impresor del limo, se&or D. 
Martín de Ascargnta y do la Santa Iglesia Catedral de dicha ciu- 
dad, en 4.^ sin año. el cual se colige de la Dedicatoria y Aproba- 
ciones que Uevau la fecha de 1709. tiene 140 pj'igs. v 28 prels. 

2. Sermón de las honras reales gue todos los años celebra 
la piadosa generosidad de nuestro rey y señor I). Carlos se- 
gundo por sus militares difuntos de la fidelísiyyia ciudad y Plaza 
de Ceuta. LHjolo el P. Fr... Lector de teología moral. Dedicado 



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LÜC 19 

al Excmo. Sr, D. Francisco Antonio Fernández Velasco Tohar, 
Caballero del Orden de Santiago, Gobernador y Capitán General 
de dicha Plaza. — Kn Sevilla, por Lucas Martín de Hermosilla, de 
26 páí?s. y 16 prels. 

— Fr. Melchor del Espír. S., pág. 475. — Protocolo M. S. del 
convento de Antequera. 



LUCIA (Fr. Manuel de Sta.) D. 

Este sabio y pacientísimo religioso nació en Lisboa de i^'ran- 
cisco Gomes de Lemos, natural de Obidos, y de Juana Bautista de 
Macedo, nacida en Leiria, y fué bautizado en la parroquia del Sa- 
cramento. 

Dotado de privilegiado ingenio y de rara perspicacia, admiró 
á todos la prontitud con que aprendió perfectamente la Filosofía y 
parte de Teología en la ca«a de la CongrecraciÓD del Olfatorio de 
dicha ciudad bajo la disciplina del R. P. Felipe Tavares. 

Tomó el hábito en el convento de su ciudad natal, y profesó 
allí mismo por los años de 1725. Luego fué enviado al colegio de 
Coimbra, donde hizo tales progresos en las ciencias eclesiásticas, 
que en las primeras Oposiciones que hubo, sranó la cátedra de Fi- 
losofía en el convento de Lisboa y la desempeñó con notable cré- 
dito y aplauso. Luego ocupó con el mismo éxito otras cátedras, y 
presidió muchísimas Conclusiones. A su tiempo, le confirió la Orden 
los grados de Presentado y Maestro en Sagrada Teología. 

Fué Rector del colegio dos veces, Definidor de su provincia, y 
Ministro del convento de Lisboa en 1767. 

Como tan versado en latín, escribía en esta lengua con la mis- 
ma facilidad como si fuera la suya propia, y componía cualquiera 
clase de versos. Tuvo también vastos conocimientos en la historia, 
así profana como eclesiástica, especialmente en la que se i'efiere á 
su propia Orden, por cuyo motivo la Religión le nombró Cronista, 
desempeñando como pocos este honorífico cargo, según se verá en 
las obras que luego notaremos. 

Fué religioso ejemplar y de tanta abstinencia, que con muy 
poco se sustentaba; los días de ayuno de la Iglesia los observaba 



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20 LÜC 

según el rigor primitivo sin tomar colación, y lo mismo hacía en 
los sábados en honor de la Virgen María. 

Como todos los hombres grandes, también el P. Sta. Lucía tuvo 
sus émulos, siendo objeto de sus odios, detracciones y maledicen- 
cias diabólicas; y llegaron estos sus enemigos á tal extiemo, que 
notaban sus palabras y examinaban sus movimientos y acciones, y 
jugaron todos los medios que la malicia puede excogitar para in- 
famarle, denunciarle y acusarle como reo ante el furibundo re- 
galista el Marqués de Pombal, Ministro de Estado, quien expulsó 
á los Jesuítas y mandó también encarcelar al P. Sta. Lucía, lo cual 
se ejecutó el 31 de Mayo de 1769. 

De resultas de tantos sufrimientos, sobrellevados con santa re- 
signación, murió en la cárcel, de que le sirvió la Quinta, llamada 
de Meio, en Belem, y fué enterrado en el cementerio de la pa- 
rroquia de Nuestra Señora de Ayuda. 

Esíjribió : 

1. Historia chronologica da Ordem da SS. Trindade de Por- 
tugal, — Tres tomos M. SS. 

De estos tres tomos, solamente el tercero se conservaba en el 
convento de Lisboa, porque, habiéndose apoderado el Gobierno de 
todos sus papeles cuando su prisión, no restituyeron más que el 
tercer tomo y el Catálogo, que luego indicaremos. 

2. Nobiliarquia triyiitaria, catalogo de vardes ilhistres em 
letras^ virtudes e nasciwento, filhos por pro/issao da Ordem da 
Sa7itissima Trindade da provincia de Portugal, Tomo /, escrito 
por Fr..„ Dado á luz por Francisco Bruno de Lemos, innao do 
author. — Lisboa, en la oficina de Miguel Manescal da Costa, im- 
presor del Santo Oficio, 1766, en 8.°, de 310 págs. y 14 de prels. 

Dos tornos más de esta obra quedaron M. SS. 

3. Catalogo dos Cardeaes, Patriarcas, Arcebispos e Bispos 
da Ordem. — En fol. M. S. 

■ 4. Vida do Ven, P. Fr. Miguel de Contreiras, con/essor da 
sempre augustissima rainha D.« Leonor, ispcsa dignissima do 
rey D. JoUlo IL — M. S. en 4.^ 

5. Una disertación latina, muy elegante de Sapientia para el 
grado de Maestro, — M. S, en 4." 



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LÜI 21^ 

6. Cursus phüosophicus in Logicam, Physicam et Metaphy- 
Hcam triparíitus. — Dos tomos en fol. M. S. 

7. De fide, spe et charüale, — Un tomo en fol. M. S. 

8. De horis canonicis. — Un tomo en fol. M. S. 

9. Jansenius convicius, Augustinus vindicaius : — obra del 
P. Maestro y Dr. Fr. Isidoro da Luz, la cual el P. Sta. Lucía con 
indecible trabajo puso en claro, desligándola de las intrincadas abre- 
viaturas que había en el original. — En fol. M. S. 

Hallábase esta obra en el convento de Lisboa. 
Lo mismo hizo con las otras dos producciones del mismo P. Fr. 
Isidoro, intituladas : 

10. Jansenius appensus in statera Augustini — que en 23 
cuadernos de á fol. se conservaba M. S. en el colegio de Coim- 
bra, y 

11. Examen verilalispro Immaculata Virginis Conceptione. 

12. Libro dos óbitos de todos os religiosos da SS. Trindade 
desde 17 18, — M. S, en fol. que si él no escribiera, nada se su- 
piera de ellos. 

13. Libro da fazenda do convento de Lisboa. — M. S. en fol. 
Lo compuso, porque el antiguo fué devorado por las llamas y 

sin él era muy difícil saber las rentas del convento. 
— Fr. Jerónimo de S. José, tom. 2.\ pág. 498. 



LUIS (Fr. Fernando de S.) D. 

Este insigne religioso en santidad y ciencia mística nació en 
Mataró, provincia de Barcelona, en 21 de Junio de 1746, día dedi- 
cado á S. Luis Gonzaga, cuyas virtudes trató de imitar durante su 
larga vida. Su padre se llamó D Fernando Marques, natural de 
Alaejos, provincia de Valladolid, y su madre Dña. Tecla Pons, que 
nació en la referida ciudad de Mataró. Ambos eran de sangí^ muy 
distinguida, y de no menor piedad, por lo cual es muy natural que 
educaran á sus hijos en las máximas del cristianismo é inspiraran 
en sus tiernos corazones los más nobles sentimientos de religión. Dos 
de ellos, que sepamos nosotros, abrazaron el estado religioso, nuestro 



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22 LIÜII 

biografiado y otro que se hizo cartujo, de quien luego se ofrecerá 
ocasión de hablar. 

El joven Fernando se cansó del mundo, aun antes de haberlo 
conocido, fp para alejarse de él, recibió nuestro santo hábito, á la 
corta edad de 1 4 años, en el convento de Vailadolid, donde, apenas 
cumplidos los 16 años, se le dio la solemne profesión, á que su 
marcado fervor en el noviciado y su exacta tídelidad en corres- 
ponder á la divina vocación, le hicieron acreedor. 

Estudió Filosofía y Teología en nuestro colegio de Salamanca, 
y si bien eran gmndes los progresos que hacía en las letras, no 
por aso se olvidaba de ejercitarse en todo género de virtudes. 

Ordenado de sacerdote, redobló su fervor y piedad. La obe- 
diencia fué su norte y guía y á la vez su alivio y consuelo, y con 
frecuencia solía decir las siguientes palabras : « Al obedecer, no 
sólo estoy seguro de que hago la voluntad de Dios, sino que me 
siento animado y confortado para ejecutarla. » Su prolunda humil- 
dad le movía á despreciai^se á sí mismo y librar toda su esperanza 
en Dios, por quien suspií^aba y á quien de todo corazón amaba. Del 
amor divino nacía, como de resultas, el grande aprecio y venei^a- 
ción en que tenía á sus prójimos, y siempre que podía procurarles 
algún bien espiritual ó corporal, lo hacía con sumo gusto y pron- 
titud. Nunca pudo sufi*ir que se murmurase de alguien en su pre- 
sencia ó que se criticatíen y censurasen las acciones de cualquiera 
persona, y en ocasiones, según la prudencia lo sugería, reprendía 
á los murmuradores ó daba algún signo que les manifestaba su 
disgusto, apartándolos de esta manera de la conversación pecami- 
nosa. Al presentársele cualquiera ocasión de padecer, holgábase 
mucho y abrazaba con gusto los sinsabores, las molestias, las in- 
gratitudes y los traliajos, como una cruz que el Señor le daba para 
llevarla al Calvario y padecerla por su amor. Era religioso de gra^ 
recogimiento, y, no contento con dedicarse en ciertas y determina- 
das hoi^as á la oración, puede decirse que ella animaba todos &U8 
exteriores actos y ejercicios. Amén de ocuparse mucho en ia pre- 
dicación, era incansable en oir las confesiones con gran fruto de 
las almas, y desempeñó con fidelidad y exactitud suma los cargos 
que los Superioi'es tuvieron á bien de confiarle, como el de Lector 
de Sagrada Teología y particularmente el de Maestro de líovicios^ 



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luí _^ 23 

para cuyo recto desempeño se necesita — según expresión de Van- 
Spen — más prudencia que en un General de la Orden. 

Hacia el año 1777, fué destinado de conventual á este colegio 
de Roma, donde ejerció los cargos de Vicario (1795 98), Presi- 
dente y V ice-Procurador general (1798-801) y Ministro (1804-07), 
procurando promover de palabra y por obra la observancia regular. 

Es indecible lo que sufrió durante la primera invasióp de los 
franceses en Roma (1798-99). Fué objeto de terribles persecuciones 
y hubo de sobrellevar Jas molestias, temores, hambre, sed, insomnios 
y todo género de calamidades. No fué el menor de los males el 
que, por no abandonar este convento, convertido en aquella sazón 
en hospital de mujeres y niños, tuviera que sujetarse á limpiar los 
vasos de inmundicia, aderezar las camas y oir las frases y los im- 
pi'operiüs de una gente naturalmente libre. Por conservarse fiel al 
Papa y rehusar de prestar el juramento, más de una vez fué citado 
á los tribunales }* hasta le aplicaron el sable al pescuezo para tron- 
chárselo, pero nada pudo apartar á nuestro P. Fernando del yecto 
camino de la justicia y de la verdad. Y como en esta época quedó 
muy reducido el clero de Ruma, procuró en cuanto cabía suplir este 
defecto, acudiendo á administrar los Sapramenlos, así á las cárceles 
y á los hospitales, como á los monasterios y á los coubervaturios, 
y aun hasta á las casas privadas, cuando la caridad ó Ja necesidad 
lo exigía, con evidente riesgo de ser encarcelado ó desterrado, por- 
que trataba de conservar levantado el espíritu público y fiel á su 
rey legítimo, que lo era el Sumo Pontífice Pío VI de feliz memoria. 
Y p'dra aplacar !a ira de Dios justamente irritada contra la Ciu- 
dad eterna, entabló en el convento, con el consentimiento del P. Fr. 
Antonio del Bto. Simón de Rojas, de quien se tratará, una vida 
rigurosa, exactamente ajustada á las leyes de la Orden. 

Hubo de sufrir y obmr otro tanto en la segunda invasión fran- 
cesa en Roma (1810-15) por el ejército de Napoleón, en cuya época 
fué vendido este convento, quedando sin embargo en él, como mejor 
podían, nuestro biografiado, el citado P. Antonio y el P. Fr. Blas 
de la Virgen, procurador general, quien no podía ser desterrado 
por enfermo. En esta imposibilidad se hallaba también el P. Fr. 
Fernando por su mucha edad, por lo que le respetaron. El P. An- 
tonio & su vez quedó también en el convento en cualidad de Rector 



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24 luí 

ó Custodio de la iglesia. No es para dicho lo que todos estos Padres 
sufrieron y obraron en esta malhadada época; tal vez t sus pade- 
cimientos, constancia en no abandonar el convento y á sus fervo- 
rosas oraciones, debemos este colegio, que el dueño que lo había 
comprado, nos lo devolvió íntegro, siendo así la única casa antigua 
de la Orden, en que, desde la época de su fundación hasta el pre- 
sente (1609-1899), nunca han faltado religiosos, no obstante las crí- 
ticas y difíciles circunstancias por que á pasado Roma y aun todas 
las naciones europeas en estos últimos tiempos. 

Si es verdad que el espíritu de recogimiento y de oración le 
acompañaba en sus obras caritativas durante el día, no lo es me- 
nos que gran parte de la noche, las más de las veces, la pasaba 
en el coro en el trato familiar con Dios. Su devoción á la Pasión 
santísima de Cristo y al venerable Sacramento del altar era ex- 
traordinaria, y solía decir que estas eran las dos minas de donde 
sacaba los tesoros para redimir las almas. 

Desde la época de la primera invasión francesa en Roma (1798) 
hasta el año de su muerte (1829) se dedicó con tesón extraordi- 
nario al confesonario, empleando el tiempo, que los negocios de la 
Curia le dejaban libre, en la dirección de personas espirituales y 
contemplativas, y en la conversión de almas pecadoras de toda con- 
dición y sexo ; con frecuencia solía decir á los demás religiosos 
de la comunidad : < Ya que no se nos presenta ocasión de redimir 
cautivos de entre los turcos, libremos y redimamos los esclavos del 
mundo, demonio, carne y amor propio >. 

Por especial providencia de Dios fué confesor y director de las 
dos insignes Siervas de Dios Isabel Canori y Ana María Taigi, ter- 
ciarias trinitarias, alistadas á nuestra Orden tercei*a precisamente 
en este colegio de S. Carlos alie Qualtro Funtane de Roma, almas 
santísimas, cuyos Procesos de beatificación están terminados. 

Por la gloria que puede resultar á nuestro biografiado voy á 
copiar algunas visiones de dicha Ven. Isabel, cuya autobiografía 
tenemos presente. En la pág. 218 dice así : « El día 16 de Octubre 
de 1814, oyendo la misa de un sacerdote conocido mió (1), fui 



(1) Nótese que la Siorva de Dios, en lugar de las palabras subrayadas, 
escribió < de mi Padre », pero la humildad de su confesor la obligó ¿ bo- 



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luí 25 

sobrecogida de interna quietud. Se dignó Dios de unir con vínculo 
de caridad mi espíritu al del celebrante mi confesor. Conocí la 
madurez de sus virtudes. En conociendo esto, mi espíritu se apo- 
yaba delicadamente en las virtudes del susodicho. Entretanto se 
nos (\) presentó Dios y se dignó de hacernos reposar á ambos en 
su paternal regazo. Se dignaba de mirarnos con sumo amor, y, mi- 
rándonos, ha prometido la vida eterna k enti*ambos. Padre mío, me 
prometió que nos mantendría la palabra. Con que á nosotros toca 
corresponder fielmente á sus infinitas misericordias ». 

En las págs. 259 y 260 de la misma autobiografía se lee lo 
siguiente: « El día 11 de Enero de 1815.... Fui sobrecogida de 
interna quietud. Al momento fué trasportado mi espíritu á un lugar 
ameno y magnífico. Hallé este lugar lleno de esplendorosa luz. Co- 
nocí que era arrebatado mi espíritu. Penetro, pues, la luz, me en- 
golfo; y se me manifestó en este lugar la gloria grande que goza 
un religioso español, hermano de mi confesor. Murió afusilado por 
defender los derechos de la Iglesia Católica. Mi confesor me había 
dicho que hiciera algún sufragio por dicha alma, cuando la vi 
aparecer rodeada de luz mucho más resplandeciente que la del sol, 
con hermosa palma en la mano, acompañada de muchos ángeles y 
de sus hermanos en Religión. La vi ocupar un puesto muy alto 
cerca del augusto trono de Dios. ¡ Oh, cuánto se alegró mi espíritu 
al ver alma tan gloriosa! Le di mi parabién por verla tan gloriosa. 
Entonces me rogó que uniera mi acción de gracias & la suya para 
dar gracia^ á Dios por haberla levantado á tan grande gloria. Se 
me mostró también el puesto que Dios tiene preparado á cierto 
religioso conocido mío (P. Fernando], y esto se me mostró por el 
susodicho religioso mártir. Me dio también & conocer cuan grande 
era su deseo de ver ocupado aquel noble puesto por el susodicho 
religioso conocido mío. Mi pobre alma quedó inundada de alegría 



rrar esta expresión, como también las palabras « mi confesor » que restitui- 
mos al texto subrayadas. Como se ve hemos podido leer en el original di- 
chas palabras, no obstante de estar borradas. 

(1) También ios dos nos subrayados la hizo substituir su, C( nfesor por 
me, pero nosotros hemos conservado el nos, porque con el me resulta el pe- 
ríodo algo rebuscado é innatural. 



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26 luí 

y de gozo por el placer que' experimentó mi espíritu al conocer 
que Dios estaba tan inclinado á amar ai mencionado religioso. > 

En la pág. 290 dice que « pidiendo á Dios gracia para él (P. 
Fernando sú confesor] con todo el empeño de mi alma, se me dio 
orden de decirle para su consuelo que su nombre esiaba escrito en 
el libro de la vida. » 

En las págs, 395 y 396 escribe : < El día 8 de Diciembre de 
1815.... En este tiempo me pareció que era irasporiada al coro de 
los Padres Trinitarios. Encontró aquellos buenos religiosos en ora- 
ción. Estaba mi espíritu algo temeroso, porque no me parecía con- 
veniente detenerme allí, pero mi Ángel Custodio me obligó á per- 
manecer allí á íin de que viera cuanto estaba por suceder. Obedeció 
humildemente mi espíritu. Mi espíritu se detuvo en un rincón del 
coro de los Religiosos Trinitarios, cuando de improviso veo abrirse 
una ventana del coro. Dirijo la mirada y veo como que se abría 
el cielo, y veo bajar desde su cima muchos Padres Trinitarios que 
por dicha ventana entraban en su coro. Estos llegaron á ocupar 
sus puestos (1) hoy en día vacíos (2). Cuando estos hubieron ocu- 
pado los puestos, veo bajar desde lo alto de los cielos otros Padres 
Trinitarios y con ellos lus Sí^ntos Patriarcas, que llenos de gozo 
conducían á la Divina Madre María Santísima, acompañada de in- 
menso escuadrón ae ángeles. La Excelsa Reina se dejó ver en 
medio del coro, llena de amor y de afecto hacia los tres religio- 
sos vivos. No me detengo aquí k declarar la honra y el homenaje 
que la tributaban todos aquellos santos religiosos que habían des- 
cendido del cielo, ni el c(»rtÓ8 recibimiento que los Santos Funda- 
dores la hicieron, complaciéndose de hacerla Dueña de su santo 
Instituto. La honraban y glorittcaban como á su celestial Soberana. 
Todos, pues, la aplaudían. Los Santos Patriarcas se dignaron de 
presentar ios tres religiosos vivos á esta Soberana Señora ; y Ella, 



(1) Eran sin duda los religiosos que habían vivido en este convento de 
S. Cai'los de Roma y que ya {gozaban de Dios. 

(2) Gomo hemos dicho antes, en aquella época no había en este con- 
venio más que tres Padres, de ejemplarísima vida, á saber: Jos PP. Fr. 
Fernando de S. Luis, Fr. Antonio dei Bto. Simón de Rojas y Fr. Blas de 
la Virgen, 



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LUZ 27 

llena de amor y caridad hacia los tres susodichos religiosos, lia- 
móios, y haciendo que se acercaraa á Ella, y, tomando un hermo- 
sísimo vaso en Jas inanus, lo aproximó con suma modestia á su 
Tirgmal pecLo; sacó de él su preciosa leche. Extendió luego su 
mano derecha, y se la dio á beber á ios tres religiosos susodichos, 
que, postrados k sus pies, estaban muy contentos. Ai ministi*arles 
la preciosa bebida, decía la Divina Madre : « Tomad» carísimos 
hijos míos : esta os librará de la infección venenosa. » 

Fué observautísimo y riguroso en el silencio en tanto grado, 
que parecía ser uno de los religiosos primitivos de la Descalcez. 

Lleno, pues, de merecimientos y cargado de años, y, después 
de haber recibido devotisimamente los Santos Sacramentos, íaileció 
con suma paz y tranquilidad el )¿i de Septiembre de 1829« k ios 
83 y tres meses de edad y 71 de |iábito, dejando tras sí grande 
opinión y fama de santidad. Cuando se expuso su cadáver en la 
Iglesia, ios seglares le besaban los pies y manos y hasta le corta- 
i\)VL un pedazo de hábito por reliquia, y todo cuanto se enconti'ó 
en su celda, no bastó para satisíacer á los devotos. 

Además de haber ordenado con suma fatiga los papeles del 
archivo dei convento, (cuyo Procurador fué por muchos años), con- 
forme á la bula de Benedicto XiU, escribió en italiano : 

Vita del Beato GiambaUtsla della Concezione Fondatore dei 
PP, éScalzi deW ürdine della 6'& 'IVinüá e Hedenzione degü 
Schiavi, brilla dal P... ex- Ministro del convento di S. Cario alie 
Quatíro Fontane ed al H. P. Ministro genérale di detlo Oi'dine 
Fr. Gxrotamo di S* Felice dal medesimo autore dedícala. — 
Roma, en la imprenta de Francisco Bourlié, 1\ edic. 1819 : Z'^. ei^ 
1820, en la misma imprenta, de X-275 págs. en 8.^ 

— Libro dei deionti di questo coi^vento, pág* 19. 

LUNA DE GUADALUPE (Fr. Jerónimo) C. 
Véase GuADALUPJ^. 

LUZ (Fp. I^poifo p4) !C* 

La célebre villa de Santarén, en Portugal, meció la cuna de 
este sabio religioso, cuyos padres fueron Francisco Gonjalves y 



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28 LUZ 

Ana Gomes, ambos de la parroquia de Sta. Iria de Kibeira de dicha 
villa. 

Después de haber estudiado Humanidades en su villa natal, 
recibió allí mismo el hábito por los años de 1594, y pasó el año 
de noviciado con notable sumisión, obediencia y ejemplaridad. Hecha 
la profesión, fué (nviado á la universidad de Coimbra pai*a que se 
aplicase al estudio de la Filosofía y Sagrada Teología, enseñando 
después esta última facultad hasta llegar á los años que se requie- 
ren para la jubi ación, y recibiendo el grado de Maestro en la 
Orden y de Doctor de Teología en la universidad con aplauso de 
sus compañeros los Catedráticos, pues él también lo fué de la Teo- 
logía polémica, cátedra de nueva fundación, con iguales prerroga- 
tivas que la de Escoto, de la que tomó posesión el 25 de Febrero 
de 1665. En 1666 mereció los privilegios del Catedrático de Vís- 
peras y en 1667 los de Prima. 

Su gran talento y agudo ingenio le merecieron el respeto y 
la admiración de los hombres más sabios, que contemplaban en él 
á un Catedrático de vasta erudición y literatura, eminente en la 
Teología escolástica, polémica y expositiva, de igual modo que en 
la Historia, así eclesiástica como profana. Era consultado como 
oráculo en las cuestiones más difíciles de Teología y ambos Dere- 
chos. Sin respetos humanos decía su parecer, lo cual le acarreó 
serios disgustos, como el que tuvo el año 1656 en tiempo de Juan 
IV, siendo desterrado por este monarca de la universidad y enviado 
al convento de Thomar de la Orden de Cristo. No fué ociosa su 
permanencia en este convento, porque, á instancias del célebre 
agiógrafo Jorge Cardoso, se dedicó, á una con el P. Fr. Pablo de 
Magalháes, á averiguar el paradero de las reliquias de S. Donato 
mártir, que derramó su sangre en la antigua ciudad de Concordia, 
hoy Bezelga, y lograron hallarlas por los años de 1659, á 9 de 
Marzo. Afírmase también que, siendo consultado por el rey D. 
Pedro, á la sazón Infante, sobre la regencia del reino y las 
nupcias con su cuñada la reina Dña. María Francisca Isabel de 
Saboya, dio voto negativo, incurriendo por ello en el desagrado 
del Infante. Defendió, en cambio, en la univeraidad de Coimbra, 
con toda la energía de que era capaz, á los RR. PP. Dominicos 
para que pudieran graduarse en ella, con tal que prestaran jura- 



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LUZ 29 

mentó de defender la Inmaculada Concepción de María Santísima, 
componienlo al efecto un Papel jurídico que escrupulosamente se 
gnarJó en el archivo. 

En atención á sus excepcionales dotes y méritos, nombróle la 
Orden Visitador de la provincia de Portugal, Ministro del convento 
de Santarén, Comisario general y, últimamente, el año 1664 Minis- 
tro provincial. En el desempeño de estos cargos, hizo más uso de 
la benignidad que de la severidad, pues prefei ía ser amado de sus 
subditos y moverlos por vía de la persuasión á la regular obser- 
vancia como padre, que ser temado como juez y prelado. Durante 
8U provincialato hizo un célebre Concordato con los RR. PP. Mor- 
cedaríos respecto de la pretensión que tenían en Lisboa, y de los 
pleitos consiguientes. 

Fué devotísimo de María Santísima, en cuyo honor compuso 
diversos tratados, é hizo, con igual esmero que selección, una nu- 
merosa colección de autores que se ocuparon en elogiar á tan gran 
Señora, la cual se conservaba en la biblioteca del convento de 
Lisboa. 

Cargado de años y lleno de merecimientos y confortado con 
los Santos Sacramentos, falleció con universal sentimiento en el 
colegio de Coimbra el 22 de Julio de 1670, á la edad de 94 años 
y 76 de hábito, asistiendo á sus exequias toda la universidad Co- 
nimbri cense. 

Su cadáver fué sepultado en el cementerio común de los reli- 
giosos con el siguiente epitafio : 

HiC TENKBRESCIT LUX, OBMUTESCIT SCIENTiA, DUM JACET HIC Re- 
VERENDISS. PaTER MaGISTER Fr. ISIDORUS A LüCE, ISTIIS PROVINCIAE 
MlNlSTER PROVINCÍALIS, VlCARlUS ET CoMMISSARIUS GeNERAUS, 1N 
ISTA CoNIMBRICENSI ACADEMIA PRIMUS ET PRIMARIUS CONTROVERSIA- 
RÜM MaGISTER. QuATUOR VOLUMINA REUQUIT EDITA, SEX EDEIfOA. 

ÜBirr DiE 22 Julii ann. 1670. 

En el convent) de Lisboa había un retrato suyo con el si- 
guiente dístico : 

Lux TUA PRAECLARUM FECIT COGNOMEN ET OMEN ; 
SiC CERTE INGENIUM CLARUlT ORBE TUUM. 
QUIS NBGET? HIC SOLEM NESCIT, NAM SOLIS AD INSTAR 
VlSITüR m SCRIPTXS Lux, ISIDORE, TÜA. 



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30 LUZ 

Escribió : 

1 . Disputationes de actibus humanis. — En París, por Esteban 
Maucroy, 1659, en fol. — Seg. edic; en la misma ciudad, por Lu- 
dovico Billaine, 1669, en fol. 

2. Opusculum de sacris iraditionibus. Ad serenissimam, 
pientissimam et potentissimam Catharinam Magruze Britanniae 
et Hibemiae reginam, Auctore R. P. D, F.... in Academia Conim- 
bricensi primo et primario caihedrae Coníroversiarum contra 
haereíicos publico Professore: Ordinis Sanctissimae Trinitatis 
et Redemptionis Captivorv,m oKm Visitatore, Commissario ac 
Vicario generali et m/>do Provinciali. Cum indicihus necessariis. 
— En París, en la imprenta de Juan BouUaini, 1666, en 4.®, de 
559 págs.» y 40 de índices al fin. 

3. Opusculum de Ecclesia Bei, divisum in tres partes, qua- 
rum prima est de Ecclesia absolute. secunda de Ecclesia Romana^ 
tertia de loco ubi invenienda est Ecclesia. Prima pars de Ec- 
clesia Dei absolute, Ad serenvisitnum et potentissimum regem 
Alphonsum VI, qicatuor plagarum orbis dominatorem... cum in- 
dicibus necessariis. — Lisboa, en la imprenta de Juan da Costa, 
1667, en 4.*, de 450 págs. y 48 de prels. 

4. Opusculwn tertium de Ecclesia Romana et de loco ubi 
vera Ecclesia invenienda sit, — Lisboa, por Juan da Costa, 1673. 
en 4.* 

Como se ve en el título, este tomo es la segunda y tercera 
parte del tratado de Ecclesia, que se había propuesto publicar. 
Este opúsculo está dedicado al serenísimo príncipe D. Pedro. 

5. Ofíicium Parvum, grande voluntatis munus dilecti Evan- 
gelistae dilectionis ChrHsti haeredis, divinan charitatis sacrarii 
novi filii Mariae, singularis fratris Jesu, — En Lisboa, por An- 
tonio Alvres, 1638, en 24. ** — Sesr. edic: en la misma ciudad, por 
Antonio Rodrigues de Abreu, 1675, en 24.^ 

6. Examen veritatis pro Tmm^culata ^irginis Conceptione, 
in duas partes divisum, quarum una est pugnax, altera pacifica. — 
Liber primus prooemialis sive apparatus ad celebrem contro- 
versiam de Imniaculafa Virginis Concepiione, — En fol. 

Esta obra M. S. consta de ocho libros. Una copia de ella re- 
mitió el autor al Rmo. P. General, residente en París, esperando 



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Luz 31 

que la imprimiría, siendo eí portador el P. Dr. Fp. Juan de Sta. 
M-iHa, el cual llevó también los tratados de Actibus humanis y 
Jansenius appensus. Dice el autor en el prefacio ad lectorem del 
tratado de Ecclesia Dei, que estas tres obras envió al P. General, 
porque, siendo muy extensas y de á folio, él no podía encontrar 
quien costeara su impresión. El citado P. General, ocupado en otros 
muchos neísfocios, no llegó á publicar más que el tratado de Acti- 
bxs humanis, quedando los otros dos en la biblioteca del convento 
de S. Maturín de París. 

El M. S. original de la presente obra se conservaba en el co- 
legio trinitario de Coimbra. 

7. Jansenius appensus in statera Auguslini. — M. S. 

Se guardaba en el referido colep^io de Coimbra, y un traslado 
lo remitió al Rmo. Mercier, dedicándolo al mismo, en la esperanza 
de que lo imprimiría, como queda dicho. 

8. Discordia concors in sacriim textum in quo loca Scripíurae 
Sacrae, prima facie inter se discordia^ ad concordiam redigun- 
tur triplici concordia litteraH. morali et mystica de Beata Vir- 
gine Maria, — Un tomo in Genesim, y otro in Exodum, ambos 
en fol. 

Esta obra se conservaba M. S. en el referido colegio de Coimbra. 

9. Commentarii encomiastici de laudihus Virginis Mariae 
in Canticum Magnificat. — M. S. en fol. 

S'> conservaban en la biblioteca de PP. Teatinos de Lisboa. 

10. Disputatio de permanente visione intuitiva Dei, quam 
hahuit Virgo Mater a primo suae Immaculatae Conceptionis 
inslanti usque ad ultimxim suae dormitionis et per totam aeter- 
nitatem continuanda, — M. S en 4.® 

El original existía en dicho colegio de Coimbra y una perfecta 
copia, con índice de las cosas más notables, en la citada biblioteca 
de PP. Teatinos, que fué de D. José Barbosa, Canónigo regular de 
la misma Congregación, Cronista de la Serenísima Casa de Braganza, 
hermano del célebre Barbosa Machado el cual fué autor de la Bi- 
blioteca Lusitana, 

11. Oratio pro creatione cafhedrae Controversiarum reci- 
tata a Fr. Doctore Isidoro a Luce, que empezaba; Tremente 
hoste, grassante Marte, sonante tuba, dato belli signo, auctam quis 



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32 LUZ 

non miraíur Academiam! — M. S. que se componía de dos folios. 

12. Biblioteca Mariana, — M. S. 

Se conservaba en el convento de Lisboa, y era una mera co- 
lección de los elogios que los autores han tributado á María, como 
ya dijimos. 

13. « Otros muchos papeles y escritos, — escribe Fr. Jerónimo 
de S. José — dispersos por varias partes y que se estiman y guar- 
dan con cuidado. » 

— Fr. Antonio del Espír. S., carmel, desc, Considt. 49, núm. 
5, donde al P. Isidoro da Luz llama: < Lucidissimum jubar Reli- 
gionis SS. Trinitatis ». — Juan Soar. de Brit. en su Theatr. Lusit. 
Litter., letr. J., núm. 93. le llama: « Virdoctus et eruditus, Doctor 
egregius» — Marracci á su vez se expresa así en la BibL Marian. 
part. L*, pág. 831: «Vir multis ingenü dotibus praecellens atque 
Ínter insignes Lusitanicae nationis viros mérito reponendus *. — Car- 
dóse Agíol. licsit., tom. 3/, pág. 761. — Barb. Mach., tom. 2.®, 
pág. 917. — Fr. Jerónimo de S. José, tom. 2.^ pág, 273, y otros 
muchos. 



LUZ (Fr. Manuel da) C. 

Recibió el hábito y emitió su profesión, por Septiembre de 1684 
en el convento de Lisboa, de donde era natural. 

Después de los estudios regulares, enseñó la Sagrada Teología 
hasta graduarse de Presentado en ella. Fué religioso que supo con- 
ciliarse la estimación y el respeto de todos, por merecerlo así la 
gravedad de su persona y la perfección con que ejecutaba todos los 
actos pertenecientes al culto divino. Era muy puntual en la asis- 
tencia á los Maitines, que se rezaban á media noche, y á todos los 
demás actos de la comunidad, así en el coro como fuera de él: y 
devotísimo de las almas del Purgatorio. 

Ocupó en la Orden los honoríficos puestos de Secretario de su 
provincia, de Definidor dos veces y de Mnistro del convento de 
Lisboa, y, fuera de la Religión, de Examinador de las tres Ordenes 
Militares. Desempeñó también con unción apostólica la predicación 
de la divina palabra, y fué, mientras vivió, Pi*efecto de la tierman-* 



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LUZ 33 

dad del Sto. Cristo milagroso que se veneraba en la iglesia del 
referido convento. 

Murió en Lisboa á 28 de Noviembre de 1733, á los 65 afios 
poco más 6 menos de edad y 49 de hábito. 

Escribió : 

1. Compromis^w para melhor govemo da Congregagao dos 
escravos do Santo Chrisf.o milagroso novamente reformada nesta 
corte de Lisboa em o Real convento da SS. Trinidade, Redemp- 
^ao de Cautivos. — En Lisboa, por Miguel Manescal» impresor del 
Santo Oficio, 1707. en fol. 

2. Colloquios e estímulos espirititaes qtíe se costumdu) reci- 
tar ruis Estagoes dos Santos Passos de I^. S, Jesu Christo no 
convento da SS, Trinidade. — Lisboa, en la patriai'cal oficina de 
Música. 1729, en 4.^ 

Estas oraciones tan tiernas como elocuentes leía el autor en 
lis Estaciones de V(a-Crucis que la referida Hermandad hacfa to- 
dos los Viernes de Cuaresma con gran concui*so de gente por los 
claustros de dicho convento. 

3. Sermdes varios. — Un tomo M. S. en 4.* 
Existía en el convento de Lisboa. 

— Barb. Mach., tom. 3/, pág. 299. — Fr. Jerónimo de S. José, 
tom. 2.^ pág. 302. 



LUZON (Fr. Matías) C. 

Aragonés, Maestro en Sagrada Teología, Rector del colegio de 
Zaragoza» Ministro del convento de S. Lamberto de la misma ciu- 
dad y del de Valencia, Visitador y Definidor por el reino de Aragón. 

Eligiéronle Provincial de Aragón en el Capítulo celebrado en 
Daroca el 8 de Mayo de 1586. Gobernó su provincia por dos trie- 
nios continuos con lucimiento de la observancia y mucho consuelo de 
todos, menos de sí mismo; pues, reputándose indigno é inepto para 
desempeñar cargos, pidió en el Capítulo provincial, celebrado en 
Barcelona el 4 de Mayo de 1589, que se le privara de voz pasiva 
para todos los oficios, aunque no se lo concedieron los PP. Defini- 
dores, como consta de las siguientes palabras: « Pater noster Fr. Ma- 

3 



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34 L L A V 

thias Luzon humiliter petiit absolutionem ab omni oflScio et mini- 
sterio Ordinis et Patres Definitorii negarunt illam propter honorem 
Ordinis et utilitatera provinciae (Libr. de provincia). 
Escribió : 

1. Manual de la Orden de la Santísima Trinidad y Reden- 
ción de Cautir>os, revelada por su Divina Majestad á su Vica- 
rio único el grande Inocencio III Sumo PonLi/ice en el año del 
Señor 1198, á 28 de Enero, Recopilado por el M. Fr.„ — En Bar- 
celona, por Jaime Cendrad, 1589, en 8.^ de 136 págs. 

En el mismo volumen está encuadernada otra obra del mismo 
autor, intitulada: 

2. Cantoral. — En la misma imprenta, y consta de 19 hojas. 

Este Manual y Cantoral, escritos coa tanto acierto, se man- 
daron observar en la provincia de Aragón, y rigieron en todo lo 
referente al culto divino hasta que fué adoptado el Ceremonial del 
P, Fr. Pedro Bravo, de quien tratamos en el primer tomo de la 
presente obra, pág. 105 y siguientes. 

— Rodríguez-Reines. — P. Figueras Chron,, en el Indiculus 
Auctor,, que trae en los prels. de esta obra. 



LLAVE (Fr. Mateo de la) C. 

Natural de Talavera, Lector de Teología moral y Predicador 
mayor del convento de dicha Talavera y del de Toledo. 

Escribió : 

Av>e María. Demostración festiva. Oración panegírica sa- 
grada. Aclamados elogios á la Pureza de Marta Santísima en 
ocasión que á la invocación de esta soberana Reina sucedió el 
singular prodigio de detenerse las paredes de un homo de ai- 
filares (sic) que se abrió, estándole dando fuego, en la villa de 
Talavera de la Reina. Dijola en el día de su Pureza á la ilustre 
Cofradía de los alfareros en el convento de la Santísima Tri- 
nidad de Redención de Caidivos de dicha villa el P. Fr al 

presenta Predicador mayor en el Real convento de la Santísima 
Ttnnidad de Redención de Cautivos de la ciudad de Toledo. De- 



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LLAV 35 

dicala al señor Manuel de Zúñiga, hijo de los excelentísimos 
señores Marqueses de Aguilar y Flores de Avila, Patronos de 
la provincia de Castilla, León y Navarra de la Santísima Tri- 
nidad de Redención de Cautivos y Canónigo de la Santa Iglesia 
de Toledo, Primada de las Españas, etc. — En Toledo, por Agus- 
tín de Salas Zazo, impresor del Rey N. S., sin año. Las apro- 
baciones llevan la fecha de 1681. Tiene 15 hojas de texto 7 8 de 
prels. 

— Rodríguez-Reines. 




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MADRE DE DIOS (Fr. Alejandro de la) D. 

La ciencia y la humildad se hermanaron perfectamente en 
nuestro P. Alejandro, perfecto dechado de santidad y letras. 

Nació en la villa de Tomelloso, provincia de Ciudad-Real, á 6 
de Marzo de 1656, siendo bautizado á 13 del mismo mes. Sus hon- 
rados y virtuosos padres Benito Sánchez y María Escudero criáronle 
en el amor y santo temor de Dios. Verdad es que tuvieron muy 
poco que vencer en su hijo, porque dióle Su Divina Majestad un 
natural dispuesto á todo lo bueno y una marcada inclinación á 
obrar lo mejor y más perfecto. Esto movió á sus padres á apar- 
tarle cuanto antes del mundo y entregarlo desde sus tiernos años 



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M;AD 37 

á nuestros religiosos del colegio y universidad de Alcalá á fin de 
que las malas compañías no pudieran empañar el candor y brillo 
de su alma. Prevenido de copiosísimos auxilios sobrenaturales, aiTai- 
gó profundamente en la vida religiosa, y á su tiempo recibió el 
santo hábito en el referido colegio á 27 de Septiembre de 1671. 
Terminado con fervor el año de noviciado, emitió su profesión en 
el convento de Torrejón de Velasco el día 2 de Octubre de 1672. 

Pasado un año de profeso, fué enviado á estudiar la Filosofía 
y la Sagrada Teología en todos sus ramos : escolástica, expositiva, 
moral y mística, saliendo en todas eminente, motivo que impulsó 
á los prelados á nombrarle Lector en Alcalá, aun antes de ser sa- 
cerdote. Leyó, pues, la Filosofía y la Teología con aplauso de 
cuantos le trataron y conocieron, especialmente en la universidad 
Alcalaína, donde hombres doctísimos de la siempre ínclita Compa- 
ñía de Jesús, y á su ejemplo otros gravísimos religiosos de oti^s 
Ordenes, dieron en llamarle, hasta después de difunto, Alejandro 
el Magno, confesando á la vez que este Padre era uno de los mayores 
ingenios qae brillaban en su época, dejando con esto avergonzado 
al humilde, aunque esclarecido Lector. 

No olvidó ni cuando discípulo ni cuando maestro las virtudes 
por las letras ; antes al contrario, tomó las tareas literarias como 
medio para tanto más amar á Dios cuanto mayor era el conoci- 
miento que adquiría de las perfecciones divinas. Por eso, tomaba 
rigurosas y sangrientas disciplinas, ceñíase ásperos cilicios ya de 
hierro con cruces aceradas y rallos que penetraban sus carnes, ya 
de cerdas, que le hicieron vivo ejemplar de mortificación. Sus vi- 
gilias eran continuas, pasando la noche sin acostarse en la pobre 
tarima, pues dormía en un rincón de la celda, á no ser que el 
prelado ó el confesor se lo impidiesen. Fué muy abstinente sin 
dispensar consigo en el rigor ni aun cuando era Lector entre los 
afanes de la cátedra, ni cuando Provincial en los precisos viajes 
que tuvo que emprender para visitar canónicamente los conventos 
de su provincia. Guardaba mucha templanza en la comida y bebida, 
y si alguno deseaba saber la causa y le preguntaba acerca de ello, 
respondía que así convenía á su delicada «alud, y con esta estra- 
tajema ocultaba sus ayunos. Fué necesario que sus prelados y con- 



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38 MAD 

fesores le moderasen los cilicios, disciplinas, vigilias y ayunos, 
porque no acabara antes de tiempo su vida. 

Desde sus principios comenzó á caminar por el recto sendero 
que conduce á una gran perfección; así es que plugo á Dios co- 
municarle el don sobrenatural de una contemplación sublime y 
continua. De resultas de esta extraordinaria oración, andaba siem- 
pi*e casi absorto y su corazón puesto en el cielo donde se hallaba 
sü tesoro, como lo manifestaban las fervientes y repetidas jacula- 
torias de amor divino que exhalaban de su encendido pecho» Pocas 
eran sus palabi^as, pero llenas de doctrina. 

Fué religioso muy obediente y puntual en ejecutar lo que sus 
prelados le mandaban, venerando á Dios en ellos. Baste decir que 
careceríamos de ios dos últimos preciosos tratados que escribió, 
sino fuera por su obediencia. Guai^dó con tanto cuidado el voto de 
la pobreza, que llegó á ser extremada. Observó con suma escrupu* 
lusidad el voto de la angélica vii^tud de la castidad y en lances 
bien apurados salió victorioso de ias acechanzas que traidoramente 
le tendió el enemigo, tíuena prueba de esta virtud dio á los diez 
y siete ahos de su edad, cuando, habiendo alabado una mujei* las 
cejas del pundonoi*oso mozo, bastó para que éste se las cortara y 
rayera á navaja. 

Del sublime conocimiento de las perfecciones divinas que por 
vía natural y sobrenatural llegó á poseer, nació el bajo conocimiento 
de sí mismo y el desprecio úe cuanto estima el mundo. Evidentes 
indicios de su profunda humildad se hallan en el prólogo de su 
obra intitulada Luz del alma, donde se lee lo siguiente: «c La 
}) obediencia me encai*gó una obra de suticiente ti'abajo, que era 
)» del servicio de Dios. A pocos pasos de andar por ella, una pro- 
t lija enfermedad dio la última mano á mi insuñciencia. Pedí re- 
i^ medio al que es medicina de todas sus criatums ; y, hallándome 
» pobre, sólo pude ofrecer lo que se contiene en estas palabras: 
3 Si me ayudáis. Señor, á cumplii' esta obediencia, ofrezco con tu 
» gracia escribir ün cuaderno que trate de Dios y de Cristo^ en 
» orden al bien de las almas... Fué nuestro Señor servido de ayu- 
> darme, y quedé sujeto á las leyes de mi pi*omesa. Estas me im- 
» pelieron á que ati*opellase con los temoi^es de mi coi^tedad... » 
¿¿t misma virtud de la humildad y el deseo de huir la honi^ y 



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MAÍ) 39 

yaoagloria, le impulsaron á ocultar su nombre en dicha obra, si 
bien lo declaró después en el prólogo de su Manual Cristiano^ 
por no contradecir las insinuaciones de la obediencia. Por esta su 
profunda humildad, unida á una marcada observancia del Toto de 
la pobreza, fué llamado de muchos en la Orden Fr. Alejandro el 
Humilde y Fr. Alejandro el Pobre, 

Profesó ferviente devoción al Santísimo Sacramento de la Eu- 
caristía. Permanecía todas las noches tres y cuatro horas delante 
del altar donde se conservaba el Pan de los ángeles, fuera de las 
dos hoi*as y media de oración mental, que la comunidad tenía cada 
dia. Celebi^ba con marcado fervor el santo sacrificio de la misa, 
por cuyo motivo deseaban oiría muchos, pues los oyentes también 
llegaban á participar la devoción del celebrante, y por la misma 
razón querían muchas personas recibir la Comunión de su mano. 

Su devoción á la Virgen Santísima apenas reconoció límites. 
Eo cualquier convento que viviese, se le oía en el silencio de la 
noche decir mil afectuosas ternuras y alabanzas ante las imágenes 
de la Reina de los Angeles que se veneraban en los altares de la 
iglesia; j, aunque á él le parecía que de nadie era oído, había, sin 
embargo, algunos que, para enfervorizarse en la devoción hacia 
la Madre de Dios, le estaban escuchando con gran cuidado y des- 
velo. Esta misma devoción le movió á pedir licencia á los prelados 
para ir en peregrinación á pie y con gran trabajo de Castilla la 
Nueva á Granada con el exclusivo objeto de visitar la milagrosa y 
devotísima imagen de María Santísima de Gracia, que se veneraba 
en nuestro Real convento, denominado vulgarmente de Gracia; y, si 
la obediencia se lo hubiera permitido, permaneciera allí con gran gozo 
de su alma durante toda su vida, sirviendo á tan Soberana Señora. 

Entre todos los misterios de Cristo y de su Madre Santísima, 
el que más fervor le causaba era el de la Encarnación del Yerbo 
Divino. Pasaba muchas horas en hablar del beneficio que recibimos 
en tener á Dios hecho hombre para nuestro remedio. A veces, como 
enagenado y arrobado, solía exclamar: « ¡ Cristo, Cristo ! ¡ Válgame 
Dios; lo que tenemos en Dios hombre 1 ¡ Que Dios se hiciese hom- 
bre! » Y luego, hablando con el Padre Eterno, decía: < Padre Eterno, 
dame á tu Hijo, que no quiero otra cosa. > Estos afectos encerraba 
en su alma y de la abundancia del corazón salían á la boca y con- 



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signaba también en sus escritos, principalmente en su Manual 
Cristiano y Luz del alma. 

La Religión juzgó conveniente premiar con prelacias y oficios 
á un sujeto tan distinguido en santidad y letras. Fué Ministro del 
convento de Alcalá de Henares dos veces, una vez del convento de 
Toledo (1695), Procui^ador general de la Orden en la corte de Es- 
paña, Comisario general de los conventos de Austria- Hungría, Pro- 
vincial de la del Espíritu Santo (1701-4), Definidor general (1704-7). 
Ci*onista general y murió siendo Redentor de cautivos. Desempeñó 
todos estos cargos con tanta rectitud y celo de la observancia re- 
gular, que dejó á sus sucesores mucho que imitar, si quieren dar 
buena cuenta de sí mismos. 

Aunque toda su vida haya empleado en el servicio de lAo% y 
de las almas, sus últimos años, con la aprobación ó expreso man- 
dato de los prelados, se dedicó á escribir libros que contienen pro- 
vechosísima doctrina y que con aplauso universal fueron acogidos 
por el público. 

Prosiguiendo en estas virtuosas tareas, pues había determinado 
imprimir cada año una obra espiritual, se dignó el Señor revelarle 
el día y la hora de su muerte. Recibió, pues, los Santos Sacra- 
mentos con singularísima devoción y ternura, y murió en el con- 
vento de Madrid el 23 de Enero de 1708 en opinión de santidad, 
por lo que su cadáver fué enterrado en señalada sepultura. 

Escribió : 

1. Crónica de los Descalzos de la Santísima Trinidad, Re- 
dención de Cautivos. Segunda parte, comjmesta po^' el Padre 

Fray Cronista general de la misma Orden,.. — En Alcalá de 

Henares, por Julián García Br iones, impresor de la universidad, 
1706, *en fol., de 564 págs., 24 prels. y 47 de índices alfabéticos 
y una tabla cronológica del Orden Descalzo de la Santísima Tri- 
nidad, Redención de Cautivos al fin. 

Esta segunda parte de la Crónica contiene en primer lugar 
algunas adiciones importantes á la primera, escrita por el P. Fr. 
Diego de la Madre de Dios, quien por las guerras y disturbios por 
que entonces pasaba nuestra nación, no pudo realizar como qui- 
siera las investigaciones necesarias al efecto, y así se le pasaron 
por alto las hazañas de algunos siervos de Dios, dignos de eterna 



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memoria. Después de dichas adiciones continúa el autor la historia 
de la Descalcez Trinitaria desde el año 1647, en que termina la 
primera parte, hasta 1662. 

2. Crónica de los Padres Descalzos de la Santísima Trini- 
dad, Redención de Cautivos. Tercera parte, compuesta por el R. 
Padre Fr... de la misma Orden, antes su Cronista general y al 
presente Redentor de cautivos.., — En Madrid, en la imprenta 
Real por José Rodríguez de Escobar, 1707, en fol., de 616 págs., 
32 prels. y 16 de índice alfabético. 

Esta obra contiene en primer lugar la cronología de la Des- 
calcez Trinitaria desde su origen (1599) hasta la época en que escri- 
bía el autor (1705), luego las vidas de las siervas de Dios Ana de 
Jesús y de María de Castillo, terciarias trinitarias, y, finalmente 
la vida del Ven. P. Fr, Tomás de la Virgen. En la parte cronológica 
trata el autor del origen de la Descalcez Trinitaria, de sus pro- 
gresos, de las Redenciones de cautivos realizadas por la misma, de 
los Capítulos generales y de los religiosos que fallecieron con fama 
de santidad, cuyas biografías no siempre se encuentran en las 
Crónicas precedentes, y aun cuando se encuentren, añade algún 
dato nuevo é interesante para completar dichas biografías. Las fuen- 
tes de que se valió el autor para escribir esta Crónica, nos señala 
él mismo en el Proeynio de esta obra con las siguientes palabi*as: 
« Todo lo que aquí diremos es sacado de los archivos de la Reli- 
gión, de los libros en que se sientan los Capítulos generales y las 
actas de los Defiuitorios, de los tomos de nuestras Crónicas, de los 
Protocolos de los conventos, del libro de la vida de nuestro V, P. 
Pray Juan Bautista de la Concepción, que escribió el P. Fray José 
de Jesús María, de informaciones y procesos jurídicos, de Bulas y 
Breves apostólicos. Cédulas y Privilegios Reales, cartas originales 
y de los libros de recepciones de novicios y profesiones, por los 
cuales enmendamos algunas cosas que, aunque est&n escritas, no 
merecen tanta fe como estos instrumentos. También usamos de la 
autoridad de dos libros antiguos, escritos el uno y el otro antes del 
año de mil seiscientos y treinta y seis, cuyos autores fueron 
los Padres Fr. Diego de San Francisco y Fr. Justo de Jesús, que 
tomaron el hábito en Alcalá el año de seiscientos y tres, y, ha- 
biendo conocido y tratado á los primitivos de la Descalcez, notaron 



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de ellos unas breves memorias. El primero escribió en Valladolid y 
el segundo en Granada, y es de admirar la concordia con que escri- 
ben, y ella prueba que eran guiados por los rumbos de la verdad, 
y de estos manuscritos sacamos las memorias de algunos religiosos 
de los primitivos que murieron con fama de muy perfectos, aunque 
de ellos no hizo mención nuestro primer Cronista, porque sin duda 
no llegaron á sus manos estos dos libros ni otra noticia de algunas 
particularidades de las que en ellos se contienen. > 

3. Luz del alma en dos tratados. Primero de las perfec- 
ciones de Dios. Segundo de las virtudes de Cristo. Compuesto 
por el V. Padre Fray.,, — Sexta imprec^ión: en Madrid, en la im- 
prenta Real, 1785. en 8.^ de XXIV-471 págs. — La primera se 
hizo el año 1707 en la misma villa. 

El célebre esci'itor P. Fr. Francisco Polanco, Mínimo, en la 
aprobación de este opúsculo, fechada en Madrid á 24 de Octubre 
de 1706, escribe cuanto sigue : « Es mi dictamen que contiene 
una doctrina solidísima, sanísima, santísima y útilísima á las almas 
y muy necesaria para desterrar tanta ignorancia como hay en mu- 
chos hijos de la Iglesia. Encierra una muy profunda Teología, ex- 
plicada con gran claridad* y es un breve compendio de lo que se 
contiene en los escritos de los Santos Padres y en la misma Sa- 
grada Escritura, ordenado con claro ingenio y natural estilo, en que 
la verdad mueve con tanta suavidad como fuerza, sin el embarazo 
artificioso que sirve & las almas para divertirlas, más que para con- 
vertirlas... Le conviene el nombre de Luz del alma, poi^que ver- 
daderamente alumbra con sus graves sentencias y enciende con sus 
devotas consideraciones. Sin riesgos de tropezar escollos, andaremos 
nuestra jornada los que caminamos á la patria celestial por la noche 
obscura de este presente siglo si nos guía esta Luz y nos gobierna 
este Norte.,.». 

4. Manual cristiano, compuesto por el M. JR. P, Fr,... — 
Tercera impresión: en Madrid, en la imprenta Real, 1794, en 8.**, 
de 460 págs. y 16 de prels. — La primera edición se hizo eu la 
misma villa el año 1707. 

El autor confiesa en el prólogo de este opúsculo ser suya la 
obra intitulada Luz del alma, porque así se lo mandaron los pre- 
lados cuando pidió licencia para imprimir este tratado, que, como 



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el anterior, deseaba publicarlo anóoimo. Hacia el fin del mismo 
prólogo escribe el autor lo siguiente: « El acierto de esta pequeña 
obra le confié á la eficaz y poderosa intercesión del glorioso Após- 
tol de las Gentes S. Pablo. Muchas veces le pedí que dirigiese mi 
pluma para que uo me apartase de su doctrina. Mi obsequio pai*a 
obligarle fué estudiar sus cartas, y las leí todas seis veces en el 
tiempo que escribí esto, y ellas fueron el principal libro de mi en- 
señanza. También me valgo de algunos conceptos que son del gran 
Padi*6 de la Iglesia S. Agustín, aunque no le cito, ni á la Sagrada 
Escritura, por ser tan corto este volumen, y porque no siempre 
uso de las formales palabras por ajustar las reflexiones en la ma- 
nera que yo pude á las materias que trato, . » 

Las dos obras que preceden, por lo provechosas que son, fue- 
ron traducidas en italiano por un monje camaldulense é impresas 
la primei'a dos veces (en Roma, por Jerónimo Mainardi, 1724; y en Mi- 
lán, por Francisco Agnelli, 1744), y la segunda al menos una vez (en 
Roma, por Antonio de Rossi, 1727). También existe traducción latina 
de dichas obras hecha por el P. Fr. Pedro de Sta. Bárbara, quien las 
publicó en un tomo (Vetero-Pragae, por Juan Norberto Fitzki, 1745). 

5. Vida de Cristo con reflexiones muy provechosas. — M. S. 
Se conservaba en la librería de nuestro convento de Madrid. 

6. Explicación de algunos lugares de los escritos de N. V, 
P. Fr. Juan Bautista de la Concepción: de los que alega el P. 
-Fr. José de Jesús María en el libro que escribió de la vida del 
mismo F. P. N. con otras cosas del Voto de no pretender y de 
las Indulgencian, por el P. Provincial Fr, Alejandro de la Aladre 
de Dios. — M. S. en 4."^, de 29(5 págs. y 10 de índice alfabético al fin. 

En esta obra, que se conserva en la biblioteca de este convento 
de S. Carlos, revela el auior los grandes conocimientos de Teología 
mística y moral que poseía. 

— Fr. Michael a S. Joseph, tom. 1.^ pág. 172. — Libro de Pro- 
fesiones. — Biografía impresa al principio de la segunda edición de 
la Luz del alma. — Fr. Melchor del Espíritu Santo, pág. 466. 

MADRE DE DIOS (Fr, Bartolomé de la) D. 

Natural de Villahermosa, provincia de Ciudad Real. 



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Tomó el hábito en el convento de Baeza el 7 de Septiembre 
de 1650 é hizo la profesión solemne en el de Solana el 10 del 
mismo mes, en el año próximo siguiente. 

Fué doctísimo en Derecho Canónico y en Sagrada Teología, 
regentando la cátedra de esta última facultad por muchos años. 

Ocupó dignamente los ministerios de nuestros colegios de Al- 
calá de Henares y de Valdepeñas. 

Finalmente, teniendo cerca de 70 años de edad, falleció el año 
1713 en el referido colegio de Alcalá. 

Escribió : 

1. Tratado sobre las Constituciones de los Trinitarios Des- 
calzos. — Tres tomos en 4.^ M. S. 

2. Concertationes inter P. Vázquez iesuitam et P. Godoy 
dominicanum, — En fol. M, S. 

3. Quaestiones selectae Theologiae scIiolasHcae, — M. S. 

4. Examen de ordenandos, — M. S. 

5. Torre mística de David. — M. S. 

Todas estas doctas obras se conservaban en el archivo de 
nuestro convento de Madrid 

— Fr. Melchor del Espír. S., pág. 468. 



MADRE DE DIOS (Fr. Bernardo de la) C. 

Fué natural de Lisboa, hijo de padres de humilde condición, 
pero muy virtuosos. 

Recibió el hábito en la época en que principiaba la Reforma 
y emitió la profesión solemne en el convento de su ciudad natal 
(donde también se había revestido de la librea trinitaria) el día 25 
de Diciembre de 1557, según aparece del libro de las Profesiones (1). 

Fué religioso de distinguido ingenio y virtuoso. Por este mo- 
tivo le confió la Religión el cargo de Procurador general, que des- 
empeñó á satisfacción de todos. En esta época llegó á su conocimiento 
que la ilustre Hermandad de la Misericordia había sido instituida por 



(i) De consiguiente, se equivocó Barbosa Machado, fíjando la de la pro- 
fesión el 25 de Enero del mismo año. 



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el P. Fr. Miguel Contreras, trinitario, cosa que completamente se 
había relegado en el olvido. Se propuso, pues, renovar la memoria 
de tan benemérito religioso. Con abundancia de preciosos datos é 
irrecusables testimonios probó los títulos con que de justicia se 
debía al P. Conti*eras esta honra, y no descansó hasta que hubo 
logrado ver pintado al citado Padre en los estandartes de la referida 
Hermandad con las iniciales F. M. 1. que quieren decir: Frater 
Michael Institutor (1). 

Durante el mismo cargo de Procurador fundó la noble Her- 
mandad de Todos los Santos y Fieles de Dios por los años de 1576, 
estableciéndola en la capilla colateral del crucero de la iglesia de 
PP. Trinitarios de Lisboa. Hemos dicho noble Hermandad y no nos 
hemos equivocado, porque el mismo Rey era Juez perpetuo de ella, 
7 la mayor parte de sus miembros ó Hermanos pertenecían á la 
Real Cámara. De esta Hermandad tuvo origen el proyecto de fun- 
dar el Hospital Real de Todos los Santos, que felizmente fué rea- 
lizado. 

El año de 1680 fué nombrado el P. Bernarda Ministro del 
convento de Sanlarén, donde con su ejemplo y sus fervorosas plá- 
ticas animó á sus subditos á seguir el camino de la perfección, y 
procuró con solicitud los aumentos de la casa. 

Deseó mucho pasar al África para en ella dedicarse al rescate 
de los cautivos, pero no lo consiguió, porque los prelados juzgaron 
más conveniente el que se dedicara en Portugal á allegar recur- 
sos y recaudar fondos para que con ellos pudieran los PP. Reden- 
tores redimir muchos esclavos. Este cargo que se le confió, lo eje- 
cutó con gran celo y caridad. Al efecto, consiguió del Presidente de 
la Meza da Conscienga, el que en todos los cepillos que había en 
las puertas de la ciudad, se pintara la imagen de Nuestra Señora 
con un religioso trinitario y dos cautivos. Para excitar más la 
conmiseración de los fieles y moverles á hacer mayores limosnas, 
dicho religioso trinitario estaba en actitud de pedir á la Sma. Virgen 
por los cautivos, cuyos tristes semblantes revelaban la angustiosa 
situación por que pasaban los cristianos que aherrojados yacían en 
las horrorosas mazmorras del continente africaoo. 



(1) Véase el tomo primero, j.ágs. 526 y 527. 

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Acometido de la postrera enfermedad, recibió con fervor los 
Santos Sacramentos y falleció en el citado convento de Lisboa el 
dfa 8 de Agosto de 1587, á los 50 años de edad. 

Escribió: 

1. Vergel de sacerdotes. — M. S. en 4.** 

2. Doutrinas para hem morrer, — M. S. 

3. Tratado da InstUtiigao da Irmandade da Misericordia 
de Lisboa. — M. S. 

— Fr. Jerónimo de S. José, tom. 1.°, pág. 433. — Barb. Mach., 
tom. l^ pág. 533. — Nic, Ant, tom. 1*, pág. 218, y otros muchos 
citados por el dicho P. Fr. Jerónimo, 



MADRE DE DIOS (Fr. Díego de la) D. 

Nació en Toledo el afio 1589 de padres no menos virtuosos que 
honrados, los cuales le dedicaron desde niño al estudio de las letras. 

Recibió el hábito en el convento de su ciudad natal el día 1 1 
áe Octubre de 1606, pasando el año de su noviciado en el de Valde- 
peñas, donde profesó á su debido tiempo. 

Emprendió con ardor el estudio de las ciencias escolásticas, las 
continuó con tesón y las terminó con felicidad, consagrándose con 
verdadera predilección á sondear los arcanos de la mística Teolo- 
gía, en cuyo conocimiento sobresalió entre sus condiscípulos; por- 
que, no contento con la especulación de esta sublime ciencia, se 
dedicaba también á su práctica, que es el camino más breve y se- 
guro para llegar á su conocimiento. Empleaba mucho tiempo en la 
oración y en los ejercicios de piedad y humildad, y con tan reli- 
giosas prácticas no tardó mucho en llegar á una muy sublime 
perfección. 

En atención á tan relevantes prendas, luego de terminados sus 
estudios, hicióronle Maestro espiritual y después Ministro del co- 
legio de Alcalá de Henares dos veces, de Torrejón de Velasco una 
y tres de Madrid, promoviendo por doquiera la regular observan- 
cia y procurando á la vez el bienestar material de los conventos, 
por manera que dejó á la posteridad muchos ejemplos que imitar; 
y, muchos años después de su muerte duraba todavía la fama de 



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haber sido vigilante, piadoso, prudente y ejemplar Prelado. Tres 
máximas siguió puntualmente durante su gobierno, á saber: Maadar 
con su ejemplo y más bien con obras que palabras; tratar coa be- 
nignidad y afabilidad á los subditos, y acudirles en todas sus ne- 
cesidades con pronto y alegre ánimo, sin esperar á que ellos le 
pidiesen lo que les hacía falta. Fué religioso fervoroso, mortiflcadev 
modesto, callado, pacífico, despegado de las cosas de la tierra, y 
tan caritativo y benigno que, aun para corregir los díscolos, más 
bien empleaba razones persuasivas que castigos, y prefería alabaí' la 
virtud y excitar de esta manera á los subditos á su consecucióa, 
que no por medio de ásperas reprensiones. Asistía con frecuencia 
á los enfermos, los consolaba con dulces palabras, aderezábales i 
veces y servíales más de una vez la comida; y atendía con solici- 
tud al alivio de todos los subditos, pero principalmente al de los 
ancianos, predicadores, escritores y demás que necesitaban algún 
particular regalo. 

Luego de tomada la posesión de las prelacias, lo primero que 
hacía, era visitar todas las oficinas comunes, y con larga mano 
hacía las provisiones necesarias de todos los artículos que eran me- 
nester para la pronta asistencia de los religiosos, aunque careciese 
de medios y fuera preciso pedirlos prestados: y Dios le sacaba airoso 
de todos los empeños, porque el buen Prelado libraba toda su con- 
flanea en la divina providencia. Por a<u), aun cuando haya sido Mi- 
nistro en años bastante estériles, no obstante pa^ó deudas atrasa- 
das, adelantó las obras, hizo otros considerables gastos en ornamen- 
tos sagrados y daba copiosas limosnas á los pobres que acudían á 
la portería, sin que por eso escaseara en los conventos el sustento 
y vestuario para los religiosos y el regalo para los enfermos. 

Después de los ministerios locales, ocupó más de una vez el puesto 
de Definidor general, y en las ocasiones que se presentaron, se co- 
noció que reunía en su persona las dotes que se necesitan para 
aquel empleo, porque tenía celo, prudencia, ciencia, imparcialidad 
y fortaleza para proponer y defender los consejos que contribuían 
más á la regular observancia y que tendían á fomentar el espíritu 
primitivo de la Descalcez Trinitaria. Finalmente, por muerte del P. 
Ministro general Fr. Gaspar de Jesús ocurrida en 7 de Enero de 1656, 
se juntaron los vocales para darle sucesor el día 11 de Febrero, y 



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cayó la elección de Vicario general en nuestro P. Definidor Diego, 
cargo que desempeñó hasta el Capítulo siguiente, celebrado el mes 
de Mayo del mismo año. 

En esta sazón quedó sin oficio, cosa que tanto había dese&do 
y pedido & Dios por los grandes y muchos escrúpulos que le tor- 
turaron durante toda su vida en las cosas referentes á su alma, 
por más que en el gobierno de otros era magnánimo y resuelto; 
y se dedicó con desvelo infatigabJe al trato interior con Dios y á 
despegar su alma de las criaturas, y, aunque en este tiempo sufría 
mucho por el mal de ijada de que adolecía, el fervor del alma 
suplía en parte las fuerzas del cuerpo; y así en los últimos años 
de su vida acudía al coro y demás actos de comunidad con la di- 
ligencia de un novicio, aunque ayudado siempre por algún religioso, 
despidiendo de este modo la fragancia de sus grandes virtudes y 
edificando á todos con su ejemplo. 

Acometido de la postrera enfermedad, repitió muchas veces la 
Confesión sacramental, llorando su vida pasada, cual si hubiera sido 
muy tibia, y con esta santa disposición, entregó el alma en las 
manos de su Crador el día 26 de Julio de 1657, á los 68 de su edad 
y 51 de hábito. Diósele sepultura en el convento de Madrid, donde 
había fallecido con gran sentimiento de propios y extraños. 

Siendo Definidor y á la vez Cronista general, escribió : 

Crónica de los Descalzos de la Santísima Trinidad, Reden- 
tores de Cautivos. Primera parte. — En Madrid, 1652, de 856 págs.. 
30 prels. y 36 de índices alfabéticos. 

Es obra de gran precio, así porque contiene las vidas de su- 
jetos muy insignes en santidad que florecieron en la Descalcez Tri- 
nitaria, las fundaciones de los conventos, los Capítulos generales y 
otras cosas de la misma Orden, como porque está escrito con estilo 
natural, castizo, grave é instructivo, según nos lo dice el P. Fr. 
Alejandro de la Madre de Dios en los siguientes términos: «Ha me- 
recido [esta obra] grandes elogios, porque unos admiran lo castizo 
y natural del estilo, otros la propiedad de sus palabras, y no le 
da menos excelencia la dulce variedad de conceptos en materias 
muy unívocas y semejantes y la destreza en tratar las cosas de 
espíritu, enlazando admirablemente la claridad y sutileza en las 
cosas más reímontadas de la Teología mística. Tiene gran viveza en 



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rcp-ender, j sobresale en cada una de las tres propiedades que 
componen la sólida elocuencia, que son enseñar, deleitar y mover, 
pues con sus 'discursos da luz nueva á los más sabios, con la pro- 
piedad de las frases satisface á los más críticos y con la eficacia 
de sus razones enciende los corazones más tibios al amor de la vir- 
tud, y sus escritos tienen tanta luz que se ilustran á sí mismos y 
no necesitan de elogios.... y les podemos aplicar lo que dijo S. Am- 
brosio escribiendo á Constantino : Eloquium tuum aliena non in» 
diget asseríione, sed seipso tuetur, porque la misma obra es defensa 
de sí misma, pues en ella: Quaesivü verba tUilia ac conscripsit 
sermones rectissimos et vertíate plenos, que dijo el Espíritu Santo 
en los Proverbios ». 

Esta obra, en lo referente á su veracidad, e.stá á la mayor 
altura de la crítica moderna y su autor más bien es sobrio que 
verboso. En el prólogo al lector dice, tratando de las biografías 
de los religiosos : « De los que escribo, parte he sacado de los pa- 
peles de nuestro Ven. [ahora Bto.j P. Fr. Juan Bautista de la Con- 
cepción, parte de Procesos que se han hecho con Autoridad Apos- 
tólica y de los Ordinarios en orden á diferentes Beatificaciones, y 
parte de Informaciones hechas con la diligencia posible por los Su- 
periores de la Religión. De otras cosas han depuesto los que las 
vieron ó las oyeron á hombres fidedignos, y el dicho de un siervo 
de Dios vale por mil testigos ». 

— Fr. Alejandro de la Madre de Dios Crón. Seg. part., 
págs. 439-443. 



MADRE DE DIOS (Fr. Francisco db la) D. 

INatural de la villa de Puente La Reina, en Navarra, y no del 
lugar de Adiós, como afirma el ?• Fr. Melchor del Espíritu Santo 
en su Diamante, pág. 471. 

« Fué religioso muy observante de nuestras santas leyes y celosí- 
simo de los aumentos de este colegio [de Pamplona]. Fué Ministro del 
convento de Alfaro, de este de Pamplona [1701-04] y, últimamente 
del de Valladi>lid ; y, después de haber gobernado un año con gran- 
dísimo acierto el convento de Yalladolid, renunció el ministerio en 



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BO MAD 

el Definitorio de Mayo con profundísima humildad. Eo todos los 
conventos donde fué Prelado, tuvo gran cuidado y solicitud en 
procurar el aseo, decencia y culto de las iglesias. Hizo en esta ma- 
teria cosas singulares ; y en especial, en este colegio, los dos San- 
tos Patriarcas de cuerpo entero que están en el altar mayor, el 
terno rico colorado y el terno blanco de tela. Hizo la librería de 
este convento. 

» Fué excelente predicador y le adornó Dios de admirables 
prendas para el pulpito, por las cuales los principales pueblos de 
este reino [de Navarra] le buscaban para sus cuaresmas. Dejó mu- 
chos manuscritos devotísimos y de singular erudición en este a- 
sunto.... » Hasta aquí el Protocolo M. S. del convento de Pamplo- 
na, cap. 19, núm. 90, 

Murió el autor en dicho convento de Pamplona el día 12 de 
Agosto de 1720, á los 63 años de edad y 45 de hábito. 

Acerca de las obras de nuestro autor, el P. Fr. Melchor del 
Espíritu Santo escribe en la pág. 471 de su cit. Diamante^ lo si- 
guiente : « El P. Fr. Francisco de la Madre de Dios, natural de un 
lugar, en Navarra, que se llama A Dios, ha dado á luz un tomo de á 
folio de sermones de varias dominicas del ano (1) y otro tiene para 
imprimir. Vive hoy ». Esto escribía el P. Melchor el año 1713. 



MADRE DE DIOS (Fr. José de la) D. 

De este Padre no sabemos más de lo que el P. Fr. Melchor 
del Espíritu Santo trae en hts pégs. 477 y 478 de la citada obra en los 
siguientes términos : « El P. Fr. José d6 la Madre de Dios, el catalán, 
escribió en un tomo de á folio, muy á la larga, las vidas de nuestros 
Santos Padres S. Juan de Mata y S. Félix de Valoiét. Murió en Bai^ce- 
lona, y allí para este tomo; el año de su muerte no lo sé ». 



(I) En la margen se lee: < Impreso en Pamplona con el título de Tea^ 
tro trinitario, » Esta nota M. S. es de algún religioso contempoi-áneo al P. Fr. 
Melchor. 



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MAD 61 

MADRE DE DIOS (Fr. Juan de la) C. 

Natural de Lisboa, en cuyo convento profesó en 6 (1) de Agosto 
de 1694. 

Cursó la Filosofía y Teología en el colegio Conirabricense de 
la Orden y en su universidad ; y, en atención á sus lucidos progresos 
en estas ciencias escolásticas, se le confió el cargo de enseñarlas en 
el convento de Lisboa y sirvió á la Religión en este oficio con no- 
table acierto y aceptación basta jubilarse y recibir la borla doctoral 
de Magisterio. 

Por sus relevantes méritos ocupó los puestos más distinguidos 
de la Orden, habiendo sido nombrado sucesivamente Ministro del 
coovento de Lisboa, Visitador general, Confesor de las religiosas 
trinitarias de Mocambo, primer Definidor y Presidente de la pro- 
vincia de Portugal con motivo de la renuncia que hizo del provin- 
cialato el R. P. Presentado Fr, Antonio Chacas. 

Confortado con los Santos Sacramentos, falleció en el convento de 
Lisboa el día 3 de Mayo de 1747, á los 14 años de su edad. 

Fué religioso de exrelente talento y gran literatura, y estas 
dotes unidas á su palabra fácil, clara y persuasiva, le hicieron elo- 
cuentísimo y célebre predicador, admiración de los más grandes 
sabios, y « llevó — escribe Fr. Jerónimo de S. José — sin exageración 
la palma á todos los oradores de su tiempo, dando mucho lustre y 
crédito á su persona y á la Religión, predicando en las mayores 
solemnidades y funciones de la corte. Infinitas y evidentes pruebas 
podríamos dar respecto de esto por los muchos sermones que predicó, 

pero bastará alegar sólo aquel sermón que dio á la imprenta >. 

Barbosa Machado lo trae con el siguiente título : Sermao no Real 
convento de Nossa Sehnora de Carmo de Lisboa a 23 do mez 
de Selembro de 1727 na sole/nnidade com que o düio convento 
celebrou a Canonizazao de S. Joao da Cruz. — En Lisboa, por 
Miguel Rodrigues, 1728, en 4.* 

Encuéntrase este panegírico en las Memorias hislor. panegir. 
ernelric, do sagrado culto com que o convento do Carmo de Lisboa 
celebrou a Canonizazao de S. Joao da Cruz, desde la pág. 185 
basta 223. 



(1) Barbosa Machado dice que su profesión fué el día 8. 

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52 MA.D 

— Fr. Jerónimo de S. José, tom. 2.^, pág. 423. — Barb. Mach., 
tom. 2.\ pág. 685. 



MADRE DE DIOS (Fr. Juan de la) D. 

Nació en Zaragoza. 

Fué Lector de Sagrada Teología en nuestro colegio de dicha 
ciudad y desempeñó el mismo cargo en el de Turín y de Sala- 
manca. Tuvo los ministerios de algunos conventos y el cargo de Se- 
cretario general de la Orden en la sazón que nuestro P. Fr. Ro- 
drigo de S. Laureano era Vicario general (1750-53). 

Falleció en el convento de Zaragoza á 10 de Mayo del año 
1782, contando cerca de 80 años de edad, dejando en todos los ofi- 
cios que ejerció, inequívocas muestras de su religiosidad y literatura. 

Escribió : 

L Adumhratio liberorum Mnratorum sen Francs - Masons^ 
vi cujus eorum societas, origo, ritus, mores etc. deteguntur, — Ma- 
drid, en la imprenta de Antonio Marín, 1751, en 8.*, de 135 págs. y 
16 de prels. 

Es opúsculo interesante, en el que se da por indudable que la 
secta masónica tuvo su origen en Inglaterra el año de 1671, siendo 
su fundador un hombre degradado por el vicio y fautor del más 
grosero naturalismo. 

2. Cursus theologicus ad tcsum scholarum Ordinis excal- 
ceatomm SS. TViniíatis. — M. S. 

Se guardaba esta obra en nuestro colegio de Zaragoza, donde 
la dejó su autor con todas las licencias para imprimirse. Creemos 
que se perdió cuando la invasión de las tropas de Napoleón en 
España. 

3. Algunos papeles literarios y de buen gobierno, — M. SS. 
— Latassa, tom. 4.**, pág. 627. — Lista de muchos religiosos 

difuntos que poseemos. 

MADRE DE DIOS O DE LEÓN (Fr. Manuel de la) D. y C. 

El P. Melchor del Espíritu Santo y Rodríguez-Reiné« le hacen 



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MAD 53 

natural de Madrid, pero no lo fué, porque, aunque sus padres (1) 
estaban ayecindados en Madrid cuando él tomó el hábito en nues- 
tro convento de dicha villa el día 22 de Mayo de 1664, no obs- 
tante nació en Aroche, provincia de Sevilla y fué bautizado en la 
iglesia parroquial de Sta. María de esta villa. He aquí la partida 
de Bautismo que lo acredita : « Miércoles seis de Enero de mil 
seiscientos y cuarenta y nueve años, yo el Licenciado Loi'enzo Maes- 
tre Romero, Beneficiado y Gura de la parroquial de Santa María 
de esta villa de Aroche, bauticé á Fernando Manuel, hijo de D. 
Antonio de León, Capitán de Caballos corazas y Gobernador de esta 
plaza y de Dña. Catalina su mujer legítima. Fueron padrinos D. 
Femando Alvarado y Mendoza, Caballero del hábito de Santiago y 
Sargento mayor de la villa de Aracena y su partido, y Dña. Vio- 
lante de Brito su mujer, estantes en esta dicha villa, y les advertí 
la cognación espiritual, y lo firmé, el Licenciado Lorenzo Maestre 
Romero. » 

Emitió su profesión solemne el día 24 de Mayo de 1665 en 
el convento de Toledo. 

€ Fué — escribe el P, Fr. Melchor del Espíritu Santo en la 
pág. 483 de su Diamante — Ministro de este convento de Toledo 
[1686] y de los más insignes predicadores que vio el siglo de [mil] 
seiscientos, en que floreció. Apoya este concepto el Maestro Fr. 
Manuel Guerra y Ribera, trinitario calzado ; pues, siendo tan gran 
predicador como publican sus obras, se le oyó decir : « Donde está 
mi descalzo, yo no soy predicador ». Hízole el rey Carlos segundo 
su Predicador con expreso mandato ; y, aunque se opuso la Religión 
á no dar entrada á semejantes títulos, prevaleció el gusto del Rey... 
Muchos sermones tenía para la prensa, cuando murió, para la 
Descalcez, el año de mil seiscientos y ochenta y nueve. » El Rey 
le dio el referido título de Predicador suyo por iniciativa propia 
sin esperar más informes que el de haberle oído predicar un ser- 
món de la Santísima Trinidad en la iglesia de PP. Trinitarios Cal- 
zados de Madrid, mandando entregarle los respectivos despachos 
sin ningún género de gasto y pagarle desde luego el sueldo ó la 



(1) Llamáronse D. Antonio de León, natural de Benavente en Castilla 
la Vieja, y Dña. Catalina Espín, natural de Amberes en Flandes. 



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54 M A b 

paga actual que le correspondía como á tal. Antes de este nom- 
bramiento ya gozaba en la Descalcez del título de Predicador ge- 
neral. 

En Septiembre de 1688, casi á los dos años y medio de su 
ministerio del convento de Toledo, hizo renuncia de este cargo por 
enfermo; y, por justos motivos y licencia correspondiente, pasó el 
año siguiente á los PP. Trinitarios Calzados de Madrid, donde fué 
conocido con el sobrenombre de León. Entie los PP. Calzados con- 
siguió el título de Maestro y, viviendo con ellos, fué nombrado 
también Examinador de la Isunciatura de S. S. en España y Exa- 
minador sinodal del arzobispado de Toledo. 

Después de 1696 no encontramos más vestigio de su existen- 
cia, por lo cual creemos que falleció en Madrid á íinesdel siglo XVlí. 

Escribió : 

1. Oración fúrtebre que en las honras del Ven, y linio, P. 
Fr, Antonio de la Concepción, Gener^al que fué dos veces del 
Orden de Descalzos de la Santísima Tiñnidad, Redención de 
Cautivos^ predicó el R. P... Dedicada al Excmo, Sr. D. Pedro 
Antonio de Aragón^ Clavero mayor del Orden de Alcántara, Ca- 
pitán de Guardas viejas de Castilla, etc. — Impresa en Madrid, 
año 1685, de 36 págs. y 10 prels. 

2. Sermón de S. Juan de Dios en las fiestas de su Canoniza- 
ción en Madrid. — Impreso en la descripción de las mismas fiestas 
publicada en la imprenta de Bernardo de Villadiego, el año 1693, en 
la pág. 118 y sigs. 

3. Oración fúnebre en las exequias de la reina Mj' Ntra. 
Sra. Dña. María Ayia de Austria que celebró la coronada villa 
de Madrid en el Real convento de religiosas de Sto. Domingo, 
predicada por el P. Maestro Fr Dedicada á la misma co- 
ronada villa de Madrid. — Impresa en Madrid, año 1690, de 28 
págs. y lü prels. 

4. Segunda oración fúnebre á la misma Sra. que celebró 
la Real Congregación de S. Jorge de la Compañía de Jesús, pre- 
dicada por el mismo Padre Dedicada al Exc7no. Sr. Marqués 

de Manara^ del Consejo de Estado de S. M., Mayordomo mayor 
de la Reina. — Impresa en Madrid, año- 1696, de )i& págs, y 10 
jprels. 



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MAD 5& 

5. Tercera oración fúnebre^ predicada por el mismo Padre 
i la misma Sra. en el Real convento de las Sras. Descalzas. 
Dedicada á la Sra. Sóror Mai^ Ana de Austria de dicho con- 
vento, — Impresa en Madrid, año 1696, de 28 págs. y 10 prels. 
En ninguna oración fúnebre de las referidas se nota el nombre 
del ímpreKor. 

— VA cit. P. Fr. Melchor. — Rodríguez- Reines. — Fr. Alejandro 
de la Madre de Dios Crón. Tere, part,, pág. 190. — Libro de Pro- 
fesiones. — Protocolo M. S. del convento de Trinitarios Descalzos 
de Toledo. 



MADRE DE DIOS (Fr. Matías de la) D. 

Hijo de un matrimonio noble de la insigne ciudad de Alfaro, 
proTincia de Logroño, y, aunque ignoramos los nombres de sus 
padres, sabemos, sin embargo, que tuvo parentesco de consangui- 
nidad con D. Diego de Ateza Villava, Profesor de Humanidades y 
Retórica en Herbá'í ; y de esto y del nombre de nuestro escritor, 
á una con el auxilio de los libros bautismales de dicha ciudad, 
pudiera llegarse en conocimiento más individual de sus padres. 

Dotado de un natural dócil, quieto, modesto y dispuesto para 
todo género de virtud y de un privilegiado talento y aplicación 
extraordinaria á las letras, en pocos años de Religión llegó á ser 
sujeto no menos virtuoso y ejemplar que eminente filósofo y con- 
sumado teólogo. No ignorando los prelados sus buenas cualidades, 
nombráronle primero Lector de Filosofía y luego de Prima de Sa- 
grada Teología en nuestro colegio de Salamanca, cargos que de- 
sempeñó con singular provecho de los estudiantes y honra de la 
Oixlen. 

Sacáronle de dicho colegio para que tomara posesión del minis- 
terio del convento de Herbás, para el que tuvo nombramiento en 
1710. Dio tan buena cuenta de su gobierno en un trienio que le duró 
este cargo, que le hicieron sucesivamente Ministro de dicho colegio 
de Salamanca (1713) que no admitió, luego del convento de Alfaro 
(1719-20), Provincial (pero tampoco aceptó este cargo) y Definidor 
general dos veces (1720-22, 1725-28), primera vez en el Deflnitorio 



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56 MAD 

inmediato á la muerte de nuestro P. ex-General y Definidor general 
primero á la sazón Fr. Juan de S. Pablo, que ocurrió el Viernes Santo 
de 1720; y la segunda vez en el Capítulo general celebrado en 
1725. En todos estos oficios procedió con notable espíritu y celo de 
la observancia regular. 

Los que aprobaron sus obras, aseguran que nuestro P. Fr. Matías 
fué muy versado no sólo en Filosofía y Teología, sí que también en 
la lectura de los Santos Padres y de la Sagrada Escritura, y parti- 
cularmente ponderan sus grandes conocimientos en Derecho Ca- 
nónico y Civil. 

Murió hacia el año 1730 en el convento de Madrid (1). 

Escribió, por obedecer las insinuaciones ó expresa voluntad de * 
los Prelados: 

1. Quaestiontim moralium theologicarum in decem Decalogi 
praecepia^ Rev, P. Fr. Leandri de S.*"^ Sacramento, ejusdem 
Ordinis Minislri generalis, prosequuíio. Pars F, el in ordine X, 
in sextum et nonum, neo non in iseptimum et decimum Decalogi 
praeeepíum. Opus cunctis peruHle, divisum in duas partes, in /, 
de sexto et nono ; in IT, de séptimo et décimo praecepto. índice 
duplici locupletatum^ primo tractatuum, disputationum et qicae- 
stionum, atiero vero rerum notabilium. — Madrid, en la imprenta 
de Tomás Rodríguez de Frías, 1722, en foL ó 4." mayor, de 376 
págs., 20 prels. y 65 de índices al fin. 

8. Quaestionum moralium Pars VI, et in ordine XI, in 

septimum Decalogi praeceptum^ ubi accurate agitur de Contra- 
ctibus. Opus valde lUile, índice duplici locupletatum.,. — En Ma- 



(1) Decimos que murió hacia el año 4730, porque consta que los pri- 
meros meses de 1729, en que imprimió el tercer tomo de sus obras, vivía 
todavía; y el año 1731, en que el P. Fr. Lucas de la Purificación escribía 
la Cuarta parte de la Crón., era ya difunto como luego aparecerá de su testi- 
monio. Añadimos que falleció en Madrid, pero esto no rebasa los limites 
de la probabilidad fundada en que nuestro P. Matías promeiió tres tomos de 
GmtrMtibus y estaba imprimiéndolos en Madrid ; y, después de haber publi- 
cado el primero y segundo (1727, 1729), falleció antes de imprimir el tercera 
Suponemos que en esta época el autor haría su residencia en dicha villa 
con el objeto de asistir á la impresión de su obra. 



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MAD 57 

drid, imprenta de Fermín de Estrada, 1727, en 4.*^, como el ante- 
rior; de 434 págs., 52 prels. y 129 de índices al fin. 

3. Quaesíionum moralium Pars VII, et in ordine XII, 

in septimum Decalogi praecepíum ; et est secunda de Contra- 

cíibus, Opus cuncíis perutile, tocupletatum índice duplici — 

Madrid, en la imprenta de Antonio Marín, 1729, en 4.°, como el 
anterior; de 379 págs., 47 prels. y 96 de índices al fin. 

En el prefacio Ad lectorem de este segundo tomo de Contra^' 
ctibus, como también en el del primero, promete el tercero acerca 
de la misma materia : « Supposito ergo quod spes mea in Domino 
meo est ; accipias (candido lector, sinu expanso obvüsque roanibus) 
impensam hanc laboris mei : hoc est, tertium tomum Prosecutionis 
operum nostri eruditi P. Leandri de Sanctisimo Sacramento, qui 
est secnndus de Cwitractibus, (tertio insudo) >. Pero parece que 
no llegó á concluir dicho tercer tomo de Contractibus 6 á lo menos 
no lo imprimió por causa de su muerte, ocurrida hacia el año 
1730. Así lo da á entender el referido P. Lucas de la Purificación, 
en la pág. 55 de la citada obra, en los siguientes términos : « Des- 
pués se han proseguido estas obras (del P. Fr. Leandro) para fina- 
lizarlas, así por el dicho P. Fr. Manuel de la Concepción, como 
por el muy religioso P. Fr. Matías de la Madre de Dios, que nue- 
vamente (sic) ha impreso el décimo tomo sobre el sexto precepto 
del Decálogo, y el undécimo y duodécimo de Contratos, con tanta 
claridad y sutileza, que parece le bebió el espíritu al primero; 
pero la Parca fatal, que atajó la pluma de nuestro P. Fr. Leandro, 
ha hecho lo mismo con la insigne de este eminente y grande su- 
jeto, cuyas heroicas virtudes se publicarán á su tiempo en nuestras 
Crónicas (1). » 

4. Commentarius in Apocalypsim. — M. S. citado por el autor 
en su Quaest. Moral. Pai*t. V et in ordine X, Tr. I, disp. IV, 
quaest V. pág. 14. 

— El cit. P. Lucas — Libro de Capítulos generales. — Prels. 
de las obras del autor. 



(1) Ojalá las hubiesen continuado en el siglo pasado, cuando todavía se 
conservaban los archivos de los conventos, pero hoy, perdido casi todo, no 
es posible ejecutar esto, sin omitir las biografías de muchos insignes reli- 
giosos que florecieron en tiempos pasados. 



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58 MAO 

MADRID (Fr. José Francisco de) C. 

Escribió : 

Sermón panegírico de las veinte y cuatro formas inco- 
rruptas que por donación magnf/ica de nuestro católico monarca 
Carlos Iir, que Dios guarde, se veneran en el altar mayof* de 
la Santa iglesia Magistral de S. Justo y Pastor de la ciudad 
de Alcalá de Henares en su fiesta anual Domingo quinto de 
Pascua de Resurrección, día cinco de este año, predicado por 
el P. Fr, José de Madrid del Orden Calzado de la Santísima 
Trinidad, Redención de Cautivos, Lector jubilado en la Sagrada 
Teología en su colegio de dicha ciudad, — En Madrid, por Joa- 
quín Ibarra, 1782, de X-62 págs. 

— P. Bermejo Histor. de N.^ S/ de Texeda, pág. 424. 



MAGDALENA (Fr. Juan de la) D. 

Este hermano lego fué natural de II leseas, provincia de To- 
ledo, y, aunque estuvo dotado de excelente ingenio, sus padres no 
le dieron estudio, porque desde niño fué sordo. Dedicóse en Madrid 
al arte de dorar y estofar, saliendo tan aventajado maestro, que 
fué uno de los más eminentes en su oficio. Dióse en la corte á una 
tida desparramada; pero, no pudiendo sufrir por largo tiempo los 
remordimientos causados por sus culpas, y que de día y de noche 
torturaban su corazón sin dejarle reposar un momento, y experi- 
mentando en su alma las inspiraciones divinas y los amorosos sil- 
bos del soberano Pastor que le llamaba á su redil, se arrepintió de 
sus pecados. Verdad es que todavía su arrepentimiento no era 
eñcaz por no tener fuerzas bastantes para romper de una vez con 
el mundo, demonio y carne, pero supo á lo menos á dónde acudir 
en demanda de auxilios espirituales. Suplicó con instancia á la Ma 
dre de Dios que le a'canzase de su Hijo una gracia eficaz pam salir 
de la servidumbre de sus culpas. 

Al eftcto, visitaba la ig esia de Nuestra Señora de Atocha, 
rezaba el Rosario, asistía en los sábados á la misa de la Reina de 
loi Angeles y daba muchas limosnas en su obsequio, no cesando de 



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MAG 59 

pedirle su protección y amparo. El éxito más feliz coroDÓ su per- 
severancia en los ruegos. Sintióse de un momento á otro trasfor- 
mado en otn) hon)[)re, confesó con dolorosas y abundantes lágri- 
mas sus pecados, é inundada su alma de una santa alegría, no ce- 
saba de dar gracias á Dios; y, para con más sioceridad manifestar 
su gratitud y reconocimiento hacia su divino Bienhechor, determi- 
nó dejar el mundo y dedicar al servicio de Dios el resto de su vida, 
como lo hizo, tomando nuestro santo hábito en Alcalá hacia el 
año 1601. 

Como hombre desengañado, emprendió muy de veras el camino 
de la perfección, valiéndose para su consecución de los medios más 
proporcionados al efecto, que son la mortificación y la oración. 
Mortificaba su cuerpo con todo género de asperezas, y meditaba á 
la vez en la vida, pasión y muerte de Cristo, que es la puerta or- 
d¡nai*ia por donde hemos de pasar para llegar á la contemplación; 
y hablaba de esos misterios con gi*an ternura y lágrimas (de que 
tenía don conocido), procurando imprimir en su alma las obras, vir- 
tudes, dolores, afrentas, cruz y muerte de su Redentor. También 
se valió en los primeros años de su conversión de diversas consi- 
deraciones, como de Ja gravedad de sus pecados, de los cuatro no- 
vísimos, del conocimiento propio y lie los beneficios recibidos, do cuyas 
meditaciones usaba según los tiempos y ocurrencias. 

Mediante estos ejeicicios y consideraciones, llegó á tener la 
oración de recogimiento interior, y alcanzó grandes virtudes y 
dones, entre los cuales con razón se enumera el de una altísima 
contemplación, de que resultaban maravillosos efectos. Ejercitó en 
grado heroico las virtudes teologales, ayudándose únicamente de 
la fe y de la esperanza en sus sequedades y tribulaciones espiri- 
tuales, sin desear ningún arrimo ni giacia sensible, como revela- 
ciones, visiones y regalos divinos, los cuales recibía con indiferen- 
cia y sólo porque Dios lo quei ía. Los grandes quilates de su en- 
cendida caridad y amor divino se manifestaron en sus ansias de 
padecer por Cristo, en los deseos eficaces de servir y agradar á su 
Divina Majestad, en las rigurosas y largas vigilias, en ios ti'atados 
místicos que dejó escritos y en su celo del bien de los prójimos, á 
quienes ayudaba en cuanto podía, y con sus fervorosas exhortacio- 
nes ios eucondía en divino amor y ios movía á tratai* mu/ de vera» 



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(30 MAG 

de su aprovechamiento, extendiéndose su caridad hasta á los difun- 
tos, detenidos en el Purgatorio, por quienes elevaba a Dios fer- 
vientes plegarias. 

< En estas tres virtudes — escribe el P. Fr. Diego de la Ma- 
dre de Dios, pág. 329 y sigs. — fundó el admirable edificio espiri- 
tual de su alma, ejercitándose con excelencia en las demás. Fué 
muy humilde, sentía muy bajamente de sí; el alabarle, lo reputaba 
por su mayor ofensa, buscando en todo el menosprecio y abati- 
miento. Obras, palabras, modo de conversar, semblante y hábitos 
declaraban su humildad. Uno de sus mayores tesoros, su riquísima 
pobreza; porque, despreciadas las comodidades temporales, su abun- 
dancia era carecer aun de lo necesario. 

» Hallóse en él una pureza angélica; la paciencia rara; ejer- 
citóla muy particularmente en padecer con perfecta resignación 
muchas enfermedades y penosos achaques sin aflojar en el rigor y 
penitencia, procediendo siempre con notable observancia, igualdad 
y ejemplo. De cuanto hacía, veía ó gustaba, sacaba maravillosas 
consideraciones 

» Realzaban sus virtudes los dones que le infundió el Espíritu 
Santo. Los de Sabiduría, Ciencia y Entendimiento resplandecían en 
la inteligencia de los misterios y verdades divinas y de las natu- 
rales; respondía con tanta facilidad, claridad y magisterio á cual- 
quiera dificultad que en estas materias se le preguntase, que ad- 
miraba y suspendía (1). 



(I) He aquí lo que acerca de esto dice el doctísimo y santísimo P. Fr. 
Luis de la Santísima Trinidad, que á su vez tuvo también ciencia sobrena- 
tural, en su IHa y noche del alma, M. S., 1. 1.®, cap. 10, párrafo 7: « No ei*a, 
hijo, menos admirable la santiiad del Her.° Fr. Juan de la Magdalena [que 
la de S. Miguel t!e los Santos], pues le dieron ciencia infusa de muchas 
distintas facultades, y entre ellas el don de explicar la Sagrada Escritui*a; 
aunque no habia estudiado, ni sabia latín. Por lo cual, y por ver si era ver- 
dad lo que me habían dicho de él, lo llegué á probar, dos afios antes de 
lo que digo, con tres lugares de los más diíicultosos que hallé, y se los píx)- 
puse en latín para que me los declarase; y lo hizo tan altamente (y cada 
uno en los tres sentidos) que mo dejó desengañado con la práctica experien- 
cia de la grandeza do Dios y de cuan dichoso es aquel á quien Su Majestad 
enseña. » 



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MAG 61 

» Esto mismo manifiestan sus escritos que, así en la sustancia 
como en la disposición y estilo, causan admiración á cuantos los 
leen. El don de consejo, se coooció en determinaciones admirables. 

» El de fortaleza, en el aliento con que sujetó los bríos de la 
carne y el ímpetu furioso de sus pasiones é inclinaciones; en atro- 
pellar dificultades y romper con lo que podía impedirle alcanzar la 
perfección, conquistando el cielo como valeroso soldado de Cristo, 
á fuerza de brazos y de virtuosos ejercicios, consiguiendo innume- 
rables victorias del común enemigo. 

» La piedad, en la atención al culto y veneración de su Criador, 
tratando con extraordinaria reverencia las cosas sagradas, haciendo 
con particular afecto y devoción diferentes curiosidades de sus ma- 
nos para adorno de los altares. El temor de Dios, no servil sino 
filial, en la vigilancia y cuidado que puso en no permitir en lo 
exterior ni interior, un átomo que pudiera desagradar aquella Su- 
prema Majestad. Como su bendita alma estaba tan adornada de 
virtudes y dones, y era morada de la Santísima Trinidad, recibía 
soberanas influencias y favores con que quedaba muy enriquecida. 

> También alcanzó la inteligencia de la Sagrada Escritura. 
Explicaba con propiedad en el sentido literal y místico. Tuvo gracia 
particular para discei'nir e-ípíritus y hablar de Dios, lo cual hacía 
con dulzura y suavidad ; y el tratar de esto era su alivio y re- 
creación. Comunicóle su Majestad don de profecía y conocimiento 
de los interiores. Prevenía los peligros ; respondía á las dudas antes 
de consultarle ; y acordaba algunas cosas que importaba su memoria. 

» En (.onclusión ; nuestro Fr. Juan fué varón perfecto y consu- 
mado, y por tal le estimaron religiosos y seglares, y venían á él 
de todos estados; unos á encomendarse en sus oraciones, otros á 
consolarse y pedirle consejo, y los más acudían como á oráculo, á 
que les enseñase el camino de la vida y les diese reglas para ca- 
minar por esta estrecha senda ; sujetándose los que eran maestros, 
á ser sus discípulos, y hombres muy doctos, á ser instruidos de un 
religioso lego y sin letras. 

» Intolerable era tan largo destierro al que tan superiormente 
conocía el Sumo Bien y con tan encendido y fuerte afecto lo amaba. 
Queriendo, pues, su Majestad despenarle y satisfacer aquella ar- 
diente sed que sólo se puede saciar con la vista de Dios, al pare- 



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MAG 

cer, le i'eveló su muerte. Tenía estrecha am'stad con el Padre Fr. 
Tomás de la Virgen (cuya admirable vida se escribirá al principio 
de la sfgunda parte), y tratando con él familiarmente le dijo : € Se 
quería ir á tener su fin donde había tenido su principio», que fué 
decirle se quería ir á morir á Alcalá, donde tomó el hábito : así 
lo entendió su buen amigo, y en esta conformidad (porque todos 
participasen de su celestial doctrina), lo rogó por despedida, tomase 
trabajo y perfeccionase los tratados que había escrito, y así lo 
hizo. 

» Perseveraban las ansias de ir á Alcalá, mas no se acomodaba, 
porque los superiores no se venían en darle licencia; pero nuestro 
Señor, que quiso consolarle, lo dispuso por un modo inopinado. Ofre- 
ciósele á un religioso un negocio de consideración cerca de Alcalá. 
Suplicóle al lYelado que, por su consuelo y para su consejo, le 
diese por compañero al Hermano Fr. Juan ; pidiólo con tanta ins- 
tancia, que se le concedió. Parecióle al siervo de Cristo que por 
este camino tendrían cumplimiento sus deseos, y, antes de partirse, 
visitó al P. Fr. Tomás, y, abrazándole tiernamente, le significó : 
€ no se verían más en este valle de lágrimas ». Por prenda de *u 
verdadera amistad (que como dice Casiano sólo se halla entre los 
perfectos), le dejó sus escritos. Habiendo estado algunos días con 
su compañero en aquel lugar, llegaron á Alcalá; allí cayó enfer- 
mo; luego se conoció ser su enfermedad mortal; escribió una carta 
al P. Fr. Tomás, despidiéndole, y concluía : « Yo he levantado la 
mano de las cosas de esta vida, porque con brevedad espero las de 
la eterna ; allá nos veremos, que en este destierro ya no sf rá po- 
sible; encomiéndeme á nuestro Señor, que yo haré lo mismo, pues 
sabe la voluntad que en Cristo nos hemos tonido. 

> Recibió los Sacramentos, haciendo muy fervorosos actos de 
amor de Dios. Por úMma prevención, empezó con singular afecto 
la oración del « Padre nuestro », y, pronunciando suavemente 
aquellas palabras « venga á nos el tu reino », fué á gozar de él 
para siempre, á veinte y siete de Septiembre del año 1017. Los 
religiosos y algunos seglares que se hallaron presentes, quedaron 
muy edificados y envidiosos de tan dichosa muerte. Besábanle á 
porfía los pies, y repai-tieron sus hábitos por reliquias, venerándole 
como ¿ santo. 



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MAG 63 

> El cuerpo de este insigne varón está en Alcalá, y aunque 
difunto, su memoria vive, por su santidad y por sus escritos, que 
contienen una doctrina del cielo y de lo muy superior ; enseñando, 
con primor, del modo que se han de haber las almas en el camino 
del espíritu hasta llegar al más alto grado de perfección y unión 
con su Criador, dando documentos para conocer clara y distinta- 
mente los atolladeros, barrancos y engaños en que suelen detenerse 
y caer personas espirituales. Estos tratados han sido vistos y apro- 
bados por hombi-es insignes, alai ando á su Majestad que comunica 
su sabiduría y descubre las cosas grandes y escondidas á los pe- 
queñuelos y humildes. De estas aprobaciones sólo pondré aquí, la 
del docior Lucero, Catedi'ático de Escritura de Granada, bien co- 
nocido en España por su virtud y letras, al cual nuestro Fr. Juan 
dio uno de estos tratados, pidiéndole con humildad le dijese su sen- 
timiento ; la respuesta fué esta. « La gracia y consolación del Es- 
píritu Santo sea con V. R. Yo he leído con atención el tratado que 
V. R. me dejó encomendado, y he alabado á Dios que tan liberal 
se muestra con sus criaturas, entrándose por las puertas de quien 
las abre, llenándolas de tan milagix)8a luz. La que V. R. descubre 
en sus escritos, es una de las mayores que yo he alcanzado á co- 
nocer, y se hará particular servicio á su Majestad que esta se 
comunique á los prójimos, en especial á aquellos que caminan á la 
perfección, porque hay mucha falta de Maestros que sepan enseñar 
esta soberana filosofía, y por esta causa infinitas personas que em- 
piezan el camino de la virtud, se malogran y pierden ; y es gran 
pérdida y compasión. A V. R. pido de rodillas y le requiero de- 
lante de Dios, dé orden se imprima este precioso é inestimable te- 
soro, y sírvase avisarme de ello, que quiero ayudar para la eje- 
cución do tan santa y provechosa obi»a. Su Majestad le pague la 
caridad de haberme hecho participante de su espíritu, y le guarde 
para gloria suya ». 

Escribió : 

1. Tratado primero: en qué consista la vida espiritual; del 
modo de mortificar los apetitos y paciones, y del modo de ad- 
quirir las virtudes. 

Es traducción de la obrita escrita en italiano por el P, Lo- 
renzo Scupoli. 



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64 M A L L 

2. Tratado segundo : Calendario espiritual de la vidfX y muerte 
de Nuestro Señor Jesucristo. 

3. Tratado tercero : Linterna espiritual que contiene los tres 
estados de principiantes, aprovechados y perfectos, y en cada 
estado tres vias : purgativa, ilmninativa y u?iitiva. co7nprobadas 
con la vida^ Pasión y muerte de Cristo Señor Nuestro. 

4. Tratado cuarto : Teórica y comprobación de la Linterna 
espiritual con sus tres estados y nueve vías con la Historia de 
Elias (III Reg. Cap XIX), explicada en sentido espiritual; y 
después, can la metáfora del Grano de trígo, acomodado y es- 
piritualizado por lo natural, con otros discursos y advertencias 
muy útiles y necesarias. 

Ud ti*aslado de estos preciosos manuscritos se conserva en este 
colegio de S. Carlos de Roma. 

— Fr. Diego de la Madre de Dios, págs. 324-333. — Fr. Mel- 
chor del Espíritu Santo, pág. 478 j otros. 



MAGDALENA (Fr. Juan db ia) D. 

Natural de Socuéllamos, en cuyo convento tomó el hábito el 
día 21 de Julio de 1650 y emitió su profesión en 23 del mismo 
mes del año próximo siguiente. 

Falleció en Madrid, siendo á la sazón MinÍ8ti*o del convento de 
esta villa, por el mes de Octubre de 1694. 

Dejó manuscrita ; 

Historia, cautividad y rescate de la Imagen de Jesús Na- 
zareno que se venera en el convento de Trinitarios Descalzos 
de Madrid, — Un tomo en fol. 

— Fr. Melchor del Espíritu Santo, pág. 477. — Libro de Pro- 
fesiones. 



MALLEA (Fb. Salvador de) C. 

Nació en Granada. Después de haber recorrido toda la Europa 
y el Oriente con sus respectivas islas por cumplir con el sagrado 



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MALL 65 

deber de la obediencia, profesó en la Orden Trinitaria en el con- 
vento de Roma (1) según él mismo dice en el principio de su obra 
intitulada Rey Pacifico. 

Fué Doctor de Teología por Granada y también do Sagrados 
Cánones, Comisario general de la Redención, Cronista de toda la 
Religión, Procurador genei'al de la Curia Romana (2) y Predicador 
de S. M.; Catedrático de Sagrada Escritum en la Imperial univer- 
sidad de Granada y Teólogo consultor del Card. Caponi. 

Según D. Nicolás Antonio, vivía todavía el año 1670. 

Escribió : 

1, Rey pacifico, y gobierno de principe católico, sobre el 
salmo 100 de David; Misericordiam et iudidum cantabo tibi 
Domine, Dedica y consagra el reverendo Padre Doctor Fr. Sal- 
vador de Mallea..,,, profeso en la casa de Roma, á la Majestad 
Católica del rey de España mi señor Felipe IV, — Genova, en 
casa de Pedro Francisco Barberio, 1646, de 34 hojas de á fol. y 
8 prels. 

La quinta hoja de los prels. empieza así : « Intento del autor 
á la obra » y continúa: « Después de caminado el Levante, ocu- 
pado en la obelieocia, sin dejar isla, provincia ó gente en ella que 
no anduviese, y padecido en el viaje inmensos trabajos, así en mar 
como en tierra ; en unas naufragado, en otras aprisionado ; aquí 
despojado, allí apaleado ; en estas de franceses y en otras de flo- 
rentines; caminado por todas, sabiendo lenguajes nunca oídos, va- 
liéndome de la latina para poder comunicarme con ellos; y, ha- 
biendo visto sus gobiernos, ritos y ceremonias, determiné sacar á 
luz y poner en método ciertos apuntamientos que tenía hechos en 
España, mucho tiempo había, de modo de gobernar, haciéndome 
escrúpulo de conciencia el no hacerlo, para dar á entender á todas 



(1) Nicolás Antonio afirma que el P. Mallea tomó el hábito en el con- 
vento de Roma y profesó en el de Genova; pero, aunque es verdad que al- 
gún tiempo vivió en este convento, no profesó en él por la razón que adu- 
cimos en el texto. 

(2) El P. Rodríguez en sus Apuntes para la Bihliot. Trin. le niega estos 
dos ültiinos títulos. Nosotros se los hemos conservado, por haberlos encon- 
trado al principio del Epitome de las vidas etc., escrito y publicado, estando 
en Roma, por el mismo P. Mallea el año de 1665. 

5 



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66 MALL 

aquellas partes, pudiesen tomar ejemplar para los suyos, de lo que 
practicaban mis Católicos Reyes, con grande trabajo mío, y habiendo 
visto lo que muchos autores suyos habían escrito en sus idiomas, 
alabando á sus príncipes, quise yo manifestarles el Político Español 
mío, oponiéndome á ellos y á sus razones de estado que practica- 
ban... » Deseamos saber, como es natural, cuál haya sido la mi- 
sión que se le confió al P. Mallea, probablemente antes de recibir 
el hábito trinitario, para cuyo desempeño tuvo que recorrer tantas 
tierras, pero hasta la fecha no hemos podido despejar esta incóg- 
nita. 

2. Vejamen á unos colegiales de la Imperial unir>ersidad de 
Granada, — En Granada, por Francisco Sánchez, 1655, en 4.^ 

3. Argumento sobre todos los salmos, — Granada, por Este- 
ban de Bolívar, 1657. en 8.°. 

4. Visiones de Daniel aplicadas á la ilustre Real y Cesárea 
Casa de Austria. — En Granada, por Baltasar de Bolívar, 1658. 

5. Gitanada festiva en el Real yiacimiento del serenísimo 
principe D. Felipe Próspero, — En Granada, por Baltasar de 
Bolívar, 1658, en 4.^ 

6. Memorial Jiecho por el miiy R. P, Doctor Fr, Salvador 
de Mallea, Catedrático de Escritura y Comisario general del 
Orden prinatwo de Redención de Cautivos de la Santísima Tri- 
nidad de Calzados, en defensa de los privilegios de dicha Sagrada 
Religión ; y del muy R. P. Guardián de S. Francisco de la casa 
gramle de la ciudad de Granada. Sobre la distribución de fas 
rentas del Patronato que fundó el Jurado Diego Lucas, vecino 
que fué de dicha ciudad, sita en el dicho convento. Contra el 
R. P. Fr. Juan de Luque Entellado, Procarador que dice ser de 
la Redención de Cautivos de JSuestra Señora de la Merced de 
dicha ciudad. En razón de dos peticiones y alegatos hechos en 
el pleito de dicho Patronafo, contra las procedimientos de dicho 
P, Guardián y Padre Doctor Fray Sulvador de Mallea, en q?ie 
pretenden se rep^lan del pleito dichas peticiones, la primera pre 
sentada á doce de Agosto de 10 oO en el ftl. 172, y la segunda á 
veinte y cuatro d/i Octubre de dicho año, fd. 19 J. — En Zaragoza, 
por Juan de Ivar, en la calle de la Cuchillería, 1659, de fol. , de 
46 hojas. 



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MALL 67 

7. Causas qm lia tenido el Padre Doctor Fray Salvador de 
Mallea, ComisaHo general de Redención de Cautivos del Orden 
de la Santísima Trinidad Calzado en esta corte de Granada, 
para haber escrito un memorial en defensa de su Orden, pro- 
curando se han de repeler del pleito dos peticiones dadas por 
el Padre Fray Juan Luqu^ Entellado, Procurador de la Reden- 
ción de Cautivos del Orden de Nuestra Señora de las Mercedes 
de la dicha ciudad. — Respuesta. — En fol., de 24 hojas. 

8. Origen de las Religiones desde Adam hasta nuestros 
tiempos. — Impreso en Granada. 

9. Reloj espiritual para aprovechar las doce horas del día 
y doce de la noche, — Impreso en la misma ciudad. 

10. Discreción de espíritus. — En la misma ciudad. 

11. Vida moyiástica. — En la referida ciudad. 

12. Genealogía de N. P. S, Félix de Valois. — En la dicha 
ciudad. 

13. Epítome de las vidas de los glorñosos S. Juan de Mata 
y S. Félix de Valois, Patriarcas del celestial Orden Calzado de 
la Santísima Trinidad, Redención de Cautivos, I), y C. á nues- 
tro reverendísimo P. M. Fr. Sebastián Correto, I^Jxayninador si- 
nodal del arzobispado de Sevilla y Ministro provincial de An- 
dalucía del Orden Calzado de la Santísima Trinidad, el P. Pre- 
sentado Fr. Salvador de Mallea.. Doctor en Santa Teología y 
Sagradas Cánones, Cro^iista de la Religión y su Procurado^' ge- 
neral en la Curia romana. — En Roma, en la oficina de Falco y 
Várese, 1665, en 4.^, de 246 liojas, 9 prels. y 12 de índice alfa- 
bético al fin. 

14. Al fin de es^te tomo promete el segundo que trate de los 
privilegios, mártires, es ritores, religiosos insignes en dignidades, etc. 
Parece que cumplió su promes^a, porque el P. Fr. Antonio Guzmún 
en la pág. 68 de la Vida de S. Luis cita el tomo segundo del P. 
Mallea» p-^ro no sabemos si se imprimió. 

15. Escribió también un Memorial para conseguir el Decreto 
pontificio acerca del culto [«restado de tiempo inmemorial á nues- 
tros SS. Patriarcas S. Juan de Mita y S. Félix de Valois, y tra- 
bajó mucho en e.ste sentido; y si bien no le fué dado lograr el 
objeto que se propuso; no obstante, los documentos que con sumaí 
diligencia recogió, sirvieron mucho para conseguirlo después. 

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68 MAN 

16. Compuso también é imprimió algunos otros Papeles de los 
progresos de la Orden y en defensa de sus derechos. 

— Nicolás Antonio, tom. 2,', pág. 274. — Rodríguez-Reines. 

MANZANO (Fr. Francisco) C. 

Natural del lugar de Acebo ó Sierra de Gata, en la provincia 
de Cáceres, Maestro y Definidor de la provincia religiosa de Cas- 
tilla, Ministro del convento de Toledo y del de Madrid; religioso 
virtuoso, ejemplar, observante y de mérito no vulgar por haber 
consignado á la posteridad las hazañas gloriosas de muchos vene- 
rables religiosos tiinitarios, como puede verse en su apreciable obra 
intitulada: 

Centellas de amor de Dios y su Madre que, sin poderse 
contener, despidió el incendio y abrasado corazón del muy vene- 
rable Padre y reverendísimo Maestro Fr. Simón de Rojas, Con- 
fesor que fué de la reina nuestra señora Dna. Isabel de Bor- 
bón. Padre é Hijo de la provincia de Castilla, León y Navarra, 
Orden de la Santísima Trinidad, Redención de Cautivos. Varón 
verdaderamente evangélico y substituto mayor del arcángel S, Ga- 
briel en solemnizar afectuosa y devotamente el Dulcísimo Nom- 
bre de María. Conságranse en nombre de la Religión al rey de 
las Españas y señor de la monarquía mejor, mayor y más glo- 
riosa del mundo 7). Felipe IV el Grande, - Escribiólas el Maes- 
tro Fr,., — En Madrid, por Domingo García y Morras, 1653, en 
8.^*, de 394 hojas, 12 prel?. y 14 de índices al fin. 

En este libro, (i más de la vida del Bto. Simón de Rojas, se 
encuentran las biografías de los discípulos espirituales de dicho 
Beato, á saber: de los tres mártires de Argel PP. Fr. Bernardo de 
Monroy, Fr. Juan de Águila y Fr. Juan de Palacios; del P. Maes- 
tro Fr. José de Segovia, del P. Maestro Fr. Melchor de Plaza, del 
P. Fr. Alonso Pardo, del P. Fr. Juan de Villarán, del P. Maestro 
Fr. José de Lujan, del P. Fr. Juan Sánchez, del P. Fr. Luis Alonso, 
del P. Fr. Bernardino Alonso, del P. Fr. Sebastián de Avendaño, 
del P. Fr. Bartolomé de la Vega, de Fr. Bartolomé Sánchez lego, 
de Fr. Pedro Corta! re lego y del P. Fr. Antonio Sánchez. 

— Nicolás Amonio, tom. V, pág. 443. — Rodríguez-Roinés. 



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MAN 69 



MANZANO (Fr. Gabriel) C. 

Andaluz, natural de Linares, provincia de Jaén, Maestro en 
Artes y Licenciado en Teología por la universidad de Baeza, hijo 
de hábito y profesión del convento de S. Lamberto de Zaragoza, 
donde profesó el día 10 de Diciembre año de 1582, como consta del 
libro de las Profesiones de dicho convento, fol. 12, num. 46. 

El año 1692, diez años después de su profesión, en un Capí- 
tulo provincial celebrado en el convento de Tortosa el día 25 de A- 
bril, le llaman Lector de Teología, y le habilitan, entre otros 
Lectores que entonces leían y habían leído y ejercitado actos pú- 
blicos en capítulos, conventos y universidades, para el grado de 
Presentado, cuando hubiese vacante, como consta del libro 3.^ de 
la provincia, fol. 41 ; de donde se sigue que ya había leído lo que 
mandaba la Constitución respecto de los que se proponían para el 
grado de Presentado; y á más de esto le nombran en el Capítulo 
Maestro de Estudiantes (que era como luego Regente de Estudios) 
y Predicador del convento de Lérida. 

Estando en este convento, el día 24 de Mayo de 1593 le graduó 
de Doctor teólogo la célebre universidad de Lérida, como consta 
de las letras auténticas de dicho grado conservadas en otro tiempo 
en el archivo del convento de Valencia, que decían lo siguiente : 
« Comparuit Rev. P. Fr. Gabriel Manzano Ord. SS. Trin., in Ar- 
tibus et S. Theologiae scientia Baccalaureus in civitate Baeza, 
dioecesis Giennensis, provinciae Baeticae, ad gradum Licentiaturae 
et Doctoratus obtinendum in praesenti universitate... lUerdei'si. etc. » 

Llegó á ser Presentado, Maestro en Sagrada Teología, Rector 
del colegio trinitario de Zaragoza, Ministro del convento de S. Lam- 
berto de la misma ciudad. Catedrático de Artes de la universidad 
de la misma ciudad. Definidor primero, Vicario general, tres veces 
Provincial elegido en 1603, 1612 y 1621, Comisario general y Vi- 
sitador de la provincia, y, como Ministro del convento del Reme- 
dio de Valencia que lo era, presidió el Capítulo provincial celebrado 
en 8 de Mayo de 1621 en el convento de Játiva ó S. Felipe, en 
el que salió por última vez Provincial ; pero, poco antes de ter- 



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70 M A N 

minar este tercer trienio, falleció el día 21 de Febrero de 1624 
en el convento de Valencia, donde de ordinario residía desde que 
dejó de ser Rector y Ministro en Zaragoza, 

En 26 de Enero de 1624. como se ve, poco antes de su muerte, 
el Rmo. P, Maestro Fr. Luis Petit, Ministro general de la Orden, 
firmó en París un decreto á favor de nuestro biografiado, en que 
en premio de sus estudios, oficios y lucidos progresos, y en reconoci- 
miento de haber sido cuatro años discípulo suyo en el colegio de 
Zaragoza, le distinguía con singularísimos privilegios, honores y 
exenciones, hasta el punto de dai*le facultad para que pudiese ser 
enterrado su cuerpo (parece que ya preveía su cercana muerte) en la 
sepultura del Sagrario que el mismo P. Manzano acababa de fabricar 
en el convento de Valencia, dándole en dicho decreto tratamiento 
de Padre en la virtud y en la doctrina, y tributándole oti'as mu- 
chas alabanzas. Cuando este decreto llegó á su destino, ya había 
muerto el P. Manzano ; no obstante, se asentó una copia de él en el 
libro tercero de los Capítulos provinciales, fols. 125-127 : « Te sine 
flctione — dice entre otras cosas el decreto — veneramur paren- 
tem, sub cujus ductu et nos ipsi quatriennio et amplius spatio 
mores non solum formavimus sed et scientiae purioris virtutisque 
adyta, quantum provexit Deus, coluimus. Quod quidem a nobis vero 
exigit testimonium sinceri aíToctus nostri, in reciprocationem prioris, 
ut tantis tándem meritis tuis aliquod remunerationis et praemii, 
vélente Deo, fundamentum inchoemus, etc. » 

Asegura el P. Rodríguez en su Sacro y solemne NovencuHo 
á 5. Juan de Mata y S. Félix de Valois (Valencia, 1669), pág. 
245, que el P. Manzano hi/.o la preciosa y célebre biblioteca de su 
convento de Valencia, gastando en esta obra tres rail doscientas y 
treinta y cuatro libras, diez sueldos y once dineros, como consta 
del libro de gasto de aqufl tiempo. También hizo el tramo de la 
escalera principal del mismo convento que arrancaba desde el pa- 
vimento del claustro alto hasta la puerta de la biblioteca, los ador- 
nos de las paredes y la bóveda con su hermosa arquitectura, cor- 
nisa y friso. En dicha bóveda sobre fondo azul hizo poner la si- 
guiente inscripción: 

SaNCTISSIMAE TrINITATI EJUSQUIí: SACIIAE ReLIGIONJS CÜLTUl, 
HUJUS SOALAB fiT BlBLlOTUECAE EKFXTIO DXCATUB SACRATURQÜB 

AMNO MDCXX. 



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MAN 71 

A nuestro biografiado se debió también la construcción del Sa- 
grario (1) del citado convento con su correspondiente sacristía y 
cajonería. 

El cuerpo del P. Manzano fué enterrado en un sepulcro del 
ángulo de la parte de la epístola frontero del altar del mismo 
Sagrario que acababa de edificar, con el siguiente epitafio, entallado 
en mármol blanco : 

R. P. Fr. Gabriel Mancano, Phil. Theol. Magist. Doct. 
Profess. Aragón. Provino, ter. Domüs huius bis Praesul. 

SaCRARIUM IIOCCE sacra VIT. HiBLIOTHECAM EREXIT, ORNAVIT 

iconibus, censibus annuis ditavit, auxit domum, doctrina, 
p1etate, consilio clarüs. jítate sexagenarius, nono 
Calendas Mart. Anno MDCXXIV. obiit. 
< Entre lo entallado de este epitafio — escribe el P. Rodrí- 
guez en su Novenario, pág. 244, — sale del mismo mármol un 
escudo con tarjas, tiene en medio un manzano, en el tronco nuestra cruz 
entre estas dos letras G. M. que significan el nombre y apellido 
del dicho religioso, y esta explicación es la misma para la cifra 
del escudo que dije arriba; y al rededor de este del sepulcro, en 
una orla de la misma piedra hay este letrero : Sub arbore malo 
suscitavi te, que hace a'usión al apellido... Fué sujeto eminente en 
religión, ejemplo, letras, gobierno, prudencia y virtud. » 

Describiendo el mismo autor, en la pág. 240 de la misma obra, 
el nicho donde descansan los mortales despojos del P, Manzano, 
escribe : « Entre los chapados se forma un nicho inferior á la ven- 
tana; entra dos palmos dentro la pared, tiene nueve de alto y 
cinco de ancho, su asiento es una piedra do jaspe de Tortosa, sobre 
el cual cargan dos pilastras, y en su remate cartelas, á las cuales 
siguen arquitrabe, friso y cornisa de orden dórico; corona el nicho 
un escudo del nombre de María, que le sustentan dos ángeles, y 
les acompañan dos conchas á los lados y tres florones en el techo; 
el cuerpo del nicho le ocupa un epitafio, con unas endechas latinas 
(Nenias las llama S. Jerónimo, y ese epígrafe tienen en el nicho) 



(I) Véase el clt. P. Rodríguez en su Novenario sacro, en la pág. 235 y 
sigs., donde hace una descripción minuciosa do este Sagrario. 



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72 MAN 

que, en alabanza del autor de esta maravilla (1) compuso nuestro 
reverendísimo Padre Maestro Fray Luis Petit, Genei'al de nuestra 
Religión... que, habiéndole merecido por maestro en la insigne uni- 
versidad de Zaragoza, le consagró estas memorias: 



Reverendi Patris, 



F. Gabrielis Manzano, in Sacra Theologia Magistri nominatis- 
simi, olim in provincia Aragoniae, Ordinis Sanctissimae Trinitatis 
Redemptionis Captivorum, II (2) Commissarii Vicarii Generalis, III 
Provincialis, ac Vicarii Generalis II. Gymnastis coUegii Caesarau- 
gustani, pluries Ministri, I Visitatoris ac Commissarii Generalis in 
Provincia Beticae, eiusdem Ordinis, veré demum pii parentis. 



ÜMBBA M0£B£N8. 



Sic ? eheu ? sic necessum nasci, doleré, mori ? Triste privilegium 
(mortales), et fallentis vitae lacrymosus ordo ! Quid superbis térra? 
Minutissimis datur vita portiunculis, et illa eadem cum datur, tam- 
quam seges demetitur, cripitur, evanescit, saepiusque génesis inte- 
ritus, cunaeque sepulchrum. In ea quid incertum ? quod certum -, 
quid imbecille ? quod constans ; quid amplum ? quod angustum ; quid 
superbum ? quod caducum ; quid continuum ? dolores ; quid neces- 
sum ? mors : sic ? eheu sic in putredine nasci, doleré, mori necesse, 
Deus bone ! Ecce non sum qui fueram, ingenio Aquila ad cedri 
medullam pertingens, doctrina Phoenix, charitate Pellicanus, huius 
Pi'ovinciae navigii felix Argonautes, splendidissima librotheca Pto- 



(1) Del Sagrario. 

(2) En lugar de números ordinales debían haberse empleado las letras 
del alfabeto; por manera que en vez de II, III, II, I, debe leerse en esta 
inscripción: bis, Ur, bts, semel. 



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MAN 1S 

lomaei, Panaetiique audax aemulus ; ubi quasi nutritius semini Ion- 
gaevo tam Sacri Ordinis papillas admoveo : crescat utinam sicut 
arena maris, morum antiqua compositione, lenitate ad invidiam 
claras. Vilis creatura ante foederis arcam hoc in adyto saltans ; 
sum tamen, sed quid ! cinis, yentus, umbra : fuisse gloriosum, ubi 
virtutes aetemitati favillas immolant. Hae sunt post mortem reli- 
quiae. Cum alus simul natus sum, simul dolui, simul mortuus, re- 
rum gnome cunctarum, solum praeivi, multi sequentur, quorum 
hae indiscriminatim rel.quiae, cinis, ventus, umbra. Si(quod faxit) 
Deus ignoscat, tu viator miserere. Hoc unicum deest. 



NOENIA. 

(Seu pium votumj. 



Res luctuosa ! stella, quae nuper face 
Micabat ai-denti, domumque lucida 
Virtute foecundabat, ubi Trias sacra 
Nomen gerendum de suo nomine dedit, 
Hoc est sepulchro passa deliquium. Nihil 
Fortasse mirum, nam non patitur diu 
Minora Pbaebus lumina, alte circinans 
Polura. Dolores, heu dolores ! cum Deo 
Praesente panditur domus olympi, novam 
Patulamque iustitiae diem adytum hoc suscipit 
Eheu dolores ! labitur , tanti parens 
Splendoris Aurorae instar in Solis sinum 
Sese recondentis. Dolores Gabriel, 
Eheu dolores ! moreris. Ah ! quis hic modus ? 
Vivis tamen tu mortuus, nec desinis, 
Solumque pateris luminis dispendium, 
Quacumque caelum possidens térra et Polo, 
Ubique stella Solis in sinu tui, 
Cum Corpus adyto, spiritus cáelo assidet. 
Quidni ? Creatori tuo thorum paras. 



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74 M rV N 

Tibí ille, malitia ne reparet altam tuae 

Virtutis arcem, diva cum probitate favet. 

Tu, quisquis hac transis, vide factura novum, 

Nunc namque térra visceribus astrum gerit 

Quandoque luce splendicaturum sua. 

Quis aemulam non dixerit ? ludex enim 

Ubi cribrabit, ventilans orbem, virum 

Opera, orietur candicans stella e sinu 

Terrae; locabiturque cáelo, clarior 

Titane. Fauste dormiat iara, et da preces. 

Obiit IX Kalendas Martii 1624, aetatis suae anno sexagésimo. 

Frater Ludovicus, Decretorura Doctor, Major ac Generalis Mi- 
nister totius Ordinis Sanctissimao Trinitatis Redemptionis Captivo- 
rum, a Sanctissirao D. N. Papa Urbano VIH in eodem universo 
Commissarius ac Visitator Apostoiicus specialiter deputatus, Chri- 
stianissimaeque Maiestatis Consiliarius ac Eleemosynarius, iure di- 
scipulatus antiqui, parentabat, Parisiis. anno 1624. 

Escribió : 

i. Ser^nones cuaresmales y dominicas precedentes á la Cua- 
resma, que son de Septuagésima, Sexagésima y Quincuagésima, 
— En 4.^ M. S. 

2. Sermones de todas las dmninicas desde Pentecostés hasta 
el Adviento. — M. S. en 4.' 

3. Santoral. Sermones de Cristo, de la Virgen, de los_ án- 
geles^ de los santos y santas. — M. S. en 4." 

4. Miscelánea. Sermones de la Santísima Trinidad, de Cris- 
to, de la Virgen, de Tiempo y de algunos puntos espirituales 
importantísimos y no comunes. — M. S. en 4.'' 

Los cuatro referidos tomos se conservaban en la Biblioteca 
baja del convento del Remedio de Valencia. Según el P. Rodríguez 
€ los sermones son doctísimos, muy al estilo antiguo en lo doctri- 
nal y llenos de moralidad y desengafio. » 

— Alonso del Castillo Solorzano Sagrario efe Valencia, p&g. 152 
vuelta. — Fr. José Rodríguez en el citado Novenario y en sus 
Apuntes para la Biblioteca trinitaria, de donde hemos tomado 



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MAfe Ib 

esta biografía casi á la letra. — Fr. Pedro Altuna, pág. 633 y 
otros. 



MARCOS (Fr. Luis de S.) D. 

Granadino, Lector de Sagrada Teología, Ministro del colegio 
de Córdoba por renuncia de este cargo hecho en Septiembre de 1696 
por el P. Fr. Juan de S. José. Terminados los dos años que falta- 
ban para la celebración del Capítulo general, fué reelegido para el 
mismo ministerio, del que en Mayo del siguiente año (1699) hizo 
dimisión. Luego fué Ministro del convento de Granada (1701-4) y 
del colegio de Baeza (17u4-7) y, finalmente, Definidor general (1707), 
cargos á que por su singular ciencia y virtud se hizo acreedor. 

Falleció, siendo Definidor, en nuestro colegio de Baeza entre 
el año 1707 y 10. 

Escribió : 

i. Trisagio sacro, festivo y solemne culto panegírico^ en tres 
oraciones evangélicas, dichas en las tres solemnes fiestas qiie el 
Real convento de JS. Señora de Gracia, de la ciudad de Gra- 
nada, consagró en hadmiento de gracias, á la Beatísima Tri- 
nidad, por el cumplimiento del primer siglo de su Religión de 
RR. PP. Trinitarios Descalzos, Redentores de Cautivos. Dase 
una breve noticia de dichas fiestas, que escribió el M. R. P. Fr. 
Luis de San Marcos, Lector de Teología y Ministro que fué de 
su colegio de la ciudad de Córdoba. Dedícalo al señor don Fran- 
cisco de la Cuadra, Secretario del Rey nuestro Señor, el M. R. 
P. Fr. Gabriel de San José, digno Ministro de esta casa y su 
más afecto capellán. — Impreso en Granada, en la imprenta Real 
de Francisco de Ochoa, 1699, en 4.", de 180 págs. y 14 hojas de 
prels., comprendidas las en que están grabados un escudo y Nues- 
tra Señora de Gracia. 

En los preliminares de esta obra, en la que trae también «n 
sermón suyo, se encuentran unos versos latinos compuestos por un 
discípulo del autor, en alabanza de éste, y los copiaremos aquí coa 
ea propio encabezamiento, á saber : 

« P. Fr. Gregorius a Regibus Granatensi^ et eiusdem Ordinis^ 
8U0 Magistro P, Fr, Ludovico a Divo Marco, huius operi* awictori; 



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76 MAR 



ÁCROSTICUM. 

hri ata sinant, parvis modulis quod grandia possim 

tr* udere, et in paucis multa referre modis, 
<^ t meritum solvam, requies reparetur amori ; 

O ebita dum solvo, debita solvit amor. 
O mnia teotasti, valde venerande Magister, 

<1 incere ; vicisti : victor ab hoste redis : 
i-H nfractas vires, artus sine viribus uri 

Cj rudeli morbo vidimus: aeger eras. 
<t el nobis faustus cortex vestigia sumpsit 

w yderis infausti : tristis et angor erat. 
p> st tibi fata vetant, vobis quod morbus obesset; 

(72 ic coeptis laeti scimus obesse uihil. 
P> Ima parens plausus carpat communis utrique 

^ oenia sit nostra Religione procul. 
o um superes, Grauata, Dei sacra gestít alumna : 

H ot geminas illis nomina, dona tibi. 
O lim te didici: cathedris bis iui*e praeesse 

g andatus debes: dexteritate doces: 
> c iussus daré iussa, tuis pia iussa dedisti 

P3 ebus moris erat, est, tibi iussa sequi, 
o hartis plura darem, at voces compescere cogis. 

