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Full text of "Diccionario de escritores, maestros y oradores naturales de Sevilla y su actual provincia"

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DICCIONARIO 



DE 



ESCRITORES, MAESTROS Y ORADORES 

naturales de Sevilla y su actual provincia. 



DICCIONARIO 



DE 



ESCRITORES, MAESTROS Y ORADORES 



naturales de Sevilla y cu actual provincia 



POR 



D. Mario Méndez Bejarano 



-> «♦ ! ♦ < 



TOMO I 

A-LL 

CONTIENE ESTE VOLUMEN J.485 BIOGRAFÍAS 



SEVILLA, 1922 
TIPOGRAFÍA GIRONES, ODONNELL. t3 



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70V 



-t. I 





\T adíe que me conozca se explicará cómo haya podido invertir 
JjI mi tiempo en la paciente perpetración de una bio-bibliografía. 

Se necesita el amor, el fanatismo que siento por mi patria, 
para encadenarme a la galera de labor tan antipática a mi com- 
plexión espiritual. 

Yo mismo no hubiera creído posible lo que palpo como rea- 
lidad. 

Mas ¡ah! Preguntad a los padres o a los enamorados y ve- 
réis cómo el amor justifica muchas inverosimilitudes. 

Sin embargo, a pesar de esta aparente abdicación, no he lo- 
grado vencer mi idiosincrasia y he ejecutado el delito a mi modo, 
sin preocuparme de críticos, lectores ni antecedentes. 

Si yo creyese que alguien me suponía capaz de redactar bio- 
grafías insertando cláusulas testamentarias, copias de escrituras de 
venta o arrendamiento de fincas o de urdir bibliografías repro- 
duciendo los títulos de las obras con sus divisiones en líneas; ex- 
presando, cuando no hay motivo especial, la tipografía en que se 
imprimieron; el número de páginas del texto: el prólogo y el colo- 
fón, licencias y dedicatorias... no volvería a darle los buenos días. 

Y no desdeño la bibliografía, pero reniego del mero bibliógrafo. 

La justicia y la gratitud de los pueblos, no exentas de legí- 
timo orgullo, han tratado de perpetuar la memoria de aquellos de 
sus hijos que contribuyeron a su progreso y de las empresas por 



VI 

su esfuerzo consumadas; mas no ha actuado la vanidad local o re- 
gional como exclusivo acicate de tan solemnes conmemoraciones. 

La conveniencia aconseja inventariar el tesoro de los conoci- 
mientos adquiridos por la mentalidad humana que, abrumada por 
su conquista, implora economía de tiempo, facilidad en la investi- 
gación y ahorro de energías, porque la ley de solidaridad en el 
tiempo así lo exige, para que el pasado brinde sólida base al pre- 
sente y después el presente al porvenir. 

No erraría mucho si predicase que, en el organismo científico, 
la bibliografía equivale al cuerpo de la ciencia humana y favorece 
el estudio que es el arqueo o fluido vital. 

Así los alejandrinos formaron los pinajes de los libros custo- 
diados en el Museo, y, desde tan remota edad, los empeños bio- 
bibliográficos han venido sucediéndose penosamente durante los siglos 
férreos, si bien consiguieron una importancia extraordinaria entre 
los árabes, al calor de cuya erudición floreció el muacham o bio- 
grafía al par del barnamaj o fthrist, índice de maestros. 

La bibliografía, no menos ancestral que la crítica, a la cual 
se suma en concepto de poderoso aliado, arrastra su progresiva ges- 
tación hasta mediados del siglo XVI, en que la obra de Gesener 
la revela con personalidad desligada de otros conocimientos o dis- 
ciplinas análogas. Corresponde el apogeo al siglo XVII, sin que en 
esta, como en otras útiles materias, haya tocado la peor parte a 
Sevilla, porque el hercúleo esfuerzo de Nicolás Antonio la elevó, en 
el orden bibliográfico, al nivel de la más adelantada nación. 

Tal difusión alcanzan hoy los conocimientos, que rayaría en 
delirio acometer, sin previa separación, la hazaña de una bio- biblio- 
grafía nacional, y aun se tacharía de ambicioso restringirla a un 
solo ramo de literatura, de no ser extremadamente exiguo y concreto. 

En libro de la magnitud del que emprendo, ni el más incle- 
mente Aristarco exigiría la perfección en cada artículo. He querido 
presentar de un golpe a la admiración del mundo la inmensa flora- 
ción intelectual de mi patria, su grandiosa contribución al progreso 
mental humano. No revistiendo mi labor índole analítica, no debe, 
razonablemente, esperarse profusión de noticias en cada uno de sus 
millares de artículos. No significa poca fortuna darlas nuevas en 
repetidísimos casos. La extensión es enemiga de la intensidad, y 
gracias que haya intensidad en muchos, sin que se tenga derecho 
a demandarla en todos. 



VII 

Sólo el hecho de reunir tanta noticia, que parece inverosímil, 
se me antoja fábrica gigantesca como mi paciencia, sostenida por 
patriótica abnegación. En varios artículos sorprenderán interesantes 
novedades; en otros, no, y aún no dejará de deslizarse algún error, 
burlando mi escrupulosidad. Los censores capaces de apreciar tra- 
bajos de tales proporciones y el esfuerzo que suponen, serán indul- 
gentes sin que nadie mendigue su misericordia. 

Es achaque común en este linaje de obras considerar del país 
a cuautos han pasado siquiera por él y aun a algunos que no es- 
tuvieron nunca. He visto a Pero Guillen en un reciente catálogo 
de segovianos, a Garci Sánchez de Badajoz en una relación de 
extremeños y en un libro de gallegos ilustres a Fray Luis de 
Granada. 

Acaso peque yo por el extremo antagónico. Autores de familia 
sevillana, que, por desgraciado accidente, han abierto los ojos a 
la luz fuera de Sevilla, y, apenas nacidos, vinieron a la que debió 
ser su patria, y en ella vivieron, escribieron y murieron, amándola, 
a veces, más que sus propios hijos, son eliminados sin piedad, ya 
que no sin compadecer su infortunio. Adoptado un criterio, hay 
que seguirlo con lealtad y consecuencia. 

En los modernos, he procurado ver las partidas de bautismo, 
o sacar copias autorizadas, o buscar datos en el Registro civil y 
en los libros de óbitos, así civiles como parroquiales; consultar ex- 
pedientes personales y académicos, repasar escalafones, recoger datos 
de los interesados, o, en su defecto, de su inmediata familia: en 
una palabra, he apurado todos los medios de comprobación. 

Respecto a los antiguos, cuando no he podido rastrear docu- 
mentación, me he confiado al testimonio de autores fidedignos. 

Y en cuanto asoma la mínima indecisión, lealmente la expongo 
para que el lector forme con imparcialidad su juicio. Hasta ciertas 
dudas que no merecen discusión las acojo por si acaso. Únicamente 
he incorporado sin prueba algunos, poquísimos, de cuyo sevillanismo 
tengo indicios vehementes, por si más adelante se confirmaran. 

Me he esforzado en cerrar al error todas las entradas; sin em- 
bargo, estoy seguro de no haberlo conseguido. Dada la extensión de 
esta obra, no igualada por ninguna análoga intentada por un solo 
hombre, milagroso estimaría salir incólume, y nunca fué mi espe- 
cialidad la taumaturgia. Mientras más extensa se dilata la línea de 
combate, mayor dificultad para defenderla y mayores facilidades 



Mil 

para el adversario, siempre en acecho del menor desliz. No conozco 
enemigo tan peligroso como el error, porque suele tener cómplices 
en el campo contrario. 

Como no me he propuesto obra de crítica ni de selección, 
nadie se sorprenda de que, al lado de universales y consolidadas 
reputaciones, instale a jóvenes de incipiente carrera literaria. No 
me permito profetizar, ni alcanzo a sospechar si obrarán portentos 
o se agostarán en flor. Respetando el arcano del porvenir, me pa- 
rece prudente señalar su iniciación en las letras y dejar a mis 
continuadores la misión de coronar un monumento cuya área 
encontrarán trazada y el pedestal cimentado. 

Presento lo que hallo sin detenerme a apreciar su respectivo 
valor. Cuanto existe posee un derecho a la vida, y cuanto se em- 
prende con buena intención, un derecho al recuerdo. Además, no 
puedo ni intento imponer mi criterio. La pública opinión suele 
restablecer aras derruidas y derribar ídolos por bastantes siglos 
consagrados. La crítica vive en constante proceso de revisión. 

Tampoco apruebo el vulgar sistema de detenerse en adora- 
ción ante las ingentes figuras, dejando en la penumbra, si no en 
la sombra, las menos afortunadas. Considero más útil y equitativo 
exponer cuanto se sabe de los que gozan inferior notoriedad y pa- 
sar con relativa rapidez por delante de los que ya cuentan con 
respetable bibliografía. Si alguna excepción infringe la pauta, será 
por motivo especial que declararé o sigilaré, según me parezca. 
Indiscutible que muchos autores merecen mayor espacio del que 
mi criterio les asigna; pero su renombre suple a mi concisión y 
no menos sus semblanzas, que abundan por vipidarios y enciclopedias. 

La norma adoptada para incluir maestros y oradores, consis- 
te, para los primeros, en limitar la acogida a los muy eminentes 
según concepto unánime de los doctos, circunstancia que reduce 
a dos o tres su número entre los que llamo cristianos, pues entre 
los semitas he procedido con indulgencia por haberse perdido las 
obras de casi todos; y, respecto a los segundos, no oficiando ahora 
de crítico, en aceptar a los que tienen discursos o sermones im- 
presos en folletos o actas de sesiones, siempre que lo merezcan 
por la extensión y por la importancia de los temas discutidos, o 
bien los han dejado manuscritos en archivos de congregaciones, 
academias o sociedades científicas. De los muy antiguos, incluyo 
solamente a aquellos de quienes he leido algún elogio en autor que 



me merezca crédito, no siéndome posible formar juicio de lo que 
no conozco, ni estimando justo abandonar en el olvido lo que dis- 
cretos autores juzgaron digno de encomio o de memoria. 

Por dos razones no he admitido a los periodistas cuando no han 
alegado otro título: la primera, porque el periodismo actual, preferen- 
temente informativo, no supone mérito literario: la segunda, porque co- 
mo hoy todo el mundo escribe o ha escrito en periódicos, el índice de 
mi libro equivaldría al padrón municipal, compensando los ausentes con 
los forasteros avecindados. Por eso no otorgo el exequátur más que a 
tres o cuatro periodistas de esos que han colaborado en las grandes re- 
vistas, tratando temas de cierta categoría, y pueden equipararse a auto- 
res de libros. 

Aunque cierro la frontera a los escritores de simples artículos, abro 
las puertas a los vates líricos cuando brindan una producción aceptable 
y lo bastante copiosa, pues muchos y muy excelentes poetas Ayala. 
Bécquer y varios más entre los modernos e innumerables entre los an- 
tiguos, por modestia, o por penuria, no recogieron sus versos, desperdi- 
gados por álbumes, hebdomadarios o coronas poéticas. 

En lo relativo a los pueblos de la provincia, con ser mi libro el 
más completo, se notarán no parvas deficiencias. No se deberán a fla- 
queza de mi voluntad, que numerosas cartas he escrito, innumerables 
volúmenes hojeado y frecuentes viajes emprendido: sino por carencia de 
medios y de ayuda, pues así como en Morón, Ecija y otras poblaciones, 
he hallado inteligentes y afectuosas cooperaciones, no he disfrutado 
igual fortuna en la mayoría y he tenido que conmutar mi soledad con 
un trabajo ímprobo y abrumador. Caro. Arana de Varflora, Matute. 
Lasso y demás biógrafos, me ofrecían en la capital una base de opera- 
ciones, pero casi en la totalidad de los pueblos de la provincia ayunaba 
de antecedentes. Ojalá el libro mío sirva a sus hijos de acicate para 
completar y corregir los datos con tanto trabajo por mí reunidos y eri- 
jan sus perfectas bio-biblio grafías. 

Mentiría si afirmase.haber leido. ni siquiera visto, la totalidad de 
los escritos que menciono: pero sí puedo asegurar que he visto y leido 
la mayor parte. Lo primero hubiera sido imposible, porque no bastaría 
la vida de un hombre, y, además, no existen ya muchos de ellos. Hay. 
pues, algo de segunda mano, pero así de libros como de documentos, se 
ha examinado casi todo, lo que me permite indicar, ora con relativa am- 
plitud, ora con leve inciso, la naturaleza de cada obra, cosa más intere- 
sante que los pormenores bibliográficos, cuando el título no la sugiere. 



No abuso de citas ni molesto más que con las indispensables, si 
bien me interesa anticiparme a una observación. No faltará quien ex- 
trañe que invoque alguna vez el Gran Diccionario de Espasa, sabiendo-, 
se que yo he remitido no sé cuantas biografías de escritores y artistas se" 
villanos a la mencionada enciclopedia. Como son múltiples los raudales 
que han desaguado en ese mar, mi referencia no significa que me cite 
yo mismo, sino que todas las notas biográficas allí publicadas no pro- 
ceden de mí. Y obvio resulta que, al referirme al dicho Diccionario en- 
ciclopédico, aludo a las notas enviadas por distintos colaboradores. 

Al dividir mi catálogo de escritores en cristianos y semitas, he 
atendido al idioma antes que a la religión o a la raza. Por eso, en el pri- 
mer grupo caben hasta los paganos, por expresarse en lenguas latinas, 
y se relegan al segundo los cristianos muzárabes que emplearon en sus 
obras idiomas semíticos. 

Hubiera querido perfeccionar esta obra y no dejarla salir por el 
mundo sin la coraza de una última mano, pero he traspasado ya la 
linde de la ancianidad. Me faltan salud, tiempo y alegría para ejecutarlo. 

Hubiera salido el libro más cuidado si se hubiese entregado a las 
prensas antes del infortunio que ha agostado mi vida para siempre. La 
incalculable perturbación producida en mi ánimo y en mis apuntes, dio 
lugar a que, al regreso de Italia, hallara mis papeles en pleno sovietis- 
mo y al extravío de bastantes notas que ya no tengo tiempo ni medios 
de recobrar. 

Esperaban mis papeletas, ordenadas y dispuestas como ejército en 
vísperas de combate, la oportunidad para dirigirse al público. La oca- 
sión se presentó de repente, cuando las pobres no lo esperaban, lo cual, 
unido a las terribles circunstancias en que las sorprendió, explicará mu- 
chas cosas. 

A las inevitables deficiencias procedentes de la extensión de la obra 
y del desaliento de su autor, se sumarán, estoy seguro, las originadas 
por la contingencia de imprimirse fuera de mi inmediata inspección, 
por excelente que sea, y sí lo es, como verá el lector, la tipografía en que 
se estampa. Si mi vida se prolonga hasta que la impresión termine, tra- 
taré de señalar las erratas que haya notado al pasar y sin el minucioso 
examen que querría y ya físicamente no podré hacer. En este caso, rue- 
go de antemano a los poseedores de algún ejemplar, corrijan previa- 
mente los errores señalados al final de cada tomo. Al último agregaré 
un Apéndice donde salve algunas omisiones, debidas a la tardanza con 
que los datos han llegado a mi poder. 



XI 

Hice lo que pude con los ojos puestos en lo alto, como los ponemos 
va los despedidos del mundo. Tampoco podía esperar más tiempo. Otras 
regiones han volcado ya en el acervo de la Patria común su contingen- 
te de utilidad y de gloria. Anhelo el instante en que todas cumplan su 
obligación, porque la naturaleza no crea seres independientes, ni el 
hombre sabe realizar su misión sin el concurso de sus hermanos. El su- 
premo ideal humano se resuelve en un fin colectivo, no de individuos ni 
de pueblos ni de razas, sino de la Humanidad, una, íntegra, redimida y 
redentora. 

A medida que la ola del progreso avanza, la solidaridad, que 
se prueba por la unidad y la divergencia, se erige cada día más 
en ley de la evolución. 

La Sociedad se constituye por un tejido de solidaridades que 
se entrelazan, se subordinan, se organizan, nos envuelven en el 
tiempo y en el espacio, de suerte que si una entidad sufre o 
prospera, padece o se beneficia la colectividad, y el interés y el 
derecho y el bien de cada uno se transforman en el interés, el 
derecho y el bien de todos. Tal brilla el alto y superior sentido 
del regionalismo. La Región para la patria, no contra ella; la 
Nación para la Humanidad, no para hegemonías u odiosos cesa- 
rismos. La solidaridad de todos los hombres y todos los pueblos 
en el deber, y, por consecuencia, en el derecho, engendra la fra- 
ternidad, el ideal, la divinización de la Humanidad y de la Yida. 



PRIMERA PARTE 



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A 



1.— Abaunza (Pedro). 

Doctor en Leyes, nacido en Sevilla ha- 
cia 1599 y fallecido en 1649. Siendo aún 
muy joven escribió Ad tituban decimum 
quintum de saijittariis: libro quinto De- 
cretalium pradectio, ubi quidquid ad hu- 
jus tituli intellcctum. tam ex jure civil i, 
quam ex i>onis ¡itteris hactenns desiderá- 
tum est. quam máxima potuit cura, nec 
minori est, brevitate collectum. Oum li- 
centia. — Hispali. Apud Ludovicum Estu- 
pinan, anno de 1627. Hay ejemplares en la 
Biblioteca Nacional y en la Provincial de 
Sevilla. 

Ejerció la abogacía en el foro de su pa- 
tria y dejó inédita una obra en defensa de 
los comentarios que, sobre algunos libros 
de Epigramas, de Marcial, había compuesto 
D. Lorenzo Ramírez del Prado. 

Figura como padrino en la partida de 
bautismo de D. Diego Fernando, hijo de 
Mateo Girón y Rioja, deudo del gran Rioja, 
fechada en 4 de Diciembre de 1647. 



2.— Abaurrea y Cuadrado (Luís). 

Nació en Sevilla el 16 de Octubre de 
1867. Doctor en Ciencias, desempeñó el car- 
go de Auxiliar numerario en la Universidad 
hispalense, y ganó, por oposición, la cátedra 
de Física General. Tomó posesión el 12 de 
Febrero de 1898. Merced a su iniciativa 
cuenta la (niversidad de Sevilla con una 
estación receptora de telegrafía sin hilos. Ha 
publicado Principios futidameutales de 
Termodinámica (1892). 

3. — Abín y Pinedo (Modesto). 

Nació en Sevilla el 6 de Febrero de 1849 
y recibió las aguas bautismales en la parro- 
quia del Salvador. A los diez años ingresó 
en el Seminario Conciliar y se licenció en 
Cánones el 1898. En 1873 comenzó a ex- 
plicar Teología y ejerció el Rectorado del 
mencionado centro docente. Capellán del 
Presidio Correccional de Sevilla (1878); Be- 
neficiado de la Catedral desde 1879 hasta el 



— 2 



17 de Mayo de 1889, fecha en que tomó po- 
sesión de.su Canongía, ganada por oposición; 
Director del Boletín Oficial del Arzobis- 
pado de Sevilla desde 1883 hasta 'que el 
Cardenal Spínola le nombró Rector; Prefecto 
de Estudios del Seminario Pontificio; Secre- 
tario del Cabildo Catedral y Presidente del 
Colegio de Sinodales. Lució su elegancia en 
la predicación y dejó impresos un sermón 
pronunciado con motivo del vigésimo aniver- 
sario de la fundación de las Hermanas de la 
Cruz, cuatro discursos de apertura del Se- 
minario sobre los temas siguientes: Exhor- 
tación al estudio de la lengua latina, Con- 
cepto de la Iglesia como Sociedad en sus 
relaciones con el Estado, Teoría de los 
Escolásticos sobre el origen del poder ci- 
vil e Importancia de la sagrada Liturgia 
y otro impreso en la Crónica del último 
Congreso Católico Compostelano. Ha cola- 
borado en la Revista Católica de Sevilla y 
publicado necrologías en El Correo de An- 
dalucía. 

4.— Acal y Rigaut (Manuel). 

Nació en Carmona el 30 de Mayo de 1847. 
En 5 de Noviembre de 1870 se graduó de 
Licenciado en la Facultad de Medicina, y en 
Enero de 1872, previa oposición, ingresó en 
el Cuerpo de Sanidad Militar. Sirvió seis 
años en Filipinas, donde fué declarado Be- 
nemérito de la Patria el 3 de Julio de 187G 
y ascendió por méritos de guerra. Después 
de asistir en los hospitales de Granada, Má- 
laga y Vitoria, y de dirigir el de Valencia, 
ascendió a Inspector de segunda clase (Ge- 
neral de brigada) en Octubre de 1910, sien- 
do destinado a Melilla, donde falleció el 14 
de Abril de 1911. Poseía la cruz blanca de 
primera clase del Mérito Militar y otras va 
rias. Dejó escrita una Memoria sobre las in- 
fecciones palúdicas, leída en la Academia de 
Granada el 25 de Septiembre de 1881, y ha- 
biendo regalado al Museo de Sanidad Militar 
una colección de ejemplares zoológicos y 
paleontológicos de Filipinas, reunida y or- 
denada por él, presentó el 2 de Julio de 1902 
la Memoria y los catálogos correspondien- 



tes, los cuales, según declara la Sección Téc 
nica, «revelan en su autor laboriosidad su- 
ma y aptitudes científicas especiales y nada 
comunes.» 

5. -Acebedo (Alonso M. a de). 

Nació y estudió en Sevilla, ejerció la 
abogacía en Madrid, fué uno de los más 
reputados jurisconsultos españoles del si- 
glo XVIII y desempeñó el cargo de Bibliote- 
cario de San Isidro. La Academia de la His- 
toria le nombró su Anticuario. En pos de 
vida breve y laboriosa, falleció en la Corte 
cuando tanto se esperaba de su talento y 
aplicación. 

Débensele los excelentes tratados Dereo- 
rum absolutione objecta crimina nega- 
tium apud equuleum, ac de hujus usu 
eliminando, prcesertim ab Ecclesiasticis 
tribunalibus, exercitatio (Madrid, 1770). 
Discurso sobre la necesidad importante 
de abreviar los pleytos. Disertación sobre 
la inteligencia del Canon VII del Conci- 
lio Rotomagense. Disertación sobre el mo- 
do de escribir por notas de los antiguos y 
Discurso sobre el lenguaje de los brutos. 
Dejó manuscrito Idea de un nuevo cuerpo 
legal, trabajo del que dice Sempére «tiene 
mucho mérito.» 

El mismo Sempére extracta la doctrina, 
cita otra obra titulada Reflexiones históri- 
cas sobre algunas leyes y dice del autor: 
<Tenía una instrucción muy vasta, una crí- 
tica muy fina, y, sobre todo, un espíritu filo- 
sófico que le hacía declamar abiertamente, 
con la mayor entereza, contra los defectos 
que notaba en su nación y que le parecían 
dignos de reforma.» 

6.— Acebedo (Manuel). 

Nació de padres nobles en Sevilla el 
año 1631. Profesó en la Orden seráfica el 
1648 en la provincia de los Angeles y falle- 
ció en Sevilla el año 1697. Recibió sepul- 
tura, según Muñana, en el convento de San 
Antonio. Encomiando su persuasiva pala- 
bra, dice Matute: «Eran admirables los fru- 



tos que cogía, y predicando penitencia mo- 
vía a su auditorio a seguirle, purificando 
las conciencias por medio de una buena 
confesión, de lo que resultaban innumerables 
conversiones. > 



7.— Acebedo (Pedro). 

Nacido en la capital de AnJa!ucía. fué 
admitido en la Compañía de Jesús en 1554: 
profesó durante más de veinte años la retó- 
rica en Córdoba, Sevilla y Madrid; lució en 
la predicación, donde «llevó la palma de 
nuestro siglo en saber juntar lo dulce y lo 
provechoso.» .Martín de Roa. Historia de 
la Compañía de Jesusea Andalucía.) De- 
jó escrito Comoediae dialogi et ora- 
quas P. Acebedas. Sacerdos Societatis Je- 
sús, componebat. 

«Este manuscrito— dice Sommervogel — 
conservado en la Biblioteca de !a Real Aca- 
demia de la Historia de Madrid, encierra las 
piezas siguientes, que han sido representa- 
das en Sevilla y en Córdoba de 1556 a 1572: 
Actio in honorem Virginia Morios, in tres 
actúa. — Comcedia. Lucifer furens.— Tro- 
feo de el divino amor.— Comcedia. habita 
Hispali in festo Corporis Ciiristi (1562;. 
— Comcedia prodigifUii. — Comcedia. Be- 
virtutis et vitiorum. — Exercitatio 
litterarum. habita <}ranat(B.* 



8— Acosta (Felipe de). 

Dominico sevillano que floreció en el 
siglo XVII. Tomó el hábito en el convento 
de San Pablo de su patria y falleció a los 
cuarenta y nueve años de su edad. Yir acri 
admodum ingenio, rpti inmature obiit. 
(Editores de X. Ant. Fué elegante orador y 
dejó manuscritas las siguientes obras: Tra- 
tado de Jos primeros legisladores. De la 
invención de las monjas y De las armas y 
blasones y su invención; e impresa su Elen- 
co, que añadió al tomo de Santos de Fray 
Ignacio Contiño, «que enriqueció con mu- 
chas especies propias, y adornó con su ele- 



gancia los graves y sólidos conceptos de 
aquel autor.» í Matute.) 

9.— Acosta (Francisco). 

Religioso agustino, natural de Sevilla. 
Permaneció en Andalucía, donde logró el 
título de predicador, y el 21 de Junio de 
1636 pasó .con licencia a la provincia de 
Castilla. Fué uno de los principales bien- 
hechores del convento de Carmelitas de San 
José, de Toledo. Escribió Vida prodigiosa 
y heroicas virtudes de la Venerable Ma- 
dre María de Jesús. Religiosa Carmelita 
descalza del Convento de San Joseph y 
Santa Teresa de la Imperial Ciudad de 
Toledo. (Madrid, 16Í8).— V. Moral, Biblio- 
teca Ibero-Am. del O. de San Agustín. 

10.— Acosta (Francisco de). 

En el risueño pueblecito de Coria, a la 
margen del Guadalquivir, vio la luz el docto 
y virtuoso agustino que en 1555 cambió su 
residencia por la del continente americano. 
Un desgraciado accidente, un tiro que por 
azar se le escapó un día que iba de caza y 
ocasionó la muerte al amigo que le acompa- 
ñaba, impresionó tan profundamente su 
ánimo, que adoptó la vida monástica y pro- 
fesó en el convento de San Agustín, de Mé- 
xico, el 29 de Junio de 1591. Prior del con- 
vento de Valladolid y del de Charo, Vicario 
provincial y Predicador de españoles y de 
indios, en todos los cargos mostró su idonei- 
dad, sin menoscabo de su humildad y vida 
ejemplarísima que le atrajo el respeto y el 
cariño de todos. 

Falleció el 23 de Diciembre de 1605 en 
el convento de Valladolid (México) y escribió 
un Arte de la dificultosa lengua Pirinda... y 
varios tomos de Sermonarios en la referida 
lengua, que aún hoy perseveran con la tra- 
ducción de los Sacramentos. 

El padre Escobar, en su Americana Te- 
dice <que sobre los Psalmos de Da- 
vid ha visto un tomo marginado con altísi- 
mos conceptos de este padre, cuyas citas 
podían, si se trasladasen, competir con las 



4 — 



célebres exposiciones de Leblanc y Lorino.» 

1 1.— Acosta (Sebastián). 

Presbítero y poeta muy estimado del 
pintor Pacheco (Arte de la Pintura, t. TI, 
pág. 217)' y del gran Rioja. Queda una carta 
de este poeta dirigida al padre Acosta. 

12.— Acuña (Martín de). 

Nació en Sevilla, profesó en la Orden 
Carmelitana después de doctorarse en Teo- 
logía por la Universidad de su patria y me- 
reció ser agraciado con la mitra episcopal 
de Ilíparis por Gregorio XIII. Fué venerado 
maestro y cumplido orador sagrado. 

13.— Adame (Bartolomé). 

Nació en Benacazón el 12 de Noviembre 
de 1659. En el convento de San Pablo, de 
Sevilla, tomó el hábito de Santo Domingo 
el 3 de Agosto de 1669. Desempeñó cátedra 
de Gramática y de Retórica sin abandonar 
el pulpito. Dejó escritas muchas poesías la- 
tinas y españolas, un tratado de Etimolo- 
gías, otro Tratado de oraciones latinas y 
un volumen manuscrito de temas para ser- 
mones. Ignoro si llegó a imprimirse alguna 
de las obras citadas por el Sr. Cuadra en su 
erudita historia del Colegio Mayor de Santo 
Tomás. 

14.— Adame y Muñoz (Serafín). 

Nació en Sevilla, en la calle de Quebran- 
tahuesos, hoy Orfila, el día 8 de Mayo de 
1828, y se bautizó el 11 del mismo mes en 
la parroquia de San Andrés, siendo su pa- 
drino entonces, y tutor más tarde, el famoso 
médico D. Serafín Adame, que vivía también 
en la misma calle. Abogado de los Ilustres 
Colegios de Sevilla, Madrid y Toledo, ejerció 
la abogacía en su patria, de donde pasó a 
Madrid, en cuyo foro se distinguió como 
criminalista. Fué oficial primero de la Sec- 
ción de Estadística del Ministerio de Gracia 
y Justicia, Vocal de la Comisión de Refor- 



mas del Código Penal e individuo de varias 
corporaciones científicas. En las Universi- 
dades españolas se ha estudiado su Curso 
de Estadística (Madrid, 1817) y su Curso 
Histórico- Filosófico de la Legislación Es- 
pañola (ídem, 1874). Publicó, además, Con- 
testación al interrogatorio sobre el -/lira- 
do (Madrid, 1871). 

Fuera de la ciencia jurídica consagró no 
escasa actividad a sus aficiones literarias, 
dando a luz las dos novelas La Mancha 
Asid, de que conocemos la segunda edición, 
publicada en Sevilla en 1849, y La Fuerza 
del Demonio, editada en la misma ciudad. 
También escribió la tercera parte, o sea la 
titulada Costumbres, caracteres, estilos, 
fiestas y espectáculos, del libro Glorias de 
Sevilla, compuesto por D. Vicente Alvarez 
Miranda. Su libro Napjolcón no ha existido 
jamás (Sevilla, 1850), presenta estrecha re- 
lación con los trabajos de Mr. Peres y Dawis. 

También probó fortuna en el teatro, dan- 
do a la escena los dramas Secretos del co- 
razón, El guante de la Nobleza y Los Ca- 
balleros del Temple, estrenado en Mayo 
de 1856. 

Entre sus composiciones líricas destacan 
El Oriente (1848) y una poesía de igual fe- 
cha, dirigida a la que había de ser su esposa, 
donde se halla el siguiente cuarteto: 

«Un espacio, un no ser, la vaga sombra 
Del Dios potente que en el cielo habita, 
El que a sns pies arrastra por alfombra 
De oro y azul, la atmósfera bendita.» 

Que nos recuerda los posteriores y ento- 
nados metros de Grilo: 

«El que habita magnífico y sereno 
Sobre la cumbre del azul palacio 

Adornando con ellas 

Del firmamento las alfombras bellas 

Como en jardín azul flores de oro.» 

El insigne jurisconsulto y poeta falleció 
en Madrid el 25 de Septiembre de 1875. 

15.— Adame de Vargas y Jiménez (Serafín). 

Renombrado médico, natural de Sevilla, 
según los asientos de los libros universita- 



5 — 



rios. Tomó el grado de Bachiller en su Fa- 
cultad el 24 de Marzo de L798. En la Real 
Academia de Medicina de Sevilla se conser- 
van de él los siguientes trabajos: Cuáles son 

remedios más eficaces de los que se 
llaman astringentes, su prescripción y 
sus efectos (19 Enero 1803 ). De las car- 
dialgías producidas por la acrimoni 
da, conocimiento de ésta, 8tis fatales j>ro- 
s y curación (1805). De los buenos 
efectos del uso de la Sal de Higuera, com- 
probados con dos observaciones (24 Enero 
Observación de un tarantulado tra- 
tado por la música (30 Enero 1806). //• la 
afección melancólica (30 Abril 1806). El 
influjo de las estaciones del año en la en- 
fermedad llámala melancolía y de la 
oportunidad de su curación (15 Enero 
Las enfermedades csjxismódicas 
más )iotables de estos últimos anos en esta 
ciudad y método curativo de mayor pre- 
ferencia í Febrero 1813). Sobre rl origen 
y naturaleza del tétanos y su mejor mé- 

curativo 28 Abril 1814). Sien lo la 
calentura tan útil para la curación de 
muchos afectos morbosos, se determinarán 
las circunstancias en que el médico debe 
promoverla o ejecuta ría (20 Enero 1815). 
Del uso de los balsámicos en la curación 
de la tisis pulmonar (1 Febrero 1815). 
Reflexiones prácticas sobre la ictericia 
en general (2 Mayo 1815). Consideraciones 
que deben dirigir al médico en el trata- 
miento de la. afección (Marzo 1816) y 
Sobre las afecciones meteorológicas del 

W y otoño del ano anterior, consi- 
derándolas como causas de la epidemia 
del sarampión observado en el invierno 
6 Marzo 1817 . Ni de este autor 
ni de los trabajos mencionados tuvo noticia 
Hernández Morejón. 

16.— Adrián y Nevado (Vicente). 

Nació al correr del mes de Abril de ' 
y falleció el 11 de Marzo de 1892 en Sevilla. 
Le conocí de regente de la imprenta de Gi- 
rones y Orduña, cille del Lagar de la Cera. 
Allí imprimió en 1887 su Pasatiempo Or- 



tográfico, tratadito rimado de las voces esr 
pañolas de dudosa ortografía. 

17.— Adriano (Publio Elio}. 

•>erador de Roma en el siglo II. Por 
su amor al saber le llamó Tertuliano ( 
sitatum omuium explorator. Escribió Ra- 
zonamientos. Oraciones, Declamaciones y 
versos, atribuyéndosele el poema Ak 
dríada. Son también muy notables sus 
| Disposiciones legales y sus Cartas. Según 
I Suidas, formó una colección de poesías a 
que dio por título Ckttamitos. Falleció de 
hidropesía en Baia el 10 de Julio del 138. 

Quieren los italianos que naciera en Ro- 
ma, mientras se aferran los españoles a la 
tradición, aludida por Rodrigo Caro, que le 
da por cuna la ciudad de Itálica. Oigamos al 
padre Flórez (Esp. Sagr., t. XII : 

«Con esta familia estaba enlazada la de los 
Hadrianos, qne, siendo originada de la ciudad 
de Iladiia. en el Picono, se avecindó en Itálica 
en tiempos de Escipion, según refiere Esparcia- 
no en La Vida d- Hadriano, citando los libros 
que escribió el misario Emperador: Origo Im- 
peratortM Iladriani vetustioY a Pieentibu* potte- 
riorab Hispaniensihus manat: ñquideu Hadria 
ortos majores snos apud Italk am Scipioi 

mis ipse commemorat. Un primo del Emperador 
Trajano, llamado Elio Hadriano. tuvo un hijo 
de su mismo nombre en Domicia Paulina, su 
mujer, natural de Cádiz. Este hijo (que fué luego 
Emperador) nació en el día 25 de Enero del 
año 70 de Christio, siendo Cónsules Vespasia- 
no séptima vez y Tito V, y aunque en Esparcia- 
no se lee que nació en Roma, parece ser errata, 
habiendo sustituido alguno esta voz, en lugar 
de Itálica, sagún inferimos, no sólo de los mu- 
chos autores antiguos que afirman haber sido 
esta su patria (Apiano, Gelio, Ensebio. Víctor, 
Eutropio y los que le expresan del lugar de 
Trajano), sino por lo que añade el mismo Es- 
parciano diciendo qne, instruido en lengua 
griega, volvió a los 15 años a su patria, de 
donde Trajano le sacó y lo tuvo por h>jo em- 
pleándole en la milicia antes que Trajano fuese 
Augusto, coya locución de sacarlo de la patria 
sobre la de volver a la patria y no decir que 
salió o volvió a Roma, parece favorece más a 
Itálica, obligando a esta interpretación la co- 
mún sentencia de los demás autores que hacen 
al Emperador Adriano, natural del lugar de 
Trajano, y algunos con expresión de Itálica. 



— 6 — 



Pero, sobre todos Dion (cuyo padre floreció 
en tiempo de Iladriano, y, enterado bien de sus 
cosas, se las refirió al hijo), quien no sólo afir- 
ma que eru de la ciudad de Trajano, sino qxie 
nunca visitó Hadriano a su patria después de 
ser Emperador (como arriba se dijo), y esto re- 
pugnaba si hubiera nacido en Roma. Fué, pues, 
su nacimiento en España, en el mismo pueblo 
de Trajano jro\tVñ( oturov, Cives ejus. El mismo 
Esparciano nos ministra otra gran prueba cuan- 
do añade que, siendo ya Emperador, tuvo el 
cargo de (Quinquenal en su patri? y también en 
Hadria como en otra patria (esto os, como que 
una era suya por nacimianto; otra por descen- 
dencia). In Etruria prceturam Imperator egit. 
Per latina oppid a dictator et ^edilis <■! "Duumvir 
fuit: apud Xeapolim De marchas: in patria sua 
Qufnquennalis et item Hadria' Qtiivquennalia 
quasi in alia Patria (post, med). Esto prueba 
que no era Roma su patria, sino Itálica, por- 
que solo en las colonias y Municipios, no en 
Rom», se decían Quinquenales los Duumviros, 
y consiguientemente por el texto de Espar- 
ciano se prueba que no nació en Roma Ha- 
driano, y que los de Itálica le nombraron por su 
quinquenal, porque, excluida Roma, no le queda 
otro lugar de nacimiento más que Itálica. 

Cerca del año 121 vino Hadriano a España y 
pasó el Invierno en Tarragona, convocando allí 
a las Ciudades, entre las cuales sólo expresa 
Esparciano a la de Itálica, cuyos diputados no 
condescendían con lo propuesto, y el Emperador 
los trató con aspereza, como que estos eran más 
suyos y debían corresponder más finos. (Post 
liar, Híspanlas petii et Tarracone liiemavit nbi 
Bumptxt 8uo aidem Angustí restituit ómnibus II \s- 
panis Tarraconem in conventum vocatis delectum 
que joi-iilaritcr (ut verba ipsa, ponit Marius 
Maximus) detrecta ntihus Italicis vehementissime 
eceteris prudenter et cante consuhiit.* 

18. —Afán de Ribera Enríquez (Fernando), 
marqués de Tarifa. 

Nació en Sevilla hacia 1564, fué discí- 
pulo del maestro Francisco de Medina y 
aventajado poeta lírico. En las Flores de 
poetas ilustres, de Espinosa, se halla su 
bellísimo soneto que empieza: 

«Tienen los garamantes una fuente 
Que por oculta calidad del suelo...» 

19.— Afán de Ribera Enríquez (Fernando). 

Hijo del anterior y tercer Duque de Al- 
calá. Nació en Sevilla en 1584, hizo sólidos 



estudios de Humanidades e Historia, reunió 
copiosa biblioteca y hermosas colecciones 
numismáticas, fué Virrey de Cataluña, de 
Ñapóles y de Sicilia y Gobernador de Milán. 
Falleció en Alemania el 29 de Marzo de 163^ 
Escribió Del titulo de la Cruz de Jes ti 
Ch fisto nuestro Señor y Oración gratu- 
latoria al Papa Urbano VIII en nombre 
del Rey Católico. 

20.— Afán de Ribera Enríquez (Fernando). 

Primogénito del anterior y nacido tam- 
bién en Sevilla, heredó el marquesado de 
Tarifa. Mostró desde su adolescencia exce- 
lente disposición para las letras y a los diez 
y siete años compuso La Fábula de Mirra, 
poema en octavas, impreso en Ñapóles en 
1631. Dos años después, y cuatro antes del 
fallecimiento de su padre, o sea en 1633, 
sucumbió en Sicilia. «Sobre su vida y 
muerte escribió un comentario Juan Baptista 
Jitclici Fiesco, y se imprimió en Palermo 
el año de 1633.* (Arana.) 

21.— Afecto Hijo de Sevilla. 

Poeta anónimo del siglo XVI II. Existe con 
esta firma un poema en octavas sobre la 
muerte de Felipe. V (1746). 

22.— Afecto sevillano. 

Poeta anónimo del siglo XVII I. Un poema 
en variedad de metros acerca de las fiestas 
reales que en 1704 se celebraron en Sevilla, 
«segunda Roma del mundo y primera dió- 
cesis de España.» Trae prolijos datos de las 
libreas, arneses, juegos de cañas y demás 
curiosidades. 

23. — Afecto sevillano suyo. 

Anónimo del siglo XXIII. l'n poema en 
octavas acerca del terremoto de 1775. 

24.— Aguado (Alejandro), marqués de las Ma- 
rismas. 

El genio financiero de su época. Nació en 



Sevilla el 28 de Junio de 1785, de noble fa- 
milia. Después de batirse bravamente con Ira 
los franceses, se adhirió al rey José. Se esta- 
bleció como banquero en París, y ei. 
restauró el crédito español, empresa, al pa- 
recer, imposible, teniendo en frente toda la 
prensa y la banca de Buropa. Acarició la ¡dea 
grandiosa de desecar y aprovechar las ma- 
rismas de Lebrija. Publicó una traducción 
de la obra de Federico II sobre el arma de 
Caballería. Falleció el 12 de Abril de 1&¿2. 

«La galería de pintura de D. Alejandro 
Aguado, en su habitación de la calle Grarje 
Bateliire, es verdaderamente un establecimien- 
to regio, y sin duda muy superior en su parte 
española, ala formada para el Louvre por el 
barón Taylor.» ( J. F. Pacheco, Galería de espa- 
ñoles célebre» contemporáneo*, p. 34). 

25.— Aguado (Isidro Benito). 

Abogado de los Reales Consejos y Alcal- 
de Mayor de Trigueros por S. M. Escribió: 
Vida histórica de la langosta; Matinal de 
Jueces y Ayuntamientos para su extin- 
Sevilla, 1829). La cuarta edición hízo- 
se en Madrid en 1844. 

26.— Aguiar (Juan de). 

Abogado sevillano del siglo XVI, que 
ejerció la profesión en su patria. Escribió 
Escudos de armas, «en que se advierte más 
curiosidad y exactitud que en los que cono- 
cemos de Garibai. Barahona, Lezana y otros 
dedicados a estas materias. Asi juzgaba Ar- 
gote de Molina> (Matute;. Franckenau. Bibl. 
Herald., f. 203.) 

27. -Águila (Diego del). 

Insigne predicador del siglo XVI. De Se- 
villa se trasladó a México con su padre y 
allí se ciñó el hábito de la Orden de los 
Agustinos y profesó el 2Í de Agosto de 1575 
Regresó después a la Península afiliado a la 
provincia de Andalucía y pronto sobresalió 
por sus dotes oratorias. Fué Prior en Sevilla 
y Tenerife. Al poco tiempo se embarcó para 
Filipinas con otros religiosos, ostentando la 



Presidencia de la Misión, hasta que, al tocar 
en México, se separó de ella, incorporándose 
a su primitiva provincia, donde ocupó el car- 
go de Provincial de Mechoacan el 26 de Abril 
de 1608. Dirigióse luego a Filipinas y en 
1621 se le otorgó el Priorato del Convento 
de Manila y se le nombró Definidor en 1623. 
! También ocupó los cargos de Vicario Pro- 
vincial y de Ministro de Pasig y Tondo. De- 
jó escrito dos tomos de sermones en dialecto 
tagalo. 



28— Aguijar (Antonio de). 

Famoso predicador del siglo XVI. Nació 
en Ecija, profesó en la orden seráfica y fué 
dos veces Comisario General. Confesor de la 
infanta María, hija de Carlos V, y de otros 
individuos de la Real familia, a petición del 
emperador Maximiliano, en atención a <su 
reconocida ciencia, virtud y prudencian 
Várela. Proezas astigitanas). 

29. — Aguilar (Francisco). 

Nació en Ecija, vistió el hábito de San 
Agustín en Valladolid y profesó el 5 de Abril 
de 1558. Prior en Lérida y catedrático de 
prima de Teología y Sagrada Escritura en la 
Universidad ilerdense. Escribió: Libro de 
Indulgencias y Gracias concedidas por 
Niro. Muy Santo Padre Gregorio XIII y 
j)or otros Sumos Pontífices a los Cofrades 
de la Correa del Glorioso Padre y bieyí- 
a venturado Doctor de la Iglesia 
Agustín,.. (Barcelona, 1584). 

30.— Aguilar (Jerónimo de). 

Nació en Ecija, se ordenó in sacris y 
marchó a América en una de las primeras 
expediciones organizadas para la conquista 
de aquel territorio. En su viaje a Santo Do- 
mingo las corrientes estrellaron la nave con- 
tra las costas inmediatas a Catoche y los 
indios se apoderaron de los náufragos, inmo- 
lando a los más y aplazando el sacrificio de 
Aguilar a causa de su flaqueza. 

Ocho años vivió entre los indios y du- 



8 



rante ése tiempo aprendió a la perfección la 
lengua maya, y al ser rescatado por Hernán 
Cortés, prestó a éste señalados servicios 
como intérprete con los indios de Tabasco. 
Después de la conquista se estableció en Mé- 
xico, donde ocupó importantes cargos y co- 
operó en diversas expediciones militares. Pa- 
rece que algo debió escribir acerca del cho- 
colate, puesto que el Conde de las Navas, en 
su artículo «elaborado a puño», inserto en 
Cultura Hispano- Americana (número 9), 
asegura ser Aguilar «el que dio noticias re- 
lativas al haba del cacao antes* que nadie en 
la Península Ibérica y en el resto de Europa», 
y no sabemos que volviera a su patria para 
darlas oralmente. Falleció hacia el año 1526. 

31.— Aguilar (José). 

Imprimió Cursas Philosoph icus (Sevi- 
lla, por Francisco de Blas, 1701). Tres volú- 
menes/ Carezco de datos biográficos de este 
escritor que veo citado como sevillano en 
el Dic. Encicl. de Espasa. 

32.-Aguilar (José M. a ) 

Jurisconsulto sevillano. Ingresó en la 
Real Academia de Buenas Letras y el 20 de 
Enero de 1843 leyó un discurso Sobre la ex- 
celencia de la abogacía. 

33.— Aguilar (Juan de). 

Nació en Ecija el 1650. Profesó en la 
orden de San Agustín el año 1666. Formó 
parte de la Misión que llegó a Filipinas el 
1684, y después de haber evangelizado en 
China, regentó varios Ministerios de las pro- 
vincias tagalas. Fué Definidor y Prior del 
Convento de Manila y de otro establecido en 
Guadalupe. Falleció en Manila el 2 de No- 
viembre de 1715. Escribió Narración de 
todo lo sucedido en la iglesia de San Agus- 
tín de Tondo, cuando el violento despojo y 
visita de S. S. I. el arzobispo de Manila 
(1697); tres Resoluciones de casos de con- 
ciencia (1699, 700 y 9); Expulsión de in- 
corregibles (1709); Cartas sobre las Misio- 



nes en China, y Declaración de las renun- 
cias de sus Ministerios hechas por las mon- 
jas do Filipinas (1700). Todos M. S. 

34.— Aguilar (Juan Bautista de). 

Racionero de la Catedral de Sevilla, su 
patria. Compuso Epigrammatum libello in 
dedicationem obelisci (Roma, 1586); Car- 
men heroicum, sobre las victorias de Ale- 
jandro Farnesio, y, según Alfonso Chacón, 
Diversorum carminum. No se confunda 
con otro poeta latino homónimo y contem- 
poráneo, natural de Rute, ni con el homó- 
nimo valenciano, que es posterior. 

35.— Aguilar (Pedro de). 

Este ilustre sevillano es autor de una 
obra titulada Descripción de las diócesis 
de las Indias occidentales, hecha por man- 
dato del Sumo Pontífice Gregorio XIII el 
año de 1581. Se conserva inédita en la Vati- 
cana, donde asegura haberla visto Nicolás 
Antonio. No se confunda este sacerdote con 
el autor antequerano que escribió de la Gi- 
neta. Residió en América muchos años. 

36. -Aguilar (Rafael M. a de). 

Nació en Ecija en la segunda mitad del 
siglo XVIII. Fué Gobernador general de Fili- 
pinas desde el año 1793 a 1806 y fundador 
de Nueva Ecija en aquel archipiélago. Manila 
le debe muchas mejoras. «Las Ordenanzas 
que mandó publicar, los Bandos y Regla- 
mentos de buen gobierno, la provincia de 
Nueva Ecija, el Palacio de Malacañang y 
otras obras, perpetuarán su memoria.» (Pé- 
rez y Güelmes). Escribió: Discurso leído cu 
el B. Colegio de Santo Tomás de Manila 
(Manila, 1802). Sus numerosos bandos se 
citan en las Adiciones a la Imprenta en 
Manila, por los P. P. Pérez y Güelmes. 

37.— Aguilar (Rodrigo). 

Escritor astigitano del siglo XVII. Impri- 
mió: Nueva y verdadera relación de un 



— 9 — 



lastimoso ocho días 

deste presente mes de Houiémibre y cu 

mil y seiscientos y diez y seis, en la ciu- 
dad do Ecija, donde se declara 

10 y muertes (jue hizo en casa del 
Doctor Ber mudo, Médico, un esclavo suyo, 
Martes al amanecer y la justicia que del 
se hizo, lo qual hallará el curioso Lector 
en este pliego, digno de ser leydo y oydo. 
Ordenado por Rodrigo de Aguilar, natu- 
ral de Ecija. (Córdoba, 1616). 

38. -Aguilar (Tomás de). 

Nacido en Sevilla y bautizado en San 
Juan de la Palma el 26 de EnQro de 1619. 
Profesó en el convento de PP. Dominicos de 
San Pablo el 12 de Diciembre de 1637 y fué 
Catedrático de Latín y Retórica en el Cole- 
gio de Santo Tomás, émulo de la Universi- 
dad. Falleció el 1676. Escribió una Retho- 
Sevilla, 1669); Desempeño, controver- 
sia gramatical (id , 1669 : Explicaciones del 
libro IV, etc. (id., 1671): De Xominum ct 
verbomm easíbus (id., 1676, 2. a ed.) Expli- 
cación de los géneros y pretéritos (idem 
una explicación de la prosodia y ver- 
sificación, según Nebrija (id., 1677 •, en latín, 
y Flosculi Poetici (2 tomos en 4.°, Ms.) 
Fr. Diego Pérez le llamaba <Gran maestro. 

39.— Aguilar y Cueto (José). 

Natural de Sevilla y bautizado en la Co- 
legial del Salvador el 11 de Octubre de 170o. 
Hijo de D. Manuel de Aguilar y Cueto y 
D.*Juana Beltrán. Recibió órdenes sagradas, 
obtuvo una Canongía y gobernó en varias 
ocasiones el arzobispado. < siendo sus decisio- 
nes oídas y respetadas como oráculos» Ma- 
tute, Ap. parala Hist. de Triana). En to- 
dos su3 escritos y sermones mostró su pru- 
dencia y erudición. Arana le llama consu- 
mado jurisperito». Falleció el 26 de Septiem- 
bre de 1790 y se le dio sepultura en la 
Catedral en la Capilla de San José. 

40.— Aguilar y Galeote (Carlos). 

Médico hispalense, hermano del señor don 



José Aguilar y Galeote que tomó el grado de 
Filosofía en 1789 y se licenció en leyes el 
Escribió: Respuesta de las dos ce n 
suras hechas por los Sres. I), daan liau- 
tista Matoni y D. Pedro Yidart. socí 
la Academia de Ciencias de Sevilla. El 
original se guarda en el Archivo de la Real 
Academia de Medicina de Sevilla. 

41 . — Aguijar y Ponce de León (Luis de). 

Natural de Ecija, donde poseía pingüe 
mayorazgo, túvole su ciudad natal por Regi- 
dor, vistió el hábito de Calatrava, contrajo 
tres veces matrimonio y falleció a fines del 
siglo XVII. Escribió: Memorial de la Casa 
de Aguilar y Memorial de los Marqueses 
de Priego, infolio, Fuensanta. (Col. de do- 
cumentos etc., 109.) 

42.— Aguilar y Ribón (Francisco). 

Nació en Sevilla, hijo de Francisco y Jo- 
sefa, el 1747. Se doctoró en Teología y tomó 
posesión en la Catedral de la Ración número 
16 el 22 de Diciembre de 1784. Había ingre- 
sado en la Real Academia de Buenas Letras 
el 3 de Junio de 1768 y en. la docta Corpo- 
ración leyó su Elogio de Xtra. Sra. de la 
Antigua. Fué Administrador de la Casa de 
Venerables Sacerdotes y falleció el 18 de 
Abril de 1797. 

43.— Aguilar y Tejera (Agustín). 