O 1 veniam tribuas ; tempus in omne vale. > 

2. Or^ación fúnebre á las exequias del limo, Sr. D, Lucas 
TrélleZ'Vülamil, del Consejo de S. M. y su Presidente en esta 
Real Chancilleria de Granada, Dijola en su convento de Nuestra 
Señora de Gracia de dichu ciudad, el 6 de Marzo de 1700, el 
R. P. Fr, , , , La dedica á MaHa Santísima en su ynilagrosa 
imagen de Gracia un siervo de esta Celestial Princesa y fino 
amigo de dicho P, Lector. — Impreso en Granada, en la imprenta 
de la Santísima Trinidad, por Antonio de Torrubia, 1700, de 23 
págs. de texto y 10 prels. 

3. El P. Fr. Melchor del Espíritu Sauto, en la pág. 479 de su 
fHamante, escribe de nuestro biografiado : « Otros sermones suel- 



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MAR T7 

tos dio á la estampa ; y, teniendo entre manos las vidas de nues- 
tros Santos Patriarcas San Juan de Mata y San Félix, que inten- 
taba dar á luz en discursos predicables, se le llevó Dios en Baeza, 
siendo Deñnídor general, cerca del año de [mil] setecientos y siete. » 
— El cit. P. Melchor. — Protocolos M. SS. del colegio de 
Córdoba y del convento de Granada. 



MARÍA (Fr. Agustín de Sta.) C. 

Fué natural de Lisboa é hijo de Manuel Pereira Trabassos y 
de Dña. Inés María de Acevedo, según Barbosa Machado (1). 

Dedicóse con ardor en su ciudad natal al estudio de la lati- 
nidad, de las Humanidades y de la Filosofía ; y aprovechó tanto en 
todos estos ramos del humano saber, que era la admiración y el 
asombro de todos sus condiscípulos. 

De tan gloriosos principios no podía menos de esperar un hala- 
güeño porvenir, ora emprendiera cualquiera carrera secular, ora la 
eclesiástica; mas el temor de Dios, que es el principio de la sabi- 
duría, había echado tan ondas raíces en el alma privilegiada de 
este bendito joven, que ni las más positivas esperanzas, ni lo« hu- 
manos aplausos, ni la adulación de sus amigos, ni los deleites con 
que el mundo, el demonio y la carne le brindaban, pudieron hacer 
mella en aquel corazón que libraba toda su fe y confianza en el 

de los Ejércitos. Y es que allá, en los más recónditos replie- 



(1) Fr. Jerónimo de S. José, en cambio, asegura que sus padres se lla- 
maron Sebastián Francisco y María Josefa y supone que Barbosa se equi- 
vocó en los nombres. Pero esta vez prestamos más fe á este autor, por razón 
de que Fr. Jerónimo debió confundir al biografiado con algún olro de igual 
Dombi*e y sobrenombre, porque dice que Fr. Agustín recibió el hábito hacia 
1713 y que falleció en 1736, á los 40 arios de edad y 23 de hábito. Si estas 
fechas fueran verdaderas, seria necesario suponer que Fr. Agustín predicó 
nada menos que en una parror|u¡a y en una gran solemnidad, á los 18 anos 
de su edad y al año de haber profesado, habiendo al mismo tiempo muchos 
famosos y antiguos predicadores en el mismo convento, lo cual es inadmi- 
sible. Pero fijando la profesión del referido Fr. Agustín en 5 de Agosto de 
1704, como lo hace Barbosa, desaparece esta especie de anacronismo. 



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78 MAR 

gues de su alma, había oído una voz suave sí, pero fuerte, que le 
llamaba al estado religioso, y, como quiera que su espíritu estaba tan 
dispuesto para percibir y dejarse llevar de las divinas inspiraciones, 
la escuchó con docilidad y la siguió con resolución, tomando el 
hábito en el convento de Santarén el día 5 de Agosto de 1704, y 
profesando el 14 del mismo mes del año próximo siguiente. 

Quien en el estado secular hizo tantos progresos en las letras, 
no es mucho que en la Religión se aventajara á otros muchos. En 
atención, pues, á su mucha doctrina é irreprensible vida, confiáronle 
los Prelados el delicado y honroso cargo de Predicador, que de- 
sempeñó con general aplauso, y el año de 1719 el de Lector de 
Teología, siendo á la sazón Protonotario Apostólico. 

Sentía en sí una inclinación natural, extraordinaria, irresistible 
por la poesía latina, é improvisaba con frecuencia versos tan ele- 
gantes y armoniosos y con tal propiedad de palabras, que parecía 
haber empleado largo tiempo en su composición. 

Finalmente, lleno de méritos, trocó esta vida temporal por la 
eterna en el convento de Lisboa, el día 22 de Enero de 1736. 

Muchas son las obras, así poéticas como predicables que com- 
puso, pero sólo las siguientes gozan de publicidad : 

1. Sermao de N, Senhora de Quietagao na parochial igreja 
de S. Nicolao, segunda Oitava de Paschoa, a 3 de Abril de 17 14. 
— En Lisboa, por Antonio Pedrozo Galrao, 1714, en AJ^ 

2. Sermao de gragas pelo Capitulo provincial que se cele- 
brou no convento da Sanlíssima Trindade de Lisboa em o Sá- 
bado 9 de Marzo de 17 IG, pregado no convento da villa de 
Cintra, — En Lisboa, por José Lopes Ferreira, impresor de la Se- 
renísima Reina, 1716, en 4.^ 

3. Panegyrico fúnebre as faudosas memorias da excellen- 
tissima Senhora Z).* Elvira Maria de Vilhena, Condessa de Pon- 
tevel, — En Lisboa, por Antonio Pedrozo Galrao, 1719, en 4.^ 

4. Grinalda de varias flores com que se orna a muy au- 
gusta ihiara do nosso Santissimo Padre e Senfwr Benedicto XIIÍ, 
formada em gratulatorio aplauso de sua faustissima exaltagao 
ao Snmmo Pontificado. — Lisboa, en la oficina Ferreiriana, 1724, 
en 4.^ 

5. Commentaria in canticum « Nunc dimittis servum tuum, 
Domino. — M. S. 



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MAR 79 

A mediados del siglo pasado se conservaba en el convento de 
Lisboa. 

6. Dejó también M. SS.. acerca de diversos asuntos, un gran 
número de epigramas y otras composiciones métricas, que reve- 
jan un grande ingenio, el cual, según expresión del P. Fr. Manuel 
de Sta. Lucía, era « tan elevado que parecía exceder los límites 
de lo humano ». 

— Barb. Mach., tom. I.°, pág. 71. — BU cit. P. Fr. Manuel 
de Sta. Lucía Nobiliarquia, pág, 207. — Fr. Jerónimo de S. José, 
tom. 2,\ pág. 329. 



MARÍA (Fr. José de Sta.) C. 

Nació en Lisboa de nobles progenitores, llamados D. Antonio 
Gomes DeWas y D.* Brites Ángel. 

El virtuoso joven profesó en el convento de su ciudad natal 
el día 24 de Julio (1) de 1637. 

Enseñó la Teología en cualidad de Lector de Prima á sus her- 
manos (le hábito en el convento de Lisboa, y, al fin de tan labo- 
riosa tarea, se graduó de Doctor en Teología en Coimbra. 

Durante el espacio de catorce años desempeñó el cargo de Pro- 
cui'ador general de su provincia en la Curia romana, donde con 
sus maneras correctas se captó las simpatías de los más altos per- 
sonajes. Fué también Visitador, en el ejercicio de cuyo cargo dio 
manifiestas pruebas de su gran celo por la observancia regular. 

Falleció en el convento de Lisboa el 16 de Mayo de 1676. 

Publicó: 

Sermao que pregón o Padre,., na solemne procissao do Res- 
gale geral que se celebrou em 23 de Dezemhre de 1055. — En 
Lisboa, por Antonio Craesbeeck de Mello, 1656, en 4.", de 20 págs. 
y 4 prels. 

Inocencio da Si 'va en su Diccionario dice que « el asunto de 
este sermón resulta de a'gún interés por ser un hecho relacionado 
con la historia de aquel tiempo. » 



(1) Bard. Mach. escribe que profesó el 21 de Junio. 

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80 MAR 

— Barb. Mach.. tom. 2\ pag. 872. — Fr. Jerónimo de S. José, 
tom 2.®, pág. 271. — El cit. Inocencio da Silva, 



MARÍA (Fr. José de Sta.) D. 

Escribió : 

Ave María Santísima. Oración panegírica, que dicta la gra- 
titud á la colocación del sepulcro de N. P. San Juan de Mata^ 
que N, SSmo, Padre Benedicto XIV, por su Bula de 3 de Fe- 
brero del año de 1749, dio á los Trinitarios Descalzos de esta 
corte: dijola el R. P. Fr, José de Santa María^ Escritor general 
y Ministro de este convento de Madrid, el día 7 de Febrero de 
este año de 1750, vigilia del santo. Dedicada al ilustrísimo y 
reverendísimo seño7^ don Fr. Miguel de S. José, Ministro gene- 
ral del Sagrado Orden de Descalzos de la Santísitna Trinidad^ 
Redención de Cautivos, Obispo de Guadix, del Consejo de S. 
M. etc. — En Madrid, por Antonio Marín, año de 1750, en 4.^ de 
27 págs. y 26 prels. 

Tiene la aprobación de un religioso nuestro, cuyo encabezamiento 
es así: < Censura del R. P. Fr. Luis de San Diego, Maestro que 
ha sido de Novicios, Ministro del convento de Madrid y Definidor 
de provincia... (1). 



MARÍA (Fr. Juan de Sta.) D. 

'De este autor no sabemos más de lo que el P. Fr. Melchor 
del Espíritu Santo trae en la pág. 478 de su Diamante & saber: 
« El P. Fr. Juan de Santa María, Aragonés, tiene escrito un tomo 
de á folio expositivo De Paradiso terrenali, dispuesto en cuestio- 
nes. Vive hoy » (en 1713). 



(1) Contra nuestra costumbre hemos notado aquí esta « Censura» para 
que hiciéramos constar los títulos del aprobante, de quien hicimos mérito 
en la pág. 235 del tomo primero. 



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MAR 81 



MARÍA (Fr. Juan db Sta.) D. 

Hijo de Juan Hilario de Nava, natural de Oviedo, y de Úrsula 
Fernández, madrideña, de quienes nació en Madrid, y fué bautizado 
en la parroquia de S. Sebastián de la misma villa á 27 de Abril 
de 1671. 

Recibió el hábito en su villa natal en 19 de Abril de 1686, y 
profesó allí mismo á 1.® de Marzo del año próximo siguiente. 

Fué Ministro del convento de Madrid (1719-22), Definidor ge- 
neral (1722-25) y Ministro provincial (1725-28). 

Predicó : 

Sennón en el segundo dia de la novena celebrada en el con- 
vento de Trinitarios Descalzos de Madrid, con motivo del De- 
creto favorable acerca de la identidad del Cuerpo de S. Juan de 
Mata. — Impreso en el libro intitulado Fénix (Madrid, 1723), es- 
crito por nuestro P. Fr. Lucas de la Purificación. 

-^ Libro de Profesiones, y otro de Capítulos genei'ales. 



MARÍA (Fr. Juan de Sta.) D. 

Natural de Córdoba é hijo de profesión del convento de Gra- 
nada, uno de los seis primeros alumnos que, después de haber cur- 
sado la Filosofía y la Teología, se alistaron en nuestro Colegio 
Apostólico de Propaganda Fide para allí dedicarse por tres años al 
estudio de las cuestiones teológico-dogmáticas y de las lenguas ilí- 
rica y árabe, con la obligación, ratificada con juramento, de ir luego 
á los países cismáticos que la Sagrada Congregación de Propaganda 
les había de señalar, y trabajar allí paia reducir á los disidentes 
al seoo de la Iglesia Católica (1). 

Andando el tiempo, fué Vicario del colegio de Ceuta y del 
convento de Ronda. Predicador del convento de Granada, Cronista 
provincial, dos veces Ministro del colegio de Córdoba (1750 53, 



(1) Véase el tomo primero, págs. 468-471. 

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82 MAR 

1772-75) y Examinador sinodal de la diócesis de Ceuta. Fué muy 
devoto de Jesús Cautivo cuya imagen se veneraba en el colegio de 
Córdoba, como también de nuestros Santos Patriai'cas, é incansable 
en el desempeño de sus carg(^s y en la lección de los libros que, 
aun siendo anciano, era su más predilecta recreación. Tuvo fama 
de religioso muy observante y aprovechado en los estudios. 

Falleció en el referido colegio de Córdoba el día 2 de Febrero 
de 1778, á los 78 años de edad y 54 de hábito. 

Escribió : 

Práctica de eccamen de ordenandos, en forma de coloquio, 
con varios diálogos entre el examinador y el ordenando : con un 
tratado apéndice del modo con qiie se deben examinar los orla- 
dores evangélicos, en el mismo método. Ofrécelo á la utilidad 
pública el M. R, P. Fr. . . . bajo la nobilísima protección del M. 
I, señor D. Juan Mariano Martínez de Argote, Marqués de Ca- 
briñana y de Villa-Caños, etc, — En Córdoba, en el colegio de 
Nuestra Señora de la Asunción, por Juan Pedro Crespo y Molina, 
impresor mayor de la ciudad, 1751, en 4.**, de 446 págs., 32 prels. 
y 13 de índice alfabético. 

— Protocolo M. S. de nuestro colegio de Córdoba. 



MARÍA (Fr. Miguel de Sta.) D. 

Este magnánimo religioso y benemérito de la Orden Trinitaria, 
nació en el lugar de Torrecilla do Valmadrid, á tres leguas de 
Zaragoza. 

A título de la toma de hábito y de su profesión perteneció á 
la provincia religiosa do la Inmaculada Concepción, donde fué muy 
apreciado á causa de su ciencia y religiosidad; y por eso le hicie 
ron Maestro de los recién profesos en el convento de Valladolid, 
luego Maestro de Estudiantes y Vicario en el colegio de Zaragoza 
y, finalmente, Secretario del Provincial 

Luego fué envia'lo, con mucho gusto suyo, á la reciente fun 
dación de Leo poli en Polonia, y llegó á dicha ciudad el día 13 de 
Agosto de 1686, á una con el P. Fr. Juan de la Cruz, natural de 
Alfaro, sujeto muy docto y celoso de la observancia regular, y el 



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MAR 83 

He^n^ lego Fr. Ambrosio de Jesús, vascongado, de santa vida, quien 
falleció al mes de haber llegado, á 14 de Septiembre. El P. Miguel 
fué de consiguiente uno de los primeros que fueron enviados desde 
España á dicha nueva fundación, en cuya iglesia fué colocado el 
Santísimo Sacramento poco antes de su llegada, á saber: á 14 de 
Julio de 1686. 

El fundador, que lo fué nuestro P. Fr. Juan de S. Antonio, 
cordobés, se hallaba sumamente fatigado por lo mucho que tuvo 
que trabajar y sufrir en la reciente fundación; y así, por Abril 
del año siguiente se determinó regresar á España, substituyendo los 
poderes que había llevado para fundar en Polonia, en nuestro bio- 
grafiado, el cual procuró con desvelo extender nuestra Santa Reli- 
gión en aquellos países. En efecto, el año 1688 alcanzó licencia del 
Obispo de Posnania para fundar en Varsovia, ciudad de su dió- 
cesis y capital de aquella provincia, y lo hizo en la ermita de Sta, 
Cruz, á media legua de la ciudad, quedando por poquísimo tiempo 
de Superior en esta casa de orden del Definitorio, aunque era ac- 
tual Redentor. Conseguida esta fundación, inmediatamente se di- 
rigió á la ciudad de Cracovia, donde logró fundar otra casa de la 
Orden, en el barrio de Casimiria, en el año de 1689, á costa de 
muchísimas diligencias y trabajos que tuvo que hacer y sufrir des- 
de el año anterior. Consiguió también en 1691 la fundación de 
otra casa en Estanislaópoli ó Estanislawovia, y otra, finalmente, ex- 
tramuros de la ciudad de Leópoli en 1693, siendo á la sazón Pre- 
sidente del colegio, situado intramuros de la misma ciudad, cargo que 
tuvo desde el mes de Diciembre de 1692 hasta Agosto de 1695. 
íil tenía poderes para admitir todas estas fundaciones y otras que 
ocurrieran, no solamente del dicho P. Juan de S. Antonio, sí que 
también de nuestro Definitorio general y de los PP. Fr. Juan de 
la Natividad y Fr. José de los Angeles, primeros Comisarios gene- 
rales en el antiguo reino de Polonia. 

Al mismo tiempo que procuraba extender la Orden en los do- 
minios de Polonia, desempeñó á la vez por muchas veces el cargo 
de Redentor de Cautivos. Aun sólo año y medio había pasado des- 
de que se había conseguido la primera fundación de Leópoli, cuando 
nuestros religiosos, deseosos de cumplir con el principal objeto de 
su Instituto y demostrar ccn obras lo que en su entrada ú dicho 



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84 MAR 

reino habían prometido, procuraron recaudar alguna suma de di- 
nero, y la pusieron en manos de nuestro biografiado, primer Reden- 
tor en dicha provincia religiosa. Este Padre tomó por compañero 
al P. Miguel del Santísimo Sacramento, armenio, quien, en cualidad 
de intérprete, le podía prestar grande ayuda, puesto que poseía las 
lenguas polaca, latina, italiana, armenia, árabe y tí;rtara. Lo que 
queda por decir acerca de esta Redención nos lo dirá la carta au- 
tógrafa (1) de dicho Redentor, dirigida al Procurador general de 
la Orden en la Curia romana. Sólo haremos unas pequeñas anotaciones. 

ATE MABIA SMA. 

Mi Rdo. Padre Procurador. 

Ya, gracias á la Sma. Trinidad, llega el cumplimiento de mis 
deseos, que eran el dar principio á nuestro celeste Instituto de re- 
dimir cautivos, y ha sido con tan singulares circunstancias, que se 
ha conocido la asistencia especial de la Sma. Trinidad en la ejecu- 
ción de tan sania obra. Recogí el año pasado á fuerza de diligen- 
cias y fatigas quinientos ideales de á ocho para la Redención, y, 
con tan tenue cantidad, pensé poner en práctica lo que tenía fra- 
guado en la idea. Visité á su Majestad Serenísima (2) de que ya 
di cuenta á V. R. Saqué el pasaporte para la seguridad y custodia 
del camino; mas, viendo el común enemigo que el negocio iba de 
veras, para impedirlo, armó dos mil quimeras por medio de algu- 
nas personas que, por sus particulares logros, suelen con el dinero 
que les dan los que tienen cautivos en la Tartaria, ir á redimir al- 
gunos cautivos. Pusieron éstos montes inaccesibles de dificultades 
para la ejecución de la Redención, diciendo que el peligro era evi- 
dente de perder no sólo el dinero sino aun la vida, si partíamos 
nosotros á tierra de tártaros, porque no nos conocían ; y princi- 
palmente si íbamos con nuestro santo hábito y con las cruces, que 
sería causa de irritación en aquellos bárbaros por ser enemigos de 
la cruz. Todas estas razones rebatí, diciendo que. si otros iban y 
tenían cabida, también la tendríamos nosotros; y que, si había pe- 



(1) Se conserva en el archivo general de este colef^io, 3.® legajo. 

(2) I). Juan III, rey de Polonia, que fué el célebre Sobieski que, cuando 
el asedio (|e Viena de Austria, abatió la altivez (Je Ja Media Luna. 



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MAR 85 

ligro, no parecería bien que, teniendo yo obligación de redimir por 
Instituto nuestro, y de exponerme á trabajos y peligros, expusiese 
k otro que no tenía obligación á dichos peligros y trabajos, por excusar- 
me yo de ellos; que esto á Dios ni al mundo parecería bien. Viendo 
que por aquí no tenían cabida sus razones, salían con otra diciendo, 
que, sabiendo los turcos que nosotros redimíamos, subiría el precio 
de los cautivos, y que así no convenía que nosotros fuésemos; 
aquí respondí, que antes yo los sacaría con más bajo precio, pues- 
to que no iba por este cautivo determinado ni por el otro, ni pa- 
dre, pariente 6 amigo como iban ellos, causa de pedir excesivos 
precios, sino que yo redondamente les podía decir, que si no los 
daban por tal precio, no los redimiría, ó iría á otra parte; liber- 
tad que no tenían los que iban por cautivos determinados, y, por 
último, les dije que el fin para que nos habían llainado á estos 
reinos era para redimir, y así que no se cansasen, que yo había 
de cumplir con mi obligación y no encargar á un seglar, de quien 
yo no tenía tanta satisfacción, un negocio de tanto peso, siéndolo 
de mi Religión. Todo esto pasó delante del Gran General (1), y 
de otros grandes del reino, que se admiraron viendo la resolución 
y libertad con que les respondí. Viendo que no pudieron conseguir 
cosa, me despachó el Gran General dándome custodia hasta Jansvia 
(2), ciudad que está á la frontera de los turcos. Aquí fué Ja con- 
fusión y turbación. Asiste en dicha ciudad un religioso de cierta 
Orden (3) que es el principal á quien acuden para redimir cauti- 
vos; este todo turbado me dijo; que para qué había venido; que 
era exponerme á riesgo manifiesto de la vida etc., fingiendo que 
había más de diez mil tártaros junto á Cameneco (4), donde yo 
había de ir á la Redención, y que estos habían de venir á hacer 
correría; que mejor era dejar allí el dinero; que él desde allí ne- 



(i) Excmo. Sr. D. Juan Jabloiiowski, general en ¡efe del ejército, quíéii 
concedió el pasaporte. 

(2) Jauow? 

(3) Era Religioso supuesto y se llamaba Xornet. 

(4) Kaminiek, capital del palatiuado de Podolia. 



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86 MAk 

gociaría: respondíle que no estaba de su parecer ni dejaría un real 
allí; y que sino era, tiempo de pasar adelante, me volvería con el 
dinero de la Redención á mi convento. Previno los intérpretes para 
ponderal* más y les dijo que partiesen á Cameneco para sacaí* li- 
cencia para que nosotros partiésemos; ellos ya prevenidos comen- 
zaron á exagerar el peligro y dijeron que no se atrevían á ir por 
no dar en manos de los enemigos. Hálleme en suma confusión, viendo 
tantas quimeras; y de secreto escribí á Cameneco para que me sa- 
casen pasaporte del Bajá; no bastó esto porque también los de Came- 
neco iban á la parte y estaban prevenidos; con que tuve la nega- 
tiva. Finalmente en esta confusión, demandas y respuestas, me de- 
tuvieron diez y seis días que para mí fueron diez y seis años. Viendo 
que no había expedición por ningún camino, tomé la última reso- 
lución de partirme, mas de modo que se obviasen las turbaciones. 
Viendo tantos contrarios, díjele al dicho Padre que, puesto que 
me representaba tantos peligros, yo me quedaría allí con el dinero 
y enviaría al companero, para que tantease la materia. Vino en 
ello muy contento, y luego al punto dije al compañero buscase un 
carro; que no dijese cosa alguna, pero que entendiese habíamos 
de ir ambos sin que lo entendiesen; hízose así á la tarde que nos 
habíamos de partir; previendo el que lo habían de saber, les dije 
que yo me partía á una ciudad dos leguas de allí. Con esta fe los 
dejamos y partimos á Cameneco, día veinte y ocho de Enero, con 
un frío tan áspero y riguroso que parece se había conjurado hasta 
el tiempo contra nosotros. Cinco días tardamos en llegar con no 
haber más de doce leguas hasta dicha ciudad de Cameneco, y nos 
vimos obligados á dormir cuatro noches en las selvas á la incle- 
mencia del tiempo sobre más de una vara de nieve, que, siendo en 
Enero y en esta tierra, puede uno ponderar lo que se padecería, 
que fué tanto que, si Dios con su singularísima providencia no nos 
hubiera conservado la vida, sin dificultad hubiéramos perecido; si 
se ha de atender al argumento de por qué salimos en este tiempo, 
digo que aquí no se puede, hasta que haya paces, salir en otro 
tiempo, por el peligro de los turcos, el cual en el verano es 
evidente, y aun de los mismos polonés, por los ladrones. Lle- 
gamos á Cameneco sin peligro alguno de enemigos. Nos llevaron 



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MAR 87 

á casa del Mariscal que dos recibió cod humanidad (1); mas luego 
se turbó la ciudad, juzgando unos que éramos exploradores, otros 
que éramos hechiceros, otros que el Sumo Pontífice nos había man* 
dado con una suma grande de dinero para redimir cautivos. Ti-as 
todas estas confusiones y voces vagas no hubo hombre que nos di- 
jese palabi*a ni se descomediese, sólo procuraron despacharnos luego, 
DO dándonos de término sino un sólo día; en este procuré, como era 
breve, negociar á priesa, y así hice concierto de ocho cautivos, los 
seis traje á esta ciudad, los dos se quedaron hasta pagar 45 leoni 
(2) que me faltaron para el cumplimiento de la paga. Están segu- 
idos y luego remitiré el dinero para que nos los remitan. Parece 
particular providencia de Dios (punto que noté); y es que el día 
que tuvo principio la Religión y recibieron nuestro santo hábito 
NN. SS. PP. que fué el día de la Purificación, ese mismo día en- 
tramos en Cameneco y comenzamos la Redención. Dios se sirva de 
todo. Volvimos con felicidad, aunque con intensísimos fríos. Salié- 
ronnos los turcos al camino hasta cincuenta; mas luego que vieron 
los despachos, no nos dijeron cosa alguna, antes nos acompañaron 
por un breve rato y luego se partieron. 

Llegamos á Leópoli el jueves, 12 de Febrero. Envié al com- 
pañeix) al convento pai'a que avisase, y yo me quedé en una casa 
de campo con los cautivos. Visité al Gran General íiquella noche 
con los mismos cautivos, porque tenía su palacio allí cerca. Reci- 
biónos con suma demostración de alegría junto con otros muchos 
señores de cuenta que le acompañaban. Preguntóme si había lle- 
gado á Cameneco; díjele que sí, y lo que me había pasado; y, ad- 
mirado, dijo: « Mucha resolución han tenido VV. RR., yo me ale- 
graría tener muchos soldados tan determinados pai^ las empresas 
de la guerra, como lo son VV. RR. para cumplir su Sto. Insti- 
tuto, puesto que así desprecian los peligros y se determinan con 
tanto ánimo. Dios les dé el premio, y yo de mi parto prometo asis- 
tirles con toda fineza en cuanto se ofi*eciere, y, después, volvién- 



(1) Es verdad, pero fué por lialjor dado ellos al Bi\'¡\ 3G0 pesetas imes 
de otro modo inleuUiba éste darles de palos y meterlos en la cárcel, scgúu 
dejó escrito su compañero. 

(2) 810 pesetas. 



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88 MA.R 

dose á los otros, repetía muchas veces: Hispani viri, grandes et 
miri (1). Convídele para el otro día para la procesión: aquí se ofre- 
ció voluntarioso, y asistió á ella con sus dos hijos y muchos seño- 
res é innumerable gente que concurrió. Hízose la función con de- 
voción y aplauso de todos. Quiera nuestro Señor hagamos muchas 
Redenciones, con número grande de cautivos. No hemos hecho poco 
en un pobrecito convento que apenas tiene un año y anda aun en 
mantillas, haber dado principio á tan santa obra. Dios lo prospere 
en adelante. Sólo espero descansar unos días, porque me vengo estro- 
peadísimo, y luego me partiré á Grobne á los comicios. Dios nos 
dé fortuna. 

1^ Fr. Miguel de S. María trinitario descalzo. 

Léopoli, Febrero de 1688. 

Animado nuestro P. Miguel con el éxito feliz de su arries- 
gado viaje á Caminiek que tan benéfico resultó para los pobres cau- 
tivos, sin tomar apenas alivio de las grandes fatigas consiguientes 
á tan ardua y trabajosa empresa, voló en alas de su encendida 
caridad á Grobne, donde á la sazón se reunían las Cortes, con 
el fin de interesar á los grandes, á los magnates y príncipes allí 
reunidos en favor de la más humanitaria de las obras, la re- 
dención de los infelices cautivos. Para con mayor seguridad lo- 
grar su intento, no contento con la reverente exposición que elevó 
á las Cortes, se propuso hablar en ellas. Concediósele el uso de la 
palabra; y él la manejó con tal destreza, pintando con los más 
vivos colores el es[antoso cuadro de trabajos y miserias que pa- 
decían los infelices cautivos, víctimas de la cruel y desapiadada 
morisma, que conmovió y enterneció á toda la Corte hasta el punto 
que los representantes de aquella ilustre nación y los embajadores 
de las otras se ofrecieron á porfía á coadyuvar al caritativo Re- 
dentor en su hermosa obra. Justo es confesar, que también con- 
tribuyeron mucho al feliz éxito de esta brillante peroración el 
laudable empeño y conrpasivo celo que manifestaron en aquella so- 
lemne ocasión la Serenísima Reina de Polonia y el Emmo. Caixie- 



(1) Los esparioles son magnánimos y admirables. 



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MAR S9 

nal Cantelmi, Nuncio Apostólico entonces del susodicho reino, inte- 
resando á todos y previniendo los ánimos en favor de nuestro P. 
Miguel y de su heroica empresa. Bien recompensó Dios nuestro 
Señor la ilimitada confianza de su caritativo siervo, haciendo llegar 
á sus manos muchos millares de florines y coronando todas sus 
gestiones con los más brillantes resultados. 

Gozoso el Padre por la abundante cosecha que en Grobne y 
en otros puntos había cogido, resolvió llevar á cabo la segunda 
Redención de cautivos cristianos en el año de 1690. Dispuesto, pues, 
con diligencia todo lo necesario para tan largo y penoso viaje, se 
puso en camino, llevando por compañero al mismo P. Fr. Miguel 
del bmo. Sacramento que le habla acompañado en la primera Re- 
dención. Partió esta vez para Caminiek por diferente camino; por- 
que, teniendo en cuenta los cargos que se le hicieron por su te- 
meridad y arrojo en afrontar los mayores peligros á que se había 
expuesto en su primera expedición, juzgó prudente seguir los con- 
sejos de los más autorizados personajes que le señalaban para su 
niayor seguridad personal rumbo diferente. Pero he aquí que, cuando 
todo parecía bien encaminado para llegar felizmente á Czerliza y 
de aquí á Caminiek, un triste é inesperado suceso iba á desbaratar 
todo el plan tan bien ordenado. Sucedió pues que, estando ya para 
emprender el arriesgado viaje, quiso el P. Miguel presentarse ante 
el ilustre capitán general D. Juan Jablonowski, gran bienhechor de 
la Orden, para despedirse de él, y al propio tiempo recibir sus sa- 
bios y autorizados consejos. Permitió Dios que, al tiempo de des- 
pedirse del mencionado general nuestro P. Redentor, se hallase con 
aquél un bárbaro cosaco, llamado Barrabás. Este que ora muy afi- 
cionado á lo agono, creyó se le presentaba muy buena ocasión para 
apoderarse del caudal de la Redención, y así se puso en acecho con 
otros conapañeros suyos para realizar su proyecto. Pero, viendo que 
los PP. Redentores habían tomado distinto rumbo y temeroso de 
perder el rico botín que creía asegurado, loco de furor envió á 
diez de su pandilla para explorar el camino que conducía á Czer- 
liza, quienes llegaron allá á la misma hora que los Redentores. 
Con mucho disimulo hiciéronse cargo del día y hora en que- había 
de enviarse á Caminiek la suma destinada para el rescate de los 
cautivos, y, enterados bien de todo, se pusieron de nuevo en acecho. 



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ÓO MAR 

Los PP. Redentores que ignoraban todo esto, enviaron con al- 
guna anticipación, á sus intérpretes á Caminiek, con la suma des- 
tinada para la Redención; pero, apenas habían andado dos kilónae- 
metros. cuando cayeron envueltos en la obscuridad de la noche en 
poder de los terribles cosacos, quienes, ávidos como estaban del rico 
botín, luego se apoderaron de él, maniataron á los intérpretes y, 
cargados de hierros, los llevaron en su poco amable compañía. Ha- 
biendo llegado á saber los Redentores el triste suceso por medio de 
un intérprete que había podido escaparse del infortunio, con lágri- 
mas en los ojos se acercan al jefe del ejército polaco y le refieren 
su desgracia. Enternecidos éste y sus oficiales, mandaron á sus sub- 
ordinados al lugar del crimen; marcharon desde allí en todas di- 
recciones pequeños grupos de soldados que no dejaron por aquellos 
montes y valles ningún rincón ni escondite que no escudriñasen, 
dispuestos á descubrirlos á todo trance, mientras los Redentores 
elevaban fervientes plegarias á Dios por el feliz resultado de la pes- 
quisa, poniendo por intercesores á nuestros SS. PP. S. Juan de 
Mata y S. Félix de Valois. No quedó frustrada la oración de los 
Redentores; porque, precisamente el día 8 de Febrero en que nues- 
tra Orden solemniza la festividad de S. Juan de Mata, fueron des- 
cubiertos los malhechores por el humo que salía de un subterrá- 
neo. Así que lo advirtieron los soldados que sin norte ni guía va- 
gaban por aquellos campos por entre hielos y nieves, se acercaron 
presurosos al lugar por donde salía el humo, y...¡ Son ellos! exclaman 
arrojándose animosos sobre la infame cuadrilla al tiempo que junto 
al fuego dividían entre sí el rico botín; se apoderan de él, desatan 
á los intérpretes, y con las mismas esposas de estos maniatan á sus 
crueles verdugos y los conducen á ("zerliza para que allí expíen 
con su sangro sus muchos y graves delitos. 

Recuperados los caudales, el 9 de Febrero salieron los intér- 
pretes para Caminiek. Fueron bien recibidos y cumplieron fielmente 
su arduo cometido ajustando el rescate de 13 cautivos, y gozosos 
volvieron con ellos á los PP. Redentores, los cuales los llevaron á 
nuestro colegio de Leópoli, donde rindieron pleito homenaje de gra- 
cias á su Divina Majestad, 

Ésta segunda Redención, en señal de gratitud, la dedicó nuestro 
biografiado al serenísimo ó invicto rey D. Juan III de Polonia^ 



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MAR 91 

El año siguiente — 1691 — efectuó otra Redención en Cami- 
niek, también por medio de intérpretes, á quienes esperó en Trem- 
bovlia; y fué dedicada al Excmo. Sr. D. Estanislao Juan Jablono- 
wski, general en jefe del ejército polaco. En esta Redención pudie- 
ron rescatarse hasta 40 cautivos, por haber sido muy considerable 
el caudal que se recogió entre los grandes, y haber contribuido en 
gran parte el Estado. 

El P. Miguel de Sta. María fué Redentor dos veces, á saber : 
desde 1687 hasta 1692, y desde 1695 hasta 16tj6; y también esta 
última vez realizó otro Rescate de cautivos cuyo número se ignora. 

Desde el año 1695 en que dejó de ser PresiJente del colegio 
de Leópoli, no encontramos rastro de él en nuestra (irónica de Po- 
lonia ; y por eso creemos que regi-esó á España, donde algunos años 
después fué Ministro de los conventos de Barcelona (1) (1707-10) 
y de Vich (1710-13), luego Redentor de Cautivos de su provincia 
de la Inmaculada Concepción, y, finalmente. Definidor general, du- 
rante cuyo cargo falleció entre 1716 y 1719. 

Es<;ribió : 

Relación de las cuatro Redenciones que hizo. 

En substancia se encuentm en el Ilypomnema Ord. SS. Trin, 
Prov. Polonae (Varsovia, 1753), págs. 816-829 y 832 á 833, donde 
pueden verse á la letra las dedicatorias latinas de dos de dichas 
Redenciones; y además la relación de la primera de ellas en la 
presente biografía. 

— Fr. Mariano de S. Estanislao en el citado Hijpomnema, págs. 
cits. y 424, 473-79, 492 y 527. — Fr. Alejandro de la Madre de 
Dios Cr&n. Tert. Part., págs. 183, 184, 1S7 y 191. — Lib. Seg. 
de los Capítulos generales M. S., págs. 29, 42 vuelta y 69. — Pro- 
tocolo de la Redención do Cautivos, fol. 250. 



MARQUES ó M.ARQUEZ (Fr. Juan Bautista) C. 

Valenciano, Catedrático de Filosofía en la universidad de Va- 



(1) Lo era á la sazón por renuncia ó fallecimiento del que liabía sido 
nombrado en el Capítulo general de 1704, 



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02 MAk 

lencia, Opositor á sus cátedras en la de Orihuela y, en la Orden, 
Presentado en Sagrada Teología. 
Escribió : 

1. Sermón en el Domingo de la Pascua del Espíritu Sanio: 
predicado en la Santa Iglesia Catedral de la ciudad de Orihuela 
con circunstancia de Jurados nuevos, — En Valencia, por la 
viuda de Benito Macé, 1684, en 4.°. 

2. Sermón del gran Patriarca S, Félix de Valois, Fundador 
de la Orden de la SS. TiHnidad. — En Barcelona, por Jaime 
Suria. 1703. 

— Fr. José Rodríguez, pág. 242. — Ximeno, tom. 2.^ pág. 149. 



MARTIN (Fr. Isidro de S.) D. 

Natural de Pamplona. 

Floreció en muchas virtudes, que alcanzó por medio del reco- 
gimiento en su celda, de la abstracción de las criaturas, del si- 
lencio, de la lección de los buenos libros y con la más escrupolosa 
observancia de las Leyes, sin admitir más dispensación que la que 
se daba á toda la comunidad. Con el ejercicio de estas virtudes, 
llegó á tan alto grado de mortificación, que se negaba las inclina- 
ciones naturales y recibía con semblante dulce y sereno los disgustos 
y las ocasiones de padecer que se le ofrecían. 

Consagróse con tesón al estudio de la liturgia eclasiástica y 
de las ceremonias propias de la Orden, y salió eminente en esta 
ciencia, poniendo luego puntualmente en práctica lo que poseía en 
teoría. 

Por esta causa la Religión le confió el cargo de escribir un 
nuevo Ceremonial y lo desempeñó á salisfacción de los Prelados; 
y este Ceremonial, se usó en la Orden hasta que el P. Fr. José de 
Jesús María imprimió otro nuevo. 

Murió lleno de merecimientos en nuestro colegio de Salamanca 
el día 7 de Septiembre de 1650, habiendo vivido 26 años en el 
siglo y 38 en la Orden. 

Escribió : 

Ceremonial de los Religiosos Descalzos de la Orden de la 



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MAR 93^ 

Sanlísima Trinidad, Redención de Cautivos. — Madrid, en la im- 
prenta Real, 1645, en 8.^ 

Está dividido en tres partes con empaginación distinta : la pri- 
mera parte consta de 111 págs. de á hojas; la segunda de 76, y la 
tercera de 63 y media. Tiene 8 hojas de prels. en que trae una 
carta exhortatoria del P. Fr. Diego de Jesús, Ministro general, 
dirigida á todos sus subditos. Al fin de las tres partes está el ín- 
dice de todas ellas en 6 págs. y media. 

— Fr. Alejandro de la Madre de Dios Seg. Part. de la Crón. 
de Trin. Desc, págs. 161-2. 



MARTÍNEZ (Fr. Andrés) C. 

Aféase su escrito en el libro intitulado Funeral de Ronquillo, 
pág. 185. 



MARTÍNEZ (Fr. Juan) C. 

El P. Rodríguez, á fuer de buen patriota, le hace valenciano, 
apoyado solamente en un manuscrito del P. Figueras, quien, según 
parece, vertió por vez primera esta gmtuita afirmación. Como era 
muy natural, el Dr. Jimeno en su obra Escritores del reino de 
Valencia, pág. 181, sigue la opinión del P. Rodríguez. 

Pero < la calidad del apellido de este religioso — escribe con 
buena crítica el Dr. Latassa, — el no nombrarse sus padres, el ha- 
ber empezado á vivir en su Religión en Daroca y muerto en esta 
ciudad, el haber promovido la fundación del colegio de su Instituto 
eu Zaragoza é impreso en esta ciudad, conspiran á probar su na- 
turaleza en Aragón. Efectivamente la tuvo en Nonaspe. Sus padres 
se llamaron N. Martínez y Margarita Plana. El año de 1552, á 14 
de Julio, profesó el referido Instituto, como consta del libro de Pro- 
fesiones del dicho convento, y murió en Daroca el día aot^ís de las 
Calendas de Enero de 1592, de cerca de 60 años de edad. » 

En atención á su privilegiado talento y aplicación, le enviaron 
los Prelados á cursan la Sagrada Teología en la universidad de Al- 



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94 MAR 

cala de Henares, recibiendo luego el grado de Doctor en la misma 
facultad, y, andando el tiempo, el do Maestro en la Orden. 

Fué Ministro de los conventos de Daroca j de Valencia, Se- 
cretario, Definidor provincial. Vicario ó Comisario general de 8u 
provincia y por ella Definidor general en el Capítulo genei*al ce- 
lebrado extra teynpora con dispensación apostólica, en el religio- 
sísimo convento de S. Lamberto mártir de Zaragoza, el 7 de Fe- 
brero de 1579, presidiendo el Rmo. P. Mtro. Fr. Bernardo de Metz, 
Doctor y Catedrático de Prima en la universidad de París y Mi- 
nistro general de toda la Orden ; cargos que, merced á la heroi- 
cidad de sus virtudes, á su gran celo por la observancia regular 
y á su mucha prudencia en el gobierno, desempeñó á satisfacción 
de todos. 

Fué hombre de gran doctrina, así en cátedra como en pulpito, 
y celoso por los aumentos de la Orden ; logró la licencia y arbitró 
medios para la fundación del colegio de Zaragoza, á la que con- 
tribuyó con mil libras Jaquesas el limo. Sr. Obispo D. Pedro Cer- 
buna; colegio que dio gran crédito y lucimiento á la provincia de 
Aragón, que dejó floreciente en virtudes y letras. 

Publicó varios tratados^ primero por separado y luego en 
un volumen, con el siguiente título : 

InstüutiOy Regula^ Manipulus floridus Privüegioy^um ; Con- 
stitutiones, Coeremoniale et Formularium Ordinis Sancíissimae 
Triniíatis. — En Zaragoza, por Lorenzo y Diego Robles hermanos, 
1584, en 4.* 

— P. Rodríguez, pág. 275. — Figueras M. S. y Ch»*onic. Ord,, 
pág 248. — Jimeno cit. — Altuna, pág. 628. — P. Murillo Trat. 
S"", de tas Excel, de Zaragoza, al hablar del referido colegio de 
Zaragoza. — Latassa, tom. 1,^, págs. 528-31. 



MARTÍNEZ TEJADILLOS (Fr. Francisco) C. 

Nació en la Puebla de Valverde (Aragón) de una Casa distin- 
guida. Fue Muestro de su provincia y Doctor teólogo por Zaragoza, 
Ministro de los conventos de Daroca y de Tei'uel, Regente de Es- 
tudios del colegio trinitario de Zaragoza, Definidor geneml de la 
Orden y Examinador sinodal de las diócesis de Tortosa y de Teruel 



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MIC 95 

Se consagró con celo á la oratoria sagrada. Habiendo fallecido 
el 7 de abril de 1717 el limo. Sr. D. Manuel Lamberto López. 
Obispo de Teruel. le encai-gó el Cahildo de su Catedral la oración 
fúnebre que D. Juan Luis López Messia, Marqués del Risco, sobrino 
del difunto, imprimió con el siguiente título : 

i. Oración fúnebre predicada en la Santa Iglesia Catedral 
de Teruel por encargo de su M. Iltre. Cabildo en la muerte de 
su Obispo el Ibao, y Rmo. señor don Manuel Lamberto López. — 
En Zai^agoza, 1717. en 4.* 

2. Sermones. — M. SS. en 2 tomos. 

— Latassa, tom. 4A págs. 435-6. 



MARVILLA. (Fr. Juan de) C. 

Natural de la villa de Santarén(l), en cuyo convento tomó el 
hábito y profesó á su tiempo. 

Barbosa Machado dice de este sujeto que « fué muy perito 
en las especulaciones teológicas y en la inteligencia de la Sagrada 
Escritura y Santos Padres >. El P. Altuna afirma que « fué emi- 
nente en letras y célebre predicador de su tiempo, el cual compu- 
so algunos libros ». El P. Fr. Jerónimo de S. José asegura á su 
vez que fué « religioso muy observante y celoso ». 

Compuso : 

Documentos espirituales, — Dos tomos M. SS. que dejó dis- 
puestos para la imprenta. 

— Nic. Ant., tom. l.^ pág. 565. — Fr. Pedro López de Al- 
tuna, púg. 360. — Barb. Mach., tom. 2.^ pág. 697. — Fr. Jeró- 
nimo de S. José, tom. 1.**, púg. 348. 



MICO (Fr. Onofré) C. 

Natural de Játiva, Maestro en Sagrada Teología, Ministro del 
convento de Alcira y del de Valencia, Juez y Examinador sinodal 



{{) Cousia del libro xM. S. de los óbitos dul convento de Lisboa, pá;:;. 129. 



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96 MIG 

de la archidiócesis del mismo nombre, Calificador del Santo Oficio, 
Presidente y Elector general de la provincia de Aragón, Definidor 
dos veces y Ministro provincial otras dos de la misma provincia, 
celando siempre por la observancia regular. 

A los nueve meses de su segundo provincialato, terminada la 
primera pasto* al Visita á sus conventos, adoleció de fiebre maligna, 
que en seis días acabó con esta preciosa existencia en Valencia, el 
29 de Enero do 1702, á los 65 años de su edad. 

Predicó muchas cuaresmas continuas y medias en el princi- 
pado de Cataluña y en el reino de Valencia; y en ellas y en los 
panegíricos de entre a&o llamó la atención del público por la elo- 
cuencia y mucha doctrina de sus discursos. 

Escribió: 

1. Oración evangélica panegírica de Nuestra Señora de la 
Salud venerada en la ciudad de Xátiva y de su rara y mila- 
grosa circunstanciada invención, — Valencia, por Francisco Ci- 
prés. 1675, en 4.'' 

2. Lex evangélica contra Alcoranum argumentis Sacrae 
Scripturae pro concionibus Quadragesimae, Mysteríis Fidei ali- 
quibus et Sanctis. — Valencia, en la imprenta del convento del 
Remedio de los PP. Trinitarios, 1698, en fol. 

En el prólogo de esta obra prometía imprimir el segundo tomo 
con el título: De Adventu Messiae, y otro más con el de: Illatio- 
nes Sacrae Scripturae. 

Otros trabajos tuvo dispuestos para la imprenta, pero todo 
quedó suspenso, á consecuencia de su imprevista muerte. 

— Rodríguez, pág. 355. — Ximeno, tom. 2.**, pág. 144. 

MIGUEL (Fr. Bartolomé de S.) D. 

Véase la pág. 62 del tomo primero. 

MIGUEL (Fr. Cristóbal de S.) D. 

Hijo de D. José Sánchez de Aroche y de Dña. Francisca Mu- 
ñoz Poveiia, bautizado el 29 de Octubre de 1723 on la ciudad de 
Lucena, provincia de Córdoba, 



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MIG 97 

Después del año de aprobación, pasado eu el noviciado del con- 
tento de Gitanada, profesó allí mismo el día 9 de Mayo de 1741. 
Dotado de agudo, pronto y vivo ingenio para las letras y de 
felices disposiciones para la virtud, su primer cuidado en la Orden 
fué aprender bien nuestras santas leyes y costumbres y luego ar- 
rancar de su alma todos los resabios del siglo con el objeto de im- 
plantar en ella todas las virtudes. Desde los primeros años de Religión 
pudiera proponerse á sus hermanos de hábito cual modelo de morti- 
ficación y penitencia, de humildad y obediencia, de angelical pu- 
reza y extremada pobreza, de reverencia á sus maestros y de su- 
misión á sus mandatos, ejecutando con gusto y presteza sus más 
ligeras insinuaciones; de rf signación en los trabajos y de modestia 
en su conversación y, finalmente, de afabilidad en su trato y de 
constancia en sus ejercicios de piedad. 

En el estudio de las ciencias se aventajó á sus condiscípulos; 
sin olvidar, sin embargo, las obligaciones del coro y de la oración, 
las que sabía conciliar perfectamente con las del aula ; y por eso 
llegó á ser ejemplar estudiante. Terminados sus cursos, fué nom- 
brado Lector de Teología moral del colegio de Zalamea; pero, an- 
tes de empezar á dar lecciones, fué enviado á nuestro Colegio 
Apostólico de Propaganda Fide de Roma, donde se hacía un cui'so 
especial de Polémica ó Controversias teológicas y se enseñaban á 
la vez algunas lenguas. De vuelta en España, desempeñó el cargo 
de Lector de Teología escolástica en los colegios de Baeza y Má- 
laga con gran satisfacción de los Superiores y no menor edifica- 
ción y aprovechamiento de los discípulos. Sus vastos conocimientos 
le merecieron que fuera nombrado Individuo de número de la Real 
Academia de Lucena. 

Le galardonó la Orden con los ministorios de los conventos 
de Granada (1758 62) (1) y Málaga (1762-65), y de toda su pro-' 



(1) « Fué electo Ministro de esta casa — se lee en el cap. 6 del Proto- 
colo del convento de Granada — por renuncia del antecedente [R. P. Fr. 
Juan de la Concepción, natural de Gomares] en el mes de Mayo de [mil] 
¿ieiecientos cincuenta y ocho en el Definitoíio que se celebró en este dicho 
cüiivciiio, y luego en el siguiente año de 759 fué reelecto en dicho ministe- 
rio en el Capitulo que celebrú esta nuestra provincia en nuestro convento 

7 



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98 MIG 

\incia tres voces (1765-68, 1770 de Marzo á Mayo), y desde 14 de 
Febrero de 1778 hasta 16 de Mayo del mismo año) y cod los cargos 
de Secretario generdl, de Redentor de Cautivos, de Defiüidor pro- 
vincial dos veces y de Comi^ario general (1778-83) (1), 

La conducta que siguió en sus pi^elacías fué ejemplarísima; era 
caritativo para con sus inferiores, respetuoso para con sus supe- 
riores y afable para con sus ¡guales, procurando por doquiera la 
paz y la unión. Sabía también, cuando era menester, hermanar la 
severidad con la clemencia, la misericordia con la verdad y la paz 
con la justicia (2), teniendo en cuenta la inclinAción y el grado de 
perfección de cada religioso. Jamás castigó que no fuera con dis- 
gusto propio, y para esas ocasiones no quisiera ser Prelado. Era 
piadoso para con los arrepentidos, riguroso con l)S obstinados, fácil 
en perdonarlas injurias, celoso de la regular observancia, humano 
pai-a con los sanos, tierno y caritativo para con los enfermos, dis- 
creto para con todos y sólo para sí mismo austero é inexorable. 
Conducíase en sus pr-elacías cual amoroso padre, porque prefería 
ser amado que temido. Proveía á los subditos en las necesidades y 
hacíase todo á todos para ganar todos á Cristo (3). Por eso se in- 



da la ciudad de Sevilla en cuatro de Agosto de dicho año. Completó su mi- 
nisterio, siendo elegido Ministro de nuestro colegio de Málaga en el Capí- 
tulo que se celel>ró en la ciudad de Antequera en 8 de Mayo de 1762, de- 
jando desempeñado y C(in muchos aumentos en adorno para el culto divino 
y haciendas líste Real convento [de Granada]. » 

(1) En los prels. del Ceremonial se da á este Comisario el nombre de Mi- 
nistro general de la Congregación de España. La razón es, porque en el 
Capítulo general celebrado en 10 de Mayo de 1778 decidieron los capitula- 
res que el Comisario general i)ud¡era llamarse Ministro, ya (^ue este renom- 
bre era más conforme al espíritu y á la letra de la Regla. Además se ha de 
advertir que, por renuncia hecha, á consecuencia de un decreto de José II Em- 
perador de Austria, por el P. León de la Ascensión en 1781 del g(>b¡erno 
de la Congregación de España, ésta empezó á rogirso á sí misma ; y como 
quiera que por una Bula de Pío VI (jiiedó abolido el Capítulo intermedio, el 
dicho P. Fr. Cristóbal siguió con el título de Ministro general en el régi- 
men de dicha Congregación desde 1781 hasta 1783, en que se celebró Capí- 
tulo general ; y, por ende en dos anos fué Superior general independiente. 

(2) Misericordia et veritas obviaverunt sibi . jusiiiia et pax osculatae 
sunt. (Salm.). 

(3; Ómnibus omnia factus ut omnes Christo lucrifaciam (S. Pablo). 



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MÍG 99 

siníiába con faciíídíia en los corazones dé iodos, v, néchosé cargo 
de las dolencias interiores de cada iino, aplicaba él conveniente re- 
medio. 

Arregló en gran parte eí archivo del convento de Granada y 
mejoró mucho sú hacienda. Pero el convento que más teneflcios 
reportó de su actividad, fué el de Málaga, en cuya iglesia, sacristía, 
claustros y celdas realizó tantas obras de restauración y decora- 
cióh; qué casi lo dejó completamente trasforínádo, sin descuidar 
tampoco Id hacienda dé la misma casa, cuyos fondos procura ¿d- 
méntar, mejorar y asegurar. 

En el tiempo que era Provincial visitaba anualmente todbá los 
conventos de Andalucía, promoviendo en todas partes la observan- 
cia regular. En estas Visitas corregía la negligencia de los religio- 
sos tibios, castigaba las culpas de los delincuentes, moderaba el 
celo indiscreto dé algunos, confortaba la flaqueza de otros, curaba 
las enfermedades del alma, imponía muy pocos y suaves preceptos 
que impidieran las infracciones de la Ley, contenía con lá autori- 
dad de su voz el extravío de las ovejas confiadas á síi vigilaiiciá, 
j se afanaba por reducir á penitencia con la dulzura de sus pa- 
labras y obras algunos corazones obstinados, á quienes la austeri- 
dad agena 6 la malicia propia había arrojado fuera de los conventos 
con escándalo del mundo y no menor peligro de sus almas. 

Dejado de ser por primera vez Provincial, con placer se i*étir& 
á su celda del convento de Málaga, alegrándose con la soledad y 
dando gracias á Dios que le había librado de las prelacias que des- 
empeñó diez años continuos (1758 68). Allí se dedicó á ciimpHt» 
exactamente las obligaciones de su estado. Era observante dé las 
Constituciones, puntual en la asistencia al coro. Incansable eíi oir 
las confesiones; repartía en abdrdahcia el pasto espiritual á sus pe- 
nitentes, los instruía en sus deberes, los consolaba en sus trabajo?, 
los socorría en sus necesidades y hacíase todo á todos, por lo (Jué 
llegó á ser como oráculo de lá ciudad de Málaga. Ricos y pobres, 
hombres y muj'^Tes, viejos y niños, eclesiásticos y seglares, reli- 
giosos y religiosas, todos le cbiisultaban eri sus diidas y todos en- 
contraban la luz y el consuelo apetecido. De su confesonario y con- 
versaciones salían los pecadores, arrepentidos; las mujeres escan- 
dalosas, convertidas; los enemigos, reconciliados; las familias, 

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100 MIG 

pacificadas; las religiosas, resignadas; las doncellas, encariñadas 
con la honestidad ; y los jóvenes, con grande existimación de la 
modestia. Sus hijos espirituales se distinguían por lo arreglado de 
su vida, por la frecuencia de los Sacramentos y por la más edi- 
ficante y cristiana conducta. Convirtió también algunos herejes ó 
infieles, entre ellos un negro, cuya religión no podía reconocerse 
por el conjunto de los errores de todas. 

En estas tareas se hallaba ocupado, cuando fué nombrado una y 
otra vez Provincial, y á los pocos meses Comisario general, cargo que 
se le confió en el Capítulo general, celebrado en Barcelona el afio 
1778, y que tuvo hasta el Capítulo siguiente que la Congi^egación 
de España ce'ebró, sin intervención de la oti'a Familia, el año 1783. 
Constituido en tan alta dignidad, se hizo cargo de sus gi^avísimos 
y sagrados deberes, y procuró cumplirlos en la medida de sus 
fuerzas, fomentando la observancia y los intereses de la Orden. Y 
para que ninguno pudiera alegar pretexto de ignorancia en sus 
faltas, mandó imprimir el Ceremonial de la Descalcez Trinitaria, 
y ayudó mucho á reformar en sus colegios el plan de estudios. Du- 
rante su gobierno, se celebró también la solemne beatificación de 
nuestro S. Miguel de los Santos, en cuyas fiestas, mandadas solemni- 
zar con la mayor pompa posible, distribuyó profusamente estampas, 
medallas y reliquias á los conventos y á las personas devotas del 
nuevo beato. 

Profesó especial devoción al misterio de la Beatísima Trinidad, 
cuyos trisagios, novenas, medallas y estampas repartía en abun- 
dancia entre los fie' es. Extendió la devoción del Santo Trisagio casi 
por toda la Andalucía y se regocijaba mucho cuando se le anun- 
ciaba el incremento que esta devoción iba tomando por doquiera. 

Dejó de ser Comisario, y no obstante de haberlo sido, se mos- 
tró humilde, sin dejarse ver en su semblante aquella afectada 
majestad, resabio de la dignidad pasada, y no desdeñaba de asi>tir 
al coro y al confesonario como antes y de practicar las acciones 
comunes. Humano en su trato, afable en su conversación, constante 
en sus ejercicios, no omitía cosa que pudiera conducirle á la per- 
fección, ni ju/gaha por indif^no de su pers 'na practicar cuanto cou- 
trüjuir po iíi iil e-piritiul provecho de sus hermanos de hál)ií(». 

Acometido dul asma y de una pertinaz, hidrópisis, dio .idmira- 



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MIG 101 

bles ejemplos de humildad y de paciencia. Con ser mucho lo que 
padecía, decía que todo era nada en parangón de sus pecados; y, 
lejos de mostrarse irritado, besaba la mano que le afligía, y alentaba 
á todos con sus dulces palabras á padecer con la misma resigna- 
ción los trabajos de este valle de lágrimas. Postrado en el lecho 
del dolf)r, cubierto de llagas, abrasado con el ardor de su enferme- 
dad, no despegó sus labios sino para alabar á Dios, que de seme- 
jante modo premia á sus amigos en este lugar de destierro. Ni los 
fuertes cáusticos que se le aplicaron, ni las rigurosas operaciones 
que repetidas veces se le hicieron, fueron capaces para arrancarle 
una palabra de impaciencia. Los mismos facultativos se admiraban 
de ver que en los más dolorosos momentos para el enfermo, no 
prorrumpiera éste en otras frases que las siguientes: < Bendito sea 
Dios; alabado sea Dios. ¡ Jesús, Jesús, Jesús ! ¡ Más padecisteis Vos 
por mis pecados ! > Sentía á veces alguna natural repugnancia á las 
medicinas, mas tan luego conocía la voluntad del Prelado, las to- 
maba por repugnantes que fuesen. 

« Casi al acabar esta [la vida] — escribe el P. Fr. Juan de 
S. Gonzalo, que á la sazón era Ministro — me llamó con todos los 
religiosí^s, y desde su humilde cama, olvidado de sus dolores y de 
sí mismo dijo así: « P. Ministro, ¡ cuidado con la iglesia, la iglesia, 
la iglesia, que tantos sudores me ha costado ! ¡ Cuidado con el coro ! 
¡Cuidado con la asistencia de esta comunidad, á quien yo he ofen- 
dido con mi relajada vida!», palabras que hicieron verter lágri- 
mas á todos los circunstantes. » 

Finalmente, hecha más de una vez la confesión general y re- 
cibidos el Viático y la Extremaunción, abrazado con un crucifijo, 
entre fervientes jaculatorias y actos de fe, esperanza y caridad, es- 
piró al IncamaCus e^t del Credo que le cantaba la comunidad. 
Viernes 7 de Julio de 1786, entre las 3 y 4 de la tarde, en el 
convento de Málaga. 

Confuso tropol de gente fué á visitar su cadáver; y celebróse 
su entierro con asistencia de ocho comunidades religiosas y demás 
Prelados, Maestros y dignatarios y con el clamoreo de todos los sa- 
grados metales de la ciudad. 

Hizo reimprimir: 

1. Cerononial de los Religiosos Descalzos del Orden de la 



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^102 m^ 

Sqr\tüimq ?Vfn»dad, fiedeno\ón de Cautivos: de nuevo aumenlado, 
corr§,gid¡o y enmendado, según el Romano reform^o, novísimos 
JOjiecretoq de la Sagra^q (Jongregqción y uso antiguo de la Re- 
ligtiiín. fotvfi. primero. — Pq A^aí^rid, pn 1^ imp^ent^ de Blas Rp- 
n}4D, 1779, en 4.% de 395 pág^^. y 24 preU. 

7'l^p ^ lofl prelg. UDft ca,rtq de nuestro l^jogfafi^dQ, fiirigid^ 
á \^Q^ los religiosos de su poqgregación; y adepaás ^ dedicatoria 
hephf^ por 0l mjsmo á Dña. María Agustina de \^ Tqrre Qonzález 
de Castafte4at CQu40sa de Campo-Alange etc. 

2. Ritual Trinitario ó tomo segunda del Ceremonial de los 
T^ligpo^os Descalzos del Orden de (a Santísima Trinidad, I^e- 
dención cfp Cqutivos, nuevamente añadido y arreglado á los no- 
vísimos J^Ji^cretos de la Sagitada Congregación de Ritos y con- 
farpie a¡ uso mtiguo de la Religión. — Madr¡4, por pias Román, 
iippresor de la R. Ac^em^ de Derechp español y público, 1779, 
de 229 p4gs. y 8 p^e^s. 

También esta obi*a y la siguiente están precedidas de una carfa^ 
c^da pu^l la suya, del bi<>g]^fí^o. 

3* JManual Trinitario ó tomo tercero del C^^emoniql de los 
Rfligiqsos Descalzos de la Santísima Trinidad; (J^e nuevo enmen- 
dado y qñadido conforme á novísimos Decretos y uso antiguo de 
la Religión. — En la misma imp^epta, Iqgi^r y año, de 152 págs. 
y 12 prels, 

4. Instruccional ó tomo cuarto. Instrucción de Novicios del 
Orden de Descalzos de la Santísima Trinidad, Redención dfi Cau- 
tivos. — Pn la misípa imprenta, Iqgaf y año, dp 193 p^s. y 3 de 
Ín4(p€i al fíp, 

— Ff. Juan de S, Gorz^Io Cqrta del fallecimietlto del p, Fr. 
Cristóbal ¿le S. Miguel^ fechada á 18 d^ Julio de ^786^ iqipresa^ 
ciq ^át§g?L, — Librp 4© Profesiones M. S. 



MIGUEL (Fi». F^A«qi«3Q pií SO D, 

Natural de la villa de Magallón, proyinpi^ do Z^ago^a, y tlO 
de esta ciudad, como opinó Latassa por careper de 4^uqi^nto8 
QiertoSt fardándose s^Iq en una» palabra^ gu9 ni^ie^t^'O ^utoi* ti^ 



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en las págs. 4 y 5 de su sermón, que luego indicaremos con su 
título. 

En atención á su elevado talento y fervoroso celo por la con- 
versión de los infieles, y luego de terminados los cursos escolásticos, 
fué enviado á Roma y alistado como colegial en nuestro Colegio 
Apostólico de Propaganda Fide de Sta. María ad Fomaces^ donde 
se e^iseñaban algunas lenguas y se hacía un curso especial de Po- 
lémica (1). 

De vuelta en España, fué Lector de Filosofía y luego de Pri- 
ma de Teología en el colegio de la Orden que teníamos en Sala- 
manca. 

Por fallecimiento del P. Ministro del colegio de Pamplona, el 
P. Fr. Antonio de S. Félix, natural de Alfaro, nuestro autor tuvo 
que dejar la cátedra de Prima de Salamanca y sustituirle al finado, 
porque en el Definitorio provincial, celebrado en el citado colegio 
de Pamplona á 14 de Abril de 1758, se le confió en sustitución 
el citado cargo de Ministro. Fué reelegido á ci-ntinuación en el 
mismo oficio en el Capítulo provincial, celebrado también en Pam- 
plona á 14 de Julio do 1759. Durante su ministerio «se hicieron 
— dice el Protocolo M. S. de Pamplona, cap. 19, núm. 50 — las 
dos tribunas del altar mayor, se blanqueó la iglesia, se hicieron 
las mamparas de ellas, celosías del frontis, y se pintaron las imá- 
genes; se hizo un terno entero con paño de pulpito, atiil, casulla, 

dalmáticas y frontal de tela de oro y tapicería de seda y tres 

albas. Se hicieron y pintaron los estantes de la librería. Se reno- 
varon y enlosaron trescientas y cinco varas de tapia. Se rebajó la 
media naranja, y se renovó con madera nueva el tejado desde la rope- 
ría... hasta la lonja de la iglesia. Se fundió la campana mayor. Se 
desmontó y embovedó de nuevo la cocina. Se entarimaron de nuevo 
los asientos del refectorio, y se pusieron cinco mesas nuevas de 
nogal, y se renovaron y limpiaron ios cuadros del convento. » 

A Continuación fué Definidor provincial (1762-65) y luego Pro- 
curador general en la Curia de Madrid dos veces (1765-68, 1774-76), 
Definidor general de la Familia de España (1768-71) y, última- 



(i) Véase el tomo primero do esta obra, págs. 460 y 47ü» 



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104 MIG 

mente, Vicario general de toda la Descalcez Trinitaria. Confiósele 
este cargo en la Congregación general, celebrada en el convento 
de Villanueva de los Infantes el 29 de Agosto de 1776, á causa 
del fallecimiento del P. Ministro general Fr. Gonzalo de la Nati- 
vidad, natural de la villa de Ubrique, ocurrido en Gitanada á 4 de 
Julio del citado año. 

Habiendo dejado de ser Vicario en el Capítulo general de 1778, 
se retiró al convento de Zaragoza, donde falleció por Enero del 
año siguiente. 

El panegírico impreso de nuestro autor manifiesta su mucha 
ciencia. De lo que dicen sus censores aparece también que el au- 
tor de dicho panegírico abundaba en erudición sagrada y profana 
y que predicaba notables sermones sin ningún género de pi^eparación. 
Fué muy devoto del Sto. Patriarca S. Juan, de quien había 
recibido la gracia de sanidad de una grave enfermedad (1). 
Compuso, predicó é imprimió: 

1, Discurso panegírico gratulatorio en la solemnidad festiva 
de nuestro padre S, Juan de Mata Patriarca del celestial Or- 
den de la Santísima Trinidad, Redención de Cautivos, con asis- 
tencia del Concurso de la Universidad de Salamanca y comu- 
nidad de nuestros muy RR. Padres Calzados, en nuestro colegio 
de Descalzos de dicho Orden, — En Salamanca, por Antonio José 
Villagordo y Alcaraz, en 1755, aunque no lo nota el impresor, en 
4.^de 28 págs. de texto y 20 de prels. 

Está dedicado al limo. Sr. D. José Ignacio Cornejo, Obispo de 
Plasencia. 

2. Otros sermones. — M. SS. 

— Latassa tom. 5.^ pág. 24. — Lista de los difuntos de la 
Orden. — Protocolo M. S. del convento de Pamplona, en el cap. y 
y núm. citados. 



(I) Lo dícG el autor en la pág. t de su panegírico impreso con las si- 
guientes palabras: « Desahuciado por dos veces, puse los ojos en mi Patriarca: 
recurrí por el remedio, ofrecicndome á ser, no una vez sola, panegirista de 
sus glorias, y aun darlas á la prensa... Deb« al cariiio de mi Padre, fuesen 
mis febrífui^os sus intercesiones. » 



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MIÑ 105 



MIÑANA (Fr. José Manuel) C. 

Este sabio y clásico autor de fama mundial, ornamento de 
8Q patria y de la Orden á la que perteneció, fué hijo de Juan Mi- 
ñana y de Esperanza Stela, y nació en la amena ciudad de Valencia 
el 15 de Octubre de 1671, día consagrado á la gloriosa memoria 
de la mística doctora Sta. Teresa de Jesús. 

Desde sus primeros años mostró gran talento para las ciencias y 
artes, y se dedicó á leer toda clase de historias, pero especialmente 
los libros sagrados, los cuales aprendió casi todos de memoria, par- 
ticularmente los históricos; y fué de una memoria tan tenaz que 
en toda la vida se le olvidaron. Estudió la lengua latina en Se- 
gorbe con un erudito jesuíta. 

Recibió el hábito tricolor en el convento de la villa de Mur- 
viedro á 14 de Agosto de 1686, víspera de la Asunción de Nuestra 
Señora, y profesó á 29 de Octubre de 1687, vigilia de S. Andrés 
apóstoL 

En su juventud, con el permiso de sus Superiores, pasó á Italia 
y se detuvo siete años en la ciudad de Ñapóles, donde, á más de 
haber hecho grandes progresos en la lengua latina, se dedicó al 
arte de pintar con tan buen resultado como lo manifiestan dos pin- 
turas de su mano que adornan el retablo mayor de la iglesia, en 
aquel tiempo, de PP. Trinitarios de Murviedro. 

De vuelta en España, se consagró al ejercicio de la oratoria 
sagrada en que alcanzó grandes triunfos y logró algunas conver- 
siones. Al recto desempeño de este sagrado ministerio, contribuyó 
su grande erudición bíblica, de la que dio buena muestra, cuando, 
teniendo que explicar, el año 1720, un discípulo y amigo suyo en 
la oposición á la Dignidad de Prepósito de Valencia un texto de la 
Sagrada Escritura, Miñana pudo componer con facilidad toda la 
explicación sin consultar ningún libro, con admii^ción de los hom- 
bres más eruditos. 

Enseñó al mismo tiempo la lengua latina en la villa de Liria 
por espacio de cuatro años hasta el de 1701, en el que regresó á 
la de Murviedro, donde la enseñó otros cuatro años. Su erudición 



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loe M|íj 

había sido celebrada en Italia y lo era en España; y por eso, á in- 
fluencias de D. Manuel Martí, Deán de Alicante, de D, Juan Basilio 
de Castellví, Conde de Cervellón, y de otras personas eru4¡ta8 ^e 
Valencia, se opuso á la cátedra de Retórica, que se hallaba vacante 
en la universidad de dicha ciudad, y la ganó, tomando posesión de 
ella con general aplauso el año 1704. 

< Este mismo año — escribe Jimeno, en el tom. 2.^ pág. 53, de 
sus Escritores Valencianos, — con el celo de restaurar aquí [en 
Valencia] el estudio de la elocuencia, latinidad y lengua griega, 
en la cual era peritísimo, explicó en el teatro de esta universidad 
los medios que debían practicarse para conseguirlo, en una elegan- 
tísima oración latina : 

» 1. Pro revocanda eloguentia, — que fué oída con admiración, 
y alabada grandemente del Deán Martí en una de sus epístolas (1). 
Regentó algunos años esta cátedra, y en ellos fui yo el menor de 
sus discípulos; pero, llamado de su inclinación á cesas mayores, y 
ocupándole su Religión en algunos empleos, hizo ix^nuncia de ella; 
y, aunque la ciudad no quiso aceptarla por el aprecio que hacía 
de su mérito, se mantuvo en la resolución de no asistir á la cá- 
tedra ni percibir los honorarios. 

» Su Religión le promovió al grado de Presentado y le dio los 
honores de Maestro. Después le eligieron Ministro del Real con- 
vento de Nuestra Señora del Remedio de esta ciudad (2) y fué dos 
veces Visitador general de su provincia de Aragón. 

> Era varón dotado de una gran madurez en su juicio, de ma- 
ravilloso tesón en el estudio y de excelente erudición en divinas 
y humanas letras y en las historias eclesiásticas... Poseía muchos 
idiomas; el griego le hablaba como si fuera vulgar; y en el latía 
se hizo tan eminente que sólo este grande hombro bastaba para 
acreditar á España entre las naciones extranjeras. Con la misma 



(i) Efectivamente, este justísimo censor y competente apreciador de se- 
mejantes obras, en uua carta latina escrita en Madrid en la víspera de las 
fiestas Saturnales (según él se explicó alusivamente al Calendario Juliano), 
á saber, el 16 de Diciembre de 1704, llegó á decir en elogio del Autor de 
dicha orQ>ción: qi)e no se vio más castizo latín ísta, ni que más se aproxi- 
mara al dorado siglo de Cós^r Augusta 

(?) Tres veces. 



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facilidad que repitaba I09 papítuios de \^ Bit^lia. solfa ejecutarlo con 
la$ Esc^Ilas 4^ Planto... » 

Ppsde qpe dejó de recentar la citada cátedra, se dedicó á oti*as 
tí^reas literí^f}^s. fia el año 1707 compuso la historia de la entrada 
de las aromas austríacas y sus auxiliares en el reino de Valencia, 
í])titi|)&ndpl^: 

2. De bello rustico Valentino libri tres sive historia de in- 
gressu Austriacorum Foederatorumque in regnum Valentiae. Ex 
bibliptl^eca Gregorii ft|ajansii. — Hagae-Comitum (Haya, en Holanda), 
1732, pn 8.° * 

Trata de lo ocurrido en dicho reino de Valencia en la guerra 
de 9ucesfón que hubo después de la muerte del rey Carlos II el 
Hechizado. 

Según Fuster Escritores de Valencia, tom. 2.^ pág. 19, se 
imprimió, por vez primera al parecpr, por Pedro de Hondt, el año 
1732, en 8.^, con un prefacio de D. Gi'egorio de Mayans. Hablando 
el Sr. Muñoz de esta edición (1) escribe lo siguiente: « La copia 
de que se valieron para la impresión no era exacta, como probó 
en uii folleto qi^e sobre esta historia imprimió D. Francisco Javier 
Borrull en 1810 en la imprepta de Monfort, y pudo éste hacer fá- 
cilmente el trabajo de confrontación, porque poseía el M. S. original 
de Mifiana. > 

Nos creemos, sin embargo, autorizados á decir que la « copia 
de (|ue se valieron para la imprpsión » podía haber sido exactísima 
j, po obstante, no ser conforme con el M. S. original que poseía 
Boyrull. Para convencerse de ello, basta advertir lo que escribe 
Mayans en la biografía de Martí: « Habiendo desaparecido esta his- 
toria [de ííello Valentino] después que murió Miñana, aunque la 
buscaron por mucho tiempo sus amigos, especialmente Mayans, no 
pudo encontrarse por haberla ocultado la persona que la había 
substraído, no sin jactarse algunos falsamente de que la poseían, 



(1) Tal vez será única, á pesar de lo que Pedro Salva y Mallén escribe 
en el tomo 2.®, pág. 5ü8 de su Biblioteca de Salva, quien fácilmente podía 
haberse equivocado, desHzándosele de la pluma el año 1752 en lugar de 1732; 
} auo pudiera ser una errata tipográfica. Decimos esto, porque sólo en este 
autor enoontramoa anotada la edición de i752« 



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108 MIÑ 

pero que no querían publicarla para que no perdiese de su mé- 
rito con la abundancia de ejemplares. Mas habiendo visto Mayans 
en tiempos atrás otro ejemplar autógrafo que el mismo Miñana 
había remitido á un amigo suyo, hizo los mayores esfuerzos para 
adquirirlo por medio de otro amigo, y piensa publicarlo algún día. » 
£1 amigo de Miñana de quien habla Mayans fué D. Juan Basilio de 
Castellví, como expresamente lo dice Jimeno en la obra citada en 
los siguientes términos: « D. Gregorio Mayans la tiene M. S. en 
fol. Se la comunicó el Excmo. Sr. Marqués de Villatorcas D. Juan 
Basilio deCastellví; el cual, en una epístola latina que escribió al 
mismo D. Gregorio, le dice, que tenía, mucho ha, deseo de sacarla 
á luz juntamente con los diálogos del Teatro, disertación del Circo 
Saguntino y varias epístolas del mismo Miñana. Estas son sus pa- 
labras: « Nec quicquam antiquius habeo quam Mignanae nostri 0- 
pusculum de Bello Rustico in lucem proferre, una cum Dialogis de 
Theatro et Dissertatione de Circo Saguntino variisque epistolis : quae 
omnia haud dubito quin eflñciant justum volumen : quibus suprema 
oflRcia amoris, studii ac pietatis exequi valeam, ut te tuis vestigiis 
persequar, qui tota mente incumbís in Historiam Marianae ejusque 
continuationem Mignanae edendam (1). » 

De lo dicho se deduce que Mayans poseyó el autógrafo de Mi- 
ñana y no hay duda que de él se valdría para la impresión; y si 
la edición que se hizo á diligencias de Mayans no concuerda con 
el M. S. original que tenía Borrull, sería, porque Miñana extendió 
al menos dos autógrafos de la citada obra; pues Mayans asegura 
que Miñana, apenas terminó dicha obra, la remitió á Martí, el cual 
leyó con mucho gusto aquella historia y, condascendiendo con su 
antiguo amigo, le respondió que el lenguaje de su historia era muy 
puro y enteramente latino; que se acercaba mucho á Julio César, 
pero que algunas veces como que se encrespaba, tomando de Sa- 
lustio unas como piedras preciosas para excitar más con aquel 
adorno el ánimo del lector; que confesaba con sinceridad que muchas 
veces, cuando estaba leyendo, movido por la gracia y fuerza de la 



(1) Lib. 6 «ptíí. Iía¿o,n9%\t « pist. 6, pág. 3l9. 



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MIÑ 109 

oración, llegaba hasta tenerle envidia: tal era la devstreita cob qu6 
estaba limada y arreglada ai modelo de la elocuencia tíomaná. 
Hizo, sin embargo^ algunas observaciones y notó algunos defectos 
acerca del libro primero de dicha historia, alabando al mismo 
tiempo el segundo, el cual era superior al primero por su varie- 
dad, por el modo de tratar los negocios civiles, por la importancia 
de los sucesos, la abundancia de sentencias, la habilidad en des- 
cribir las cosas y otras perfecciones que en él se notaban. Dice 
Majans que las observaciones y advertencias que Martí hizo á 
Míñana, le disgustaron á éste, y que dio las gracias á dicho Sr. 
Deán por cumplimiento, pero que se empeñó fuertemente en ex- 
cusar algunos defectos y quiso sostenerlos con tenacidad : y que 
desde entonces se enfrió algo la estrecha amistad que reinaba en- 
tre los dos, si bien Miñana, hombre por otra parte muy prudente, 
corrigió y a&adió después muchas cosas, como lo observó su grande 
amigo Mayans que poseía aquella prim^^ra historia. 

Todo esto e4á tomado casi á la letra de la biografía de Martí, 
escrita por Mayans, y de lo que este autor dice, se deduce que el 
P. Miñaua dejó dos autógrafos de dicha historia: el uno de los cua- 
les es el que remitió á Martí y el otro, el que, corregido y aña- 
dido por las obiervaciones del citado Martí, dio al Excmo. Sr, D. 
Juan Basilio de Castellví, el cual á su vez lo regaló á D. Gregorio 
de Mayans; y éste lo imprimió en Haya, en la imprenta de Pedro 
Hondt, el año 1732. 

De todo lo hasta aquí escrito se deduce que, si bien no con- 
cuerda la citada edición con el autógrafo que poseía Borrull, debe 
de ser sin embargo la más conforme con el último autógrafo, co- 
rregido y añadido, del P. Miñana. 

Un M. S. de esta obra existe en la Biblioteca Nacional de Ma 
drid, pei-o no sabemos si es copia ó alguno de los autógrafos del 
P. Miñana. 

3. De Thtatro Saguntino dialogus, 

4. De Circi antiquitate et ejiís structura dialogus. 

Estas dos obras corren impresas en el tomo 5." de Utríusque 
Thesauri anligiiUatum Romanaruin Graecarumque nova supple- 
menta congesta ab Joanne Poleno (Venecia. 1737. en fol.); la primera 
desde la pág. 401 hasta 442, y la segunda á continuación liasta la pág. 



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^ilb úi^ 

458. Están precedidas de uiíá carta de Aiixencio Teofilacto (1), 
4ue es nuestro autor, á D. J. Basilio Pyrgopaleo, fechada en Sa- 
gunío en las Calendas de Diciembre de 1715, en la cuál afirma el 
P. Sliñaña que su obra de Theatro la había entregado ya á dicho 
D. Basilio y que puesto que ella había sido altamente elogiada y 
admírala por esté, le enviaba también el opúsculo de Circo, para 
que un día pudiera D. Basilio publicar ambas obritas, como lo hizo, 
remitiéndolos al citado Juan Poleno, el cuál las impHmió en el 
referido Suplemento á lá inmortal y colosal obra dé Grevins y 
Gronovius. 

5. Epislolae ad diversos (2), — cinco de ellas publicó el citado 
Mayans y Sisear en el libro 2.** epistolarum, desde la pág. 79; y 
en las de Manuel Martí se imprimieron veintinueve por todo el 
libro 2.^ 

6. En el sermón de las honras del V. P. Fr, Jaime Castelló, 
trinitario, predicado y publicado por el P. Fr. Vicente Béllmont, 
hay dos Epigramas latinos de nuestro autor, dignos de su grande 
Ingenio y elocuencia. 

7. Historiae de Rebus Uispaniae libri X, sit>e Joannis Ma- 
rianae, Socielatis Jesu, Historiae de Rehus Uispaniae coyitiniui' 
lio sive tomus IV. — En Haya (Holanda), por Pedro Hondt, 1733, 
en fol. 

Se consignan en estos diez libros del P. Míñána los hechos 



(i) Corao los principales amigos de Martí se escribían alternativamente 
cartas, dispuso este Sr. Deán que varios de ellos mudasen de nombre, y de 
aquí resultó que D. Juan Basilio Castellví, Conde de Cervellón, se llamase 
J, Basilio Pyrgopaleo, en atención al nombre gentílico (que en la lengua de 
los godos significa Ca&trum Vetus, palabras latinas que dicen lo mismo que 
Castellvi)] Vicente de Torres, Nido Fyrgeo ; Juan Victor Rossi, Jano Nido 
Erithreo; el P. Mi ñaña, Auxtneio Teofilacto y diclio Sr. Deán Manuel Martí, 
gloria inmortal de España, Teofilacto Areo, 

(2) Son cartas escritas á los erudiiísimos, D. Juan Vicente Gi'avina, 
D. Juan Basilio Castellví, D. Gregorio Mayans, Manuel Martí, Juan Bautis- 
ta Corracciano, José Borrull, Matías Chafreonio y otros. Mayans conservaba 
el fragmento de la Saguntineida, de que hablaremos, copiado del original, y 
algunas cartas, pero la mayor parte de ellas, como también dicha Sagunti^ 
neida sive poema de Sagunti excidio, escritas por el P. Miñána de su propia 
mano, existían el siglo pasado en poder de D. Jacinto Jover. 



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Mtfí lli 

comprendidos entre la muerte de Fernando el Católico y los prin- 
cipios del reinado de Felipe III, publicando de este modo la vida 
y los hechos de los preclarísimos reyes, el Emperador Carlos V y 
Felipe II, en cuyos reinados se vio España cubierta dé gloria, tatito 
en armas como en letras, pues nunca el dominio español alcanzó 
tanta extensión, ni tanto prestigio y ascendiente como entonces. 

Se imprimieron con los demás libros de Mariana, á Hiligencia 
del Sr. D. Blas Jover Alcázar, Caballero del hábito de Santiago, 
Fiscal de la R^^al Cámara de S, M. en el Supremo Consejo de Cas- 
tilla, entonces Alcalde mayor de la ciudad de Valencia; el cual 
entró eil este empeño á instancias de D. Gregorio Mayafas y Sisear 
y del muy ilustre Juan Teodorico Schomberg, y por el afecto que 
había profesado al P. Miñana á quien estaba muy agradecido por 
haber perfeccif)nado en la lengua latina á su hijo D. Jacinto Jover 
y Valdenoches; en cuyo nombre salió dedicada toda la obra, en dos 
tomos de á fol , al serebísimo Sr. D. Luis de Borbón, Pi'íncipe de 
Asturias á la sazón y luego Rey de España. 

Dicha elegante y magnífica edición está hecha teniendo á la 
vista el original que Mayans remitió intacto á Pedro Hondt, pero 
es poco correcta por descuido d^ los impresores. 

Esta Continuación del P. Miñana salió traducida en español 
en Amberes el año 1737 ó 1739, á una con la historia del P. Ma- 
riana, en cinco tomos en 8.^ á costa de Marcos Miguel Bousquet 
y Compañía La traducción, como hecha por un extranjero, ño puede 
ser peor, porque corrompe, confunde y baraja los nombres de las 
poblaciones y de los cargos, empleos y apellidos de las personas. 
Suponemos que será más correcta la que se publicó en 1804, tra- 
ducida por el Sr. Romero con este título: 

Continuación de la Historia general de España del P, Juayí 
de Mariana, por Fray José Manuel Miñana^ traducida del latín 
al castellano por don Vicente Romero. — Madrid, 1804. 

< Con tanta felicidad — escribe Mayans en la biografía latina 
de D. Manuel Martí — trabajó Miñana esla historia, que en ella 
da las más relevantes pruebas de sus grandes conocimientos, por- 
que presenta con suma claridad las cosas que refiere, y cuya no- 
ticia es de gran utilidad para la vida pública y privada. No finge 
nada para enseñar, sino que, con el más recto criterio, y distante 



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yl 



112 MIÑ 

de ios afectos qilé süéle excitar el espíritu nacional, cuenta las 
cosas civiles como süce Uei*on. las religiosas sin supei^stición, y todo, 
en fin, guiado de un puro amor á la verdad: célebm y alaba las 
cosas de los extranjeros del mismo modo que las nuestras, y vitupera 
con la misma libertad nuestros vicios que los de los extranjeros, 
tratando de tal manera todos los puntos de la historia, que pone 
de manifiesto las causas, los progresos y el éxito de los aconteci- 
mientos sin ninguna confusión, refiriéndolos por su orden y en su 
lugar. El lenguaje parece ser del tiempo de Julio César, y arre- 
glado al estilo de Planto. Es admirable la propiedad en las palabras; 
la dicción es nerviosa y muy grave, de modo que se ve en él un 
escritor de juicio muy sólido. Tiene un modo de hablar agudo, y 
frecuentemente como cortado. Da á entender mucho más de lo que 
dice, para mantener la atención del lector y que no se distmga. 
Suele entremezclar las arengas, pero siempre oportunas y proba- 
bles, y muchas veces indirectas, á imitación de Julio César. Con 
razón, pues, alabaron sobre manera esta historia los críticos de 
Trevoux, pero tacharon inconsideradamente de adulación á los 
españoles al compañero de Miñana, Juan de Mariana, tan amante 
de la verdad 

» Miñana invirtió doce años (1) en escribir la Continuación, y 
la concluyó diez y seis días antes de su muerte 

» Además de las historias referidas dejó la : 

» 8. Saguntineida — ó el poema de la destrucción de Sagunto, 
obra que emprendió con grande ahínco, pero tuvo que contentarse 
con su proyecto (2). 



(1) La causa de esta tardanza señala el P. Savalls, continuador de la 
Bihlioieea Valentina del P. Rodi'iguez, en los siguientes términos : c Ahoi^ 
va prosiguiendo el índice de la lAhreria alta de este convento del Remedio 
[de Valencia], que primeramente dispuso el P. Fr. José Rodríguez, autor 
de esta Biblioteca. Tarea que le ha embarazado algún tiempo la ejecución 
de la idea que tiene premeditada, de ilustrar la Historia de España, conti- 
nuando la que escribió el P. Juan de Mariana en lengua latina. Empresa 
ilustre ¿ que le llama el conocimiento que logra en las lenguas latina y 
griega y su genio aplicado á todo género de erudición, que hacen esperar 
su desempeño en cualquiera obra que escriba.» 

(2) Eii suhstnncia estA conformo con esto el continuador del P. Rodríguez, 
el cual escribe lo siguiente: < A más de esta obra (De rebus Hispaniae). 



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MIÑ 113 

» Es admirable la gravedad que se nota en todos los escritos 
de Miñana, y soma la propiedad de la lengua latina : aquélla la 
tenía de suyo; ésta la bebió en los autores clásicos, principalmente 
en Plauto, á quien recitaba de memoria, como que, pai'a formar 
su estilo, había estado leyendo por muchos años todas las noches 
antes de acostarse una comedía de aquel autor. 

> Poseía la lengua griega, y le gustaba mucho leer el Nuevo 
Testamento escrito en griego, de cuya lengua era tan apasionado, 
que, hallándose próximo á morir, rezaba en griego el Padre nues- 
tro, pensando los religiosos asistentes á su muerte, que deliraba. 
Así, pues, hasta el último aliento fué piadoso y erudito. » Hasta 
aquí el autor del Caialogus librorum Doctoris Z). Joach. Gómez 
de la Cortina March. de Morante, qui in aedibus suis extant, 
(Madrid, por Ensebio Aguado, Real tipógrafo, 1857), tom. 3.", págs. 
609. 622 á 628 (1). 

Escribe á su vez Aragón Fernández : « Estando ya achacoso, 
sin dejar un solo día de atender á las obligaciones religiosas, vio 
acercarse su fin, y el día 27 de Junio de 1730 fué acometido por 
una fuerte y maligna calentura, que sin resistencia alguna, pues 
le hallaba extenuado y sin fuerzas, le quitó la vida. Conociéndose, 
pues, ya cercano á su fin, no esperó á que nadie le insinuase que 
era hora ya de recibir los Santos Sacramentos, sino qiie por sí 
mismo pidió ser fortalecido con el divino Pan, y uogido con el 
Oleo de los fuertes para la extrema batalla ». 

En la hora de la muerte se mostró con semblante placentero 
más de lo acostumbrado y procuró consolar íi los Padres de su co- 
munidad, afligidos por tan irreparable pérdicÁ. 

« Este en suma — prosigue el autor del Catalogus, arriba ci- 
tado, ó mejor dicho Mayans, — fué Fr. José Manuel Mifiana, mere- 



tiene trabajados varios opúsculos eruditos, históricos y poéticos, dignos de 
la luz pública. Empezó á trabajar la destrucción de Saguoto, hoy Murvie- 
dro, que intituló: SagiAniineU ; de la cual compuso 414 versos. Tradujo al- 
gunos Epigramas griegos de la Anthologia ». 

(1) Todos los textos atribuidos á Mayans están tomados de la biografía 
de Manuel Martí escrita en latín por el mismo, según se encuentra tradu- 
cida en romance por el autor de este Catalogus, quien añrma haberla tra- 
ducido casi literalmente. 



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114 MIR 

cedor del primer lagar entre los discípulos de Martí, que le instruyó 
ya personalmente, ya por cartas, y á excitación de tan gran maes- 
tro emprendió la gran historia, obra inmorta', de la cual apenas 
concluía Miñana un libro, se lo entregaba para revisarlo á D. Gre- 
gorio Mayans, con quien se condujo con más prudencia que con 
Martí, pues siempre le dio las gracias por las muchas advertencias 
que le hacía, y, si en algo disentía, guardaba silencio. » 

Concluiremos con las palabras del referido Jacinto Jover en el 
lugar que citaremos: « Statura fuit procera, corporis habitudine 
virili ac decora, vultu modesto, et gravissimo; sermone comi, et 
in adulationem minime composito, moribus opt'mis. > 

— Rx)dríguez, Bibl. Valent., pág. 483 en las adiciones dol P. 
Savalls. — El autor del Catalogus etc. cit. — Juan Poleno en el 
prefacio de la citada obra, págs. XI-XIII. — Jacinto Jover en los 
prels. á la citada edición de la Continuación etc. del P. Miñana. — 
Gregorio Mayans f^n los prels. de la misma obra y en la biografía 
latina de Martí. — Aragón Fernández en la Revista Trinitaria^ año 
I, núm. XI, pág, 341. 



MIRALLES (Fr. Gabriel) C. 

Natural de la villa de Trahiguera, provincia de Castellón, Maestro 
en Sagrada Teología, Ministro de los conventos de Orihuela, Játiva 
y Valencia; Visitador de la provincia de Aragón y Examinador 
sinodal del arzobispado de Valencia. Gran místico y orador sagrado, 
que predicó muchas Cuares7nas con espíritu y aplauso en el reino 
de Valencia y en el principado de Cataluña. 

Como imitador, confesor y compañero escribió : 

í. Vida del F. P. M. Fr. Marco Antonio Alós y Orraca^ — 
de quien en su lugar hicimos merecido elogio. 

S. Sermones á diferentes asuntos, — M, S. en 4**. — seis 
tomos, que se conservaban en la librería baja del convento de Va- 
lencia. 

3. Oración panegírica de los santos Patriarcas S. Juan de 
Mata y S. Félix de Valois, Fundadores de la Orden de la SS. 
Trinidad, — En Valencia, por Jerónimo Vilagrasa, 1658, en 4*. 



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MOL __"?_ 

— Rodríguez, tratando del citado Alós y Orraca — Ximeno, 
tom. 2^. pág. 53. 



MIRA VAL (Fr. Marco Antonio) C. 

Zaragozano, como lo dice él mismo en la censura que dio á 
la Historia de S, Valero del Abad Carrillo. Fué Maestro en Sa- 
gitada Teología, Ministro de diversos conventos, Provincial de la de 
Aragón y Vicario genei'al á principios del siglo XVIL 

Escribió ; 

í. Sermón de la festividad de la Beatificación de la biena- 
venturada virgen Teresa de Jesús, celebrada en el convento de 
PP. Carmelitas descalzos de Zaragoza con asistencia del limo. 
Sr. D, Fr, Pedro Manrique, su Arzobispo, Virey que fué de Ca- 
taluña. — Publicó con elogio D. Luis Diez de Aux, en la relación 
de estas fiestas, impresa en Zaragoza, por Juan Lanaja y Quartanet, 
en 1615. en V 

2. Otros sermones — en un libro que no dio á la prensa. 

— Latassa, tom. 2.^ págs. 261-2. 



MOLINER (Fr. Pedro) C. 

La biografía de este escritor no se encuentra más que en los 
Apuntes para formar una Biblioteca T^'in, del P. Fr. José Ro- 
dríguez y nosotros la copiaremos aquí, retocando sólo una ú otra 
palabra para que su lectura no resulte desabrida. 

« Fué natural de Lérida — escribe el cit. autor — y religioso 
de la siempre ilustre Compafifa de Jesús algunos años. Después entró 
en la nuestra, tomando el hábito en el convento de Tarragona y 
haciendo su profesión en nuestro convento de Valencia, á 29 de 
Agosto de 1627. Está en el libro 2.^ de las Profesiones del con- 
vento de Valencia, fol. 46, con su firma que dice: Fr. Petrus Bar- 
rar dus Motiner. 

y> Ya profeso, leyó Artes en dicho convento de Valencia, del 
cual pasó á Barcelona, donde leyó Teología^, ascendiendo de este 



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116 MOL 

modo por sus grados al tftulo de Maestro. Fué también Ministro 
del convento de la ciudad de Lérida, en donde, con ánimo de em- 
plearse únicamente en los estudios, con la benedicióu de los Supe- 
riores se graduó de Doctor en la universidad, y, vacando la cátedra 
de Vísperas de Teología, se opuso á ella con tal destreza, elocuencia, 

formalidad y doctrina, que lo mismo fué oponerse que ganarla 

Regentóla algunos años con grandes créditos suyos, honra de la 
Religión y aprovechamiento de sus discípulos, porque le había do- 
tado Dios del don de eficacia para argüir y de comprensión para 
responder y de método para enseñar. Pasó sus discípulos á tan 
grandes maestros que todos, como él, parecían catedráticos, 

» Introdujeron los pecados de la tierra y los rectos juicios del 
cielo la hostilidad sangrienta de Francia en el floridísimo princi- 
pado de Cataluña les años de 1639 y 1640. Una de las cosas que 
más favorecieron á Francia, fué el consentimiento perjudicial que 
algunos del pueblo mal informado y de la plebe, ó muy temerosa, 
ó muy libre, daban á las armas auxiliares de Francia. Con libertad 
religiosa defendió, ya en voz, ya con pluma, en sermones y papeles, 
el derecho hereditario y legítimo de nuestro Rpy y Señ*>r en aquel 
su Principado; y, partiendo á Zaragoza, donde por dichas guerras 
residía Su Majestad, le comunicó; y, en presencia de su mayor va 
lido D. Gaspar de Guzmán, Conde Duque, se arbitraron los medios 
más benignos para que Cataluña cesase de lo que había emprendido, 
porque nada tenía que temer. Así lo lamenta y refiere nuestro 
escritor en sus Lágrimas del Jeremías catalán, pág. 4. 

» A consecuencia de dicha entrevista con el Rey, volvió á 
Barcelona con htmores de embajador secreto y carta de Su Ma- 
jestad para el Principado. La entregó, asegurando la verdad de las 
promesas que contenía dicha Real carta, la cual leyeron, y no me- 
ditarían ni escucharon al ministro, aunque le oyeron. Estaba enton- 
ces muy encrespado el error y les parecía irremediable el prose- 
guirle ; ¡ y este sí que era error mucho peor que el primero ! Dios 
nos guarde de una sedición. 

> Predicando nuestro escritor la Cuaresma continua en la pa- 
rroquia de Santa María del Mar de Barcelona en 1642, fué avisado 
que no la prosii^uieso en español, y que, si se ofrecía nombrar al 
Rey Católico, no le llamase Rey de España sino de Castilla. Ks^an- 



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MOL 117 

decióle á nuestro Padre la orden por su fidelidad al Rey Católico 
y por piedad del país. 

» Mirad lo que dice en las Lágrimas del Jeremías catalán^ 
pág. 24 vuelta : < Opúsome con modestia á la clase de los ruidosos 
predicadores. Probé en la primera Dominica de Cuaresma que el 
orador cristiano sólo debe tocar al arma contra los vicios y mar- 
char á la conquista de las virtudes, peleando con la espada de dos 
filos de la palabi*a evangélica. Con varios y cifrados enigmas argüí 
amorosamente el error de Cataluña ; anuncié los daños que la co- 
municaba su empeño, y en tiernos apostrofes los lloré ; y, con la 
vara del celo de mi nación, eliquidé lágrimas de la dureza y obsti- 
nación de pedernales. Ninguno de los primados se ofendió, con asistir 
Diputados y el Real Consejo á mis sermones, á templos de Mar 
á Mar, no por célebre orador, sino por asunto de la curiosidad y 
piedad de afectos... » 

> Estas y otras fidelidades de nuestro escritor las bautizó el 
Gobierno con nombre de trasgresiones y decretó su castigo, des- 
terrándole á Francia y señalando á Tarascón ó Montpellier como 
á lugar de su destierro, si bien no se lo notificaron hasta concluir 
su Cuaresma, en cuyo intermedio la Iltre. Diputación, la Real Au- 
diencia y los devotos obreros de la iglesia parroquial de S. Justo 
y Pastor que le habían asignado Predicador para la Cuaresma del 
año siguiente, 1643, intercedieron con elDuque Mr. de Argenson, 
Gobernador de Barcelona, por la revocación de dicho destierro, y 
excusóse con decir que tenía orden de Francia. 

» Tuvo aviso Su Majestad por el Conde-Duque de esta violen- 
cia, y mandó con especial correo al Marqués de la Hinojosa, su 
Gobernador en Cataluña, que residía en Tarragona, que procurase 
librar la perdona del Maestro Fr. Pedro y sacarle de Barcelona, 
donde estaba perseguido por fiel vasallo, aunque tuviera que aven- 
tui'ar mucho. Aplicáronse á su libertad todos los catalanes que 
tenían poder y conocían la sinrazón y, empeñándose el ardid y la 
buena fortuna, lo atajaron todo ; pues, sin costar más que el natu- 
ralmente inevitable recelo, salió de Barcelona en un coche, disimu- 
lándole unas señoras piadosas y nobles, haciéndose (como pondera 
él mismo con gi'acia y discreción en el libro ya citado) cada una 
Raquel de aquel ídolo español centra tanto Labán francés. Lejos 



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U8 MOL 

de las puertas de BarceloDa, camino de Martorell, le aguardaban 
en seis caballos briosos y leales seis paisanos esforzados y fieles, 
con los cuales llegó libre y seguro á Tarragona, á tiempo que en 
Barcelona el dicho embajador francés ajustaba los despachos de su 
destierro con carta de favorable recomendación para el Obispo de 
Montpellier. Verdaderamente nuestro religioso pareció idolo, pues 
todos le estimaron, hasta quien le apartaba de su país ; no por otra 
causa que porque no eclipsase sus pretensiones, informaba de sus 
méritos, para disponerle alivios. Halló muchos en el Gobernador 
Marqués de la Hinojosa, quien participó tan buen suceso al Católico 
Monarca, y Su Majestad le mandó se le enviara á Zaragoza, donde 
se enteró de toda la interioridad de los asuntos de Cataluña y más 
de Barcelona, donde parecía estar la causa de tan calamitosos efec- 
tos. De todo dio tan individual relación que, oyéndole Su Majestad 
hablar y discurrir con las mismas formalidades de militar, de po- 
lítico, de jurisperito, de matemático, de historiador y de humanis- 
ta que de teólogo y predicador en que fué consumado, le honró 
con mandarle asistiese todos los días en Consejo, cuando se ofrecían 
las expediciones y expedientes para la recuperación de Cataluña. 

> Predicó muchos sermones en Zaragoza con general aceptación 
de aquella ciudad siempre imperial y corte entonces. Algunos pre- 
dicó á Su Majestad, que le oyó con sumo agrado. 

> Orgullosos con el dominio los franceses, intimidados con la 
irresolución los catalanes, infaustos con los progresos los españoles, 
cada hora iba creciendo una más que desconfianza de ajustar las 
alteraciones de Cataluña; por lo cual mandó Su Majestad á Fr. 
Pedro Moliner á Tarragona, nombrándole Consultor inmediato del 
Gobernador de las armas de aquella Plaza. Favorecióle con cartas, 
honras, regalos, medios, conveniencias y seguridad para la jornada... 
Sirvió en Tarragona dicho oficio (y el de Ministro de nuestro con- 
vento), no sólo con el Gobernador que halló que era el ya dicho 
Marqués de la Hinojosa, sino con D. Francisco de Toralto y de 
Aragón, Duque de Toralto, Gobernador que fué de dicha Plaza, y 
siempre con innata fidelidad, como lo atestigua en el cap. XIII, 
pág. 133, de sus Presagios fatales del mando del francés en Ca- 
taluña el eruditísimo y nobilísimo D. Ramón Dalmau de Rocaberti, 
Doctor en Derecho, etc*; en los cuales ejercicios murió nuestro 



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MOL lié 

escritor de enfermedad natural en 1647, á los 70 años de edad 
poco más ó menos, siendo Ministro de dicho convento. Así lo refie- 
ren los religiosos ancianos que hoy [hacia fines del siglo XVIlj 
viven. 

» Añaden bs mismos que el P. Moliner imprimió aun má« de 
lo que hoy consta, especialmente un 

í. Memorial en defensa de la Inmunidad y Derechos Pon- 
tificios y Reales de la universidad de Lérida — contra cierta 
Visita extraordinaria que pretendían en aquella unos sujetos pode- 
rosos, por lo cual padeció sensibilísimamente mortificaciones y 
clausuras, y de todo salió con lucidísimo lauro. 

» En el libro Lágrimas, etc., pág. 8, menciona un libro inti- 
tulado: 

2. Eco de la aUeración de Cataluña — que fué contra el 
que había salido con el título de Proclamación de Cataluña, que 
no quiso aprobaí* nuestro religioso, habiéndosele remitido el Or* 
dinario. 

» En la pág. 11 de la misma obra menciona también una 

3. Apología ó invectiva — contra un Panegírico al Serení- 
simo rey de Francia Luis XíII, que con nombre de cierto Dr. Pé- 
rez se publicó eo Barcelona, y con sañoso estilo inundaba de inju- 
rias toda la monarquía de España. 

» Imprimió tambiéa un 

4. Tratado teológico y jurídico — contra la tenaz persuasión 
de un venerable Obispo francés, llamado Mgr. de la Marche, quien 
pretendía que en la Peroración de la misa Et fámulos tuos se 
nombi-ase al Sr. Rey Cristianísimo y no al Católico, el cual tra- 
tado empieza Prosit Deus, etc. 

» Referiremos ahora los que constan (1). 

5. Lágrimas del Jeremías catalán. — En Tarragona, año 
1643, en 4\ 

6. Acroama gratulatorium pro forlunatissima assumptione 
ad summum sacerdotium Beatissimi Patris nostri Innooentii X 
Pontificis Maximi. — Eu Tarragona, año de 1644, en fol. 

> En uno y otro faltan los nombres del impresor. 



(1) Conviene á saber, las obras que el P, Rodríguez tuvo entre sus manos- 



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120 MON 

» Ambas obras tratan de materias diametralmente opuestas, 
ésta de pláceme y aquélla de pésame; una de llanto, otra de gozo. 
En la primera recuerda el miserable estado de Cataluña y ciudad 
de Barcelona cuando la ambición de Francia con sus armas y su 
odio, y la resistencia de España con las suyas y su razón. En la se- 
gunda representa con doctrinas de todas ciencias y exhorta con 
ejemplares de todos siglos á la confianza en la exaltación de la 
Iglesia, con la elección de tan Santo Padre, de lo qual resultaría 
la paz del orbe y quieta tranquilidad de Cataluña. En las dos rayó 
tan alto su acierto, que ni en la de gozo halló más qué discurrir, 
ni en la de pena tuvo más qué llorar; y ésta pudo ser su muerte, 
pues como la conjeturaron los que pudieron saberla, el no poder 
llorar más fué el motivo de vivir menos, porque con la hostilidad 
fueron tan execrables los daños en punto de Religión, que, hacién- 
dole llorar hasta no poder más, le obligaron también á morir» dando 
la vida por su Ley, por su Rey y por su Patria. » 



MOLINER (Fr. José de Prado y) C, 
Véase Prado, 

MONROY (Fr, Alfonso) C. 

Fué este Padre natural de Lisboa y muy distinguido por la 
nobleza de sus progenitores. Su padre se llamaba Pedro Vaz de Si- 
queira de Monroy, Hidalgo Caballero de la Casa Real, y su madre 
Dña. Catalina de Torres. 

Tomó el hábito y profesó en el convento de Santarén por el 
mes de Septiembre de 1645. Fué insigne teólogo. Por el talento 
que manifestó para el pulpito, fué nombrado Predicador general de 
la Orden, y por la prudencia de que estaba dotado. Procurador ge- 
neral y Definidor de su provincia. Aplicóse con sumo cuidado al 
estudio de las ceremonias eclesiásticas, en que salió tan instruido, 
que era consultado en las mayores dudas tocantes á los divinos 
oficios. 



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MON 121 

Fué por muchos años Sacristán mayor de la iglesia del con- 
Tento de Lisboa, donde murió a 24 de Abril de 1701. 

Escribió: 

Ceremonial Eucarístico. — Lisboa, por Valentín da Costa Des- 
landes, 1706. en 8^ 

Esta obra la dejó su autor manuscrita, pero tuvo tanta acep* 
tación por parte de los que la leyeron, que D. Antonio Monteiro 
Paim. Inquisidor y Miembro del Consejo general del Santo Oñcio, 
mandó imprimirla. 

Dicho Padre tuvo otros dos hermanos en nuestra Orden, los 
PP. Jorge y Antonio, aquél de más, éste de menos edad, pero uno 
y otro de mucha religiosidad. 

— Barb. March., tom. 1*., pág. 46. — Manuel de Sta. Lucía 
Nobil Trin,, cap. 38. pág. 204. — Fr. Jerónimo de S. José, tom. 
2"., pág. 293. 



MONTILLA (Fr. Francisco de) C. 

Provincial de Andalucía. Floreció hacia el año 1588. 

Publicó: 

Libro de las Constituciones de la Orden, según el P. Figueras 
en el IndicuL auctor. puesto al principio de su Chranic. Ord., y, 
según Rodríguez-Reines, de los privilegios de la Orden. Impreso en 
Sevilla. 



MONZÓN (Fr. Valero) C. 

Hijo de la villa de Magallón, en Aragón, Maestro de la pro- 
vincia que lleva el mismo nombre, dos veces Proviocial de la mis- 
ma, Calificador del Santo Oficio y Examinador sinodal del awobis- 
pado de Zaragoza ya en 1655, cuya literatura también recomendó 
SQ obra intitulada: 

i. Virtudes del máximo Emperador Ferdinando IL — Za- 
ragoza, 1640, en 8^ 

2, De Annuntiatione Beatae Mariae Virginis tractatus. 



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l22 MOk 

— Nic. Ant., tom. 2/, pág. 321. — Fr. Francisco de Jesús 
María Catal, Script. Ord. Sanct. Trin. — Pellicer Cont. Cron. 
de sus obras, pág. 191. — Latassa, tom. 3^, pág. 292-93. 



MORALES (Fr. Pedro) C. 

Natural de Maella, provincia de Zaragoza, Maestro en Sagrada 
Teología, Catedrático de Filosofía en la universidad de Tari*agona 
y Ministro de algunos conventos y excelente predicador. 

Falleció en el convento de Monzón el 18 de Marzo de 1612 á 
1615 y no el año 1617, como escriben algunos autores (1). 

El P. Vicente Gómez, dominico, en las Fiestas de Valencia á 
la Beatificación de S. Luis Belírán, pág. 463, trae un sermón^ 
que el último día de dichas fiestas, en 7 de Septiembre de 1608, 
predicó el P. Morales en el convento de la Orden de Sto. Domingo 
de Valencia. En la pág. 462 de la misma obra hace de nuestro 
predicador el elogio siguiente: € En el fin de la solemnidad pi-e- 
dicó el M. R. P. Maestro Fr. Pedro Morales, de la Orden de la 
Santísima Trinidad y Ministro del convento de Murviedro, un ser- 
món tan docto, que sólo él pudiera hacer fiestas muy solemnes y 
sólo él pudo al justo dar gracias por parte del glorioso S. Luis 
Beltrán y de este convento á la ciudad y reino, al Virey Patriarca, 
titulados y pueblo y á las Sagradas Religiones por un millón de 
mercedes que en esta oración de tanta honra confesamos haber re- 
cibido. » 

— Los autores citados en la nota. — Además: P. Figueras, págs. 
250, 284 y 285. — Fr. Ignatius a S. Antonio Necrologium Or- 
dinis, pág. 68. 



(1) Eq los libros de Profesiones de la provincia religiosa de Aragón ^e 
encuentran dos PP. Maestros, llamados uno y otro Fr. Pedro Morales, pero 
ninguno de ellos fué Ministro de Murviedro, ó, por lo menos, no consta de 
los libros de Provincias. El primer P. Maestro Fr. Pedro Morales fué hijo 
de hábito y profesión del convento de Orihuela, donde profesó el ano 1580 en 
27 de Noviembre, siendo Ministro de dicho convento el R» P. Fr. Fraucisco 
de Victoria, como consta del libro de Profesiones del referido convento. El 



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MOR 12á 



MORCILLO DE AÜÑON (Excmo. é Ilmo. Sr. D. Fr, Diego) C. 

Nació en Villarrobledo, provincia de Albacete, de D. Alonso 
Morcillo Rubio y Dña. María del Mayano, nobles ambos (1), 
aunque de menos que mediana fortuna. Su linaje paterno venía de 
Burgos, y entre sus ascendientes se contaba uno de los conquista- 
dores de Alcaraz. 

Muy joven abrazó el estado religioso, tomando el hábito en 



otro fué hijo de hábito y profesión del convento de Valencia, donde profesó, 
siendo Ministro el M. R. P. Maestro Fr. Juan Martínez, el año 1586 en 6 de 
Septiembre, como consta del libro 1*. de Profesiones de dicho convento. Uno 
fué Ministro de Teruel y Procurador de la provincia-, otro fué Ministro de 
Játiva y de Barcelona. Uno de ellos fué Provincial elegido el afío 1627 y go- 
bernó la provincia con mucha paz y quietud. Fué estimado de todos por 
su buen celo y notable desinterés, pues en sus Visitas aliviaba los conventos 
de ga^stos, sin permitir otros que los forzosos para su persona y compañeros, 
limitando los dias y previniendo que le tratasen como un huésped ordinario 
ó como religioso particular, y por eso, en el libro 3°. de Provincia, pág. 150, 
se alaba lo bien y fielmente que gobernó. Este murió desde el año de 1630 
hasta el de 1633, porque este año se celebró Capitulo en Lérida dia 23 de 
Abril y, señalando los religiosos difuntos del antecedente trienio, dice: Va- 
lencia, N. M, B, P. Maestro Fr. Pedro Morales, Padre d$ Ftovincia, El otro 
murió desde el año 1612 hasta el 1615, porque en el Capitulo celebrado este 
año en Teruel día 16 de Mayo, pág. 1)1, en la memoria de los religiosos 
difuntos del trienio antecedente, el primero es : El P. Maestro Fr. Pedro Mo- 
rales. » Hasta aquí el P. Rodríguez en sus Apuntes para la Bibl. Trin. Aña-« 
dimos por nuestra parte que uno de estos dos Padres fué también fundador 
del convento de Liria en 1590 y en 1605 Rector del colegio de Zaragoza, 
como consta de la deposición que hizo dicho año en el Proceso en orden á 
la Beatificación del P. Fr. Francisco Davón, cuyo extracto poseemos. 

Como una Crónica escrita hacia el año 1669, pág. 156, y el P. Calvo en 
sus Prerrogativas, pág. 437, scfíalan la muerte de un tal P. Maestro Fr. Pe- 
dro Morales, « excelente predicador » el año 1617 ó cerca de él, creemos 
que es el mismo, cuya memoria se hace en el Capitulo citado del año 1615; 
y, como no se sabe que el otro P. Morales Provincial y á la vez Vicario 
general haya sido predicador, nos creemos autorizados á suponer que el P. 
Morales de quien habla el P. Vicente Gómez no fué éste sino el otro que 
murió antes. 

(1) £1 escudo heráldico de esta familia componíase de una luna, águila 
f estrella. 



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124 MOR 

Toledo. Pasó de allf á estudiar (como lo hizo lucida y aprovecha- 
damente) facultades mayores á Alcalá; y, concluidas éstas, la obe- 
diencia le trasladó al convento de Madrid, donde con tan buen pie 
entró, precedido de excelente fama; y tales créditos lograron desde 
luego su saber, su oratoria y sus virtudes que sucesivamente le 
nombraron, la Orden, Definidor de su provincia de Castilla; el rey 
Carlos II, su Predicador; el Cardenal Portocarreix), Examinador 
sinodal de su arzobispado; el Supremo de la Inquisición, su Califi- 
cador é Individuo de la Junta secreta, y el Nuncio de Su Santi- 
dad, su Teólogo. 

La vida que llevó cuando religioso fué muy ejemplar, austera, 
puntual en la asistencia al coro y demás actos de la comunidad y 
muy recogida, por manera que de ordinario se le encontraba en 
la celda, en el coro ó en la iglesia. Por repartir bien sus horas, 
madrugaba mucho y tenía una hora de oración antes de decir misa 
y oti-a en acción de gracias después de celebrar. Las veces que no 
ayunaba, era pobrísimo su desayuno, pues dícese que rara vez ó 
nunca tomó chocolate con que otros se desayunaban, y llegó á 
tanto su mortificación que se privó del uso del tabaco, no obstante 
de tener hecha la costumbre, lo cual «e asegura que es cosa muy 
dificultosa. Fué religioso que gustaba poco de visitas y mucho del 
retiro y desinterés. Tuvo predilección especial por el voto de po- 
breza, y dícese de él, que no sólo fué pobre en el claustro, sino 
que no sabía contar el dinero. Aun viviendo en el nuevo mundo 
con sus altas dignidades, nunca se olvidó de la santa pobreza. Escri- 
bió más de una vez á su comunidad de Toledo (1): <( Pidan á Dios 
me dé acierto y me conceda feliz muerte, y morir como deseo, 
como religioso muy pobre ». No sólo cuando religioso, sino tam- 
bién cuando Arzobispo y Virey, cosía y remendaba él mismo su 
pobre ropa, admirando sus domésticos tanta humildad y pobi*eza. 
Este su espíritu de pobreza consta también por una carta de la 
Santa Iglesia de la Plata (2), firmada en pleno Cabildo, enviada á 
Su Majestad y llena toda de elogios del grande Arzobispo, en la 



(1) Carta fechada á 2 de Noviembre de 1711 y en otras. 

(2) Pliego del Deán y Cabildo de la Santa Iglesia de la Plata dirigida á 
Su Majestad con fecha de 2) de Abril de 1718. 



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• » 



MOR 125 

que, después de h ber enumerado el Cabildo las grandes virtudes y 
tareas apostólicas de nuestro biografiado, concluye el elogio en los 
siguientes términos: (C Ck)n tan continuos trabajos ilegó á estar á 
los últimos nuestro muy reverendo Arzobispo; y, en tan grave en- 
iermedad, habiéndolo todos visitado, no sólo nos causó lástima lo 
penoso de su dolencia, sino el traje en que le vimos y su desdi- 
chadísima cama, dándonos á un tiempo ejemplo con su paciencia y 
desnudez, de que sus altos empleos nunca le han podido sacar ». 

Pero volvamos á tomar el hilo de nuestra narración. Hemos 
dicho va los altos cargos que confiaron al P. Morcillo en la villa 
de Madrid, pero no se desvaneció con tamaños honores, antes sir- 
vieron más que nada para poner á prueba su discreción suma, su 
prudencia y religiosidad, que cada día aumentaban la estimación y 
la simpatía de las gentes de la corte por un sujeto de tan rele- 
vantes prendas. 

Dicen sus biógrafos que, por huir precisamente de tan preclara 
fama de que estaba rodeado en la corte, aceptó la mitra de Nica- 
ragua, para U que fué presentado por Felipe V el afio 1701, y el 
mismo año tomó posesión de ella. No quiso poner el pie en esta su 
primera diócesis sin llevar consigo dos fervorosos Misioneros de la 
Compañía de Jesús, y fué tan graode su gozo al ver el fruto que 
sacaban, que en las cartas se da mil parabienes, é inmediatamente 
escribió al Rey para que hiciesen una casa nueva en León. Siendo 
Obispo de esta Iglesia, escribió una carta desde León (1), donde de- 
cía: « En cinco años (2) no ha habido descanso para mí. Guardé 
la Iglesia de Dios á costa de maldades y afrentas que contra mí 



(1) Guatemala y Abril 7 de 171)6. 

(2) De aquí resulta evidentemente que el P. Bonifacio Gams se equi- 
vocó afirmando que el P. Morcillo turnó posesión de su silla de Nicaragua 
el ano 17.M, pues si el misino Sr. Obispo, en carta fecbada en 7 de Abril 
de 17()6, escribe que llevaba cinco años en su diócesis, se posesionó de ella 
en 17ül, afío de su elección al obispado de Nicaragua, según el P. Rodrí- 
guez eu sus Apuntes para la Bibliot Trtn., á quien hemos de dar mas cré- 
dito como á exactísimo historiador de la Orden que al P. Gams, particular- 
mente en el presente caso, donde se trata de un suceso ocurrido precisa- 
monte en la época en que el P. Rodríguez recogía dichos Apuntes, pues 
murió en 1703. 



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126 MOR 

han cometido desafectos de la Iglesia Romana; pero de todo he sa- 
lido, y he puesto á las gentes en respeto y veneración ; la que de- 
ben tener todos y la que en adelante tendrán ». En la capital de 
esta su diócesis construyó un salón de hermosa fábrica para ,el 
Cabildo, que hasta entonces carecía de él; aumentó en 200 pesos 
la renta de cada canongía; enriqueció magníficamente muchos tem- 
plos y fundó misa en la Catedral á su devoto S. Lorenzo Justiniano 
y á nuestros Santos Patriarcas Juan de Mata y Félix de Valois, 
cuyo culto deseaba propagar. 

Luego fué promovido al obispado de La Paz, el año 1708 se- 
gún el citado P. Gams. Aquí se condujo con el mismo fervor que 
en Nicaragua en sus tareas apostólicas y escribió su Ilma.:« que 
allí también dejó altar á nuestros Patriarcas Santísimos, el prin- 
cipal de su Iglesia, poniéndoles un nuevo retablo y dotándoles sus 
fiestas, las que ha de celebrar el Cabildo » (1). Lo mismo hizo des- 
pués en los otros dos arzobispados. 

En las Charcas, & cuya sede arzobispal fué trasladado el afio 
1713 (2). reedificó una de las bóvedas de la Catedral, fundó dos 
capellanías perpetuas, hizo una capilla magnífica y realzó la majes- 
tad del culto con ostentosas alhajas. La conducta que observó en 
este arzobispado, nos lo dice la citada carta ó pliego que el Deán 
y Cabildo de la S. I- C. de la Plata envió á S. M. el 20 de Abril de 
1718. Apenas se vio en esta Sede Arzobispal, cuando no pudo su- 
frir su vigilancia la quietud. Salió al punto á visitar un arzobispado 
tan grande, dando consuelo á todos, quitando abusos, corrigiendo 
costumbres, con tan singular destreza, tanta prudencia y tanto arte, 
que lo hacía sin que ellos entendiesen el golpe; rebajando los de- 
rechos, como lo proclaman los Curas, y confirmando por sí innu- 
merables almas, sin recibir aun la cera que le ofrecían voluntarios, 
porque ésta quedaba toda en pobres parroquias y conventos. 

La carta ó pliego de la Real Audiencia de la Plata dirigido 



(1) Carta de su lima, á nuestro limo. Sr. MuBoz: Paz y Junio 7 de 1713. 

(2) El P. Gams afirma que esta traslación se hizo en I71i, pero no puede 
ser, porque aun el ano 1713 residía en La Paz como consta de la carta do 
su lima, poco ha citada, y no en La Plata sede de las Charcas, á la cual el 
P. Domingo López, escribiendo sus Noticias hÍ8tóric(i$ ei^ 1713, pág. 587, le 
supone ja promovido, 



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MOR 127 

á S. M. el 22 de Abril de 1718, dice h su vez que: « su celo, doc- 
trina y ejemplo se llevaba el cuidado. En las Cuaresmas instruye 
y predica con grande fruto. Pasma su sabiduría, su doctrina, ma- 
durez y ejemplo. Le hace amable su genio por lo cortés y apacible. 
Su grande virtud y letras hacen que todos le respeten. Su ente- 
reza con justicia también sabe hacerle temido; y, al fin, por todas 
sus prendas es de todos idolatrado ». 

Visitó segunda vez su archidiócesis con admirable celo, predi- 
cando con fervor la divina palabra y desterrando las tinieblas de 
la ignorancia en puntos religiosos. Quisiera catequizar por sí mismo 
todo el mundo, pero no era posible. Para dar algún desahogo á 
este su ardiente celo, fundó una Obra Pía ó Memoria en el ctm- 
vento de los PP. Trinitarios Calzados de Toledo con el objeto de 
que en él se dieran seis hábitos á los pretendientes de Inglaterra, 
Escocia é Irlanda, algunos de los cuales pasaron luego á la gt*an 
Bretaña para dedicarse á la conversión de los protestantes y fun- 
dar, á ser posible, conventos de la Orden, conforme al fin que su 
Jlma. se había propuesto. Regaló al mismo convento de Toledo un 
brazo de Santa Rosa de Lima, para que fuera extendiéndose su 
culto; y trabajó lo indecible para conseguir la beatificación del en- 
tonces venerable Simón de Rojas. 

En atención á sus méritos, el año 1724 fué trasladado á la 
Sede ai*zobispal de Lima (1), adonde, según el P. Gams, entró el 
día 18 de Diciembre de 1725. 



(I) Algunos aRos antes ocupó dígnísimamente esta silla el Excmo. é 
limo. Sr. D. Fr. Juan de Almoguera, de quien en el primer tomo de la pre- 
sente obra hicimos mérito. El P. López en la citada obra y pág., hablando 
del mismo, dice: « Fué después Obispo de Arequipa y murió Arzobispo de 
Lima con singulares testimonios de Santo. El limo. Sr. D. Fr. Diego Mor- 
cillo Rubio y Aufíón, hijo de mi provincia de Castilla, Obispo de Nicaragua 
y Costa-Rica y luego Obispo de la Paz y, al precíente, dignísimo Arzobispo 
de la ciudad de la Plata..., cuando pasó desde Nicaragua á la Paz, .solicitó 
y logró ver el venerable cuerpo de nuestro limo. Arzobispo y Virey también 
de Lima, Almoguera ; y en las cartas que escribió después á Espafía dicho 
Si*, religioso nuestro, Arzubíspo de la Plata, afirma y depone que el vene 
rabie cuerpo del Sr. Arzobispo Almoguera, sobro estar incorrupto y tra- 
table, tiene aun tan resplandecientes y hermosos los ojos y tan fres<«i aun 
la lengua, como si estuviera vivo.» 



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128 MOR 

El año 1716, siendo Arzobispo de la Plata ó de las Charcas, fué 
por vez primera nombrado Virey del Perú y á este cargo alude el 
citado pliego del Cabildo de las Charcas, cuando escribe: « 0)n- 
templó el reino lo falto que se hallaba de su pei'sona; y miró en 
él remediada la necesidad que padecía. Por eso tuTO su entrada con 
singular aclamación. Charcas, Lima, el reino todo resonaba en gozo 
y placer, conociendo que el gobierno y aumento del Erario regio 
pendían del buen consejo de este santo Prelado ; como vieron claro 
luego en el tiempo que gobernó, y continuándole en ello, V. Maj. 
conocerá. » 

El pliego citado de la Real Audiencia de Charcas dice á su 
vez: « Pasó á mandar estos reinos Virey y Capitán General; y en 
este empleo que obtuvo mientras Santo-Bono venía, satisfizo entera- 
mente vuestra Real confianza, y en parte desahogó aquella ternura 
sin igual, lealtad singularísima, con que mii^a y ama á su Rey, 
atendiendo sin quietud á sus mayores intereses, de que allá tiene 
ya dados testimonios irrefragables. » 

El año 1720 tuvo segunda vez el nombramiento de Virey, de- 
bido á la destreza y acierto con que sabía manejar así el bastón 
como el cayado. Se unían en él el celo, el desinterés y la justicia. 
Así logró su recta administración subir las rentas de modo, que 
sola la del azogue de Guancavelica aumentó en 45,000 pesos, y en 
100,000 el asiento del cacao. Quitó á favor del Erario los impor- 
tunos libramientos; y, aunque la sequedad y la peste mermaron 
en millón y medio la renta, en otra tanta aumentó el consumo de 
aquellas arcas. En un año en que, por surcar aquellos mares del 
Sur un gran número de embarcaciones francesas contrabandistas, 
temió el gobierno central que no llegaría á cuatro millones de plata 
el comercio de sus buques mercantiles, casi pasó de trece. La causa 
del temor era verdadera, porque llegó al gobierno la noticia de 
que los galeones de Francia estaban cerca de Panamá, y pareció 
cosa imposible mandar allá á tiempo la flota para rechazarla á la 
de Francia; pero el Excmo. Morcillo no decayó de ánimo; reunió y 
pertrechó como mejor pudo su flota y la dirigió conti-a la francesa, 
persiguiéndola y obligándola á fugarse. 

Puso también grande empeño en libertar aquellos mares de 
las 'nsolentes correrlas del corsario inglés Cleperton ; y, si no lo con- 



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MOR 129 

siguió del todo, logró al menos levantar el espíritu amilanado del 
país, asegurándolo contra los principales riesgos. De su propia cuenta 
restauró á este fin la Capitana y la Almiranta, gastando 250,000 
p^os. La Historia del Perú de Jorge y UUoa, da cuenta, además 
de los socorros de gente y de dinero con que contribuyó á la re- 
presión de los indios araucanos. Renovó la artillería en Estacadas, 
Cureñas, en el Puerto de Callao, en el puente Pilcomayo, la que 
restauró de manera que pudiera llamarse nueva; y apix)ntó dos- 
cientos caballos para la defensa de Lima, todo sin que al Rey cos- 
tara un céntimo ; y, finalmente, aumentó la R. Hacienda en 274,440 
pesos anuales. 

Su liberalidad fué extraordinaria, la generosidad el rasgo más 
saliente de su simpático carácter. A Felipe V, á quien amaba con 
paternal afecto, le socorrió tantas veces y con tal exceso en las 
necesidades casi extremas que experimentó su Corona por causa de 
la obstinada guerra de sucesión, que la escrupulosa conciencia del 
Monarca se alarmó, recelando si en su obsequio el adicto Prelado 
defraudaría á los pobres de su grey. Pero este temor queda desva- 
necido por carta de su EAelencia, escrita en 2 de Mayo de 1713 
y dirigida desde la Paz al limo. Muñoz, también trinitario, en la 
que se lee lo siguiente : « Hoy envío esta remesa á nuestro aman- 
tísimo Rey; la que hube de manuales, de regalos y otros ingresos; 
mas, sin tocar en la congrua, ni un ochavo, porque ésta toda va á 
pobres de este arzobispado y fuera de él ; pues claman de todas 
partes, y á todos les procuro ayudar ; dándome Dios tantos bienes, 
que me confunde su abundancia, sin que paguen los derechos que 
pagaban antes los Curas. » Confirma esto mismo el citado Cabildo 
de Charcas en las siguientes palabras : « A sus sucesores les ha 
dejado que imitar, y á nosotros confundidos su despego y desinterés; 
pues da á V. Maj. lo que adquirió con su trabajo, y á sus pobres 
lo demás, ya de rentas y ya de frutos ». 

Respecto á las muchas limosnas que hacía nuestro Arzobispo, 
añade el citado pliego del referido Cabildo : « Apenas volvió á las 
Charcas, después de gozar su vireinato, cuando dio aquí de limosna 
más de 80,000 pesos, sin que gasto de mil leguas le entibiase la 
caridad. Además de esto ha dotado nobles doncellas. A conventos 
v otros pobres ha dado infinitas limosnas, siendo incesante el ardor 

9 



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130 MOR 

con que á todos quiero socorrer ; y admirándonos á todos el que 
tenga tanto que dar. » El pliego de la citada R. Audiencia dice á 
su vez : < Las limosnas que hace públicas son frecuentes y no po- 
cas las ocultas que, aunque no quiera, se descubren. Ahora acaba 
de dar 40,000 pesos á su Iglesia. A algunas niñas muy nobles les 
ha dotado para monjas. Ha socorrido á muchísimos en sus enfer- 
medades y atrasos; por lo que este arzobispado le mira como Pa- 
dre amoroso ». El Real convento de Toledo, el colegio de Alcalá 
y muchas casas religiosas de la provincia trinitaria de Castilla 
dejaron de ser pobres con sus abundantes limosnas A la capilla de 
S. Francisco de Regis, del noviciado de los Jesuítas en Madrid, 
envió una magnífica lámpara, que hacía par con otra regalada por 
Felipe V. En Roma fundó y dotó un suntuoso colegio de su pro- 
vincia religiosa de Castilla para Facultades mayores, que se inau- 
guró el año 1748 (l)Dejó, además, una cuantiosa porción de miles 
de pesos para los gastos de la Beatificación del entonces Ven. Fr, 
Simón de Rojas. 

Concluiremos esta biografía con las palabras del Sr. Baquero 
en su obra Hijos ilustres citada por D. 'Joaquín Roa y Erostarbe 
en su Crónica de la provincia de Albacete, tom. 2.® cap. 7.': « De 
sus liberalidades tocóle también su parte (como no podía menos) 
á su villa natal. A sus expensas se hizo el hermoso retablo de 
S. Blas, adornado de preciosas estatuas; en S. Sebastián, se cons- 
truyó de fuerte fábrica la capilla mayor, y con sus frecuentes do- 
nativos quedó esta iglesia (donde había sido bautizado) muy rica 
de vasos y ornamentos sagrados de subido precio. A la ermita de 
N.* Sra. de la Caridad envió una lámpara de peso de siete arrobas, 
dos grandes arañas de plata, un trono para la imagen, del mismo 
metal, y un servicio completo de altar, de plata y oro, amén de 
otras alhajas. Suya fué asimismo la fundación del convento de Car- 
melitas Descalzas, á la cual destinó 22,000 pesos. 



(1) Por fallecimiciíto del último Geneial de PP. Ti-initurios Calzados, 
sucedido en Roma el 28 de Eiinro de 1804, diclio precioso colegio pa^ó en 
poder de los PP. Dominicos. En el aniereí'eciorio, llamado entre nosotros 
de profundia, se Ijalla todavía un retrato del Excmo. Sr. Morcillo, y bajo ^\ 
una lápida de mármol; incrustada en el muro, que dice así : 



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MOR 131 

» Un docto teólogo y elocuente orador (dice el P. La Caba- 
llería) se propuso en unos apuntamientos, ajustarle las cuentas al 
V. Fr. Diego de las reatas que disfrutó en sus cuatro sillas y en 
sus dos vii^inatos, por cargo y data, y no halló medio de reducir 
á sus márgenes naturales la segunda. Porque las partidas indicadas 
son solamente las gruesas, y no todas; á ellas hay que afiadir luego, 
y es lo más. el continuo chorreo de limosnas que por doquiera 
caía de sus manos: para los hospitales, para dotes de doncellas me- 



ExCELLENTlSS. AG ReVERENDISS. D. D. Fr. DlDAGO 

MoRzíLLO Rubio Auñon 
Ex 
Ordinb SS. TRINITATIS Redempt. Captiv. 
In Castellana Provincia Professo 
Primüm Nicaraguae mox Pacis Episcopo 

HlNC PUTENSl DEMUM LlMANO ArCHIBPISCOPO 

Catholicae Majestatis a Consiliis 

LlMANAE DITIONIS ET UNIVERSI PeRUIAE ReGNI 

Semel atqce iterum 
Proregi ET Generali copiarum Duci 

MaGNIS VIRTUTIBUS CLARO 

Libera LÍTATE glarissimo 

QUA 

Ferme innumerabilium opb largitionum 
Per Europam Americam Africam 

DiFFUSA 

Divos Regbm Ordinem Rempublicam 
Patriam 
íEgrotantes Captivos Orthodoxos Britannos 
Ac Pacperes universos complexus est 

QUOD 

Erga Parentem Ordinem Matrem Provinciam 

SuosQUK Fratrf^ 

Eximia pibtate amore renepigentia pergitus 

Reciab hüig Comprovincialiüm goloniae 

EiusQUE erectioni ac dotationi 

Ex integro atque donatione omnino gratuita 

munificentissime phospexerit 

hog perenne grati animl sul monumentum 

Primi hüiuscb Domus Patres 

POSUBRB 

Anno Dni MDCCXLVIIL 



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132 M O R 

nesterosas, para sus antiguos hermanos de Religión, pai'a los po- 
bres vergonzantes... 