Nació en Estepa (Sevilla) el día 9 de 
Marzo de 1890. Ha publicado las siguientes 
obras poéticas: Azahares, poesías. (Eslepa, 
Imp. de Antonio Hermoso, 1906;.— Crisan- 
temos, versos (In fine'. Fué impreso este 

[ libro en la ciudad de Sevilla, en la[oficina 
tipográfica de D Francisco de^P. Díaz, y se 

¡ acabó el día XXII del mes de Octubre de 
MCMVII. Adorno). Tiene una poesía preli- 

, minar de Rafael Lasso de la # Vega— Salterio. 

'■ colección de versos amatorios. (Adorno). Se- 
villa, Establecimiento tipográfico de~ Juan 
Ramos, Sierpes núm. 9, 1908. -A [dos tintas. 
—Romancerillo del campo, 1911. (A la 



10 



vuelta de la portada): Puente Genil. lmp. de 
Baldomero Jiménez, 1911. —Romancero 
sentimental, año de 1913 ( In fine). (Escu- 
do.) Imprimióse este libro en la oficina tipo- 
gráfica de Baldomero Jiménez, Puente Genih 
MCMXIII.— Epigrammata (Madrid, 1919), 
imprenta de Regino Velasco. 

Para muestra, daré una breve poesía de 
este último libro: 

MILAGRO DE LUZ 

Cuando en la noche clara 
Rompió tu cuerpo las tranquilas ondas, 
Fué un milagro de luz dentro del lago. 

No sé si la blancura de tu carne, 
Impregnada de sol del mediodía, 
Iluminó las linfas transparentes; 
Si fué que el agua se vistió de tiesta 
Para abrazar tu cuerpo, 
Si todas las estrellas se juntaron 
Para velarte al celo de mis ojos 
O si la luna se bañó en el lago 
Para besar las rosas de tus plantas. 

Ha traducido con fortuna a Teócrito y el 
Sita Govinda de Sagavari. 

44.— Aguirrc (Juan). 

Nació en Ecija en el siglo xvn, abrazó 
el estado eclesiástico y lució en el pulpito. 
Florindo le llama «mui grande predicador». 
(Ad. al P. Roa, 63). 

45.— Aguirrc (Juan de). 

Ilustrado genealogista e historiador sevi- 
llano. Dejó manuscritos el libro Escudos de 
armas, «en que trata la ciencia del Blasón 
con mucha curiosidad» (Arana), obra que, 
según Nicolás Antonio, pasó a poder de Ar- 
gote de Molina, y Discursos de las cosas 
tocantes a Sevilla, citado por el P. Muñana. 

46.— Aguirre (Ignacio Luis de). 

En las Memorias de la Real Sociedad 
Patriótica de Sevilla (I, 79), publicó Uti- 
lidades de las Sociedades Económicas, 
donde apologiza las ventajas de la paz y 
censura el afán de conquistar territorios. 



Otros trabajos del mismo se hallan en las 
citadas Memorias. 

47.— Ahumada (Pedro de). 

Natural de Sevilla, según deponen los li- 
bros universitarios, ejerció en su patria la 
medicina y dio a luz Questión en la qual 
se intenta, averiguar cómo y de qué venas 
y de qué partes se debe sangrar (Sevilla, 
1653). Dedicó este tratado a la Escuela Médi- 
ca de Sevilla. 

48.— Aiora (Juan de). 

Conde de Noroña y Obispo de Oviedo. 
Bautizado en la parroquia de Santa Cruz "y 
fallecido el 26 de Septiembre de 1580. Varón 
de extensa literatura y elocuente palabra. Su 
carácter enérgico motivó la ruidosa escena 
acaecida cuando, habiendo prohibido a los 
dominicos predicar el sermón del Jueves 
Santo, tuvo noticia de que Fr. Diego Esca- 
lante había subido al pulpito: el obispo Don 
Juan se presentó en el templo y mandó que 
echasen abajo al predicador, lo que se eje- 
cutó con «razonable cantidad de puñadas y 
mojicones.» (M. y P., Het. II, 452). 

49.-Alba (Antonio M. a de). 

Nació en Ecija en 1845, estudió Farma- 
cia en Sevilla y allí ejerció su carrera esta- 
blecido en la calle de la Feria, n.° 33. Escri- 
bió De la glucosa en general, su presencia 
en las orinas y diversos procedimientos 
para su investigación y dosificación, cTis- 
curso académico de ingreso en la Real de 
Medicina de Sevilla. 

50.— Alarcón y Díaz Pérez (José). 

Nació en Sevilla el 18 de Abril de 1895 
en el número 29 de la calle de Bodegones, 
llamada después Cuesta del Rosario, y recibió 
el bautismo en la parroquia de San Isidoro. 
Estudió el bachillerato. y la carrera del Ma- 
gisterio y ha obtenido premio en los Juegos 
Florales de Utrera. 



— li- 



lla publicado un libro de cantares titu- 
lado A la Virgen de Consolación, y en co- 
laboración con 1). Antonio Jiménez Oliver 
las piezas cómicas La Cocinera y El Vela- 
torio. 

51. Alberto (Felipe). 

Nació en Sevilla el 1425, profesó en el 
convento del Carmen en 144? y falleció en 
1493. Arana y Muñana le consideran «gran 
predicador, admirable teólogo y de ingenio 
clarísimo, como lo manifiestan sus escritos, 
que fueron: Sobre el libro de la Sabiduría. 
Sermones de tiempo, Sobre la Inmaculada 
Concepción de Xtra. Señora y una Carta 
mui dilatada sobre este misterio." 

52.— Albornoz (Antonio). 

General de la Armada, natural de Ecija. 
Después de largos servicios, dejando «reputa- 
ción de un valiente y entendido marino y de 
un cumplido caballero> (Pavía. Gal. biógr. de 
Gen. de Mar. I), falleció en 18 de Noviembre 
de 1795. Perdidas las Memorias e informes 
que redactó, sólo queda Diarios de navega- 
ción en la Escuadra de D. Luis de Cór- 
doba. (Dep. Hidrogr.) 

53.— Albors y Navarro (Atanasio). 

Escritor astigitano que nació en el siglo 
XV11 y falleció en el XVIII. Escribió una 
Relación de festejos en Ecija. impresa en 
Córdoba en 1706. 

54.— Alburquerque y Salazar (Diego). 

Natural de Sevilla y Beneficiado en su 
patria. Escribió una docta Disertación sobre 
si convenga más que el Abad Mayor de 
los Beneficiados de la dicha Ciudad sea 
perpetuo o temporáneo | Sevilla, 1636). La 
fecha que traen Cuesta, A de Varflora y Es- 
cudero está equivocada. 

55.— Alcaide de Zafra (Angelina). 

Nació en Sevilla el 2 de Agosto de 1890. 



Compuso una lindísima novela titulada La, 
tontería de un (jato, que obtuvo simpática 
acogida de la crítica y del público cuando la 
dio a la estampa en Madrid el 1911 No me- 
nor triunfo a'canzó con su segunda obra, 
Cartas de hombres, ¡Madrid, 1915). De su 
inteligencia y juventud mucho pueden espe- 
rar las bellas letras. 

56.— Alcaide de Zafra (Joaquín). 

Hermano de la anterior, nació en Sevilla 
el 20 de Diciembre de 1871; cursó la Facul- 
tad de Filosofía y Letras y, trasladado su 
padre a Madrid, ingresó en la carrera de 
funcionarios de Hacienda. Sus obras, hasta 
la redacción de esta nota, son: 

Estrellas fugaces, cantares. Folleto en 
4.° menor. Madrid, 1894. Imprenta de Julián 
Palacios.— Cantos de la Giralda, notas se- 
villanas 112 págs. en 8 o . Madrid, 1896. Im- 
prenta de Fernando Fé. — Trébol, amorosas. 
96 págs. en 8.° menor. Madrid, 1899. Im- 
prenta de Ricardo Hernández. — Cantares de 
Amor y Celos. 32 págs. en 8.° menor. Im- 
prenta Numantina, año 1911, Soria.— Espa- 
das de cartel, semblanzas de toreros. 46 pá- 
ginas en 4.° menor con 22 grabados, Madrid, 
1914. Imprenta Hispano Alemana. — Libro 
délos XX cue>itos a Michol (Madrid, Re- 
vista Instantáneas, 1899).— Trilogía Bíbli- 
ca, música del maestro Montilla. La Sulta- 
nita. Judith y Salotné (Madrid, 1897). 

57.— Alcaide de Zafra (Regina). 

Flor para la literatura agostada al dar su 
primer aroma. Esta bella hija del Betis nació 
el 17 de Septiembre de 1873, y, como sus 
dos hermanos, ya mencionados, en la casa 
número 3 de la calle Javier Lasso de la 
Vega, entonces de La Lnión, y recibió el 
bautismo en la parroquia de San Andrés. 
Sucumbió en Madrid el 6 de Enero de 1913. 
El azar señaló con el número 3 la casa y los 
años de nacimiento y muerte. Dejó manus- 
crita una bella colección de cuentos que la 
familia dio a la imprenta con el título Todo 
amor, el mismo año del óbito. 



12 



58.— Alcalá Galiano (Dionisio). 

Insigne marino sevillano que floreció en 
el siglo xvm; llegó a Jefe de Escuadra de la 
Real Armada y recorrió la Nueva España 
hacia el 1792. Dejó impresos: Discurso his- 
tórico sobre los progresos que ha hecho en 
España el arte de navegar, y Relación del 
viaje de las goletas Sutil y Mexicana para 
reconocer el cstreclio de Faca, con una 
noticia de las expediciones hechas por tus 
españoles anteriormente en basca del paso 
N. O. de la América. 

59.— Alcántara (Miguel). 

Nacido el 6 de Agosto de 1817 y bauti- 
zado en la iglesia del Salvador de Sevilla. 
Poeta lírico, publicó muchas poesías en la 
prensa periódica, entre ellas unas octavas 
reales al Ejército español con motivo de la 
guerra de África (1859). 

60.— Alcántara y Rodríguez (José Pedro). 

Vivió en Sevilla y creo que nació en ella, 
aunque confieso no haber hallado documento 
que lo compruebe, pero tampoco indicio que 
lo contradiga. Perteneció a la Real Academia 
de Buenas Letras, donde el 21 de Octubre de 
1842 leyó una disertación sobre el tema 
¿Qué sea la Razón y cuáles las utilidades 
que preste? 

61.— Alcázar (Baltasar del). 

De tan claro varón diré muy poco, ya 
que otros hablaron mucho y nunca bastante 
para lo que él merece. 

Nació en Sevilla el 1530; sirvió a su pa- 
tria con las armas; regresó a Sevilla, donde 
frecuentó el trato con los innumerables in- 
genios que en la gran ciudad florecían, y fa- 
lleció en 16 de Enero de 1606. 

De las poesías de D. Baltasar, sin contar 
la Biblioteca de Autores Españoles, se han 
impreso tres ediciones, una en Sevilla, con 
prólogo de D. José M. a Asensio en 1856; otra 
por la Sociedad de Bibliófilos Andaluces, en 



la misma ciudad el año 1878, y otra, en fin, 
por la Real Academia Española en 1910. 

Es Alcázar poeta fácil e ingenioso, con 
estilo y carácter propios, y tan correcto en 
el lenguaje, cualidad general de los autores 
andaluces, que no se halla en todas sus poe- 
sías frase violenta ni giro laborioso. 

El precioso Discurso de unos caernos 
averiguados por la hermosa Eco, si no fué 
imitado por Martínez de la Rosa en El es- 
pañol cu Yenecia (acto V, esc. VIH), al 
menos pudo inspirar las respuestas de la 
cabeza encantada a D. Luis. • 

Con razón le llama Menéndez y Pelayo 
«el cincelador de la redondilla, el casi per- 
fecto Baltasar de Alcázar», y bien poco lo 
encomió su paisano Orliz de Zúñiga llamán- 
dole Marcial sevillano., pues sus versos, sin 
asomo de duda, valen infinitamente más que 
los de Marcial. 

62.— Alcázar (Baltasar del). 

De estirpe sevillana, como descendiente 
del gran satírico, nació por accidente en Bor- 
nos, y fué trasladado a Sevilla, donde estudió. 
Profesó en la Compañía de Jesús y falleció en 
el Colegio de San Hermenegildo, hoy cuar- 
tel del Duque, el 2 de Mayo de 1724, a los 
sesenta y cuatro años y cuatro meses de 
edad. Escribió poesías latinas e hispanas y 
ocho novenas que recogió en su Diccionario 
Mariano. (Sevilla, 1723). 

63.— Alcázar (Juan Antonio del). 

Sobrino del gran poeta, como hijo de don 
Melchor, hermano de éste, y de D. a Ana de 
la Sal Hurtado de Mendoza, nació en Sevilla 
D. Juan Antonio, cuyas poesías no se lian 
recogido, no por falta de mérito en ellas, qué 
bien las celebraron Pacheco, Medrano y el 
divino Herrera, sino por incuria y falta de 
patriotismo. Hállanso algunas en manuscri- 
tos de la Biblioteca Nacional, en los Versos 
de Fernando de Herrera (Sevilla, 1916), y 
en otros lugares indicados por Matute. 



— 13 



64 -Alcázar (Luis del). 



66.- Alcázar y Zúñiga (Andrés del). 



Nació este sabio on Sevilla el año 1564. 
Era hijo de I). Melchor del Alcázar, el her- 
mano del gran poeta, e ingresó en la Compa- 
ñía de Jesús, donde ejerció el profesorado 
por espacio de veinte años. Como de todos 
los entes de peregrino ingenio, dijose de éste 
que era loco. L'n hombre de mérito que lo 
oyó decir, exclamó: <No, no está loco. Su 
locara es que sabe mucho más de lo que le 
enseñaron sus maestros.» Falleció en su pa- 
tria el 16 de Junio de 1613. 

Merece singular mención este filósofo, 
porque el celebrado jurisconsulto Hugo Gro- 
tius se inspiró en su obra sobre el Apocalip- 
íemis. en Alcázar apunta el Derecho 
natural antes que en ningún pensador de su 
tiempo, por lo cual marca una fecha en la 
historia de la filosofía del Derecho. (Véase el 
Diccionario de Bayle y lo que dicen D. Fede- 
rico de Castro y demás autores.) Las obras 
del Padre Alcázar son: Yestigatio arcani in 
Apoealipsi. (Amberes, 1604.) Opasculam 
de sacris ponderihas, et mensaris idem). 
In cas Yeteris Testamenti partes, quas 
respicü Apocalipsis uempe Cántica Cau- 
ticarum, qúam piares Psalmos, malta 
Danielis, alioramque qae librorum capita. 
Lib. V (Lyon, 1631). Opuseulum de Malis 
Medias (id.) 

Bossuet aprovechó en no escasa copia la 
doctrina de Alcázar, el cual muestra que el 
Apocalipsis no se refiere a un porvenir remo- 
to y descubre con admirable sagacidad la 
relación entre la profecía apocalíptica y 
la historia de los primeros siglos de la 
Iglesia. 

65.— Alcázar y Albo (Melchor del). 

Hijo del anterior y D. a Leonor de Albo y 
sobrino nieto del insigne Baltasar, nació en 
Sevilla en 1588. Tampoco se han recogido 
sus versos. Trató a los mejores ingenios de su 
época, entre ellos a D. Juan de Jáuregui, en 
elogio del cual compuso las redondillas in- 
sertas en las Rimas de este admirable 
poeta. 



Segfin Matute (L p. 416), fué conde de 
Marquina, caballero de Alcántara y hermano 
de D.Juan Antonio. En el árbol genealógico 
de la familia, compuesto por un académico, 
no figura ningún Andrés. ¿Quién tiene razón 
en cjanto al vínculo de parentesco? 

Tampoco figura en el referido árbol don 
Melchor del Alcázar y Zúñiga, marqués del 
Valle de la Paloma y caballero de Calatrava, 
que nació en Sevilla el 10 de Abril de 1642 
y, por los apellidos y fechas, pudiera no 
menos ser otro hermano. 

De todas suertes, D. Andrés fué poeta y 
escribió El Benjamín de la Santíssima 
'Trinidad, y niñas de sus ojos, la Gracia; y 
la descripción del hombre, desde el Orien- 
te de sa nacer hasta el Occaso de sa morir. 
Compuesto en verso, en la Hospedería de 
Ntra. Sra. de Guadalupe, de México, por el 
Maestro de Campo D. Andrés de Alcázar y 
Zfiñiga. En Sevilla, por Francisco Leefdel 
(sic) en la casa del correo viejo. Año de 17*21. 

67 —Alcázar y Zúñiga (Juan Antonio del). 

Nació en Sevilla el 1645, esludió Teolo- 
logía y obtuvo la dignidad de Canónigo en 
su patria. Fué administrador del Hospital 
Real, Juez apostólico de la Santa Cruzada, 
primer administrador del Hospital de Vene- 
rables Sacerdotes; falleció el 2 de Junio de 
1710 y recibió sepultura en la Catedral. 

Este, y no el poeta, dio su nombre a la 
calle de los Alcázares. Ganó lauros en el 
pulpito y queda impreso su Panegírico 
Historial, sermón predicado el 10 de No- 
viembre de 1683 en la Catedral con motivo 
del gran triunfo de las armas cristianas en 
Alemania. 

68.— Alcázar y Zúñiga (Melchor del), marqués 
del Valle de la Paloma. 

Nació en la ciudad de Sevilla el 10 de 
Abril de 1642. Durante cuarenta y dos años 
sirvió en la Armada y en el Ejército, primero 
como capitán, luego de ayudante de teniente 



14 



de Maestre de campo general, y por último, 
de sargento mayor. Con este grado se le des- 
tinó al presidio de Cádiz para enseñar las 
operaciones de la Infantería. Fruto de sus 
observaciones en el ejercicio de este cargo 
salió el libro titulado Arte de escuadronar 
y ejercicios de la Infantería (Madrid, 1703), 
que dedicó a Fe'ipe V: avalora la obra 
una buena cantidad de estampas en donde se 
reproducen diversos movimientos de la In- 
fantería. 

69 .— Alcolea (Martín de). 

Natural de Alcolea del Río. Floreció en 
el siglo XVII, y pasó gran parte de su vida 
monástica en la Cartuja del Pau'ar. Era «exi- 
mio escritor y comentarista> (Serrano y Or- 
tega) y escribió Anloninum Dianam co- 
ordinatum, sen ejns omnes resohttiones 
morales ipsius verbis ad propia loca ct 
materias fidelüer dispositas ac distribu - 
tas, ac in novem tomos digestas. (Lyon, 
año 1667.) 

70. -Aldana (José). 

Académico de la Real de Buenas Letras. 
Escribió Fe de erratas de la censura del 
doctor... a la disertación de don Miguel 
Sánchez López sobre el canon 11 del pri- 
mer Concilio de Toledo. 

7 1 . Aldana y Tirado (Francisco José). 

Clérigo de órdenes menores, natural y 
vecino de Sevilla. Murió de edad avanzada 
en su casa calle de Tundidores y recibió 
sepultura en el Convento de San Fran- 
cisco. 

Escribió: Memorias sevillanas; Ms. exis- 
tente en el Archivo Municipal. Quema des- 
graciada y venturosa; relación del incendio 
del convento de San Francisco en 1716. No- 
ticias históricas del templo del Salvador. 
Noticias de las imágenes de la Virgen que 
existen en esta Santa Iglesia Catedral, y 
Asaltos al oscio, poema religioso. 



72.— Aldana y Tirado (M. a Josefa). 

Poetisa, hermana de Francisco de Aldana 
y Tirado. No conozco de esta poetisa más 
que el soneto a Santa Teresa de Jesús, citado 
por Serrano y Sanz (1672). 

73 -Alderete (Cristóbal). 

Natural de Sevilla, y de ilustre linaje, 
profesó en el convenio de la Stma. Trinidad, 
y, siendo Ministro de la Casa en 1558, cons- 
truyó el compás, según acredita la inscrip- 
ción. En 1570 se le nombró Calificador del 
Santo Oficio y dejó memoria recogida por 
el abad Gprdillo, de su literatura y palabra. 

74.— Alemán (Doctor). 

Ilustre sevillano que floreció en el siglo 
XVII y ocupó una cátedra en la Universidad 
de México. Debió de escribir algo, aunque 
no lo hemos podido averiguar; pero lo in- 
cluímos porque Gil González Dávila, en su 
Teatro de la Iglesia de Sevilla, le prodiga 
elogios y dice que por «sus grandes talentos 
obtuvo la cátedra de Prima de Leyes, y en la 
información que el Conde «le Monterrey, Vi- 
rrey de Nueva España, dirigió a Felipe III 
en el año de 1604, dándole cuenta de los su • 
jetos beneméritos de sus Reales mercedes, 
dice que el Dr. Alemán era el mayor Letrado 
de aquel Reino>. 

75.— Alemán (Francisco de). 

Nació en Sevilla el 1564, profesó en la 
Compañía de Jesús el 1580; fué persuasivo 
orador y falleció el 28 de Noviembre de 1641. 
Recibió sepultura en ¡?u Casa Profesa, hoy 
l'niversidad de Sevilla. 

76— Alemán (Mateo). 

Hijo del Dr. Hernando Alemán, natural 
de Sevilla y médico de la Cárcel Real, y de 
doña Juana López de Enero, nació Mateo, y 
recibió el bautismo en la iglesia del Salvador 
el 28 de Septiembre de 1547. Estudió en la 



L5 



Fniversidad Hispalense; después hizo breve 
estancia en la salmantina y la complutense; 
tornó a esla última cuando quedó huérfano, 
para terminar la carrera de Medicina, lo que 
no podemos asegurar si realizó; contrajo, 
para desdicha, casamiento con D. a Catalina 
de Espinosa; sufrió prisión por deudas en la 
Cárcel Real de Sevilla: trasladó su residen- 
cia a Madrid, donde habitó la casa que hoy 
lleva el número 11 en la calle del Reloj, pero 
tan poco prosperó, que dio la vuelta a Sevi- 
lla; se separó de su mujer; conoció de nuevo 
la Cárcel Real, y al fin se embarcó para Mé- 
jico el 12 de Junio de 1608, acompañado de 
su íntima amiga, D. a Francisca Calderón, en 
calidad de servidor del arzobispo Fray Gar- 
cía Guerra. 

Alemán tradujo odas de Horacio, com- 
puso una Vida de San Antonio de Padua 
(Sevilla, 160Í ); escribió una Ortografía im- 
presa en Méjico en 1608: redactó un prólogo 
para una obra de Barros; puso un Elogio de 
D. Luis de Belmonte en la Vida de San Ig- 
nacio, que este florido ingenio imprimió en 
Méjico el 1609: dedicó a su último protector 
una Oración fúnebre y la relación Sucesos 
de D. Fray García Gera. Are obispo de 
Méjico, impresas ambas en ia misma ciudad 
en 1613; dejó manuscrita una perdida His- 
toria de Sevilla... Pero, ¿qué es todo eso 
junto a la explosión de genio que supone la 
Vida de Guama* de Alfarache? 

Casi no hay excelencia de escritor que le 
falte a Mateo Alemán, <uno de los escritores 
más geniales y vigorosos de nuestra lengua > 
(Menéndez y Pelayo). Fecundo en la inven- 
ción; habilísimo en la presentación de Ihs 
situaciones: alto pensamiento ético: claro y 
exacto en las descripciones: castizo, suelto y 
firme en la prosa, hubiera sido el rey de la no- 
vela española de no haber existido Cervantes. 

La primera parte de la Vida de Guarnan 
de Alfarache se imprimió en 1599: la se- 
gunda, en 1604. Sucediéronse las ediciones 
en aquella época, no supeditada, cual la 
nuestra, al anuncio y al reclamo: diéronse 
prisa a reproducirla las prensas, los extran- 
jeros a traducirla y los poetas a cantar en su 
encomio. 



77. -Alfaro (Francisco de ». 

Célebre jurisconsulto sevillano del si- 
glo XVII. Desempeñó cátedra de Derecho en 
la l'niversidad de Sevilla. En América ocu- 
pó el cargo de Fiscal de la Audiencia de 
Panamá (1594) y de Charcas (1598). En este 
último punto y en Lima fué Oidor de la 
Contaduría de Hacienda y más tarde Pre- 
sidente de la Audiencia de las Charcas. 

Consiguió celebridad por su doctrina en 
ambos continentes, y escribió De Officio 
Fiscalis, de que Fisailibus Privilegiis 
(Talladolid 1606;. 

78. — Alfián (Juan Bautista). 

Nació en Sevilla, se licenció en Osuna a 
19 de Octubre de 1592, fué Oidor de las 
Galeras de España y en todos sus escritos 
acreditó su dominio de la ciencia jurídica. 

79.— Almonte (Enrique d'). 

Pocos hombres tan modestos ni tan úti- 
les para la ciencia patria como el Auxiliar 
mayor facultativo de minas, D. Enrique 
d'Almonte, nacido en Sevilla el 7 de Enero 
de 1858. Ingresó en el Cuerpo en 1879. Des- 
tinado a Filipinas, dedicó sus solaces al es- 
tudio geográfico de aquel opulento y llora- 
do archipiélago, y brotes de su laboriosi- 
dad y de sus expediciones por Asia, salieron 
a luz los mapas de Luzón e islas adyacen- 
tes, provincia de Manila y distritos de Lei- 
te, Samar, Negros y Bohol. 

A propuesta de la Real Sociedad Geo- 
gráfica, de cuya Junta directiva formó par- 
te casi desde su regreso a la península, el 
Ministro de Estado le nombró Vocal de la 
Comisaría Regia encargada del estudio y 
deslinde de los dominios españoles de Gui- 
nea. En 1906 le designó el Gobierno para 
Delegado especial encargado de fijar el tra- 
zado de fronteras entre las posesiones es- 
pañolas y las alemanas en la citada región 
africana. 

A consecuencia de tan delicadas comi- 
siones dio a la estampa el libro titulado 



— 16 — 



Someras notas, donde estudia la geografía, 
la geología y la colonización de la Guinea 
española; un mapa de la parte continental, 
en escala de 1 por 200 000, publicado por 
el Ministerio de Estado; otro de Fernando 
Póo, en escala de 1 por 50.000, y una Si- 
nopsis botánica de la Guinea, con las apli- 
caciones a la industria délas especies ve- 
getales. 

Ostentó la cruz roja del iMérito Militar, 
concedida a su valor y pericia por los 
eminentes servicios que prestó al Ejército 
español durante la guerra de secesión en 
las Filipinas. No sólo trazó el mapa del tea- 
tro de las operaciones, sino que expuso su 
vida sirviendo de práctico a nuestras tro- 
pas. La terminación de la guerra, tan ad- 
versa para la nación española, impidió la 
publicación de un magnífico mapa general, 
que tenía trazado, del Archipiélago filipino 
en escala de 1 por 800.000. 

En la sesión celebrada por la Junta di- 
rectiva de la Real Sociedad Geográfica, el 
Sr. Beltrán y Rózpide puso en conocimien- 
to de la Junta que el Jefe del servicio de 
minas en el centro científico que los norte- 
americanos tenían organizado en Manila ha- 
bía redactado un informe sobre los traba- 
jos geográficos en Filipinas, informe que 
reprodujo en sus páginas The Journal Geo- 
fjraphical, órgano de la Real Sociedad Geo 
gráfica de Londres, informe en el cual se 
hablaba con grande y merecido elogio de 
uno de los Vocales de la Junta directiva, el 
Sr. D. Enrique d'Almonte. El Sr. Warren 
du Pré Smith, que es el Jefe a quien se re- 
fería el Sr. Beltrán, escribió, en efecto, lo 
que sigue: 

«Entre todos los que han trabajado en la 
formación de mapas de aquellas islas durante 
la dominación española, sobresale d'Almonte 
en primera línea. Sus mapas, que en muchos 
casos no han podido basarse en los medios 
usuales de comprobación, son, dadas las con- 
diciones del país recorrido, sencillamente ma- 
ravillosos. Ningún otro hombre, en verdad, 
rayó a tal altura en esta materia en Filipinas, 
tanto antes como ahora. D. Enrique d'Aknonte 
estaba agregado a la Inspección general de 
Minas como auxiliar facultativo, con los limi- 
tados recursos de un ayudante científico; él y 



el Inspector general de dicho ramo, D. Enrique 
Abella y Casariego, trabajaron con frecuencia 
conjuntamente, d'Almonte como topógrafo y 
Abella como Ingeniero de minas y geólogo. Co- 
nociendo, como yo conozco, las naturales difi- 
cultades del país, el extremado salvajismo de 
las tribus que habitan en algunas comarcas de 
las islas y las pésimas condiciones del clima, 
debo considerar a d'Almonte como uno de Jos 
grandes exploradores de \% vigésima centuria. 
No sé si ha merecido siempre el merecido testi- 
monio de aprecio por sus colegas geógrafos en 
otras partes del mundo. Si no es así, este tardío 
homenaje debiera ser prontamente proclamado». 

Con gran complacencia oyó la Junta la 
lectura de estos párrafos, en que hombres de 
ciencia, tan caracterizados como los profe- 
sionales y técnicos que dirigen los trabajos 
geográficos y geológicos del Archipiélago fili- 
pino, señalan los grandes méritos y servicios 
de un geógrafo español, ciertamente, como 
recordó el Sr. Beltrán, ya bien conocidos de 
sus compatriotas y sus colegas en esta Socie- 
dad, que, apreciando en toda su gran valía la 
labor geográfica de d'Almonte, le habían 
nombrado su Corresponsal en 1898, y plena- 
mente convencidos de sus aptitudes excep- 
cionales como explorador, lo eligieron y de- 
signaron para formar parte de la Comisión 
oficial demarcadora de límites en Guinea. 

Pidió la palabra el~Sr. Foronda para su- 
plicar al Sr. d'Almonte que abandonara el 
salón de sesiones por breves momentos. Así 
lo hizo, y, durante su ausencia, el citado señor 
Foronda propuso, y la Junta acordó por acla- 
mación, que se solicitase del Gobierno de 
S. M , para el Sr. d'Almonte, la alta recom- 
pensa honorífica que puede otorgarse, dentro 
de la Orden civil de Alfonso XII, a quien, 
por su obra científica, de reconocido y uni- 
versal renombre, está considerado entre ex- 
tranjeros y entre nacionales como uno de los 
grandes exploradores de nuestros días. Que- 
dó también acordado que en su día la Socie- 
dad ofreciese a su querido compañero las 
correspondientes insignias de la Orden. 

El Ministro de Instrucción pública con- 
cedió a d'Almonte la Encomienda de núme- 
ro de la Orden de Alfonso XII y la Sociedad 
le regaló las insignias. 

En 1913, con subvención del Ministerio 



17 — 



de Estado, y a propuesta de la Rea! Sociedad 
Geográfica, realizó la exploración prepara- 
toria para el completo estudio del Sahara 
español. De tan interesantes trabajos dio 
amplia noticia el Boletín de la citada Real 
Sociedad tomo LV1, páginas 189 a 3Í7 con 
un gran mapa en cuatro hojas, escala al 1 
por 1030.000. 

En Agosto de 1915 convaleció en la isla 
de Mindanao de fuerte ataque de paludismo, 
y un año después hacía por cuenta propia 
exploraciones y estudios en la Indo China y 
en el gran Archipiélago Asiático. 

A fines de Mayo de 1917 se dirigía a Ja- 
pón a bordo del Eizaguirre para organizar 
servicios directos de navegación entre el Ja- 
pón y España, comisionado a tal fin por el 
Ministerio de Fomento, cuando, en el Cabo de 
Buena Esperanza, una mina hizo volar el 
barco, pereciendo con toda la tripulación el 
inolvidable y sabio hijo de Sevilla. 

Por la Sociedad Geográfica se publicó en 
elegante volumen con grabados su extensa 
obra Formación y evolución de las sub- 
razas indonesia y malaya (1917). 

80— Almoriña y Caro (José). 

Nacido en Sevilla, según consta en el Pa- 
lacio Arzobispal. En los papeles que consulté 
en el Archivo del Palacio se le llama «cate- 
drático vivo y de buen ingenio- y se dice 
que tenía cuarenta y cuatro años en 1790. 

Fué Rector de la Fniversidad, consumado 
teólogo y uno de los mejores oradores de su 
tiempo. 

8 1.— Alonso Morgado (José). 

En Agosto de 1834 nació en el antiguo 
palacio de los duques de Osuna y recibió su 
bautismo en la parroquia de Santa Catalina. 
Desde la modestia de su posición, supo ele- 
varse por su laboriosidad e inteligencia: cur- 
só con brillantez la carrera eclesiástica, des- 
empeñó el cargo de Bibliotecario en el Pala- 
cio Arzobispal y falleció el 27 de Agosto de 
1907 en la misma casa y en el mismo mes 
en que había nacido. 



Dirigió la Revista Mariana y publicó las 
obras siguientes: Ijí Virgen de Xulme; 
Prelados SevtUamoe o Episcopologio de la 
8a»da Iglesia Metropolitana y Patriarcal 
de Sevilla, con noticias biográficas de los 
| SresJMisjJOS Auxiliares y otros relaciona- 
dos con esta Santa Iglesia (Sevilla 1904). 
Santoral hispalense o Xoticias hist 
y biográficas de los Santos de esta Iglesia 
Metropolitana y Patriarcal y de otros 
relacionados con ella (Sevilla, 1907). His- 
toria de la fundación del Colegio de P. P. 
Escolapios y de la Casa-Palacio del Du- 
que de Osuna. Cantos populares de Sevi- 
lla. 

82.— Alonso Morgado (Pedro). 

Sobrino del anterior e hijo del pintor don 
Antonio y D. a Asunción Tallafer, nació en 
Sevilla el 22 de Diciembre de 1888. Se licen- 
ció en Derecho en 1912. 

Ya en 1907 había dado a la publicidad 
un libro de versos titulado Aleteos, impreso 
por Guevara, en Granada. Colaboró en la 
prensa de Madrid y Sevilla y en 1919 impri- 
mió en Sevilla La Romería del Rocío. 

83.— Altamirano (Baltasar). 

Natural de Sanlúcar la Mayor (Sevilla •. 
según reza la portada de su obra, fué Comi- 
sario de la Inquisición y se distinguió por 
sus conocimientos jurídicos. Escribió Trac- 
tatus, De visitatione, circa Tex. in Capit. 3 
Concilii Tridentini Sess. 24 de Re forma - 
tione (Sevilla, 1581;. N. Antonio cita otra 
edición de 1589. 

84. — Altolaguirre y Duvale (Ángel). 

De ¡a Real Academia de la Historia y de 
la Real Sociedad Geográfica. Nació en Sevi- 
lla el 15 de Noviembre de 1857. Ha publicado 
Biografía del Marqués de Santa Cruz 
(Madrid, 1885); Don Alvaro de Bazán (idem, 
1888) Trabajos premiados: Llegada de Co- 
lón a Portugal (idem, 1892 : Cristóbal Co- 
lón y Pablo del Pozzo Toscanelli idem, 



— 18 — 



1903); Estudio jurídico de las capitulacio- 
nes y privilegios de Colón (Bol. Acad. Hist. 
t. 32), y Relaciones geográficas de la go- 
bernación ele Venezuela (idem, 1909). Con 
motivo del Centenario del descubrimiento 
del Océano Pacífico, solemnemente celebra- 
do en Sevilla, Altolaguirre publicó un her- 
moso libro titulado Vasco Núñeede Balboa 
(Madrid, 1914), donde traza una completa 
semblanza del protagonista y relata con ver- 
dad y gallardía los altos hechos que llevó a 
cabo. Cierra este interesante trabajo con 
oportuna y copiosa documentación que aña- 
de subidos quilates al mérito histórico de la 
obra. 

85.— Alvarado (Félix Antonio). 

«Natural de Sevilla y presbítero de la 
Iglesia Anglicana, capellán de los mercade- 
res ingleses de estos Reinos. > (Matute). 

Escribió Diálogos ingleses y españoles 
(Londres, 1718) <ricos en proverbios, frases 
y modos de decir galanos y castizos» (Me- 
néndez y Pelayo, Het. III, 100); Liturgia 
inglesa (1707), a que añadió un Tratado de 
la consagración y ordenación de los Obis- 
pos, presbíteros y diáconos y una traduc- 
ción de la Apología de la verdadera teolo- 
gía cristiana por Barclay (1710). 

86. - Alvarado (Francisco). 

Nació en Marchena el 25 de Abril de 
1756, tomó el hábito de Santo Domingo y 
falleció el 31 de Agosto de 1814. 

Toda su vida se cifra en la incesante pug- 
na contra el enciclopedismo. Lo mismo sus 
Cartas del filósofo Rancio (1812 a 14), que 
las Cartas a Aristóteles (1825) y su Carta 
de un tomista de Sevilla a un amigo suyo 
de la Corte, están incluidas en el Catálogo de 
Autoridades de la Real Academia Española. 
Algunos críticos censuran la excesiva violen- 
cia de su lenguaje en la controversia, olvi- 
dando que el texto original ha sufrido gra- 
ves alteraciones en la impresión, circunstan- 
cia que mortificó profundamente al autor, 
pues, en ocasiones, se llega hasta cambiar 



esencialmente el sentido. Merece leerse el 
artículo de D. José M. a March en Razón y 
Fé (1912), donde se trata el asunto con buen 
juicio y competencia. 

«Apenas hay máxima revolucionaria, ni 
ampuloso discurso de las Constituyentes, ni 
folleto o papel volante de entonces, que no ten- 
ga en ellas impugnae : ón o correctivo. Desde 
la Inquisición sin máscara hasta el Dicciona- 
rio crítico-burlesco; desde el Jansenismo y Las 
Angélicas Fuentes, hasta el Juicio de El So- 
litario de Alicante, todo lo recorrió y lo trituró 
todo, dejando donde quiera inequívocas mues- 
tras de la pujanza ile su brazo. Era su erudi- 
ción la del claustro, encerrada casi en los lán- 
celes de la filosofía escolástica: pero ¡cómo 
había templado sus nervios y vigorizado sus 
músculos esta dura gimnasia! ¡De cuan admira- 
ble manera aquel alimento exclusivo, pero sano 
y robustecedor, se había convertido en substan- 
cia y médula inagotable de su espíritu! ¡Con qué 
claridad veía las más altas cuestiones, así en 
sus escondidos principios, como en sus con- 
secuencias más remotas! ¡Qué haz tan bien tra- 
bado formaban en su mente, más profunda que 
extensa, las ideas, y cómo las fecundizaba, 
hasta convertirlas en armas aceradísimas de 
polémica! «No hay en la España de entonces 
quien le iguale, ni aun de lejos se le acerque, 
en condiciones para la especulación racional. 
Puede decirse que está solo y que llena un pe- 
riodo de nuestra historia intelectual. Es el úl- 
timo de los escolásticos puros y al modo anti- 
guo. Educado en el claustro, no tiene ni uno 
sólo de los resabios del siglo xvni. Sus méri- 
tos y sus defectos son españoles a toda ley.> 
(Menóndez Pelayo, Het. II, 489). 

87.— Alvarado (Luis de). 

Poeta lírico. Al principio de La Her- 
mosura de Angélica, por Lope, se halla un 
soneto de Alvarado en loor de su paisa- 
no D. Juan de Arguijo, rey de los sonetistas 
españoles. 

88.— Álvarez (Bernardino). 

Religioso nacido en Sevilla en 1514 y 
fallecido en 1584. En pos de una vida re- 
lajada, pasó al Perú, donde, arrepentido, 
agotó su capital erigiendo hospitales en 
Méjico, Querétaro, Oaztepec, Veracruz, Acá- 
pulco, Puebla y otras ciudades de Nueva 
España, así como en la Habana y Guatema- 



19 — 



la. Antea fundó en su patria la Orden de 
la Caridad de San Hipólito, redactó sus Es- 
tatutos, impresos en Méjico en 1749 y le 
consagró su palabra, su pluma, sus bienes 
y, finalmente, su vida. El primer hospital 
de dementes que hubo en Méjico lo fundó 
Bernardino Alvarez en 1566. 

89.— Alvarez (Juan Manuel). 

Nació en Constantina (Sevilla', se gra- 
duó en Artes el 1765 en la Universidad his- 
palense, terminó la carrera de Medicina y 
la ejerció en su pueblo, donde fué corres- 
pondiente de la Real Sociedad de Medicina 
y Ciencias de Sevilla. 

Presentó a la dicha Corporación un es- 
tudio sobre las Fiebres infecciosas en 
1785 y otro sobre la Curación de una ca- 
lentura inflamatoria en 1786. 

90.— Álvarez (Luis). 

Poeta sevillano del siglo XVII. De sus 
versos no quedan más que unas décimas en 
loor de Miguel del Cid. 

91.— Álvarez (Manuel María). 

Nació en Sevilla el 25 de Julio de 1808 
y falleció el 8 de Diciembre de 1898. Pro- 
tegido por D. Manuel Cortina, trabajó en 
Madrid como agente de negocios y logró 
hacer considerable fortuna. Fué Consejero 
del Banco de España y Senador del Reino 
desde 1876 hasta su fallecimiento. <De fácil 
palabra, suave en las formas y con cierta 
amenidad propia de su país. Los senadores 
lo oyen con agrado y lo juzgan con cono- 
cimientos no muy comunes en la ciencia 
económica. > (Tébar y Olmedo). 

92.— Álvarez (Tomás). 

Médico del siglo XVI. Sala, en su Dic- 
cionario Histórico y Geográfico, asegura que 
Alvarez era sevillano. El rey de Portu- 
gal, D. Sebastián, lo llamó para estudiar la 
peste que asolaba su reino, y el fruto de la 



observación científica de Alvarez fué una 
obra escrita en colaboración con García 
Salcedo y titulada Recojjila<;ao das coisas 
que conven guardar -se no modo á\ 
servar a ciudade de Lisboa (16( 

93 —Álvarez (Tomás). 

Poeta sevillano del siglo áureo. Al final 
del libro Da rosa et partibus ejus, de Ni- 
colás Monardes, se halla una poesía de Al- 
varez en alabanza del autor. 

94.— Álvarez de Alanís (Ldo. J.) 

Poeta. Autor de un epigrama latino que 
se halla al frente del Diálogo entre dos sa- 
cerdotes, de Juan de Robles. 

95. — Álvarez Algarín (Ambrosio). 

Nació en Alcalá de Guadaira, fué sabio 
humanista, compuso, según dicen, un tra- 
tado que no se conserva, y falleció en 
1773. 



96.— Alvarez Aranda (Antonio). 

Nació en Sevilla el 13 de Julio de 1853, 
viajó y participó en la gran casa editorial de 
Alvarez, establecida en la calle Tetuán, de 
su patria. Desempeñó la cátedra de Inglés en 
!a Escuela de Comercio de Santander (1902), 
y pasó después a la de Madrid. Falleció el 
20 de Enero de 1920. Dejó impresa una 
Gramática Inglesa en Madrid, sin año. 

97. Alvarez Benavides y López (Manuel). 

Nació en Sevilla en 1820. Fué hombre 
de posición tan modesta como su carácter, 
y falleció el 11 de Marzo de 1889 en la 
casa número 50 de la Alameda de Hércules. 
Publicó nomenclátor de Sevilla (Sevi- 
lla, 1871); Explicación del plano de Sevi- 
lla (Sevilla, 1874), y El Práctico en Sevi- 
lla (Sevilla. 187 



20 



98. Alvarez Caballero (José). 

Notabilísimo humanista natural de Se- 
villa. Se licenció en Filosofía el 21 de Junio 
de 1788, y fué catedrático de Humanida- 
des en la Universidad, Archivero de Indias 
y redactor del Diario del gobierno de 
Sevilla, que comenzó a publicarse el 10 de 
de Septiembre de 1812. Sus publicaciones 
son: La Loa restituida a su primitivo ser 
(Sevilla, 1796), impugnación de La Loa de 
don J. P. Forner, Carta familiar de Don 
Mijias Sobea a Don Rosauro de Safo (Se- 
villa, 1796), y El tirano de la Euro- 
pa (id., 1808). Redactó la inscripción se- 
pulcral del conde de Floridablanca. 

99.— Alvarez de los Corrales (Diego). 

Nació en Sevilla el año 1826. Descendía 
de una ilustre familia, aunque de modesta 
posición. Estudió Derecho civil, Cánones y 
Administración en la Universidad Hispa- 
lense, obteniendo varios premios, y se le 
concedió uno extraordinario en certamen 
público al graduarse de Doctor. 

Sus ideas democráticas le llevaron a co- 
laborar en el periódico El Centinela de An- 
dalucía, que se publicaba en Sevilla en 1848. 

Después, ganó por oposición una cátedra 
en la Universidad de Sevilla. En su patria se 
le estimaba mucho por su elocuencia, su sa- 
ber y sus prendas morales. Su muerte, ocu- 
rrida en su ciudad natal el 22 de Octubre 
de 1865, fué en extremo sentida, pues tenía 
muchos admiradores y amigos. Hallábase de 
vacaciones en Gonstantina cuando el cólera 
se enseñoreaba de la capital. Obligado por el 
Gobierno a presentarse en la Universidad, a 
pesar de hallarse clausuradas las aulas, su- 
cumbió al rigor de la epidemia, cuando aún 
podía esperarse muestras más lozanas de su 
ingenio. Se conserva de Alvarez de los Corra- 
les un opúsculo titulado leorta de la Mone- 
da y bases que debe tener presentes el Go- 
bierno para su fabricación (Madrid, 1863), 
y otro con el nombre de Breves considera- 
ciones sobre las doctrinas de los escritores 
españoles de Derecho internacional del 



siglo XVI. (Madrid, 1859). Ramos Calderón 
dedicó al recuerdo de Alvares de los Corra- 
les una extensa necrología publicada en La 
Democracia del 24 de Octubre de 1865. 

100.— Alvarez Chanca (Diego). 

Natural de Sevilla, Médico de cámara de 
los Reyes Católicos, acompañó a Cristóbal 
Colón en su segundo viaje a América, por 
mandato de los Reyes. Este médico sevillano 
«fué el primero que echó una mirada de ob- 
servación sobre la naturaleza, producciones 
y costumbres de aquel país». (II. Morejón, 
His. de la Med. Esp.) Es notabilísima su 
carta dirigida al Cabildo de Sevilla, en que 
le da cuenta de las circunstancias de la nave- 
gación, de las cosas que había visto en aquel 
nuevo mundo y de muchas especies vegeta- 
les. El Almirante Colón distinguió a Chanca 
muy particularmente y lo recomendó con 
vivas instancias al Gobierno para que lo pre- 
miase. Fruto de su pericia profesional, brotó 
su obra titulada Comentum novum in pa- 
rabolis Divi Arnaldi de Villanova (Sevilla, 
1514, fol.), de que he visto y repasado un 
ejemplar en la Biblioteca de la Facultad Ma- 
tritense de Medicina, y también un Tratado 
sobre el modo de curar el mal de costado 
(Sevilla, 1506). 

101.— Alvarez Chocano (Antonio). 

Natural de Estepa, según me aseguran 
personas fidedignas de la localidad. Falleció 
a fines del pasado siglo. De sus escritos, bas- 
tante numerosos, he visto solamente una 
novelíta titulada El Relicario, donde pinta 
la vida de esos románticos bandidos andalu- 
ces, más parecidos a caballeros andantes 
que a bandoleros. 

102.— Alvarez Espino (Romualdo). 

Nació en Sevilla en 1839. Se hallaba em- 
parentado con D. José Fernández Espino. 
Falleció en Cádiz el 5 de Diciembre de 1895. 
Doctor en Derecho, Licenciado en Adminis- 
tración, Bachiller en Letras, Catedrático de 



_ i — 



Psicología en el Instituto de Cádiz, Secreta- 
rio de la Real Academia gaditana de Cien- 
cias y Letras, Secretario General de la Socie- 
dad Protectora de los Animales y las Plantas 
de Cádiz, Académico de la de Bellas Artes de 
Cádiz, Correspondiente de la de Buenas Le- 
tras de Sevilla, insigne estilista, escribió 
celebradisimos artículos con el pseudónimo 
Christian. En Filosofía perteneció a la dere- 
cha krausisla. Fué un hombre bueno, inteli- 
gente y menos afortunado de lo que tenía 
derecho a esperar. Sus obras son: 

Miscelánea literaria (Burgos, 1886); 
Xociotics de Lógica (Cádiz, 1867); Ensayo 
histórico crítico del teatro español desde 
sn origen hasta nuestros días (ídem. 1876): 
Disertaciones y Discursos ídem, sin fe- 
cha): Elementos de Psicología, Lógica y 
Ética (ídem, ídem >; Elementos de Antropo- 
logía psicológica Cádiz. 1873 ¡ Ensayo de 
crítica sobre el drama de Selles <El Nudo 
Gordiano* (Cádiz, 1879): los juguetes cómi- 
cos en un acto y en verso, titulados El tira 
y afloja (Cádiz, 1867); Un ramillete de 
novios (ídem, 1863 ); La hiena y el borrego, 
La casa en venta, Los dos Juanes y La 
Escuela; los poemas dramáticos Una Mag- 
dalewi, La última gota (Cádiz, 1883) y 
Justicia popular; innumerables Memorias 
para la Sociedad protectora de los animales 
y las plantas, deque fué alma, y cuyo Bole- 
tín dirigió, e infinidad de trabajos contra las 
corridas de toros. 

103 -Alvarez de Luna (Antonio José). 

Nació en Marchena el 16 de Octubre de 
1729, tomó el hábito de S. Francisco, sobre- 
salió en la predicación, obtuvo la mitra de 
Nueva Cáceres y falleció el 16 de Abril de 
1773. «Durante su Gobierno se celebró el 
único Sínodo o Concilio particular habido en 
Filipinas, en el que sobresalió por su ciencia 
y acertadas disposiciones. > i E. Gómez Pla- 
tero). 

104. -Alvarez y Millán (Ángel Aníbal). 

Nació en Sevilla en la calle de San Eloy, 



núm. 21 íhoy 23) el 8 de Julio de 1851. Con 
insólita brillantez cursó la carrera de Medi- 
cina, hasta el Doctorado, colaboró en la Re- 
vista Médica de Sicilia y escribió Un caso 
de Helmintiasis, conferencia leída el 1.° de 
Junio de 1889, e impresa el mismo año por 
Díaz y Carballo, plaza de la Gavidia, 5. 

Falleció el 5 de Abril de 1895 en la calle 
Pedro del Toro, número 6. 

105. — Alvarez Miranda (Vicente). 

Natural de Sevilla, Oficial de Estado Ma- 
yor, Diputado a Cortes y primer redactor del 
Diccionario de Domínguez, el mejor que he- 
mos tenido en España. Escribió Fragmentos 
bélicos de la terrible Incita de los siete años 
y Glorias de Sevilla en armas, letras, 
ciencias, artes, tradiciones, monumentos, 
edificios, caracteres, costumbres, estilos, 
fiestas y espectáculos. (Sevilla, imprenta de 
Santigosa, 1849, 2 tomos en cuarto con lá- 
minas). 

106.- Alvarez Osorio (Florencio). 

Nació en Sevilla en 1841, tomó el grado 
de Bachiller en 1857 y el de Licenciado en 
Derecho en 1861. Trasladada su residencia a 
Madrid, ejerció con lucimiento la abogacía, 
dio a la imprenta la Defensa oral de Lu- 
ciano Iniesta en lo causa que se le siguió 
en esta corte por el asesinato de D. Vicen- 
te Parrondo y D. José Quiñones, y lesio- 
nes inferidas a nueve personas más. y tra- 
dujo del alemán el Tratado práctico de 
Medicina legal por Casper (18í* 

En Madrid imprimió también un intere- 
sante trabajo titulado: Consideraciones so- 
bre el matrimonio. 

107. — Alvarez Pérez Flores de Rivera y Yuste 
(Francisco). 

Nació en Alcalá de Guadaira, alcanzó 
renombre de insigne orador y falleció en 
1757. 



— 22 



108. — Alvarez Pomar (Nicolás). 

Nació en Sevilla en 1746, estudió Teolo- 
gía en la Universidad de su patria y obtuvo 
una Canongía en Jerez de la Frontera. Así 
consta en las actas de la Mesa Capitular de 
Sevilla, t. II, Archivo del Tribunal de la Ro- 
ta. Ingresó en la Real Academia Sevillana de 
Buenas Letras el 25 de Febrero de 1785 y en 
la docta corporación leyó disertaciones. 

109-1 10. — Alvarez Quintero (Serafín y Joa- 
quín). 

Ambos hermanos nacieron en Utrera, 
Serafín en 1871 y Joaquín en 1878. La bio- 
grafía del uno y del otro es una serie de 
triunfos que los ha elevado, sin protección 
ni más artes que su talento, al zenit de la 
comedia española. Siempre unidos, como los 
hermanos Figueroa, forman un sólo ser mo- 
nopsíquico y bisomático, donde los ojos del 
espíritu no comprenderían la dualidad sin 
auxilio de los ojos de la cara. 