» Pues quien tan espléndida piedad usaba para con todo el 
mundo, para sí rayaba en miserable, de puro modesto y humilde 
á lo cristiano, según refieren sus biógrafos. Su mesa nunca fué 
más ostentosa que la de su antiguo convento; su vestido nunca otro 
que el pobre hábito de la Trinidad, y él mismo se lo remendaba, 
como si le faltase un real de plata para pigar hechuras; su cama, 
desdichadísima la llamó el Cabildo de la Plata en carta escrita á 
Felipe V (1718). > 

> Así alcanzó la venerable ancianidad de noventa aüos. Murió 
universalmente llorado el 12 de Mayo de 1730, y fué enterrado 
en el panteón de los Vi rey es. 

» Cuando su sobrino, el limo. Sr. D. Pedro Morcillo Rubio, 
ascendió, pocos años después, desde la silla episcopal de Panamá á 
la de Cuzco, hizo labrarle en la capilla de la Concepción de la 
Metropolitana de Lima una magnífica sepultura, y en ella reposan 
desde 1743 los restos mortales de este varón insigne ». 

El P. Fr. Lorenzo Reines en la dedicatoria de la vida del Bto. Mi- 
guel de los Santos, pág. 31, escribe que el cuerpo de este Excmo. Sr. 
Arzobispo, después de muchos años de sepultado, se halló incorrupto. 
He aquí todo lo que este autor dice de nuestro Arzobispo: « No 
podemos pasar en silencio aquel queridísimo Hijo nuestro, el limo, 
y Excmo. Sr, D. Fr. Diego Morcillo Rubio de A uñón. Obispo de 
las Iglesias de Nicaragua y de la Paz, Arzobispo de las Metropoli- 
tanas de la Plata y de Lima y dos veces Virey, Gobernador y Ca- 
pitán general de los reinos del Perú, que consagró los vivos ar- 
dores de su pecho a los cultos de vuestro Inmaculado Misterio (1) 
y en la Iglesia Catedral de la Paz dispuso se hiciera un día de la 
octava de vuestra Concepción por cuenta y gasto de* los Sres. 
Obispos de aquella santa Iglesia, para que estuviese cumplida la 
celebridad de vuestra fiesta, que antes de su gobierno no se hacía. 
En pi*emio de tan fervorosos cultos á vuestra original incorrupción, 
os llevasteis su alma al reino de la Gloria el año 1730, v libras- 



(l) Dicha vida está dedicada á la Iiimacularla Cuiiccpcióii do M'ni i .S.uh 
tisima. 



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MOR 133 

teis su cuerpo difunto de toda corrupción; porque el año 1743 fué 
hallado su cuerpo con sus pontificales ornamentos tan entero, como 
si poco antes hubiera sido sepultado; y fué trasladado del panteón 
de los Sres. Arzobispos á la capilla de la Pma. Concepción de la 
santa Iglesia de Lima á un elevado y suntuoso sepulcro, á devo- 
ción y expensas del Sr. D. Pedro Morcillo Rubio de Auñón, Ca- 
ballero del Orden de S. Juan, Obispo que fué de Drazen, Auxiliar 
de Lima, y después de la Iglesia de Panamá y, finalmente, de la 
Catedral del Cuzco; en cuya gloriosa traslación predicó de sus ex- 
celentes virtudes y de las glorias de vuestra Concepción el Rmo. 
P. Maestro Fr. Alonso del Río Salazar y Figueroa, Calificador del 
Santo Oficio, Doctor y Catedrático de Prima en la Real universi- 
dad de S. Marcos, Examinador sinodal del arzobispado de Lima y 
ex-Provincial de la provincia de S. Juan Bautista, de la ínclita Re- 
ligión de Predicadores (1). ♦ 
Escribió : 

1. Clamores de la obligación, deudas del reconocimiento, 
efectos de amor y gratitud, parentación [sic] dolorosa, honras 
qxte hizo á su difunto Padre y amndo Hijo el Rmo. P. M, Fr. 
Manuel de Guerra y Ribera, Doctor y Catedrático de la univer- 
sidad de Salamanca, Predicador de Su Majestad, Examinador 
sinodal del arzobispado de Toledo, Teólogo y Examinador de la 
Nunciatura, Padre de Provincia en la de Castilla, León y Na- 
varra, su gravísimo y Real conréenlo de la SS. Trinidad de Ma- 
drid. — En Madrid, 1692. en 4.^ 

2. Sermón de Sto. Toribio de Mogrovejo, Arzobispo de Li- 
ma. — Impreso en la misma ciudad, el año 1730. 

Lo predicó pdco antes de su fallecimiento, ocupando dos horas 
el pulpito con una voz enterísima, lo cual es de admirar en un 
anciano decrépito. 

— Los autores citados. — El Excmo. e limo, Sr. D. Fr. José 
Moreno Curiel Oración fúnebre en las honras que el comjento de 
la corte dedicó á la digna ^nemoria del limo. Ü. Fr. Diego 
Morcillo (1731). — Guzmán y Vega en las honras de la trasla- 



(1) La historia de esta traslación y su sennán se guardan en este convento 
del Santo Espíritu. Nota del P. Reines. 



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134 MOR 

ción del cuerpo del mismo Excmo. Sr. Arzobispo á nueva sepul- 
tura. — Rodríguez-Reines. 



MORENO (Fr. José) C. 

Natural de la villa de Arévalo, provincia de Avila, Maestro 
en Sagrada Teología, Ministro del convento de Valladolid, dos ve- 
ces del de Madrid, Definidor y Visitador de su provincia de Cas- 
tilla y Calificador de la Suprema y General Inquisición. 

Escribió : 

Sermón en la célebre publicación del edicto que hizo el Sa- 
cro, Supremo y Real Consejo de la Sania y General Inquisición 
en el Real convento de la Saníisiyna Trinidad, Redención de 
Cautivos, de Madrid, Domingo <?." de Cuaresma^ fiesta del Ángel 
Custodio. — En Madrid, en 4." 

— Rodinguez-Reinós. 



MORENO (Fr. José) C. 

Religioso de distinguidas prendas, natural de Zaragoza, Maestro 
en Sagrada Teología por la provincia de Aragón y Doctor en la 
misma facultad por la universidad de la referida ciudad. Ministro 
del convento de Teruel, Definidor de su provincia y Examinador 
sinodal del arzobispado de Zaragoza. 

Mucho podía prometerse la Orden de sus grandes talentos y 
laboriosa aplicación, como se experimentó en sus honrosos desem- 
peños en cátedra, pulpito y consultas, pero la desapiadada Parca 
se apresuró á cortar el hilo de su preciosa vida y frustrar las 
espei^anzas de la Religión el 2 de Noviembre de 1698 y á los 52 años 
de edad, en el convento de S. Lamberlo de Zaragoza. 

Compuso: 

1. El niño gigante. lYodigtosa vida, singular martirio, pre. 
ciosa muerte y repetidas y estupendas maravillas del mártir 
grande de Capadocia S. Mamante ó Mames, Su autor el R. P. 



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MOR 135 

Fr Dala á la estampa el Licenciado Francisco Dionisio Dor- 

mer, Racionero de la Sania Iglesia Catedral de Huesca, Y la 
consagra al muy reverendo é ilustre Capitulo de la parroquial 
insigne de Sta. María Magdalena de la Imperial ciudad de Za- 
ragoza. — En Zaragoza, por los herederos de Diego Dormer, 1694, 
en 4.*, de 286 págs., 40 prels. y 9 de índice al fin. 

2. Tractatus moralis, titules pro promovendis ad ecclesia- 
sticos Ordines expendens iuxta novissimam Constitutionem SS. 
D. N. Innoceniii XII, quae incipit: « Speculaíores Domus Israel >, 
pridie Nonas Novembris expedilam. — En Valencia, por Vicente 
Cabrera, 1698, en 4.® — Seg. edic. En Roma, en la impi^enta de 
Antonio de Rubeis, 1699, en 4.* 

En el prólogo de esta obra prometió el autor otras, morales 
y predicables, que estaba disponiendo para la imprenta : « Opúsculo 
isto — dice — fruere, interim alia, tum moralia, tum pro concioni- 
bu5 apta, praefulcio ac in ordine colloco ». Pero la muerte no le 
dejó á cumplir lo prometido. 

Parecen deudos cercanos de este escritor — escribe Latassa — 
el P. Fr. Pedro Moreno, Maestro trinitario y Catedrático de Filo- 
sofía de la universidad de Zaragoza en 1613, que fué predicador 
de conocido celo, y el Presentado Fr. Juan, de quien luego trata- 
remos. 

— Rodríguez-Reinos. — Latassa, tom. 4.^*, págs. 106-7. 



MORENO (Fr. Juan) C. 



Créese que fué aragonés. 

Consiguió el título de Presentado en la Orden y fué Rector 
del colegio trinitario de Zaragoza en 1638. 

Imprimió: 

Sermón de la Santísima Trinidad — que predicó en el citado 
colegio en su festividad, — En Zarago/a. por Antonio Antillón Cor- 
tes, 1638, en 4.' 

— Latassa* en el lugar citado. 



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136 MOR 



MORENO (Fr, Juan. C. 

Parece que fué diverso del anterior, porque le cita nuestro 
historiador de Andalucía Fr. Fernando Torquemada, en ia pág 17 
vuelta, quien se ocupó muy poco de la provincia de Aragón, amén 
de que el sermón del P. Moreno, de quien tratamos, se imprimió 
en Jaén. 

Escribió : 

Sermón de la Asunción, — En Jaén, 1649; en 4.' 

— P. Al va Milüia, pág. 803. — P. Marracci Appendix Biblioth. 
Marian.^ pág. 67. — Rodríguez-Reines. 



MORENO CüRiEL (Excmo. é Ilmo. Sr. D, Fr. José) C. 

Hijo de hábito y profesión del convento, situado en la villa de 
Dos Barrios, en la provincia religiosa de Castilla, León y Navarra, 
y en lo civil de Toledo; pero hasta la fecha no hemos podido des- 
cubrir el lugar do su nacimiento. 

Fué por algunos años Vicario de las Trinitarias del convento 
del Toboso, Ministro del Real convento de Burgos y varios trie- 
nios del de Cuenca, cuyos hermosos claustros é iglesia se hizo y 
perfeccionó en su tiempo, Cronista general de la Orden nombrado 
en el Capítulo del año 1730, en el que, según el P. Maestro Fr. 
Agustín Sánchez, aun no había terminado el cargo de Lector de 
Teología y tenía poco más de 30 años. Secretario de la referida 
provincia de Castilla, Lector de Teología, como hemos indicado, 
en el convento de Madrid y, últimamente. Arzobispo de la Isla de 
Santo Domingo, dignidad á la que fué presentado en 1753 por el 
rey católico Fernando VI, por no haberla aceptado el limo. Sr, D. 
Fr. Fabián Rodríguez, también trinitario. 

El limo. Sr. Curie!, doct ) y celosísimo religioso, por la singular 
devoción que tenía á la Virgen Santísima, visitó varias veces el san- 
tuario de Nuestra Señora de Tejeda en los muchos años que, como sub- 
dito y Ministro, vivió en el convento de Cuenca, y pasaba en él muchas 



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MOR 137 

temporadas, empleado eo recrear su noble y fervoroso espíritu con 
los ejercicios de religión y piedad que practicaba en obsequio de la 
Virgen Santísima á la sombra de su milagrosa Imagen. Consta que 
tres años antes que le hiciesen Arzobispo, estuvo en dicho santua- 
rio tan de asiento, que ordenó por sí mismo la librería del con- 
vento, formando el índice de todos sus libros y papeles, y escri- 
biéndolo de su propio puño y letra. 

Su notable erudición y cu tura se dejó ver, así en el pulpito 
como en los libros que escribió. 

Tan relevantes prendas le merecieron el citado arzobispado de 
Sto. Domingo, á cuya sede fué promovido en 28 de Mayo de 1753; 
y, después de haber gobernado su grey con la mayor solicitud, fa- 
lleció, pasando Pastoral Visita, en 25 de Noviembre de 1755. 

Escribió : 

1. Fama postuma, amorosas exequias, oración fúnebre en 
las honras que el gravísimo convento del Orden de la Santísima 
Trinidad de Redentores Calzados de esta corte, dedicó á la dig- 
na memoria del Excmo. é limo, Sr. D, Fr. Diego Morcillo 
Rubio Auñón, Obispo que fué de Nicaragua y de la Paz, Ar- 
zobispo de las Charcas y de Lima, Virey dos veces y Capitán 
General de los reinos del Perú, del Consejo de su Majestad, etc, 
de dicho Orden, el día eres de Diciembre del año MDCCKXX, 
como la dijo el R. P. Fr.„. Lector de corte y Cronista general 
de la Religión. Sácala á luz el R, P, Fr. Juan Antonio Barreda, 
especialtsimo afecto y compañero que fué del excelentísimo di- 
funto; y la que rendidamente consagra esta promncia á la S, R. 
Maj. de la Reina Nuestra Señora. — En Madrid, en la imprenta 
de José Gunzález, 1731, en 4.^ de 30 págs. de texto y 20 de prels. 

2. Constituciones de las Religiosas del Orden de la Santí- 
sima Trinidad de Calzados. — Impresas. 

Estas Constituciones las escribió y las enriqueció con notas tan 
difusas, que más parecen una obra de Moral y Derecho Canónico, 
(donde se contiene la resolución de los principales casos que tocan 
al gobierno de las citadas religiosas) que una mera colección de 
sus Leyes. 

3. Constitutiones Ordinis Calceatorum SS. Trinitatis, Red- 
emptionis Captivorum, — Impresas. 



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138 MOR 

Toda la provincia de Castilla conñó á su lima, en la corta 
edad de algo más que 30 años la impresión de estas Constitucio- 
nes, con las notas, prólogo y demás adiciones de nuestro autor; 
obra que, como con razón dice el citado P. Maestro Sánchez, si 
bien es de reducido volumen, tiene suma importancia por ser libro 
de leyes, y, por lo tanto, un encargo digno de que se confiai-a á 
una Comisión, compuesta de los PP. más graves y eruditos de toda 
la provincia. 

4. Biblioteca de Escritores Trinitarios de Inglaterra, Esco- 
cia é Irlanda, y de sus Obispos. — M. S. 

No hemos visto esta obra, pero la juzgamos de escaso interés, 
pues no se valió para escribirla sino de los M. SS. del P. Figue- 
ras y del P. Fr. Domingo López. Véanse las Prerrogativas del P. 
Calvo, pról., págs. XXIV y XXVI. 

5. Jardín de flores de la gracia. Vida de la venerable i).« An- 
tonia Jacinta de Navarra y de la Cueva, Abadesa del Real mo- 
nasterio de las Huelgas, sacada de los cuadernos que dejó ella 
misma escritos, ahora nuevamente impresa, concordada y aña-- 
dida, con un prólogo historial, el libro séptiino y otras muchas 
parles del tomo, por el R. P. Fr.... — En Burgos, por Atanasio 
Figueroa, 1736, en fol. 

Obra celebrada entre los eruditos de España, y oportunamente 
utilizada por el Rmo. P. Flórez en el tom. 27 de su España Sa- 
grada. 

6. Otros papeles referentes á la historia de la Orden y á 
otras materias útiles los llevó consigo ; pero nada se pudo recoger 
por la temprana muerte de su lima, y también de su compañero, 
religioso trinitario de dicha provincia de Castilla, que falleció ocho 
d(as después de nuestro autor. 

— Rodríguez-Reines. — Fr. Silvestre Calvo, pág. 532 y 533. — 
Flórez España sagrada, tom. 27, pág. 579. — Muñoz, pág. 61. — 
Fr. Antonio Bermejo Historia de N."^ iS.** de Tejeda, i^kgs. 521, 
522 y 533. — D. Antonio de Alcedo Dicción. Geográf. Histór, de 
las Indias Occidentales, lotr. D. nú;n. 24, entre lod Aiv*obispos de 
la Catedral de Sto. Domingo. ' 



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MOR 139 



MORENO MORALES (Fr. Antonio) C. 

Nació en la villa de Budio, en la Alcarria, provincia de Si- 
güenza, en 13 de Noviembre de 1713. 

Recibió el hábito en el convento de Madrid el año 1713. 

Cursó la Filosofía en Valladolid y la Sagrada Teología en el 
colegio de Alcalá, donde defendió Actos, como también en Toledo. 
Después fué tres años Maestro de Estudiantes eu el convento de 
Logroño, á continuación Lector de Filosofía en el de Burgos por 
otros tres años y luego por otros tantos Lector de Teología en el 
de Alcalá. En el Capítulo celebrado en 8 de Marzo de 1751 se le 
Confirió el mismo caigo para el colegio de su provincia de Castilla 
en Roma, adonde llegó el día 2 de Noviembre, llevaado consigo, 
además de dicho cargo, el nombramiento de Visitador. Andando el 
tiempo, fué elegido Ministro de este colegio, sieudo el primero que 
tuvo el nombramiento de tal. Desempeñó también el cargo de Pro- 
curador general de la Religión y de su provincia en dicha ciudad 
de Roma. 

Siendo Postulador en la Causa del Ven. P. Fr. Simón de Ro- 
jas, hizo tantas diligencias y dio tantos pasos para conseguir su 
Beatificación que la logró, aun antes de lo que se esperaba, á 19 
de Marzo de 1766. En agradecimiento de tan inestimable beneficio 
como hauía recibido la Urden y particularmente la provincia de 
Castilla, ésta le nombró en Mayo del mismo año Ministro de su 
más insigne y principal convento de Madrid. 

Además, viviendo en Roma, fué Procurador de los PP. Hipó- 
litos y Postulador en la Causa de Beatificación del Ven. D. Juan 
de Ruiz, empleo en que le sucedió el R. P. Fr. Antonio Fernández 
de Quevedo, de quien tratamos en el tumo primero de esta obra. 

Finalmente, fué Definidor general y Administrador de ios Hos- 
pitales de Argel y Túnez. 

Falleció en el convento de Madrid el día 16 de Agosto de 1783. 

Tradujo del italiano: 

La Filoso/ ia moi^ul declarada y propuesta á la juventud 
por Luis Antonio Muralori^ Bibliotecario del ¿>eremsmio iSeiior 



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140 MOR 

Duque de Módena, etc. Traducida del Toscano por el AI. R. P. 

Fr Teólogo de la Real Junta de la Inmaculada Concepción, 

Añúdense las advertencias morales de Monseñor César Spe- 
ziano. Obispo de Cremona. — En Madrid, por D. Joaquín Ibarra, 
impresor de Cámara de S. M., 1780, en 8^ — Tomo V., de 
XXXVUI - 375 págs. Tomo 2",, de 380 págs. 

— Libro M. S. del convento de la Trinidad do via Condutti 
(Roma), en que se trata de los religiosos que en alguna temporada 
vivieron en él. 

MOURA (Fr. Marcos de) C. 

Nació en la villa de Franca de Xira, poco distante de Lisboa, 
de padres humildes sí, pero temerosos de Dios, llamados Alfonso 
Annes y María de Moura. 

Recibió el hábito en dicha ciudad de Lisboa por los afios de 
1571, y llegó á ser religioso vii'tuoso. 

Estudió la Filosofía en Santarén y la Teología en Coimbra, 
en cuya facultad fué condecorado con el grado de Presentado por 
la Orden. Leyó la Filosofía á sus hermanos de hábito, y, dotado 
su entendimiento con grandes conocimientos adquiridos en la ense 
ñanza, salió gran predicador; por manera que mereció, entre tan- 
tos oradores como había, ser elegido para Comisario de la Santa 
Cruzada, concedida en aquella sazón por Gregorio XíII para faci- 
litar el rescate de los cautivos que, de resultas de la desgraciada 
batalla presentada por el príncipe D. Sebastián en el término de 
Alcazarquibir ó, como otros escriben, en Alcacere Quebir, en África, 
cayeron en poder de moros. En dicho cargo fué compañero del P. 
Fr. Atanasio Sánchez, también trinitario. Predicador de lo reina 
Dña. Catalina. 

Desempeñó en la Religión los cargos de Definidor, Visitador y 
de Ministro de los conventos de Cintra y Santarén por los años de 1600. 

Con el objeto de defender la validez de un Capítulo, en que 
él lambién había salido elegido para un ministerio, emprendió el 
viaje de Madrid y otras muchas cosas, que no le sirvieron más 
que para apurar hasta las últimas heces el cáliz de la amargui^a. 

Falleció en el convento de Lisboa el año 161 1, á los 55 de su edad. 



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MOY 141 

Escribió ; 

1. Historia dos instituidores e instituigUo da Ordem da 
Santissima Trindade e das excellencias e grandeza della, — 
Dos tomos M. SS. en 4*. 

El primer tomo escribió el año 1595 en el convento de Cintra. 
En tiempos de Barbosa Machado conservábase toda la obra en la 
biblioteca del Excmo. Sr. Duque de Lafoens. 

2. Chronica da provincia de Portugal dividida em tres par- 
tes. — M. S. 

Esta obra, escrita en 1601, se conservaba en el convento de 
Lisboa hasta que, por la acción destructora de un gran terremoto 
é incendio, quedó reducida en pavesas. Los primeros Cronistas de 
la provincia trinitaria de Portugal utilizaron la presente obra. 

3. Tratado da Genealogía de Christo Nosso Sanhor e da 
Virgefn Maria sua Mai e dos neones proprios onde commum- 
ynente os chamamos. — M. S. en fol. 

Lo escribió en 1600 y se conservaba entre los M. SS. de la 
biblioteca del convento de Sto. Dom ngo de Lisboa. 

4. Diálogos theologicos, — M. S. en fol. 

5. Trabalhos de Fr. Marcos de Moura. — M. S. en 4*. 

La obra pasaba de mano en mano á los Provinciales, por tra- 
tarse en ella de asuntos referentes á dichos Superiores. Ignoramos 
su actual paradero. 

6. Vainos sucessos da provincia de Portugal. — Dos tomos M. SS. 

7. Da Astrologia e Maíhematica. — Tres tomos M. SS. 

8. Jardim espirdual das vidas dos Santos de Ermo, — M. S. 
Fr. Jerónimo de S. José asegura que vio esta obra. 

— El citado Fr. Jerónimo, tom. 2.°, pág. 27. — Fr. Bernar- 
dinus a S. Antonio Epitome Redempiionum, 1. 7, c. ult., n. 18. — 
Nic. Ant., tom. 2.\ pág. 85. — Barb. Mach., tom. 3.^ pág. 482. 



MOYA CORONEL (Fr. Luis de) C. 

He aquí lo que respecto de este escritor dice el \\ Fr. Fran- 
cisco de Arcos en la Primera parte de la vida del Ven. P. Fr. 
Sirnón de Roxas (Madrid, 1600, de 576 pág-^.), en la pág. 42: « Es 



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142 MOY 

la villa de Talavera, de las más ilustres del reino de Toledo, y 
quien por su fertilidad, alegría, nobleza, religión y jurisdicción di- 
latada hiciera grande á cualquier señor secular que fuese su dueño; 
eslo y en lo espiritual el Arzobispo de Toledo, á quien solos esto» 
vasallos bastaban para hacerle eminente. No sé si tiene historia 
particular, sé que dejó escrita gran parte de su fundación, anti- 
güedad, riqueza, población, colee^ial, familias generosas, conventos 
observantes y célebres y parroquias, el reverendísimo P. Maestro 
Fray Luis de Moya, hijo de Talavera y allí Ministro del famoso 
convento (donde recibió el hábito) que tiene nuestra Sagrada Re- 
ligión, y Vicario provincial de Castilla ; á quien dio la universidad 
de Alcalá, por sus grandes estudios, el honor que á sus mayores 
teólogos, y calificó por merecedor de los más grandes de España ; 
no la imprimió, como ni los comentarios sobre la primera parte de 
Santo Tomás, en que puso la mano con sutil pluma, porque en 
cuarenta y seis años de edad se perdió en un instante un excelente 
teólogo y profundo, un grande predicador, un admirable juicio y 
observante religioso : está sepultado en el convento de Madrid, 
donde le consultaban los mayores señores y ministros : y yo recojo 
la pluma, porque el dolor me suspende : fuimos condiscípulos, com- 
pañeros y amigos : yo su Maestro de Estudiantes ó Coadjutor, 
cuando leyó Artes en Talavera : y su reverendísima mi Vicario 
provincial, cuando, siéndolo, pasé á Roma á un Capítulo general (1); 
dejóme para morir su enseñanza, pero no su valor, su espíritu, ni 
su perfección : todo lo hubo menester para sí, todo lo dejó en su 
ejemplo. » 

En la pág. 371 de la misma obra, tratando el autor de los 
golpes con que el Bto. Rojas avisaba cuando alguien tenía que 
morir en el convento de Trinitarios Calzados de Madrid, escribe lo 
siguiente : « Hal abase el Maestro Fray Luis de Moya, de quien 
hemos hecho memoria, en una tribulación sin consuelo : reinaba en 
su corazón con vehemencia la melancolía, las aprehensiones eran 
vivas, tenía sutilísimo entendimiento. Fuese una tarde á la capilla 
del Padre Rojas, y pudo significar los ahogos ; no es este pequeño 



(1) En 1656, 



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MÜÑ 143 

consuelo para los hipocondríacos : y « í A. esto. Padre mío, (era 
muy devoto del Santo), no me respondéis? » Tan piadosa bondad 
tenía aprehendida en el Siervo de Dios, que juzgó que había de 
tener luego el descanso que buscaba. No tuvo aquella vez más no- 
vedad que hallarse con deseo de repetir la visita; el día inmediato 
dijo allí misa; pidióle con instancia su intercesión con Dios á ese 
tiempo ; oyó los golpes hacia donde está el venerable cuerpo del 
P. Fr Simón, y dióse por despachado y respondido : echóse en la 
cama, y primero que los médicos le ordenasen beneficios para el 
cuerpo, se desembarazó de los cuidados que le afligían el ánimo... 
y santamente con lástima de todos dio la vida, » por los años 
de 1660. 

Escribió, pues: 

1. Historia de la villa de Talavera, arzobispado de Tole- 
do. — M. S. 

2. Commentaria in i.**'" Partem D, Thomae. — M. S. 

Al principio de la obra irititulada Armentarium seraphicum del 
P. Alba, hállase una Aprobación de nuestro P. Moya ; y también 
otra muy not ble al principio de una edición de los panegíricos de 
nuestro P. Fr. Horteusio Félix Paravicino. 

— El cit. P. Arcos. — Christophorus Ortega De Deo uno, 
controv. 3, dub. 1, quaest. 6, certam. 3, pág. 496, núm. 11. 



MüSOZ (Fr. Agustín) C. 

Hijo de hábito del Real convento de la ciudad de Murcia, donde 
profesó el año 1613. 

Fué Secretario de su provincia religiosa de Andalucía, Ministro 
del convento de Jaén y Maestro en Sagrada Teología. 

Imprimió : 

Senyión fúnebre predicado en las honras que el convenio de 
Granada hizo al Excmo. Sr. D. Gaspar de Guzmán, Duque de 
Olivares y Potrón de la provincia de Andalucía de la Orden de 
la Santísima Trinidad. — En Granada, por Francisco Sánchez, 
1645, en 4.'' 

— Rodríguez-Reines. 



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144 MÜÑ 



MUÑOZ (Fr. Alonso) C. 

El P. Domingo López en su carta dirigida al P. José Rodríguez 
con fecha de 17 de Febrero de 1682, dice respecto del presente 
escritor lo siguiente : « Fué hijo del convento de Córdoba. 

:» Trabajó un papel intitulado : 

Epitafios, elogios y epigramas — sacados del libro que se 
imprimió del insigne túmulo y obsequios que en esta ciudad de 
Córdoba se hicieroQ por la serenísima reina Margarita de Austria 
Señora nuestra. Con otros tres epigramas, uno que toca algunas 
grandezas y alabanzas de Córdoba y las dos de la maravillosa fá- 
brica de su santa Iglesia. Todo compuesto por el P. Maestro Fr. 
Alonso Muñoz del Orden de la Santísima Trinidad. — Impreso con 
licencia en 1612. > 

Dicho papel estaba en Ubeda, cuando el P. López escribía su 
carta. 

Se conoce que este escritor fué natural de Córdoba, pues el 
P. Fr. Antonio Ventura del Prado en el Prólogo del autor á sus 
paisanos de la obra intitulada S. Rafael, custodio de Córdoba. 
Eutrapelia poética, escribe : « Lo que siento es, maltratar con mi 
rudeza un arte tan noble que cultivaron sagradamente Nazianzeno, 
Próspero, Juvenco, Prudencio, Ambrosio, Dámaso. Eugenio, Ildefonso, 
Beda, Tomás, Buenaventura y otros Padres griegos y latinos, cuya 
santidad se esmaltó con el ingenio, y con cuyos númei'os quiso 
nuestra Madre la Iglesia sazonar sus más Divinos Oficios, pues no 
hay Hora Canónica (en que derrame al Criador sus gracias) que 
no las salpiquen las sagradas Musas, lisonjeando en esto al Pará- 
clito Supremo que la gobierna, pues quiso revelarnos en metro casi 
la cuarta parte de sus oráculos. Y (atropellándome bochornos) siento 
también desmayar aquellos sagrados altísimos alientos que dentro 
de mi propio claustro respiraron en números latinos: Gallo, Gaguino, 
Porcel, Paiva, Juan Félix, Avila, Borrello, Medina y (de nuestra 
Córdoba) Muñoz y Paniagua. Y (nada menos en números castellanos) 
Hortensio, Torres, Gracián, Guadarrama y (de nuestra Córdoba) 
Berdejo y Ortiz ; que todos dieron testimonio nada vulgar de su 
perpetuo laurel. » 



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MUN 145 

Trata también poco antes de los PP. Muñoz, Paniagua y Ortiz. 
trinitarios : « No creas — dice al lector — has de renovar en tu 
oido las poderosas dulzuras de tus Cordobeses Sextilio, Séneca, Lu- 
cano, ni (rebajando siglos) los de Morales, Roa, Muñoz, Paniagua, 
todos laureados por la Musas latinas. Ni entre aquellos paisanos 
tuyos, á quienes dio su laurel Apolo castellano, no aguardes á oir 
otro Juan de Mena, Rufo. Góngora, Negrete, Ortiz, etc. » 

— Los autores citados y Rodríguez-Reines. 



MUÑOZ DE LA CUEVA (Ilmo. Fr. Juan) C. 

Obispo de Orense desde 1717 hasta el 2 de Junio de 1728. 

« El mismo limo. Prelado se sirvió declararnos — escribe el 
P. Enrique Flórez — su patria, padres y profesión, diciendo que 
nació en Almedina, villa del Campo de Montiel, y que su padre se 
llamó D. Alonso Muñoz, Regidor perpetuo de dicha villa, y su 
niadre Dña. Ana de la Cueva. Nació en el 1660. En el de 1676 
tomó el hábito de la Santísima Trinidad, Redención de Cautivos, 
en el antiguo convento de Toledo, día 17 de Febrero: y, sin decir 
iD¿8, cierra su libro. 

» Sobresaliendo en los estudios á que le dedicó su Sagrada 
Religión, fué Doctor y Catedrático de Durando en la universidad 
de Toledo. El Consejo de la General Inquisición le hizo Calificador; 
la Real Junta de la Concepción su Teólogo; el Rey D. Carlos II 
su Predicador, y la Sagrada Religión Trinitaria Ministro provincial. 
En todos estos em[)leos lo más sobresaliente era su religiosidad y 
amor á la virtud, que comprobó en alguoas acciones bien notables; 
pues lance hubo de llamarle con fingimiento una infeliz mujer y 
provocarle á lo que no se podía imaginar, con el descaro de tii'ar 
á detenerle por la capa; pero, el castísimo varón, soltando el fia- 
dor, la dejó en manos de la nueva incontinente Putifar. 

» A oti-a pobre, añigida por una condescendencia ilícita, la 
obligó el cielo con una fuerza interior irresistible á que entrase en 
la iglesia de Toledo, donde el P. Maestro estaba confesando; y, ma- 
nifestándole Dios la aflicción de aquella flaca criatura, no sólo la 
movió á que se desahogase y confesase con él. sino que la aseguró 

10 



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U6 MUÑ 

casaría coo el mismo que ocasionó su pena, sin embargo de repi'e- 
sentarle la imposibilidad por ser casado ; pero, insistiendo en el 
anuncio, lo vio luego cumplido ; pues á la semana siguiente tuvo 
cai*ta del tal, participándola que acababa de morir su mujer, y 
que la tomaba por tal ; así se hizo, y así lo declaró ella misma, 
calificando el anuncio verídico, el que la contuvo en no quitarse 
la vida, á que estaba resuelta. No faltó quien declaró también ha- 
berle sacado á él de las garras del demonio (palabras suyas) y que 
le tenía por santo. 

» Conociendo estos fondos de virtud el ejemplar y apostólico 
misionero D. José Barcia, le trataba con tal satisfacción é intimidad, 
(jue, aun después de ser Obispo en Cádiz, desahogaba su conciencia 
con él; por lo que en el año de 1695 le envió á llamar á Toledo, 
y pasó á darle aquel gusto, que fué grande por el amor con que 
le veneraba. Conoció el venerable Obispo que Dios se le había en- 
viado para tener el consue'o de que le asistiese á su muerte. Así 
se lo dijo, y así fué. Confesóle de todo lo pasado en cuatro años 
que llevaba de Obispo; y, ya cercano á la muerte, le dio el anillo, 
pronosticándole sería Obispo, pues le dijo : Tómelo P. Maestro, que 
bien lo habrá menester. El anillo era de oro con reliquia del An- 
gélico Doctor Santo Tomás de Aquino, el cual mantuvo el señor 
Muñoz hasta la mueite, según me testifica el Rmo. R Maestro 
González de Frías su confesor, quien se le oyó al Oidor que inven- 
tarió el espolio. El mismo Rmo. Muñoz predicó las honras del Sr. 
Barcia en Cádiz en 7 de Diciembre del lfi95 (que están imprfsas). 
y como cada uno busca á su semejante, el espíritu ejemplar del 
Sr. Barcia es buen predicador d<^l que reconocía en el Rmo. Muñoz. 

» Ni fué este sólo el anuncio de que sería Obispo ; pues, Dios 
se lo reveló también á la Ven. Isabel de Jesús (cuya vida anda 
impresa), y esta lo escribió á otra persona que lo manifestó á quien 
me lo asegura, y lo ha dado á la estampa (1). 

> Siguiendo su sagrado Instituto pasó dos veces al África á 
redimir cautivos, y los bárbaros le llegaron á estimar tanto, cono- 
ciendo su honradez y candor, que, fallándíde caudales para redimir 



(1) El citado Rmo. González de Frías en las lioin*as predicadas en Orense, 
pág. 12. 



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MÜÑ 147 

unas mujeres y niños, se los dieron fiados en su palabra. El rey 
D. Felipe V premió en fin sus merecimientos, dándole este obis- 
pado, de que tomó posesión en 16 de Diciembi*e de 1717. No alteró 
después de ser Obispo ni el traje religioso, ni los ejercicios de virtud. 
Sus hábitos eran como los de un novicio ; las sábanas de estameña ; 
cuando murió, tenía calzonea de lo mismo remendados; al pecho un 
duro cilicio, que era una cruz de hierro, algo más de una cuarta, 
con puntas penetrantes á la carne. El pectoral era de piedras falsas, 
la cadena de alambre. Su vajilla nunca fué de oro, ni de plata. 
La vigilia y oración era continua. 

» El celo de su oficio le abrasaba continuamente. Visitó toda 
la diócesis, sin dejar población alguna por áspera que fuese, donde 
no 9e personase para consuelo de los feligreses, á quienes miraba 
verdaderamente como padre. El agrado, e! celo y la dulzura los 
dejó escampados en sus esciñtos, donde brilla una humildad nativa, 
sin el más leve indicio de afectación. Amábanle con esto todos 
tiernamente, y él mira>^a por todos con amor, sobresaliendo este 
aun con los reos ; por lo que, demás de la enmienda, los dejaba muy 
edificados. 

» En los sitios montuosos obró algunas maravillas; pues, co- 
rriendo la voz de los ejemplos del Prelado, concurrían á tomar su 
bendición muchas mujeres molestadas de la enfermedad común en 
aquella tierra de un tumor en la garganta, que las desfiguraba ; 
y, diciéndolas el santo Obispo los evangelios, volvían sanas á sus 
casas. Esto era tan patente, que, no pudiendo su humildad ocultarlo^ 
decía : « La fe sencilla de los humildes párvulos, y la virtud de 
> los santos evangelios obra en estas montañas como en los primeros 
» siglos ». 

» De su oración y mortificación nacía una particular eficacia 
y fervor en los sermones ; hacíalos con frecuencia, y, no contento 
con aquellas doctrinas de palabra, las perpetuaba y dilataba por 
escrito. En las Visitas que hizo de su diócesis, iba notando los mo- 
numentos sagrados que en montes y en ermitas muy antiguas ha- 
llaba de los santos; y como su corazón estala lleno de candor y 
sencillez, cualquiera ascua de memoria pia-iosa le abrasaba. Los 
monumentos eran muchos, y, enardecido en sí, quería encender los 
pechos de su rebaño. 



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148 MUÍ? 

» Para esto escogió las vidas de los santos patricios : la virgen 
y mártir Sta. Marina, Sta. Eufemia. SS. Facundo y Primitivo, y, 
mezclando instrucciones prácticas de Carias Pastorales, excitó á 
su imitación, queriendo mover ú todos á la virtud con los poderosos 
ejemplos de los mismos que venoraban como a honra del país, listo 
fué desde el año 1719 al 21, en que, retirándole á la soledad de 
AgiidS' Santas, escribió aquellos tratados, meditando continuar su 
exhortación ú la virtud con la memoria de otros que florecieron 
en ella dentro de su obispado. Pero, no pudiendo efectuar su pro- 
yecto, escogió unir en un tomo los tratados y añadir las memorias 
de la Iglesia, ciudad y Prelados de Orense, que es el libro donde 
le citamos hasta aquí, impreso en Madrid año 1727, en 4.*, con el 
título de Noticias históricas de la Santa Iglesia Catedral de 
Orense. Al fin reimprimió su celo la Carta Pastoral, que — dice — 
publicó el Excmo Señor Astorga, Arzobispo de la Sta Iglesia Pri- 
mada de Toledo, con la plausible máxima de que lo bueno, aunque 
ajeno, debemos abrazarlo como propio. 

» En las disensiones que hubo entre nuestra corte y la de 
Roma en el año de 1718 siguió el partido del Papa con firmeza, 
por lo que el Cardenal Pauluci le escribió una carta muy fina y 
honorífica en nombre del Pontífice, que empieza: Boni Episcopi of- 
ficio fanctam lllustrissimam Dominationem ttiam etc. » Dada en 
Roma á 7 de Octubre del 1719, la que he visto. 

> En el año de 20 consagró la Catedral de Orense en el día 
23 de Junio; y lo mismo practicó con las campanas. La devoción 
á Sta. Marina de Aguas Santis le obligó á poner esmero particular 
en su iglesia, y por tanto la adornó con retablos, (»rnamontos, atrio, 
torre y otras utilidades. A la Dignidad la sirvió, fabricando cárcel 
episcopal. Y, habiendo gobernado su Iglesia con acierto por espacio 
de unos diez años, llegó el último de su vida en el 1728. 

» Era aquel año Santo, por haber caído en Domingo el Após- 
tol Santiago, á quien los Reyes Católicos acostumbran hacer una 
devota oferta de mil y quinientos ducados, que se libran en letm, 
y se ofrecen por mano de un Obispo. Ya se había llevado el Santo 
Apóstol dos de los señalados para el fin en nombre de S. M. y 
quiso fuesen cuatro. El nuestro fué el tercero. Salió de Oi*ense en 
31 de Mayo, sin pompa, porque quería complacer al Apóstol coa 



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MUÑ 149 

su humildad, más que con la oferta. Salió y prosiguió sin novedad 
en la salud, hasta que el día 2 de Junio» á poco más de las siete 
de la tarde, entró en Santiago, cuya ciudad festiva al Cortejo del 
Real Embajador salió en numeroso ó innumerable concurso á re- 
cibirle. Correspondió el Prelado, echando su bendición, y acabó de 
repente. Cayó de la muía el cuerpo, y el espíritu subió á mejor 
vida, dejando á toda la ciudad muy dolorida por la ausencia de 
tan venerable Prelado. 

» Toda aquella mañana se redujo su conversación á tratar de 
la muerte; y, estando ya en camino pai'a cumplir la oferta, dijo: 
< Dios obispos que estaban nombrados para hacerla, se han muerto; 
> D os sabe si yo la llegaré á hacer. » Tenía eJ fin muy presente, 
y así le cogió muy prevenido. Sobre esto se han dado ya á la 
estampa varias pruebas, que califican la venerable memoria mere- 
cida por su virtud, con algunos particulares sucesos acontecidos 
después de su muerte, que pueden verse en las Oraciones impresas, 
y predicadas en Orense y Toledo por el ya nombrado Rmo. Frías. 
El ilustrísimo Cabildo de Santiago le colocó entre sus Ai'zobispos 
con un funeral de los más ostentosos y lucidos. » 

Escribió : 

1 . Noticias históricas de la Santa Iglesia Catedral de Orense 
por el ilustrísimo Sr. D. Fr.„. Obispo de dicha ciudad y dió- 
cesis, — Madrid, imprenta Real, por José Rodríguez de Escobar, 
en 4^., sin año de impresión. La licencia tiene la fecha del 29 de 
Noviembre de 1726. 

2. Compendio de la vida y martirio de Santa Eufemia de 
Galicia, virgen y mártir, Patrona de Orense^ cuyo cuerpo con 
los de dos mái^tires, sus compañeros, estcm colocados con gran 
veiwración en su Iglesia Catedral, por el ilustrísimo D. Fr.... 
Obispo de la mis7na Iglesia, — En 8°., sin año ni lugar de im- 
presión. Tiene la fecha en Aguas Santas, á 1() de Septiembre de 1720. 

3. Sermón fúnebre en las honras que celebró el Real con- 
tento de Toledo al Ii, P, M, Fr. Manuel de Guerra y Ribera, 
Doctor Teólogo y Catedr^ático en la universidad de Salamanca, 
Predicador y Teólogo de »S. J/., Examinador sinodal del arzo- 
bispado de Toledo, Teólogo y Examinador de la Nunciatura de 
España, Provincial de la provincia de Castilla é hijo del con- 



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150 M Ü Ñ 

vento de Toledo. — Eq Toledo, por Agustín Salas, 1692, en 4®. 

4. Sermón fúnebre en las honras del limo. Sr. D, José 
Barcia, Obispo de Cádiz. — Impreso. 

5. Algunas Pastorales. 

— Flórez España Sagrada, tom. XVIÍ, tr. 57, cap. 6, de 
donde hemos tomado la biografía. — Rodríguez-Reines. 




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^ 



NATIVIDAD (Fr. AgustIn de la) D. 

Hijo de Pablo Espiaosa y María Muñoz, bautizado el día 14 
de Diciembre de 1733 en la parroquia de S. Andrés de Madrid. 

Recibió el hábito en el convento de la misma villa el 29 de 
Septiembre de 1748 y profesó allí mismo el 12 de Diciembre de 
1749. 

Después de haber sido Lectoi' de Sagrada Teología en nuestro 
colegio de Alcalá y Ministro del mismo, se secularizó con los re- 
quisitos necesarios. 

Escribió: 

Oración paner/írica qite en la última de las tres fiestas con 
que el colegio de Descalzos de la Santísima Trinidad de la iini- 



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152' NAT 

versidad de Alcalá de Henares celebró la solemne Beatificación 

del extático P. Miguel de los Santos, dijo el i?. P\ Fr ex- 

Lector de Teología y Ministro que fué de dicho convento. Sácala 
á luz el Dr, D, Juan Olavide, Caiiónigo de la Santa Iglesia 
Magistral de S. Justo y Paslor y Rector del colegio de Málaga 
de la dicha universidad. — Madrid, por Joaquín Ibarra, 1780, de 
40 págs. 

— Libro de Profesiones. 



NATIVIDAD (Fr. Juan dk la) D. 

Natural de la ciudad de Motril (1). provincia de Granada^ 
Lector de Artes y Sagrada Teología, Ministro de los conventos de 
Sevilla, Baeza y Granada (1689 92), Procurador general de la Or- 
den en España, Definidor general y Escritor general. 

Profesó tiernísima devoción á Nuestra Señora con el título de 
Gracia, la que á su vez le libró prodigiosamente de una gravísima 
enfermedad, haciéndole también otras muchas mercedes. 

Para forjarse una idea de sus grandes virtudes y su acendrada 
devoción á dicha celestial Señora, vamos á copiar algo de lo que 
escribe en el libro II), cap. XXVII, págs. 541-543 de la obra que 
luego citaremos : « Celebróse — dice — Capítulo general en nuestro 
colegio de Alcalá de Henares el Sábado inmediato á la Dominica 
cuarta de Pascua á seis de Mayo de 1689, y en él fui yo electo 
por Ministro de este Real convento, y aunque, conociendo mi in- 
dignidad é insuficiencia, me resistí lo posible, haciendo hasta tres 
renuncias, precisado de la obediencia me rendí al sagrado yugo; y 
aunque, mirándome á mí, desconfiaba mucho, atendiendo á los mé- 
ritos de la obediencia regular, y venerando los supremos juicios y 



(1) Pur más que el P. Fr. Melchor del Espíritu Santo en su Diamante 
le haga oatu/al de Granada, sábese, sin embargo, que lo fué de Motril, como 
puede verse en la partida de defunción sentada en el Protocolo dol antiguo 
convento de Granada, que encontramos en la Delegación provincial de Ha- 
cienda. Por consiguiente hay que ccrregir lo que escribimos en la obra Arhar 
Chron., j-ág. 120, siguiendo al cit. autor, ya que todavía no habíamos dado 
con el referido Protocolo, 



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NAT ___i?l 

soberanos dictámenes de la divina providencia, alentaba mi cobar- 
día, esperando la dirección para el acierto, el socorro para el sus- 
tento y el alivio para las necesidades y aflicciones, en el asilo y 
amparo de esta gran Señora y Madre mía de Gracia, á cuyas sa- 
gradas plantas puse, luego que tomé la posesión del oficio, la pa- 
tente de él con mi corazón, y donde estuvo todo el trienio, en 
señal de que el título y el oficio era propio de Su Majestad, y yo 
su siervo indigno, un mero ejecutor tibio de sus órdenes, un ma- 
yordomo indigno de su casa y un inhábil administrador de sus 
bienes, valiéndose su grandeza de mi inutilidad, porque sobresaliese 
más su soberanía... En ambos estados, secular y religioso, he expe- 
rimentado tan singulares favores de la generosa mano de este ce- 
lestial y benignísimo signo de Virgen, que hiciera muy crecido 
volumen, si hubiera de referirlo?, con harta confusión mía, porque 
la luz resplandece más á vista de las tinieblas y es mayor crédito 
de aquélla, lo que es confusión de éstas. » 

Muríó en el convento de Granada el 21 de Abril de 1705, á 
la edad de 55 años y de hábito 40. 

Escribió: 

1. Coronada historia, descripción laureada del misterioso 
génesis y principio augusto del eximio portento de la gracia y 
admiración del arte, la milagrosa imagen de María Santísima 
de Gracia, cuyo sagrado bulto y titulo glorioso, ocupa y magni- 
fica su Real templo y convento de RR. PP, Trinitarios Descal- 
zos, Redentores de Cautivos cristianos, de esta nobilísima ciu- 
dad de Granada. Conciso y claro resumen de los ynilagros y 
prodigios qne el omnipotente brazo fia obrado por medio de esta 
soberana imagen, fundación decorosa y antigüedad de dicha co- 
ronada ciudad y Real convento de Granada, Dedicada al Sr. D. 
Francisco de la Cuadra, Secretario del Rey nuestro Señor, gran 
bientiechor de nuestra Orden y singularísimo devoto de la Reina 
de los Cielos, María Santísima de Gracia. — En Granada, en la 
imprenta Real, por Francisco de Óchela, 1697, en 4/ mayor ó fol., 
de 604 págs. de texto y 14 de pre's. 

El Sr. Muñoz en la pág. 131 de su Diccionario bibliogr., 
describe esta obm del modo siguiente: « Divídese esta obra en tres 
libros: tiata el 1.* de la fundación y antigüedad de Granada, y de 



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154 NAT 

la erección de su Iglesia en Catedral, y de la fundación del con- 
vento y de la historia de NuoUra Señora de Gracia, de su tras- 
lación al nuevo templo en 1635. Hace relación de las fiestas que 
se hicieron con este motivo, é inserta otra en verso de aquella 
época y el certamen poético que se celebró para solemnizarlas, y 
concluye con una larguísima enumeración de los milagros obra- 
dos por intercesión de Nuestra Señora de Gracia, cuya materia si- 
gue tratando en todo el libro 3." El lenguaje del autor no es en 
verdad el que emplea tan ridiculamente en la portada; algunas pá- 
ginas se leen con gusto, si bien la generalidad del libro no lo me- 
rece, por la falta de conocimientos históricos del autor y de crítica. » 

2. Historia de la ciudad de Granada. — M. S., que tenía dis- 
puesta para la prensa. 

— Fr. Melchor del Espíritu Santo, pág. 475, — Muñoz, pág. 131. — 
Protocolo del convento de Granada. 



NATIVIDAD (Fr. Juan de la) C 

Nació en la villa de Torres Yedras (Portugal). 

Hizo su profesión solemne por los años de 1675, y llegó á ser 
religioso perfecto, muy temeroso de Dios, devoto y observante, 
prendas que le merecieron los ministerios de los conventos de La- 
gos y Aivito, en cuyo desempeño manifestó su económica prudencia y 
vigilancia, dotes indispensables para un Prelado. 

Tuvo predilección especial por la música é hizo muchas com- 
posiciones tan armoniosas y gratas al oido, como perfectamente ajus- 
tadas á las normas de este apreciable arte. 

También leunió excelentes cualidades para el ejercicio de la 
oratoria sagrada, y en su desempeño se captó las simpatías de un 
público no menos culto que numeroso. 

Falleció en el convento de Lisboa, donde á la sazón se dedi- 
caba á la preiiieación, el día 2(5 de Junio de 1705, á la edad de 
poco más de 50 años. 

Escribió: 

1. Sermones, — Tres tomos que dejó preparados para la im- 
prenta; pero sólo imprimió: 



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NAT 165 

2. Oragtío fúnebre e panegyrica tías exequias, qv^ a seré- 
nissima senhora D.^ María Sofía Izabel, Rainha de Portugal, 
se celebrara) na igreja matriz da cidade de Lagos, — En Lisboa, 
per Felipe de Sousa Villela, 1700, en 4^ 

— Fr. Jerónimo de S. José, tora. 2^, pág. 296. — Barb. Mach., 
tom. 2\ pág. 707. 
NATIVIDAD (Fr. Juan de la) D. 

Este insigne sujeto, amable por sus prendas naturales y ad- 
quiridas, apreciable por sus virtudes y letras y digno de eterna 
memoria por sus señaladas hazañas, nació en la villa de Peralta, 
en Navari*a, cuna de muchos y de muy distinguid* s trinitarios. 

El año 1687, habiendo sido Vicario del convento de Barcelona, 
fué elegido Comisario general de los religiosos que había en los do- 
minios de Polonia y Presidente del recién fundado convento de Leó- 
poli, cargos de que tomó posesión por el mes de Octubre del re- 
ferido año, y los desempeñó con mucha religiosidad y prudencia 
hasta el año de 1692. A mediados de este año el Definitorio gene- 
ral, inmediato al Capítulo general, le nombró Redentor, siendo el 
segundo que en Polonia tuvo este cargo; y, durante su trienio 
(1692-95), realizó en Caminiek, palatinado de Podolia, que á la 
sazón estaba bajo la dominación turca, dos Redenciones (1694,1695), 
en una de las cuales rescató 45 cautivos cristianos y en oti^a 21. 
La primera dedicó á la serenísima Dña. María Casimira, Reina de 
Polonia, gran bienhechora de los cautivos y de la Orden ; y la se- 
gunda, al limo. Sr. Juan Malachowski, Obispo de Cracovia, singu- 
lar bienhechor de la Orden, y á su Rmo. Cabildo. Acabado el ofi- 
cio de Redentor, fué otros tres años (1695 98) Ministro del con- 
vento de Leópoli y, á la vez. Comisario general. Durante esta Co- 
misaría consiguió á la Orden otras dos nuevas casas, una en We- 
restesco, palatinado de Volhinia, en 1698, y otra en Caminiek el 
año próximo siguiente; y logró también edificar en 1699 en el con- 
vento intramuros de Leópoli, una iglesia más espaciosa que la que 
habla hasta entonces. 

Luego fué Ministro del convento de Viena de Austria (1704-07), 
y después pasó á Roma en cualidad de Procurador general de la Or- 
den y de Ministro á la vez de este convento de S. Caíalos, cuyo 
Pi-otocolo M. S. le recuerda en el fol. 400, con las siguientes pa* 



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156 NAT 

labras: ce El vigésimo tercero Procurador general y vigésimo pri- 
mer Ministro de este convento fué el P. Fr. Juan de la Natividad 
de Nuestra Señora; quien, después de haber ido á Polonia por Pre- 
sidente de la primera fundación de Leópoli, de cuyo convento fué 
después Ministro, y habiendo padecido muchos trabajos en las fun- 
daciones de aquellos nuevos conventos y en la Redención de cauti- 
vos que hizo en Caminieco, fué elegido en el Capítulo general de 
1704 por Ministro de Viena, y en el de 1707 por Ministro y Pro- 
curador general de este de Roma, donde en los negocios de la Re- 
ligión se portó con mucha vigilancia y ferventísimo celo. Mostró 
también su mucha prudencia en la Visita que hizo, por orden de 
N. P. General Fr. Juan de S. Pablo en los conventos de la pro- 
vincia de Italia, de los cuales, finalmente, queda electo Comisario... > 
Hacia esta época fué propuesto para el arzobispado de Leó- 
polii lo cual supone no sólo sus méritos, sino también la K^^neral 
simpatía que por su irreprensible y correcta conducta se había cap- 
tado en el antiguo reino de Polonia. Esta nuestra afirmación queda 
justificada por una carta, escrita á nuesti'o biografiado por un re- 
ligioso trinitario, cuya copia se conserva en el archivo de este con- 
vento, legajo 3.® Reproducimos aquí un trozo de dicha carta, cuya 
fecha es de 12 de Mayo de 1709. 

A. M. S. 
« Mi amantísimo P. Procurador general... Veo los indicios que 
me dice V. R. ha dado el rey Estanislao de la especial estimación 
que hace de la persona de V. R., adornada de tan nobles prendas 
de virtudes, habiéi dolé ofrecido y presentado al ai'zobispado de Leó- 
poli; y si bien me ha llenado de gozo esta noticia, pues no sólo 
Arzobispo, sino Papa lo hiciera yo si pudiera, según mi estimación 
y el afecto grande que á V. R. le profeso; no me ha causado me- 
nos edificación la resolución y heroica acción de V. R. de no ha- 
berlo aceptado, remitiéndole á su Majestad dicho nombramiento, en 
que (imitando V. R. á tantos y tan grandes santos, como nos i*e- 
fieren las historias, que despreciaron semejantes dignidades, como 
tan peligrosas parala salvación de sus almas) se ha acreditado V. R. 
de grande por estar adornado de prendas merecedoras de dicha 
dignidad, pero será celebrado de máximo por la heroica reso- 



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NAT 157 

loción de haberla resignado: « Magnus, quia meruit; sed maxi- 
mus, quia i'enuit » — exclamó nuestro moderno Papa, cuando en 
la última Creación de Cardenales i*esignó el Capelo Mons. Filippucci, 
sin que fuesen bastantes las instancias de sus parientes y de mu- 
chos señores Caidenales, ni aun del mismo Sumo Pontífice, para 
que lo aceptase; y, habiendo muerto poco tiempo después, ha dejado 
en esta corte y en todo el mundo un singular ejemplo de edifica- 
ción, por el que ha sido, es y será siempre aclamado y celebi»ado... » 

Terminado en 1710 el ministerio de este convento de Roma, 
fué nombrado sacesivamente Comisario general de los conventos de 
Italia (171013), y Ministro de los conventos de Barcelona (1713) 
y. finalmente, del de Viena (1716-18). 

Cuantos cargos tuvo en la Orden, son otras tantas prue- 
bas de su religiosidad, de su literatura, de su prudencia y de su 
destreza ea manejar ios negocios de la Religión. Dotado de todo 
género de viHudes. nadie pudo notar en él la más ligera falta en 
la observancia de los votos religiosos. Fué muy afable y caritativo 
con todos, pero especialmente con los cautivos, á quienes procuraba 
rescatar ó consolar, y con los enfermos, á quienes visitaba con 
frecuencia y aliviaba con la dulzura de sus palabras. Tuvo arden- 
tísimo celo por la observancia regular, y trataba de promoverla de 
palabra, y con el ejemplo de su humildad, paciencia, espíritu de ora- 
ción y de todo género de piedad. Baste decir que, acometido de la 
postrera enfermedad continuó todavía á ir al coro y á seguir to- 
dos los actos de la comunidad hasta caer en tierra á causa de su 
debilidad 

Confoi-tado, finalmente, con todos los auxilios espirituales y 
fijos sus ojos en un crucifijo, falleció con grandísima paz y tran- 
qui idad, al Incarnaltcs est del Credo, cantado por la comunidad, 
que enternecida eí^taba cabe su lecho, á 22 de Noviembre de 1718, 
á los 68 años de edad y 49 de hábito. Su cadáver fué inhumado 
en el convento de Viena, de donde era actual Ministro. 

Escribió : 

1. Relación de las dos Redenciones de cautivos — que hizo 
en Caminiek. 

En substancia está impresa en la Hypomnema Ord, SS. Trin. 
provinciae Polonae (Varsovia, 1753), págs. 829-831, y la dedica- 



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158 NAT 

toria latina de la segunda RedeaciÓQ á la letra, desde la pág. 831 
hasta 832. 

2. Cartas de de/unción del P. Fr. Mauro de la Concopción 
(^ 13 de Enero de 1718). del P. Fr. Benito de la Santísima Tri- 
nidad (^ 15 de Abril de 1718), del P. Juan del Espíritu Santo 
(4f 22 do Mayo de 1718). del P. Adalberto de S. Andrés (^f 8 de 
Junio de 1718), del P. Engelberto de la Santísima Trinidad (♦$♦28 
de Julio de 1718), del P. Fr. Pedro del Santísimo Sacramento 
(-^ 29 de Mayo de 1708) y de Fr, Roque de la Hesurrección (15 
de Agosto de 1708). 

Las cartas de defunción de dichos religiosos que fallecieron 
en 1718 en Viem, están escritas en latín y se conservan en el ar» 
chivo de este convento de S. Carlos, legajo 3.°, y las dos últimas 
de los que murieron en este convento de S. Carlos, están en cas- 
tellano desde la pág. 440 vuelta del Protocolo M. S. hasta la pág. 
siguiente vuelta inclusive. 

— Fr. Alejandro de la Madre de Dios Crón. Tere, Part.^ 
págs. 187, 192 y 200. — Fr. Mariano de S. Estanislao en el cit. 
Hypomnema, págs. 278. 300, 424 y 427. — Fr. Fernando de la 
Santísima Trinidad en la carta do defunción de nuestro biografiado 
que se conserva on el citado legajo. 



NATIVIDAD (Fr. Juan db la) D. 

Hijo de D. Juan Félix Candil, natural de Grazalema, y de 
Dña. Ju?na de Dios Marlier, natural del Puerto de Santa María, 
de quienes nació en Ubrique, pmvincia de Cádiz, el 22 de Enero 
de 1750, y el día sigui nte se le impusieren en la pila bautismal 
los nombres de Juan Vicente María. De consiguiente dicha villa de 
Ubriquo, donde estaban avecintlados los padi*es de nuestro Juan, 
ha dado dos Generales á la Descalcez Trinitaria, nuestro bingra- 
fiído y el P. Fr. Gonzalo de la Natividad. 

Pasado el año de noviciado en el convento de Granada, emitió 
allí mismo su profesión solemne el día 3 de Septiembre de 1766. 

Luego de terminados sus estudios de Filosofía y Teología con 
el fruto que de su gi'an talento se esperaba, le dedicaron á la en- 



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NAT 159 

seftanza. en que se lució hasta llegar á ser Lector de Prima de 
Sagrada Teología en el colegio de Baeza, durante cuyo empleo re- 
cibió el nombi»amiento de Ministro del mismo c<>legio, que desem- 
pffió por tres años (1786 89). En el ejercicio de este cargo dio 
tan buena cuí^nta de sí mismo, que á continuación f^é colocado en 
el ministerio del convento de Granada, donde, durante su trienio, 
€ se esmeró su Reverencia — se lee en el Protocolo — en el au- 
mento espiritual y temporal de este convento por lo ejemplar de 
su observancia y vigilante cuidado. » Y después de haber enume- 
rado al por menor los grandes beneficios tempomles que le hizo & 
dicho convento, concluye el Protocolo, diciendo que « asistió á la 
comunidad en todo con el mayor esmero, y á satisfacción, no sólo 
de los Superiores, sino también de todos sus subditos ». 

Tan relevantes méritos, adquiridos en el ejercicio de las le- 
tras y de los ministerios, fueron premiados por la Religión con 
los más distinguidos puestos, y así tuvo que encargarse del Pro- 
vincialato de Andalucía (1795-98) y, después de haber sido Reden- 
tor de Cautivos (180104) y Definidor, del Generalato (1807-08), 
durante cuyo cargo premió Dios sus merecimientos con una muerte 
gloriosa que le dieron los franceses, á una con su Secretario P. 
Fr. Andrés de Sta. Teresa, el día 4 de Diciembre de 1808, entre 
Madrid y Alcalá, cuyas almas en el momento mismo de su muerte, 
fueron vistas subir derechamente al cielo por la Ven. Ana María 
Taigi, terciaria trinitaria, que vivía en Roma. 

He aquí como se expresa el P. Fr. Juan de la Visitación, Co- 
misario Apostólico de nuestra Congregación en el Sumario del Pro- 
ceso instruido en Roma en orden á la Beatiflcarión de dicha Sierva 
de Dios; pAg-», 110111: < En la ocasión en que los franceses se 
fueron por vez primera á invadir y apoderarse injustamente de 
España bajo el mando del General Massena. la Sier\ a de Dios dijo 
una mañana al P. Fernando fde quien hemos ti*atado|, su confesor, 
que nuestro P. General de aquel tiempo, á una con su compañero, 
al pasar de una ciudad de Castilla la Nueva á otra, fuen»n sorpren- 
didos en el camino por las tropas francesas, y, después de varios 
maltratamient(»s y vejaciones, los crueles invasoies los mataron, 
señalando ella el día (que creo fué la misma mañana en que dicha 
Sierva de Dios lo comunicó ai mencionado confesor suyo) y el ca- 



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160 NAT 

mino de la ciudad vecina en que sucedió el hecho, precisando todo 
minuciosamente, y, añadiendo que, por haber sufrido todo dicho 
P. General á una con su Socio con invicta paciencia y resignación 
por amor de Dios, no necesitaban sus almas de ningún sufragio, 
porque habían vo'ado derechamente al cielo. El Padre confesor 
Fernando de S. Luis no pudo menos de dar tal noticia á toda nues- 
ti*a comunidad religiosa, y dijo también quién se la había dado, á 
saber: Ana María Taigi ; y, como dicha Sierva de Dios estaba enti'e 
nosotros en reputación extraordinaria por sus virtudes y dones so- 
brenaturales, á tal nueva todos quedamos afligidos y en una an- 
gustiosa espectativa. En efecto, después de un mes próximamente, 
tuvimos de allí una carta acerca del funesto acontecimiento, pre- 
cisamente como la Sierva de Dios lo había manifestado en todos sus 
pormenores, lo cual es cierto que no podía saberse en el tiempo ó el 
día en que ella lo había anunciado sin una luz precisa y extraor- 
dinaria de Dios; y, habiéndose verificado la primera parte de tal 
inesperada noticia, nos consolamos en nuestra amargura, creyendo, 
como parece razonable, ser verdadera su segunda parte, á saber: 
que las almas de dichos nuestros religiosos inmolados, habían su- 
bido al instante á la Gloria eterna. » 

Escribió: 

Sermón que en las solemnes fiestas de acción de gracias 
con que la nobilísima ciudad de Baeza las dio á Dios de orden 
de nuestro Rey Católico (q D. g,J y del Supremo Consejo por 
los señalados beneficios del feliz alumbramiento de la Serení- 
sima Princesa de Asturias, y nacimiento de los infantes Carlos 
y Felipe^ y juntamente de la paz concluida con la Gran Bre- 
taña, predicó en el día 23 de Noviembre de 1783, tercero de 
dichas fiestas, á la misma ciudad nobilísima el R. P. Fr... ac- 
tual Lector de Prima en su colegio de dicha ciudad, — En Jaén, 
por Pedro de Doblas, de 29 págs. 

— Libros M. SS. de Profesiones y Capítulos generales — 
Protocolo del convento de Granada. 

NATIVIDAD (Fr. Mamüel de la) D. 

Natural de Granada, Lector de Artes y Sagrada Teología en 



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NAT 161 

Alcalá, Teólogo de la dignidad episcopal de Málaga, Examinadoi* 
sinodal de su obispado. Escritor general de la Orden, en la que 
desempe&ó varias prelacias; « sujeto — dice el Dr. José Miguel de Pra- 
dos en la aprobación á la Cuaresma de nuestro P. Manuel — en 
quien concurren cuantas prendas se pueden desear en todas líneas, 
principalmente, ciencia, virtud y ejemplo en grado tan heroico, que 
justamente lo aclaman por admiración de este siglo. Y, siendo así que 
lo tengo experimentado en ocasiones que lo he visto con hombres 
muy doctos discurrir en varias materias, escolásticas, morales y 
expositivas, en Sagrados Cánones y otras facultades; aunque le he 
oído muchas veces en el pulpito, causando siempre nueva admiración 
á todos; ahora que me tocó por suerte leer este libro, á cada ser- 
món que iba mirando, pn^rrumpía en mil bendiciones á Dios que 
crió tal hombre, para lustre de su Religión y de nuestra España, 
y timbre de esta gran ciudad [Granada], madre de ingenios y hom- 
bres grandes, que cada día sobresalen en la redondez del orbe. » 

Por comisión de nuestro limo, trinitario, Sr. D. Fr. Juan Bo- 
nilla y Vargas, Obispo á la sazón de Almería, fué predicando una 
especie de cruzada por toda esta diócesis, para levantar el espíritu pú- 
blico contra los enemigos de la patria, secundando así el celo de su 
Urna., del Sr. Obispo de Cartagena y del Sr. Ansobispo de Zaragoza, 
que desplegaron todo su prestigio y ascendiente para conservar el 
trono de Felipe V contra los asaltos de la soberbia Albión. 

Falleció en Granada el 9 de Enero de 1714, á la edad de 63 
años y 49 de hábito. 

Escribió : 

1. Cuaresma trinitaria, con todos los sermones de Domi- 
nicas y Ferias mayores y los de la Semana Santa, desde Miér- 
coles de Ceniza hasta la Dominica de Resurrección: se dedica al 
religiosísimo, reverendísimo é Ilmx). Sr. el Sr. D. Fr, Juan de 
Bonilla y Vargas, Obispo de Córdoba, del Consejo de su Majestad, 
etc. — En. Granada, en la imprenta de la Sma. Trinidad, por Antonio 
de Torrubia y Francisco Domínguez, impresores en dicho convento, 
1710, en 4.**, de 337 págs. de texto, 8 de prels. y 7 de índice. 

2. Tratado de la Purísima Concepción de María Santísima. — 
Dos tomos M. SS. en fol 

3. £ncanto^ divinos y humanos de Granada, en m restau- 



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162 NAV 

ración y toma gloriosa. Sermón panegírico é histórico que el día 
2 de Enero del año de 1701 predicó en su Santa Iglesia Apos- 
tólica y Metropolitana á los ilustrisimos y nobilísimos Cabildos 
eclesiástico y secular Fr... Teólogo de la dignidad episcopal de 
Málaga, Examinador sinodal de la misma y Escritor. Dedicado 
al Sr, Conde de la Corsana, Virey y Capitán general que fué 
del principado de Cataluña, etc. — De X-34 págs., sin lugar de 
imprenta, que se supone fué Granada, por cuanto en esta ciudad 
fué aprobado el sermón en 1701. 

— Fr. Melchor del Espíritu Santo, pág. 482. — Protocolo del 
convento de Granada. 



NAVAJAS (Fr. José) C. 

Natural de Madrid, hijo de hábito y profesión del convento de 
dicha villa. Opositor á las cátedras en la universidad de Salamanca, 
prohijado de la provincia de Aragón, Lector en el colegio de Za- 
ragoza, Predicador del rey Felipe V y Examinador sinodal del Ar- 
zobispado de Toledo. 

Escribió : 

Oración panegírica del glorioso Patriarca y Fundador de 
la observante Religión de los Mínimos S. Francisco de Paula. — 
Zaragoza, 1703, en 4.^ 

— Rodríguez-Reinos, — Fr. Silvestre Calvo, pág. 452. 



NAVARRO (Fr. Antonio) C. 

Maestro de Sagrada Teología y Predicador general de la pro- 
vincia de Castilla. Su vasta erudición llenó de asombro á los sabios, 
no sólo de España, sino de Europa entera. Padeció grandes perse- 
cuciones por la celebridad de su virtud y ciencia que llenó de e- 
mulación á los teólogos vul^^ares, quienes lograron hacerle desistir 
de publicar algunas obras. Pasó su vida, ilustrando á la Orden y 
dedicado constantemente á la enseñanza, siendo entre otras virtu- 
des muy notable su humildad, como se ve por el caso que á con- 



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NAV Ifig 

tinuación tomamos del ilustrado presbítero y amigo nuestro Rdo. 
Sr. D. Antonio Aragón Fernández, Remsfa Trinitaría, alio I, pAg^ 
364. « El P. Navarro fué un verdadero modelo de humildad. Pre- 
sidía como corrector, y á ruego de la comunidad, un acto literario» 
que á presencia de un noble, discreto y literato concurso, hubo en 
su convento. El hermano corista encargado del primer discurso, 
juígó oportuno obsequiar con alabanzas al P. Navarro en el 
exordio de su composición. Al oir elogios de bueno, prudente y 
sabio, se llenó de tal confusión nuestro trinitario, que no pudieron 
disimular la palidez de su rostro y las lágrimaR de sus ojos el 
tropel de fatigas y penas que le asaltó el corazón. Viéndose sin 
valor para esperar el fin de aquella alabanza, no halló otro medio 
que huir de allí; y, dejando la silla distinguida, con un humilde 
saludo al concurso, se fué á su celda, donde con amargos suspiros 
y sollozos desahogó la grande aflicción en que le puso el buen co- 
rista. Llegada la hora del refectorio, llamó al joven religioso y le 
reprendió así: € Dígame, hermano mío: l qué injurias y agravios ha 
recibido de mí para tratarme hoy públicamente de bueno, prudente 
y sabio, siendo como soy tan gran pecador, tan ignorante y tonto? 
Dios le perdone, hermano, la pena y aflicción que me ha causado. 
Para que esta lisonja no la pague en el Purgatorio, ruégole por 
caridad que reciba la disciplina en el espacio de un Miserere. » 
Este ejemplo y otros de admirable humildad le dieron un nombre 
y celebridad honrosa en toda la provincia. 

» Su porte religioso — sigue el mismo — fué siempre igual en 
toda su vida, modesto y grave, pero sin afectación. Era tan parco 
en el comer que apenas tomaba lo necesario para sustentar la vida. 

» En su juventud se dedicó con bastante aplicación al con- 
fesonario y á la predicación. Tenía tanta facilidad en componer, que 
trabajaba muchos sermones para otros. 

» Fué dotado de entendimiento claro, perspicaz y muy fecundo 
en ideas y, al mismo tiempo, de maravillosa afluencia de palabras 
con elocuencia natural. Sin embargo de sus buenas disposiciones, 
tuvo este tesoro escondido por muchos años; pero, finalmente, rom- 
pió su largo silencio, y entonces tomó parte en todos los asuntos 
y se le oyó con gusto hablar en cualquiera materia. Aficionóse á 



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164 N A V 

los estudios místicos y literarios en que se ocupó después constante- 
mente hasta el fin de su vida. » 

Falleció en el convento de Madrid el año 1626, según se lee en 
una Crónica escrita en italiano por los años de 1670 y que se 
conserva en el archivo de este convento. 

Escribió : 

1. Abecedario Virginal de todas las grandezas del Nombre 
de María. — Madrid, en la imprenta de Pedro Miguel, 1604, 
en 4^ 

2. El conocimiento de sí mismo : primera parte. — Madrid, 
en la imprenta de Juan de la Cuesta, 1606, en 4.^ 

Prometió otras muchas obras que quedaron manuscritas, según 
consta del prólogo á la primera parte del conocimiento de sí 
mismo, donde dice lo siguiente: « Siendo este trabajo recibido con 
forme á la prudencia de los doctos y no conforme á mis muchos 
defectos, siendo Dios servido, sacaré á luz el Abecedario Dimnal 
de la excelencia del dulce Nombre de Jesús, porque me lo han 
pedido personas devotas ; la segunda parte del conocimiento de sí 
mismo y la Crónica general de nuestra Orden (1); y tras eso^ 
otro libro de la Conquista del cielo, y otro que intitulo Floresta 
cristiana, y once Sermones vespertinos sobre los siete Sacra- 
mentos, sin la Historia y milagros de Nuestra Señora de Illesca^, 
que la tengo presentada ante los Señores del Consejo Supremo; á 
todos estos trabajos que ya tengo casi acabados, se llegarán los 
que de nuevo estudiare, si la Divina Majestad me da gracia y 
salud. » 

— Fígueras, pág. 282. — Altuna, pág. 627. — Calvo, pág. 448. — 
Nic, Ant., tom. 1.®, pág. 145. — Muñoz. 



NAVARRO (Fr. Antonio) C. 

Otro del mismo nombre y apellido, que floreció el siglo pasado. 
Fué Maestro en Sagrada Teología, de la provincia de Castilla. 



(l) El ¡ns>¡giie escritor D, Baltasar Porreño tenía en mucho aprecio e«tíi 
Crónica, 



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NOG 165 

Dio á luz unos sermones, llenos de testimonios de la Sagrada 
Escritura, explicados con toda propiedad, con el siguiente título: 
Sermones vespertinos y cuadragesimales. — En 4®. 
— Fr. Silvestre Calvo, pág. 451. 



NAVARRO Y AGUILAR (Fr. Matías Antonio) C. 

Tuvo en la Orden el título de Maestro del número de justicia. 

Escribió : 

Sermón de la Santísima Trinidad^ predicado en su día en 

este convenio de la ciudad de Toledo, por el R. P. Fr Dale 

á luz el Presentado Fr. José Pascual de Cisneros^ Ministro del 
convento de Toledo, del mismo Orden, y le dedica al Sr. D. Fran- 
cisco Ximénez de Arechaga y Dávila, Jurado de la Imperial 
ciudad de Toledo. — En Toledo, por Pedro Marques, impresor del 
Rey nuestro Señor, afio de 1718, en 4.®, de 14 hojas de á fol. 

— Cristóbal Pérez Pastor La imprenta en Toledo, pág. 246. 



NOGUERA (Fr. Antonio) C. 

< Hijo de la villa de Lluchmayor, donde nació á 8 de Diciem- 
bre de 1681 de Juan Noguera y Catalina Salva. Tuvo entre otros 
hermanos á D. Mateo Noguera, que, habiendo sido colegial de la 
Sapiencia, salió un teólc^o consumado y murió Canónigo de nuestra 
Catedral. 

» Mostró desde su niñez una memoria feliz y un entendimiento 
claro y penetrante, circunstancias que movieron á sus padres á 
darle los estudios necesarios ; y, provisto ya en los menores, entró 
en la Religión Trinitaria, cuyo hábito vistió en el convento de 
Sancti-Spiritus de Palma, el día 24 de Agosto de 1698. 

» Concluido el curso de Filosofía y después de haber sostenido 
Conclusiones públicas, pasó al colegio de Zaragoza para estudiar 
los cuatro años de Teología. 

> Asistió en 1705 al Capítulo provincial celebrado en Valencia, 
en el que fué creado Lector de Artes y Filosofía, facultades que 



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166 NOQ 

leyó en el citado colegio, y después ocupó en el mismo la cátedra 
de Teología. 

» Vino posteriormente á su patria pai'a ejercitarse en el 
ministerio del pulpito, y, en una Cuaresma que predico en la 
Catedral, dio muesti^as de ser un orador sabio y elocuente, con 
cuyo supuesto la Real Audiencia le nombró por su Panegirista ; 
el M. I. señor Regente y Oidores le eligieron por su Padre espi- 
ritual; el ilustrísimo señor Obispo le creó su Examinador sinodal 
y Teólogo consultor, y el Tribunal del Santo Oficio le confirió el 
delicado encargo de Calificador. 

» Fué cuatro veces Ministro de su convento ; dejó en ei mismo 
muchas memorias que han inmortalizado su nombí^, contándose 
entre otras, los arcos del claustro y portería, el órgano, los adornos 
de las tribunas, la celda ministerial, unos preciosos tapices, los 
balausti'es del presbiterio, un excelente palio, el portal de la por- 
tería y la casa del campo del predio son Vent^ cedido al convento 
por el Sr. D. Juan Miguel Sureda. 

» En el Capítulo de 1742, siendo Secreíai^ío del reverendísimo 
Definitorio, fué nombrado Visitador general, y en 1744 pasó á vi- 
sitar los conventos de Valencia y Barcelona ; y, hallándose en el 
de Zaragoza, le acometió una enfermedad que le arrebató ai sepul- 
cro el día 21 de Marzo de 1745. 

» El autor de la Crónica manuscrita de los Trinitainos de 
Palma, á quien debemos las noticias de este artículo, dice que en 
el Secreto de la Inquisición existían muchos trabajos del P. No- 
guera, dignos de todo aplauso. En la librería de su convento se 
han conservado hasta nuestros días ocho tomos de materias predi- 
cables, escritos de su mano, y uno de panegíricos, predicados ante 
el Tribunal de la Real Audiencia. 

» Entre las muestras de su erudición y doctrina, pueden con- 
tai*se: la Censura que dio al panegírico del Bto. Raimundo Lulio, 
predicado por el P. José Frau en el convento de Observantes de 
Palma, á 30 de Junio de 1730, y los cuatro sermones que tiene 
impresos, incluso el que pronunció en las fiestas de la Canonización 
de San Luis y San Estanislao, celebradas en la iglesia de Montesión 
el '¿'i de JNoviembre de 17¿í7, que salió á luz en dicho año en la 
imprenta de Jerónimo Erau. 

— Huvor, págs 221-2:^2. 



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N Ü N 167 



NONES DE LA ASCENSIÓN (Fr. Simón) C. 

Natural de la villa de Avis en la provincia Transtagana, tfo 
del P. Fr. Luis de la Coacepción, trinitario descalzo, de quien se 
hizo mérito en su lugar. 

Tomó el hábito en la provincia de Andalucía, é hizo tales pro- 
gresos en las ciencias sagradas, que mereció ser Catedrático de 
Teología en la universidad de Osuna. 

Falleció en el convento de la Rambla. 

Escribió el año de 1609, y dedicó al Rmo. P. General Fr. 
Francisco Petit: 

Tractatus de mystica cruce Ordinis SSmae. Trinitatis. — 
En folio M. S. 

— Nic. Ant., tom. 2.^ pág. 288. — Bernardin a S. Ant. Epit. 
Redempt.y 1, I, cap. IX, párrafo 3 ; 1. II, cap. último, núm. 12. — 
Barb. Mach., tom. 3.', pág. 719. 




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|||M||||#||||| 




OLIVEIRA (Fr. José de) C. 

Fué natural de Lisboa, hijo de padres nobles llamados el Dr 
Manuel Lopes de Oliveira, Desembargado!* (1) de Palacio y Canciller 
mayor de Portugal, y de Dña. Elena Ramires de EsquiveL 

Profesó en el convento de dicha ciudad en 2 de Febrero 
de 1698. 

Estudió la Filosofía bajo la disciplina del P. José de la Expec- 
tación, y la Teología en el colegio de Coimbra. En esta última 
facultad hizo tan notables adelantos que en las primeras Oposiciones 
que hubo, no duHó la Orden de confiarle una cátedra de Teología, 



{[) Mugisirado dc*l Coiiseju del Rey un Puitugal. 



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olí 169 

en cuyo desempeño prosiguió hasta el aña 1723, en el que so le 
confirió el título de Maestro con la jubilación. Fué distinguido 
orador, excelente moralista, buen canonista é insigne y renombrado 
literato. Consultáronle en cuestiones y dificultades graves, y sus re- 
soluciones eran respetadas. 

El Emmo. Card. D. Tomás de Almeida, Patriarca de Lisboa, 
le apreció mucho á causa de su literatura, y, llegó á tanto su fa- 
miliaridad que, hallándose el P. Oliveira gravemente enfermo, le 
vino á visitar personalmente á su celda y, tiempos atrás, le hizo su 
Examinador sinodal, siendo el primero que, bajo el patriarcado de 
su Eminencia, tuvo dicho cargo. 

La Religión también le condecoró á su vez con los honrosos 
cargos de Definidor, Secretario dos veces y Regente de Estudios. 

El convento de Lisboa debió á él las imágenes de nuestros 
Santos Patriarcas, un riquísimo palio y sagrados ornamentos, un 
salterio ó cantoral nuevo para el coro, lámparas de notable gran- 
deza para la capilla mayor de la iglesia, amén de otros muchos 
gastos que hizo en las quintas de Seixal y Portella, pertenecientes 
á dicho convento de Lisboa. 

En 24 de Agosto de 1759, á los 82 años de edad, terminó el 
curso de su vida en el convento de Lisboa. 

Escribió : 

1. Sermao da Canonizazao de JoTio da Cruz¡ pregado no 
convento de Nossa Senhora da Piedad dos Religiosos Carmelitas 
Descalzos da villa de Cascaes no ultimo dia do Triduo, que mi- 
nistrardk) os Religiosos da Santissinia Trindade — Lisboa, en 
la imprenta Ferreiriana, 1728, en 4^ 

2. Sermao ao recolher da Procissao do Resgate, que no anno 
de 1731, fizerao os Religiosos da Santissima THndade e Re- 
denzao dos Captivos da provincia de Portugal. — En Lisboa, en 
la oficina de Música, 1732, en 4^ 

Se imprimió con el pseudónimo del P. Fr. Victoriano Clemente. 

3. Resposta Theologico Jurídica a hum papel anonymo que 
se divulgou na corte de Lisboa contra a validade do Capitulo, 
que em 7 de Mayo de 1735 se celebrou no convento de San- 
tissvna Trindade de mesma corte em que sahio eleito Provincial 



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\10 OíL I 

o muito reverendo P. Maestre Fr. Joio da Cruz. — En Madrid, 
por Francisco de Hierro, 1735, en fol. 

De las respuestas que dio con motivo de varias consultas que 
se le hicieron, formó un gran tomo que desgraciadamente fué de- 
vorado por las llamas, en un incendio quo hubo en el convento, 
viviendo todavía el autor, el año 1755. 

— Fr. Jerónimo de S. José, tom. 2.*, pág. 494 — Barb. Mach., 
tom. 2.\ pág. 885. 



OLIVEIRA (Fr. Nicolás) C, 

Sus virtuosos padres Jorge Fernandos y María Oliveira, no 
contentos con educarle conforme á las máximas del evangelio, le 
aplicaron al estudio del latín y del canto llano. 

Admitiósele al hábito en el convento de Lisboa, su patria, en 
Julio de 1581. 

Cursó la Filosofía en Santarén bajo el magisterio del P. Pre- 
sentado Fr. Marcos Moura, y la Teología en el colegio de Coimbra. 

Se dedicó con predilección al estudio de la Mística y de la 
Moral, ciencias indispensables para ser un buen confesor, cargo en 
que adquirió muchos merecimientos. Fué de buena índole, devoto, 
caritativo, celoso del bien de la Orden, de cuyos aumentos se ale* 
graba mucho, y exacto en la observancia regular, que promovía 
también en otros religiosos, corrigiendo, (cuando la caridad se lo 
exigía y la prudencia se lo dictaba), sus faltas con palabras tan me- 
suradas, benignas y pei^suasivas, que nadie tomaba á mal sus ad- 
vertencias y todos trataban de enmendarse. Fomentó también y pro- 
movió el culto al Santísimo Sacramento. A este objeto, toda la cera 
que con la licencia de los Superiores podía reunir, enviaba á los 
conventos pobres para que ardiera ante el Augusto Sacramento del 
Altar. Además, trabajó mucho en la institución y establecimiento 
de las cofradías de S. ünofré, de la Encarnación y de la Concepción, 
y, con mayor empeño que en ninguna otra, en la hermandad de 
los Esclavos del Santísimo Sacramento que en aquella sazón había 
en la capilla mayor de la iglesia de la Trinidad de Lisboa. 

Fué Procurador general de Cautivos por algunos años, cargo 



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olí 171 

que le agradaba, porque así se le ofrecía ocasión oportuna para 
con más diligencia y cuidado ejercitar la caridad para con los es- 
clavos, allegando caudales para su libertad. Tuvo también el empleo 
de Redentor de Cautivos, y en cualidad de tal pasó con el P. Fr. 
Paulino á Ceuta, desde cuya Plaza rescatai*on 94 cautivos que nues- 
tro P. Oiiveira los condujo á la corte de Portugal, y los restituyó 
k sus hogares domésticos. La Orden premió sus ti*abajos, nombrán- 
dole Definidor y Visitador de su provincia; pero, no obstante los 
empleos que tuvo y su muctia edad, era diligentísimo en acudir 
al coro, no faltando nunca á los Maitines de media noche, y siendo 
•1 que con mayor rigor ayunaba en los días que la Regla y la 
Iglesia lo prescribía. Hizo con la licencia debida muchas limosnas & 
Jas personas pobres y recogidas, como pudieron testificarlo la Casa 
de Misericordia de Lisboa y el convenio de Sta. Clara de la misma 
eiudad. 

A los 72 años de edad, fué acometido de varias enfermedades, 
y conociendo que ellas le IJbvarían á no tardar á la tumba, quiso 
disponerse á una buena muerte, y así, un año antes^que falleciera, 
entre otras muchas oraciones, empezó á rezar todos los días las pre- 
ces de los agonizantes, y, con tan buena prepai*ación, se despidió de 
este valle de lágrimas, á 27 de Enero de 1634. 

Escribió: 

Libro das grandezas de Lisboa. Dedicado a D. Pedro de 
Álcacova^ Alcaide de las tres villas de Campo Mayor ^ Agüella e 
Idanha Nuer>a, y Conde de los ídanhas. — En Lisboa, por Jorge 
Itodrigues, 1620, en 4.^, de 14 hojas de prels, 186 fols. de texto 
y 4 de índice. 

Antonio Soares de Macedo en su obra Flores de España y 
Excelencias de Portugal^ cap. Y, excelencia 2/, alaba la historia 
de nuestro autor por las raras y curiosas noticias que contiene; 
otros la notaron de diminuta, y así, para dar gusto á todos, escri- 
bió nuestro Oliveii'a otra más amplia, que el Emmo. Sr. Cardenal 
D. Juan Bautista Palolo trajo consigo á Roma con el objeto de im- 
primirla, de la que no se tiene más noticia. 

La citada edición trata de los nombres antiguos de las c^les, 
parroquias, fuentes etc., siendo una verdadera guía de Lisboa. 

— Fr. Simón de Brito Incremento trinitarios a. 825. — li- 



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172 ORT 

bro de defunciohes del coLveutü de Lisboa, cap. 110, pág. 86. — 
Fr. Jerónimo de S. José, tom. 2.**, pág. 49. — Salva, tom. 2.*, págs. 
326-227. — Nic. Ant., tom. 2.^, pág. 122. — Antón de Leao De Púrtug. 
Regimin., tom. 3.^ col. 144. — Barb. Mach., tom. 3.% pág. 497.— 
Ant. Soares en la obra citada. 



ORTEGA (Juan Diego de) C. 

Hijo de Juan de Ortega, Regidor perpetuo de la villa de La 
Mortilla del Palancar, provincia de Cuenca, y de Isabel Gregoria 
Martínez Moreno, ambos naturales y vecinos de dicha villa, donde 
nació también el P. Ortega el día 26 de Junio de 1730. 

Recibió el santo hábito en el convento de Toledo de manos del 
R. P. Ministro Fr. Andrés José Berlanga el día 10 de Septiembre 
de 1747, y profesó el mismo día del año próximo siguiente en ma- 
nos del referido P. Ministro, de quien hablamos en la pág. 92 del 
tomo primero. 

Prosiguió en el mismo convento el curso de Filosofía, que ha- 
bía empezado en Valencia, siendo su Lector en dicho convento de 
Toledo el R. P. Lector Fr. Alonso Cano y Nieto, después Obispo 
de Segorbe, de quien ya tratamos en la pág. 127 y sigs. del tomo 
primero. Al último año del curso defendió Conclusiones de toda la 
Filosofía. Para estudiar Teología, pasó al colegio de Salamanca, 
donde al tercer año defendió también Conclusiones. Al año siguiente, 
estando ya nombrado para actuante en la universidad, le mandaron 
venir á Roma en cualidad de colegial Pasante, á donde llegó el día 
7 de Enero de 1753, en compañía del P. Lector Geoghegam, á quien 
ya mencionamos en la pág. 333 de dicho tomo. Estuvo en el cole- 
gio de Roma hasta el 25 de Agosto de 1756, defendiendo en este 
intervalo por tres veces Conclusiones públicas de Teología escolás- 
tica, dogmática y expositiva ó Escritura en la iglesia de dicho co- 
legio con el concurso de los Lectores de las casas de estudios de 
Roma, respondiendo á todos los argumentos con lucimiento. En No- 
viembre de 1757 volvió al colegio de Roma con nombramiento de 
Lector, y luego el 20 de Agosto de 1763 partió otra vez para 
España, en cuya corte continuó su Lectoría. 



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ORT 173 

En el año 1766 el citado Fr. Alonso Cano, á la sazón Pro- 
Tincial de Castilla, le tomó por Secretario suyo. En 1776 fué nom- 
brado Ministro del convento de Toledo, y, terminado su trienio, fué 
declarado conTentnal del de Madrid, donde le eligieron Administra- 
dor general de los bienes de los hospitales, á cargo de Trinitarios, 
de Argel y Túnez y del colegio de Roma, con residencia en la 
misma villa de Madrid, donde murió en Septiembre de 1788. 

Tradujo del francés: 

1. Vida de S. Juan de Mata, PaíHarca y Fundador del 
Orden de la Sma. Trinidad, Redención de Cautivos: traducida 
del francés por el P. Lect, Jub. Fr.,. Quien la ilustra con al- 
gunas notas y adiciones. — Madrid, por D. Joaquín Ibarra, im- 
presor de Cámara de S. M., 1776, en 8.*, de XXX -478 págs. 

2. Vida de 5. Félix de Valois, Patriarca y Fundador del 
mismo Orden de la Sma. Trinidad, Redención de Cautivos: tra- 
ducida del francés, é ilustrada con notas y adiciones, por el P. 
Lect. Jub. Fr„. Ministro del convento de Toledo, del mismo Or- 
den, y uno de los Diputados de la Junta sobre el repartimiento 
del Excusado en dicha ciudad, y su Arzobispado. — Madrid, por 
D. Joaquín Ibarra, impresor de Cámara de S. M., 1776, en 8,', de 
278 págs. y 12 prels. 

— Libro M. S. del cit. colegio de la Trinidad de Roma en la 
Via Condotti, donde se anotaban los datos biográficos de los reli- 
giosos que por algún tiempo vivían en el mismo. 

ORTEGA SAMANIEGÜ (Fr. Martin de) C. 

Consiguió en la Orlen el título de Maestro. 

Escribió : 

Derecho de la Inocencia defendido por el R, M. P... Contra 
los autores de libelos famosos y falsos testigos: que da á luz 
D. Francisco Ruiz Samaniego, Caballero del hábito de Santiago, 
inmediato sucesor en el señorío de la Casa y divisa de San 
Mederi. Dedícale al Rmo. P. M. Fr. Tomás Carbonel de la escla- 
recida Orden de Predicadores, Confesor de la Católica Majestad 
de Carlos II nuestro Rey y Señor. — En Toledo, por Agustín d^ 
Salas Zazo, 1676, ew 4.^ de 36 hs, fols. 



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^!í™__ ORT 

En el pp(Mo2ro « Al lector v» dice el editor de éste: € Amigo 
lector, este tratado saco á luz con deseo de que te parezca bien 
para presentarte otros del mismo autor que con la licencia de deudo 
y amigo he sacado de su estudio, 6 para que le obligues á que los 
manifieste estampados; que en tal caso ofrezco restituirlos, porque 
les dará la última pincelada.... En lo predicable ya habrás visto 
muestras de su estilo y erudición, este es de lo moral. Holgárame 
saber tu gusto para darte conforme á él los platos. Y por si se te 
ha olvidado su magisterio en el pulpito, daré luego á la estampa 
un sermón suyo, que, por lo bien que logra las circunstancias, ha 
de ser digno de que benévolo le leas... » 

— Pérez Pastor, pág. 228. 

ORTIZ (Fr. Diego) C. 

Fué cordobés, é hízose religioso en el convento de su patria. 

Mereció en la Orden el título de Maestro en Sagrada Teología, 
llegando á ser con el tiempo Secretario de la provincia de Anda- 
lucía, y luego su Provincial. Tuvo también el cargo de Examinador 
sinodal de la diócesis de Córdoba. Amén de haber sido distinguido 
orador sagrado, el P. Ventura de Prado afirma en el prólogo á su 
poema 5. Rafael Custodio de Córdoba que fué también insigne 
poeta castellano. 

Escribió; 

1. Sermones del Santísimo Sacramento sobre el Decreto del 
santo Concilio TiHdentino en orden á dicho misterio, — En Cór- 
doba, 1672, en 4^ 

2. Oración fúnebre en las honras que celeby^ó el Real con- 
vento de la Santísima Trinidad de Córdoba al limo, y R7ho. Sr, 
D. Fr, Juan de Almaguera, Arzobispo de Lima, — En Córdoba, 
1677, en 4". 

— Rodríguez-Reines. 

ORTIZ DE ATIENZA (Fr. Juan) C. 

Fué hijo de Granada, Doctor por su universidad y Catedrático 
de la misma por muchos años. Consultor y Calificador del Santo 



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ORT 175 

Oficio, Ministro sucesivamente de los conventos de Málaga, Jerez 
de la Frontera, Córdoba, dos veces de Andújar, de Murcia y Gra- 
nada, Visitador de su provincia de Andalucía y, últimamente. Vi- 
cario general y Provincial. 

Su argumento fué el más temido y celebrado en las escuelas, 
y sus sermones aplaudidos por un lucido y numeroso auditorio. 

El P. Ortiz sacó excelentes discípulos en cátedra y pulpito. El 
P. Fr. Agustín Muñoz, Regente de Estudios del convento de Gra- 
nada, Lector de Prima de Teología y Secretario del P. Maestro Fr. 
Miguel Ruiz, Provincial, en la aprobación que dio al Elogio fúne- 
bre predicado por el P. Fr. Basilio de Sotomayor en las honras 
del P. Ortiz trae unos versos del P. Fr. Francisco de Guadarrama, 
en que á dicho P. Ortiz le atribuye « ingenio divino, heroico, 
grave, raro, sutil y suave. > 

Estando predicando una Cuaresma, fué sorprendido de una lenta 
calentura, que, sin cumplir dos años de Provincial, le llevó á la 
tumba. Acudieron á sus honras y entierro todas las Ordenes reli- 
giosas y nobleza de Sevilla, donde murió á la edad de 56 años, 
pronunciando su elogio fúnebre el citado P. Basilio en el convento 
de Sta. Justa y Rufina, donde se celebró dicha función el día 25 
de Abril de 1636. 

Escribió muchas materias teológicas y predicables, pero no sa- 
bemos que tenga algo impreso, 

— Fr. Basilio de Sotomayor Oración fúnebre, cit. 

ORTIZ (Fr. Juan) C. 

Aunque carecemos de datos biográficos referentes á este Padre, 
no se puede dudar, sin embargo, que es diverso del anterior, por 
la época distinta en que florecieron, según indican los escritos de 
este segundo P. Juan Ortiz, 

Escribió: 

Sermón de la Inmaculada Concepción. — En Granada, 1694, 
en 4^ 

También hay alguna composición suya en el Funeral del limo, 
Sr. Ronquillo, tantas veces citado, en la pág. 41. 

— Rodríguez-Reines. — P. Alba Militia, pág. 811. — P. Mar- 
racci Append. Bibl. Marian., pág. 67. 



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176 OSO 



OSORIO (Fa. Cristóbal) C. 

Natural de Lisboa, hijo de Alfonso Gomes y María Osorio. 
Profesó en el convento de su patria á 27 de Mayo de 1590. 
donde se aplicó al estudio de la historia sagrada y profana, pero 
principalmente de su Orden, y á la cultura de la poesía, en que salió 
consumado. 

Fué ejemplarísimo, observante y perfecto religioso, pequeño 
de cuerpo, grande en el alma. 

A consecuencia de una enfermedad que tuvo en los primeros 
años de religioso, padeció con grande paciencia, durante 27 años, 
el asma y otros achaques, de los cuales recibía algún alivio con la 
lección de los libros que continuamente revolvía, y en el rezo del 
Santo Rosario, hasta que murió el 27 de Enero de 1634, á los 56 
años de su edad, en la quinta de Seixal, perteneciente al convento 
de Lisboa, á donde, al repetirle la enfermedad, había sido conducido. 
Compuso: 

Pancarpia. — En Lisboa, por Pedro Crasbeeck, 1628, en 8\ 
Trata en ella en prosa y verso de los varones ilustres de la 
Orden Trinitaria, y está dedicada al R. P. Fr. Bernardino de S. An- 
tonio, Provincial de Portugal. 

Eo aplauso de esta obra canta la elevada musa del insigne 
poeta Lope de Vega Carpió esta décima: 
De rojo y azul colores 
Que el Ángel bajó del Cielo 
Jeroglíficos del celo, 
Y fe de sus profesores; 
Pancarpia teje de flores, 
Osorio en tan docta suma, 
Que de laurel la presuma. 
Pues de las empíreas salas 
Fénix celeste en las alas 
Le trajo también la pluma. 
— P. Antonio dosfeeys Enthusiasm. Poet. n. 179. — Barb. Mach. 
tom, 1.", pág. 584. — Fr. Jerónimo de S. José, tom. 2.*, pftg. 97, 



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PABLO (Fr. Antonio db S.) C. 

La insigne villa de Santarén, en el serenísimo reino de Por- 
tugal, del que el P. Fr. Jerónimo de S. José, en el lugar que ci- 
taremos, á fuer de buen portugués, escribe: 
Afortunada nación 

Sobre todas cuantas son« 

Puos das tan insignes varones 

A nuestra santa Religión: 
fué la patria de este insigne sujeto, cuyos padres pudieran justa- 
mente gloriarse, ostentando las ejecutorias de nobleza en su lim« 
pia sangre y los esplendores de la fe en sus intachables oostum* 
bres. Para dar ú su hijo Antonio una educación en aimonfa con su 



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178 PAB 

aboleniro, enviáronle k Lisboa, donde dedicóse k estudiar el hermoso 
y culto lenguaje del Lacio eñ el colegio de S. Antonio, dignamente 
dirigido por los PP. de la Compañía de Jesús. 

A los quince años fué condecorado con la bella librea trinita- 
ria en el convento de su villa natal, en que se hallaba de regreso. 

Oyó allí mismo la Filosofía de Aristóteles, magistralmente in- 
terpretada por el R. P. Presentado Fr. Bartolomé de Paiva, de 
quien luego trataremos. Con el objeto de estudiar la reina de- 
las ciencias, tuvo que pasar á Coimbra, donde hizo tales progresos 
en esta facultad teológica» que los Superiores so vieron precisados 
á concederle licencia para graduarse, aunque esto no se permitía 
en aquel tiempo más que á religiosos de más alta esfera que él. 
Consta, sin embargo, que no hieo uso de esta graciosa licencia. 

Supo ejercer con dignidad, decoro y competencia el arte de la 
oratoria sagrada, para cuyo desempeño se habilitó con la continua 
lección de los Santos Padres y Expositores. Por estos sus incesan- 
tes trabajos, premióle la Orden con el honorífico título de Predica- 
dor general, confiriéndole oon el tiempo los cargos de Ministro del 
convento de Lagos, de Definidor» dos veces, y de Visitador general 
de su provincia. 

Confortado con todos los auxilios espirituales, apagóse esta res- 
plandeciente antorcha en el convento de Lisboa á 26 de Diciembre 
de 1634, á los 64 años de su edad. 

Tuvo chispa ó numen para la poesía, y así, bajo la inspiración 
de las sagradas Musas, compuso muchas obras métricas, tanto en la- 
tín como en romance, llenas de piedad y erudición, de las cuales 
escriba el P. Fr. Manuel de Sta. Lucía, en su Nobiliavguia, pág. 
140, lo 8ig40ifnte: « En la pr¡mei*a parte de la Historia Cronoló- 
gica de esta provincia, que tengo escrita, apunto tres Sonetos so- 
bre la institución de la Orden» diez y seis al Nacimiento de Cristo, 
cinco Décimas, veintisiete Poemas heroicos y varios Ep'gramas al 
mismo asunto; obras muy curiosas, doctas y devotísimas, entre las 
cuales se halla un Poeoaa latino jocoserio, el cual fué sumamente 
afiUndido por la gracia* elegancia y devota tei^nnra, con que osla 
hechor» 

— Bl cit. P. Sts. Lucía. — Fr. Bernardino de S. Antonio 
Oiron. trin., AL S., tr. 1/, libr. 3,\ cap. 15, § 10, pág. 246. — 



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PAB 179 

Barb. Mach., tom. 1.®, pág. 383. — Fr. Jerónimo de S. José, tom. 
2.^ p&g. 54, el eoal dn el tomo 1.^ trae algunas poes(a3 de nues- 
tro biogirafiado. 



PABLO (Fb. toNACio DB 8.) D. 

Nació eo la villa d/» Argueda^, provincia de Navarra, el alio 
de 1588. 

Habiendo tomado el hábito á loe 20 a&os de edad, tuvo oca- 
sión de conocer á los primitivo» religiosos de la Reforma Tnoita- 
ria» cuyas heroicas virtudes trató de imitar durante toda su vida. 
Desde los primeros a&os de religioso, adquirió gran reputación de vir- 
tuoso 7 letrado, sobresaliendo en particular en la Teología escolástica 
7 mística. Fué observantísimo de las Leyes y exactísimo en el cum- 
plimiento de los tres votos claustrales. Celebraba con singular de- 
voción el santo sacrificio de la misa, esmerándose mucho en la pre- 
paración y en dar gi*acias con la detención, reposo y fervor debi- 
dos. Dedicábase mucho á la oración, y engolfábase tanto en la con- 
templación de la suma boadad y demás perfecciones de Dios, que 
quedaba arrobado y extático. En dichos santos ejercicios, empleaba 
todo el tiempo que no le ocuparan sus obligaciones ó los oficios de 
caridad* en que se entretenía muy de grado; porque, cuando Prelado 
y subdito, asistía á los enfermos y los servía como enfermero, ha- 
ciéndoles las camas y practicando con ellos otros oficios humildes; 
y, tratándose de enfermedades de peligro, los visitaba hasta de no- 
che 7 á deshora, por si se les ofrecía alguna cosa para su alivio 
espiritual ó corporal. 

Sus prendas naturales fueron muy elevadas, porque era pru- 
dente, serio, afable, cortés y agradecido. Por eso, la Oixlen le ocupó 
en continuas prelacias. Aun no tenía cinco a&os de profeso, cuando 
le hicieron Ministro dei convento de Madrid, el cual cargo desem- 
peñó dos veces, una voz el de Procurador general de España, otra 
el de Provincial de la provincia de la Transfiguración (1517-20), 
dos el de Definidor general, una el de Cronista (1623) y dos veces 
Ministro del convento de Pamplona (1632-35, 1635-38). 

En estas prelacias adquirió opinión d^ observantísimo y de 



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180 PAB 

muy celoso de los aumentos espirituales y temporales de la Descal- 
cez Trinitaria. A este gran sujeto debemos las Informaciones jurí- 
dicas hechas en orden á la Beatificación del Ven. Fr. Juan de S. 
José y de S. Miguel de los Santos, cuyo Rótulo de Beatificación 
sacó con su industria y diligencia, cuando, pretendiendo lo mismo 
los PP. Trinitarios Calzados pai^a el Bto. Simón de Rojas, y los Car- 
melitas Descalzos para S. Juan de la Cruz, con andar en una de 
estas tareas seis religiosos de los más graves y diligentes de dichas 
Ordenes, no pudieron conseguir por entonces su intento» siendo 
asf que lo consiguió nuestro biografiado sólo con la ayuda de Dios 
y de su gran talento. También se debió á él la fábrica de casi 
todo el convento de Pamplona ; pues, cuando le hicieron Ministro 
de él, era casa muy pobre; y se tuvo esto por milagro de la di- 
vina providencia; y lo fué de seguro un caso que le sucedió en una 
ocasión que no tenía con qué pagar á los oficiales que trabajaban 
en la obra. Ya llegaba la hora de pagarles el salario, y, no teniendo 
el siervo de Dios con qué pagar la deuda, acudió afligido al coro 
á pedirle á Dios que remediase aquella necesidad á fin de que pu- 
diese proseguir la obra. Hecha la oración, volvió á la celda por si 
Dios le enviaba alguna limosna; tomó un libro que tenía sobre 
la mesa para leer un rato, y, al levantarle, halló debajo de él la 
cantidad suficiente para pagar á los oficiales aquel día y para que 
trabajasen en otros, hasta que con otra providencia dispuso el Se&or 
que pudiesen proseguir hasta acabar la obra. 

Fué tenido en Pamplona como un oráculo, y los señores Virey, 
Obispo y Consejeros le consultaban como á tal en los negocios más 
arduos y dificultosos, correspondiéndole á su vez con grandes li- 
mosnas para su convento. 

El año 1638, siendo Ministro de dicho convento de Pamplona, 
se le ofreció un negocio grave en la villa de Arguedas, su patria, 
y este le llovó á ella con licencia de su Provincia!. Allí le aco- 
metió la postrera enfermedad, durante la cual su aposento se vio 
por todos los circunstantes, bañado de resplandores celestiales, que, 
según se iba acercando la muerte, se acentuaban mayormente. 
Ademá«, dos días antes de morir primero, y luego el mismo día de 
la muerte, tuvo dos grandes arrobos que Je sacaron de sí mismo, 
y, elevándole como un palmo de la cama, le tuvieron suspenso en 



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PAB 181 

el aii-e, cada vez por espacio de una hora; y, habiendo vuelto en 
sí del segundo, con gran paz y sosiego entregó su alma al Sefior 
el día 24 de Febrero del referido año, á los 50 de su edad y de 
habito 30. 

Fué enterrado con gran acompañamiento y pompa funeral que 
dispuso la devoción de los vecinos de dicha villa, que por los ci- 
tados prodigios le tenían en grandísimo concepto de santidad. 

Escribió: 

1. Arttculos sobre que han de ser examinados los testigos 
en la información plenaria que han de hacer los señores Jue- 
ces Apostólicos delegados de nuestro santísimo Padre Urbano 
Papa VIH y de la Sagrada Congregación de Ritos, para la 
averiguación de la santidad^ virtudes, loable vida, fama y mila- 
gros del venerable Padre y siervo de Dios, Fray Miguel de los 
Santos, religioso descalzo de la Orden de la Santísima Trinidad, 
Redención de Cautivos. En la causa de su Canonización. — Sin 
año ni lugar de imprenta, de 8 hojas en fol., llevando al fin la fir* 
ma de nuestro biografiado. 

2. Interrogatorio por donde se han de examinar los testi- 
gos que han de decir en razón de la santa vida, muerte y mi- 
lagros del venerable Padre y siervo de Dios Fray Juan de S, 
José, religioso descalzo de la Orden de la Santísima Trinidad, 
Redención de Cautivos, y Ministro qice era, cuando murió, del 
convento de la villa de Socuéllamos. — Sin año ni lugar de im- 
prenta, de 7 hojas y media, llevando al fin la firma del autor. 

Los citados papeles constituyen unas, lacónicas sí, pero ver- 
daderas biografías de dichos siervos de Dios, aunque en forma de 
preguntas. 

— Fr. Alejandro de la Madre de Dios Crón. Seg. Part., págs, 
53-55. — Pix)tocolo M. S. del convento de Pamplona, cap. 18, núm, 15. 



PABLO (Fr. Juan dk S.) D. 

Natural de Alfaro» y descendiente de la noble familia de los 
Ramírez de Arellano y de Estenoz. 

Desde su niñez manifestó una inclinación nada común á la vir- 



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182 PAB 

iud y á las letras, las cuales, unidas á su preclaro talento jr á su 
constante aplicación, hacían prever lo que había de ser con el 
tiempo. 

Muy joven todavía, ingresó en la Descalcez Trinitaria, donde 
con la misma perfección, exactitud y tesón siguió los cui*sos esco- 
lásticos como todas las prácticas piadosas y obligaciones del estado 
religioso, como son los actos de comunidad, los ayunos, vigilias 
nocturnas y todos los demás ejercicios virtuosos. Con la intachable 
conducta de su vida y con la constante lectura de todo género de 
libros, vino á ser no sólo perfecto religioso, sí que también emi- 
nente literato en todos los ramos de las ciencias que pueden ilus- 
trar á un sacerdote, siendo reputado por todos como excelente fi- 
lósofo, profundo teólogo, notable latinista y vei^sadísimo en la lec- 
tura de los poetas y de las historias eclesiástica y civil. 

En atención á su virtud, ciencia, talento y erudición, se le 
confirió la cátedra de Teología en nuestro colegio de Salamanca, 
y la desempeñó con tanta laboriosidad y diligencia, que satisfizo 
plenamente á sus distinguidos discípulos, á quienes tenía pendientes 
de sus labios con su notabilísima elocuencia, fácil palabra, subtilídad 
de ideas y robustez de raciocinio, amenizándolo todo con los más 
bellos pasajes de los poetas, que citaba oportunamente. Por tan ex- 
cepcionales dotes le admiró Salamanca y le tuvo como uno de sus 
más distinguidos sabios y notables sujetos, á quien como á oráculo 
acudían muchísimos por solución de sus más serias é intrincadas 
dudas y dificultades. 

Reconociendo la Orden los servicios que el P. Fr. Juan de 
S. Pablo había prestado en la cátedra, quiso premiarle con varias 
prelacias que él supo desempeñar con mucha táctica, prudencia y 
celo de la observancia regular. Fué un trienio Ministro de nuestro 
colegio de Salamanca (1695-98), otro del convento de Pamplona 
(1698-701), luego Ministro del de S. Carlos de Roma y á la vez 
Procurador general en la Curia de dicha ciudad (1701-04), donde 
por su literatura, virtud, destreza en manejar los negocios, afabi- 
lidad y dulzura de cai'ácter fué muy estimado del Papa, de los 
Cardenales, Príncipes y otros ilustres personajes. Durante el minis- 
tei'iü de diclios conventos procuró, cuanto pudo, el aumento espi- 
ritual y temporal de los mismos ; y en particular se sabe que hizo 



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PA.6 188 

dorar los dos altares colaterales de nuestra Iglesia de Pamplona, 
compró ocho alfombras y blanqueó el claustro y refectorio del con- 
vento. En este convento de Roma también hizo dorar el altar mayor 
de la iglesia y dejó su sacristía muy bien provista de sagrados or- 
namentos. 

El Protocolo M. S. de este coDvento en la pág. 999 vuelta, 
núm 20, dice que en el tiempo que nuestro biografiado fué Procu- 
rador, no se ofreció á la Religión negocio de importancia, pero que, 
en los que se presentaron « trabajó infatigablemente y con raro 
ejemplo de todos ». 

De Roma regresó á España con el oficio de Redentor de ('au- 
tivos, y con este cargo se hallaba en el convento de Herbás, cuando 
en el Capítulo general del año 1707 fué nombrado Ministro general 
de la Descalcez Trinitaria (1) con tanta satisfacción de los capitu- 
lares que llegaron á decir: « Las demás elecciones las han hecho 
Dios y los hombres; mas de N.* P. Genei-al la ha hecho solo Dios. » 
El único á quien le desagradó la elección, fué el agraciado; y así 
rehusó admitir el cargo, pero las instancias de toda la Religión le 
obligaron por fin á aceptarlo. 

Rigió con acierto los supremos destinos de la Orden. De pala- 
bra y con su ejemplo, promovió la observancia regular. Fué in- 
cansable en asistir á los actos de la comunidad, puntual en acudir 
á Maitines en media noche, dormía poco á fin de que no le faltara 
tiempo para expedir los negocios de su alta incumbencia, á todo acudía 
con solicitud, á todas partes atendía su desvelo, y era tan reconocida 
su buena voluntad, su religiosidad, su afabilidad y prudencia, que 
todas sus órdenes eran acatadas, todas sus disposiciones bien reci- 
bidas, aunque alguna vez fueran necesariamente rigurosas. En el 
tiempo de su gobierno, que duró nueve años (1707-16), se consiguie- 
ron también algunas nuevas fundaciones de conventos en Austria- 
Hungría y en Polonia, y se realizaron algunos rescates de cautivos. 
Dejó, en fin, en su generalato muchos ejemplos y virtudes que imi- 
tar á sus su« esore?. 

El íiño 1719 fué nombrado Deíinidor general y, durante este 



(1) El iiqu 171. 1 rué reek'i^idu paja otro trienio^ obtenido antes para 
ello un fireve Apostólico. 

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184 PaD 

honorífico cargo, le alcanzó la muerte en Madrid el Viernes Santo 
del año 1720, y no el año 1717, como con un id videtur opina- 
mos en el Arbor chronoL, pág. 38. 

Escribió: 

Libro en que se da noticia á los PP. Procuradores gene- 
rales del estado que tienen los negocios de la Religión en esta 
Corte romana, dispuesto por el P. Fr. Juan de S. Pablo, Mi- 
nistro y Procurador general este presente año de 1704. — M. S. 

Trata en este libro de todo lo que se había hecho hasta su 
tiempo en orden á la Beatificación de nuestro B. Reformador el 
P. Fr. Juan Bautista de la Concepción, de S. Miguel de los Santos 
y de los venerables PP. Fr. Tomás de la Virgen y Fr. Juan de 
S. José. Trae también la historia de nuestro convento de Milán, 
y lo que sucedió con la pretensión de la Confraternidad de Gon- 
falón contra nuestro instituto de redimir cautivos y la de los PP. 
Agustioos Recoletos contra nuestro colegio de Salamanca* 

Este libix) se conserva en el archivo de este convento de S. 
Carlos, de Roma, donde existen también algunas cartas latinas, ele- 
gantes, escritas cuando General por nuestro biografiado á algunos 
Cardenales. 

— Protocolos M. SS. de este convento de S. Carlos, en el lugar 
cit., y del de Pamplona, cap. 19, núm. 25. — Fr. Melchor del Espíritu 
Santo en la dedicatoria de su Diamante. — Fr. Alejandro de la 
Concepción en la dedicatoria de su PP. Complutensium Excal- 

ceatorum SSmae, TiHnitatis Lógica, duobus tomis distincta 

Tomu^ primus Logicam parvam, praeviam et novam compleclens 
(Alcalá, 1710, por Julián García Briones, en 4.^ de 534 págs., 34 
de prels. 4 de índice al fin). — Libido 2^ M. S. de Capítulos, págs« 
3 vuelta, 28 y 55. — Fr. Juan de S. Calixto Lamentación pane- 
gírica en las honras de nuestro biografiado. 



PADIERNA Y QUIÑONES (Fr. Frakcísco) C. 

Dos veces Ministro del convenio de la villa de Cuellar, Pi*e- 
dicadíT jubilado de la Orden, Juez A po>tól ico Conservador del con- 
vento de Nuestra Seíioiade Armediüa de la Orden de S. Jerónimo, 



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PAE 185 

del Real de Sta. Clara, del de la Concepción, del Hospital insigne 
de la Magdalena y del de Convalecientes. 

Predicó en 17 de Septiembre de 1657: 

Aclamación evangélica con que la ilustre villa de Cuellar 
celebró la traslación del antiquísimo y milagrosísimo Cristo de 
S, Gil á la parroquia de S- Martín, á la capilla de los escla- 
recidos y nobilísimos caballeros Bermúdez, — En Valladolid, por 
Bartolomé Portales, impiesor de la universidad Real, 1657, de 
22 págs. 



PAES (Fr. Baltasar) C. 

Vio la luz primei*a en Lisboa, en la parroquia de Nuestra Se- 
ñora de Loreto, el afio 1570, aunque no fué bautizado hasta el día 
de Rejes (1) de 1571. Sus padres, muy distinguidos por su virtud 
y nobleza, se llamaron Gaspar Paes y Auta Rodrigues da Cunha. 

Desde los primen s deistellos de la razón bislumbróse en el 
niño un entendimiento precoz v perspicaz, destinado á brillar un 
día entre los astros mayores de su época. 

Estudiadas las letras fundamentales en el colegio de S. Anto- 
nio, con 15 a&os alistóse en la milicia, embarcándose á poco tiempo 
eo la escuadra del rey Felipe II, dii igida contra la reina Isabel de 
Inglaterra; pero, viendo el fatal desenlace de la armada y los pe- 
ligros de ahogarse en que se había encontrado, desengañado del 
mundo y de sus secuaces, determinó tomar nuestro santo hábito, 
como lo realizó en 1589, emitiendo su profesión solemne el día 20 
de Mayo de 1590 en el convento de Lisboa, siendo Provincial el 
P. Dr. Fr. Cristóbal de Jesús y Ministro de dicho convento el P. 
Maestro Fr. José de los Angeles, de quienes hemos tratado en el 
primer tomo. 

Cursó la Filosofía bajo el magisterio del P. Presentado Fr. Bar- 
tolomé de Paita, y la Teología en la universidad de Coimbra, donde 
se doctoró. Aun cuando estaba dedicado al estudio de las ciencias 



(l) Barbosa Muciíado fija la fecha de «u bautismo en IG do Enero. Tul 
vez uea alguna errata de imprenta. 



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186 P A E 

etoolástleas, mis pareoía maestro que discípulo, porque penetraba 
las más difíciles cuestiones; la energía y la claridad con que pro- 
ponía sus razones, y la prontitud con que comprendía y respondía 
á las más intrincadas objeciones, ei*a cosa que asombraba á todos. 
Tan relevantes dotes le merecieron el que, siendo todavía discípulo, 
leyese dichas ciencias á sus hermanos de hábito, quienes le con- 
templaban cual portento de erudición sagrada y Lumana. Cuando 
hubo recibido, como se dijo, en la universidad de Coimbra las in- 
signias doctorales en la facultad teológica, deseando alcanzar ma- 
yores tesoros literarios, se consagró totalmente al estudio de la 
Teología expositiva, aprendiendo al efecto las lenguas griega y he- 
brea, y revolviendo con incansable tesón todos los Santos Padres, 
como nos lo asegura él mismo en el prólogo de sus Ck)mentar¡os 
sobi'e la epístola de Santiago, y salió tan profundamente instruido 
en los misterios de la Sagrada Biblia» que fué á una voz aclamado 
por uno de los más célebres escriturarios de su tiempo, razón por 
la oual el rey Felipe III le nombró Lector de Sagrada Escritura 
en la universidad de Ooímbra. 

Igual aplauso mereció la eminencia de su talento en el pul- 
pito como en la cátedra, siendo elegido por este motivo Predicador 
del Rey, en la Real Capilla, ouyo ejercicio tuvo más de cuarenta 
a£kOs, en los reinados de Felipe lil y IV. En este sagrado ministe- 
rio, supo con nuevo artificio unir la vehemencia de los afectos con 
la elegancia de las palabras, y la profundidad de los conceptos con 
la verdadei*a inteligencia de las Escrituras, mereciendo el elogio 
que el P. Fr. Pedro López de AUuna le da en la Crónica de la 
Orden^ pág. 628: < Puédesele dar la auréola de uno de los mayo- 
res predicadores de nuestros tiempos, y fué el primero que enseho á 
predicar con pensamientos subtiles y delgados apoyados con Santos, 
como ahora se usa ». 

Fué Rector del colegio de Coimbra, Ministro del convento de 
SantaréUi Provincial electo el año 1620, Examinador del Patronato 
Real, Protouotaiúo Apostólico y Juez Apostólico del Tribunal de la 
Legacía; y ea tan diferentes cargos mos^ó siempre que la pruden- 
cia no era inferior á su sabiduría, y que daba más lugar á la clemencia 
que á la severidad. Fué exactísimo en el cumplimiento de las Leyes 
de la Ui^eu, y de conciencia tan timorata» que, no obstante de ser 



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PAE 187 

la admiración de Europa entera, cuando la majestad de Felipe III 
le ofreció la mitra de Ceuta, ia rechazó, alegando que era peso 
insoportable para sus débiles hombros. Fai*a este obispado fué pro- 
puesto en 1636, para el de Viseu por fallecimiento del limo. Sr. 
D. Miguel de Portugal y dicen también algunos que renunció el 
obispado de Angola* 

Profesó nuestro autor una tiernísima devoción á María San- 
tísima, cujo Capellán fué en veinte años, cantando su misa en 
los sábados, cÁe que se preciaba mucho; y costeó adem&s la erección 
de la ermita de la quinta de Seixal« poniéndola bajo su advocación. 

Fué admirado por los mayores escriturarios y predicadoi^es de 
Europa j particularmente de España y Portugal, contándose entre 
sus admiradores el insigne intérprete P. Fr. Juan de Pineda, jesuíta, 
el Dr. D, Pablo de Zamora, célebre Predicador d« S. M. C, el Dr. 
D. Francisco Fernández de Galváo, famoso orador de su siglo, y el 
no menos renombrado en este arte, el R. P. Fr. Hortensio Félix 
Paravicino, trinitario. 

Acometido de la postrera enfermedad, levantó tranquilo sus 
manos en alto y dijo: « Gracias os doy, Señor, y me conformo 
con vuestra divina voluntad, pues hace días que trato de prepararme 
para esta hora. » Hecibió oon devoción los Santos Sacramentos, y, 
después de haber dirigido fervorosa plática á los religiosos, y pe- 
dido perdón á Dios y á toda la comunidad que lloraba enternecida, 
esperó con ánimo entero el supremo trance. 

Los religiosos trataron todavía de aplicarle algunos remedios, 
pero él los disuadió, diciéndoles : f No se cansen tanto conmigo. 
Padres y Hermanos, que en Sábado (dos días antes) Dios mediante, 
tendré á la Virgen Santísima por mi Abogada, y Ella me presentará 
ante el trono de Dios. » Así fué, porque, llegado el día dedicado 
á la Reina de los Angeles, en que acostumbraba hacerle tantos 
devotos obsequios, cerca del Ave María, trocó esta vida mortal por 
la eterna el 23 de Marzo de 1638. 

Los metales de las torres de la Catedral y de S. Roque (de 
los Jesuítas) acompañai'on en su fúnebre clamoreo al duelo de la 
comunidad trinitaria, y asistieron al entierro del insigne difunto 
buena parte de la hidalguía, los Inquisidores, la Ca{illa mayor y 
los más gi*aves religiosts do las Urdeuei Sagradas, los Seminarios 



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188 PAE 

y el colegio de S. Antonio. Para mayor pompa los PiX)fesores de 
la Poética presentaron sus composiciones en epigi*amas y elegías 
fúnebres, expresando así su sentimiento y rindiendo pleito home- 
naje al que, según expresiÓQ del P. Fr. Simón de Brito MartiroL 
Trin., á 23 de Marzo, fué « la luz de los predicadores, columna 
de la Iglesia, sol de la Escrituí^, honra de Portugal y astro de 
toda la cristiandad >. 

Marraccio, hablando de él, dice : « Vir, praeter religiosarum 
virtutum ápices, ob pi^estantem doctrinan ac multifariam eruditio- 
nem numquam satis nostro saeculo laudatus. » Otros muchos autores, 
así de la Orden como fuera de él, han formado grandes elogios del 
P. Paes que, en beneficio de la brevedad, pasamos por alto. 

Escribió : 

1. In Epistolam B. Jacohi Apostoli commentarius. — En 
Lisboa, por Pedro Crasbeeck. 1613. en fol. — La misma obra, co- 
rregida y aumentada más que en su torcera parte, en Lyón, en la 
imprenta de Horacio Cardón, 1617, en 4." — y en la imprenta del 
mismo tipógrafo y de Pedro Cavillat, 1620, en 4.^, — y en Amberes, 
en la imprenta de Guillermo de Tongris, 1623, en 4.', — en 
París, 1621. 

2. Commentarna in canticum Moysis (Exod. c. XV.) cum 
adnotationibus moralibus. — En Lisboa, por Pedro Crasbeeck, 1618, 
en fol. ; — en Amberes, en la imprenta de Bolleros, 1619, en 4.*, — 
y en París, 1621. 

3. In Canticum magnum Moysis € Audite coeli qtuie loqtior » 
commentaria. — En Lisboa, frimer tom., por Pedro Crasbeeck, 
1620, en fol.; — en Amberes, por Guillermo de Tongris, 1623, en 4.*; 
y allí mismo, por Pedro y Juan Bolleros, 1622, en 4.^; — en 
París, 1621. 

4. Tomo segundo. — Continuación de la misma obra. — En Lis- 
boa, por Pedro Crasbeeck, 1628, en fol. 

5. Tomo tercero. — M. S. que dejó terminado. 

6. In Canticum Ezechiae (Isai. c. XXXVllI) commentarius, — 
En París, 1621 ; — en Lisboa, por Pedro Ci'asbeeck, 1622, en fol.; — 
y en Lyón, por Ludovico Prost., 1623, en 4." 

7. In canticum Isaiae, « Confitebor ». 

Todos estos comentaiios calieron á luz en dos tomos primero- 



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PAI 189 

sámente impresos, en París, imprenta de Juan Petit y Martín y 
Adriano Tampinart, 1631, en fol. 

8. Marialy ou senndes nos /estas de Marta Saníissima. — 
Lisboa, por Manuel de la Silva, 1649, en 4.* 

9. Sermdes da Qiíaresma, prvnera parte. — En Lisboa, por 
Pedro Crasbeeck. impresor del Rey, 1631, en 4.' 

10. Segunda parte. — Continuación de la misma obra. — - 
Lisboa, en la misma imprenta, 1633, en 4.^ 

11. Sermdes de Semana Santa, — Lisboa, en la misma im- 
prenta, 1630, en 4." — Nuevamente aumentada con algunos ser- 
mones : Lisboa, en la misma imprenta, 1634. en 4.** 

12. Sermao no convento da Ordem da Saníissima Trindade 
desta ciudade de Lisboa e^n hum officio que os irmaos da irnian' 
dade de Todos os Santos dos offíciaes é criados de Sua Mages- 
tade ficerao conforme ao seu compromisso pe la magestade ca- 
tolica do rey I). Felippe II de Portugal. — Lisboa, por Pedix) 
Crasbeeck. 1621. en 4.* 

13. Sermdu) das excellentes virtudes do V. P. Fr. Simao de 
Roxas, religioso da Orden da SS. JYinidade e Confessor da se- 
reníssima raynha de Espanha /).* Izabel de Borhon. — Lisboa, 
por el mismo impresor, 1625. en 4." — Salió á luz en la sumaria 
relación de la vida y muerte del mismo siervo de Dios, compuesta 
por Fr. Bernardino de S. Antonio. 

1 4. Sermdes de Nossa Senhora e do Santissimo Sacramento. — 
Dos tomos. 

16. Commentarius in B. Virginis Canticum. — M. S. que 
dejó imperfecto. 

— Figueras pág. 294. — Nic. Ant., tom. 1.*, pág. 184 — Barb. 
Mach., tom. l.^ págs. 458-9 — Fr. Jerónimo de S. José, tom. 2.*, 
P^g. 83, y otros muchos citados por él. 



PAIVA (Fr. Bartolomé de) C. 

Nació de humildes padres, recibió el hábito, profesó, A 31 de 
Diciembre de 1619, y murió en la, por muchos títulos, famosa ciu- 
dad de Lisboa. 



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190 P A 1 

Cursó las ciencias escolásticas en la universidad de Coimhra, 
donde sus letras, debidas á su talento y aplicación, le f)roporcio- 
naron el grado de Bachiller, que en aquélla sazón era el único que 
allí podía conferirse. Enseñó dichas ciencias á sus hermanos de 
hábito, y sábese que fué el segundo que ocupó la cátedra de Filo- 
sofía, después de haberse introducido la Refornaa en la provincia 
religiosa dé Portugal. Para eterna memoria de su enseñanza basta 
citar los nombres de los celebérrimos teólogos, el P. Fr. Baltasar 
Paes y el P. Fr. Isidoro de Pina, que fueron discípulos suyos. 

No obstante la seriedad de sus estudios escolásticos, dedicóse 
también con tesón á las Humanidades, y, amén de traducir en ro- 
mance las Constituciones latinas dispuestas para lá provincia de 
Portugal por el limo. Sr. D. Fr. Cristóbal Fonseca de Jesús, com- 
puso muchas y elegantísimas poesías latinas, y también en 'portugués 
y español, que le colocan entre los mayores poetas que han flore- 
cido, particularmente en la hermosa lengua del Lacio. 

Murió á los 60 años de su edad. 

Dejó nuestro autor en la librería del convento de Lisboa una 
gran colección de poesías, pero todo lo devoró el incendio. Sábese 
también que muchos autores aprovecharon sus composiciones, co- 
metiendo un verdadero plagio. 

Las obras poéticas que hoy se conocen, son : 

1. Elegía in laudem illustrissimi D. Alphonsi Furtado (sic) 
de Mendoza, Archiepiscopi Ulysstponensis, etc. 

Es bastante extensa y se conservaba en la librería del Emmo. 
Card. Sotísa. 

2. HistoHa institutionis Ordinis SS, Trinitatis, dicata Rmo, 
P. Fr, Ludomco Petit, Ministro GeneraH eiusdem Ordinis. 

Esta obrita, escrita en elegantísimos versos latinos, se tiene en 
grande aprecio y ha sido aplaudida por varios autores, especial- 
mente por el P. Fr. Bernardino de S. Antonio en su Epitome Re- 
dempíionwn, quien la imprimió ¿i retazos en esta su obra. 

— Nic. Ant„ tom. l.^ pág. 156. — Juan Soares de Brito 
Theatr. lusil., letr. B., n. 19. — Barb. Mach., tom. l.^ pág. 472. — 
Fr. Jerónim de S. José, tom. 2/*, pág. 20. — P. Figueras en el 
Indicidus aucíorum, de que se sirvió para escribir su Chronicum 
Ordinis. — El libro M. S. de las defunciones del convento de Lisboa, 
c. 76, pág. 54. 



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P A I 191 



PAIVA (Fr. Sbiustian db) C. 

Hijo de Lisboa, cuyos padres fueroa Antonio Rodrigues de 
Paiva y María da Crue. 

Profesó el 14 de Marco de 1631, y, para testimonio de su sólida 
virtod, basta citar el nombre del Ven. P. Fr Antonio de la Con- 
cepción, que fué Maestro suyo y cuyo espíritu se le pe^ó muého. 

Bn ei estudio de las ciencias eclesiAstieat dio pruebas nada co* 
muñes de su iof^nio y talento, y si bien es verdad que así en Fi- 
losofía como en Teología fué sabio, sin embargo^ donde su enten- 
dimiento desplegó toda su actividad y tomó eiti^aordinario vuelo 
y colosales proporciones, fué en la Historia sagrada y profana y 
6fl la interpretación de los libros pi*oféticos de la Sagrada Escritura^ 
En atención á estos méritos, la Orden le condecoró con el título 
de Predicador general. 

Floreció en el siglo en que había muchos Sebastianistas, y él 
fué uno de los más entusiastas y decididos defensores de dicho par- 
tido, como se echa de ver de su obras. 

Confortado con los Santos Sacramentos y rodeado de la comu- 
nidad que lloraba su postrera despedida, entre fervientes jaculato- 
rias y dulces coloquios con el Dueño de su alma, espiró en Lisboa, 
á 9 da Septiembre de 1660. 

Escribió : 

1. Historia parenetica dos doutores antt'gos que arntem as 
vidas de Orígenes, T^i^uliano, S. Cypriano, 8, Áthana^io, S. Gre- 
gorio Nazianzeno, S. Ambrosio e S, Joao Chrysostomo, — En 
Lisboa, pop Enrique Valente de Oliveira, 1667, en 8.* 

2. Jurídica resposta a hum papel anonymo Af. A, que con- 
tra certas censuras apostólicas proferidas em huma causa dos 
Religiosos da SS' Tríndade se divulgdu. — Ibid., por dicho im- 
presor, 1658, en fol. 