Aunque obscurecido por la gloria de sus 
hermanos, no quiero dejar de consagrar aquí 
un recuerdo a su otro malogrado hermano 
D. Pedro, joven de alta inteligencia, a quien 
profesé cordial amistad. 

Los hermanos Quintero han recorrido 
toda la gamma de la comedia, desde la seria 
hasta el saínete. Más poetas que Bretón de 
los Herreros, con más riqueza de imagina- 
ción, mayor variedad de argumentos y situa- 
ciones y penetrando más en las delicadezas 
del corazón, aventajan también a Flores 
Arenas en arte y gusto, sin cederle en la fi- 
nura de la observación ni en el reflejo del 
medio social. 

Tan inútil como intentar las biografías 
de hombres que rayan en la fuerza de la edad 
sería ensayar la biobliografía completa de 
autores en el apogeo de su producción. Segu- 
ramente nos preparan magnas sorpresas. Me 
limitaré, por tanto, a estampar los títulos 
de las obras estrenadas o impresas hasta la 
fecha en que se redacta esta nota, sin añadir 
el menor comentario. Las obras hablan por 
sí solas y su gloria no reside en mi elogio, 
sino en ellas. 



JUGUETES cómicos (primeros ensayos). 
—Esgrima y amor. — Belén VJ, principal, 

— Güito. — La media naranja.— El tío de 
la flauta.— Las casas de cartón. 

Comedias y dramas en un acto. — La 
reja — La pena. — La azotea. — Fortunato. 

— Sin palabras. 

En dos actos.— La vida íntima.— El 
patio.— El nido. — Pepita Reyes.— El amor 
que pasa. — El niño prodigio. — La vida 
que vuelve.— La escondida senda. — Doña 
Clarines. — La rima eterna.— Puebla de 
las Mujeres. — La Consulesa. — Dios dirá. 
— El ilustre huésped.— Asi se escribe la 
h i storia.— Pasionera. 

En tres o más actos. — I ¿os galeotes. — 
Loa flores.— La dicha ajena. — La Zagala. 
— La casa de García. — La musa loca — 
El genio alegre.— Las de Caín.— Amores 
y amoríos. — El centenario.— La flor de la 
vida — Malvaloca. — Mundo, mundillo...— 
Nena Teruel —Los leales.— El Duque de 
ÉL— Cabrita que tira al monte ..— María - 
neta.— Pipióla. — Ramo de locura. 

Saínetes y pasillos.— La buena som- 
bra. — Los borrachos. — El traje de luces. 
—El motete.— El género ínfimo.— Los me- 
ritorios —La Reina Mora.— Zaragatas.— 
El mal de amores. — Fea y con gracia.— 
Iai mala sombra. — El patinillo.— Isidrí n 
o las cuarenta y nueve provincias. — Los 
marchosos. 

Entremeses y pasos de comedia. — El 
ojito derecho.— El chiquillo. — Los piropos. 
—El flechazo.— La zahori — El nuevo 
servidor.— Mañana de sol.— La pitanza. 
—Los chorros del oro. — Mor ritos. —Amor 
a obscuras.— Nanita, nana... — La zanca- 
dilla.— La bella Lucerito.—A la luz de la 
luna —El agua milagrosa.— Las buñole- 
ras.— Sangre gorda— Herida, de muerte. 
—El último capítulo.— Solico en el mun- 
do. — Rosa y Rosita.— Sábado sin sol — 
Hablando se entiende la gente.— ¿A quién 
me recuerda usted?— El cerrojazo.— Los 
ojos de luto.— Lo que tú quieras.— Lec- 
tura y escritura.— La cuerda sensible. — 
La flor en el libro. 

Zarzuelas en un mío.— El peregrino- 



23 — 



no. -Abftméaa y panderetas o 
¡a Sevilla en el hottjo! El amor vn solfa. 

Da patria chica. -La Mínela del rey 
Fd rfi ■<». — El amor bandolero.— Diana ca- 
tadora o ]><•»<( de muerte "I amor.— La 
de enfrente. 

En dos o más actos.— AniUt la risueña. 
—Las mil maravillas. 

MONÓLOGOS.-^* Palomilla— El hombre 
que hace reir. — Chiquita y bonita.— Pol- 
vorilla fl corneta.— La historia de Sevilla. 
— Pesado y medio. 

Varias.— 7?/ ((mor en el teatro.— La 
contrata.— La aventura de los galeotes.— 
Cuatro palabras —Carta a Juan Soldado. 
—Las hazañas de Juanillo el de Molares. 

— Becqueriana — Rinconete y Cortadillo. 
— Pomjxis y honores, capricho literario en 
verso (Fernando Fe. Madrid). —Fiestas de 
Amor y Poesía, colección de trabajos es- 
critos exprofeso para tales fiestas (Manuel 
Marín. Barcelona). — La Madrecita, novela 
corta. — La mujer española, una conferen- 
cia y dos cartas. (Biblioteca Hispania. Ma- 
drid). 

Edición escolar. — Doña Clarines y 
Mañana de sol. Edited with introduction, 
notes and vocabulary by S. Griswold Mor- 
ley, Ph. D. Assistant Professor of Spanish, 
L'niversity of California - Heath's Modern 
Language Series. Boston, New York, Chicago. 

Traducciones a varios idiomas.— Al 
italiano: 1 Galeoti. — Ilpatio.—Ifiori (Las 
flores).— La pena.— L'a more che passa — 
La, Zanze (La Zagala), por Giusseppe Pao- 
lo Pacchierotti. 

Anima attegra (El genio alegre), por 
Juan Fabré y Oliver y Luigi Motta. 

Le fatichi di Ercole (Las de Caín), 
por Juan Fabré y Oliver. 

I fastidi dclla celebritá (L<i vida ín- 
tima), por Giulio de Medici. 

La casa di García.— Al chiaro di luna. 

— A more al buio (Amor a obscuras), por 
Luigi Motta. 

II centenario, por Franco Liberati. 
Donna Clarines, por Giulio de Frenzi. 
Regnatelle d'amore (Puebla de las Mu - 

jeres), por Enrico Tedeschi. 



Mattina di solé, ¡.ultimo capitolo.— 
11 flore delta vita.- Malvaloea.^-Jettatu- 

ra (La mala sombra,. -Anima mulata 
(Herida de muerte).— Chi mi ricorda lei? 

(¿A quién me recuerda usted?) — Cosi si 
serive la storia, por Gilberto Baccari y 
Luigi Motta. 

Al veneciano: Siora Chiarcta (Doña 
Clarines), por Gino Cocchetti. 

El paese de le done (Puebla de las 
Mujeres), por Carlos Monticelli. 

Al alemán: Ein Sommcridyllin Sevilla 
(El patio) — Die Blumen (Iais flores). — 
Dic Liebe geht vorüber (El amor que ¿ja- 
sa).— Lebens i ust (El genio alegre), por el 
Dr. Max Brausewetter. 

Das frénele Gluch (La dicha ajena), 
por Gustavo Rohde. 

Einsonniger Mor gen (Mañana de sol), 
por Mary v. Haken. 

Al francés: Matinée de soleil (Mañana 
de sol), por V. Borzia. 

La fleur de la vie {La flor de la r 
por Georges Lafond y Albert Boucheron. 

Al holandés: D.? bloeni van het leven 
(La flor de la vida), por X. Smidt-Reineke. 

Al portugués: genio alegre. — Mexeri- 
cos (Puebla de las Mujeres), por Joao Soler. 

Marioneta, por Alice Pestaña. 

Al inglés: A morning of sunshinc (Ma- 
ñana de sol), por Mrs. Lecretia Xavier 
Floyd. 

Malvaloca, por Jacob S. Fassett Jr. 

By their tvords ye shall knoiv them 
(Hablando se entiende la gente), por John 
Garrett L'nderhill. 

1 1 1 .— Alvarez Sánchez Surgí (Rafael). 

Nació este nunca asaz llorado joven en 
Sevilla el 9 de Abril de 18Í8. A pesar de su 
enfermiza condición y haberse hallado seis 
años privado de la vista, cursó con brillan- 
tez la Facultad de Filosofía y Letras y la de 
Derecho. A la vez que ejercía la abogacía, 
explicaba, por designación del Claustro en 
1870, la cátedra vacante de árabe. 

En sus primeros ensayos literarios usó 
el seudónimo Lansarote del Lago. 



24 



«Poeta de la edad presente, comprendió su 
misión y cantó su siglo» (Volilla). «Pero, ¡raro 
contraste!, al lado de una fantasía entusiasta, 
poseía también una inteligencia seria y reflexi- 
va, un verdadero espíritu científico. Díganlo por 
mí su Discurso sobre los primeros pobladores de 
España, las notas a su traducción de la Xoticia 
sobre los poetas alemanes de Gerardo de Nerval: 
el artículo publicado en la Revista Semanal de 
Filosofía, Literatura // Ciencias, acerca de las 
ruinas de Munda, que le valió ser nombrado 
miembro de la Sociedad de Arqueología Sevi- 
llana, y más que todo, sus elevados Di*cw*<u 
arena del matrimonio, pronunciados en la So- 
ciedad de Antropología.» (Federico de Castro). 

Una fiebre tifoidea lo arrebató a su fa- 
milia y a su patria ei 4 de Noviembre de 
1872. Era yo niño aún y recuerdo la tristeza 
de aquel aciago día. 

De sus poesías originales y primorosa- 
mente traducidas del alemán, así como de 
sus estudios sobre los orígenes del pueblo 
español, la literatura árabe y los poetas ale- 
manes, y de sus artículos críticos y fantás- 
ticos, se editó un volumen en Sevilla, im- 
prenta de La Andalucía (1873). 

La Revista de Filosofía, Literatura y 
Ciencias, le dedicó un número fúnebre, al 
que colaboraron las más prestigiosas firmas 
de la Universidad y de la república litera- 
ria. En los siguientes aniversarios le consa- 
gró también dolorida memoria. 

1 12.— Alvarez de Soria (Alonso). 

Fácil poeta y hombre de maleante con- 
dición, pereció ahorcado en 1609, según di- 
cen, a causa de un feo apodo que puso al 
Asistente D. Bernardino de Avellaneda, si 
bien, aunque ésta fuera la causa, otro fué 
el pretexto. 

Todos los ruegos que en prosa y\erso 
dirigieron Juan de la Cueva y muchas per- 
sonas al bárbaro Asistente no lograron de- 
tener el fallo. lloras antes de subir al cadalso 
compuso un sentido romance despidiéndose 
de la vida. 

Parece que él, y no Quevedo, fué el autor 
del soneto contra Lope, que empieza: 

«Lope dicen que vino.— No es posible.» 



1 13.— Alvarez de Toledo (Fernando). 

Capitán español y poeta, de quien no 
logró noticias biográficas D. Diego Barros 
Arana, nació en Sevilla a mediados del si- 
glo XVI. Después de pelear en Flandes, 
marchó a Chile a las órdenes de Alonso de 
Sotomayor y tomó parte en la lucha conlra 
los naturales del valle de Arauco. A su plu- 
ma se debe el poema en 24 cantos Pitrén 
indómito, reimpreso en Leipzig en 1868. 

La concepción épico-heioica de Alvarez 
de Toledo, interesantísima por hallarse, co- 
mo declara el prologuista, redactada avec 
2)lus de verité que la plupart des chroni- 
ques de cette époque, comienza con la- su- 
blevación de los indios de Ongol y termina 
con la victoria de Yumbel. Ofrece la parti- 
cularidad de hallarse todo escrito en octavas 
reales y, sin embargo, cerrarse con un cuar- 
teto: 

«Después, cuando dejó el nocturno velo 
Las florecillas candidas marchitas, 
El nuevo Gedeón dio al Rey del Cielo 
Dentro en su tienda gracias infinitas.» 

1 14.— Alvarez de Toledo (Gabriel). 

Hijo de D. Francisco y de D. a Luisa Pe- 
llicer, nació en 1659. Dominó las lenguas 
clásicas y orientales, tuvo rara erudición y, 
antes de morir, en Enero de 1714, quemó 
sus papeles poéticos, aunque, por suerte, no 
logró destruirlos todos. Este ilustre hijo de 
Sevilla ocupó uno de los primeros puestos 
en la Real Academia Española y no le su- 
peró ningún poeta lírico de principios del 
siglo XVIII. Su mejor poesía es la titulada 
A un pensamiento. 

Menéndez Pelayo, extasiado con la her- 
mosura de esta obra mística, exclama: 

«Asombra encontrar, entre el fárrago insulso 
de los versos que entonces se componían, una 
meditación poética tan alta de pensamiento y 
tan firme de estilo.» 

Y poco más adelante: 

«Estoy por decir que hasta los rasgos con- 
ceptuosos que tiene están en su lugar y no la 
desfiguran, porque no son vacío alambicamien- 



25 — 



to, sino sutileza en el pensar del poeta, que ve 
entre las cosas extrañas relaciones y analogías: 

fQvé oculto bien es este 
Que en criaturas ta¡ 
Kn ninguna responde, 
Y, para que lo busque, en todas llama? 

Todos el bien procuran, 
Y es consecuencia clara 
El que en si no lo tienen, 
Pnes nadie solicita lo que alcauza. 

¿De qué le sirve al avo 
Batir la pluma osada, 
Si la pihuela burla 
El ligero conato de sus alas? 

Búscalo, pues te busca, 
Óyelo, pues te llama: 
Que descansar no puedes 
Si en su divino centro no descansas.. .» 

En Sevilla, sin fecha, por Juan Francis- 
co de Blas, Impresor Mayor, se estampó 
Afectos de un moribundo, hablando con 
Ch fisto Cruzificado. 

Fué D. Gabriel modelo de aplicación y 
de virtudes. A la diligencia del Dr. Torres 
se debe la publicación de sus Obras postu- 
mas. D. Leopoldo Augusto de Cueto colec- 
cionó sus poesías, que se hallan en el to- 
mo 61 de la Biblioteca de Autores Espa- 
ñoles. En las Postumas de Alvarez de To- 
ledo se incluye el poema, sin terminar, La 
Burromaquia, en doce rebuznos. (Ma 
drid, 1774) 

En prosa escribió: Historia de la Iglesia 
y del mundo antes del Diluvio, «en la 
cual quiso exhornar la historia sagrada del 
Génesis con las nuevas opiniones filosófi- 
cas^ (Feyjóo.) 

1 15.— Alvarez de Toledo y Pellicer de Tobar 
(Ignacio). 

.Marqués de Salmerón, caballero santia- 
guista, hermano del anterior y de Sor Teresa 
de San José, mínima, nació en 1661 y fué 
bautizado en la parroquia de San Andrés, 
de. Sevilla. Entre sus poesías líricas han 
sido las más celebradas, una escrita con mo- 
tivo de haber cedido el rey Garlos II su ca- 
rroza a un sacerdote que conducía el Viáti- 



co, y un romance a la llegada de la reina 
doña Mariana al Ferrol. D. Ignacio era her- 
mano del académico D. Gabriel. 

Publicó en la obra que intituló sus Ocios> 
La venganza de Diana y Más dichosa 
tragedia, comedia en dos jornadas con 
parte de canto. Taxi que se había de hacer 
en los años de la Reina Madre — Baile 
entremesado de un médico — Baile de mú- 
sica. 

116.— Amayay Rob'ed'llo (Andrés de). 

Se desconoce su patria en Escritores de 
la O. de la Merced por Gari y Siumell. Por 
los libros de la l'niversidad hispalense, 
aprendo que nació en Écija, hijo de Andrés 
Gómez Amaya y de Ana Robledillo. Se 
graduó de Bachiller en Filosofía y Teología 
en 1697, profesó en la Merced, ascendió a 
Provincial de su Orden, fué Catedrático de la 
l'niversidad de Sevilla y publicó Sermones 
varios (1723), Oración fúnebre en las 
exequias de Sor Josefa de Pala fox, fun- 
dadora de las Capuchinas (1724) y Hono- 
raria Eminentissimi Cardinal is Salazar 
et Illmi. Linas Archiepiscopi Tarraco- 
nensis, Hispali public:dq. 

117.— Ambrosio (Fray). 

Carmelita, cuyo apellido ignoro, nació, 
según sus biógrafos, en Sevilla el 1486, y 
profesó en 1502. Consiguió del Papa la se- 
paración de la provincia de Andalucía- de la 
de Castilla, y «fué tan acepto al Pontífice 
por sus virtudes y literatura que le hizo 
Obispo de una de las Iglesias de Italia> 
(Arana). Falleció en el último tercio del 
siglo XVI. 

118.— Amor (José M. a ) 

Geopónico utrerano, autor de un libro 
titulado Garbanzos, impreso en Sevilla en 
1856, que ha merecido elogios. 

1 19.— Amores Souza (Federico). 

Nació en la villa de l'mbrete, provincia 



— 26 — 



de Sevilla, el día 6 de Septiembre de 1837 
y fué bautizado en la iglesia parroquial de 
Nuestra Señora de Consolación, siendo sus 
padres D. Joaquín Amores y D. a Antonia de 
Souza. Ingresó en el Colegio de Artillería 
el 8 de Agosto de 1853. 

Fué promovido a subteniente alumno de 
Artillería en 18 de Diciembre de 1855, a 
teniente en 11 de Junio de 1857, a capitán 
en 27 de Febrero de 1861, a comandante en 
28 de Marzo de 1875 y a teniente coronel en 
18 de Noviembre de 1881. 

En los sucesos ocurridos en Madrid el 
22 de Junio de 1866, prestó distinguidos 
servicios, contribuyendo, al mando de una 
pequeña columna, a reprimir la sedición. 

En 25 de Agosto de 1869, siendo capitán, 
se le concedió licencia para contraer matri- 
monio con doña Carmen Ayala y Ayala. 
Desde el 1.° de Marzo de 1873 hasta el 21 
de Septiembre del mismo año estuvo en si- 
tuación de retirado a petición propia. 

En el Ejército alcanzó los empleos de 
comandante en 20 de Marzo de 1866; tenien- 
te coronel en 31 de Diciembre de 1868, y 
los grados de teniente coronel y coronel 
en 29 de Septiembre de 1868 y 20 de Marzo 
de 1876. 

Fué profesor en la Academia de Artille- 
ría durante siete años y sirvió en regimien- 
tos del arma y en establecimientos fabriles 
del Cuerpo. 

Por sus servicios, ejercicios del profeso- 
rado y otras circunstancias, obtuvo Cruz de 
Caballero y Encomienda Ordinaria de Isabel 
la Católica, Cruz de segunda clase del Mé- 
rito Militar con distintivo blanco, Cruz y 
Placa de San Hermenegildo y título de Be- 
nemérito de la Patria. En 1887 se le conce- 
dió el retiro con paga de coronel. 

Ingresó en la Real Academia de Buenas 
Letras el 20 de Marzo de 1870, y leyó un 
discurso sobre el Progreso de las teorías 
principales de las Ciencias Físicas pro- 
piamente dichas. 

120.— Andrade y Ribera (Franoisco). 

Natural de Sevilla y graduado en Artes 



en 1717 por la Universidad de su patria, 
publicó el raro libro Pensión del endevo- 
tado, que cita Gallardo, dedicado a D. Fran- 
cisco de Lora, Jurado de Sevilla y Familiar 
del Santo Oficio. 

121. — Andrade (Henrique). 

Hijo de Sevilla, según propia declara- 
ción, dejó un in folio manuscrito titulado 
Casos raros y particulares sucedidos 
en Sevilla en diferentes tiempos. A los 
que toma de otros manuscritos, agrega 
los acaecidos desde el año 1690 en ade- 
lante. 

122.— Andreas (Luis). 

Nació en la capital de Andalucía el año 
1608, profesó en la Compañía de Jesús, fué 
catedrático y tres años Superior. Dejó es- 
crito Operis, et authoribus prmvia com- 
mendatio (Ñapóles, 1618). 

123.— Angeles (Gabriel de los). 

«Natural de un pueblecito de Sevilla,» 
según el Catálogo biográfico de los reli- 
giosos franciscanos de la provincia de 
Gregorio Magno de Filipinas, por E. Gó- 
mez Platero; profesó en la orden seráfica, 
desempeñó altos cargos y mereció por su 
palabra, ciencia y virtud, las distinciones 
recibidas y los elogios que repite el cronista 
de la Orden en Méjico. Falleció el 20 de 
Octubre de 1622. 

124. -Ángulo (Diego de). 

Abogado sevillano que lució en el foro y 
compuso el interesante tratado Condiciones 
jurídicas de los hijos ilegítimos. 

125— Anónimo. 

En la Historia de Alcalá de D. J. L. Flo- 
res, página 13, se ve citado un poema que 
lleva por título La mejor luz de Sevilla, 
de autor anónimo y fecha desconocida; sá- 



in embargo, que es obra de un poeta 
natural de Alcalá de Guadaira. 

126. Anónimo. 

En la Biblioteca Nacional existe una 
Su tira contra varios caballeros de Sevilla. 
obra de algún ingenio andaluz que quiso 
encubrirse con el velo del anónimo: la com- 
posición está escrita en esdrújulos. 



Argote de Molina), escribió unos Cuentos 
en octava rima que pueden verse en la Co- 
lecriún de Autores Emanóles, y valen la 
pena. 

131.— Anónimo. 

Historiador del siglo XVII. Escribió un 
j Resumen de la Historia de la Imagen de 
los Reyes que escribió Juan de Lcdesma. 



127.— Anónimo. 

Médico sevillano del siglo XVI. Escribió 
una obra titulada Matafora Medicina, de- 
dicada a Alfonso Manrique, presidente del 
Cabildo Eclesiástico de Sevilla, e impresa 
en la dicha ciudad en el año de 1522. 

128.— Anónimo. 

De este poeta del siglo XVI se conoce 
una obra escrita en dísticos latinos, publi- 
cada por el P. Díaz de Valderrama en el 
Apéndice a !a 2. a edición de su Compendio 
Histórico Descriptivo de Sevilla, la cual 
lleva por título: Quexas de Sevilla a Gua- 
dalquivir por la inundación que padeció 
el año 1522 y 1523, siendo su Asistente el 
conde de Osorno. 

129. -Anónimo de Carmona. 

Existe en la Biblioteca Colombina un 
manuscrito encuadernado en pergamino, que 
consta de 215 folios en 4.° español, cuya 
portada dice así: Historia de Carmona.— 
Quaderno de noticias que pertenecen a la 
invención de N. S. de Gracia y a la ciu- 
dad de Carmona y de la entrega de los 
Reyes Catltolicos D.» Fernando y D.' ,a Isa- 
bel de la S. ta Imagen a la Religión de 
X. P. S. l¡ Gerónimo y otras noticias an- 
tiguas. 



132.— Anónimo. 

Relación del fuego que puso a Cons- 
t(i)úinopla el Sevillano García del Cas- 
tillo Bustamante (1618). 

133.— Anónimo. 

Descripción de la peste de 1649. Es 
obra muy elegante y bien desempeñada, es- 
crita por un testigo presencial, según indica 
el encabezamiento. 

134. —Anónimo. 

Papel del Motin de Sevilla en 1652. 
Esta relación, atribuida a D. Cristóbal Ba- 
ñez de Salcedo, es, según dice Cevallos en 
sus Apuntaciones, «más extensa y radical 
que la que pone Zúñiga en los Anales.» 

135.— Anónimo. 

Poeta del siglo XV11I (que bien pudiera 
ser Jerónimo Castilla; escribió la Vida de 
San Laureano, Metropolitano de Sevilla. 
,1758-9.) 

136.— Anónimo. 

Poema en octavas sobre los festejos que 
dispuso D. Nicolás Bucareli y Ursúa. Sevi- 
lla, 1766. 



130 —Anónimo amigo de Mal-lara. 

Encubriéndose tras de este pseudónimo, 
un poeta del siglo XVI (quizás Gonzalo 



137.— Anónimo. 

Historiador del siglo XVIII, cuya patria 
es fácil deducir viendo el titulo de la obra 



28 — 



que escribió y que dice así: Breve diserta- 
ción sobre la Fundación. Nombre y Anti- 
güedades de las ciudades de Sevilla e Itá- 
lica. (Sin lugar. 1732.) 

138.— Anónimo. 

Del siglo XVI II; escribió una relación de 
la Embajada marroquí que fué a Sevilla 
en 1766. Declara en ella el autor ser natural 
de Sevilla. Es un papel en 4.° que lleva el 
título siguiente: Breve relación de la lle- 
gada, estancia y partida que hizo en esta 
muy noble y muy leal ciudad de Sevilla 
Cydi Amet el Gazel, Embajador del Em 
perador de Marruecos, a la Católica Ma- 
gestad de nuestro Rey y señor D. Car- 
los III. Se expresa el recibimiento que le 
hizo la ciudad de Sevilla el 11 de Junio 
de 1766 con las funciones y divcrsio)ies 
que le hicieron para su festejo, y los 
nombres de los que le acompañan con los 
regalos que lleva a nuestro amado Rey. 
Impreso por Manuel Nicolás Vázquez: al 
final dice: 

«Perdona, Sevilla mía, 
Si te ofendí, pues defectos 
De ingenio son tan comunes 
En mi rudeza; más cierto 
Es mi intención alabarte, 
Pues como a madre te debo 
Haber visto luz primera 
En tan agraciado suelo.» 

139.— Anónimo. 

Chinchilla, en su Historia de la Medici- 
na, cita una Historia zoogrdfíca de la en- 
fermedad epidémica que padecieron los 
perros en Sevilla el año de 1764, enco- 
miándola hasta decir que es una de las 
obras <más interesantes que se han escrito 
en esta materia. > (Historia de la Medicina 
española. T. III, pág. 349.) 

140. -Anónimo médico. 

Perteneciente también al siglo XVIII. 
Labyrintho apolíneo en que se pierde la 
Verdad Rutilante y se halla la Verdad 
Trompeta. 



141.— Anónimo sevillano. 

De igual siglo que el anterior. La obra 
titulada Instrucción que se dio al Sr. Rey 
Felipe IV sobre materias del Gobierno de 
estos reinos y sus agregados, inserta en el 
tomo II del Semanario Erudito, impreso 
en Madrid en 1788, es atribuida por su edi- 
tor, D. Antonio Valladares de Sotomayor, a 
D. Garcerán Alvanell, Arzobispo de Grana- 
da, opinión que rechaza Matute, probando 
ser sevillano el autor, «... aunque conde- 
nara a mis connaturales, a quien no puedo 
negar, que como debo amo.» Y más ade- 
lante: <Y confieso a V. M. que, aunque esto 
tocara a algunos que estimo por las leyes 
de naturaleza y sangre, eso mismo me obli- 
ga a decir con más entereza y puntualidad 
a V. M. lo que en este punto juzgo que se 
debe hacer.» 

142.— Anónimo. 

Poeta del siglo XVIII. Sus versos, de 
gusto más depurado que el de sus contem- 
poráneos, se imprimieron en una obra del 
P. Béjar, el cual llama al ingenio sevillano 
«poeta bien conocido por su ingenio, monje 
basiliano, ciego y organista.» 

143 —Anónimo sevillano. 

Firmado por Un Afecto Sevillano se 
imprimió en Sevilla, por Juan Francisco de 
Blas, en 1704, un poema en 58 octavas inti- 
tulado Delineado bosquejo a las plausibles 
y reales fiestas que celebró la ciudad de 
Sevilla... al cu tupi ir años nuestro Rey y 
señor D. Felipe V... Dedícase a D. Juan 
Lasso de la Vega, hermano Mayor de la 
Maestranza. 

144.— Anónimo sevillano. 

Encubierto con las iniciales F. L. Z. se 
publicó en el número 27 de El Correo de 
Sevilla (31 Diciembre de 1803) una exce- 
lente traducción en verso de la oda II, li- 
bro I, de Horacio, Tu ne queesieris. 



29 



145.— Anónimo sevillano. 

Manifestación de la legitima mutori- 
dad de la Junta Suprema de Sevilla so- 
bre las Colonia* españolas de América, 
los hijos de la patria o los habitantes de 
las Amérieas españolas. (Nueva Orleans, 
de la oficina del Mensajero Luisianés, 
año 1810. 

146.— Antigua (Sor María de la). 

Hija de D. Baltasar Rodríguez y Ana 
Rodríguez, nació en Caza I la (Sevilla) en 
1566 y recibió el bautismo el 25 de No- 
viembre del dicho año. Tomó el hábito en el 
monasterio de Clarisas de Marchena, a los 
treinta y siete años pasó a la Merced des- 
calza y falleció el 22 de Septiembre de 1617. 

Dejó escritos Desengaños de religiosos 
y de almas que tratan de la virtud Se- 
villa, 1678 y Barcelona, 1697 y 720.) Arte 
de bien morir y más de 1.300 cuadernos 
<de alta y sustancial doctrinan (Pedro de 
San Cecilio, Crónica, t. II, pág." 1.121.) 

En Simancas existe una copia de escri- 
tos de Sor María, y poesías de la misma se 
hallan en la Vida de Sor María de la An- 
tigua que escribió Fray Andrés de San 
Agustín. 

Las censuras de la Inquisición cayeron 
también sobre los escritos de la poetisa 
mercedaria. 

147.— Antonio y Bernal (Nicolás). 

El fundador de la Historia Literaria Es- 
pañola nació en Sevilla en 1617 e ingresó 
en el Colegio mayor de Santo Tomás. Allí 
estudió Gramática latina, Fjlosofía y Teo- 
logía, pasando luego a la universidad his- 
palense, donde cursó Derecho canónico. Vi- 
sitó las aulas salmantinas, y de regreso en su 
patria, comenzó las investigaciones para su 
gran bibliografía, recorriendo las ricas bi- 
bliotecas de los conventos, entre ellos el de 
San Benito, y las de los particulares estu- 
diosos que abundaban en la ciudad. 

En 1651 le nombró Felipe IV agente 



general del rey er. la corte de Roma, donde 
residió veinte años entregado en cuerpo y 
alma al estudio. La biblioteca reunida por 
él en la Ciudad Eterna no era inferior a la 
del Vaticano. 

Arruinado por mi caridad y los dispen- 
dios originados por sus publicaciones, vol- 
vió a Sevilla con una canongíaque le otorgó 
el Pontífice, y, trasladado a Madrid, según 
dicen algunos biógrafos, por haber sido 
nombrado Consejero del Supremo de la 
Santa Cruzada, falleció en esta villa en 1684. 

Su primera obra fué un tratado latino 
que llamó De Exilio (Amberes, 1641); pero 
su obra inmortal, la que consumió su vida 
y le aseguró el puesto altísimo que su 
nombre ocupa, es su preciosa Bibliotheca. 
Hállase dividida en dos partes: la primera 
Biblioteca vetas, abraza la historia lite- 
raria española desde Augusto hasta nuestro 
siglo de oro, y está desenvuelta en forma 
narrativa: la segunda, Biblioteca nova, está 
dispuesta en forma de diccionario y acom- 
pañada de varios índices que facilitan su 
manejo, pudiéndose buscar los autores por 
sus nombres, sus patrias, sus facultades, 
etc. A esta segunda parte se añadieron las 
notas del mismo autor, en que consignaba 
las noticias de ios más modernos autores 
hasta la fecha en que murió. 

Dejó manuscrita Nicolás Antonio una 
Censara de las historias fabulosas, edi- 
tada por Mayans. en que expone y critica 
las crónicas inventadas en el siglo XVI. 

Las Cartas de Nicolás Antonio, sobre- 
poniéndose a la corrupción del gusto, ofre- 
cen una laudable sencillez y responden al 
legítimo concepto del género epistolar. 

148.— Anzarena (Cristóbal). 

Presbítero de quien no poseo datos bio- 
gráficos. Escribió Vida y empresas litera- 
rias del ingeniosísimo caballero D. Oui- 
jote de la Munchnela (Sevilla, por D. Je- 
rónimo de Castilla, 1767). Quedan muy 
\ contados ejemplares de esta narración bur- 
: lesea, cuya segunda parte no ha visto la 
: luz. 



— 30 



149.— Añasco (Jerónimo. de). 

Natural de Sevilla, profesó en el Con- 
vento de Agustinos de la misma ciudad el 
5 de Diciembre de 1566, llegando a Prior 
en 26 de Julio de 160Í y a Provincial 
el 1 de Junio de 1612. Poco después pasó 
a mejor vida y dejó impreso un Sermón de 
honras. 

150.— Apasionado al bien públioo de Sevilla. 

Escribió acerca de la erección y fun- 
cionamiento de las escuelas del noviciado 
de San Luis. (Sevilla, 1766.) 

151.— Apóstoles (Pedro de los). 

Carmelita Calzado y Prior del Conven- 
to de Gibraleón, escribió: Vida de San 
Andrés Corsino, Obispo de Fiesoli de la 
Orden de nuestra Señora del Carmen, 
impresa en Florencia; Kalendarium per- 
petuum Carmel i tarurn (Venecia, 1588); 
y Ceremoniale ejusdem Ordinis. (Roma, 
1616.) 

! 52. -Aragón (Manuel). 

Primo de don Alberto Lista. En unión 
de Hidalgo, estableció una imprenta y libre- 
ría en la calle Genova. Dejó escrito una ve- 
raz y curiosa relación del bombardeo de Se- 
villa por Espartero, que ha visto la luz en 
la elegante revista Bélica. 

153.— Aragón (Rafael). 

Cosmógrafo sevillano, nacido el 21 de 
Julio de 1827, y uno de los hombres de 
más mérito que hubo en España. Cuando 
no era más que meritorio de Marina dio 
a- la prensa un opúsculo titulado Ensayos 
náuticos sobre Cosmografía y Navega- 
ción. Tradujo del idioma francés al espa- 
ñol el Tratado de la Estiva, de Mr. Lu- 
geol, y dibujó las láminas. Del inglés vertió 
también al castellano dos tratados: uno 
sobre huracanes, y otro de ejercicios de 



cañón. El mes de Julio de 1850 ingresó de 
guardia marina en la Armada española, y 
en 1852 ascendió a Alférez de navio, des- 
pués de su correspondiente examen. Des- 
tinado a la corbeta Ferrolanu, encargada 
de rectificar las situaciones del litoral de 
la penísula, Aragón efectuó las observacio- 
nes astronómicas. En 10 de Agosto de 1856 
se le encomendó el trozo de la división de 
Pullok (Filipinas); documentó ios trabajos 
hidrográficos realizados en el Seno de 
Davao. y como resultado de sus profundos 
estudios de aquellas costas y razas que la 
habitan, dictó una Memoria sobre el pro- 
yecto de colonización del Sur de Mindanao, 
que mereció calurosos elogios del Gobier- 
no. En 1860, nombrado en la Habana te- 
niente de navio, se le confió el mando del 
Basan y la comisión hidrográfica del mar 
de las Antillas, trabajo enpezado en 23 de 
Julio de 1860 y terminado en Agosto de 
1862. Rectificó y corrigió la costa Norte de 
Cuba, desde Punta de Maternillos a Punta 
de Maisy, y la austral desde allí a Santiago 
de Cuba, con inmediatas situaciones deter- 
minadas astronómicamente. Observó en to- 
dos los puntos las mareas y variaciones de 
la aguja, detalló minuciosamente una con- 
siderable extensión de ambas costas por 
triangulaciones, determinó la elevación de 
alturas mareables, levantó los planos de di- 
ferentes puntos y fondeaderos, dibujó un 
álbum de vistas de la costa para su más 
fácil reconocimiento, redactó el derrotero 
detallado de todo y situó astronómicamente 
los faros de Santiago de Cuba, Punta de 
Maisy, Punta Lucrecia, Punta de Materni- 
llos, Cayo de Balúa de Cádiz, Cayo Cruz 
del Padre y Cayo Diana, rectificando, ade- 
más, por especial orden de la Dirección de 
Hidrografía, el plano del puerto de Sagua 
la Grande. Tan notabilísimo y luminoso 
trabajo, en unión de una Memoria, para su 
más fácil comprensión, que redactó tam- 
bién nuestro ilustre biografiado, dio lugar a 
que «el almirantazgo inglés, desechando 
las situaciones deducidas pocos meses antes 
por el barco de guerra de su nación Hielva, 
aceptase los de la Comisión española, pu- 



— .31 



blicándolas en su Avisa a los navegantes 
de Enero de 1862, del que remitió di- 
rectamente un ejemplar al Comandante de 
la comisión.» 

Para efectuar su viaje a la Arabia 
aprendió antes el árabe, y en 1867-68 puso 
en practica su proyecto, llegando a la Ara- 
bia con disfraz de comerciante de café, y 
determinó y estudió un territorio para que 
nuestro Gobierno lo ocupara en el Mar 
Rojo. 

Aragón llegó a Comandante de Marina 
y desempeñó la Capitanía del Puerto de la 
Habana. Poseía la gran cruz de San Her- 
menegildo, las encomiendas de Carlos III y 
de Isabel la Católica. El Contralmirante don 
Vicente Montojo, que le dedica una extensa 
necrología en la Revista Benerál' dé Ma- 
rina del año 1894, llama a nuestro sevi- 
llano «sabio y esforzado General.» 

Falleció en Cádiz el 7 de Julio de 1894. 

154.— Aranda (Francisco de). 

Fué natural de Sevilla, según dice él 
mismo; estudió Medicina y ejerció esta fa- 
cultad en Lucena. Sujeto inteligente y estu- 
dioso, dejó gran copia de notas para la his- 
toria de Lucena, con las cuales se formó un 
Apuntamiento, mencionado por Muñoz Ro- 
mero en su Diccionario <pág. 155). Hemo- 
leído que este trabajo, cuyos datos alcanzan 
hasta 1762, se imprimió en Écija en 1777. 
pero no hemos visto este ejemplar. 

155.— Aranda (Gabriel). 

Nació en Sevilla el 4 de Octubre de 1633. 
tomó la sotana de la Compañía de Jesús y 
falleció el 18 de Diciembre de 1709. Dejó 
escritas las siguientes obras: Historia del 
(jran Profeta Daniel (Sevilla, 1697).— Com 
pendium Vitte Venerabais Sacerdotis Fer 
nandis de Contreras (id , 1689 y 92).— 
Vida dd Siervo de Dios, Exemplar de 
Sacerdotes, el V. P. Femando de Contre- 
ras (1702). — Vita Venerabilis Sóror i s Ma- 
rice de Salasar (id., 1825). — Vida y Mi- 
agroa del B. Estanislao de Kostka (ídem, 



1678 y 80j.— Comise ni i tan Vilo- ejtíi 
Beati (Id., 1681 -Inmortal Memoria del 

Emo. Sor. y Excmo. Princijt?, el Sor. 
1) Agustín SPinola. Cardenal y Arzo- 
bispo de Sevilla (id Consolatio ad 
Ecclesiam Patriarchilem Hispalenseni in 
mortemlllustris.et Reverendiss. D. D. A m- 
brosii Ignatii Spinola. ejuslem Ecclesia* 
Archiepiscopi id, 1684). — Vida de la 
V. Madre Sóror Francisca Dorotheaiidem, 
1685). — Vida y gloriosa muerte del P. Se- 
bastián de Monroy (id , 1690 .— El artí- 
fice perfecto ideado en la vida del V. Her- 
mano Francisco D'.az del Ribero (ídem, 
1696). 

156.— Aranza y Rodríguez (Francisco de). 

Literato sevillano. Escribió Idea exac- 
ta del Buen Gusto (1796; y Modo de es- 
t adiar la Historia (1798). Le creo nacido 
en Sevilla porque figura entre la juventud 
hispalense de su tiempo y formó parte de la 
Academia de Letras Humanas fundada por 
los estudiantes, pero debo confesar que no 
poseo prueba documental. 

157.— Araoz (Francisco). 

Alguacil Mayor de la Audiencia de Se- 
villa y natural de la misma ciudad. Dio a la 
imprenta Del modo de formar una buena 
Biblioteca. Sevilla, 1631.) 

158. --Araoz y Caro (Juan). 

Nació en Carmona el 28 de Noviembre 
de 1728. Después de una brillantísima his- 
toria en la Marina de Guerra, falleció en la 
Habana el 29 de Noviembre de 1806. «Su 
memoria debe recordarse con orgullo y con 
gloria en la Armada española.» (Pavía.) En el 
Depósito Hidrográfico se conserva Carta de 
D Juan Araoz al Excmo. Sr. D. Antonio 
Valdés, remitiendo el plano del puerto de 
la Habana y su explicación, hecho por 
D. José del Rio. Está firmada y fechada en 
la Habana a 10 de Octubre de 1793. 



7 



— 32 — 



159.— Araujo (Carlos). 

No recuerdo con exactitud la calle en 
que nació el 30 de Agosto de 1856; sí que 
fué en una de la antigua Judería. Su partida 
de nacimiento debo de hallarse en Santa 
María la Blanca o San Bartolomé. Estudió 
en un Seminario evangélico establecido en 
Sevilla después de la revolución de 1868, y, 
terminada su carrera teológica, ejerció el 
pastorado en Zaragoza. Por su talento, vida 
ejemplar y firmeza de convicciones, figura 
hoy entre los más conspicuos personajes de 
la Iglesia reformada. Es el único protestante 
español contemporáneo que ha tenido con- 
diciones de poeta, porque los demás, sin ex- 
cepción, no han pasado de medianos, cuando 
no detestables copleros. Justo me parece 
apuntar que Araujo, aunque espíritu de 
complexión poética, ningún carácter ofrece 
de la escuela sevillana; antes bien, la eleva- 
ción no acentuada del tono y la propensión 
de su genio lo acercan más a León que a 
Herrera. Su inspiración, siempre circuns- 
crita a la esfera religiosa, se mueve opti- 
mista y confiada; así cierra La Misión de 
Fray Martín, consentido en que 

«Si la luz material en el espacio 
Se propaga con rápida carrera, 
No va menos ligera 
La luz divina, celestial y pura, 
A disipar con vividos fulgores 
La densa nube obscura 
Que forman en la mente los errores.» 

La bibliografía de Araujo es como sigue: 

La Misión de Fr. Martin — Poema. 
1. a parte. Zaragoza, 1885. 

Elementos de Física.— Barcelona (Gasa 
Bastinos), 1892. 

Monólogos infantiles.— Id., id., id. 

El empleo del dinero. — Comedia infan- 
til. Barcelona (Bastinos), 1891. 

Quien mal siembra, mal recoge.— Ídem, 
id., id., 1892. 

Discursos infantiles. — En colección de 
varios autores. Barcelona (Bastinos). 

Sermones breves. — Sociedad de Publi- 
caciones Religiosas. Madrid, 1900. 

Versos para niños. — Libro de lectura 



para las escuelas. Sociedad de Publicaciones 
Religiosas. 

Cuentos y anécdotas en verso. — Barce- 
lona (Bastinos), 1896. 

Cuentos y narraciones.— En publica- 
ción. Figueras, 1903. 

160.— Araujo y Pinto (Francisco de). 

Hijo de D. Félix, abridor de sellos de la 
Gasa de la Moneda de Sevilla, sucedió a su 
padre en el empleo y mereció que Ponz 
(Viaje por España, t. IX, carta 6. a , núm. 17) 
le dedicase honorífica mención. Fué pintor 
y poeta Nos quedaron de su pincel algunas 
pinturas murales, y de su pluma la loa reli- 
giosa titulada Afianzar con su sangre por 
p>agar ajena deuda. (Sevilla, 1746.) 

161.— Arboleya (Francisco de P.) 

Nació en Osuna, y después de brillantí- 
simos estudios obtuvo la cátedra de Disci- 
plina Eclesiástica en la Universidad de Se- 
villa. Era hombre de gran talento y de ex- 
tensa cultura. Representó a Osuna en las 
Cortes de 1853. Dejó manuscritos unos 
Apuntes que merecían la impresión por su 
mérito intrínseco, pero la modestia de su 
autor no se decidió a confiarlos a la impren- 
ta. Su palabra, florida y abundante, atraía 
no escaso número de oyentes aficionados a 
su cátedra. Volvía de ella cuando falleció 
repentinamente el 9 de Noviembre de 1871. 

162.— Arce (Juan). 

Capitán cuya biografía desconozco y sos- 
pecho era sevillano. En el Archivo de Indias, 
legajo 2.° de Papeles tocantes a las islas 
del Maluco y Filipinas de 1564 a 1608 se 
halla la Instrucción que dio, año de 1579, 
para la armada con que fué de Manila a 
Borneo. 

163.— Arce y Canto (Manuel M. a de). 

Presbítero nacido en Sevilla, según su 
expediente universitario. Se licenció en 



— :\3 — 



Teología el 8 de Mayo lespués de 

haber pertenecido a la famosa Academia 
parlicular de Letras Humanas y publicado 
lío (o de pronunciar Jas enclüicas la- 
unas 1794 . Oratiode redé discendi arte 
atque praestantia habita HÜspaH, in opti- 
mtarum artium Academias 1794 . '(rigen, 
naturaleza y aso del número oratorio 
(1795 . y . m de la Bula del Sobe- 

rano Pontífice el Señor Benedicto XIY 
contra tos Franc-Maeone» Sevilla. 181á . 

I64.-Arce (Pablo de). 

a ral de Sevilla y profeso de la orden 
mercedaria. Sus Sermones quedaron ma- 
nuscritos en el convento de San Pablo de 
Sevilla. 

165.— Arce (Rodrigo de). 

Hijo de Sevilla, profesó en la Gasa 
grande de la Merced el 1 de Agosto de 1562. 
<en la que se acreditó por su prudencia y 
literaturas «Fué muy gran predicador.» 
(Matute). Falleció en su convento, después de 
haber consumado numerosas redenciones en 
Argel. Véase Vargas. Hist. de la O. de la 
Merced; Salmerón, Recuerdo 48; Muñana, 
Ant. y Nov. Sev.; Matute, Hijos, éb. 



ser hijo de Fregenal, sino médico fregena- 
lense, así como otros médicos y no médicos. 
(Matamoros. Arias Montano y muchoí se 
llaman hispaJensif.) 

168— Arcos (Cristóbal de). 

Nació en Sevilla y fué cura del Sagrario 
de la Santa Iglesia Patriarcal de la capital 
andaluza. Tradujo del latín ai castellano la 
Conquista de Rodas Sevilla, 1526 y en 
otros lugares, 1549, 64 y 71). Reprobación 
del falso pronóstico del diluvio para 
152 i id., sin fecha y Viajes de Micer 
Luis Yart fiema por Egipto. Arabú 
ria e India, con introducción, exposición 
y exhortación del traductor (Sevilla, 1520 
Arcos floreció en el siglo XVI. Se ig- 
noran las fechas del nacimiento y del óbito. 

169— Arellano (Cristóbal). 

Monje de la Orden de San Jerónimo, fa- 
moso predicador y uno de los que en el si- 
glo XVI se convirtieron al protestantismo. 
■ Pasaba por el más docto de aquellos mon- 
jas... muy versado en la teología escolásti- 
ca v especialmente en los libros de Santo 
Tomás, Scoto y Pedro Lombardo. > (M. y Pe- 
layo. Jlet. II. 4 



166.— Arce y Pizarro (Doctor) 

Poeta sevillano, autor de Autos sacra- 
mentales. Véase el bonito estudio del Teatro 
en Sevilla por D. José Sánchez- Arjona, 
p. 258. 

167.— Arceo (Francisco). 

Sprengel, Tourtelle y demás historiado- 
res le llaman sevillano. Sólo Hernández Mo- 
regón lo cree fregenalense, fundándose en la 
portada de su libro, que dice: De recta 
vulnerum curandorum ratione, et aliis 
ejus artis prascepti8, libri dúo: Francis- 
co Arceo fre.riualensi doctore médico et 
chirugo cuectore: ejusdem de febrium cu- 
randorum ratione. pero no dice el autor 



170.— Arellano (Juan Salvador Bautista). 

Natural de Carmona, hombre erudito y 
piadoso, hermano de la Orden Tercera de 
San Francisco. Escribió: Historia de Car- 
mona (Sevilla, 1628): Antigüedad del con- 
vento de la Santísima Trinidad de Sevilla 
y origen de la Scoita Imagen de Nuestra 
Señora délos Desconsolados Sevilla, 1633i; 
¡ Libro del desadir ¿miento y conducción a 
Sevilla de las reliquias ele las Santa» 
Justa y Rufina, sus ¿xitronas Sevilla, 
1633 . y Vi rtudes de los Capitanes y Pre- 
lados. (JM 

171.— Arenas (Juan de). 

Hijo de Agustín de Arenas y Leonor de 



34 — 



Almazán, vecinos de Sevilla, profesó en la 
Orden de San Agustín el 28 de Agosto de 
1575 y llegó a Prior del convento de Sego- 
via. Puso, con docta pluma, prólogo expli- 
cativo a los Conceptos espirituales de Alon- 
so de Ledesma. El P. Márquez le llama 
«insigne predicador de nuestro hábito.» 
(Or. de los Fr. Erm., pág. 204.) 

172.— Arenzana (Donato). 

Beneficiado de la parroquia de San An- 
drés, donde había nacido, y cura del Hos- 
pital del Amor de Dios; escribió en verso 
La caída de Luzbel (1785); De la Gracia, 
El Conejicidio, La Sociedad triunfante 
(1785), poesías sueltas; y en prosa, El Qui- 
jote de los literatos y Descripción del ob- 
sequio que la Real Fábrica de Tabacos 
hizo en las primicias del Reinado del Sé- 
ñor Don Carlos IV. 

Era hermano menor de D. Martín. 

1 73.— Arenzana (Martín de). 

«Doctor en Sagrada Teología y Racione- 
ro de la Santa Iglesia de Sevilla, fué uno de 
los oradores más célebres de estos tiempos. 
Escribió varias obras de devoción que se 
imprimieron en esta ciudad...» Tal asegura 
Arana de Varflora y no hay motivo para 
dudarlo. Matute cita Exercicios de medi- 
tación, impresa en Sevilla por Vázquez 
en 1758. 

Se graduó en Artes en 1744, fué uno de 
los fundadores de la Real Academia de 
Buenas Letras y falleció el 2 de Diciembre 
de 1784. Geán Bermúdez le llama «sujeto de 
mucha erudición y conducta edificante.» 

174.— Argote de Molina (Gonzalo). 

El año 1549 nació en Sevilla, y no en 
Baeza, como dice N. Antonio, sin duda por 
la alusión a esta ciudad que se lee al princi- 
pio de La Nobleza de Andalucía; pero, 
aparte de que se trata sólo de una errata, 
según se declara en el manuscrito del Apa- 
rato para escribir la Historia de Sevilla, 



existente en la Colombina, acreditan su con- 
dición hispalense el testimonio de Ortiz de 
Xúñiga y la afirmación del propio interesado 
en los dos lugares que cita Arana de Varflora. 

A los quince años se halló en la jornada 
del Peñón de los Vélez, y en 1568 asistió, 
con el cargo de Alférez Mayor de Andalucía, 
a la guerra de los moriscos de Granada. Por 
su mujer doña Constanza Herrera y Rojas, 
hija del marqués de Lanzarote, llevó este 
título hasta que pasó a la sucesión viril y 
quedó Argote con el de señor de la Torre de 
Gil de Olid. Tuvo muchos pleitos, y habién- 
dose trasladado a la Gran Canaria en segui- 
miento del derecho de sus hijos contra el 
Estado de Fuerteventura y Lanzarote, le sor- 
prendió la muerte y recibió sepultura en el 
Hospital de ban Martín de las Palmas. 

La Historia de la Nobleza de Andalucía 
(Sevilla, 1588) supone extraordinaria eru- 
dición. Del Aparato para la Historia de 
Sevilla se sacaron varias copias. Publicó el 
Viaje de Ruy González de Clavijo al gran 
Tamorlán (Sevilla, 1582); el Libro de la 
Montería, a que agregó un discurso sobre el 
Moderno uso de la Montería, y el Conde 
Lucanor, con la biografía del autor, y un 
Discurso sobre la Poesía castellana (Se- 
villa, 1575). Escribió también Historia de 
las ciudades de l'beda y Buena y un Tra- 
tado de la Casa de Argote. 

175.— Arguijo (Juan de). 

Hacia el año de 1561 nació en Sevilla, 
do D. Gaspar y D.* Petronila Manuel, el pri- 
mer sonetista español, D. Juan de Arguijo, 

«Del Sacro Apolo y de las Musas hijo.» 

A la muerte de su padre quisieron nom- 
brarle caballero veinticuatro, y es fama que 
so resistió, diciendo:— Dejadme. Aún sirvo 
para algo.— Más adelante hubo de aceptar 
forzosamente el cargo, y también cuenta la 
tradición que al poco tiempo lo abandonó 
diciendo: — Yo no sirvo para la política. Hay 
que variar demasiadas veces de opinión.— 
Parece que presentía la política contempo- 
ránea. 



35 



Entusiasta por las letras y las artes, 
gastó su pingüe fortuna en proteger a poetas 
desvalidos. No ha muchos años destruyó un 
incendio su magnífica morada, que avalora- 
ban pinturas y esculturas de los mejores 
artistas de su tiempo. Los restos del gran 
poeta yacen en la capilla de !a l'niversidad 
hispalense. 