3 Tratado dos prodigios que acontecerao neste Reino do 
anno 1554 até o de 1640, — Fol. M. S. 

4. Tratado da quinta monarquía e felicidades de Portugal 
profetizadas, — Escrito en el año 1641, M. S. en fol. 

Consta de 15 capítulos. Ei P. contiene algunas advertencias 



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192 PAM 

para la inteligencia del discurso. El 2®., cómo ha de haber una 
quinta monarquía, última del mundo, debajo de la Ley de Cristo 
nuestro Señor. El 3®., cómo la quinta monarquía ha de destruir al 
imperio otomano y la secta de Mahoma. El 4^, muchos vaticinios 
que demuestran la destrucción de la secta de Mahoma. El 5^., & 
qué nación del mundo está prometido el quinto imperio. El 6**., 
cómo no puede convenir á los Reyes Católicos. El 7*., las señales 
ciertas de la persona que ha de levantar la quinta monarquía. El 
8^., otras señales por las que será conocida la persona que ha de 
levantar la quinta monarquía. El 9^., trata de la vida y aparición 
del Rey D. Sebastián I, príncipe de la quinta monarquía, y lo que 
pasó en Venecia y otras partes. Desde el 10*. hasta el 15*., va esta- 
bleciendo con el juramento del rey D. Alfonso Henriques y algu- 
nas tradiciones de la vida del Rey D. Sebastián, ser éste el Mo- 
narca que ha de establecer la quinta monarquía. 
— Barb. Mach. tom. 3*., pág. 697. 



PALACIO (Fr. Manuel) C. 

Natural de Valladolid y Predicador del convento de Cuenca. 

Escribió: 

Piadoso razonamiento, aclamado en la muy noble villa de 
Utiel, á la vida^ miterte y prodigios del V. P. Maestro Fr. Fer- 
nando de Vargas, natural de Granada, orador apostólico y va- 
ron de conocida santidad, cuyo cuerpo yace sepultado en el in- 
signe colegio-^seminario, incorrupto después de 40 años, — En 
Cuenca, por Salvador de Viador, 1636, en 4*. 

— Rodríguez Reinos. 



PAMO DE VALDERRAMA (Fr. Pedro) C. 

Fué natural de Cuenca. 
Escribió : 

Defensa de la precisa necesidad que los hombres tienen de 
la intercesión de María. Prueba deducida de esta verdad de la 



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PAR 193 

de su pura y limpia Concepción. — En Madrid, por Luis Sánchez, 
1622, en 4*. 

— P. Alba Militia, pág. 1182. — Rodríguez- Reiné». 



PARAVICINO Y ARTEAGA (Fr. Hortensio Fbux) C. 

Nació en Madrid el año 1580. Su padre D. Mucio Paravicino, 
oriundo de la antigua y noble familia de los Paravicinos de ComOy 
en el Milanesado, cuyo origen hace subir Bernardino Coiro, en su 
Historia de Milán, á Ioh tiempos del emperador Cario Magno, fué 
Tesorero general del estado y ejército de Milán desde 1603 hasta 
1615, en que falleció; y su hijo D, Francisco, Conde de Sangría 
y hermano del autor, le sucedió en el mismo empleo. A este orí* 
gen milanés hace llamada aquella expresión suya en el sermón de 
Sta. Águeda, en que« hablando con la nación italiana, dice. Nues- 
tra generosa y feliz nación; y en el de acción de gracias por 
la salud del Rey: Que debe á España é Italia su filiación. Su 
parentesco con el insigne Cardenal Palavicino lo dejó autenticado 
en una de aquellas célebres Liras, con que se despidió del mundo 
para mudar de estado: 

Guarde mi gran pariente 
La púrpura real que arrastra en Roma, 
Y entre coches y gente 
A su tiara ofrezca el mundo aroma : 
Que al fin de este camino, 
Yo seré como el Palavicino. 
No fué menor en nobleza su madre Dña. María de Arteaga, 
descendiente de la Casa solariega de este nombre en la provincia 
de Vizcaya. A tan esclarecida prosapia hace modesta alusión, lla- 
mándola con inimitable gracia: Un pedazo de sangre de bien que 
tenía. Amanecióle tan temprano la razón, ó difundióse tan de lleno 
su primera luz, que á los cinco años de su edad sabía ya á leer, 
escribir y contar con perfección. 

Aprendió la Gramática, Retórica y Letras humanas en el co- 
legio de los Jesuítas de Ocaña con la misma celeridad. Pasáronle 
de allí sus padres á la universidad de Alcalá á los estudios ma- 

13 



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194 PAR 

yores, j con igual rapidez voló á la de Salamanca al de los Sa- 
íirrados Cánones, en cuya vasta é intrincada facultad hizo tan asom- 
brosos progresos, que defendió en ella Conclusiones públicas antes 
de haber cumplido i 7 años. Consta todo de documento original que 
se conservaba en el archivo de Trinitarios Calzados de Madrid, y 
en una atestación del Cardenal Alberto, Archiduque de Austria j 
Arzobispo de Toledo, con fecha de 30 de Junio de 1597, en que 
le declai'a hábil por su nobleza, doctrina y letras para obtener en 
dicha edad cualesquiera Prebendas y Dignidades eclesiásticas. 

Corría el año último del siglo y el 19 de su edad, cuando Dios 
le llamó á la Religión. El desengaño y madurez que manifiestan 
las citadas Liras, comprueba á un tiempo la solidez de su voca- 
ción y el acelerado apresuramiento con que se adelantaba en todo. 
Quien las leyese sin estas prevenciones, difícilmente se persuadiría 
que no sean dictadas de una larga y escarmentada experiencia de 
las vanidades del mundo ; y, aunque se conceda la mejor parte de 
estas santas resoluciones á la actividad de la gracia, es constante 
que ésta auxilia y no atropella los fueros de la naturaleza. 

Con la más generosa resolución abrazó el Jnstituto de la Sma. 
Trinidad en su convento de Salamanca, facilitándole los medios su 
confidente y director, el P. Maestro Fr. Juan de la Estrella de la 
misma Orden, á la sazón Catedrático de Filosofía natural. En 18 
de Abril del año )600 y corriendo el 20 de su edad, hizo su pro- 
fesión; y en los dos siguientes hizo tan extraordinarios progresos 
en la interminable y recóndita facultad de la Sagrada Teología 
que, antes de cumplir los 21 años, lo admitió, con igual aplauso 
que asombro, aquella célebre universidad entre los Doctores de su 
barandilla. 

Con igual rapidez le condujo su fama en alas de su ingenio 
á los demás puestos y dignidades que ocupó. Apenas había cum- 
plido la edad precisa para iniciarse del carácter del sacerdocio, 
cuando se le presentó la ocasión de manifestar su preferencia de- 
cidida para la oratoria. Pasando el rey Felipe III por Salamanca 
el año 1605, quiso demostrar su aprecio de los estudios con el ho- 
nor do visitarlas escuelas de la universidad; y,sabiéndo'o el Claus- 
tro con anticipación, encargó á uno de sus maestros más ancianos 
y autorizados la Oración gratulatoria para ai'engar al Monarca, 



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PAR 195 

Cayó enfermo el orador casi al mismo tiempo de llegar el Rey, en 
cayo conflicto, confiada la universidad de la extraordinaria agili. 
dad de espíritu del joven Hortensio, le subrogó el encargo. 

Sorprendió gozosamente al religioso Príncipe la valentía y gra* 
cia del joven orador; y, significando en la corte su satisfacción, se 
le insinuó que le siguiese á Valladolid. 

De allí pasó á Madrid con el motivo de presidir Conclusiones 
y predicar, según costumbre de la Religión, en el Capítulo pro- 
vincial, celebrado allí en 21 de Abril de 1606. En él fué electo 
Definidor, á pesar de su corta edad y de los fueros comunes de 
la antigüedad y graduación, seguidos por lo común. 

El nuevo empleo, junto á la grata casualidad de haber resuelto 
el Monarca fijar su corte en Madrid, fijó también en ella al autor» 
arencándole de su primer destino á la carrera escolástica. Su 
pasión dominante y el gusto de la corte fué por los encantos de su 
oratoria. Diez años declamó en el pulpito con tan universal acep- 
tación, que todo encarecimiento es menor á la celebridad que tuvo. 

Por estas sus distinguidas prendas, el rey Filipe III le desig- 
nó Predicador suyo y de su Real Capilla el año de 1617, y en 
el antecedente le había nombrado su comunidad por su Superior. 
En el de 1618 fué elegido Provincial y en el de 1627 lo fué se- 
gunda vez; otras dos veces fué Visitador Apostólico de la provincia 
de Andalucía en el intermedio de sus dos provincialatos de la suya 
de Castilla. Lo que en mi concepto forma el elogio más decisivo 
del fondo de prudencia y virtud de este sujeto insigne para el 
acierto del gobierno fué el haber tenido por sucesor suyo en todos 
los referidos cargos de la Religión al Bto. Simón de Rojas. Su re- 
cíproca confianza y familiaridad, de que ambos nos dejaron ilustres 
testimonios, son prueba incontrastable de la simpatía moral do sus 
dos grandes almas. 

No fueron suficientes los embarazos y ocupaciones anejas á 
tan graves y continuados empleos para distrarle de su primitivo 
ardor por los estudios. Su universal manejo de los Padres griegos 
y latinos y sus particulares observaciones y reflexiones sobre cada 
uno de ellos, su pericia en las lenguas hebrea y griega, su ele- 
gancia en la latina, su riqueza en la castellana y, finalmente, aquel 
nervio, aquella general enciclopedia, que se difunde por todos sus 



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196 PAR 

pensamientos y escritos, no parece compatible con una vida corta, 
interceptada por los más continuos y graves empleos. 

Pero su singularidad y lo que forma su carácter literario es 
la gala y primores de su estilo. Esto le granjeó el renombre de 
Julio español, de Demóstenes cristiano, de Marco Varrón de nues- 
tro idioma, del Príncipe de la oratoria castellana, del Tertuliano 
europeo y del oráculo de su siglo. 

No le faltaron, sin embargo, émulos que le ejercitasen en vida, 
y censores que después degradasen su fama. No pretendemos, cier- 
tamente, defender en todo á nuestro Hortensio. Algunas v^ces se 
deja arrastrar por la corriente de sutilezas escolásticas y abuso de 
alegorías que inuftdó la oratoria cristiana de su siglo. No obstante, 
hay mucho que aprender é imitar en sus sermones. Baste decir 
que el Bto. Simón de Rojas y el eminente orador P. Bourdalue 
fueron sus panegiristas; aquél en la aprobación de un sermón suyo, 
y éste adoptando sus pensamientos y sus frases mismas en varios 
pasajes de sus excelentes obras. 

Una prolija enfermedad hipocondríaca de año y medio, com- 
plicada con falta de sueño y dificultad de respiración, le condujo 
á la tumba en el convento de Madrid el día 12 de Diciembre de 
1633, á los 53 y dos meses de su edad, habiendo tenido en 27 años 
continuos pendientes de su débil voz á dos grandes Reyes y su 
corte. Atribuyeron algunos su fallecimiento á desabrimientos do- 
mésticos, y otros á desaires áulicos ; y, llegando el rumor de su 
enfermedad á los oidos del Rey, mandó éste á un Ministro de su 
confianza que le visitase en nombre suyo y le ofreciese la asistencia 
de los médicos de su Cámara y la elección á una dignidad eclesiástica 
que más le agradase. Le dio las gracias con aquellas expresiones de 
gratitud que alcanzaba; pero, en presencia del mismo mensajero, á los 
pies de un Crucifijo que tenía s )bre la cama, hizo voto de no admitir 
dignidad ni otra distinción alguna, si el Señor le concediese la vida 
que ya no deseaba, dando así una evidente prueba de su grande hu- 
mildad; de la que dio también ¡lustre tec>timonio nuestro Bto. Re- 
formador Juan Bautista de la Concepción en el tomo 8." de sus 
obras, capítulo 71, página 399, donde, hablando de Hortensio que 
había tomado el hábito de Trinitario Descalzo con el nombre de 
Fr. Félix de S. Juan, dice así: « Había [en Sa amanea] entre los 



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PAR 197 

Padres del Paño un religioso de cosa de 25 años, llamado Fr. Fé- 
lix Hortensio, Maestro por aquella universidad. Pienso se graduó 
de cosa de 22 años. Pudiera contar su vida; porque en materia de 
letras y virtud, santas y buenas inclinaciones pudiera escribir mu- 
chos pliegos de papel. Confieso que en mi vida traté, ni vi, ni co- 
nocí hombre con semejantes partes naturales y sobrenaturales, 
porque pienso tenfa para todo lo que hacía y decía al cielo muy 
favoi-able y de su parte... Conservóse un mes en nuestro hábito, 
dando prendas de un Angélico Sto Tomás en letras y en virtudes. 
Confieso, que me parece, no vi en mi vida semejante humildad y 
rendimiento como el hombre mostraba, rigor y aspereza en sus pe- 
nitencias, y muestras que había dado de que á la Religión ayuda- 
ría como santo y siervo de Dios. » 

Para formar el índice de sus obras, sería menester desgajar 
muchas de las colecciones ajenas. Fué tan franco y liberal, por no 
llamarse pródigo de sus escritos, papeles y trabajos que — según 
escribe su primer editor — llegaron muchos á comerciar con 
ellos , ocasión que no quiso perder algún escritor de aquel 
tiempo para adelantarse á imprimirlos en sus libros, á la letra y 
con toda fidelidad como lo prueba con exhibición de los originales 
el citado editor. Otros — añade el mismo — que corrían dispersos 
y pudieran juntos formar dos tomos, se hallaban tan desfigurados 
por la ignorancia ó descuido de los copistas que sería menos gra- 
voso hacerlos de nuevo que corregirlos. Y en el prólogo al segundo 
tomo dice que no va tan cumplido y superabundante como sus o- 
bras lo fueron, porque la industria ó la curiosidad ajena emuló su 
pródiga mano, y concluye que puede tenerse por cierto que, si las 
plumas de que muchas furtivas cornejas se vistieron, se le resti- 
tuyeran á este águila, se viera que su caudal era inmenso y su 
obra saliera tan excesiva que de lo tomado de tantos se formaran 
muchos tomos. 

No obstante, al tiempo de la edición del primer tomo, que 
fué dos años después de fallecido el autor, llegaban á mil pliegos 
los que se encontraron entre sus papeles de Sermones cuadrage- 
simales, U mayor parte de los cuales se abandonó al olvido, por- 
que la dificultad de la letra y la forma en que hacía los borra- 
dores, los hacía ilegibles. De lo voluniinoso de estos residuos en 



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198 PAR 

una sola clase de asuntos predicables, puede deducii*se y compu- 
tarse el iumeoso cúmulo de sus Oraciones evangélicas y panegí- 
ricos. 

La edición más completa de sus obras es la que el limo. Sr. 
D. Fr. Alonso Cano hizo, siendo ProTincial de Castilla, con el tí- 
tulo de : 

Oraciones evangélicas ó discursos panegíricos y morales del 
M. Fr. Horlensio Félix Paravicino, del Orden de la Santísima 
Trinidad, Redención de Cautivos. Corregidos y enmendados por sus 
originales de los innumerables yer^ros y descuidos que contentan 
las ediciones anteriores, por un religioso del mismo Orden. — 
En Madrid, por Joaquín Ibana, 1766, en 8.^, en seis tomos: el 1.^, de 
420 págs, y 40 prels; el 2.^ de 372; el 3.\ de 391; el 4.^ de 522; 
el b.\ de 514; y el 6.^ de 486. 

En estos tomos, amén de lo que dice el título, van incluidas 
por vía de apéndice las poesías morales y sagradas que corren con 
otras suyas en un tomo impreso en Martrid y otra vez en Alcalá con 
su segundo nombre y apellido de D. Félix de Arteaga; además, la res- 
puesta á una consulta sobre la liceidad ó iliceidad de las pin- 
turas lascivas, y otra sobre la proposición de sujetos para la 
presidencia de Castilla, consulta que el Rey le hizo en confianza. 

Todas las composiones métricas de nuestro autor se imprimie- 
ron con este título: 

Obras postumas divinas y humanas de don Félix de Ar- 
teaga. Al excelentísimo señor don Diego López de Hará y So- 
tomayo7\ Caballero del Orden de Alcántara, Marqués del Carpió, 
Señor de la Casa de Ilaro y del Estado de Servas, Caballerizo 
mayor perpetuo de los Reales alcázares y torres de ella, y de 
la ciudad de Monjacar^ Gentilhombre de la Cámara de su Ma- 
jestad y Capitán de sus Guardas españolas. Fénix si Félix. — 
En Madrid, por Carlos Sánchez, 1641, á costa de Juan Bautista 
Tavano, mercader de libros, en la calle de Atocha, en 8.;", de 193 
págs. y 8 prels, — En Lisboa, 1645. — En Madrid, 1650, por el editor 
del Parnaso Español, tom. V. 

Pocos años después de la muerte de nuesU^o biografiado se hi- 
cieron dos impresiones de los citados sermones con los siguientes 
títulos * 



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1^ A ti 190 

Oraciones evangélicas para los días de Cuaresma. — En 
Madrid. 

Estas mismas, corregidas y aumentadas, salieron á luz algo 
después con el título de: 

Oraciones evangélicas de Adviento y Cuaresma^ predicadas 
por el muy reverendo Padre Maestro Fray Hortensio Félix Pa- 
ravicino, del Orden de la Santísima Trinidad, Redención de Cau- 
tivos^ Predicador de las majestades, Felipe tercero y cuarto. 
Provincial y Vicario general dos veces de la provincia de Cas- 
tilla; y otras dos Comisario Visitador de la Andalucía. Sacadas 
á luz por el muy reverendo Padre Maestro Fray Femando Ra- 
mírez, Ministro proxincial y Vicario general de la misma Or- 
den y provincia de Castilla, León y Navarra. Añadidas en esta 
segunda impresión h^es tablas muy copiosas: la primera de to- 
das las sentencias que su autor dijo en este libro; la segunda 
de las cosas notables que hay en él; y un índice de los lugares 
de la Sagrada Escritura, Dirigidas á la S. C. R. Majestad del 
rey nuestro señor, Felipe cuarto el Grande, Rey de las Españas 
y Emperador de las Indias. - En Madrid, por Francisco García, 
impresor del reino, 1645, en fol. , de 168 hojas 6 folios y 4 de 
prels. 

Oraciones evangélicas en las festividades de Cristo nuestro 
Señor, de su Santísima Madre y de sus Sanios. — En Madrid, 
en la imprenta Real, 1638, en fol. 

Oraciones evangélicas y panegíricas funerales á diversos 
intentos. — En Madrid.... Seg. edic. en la misma villa, en la im- 
prenta de María de Quiñones, 1641, en 4^ 

Epitafios ó elogios funerales al rey D. Felipe III el Pia- 
doso. — En Madrid, por Tomás Junti. 1625, en 4\ 

En vida no imprimió el autor más que estos Epitafios y algu- 
nos sermones sueltos, entre los cuales uno lleva el siguiente título : 

Santa Isabel, gloriosísima Reina de Portugal. Sermón en 
su Canonización. El Maestro Fray Hortensio Félix Paramcino, 
Predicador de su Majestad del Orden de la Sanítsí/ua Trini- 
dad y Redención de Cautivos, la dijo. — En ^Jadrid, en ia im- 
prenta Real, 1625. — Seg. edic. eu Lisboa, en la impronta de Do- 
mingo Lopes Rosa, 1644» de 32 págs. en 4\ 



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200 PAR 

Otros muchos escritos de Paravicino han quedado inéditos, como 
la obrita titulada: 

Constancia cristiana — citada por Sedaño en el tomo V del 
Parnaso Español, pág. III; y por la Revista Ciudad de Dios en 
la vida de Fr. Luis de León, donde se indica también su actual 
paradero. El mismo Paravicino, en la dedicatoria al Rey del ser- 
món que le predicó y lo imprimió, hace memoria de otra obra que 
estaba escribiendo por orden suyo con el título de España provo- 
cada — citada por el P. Fr. Francisco de Arcos en la segunda 
Parte de la vida del Bto. Simón de Rojas, pág. 5C0. También escri- 
bió nuestro biografiado la Historia del rey D. Felipe III y la 
Historia de Nuestra Señora de las Virtudes, 

Además: 

Vida del Bto. Simún de Rojas — y Crónica ó Epitome his- 
torial del Orden de la Santísima Trinidad, Redención de Cau- 
tivos — citados por el autor en la dedicatoria de la Oración fú- 
nebre que predicó en las honras de dicho Bto. Simón. También el 
Abad Carrillo cita la referida Crónica en sus Anales de Aragón. 

— El limo. Sr. Ü. Fr. Alonso Cano en los prels. de las obras 
de Hortensio, de donde hemos tomado casi toda la presente bio- 
grafía. — Anastasio Pantaleón en sus obras poéticas. — D. José 
Pelllcer de Tovar Fam^, exclamación, túmulo, y epitafio del P. 
Maestro Hortensio Paravicino por su mayor amigo... Cronista 
de Castilla y de León (Madrid, por la viuda de Alonso Martín, 
1634). — Francisco de Quevedo, tom. 3®., Musa Melpomene, so- 
neto 22. — Antonio de Solís Poesías sagradas y pro/anas á la 
muerte del P. Hortensio. — Rimas divinas y humanas del Li- 
cene. Tomé de Burguillos por Fr. Lope de Vega Carpió, (Madrid, 
1634), pág. 140. — Antonio León Pinelo en sus Anales de Ma- 
drid. — Gregorio Mayans en su Oración en alabanza de D. Diego 
de Saavedra. — Rodríguez-Reines. — Los Cronistas de la Orden. — 
Fr. Juan de la Concepción en el prólogo de de su tomo en fol. 
de Sermones varios, y otros muchos que sería largo enumerar. 

PAREDES Y BARAHONA (Fr. Eugenio de) C. 

Natural de Segovia, Maestro de Justicia de la provincia de 



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PAZ 201 

Castilla, Examinador sinodal del arzobispado de Toledo, Cdlificador 
de la Suprema y General Inquisición, Predicador de S. M„ Regente 
de Estudios, Catedrático de Prima de los conventos de Valladolid 
y Alcalá, Secretario provincial y también del Rmo. P. General en 
los conventos de Puente la Reina, Arévalo, Tejeda y Toledo. 
Escribió: 

1. Volumen evangélico de sermones varios, — En Vallado- 
lid, 1089. en 4^ 

2. Sermón de la ynanifestación del Verbo Divino y festivi- 
dad de los Reyes, — En Toledo, 1684, en 4^ 

3. Sermón de la Dominica Quincuagésima, en la Real Ca- 
pilla de su Majestad, al Rey nitestro Señor. — En Madrid, 1678. 

4. Sermón de la Santísima Trinidad al Rey en su Real 
Capilla. — En Madrid, por Ruiz, 1683. 

— RodrííTuez-Reinós. 



PAZ (Fr. Juan de ia) D. 

Nació en la villa de Humanes, provincia de Guadalajara, de 
Francisco Henderá y María Rodríguez, muy temerosos de Dios y de 
honradas familias, los cuales tuvieron tres hijos y todos abrazaron nues- 
tro Instituto. El primero fué el P. Fr. Francisco de los Angeles, 
cuya admirable vida está escrita por extenso en la primera parte 
de la Crónica de los PP. Trinitarios Descalzos, libr. 3®., cap. 6. El 
segundo fué el P. Fr. Pedro de Jesús, observante y exacto en el 
cumplimientu de sus oblif^acioaes, dando buena cuenta de las co- 
sas que la obediencia confiaba á su cuidado. El tercero y último 
fué nuestro biografiado que vio la luz en 1582. 

Estudiada la latinidad en Guadalajara, pasó á Alcalá de He- 
nares, donde, concluido con lucimiento el curso de la Filosofía, 
había dido principio al de la Teología, cuando, por los saludables 
consejos de su hermano Fr. Francisco, tomó el hábito en nuestro 
colegio de dicha universidad el día 17 de Enero de 1604. Llevado 
al noviciado de Valdepeñas, procedió con la inocencia de un ángel, 
y co:i su blanda ond ción se hizo dueño de todas las voluntades. 

Profeso ya, emprendió de nuevo el interrumpido curso de Sa- 



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202 PAZ 

grada Teología. Prueba es de su aprovechamiento que con el tiempo 
le nombraran Lector, primero de Filosofía y luego de Teología, ea 
Alcalá; y como, enseñando, se aprende cada vez más, llegó á ad 
quirir muy profundos conocimientos en Teología, así escolástica 
como moral, con lo que se habilitó para dirigir las almas por el 
camino de la perfección y responder á las consultas que todo gé- 
nero de pei'sonas le hacían, siempre con positivo y favorable re- 
sultado; y este fué el oficio en que más se ocupó durante su vida. 

Por motivo de su delicada complexión y poca salud y por huir 
de las prelacias, hizo dimisión de su cátedra de nuestro colegio de 
Alca'á. Admitida la renuncia, los Prelados le destinaron al con- 
vento de Madrid, donde muy pronto se conoció la gravedad de sus 
costumbres, la prudencia, el don de consejo, la abundancia de su 
doctrina y el mucho fondo de su espíritu. Por estas prendas el 
Ven. P. Fr. Tomás de la Virgen, cuyas virtudes heroicas han me- 
recido la aprobación de la Iglesia, le eligió por confesor suyo, y 
en las dificultades más remontadas de la Teología mística y en los 
negocios má-^ arduos que muchos príncipes y altos personajes le 
proponían, seguía fielmente los consejos y las decisiones de su 
director, no obstante la sublime y reconocida ciencia infusa que el 
Señor le había comunicado á dicho Ven. Siervo de Dios. 

Era pequeño de cuerpo, pero sumamente afable y candido como 
una paloma, sin faltarle aquella prudencia y sagacidad espiritual 
para cazar las almas y llevarlas á Cristo. Sus razones eran suaves, 
sencillas y persuasivas, y apreciaba los libros que enseñaban las 
verdades puras sin artificio de palabras ni figuras retóricas, con 
cuya lectura pasaba los ratos que le sobraban de las ocupaciones 
del confesonario, del coro ú otros actos de comunidad y de la ora- 
ción, en que empleaba mucho tiempo, meditando con preferencia la 
Pasión de Cristo, de que era muy devoto y hablaba de ella con 
ternura, y para mover á otros á la misma devoción, solía decir 
que « la más pura Teología se aprende en la cátedra déla Cruz» 
y que « el mejor maestro era Cristo ». Era grande la pureza de 
su alma, la rectitud de la intención en sus operaciones, dirigidas 
á ayudar al prójimo; y la limpieza del cuerpo, en que se le com- 
paró con un niño de dos años ó con un án^el sin mancilla. 

Dotado de tan excelentes prendas, salió eminente maesti-o de 



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PAZ 203 

espüMta, y, reconocido en Madrid como tal, acudían á su tribunal 
de penitencia ricos y pobres, nobles y plebeyos, grandes y chicos; 
y él admitía á todos sin aceptación de personas, empleando toda la 
mañana y muchas veces también la tarde en el confesonario, sin 
hacer caso de maledicencias y críticas á que por parte de al- 
gunos malévolos iba sujeto su fervoroso oelo. A causa de su ha- 
bilidad é intachable comportamiento, el citado Ven. P. Fr. Tomás 
le tomó por coadjutor suyo en la conversión de las almas ; porque 
las muchas que éste convertía, las confesaba aquél, sembrando 
el uno la buena semilla y recogiendo el otro el fruto, y ha- 
ciéndolo duradero con sus buenos consejos. El religiosísimo P. 
Fr. Miguel de Jesús María, Vicario general de la Descalcez Trini- 
taria, dijo en una ocasión las siguientes palabras: « Siento que no 
hay religioso como éste », y cuando las personas de la más alta 
jerarquía de la corte consultaban al Ven. P. Fr. Tomás acerca la 
elección de confesor, él solía señalarles al P. Fr. Juan de la Paz, 
y todas quedaban muy satisfechas con la elección. 

Fué tan semejante en las virtudes á su santísimo hermano el 
P. Fr. Francisco de los Angeles, que basta conocer la vida de éste 
para saber la de aquél, á excepción de las penitencias y mortifi- 
caciones exteriores que por su poca salud no pudo practicar el P. 
Fr. Juan como su hermano el P. Fr. Francisco. Por eso, en Ja 
muerte de nuestro autor, el doctísimo P. Ministro general Fr, Fran- 
cisco de S. Julián, de quien ya tratamos, pudo decir con verdad : 
« ¡Oh Padres, hemos perdido otro Fr. Francisco de los Angeles! >. 
Y en efecto, imitó perfectamente á su santo hermano en la mo- 
destia y compostuí^, porque no levantaba los ojos del suelo, ni 
miró en su vida religiosa semblante ni manos de mujer alguna ; 
siempre andaba á un mismo paso; era enemigo de cosas curiosas 
y que recrean la vista, y de conversaciones inútiles ó insubstan- 
ciales ; comía poco y dejaba los bocados que le habían de dar ma- 
yor gusto ; abrazaba con alegría los trabajos y sinsabores, y las co- 
sas más penosas y desabridas eran de su mayor gusto. 

Era prontísimo en obedecer las más ligeras insinuaciones de 
sus Prelados ; su humildad rehusó siempre las prelacias, alegando 
como motivo sus entrrmediides, y así nunca tuvo en la Orden más 
cargos que el de Definidor general dos veces ; jamás hizo obra 



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204 PAZ 

alguna que redundara en propia alabanza. En la observancia del 
voto de pobreza fué comparable con los Padres del yermo, pues 
no tuvo otra cosa que los libros precisos y un banquillo de pino 
en su celda. En fin, era un perfecto dechado de todas las virtudes, 
porque su modestia componía, su devoción enfervorizaba, su obe- 
diencia alentaba, su humildad compungía, y era comunmente tenido 
por modelo de mansedumbre, de candidez, de apacibilidad y de 
dulzura. 

Pero la virtud que más resaltó en él, fué la paciencia ; pues, 
á causa del confesonario, se le ofrecieron en él y fuera de él ca- 
sos y lances dificilísimos, especialmente por parte de los grandes 
señores y señoras, á quienes sin respeto humano aplicaba las re- 
glas de la sana Moral; y por esto los enfermos de espíritu ó los 
pecadores envejecidos que rehusaban las medicinas, volvíanse con- 
tra el médico; pero nuestro P. Juan no perdía por esto la paz in- 
terior de su alma, como ni tampoco por las muchas enfermedades 
con que plugo á Dios probarle y acabar de purificar su alma. Pa- 
deció mucha debilidad de estómago y muy intensos dolores en los 
huesos, y algunos años antes de su muerte le sobrevino una pará- 
lisis, la cual, después de algún tiempo, le dejó baldado, obligándole 
á guardar cama los cuatro últimos años. Todo esto lo llevaba con 
paciencia; y únicamente pedía que le dejasen solo para entrete- 
nerse con Dios en fervientes jaculatorias y alabanzas de la Beatí- 
sima Trinidad. 

El día de Todos los Santos de 1647, fué Dios servido de le- 
vantarle el destierro de esta tierra y concederle la ciudadanía del 
cielo. Su muerte ocurrió en el convento de Madrid con aquella 
tranquilidad y paz con que había vivido, verificándose en toda la 
vida del P. Fr. Juan de la Paz lo que un poeta latino dejó 
escrito: « Conveniunt nomina saepe rebus ». 

Existe en este convento un tratado teológico, dictado por este 
Padre en el colegio de Alcalá á sus discípulos, cuyo mote es: 

Trac^atus de gratia Christi supra qtcaestionem septimam 
teriiae Partís Angelici Docloris, auctore Fr. Joanne a Pccce, 
religiosissimo et sapientissimo viro, ex Discalceatorum SSmae. 
Triniíatis Familia, in Complutensique collegio Sacrae Theologia^ 
primariae caüiedrae Leclore sanclissimo atqiie digiiissimo. Anno 



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P E n 205 

Dni. 1621. — M. S. de letra de algún discípulo, cuyos son tam- 
bién los calificativos honrosos que se leen en la portaba. 

— Fr. Alejandro de la Madre de Dios. Seg, Parí, de la Crón., 
págs. 171-176. 



PEDRO (Fr. Alonso de S.) C. 

Hijo de Alonso Tornero y María Trique, de quienes nació en 
Be'monte á 7 de Enero de 1673, siendo bautizado á 15 del mismo 
mes por el Licenciado D. Julián de Moya, Cura de la Colegiata de 
la expresada villa. 

Tomó el hábito en el convento de Socuéllamos el 29 de Junio 
de 1689 y profesó en el de Madrid el 21 de Julio del siguiente a&o- 

Aplicado al estudio de la Filosofía y Sagrada Teología, hizo en 
ellas grandes progresos. Dedicóse, sin embargo, con preferencia á la 
Ascética y Mística, en que, uniendo la especulación á la práctica, 
salió consumado maestro. 

Después de haber enseñado la Sagrada Teología en nuestro co- 
legio de Alcalá de Henares, fué nombrado Ministro del convento 
de Socuéllamos y del de Valencia, desempeñando dichos cargos muy 
á satisfacción de todos. 

Al tiempo que era Ministro de este último convento escribió la 
útilísima obra, cuyo título es: 

1. Discípulo instruido en la vida espiritual, desde su raíz 
y principio hasta su fin y más sazonados frutos. — En Valeocia, 
por Antonio Bordazar, 1715. 

Vuelto después á Alcalá de Henares con el cargo de Defini- 
dor general, compuso la obra siguiente: 

2. Pater spirilualis sibi et aliis, dclineatus per P. Fr. Ih 
dephonsit7n a S. Petro, Bellomontanum, Opus vulde proficuum 
ómnibus habentibus cur.im et régimen animarum. — En Alcalá 
de Henares, en la imprenta do Manuel Moya, 1728, en 8.", de 298 
págs., 24 de prels. y 7 de índice alfabético. 

Murió el autor, llon > de méritos y de virtudes en Alcalá de 
Henare? el año de 1730, 



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206 PED 

— Fr. Michael a S. Jüseph, Bibl. Crü„ tora. 1/, pág. 186. — 
Libro M. S. de Profesiones. 



PEDRO (Fr. José de S). D. 

Hijo de Sebastián García de Arista y María Jiménez, matri- 
monio muy distinguido, no sólo por la nobleza de ios cónyuges, sí 
que también por la virtud de ios mismos. Nació en Corelia, reino 
de Navarra, el 27 de Noviembre de 1621, siendo bautizado el día 
de S. Andrés Apóstol en la iglesia parroquial de S. Miguel. 

Desde su niñez se mostró muy caritativo para con los pobres, 
repartiendo entre ellos una parte de lo que se le daba en el al- 
muerzo, comida y cena. Esta virtud la aprendió y la heredó de su 
madre, la cual fué en todo tiempo, y especialmente en un año de 
carestía, el consuelo y el alivio de los pobres. El Señor supo pre- 
miarla con una santa muerte, cuya hora le reveló su hijo Fr. José, 
que había fallecido un año antes, el cual la asistió también en el 
tranco de la muerte, según pudo deducirse de las últimas palabras 
de dicha piadosa señora que fueron las siguientes: < Vamos, hijo 
mío, con Jesús ». Todo esto lo afirmó su hija bajo de juramento. 

Recibió el hábito en el convento de Pamplona en la fiesta prin- 
cipal de Santiago, Patrón de España, el año de 1637, cambiando en 
esta ocasión el nombre de Pedro en el de José por el grande amor 
que tenía á la castidad, y tomando por apellido su primer nombre 
de Pedro. Procedió con tan marcado fervor durante el año de no- 
viciado, que ganó las simpatías de todos los religiosos y fué la ad- 
miración de sus connovicios. 

Emitida la profesión con extraordinario gozo de su alma en el 
citado conventó de Pamplona el 26 de Julio de 1638, le enviaron 
los Prelados al convento de Madrid; y, aunque, al dirigirse á esta 
villa, tuvo que pasar por Corelia su patria, no quiso, sin embargo, 
alojai^e en la casa de sus padres por más que se lo rogaron, pre- 
firiendo al efecto la casa de un Hermano de la Orden. ¡ Notab.e 
dospego de la parentela y rasgo de grande aprecio hacia la Reli- 
gión, que le había acogido en su seno ! El año de profesado trató 
de perfeccionarse en el latín, ejercitando á la vez el cargo de re- 



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PED 207 

fitolero con tanta i'eligiosidad que, aunque este oficio, por ser nu- 
merosísima la comunidad de Madrid, era muy expuesto á la dis- 
tracción y al ruido, no pudo notarse, sin embargo, en nuestro 
corista la más ligera falta ni en materia de silencio ni en el cum- 
plimiento de sus obligaciones. 

Destinado á seguir los cursos escolásticos en nuestros colegios, 
distribuyó convenientemente las horas del día entre los ejercicios 
do piedad y de estudio, y, como no malograba ni un momento de 
tiempo, llegó á hermanar perfectamente las obligaciones de ferviente 
religioso y aprovechado estudiante. 

En atención á su mucha virtud y ciencia, aunque á pesar 
suyo que se consideraba incapaz, le nombraron los Prelados Lector 
de Filosofía en el colegio de Valladolid. Bara el desempeño de esta 
obligación, pasaba muchas noches velando, dividiendo las hoi*as en- 
tre la oración y el estudio, y de día era cosa sabida que los que 
lo buscaban, le habían de encontrar en su celda ó en el coro. Cuando 
era acosado del sueño, metía los pies en agua fría, lo que no era 
pequeña mortificación en tiempo de invierno y en un clima tan 
riguroso como el de Valladolid. Solía decir que con ese medio con- 
seguía cuatro cosas bien provechosas, á saber: mortificar el cuerpo, 
enfervorizar el espíritu, auyentar el sueño y adelantar en el estu- 
dio. Compadecidos sus discípulos, que le veneraban como á santo y 
le amaban como á padre y maestro, le decían que mirara por su 
salud, pero él respondía con fervor : « Cuidemos, hijos, de la salud 
del alma, que el cuerpo al fin se lo ha de comer la tierra ». Terminado 
de explicar un curso trienal de Filosofía muy á satisfacción de todos» 
nombráronle los Superiores Lector de Teología de nuestro colegio de 
Salamanca, donde so dedicó aun con mayor ahinco á la mortificación. 
Sábese que todas las noches tomaba una rigurosa y sangrienta discipli- 
na en lugares ocultos, pero su humildad quedaba frustrada por la de- 
vota curiosidad de sus discípulos, lo scuales aseguraron que, mientras 
su maestro estaba en dicho ejercicio, solía repetir con tiernas y doloro- 
sas palabí as: « Yo soy. Señor, la causa de tanta tibieza; pues sea yo solo 
el que pague la pena >. A esto seguían tan rigurosos azotes, que atemo- 
rizaban á algunos, alentaban á los tibios y enfervorizaban á los virtuo- 
sos. En medio de tanto rigor, era tan amado de todos y tan apreciada su 
ciencia que muchos estudiantes, así seculares como regulares, se 



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208 p E n 

ponían cerca de la ventana del aula en que daba sus lecciones, con 
el objeto de copiarlas; y llegó á tanto su fama que Salamanca le 
tuvo por uno de los mayores sabios de aquellos tiempos. Prueba 
de ello es que, cuando el limo. Sr. Obispo de esta ciudad, D. Fran- 
cisco Antonio de Cabrera, retiró las licencias de confesar á todos 
los regulares por haber rehusado estos someterse de nuevo al examen 
que ya lo habían sufrido y conseguido licencias absolutas, nombra- 
ron todos ellos, en una junta que celebraron, á nuestro Fr. José 
para que fuera su Agente y Pi'ocurador en este asunto. Habló nuestro 
autor á dicho Sr. Obispo con tanta eficacia que le persuadió á que 
se ventilase la cuestión en una reunión y se decidiese á favor de 
quien mejores razones presentara. Hablaron primero los partidarios 
de su Urna, con tan fundados argumentos que tanto el Obispo como 
otros muchos tuvieron por terminada la disputa. Habló luego nues- 
tro P. José á favor de los regulares y propuso su opinión con tan 
claras, eficaces y persuasivas razones que las Ordenes Religiosas 
quedaron con la victoria, con satisfacción de ambos partidos. Dícese 
que cuando el Obispo vio decidida á favor de los regulares la causa 
que ya tenía por suya, exclamó, aludiendo & nuestro autor: « Dios 
nos libre de cuatro varas de sayal ». Tuvo reconocido don de con- 
sejo, é innumerables personas de todo estado y condición, y entre ellas 
muchos Catedráticos y algunos Obispos, acudían á él como á oráculo 
y seguían escrupulosamente sus consejos como los más acertados. 
Baste decir que de las consultas que le hicieron y de las respuestas 
que dio, llegó á formar dos muy grandes tomos de á fol. Asegu- 
raba entre otros D. Francisco de Feluaga, Presidente de la Real 
Chancillería de Valladolid, que tenía depositado en nuestro Fr. José 
un gran tesoro para su descargo. 

Fué Ministro de los colegios de Salamanca (1659-62) y Valla- 
dolid (1662-65), y á continuación Presidente de la nueva fundación 
de Alfaro, cargo que, después de haber renunciado con muchas 
veras, tuvo que admitir por obediencia, y en cuyo desempeño sufrió 
mucho, pasando en su tiempo la fundación de un sitio & otro de 
la ciudad, á causa de la oposición de un Superior de la propia Or- 
den, á quien, dejando aparte réplicas humanas, obedeció ciegamente. 

En esta época logró también ablandar el corazón de su her- 
mano Miguel García, el cual se había propuesto desafiar á PediN) 



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PED 209 

de Jaso, 7 en caso que este no lo aceptara, quitarle la vida, aun- 
que fuera en el sagrado templo. El motivo de este grande enojo 
fué que Pedro había matado & un íntimo amigo de Miguel, llamado 
D. Diego Sarmiento, Caballero del hábito de Santiago. Por este 
grave delito el delincuente había estado detenido en la cárcel y 
á punto de ser sentenciado á muerte. Se había interpuesto el 
P. Fr. José con la justicia para obtener el indulto, y lo consiguió. 
Cuando Miguel vio libre al culpado, entonces fué cuando concibió 
en su ánimo un odio implacable» mortal, y determinó tomar 
por sí la venganza. Pero su hermano Fr. José pudo tanto con sus 
razones y oraciones que logró convertir al león enfurecido en man- 
sísimo cordero; y en adelante procuró Miguel dar pruebas de la 
más sincera amistad hacia D. Pedro, y aun después de fallecido 
éste, siguió encomendando á Dios el alma del finado. En otra ocasión, 
cierta persona cometió un grave hurto. Le amonestó caritativa- 
mente el bendito Fr. José; pero el culpado, lejos de arrepen- 
tirse, amenazó de muerte al celoso Padre, á fin de que le dejara 
en paz en su pecado y no se lo manifestara á la Justicia. Entonces, 
lleno de ferviente celo, respondió el Padre: « Hijo, yo no temo la 
muerte con que me amenaza; lo que siento es su condenación eterna, 
si arrepentido no llora su enorme culpa »; y, alzando luego los ojos 
al cielo, añadió : « ¡ Oh suma Bondad de Dios, ilustrad este obce- 
cado entendimiento ! » ¡ Oh omnipotencia de Dios ! , apenas pronun- 
ciadas estas palabras, al punto se arrojó el culpado en el suelo, 
confesó sacramentalmente su delito, hizo la restitución ; y, después 
de la muerte de Fr. José, solía decir públicamente que aquellas pa- 
labi*as « ¡ Oh suma Bondad de Dios ! » las pronunció con tanto im- 
perio y severidad, que en aquel punto le pareció que habían salido 
de la boca del mismo Dios. 

Fué devotísimo del Santísimo Sacramento. Decía la misa todos 
los días con suma atención, pausa y fervor; y solía repetir con 
frecuencia que, aunque no fuera más que por el alivio corporal 
y por el sosieífo y tranquilidad espiritual que experimentaba en sí, 
había de recibir cotidianamente este divinísimo Sacramento, como 
lo hacía también cuando corista. Asimismo profesó tiernísima de- 
voción á María Santísima. Las vigilias de sus festividades las ce- 
lebraba con penitencias y ayunos, casi siempre de á solo pan y 



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210 PED 

aguA) y "^^ ^^^^ ^^ fiesta los solemnizaba con muchas y especiad- 
les oraciones, y visitando altares é ímágenefu Aun los días ordina- 
rios muy á menudo se le veía con el Rosario en la mano. 

Ya hemos indicado algo de su continua oración y rigurosa 
mortificación, y mucho pudiéramos decir de su viva fe» firme espe- 
ranza y ferviente caridad, con que, á imitación de S. Nicolás de 
Barí, remedió muchas necesidades ocultas, y de su profundísima 
humildad, con la que se creía incapaz para todo y» por lo tanto, sen- 
tía mucho que le alabaran ; pero, por no alargamos demasiado, 
copiaremos en este lugar las últimas palabras del Protocolo del co- 
legio de Zaragoza, que compendian la vida de este insigne reli- 
gioso: « En estos conventos — habla de los que gobernó nuestro 
autor -— procedió con mucho ejemplo y celo de la observancia 
religiosa, y con singular desvelo por el aumento de sus conventos. 
Su sombra componía; con su eco atentaba; y, como conocían sua 
prendas de virtud y letras, junto con su entereza y unas frecuen- 
tes exclamaciones que tenía : \ Oh bondad del Altísimo I \ Oh suma 
bondad de Dios! espantaba y atemorizaba. Fué muy serio» callado 
y compuesto, nada risue&o ni amigo de juegos ni burlas» modesto, 
atento, con todas las demás virtudes de un ajustado religioso. Fuá 
visitado de Dios con un recio mal de piedra y otros penosos acci* 
dentes, que sufrió con humildad y paciencia ». 

Cuando dejó de ser Presidente de la nueva fundación de Al- 
faro, le nombraron Ministro del convento de Barcelona. A causa 
de su humildad y de sus muchas dolencias, renunció el cargo; pero, 
no habiéndosele admitido la renuncia, se puso en camino con dirección 
á Barcelona ; mas, al llegar al convento de Zaragoza, se hallaba ya 
tan enfermo que ya no era posible continuar el camino. Y entonccá 
fué cuando se le admitió la renuncia, pasando lus pocos años que 
vivió todavía, en este último convento, hecho otro Job en el pa- 
decimiento. 

Conociendo, finalmente, que se iba aproximando el último trance 
de su vida, pidió y recibió los Santos Sacramentos con extraoi di- 
ñaría devoción, y, habiendo pasado el resto del tiempo en continuas 
jaculatorias y actos de resignación y perfecta conformidad en la vo- 
luntad de Dio?, asistido de la comunidad, murió en Sábado, como 
lo había deseado, 4 5 de Julio de 1660, á los 48 años, 7 meses y H 



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PBD 211 

días de 8tt edad, coo notable sentimieDio de eclesiásticos y seglares. 
Su cuerpo, aunque sumamente extenuado á causa de terribles 
sufrimientos» quedó tratable y muy hermoso, y fué inhumado en 
ei claustro bajo del convento de Zaragoza, con el siguiente epitafio : 
Aquí yace el V. P. Fray José de San Pedro. 
Excelente teólogo t mayor religioso, al que en su vida 
Igualaron pocos, y excedió a muchos. En la Teolo- 
gía FUÉ eminentísimo, Y EN LA VIRTUD VARÓN 

Perfecto y consumado 
Escribió : 

1. Philosophia Aristotélica, — M. S. 

2. Varii tractatus theologici, — M. S. 

3. In epistolas D. Pauli. — M. 8. 

4. El perfecto esludiante. — M. S. 

5. Sermones. — Üh tomo M. S. 

Eran varios y muy selectos, entre los cuales figuraba uno pte- 
dicado por el autor á la Real Chancillaría de Valladolid, ari^án-^ 
cando expontáneos y unánimes aplausos de los miémbi*os que la 
componían. 

6. Consultas varias. — Dos tomos M. SS. 

7. Un tomo de apuntes y notas referentes á la Dogmática. 
— Fr. Lucas de la Purificación Crón. Cuart. Part., págs. 

265 292. 

PEÑA (Fr. Diego de la) C. 

Portugués, Lector de Sagrada Teología en el convento de To- 
ledo y Presentado del número de la provincia do Castilla. 

Escribió: 

Aclamación evangélica y sermón en alabanza de la mila- 
grosísima imagen de la Virgen Santísima de S, Cebrián, Hecho 
p}r el P. Fr„, Predicóle en la parroquia de la Magdalena de 
esta imperial ciudad de Toledo el tercero día de Pascua de Espí- 
ritu Sanio, estando presente la misma imagen ; por un voto que 
se hizo habrá 500 años por la peste de que nos libró. Im- 
prímele el Licenc. Diego de Castressana, Comisario del Santo 
Oficio, Capellán de la Epifanía y Cura á la sazón de la pa- 



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212 PER 

rroquia de S, Cebrián. Dedícale al reverendísimo y religiosísimo 
P. M, Fr. Juan de Catebrana, CojisuUor de la Suprema y Oe^ 
neral Inquisición, Provincial y Vicario general, del Orden de 
la Santísima Trinidad. — En Toledo, por Juan Ruiz de Pereda, 
impresor del Rey nuestro Señor, 1644, en 4®.» de 10 hs. 

— Pérez Pastor, pág. 215. — Rodrfguez-Reinés. 

PEREA (Fr. Francisco de) C. 

Toledano. Maestro del número en Sagrada Teología, Ministro 
de los conventos de Ciudad-Rodrigo, de Cuenca y de Tejeda y Vi- 
sitador general de la provincia de Castilla. 

Compuso : 

Retrato de un principe perfecto, copiado del original más 
soberano Cristo; en el sermón del Domingo de la Santísima Tri- 
nidad. — En Cuenca, por Antonio Núñez Enrfquez, 1679. 

— Rodríguez- Reines. 

PEREIRA (Fr. Martín) C. 

Profesó el año 1595, en el convento de Lisboa, donde había 
nacido de Jorge Fernandos y Blanca Gomes. 

En la Filosofía tuvo por Profesor al P. Dr. Fr. Isidoro de Pina, 
y en la Teología al P. Dr. Fr. Baltasar Paes. El discípulo ti*at6 de 
asemejarse á tan distinguidos maestros y logró su propósito, pues 
salió buen teólogo, letrado, elocuente orador y muy instruido en 
los Cánones, en cuya facultad 80 doctoró en la univei^sidad de Coi ro- 
bra. De todas las provincias del reinóse le hicieron consultan acerca 
de los más graves asuntos y puntos más dificultosos de las Leyes 
imperiales y patrias, y sus decisiones eran bien recibidas y respe- 
tadas. 

Leyó la Sagrada Teología á sus hermanos de hábito en el con- 
vento de Santarén,y la Orden premió sus méritos literarios, confi- 
riéndole el título de Maestro y Padre do provincia. Este último 
I>redicanionto era cosa que sólo convenía á los PP. ex Provim-ialos, 



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PER 213 

pero el P. Ministro general Fr. Luis Petit le concedió como gracia 
especial á nuestro biografiado. 

Nunca quiso aceptar prelacfas, á excepción de la de Definidor, 
por grandes instancias que se le hicieron, porque no tuviera oca- 
sión que le pudiera distraer de la lectura de los libros y del 
recogimiento de la celda. La obediencia, sin embargo, le mandó 
con título de Procurador especial á la corte de Roma con el objeto 
de agenciar en la contienda que surgió en Alvito entre los reli- 
giosos trinitarios y los clérigos, y llegó á coseguir fallo favorable 
á la Orden, captándose en esta ocasión la estimación de la Curia 
romana. Trabajó también bastante en la Causa de Canonización de 
Sta. Isabel, Reina de Portugal, y pretendió alcanzar el rezo de la 
institución prodigiosa de la Orden Trinitaria, aunque la pretensión 
no tuvo efecto, por haberlo impedido el P. Procurador general de 
la Orden Fr. Agustín Cardoso, hermano del Desembargador de Pa- 
lacio D. José Francisco de Seara, gran literato, diciendo que á él 
le pertenecía tratar de esa clase de asuntos. 

De regreso en Lisboa, continuó en la lección de los libros y 
en la tarea de escribir, con la intención de imprimir algunas obras 
dignas de su vasta erudición, pero la Parca cortó sus esperanzas, 
ari'ebatándole á la vida en el convento de Lisboa el día 8 de Agos- 
to de 1638. Dejó, sin embargo, terminadas dos obras muy precio- 
sas y provechosas, intituladas: 

1. Consultas canónicas, — M. S. en fol. 

Se conservaba en la librería del convento de Lisboa, pero fué pas- 
to de las llamas en un incendio que hubo en dicha casa. ¡ Es la 
triste suerte que toca á muchas preciosas obras cuando no se 
imprimen durante la vida del autor, malbaratándose así en un 
momento los trabajos y sudores de muchos años! 

2. Quaestiones quodlibeíicae. 

— Fr. Bernardinus a S. Antonio, Epitome, etc., págs. 45 — 
104. — Barb., Mach., tom. 3^, pág. 444, — Fr. Jerónimo de S. 
José. tom. 2^, pág. 88. 

PÉREZ (Fr. Cristóbal) C. 

Procurador general de la Orden en la Curia romana, y, aunque 



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214 PER 

ignoramos su nacionalidad, del sobrenombre puede deducirse pro- 
bablemente que fué español. 

Escribió, no sabemos si en latín ó italiano: 

De inslitutione Ordinis SS, Trinitatis Redemptionis Capii- 
vorum. — En Ferrara, 1575. 

— Rodríguez-Reines. 



PÉREZ PINTO (Fr. Luis) C- 

Natural de la villa de El Prado, provincia de Madrid, hijo de 
hábito del convento de Toledo, Lector jubilado, llegó á Roma el 
19 de Diciembre de 1763 con nombramiento de Ministro del cole- 
gio de la misma ciudad. Condecoróle la Orden con el título de 
Maestro; fué además Consultor de la Sagrada Congregación de Ritos 
y de las Indulgencias y Reliquias en dicha ciudad eterna, y Pro- 
vincial de la Castilla (1778-81). 

Falleció en el convento de Madrid entre 1794 y 1797. 

Añadió muchos decretos á las obras que vamos á indicar y 
las enmendó, y luego las imprimió con los títulos: 

1. Ceremonial de los Religiosos del Orden Calzado de la 
Santísima Trinidad, Redención de Cautivos. De nuevo corregido 
y aumentado según el Romano reformado, nuevos Decretos de 
la Sagrada Congregación de Ritos y uso antiguo de la Religión. 
Dividido en dos tomos. De los cuales el segundo con el titulo 
de Manual, sirve para todas las procesiones y actos de comu- 
nidad fuera del coro para el mejor uso y comodidad de todos 
los religiosos. — En Madrid, por Joaquín Ibarra, impresor de Cá- 
mara de S. M., 1780, de 454 págs. y 11 prels. 

Su principal autor fué el P. Fr. Andrés Julián Reoyo. 

2. Ave Mart'a. Manual de procesicnes y otros actos de co- 
munidad, para el uso de los Religiosos del Orden Calzado de la 
Santísima Trinidad, Redención de Cautivos; en que se añaden 
las principales reglas del Canto llano, y las que deben observar 
los Cantores, todo para la perfecta instrucción de sus novioias 
y uniformidad de canto de todos los religiosos, el que hace se- 
ffunda parte al Ceremonial congelo del CMm. **- £& )dft4rid^ 



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PER 215 

por Joaquín Ibarra, 1780, en 4.*, de 296 págs. Al fln del tomo se 
encuentra con paginación separada. 

3. Tratado único en que se pone el modo con que los Re- 
ligiosos ds la SanU'éima Trinidad de Redentores han de cantar 
los salmos^ cánticos, himnos, versos,,. — de 104 págs. 

El autor principal de las obras puestas bajo los núms. 2 y 3 
fué el P. Simón Suescun, de quien trataremos. 

• — P. Calvo, pág. 454. — Libro M. S. de biografías de los religiosos 
que han vivido en el (K)nvento de Condotli en Romn, 



PÉREZ URBANO (Fr. Domingo) C. 

Portugués de nacíóu, natural de la ciudad de Miranda de 
Duero, sede episcopal, hijo de hábito y profesión del convento de 
Zamoi*a, de la pruvincia religiosa de Castilla, Doctor en Sagrada 
Teología por la universidad de Alcalá de Henares, Maestro en la 
Orden, examinador sinodal de la archidiócesis toledana, Ministro del 
convento de Talavera, Procurador genei'al en Roma y Comisario 
general de la provincia de (bastilla en el Capítulo general celebrado 
en Roma el año 1688. 

Fué hombre de eminente doctrina, gran espíritu é inquebran- 
table fortaleza, como lo mostró en una Junta que realizó el rey 
Felipe V, convocando á ella á los primeros hombres de la corte. 
Resultó de ella que todos los votos, menos el de nuestro autor y 
de otro Sr. Consejero de Castilla, fueran conformes al gusto del 
Rey que antes había sido notificado por su ministro; pero ni el gusto del 
Rev ni los votos de taptos hombres insignes fueron bastante para 
votar contra su dictamen. Por este motivo fué desterrado de los do- 
minios de España, dándosele tres días de tiempo para salir de Ma- 
drid; pero ¿1 no esperó siquiera tres horas, pues inmediatamente 
salió para Portugal con la conciencia de habei* cumplido con su 
deber. Después de pocos meses llegó el Rey en conocimiento de la 
verdad, y en su consecuencia volvió á llamarle á Madrid, donde entró 
con grande aplauso de la grandeza, de los Consejos, de las Reli- 
giones y de todo el pueblo. 

Escribió: 



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216 PIN 

1. Sermón del Mandato. — En Madrid. 1699, en 4.* 

2. Sermón de la Soledad. — En Madrid. 1699, en 4.'' 

3. Afirma el P. Rodríguez en sus Apuntes, etc., que « sus ma- 
terias [de nuestro biografiado] corren M. SS. con grandísima estima- 
ción, en la universidad de Alcalá. » 

PIEDAD (Fr. Antonio de la) C. 

Recibió el hábito en Lisboa, su patria, no obstante que el P. 
Fr. Manuel de Sta. Lucía afirma que lo tomó en España y que 
luego se incorporó á la provincia de Portugal {biobil. trin.^ cap. 
34, pág. 198). 

Lo que todos aseguran de consuno es que fué muy distinguido, 
tanto en la cátedra como en el pulpito, para cuyo desempeño reu- 
nía buenas dotes. La Orden le confirió el título de Presentado, que 
lo mereció por sus conocimientos teológicos, de Sagrada Escritura, 
de los Santos Padres y Concilios. 

Lleno de virtudes y de años, falleció en el convento de Lisboa 
á 5 de Junio de 1690, á los 83 años de su edad. 

En los ratos que le quedaban libres de los ejercicios de la 
cátedra, se dedicó á escribir un apreciable libro titulado: 

In Genesin explanatio, ubi tam theologicae quaestiones quam 
philosophicae ad hoc opus pertinentes ventilantur , necnon etmx}- 
rales, etiam in Concionatorum usum, — ün tomo en fol. M. S. 
con cuatro índices muy copiosos, uno de los lugares de la Escri- 
tura, otro de cuestiones, otro de cosas memorables y el último de 
materias predicables para todo el año. 

Estaba dispuesto para la imprenta en la librería de Lisboa, pero 
desgraciadamente lo devoró el incendio. 

— Fr. Manuel de Sta Lucía, obra cit. — Barb. Mach., tom, 1.**, 
j. 349. — Fr. Jerónimo de S. José. tom. 2.^ pág. 289. 



PINA (Fr. Francisco) C 

Acerca de este escritor véase el P. Torquemada, trinitario, en 
la pág. 18 de su obra impresa. 



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PIN áit 



PINA (Fr. Isidoro de) C. 

Este insigne y doctísimo religioso, como otros muchos, le de- 
bemos á la ciudad de Lisboa, donde nació de Fernán Lopes de Pina, 
Escribano del Ministerio de Hacienda, y de Isabel Mendos, ambos de 
noble sangre y neos en bienes de fortuna. 

Alistóse en la Orden Trinitaria en 7 de Junio de 1590 ó 1592. 

Cursó la Filosofía en el convento del Santarén, donde á la 
sazón explicaba esta facultad el P. Presentado Fr. Baltasar Paes. 
Después de haber estudiado Teología en la universidad de Coimbra 
y coDseguido la borla de Doctor, fué el primer Catedrático de 
Prima de la misma facultad en el colegio público de la misma 
ciudad, dirigido por los PP. Trinitarios, como lo fué de Vísperas 
el P. Paes. De su escuela salieron discípulos tan aventajados como 
los PP. Doctores Fr. Martín Pereira y Fr. Manuel de Lemos, los 
PP. Bachilleres Fr. Salvador Martel, Fr. Francisco de Gouvea y 
Fr. Bautista de Carvalhal y los Predicadores generales Fr. Fran- 
cisco de Acevedo, Fr. Antonio da Cruz y Fr. Antonio de Gama. 
La fama de sus conocimientos teológicos tomó tan gran vuelo que 
fué tenido por uno de los más distinguidos letrados de Portugal. 

Tuvo excelentes dotes para el desempeño de la oratoria sa- 
grada; una feliz inventiva, razonamiento robusto, palabra persua- 
siva y castiza, aunque acomodada á doctos é indoctos, y una admi- 
rable ejecución fueron causa de que ocupara dignamente los más 
respetables pulpitos de Portugal en las mayores solemnidades ; e)itre 
ellos se cuenta la Capilla Real, donde peroró muchas veces en pre- 
sencia del Rey y de sus Gobernadores y Vireyes. 

Desempeñó con decoro y satisfactoriamente los cargos de Rector 
del colegio de Coimbra y de Ministro del convento de Lisboa y de 
primer Definidor de su provincia, aunque renunció este último por 
motivos que turbaban su conciencia. 

En 1620 partió de Lisboa, donde en aquella sazón residía, para 
Coimbra con el objeto de predicar en esta un sermón en una grande 
festividad. Salió lucido del empeño, pero de resultas de una caída 
que había tenido en el camino y del trabajo que le costó el pre- 



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^18 ___íiíL 

dicar dicho sermón, cayó enfermo» y predijo á los religiosos que 
le asistían que moriría de aquella enfermedad en aquel colegio, 
donde estaban ya depositadas las frías cenizas de sus tren amigos» 
el notable astrónomo Fr. Pablo de S. Juan y los doctos P. Presen - 
tados Fr. Salvador Martel y Fr. Alejandro de Barde. En efecto, re- 
cibidos 000 devoción todos los Santos Sacrameatos, falleció el día 
5 de Agosto de dicho abo, & los 42 años de su edad* con gran sen- 
timiento de religiosos y seglares que le apreciaban por su vida 
ejemplar, por su observancia regular y por la bondad y afabilidad 
de aa genio. 

Dejó dispuesto para la estampa: 

Enterróse su cuerpo con el siguiente epitafio: 

Hic MCET R. P. Magistbr Fb. Isidorus de Pin4 

IN HAC UnIVBRSITATE LAUREA DOCTORAU IN8ION1TU8 

Praedicatorüm Princeps, 

RbLIGIONIS, TUM SAPIENTIAB YIRTOTE KT SANGUINE 

Máximum ornamentum. 
Obiit Nonis AuaufiTi anno MDCXX. 

1. Sermdes varios. — En fol. M. S. 

2. Queslioes íheologicas e moraes. — En fol. M. S. 
Algunos fragmentos de estas obras conservábanse en el siglo 

pasado en dicho colegio de Coímbra. 

Otras obras suyas existían en la librería del convento de Lis- 
boa, pero sirvieron de pasto al fuego. 

— Fr. Bernardino de S. Antonio Chron. M. S. libr. 2.*» cap 9, 
§. 1, — Carvalho Corographia de Portugal, tom. 3.®, pág. 467. — 
Barb. Mach., tom. 2.^. pág. 919 — Libro de los difuntos del con 
vento de Lisboa, pág. 3. — Fr. Jerónimo de S. José, tom. 2.®, pág. 43. 



PINO (Fr. Juan Lucas de) C. 

No se sabe á ciencia cierta el pueblo, donde nació este Padre; 
supónese, sin embargo, que fué húrgales» de la capital misma ó 
de su provincia. Nació de una familia modesta el año de 1529. 

Siguió primero la carrera eclesiástica y, á i^uplica del Cabildo» 
obtuvo una ración ó beneficio en la Catedral, la cual renunció por 



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PIN 219 

su vocación al claustro, y, en efecto, después de haber pasado el 
poco tiempo de su sacerdocio en administrar dignamente los Sa- 
cramentos y en socorrer á los pobres con la renta de su beneficio, 
tomó el hábito en el Real convento de Burgos el año 1554, siendo 
Ministro y al mismo tiempo Provincial el docto P. Maestro Fr. Juan 
de Aguilera. Durante el a&o de noviciado mostró un fervor nada 
común, siendo el primero en la regular observancia y en la mor- 
tificación de los sentidos y de los apetitos que los tenía á raya con 
disciplinas, cilicios, abstinencias y oración. Profesó el día 8 de Sep- 
tiembre de 1556. 

En la Orden teleconfirieron varios títulos y cargos: de Lector 
de Filosofía y Teología, de Presentado y Maestro y también de 
Ministro, que lo fué dos veces de su Real convento de Burgos 
(1586, 1504 97), en el que hi£0 algunas reparaciones, así como en 
la iglesia, en la que se notaba a'gún agrietamiento; construyó tam- 
bién el local del archivo. En todos estos oficios dio buena cuenta 
de sí, como lo prueba el aprovechamiento de sus discípulos y sub- 
ditos en virtud y letras. 

El P. Maestro Fr. Juan de la Torre, hijo de hábito y profe- 
sión del Bto. Simón de Rojas, conoció en Burgos al P. Pino, cuando 
éste contaba ya más de 00 años de edad y atestiguó « que, á pe- 
sar de su decrepitud, era puntual en la observancia de las Leyes 
y en otros ejercicios de piedad. » Toda su vida vestía túnica de 
estameña gruesa, asistía á los Maitines de media noche, decía misa 
temprano, iba al coro el primero y oraba con frecuencia; traía ci- 
licios y tomaba disciplinas aun fuera de los días prescritos por 
las Constituciones y hacía otras penitencias bien ásperas, y ayu- 
naba todos los sábados y otros días de devoción, además de los 
muchos que ordenan las Leyes. Amén de los Oficios Divinos de pre- 
cepto, rezaba otroa, á saber: los lunes» de los Difuntos; los mar- 
tes, de la Sma. Trinidad; los miércoles, de los Angeles ; los jueves» 
del Smo. Sacramento; loe viernes, de la Pasión de Cristo, y los sá 
bados» de María Santísima. 

Rarísimas veces salía del convento; y, sí alguna vez salía al 
campo, procuraba volver cuanto antes á casa, para estar en ella 
encerrado á veoes hasta seis mese*, como sucedió en más de um 
ocasión. 



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22Ó PIN 

Para alentarse á este recogimiento, tenía escritos al rededor 
de su celda aquellos celebrados versos: 
Pax est in celia, 
Foris autem plurima bella. 

Si pacem quaeris, 
Numquam e celia egredieris. 

Nunc lege, nunc ora, 
Tum cuna fervore labora. 
Sic erit et hora brevis, 
Et labor ipse levis. 
Desempeñó también por encargo del P. Provincial de aquel 
tiempo el oficio de Redentor, según lo testifica el P. Áltuna, en 
la p&g. 320 de su Crón., con las siguientes palabras : « El P. Maes- 
tro Fr. Lucas de Pino, uno de los más observantes religiosos que 
ha tenido la provincia de Castilla, muy amigo de la clausura y 
recogimiento en su celda, que parecía un monje cartujo, donde se 
ocupaba en hacer muchas penitencias y pasaba muchas horas en 
oración; fué Ministro de Burgos é hizo general Redención, en la 
cual rescató 84 cautivos, siendo Provincial de Castilla el muy Rdo. 
P. Fr. Juan Bonifaz » Tamayo Salazar en la pág. 552 de su Mar- 
tyrol. hispan,, tom. 6.®, ad diem 21 Dec.^ escribe que esta Re- 
dención se realizó en 1574. 

Confoi*tado, finalmente, c^on los Santos Sacramentos, pasó el 
tiempo que le restaba de vida en santas pláticas con sus espiritua- 
les hijos, y luego, entre fervientes jaculatorias, durmió tranquilo 
el sueño de los justos el año 1624, & los 95 años de su edad, y 
acudió á venerar su cadáver numeroso concurso. 

Desde Vísperas hasta Completas se dedicaba en la celda á leer 
libros espirituales ó á escribirlos, y así dejó en su muerte dos bas- 
tantes grandes y de mucha doctrina para toda clase de gente, 
cuyo título es: 

Itinerario del hombre cristiano para el cielo. — M. S. iné- 
dito que, dispuesto para la imprenta, existía en el convento de 
Burgos, donde murió el autor. 

— Los cits. autores. — Fr. Francisco de Vega, tom. 3.', pág. 
168. — D. Manuel Martínez Añibarro y Rives, pág. 398. 



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PIR 221 



PIRES (Fr. Alonso) C. 

Nació en Évora, provincia de Alentejo (Portugal), de la fa- 
milia de los Pires, Patalins y Tavoras que eran de los nobles de 
su tiempo. 

El año de 1295, poco más ó menos se alistó en la milicia tri- 
nitaria. Sabemos á ciencia cierta que fué religioso observantfsimo 
de nuestras santas Leyes, muy docto y Catedrático de la univer- 
sidad que entonces residía en Lisboa, trasladándose después á Coim- 
bra. Existía á fines del siglo pasado en el convento de los Trini- 
tarios de Lisboa un papel M. S. en que á este buen religioso se 
le daban los títulos de Maestro, Provincial y Catedi*ático de la uni- 
versidad de Lisboa; estaba concebido en los términos siguientes: 
M. Alphons. Petri, Prov, Ord. SancHssimae Trínü. et Capi. 
Cathed. Univers, Ulysip. Fué el primero que en la provincia re- 
gular de Portugal consiguió dicho título de Ministro provincial en 
el Capítulo provincial celebrado el año de 1323. Gobernó la pro- 
vincia con mucho acierto, gran prudencia é incansable celo por el 
rescate de los cautivos. 

Una de las mayores hazañas que realizó en su gobierno, que 
duró por nueve años, fué el rescate de 82 cautivos, efectuado en 
la ciudad de Marruecos, por cuya libertad — por falta de sufi- 
ciente dinero — quedó en rehenes el V. P. Fr. Juan de Jesús, quien, 
no habiendo llegado el dinero para el plazo señalado, acabó por 
ser víctima del furor de los bárbaros. 

Su gran literatura, exquisito tacto y su mucha virtud le ele- 
varon al obispado de Ébora, siendo uno de los más celosos Prela- 
dos que gobernó tan vasta diócesis hasta el 8 de Febrero de 1339, 
en que murió en olor de santidad. 

Hay autores que dicen que falleció el año de 1340 (1). El 
P. Fr. Antonio de le Purificación, agustiniano (2), pone su muerte 
el día 8 de Marzo con el siguiente elegió: <t Lisbonae dop»s¡tioil- 



(1) Manuel tic S. Lu!Ía Nubiliair|ua c.ll. p^g.l!, 

(2) Clifonolugia Monasticu, pá^, 38, 



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22& POI 

lustrissinii serví Dei Alphonsl, cognomento Petri, prirai Ministri 
provincialis Ordinis Trinitarii in Lusitania, qui propter suarum vir- 
tutum splendorem, ad episcopaturn Eborensein evectus est; cUjus 
obitum alii ponunt die octava Februarü ». 

Hsei^ibié : 

JOe admirábUi Ordinis SantHissiinae TrinUatis insHíuHone. 

Ksta obra se mandó muchísimos años después de su muerte al 
Rmo. P. General, residente en Francia, para que la imprimiera. 
Pero oréese que no lo hiEO^ j solo Dios sabe el paradero del M. B* 

— P. Fr. Bemárdino de 3. Antonio en sü Chronica da Sari- 
iissima Trindade M. S.. 1. 1, c. 7, §é 3 y c. 11, §. 4. — Altuna 
Crónica Gen. del Orden^ 1. 4. c. 4. pág. 613. — P. Fráncitco 
Fonseca Svora Gloriosa, pág. 282. — Barbosa Mach., tom. 1*^, 
pág. 47. 



POINSOT (Fr. Luís) C; 

Stí padre, D. Pedt'o Fonsecá Poinsot, Secretario del Card. Ah 
berto, .\rchiduque de Austria y Gobernador de Porlogal en tiempo 
de los Felipes, nació en Flandes, pero su madre en Portugal, la 
cual se llamaba Dfta. Marta Gracés. 

Nació en Lisboa» como también su doctísimo hermano Fr. Juan 
de Sto Tomás, honra y pvez de la Orden Dominicana y Confesor 
de Felipe IV. 

Profesó el 14 de Julio de 1607 en el convento de bu patria. 
Después de haber concluido con lucimiento su carrera, enseñó las 
ciencias eclesiástica^^ á sus hermanos de hábito, y luego á los ex- 
ti'aftos, cuando, declarado Doctor teólogo p<>r ia universidad de 
Coimbí^, se opuso á sus cátedras, ganando primero la de Dui^ando, 
de que tomó posesión el 20 de Noviembre de 1648 y después la 
de Kscoto. en cuya posesión entró e. 31 de Octubre de 1653. Dis- 
cípulo suyo fué en Artes y también en la dirección espiritual el 
reli<?i()sísimo (y en la Orden Ven.) P. Fr. Antonio de la Concep- 
ción, lo cual da á enten«ler el grande espíritu del P. Poinsot, que 
fué respetado en Portugal, no sólo por sus letras, sí que también 
por su santidad, 



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poM m 

Fué Reotor del eoldgio triaítarío de Coimbra» donde» Goüfbi^- 
tado con todos lo3 auxilios espirituales, murió en 6 de Enero dé 
1655. Sobre su sepultura púsose el siguiente epitafio: 

Hic JACET Ven. P. Magister Fr. Ludovicus Poínéiot 
IsTiue CoLLBGii ReotoH, in hao Acadbhia Scoti CathbdrAe 

SUBTILISSIMOS PftOFfiaSOR. QUÜM, KT PRO VIRTÜTE BT PRO 
SoiGirriA 6UMMA C01.EBRAT ILLIU8 OBRMANUB FRÁTBR RBTfiftEi^DmSlMÜS, 

P. Fr. Joannes a S. ThoMa, Rbgis CatíIolici a Coinsilíis et 

CONFESSARIUS ; PLDRA M. 6. RBLIQUIT PROXIME 

Edenda, 81 viYERBT. Obiit 6 JaNüarii 1655. 
Los M. SS. á que este epitafio alude, fueron: 
!.• TractdUus de Ang^lit. 

2. De libero arbitrio, 

3. De gratia. 

4. De P)^aedestinatione. 

Conservábanse estas obras en el cit. colegio de Cblmbi*a. ^^ 
Cardoso Agiologio lusit.. tom. 3.®, pág. 734. — Correa Vida do 
V. P. Fr. Antonio da Conc, trino, pág. 22. — Barb. Mach,, tom. 
3.^ pág. 129. — Fr. Jerónimo de S. José. tom. t.\ pág. 134. 



POMfiAL (Fk. Jorge de) C. 

Este insigne y preclarísimo sujeto fué natural de la villa de 
Porabal, diócesis de Coimbra. 

Recibió el hábito en el convento de Santarón, y, debido á su 
ejemplarfaima vida y bellas dotes, se le confiaron los cargos de Mi- 
nistro de dicha casa en 1532. y de Provincial en 1537, y los des- 
empeñó con edificación de sus subditos. 

El P. Altuna, en la pág. 210 do su Crón., escribe que « el 
Padre Fr. Jorge de Pon tabal (1), religioso de gran penitencia y hu- 
mildad, fué Ministro de Santarén y Se&or de la villa de Alvito, 
donde edificó é hizo aquella grande iglesia de tres naves que allí 
tiene nuestra Sagrada Religión, que es la nutriz de aquella villa. 



(i) Léase Pombal, 



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224 PON 

7 los religiosos que allí asisten, les administran los Santos Sacra- 
mentos, y su Ministro es canónico Prelado espirituaL » 

Murió en Alvito. 

Escribió : 

1. Memorias dos successos da Ordem da SS. Trindade e 
dos Religiosos de virliide. — M. S. citado por el P. Torre en su 
Martyrol. trin, á 7 de Mayo, y por el P. Fr. Marcos de Moura 
en su Chron. M. S., libr. 2\ cap, 14. 

2. Documentos espirituaes, — M. S. en 4.% citado por el 
P. Fr. Antonio de la Sma, Trinidad en sus Annal, sacr., pág. 175, 
y también por Barb. Mach. en el tom. 2.^ pág. 813, á no ser que 
estos autores se hayan equivocado con la obra del P. Fr. Juan de 
Marvilla, que lleva el mismo título. 

— Fr. Bernardino de S. Antonio Chron, M. S. en las págs. 
51 y 61. — Fr. Jerónimo de S. José, tom. I.', pág. 348, y todos 
los referidos. 



PONCE DE LEÓN (Fr. Juan) C. 

He aquí lo que de este autor escribe el buen crítico P. Bermejo 
en las págs. XVII y XVIII del prólogo de su Historia de N."" &** de 
Tejeda: « El primero que se dedicó á formar historia pai*ti- 
cular de esta sagrada Imagen de Nuestra Señora de Tejeda fué el 
R. P. Maestro Fr. Juan Ponce de León, de la antigua y leal villa 
de Utiel, religioso trinitario de esta provincia de Castilla é hijo de 
hábito y profesión (I) del mismo convento de Tejeda, de quien dice 
D. Nicolás Antonio en su Dibliotheca, que fué admirable por la 
santidad de su vida; y basta por testimonio de su virtud, stibidu- 
ría y prudencia los muchos y sublimes empleos que tuvo en la 
Religión con aprobación del santo Rojas; pues, además de Califi- 
cador del Santo Oficio de la Inquisición, fué celoso Prelado del 
Real convento de Burgos, de Cuenca, Salamanca y Tejeda (2).... 



(1) Pi'ofei^ó en 2 de D¡ciernl)re del aílo de 1581, como consta de! übpo de 
Profesiones del convento de Tojeda, donde tainhióa so notan los principales 
empleos que tuvo dentro y fuera de la Orden. 

(5) L,o era de este ííon vento en I(»22, 



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PON 225 

» El libro intitulado Jardín de monjas^ que imprimió en Bur- 
gos año de 1627, es otra prueba de su erudición y espíritu con 
que ha hecho más deseable la Historia de este santuario que ha- 
bía compuesto mucho antes; y, con haberse impreso dos veces, no 
se encuentra un solo ejemplar en toda la provincia, i» 

Escribió: 

1. Historia del santuario insigne de Nuestra Señora de 
Tejeda y milagros que nuestro Señor ha obrado por su inter- 
cesión. — En Cuenca, 1604, en 4.* 

Fr. Pedro de Ponce de Léon, sobrino de este autor escribe en 
la pág. 12 del prólogo de su Historia acerca del mismo santuario, 
que esta obra se imprimió dos veces: « Los [milagros] — dice — que 
recopiló el P. Maestro Fr. Juan Ponce de Léon, mi tío. Calificador 
del Santo Oficio, no son muchos: la razón da en el libro, que im- 
primió una y otra vez, más ha de sesenta años ». 

2. Jardín espiritual de monjas. — En Burgos, por Pedro de 
Huydebro, 1627, en 4.* 

He aquí lo que acerca de esta obra de nuestro autor escribe 
el P. Bermejo, en las págs. 513-515, de la citada Historia: «Sien- 
do Ministro de Burgos, fué singularmente honrado de la excelen- 
tísima señora doña Ana de Austria, hija de D. Juan de Austria y 
nieta del emperador Carlos V, Abadesa perpetua del insigne y 
Real monasterio de las Huelgas, y la última de las muchas Per- 
sonas Reales que han sido allí Abadesas perpetuas, ilustrando la 
Onlen del Cister y la Nación Española, con añadir al carácter de 
su grandeza la voluntaria oblación de sus personas, en perpetuo 
vínculo de la regular observancia, con que siempre ha florecido y 
florece este monasterio. En obsequio de esta gran Princesa com- 
puso el Maestro Fr. Juan Ponce de León un excelente libro del 
estado religioso, acomodado á la instrucción de las sagradas vír- 
genes que en él se consagran á Dios, á ejemplo é imitación de la 
Reina de las Vírgenes; y, para que sirviese de honesta y deliciosa 
diversión á tan gran Señora, le puso el título de Jardín espiHtual, 
lítulo que, como él mismo afirma en el prólogo, le mandó poner su 
Prelado, que lo era el Maestro Fr. Baltasar de Buitrago, compañero 
del santo Rojas en el oficio do Visidator general de esta provincia 

15 



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228 PON 

[de Castilla], y que ciertamente deseiupeña Pn todo el discurso de 
su obra. Es apreciada de las personas instruidas ». 

'•^. Rosario de la Santísima Trinidad, por el cual concede 
el Señor, á los que lo rezan, grandes favores. — En Cuenca, por 
Julián de la Iglesia» 1631. 

4. Otras obritas espirituales muy provechosas. 

— El citado R Bermejo. — Nic. Ant., tom. 1.*, pág. 762. — 
Rodríguez Reinos. — Marracci Bibioth, Marian, letr. J. 



PONCE DE LEÓN (Fr. Pedro) C. 

Sobrino del antecedetite de la misma villa de Utiel, ó hijo de 
hábito V profesión también del mismo convento. 

Se distinguió, como su tío, en la devoción á la Santísima Vir- 
gefa y en promover sü culto en la milagrosa imagen de Tejeda; 
porque, dpspués de haber cumplido los años de su lectoría y haber 
desempeñado en la Religión los primeros y más sublimes y, por 
tanto, los más honrosos empleos de Ministro de Madrid y Redentor ge- 
neral, durante el cual cargo efectuó el año 1656, á una con el 
P. Antonio de Uceda y el P. Maestro Fr. Juan de Almoguera, 
después Arzobispo de Lima, una grande y copiosa Redención de 
258 cautivos en la ciudad de Tetuán, en África, con tanta caridad 
y prudencia que se admiraron los mismos mahometanos, se retiró, 
últimamente, á la dicha santa casa de Tejeda por puro afecto á la 
Virgen María, d^nde consagró los últimos años de su \ida en ob- 
sequio muy singular de esta gran Señora, ocupando el tiempo que 
le permitían sus continuos y fervorosos espirituales ejercicios de 
piedad y de mortificación, y las funciones regulares de coro, pul- 
pito y confesonario, en recoger muy buenos y oportunos ejemplos, 
milagros y loores de la Madre de Dios, con lo que pudo desahogar 
el fervor de su devoción, imprimiendo una larga Historia de Nues- 
tra Señora de Tejeda; de la que se han vali io posteriormente mu- 
chos escritores que han trata<io de los santuarios de España y de los 
milagros que Dios ha obrado en todos tiempos por la imeice^ióu 
de la Santísima Virgen, venerada en mucl.as y famosas imágenes 
de la católica España. 



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PON 227 

Falleció el autor en el convento de Tejeda. 
Escribió: 

1. Milagros y loores de la soberana Emperatriz de los Cie- 
los, Santa María de Tejeda. — con un 

2. Tratado de oración de contemplación. — En Valencia^ por 
Jerónimo de Vilagrasa, 16fi3, en 4.* 

Ambas obras salieron á luz en un tomo; pero el último se re- 
imprimió después por separado por el P. Fr. Francisco Telena, el 
cual tratado fué mandado con el tiempo recoger por el Santo Tri- 
bunal, aunque sin nota ni desdoro de la piedad y religión de su 
autor, como se hizo con otros muchos tratados que corrían con 
aplauso antes de la condenación de los errores místicos de Miguel 
Molinos. 

— Rodríguez-Reines. — Fr. Antonio Gaspar Bermejo Historia 
de iV/ 5.* de Tejeda, prólogo, pág, XVIIÍ, y 515-517. — Fr. Fran- 
cisco de Arcos Vida de Simón de Rojas, Part, Prim., en el prólogo 
y en las págs. 486 y 504; y en la Seg. Part,, pág. 497. — Nic. 
Ant., tom. 2.** pag. 228. — Tamayo Salazar MartyroL Hispan, 
tom. 6.\ pág. 557. 



PONS (Gabriel Fr.) C. 

El P. Cervera en la pág. 85 de su Crónica manuscrita del 
convento de Sancti Spiritus de Palma, dice que nació en esta ciu- 
dad cerca el año 1445; y que, aficionándose desde la más tierna 
edad á la lectura de los libros buenos, llegó á s<^r uno de los sa- 
bios más escogidos de su tiempo. Entrado en la Religión Trinitaria, 
pasó á Valencia, donde hizo l<»s estudios de Artes y Teología. Or- 
denóse allí de sacerdote. 

Se aplicó de un modo admirable á la Moral y á la Expositiva 
y Escolástica, sobresaliendo en estas facultades; y, dedicado al mi- 
nisterio del pulpito, sus elocuentes sermones eran oidos con pasmo 
de todos los doctos de aquel reino. Regresado á 8U patria para leer 
un curso de Filosofía, ó, como dice el citado P. Cervera, para 
sembrar la doctrina en el campo de donde la había cogido, desem- 
peñó su lectoría con utilidad de sus discípulos, y se le confirió des- 



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228 PON 

pues una cátedra de Teología, que regentó por espacio de quince 
años. 

El 1490 fue creado Ministro del convento de Palma. Asistió á los 
enfermos contagiados de la peste que desoló la isla de Mallorca. 
En 1499 asistió al Capítulo provincial de Teruel, donde salió electo 
Provincial y formó con el padio Antonio López los 

Estatutos para el buen gobierno de la provincia y obser- 
vancia de la regla, — que merecieron la aprobación del sabio Gene- 
ral Fray Roberto Gaguino, según escribe Jacobo Burguesio in Ap- 
pend. Generalium Ord. Trinit. 

Los Cronistas de la Orden elogian altamente la sabiduría del 
P. Pons, pero ninguno de elli s da noticia de la época de su muerte. 

— Bover, pág. 226. — Reines Introduc, á la Vida del B. Miguel, 
pág. 64. 

PONT (Ilmo. Fr. Antonio) C. 

Arzobispo de Oristán en la isla de Cerdeña, hijo de una familia 
solariega de la villa de Selva, conocida con el sobrenombre de 
So7t Pont y Vich ó Pontivich, Nació en el año 1500, según apunte 
del Cronista de los Trinitarios de Palma, y en su más tierna edad 
mostró una inclinación congénita á la virtud y al saber. 

Hizo sus pi*imeros estudios en el colegio del monte de Inca; 
y, con motivo de haber pasado á Palma para cursar Retórica y 
otras facultades, tuvo ocasión de visitar el convento de Trinitarios 
de dicha ciudad; y, cobrando un grande afecto á nuestra Religión, 
se determinó á entrar en ella el día 6 de Enero de 1518. Apenas 
hubo profesado, los PP. de dicho convento que admiraban en él 
una gran sabiduría y no menor talento, determinaron enviarle al de 
Lérida, famoso entonces por enseñarse en él los estudios mayores; 
y, admitido de colegial, fué mucho lo que aprovechó en la Filoso- 
fía y Teología. 

Concluido su curso, le mandó la provincia que leyese Artes en 
aquella universidad (1), ganó en ella una cátedra, y con su fecunda 



(1) Eli ella Ui/.o el juramcnlo de defeudor el misterio de la Iiimacu.'íidu 
Coneepcióu. 



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PON 229 

y sólida doctrina sacó discípulos muy eminentes. El Obispo de Lé- 
rida, que juzgaba al P. Pont en lo escolástico un Escoto, y en lo 
predicable un Demóstenes, le nombró su Teólogo-consultor. Divul- 
góse entonces la fama de nuestro P. Pont, mayormente habiendo 
recibido el grado de Doctor en Teología y en los Derechos civil 
y canónico, que llegó á conocer y á explicar con la facilidad con 
que en las cátedras y pulpitos explicaba la Teología escolástica y 
expositiva; y los elocuentes sermones que predicó en la Catedral 
de Lérida y varios pueblos del principado, le acarrearon el renom- 
bre de Apóstol de Cataluña, con que era comunmente conocido. 

Después de haber regentado la cátedra de aquella célebre uni- 
versidad por espacio de veinte y dos años, fué nombrado Ministro 
del convento de Palma en el de 1553. Aquí permaneció hasta el 
1559, consagrado al ejercicio del pulpito; luego fué promovido al 
ministerio del convento de Murviedro, en Valencia, en cuyo reino 
fué Examinador de Predicadores, Confesores y Ordenandos. Como 
Ministro de dicho convento asistió al Capítulo de Daroca, donde 
propuso varias materias, y fué nombrado Ministro del convento de 
Vingafia. En 1567, siendo ya Definidor primero, pasó con igual des- 
tino al convento de Lérida; y en el Capítulo de 1577 volvió á 
ser creado Ministro del de su patria, como lo escribe el P. Ro- 
dríguez. 

Noticioso Felipe II é informado por el Excmo. Sr. virey de 
Mallorca D. Miguel de Moneada de las letras y excelente virtud 
de nuestro ilustre religioso, le nombró en 16 de Enero 1578 Can- 
ciller de competencias de Mallorca, y por este mismo tiempo le 
eligió su Santidad Juez conservador de los PP. Agustinos de la 
misma isla. No sabemos á punto fijo el año en que su Majestad 
le condecoró con la mitra arzobispal de Oristán en Cerdena. pero 
se sabe que fué de 1578 á 80. El P. Osorio en su Pancarpia de 
Varones ilustres de la Orden de la Santísima Trinidad, pág. 
255, asegura que no admitió la prelacia. 

El P. Reines en la dedicatoi'ia de la Vida del Bto, Miguel de 
los Santos, pág. 22, asegura también que nuestro limo. Pont « fué 
Canciller de Mallorca y electo Arzobispo de Oristán en Cerdeüa por 
el señor rey Felipe 11. » 

D. Vicente Mut escribe que el fallecimiento de nuestro biogra- 



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230 PON 

fiado, aconteció el 17 de Enero de 1582, lo cual no puede ser; pue« 
en 13 de Agosto de 1580 confirió Felipe II la Cancillería de Ma- 
llorca al Padre Jerónimo García, de quien hemos hablado en el 
tomo primero, por muerte del limo. Pont. 

A más de los muchos tratados de Teología, eruditos sermones, 
consultas de conciencia y república, que dejó escritos de su mano, 
según las memorias del P. Gabriel Pujol, citadas por el P. Cervera. 
compuso las obras siguientes, que quedaron inéditas en 5 tomos en 4°. 

1. De origine, dominio et prejudiciis Cancellariae Majori- 
censis, 

2. Sintagma de Physica et Metaphysica cum synopsi de im- 
mortalitate animan, 

3. Fragmenta de arlibus el facultaíibus, compilata ex ar- 
bore scientiae £. M. Raymundi Lullii MajoHcensis. 

4. Quaestiones quodlibeticae de principio sacri culttcs circa 
verum Deum in insulis Mijoricarum. 

5. De Arianis Religionis catholicae contra pseudo-christia- 
nos Baleares. 

Algunos epigramas^ latinos que escribió nuestro sabio Arzo- 
bispo, en versos exámetros y pentámetros, en elogio del Obispo 
Fr. Jerónimo García, se leen en el Reformatorio de la provincia 
(1) que publicó el último el año 1562, y también en Bover, en la 
pág. 273. 

Al limo. Pont se debe la estrecha observancia que guardan 
en los conventos las religiosas de dichas islas, pues él fué quien 
formó y estableció las reglas y capítulos que vigen en los mismos, 
cuando Gregorio XIII, penetrado de su sabiduría y virtud, le nom- 
bró Visitador de todos ellos. 1^1 fué quien dispuso la translación á 
Palma de las monjas de Inca y Pullenza, y dio hábito, regla, 
profesión y clausura á las mujeres de la Misericordia, mereciendo 
todas sus laudables operaciones la aprobación del Pontífice; y, de- 
jando muchas memorias de su virtud y de su celo por el bien de 
las almas, murió en el Señor, en el convento de dicha ciudad, á 17 
de Enero de 1580, como escribe el P. Cervera. 



(1) Como Defínidor primero que era en i^i, contribuyó mucbo pisra que 
fste Reíbrmatorio fuera aceptado eo Ja proviociaf 



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PtiA 281 

— Elogian altamente su mérito, Mut en su Historia de Mallorca, 
pág. 531. — Carlos de Tapia De rebus religiosis, impreso en Ña- 
póles año 1594. — Gil González Co77ipendio histórico de la Re- 
ligión Trinitaria, pág. 51. — P. Vicente Gómez, dominico. De- 
fensa de las lágrimas de los justos y de las Sagradas Religio- 
nes, pág. 343. — El libro primero de las Actas de la provincia 
de Tributarios. — El P. Altuna en su Crónica, libro 4.^, cap. 4.", 
pág. 619. — P. Figueras en sus manuscritos ad annum 1532, y 
en su Chronicum, pág. 249. — P. Pablo Aznar Ejercicios espiri- 
tuales, pág. 259. — P. José Rodríguez Novenario sacrv, pág. 93. — 
P. Ignacio de San Antonio en su Necrologio, die 11 de Jannuarii. — 
Bover, págs. 271-274. — P. Reines en el lugar citado y en la 
Introduc. de la misma Vida, págs. 81, 83 y 88. 



PRADO (Fr. Antonio Ventura de) C. 

No hemos encontrado ningún escritor que señale su patria, 
pero del Prólogo del autor á sus paisanos que se lee en los pre- 
liminares de la obra titulada aS. Rafael, etc., se saca con eviden- 
cia que su autor, el R. P. Antonio Ventura de Prado, fué natu- 
ral de Córdoba. 

Fué Maestro en la Orden, Catedrático de Teología en la uni- 
versidad de Sevilla, Examinador sinodal de su arzobispado, Califi- 
cador de la Suprema y General Inquisición, Predicador de su Ma- 
jestad y de su Real Academia, Socio Teólogo de la Real Sociedad 
de Sevilla, Elector general, tres veces Redentor general por su 
provincia de Andalucía y una con ejercicio, pues el año de 1751 
junto con el P. Maestro y electo Arzobispo Fr. Fabián Rodríguez 
de quien trataremos, y del R. P. Presentado Fr. Francisco Fer 
nández de Quevedo, ambos Redentores por la provincia de Castilla 
y el P. Presentado Fr. Juan Beltrán, su compañero por la pro- 
vincia de Andalucía, rescató en África 336 cautivos cristianos. Fué 
también gran predicador y famoso poeta en su tiempo, aunque sus 
composiciones no sean de un gran mérito, porque se dejó llevar 
del mal gusto de su época. 

Nuestro autor fué bíu disputa ninguna quieu más trabajó en 



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232 PRA 

promover y comprobar con documentos el culto inmemorial del 
Bto. Marcos, trinitario, para la incoación de cuyo Proceso dejó bien 
preparado el terreno. 

En las actas de dicho Proceso fué compulsado un documento 
en que nuestro biografiado figura como Provincial de Andalucía en 
1752; y no encontramos más rastro de él. 

Creemos que falleció en 1753, terminado su provincialato y 
siendo tercera vez Redentor, porque el año 1754 salieron algunas 
obras suyas postumas. 
Compuso: 

1. Ave Maria. San Rafael, Cicstodio de Córdoba. Eutrape- 
lia poética sobre la historia de su Patronado que en siete cen- 
turias heroicas escribía el R. P, M, Fr. Buenaventura Terrin, 
del Orden de la Santísima Trinidad, de Redentores, y Socio Teó- 
logo de la Regia Sociedad Hispalense : y la dedica al señor don 
Pedro de Groóte, Alguacil mayor del Santo Oficio en la villa 
de Puerto Real, quien la da áluz, — En Madrid, en la imprenta 
Real por D. Miguel Francisco Rodríguez, 1736, en 4.°, de 238 
págs., 36 prels. y 29 de índice al fin. 

Sabemos con certeza que nuestra autor se ocultó en esta obra 
bajo el seudónimo de Buenaventura Terrin. 

2. Sermón en la acción de gracias que la Real Congrega- 
ción del dulcísimo Nombre de María, fundada en el convento 
de la Santísima Trinidad de Redentores Calzados de Madrid^ 
celebró por el Decreto Pontificio de virtudes en grado heroico 
de su venerable Fundador el P. M, F. Simón de Rojas de di- 
cha Orden, Dijolo el P. M. Fr... — En Madrid, 1735, en 4.^ de 
32 págs., sin nombre del impresor. — 2.* edic. En Ñapóles, por Ven- 
tura Mazzola, 1754. 

3. Oración fúnebre en las suntuf)sas exequias que por nues- 
tro difunto monarca don Felipe V celebró la muy noble y muy 
leal ciudad de Sanlíwar, en 31 de Agosto de 1746, D/jola el 
R. P. M. Fr„„ — En Madrid, 1746, en 4,\ de 20 págs. y 3 prels., 
sin nombre del impresor. Encuéntrase en la Descripción de las 
suntuosas exequias del mismo augusto difunto celebradas en di- 
cha ciudad. 

4. Ave María. Vida, martirio y culto del ilustre mártir 



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PRA 233 

Fray Marcos Criado, del Orden de la SS. Trinidad^ Redención 
de Cautivos. Su autor el M. Fr.„. y lo dedica á la muy noble 
y muy leal ciudad de Andüjar. — En Madrid, en la imprenta 
Real por Miguel Francisco Rodríguez, 1738, en 8.*, de 311 págs., 
48 prels. y 6 de índice al fin. 

Es obra que revela vastísimos conocimientos en Historia y Cá- 
nones. 

6. El P.Fr. Silvestre Calvo, en la pág. 453, escribe que nuestro 
autor : « imprimió en 1744 un tomo en cuarto de Sermones pane^ 
giricos >. 

Tal vez este libro será el tomo primero de la obra que á con- 
tinuación ponemos. 

7. Sermones panegíricos de S, Antonio de Padua, que pre- 
dicó y dejó escritos el reverendísimo P. M, Fr.,. Sácalos á luz 
el R. P. M. Fr. Sebastián de Estrada y Valderrama, Provincial 
de dicha provincia [Andalucía], y los dedica al limo, Sr. Arzo- 
bispo-Obispo de Córdoba, Tomo segundo. — En Madrid, por los 
herederos de D. Miguel Rodríguez, 1724, de 418 págs., 20 prels. 
y 28 de índice al fin. 

8. Un docto papel en que prueba el culto inmemorial, la san- 
tidad é insigne vida y martirio del Bto.^ Marcos Criado, trinitario. 

9. Varios dictámenes á las consultas que se le hicieron, y 
censuras de libros. 

Rodríguez-Reines. — Los prels. de sus obras. 



PRADO Y MOLINETE (Fr. José de) C. 

Nació en Zaragoza en 1669. 

Fué Maestro de número de la provincia de Aragón, hombre 
de grande ingenio é ilustrado, por lo que mereció ser dos voces 
Regente de Estudios del colegio trinitario do Zaragoza, donde vivió 
muchos años. 

Desempeñó el cargo de Secretario general y otros empleos, y 
el limo. Sr. Obispo de Solsona le hizo Examinador sinodal de su 
diócesis. Fué celoso de la observancia del Instituto que profesó, y 
falleció en el referido colegio el 1741. 



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á84 PRÉ 

Escribió 

1. Discurso apologético á favor del señor don José Franco^ 
vecino de Orihuela, diócesis de Albarracín, y Señor de la villa 
de Pajarejo, territorio de Molina de Aragón, obispado de Si- 
güenza. Responde en élá un Papel intitulado: Disertación mo- 
ral y resolución práctica sobre el pago de Diezmo de Lana y 
Corderos en el obispado de Albarractn. — En Zaragoza, por José 
Fort, 1734. en fol. de 66 págs. 

Va muy calificado de sujetos literatos. 

2. Hortus sacrO'prophanus. — Un tomo MS. en fol. que se 
conservaba en la librería del referido colegio, y se reputaba por 
trabajo útil en sus varios discursos. 

— Latassa tom. 4,^ págs. 532-3. 



PRESENTACIÓN (Fr. José db la) D. 

Natural de Peralta en Navarra. 

Después de haber pasado sus primeros años en piadosos ejer- 
cicios y aprendidas las primeras letras, tomó el hábito en el con- 
vento de Alfaro (Navarra), pero pasó su noviciado en el de Valla- 
dolid con tal fervor de espíritu y exactitud en la regular obser- 
vancia que más pai^ecfa hombre de consumada perfección que prin- 
cipiante en la palestra ascética. 

Terminado su noviciado y hecha con júbilo de su espíritu la 
profesión religiosa, fué á cursar la Filosofía al colegio de Zaragoza 
y la Sagrada Teología en Salamanca, ciencias en que por su gran 
talento y continua aplicación se aventajó tanto á sus condiscípulos, 
que, luego de terminada la carrera, mereció que los superiores le 
nombraran primero Pasante de Filosofía en el colegio de Zaragoza 
y luego de Teología en el de Salamanca, y, finalmente. Lector 
sucesivamente de ambas facultades en los referidos colegios con 
grande créditj de la Religión. 

Desempeñó también los cargos de Ministro de les conventos 
de Barcelona y Pamplona, mereciendo, últimamente, ser nombrado 
Definidor general el año 1824, en cuyo ejercicio mostró bien su 
gran piedad y ardiejite celo de la regular observancia. 



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Habiendo sido en este mismo año sublimado N. Rdo. P. QfinQ- 
ral Fr. Jerónimo de S. Félix, de quien en su lugar hicimos mm 
ción, á la dignidad episcopal de Albarracín, llevó consigo al P, Joaé 
para compartir con él sus apostólicas tareas, confíriéodole el cargP 
de Secretario, que ejerció con rara prudencia basta el a&Q 182S, 
en que falleció su iluscr(sima. 

Después de la exclaustración general de 1835, decretada por 
el inicuo Gobierno, vino á este convento de S. Garlos de Roma q1 
año 1842, donde por orden de su Eminencia el Cardeqal Vicario 
de Roma, descmpeíló el cargo de Examinador Apostólico de los or- 
denandos e?pafk)les, con gran decoro de la Orden. 

Finalmente, habiendo contraído en Abril de 1849 una grave 
enfermedad, que sobrellevó con igualdad de ánimo, recibidos los 
Sacramentos y rodeado de la comunidad, exhaló plácidamente el 
postrer suspiro, el día 18 del referido mes. 

Escribió : 

Carta de la defunción del limo. H Fr. Jerónimo de S. Fé- 
lix. — en que trata de la edificante vida de su lima. *^ impresa 
el 1828 en Madrid, aunque no se indica el año ni lugar de la im- 
presión. 

— Libro de Óbitos de este convento, M. S., fol. 29, á la vuelta, y 30. 



PUENTE (iLMo. Sr. D. Fr. Pedro de la) C. 

Bover en su Memoria biográfica de Mallorquines^ etc., pág. 
247, le da el sobrenombre de Pont, y escribe que fué « Obispo de 
Cluní, Conde del Palatino é Inquisidor de Mallorca, á quien el P. 
Francisco de la Vega en su Crónica trinitaria da por patria la 
villa de Aranda en Castilla la Vieja, usurpando á esta isla la glo- 
ria de su nacimiento, como así lo siente el P. Cervera en su His- 
toria, citando los autores que con más verdad le hacen mallor^ 
quín, particularmente el P. López en la Vida del F. P. Sebastián 
Robes, trinitario ;►. 

No estamos conformes con el Sr. Bover acerca del sobrenom- 
bre y patri^i que señala á nuestro autor. Bien es verdad que mu- 
f hiiiíaos autores Je apellida» JPmtf pero tal v«z todos apagados en 



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236 PUE 

la afirmación del historiador mallorquín D. Vicente Mut. el cual, 
á fuer de buen pitriota, tradujo el sobrenombre de la Puente en 
Pont^ su propio dialecto, como D. Nicolás Antonio y otros lo hi- 
cieron después, llamándole en latín Aponte. Nosotros le apellida- 
mos de la Puente con el P. Altuna y el P. Ve/a; y el funda- 
mento que para ello tenemos, es que el Papa León X, en su Breve 
expedido á 18 de Septiembre de 1517, con el que aprobó el Bre- 
viario de la Orden, le da el mismo sobrenombre que nosotros; 
mientras que los que opinan lo contrario, no traen ningún funda- 
mento ni presentan ningún instrumento que justifique su aserto. 

Hemos dicho que también disentimos del Sr. Bover acerca de 
la patria de nuestro autor. Indicio de que no fué mallorquín, sino 
de la Península Ibérica, nos da el sobrenombro de la Puente; pero 
prueba evidente de ello encontramos en el Proceso, instruido en 
orden k la Beatificación de este insigne Obispo, citado por el P. Vega, 
en las palabras siguientes: « La patria de fste grande amigo de 
Dios fué la villa de Aranda, noble población en Castilla la Vieja; 
dan testimonio claro de esta verdad, fuera de muchos instrumen- 
tos que califican este aserto, las Informaciones que de orden de la 
Santa Sede Apostólica se hicieron para su Beatificación, de las cua- 
les afirma el docto Maestro Fr. Juan Bautista Olivier en sus ma- 
nuscritos, que llegaron á mis manos, y contesta Altuna, aunque no 
dice para qué asunto, pero sí que se conservan en el archivo de 
Valencia ». 

Otros autores le hacen aragi^nés, y particularmente el P. Ar- 
gaiz en su Soledad lau7^eada, tomo 7.*^, pág. 540, afirma que fué 
natural de Tarazona; pero ninguno de ellos, como ni tampoco los 
que le hacen mallorquín, comprueban sus asertos, y, por consi- 
guiente, mientras no se nos presenten pruebas, seguiremos defen- 
diendo nuestra opinión; en cuyo favor se puede citar también como 
una sospecha vehemente, el que nuestro autor, según casi todos los 
autores y el referido Proceso, tomó el hábito y profesó en el con- 
vento de Valladolid, provincia de Castilla. 

Tampoco nos conformamos con el Sr. Bover, cuando afirma que 
nuestro ilustrísimo Sr. fué Obispo de Cluní; ni lo fué de El vas, 
como escribe Argaiz. D. Vicente de la Fuente en la España sagra- 
da (Madrid, 1879) pág. 130, se inclina á la opinión de Argaiz, 



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PUE 287 

pues escribe que este «le llama Obispo Elvense, quiza con más 
exactitud, esto indicaría que se imprimió Cluense por Elvense ». Pero 
todas estas conjeturas y sombras desaparecen y se disipan, consul- 
tando el citado Breve, en el que el Pontífice León X le llama 0- 
bispo Cluense. 

Aclarados algún tanto los puntos dudosos, referentes á la bio- 
grafía de nuestro iluslre Obispo, podemos entrar con pie firme á 
describir sus virtudes y gloriosos hechos. Desde muy niño acostum- 
bró su cuerpo á la penitencia y mortificación, dando también 
desde sus primeros años muestras de su grande y agudo inge- 
nio. Después de haber leído muchos años Filosofía y Teología en 
las provincias religiosas de Castilla y Aragón y desemp.^ñado las pre- 
lacias con grande ejemplo y mucha caridad, se le dio el cargo de 
Ministro del convento de Sancti Spiritu^ de Palma de Mallorca, y 
creen algunos autores que en esta ocasión le prohijó la comunidad 
de la referida casa. Lo cierto es que Mallorca fué el teatro, donde 
más desplegó su asombrosa actividad, obrando y padeciendo mucho 
por el celo que el año 1522 empleó en la reducción de los comu- 
neros, como diremos luego 

Fué muy querido y estimado de los príncipes y señores de los 
reinos de España pv)r las excelentes virtudes que resplandecían en 
él y por el gran provecho que hacía en las almas con su predica- 
ción por ser célebre orador sagrado. 

Condecorado por Julio II con el obispado Cluen<e in partibus 
infidelium, de que le hizo gracia en 1.* de Enero de 1611. te- 
niendo á la sazón 45 años de edad, asistió el siguiente año al Con- 
cilio general Lateranense, convocado para reprimir el furor de va- 
rios herejes que intentaban sofocar la semilla evangélica, coiTCgir 
las depravadas costumbres de malos católicos y proceder contr.i los 
cismáticos que. acauílillados por el Cardenal Bernardino de Carvajal, 
habían levantado una rebelión contra el Romano Pontífice. 

En este ( onciiio se determinó la formíición do un nuevo Bre- 
viario para toíla la Orden de la Santísima Trinidad, pues cada pro- 
vincia lo usaba diferente con sólo la aprobación do los Ordinarios, 
y por eáo so notaba mucha variedad en las misas, re/o.-j, ritos y 
ceremonia-*; y, conociendo las provincias de España que nadie m^jor 
que nuestro Obispo podría desempeñar este espinoso encargo, con- 



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288 PÜE 

fiaron tan delicada coitíisión á du profunda inteligencia. Formó el 
Breviario con él acierto (}Ue era de esperar, f . presentado al Pon- 
tífice León Xi bometió su revisióh al Rmo. ?• Fr. Silvestre Pri- 
cib, Maestro del S)9tcho Palacio^ quien^ habiéndolo examinado y dado 
dictamen favorable acerca de su mérito, lo devolvió á Su Santidad; 
y, en t\x consecuencia, fué aprobado coil el Breve Apostólico, expe- 
dido á 18 de Septiembre de 1517, dándose después á luz en Va- 
lencia el año 1519i en Coimbra el 1528, en Salamanca el 1537 j 
en Sevilla él 1545, con este tftulo: 

Breviarium úd usum Ffatrum Sacri Ordinis Sanctissimae 
Trinitaiis, de Redemptiótte Captivorum. — La edición de Valencia 
fué hecha en casa de Juan Jofré (apüd Joannem Gotofredum) el 
año 1519, como queda dicho. 

Un ejetnplar de está edición se conserva todavía en el archivo 
de este convento de S Carlos de Roma. 

Hizo cuanto pudo para su Religión, reparando tres conventos 
que en la provincia religiosa de Aragón habían quedado en muy 
mal estado por lo mucho que habfan contribuido al rescate de los 
cautivos. Estos conventos fueron los de Vinf^afia, Turtosa y Bala- 
guer» á los cuales nuestro piadoso Prelado dio buenas posesiones y 
haciendas en lugar de las que habfan vendido pata tan caritativo 
fin. Consiguió en Roma muchas indulgencias en favor de los que 
diesen limosnas á nuestros conventos (1), lo que pidió á la Silla 
Apostólica para ayudar particularmente á los tres citados conven- 
tos y á otros que se habían cargado de censos anuales pata el dicho 
caritativo fin de redimir cautivos. Consiguió, además, de los Canó- 
nigos de la Iglesia Lateraneuse de Roma la facultad de erigir en 
muchos de nuesti*os conventos una capilla de S. Juan de Letrán 
con los mismos privil* gios que la de Roma, gracia muy especial 
en aquellos tiempos, confirmada por el Sumo Pontífice. Alcanzó asi- 
mismo el Maremajnum para la O. 'den Trinitaria, gracia que con- 
cedió Adriano VI. 



fl) « Las indulgencias (jue piden manus adjutricea fuofon fevocadas pof 
S. Pío V; aUnfjU'% s gún L'zaua, se puede conmut4ir la Iimo^§tla en siete 
Padie nuestros, Ave Marías y Gloria Patris. » Es nota del P. Calvo, eti la 
pág. 52G de sus Frerrogativat, 



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PÜE 299 

Por 8u buen nombre y fama fué favorecido de los Sumos 
Pontífices León X y Clemente Vil. El primero especialmente ie 
amaba tanto por sus virtudes que, deseoso de tenerle á su lado, le 
hizo Vicegerente de Roma y le condecoró con el título de Conde 
Palatino; pero muy en breve solicitó del Pontífice el permiso de 
regresar á Mallorca pai^a que su convento disfrutase de las muchas 
indulgencias, prerrogativas y privilegios que había conseguido para 
la capilla de los Dolores, cuya fábrica se debía á su piedad. 

€ Llegó á dicha isla — escribe Bover — á tiempo que se ha- 
bía levantado en ella la germania de comuneros, ó sea conjura- 
ción contra la aristocracia mallorquina, y, como insinuamos aütes; 
fué mucho lo que obró para restituir la tranquilidad á los mallor- 
quines. Entonces los Inquisidores se ausentaron de Mallorca, en- 
cargando el peso del Tribunal á nuestro Pont, quien se posesionó 
del mismo el 12 de Febrero de 1522, y lo defendió en los conti- 
nuos asaltos de los ager^manados, como así lo escribe el cronista 
Borrell. » 

Pero creemos que una acción tan heroica merece ser referida 
con más extensión y en todos sus detalles, y lo hateemos reprodu- 
ciendo aquí lo que el P. Altuna, tomando del citado Proceso de 
Beatificación, escribe en las págs. 365 369 de su Crónica trinitaria. 
A los pocos € años que era Obispo — escribe — se levantó el mayor 
motín y guerra civil en aquel reino de Mallorca que jamás se ha 
visto: y en él se mostró este animoso Obispo muy gran defensor 
de la fe de Jesucristo, y muy leal á su Rey y Señor temporal, 
conservándole su reino y librándole de la sujecióo de sus enemigos... 

» Fué, pues, el caso, según se lee en las historias de Aragón^ 
que, habiendo levantado guerra los judíos contra los nobles y 
principales de Mallorca, pusieron por capitanes á dos hermanos de 
la gente indómita judaizante y enemigos grandes de la religión 
cristiana; con los cuales se favorecieron para su maldad. A estos 
obedecían, y por ellos se gobernaban, teniendo para esto trece 
consejeros, á quienes llamaban el Consejo de Trece, con cuyo 
decieto casi todas las cosas maliciosamente su tr.itaban. Fué cre- 
ciendo tanto la maldad y al»»vosíi que muchos de los nobles, ate- 
morizados de esta vil canalla, dejaban la tierra y huí^n á otra de 
más seguridad; y, extendiéndose más cada día la furia infernal de 



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240 PÜE ^ 

esta gente, fuéles forzoso, por materia de estado, á los Señores y 
Padres del Santo Oficio dejar la isla y reino é iree á otra parte, 
dejando primpro encargado el oficio de Inquisidor y justicia de aquel 
Santo Tribunal al prudente Obispo, en quien ningún temor se ha- 
llaba, antes su invencible pecho despedía toda cobardía. 

» Había entre los trece de aquel maldito concih'ábulo un hom- 
bre recién convertido á la fe, cuyo nombre por malo no le nombra 
la historia; y este, al fin como descendiente de judíos, aborrecía no- 
tablemente al Santo Tribunal de la Inquisición, pareciéndole que, 
si el Santo Oficio faltara, podría judaizar y hacer otras cosas con- 
tra la pureza de nuestra santa fe; y así comenzó á imaginar el 
modo que tendría para ver arruinada aquella santa Audiencia. Era 
este uno de los consejeros del número de los trece; dio su parecer 
y consejo, como otro Architophel, acomodado y propio para destruir 
la casa de David; así lo persuadió á los demás, y, como desenfre- 
nado caballo que no sufre freno ni obedece, así esta gente indó- 
mita iba á toda priesa cegándose y huyendo del temor de Dios, 
y puestos en un despeñadero diabólico é infernal furor contra los 
graves Ministros del Santo Tribunal. 

» Levantó Dios á este su siervo y santo Pontífice, siendo una torre 
de fe, fuerte como la de David. Puso en él un celo de Elias, y prudencia 
y sabiduría como la de Salomón; esforzado como un Sansón contra los 
filisteos, enemigos de la Iglesia Católica; siendo manso para los bue- 
nos, y para los malos terrible como un escuadrón bien ordenado de 
ejércitos, extirpador de herejías, apurador de costumbres, antídoto 
y remedio contra las corrupciones y pestes de las repúblicas y me- 
dicina de gravísimas dolencias. . |Los comuneros], unos descubiertos, 
otros encubiertamente so movieron y alteraron desenfrenadamente, 
y, en particular, despidió su munición este miserable neófito, acon- 
sejando á los demás á que destruyesen y arruinasen el Santo Ofi- 
cio; pero, mientras este hijo de Belial pensaba destruirla, queriendo 
quemar todos los procesos fulminados contra los judaizantes, estaba 
tratando nuestro santo Obispo de fulminarlos de nuevo y darles á 
entender sus malditos tratos y depravados intentos; porque, ^i Sa- 
tanás levantó un secuaz entre los mallorquines, queriendo desarrai- 
gar el Oficio Santo de la Inquisición, levantó Dios para su causa á 
este ilustre y venerable Padre, para que con su espíritu y celo de 



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PUE 241 

la honra de Dios defendiese su fe santa y el Tribunal de ella; y 
así, con plenaria jurisdicción que tenía hiciese justicia en todo 
aquello que fuese necesario como Inquisidor ordinario y Presidente 
de aquel Santo Tribunal, en cuyo poder dejaron los procesos y 
presos, llamó al Alguacil mayor de la Santa Inquisición y con fer- 
Toroso ánimo le mandó no desfalleciese en tan santa empresa, y 
que fuese á prender aquel falso neófito ó recién convertido y le 
trajese á buen recado, si no se ofreciese algún inconveniente tan 
forzoso, que le pareciese ser causa bastante para que le impidiese 
tan honrosa prisión. 

> Salió el Ministro de justicia en busca de él con gran deseo 
de cumplir puntualmente lo que se le había mandado y hallóle en 
el campo acompañado de mucha gente de guerra, que seguían su 
parcialidad; estaba entre los dos capitanes hermanos, que dijimos, 
habiendo sido constituidos por factores de su levantamiento. No se 
le puso esto por delante al ministro de la justicia (aunque pudiera 
temer), antes llegó delante de los circunstantes y dijo que fuese 
preso por el señor Obispo Inquisidor. Levantóse en aquel ejército 
de gente grande alboroto y empezaron á querer mover por ame- 
nazas al diligente y esforzado ministro; mas, pareciéndolos podrían 
suceder algunos grandes daños que les podían venir, no por virtud 
suya, sino porque les estaba bien para lo que deseaban hacer, di- 
jeron los dos capitanes al Alguacil mayor: « vete, y di al Obispo 
que te envía, que nosotros nos presentaremos con este á quien vienes 
á prender, delante de su Señoría, y en esto no habrá duda. » 

» Persuadido á lo que prometían y cumplirían, se fué el Al- 
guacil y dio cuenta á su señor Obispo de lo que había pasado. 
Estuvo aguardando el santo Prolado la venida de los que habían 
prometido parecer en su presencia, y no pasó mucho tiempo, cuando 
con toda aquella cuadrilla de gente llegaron los dos capitanes y el 
neófito á las casas de la Inquisición, donde el Obispo les estaba 
esperando, y, antes que subiesen á habí irle, cercaron el Palacio y 
casa con la gente de guerra que llevaban prevenida ; subieron donde 
el Obispo estaba, y uno de los cap. tañes, que era el menor de edad, 
con una ballesta en las manos y en ella puesta una aguda saeta 
(arma que entre los mallorquines es muy usada), amenazando con 
ella al Obispo le había de quíLir la vida; mas, el santo Prelado 



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242 P U E 

estuvo tan lejos de temerlos, que comenzó á reprenderlos mucho 
la audacia y atrevimiento del capitán y la de toda aquella inicua 
gente ; y, vuelto al neófito, le dio una gran reprensión y le mandó 
prender, como al primer motor de tan grandes alevosías. Y, pare- 
ciéndole al capitán era buena ocasión aquella para acabar con el 
Obispo, haciendo y diciendo despidió la saeta, y quiso Dios que 
milagrosamente no le acertase, y, viendo esto el magnánimo Pro- 
lado, abrasado con el fuego y celo de la fe, como otro E eázaro, 
entendiendo muy cierto le sería granjeria la muerte, padeciéndola 
por Jesucristo y por su santa fe católica, tomó en sus manos un 
crucifijo y, puesto en la ventana de la casa donde estaba, dio voces, 
diciendo á los soldados que la tenían cercada : ¿ < Hay alguno en- 
tre vosotros, que sea del bando de Nuestro Señor Jesucristo ? » 
y pudieron tanto estas razones, que respondieron á una voz: ♦ Todos 
somos siervos suyos y de su l)ando. » Tornó el Obispo á dar voces, 
diciendo : « Pues llegúense aquí todos conmigo los que se confiesan 
por tales. » Subieron los soldados movidos de Dios y hallaron que 
con santos bríos tenía asidos al neófito y al capitán más mozo, que 
eran los malhechores, y díjoles : « Prended á estos dos hombres 
sacrilegos y ponedlos á buen recado ; á los cuales llevaron presos 
y entendiendo que se había de hacer de ellos un gran castigo, por 
ser el delito tan grave, particularmente en el que tiró la ballesta 
al santo Obispo, que, cuando se hiciera, era bien merecido á tan 
grande desacato. Les perdonó, pareciénd«>le que era mayor su victoria 
en hacer bien á quien le quería quitar la vida, á imitación de ('risto 
Nuestro Señor, que hacer castigo de sus personas. 

» Pudo tanto este buen ejemplo y prudente acción en la ocasión 
presente, que con ella venció á todos los enemigos públicos y se- 
cretos, con que se apaciguaron todos y cesanm las alteraciones de 
aquella isla, cobrándole toda aquella gente tan grande amor, que 
muchos se redujeion á nuestra santa fe católica, y luego al primer 
día de fiesta convo(;í3 á todo el pueblo en la Iglesia Catedral, y con 
un devotísimo sermón que hizo, y otro por su mandato que pre- 
dicó el Maestro Hispano, eruditísimo varón de aquel tiempo, con 
que amonestó al pueblo á tener firmeza en la fe de Jesucristo y 
que todos protestasen defenderla, pidiendo á D;05 la perseveranciii, 
y también procurasen respetar mucho á los señores Inquisidoi'es y 



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PUE 24S 

k sus ministros, como á quien se les debe toda estimación por el 
gran cuidado que tienen en volver por ella, y de buena gana lo 
prometieron, y le tuvieron por Padre, y fué de todos muy querido 
y estimado, de tal manera que nadie se atrevió á levantar la cabeza 
contra los Padres del Santo Oficio ; antes les quedó un miedo re- 
verencial y una estimación tan grande, como la que se tiene en 
Castilla. 

» Ya hemos visto, cómo este famoso y valeroso caballero de 
Cristo fué defensor de su fe y de su ley, ahora hemos de ver cómo 
también fué leal á su Rey y Señor natural, conservándole el reino 
de Mallorca con su virtud, prudencia y saber ; para lo cual es de 
notar que en aquella rebelión que hubo entre los mallorquines, 
había muchos nobles ausentes que habían dejado ya la isla, excep- 
to algunos que estaban retirados en la villa de Alcudia, que estaba 
bien pertrechada y torreada ; pues como el ánimo de muchos fuese 
desear entregar la isla al Rey de Francia y levantar la obediencia 
á nuestro Emperador Carlos Quinto, ó constituir ellos entre sí un 
Rey que les gobernase y mandase ; tuvo noticia el Obispo que 
venían muchas naves con gente á defender el reino é isla; para lo 
cual con astucia, sagacidad y prudencia hizo llamar y convocar á 
todos los capitanes de los escuadrones, para con ellos tratar nego- 
cios importantes al buen gobierno convenientes, y, habiéndolos con- 
gregado y tenido con ellos varios coloquios, fué todo traza para 
entretener el tiempo, de suerte que las naves de nuestro Rey tu- 
viesen lugar de llegar y acercarse á defender la Real posesión á 
que venían ; y así los soldados se extendieron por la tierra y se 
juntaron con los que estaban retirados y recogidos en la villa de 
Alcudia. Súpose esto entre los rebeldes mallorquines y los de la 
isla, y de allí coligieron que su victoria era incierta, y estaban 
dispuestos de no desamparar la isla, y aun de perder las vidas 
sobre el caso ; con todo eso fué tan gi ande la arrogancia y pre- 
sunción del pueblo, que no quisieron desistir de»su vana pretensión. 
Y, como fuesen descubriendo la imposibilidad de la victoria, deter- 
minaron enviar dos legados ó nuncios para hacer convención y paz 
con los leales siervos del Emperador; pero, advirtiendo que no se 
(Jom^bap los contrarios, parecióles buep medio suplicar al Obispo, 



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244 PUE 

que tan de parte del Emperador estaba, fuese á la villa de Alcudia 
y tratase de las paces y los compusiese. 

» Partió nuestro Obispo de Mallorca á la villa de Alcudia, donde 
estaba la nobleza mallorquína y los capitanes y soldados que vinie- 
ron al socorro, y tales razones supo decirles en honra y autoridad 
de nue.4ro Emperador que quedaron las cosas muy quietas y sose- 
gadas. Volvió á Mallorca y refirió lo que había pasado, y, exhor- 
tando á los rebolados á que dejasen la vana pretensión, se rindie- 
ron al Emperador, de cuyas razones algunos levantaron motín con- 
tra el Obispo, sospechosos de que hacía más las veces del Emperador 
que no la de los rebeldes mallorquines, y así los capitanes y sol- 
dados, sagitarios y arcabuceros y la demás gente de guerra, que 
no era p(;ca, levantaron bandera cmtra el Obispo y fueron á su 
casa con ánimo de quitarle la vi la ; mas, como tenía á Dios de su 
parle y siempre la Majestad Divina favorece á sus siervos, cuando 
están en mayores tr¡l)ulaciones, inspiró á muchos de los soldados, 
para que pusiesen en defensa al santo Obispo y con eso resistiesen á* 
la ira y furor de los rebebidos, y así determinaron de llevarlo á 
una torre fuei'te, que se llamaba San Miguel, y allí estuvo el santo 
Prelado, encomendándose á Dios le librase do tan gran<les aprietos 
y tiibulaciones en que se veía. Los malloi quines estaban de manera 
rabiosos, que querían destruir la torre y prender y matar al Obispo; 
mas, fué tan grande el numero de los soldados, que quiso Dios se 
levantase» á defenderlo, que temier(»n los re1)eldes, y, por bien de 
paz, enviaron á pedir perdón al buen Obispo del desacato que habían 
usado contra él, pai'eciénd<les que de su bondad y santidad lo ten- 
drían cierto, y fué así verdad, porque, luego como se lo pidieron, dijo, 
que no solamente les perdonaba como debía hacer por cristiano y 
Pastor que era de sus ovejas, mas que les daba palabra de alcan- 
zarles el perdón del Emperador y serles muy propicio con é',y que 
salía por fiador del castigo, que á su parecec ííOría muy moderado, 
como verían ; que su protensión había sido no fuese ofendido Dios 
Nuestro Señor en ninguna cosa, y que su Rey y Señor fuese obe- 
decido, con cuyas razones la alteración se quietó y el motín se 
deshizo de tal manei-a, que todos pi-ometioron ser muy leales al 
Emperador y no salir de su obediencia, so pena de quedar por in- 
fames y traidores. 



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PUE 245 

» Todo lo cual vino á noticia (3el emperador Carlos Quinto, y 
Ja gi'aa lealtad y varonil defensa de este religiosísimo Prelado, que 
con sus oraciones y armas, asistiendo con su prudencia y presen- 
cia, hizo obras tan heroicas y agradables á los ojos de Dios y ser- 
vicios grandes á la Majestad (""esárea del Emperador ; y de su 
misma mano le escribió muchas cartas amorosísimas y llenas de 
grandes caricias, prometiéndole mostrarse con él agradecido, y que 
deseaba mucho so ofreciese una ocasión de importancia para pre- 
miarle las grandes lealtades y solicitudes hechas con tan grande 
amor á su corona Real y á su persona ; la cual carta está guar- 
dada en los archivos del convenio de Valencia. 

> Mas, como cosas grandes no las paga Dios con cosas menores 
como son las de este siglo, quiso darle mayor paga de su Apostó- 
lica virla, asegurándole la cierta y descansada en el cielo, muriendo 
con aclamación de Santo en todo aquel reino y por tal es tenido 
en los corazones de todos. 

> Fué enterrado en su capil'a propia que mandó edificar en el 
monasterio de su Orden de Valencia que tenía la advocación do 
S. Juan de Letrán, dotada y enriquecida con muchas indulgencias 
y gracias que trajo de Roma do la Sedo Apostólica. 

» Dícese por muy cierto tratan los oficiales de esto Santo Oficio 
de aquel reino de su Boatiíicación. como á Inquisidor suyo, y que 
tanto se mostró defensor de nuestra santa fe, y por la inculpable 
y santa vida que hizo, ilustrada con virtudes y penitencias. 

» De este apostólico varón han dicho muchos y graves autores 
y entre ellos Paramo de Origine Inquisiíionis, tir. 2 cap, 11. 
fol. 217. 

» El Padre Fray Vicente Gómez [dominicano] en el libro que 
tradujo del Padre Fray Pedro Calvo, que so intitula Lágrimas de 
los justos, impreso en Valencia, alio de 1611, libro 2.", capite 25. » (1). 

De lo que el P. Altuna dice, no se puede deducir que el limo. P. 



(1) Hemos reproducido basta aquí la relación del P. Altana, por sen- 
cilla y detallada, aunque no esló siempre conforme con las reglas del bien 
decir, pues á veces se ven reuni<las di^s ¡deas Lien distintas, cual si fueran 
cotTipleraento de un solo pensaniiunto, (¡Ufdando uii^unas oraciones como 
corladas, y dejando, por tanto, suspenso al lector. Kniplea también ci<M'ias 



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246 P,ÜE 

Puente haya sido precisamente Obispo de Mallorca, sino que, du- 
rante la citada rebelión de los comuneros y en ausencia del Obispo 
propio, desempeñó el cargo en comisión, ó, al sumo, como Au- 
xiliar (1), y así se explica que en los episcopologios de Mallorca 
no figure su nombre, no obstante que D. Nicolás Antonio en su Bi- 
blioih. Aoü. , tom. 2.^ pág. 161, le hace Obispo de Mallorca. 

Apaciguada la rebelión, volvió á nuestra Península, y el año 
1523 asistió en Vailadolid á la consagración del Obispo de esta 
diócesis D. Gabriel de Ortí, quien, según el P. Argaiz en el lugar 
citado, le llevó luego á Tarazona de Obispo de anillo, y añade que 
consta que allí lo era el año 1524. 

Parece que los últimos años de su vida los pasó de Obispo 
Auxiliar en Valencia, donde daba órdenes en 1536 (2). 

Escribe Bover que, reducidos los comuneros, obtuvo varias 
mercedes del emperador Caíalos V, y que, entre las gracias que le 
concedió el Papa^ fué la de poder ordenar seculares y regulares 
extra témpora, en virtud de Breve Apostólico del año 1530. 

Murió en el convento del Remedio de Valencia, como escribe 
el P. Cervera, el día 3 de Mayo de 1545, dejando en él y en el 
de Mallorca, y en varios del principado de Cataluña muchas me- 
morias que inmortalizaron su nombre. Concluiremos con un testi- 
monio del P. Fr. Lorenzo Reines eu la Vida del Bto. Miguel de 
los Santos, introducción, págs. 69 y 70, cuyas palabras copiaremos 
á continuación por algunos datos nuevos y otros más detallados que 
aporta: « Después de la muerte del Ven. Bachiller Fr. Alonso de 
Mata — escribe — fué constituido Procurador general ó Síndico 



frases que hoy están en desuso; no obstante, siendo este autor tau antiguo 
y á. la vez tao circunstanciada, como hemos dicho, sü relación y tan verí- 
dica, como que la extrajo del Proceso de Beatifícación, hemos querido co- 
piarla toda. 

(1) En prueba de que fué Obispo Auxiliar, puede citarse que desde Sep- 
tiembre del año de su consagración, hecha en Roma el 8 de Febrero de 
1512, hasta el 1523, confería órdenes y siguió ejerciendo Pontificales en Ma- 
llorca. Véase Villauueva Viaje literario, tom. 22, pág. 103. 

(2) De aquí resulta ser falsa la opinión del Sr. Fort, quien supone que 
murió poco después de su regreso á Tarazona en 1524, pues esto no se 
aviene con su estancia en Valencia eu 1536. 



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P U E - 247 

de la provincia, el docto y virtuoso Padie Fr. Pedro Aranda de 
la Puente, Ministro del convento del Santo Espíritu de Mallorca. 
A este Ven. P. ó limo. Sr. le hizo Julio II, por su doctrina y vir- 
tud. Ministro perpetuo de dicho convento del Sto. Espíritu, y le 
constituyó Obispo de Cluenza in partibus infidelium, Guái*dase 
la Bula original en el archivo del Remedio de Valencia. León X 
le dio facultad de componer y ordenar el Breviario propio de nues- 
tras provincias de España. El Cabildo Lateranense le dio poder 
para fundar la Capilla de N.* Sra. de los Dolores de este convento 
del Sto. Espíritu, con los mismos privilegios, exenciones é indul- 
gencias de S. Juan de Letrán de Roma; y para fundar en el reino 
de Aragón otras capillas, iglesias ó conventos con los mismos pri- ' 
vüegios, como las fundó: una en Valencia, en nuestro convento; otra en 
nuestro convento de Calatayud; otra en nuestro convento de Villa- 
franca del Panados. Después dicho Cabildo Lateranense le extendió 
más la facultad, dándole poder para fundar otras tres capillas, igle- 
sias ó conventos, con los mismos privilegios, en los reinos de España. 

» Los Sumos Pontífices León X, Clemente Vil ^ Paulo 111 con- 
firmaron estas facultades y gracias; y el señor emperador Carlos V 
mandó que se ejecutasen, y que sus ministros y justicias le diesen 
á dicho Obispo para ello su favor y asistencia, como consta de las 
Bulas y Privilegios que se hallan en el tomo 4." de la Crónica de 
nuestra provincia de Aragón, M S. » 

— Bover. págs. 274-270, — P. Al tuna. D. Vicente de la Fuente, 
Villanueva, P. Argaiz, el Sr. Fort y otros citados. — Fr. Silvestre 
Calvo, págs. 525 527. — Vicente Mut. — Fr. Francisco de la Vega 
Crónica trin, de Castilla, tom. 2.**, pág. 435, y otros autores. 

PUERTO (Fr. Antonio del) C. 

No se sabe á ciencia cierta el pueblo, donde nació; el P. Al* 
tuna, y con él el P. Vega, le hace natural de Talavera do la Reina, 
siguiendo esta opinión también el Sr. Fuente Ximena y Fr. Je- 
rónimo de S. José, á fuer de butanos patriotas, le hacen natural, 
éste de Ubeda y aquél de Oporto. La primera opinión es Ijiíamás 
autorizada, como que tiene á su favor á los escritores más anti- 
guos. Fué hijo de hábito y profesión del convento de Talavera, 



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248 PUE 

En 1507 era Ministro del convento de Sevilla. Desorapefió tam- 
bién el cargo de Redentor general con ejercicio, porque, recogiendo 
de convento en convento las limosnas de sus arcas, reunió la suma 
de 30,000 ducados en la provincia de Castilla y 20,000 en la de 
Andalucía, con la que, á una con el P. Fr. Francisco de Palacios, 
después Obispo electo de Pamplona, pasó á Marruecos, donde rescató 
150 cautivos. 

Cuando recorría la provincia de Castilla con el objeto de reunir 
dicha suma, llegó (i Burgos precisamente al tiempo que el célebre 
P. Gayangos trataba de reducir á la obediencia del emperador 
Carlos V, que estaba ausente, á los burgaleses, que se negaron á 
reconocerle. El citado P. Gayangos tomó por compañero y ayuda 
de tan buena empresa al docto P. Puerto, y entre ambos llegaron 
á apaciguar la ciudad. En premio tal vez de este servicio prestado 
á la monarquía, el P. Gayangos murió Obispo electo de Jaén y el 
P. Puerto consagrado Obispo Dinasti*ense, según otros, de Tremecén. 

Siendo Ministro del convento de Ubeda predicó en varias po- 
blaciones importantes de la diócesis de Jaén para desarraigar los 
restos del judaismo, en lo que logró no pocos frutos. 

He aquí lo que acerca de este autor escribe Ximena en sus 
Anales de Jaén, pág. 254: < El Doctor doa Fr. Antonio del Puerto, 
natural de la misma ciudad de Ubeda, Ministro de este convento 
y Obispo de Tremecén, á cuyo cai-go y disposición estuvieron los 
cuatro conventos que esta Religión tiene en este obispado, fué 
varón de los más ilustres que ha habido en España en virtud y 
letras y eficacia en sus sermones, que fué causa para que, á ins- 
tancia del Obispo de Jaén don Alonso de la Fuente el Sauce y del 
Cabildo de Baeza, pasase á aquella ciudad á predicar á los judíos 
nuevamente convertidos, á donde fundó el convento de esta Orden 
en el año de 1502 en una Ermita de Sta. Catalina, que antes ha- 
bía sido sinagoga, junto al alcázar. Murió en este convento de U- 
beda con grande opinión de santidad en el año de 1532 (1), cuyo 
cuerpo está sepultado en el claustro de él, con el siguiente epita- 
fio sobre su retrato, esculpido en mármol: 



(1) Otros como el P. Vega, el P. Al tuna, Gü González Dávila, el 
Sr. de la Fuente y el P. Baro ponen su muerte en el día 17 de Julio de 1523. 



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PUJ 249 

SUB HOC GÉLIDO LAPIDE JACET IN ThEOLOGIA DocTOR FrATER 

Antonius ▲ FoRTU, Hcjus Coenobii Minister et Epjscopus Treme- 

CBNSIS, QUI CIIARITATE FERVENS REQUIEVIT IN DoMINO ANNO 1532 > (!)• 

Se le supone Auxiliar del citado Obispo D. Juan Alonso Suárez 
de Fuentelsaz y auu más de D. Gabriel Merino, el cual residió poco. 

El P. Fr. Juan de Morales, religioso mínimo, en su Epitome 
de la fundación de la provincia de Andalucía de su Orden (Má- 
laga, 1619, en 4."), pág. 453, afirma que el limo. P. Puerto con- 
sagró su iglesia de Málaga. 

El P. Fr. Domingo López, en su carta dirigida al P. Fr. José 
Rodríguez desde el convento de Ubeda, con fecha 17 de Febrero 
de 1682, dice que su lima, escribió: 

1. De prophelia Malachiae. 

2. Dieciocho sermones sobre el salmo 118, 

3. Sermones de Adtiento, 

4. Aliqíia notabilia ad concionandum, 

5. Sermones varios, — « Todo — dice — en volumen de 4.** se 
guarda en el ai-chivo de Ubeda, parto en latín y parte en romance. » 

- P. Altuna, pág. 619 y 620. — P. Figueras, pág. 208. — Gil Gon- 
zález Dávila Compendio histórico de nuestra Orden, pág. 51, vuelta. — 
P. Vega, tom. 2.", pág. 410. — El citado Jimena. — D. Vicente de 
la Fuente España sagrada, tom. 51 (Madrid, en la imprenta de 
José Rodríguez, 1879), núm. 186, y Gui llamas, pág. 479, citado por 
la Fuente. 



PUJOL (Fr. Gabriel Anselmo) C. 

Célebre por sus escritos y virtudes, nació en Cindadela por 



(1) En este epitafio se notan algunas vanantes en los autores que lo 
traen. Tudos, á excepción do Ximena, escriben Dinatensis, Drinaatrensia ó 
Dinastrtnsis en lugar de Tremecensis; y el aílo de la muerte fijan en 1533 
y no en 1532. ¿ Quien tiene razón ? Xo quisiéramos oponernos á la opinión 
común; no dejaremos, sin embargo, deadverlir que el Sr. Ximena pudo co- 
piar por sí mismo el epitafio y tal vez lo hizo, según indican los detallos 
que ningún otro indica. No hay probabilidad de que otros autores Jiayan po- 
dido hacer otro tanto. 



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2bÓ PÜJ 

los años 1630, según afirma el P. Cervera en su Crónica manus- 
crita de los Trinitarios de Mallorca, de donde hemos sacado las 
líoticias de este artículo. 

Vistió el hábito en el convento de Sancti Spiritus de Palma 
el día 2 de Septiembre de 1646. 

Concluidos los estudios de Artes y Filosofía, pasó á Valencia 
para cursar Teología, donde defendió las Conclusiones del Capítulo 
provincial, acto en que hizo brillar su talento, y que le valió el 
ser promovido á Lector de Filosofía. 

Ascendido después á Presidente del convento de Mallorca, a- 
sistió al Capíiulo provincial celebrado en Valencia en 1662, donde 
sirvió de actuante de Conclusiones por parte de Cataluña, cometido 
que desempeñó con tanto aplauso y satisfacción que fué consti- 
tuido Lector jubilado y Maestro de número de la provincia. En- 
cargado de defender Conclusiones por parte de la de Aragón en 
el Capítulo general de la Orden que se tuvo en Roma en 1665, lo 
ejecutó en presencia de muchos Obispos y del Cardenal Vicario de 
Su S., don Marcio Ginetti, Protector de la Religión Trinitaria, quien 
hizo tanto aprecio del P. Pujol que le tomó por su especial Teó- 
logo y familiar. El Pontífice Alejandro Vil le confirió el dictado 
de Padre de Provincia y la Orden el de Definidor general. 

Su lucimiento en el pulpito y en la cátedra fué felicísimo; sus 
conocimientos eran vastos, y tanta era su fama, que era inmenso 
el concurso que acudía á oir sus sermones, de suerte, que se lla- 
maba por excelencia el rey de los oradores. 

Con estos antecedentes no es ex tirano que se le calificase de clá- 
sico maestro, y se le consultasen los negocios más arduos é impor- 
tantes de su Religión. Fué Visitador y Ministro de los conventos 
de Aragón; y, atareado con una repetida aplicación, murió en el 
de Palma á 15 de Agosto 1684. 

El Cronista P. Fr. Juan Cervera, en la pág. 118, B, de su Cró- 
nica cita una Carta, escrita por el P. Pujol en 1682 al P. José 
Rodríguez, en que le comunicaba varias noticias biográficas para 
la formación de su Biblioteca trinitaria; en la pág. 187, B, cita 
unas Conclusiones suyas dadas á luz en Roma en el año 16(i5, en 
las que propuso toda la Teología escolástica con adiciones de con* 
troversias contra herejes y cismáticos, y las dedicó al rey D. Fe- 



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PÜR 2éi 

Upe IV con una Oración panegírica y el retrato y escudo de S. 
M.; página 188, a6rma que el P. Pujol imprimió en Roma dos ex- 
celentes sermones, uno de san Félix y otro de la Purísima, y en 
Mallorca cuatro de diferentes santos. Dio también á luz dos me- 
moriales, que cita el doctor Ramis, presentados al Nuncio Apostó- 
lico en desagravio de lá pei'secución que sufría de su Provincial, 
de la que salió victorioso, y dejó 33 tomos en 4.*, manuscritos, 
de Sermones maizales panegíricos, entre los cuales los había pre- 
dicados en Madrid, en particular uno del Nombre de Marta que 
cita el P. Arcos en el tomo 2* de la Vida del P, Rojas, haciendo 
un elevado elogio de su autor. En tiempo del P. Cervera, de los 
33 tomos de sermones, sólo se conservaban 24 en la librería dé 
Sancti Spiritus, y algunos otros tratados de varias materias. 
— Bover, pág. 299-300. — Rodríguez Reines. 



PURIFICACIÓN (Fr. Lucas de la) D. 

El Protocolo M S. del convento de Granada, en el cap. VI, 
trae de este autor el elogio siguiente : < El Miércoles treinta de 
Noviembre de 1735, entre cinco y seis de la mañana, murió en 
este R. convento el P. Fr. Lucas de la Purificación, natural de la 
ciudad de Málaga, de la edad de cincuenta y seis años y de hábito 
cuarenta. 

» Fué de muy vivo y perspicaz ingenio, y de rarísima habilidad 
y gracia para el pulpito, con lo que ganó aun en la corte para 
nuestros descalzos los créditos más sublimes, pues aun á los sujetos 
más ilustres, no les parecía que una fiesta era grande, si ho pre- 
dicaba él en ella, sin que los más elevados aplausos que le daban 
todos los discretos, le introdujesen en los vanos humos, porque fué 
siempre muy humilde. Esta virtud le hizo renunciar, al instante 
que tuvo la noticia, el ministerio de nuestro colegio de Córdoba, 
y le impelía á ser muy caritativo con todos, franqueándoles duanto 
era de su uso. Hiciéronle Cronista general, y lo hiao tan á satis- 
facción de todiyS. como lo acredita el cuarto tomo que dejó impídese, 
como también el libro de las fiestas de la dedicación dé ntiesifá 
vlesia de Málaga, el de las fiestas de la identidad del ciierpo de 



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252 PUR 

Ntro. P. S. Juan de Mata, que se celebraron en nuestro convento de 
Madrid, y el sermón de la dedicación de nuestro nuevo templo de 
Ceuta. 

» Escogióle el limo. Cal)ildo del Sacro Monte para que escribiese 
la vida de su fundador y lo refeiente á las láminas de la Concep- 
ción de María Santísima ; y confesaban que en pocos meses que 
había trabajado en este asunto, liabía hecho á satisfacción de todos 
más de lo que seis hombres podían haber hecho en un año, pero no 
tuvo el gusto de ver concluido su ilustrado trabajo. 

» De todo est(» se le originaron accidonies gravísimos, que toleró 
con grande sufrimiento hasta que le postraron en la cama, en que 
estuvo siete meses, con muy intensos dolores, sin que faltara por 
eso á rezar el Oficio Divino, recibiendo á su Divina Majestad todos 
los días de fiesta con gran devoción; y, conociendo se acercaba su 
fin, pidió le dieran el Viático y la Extremaunción, siendo incansable 
en hacer actos fervorosos de conformidad, y de las ti-es virtudes 
teohjgales hasta que espiró. > 

Escribió : 

jf, Octavario sacro de las solenmes y suntuosas (¡estas que 
los RR. PP. lYinitarios Descalzos, Redentores de Caatwos, ce- 
lebraron en la traslación del Snio. Sacramento á su nueva igle- 
sia, dedicada á La Beat¿si?na Trinidad, cuya patrona y abogada 
es Marta SS, de (hacia. Deinustraciunes festivas de esta no- 
bilísima ciudad de Málaga, Panegíricas oraciones, sagrados y 
sublimes poemas Escríbelas el P. Fr.., Py^edicador general de 
dicha Sagrada Religión ; y las dedica y consagra al M, R, P. 
Fr, Pedro de la Ascensión, Maestro que fue de Estudiantes en 
los colegios de Sevilla y de Córdoba, Secretario j)rorincial dos 
veces, Ministro del conve^ilo de Anlequera, y al presente de este 
de Málaga, de dicho Orden, Al sictnpre ilustre docto, y vener^able 
Deán y Cabildo de esta S. Igesia Catedral de Málaga, — En 
Málaga, en casa de Juan Vázquez Piedrola, año de 1716, de 472 págs. 
y 22 prels., en 8^ 

8. Phoenix Redivivus, id est, corjnis Sancti Patris Nostri 
Joannis de Matha, Fundatoris Ordinis SS. Trinitatis de Red- 
emptione Captivorwn novo cultu reviñscens, seu historia hujus 
sacri Corporis Roma bi Hispaniam translati^ et festivitates post 



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PUR 253 

declaratam ejus idenliíaíem adornaíae : ubi pariter recensetur 
donatio ejusdem á Capütdo Vaticano conventui Matriiensi Dis- 
calcealorurn TriyiitayHoi^um facía ; describuntiir praelerea sote- 
mnitates et concioyies yiovendiales in ejusdem collocatione hahitae, 
Auctoy^e P. Fr, Hisloriographo geyíerali, qiti hoc opus idiomate 
Hispánico exararit, qiiod deiyule ob inaieriae praeslantiam La- 
tiniíate donaint P. Fy\ Josephns á S. María, Familiae Matyñs 
Redempioris ejusdem Ordinis SS. Trinitafis de Redonpfione Ca- 
ptii^orv.m viceComissarins geyyeralis emeynfus. — Viena de Austria, 
por Pedro Juan V. Ghelen, tipógrafo de la Sacra Cesárea Real 
Majestad, 1737, en 8.", de 884 págs. y 24 prels. 

3. Cuarta Parte de la Crónica de los Religiosos Descalzos 
del Orden de la Sma. Trinidad^ Redención de Cautivos,., por el 
P. Fr... quien la dirige en nontbre de su Sagrada Religión al 
II mx). y Rmo. Sr. D. don Fr. Tomás del Va lie, dignísimo Obispo 
de Cádiz, del Consejo de su Majesía't, etc. — (iranada, en la im- 
prenta de Andrés Sánchez, 1732, en fol., de 474 pái^s. de texto y 
34 prels. 

4. Sermón panegírico, predicado é'n Madrid el priyner día 
de las /¡estas celebra kxs C(m nu,tiro del Decreto farorable acerca 
de la Identidad del Cuerpo de nuestro S. Patriarca S. Juan de 
Mata — Impreso en 1722 en el libro cit. bajo el núm. 2. 

o. Panegírica oranón en el asunto de Angustias glo- 
riosas de María Santí.sinut Señora yme.stra y en el sexto día de 
su celebérriino Octavario que lo fué el seis de Marzo de este 
año de 1733, en que lucieron la fiesta los Ilorquillcros de Jesús 
Nazareyío. — Kn 4.", sin lugar ni año de impresión. 

G. Historia de « Sacro M mte » de Granada. — M. S. que 
á causa de su muerte no pulo terminar. 

7. Seryyión en la dedicación de la infera iglesia de los PP. 
Triyútarios Descalzos del conrodo de Ceuta. — Impreso. 

— Fr. Michael a S. Josoph, tom. 3.", pág. 227. — El cit. Protocolo 

PURIFICACIÓN (Fr. Luis dií la) D. 

Escribió : 

Sernu'm paywgírico, histórico, crítico, á la ampliación y ron 



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gñ4 PUR 

sagración del templo de María Santüima de A/rica, Patrona de 
la fidelísima ciudad y Plaza de Ceuta : que en la tercera de las 
cuatro solemnísimas fiestas, en la que el día 8 de Agosto de 
1758 celebró el Regimiento fijo de dicho Plaza, expuesta S, D. Af. 
y con asistencia del limo, y Rmo. Sr, Dr. D. Martin de Barcia, 
Olnspo de la referida ciudad y obispado, del Consejo de S. M., 
Prelado Doméstico perpetuo de su Beatitud, Asistente al Sacro 
Solio Pontificio, Vicario general de toda la gicamición de dicha 
Plaza, Protector y Director del Real Hospital de ella, etc. ; del 
Excmo Sr, D. Carlos Francisco de la Croix, Marqués de la 
Croix, Caballero del Orden de Calatrava, Comendador de Basti- 
mentos, del Campo de Montiel en la de Santiago, Teniente Ge- 
neral de los Ejércitos de S, M., Comandante General y Gober- 
nador político y militar de la expresada Plaza y ciudad ; y con 
la de su fidelísimo Cabildo secular y Rdo. eclesiástico j Comuni- 
dades, Regimientos de Infantería de Córdoba y Navarra; y del 
Sr, Marqués de Murillo : predicó el M. R. P. Fr.,. ex-Predi- 
cador de los conventos de Granada y Sevilla, ex- Vicario del 
colegio de Zalamea de la Serena y actual Predicador en el Real 
de esta Plaza ; quien lo dedica al Sr, D. José Pedro de Guevara 
Vasconcelos, Coronel del citado Regimiento fijo de esta fidelísi- 
ma ciudad y Plaza de Ceuta, — En Sevilla, por D. José Fadriuo, 
de 58 p4gs. de tejLto y 40 prels. 



PURIFICACIÓN (Fji. Vicente de la) D. 

Escribió : 

Novena y breve resumen de las virtudes de San Migitel de 
los Santos del Orden de Descalzos de la Santísima Trinidad, 
dispuesta por Fr,.. en 1780, y reimpreso á devoción del P, Fr. 
i?, de San José. — En Madrid, impr. -y librería de D. Ensebio 
Aguado, 1862, en 8.^ de 80 págs. 




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QÜARESMA (Fr. Ignacio) C. 

Natural de Lisboa, bautizado en la parroquia de Nuestra Se- 
niora de Loreto. 

Desde su juventud amó la virtud, á cuyo ejercicio contribuyó 
no poco su bien acondicionado natural. 

Tomó el hábito á la edad de 30 años, wsiendo ya muy perito 
en las ceremonias eclesiásticas y amigo de asistir al coro, donde 
empleaba su hermosa voz en cantar las divinas alabanzas. 

En atención á su observancisi y religiosidad, le ocupó la Re- 
ligión en el oficio de Maestro de Novicios del convento de Santarén 
y lu desempeñó con mucha prudencia y edificación. 

Fué excelente poeta latino; y, siendo Maestro de Novicios, 
compuso un poema 



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256 QUE 

De Nativitate Domini — y con él y con otras poesías latinas 
de varias medidas, formó un tomo en 4.*, grande. 

Entregó esta obra á Mons, Brancia, sobrino del limo. D. Decio 
Caraffa, Co.'ector Apostólico de Portugal y después Cardenal. Dicho 
Monseñor la trajo conmigo á Roma con el objeto de imprimirla, y 
no se tiene mis noticia de ell^. 

El autor tuvo una preciosa muerle, envidiada de todos los 
religiosos, pues espiró con gran quietud, repitiendo los dulcísimos 
nombres de Josús, María y José, á 17 de Septiembre de 1638, á 
los 65 años do edad,^ en el convento de Lisboa, quedando su cara 
tan alegre y risueña, que su cadáver no representaba más de 30 
años. 

— Barb. Mach., tom. 2.*', pág. 549. — Fr. Jerónimo de S. José, 
tom. 2.^ pág. 89. 



QllETGLES (Fr. Miguel) C. 

Lector jubilado. Ministro del convento de Palma de Mallorca, 
de cuya isla era natural, Procurador general de su provincia re- 
ligiosa de Aragón, Teólogo consultor del limo. Sr. Nuncio de España 
y Examinador Apostólico de su Tribunal. 

Escribió : 

El caynpeón de la militante Iglesia, peleando á dos manos 
con el tizón ¡/ la pluma, Santo Tomás de Aquino. Oración pa- 
negírica que dijo en el templo de Pt^edicadores de Palma el día 
10 de Julio de 1747, — En Palma, por Pedro Antonio Capó, 1747. 

— Bover, pág. 301. 




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RAMÍREZ (ILMO. Sr. D. Fr. Fernando) C. 

Natural de la villa de Arroyo del Puerco, provincia de Cáceres. 
Su padre se llamó Bernal Ramírez. Alcalde de dicha villa, y su 
madre Isabel Sánchez, ambos de ilustre sangre, los cuales dieron 
al niño una esmerada educación religiosa y literaria, aquélla para 
formar el corazón, ésta para instruir la mente. 

Así que hubo aprendido la Gramática latina, dirigióse á Madrid, 
en cuyo convento pretendió ingresar; pero el P. Provincial Fr. 
Píego de Guzmái) el joven dispuso que se le diera el hábito en el 

17 



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258 RAM 

de Toledo, donde en efecto se lo dio el doctor P. Maestro Fr. Ga- 
briel de Ayala á 21 de Marzo de 1601 (1). 

Asegura el P. Ve;^a, en el lugar que citaremos, que el fervo- 
roso novicio pasaba la mayor parte de la noche en p'egarias y en 
tomar disciplinas y hacer otras penitencias delante de una imagen 
de Nuestra Señora, de quien era muy devoto ; y que fué negra é 
injustamente calumniado, pero que con la ayuda del muy religioso 
P. Fr. Cristóbal Méndez, su director, y del dicho P. Mini*<tro que 
procuró apurar la verdad, pudo llevar con paciencia la tribulación 
y superar por completo al demonio que en esta ocasión le apretó 
mucho con la tentación de dejar el hábito. Conc>cióse la verdad y 
quedó disipada la calumnia. 

Después de profeí^o, estudió con lucimiento la Filosofía y Teo- 
logía, enseñándolas luego á sus hermanos de hábito, de entre los 
cuales sacó aventajados discípulos en virtud y letras. 

Fué Vicario en el colegio de Nuestra Señora de Virtudes, pro- 
vincia de Salamanca, Ministro de los conventos de Fuensanta, de 
Alcalá, Talavera y Toledo (2). Hizo varias obras en este último; 
y, siendo Ministro del mismo, se celebró Capítulo provincial en 
Madrid, donde fué nombrado Provincial el día 24 de Abril de 1633. 
Aunque hubo de afrontar muchos disgustos y dificultades, no dejó 
de imp'antar en los conventos la más exacta observancia de los 
saludables estatutos que se hicieron en el citado Capítulo, empleando 
al efecto todos los recursos de que dispone un Prelado : correc- 
ciones fraternas, amonestaciones caritativas, palabras persuasivas y, 
en último caso, penitencias y castigos, siguiendo en todo esto los 



(1) Según el P. Vega, tomó el hábito en 20 de Maizo de 1603 y pro- 
fesó el 21 del año próximo siguiente. Ign« ramos lo que hay de verdad eu 
el caso. Lo que sí podemos alirmar cun seguridad es (jue en las Crónicas 
del P. Vega hay mucha verbosidad y algunos sucesos raros é inverosímiles, 
tomados sin duda de la Crónica tiin. M. S. (que en cinco lomos se conserva 
en la Biblioteca Nacional) del tristemente célebie impostor Lupián Zapata. 
Descartando, pues, las noticias tomadas de Lupián y las ampliaciones re- 
tóricas, los tres volumazos del P. Vega podrían reducirse á un discreto 
tomo. 

(2) Fué también electo de Salamanca y Cuenca, pero renunció estos 
ministerios. 



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RAM 259 

ejemplos del Bto. P. Fi\ Simón de Rojas, Provincial, cuyo Secre- 
tario había sido desde que al Ven. P. Segovia, que lo era. le hi- 
cieron Ministro de Toledo. 

Luego, por comisión expresa del Rmo. P. Ministro general Fr* 
Luis Petit, visitó la provincia religiosa de Aragón (1). Estableció 
aquí las normas que más convenía, propúsolas al e evado criterio 
de dicho P. Geheral y éste las aprobó por escrito, consiguiendo 
después el que fueran confirmadas por la Santa S*'de. 

Desempe&ó también el cargo de Procurador general en la corte 
de Espa&a. 

Felipe IV le presentó para el obispado de Panamá, en América. 
Su elección fué el 15 do Octubre de 1640 y su consagración á 9 
de Febrero (2) de 1642 en el convento de Madrid, siendo el con- 
sagrante el limo Sr. D. Diego de Castejón, Obispo de Lugo y Pre- 
sidente de Castilla. En Portovelo, la primera población de su obis- 
pado que le ocurrió después de su desembarque, confirmó 690 per- 
sonas. Entró en su diócesis á 9 de Septiembre de 1643; y, á poco 
de haber tomado posesión de su Silla, tuvo el disgusto de ver arder 
el Palacio episcopal y la Catedral ; desde aquél corrió á ésta para 
sacar y salvar lo más santo y sagrado de ella; y luego edificó otra 
mejor y más capaz, gastando al efecto todo el caudal de que dis- 
ponía y pidiendo prestado lo que faltaba para completar la obra; 
y, con la gracia de Dios, de todo salió airoso. 

Cuidó mucho de sus ovejas, y en sus visitas trató de corregir 
abusos, desterrar escándalos, alentar á Jos buenos y mejorar lai 
costumbres. 

Estas tareas apostólicas, unidas á las disciplinas, cilicios y 
ayunos del santo Prelado, extenuaron sus fuerzas y le ocasionaron 
la muerte, que, después de recibir los Santos Sacramentos y entre 
fervorosísimas jaculatorias, sucedió en Panamá el año de 1652; 
según el P. Fr. Ignacio de S. Antonio (3), el día 2 de Junio. El 
Cabildo honró el cadáver de su Prelado con un majestuoso sepulcro. 



(i) Comprendía los reinos de Valencia y Aragón y toda la Cataluña con 
Mallorca. 

(2) Dávila escribe que esta tuvo lugar el 15 de Euero. 

(3) Necrologium Ord. SS. Trin. ad diera 2 Jun. 



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260 RA M 

Dio á luz las Oraciones evangélicas de Adviento y Cuaresma 
del célebre P. Maestro Fr. Hortensio Félix Paravicino, enriquecidas 
del prólogo, de la dedicatoria al Rey y de tres copiosísimos índices, 
costándole mucho trabajo el coordinarlas y corregirlas, ya que 
salieron después de la muerte del autor, en cuyo artículo, pág. 199 
del presente tomo, pueden verse más pormenores acerca de la se- 
gunda edición. 

— Gil González Dávila Teatro Eclesiástico, tom. 2.^ tratando 
de la Iglesia de Panamá, pág. 60. — Fr. Francisco de Vega, 
tom. 3.* 



RAMÍREZ (Fr. Juan) C. 

Madrileño, Maestro en Sagrada Teología, Predicador de Su Ma 
jestad Católica y Ministro del convento de Madrid en el siglo XV 11. 

Escribió : 

Del voto que hizo la Congregación del Ave María de defen- 
der la Pureza de Nuestra Señora. 

— Nic. Ant., tom. 1.^, pág. 765. 

RAMÍREZ (Fr. Luis Blas) C. 

Después de haber desempeñado dignamente varios cargos, fué 
Provincial de la de Castilla (1794-97), y murió en Madrid de 1800 
á 1803. 

Compuso y predicó : 

Oración fúnebre en las honras celebradas en la iglesia 
de PP. Trinitarios Descalzos por el colegio de la SS. Trinidad, 
Redención de Cautivos de Alcalá, á la piadosa y venerable me- 
moria del M, R. P. Fr. Antonio Oaspar Bermejo,,, Catedr^ático 
de Prima de Escritura de esta Real universidad y Padre de 
Provincia, — Alcalá, en la oficina de la Real universidad, 1798, 
^n 4.\ de 60 págs. 

La égloga que se imprimió á una con el sermón, es composi- 
ción de un discípulo del P. Bermejo. 

-^ Juan Catalina García, pág. 544. 



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RAM 261 



RAMÍREZ BARRANTES (Fr. Juan) C. 

Fué natural de Toledo, Maestro en la Orden, Doctor teólogo 
por la universidad de Salamanca, Ministro de Toledo, Juez conser- 
vador apostólico de la S. I. Catedi*al de dicha Imperial ciudad (1). 

Escribió : 

Oración evangélica á la fiesta del Patrocinio de la Virgen 
que estableció en los reinos de España nuestro señor rey Felipe 
IV. Predicada en la Santa Iglesia de Toledo el primer año que 
celebró dicha fiesta. — En Toledo. 1655, en 4.® 

— Nio. Ant., tom. 1.*, pág. 765. — Fr. Francisco de Arcos 
Vida del Bto. Rojas, part, 1.', pág. 460. 



RAMÓN (Fr. Pablo) C. 

Natural de Zaragoza, hijo de hábito y profesión del convento 
de S. Lamberto extramuros de dicha ciudad, Maestro en Sagrada 
Teología por la Orden. Secretario de la provincia religiosa de Aragón, 
tres veces Ministro del convento de S. Cosme y Damián de la ciu- 
dad de Barbastro, Examinador sinodal de la misma diócesis y muy 
respetado en toda ella por su predicación unida al buen ejemplo y 
á una doctrina nada común. Fué en todo tiempo consuelo de los 
afligidos, pues aliviaba en cuanto podía á todos los que atribulados 
acudían á su persona en demanda de auxilio. 

Tan relevantes méritos fueron causa para que los electores de 
su provincia, congregados en Capítulo en la ciudad de Barcelona á 7 



(1) Esto oficio estaba vinculado, (al vez por la costumbre, al Ministro 
del convento de PP. Trinitarios Calzados, siendo do advertir que el P. Al- 
tuna afirma en la pág. 624 de su Orón, impresa en 1637, que dicha cos- 
tumbre databa de 3ÜÜ anos atrás. En efecto, se sabe que también el P. Fr. 
José Alvarez de Castaííeda, de quien tratamos en el tomo 1.*, pág. 145, 
siendo Ministro de dicho convento, ej?rció este oficio en un pleito que tuvo 
el Emmo. Sr. Card. Aragón. Así consta por la carta del mismo P. Alvarez 
escrita al P. Fr. José Rodríguez en 1682. 



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262 R A P 

de Mayo de 1081, le nombraran Prorincial con aplauso de t(»dos, que 
de su afabilidad y buen celo se piomf^tían muchos alivios en sus 
desconsuelos y muchas medrasen la observancia rep^ular, pero llegó 
impensadamente la inexorable Parca y cortó el hilo de tan pre- 
ciosa existencia el día de Santiago de dicho año, dos meses y diez 
y siete días después del Capítulo. 

Sucedió su muerte en el Real convento de Barcelona, á los 50 
años de su edad, con un cristiano desengaño y resignación en la 
santísima voluntad de Dios. 

Escribió : 

Cartilla y explicnción de los rudimentos de la Teología 
moral. — En Zaragoza, por Agustín Verges, 1676, en 4." — En 
Madrid, en la imprenta Real por Mateo Llanos y Giizmán, 1688, 
en 4.'* — Otra vez en Zaragoza, por Dominuo Gascón, en 4.** — 
Otra vez en la misma ciudad, por Pascual Bueno, 1703, en 4.'* 

La primera edición está dedicada al limo. Sr. D. Fr. líiigo 
Royo, Obi>po de la ciudad de Barbastro, por cuya disposición so pu- 
blicó. 

— Latasi^a, tom. '¿\ pág. 469. — Rodríguez Reines. 



RAPOSO (Fr. Antonio) C. 

Fué uno de los rel'giosos más autorizados de la Orden y hom- 
bre de gran prudencia y perfección, por lo que fué nombrado Mi- 
nistro del convento de Santarén por los años de 1544, y posterior- 
mente Provincial ; pero por la Reforma de todas las Ordenes, hecha 
con autoridad apostólica por Juan 111 de Portugal, cedió este cargo 
al alio que lo ejercía y lo resignó en las manos del Reformador 
delegado, abrazando inmediatamente y antes que ningún otro la 
Reforma. 

Tuvo grandes conocimientos de Teología escolástica y no menos 
de la historia de la Orden, cuyas antigüedades procuró diligente- 
mente descubrir. 

Murió en 1547. 

Escribió : 

De r^velatione et insíitutione Sacri Ordinis Sanctissimae 



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REÍ 263 

Trinitatis. — cuyo prólogo y los quince primeros capítulos afirma 
haberlos visto el P. Francitíco da Qvuz^ jesuíta, en sus Memorias 
para la Biblioteca Portuguesa. 

— Fr. Bernardin. a S. Ant. Epitom. Redempt, libr. 2.^^ c. ult., 
n. 11. — .luán Soar. de Biit. Thealr. Lusit. Litter. A. n. 112. — 
Barb. Mach. tom. I.**, pág. 365. — P. Torre Marlyrol trin., á 3 
Noviembre. — Fr. Jerónimo de S. José, tom. l.^ p&g, 351. 



REDONDO (Fr. Juan) C. 

Andaluz, Ministro del convento de Málaga, Definidor y Visitador 
de la provincia de Andalucía. 
Escribió: 

1. Sermón en las honras del Ven. P. Luis de Valderrama, 
clérigo. 

2. Tratado de la limpidísima Concepción de la Virgen San- 
tísima Madre de Dios sobre el salmo XLVIL — Sevilla, en 1616. 

En la dedicatoria de este libro, después de haber afirmado que 
N. P. S. Juan de Mata defendió la Inmaculada y toda su Orden 
á su ejemplo, concluye con estas palabras : < Desde entonces en 
nuestra Sagrada Religión el día de la Purísima Concepción era 
como el día de Pascua, festivo y regocijado. Tanto que esta fiesta 
que siempre cae en Adviento, en la Religión se comía de carne. » 

— P. Alba Militia, pág. 826. — P. Marracci Append. Bibl. 
Marian., pág. 6S. — Nic. Ant., tom. 1.**, pág. 760. — Funeral de Ron- 
quillo, pág. 147. — Rodríguez-Reines. 



REINÉS (Fr. Lorenzo) C. 

Este docto religioso en las letras divinas y humanas y uno de 
los más concienzudos historiadores é incansables investigadores del 
glorioso pasado de la Orden Trinitaria nació en Palma de Mallorca 
á 10 de Agosto de 1709. 

Inclinado desde su niñez á la virtud y á la vida retirada, de- 
terminó dejar el mundo v hacei'se trinitai'i(>. Realizó este propósito, 



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264 REÍ 

recibiendo el hábito en el convento de Sancti Spirüus de dicha 
ciudad el 23 de Julio de 1727. 

Concluidos los estudios, se doctoró en Filosofía en la univer- 
sidad de dicha ciudad y fué nombrado Catedrático de la misma 
facultad en la referida univei'sidad, donde hubo de rebatir los di- 
versos y opuestos sistemas literarios que se adoptaban en aquella 
época. Posteriormente fué Lector de Teología en su convento, y 
luego Castilla y Aragón que habían oido varias veces sus elocuen- 
tes discui*sos, le juzgaron digno de que su nombre fuese más co- 
nocido. Al efecto, los Prelados le nombraron Procurador general 
de las provincias de España, y con este motivo hubo de pasar á 
Madrid y de allí á África para visitar el hospital de S. Juan de 
Mata, en Túnez, y los otros tres de Argel, todos dirigidos y ser- 
vidos por Trinitarios. 

Hiciéroiile Cronista general y tomó tan á pechos el desempeño 
de este cargo que creemos que no ha habido en la Religión quien 
más y con éxito más brillante haya trabajado en investigar su 
historia y escribirla con fidelidad. Por conseguir su objeto, recorrió 
gran parte de España y Francia, registrando innumerables archi- 
vos de denti-o y fuera de la Orden y sacando copia exacta de los 
documentos auténticos referentes á la historia trinitaria. En estas 
excursiones tuvo la suerte de dar en Valencia con las obras histó- 
ricas de la Orden escritas por el exactísimo, concienzudo y no menos 
infatigable el P. Fr. José Rodríguez y las copió de su puño; y estas 
fueron el auxiliar más potente de que se valió para escribir al- 
gunas obras, como oportunamente iremos anotando. Allí mismo hizo 
también un ti*asiado de los Capítulos provinciales de la de Aragón, 
que utilizó mucho para escribir la historia de la misma. El año 
1758 estuvo en el convento de París y sacó de su archivo y de 
los de Aix, Fontainebleau y otros muchas bulas basta entonces 
inéditas. Escribió también doctísimas y edificantes cartas á los reli- 
giosos más instruidos y amantes de la Orden, pidiendo datos; y de 
estas investigaciones llegó á reunir todas las noticias posibles acerca 
de la Orden Ti-initaria, por manera que sus obras son las más 
doctas y la.s más acertadas de cuantas se han escrito en su gé- 
nero; y solo hay que descartar de ellas lo que copió del P. Fi- 



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reí 265 

güeras respecto de la Gran Bretaña, conforme lo que dejamos escrito 
en la biografía de dicho Padre. 

En su estancia en París, api*ov echando los ratos que le deja- 
ban libre los asuntos de la Religión, se ocupó en el estudio del 
dibujo y grabado en cobre, ramos que con más facilidad que pri- 
mor había antes cultivado, como puede verse en la gran lámina de 
Sto. Tomás de Villanueva, en la de la venida del Espíritu Santo, 
en la de los mártires jesuítas del Japón, en la de Bto. Simón de 
Rojas, en la del Salvador y en las de los Santos de la Orden S. Gui- 
llermo, rey de Escocia, S. Roberto de Knaresbourg, S. Guillermo 
Escoto y S. Martín el Bueno, todas ellas abiertas en cobre por su 
fecundo buril. 

Poco antes de morir, envió parte de sus obras al R. P. Fr. An- 
tonio Fernández Quevedo, Procurador general en Roma para que 
éste las limase y las imprimiese con las adiciones que juzgase con- 
veniente; pero desterrado de Roma este Padre por el motivo que 
adujimos en su biografía, aunque trabajó mucho en esto, registrando 
muchas bibliotecas y archivos de Roma y escribiendo cartas á va- 
rios conventos de Italia, Austria-Hungría y Polonia, no obstante sólo 
pudo terminar el primer tomo del Bularlo de la urden y dejó dis- 
puesto para la imprenta, conservando el título que el P. Reines 
puso á lo obra, sin hacer mención de sí propio que también había 
trabajado en ella, añadiendule las bulas inéditas que había encon- 
trado en el Archivo Vaticano. 

Murió de un ataque apoplético en el convento deSancti Spi- 
ritus de Palma de Mallorca el 13 de Agosto de 1786, y fué se- 
pultado su cadáver en el campo santo de dicho convento, que, por 
gozar una multitud de indulgeocias y poseer una porción de tierra 
de los cementerios de los mártires de Roma, se prefirió < á un sun- 
tuoso sepulcro, digna morada — escribe Bover — de los respetables 
restos de un literato sabio, un orador elocuente, un hombre vir- 
tuoso, un varón ilustre y un artista distinguido, como lo fué sin 
disputa el escritor de quien acabamos de hablar. » 

Escribió 

1. Ave Mana. Breve compendio de la vida, virtudes y mi- 
lagros del Beato Simón de Rojas, del Orden de Calzados de la 
Santísima Trinidad, Redención de Cautivos, Fundador de la 



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266 reí 

Congregación de Esclavos del Dulcísiyno Nombre de María, sa- 
cados fielmente de los Procesos para su Beatificación, aproba- 
dos por la Sa'jrada Congregación de Hitos, é impreso en italiano, 
en liorna, en la imprenta de Pedro Ferri, ano 17Si), traducido 
en lengua castellana por el R, P, Fr.. de dicho Orden, para 
satisfacer á la devoción de los fieles y fomentar la del Dulcí- 
simo Nombre de María, — En Paima, sia año, pero la licencia es 
de 1767, en 8." 

2. Compendio sumario ó material de nuestra Regla y Consti- 
tuciones del Orden de Calzados de la Santísima Trinidad, Re- 
dención de Cautivos, y principalmente de los preceptos contenidos 
en ella, que obligan á culpa venial ó mortal. — M. S. en 1777, 
el cual se conservaba no ha muchos anos en la biblioteca de Monte 
Sión y que lleva la firma del P. Reines y una nota que expresa 
haber pertenecido á la biblioteca del convento de Trinitarios de 
Talavera de la Reina. 

'i. Resumen de la vida, virtudes, milagros y py^eciosa muerte 
del Beato Miguel Ar gemir en los Calzados y de los Santos en 
los Descalzos del Orden de la Santísima Trinidad. Compuesto 
por el P. Maestro Fr... Cronista general de la protnncia de A- 
vagón de dicho Orden de Calzados^ año 1780. — Mallorca, en la 
oficina de D. Ignacio Sarrá y Frau, impresor del Rey N, Sr., de 
234 págs. y 106 prels., en 8.^ 

€ Este libro — escribe nuestro docto amigo Antonio Aragón 
Fernández en la Revista Trinitaria año lil. núm. 11 — es suma- 
mente curioso; en la dedicatoria á la Virgen Purísima, hace una 
curiosa reseña de la fundación de la Orden Trinitaria, que tuvo 
lugar en 1198; expone todos los devotos defensores que ha tenido 
la Inmaculada Concepción en la referida Orden... Al prólogo sigue 
la nota de los autores que ha consultado, y luego da principio 
á la vida del Beato Miguel Argemir. iJivídela en tres libros : el 
primero consta de siete capítulos, y abi*aza desde su nacimiento 
hasta su entrada en la Religión; el segundo se compone de catorce, 
en los que refiere sus virtudes; y el teicero de siete, que tratan 
de su última enfermedad, muerte, miiagros y Beatificación. Esta 
obra es muy erudita, pero su estilo se hace algo pesado. » 

4. Bullarium Sacri Ordinis Sanctissimae Trinüatis Red- 



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reí ^ 267 

ernpíionis Capíirorum, Bullas, Conslüutiones, Diplómala, Bre- 
via. Epístolas, Convenlio-nes, Decreta, Rescriptaqae Summorum 
Pontificwn, Sacraruin Congregationum, Aposfolicaff Sedis Lega- 
íorwn, Arcliiepiscoporum el Episcoporum, necnon aliorum inferió- 
rum Ecclesiae Praelalorum quomodulíbet ad eumdem Ordinem 
spectanda, serrata temporum serie coniplectens, qutbus accedit 
appeyídix iyislriimenlorwn de quibus in corpore obviam occurrit 
sermo, ea praesertim quae vel hucusqiie inédita vel in Annalibus 
et Chronicis ejusdeni Ordinis hacteniis omissa i^el incorrecta r^- 
perinníur. Opera et studio R, admodum P. Laureniii Reines 
Majoricensis, Sacrae Theologiae Magislri, ejusdem Ordinis in 
prorincia Aragonine aliunni et in patria universitate Artitim 
cathedrae Moderatoris collectwn, necnon adnotalionibus histórico- 
criticis et scholiis illustraUím. Tomiis priínus, incipiens ab anno 
Orbis redempti 1108, fandatae Religionis et Ponlificatus San- 
ctissimi Domini hinocenlii divina provi fentia Papae III pri?no, 
ad totum usque Pon/i/lcatn))i, — M. S. en íol. 

Esta obra consta de tros tomos en fol. El título del primer 
tomo es el que puso el F. Fr. Antonio Fernández Quevedo á la 
obra dei P. Reines, á la cual ti*ataba de añadir los instrumentos 
de todos los conventos. Al efecto, no perdonando gastos ni fatigas, 
recogió infinitas noticias, y el P. Reines, á su vez, le remitió los 
tres tomos de este Bulario, los tres tomos de las Fundaciones 
de los conventos, un tnmo de los Privilegios Reales, etc., el primer 
tomo de la historia de la provincia de Aragón y el segundo in- 
completo, el tdjfio de Escritores Trinitarios y varias disertacione». 
Aptitud tenía el P. Quevedo para completar todas estas obras del 
P. Reines, pero desterrado, como dijimos, de Roma, no pudo ter- 
minar más que dicho primer tomo del Bulario, dejándolo el se- 
gundo incompleto. Además de las bulas, privilegios y escritores 
encontrados por el P. Reines, halló el P. Quevedo otios muchos, 
y, á causa de su destieiro, confió la continuación de su trabajo al 
P. Fr. Pedro Herníindez de Zenzano. Este Padre, con motivo de 
la invasión francesa en Roma sucedida el año 1798, i'emitió al 
convento de Barcelona los tres tomos del Bulario, los tres de las 
Fundaciones y el primero de la historia de la provincia de Ara- 
gón, obras originales del P. Reines, quedando las dpmás ya citadas, 



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268 REÍ 

en su colegio de Roma, donde todavía existen. Creemos que los 
seis tomos del Bulario y de las Fundaciones, cuyo pamdero se ignora, 
no son del todo indispensables para quien desee continuar é imprimir 
el Bulario Trinitario, según el plan preconcebido por el P. Que- 
vedo, porque en el archivo de dicho colegio, á nuestro parecer, 
existen copias, aunque en completo desorden, de las bulas, privi- 
legios, cartas fundacionales, etc., contenidos en dichos tomos. 

5. Fundaciones de los convenios de la Orden de la Santísima 
Trinidad. — Tres tomos en fol. M. S. 

Esta obra traía los instrumentos fundacionales, los bienhechores 
n^ás distinguidos y también algunos sujetos de la Orden, pero casi 
no era otra cosa que colección de dichos instrumentos. 

6. Privilegios concedidos por los emperadores, reyes, seño- 
res, obispos y grandes á la Orden Trinitaria. — Un tomo M. S. en fol. 

Se conserva en dicho ex-colegio de PP. Trinitarios en Roma. 

7. Crónica de los conventos de PP. Trinitarios de la pro- 
vincia de Aragón. 

Trata en ella de sus fundaciones, sujetos distinguidos y Reden- 
cienos (trayendo siempre los instrumentos justificativos) de Aragón 
Cataluña, Valencia y Mallorca. — Cinco tomos M. SS. en fol. 

8. Crónica general del Orden de la Santísima Trinidad. — 
M. S. 

A principios de este siglo esta obra andaba en manos del Rmo. 
P. Ministro general Fr. Silvestre Calvo, quien trataba de darla á luz. 

9. Prerogativas del Orden de la Santísima Trinidad, — 
M. S. que aprovechó el citado P. Calvo, para coa idéntico título 
escribir é imprimir su Crónica. 

10. Escritores Trinitarios. — M. S. 

Se conserva en dicho colegio; y es obi'a de P. Fr. José Ro- 
dríguez, copiada y añadida por el P. Reinos, y enriquecida después 
con nuevas adiciones por los citados P. Quevedo y P. Hernández. 

11. Paralelo ó cotejo de la vida de la V. M. Sor Clara An- 
dren con la de la V. M. Sor Catalina Tomás. — M. S. 

En no lejanos días existía en poder de las Religiosas Jeróni- 
mas de Inca. 

12. De laudibus Sanctissimae Trinitatis. — M. S. 
Se conserva en la biblioteca de dicho colegio. 



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reí 269 

13. Emineniis Pairiarchae Ordinis Sancíae Trinüatis et 
Capíivorum aique Apostoli Dalmatiae Sancti Joannis de Matha 
operum expositio, — M. S. en 1781. 

Eq 1868 exigía en la biblioteca de Monte Sión. 

14. Otilas muchas disertaciones, dos de las cuales versan la 
una acerca de la Caaongía de los Trinitarios y la otra acerca de 
las pinturas de los Santos de la Orden que había en el convento de 
Sancti Spiritus de Mallorca sio que de ellos se rezai^a. Esta di- 
sertación fué motivada por una delación hecha acerca de esto á 
la Inquisición de Mallorca, y el P. Reines respondió de manera que 
la Inquisición quedó, aJ parecer, satisfecha, pues no mandó hacer 
innovación alguna. 

— A. Aragón Fernández cit. — P. Hernández cit. en la con- 
tinuación de los Escritores Trinitarios, — Bover, págs. 326-7. 



REINOSO (iLMo. Sr. D. Fr. Manuel de) C. 

Este insigne Prelado y religiosísimo Padre nació en Talavera 
de la Reioa, de Hernán Gómez, de ilustre sangre y gran letrado, 
y de Dña. Francisca Reiuoso, apellido que tuvo el Alférez Mayor 
de Alonso VIII de Castilla (1). 

Tras uoa santa infancia, recibió el hábito en el convento de 
su villa natal y, profeso ya, se dedicó á los estudios escolásticos con 
tanto aprovechamiento que defendió públicas Conclusiones dentro 
y fuella de la Religión, en Salamanca, Alcalá y Valladolid. Fué 
Lector de Filosofía y Teología y sacó aventajados discípulos. 

Conociendo la Orden las grandes prendas de su persona para 
el gobierno, y especialmente su prudencia, le nombró Visitador de 
las provincias de Andalucía y Aragón y Ministro de los mejores y 
más graves conventos de la provincia de Castilla, particularmente 
del Real convento de Toledo « donde — escribe el P. AUuna, 
pág. 593 — fué ti*es veces Prelado con tan grande estimación de 



(1) Véase Orariz Genealogias del nu^vo JUino de Granada (Madrid, 1676), 
líbr. %, pág. 19;. 



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270 reí 

toda aquella Imperial ciudad, que no había en ella negocio de im- 
portancia, que con él no fuese comunicado, así de los Sres. Inqui- 
sidores, como de los demás Prebendados y Dignidad^^s de la Santa 
Iglesia, de quen hacían mucho caso y visitaban muchas veces. 

» Predicaba doctísimamente con tan grande agudeza que admi- 
raba á los oyentes; particularmente en la intelií?encia de los S tu- 
tos, no hubo otro que mejor los entendiese, poique siempre estaba 
estudiando en ellos ; y así citaba en sus sermones Santos exquisitos 
y nunca oidos, cuantos había en la Bibliotheca Sunctorum Patrum ». 

En atención á su religiosidad y dotes oratorias, la Santa Igle- 
sia de Toledo confió para siempre al Real convento de PF. Trini- 
tarios Calzados el cargo de los sermones do la Catedral, que escru- 
pulosa y satisfactoriamente desempeñaron dichos PP. hasta la exclaus- 
tración general. 

Fué muy devoto de Mai ía Santísima ; y así quiso desahogar 
su afecto á esta gran Señora, en la ocasión en que el año 1616 
so celebraban grandes fiestas en Toledo en honor de su Purísima 
Concepción, á cuyo misterio se había erigido una capilla en S. 
Juan de los Reyes, convento de los PP. Franciscanos. En aquel 
entonces el P. Reinoso era Ministro del convento de dicha 
ciudad y celebró en él un solemnísimo octavario, predicando él 
mismo todos los días acerca del mismo misteiio de la Purísima, 
cosa que admiró á todos los catedráticos, literatos, personajes é iu 
numerable gente que acudieron á la función. Luego le cocfiaron 
el más honorífico sermón, que es el octavo, en S. Juan de los Reyes, 
y io predicó ante un inmenso auditorio con tal éxito que, no obs- 
tante de haber tratado ocho días del mismo misterio, pareció que 
todo el tiempo había empleado en estudiar este solo, por lo que se 
íormó en el público un gran concepto del Predicador. No contento 
con haber celebrado tan grandes fiestas, estableció también en su 
Real convento la santa costumbre de rezar tres veces al día la 
conmemoración de la Inmaculada; y además, para la procesión que 
hubo en S. Juan de Keyes el día octavo de dicho octavario y que 
hal'ía de pasar por cerca del convento, erigió cabe éste un altar 
tan isuiituoi^o, rico y vistoso que en la opinión común fué tenido 
por el mejor de todos. 

En el acertadísimo Capítulo provincial de Castilla celebrado en 



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reí 271 

el convento de Nuestra Señora de las Virtudes, en el que fué nom- 
brad) Provincial el docto y religioso P. Fr. Domingo García, se 
hizo un importante estatuto acerca de la observancia regular, y 
para su aprobación y para otros graves negocios el P. Reinoso fué 
enviado en cuali<iad de Procurador general al Rmo. P. General de 
la Orden y á la ( orte romana. Expidió todos los negocios á satis- 
facción de la Ür ien é impetró en beneficio de la observancia un Breve 
fe^íhado á 12 de Octubre de 1621, con el que Gregorio XV revoca 
y anula todos los Grados que el Rmo. P. General de aquel tiempo 
solía conceder de gracia, sin los méritos y requisitos exigidos por 
las propias Constituciones. Por su ciencia y religiosidad, fué muy 
apt ociado de los Emmos. Cardenales, y de otros Prelados, y predicó 
en las honras que la iglesia nacional de Santiago de los Españoles 
hizo al rey Felipe III, una devotísima oración panegírica, que llamó 
la atención del selecto auditorio. 

De vuelta para España, le cautivaron junto con un dominico, 
un fianciscauo y otras personas graves unos herejes franceses, los 
cuales los metieron en una torre, donde los cautivos pasaron muy 
grandes trabajos por los maltratamientos que se les hicieron de 
palabra y por obra, dándoseles á comer muy poco y obligándoseles 
H dormir (n el suelo. Sucedió un viernes que estos malvados he» 
rejes, por burlarse del precepto de la abstinencia, enviaron á los 
cautivos, después de haberlos tenido muchos días hambrientos con 
un poco de pan y agua ó con cosa de poca sustancia, una olla de 
carne muy bien guisada, por ver si la comían; mas el P. Maestro 
Fr. Manuel de Reinoso, conociendo la depravada intención de los 
herejes « á vista de todos ellos — escribe el P. Altuna, en la 
pág. 595 — tomó la olla de carne y arrojóla por la ventana 
de la torre abajo, diciendo á sus compañeros y amigos : « No per- 
mita Dios que, delante de esta inicua gente, comamos lo que nos 
es prohibido, aunque nos muramos de hambre. Dios nos sustentará, 
como ha hecho á muchos, sin comer, ó nos lo enviará con un ángel, 
como lo hizo al profeta Daniel. Aunque no lo merezcamos como él, 
no lo hemos de comer, para que estos vean la grandeza y forta- 
leza de nuestra fe ». Causóles grande admiración á los herejes, y 
quedaron confusos de tan soberana acción, y sus compañeros y 



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272 R E I 

amigos grandemente edificados de ver que tenían consigo un hom- 
bre tan religioso y amigo de Dios y de su santa fe. 

» Estuvieron muchos días de aquella manera hasta que el 
P. Maestro Reinóse se ofreció á que, si le daban libertad para ve- 
nir á España, enviaría el dinero del rescate, que les pareciese con- 
venir dar por todos. Díjolo con tan lindas razones á los herejes 
(que era extremado en persuadir) que convinieron con él, y le 
dieron licencia, pai*eciéndole que no arriesgaban mucho, pues los 
que quedaban allá cautivos, lo pagarían todo, aunque él no cum- 
pliese con la palabra ; mas él anduvo tan buen cristiano y religioso, 
que no sosegó un punto hasta que los rescató y trajo á España, 
agradeciendo á Dios la merced que le había hecho por intercesión 
de su Santísima Madre, de quien siempre había sido su devoto. » 

Murió el Bto. Simón de Rojas, trinitario, en Madrid á 29 de 
Septiembi*e de 1624, ó inmediatamente por comisión del Sr. Nuncio, 
que lo era Julio Sacchetti, se instruyeron los Procesos en orden á 
su Beatificación. Para llevarlos á Roma y activar en esta Causa, 
eligió la provincia de Castilla al P. Reinoso, y por este motivo 
tuvo que regresar á Roma. En su segunda estancia en la Ciudad 
EUerna, fué nombrado Consultor del índice y del Santo Oficio, y 
como tal trabajó mucho en resolver las consultas que se le hacían, 
consiguiendo además de la Santa Sede los rótulos para que pudieran 
instruirse los Procesos Apostólicos de dicho Beato y de los tres 
VV. mártires de Argel el P. Bernardo de Monroy, el P. Juan de 
Águila y. el P. Juan de Palacios, trinitarios españoles. 

De regreso en España, Felipe IV le presentó para el obispado 
de Nueva Segovia, en Filipinas. Pero el P. Reinoso, antes de aceptar 
esta dignidad, se consultó con el P. Provincial, y este á su vez le 
mandó que consignara por escrito todos sus méritos y títulos, y el 
obediente Padre lo hizo en los términos siguientes: « El Maestro 
Fr. Manuel de Reinoso, del Orden de la Santísima Trinidad, Re- 
dención de cautivos, Ministro de Burgos y Definidor mayor, habiendo 
sido tres veces ; ha 46 años que es religioso. Ha leído Artes y 
Teología en Toledo y Alcalá. Ha sido Ministro de Zamora, y de 
Toledo tres trienios, donde la Santa Iglesia por sus letras y eru- 
dición dio á su Religión ocho sermones perpetuos, que hasta en- 
toQces no los había tenido. Fué dos veces Ministro de Va}la(}oli4« 



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reí 273 

Ha sido Visitador en las provincias de Andalucía y Aragón, Procu- 
rador general en Roma. A la vuelta le cautivaron los herejes de 
Francia, donde padeció muchos trabajos. Volvió á Roma, mandán- 
dole sus Prelados y ordenándolo así Su Majestad á tratar de la 
Beatificación de nuestro Ven. P. Fr. Simón de Rojas, Confesor de 
la Reina nuestra señora, y consiguió con toda brevedad el rótulo 
para sus Informaciones. Fué de los primeros que escribieron en 
España en defeosa de la Purísima Concepción de Nuestra Señora, 
predicando en Toledo nueve días continuos de este santísimo misterio. 
Escribió otro libro del Santísimo Nombre de esta Reina de la Gloria. 
Es persona noble, cuyos padres, hermanos y otros deudos han ser- 
vido y están sirviendo á Su Majestad en puestos honoríficos, etc. ». 

En vista de tan distinguidos méritos, el P. Provincial Fr. Bal- 
tasar de Buitrago, con fecha de 25 de Marzo de 1631, le dio li- 
cencia para que pudiera aceptar la dignidad « aunque la Religión 
sintió mucho — escribe el P. Altuna, en la pág. 596 — la pér- 
dida de tan gran sujeto y de tanta importancia para ella, juzgando 
no le había de ver más por ser su obispado tan lejos, con todo eso 
aceptó y se puso luego en camino ; y, diciéndole yo lo mucho que 
me pesaba de su partida, porque fui muy su hijo y me crió en su 
celda, debiéndole mucho amor, me respondió: < Bien veo que voy 
muy lejos y que voy á morir; mas, á trueque de convertir algunas 
almas á Dios en aquellas remotas tierras, daré por bien empleado 
cuanto padeciere en el camino ; que poi- morir allí ó morir acá, no 
está más lejos el cielo de una parte que de la otra; y, si yo hiciese 
este servicio á Dios, moriría muy consolado. > 

> Siguió su jornada y llegó á Sevilla, mas quiso Nuestro Señor 
darle una enfermedad en casa del Contador mayor de la carrera 
de las Indias, su sobrino, en cuya casa murió, queriéndole pagar 
sus buenas obras y deseos en el cielo. 

» Fué enterrado en nuestro convento de Sevilla, acompañando 
su cuerpo todo lo noble de la ciudad y todas las Religiones el año de 
1632. » Murió á 23 de Julio, y después de cien años que estaba 
inhumado su cadáver, todavía se conservaba incorrupto en el con- 
vento de Santa Justa y Rufina de Sevilla, que hoy poseen los Sa- 
lesianos. 

Escribió ; 



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274 RBl 

1. Sermón y relación, á las honras que la Santa Iglesia de 
Valladolid con su insigne ciudad hicieron en el Real convenio 
de la Santísima Trinidad, al reverendísimo y apostólico varón 
el Maestro Fray Simón de Rojas, Confeso' de la Reina nuestra 

señora, por el Padre Maestro Fray , Padre de Provincia y 

Ministro de diclw convento, Dirijido al ilustrisimo y reveren- 
ddsimo señor don Fray Rafael Diez, Obispo de Mondoñedo de 
la dicha Orden. — Ea Valladolid, por Juaa Bautista Varesio, 1625. 
en 4.*, de 64 hojas foliadas y 12 de prels. 

2. Prueba de la Concepción Purísima de la Virgen Nuestra 
Señora. — Ed Toledo, en la imprenta de Bernardo de Guznián, 
1616. en 4.^ 

Son los ocho sermonas que predicó durante el citado Octa- 
vario en su convento de Toledo y uno en S. Juan de Reyes. 

3. Fundación de los Esclavos del Ave María en la Religión 
de la Santísima Trinidad; — y en el mismo tomo 

Sumario de la devoción de la Serenísima Reina de los 
ángeles y de su Santísimo Nombre, 

Modo particular de rezar el Ave María para asegurar su 
presencia en el artículo de la muerte. 

Sermón que predicó en la primera fiesta que celebraron los 
Esclavos del Dulcísimo Nombre de María, — En Madrid, por 
Luis Sánchez, 1623, en 8.° 

Todas estas cosas comprendidas en el proseóte número publicó 
en un tomo. 

4. Vida del Bto. Simón de Rojas, — en 29 pliegos, que no 
dejó terminada. 

5. Sermón funeral en las honras que dedicó Roma al sei^ior 
Felipe IlL — Eq Roma, 1021, en 4.** Fué reimpreso con el si- 
guieute título: 

Sermón á las honras que se celebraron en la sagrada corte 
de Roma al gran monarca Felipe III, Rey y Señor nuestro en 
Santiago de los Espartóles, — En Barceiona, por ífebastián Came- 
llos. 1622. 

— Nic, Ant, tom. 1.", pág. 354. — El P. Altuna cit. — Rodrí 
piioz-Reinés. — Fr. Francisco de la Vega, tom. 3.^, pág. 494. — El 
P. Villasefior, triiiitario, en su Mariat, pág. 101. — Fr. Francisco 



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fe fe Y 215 

dé ToiTís, franciscano, Consuelo de la Concepción, ip&g, 518. — El 
P. Alba, Milüia, pág. 374. y el P. ^lar^acci. — Fr. Siívéstré CáRó, 
pág. 530. 



REOYO (Fa. Andrés Julián) C. 

Docto y piadoso religioso de la provincia de Castilla. 

Compuso el Ceremonial irihitario qtie, después de sü híüerfé, 
dio á luz con unas pocas adiciones el P. Provincial Fr. Luis Pérez 
Pinto, qfuíéü expresamente dice én el prfiílogo que SÍ aü'toí de esta 
obra ftíó el Citado P. Reoyo. Véase laí pág. 214 del presente toriio. 



REYES (Fk. AgustW de los) D. 

No ñemos podido averiguar ni la población en que vio la luz 
por vez primera, ni quiénes hayan sido sus padres. Solo nos consta 
que fué español y que por más de veinte años llevó el habitó dé 
trinfíarió calzado, viviendo muchos de ellos en el convento de 
Sevilla". 

Esíe fué el compañero del segundo viaje que nuestro Bto. P. 
Reformador emprendió con dirección á Roma. Parece que después, 
hacia el' año de 1P05, trocó el hábito de trinitario calzado poi* él 
de descalzo, tomando al mismo tiempo el subrónombre de los Reyes, 
pues el que había heredado de su padre era de Castilla (I). 

Oidenóle expresamente nuestro Bto. Reformador que escribiera 
lis cosas más notables dfe la vida del venerable Fr. Esteban de la 
Santísima Trinidad, cuyo Padre espiritual y confidente, había >ido 
pok^ muchos años. Él lo ejecutó con gusto, escribiendo un papel, 
cuyo título es: 

Vida del Hermano lego Fr. Esteban de la Santísima Tri- 
didad. 



(1) Asi le apellida el P. Fp. Justo de Je^Us en su BamilUte de Flores, 
M. S. , ful. 12. - 



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276 REY 

Corre impresa entre las obras de dicho nuestro Bto. Reforma- 
dor, tom. S\ part. l.\ cap. 29. 

No sabemos dónde ni qué año murió este autor, porque no se 
hace mérito de él en nuestras Crónicas. El P. Fr. Juan de la Na- 
tividad en su Coronada historia, pág. 149. hace mención de un 
religioso del mismo nombre y sobrenombre. Si es el presente, vivía 
todavía el año 1636 en Granada. 

REYES (Fr. Gregorio de los) D. 

« Miércoles 26 de Noviembre año de 1738 murió en este con- 
vento — son palabras del Protocolo M. S. del nuestro de Granada 
cap. 7, — el P. Fr. Gregorio de los Reyes, natural de Granada, 
de edad de 70 años y de hábito 47. 

» No se le notó en toda su vida el más mínimo descuido en 
la observancia religiosa, especialmente en los votos esenciales. Se 
ejercitó en las más heroicas virtudes, practicó las más loables de- 
vociones. Padeció muchos años de vómitos, los que le acabaron la 
vida. » 

Añadimos por nuestra parte que tuvo afición muy particular 
á la poesía latina, y de sus muchas composiciones en verso, cono» 
cemos el Achrosticum que publicó en los preliminares de una obra 
del P. Fr. Luis de S. Marcos, el cu;il puede verse en la pág. 76 del 
presente tomo. Otros versos s^í encuentran en los preliminares del 
tomo de Sermones varios del P, Fr. Juan de S. Calixto, y son los 
siguientes : 

Ave María Santissima. 

In librum quem R. P. N. Fr. Joannes a Sancto Calixto, Pro- 
vincialis Minister hujus noslrae almae Transfigurationis Provinciae 
Ordinii? Discalceatorum SSmae. Trinitatis Redemptionis Captivorura, 

Dicat 

Rmo. P. N. P. Fr. Alexandro a Conceptione totius supra scri- 
pti Ordinis Generali amplissinio et dignissimo Ministro Parenti 
Óptimo, P. Fr. Gregorius de los Reyes filius obsequentissiraus ca- 
nebat. 

Liber Alexandro deditus liber optat et ambit 
Patris in amplexus i^e rapique sui. 



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REY 277 

Mittit Alexander, qui re et virtutibus implet 

Mensuram tanti Nominis ac Tituli. 
Scilicet ad magnos it Magnus Filius ortns, 

Progenies certe digna Párente suo. 
Plaudite concordes ánimos, aequalia corda 

Plaudite. queis tantos sors dedit alma viros. 
Haec celebranda venit, semperque canenda per aevum, 

Quae raram vidit Lux peregrina vicem. 
Dat titalum nomenque Pater, dum Filius ilii 

Ingenii dignum munus utroque refert. 
Aiiud in encomium voluminis editi a R. P. N. Fr. Joanne a 
Sto Calixto, merititissimo Provinciali hujus nostrae Baeticae pro- 
vinciae Nudipedum Patrum Beatissimae Triados Redemptorum. 

Ex ejusdem P. Fr, Gregorii a Regibus cordis abundantia de- 
can tatum. 

Eioquii sublime decus nec jactet Athenis, 

Nec Romae jactet docta caterva virum : 
Huc se se confert majus: plus dives ab isto 

Fonte salit purae vena fluentis aquae. 
Huc ruit. ac suavi maerentia corda liquore 

Alebat, et dulci pectora dura sonó : 
Non timeant Laethem, non longa oblivia chartae 

Quas docta scribis, Magne Calixte, manu. 
Sic vinces undas undis, sic flumine flumen 
Fabulaque ingenio serviet ¡Ha tuo. 



CARMEN ACROSTICüM 

EJUSDEOI DE EODEOI. 

W eligió, pietasque cui, dignissime Praesul, 

¡^ rimaque virtutum sese ornamenta ministrant, 

p2l imirum vastos pleno exudantia campos 

f^ lumine, communem nobis paritura Magistrum, 

^ quo cuneta fluant recti vestigia cursus, 

ei ubricaque avertat lapsus praerupta maligni, 



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278 RpY 

W volvant puras Troi^oo ¡n limine, quaravjs 
>^ antus, et aeternp Sjipois cant^tus Homero, 
>- conitidas qu^mquam jactent coijapluribus i}i^4*? 
a? ominibus, sileant celebratj murmura ciu*sus, 
© um tua caelesti mafjantja flumin^ fopte 
^ ector, et; ill^^|;ris npstri tutela sacrdti 
O rcjini»; infun4unt ánimos, frucjuque coroijant. 
>- st sí magna tui mys|;eria nominas aequo 
o armine. et emérito cupjo copcludere versu; 
C mnis immenaum iaudum patet ^equor m istp 
^ omii^e diffusum, cui fandí meta negatur : 
o Jarus Alexauder Mace4p. qui cuneta 8u()egit, 
H t ra^jor victo toto sese extulit orbe: 
^ lu^ ^Iiqui4 yid^Of duna te, fater pptime, miror 
H e dicam Magnum, majorem carmine dicam 
^ ure meo, pf^inimu^ duip ci|pctis esse laboras, 
O rantumque prpcjB^ pori'ectas ore bepignp 
t2$ on in ^({pi'antis 3pecipip, quip gratus ubique 
W xcipis, et laeía prpatratos fronte serepas. 
y ublica qu^^ tuff)ae CQpceditur ara i'oganti 
^ ilius ex piipimi? bpmiUs dun^ qi^aerere pprgp 
O ressibus exp^ndat ipitti sua brachi^ sinu. 
W es, fotepr, m^gpí non ponderi§ illa; sed pri? 
M xiguum naunus totupo est. qppd ferrp labprp; 
O loria materia, se4 gr^n4is 8urg§t ab ista 
O blatis quoniam se adjungit magna voluntas; 
^ es etiam a maguo, cui fertur, magna Párente 
H-i ncrementa capit cupido ditissitpa Nato, 
^ erbaque magnarum concludent semina rerum. 

Qc ed tamen est f^lip<|* ^P^d i^^nfn ^^f^t^« tuoque 
© igna magis veniant couspectu, scilicet, illa 
W xcurrunt coijaitata gr^vi, grandique M^gistro, 
t^ ucentem terris, quem sjc ppoyjpcia i^ostris 
© rnatumque vi4et doctrinae lumine cl^ri 
OD olis, ut ad instíjr mérito vpueretur ame|;que, 
SO espice promentefp grandi de pectore librun^ 
S gregium scriptoris opus, de 4ivite vepa 



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ti E Y 279 

M Dgenii foecundus ager, seu floridus hortus 
a loquii suaves fundens sernionis odores. 
X i reliquas vellem versu concludere dotes 
tt eficient plañe tempusque, animusque loquentem. 
Do ge>tis in generalatu Reverendissimi P. N, P. Fr. Alexandri 
a Conceptíone, Ministri Generalis Excalceatorum SSnaae Trinitatis 
Redemptorum. 

Elegia. 
Ergo erat aeterua, Praesul digníssime, mente ; 

Quod uostrae assurgas Religionis honor. 
Quid debet Ordo tibi noster: quid feceris ipse, 

Ut caput in vasto fulgeat orbe micans, 
Hoc opus, hic labor est; qui fortia quaeque fatiget 

Ingenia, et magno pondere victa premat. 
Eloquar, an sileain ? Dixi ; sed dicere certum est : 

Nam si magna nequis muñera, parva dabis, 
Hispanae genuit te Mantua Regia Gentis, 
Mantua proh ! tali prole beata nimis ! 
Ordinis hic nostri complexus jura, ritusque 

Pene puer sumspti Religionis onus. 
Ante annos animumque gerens mentemque virilem 

Signa Gigantei cuiminis alta notas. 
Complutum loquitur, doctique Theatra Senatus, 

Tesiantur toties plausibus icta tuis. 
Testantur Logicae, Physicaeque voluraina, quae jam 

Publica multorum vota manusque replent: 
Miranlur docti, laetatur turba tironum, 
Queis aperis plenas asperitate vias. 
Sed parum est claras Ínter superare cathedras, 

Atque magisterio cuneta nitere tuo: 
Complutum vidit cathedramque domumque regentem : 

Collegii Doctor ; moxque Minister ei-as : 
Ad majora de hinc revocatus muñera, qualis 

Alta plures lustrat fax, penetra tque domos, 
Talis in excelso positus, lectusque Senatu 
Ordinis in cunctos jura suprema dabas; 



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280 REY 

Nec semel hoc; sed bis; sed ter praestare coactus; 

Haec natura boni (si memoremur) agit. 
Inde bonis avibus felici sidere surgis 

Totius effectus Religionis apex : 
Quis neget e Coelo delatum munus amanti? 

Efifectus quando satque superque probat: 
Exitus acta probat, sed quis tamen acta refferre 

Tot queat, aut numeris claudere tanta suis? 
Tempere namque tui moderaminis, altera Romae 

Condita pro studiis, ac fabricata domus. 
Cujus ad exemplum Italia in omni 

Multi conventus, et sacra templa Deo 
Insuper ad Venetam socios Dux Inclitus urbem 

Postulat, et gratum civibus urget opus. 
Quid mirum? quando ipse ferox dominusque potensque, 

Cui pretensa nimis Turcica regna parent. 
Ule, inquam, sociis aedemque domunque libenter 

Contulit, ac jussit nulla tributa dari. 
Et Bizantina palam Sacramenta ritusque 

Urbe videre licet, Christadumque Sacra. 
Quid referam innúmeros redemptos carcere foedo 

Christicoias, Mauri, qui subiere jugum. 
Tártaros absolvit sexcentos; nigra ducentos 

África, si numero corpora pauca demás. 
Te duce solicito vitae Baptista severae 

Formator, nostrae luxque decusque viae, 
Juratos testes, conclususque ordine vidit 

Processus, quales curia sancta petit. 
Ut queat adjectus superis sic esse Beatis, 

Et tali mérito possit honore frui. 
Ast alias omnes superat victoria palmas, 

Et titulis surget certa corona tuis. 
Ni mirum exuviae venerandique ossa Parentis 

(Reliquiae sancti corporis eximiae) 
Gondita quae latebris, longeque remota piorum 

Conspectu obscuris heu jacuere locis ! 



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RES 28Í 

Ne timeas Ordo; pedibus grex pergere nudis, 

Nam numquam vestro corpore nudus eris. 
En Vaticani donarunt ossa Parentes : 

Plaudite; et aeternum fama loquatur opus. 
Plaudite, et in memori donum perscribite corde, 

Pectora pectoribus sic pia ferte pus. 
Tu tamen interea nostrae dux inclyte, gentis, 

Qui nomen vacuum non sinis esse tuum: 
Per quem vivit honor noster, semperqne manebit, 

Vive per immensum témpora longa decus. 
Induei*e, et propriis (quae virtus máxima) gestis, 

Dum nudos operis laudibus ipse tais, 
Ad superos tardus veniens; cito semper abibis, 

Si uostra quaeras utilitate regi. 
Te Rectore foris claraque in luce videntur, 

Accurrit populus, nobilitasque pia. 
Mantua festivo resonat commota tumuitu ; 

Et quae Regis erat Regia; solis erit. 
Mataque in Hispana regnabit denique térra, 

Mortuaque ossa solum, viva columna, tenent 
Sic ubi in Hispano Rex Franco e stipite regnat, 

Imperet exangui corpore Franeus oyans. 



RESURRECCIÓN (Fr. Jos* db la) D. 

Cordobés, de excelentes dotes para el desempeño de la ora- 
toria sagrada, en cuya consecuencia brindáronle con los mejores 
pulpitos de Andalucía y aun con los de la corte, y le admiraron Madrid, 
Sevilla, Granada y otras ciudades. 

Después de los ministerios de los conventos de Málaga y Córdoba, 
de éste desde Mayo de 1683 hasta Septiembre, en el que se le admitió 
la renuncia, fué Definidor general dos veces y otras dos Provincial 
de la de Transfiguración (1689-92, 1698-701). 

Nombrado Redentor de su provincia, en 1694 pasó á Argel á 
una con los dos Redentores de las otras provincias religiosas de 
España, los caales fueron los PP. Fr. Bernardo de Sta. Inés, ma- 



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282 RES 

drideño, y Fr. Manuel de la Encarnación, natural de Durango, en 
Vizcaya, y entre los tres, á costa de muchos trabajos que les hicieron 
<?uftir los moros en tierra, y algunos sustos y riesgos á causa de 
los piratas y tempestades en la mar, rescatamn 211 cautivos cris- 
tianos y los condujeron á Cartagena de Levante. 

Fué también Secretario general, y así éste como todos los demás 
cargos susodichos cumplió satisfactoriamente, haciéndose de este 
modo apreciar de todos. 

Falleció en el colegio de Córdoba el día 3 de Abril de 1708, 
á la edad de 63 años y 46 de hábito. 

Escribió : 

Funeral panegírico al mejor Prelado trinitario. Fwiebre la- 
mérito de su Redentora Familia. Eclipse melancólico de un sol 
más resplandeciente. Lúgubre ornato á las venerables memorias 
del religiosísimo y reverendísimo P, Fr. Pedro- de la Ascensión, 
General meritísimo de la divinamente revelada Religión de la SS. 
Trinidad Descaha, Redención de cautivos cristianos, que en sus 
honrosas exequias celebró su colegio de Córdoba, asistiendo todas 
las gravísimas comunidades de ella, año 1676. Lijólo el M. R. P. 
Fr,.. Predicador en el convento de Nuestra Señora de Gracia 
de Granada. Dalo á luz D. Francisco Diazcano, Escribano de 
S. M. y mayor del Cabildo) de la muy noble y leal ciudad de 
Córdoba^ Oficial y Ministro del Santo Oficio por la Suprema 
General Inquisición. Lo dedica al patrocinio de D. Francisco 
de Mauvel, Caballero del Orden de Alcántara, etc., etc. — Sin 
lugar ni afio de impresión; la fecha es de 26 de Junio de 1676 y 
en Córdoba. 

Dicha oración fúnebre consta de 30 págs. y 6 prels. y lleva, 
como se ve, uno de los títulos más ampulosos que en la época 
culterinista en que el autor vivía, estaban muy en boga. 

— Fr. Melchor del Espíritu Santo, pág. 450. — Protocolo M. S. 
del convento de Córdoba. 



RESÜURECCION (Fr. Martín de la) D. 

CoEdohó», Fué muy docto, devoto y virtuoso, Lector de Filo- 



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RES 283 

Sofía y Teología, Ministro de los conveotos de Baeza, Alcázar de 
S. Juan, Granada (desde Enero de 1676 basta }8 do Mayo 4.q 77) 
y Zalamea de \^ Serena y Provincial de la de Transfigw ración 
(desde 1686 hasta 89). Cumplió todos los dichos cargos con toda rec- 
titud y ejemplo de sus subditos. Dos vepes fué Redentor de Cau- 
tivos y en las dos paí$ó á África, aupqpe la última sin resi^ltaíjo por 
no baber qujsrido gl Rey moro concpder el si^lvocop4ucto. La primex^a 
vez, en cai?)bio, 4 i^na cop el P. Miguel de Jesiis ¡ufaría, rescató el 
año 1682 en Mequiuez, Fez y Tatúan 211 cop o^r^s ipuclj^s im^- 
gepes, entr^ ell^s, la mijagrosísifna y celebérrima por toda Europa 
de Jesús Nazareno ; y por esto y otros sucesos singulares que ocu- 
rrierpn, qs la más célebrp Redepcióu de cuantas la Descalcez Trini- 
tari^ ha realizado. 

Mur}ó en Córdoba á JT d© Febrero de 1695. 

Escribió : 

1. Compendio de la Teología Moral, expurgado de todas las 
Proposiciones condenadas. — En fol. M. S. 

2. Flores Trinitarias, — En fol. M. S. 
Es un tomo de sermones. 

3. Grandezas c¡el mayor Principe.,. Sermón panegírico al 
Príncipe de los Apóstoles, Cabeza de la Iglesia y Vicario de 
Crisfq S. Pedro : precficado en el día vliimo del célebre octavario 
que con devota ostentación le consagró sh iglesia parroquial de 
la ciudad de Antequera, estando patente el Santísimo Sacramento 
por el 4/. /?. -P. Pt^>, del Orden de descalzos de la, laniísima 
Trinidad, Redención de Cantillos, Lector de Teología e(i su colegio 
de l^ aniversidqd de Alcalá, y Ministro que ha sido en su co- 
legio de la ciudad de Baeza. Dedicado 4 P- Alonso ^e Godoy 
y Delgado, presbítero de la parroquial de S. Pedro de la ciu' 
dqd de Antequera. — Sin el lugap ni aüo de impresión. — La 
aprobación es de 1673. — Falta también la paginación. |íl ser- 
món tiene 18 hojas en 4-^ de texto y 6 de prels. 

4. Competencia en la alabanza del Cordobés lax^readQ. Ser-, 
món panegírico al invicto español, es /orzado andaluz S. Lorenzo 
mártir : predicado en la iglesia parroquial de la ciudad de Cor- 
chaba, año í67^,pQr el ilí. ^. /^... Lector (¡le J'eQlpgia en s^ co- 

' l^gio d^ l(i %ii[\i\>er^id<xd de 4(cai4f Ministro q¡4^ ficé de ^z(i y 



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284 kJBS 

Alcázar^ y ahora lo es de Nuestra Señora de Gracia de la 
ciudad de Granada, dedicado á D. Francisco Mauvel, Caballero 
del Orden de Alcántara, etc. — En Granada, por don Francisco 
de Ochoa, año 1677, de 26 págs. y 12 prels. 

5. Sermón panegírico al regalado discípulo de Cristo y Eoan- 
gelista San Juan en el martirio de la Tina, en la fiesta que 
hizo el insigne gremio de los Inspectores de Valencia en el con- 
vento de las Religiosas de la Magdalena: di jólo el R, P. Fr„, 
Lector de Teología en la universidad de Alcalá. Dado á luz 
por dicho gremio. — En Valencia, por Juan Lorenzo Cabrera, año 
1668, de 25, págs. y 11 prels. 

— Fr. Mechor del Espíritu Santo, págs. 482-3. — Protocolo 
M. S. del convento de Granada, cap. VI, núm. 32, y el de Córdoba. — 
Lista de los Provinciales de Andalucía M. S., que de los libros de 
las Profesiones y de otros M. SS. hemos podido formar. 

RESURRECCIÓN (Fr. Tomas de la) D. 

Nalural de Valencia, Saboya de apellido. 

Concluidos los estudios de Filosofía y Teología, fué Pi'edicador 
del convento de dicha ciudad ; bien conocido en ella y en todo su 
reino por el lucimiento con que ejercía su ministerio. Su estilo en 
los escritos y sermones era dulce, elocuente y discreto, con lo 
cual se granjeó repetidos aplausos. 

De orden de sus Prelados, pasó al convento de Toledo, donde 
leyó Teología ó, según otros, Filosofía: pero, cuando se esperaban 
mayores progresos de su aplicación y estudio, le faltó la cabeza, y 
cayó en un delirio habitual con intervalos, que le duró toda su 
vida. 

En los momentos de lucidez se conocía que estaba resignado 
en la voluntad de Dios. 

Sucedió su muerte en el convento de Valencia á 26 de Febrero 
del año 1709. 

Imprímió : 

1. Vida del venerable y Apostólico Prelado el ilustrísimo y 
excelentísimo señor don Luis Crespi de Borja, Obispo gue fué 
de Orihuela y Plasencia, y Embajador extraordinatHo por la • 



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RIB 285 

Majestad Católica del Rey Felipe IV á la Santidad de Alejan- 
dro VII para la declaración del culto de la Concepción de María, 
felizmente conseguida — En Valencia, por Juan Lorenzo Cabrera, 
1676. en 4.*^ 

Utilizó mucho este libro el P. Juan Marciani, Prepósito de la 
Congregación de S. Felipe Nerí, de la ciudad de Nápolcs, para el 
tomo 4.® de sus Memorias Históricas de la Congregación por las 
muchas y bien escritas noticias que hay en él, acerca de los primeros 
fundadores de la Congregación de Valencia. 

— Jimeno, tom. 2.**, pág. 161. — Fr. José Rodríguez Bibliot, 
Valeiit,, pág. 406. — Fr. Melchor del Espíritu Santo, pág. 485. — 
Nic. Ant., tom. 2.*, pág. 311, y otros muchos. 

RIBERA Y MANTECA (Fr. Manuel Bernardo de) C. 

Insigne filósofo, Doctor teólogo por Salamanca, donde nació; 
Lector jubilado en la Orden, gi^an moi'alista, célebre jurisconsulto, 
sagaz crítico, muy versado en la lección de los Santos Padres y 
de los mejores escolásticos, especialmente de Sto. Tomás de Aquino, 
cuya Summa Theologica aprendió con sumo cuidado y á cuya Mi- 
licia pertenecía pur devoción á tan gran Santo; Cronista general de 
la Orden Trinitaria, buen matemático, distinguido orador. Catedrá- 
tico de la de Escoto, excelente humanista, amante de las bellas le- 
tras, así de autores griegos como latinos, cuyos idiomas comprendía 
perfectamente y cuyo gusto le inspiró el renombrado Sr. D. Juan de 
Dios. Maestro de Humanidades en Salamanca; en fin, supo todas las 
ciencias que hoy constituyen la Enciclopedia. 

VA Rdo. P. Ordeñana, en su elogio fúnebre, le compara al Bró- 
cense en la más castiza elegancia del idioma latino; á Melchor Cano, 
en la más sólida y acendrada ciítica; á Fr. Luis de GraoaHa y á 
Fr. Luis de León, en las letras divinas y humanas, y á otros hé- 
roes españoles que gozan de celebridad mundial. 

Por el intenso amor que tuvo á la sabiduría y á la vii-dud, 
procuró en todo tiempo llevar una vida retirada, rehusaiido visitas 
y conversaciones inútiles; por el mismo motivo, dormía solo cuatro 
horas y comía poquísimo, ncostándose á veces sin cenar; era cas- 
tísimo y recatado en los ojos y enemigo de conversar ccm mujerrs. 



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?8R tLÍB 

El fiomp.y que le sobraba de los actos f>i'eci^03 de la comurii- 
dad y de \ú misal, que celebraba coit suma devo.ión y éaidado, 
dando después las gí^ac-as con el recogimiento y detención de- 
bidos, lo empleaba en leer los autores clásico^?, así antiguos como 
ñnodernoí, que se distinguieron en las Bellis Letra?, en la Oratoria, 
en la Poesía, eh la Filosofía y Teología, en la Sagrada Escritora, 
en los Cánones y en la Historia, y, debido á su felicísima me- 
moria, salió insigne maestí*o en todo; en cuya consecuenciaí era 
consultado por el Santo Tribunal He la Inquisición, por los Sres. 
Obíápo^ y por la universidad de Salamanca én to tos \m arduos ne- 
gocio^ que les ocurrían. Era, en pocas palabras, uno de loí gran- 
des, aplicados y fecirndos ingenios que suelen ser oráculos y lum- 
breras de las universidade^i. Por estos sus excepcionales méritos 
la Real Academia dé Irf Historia y la Academia Española le hici- 
ron miembro suyo, y el Santo Tribunal He la Inquisición le tenía 
destinado para úíii dignidad eclesiástica, cuamdo murió; y la Orden 
le hizo Regente de Estudios y Ministro de su colegio de Salamanca. Fué 
devotísimo de la Viígen Santísima en su Inmaculada Concepción y 
todos los días rezaba e' salierio compuesto por S. Buenaventura 
en honor de María Santísima para alcanzar de ella una buena 
muerte. 

Como muchas veces sucede, era de elevado talento y robusta 
intel'gencia, pero de delicadísima complexión; y así su poco comer 
y dormir y mucho estudiar le produjeron una suma debilidad, que 
irresistiblemente le había de conducir á la tumba. Le aconsejaron 
los médicos que saliera por algún tiempo de Salamanca para resta- 
blecerse y recupprar las fuerzas perdidas. Obedeció desde luego, y 
escribió á las Reliirioí<as Trinitarias de Villorruela, pidiéndoles que 
le hosp dasen en los departamentos destinados para el P. Capellán 
aunque él no lo merecía por ser el peor cristiano, religioso y sa- 
cei'doie del nlundo. Con estos humildes sentimientos pasó en dicha 
villa de Villorruela el poco tltmpo que le restó de vida, haciendo 
tieriias jaculatorias, rezando el citido salterio de S. Buenaventura 
y leyendo con devoción las preces de agonizantes para ensayarse 
á la muerte y disponerse al fatal trance. 

Recibidos, finalmente, los Santos Sacramentos de la Penitencia 
y Eucaristía y habiendo pedido perdón de sus faltas á los circuus* 



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RIB 287 

tántes, murió con suma paz y tranquilidad á 25 de Noviembre de 
1765, á los 45 afios y algunos meses de su edad. 

Además de las obras que citaremos, prometió escribir la Cró- 
nica trinitaria de los seis sigloá, expurgada de las ficcioriqis del im- 
postor Antonio < Lupián Zapata y de cualquier otra noticia de los 
demás escritores — son palab^as del P. Bermejo en su Historia de 
N,"* S.^ de Teooeda, págs. 159164 — que por su demasiado cafldot» 
ó facilidad en darle crédito, gastaron el tiempo inútilmente, copián- 
dolas en sus libros. 

r> Hemos tenido la de-gracia de no ver cumplida esta obríi, 
como varias veces la prometió nuestro célebre Maestro Fr. Manuel 
Beraardo de Ribera, por la temprana muerte de este ingenio de 
nuestro siglo; sienlo para todos los Trinitarios tanto más lamentable 
esta pérdida, cuanto fué para nosotros más infausta por el saqueo 
de papeles qué, por haber^itiuerto fuera df-l colegio de Salamanca, hay 
vehementes sospechas que entraron muchos k la rapiña, porcjue, como 
era entonces tenido par una especie de oráculo de la universidad 
y del reino, apenas hubo hombre de gusto qoe no solicitase algún 
despojo; de manera que, según he oído después á los que se hallaron 
en su muerte, el colegio de Salamanca sólo pudo recoger un baúl 
de varioá fragmentos que solo sirven para auténtico tí>stímonio de 
lo mucho que se había extraviado. Hago aquí esta digresión por 
desahogo del dolor que todavía oprime á toda la provincia, por 
la muerte de su grande hijo; y que debe considerarse como efecto 
especial de la providencia de Dios que aí>í se digna probar nuestro 
sentimiento y constancia, dilatando el cumplimiento de nuestros 
deseos por la exaltación de la Relijíión de su nombre, pues como 
se lee en la ^anta Madre D()ct(»ra Teresa de Jesús (1), de quien 
fué muy devoto el Maestro Ribera no son agen s de ningún reli- 
gioso estos clamores al cielo, por hallar sujete» proporcionaao, que 
trabaje á gloria de Dios y provecho de los fieles, escribieiido de 
la grandeza y antigüedad del Orde i que profesa. Así lo dice la 
Santa, alabando las prendas, sabidui ía y vntud del erudito Maestro 
Fr. Jerónimo Graciái, y dando á Dios muchai? gr¿icias, porque le 
haliía traído á su nueva Rofoi'ma por estas palabras: En cate tiempo 



(t) Libro de ¡as fundaciones, cap. 23 en lu edición antigua. 



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288 RIB 

entróse un grande amigo suyo (del Mro, Gracián) por fraile de 
nuestra Orden en el monasterio de Pastrana, llamado Fr. Juan 
de Jesics, también Maestro. No sé si por una carta que le es- 
cribió de la grandeza y antigüedad de nuestra Orden ó que 
fué el principio; porque le daba tan grande gusto leer todas las 
cosas de ella, y probarlo con grandes AA. que dice que muchas 
veces tenia escrúpulo de dejar de estudiar otras cosas por no 
poder salir de estas, y las horas que tenia de recreación, era 
ocuparse en esto. \ Oh Sabiduría de Dios y poder ! ¡ Como no 
podemos nosotros huir de lo que es su voluntad ! Bien veía nues- 
tro Señor la gran necesidad que habia en esta obra que Su 
Majestad habia comenzado, de persona semejante; yo le alabo 
muchas veces por la merced que en esto nos hizo ; que si yo 
mucho quisiera pedir á Su Majestad una persona para que pu- 
siera en orden todas las cosas de la Orden en estos principios, 
no acertara á pedir tanto como Su Majestad en esto nos dio ; 
sea bendito por siempre. He copiado de la Santa Madre este grande 
elogio del Maestro Graci&n por una de las más plausibles de sus 
obras, y que sirve de grande instrucción y ejemplo á todos los 
religiosos que desean mostrar su reconocimiento á la Religión en 
que viven, promoviendo sólidamente sus glorias. Uno de los her- 
manos del Maestro Gracián, muy celebrado también por la agudeza 
de su ingenio y numen poético, murió de corta edad en la Religión 
Trinitaria, y podemos decir que, lo que logró Santa Teresa á los 
principios de su Orden en aquel gran Maestro, perdimos nosotros 
en su hermano, y después en el Maestro Ribera. Tuve la honra 
de ser su discípulo de Teología los cinco a&os que me ordenó la 
Religión estudiarla en Salamanca, y por una gracia singular á que 
no he sabido corresponder, que tomase á su cuidado el gobierno de 
mi conciencia, con una ternui*a tan da Padre, que no puedo acor- 
darme de él sin llorar mi poco adelantamiento en la perfección 
con un Director tan docto, afable y caritativo, pues debo añadir 
en prueba de su virtud que si el Maestro Gracián {según dice 
Santa Teresa) dio especiales muestras de su virtud en cierto 
tiempo de su noviciado, en que. /aliando el Prior, quedó por 
Mayor un fraile liarlo mozo y sin letras y de poquísimo ta- 
lento ni prudencia para gobernar, á quien le tocó obedecer; el 



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RIB 289 

Maestro Ribera con las letras, talento y prudencia que todos han 
admirado aun en su mocedad, mostró los quilates de su caridad 
en sufrir mis impertinencias que cierto eran muchas; y ahoi'a me 
pasmo cómo un Doctor de universidad tan famosa, Catedrático que 
entonces era de Regencia y Lector de casa, con infinitas consul- 
tas y cartas de correspondeDcia, tenía paciencia para oírme, no sólo 
los días de confesión del Orden, sino otras muchas veces que, aco- 
sado de escrúpulos, le contaba con mil importunas repeticiones las 
beberías que en aquella corta edad se venían tumultuariamente á 
la cabeza, en tanto grado, que, después de haber salido de Sala- 
manca, tenía la benignidad de satisfacer por cartas á mis dudas 
por frecuentes que fuesen y de poco fundamento ; y me acuerdo 
bien que, aunque las leía con delicia, una leí algunas veces con 
singular edificación; porque, además de los saludables documentos 
que contenía, relativos á la necesidad ó aflición que padecía, con- 
cluía diciendo en la sustancia de este modo : De mi boca has oído 
el evangelio muchas veces, que es triaca para los demás que le 
guardan y sólo es veneno para mi que le desprecio y piso con 
la bajeza de mis obras: rasgo de humildad que apenas se hallará 
otro tan bien pintado en boca de un Doctor tan exclarecido. 

> Y para que esta memoria sirva de consuelo y de agradeci- 
miento á lo mucho que le debí y conocí de su discreción y talento, 
quiero referir aquí un caso que, aunque fué notorio en la provin- 
cia, no todos los que hoy viven, lo sabrán con todas sus circunstan- 
cias. En el Capítulo provincial que se celebró en Virtudes por los 
años de 1748-49, en que salió Provincial el Maestro Fr. Francisco 
Castaño, quiso pasar el Maestro Ribera desde Salamanca á visitar 
á los PP. Capitulares, llevándome por su compañero. Llegamos á 
la Casa capitular el Sábado por la tarde de la Dominica IV des- 
pués de Pascua, en que ya había electo Provincial, á tiempo que 
el P. Lector Jubilado Fr. Diego de la Cruz, que tenía el sermón 
de Honras, se hallaba con una opresión de garganta, que apenas 
podía hablar con mucho trabajo, y uno de los dos actuantes de 
Teología estaba en cama con tabardillo. En estas circunstancias, 
luego que nos vio el amable viejo y singularmente amado de los 
dos el Maestro Fr. Agustín Sánchez, dirigiendo su agradable ros- 
tro al Maestro Ribera, le dijo: 7%, angelito, predicarás por el 

19 



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P. Lector Cruz, qtteestá indispuesto; y tú (afiadió) mirándome, 
tendrás el Acto por el acticante Rojas. Ambas funciones ha- 
bían de ser el Lunes, según costumbre. Nos acomodaron en una 
celda con la estrechez y bullicio que es propio de un convento 
pequeño en tan gran concurao, y aplicándome á leer las pruebas 
de la conclusión que había repartido, y de que en Salamanca había 
oido hablar en las conferencias del acto, mi mayor cuidado era 
estudiar algún retazo de la aren^^a por donde empieza la función. No 
vi que el Maestro Ribera tomase libido ni papel alguno en aquel 
tiempo; antes, suplicándole yo que, si gustaba recogerse mienti^sla 
provincia estaba en el refectorio, le subiría la comida y cena á 
la celda, no lo consintió; solamente la noche del Domingo, poco 
antes de cenar, me dijo le subiese un misal. Empezó á ojearle hasta 
hallar la misa de difuntos; y, como estábamos con una luz á una 
misma mesa, yo con mi cartapacio, y el Maestro Ribera con el 
mi-^al, no pude menos de soltar á reir; y, preguntándome por qué 
me reía ? P. Mro. (le dije) ¿ quien nos dijei-a ayer mañana que, vi- 
niendo á divertirnos á la Casa capitular, nos habíamos de ver en 
este apuro? Pero lo que más me admira es que la función de V. P. 
que será de hora cumplida, la ha de hacer solo y todo de memo- 
ria, y no sé que, para hablar tanto concertadamente, se pueda sacar 
mucho material de la misa de difuntos. Rióse conmigo, tocaron 
á cenar y se acabó el estudio; y, predicando después á la hora 
acostumbrada, asombró su sermón á toda la pi*ovincia, de manera 
que, los que ignoraban el suceso, no se podían persuadir era obra 
de tan corto tiempo, aunque todo él le hubiera empleado en dis- 
poner su Oración fúnebre, que se dio á la prensa. 

» Sería nunca acabar referir pruebas de su ingenio, penetración 
y sabiduría, que será lustre de la Nación y del Orden, mientras 
haya noticia de la universidad de Salamanca. 

» No es maravilla que, dando Santa Teresa públicamente las 
gracias al Todopoderoso por haber traído á su Religión al Mro. Gracián 
para que pusiese en orden las cosas de su Reforma y probase con 
grandes A.A. la grandeza y antigüedad del Sdo. Orden del Carmen, 
hayamos sentido nosotros tan amargamente la falta de este otro 
sabio que ofreció escribir y poner en orden las noticias de la Re- 
ligión de U Trinidad, formando Crónica universal de los seis si-r 



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RI6 201 

glos, que deiKie la vila de los Santos Patriarcas m cuentan ya 
hasta nuestros tiempos. No quiero decir que no haya sido muy 
loable y de mucho trabajo la recolección de antiguos y mi>dernos 
documentos que estampó en su Crónica particular de esta provin- 
cia el P. Vega; antes, como se ha insinuado, siguió en esto el 
ejemplo de los demás Cronistas que, no teniendo fund «mentó para 
sospechar de las novelas y cnmicones supuestos, creían hacer 
grande injuria á la posteridad, si no empleaban su celo, en dejar 
muy recomendarlas las cosas de la Religión que veían confirmadas 
con tan grandes testimonios; pero, después que sp ha descubierto la 
maldad de estos impostores, se hace preciso advertir muchas veces 
que esta fué para todo el re no una perr íciosa plaga de letrados 
postizos, de los que dice ^rraciosamente D. Francisco Quevedo (1), 
que más valiera á España langosta perpetua que Licenciados al 
quitar. 

» Mas, ya que por acertada y benigna disposición de nuestro So- 
berano se ha hecho un pronto y universal conjuro de esta p'aga 
con la reforma de estudios, universidades y colegios, es fácil en- 
tresacar de la cizaQa el buen trigo que no ha podido consumir 
esta lang sta de dos siglos, en que, no hay duda, se hará un gran 
servicio á Dios y á nuestro Católico Monarca, si cada una de las 
Religiones se aplica á ilustrar con legítimos instrumentos la me- 
moria de los insignes varones que en todas han florecido desde 
su establecimiento en estos reinos; pues este es, soj^ún Santa Te- 
resa y todas las almas verdaderamente sabias, el fin principal que 
se proponen los escritores en la publicación de estas obras, fo- 
mentar con ejemplos domésticos la regular observancia y mover 
con su lección el amor á la virtud y buenas letras que hizo ilus- 
tres á los que en su mismo instituto y profesión las cultivaron 
en beneficio del público, desempeñ indo fielmente en las funciones 
de cátedra, pulpito y otros ministerios todos los honrosos empleos 
que han obtenido dentro y fuera de los claustros; y no hay duda 
que hoy hay en nuestra provincia sujetos bien instruidos que con 
menos trabajo pueden hacer á la Religión este obsequio. » 

Escribió: 



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1. InstittUionum philosophicarum, duodecim volumina com- 
plecientium, tomtts L Aucíore Fr, Emmanuele Bernardo de Ri- 
bera, (h*dinis SS. Triados, generali ejusdem Chronographo, Sa^crae 
Theolog. Lectore rude donato, in Salmaníicensi Academia Doc- 
tore Theolog. atque in eadem, post obitam Philosophiae catedram, 
aliarum candidato, Salmanticae: Ex tipographia Antonii Jo- 
sephi Villagordo et Alcaraz, An, Dom. 1754. — El segundo tomo 
se imprimió en la misma ciudad. 1756, en 4*. 

2. El P. M. Ribera estaba trabajando algunos opúsculos, de 
germana idea Theologiae; de regulis jitdicandi in omni materia ; 
de eruditionis lenociniis; de hispanorum oratorum vitiis, cuando 
recibió una orden de su Provincial para escribir estas Instituciones 
de Filosofía, cuyo vasto plan propone el mismo en el prefacio. 

. Había esparcido primero el P. M. Ribera algunos ejemplares 
de su Filosofía con el título de Emisario, para explorar de algún modo 
el juicio que formaba el público de su obra. « Sed non adeo bonis 
avibus (dice el mismo en una advertencia, que está también al prin- 
cipio del primer tomo) ut, etsi multi eximiis dotibus inclarescentes, 
summas in me atque in Emissarium meum laudes congesserint; 
multiplex inventus non fuerit Riberomastix. Diíficillimum dictu 
est quam furens irruerít in oppellam et ejus anctorem scomma- 
tum et ineptiarum alluvies ». 

Si todos los obstáculos que se oponen á los hombres grandes 
para la publicación de sus producciones, se redujeran únicamente 
á meras habladurías, sería corto el mérito que les resulta de opo- 
nerse al torrente de las preocupaciones. Suele haber otros mayo- 
res, tanto más temibles cuanto más ocultos y paliados, de cuya 
naturaleza fueron los que retardaron al Padre Ribera la impre- 
sión de este tomo, y acaso la conclusión de su obra. El mismo lo 
insinúa, diciendo : « Ad haec, ut praesentes elucubrationes publici 
juris citius flerent, impedimento fuere quaedam eventa, Eleusinac 
arcanis annumeranda, quae pati quidem cogimur, at perscrutari 
omnino prohibemur. Heu ! 

< Quidquid delirant reges ^ plectuntur Achivi >, 
En la introducción al segundo tomo satisface á algunos repa- 
ros que se habían hecho sobre el primero, cuales eran: el haberse 
manifestado contrario á los peripatéticos, declarándose ecléctico; el 



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RIB 293 

haber puesto entre las cuestiones inútiles las de las distinciones 
formal y ex natura rei\ la preferencia que había dado á la de- 
finición del género de los jurisconsultos sobre la de los lógicos; el 
haber dicho que la Yulgata no corresponde en todo y por todo á 
su original; el haber puesto por aforismo : Phaenomena usqueqtuí' 
que naturalia exquirens ac de ipsis judicium laíurus, hetero- 
doxorum opiniones impune consulat; el haber ponderado dema- 
siado la necesidad de la Geometría para las demás ciencias; la dureza 
j obscuridad de estilo, etc. 

3. Satisfacción al publico. Crisis del Cuaderno, cuyo título 
es : Satisfacción pública y cristiana á favor de la inocencia 
culpada, expuesta por un amador de la justicia. Defiende en ella 
co7itra cavilaciones temerarias el recto proceder de la comunidad 
religiosa de los PP. Franciscos Descalzos de S. Juan BatUista 
de Zamora. Su autor D. Dionisio Buhursio, Censor Valentino: 1758. 

Es un papel jocoso sobre cierta quimera que tuvieron en Za- 
mora los PP. Descalzos de S. Francisco con los PP. Trinitarios 
sobre precedencia en las procesiones, con cuyo motivo se trata de 
la antigüedad y fundación de estas dos Ordines Religiosas. Aunque 
se publicó sin nombre de autor, lo fué el P. Ribera. 

4. Dictamen de la universidad de Salamanca al Real Con- 
sejo de Castilla, que la consultó sobre una Academia de Lati- 
nidad de la corte. Formóle de orden de la misma universidad 
el M, Fr. Manuel Bernardo de Ribera, Trinitario Calzado, etc. — 
1756, en folio. 

En este papel se recomienda el estudio de las Humanidades, 
y se declama contra los que persuaden que es mejor estudiar en 
lengua vulgar. 

5. Respuesta cortesana á una apología, cuyo titulo es: La 
Púrpura sagrada justamente defendida. Discurso histórico apo- 
logético que, en obsequio del Máximo Dr. y P. de la Iglesia 
S. Jerónimo^ escribía su menor hijo Fr. Francisco de S. Andrés^ 
Prior que ha sido en su monasterio de S. Leonardo de Alba, 
eX'Definidor y Cronista general por su Sagrada Religión. Su 
autor D. Tiburcio Züñiga de las Varillas, Opositor que fué á 
les cátedras de Cánones en la universidad de Valladolid. — En 
Sevilla, 1767. 



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El P. Ribera en sus Instituciones filosóficas, había puesto en 
duda el que S. Jerónimo hubiese sido Cardenal. Y, como las opinio- 
nes adoptadas en las Ordenes religiosas, 6 por que se cree que 
ceden en honor de ellas 6 por otros motivos, se sostienen con el 
mayor ardor y tesón, el Cronista general de la de S. Jerónimo, 
creyendo agraviada á la snya, salió á la defensa del cardenalato 
de su Santo Fundador. Lo que consiguió con esto fué dar ocasión 
á que se manifestara mucho más la debilidad de los fundamentos 
de aquella opinión, por medio de esta respuesta del P. Ribera. 

6. Dictamen que. sobre erección de Academias de Matemá- 
ticos, expresó primero en Junta parfiCfAar, y reprodujo después 
en el Claustro pleno de la universidad de Salamanca el AI. Fr. 
Manuel bernardo de Ribera, Dr. teólogo de la misma univer- 
sidad y su Catedrático de S. Anselmo. — En Salamanca, en la 
imprenta de la Santa Cruzada, año de 1758, en 4^ 

Don Diego de Torres y algunos otros mdividuos de la univer- 
sidad de Salamanca deseaban fundar una Academia de Matemáti- 
cas; para lo cual representaron á la universidad la importan ia de 
estas ciencias y el atraco que pa'lecían en ella, hasta que aquel 
Catedrático con la cencerrilla de su pro óptico la había desperta io, 
como el mismo decía, del pn)fundísimo letargo que padecía eo e-íta 
parte. El P. M. Ribera 1 evo muy á mal que se sat¡. izara de este 
modo á la universidad, y a-í extendió este infirme, al cual va ad- 
junto un índice de los defectos de la traducción del lib'O de Mr. 
de Vaugandi, que se hal)ía hecho para aquel efecto, trabajada por 
el mismo, juntamente con el Or. Francisco Obando, Catedrático de 
Pronósticos. 

Las circunstancias de ser el P. Rib'^a natural de aquella 
ciudad, y educado en su universidad, lo pueden en algún modo 
excusar de haberse opuesto á la fun lación de aquella Academia, y 
de haber procurado ocultar 6 disminuir el atraso que pade ía por 
entonces la univeisidad de Salamanca en las Matemáticas. Su papel 
se mandó recoger; pero no tuvo efecto la Academia ni se mejoró 
en la universidad el estudio de las Matemáticas, porque los vicios 
de que adolecía, eran obstáculos insuperabes para su fomento. 

7. Dictamen que da la universidad de Salamanca al Real 
Consejo de Castilla, sobre la Academia universal de Ciencias y 



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RíB 295 

Artes, cuya erección, con el Ululo del Buen Gusto, pretenden va- 
rios particulares de la ciudad de Zaragoza. Formóle por or- 
den de la misma universidad, su menor hijo, el Mtro. Fr, Ma- 
nuel Bernay^do de Ribera, Trinitario Calzado, Catedrático de Teo- 
logía Moral, año de 1760, — En Salamanca, en la imprenta nueva 
de Nicolás José Villagordo y Alcaraz, en folio. 

El Señor Conde de Fuentes había pensado en fundar en Zara- 
goza una Academia general de Ciencias y Artes, con el título del 
Bu&ii Gusto, cuyo objeto era el mejorar éste, descubriendo con 
moderada crítica los defectos y abusos que se haUasen en la ma- 
teria y modo de enseñarlas, y proponer los mtsdios p^ra corregirlos 
y evitarlos, procura do nuevas luces y métodos para la perfección 
de cada ci' ncia y arte en particular. E) Memorial del Conde de 
Fuentes, juntamente con los estatutos de la Academia proyectada, 
se pisaron á la universidad de Salamanca para que informara Jo 
que le pareciese acerca de aquel establecimiento. Esta nom- 
bró á varios Comisarios de todas facultades para extender el in- 
forme; y, habiendo conferenciado entre sí y llegado su turno al 
P. Ribera, expuso : « Que se inclinaba poderosamente á que los pre-. 
tendientes d^ la Academia se bu iesen engreído con las lecciones 
que de arrogancia, más que de sabiduría, dan los modernos 
e ciclopediátas, y. gr. Heineccio, Muratori, Orimini, Rollín y 
Verney, de los cuales se sospechaba con mucha vehf^mencia 
fuese su hombre el segundo, por la coincidencia del título de la 
Academia con el del libro (1) en que dicho autt»r da reglas para 
estudiar con provecho las ciencias y artes; y, porque el parra- 
filio en que los arag(mese« informan del objeto de su Academia, es 
traducción literal de uno de aquel escritor en su república litei-ai la: 
que éste proyecto sería mucho no se dirigiese á desterrar el mé- 
todo de las universidades y extinguir éstas, pasado algún tiempo: 
que los señores da Zaragoza daban principio á sus ideas y preten- 
siones por donde debían finalizarlas, pidiendo privilegios antes de 
hacer mérito con ti-abajos literarios, y sin mostrar alguna produc- 
ción que por sí mismo fue^e el clamor más eficaz para el pre- 
mio, etc. » Estas razones, y más que todas la segunda, movieron á 



(1) Dalle rííüessioni sopra il buen gusto nelle scienze e nelle arti. 



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296 RIB 

los Co/nisioaados á procurar desacreditar la Academia del Buen 
Gusto ^ y encargaron al P. M. Ribera la extensión del informe 
que había de darse al Consejo acerca de aquel establecimiento. 

Empieza éste hablando en general contra la pretendida reforma 
de los estudios; y, suponiendo que para ella se habrían dirigido 
los académicos por lo que habrían leído en Launoy, Gataker, Fon- 
lenelle, Muratori y Verney, se hace crítica de estos autores. Sigue 
luego haciendo elogio á la universidad de Salamanca, y persua- 
diendo que no se necesita en ella de nuevos métodos ni reformas, 
por vivir tirmísimamente persuadidos á que, observando sus Leyes 
municipales, se pueden aprender en ella las ciencias, sin dispendio 
de tiempo, y bin temor de haberlo consumido en cosas inútiles. Y 
se concluye el informe i*ecapitulando todo lo dicho en cinco artí- 
culos. 

Al fin se añaden unos apuntamientos para ilustrar y añadir 
este papel y vindicarle si se le opusiese alguna impugnación ó 
censura. 

Por su lectura se ve evidentemente que la razón más pode- 
rosa de él consistió en que los académicos aragoneses no habían 
consultado á la universidad de Salamanca, antes de solicitar la 
aprobación de su Academia, y los recelos de que hubiese alguna 
conjuración conti*a las univei*sidades. El mismo P. Ribera, aunque 
llama á la universidad de Salamanca la reina de las universida- 
des, el trono de sabiduría, el asilo del Catolicismo y la gran for- 
taleza de la cristianidad ; y, auLque dice que en ella se aprenden 
bien las ciencias y que de allí se deriva á otros estudios la doc- 
trina y el más caíi/icaio método de enseñar, en oti'a pai-te con- 
fiesa « que en todos los cuerpos políticos, militai*es, literarios, ci- 
viles y regulai'es, se conoce decadencia de su primitivo lervor y 
rigidez : que, además de los principios inevitables de deteriora- 
ción, hay otros pai'ticulares en la universidad de Salamanca: que 
el mismo escribió á cierto Grande un dictamen sobre su reforma: 
y que los desóidenes en el estudio teológico de Salamanca, se ven 
y lloran también en oti'as universidades ». Como quiera que sea, 
este dictamen de la universidad de Salamanca, ó por mejor decir, 
del P. Ribera, fué causa de que se disolviese la Academia del 
Buen Gusto de Zaragoza. 



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RIB 297 

8. Oración fúnebre en las exequias que por sus Hermanos 
y Religiosos di/untos celebró la provincia de Castilla del celes- 
tial Orden de la Santísima Trinidad, Redención de Cautivos, 
en su casa capitular de Nuestra Señora de las Virtudes, el día 
17 de Mayo de este año de 1745, día tercero del Capitulo pro- 
vincial. iJijola el M. Fr.... Doctor teólogo de la universidad de 
Salamanca y Opositor á sus cátedras. — En Madi-id, 1745, en 4^ 

9. Oración en ¿as exequias que en su Real capilla de S. Je- 
rónimo celebró la gran universidad de Salamanca á la piadosa 
memoria de su buen hijo el Dr. D. Manuel Rodríguez de Ar- 
menteros y Henao, Opositor á las cátedras de Jurisprudencia. 
Díjola el M. Fr..,. iJoctor teólogo y Catedrático de Regencia de 
Artes de dicíia universidad. — En Salamanca, imprenta de An- 
tonio VillaiToel y Torres, 1749, en 4^ 

10. Oración fúnebre que en las exequias celebradas por la G. 
universidad de Salamanca á la piadosa memoria de su sabio 
hijo el reverendísimo P. M. Miguel de Sagardoi de la Compañía 
de Jesús, Doctor teólogo y Catedrático jubilado en la de Prima 
de Sagrada Teología, dijo el reverendísimo P. M. Fr... del gre- 
mio y claustro de la misma universidad y su Catedrático de 
Teología moral. — En Salamanca, por Eugenio García de Hono- 
rato y S. Miguel, impresor titular de esta ciudad y ad honorem 
de la expresada universidad, de 31 pógs. y 6 de preis. 

11. Oración que en las Reales exequias ú la piadosa memoria 
de la muy augusta señora i>.** María Amalia Walburga de Sa- 
jonia. Reina Católica de dos mundos, celebradas por la G. uni- 
versidad de Salamanca en su Rtal Capilla de S. Jerónimo), dijo 
el reverendísimo P. M. Fr... — En Barcelona, imprenta de Te- 
resa Vendreli y Texidó. 

12. < Entre sus M. SS. — dice Guarinos — se creyó hallar 
muchas preciosidades: como una Colección de reglas cánticas sa- 
cadas de Santo Tomás; un ti*atado de Oratorum vitiis; el tomo 
tercero de las Institutiones\ y los apuntamientos para los nueve 
restantes, de que había de constar aquella obra ; de cuya existen- 
cia había informado el mismo P. Ribera á su amigo el P. M. 
Denche, docto y pío religioso de su misma Orden, á quien he de- 
bido mucha parte de estas noticias. Pero, habiéndose hecho el re- 



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298 RIO 

coíiocimiento de sus papeles seis meses después de so mnerte, do 
se encontrarod, con fnucho dolor de sus amigos y de todos los que 
conocían bien el mérito de aquel sabio. Predicó sus honras en la 
universidad el P. Miguel Ignacio de Oi-deñana, y se imprimió el 
sermón en Salamanca en 1766, como también varios elogios suyos, 
en distintos géneros de metro, compuestos por su amigo D. Ga- 
briel García Caballero ». 

— El cit. Ordeñana en la referida Oración fúnebre en las 
honras de nuestro autor. — Juan Sempere y Guarinos Ensayo de 
una Biblioteca española de los mejores escritores del reinado de 
Carlos III (Madrid, en la impiMínta Real, 1785-89). tom. 5*, 
págs. 8 17, de quien hemos tomado los juicios críticos a erca de 
lae referidas obras del P. Ribera. — El cit. P. Bermejo. — Fr, 
Silvestre Calvo, pág. 453. — M. VilLr y Macias Historia de Sa- 
lamanca, tom 3'., |ág. 185. 



Ríos (ExcMo. É Ilmo S. D. Fr. Alonso Bernardo de los) C. 

Granadino, noble por su linaje, ciencia y virtud, excelente teó- 
logo, célebre canonista y consumado mora'ista, como lo demos- 
tró en los exámenes, cátedras y conclusi(mes públicas. Sabemos 
que su padre se llamó D. Martín de los Ríos, 

Después de haber estudiado con lucimiento la Filosofía y Teo- 
logía, le fué confiado una cátedra <on aplauso universal. Se ejer- 
citó á 1h vez en la oratoria sagrada con satisfacción del público 
y con el fruto que era de esperar de su mucha cieucia y carac- 
terizado celo. 

Sublimado á las prelacias, ocupó primero el cargo de Ministro 
de los conventos de Baeza, Ubeda y Córdoba, luego el de Provincial 
de Andalucía, después el de Visitador Apostólico de la misma pro 
vincia cinco años y, finalmente, otra vez ei de Minis^tix) de Baeza. 

Por su ciencia y virtud, fué nombrado Obispo de Santiago 
de Cuba, de cuya silla tomó posesión en Junio de 1671. El año 
próximo siguieaíe fué trasladado al obispado de Ciudad-Rodrigo, 
y, últimamente, á 6 de Febrero de 1678, á la archidiócesfs de Gra- 
nada, donde falleció el día 5 de líoviembre de 1692. 



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RIO 29& 

Gobernó con celo y prudencia las ovejas que le fueron en- 
comendadas, é introdujo en la diócesis de Santiago de Cuba el 
rezo del Santísimo Nombre de María, que el B. Simón de Rojas 
había procui*ado establece!' entre los PP. Trinitarios, y que luego 
se extendió á toda la Iglesia. 

Muchos autores tratan de nuestro Arzobispo, pero dicen muy 
poco. Cuando por Enero del año pasado estuvimos en Granada, pro- 
curamos recoger más datos. Al efecto, frecuentamos la biblioteca 
de la universidad y en ella encontramos el Mamotreto de Se- 
maneros granadinos ó Gacetillas de nuestro P. Chica Benavides. 
En esta obra, pues, en la gacetilla curiosa, núm. XXIX, corres- 
pondiente á 22 de Octubre de 1764, se consignan los si^^uientes da- 
tos, que reproducimos aquí. — El fundador de la ermita, vulgar- 
mente llamada de S. Juan de Leirán, situada en la calle principal 
del barrio de S. Lázaro.. .fué D. Fr. Alonso Bernardo de los Ríos 
y Guzmár, Arzobispo de Granada y natural de esta (1), que brilló 
como clara aniorclia en la priívincia de Andalucía en raros ejem- 
plos de humildad, gobierno y literatura. Hallábase enfermo en 1688 
de una perlesía, originada de su endeblez y edad y de los trabajos 
de los gobiernos de algunas prelacias, de la de Superior de la pro- 
vincia Bética y del viaje de lu^iias. Acordaron los médicos que 
tomase los baños de cerca de Alhama, á siete leguas de esta ciu- 
dad. FI primer baño lo tomó en la Nativid.id del Miecursor, á quien 
profesaba mucha ilevt'ción, tomándole en esta circunstancia por abo- 
gado, y ofiecéiid le labrar y erigir una ermita y casa con el tí- 
tulo de S. Juan Batí ista, donde se hicie.s«n sufragios perpetuos por 
su fundador, sus padres y abuelos y por D. Lope de Kíos, que fué 
del Consí^jo Supremo de U Cámara de Castilla (2), y prometiendo 
instituir (cumo lo cumplió) cuatro capellanías, cuyos poseyentea 



(1) Por consiguiente hay que enmendar al P. Fr. Ignacio de S. Antonio, 
francés que en su Necrologium Ord, S3. T/tn. ,á 11 de DiC. , le hace natu- 
ral de Córdoba, como también hay que corregir la fecha del fallecimiento 
que no fué el día 11 de Diciembre, sinp el 5 de Noviembre de 1692. Co- 
riijase taml»¡éií al P. Calvo que cita al Necrologio. 

(2) El P. Fr. Francisco de Arcos en la primera parte de la vida del 
A'en. P. Fr. Simón de Rojas (Madrid, 1675) pág. 35, le hace Caballero de! 
hábito de Caíatrava y Presidente de Hacienda. » 



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300 ROCH 

tuviesen obligación de enseñar y explicar la Doctrina Cristiana á 
los fieles de aquel barrio, instituyó en Patrono de dicha ermita á 
D. Martín de los Rios y Guzmán, su sobrino. Caballero del Orden 
de Calatrava, Veinticuatro perpetuo do Córdoba, Conde de Gavia 
y Vizconde de los Castellones, y sucesores á su ilustre Casa y fa- 
milia. Consta de la Escritura fechada en 9 de Febrero de 1692. — 
Hasta aquí el P. Chica, casi con las mismas palabras. 

El P. Fr. Manuel de la Concepción en la dedicatoria de los dos 
primeros tomos de su Cursus philosophicus escribe á su vez que 
nuestro limo. Arzobispo, durante la horrible epidemia que el año 
1679 desoló & Granada, realizó en ella prodigios de caridad, visi- 
tando personalmente á los apestados, dirigiéndoles palabras de con- 
suelo, cubriendo con larga mano sus necesidades materiales, como 
lo demuestra el haber dado de limosna sólo de una vez, más de 
3.000 ducados, cargándose con los cadáveres de las víctimas para 
enterrarlos y predicando, cual otro Jonás, por las calles y plazas 
la penitencia para aplacar, como en otro tiempo los ninivitas, la 
cólera divina, justamente irritada por los pecados. 

Falleció este Arzobispo trinitario, como hemos dicho á 5 de 
Noviembre de 1692. 

Escribió con celo y erudición para su arzobispado é imprimió: 

Carta pastoral, — En Granada. 

— El P. Fr. Ignacio de S. Antonio, el P. Fr. Francisco de 
Arcos y el P. Chica Benavides citados. — P. Fr. Silvestre Calvo, 
ya mencionado, pág. 531 — El P. Bonifacio Gams Series Episco- 
por. — Rodriguez-Reinés. — Fr. Manuel de la Concepción cit. 



ROBLES (Fr. Gregorio Delgado y) C. 

Véase Delgado y Robles, pág. 223 del primer tomo. 



ROCHA (ILMO. Fr. Felipe da) C. 

Nació en Braga, de Gaspar de Medeiras y María Pimentel da 
Rochaé 



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ROCH 301 

Tomó el hábito á la edad de 20 años j profesó solemnemente 
en el convento de su patria el 13 de Septiembre de 1629. 

Salió consumado en las sagradas letras, que las dictó también 
á sus hermanos de hábito hasta llegar á jubilarse en la cátedra de 
Prima de Sagrada Teología, y fué también excelente orador. 

La Orden premió su ejemplaridad y muchas virtudes con ha- 
cerle en 1659 Ministro del convento de Santarén por fallecimiento 
del P. Predicador general Fr. Francisco de Ataide. 

Atendiendo el limo. Sr. Arzobispo di Évora D. Diego De Sousa 
á las dotes de que estaba adornado, le nombró Coadjutor suyo el 
día 6 de Enero de 1669. con el título de Obispo de Madauro, ciu- 
dad episcopal de África, sufragánea entonces del arzobispado de 
Cartago. 

Murió en el convento de Lisboa el día 24 de Octubre de 1669. 

Escribió : 

1. Condones Dominicarum Adventus Domini et Quadrages- 
simae. — En Lisboa, en la imprenta de Juan de Costa, 1667, en 4."* 

2. Condones de Sanctorum festivitatibus. — En la misma im- 
prenta, 1669, en 4,* 

— Nic. Ant., tom, 2.\ pág. 254.— Barb. Mach., tom. 2.\ pág. 
79. — Fonseca Évora gloriosa, pág. 315. — Manuel Caiet. de Sousa 
Cathálogo dos Bispos Port., pág. 143. — Gams Series episcop. 
univ, ecdes, — Fr. Jerónimo do S. José, tomo 2.'*, pág. 264. 



ROCHA (Fr. Francisco da) C. 

Natural de Lisboa, peritísimo en el arte de la música, en que 
hizo tales progresos que, con admiración de sus celebérrimos pro- 
fesores, á la edad de 11 años compuso una misa á 7 voces sobre 
las voces sol, fa, mi, re, lU. Entre todos los maestros de la re- 
ferida arte veneró como insigne á Juan Soares Rebollo, imitando 
con tanta exactitud las ideas de este gran maestro que sus com- 
posiciones semejaban á las sonoras melodías de dicho su Maestro. 

Sus composiciones eran apreciadas en la corte y todo el reino; 
por lo cual el rey D. Pedro de Portugal le nombró Maestro de su 
Real Capilla, para cuyo uso escribió dos libros de solfa de á,Jolio. 



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302 ROCH 

Falleció eo el con veo to de Lisboa el 12 de Enero de 1720. en 
la avanzada edad de más de 80 aQos, habiendo recibido el hábito 
bacía el a&o 1656. 

Compuso. 

1. Missa, a 4, das quairo Domingas da Quaresma, 

2. Tracto da guaría feira de Ceniza, a 4, 

3. Motete para o mesmo dia, a 4. 

4. Tracto e Motete da primeira quinta feira, a 4. 

5. Tracto e Motete para a Dominga de Ramos, a 4. 

6. Tracto e Motete a ierza feira de Semana Santa, a 4, 

7. Tracto e Motete para a quarta feira de Trevas, a 4, 

8. Tracto e Motete para a sexta feira Mxyor, a 4. 

9. Motete a 6, para a adora zao da Cruz. 

Todas esta$ obras fueron compuestas en el ano de 1690 y están 
recogidas por el autor en un libro que conservaba en su poler el 
P. Juan da Silva de Moraes, Miestro de la basílica de Sta. María 
como también otro libro del carácter del mismo autor, que consta 
de salmos, & 4 voces, y son: 

10. Biant Dominus, 

11. Confiíebor tibi Domine, 

12. Beatus vir, 

13. Laúdate puerú 

14. Laúdate Dominiim. 

15. In exitu Israel de Egipto. 

16. Credidi propter quod locutus sum. 
\1. Beati omnes, 

18. Aíagnificat, 

19. Te lucis ante terminum. 

Además de estas, comprendidas en estos dos tomos, compuso: 

20. Missa, a 8 voces, de 8.^ tono. 
21 • Misa a 8 voces, de 7.° ton. 

22. íMissa, a 8 voces, de 6,^ ton. 

23. Missa, a 8 voces, de 6^ ton. 

24. Missa, a 8 voces, de 7.^ ton. 

25. Missa a 7 voces, de 8,^ ton. 

26. Lixit Dominus, a 8 voces, de 5.® ton. — Otro^ a 8, del 
ir ton. — Otro a 8,^ 4' ton, — Otro a «, (te 7,' ton. 



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ROD 308 

27. Laúdate Dominum, a 8 de 7.' (on. — Oiro, a 8, de 6.^ 
ton. — Otro, a 8, de 7.^ ton. 

28. Laúdate pueri Dominum, a 4, 5 bajos, — Otro, a 8, 
S.'* tono. 

29. Coiifitebor, a 8. de 7.*» ton. — Otro, a 8, de S.** ton. — 
Otro a 4, de 5.' ton. 

30. Laetattis sum, a 8, de 8,^ ton. — Otro, a 8, de 8.^ ton- 

31. Beatus vir, a 8, de 8.^ ton. — Otro, a 8. de 7.^ ton. 

32. Lauda Jerusalem, a 8, de 8.^ ton. 

33. Nm Doininus, a 8, de 4.^ ton. 

34. Magníficat, a 8, de 7.^ t07i. — Otro, a 8, de tf .' ton. 

35. Te Deum laudamus, a 8. 

36. Tanfum ergo Sacramentum, a 4. — Otro a 4. 

37. O mlutaris Hostia, a 4y de 6.^ ton. 

38. LacHmosa dies illa, a 4, Motete de los difuntos. 
Todas estis úh\%< se conservaban M. SS. de letra del mismo au- 
tor en poder de P. M. Juan de Silva de Moraes. 

39. Os textos das Paixües da Dominga de Ramos, terza, 
guaría e sexta feira da Semana Santa, a 4. 

40. Diversos vilhancicos, a 8, 6 e 4\ e muitos tonos casie- 
llanas^ a 4. 

41. Hymnos e mais solfas dos officios e messas dos Sánelos 
Patriarcas, etc. 

— Barb. Macb., tom. 2.* - Fr. Jerónimo de S. José Tom. 2.^ 
pág. 229. 



RODRIGUES (Fr. Miguel) C. 

Natural de Elvas, provincia Transtagana en Portugal, no me- 
nos inteligente en la Teología que en la Sagrada Escritura y en 
la lección de los Santos Padres. Pasó la mayor parte de de su vida 
en Castilla. 

Escribió: 

Tractatiis de Conceptione Virginis. — En fol. M. S, 

— Barb. March., tom. 3.^pág. 48?, 



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304 ROD 



rodríguez (Excmo. e Ilmo. Sr. D. Fr. FabiAn) C. 

Este insigne religioso y electo Arzobispo nació en el lugar de 
S. Benito, provincia de Orense. 

Conservó en el siglo la inocencia de costumbres y siguió el 
camino de los justos en medio de un mundo corrompido. 

Muy joven todavía, tomó el hábito en el convento de Valla- 
dolid, y procedió en su noviciado con tanta rectitud y madurez 
que era propuesto como ejemplar á sus connovicios y después á 
sns condiscípulos. Emitió su solemne profesión en dicho convento á 
14 de Agosto de 1714. 

Siendo colegial en Salamanca, dio tan manifiestas pruebas de 
su virtud y especialmente de su acendrada caridad en asistir y 
servir á los enfermos, que tenía admirados á todos. No causaba me- 
nor admiración el verle siempre del mismo temple, afable y cortés. 

En atención á sus distinguidas prendas y excelentes virtudes, 
á su constante aplicación al estudio, á su amor al retiro y á su 
gran talento, su provincia la nombró Lector de Teología, y, cre- 
ciendo cada vez más su literatura y prudencia, determinó la Or- 
den que se doctorase en dicha facultad en la univei^idad de Sa- 
lamanca. 

Fué notable su celo por la observancia regular, por la mag- 
nificencia del culto divino y por la salvación de las almas. Se de- 
dicó constantemente á las tareas del confesonario, encaminando las 
almas al cielo y procurando reducirlas á verdadera penitencia. Sólo 
en los conventos de Salamanca había quince personas que él había 
sacado de las garras del demonio. Ni las mayores dificultades de 
camino ni las enfermedades ei*an parte para apagar su sed de 
ayudar á las almas. A este objeto, á pesar de estar enfermo, se 
fué á Risco y á Serradilla, donde enseñó y esforzó á las esposas 
de Jesucristo. Puede decirse de él que en sus días reparó el tem- 
plo, restauró la casa de Dios é hizo cuanto pudo por su convento 
de Salamanca, del que fué tres veces Ministro, para cuya iglesia 
compró una hermosa custodia, candeleros, ramilletes y una cruz 
de plata. 



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R o D 305 

En cualidad de Iledentor de Cautivos, realizó un rescate ge- 
neral de 336 cautivos en Argel, venciendo al efecto grandes difi- 
cultades por mar y tierra, pues el príncipe moi*o presentó muchos 
obstáculos y en la mar sufrió una desecha tormenta, sin perder 
por eso su proverbial serenidad. Esta Redención la efectuó el año 
1751, á una con los PP. Presentados Fr. Francisco Fernández de 
Quevedo, Fr. Antonio Ventura de Prado y Fr. Juan Beltrán. 

Sus méritos le elevaron al cargo de Provincial de Castilla, y 
fué tanto lo que trabajó por el bien espiritual y temporal de los con- 
ventos, que la provincia le confirió otra vez el mismo oficio. En 
su provincialato realizó cosas dignas de eterna memoria. Promovió 
en los conventos el ejercicio de la santa oración; vigiló sobre la 
observancia regular; determinó solos dos conventos para casas de 
noviciado y fomentó principalmente los estudios, transformando el 
convento de Nuestra Señora de las Virtudes, en la provincia de 
Salamanca, en colegio de Pasantes, de donde salieron un gran nú- 
mero de religiosos sabios y eruditos. «Obtuvo — escribe el P. Calvo, 
págs. 452-453, — Bula de nuestro Santísimo Padre Clemente XIII 
para erigir el convento de Nuestra Señora de Virtudes en colegio 
de Pasantes teólogos, por los años de 1763, con propias constitu- 
ciones, pasadas por el Real y Supremo Consejo de Castilla, y em- 
pleó la renta de su cátedra y otros caudales que pudo adquirir, 
en reparar y hermosear el nuevo colegio, formando una buena li- 
brería, y dotando con 600 reales de renta anual á los dos Regentes, 
y menor socorro á cada uno de los Pasantes, como hoy se practica, 
y es uno de los dos colegios de Pasantía que tiene esta provincia 
de Castilla ». 

Informado el Rey de sus distinguidos méritos, le presentó para 
el arzobispado de Santo Domingo, pero rehusó eficazmente esta dig- 
nidad, diciendo que, de admitirla, moriría de pena; y en su lu- 
gar fué elegido el año 1753 para ocupar la misma Silla el limo. 
Sr. D. Fr. José Moreno Curiel, de quien hemos hablado en su lugar. 

Sufrió con inperturbable paz y admirable paciencia continuas 
contradicciones y enfermedades. Particularmente los últimos 22 años 
de su vida estuvo enfermo de gravedad, y los dos postreros con 
acerbos dolores, continuas amarguras y mortales ansias, sin dar la 
menor señal de impaciencia y conservando siempre su carácter 

20 



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306 ROD 

benigno, afable y caritativo. Su mejor consuelo en estos padeci- 
mientos era el celebrar devotamente la santa misa en su celda, 
en un altar portátil, para cuyo uso había conseguido privilegio 
pontificio. 

Poco antes de su muerte, quiso disponerse para el postrer trance 
con una confesión general, y la hizo con tantas veras y con tanta con- 
trición que le produjo una completa tranquilidad, una alegría y 
un contento inexplicables. Agravándose por días su enfermedad, el 
médico le maudó tomar las aguas de Bábilafuente, pero á los pocos 
días fué desahuciado de los facultativos. Pidió entonces por sí mismo 
los Santos Sacramentos; recibiólos con íervur, y, de-^pués de haber 
solicitado, con humildad y seré idad de ánimo, el perdón de sus 
faltas á todos sus hermanos de hábito, falleció el día 3 de Septiem- 
bre de 1767. 

Como había sido Maestro de Artes y Teología por la univer- 
sidad de Salamanca y Catedrático de Regencia de Artes y d* Fí- 
sica de propiedad en la misma, dicha universidad c^^lebró sus honras, 
en su Reil Capilla, el día 26 de Marzo de 1768, prfdiran«io en 
ellas el Maestro Fr. Luis Martínez, religioso premostrarense, cuya 
Ora -ion fúnebre se imprimió luego en la misma ciudad por An- 
tonio Villngoido y Alcai'az. 