Escribió la Refacían de las fiestas que 
iiiso Don Melchor del Alcázar a servicio 
de la Purisima Concepción en 1617. 

Los sonetos de Arguijo ascienden a se- 
senta y uno y se imprimieron con notas del 
maestro Francisco de Medina. 

Gozaba Arguijo de imaginación audaz y 
exaltada, de sólida instrucción clásica y de 
gran conocimiento y dominio de la lengua 
española. Los críticos ensalzan la habilidad 
con que emplea nuevos y figurados giros 
sintácticos o atrevidísimas inversiones, todo 
con tal esmero y gusto, que la frase gana in- 
finito en elegancia sin perder nada en cla- 
ridad. 

Aunque, por lo muy conocidos, no he- 
mos citado ningún soneto de Arguijo, a quien 
nadie superó en el manejo de tan difícil 
composición, recordaremos el final del so- 
neto A César mirando la cabeza de Pom- 
peyo: 

<¡Cnán costosa en tu muerte es mi victoria! 
Vivo te aborrecí, te lloro muerto.» 

¿Tendría presente este soneto Quintana, 
que tanto había estudiado I03 poetas sevi- 
llanos, al componer su celebrado verso 

«Inglés te aborrecí, héroe te admiro?» 

Lope de Vega dedicó al ilustre Arguijo 
su Dragontea, diciendo en la dedicatoria: 
«Si como de amigos familiares fueran de 
todos vistos los versos que vuestra merced 
escribe, no era menester mayor probanza de 
lo que aquí se trata; que huyendo toda li- 
sonja, como quien sabe cuanto vuestra mer- 
ced la aborrece... dudo que se hayan visto 
más graves, limpios y de mayor decoro y en 
que tan altamente se conoce su peregrino 
ingenio ..* 

Rodrigo Caro le llamaba elegantísimo 



poeta y el Apolo de todos los de España, y 
el maestro Medina declaraba: * Los dientes 
de la lima no hallan en qué hacer presa, por 
más que los aguce la mala intención de 
quien tiene más de Zoilo que de Aristarco.» 
L'n ilustre critico, D. Juan Colón y Co- 
lón, escribe: <Es indudable que Fernan- 
do de Herrera fijó el lenguaje poético, y 
que a su imitación le siguieron, aventaján- 
dose ya en esta, ya en otra cualidad, el su- 
blime y melancólico Rioja, el atrevido Ar- 
guijo y el lozano Jáuregui... Pero, entre 
ellos, el que logró llevar la frase poética de 
Herrera a su mayor perfección y belleza, 
fué D. Juan de Arguijo... Dotado... de una 
inspiración elevada... enriquecido con ins- 
trucción vasta y amena; empapado en la 
dicción del divino, pero siguiéndola con 
gusto y acierto; conociendo a fondo la índole 
de la lengua, y siendo perfecto versificador, 
creó, con tan raras propiedades, ese estilo y 
ese lenguaje, modelo inestimable para cuan- 
tos apetezcan saborearse y estudiar en el le- 
gítimo tono de la poesía española.» 

176. — Arias (Francisco). 

Sacerdote nacido en Sevilla. Cantó su 
primera misa en San Martín, profesó a los 
veintisiete años en la Compañía de Jesús, 
fué Lector y Rector de varios colegios y fa- 
lleció el 23 de Mayo de 1605 a los setenta 
y un años de edad. Dejó las obras siguientes: 
Del aprovechamiento esjjiritual. cuya pri- 
mera parte se imprimió en Valencia el 1588 y 
la segunda en Sevilla el 1599. Así dice Arana, 
pero Escudero cita una edición en Vallado- 
lid (1593) y otra en Sevilla de 1596. Hay 
traducciones francesas, latinas, italianas y 
polacas. Rosario devotísimo de los cin- 
cuenta Mysterios (Colonia Agripina, 1613). 
De la imitación de Maestra Señora Va- 
lencia, 1588 y Sevilla, 1593;. Hay traduc- 
ciones latinas, francesas, inglesas, suecas, 
alemanas e italianas. De la Oración men- 
tal (1614). Traducciones francesas e ingle- 
sas. De la Mortificación. Traducciones a 
varios idiomas. Del buen uso de los Sacra- 
mentos. Id., id. De la Presencia de Dios. 



3G 



Id., id. Libro de la Imitación de Christo 
Nuestro Señor (Sevilla, 1599). Varias tra- 
ducciones. De la fealdad y gravedad del 
pecado. Id. Su libro Obras espirituales se 
tradujo a varios idiomas, y San Francisco 
de Sales recomendaba mucho su lectura. 

177.— Arias (José). 

Natural de Sevilla, hijo profeso del con- 
vento de agustinos de esta ciudad, sufrió el 
martirio en Filipinas en Febrero de 1661. 
Su ciencia le granjeó el afecto de los suyos 
y su palabra elocuente realizó numerosas 
conversiones. 

1 78.— Arias de Armenta (Alvaro). 

Nació en Sevilla el 1577, profesó en la 
Orden ignaciana el 1593, fué Catedrático y 
Rector en varios colegios, Superior de su 
provincia, Calificador de la Inquisición y 
Asistente (íeneral por su Religión en Roma; 
falleció el 30 de Enero de 1643 y dejó es- 
critos los siguientes libros, además de un 
Sermón, impreso en Sevilla en 1632, y dos 
tomos de Ejercicios espirituales, que que- 
daron inéditos, y cita el P. Rivadeneira, 
Contrato Espiritual del hombre a Dios. 
Sermón para la publicación del Edicto de 
la Santa Inquisición. Concierto con la 
Virgen Nuestra Señora, impresa en Baeza, 
y en latín: Encomia Beatissimce Virginis 
ex Sacra Scriptura. Sanctis Patribns 
deprompta cum eorumdem citationibus. 
Encomia similia sacrosantxe Eucharistice. 
Imprimiéronse estas obras en Sevilla. 

179.— Arias González (Gregorio). 

Cirujano hispalense de quien no poseo 
más noticias que las siguientes, debidas a 
Hernández Morejón: 

Era cirujano de la Armada y socio nu- 
merario de la Real de Medicina de Sevilla, 
donde leyó una disertación sobre cuál sea 
el mejor método que deba practicarse en 
la curación de las heridas de cabeza con 
ruptura del cráneo en algunas de sus lá- \ 



minas o en todas ellas. Publicó Opúsculo 
historial anatómico- físico- mecánico, qui- 
rúr •(/ico -práctico, de heridas peligrosas, 
con modo breve de curarlas. (Sevilla, 1750, 
en 8.°) 

180.— Arias de la Hoz (Diego). 

Poeta sevillano que tomó parte en la 
fiesta de San Juan de Aznalfarache. (4 de 
Julio, 1606.) 

181.— Arias y León (Gregorio). 

Cirujano de la Armada y socio numera- 
rio de la Real de Medicina de Sevilla, lo 
mismo que su homónimo, y probablemente 
deudo, D. Gregorio Arias González, dio a la 
estampa los siguientes trabajos: Disertación 
físico -quirúrgica de la gangrena yestio- 
meno. (Sevilla, por lá viuda de Francisco Lo- 
renzo de Hermosilla, 1734, en 4.°) Diserta- 
ción anatómico-quirúrgica que, exponien- 
do el aforismo 45 del libro 6.° de Hipócrates, 
enunció y expuso a la pública disputa en 
la Real Sociedad de Sevilla, etc. (Sevilla, 
imprenta de las Siete Revueltas, 1736, en 4.°) 
Disertación anatómico-quirúrgica: Cuál 
sea el mejor método que deba practicarse 
en la curación de las heridas de cabeza con 
ruptura del cráneo en algunas de sus h'C- 
minaso en todas ellas. (Sevilla, en la dicha 
imprenta, 1736, en 4.°) Lección quirúrgica: 
si sea posible, y por qué medios, restituir 
la vista al herido en el ojo con ofensa de 
las túnicas ' y efusión de los humores. 
(Sevilla, por Francisco Sánchez Reciente, 
1766, en 8.°) 

182.— Arias de Saavedra (Fernando). 

Natural de Sevilla, tradujo del italiano 
la Relación de la vida, milagros y cano- 
nización de San Carlos Borromeo, Car- 
denal de Santa Práxedis, escrita por el 
Auditor de Rota Francisco Penia. Se impri- 
mió en Sevilla en 1619. 



37 — 



183. -Arias de Saaveiíra (Francisco). 

ió en Sevilla el 4 de Octubre de 17}-.. 
Recibió el bautismo en la parroquia de San 
Pedro y fué académico, Ministro de Estado 
y de Hacienda con Carlos IV y Presidente 
de la Junta Suprema de España e Indias. 
Nos quedan las siguientes obras: Dificultad 

mostrarse matemáticamente el ano 
fijo de la muerte de Cristo 1 7o 7 . Regla- 
mento y Aranceles para 'd libre comercio 

lotérica 1778 . ¡íesumen militar de 
las expedición > i frica 1776 1. 

Diario de las operaciones de la Regencia, 
desde 20 de Enero 18 10, hasta 28 de Oc- 
tubre del mismo año (1852; en los apén- 
dices al Eloifio del General Escaño, por 
Cuadradoj y Memoria Testamentaria, pu- 
blicada por el Sr. Gómez ímaz. Falleció 
el 25 de Noviembre de 181Ü. La mejor bio- 
grafía de este gran patriota es la compuesta 
por el Sr. Gómez ímaz e incluida en el libro 
illa en 18\ 

184. Ariño (Francisco). 

Vivió en el siglo XVII y escribió un cu- 
rioso libro intitulado Sucesos de Sevilla 
de 1592 a 1694, impreso por los Bibliófilos 
Andaluces en 1873. 

Gomo se firma vesinode Sevilla, duda- 
ba de su naturaleza D. Antonio Fabié, di- 
rector de la publicación; mas ya no puede 
caber duda de su patria, porque en los li- 
bros de la Fniversidad hispalense consta que 
era sevillano; se graduó en Cánones el 1625 
y de Bachiller en Artes el 13 de Enero de 
1628 i tomo 58 

185.— Ariza Espejo (Rafael). 

Nació en la ciudad ele Ecija el 25 de Fe- 
brero de 1826. Desde niño manifestó extra- 
ordinaria vocación al estudio, y un sacer- 
dote, tío suyo, le suministró recursos para 
estudiar Humanidades. Des le 1841 a 1815 
cursó en la Fniversidad de Sevilla cuatro 
años de Instituciones médicas con nota de 
sobresaliente y premios. Más tarde obtuvo, 



como recompensa de su aplicación, la dis- 
pensa de los derechos del título de Bachiller 
en Medicina, y en 1848 verificó los ejerci- 
cios para la Licenciatura, siendo aprobado 
nemine discrepatdr. 

A los pocos días fué nombrado médico 
del Hospital Provincial de Sevilla, ganando 
después, en reñidísima oposición, el puesto 
de primer cirujano del mismo Hospital. 

Sin abandonar un momento el estudio de 
la Medicina, se dedicó a aprender las lenguas 
modernas y logró traducir correcta y rápida- 
mente libros franceses, italianos, ingleses y 
alemanes. Fué miembro de varias Corpora- 
ciones científicas y literarias, y en el año 
de 1868 creó, con gran acierto, la cátedra de 
Histología en la Facultad libre de Medicina 
que existía en Sevilla, cargo que desempeñó 
con grandísimo éxito, así como la de la His- 
toria de la Medicina, hasta que se trasladó 
a Madrid, donde, desconfiado de las drogas, 
ejerció la Homeopatía. 

También perteneció al Colegio y al Ate- 
neo Médico de aquella ciudad, tomando par- 
te muy activa en sus discusiones y escri- 
biendo en los periódicos facultativos que 
por entonces se publicaban en la capital de 
Andalucía. 

En los viajes que emprendió al extran- 
jero perfeccionó Ariza sus conocimientos 
teóricos y prácticos en varias especialidades, 
algunas de ellas casi desconocidas en Espa- 
ña, consagrándose más particularmente a 
las enfermedades de la laringe y de los oídos, 
en las que alcanzó una reputación univer- 
sal. 

En sus primeros tiempos de publicista 
vieron la luz en el periódico La Época Bu 
dica, de Sevilla, varios artículos suyos; ta- 
les fueron Apantes para tina ohrita sobre 
las especialidades en Medicina, que apa- 
recieron en cuatro o cinco números de los 
años 1871 y 1882. 

Los escritos del doctor Ariza, según un 
biógrafo, corresponden a tres épocas: la pri- 
mera, en que el autor se entrega a crítica 
sobre puntos generales de doctrina; otra se- 
gunda, en que se dedica preferentemente a 
la Histología Patológica, y una tercera, en 



— 38 



que se consagra por entero a las especiali- 
dades laringológica y otológica. 

Este eminente médico falleció el 13 de 
Octubre de 1887. 

A continuación damos la lista de sus 
obras: 

1.— Literatura Médica: 

1.— ConcejAos sobre la vida. Discurso 
leído en la sesión inaugural de la Facultad 
de Medicina de Sevilla el 1.° de Septiembre 
de 1869. 

2. — La teoría celular ante la noción 
de fuerza. (La Época Médica de Sevilla, 
año 1872.) 

3. — Juicio crítico de Hipócrates. Con- 
ferencia en el Colegio Médico Sevillano, 1870. 

4.— Causas que detienen y paralizan 
los progresos de la Homeopatía en estos 
últimos años. Comunicación leída en el 
Congreso Internacional de Homeopatía cele- 
brado en París en Agosto de 1878. 

5. — ¿Qué es la Homeopatía? 

6. — La panacea del eclecticismo. (El 
Anfiteatro Anatómico Español, 1876, pá- 
gina 354.) 

7. — Eclécticos antes que científicos. (El 
Anfiteatro Anatómico Español, tomo V, 
página 169.) 

8. — La Revista de Medicina Dos ¿mé- 
trica. (El Anfiteatro Anatómico Español, 
1879, pág. 105 y siguientes.) 

9. — La medicación sustitutiva. (Tesis 
del Doctorado.) Sevilla, Febrero de 1870. 

10. — Discurso de gracias al recibir la 
investidura de doctor. 

II.— Histología Normal y Patológica: 

11. — Escuelas Histológicas francesas y 
alemanas. 

12. — Iratado de Anatomía general. 
(El Anfiteatro Anatómico Español, año 
1873.) 

13.— Tratado Elemental de Histología 
Normal y Patológica. (El Anfiteatro Ana- 
tómico Español, año 1879.) 

14. — Manual de Microquinea Clínica. 
(El Anfiteatro Anatómico Español, año 
1876.) 



15.— La membrana caduca. (El Anfi- 
teatro Anatómico Español, año 1875.) 

Histología Patológica: 

16.— Tumores de la mama. {El Anfi- 
teatro Anatómico Español, año 1877.) 

17.— Depósitos urinarios. (La Época 
Médica, año 1872.) 

Í8.--Una concreción uterina. (El An- 
fiteatro Anatómico Español, año 1877.) 

19. — Nuevos puntos de vista en la his- 
tología del linfosarcoma. (El Anfiteatro 
Anatómico Español, año 1877.) 

III.— Enfermedades de la laringe: 

A. — Prolegómenos clínicos. 

20.— Concepto racional do las especia- 
lidades. Introducción al curso de Laringo- 
logía y Otología. Instituto de Terapéutica. 
Curso de 1884 a 1885. 

21. — Las especialidades en Medicina. 
Introducción al curso de Laringología y 
Otología. Curso de 1882 a 1883. (El Siglo 
Médico, año 1882.) 

22. — Importancia de la Otología y la 
Laringología. (Anales de Otología y La- 
ringología, año 1883.) 

23.— Técnica lar ingoscópica. Curso de 
Laringología, en el Instituto de Terapéutica, 
de 1881 a 1882. 

24.— Imperfecciones de la Laringosco- 
pia y medios para corregirlas. (El Siglo 
Médico, año 1885.) 

25. — La cocaína. en los reconocimien- 
tos de garganta. (Anales de Otología y 
Laringología, año 1885.) 

26. — Memoria sobre Laringopatía, leída 
en la segunda sesión inaugural de la Socie- 
dad Anatómica Española. Septiembre, 1875. 

15. —Patología de la inervación. 

27. — Laringismos gástricos. Publicado 
en El Siglo Médico, año 1881. 

28. —De las parálisis laríngeas frus- 
tradas. Trabajo leído en la Sociedad Espa- 
ñola de Laringología, Otología y Rinología. 
Año 1885. 

29.— Parálisis de las cuerdas vomles. 
Publicado en El Siglo Médico, año 1882. 



— 39 — 



Parálisis de la faringe y de la la- 
ringe, diftéricas e histéricas. Paresias de 

las riicnlas. Oblicuidad inestable de la 
glotis. Curso de I88S a I 

31. Parálisis <!<• la cuerda vocal iz- 
quierda (El Anfiteatro Anatómico Espa- 
ñol, año 1879.) 

32. — 1.a parálisis de los ¡ñúscalos 
crito-aritenoideos posteriores considerada 
cofno signo diagnóstico de gravísimas en- 
fermedades extralaringeas. Instituto de 
Terapéutica Operatoria del Hospital de la 
Princesa. Año 1884. 

33. - Grupo de parálisis laríngeas. 
Curso de 1881 a 1882. 

3i.— D.— Pólipos laríngeos (El Siglo 
Medico, año de 1886.) 

35.— E. — Diagnóstico entre las úlceras 
laríngeas simples, tuberculosas, sifilíticas 
y cancerosas, fundirlo en sus caracteres 
objetivos. Actas del Congreso internacional 
de Sevilla. Año 1882. 

36. — F.— Laringopatías discrásicas. 
Instituto de Terapéutica Operatoria del Hos- 
pital de la Princesa. Año 1885. 

f.— Laringopatías sifilíticas. Instituto 
de Terapéutica Operatoria del Hospital de 
la Princesa. Año 1885. 

37. — 111. — Laringopatía micósica y tu- 
berculosa. (Anfiteatro Anatómico Español, 
año I - 

38. — G. — Laringopatías cancerosas y 
otras ncoplasias malignas. (El Siglo Mé- 
dico, año 1877.) 

1 1 .— Thaqueotomí A. 

o!».— IV. — Enfermedades de la faringe 
y de las fosas nasales. (Anales de Otolo- 
gía y Laringología, año 1886.) 

V —Enfermedades del oído. 

VI. — Prolegómenos clínicos. 

40. —Introducción al curso de Laringolo- 
gía y Otología. 

Técnica otoscópica. 

Exploración del oído externo. 

Exploración del oído medio. 

Otoscoj>ia externa: Sn importancia cu 
el diagnóstico de las enfermedades auricu- 
lares. 



Cateteismo <ie lo trompa de Eusta- 
quio. (El Siglo Médico, año L885. 

II.— Oído k.vikkxo. 

il. -Utilidad de la polioscopia cu la 
extracción de los cuerpos extraños. 

< uerpos extraños en ambos conductos 

De las otitis medias fluyentes y de su 
terapéutica: sus pcU(jros. Xccesidad de su 
curación, sus lesiones, sus signos , 
nales. 

Otitis media purulenta tuberculosa: Ge- 
neralidades. Observaciones. Diagnóstico. 
Terapéutica. (La Época Médica, año 1872.) 

La muerte por otitis. 

De las otitis graves. 

El bacilo de Koch en las otitis tubercu- 
losas. 

IV. — Patología vy. la trompa. 

Znndjidos y sordera por obstrucción 
catarral de la trompa. 

V.— Oído interno. 

Enfermedades <lc Meniere. 

Otitis laberíntica congestiva (Vértigo 
de Moliere). 

Y gran cantidad de historias clínicas 
muy importantes. 

186.— Ariza y Montero-Coracho (Antonio Pe- 
dro). 

En Osuna, a í de Noviembre de 1820, 
hijo de D. Gonzalo y 0. a Nicolasa, vino al 
mundo y recibió el bautismo en la Iglesia 
de la Asunción. 

Fué notable arqueólogo, académico de la 
Real Sevillana de Buenas Letras y corres- 
pondiente de las de la Historia y la de Be- 
llas Artes. 

Escribió Bosquejo biográfico de D. Juan 
Telles de Oirán, cuarto Conde de Drena, 
publicado a expensas del Ayuntamiento ur- 
saonense en 1890. También se imprimió su 
discurso de ingreso en la Academia Hispa- 
lense, el cual versa sobre la Fundación e 
Historia de la Universidad de Osuna. 
| (1893.) 



— 40 



187.— Arizagay García (José Manuel). 

Hijo del doctor D. José Manuel y de doña 
María, nació en Osuna el 10 de Junio de 1801 
y recibió el bautismo en la iglesia mayor 
parroquial de la Asunción de Nuestra Seño- 
ra, según el libro 81 de bautismos, folio 74 
vuelto. 

Fué uno de los contadísimos andaluces 
militantes en la facción, y D. Carlos le nom- 
bró Auditor de guerra y Asesor Real. Aco- 
gido al Convenio de Vergara, ejerció la ca- 
rrera jurídica, desempeñó magistraturas y 
obtuvo la Cruz de Isabel la Católica. 

Escribió Memoria militar y política 
sobre la guerra de Navarra y fusilamien- 
tos de Estella, acontecimientos que deter- 
minaron el pin de la caitsa de D. Carlos 
María Isidro de Borbón, impresa en 1840. 

188.— Arjona y Cubas (José María). 

Persona estudiosa e ilustrada, natural de 
Osuna, fundó, en unión de otros jóvenes li- 
teratos, la famosa Academia Particular de 
Letras Humanas, en cuyas sesiones leyó 
discursos y poesías. En rigor, y a pesar de 
su mérito, no lo mencionaría si no fuera por 
su consanguinidad con el preclaro D. Ma- 
nuel, pues de sus trabajos literarios, no im- 
presos, sólo queda la referencia que a ellos 
hacen Blanco-White en su correspondencia 
y otros coetáneos suyos. 

189.— Arjona y Cubas (Manuel María). 

Vio la luz en Osuna el 12 de Junio de 
1761, estudió en la Universidad ursaonense 
y después en la de Sevilla, donde cursó fi- 
losofía y ambos Derechos. Trabó íntima 
amistad con Lista, Reinoso y Blanco, en 
unión de los cuales fundó la famosa Acade- 
mia Particular de Letras Humanas, en 
cuyo seno se incubó el renacimiento de la 
escuela sevillana. Obtuvo el puesto de Doc- 
toral de la Capilla Real de San Fernando y 
luego el de Penitenciario de la Catedral de 
Córdoba. En esta ciudad fundó la Academia 
de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes, 



que presidió hasta su fallecimiento, e im- 
primió La Bélica coronando al Rey l). Jó 
sr Napoleón /(oda, 1810). Actas abreviadas 

de la Academia <!<• Córdoba (1813) Mani- 
fiesto .sobre SU conduela ¡lotifica a ¡a na- 
ción española (1814). Villancicos para can- 
tarlos en la Catedral de Córdoba (1816). 
La Academia celebró solemne sesión necro- 
lógica en honor de su fundador y presidente, 
donde se leyeron discursos en español y en 
latín, recogidos en un rarísimo opúsculo 
fúnebre titulado Elogios a la memoria del 
doctor l). Manuel María de Arjona. 
Acompañó al Arzobispo de Sevilla en un 
viaje a Roma y al regreso se mezcló en 
los sucesos políticos, lo cual ie valió per- 
secuciones y disgustos que abreviaron su 
vida. Falleció a las siete y media de la tar- 
de del 25 de Julio de 1820. 

Las poesías de Arjona, pertenecientes al 
género sagrado, se hallan coleccionadas en 
la Biblioteca de Autores Españoles. Descue- 
llan, entre estas religiosas inspiraciones, las 
odas A la Natividad de Nuestra Señora, 
de escogida dicción, de admirable tono y de 
versos llenos y armoniosos; A la Ascensión 
del Señor, A la Inmaculada Concepción y 
A la muerte de San Fernando. 

El patriotismo de Arjona se revela en su 
magnífica oda A la decadencia de la (jloria 
de Sevilla, pues ya la centralización co- 
menzaba a ahogar los gérmenes de la vida 
nacional. El ingenio flexible de Arjona, tan 
apto para la majestad y elevación de la oda, 
no fué menos feliz en los idilios y ligeros 
romances, y escribió sonetos dignos de Ar- 
guijo y de Lista. 

El poema que, por especiales razones, 
llama Arjona lírico-didáctico, titulado Las 
ruinas de Roma, es una de sus más hondas 
y poéticas concepciones. Menos elogiado que 
Caro, y acaso con mayor fantasía, reánima 
la antigua Roma; mas no como aquél, con 
deleites de arqueólogo, saboreando los deta- 
lles, fijándose en el llano que fué plaza o en 
la ruina que fué templo, sino por modo sú- 
bito, grande, tocando las cenizas del pasado 
con la vara mágica de la imaginación. 

Siquiera por curiosidad, justo es consig- 



41 



Dar que Arjona dejó también profunda hue- 
lla en la metrificación, inventando la octava 
italiana endecasílaba con los pies cuarto y 
octavo eptasílaboa agudos. Esta clase de oc- 
tava, que Quintana elogió tanto, halló gran 
favor entre los poetas románticos y ha sido 
muy aplicada en todo el siglo anterior. 

199. —Armero y Peñaranda (Francisco). 

Marqués del Nervión. Nació en Fuentes 
de Andalucía el 3 de Mayo de 180Í y falle- 
ció en Sevilla el mes de Agosto de 1860. 

Estudió en Cádiz la carrera de Marina. 
En el combate del Callao se batió como un 
valiente. Se le concedió la cruz laureada de 
San Fernando por la ayuda eficaz que prestó 
al levantamiento del sitio de Bilbao (1835); 
levantó, siendo ya brigadier, los sitios de 
Tortosa y Amposta, destruyendo las baterías 
enemigas, y ascendió a teniente general en 
Diputado por Sevilla y Senador, des- 
empeñó los Ministerios de Comercio y de 
Marina y la Presidencia del Consejo de Mi- 
nistros. Su brillante hoja de servicios está 
llena de actos heroicos y filantrópicos. Po- 
cas habrá tan gloriosas en la carrera de las 
armas. 

Sus obras, fuera de los discursos parla- 
mentarios, se reducen al tratado que lleva 
por título Ejercicio facultativo de i)istruc- 
ción militar en los buques de guerra. 

191.— Armero y Peñaranda (Joaquín). 

Nació en Fuentes el 4 de Abril de 1812. 
Fué General, Diputado por Sanlúcar la Ma- 
yor y Senador: terció en los debates parla- 
mentarios y falleció el 13 de Febrero de 
1858. 

192.— Arnao (Juan Bautista). 

Vecino e hijo de esta ciudad de Sevilla, 
escribió Tratado o discurso safare la peste. 
Trátase en él de sus causas, géneros y espe- 
cies y de las opiniones que entre los médi- 
cos y teólogos se hallan acerca de ella. 
Tráense a juicio y examen los remedios que 



vulgarmente se usan y danse los más ade- 
cuados a la naturaleza de su veneno. Ma- 
nuscrito original que se halla en el tomo L 
de Papeles varios en 4.° de la Biblioteca de 
la Catedral. (Matute.) 

193.— Arnolfini de lllescas (José). 

De padre italiano y madre española, na- 
ció en Sevilla, profesó en la religión C.ister- 
ciense y Felipe IV le otorgó una Abadía en 
Borgoña. Escribió varios pequeños tratados, 
y entre ellos Conferencia ¡j congreso entre 
el Cardenal 'le Richelieu, Oliverio Cron- 
>vel, Protector de Inglaterra, y el Carde- 
nal Massarini, después de muertos, en los 
espacios imaginarios, sobre las cosas de 
Europa que manejaron en vida, obra 
muy amena e interesant'. con tal que el 
lector posea la instrucción bastante para 
comprender las alusiones y la finura de la 
sátira, según N. Antonio, que conoció el" 
manuscrito. También escribió Discurso so- 
bre la investidura del Reino de Xápoles, 
«obra muí curiosa y de mucha erudición. > 
Arana.) 

194.— Arpe (Celedonio José). 

Nació en Sevilla el 20 de Septiembre 
de 1868 en la calle de Santiago, y, por con- 
tingencias del movimiento revolucionario, 
no fué bautizado sino bastante tiempo des- 
pués en Paterna del Campo. 

Formó parte de la redacción de Heraldo 
d: Madrid; ha confiado a la escena las obri- 
taa Mi niño, El rosario de coral, Lo que 
está de Dios, Lolilla y Julepe. En 1910 dio 
a la estampa un volumen de poesías titulado 
Tria ñeras, del que, dice Salvador Rueda 
en el prólogo, se escapa «como un perfume 
de manzanilla o de confortable vino jere- 
zano^ 

195.— Arroyal (León de). 

Perteneciente a una familia de canonis- 
tas en que ya habían brillado D. Feliciano, 
que tomó el grado de Bachiller en Cánones 



42 



en 1731, y D. Fernando, graduado en 1738, 
ambos también sevillanos, según los libros 
universitarios; ingresó en la Real Academia 
de Buenas Letras el 13 de Octubre de 1780, 
donde leyó disertaciones de temas jurídicos. 

196.— Arroyo (Luís). 

Nació en Carmona el 1598, profesó en la 
descalcés de San Francisco y rigió varios 
conventos. Falleció en Méjico el 6 de No- 
viembre de 1678. Beristain nos afirma que 
fué doctísimo hebraizante y escriturario. 
Dejó manuscrito Annotationes in Sacram 
Scripturam collatis expositorum Scnten- 
iiis cum texto Hebraco. 

197.— Arroyo y Atinsio (Juan de). 

Gramático del siglo XVII. Nació en Se- 
villa. Profesó en la Compañía de Jesús, en 
la ciudad de Lima, por Abril de 1622. Fué 
Rector de los Colegios de Cuzco y Chuqui- 
saca (1651). Editó Arte de la lengua Ayma- 
rás obra compuesta o corregida y aumenta- 
da por él, y obtuvo cátedra de la dicha lengua. 
(Medina. La Imprenta en Lima, IV, 382.) 

198— Arroyo y Figueroa (Diego). 

Nació en Sevilla en 1645 y falleció en 
1725. Escribió sobre la Casa Real de Ri- 
bera, sobre la Confusión en la fiesta del 
Corpus, Fundación de la Santa Iglesia 
Metropolitana de Sevilla (Ms.) y corrigió 
el Aparato para la Historia de Sevilla, 
por Argote. También puso prólogo biográfico 
a las poesías de Juan de Salinas. 

199.— Arteaga y Avendaño (Juan). 

Natural de Estepa. Profesó en la Orden 
de Santo Domingo y conquistó lauros de 
elocuente predicador. Obtuvo la mitra de 
Chiapa y falleció en 1545. 

200.— A8arini (Lucas). 

Nació en Sevilla el año de 1607; mani- 



festó, aun en su niñez, singular ingenio, y 
con particularidad para composiciones his- 
tóricas, dando a luz en su mayor edad las 
siguientes: La Estratonica, que se impri- 
mió en Venecia el año de 1644. La Alme- 
rinda, en la misma ciudad el año de 1640. 
Juegos de la Fortuna, sucesos de Astia- 
ges y Mandane, monarca de Persia, en 
Venecia el año de 1655. Demetrio, en Bo- 
lonia el año de 1643. Los jardines de 
Chipre, en la misma ciudad, año de 1642. 
Diversas letras y composiciones, en Ve- 
necia el año de 1640. Colección de cartas, 
en Milán, año de 1650. Nueva colección de 
cartas, en Venecia, año de 1653. El mur- 
tyrio de los Santos Alfío, Filadelfo y Gi- 
rino, en Bolonia, año de 1643. Afectos sá- 
gralos. De esta obra duda D. Nicolás An- 
tonio si es diversa de otra que intituló Sen- 
timientos de la humildad; imprimióse en 
Genova, año de 1641. El nuevo Hércules y 
pinturas de Guido Rheni, en Bolonia, año 
de 1639. Las Revoluciones de Cataluña 
(tomos I y II), en Genova, año de 1645. Re- 
voluciones de Cataluña (tomos III y IV) 
co)i notas sobre los lugares principales, 
puestas por el M. R. Alberto Calenzani, 
Difinid or de Lombardía, en Bolonia el 
mismo año. Anatomía de la Retórica, en 
Venecia, año de 1641. Vida y milagros de 
San Antonio de Padua, con adiciones en 
la segunda pat te de los milagros hechos 
después de la muerte del Santo, en Geno- 
va, 1646. Historia de la guerra y sucesos 
de Italia acaecidos en nuestro tiempo 
desde el ano de 1613 hasta el de 1630 
(tomo I), en Turin, año de 1665. Las mara- 
villas del Arsenal de Venecia, Raudales 
de Hipocreme y Coynposiciones varias, 
uno en Venecia y otro en Genova. Refle- 
xiones obsequiosas, en Venecia, año 1639. 
Diálogos morales, en Turín, año de 1663. 
Vida de San Clemente Ancyrano, Vida de 
la Bienaventurada Bautista Bernassa, 
monja genovesa. 

Todas estas obras las compuso Asarini 
en el idioma italiano porque pasó la mayor 
parte de su vida en Italia. El Sermo. Duque 
de Saboya apreció mucho su literatura y lo 



— 4; 



tuvo en Torio dilatado tiempo. Haber sido 
este sabio natural de Sevilla consta de carta 
que escribió al abate Miguel Justiniani, 
autor de una Colección de E scr ito re s Gc- 
noveses. en la cual le manifiesta su natura- 
lidad de Sevilla. Este documento asegura 
baberlo visto D. Nicolás Antonio. 'Arana de 
Varfiora.) 

201.— Ascensión (Fray Antonio de la). 

- Excelente cosmógrafo y diestro piloto. > 
(Arana de Varfiora.) Fué colegial en la es- 
cuela de San Telmo, de Sevilla. Se embarcó 
para América y en la Xue\a España tomó 
el hábito de carmelita descalzo. En Méjico 
escribió algunas descripciones de aquellas 
provincias, costas y mares. Compuso tam- 
bién doce volúmenes de diversas materias, 
entre ellos varios sobre Cosmografía. Falle- 
ció, en 1663, en el convento de carmelitas 
descalzos de la Puebla de los Angeles. 

202.— Asensio y Toledo (José M.) 

Nació en la capital de Andalucía el 14 de 
Agosto de 1829 en la plaza de Santo To- 
más: recibió el bautismo en la parroquia 
del Sagrario, y falleció en Madrid el 14 
de Diciembre de 1905. 

Estudió en su ciudad natal y se licenció 
en Derecho en Julio de 1851. Pronto adqui- 
rió renombre de cervantista, vocablo inven- 
tado por él y extendido en alas de rápida 
fortuna, y de experto bibliófilo. En 1869 
creó, con D. Pascual Gayangos, D. José Ma- 
ría Álava y D. Francisco de B. Palomo, la 
Sociedad de Bibliófilos Andaluces. 

Fué Director de la Real Academia de 
Buenas Letras y de la de Bellas Artes de Se- 
villa. Su obra acerca de la vida de Cristóbal 
Colón le valió un puesto en la Real Acade- 
mia de la Historia el !J de Junio de 1895. 

El 21 de Noviembre de 1901 fué pro- 
puesto y elegido para la Real Academia Es- 
pañola, verificándose su recepción el 2!» de 
Mayo de 1901. 

En política, a la cual tuvo el buen gusto 
de profesar exigua afición, no prosperó mu- 



cho y sólo ocupó el cargo de Consejero de 
Estado. 

Menéndez Pelayo decía: «No hay escrito 
alguno del Sr. Asensio, por breve que sea, 
que no vaya marcado con el sello de la in- 
vestigación propia y no traiga alguna nove- 
dad a la Historia literaria.» 

Perteneció también a las Academias de 
Santo Tomás de Aquino, Colombina Onu- 
bense, Arcadia Pontificia de Arqueología de 
Roma y a la de Ciencias de Lisboa. 

Sus obras se clasifican en seis grupos. 
Trabajos cervantistas: Documentos inéditos 
cobre Cervantes (Sevilla, 1864). Nuevos 'lu- 
cimientos para ilustrar la vida de Miguel 
de Cervantes Saavedra (Sevilla. 1864 . 06- 
servacioues sobre Jas ediciones primitivas 
de Don Quijote de la Mancha (Revisto de 
España, 13 Agosto de 1869, tomo IX. pági- 
na 367). Cartas literarias sobre el Quijote: 
Primera, a M. Mariano Droap (Cádiz, 
imprenta de la Revista Médica, 1868). Se- 
gunda, a D. Aureliano Fernández :-' 
rra. Tercera, a D. Mariano Pardo Figue- 
roa (Sevilla, 1870). Cervantes y sus obras. 
Cartas literarias dirigidas a varios ami- 
gos (Sevilla, 1870). Recuerdos de Cervantes. 
El Compás de Sevilla (Sevilla, 1870). Catá- 
logo de algunos libros, folletos y artículos 
sueltos referentes a la vida y a las obras 
de Miguel de Cervantes Saavedra. . que 
ha reunido D. José María Asensio Sevi- 
lla, 1872). Los continuadores del Ingenioso 
Hidalgo. La obra de un Avellaneda des- 
conocido (Madrid, 1873). -.Puede traducirse 
el <>uijotc? (Revista de España, 28 Octu- 
bre 1873. El Conde de Lemos, protector 
de Cervantes Madrid, 1880). Catálogo de Ja 
Biblioteca cervantina de D. José María 
Asensio (Valencia, 1883). Cervantes, inven- 
te villa, 1874 1. Nota de algunos i 
artículos y folletos sobre la vida y las 
oljras de Miguel de Cervantes Saavedra 
Sevilla, 1885). Un cervantista portugués 
del siglo XVIII quemado por el Santo 
Oficio de la Inquisición (Sevilla, 1885 1- 
Proemio a la ¡lujosa edición* de El Inge- 
nioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha 
Barcelona, 189<Si. Cervantes y sus obras 



— 44 



(Barcelona, 1902). Interpretaciones del Qui- 
jote (discursos leídos ante la Real Academia 
Española en la recepción pública del exce- 
lentísimo Sr. D. José María Asensio y Tole- 
do el día 29 de Mayo de 1904, Madrid, 1901). 
Trabajos de americanista: Los restos de 
Cristóbal Colón están en la Habana (Sevi- 
lla, 1881). Cristóbal Colón: Su vida, sns 
viajes, sus descubrimientos (Barcelona. 
1891). Discursos leídos ante la Real Acade- 
mia de la Historia en la recepción pública 
del Excmo. Sr. D. José María Asensio el día 9 
de Junio de 1895. El tema tratado es Cris- 
tóbal Colón (Madrid, 1895). Juan Pérez y 
Fr. Antonio Marchena, (La España Mo- 
derna, 21 Septiembre 1890). La última 
palabra sobre la salida de Cristóbal Colón 
en su primer viaje (La España Moderna, 
Febrero 1891). La Carta de Cristóbal Co- 
lón con la relación del descubrimiento del 
Nuevo Mundo (La España Moderna, Oc- 
tubre, 1891). Martín Alo)iso Pinzón (La 
España Moderna, Mayo 1892). La leyenda 
colombina (La España Moderna, Julio 
1892). Trabajos literarios: Sebastián de Ho- 
rozco (Sevilla, 1867). Rodrigo Fernández 
de Ribera (Madrid, 1871). Hércules, poema 
en 145 cantos, escrito por el Conde de 
Montesquieu (Revista de España, 13 de 
Agosto 1878). Hércules, poema del Conic 
de Montesquieu (Sevilla, 1878). Don Juan 
de Arguijo (Madrid, 1883). Fernán Caba- 
llero (La España Moderna, s. a.) Necrolo- 
gía del Excmo. Sr. D. Fernando de Ga- 
briel y Ruiz de Apodaca (Sevilla, El Uni- 
versal, 1889). Fernán Caballero y la novela 
contemporánea (Madrid, 1893). La patria 
de D. Juan de Jáuregui (La España Mo- 
derna, Agosto 1899). Trabajos artístico-lite- 
rarios: Retratos de autores españoles, sa- 
cados en facsímil de antiguas ediciones 
de sns obras (Sevilla, 1869). Francisco Pa- 
checo: Sus obras artísticas y literarias, 
especialmente el libro de descripción de 
verdaderos retratos de ilustres y memo- 
rables varones, que dejó inédito (Sevilla, 
1867). Francisco Pacheco: Sus obras artís- 
ticas y literarias (Sevilla, 1866). Libro de 
descripción de verdaderos retratos de ilus- 



tres y memorables varones, por Francisco 
Pacheco (Sevilla, 1886). Murillo (discurso 
leído en la Academia Hispalense de Santo 
Tomás de Aquino e impreso en Sevilla en 
1881). Monumento a San Fernando. Las 
columnas del templo de Hércules (Sevilla, 
1883). Arqueología: Azulejos de Triana, 
sepulcro notable (sin lugar ni año). Palacio 
de los Visires árabes en Sevilla (publicado 
en La Ilustración Católica). Trabajos his- 
tóricos: D. Pedro I de Castilla (Revista 
de España, 28 Noviembre). I). Pedro I 
de Castilla: Su reinado. Su carácter. El 
libro de su vindicación (sin lugar ni año). 
Logogrifos de la Historia. El pastelero de 
Madrigal. El hombre de la máscara de 
hierro (publicados en varios periódicos lite- 
rarios). Costumbres españolas: Toros en 
Cádiz en 1578 (Madrid, 1889). Trabajos aca- 
démicos: ifr/aciowes del Yucatán (dos vo- 
lúmenes de la Colección de documentos 
inéditos de Indias, publicada por la Real 
Academia de la Historia). Conveniencia 
de excavaciones en Itálica,, (trabajo pre- 
sentado a la Academia de la Historia). 
Varios Informes leídos ante la Real Aca- 
demia de la Historia acerca de obras pre- 
sentadas por D. José de Santiago, D. Cris- 
tóbal Pérez Pastor, D. M. K. Haebler, don 
José Wangümert, D. Andrés Martínez Sa- 
lazar, e infinidad de artículos publicados en 
ilustraciones y revistas de su época. 

203.— Asquerino y García (Eusebio): 

Ovilo y otros biógrafos sitúan el naci- 
miento de Eusebio Asquerino en Sevilla el 
año 1818. No hemos podido ver la fe de bau- 
tismo y hubimos de recurrir al expediente 
escolar que se conserva en la Universidad 
Central. Allí hallamos que Asquerino estu- 
dió Leyes en Alcalá y después en Madrid. 
En los primeros documentos académicos se 
le llama «natural de Requena,» sin duda 
porque del dicho pueblo, patria de su ma- 
dre, salió para Alcalá. En documentos pos- 
teriores se le llama «natural de Sevilla.» La 
razón del cambio consta en el mismo expe- 
diente, pues en él existe un certificado, ex- 



— 45 



pedido por la Secretaria de la 1'niversidad 
con fecha 8 de Noviembre de 1834, donde 
se lee el siguiente párrafo: «Por 0. Ensebio 
Asquerino, natural de Sevilla y no de Re- 
quena, como lo ha hecho constar por la par- 
tida de bautismo, se ha presentado en esta 
Secretaría un documento por el que resulta 
haber ganado y aprobado en esta Real Uni- 
versidad el primer año de Filosofía en el 
académico de 1831 a 32 

Estudió la Jurisprudencia con tal apro- 
vechamiento y precocidad, que a los diez y 
ocho años ganó el título de Bachiller en Le- 
el 22 de Octubre de 1838 se licenció 
a claustro pleno con todo el ceremonial. 

En esta solemne ocasión redactó su pri- 
mer trabajo jurídico, es decir, su tesis aca- 
démica, que hemos podido leer en el citado 
expediente y cuyo tema es: Cualquiera 
donación que el padre hace ai hijo, sin 
cansa, se entiende mejora. >j de consiguien- 
te, se comptUa en tercio y quinto délos 
bienes al tiempo de la muerte de aquél. 

El critico más descontentadizo de su 
tiempo, el mordacísimo Martínez Villergas, 
analizando la producción dramática de As- 
querino, dice: «Menos iniciado en el secreto 
de los efectos escénicos que Hartzenbusch, 
menos lírico que García Gutiérrez y menos 
espontáneo que Bretón, tiene sobre estos se- 
ñores la ventaja de no concebir un plan sin 
proponerse algún fin, y esto hace su mejor 
elogio, porque revela un talento adecuado a 
las exigencias de la época.» 

Asquerino, como poeta dramático, ocupa 
un puesto señaladísimo en la historia litera- 
ria del siglo XIX. Amado del público, supo, 
con sus dramas, exaltar el corazón del pue- 
blo hacia laá ideas liberales y patrióticas, 
hasta el punto de que, en una ocasión, al 
representarse Ja noche de su beneficio su 
obra Españoles sobre todo, la autoridad en- 
vió al teatro dos piquetes de fuerza armada 
para precaver la posible alteración del ot- 
den público. También en el estreno de La 
Judía de Toledo. Asquerino, que asistía de 
incógnito, no supo resistir a las demandas 
del público y subió al proscenio. Entonces 
se trató de prenderle, pero el pueblo se aglo- 



I mero y favoreció la fuga del poeta. No lo- 
; graron las persecuciones abatir el ánimo de 
Asquerino: así como el rey de la comedia 
griega tuvo que interpretar él mismo el pa- 
pel de Cléon, porque ningún cómico se atre- 
vía a arrostrar las iras del rencoroso esta- 
dista, con idéntico valor cívico Asquerino, 
llamado por el público después de la repre- 
sentación de algunas de sus obras, hizo algo 
más que representarlas: se dirigió al audi- 
torio desde el mismo escenario con palabras 
de redención y de libertad. 

En 1840 empezó su vida política y re- 
dactó El Peninsular, periódico democrá- 
tico. En 1842 sufrió denuncia un articulo 
leí citado periódico y Asquerino se presentó 
como abogado defensor. Ocurrió entonces el 
caso más peregrino que puede darse. Pedia 
i el Fiscal nada menos que la pena de muerte 
contra el abogado defensor, los enemi- 
- Je éste agotaban todos los medios para 
perderle; pero se impuso al fin el buen senti- 
do, intervino el Colegio de Abogados de Ma- 
drid y arrojó ignominiosamente de su seno 
al terrible e ignorante Fiscal. 

En 1843 dirigió el Eco de la Revolución, 
por declararse partidario de la Junta 
Central, se le procesó de nuevo y se le per- 
siguió con saña. 

Er« .el misino año salió elegido Diputado 
provincial de Sevilla, pero no se aprobó el 
acta porque el candidato electo no alcanzaba 
la edad señalada en la Ley. 

En 1844 consiguieron sus enemigos en- 
volverle en la célebre causa de Sergifo, y el 
Fiscal, recordando a su antecesor, pidió pa- 
ra Asquerino la última pena. 

Dirigió, además, los periódicos El Pri- 
mero de Septiembre y La Liberta l. don- 
de, a pesar de las persecuciones, acentuó la 
' nota democrática en términos que algunos 
: historiadores le consideran el verdadero 
fundador del partido republicano en España. 
En 1851 ocupó un escaño en el Congreso, 
elegido Diputado a Cortes por el distrito de 
Segorbe. Cooperó con toda la fe de sus ideas 
democráticas a la Revolución de Septiembre 
de 1868, y por única recompensa obtuvo de 
| otros que valían menos, la Dirección general 



46 



de Correos, de que tomó posesión el 17 de 
Octubre. En 1870 reunió las composiciones 
liricas más de su agrado y formó un volu- 
men que dio a la estampa en Madrid con el 
título Poesías. Falleció el 14 de Marzo de 
1892 en el Hospital de Madrid, ocupando una 
de las camas de que dispone la Sociedad de 
Escritores y Artistas. 

Asquerino ha compuesto las siguientes 
obras: Dramas históricos. Doña Urraca, 
Gustavo Wassa, La Judía de Toledo, Es- 
pañoles sobre todo, La Princesa de los 
Ursinos, Las dos Reinas, Arcanos del al- 
ma, Obrar cual noble, aun con los celos, 
El Caballero Feudal y El Tejedor de Já- 
tiva, estrenada en 1849, en colaboración con 
el gran García y Gutiérrez. Comedias: Lo 
que es el mundo, La gloria del Arte, Hasta 
el fin nadie es dichoso y Por no ocultar 
una falta. Refundió Lorenzo me llamo y 
Carbonero de Toledo, de Matos; Entre bo- 
bos anda el juego, de Rojas, y otras. 

En colaboración con el Sr. Larrañaga 
compuso Los dos tribunos, Felipe el Her- 
moso y Juan Bravo el Comunero; y con su 
hermano Eduardo, Juan de Padilla, Ven- 
ganza de un caballero y juramento de un 
Bey, Don Sancho el Bravo, Por amor 
perder un trono, Haz bien sin mirar a 
quién, Las guerras civiles y Un verdadero 
hombre de bien. 

¡Singular contraste! Eduardo Asquerino, 
nacido en Barcelona y educado en Requena, 
invade con retozona musa la comedia anda- 
luza en Matamuertos y el cruel, Too jué 
groma, Un ladrón menos, La verdad por 
mentira .. y Eusebio, el hermano mayor, 
nacido en Sevilla, no tiene una nota en su 
lira para el alma de su país y reduce su 
teatro a evocar la tradición castellana. Sin 
predilección por la tierra en que vio la luz, 
sólo tuvo de sevillano el ardor meridional, 
el entusiasmo y la vehemencia que puso, 
tanto en sus arranques poéticos como en sus 
ideas reformadoras, en sus campañas perio- 
dísticas y en los azares de su vida pública. 

El Sr. Ovilo, en su Diccionario Bio- 
gráfico, emite el siguiente juicio: «La pluma 
de este escritor, templada y dispuesta con 



originalidad siempre que se coloca en el te- 
rreno de la política, sobre que giran comun- 
mente, sirviéndole de base a sus obras dra- 
máticas, es, y lo decimos sin el temor de 
equivocarnos, inimitable; la robustez de sus 
versos, el valor que da a las escenas y a las 
situaciones que presenta para exaltar el áni- 
mo del espectador, revelan al poeta hecho 
un gigante de formas elevadas y robustas.» 

Coinciden en la apreciación todos los 
críticos. Por la intención y por el procedi- 
miento, Asquerino parece el Alfieri del Tea- 
tro español. 

204. — Astigitanus. 

Famoso gramático de Écija mencionado 
por los antiguos autores. 

205.— Asunción (Vicente José de la). 

Mercedario descalzo, Cronista de su Or- 
den, honorario de la Real Academia Sevilla- 
na de Buenas Letras en 10 de Septiembre de 
1762, socio teólogo de la Real de Medicina 
y Calificador del Santo Oficio. Para la Aca- 
demia escribió Elogio de Nuestra Señora 
de la Antigua y para la Real Sociedad una 
disertación sobre El bautismo dentro del 
útero (1772). 

206.— Auñón Villalón León y González (Ramón 
Luís de). 

Actual marqués de Pilares, Almirante de 
la Armada, Consejero del Supremo de Gue- 
rra y Marina, Gentilhombre de Cámara de 
S. M., Senador vitalicio, del Consejo de Es- 
tado, ex Ministro de Marina. Ha sido Almi- 
rante de escuadra y Capitán general del 
departamento de Cartagena; mandó la es- 
cuadra internacional, compuesta de buques 
españoles, ingleses, norteamericanos, brasi- 
leños y uruguayos, que en Julio de 1890 
hizo cesar el bombardeo de Buenos Aires 
por la Armada insurrecta de la propia Re- 
pública bonaerense; Vicepresidente del Se- 
nado, id. de las Ligas Marítima y Africanista; 
Presidente de Sección en el Congreso de 



47 — 



Ciencias administrativas; socio de mérito de 
^;>ciedades Económicas de Amigos del 
País de Almería, Cartagena, Las Palmas, de 
la '.ran Canaria y de la isla Stella, de Ita- 
lia. Sus grandes servicios le han sido re- 
compensados con multitud de condecora- 
ciones nacionales y extranjeras, entre las 
que se cuentan las grandes cruces de Car- 
los III, San Hermenegildo, Mérito Naval, 
Mérito Militar, de Avis de Portugal y de la 
Reina Victoria de Inglaterra, siendo decla- 
rado Benemérito de la Patria. 