Escribió é imprimió: 

1. ConsíÜuiiones — del colegio de Pasantía, aprobadas por 
Roma y 

2. Oración fúnebre — en las honras de uno de los Doctoree 
y Maestros de la universidad de Salamanca. 

— Los PP. Calvo y Martínez citados. 



rodríguez (Fr. José) C. 

Nació en la ciudad de Valencia, y fué bautizado en la iglesia 
parroquial de S. Martín el día 8 de Agosto del año 1630. 

Estudió la Gramática en la universidad de la misma ciudad, 
y fué discípulo en Retórica de los Maestros (1) Francisco Novella 



0) Bibliüt Val. pág. 207, col. 2, 



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ROD 307 

y D. Juan Bautista Ibáñez, dp quienes trata Jimeno en su obra de 
Escritores Valencianos en los a&os U 45 y 1684, respectivamente. 
Empezó el curso de Filosofía en la misma escuela ; pero, el día 1.* 
de Febrero del año lf)48, cumplidos los diez y siete de su edad, 
tomó el hábito en el Real convento de Nuestra Señora del Reme- 
dio de su patria, y profesó á 22 de Febrero de H)49. 

Estudió Artes en el convento de la ciudad de S. Felipe, antes 
Játiva, y Teolí'gía en el de Valencia. Su vehemente afición á la 
Historia le retrajo de oncurrir á Lectorías, si bien llegó á obtener 
el grado de Presentad.) á título de predicación ; y muchos le dan 
también el de Maestro. 

Él fué quien más trabajó hasta los principios del pasado siglo 
en la Hist ria literaria del reino de Valen* ia, con el desvelo y di- 
ligencia que ponen pocos en la composi ion de os libros. Su lec- 
ción fué inmensa; su amor á la patria, excesivo; su laboriosidad, 
incansable. Así lo manifiestan todas sus obra>«, y hasta sus sermo- 
nes ; porque en todos ellos pone tanta abundancia de noticias his- 
tóricas, que dan á conocer su infatigable aplicación á los libros. 

Pai'a su Biblioteca Valentina se dedicó por más de veinte años 
á recoger y acaudalar una increíb e multitud de especies que bien 
digeridas habrían podido formar una obra útilísima y á todas luces 
admirable. Ayudóse, para recogerlas, de las grandes bibliotecas que 
en su t'empo había en Valencia, como la de Jerónimo Martínez de 
k Vega, aumentada por su sobrino el Doctor Laureano; la de Don 
O ofré Vicente de Yxar, Conde de Alcudia; la de ünofré Esquerdo; 
lí de don Juan de la Torre y (Jrumbella; la del pavorde Miguel 
J: iü Villar; la de don José de Casiel'vi, Marqués de Villatorcas, 
siii las muchas noticias que le envió, y después aüadió don Hipólito 
do Samper y Gord»guela, habiéndole comunicado su obra mucho 
antes de imprimirla, como lo confiesa el mismo Rodríguez en carta 
que escribió en Valencia á 15 de Junio del año 1700 al Marqués 
de Villatorcas, (cuyo original tenía en su poder don Gregorio Ma- 
yans), por estas palabras: « Pidióme el autógrafo; remitísele, y am- 
pliado y corregido y exornado con diferentes notas importantísimas, 
me la restituyó después de año y medio e retención ». 

Al tiempo de su muerte había impreso Rodríguez 468 páginas, 
y sólo faltaban el prólogo, principios, la continuacióp de su apén- 



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308 R O D 

dice que dejó empezado en la última página del impreso, algunas 
enmiendas y un índice de escritor» s extranjeros, que cita muchas 
veces en su Biblioteoa, Todo esto paró en manos del P, Ignacio 
Savalls ; el cual no solamente impidió que la impresión se conclu- 
yese, sino que se retuvo l(»s papeles, y por más que se lo rogaron, 
no quiso entregarlos, porque tenía intención de perfeccionarlos y 
hacer algunas adiciones. Por eso, llegó á creerse injustamente que 
la Orden tenía descuidada la impresión de la Biblioteca, Uno de 
los que así creyeron, fué D. Gregorio Mayans (1), quien en el libro 
quinto de sus Epístolas latinas escribe lo siguiente : « Auctor ego 
fui monachis ut suppleant quae desunt, aut saltem, ut publicent 
Bibliothecam, pr^efatione praemissa, sed vento loquutus sum ». D. 
Gregorio escribió esta carta en el año 173). En el de 1742, ha- 
blando el P. Segura del mismo libro del P. Rodríguez, en sus 
Admonitiones á los tres primeros volúmenes de la Bibliographia 
critica abriga la misma creencia, pues dice que : « Eo anno, 1703, 
quo obiit auctor praelo fuit datus. Et tamen nec hodie rite evul- 
gatus est, ñeque ulla subest spes ut prodeat, ac juris publíci 
flat. » Esta persuasión llegó á ser tan general en todos, que el 
P. Fr. Miguel de S. José, autor de dicha Bibliographia, dijo: 
« Audio auctoris manu scripta in ejus manus devenisse, a quo, 
ñeque perfectionem, ñeque lucem sperare quis possil (2), » Y no es de 
admirar que todos lo sintiesen así; porque lo que Rodríguez había 
dejado impreso, quedó ceu quid á domino derelictum et primi 
capientis, como escribe el P. Segura ; y así se fueron esparciendo 
muchísimos ejemplares de los folios que estaban impresos, por España 
y fuera de ella. 

No hay duda de que hubo en esto algún descuido, porque, 
aunque el P. Savalls estaba escribiendo la continuación, procedía 
lentamente en su tarea, tanto que llegó á morir antes de impri- 
mirla. Sin embargo, apenas se supo que Jimeno había empezado á 
imprimir el primer tomo de sus Escritores, los Trinitarios pensaron 
en terminar la impresión de dicha Biblioteca Valentina, escribiendo 
un prólogo, sacando las aprobaciones y licencias y añadiendo á 



(1) Mayans Epist. VII, pág. 300. 

(2) Tom. 1.*, pág. 549. 



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UOD 309 

lo último una conclusión para no dejar el libro imperfecto. Esta 
resolución se acaloró, sucedida la muerte del Maestro Fr. Ignacio 
Saval's á 5 de Noviembre del año 1746; porque hallaron en su 
poder la continuación, protestación y prólogo conforme lo había 
dejado Rodríguez, escrito de su propia mano, con algunas correc- 
ciones y enmiendas y seis índices. Y allí mismo hallaron una corta 
adición, que no llega á seis hojas, ni pasa del año 1710, hecha por 
el mismo Savalls. Con lo cual se conoció claramente, que él fué 
quien recogió los apuntes y papeles pertenecientes á la Biblio- 
teca de Rodríguez, en la ocasión de ser al tiempo de su muerte 
Ministro del convento del Remedio, apoderándose de ellos, no con 
intento de impedir su publicación, sino con un ánimo tan resuelto 
á perfeccionarlos y añadirlos, que jamás pudieron sacarlos de su poder, 
hasta que, habiendo él también fallecido, los hallaron todos ; y con 
una adición que él había hecho, aunque muy imperfecta y dimi- 
nuta, acabaron de imprimir la Biblioteca^ y la publicaron. 

El Presentado Rodríguez tuvo los empleos de Ministro de los 
conventos de Teruel y Valencia, de Vicario provincial de los de la 
provincia de Aragón, de Definidor de la misma, de Examinador 
sinodal del arzobispado de Valencia y de Cronista general de la Re- 
ligión y de la ciudad y reino de Valencia. 

Siendo Ministro de su convento del Remedio, pasó á Castilla 
en el año 1674 con el motivo del pleito que la Orden Trinitaria 
tenía con los Mercedarios acerca del hábito religioso de S. Pedro 
Pascual, Obispo de Jaén y mártir, para ver en la biblioteca del 
Escorial sus obras M. SS., buscar en los archivos de los conventos 
de la Orden los monumentos antiguos que pudieran hallarse para 
corroborar su pretensión, especialmente un libro M. S. que nuestro 
Fr. Juan Figueras Carpi» de quien dimos noticia en el tomo 1.', 
pág. 307» supone compuesto en el año 1500 por Fr. Juan de Burgos 
con el título de Collectanea Ordinis Sanctissimae Trinitatis y 
guardado en el convento de la misma ciudad de Burgos. Así se 
colige de una carta de Rodríguez, escrita al Maestro Fr. Vicente 
Domingo Enrich, de quien dimos noticia en el primer tomo, la cual, 
como asegura D. Nicolás Antonio, se dio á la estampa, y fué pre 
sentada en Roma en el sobredicho pleito, por confesar en ella in- 
genuamente el P. Rodríguez, que en el convento de Burgos, cuyo 



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310 ROD 

archivo había registrado, nunca vieron el nombre del expresado 
Fr. Juan, ni vieron, ni tuvieron noticia de tales Collecíaneas. 

€ No es e4e autor — escribe Jimeno — el primero que inventó 
Fr. Juan de Figueras en el sílabo de los autores que puso en su 
libro de la vida de su fingido Don Pedro Figueras Carpi, Obispo 
de Jaén y mártir en Granada, como puede verse en el lugar citado de 
D. Nicolás Antón, núm 265, donde, aunque no le nombra en aten- 
ción á su santo Instituto, abomina, como es razón, de tales ficcio- 
nes ; y dice que aquella vida fué condenada por la S. (\ de Ritos 
el día 3 de Septiembre de 1661, y el día 30 de Marzo 1675. > 

Las prendas del P. Rodríguez como predicador fueron estas: una 
comprens ón nada común de la Filosofía y Teología; el conocimiento 
de las lenguas griega, hebrea, francesa é italiana, una memí.ria mons- 
truosa; una soltura de lengua, que parecía una saeta ; pureza en el 
lenguaje, que era castizo, significativo y lleno d^ imágenes; pensa- 
mientos que se alcanzaban unos á otros; un entendimiento fecun- 
dísimo, y aun más despejado que fecuu'io ; voz clara, sonora, u- 
fatigable, que llegaba hasta el alma, con ciertos d*-jos que en 'A 
eran gracia del cielo y que o»ros querían remedar; una acción ♦ i- 
cacísima, llena de alma y de vida; ciert s movimientos extraer i- 
narios, que nacían de la vehemencia de sus afectos, y ponían m 
constei nación á sus oyentes (1). 

En sus sermones era Rodríguez muy aplaudido, por las noticias 
históricas, así eclesiásticas, como sagradas, con que solía exornarlos; 
y nada menos fué acreditado en el manejo de sus empleos y pre- 
lacias, por su gran madurez, ob>ervaucia, ingenuidad y verdad, de 
la cual era amantísimo, como sus escritos lo manifiestan. 



(1) En un carta de Mosén José Riora se lee: c El auditorio, derretido 
en Iá>ír¡ma.s, indi<iaba !o^ efectos d»* la prediracióii del P. Rodi-Í^uez, irini- 
tario; y los fieles decían á voces: e>te es un santo, sin duda; puique tal 
lisura y claridad de doctrina no i»u<*de ser smo sobrenatural ; y con esta pii- 
blica voz fué siempre aclamado, así de doctos y sabios como de ¡gnoi'antes; 
así de nobles, como plebeyos, y, en fin. de todos los eclesiásticos, seculares y 
regulares. Las conversiones de pecadores en peníti'iites fueron muchas, y tam- 
bién las familias que d<'j trim saraos, pnifanidad y luj >, y las que ofrecieron 
á Dios nuestro Señor uo ver comedias fueron muchas» y alguna conozco qu« 
persevera todavía », 



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ROD 311 

Murió en su convento del Remedio á 28 de Noviembre del año 
1703, á los 73 de su edad. 
Escribió : 

1. Sacro y solemne Novenario. Públicas y lucidas fiestas 
que hizo el Real convenio de Nuestra Señora del Reynedio de la 
ciudad de Valencia, á sus dos religiosos Patriarcas S, Juan de 
Mata y S. Félix de Valois, Fundadores del Orden de la SS. Tri- 
nidad, por la feliz declaración de su santidad que hizo N, SS. 
P. Alejandro VIL — En Valencia, por Benito Macé, lt)69, en 4.' 

2. Panegírico sacro en la célebre y anual fiesta, gloriosa y 
santa memoria de la solemne dedicación del Real colegio de 
Corpus Christi de la ciudad de Valencia. — En la misma im- 
prenta, 1673, en 4.* 

3. Sermón del sacro cáliz en que Cristo Nuestro Señor con- 
sagró su preciosísima Sangre la noche de su Santa Cena, custo- 
dido en la Santa Iglesia de Valencia, y majestuosamente feste- 
jado con pública y solemne celebridad todos los años día 21 de 
Septiembre, — En Valencia, por Francisco Mestre, 1687, en 4.* 

4. Sermón fúnebre en las honras que á la serenísima reina 
de España doña María Luisa de Borbó>^ celebró el Real colegio 
de Corpus Christi de la ciudad de Valencia, á 30 de Marzo 
1689, — En Valencia, p' r Jaime de Bordazar, en dicho año, en 4.* 

5. Sermón fúnebre en las célebres y autorizadas honras, que 
á N, SS. P, Inocencio XI, Pontífice Máximo, consagró el Reve- 
rendo Clero de S, Salvador de la ciud'/d de Valencia. — En la 
misma ciudad, po^ Francisco Mestre, 1690, en 4.® 

6. Sermón de S. Pascual Bailón en las fiestas de la Cano* 
nización del mismo santo. 

Salió impreso en el libro que publicó de estas fiestas Fr. José 
de Jesús, rf^ligioso franci-cano descalzo, natural de Monlalbán en el 
reino de Aragón, y sacado á luz en Valencia, por Francisco Mestre, 
16V)2, en 4.^ 

7. Sermóyi del Domingo de Ramos; predicado á 15 de Marzo 
1693 en la Plaza de la Seo de la ciudad de Valencia, — En 
la misma ciudad, por vicente Cabrera. 1695, en 4.* 

8. Biblioteca Valentina, con una continuación de la misma 
obra, hecha por el Maestro Fr. Ignacio Sat^alls del Orden de 



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3Í2 ROD 

la SS. Trinidad, Provincial y Cronista de la proviyicia de Ara - 
gón. — En Valencia, por José Tomás Lucas, 1747, en fol. 

Antes de empezar Rodríguez la impresión de esta obra, publicó 
en el año 1695 unos pliegos impresos á modo de Prolegómenos 
de la Biblioteca, para que se supiese su disposición y gobierno, 
como él dice en el prólogo y lo repite en la pág. 181, col. 1. 

Pedro Salva y Mallén en su Catálogo de la Biblioteca de 
Salva, tom. "¿\ págs. 826-7, hablando de la Biblioteca Valentina 
de nuestro autor, escribe lo siguiente : * El P. Rodríguez á su 
muerte acaecida en 1703, dejó impresa, desde la pág. 1 á la 498, 
su Biblioteca, es decir que sólo le faltaban los preliminares y unas 
pocas hojas para completar el volumen. Así circularon varios ejem- 
plares hasta ver en 1747 que Jimeno iba á publicar sus Escritores 
Valencianos, y habiéndose encontrado entre los papeles del P. Sa- 
valls, que falleció en 1746, lo que había quedado inédito, y además 
varias adiciones de dicho Savalls, se terminó el tomo y se puso en 
venta. Por manera que al P. Rodríguez no se le puede quitar la 
gloria de ser el primer copilador del catálogo de los escritores de 
su país, reuniendo una porción grande de noticias curiosas y des- 
conocidas de que aprovechó Jimeno, citándole á cada paso. Es por 
lo mismo muy extraño que, al hablar Fuster en el prólogo de su 
Biblioteca de los biógrafos y bibliógrafos de autores valencianos, 
no dedique ni una soia palabra á esta obra, origen y fundamento 
de la Historia literaria de Valencia, siendo muy probable que, á 
no haber Jimeno encontrado semejante caudal de materiales, no 
hubiera emprendido su trabajo. Y más segui*o todavía que, á no 
existir éste, no acometiese Fuster la empresa por sí solo. Sin duda 
olvidó lo que dijo Iriarte : 

... Presumís en vano 

De esas composiciones peregrinas. 

¡ Gracias al que nos trajo las gallinas ! 

» Advierto á los que poseen las obras de Jimeno y Fuster, deben 
agregar también la de Rodríguez, porque en ella encierra un índice 
de algunos escritores, ({w^ diferentes autores, historias y libros les 
reputan por valencianos, y con la noticia de su verdadera patria 
se prueba que no lo fueron ; y otro de aquellos escritores que, no 
siendo valencianos, esciibitron algo de nuestra ciudad ó de nuestro 



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ROD 313 

reino, ó sacaroo á luz ó exornaron ó impugnaron ó tradujeron di- 
ferentes obras de autores naturales de nuestra provincia, de cuyos 
escritores no trataron ni Jimeno ni su continuador, » 

9. Crónica de la provincia de Aragón del Orden de la San- 
tísima Trinidad. — En fol. 

€ Se halla — dice Fuster — original en la librería de Pre- 
dicadores de Valencia. No es historia acabada, pero hay muchos 
apuntamientos y noticias para formarlos. » 

10. Purpura Valentina. — También en fol. 

He visto — dice Jimeno — una copia sacada por el mismo 
Rodríguez del borrador y casi del todo concluida. «Vi — añade 
Fuster — el original en la biblioteca pública del Palacio Arzobispal 
de Valencia, que ya no existe. » 

11. Purpura trinitaria. — M, S. 

El original M. S. estaba en la biblioteca del convento de Pre- 
dicadores de Valencia. 

12. Biblioteca Trinitaria. - M. S. 

Hace memoria de ella en el prólogo y en varios lugares de 
la Biblioteca Valentina. Véase el prólogo del primer tomo de la 
presente obra. 

13. Noticias de la Casa de Baviera. — M. S. 

14. Noticias del Real Palacio de Valencia. — M. S. 

15. Resumen de la fundación del Real convento del glorioso 
mártir san Cristóbal de Religiosos de la Orden de Canónigos Re- 
gulares de S. Agustín de la ciudad de Valencia con noticias 
modernas. — M. S. 

Es obra de 25 pliegos en 4.®, que se entregó á dicho convento 
por Enero de 1691, como lo advierte el mismo autor en su Biblio- 
teca Valent., pág. 229, col. 1. La utilizó el P. Jacinto Ortí, de la 
Compañía de Jesús, para la Historia del hallazgo de la imagen de 
san Cristóbal, como lo da á entender en el catálogo de los autores. 

16. Vida del V. P. Mosén Francisco Simó. 

17. Vida de la V. M. Sor Inés del Espíritu Santo, en el siglo 
dona Inés Sistemes de Oblites, Religiosa Dominica. 

Hace memoria de esta obra en la Biblioteca Valeyítina, pág. 
128, col 1 y 2, donde dice que no llegó á concluirla, pero que había 
escrito veinte pliegos. 



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314 ROÍ) 

18. Nota en que se explica el Instituto de los Religiosos que 
habitaron antiguamente el convento de Munjas Franciscas de la 
Santísima Trinidad, fuera de los muros de Valencia. — M. S. 
en 4.*, firmado de su mano en el convento del Remedio, á 9 de 
Octubre de 1691. 

< Le he visto — escribe Jimeno — encuadernado en el libro 
del n. 1. de Mosón Vicente Izquierdo, que ha pasado en el conveuto 
de S. Sebastián, de la Orden de los Mínimos de esta ciudad, y 
consta de 13 pAgs. 

19. El acierto en su punto, — M. S. 

Cita este tratado á lo último de su Biblioteca Val,, en el índice 
de los escritores extranjeros, pág. 583, col 2, y, según lo que allí 
se explica, era sobre el modo de hacer en los sermones las salu- 
taciones ó exordios, ajustándose á lo que prescribe el Ceremonial 
Romano. 

Estas tres últimas obras no están en el catálogo de las que 
compuso este autor, como puede verse en la adición de escritores 
hallados después de impresa la Biblioteca Val,, pág. 485, col. 1. 

20. Purpura juxla purpuram. 

Es obra en que trata del misterio de la Concepción. Quedó 
manuscrita, y se conservaba el año 1830 en el archivo del con- 
vento de Trinitarios Calzados de Valencia. 

21. También compuso algunas 7^o^5í'¿/5 nuestro Rodríjfuez, que 
pueden verse en la pág. 90 <ie la Real Academia celebrada en Va- 
lencia el año 16fi8, al cumplir si(te años el Rey ^ arlos II. 

22. Dejó natas manuscritas acerca de la Relación del Santísimo 
Cristo de la Cepa, — que se ven* raba en el monasterio de S. Be- 
nito el Real de la ciudad de Valladolid, y, aunque las hizo en 
tiempo posterior, la Relación insinuada la copió, estando en Vaila- 
dolid, el 8 de Agosto de 1674, según es de ver en dicho manus- 
crito. 

23. Fundaciones de los conventos de Cataluña por el P. Fr.., 
trinitario calzado, — M. S. 

Feliú en sus Anal s de Cataluña, tom. 2.", pág. 20, dice que 
esta obi'a existía en el convento de Trinitarios de Banelona. 

24. Añádense á sus obras : Varios tomos en folio de opúsculos 
curiosos con el título de Papeles varios. 



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ROJ 315 

Existían — según Fuster — en la biblioteca pública del Pa- 
lacio Arzobispado de Valencia. 

— Fr. Ignacio Savalls en la Continuación de la Biblioteca 
Valentina. — Jimeno, tora. 2.^, pág. 148 y sigs., y su ampliador 
y continuador Pastor Fuster, en el tom. 2.^, siglo XVÍI, año 1703. — 
Romero Muñoz, pág. 97. — Salva, Feliú y Mayans citados. — 
A. Aragón Fernández en la Revista Trinitaria, año 3.^ pág. 371, 
y otros muchos. 



ROJAS (Fr. Francisco de) C. 

Hijo de hábito y profesión del convento «e la Membr illa, pro- 
vincia religiosa de Andalucía, Presentado, Predicador del convento 
de Sauta Justa y Rufina de Sevilla, Ministro de los de la Mem- 
brilla y de Baeza y Definidor. 

Escribió : 

1. Epitafios á los excelsos túmidos que la ínclita Fa^nilia 
de Redentores en su Bélica provincia de la Orden de la Santí- 
sima Trinidad erigió en las solemnes exequias del Excmo. Sr, 
jD, Enteque de Guzmán, Conde de Olivares, Embajador de Fran- 
cia y Roma, del Consejo de Estado y Guerra de S. AI. y su 
Presidente en el Real de Hacienda, Virrey de Sicilia y Ñapóles: 
y de más p7\)genitores que son en glaria ; — celebradas Domingo 
inñraoctara de Todos los Santos 3 de Noviembre de 1624. Di- 
rigidos al Excmo Sr. D. Gaspar de Guzmán, Conde de Oliva- 
res, su Patrón y Protector. — En Sevilla, por Fi'ancisco de Lira, 
1624, en 8.^ de 84 págs. 

2. Descripción sucinta del suntuoso túmulo, solemnes honras 
que D. Pedrn de Córdova, Caballero del Hábito de Calatrava y 
Visitador gen» ral de su Orden en el partido de Andalucía, hizo 
á los excelentisimos señores condes de Ob vares, don Pedro y 
don Enrique y doña María de Guzmán, Mirquesa de Heliche, 
que son en gloria. Celebradas en el convento Real de la SS. Tri- 
nidad de Málaga, á 25 de Abril de este año de 1633 en el Ca- 
pítulo provincial. Dedicada al Excmo. Señor D. Gaspar de Guz- 
mán, CoTtde-Duque de S. Lúcar la Mayor, gran Canciller, Pa- 



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316 ROJ 

trón y Protector de esta provincia de Botica, — Eo Madrid, por 
Andrés de Parra, en 4^ 6 hojas signadas, sin paginar, con reclamos. 

3. Fiestas al SaniisÍ7no Sacramento en la villa de Alma- 
gro, — M. S. 

Se conserva en la Biblioteca Nacional de Madrid. 

— Gallardo, tona. 4. págs. 242-44. — Apénd, tom. 2^. — Rodríguez- 
Reiné?. 

ROJAS (B. Simón de) C. 

Uno de los hombres más insignes en santidad que ilustra- 
ron á Castilla la Vieja, es sin duda este bienaventurado Padre. Nació 
en Valladolid, de los piadosos y nobles cónyuges D. Gregorio de 
Nabamuel y Dia. Constanza Rojas, el 28 de Onctubre de 1552. 

La primera palabra que articuló fué la de Ave María, y esta 
angelical salutación empleó después duraote toda su vida al prin- 
cipio de cualquiera conversación, discurso ó carta. 

A los siete meses de su edad, dejó de mamar la leche de su 
nodriza, contentándose desde entonces de solo pan bañado en un 
poco de aceite y vinagre. Educado por sus padres en santo temor 
de Dios, sus primeros años pasó frecuentando las iglesias, ayudando 
devotamente las misas, evitando las malas compañías, cantando loo- 
res á la Santísima Virgen, ayunando rigurosamente en las vigilias 
de sus festividades y especialmente en los sábados, dando limosnas 
y aun buena parte de su comida y á veces hasta algún vestido 
suyo á los pobres y erigiendo altarcitos, uno de les cuales que ardía 
en llamas, apagó con solo pronunciar la referida angelical salutación. 

A los diez y seis años de su edad, sin haber querido admitir 
dos Prebendas con que otros tantos tíos le brindaban en la Catedral 
de Valladolid, recibió el hábito de manos del muy religioso y docto 
P. Fr. Rodrigo de Terán, el día de S. Simón y Judas, con tanta 
devoción y fervor que arrancó lágrimas á todos sus parientes y 
tíos. Procedió en el noviciado con la perfección que era de esperar, 
siendo modelo de frugalidad, de castidad, de paciencia, de retiro, 
de silencio, de mortificación y de oración, que aun á religiosos 
muy ejemplares y ancianos dejaba muy atrás. Es verdad que el 
demonio trató de hacerle dejar la carrera emprendida bajo el espe- 



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ROJ 317 

cioso pretexto de mayor bien, de más oración, de reglas más aus- 
teras y de Ordenes más estrechas, y que el común enemigo le apretó 
tanto, como se dice, los cordeles, que una vez, casi sin darse cuenta, 
prorrumpió en esta expresión :¿ Qué haré yo en esta Orden? V^yo 
la divina providencia acudió desde luego en socorro de su fiel 
siervo con las siguientes palabi*as: Tu, dejado á ti mismo, nada. 
Pero Yo contigo haré mucho. Disipadas las tinieblas que ofusca- 
ban su entendimiento y calmado su corazón, continuó con mayor 
tesón sus santos ejercicios; y, no pudiendo emitir su profesión hasta 
la edad de veinte años, según la Constitución que en aquel entonces 
estaba en vigor, pasó cuatro a&os de noviciado, después de los 
cuales profesó con sumo gozo de su alma y de los superiores, pre- 
cisamente el dfa de S. Simón y Judas. Luego fué mandado á la 
universidad de Salamanca para que se dedicara al estudio de la 
Teología, pues había ya terminado felizmente el curso de Filosofía. 
Se distinguió en aquella facultad entro todos sus condiscípulos, pero 
aun con mucho mayores ventajas en el ejercicio de todas las vir- 
tudes, especialmente de la modestia. 

Terminados con lucimiento sus estudios, por dedicarse á los 
cuales se privaba aun del sueño necesario, le mandó la obediencia 
que se dispusiera á recibir el carácter sacerdotal. Solo Dios fué 
testigo de los piadosos ejercicios con que se preparó para decir su 
primera misa y del fervor con que la celebró. Esto puede deducirse 
de la devoción con que todos los días celebraba este incruento sa- 
crificio, pues fué tanta, que, celebrando un día en el altar de Nues- 
tra Señora de las Virtudes, quedó por una hora extático. Con el 
objeto de evitar el aplauso que de esto podía seguírsele, regresó 
del convento de las Virtudes, en que se hallaba, al de Salamanca, 
luego al de Valladolid y, finalmente, al de Toledo, donde tuvo nom- 
bramiento de Lector de Filosofía, para que junto óon la ciencia ins- 
pirase en los corazones de sus discípulos las máximas de la más 
acendrada piedad. 

La obediencia le aplicó después á las tareas del confesonario 
y de la predicación, y al gobierno de algunas comunidades de Re- 
ligiosas Trinitarias, como también al de los conventos de sus her- 
manos de hábito de Cuellar, de Talavera, de Cuenca, de Ciudad- 
Rodrigo, de Medina del Campo y de Valladolid; y, finalmente, fué 



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318 ROJ 

nombrado Provincial de la de Castilla. En el desempeño de todos 
estos difíciles cargos manifestó las excepcionales dotes que adorna- 
ban su alma para eliminar abusos, reformar costumbres, desarraigar 
vicios y establecer y promover la más escrupulosa observancia de 
los preceptos, de las reglas y de los consejos evangélicos. El bien- 
aventurado Padre deseaba vivir olvidado de tolos, pero al paso 
que él huía las prelacias, éstas le seguían, y así casi toda su vida 
hubo de vivir gobernando subditos, si bien tuviese que intervenir 
siempre un mandato superior para que se decidiera á aceptar se- 
mejantes cargos. Sólo en dos ocasiones ístuvo sin ministerio^ pro- 
piamente dich<»8 de conventos ni de provinci i. á saber: cuando el Nun- 
cio Apostólico le constituyó Visitador de Castilla y luego de la pro- 
vincia de Andalucía. 

En medio de ttn^os cuidados y ta* tas distracciones á que sue- 
len dar margen las prelacias, nunca se olvidó de sí mismo, puos 
en medio de tanto cargos parecía que sólo atendía á la santificación de 
8ualmi,á la vez que á la de su prójimo. Por eso mereció recibir de 
la Virgen Santísima el cíngulo de pureza para que no sinfiera en 
adelante resabios del pecado original en su carne; por es » fué te- 
nido en grande aprecio por los religiosos, por los pueblos y por 
los soberanos. El rey católico Felipe III y la reina Margarita de 
Austria y la venerable Infanta le quisieron conocer á todo trance, 
teniendo con él muchísimas conferencias acerca de los más arduos 
negocios, y p^r sus acertados consejos le dispensaban las más sin- 
gulares demostraciones de afecto, de estima y de veneración, lle- 
gando el Rey á apreciarle tanto que le confió la educación de sus 
Reales infantes y í oterminó nombrarle Obispo de Jaén y luego de 
Valladolid, y pusiei i este su pensimiento en ejecución, si el siervo 
de Dios con ruego?^ y lágrimas no le apaitara de su designio. No 
fué menor la venei ición que le profesó Felipe IV, el cual sucedió 
al III de este nomí i»e, á quien curó primero y le auxilió luego á 
bien morir. Dicho Felipe IV quiso que el H. Rojas fuera Confesor de 
la reina Isabel, su mujer. El siervo de Dios consultó con su Divina Ma 
jestad el negocio por medio de la oración y penitencias, y así sólo 
aceptó el empleo con la condición do no valerse del coche ni ad 
mitir la paga, la cual, sin embargo, admitió luego que el Rey vino 
en que se diera toda á los pobres. 



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ROJ 319 

Este aprecio universal que se bacía del B. R()ja<<, estribaba en 
sus gi*andes virtudes, porque su fe fué pura y constante sin que 
sintiera tentaciones en contrario; el celo por la pureza de doctrina, 
grandísisimo, especialmente según la explicó Sto. Tomás de Aquino; 
la esperanza que tenía librada en Dios, tan firme, que nunca pudo ser 
inducido á pedir alguna limosna al Rey para su convento; el amor 
de Dios tan grande, que nunca perdió la gracia bautismal y pro- 
curó siempre fomentarlo con la oración y contemplación; la ca- 
ridad bacia el prójimo, sin límites, pues trataba de salvarlos á todos 
con sus oraci(»nes, con sus consejos, con op<»rtuoas y discretas re- 
prensiones, con enseñanzas y con santas y nuevas invenciones, como 
fué la fundación de la celebérrima y Real Congregación del Ave 
María, in4ituída en Madrid y propagada después en todos los do- 
minios de España. Visitaba los encarcelados y los enfermos en los 
hospitales, cárceles ó casas particulares, y asistía á los moribundos 
ó para sanai-los, como sucedió más de una vez, ó para ayu- 
dai'los á bien morir, no apartándose de ellos hasta exhalar 
el pí)strer suspiro. Compuso enemistades, armcmizó corazones en- 
contrados y destierro odios envejecidos y disensiones con tanta 
frecuencia que con justicia se mereció el título de Pacificador. 
Extendíase esta su candad á todas Us viudas, pupilos, pobres ver- 
gonzantes, doncellas cuya castidad peligraba, y hasta á los soldados, 
en beneficio de los cuales insinuó á la Roina que erigiese hospita- 
les. Entre todos ellos distribuyó su comida y el dinero de que con 
licencia podía disponer, y pudiera decirse que dio su vida por el pró- 
jimo, pues la expuso tantas veces en tiempo de poste. También fué muy 
notable su prudencia, pero acompañada siempre de una santa sim- 
plicidad; su justicia, inalterable; la virtud de la religión, admira- 
ble; la devoción para con la Virgen Santísima tan fervorosa, que 
pudiera competir con la de S. Bernardo; el espíritu de la regular 
observancia, ejemplarísimo; su fortaleza en sufrir adversidades y 
en promover la gloria de DicJS sin respetos humanos, la templanza, 
la mansedumbre, la humildad, la mac^ración de la carne, la abne- 
gación y el espíritu de sacrificio fueron heroicos, sublimes. Además 
le enriqueció Dios con los dones sobrenaturales gratuitos de pro- 
fecía, de agilidad, de sutileza, de bilocación, de éxtasis y de la 
gracia de curaciope^ 



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320 R O J 

No obstante dé ser tan heroicas sus virtudes, el humildísimo 
Beato se reputaba por gusano y oprobio de las gentes. Por lo cual, 
llegado á la edad de 72 afios y libre ya de los cuidados de go- 
bierno, como ardientemente lo había deseado, se consagró total- 
mente á los ejercicios espirituales, como si entonces empezara á vi- 
vir vida religiosa. Redobló su fervor, prolongó sus oraciones y su con- 
templación, dedicóse más al retiro y sus penitencias eran más fi*e 
cuentes y mayores. Acerca de esto se lee, que mandó á un lego 
robusto é indiscreto que le azotase con una cadena de hierro, atado 
á una columna, ó que le arrastrase por el suelo, ó que le maltra- 
tase con sus pies, ó que con una corona de punzantes espinas en 
la cabeza le amanease á una cruz, quedando en esta postura tres 
ó cuatro horas, contemplando los acerbos dolores de Cristo nuestro 
bien. 

Queriendo Dios premiar á su fiel siervo, dándole el eterno ga- 
lardón, le reveló el día en el que iba á levantar su destierro; y, 
aunque el siervo de Dios á ninguno se lo dijo expresamente, no 
obstante por los efectos se echó de ver que le había sido revelada 
la hora de su partida; para la cual se dispuso con una confesión 
general, que la hizo con tanto dolor, que parecía iba á morir á los 
pies de su confesor. Dos días antes de su fallecimiento celebró la 
misa con más fervor y más despacio que de ordinario. Rezó las 
vísperas del Santísimo Nombre de María, lanzando tres afanosos 
suspiros al In manus titas Dmnine etc. ; asistió á los Maitines del 
día siguiente, después de los cuales abrazó á todos sus hermanos de 
hábito y exhortó á sus hijos espirituales á vivir reiigiosamente,^re- 
cordándoles las angustias que en la hora de la muei*te padecen los 
relajados y distraídos. Después recorrió las Estaciones del claustro, 
azotándose luego más de lo ordinario. A continuación se echó en 
tierra y quiso que se le rezara la recomendación del alma. Lle- 
gado, finalmente, á su celda, se echó á manera de un cadáver so- 
bre una manta, con un madero de cibecera, y, habiéndose colocado 
en la forma dicha, quedó destituido del uso de los sentidos. 

Habiendo llegado á saber los religiosos el accidente que le ha- 
bía acometido, le aplicaron varios remedios con el objeto de ha- 
cerle volver en sí, pero en vano; sólo á las palabras Ave Marta, 
inclinó un poco la cabeza. Envió la Reina sus médicos, pero no 



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ROJ 321 

lograron más que atormentarle con sangrías, incandescentes hie- 
rros y sinapismos. Al aplicái*sele, finalmente» an crucifijo á sus la- 
bios, exhaló su postrer suspiro el 29 de Septiembre de 1624, día 
dedicado á S. Miguel Arcángel y á la Virgen Santísima por haber 
caido en Sábado, á los 72 años cumplidos de su edad. 

Al amortajar su cadáver, se le encontraron horribles cilicios 
de agudas puntas en los muslos, casi internados en la carne; y 
muchos vieron descender durante la noche globos de luz sobre el 
convento. 

En el convento de Madrid, donde falleció, se celebraron so- 
lemnísimas honras, durante doce días, con elogios fúnebres, con 
asistencia de todas las comunidades religiosas é inmenso concurso 
de gente. Se realizaron también solemnes exequias en otros mu- 
chos conventos de España, Portugal y Francia. 

Obró muchos prodigios cuando vivo y después de muerto, y 
en su consecuencia fué beatificado por Clemente XIII de santa me- 
moria el 19 de Mayo de 1766. 

Escribió: 

1. Dictámenes de virtud para alcanzar la petyetua sabidu* 
ría. — Impresos en Madrid en papel suelto. Se pueden ver tam- 
bién en la vida del B. Rojas, escrita por el P. Arcos, Part. Prim., 
libr. 2\ pág. 32. 

2. Sentencias espirituales sobre algunos de los salmos de 
David. — Impresos por separado; y luego en la cit. obra del P. Ar- 
cos, pág. 40. 

3. Instrucciones espirituales y políticas para una reina, — 
En la misma obra del P. Arcos, pág. 384. 

4. Reglas espirituales y políticas para un superior. — En 
la misma obra, pág. 524. 

— Fr. Francisco de Arcos, Fr. Francisco de Vega, el limo. 
Sr. D. Fr. Alonso Cano y otros imprimieron la vida de este Beato 
por separado. — Lope de Vega Jerusalem conquistada, libr. 19, pág. 
499, Camargo y otros muchos que sería largo enumerar. Quien 
desee conocer por extenso la prodigiosa vida de nuestro biogra- 
fiado, puede leer las citadas ubias de los PP. Arcos y Vega. 



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322 RON 



ROJAS BECERRO (Fr. Juan de) C. 

Habiendo sido su verdadero sobrenombre el de Sánchez Be- 
cerro, créese que cambió el apellido por devoción al Bto. Simón 
de Rojas. 

Fué natural de la villa de Fonseca, provincia de Toledo, hijo 
del convento de esta ciudad, Ministro del de Nuestra Señora de las 
Virtudes, en la provincia de Salamanca, Calificador del Santo Oficio 
y Visitador de la provincia de Castilla. 

Escribió : 

1. Aparición y milagros de Nuestra Señora délas Virtudes^ 
sita en el convento de PP. Trinitarios de la villa del mismo 
nombre, — M. S. en fol. 

Se conservaba, según Rodríguez-Reines, en el archivo del mismo 
convento. 

Según Nicolás Antonio, tom. 1.*^, pág. 772, el título de asta 
obra sería el siguiente : 

Historia y milagros de las Virtudes^ cuya imagen está 
en el convento de la Santísima Trinidad en Toledo. 

2. Declamación evangélica en la solemnidad del glorioso 
Patriarca S. Juan de Mata. — En Madrid, por Pablo d© Val, 
1659, en 4." 

3. Laudatoina ev^angélica en la solemnidad del glorioso Pa- 
tynarca S, Félix de Valois. — En Madrid, por Pablo de Val, 1658, 
en 4." 

— Los autores citados. — Fr. José Rodríguez Fiestas de dichos 
SS. Patriarcas en Valencia, pág. 12. — Fr. Francisco de Arcos 
Prim, PiXrt. de la vida del Ven, Roxas., en el prólogo. 



RONQUILLO (Ilmo. Sr. D. Fr. Luis dk Córdoba y) C. 

Véase el primer tomo de la presente obra, págs. 199-204 y 
528-529. 



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ROS 8S8 



ROSARIO (Fr. Mariano del Smo). D 

Natural de Murcia. 

Se dedicó con extraordinario tesón al ministerio de la predi- 
cación. 

Falleció en Madrid el 18 de Junio de 1899. 
Escribió : 

1. Sermones. — Cuatro tomos impresos en Madrid. 

2. ÁTnor qtxe salva. — Madrid, 1894. 



ROSARIO (Son Tomasa del Smo.) D. 

En el siglo se llamaba Dña. Tomasa Monforte y Diez. Nació 
en Logroño el 7 de Marzo, día de Sio. Tomás de Aquino, del año 
1812. 

Recibió una esmerada educación, y desde joven se sintió in- 
clinada á abrazar el estado religioso. Antes de conseguir su piadoso 
propósito, hubo de vencer la tenaz oposición de sus padres, cuyo 
gran cariño hacia su hija les convertía en un verdadero obstáculo. 
Logró, sin embargo, ingresar en las Trinitarias Descalzas de Ma- 
drid el día 13 de Abril de 1831. 

Fué observatísima de las leyes y de gran disposición para todo. 
Desempeñó los cargos de Provisora, Dobladora, Tornera, Enfer- 
mera, Maestra de Novicias (1860-63) y Vicaria muchas veces (1858, 
1869, 1872, 1875, 1878), siendo una de las más instruidas que han 
tenido dicho último cargo y que cumplía y hacía cumplil* exacta- 
mente las sagradas ceremonias en desempeño de su deber. Del cargo 
de Vicaria pasó al de Consiliaria, y lo fué muchos años, siendo de 
todas muy apreciado su dictamen por lo acertado y pot* el grande 
interés que se tomaba por su comunidad y por todo lo referente 
á la Orden, para cuya historia nos suministró algunos datos que 
oportunamente hemos utilizado. 

Aun siendo muy anciana y enferma, deseaba comer de vigilia, 
y padeció con resignación una terrible enfermedad, de cuyas re- 



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324 ROS 

sultas perdió un ojo, y algún tiempo antes de morir, quedó comple- 
tamente ciega. 

Fué de carácter afable y, como instruida, de grata conversa- 
ción; devotísima del Bto. Juan Bautista de la Concepción y entu- 
siasta de las glorias trinitarias; y parece que la Beatísima Trinidad 
la premió tan grande amor á la Orden, no queriendo que muriera 
sin ver establecidos otra vez los religiosos en España y aun en Ma- 
drid, siendo la primera que, después de la exclaustración general 
de 1835, falleció asistida por un trinitario. 

Su muerte ocurrió el día 9 <le Marzo de 1895, después de ha- 
ber recibido todos los Sacramentos y domas auxilios espirituales 
de la Orden, conservando la privilegiada inteligencia de que la 
dotó el Señor, hasta el postrer trance de su vida, no obstante de 
haber fallecido a los 83 años cumplidos de su edad. 

Escribió : 

1. Novena á la Santüiyna Virgen María, Madre de Dios y 
Señora Nuestra, que bajo el consolador titulo del Buen Suceso 
en los Peligros, se venera con profunda y general devoción en 
la iglesia de Trinitarias Descalzas de Madrid. Precédela una 
reseña histórica de la andquhima y milagrosa imagen que 
posee el monaslerio. Aquélla compuesta y ésta sacada de los orú 
ginales auténticos de su archivo por una Religiosa del mismo, 
á cuya comunidad dedica los dos humildes trabajos en desahogo 
y testimonio de acendrado amor. — Madrid, imprenta de A. Gó- 
mez Fuentenebro, 1872, de 32 págs. 

2. Novena á María Santísima, Madre de Dios y Señora 
Nuestra, que con los títulos de Gracia, Natividad y Remedio se 
venera en el coro del convento de Religiosas Trinitarias Des- 
calzas de esta corte. — En la misma imprenta y año, de 31 pags. 

3. Vida de Sor Marcela del Espíritu Sarito. — M. S. 
Dejó casi terminada. 

4. Apuntes preciosos referentes á la Orden Trinitaria y al 
recto desempeño del cargo de la Vicaria de su monasterio. 

ROSELLO (Fr. Antonio) C. 

Nació en Palma el 29 de Noviembre de 1785, 



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Ros 325 

Tomó el hábito en el cenvento de Sancti Spirüus de Palma 
en el día 20 de Diciembre de 1802. 

Fué Lector de Filosofía y Teología escolástica, dogmática y 
moral en el convento de Valencia. 

Hallándose en Madrid, recibió el Breve de secularización. Re- 
gresó á Mallorca y tomó á su cargo la redacción del periódico El 
Atleta de la Libertad, 

Dio á conocer sus dotes oratorias haciendo brillar su elocuen- 
cia en el pulpito de las principales ¡g'esias, adquiriendo tanta fama 
que era innumerable y muy escogido el concurso que acudía á oír 
sus sermones. Su reputación le valió el nombramiento de Predica- 
dor del arzobispado de Toledo y la esclavina de Misionero Apostó- 
lico, con que le condecoró el Papa. 

Sus ideas políticas se mitigaron de tal modo, que no se conoce 
ni remotamente que puedan ser de un mismo escritor las produc- 
ciones periodísticas de El Atleta de la Libertad y los de El Re- 
parador, como no conocía tampoco á Rosselló el que le había oído 
hablar en 1822 y escuchaba sus conversaciones en 1845. 

Ganó en 1846, por rigurosa oposición, el curato de la parro- 
quial de Ayeló de Malferit (Valencia). Después fué trasladado de 
Ecónomo á la de Carcajante, donde murió el 2 de Noviembre de 
1855. 

Surt obras más notables son : 

1. Mina de oro para el estado eclesiástico, 

2. Horas sagradas ó medio de consagrarse á Dios todos 
los días, 

3. Arreglo y examen práctico de la Conciencia. 

4. Vida de Nuestro adorable Redentor Jesucristo, conforme 
con el texto original latino de la que escribió el i?. P, Ludolfo, 
Monje Cartujo, ilustrada con varias Ju por notas an Dadreo, 
Doctor teólogo en la universidad de París, 

5. Escribió en muchos semanarios como El Repai^ador, La Luz 
de Sión, Semanario de Literatura sagrada, todos ellos llenos de 
preciosos artículos suyos. 

6. Dirigió algunos años la Biblioteca sagrada ó colección de 
obras de Religión y Moral cristiana, que empezó á publicarse en 
Madrid en 1844. 



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326 RÜB^ 

7. En un periódico que se publicó en Madrid por los aQos 1841, 
42 y 43, titulado La Voz de la Religión, se ven muchos j eru- 
ditos trabajos de Rosselló. 



ROVIRA (Fb. Manükl) C. 

Tomó el hábito y profesó en el convento de Barcelona, de 
donde fué natural. Fué Regente de los Estudios en el mismo convento. 
Predicador del Real Acuerdo en su fiesta de S. Francisco de Borja 
y de su cuaresma en la iglesia de Santa María de la Mar de la 
referida ciudad, Teólogo de la Nunciatura de España, Examinador 
sinodal de los obispados de Lérida y Gerona, Procurador general 
de la Orden en Roma y Ministro provincial de la de Castilla. 

Tradujo del italiano é imprimió: 

Jesús al corazón del sacerdote secular y regular: ó consi- 
deraciones eclesiásticas para cada día del mes, que pueden ser- 
vir paya un retiro espiritual de diez días, con la preparación 
y acción de gracias para el SS. sacrificio de la misa. Por un 
sacerdote secular, que se ejercita en las Santas Misiones. Tra- 
ducidas del italiano por el M. R. P. Fr. Manuel Rrvira, ex- 
Provincial de Trinitarios Calzados, etc., hijo del convento de 
Barcelona. — Seg. impresión, en Barcelona, por Juan Nadal, im- 
presor en la calle de Santa Ana, 1783, de 214 págs. 

— Fr, Lorenzo Reines, en los prels. á la Vida del B. Miguel 
Argemir. — Fr. José Torreotó, en los prels. de su Relación de 
los solemnes aparatos en la colocación de Cristo Sacramen- 
tado en el nuevo altar de Santa María del Mar. 



RUBIO MACHUCA (Fr. Juan) C. 

Hijo del Real convento de Córdoba, Lector jubilado en la Sa- 
grada Teología, Regente de los Estudios, Ministro del coAvento de 
Badajoz (1741), Examinador sinodad de la diócesis del miaW nom- 
bre. Juez Conservador de su Dignidad Episcopal y Misionero ApoB- 
tólica 



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RUB 327 

Escribió : 

1. Oración panegírica sagrada del Santísimo Corazón de 
Jesús Obsequio y culto que á tan adorable Corazón ofreció el 
religioso cuanto observante convento de la ciudad nobilísima de 
Badajoz el día 9 de Junio de este presente año. Dijola el R. P. 

Fr Dedícala á N. M, R. P. M, Fr. Fernando de Zambrana 

Davalos, Examinador sinodad de los obispados de Málaga^ Jaén 
y Almería, dos veces Visitador Apostólico y Presidente del Ca- 
pitulo, ex-Pe/inidor priynero de promncia, ex-Mínistro de los 
Reales conventos de Málaga, Ronda, Jaén y Almería, ex-Presi- 
dente provincial y al presente Ministro provincial en esta de 
Andalucía del 7nismo sagrado Trinitario Orden. — En Córdoba, 
por Diego de Valverde y Leiva y Diego Luis Rodríguez, impresores 
del Santo Oficio de la Inquisición, de 22 págs. La aprobación lleva 
la fecha de Diciembre 1741. 

2. Ave María. Penitentes destellos del hombre reo que apela 
del Tribunal de la divina justicia al de la misericordia, inter- 
poniendo por su Abogada á María Santísima Nuestra Señora 
en su ynás hermoso Paladión que con el sacro augusto título de 
los Remedios se venera en el Real convento de la Santísima Tri* 
nidad de Redentores observantes de la ciudad de Cói^doba. A quien 

L. />., G y C su autor el R. P, Fr ,por mano del R. P. M. 

Fr. Antonio Ventura de Prado, Catedrático de Teología de la 
universidad de Sevilla, etc., del misino celeste Orden. — En Cór- 
doba, en la calle de la Librería, por Antonio Serrano y Diego Ro- 
dríguez, de 36 págs. 

En los preliminares se lee un Soneto del R. P. Lector jubi- 
lado Fr. Pedro de S. Martín Uribe, también trinitario. 

RUBIO DE SALAZAR (Fr Marcos) C. 

Natural de la villa de Puebla Nueva, provincia de Toledo, 
Doctor en Teología por la universidad de dicha ciudad. Ministro de 
los conventos de Talavera de la Reina, de la Guardia y de Ciudad- 
Rodrigo, Calificador de la Suprema y General Inquisición, Pre- 
dicador de la Majestad de Carlos II, Maestro de Justicia en la Orden 
y Visitador Apostólico de la provincia de Castilla. 



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á28 RÜl 

Escribió : 

1. Oración evangélica predicada Dominica 4.* después de la 
Resurrección á 4 de Mayo de 1681 en el Capitulo provincial 
que celebró la provincia de Castilla del Orden de la Santísima 
Trinidad, Redención de Cautivos, en el insigne coiwento-santiuirio 
de Nuestra Señora de las Virtudes. — En Toledo, por Agustín 
de Sales Zazo. 1681. en V 

2. El Superior predicando, las festirndades más autorizadas, 
que celebra la Santa Madre Iglesia Romana, Tomo priynero. 
Contiene XVII sermones panegíricos y morales^ restituido al 
excelso Patriarca San José, dignísimo Esposo de la Madre del 
Altísimo, por mano del señor Doctor don Francisco de Villa- Real 
y Águila, Consultor del Santo Oficio, Presidente del Consejo de 
la Gobernación del arzobispado de Toledo, etc. Formado por el 

Rmo. P. M, Fr — En Madrid, por Diego Martínez Abad, 1699. 

en 8.**, de 444 págs. y 40 prels. 

8. Al ñn del tomo se encuentra esta nota. « El índice de los 
lugares de la Sagrada Escritura y de las cosas más notables sal- 
drán en el segundo tomo, » No sabemos si se imprimió este se- 
gundo tomo. 

— Rodríguez-Reines. 



RUIZ (Fr. Francisco) C. 

Ministro del convento de Nuestra Señora de Fuensantíi, pro- 
vincia de Albacete. 

Dio á luz: 

Compendio histórico de la maravillosa aparición de la de- 
votisipia imagen de Nuestra Señora, que con el titulo del Re- 
medio de Fuensanta se venera en el convento que en la villa del 
mismo nombre, en el obispado de Cuenca, tienen los Religiosos 

de Trinitarios Calzados, Dalo á luz el P. Fr Ministro del 

dicho convento, — En Valencia, por José de Orga, 1798, en 8.*^ 

— Muñoz, pág, 120, 



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RÜl á29 



RUIZ (Fr. Miguel) C. 



Andaluz, de gran virtud, excelente teólogo y ProTÍnclal de 
Andalucía en 1633. Consiguió en la Orden el título de Maestro. 

Escribió : 

Sermón de la Inmaculada Concepción de la Virgen. — En 
Sevilla. 1616. 

El P. Marracci en su Bliobloth. Marian,, part. 2.*, afirma que 
compuso también otras cosas en alabanza de la Virgen. 

— Fr. Bernardinus a S. Antonio Epitoma, pág. 69. — P. Torque- 
mada, pág. 17. — Funeral de Ronquillo, pág. 89. — Salazar Mar- 
tyrol. hisp., tom, 6.^ pág. 383. — P. Alba Militia, pág. 1061. 

RUIZ (Fr. Luis González) C. 

Véase González Ruiz, pág. 345 del primer tomo. 

RUIZ PÉREZ (Fr. Juuan) C. 

Predicador general del número, dos veces Ministro del con- 
vento de Medina del Campo y una del de Cuenca. 
Escribió : 

1 . Oración fúnebre en la pompa funeral que hizo la ilustre 
tilla de Medina del Campo á las honras del serenísimo Sr. D. 
Baltasar Carlos de Austria, Principe jurado en estos reinos de 
España. — En Valladolid. 1646, en 4." 

2. Oración fúnebre á las honras que hizo el Cabildo mayor 
de la villa de Medina del Campo á la muerte de la reina A.* S.* 
Dña. Isabel de Borbóyi, — En Salamanca, por Diego de Cusió, tal 
vez Cano, 1644. 

— Rodríguez-Reines. 

RÜIZ RAMÍREZ (Fr. Juan Bautista) C. 

Natural de Madrid, hijo de profesión del Bto. Simón de Rojas 
y Secretario de la provincia de Castilla. 



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330 RUI 

Escribió : 

1. Aclamados elogios del dulce y soberano Nombre de Ma- 
ría. — En Madrid, por Diego Díaz de Carrera, 1655, en 4.^ 

2. Sermón de la Expectación del Parlo de la Virgen en la 
fiesta de la Real Congregación de los Esclavos del Dulcísimo 
Nombre de María. — En Madrid, por el mismo, 1655, en 4.* 

3. Fundación milagrosa, celestial instituto de la esclarecida 
Religión de la Santísima Trinidad, Redención de Cautivos; y 
Sentencia definititya de la Canonización de nuestrvs dos glorio- 
sos Patriarcas S. Juan de Mata y S, Félix de Valois, — En 
Madrid, por Andrés García de la Iglesia, 1668, en 4/ 

4. Oración evangélica, sacra y demostrativa en las solemní- 
simas y Reales fiestas de Madrid á la Beatificación de Sla. Rosa 
del Perú, de la Tercera Orden de Sto, Domingo. — En Madrid, 
por la viuda de Carrera, 1668, en 4.* 

5. Sermón de la fiesta que á la Canonización de S. Pedro 
de Alcántara consagró el limo, Sr. D. Federico Borromeo, Pa- 
triarca de Alejandría y Nuncio de Su Santidad en España. — 
Fr. Antonio de la Huerta lo imprimió en sus Triunfos gloHosos, 
celebrados en Madrid á dicha Canonización, en la pág, 141. — En 
Madrid, 1670, en 4." 

— P. Alba Militia, pág. 825. — P. Marracci Appendix Bi- 
blioth. Marian., pág. 68. — Fr. José Rodríguez Fiestas, pág. 27. — 
P. Parra, dominico, en su Rosa laureada (en Madrid, por Do- 
mingo García Marras, 1670, en fol.), pág. 213. 




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SACRAMENTO (Fr, Antonio del Smo.) C. 

Hijo de D. Antonio Juan y Vicenta Rodríguez, natural de 
Lisboa, en cuyo convento abrazó el Instituto Trinitario. Desempeñó 
satisfactoriamente los cargos de Maestro de Novicios por dos veces, de 
Ministro del convento de Nuestra Señora de lAbramenlo otras dos 
y una del de Lisboa, de Definidor dos veces, de Visitador de su provincia 
y de Predicador general. Fué instruido en las ceremonias eclesiásticas, 
razón por la cual le nombró la Orden Maestro de ellas en el suntuoso 
templo de la corte de Portugal, el cual ministerio, como también 



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332 SAC ' 

el de Sacristán mayor, desempe&ó con suma perfección por espacio 
de muchos años; y para que otros también observasen bien las cere- 
monias del coro y del altar, escribió las obras que luego in licaremos. 

Murió con las señales de predestinado en Lisboa el 15 de E- 
nero de 1740, á los 82 años de edad. 

Compuso : 

1. Manual dos Religiosos da Santíssima Trindade e Redem- 
pcfio dos Cativos deste reyno de Portugal conforme os ritos do 
mis sal romano e das ceremonias da m^sma Ordem, — En Lisboa, 
en la oficina de Música, 1730, en 4.** 

2. Parte 2. — En la misma oficina. 1731, en 4.* 

3. Parte 5. — En la misma oficina, 1731, la cual fué im- 
presa en folio para mayor comodidad del altar. 

— Barb. Mach. tom. 1/ pág. 381. — Fr. Jerónimo de S. José 
tom.2.^ pág. 419. 

SACRAMENTO (Fr. Bernardo del Smo.) D. 

Madrileño, bautizado en la parroquia de S. Sebastián á 6 de 
Marzo de 1661 y nacido el 24 de Febrero, de Bernardo de Anda- 
ría y de María del Villar. 

Tomó el hábito en el convento de la misma villa el 25 de E- 
nero de 1676, pero profesó en el de Torrejón de Velasco el 7 de 
Marzo del año siguiente. 

Publicó un sermón, que él por su oficio había predicado, con 
el título siguiente: 

Oración fúnebre que en las honras del venerable y reve- 
rendísimo Padre Fr. Miguel de Jesús Marta, General que fué 
del Orden de Descalzos de la Santísima Trinidad^ Redención 

de cautivos predicó el P, Fr dedicada al señor don Juan de 

Vega y Poriocarrero, señor de Castilleja en Campos. — En 
Madrid, 1697, en 4."*, de 27 págs. y 8 de prels. 

— Libro de Profesiones M. S. 

SACRAMENTO (Sor Carmen del Smo.) D. 

Nació en Méntrida, provincia de Toledo, el día 11 de Septíem- 



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SAC 333 

bre de 1844, siendo sus padres D. Antonio Jiménez Gordo y Dña. 
María Sabas Moral. 

La educó privadamente su padre, quien la hizo estudiar, bajo 
su dirección. Historia, Geografía, Aritmética, Astronomía, Filosofía, 
Música, Dibujo, literatura española y latina, en uua palabra, todo 
cuanto aquel señor sabía, que no era poco, pues tenía fama de 
muy ilustrado. 

A los doce años empezó á escribir, pero nada publicó hasta el 
año 1869, en que apareció en la Voz de España católica su pri- 
mer artículo: El Liberalismo y la Virginidad, en defensa de las 
monjas.contra los ataques del periódico liberal Las Novedades^ 

Después publicó en La Esperanza algunos artículos, entre 
los cuales fué notable el titulado: Protesta sobre el despojo de 
las Salesas. 

El año 1872 principió á colaborar en La Cruz del Sr. Car- 
bonero y Sol, donde lleva publicados más de cincuenta artículos ; 
más las Imitaciones bíblicas ó poesías orientales en bastante nú- 
mero. 

También ha colaborado en la Revista Triyiitaria, dirigida por 
PP. Trinitarios, cuya Orden abi*azó la autora en el monasterio de 
S. Ildefonso de Madrid, continuando de este modo la historia lite- 
raria de que tiene justa fama su venerable comunidad. 

Los folletos impresos é inéditos de esta ilustre escritora son: 

1. Refutación de un libro protestante, — Madrid, imprenta 
de Manuel Minuesa, 1870, en 8.^* 

2. La Ciencia^ el Arte y el Protestantismo. — Madrid, en la 
misma imprenta, 1870, en 8.'' 

3. La mujer ensalzada por el Catolicismo, — Madrid, en la 
misma imprenta, 1876, en 8.** 

Es una tirada aparte de los artículos publicados en La Cruz. 

4. Meditaciones de los Patriarcas y Santos de la Orden Tri- 
nitaria (1), — Madrid, en la imprenta de Alejan 1ro Gómez Fuen- 
tenenebro, 1880, en 8.® 

5. La devoción al Santísimo Sacramento en sus Manifesta- 
ciones Eucarísticas. — En Madrid, 1899. 



(1) En nuestra obrita titulada Arhor chromlogica, pAg. 132, nos equivo- 
camos atribuyendo este opúsculo á Sor Tomasa del Smo. Rosario. 



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334 SAC 

6. Iai cuestión de confesores de monjas y las reglas mo- 
násticas, — M. S. 

Desde 1889 tiene escHto este opúsculo, y no ha imprimido, por- 
que hoy por hoy no parece oportuno publicario. 

Por el mismo motivo la autora conserva inéditos otros traba- 
jos suyos. 



SACRAMENTO (Fr. Damián del Smo.) D. 

Hijo de Jerónimo García Chamorro y de Juana Romero, de 
quienes nació en la villa de Benaocaz, provincia de Málaga, el d(a 
8 de Enero de 1784, siendo bautizado el 11 de dicho mes y afto con 
el nombre de Damián Jerónimo. 

Pasado el año de noviciado en el convento de Granada, pro- 
fesó allí mismo el día 4 de Octubre de 1800. Fué Lector de Teo 
logia en nuestro colegio de Baeza y murió después de la exclaus- 
tración general, inicuamente decretada por el Gobierno en 1835. 

Escribió: 

Arte de reinar. Sermón que en ta solemne función que hizo 
la 3/. N. y M. L. ciudad de Baeta para celebrar los días de 
di/n Fer7iando VII, Rey de las Espartas, en su Santa Iglesia 
Catedral, con la asistencia de la insigne Colegiata, del ilustre 
Ayuntamiento constitucional, Universidad de Letras, Colegio Con- 
ciliar, Corporaciones religiosas y suficiente número de Oficíales 
beneméritos, el día 30 de Mayo de 1820, predicó el M, i?. P. 
Fr.,... Lector de Sagrada Teología en su colegio de dicha ciudad. 
Quien lo dedica á su heroica, inmortal, poderosa, política y 
siempre grande nación española. Lo da á luz el ilustre y y pa- 
triótico Ayuntamiento constitucional de la ciudad de Baeza. — 
Kn Jaén, por D. Manuel María de Doblas, 1820, de 20 págs. 

— Libro de Profesiones. 



SACRAMENTO (Fr. Diego del Smo.) D. 

Hijo de los piadosísimos esposos Diego Rodrí^uést y DOA. Fl*an- 



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SAC 335 

cisca Delgado, de la que afirmaron sus confesores que en toda su 
vida no perdió la gracia bautismal. 

De los dieciseis hijos que tuvieron, ocho subieron al cielo desde 
la cuna y los ocho restantes abrazaron el estado religioso. Uno de 
ellos fué franciscano descalzo, otro agustiniano, tres carmelitas des- 
calzas, una agustiniana en el convento de Santa Cruz de Toledo y 
dos trinitarios descalzos, á saber nuestro autor y el religiosísimo 
P. Fr. Juan de la Cruz, cuya vida corre impresa en la Seg. Par^é. 
de la Crón. pág. 177. 

El P. Fr. Diego recibió el hábito en el convento de Socuéllamos 
á 24 de Febrero de 1626 y emitió su profesión en el de Villanueva 
de los Infantes á 25 de Abril de 1627. 

« Fué sujeto de ejemplares costumbres y celosísimo de los 
aumentos de la Religión. Vivió muchos años eñ Alcalá, y de su 
celo cogió grandes frutos aquel colegio, para el cual fué muchas 
veces lo que José para las necesidades de Egipto y para el socorro 
de sus hermanos, y más propiamente lo que Abacuc paí'a Daniel, 
á quien mantuvo en la mayor estrechura y aprieto. » líasta aquí 
la Seg. Parí, de la Crón., pag. 178. 

Murió el año 1662, á los 52 de su edad. 

Escribió : 

Vida del Ven, P. Fr. Francisco de los Angeles. — M. S. 

El original se conservaba en nuestro colegio de Alcalá de 
tíenares y se imprimió en cuanto á la substancia en la Primer. 
Parí, de la Crón. de Trin. Desc. 

— Libro de Profesiones. — Rodrígue2-Ueinés. — Las Crónicas 
citadas. 



SACRAMENTO (Fr. Eusebio del Smo.) D. 

« Nació en Madrid y murió el día 25 de Abril de 1737, de 62 
años de edad, y 48 de Religión. 

» Después de haber concluido las estudios de Artes y Teología, 
en los que descubrió superior ingenio, le destinaron los superiores 
á las cátedras; pero, llamado viva y eficazmente de Dios al empleo 
A|)ostólico de las Misiones, dejó U Cátedra de los inagisteHos, con 



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836 SAC 

el beneplácito de los Prelados, que, si bien conocían su insigne eru- 
dición y literatura, descubrían en él tan raros y extraordinarios 
talentos para el pulpito, que parecí i formado y nacido para Mi- 
sionero Apostólico. Su incansable y continua lectura le había adqui- 
rido más que mediocre erudición en las ciencias profanas; pero, siendo 
versadísimo en la lectura de los Sagrados Libros, Intérpretes, Con- 
cilios, Padres, Teólogos é Historia Eclesiástica, se hizo eminente- 
mente sabio en las Sagradas Letras. Nuestro ilustrísimo Miguel de 
S. José, Obispo de Guadix, en su Bibliographia critica verb, Eusebius, 
dice, hablando de este Padre : Bibliam Sacram memoriter recita- 
bat universam ; faciliusque quisquam legenda erraret, quam eius 
memoria recitando laberetur. Conoció y trató mucho su ilustrísima 
á nuestro difunto. A la pei'spicacia de su entendimiento se le juntó 
la más feliz y aun prodigiosa memoria, de que daba, con admira- 
ción de quien le oía, y dificultad de creerse al referirlo, la ma- 
ravillosa prueba de recitar de memoria todos los capítulos del Viejo 
y Nuevo Testamento, sin error y sin transposición de las voces. 

» Con esta excelente aptitud de potencias logró tanta facilidad 
y expedición en íormar sermones, que sin prevención de tiempo se 
eubía al pulpito. En treinta años que ejercitó las Misiones, raro fué 
el día que se le pasó sin predicar, y algunos hubo en los que pre- 
dicó hasta siete sermones; pero no porque los predicase extempo- 
ráneamente, eran defectuosos en la coordinación, débiles en los 
discursos, y formados de lugares ordinarios; antes los primeros 
predicadores de la corte admiraban en estos lances improvisos la 
propiedad en los asuntos, la oportunidad de las doctrinas y el lleno 
de la erudición, y muchos llamaban á su memoria Biblioteca con- 
cionatoria. 

» Era su voz clara, sonora, penetrante y servida de un robusto 
pecho. Predicando una vez en el campo, donde se calculaba hasta 
veinte mil el número de los oyentes, todos percibieron distintamente 
sus palabras. El afecto, espíritu, eficacia y conmoción con que pre- 
dicaba, esparcía en el auditorio terror, espanto y arrepentimiento. 
Quien esto escribe se acuerda haber oído en Hadríd á ciertos seglares 
que decían, que desde los tiempos de S. Vicente Ferrer no había 
memoria de un Missionero igual al P. Eusebio en la fuerza de aterrar 
y conpungir corazones obstinados. Los famosos Misioneros de aquellos 



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SAC 337 

tiempos, como fueron los insignes jesuítas Rajas, Rejón 7 Castejón 
y el célebre capuchino P. Bernardino de Madrid decían que el P. Eu- 
sehio les tenía ociosos. Su presencia era respetuosa» el semblante 
serio, los ojos siempre cosidos y toda su fisonomía de santidad y 
edificación. Para escuchar á este Misionero formado al modelo de los 
varones apostólicos no daban suficiente espacio las iglesias ; las pla- 
zas y los campos no daban capaz recinto á sus auditorios de que 
formaban parte además del número infinito de la plebe las pei*sonas 
m&s calificadas en nobleza, dignidad, parte y doctrina. El rey católico 
Carlos II le oyó muchas veces. Los frutos de sus tareas apostólicas 
aumentaban nuevas fatigas á su celo, porque eran continuas las 
confesiones que oía de los pecadores convertidos en sus sermones : 
contábanse muchas y maravillosas conversiones. Quejábanse los con- 
fesores oprimidos de les concursos de los penitentes, y decían que 
no bastaban cuantos había en la corte, cuando hacía Misiones el P. 
Ensebio. 

» Aclamado de todos por santo y varón apostólico, logró la pri- 
mera estimación entre los gi*andes y señores; administrábanle su- 
mas grandes de dinero para limosnas, y con estos medios sacó del 
estado de perdición á muchas mujeres desgraciadas, asignando á unas 
el alimento, conduciendo á otras á sus casas y dotando á no pocas, 
ó entrándolas en monasterio, ó colocándolas en el Matrimonio. 

)> Su Majestad Católica en señal de la aceptación y estima que 
hacía de él, le nombró Predicador suyo, de los que llaman del nú- 
mero ; pero como humilde, desprendido de humanos honores y con- 
forme á la modestia que practica nuestra Reforma, rehusó tanto honor 
contentísimamente. Esta heroica acción de humildad viene referida 
de nuestro (/ronista Fr. Alejandro de la Madre de Dios, parte ter- 
cera, página 190, aunque no nombra el sujeto, poi*que vivía en- 
tonces. 

:> Hízose al fin célebre su noticia por toda España, y fué llamado 
de muchos señores Obispos para que predicase en sus diócesis ; 
salió su fama fuera de los confines de nuestro reino, y deseó el 
rey D. Juan V de Portugal oir en su corte á tan insigne Misio- 
nero. No obstante la diversidad del idioma, hizo Misiones en Lisboa 
y otras ciudades de aquel reino, con maravilloso fruto y aplauso. 
Le tuvo el Rey en estima y veneración de varón apostólico ; quiso 



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338 SAC 

se propagase en sus dominios la Descalcez Trinitaria, que tanto la 
ilustraba con doctriua y ejemplos de santidad el P. Eusebio, el 
cual, valiéndose de la dignación de este piísimo Monarca, fundó dos 
conventos en Miranda y Mirandela; deseaba mucho Su Majestad se 
extendiese nuestra Religión en toda la Corona, y, sin duda, se hu- 
biera propagado con mucha rapidez, si nuestros superiores hubieran 
aceptado ciertas condiciooes, que no las estimaron convenientes. 

* Partió de Lisboa para Roma; fué aquí sumamente honrado 
y favorecido de todos los señores dependientes de la Corona de 
Portugal, porque el Rey había ordenado á su Embajador y Minis- 
tros favoreciesen en todo al P. Eusebio; mandó al Embajador ha- 
blase en su nombre á la Santidad de Inocencio XIII con las más 
eficaces recomendaciones, y representando los méritos de dicho Padre, 
suplicase á su favor la más benigna aceptación del Papa: como 
efectivamente la obtuvo, y de consiguiente con el Eminentísimo Ck)nti, 
hermano de Su Santidad, quien le obligó con tantos favores y gra- 
cias, que le motivaron, en señal de gratitud y debido obsequio, á 
dedicar á dicho purpurado uno de los tomos que dio á luz. Fué 
estimado universalmente en esta de Cardenales. Prelados, Príncipes 
y de sujetos doctos. El reverendísimo Sellcri, Maestro del Sicro 
Palacio, y después Cardenal, remitió muchos libros á su censura, 
satisfecho de su gran capacidad y doctrina. En el Sacro Colegio se 
señalaron en favorecerle los Emos. Pereyra, Picordela Mirandula, 
Fini, Oienfuegos, Belluga y Cibo. » Hasta aquí el Protocolo M. S. de 
este convento de S. Carlos de Roma, pág. 444 vuelta y sigs. 

Per nuestra parte sólo añadiremos que el P. Eusebio, antes de 
entrar en la Orden, se llamaba Manuel Martínez, hijo de D. Miguel 
y de Dfta. Angela Nájera; que fué bautizado en la iglesia parroquial de 
S; Sebfístián de la villa de Madrid, el día 30 de Junio de 1669; y 
que tomó el hábito y profesó en el convento de la misma villa el 
re de' Abril de 1684' y' el I."*» de Julio de 1685, respectivamente, 
•cCmo cbnsta del Libro M. Si de Profesiones, que tenemos á la vista. 

Esfcribió: * - ... 

••1. Tráct'atus' de pertinentibus ad eelebrdtiónem Jejunii Fe- 

elésidsUci Qiiaíüor^ anni Tém'porum, scilicet, Qffadragesimae, 

Pentecostés, ^Septembris et Decembris. -^ En Roma, Imprenta de 

féÍKo 'Femttajo hi iíiblWtocát;a55a1latell8e,^^ 4.^ de XVh472págs; 



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SAC 339 

2. Dominicale exposüivum, in quo exponuntur Epístola Ca- 
tholica S. Judae Thaddaei Apostoli et tria novi Testamenti Cántica, 
catenata explicalione Versimium^ SS. Patrum, aliorumqtte In^ 
terpretum ; additis noxns Refleooionibiis moralibus sive doctrina- 
libus : et in quo eliam explanantur Oraíiones propriae Officio- 
rum et Missarum omnium Dominicarum anni, juxta ordinem 
praescriptum apud Breviarium et Missale Romanum, nempe : 
a Dominica prima Adventus usqiie ad Dominicam XXIV post 
Pentecosten, inclusive.,, Dicatum Sanctissimo Salvatori atque 
Redemptori mundi Jesu Christo Domino nostro, vero Deo ac 
vero Homini, Regí regu7n et Domino dominantium, Editum a 
Patre Fratre Eusebio de Sanctissimo Sacramento, Missionario 
Ch^dinis Discalceatorum SS, TrinitatiSj Redemptionis Captivorum, 
Congregationis fíispaniae, Malriíensi, et olim apud Regiam Cu- 
riam Matriti sui Ordinis Procuratore generali, bis Redemptore 
Captivorum, generali Chronista et pro Sancta Inquisitione His- 
paniae librorum Revisore, nec non olim Romae Theologo Sacri 
Romani Concilii, ac nunc Sacr. Congregationis Indicis Cónsul- 
tore, — En Roma, en la imprenta de Rafael Reveroni, 1730, de 
434 págs. y 12 prels. 

3. Vida del Ven, Padre y apostólico varón Fr, Juan Bau- 
tista de la Concepción, Fundador del Orden de Descalzos de la 
Santísima Trinidad, Redención de Cautivos, en brevísimo re- 
sumen, sacado de las Infonnacio^ies hechas para su Canoniza- 
ción, y de las historias que de este apostólico varón escribieron 
el Rmo. P. Alonso de Andrade, de la Sagrada Compañía de 
JesiLS ; el V. Fr, Diego de la Madre de Dios en la primara Parte 
de las Crónicas de dicha Religión Descalza, y el P. Fr. Ale- 
jandro de la Madre de Dios en la tercera y al principio de la 
Cronología : y en los libros aparte, el P. Definidor general Fr. 
José de Jestis María y el P. Fr, Melchor del Espíritu Santo, 
Cronista provincial de esta priynera de la Descalcez Trinitaria 

Redentora, Por el P. Fr En Madrid, imprenta de Blas de Vi- 

Uanueva, en la cal!e de los Jardines, sin a&o; pero la aprobación 
lleva el de 1716. Tiene 130 págs., en 8.®, 16 prels. y 5 de protesta 
é índice al fin. 

4. Vida del Vener, Padre Fr, Tomás de la Virgen, religioso 



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340 SAC 

de la Orden de Descalzos de la Saníisima Trinidad, Redención 
de Cautivos. Sacada en breve compendio de las Informaciones 
hechas por el Ordir^aHo para su Beatificación, y de lo que en 
libro aparte escribió la'^gainente el muy R. P, Fr. Francisco de 
S. Bernardo, Cronista general de dicha Religión y de la tercera 
Parte de sus Crónicas que compuso el muy R. P. Fr. Alejandro 
de la Madre de Dios, que fué también Cronista general de la 
misma Orden. Por el Padre Fr En Madrid, por Blas de Villa- 
nueva, sin año. Las aprobaciones llevan la fecha de 1716. Tiene 
382 págs., en 8.®, y 18 preh. — Reimpresa en Roma, en la im- 
prenta de Fernando Kleinbub. 1897, en 8.^ 

5. Compendio cronológico de la vida admirable y virtudes 
heroicas del beato Vicente de Paúl, Fundador de la Congrega- 
ción de la Misión, y de la de las Hijas de la Caridad^ llamadas 
también las Siervas de los Pobres. 

Tiene dos apéndices, cuyos títulos son : 

Catálogo de otros milagros, además de los cuatro aprobados 
por la Santa Sede Apostólica, los cuales constan también de los 
Procesos de la Beatificación... 

Breve noticia del Instituto de la Congregación de la Misión. 
En Roma, imprenta de Antonio de Rossis, 1730. 

6. Esercizi divoti da farsi per nove giomi dinanzi alia mi- 
racolosissima imagine di Gesú Nazareno, Divino Redentore del 
mondo, il di cui originale si venera nella chiesa dei RR. PP. 
Trinitart del Riscatlo nella corte di Spagna, e la di cui copia 
divotisstma si venera nella chiesa di S. Cario alie Quattro Fon- 
tañe delVistesso Ordine in Roma. Ordinati da un divoto di que- 
sta sagratissima imagine. — En Roma, por Pedro Ferri, 1734. 

Este librito reviste algún interés por la historia de la imagen 
de Jesús Nazareno, que trae en sus primeras páginas (5-17). Lo 
escribió nuestro autor en español, y se han hecho muchísimas edi- 
ciones en diversas lenguas. 

7. Novena del la Madonna delle Grazie. — Rom, 1722. 
Está escrita para el uso de la iglesia de los PP. Trinitarios del 

convento delle Fornaci, en la que se venera la imagen de Nuestra 
Señora bajo el título de las Gracias. 

8 El autor dejó M. SS. cinco íomos de Sennones en español. 



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SAC 341 

de los que él mismo hace mención en el prólogo de su tratado, 
pue&to biijo el núm. 1, con las siguientes palabras : « Hunc tomum 
sequentur, Deo dante, quatuor in latino idiomate, quibus peragendis 
incumbo et quos in folio disponere statuo. Eorum quilibet alpha- 
beto integro verborum et materiarum dissimiliuin ad sacras con- 
ficiendas conciones, tum de festis, tum morales, tum etiam funerales^ 
etc., constabit. Et forte dabuntur, etiam in quarta parte folii, velut 
iste, quinqué iomi miscellanei concionum olim a me lingua hispá- 
nica elaboratarum, in qua praelo mandabuntur. « En estas palabi^as 
nos refiere el autor que, además de los dichos cinco tomos de ser- 
mones M. SS. en español, estaba trabajando un 

9. Alphabetum concionalorum, — que había de constar de 
cuatro voluminosos tomos de á folio, pero á causa de su muerte no 
llegó á terminarlos. A esta última obra alude nuestro limo. P. Fr. 
Miguel de S. José en su Bibliographia critica, tom. 2\ pág. 247, 
cuando, hablando de nuestro biografiado, escribe : < Inchoatum re- 
liquit, non sine studiosorum jactura, Alphabetum concionatorum, 
opus, uti a fidedignis accepi, veré locupletissimum et selecta erudi- 
tione rofertum. » 



SACRAMENTO (Fr. Francisco del) D. 

Escribió : 

Crisis, — presentada á los Capitulares de la Descalcez Trini- 
taria, reunidos en el convento de Milán, en la que el autor hace 
algunas advertencias, referentes á. las Constituciones de la referida 
Descalcez. 

SACRAMENTO (Fr. Leandro del Smo.) D. 

Este sapientísimo y religiosísimo Padre, una de las más le- 
gítimas glorias de la Orden Trinitaria y honra de toda Espa&a, 
y de Navarra en particular, surgió del ameno y rico suelo de 
Villafranca, siendo sus padres D. Marcos Galdiano y Dña. Inés 
Pablo, tan insignes por sus virtudes y cristianas costumbres como 
por su limpia y nobilísima sangre. 



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Nació el niño Leandro por Enero de 1592, adornado con las 
más privilegiadas dotes de naturaleza, recibiondo en el Bautismo, 
la estola de la gracia la cual parece que conservó hasta la muerte. 

Prevenido con las más dulces bendiciones del cielo y con 
un natural bien acondicionado é inclinado á la virtud, desde sus 
más tiernos años se mostró devoto. Apenas Ue^ró á tener pro- 
nunciación perfecta, cuando ya rezaba con fervor las oraciones; 
j así que hubo aprendido la Doctrina Cristiana, la enseñaba á 
los de su edad y á ios criados de casa, y hacíales rezar el Ro- 
sario, llamándolos á este acto con una campanilla: todo ante un 
altar muy bonito que él había levantado en lo más retirado de 
su casa. Ya mayorcito, frecuentaba los sermones y los repetía 
después á los niños desde un sitio alto con tanta devoción, modes- 
tia y eficacia que compungía también á muchos adultos, que le 
admiraban absortos. 

Aprendió con suma facilidad á leer y escribir, y era tanta 
su afabilidad y gracia que, á pesar de ser el discípulo predi- 
lecto de su maestro por su virtud y progresos en los estudios, 
nunca fué envidiado por los demás niños de la escuela, con los 
cuales, de ser pobrecitos ó desamparados, repartía lo que en su 
casa le daban para su alimento. Indujo también á muchos com- 
pañeros suyos á que en los días de fiesta se dedicasen á servir 
las misas en las iglesias, y lo hacían con tanta compostui'a y de- 
voción, que atraían mucha gente á los templos, donde asistían. 

Con la misma felicidad y lucimiento estuoió la gramática 
latina, primero en su pueblo y luego en Pamplina con los PP. 
de la Compañía de Jesús, sobresaliendo entre todos sus condis- 
cípulos por lo elevado de su ingenio y acendrado de su piedad, 
pues á una clarividencia de su agudo entendimiento y constante 
aplicación unía la afabilidad de su carácter, el retiro, el silencio, 
la más pi-onta obediencia, la frecuencia de los Sacramentos y 
las visitas á las iglesias y á los más devotos santuarios. Por tan 
bellas cualidades era apreciado por sus condiscípulos y propuesto 
cual perfecto dechado de estudiante por sus maestros, uno de 
los cuales, estando con otros sujetos graduados y algunos condis- 
cípulos, señalando con el dedo á nuestro Juan, que así se lla- 
maba en el siglo, pronunció aquellas palabras de la Sagrada 



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S A C 343 

Escritura: Ule juvenis super senes intellexit : aquel joven ha 
entendido más que los ancianos. 

Amante, como hemos dicho, de la soledad y del retiro, fre- 
cuentaba muchas veces nue^tio convento y el de los Capuchinos, 
por estar situados extramuros de la ciudad. Entraba en la iglesia 
y, después de haber hecho fervorosa oración, pasaba á la huerta 
pjira recrearse en ella; y con este roce se aficionó tanto á la 
vida humilde, penitente y ejemplar de nuestros religiosos que, 
después de haberse consultado con los más doctos y ancianos 
entre ellos y encomendádose á Nuestra Señora del Camino, de 
quien era muy devoto, determinó tomar nuestro santo hábito. 
Habló con el P. Maestro de Movicios del convento de Pamplona 
que lo era entonces el apostólico y santo varón Fr. Onofré de 
Sto. Tomás, quien, abrazándole tiernamente, con espíritu profe- 
tice le dijo: < Hijo, la Santísima Trinidad le llama con voca- 
ción verdadera para que le sirva en esta su Religión escogida; 
no pierda tiempo; antes sí e4é firme, porque ha de tener mu- 
chas baterías y contradicciones el tomar un estado que tanto le 
conviene ». Todu sucedo como el siervo de Dios le había pro- 
fetizado; porque, como era tan querido y estimado de todos por 
8u virtud y su ingenio, al divulgarse la noticia, se vio asaltado 
nuestro Leandro de sus compañeros y condiscípulos que inten- 
taban apartarle de aquel buen propósito. Lo mismo hicieron al- 
gunos sujetos, recomendables por sus canas y letras, que con 
todo género de razones trataron de d¡¿ua>iirie de su determinación. 

Estos últimos asaltos le dejaron por un momento vacilante, 
pero venció la gracia, y tomó el hábito en el convento de Pam- 
plona el día 27 de Febrero do 1611, siguiendo luego su ejemplo 
muchos estudiantes, entre los cuales se cuenta su íntimo amigo y 
noble guipuzcoano, Juan Erquicia en el siglo, y Fr. Francisco de 
de S. Julián en la Religión, de quien tratamos en el primer tomo (1). 



(1) « Fuó — escribe Kr. Lucas de la Purificación, págs. 37-3S — nuestro 
P. Fr. Francisco de S. Julián, octavo Ministro general de nuestra Sagrada 
Religión, parecido á nuestro Leandi-o en la virtud y en la ciencia; tan con- 
formes y unidos en los fiases y en las almas, que emularon el estrecho lazo 
de amor que tuvieron las de David y Jooatás. Nacieron en un mismo mes 
y año. Tuvieron un mi^mo nombre que fue el de Juan, y uno y otro le rou- 



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S44 SAC 

Para saber la conducta que observó en el noviciado copiaremos 
lo que 8u Maestro, el santo Fr. Onofré de Sto. Tomás, escribió á 
su P. Provincial, á petición de éste. 

€ El Hermano Fr. Leandro — dice — no parece novicio en 
» la virtud, sino muy antiguo y aprovechado en ella; no sólo ca- 
» mina á la perfección, sino que parece vuela al monte de Oreb 
» hasta escalar su cumbre. Con ser mucho mi cuidado con este 
» angelito en notarle su modo en todos sus ejercicios, nunca he 
» notado en él algún defecto digno de reparo, ni he hallado en 
» qué reprenderlo, sino por ejercicio; antes á los demás novicios 

> lo he puesto siempre por dechado para que á su imitación ca- 
9 minen seguros. Es tan grande su humildad, silencio y modestia 
» que, si no es preguntado, nunca abrió la boca para decir una 
» palabra, ni le vieron los ojos bien abiertos por tenerlos puestos 
» en Dios con toda su alma, y nunca se vio más alegre que cuando 
» ocupado en algún oficio el más humilde. Sólo con mitrarle com- 
» pone á todos, y así dentro como fuei'a del noviciado edifica, abí 
» á los seculares como á religiosos. Mucho promete este novicio, 
» pues con su presencia lo compone todo, y yo suelo descuidar en 
» el régimen de mi oficio, como sepa que acompaña á los otros 

> novicios fray Leandiu Esto e^ decir loque siento con toda sin- 
» ceridad, obedeciendo el mandato de V. Reverencia. » Huelgan 
comentarios. 

Hecha su profesión con gran júbilo de su alma y de la co- 
munidad de Pamplona, le enviaron sin demora al colegio de Sala- 
manca para allí dedicarse al estudio de la Filosofía, y lo hizo con 
tan buen i*esultado que su clarísimo ingenio, unido á una grande 



darou al entrar en la Religión. A un mismo tiempo y en un mismo con- 
vento profesaron. Estudiaron juntos en un mismo colegio los cursos de las 
Artes y de la Teología. En uu mismo Capitulo les hicieron Lectores, cele- 
braron su primera misa en un mismo día, y fueron sucediéudose en las pre- 
lacias, las que fueron ocupando todas por sus grandes méritos hasta la su- 
prema del Generalato... Fueron tan felices en la unión, que les duró hasta 
los últimos días de su vida, porque cayeron malos á un tiempo y de un 
mismo genero de enfermedad. Estuvieron enfermos en dos inmediatas celdas, 
aplicándosele al uno los mismos medicamentos que al otro; y, finalmente, 
pasaron á la triunfante Jerusalem de la Gloria casi juntos. . . » 



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modestia y humildad, era la admiración no sólo de sus condiscí- 
pulos sino también de su Catedrático, el cual solía decir que bas- 
taba solo Fr. Leandro por premio de sus fatigas en las tareas literarias. 

Con iguales pix)gresos recorrió la palestra teológica en Alcalá 
de Henares, donde, sin haber terminado todavía el última > de su 
curso, tuvo nombramiento de Lector do Filosofía, cargo que no 
aceptó sino precisado por la obediencia. Nunca se puso á escribir 
las lecciones que había de dictar, sin prevenirse antes con la ora- 
ción; y esta su piedad, unida á su continua aplicación y excelente 
ingenio, le hizo insigne maestro, según se echó de ver por lo aven- 
tajado de sus discípulos que todos fueron el lustre de la Religión, 
llegando muchos de ellos á ocupar los primeros puestos de ella. 
Pasó luego á leer Teología al colegio de Alcalá, donde adquirió 
gran fama de sabiduría, razón por la, cual fué muy apreciado por 
los doctos, especialmente por el P. Maestro Fr. Pedro de Tapia, 
dominico, á quien sus méritos le elevaron después al arzobispado 
de Sevilla. 

A petición del P. Fr. Jerónimo del Smo. Sacramento, Funda- 
dor de la Congregación francesa de Trinitarios Descalzos, y de todos 
sus compañeros, y por acatar un Breve de Gregorio XV que obtu- 
vieron los mismos para que se les concediera un sujeto santo y 
sabio que les hiciera de Director y Maestro de Novicios, fué nom- 
brado al efecto el P. Leandro, el cual partió para Roma el 24 de 
Febrero de 1624 y llegó á ella el 20 del mes próximo siguiente. 
Tan luego fueron conocidas su virtud y ciencia, el Card. Bandino, 
Protectí r de la Orden Trinitaria, y el Card. Berberini, sobrino de 
Urbano VIII, le nombraron su respectivo Teólogo, y consultaban con 
el humilde i*eligioso los más arduos negocios de la Iglesia, con ver- 
dadera satisfacción de sus eminencias. Llegó su fama á los oidos 
del Papa Urbano VIII, de feliz memoria, y, deseoso de conocerle, 
concedióle particular audiencia, durante la cual le manifestó el 
Papa señales inequívocas de su aprecio, concediéndole licencia para 
que m Urbe et Orbe pudiera administrar el Sacramento de la Pe- 
nitencia y diciéndole á la despedida las siguientes palabras: < Id, 
hijo mío, y trabajad en mi viña, que daréis muy buena cuenta de 
ella; y no dudéis que Nos, como Padre de Familias, os tendremos 
siempre en nuestra memoria. » 



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346 SAC 

En los cinco años que vivió en Roma (1624-29), fué, como he- 
mos insinuado. Director y Maestro de Novicios de la naciente Con- 
gregación Galicana, primero en este convento de S. Carlos, donde 
se descalzaron los ttiniíarios franceses en 1623, y luego eu el 
contiguo convento de S. Dionisio, comprado para ellos por el Card. 
Bjndino, á instancias de nuestro P. Leandro, y á los pocos meses 
de su llegada á Roma. Introdujo entre ellos el rigor y las santas 
costumbres de la Descalcez Trinitaria de España, instruyéndoles 
también en las leti^as, pues á unos enseñaba la gramática latina, á 
otros la Filosofía y á otros la Teología, haciéndose todo á todos y 
gobernándolos con gran prudencia y unión. 

Cumplidos en su cargo los cinco años que marcaba el citado 
Breve, regre^^ó á Alcalá, donde continuó muchos años á leer Teo- 
logía con fama siempre creciente. 

En el Capítulo general, celebrado en Ma'lrid el año 1632, en 
el que él también tomó parte, fué nombrado Definidor geiieral, 
cargo que desempeñó d<»s veces. Otras tantas fué Ministro del co- 
legio de Alcalá, una vez Provincial de la del Espíritu Santo y otra 
Ministro general (1656 62). 

Las virtudes que má<* descollaron en su gobierno, fueron el celo de 
la observancia regular y la caridad, benignidad y afabilidad para con 
sus subditos, á dos de los cuales, de ánimos encontrados y enemis- 
tados, logró rca)nci liarlos, cebándose á sus pies y dirigiéndoles per- 
suasivas palabras, fraguadas en su tierno corazón y acompañadas 
de ardientes lá^M'imaí4. Durante su supremo gobierno se realizó tam- 
bién la fundación del convento de Herbás y tuvo principio la de 
Alfaro; y, siendo Ministro del colegio de Alcalá, amplió su edificio. 

Nuestro P. Leandro fué insigne en todo género de virtudes. 
Deseaba estar sujeto á todos, rehusaba las prelacias, amaba los 
oficios más bajos y humildes de la comunidad, era devotísimo del 
Santísimo Sacramento del Altar é inculcaba á todos su culto y la 
frecuencia de la Comunión como el camino más corto para llegar 
á la perfección; profesaba también tiernísima devoción á la Virgen 
Santísima, y era muy caritativo con los pobres. Premió Dios las 
virtudes de su siervo con algunos sucesos prodigiosos, como Ja mul- 
tiplicación del trigo en una general carestía, en la sazón que era 
Ministro del colegio de Alcalá, y sacándole dos veces milagrosa- 



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SAC 341 

mente del peligro de su vida: una cuando, siendo Provincial, fué 
arrastrado por las aguas del Tajo é invocanJo á la Santísima Vir- 
gen, se halló repentinamente á salvo; otra cuando, siendo General, 
le sorprendió una obscurísima noche en los montes de Guadarrama, 
é, invocando á nuestro Patriarca S. Juan de Mata, una imagen suya 
le sirvió de aotorcha con el resplandor que de sí despedía. 

Finalmente, lleno de merecimientos y de virtudes, consei'vando, 
según se cree, i^u pureza virginal, y presintiendo su muerte por el 
clamoreo de las campanas que tañeron por sí miomas, confortado 
con el Sagrado Viático, que recibió con gran fervor arrodillado en su 
cama, y después de haber recibido con la misma dovoción la Ex- 
tremaunción, abrazado con un crucifijo, durmió el sueíio de los 
justos en el colegio de Alcalá de Henares, el día 30 de Agosto de 
1663, á los 72 años de edad y 53 de hábito. 

Se celebraron sus honras con el concurso de toda la Univer- 
sidad Alcalaína, predicando en ellas el célebre orador, y después 
General de la Orden, el P. Fr. Autonio del Espíritu Santo (1). 

Escribió : 

1. Ejoposüio Regulae primilivae Fraírum Discalceaíorum 
Ordinis Sancíissimae Trinitatis, Redemptionis Caplivorum, ex 
utroque jure deprompta. Auclore Fr.., mine ejusdem Ordinis 
Definitore yenerali ac olim in suo collegio Complutensi Sacrae 
Theologiae Lectore. — En Madrid, imprenta de María de Quiñones, 
1635, en 4." — Se reimprimió en Lyón el año 1057, al fin del to- 
mo V de la obra moral del autor. 

2. R, P. Fr.,. Leandri de SS. Sacramento, Navarri, oppidi 
de Villafranca, Ordinis Discalceatoriim Sancíissimae Trinitatis, 
Redemptionis Captir>orum, olim Provincialis provinciae Spiritus 
Saneti, nunc iterum atque Verum Definitoris generalis totius 
Ordinis, quondam in sito collegio Complutensi Theologiae Pro- 
/'essoris, Qwiestiones Morales T/ieologicae, in septem Fcclesiae 
Sacramenta. Cunctis opus perutile in duas divisuyn partes : pri- 
ma tractationes coatinet quinqué I de Sacramentis in genere, 
II de Baptismo, III de Conftrmatione, IV de Extrema- Uncíione, 
V de Poeniteníia et Indulgeníiis. Altera vero quatuor. VI de 



{i) Véase también el primer tomo de la presente obra, pág. 508, 



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348 SAC 

Ordine, Vil de Eucharistia, YHI de Sacrificio Missae, IX de Ma- 
trimonio. Nunc noviter prodit ab eodem auctore diligentius reco- 
gnüum et copiosius auctum, cum dupHci Índice: primo irada- 
tuum, dispulaltonum et quaesíionum ; altero vero sententiarum. 
Pars prima, — Lyón, en la imprenta de Jacobo Canier, 1678, 
en fol. 

3. Altera pars, — En la misma imprenta, 1678, en fol. 

4. R. P. Fr. Leandri.,.. in quinqué Praecepta Ecclesiae.,.. 
Pars tertia. — En la misma imprenta, 1678, en fol. 

5. R, P, Fr, Leandri..,, de Censuris ecclesiasticis, tam in 
genere^ quam in specie..., Pars quarla. — Eq la misma imprenta, 
1678, en fol. 

6. R. P. Fr, Leandri..,, de Impedimentis seu Poenis eccle- 
siasticis, tam in genere, quam in specie,,., Pars quinta^ cui ad 
calcem adjecia est Exposiiio Regulae ejusdem Ordinis. — En 
la misma imprenta, 1678, en fol. 

7. R, P. Fr. Leandri,... in decem Decalogi Praecepta. Pars 
prima, et in ordine sexta. — En la misma imprenta, 1678, en fol. 

8. R. P, Fr, Leandri,.., in decem Decalogi Praecepta. Pars 
secunda, et in ordine séptima, in qua de Juramento et Voto 
agitur. — En la misma imprenta, 1679, en fol. 

9. R. P. Fr. Leandri,.., in decem Decalogi Praecepta. Pars 
tertia, et in ordine octava, circa quartum ejusdem Decalogi 
Praeceptum. — En la misma imprenta, 1679, en fol. 

La referida edición es la mejor que conocemos. También existe 
otra edición completa de esta obra moral, hecha en la misma ciudad 
de Lyón á expensas de Filipe Borde, Lorenzo Arnaud, Pedro Borde 
y Guillermo Barbier, el año 1664, á excepción del sexto tomo que 
es de 1662. También se imprimieron por separado algunos de los 
citados tomos en España y Francia, conforme iban saliendo de la 
pluma del autor. Kl cuarto y quinto tomo, por ejemplo, salieron 
por vez primera en Lyón, 1655, 1657, á expensas de Juan Co- 
vronneau, librero de Bayona, quien reimprimió también los ti*es 
primeros tomos en 1654, en la referida ciudad de Lyón. 

A los ocho tomos de esta obra moral del P. Leandro, se aña- 
dieron otros cuatro, el primero de los cuales escribió su sobrino 
el P. Fr. Manuel de la Concepción, y los tres restantes, el P. Fr, 



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SAC 349 

Matías de la Madre de Dios, como puede verse en sus respectivos 
aHículos. 

Las cinco priroeras partes de dicha obra moral las compendió 
el P. Fr. Juan de la Concepción, de quien ya ti^atamos, y todas 
ocho el citado P. Fr. Manuel, quien hizo luego otro compendio 
incluyendo también el tomo por él añadido. Existen además otros 
dos compendios de los citados ocho tomos del P. Leandro, cuyos 
autores son el P. Gregorio de Salamanca, capuchino, y D. Juan 
ThoUeuda, presbítero catalán, aquél imprimió su trabajo en Lyón 
(1672, por Lorenzo Amaud y Pedro Borde), y éste en Barcelona 
(1680, por Antonio L^i caballería), ambos en fol. 

Nuestro autor fué moralista de fama europea y consultado 
como oráculo, y el mejor elogio de su obra forman los muchos 
compendios y las repetidas ediciones que se han hecho de ella. No 
obstante, reproducimos aquí lo que acerca del mérito de dichas 
obras, escribe nuestro limo. Sr. Obispo de Guadix. D. Fr. Mi- 
guel de S. José en su Bibliographia Critica, part. 3.*, págs. 
177-178: « In bis operibus pientissimi ac celebratissimi auctoris — 
dice — habps tot millia disputationum et quiestionum subtiliter 
resol utarum, ut vix aut ne vix quidem in humanis actibus ac ne- 
gotiis, quae prope infinita sunt, emergeré valeat dubitatio ulla, 
quantum vis rara et nimis insólita, quae non in cor sapientissimi 
hominis ascenderit, et quasi dissipata de altitudine illius splendi- 
dissiraae mentís ceciderit. Habes quod imitari jure possis in ver- 
borum perspicuitate, proprietate ac nitore, in rationum pondere 
ac iiervositate, in quaestionum ordinatissima serie, in exquisita 
consultatione fundamentorum et in electione consultissima senten- 
tiarum. Habes insuper quod in viro immensis curis distf nto dignis- 
sitóe mireris, eam nimirum allegationum copiam et fidelitatem, cuí 
vix oculatissimus Argus suflficeret. An non prope mii'aculum haben- 
dum, quod vir professione religiosus, vita religiosissimus, poeni- 
tentia fractu?, orationi assuetus, honorum onere gravatus et feré 
nunquam sibi relictus, tot potuerit volumina evolvere, tot libros 
perlegeie ac introspicere, tot hominum placita librare, tot aliorum 
vel minutissima errata videro et corrigere, ut etiam pro singulis 
tota hominis vita videatur mérito brevis? " Nihil — inquit ve- 
racissimus auctor in prooemio ad tom. L"™ de Sacramentis — quod 



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350 SAC 

apud onines fere auctores (quos indcfesso evolvi labore, sinceroque 
et fldeli reluli cálamo) notatu dignum omittit praesens opus. „ 
Norunt qui bibliothecas lustrarunt, quam sit hoc mirabile dictu : 
norunt qui et unum Leandf^um legeruut; in hoc enim uaoomnes 
omnioo auctoros abbreviati sunt, et s¡c abbreviati, ut nil perfectionis 
desideres. Interdum etiam in eo clarescunt, qui delituere in se ipsis.... 
» Roverendissimus noster P. Franciscus a S. Juliano, alterum 
lumen pulcherrimi corporis nostrae S. Familiae, qui Leandro no- 
stro in supremo muoei e Minislri genera is proxime successit, vir 
sanctimouia et doctrina egregius et Leandro per omniasimillimus, 
primitias laboium amici sui s< quenti elogio prosecutus est : ^* Se- 
legit equidem, velut argumentosa apis, ut in mella daret quidquid 
nobile^ quidquid acutum, quidquid singulare antesignani nostri co- 
gitaverunt ; quos omnes, in suis orij^inibus, me teste, me judice, 
volvit et lectitavit, ut securissime fidas in hoc opere, non agglo- 
merate aut tumultuarle, sed ordinate cougestum esse quidquid 
subtile et utile apud majores magistros spaisum existit, et quidquil 
in novioribuá doctis. Unde notat ápices, involucraque solvit vel 
doctorum qui in fide parentum scripsore, vel illorum quorum 
scripta, tyjiographi incuria, in referendis senteutiis defecere. Ob 
quod non carpendus, sed laudandus; n(m rigidus censor, sed ada- 
mussim veritatis indagator praedicandus. „ Haec Jonathas de amico 
suo David. Quamvis celeherrimus suique saeculi doctissimus jureque 
dictus Demosthenes christianus, P. Martinas de Villanueva, lihe- 
giensis Archiepiscopus, qui post obitum Rmi. P. N. Francisci a 
S. Juliano, utriusque laudes funebri oratione miralibiliter complexas 
e^t, illomet elogio utrumque religiosao vitae principem, quo David 
olim luxil fata Principum Israel: " Saúl et Jonathas amabiles et 
decori in vita sua, aquilis velociores, leonibus fortiores, in morte 

quoque non sunt divisi , 

» In RR. P. N. Leandrum a SS. Sacramento, ex libro Epi- 
(jrammaíum R. P. Joannis a S. Felice, Germani, Epigram. 116 
et 117, Viennae Austriae typis mandato anno 1715. 

Ordinis aeterniim nomen super asirá LEANDER 
Praeclaris scripUs ingeiiioque lulit. 

Inde novam sumpsit Chrisíi Respública lucem^ 
Qmm non ^ootingwt livor et atra dm. 



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S A C 351 

Millenos nodos feliciter arte resolvü, 
Ac intricatas explicuitque tricas. 
Seriiís inferías o! si Libithina parasset, 
Nil intricatum jam superesset ei. » 
En la biblioteca de este convento de S. Carlos de Roma existe 
además una obra filosófica del P. Leandro, tal cual fué dictada por 
él en el colegio de Baeza 1619 á 1622, de letra de algún discípulo 
del autor. He aquí los títulos: 

10. Brevis introductio ad Aristotelis Logicam, auctore Fr..,. 
religiosissimo et sapientissimo Excalceatorum S,^^ Triados in 
collegio Biacens. Lectore dignissimo anuo 1619 et 1620, 

11. Aristotelis Lógica magna variis elucidata quaestionibus, 
in qnibus Angelici Magistri doctrina acerrime de/enditttr. 

12. CommentarHa in octo libros Physicorum Aristotelis,,, 
anno 1620 et 1621, 

13. Coymnentaria in librum de Cáelo et Mundo, 

14. Commenlaria in dúos libros Aristotelis de Ortu et In- 
tentu.,. anno 1621 et 1622, 

14. Commentaria in librum Aristotelis de Anima, 

— Fr. Lucas de la Purificación Cuarta parte de la Crónica, 

libr. 11. caps. 7-16, págs. 28-63. — Fr. Miguel de S. José y Fr. 

Juan Je S. Félix cits. y otros muchísimos que sería largo enumerar. 



SACRAMENTO (Fr. Matías del Smo.) D. 

Natural de la villa de Benaocaz, provincia de Málaga, Hijo 
de Juan Hidalgo y Catalina Carretero, nacido y bautizado en la 
parroquial de dicha villa el día 8 de Noviembre de 1802. 

Profesó en el convento de Granada á 12 de Marzo de 1819. 

Fué hombre instruido y excelente predicador. Le cogió el de- 
creto de la expulsión general de los frailes (1835) en el convento 
de Antequera, tíiendo á la sazón Lector de Teología, y vivió en 
dicha ciudad el resto de su vida, atareado en el sagrado minis- 
tori» y en continua comunicación con los superiores de la Oj'den, 
los cu. lies le designaron en 1858 Vicario provincial de los reliólo- 
^3 dispei'so^ de la provincia 4© Aodalucd, 



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352 SAC 

A él se le debe la conservación del convento de Antequera y 
el haberse podido instalar en él de nuevo la comunidad, lo cual 
se verificó un año después de su fallecimiento, occurrido en la 
fiesta de nuestro Bto. Reformador Fr. Juan Bautista de la Con- 
cepción conforme al epitafio que copiamos en nuestra iglesia de An- 
tequera ; y que dice así : 

Rogad a Dios por el alma del R. P. F. Matías dbl SSflo 
Sacramento, Hidalgo, Provincial y Lector de los Trinitarios 
Descalzos, que falleció en Antbquera el día 14 de Febrero de 
1888, A los 86 años de edad. 

R. I. P. 

Escribió : 

1. Novena de la milagrosa y portentosa imagen del Smo. 
Cristo de la Salud y las Aguas, qtce se venera en la iglesia pa- 
rroquial de S. Juan Bautista de la ciudad de Antequera. Dala 
á luz un de^-ioto muy favorecido del mismo Señor. — Antequera, 
por D. A^stín Gallardo, 1839, de 49 págs. 

2. Septenario doloroso, compuesto y dedicado á la excelsa 
Reina de los Angeles y de los Hombres Mart'a Santísima, bajo 
el titulo del Socorro, por el R. P, Fr.... ex Lector de Sagrada 
Teología del convento de Trinitarios Descalzos de la ciutad de 
Antequera. Lo da á luz, con licencia del Ordinario, el Mayor- 
domo de su ilustre Cofradía. — Málaga, imprenta de D. José Mar- 
tínez de Aguilar, 1851, de 22 págs. 

3. Sermón que en la solemne función consagrada por los 
señores Maestros y Maestras de i* Enseñanza de la ciudad de 
Málaga á su Patrono el ínclito mártir S. Casiano el día 2Í de * 
Agosto de 1832 en la iglesia de PP. Trinitarios dijo el M. R. P. 
Lector de Sagrada Teología Fr.... — En Málaga, en la imprenta 
de la viuda de Martínez de Aguilar, de 58 págs. y 2 de prels. 

4. Sermón panegírico gratulatorio, predicado en la insigne 
iglesia mayor ex colegiata de la ciudad de Antequera^ en la 
muy solemne y religiosa función, que en acción de gracias con- 
sagró al Omnipotente el virtuoso Clero de dicha iglesia, por 
haberse declarado misterio de fe la Concepción Inmaculada de 
María Santísima, Madre de Dios. Lo dijo el día 82 de Abril 
del año de 1855 el exclaustrado trinitario descalzo, llamado 



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SAL 353 

hoy don Matías Hidalgo. — En Málaga, imprenta de Martínez de 
Aguilar, 1855, en 4.* 

5. Dejó M. SS. otros muchísimos y preciosísimos sermones, 
dignísimos de imprimirse. 

Quedan ea poder de un sobrino suyo. 

— Libro de Profesiones. 



SAENZ (Fr. José) C. 
Véase Sanz. 

SALAMANCA (Fr. Juan de) C. 

En Rodríguez-Reines no se encuentra más que lo siguiente : 
€ Este es el R. P. M. Fr. Juan de Salamanca, á quien Triumphus 
ad annum 1343 trae escritor sin expresar las obras, aunque sí el 
número de ellas, y dice así : '' Fr. Joannes de Salamanca scripsit 
Tiginti libros „. 

» Figueras, fol. 164. le menciona y es el mismo, porque con- 
cuerdan los años, pero no le trae escritor, pues dice así: " Fr. 
Joannes de Salamanca, celeberrimus sacrorum verborum praeco „. 

» No se halla más memoria ni de patria, ni de oficios ni, de 
obras. » 

SALAS (Fr. Juan de) C. 

Fué Presentado en Teología. 

Escribió : 

Vida y martirio del V, P. Fr. Marcos Criado, natural de 
la ciudad de Andufar, de la Orden de la Santísima Trinidad, 
Redención de Cautivos, mártir ínclito en el lugar de la Peza, 
obispado de Oiuxdix, y apóstol glorioso de las Alpujarras. — 
En Daimiel, 1658, en 4.** 

r- Fr. Jo§é Kodrígu^z fiestas de Valencia^ pág. 119. — 

?3 



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_364 SAL 

Fr. Antonio Ventura de Pmdo El Apóstol de las Alpujarras^ en 
lo3 prels. 



SALAZAR (Fr. Roberto) C. 

De este autor dice el P. Alba, en su Müiíia, pág. 1378, que 
escribió : 

Canción en alabanza de la Reina de los Angeles Marta San- 
tísima pura y limpia sin pecado original. 

Añade que esta Canción corre impresa en el ti*atado de la 
Concepción del ya mencionado Fr. Juan Redondo. 

— Rodriguez-Reinés. 



SALT (Fr. Onofré) C. 

Natural de Valencia, en cuyo convento profesó el V de Junio 
de 1697, fiesta de la Sraa, Trinidad. 

Fué Lector do Filosofía en el convento de Villafranca del Pa- 
nados, principado de Cataluña, y de Sagrada Teología en el de 
Barcelona, de donde fué á proseguirla al de Valencia. Consiguió 
el título de Presentado y fué iVesidente en el convento de S. Juan 
Bautista de la villa de Estadilla, diócesis de Lérida. 

Lo que sigue es del P. Roiríguez: € Escribió: 

Vida, conversación y muerte del bendito P, Fr. Francisco 
Davón, valenciano, de la Orden de la Santísima Trinidad. — 
M. S. en 4." 

» Compúsola de orden de los superiores para insertarla en las 
Informaciones que en esta provincia se e!?taban recibiendo y con- 
tinuando de la buena vida de dicho V. religioso Y(n ella dice: 

** Concluida en este Real convento de Nuestia Señora del Re- 
medio de la ciudad de Valencia, día 2 de Abril año 1G05. ., 

» Es devotísima legenda, docta y erudita. Consérvase (junta- 
mente con las Informaciones) en nuestro archivo, cajón tercero de 
loá estrechos. » 

Se conierva tetmbién uoa copia d^ edta vida y un resumen d^ 



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SAN 856 

dichas Informaciones en el convento de la Trinidad de Condotti 
(Roma), de donde procuré sacaf otra copia de ambos M. SS. j^que 
tengo en mi poder. 

— Rodríguez, pág. 356. 



SÁNCHEZ (Fr. Agustín) C. 

Hijo de hábito y profesión del convento de Madrid. 

Fué Maestro del número de nuestra provincia de Castilla, Pro- 
Tincial de la misma, Ministro del convento de Madrid, Calificador 
de la Suprema y General Inquisición y de su Junta secreta, Pre- 
dicador de su Majestad (de los doce del número), Teólogo y Exa- 
minador sinodal del arzobispado de Toledo. 

Murió en Madrid de 1760 á 1763. 

Escribió : 

1. Sermones panegíricos, — Un tomo en 4.*, impreso en 
Madrid. 

2. Oración evangélica que en la fiesta á la declaración de 
la Identidad del Cuo^o de 5. Juan de Mata, Patriarca y Fun- 
dador de la Orden de la Santísima Trinidad, Redención de 
Cautivos, hizo el convento de Trinitarios Calzados de esta corte^ 
el día 17 de ÜiciemWe del año 1721. — Madrid, 1722. 

3. Oración evangélica que en la solemnísima fiesta . . . por 
el feliz preñado de la Rnna ... y Rogativa por el buen suceso 
y felicidad del parto, consagró á la , . . imagen , . . del Ave Ma- 
ría . ' . el convento de Religiosos Calzados del Orden de la San- 
tísima Trinidad, Redención de Cautivos de la ciudad de Toledo. — 
En Toledo, por A. de Salas Zazo, 1747. en 4.** 

4. Varias Consultas y Aprobaciones de libros que andan im- 
piesas y que podrían formar un tomo voluminoso. 

— Calvo, pág. 453. — Rodríguez-Reines. 

SÁNCHEZ (Fr. Atanasio) C. 

Aunque este religioso fué español, casi toda su vida la pasó 
en Portugal, porque sus padres fueron á vivir & aquel reino en la 



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356 SAN 

comitiva de Dña. Catalina, mujer de D. Juan III. Su padre, insig- 
ne poeta latino, se llamaba Pedro Sánchez, Escudero hidalgo de 
la Real Casa, y su madre Dñ^. María de Rózales; ambos muy 
virtuosos y de mucha nobleza. 

Crióse nuestro Atanasio en el palacio del rey D. Sebastián, 
siendo su Menino ó mozo hidalgo y page de la escribanía, como 
también Caballero de la Orden de Santiago; pero, conociendo con 
divina luz la vanidad de la humana gloria, quiso renunciarlo todo, 
tomando el hábito en el convento de Lisboa, que era la ciudad, 
don Je vivía. Emitida allí mismo !a profesión religiosa, fué enviado 
á la universidad de Coimbra para estudiar las ciencias eclesiásti- 
cas; y por más que príncipes y otros personajes pretendieron que se 
doctorase en Sagrada Teología, no quisieron condescender con ellos 
los superiores, porque en el principio de la Reforma de la provincia 
de Portugal, á ninguno se le permitía recibir semejante grado por 
muy digno que fuese, como nuestro Atanasio lo fué. 

Estudió c<n su padre la gramática latina, y f or eso salió tam- 
bién, como su padre, buen latino y excelente poeta. Luego que 
llegó á Coimbra, envió á su padre una bien compuesta Elegía, dándole 
individurtl noticia de la referida ciudad, de su clima y de su topo- 
grafía. Merced á su profundo talento, aprovechó mucho en sus 
cui'sos y vino á ser gran teólogo, versado en la Sagrada Escritura 
y en la lectura de los Santos Padres, dotes qup» le hicieron uno de 
los mejores predicadoi^es de su edad, no faltándole ni facundia en 
el decir, ni eficacia en el persuadir, ni ardiente celo en trabajar 
por la gloria de Dios y por la salvación de las almas. La serení- 
sima reina Dña. Catalina, á quien gustaban mucho sus sermones, 
le nombró Predicador de su Real Capilla. 

. Pero estas honras no fueron bastante para entibiar su espíritu, 
siendo en todo tiempo exactísimo en la obsernancia de su Regla 
y solícito en promover el culto divino, limpiando muchas veces, 
aun cuando era Pielado, por sí mismo los altares y sacudiendo 
el polvo de las imágenes. 

Tuvo el car>?o de Predicador general y de Ministro de los 
conventos de Santarén, de Lisboa, del colegio de Coimbra y de 
Ceuta, de este último al tiempo de la deHa«tro<i« y malograda ex- 
pedipión d©l i'G^* D, Sebastián d© Po|tuga|, 



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SAN 35? 

Kn la sazón que era Ministro de Coimbra, le llamó el P. Be- 
nito de la Concepción. Ministro del convento de Louza, situado en 
la provincia de Tras-os Montes, (en cuya comunidad, á principios 
de la fundación, había introducido suavemente la disciplina regular), 
para predicar una cuaresma en Villa Flor, la cual admitió con 
sumo gusto por el celo que le devoraba por salvar las almas, en 
cuyas costumbres obraba prodigiosas trasformaciones ; y, teniendo 
noticia que en aquel pueblo habfa aun gran número de judíos, 
escogió por tema de sus sermones las graneas palabras de S. Pablo : 
Nos autem praedica^nus Christum crucifixum, judaeis quidem 
scandalum, gentibus autem slultitiam, probando con eficacísimas 
razones que Cristo era el Mesías prometido en la Ley Antigua. 
Llevándolo muy á mal algunos de los oyentes, secuaces de las obser- 
vancias mosaicas, le propinaron veneno, de cuyas resultas vino á 
perder el juicio y á morir en el convento de Lisboa el año de 1597, 
según el P. Manuel de Sta. Lucía, y el 22 de Mayo de 1595, según 
Barbosa Machado y Jorje Cardóse. El P. Altuna á su vez afirma 
que murió el año de 1547, pero creemos que es error tipogi-áfico y 
que, por consiguiente, en lugar de la cifra 4, debe leerse 9, 

Escribió: 

1. Elegía latina — dirigida á su padre, de que ya hemos 
hecho mérito. 

2. Algunas composiciones poéticas en latín, — en alabanza 
de los Serenísimos Reyes. 

3. Arenga — que hizo ante el rey Sebastián, cuando llegó 
éste á la Plaza de Ceuta. 

— Fr. Bernardin. a S. Ant. Epit, Redempt. libr. 2.*, c. 9, 
y en el libro manuscrito Vardis illustres da Ordem, — Altuna, 
libr. 4.^ c. 4, pág. 623. — Figueras Chron, Ord., pág. 286. — 
Cardoso Agiologio Lusit, tom. 3.**, pág. 373, en el comentario de 
22 de Mayo, en la letra F. — Barb. Mach.,tom. l.^ pág. 436. — 
Fr, Manuel de Sta. Lucía, Nobiliarquia Trinit, cap. 14, págs. 114-19. 



SÁNCHEZ DE SEGURA (Fr. Tomas) C. 

Tuvo el tftulo de Presentado en la Orden. 



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368 SAN 

Escribió : 

1. Carroza de Prelados, Oración fímébre en las honras del 
Rrno. P. M. Fr Sebastián Carreto. — En Granada, por Fran- 
cisco de Ochoa, 1676, on 4^ 

2. Sermón del Espíritu Santo. — En Madrid, 1677. 
— Rodpíguez.-Reinés. 



SANTIAGO (Fr. Francisco de) D. 

Natural de la villa de Solana, provincia de Ciudad-Real, Lector 
de Teología, Predicador y dos veces Ministro. 
Escribió : 

1. Sermón en los fiestas de la Canonización de Sta, Marta 
Magdalena de Pazzi, — Impreso en el libro de dichas fiestas, 
escrito por el limo. Sr. D. Fr. Diego L<zano, después Obispo de 
Potenza, en Italia, discurso 17, págs. 424 y 623. 

2. Sermón en las fiestas de Sta. Rosa de Perú, — Impreso 
en el libro de los fiestas de dicha Santa (en Madrid, por Domingo 
García Moral), p'g. 379. 

3. Sermón de S. Juan de Dios en las fiestas de su Canoniza- 
ción, - • Impreso en el libro de dichas fiestas (pi r Bernard, Vi- 
lladiego. 1693), pág. 265. 

— Rodríguez- Reines. 



SANTIAGO (Fr. Julián de) D. 

Hijo de Julián de Cuenca y de DFia. Isabel Briceño Berdugo, 
nacido en la villa de Torija, provincia de Guadalajara, á 8 de 
Marzo de 1646, y bautizado el 22 de dicho mes. 

Recibió el hábito en nuestro colegio de Alcalá de Henares á 
28 Julio de 1662 y profesó en el convento de Toledo á8 de Agos- 
to de 1663. 

A instancias del P. Fr. José Rodríguez, escribió : 

Catálogo de muchos escritores de los Descalzos de la San- 
tísima Trinidad. — M. S. 



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RAM 3&9 

Envió estas noticias á dicho P, Rodríguez el año 1683 para que 
las insertara on la Biblioteca Trinitaria, que estaba trabajando. 
— Libro de Profesiones. — Rodríguez ReinÓ8. 



SANTOS (Fr. Cristóbal db los) D. 

Hijo de Antonio de Olivares y Catalina Sánchez, bautizado en 
la parroquial de la Osa de la Vega, provincia de Cuenca, el 10 de 
Febrero de 1645. 

Recibió el hábito en el convento de Madrid el T de Noviem- 
bre de 1661 y profesó en el de Toledo el 29 de Noviembre del ano 
próximo siguiente. 

Murió en el convento de Torrejón de Velasco el 1698. 

Escribió : 

1. Tesoro del Cielo descubierto en la portentosa Imagen del 
Sagrado Rostro de Nuestro Señor Jesucristo que se venera en la 
villa de Osa de la Vega. — Madrid, 1695, en fol., de 152 págs. 
de texto, 44 prels. y 28 de índice al fin. 

2. Vida del Ven. P. (ahora Bto.) Fr, Juan Bautista de la 
Concepción, — M. S. 

3. Commentarii in Senecam. — M, S. 

— Fr. Alejandio de Ja Madre de Dios Seg. Part. de la Cró- 
nic. délos Descalzos, pág. 476. — Fr. Melchor del Espíritu S., pág. 
468. — Muñoz, pág. 208. 



SANTOS (Fr. José de los) C. 

Vio la Inz prinjera en Lisboa, siendo sus padres Pedro Gon- 
zalves Y Juana Batista, quienes procurai'on darle una educación 
esmerada. 

Profesó en el convento de Santarén á 13 de Octubre de 1718. 

listudió la Filosofía bajo el magisterio del R. P. Maestro Fr. 
Domingo da Silva en el citado convento y luego la Teología en el 
colegio de Coimbra, dando por doquiera manifiestas señales de su 
gran talento. 



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360 SAN 

Enseñó después á sus hermanos de hábito las mismas ciencias 
por tantos años, cuantos eran menester para jubilarse y graduarse 
de Presentado y Maestro en Sagrada Teología. Fué temido en los 
Actos literarios por la agudeza de sus argumento, y respetado en 
Coimbra y Lisboa por su gran literatura. 

Tuyo mucha facilidad para el ministerio de la divina palabra, 
pues en cualquier compromiso que se presentase, se le encontraba 
dispuesto para subir sin preparación al pulpito por arduo que fuese el 
asunto que debía desarrollar, y en todos los casos salía airoso 
con admiración del auditorio. 

Por sus relevantes méritos, desempeñó dos veces el cargo 
de Rector del colegio de Coimbra, la primera por renuncia del 
P. Maestro Fr. Antonio de Acevedo y la segunda cuando dejó 
de serlo el P. Maestro Fr. José de Jesús María. En 1753 fué 
nombrado primer Definidor, y, por haber fallecido en esla época el 
P. Predicador general Fr. Manuel Graces, Visitador, le substituyó 
en este oficio en virtud de las Constituciones, tomando la posesión 
el 1.^ de Noviembre de 1755. 

Fué varias veces Confesor de las monjas trinitarias de M( cambo. 

El rey D. José de Portugal le nombró en 1754 Lector de la 
universidad de Coimbra, donde recibió el grado de Doctor en 
Teología. 

Murió con señales de verdadero religioso en el colegio de 
Coimbra, el día 11 de Diciembre de 1758, siendo enterrado su 
cuerpo con la asistencia de todas las academias de aquella in- 
signe Atenas. 

Escribió: 

Sermao no fesíiússimo Oidavario de S. Jo&o Francisco Re- 
gis, da Companhia de Jesús, pregado na Casa pro/essa da mes- 
ma Compan/ita no S^, dia do mesmo Outavario, — Lisboa, en 
la oficina d^ la Música, 1739, en 4^ 

— Barb. Mach., tom. 2®., pág. 897. — Fr. Jerónimo de S. José, 
tom. 2^, pág. 490. 

SANTOS (Fr. Leonardo de tos) C. 

Tomó el hábito en el convento de Ceuta, donde había nacido 



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SAN 3él 

de los honrados y virtuosos cónyuges Domingo Pinto ó Isabel Lo- 
pes; pero profesó en el convento de Lisboa el 15 de Octubre 
de 1610. 

Estudiadas la Filosofía y Teología, las enseñó á sus hermanos 
de hábito con aplauso, mereciéndolo aun mayor por sus grandes 
conocimientos en la Sagrada Escritura. 

Fué graduado de Presentado y Maestro y nombrado Ministro 
del convento de Ceuta en 1632 y el año de 1638 del de Lisboa, 
asistiendo con este carácter al Sínodo que celebró el Arzobispo 
D. Rodrigo de Cunha el año de 1640. Dos veces ocupó también el 
puesto de Definidor de su provincia. 

Siendo segunda vez Ministro del convento de Lisboa, falleció 
el 26 de Enero de 1662. 

Escribió: 

Commentaria in Jonam prophetam. — En fol. M. S. 

Se conservaba en la biblioteca del referido convento de Lisboa. 
Juan Franco Barreto en su Biblioth. Portug, dejó escrito que -di- 
chos comentarios fueron impresos en Lyón de Francia. 

— Barb. Mach., tom. 3*., pág. 8. — Fr. Jerónimo de S. José, 
tom. 2^, pág. 151. 



SANTOS (S. Miguel db los) D. 

Nació este Santo en la ciudad de Vich, en el principado de 
Cataluña, el día 29 de Septiembre del año 1591. Fueron sus padres 
Miguel Enrique Argemir y Monserrada Margarita Mitjana, de una 
limpieza y una honradez conocida por lo perteneciente á su linaje 
y de una gran piedad por lo respectivo á sus costumbres. 

Su padre era escribano, y á pesar de la enredosa adminis- 
tración de este*oficio, la desempeñaba de tal manera que jamás 
causó peijuício á su conciencia ni le sirvió de impedimento para 
frecuentar las iglesias, y en ellas las obras de piedad y de devo- 
ción. La madre era en todo igual á la probidad de su marido. Una 
sencillez amable, una caridad bienhechora, una índole dulcísima y 
una honestidad angélica embellecían á la venturosa madre de nues- 
tro Santo, el cual fué el séptimo hijo de aquel matrimonio, y aun- 



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362 SAN 

que todf)fl ellos copiaron en sí los virtuos^»s ejemplos que adTertíaii 
en sus padres, se puede decir c.^n verdad que en esta preciosa 
cualidad fué Miguel el primero. 

Desale su infancia le previno Dios con bendiciones tan copiosas 
que aún en las acciones más mínimas s<^ nyahifestaba bien, que le ha- 
bía elegido especialmente pai^a sí. Complacíase el santo niño en todos 
los ejercicios de devoción , hacían una impresión admirable en su 
tierno pech*) los sac^rados misterios; pero entre todos ellos llevaba 
la preferencia la Pa^^ión sacrosanta de Jesucristo. Conten. piábala con 
tinta ternura, que se binaban en lágrimas sus ojos y su corazón 
rebosaba caridad. Apetecía ctm ansia asemejarse á su Señor en los 
trabajas que había padecido, j quisiera, si fuera posible, dar su 
vida en una cruz por Aquel que tan generosamente la había dado 
por la redención del mundo. Para satisfacer en parte esta ardiente 
caridad, determinó dejar la c isa de sus padres y vivir do lágrimas 
y penitencia en soledad, á imitac óu del Bautsfa. 

Comunicó su proyecto á otros dos niños con taips razones, que 
les persuadió á que no era difícil la ejecución. Salieron, pues, los 
tres niños de la ciudad guiados por el Espíritu Santo, á buscar en 
un desierto un asilo contra los lazos del mundo y contra las con- 
taminaciones de la carne y del demonio. Las santas exhortaciones 
que Miguel hací.i á sus dos compañeros, aunque capaces de soste- 
ner su extraña resolución, no fueron suficientes para impedir que 
acobardase uno de ellos, pensando por una parte en el justo senti- 
miento que tendrían sus padres por su ausencia, y por otra en el 
castigo que en hallándole le amenazaba. 

Volvióse éste á la ciudad, y Miguel con el otro niño siguió 
hasta un monto áspero y fragoso que distaba dos leguas de ella. 
Luego que llegaron al monte, dieron gracias á Dios los dos ino- 
centes anacoretas, y comenzaron á buscar en él una mansión aco- 
modada á sus designios. Presénteseles á la vista una cueva, que no 
aceptaron por estar infestada de sabandijas, y principalmente por- 
que no hallaron en ella, como lo deseaban, la señal de la cruz para 
su consuelo. 

Internáronse en el monte, y entre su espesura hallaron dos 
grutas que antiguamente habían servido á los santos ermitaños que 
en aquel sitio habían hecho vida solitaria; y juzgaron que por 



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SAN 363 

su inmediación y todas las circunstancias, eran apropiadas para la 
ejecución de sus deseos. 

Cada uno eligió la suya para sí, y en ellas comenzaron á 
practicar los ejercicios fervorosos que les dictaba su corazón. Con- 
tentísimo se hallaba Miguel viendo cuan bien le había salido su 
proyecto, y hubiera permanecido gustoso allí, á no impedírselo las 
exquisitas diligencias que hicieron sus padres para buscarle y vol- 
verle á su casa. En efecto, luego que el padre de Miguel advirtió 
la falta de su hijo, conociendo que él perdía un tesoro, corrió por 
todas partes en busca del niño Miguel. £1 que había vuelto, le dio 
los datos necesarios para que pudiese hallarle en el monte. Pero cuál 
fué su sospresa, cuando internándose^ en la es[)e8ui^, le vio dentro 
de una gruta, puesto de rodillas delante de una cru7, encendido el 
rostro y bañados los ojos en lágrinías. Quedó suspenso el padre á 
vista de tan tierno espectáculo, pero repuesto preguntó á Miguel 
por qué lloraba. 

— Lloro, contestó el niño, por la Pasión de mi Señor Jesucristo, 
contestación que dejó al padre atóuito y edificado. 

— Y ¿ quién os ha de sustentar en este desierto ? replicó el 
padre. 

— Así como Dios, respondió Miguel, sustenta á otros santos, 
de la misma manera me sustentará á mi también. 

Conoció su padre el espíritu fervoroso que abrigaba su tierno 
pecho, y como la piedad dirigía sus operaciones, admiró gozoso el 
proyecto de su hijo y dio gracias á Dios por los tempranos frutos 
que en él lograba su divina gracia. 

Pero sin embargo, no juzgando prudente dejarle en aquel de- 
sierto, expuesto á ser presa de Ihs fieras, ó á que inclemencias 
acabasen su vida, le mandó que se volviese con él á casa. Obedeció 
el niño dejando en la soleiad su corazón, pero con el firme pro- 
pon to de formar dentro de su alma un retirado desierto, adonde 
no puliesen llegar las contaminaciones del munlo. 

Esta acción, aunque era natural que no llegase á tener todo 
el efecto que Miguel se había propuesto, fué tan del a^^rado de Dios, 
que en premio de ella derramó en su alma tan abundante copia 
de gracias, que se adelantaron é ilustraron milagrosamente sus po- 
tencias y sentidos. Su entendimiento desechó las tinieblas de la 



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364 áÁN 

ignorancia propias de aquella edad, y conoció perfectamente cuan 
amable es Dios y cuan dfignos son de desprecio los bienes de la 
tierra. Su voluntad se inflamó de manera en el amor divino, que, 
penetrado de él, nada quería sino á Dios, por nada suspiraba sino 
por Dios; y este carácter que se grabó en su alma en la tierna 
edad de siete años, fué el sello con que estuvieron marcadas todas 
las acciones de su vida. 

Así lo testifica el decreto apostólico en que fueron aprobados 
sus milagros. El amor no puede estar ocioso y se halla en un estado 
violent ', mientras no se emplea en obsequio de su amado. Por esta 
causa Miguel procuraba dar desahogo á su caridad, haciendo por 
Dios obras con que afligía su inocente cuerpo. Mortificábalo con 
cilicios y otras invenciones que le dictaba su fervor, pero en lo 
que más sobresalía, era en unos ayunos y abstinencia tan conti- 
nuada, que llegó á recelar su padre algún grave perjuicio para su 
salud. 

Los recreos y juegos tan naturales en los niños, ó las miraba con 
aversión, ó procuraba sacar de ellos algún fruto para la santifica- 
ción de su alma. Sucedió que, habiéndole enviado su padre con la 
criada en compañía de otros niños á recrearse en una viña, mientras 
sus compañeros se empleaban en comer uvas, Miguel se apartó de 
ellos y puso en ejecución uno de aquellos grandes pensamientos 
que no se les ocurrió al penitente San Francisco ni á otro Santo 
alguno, sino después de haber hecho grandes progresos en la vida 
espiritual. 

Se fué á un lugar apartado en donde había muchas zarzas y 
cambroneras, y, desnudándose de sus vestidos, fija su consideración 
en la Pasión de Jesucristo, se arrojó desnudo entre las espinas, 
ofreciendo aquel tormento al que tantos había padecido por su amor. 
Satisfecho Dios con el S'>lo intento de tan sublime sacrificio por 
parte de aquel cordero inocente que en toda su vida no perdió la 
gracia bautismal, hizo que, así como las llamas no tuvieron fuerza 
para quemar á las niños de Babilonia, tampoco la tuvieran las espinas 
para lacerar el virginal cuerpo de Miguel ni sacar una sola gota 
de su inocente sangre. Echóle de menos la criada, buscóle y, ha- 
llándole, preguntóle admii*ada por qué hacía aquello. El Santo le 
respondió lleno de sencillez y de alegría: < Lo he hecho por amor 
de Nuestro Señor y por imitar al Padre San Francisco ». 