Nació en la ciudad de Morón de la Fron- 
tera el 25 de Agosto de 1644. en la casa 
marcada hoy con el número 8 (contigua a la 
magnifica y señorial mansión que fué de sus 
ahuelos maternos los egregios marqueses de 
Pilares y de los ascendientes de éstos 1 , en la 
calle délas Morenas, hoy Ramón Auñón. Es 
autor de los siguientes trabajos literarios: 
El Centenario de D. Alvaro de Bazán, 
primer Marqués de Santa Cruz. Madrid. 
Recuerdos de D. Alvaro de Basan, ídem, 
episodios marítimos, Cartagena, 1 913. 
-Debe haber Almirante de la Armada? 
(Sin lugar ni fecha.) El combate naval de 
Ya- La, entre chinos y japoneses (confe- 
rencia dada en el Ateneo de Madrid el día 13 
de Octubre de 1894), Madrid, 1897. Alegato 
leído ante la Sala de Justicia del Consejo 
Superior de Guerra y Marina en defensa 
del capitán de fragata D.Pedro Sánchez 
de Toca, Marqués de Somío, en la vista 
del proceso instruido con motivo del 
fragio del crucero de su mando, < Cristó- 
bal Colón. • Madrid, 1897. Los Alkevires 
de Morón en el siglo segundo de la hegira 
(bosquejo histórico;, id.. 191-2. Informes 
dirigidos al Ministerio de Marina sobre 
el Co>igreso internacional de Bruselas, 
id., 1889. Defensa del Ingeniero primero 
de la Armada, D. Salvador Torres Cartas, 
ante el Consejo de Guerra de Oficiales 
Generales, iú„ 1886. Discurso pronunciado 
en el Ateneo de Madrid en la noche del 29 
de Abril de 1885 sobre el Estado de la Ma- 
rina, id., 1885. Gruvina, Churruca y Mén- 
dez Xúñez (conferencia en el Ateneo de Ma- 
drid, sin lugar ni fecha . La Marina de 



Guerra en la paz (conferencia en el Ateneo 
de Madrid en la noche del 19 de Marzo de 
! 887 . Madrid, 18 volución de Bue- 

nos Aires en 1890 (conferencia dada en el 
Ateneo de Cádiz el día 16 de Abril de 18 
Cádiz, 1892. Discurso pronunciado en el 
Congreso de los Diputados, id., 1893. Obre- 
ros del ocurso pronunciado en el 
Centro Obrero de Cádiz;, Madrid, 1893. El 
valor material de las Armadas conferen- 
cias en el Ateneo de Madrid j, id., 1914. Dis- 
cursos pronunciados en el Congreso en de- 
fensa de la Marina en los días 4 y 19 de 
Marzo, 12, 13, 16, 23 y 25 de Junio de 1894, 
id., 1894. Discursos pronunciados en el Con- 
greso en defensa de la Marina en los di 
y 14 de Enero, 2 y 23 de Febrero, í. 7 
de Mayo y 18 de Junio de 1895, id., 1 - 
Breve campaña de oposición el 189», ídem, 
1895. Discursos pronunciados en el Con- 
greso defendiendo la Xecesidad de que a la 
reorganización de servicios en la Arma 
acompiañe la construcción de una escua- 
dra, San Fernando, 1905. Discurso pronun- 
ciado en el reparto de premios a los alumnos 
de la Escuela Naval Elemental verificado en 
el teatro Circo el día 26 de Julio de 1908, 
Cartagena, 1908. Discursos pronunciados en 
el Parlamento durante la guerra con los 
Estados Unidos, Madrid, 1912. Conferencia 
en la Unión Ibero -Americana el día 20 de 
Mayo de 1913 sobre el tema In fluencia de 
la Marina militar en las relaciones iljero- 
americanae, Madrid, 1913. Estado de la 
Marina militar en el primer cuarto del 
siglo XIX, conferencia en el Ateneo de Ma- 
drid el 11 de Marzo de 1913, id., 1913. 
Además ha colaborado en todas las revis- 
tas técnicas de España y Cuba, en varios 
periódicos de Canarias, la Argentina y Por- 
tugal y en los principales de España. Re- 
cientemente acaba de publicar un interesante 
folleto sobre La venida del Bey Amadeo, 
muy rico en curiosos episodios y pormeno- 
res Madrid, 1916), y otro titulado El gran 
Alcaide de Morón, D. Diego de Figueredo, 
en el último tercio del siglo XV. Trabajo 
de exquisita erudición, de entusiasta la- 
boriosidad con inteligencia administrada, 



48 — 



reseña la historia de la ciudad de Morón 
desde sus orígenes hasta la reconquista cris- 
tiana, las dramáticas peripecias de las cam- 
pañas de Figueredo, la ascendencia y des- 
cendencia del preclaro alcaide y termina 
lamentándose de las trabas que la ignorancia 
suele poner en España a la docta y patriótica 
investigación. 

207. — Avalos y Figueroa (Diego de). 

Escritor astigitano del siglo XVIII. Esca- 
sean las noticias biográficas de este autor. 
Sólo hemos podido averiguar que llegó a 
Lima en 175i y que escribió las siguientes 
obras: Miscelánea austral (trata del Perú 
y de muchas materias. Lima, 1602), y De- 
fensa de damas (seis cantos en octava ri- 
ma, ya publicados con la Miscelánea en 
1602. Lima, 1603). 



208-209.- 
Joaquín). 



Avellán y Núñez (Abelardo y 



Otro caso de confraternidad análogo al 
de los Figueroa y los Álvarez Quintero. 
Eduardo y Joaquín, naturales ambos de Se- 
villa, hijos de Joaquín y Ana, nacieron, res- 
pectivamente, el 12 de Junio de 1880 y el 26 
de Julio de 1890. Empezaron su carrera li- 
teraria logrando éxitos con sus producciones 
escénicas Con jarabe de pico (1910), El 
maestro Tachuela (1911) y Luna nueva 
(1912). En la primera colaboró con ellos 
Blas Medina. En el periódico de Marchena 
Nueva Era publicaron cuarenta y ocho 
cuentos de costumbres andaluzas, que me- 
recieron ser reproducidos por varios pe- 
riódicos de Madrid y otras provincias y que 
sus autores proyectaban editar en un libro 
titulado Del solar andaluz. La temprana 
muerte de Joaquín, acaecida en 21 de Sep- 
tiembre de 1913, desbarató las fundadas es- 
peranzas que despertaron los jóvenes escri- 
tores. 

210-21 l.—Avendaño y Villela (Francisco y 
Pedro). 

Ignoro los datos biográficos de ambos 



personajes, al parecer hermanos; mas como 
todo lo poco que de ellos conozco se refiere 
a Sevilla, prefiero mencionarlos a excluirlos. 

Consérvase del primero: Relación del 
viaje y suceso de la Armada q. por man- 
dado de S. M. partió al Brasil a echar 
de allí los enemigos q. lo ocupaban. Dase 
cuenta de las capitulaciones con que sa- 
lió el enemigo y calía de los despojos: 
hecha }ior D... q. se halló cu lodo lo suce- 
dido así en la mar como en la tierra . En 
Seri/la. por Francisco de Lyra. Año Í625. 

Y del segundo: Dictamen sobre el Me- 
morial presentado en Uil'l por Juan 
Gallardo de Céspedes, protector de los 
comerciantes extranjeros avecindados en 
Sevilla, acerca de su conservación y fo- 
mento. (Original en Sevilla, legajo 9 «Pa- 
peles varios.») Y Dos Memoriales al Bey 
y al Consejo de Indias (fechas 16 de Junio 
y 7 de Julio de 1620) sobre la decadencia 
del comercio y medios para fomentarlo. 
(Los originales en el Archivo de Sevilla. 
Copia, en el Depósito Hidrográfico.) 

2 1 2. -Avila (Basilio de). 

Hijo de Francisco Fernández Montañés 
y de doña Inés Fernández de Ávila, en Se- 
villa nació, estudió Humanidades y se gra- 
duó en Filosofía. Ingresó en la Compañía de 
Jesús en 1550, cambiando su nombre, Alon- 
so, por el de Basilio. Fué el primer jesuíta 
que entró y predicó en Sevilla, donde «con 
la predicación de este varón zeloso... se ad- 
virtió una reforma grande de costumbres» 
(Arana). Nombrado Rector del Colegio de 
Granada, continuó recogiendo laureles en el 
pulpito hasta su fallecimiento, ocurrido el 
17 de Octubre de 1556. Murió en la plenitud 
de la edad, con gran sentimiento de la ciu- 
dad, y su cuerpo se depositó en la Encar- 
nación. 

213.— Avila (Diego de). 

De noble linaje sevillano, profesó en la 
Trinidad calzada el 20 de Junio de 1572, 
fué Vicario y Comisario general y Provin- 



— 40 — 



cial dé su Orden, dirigió las escuelas de 
Baeza y falleció el 22 de Abril de 161 1 en 
su convento de Sevilla, donde recibió se- 
pultura. 

¡ibió Comentara in Saeram Scrip- 
tura»' Ms.. 12 tomos . -con tanta erudición 
y variedad de lenguas, hebrea, caldea y grie- 
ga, que puede competir con todos los famo- 
sos extranjeros que tanto se glorían de ello» 
(Pedro Valderrama, Teatro de fas Religio- 
nes, pég. 2 íó y Vidas de Marcos Criado, 
Francisco de Ochoa y Pedro de la Hoya. 
(El manuscrito se conserva en el convento 
de Jaén. 

«Gran lumbrera de los reinos de España» 
le llama Pizaño, añadiendo que fué exce- 
lente poeta. 

«Avila insigne o águila sagrada, 
Fértil, fecundo, universal estilo, 
Crisóstomo español, boca dorada 
• ¿lie en algún Serafín tocaste el filo.» 

(Lope de Vega, Fer. Gong., I. XX.) 

214.— Ávila y Laglera (Marcial). 

Ilustre astigitano que nació el 7 de Mayo 
de 1812. De 1830 a 1844 estudió en la uni- 
versidad de Sevilla, obteniendo los títulos 
de Bachiller en Filosofía, Licenciado y Re- 
gente de primera clase en Ciencias, Licen- 
ciado en Derecho y, en fin, ganando por 
oposición la borla de Doctor en la mencio- 
nada Facultad. Explicó Filosofía en el cita- 
do centro de enseñanza y la asignatura de 
Matemáticas en el colegio de San Diego, di- 
rigido entonces por D. Alberto Lista. Orde- 
nado de sacerdote, ocupó la plaza de párro- 
co de la iglesia de San Lorenzo, de Sevilla, 
y la Fiscalía del Arzobispado. Al ser nom- 
brado D. Fernando de la Puente Obispo de 
Salamanca le encomendó su Secretaría par- 
ticular y lo hizo Canónigo de aquella iglesia. 
Fué después Canónigo de la Catedral de 
Burgos y acompañó al señor de la Puente, ya 
Arzobispo, a la Ciudad Eterna cuando la de- 
claración dogmática del misterio de la Con- 
cepción. El Papa le nombró entonces su ca- 
marero secreto. Desempeñó también los 
puestos de Provisor y Vicario general del 



Arzobispado húrgales, y en el año 1860 pasó 
de auditor a la Rota Romana por la Corona 
de Aragón. Falleció en su ciudad natal el 1"> 
de Octubre de 1 

Sus trabajos literarios se han perdido, 
aun los que redactó para la Real Academia 
Sevillana de Buenas Letras, de la que fué 
individuo correspondiente. 

215.— Ávila y Luna (Petronila). 

Hija de D. Antonio de Luna y D. a Juana 
Montero de Espinosa, nació en Sevilla el 
1613, profesó en el monasterio de las Due- 
ñas el 31 de Octubre de 1629. <Fué de gran- 
de instrucción e ingenio y muy dada a la 
poesía, en que consiguió distinguidos aplau- 
sos, y aunque escribió varios poemas en 
diversos géneros, sólo he podido ver una 
décima en elogio del doctor Juan Pérez de 
Montalván, que en las Lágrimas pan* 
cas por la muerte de este poeta dio a luz el 
licenciado D. Pedro Grande de Tena. 
tute, i 



216.— Ávila y Solomayor (Fernando). 

Vio la luz en Sevilla al correr del año 
1598 y, después de haber sido Relator de ¡a 
Real Audiencia, profesó en la Orden de San 
Ignacio el 1620. Su óbito acaeció el 17 do 
Noviembre de 1647, fecha que ignoraron 
Arana, Matute y Lasso de la Vega. 

Su musa dramática produjo una tragedia, 
Ninia y Filos, y una comedia, Todo cabe 
en lo posible. El erudito Nicolás Antonio 
cita su obra, que no conocemos, titulada El 
arbitro entre el Marte francés y las Vin- 
dicias Gálicas l mpresa en Sevilla, 
aunque la portada diga en Pamplona. Va 
firmado con el anagrama Fernando de A jora 
y Valmisoto, cuyo lisonjero éxito certifica 
Ortiz de Zúñiga. Algunos atribuyen a Ávila 
un manuscrito. El liey Don Pedro defen- 
dido y Descendencia del linaje de Cas- 
ulla, 

Como muestra de su versificación repro- 
ducimos el soneto consolando a una madre: 



— 50 — ■ 



«María, vive constante en el tormento, 
Quieta la frente, pues que no la inclinas; 
Que no es nueva costumbre en las ruinas 
Ser unas de las otras instrumento. 

Así verás cuando enojado el viento 
Ejercita las ondas cristalinas, 
Que la disminución de las vecinas 
Es en las otras espumoso aumento. 

Dignos juzgan los dioses tus desvelos 
En resistir sus ímpetus fatales, 
Pues victoriosos triunfan de su ira. 

Mucho debe tu crédito a los cielos, 
Pues nunca tanto ejército de males 
Contra débiles ánimos conspira.» 

Obras casi perfectas de nuestro idioma 
se reputan las dos epístolas en tercetos cru- 
zadas entre Ávila y Bartolomé Leonardo 
Argensola. Del concepto en que éste tenía al 
poeta sevillano darán idea versos tan expre- 
sivos como los siguientes y otros que se ha- 
llan en su epístola: 

«¿El título me das de tu maestro, 
Fernando? ¿Quién dirá que adula tanto 
La esperanza mayor del siglo nuestro? 

Cuando a tu devoción me las presente 
(O tú con él, por generoso oficio), 
Ninguna me será tan excelente 
Como hallarme aprobado en tu juicio.» 

217.— Avina (Lope de). 

Elocuente predicador que, habiendo ves- 
tido el hábito de Santo Domingo, edificó con 
su palabra y su ejemplo en el nuevo reino 
de Granada. El P. Muñana lo incluyó en su 
Noticia de los religiosos del Orden de 
Predicadores. 

218.— Avoz y Enríquez (Martín de). 

Poeta del siglo XVI. Sólo conozco de él 
un soneto inserto en La Conquista de la 
Bélica, por Juan de la Cruz. 

2I9.-Ayala (Antonio de). % 

Jesuíta sevillano. Navegando del Perú a 
Méjico naufragó y pereció con casi todos sus 
manuscritos. En la Biblioteca de la Univer- 
sidad de Méjico se conserva uno titulado 
Rosa de Jericó. 



220.— Ayala y Llamas (José Joaquín). 

Nació en Sevilla en Enero de 1873 y lo 
bautizaron en la parroquia de la Magdalena. 
Posee los títulos de abogado y licenciado en 
letras y pertenece a los Cuerpos de Secreta- 
rios de Diputaciones Provinciales y de Con- 
tadores y ha sido Teniente de Alcalde en su 
patria. Como jurisconsulto sostuvo la pres- 
cripción de la acción penal en causas de 
pena de muerte, doctrina que sancionó el 
Tribunal Supremo. Sobre materias admi- 
nistrativas ha publicado diversos trabajos, 
obteniendo el premio concedido por el Pre- 
sidente de la Diputación Provincial de Se- 
villa al proyecto de mejoramiento de la Be- 
neficencia municipal de Utrera. En sus ocios 
de letrado escribió para el teatro la comedia 
en dos actos Juegos Florales, que se estre- 
nó en Sevilla y alcanzó buen éxito. Sus afi- 
ciones musicales le llevaron a colaborar con 
el maestro D. Eduardo Fuentes en la parti- 
tura de la zarzuela Academia de Varietés, 
favorablemente acogida por la crítica. Los 
periódicos sevillanos suelen publicar com- 
posiciones poéticas de Ayala y Llamas. Su 
musa, ligeramente melancólica, prefiere los 
asuntos amorosos, y, aficionado al contraste, 
ya llora por ver abierta la ventana que, ce- 
rrada antes, provocaba sus quejas, ya se 
sorprende de que ciertas almas se conmue- 
van con la ficción poética o novelesca, y se 
pregunta: 

«Leyendo la verdad, ¿por qué no siento 
Quien lágrimas vertió con la mentira?» 

221.— Ayensa (Marcelo de). 

De remotísimo linaje flamenco, nació en 
Sevilla, calle de la Calería, número 5, el 30 
de Octubre de 1755, y recibió el bautismo el 
3 de Noviembre del mismo año en la iglesia 
de Santa María la Blanca, antigua sinagoga, 
D. Marcelo, Claudio, Manuel de Nuestra Se- 
ñora del Pilar, Ayensa, de la Mota, Tormoye 
y Espejo, primer Barón español de Tormo- 
ye. Felipe II había otorgado el título de Ba- 
rón de Tormohut, corrompido en Tormoye 
por la pronunciación española, a D. Jacobo 



— 51 — 



Tormohut, originario del Brabante. Nuestro 
D. Marcelo, quinto de su título, profesó la 
Marina de guerra, y en 1799 mandaba el 
navio de la Real Armada Fernando de 
Magallanes. 

De su escrupulosidad en el cumplimiento 
del deber testimonia el incendio de la fra- 
gata Santísimo Trinidad^ pues no se re- 
solvió a abandonar la embarcación que en- 
tonces mandaba, y allí hubiera perecido sf 
un valiente marinero no le salvara, desobe- 
deciendo sus órdenes. 

D. Marcelo falleció el año 1816, a los 61 
de su edad, en la suntuosa casa que poseía 
en la calle de llortaleza, en la Corte. 

Dos trabajos geográficos se conservan de 
Tormoye. Es el uno la Descripción de la 
ciudad, arrabales y puerto de Constan- 
tinopla, y no menos curioso el otro, desco- 
nocido por haber quedado manuscrito, del 
cual no podríamos dar cuenta sin la ama- 
bilidad de la actual Baronesa. Este escrito 
versa sobre el viaje que a bordo del Maga- 
llanes realizó a Cavite. Refiérense allí todos 



los incidentes del viaje con no escaso, aun- 
que evidentemente involuntario, alarde de 
suficiencia en su científica y arriesgada pro- 
fesión. 

222. — AylJón y Láinez (Juan). 

Presbítero de! hábito de San Juan, natu- 
ral de l'trera y autor de Illustrat iones sive 
Ad'litiones eruditissinKP ad Antonii Go- 
inecii celebérrimos variarum libros. (Lyon, 

223.— Azevedo (Lorenzo). 

Vio la primera luz en Sevilla el 23 de 
Abril de 1704, profesó en la Orden ignacia- 
na y falleció el 17 de Mayo de 1754. De sus 
escritos formó Sommervogel la siguiente 
nota: 

Tne pií'ce: — a la p. 131 de Sagrados 
ofjsequios... 1728. (Voir l'art. García, Mart , 
t. 111, col. 1.21H, n. 1 et l'appendix, p. XIII » 



B 



224. -Baca (Gabriel). 

«Natural de Sevilla, profesó en el convenfo 
casa grande de la Merced de su patria, en donde, 
después de haber cumplido la carrera de Cáte- 
dras, obtuvo el grado de Maestro en sn religión. 
Fué conocido por uno de los mayores teólogos 
de su tiempo, por lo que el Excmo. Sr. Cardenal 
de Solís y el limo. Cabildo Eclesiástico le con- 
sultaban con frecuencia en los casos arduos, y 
en sus resoluciones acreditó el justo concepto 
que habían merecido su piedad y literatura, por 
cuyas prendas fué electo Comendador de su con- 
vento y Rector del Colegio de San Laureano, de 
donde salió para Compañero general, en cuyo 
empleo murió en Madrid en "28 de Noviembre 
de 178 

A las anteriores noticias de Matute aña- 
diremos que escribió un libro titulado Los 
Toribios de Sevilla, impreso en Madrid 
en 1766. 

225.— Baeza (Alonso de). 

De las familias de los marqueses de Gas- 
tro Monte, condes de Jerena y condes de 
Gantillana, nació en Sevilla D. Alonso. Fué 
Doctor en Teología, Arcediano de Écija, Deán 
de Sevilla, Sumiller de Cortina y, por la 
fama de su elocuencia y doctrina, le presen- 
tó el Rey D. Felipe V para el Arzobispado 



de Lima, dignidad que renunció su modes- 
tia; puede consultarse el sermón de sus 
honras. 

226.— Balbuena Molina y Orellana (Cris'ó- 
bal de). 

Presbítero, nacido e:i Morón en el pri- 
mer tercio del siglo XY11. Existe un manus- 
crito suyo, que solamente conocen dos o tres 
personas, en cuya portada se lee lo siguien- 
te: Xoticias de la antigüedad de Morón 
y de algunas cosas notabks qur lian ocu- 
rrido en esta villa, sacadas de un libro 
antiguo, en -i. mayor con 60 hojas; año 1680. 

El manuscrito pertenece a D. José Plata 
y Niele, quien se proponía publicarlo en su 
Ha dr Morón el año 1916. 

227.— Balbuena y Cáceres (Cristóbal). 

Erudito morones del siglo XVII, que es- 
cribió Genealogía dr las familias más 

ilustres de Morón. 

228. — Balmaña (Pedro). 

Natural de Sevilla, cirujano de la Real 



54 



Armada y socio supernumerario de la So- 
ciedad Real de Medicina; escribió: De la tre- 
panación y casos en que precisa (Sevilla, 
por Eugenio Sánchez Reciente, 1772, en 8.°), 
donde refiere varios casos de trepanación 
que verificó con feliz éxito. 

Presentó también a la Sociedad de Sevi- 
lla dos observaciones: la una sobre un tu- 
mor linfático de extraordinaria magnitud 
en la parte superior y posterior del ileon, 
y la otra de una congestión purulenta en 
el hipocondrio derecho. Estos son los únicos 
trabajos que conoció Hernández Morejón; 
sin embargo, leyó también los siguientes, 
que se conservan en el archivo de la Socie- 
dad: De las úlceras del útero: Caracteres 
específicos, pronóstico y curación (20 de 
Marzo de 1766). De las heridas penetran- 
tes del pecho: Su peligro respectivo y 
Método de hacer las declaraciones al 
Magistrado. (7 Diciembre 1768.) 

Además, en el índice de extraviadas de 
la Real Sociedad figuran estas tres: Del más 
oportuno método de ocurrir a las heri- 
das de anua de fuego (1767), De los 
caminos del Chylo hasta la sangre (1770) 
y De la Bromchotomia. y casos en que 
tenga luga)- (1771). 

229. — Balmaseda y González (Manuel). 

Ejemplar rarísimo de talento natural y 
de aptitud a prueba de contrariedades, unió 
a la más mísera condición social toda la 
exquisitez de un espíritu superior. Nacido 
en Écija el 1857, pasó su infancia en Sevi- 
lla. Arrastró su familia infortunada existen- 
cia, algo endulzada por la protección de la 
marquesa viuda de Gasa Tavares, hasta 1863, 
fecha del óbito de la caritativa dama y de la 
caída de Manuel y los suyos en la más com- 
pleta miseria. Se resignó el adolescente al 
trabajo manual y le pareció un sueño verse 
en una plaza de mozo de ferrocarriles. ¿Quién 
sino el viajero para entregarle las maletas 
se podría fijar en aquel desgraciado? 

En 1881 apareció un fomo en 8.°, de 
104 páginas, impreso en casa de E. Hidalgo 
y G. a , titulado Primer cancionero de co- 



plas flamencas populares a estilo de An- 
dalucía, comprensivo de polos, peteneras, 
jaleo, cantos de soledad (vulgo so/cares/. 

y playeras o seguidillas gitanas, com- 
puestas por Manuel Balmaseda y Gon- 
zález. 

Los editores presentaban en el prólogo 
a Balmaseda llamando la atención de la crí- 
tica hacia aquel tosco operario, «digno de 
mejor suerte por su afición a las letras y, 
sobre todo, por su honradez y buenas cuali- 
dades.» «Carece— añadían— de toda clase de 
instrucción, hasta el punto de no saber leer 
ni escribir sino muy defectuosamente; pero, 
en cambio, se halla dotado de talento natu- 
ral, imaginación rica y fecunda, sensibilidad 
exquisita y gran facilidad para expresar sus 
ideas y sentimientos.» «Sus coplas son tris- 
tísimas en su mayoría, misteriosas notas es- 
capadas del arpa del genio del dolor; ayes y 
suspiros de un corazón acostumbrado habi- 
tualmente al sufrimiento; voces lánguidas y 
apagadas, como las del moribundo que exha- 
la su postrer aliento abandonado en la sole- 
dad de. los campos.» 

A pesar de eso, Balmaseda continuaba 
limpiando coches y cargando bultos en las 
estaciones de Córdoba, de Cádiz, de Alcalá. 
Al fin murió, creo que en Málaga, de tisis 
engendrada por las privaciones. Al cabo de 
algún tiempo, D. Luis Montoto y Rautens- 
trauch, para honra suya, intentó reparar la 
manifiesta injusticia social, en cuanto fuera 
posible, y llevar al hogar misérrimo del di- 
funto poeta un pedazo de pan. Dirigióse al 
efecto a los socios de El Folk-Lore Anda- 
luz, pero su ruego estrellóse contra la abulia 
española. Tratándose de un libro raro, no 
disgustará al lector la inserción de coplas 
espigadas al azar: 

«Aquel que tenga un sentir 
Que no se ponga a pensar, 
Que si pielisa en achicarlo 
Él mismo lo agrandará. 

La vi enterraíta, 
Con la mano fuera: 
Que como era tan desgraciaíta 
Le faltó la tierra.» 



— 55 



230. — Ballesteros (Manuel). 

Bautizado en la parroquia de San Gil de 
Se\illa, ingresó en los Mínimos de San Fran- 
cisco y fué notable predicador y Definidor 
en su provincia. Falleció en Puerto Real. 
Dice Matute que escribió varias obras, pero 
sólo cita dos, a saber: 

/•;.#■• de religión // pieda • 

que se consideran las siete palabras que 
habló pendiente de la Cruz nuestro !!'■ 
,i las tres horas antes 
vpirar. (Impreso en Cádiz por Juan 
Ximénez Carreño, año de 1783, en -í 

Moda de practicar la ■ del 

trecenario o 13 viernes que instituí 
Francisco de Paula, fio/dador de la or- 
den de Mínimos. (Impreso en Cádiz, im- 
prenta calle de San Juan ) 

231.— Bañes de Salcedo (Cristóbal). 

Hijo de D. Cristóbal Bañes de Artazubia- 
ga y D. a Andrea de Salcedo y Oro, nació en 
Sevilla, y, después de perfeccionarse en las 
lenguas sabias, se consagró a las armas y se 
distinguió en la guerra contra Portugal con 
el grado de Coronel. Ganó el primer premio 
en el Certamen poético de 1656 y prendió 
el celebrado en Sevilla el 17 de Febrero 
de 1667. En el Templo pcuieg frico de Torre 
Farfán se bailan composiciones de D Cris- 
tóbal, a quien celebraron Góngora, Ortiz de 
Zúñiga y otros ingenios. El insigne analista 
reproduce la relación hecha por Bañes del 
estado del cuerpo de San Fernando. 

Nicolás Antonio, citando al P. AI va, 
menciona a un escritor homónimo de D. Cris- 
tóbal, si no es el mismo, por autor de la obra 
Apoloijia i» assertum Joannis Colei rt 
ejtfs pmBsidis fautorum. Arana dice que 
escribió -varios tratados. 

232.— Baquero (Francisco de P.) 

Ilustrado sacerdote que ingresó el 1751 
en la Real Academia de Buenas Letras y 
tomó parte muy activa en sus trabajos. Fué 
revisor de libros del Santo Oficio. Falleció, 



siendo cura del Sagrario, en 17H6. La parti- 
da de defunción no indica punto ni fecha de 
nacimiento, pero, como ni lo más mínimo sé 
de su vida que no se refiera a Sevilla, no 
creo equivocarme dándole por hijo de esta 
ciudad. Dejó escrito: Diserta* ion apologé- 
tica " /'"/"//■ del privilegio <p<< 
lumbre introducida por la Bula de la 
Santa Cruzada goza lo Na tañóla 

en c! uso de /os Oratorios domésticos 
(Sevilla, 1771i. Resolución caritativa o 

tos enfermos que piden 
repita lo Santa Comunión (Sevilla, 1781). 
Carta apolegética respuesta ai Sor. D. Jo- 
spjiJi Lope- Herreros. Alcalde del Cri- 
" la Real Audiencia, vindicando 
la injusta ha dada a lo 

segunda parle de lo Colección titulada 
Ideas- elementales de edu* Sevi- 

lla. 178é). Panoplia Sagrada, respuesta 
a un . scrito titulado Re¡ 

Su autor. D. Antonio de Vargas, 
Catedrática de Prima de Teología en la 
Iliai Universidad de Sevilla (Málaga). 
Vida de D. a Josefa Narváez, y leyó tres 
disertaciones sobre la venida de Santiago a 
España; una explicando el canon XXXI V 
del Concilio Iliberitano, otra sobre el ca- 
non LXXV del Concilio IV de Toledo y un 
discurso histórico sobre el Concilio de Xicea. 

233. -Barba (Alonso). 

Carmonense, como todos los Barba, fué 
Chantre de la Catedral de Málaga y se ejer- 
citó con éxito en el pulpito. 

234. -Barba (Antonio), 

De patricio origen romano, la familia 
Barba, avecindada en Carmona, honró a su 
patria con prolongada serie de ilustrados y 
virtuosos varones. Antonio profesó en la 
Orden Trinitaria, profundizó en el estudio 
de las humanidades y tradujo una obra la- 
tina de Ginés de Sepúlveda con el titulo De 
cómo el estado de la miUoia na es a geno 
de la reli hristUana: o sea Diálogo 

llamado Demacróles (Sevilla, 15él). 



56 



235. -Barba (Fernando). 

Este religioso, a quien llama Flor indo 
«insigne predicador,* fué compatriota y con- 
temporáneo de los anteriores y vistió el há- 
bito de San Francisco. 

236.— Barba (Francisco). 

Coetáneo del anterior, profesó en la mis- 
ma religión, llegando a Definidor y Visita- 
dor general de la Orden Tercera. Lució no 
menos en el ejercicio de la predicación. 

237. -Barba (Francisco). 

Homónimo del anterior, entró en la reli- 
gión de la Santísima Trinidad y residió en 
el convento de Fbeda. Escribió De la ins- 
titución o fundado)) de la Orden de la 
Santísima Trinidad de la Redención de 
('a id i ros (Baeza, 1556). 

238. -Barba (José). 

Nació en Garmona el 20 de Abril de 1705; 
vistió la sotana de la Compañía de Jesús, 
desempeñó cátedra y el cargo de Rector del 
Colegio de Granada, publicó /^ funere Phi- 
lippi FíRoma, 1716) y falleció el 6 de Mayo 
de 1763. 

Este padre José Barba no es el citado 
por Sommervogel, que, en otro lugar, reco- 
noce su confusión. 

239— Barba (Luis). 

Franciscano. A rellano, en su Historia de 
Garmona, le llama «predicador de mucha 
santidad y virtudes» y parece haber obteni- 
do extenso renombre en el siglo XVI. 

240.- Barba de Guzmán (José). 

Insigne jesuíta del siglo XV11I, fué cate- 
drático de Teología en Roma y recomendado 
por Benedicto XIV a Carlos 111 para pre- 
ceptor de su hijo Carlos. Su palabra no se 
mostró inferior a su ciencia teológica. 



241.— Barbado y Patino (Federico). 

Nació en Sevilla el 18 de Diciembre de 
1851. Su padre, Miguel Barbado, era car- 
pintero en Vejer. Aunque algo mayor que 
yo, coincidió, conmigo en las aulas de la 
Facultad de Filosofía y Letras, disciplina en 
que se 'licenció el 18 de Octubre de* 1877. 
Dirigió La Enciclopedia', revista científico- 
literaria, donde insertó numerosos artículos, 
la mayor parte de costumbres: fué Concejal, 
fundó El Tribuno, diario político popular 
de ideas liberales, y últimamente emigró a 
América, donde un accidente tranviario le 
costó la vida el año 1916. 

Dejó publicada una Historia crítica de 
la Literatura Latina que sirvió de texto 
en algunas Universidades. 

242.— Barcia (Roque). 

Nació en Sevilla el 23 de Abril de 1823. 
Terminados sus estudios, emprendió algunos 
viajes al extranjero, donde escribió una de 
sus obras, titulada El Progreso y el Cris- 
tianismo, que fué prohibida y quemada en 
1858. Fundó en Cádiz El Demócrata An- 
daluz, periódico excomulgado por el Dioce- 
sano. Motivos políticos le obligaron a emi- 
grar a Portugal y a Francia. Vuelto a Espa- 
ña, después de la Revolución de 1868, ocupó 
un escaño en el Congreso de los Diputados, 
dirigiendo La Justicia Federal, que era su 
verdadera tribuna, y tomó parte activísima 
en la política, alcanzando una de las mayo- 
res popularidades de aquellos tiempos; coad- 
yuvó al movimiento cantonal de 1873 y fué 
alma de la insurrección de Cartagena. Emi- 
grado de nuevo a Francia, se separó de la 
política para dedicarse exclusivamente a las 
tareas literarias. Compuso las siguientes 
obras: Un paseo por París (1850). La 
cuestión pontificia (1855). Catón político 
(1856). Viajes (siete tomos). El Progreso 
y el Cristianismo. Las armonías inórales. 
La verdad socio'. Historia de los Esta- 
dos Cuidos. El nuevo pensamiento de la 
Nación. La Federación española (1869). 
Teoría del infierno o ley de vida. Carti- 



.) ( 



//</ política. La filosofía del alma Los 
cargos de justicia El I io del 

Cariosa Pío l\ 
de la lengua española ' 

pueblo español primera y segunda 
parte, 186 \steUanos. H< 

volución de la Igl España ¡A/u 

• i', rumores wu\ 
nda parte del Papado a 

irtilla religi da al 

Timo. Sr. D. Pedro M. Lagut na // M> m 
ro, Obispo de Osma (869). El U 

§ (1870). Primer Dio 
Hmológieo de la lengua española 
(1870-1883. cinco tomos). Sinónimos cas- 
tellanos 'postuma edición), y algunos en- 
sayos dramáticos, entre ellos la comedia en 
tres actos Juan Pérez. Dirigió, además, 
varios periódicos y falleció en Madrid el 3 
de Agosto de 1885. 

243.— Barnés y Salinas (Domingo). 

Hijo del catedrático D. Francisco J. Bar- 
nés. nació en la clásica Alameda de Hércu- 
les el 5 de Marzo de 1880. Terminó la ca- 
rrera de Filosofía y Letras y obtuvo una 
cátedra en la Escuela Supeiior del Magiste- 
rio. Ha publicado las siguientes obras origi- 
nales: Las ( scuelas a/ aire libre (Madrid, 
1909). Fuentes para el estudio de la Pai- 
dotogia Madrid, 1917 . /.</ Psicotog* 
perimental en Francia Madrid, 1921 . 

De su intensa obra de traductor recuerdo 
las versiones siguientes: La Ciencia de la 
". por Alejandro Pain. La Peda- 
gogía Sociológica^ por Jorge Romma. En- 
sayo sobre los datos inmediatos de la con- 
■a. por Henri Bergson. /.'/ Escuela jf 
l,i Sociedad, por John Dewey. La Ac 
rente, por M. Eward. La vida mental del 
adolescente ff sus anomalías, por Augusto 
Lemaitre. Una Escuela huí Igica, 

por \. Faria de Yasconcel'os. Psicología 
iño y Pedagogía Experimental, por 
el Dr. E. Claparede. Manual de Psicolo- 
gía, por A. Rey. Psicología, por \V. James. 
de Pedagogía, por W. Rein. Los 
fundamentos >, por 



Kirpatrick. Los fundan 
de la educación, por llarris. La 'ala como 
ttto, por Driechs. //< de un 

'/< filosofía positiva, por A.Comte. 
i ihras pedagógicas de Condorcel 

la ideal, por Search. Sociología in- 
ductiva, por Gidding. 

244.— Barnuevo (Fernando). 

Hijo de Sevilla, según propia declara- 
ción, profesó en la Orden de San Francisco 
e imprimió en Sevilla, en 1625, su Paré 
frasis de San Mateo < >> defensa 
elocuencia cristiana, obra de escogida eru- 
dición. El diálogo entre Plácido y Marcelo 
ilustra gallardamente el capítulo XI del 
evangelista <con escogida erudición. • Ma- 
tute y Palomo). 

245.— Barnuevo (Luis). 

De noble familia, vio la luz en Sevilla 
en 1589. profesó en la casa grande del Car- 
men en 1605, leyó Teología <con grande 
aplauso> Arana), obtuvo varias Prelacias, 
ascendió a Superior de su provincia y pasó 
a mejor vida en 1640. Dejó inéditos algunos 
tratados de Teología mística y un tomo de 

•antes. ¡Muñana). 

246— Barraca y Bueno (Manuel María). 

Nació en Sevilla el 1848. cursó con no- 
table aprovechamiento la carrera de Inge- 
niero militar y falleció en Logroño el 1901 

! con el empleo de Coronel. Escribió algunas 
obras científicas. Yo sólo conozco Cálculo 
dr las cantidades imagú que me- 

I recio el premio en un Certamen de los que 
celebra el Cuerpo de Ingenieros. 

247.— Barraca y Muela (José María). 

Padre del anterior y natural de Sevilla, 
nació en 1811. Siguió la Facultad de Medi- 
cina, y una vez terminada, se dedicó espe- 
cialmente a la Hidroterapia. Como médico 
de baños gozaba de gran estimación y diri- 



— 58 — 



gió diversos establecimientos balnearios has- 
ta su fallecimiento, en 1876. Escribió: Me- 
moria sobre las aguas minerales de 
Frailes (Sevilla, 18i2). Disertación de las 
aguas hidro-sulfuro-alcalinas de Frai- 
les, en la provincia de Jaén, partido de 
Alcalá la Real (18Í2). Copia de la con- 
testación que el médico director de los 
baños minerales de Frailes dio ai inte- 
rrogatorio que. con fecha 31 de Julio 
del presente año, se sirria dirigirle la 
('omisión encargada de redactar el Ma- 
nual de aguas minerales de la Penín- 
sula (id., 1844). Casos prácticos de en- 
fermos que han recobrado la salad o 
sentido un alivio notable en SUS padeci- 
mientos con el aso de las aguas de Villa 
vieja (Guadalajara, 1868). Memoria sobre 
las virtudes de las agnas de Villa deja. 
años 1860, 1864, 1866, 1868 y 1871. 

248.— Barras y de Aragón (Francisco de las). 

Nació en Sevilla el 28 de Octubre de 
1869. Se licenció en Derecho, con nota de 
sobresaliente, en Diciembre de 1889, y en 
Ciencias Naturales en 1894. Al año siguiente 
obtuvo, por oposición, el título de Doctor en 
esta última Facultad. Terminada su carrera, 
realizó viajes de estudio por España, Fran- 
cia, Bélgica, Inglaterra y Portugal. 

En Noviembre de 1897 fué nombrado, 
por concurso, auxiliar numerario de la Fa- 
cultad de Ciencias de la Universidad de 
Oviedo, donde se encargó desde luego de los 
cursos de Mineralogía y Botánica y Zoolo- 
gía, cuya cátedra estaba vacante. 

Por oposición fué nombrado en 1898 ca- 
tedrático de Historia Natural y Fisiología e 
Higiene del Instituto de Palencia, tomando 
posesión en 16 de Junio; posteriormente se 
trasladó a los Institutos de Ávila primero y 
después de Huelva. Perteneciendo a este últi- 
mo, hizo oposición en 1906 a la cátedra de 
Mineralogía y Botánica de la Universidad de 
Oviedo, para la que fué nombrado en 30 de 
Mayo del mismo año, posesionándose días 
después. De Oviedo, posteriormente, se tras- 
ladó a Cádiz, al curso preparatorio de aquella 



Facultad de Medicina, y en 1913 hizo nueva 
oposición a la misma Cátedra de Mineralo- 
gía y Botánica de la Universidad de Sevilla, 
que obtuvo, explicándola con su acumulada 
de Zoología y la de Cristalografía, hasta que, 
en 1.° de Julio de 1919, pasó, por concurso, 
a desempeñar en Madrid la cátedra de His- 
toria Natural de la Escuela Superior del 
Magisterio, y por nuevo concurso pasó des- 
de ella a la cate Ira de Antropología de la 
Universidad de Madrid, de que tomó pose- 
sión el 7 de Mayo del mismo año, siendo 
nombrado también Jefe de la Seeción de 
Etnografía del Museo Antropológico Nacio- 
nal, de que se posesionó en 1.° de Agosto. 

En Junio de 1901 fué a París en repre- 
sentación de la Sociedad Española de His- 
toria Natural a entregar un diploma con el 
nombramiento de Socio Protector al emi- 
nente zoólogo Lacaze Dauthiers. Desde No- 
viembre de 1901 a Mayo de 1902 estuvo 
encargado, de Real Orden, de la sala de 
Minerales de España del Museo de Ciencias 
Naturales, la cual sala quedó terminada y 
abierta al público en dicho mes de Mayo, 
coincidiendo con la mayoría de edad de don 
Alfonso XIII. 

En Diciembre de 1908 fué pensionado, 
a propuesta de la Junta para Ampliación de 
Estudios, para determinadas investigaciones 
botánicas, en el Jardín Kew, en Londres, y 
otros de Europa, marchando enseguida y 
permaneciendo fuera de España todo el año 
1909, en que, con motivo de su comisión, 
recorrió los principales centros de estudio 
de la Botánica de Inglaterra, Escocia e Ir- 
landa, Francia, Bélgica, Holanda, Dinamar- 
ca, Suecia, Noruega, Alemania, Italia y Sui- 
za, realizando también al regresar, en los 
últimos días del año, una rápida excursión 
a Portugal. 

En 1910 fué comisionado por la Uni- 
versidad de Oviedo para dar una conferencia 
en la Universidad de Burdeos. Desde Octu- 
bre de 1910 a Octubre de 1911 estuvo co- 
misionado, de Real Orden, para establecer 
una Estación Alpina de Biología en la sierra 
de Guadarrama. La dejó establecida en Cer- 
cedilla. 



— 59 — 



En Junio de 1912 hizo una excursión 
científica al Norte de Marruecos, visitando 
Tánger, Ceuta y Tetuán. 

En Diciembre de 1913 realizó otra con 

objeto de estudiar los Museos Oceanógrafico 

y Prehistórico de Monaco, visitando también 

-varios puntos del Sur de Francia y algunos 

de Italia. 

Es miembro fundador de la Asociación 
Española para el Progreso de las Ciencias, 
habiendo tomado parte activa en todos sus 
congresos, y especialmente en la organiza- 
ción del de Sevilla. 

Pertenece al Instituto Internacional de 
Antropología y ha sido nombrado socio co- 
rrespondiente extranjero de la Sociedad 
Portuguesa de Antropología. Tuvo la des- 
gracia de ser Alcalde de Sevilla, honor que 
le costó dinero y disgustos. Seguramente, si 
no se hubiera rozado con la política de estos 
tiempos, por lo indigna incompatible con la 
Ciencia, no hubiera sufrido un gran des- 
engaño ni la pena de abandonar su ciudad 
natal. Gracias a Dios que yo escarmenté a 
tiempo. 

Ha publicado: Apunte* para una des- 
cripción geológico- mineralógica de la 
provincia de Sevilla, trabajo premiado en 
el Ateneo de Sevilla en los Juegos Florales 
de 1897 (Palencia, imprenta de Alonso, 
1899). ' . 

Elementos de Fisiología < Higi* né 
i Sevilla, imprenta de Agapito López, Pla- 
centines, 7, 1905. Informado favorablemente 
por el Consejo de Higiene y la Academia de 
Medicina). 

Discursos: De la Historia Natural y su 
enseñama en España discurso leído en 
la Universidad de Oviedo en la apertura de 
curso de 1907-1908. Oviedo, imprenta de 
Pérez Santamaría, 1907). 

Los primeros pasos de España 
América (discurso de ingreso en la Real 
Academia Hispano Americana de Ciencias 
y Artes de Cádiz. 1912). 

L<i Historia Sutural en Sevilla 'dis- 
curso de ingreso en la Real Academia Sevi- 
llana de Buenas Letras. 1914). 

Sobre el patriotismo (discurso como 



mantenedor en la Fiesta de Cultura de la 
ciudad de Constantina en 1913 . 

Sociedad Española de Historia Na- 
tural: Desde 1891 al presente, notas y tra- 
bajos constantes en sus Actas, Anales y 
Boletín. Principalmente trabajos botánicos 
y antropológicos. Citaremos /A/^on para la 
flora la sevillana, empezado a publicar 
en 1897. 

Mídalas de la § 'I' 

raza m qra existentes > n 

de Londres, publicado en el Boletín 

de 1911. 

¡tafos craniométricos obtenidas de la 

calen dente en l" Estarla J'ro- 

/' dt Medicinad* Sevilla. En cola- 
boración con D. Manuel Medina (An 
1898). 

D. Antonio Ramos, fundador del Jar- 
dín Botánico de Sevilla (Boletín de 1918). 

Junta para Ampliación de Estudios: 
Como consecuencia de su pensión en el ex- 
tranjero, en los Anales, t. II, Memoria 3. a : 
Noticias aterra de Kcw Gardens y otros 
establecimientos Botánicos de Europa. 

Memoria 4. a : Noticias acerca de los 
cultivos alpinos. 

Memoria 5. a : Datos acerca del cultivo 
de las plantas acuáticas, crasas, bulbo- 
• pífitas >j parásitas 

T. V., Memoria 2. a : Notas botan iras 

T. X: Apantes ¡xira un estudio preli- 
minar histórico natural de la Sierra de 
Guadarrama. (Resultado de sus trabajos 
al instalar la Estación Alpina de Biología. 

Revista <La Naturalezas fundada 
por D. Ricardo Becerro de Bengoa. Colabo- 
ración muy activa entre los años 1900-1906. 
En el tomo XIV (1903) y XV (1904) figura, 
repartido en distintos números, una extensa 
Memoria titulada Apuntes para ¡a historia 
de I" dos. 

Publicaciones de la Asociación Espa- 
ñola para el Progreso de las Ciencia-. 
Tiene Memorias publicadas en todos los to- 
mos que corresponden a Ciencias Naturales: 
en el de Ciencias Históricas del Congreso de 
Sevilla y los de Conferencias de Sevilla y 
Bilbao. La mayoría de estos trabajos proce- 



60 — 



den de sus investigaciones en el Archivo de 
Indias de Sevilla. En el de Bilbao, en el to- 
mo de Conferencias, ha publicado última- 
mente (1920) Los estudios anatómicos du- 
ra/rite el siglo XVIII en la Sociedad Re- 
gia de Medicina y demás Ciencias de 
■Serillo. 

Además ha colaborado en las siguientes 
revistas: 

Anales de la {'airosidad de Oviedo. 

Boletín de la Institución libre de En- 
señanza. 

Revista Critica de Historia y Lite- 
rotara. 

Revista Medica de Serillo. 

Boletín del Colegio de Farmacéuticos 
de /'a le acia. 

Misceláneo (revista publicada en Se- 
villa). 

Diarios: 

Colaboró activamente en La Andalocio 
Moderna (Excursiones y Vulgarizacio- 
nes), también en El Liberal de Sevilla (fun- 
dado por el Conde de Plasencia), El Noti- 
ciero Sevillano, El Liberal, ele, etc. 

249. — Barrasa (Juan de). 

Recoleto astigitano del siglo XVII, cuya 
ciencia y palabra merecieron elogios. 

250.— Barreda y Acebedo (Francisco de). 

Nacido en Sevilla el 6 de Mayo de 1713; 
estudió en el Colegio de San Telmo, navegó 
desde 1730 a 1758, tomó posesión en 14 de 
Enero del dicho año de la cátedra de Mate- 
máticas de su Colegio y falleció en 21 de 
Mayo de 1791, recibiendo sepultura en la 
iglesia de San Lorenzo. 

Dejó obras impresas y también manus- 
critas. Son las primeras El marinero ins- 
truido en el arte de la navegación (Se- 
villa, 1766), con láminas, y El Arithmético 
inferior speculativo y práctico (Sevilla, 
1770). Las segundas, Apéndice de reflexio- 
nes marítimas sobre el modo de trabajar 
el diario en la mar. Trotado de, la Tri- 
gonometría plana // esférica en genera I. 



con el aso de las escalas plana, artificial 
y doble, aplicada a la navegación, Ex- 

tracto en forma de diálogos, para la más 

pronta educación de los colegiales de 
Saa Telmo de Serillo, sobre la Aritmé- 
tica, Geometría y Trigonometría plana 
y esférica. Conferencias náuticas sobre 
los Globos celeste y terráqueo. Modo de 
traba jar los pantos diarios de lo nave- 
gación cuando han acaecido corrientes. 
Llore maestra dirigida a la forma de 
resolver todo género de triángulos esfé- 
ricos. 

251.— Barrera y Farfán (Juan de la). 

Hijo de Alonso Barrera y de Catalina 
Farfán, nació en Sevilla según el libro de 
profesiones de su convento de la misma ciu- 
dad. Fué Catedrático de Vísperas en la uni- 
versidad ursaonense y Visitador general de 
su Religión en toda España. Dejó escritos 
varios sermones. (N. Antonio.) 

252.— Barrientos (Francisco). 

Capellán mayor del Hospital de Marean- 
tes, obtuvo muchos premios en certámenes 
y concursos. En la Academia de los señores 
Tejada y Riser (Sevilla, 1667) hay varias 
composiciones suyas. 

253.— Barrientos y Jaramillo (José, Antonio 
María del Amparo, Ramón, de la Santísima 
Trinidad). 

Vio la luz primera en Sevilla el 31 de 
Agosto de 1851. A la temprana edad de ca- 
torce años ingresó en el Colegio de Infante- 
ría de Toledo. En 1869 hizo la campaña de 
la Mancha y en 1872 pasó al Ejército del 
Norte. Sus numerosos y brillantes servicios 
merecieron la Cruz Roja del Mérito Militar 
y el empleo de teniente. Brillante porvenir 
le aguardaba, pues, en la carrera de las ar- 
mas; pero la dejó en 1873 y dióse a los es- 
tudios de Medicina, leyendo en la solemni- 
dad académica del Doctorado una Memoria 
acerca del tema Consideraciones sobre la 



— 01 — 



psia, que se conserva en la Biblioteca 
de la Kacullad. Dentro del campo de la Me- 
dicina, dedicó preferente atención a la Hi- 
drología, y por virtud de una Real Orden 
del 7 de .lulio de 1887 ingresó en la escala 
de supernumerarios, prestando servicios co- 
mo numerario desde 1893 en los estable- 
cimientos de Zújar (1891-92-, Nanclares 
de la Oca 1 1893), Alhama Nuevo de Granada 
(1894) y Puertollano (1896). Era socio de 
número de la Hidrológica Médica Española 
y se le debe un Estudio histórico-científico 
de las a y, 

(«tierra do los Burros para su declaración 
de utilidad pública. 



bra elocuente, unida a su actuación, le con- 
quistó el Obispado de (íuadalajara, y falle- 
ció antes de la consagración. (Alcedo, h" 

■ .i, / listo, - [mé 

t " o ■ 

258.— Barrios y Ruiz (Antonio José de). 

Nació en La Campana (Sevilla), tomó el 
grado de Bachiller en Teología en 1795 y 
perteneció a la famosa Acode miu de Letras 
Humanas. Dejó impreso 5 /- Ext 

quias por el olmo del Bachiller D Luis 
Or 5 indo ral. primogénito de los 

Condesdi Mejorada Sevilla. 17 ■ 



254.— Barrionuevo (Roque de). 

Nació en Lora del Río. En 1589 profesó 
en el convento de Agustinos de Agreda. El 
año 1595 se trasladó a Filipinas, y allí ocu- 
pó los puestos de Prior de Ilagonoy y Defi- 
nidor y Conventual de Bulacán. Fundó en la 
isla de Terrenate el convento de San Agus- 
tín y escribió Arte y vocabulario de la 
lengua mordica. 

255.— Barrionuevo (Tomás). 

Poeta del siglo XVI. No se conocen de él 
más que dos sonetos, uno de los cuales va 
en el Tractado de la mere, de Jerónimo 
Muñoz de Castro. 

256, — Barrios (José de). 

Nació y estudió en Sevilla, explicó Hu- 
manidades en el Colegio de San Hermene- 
gildo e imprimió Cuaderno que con 
una hrere explicación de la Siniáj 
villa. 1787) y posteriormente Explicación 
de la Prosodia que en la\,,, dispuso el 
padre Juan Luis de la Cerda, que cotn- 
Hó 1 1 arte de Nebrija. Sin 1. ni f. 

257.— Barrios (Juan de). 

Religioso sevillano, pasó a Méjico en ca- 
lidad de protector de los indígenas; su pala- 



259. -Barroso (Antonio). 

Natural de Sevilla y amigo de Pacheco, 
Bermúdez de Castro, Tassara y Sartorius. sf- 
trasladó con éstos a Madrid, donde se acre- 
ditó de poeta. Habiendo obtenido grandes 
aplausos en el palacio de Villahermosa. en 
cuyo teatro representó una obra en unión de 
Ventura de la Vega, Romea y Teodora La- 
madrid, se decidió a consagrarse por com- 
pleto al teatro. En 1849, ensayando en el 
teatro del Príncipe La Vi lia na de Ya lle- 
cas, murió de repente. < Además de multitud 
de inspiradas poesías sueltas, escribió para 
el teatro el drama en cuatro actos y cinco 
cuadros y en verso La Calderona (1846): 
el drama El honor de un castellano y de- 
ber d'' o, ni mujer (id.); y el drama en 
tres actos y en verso El último amor. 
estrenado en el teatro del Instituto por 
el distinguido actor D. José Calvo, a quien 
está dedicado (1847). En el mismo año: 
A las mú . . comedia en 

tres actos y en verso, estrenada en el tea- 
tro de Variedades, y Ardides dobles de 
amor, comedia en tres actos y en verso: 
y en 1848, en colaboración con D. Euge- 
nio Rubí, Las Cucas, comedia en dos ac- 
tos y en verso. Anteriormente, el año 
publicó un notable libro, En i re el 

arte de la decl amació n, dedicado, con sen- 
tidas frases, al actor D. Julián Romea. > (Es- 
pasa, Ene.) 



— 62 — 



260.— Barroso (Juan). 

Hijo del convento Casa Grande de la 
Merced de Sevilla, su patria, escribió His- 
toria de Nuestra Señora de la Piedad 
de la ciudad de liaza, manuscrito in folio 
que, según 1 larda, se conservaba en el ar- 
chivo del convento baztetano. 

261.— Bascuñana y García (Lucio). 

Nació en Lebrija el 15 de Septiembre de • 
1870. Es doctor en Farmacia, profesor mer- 
cantil y catedrático de Reconocimiento de 
productos comerciales en la Escuela de Co- 
mercio de Cádiz. 

Lleva escritas las obras siguientes: Aná- 
lisis malUativo y cuantitativo de las ce- 
nizas de los arma/os dulces y salados de 
la marisma de Lebrija. Notas margina- 
les a la VII edición de la Farmacopea 
española. Hidrolosios de los vidrios. Es- 
talieación de liquidas inyectable. El vino 
para misas (falsificaciones y adultera- 
ciones). Investigación del fósforo en las 
aguas potables. Estudio de la albúmino- 
reacción de los esputos como medió diag- 
nóstico de la tuberculotisis: malitatico y 
cuantitativo del agua del Atlántico en 
Cádiz, así como de otras aguas (pie ma- 
nan en la roca gaditana. Teoría sobre la 
mineralieación de las aguas telúricas. 
Controversia acerca de la potabilidad de 
las aguas de la Piedad, de (pie se surten 
los pueblos de la bahía de Cádiz y otros 
curios. 

262.— Bastidas (Rodrigo de). 

Esforzado navegante español y conquis- 
tador de América; nació en Sevilla, barrio 
de Triana, en 1460, y murió en 1526. Armó 
dos carabelas en 1501, y, acompañado de 
Juan de la Cosa y de Vasco Núñez de Bal- 
boa, recorrió gran parte de la costa de Tie- 
rra Firme, descubriendo todo el litoral de 
Colombia y el Río Grande de la Magdalena. 
Conquistó la isla de Santa Marta, fundó su 
capital y descubrió el golfo de Darien en 



1502. Naufragó en las costas de la Española, 
donde perdió gran parte de sus riquezas, 
siéndole robadas las que le quedaban por el 
Gobernador civil de la isla, quien le mandó 
preso a España, donde pronto fué puesto en 
libertad. Víctima de una conspiración, reci- 
bió tres puñaladas, de las que se salvó con 
vida; pero en Cuba, donde se acogió, el cli- 
ma y los sinsabores sufridos hicieron que se 
le enconasen las heridas y sucumbió en la 
fecha ya citada. Escribió unas Memorias de 
sus expediciones, que, desgraciadamente, no 
se conservan. 

263.— Beas y Dutari (Ramón). 

Excelso canonista hispalense, nacido en 
Sevilla el 5 de Noviembre de 1804, en la 
calle Alta, se bautizó en la parroquia de San 
Isidoro; desempeñó muchos años la cátedra 
de Derecho Canónico en la Universidad de 
su patria y falleció entre el respeto y la ad- 
miración de propios y extraños. Era con 
frecuencia consultado aun por la misma 
Curia Romana. Dejó manuscrito un extenso 
tratado del Regium Exequátur, que, a mi 
juicio, y dentro del criterio ortodoxo, es lo 
más admirable que en la materia se ha es- 
crito. Falleció en 9 de Febrero de 1880. 

Para perpetuar con su memoria el ejem- 
plo de amor- al saber, se mandó colocar en 
el aula donde explicaba (hoy número 5) la 
siguiente inscripción: 

RAYMUNDO BEAS ET DUTARI 

IN HAC LITTERARVM ACADEMIA 

SACRORVM CANONVM ANTECESSORI PERITISSIMO 

COETVS IN IVRE DOCTORVM ANTEA 

COLLEG/E AC DISCIPVLI 

PRiESTANTIORIS MAGISTRI 

AVLA QVAM FREQVENTARAT 

OB AMORIS PIETATIS REVERENTE OFFITIVM 

HUNC DECREVIT HONOREM 

ANNO MDCCCLXXX 

Puede consultarse la Necrología deldoc 

tor Peas, por D. Manuel Merry y Colón. 

264.— Becerra (Doctor). 

Ninguna noticia poseo de este maestro, 






natural de Carmona, sino la mención hecha 
•por Cebreros. Este historiador de Carmona 
afirma que fué «pasmo de la ciudad de Gra- 
nada. » 

265.- Becerra (Domingo de). 

Poeta natural de Sevilla. Estuvo prisio- 
nero en Argel y nos dejó «una excelente tra- 
ducción» (Lasso de la Vega) del 
de Giovanni della Casa íVenecia. 1585 . 
Cervantes le dedicó en el Canto de Caliope 
la siguiente octava: 

«No se desdeña aquel varón prudente 
Que de ciencias adorna y enriquece 
Su limpio pecho, de mirar la fo.9nte 
Que en vuestro monte en sabias aguas crece: 
Antes en la sin par clara corriente 
Tanto la sed mitiga, que florece 
Por ello el claro nombre acá en la tierra 
Del gran Doctor Domingo de Becerra.» 

266. — Bécquer (Gustavo Adolfo). 

Gustavo Adolfo Bécquer nació en Sevilla, 
creció en el trabajo, vivió en la miseria, su- 
frió siempre y falleció en Madrid en 1870. 

La familia Béker, procedente de Flandes, 
se estableció en Sevilla a fines del siglo XVI. 
Fué gente aristocrática, en la que se conta- 
ron algunos Veinticuatros. Gustavo Adolfo, 
nacido en la calle de Conde de Barajas, nú- 
mero 22. recibió el bautismo en la parroquia 
de San Lorenzo el 25 de Febrero (había na- 
cido el 17) de 1836: estudió en el Colegio 
de Pilotos de altura, titulado de San Telmo, 
donde, a los diez años de edad, componía 
versos de corte horaciano; estudió dibujo y 
humanidades; compuso, a los catorce años, 
tres cantos de un poema histórico. La 
quista de Sevilla; escribió poesías, de que 
sólo se conserva el -soneto Al Céfiro, por 
haberlo insertado la Revista Sevillana; 
publicó versos en El Regalo dé Andalucía; 
vino a Madrid en 1854, instalándose en la 
calle Mayor, 36, 2.° derecha, donde escribió 
un poema y una tragedia: colaboró en El 
mporáneo; contrajo matrimonio en 
1861, y pngó su error viviendo triste y mu- 
riendo solo. 



Bécquer es un poeta lírico de primer 
orden. Sus ¡limas tienen sello de personali- 
dad marcadísimo y flamean como geniales 
chispazos de un alma herida. 

¡Qué vulgaridad pensar que Bécquer no 
pasa de un imitador más de Heine! Cuando 
una forma artística responde a una época, 
surgen artistas gemelos en diversos puntos. 
Heine y Bécquer son dos espíritus en cierto 
modo análogos; pero entre el uno y el otro 
se levantan marcadas diferencias. Heine es 
vago, sombrío, escéptico y excéntrico por 
temperamento. Bécquer es concreto; su fan- 
tasía luminosa: su escepticismo proviene de 
que su inmensa fe no encuentra altar donde 
ofrecerse en oblación: sus excentricidades 
brotan de sus desengaños. En otras condi- 
ciones hubiera sido tan fervoroso como He- 
rrera y Fray Luis. Aun en los momentos 
más sombríos de Bécquer hay notas de co- 
lor, líneas puras, hipérboles entusiastas, to- 
do el vínculo étnico que lo une a la tradi- 
ción sevillana, mientras en Heine el espíritu 
flota entre penumbras, indecisiones, siluetas 
borrosas, toda la sombría vaguedad del 
Norte. 

No nos detenemos en reseñar sus poesías 
porque su popularidad, siempre creciente, 
nos dispensa de un trabajo que resultaría 
inútil. 

Sus leyendas tienen la misma sugestiva 
magia que sus versos. Maese Pérez el or- 
ganista, El Miserere, El rayo de lima ... 
no se sabe cuál deleita más. Sus Carta 
fantasía Hojas seca», todo cuanto brotó de 
su pluma, ofrece el mismo fondo de imagi- 
nación y de sensibilidad, el mismo estilo 
nervioso, animado, la misma agitación inte- 
rior que consumió la vida del poeta. 

Pocos saben que, en unión de su amigo 
Rodríguez Correa, estrenó con éxito en el 
teatro de Jovellanos la zarzuela El Nut vo 
Fígaro, arreglo versificado y mejorado de 
la obra de Ricci. 

267.— Bedmar y Escudero (Manuel). 

Nació en Sevilla el 3 de Septiembre de 
1848. Ganó en oposición la cátedra de Am- 



— 64 — 



pliación del Derecho Civil y fué Rector de 
la Universidad hispalense. Escribió: Temos 
de Derecho (en colaboración con D. Salva- 
dor Cuesta), Apuntes de Derecho Procesal 
(dos tomos litografiados) y Apuntes de De- 
recho Ciril (cuatro tomos ídem). Es muy 
excelente profesor e insigne comentarista. 

268— Béjar (Martín de). 

Religioso natural de Sevilla. Tomó el 
hábito de San Francisco y se distinguió en 
el pulpito. Recompensó su mérito la mitra 
de Panamá, (G. G. Dávila. T. (te tas Igl. de 
Indias, II, 57 vto.) 

269.— Béjar y Delgado (Juan). 

Nació en Sevilla el 24 de Enero de 
1858, ejerció el arte tipográfico y colaboró 
en El Porvenir, El Padre Adán, El Co- 
mercio de Andalucía y otros periódi- 
cos sevillanos, con artículos originales y 
traducciones del francés. Delegado por la 
Asociación del Arte de Imprimir para visi- 
tar la Exposición de París, en 1889, por 
cuenta del Ayuntamiento, redactó una Me- 
moria, que entregó a la Corporación muni- 
cipal. También ha escrito conferencias para 
las clases de la Escuela profesional de apren- 
dices instituida por la mencionada Aso- 
ciación. 

El 30 de Noviembre de 1894 se estrenó 
en el teatro del Duque La Venta de la Pa- 
loma, zarzuela paródica escrita por Béjar 
en colaboración con Manuel Álamo y Alonso. 

270.— Bejarano (Fray Pedro). 

Nació en Sevilla, y tomó el hábito de 
Santo Domingo en el convento de San Pa- 
blo, donde profesó y siguió la carrera de 
Estudios, logrando fama de sabio en Teolo- 
gía, de cuya Facultad era Presentado a prin- 
cipios del siglo XVIII. Se debe a su pluma 
una Resolución de las monedas y especies 
de perlas de la isla Margarita, impresa 
en Lisboa el 1600, y la Primera parte de 
sermones de fiestas de algunos santos que 



¡o Iglesia celebra en el discurso del ano. 
(Lisboa, 1601). Ignoro si se imprimió la se- 
gunda parte. 

271.— Belmonte y Bermúdez (Luis). 

Ignórase la fecha de su nacimiento, aun- 
que desde lue^o puede rechazarse la de 
1587, poco más o menos, que admiten los 
biógrafos. Sabemos, por declaración de Mateo 
Alemán, en el Elogio de la Vida de San 
Ignacio, que eran amigos, nacidos ambos 
en Sevilla y en la parroquia del Salvador. 
La amistad confesada por el novelista me 
inclina a creer en cierta analogía de edades, 
o, al menos, en una diferencia inferior a los 
cuarenta años, que, a mi entender, infunda- 
damente se suponen. Joven aún, formó parte 
de la expedición militar que, al mando del 
general Pedro Fernández de Quirós, salió a 
explorar las regiones del Austro, desempe- 
ñando el cargo de cronista y secretario, y 
habiendo descubierto incultas regiones, a 
cuyos ríos, puertos y mares, dieron nombres, 
después de costear la Nueva Guinea, las 
islas Salomón y las de Java, regresó a 
Lima. 

En un manuscrito existente en la Cate- 
dral de su país se dice: «D. Luis Belmonte y 
Bermúdez, natural de Sevilla, tiene no el 
menor acierto en el festivo coro de las mu- 
sas, aunque sus muchos escritos sepultados 
en el silencio padezcan las injurias del ol- 
vido, ocasionado de haber gastado los años 
mejores de su vida en peregrinaciones na- 
vales, viviendo los más en las Indias, de 
donde no se alcanzan tan generales noticias 
de sus obras como de los que en España res- 
plandecieron siempre. > Consta en el manus- 
crito que dejó escritas doce novelas «tan 
agradables, que cada una le pudiera adqui- 
rir el mérito de ingenio grande.» 

Llegó por segunda vez a Méjico, don- 
de publicó una Vida de San. Ignacio, en 
verso (1609) y, restituido a su patria, se 
dirigió a Madrid, donde, según he oído a per- 
sona docta, tuvo una hija natural, testimo- 
nio de la fragilidad de alguna señora ave- 
cindada en la corte. Nuestro amigo asegura 



— 6;"i — 



poseer copia de la partida bautismal de la 
niña. 

En Sevilla imprimió La Aurora de 
Cristo ltütí) y prometió «el Momo de nues- 
tros tiempos>. Poeta de genio análogo al de 
Lope de Vega, por la espontaneidad y por 
haber ensayado casi todos los géneros lite- 
rarios, se distinguió principalmente en la 
poesía dramática. Compuso además el poe- 
ma La Hispálica, en que abundan las ro- 
tundas octavas, recientemente publicado por 
la Real Academia de Buenas Letras de Sevi- 
lla en su Revista. Como historiador, escribió 
la galana Historia y descubr im i ent o de las 
regiones australes por el General D Pedro 
mdez de Üuirós, acerca de cuya pa- 
ternidad discutió doctamente D. Justo Zara- 
goza con la Real Academia de la Historia. 

Quedó en esta ocasión desairadamente 
la Academia y bien molida por los argumen- 
tos de D. Justo. Hubiéralo evitado si alguno 
de sus -miembros hubiese leído este párrafo 
de la biografía de Belmonte, escrita por el 
Ldo. Alfaro, su deudo: «Ofrecióse a la sazón 
salir una Armada al descubrimiento de las 
regiones del Austro, y como semejantes jor- 
nadas tienen necesidad de cronistas, buscó 
el General Pedro Fernández de Quirós per- 
sona que hiciese este oficio y así mismo 
quien usase el de secretario, que no siendo 
menester mucho para persuadir a nuestro 
autor, por su inclinación natural, aceptó la 
plaza, hallándose en él las partes que reque- 
rían ambos oficios porque en razón de letra 
no conocemos en España quien le exceda, y 
no sin dificutad se podría hallar quien le 
iguale, si bien estima en poco un don tan 
excelente, siendo como es con el extremo 
que en él se conoce. > 

La bibliografía dramática de Belmonte 
es, según Lasso de la Vega y Mesonero Ro- 
manos, como sigue: El diablo predicador, o 
mayor contrario amigo, atribuida sin fun- 
damento a D. Francisco Villegas, a Fray 
Damián Cornejo, a D. Francisco Malpica, su 
re fundidor solamente, y a un ingenio de la 
corte; El sastre del Campillo (1624 ; La 
satisfecha; A un tiempo rey y vasallo: 
El conde de Fuentes en Lisboa: El horte- 



lano " Jilas; Las fres (o las 

estrellas de J'ran ¡huno; Dafles 

con la entretenida; ¡i< ¡u fe Pa- 

El valor no tiew edad; El acierto 
en el su honra: Can- 

sarse sin hablarse; La fiesta de los már- 
tires (auto sacramental): El desposado por 
fuerza y olvidar amando-. Los trabajos 
de ülises; La renegada tic Yalladolid: 
Amor y honor (o respeto, ho)ior y valor : 
Los tres señores del mundo (y Triunvi- 
rato de Roma); El Príncip>e villano: El 
afanador de Utrera; En riesgos luce el 
amor; El gran Jorge Castrioto y prin- 
cipe Escanderberg: Sancha la Bermeja: 
La fuerza de la razón: El legado mártir; 
Pedro (auto): El líamete de Toledo; 
Fiar de Dios i estas dos últimas en colabo- 
ración : El mejor testigo el muerto (con 
Rojas y Calderón tal vez : El mejor tutor 
es Dios i con Calderón : El pjríncipe perse- 
con Moreto y .Martínez de Meneses): 
Algunas hazañas de las muchas de don 
García Hurtado de Mendoza, con ocho 
ingenios. Algunos autores opinan que la 
Monja alférez, atribuida a Montalbán, per- 
tenece a Belmonte. Asimismo es autor del 
entremés famoso El Bollo. 

La mayor popularidad corresponde a El 
Diablo predicador. En verdad, hallo muy 
original la idea de obligar al diablo por 
mandato divino a colaborar en la erección 
de un templo y al establecimiento de una 
hermandad de franciscanos. Fray Forzado. 
que así se llama el enemigo de los hombres, 
es una figura interesante y en extremo 
treatral. Los donaires de Fr. Antolin, el 
lego, fluyen tan oportunos, que excitan 
siempre las más espontáneas risas. La 
prueba de las condiciones escénicas de esta 
producción es que se ha conservado en el 
teatro, y yo mismo la he visto repetidas 
veces, en tanto que otras de igual fecha, más 
elogiadas por la crítica arcaica, hoy domi- 
nante, no son toleradas por el público, ni 
siquiera con el remozamiento de la refun- 
dición. 

Es muy digna de estima su comedia La 
renegada di Vaha latid, en que se muestra 



QQ - 



Belmonte afortunado creador de caracteres. 
Guando Lope de Vega y demás prohom- 
bres del teatro español, enredados en las 
mallas de la comedia de intriga, (laquean 
eli la invención de caracteres, Belmonte nos 
ofrece el carácter de Isabel, dama de noble 
alcurnia que, cegada por la pasión, rompe 
sus sagrados votos, prostituye su decoro, 
mancilla el nombre de su linaje y va, sin 
arrepentirse, de falta en falta, como impelida 
por inexorable destino, hasta abjurar de su 
. patria y de su fe, como ya había renegado 
de su honor y de su familia. Cautiva de los 
infieles con su amante, abandona la religión 
cristiana; menosprecia, aunque sin cono- 
cerle, a su propio hermano, virtuoso sacer- 
dote, arrojado por la tempestad en las 
costas de África; se complace en atormentar 
a los cautivos y en pisotear cuanto lleve el 
nombre de cristiano, y así, presa de un vér- 
tigo, cada vez más frenética, mantiene en 
toda la obra este extraño carácter, lleno de 
originalidad y de grandeza. 

Para dar idea de la versificación fácil y 
verdaderamente dramática de esta obra, re- 
producimos* estas redondillas, en que Isabel 
reconviene al capitán Lope, su cómplice, 
echándole en cara su veleidad y arrojándole 
de su presencia: 

«No prosigas, 
Causa de todos mis males, 
Tú me has puesto en trances tales; 
Déjame, pues; no me sigas, 
Que por ti lloro, por ti 
A Dios y a padres dejé, 
Mi sangre y casa afrenté, 
Mi patria y honra perdí. 
En tu rostro llevo escrito 
Mi error, mirarme no intentes, 
Vete; no me representes 
La fealdad de mi delito.» 

Debió de lograr edad avanzada, pues aún 
vivía en 1649. 

272.— Beltrán (Pedro). 

Hijo de Sevilla, según confiesa al comen- 
zar el elogio de nuestra ciudad con estas 
palabras: 

«¡Oh divina patria mía!* 



Profesó en la Orden de Predicadores y 
compuso un poema, donde abundan las be- 
llezas, titulado La Caridad Guemana, im- 
preso en el Puerto de Santa María el 1612. 

273.— Beltrán de la Cueva (Juan). 

Este Licenciado, nativo de Sevilla, se- 
gún declara en la portada de sus Relaciones, 
imprimió la primera en Lima el 1G26 (Medi- 
na, La Impr. en Lima) con el título Rela- 
ción verdadera, en que se da qucnta de 
todo el daño que causó las crecientes del 
río Guadalquivir en la ciudad de Sevilla. 
Su Segunda relación, &., estaba entre los 
papeles curiosos de D. Pascual Gayangos. 

274.— Benavides (Juan Plácido). 

Natural de Osuna. Escribió Progresos 
de la villa de Ossuna en la serie de las 
edades y noticias del escudo de sus armas. 
(Córdoba, 1736). 

275.— Benavides y Sotelo (Sinforosa). 

Poetisa sevillana que floreció a fines de 
la décima séptima centuria. Se conserva un 
romance acerca de los distintos conceptos de 
la vida profesados por lleráclito y Demó- 
crito. Habiendo escrito acerca del mismo 
tema varios ingenios concurrentes a la tertu- 
lia de la distinguida señora D. a Elena de la 
Cerda, formó I). Antonio Martínez de Araujo, 
con estas composiciones y otras que allegó, 
el tomo Dissertación poética, impreso en 
casa de Navarro, sin fecha, en el cual se in- 
cluye el supradicho romance. 

276.— Benisia y Fernández de la Somera (Ale- 
jandro). 

Nacido en Sevilla el 5 de Octubre de 1830, 
recibió esmerada educación dirigida por su 
padre, distinguido coronel de Estado Mayor, 
que se hallaba casado con 0. a Rita Fernán- 
dez de la Somera, dama de noble alcurnia y 
de familia muy considerada en la población. 

Sirvió D. Alejandro a su país en el ramo 



ilT 



de Hacienda, desempeñó el Gobierno civil de 
Zamora y pasó a la Yicedirección de la Caja 
de Depósitos de Madrid. Falleció el 26 de 
Octubre de 1876- 

Su último destino le inspiró una intere- 
sante publicación de orden administrativo 
titulada La Cajo general de depósitos: para 
el teatro escribió, en colaboración con No- 
gués, el Secreto de un mendigo 1870 . In- 
sertó numerosas poesías líricas en la prensa 
periódica, formó parte de la redacción de 
La Andalucía, colaboró en La Arcadia. 
mas su inclinación lo arrastraba a la no- 
vela. Dio a la estampa El Milano de. los 
mares, El Corsario negro, y, en unión de 
Corchado, Páginas sangrientas. Don Jorge 
Lasso de la Vega emitía acerca de la pri- 
mera el siguiente juicio en la Crónica naval 

España: 
«Primera novela histórica marítima, 
digna de este nombre, que ha visto la luz 
en España. 

El Milano de los mares se distingue 
por la gala y variedad de sus pinturas y 
descripciones, por los rasgos de su imagi- 
nación brillante... Pero en lo que más se 
hace notar el autor es, precisamente, en el 
acierto con que ha conseguido superar las 
dificultades propias de su asunto, a causa 
de su índole marítima, escollo en que hemos 
visto fracasar a no pocos escritores extran- 
jeros^ 

277.— Benítez (Juan Bautista). 

Nació en Sevilla en 1576, profesó en la 
Compañía de Jesús, fué elocuente orador y 
poeta latino y falleció el 28 de Julio de 1619. 
Sommervogel cita algunas de sus composi- 
ciones poéticas. 

278.— Benítez de Lugo (Antonio). 

Catedrático del Doctorado de la Facultad 
de Derecho en la Fniversidad de su patria. 
Nació en Sevilla el año 1841 y dejó escrito: 
Filosofía del Derecho o estudio funda- 
mental, según la doctrina de llegel (Se- 



villa, 1872» y Discurso de la O 

tB20, hecho ¡ 
Merece especial mención la serie de artícu- 
los publicados en la Re>-ist<< de España 
(números H>3 y 4) sobr- I fray Diego de 
Chaves, confesor de Felipe 11. Falleció el 
año 1897. En los últimos tiempos de su vi- 
da figuró mucho, y no sin gloria, en la polí- 
tica llamada entonces posibilista. 

Ingresó en la Real Academia de Buenas 
Letras de Sevilla en 1877. Allí leyó un cu- 
rioso estudio sobre la bibliografía de la 
Guerra de la Independencia. 

279— Benítez y Mateos (Rafael). 

Hijo de Sevilla, según consta en los li- 
bros universitarios, estudió en su patria y 
tomó el grado de Bachiller en Filosofía el 11 
de Mayo de 1792. Terminada la carrera de 
Medicina, se examinó ante el Protomedicato 
de Madrid en 27 de Agosto de 1798. Ejerció 
1 en Sevilla, ingresó en la Real Academia de 
Medicina de la misma ciudad y compuso 
una monografía sobre la Raquitis. 

Además leyó las siguientes, no mencio- 
; nadas por ningún historiador de la Medicina 
| española, y conservadas en el Archivo: Que 
muchos de los remedios que se hallan en 
las materias médicas bajo el nombre de 
febrífugos no son. generalmente, suficien- 
tes ¿jara los fines que expresa el insinua- 
do nombre 11 Febrero 1805 ). La notable 
diferencia que se observa en algunas teo- 
rías, u aun en la práctica de la Medir • 
desde la última época de la Chímica (12 
Diciembre 180") . Si oí todas o cada espe- 
cie de tisis se halla el médico obligado a 
dar cuenta al (Gobierno (10 Abril* 1806). 
Que el carácter variable y complicaciones 
de la calentura biliosa deben influir mu- 
cho en su curación (18 Marzo 1807). Las 
luces que ha esparcido la Chímica mo- 
derna acerca de la fisiología del cuerpo 
humano 17 Marzo 1808 . El verdadero ca- 
rácter de la calentura que se observó en 
el año pasado de 1808 en las divisiones 
francesas acantonadas en la villa de Es- 
tepa y otros pueblos >14 Diciembre 1 



— 68 



La nomenclatura de la calentura amari- 
lla propuesta por los profesores Brascier 
y duippe, Oficiales en Jefe de Salud del 
Exercito intruso del Mediodía en España 
(9 Diciembre 1813). Que la opinión común 
afirmativa sobre la preferencia en cual- 
quier modo y circunstancias de los baños 
del Río a los domésticos carece entera- 
mente de fundamento (7 Diciembre 1814). 
Las diferentes opiniones relativas a la 
causa próxima de la Rachitis, señalun>lo 
entre ellas la que parezca más probable 
(20 Noviembre 1817); y el Examen de las 
opiniones relativas a la causa próxima 
de la raquitis (5 Noviembre 1818). 

280.— Benitez y Parodi (Manuel). 

Nació en Sevilla el 21 de Agosto de 18i5. 
Siguió con lucimiento la carrera militar, as- 
cendiendo hasta el grado de Brigadier en 
1903. Desempeñó los puestos de Vocal de la 
Junta Superior Consultiva de Guerra y de la 
Inspección General de las Defensas de la 
Nación, Director de la Academia del Cuerpo 
del Estado Mayor y Jefe del Depósito de la 
(¡uerra. El impulso que dio, no sólo a la 
composición y tirada de planos y mapas, 
sino a perfeccionar los métodos para levan- 
tamiento de planos, acreditan su competen- 
cia a la vez que su acendrado patriotismo. 
En un informe de la Junta Consultiva de 
Guerra se notan con entusiasmo los méritos 
contraídos por Benítéz en la dirección de tan 
importante centro militar. 

Poseía, ganadas por sus méritos, las gran- 
des cruces de San Benito de Avis y del Mérito 
Militar, la cruz de Oficial de la Legión de 
Honor y numerosas condecoraciones. Perte- 
neció a la Real Academia de Ciencias y fué 
Vicepresidente de la Real Sociedad Geográ- 
fica. 

Componen la producción científica de 
Benitez Parodi un estudio sobre las Series 
funcionales, premiado por la Academia de 
Ciencias; un Manual reglamentario para 
la clase de tropa del Arma de Infantería; una 
Memoria sobre asuntos científicos de Ma- 
rina; un Tratado de Ordenanzas; dos de 



Aritmética y Álgebra, en colaboración con 
el General Salinas; una Aritmética para 
uso de ingenieros y arquitectos; una Bio- 
grafía del General Arroquia, considerado 
como geógrafo militar, y sus Informes, Me- 
morias y demás trabajos en los centros mi- 
litares, en la Comisión Geodésica del Mapa 
de España y en la Junta del Catastro Par- 
celario. También merece consignarse la in- 
vención de perfeccionamientos que intro- 
dujo en los métodos taquimétricos para los 
levantamientos topográficos. 

281 —Benito (Enrique). 

Escritor natural de Sevilla. De su vida 
sólo consta que, siendo aún muy joven, 
vistió el hábito de religioso carmelita y que 
fué autor de obras muy estimadas, citándose, 
entre otras, unas Lecciones metafísicas y 
los Comentarios teológicos a Santo Tomás. 

282.— Benjumea (José). 

Abogado sevillano de quien no conozco 
más que un estudio sobre La novela con- 
temporánea. 

283.— Benjumea (Blas de). 

Nació en Estepa, tomó el hábito de San 
Francisco y, recién profeso, fué trasladado 
al convento del Loreto, donde cursó Filoso- 
fía y Humanidades por los años de 1633. 
Fué, a su vez, lector de dichas enseñanzas, 
Ministro provincial, Examinador de la Or- 
den, Definidor, Calificador del Santo Oficio 
y uno de los mejores teólogos de su tiempo. 
Publicó Opera Theologica complectentin: 
Tractatus de Charitate; Gratia; Scietdia; 
Legibus, justa mentem subtilis Boct. (Lug- 
dum, Batavorum, 1617, en folio). 

Co)it»/eutaria in 8 libros. Pliysicorum, 
ad mentem Subt, Boct. (Ib. en fol.) 

284.— Benjumea (Pedro de). 

Nació en Morón el 1589 y a los diez y 
siete años profesó en el convento Gasa Gran- 



69 — 



de de San Francisco, de Sevilla, erigido so- 
bre el terreno que hoy ocupan la Plaza 
Nueva y calles adyacentes, el 3 de Diciem- 
bre do 16 

Fué uno de los hombres más doctos de 
su época y su claro juicio se delata en sus 
obras. Dejó escritas De recta colectione 
fí. Patria Fr. Joonnia Merinero in Mi- 
nistrum Generalcm <)rdiuis (sin lugar ni 
fecha). Super 1 Atieras Gregorii Papa XV 
ogatione Patrum perpetuorum in 
Ordine, interesante estudio que permanece 
inédito; Canciones varias y gran copia de 
sermones. 

Desempeñó con notable acierto los car- 
gos de Custodio provincial desde 1630 a 
1633; Regente de Estudios en el Colegio De 
Propaganda Fide, establecido en el inme- 
diato convento de San Buenaventura (calle 
de Catalanes), y más tarde guardián del 
convento del Valle. 

285 .— Bentabol y Moreno (Carlos). 

Nació en Sevilla el 21 de Marzo de 1813. 
Desde sus primeros años mostró grandes 
aptitudes para las Bellas Artes y artes ma- 
nuales; allá por el 47 organizó la primera 
Sociedad Filarmónica Sevillana, en com- 
pañía del Conde del Águila. 

Escribió una colección de cuentos mo- 
rales dedicados a sus hijos, que uno de éstos 
se propone editar con el título de Los cuen- 
tos de Papá; compuso también algunas poe- 
sías que vieron la luz en los periódicos de 
su tiempo. Era proverbial su habilidad para 
la carpintería, ebanistería y talla en madera; 
algunas obras suyas perduran en las casas 
de la familia y amigos, y en el Palacio de 
San Tolmo, en Sevilla: estas últimas como 
regalo a los Duques de Montpensier. 

Gran labrador de la provincia de Sevilla, 
tuvo la desgracia de arruinarse totalmente. 
Luego fué uno de los primeros oficiales de 
Telégrafos cuando se organizó el de torres 
óptica, y al fallecer, el día 13 de No- 
viembre de 1883, era Jefe de Negociado en 
la Ordenación de pagos del Ministerio de 
Fomento. 



286. Bentabel y Ureta (Aurel ; o). 

Hijo de D. Carlos Bentabol y de D. a Car- 
lota Ureta, nació en Sevilla el 7 de No- 
viembre de 1841. Cursó la Facultad de Le- 
yes, perteneció en sus mocedades a la So- 
ciedad Filarmónica Sevillana, y perma- 
neció durante muchos años como Auxiliar 
del Ministerio de Fomento en el Negociado 
de Aguas. 

Escribió en colaboración dos libros: le- 
gislación de Aguas Madrid. 1880 . Apén- 
dices a la misma y Legi.ilacióti de Puertos. 
Madrid, 188 í . 

Falleció oí 24 de Enero de 1908. 

287. — Bentabol y Ureta (Eladio). 

Hermano del anterior, nació en Sevilla 
el 31 de Diciembre de 1814. Cursó la ca- 
rrera de leyes y la militar, y como oficial 
de infantería tomó parte activa en la segun- 
da guerra civil; gran aficionado a la música 
y al Teatro, poseía una gran competencia en 
esas artes. Versificaba con facilidad y algu- 
nas de sus poesías se publicaron en perió- 
dicos y revistas, mereciendo muchos elo- 
gios la titulada Luto entre ruinas (1885). 

Murió en Madrid el 17 de Abril de 1895. 

288— Bentabol y Ureta (Horacio). 

Vastago de la misma familia sevillana, 
Horacio Bentabol posee toda la simpatía in- 
nata en los meridionales y el candor legen- 
: dario de los hombres de estudio. D. Carlos 
Bentabol, labrador, literato y artista, nacido 
en Sevilla en 1813, casó con D. a Carlota 
l'reta, y de este fecundo enlace nacieron on- 
ce hijos, tres fallecidos en su menor edad; 
Carlos, ingeniero y músico: Aurelio, juris- 
consulto; Leandro, músico: Eladio, poeta; 
Pedro, artista y militar; Leonarda, cuentista: 
Espíritu Santo, y Horacio, Benjamín de la 
familia, nacido en Sevilla el 13 de Noviem- 
bre de 185i. 

Cursó la carrera de ingeniero de minas, 
obteniendo el primer número de la promo- 
ción, y prestó servicio en el laboratorio de 



70 



la Escuela en 1881. Se licenció en Derecho 
por la Universidad iliberitana en 1896; fué 
profesor de Cálculo infinitesimal y de Quí- 
mica general en la extinguida Escuela pre- 
paratoria de Ingenieros y Arquitectos en 
1886, y de Cálculo y Mecánica general en la 
Especial de Minas; Jefe de los distritos mi- 
neros de Málaga, Ciudad Real, Granada y 
Valencia; sirvió en la Comisión del Mapa 
Geológico (hoy Instituto) de España en 1905: 
se le nombró Inspector general del Cuerpo: 
ha obtenido varias patentes de invención y 
premios en Exposiciones nacionales y ex- 
tranjeras: instaló el alumbrado eléctrico en 
Segovia y construyó una gran presa para el 
motor hidráulico; presentó a la Liga Afri- 
canista un proyecto para establecer un puer- 
o de comercio y de refugio en Cabo .1 ubi 
(costa del Sahara) con su plano y Memoria... 
y aún le han sobrado tiempo y humor para 
escribir versos. 

Las obras que de su pluma conocemos 
son: Justicia, leyes y pleitos, que contiene 
la crítica del enjuiciamiento civil; Presente 
y porvenir de Ceuta y Gibraltar, estudio 
completo de ambas interesantes plazas; Las 
aguas de España y Portugal, análisis del 
régimen hidrológico y de las obras propias 
para el mejor empleo del agua, acompañada 
de un mapa endiométrico e ipsométrico po- 
licrómico; División sexcentésima! de la 
circunferencia; Cuestiones astronómicas 
y de mecánica celeste; Introducción al es- 
tudio del Cálculo infinitesimal; Teoría 
original de las superficies regladas; Teo- 
ría original sobre triángulos y rectifica- 
ciones de curvas; Método gráfico para el 
cálculo de áreas planas; Observaciones y 
procedimientos topográficos; Estudio de 
diversas máquinas simples no considera- 
das como tales hasta hoy; Propulsión de 
tranvías por acumuladores eléctricos: 
Electrólisis del azogue por un nuevo mé- 
todo; Descripción de un aparato automá- 
tico original para producir gases enfrío 
en los laboratorios; Nociones de hidrología 
subterránea; Hidrología de la provincia 
de Madrid; ídem de las islas Fucrteven- 
tura y Langarote; ídem del lago de Ba- 



ñólas; ídem de la cuenca del Guadiana] 

Teorías sobre los eclipses de Sol y la at- 
mósfera térro Junar; Ídem sobre el sol y 
las manchas solares; ídem sobre los co- 
metas y sus colas; Posiljilidad de pronos- 
ticar el tiempo por un nuevo método; Lafi 
ciiico categorías universales, y otros tra- 
bajos. Entre sus inventos figura una mira 
telemétrica combinada. 

289.-Bentabol y Ureta (Leonarda). 

Representante de la mentalidad femeni- 
na de la familia, escribió Cuentos, que fué 
dando a la publicidad. 

290.— Berdugo (Francisco). 

Natural de Carmona y reputado orador 
sagrado y teólogo, recibió en galardón de sus 
méritos el episcopado de Guemala. 

291.— Berdugo (Mariano). 

Nació el 16 de Marzo de 1803 en Sevilla 
e ingresó en el Noviciado de la Compañía 
de Jesús en 24 de Mayo de 1817. Trece 
años más tarde figura como preceptor del 
Principe y después como Vicerrector del 
Noviciado de Madrid. Partió posteriormente 
para América del *Sur, siendo Superior en 
Buenos Aires y de las Misiones a Chile. De 
regreso a Europa, murió en el Colegio Ro- 
mano el 26 de Enero de 1857. Debemos a su 
pluma una Copia di una lettera da Buenos 
Ayrcs (20 de Agosto de 1836); ....da Río 
de Janeiro (20 de Octubre y 20 de Noviem- 
bre de 1843}; ....da Santa Catarina (Brasil, 
igual año). (Manuscritos de la Escuela de 
Santa Genoveva, S. J., en París. América 
Española, t. II.) 



292.- Bermejo y Carballo (José). 

Publicó en Sevilla el año 1882 Glorias 
religiosas de Sevilla, en cuyas páginas de- 
clara el autor su naturaleza sevillana, con- 
firmada también en los libros' parroquiales 



71 — 



del Salvador, dondo fué bautizado el ti de 
Agosto do 1817. 

293. — Bermejo (María). 

Famosa actriz, bija do Sevilla, que pu- 
blicó en El Diario id, 17 de Agos- 
to de 1788, páginas 809 y 10, una Carta 
(le... al público, defendiéndose de las im- 
posturas contra los cómicos y el Teatro. 

Se ha discutido la autenticidad de esta 
Carta. 

294.- Bermúdez Alfaro (Diego). 

Primo de Luis de Belmonte, hermano de 
Juan y paisano de ambos, fué gran predica- 
dor en España y en Portugal. En este último 
reino se hallaba en 1618. 



297. Bermúdez Plata (Eduardo). 

Inspirado poeta, sobrino del escritor don 
José Plata y Nieto: nació en Morón el 3 de 
Diciembre de 1*77 y falleció en Sevilla o! 
21 de Mayo de 1902. Fué redactor de los 
periódicos El Noticiero Sevillano, La Mo- 
narquía, do Sevilla, y de otros. Publicó un 
tomito de poesías, impreso en la tipografía 
de La Monarquía (Sevilla, 1901), y titu- 
lado Rayos de sol. 

También es autor de Celajes (poesías, 
Madrid, 1902). 

Dejó inéditas gran copia de composi- 
ciones poéticas, que han dado a luz dife- 
rentes periódicos y que continuó publi- 
cando la Revista de Morón, cuyo propie- 
tario-director es depositario de todo cuanto 
no publicó. 



295.— Bermúdez Alfaro (Juan). 

Estudió en Sevilla, su patria, hízose Ba- 
chiller en Derecho Canónico el 22 de Enero 
de 1598 y se graduó en Cánones en 1601. 
Era Administrador del Hospital de San Ber- 
nardo. 

Escribió para Im Hiapálica un prólogo 
con rasgos biográficos de su autor Luís de 
Belmonte, y compuso, a más de poesías lí- 
ricas, el poema Xat'ciso, que comienza 

«Hurtos del ocio os doi, pies numerosos» 
y se imprimió en Lisboa en 1618. 

296.— Bermúdez Plata (Cristóbal). 

Natural de Morón, nació el 16 de Agosto 
de 1882. Cursó los estudios de Filosofía y 
Letras hasta obtener el titulo de Licenciado, 
y en la actualidad pertenece al Cuerpo de 
Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos. 
En la fecha en que redactamos estas cuarti- 
llas, Bermúdez Plata presta sus servicios en 
la Biblioteca Provincial y Universitaria de 
Sevilla, y además desempeña una clase en 
la Universidad literaria. Escribió Narra- 
ción de la defensa de Cartagena de In- 
dias contra los ingleses en 1741 | Sevi- 
lla, 1912 . 



298. -Bermúdez Reina (Eduardo). 

Nació en Sevilla el día 9 de Noviembre 
de 1831, hijo de D. Fernando Bermúdez de 
Figueroa y de D. a María de la Concepción 
de Reina. 

Su historia militar fué muy brillante. 
Ingresó en la Academia de Artillería el año 
1844. En 1860 marchó a África, donde asis- 
tió a muchos hechos de armas, distinguién- 
dose en la batalla de Tetuán. 

El Gobierno premió sus servicios con el 
empleo de Comandante y la cruz de primera 
clase de San Fernando. En 1870. y encon- 
trándose ya en posesión del empleo de Te- 
niente Coronel, vino a las Cortes represen- 
tando el distrito de Écija. 

Siendo Coronel, en 1872, se le destinó al 
ejército del Norte, concurriendo a las prin- 
cipales operaciones; pasó a ejercer la Co- 
mandancia militar de Bilbao, nombrándo- 
sele en 1873 General de brigada y Jefe del 
Estado Mayor del ejército de Cataluña. En 

1881 ascendió a Mariscal de Campo y eñ 

1882 a Teniente General. 

En 1885 fué nombrado Subsecretario del 
Ministerio de la Guerra y en 1890 Ministro 
del Ramo. Desempeñó la Capitanía general 
de Madrid y falleció siendo Presidente de 



72 — 



la Cría caballar el 24 de Mayo de 1899. 

Como Ministro de la Guerra mantuvo en 
ol Senado la campaña que terminó con el 
arresto del General Daban. 

Era hombre de carácter firme, de extensa 
cultura y de exquisito trato, que se hacía 
estimar de todo el mundo. 

Su palabra vibraba enérgica y elocuente. 
Estaba afiliado al partido liberal y con este 
carácter se sentó varias veces en los escaños 
del Congreso, hasta que el Rey lo nombró 
Senador vitalicio. Escribió: Informe acerca 
del proyecto sobre División Territorial de 
la Península (Madrid, 1884), 168 páginas 
incluyendo los cuadros sinópticos. Procura 
resolver el problema de la división territo- 
rial partiendo de la organización actual de 
nuestra fuerza armada. 

299.— Bermúdez Reina (Enrique). 

Nació en Sevilla el 22 de Mayo de 1830 
y dejó de existir en Barcelona el 30 de 
Agosto de 1890. Desempeñó el cargo de Ad- 
ministrador de la Propiedad en Alcalá de 
Guadaira y en Matanzas (isla de Cuba), y en 
1848, residiendo en Sevilla, fundó un perió- 
dico bisemanal dedicado a la crítica joco- 
seria de las obras y actores del teatro de 
San Fernando, titulado La Mano Invisible. 

Publicó muchas poesías, que no sé si 
coleccionó. 

300.— Bermúdez Reina (Teodoro). 

Nació en Sevilla el 1.° de Abril de 1841. 
Abrazó la carrera de las armas; perteneció 
al Cuerpo de Artillería, en cuya escala as- 
cendió hasta el grado de Coronel, y estuvo 
de Agregado militar en las Legaciones de 
Londres y de Tánger. En 1889 publicó en la 
Revista Científico- Militar, de Barcelona, 
una Relación de los hechos militares acae- 
cidos en la Mauritania o el Mogreb. que 
llamó la atención de los técnicos. En la mis- 
ma capital dio a la imprenta su Geografía 
de Marruecos, (Barcelona, 1894). Un año 
antes había publicado, con el pseudónimo 
Britanicus, unos Apuntes sobre la orga- 



nización militar de la Gran Bretaña en 
1893. En esta obra traza un completo y mi- 
nucioso cuadro del ejéreito inglés, tanto in- 
sular como colonial, acompañando el estudio 
con numerosas sinopsis y estadísticas. El 
ilustre militar y publicista falleció en 1899. 

301.— Bermudo (Juan). 

Nació en Écija, tomó el hábito de San 
Francisco y no abandonó en el claustro la 
pasión que por la música sentía. Publicó 
Libro de la declaración de los instrumen- 
tos musicales (Osuna, imprenta de la Uni- 
versidad, 15£9), reimpresa en Granada en 
1555 y dedicada a D. Juan III de Portu- 
gal. 

302.- Bernal (Juan). 

Nació en Sevilla el año 1549. Tomó el 
hábito de mercenario calzado, estudió en 
Sevilla, leyó Artes en Écija y Teología en 
Córdoba, Granada y Sevilla. Fué Provincial, 
predicador de Felipe II y redentor en Ma- 
rruecos. Propuesto para el Generalato por el 
Papa, falleció el 18 de Noviembre de 1601. 
Queda impreso el Sermón de Honras que 
la ciudad de Sevilla hizo a la Magestad 
del rey D. Felipe II. Predicóle el P. Mtro , 
etc. (Sevilla, 1599.) Gari y Siumell dice que 
Bernal nació en Triana en 1540. 

303.— Bernal (Juan). 

Hijo de Roque Alonso Bernal y doña 
Teresa Narváez, vio la luz en Sevilla el 25 
de Junio de 1619, profesó en la Compañía 
de Jesús el 9 de Noviembre de 1633, se 
ordenó en 1644, leyó Filosofía y Teología, 
tuvo los Rectorados de Trigueros y del Co- 
legio de San Gregorio en Sevilla y falleció 
el 15 de Marzo de 1699. 

Escribió una Vida del Santo Rey Don 
Fernando III y un «docto tratado» (Arana) 
contestando a un toledano que aparentaba 
extrañar el hecho tan natural de que respe- 
tables autores diesen a la Iglesia de Sevilla 
el título de Primada. 



- 73 — 



304. Bernal (Nioolás Baptista). 

Nació en Sevilla en 1601. Profesó en la 
Casa Grande del Carmen en 1617. Fué Pro- 
vincial de su Orden, Rector del Colegio de 
San Alberto y Calificador del Santo Oficio. 
Tuvo gran fama de teólogo y orador. Predi- 
cador del Rey, reprendía a éste con tal en- 
tereza, que los Ministros dijeron que se ex- 
cedía, a lo que el Rey respondió: «Enmen- 
démonos y hagamos lo que dice y entonces 
se moderarán Felipe IV le ocupó en arduas 
consultas y cuatro veces le ofreció la mitra 
sin conseguir que ninguna la aceptara. Fa- 
lleció en Madrid el 14 de Agosto de 1663. 
Calderón de la Barca le dedicó el siguiente 
soneto: 

• No del Carmelo hoi llore la Ribera 
Su zelador discípulo de Elia*: 
Pues hoi no muere, el que por tantos dias 
Había muerto primero que muriera. 

¿Y quien y qual saber el mundo espera? 
líien un Bai-tista, esas cenizas frías 
Podrán decir; mas no las voces mías, 
Aunque digan quien es, dirán qual era. 

Y sí dirán, al ver que no ha mudado 
Su celo el apostólico sentido 

Con que siempre a morir nos ha enseñado. 

Y hoi más, pues hoi mudo sermón ha sido 
Creer que al fervor de haberse así escuchado, 
Vida le da la voz; muerte su oido.» 

305.— Bernaldo de Quirós (Agustín). 

Natural de Sevilla y doctor en Teología, 
escribió Manual de los fieles devotos de 
la Santa Comunión y apología por la de- 
bida veneración de este misterio. (Biblio- 
teca Arab. Hisp.. 1, f. 288.) 

306.— Bernar Prieto Rodríguez y Fernández 
(Emilio). 

Conde de Bernar. Nació en Sevilla el 7 
de Agosto de 1825, recibiendo el bautismo 
en la parroquia del Sagrario, y falleció en 
Madrid el 25 de Abril de 1885. Se licenció 
en Derecho en la Universidad hispalense, 
consiguió el título en 15 de Agosto de 1846, 
y obtuvo la borla de Doctor en 14 de Julio 
de 1847. 



Colaboró en El Diario EsjkiíioI, y en 
1857 fué elegido Diputado a Corles por el 
distrito de La Laguna (Canarias; y en 1865 
por Santa Cruz de Tenerife. 

El 9 de Abril de 1862 se le nombró Sub- 
secretario de Gracia y Justicia, puesto en 
que permaneció poco, pues dimitió en Ene- 
ro de 1863. 

Tomó parte muy activa en los trabajos 
preparatorios de la restauración de la Mo- 
narquía, a raíz de la cual, en Julio de 1875, 
desempeñó, por encargo del Gobierno, una 
delicada misión secreta en Ems (Alemania», 
donde a la sazón se encontraban los Empe- 
radores de Alemania y Rusia. El éxito de 
esta misión delicadísima y peligrosa, pues 
tuvo que atravesar el Pirineo, ocupado to- 
davía por las fuerzas del Pretendiente, lle- 
vando sobre sí papeles que, al ser descu- 
biertos, habrían puesto su vida en peligro, 
fué premiado por S. M. el Rey haciéndole 
merced del título de Conde de Bernar por 
Real Decreto de 19 de Enero de 1876. 

En 1872 fué elegido Senador del Reino 
por la provincia de Sevilla, y en 1877 se le 
concedió la Senaduría vitalicia. 

Era distinguido orador, como demues- 
tran sus discursos pronunciados en ambas 
Cámaras. Poseyó la Gran Cruz de Isabel la 
Católica, la de Carlos 111 y el Gran Cordón 
del Halcón Blanco, de Sajonia Weimar. 

307— Bernardo de Quirós (Joaquín). 

Marqués de Monreal, nacido en Sevilla 
en 18 de Junio de 1721 y fallecido en 8 de 
Marzo de 1801. Canónigo y autor de una 
Apología sobre el bautismo suh conclitione 
a los prisioneros ingleses que lo pidieran 
(Madrid, 1783), precedida de una carta «en 
la que luce su talento e ingenuidad, unidos 
a una elegancia natural poco común en se- 
mejantes escritos (Matute). 

Falleció en Madrid y recibió sepultura 
en la parroquia de San Sebastián. 

308. -Bernisy Carrasco (Francisco). 

Nació en Sevilla el 8 de Septiembre de 



74 



1877, estudió en la Universidad de su pa- 
tria, en las de Berlín, Bonn y Nueva York, 
ganó la cátedra de Economía Política de* Sa- 
lamanca y desempeñó en la misma ciudad 
la Delegación Estadística del Instituto de 
Reformas Sociales para la Región 7. a Ha 
publicado una monografía sobre un Con- 
greso Estadístico celebrado en Londres, 
otra sobre la Protección de la propiedad 
industrial en Berlín, otra sobre Subsis- 
tencias y política económica de sus pre- 
cios y un folleto sobre la Cuestión arance- 
laria, premiado en público certamen. 

309.— Bernuí y Mendoza (José Diego de). 

Sobrino de Nicolás Antonio, como hijo 
de doña Beatriz, hermana del gran bibJió- 
grafo; Marqués de Benamejí y Mariscal de 
Alcalá del Valle. Su erudición igualaba la 
profundidad con la extensión. Dio a !a es- 
tampa en Granada su Nueva y varia lección 
de la Romana Historia, con apuntaciows 
al Breviario de Sexto Bufo (1668). Dejó 
inédita Botica Sacro-profana ilustrada, 
de que nos han llegado tan excelentes refe- 
rencias. 

310— Berrio de Montalvo (Luis). 