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SAN _Í^ 

El ejercicio de las virtudes no le privaba de un exacto cum- 
plimiento de la obligación de estudiar que le impuso su padre, 
antes bien se ayudaban mutuamente, y al tiempo que asistía á la 
escuela, encontraba ocasiones de practicar la caridad de un modo 
muy provechoso para sus prójimos. Había hecho de un aposento 
retirado de su casa un oratorio, en donde se empleaba en la ora- 
ción y en la penitencia todo el tiempo que le sobraba después del 
estudio de sus lecciones. A este lugar conducía á aquellos estudian- 
tes que él veía que eran traviesos y distraídos. Allí les hacía fer- 
vorosas pláticas, exhortándolos al amor de la virtud, al aborreci- 
miento del pecado y á un amor tieiiio de la Madre de Dios, de 
quien el Santo era sumamente devoto. Hacíalos después estar un 
rato en oración y finalizaba aquel ejercicio con la mortificación de 
una disciplina, para cuyo efecto tenía dispuestos varios cordeles con 
sus nudos. Estas obras producían un efecto tan maravilloso, que 
todos sus condiscípulos se veían precisados á ser honestos en su 
presencia, á frecuentar por su cons jo los Santos Sacramentos y á 
ser exactamente obediente^ á las insinuaciones de sus padres. 

Fruto tan visible produjo la voz común en el pueblo de que 
Miguel era una flor de santidad, cuya sola vista componía los áni- 
mos y excitaba á la perfección de costumbres. A proporción que 
iba creciendo en edad, iha también adolantando en la virtud, y para 
asegurarse en la práctica de esta poi* toda su vida, determinó ha- 
cerle religioso. La ternura de su edad que no pasaba de ocho años, 
frustraron las diligencias con que procuró conseguirlo. 

Esta repulsa renovó en él el antiguo pensamiento de hacer vida 
eremítica Ejercitóse para ello dentro de su misma casa, comiendo 
solamente hierbas silvestres; y, cuando se hubo certificado por al- 
gunos días que bastaba aquel alimento para sustentar la vida, co- 
municó su resolución á unos compañeros suyos, quienes la aproba- 
ron unánimemente. Llegó el día de ponerse en camino para el de- 
sierto, y Miguel que era hábil en cuanto pertenecía á la vida 
espiritual, les exhortó á hacer voto de perpetua virginidad, lo que 
ejecutaron en la iglesia de Santa Clara, recibiendo Dios aquel tem- 
prano sacrificio y echando sobre él su bendición. 

En el camino encontraron tres venerables varones que, habiendo 
sabido su intento, les disuadieron de él, haciéndoles yoher ^ 3U casf^ 



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366 SAN 

y enseñando al niño Miguel qne, si queiía hacer penitencia, podría 
lograrlo fácilmente durmiendo en unos sarmientos en lugar de cama 
y poniendo una piedra por cabecera. Aceptó Miguel el consejo, y 
volviendo á sus compañeros, lea dijo: € Volvamos á casa, que no 
es voluntad de Dios que vivamos en el desierto, por faltarnos el 
consentimiento de nuestros padres ». 

A la vuelta encontró á su padre sumamente airado, cuyo enojo 
desahogó castigándole, mortificación que sufrió con suma resigna- 
ción y paciencia. Cum'^nzó entonces A ejercitarse en su casa en 
todas aquellas prácticas de oración y de penitencia que pudiera 
practicar en e desierto. Pero á los once años sufrió el niño el golpe 
terrible de verse privado de su padre, á quien llamó Dios pai*a sí. 
Sufrió este golpe con resignación cristiina, abrazando en él los mu- 
chos trabajos á que le dejaba expuesto su orfandad. Como había 
hecho voto de virginidad perpetua, deseaba los medios de cumplir 
á Dios esta promesa. 

Le pareció que lo más eficaz era entrarse en Religión, pei'o, 
aunque solicitó varias veces, se frustaron sus deseos, ya por lo 
tierno de su edad, y ya por las preocupaciones de su tutor. Este, 
queriendo destinar á Mi^juel á un ejercicio que reuniese las cuali- 
dades de honosto y lucrativo, :e colocó en ca-a de un mercader. 
Pero su espíritu era poco para el tráfago y bullicio propio de la 
nueva profesión. Ansioso, pues, do lograr la tranquilidad de su con- 
ciencia y la paz del alma, pareciéndole que la hallaría en Barce- 
lona por la multiplicidad que allí había de monasterios, se fué & 
aquella ciudad. Solicitó en varias partes que le diesen el hábito, 
pero sin fruto. Su tutor le sii^niió los pasos, y deseoso de darle al- 
gún establecimiento con que coitar aquella devoción que á él lo 
parecía imprudente y pueril, le puso al oficio de pasamanero. 

Tolas las diligencias humanas son inútiles para deshacer los 
desighios de la Providencia. Ksta había elegido en sus eternos c<'n- 
sejos al bienaventurad ) Miguel para hacerle espejo de perfección 
en el estado de religioso, y así venció todos los artificios humanos 
que se of-onían á sus acertabas miras. El fervoroso niño, que, ele- 
gido por Dios desd'^ sus primeros años, suspiraba incesantemente 
por verse colocado en los atrios de su casa, se reforzaba on sus san- 
tos intentos A proporción que crecían los obstáculos. Las mismas 



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SAN 367 

dificultades no le servían de otra cosa que de poderoso incentivo 
para confirmarse en su resolución, y buscar nuevas maneras 
de verificarla. Significó sus deseos al Ministro del convento 
de Trinitarios Calzados de la ciudad de Barcelona. Este piadoso 
varón, juntamente con los demás Padres, examinaron con madurez 
la vocación de san Miguel, y admirados de ver en tan pocos años 
frutos tan adelantados de perfección, juzgaron que en aquel 
niño les ofrecía Dios un tesoro de virtudes coü que enriquecer su 
Religión, y así le dieron el hábito sin reparar en lo temprano de 
su edad. 

No les salió mal su juicio; pues, apenas se vio Miguel con- 
tado entre los individuos de aquella celestial milicia, cuando, rebo- 
sando de gozo, comenzó á manifestar su gratitud al cielo con fer- 
vor tan encendido, que arrebataba la a-lmiración de todos. Los m.ás 
provectos y versados en la perfección religiosa tenían que aprender 
en Miguel una profunda humildad, una devoción ardentísima, una 
ciega obediencia y un conjunto de virtudes, que les obligaba á 
mirarle como maestro de la vida monástica. 

No satisfecho con la vida monástica que había abrazido, pa«ó 
á los Trinitai'ios Descalzos. 

Su cama era el duro suelo ó una tabla desnuda, sin más ca- 
beceza que un pedazo de leño. Casi todos los días S9 daba crue- 
lísimas disciplinas, en que dejaba su cuerpo llagado y el suelo con 
charcos de sangre. Además de esto, traía una mortitícación conti- 
nua sobre sí; apenas había miembro en su cuerpo que no tuviese 
su pai'ticular tormento; los pies los traía descalzos aun en lo más 
crudo del invierno; sus piernas, muslos y brazos los llevaba en- 
vueltos en unas fajas de cadenillas de alambre con puntas de hierro 
que se introducían en la carne. Ceñíase el cuerpo con una cadena 
de hierro, 4ue le daba ires ó cuatro vueltas. Sobre los hombros 
traía unas chapas con puntas aceradas, y de la misma manera 
estaba guarnecida una cruz con ciento cincuenta púas, que traía 
clavada en las espaldas. 

Un conjunto de penitencias tan asombroso llegó á lacerar su 
cuerpo, lie manera que todo era una llaga; y, como el Santo 
no tomaba medicina alguna sino que continuaba su penitencia, lle- 
garon á podríi'selo las lla¿a8, de m^inera que despedían un intole* 



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^m SAN 

rabie hedor. Ya por esto y ya por compasión, dieron los religiosos 
cuenta al Prelado, el cual, desatendiendo las repetidas súplicas del 
bendito Padre en defensa de sus penitencias, se las mandó suspen- 
der y ponerse en manos de un cirujano para el restablecimiento 
de su salud. Pero, ¡ oh prodigios de la Divina Providencia ! lo que 
no pudieron recabar con el Prelado sus súplicas, lo consiguieron 
con Dios sus oraciones. Pidió el santo Miguel á su Señor Jesucris- 
to que no permitiese de ninguna manera que fuese quitada de sus 
espaldas aquella cruz y penitencia, con que de alguna manera imi- 
taba la que Su Majestad había llevado por los pecados del mundo. 
Esta oración fué tan yigoi*osa y eficaz, que en el mismo instante 
en que el cirujano fué á descubrirle las espaldas, quedaron éstas 
tan sanas como si no hubiera tenido herida alguna, y convertido 
el hedor en una fragancia superior á la de los más olorosos aromas. 

Al tenor de esta heroicidad en las virtudes referidas, fué el 
grado en que obtuvo todas las demás que concurren á formar un 
justo, prevenido de Dios con sus bendiciones desde su infancia: un 
Santo, en fin, perfecto, que poseyó en grado heroico t'»das las vir- 
tudes. Su humildad era profunda, su caridad ardentísima, viva su 
fe, firme su esperanza, invencible su fortaleza, resignada su obe- 
diencia, su castidad angelical, su pobreza suma, su penitencia ad- 
mirable, altísima su contemplación y superior á todo humano dis- 
curso el cúmulo de sus virtudes. Pi emiólas Dios aun en esta vida, 
adornándole con todos sus dones. Tuvo el de profecía, con el cual 
predijo muchas cosas antes de que sucediesen; el de discreción de 
espíritus y el singularísimo de mover con su intercesión la omni- 
potencia de Dios á explicai-se en mil efectos milagrosos para bene- 
ficio de sus pr ójimos. Pero el más particular entre todos fué aquel 
don de caridad tan ardiente con que amaba tanto á Dios, que salía 
de sí mismo, arrebatándose en unos éxtasis fervorosos, y .uno 
de ellos le debilitó de manera que fué el principio de la enferme- 
dad con que acabó su dichosa vida. 

Ahora señalaremos los conventos en que vivió este gran Santo 
y los cargos que tuvo. Tomó el hábito de Trinitario Calzado por 
Agosto de 1603 en el convento da Barcelona, siendo Ministro de 
él el P. Maestro Fr. Antonio Ta falla y Provincial el R. P. Maestro 
Fr. Gabriel ftíanzapo, Ef^ dicho convento estuvo dos aüos, tepieudo 



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SAN 369 

por Maestro al religiosísimo P. Presentado Fr. Pablo de Aznar. A 
instancias del P. Lector de Filosofía en dicho convento y luego 
Catedrático de Teología en la universidad de Zaragoza, el P. Maes- 
tro Fr. Jerónimo Deza, el P. Maestro Fr. Manuel de Reinoso, Vi- 
sitador entonces de la provincia de Aragón y después Obispo, tras- 
ladó al bendito Fr. Miguel á S. Lamberto de Zaragoza, en cuyo 
noviciado entró por Febrero de 1606, haciendo allí mismo su pro- 
fesión el día 30 de Septiembre de 1607, en manos del P. Maestro 
y Ministro Fr. Francisco Viader, siendo segunda vez Provincial el 
R. P. Maestro Fr. Miguel Gasch. 

Pasó Fr. Miguel ú la Descalcez Trinitaria por Enero de 1608, 
tomando el hábito en 28 de dicho mes y año en una ermita, si- 
tuada en la falda de una montaña, cerca de Oteiza, lugar que dista 
una legua da Pamplona, donde moraron nuestros religiosos un 
año, antes de la llegada del P. Presidente Fr. José de la Santísima 
Trinidad á dicha ciudad de Pamplona. No pudo, pues, darle el há- 
bito ni este Padre ni el Bto P. Fr. Juan Bautista do la Concepción 
que nunca estuvo en la referida ciudad, como por meras conjetu- 
ras afirman los autores. Cónstanos del libro de las Recepciones de 
Novicios del convento de Pamplona, que quien le dio el hábito en 
dicha ermita, fué el Presidente Fr. Clemente de Santa María. Junto 
con dicho Fr. Miguel, que hasta su profesión se apellidó de S. José 
y no de los Sanios, como después, recibió el hábito Fr. Antonio 
de S. Crisóstomo (1). Pasó Fr. Miguel su noviciado en Madrid y 
profesó en el convento de Alcalá de Henares el 29 de Enero de 
1609. en manos del P. Ministro Fr. Pedro de la Madre de Dios. 
De Alcalá pasó al convento de la Solana, en el Campo de Montiel 
donde vivió algún tiempo, siendo su Ministro el virtuoso P. Fr. 
Cristóbal de S. Jerónimo. De allí le mudó el Provincial al convento 
de Sevilla, donde era Prelado el religiosísimo P. Fr. Antonio del 
Espíritu Santo. Habiendo demorado allí poco tiempo, le pasaron 



(I) Tenemos verdadera satisfacción en haber rectificado las inexactitu- 
des de la vida de nuestro Santo. Véanse el Protocolo M. S. del convento 
de Pamplona, cap. 1, núm. 3, y el Libro de Recepciones de Novicios, tam- 
bién M. S. , de dicho convento, que se conservan en el archivo de la Dele- 
gación de Hacienda de dicha ciudad. 

84 



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370 SAN 

al colegio de Baezi para estudiar la Filosofía, la que empezó á 
cursar p.)r Octubre de 1611. Luego le pasaron al de Salamanca 
(1614), y, terminado allí el curso de Teología, le hicieron conven- 
tual del de Baeza, y es verosímil que vivía allí cuando se ordenó 
de presbítero en la ciudad de Faro de Portugal. 

En dicho colegio de Baoza fué luego Vicario, Confesor y Pre- 
dicador, y era allí conventual, cuando el 24 de Mayo de 1622 le 
eligió el Definitorio por Ministro del convento de Valladolid, siendo 
reelegido á 13 de Mayo de 1623 en el Capítulo general de Toledo, 
al que asistió el bendito P. Fr. Miguel. 

También estuvo de paso en los conventos de Socuéllamos, Val- 
depeñas. Córdoba y Granada. 

Falleció con el dicho cargo do Ministro en Valladolid á 10 
de Abril de 1625, siendo boatiflcado por Pió VI el año 1779, y 
canonizado por Pió IX en 1862. 

Escribió : 

De la tranquilidad del alma crisUana. 

Tratado citado por G'l González Dávila en su Comp, fuslor, 
de S, Juan de Mata y S Félix de Valois (en Madrid, por Fran- 
cisco Martínez, 1630) pág. 75. Dicen algunos autores que se perdió 
este tratado, pero creemos que es el mismo que se cita por Bar- 
tolomé Gallardo en su Fnsayo de una Biblioteca Española de li- 
bros raros y curiosos, iom 2.^ (Madrid, imprenta de Rivadeneyra. 
1888) en el apéndice, pág. 274, tratando del catálogo de M. SS. 
de la Biblioteca Nacional de Madrid. En dicho catálogo, pues, se 
cita como existente en la referida Biblioteca Nacional, con las 
señas A, 139, un M. S. de S. Miguel de los Santos, con el título 
siguiente : De la tranquilidad á que puede llegar un alma en 
esta vida. 

Este M. S. tal vez sea el mismo que corre impreso en la Pri- 
mera parte de la Crón, de Trin, Desc. libr. 2, cap. 36, págs. 
427-430. y en la Revista Trinitaria^ año I, núm. 6, pág, 161-164. 

El referido Gil Dávila, en la obra citada, fuls. 74 y 75, trae 
también un papel de S. Miguel quel él mismo lo vio, y es así : 

Duodecim arma spiritualis pugnae, cum peccandi libido 
menfcm subit, 

1. Voluptas brevis el exigua. 2. Comités^ fastidium et anoci- 



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SAN __.JUL_ 

etas. 3. Jactara majoris bonú 4, Vita, somnus et umbra. 5. 
Mors instans et irnprovisa, 6. Suspicio impoenitentiae. 7. Aeter- 
num praemmm, aeterna poena. 8. Horainis dignitas et natura. 
9. Pax honae meníis, 10. Dei beneficia, 11. Crux Christi, 12. 
Testimonia martyrum. 

Todo era maleria de meditación. 

— Los citados M. SS. y autores. — Fr. Luis de S. 

Diego, libr. I, cap. 5. — Año Cristiano de Croisset, Valencia, 
imprenta de Domenech, 1892, á 5 de Julio, y otros^muchos autores 
que escribieron la vida del Santo. 



SANZ (Fr. Cipriano) C. 

Natural de Sastago, provincia de Zaragoza. 

Desempeñó el cargo de Lector de Filosofía y Teología. Obtuvo 
el grado de Maestro en su provincia de Aragón y el de Doctor 
teólí^go en la universidad de Zaragoza. En 17S5 juró de Calificador 
de la Santa Inquisición de Aragón, y tuvo el cargo de Examinador 
sinodal del arzobispado de Zaragoza. Fué líegente do Estudios y 
Rector del colegio de la misma ciudad, Definidor de su provincia 
y Secretario del Provincial. 

Tuvo una gran devoción á S. Miguel de los Santos, por lo 
que hizo abrir una lámina. En la oratoria evangélica tuvo empleos 
de mérito. Predicó la cuaresma del hospital general de Zaragoza. 
Aun vivía por el año 1801. 

Imprimió : 

1. Oración panegírica de Nuestra Señora del Remedio, Pa- 
trona del Sagrado Orden de PP. Trinitarios Calzados, qv^ dijo 
en la iglesia de la Sma. Trinidad de Barcelona, en el día 17 
Octubre de 1783 y séptimo de su solemne novenario. Sale á luz 
á petición de algunos devotos de esta santa imagen. — En Bar- 
celona, por Pedro Gomita y Gibar t, 1783, en 4^ 

2. Prodigiosa vida del V. P. Fr. Pablo Aznar, religioso tri- 
nitario aragonés, 

— Latassa, tom. 6.®, pág, 196, 



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372 SAV 



SANZ O SAENZ (Fb. José) C. 

Lector de Sagrada Teología en el convento de Burgos, donde 
murió de 1760 á 63. 

Al frente de la obra que luego indicaremos en su 1* edición, 
aparece como autor — según Muñoz — José Saenz; y en la 2* 
impresión — si hemos de creer á Martínez Añíbarro — José Sanz. 

Escribió : 

Ensayo histórico, breve descripción de la celebrada imagen 
del Cristo crucificado , que se venera en el Real convento de la 
Santísima Trinidad, Redención de Cautivos, extramuros de Bur- 
gos. — Salamanca, por Antonio José Villargordo y Alcaraz, 1758, 
en 4.®, de 82 pags. 

La segunda edición debe ser algo aumentada, cuyo título es : 

Ensayo histórico y breve descripción de la portentosa y mi- 
lagrosa imagen del SS. Cristo que se titula de Burgos, y se 
venera en el Real convento de la SS, Trinidad, Redención de 
Cautivos, de dicha ciudad. Asi está declarado y confirmado por 
el rey nuestro Señor D. Carlos IV y su Supremo Consejo en 
su Real decreto de 23 de Junio de 1806, — Reimpreso en Burgos, 
en la imprenta de Navas, 1807, en 9>^, 

Aunque el P. Calixto de la Providencia, en la vida de S. Juan 
de Mata que publicó en francés, afirma que, al pasar por Burgos, 
preguntó por la citada imagen del Cristo crucificado, pero que nin- 
guno pudo darle razón de su paradero ; nosotros hemos sido más 
afortunados, porque apenas llegamos á la referida ciudad por No- 
viembre de 1897, la encontramos en la parroquia de S. Gil, y tuvi- 
mos la incomparable dicha de contemplarla de cerca y venerai'la. 

— Muñoz, pág. 62. — Manuel Martínez Añíbarro y Rives /n- 
tento de un Diccionario biográfico y bibliográfico de autores de 
la provincia de Burgos (Madrid, 1890), en la letra S. 

SAVALLS (Fr. Ignacio) C. 

Natural del reino de Valencia, Maestro en Sagrada Teología. 



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SÉl ' 373 

Ministro de dicha ciudad, Cronista y Provincial de la de Aragón. 

Falleció en Valencia el año 1746. 

Escribió : 

La continuación de la Biblioteca Valentina del P. Rodrí- 
guez — que se imprimió en Valencia el año 1747. 



SEBASTIAN Y ALLUEVA (Fr. José) C. 

Cuencabuena, situada en el reino de Aragón, fué la patria de 
este sabio trioitario. Fué Maestro de cátedra en su provincia y Mi- 
nistro de los conventos de Royuela, Barbastro y Calatayud, Defi- 
nidor por su provincia y Examinador sinodal de la diócesis de Al- 
barracín. 

Como excelente orador predicó y compuso : 

1. Varios sermones — de los cuales vio la luz pública: 

2. Oración fúnebre en el Capitulo provincial de la provincia 
de Aragón de Trinitarios Calzados, — En Valencia, 1733, en 4*. 

— Latassa, tom. 4.**, pág. 472. 



SEIRA (Fr. Antonio) C. 

Habiendo recibido el hábito en el convento de S. Lamberto 
de Zaragoza, su patria, consiguió el título de Maestro en Sagrada 
Teología en su provincia religiosa do Aragón ; y fué además Padre 
de la misma, como también Doctor teólogo y Calificador de la 
Santa Inquisición de Aragón. 

Asistió como Socio de la provincia de Aragón al Capítulo ge- 
neral celebrado en Roma el año 1657 para formar las Constitu- 
ciones Generales de la Orden, aprobadas luego per Alejandro Vil 
en 1658. 

Fué célebre é insigne predicador y publicó : 

1. Serm&n panegírico del misterio de la Santísima Trinidad, 
que predicó el Dr. D. Pedro Nolasco Caballero, Colegial del de 
S. Antonio de la universidad de Sigüenza, Catedrático de Artes 
en ella. Cura propio de las villas de Sacedófi y Coreóles, en el 



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374 SEP 

convento de la Santisima Trinidad de Daroca, y lo dedicó al 
muy ilustre Sr. D, Martin Torrólo y Embiin, Deán de Si- 
güenza, — En Zaragoza, por Juan de Ibar, 1667, en 4". 

Hallándose el R Seira en el referido convento de S. Lam- 
berto, escribió, por motivos particulares, hacia el año 1650: 

2. Discurso sobre varios puntos monásticos^ especialmente 
de la Orden de la SS, Trinidad, y Visitas de la provincia de 
Aragón conforme á las disposiciones canónicas y regulares y 
Constituciones de la dicha Orden. — Zaragoza, en fol. 

Lo dirigió á S. M. en forma de memoria!. 

3. Sermones panegíricos y morales, — Un tomo. 

— Latassa, tom. S.**, págs. 393-4. — Las citadas Constituciones 
(Ñapóles, 1659) en los prels. 



SEPULVEDA (Fr. Marcos) C. 

Nicolás Antonio afirma que fué toledano, y el P. Altuna á su 
vez forma la siguiente biografía: « Tomó el hábito — dice hablando 
del P. Sepúlveda — on nuestro observantísimo y Real convento de 
la imperial ciudad de Toledo, ya graduado por aquella misma uni- 
versidad y Catedi ático de Vísperas de ella: y conociendo la Reügióii 
cuan aventajado sujeto era, y la fama grande que tenía de superior 
ingenio, como lo había mostrado en varias y diferentes ocasiones, 
le envió á la universidad de Salamanca, para que allí, como en corto 
y academia de las letras, pudiese más lucir, y hacer mayor osten- 
tación de su persona. 

» A pocos lances fué luego conocido en la escuela, por la fuerza 
y eficacia de su argumento, que era de hs mayores que se conoció 
en aquella universidad, tan aplaudido de los estudiantes que no 
habfa para ellos mejor rato quo cuando argüía ó hablaba alguna 
palabra corta de alguna dificultad que se confería : y era tan grapde 
el estruendo y ruido que hacían, que con él daban á entender vi- 
toreándole que no había más que decir, ni más que oir. Después 
(Jp haber dicho su parecer, era persona muy callada; y, aupquo 
muy agenta á tp4as las dificultades que se conferían, y algunas 
Teces le decían los ipaestiX)s que estaban junto á él: | Copio vuestra 



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SÉRR 375 

Paternidad no nos dice algo de esto que se arguye? y respondía: 
Hasta aliora no me ha hecho dificultad; cuando se me ofreciere, 
sí diré de buena gana; y así, cuando se le ofrecía, era tan grande 
el aplauso que le hacían todos, que parecía que no había más que 
decir ni desear. Opúsose á una cátedra, que fué 1^ primera que 
evB, de regencia, y la llevó luego con grande exceso de votos; y 
de allí á pocos días le dieron la cátedra de Físicos por claustro. 
Tenía tan grande nombre, así en lo escoh'istico como en lo positivo, 
que en todas las ocasiones echaban mano de él ; pues la Santa Iglesia 
de Toledo envió por él seis años inmediatos para que predicase el 
sermón de la batalla naval, y fueron tan asombrantes fsicj todos los 
sermones que hizo que hoy día hay personas que se acuerdan de 
ellos, y dicen, y no acaban, de la energía y deferencia con que los 
predicaba, dejando á todos admirados. Ilállanse muchas cosas que 
decir de es'e mismo asunto. Fué Catedrático de propiedad de Sú- 
mulas en la misma universidad de Salamanca, la cual cátedra llevó 
con grande exceso y regentó algunos años hasta que Nuestro Señor 
se le llevó para sí, no siendo viejo, sino de muy buena edad, que, á 
tener más vida, es muy cierto llevara todas las demás cátedras y 
puestos que hubiera así en Salamanca como en Madrid y en las 
demás ciudades principales del reino. 

» Dejó muchos escritos de todas las facultades que leyó, los 
cuales fueron de tanta consideración que, el que los alcanza á tener, 
los estima como preciosas margaritas. Y lo que más es el buen 
olor de sus virtudes y ejemplo que dejó. 

» Está enterrado en nuestro colegio de Salamanca. Nicolás An- 
tonio dice que murió en 1(20. 

Además de lo arriba dicho, escribió : 

JDe las victorias, que han ganado los cristianos con la pro- 
tección de Nuestra Señora. 

— Altuna, págs. 586-7. — Nic. Ant.. tom. 2.", pág. 86. — Calvo, 
pág. 447. 



SERKA (Fr Bernardo) C. 

Natuml de Tarragona, Ministro de los conventos de Barbastro^ 



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376 SERR 

de Villafranca del Panadés y de Tortosa, Maestro en Sagrada Teo- 
logía, dos veces Definidor de su provincia j también una vez Vi- 
sitador. Fué además Catedrático de Sagrada Escritura en la uni- 
versidad de Tarragona. 

Murió en el convento de Tarragona por los años de 1644. 

Dio á luz uoa obra titulada : 

Speculum praedicalorum verhi Dei, sive traciatiis de variis 
modis exponendi Sacram Scripturam, divini verbi concionatoyibus, 
et Sacrae Theologiae studiosis, valde utilis, cum variis tesli- 
moniis Sacrae Scripíurae, atqtie cum doctrina SS, PP. moraliier 
explicatis, Auctore P. Fr. Bernardo Serrá, Tarraconensi, S. Theo- 
logiae MagistrOy Ord, SS, Trinitaiis ac Redemplionis Captivorum, 
nec non Ministro conventus S. Blasii civit, Dertusae, Iste autem 
tractatus tres disputationes praecipuas continet, in quarum prima 
agitur de utilitale S, Scripturae ac de infallibili veriíate illius ; 
in secunda vero de variis S. Scynpturae editionibus atque versio- 
nibus ; in tertia tándem de pluribus S, Scripturae sensibus, cum 
quatuor indicibus, quorum primus erit disput ationum ac capitu- 
lorum ; secundus vero litterae alphabeticae : tertius testimoniorum 
S. Scripturae, et tándem quartus tabulae praedicabilis. — En 
Tortosa, en la tipografía de Francisco Martorell, un tom. en 4.® 

— Torres Amat., pág. 601. — Rodríguez Reines. — Libr. 3.^ 
de la provincia de Aragón M. S., pág. 117. 



SERRANO (Fr. Bartolomé) C. 

Esciibió : 

Libro en que se da razón del viaje que hicimos á la ciudad 
de Argel el año de 1670. Trátase asimismo lo que pasa en las 
Redenciones, como ello es ; y otros sucesos que me pasaron con 
unos franceses opuestos á nuestra nación, los cuales se valieron 
del tribunal de los Turcos para echarme en prisión, y borrar 
las cruces de nuestros hospitales é iglesias. Lo cual escribió 
Fr. Bartolomé Serrano, Religioso del Orden de la SSma. Tri- 
nidad, Redención de Cautivos, Capellán y Administrador de dichos 
hospitales (en Argel.) (B. — Dr. Loaisa). — M. S. original en 4.®, 



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SÉkR sil 

de 129 hs. (con cuatro retratos coloridos del P. Serrano, de su 
compañero Fr. Juan Marcos, del Sultán Baji y del segundo guar- 
dián). 

El libro está en papel y encuademación holandesa. Cuando le 
compró en blanco el P. Serrano, hubo de poner á la vuelta de esta 
portada que dejo transcrita, esta nota: 

« Compré este libro en Argel, siendo Administrador de los 
cinco hospitales que mi Religión tiene en esta ciudad, paia el 
asiento de algunas cosas. Costóme una dobla, á 20 de Noviembre 
de 1674. — Fr. Bartolomé Serrano. » 

En seguida: 

« A 4 de Enero de 75, tuve por huéspedes en mi hospital Real 
á un caballero del hábito de Calatrava que pasaba á Milán por te- 
niente de Maese de Campo gl. llamado don José de Córdova y otro 
caballero cordobés y un moro de Cádiz, y por ir de pasajeros en 
unos navios ingleses que vinieron á esta ciudad á sacar los cautivos 
de su nación, y vinieron estos caballeros de rebozo á ver la ciudad, 
que fueron admiradlas de ver lo que en ella se pasa. Dllos un mozo 
que á mi me servía para que les enseñase todo Argel. » 

En la plana de la hoja siguiente se ponen unos apuntamientos 
de cuentas inglesas; y á la vuelta esta nota de letra del P. Se- 
rrano : 

« Publicóse la Redención á 21 de Septiembre en el año del 
Señor de 1670, que fué un día muy célebre para nuestra Religión. 
Fué padrino el excelentísimo Sr. Duque de Abrantes y convidó á 
muchos señores para el acompañamiento. Hízose un estandarte 
nuevo para que le llevase S. E. ; y, por estar recién sangrado, no 
le pudo llevar; el cual llevé yo por S. E.; y me hizo muchas 
honras, dándome dos abrazos á la despedida. Detuvímonos dos días 
más por algunos coadjutorios de cautivos; y la Reina nuestra Se- 
ñora nos hizo detener dos días más, con que quería que sacásemos 
unos soldados que habían cautivado yendo de Melilla á España. Y 
esto era sin dar ninguna ayuda de costa para ello ; con que no se 
hizo nada. » 

En la hoja tercera se encabeza la Relación con esta rotulata ; 

« Memoria del viaje que hicimos á la ciudad de Argel, desde 
que salimos de la corte, que fué á 23 de Septiembre año de 1670 



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en compañía de los Revereudos Padres Pdo. Fr. Juan de Heredia, 
Redentor general y Fr. Manuel Francisco de Garay, su compañero 
y secretario Simón Fernández y cirujano Pedro de Aldea. » 

Principia : 

« Salimos de Madrid Lunes por la tu-de y fuimos hacer noche 
á Pinto... » 

Finaliza (al fol. 45) : 

< Acaba Ift relación y otros apuntamientos. » 

Fol. 46-111, 8on poesías generalmente del peor gusto domi- 
nante en aquel tiempo, compuestos por el P. Sen-ano. 

Las primeras son : 

€ Albores matutinos del Fénix Trinitario el Venerable y Rmo. 
P. Maestro Fr. Simón de Rojas. Confesor de la Serma. reina de 
España doña Isabel de Borbón, nuestra señora, y Maestro de los 
serenísimos Infantes de España, fundador de la Congregación del 
Duloisimo Nombre de María, que en paz reposa. 

» Dedícalos el Rdo. P. Fr. BartoUmé Serrano, Capellán y Ad- 
ministrador de los Reales Hospitales de Ai gol de la misma Urden 
de la Sraa. Trinidad. Redención de Cautivos, al Rmo. P. Fr. Fran- 
cisco de Arcos, Predicador y Teólogo de S. M., y de las Juntas de 
su Real Conciencia y Medios, Calificador del Consejo Supi*emo de 
la Inquisición y de sus Consultas, Catedrático de Prima de la uni- 
versidad de Toledo, Examinador Sinodal de su Aizobispado. Provin- 
cial que fué de Castilla, de la misma Orden. » 

Acaban estas santas simplozas al fol. 68 vuelto. 

Al fol. 121 se lee esta curiosa. 

€ Memoria de los cautivos que he rescatado desde 23 de Octubre 
del año 1670 por mi Orden [de la Trinidad) que son los siguientes : 

€ En 22 de Junio de 71 rescaté á Jusope Camarero, natural 
de Sanlúcar, soltero, edad cuarenta y cinco años. Costó su rescate 
20,090 ps. Tenía seis años de cautivo. Era su patrón CoraU. 

» En 24 de Junio rescaté á Francisco Rrache, natural de 
Asturias, de edad de treinta y cinco años y cuatro de cautiverio. 
Costó 20.070 ps. su patrón Hamet Velfecia. 

» En 25 de Junio rescaté á Alonso Utrera Barragán, natural 
de Chiclana, casado, de edad de treinta y dos años y seis de cau- 
tiverio. Costó su rescate 2,000 p.s Su patrón Mojarued 



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SERR 379 

» En 26 de Junio rescaté & Francisco de Ortega, natural do 
Lebrija, soltero, de edad de treinta y cinco años y seis de cautivo. 
Costó de mano de Achalí Urro 2,040 ps. 

» En 28 de Febrero de 73 rescató á Diego Martín Franco, na- 
tural de Cádiz, scltoro, do edad de veinte afios y nueve de cauti- 
verio. Costó de m.ino «lo Abrán Colorió 3 025 ps. 

» En 29 de Febrero rescaté á Juan nouzález do Bobadilla, na- 
tural de Cádiz, soltero, de edad de veintiún años y siete de cautivo. 
Costó su rescato de mano de un Renegado Inglés 3,000 ps. 

» En dicho día y mes rescaté á Juan Pérez, natural de Cádiz, 
de edad de cuarenta y dos año?, soltero, y siete años de cautivo. 
Costó su rescate de mano de Abrán Colorio 3,075 ps. 

» A 6 de Marzo rescaté á Bartolomé Calabaza, soltero, natural 
de Valsecia en Milán, de mano de Abrán Colorió en doscientos y 
ochenta ps. 

A 24 de Mayo rescaté á Luis Cortexana, natural de Cádiz, en 
ciento y cincuenta pesos. Su patrón Arráez de navio. 

» En 15 do Octul)re rescató al P. Fr. Mateo González, del Orden 
de San Francisco, patural de las Islas de Canaria, de su patrón 
Hache Mahamet, pur otro nombre Don Felipe, en 40,020 ps. 

» En 8 de Noviembre he rescatado dos mozos de Málaga, 
Uámanse Gaspar y Pablos : el Gaspar en 300 ps., el Pablos en 
200 p?. 

» En 20 de Diciembre róscente dos cristianos de galera de 
Abráft Colorió en 700 ps. 

» En 4 de Enero de 74 rescaté wn niño de Gibraltar, de edad 
de doce años, en 200 ps. para descí^nche de un turco. Llamábase 
el niño José Navarro. 

» En 18 de Enero de 74 rescaté á Ramón Florentino, en 3.025 
ps., de mano de Abrán Co'orio. 

» En 24 de Febrero rescaté á Pedro Ponce, natural de Málaga, 
en docientos pesos, de mano de un mesulaga. 

» En 12 de Junio de 74 rescató ^ Domingo Forrera, portugués, 
de mano de Malemaliy, en 130 ps. 

» Pn 28 de Junio rescí^té A Ma^íí^s Fernández, natural de Asturias, 
de m^no de Malenialiy, en 400 ps. 

» Ep 8 de Septiembre respaté á Fr. Marcos M^^arique, natural 



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de las Canarias, Religioso Francisco, de mano de Malemalíy, en 
300 ps, 

» A 12 de Septiembre rescaté al Maestro Pedro Mallorquín, 
de mano de Abrán Colorió en 600 ps. 

» En 15 de Septiembre rescaté á Andrés Pérez, natural de 
Valencia, en 400 ps., de mano de Abrán Colorió. 

> En 22 de Septiembre rescaté un mozo Florentino, de mano 
del Bajá, en ciento y noventa pesos. 

> En 6 de Enero de 75 rescaté una moza, do mano de un 
charife, que la tuvo ocho años en su poder, maltratándola porque 
se volviera mora; y no lo pudo conseguir. Costó su rescate 50,020 
ps. : era gallega. 

> En 7 de Enero rescaté á Juan Tartalla, espaldor del Baño 
del Rey, de mano de Abrán Colorió, en 50,075 ps. 

» A 20 de Enero rescaté á Juan Ferrer, natural del reino de 
Cataluña, de Mataré, esclavo de Abrán Colorió, en 300 y 25 ps. 

> A 23 de Febrero de 75 rescaté á Juan Flex, mallorquin, de 
mano de Asor y del Chili, en 400 ps. 

» En 25 del dicho rescaté á Llorens, mallorquin, do mano de 
Abrán Colorió, en 30,070 ps. 

» Asi mismo he rescatado á otros muchos, pero no me puedo 
acordar de sus nombres. — Y muchos escanches que he i*emitido 
á Oran por turcos y moros. » 

Al fol. 126 pone el P. Serrano esta nota: 

€ Partió de esta ciudad de Argel el capitán de á caballos D. 
Manuel de Pueyo á 21 de Octubre de 1673. Fué en su compañía el 
capitán de infantería D. Luis y otros cristianos. Quedé por su fiador 
de tres mil y quinientos pesos que montó su rescate y el del ca- 
pitán D. Marcos Rabanal que llevó nuestra Redención. » 

« Memoria del gasto que se hizo en la jornada para Argel, 
desde que salimos de Madrid, que fué Miércoles 23 de Septiembre 
año de 1670. > 

Suprimimos aquí las cuentas y anotaremos sólo los pueblos y 
lugares en que hizo paradas, y fueron los siguientes : Pinto, Aran- 
juez, Ocaña, Villatobas, Corral de Almaguer, Villanueva del Cár- 
dete, Los Hinojos, Pedroñeras. San Clemente, Minaya, Roda, La 
Jineta, Albacete, Venta Nueva, Venta de Albatana, Jumilla, Venta 



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SERR 



381 



de Romáo, Venta de La Rambla, Espinardo» Murcia, Venta del 
Puerto, Venta de Xemin ido y Cartagena. En este viaje á Argel acom- 
pañaban al P. Serrano, el P. Garay y el P, Palomino, como aparece 
de los gastos hechos en Cartagena. 

Fol, 129 : 

« Llamábase el Maestro Alí (tagarino, el cual salió de la villa 
de Yepes, cuando los expulsaron) Alvaro de Mendoza, Fué su ma- 
drina de pila doña Bárbara, en la Calle Ancha. » 

Fol. 43 vuelto : 

<. A 24 do Diciembre á las 10 de la mañana, entró un mo- 

rabuto que venia de la Meca, después de haber entrado gran má- 
quina de camellos cargados de mercancía; que es á lo que van. 
Entró en un caballo, y llevaba delante tres ó cuatro banderillas y 
muchos moros cantando y danzando ; y todos llegaban á besarle la 
ropa y al caballo; y le quitaban el peo para reliquia. Detrás traía 
405 morabutos á caballo, con un pendón grande cada uno y un 
tambor y gran multitud de morisma, que le venía acompañando, 
los cuales le habían salido á los caminos á recibir. » 

Fol. 129: 

> Cuando reniegan, dicen esta copla, con el dedo levantado: 
» Alá leilá geirala, Ana, 
Ne ses Moabmet Alá Zurulá » 
128 vuelto: 



Fol. 

1 izz quaget. 

2 =1 tenain. 
teleta, 
arba. 



3 — 

4 = 



5 z=z janza. 

6 = septa. 
sebiya. 



i 
8 
9 
10 
11 
12 
13 
14 



temenia. 

tesa a. 

asara. 

etax. 

anatax. 

telatax. 

arbatax. 



» 15 = gabestax. 

» 16 =: setax. 

> 17 zz: sebatax. 

> 18 izz temontax. 
» 19 = tesa atax. 

> 20 == abserin. 

» 21 iz: guaget abserin. 

» 23 = tela ata abserin, 

» 24 = arba abserin. 

» 25 = ganza abserin. 

» 26 = seta uabserin. 

» 27 =: ceba á auserin. 

» 28 = temenia uaserin. 

» 29 =:: teza á uaserin. 



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882 



SERR 



» 


30 = telatin. 


» 


39 =: tesa á uteletin 


» 


31 =: guaget uteletiD. 


» 


40 = arbain. 


» 


32 =: tenain uteletin. 


» 


50 =: jancin. 


> 


33 = tela ata uteletin. 


» 


60 zzz setin. 


» 


34 = arba uteletin. 


» 


70 = sebeym. 


» 


35 = janza uteletin. 


» 


80 = temenim. 


» 


36 zz: seta uteletin. 


» 


90 = teseym. 


» 


38 = temenia uteletin. 


» 


100 =: mia a. 



» Nombres de las cosas en Argel. 
» Sgep = Bizchücos. 

> Aspei-o =: Moneda. 
» Temí z:^ 1 real. 

> Urbia z=: dobla — 2 rs. 

» Pataca ■— Real de á ocho. 

» Acossina =z: Así. 

» Yorno =ii: Hoy. 

» Matina zz: Mañana. 

» Suntaní zz: 12 i»s. 

» Manchar =: comer. 

» Semen lemen = Andar juntos. 

» Mandagax zz: Camarada. 

x> Jobes z= Pan blanco. 

> Aredun zz Pan moreno. 

> Aliy z= Leche. 

» Abelma =z Agua. 
» Cherop =z Vino. 



» Filfil z= Pimienta. 

» Madrugra z= Peregíl. 

» Nani rz Hierba buena. 

» Quebbes := Carrero. 

» Atrus z= Macho. 

» Joya = Hermano. 

» Ache zz: Ven acá. 

» Male zz Bien está. 

» Amissí =1 Vete. 

» Zaxa = ¡ Buen provecho ! 

» Valec = Aparta. 

» Tuxan = Tabaco. 

» Chaluf = Tocino. 

» Liben = Leche. 

> Macanche zz: No tengo. 

» Salamelic z= Dios te de salud. 

» Suba aja alico zz: Buenos días. 

» Xarala = Justicia. 



Fol. 129. 

« A 4 de Mayo de 1673 metió en este puerto de Argel Alí 
Arráez, i-enegado Canario, una presa de 190 cristianos españoles, 
todos muchachos, que iban por soldados al Estado de Milán. Vinie- 
ron, más de los 70, heridos muy mal; y muchos muertos que echaroii 
en la máK 

» A tres días después entró oti*a presa de mallorquines de 150, 
y los más de ellos sin brazos y sin piernas; y muchos que echa- 
ron en U mar muertos. Cogiólos el Bufón, que 63 ün renegado 



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SERR 883 

flamenco, y Astuf^ turco. Con que se llenaron todos los hospitales 
de heridos; que era una lástima; y rae obligó á salir por Argel á 
pedir trapos para curarlos; y en algunas casas, de turcos y judíos, 
me dieron algunas sábanas y camisa?. 

» Celebróse este año de 1673 la Pascua de los moros que ellos 
llaman Pascua de cameros (porque este día, me significó persona 
que lo sabía, que pasan de 25 raíl, los que se matan, y es la causa 
que cada uno mata tantos como son en casa) hoy Miércoles, 29 
de Marzo. 

» Sábado siguiente entra laPascua grande de ¿os Judíos, que 
les dura ocho días; y si cae en el mismo día de la de los moros, 
pagan una gran suma de dinero. 

♦ Domingo siguiente fué nuestra Pascua, á 1." de Abril. 

)) Domingo siguiente, que es á ocho de Abril, entra la Pascua 
de los Ingleses. 

> Después entra la de los Griegos y Roxos (nz Rusos?) ! Dios 
me saque de tierra, donde hay tantas pascuas! Amén. » 

Fol. 129 vuelto: 

« Rechex, Ramadán, Chabán, son las cuaresmas que guardan. » 

Fol. 117: 

« Memoria de las fianzas y tiiscaras en que quedé yo Fr. Bar- 
tolomé Serrano, Administrador de estos Reales Hospitales de esta 
ciudad de Argel, por fiador de los Padres Redentores de las pro- 
vincias de Castilla y Andalucía, del Orden de la SSma. Trinidad, 
Redención de Cautivos, son las siguientes: 

» Primeramente por una triscara de 800 pesos que hizo la 
provincia de Castilla á favor de sí, de Abrán Colorió, de resto del 
rescate de Fausto de Piígola, vecino de Madrid, su esclavo, 800. 

)) Otra triscara y obligación y fianza que hizo dicho Padre 
Administrador p:)r los Padres de la Merced de 2,954 pesos con in- 
terés de 4 Vj por 100 al me?. » etc. 

Fol. 37: 

« Puse el Hospital, en el Baño de Rapachin, titulado de Santa 
Catalina, 1." de Agosto día de Sin Pedro Ad Vincula, año de 1671. 

« Hice el Hospital nuevo, en el Baño del Chiribí, titulado de 
San Roque, á 10 de Diciembre do 1071, con permisión que para ello 
me dio Repeche Beij, due&o del dicho Baño y Rey de Constantina: 



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384 SERR 

7 tuve algunas contradicciones por parte de los franceses, en que 
no me dejaron hacer, si no metía dentro á los Luteranos. Y quiso 
Dios que se hizo; y es uno de los mejores que tenemos en Argel: 
y los franceses no salieron con su intento. Tuvo de costo doscien- 
tos pesos: y me ayudó á dicha obra dicho Rey de Constantina, 
dándome la gente que trabajaba en la obra vatil. 

» Hice el Hospital, en el Baño de Turco nuevo, cuyo pa- 
trón es Mocandora, turco, á 24 de Julio de 1672: púsele títu'o 
de Santa Cruz, — Aquí intentaron los franceses hacer este Hospi- 
tal; y así que llegó á mi noticia, les envié un recado diciendo no 
estaban en Argel para hacer hospitales, sí para mercantes; y si 
querían hacer hospital, le hiciesen en su casa para los Lutera- 
nos; y que si pasaban adelante con su intento, me había de quejar 
á la casa del Rey. Con que no trataron más de ello. 

» A 20 de Enero de 1673 hice el Hospital de la SSma, Tri- 
nidad en el Baño del Rey, donde es patrón el Gran Colorió, por 
razón de estar este hospital debajo de tierra, y ser muy oscuro 
y frío, pasé los enfermos al Nuevo, día de Santa Inés segundo, á 
28 de dicho mes. Todo sea para gloria y honra de la Santísima 
Trinidad. 

Fo). 38: 

« Comencé la obra del Hospital Real de San José Sábado á 
26 de Enero de 75, en que se gastaron 115 pesos; y me dieron de 
limosna Roberto Croft, mercader inglés, 36 tablas, que valían 24 
pesos; y Malemalí, mi paisano, lo que valían 6 pesos. 

Fol. 37 : 

« En este Real Hospital de San José dispuse una capilla muy 
donosa, y le eché sus puertas pintadas donde puse las Armas Reales 
y las de nuestra Religión ; y asimismo pinté toda la capilla por dentro 
y fuera haciendo pintar en los cuatro cornijales cuatro Cruces de 
nuestra Orden, que aunque el francés las hizo borrar por el Duaso, 
si borró cuatro, hice pintar después catorce, aunque fué á riesgo 
de mi persona. Demás que los turcos y moros no se embarazan, 
como no hay algún malsín. 

» Puse asimismo una Custodia ó Sagrario de piedra jaspe 
muy lindo, que un amigo me dio : é hice sus gradas muy lindas 
y palios y frontal, todo de un género; donde tengo al Señor Sa- 



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SERR 385 

cramentado coa la más decencia que se puede; aunque los franceses 
me lo quiei*en estorbar, solo á fin de que fuese á su casa por él, 
cuando se ofreciese: siendo así que allí no es menester, y aquí sí, 
por ser salud de enfermos y salvación de almas: á quien ruego me 
dé su divina gracia. » 

Fol. 38: 

« Así traje de España un ctcadro de San José muy lindo, y 
un ornamento de tela de plata encarnado, un incensario y na- 
veta de plata, xxndi cajita de plata con su bolsa para llevar oculto 
al Señor, unos corporales con su bolsa, un misal, un ceremonial, 
un alba y sobrepelliz, 

» Más, á 1.^ de Octubre de 74 puse en el altar un San Juan 
Bautista de bulto, de vara en alto, muy lindo, que un amigo me 
presentó, que le hubo de presa. 

> Y más una imagen de Nuestra Señora de más de vara de 
alto, de bulto. » 

Relación, fol. 5. 

« Efi los días que aquí ( =: en Cartagena) estuve, dije misa en 
el aposento donde nació Santa Florentina y sus cuatro hermanos 
mártires, obispos... 

» Llegóse el tiempo de la embarcación, que fué Lunes 20 de 
Octubre, después de haber celebrado, y todos los demás confesado. 
Pasó á Argel con nosotros nuestro huésped D. Mateo (1) y Antonio 
López, que quisieron ver á Argel. 

> Así mismo se embarcaron muchos moros y moras que esta- 
ban francos; y nos pidió la ciudad los pasásemos á Argel. Salimos 
del puerto de Cartagena á las nueve de la mañana... y á otro día, 
á las dos de la tarde, estábamos en el puerto de Argel... 

» Asi que llegamos al puerto, se hizo la salva; y luego vino 
una lancha en que venían el Guardián del Puerto, y el Truchi- 
mán; y nos saludaron diciendo «¿Venir bonos? ¿ estar fortes ? Gran 
merced.» Sacamos unos frascos de mistela y aguardiente, y unas 
cajas de conserva, y grajea; y lo estimaron mucho.» 

Fol. 6: 

« Después fuimos á visitar al Rey o Bajá, y nos recibió con 



(i^ Mnnoz Ne{(reí« (fol, l^. 



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886 S E R R 

mucho agraio; y á mf, sabiendo que venía para quedarme, me a- 
gasajó mucho. Es persona que no le falta más del agua del bau- 
tismo; porque con los cristianos lo hace como padrp. 

» Hizo trajesen cagua, que es una bebida como chocolate, m&s 
amarga, y otras bebidas dulces. > 

Fol. 7: 

« Los primeros que de rescatan, son del Rey, y después entiba 
la Aduana, y se van siguiendo los BañoSj que son cuatro. 

» IjOs cautiví.s que se rescatan en la casa del Rey y Aduafia 
son fi'ancos de puertis. 

> De los demás que se rescatan, se paga, por el primet» ciento, 
cuarenta, y los demás á diez. 

» De entrada se paga á cinco por ciento, 

» Al Rey se han de tomar cuatro cautivos, — A la Aduana 
dos. — Al Sr. Agga uno, — Y estos cautivos han de ser españoles, 
sin que haya ningún extranjero. Y por cada uno se pagan mt7 do- 
Mas do oro, que son doscientos y quince pesos y medio. Y estos 
esclavos son francos de puertas. 

» Lo que se paga de salida de los cristianos es 88 piezas y 
media de á ocho. Al Sr. Bajá 25 piezas y media. — Al Caya del Baja 2 
piezas y un cuarto de cada cabeza. 

» Al Escribano una pieza y tres cuartos de cada cabeza. 

» Al Sello 6 rs. s'^ncillos de cada cabeza. 

> Al muelle 3 piezas de cada cabeza. 

» Al alcazaba 3 piezas de cada cabeza. 
» Al Aya Bají una pieza de cada cabeza. 
% Al Elamtn una pieza de cada cabeza. 

> Al Guardián del Puerto media pieza de cada cabeza. 
» Al Escribano del Puerto 2 rs. de cada cabeza. 

» Al Trunhimán media pieza de cada cabeza. 

» Al Alcaide de la Pescadería 2 rs. sencillos de cada cabeza. 

» A los Ceudales 2 rs. sencillos de cada cabeza. » 

Fol. 7-8: 

«Si le< faltase (á los berberiscos) el corso por mar y tierra, 
se comerían los unos á los otros; pues por tierra á fuerza de balas 
y pólvom y muchos que mueran llegan de aquí á Guinea, y traen 
aquí 4 vender muchos negros y negras, niños y niñas. Yo tí entrar 



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SERR 387 

un día más de 150 negritoá y negritas, que el que más no tenía 
doce años; y venían todos en cueros, solo un pedazo de jaique por 
la cintura. Y asimismo traen camellos, cameros y ovejas; y hur- 
tan cuanto hallan por mar y tierra... 

» Estos años pasados trajeron una presa de más de 300 perso- 
nas» hombres, mujeres y niños; los cuales cautivaron tres fragatas 
en la„. Noruega, día de San Juan, y estaba cubiertí de nievo; y 
venían todos cubiertos con pieles de animales, como unos salvajes. 
No se halló quien les entendiese la lengua : y como venían de un 
país tan frío, y esta tierra es tan caliente, todos los más murieron. » 

Fol. 10: ^ 

« Compran un cristiano, y luego le hacen pagar luna, que es 
2 posos cada mes; y con esto se sustenta toda la casa : pues los 
que aquí más tienen, no comen carae sino dos veces á la semana; 
y los otros días se pasan con alcuzcuz, jalea y arroz; y al fin 
su mantenimiento es pan y manteca. 

» Bienvenidos son (llamados) aquellos soldados (cristianos) que 
vienen (pasados) de Oran, Melilla y Peñón á volverse moros. » 

Fol. 11: 

« Si un cristiano (cautivo en Argel) mata á otro cristiano, no 
le hacen mal; sí que el patrón del muerto toma al cristiano ma- 
tador para sí; y su patrón se queda sin él. Y esta es ley asentada. » 

Fol. 17: 

(( Por paces que tienen (los franceses) con los de esta tierra, 
cosa bien infame y en deservicio de Dios, vienen aquí, y traen 
vergajos de toro para azotar (los moros á) los cristianos, y otros 
instrumentos y víveres; y lo peor es que vienen y dan aviso dónde 
quedan embarcaciones de cristianos, pam que vayan en su busca. » 

Fol. 18: 

« Juan Lavacher (francés)... les propuso cómo yo me quería 
levantar con los Cristi luos, y ser su Caudillo... todo falso y men- 
tira; que, á no tenerlo por tal, los turcos y moros me quemaran 
de contado; porque siempre andan con este recelo; que tienen una 
profecía... que los cristianos se han de levantar con Argel. » 

Fo'. 25: 

« Me puso la (mano) suya sobre la cabeza; que es como grande 
agasajo ». 



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388 SIL 

Pop lo que dice el Padre Serrano al fol. 115, que «En la 
villa de Huerta de Val de-Carábanos, en la iglesia antigua que está 
junto el castillo, hay al pie del altar mayor una losa de piedi^a 
negra... en que dice: « Aquí está sepultado el honrado Diego Se- 
rrano, cuya ánima Dios haya: el cual falleció en 1."* día de Marzo 
año de 1468 años» etc, se puede inferir que él era de Huerta. » 
Hasta aquí Gallardo. 

En dicho libro trae también el P. Serrano muchos versos di- 
vinos y humanos, que los compuso en Argel, algunos de los cuales 
imprimió Gallardo tratando del autor. 

Consta que el P. Serrano fué natuml de Huerta de Valdecará ba- 
ños, provincia de Toledo; y, además de lo citado, escribió : 

2. Viaje seguro para la eterna vida en el articulo de la 
muerte, — En Madrid, 1683. 

— Gallardo, tom. 4.^ págs. 586 600. — Rodríguez-Reines. — 
Fr. Rafael de S. Juan, Redención de Cautivos, cap. 14, pág. 100. 



SILVA (Fr. Pkdro da) C. 

Nació en Coimbra; y fué Presentado en Sagrada Teología, Mi 
nistro del convento de Setubal, Rector del colegio de su patria, 
y orador de bastante fama. Murió en Coimbra el 8 de Julio de 
1715. á la edad de 64 años. 

Imprimió sin nombre propio : 

1. Novena da illustre virgem e insigne martyr S. IHa. — 
Lisboa, por Antonio Pedroso Galráo, 1712, en 24. 

2. Espinelo concionalorio. — en fol. M. S. 

Contenía los sermones que predicó en diversas solemnidades. 
— Barb. Mach. tom 3/, pág. 618. 



SILVA TELLES (Excmo. é Ilmo. Sr. 1). Fr. Luis da) C. 

Nació en Lisboa á 27 de Octubre de 1626, de los nobilísimos 
cónyuges D. Francisco da Silva y Dña, Margarita de Noronha. Su 
padre U^ í^ermí^uo 4e D. F^rtiaudo f elles de Meaeces, primer Coii<io 



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StL 389 

de Villa-Mayor, Regidor de las Justicias y Mayordomo mayor de 
la reina Dña. Luisa Francisca de Guzmán, y nieto de D. Luis da 
Silva, Comendador de Cea en la Orden de Avis, Veedor de Ha- 
cienda y del Consejo de Estado, casado con Mariana de Lencastre, 
quinta nieta del rey D. Juan I de Portugal (1). 

Desde muy niño se aplicó á los ejercicios de piedad y á todo 
género de virtudes, de que resultó su vocación al esttido religioso. 
Recibió el hábito en el convento de su patria á 25 de Junio de 1641. 

Aprendió en el claustro las divinas y humanas letras con el 
fruto que era da esperar de su privilegiado talento, distinguiéndose 
después en la cátedra y pulpito. Nombrado en el Capítulo pro- 
vincial de 1664 Rector del colegio de Coimbra, tuvo ocasión de 
manifestar su prudencia, rectitud y literatura, dotes por las cuales 
mereció ser elevado al obispado titular de Ticiópolis, en Armenia, 
con el objeto de que celebrara las funciones pontificales de la Ca- 
pilla Real, de la que fué elegido Deán el 1." de Marzo de 1675. 
Tuvo dicho nombramiento de Obispo, por presentación de D. Pedro II 
de Portugal, siendo consagrado en esta dignidad por el limo. 
Sr. D. Luis de Souza, á 30 de Agosto de 1671. De Capellán mayor 
y Deán de la Capilla Real y de Diputado de la Junta de los tres 
Estados, fué promovido al obispado de Lamego, del que tomó po- 
sesión á 29 de Mayo de 1667. De aquí fué trasladado al de Guar- 
da, donde fué recibido con grandes demostraciones de afecto el 6 
de Junio de 1685; y, últimamente, fué elevado ala silla metropo- 
litana de Évora; no el 5 de Enero, como dice Barbosa Machado^ 
sino el 8 de Noviembre (2) de 1691. 

En todas estas diócesis publicó importantes órdenes para eli- 
minar abusos y procurar la recta administración de los Sacramen- 
tos ; y enseBaba al Clero la conducta que debía observar, no tanto 
de palabra como por obra, pues el empleo ordinario de su Exce- 
lencia era predicar, confesar, frrcuen^ar los hospitales y asistir á 
enfermos y moribundos. Todas las rentas de sus mitras las empleó 
en beneficio de los hospitales y de los pobres, especialmente de las 



(i) Histor. geneal. de la Casa Real de Portugal, tom.9.°, cap. 3, pág.6ü3. 
(2) ColUcáo das memorias de Academia Eeal en el Catál. de los Obispos 
de Guarda, tom. 2.% 1722, núm. 41. 



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390 SIL 

viudas, pupilos y doncellas que se hallaban en extrema necesidad. 
Sábese que sólo en su citado arzobispado distribuyó en limosnas 
unos 600,000 cruzados (1). 

Su comida era frugal, sus familiares virtuosos; con sumo gusto 
visitaba pei'sonalmente su diócesis, repartiendo muchas limosnas, 
enseñando á los pueblos con su vigorosa y elocuente palabra, dando 
oportunas órdeaes para la reforma del Clero y aplicando, cuando 
era preciso, saludables castigos. Celebraba con gran devoción la 
santa misa y empleaba mucho tiempo en oración mental. Los muebles 
de su palacio eran modestísimos y muy pocos. 

Si tanta pobreza gastaba respecto de sí mismo, era para que 
tuviera más que dar á los pobres. Todos los domingos repartía á los 
estudiantes considerables limosnas y se las duplicaba en las fiestas 
solemnes. Impetró de Inocencio XII Indulgencia Plonaria á favor 
de los mendigos que, confesados y comulgados, visitasen su Catedral. 
Empleó esta santa industria en vista de que dichos mendigos, por 
carecer de domicilio fijo, frecuentaban poco los Sacramentos; y para 
atraerlos más, daba una buena limosna en la Catedral á cuantos 
procuraban ganar dicha Indulgencia. Tan santa industria dio el 
apetecido resultado, acercándose millares y millares de ellos á los 
Santos Sacramentos con extraordinaria satibfacción del santo Pre- 
lado. 

Terminó las obras paralizadas de su Catedral y le donó mu- 
chísimos sagrados oi'namontos y piadosos objetos, entre Us cuales 
fué notable un preciosísimo y riquísimo relicario, con un pedacito 
de lignum Crucis, que, amén de ser de oro y de finísima labor, 
estaba guarnecido de 840 diamantes, 180 esmeraldas, 402 carbun- 
clos y otras muchas piedras preciosas de menor precio y valor. 
Fundó el colegio destinado para los niños del coro de la Catedral; 
reedificó el convento de los Dominicanos del Paraíso, y fabricó un 
dormitorio en el de S. José de Carmelitas Descalzas ; gastó en la 
sacristía del Carmen 20,000 cruzados; restauró Jos Retiros de la 
Piedad y de la Magdalena; contribuyó con 40,0000 cruzados k la 
nueva fundación de los PP. del Oratorio en la villa de Estremoz; 



(1) Moneda de plata de Portugal, cuyo valor corresponde á diez reales 
vellón de los nuestros con poca diferencia. 



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SIL 391 

esti^bleció sobre la mitra, con facultal poniiñcia, una peosión per- 
petua de 80,000 reis para mantener dos novicios de la Compañía 
de Jesús de la provincia de Malabar; edificó la capilla mayor de 
los Trinitarios de Alvito é hizo el retablo de la iglesia matriz de 
Monte-Mor. Dejó diez mil reis anuales (durante su vida) á la Her- 
mandad del Santo Cristo Milagroso ; hizo las gradas de piala de su 
capilla; inpetrólo de la Santa Sede innumerables indulgencias y 
proveyóle de suficiente y aun superabundante renta para tener d(a 
y noche encendidas cinco lámparas ante dicha sagrada imagen, en 
testimonio de su arJiente devoción y afecto á las cinco preciosas 
llagas de Cristo nuestro bien. 

Nuestro celosísimo Arzobispo fué el que, por expresa invi- 
tación del Rey, asistió á la traslación del cuerpo de la reina Santa 
Isabel, en el tránsito de Lamego á la Guarda, mereciendo verlo 
con sus propios ojos incorrupto, el cual más parece vivo que 
muerto (1). 

Pai*a evitar la confusión que originar se pudiera del gran con- 
curso de los pobres á su palacio, se&aló determinados días para la 
distribución de la limosna, á saber : los miércoles y viernes para 
los hombres; los martes, jueves y sábados para las mujeres, y los 
domingos para los estudiantes. Además, hacía que en los viernes se 
visitaran las cárceles eclesiástica y secular, dándose alguna limosna 
á cada preso. 

Con el objeto de desterrar la ignorancia de 'os misterios de la 
fe, imprimió un compendio de Doctrina Cristiana ; y prohibió á los 
confectores que concediesen el beneficio de la absolución saci*amen tal 
á los fieles, que ignorasen las cosas más necesarias para salvarse, 
inhibiendo al mismo tiempo á los párrocos administrar la Comu- 
nión y admitir al Matrimonio á los mismos. 

Acometido en 1701 de una grave dolencia, se elevaron á Dios 
infinitas plegarias por su salud y no hubo santo, cuya imagen no 
se llevara en procesión al palacio. Entibe tantas imágenes tocó tam- 
bién su turno á la de S. Pedro apóstol, con cuya vista se alegró 
mucho el enfermo y, lleno de esperanza y afecto, la dijo : « Si es 
para gloria de Dios y vuestra, alárgame, oh Santo Apóstol, la vida 



(1) Fr. Simón de Brito Incremento Trinitario^ núm. 848. 



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392 SIL 

hasta terminar vuestra iglesia. > ¡ Cosa prodigiosa ! F!d el mismo 
instante cesó la calentura, y en breve tiempo recuperó la salud y 
las fuerzas. Luego se dio prisa á cumplir la promesa, y fué aun 
más solícito en ajustar las cosas de su alma, dando á los pobres 
cuanto había en casa y pagando las mesadas y capellanías un año 
adelantado. 

El año de 1703 recayó en la referida enfermedad, y con este 
motivo se repitieron las mismas rogativas; pero el buen Prelado 
no osó pedir de nuevo la gracia de su curación ; y así se fué agra- 
vando la enfermedad, la cual sobrellevó con verdadera resignación, 
haciendo continuos actos de amor de Dios, de contrición y de piedad. 

Recibidos, finalmente, los Santos Sacramentos, entre tiernísimas 
jaculatorias y pronunciando los dulcísimos nombres de Jesús y Ma- 
ría, exhaló su postrer suspiro el día 13 de Enero de 1703. Se dio 
á su cadáver honorífica sepultura en una de las capillas de la Me- 
tropolitana, con el siguiente epitafio : 

Sepultura de Senhor D, Fr. Luiz da Silva Telles, Mestre 
EN Theologia, Bispo e Deao de Capblla Real, da Junta dos tres 
Estados, Bispo de Lamego e da Guarda, Arcebispo de Évora : in- 
signe no pulpito, magnifico BENFEirOR DAS SANTAS IGREJAS, SINGU- 
LAR esmoler para as Religioes, admiravel na caridade para os 

POBRES, E PERFEITO EXEMPLAR DOS PRELADOS. FaLECEO EM ÉvORA COM 
DITOSA MORTE AOS 13 DE JaNRIRO DE 1703, AOS 76 DA SUA IDADE. 

Vivirá para sempre a memoria das süas virtudes. 
Escribió : 

1. Sermao do Acto da Fé que se celebrou no Terreiro do 
Pago desía cibdade de Lisboa em o 1 de Dezembro de 167 3 - — 
En Lisboa, por Antonio Crasbeeck de Mello. 1674, en 4.** 

2. Sermao ñas exequias do excelenlissimo senhor Luiz Al- 
vares de Tavora, Confie de S. Joao, Márquez de Tavora. — 
Lisboa, por Antonio Rodrigues de Abren, 1674, en 4.° 

3. Sermao do Mandato na Capella Real. — Lisboa, por Mi- 
guel Manescal, 1686, en 4.** 

4. Sermao de S, Caetano pregado no convenio da Santissima 
Trindade de Lisboa. — M. S. en 4." 

5. Apologia em defensa da Jurisdigao Ordinaria fundada 



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ñas nazdes de Direito e doutrina dos Santos Padres, — M. S. 
en fol. 

6. Tratado em que se prova nao dever aplicarse as penas 
pecuniarias e as commutagoes dos degredos a Bulla da Santa 
Cruzada, — M. S. en fol. 

7. Tratado em que se prova ser indecente aos Ecclesiasticos 
ver Comedias. — M. S. en fol. 

8. D. Manuel Cayetano de Sonsa en su Cathal. dos Bispos 
Portug., páp. 285, afirma que este gran Prelado escribió varios 
tratados teológicos y canónicos muy doctos, que desaparecieron con 
su muerte. 

— P. Francisco de Fonseca Éoora gloriosa e pontifical, pág. 
310 y 312, núms. 545-547 — Barb. Mach., tom. 2.^ pag. 135. — 
Fr. Jerónimo de S. José, tom. 2.®, pág. 290. — Los autores cits. 
y otros muchos. 



SILVA TELLES (Fr. Luis da) C. 

Sus padre3 se llamaron Manuel Dias Nunes y Dña. María de 
la Asunción y Menezes, de quienes nació en Lisboa, pero profesó 
en el convento de Cintra el 24 de Febrero de 1706. Obtuvo el 
título de Maestro y fué después Ministro del convento de Louza. 

Escribió : 

1. Quotidianos exercicios espirituaes em loiior da incom- 
prehensivel e per excelsa Trindade SSma, aonde o fiéis e devotos 
de tad soberano Mysterio poderad eleger o em que mais cómo- 
damente se quizerem apro^^eitar para ben das suas almas. — 
Lisboa, por Pedro Ferreira 1730, en 12. 

2. Novena do Senhor dos Passos rescatado do poder dos 
Mouros. — En Lisboa, en la oficina de Música, 1731, en 12. 

3. Breve ou Nomina da SSma. Trindade par desfazer fei- 
tigos, etc. — En Lisboa, por José Antonio de Silva, 1735, en 12. 

4. Compromisso da Ordem Terceira da SSma. Trindade esta- 
blecida en Villa-Franca de Xira. — En fol. M. S. 

— Barb. Mach. tom. 3.^ pág. 139. 



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394 Sl$. 



SILVKIRA (Fr. Awtonio) C. 

Nació en Lisboa el 23 de Enero de 17C9. (I nle se le dio edu- 
cación muy cristiana por sus padres que se Iliunabun José de Silva 
de Araujo y Teresa María Silveira. 

A la edad de 15 años no cumplidos tomó el hábito en el con- 
vento de si; patria el 29 de Marzo de 1723 y profesó alK mismo 
el 17 de Abril del aüo próximo siguiente. 

Estudió Filosofía en el convento de Santarén y la Teología en 
el de Coimbra. Concluidos los anos que nuestras leyes prescriben, 
y viendo Jos prelados su grande ingenio y buena literatura lo 
dieron una cátedra en el mismo colegio para que á la faz de 
la misma universidad manifestase su gran talento, como lo consi- 
guió. Presidiendo en cierta ocasión unas públicas Conclusiones muy 
difíciles y habiendo de proposito argüido un gran teólogo de cierta 
Orden que en aquel tiempo era de fuma popular, no sólo le dio 
plena satisfacción á su duda sino que con sonrojo del mismo ar- 
guyente le enseñó con la debida modestia, que sólo la ciencia ver. 
dadora, y no el nombre ampuloso, es la que constituye á un sujeto 
letrado perfecto y consumado. 

Otra vez, hallándose el año 1751 en el convento de Lagos, 
defendió de repente unas Conclusion'^s de Filosofía que, en obsequio 
del Gobernador D. Alfonso de Noronha, estaba para presidir el P. 
Maestro Fr. Francisco Torres, carmelita, consiguiendo en este acto 
literario gran crédito y aplauso. No logró men»»r en el Certamen 
físico de los Cuerpos celestes y terrestres que presidió el año 1781 
en la celebración del Capítulo, acto que fué dedicado al Marqués de 
Minas; y en la ^ Conclusiones de toda la Teología presididos el año 
1786, y dedicadas al Serenísimo Príncipe de Brasil. 

Regentó sus cátedras, así en Coimbra como en Lisboa, con 
innegable competencia, sin seguir pecudum ritu todas las opinio- 
nes corrientes* sino apartándose á veces de ellas, según se lo dic- 
taba la razón. 

Para ampliar más sus ya vastos conocimientos literarios, viajó 
por reinos extranjeros, recorriendo sus universidades y dejando 



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_„ SIL 3d5 

por doquiera manifiestas señales de su erudición. Dos veces pasó 
& Francia con expresa licencia del Rmo. P. General Claudio 
Massac: la primera el año 1742, en la que vivió siete años en 
los conventos do Tuli)sa y Montpellier: y la segunda el año 1759, 
en tiempo del Rmo. P. GMioral Fr. Guillermo Feboure, detenién- 
dose once años ea lo^ citados conventos y, últimamente, en el de 
Puente Hortensio, provincia de Languedoc. 

Por orden del Rmo. P. General enseñó Filosofía y Teología en 
Francia y sacó excelentes discípulos, muchos de los cua'es fueron 
después profesores. Por estos méritos el Rmo. P. General le pre- 
mió con el grado de Maestro. 

Los franceses le quisieran tener siempre consigo, pero fué 
preciso obedecer al Rey cristianísimo, quien, por motivo de guerra, 
mandó que todos los portugueses salieran de sus dominios, y así 
volvió la primera vez á Portugal, La segunda fué cuando el Excmo. 
Marqués de Pombal, Ministro de Estado, le hizo regi'esar con en- 
gaño, y fué para meterle preso con el. pretexto de que escribía 
contra la monarquía, y lo detuvo siete años en una rigurosa pri- 
sión en la Quinta de fíixo, en Belem, hasta que informada la Seré- 
nisima Reina de Portugal de su inocencia, mandó que se le pu- 
siera en libertad. 

No le faltaron este y otros muchos trabijos y tribulaciones, con 
que el cielo quiso probar su paciencia, pero él todo lo sufrió con 
alegría, suma resignación é inquebrantable fortalezi^. 

Fué emnente orador, y el primero que, con gran provecho de 
las almas, introdují* el nuevo método de predicar al estilo de Francia, 
abominando de aquella predicación no menos ridicula que ampulosa 
que con acierto y éxito combatió el célebre P. Isla en su Fr. Ge- 
rundió de Campazas; por esta razón ocupó dignamente los mejores 
y más autorizados pulpitos de Lisboa, y en sus frecuentes sermo- 
nes se echó de ver su mucha doctrina y su fácil, persuasiva y 
elocuente palabra. 

Dio también muestras de ser gran poeta, componiendo con fa- 
cilidad toda clase de versos, entre los cuales fué muy aplaudido 
por los cultores de Parnaso un poema latino heroico sobre las vidas 
de S. Luis üonzagfi^ y S. Estanislao Kostka con motivo de las fiestas 



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3d6 Sil 

de su Canonización, que se celebraron en el colegio de la Com- 
pañía de Jesús de Lisboa. 

Falleció en dicha corte de Portugal el año 1786, á los 77 de 
su edad. 

Escribió: 

1. Discordia concors, seii Sacrae Scripturae Antilogiae 
brevi cálamo conciliatae, — Lisboa, por Manuel Fernandes da 
Costa, impresor del S. Oficio, 1738, en 8.* 

2. Otros cuatro tomos sobre el mismo asunto. — M. S. 

3. Censura sobre a questao: Se devem s$r admitidos as co- 
nesias Doutoraes das cadeiras os Pro/essores de Leis. — Salió 
en el libro titulado Fasciculus senlentiarum a Petro Villas- 
Boas et Sampayo collectus, — En Coimbra, por Antonio Simoes 
Ferreira, 1738, en 4.^ desde la pág. 33 hasta 36. 

4. Instruccao utilissima de himi caoalheiro em todas as 
Artes e Sciencias. — Dieciseis tomos M. SS. 

Esta especie de enciclopedia escribió en Francia y desapareció 
en la época de su prisión, pues el Gobierno se incautó de todos 
sus papeles. 

Otras muchas preciosísimas obras pudiera haber dado á la im- 
prenta, pero no lo hizo por falta de recursos. 

— Barb. Mach., tom. 1.*, pág. 391. — Fr. Manuel de Santa 
Lucía Nobiliarquia trin,, pág. 213. — Fr. Jerónimo de S. José, 
tom. 2.^ pág. 521. 



SILVESTRE (Fr. Francisco Antonio) C. 

Natural de Madrid, Maestro en Sagrada Teología, Ministro de 
los conventos de Arévalo y de Madrid, Provincial de Castilla y 
Administrador general de los hospitiles de Argel en 1690. 

Escribió : 

1. Ave María, Fundación histórica de los hospitales que la 
Religión de la Santísima Trinidad, Redención de Cautivos, de 
Calzados, tiene en la ciudad de Argel. Dedícala al rey nuestro 
señor don Carlos segundo, Rey de las Españas, el Maestro 
Fr Administrador general de dichos hospitales. — En Madrid, 



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SIM 397 

por Julián de Paredes, 1690, en S.\ de 328 págs., 32 prels. y 31 
de índice al fin. 

Es historia que trae cosas muy curiosas ó interesantes, 

— Rodríguez-Keinés. 



SIMÓN DE ROJAS (Fr. Antonio de Bto,) D. 

Nació en Casbas, provincia de Huesca, de Francisco García y 
Josefa Albarado, el año 1751. 

Desde sus primeros a&os dio señales de que Dios le había pre- 
venido con su gracia y le había destinado á su servicio^ inclinán- 
dole al ejercicio de todas las virtudes é inspirándole el amor á la 
soledad, beneficios á los que el niño correspondió fielmente, apartán- 
dose del bullicio de sus iguales y aplicándose con tesón al estudio» 
para el que tuvo un talento tan extraordinario y precoz, que á los 
16 años de su edad, tenía ya terminados los cursos de Filosofía y 
Teología con asombro de sus maestros y suma satisfacción de sus 
padres. 

Pero cuando todo le sonreía á su derredor, oyó en su interior el em- 
belesador silbo del Divino Pastor, que suave y fuertemente le llamaba á 
abrazar el estado religioso. Algunos atribuían esta vocación á ligereza, 
otros á timidez que sintiera para hacer Oposiciones á las becas, y, an- 
dando el tiempo, á cátedras ó prebendas. No sabía cómo evitar las 
habladurías; pero á poco de haber pensado, se le ocurrió la ma- 
nera de cerrar la boca á todos. Haré — dijo — Actos públicos y 
Oposiciones literarias para ganar una beca on el colegio de la Teo- 
logía Moral que hay en Zaragoza. Así lo hizo, y consiguió lo que 
se propuso, porque con aplauso unánime de todos los jueces (que 
estaban admirados de ver tanta ciencia en un joven de tan poca 
edad), se le concedió le beca ó la plaza. Con esto quedaba ya ha- 
lagado el amor propio de los parientes que se prometían un bri- 
llante porvenir, pero bien pronto vieron frustradas y burladas sus 
esperanzas, porque desde luego dejó el mundo, huyendo sus honras 
y locuras, y buscó un asilo á su virtud en los austeros claustros 
de la Descalcez Trinitaria, pudiendo decir con David: Ecce elongavi 



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398 SIM 

En el noviciado se mostró obediente á todas las instnaacioDed 
de sa Maestro, humilde,, «imante de la santa pobreza y de todas las 
virtudes, por manera que & ninguno dio motivo de quejai-se de su 
conducta, y por eso fué admitido sin centrad cción ninguna á la 
profesión, que él la emitió con sumo júbilo de su alma. Luego le 
enviaron los superiores á los colegios á dar un i^epaso á las fa- 
cultades que en el siglo había apreniido. Terminados sus estudios, 
se pensó en confiarle dentro de los claustros alguna cátedra á fin 
de que con su grande ingenio, letras é intachables costumbres 
educara á los jóvenes religiosoi^ en la cieñe a y en la viHud. 

Hero tnuy diversos eran l'>s pensamientos de nuestro P. An- 
tonio, el cu:il se sentía p )derosamente atraído á la vida interior ; 
por eso, con humildad y eficaces instancias pdió á sus prelados 
que le destinaran á este nuestro convento de S. Carlos de Roma 
para en él vivir olvidado del mundo, lejos de sus parientes y con- 
sagrado á la virtud. 

Conseguido su intento, determinó ser solo para Dios, tratando 
de hacer en todo lo que conocía qui podría agradar & su Divina 
Majestad; estudiaba día y noche en el Crucificado con el objeto de 
llegar á poseer to las las virtudes y enseñar luego & sus hermanos 
de hábito y á los extraños la manera de alcanzarlas, que ól habta 
aprendido á lo^ pies de Cristo. Exhortaba con fervoí*osas frases á 
dejar el vicio y seguir el camino de la virtud, haciéndose todo á 
todos. 

Aun á pesar de su humidad, le confiaron el cargo de Ministro 
de este convento (1807-15) y hubo de desempeñarlo en toda la 
época de la según ia invasión francesa, durante la cual fué objeto 
de increíbles mortificaciones y persecaciones, arrostrando hasta los pe- 
ligros de la vida, en los que se halló en diversas ocasiones, especial- 
mente por no haber querido prestar el juramento civil, cotho se 
lo exigían los bonapartist^s con amenazas de destierro y de pena 
capital. Tal vez á sus fervientes plegarias, á su ibquebl^ntable pa- 
ciencia y adhesión & la Santa Sede, á su profunda humildad, á sus 
abstinencias, á su modestia, moderación, exquisito tacto y suma 
prudencia, en pocas palabras; á sus eximias virtudes, que hasta los 
enemigas del Papa admiraban en él, se debió el que la Divina Pro- 
videncia velara por la conservación de este con^eiito que dürattte 



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BIM 809 

tres siglos ha desaAado á todas las revueltas políticaá y ha resistido 
do innioble á los más furiosos embates de la Revolución. 

Poseyó todas las virtudes de un modo tan eminente, q«e co- 
munmente fué tenido por un verdadero siervo de Dios. Por esta 
singular fama de que gozaba, ofrecí inle muchas cosas con que pu- 
diera vivir dosahogadi y oómodamonte ; pero, como estaba tan des- 
posado con el voto de pobreza, nunca quiso admitir dichos regalos 
para sí, deseando morir desnudo y pobre por Cristo; y con fre- 
cuencia solía decir: « Que el haberle traído Dios á este convenio, 
había sido una gracia muy particular de Su Divina Majestad para 
salvarle; y^ que, de lo contrano, hubiera peligrado su salvación »; 
de lo que estaba sumamente agradecido al Señor. Su pureza fué ange- 
lical; baste decir que con solo oir la más ligera palabra que pu- 
diera indirectamente empañar el candor y la pureza del alma, le 
subían los colores, cual si fuera una casta doncella. 

No es de admirar qne con tan especiales disposiciones sacara 
extraordinario fruto en las personas que le trataban. Cerca de cua- 
renta y siete años continuos desempeñó el cargo de confesor con 
suma caridad, dulzura é infatigable celo. Baste decir que así hom- 
bres como mujeres, jóvenes como ancianos, sacerdotes regulares 
y seculares, monjas, monseñores y cardenales, todos le aclamaban 
como santo, seguían sus consejos como los más acertados, y decían 
públicamente que Dios le había enriquecido con el don de profecía, 
puesto que les había sucedido exactamente cuanto el siervo de Dios 
les había pronosticado. 

El Card. Car os María Pielicini, Prefecto de la Sda. Congrega- 
ción de Ritos, le apreciaba muchísimo y solía subir á la celda del 
siervo de Dios, echándose á sus pies para confesarse con él y oir sus 
saludables consejos. Este Cardenal sintió muchísimo la muerte de su 
santo Director; y para templar en esta ocasión su dolor, mandó que se 
le retratara, y recibió con grande aprecio una pequeña cruz, que 
se llovó como perpetuo recuerdo y reliquia de su venerable Padre 
espiritual. 

Recibidos todos los auxilios espirituales de la Iglesia, falleció 
con la paz y tranquilidad de los santos, á 31 de Diciembre de 1829, 
á los 78 años de edad y 60 de hábito. 

Se celebraron sus exequias cbn «sistencia de m debas comunidades 



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400 SIS 

religiosas y de otras personas distinguidas. Acudió mucha gente á 
besar los pies del cadáver, cuando estuvo expuesto en la iglesia y fué 
imposible contentar & todos ios que pedían reliquias del siervo de 
Dios, por más que se distribuyeron todas las cosas que había usado 
cuando vivo. 

Por el gran celo que tenía de propagar la Orden Trinitaria, 
escribió en italiano: 

1. Rególe delle Suore Óblate delVOrdine della SSma Ttn- 
nitá e Redenzione de' Schiavi, — En Roma, en la imprenta de 
Francisco Bourlió, 1828, en 8.*, de 48 págs. 

Son para las Terciarias que viven en comunidad en varios 
pueblos de Italia, y en aquella época dependían del Procui*ador ge- 
neral español de este convento de S. Carlos. 

2. Ceremoniale delVOrdine della Santissima Trinitá e del 
Riscatto, ristretlo e tradotto dalVidioma spagnuolo per uso dei 
Religiosi Scalzi del medesinio Ordine. — Roma, por Francisco 
Bourlié, 1829, en 4.^ menor. 

3. Ceremoniale per le monache Trinitarie Scalze. — M. S. 
Está traducido del español y acomodado á nuestras monjas 

solemnemente profesas que hubiere de haber en Italia. A su vez dejó 
el autor muy adelantado el negocio de una fundación de dichas 
religiosas. 

— Libro dei Defonli de este convento, fols. 20-22. 



SISTERNES DE OBLITES (Fr. Jerónimo) C. 

Natural de Valencia, hijo de padres nobles llamados D. Felipe, 
Caballero de la Orden de Montesa, Presidente del Supremo Consejo 
de Aragón, y de Dña. Jerónima Gisbert. 

Fué hermano de la V. M. Sor Inés del Espíritu Santo, domi- 
nicana, fundadora de tres conventos de su Orden, Maestro en Sa- 
grada Teología y Catedrático de Filosofía en la universidad de Va- 
lencia, Ministro de los conventos de Alcira y de Valencia Secre- 
tario, Definidor provincial. Visitador, Vicario provincial, Definidor 
general y Asistente general de la provincia de Arag[óai ^a 1665 
^ trat<> dQ aoflí^brwjQ OlíU{>Q 4e Qnl^uQlat 



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S o A 401 

Falleció en el convento del Remedio de Valencia Sábado 16 de 
Mayo de 1671 « sin dejar escrito impreso — dice el P. Rodríguez — 
de mucho que había leílo, y predicado, y escrito matemáticas^ á 
cuyo estudio fué inclinadísimo, sino un sermón », á saber: 

Sermón panegírico de los gloriosos Patriarcas S. Juan de 
Mata y S. Félix de Valois. — En Valencia, por Silvestre Esparza, 
1660, en 4.^ 

— Fr. José Rodríguez, pág. 128. — Jimeno, tom. 2.®, pág. 65. 

SOARES (Fr. Cristóbal) C. 

Hijo de Manuel Soares de Carvalho y de María Rebollo, de 
quienes nació en Oporto. 

Profesó en el convento de Lisboa el año 1671. Fué de ejem- 
plarísima vida, Ministro del convento de Cintra y buen orador, por 
lo que llegó á honrarle la Orden con el título de Predicador ge- 
neral. 

Murió en el convento de Alcántara (Portugal), llamado Nues- 
tra Señora de Libraniento, á 19 de Abril de 1738, á los 85 años 
de edad y 68 de hábito. 

Escribió en 1726 : 

Arte concionatoria, em que se expoem o methodo mais fácil 
para o sen exercicio. — M, S. en 4.® 

— Barb. Mach., tom. 1.^ pág. 588. — Fr. Jerónimo de S. José, 
tom. 2.^ pág. 415. 

SOARES (Fr. Luis) C. 

Nació de padres nobles en Lisboa y fué hermano de un Go- 
bernador de Cabo Verde. 

Después de haber cursado la Filosofía en la universidad de 
Coimbra, recibió el hábito en el convento de su ciudad natal. Emi- 
tida allí c:iismo su profesión en 20 de Junio de 1568, fué enviado 
á conlinuar sus estudios á la referida universidad, donde salió tan 
eminente teólogo, que suplió varias veces á algunos Catedráticos y 
fué Opositor á las cátedras de la misma. 



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402 SOA 

Fué el primero que, después de la Reforma de la provincia 
do Portugal, desempeñó el cargo de Lector de Filosofía. El P. Al- 
tuna, pág. 633. añade que fué Catedrático de Vísperas en dicha 
universidad; poro el P. Fr. Jerónimo de S. José, en el lugar que 
citaremos, cree que dicho aulor se equivocó, puesto que el P. Soa- 
res, á poco de haberse doctorado en Teo'ogía, regresó á Lisboa, 
donde casi exclusivamente se dedicó á la predicación, para cuyo 
recto desempeño reunía excelentes dotes y fué notable aun entre 
los más distinguidos orad'Tes sagrados. Fué apreciado en su tiempo, 
no sólo como elocuente predicador, sí que también como clásico 
latino é insigne poeta. El P. Torres en su Martyrol, Trin. á 4 de 
Junio, asrguf-a ademá«, que el P. Soares fué Predicador del rey D. 
Sebastián y que le acompañó en la triste expedición á Afí'ica, y 
que, habiendo caído con los demás en poder de los moros, ayudó 
mucho desde su cautiverio á nuestros PP. Redentores y fué muy 
apreciado de dichos moros, quienes, atraídos por su dulce trato y 
palabra elocuente, le oían con gusto y facilitai'on su propio rescate. 

De vuelta en Portugal, siguió el partido del Sr. D. Antonio, 
Prior de Ocrato, en su pretensión á la Corona de Portugal, defen- 
diendo con ardor los derechos de la serenísima Casa de Portugal 
contra Felipe íl de España, razón por la cual fué aprisionado como 
el P. Héctor Pinto, de la Orden de S. Jerónimo, Catedrático de Sa- 
grada Escritura en la universidad de Co¡mbi*a, y fué puesto, según 
Barbosa Machado, en el Castillo de Lisboa y en la Torre de S. Julián 
de la B irra ; pero por fin, estando detenido, según Fr. Jerónimo de 
S. José, en la cárcel de nuestro c< nvento de Santarén y habién- 
dose decretado su destierro y prohibídosele la predicación, se fugó 
una noche y pasó á Francia, donde ya se haFaba el citado D. An- 
tonio, quien se alegró mucho de verle y tenerle en su compañía. 
Todo lo cuenta el referido Sr. D. Antonio en una carta dirigida á 
Gregorio XIII. 

Hallándose en Francia, era conveniente visitar al Rmo. P. 
General Fr Bernardo de Metz, en cuya presencia, como también 
de otros muchos Maestros de la OrJen, habló con tanta erudición 
acerca de ciertas materias teológicas sobie que recayó la conver- 
sación, que admiró á todos, razón por la cual el referido Rmo. P. 
Ministro le concedió de gracia el grado de Maestro, 



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SOE 403 

Eq cualidad de Confesor y Consejero acompañó por doquiera 
al citado D. Antonio y pasó con el mismo á Londres. Aquí tuvo 
grandes disputas con los protestantes, quienes ó se entregaban a 
discreción como vencidos, ó se retii*aban confusos de la Capilla del 
dicho pretendiente, donde solfa dar sus conferencias, animaba á los 
católico?, los confesaba y les administraba los demás Sacramentos. 

Rico, pues, de méritos, alcanzados con sus lareas apostólicas 
y trabajos sufridos con la mayor resignación, murió en dicha ca- 
pital de Inglateri'a el año 1591, á los 44 años de edad. 

Escribió : 

Theologia myslica. • - Dos tomos en fol. 

Esta obra, dedicada á dicho Rmo. Dr. P. Fr. Bernardo de Metz, 
estaba ya imprimiéndose en París ; pero, á causa del fallecimiento 
del autor, se suspendió la impresión. 

— P. Altuna, pág. 633. — Nic. Ant., tom. 2/, pág. 64. — 
Jorge Cardoso en la parte de su Agiologio que quedó M. S. — Barb. 
Mach.. tom. a**, pág. 141. — Fr. Jerónimo de S. José, tom. 2.^ pág. 428. 

SOARES (Fr. Pedro) C. 

Hijo de Manuel Juan Homen y Francisca Soares. Nació en la 
villa de Águeda, diócesis de Coimbra, y emitió la profesión religiosa 
en el convento de Lisboa el año 1684. 

Fué Presentado en Teología, Confesor de las monjas trinitarias 
del convento de Mocambo en Lisboa, Rector del colegio de Coimbra, 
Visitador general de la provincia de Portugal y Lector de Teología 
moral, que explicó á los eclesiásticos de su patria, donde murió el 
25 de Septiembre de 1740. 

Escribió : 

Formulario de cartas. — M. S. 

— Barb. Mach., tom. 3.*, pág. 619. — Fr. Jerónimo de S. José, 
tom. 2.*, pág. 410. 

SOEIRO (Fr. Esteban) C. 

Descendiente de la noble y antigua familia de los Soeiix)s, y 



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404 SOE 

natural de Santarén, donde vio la luz el año 1235. Una sobrina 
suya mereció ser Dama de la reina Santa Isabel. 

Recibió el hábito en el convento de Lisboa el año 1253 y pro- 
fesó en el mismo en 1255. 

Dejó en la Orden fama de perfectísimo y doctísimo religioso. 
Dícese que fué gran predicador, graduado en Teología y Catedrá- 
tico en la antigua universidad Lisbonense, fundada en 1290 por el 
rey Dionisio. En cualidad de Redentor general pasó ocho veces á 
Berbería, y en estas ocasiones solía predicar allí con raro fervor la 
fe de Jesucristo y sacaba mucho fruto con sus sermones, exponién- 
dose de esta manera á evidentes riesgos de perder la vida. Con las 
limosnas de la familia Real, del Obispo de Lisboa y de otras per- 
sonas piadosas logró rescatar, á una con el P. Mendo, innumerables 
cautivos que gemían aherrojados en las lóbregas mazmorras de 
África, 

El rey Dionisio lo tuvo en grande aprecio ; fué Ministro del 
convento de Lisboa por los años 1316, y Confesor de la reina Santa 
Isabel por fallecimiento de nuestro P. Fr. Pedro de Serra que la 
acompañó de Aragón á Portugal, á una con su hermano de hábito 
Fr. Fernando Montagus, ambos hijos del convento de Lérida. El 
rey le nombró también primer Maestre y legislador de la Orden de 
Cristo, ordenándole que compusiera los Estatutos que los Caballeros 
de la nueva Milicia habían de observar. Conservó la dignidad de 
Maestre de dicha Orden hasta que el rey Dionisio consiguió del 
Papa Juan XXII la aprobación de la nueva Milicia, que fué conce- 
dida en Avíñón á 14 de Marzo del año 1319, en el que fué nom- 
brado Maestre D. Gil Martins. 

Por ser demasiado reducido el primitivo hospital de enfermos, 
cautivos y peregrinos de nuestro convento de Lisboa, fundó un 
nuevo más amplio y desahogado, para cuyo objeto dio muchas ren- 
tas el bienhechor Vasco Martín Rebolo. Instituyó también en el 
mismo convento una noble Cofradía de la Santísima Trinidad, cuyos 
miembros vestían en ocasiones el hábito de la Orden y á la que 
pertenecieron el mismo rey Dionisio, el príncipe D. Alfonso, que 
reinó después, y otros monarcas de Portuga', quienes dejaron su- 
ficiente renta para celebrar la fiesta titular de la Cofradía el mismo 
día de la Santísima Trinidad. 



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SOÉ 40& 

En estos y semejantes ejercicios de piedad y santas ocupaciones 
pasó toda su larga vida, terminándola con una santa muerte el día 
22 de Septiembre de 1321, con 86 años de edad, 68 de hábito y 
5 de Prelado de su convento de Lisboa, sucediéndole en este oficio 
su amado discípulo Fr. Juan Franco. 

Su muerte fué muy sentida de todos, pero especialmente de 
la santa reina Isabel y del rey Dionisio de quienes había sido, Direc- 
tor espiritual y doctísimo Consejero, i*espectivamente. 

Los restos mortales del finado fueron colocados con veneración 
en una caja de piedra, en la antigua capilla de Santa Catalina, con 
asistencia de la referida Cofradía y de mucha nobleza, y allí per- 
maneció 243 año:*. Con motivo de las nuevas obras que se empren- 
dieron en la iglesia, fueron trasladados sus restos al común cemen- 
terio el 2 de Marzo de 1564. En dicha caja hallábase el siguiente 
epitafio, que compendia las más notables acciones do su vida : 

Epitaphium. 

HiC JACET MAGNUS VIR Fr. StEPHANUS DE SaNTAREM, 

Homo Dei ferfectus et sanctüs. 
f uiT Magister thkologus, FuiT Praedicator et Confessariüs 
KosTRAE Regina E Elisabeth. 
FuiT PRiMUs Magister» Legislator et Documentariüs 

OrDINIS ChRISTI per ReGEM NOSTRUM DlONYSlUM. 

FUIT MlNlSTER HUJUS CONVENTUS S. TrINITATIS, OUJUS 

AeDIFICIUM PERFECIT EX MANDATO ET EXPENSIS DICTAE ReGINAE. 

FecIT HoSPjTALE CAITIVORUM ET INFIRMORUM. 

Fecit SACELLÜM PEREGRINORUM. 

REDEMrr sexcentos captivos per octo Redemptiones generales 

A Maüris et Turcis. 

Fecit bona ómnibus diebus vitae suae, et post octoginta sex annos 

Translata est in coelum anima ejus. 

Corpus hic requiesoit. Décimo Kal. Octobris. Era MCCCLlX. 

Compuso : 

Estatuios de Chdem Militar de Nosso Senhor Jesu Christo. 
— Barb. Mach., tom. 4.®, pág. 115. — Fr. Jerónimo de S. José, 
tom. 1.^, pág. 231, y otros muchos citados por estos autores. 



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406 SOT 



SORO (Fr. José) C. 

Natural de la villa de Monzón, en Ai'agón, 

Fué Maestro en Sagrada Teología, y se dedicó mucho al estudio 
de la Jurisprudencia. Por su ingenio y grande aceptación en el 
desempeño de la predicación, asistió algunas veces el rey Felipe IV 
á sus sermones por los años de 1644 y 1645, época en que dicho 
monarca residió en Zaragoza. 

Tuvo Jos cai'gos de Secretario provincial, y de Ministro en el 
convento antiguo de S. Juan de Letrán de Calatayud y en el de la 
Santísima Trinidad de Dai*oca. 

Escribió : 

Motivos fundados en Santa Teología y Sagrados Cánones, 
representadas á la muy noble é ilustre ciudad de Daroca sobre 
la obligación de no volver á admitir en dicha ciudad y su dis- 
trito fundación nueva de religiosos. — En Zaragoza, 1659, en fol. 



SOTOMAYOR (Fr. Basiuo de) C. 

Natural de Montilla, provincia de Córdoba, Presentado y Ca- 
tedríitico de Teología, Ministro del convento de Jerez de la Frontera, 
Presidente y Provincial de la de Andalucía y Examinador sinodal 
de las diócesis de Jaén y de Cádiz. Fué orador de mucha celebridad. 

Escribió : 

1. Oración fúnebre predicada en las honras y entierro del 
P. M. Fr. Juan Orliz de Atieyísa, Doctor por la universidad de 
Granada y Catedrático de ella. Consultor y Calificador del Santo 
Oficio, Pi^ovincial y Vicario general del Orden de la SS. Tri- 
nidad de Redentores en esta provincia de Andalucía, por el P. 
Presentado Fr, Basilio de Sotomayor, Catedrático de Teología, 
natural de Montilla, Predicóse en el Real convento de Santa Justa 
y Rufina de Sevilla, día de S, Marcos, á 25 de Abril de 1636 
años, asistiendo todas las Sagradas Religiones y nobleza de esta 
viudad. Dedicada al M. R. P, M. Fr, Migiíel Ruiz, Padre de toda 



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SOÜ 40? 

la provincia de Andalucía, Provincial y Vicario general que fué 
en ella y ahora Custodio provincial, — En Sevilla, por Andrés 
Grande, 1636, en 4.^ de 12 hojas y 8 de prels. 

2. Sermón predicado en el Real convento de Santa Justa y 
Rufina. — En Sevilla, por P. Gómez de Pastrana, 1638, en 4.® 

3. Desempeños del Padre Dios en el Pan del cielo, que da 
al serafín Francisco su hijo celesíial,.. Sermón que predicó Fr... 
Minisiro del convento de la Santísima Trinidad de Redentores... 
de Jerez de la Frontera, en el monasterio de S. Bautista de 
Religiosos Descalzos de la provincia de S. Diego, dia de su Pa- 
dre S. Francisco, — Jerez de la Frontera, por D. Pérez Estupiñán, 
1649. en 4.^ 

4. Medicina espiritual contra el contagio. — En Jerez de la 
Frontera, 1650. en V 

5. Discurso político sobre el aumento de los estudios en los 
convenios de nuestra Religión de la provincia de Andalucía. — 
Impreso el año 1658. en 4.** 

— Rodríguez-Reines. — P. Alba Portentum gratiae, pág. 3 
y 85. 

SOUSA (Fr. Manuel de) C. 

Nació en Lisboa, de donde pasando á España, se hizo mei^ce* 
dai'io. y luego, con facultad apostólica, trinitario, emitiendo su pro- 
fesión el año de 1687 en Lisboa, en cuyo coro prestó grandes ser- 
vicios á la Religión y, por consiguiente, á Dios, por haber sido in- 
signe profesor de música. 

En los últimos años do su vida se dedicó con preferencia á los 
ejercicios espirituales, aun con mayor fervor y tesón que antes, 
aplicándose también á la lectura de obras ascéticas. 

Murió piadosamente en el citado convento de Lisboa el día 12 
de Diciembre de 1708, á los 80 años de edad. 

Escribió : 

1. Filosofía espiritual. — M. S. 

Esta obra que dedicó al limo. Arzobispo trinitario Fr. Luis da 
Silva, fué consumido por las voraces llamas que, el año 1708, de- 
vastaron el convento de Lisboa. 



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408 SOÜ 

2. Varias co7nposicicnies de música — dignas de darse á la prensa. 
— Barí). Mach., tom. 2.\ pág. 382. 

SOÜSA (Fr. Tomas de) C. 

Sus padres fueron Juan de Sousa Acevedo y Antonia de Amaral, 
de quienes nació en Lisboa el 7 de Marzo de 1693. Recibió el hábito 
en el convento de la referida ciudad el 22 de Noviembre de 1711 
y profesó el 23 del idéntico mes del año siguiente. 

Se consagró con desvelo al estudio de la Filosofía y Teología 
en el colegio de Coimbi*a, por manera que después pudo ocupar 
dignamente en Lisboa la cátedra de Artes y luego de Prima de Teo- 
logía, que enseñó á sus hermanos, de hábito hasta jubilarse y recibir 
las grados de Presentado y Maestro. 

Fué también excelente orador, razón por la cual le llamaron 
para los más graves empeños, y oíanse con suma atención sus dis- 
cursos no menos sólidos que elegantes. Estuvo además dotado de 
genio afable y modestia religiosa, con que atraía á todos los que le 
veían y trataban. 

Fué Rector del colegio de Coimbra, .Secretario y Definidor de 
la provincia y después Presidente provincial, cargo que no pudo 
terminar por haber fallecido piadosamente el último año de su feliz 
y prudente gobierno en el convento de Lisboa el 30 de Enero de 
1747, á la edad de 54 años y 35 de Religión. 

Escribió : 

1. Sermao ou problema panegyrico na gloriosa canonigao 
dos esclarecidos dous filhos da Companhia de Jesús, S, Luiz 
Gonzaga e Santo Estanislao Koska, pregado no 2 dia do solemne 
oitavario, que Ihes celebrou a casa professa de 5. Hoque de 
Lisboa. — En Lisboa, por Manuel Fernandes da Costa, impresor del 
S. Oficio. 1724, en 4.' 

2. Sermao en acgao de grabas ao racolher da solemne pro- 
cissao com que os religiosos de SSma. Trindade, Redempgao de 
cativos da provincia de Portugal conduzirao no día 25 de 
Abnl de 1729 a sua igreja e convento de Lisboa á 111 cativos, 
que por orden del rey N, S. haviao resgatado em Mequines, etc. — 
En Lisboa, en la oficina de Música, 1729, en 4.^ 



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SÜÉ 40Ó 

3. Sermao do milagroso e esclarécelo Patriarcha S. Caelano, 
Fundador da sempre illustre, apostólica e exemplar Religiao 
dos Clérigos Regulares da Divina Providencia, pregado na igreja 
dos mesmos religiosos desta corte á7 de Agosto de 1730. — En 4,** 

4. Un papel teológico jurídico sobre la validez del Capitulo 
provincial de 1735. — Impreso con nombre supuesto. 

— Barb. Mach. tom. 3*., pág. 751. — Fr. Jerónimo de S. José, 
tom. 2.^ pág. 422. 

SÜCHET (Fr. Bernardo) C. 

Hijo del ilustre y real convento de Vallado! id, de donde era 
natural, presentado de Sagrada Teología, Definidor de su pro- 
vincia, excelente predicador, de grande ingenio, de mucha agudeza 
en el pensar y de lindo modo en el decir y de darlo á entender, dotes 
por los que el rey católico Felipe IV le nombró Predicador suyo. 

Escribió, no sabemos si en latín ó español : 

Corona stellarum duodecim de Deipara Virgine. — Ma- 
drid, 1657. 

— Altuna, pág. 633. — Nic. Ant. tom. l.^ pág. 227. — Ro- 
dríguez Reines. 

SUESCUN (Fr. Simón) C. 

Fué natural de Navarra. Después de haber servido de orga- 
nista treinta años en el convento de Madrid sin profesar por cierto 
impedimento canónico, pudo hacerlo cinco años antes de morir para 
religioso corista. 

Fué gran músico y peritísimo organista, siendo reputado como 
uno de los maestros más excelentes de su siglo. Cuando tocaba el 
órgano, particularmente el día de la Ascensión en que se cantaba 
Nona, durando en ella una hora justa, se llenaba de gente la iglesia, 
el coro y la sacristía, acudiendo á dicha hoi*a canónica la mayor 
parte de la grandeza y de los ministros de España, como también 
los forastei*os, porque anunciaban esta función las gacetas y los 
papeles públicos. 



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410 SUE 

De la lira de Orfeo se cuentan muchas cosas fabulosas, pero de 
nuestro autor encontramos una cosa no menos extraordinaria que 
verdadera. Un día de los Inocentes» tocó, durante el Ofertorio de 
la misa, una sonata militar proponiéndose excitar ios ánimos para 
el combate y degollar á los enemigos. L* s accirdes fueron tan ar- 
moniosos, tan &ublimes las melodías y tan adaptadas para el objeto 
que se propuso, que algunos militares se levantaron sin darse cuenta, 
creyendo en su enagenación que realmente se trataba de entrar en 
combate; y confesai*on después que lo hab(an bocho inconscien- 
temente, sin saber lo que les pasaba ni lo que hacían. 

Hito el órgano del convento de Madrid, y se asegura que ni 
los expertos organistas podían tocarlo todo. S do él era capaz de 
poner en movimiento todo el teclado y arrancarle asombi-osas ar- 
monías; para lo cual, en los graves empeños y cuando había de 
jugar todos los resortes de su ciencia, encerrábase en el órgano con 
el objeto de evitar las distracciones y dedicarse con todas sus ener- 
gías á salir airoso de los compromisos, consiguiendo siempre á mil 
maravillas su objeto. 

Fué modesto, humilde, enemigo de pensamientos ambiciosos y 
de propia estimación. Solicitado para entrar de organista en la Ca- 
pilla Real y en varias catedrales, se negó á todas las propuestas, 
apreciando más su hábito que los honores y las riquezas. Tenía 
empeñados á los maestros de la Capilla Real para que nunca le 
llamasen á tocar el órgano, pero algunas veces se vio precisado á 
hacerlo con admiración de todos. 

Compuso : 

1. Los principios de canto llano para uso de los Religisos. 

2. Manual de Procesiones. — cuyo íntegro título dimos ti^a- 
tando del P. Fr. Luis Pérez Pinto. 

3. Gloria, Credo y Kiries para misas solemnes — que adopta- 
ron casi todos los conventos de su provincia y aun también algu- 
nos de otras Religiones. 

4. Dejó en su convento muchas composiciones de música sa- 
grada, que envió á varias cateJrales, iglesias y conventos, y mu- 
chas de ellas corren impresas. 

— Rodríguez-Reinos. 



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TA VARES (Fr. Juan) C. 

Natural de Oporto, en Portugal, donde nació de Manuel Fran- 
cisco Correa y de Francisca también Correa. 

Profesó en el convento de Santarén el díi 8 de Diciembre 
de 1689. 

Cursó la Filosofía bajo la disciplina del P. Fr. José de la Ex- 
pectación, y la Teología en el colegio de Coimbra, donde enseñó 
estas mismas ciencias hasta conseguir la jubilación y los grados de 
Presentado y Maestio en la Orden* 



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Fué muy docto é insigne letrado, excelente teólogo, elocuente 
orador, Calificador del Santo Oficio, Rector del colegio de Coimbra 
y luego Provincial, elegido el 14 de Mai'zo de 1729. También ha- 
bía sido Presidente de la provincia á consecuencia del fallecimiento 
del P. Predicador general Fr. Simón del Evangelista, cuyo puesto 
ocupó ipso /acto por ser á la sazón Definidor primero de su píx)- 
vincia de Portugal. En su gobierno mostró entrañas de amoroso 
padre para con los observantes y beneméritos, de jue2 para los 
díscolos, de tierna madre para socorrer á los pobres y de Elias 
para celar por el culto del Señor. Hizo muchas restauraciones, or- 
denó que se escribieran los cantorales ó libros corales y regaló 
varios sagrados paramentos, todo en beneficio de los conventos de 
Lisboa y Santarén. 

Tuvo gusto por la poesía. De los elegantes y varios vereos que 
compuso, se formó un tomo de á fol. que pidió pi estado P. D. Juan de la 
Expectación, canónigo regular de S. Agustín, pei»o nunca lo restituyó. 

Lleno ya de achaques, se retiró al convento de Santarén. donde, 
pasados dos años, y recibidos con devoción los Santos Sacramentos, 
entre fervientes jaculatorias, murió á 30 de Enero de 1736, á los 
62 años de edad y de 47 de Religión. 

Asistieron á sus funerales los más graves religiosos de las co- 
munidades religiosas y muchas personas de reconocida nobleza, que 
le apreciaban por su literatura y urbanidad. 

Escribió: 

1. Sermdes varios. — En Lisboa, en la oficina de la Música, 
1725, en 4.^ 

2. Sermdes varios. — Tomo segundo. Lisboa, en la oficina 
Agustiniana, 1733, en 4.*" 

3. Sermbes varios. Tomo tercero, — que dejó dispuesto para 
la imprenta, y servía para las dominicas y ferias de la Cuaresma. 

4. Varias poesías. — Un tomo en fol. M. S. 

— Barb. Mach., tom. 2.^ pág. 772. — Fr. Jerónimo de S. José, 
tom. 2.^ pág. 413. 

TEIXEIRA (Fr. Antonio) C. 

Fué natural de Villa Real en Tra2*o8-Montes (Portugal), deseen- 



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TEI 413 

diente de la ilustre familia de los Teixeiras. Sus padres se llama- 
roa Ascanio Teixeira de Aceveio y Dña. María Mendoza, hija de 
Juan de Lemos, descendiente de noble alcurnia. 

Recibió el hábito y profesó en el convento de Lousa por los 
años de 1617. 

Terminada con lucimiento su carrera literaria, se dedicó á 
ense&ar Filos >fía y Teología á sus hermanos de hábito hasta jubi- 
larse y graduai*se de Maestro en la Orden. Fué docto y apreciado 
de iodo< por sus prendas. 

El año 1644 fué elegido Rector del colegio de Coimbra, des- 
pués Visitador general y luego tres veces Provincial, nombrado la 
vez primem en 1650; la segunda, en 1654, y en este trienio asistió 
al Capítulo general (llevando por socio al P. Maestro Fr. José de 
la Asunción), celebrado por orden del Papa Alejandro Vil el año 
1656 en Roma; y la tercera, en 1671. Fué virtuoso, dócil y pru- 
dente y por eso fué elegido tres veces por unanimidad de votos 
para dicho cargo de Provincial. 

Murió con 85 años de edad en 22 de Noviembre de 1687 en 
el convento de Lisboa. 

Escribió: 

Epitome das noticias astrológicas necessarias para a me- 
dicina. — En Lisboa, por Juan de Costa. 1670, en 4.^ de XII-407 
págs. y 12 de índice al fin, sin numeración. 

— Barb. Mach., tom. 1.*, pág. 406. — Fr. Jerónimo de S. José, 
tom. 2.^ pág. 269. — Inocencio da Silva Dicción, biograf., tom, l.\ 
pág. 269. 

TEIXEIRA (Fr. Tomas) C. 

Hijo de Domingo de Mesquisla Teixeira y Juliana de Matos 
Lobata, hermano del Dr. Antonio de Matos Teixeira, tesorero mayor 
de la Sede de Lamego y pariente del ancerior. Aunque fué natural 
de Lisboa, profesó, sin embargo, en el convento de Louí^a el año 
de 1674. 

Enseñó Filosofía y Teología en Santarén á sus hermanos de 
hábito hasta que llegó á cumplir los años marcados por las Consti- 
tuciones, para jubilarse y graduarse de Maestro. 



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414 TEL 

Fué Rector del colegio de Coimbra. dos veoes Definidor y Pro- 
vincial electo en 1710. 

Durante su residencia en la corte de Portugal, celebraba todos 
los sábados en el altar de Nuestra Señora de la Piedad, en la iglesia 
parroquial do S. Cristóbal, por haber recibido en ella el santo Bau- 
tismo. Desempeñó también el cargo de Examinad<)r de las tres Or- 
denes Militares 

Fué excelente orador, religioso ejemplarísimo, dado á la ora- 
ción y á las obras de piedad, y tan devoto de la Virgen que si 
los subditos le pedían algo, cuando Prelado, en nombre de María, 
luego lo concedía. 

Falleció en Lisboa el 13 de Enero de 1720, á los 72 años de 
edad y 46 de Religión. 

Compuso: 

1. Sermdío das Almas na Cathedral de Lisboa a 27 de Jul/io 
de 1700, — Lisboa, por Felipe de Sousa Villela, 1700, en 4.® 

2. Conceilos Predicaveis. — M. S. 

Conservábase esta última obra en la librería del convento en 
que murió. 

— Barb. Mach. tom. 3.^, pág. 751. — Fr. Jerónimo de S. José, 
tom. 2,^ pág. 302. 



TEJADILLOS (Fr. Francisco Martínez) C. 
Vid. Martínez. 



TELENA (Fr. Francisco) C. 

Natural de Puente, provincia de Toledo. Lector jubilado. Mi- 
nistro del convento de Nuestra Señora de las Virtudes, dos veces 
del colegio de Salamanca y Visitador de la provincia de Castilla. 

Escribió : 

1. Sermón sexto del misterio de la Eocpectación de Nuestra 
Señora. Predicóte el M. R. P. Presentado Fr... Lector jubilado 
y Ministro del colegio de la Santísima Trinidad. Redmdón de 



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TELL 41B 

Cautivos, en esta universidad de Salamanca, — Impi*eso, desde 
la pág 146 hasta 164, en el libro que con el título de Palestra 
sagrada se publicó en dicha ciudad de Salamanca, en la imprenta 
de Melchor Esté vez, 1665. en 4.*^ 

2. Reimprimió por separado: Tratado de oración de contem- 
plación — que el P. Fr. Redro de Ponce trae al fin de las historia 
de Nuesti^a Sen ra de Tejeda. 

— Rodríguez-Reines. 



TELLO DE LEÓN (Ilmo. Sr. D. Fr. Francisco) C. 

Natural de Granada, famosísimo predicador, comunmente lla- 
mado *• El Granadino „, Ministro de la Trinidad de los Españoles 
de la ciudad de Ñapóles, Consultor de sus Vireyes y Comisario 
general de los religiosos españoles en dicha última ciudad. 

Predicó cuaresmas continuas en Valencia, Zaragoza, Lisboa, 
Roma, Ñápeles, Genova, Caller (Cagliari) y otras ciudades de Cer- 
deña. 

Fué nombrado Obispo de Águila (Aquila) en el antiguo reino 
de Ñapóles el 1.® de Junio de 1654; y se ignora la fecha de su 
muerte, que ocurrió en la Sede de su diócesis después de un vir- 
tuoso gobierno. 

Fernando üghello en su Italia sacra, tom. 1.®, seg. edic. (en 
Venecia, 1717), pág. 344, se equivoca llamando á nuestro autor 
Femando de León. El P. Ignacio de S. Antonio en su Necrolog. 
Ord., á 16 de Agosto, dice lo siguiente : € Aquilae in Vestinis de- 
positio R. P. Fraucisci Telo de Leone, qui creatus Regii conventus 
Neapolitani Minister, postea Visitator suae provinciae Apostolicus, 
ita in his muneribus strenue se habuit, ut promoveri meruerit ad 
Aquilae episcopatum, cujus infulis fuit inaugurátus tempore Inno- 
centii X, et illius fructuoso sustinuit pondus, doñee animam red- 
deret, quae in Ecclesia fuit virtutibus spectabilis, Corpus vero in 
honorifica sepultura depositum. > 

El P. Fr. Francisco de Arco:?, contemporáneo del autor, le 
supone ya muerto en lf)70. porque en la Primera parte de la vida 
del Ven. Simón de Roxas, impreso el dicho afio, en las págs. 349-50. 



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416 TELL 

escribe lo siguiente : € Esforzólo |el deseo de derribar la iglesia 
del convento de Toledo para edificar otra nueva] Fr. Francisco Tello 
de León, hijo del convento de Toledo, y que murió Obispo del 
Águila, en el reino de Ñápeles, (á quien conocían por el Granadino) 
que, predicando en aquella iglesia y ciudad con el mayor séquito 
que se ha visto, decía muchas veces que el hacer la iglesia con- 
sistía en derribarla, porque la piedad de los Toledanos, y bienquistos 
que estiban nuestros religiosos, la habían de levantar. Así sucedió... 9 
Escribió : 

1. Sermón de la Purísima Concepción de la Madre de Dios^ 
predicado en la iglesia de S. Martin de la ciudad de Sevilla en 
la estrena del Jubileo concedido por N, M. S, P. Urbano octavo 
para todos los días que hubiere fiesta de toros en la dicha ciu- 
dad. — En Sevilla, 1625. en 4.^ 

El P. Alba, en la pág. 460 de su Militia, cita este sermón, y 
también otro del mismo autor, y es el que sigue: 

2. Sermón de S. Juan Bautista, — En Lisboa, 1628, en 4.® 
A este sermón se referiría tal vez el P. Fr. Domingo López en 

su carta fechada á 17 de Febrero de 1682 y dirigida al P, Fr. José 
Rodríguez, en la que afirma que, siendo Lector de Artes, vio un 
sermón de S. Juan Bautista (de nuestro limo, escritor), que mejor 
se podía llamar un tratado, por ser de mucho cuerpo y muy difuso. 

3. El P. Marracci cita otros dos sermones de la Concepción. — 
Lisboa, en 1626 el uno, y el otro en 1631, en 4.** 

4. Sermón del Dulcísimo Nombre de Marta. — En Lisboa, 
por Pedro Crasbeeck, 1631, en 4.^ 

El P. Astorga en su Portentum gratiae, en las págs. 6 y 
47, cita un 

5. Sermón de S. Francisco de Asís. — Impreso en 1627. 
Siendo todavía sacerdote secular imprimió : 

6. Sermón predicado Jueves quinto de Cuaresma á la ma- 
jestad del católico rey Felipe IV en su Real Capilla, haciéndose 
la fiesta del Santísimo Sacramento, por el Dr. Francisco de 
Tello de León, natural de la ciudad de Granada. — En Toledo, 
por Diego Rodríguez, 1622. 

7. Panegíricos y proezas de la siempre grande Casa de los 



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TER 417 

Excmos, Sres. Principes de Oria [Doria\, — En Caller, por Bar- 
tolomé Gobetti, 1641, en 4/ 

Son tres composiciones panegíricas 6, mejor dicho, una en tres 
escenas á modo de comedia, todas en versos de diferentes medidas. 
Están precedidas de una loa y fueron representadas en Caller por 
una compañía de actores. — Las imprimió D. Carlos Serpallo, po- 
niendo al principio de la obra tres décimas acrósticas en alabanza 
del autor. 

El Dr. Gonzalo de Cepedes y Meneses al principio de la historia 
del rey Felipe IV. impresa en 1634, trae una carta latina ele- 
gante de nuestro Obispo en elogio de dicho D. Gonzalo, firmada en 
Lisboa á 20 de Mayo de 1634. 

Nuestro Obispo predicó el sermón 1." del Capítulo provincial 
que la provincia de Aragón celebró en Tortosa el día 22 de Mayo 
de 1639. 

— Rodríguez-Reines. — P. Torquemada, pág. 17 vuelta. — 
Fr. Julián González, franciscano, en el sermón de los Llagas de 
S. Francisco, titulado Seráficos intereses, pág. 20., y los autores 
citados. 



TERAN (Fr. Rodrigo de) C. 

Hijo de hábito y profesión del convento de Burgos. 

Estudió la Filosofía en Valladolid y la Teología en Salamanca 
y luego se dedicó á la enseñanza de las mismas ciencias, sacando 
excelentes discípulos que con su virtud y sabiduría ilustraron la 
provincia do Castilla. 

El año 1558, por renuncia del P. Presentado Fr. Francisco de 
Salamanca, fué nombrado Ministro del colegio de Salamanca y des- 
empeñó satisfactoriamente este cargo, educando muy bien sus re- 
ligiosos, entre los cuales se cuenta el Ven. Fr. Luis de Calatayud, 
Ministro de Toledo, ViilJadolid y Burgos. El limo. Fr. Manuel de 
Reinóse en el cap. 10, pág. 18, de la vida M. S. del Bto Simón de 
Rojas, á quien nuestro autor le dio el h'ibito en Valladolid, escribe: 
< Nuestro P. Maestro Fr. Rodrigo de Terán, Consultor del Santo 
Oficio, de grandes letras y suma erudición ; pero, por sus virtudes 



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418 TER 

y gran gobierno, tan reconocido de todos quo fué muchos años 
continuos Ministro de aquel convento, y óralo de todos, porque ve- 
neraban su celo santo y cuidadosa solicitud en los aprovechamientos 
temporales y espirituales de la Religión. Crió grandes hijos por largo 
tiempo, que, imitando su espíritu, gobernaron esta Religión con 
grandes mejoras. » Lo mismo dice el P. Altuna, en la pág. 467, 
añadiendo que el P. Terán fué el oráculo de su tiempo. 

El P. Fr. Francisco de Arcos á su vez, en la vida del Bto. 
Rojas, primera Parte, pág. 21, num. 35, escribe lo siguiente : « Daba 
vida á este convento [de Valladolid| y á toda la provincia el P. 
Maestro Fr. Rodrigo de Terán, cuyas prendas son materia de más 
historia; su virtud y nobleza le hicieron conocido en toda España; 
por sus leti^s le buscó para su Calificador el Santo Oficio de la 
Inquisición ; y á un mismo tiempo lo tenía por Ministro la casa de 
Valladolid, y ambas Castillas por Provincial ; cumpliera su talento 
con más oficios sin hacer falta por lo doméstico á lo común. Hizo 
Constituciones saludables, no por multiplicar leyes, sino porque 
se renovase la observancia, que estos reparos á tiempo suelen con- 
servar edificios grandes, peligrando sin ellos su firmeza. Nadie se 
lo impedía, ayudábanle muchos, ¿ cómo no habían de parecer ángeles 
en los jardines de su noviciado los que plantaban hombres? > 

Tamayo de Salazar en su MartyroL hispan.^ tom. 6.^, dice que 
el P. Fr. Diego de Terán, siendo Provincial, hizo en África un 
rescate de 400 cautivos el año de 1562, pero como en esta fecha 
era segunda vez Provincial el P. Rodrigo de Terán, sigúese que á 
este debe atribuíi'se probablemente la dicha Redención y no al P. 
Diego de Teran, quien el año 1543 dejó de ser Provincial. 

Fué amante del recogimiento, puntual en la asistencia al coro, 
riguroso en la penitencia y dado á la oración. 

Por fin, libre de todo cargo, como repetidas veces se lo había 
pedido á Dios, dedicóse única y exclusivamente á disponerse ai 
trance supremo, que, después de haber recibido con fervor los Santos 
Sacramentos y exhortado á la comunidad á la observancia regular, 
le alcanzó en Valla'iolid á 22 de Julio de 1575. 

En su vida había sido el aüvio de los pobres, el consuelo de 
los afligidos y el remedio universal de todos los males ; y por eso 



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TIR 419 

su muerte fuá muy llorada en toda la ciudad, que en masa asistió 
á las exequias del P. Teráu. 

Escribió : 

Constituciones para la provincia de Castilla del Orden de 
la Santísima Trinidad, 

— Los autores citados. — El P. Fr. Francisco Vega y Toraya, 
tom. 2,^, de la Crón., págs. 589 y siga* 



TIRADO (Fe. Juan) C. 

Maestro en Sagrada Teología, Ministro provincial y Vicario 
general de la provincia de Andalucía, Visitador Apostólico de las 
provincias de España y de Italia, gran redentor de cautivos y ce« 
lesísimo de la observancia regular. 

Vivía todavía el año 1665, siendo Consultor y Calificador del 
Santo Oficio. En sus últimos años se retiró al convento de la Mem- 
brilla, su casa de profesión ; llevó vida muy austera y murió con 
grande opinión de virtuoso. 

El año 1656 asistió como Provincial de Andalucía al Ca- 
pítulo general, celebrado en Roma, en el que se hicieron las Cons- 
titicciones generales, aprobadas después por el Papa Alejandro VII, 
en cuya redacción tomó buena parte, y las imprimió luego el P. 
Fr. Juan de Ortega, su Socio al Capítulo, en Ñápeles, el año 1659, 
siendo á la sazón Ministro del convento de la misma ciudad. Estas 
fueron las Constituciones, llamadas, Alejandrinas, por cuyo tenor 
se gobernó después la Orden de PP. Trinitarios Calzados. Un ejem- 
plar qne tenemos en la Biblioteca de este convento de S. Carlos 
se titula: 

Regula primitiva Ordinis Sanctissimae Trinifatis, Redem- 
ptionis Captivorum, a fel, rec. Innoceníio Papa tertio tradita 
sanctis Joanni Maltensi et Felici de Valois, ipsius Ordinis Pa- 
triarchiSj modificata a sanctae mem, Clemente PP. IV; et Con- 
stitutiones generales ejicsdem Ordinis confirmatae a Sanctissimo 
Domino N. Alexandro séptimo Pont. Opt. Max. — Neapoli, ex 
typographia Vitalis. Apud Sebastianum Aleccia — de 484 págs., 
24 prels. y 54 de índice al fin. 



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420 TOM 

— Rodríguez-Reínéá. — Crón. M. S , en italiano, que se con- 
serva en el archivo de este convento, pág. 145. 



TOLEDO (Fr. Andrés de) C. 

Natural de Toledo, Pi'ovincial y Vicario general de Castilla, 
fallecido en Madrid el año 1647. 

Escribió : 

Elogios del Santísimo Nombre de María. — Impreso. 

Imprimió además, sogún Rodríguez-Reines, un sermón en Toledo, 
por Juan Ruiz, 1623. 

— Nic. Ant., tom. 1.^, pág. 88. — El P. Al tuna, en el prólogo 
de su Crón. — Rodríguez-Reines. 



TOMAS (Fr. Francisco de Sto.) D. 

Ignoramos el pueblo donde nació, pero sabemos que fué navaiTO, 
y que después de su profesión fué enviado á la naciente provincia 
de S. José de Austria- Hungría, donde por muchos años desempeñó 
con mucha aceptación el cargo de Lector de Prima de Sagrada Teo- 
logía precisamente en el convento de la capital del Imperio Apos- 
tólico. 

Escribió con bastante acierto: 

1. Philosophia. — M. S. 

2. Tractatus Theologicus de inscrutahili Scienda Dei, juxla 
mentem Societaíis Jesu celeberrimae Scholae... — Viena de Aus- 
tria, en la imprenta de Juan Bautista Schilgen, tipógrafo de la 
universidad, 1721, en fol. menor, de 216 págs. de texto, 22 prels, 
y 2 de índice al fin. 

Está dedicado al Cardenal Cienfuegos. 

3. Oración jmnegírica de la Purísima Concepción de María 
Saniistma Señora Nuestra. Dicha en el día de su Fiesta en el 
Real Monasterio de religiosas de Concepción de Santiago de 
Españoles. — Ñapóles, en la nueva imprenta de Francisco Ricciarda^ 
1723, eo fol meaor, de 30 págs. y 6 de preU, 



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TOM 421 

Eitá dedicada á Dña. María Teresa Alvarez de Toledo y Haro, 
Condesa de Galve, etc. 



TOMAS (Fr. Juan de Sto.) D. 

Nació en Sarasa, mny cerca de Pamplona, donde, como él 
confiesa, se hablaba aun el vascuence. Fué Lect r de Prima de 
Sagrada Teología en nuestro colegio de Salamanca, Provincial de 
la provincia de la lumaculada Concepción, dos veces Procurador 
general en la Curia de España y Definidor general. 

Murió en Salamanca el año de 1707. 

Publicó: 

Prologomena in Scripturam Sacram, ubi peroporíuna oblata 
occasione, Proposüiones 26, 27 et 28, circa restrictiones men- 
tales a SS. D. N. Innocenlio XI damnaíae, salvo semper A- 
postolicae Sedis judicio debitaque cum rever entia ejusdem ex- 
ponuntur. Dúo Theologiae Moralis principes, et ambo jure summo 
venerabiles ob insignes et heroicas suas virtutes, N. P. Fr. 
Leander a SS. Sacramento, et P, Thomas Sánchez a quorundam 
recentiorum calumnia vindicantur: et infallibilitas Summi Pont fi- 
éis in definiendo ex cathedra seorsim et independenter a Concilio 
generali et Ecclesiae consensu accedente, adversus ilustrissimum 
Clerum gallicanum et gallicanae Ecclesiae libertatum vindices 
defensatur, — Salamanca, en la imprenta de la viuda de Lucas 
Pérez, tipógrafo de la universidad, 1692, en 8.^, de 448 págs., 24 
prels. y 8 de ícdice alfabético. 



TOMAS DE AQUINO (Fr. Manuel de Sto.) D. 

Natural de Trujillo, fallecido en el convento de Valladolid en 
el año 1768. 

Escribió : 

Nuevo Promotor de la Real Protección. Disertación teoló- 
gicojuridica, político-regular. Critica contra el Sr. Salgado y 
otros^ á favor de la autoridad, que, según Leyes Canónicas y 



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422 tOfe 



Regias^ gozan los Reales Tribunales Supremos para proteger á 
los Regulares opprimidos (sic), y de la acción que estos tienen 
á implorar su Protección contra las violencias de sus Prelados^ 
citando no les resta otro medio para evadirlas. Dala á luz el 
Sr. licenciado D. José Bernardo Quirós, Conde de Prado, etc. — 
Salamanca, por Eugenio García Honorato, impresor de la univer- 
sidad, 1758, en 4.\ de 190 págs.. 31 prelá. y 22 de índice. 

Nadie ignora cuan peligrusa sea la materia de que esta obra 
trata. 

— Rodríguez-Reinos 

TORO (Fr. Andrés) C. 

Escribió : 

Sermón del Santísimo Nombre de María. — En Toledo, 
1623, en 4.« 

Así escribe Fr. Pedro de Alba en su Miliíia pro Conceptione. 
No sabemos si habrá alguna confusión entre Andrés de Toledo y 
el de Toro, pues á ambos se atribuye un sermón impreso el mismo 
año y en la misma ciudad, con idéntico título. 

TORQÜEMADA (Fr. Hernando db) C. 

Parece que fué natural de Córdoba. 

Fué Calificador del Santo Oficio de la Inquisición de la dicha 
ciudad, Ministro provincial de la de Andalucía y Maestro en Sagrada 
Teología en la Orden. 

Escribió : 

1 . Aparición de Nuestra Señora de los Remedios. — En Ora- 
nada, 1654, en 4.** 

2. Epitome de los conventos de Andalucía del Orden de la 
Santísima Trinidad de Calzados. — M. S. 

3. Historia de la provincia de Andaliccta del Orden de la 
Santísima Trinidad, de Redención de Cautivos. — M. S. 

Dejó casi terminada. El P. Domingo López se sirvió mucho de 
ella para escribir su historia de la misma provincia* 



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TORR 423 

4. Notas acerca de la patria de S. Lorenzo levita y már- 
tir. — M. S, 

En esta obra trataba de probar y confirmar qne dicho glorioso 
levita fué cordobés. 

— Rodríguez-Reines. — Nic. Ant., tom, 1.®, pág. 391. — Fran- 
cisco Carrillo Certamen histórico por la patria del esclarecido 
mártir S. Lorenzo, part. 2."*, El P. Marracci Append, Bibl Marian., 
pág. 35. — El P. Alba en su Mililia, pág. 395. — Fr. Antonio Ven- 
tura de Prado El Apóstol de las Alpufarras, en el catálogo de au- 
tores de que se sirvió para escribir su obra y lo trae en sus pre- 
liminares. 



TORRE (Fr- Juan de la) C. 

He aquí lo que el P. Fr. Francisco de Arcos escribe de este 
autor en la Segunda parte de la vida del Ven. Simón de Rojas, 
pág. 729: « El Maestro Fr. Juan de la Torre, Calificador del Su- 
premo y Real Consejo de Inquisición, Ministro de los conventos de 
Valladolid y Toledo, Asistente general y Procurador general en 
Roma por las provincias de España, Prefecto que ha sido muchos 
años de la Congregación que fundó el Siervo de Dios [ Bto. Simón 
de Rojas] de Esclavos del Ducfsimo Nombre de María en esta Casa 
de Madrid, fué hijo del Siervo de Dios, discípulo del Maestro Fr. 

José de Segovia predicador de ardiente celo, como hemos visto, 

y fué querido de ^mbos, por la iDclioación con que le viei*on al 
servicio de la Reina de los Angeles y exaltación de su Nombre, 
escribió un dicho muy largo... que comprende cuanto han dicho 
todos, por lo curioso que ha sido y es en examinar los progresos 
del bendito Fr. Simón, y por él se hizo un resumen de todo lo 
actuado de este proceso [ del Bto, Rojas J para dar á sus Majesta- 
des y Altezas que deseaban ver el estado que tenía y materia que 
daban para escribir al Sumo Pontífice, Cardenales y Embajadores 
para dai* paso á la materia y más breve expedición, no hay punto 
de virtudes que no toque, ni maravilla que obrase Dios por su 
siervo que no declare; ha proseguido muchos años en el gobierno 
de la Congregación, comida de los pobres cada mes, aumentó el 



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424 roRk 

número de huéspedes y de fiestas, adelantando el adorno y riqueza 
del altar, hizo un librito manual para que los Esclavos hagan los 
ejercicios y devociones en que los pone su Esclavitud, y alienta 
hoy con todo esfuerzo lo que el P. Rojas deseó con ansias vivas 
y no pudo lograr, que fué el hospicio ó recogimiento de pobres á 
una casa, á donde se hallasen servidos y remediados. 