Nació en Sevilla y floreció en el si- 
glo XV11. Hizo sus estudio^ de Derecho en 
la Universidad hispalense y después obtuvo 
los cargos de Alcalde del Crimen, Oidor y 
Auditor de Guerra. Escribió: Informe sobre 
las minas de Tasco y modo de beneficiar- 
las (Méjico, 1631). Informe sobre el nuevo 
beneficio que se ha dado a los metales 
ordinarios por azogue y filosofía natural 
a (pie se reduce el arte y método de la 
Minería (Méjico, 1643); y otro Informe 
al Virrey, Conde de Alva de Aliste, sobre. 
el beneficio de la Plata, conservación del 
Azogue, mezcla del Antimonio, etc., con 
un resumen de cartas dirigidas al Con- 
sejo de Indias sobre estas materias (Mé- 
jico, 1650. Véase Beristain, I, 167). 

Establecida una contribución extraordi- 
naria sobre las fincas urbanas para atencio- 



nes de higiene pública, se mandó formar un 
inventario de las casas de la población para 
repartir proporcionalmente el gravamen. 
Reclamó de agravios el Cabildo eclesiástico 
en extenso alegato redactado por su aboga- 
do, D. Luis Brochero, mas D. Luis Berrio, 
en representación de la Junta encargada del 
inventario, publicó su alegación Por la 
Muy Noble y Muy Leal Ciudad de 'Sevi- 
lla. Defendiendo ser muy justa la pre- 
tensión de la Junta de Obras de las mu- 
rallas de esta muy ilustre Ciudad y Pro- 
visión Real de S. M. en que manda se 
reparen sus murospor repartimiento que 
para ello se haga a las casas desta Ciu- 
dad, aunque sean de Iglesias (Sevilla, 
1627), en que confundió y deshizo la farra- 
gosa exposición de Brochero. 

31 1 . — Bérriz (Vicente). 

Artillero, natural de Sevilla, publicó en 
el número 371 del Correo Literario de Se- 
villa un notable Manifiesto discutiendo con 
el Director del Observatorio de San Fernan- 
do y un interesante libro titulado El equi- 
librio absoluto: Sistema del Universo, im 
preso en Sevilla en 1815. 

312.— Bidón y Villar (Ulises). 

Hijo de mi condiscípulo D. Ulises Bidón 
y Cuéllar, vio la primera luz en Sevilla el 
12 de Junio de 1891. Empezó su vida lite- 
raria colaborando en la prensa de Madrid y 
Sevilla y obteniendo premios en cinco cer- 
támenes por sus cuentos. Veintisiete de és- 
tos recogió en un primoroso volumen, inti- 
tulado Totó (Sevilla, 1916), lleno de ameni- 
dad, con estilo firme y suelto, sin degradarse 
a la sensualidad en boga, que tan fáciles 
triunfos proporciona. Los críticos han elo- 
giado con preferencia los titulados Las 
malas lenguas, Regalo de bodas y El pe- 
cado de Don José. Escritor joven todavía, 
sin duda dará abundante y sazonado fruto 
a las letras patrias. 



— (O 



313. — Blanco y Crespo (Fernando). 

Hermano del famoso B'anco-YYhite, vi<» 
la luz el 2 de Febrero de 1786 y recibió el 
bautismo en la parroquia del Sagrario. Se 
graduó en Filosofía en i de Mayo de 1802. 
Era oficial de uno de los regimientos que 
constituían las fuerzas defensoras de la ca- 
pital de la nación contra el ejército invasor 
mandado por Napoleón en persona, asistió 
a la batalla de Somosierra en 30 de No- 
viembre de 1808, cayó prisionero en Ma- 
drid, y conducido a Francia, sufrió seis 
años de cautiverio en Dijón. Vuelto a Es- 
paña, se separó voluntariamente del ser- 
vicio con el empleo de Capitán. Doctor de la 
Universidad de Sevilla. Catedrático en jella 
y miembro de diferentes Corporaciones, su 
reputación como hombre de ciencia rayó a 
gran altura. Ejerció también el cargo de 
Cónsul del Rey de los belgas en Sevilla. 
D. Fernando contrajo matrimonio con doña 
Juana María de Olloqui y Estrada el 16 de 
Noviembre de 1818 en la parroquia de San 
Martín y falleció el 27 de Enero de 1849. re- 
cibiendo sepultura e! día 29 en el antiguo 
cementerio de San Sebastián. 

Dejó escrito en inglés Memorias de un 
prisionero de guerra, que me propongo 
traducir y publicar. 

314.— Blanco y Crespo (José María) (Blanco 
White). 

D. José María White, conocido general- 
mente por Blanco, a causa de haber tradu- 
cido al español su apellido, nació en Sevilla 
el 11 de Julio de 1775. Su familia, proce- 
dente de Irlanda, era católica, y él siguió la 
carrera eclesiástica: alcanzó singular re- 
nombre como orador sagrado y poeta; fué 
Magistral por oposición de la Capilla Real 
de San Fernando, mas atormentado por 
crueles dudas religiosas, emigró a Inglaterra, 
se hizo anglicano y vino a morir en un 
deísmo no sujeto a ninguna confesión positi- 
va el 20 de Mayo de 1841. 

Alma soñadora y dotada de exquisita 
sensibilidad, enamorada de un ideal que 



perseguía de confesión en confesión, sin 
hallarlo jamás, Blanco ofrece el ejemplo de 
una peregrinación espiritual, de un desequi- 
librio psicológico digno de concienzudo es- 
tudio. Gladstone y otros eminentes autores, 
antes que yo, lo han intentado en luminosos 
escritos. 

A los diez y siete años de edad escribió 
una composición destinada a cantar la pu- 
reza de la Virgen. Son tan armoniosas las 
liras de esta poesía, tan puros los afectos, la 
frase tan feliz y correcta, que semeja obra 
de poeta formado. Sus composiciones ele- 
giacas, la oda A Carlos III, la oda A la 
Benefíce)icia. todas las poesías de su pri- 
mera época, revelan el mismo depurado 
gusto, la misma alteza de inspiración, el 
mismo dominio del idioma, si bien sujetas 
al patrón de la escuela. El poema A la Be- 
lleza, leído en las sesiones de la Academia 
de Letras Humanas, y en vano buscado con 
tanto afán por los eruditos durante ciento 
veintidós años, se creía definitivamente per- 
dido. Yo he tenido la suerte de encontrarlo, 
así como el discurso de ingreso en la Real 
Academia de Buenas Letras. Este discurso 
contiene la explanación de los principios es- 
téticos cantados en el poema. El fondo de la 
doctrina es el platonismo tal cual lo expone 
ei P. André, verdadero fundador de la cien- 
cia de la Belleza en la edad moderna, y no 
Baungarten, el cual no hizo más que bauti- 
zar la calología con un nombre impropio. 
Poema y discurso los he publicado en mi 
Vida >i obras de D. Joaé M. 1¡ ,i: ' 
Crespo, premiada por la Real Academia 
Española. Todavía en su ancianidad conser- 
vaba Blanco el vigoroso estro de sus juve- 
niles días, como revela la magnífica compo- 
sición una tormenta nocturna en afta 
mar. 

Blanco tradujo maravillosamente El Me- 
sías, de Pope, y a'gunos idilios de Gessner. 
Poseía el inglés como el español, y no sólo 
consiguió en Inglaterra tanto renombre de 
orador sagrado como en España, sino que 
escribió en inglés bellísimas poesías. La 
más célebre es el magnifico soneto ¡Miste- 
rious nkjht'.. que. aun traducido, produce 



— 76 



I a impresión de una obra de primer orden. 

En su campaña de El Español estudió 
profundamente el régimen colonial y tuvo 
clara visión del porvenir, aconsejando me- 
dios positivos de evitar los conflictos que 
nos afligieron más tarde. Seguramente Blan- 
co, sincero poeta, «prosista original y ner- 
vioso,» como dice Menéndez y Pelayo, y, 
ante todo, genio político de primer orden, 
es una de las más altas inteligencias que 
produjo el siglo XVIII. 

He aquí la relación de sus obras: 

Obras en español. 

La Belleza, canto didáctico en verso 
suelto. 

Discurso de ingreso en la Real Acade- 
mia Sevillana de Buenas Letras. 

Plan y apuntaciones para una Homi- 
lía sobre el Evangelio del Jueves de la se- 
gunda semana de Quaresma para predi- 
car la oposición a la Canongía Magistral 
de Cádiz. (Inédito.) 

Prospecto y plan de una clase de Hu- 
manidades gue establece la Real Sociedad 
Económica de Sevilla. (Viuda de Hidal- 
go, 1804) 

Sermones. (Inéditos.) 

Sermón sobre la incredulidad. (Inédito.) 

Homilía. (Inédita.) 

Sermón de la fiesta de San Fernando. 

Carta al Editor ds las Variedades. 
(1805.) 

Dictamen sobre el modo de reunir las 
Cortes en España. 

Semanario patriótico. (Sevilla, 1809.) 

El Español. (Londres, 1810-15.) 

Éosquexo del Comercio en esclavos y 
reflexiones sobre este tráfico, considerado 
moral, política y cristianamente. (Londres. 
E. Martón y Henderson, 1814.) 

Variedades o Mensajero de Londres. 
(1820-25.) 

Cartas sobre Inglaterra. (1823-25.) 

Poesías españolas ' publicadas en la 
colección Rivadeneyra. 

Luisa de Bustamante o la Huérfana 
Española en Inglaterra. Publicada en la 
Revista de Ciencias, Literatura y Artes 
de Sevilla. (Sin terminar.) 



Traducciones: 

Obras en inglés. 

Vargas. A tale o f Spain. (Londres, 1822. 
Tres tomos.) 

Letters from Spain. (1822.) 

Preparatory observations on the Study 
o f Religión. (18 17.) 

The Poor Man's Preservative against 
Popery. (1 *. Ed 1825. Last. 1835.) 

Practical and Internal Evidencc 
against Catholicism. (First. Ed. 1825-2 nd 
1826.) 

A Letter to Charles Butler. (1826.) 

A Letter to Protestants converted, from 
Romanism. (Oxford, 1827.) 

The law of Antí-Religious Libel Re- 
considered. (1833.) 

Atmos the Giant. 

Second Travels of an Irish Gentlc- 
manin search of a Religión. (1833.) 

Siinday Letters. (1836.) 

Observations on Heresy and Ortho- 
doxy. (1 ret. Ed 1835. End. Ed. 1839.) 

The Rationalist A-Kempis. (1840.) 

Poesías inglesas: 

Autobiografía, publicada por el Reve- 
rendo Hamilton Tbom. 

Plain dialogues on rcligious subjeets. 
(Postuma.) 

The mark on thz forehead. (Postuma.) 

Además, el artículo Spain en el Suple- 
mento de la Enciclopedia Británica, y 
numerosos artículos, en uno y en otro idio- 
mas, publicados en revistas. 

315.— Blanco y López (Lorenzo). 

Presbítero de Estepa que lució en la cá- 
tedra sagrada en la segunda mitad del si- 
glo XÍX. 

316.— Bobadilla (Jerónimo). 

Gloria de Carmona, su patria, profesó en 
la religión de San Jerónimo, y por sus vir- 
tudes, sabiduría y elocuencia mereció el 
honor del episcopado. 



. i 



317. — Bocanegra. (Juan). 

Astigitano. Tomó el hábito de San Fran- 
cisco y dejó escrito algo sobre asuntos teo- 
lógicos. Fué uno de los más populares pre- 
dicadores del siglo XVII. 

318. — Bohórquez Alfonso). 

Natural de Utrera. Ingresó en la Orden 
carmelitana <... multa scrij)sisse dicitur...» 
X. Antonio ) 

319.— Bohórquez Villalón (Antonio de). 

Fueron sus padres el Capitán por S. M. don 
Francisco de Bohórquez, nacido en 1575, 
familiar del Santo Oficio, y doña Juana Mel- 
garejo y Auñón, ambos naturales de Morón 
y pertenecientes a la más acrisolada nobleza 
de Andalucía, litigada en la Cnancillería de 
Granada. Recibió el bautismo en la parro- 
quia de San Miguel de Morón el 9 de No- 
viembre de 1595. 

Hizo sus estudios en el Colegio Mayor 
de Maese Rodrigo, de Sevilla. Fué abogado 
y familiar de la Inquisición. 

Contrajo matrimonio con la noble dama 
doña Juana de Villavicencio, natural de 
Jerez de la Frontera, y poco tiempo después 
fundó un mayorazgo en Morón ante el escri- 
bano Juan de las Casas. 

Escribió, y dio a la prensa, un curiosí- 
simo trabajo genealógico-histórico titulado 
Por la nMeza de los Villalones Bohór- 
qites, vecinos de la villa de Morón. Contra 
el fiscal de S. M. y el Consejo de di cita 
villa. En folio, con 20 páginas' numeradas. 
(Sin lugar ni año.) Este trabajo, prolijo y de 
sólida erudición, revela en el autor un cono- 
cimiento cabal y profundo de los más viejos 
códigos de los antiguos reinos en que estuvo 
dividida la península ibérica, asi como de 
todas las leyes posteriores a los Reyes Cató- 
licos hasta la fecha del antedicho pleito de 
hidalguía. 

«Son tan raros los ejemplares del antedicho 
singularísimo trabajo, que en mis investigacio- 
nes llevadas a cabo en bibliotecas públicas y 



particulares no logró tropezar con ninguno: em- 
pero los Srea. García Rico y Comp.*, dueños de 
la librería de ocasión establecida en el núme- 
ro 29 de la calle del Desengaño, de Madrid, pu- 
blicaron en su Holet in BMiogréfiec (correspon- 
diente al año l'Jlli, bajo el número 3- 
anuncio de venta de un ejemplar de tan raro y 
desconocido trabajo. 

Heredado de mis mayores poseo otro ejem- 
plar en perfecto estado de oonservación y en 
rústica.» (Torres León.) 

Escribió, además, los Analek do la villa 
de Morón de la Frontera, que alcanzan 
hasta el año 1638, con un apéndice o notas 
aclaratorias, trazadas en 1763 por el eru- 
dito anticuario sevillano D. Patricio Gutié- 
rrez Bravo, presbítero, cura que fué del 
Arahal. 

Los referidos Anales permanecieron iné-' 
ditos hasta que la Revista de Morón co- 
menzó a publicarlos en el número primero, 
que salió a luz en Enero de 1914. y termi- 
naron en el XXV, correspondiente a igual 
mes de 1916, con el apéndice que trazó el 
docto sevillano el año 1763. 

Cuando Bohórquez Villalón concibió la 
idea de escribir los Anales hizo algunas 
consultas a Rodrigo Caro en carta fechada 
el 29 de Octubre de 1628. 

Muchos años después, en 13 de Julio de 
1641, le volvió a escribir festo da a entender 
que la correspondencia epistolar no se había 
interrumpido entre ambos personajes i para 
darle cuenta del hallazgo de una lápida con 
epitafio arábigo, que entonces tradujo don 
Adán Centurión, Marqués de Estepa. 

Revolviendo papeles para allegar mate- 
riales con que escribir la biografía del insig- 
ne Rodrigo Caro, tropezó en la Colombina 
con las dichas cartas el Sr. Montoto y las 
publicó en el número XXII de la Revista de 
Morón, páginas 440, 41, 42 y 43, corres- 
pondiente a Octubre de"1915. 

320.— Bonifaz (Francisco). 

Sevillano, según consta en los libros 
universitarios, estudió la carrera de Medi- 
cina y falleció en 1709. Dejó un Breve 
Tractado del morbo gallico (Sevilla. 1683 



— 78 — 



321.— Bonifaz y Alomar (Juan). 

Natural de Sevilla, según consta en tes 
actas capitulares de esta ciudad, t. II (Ar- 
chivo del Tribunal de la Rota). Estudió 
Teología y recibió órdenes sagradas, fué 
Capellán de la Real de San Fernando y Fis- 
cal del Juzgado de la Iglesia hispalense. In- 
gresó en la Real Academia de Buenas Letras 
en 16 de Diciembre de 1791. Dejó excelente 
memoria de su erudición y elocuencia. 

322.— Bordas (Diego de). 

Hijo de Carmona, profesó en la Orden 
de Santo Domingo y logró sonados éxitos 
con su predicación. Floreció en el siglo XVI 1 
y llegó a Definidor General de la Orden. 

323.— Borges y Alegre (Eduardo). 

Nació en Gastilleja de la Cuesta el 6 de 
Abril de 1849. Se dedicó a la enseñanza 
particular y yo mismo recibí a'gunas lec- 
ciones de Matemáticas en una clase que es- 
tableció en la botica de San Lorenzo. Li- 
cenciado en Ciencias y en Farmacia (1870 y 
1874), en 1887 ingresó por concurso en el 
Profesorado oficial, obteniendo el nombra- 
miento de Catedrático de Matemáticas en el 
Instituto de Ponferrada, del cual pasó al de 
Toledo. En este Centro docente explicó 
también Agricultura, y por Real Orden fué 
nombrado en 1900 Vicedirector del dicho 
Instituto. Falleció en Málaga el 17 de Enero 
de 1903. 

Escribió Nociones generales de las pri- 
meras industrias; Compendio de Agri- 
cultura fundado en las prácticas moder- 
nas: Elementos de Aritmética y Ejercicios 
prácticos de Geometría y Trigonometría. 

324,-Borjas (Juan de). 

Natural de Osuna (Sevilla). Profesó en la 
Orden de San Agustín y falleció en 1683. 
Escribió Medicina del alma (manuscrito) 
en visayo y Cartas interesantes (t. I de los 
Documentos de Méjico). 



325.- Borrego (Tomás de). 

Natural de Écija. Tomó la sotana de la 
Compañía de Jesús y escribió una Historia 

Eclesiástica en diecisiete volúmenes. 

326.— Boutelou y Soldevilla (Claudio). 

Hombre inteligentísimo, insuperable crí- 
tico de Arte, persona distinguidísima y de 
irreprochables maneras, a quien tuve el ho- 
nor de tratar en el ocaso de su vida y en los 
albores de la mía. En Sevilla vio la luz el 
18 de .Junio de 1825 y murió en Madrid el 
24 de Mayo de 1905. Estudió en la Lniver- 
sidad de Sevilla la carrera de Derecho, ex- 
pidiéndosele el título de Licenciado en 2 de 
Agosto de 1847. 

Al propio tiempo concurrió a las clases 
de matemáticas de la Sociedad Económica 
de Sevilla, obteniendo dos premios. Hizo es- 
tudios de Botánica, de francés, de inglés, 
alemán e italiano, idiomas que dominó. 
Desde 1839 empezó a dibujar en el estudio 
del escultor D. Gabriel Astorga y después 
en el de D. Manuel Barrón. 

Desde 28 de Enero de 1848 quedó in- 
corporado en el Colegio de Abogados de Se- 
villa, habiendo formado parte de la junta 
de gobierno, y ejerció la profesión. En 22 de 
Mayo de 1847 fué nombrado por S. M. Di- 
rector de los jardines de los Reales Alcáza- 
res de Sevilla, sin sueldo. Por R. O. de 24 
de Febrero de 1851, y previa oposición ante 
la Real Academia de San Fernando, fué 
nombrado Catedrático de Teoría e Historia 
de las Bellas Artes en la Escuela de Bellas 
Artes de Sevilla, y en 13 Diciembre de 1861 
se le nombró Director de la Escuela, cargos 
que desempeñó hasta la supresión, en 1869. 
Restablecidas las Escuelas, se le nombró 
Catedrático en comisión de la de Sevilla, en 
14 de Julio de 1871, de Dibujo lineal y de 
Contorno, y en 24 de Marzo de 1884 se le 
nombró de nuevo Director, jubilándose en 
1900. Desde 29 de Enero de 1866 era aca- 
démico correspondiente de la de San Fer- 
nando. Por R. O. de 30 de Diciembre de 
1881 se le nombró Vicepresidente de la Co- 






misión de Monumentos de Sevilla, Vocal de 
la junta de obras de la Catedral, que se di- 
solvió el 14 de Agosto de 18S9, y por otra 
del 14 de Abril de 1891, de la Direc- 
ción General de Instrucción púb'íca, Vocal 
de la nueva Junta de obras de la Catedral. 
Se le deben las siguientes publicaciones: 
La pintura en el siglo XIX Sevi- 

de los pueblos en la Ex¡ 

- il d< París, / s T s Sevi- 

Estudio critico del San Antonio de 
Murillo Sevilla. 1879). 

En unión con el Sr. D. Adolfo Fernández 
Casanova hizo el Estudio de los 200 libros 
do coro de la Catedral de Sevilla, cuyas 
visitas forman la historia de la pintura y de 
la decoración de Sevilla desde el siglo XV 
hasta el siglo XVIII. Clasificaron las dife- 
rentes direcciones y caracteres del Arte en 
cada siglo. 

Este trabajo lo envió a la Real Academia 
de San Fernando en 1884. 

En el Museo Español de Antigüeda- 
des publicó 'as siguientes monografías: 

¡icos iluminados do la Colombina. 

Pintaros mural m Isidoro del 

('ampo. 

Estadio de la estatuíta de marfil do 
la Virgen de las Batallas del siglo XIII. 
Se conserva en la Real Capilla de la Cate- 
dral de Sevilla. 

Tablas </< San Bonito do Calatrava m 
pinturas do la mitad do l siglo XV. 

Tradujo del alemán El Arte cristiano 
en España, por Passavant (Sevilla, 1877 . 

Tradujo del inglés varios estudios polí- 
ticos y sociales de Herbert y Spencer. 

Con el fin de popularizar el importante 
libro de Agricultura en el siglo XII en 
Sor illa, por el agrónomo Abu-Zacaría, arre- 
gló una traducción hecha del árabe por Ca- 
siri. 

En la Rerjsta de Eihsofia y Literata - 
ra de Sevilla, publicó: 

Estadio del misal del Carde), al Men- 
• ,, la Colomb 

Estadio do un pontifical del siglo XIV 



Estad, <,s arquiU 
por Ernesto (iudel, traducido directamente 
del alemán. 

,>dcros con estatuas > ,, u, Ca¡ 

// Catedral de Sevilla. 
El ¡'alio do los Naran 

I '¡'dio si ipulcral d< Honorato. 

En la revista de Madrid La Academia: 
El la . 

Las Ea e* '/• Bellas Arlos en 

la . 

Ei i ¡ado u en la 

Academia. 

Exposición de la ¡indura retrospec- 
tiva en So cilla. 

Dejó escritos otros trabajos relativos a 
las artes de España "y Museos de París. 
Londres, Amberes, Bruselas. Lisboa, Ver- 
salles, La Haya y Cintra. 

327.— Boutelou y Soldevilla (Esteban). 

Nacido en Sevilla el 8 de Agosto de 
1823, lomó el grado de Bachiller en Artes 
en 1859, o sea a los treinta y cinco años de 
edad. Después de amplios estudios llegó a 
Inspector general de primera clase del cuer- 
po de Ingenieros de Montes e ingresó en la 
Real Academia de Ciencias. 

Cuatro producciones suyas conozco: hís- 
tr acción sobre el caldco del Argón (Sevi- 
lla, 1871 : Apuntes para la Historia Agrí- 
cola española Madrid, 1878): Teoría // 
práctica del ingerto (Madrid, 1879;: y su 
discurso de ingreso en la Real Academia de 
Buenas Letras de Sevilla sobre La Agri- 
cultura en Andalucía i Abril. 1858). 

328.— Bover de Rosello (Joaquín María). 

Nadie imaginaría un andaluz con tales 
apellidos, y, sin embargo, el ilustre cronista 
de Mallorca nació en la mismísima capital 
de Andalucía. No renegó por eso de su san- 
gre balear, y cuando se sintió en la tierra 
de sus ascendientes, nadie le superó en 
amor a la hermosa isla mediterránea. Basta 
enunciar los títulos de sus obras: Biblioteca 
do escritores Ixileares. Palma. 1868: dos 



SO — 



tomos en 4.° La obra comprende en orden 
alfabético, no sólo datos sobre los autores 
de Baleares y sus obras, sino, en más de 
un caso, poesías de ellos. El apéndice aña- 
dido comprende, con los trabajos de anó- 
nimos, las obras impresas en Baleares cuyos 
autores no son de aquellas islas, y las de 
extraños, referente al archipiélago. 

Memoria de los pobladores de Ma- 
llorca después de la última conquista 
por Don Jaime I do Aragón. // u oficia de 
las heredades asignadas a cada ano de 
ellos en el reparto gotera! de la Isla, sa- 
cada de carias códices, historias y docu- 
mentos inéditos. Palma, 1838; en 4.° bol. 

Nobiliario mallorquín. (Palma, 1850; 
en 4.° Retrato del autor y 12 láminas con 
409 escudos.) 

Xoticia histórico- artística de los Mu- 
seos del Eminentísimo Sor. Cardenal Des- 
puig, existentes en Mallorca. (Palma, 1815; 
en 4.°) 

Memoria biográfica de los mallorqui- 
nes que se han distinguido en la antigua 
y molerna literatura. (Palma, 1842; en 
4.°, con un escudo.) 

Xot icios histór ico-topográficas de la 
isla de Mallorca, estadística general de 
ella y períodos memorables de su historia. 
(Palma, 1836; en 8.°) 

Historia general del Reino de Ma- 
llorca. 

Varones ilustres de Mallorca. 

Historia de la Casa Real de Mallorca 
y. noticias de las monedas acunadas en 
aquella isla. 

Examen crítico sobre los poetas y poe- 
sía mallorquína. 

ha isla de Cabrera; relaciones de síi 
historia con la de Francia. 

Del origen, progreso y estado actual 
de la agricultura, artes y comercio en la 
isla de Mallorca. 

Diccionario manual de antigüedades. 

Historia particular de las casas de 
Ayamans Dezcaller, Peraleda, Campo 
Franco, Alve, Villafranca, Orgaz y otras. 

Trovas de Mossen Febrer. corregidas 
y aumentadas con notas. 



Memoria en la que se propoyie los 
medios más conducentes para la cría y 
conservación de las abejas, preparar las 
colmenas con ventajas y lograr que sea 
más abundante la cosecha de la miel y la 
cera (Valencia, 1843), con «instrucciones 
muy apreciables y expuestas con suma cla- 
ridad.» (Br. Antón Ramírez, Dic. de Biblio- 
teca agrícola, p. 245.) 

Descripción de la gruta de San Luis. 

Acontecimiento, leyenda bistórica de 
1812. 

Memoria en la que se proponen los 
medios más conducentes .para aumentar 
la riqueza de la villa de Esporles. 

La empresa de Argel por las armas 
españolas en 1775: traducción del fran- 
cés. 

Elogio histórico del doctor D. Antonio 
Ra)nis, ele la Real Academia de la His- 
toria . 

Descripción de la gruta de Canet 

Recuerdos de Mahón. (Poema.) 

Apuntes sobre el origen, virtudes y es- 
tado de las aguas termales de Campos. 

Memoria sobre la historia, prerroga- 
tivas e importancia de la milicia de Sai/ 
Juan, escrita en unión de D. Francisco Terán. 

329. — Boza y Rivera (Juan). 

Nació en Utrera, fué Padre general de 
Menores y desempeñó la administración de 
Obras Pías. Escribió la obra titulada Cho- 
rografía de Utrera, sus grandezas y proe- 
zas gloriosas de sus hijos, terminada en 15 
de Agosto de 1753. 

330.— Bozomo (Miguel). 

Hispalensis patria (I larda, Bibl. Mere), 
tomó el hábito de la Merced y en los prime- 
ros años del siglo XVIII escribió Mística e.r- 
positione super Canlicorum Cántica Reli- 
giosa rain direcüoni destínala. 

331.- Bracamente (Antonio). 

Poeta del siglo XVII; se hallan versos de 



81 — 



él en los Epitafio- ¡seo Rojas. 

Declara su naturaleza en el encabezamiento 
del romaneo que comienza: 

■ Al túmulo que en Sevilla 
hicieron los redentores. > 

332— Bracarius Hispalensis (Antistites). 

Arzobispo, floreció en el siglo VII 
cribió De animabas hominen non initio 
inter celeras intellecfuales naturas, meque 
semel creatis. adversue O r ig e u em. 

333.— Brahones (Alonso Martin). 

) dejó ia afición y aplicación de todas 
buenas letras, especialmente a la poesía, que 
siempre ha cultivado con gran primor y en 
que ha tenido especial núrnen.> (I. de Gón- 
gora.) Nació en Sevilla el 23 de Agosto de 
1644. Era < docto en toda erudición > (Cuesta 
y Saavedrai, de vida ejemplar, y escribió 
varios epigramas latinos y variedad de ver- 
sos españoles. Falleció el 21 de Marzo de 
1695 y no 1685, que dice Cuesta. 

Sus obras son las siguientes: La moji- 
ganga de Doña Inés de Castro, con el tí- 
tulo de Beber, morir y vivir. La fiesta de 
Inocentes. Loa de los cuatro elementos 
(1666». Loa para la comedia Afectos de 
odio y de amor> (1671). Epítome de los 
triunfos de Jesús (en 500 octavas; Sevilla, 
1686;. Aspiraciones, jaculatorias y afec- 
tos de amor de Dios (en siete sonetos para 
los siete días de la semana . Epitome de las 
glorias de María en 500 octavas; Sevilla, 
1683). Canción Real a la Santa Iglesia de 
Sevilla. Breves memorias de los Santos 
Patronos de Sevilla (1683-6-9 y 91 y va- 
rios sin fecha o sin nombre). Cántico nuevo 
de la Concepción de María Santísima. 
Siete sonetos a María Santísima y a di- 
versos santos. Respuesta en 150 quintillas, 
digo (sic) redondillas, a una pregunta, de 
una criatura, dando breves reglas de ora- 
ción. Ramillete de virtudes para una cria- 
tura recién entrada en religión. Los Ór- 
ganos (entremés, 1669). La Fiesta de Ino- 
centes (1665). Relación lírica de la fiesta 



das /'"/• i" i de Yienu. Villancicos 

de los seises en los maitin Resu- 

rrección de 16*-'J. Elogio ¡atino a la Con- 
cepción de Nuestra 8eñora. 

334. -Bravo (Diego). 

Ilustrado y laborioso farmacéutico; per- 
teneció a la Real Sociedad de Medicina y 
Ciencias de Sevilla, en cuyas sesiones le- 
yó una disertación sobre el azufre común 
y el antimonio (24 de Noviembre de 1746). 

335— Bravo (Francisco). 

Nació en Osuna, se doctoró en la univer- 
sidad de su patria y emigró a Méjico, eligien- 
do la capital de Nueva España para estable- 
cerse. Ya mediado el siglo XVI sufrió la ex- 
presada ciudad terrible epidemia de tabar- 
dillo, y nuestro Bravo, deseoso de comunicar 
las enseñanzas que de su práctica había ex- 
traído, compuso el hoy rarísimo libro titu- 
lado Opera Medictnalia in quibus quam 
plurima eactani seiba medico neressaria 
in quatuor libros digesta, quCB pagina 
'//• México, 1580). En el pri- 
mer libro estudió el tabardillo; en el segun- 
do, escrito en forma dialogada, la pleuritis; 
en el tercero, la teoría de los días críticos, y 
en el cuarto traza un diseño de la zarzapa- 
rrilla, planta procedente de la América Cen- 
tral, que fué conocida en Sevilla antes que 
en ninguna otra población de España, enu- 
mera sus virtudes terapéuticas y señala sus 
aplicaciones y la forma de administración 
según las circunstancias de tiempo y de lugar. 

336. -Bravo (Licenciado). 

Poeta del siglo XVII natural de Lora del 
Río. escribió dos comedias tituladas, respec- 
tivamente, En el engomo el remedio y El 

i'ir. 

337. -Bravo (Lope). 

Escritor sevillano del siglo áureo, escribió 

6 



— 82 



Linajes de España (Ms.) (Ortiz de Zúñiga, 
Anales, 1598). 

338.— Bravo (Pedro). 

Es andaluz. En verdad ignoro de qué 
punto; mas por si fuera sevillano, de lo que 
tengo indicios, diré que escribió cuatro libros 
de materias teológicas, impresos en 1677, 
79,85 y 715. 

339.— Bravo Destouet (Diego). 

Hermano de José Bravo Destouet, du- 
rante cuarenta años formó parte de la re- 
dacción del Diario de Madrid. 

Murió en 1889. Formó un volumen con 
varios artículos. 

340.— Bravo Destouet (José). 

Nació en Sevilla el año 1821. Dedicado 
por completo a la prensa periódica, escribió 
muchos y excelentes artículos, siendo muy 
celebradas sus Revistas de Ciencias y Ar- 
tes, publicadas en la Gaceta de Madrid el 
año 1855. 

Colaboró muy eficazmente en la Corres- 
pondencia de España, Correspondencia 
Universal, El Imparcial, El Constituyen- 
te y otros. También dispuso un bonito tomi- 
to de artículos selectos. Falleció en Madrid 
el 1.° de Mayo de 1872. 

341.— Bravo Ferrer (Jesús). 

Hijo del distinguido abogado y concejal 
posibilista. D. Miguel Bravo Ferrer, nació en 
Sevilla el 17 de Enero de 1882. Cursó la fa- 
cultad de Medicina y la ejerció en su patria. 
En 1901 obtuvo Premio del Ateneo Sevillano 
por su trabajo Higiene del niño en la es- 
cuela, cuyo sumario es: 

1.° Dedicatoria. 

2.° Importancia del. tema. 

3.° Condiciones higiénicas que debe 
reunir el edificio escuela. 

4.° Vida del niño en la escuela.— Edu- 
cación integral. 



342.— Bravo de Laguna (Antonio). 

«De noble linaje, doctísimo en ambos De- 
rechos y con quien consultaban los Tribu- 
nales sus más graves dudas» (Arana). Pro- 
fesó en la Cartuja de Sevilla y procuró eman- 
cipar la Orden española de la Gran Cartuja 
francesa. Persuadido Urbano VIÍI por las- 
razones de Bravo, nombró a éste Vicario 
general de España; pero, noticiosa la Gran 
Cartuja, impidió que ejerciese el cargo y 
consiguió el destierro del P. Bravo, el cual 
falleció a 28 de Diciembre de 1659. Dejó 
escrito: Parecer para todos los Ordinarios 
y Visitadores de Monjas (Madrid, 1634). 
Advertencias por los privilegios del Orden 
cartusianense (Sevilla, 1632). Declaración 
apologética por los Estatutos de la misma 
Orden (Sevilla, 1632). Resolución de Jue- 
ces en causas civiles y criminales (Sevi- 
lla, 1633). Juris allegationes pro Pra'la- 
torum eujuscumque Religionis Jurisdic- 
tione asserenda in subditorum suorum 
causis judicandis, et criminihus usque ad 
degradationem puniendis (Sevilla, 1633). 

343.— Bravo de Laguna (Juan). 

Hijo de Francisco Bravo y de doña María 
Cazalla, en Sevilla nació el 1564 y profesó 
en la Orden de San Agustín el 1581, dedi- 
cándose luego «a la predicación, en que fué 
excelente.» En 1616 se le creó Obispo de 
Ugento y, después de regir algunos años su 
diócesis, falleció en Madrid, «donde hicieron 
de él mucha estimación por su virtud y le- 
tras, consultándole en los negocios más ar- 
duos de la Corona» (Arana), el 2 de Noviem- 
bre de 1631. 

En un tomo de Varios existente en la 
Colombina se halla un impreso titulado 
Relación de los sucesos del Rey de Fran- 
cia contra los herejes. Victoria que obtu- 
vieron D. Gerónimo Pimentel y D. Juan 
Bravo de Laguna, x^or orden del duque de 
Feria, Gobernador de Milán, contra los 
herejes Grisones y otros sucesos (Sevi- 
lla, 1621). 



— 83 



344. Bravo de Laguna (Pedro). 

Hermano del anterior y no menos versa- 
do en Derecho y Letras, Prior del convento 
de Guadix y Calificador del Santo Oficio. 
Mandó imprimir la obra de su hermano Pa- 
recer para todos ¡os Ordinarios, etc., y 
dejó algunos escritos canónicos que se lle- 
garon a imprimir. 

345— Bravo y Romero (Emilio). 

Nació en Sevilla el 29 ác Junio de 1828, 
estudió en la l'niversidad de su patria y fué 
redactor de El Duende. El Genio de Anda- 
lucía y El Paratodos. En Octubre de 1815 
publicó Los Misterios de Sevilla, novela 
por la que fué condenado a treinta meses de 
cárcel. Emigró a Gibraltar, no sin imprimir 
antes un manifiesto con acres censuras para 
las autoridades, y de Gibraltar pasó a Lis- 
boa. En 1848, se le deportó a Cuba, y en 1849 
se trasladó a Madrid, por virtud de amnis- 
tía, e ingresó en la carrera judicial, llegando 
a Presidente del Tribunal Supremo. Guando 
presidía la Sala de Casación del dicho Tri- 
bunal, intervino en los famosos procesos de 
la Mano Negra y de la calle de Fuencarral. 
Perteneció a la Comisión de Códigos y se le 
nombró Senador vitalicio. Su fallecimiento 
aconteció en Madrid el 23 de Enero de 1893. 
Escribió poesías líricas, colaboró en el v 
mamario Pintoresco, Lax Esjxtña Musical, 
Tais Xovedades y el Diario de la Marina. 
de la Habana, tradujo dos cantos de Os Lu- 
siadas, dio a la escena El Cardenal es el 
Rey, y publicó Reseña imparcial de los 
sucesos de Roma, Administrar ion de Jus- 
ticia, Legislación penal especial. Derecho 
internacional privado, La gracia de in- 
dulto. Compilación de las disposiciones 
orgánicas de la Administración de Justi- 
cia y Legislación electoral rigente en Es- 
paña. 

346.— Brioso (Jerónimo). 

Escribió Compendio de cosas memora- 
bles de Sevilla, manuscrito que utilizaron 



el Abad Gordillo y Rodrigo Caro. En el Catá- 
logo de libros raros de la Colombina se cita 
una Historia de Sevilla de este docto hijo 
de la capital de Andalucía. Acaso ambas 
obras serán una misma. 

347.-Brito (Juan). 

Hijo de Antonio Lorenzo Brito y Feli- 
ciana María Aguilar, su esposa, recibió el" 
bautismo en Sevilla el 16 de Abril de 1705. 
A los veinte años tomó el hábito de la Orden 
de predicadores y lució en el pulpito. Ejer- 
ció el Priorato de su convento, el Recto- 
rado del famosísimo Colegio de Santo To- 
más y el Provincialato de Andalucía y de 
la Tierra Santa, habiendo sido elegido para 
Compañero por el General de la Orden. Fa- 
lleció el 11 de Octubre de 1768. 

348.— Brochero (Luis). 

«Sabio jurisconsulto y abogado en la 
Real Audiencia de su patria. > Arana.) Ocá- 
riz, sin alegar ninguna razón, estampa que 
nació en Palma, pero Arana y Matute ase- 
guran que es sevillano. Las obras que de él 
nos quedan, son: Discurso del Duelo y de- 
safios, en que principalmente se trata; si 
los Jveces y Governadores pvede o ser de- 
safiados. ¡Sevilla, 1626.) Discvrso breve del 
vso de exponer los niños. En que se pro- 
pone lo qve obseruó la Antigüedad, dis- 
pone el Derecho y importa a las Repúbli- 
cas. Sevilla, 1626.) Discurso problemático 
del uso de los coches, en que se proponen 
las conveniencias que tienen y los incon- 

ientee que comean. (Sevilla, 1626. Por 
la Santa Iglesia de Sevilla, contradicien- 
do el Inventario de Casas. (Impreso en Se- 
villa por Simón Faxardo, 1626. Bibl. Colom- 
bina. Papeles varios, tomos VIII y XXII. 

349.— Bucarelii y Ursúa (Frey Antonio). 

Nació en Sevilla en 24de.Enero de 1717 
y murió en Méjico el 9 de Abril de 1779. 
Por ser de padres nobles, se le condecoró a 
los cuatro años de edad con la cruz de San 



— 84 



Juan de Malta, y con el tiempo se elevó a 
bailío y Comendador de la Bóveda de Oro. 
A los once años entró a servir al Rey, de ca- 
dete, y llegó a Teniente General. Hizo toda 
la campaña de Italia y Portugal. Trasladado 
a la isla de Cuba, desempeñó los cargos de 
Gobernador civil y de Capitán General, ob- 
teniendo después el Virreinato de la Nueva 
España, puesto que desempeñó con rara 
fortuna y por espacio de ocho años. Realizó 
expediciones por mar a las costas septentrio- 
nales de California; erigió un hospicio y un 
hospital de dementes y protegió la casa de 
ejercicios espirituales de San José el Real y 
los santuarios de Guadalupe y los Ángeles. 
Su muerte impresionó mucho, pues se había 
granjeado la estimación de todos. Su cuerpo 
reposó en cristiana sepultura en la iglesia de 
la Colegiala, de Guadalupe. 

Escribió Alloquitio ad Patris Conci- 
lii IV Provincial i s Mexicani die X Octo- 
bris, ann. 1771. (Edita Mexici ind. ann. fol.), 
Reglamento para el Cuerpo de militares 
inválidos de la N. .E(Imp. por Hogal, 1 774), 
Reglamento e instrucciones para el gobier- 
no del presidio del Carmenen la isla de 
Tris (Imp. en México por Ontiveros, 1774), 
Colección de todas las providencias de su 
Gobierno. (Se halla Ms. en el tomo V, en 
folio, de Varios en la Biblioteca de la Me- 
tropolitana de Méjico.) 

350.— Bucarelli y Ursúa (Miguel). 

Natural de Sevilla, Deán de la Catedral 
de su patria: Sumiller de Cortina de S. M. y 
presentado para la mitra de Málaga, que no 
quiso aceptar. Su talento, erudición y elo- 
cuencia merecieron los elogios de las perso- 
nas competentes y la alta estima que le dis- 
pensó Fernando VI. Fueron sus padres don 
Luis Bucarelli, Marqués de Vallehermoso, y 
doña Ana María Ursúa y Lasso de la Vega. 
Era hermano de D. Nicolás Bucarelli y Ur- 
súa, Teniente General, Gobernador político 
y militar de Cádiz, Capitán General de la 
Corte y Reino de Granada y de los presidios 
menores de África. Nacido en 1716, falle- 
ció el 6 de Noviembre de 1798. Los restos 



de este insigne sevillano, no menos estima- 
do por su historia militar que por su ilus- 
tración, yacen en la iglesia de San Lorenzo. 

351.— Bucarelli y Ursúa Lasso de la Vega 
(Nicolás). 

Marqués de Vallehermoso, Gran Cruz de 
Garlos III, Comendador de Fradel en la Or- 
den de Santiago, Grande de España de pri- 
mera clase, Capitán General de los Reales 
Ejércitos, Gobernador político y militar de 
Cádiz, Capitán General del reino de Grana- 
da y de los tres presidios menores de África, 
y Virrey electo de Granada, nació en Sevilla 
el 7 de Junio de 1717 y falleció el 6 de No- 
viembre de 1798. Recibió sepultura en la 
parroquia de San Lorenzo. En la Biblioteca 
Colombina se halla un impreso en 4.° con 
veinte páginas orladas y el siguiente título: 
En rendido aplauso del feliz cumpleaños 
del Rey Nuestro Señor, dispuso el Maris- 
cal de Campo Don Nicolás Bucarelli y 
Ursúa... (Sevilla, 1766.) Treinta y cuatro 
octavas reales. 

A su celo se debió la promoción del bal- 
dosado de Cádiz, el muelle nuevo de Málaga 
y el camino de esta ciudad a Antequera. Se 
halla un elogio de D. Nicolás en el Mercu- 
rio de Noviembre de 1799. 

352.— Buendía y Ponce (Francisco). 

«Presbítero, médico de cámara de Su 
Majestad, nació en Sevilla, donde adquirió 
mucho crédito en su facultad» (Matute). 
Aprovechó el viaje que hizo a Roma acom- 
pañando al Arzobispo de Sevilla cuando la 
elección del Pontífice Clemente XIV para 
llevar a cabo estudios por encargo de la Real 
Sociedad de Medicina de Sevilla, alcanzando 
la vicepresidencia, que en realidad era la 
presidencia, de la egregia Corporación. 

Para tratar de sus obras cedemos la pa- 
labra al historiador de la Medicina española, 
D Antonio Hernández Morejón: «í.° Ora- 
ción inaugural sobre el origen 'y calidad 
de las aguas dulces potables de Sevilla, 
su ensayo y elección, con el modo para 



— 85 



preservarla* de las alteraciones que 
dan padecer en su tránsito. (Sevilla, por 
francisco Sánchez Reciente, 17t>t¡, cn8."í 
Después de presentar el autor la topografía 
médica de la villa de Alcalá de Guadaira, 
conocida en la antigüedad con el nombre de 
Hienipa, se ocupa en la descripción minu- 
ciosa del nacimiento y curso de las aguas 
potables de Sevilla, en su análisis y en las 
interesantes observaciones que acerca de sus 
cualidades tuvo ocasión de hacer, y en vista 
de estos datos da la preferencia, como más 
saludab'e.', a las de la fuente llamada del 
Arzobispo, después a las de los Caños y úl- 
timamente a las que suministra el río Gua- 
dalquivir. 

Para mejor ilustrar la materia y que na- 
da fallase a esta preciosa topografía físico- 
médica, colocó en ella tres magníficos pla- 
nos, en los que hace patente el origen de 
las aguas y su dirección desde la ermita de 
Santa Lucía, cerca de Alcalá de Guadaira, 
hasta su entrada en la ciudad: la cañería de 
la fuente del Arzobispo, tomada desde su 
manantial hasta el muro de la población, y 
finalmente, el curso del río Guadalquivir, 
con los demás que recibe desde su origen en 
las sierras de Segura hasta el mar. 

2.° Palestra medica ex variis om- 
nium feré scientiarum tJieoretnatibusexor- 
nata, ex quibus, tum qucB ad medicinam 
theorico-practicam . chirurgo-pliar macea • 
ticam, quamqum ad politicam, mathema- 
ticam, legalem, canouico-theologicam per- 
tinent, atiquas edneuntur thssss, exami- 
nantitr, defenduniur. D. D. Franciscas 
Hermenegildus de Buendia Ponce de Ca- 
brera, presbiter, medicus a regio catholi- 
cce majestatis cubículo, ipsiusqite enti- 
ne ntisim i, olim societatis vice-preses nunc 
ad concilla. (Sevilla, por Francisco Sánchez 
Reciente, 1771, en 

Está reducida esta obrita, que se halla 
dividida en seis artículos, a presentar varias 
conclusiones de medicina teóri o-práctica, 
de cirugía y de farmacia, y algunas también 
pertenecientes a matemáticas, leyes, cáno- 
nes, teología y política. He aquí el orden de 
su exposición: 



Artieuíue prvm 
practieue: í.° Defebrib obis 

;>. ¡i' sangm i ■ De pur- 

ganiib lis. 6.* De !>■■ 

phobia obstinen* a,% i> 

Artieulv dus. Theorico-pr* 

<■■, chirurgieus: 1.° De tumoribué - De 
vulneribus. 3. a De operationibu 

¡cuba tercius. PharmaesuHt 
<■},;„>'"> i v. 1." D<- bola» ¡><i 2° De 
pharmacia galénica. 3." De chimica. ■ 

Articulas quartus. Medico- polü 

te: 1.° De exponendo judicio 
in medico. 2.° De consultaUonibus uiedi- 
3.° De empíricas. i.° De medid pru 
dentia. ó.° De astrologia. 

Articula* quintas. Medico-legaUs: 1-° 
De torturis. 2.° De cutiana, > renuntiatio- 
ne. 3.° De judiéis política. í." De 
b.° De gemellis. 

Articulus ssxtus. Medico-* 
tkeologicus: 1.° De eclesiástica sepultura. 
2.° De abstmentice obligatione. 3.° De se- 
creti ralori. 4..° De cegrotante kabüuali. 
5.° De je junio. 

3.° Disertación medica. Continua- 
ción de las obserraciones y reflexiones 
físico-médicas hechas en su viaje de 
Italia. (Sevilla, por Eugenio Sánchez Re- 
ciente, 1772, en 8.°) 

La primera parte de estas observaciones 
la había presentado el año anterior a la Real 
Sociedad Médica de Sevilla y presumo que 
no llegó a imprimirse. 

Principia Buendia su escrito haciendo 
una elegante descripción de las termas y 
famosos baños de la antigua Roma y mani- 
festando la suntuosidad y magnificencia de 
< los edificios consagrados a semejante objeto. 
Con este motivo declama contra el abuso 
de nuestros baños de río. Pasa luego a refe- 
rir las curiosas observaciones que hizo en 
los judíos de Roma, describe sus sinagogas, 
y hace mención de los ministros y ceremo- 
nias que empleaban en sus oraciones. Por 
último, nos hace una fiel pintura de la tela 
de amianto que vio en la Biblioteca Vati- 
cana, de la piedra flexible que se conser- 
vaba en el palacio de Borghese de Roma y 



86 — 



de las famosas catacumbas de San Sebas- 
tián y extramuros de dicha ciudad. 

4.° Lección medica de la curación 
de los tubérculos de la caridad rihil. 
(Sevilla, por Vázquez Hidalgo y G. a , 1785, 
en 8.°) 

Confiesa el autor la dificultad que ofrece 
el conocimiento exacto de esta dolencia por 
la semejanza de sus síntomas con los de 
otras que tienen igualmente su asiento en la 
misma cavidad, y, teniendo esto presente, 
aconseja la mayor cautela en el examen del 
enfermo para poder apreciar debidamente 
todas las circunstancias del mal. 

Opina que estos tumores se forman de 
una materia linfática contenida en un saco 
membranoso, y que son más o menos duros 
y crónicos, más o menos molestos, según la 
tenacidad, viscosidad o virulencia del glu- 
ten. Respecto de su curación asegura que, 
en un principio, no ofrece dificultad la re- 
solución, para lo cual es necesario tener 
presentes la complexión y fuerzas del sujeto, 
su estado, causa producente y parte afecta. 
Con estos antecedentes aconseja hacer uso, 
ya de las sangrías, de los atenuantes, atem- 
perantes y dieta; ya de los mercuriales, de 
los antiescorbúticos y de los antiescrofulo- 
sos, según las circunstancias. 

5.° Disertación médica del origen y 
naturaleza de la fiebre petequial o ta- 
bardillo, los torios modos con que se ha 
carado en nuestra península t) caát debe 
preferirse. (Sevilla, por D. José Padrino 
Solís, 1786, en 8.°) 

Se hace cargo primeramente el autor de 
la variedad de pareceres que había, no sólo 
en el vulgo, sino aun en los mismos profe- 
sores, acerca de la naturaleza de la enfer- 
medad conocida con el nombre de tabardillo. 

Presenta, después de lamentarse de los 
escasos progresos que había logrado la Me- 
dicina, comparados con los de otras ciencias, 
la historia de este mal desde que se dejó 
sentir por vez primera en nuestra patria por 
los años de 1557. Refiere su etiología, sin- 
tomatología, diagnóstico y pronóstico. Para 
su curación indica los medios aconsejados 
ya por otros célebres autores. 



(i.° ,s7 algunas partes de la materna 

tica san necesarias para la práctica di- 
ta Medicina. (Sevilla, por D. José Padrino 
y Solís, 1787, en 8.°) 

Trata de probar Buendía que el médico, 
para ser completamente práctico, necesita 
instruirse en muchos puntos de Astronomía, 
con lo cual podrá notar la coincidencia que 
guardan con las fases de la luna ciertas en- 
fermedades, como las hipocondrías, manías, 
alferecías, erisipelas, opresiones de pecho, 
sofocaciones, ictericias y otras. 

7.° Lección inaugural de los ensue- 
ños. (Sevilla, id., id., en 8.°) 

Los ensueños — dice el autor— no son más 
que las especies comunicadas al alma por 
medio de los sentidos, la cual juzga de ellas 
confusamente por el estado de laxitud de los 
órganos del que duerme; así que son tan 
irregulares, extravagantes y diferentes los 
productos. Los divide en naturales, divinos 
y diabólicos. 

8.° Disertación médico-geográfica del 
cunta de Sevilla, su consideración astro- 
nómica y comparación con los demás 
climas del orbe: su autor D. Francisco 
Sancho Dueudia. Doctor cu sagrada teo- 
logía ¡j maestro en arfes por la universi- 
dad de Gandía, socio medico supernu- 
merario. (Sevilla, por D. José Padrino y 
Solís, 1791, en 8.°) 

Penetrado el autor de la grande influen- 
cia que ejercen los diferentes climas, tanto 
en las afecciones del alma y del cuerpo, 
como en todas las producciones de la Natu- 
raleza, encomia la utilidad de su estudio y 
señala con la mayor exactitud y erudición 
las ventajas que reporta la salud pública de 
comparar su clima con otro y hacer las con- 
venientes deducciones. 

Experimentos hechos en la máquina 
neumática. 

El autor ejecutó muchos experimentos 
con la única que entonces existía en la So- 
ciedad Sevillana, mereciendo por su destre- 
za que le colmasen de elogios los circuns- 
tantes. 