» Dio á su solicitud el Conde del Puerto D. Diego de Var- 
gas Carvajal y Moscoso, siendo Hermano mayor, una casa grande, 
en que tiene con disposición de dormitorios, oratorio, refectorio y 
jardín, en los barrios de Santa Isabel la Real, calle de Atocha; y, 
teniendo dispuestas camas decentes y acomodadas para veinte y 
cuatro pobres viejos é impedidos, los llevó desde nuestro convento 
en procesión un domingo por la tarde, la comunidad y los caba- 
lleros congregantes, mezclados todos con los pobres que, vestidos 
de nuevo con una medalla grande al pecho con el Ave María, fueron 
por la calle de Atocha hasta llegar al hospicio, donde esperaba D. 
Alonzo de GuzmAn el Bueno, Patriarca de las Indias. Capellán y 
Limosnero de su Majestad; y D. Antonio de Contreras, Caballero 
del Orden de Calatrava, del Consejo Real y de la Cámara.,. Coa- 
servóse allí poco tiempo, por pedir más espacioso sitio, y se pasó 
á otra casa que se compró... hacia las Maravillas, donde hoy (I) 
viven cerca de docientos hombres y otro número de pobres mu- 
jeres, á quien sustenta la Congregación... Tuvo gran parte [ en di- 
cha obra de misericordia ] el Maestro Fr. Juan de la Torre, y hoy 
tiene la de encomendar á Dios y consolar los pobres con sus visi- 
tas y pláticas. » 

El año 1673, vivía todavía el P. la Torre, aunque ya anciano 
en Madrid. 

Asistió como Socio del P. Maestro Fr. Jerónimo Velez, Visi- 
tador Apostólico de la provincia de Castilla, al Capítulo general, ce- 
lebrado el año 1656 en Roma y en la misma Curia se encontraba 
el día 5 de Febrero de 1658. pues aparace su firma, á una con la 
del P. Fr. Francisco de Arcos, en un documento ó escritura hecha 
en Roma en dicha fecha. 



(1) Escribía el autor el año 1672. 



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tORR 425 

— Fr. Francisco de ^rcos — Seg. part, de la vida del Ven. 
Roxas, en la pág. cit. y en la 755. — Prim. part., pág. 325. 



TORRE (Fr. Pedro de la) C. 

Malagueño y Presentado en su provincia de Andalucía. 

Escribió : 

!• Sermones de N, S. Jesucristo. — Un tomo. 

2. Sermones de los Santos. — Un tomo. 

3. Sermones cuaresmales. — Un tomo. 

4. Sermones mariales, — Un tomo. 

5. Sermones de Tempore y vespertinos. — Un tomo, 

6. Sermones de Adviento, — Un tomo. 

7. De adoratione, cultu et reverentia SS. Trinitatis. — Un 
tomo. 

8. Diumum Fratrum Ordinis SS. Trinitatis, Redemptionis 
Captivorum. — En Lyón de Francia, por Pedro Fradin, 1556. 

€ Este hay lo demás se perdió. > Así lo dice Fr. Domingo 
López al P. Fr. José Rodríguez en carta de 16 de Diciembre de 1683. 
— Rodríguez-Reines. 



TORRENTO (Fr. José Manuel) C. 

Ningún autor señala el lugar, donde nació; pero, después de 
muchas investigaciones, llegamos á conocer que fué natural de Bar- 
celona, pues él mismo en la dedicatoria de su obra titulada 
Quinqué lapides al Obispo de Barcelona, escribe : « Jam vero et 
avitis honoribus clarior et partis ingenii dotibus auctior ad tellurem 
nostram tándem devenisti, huc solium tuum alte fixurus, dent su- 
peri, adeo, ut a genitrice Barcinone mea, non ultra avelli queas. > 

Fué Lector de Filosofía y luego de Teología en los conventos 
de Valencia y Barcelona, y Ministix> del convento do Tarragona. 

Escribió : 

1. Ave Maria, Quinqué lapides David de Torrente, (Reg. 
libr, /, cap. 17, v. 40 : David elegit sibi quinqué limpidissimos 



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426 TOÍlíl 

lapides de torrente^ et misit eos in peram pastoralem, quam 
habehat secum, et fundam manu tulit, et processii adversum Phu 
listhaeum,) in exprobrandum Goliath, heteredoxum hominem^ 
et pro castris Israel Dei, Theologiae positivac, scholasticae, mo- 
ralis, polemicae, mysticae^ c, eaelamine limpidissimi, quosin Rmo. 
Provinciali Coetu Ff. Sacri Ordinis SS. Trinitatis e regianibus 
Aragonensium^ Cathalauniae Principatus jure, Mecoenate Illmo. 
et Rnio. D.D. Gabino de Valladares et Mesia, Barcinoniensi Epi- 
scopo, Regis Catholici a Consiliis, caet — Patrono R. P. Fr. Petro 
Martyre Claret, Saci\ Theolog. Praesentato, Exam, Syn. post 
obitas plurium domorum Prae/ecturas, toti provincias, tnodo N. 
Rmo, P, Ministro Gen. pro provine, extra Galliam a Secretis^ 
Fr. Jph Emmanuel Tórrenlo, Sacr. Theolog. Lector, disputationi 
exponebat Valentiae Hedetanorum, in Regio B. Maria Virg. de 
Remedio ejusd. Ord. templo. Die XIX mensis Maji, anni 
MDCCLXXVIII, vespere, hor. IIL — En Barcelona, en la im- 
prenta de Juan Nadal, 1778, en 4.*, de 90 págs. y 16 prels. 

2. Novenario y Triduo del B. Miguel de los Santos ó Arge- 
mir. — En Barcelona, 1780. 

3. Relación de los solemnes aparatos, magníficos afectuosos 
festejos y pomposas celebHdades, con que en la M. 11,^ ciudad 
de Barcelona, capital de Cataluña, se autorizó la colocación de 
Cristo Sacramentado en su nuevo magnífico altar, qus erigió la 
IL* parroquial iglesia de 5.* María del Mar, se ejecutó en el 
día 2 de Junio, y se continuaro^i las fiestas en los siguientes 
días 3, 4, 5 y 6 de 1788, dedicada al 11.'^'' señor Obispo de 
Barcelona, el señor /)•*• Gabino de Valladares y Mesia, del Con- 
sejo de Su Majestad, etc. Escrita por el P. Lector jubilado Fr... 
Regente de los Estudios del colegio de PP. Trinitarios Calzados, 
Redención de Cautivos de Barcelona. — En Barcelona, por Juan 
Nadal, de 84 págs. en 4.® y 8 de prels. 

4. Relación de las fiestas hechas en Barcelona, en la Bea- 
tíficación del Ven. José Oriol. — En Barcelona, 1807. 

5. Varios sermones, opiisculos y libros de devoción. 
•— Rodríguez-Reines. 



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TofeR 42t 



TORRES (Fr. Cristóbal de) C. 

Escribió : 

1. Sermones de Santa Teresa. — Madrid, en la imprenta de 
la viuda de Alonso Martín, 1027, en 4.'* 

2. Fama postuma en las honras de Fr. Horlensio Félix Pa- 
ravicino. — Madrid, 1634. 

— Nic. Ant. tom. I.*, pág. 252, 



TORRES (Fr- Isidoro de) C. 

Doctor por Alcalá y Catedrático de Sagrada Teología de su 
universidad y, finalmente, Examinador sinodal del arzobispado de 
Toledo ; hombre de agudo y profundo ingenio y de no menor elo- 
cuencia, á la que daba más realce su mucha modestia. Tuvo en la 
Orden el título de Maestro. 

Escribió : 

Selecta theologia ; depeccato et de gratia. Decem disputaíiones 
ex gra^noríb^Jts et subtilioribu^. Cum índice ómnibus opposiloribus 
commodo. ubi copíosissime notantur omnes distinctiones Magis- 
tri, — En Alcalá de Henares, por Julián García Briones, tipógrafo 
de la universidad. 

— Fr. Mich. a S. Joseph. tom. 3.^ pág. 184. — D. Juan Cata- 
lina García jEVi^aj/o de una Tipografía Complutense (Madrid, por 
Manuel Tello, 1889), pág. 429. 



TORRES (Fr. Luis de) C. 

Hijo de hábito y profesión del convento de Granada, tan pe- 
rito en orden á las ceremonias eclesiásticas que, por los años de 
1683, hacía más de veinticuatro que el arzob¡spa<1o de Granada de 
regía en el rezo por la epacta ó calendario que nuestro escritor 
componía anualmente. Por eso tuvo muchas consultas acerca de 



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428 TORR 

ceremonias y ocurrencias y concurrencias de los rezos, acudiendo 
á él en sus dudas los Maestros de ceremonias, no sólo de la Catedral 
sino también de otras iglesias, así de seculares como de regulares, 
como también de algunos Arzobispos de dicha S. I. C. 

Fué Maestro de Ceremonias del convento de PP. Trinitarios 
Calzados de Granada. 

Escribió : 

Ceremonial del Orden de la Santísima Trinidad. — M. S. 

El afio 1683 estaba en poder de su autor que á la sazón vivía. 

— Carta del P. Fr, Domingo López al P. José Rodríguez con 
fecha 16 Diciembre 1683. 



TORRES (Fr. Pedro de) C. 

Escribió : 

Sermón de la Concepción. — En Córdoba, 1640, en 4.° 

— P. Hernando TorquemaJa, pág. 17. — El P. Alba en su 

Militia, pág. 1192. — El P, Marracci Append. Biblioth. Marían., 

pág. 92. 



TORRES Y COVALEDA (Fr. Juan Rafael dr) O. 

Andaluz. Lector jubilado en su provincia. 

Escribió : 

1. Oración evangélica de nuestros gloriosos Padres y Pa- 
triarcas S. Juan de Mata y S. Félix de Valois en el festivo 
Capitulo que se celebr^ó el día trece de Abril en el Real convento 
de la Santísima Trinidad de Redentores de la ciudad de Anditjar, 
en que fué electo Ministro provincial N. M. R. P. Maestro Fr. 
Juan Camacho^ Predicador de su Majestad. — En Granada, por 
Torrubia, 1697, en 4.\ de 30 págs. y 20 pi-els. 

Está dedicada al P. Ministro general Fr. José Fausto de To- 
ledo; y tiene la aprobación del P. Fr. Juan Silvestre, Lector ju- 
bilado de Teología, Ministro del convento de Málaga y Secretario 
de dicho General por la provincia de Andalucía. 



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TRE '429 

2. Sermón panegírico en la Canonización del señor S. Félix 
de Cdntalicio, — En Graoada, por F. Domínguez, 1713, en 4."* 

Estos dos sermones existen en la biblioteca de la universidad 
de Granada, donde por Enero del aüo próximo pasado copiamos 
sus títulos. 



TRELLERA (Fr. Juan) C. 

Navarro, Maestro de Justicia de la provincia de Castilla, León 
y Navarra, hijo y Regente de los Estudios del Real convento de 
Burgos y dos veces Ministro del mismo, como también una vez de 
los de Valladolid, Talavora de la Reina y Zamoi^a y dos veces del 
de Logroño y el primer Visitador Apostólico de dicha provincia 
después de las últimas Constituciones apostólicas de la Orden (1659). 

Apreciaba mucho el retiro de la celda, en la que de ordina- 
rio se dedicaba á la lectura de las divinas letras y de todo género 
de historias y á los devotos ejercicios, especialmente de la medi- 
tación, oración y contemplación. Aunque desempeñó con verdadero 
y grandísimo celo de la regular observancia, que promovió de pa- 
labra y por obra, los referidos cargos que le confiaron los supe- 
riores, no obstante siempre rehusó dignidades y nunca las aceptó 
sino por obediencia. 

Créese que su continua aplicación á las letras, abrevió mucho 
el plazo de su vida, pues reluciendo á cómputo el tiempo que había 
invertido en el estudio, afirmó el mismo biografiado que resultarían 
siete horas diarias desde que entró en la Religión. 

Siete años antes de su muerto, estando el día de S. Antonio 
en la huerta de su convento de Burgos, conoció con luz tan ex- 
traordinaria la humana fragilidad y la facilidad con que la Paixa 
corta el hilo de nuestm existencia, que lloró amargamente las 
ofensas de Dios, vueltos sus ojos en dos fuentes de lágrimas. Este 
dolor le duró hasta el fin de su vida y por eso le fué dulce la 
muerte, á la que llamaba con las palabras de S. Pablo: Cupio 
dissolvi, et esse cum Christo. 

Cargado, pues, de grandes méritos adquiridos en la cátedra y 
pulpito y dotado de todo género de virtudes, especialmente de una 



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_4I^ TRI 

ardentísima devoción para con la Virgen Santísima, falleció en Burgos 
el año 1679. 
Escribió : 

1. Marial de las fiestas de María Sanlisima desde su pura 
¿ inmaculada Concepción hasta el Patrocinio. — En Bai^gos, 
1676, en 4.' 

En la pág. 479 de esta obra dice el antor que el sermón del 
Patrocinio lo predicó < el primer año que se instituyó la fiesta J». Mas no 
explica si el año al que alude, fué el en que fué aprobada dicha fiesta 
por la Sede Apostóiica, lo cual se verificó el 28 de Junio de 1656, ó 
si fué aprobada el de 1655 en que por devoción del rey católico 
Felipe IV se celebró la primera vez dicha fiesta. Sea lo que se 
quiera, lo cierto es que el R. P. Fr. Juan Ramírez Barrantes publicó 
un sermón del Patrocinio en 1655, laprimera vez que dicha solem- 
nidad se celebró en España, como puede verse en el artículo 
consagrado á este Padre; y con esto queda abatida la vanagloria 
de cierto autor que, imprimimiendo su sermón del Patrocinio en 
1659 € entró — se lee en Rodríguez Reinos — con gran frescura, 
diciendo que era el primero que imprimía del Patrocinio ». 

2. Fiestas de Cristo. — M. S. 

3. Santoral, — M. S. 

Estos dos últimos tomos de sermones, á pesar de estar con 
todas licencias para imprimirse, quedaron inéditas en el convento 
de Burgos. 

— Fr. Luis González Ruiz Oración fúnebre... del R. P. M. 
Trellera. — Rodríguez-Reines. 



TRINIDAD (Fr. Juan de la Sma.) D. 

Natural de Madrid. En el siglo se llamaba Juan Troncóse y 
Sáez, con cuyo nombre es conocido. Tomó el hábito en el convento 
de la misma villa el 14 de Enero de 1827 y el 12 de Marzo del 
año siguiente hizo su profesión en el mismo convento. 

Fué uno de los más excelentes y elocuentes oradores de núes* 
tro siglo, cuyos sermones son la más pura expresión de la verdad 
evangélica, engalanada, sin embargo, con la robustez de su racio^ 



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TRI 431 

cinio y viveza de su imaginación. Fué Lector de Filosofía y electo 
de Teología en el convento de S. Garlos á las Cuatro Fuentes de Roma. 

De vuelta en España, dedicóse á la predicación con gran fruto 
de las almas. Dícese de él que, aun siendo diácono, y cursando la 
Teología en el convento de Alcázar de S. Juan, hizo un elocuente 
sermón en 1835 contra las ideas revolucionarias que se iban pro- 
palando, y que con su arrebatadora elocuencia llamó sobre sí las 
iras de los liberales, razón por la cual los prelados hubieron de 
cambiarle de convento. 

Murió el 13 de Septiembre de 1873 en la villa de Madrid. 

Escribió : 

1. Novísima híblioieca de predicadores. Colección de discur- 
sos dogmáticos^ apologéticos^ morales, panegíricos, doctrinales, 
etc., clasificados por series acomodadas á las dominicas, miste- 
rios y festividades que anualmente celebra la Iglesia Católica, á 
las particulares de la iglesia de España y otros asuntos de 
aclualidad religioso-social. — Once tomos en 4.* 

Desde el año 1846 hasta la muerte del autor» se hicieron tres 
ediciones de esta obra con más ó menos diferencias y informas 
hechas por el autor en el fondo de la misma. 

2. Glorias y triunfos de la Iglesia de España, ó sean elo- 
gios histórico panegíricos de los más célebres santos que han 
ilustrado esta nación católica, y de las festividades consagradas 
á celebrar la tnemoria de los grandiosos acontecimientos que la 
Religión /la producido en ella en los pasados siglos. — Cuatro 
tomos en 4.^ 

3. Las magnificencias de la Religión. — Nueva demostra- 
ción evangélica, en la cual se ostentan lumirutsos á la razón de 
los incrédulos, y obligatofHos á todos los gobiernos y á todos los 
hombres, los dogmas fundamentales de la Iglesia y el Estado 
de la sociedad y del hombre ; obra escrita por el abate Madrolle, 

traducida al español por el referido P, Juan. — Dos tomos en 4.* 
— Antonin ad Assumpt. Arbor. Cron. pág. 121. 

TRINIDAD (Fr. Juan Félix be la Sma.) C. 

Fué, sin duda, un trinitario calzado que, simulándose descalzo. 



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432 TRI 

con el seudónimo de Fr. Juan Félix de la Santísima Trinidad, 
escribió dos apologías contra los Trinitarios Descalzos y á favor de 
los Calzados. Por más que hay que descartar de ellas muchísimas 
afirmaciones como dictadas por una mal reprimida pasioncilla^ con- 
tienen, sin embargo, algunos datos históricos de alguna importancia 
para la Orden Trinitaria. Sus títulos son: 

1. In nomine sanctae et individuae TiHnitaiis, Amen. Ave 
María. A. A. M, R. P. Fr. Alejandro de la Concepción, digni- 
simo General... — Sin lugar ni año de impresión. 

En esta apología el autor impugna muchas afirmaciones del P. 
Fr. Melchor del Espíritu Santo y del P. Fr. Eusebio del Santísimo 
Sacramento en sus respectivas vidas del Bto. Juan Bautista de la 
Concepción, principalmente acerca de la Regla primitiva y la forma 
de las cruces del escapulario, cuyo cambio, realizado por la Descal- 
cez, había despechado bastante á los Calzados. 

El P. Fr. Alejandro de la Concepción, Genei*al de los Descal- 
zos, prohibió á sus subditos bajo de precepto formal responder « á di- 
cho papel » ó tener « altercaciones sobre su contenido con perso- 
nas de dentro ni fuera de la Religión », porque en él « se renuevan 
las antiguas disensiones entre NN. PP. Calzados y nuestra Descal- 
cez, y se suscitan otras de nuevo »; y así « nos ha perecido de 
nuestra obligación no dar calor á semejantes disensiones, antes bien 
impedir que, á título de provocadas, las lleven nuestros subditos ade- 
lante con el color de ser respuesta. » Esta orden, dada en Madrid, 
lleva la fecha de Abril de 1717. 

Herido todavía más el amor propio del autor de dicho papel 
con semejante prohibición, escribió otra apología, ciñóndose en 
ella á justificar su proceder y tratando á la vez de probar lo 
que los PP. Calzados trabajaron para conseguir, aunque sin positivo 
resultado, la sentencia favorable acerca del Culto, prestado de 
tiempo inmemorial á nuestros Santos Patriarcas. He aquí el título: 

In nomine sanctae et individuae Trinitatis, Amen. Culto 
inmemorial de NN. SS. PP. San Juan de Mala y San Felice 
de Valois, dirigido á N. M. /?. P. Fr. Alejandro de la Con- 
cepción, dignisiyno General de nuestra Descalcez Trinitaria es- 
pañola* — Sin a&o ni lugar de impresión, de 19 págs. en 4.® 



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TRI 433 



TRINIDAD (Fr. Luis de la Sma.) D. 

Natural, de Pamplona, fallecido en el convento de Valladolid 
el año 1662. 

Escribió: 

El peregrino de la triunfante Jerusalem, — Dos tomitos M. SS. 

Se conservaban en el archivo general del convento de los 
Trinitarios Descalzos de Madrid. 

— Rodríguez Reinos. 



TRINIDAD (Fr. Luis de la Sma.) D. 

Nació en Córdoba, el año 1594, de D. Juan de Villegas y Dña. 
Isabel de Aguilar, esposos nobles, piadosos y caritativos. 

El niño Luis heredó de sus padres la piedad y la caridad para 
con el prójimo y la misericordia para con los pobres, á quienes 
distribuía muchas limosnas y daba gran parte de su comida. De diez 
años empezó á ayunar rigurosamente toda la Cuaresma, y oía con 
verdadera delectación las vidas de los Santos y con preferencia las 
de los Mártires, que se leían en su casa; y como era intrépido y 
magnánimo, deseaba ardientemente imitar las acciones más costosas, 
difíciles y heroicas de los mayores siervos de Dios. 

Por el mal ejemplo de algunos compañeros y condiscípulos de 
Gramática, llegó á entibiarse en la virtud y á dar riendas sueltas 
á su imaginación; pero, acometido de una gravísima enfermedad y 
con el auxilio de la divina gracia, hizo firme propósito de consagrar 
á Dios lo que le restaba de vida. Corroborado por un compañero 
de Gramática en su buen propósito, recibió el hábito en el convento 
de Córdoba el día 3 de Enero de 1612. 

Pasó el año de aprobación en Madrid, empleándolo en extraor- 
dinarias vigilias, oración, penitencia y mortificación. Emitida su pro- 
fesión en dicho convento de la corte el 6 de Enero de 1613, con- 
tinuó en el mismo tres años más, desempeñando los ministerios más 
humildes de la comunidad. 



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434 TRI 

Luego le enviaron al colegio para que hiciera sus estudios, y 
hacia el fin de ellos, fué acometido de algunas enfermedades, de 
que nunca se restableció completamente, pues toda su vida la pasó 
calenturiento, y así no pudo dedicai-se por lo regular más que al 
confesonario y á la vida interior. Aunque, merced á su raro ta- 
lento, aprovechó mucho en Filosofía y Teología escolástica, no 
obstante su predilecta ciencia fué la Mística, para cuya inteligencia 
se sirvió de la lectura de los más escogidos autores. 

Precisado por la obediencia á oir confesiones, se prejaró al 
desempeño de este delicado cargo con la oración y con el estudio 
de la Teología moral, en cuya lectura pasaba sus diez y doce horas 
continuas, sin olvidar la Sagrada Escritura, cuyas páginas recorría 
con profundo respeto, viva fe y fervorosa devoción. 

Fué eminente en todo género de virtudes. Su penitencia ei'a 
inimitable, porque, no satisfecho con las espantosas vapulaciones con 
que todos los días castigaba su cuerpo, dormía solamente dos ó 
tres horas vestidlo, 6 en una angosta y desnuda tabla, ó arrimada 
la cabeza á la pared sin acostai'se, ó de rodillas, echado el cuerpo 
sobre un banquillo, con la cabeza al aire; así que apenas daba re- 
poso á sus fatigados miembros; pues, aun cuando dormía, estaba 
pensando en cosas de Dios, verificándose en él lo que dice la Esposa 
de los Cantares : Ego dormio, sed cor meian vigilat. Cual si no 
bastaran estas austeridades, añadía otras muy terribles que el solo 
pensarlo hace temblar las carnes. Y es que algunas veces bajaba 
á la huerta de cierto convento donde á la sazón moraba, y se echaba 
sobre la zarzas, guardando sólo la cara para que no le conocieran, 
y en una ocasión sujetó hasta el suelo una mata muy espesa de 
zarzas, de metro y medio de alto por tres de ancho, revolcándose 
de una parte á otra por cogerla toda. Para mortificarse más in- 
ventó otro género de penitencia no menos tormentoso. Hacía el 
siervo de Dios con sus manos unas velas de cera y pez, mezclando 
y amasando una con otra estos combustibles y poniéndoles un pá- 
vilo de suficiente cuerpo. Una de estas velas la colocaba en una 
altui*a proporcionada, encendida y con la luz hacia el suelo. Luego 
se ponía él desnudo bajo de ella y recibía en sus espaldas y en su 
cuerpo las escandecenles gotas que caían, con el dolor que cada 
uno puede imaginar. Otras veces aplicaba el brazo á la luz de un 



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TRI 435 

candil y la sufría hasta que se abrasaba vivo. Más de catorce años 
usó de un horrible cilicio ó, por decirlo mejor, de un jubón ó saco 
guarnecido de hierro, con gran número de puntas, el cual le cogía 
desde el cuello á la cintura, y le venía muy ajustado, como cor- 
tado y formado á la medida de su cuerpo. También vistió por al- 
gún tiempo calzones tejidos de fajas de cilicio?. En fin, sus austeri- 
dades fueron comparables con las de los mayores Santos quese co- 
nocen en la Iglesia de Dios. 

A todas estas voluntarias mortificaciones deben añadirse las 
continuas enferme lades, las invisibles y visibles persecuciones del 
demonio, las sequedales y angustias interiores de su alma hasta 
opinar que no era del número de los predestinados y otros graví- 
simos trabajos que no es posible enumerar. Baste decir que pasó su 
alma por el estado de purgación activa y pasiva de que hablan los 
místicos, y no de un modo remiso, sino extraordinario é intenso; 
y cual si no fueran suficientes todas estas penas, deseaba y pedía 
á Dios que le hiciera padecer mucho y vivir enclavado con Cristo 
en la cruz de la tribulación. 

Por esta vía llegó á conseguir heroicas y solidísimas virtudes; 
siendo ciega su obed encia, angelical su pureza, perfectísima su po- 
brera, robustísima su fe, firmísima su esperanza, ardentísima su ca- 
ridad, inquebrantable su paciencia, inimitable su templanza, insupe- 
rable su fortaleza, altísima su oración y sublimísima su contem- 
plación, mediante la cual andaba día y noche engolfado en la 
consideración de Dios. 

Su Divina Majestad remuneró las fatigas de su siervo con los 
dones de Consejo, de Sabiduría y de Discreción de espíritus, pues 
á las pocas palabras que le dijeran los penitentes, conocía á cien- 
cia cierta el estado de sus almas. Con estos dones y con la ciencia 
infusa de la Mística y de la Sagrada Escritura, unida á su expe- 
riencia y portentosa memoria, con la que aun después de diez años 
de interrupción recordaba perfectamente el estado en que había 
dejado antes á sus penitentes, aunque eran innumerables los que 
acudían á él, hizo infinito bien á las almas, guiándolas con segu- 
ridad á líi perfección, aun tratándose de las más extraordinarias y 
sublimes. 

Finalmente, después de haber vivido en varios conventos, y los 



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436 TRI 

últimos años en Córdoba, poco antes de morir se encontraba ya en 
Sevilla, donde, asistiendo fuera del convento á los apestados durante 
la horrible epidemia que el año 1649 afligió á dicha noble ciudad, 
sucumbió víctima de la caridad, á los 55 años de edad / 37 de hábito, 
siendo conducido su cadáver al convento, donde fué sepultado. 

Nos dejó un admirable monumento de su ciencia mística en 
seis libros M. SS. en que se encierra tolo cuanto S. Juan de la 
Cruz, Santa Teresa y otros autores han dejado escrito, y aun mucho 
más, áiendo la obra más completa de mística que hasta el día se 
conoce, y cuya copia conservamos en este convenio. 

El título del tratado es : 

Día y noche del alma. 

Está dividido en seis libros, el l.^ de los cuales trata, de la 
reformación del hombre inferior y ynoderación del supernor, y 
su ejercicio, con un elucidario espiritual ; el 2.^ de la diferencia 
que hay entre la comunicación y desamparos de los principiantes , 
aprovechados y perfectos en la virtud ; el 3.^, de la Escala >/ia- 
terial de la perfección ; el 4.^, de !a Escala formal y mística ; 
el 5.", de las Pasiones estimuladas ó violentadas del ángel de 
Satanás ; el Q\ de tres modos con que las almas suelen padecer 
aquellos estímulos, 

— Fr. Alejandro de la Madre de Dios 56'^;. Part, de la Cy^ón. 
de Trin, Des,, libr. (\.\ caps. XXII-XXXVI, págs. 226 239. 



TRINIDAD (Fr. Nicolás de la Sma.) D. 

Malagueño, religioso de esmeradísima literatura, Catedrático de 
la Moral y de la Filosofía en nuestro Real colegio de Ceuta y de 
Sagrada Teolc^íía en el de Málaga su patria, Escritor general de la 
Orden, Cronista proviocial, Examinador sinodal de la diócesis de 
Ceuta y Procurador provincial. Sobresalió muy particularmente en 
la oratoria sagrada, de cuyo d^^sempeñ ) resultó á la Orden no menos 
utilidad que honra. 

Falleció en el convento de Granada el día 10 de Febrero de 
1757, á la edad de 48 años y 33 de hábito. 

Escribió ; 



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TRI 437 

1. Sermón panegírico, Concepción en gracia y Angustias en 
gloria. Predicado en la solemnísima fiesta que al primer instante 
inmaculado de la Concepción Purísima de María Santísima Se- 
ñora Nueslra en la iglesia parroquial de las Angustias de la 
muy noble y muy leal ciudad de Granada celebró el Imperial 
colegio de San Miguel, siendo Redor el Dr. don Antonio de 
Mérida, su colegial habitual. Magistral de la Real Capilla y Ca- 
tedrático de Vísperas en propiedad de esta Imperial universidad 
Estando patente S. D. M. díjolo el R. P. Fr,., Catedrático de 
Prhna de Sagrada Teología, Examinador sinodal del obispado 
de Ceuta y Procurador general de provincia,.. Sacólo á luz el 
mismo Imperial colegio. Año 1747. — Tiene 68 págs. 

2. Historia de Ceuta. — M. S. 

« Correa de Franca en el prólogo de su Historia de Ceuta — 
escribe Muñoz — dice que el P. Fr. Nicolás de la Santísima Trinidad 
se estaba ocupando en escribir la historia de aquella ciudad, y que 
era sujeto de la primera opinión « y de quien espero, dice, tan 
felices partos como la experiencia y su agigantada sabiduría y ha- 
bilidad nos prometen. » El erudito sevillano D. Alonso Carrillo, en 
carta á D. Sebastián del Castillo, secretario de la Academia de la 
Historia, su fecha en Sevilla á 22 de Julio de 1779, le decía « A 
principios de este mes vino á ésta el P. Fr. Nicolás de la Sma, Tri- 
nidad, Cronista de los Trinitarios Descalzos, el que, además de su 
obligación, está escribiendo la historia de Ceuta, donde resido. Vino 
solo á ver sus papeles y copiar algunos, y luego que finalice, se 
vuelve á dicha ciudad; es muy hábil y he tenido gran gusto de 
comunicarle y conocerle. » — € El limo. Sr. D. Andrés Mayaral, 
cuando pasó á ser Obispo de Ceuta, llevó unos discursos míos sobre 
la Tingitania, los que dejó á la Catedral, do donde los sacó dicho Padre, 
y causándole novedad algunas citas, unas por singulares (cuyos libros 
allí no tienen), otras por estar variadas las citas, porque en donde 
debe decir lib. II, cap. IV, está puesto lib, IV, cap. 2, determinó 
venir á buscar la satisfacción; lo que halló en que yo, por dar que 
hacer al crítico, suelo tener este estilo para que recurran á mi á desatar 
el nudo, lo que puede tolerarse en los papeles de mano, no en los 
impresos, en que no hay que añadir y quitar nada. > 

— Muñoz, pág. 100. — Protocolo M. S. del convento do Granada. 



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438 TRt 



TRINIDAD (Fr. Salvador de la Sma.) D. 

Acerca de este autor escribía el P. Fr. Julián de Santiago al 
P. Fr. José Rodríguez que el año 1682, siendo de 35 años, tenía 
escrito : 

Disposición útil y provechosa para la Sagrada Comunión. — 
Un tomito M. S. en 8.^ 

Entegró al Definí lorio, celebrado por Septiembre de 1682, para 
que se le diese licencia pai*a imprimir. No sabemos si este librito 
salió á luz. 

— Rodríguez Reines. 



TRINIDAD Y TORRE (Fr, Antonio de la) C. 

Fué este gran religioso natural de la ciudad de Lisboa ó hijo 
de padres honrados. 

Tomó el hábito en el convento de la misma ciudad y profesó 
en 15 de Noviembre de 1624. Terminado el curso litemno, desempeñó 
el oficio de Predicador, premio, con que la Religión suele suavizar la 
laboriosa fatiga de las primeras instrucciones. No quiso aplicai'se 
al ejercicio de las aulas, no porque le faltase talento, sino para 
entregarse todo á la lección de la historia, en que fué eminente. 

A su gran celo é incansable estudio en averiguar las noticias 
antiguas de toda la Orden debe mucho la Familia Trinitaria, y muy 
particularmente la provincia de Portugal, por la noticia de los in- 
signes religiosos, cuyas muchas virtudes se ignoraban ó corrían 
adulteradas per descuido de algunos escritores poco atentos á sus 
obligaciones. Fué también Maestro de Novicios. 

Compuso: 

1. Annaes sacros, e felices empregas dos gloriosos redenip- 
tores da divina Religiao da Santísima Trinidade, comprehendem 
as idades do principio do mundo até a vinda de Jesu Christo Re- 
demptor Nosso, de como deo principio a Religiao da San- 
tísima Trindade Militar e de Redemptores; dos Santos que nelle 



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TRI 439 

florcerao, e de como foy reduzida e aprovada com Regra propria 
pelo Summo Pontífice Innoc, III em o miraculoso aparecimiento^ 
que o mesmo Senhor o mani/estou prezentes os gloriosos Pa- 
triarcas S. Joao e S. Félix, e dos mas sucesos da misma Re- 
ligiao da SS. Trindade de Redemptores resumido das Bullas 
apostólicas, authores, chronicas, archivos que della tratarHo. 
Escritos tío anno de 1630. — En fol. M. S. 

2. Martirologio trinitario eyn que se expoem as /estas parti- 
colares da Religiao da SS, Trindade, e das quaes antigamente con- 
tinhio os breviarios della os offidos concedidos pelo Summo Ponti- 
fice Innoc, III, e aprobados por seus Sucesores, e últimamente emen- 
dados por Alejandro IV em anno deo 1495. Cantem os Santos que 
florecerao em a primeira Orden militar de Redemptores. Os de se- 
gunda aprovada com Regra propyna Observantes e os de terceira 
Descalzos e Reformados. Os Beatos, os Veneraveis e Varíes illus- 
tres que ofrecer ao as suas vidas pela pregagao evangélica e exalta 
gao da Santa Igreja catholica, os Religiosos e Religiosas, Irmaos e 
Irmaas da dita Ordem que com aplauqo común scLO venerados por 
servos de Dios, e os Santos cujos corpos e reliquias tem os seus 
conventos de' que regao em seus días, e santuarios milagrosos, re- 
copilados de Breviarios e Chronicas da misma Religiao e dos 
authores aprobados que della fazem menguo. Escrito no anno 
de 1654. — En fol. M. S. 

— Barb. Mach. tom. 1.**, pág. 408. — Fr. Manuel de S. Lucía, 
Noviliarq. Trinit. pág. 197. 



TRINIDAD (Fr. Juan db ia Sma.) D. 

Natural de la ciudad de Montüla, Lector de la Sagrada teo- 
logía. Comisario general en el reino de Polonia, dos veces Provin- 
cial de la provincia de la Transfiguración de Andalucía y otras 
dos veces Definidor general de la Orden y Revisor de las libre- 
rías de Madrid. 

Escribió: 

1. Crisol Teológico moral, tomo segundo — En Madrid, 1756. 
Este tomo lo dejó en gran parte trabajado el P. Andrés de S. 



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440 TRI 

José, pei*o atajado por la muerte lo dejó imperfecto, y lo publicó 
nuestro F. Juan, después de haberlo acabado. 

2. Suplemento del Crisol Teológico moral en que por abe- 
cedaiHo se suplen los vocablos y ynaterias que se echan menos 
en los dos tomos de dicho Crisol. — Madrid, por Blas de Villa- 
nueva, 1771, en 4,® mayor, 359 pkgs. de texto y 22 de prels, 

— Fr. Antonin ab Assumpt. Arb. chron. pág. 12K 




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urbano; (Fr. Domingo Pbrez) C. 
Véase Pérez. 




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■■■ifiíiil 




VALLES (Fr. Juan de) C. 

Véase su escrito en el Funeral del limo. Ronquillo, pág. 335. 

VARO (Fr. Gonzalo dk) C. 

Andaluz, Visitador de la provincia de Andalucía. 



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VEG 443 

Escribió. 

Feria franca y Mercado libre. Sermón del Santísimo Sa- 
cramento. — Impreso. 
— Rodríguez-Keinés. 



VASCONCELLOS (Fr. Juan de) C. 

Nació en Lisboa y profesó en el convento de Santarén, el 29 de 
Septiembre de 1725. 

Publicó con el nombre supuesto de P. Nicolás Carlos Véjese, 
sacerdote lisbonense : 

Escudo santissimo e armas de igreja contra a malicia dia- 
bólica, com que os espiritus immundos juntándose com as 
brujas ou feiteceiras as tomad por instrumentos para infestar 
os caminhos, inquietar as cazas, aterrar os moradores con fan- 
tasmas nocturnas e matar los meninos innocentes antes de Bap- 
tismo: tiradas da Escritura Sagrada, e das ora(;oes da Igreja, — 
Lisboa, sin nombre del impresor, 1735, en 24.* 

— Barb. Mach. tom. 2.*, pág. 783. 



VEGA (Fr. Juan de la) C. 

He aquí lo que con acertada crítica escribió de este autor 
docto P. Bermejo en su Historia de N.' S.' de Texeda, pág. 394 
y sigs. 

€ Fué este venerable Padre, varón tan señalado en la orato- 
ria cristiana, que en su tiempo fué llamado el segundo Pablo. No 
se sabe á punto fijo el lugar de su nacimiento; pues unos le ha- 
cen campesino del lugar de Villada, otros de Toledano : lo que hay 
de cierto es, que tomó el hábito de la Santísima Trinidad en nues- 
tro convento do Toledo ; y en el libro antiguo de las Profesiones, 
que dio principio el año de 1525, al folio 43, está la profesión 
de este venerable con el nombre de Fr. Juan de Vega, hecha el 
año 1541, en manos del R. P. Presentado y Vicario provincial 
Fr. Sebastián de xMmodóvar; mas, como en el mismo libro, al 



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444 VEG 

ful. 19, se halla otra profesión de Fr. Juan de Vega, hecha en 9 
de Febrero de 1567, se puso al pie de esta la errada noU, que 
corrige el P. Vega, y por no haber notado el año de la profesión 
del venerable Fr. Juan de la Vega, se ha añadido nueva equivo- 
cación ó fundamento para confundir estos dos religiosos de un 
mismo nombre y apellido, por hallarse hoy al pie de sus profe- 
siones la nota antigua en la del folio 19, y otra moderna que la 
corrige, en la del folio 43, que es la legítima verdadera del ve- 
nerable P. Fr. Juan de la Vega. La causa, á mi ver, de esta equi- 
vocación ha consistido en no estar foliado con orden dicho libro 
de profesiones ; pues se ve que la profesión de este venerable 
P. Fr. Juan de la Vega, con haberse hecho 26 años antes que la 
del otro religioso Fr. Juan de la Vega, está ésta al folio 19, y 
aquélla al 43 ; así me lo escribe el R. P. Presentado Fr. Andrés 
Francisco Serrano, que para este efecto ha registrado dos veces 
dicho libro, haciendo un prolijo examen de las referidas notas; 
añadiéndome, que la del folio 43, que es la más moderna, y pa- 
rece ser letra del P. Predicador general Fr. Francisco Ximenez, dice 
así : « Esta es la profesión verdadera del Mro. Fr. Juan de la Vega, 
como lo demuestra su firma, que es la misma forma de letra, que 
la que tenía de Ministro en este mismo libro, con lo que se evi- 
dencia la identidad. El Padre Vega que, para enmendar la nota mal 
puesta del folio 19, pudo ver esta profesión del venerable Mro. de 
que hablamos en el dicho folio 43 del mismo libro, se tomó el 
rodeo de ajustar otras cuentas por el de profesiones de Valladolid 
para convencer que este venerable P. Mro. Fr. Juan de la Vega 
era ya Ministro de Valladolid en el año de 1567, en que profesó 
el otro Fr. Juan Vega, que se ha confundido con nuestro vene- 
rable ; y, aunque esta cuenta también es perentoria para distinguir 
estos dos sujetos, es más breve y fácil la que se acaba de hacer 
por la fechas de sus profesiones y mala apuntación de los folios, 
y concuerda con lo que depuso un testigo de carácter en el pro- 
ceso de Beatificación haber oido al santo Koxas, que, cuando era 
niño, y se criaba en Valladolid en la casa de sus padres, frecuen- 
taba la iglesia de la Trinidad por oir los excelentes sermones que 
predicaba el Mro. Fr. Juan de la Vega ; y por esta cuenta, en el 
año que allí se hallaba de Maestro este famoso orador, tenía once 
años el santo Koxas. 



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V E G 445 

» El modo con que le preparó Dios para este empleo, fué llamarle 
á la Re igión con aquella gran voz, que se hace oir de las almas dóciles, 
y, según la expresión del Profeta, dispone y prepara los Siervos para 
descubrir á los demás los misterios de su gracia. Erd muy amigo 
do la virtud desde sus primeros años, y tan amador del recogi- 
miento, que de^de que tomó el santo hábito hasta que murió, no 
se vio en él cosa quo desdijese de la vocación á que había sido 
llamado. Estudió las Artos y Teología, y salió tan aprovechado, 
que nuiy presto le dieron Lectura de Teología; y, cumplidos los 
años prescritos en la R'^ligión para obtener los grados, le ordena- 
ron los superiores se aplicase al ministerio del pulpito, por los 
relevantes talentos y celo de la salvación de las almas, que ya 
había mostrado en sus primeras funciones. Como el Señor le tenía 
escogido para grande obrero de su viña, le adornó de todas aque- 
llas prendas que má-i cortribnyen á formar un orador que predi- 
que (i Jesucristo crucifioíxdo con ut lidad de todo3 sus auditorios. 
Con efecto, desde sus primeros ensayos en la predicación de la di- 
vina palabra se echó de ver en nuestro Vega una voz muy clara, 
dulce y penetrante, la acción sublime y majestuosa, elección opor- 
tuna, profunda inteligencia de la Escritura y Padres, y, sobre todo, 
un espíritu tan fervoroso, que, con oirle hablar, componía á los 
mas distraídos y suspendía á los más compuestos. Fué muy devoto 
del Apóstol San Pablo, á quien tomó por Maestro y Director de 
sus sermones, ajustándose en ellos con tanta puntualiiad á las 
reglas de sus Epístolas, que, desde que empezó á predicar, siempre 
dio principio á su sermón con algún lugar del santo Apóstol. Mas, 
para que el común aplauso con que era oido de los doctos, no levan 
tase en su alma alguna impura afición á la peste de la vanagloria, 
ordenó asimismo el Autor de todo, que no tan solamente la humil 
dad, sino también la humillación fuese el principio y fin'de su lus 
trosa carrera. 

» Para este efecto padeció uno de los mayores sonrojos que puede 
sufrir en la materia el predicador más humilde y olvidado de los 
aplausos en el cumplimiento de su oficio. Fué el caso que, hallán- 
dose on Medina del Campo, donde cumplidos los estudios le había 
destinado la obediencia para que anunciase la palabra de Dios en 
aquella villa, y haciéndolo con grandísima aceptación d^ todos lo§ 



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446 VEG 

que oían, fué llamado del P. Ministro de Valladolid para que pre- 
dicase en la Santa Iglesia un sermón, de que se hallaba encargado, 
y no podía predicar por estar en cama con una recia calentura, 
que le dio tres días antes de la lunción. Vista la carta y súplica 
del P. Ministro, se partió al punto el P. Vega á Valladolid. donde, 
aprovechando aquel poco tiempo que le quedaba para disponer su 
sermón, llegó el día, y fué á predicar] e á la Santa Iglesia. Al 
tomar la bendición del Abad, por no ser todavía silla episcopal, 
observó éste que, viéndole tan mozo, comenzaron á reírse algunos 
Canónigos y otros á enojai'se, hasta insinuar había sido poca esti- 
mación de aquella Iglesia, la que hal ía hecho el P. Ministro de 
la Trinidad, enviando por substituto un predicador tan joven ; de 
manera que el Abad, en vez de darle su bendición para que su- 
biese al pulpito, le envió un pronto recado de que se fuese á su 
convento. Obedeció sin réplica ni señal de disgusto alguno el santo 
religioso; y, tomando el camino para irse á su casa, á uno délos 
Canónigos se le ofreció esta buena reflexión, que pudo ser moción 
de lo alto para honrar á quien por su amor se humillaba con 
tanto gusto : « Señor, dijo al Abad, no me parece acertado enviar á 
este predicador de esta manera, que, aunque es mozo, como vemos, 
no hemos de presumir que una Religión tan grave le mandara 
subir al pulpito, si no tuviera la satisfacción de que cumpliría de- 
corosamente este ministerio. Cuadróle al Abad la razón, y man- 
dándole á llamar á toda priesa, volvió con igual humildad, y pre- 
dicó como se le ordenaba ; fueron tan grandes las cosas que dijo 
en el sermón, con tan sublime espíritu y profundidad de discureos, 
que, trocado aquel respetuoso teatro á la voz de un mozo, que más 
parecía Ángel del Cielo que hombre de la tierra, no hubo Canónigo 
que no le fuese á abrazar, y aun á pedir perdón de su primera 
sospecha con mil elogios de su sabiduría. 

» Con esta ocasión fueron asimismo á dar las gracias al P. Ministro, 
empeñándose con mucho esfuerzo, para que, conseguida la licencia 
del P. Provincial, se quedase por Predicador de aquel covento. No 
parece se tuvo por conveniente apartarle por entonces del curso 
de sus estudios con la anticipación de este empleo, porque disponía 
el Señor purificar todavía mas el espíritu de su siervo, para que 
anunciase á todas las gentes la doctrina de su Evangelio con más 



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VEG 447 

fruto de las personas plebeyas, necesidadas de este pasto, que elogio 
de los letrados y eruditos. Este fué el principio de haberse reti- 
rado á este convento de la Madre de Dios de Tejeda después de 
los primeros sermones que predicó á los pueblos, cumplidos los 
años de su Lectura ; porque, advertiendo algunas personas devotas 
y bien instruidas que su estilo era demasiado culto, le dieron á 
entender sería el fruto más copioso, si, acomodándose al mayor nú- 
mero de los auditorios, partiese con los rudos é ignorantes el pan 
de la divina palabra, bajando un poco la cultura de su acostumbrada 
elocuencia. Estimó tanto esta advertencia que, para ponerla por 
obra, se retiró al desierto de esta santa casa, donde, fugitivo del 
mundo y entregándose totalmente á Dios y obsequio de su augusta 
Madr^ tomó por ordinaria ocupación el estudio continuo de las 
Epístolas de S Pablo con los comentarios más propios y literales 
de su texto. Volvió á traer á la memoria las cuatro partes de la 
Summa de santo Tomás con método y pausa, especialmente la 2.* 2.** 
de los vicios y virtudes en particular, que, según dictamen de 
S.Francisco de Sales, debe ser el libro manual de todos los predica- 
dores; añadió para la moción empapar bien su devota alma en la 
lección de las obras de S. Bernardo y otros PP. de manera que, 
después de este santo ejercicio que practicó en esta casa por tres 
años, estaba tan pronto y expedito en las citas de la Escritura y 
Santos Padros, que polía recitar de repente casi todo el texto ca- 
nónico y sus mejores comentarios. Estos fueron los pertrechos, 
con que se preparó en esta humilde casa de la Santísima Virgen 
este humilde siervo, ungiéndose en ella con la sagitada unción de 
la gracia y sabiduría, con que á la presencia de su santa imagen 
le adornó el Señor, para que, á ejemplo é imitación del Bautista, 
se formase predicador en la aspereza de los yermos, saliendo de 
ellos tan ejercitado, que, como valeroso guerrero de las batallas de 
Dios, pudiese hacer frente á todos los enemigos; pues es muy 
cierto que se descubrió á su virtud un grande y muy espacioso 
campo de batalla, y que, á no haber salido con esta prevención del 
desierto de Tejeda á predicar en las ciudades de España, no hu- 
biera podido hacer frente á las muchas dificultades y gravísimas 
oposiciones con que el espíritu infernal conmovió los ánimos de 
algunas pei-sonas de carácter pai^ desacreditar su doctrina. Su 



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448 V E G 

refugio en estos combates era el convento de Tejeda y de Fuen- 
santa, donde, repitiendo los santos ejercicios de oración y lección 
de los libros sagrados, se armaba de nuevo á la pelea, oponiéndose 
como fuerte muro do Israel por su casa, que alguno de sus propíos 
hijos querían desmoronar con opiniones peregrinas. 

» En una de estas visitas al convento de Fuensanta, donde se 
venera la hermosa y milagrosa imagen del Remedio, tuvo la for- 
tuna de conocer y tratar á la venerable Madre Dña. Catalina de 
Cardona, que media legua de allí hacía la espantosa penitencia 
que ya dejamos notada con testimonio de S. Teresa, tratando del 
convento de su Orden, fundado en el sitio mismo de su cueva. Di- 
rigió algún tiempo su conciencia, y por una ram casualidad vino 
á saber el nombre y apellido de esta penitenta señolea, que, para 
vivir más olvidada del mundo, había ocultado hasta allí aun á 
sus mismos Directores. Refiérelo el R. P. Fr. Francisco de S. María, 
Cronista de los RR. PP. Carmelitas Descalzos (tom. 1.®, libr. 4.**, 
cap. 9, núm. 5, al año 1566) por estas palabras: € El nombre de 
» doña Catalina de Cardona vino á noticia del P. Mro. Vega, de 

> la Orden de la Santísima Ti'inidad» persona muy docta y cali- 
)) ñcada con la eminencia del pulpito, agudeza de las cátedras y 
)) estimación del rey D. Felipe; porque, yendo un día á visitarla 
» desde su convento de Fuensanta, donde solía acudir, encontró 

> con las horas, en que la Madre solía rezar, y ojeándolas con 
» curiosidad, vio al fin de ellas escritas estas palabras, de que 
» ya estaba muy olvidada : « Estas Horas dio la Princesa de Eboli 
» á doña Catalina de Cardona. » Calló por entonces el P. Mro., 
mas después publicó en su convento, y adelante en Madrid, pre- 
dicando sus honras. Certificóse con esto ser mujer, ser persona 
principal y de la nobilísima Casa de Cardona y conocida de la 
Princesa de Eboli. 

» Con tan grandes subsidies, como le comunicó el Señor en la 
soledad de estos dos santuarios de Tejeda y Fuensanta, salió el 
soldado de Cristo á hacer nuevas y gloriosas conquistas, quitando 
á Satanás y sus ministros muchas presas con la aguda y pene- 
trante espada de la palabra divina. Se había excitado en aquel tiempo 
en algunas iglesias de nuestro reino acerca del Sacramento de la 
Penitencia una opinión muy contraria al espíritu y doctrina de U, 



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VEG 449 

universal Iglesia, y con título de reforma 6 falso celo de la co- 
rrección fraterna, se enseñaba á los fieles, que debían también decir 
en la confesión sacramental el nombre de la persona cómplice en 
los pecados que habían cometido. Opúsose inmediatamente el va- 
rón de Dios á la novedad de este aserto, y, no contento con pre- 
dicar lo contrario en sus sermones, la refutó por escrito; mas, 
como la sentencia indicada tenía padrinos en personas de autoridad, 
no faltaron algunos Pregados, que, imbuidos del error con capa 
de viitud, se diesen por muy ofendidos del Mro. Vega, hasta 
escribir al Capítulo provincial, celebrado en nuestro convento de 
Virtudes, una carta llena de amargas y muy sentidas quejas, con 
que cierto Prelado eclesiástico solicitaba saliese de su diócesis, 
como enemigo de la paz y perturbador de la sus ovejas. Le- 
yóse en el Deflnitorio; pero, enterado éste de la verdad, no pudo 
condescender con la demanda del Prelado, sin hacerse reo de las 
funestas consecuencias que allí y en todo el reino se podían te- 
mer con la protección de una doctrina tan nociva á la Religión y 
opuesta á las reglas dé la sólida y verdadera caridad. Por este mo- 
tivo, excusándose atentamente con el Prelado, dejaron al Mro. Vega 
en el convento de su residencia anterior; y, teniendo noticia de todo 
la Universidad de Salamanca, en cuyo claustro se había reprobado 
y condenado la opinión dicha, escribió al Mro. Vega una carta, 
animándole á continuar con igual ardor la defensa de la verdad contra 
sus ilusos perseguidores; cosa ciertamente honrosa de este varón 
apostólico, y que se ve pocas veces, que una Universidad en Claus- 
tro pleno se digne honi'ar así á persona particular. 

» El lUmo. Melchor Cano, ornamento de toda aquella Academia y 
de toda la Iglesia, no se contentó con esta expresión, sino que añadió 
otra carta especial de su puño, donde en pliego separado celebraba 
la constancia y celo del Mro. Vega, exhortándole con apoyo de su 
doctrina que no temiese la contradicción de los que con nuevas 
doctrinas corrompían las Escrituras, y llevados de una falsa apa- 
riencia de religión y piedad, se habían convertido en lobos devo- 
radores del rebaño de Cristo, en vez de procurar el pasto saludable, 
y arrancar la cizaña que el hombre enemigo empezaba á sembrar 
con daño de los pueblos y escándalo de los verdaderamente sabios. 
> Es lástima jio se conserve original esta carta áél lUmo. Cano, 



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450 VEG 

pues serfa otro testimonio de su admirable erudición y doctrina, con 
que se pudiese celebrar en su elogio este nuevo triunfo de la re- 
ligión contra los vanos perturbadores de la conciencia de los fie- 
les; con efecto, aquella reprobada opinión, que murió sofocada en 
el seno de su nacimiento, volvió á brotar en este mismo siglo en 
algunos flacos espíritus de Portugal y los Algarbes, lo que dio 
ocasión al gran Pontífice Benedicto XIV para expedir cuatro Cons- 
tituciones Apostólicas desde 7 de Julio de 1745, hasta 9 de Diciem- 
bre de 1749, en que con expresiones dignas de su celo y sabiduría 
prescribe los más oportunos remedios para arrancar de una vez 
semilla tan perniciosa ó injuriosa al Sacramento de la Confesión 
de los corazones cristianos, sujetando á todos sus defensores ó 
ejecutores de esta detestable práctica al Tribunal de la Fe, con to- 
das las demás precauciones que constan de su tenor, y que con 
haber sido dirigidas especialmente á dicho reino, obligan en toda 
la Iglesia, por donde se conoce mejor el prudente acierto de nues- 
tro Mro. Vega en declamar contra una doctrina, que últimamente 
ha condenado en forma auténtica la Cátedra de S. Pedro. 

» Con estos y otros triunfos de la predicación del Mro. Ve^a 
creció tanto en España la fama de su nombre que el rey Felipe II, 
haciéndole su Predicador, le quiso tener en su corte d# Madrid, 
donde últimamente se había establecido, y, no teniendo allí con- 
vento la Religión, se cree que por su respeto fundó S. M. el grande 
y suntuoso que hoy posee en la calle de Atocha, de cuya funda- 
ción escribe el licenciado Porreno esta gloriosa circunstancia, de 
haber dado por sí mismo el plan de su fábrica Felipe II, no desde- 
ñándose de venir personalmente á reconocer el terreno, explorar 
su ámbito y aun señalar el orden de sus oficinas. Concluyóse el 
año de 1562, y en dos de Julio se dijo la primera misa por su 
primer Ministro el R. P. Presentado Fr. Diego de Medina. Tam- 
bién tuvo que sufrir en la corte el Mro. Vega no leves contradic- 
ciones de algunos Ministros mal contentos con el gobierno de su 
Soberano, y que también con máscara de Religión pretendían que 
el celo del Mro. Vega se convirtiese en el pulpito en la horrenda 
barbaridad de reprender al Monarca de lo que ellos mismos le 
informaban. Salió también de estos escollos con aprobación del Rey 
y honor de su mucha virtud; pero deseoso de acabar sus días en 



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VEG 451 

su casa de Toledo, formó allí el teatro de sus lustrosas victorias 
con un tenor de vida tan ajustada á las leyes de la perfección 
cristiana, que no se borran de sus paredes las memorias de la 
santidad de su hijo. La Santa Iglesia Primada de la España se dio 
por tan reconocida á los triunfos de la predicación del Mro Vega, 
que, con haber sido en todos tiempos el taller de sabios y escuela 
de los más famosos oradores, no se cansaba de oir á este illustre 
trinitario, cuyos pensamientos y discursos eran por una parte tan 
sólidos y por otra tan delicados, que los más discretos se&ores de 
aquel respetable Cabildo solían enviar sus amanuenses, para que 
en lugares secretos de la iglesia donde predicaba el Mro. Vega 
h ciesen apuntaciones de la exposición de los textos y sutileza de 
ingenio con que hacía la aplicación al tema de sus oraciones; y, 
con hallarse muy viejo y no poder estar mucho de pie en el pul- 
pito, mandaron poner una silla acomodada y algo alta, donde pre- 
dicaba en las fiestas más principales de la Santa Iglesia, demostra- 
ción que acaso no habrá hecho otra vez aquel Illmo. Cabildo con 
ningún predicador de los más excelentes que ha tenido y tiene 
aquella ciudad. 

» Pero, queriendo la Santísima Trinidad coronar los méritos 
de su humilde hijo con otro ejemplo de singular humillación, 
que diese el último realce á la santidad de su espíritu, per- 
mitió el caso siguiente. Había acabado este venerable el oficio 
de Provincial, con que la Religión le había honrado en aten- 
ción á sus relevantes méritos; y continuando con licencia del Rey 
su habitación en el convento de Toledo, en una de las grandes fies- 
tas que se hacían en nuestra iglesia, estaba encargado del sermón, 
que esperaba oir con impaciencia el numerosísimo auditorio que 
se había congregado á este efecto. Estando en la sacristía para ir 
á tomar la bendición, le ocurrió una urgente é indispensable ne- 
cesidad, por cuya causa avisó al preste que, cantado el Evangelio, 
entonase el Credo, dando lugar para que, evacuada su necesidad, 
le predicase después, como lo hizo con el esplendor y lucimiento a- 
costumbrado. El P. Provincial que se hallaba en el convento, echando 
de ver la novedad de esta ceremonia, y teniendo como por des- 
doro de su autoridad se hubiese hecho sin su licencia, le mandó 
tomar pan y agua en el refectorio á la primera mesa; apenas le 



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452 VEG 

intimaron el orden del Prelado, bajó puntualmente en la forma que 
prescribe la ley á los penitenciados y puesto de rodillas, cumplió 
esta penitencia en acto de comunidad. Pasmó á los religiosos la pa- 
ciencia y humildad con que un Padre de Provincia, que apenas 
se podía tener en pie, cumpliese de rodillas el mandato del Supe- 
rior por una cosa tan ligera, que, aun hecha de propósito y sin 
necesidad, no era digna de reprensión agria y mucho menos de 
castigo tan estruendoso; pero lo que más sorprendió á los reli- 
giosos que sabían la necesidad y circunstancia del suceso, fué el 
profundo silencio con que cumplió el Mro. Vega por un acto de 
virtud una penitencia pública, sin excusa de la falta que se le su- 
ponía ni defensa de su justicia. 

» Este insigne ejemplo de humildad tan heroica se extendió des- 
pués por toda la provincia con tan honrosa recomendación del 
Mro. Vega, que algunos de los más observantes religiosos le han 
tenido escrito de letras grandes cerca de su cabecera, para ahogar 
con su memoria los primeros movimientos del amor propio, cuando 
por semejantes descuidos aparentes ó verdaderos hay que recibir 
alguna de estas grandes pruebas de la obediencia y resignación, 
con que la divina voluntad acrisola la virtud de sus mayores ami- 
gos. Lo demás que ocurrió antes y después de la muerte de este 
venerable, se puede ver en los historiadores, así del Orden como 
fuera de él, que difusamente lo esícriben. El Mro. Gil González pone 
su muerte el día 20 de Julio del año 1579, según lo halló en la 
lápida sepuL.ral que la Santa Iglesia de Toledo mandó poner sobre 
su cuerpo, cuyo epitafio decía así: 

Aquí yace sepultado el M. V. y M. R. P. El Maestro F. 
Juan de la Vega, Predicador insigne y glorioso. Falleció a 20 
DE Julio del año 1579. 

» Hoy se lee lo mismo al pie de un cuadro antiguo con su 
retrato que está al lado izquierdo del primer arco de la escalera 
principal de nuestro convento de Toledo. En este de Tejeda están 
las actas del Capítulo que se celebró en Medina del Campo en 16 
de Mayo de este mismo año de 1579, y entre los Predicadores de 
las principales casas se señala para la de Toledo al M. R. P. Mro. 
Fr. Juan de la Riega. Como están manuscritas, hay fundamento 
para discurrir está equivocado el apellido Riega con el de Vega, 



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VEG 453 

pues, viviendo todavía en Toledo el Mro. Fr. Juan de la Vega, y 
siendo nombrados tres Padres Maestros por Predicadores de las 
casas de Burgos, Madrid y Valladolid, es de creer, que el nom- 
brado aquí para la de Toledo fué dicho P. Mro. Fr. Juan de la 
Vega, á quien por haber sido Provincial se le da el título co- 
rrespondiente, en especial siendo loable costumbre de aquel tiempo 
nombrar á los primeros y más autorizados sujetos por Predica- 
dores de las casas grandes ; y si es así, como parece, se convence 
por las mismas actas fué nombrado Predicador de la casa de To- 
ledo dos meses y algunos días antes de su tránsito. 

> Y aquí conviene advertir sobre la noticia]que da en la Historia 
de la Reforma el citado P. Francisco de S. María, célebre Cronista 
de los Padres Carmelitas Descalzos y comentador de las obras de la 
Santa Madre Teresa de Jesús, que, aunque en esta última impresión 
se halla también equivocado el título del monasterio, donde dice la 
Santa (Libr. de las fund. cap. 28 fol. 353 de la impres. antig.) 
iba á oir misa desde su cueva la venerable señolea Dña. Catalina 
de Cardona, llamándole de Mercenarios, siendo de Trinitarios de 
la Fuensanta, esto prueba el gran respeto que se ha tenido á 
los originales de la Santa Madre; pues, por hallarse esta ligera 
equivocación en el lugar citado á la margen, no se han atrevido 
los RR. PP. Carmelitas Descalzos á mudar esta sola palabra, con- 
tentándose con advertirlo con la nota marginal, que se lee en la 
impresión antigua de dicho Cronista. No es razón que esto se olvi- 
de, ni se confunda por inadvertencia ó descuido un suceso tan me- 
morable con las glorias de los extraños, pues es muy cierto que 
la esclarecida Religión de Nuestra Señora de la Merced no necesita 
mendigarlas de alguna otra para ser, como es, uno de los más 
hermosos ornamentos de la Santa Iglesia. Por el contrario, nosotros 
en estos últimos tiempos hemos tenido necesidad de revolver algunos 
archivos y de sacar de ellos instrumentos autorizados y libres de 
toda sospecha para convencer la verdad, que por la injuria de los 
tiempos estaban ocultos ó confundidos en los siglos pasados, co- 
mo se puede ver en el memorial ajustado del Mro. Arcos (fol. 13: 
plerumque sludent homines nostrates peregnna magis scire 
quam domestica), donde refiere á este propósito la discreta y a- 
morosa queja que el reverendísimo General Fr. Luis Pbtit tenía 



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454 VEG 

de sus franceses por el prurito que mostraban de saber las cosas 
extrañas, olvidando las propias ; y devanándose los sesos, perdiendo 
la salud y aun el juicio por averiguar en regiones remotísimas 
los insectos más despreciables de la naturaleza, se suelen olvidar 
de los héroes de la gracia que florecieron en su tierra, admirando 
más algunas veces las pirámides de Menfis y los monstruos de 
África que ios de Francia, antes desnuda de tales monstruosi- 
dades; achaque muy común á todos siglos y regiones; pues, des- 
preciando lo precioso que nos es familiar, incita nuestra codicia 
la grosería de las cosas raras, y hallando gusto en las novedades 
extrañas, nos suelen dar fastidio las virtudes domésticas; vicio de 
curiosidad reprensible, que ya había notado el autor del libro 
de la Imitación de Cristo en algunas pei*sonas religiosas, que, 
olvidadas de leer la Crónicas de su Orden para tomar de allí los 
admirables ejemplos de la virtud que más simboliza con la pro- 
fesión de su estado, gastan mucho tiempo en el estudio de nove- 
dades peregrinas, que, si no impiden su espiritual aprovechamiento, 
no suelen ser tan acomodadas para fomentar el rigor de la obser- 
vancia en la Regla 7 Constituciones que profesan ». Hasta aquí el 
citado P. Bermejo. 

El P, Rodríguez en los Apuntes para la Bibliot. Trin. añade 
á su vez que el P, Vega fué escritor. He aquí sus formales pa- 
labras: « Entre tantos autores que le citan y elogian, solo el P, 
Alba en el tom. 4.^ de su Bibliot Virginal, fol. 12, dice que escri- 
bió..., y trae en dicho tomo un elogio erudito, retórico y elegante 
que hizo nuestro P. Juan de la Vega, engrandeciendo la Seráfica 
Religión de S. Francisco y alabando unas Aserciones católicas la- 
tinas que contra los herejes escribió el R. P. Fr. Antonio Rubio, 
natural de León, en Castilla, religioso de la misma Orden, hijo 
de la provincia de Santiago, Lector jubilado, grande escritor y 
acérrimo opositor de Erasmo, Lutero y sus secuaces. 

» No deja de causar sentimiento el que ningún autor de la 
Orden traiga obra, y mucho más el no hacer alguna averiguación 
por si se descubrían más obras, así de este autor como de otros ; 
pues es gran lástima que el Nilo de la negligencia ahogue partos 
que de fecundos por la doctrina á la enseñanza, y de útiles por la 
multiplicación á la posteridad, eternicen á la Religión nuestra Ma- 



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VEG 455 

dre aquel sensible cariño del que, según la inteligencia católica, 
se querelló tanto Dios contra Caín (N. V. Alos in Gen. c. IV, v. 
10, foL 252. col 2). » 



VEGA Y TORA YA (Fr. Francisco de) C. 

Nació en la villa de Minaya, provincia de Albacete. 

Pasó el año de noviciado en el convento de Nuestra Señora 
de Fuensanta, no lejos de Roda, en la referida provincia; y tuvo 
en la Orden los honoríficos cargos de Procurador especial de las 
provincias de España en Roma, donde vivió algunos años; de Mi- 
nistro del Real convento de Burgos y del de los Remedios de 
Fuensanta, de Secretario de la provincia de Castilla dos veces, de 
Visitador de la misma y, últimamente, de Cronista general en 
ejercicio, pues imprimió tres voluminosos tomos de la Crónica de 
Castilla, de los que hay bastante que descartar ; pues, amén de estar 
escritos con mucha verbosidad y amplificaciones, utilizó la Crónica 
M. S. del tristemente cálebre Antonio Lupián Zapata, que en cinco 
tomos se conserva todavía en el Archivo Histórico Nacional. Sólo 
la vida del Bto. Simón de Rojas, como sacada de las Informaciones 
jurídicas, está exenta de invenciones; y también los dos últimos 
tomos de la citada Crónica contienen menos inexactitudes que el 
primero, y el tercero menos que el segundo, á proporción que la 
historia va llegando á los tiempos del autor; la razón de ello es 
que Lupián Zapata, cuya obra utilizó el P. Vega, de haber mentido 
y fingido mucho tratándose de la época más ó menos próxima al 
siglo en que vivía, hubieran descubierto sus imposturas, y así de 
los tiempos más cercanos á él escribió con más cautela; además, 
la Orden misma le comunicaba á dicho Lupián todos los datos bio- 
gráficos, instrumentos y Crónicas M. SS. que poseía en sus archivos, 
y así dicho impostor tenía abundante caudal de noticias de tiempos 
más próximos á la época en que vivía, sin necesidad de echar mano 
de los viles y miserables recursos de su favorita á la par que de- 
gradante impostura. Por eso, no todo lo que trae Lupián en la 
Crónica de nuestra Orden, hay que tomar por falso de buenas á 
primeras, sino ponderarlo todo; y, con la ayida de una severa, 



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456 VtG 

inexorable y juiciosa crítica, cotejándolo todo con lo que escriben 
otros cronistas generales y particulares y demás documentos que 
existan, separar lo verdadero de lo falso, lo cierto de lo dudoso y 
lo probable de lo improbable. 

Falleció nuestro autor, piadosísimo y gran devoto de María y 
del Bto. Rojas, hacia el año 1730, dejando incompleto el cuarto 
tomo de su Crónica de Castilla de PP. Trinitarios Calzados. 

Escribió : 

1. Vida del venerable siervo de Dios y finísimo capellán de 
María Sanlisima, Padre Maestro Fray Si^nón de Rojas, Maes- 
tro de los serenísimos señores infantes de España dona Maria^ 
después Emperatriz de Alemania, don Carlos y don Femando, 
Cardenal Arzobispo de Toledo, Gobernador de Flandes ; hijos 
de los amabilísimos señores reyes don Felipt tercero, el Paci- 
fico^ y doña Margarita de Austria : Confesor de la Magnánima 
señora y piadosa reina doña Isabel de Borbón, mujer de Felipe 
cuarto el Grande, Primer Padre y Fundador de la Congrega- 
ción Real de Esclavos del Dulce Nombre de María, por quien 
se dilató en España y en toda Europa: autor de sus fiestas y 
el primero que logró de Su Santidad se rezase en la Religión 
Trinitaria el Oficio propio del Dulce Nombre de María, de 
donde se derivó á España y á otros reinos; y, últimamente^ á 
toda la Iglesia católica. Visitador Apostólico de la provincia de 
Andalucía ; dos veces en la de Castilla ; y, últimamente. Pro- 
vincial y Vicario general en esta de Castilla, León y Navarra^ 
del Orden de la Santísima Trinidad, Redención de Cautivos, 
Escríbela el i?. P... La consagra al limo, y Rmo. señor don 
Fr. Diego Morcillo Rubio Auñón, Arzobispo de la Plata, en el 
reino del Pirü (sic), del Consejo de su Majestad, etc. — Madrid, 
en la imprenta Real, por José Rodríguez de Escobar, impresor del 
Consejo de la Santa Cruzada y de la Academia Española, 1715, en 
foL, de 478 págs., 32 prels. y 26 de Índice alfabético al fin. 

2. Ave María. Crónica de la provincia de Castilla, León y 
Navarra, del Orden de la Santísi?na Trinidad, Redención de 
Cautivos. Primera parte. Escríbela el R. P.... En la misma im- 
prenta, 1720, en fol., de 636 págs., 26 prels. y 30 de índice alfa- 
bético al fin. 



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vei 4bi 

3. Segunda parte. — En la misma imprenta, 1723, en fol„ 
de 730 págs., 28 prels. y 19 de índice alfabético al fin. 

4. Tercera parle. — En la misma imprenta, 1729, en fol., de 
660 págs., 24 prels. y 20 de índice alfabético al fin. 

Las tres partes están dedicadas al Excmo. é limo. Sr. D. Fr. 
Diego Morcillo, que costeó la impresión de todas las obras del 
P. Vega. 

5. Ctcarta parte. — M. S. 

Quedó incompleta á causa del fallecimiento del autor. 

Esta Crónica, descartando de ella las ficciones de Lupián, re- 
sulta útilísima para la historia de la Orden, pues confiesa el autor 
que, para escribirla, registró los archivos de la provincia y copió 
las profesiones y otros datos de los religiosos más célebres por su 
doctrina y santidad. El defecto que se nota en dicha Crónica es 
la verbosidad que se le pegó al autor del ejercicio de la predi- 
cación, que desempeñó por muchos años con grande aceptación, 
como lo merecía su erudición y su fácil, dulce, persuasiva y co- 
rrecta palabra, dotes que adquirió con su continuo estudio, acom- 
pañado de la viveza de su ingenio. 



VEIGA (Fr. Juan de) C. 

Natural de Lisboa, hijo de Manuel Dias de Veiga, Secretario 
del primer marqués de las Minas D. Francisco de Sousa, cuando en 
cualidad de embajador extraordinario fué enviado en 1669 por el 
príncipe regente D. Pedro á la santidad de Clemente X, y de Dña. 
María Ferreira de Silva. 

Joven aun abrazó la Orden Trinitaria en el convento de la 
misma ciudad á 30 de Mayo de 1698. Estudió la Filosofía y Teo- 
logía en el colegio de Coimbra. Bien pronto mostró su perspicacia 
é ingenio, explicando la Sagrada Teología á sus hermanos de hábito, 
y ocupando por espacio do veinte años los más autorizados pulpitos de la 
corte con grande aplauso é innumerable concurso, que acudía á 
sus sermones, atraído por sus excelentes dotes oratorias. 

Fué Calificador del Santo Oficio, y Definidor y Presentado en 
la Orden. 



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4é8 VEL 

Falleció de un accidente apoplético en el referido convento de 
Lisboa el 6 de Junio 1726, á los 46 años de su edad y 28 de Re- 
ligión, dejando dispuestos para la prensa setenta sermones^ que no 
se publicaron á consecuencia de su fallecimiento, á excepción del 
siguiente: 

Sermao de desagravo de Christo Sacramentado pregado no 
triduo, que celehrou a Meza dos humaos de Santissiíno Sacra- 
mento da igreja paroquial de S. Juliao desta corte de Lisboa 
por ocagiao de hum roubo sacHlego a que se atreveu hum bar- 
baro home no colegio da Companhia de Jesús da villa de Setúbal 
abrindo o sacrario, e levando o cofre en que estavao as formas 
sagradas deijando con afectada demencia cuberías sobre a altar 
no año de 1715. — Lisboa, por Antonio Pedrozo Galrao, 1715, en 4.** 
— Barb. Mach., tom. 2.*, pág. 786. — Fr. Jerónimo de S. José, 
tom. 2.\ pág. 328. 



VELA (Fr. José) C. 

Escribió: 

Oración fúnebre panegírica en las exequias qrue la muy no- 
ble ciudad de Alhama hizo en la muerte del Sr. D. Carlos se- 
gundo. Rey de España, Jueves 23 de Diciembre del año de 1700, — 
Granada, en la imprenta de la Santísima Trinidad, sin año, en 4*. 
Los prels. están fechados en 1701. 

Hay que averiguar si el autor de este sermón, que existe en 
la biblioteca de la universidad de Granada, fué trinitario; porque, 
como no tenemos más pruebas que la de haber sido impreso dicho 
sermón en la imprenta de los PP. Trinitarios, no nos atrevemos á 
escribir que su autor perteneció á la Orden Trinitaria. 



VELAUS (Fr. José Miguel) C. 

Tuvo en la Orden el cargo de Predicador general. 

Escribió : 

Epitome historial de la SS. Cruz que se venera en la er- 



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VILL 459 

mita del castillo de las Peñas de S. Pedro, obispado de Carta-' 
gena. — Madrid, por Joaquín Ibarra, 1767, en 8.* 

— Muñoz, pág. 215. 

VELAZQUEZ (Fr. José) C. 

Escribió : 

Historia general de Guipúzcoa, — M. S. 

Landazuri cita esta obra en la Historia del país vascongado 
con referencia á las juntas generales del año 1634, pero no supo 
si llegó á terminarse. 

— Muñoz, pág. 137. 

VERA Y NAVARRETE (Fr. Diego de) C. 

Profesó en la provincia de Andalucía. 

Fué Ministro del convento de Badajoz, Lector de Prima de Sa- 
grada Teología y Regente habitual de Estudios del convento de 
Granada, Examinador sinodal de la diócesis de Badajoz y Predi- 
cador de su Majestad Católica. 

Escribió : 

Oración panegírica predicada en la Catedral de Barcelona día 
r. de la solemne Octava de la Purísima Concepción de María 
Santísima Nuestra Señora, — En Barcelona, por Rafael Figueró, 
1696, en 4\ 

— Rodríguez-Reinés. 

VILLANUEVA (ExcMo. É Ilmo. Sr. D. Fr. Martín Ibañez de) C. 
Véase Ibañez. 

VILLASEÑOR (Fr. Juan Antonio de) C. 

Padre de provincia de la de Castilla, Predicador del Rey, ex- 
celente orador. Ministro de los conventos de Zamora, Ciudad-Rodrigo, 
Toledo y Madrid. 



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46Ó vik _________ 

Escribió é imprimió: 

1. Sermón en la fiesta de la Canonización de Santa María 
Magdalena de Pazzi. — Impreso por el P. Maestro Lozano, car- 
melita, en su libro de dichas fiestas, dado á luz en Madrid, por 
Francisco Sanz, año de 1672, 

2. Sermones del Santísimo Nombre de María. — Impreso, en 4^ 
A este libro le llaman algunos Marial. 

3. Sermón de la Concepción en el Octavarío que hizo la 
reina de España Z).' María Luisa de Borbón. — En Madrid, por 
Lucas Antonio de Bedmar, 1682. 

4. Dejó otros muchos Sermones M. SS. 
— Rodríguez-Reines. 



VIEIRA (Fr. Antonio) C. 

Hijo de Gaspar Vieira y María de Oliveira, de quienes nació en 
Lisboa. Recibió el hábito en el convento de la misma ciudad el 
29 de Noviembre de 1644. 

Fué religioso observante y organista de primera, siendo ad- 
miración de su tiempo. Ejerció por muchos años el cargo de Vi- 
cario de coro del referido convento, donde murió el 27 de Enero 
de 1707, á los 80 años de su edad y 63 de Religión. 

Dejó: 

Diversas composiciones para el órgano. ^ En fol. M. S. 

— Barb. Mach, tom. T, pág. 426, — Fr. Jerónimo de S. José, 
tom. 2*., pág. 



VIRGEN (Fr. Damián de la) D. 

Natural de Aldea Nueva, provincia de Logroño. 

Siendo aun joven abrazó nuestro Instituto de Trinitarios Des- 
calzos, en el que salió exceleote eo todo género de virtudes. Fué 
observantísimo y celosísimo de la regular observancia y supo tratar 
con rigor á su fatigado cuerpo. Consagróse á la reforma de las 
costumbres mediante el ejercicio de la predicación en las pricipales 



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VIR 461 

ciudades de Castilla, Aragón y Navarra, y consiguió sacar gran 
fruto de ella, y adquirir gran fama de orador sagrado, si bien no 
fuera eso lo que él buscaba. 

Reconociendo la Orden sus grandes méritos, le nombró Ministro 
de lo8 conventos de Zaragoza, (1701 04 Valladolid, (1704-07) Pam- 
plona (1707-10) y Herbás, Provincial de la provincia de la In- 
maculada Concepción (1713 16) y Definidor general de la Orden 
(1710 13). 

Murió en el convento de Zaragoza, el año de 1721. 

Dejó manuscritos: 

Muchos tomos de Sermones, — y, aunque los que le habían 
oido predicar, deseaban con ansia su publicación, sólo vio la luz, 
después de su muerte, la siguiente obra: 

1. Cuaresmas de las tres ferias mayores predicadas por el 
P. Fr. Damián de la Virgen etc. Tomo primero : contiene treinta 
y un sermones. — En Zaragoza, por Pedro Carreras, 1722, en 
fol., de 518 págs. de texto y 20 prels. 

2. Tomo segundo. — En la misma imprenta, 1725, de 373 
págs. de texto, y 16 prels. y 99 de índices al fin. 

Publicó estos tomos el P. Fr. Antonio de S. Pedro, escritor 
general de la Orden, quien, en el prólogo del segundo tomo, hablando 
del € tercer tomo de sermones varios y festivos del mismo autor > 
añade que tenía « pronto para la prensa »; ignoramos, sin em- 
bargo, si lo dio á luz. 

— Fr. Michael a S. Jos. Bibliogr., tom. 2*., pág. 112, quien, 
hablando de sus sermones publicados, los llama « doctrina, sen- 
teotiis et eruditione foecundissimi. » 



VIRGEN (Fr. Juan db la) D. 

He aquí el elogio que de este Padre encontramos en el Pro- 
tocolo M. S. del convento de Antequera, entre los religiosos en él 
fallecidos, núm. 54: «En siete de Febrero de este año de 1715, 
murió en este convento el R. P. Fr, Juan de la Virgen, natural 
de la ciudad y obispado de Córdoba^ 4 li^ edad de 78 años y 
de h&bito 61, 



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462 VIR 

<K Fué Ministro de nuestros conventos de Villanueva de los In- 
fantes. Zalamea, Sevilla, Baeza y dos veces de este de Antequera 
(1689-92, 1696 98), cuyos empleos ejerció con tanto acierto y ma- 
durez que en ellos logró en sus comunidades una continua paz, 
teniendo siempre especialísimo estudio en mirar por el crédito de 
sus religiosos y de esto blasonaba mucho en sus últimos años. Au- 
mentó mucho las fábricas de sus conventos, no perdonándose jamás 
por este fin ningún trabajo. 

» Desde los primeros pasos que dio nuestro hermano en la Re- 
ligión^ reconocieron los Prelados su gran talento y capacidad; ma* 
nifestóse ésta en la feliz carrera de sus estudios y en la doctrina 
de sus sermones. Fué en este ejercicio tan singular, que se mereció 
el común aplauso de excelente predicador, dando conteste ejercicio 
á la Religión mucho crédito. 

» Fuá siempre amant(simo capellán de la Santísima Virgen, 
rezándole todos los días de su vida la Corona, y en las vísperas y 
días de sus festividades le ofrecía muy particulares obsequios. De 
nuestro P. S. Juan de Mata fué devotísimo, que aun por eso quiso 
nuestro glorioso Santo llevarse á su devoto, tocando las campanas 
á vísperas, la vigilia de su día y fiesta. A Sinta Bárbara fué 
siempre afectuosísimo; donde quiera que estuvo, procuró se hiciese 
alguna imagen de esta gloriosa Santa, como lo hizo en nuestro 
convento de Sevilla y también en este de Antequera, donde pidió 
al Prelado con gt*ande encarecimiento le enterrasen en la capilla de 
Santa Bárbara. 

» Donde más remontó las limas de su devoción, fué al Santí- 
simo Sacramento del Altar ; ya no podía en sus últimos años dar un 
paso por unas llagas que tuvo muchos años afistoladas en las pier- 
nas y siempre quería estar en su divina presencia en la iglesia; 
pr¡ vállenle por su mucha torpeza los Superiores de decir misa, y 
esto le costó muchísimas lágrimas. Continuamente desde su celda 
le pedía á Dios penlón de los defectos que hubiese cometido toda 
su vida en la misa. 

» De los tres votos esenciales fué observatísimo. Decía que 
jamái se le habían ofrecido réplicas para los mandatos de los Supe- 
riores; contra la virtud de la castidad nunca permitió que en su 



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VIR 463 

presencia se hablase la más mínima palabra; tan pobre que todas 
sus pobres alhajas eran un sinnúmero de remiendos. 

» La paciencia con que toleraba sus achaques, como fueron 
las llagas de sus piernas, falta de vista y los muchos que trae 
consigo la ancianidad, le hacfan un vivo retrato de Job. 

> Continuamente estaba llorando sus culpas y pecados; nunca 
se quiso acostar á dormir sin llamar antes al confesor con quien 
se confesaba , derramando muchísimas lágrimas, con un dolor 
tan verdadero de sus culpas que podía enternecer las piedras, ejecu- 
tando con más vivas ansias esto, cuando conoció se le acercaba su 
muerte. Esta se le originó de acancerársele las dos llagas, y en- 
tonces quería que en todo el día y n»)che no se apartara el con- 
fesor de su cabecera, y habiéndose confesado muchas veces gene- 
ralmente y recibido el Santísimo Sacramento por viático y el de 
la Extremaunción entregó su espíritu á su Criador. 

» Diüsele sepultura en uno de los nichos de la capilla de Santa 
Bárbara, que es el primero sobre la tierra como se entra en los 
nichos por la parte que mira á la portería, á mano izquierda. » 

Imprimió: 

La caridad laureada. Sacro elogio al glorioso Patriarca 
San Juan de Dios, Segundo sermón que en la ciudad de Alca- 
raz y en el convento de su Orden predicó el año 1675, el P. 
Fr. Juan de la Virgen, Ministro de Villanueva de los Infantes. 
Dedicado á don Pedro Mateo de Pober y Aguilera, Caballero 
del Orden de Santiago, Gobernador de Villanueva de los Infan- 
tes y todo el Campo de Montiel, — En Madrid, por Antonio de 
Zafra, 1677, de 36 págs. y 6 prels. 

— El cit. Protocolo. — Rodríguez Reines. 



VIRGEN (Fr. Miguel de la) D. 

Siendo Lector de Teología en nuestro colegio de Salamanca, 
fue llamado á Madrid para predicar: 

Sermón en el tercero dm del novenario celebrado en el 
convento de Trinitarios Descalzos de Madrid, con motivo del 
Decreto favorable acerca de la la identidad del Cuerpo de San 



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464 VI R 

Juan de Mata. — Publicado por el P. Fr. Lucas de la Purifica- 
ción en su Phoenix redivivus, en el que describe dichas fiestas. 



VIRGEN ( Fr. Nicolás de la) D. 

Nació en la ciudad Pontevedra. Desempeñó á satifacción de to- 
dos el cargo de Ministro y Procurador general en la Curia Romana 
(1771-78), debiéndose á su desvelo la Beatificación del venerable 
(ahora santo) P. Fr. Miguel de los Santos y la Introducción de la 
causa de Beatificación de nuestro venerable P. Fr. Tomás de la 
Virgen. 

Al mismo tiempo se dedicó también con gran fruto á la di- 
rección espiritual de las almas 7, según se desprende de algunas 
cartas suyas dirigidas en su viaje á España á algunas hijas espi- 
rituales de refinada virtud, sus consejos se reducían á exhortar las 
almas al amor de Dios por medio de la oración, paciencia en las 
tribulaciones y alegría en sobrellevar las enfermedades, dando á Dios 
muchas gracias, porque las haya considerado por dignas de padecer 
algo por Jesús, su amado Esposo. Él á su vez resplandeció en esta y 
en todas las demás virtudes, descollando su ardiente caridad hacia 
Dios y los hombres, (en que se ejerció también redimiendo algunos 
cautivos por medio del P. Administrador de nuestros hospitales de 
Argel á quien mandó el suficiente dinero al efecto) ; su celo en 
guardar y promover la regular observancia y su prudencia en el 
gobierno de los subditos ; pues, además del referido oficio, tuvo 
también el de Provincial de la provincia de la Inmaculada Con- 
cepción (1773-81). 

Finalmente, lleno de virtudes y de méritos, murió, como suelen 
morir los justos, tranquilo y sereno el año de 1789, en nuestro 
colegio de Salamanca. 

Escribió : 

1. Ristretto istorico della vita, virtú e miracoli del B. Mi- 
chele dei Santi,,, cavato da' processi esibili alia S. Cong, de' 
Rili, — Roma, 1779; otra edición en la misma ciudad, 1851, por 
Juan Olivieri, tipógrafo de la Universidad Romana, en 4.® mayor, 
de 128 págs. 



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VIR 465 

2. Breve compendio della vita del Beato Michele dei Santi, 
sacerdote professo delVOrdine de* Scalxi della Santissima IW- 
nitá della Redenzione degli Schiavi. - Roma, imprenta de Cracas, 
1779, en 16.^ de 20 págs. 

3. Vita del venerabile Tommaso della Vergine. 

4. Bullarium Ordinis Sanctissimae Trinitatis, Redemptionis 
Captivorum.., Sanctissimo Domino nostro Pió Papae Sexto di' 
catum. Tomus secundus. — En Pamplona, 1781, en 4.^ mayor, 
de 431 págs. de texto y 16 prels. 

Esta obra no es una simple colección de bulas, pues está en- 
riquecida de eruditos escolios escritos en escogido latín, y desde 
la pág. 25 hasta 48 inclusive trae también una disertación con 
el siguiente título: « Utrum evidens sit (uti asserit R. P. Lector 
Ortega) an secus, crucem planam, quae est in medio portícus pri- 
mitivi nostri cooventus Romani S. Thomae in Formis, introductam 
ibi fuisse uno retro ab hinc saeculo, vel uno cum dimidio ? y re- 
suelve la cuestión en sentido negativo apoyándose en poderosísimos 
y decisivos argumentos. 

— Fr. Antonin. ab Assumpt. Arhor Cron. pág. 429. — Pro- 
tocolo M. S. de este colegio de 8. Carlos de Roma. 



VIRGEN DEL CARMEN (Fr. Juan db Dios db la) D. 

En el siglo se llamaba Juan de Dios Centeno Escobar, hijo de 
los nobles padres D. Juan y Dña. Quiteria de Avila y Luna. Nació 
en la villa de Montefrío, provincia de Granada, á 8 de Marzo de 
1739 y fué bautizado el 13 del mismo mes. 

Recibió el hábito y pasó el año de aprobación en el convento 
de Granada y allí mismo emitió su solemne profesión á 22 de Enero 
de 1756. 

Terminados con lucimiento sus estudios, siguió la carrera de 
la enseñanza, regentando las cátedras de Filosofía y Teología en 
nuestros colegios de Córdoba y Baeza, y desempeñó estos cargos 
con particular honra de la Religión y aprovechamiento de sus dis- 
cípulos. 

lluego le hicieron Ministro de nuestro colegio de Baeza, y» acá- 



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466 VIR 

bado su trienio (1778 81), le nombraron del de Córdoba (1781), pero 
á fuerza de muchos ruegos j súplicas consiguió que le admitieran 
la renuncia de este último ministerio. Luego le eligió el Deflnitoria 
Cronista provincial con el especial encargo de que escribiera la 
vida del venerable heimano Fr. Domingo de la Santísima Trinidad 
que en Septiembre de 1780 había mueiirO en el convento de Má- 
laga con gramle opinión de santidad. « Así lo ejecutó — dice el 
Protocolo de Aotequera — en desempeño de su oficio, y en él se 
hallaba cuando, por muerte del P. Fr. Juan de la Cruz segundo, 
fué electo Ministro de este convento en el dicho Definitorio (1). » 
El Protocolo del convento de Granada añade á su vez que, después 
de haberle sido admitida la dicha renuncia y nombi*ado Cronista 
€ dio á la prensa la vida que escribió del hermano lego Fr. Do- 
mingo de la Santísima Trinidad que murió en Málaga con buena 
opinión. » 

Asistió luego como Socio primero al Capítulo general celebrado 
en Torrejón de Velasco el 31 de Mayo de 1783, y en él fué ree- 
legido Ministro de dicho convento de Antequera. En su tiempo 
— se lee en el citado Protocolo — se puso el órgano nuevo, se 
trajo de Toledo el temo especial de oro y la casulla encarnada de 
lo mismo. Se pusieron y doraron algunos retablos y otros diferentes 
adornos de la iglesia. 

En el Capítulo siguiente fué nombrado Definidor general y, 
conclmído el trienio (1786-89), Ministro general de la Orden (1789-95). 

« Fué muy celoso — dice el Protocolo M. SS. del convento 
de Granada — del bien de los conventos y de la observancia re- 
gular, estimulando á ello más con ejemplos que con palabi^as. En 
Baeza hizo la imagen de nuestro Beato Miguel de los Santos ; en 
Antequera, el órgano, que es el mejor de toda la provincia ; & 
Málaga, para la obra que se hizo en la iglesia levantando de nuevo 
la bóveda de la nave del lado del evangelio, libró trece mil reales; 
en Granada, para reparar las quiebras que en nuestro convento 
ocasionó la invasión de los franceses, antes de su muerte, envió 
sesenta mil reales que, como legítima, hei^dó de sus hermanos. De 



(1) Alude al Definitorio provincial, celebrabo en Córdoba el 28 de No- 
viembre de 1781. 



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JvriR 407^ 

orden de su reverencia se hicieron las cajoneras de la sacristía, 
que costaron doce mil reales; como también la verja del coro y 
tribunas y facistol que tuvieron de coste ocho mil reales. 

> Concluido su generalato, se retiró á este Real convento, y 
entabló una vida tan abstraída del mundo, que no se verificó sa- 
liese de los claustros, aunque muchos le instaron que saliera por 
las calles á hacer ejercicio, mirando por su salud, ni pudieron 
convencerlo sus hermanos que pagase á su patria con el piadoso 
motivo de asistir á las funciones que se celebraron á causa de la 
nueva iglesia parroquial que tenían concluida, ni para asistir y 
ver A una hermana que tenía desahuciada de los facultativos. 

» Fué tan observante que servía de confusión á los tibios y 
perezosos, y de estímulo á los religiosos más observantes con ver 
un religioso anciano ser el primero en el coro, pasando con todo 
rigor los ayunos de Regla, gastando para sus hábitos el sayal más 
grosero y usando para el corto descanso que daba á su cuerpo, de 
la misma cama que los dol noviciado. 

» En el año de mil och' cientos diez, que fué cuando entraron 
los franceses en Granada, se pudo convencer que se retirase á su 
patria para librarse de peligros y de insultos. En los tres afios 
que duró la invasión, murieron tres hermanos de su reverencia, 
no quedando de su familia más que la hermana enferma y an- 
ciana y otro hermano demente; lo que precisó á su reverencia 
con la mayor videncia y disgusto á permanecer en su patria. 

T) En dicho tiompo heredó el mayorazgo que sus hermanos 
sucesivamente habían obtenido, y no se olvidó de su comunidad, 
remitiéndole anualmente los garbanzos y tocino, y suministrando 
todo cuando sabía que necesitaba su convento, siendo al mismo 
tiempo su casa el consuelo y refugio de tanto pobre como hay en 
aquella villa. Por un re'ig'oso que su reverencia llamaba todos 
los años para que tuviese las Pascuas en su compañía, hemos sa- 
bido que diariamente se socolarían en la puerta más de ciento y 
cuarenta pobres ; que eran muchas y crecidas las limosnas secretas 
que su reverencia daba ; que todos los días sentaba á su mesa un 
pobre vei'gonzante que, habiendo vivido con abundancia, había lle- 
gado á suma pobreza ; qne los religi(»sos de este convento 6 de la 
Religión que llegaban á &u casa, los regalaba con esmero y los so- 



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468 VIR 

corría con larga mano; que á los labradores atrasados les sumi- 
nistraba los granos que necesitaban para sembrar; que á los que 
no podían pagar sus deudas, se las perdonaba, y hubo ocasión en 
que perdonó á uno sesenta fanegas de trigo. A los jornaleros que 
trabajaban en su casa, pagaba el jornal más subido que pagaban 
los demás hacendados. 

» Luego que llegaba el invierno, como sabía que los pobres 
se mantenían con habas, encargaba á una persona de satisfacción 
se informara del precio á que se vendían en los puertos, y para 
el alivio de los desvalidos señalaba tres ó cuatro personas de con- 
ciencia, y les entregaba fanegas de habas, encargándoles las ven- 
dieran más baratas que en los puertos; y si las compraba, las po- 
nía al precio que su reverencia había señalado. Aminoraba el pre- 
cio por aliviar á los pobres. En los días que no podían trabajar 
los jornaleros por el temporal, añadía, á la limosna de dinero ó 
pan, otra de habas con un puchero con manteca para su condi- 
mento. 

» Por lo dicho fué su muerte llorada de los pobres y sentida 
de todo aquel vecindario, por haberle faltado un padre tan mise- 
ricordioso y limosní»ro. 

» No dio su enfennedad lugir á dar aviso á esta comunidad 
que hubiera asistido con indecib o gusto á su entierro, pero se 
halló presente el religioso que s: lía llamar para la Pascua. 

)) Inferimos que tuvo notici; ie su próxima muerte, pues ha- 
biéndosele dado noticia que el áwAíO religioso rehusaba volver á 
Montefrío, á mediados de Diciembre, puso en camino á un mozo con 
una bestia, mandándole que no se volviera sin el religioso, el que 
le asistió en su enfermedad los siete días que duró, hasta que se 
concluyeron sus exequias, que se hicieron con toda la pompa que 
era posible en dicha villa, durando por nueve días, asistiendo todo 
el vecindario. 

» Y fué enterrado en la ermita que Nuestra Señora tiene en 
dicha villa de Montefrío. » 

Falleció en 20 de Enero, y no el 6 de Marzo, de 1818. 

Escribió, pues, é imprimió también, según el citado Protocolo 
de Granada: 

Vida del Ven. Fr. Domingo de la Santísima Trinidad, 



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VIR 469 

hermano lego de la Orden de Descalzos de la Saníisima Tri- 
nidad. 

— Protocolos M. SS. de los conventos de Granada, en el cap. 
l.\ de Córdoba y de Antequera. — Los libros de Profesiones y de 
Deflnitorios generales. 

VIRGEN DEL ROSARIO (Fe. Manotl db ul) D. 

En el siglo se llamaba Manuel Luis Máximo Gómez, hijo de 
José y de Dña. Aoa Rodríguez, nacido en la villa de Rfogordo, 
provincia de Málaga, el 18 de Noviembre de 1757 y bautizado el 
22 del mismo mes. 

Pasado el año de aprobación en el convento de Granada, pro- 
fesó allí mismo el 26 de Noviembre de 1773. 

He aquí compendiado cuaoto el Protocolo M. S. del convento 
de Antequera dice acerca de e^te Padre, en los núms. 64 y 65, 
tratando de los Ministros: « En el Capítulo general celebrado en 
Alcalá de Henares el 4 de Mayo de 1795 fué electo Ministro de 
esta casa el P. Fr. Manuel de la Virgen del Rosario, natural de 
la villa de Ríogordo, obispado do Málaga. Leyó sus cátedras de 
Filosofía y Teología con mucho aj -auso y asombro de todos los hom- 
bres doctos de dentro y fuera de la Religión. 

» En su tiempo nos pusieron cinco pleitos, entre ellos el grande 
y ruidoso de la denuncia del cortijo de los Chacones á favor de 
la Real Hacienda. Fué infinito lo que trabajó en la defensa de 
ellos, y en su primer trienio consiguió la sentencia de los tres pri- 
meros á favor de este convento. 

» En el Capítulo general celebrado en Alcalá de Henares el 
5 de Mayo de 1798 fué reelegido Ministro de este convento el mismo 
Padre, á petición y súplica de esta comunidad, con el fin de que 
concluyese los dos pleitos restantes, que el uno era el del Cortijo 
de los Chacones y el otro conti*a los Páez. En efecto, siguiendo el 
dicho Padre sus tareas, se consiguieron las dos sentencias restantes 
á favor de esta comunidad, quedando esta en pacífica posesión de 
dicho cortijo y de la casería de la isla. En este segundo trienio abrió 
las cuatro ventanas del cuerpo de la iglesia, poniéndoles sus vi- 
drieras y cortinas, é hizo otras muchas obras. » 



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470 VIR 

Fué valiente orador, filósofo distinguido, excelente teólogo, y 
dotado de un privilegiado talento, dotes por las cuales desempeñó 
en un trienio el honorífico cargo de Definidor general. 

Falleció en el convento de Málaga el año 1825. 

Escribió cuatro preciosos sermones, á saber : 

1. Oración fúnebre que en las solemnes honras de los Mu 
litares difuntos en la jomada de Bailen y anteriores mandadas 
celebrar por la Ilustn'sima Junta de la M. N. y M. L. ciudad 
de Antequera el día 6 de Septiembre del año 1808, dijo el P. 
Fr. Manuel de la Virgen del Rosario, Lector de Artes y Teo- 
logía, Ministro dos veces de aquella casa, y Definidor goieral de 
su Orden, — En Málaga, con licencia do la Junta Superior de Go- 
bierno, por D. Luis de Carreras é Hijos, págs. 46. 

2. Oración panegirico^gratulatoria que en la solemne fun- 
ción de acción de gracias al Todopoderoso por la feliz res- 
titución al trono de las Españas de nuestro amado monarca 
y soberano el Sr. D, Femando VII de Borbón, (q. D, g,) celebró 
la piadosa Congregación del Rosarno bajo la advocación de María 
SSma. de los Remedios sita en la iglesia 2^a7Toquial de los Stos. 
Mártires Cinaco y Paula de la ciudad de Málaga, Dedicada al 
Rey nuestro Sr. Dijo el M. R. P. Fr. Manuel de la Virgen del 
Rosario. Lector^ etc. — En Málaga, 1814, en la imprenta de 
Martinez, págs. 32. y prels. 44. 

3. Oración panegírico- gratulatoria que en acción de gracias 
al Todopoderoso por la feliz restitución al trono de las Espa- 
ñas de nuestro amado monarca y soberano Feanando VII 
de JBorbón (q. D. g ) celebró el Ilustre Cabildo de la Insigne y 
Real Iglesia Colegial de la ciudad de Anlequera, quien la dedica 
al Rey nuestro Sr., dijo el R, P. Fr. Mantcel de la Virgen del 
Rosario, Lector de Artes y Teología, dos veces Ministro de este 
convento y ex Definidor general del Orden, etc. — En Málaga, por 
Martínez, págs. 52. y prels. 4. 

4. Oración panegírica que en la solemne colocación de la 
sagrada imagen de María Santísima Semina Nuestra con la 
advocación y titulo de Valbantra en el altar mayor de la iglesia 
de los RR. PF, Trinitarios á expensas de sus devotos y fieles 
castellanos de la ciudad de Antequera, dijo el H. P. Fr... Lector 



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VIR 471 

de Artes y Teología, dos veces Ministro de esta casa, ex-Defi- 
nidor general de su Religión y Examinador sinodal de los obis- 
pados de Málaga y Astorga. — Málaga, por D. Francisco Mar- 
tínez de Aguilar, impresor honorario de Cámara de S. M., 1816, 
de 31 págs. 

— Los Protocolos M. SS. de los conventos de Antequera y 
Córdoba. — Libro de Profesiones M. S. — Lista M. S. de los di- 
funtos de la Orden. 




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ilÉHiiiiilii 




XIMENEZ (pR, Francisco) C. 

Véase Jimjínbz. 
XIMENEZ (Fr. Nicolás) C. 

Véase Jibíénez. 
XIMENEZ (Fr. Pbdro José) C. 

Véase Jiuénez» 



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YAÑE2 (PR. Alonso) C. 

Hijo de hábito j profesión de la provincia de Castilla, consi- 
guió en la Religión el título de Presentado. 

Fué diligentísimo historiador de la Orden, gran religioso, docto, 
de rígida observancia y condición, de la más exacta puntualidad 
en asistir al coro y á otros actos de comunidad y de vida peni- 
tente, con quien se confesaba algún tiempo el Bto. Simón de Rojas 
y á quien este beato tenía prometida la obediencia y le decía sus 
secretos. 



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474 YAÑ 

El año 1647, en que vivía todavía, tenía escrita: 

1 . Crónica general del Orden de la Santísima Trinidad, Re- 
dención de Cautivos. — M. S. 

2. Ave María. Relación verdadera de la Junta que se hizo 
en el convento de la SS, Trinidad, para examinar las Infor- 
maciones del RJ^^ y venerable P. M, Fr, Simón de Rojas, Con- 
fesor de la Reina nuestra señora, y de la fiesta que hubo en su 
colocación, — Sin lugar ni año de imprenta. 

— Fr. Francisco de Arcos Primer. Part. de la vida del Ven. 
Roxas, pág. 573. — Fr. Diego de la Madre de Dios Prim. Part. 
de la Crón., en el prólogo. 




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Kíí^^^^'^?^\v;c 



ZAMBRANA DAVALOS (Fr. Francisco Antonio) C. 

Parece que fué andaluz. 

1. Descripción del sagrado culto con que el muy religioso 
convento de Carmelitas Descalzos de la ciudad de J,gén celebró 
la Beatificación y culto de su gran Padre y Patriarca S. Jium 
de la Cruz, dispuesta á impulsos de su devoción... En Jaén, 1676, 
en 4.* 

2. Commentaria in prologum Sententiarum Magistri Fr. 
Ilenrici Gandavensis, Ordtnis Sanctissimae TrinVatis. Quaestio- 
nes dispútalas, ubi de Sacra Theologia, ejusque locis et argu- 
menlis ; de auctorilate infallibili Sanctae Romanae Bcclesiae, 
Summi Pontificis et Conciliorum, per R. P. M. Fr. Franciscum 
Antonium Zambrana, Ordinis Sanctissimae Triniíatis, Redem- 
ptionis Captivorum. — Neapoli^ 1695, Superiormn permissu. — 
1)08 tomos en foL 

— Rodr%ues-Uemét. 



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ADICIONES 



ANGELES (Fb. Francisco de los) D. 

Natural de Humanes, provincia de Guadalajara. Siendo todavía 
seglar, hizo voto de no cometer ningún pecado mortal y salió airoso 
de las asechanzas que una mala mujer tendió á su castidad, logrando 
reducirla á mejor vida. 

A consecuencia de una voz celestial que oyó distintamente por 
tres veces y que le llamaba al estado religioso, tomó el hábito 
en Toledo á 8 de Marzo de 1600, siendo el primero que del 
estado secular fué admitido en la Descalcez Trinitaria y el pri- 
mero también de los tres hermanos que fueron religiosos nuestros, 
á saber nuestro biografiado, el P. Fr. Juan de la Paz y el Hermano 
Fr. Pedro de Jesús. Procuró con todo el esfuerzo posible imitar las 
grandes virtudes de S. Francisco de Asís y lo consiguió admira- 
blemente. Fué muy humilde y como tal deseó ser despreciado de 
todos, aborreciendo las alabanzas y las dignidades. Su austeridad 
llegó á ser extremada. Una vez se arrojó desnudo sobre las espinas, 
revolcándose sobre ellas; vestía túnica muy áspera y gruesa; usaba 
de horribles cilicios, de cruces guarnecidas de muy afiiados clavos, 
y de pesadas cadenas de hierro; se disciplinaba todas las noches hasta 
derramar sangre de su cuerpo ; dormía una hora ó dos cada día y 
el resto de la noche paulaba en oración y en otros ejercicios pia- 
dosos; comía muy poco y ello muy malo, pues amén de no emplear 
especias ni sal ni vinagro, echaba ceniza en la comida, por ma- 
nera que en veintiocho años continuos no sintió el gusto de la 



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A N G 477 

comida por haber estragado el paladar con cosas tan desabridas; 
bebía todavía menos, y aun en los días más calurosos del estío se 
privaba muchas veces de todo género de bebida. 

Tuvo gran cuidado de los enfermos, y cuando prelado le pro- 
veyó Dios milagrosamente en casos de urgente necesidad. Entre muchos 
propósitos que hizo, se hallan los siguientes: « Propongo de no co- 
meter ningún pecado mortal ni venial advertidamente. Procuraré 
hacer siempre lo más perfecto y lo que conociere ser más grato á Dios. » 
No obstante sus continuas ocupaciones, fatigas, enfermedades y con- 
tradiccionC'í, procuró practicar exactísimamente estos y otros propó- 
sitos, los cuales tenía escritos con sus respectivos motivos y medios 
para ponerlos en ejecución y señalando también las penitencias en 
caso de faltar á ellos. 

Finalmente, habiendo trabajado lo indecible por su Dios y Re- 
ligión, llegó la postrera enfermedad, durante la cual recibió devo- 
tísimamente los Santos Sacramentos y pasó el tiempo en continuas 
y fervientes jaculatorias dirigidas á nuestro Divino Redentor y á 
la Virgen Santísima, á quien siempre había profesado tiernísima 
devoción. Poco antes de espirar, tuvo un maravilloso éxtasis; y, 
vuelto en sí, dijo: « Ya voy, ya voy; no os marchéis; esperadme, 
esperadme, y pronunciando inmediatamente los dulcísimos nombres 
de Jesús y de María, falleció en Madrid el 2 de Mayo de 1628. 
Acudió á venerar su cuerpo innum^^rable concurso de gente, acla- 
mándole todos por santo; y por modio de sus cabellos, rosario y 
otras alhajas, obró Dios muchos prodigios. 

Había servido á la Orden en los cargos de Maestro de Novicios 
y de recién Profesos, de Ministro de algunos conventos, de Defi- 
nidor general y de Vicario y Ministro provincial de Andalucía. 

Escribió : 

1. Tratado dd supremo recogimiento del alma, llamado 
oración de quietud. — M. S. en 4.® 

Se conservaba en el archivo del P. General de la Descalcez 
Trinitaria en Madrid. 

2. Propósitos — que hizo en orden á la perfección religiosa. 
Están impresos en \sí Prvner. part delaCrón.de Trin. Desc, 

pág. 506-08. 

— Rodríguez-Reiqós. — Fr. Diego de la Madre de Dios Crón. 



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478 ANO 

citada» págs. 487-520, donde extensamente se escribe la admirable 
vida de nuestro biografiado. 



ANÓNIMO, religioso trinitario. 

Escribió : 

Fundación de la Orden de la Santísima Trinidad^ Reden- 
ción de Cautivos, y Sumario de sus Indulgencias. — En Madrid, 
1516, en 8.^ s. i. 

— P. Alba Militia, pág. 1326. 



ANÓNIMO, i*eligioso trinitario descalzo. 

Escribió : 

Regla primitiva y Constituciones de la Orden de Descalzos 
de la Santísima Trinidad, Redención de Cautivos, — En Alcalá, 
por María Hernández, 1656, en 8.* 



ANÓNIMO, religioso trinitario. 

Escribió : 

Formula de la oración mental ó meditación — añadida á las 
Constitutiones Apostolicae, (Madrid, por José Buendía, 1660, en 8.*'), 
pág. 563. 



ANÓNIMO, religioso trinitario, residente en el Real convento de 
Madrid. 

Escribió : 

Relación de las cosas más notables que han sucedido á los 
PP. Redentores de la O^'den de la SS, Trinidad, Calzados de la 
provincia de Castilla y Andalucía, en la Redención que han hecho 
en ArciU), Alcázar, ZaU^ Fez y otras ciudades de África. — En 



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BRA 



Madrid, por Pablo de Val, 1661 ; y en Valencia, por Jerónimo Vi- 
llagrasa, 1662, siempre en 4.* 



ANÓNIMO, trinitario descalzo. 

Escribió : 

Relación verdadera del solernnüi$o triunfo con qtte entró en 
la Corte Romana la Redención que ejecutaron en Túnez los RR 
PP. Trinitarios Descalzos, por mandato de N. S. P. Clemente 
XI. — En Barcelona, por Francisco Giiasch, 1701, en 4.* 



ANÓNIMO, religioso trinitario. 

Escribió : 

Constituciones et régimen PP. Ordinis SSmae. Trinitatis et 
Redemptionis Captivorum Hispaniae. — En Salamanca, 1584. 



ANÓNIMOS. 

Habrá muchos que sería difícil averiguar. Baste decir que han 
venido publicándose los catálogos de la mayor parte de las Reden- 
ciones generales realizadas desde 1600 á esta parte. 



BRAVO (Fr. Pedro) C. 

Añádase á sus escritos lo siguiente: 

Escritura pública y testimonio auténtico de las glorias de 
María Santísima en su Asunción, celebrada con rasgos de de- 
voción y lineas de piedad de las ardientes plumas de los Escri- 
banos del núm£ro de la nobilísima ciudad de Granada, en óbse* 
guio y culto de la milagrosa imagen de la Antigua. — Granada, 
por F. Sánchez, 1666, en 4.* 



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480 CON 



CONCEPCIÓN (Fr. Manuel de la) D. 

En la pág. 195 y sigs. del tomo primero tratamos de este autor, 
en cuyo elogio escribimos muy poco por calvecer de datos biográ- 
ficos. Posteriormente los hemos encontrado abundantes en el Pro- 
tocolo M. S. del convento de Pamplona, cap. 18, núm. 69. He aquí 
sus palabras: « Murió en 2 de Febrero de 1700 el P. Fr. Manuel 
de la Concepción, natural de la villa de Azagra, obispado de Pam- 
plona, de edad de 73 años, de hábito 51. 

> Desde que entró en la Religión, tomó tan de veras su apro- 
vechamiento espiritual que, aun estando todavía en el noviciado, 
perecía un varón consumado y perfecto. Para adelantarse en él, 
tomó por medio el retiro y la oración, adonde Su Majestad se le 
comunicaba tan á manos llenas que. no cabiendo en el pecho los 
favores, por más que su profunda humildad [trataba de] recatarlos, 
se descubrían en la dulzura de sus palabi*as, compostura de su sem- 
blante y devotos ejercicios, sin que su edad cansada y combatida 
de muchos y penosísimos achaques, que toleró con invencible pa- 
ciencia, fuesen causa para dispensar un punto en ellos. 

» A la oración era tan asistente que, sino obligado de la obe- 
diencia, jamás faltaba de ella, y el día que cayó con la enferme- 
dad de la muerte, viéndole tomar la bendición, luego nos persua- 
dimos que salía muy enfermo, pues ni dolores ni celenturas le 
obligaban á salir en otras ocasiones. Para dedicai*se más á ella, 
reservaba muchos tiempos, especialmente por las tardes después que 
se cerraban las puertas; y, ya que no le podían inquietar los que 
cada día acudían á consultarle, se encerraba en la iglesia, adonde, 
después de visitar con singularísima devoción todos los altares de 
ella, se quedaba en oración largos ratos. De aquí le nacía la gran 
ternura, con que todos los días, aunque estuviese muy indispuesto, 
no hallándose gravemente enfermo^ celebraba misa, gastando después 
mucho tiempo en dar gracias á su Majestad. 

» En la obediencia era exactísimo, pidiendo siempre licencia 
para la más mínima cosa, y, aunque para algunas se le concediese 
de una vez. no se contentaba sin volver á pedir para cada una en 



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CON 481 

particular. La castitad y pureza de nuestro hermano se traslucía 
en lo singular de su recato, que era tan grande que parecía exceso. 
Cuando por obediencia ó caridad se veía precisado á hablar con 
alguna mujer, tenía los ojos clavados en tierra, sin atreverse á 
mirarla á la cara; y andaba con tanto reparo en este punto, que 
aun en las visitas de los hombres hacía lo mismo, tanto, que los 
que no le conocían, solían preguntar, si era novicio. Su pobreza fué 
extremada, usando con singulai' desasimiento de las cosas que la 
Religión le permitía, teniendo para su uso las más viejas y remen- 
dadas; y presentándole muchas personas devotas otras nuevas, las 
daba al Prelado para que las diese á otros, diciendo se hallaba 
mejor con las que tenía. Habiéndole encontrado unos días antes 
que cayese enfermo, un religioso mozo remendando su ropa que lo 
hacía siempre por su mano, le pidió se la diese para componerla 
y que siempre que lo necesitase lo haría de muy buena gana; 
respondió, después de darle las gracias, que él tenía mucho consuelo 
en hacer aquello. Y replicándole que á lo menos lo hiciese con 
dedal, pues así sería con menos trabajo, dijo que de ésa suerte 
excusaba tener de menos aquella alajilla, aunque fuese á costa de 
alguna desconveniencia. 

y> Reconociendo la Religión las grandes prendas de nuestro her- 
mano, le ocupó en los oficios de Lector de Artes y Teología; 
y después, en los de Ministro de nuestros colegios de Salamanca y 
Alfaro, en que se portó con no menos aplauso de los de dentro y 
fuera que repugnancia de su humildad profunda. Esta le obligó á 
renunciar con tantas veras el oficio de Definidor general que, por 
atender á su consuelo, se vio la Religión obligada á admitirle la 
renuncia, fundándose en uno de los propósitos que cada día hacía 
de no pretender prelacias dentro ni fuera de la Religión, suplicán- 
dole á Su Majestad nuy de veras le conservase siempre en el estado 
humilde de religioso subdito, por conocer con superior luz era este 
el camino más seguro para vivir con gusto y quietud y anhelar la 
perfección. 

» Reconociendo los prelados el gran ingenio y aventajado talento 
con que le dotó la Santísima Trinidad, le dedicaron el ejercicio de 
escribir, y, guiado de la obediencia y del celo ardiente de los 
mayores créditos de nuestra Sagrada Religión, se los granjeó tan 

Si 



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482 CON 

grandes que en opinión de los hombres más doctos, aun fuera de 
la Religión, ha sido venerado por uno de los escritores más escla- 
recidos que ha tenido este siglo, admirando todos en sus escritos 
la sutileza grande del discurso con la precisión tan rara del 
estilo, sin que uno ni otro se oponga á la claridad con que de 

todos se deja entender. Ha dado á la estampa otro (tratado) de 

Incamatione, tenía del todo concluido y pronto para darlo á la 
estampa, y ahora entre manos el de Satisfactione Christi. C!on 
estos desvelos ha hecho tan celebrado su nombre, as( dentro como 
fuera de este reino, que de todas partes recurrían á ól con sus 
dudas como á oráculo; en casos más arduos acudían á su dirección 
los señores Obispos, Víreyes, Consejeros, Cabildos eclesiásticos y 
seculares, juzgando todos que, sigmendo el dictamen de nuestro 
hermano, lograban seguramente el acierto. Eran tantas las con- 
sultas que, así de este como de otros reinos, le venían, que apenas 
había día que no despachase dos ó tres con tanta comprehensión 
y facilidad que parece tenía para cada uno de antemano estudiada 
la respuesta. 

» Aunque nuestro hermano fué tan aventajado en el ejercicio de 
las virtudes toda su vida, se excedió mucho á sí mismo en su úl- 
tima enfermedad, que fué un dolor de costado. Luego que se sintió 
enfermo, conoció con luz superior se le llegaba su fin. Pidió con 
mucha instancia le administrasen los Santos Sacramentos, que re- 
cibió con singularísima ternura y devoción y el de la Penitencia 
repetidas veces en los seis días que le duró la enfermedad; en ella 
toda su ocupación era hacer feí'vorosísimos actos de fe, esperanza 
y caridad. Y... habiéndose conocido dos días antes notable mejoría y 
dándole el médico muy buenas esperanzas de verle restituido á su 
salud, dijo que no sería así, y que él no deseaba la vida ni se la 
pedía á Su Majestad, sí sólo le daba infinitas gracias de habérsela 
alargado hasta entonces, y le pedía que le hiciese el favor de lle- 
varle para sí el día de la Purificación de su Santísima Madre, así 
por la especialísima devoción que siempre tuvo á esta soberana 
Reina á quien prometió defender el misterio de su Purísima Con- 
cepción dando la vida si fuese menester, como también por el sin- 
gularísimo beneficio que en este día hizo Su Majestad á nuestra Sa- 
grada Religión. El efecto manifestó el buen despacho de sn peti- 



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CON 483 

eión; pues, luego que dieron las doce en que comenzaba dicho día, 
espiró. Pidió antes que le leyesen la Pasión del Señor por el evan- 
gelio de S. Juan, 7, acabado, que se le dijese la recomendación del 
alma; j, diciéndole que todavía no era tiempo» replicó que tendrfa 
grande consuelo en ello, 7 que no era bien aguardar á hacer 
después de priesa lo que entonces se podía hacer despacio. Luego pi- 
diendo un santo Oristo, se abrazó con Su Majestad, diciéndole tantas 
ternuras que ninguno de los circunstantes podía detener lágrimas. Y 
pidiéndole licencia para entrar en la preciosa llaga de su costado, 
al acabar de cantar la comunidad el Credo y dar las doce, entregó 
en los brazos de su Criador su espíritu. Está enterrado en la sepultura 
del número 47, que está junto al altar del Se&or con la cruz & cuestas.» 



CONCEPCIÓN (Fr. Maoto m la) D. 

Nació en Villaza» diócesis de Orense» y falleció en Viena en 
olor de santidad el 13 de Enero de 1718, á la edad de 63 años 7 
30 de Religión. 

Fué confundador del convento de Viena, á donde llegó el afio 
1687, 7, por consiguiente, uno de los fundadores de la después 
muy floreciente provincia de S. José (Austria-Hungría), Ministro de 
Barcelona, Comisario general de los conventos de Polonia 7 luego 
de los de Austria-Hungría 7, últimamente, en la época de su muerte. 
Procurador general de su provincia. 

Fué exactísimo en el cumplimiento de los tres votos claustra- 
les de la obediencia, pobreza 7 ca<(tidad, cu7a observancia promovía 
de palabra 7 por obra. Por su modestia, religiosidad 7 afabilidad 
fué apreciado de los príncipes, magnates 7 de otros altos perso- 
najes 7 aun del mismo Emperador de Austria, quien en 1702 le 
envió á Inglaterra, para evacuar un negocio de suma importancia, 
7 desde alK pasó á Portugal en compañía del archiduque Carlos pre- 
tendiente de la corona de España. Y en medio de tanta honra 7 la 
entrada que tenía en los palacios se conservó tan humilde que practi- 
caba con gi*an prontitud 7 suma alegría los ejercicios más viles 
que se le ordenaran. Profesó tan tierna devoción á María Santísima 
qu0 nuoca que estuviera desocupado, dejaba de sus manos el 



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484 CON 

santo Rosario. Por más que todo el mundo deseara hablarle por las 
simpatías que se captó, siempre, sin embargo, huía la conversación de 
seglares, á no ser que la caridad ó el bien déla Orden exigiera otra 
cosa. En fin, fué observantfsimo de todas la leyes y costumbres 
santas de la Religión y dechado perfecto de todas las yirtudes, 
hasta que, siendo, como hemos dicho, actual Procurador general de 
los conventos de Austria-Hungría, falleció santamente en el con- 
vento de Viena. 

Trabajó lo indecible para propagar la Orden en Alemania, Po- 
lonia y otras partes, y á este mismo iSn emprendió dos viajes á la 
India, por expresa orden de sus superiores. 

Fué verdadero padre de pobres, á quienes socorría en la medida 
de sus fuerzas, y además desempeñó el cargo de Redentor de Cautivos, 
y en cualidad de tal realizó la primera y la tercera Redención de 
la provincia de S. José, rescatando con gran trabajo la primera vez 
(1691) en Budziac de Tartaria diez y seis esclavos y la segunda 
vez (1693) tmnta y cuatro en Crimea. 

Escribió la historia de esta última Redención en una carta 
dirigida al entonces Procurador gener-al de la Descalcez Trinitaria 
en Roma, la cual se conserva en el archivo de este convento y 
cuya copia insertamos aquí con su ortografía antigua: 

« Ave María Santissima. 

Mi amado Procurador general: 

La posta pasada ofreci á V/ R.' dar cuenta mas por extenso 
de mi viage, como lo hago por la presente. Desde Polonia parti 
en compañía de algunos Tártaros de consequencia a quines el le- 
gado que reside en Polonia de Tartaria me habia recomendado muy 
mucho. Estos lo hicieron muy bien conmigo, ora fuese por la re- 
comendación, ó por el interés de hacerles la costa hasta su Patria, 
que como cautivos necesitaban de esta ayuda. Llegamos á la Mol- 
davia, de cuyo Principe, aunque cismático, fui muy bien recibido 
por la carta de recomendación que le llevaba de su Magostad Ce- 
sárea, y nos asistió muy bien durante su estado. Entramos á los 
primeros Tártaros, en donde yo habia estado la primera vez, y 
presentándonos delante del Sultán Galga, primer hijo del Kan (á 
quien entregamos la carta de su legado), que a la sazón se hallaba 
4 orillas 4^1 Danuvio, esperan4o llegase su Pi^dre ^e Constanti- 



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£0N 465 

nopla para pasar con el á la Krimea á entronizarse quarta vez en 
el Reynado, nos admitió con gusto diciendonos comprásemos quan- 
tos cautivos quisiésemos ; y dándonos su pasaporte al dia siguiente, 
ya estábamos determinados á comenzar nuestra obra^quando á la tarde 
nos hace llamar su primer Ministro, y después de varios discur- 
sos nos aconseja esperemos la llegada del Kan, con cuya compa- 
ñía pasásemos á l^ Krimea en donde había muchos mas cautivos y 
mas baratos, asegurándonos su protecion y la del Sultán para todo 
quanto se nos ofreciese. Pareciónos buen consejo, y que se nos 
abría puerta para hacer mas numerosa Redención, y asi nos de- 
jamos llevar del falso consejo de este Ministro, que como lo vimos 
después lo hizo mas por vendernos mas caro un cautivo que tenia, 
que por bien nuestro. Esperamos al Kan y en su compañía pasa- 
mos á la Krimea con tal frío, que pensamos quedar elados, ha- 
biendo ya perdido algunas uñas de los pies, por ser la tierra de- 
sierta, y mucho mas de leña, valiéndose todos precisamente délas 
hierbas, que con gran trabajo se encendían, debajo de cuyo res- 
coldo ó malas cenizas poniamos nn pedazo de pan, que con tra- 
bajo se deshelaba : este desierto fue de quatro dias con sus noches, 
quando ya eramos vecinos á una ciudad rodeada parte del Mar Negro 
y parte de un rio caudaloso llamado Niepre, fue nuestro Señor ser* 
vido darnos mas en que merecer, pues llegando quasi la noche, 
sin haber podido pasar todo el día, por el atropellamiento de los 
Tártaros y corto numero de barcas, á la fin habiendo yo pasado 
con un mozo y dos caballos para tomar la vez, como dicen, ofre- 
ciendo buena paga á los marineros por el pasaje de mí compañero, 
carro y mas caballos y otro mozo en la inmediata barcada que ya 
no había dia para otra, me halle mortificado, pues la canalla que 
quedaba de Tai^taro, no los permitió pasar, bastonando á los bar- 
queros, que, movidos del ínteres, procuraban pasasen ; y á la fin 
me halle dividido de mi compañero con el temor no lo cautiva- 
sen aquella noche robándolo juntamente con todo lo que había; 
pero Dios nuestro Señor fue servido obrar aquella noche el mayor pro- 
digio, moviendo á uno de aquellos lobos para que fuese su custodia, 
ofreciéndole, perecería el primero, que permitir se le hiciese la 
mas minima ofensa, y al anochecer del dia siguiente tuvieron la 
fortuna de pasar. De esta ciudad llamada Orsa de los latinos, y 



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4Ó6 CON 

de los Tártaros Xiankerman, volvimos á pasar en barca el Niepre, 
rio que viene de los CosakoSy y tuvinos otro desierto de tres 
días, y medio con mas intenso frió y la misma carencia de leña, 
hasta que llegamos al paso de Krimea que es una mala ciudad» aun- 
que el arce es muy bueno, llamado de los latinos Ora y de los 
Tártaros Perocop; « unde Tartarí Praeocopenses nuncupantur ». Lla- 
mase paso por quanto llegan alli á estrecharse las aguas que cir- 
cuncidan la Krimea. Desde alli ya el pais es muy poblado» aunque 
la vivienda es unas chozas. En otros tres dias y medio nos pusimos 
en Boffsasaray, residencia de los Ramos, situada de los latinos en 
una profundidad estrecha entre dos montes, por la qual antigua- 
mente tenia el mar su curso, lugar abierto y poco mejorado de 
casas, alli nos hospedamos en casa de un Armeno Cismático, que 
en aquellas partes todos lo son. El Kan tomo su posesión y luego 
comenzó á criar ministros. El primero fue el Visir, á quien acu- 
dimos por la licei^cia para comprar nuestros esclavos manifestán- 
dole la protecion del Sultán Galga debajo de la qual habíamos en- 
trado en la Krimea; para esto hicimos un memorial en que re- 
presentábamos su consenso, la carta de su legado etc., y quando 
esperábamos buen despacho, manda esta bestia, no salgamos de 
nuestro hospicio hasta que disponga otra cosa. Recurrimos al Sultán 
Galga yá su primer Ministro, embíando á cada uno su Memorial» 
representando el agravio del Visir, quando habíamos entrado de- 
bajo de su protecion y por su consejo etc. Reciben dichos Memo- 
riales, y montando en colera el Sultán, profirió estas palabras: 
«Dineros quiere el Visir de estos pobres Papaces, díganle que yo 
iré muy presto á Bagsasaray á defenderlos; » como lo hizo mandan- ' 
donos comprásemos nuestros cautivos, saliendo del arresto etc. Comen- 
zamos por el de su Ministro, que atento á la buena defensa y 
buenos oficios con el Sultán, nos fue preciso pagarlo mas de lo or> 
diñarlo. Teníamos ya tres pobrecitos, quando del Consejo del Visir 
algunos de los mas graves Tártaros y entre ellos su Seci*etario 
venían & nosotros á que les comprásemos sus esclavos» por los 
quales pedían sumas exorbitantes, y respondiéndoles nosotros que 
no buscábamos cautivos de tanto valor, se volvían amenazándonos 
fuertemente diciendonos no veníamos á comprar cautivos, si á explo- 
rar etc.» y dando la queja al Kan en consejo por voto áelMu/li^ 



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CON 487 

el qual decia no era bastante fundamento para impedirnos nuestra obra, 
según sus leyes, ni tenernos por exploradores, salió la consulta nos 
embiasen á lugar menos publico, donde pudiese acudir el que qui- 
siese á vendernos sus cautivos; y el infame del Visir que deseaba 
algún regalo, 1000 reales de á ocho; para constringirnos á ello, 
hospite insaluiato^ nos embia sus ministros, y nos hace llevar al 
arce de los judies, lugar no muy distante, con nuestros cautivos, 
con mozos y caballos, y con orden de que dos judies nos guarda- 
sen de dia y de noche, y no permitiesen nos visitase alguno, vién- 
donos aunque sin cadenas en dicho arce, procuramos contentar á 
los judies para que pudiésemos tener alguna comunicación secreta 
á fin de darse al Sultán de lo que nos sucedía, lo qual consegui- 
mos aunque con dificultad, y mandándole un memorial, luego que 
lo recibió, dijo se avergonzaba de lo que hacia el Visir con noso- 
tros, y viniendo a la ciudad choco con el Visir, el qual respondió 
que el no habia sido la causa, si que los Señores nos habian acu- 
sado en Consejo, y que se habia tomado la resolución de separar- 
nos de la publicidad, para que no pasasen mas adelante las voces 
de los Señores, dándole palabra no padeceríamos etc. Con esta falsa 
excusa quedo algo satisfecho el Sultán, creyendo saldríamos bien; 
pero como la bestia del Visir no tiraba á otro que á que le pin- 
tásemos nos fue dando con la entretenida hasta que le hubimos de 
presentar nuestro Cales, que en aquellas tierras era de estimación, con 
dos caballos ornados; con cuya dadiva se ablando y camenzo á dar 
su licencia para proseguir en la compra de los cautivos recomen- 
dándonos unos quatro para que asi los pagásemos mejor. En fin 
cumplidos los quatro meses de arresto, concluimos nuestra compra, y 
pidiéndonos demás del cales la paga de la carta ó pasaporte de la 
vuelta, y la paga de un criado suyo que nos acompañase, después 
de pagados los tributos de los cautivos que han sido considerables 
y de haber ellos salido de la Krimea para la campaña de Hungria, 
nos mando el hombre con el pasaporte, y nos pusimos en camino 
tomando nuestra derrota, no por tierra, como ala ida (que esto nos 
fuera de mayor costa), si por el Mar Negro, sobre cuyas aguas 
estuvimos 20 días, habiéndonos vuelto el viento por tres veces al 
puerto ; al fin del desembarco proseguimos felizemente nuestro viage 
hasta la Transilvania ; en donde comenzamos á caer enfermos quasi 



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488 FRA 

todos, aunque gracias á Dios no pereció mas que un niño de pecho, 
y llegamos á Viena, en donde después de hecha la Procesión j de- 
dicada esta pobre Redención & su Majestad, mandó se vistiesen los 
pobres á costa de la Cámara, y esperamos de su piedad no se olvi- 
dara de nosotros siempre que se halle desahogado; hasta ahoi*a no 
he podido verme con su Magostad por haberse partido á una de- 
voción de María SSma y antes no haberme hallado con salud para 
solicitar su audiencia, aunque la Redención dedicada se le presento 
por manos de Sres Condes, y sabemos la ha estimado mucho; y 
se sirva de poner en manos del Sr. Secretario Monseñor Cybo las 
inclusas, en apoyo de un Sto Religioso gran bienhechor nuestro^ que 
ha padecido meramente por oponerse á malas acciones y malos 
hechos de apostatas religiosos y escandalosos Missionarios, los 
quales han vendido á su Padre y hermano, procurando que el Prin- 
cipe secular les quitase la vida y decapitase para vivir mas licen- 
ciosamente. Embiolas abiertas para que V. R. se haga mas capaz, 
y cerradas se servirá de entregárselas una cum libello supplici 
adjuncto de unos pobrecillos que ha 20 años se hallan sin Pastor 
en los primeros Tártaros del Budziaho ; y encomendándome en sus 
santas oraciones, quedo rogando por su salud. Vienna y Setiembre 
26 de 1693. 

Saludo ex corde á toda esa santa Comunidad. 

De V. R. afectisimo hijo de corazón 
Fa. Mauro de la Concepción. 

— Carta de defunción del biografiado que se conserva en el ar- 
chivo de este convento de S. Carlos de Roma. 

FRANCISCO JAVIER (Fr. José de S.) D. 

De este Padre se trató en la pág. 536 del tomo primero, pero 
nos parece conveniente añadir algunos datos más que constan en 
el cap. 18. núm. 155 del Protocolo del convento de Pamplona, 
cuyas palabras copiamos: « Murió en este convento — dice — en 
16 de Abril de 1780 el P. Fr. José de S. Francisco Javier, reli- 
gioso sacerdote y profeso de nuestra Sagrada Religión, natural del 
lugar de Beriain, obispado de Pamplona, de edad de 66 años y de 
hábito 49. 



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JES 489 

€ Fué Pasante y Lector de Filosofía en nuestro colegio de 
Zaragoza, j de Teología en el de Salamanca, Definidor proTÍncial, 
Redentor y Escritor general. » 

garcía de bustos (Fr. Juan Agustín de) C. 

Nació en una de las trece villas del Priorato de S. Juan de 
pobres y humildes padres. 

Escribió : 

Ave Marta. Sermón con que el Real monasterio de Trini- 
nitarios Calzados de la ciudad de Burgos ha dado gracias á la 
SSma. Trinidad el dia 18 de Diciembre de 1783 por los sin- 
gulares beneficios que fia debido á su piedad divina el rey ca- 
tólico Carlos tercero (que Dios guarde) en el parto felicísimo 
de la serenísima señora Princesa de Asturias; nacimiento di- 
chosísimo de los dos serenísimos infantes Carlos y Felipe, y en 
el ajuste definitivo de paz con la Inglaterra. Le dijo el R. P. 
Fr,..., Lector jubilado y Ministro del me