9.° Oración inaugural sobre los ce- 
los. (Sevilla, id., id., en 8.°) 



— 87 — 



El elegante estilo úo este discurso— aña- 
de Hernández Morejón— sus bien organiza- 
das cláusulas, su buen gusto y novedad, nos 
mueve a trasladar aquí los siguientes pá- 
rrafos... i Los copia. 

10.° Ciiúni {flujo del 

ior en nuestro* para 

la salud o para la enfermedad. (Sevilla, 
id., id., en 8.°) 

Describe el autor las principales propie- 
dades del aire atmosférico, haciendo notar 
los efectos que producen en la economía 
animal las mutaciones e inconstancias de 
los vientos, las que. siendo más frecuentes 
en los solsticios y equinoccios, dan margen a 
mayor número de enfermedades que en los 
demás tiempos del año. 

11.° Disertación físico-médica: I 
sideraciones rehuirás a las dos Memo- 
rias presentadas sobre el clima y > 

'illa: por D. Francisco Sancho 
liuendía. doctor en sagrada teología y 
maestro en artes por la >>■ id de 

Gandía, etc-. (En Sevilla, por D. Félix de la 
Puerta, 1792, en 8.°) 

Entregado el autor al estudio de las obras 
de Hipócrates, vio en ellas la importancia 
que daba al conocimiento de la situación de 
los pueblos y los vientos que en ellos reinan, 
y en su consecuencia, después de haber ma- 
nifestado a la sociedad sevillana el fruto de 
sus estudios en dos disertaciones que pre- 
sentó acerca del clima de Sevilla, sus vien- 
tos y situación, considerada astronómica- 
mente, propone en esta obrita, siguiendo las 
mismas ideas, nuevas observaciones refe- 
rentes al mismo punto. 

12.° Disertación médica de un méto- 
do, el a, os simple y seguro, de curar el 
cólera morbo espontáneo. (Sevilla, id., id., 
en 8 o ) 

Aconseja el autor para esta enfermedad 
atender, después de evacuado el humor pe- 
cante, a los efectos que haya producido. Así 
que. cuando se turba la vista, se abate el 
pulso y repiten con frecuencia los calam- 
bres, cree muy útil la propinación del opio 
en forma sólida. 

Asimismo conceptúa conveniente el agua 



fría con nieve, y aun la misma nieve, que 
puede sustituirse, en su defecto, por el agua 
fría de pozo, renovando constantemente la 
aplicación de los paños empapados. 

13.° Dié ¡terso '" utüiá 

necesidad de la topofft i . (Se- 

villa, por D. Bartolomé Manuel Caro, 1719. 
en 8.°) 

Encomia lo necesario y ventajoso que es 
al médico, para ejercer científicamente su 
práctica en cualquiera parte del globo donde 
resida, adquirir conocimientos topográficos, 
sin los cuales no puede, muchas veces, llenar 
dignamente su cometido.» 

353. — Bueno (Bartolomé). 

Nació en Gerena, estudió en Sevilla y se 
graduó en Artes y en Teología el 1770. Por 
sus composiciones poéticas y otros trabajos, 
ninguno impreso, que yo sepa, mereció el 
nombramiento de académico honorario de 
la Real de Buenas Letras el 10 de Mayo 
, de 1771. 

354.— Bueno (Domingo). 

Tomó el hábito de San Agustín, fué Re- 
gente de Estudios y Prior del convento casa 
grande de Sevilla después de haber desempe- 
ñado el Priorato del convento de Badajoz. 
Era poeta e incluyó una composición que 
ocupa seis páginas en la dedicatoria del ser- 
món predicado por el P. Hidalgo con motivo 
de abrirse nuevamente al culto la iglesia de 
su convento. Era también Examinador Sino- 
dal del Arzobispado y socio teólogo de la 
Real de Medicina y Ciencias. En las Memo- 
rias de esta Sociedad se imprimió una di- 
sertación de Fray Domingo sobre si en las- 
que murieron, confiando antes al médico, 
para su curación, bajo de secreto, estar 
ilícitamente embarazadas, pueda aquél 
descubrirlo, para atender a la vida espi- 
ritual del feto, disecando a su madre. 

355.— Bueno (José). 

Natural de Écija. Nada conozco de él 



— 88 — 



sino el Rasgo simbólico, impreso en Córdo- 
ba en 1760. 

356.— Bueno (Juan Bautista). 

Nacido en Gerena, estudió Medicina en 
Sevilla e ingresó en la Real Academia de su 
Facultad el 6 de Septiembre de 1831. De 
sus disertaciones médicas, Hernández Mo- 
rejón conoció únicamente tres, a saber: Saine 
¡a atrofia o Consunción de las nodrizas 
(1817), Sobre las afecciones meteorológi- 
cas del verano y otoño próximo anterior, 
considerándolas como cansa de la epi- 
demia del sarampión observada en el 
invierno del présenle (1817)," y Del influ- 
jo de la atmósfera en la diafesis infla- 
matoria; pero no tuvo noticia de las si- 
guientes, que aún existen en el Archivo de 
la Real Sociedad y no se imprimieron como 
las anteriores: Método en radico del cielo 
escrofuloso y conexión que este morbo 
tiene en las estaciones, edad y lugares en 
que habita (6 Abril 1815). Diferentes ci- 
clos en la evacuación menstrual del bello 
sexo (1816). Idea general de los fluidos 
magnético y eléctrico, indagando las re- 
laciones que, por su naturaleza y efectos, 
tengan entre sí (16 Febrero 1815). El vi- 
nagre conocido por principios y aplicado 
a las fiebres malignas (li de Noviembre, 
1816). De la melancolía, que lleca al 
hombre hasta el suicidio, manifestando 
carias obsecraciones prácticas para su 
curación (15 Enero 1818), y La fiebre ma- 
ligna pútrida contagiosa del barrio de 
Santa Cruz con unos simples remedios 
de un feliz resultado (27 Enero 1820). 
Otros dos manuscritos muy curiosos pode- 
mos añadir: Sobre la atmosférica sevilla- 
na (1821) y De la sumersión: enfermedad 
que de ésta resulta (1825). 

357. -Bueno (Juan José). 

De acomodada familia, nació en Sevilla 
el 7 de Febrero de 1820, y no bien terminó 
sus primeros estudios comenzó a cursar la 
carrera de Leyes. Entró en la redacción de 



El Sevillano (1837), diario moderado; fun- 
dó al año siguiente El Cisne, periódico li- 
terario, y en 1839 colaboró en El Nuevo 
Paraíso, publicando a mediados de aquel 
año un libro de poesías en unión de D. José 
Amador de los Ríos, titulado Colección de 
poesías escogidas (Sevilla, 1837). Tuvo 
este libro una excelente acogida, y en verdad 
que era acreedor a ella. «El tono de estos 
dos jóvenes es el de la verdadera poesía se- 
villana; su elocución, generalmente hablan- 
do, como la de Góngora cuando es buena y 
tan correcta como la de Rioja, lo que debe 
servir de consuelo y esperanza a todos los 
amantes de nuestro idioma poético, que es- 
tamos acostumbrados a sólo ver traducidos 
los pasajes de Víctor Hugo y Lamartine.» 
Tal era la opinión de D. Alberto Lista sobre 
las composiciones poéticas de aquellos dos 
casi imberbes continuadores de la escuela 
poética sevillana. 

Licenciado en Derecho, estuvo algún 
tiempo en el bufete del célebre jurisconsulto 
D. José Gutiérrez Vega y dio en la Audiencia 
no escasas pruebas de ser un buen orador fo- 
rense. Ingresó en la Academia de Buenas 
Letras en 1848, redactó El líe galo de An- 
dalucía, y en 1853 el Colegio de Abogados 
le nombró Diputado de la Junta de Gobier- 
no, siendo por entonces uno de los que más 
trabajaron en El Foro, revista de legislación 
que dirigía D. Agustín María de la Cuadra. 

En 1855 ingresó en la Academia de Be- 
llas Artes y colaboró con asiduidad en Lu 
Suerte (1850), en la Revista de Ciencias 
y Literatura (1856), en El Museo Lite- 
rario (1857) y en la Estrella del líetis 
(1858), insertando en estas publicaciones 
gran número de composiciones poéticas y 
algunos trabajos en prosa. Para Los espa- 
ñoles piulados por sí mismos dio el ar- 
tículo El seise de la Catedral de Se cilla. 

En el otoño de 1860 inauguró en su do- 
micilio de la calle de San Pablo una tertulia 
literaria que se celebraba todos los jueves y 
a la que acudían casi todos los poetas de 
la ciudad y los mejores escritores de toda 
España cuando visitaban la hermosa ciudad. 

Desde años anteriores formaba parte de 



89 — 



la Comisión Arqueológica, y, por tanto, fué 
individuo de la Junta nombrada para exami- 
nar las obras que en 18(38 comenzaron a eje- 
cutarse en la fachada délas Gasas Capitulares. 
Varias veces fué elegido Concejal y Diputado 
provincial, y recibió justos elogios por el feliz 
éxito de su gestión. Desempeñó, con no me- 
nor acierto, los cargos de Vicepresidente de 
la Academia de Jurisprudencia y Legisla- 
ción y Vocal de la Junta de Primera Ense- 
ñanza en 1871. En 1874 fué nombrado Bi- 
bliotecario de la Universidad y desde esta 
época escribió muchos versos, publicó algu- 
nos trabajos en El Ateneo '1875) y colaboró 
en las coronas poéticas, a la terminación de 
la guerra civil, a la Reina doña Mercedes, 
al poeta Gabriel García Tassara. a la Reina 
Isabel y a Murillo. Por esta época contrajo 
matrimonio con una joven, que no causaría 
su felicidad cuando se vio obligado a penosa 
separación. 

Escribió entonces algunas composiciones 
subjetivas, hechas con sincero sentimiento, 
acaso las más líricas de todas sus inspira- 
ciones. El 25 de Febrero de 1881, al subil- 
la escalera de la Biblioteca de la Universidad, 
sufrió un ataque apoplético, falleciendo horas 
después en su casa de la calle de la Venera, 
número 18. En la Biblioteca Provincial de 
Sevilla quedan dos tomos de poesías inédita?. 

358.— Burgoa (Juan de). 

Natural de Sevilla, profesó en el con- 
vento de San Pablo y dio lustre con su sabi- 
duría y elocuencia a la Orden Dominicana. 
Cuando el protestantismo se infiltró en la 
conciencia pública, por las predicaciones de 
los doctores Egidio y Constantino y los 
monjes de San Isidoro del Campo, el P. Bur- 
goa salió a la defensa de la ortodoxia, pro- 
nunciando conferencias públicas, además de 
los sermones, y explicando al pueblo los 
principios de la teología católica. 



359.— Bustamante y Mansilla (Jerónimo). 

Nació en Sevilla y estudió la carrera de 
Medicina en la l'niversidad de su patria, por 
cuyos libros consta la naturaleza de tan 
distinguido médico, más tarde catedrático de 
Anatomía y Cirugía en el mismo ¡lustre 
Centro docente y cirujano de cámara del 
Duque de Arcos. Escribió Anlipologia me- 
tódica a toa declaraciones hecha» sobre 
una herida <■>> ¡a cabeza (Sevilla, 1639 . 

360. — Bustillos (Alvaro de). 

Poeta del siglo XVII, autor de airtos sa- 
cramentales. A él alude Sánchez Arjona en 
El Teatro en Sevilla, pág. 265. 

361. -Busto (Gonzalo). 

Catedrático de la Casa de Contratación. 
Adicionó y corrigió la obra de Matemáticas 
del maestro Juan de Ortega. Del dicho Tru- 
tado sutilísimo se tiraron en Sevilla tres 
ediciones en 1537, otra en 1542 y otra en 
1552. No sé más de este matemático, ni si- 
quiera poseo de su naturaleza prueba indis- 
cutible. 



362— Bustos (Manuel de). 

Nació en Sevilla el 19 de Julio de 1713, 
tomó la sotana de la Compañía de Jesús. 
rigió el Colegio del Cuzco, sufrió el destierro 
a Italia y falleció el 10 de Mayo de 1787. 
Escribió: Vida y virtudes del V. Alonso 
Várela: Decisiones easuum ud mores 
spectantinm qui propositi fuerunt et re- 
solnti por anuos circiter duodeviginH m 
Conyrcgationibus habüis ¡u mem 
aula ArchiepiscopaU PalaUi Ferrarien- 
sis .los volúmenes). De una y otra obra tra- 
ta Sommervogel. 



c 



363. -Cabaleda (J. de). 

Poeta del siglo XVII, natural de Écija. 
En los Epitafios de Rojas hállanse versos 
suyos donde declara su patria. 

364,-Caballero (Jorge M.) 

Distinguido médico. Presentó a la Real 
Sociedad de Medicina de Sevilla una diser- 
tación acerca del tema siguiente: Anatomía 
del ojo n por qué algunos ven duplicados 
los objetos. (Sin fecha.) 

365.— Caballero (Juan Luis). 

De este médico tampoco poseo más noti- 
cias que la de su disertación Manifestando 
los más frecuentes modos de comunicarse 
el virus venéreo, leída en la Real Sociedad 
Sevillana de Medicina y Ciencias el 11 de 
Diciembre de 1800. 

366.— Caballero y Castilla (José María). 

Nació en Sevilla el 2 de Abril de 1868. 
Lleva escritas dos obras: La Reconquista u 

l.u ¡hierra <1p la Independencia (Sevilla, 



1909, imp. de El Mercantil Sevittano) y 
Los procedimientos en la enseñanza 
(id., 1912 . 

367. -Caballero de Rodas (Manuel María). 

Según su fe de bautismo, que tengo a 
la vista, nació en Estepa el 20 de Enero de 
1815. Dirigió el periódico Las Indias y 
colaboró en otras muchas publicaciones. 
Compuso Compendio dialogado de His- 
toria de España .1872) y Las islas Em- 
pinas y más allá. Su fallecimiento acaeció 
en Madrid el 1.° de Septiembre de 1874. Dos 
años después vio la luz El libro de los de- 
beres, obra postuma impresa en 1876. 

368— Caballero de Sevilla. 

Pseudónimo tras del cual se ocultaba una 
persona muy versada en Jurisprudencia. 
Floreció en el siglo XV11I y se conserva con 
esa firma una interesante ('arta a un teó- 
logo sobre usuras // contrato trino (1766). 

369.— Cabello (Bartolomé). 

Natural de Pilas, estudió en Sevilla y 



92 



tomó el grado de Bachiller en Artes y Filo- 
sofía el 15 de Abril de 1766. Desempeñó el 
curato de Santa María la Blanca hasta Julio 
de 1801. Ingresó en la Real Academia de 
Buenas Letras el 27 de Febrero de 1767. De- 
jó escrito un devocionario titulado El libro 
de la l 'i edad. 

370. -Cabello (Pedro). 

Jesuíta sevillano, nació el 20 de Junio 
de 1683 y dejó de existir el 14 de Mayo de 
1728. En la Compañía ejerció el profesorado 
e imprimió Disputationes m universam 
Lógica m Aristotetis. 

371 .-Cabello y Castilla (Juan). 

Sacerdote de muy notables prendas ora- 
torias, esmerado escritor y batallador perio- 
dista, nació en la villa de Pruna. Cursó la 
carrera eclesiástica en el Seminario de Má- 
laga y fué Oficial primero de la Secretaría 
de Cámara del dicho Obispado durante siete 
años. Posteriormente desempeñó las Cape- 
llanías del Hospital Noble y convento del 
Císter en la referida ciudad y los curatos de 
Rincón de la Victoria, Cala del Moral, Pa- 
terna del Campo, El Gastor, Almargen, Mo- 
rón de la Frontera y Castillo de las Guardas. 
También desempeñó la Coadjutoría de Nie- 
bla. El Ayuntamiento de Castilblanco le 
nombró hijo adoptivo de la villa. Dio a la 
estampa Montañés como escultor concep- 
cionista, opúsculo premiado en publico con- 
curso, y un pequeño volumen de 51 páginas 
sobre La educación y el analfabetismo 
(Sevilla, 1910). En Mayo de 1910 comenzó 
la publicación de un semanario titulado El 
Vigía Cristiano, que gozó de escasa vida. 
El 7 de Diciembre de 1913 tomó posesión 
de un beneficio en la Catedral de Sevilla? 
donde actualmente presta sus servicios. 

372.— Cabesas y Moriel (Ruperto) 

Nació en Osuna el 21 de Marzo de 1859, 
estudió y ejerció la carrera de abogado, y 
de sus conocimientos jurídicos dejó la mues- 



tra en su libro El juego ante el Derecho 

constituyente, la Moral, el interés y lo 
conveniencia pública y privada, que vio 
la luz en 1888. Redactó en Madrid La bis 
cusían y en su pueblo la revista Osmio <il 
día. Falleció el 20 de Marzo de 1891. 

373.— Cabeza de Vaca (Pedro). 

Insigne teólogo y orador natural de Car- 
mona. Fué uno de los más ilustrados sacer- 
dotes del- siglo XV11 y Obispo de Córdoba. 

374.— Cabezas (Manuel José). 

Conocido por Fray José de Alcalá. Nació 
en Alcalá de Guadaira en 1793, profesó en 
la Orden capuchina y adquirió, por su elo- 
cuencia, una inmensa popularidad. 

375.— Cabrera (Fabián). 

Jurisconsulto sevillano del siglo XVII. 

En la Colomhina hay de Fabián Cabrera 
las siguientes obras, impresas en Sevilla en 
1665 (tomo de Varios): 

Por Juan de Campó, clérigo de Toci- 
na, en la causa de clericato con el corre- 
gidor de Car ¡nona. 

Por Do)i Andrés de Rebolledo en plei- 
to con Manuel Duarle sobre posesión del 
oficio de ensayador de la moneda de Se- 
rillo . 

Por Don Manuel de Villegas en pleito 
con Juan Manrique de Lara sobre un 
beneficio. 

Exposición de Caspa)' Plyms y Al- 
berto Ankelman. cónsules de Flandes y 
Alemania, quejándose de los perjuicios 
y agravios a los comerciantes hechos por 
Don Francisco Báez. arrendador del al- 
mojarifazgo. 

Por el capitán Juan de Xáuregui en 
el pleito intentado por el capitán Juan 
de Santo Domingo, como marido de Doña 
Margarita de Navarro, heredera de La- 
fran David. 

Por Don Diego de Espinosa y Ara- 
gón respondiendo a la información de 



— 93 — 



■ le la Parroquial de la Villa dt Al 

376.— Cabrera (Lu¡s). 

Nació en 15ii4 y profesó en la Urden de 
los agustinos el 5 de Noviembre de 1585 en 
el convento de San Agustín de Sevilla, su 
ciudad natal. 

t ibtuvo los cargos de Prior. Definidor y 
Vicario general de Andalucía. Para este alto 
puesto se le nombró el 15 de Abril de 1617. 
Murió el 8 de Mayo de 164S en San Felipa 
el Real. El Padre Azte decía que «las prime- 
ras personas del gobierno de estos Reinos 
consultaban con él sus dudas, en especial 
los validos que lo fueron en su tiempo del 
Rey Felipe IV. > Escribió varias censuras de 
obras y calificaciones: entre éstas merece 
citarse la que bizo acerca del proceso que se 
formó a la monja de la Encarnación, de Ma- 
drid. Benita de San Plácido, en 1638, y de 
la cual habla M. y Pelayo en la Histo, 
los Heterodoxos, tomo II, pág. 558. 

377.— Cabrera (Miguel). 

No tengo más noticia de este cosmólogo, 
sino que pertenecía a los Mínimos de San 
Francisco y a la Real Sociedad de Medicina 
y Ciencias. En su religión fué Lector y Com- 
pañero provincial. Era también Examinador 
Sinodal del Arzobispado. 

Escribió Explicación phisico-me* á 
del temblor (/■ (1756) y Copia de 

caria en que se manifiesto que ¡a ele - 
tr ' 'ci dad. ya natural. ya maquina, 
puede serrir de fundamento para 
pilcar la dirergencia de los ierren 
(En Sevilla, por José Padrino, sin fecha.) 

378. -Cabrera (Pedro). 

Poeta del siglo XVI. Tenía estrecha amis- 
tad con Juan de la Cueva, según se despren- 
de de la epístola de éste a D. Fernando Pa- 
checo de Guzmán y de la enderezada por el 
mismo al Jurado Francisco Xuárez. 



379-380.— Cabrera y Navarro (Jerónimo v 
Juan). 



Hijos ilustres de Carmona, sobresalieron 
por doctrina y elocuencia. # El primero fué 
Oidor de la Audiencia de Manila, y el se- 
gundo, graduado en Filosofía por la Univer- 
sidad hispalense, Canónigo de Carmona. Am- 
bos recibieron innumerables muestras de la 
consideración que disfrutaban. 

381 .—Cabrera y Nigno Sotelo (Luis). 

Nació en Sevilla el 6 de Septiembre de 
1574. En el año 1594 ingresó en la Orden 
Seráfica, y después de residir algún tiempo 
en Méjico, llegó a Filipinas en 1601, trasla- 
dándose al Japón en 1603. De allí se em- 
barcó para Sevilla en 1613 como Embajador 
del Rey de Beshú, llamado Mazamune. y en 
compañía del Principe Rocuyemon Tashe- 
cura, a quien convirtió por el camino. Ob- 
tuvo el Obispado del Japón oriental, y ven- 
dido por navegantes chinos, fué quemado 
vivo el 25 de Agosto del año 1624 en Vomu- 
ra, en pos de diez meses de inenarrables 
martirios, y beatificado el 7 de Julio de 

Escribió Relación breve y sum 
del Edito que mandó publicar en todo su 
Reyno del Bojú, uno de los más podero- 
sos dd Japón, el Rey Ydate Majamune. 
publicando la Fe de Cristo y del Emfxi- 
xador que embia a España en compañía 
del reverendo Padre Fray Luys Sotelo, 
• lo Francisco, que cieñe con emba- 
xada del Emperador del Japón, y lo que 
en el viaje le sucedió. (Sevilla, 1614; ver- 
tida inmediatamente a varios idiomas.) Car- 
ta latina a S. S. Paulo Y. Estado del Ju- 
pón y necesidad de enriar operarios 
emngélicos. (Impresa en Madrid y reimpre- 
sa en Francfort y París en 1634.) Caten 
Japón y varios Opúsculos Cristianos en 
japonés, ensalzados calurosamente por Fray 
Diego Leguile en su obra Fra íerle- 

gishifori (fol. 286). 

Beristain dice que nació en 1572 y que 
compuso, además, Carta al Pa¡xi Urfxt- 
uo VIH escrita en la cárcel de Omura o 



— 04 



Yon/ara a 20 de Enero de 1624 (impresa 
en Madrid y reimpresa en Francfort y en 
París, año 1634). 

382. — Cáceres (Antonio de). 

Hijo de la parroquia de Santa Ana, de 
Sevilla, donde recibió el bautismo, y en la 
Orden dominicana, del convento de Jerez de 
la Frontera, donde fué Lector, pasó al re- 
nombrado Colegio de Santo Tomás de Sevi- 
lla y después al de Regina, donde ejerció el 
Priorato, así como en Montesión y Utrera. 
Falleció el 31 de Diciembre de 1711, dejan- 
do impreso una Vida de Santa' Catalina 
de Sena, un Sermón de honras al Muy 
B. P. Fray Pedro de Ulloa (Sevilla, 1690) 
y preparados para la impresión seis tomos 
de sermones, el primero de los cuales se ha- 
llaba en prensa. 

383.— Cáceres y Jurado (Alonso de). 

Natural de Sevilla y graduado en Cáno- 
nes en 1728. Fué reputado jurisconsulto y 
de él nos queda impresa una Alegación en 
Derecho por Don Nicolás María de /{¡ca- 
rola, natural de Oénova, con el hospital 
de la Misericordia // dos personas más 
sobre sucesión a nn mayorazgo (Sevilla, 
1756). Escudero, en su Tipografía Hispa 
/cuse, le llama Cazarez, pero he preferido 
el apellido que consta en los libros univer- 
sitarios, donde también se expresa su patria. 

384-385-386.— Caías (Francisco, Gómez y 
Tomás de). 

Prez de la ciudad del sol, la familia de 
Caías dio a su patria tres sabios varones 
dignos de perpetua memoria. Francisco y 
Tomás de Caias, teólogos y predicadores de 
alta jerarquía-, tomaron el hábito religioso, 
en tanto que Gómez de Caias desempeñó 
una cátedra en la Universidad hispalense. 

De los tres ilustres astigitanos, que flo- 
recieron en la décima séptima centuria, trata 
Florindo en sus Adiciones al P. Boa, y del 
catedrático dice: 'No es más que uno sólo y 



es tal que vale por ciento.» (Tol. 64, vuelto.) 

387. -Cajigas (Isidro de las). 

Nació en Carmona el 17 de Abril de 1891. 
Estudió en la Universidad de Granada la 
carrera de Leyes, alcanzó el título de Licen- 
ciado en 1912 y ha merecido recompensas 
por sus trabajos en los Juegos Florales de 
Almería (1909), Guadix (1911) y Sevilla 
(1914) y en el Centro Artístico de Granada 
(1910). 

Su literatura, marcadamente regional, 
que ya apunta en su primera obra El mirar 
de una maja, un elogio del Albaycin, se 
desenvuelve en El libro de los afeites, obra 
a la que, según promete, seguirán El libro 
de las joyas y la Crónica de ana peregri- 
nación romántica, que constituirán los tros 
primeros tomos de una dilatada Biblioteca 
Andaluza, inspirándose principalmente pa- 
ra ella en las obras populares arábigas y 
judías. 

Tiene, además, publicadas Algunas apun- 
taciones para un estudio de regionalismo 
andaluz (1914) y Documentos aragoneses 
(ídem). 

388.— Cala y Sánchez (Enrique). 

Nació en Morón el 15 de Noviembre de 
1860. Está en posesión del título de aboga- 
do, profesión que ejerce con brillantez, y 
varias veces ha desempeñado la Alcaldía y 
la Secretaría del Ayuntamiento de su ciudad 
natal. Muy dado a la poesía, colaboró asi- 
duamente en La Basón, El Progreso y El 
Gallo de Morón, donde insertó composi- 
ciones muy estimables. Por la brevedad, re- 
produzco, para muestra, un soneto: 

"AL SOL 

Astro radiante, luminar del día, 
Mole inmensa en estado incandescente. 
<.^ue con calor y luz resplandeciente 
A la Tierra da vida y lozanía. 

El sabio que en lo antiguo le creía 
Rey de la Creación omnipotente. 
Si lo viera al través de alguna lente 
Horrible desengaño sufriría. 

Ante los telescopios, confundido 






Vería de la Ciencia en el palacio, 
'/ue de esa Creación tú sólo has sido 
Con tu sistema y disco de topacio, 
l'n átomo pequeño, sumergido 
F.n las profundidades del espacio.» 

¿J89 — Cala y Sánchez (Miguel). 

Doctor en Ciencias Naturales, nació en 
Morón al correr del año 1869 y falleció en 
Madrid el año 1896. Escribió Geología del 

niño de Morón y descripción de su 
yacimiento diatomifero, obra que, un año 
después de la muerte, publicó su señora 
madre, bajo la dirección del catedrático don 
Salvador Calderón. 

390.— Calatayud y Sandoval (Francisco). 

Nacido a fines del siglo XVI en Sevilla. 
Oficial Real y Contador de la memorable 
Casa de Contratación, D. Francisco Calata- 
yud y Sandoval pasó a Madrid, donde gozó 
no escaso predicamento, y fué nombrado por 
el Rey D. Felipe IV, de quien era Secretario, 
juez del certamen celebrado en el Buen Re- 
tiro el año 1637. 

Cervantes, que hubo de conocer mucho 
al docto sevillano, expresa en el Viajé al 
Parnaso el juicio que le merecía, diciendo: 

«Digo que es don Francisco, el que profesa 
Las armas y las letras con tal nombre, 
<íue por su igual Apolo le confiesa: 

Es de Calatayud su sobrenombre. 
Con esto queda dicho todo cuanto 
Puedo decir con que a la invidia asombre.» 

Es muy ingeniosa la Silva al lino, diri- 
gida a Rioja por Calatayud, que termina 
asi: 

«Ciñe, pues, el deseo: ¿quién, Rioja, 
Esperanzas no ataja, 
Si la muerte de todo nos despoja 
Y en naciendo sentimos la mortaja?» 

391. — Caldera de Heredia (Gaspar). 

Nació en Sevilla y recibió el bautismo 
en la parroquia de San Esteban el 28 de 
Octubre de 1591. Aunque médico insigne, 
-acreedor a ser considerado como uno de 



los hombres a que más debe la noble ciencia 
que profesaba» (H. Morejón, Hié4. BM. de 
l'i Méá B&p., V, 205 , figura aquí con menos 
extensión de lo que merece, por ser harto 
conocido a causa de su libro Arancel ¡ 
60 // ríe ¡rusa d> I honor 1668 . notable por 
el profundo sentido moral y social con que 
rechaza la barbarie del duelo, cosa merito- 
ria en aquellos días de preocupación e igno- 
rancia. Compuso, además, un opúsculo sobre 
el chocolate, el precioso libro que tituló 
Tribunal medicum magicuM el ¡)oli f 
elogiado por Mr. Double: Thcatrnm oinn- 
i y quince trabajos más. El citado his- 
toriador de la Medicina española analiza de- 
tenidamente todos los tratados y opúsculos 
del doctor Caldera de Heredia sobre las en- 
fermedades tuberculosas y cardiacas, sobre 
la debatida cuestión de las sangrías del to- 
billo y otros temas de no menor inte 
consagra largo espacio al estudio médico e 
histórico de la horrible epidemia que despo- 
bló a Sevilla en 1649. 'Excitó, dice, al estu- 
dio de los tubérculos del pecho antes que el 
inglés Morton, a quien atribuye esta gloria 
Bosquillon.> <Sus escrito! contienen un nú- 
mero considerable de preciosas observacio- 
nes prácticas sobre varias enfermedades... y 
encierran gran erudición y bellísimas ideas. » 

392.— Calderón (Antonio). 

De padres nobles y ricos, en Sevilla na- 
ció y tomó el hábito de la Santísima Tri- 
nidad. Por la elegancia de su palabra se 
distinguió entre los mejores oradores del 
siglo XV, y hallándose predicando en un 
convento de Constantinopla sufrió la muer- 
te, en 1453, degollado por los turcos en el 
asalto de la ciudad. 

393. — Calero y Torres (Bartolomé). 

Cirujano de la Armada. Vivió en Sevilla, 
en cuya Universidad estudió, si bien no he 
hallado prueba documental de que naciera 
en Sevilla, aunque lo tengo por cierto. En el 
archivo de la Real Sociedad de Medicina de 
Sevilla, de la cual fué numerario y fiscal, se 



— 96 — 



conservan las siguientes memorias presen- 
tadas por Calero: Del carbunco; sus causas, 
señales y curación (20 Mayo, 1746); Del 
tiempo en que deberá hacerse la abertura 
de un abscesso con respecto a la parte en 
que se sitúa (9 Enero, 1776); D¿ la germi- 
na inteligencia del aphorismo 20 de la 
secc. 6 de Hipp. (21 Enero, 1768); De la 
Paronychia y su mejor método curativo 
(2 Diciembre, 1779); De los estragos que 
causan las Secundinas retenidas y sus 
respectivos auxilios (16 Marzo, 1780); Del 
modo de prevenir y curar las grietas de 
los pechos en las nutrices (17 Mayo, 1781): 
De la angina sofocante y su más seguro 
remedio por la operación de la Broncho- 
tomia (25 Abril, 1782); y De la clase de 
tumores en que siempre debe intentarse 
la supuración (22 Mayo, 1783). 

Además, tiene impreso: Si en los can- 
cros ocultos se deba preferir siempre no 
curarlos a curarlos (17 '66), disertación en 
pro de no intentar la curación; Lección qui- 
rúrgica sobre la arteriotomia (1772), y 
Disertación sobre el hidrocele y su radi- 
cal curación, en que aconseja la punción. 
(1786.) 

394.— Calvet (Juan). 

No me consta que naciera en Sevilla, 
aunque así lo creo, y en la dicha ciudad es- 
tudió hasta conseguir el título de Doctor en 
Medicina, y ejerció su facultad, ingresó en 
la Real Academia de Buenas Letras el 28 de 
Enero de 1774. Dejó una Disertación físi- 
co -política sobre los funestos efectos de 
enterrar en los templos. 

395.— Calvo y Araujo (Manuel). 

Poeta, hijo de Alcalá de Guadaira, de 
quien he leído algunas composiciones en los 
periódicos. En un romance a Blanca de los 
Ríos declara su patria: 

«Tierra de mi natalicio, 
Tierra de mi patria chica, 
Tierra de sin par belleza, 
De mi Alcalá la morisca, 



Cuya fértil vega baña, 
Rumoroso, el Guadaira.» 

396.— Calvo y Calvo (José), 

Nació en la Algaba el 12 de Febrero 
de 1859. Es catedrático de Agricultura en el 
Instituto do Cabra, lia publicado El Sitnoun 
en la Laguna. (La Laguna, impr. de Alva- 
rez, 1898.) 

397.— Calvo y Domínguez (José). 

Médico, natural de Carmona, fué sucesi- 
vamente Subdelegado de Medicina, Presi- 
dente de la Junta de Médicos titulares del 
partido de Carmona y Vocal de la Junta de 
gobierno del Colegio Médico de Sevilla. Es- 
cribió La Lactancia, higiene especial para 
los niños que se crían en Casas de Benefi- 
cencia (Sevilla, 1906), y Estudio estadís- 
tico de las producciones del término de 
Carmona. 

398.— Calvo y Valero (Vicente). 

Nació en Sevilla el 10 de Mayo de 1838; 
recibió las aguas del bautismo en la parro- 
quia del Salvador, siendo sus padres don 
Vicente Calvo Peñalosa y D. a María de Sa- 
lud Valero y González. 

Estudió la carrera eclesiástica, y a los 
veintisiete años era canónigo de Cádiz. Es- 
tuvo propuesto en 1875 para la diócesis 
de la Habana, honor que no aceptó, y, meses 
después, para las de Almería y Santander. 

En 1884 tomó posesión de la mitra de 
Cádiz, y en el año 1893, a pesar de encon- 
trarse gravemente enfermo, formó parte de 
la peregrinación a Roma, «mostrando gran 
entereza y cristiana resolución.» 

Dejó escrito: Apuntes para un episco- 
pologio español, Comentarios a la encíclica 
Berum novarum y Misión sobrenatural 
de la Iglesia Católica. 

Falleció en Sevilla en 1898. 

399.— Calle (Eduardo Ramón de la). 

Malogrado autor cómico, nació en Se- 



— ' 97 



villa el día 8 de Octubre de 1875. Con asis- 
tencia de los reyes, estrenó en el teatro 
Cervantes, de Sevilla, un saínete de costum- 
. titulado Los Macarenos, en 
colaboración con D. Manuel Vela, que al- 
canzó ruidosísimo éxito. Al morir, 1." de 
Junio de 15*15, dejó inéditas: La malicia 
del diablo, música de D. Manuel del Cas- 
tillo; El nido de ru iseñ o res y El cuarto 
- muñecas, comedias en uno y dos 
actos, respectivamente, en colaboración con 
el Sr. Vela. 

400— Callejón y Asme (José). 

Nació en Sevilla el 29 de Diciembre de 
1852. El 28 de Julio de 1879 tomó posesión 
de la Cátedra de Retórica y Poética en el 
Instituto de Canarias, del cual pasó al de 
Huelva, y de éste al de Jerez de la Frontera. 

Ha escrito un tratado de Preceptiva Li- 
teraria (1888). 

401— Camacho (Hernando Casiano). 

Era muy joven este poeta cuando es- 
cribió el libro titulado Canciones del 
principio, discurso u estado presente dtl 
caso de la Purísima Concepción de la 
u Santísima Nuestra Señora, con- 
cebida sin pecado ni deuda original, y 
fiesta que este novenario a este inmacu- 
lado misterio ha hecho la Cofradía de los 
renos de la Santa Crúzala Jerusa- 
léu. desta ciudad de Sevilla, que se co- 
menzaron día de San Marcos, veinticinco 
de Abril deste presente año de 1620, com- 
pvesto por.... Sevillano, cursante en las 
Escuelas de la C.' a de J. de la misma 
Ciudad Madrid, 1690 . 

Véase la siguiente estrofa inicial como 
muestra de la versificación de Camacho: 

«Sólo esta vez quisiera, 
Levantases el vuelo, pluma mía, 
Porque de ti se espera 
Calentaras la nieve helada y fría, 
Trayendo con tu vuelo 
Del sol los rayos y la lux del cielo.» 



402. -Camacho (Martin). 

Nacido en Utrera, profesó en la Orden 
del Carmen, fué uno de los más eruditos re- 
ligiosos del siglo XVII y dejó un tomo escri- 
to con el título Antigüedad de la Relij 
del Carmen. 

403— Camacho y Perca (Ángel María). 

Este simpático e inteligente abogado, cu- 
ya juventud parecía inmarcesible, nació en 
Sevilla el 12 de Diciembre de 1852 y a los 
veinte años se licenció en Derecho en la Fa- 
cultad de su patria. Se incorporó al Colegio 

. de Abogados en 21 de Enero de 1874 y en 4 
de Junio del siguiente se le nombró Promotor 
Fiscal sustituto del Juzgado de San Vicente. 
Llegó a ser uno de los letrados más respeta- 

I bles por su ciencia e integridad. Consecuen- 
te con su fe republicana, contempló indife- 
rente el desfile de ambiciosos y concupis- 
centes sin alterar su fe ni su conducta. 

Su expediente contiene una Memoria ti- 
tulada Sucesión testamentaria según las 
legislaciones de Castilla, Aragón. Xava- 
rra y Cataluña. s 'a comparación y cri- 
tica. 

Con general aplauso ha dado a la publi- 
cidad: Acusación privada ante el Tribunal 
de Marina en causa por abordaje odre 
los vapores -Torre del Oro* y <Az)iulfa- 
rache- 1899. Suspensiones de pagos, 
quiebras y Tribunales de Comercio. Me- 
moria premiada por el Colegio Pericial Mer- 
cantil de Málaga 1900 . El contrato de tra- 
bajo, Memoria premiada por el Ateneo y 
Sociedad de Excursiones de Sevilla (1902). 
licatos agrícolas. ídem (1903;. Bases 
para un proyecto de movilización de la 
propiedad territorial, ídem .1904). Delitos 
de sangre, Memoria premiada por la Aca- 
demia de Derecho y demás Ciencias Sociales 
de Bilbao [1906). Discurso de recepción en 
la Real Academia de Buenas Letras de 
Sevilla (1907 1. Memoria premiada en con- 
curso por la Academia Literaria del Plata 
sobre La revolución de Mayo y su influen- 
cia en la emancipación sudamericana 



— 98 



(1910). Historia jurídica del cultivo y de 
la industria ganadera en España, Memo- 
ria premiada por la Real Academia de Cien- 
cias Morales y Políticas (1911). 

Era el Sr. Camacho una distinguida per- 
sonalidad, muy estimada por sus grandes co- 
nocimientos, elocuente palabra y mérito 
profesional. Fué repetidas veces Presidente 
del Ateneo de Sevilla y me presentó al pú- 
blico en el teatro San Fernando cuando pro- 
nuncié mi discurso en concepto de Mante- 
nedor de los Juegos Florales en 1909. 

En la madrugada del 18 de Agosto de 
1917 falleció, en Jerez de la Frontera, a con- 
secuencia de un accidente de automóvil acae- 
cido en el camino de El Cuervo. 

404.— Camacho y Pichardo (Antonio). 

Nació en Sevilla el 21 de Septiembre de 
1895; alumno todavía de las Facultades de 
Derecho y Filosofía y Letras, era ya Secre- 
tario de la Asociación de Estudios Peniten- 
ciarios y Rehabilitación de Delincuentes, y 
en Diciembre de 1913 dio una conferencia 
a los presos de esta Cárcel sobre el tema 
La instrucción en las prisiones desde el 
siglo XIX, publicada en una revista jurídica. 

Ha obtenido premio en los Juegos Flora- 
les de Albacete (1913) y en los de Novelda 
(1914). El primero de los dichos trabajos. 
Ventajas del Ahorro, ha sido impreso y se 
publicó como folletín en el periódico de Se- 
villa El Defensor. 

Se han publicado, además, artículos con 
su firma en los periódicos de Sevilla Fígaro 
y El Liberal. 

405.— Camargo y Pachaco (Luis). 

Nació en Sevilla, de ilustre familia, el 
158¿; adquirió renombre por su talento y 
elocuencia y se le nombró Obispo de Bizer- 
ta, pero quedó en su patria como auxiliar 
del Arzobispado. Falleció el 29 de Marzo 
de 1665. 

406.— Campelo y Allueva (Juan). 

Vio la luz primera en Umbrete (Sevilla) 



el 14 de Septiembre de 1814, hijo de José, 
natural de Ceuta, y Francisca, de Almonas- 
ter la Real. Estudió la carrera eclesiástica y 
se licenció el 24 de Mayo de 1849. Ya pres- 
bítero, se doctoró en Ciencias, alcanzó la 
cátedra de Química General en la Universi- 
dad de Sevilla y perteneció a la Real Aca- 
demia de Buenas Letras. Queda impreso su 
discurso de recepción y el que leyó en la 
apertura del curso 1877-78. 

Era de buen ingenio y rápido en sus res- 
puestas. Un día le preguntó un discípulo en 
el laboratorio:— Don- Juan, ¿qué idea tiene 
usted de la Homeopatía? — Hijo— le contestó 
—es como si, queriendo tomar un refresco, 
tiraras el jarabe por el puente al río y te lo 
fueras a beber a San Juan. 

407.— Campillo y Correa (Narciso). 

Excelente poeta, correctísimo prosista, 
hombre de inagotable y original gracejo y 
muy respetables puños, nació en Sevilla el 
29 de Octubre de 1835 en la calle de los Al- 
cázares. Intimo amigo de Bécquer durante 
su infancia, realizó en unión de éste multitud 
de travesuras infantiles e ingresó en la Es- 
cuela de pilotos, denominada Colegio de 
San Telmo. Cerrado a poco aquel centro 
docente, estudió en la Universidad de su 
patria y en 1865 ganó la Cátedra de Retórica 
y Poética del Instituto de Cádiz, de la cual 
pasó, en 1869, a la del Instituto del Cardenal 
Cisneros de Madrid, que desempeñó hasta 
su muerte, acaecida en 8 de Enero de 1900. 

La crítica superficial le ha juzgado re- 
presentante del espíritu ecléctico de la es- 
cuela sevillana, cuando en realidad fué uno 
de sus más fieles y caracterizados adeptos. 
D. Gumersindo Laverde, que tanto distaba en 
ideas de nuestro vate, le llama «uno de los 
primeros líricos del siglo XIX» (Ensayos 
críticos sobre Filosofía y Literatura, pági- 
na 466), y el Padre Blanco, que para ningún 
liberal prodiga elogios, califica de «varia, 
elegante y espléndida la inspiración de don 
Narciso Campillo». 

Sus obras poéticas son: Poesías (Sevilla, 
1858) y Nuevas Poesías (Cádiz, 1867). Mu- 






chas de primer orden esmaltan ambos libros. 
y lástima da que no concluyera el Ro- 
mancero de (Jolón, creación épica, de la 
cual únicamente conocemos los cinco mag- 
níficos romances qup insertó en sus Nueras 
Poesía». 

Sus obras prosadas son: Historia del 
Perioilismo, conferencia pronunciada en el 
Ateneo de Madrid 1 1890); Memoria y teoría 
del estilo (Cádiz. ls65 ¡ Almanaque enci- 
clopédico (Cádiz, 18b8 y 9); Retórica y 
Poética, que, dentro del sistema antiguo, es 
uno de los más bonitos compendios escritos 
para la enseñanza (Madrid, 1875 y otras va- 
rias ediciones); Florilegio español, colec- 
ción de artículos propios y poesías ajenas 
selectas; Una docena de cuentos (Madrid, 
1879); Nuevos cuentos (1881), y Cuentos y 
Sucedidos (ídem, 1893), esta última con la 
colaboración de Javier de Burgos. A pesar 
de que en las citadas colecciones no escasean 
los rasgos dignos de Bocaccio, ni deja de 
percibirse algún tufillo anticlerical, el Padre 
Blanco las critica diciendo: 'Muy diferentes 
son los Cuentos de D. Narciso Campillo, que 
sabe comunicarles la movilidad, gracia y 
travesura del genio español, y del andaluz 
en particular. Nada de obscuridades ni pe- 
sadeces; allí todo es diafanidad y transparen- 
cia^ Con no menor donaire escribió sus His- 
torias de bi Corte celestial, que firmó con 
el pseudónimo Un Sacristán jubilado. Di- 
cen, aunque no lo hemos visto, que escribró 
algo de Gimnástica, arte a que profesó sin- 
gular predilección y del cual fué maestro, 
después de haber sido discípulo, en Sevilla, 
del famoso Mr. Bénitien. Merecen, no menos, 
citarse sus prólogos a las Ráfagas Poéti- 
cas, de Pongilioni, y a la Conversión de 
un zegrí, de Carlos Peñaranda. Dirigió en 
su juventud El Museo Universal, que más 
tarde había de convertirse en La Ilustra- 
ción Española y Americana, llenando sus 
columnas de hermosas producciones litera- 
rias, alguna tan regocijada y donosa como 
la Carta de un andaluz hablador a un 
madrileño mal hablado. 



408.— Campo (Juan del). 

Jesuíta sevillano. Se dedicó a la predi- 
cación, ejercicio en que < logró grandes 
frutos- (Arana) y murió en Buhayen. 

409.— Campo (Pedro del). 

Poeta sevillano. Ingresó en la Orden 
Tercera de San Francisco y falleció en Ma- 
drid el 25 de Julio de 1726. Escribió Epi- 
talamio del Duque de Sexto (Madrid, 
impr. de Francisco del Hierro), Proserpina 
id., id , 1721, sin nombre de autor), Fá- 
bulas de Xarciso y Orfeo y otros poemas 
que quedaron manuscritos en la biblioteca 
del duque de Alburquerque. 

410.— Campos (Alonso de). 

Distinguido jurista sevillano, estudiante 
i en su patria y en Bolonia. Arcediano de Al- 
muñécar en 1507, y en 1522 Canónigo de 
Sevilla, tan sólo nueve años pudo disfrutar 
de la estancia en su ciudad natal, pues la 
muerte le sorprendió en Abril de 1529. 
Escribió con Maese Rodrigo Statutn el 
Const. stwlij et universitatis. 

Alonso de Campos, que abrió el Colegio 
de Santa María de Jesús, actual Universi- 
dad, dotó con bienes propios una cátedra de 
Medicina. 

411. —Campos Munida (Manuel). 

Abogado y Director del Museo Arqueoló- 
gico de Sevilla. Persona gratísima por su 
discreción y amabilidad. Escribió: Inscrip- 
ciones romanas del Museo Arqueológico 
de Sevilla (Sevilla, 1892), interesante volu- 
men de cien páginas, donde, <sin hacer 
pomposa ostentación de frases galanas,- ex- 
pone datos y leyendas útilísimas para los 
estudios arqueológicos. Tiene impreso tam- 
bién, Mosaico romano del Museo Arqueo- 
lógico de Sevilla, y varios discursos pro- 
nunciados en la Academia de Bellas Letras 
y en el Ateneo y Sociedad de Excursiones. 



100 



412.— Campos y Oviedo (Manuel). 

Hijo de D. Manuel García de Campos y 
D. a Juliana Oviedo, nació en Sevilla el 
viernes 29 de Abril de 1817. Estudió en la 
Universidad de su patria, tomó la borla 
Doctoral el 17 de Mayo de 1840 y posesión 
de su Cátedra en 1847. Llegó a Decano de 
su Facultad, Consejero provincial e Indi- 
viduo preeminente de varias Academias. 
Explicó Derecho político y administrativo 
hasta recibir la jubilación el 26 de Julio 
de 1892. Era hombre bondadosísimo, que 
poseía grandes conocimientos y las más her- 
mosas patillas de Andalucía. Dirigió El Ju- 
risconsulto, órgano del Colegio de Aboga- 
dos, fundado en 1861. El 14 de Octubre de 
1842 leyó en la Real Academia de Buenas 
Letras una disertación sobre Si el estudio 
de la Economía Política debe formar 
parte de la ciencia legislativa. Leyó el 
discurso de apertura de la Universidad en 
1862; contestó al de ingreso en la Real Aca- 
demia de Buenas Letras del Sr. Pagés del 
Corro, en 25 de Noviembre de 1862 (Disc. de 
la Ac, t. 1, p. 285), sobre el carácter de los 
pueblos germánicos; contestó, en 21 de Fe- 
brero de 1875, al del Sr. Millet, sobre Prin- 
cipios fundamentales del derecho pejial 
en lo que respecta especialmente a la ins- 
titución de las penas, con una disertación 
sobre Establecimientos en que hayan de 
sufrir sus condenas los penados (Id., t. III, 
p. 121); también contestó al de D. José Ló- 
pez Romero sobre Legislación mahome- 
tana referente a las instituciones políti- 
cas, administrativas, civiles, criminales 
y familiares, desenvolviendo los principios 
doctrinales del Derecho fundamental islá- 
mico. 

413.— Campos y Vallejo (Manuel). 

Nació en Sevilla a fines del siglo XVIII; 
se licenció en Medicina en 1.° de Junio de 
1802, y después de doctorado ingresó en la 
Real Sociedad de Medicina y Ciencias. En 
1832 pertenecía a la Real Academia Médica 
de su patria. Leyó las siguientes disertacio- 



nes que se conservan en el Archivo: Algu- 
nas observaciones del sonambulismo, in- 
ferirá la teoría de esta enfermedad y, 
dividida en especies, tratará de su cura- 
ción (23 de Noviembre de 1809). La enfer- 
medad llamada Hidrofobia proponiendo 
su mejor plan curativo (23 de Abril de 
1813). Si podrá ser útil la elasticidad 
positiva en algunas especies de asfixia 
(21 de Abril de 1814): Determinará si sola 
la quina de Lora, aplicada en fricciones, 
podrá remediar algunas enfermedades de 
consideración (26 de Enero de 1815). Uti- 
lidad del carbón vegetal como preserva- 
tivo y curativo de algunas enfermedades 
(Febrero, 1816). Los contravenenos más 
eficaces de los Gases Arvé, Hidrógeno y 
ácido carbónico, y su prescripción más 
conforme a los conocimientos médicos y 
químicos del día (27 de Febrero de 1817). 
Los contravenenos más eficaces de los 
gases de las putrefacciones, respiración 
y transpiraciones, y su prescripción más 
conforme a los conocimientos médicos y 
químicos del día (19 de Febrero, 1818). 
Reflexiones sobre las propiedades medi- 
cinales del oxígeno (2 de Marzo de 1820;. 

414.— Camuñas y Ramírez de Montalvo (José 
Joaquín). 

Nació en Sevilla, en 1844, y en su Uni- 
versidad cursó las Facultades de Derecho y 
Filosofía y Letras, recibiendo el grado de 
Doctor en Derecho Civil y Casiónico. En 
1865 obtuvo, por Real Orden, el nombra- 
miento de Catedrático auxiliar de la Facul- 
tad de Filosofía de la Universidad hispa- 
lense, y, una vez suprimidos estos cargos 
y reemplazados por sustitutos personales, 
alcanzó el honor de que el eminentísimo ca- 
nonista doctor D. Ramón de Beas le desig- 
nora para reemplazarle en la cátedra. Por 
aquel entonces tuvo a su cargo la de Lógica 
y Ética del Instituto Provincial de Sevilla. 

Incorporóse al Colegio de Abogados el 
año 1866, y a partir de esta fecha se dedicó 
por completo al ejercicio de su profesión. 
Nombrado Abogado Fiscal sustituto de la 



— 101 — 



Audiencia territorial, con categoría de Juez 
de ascenso, intervino, durante los quince 
años que ocupó este puesto, en muchas y 
famosas causas, y entre ellas la tristemente 
célebre seguida contra Madrigal y Morillas 
por secuestro y muerte del niño Sánchez 
Gilabert, habiendo aceptado la Sala de lo 
Criminal la censura suscrita por nuestro 
biografiado, con revocación de la sentencia 
del Juzgado. Vicepresidente de la Liga de 
Propietarios, y por encargo de ésta, redactó 
unos interesantes folletos en defensa de la 
propiedad con motivo de los proyectos de 
ensanche presentados al Municipio; otros 
comentando la ley de Accidentes del trabajo, 
la ley de Sanidad, impuestos varios, etc. En 
los Congresos católicos, y muy especialmen- 
te en el de Burgos y en el Internacional 
Eucarístico de Madrid, presentó bastantes 
trabajos sobre diversos puntos de Derecho 
eclesiástico no tratados nunca hasta enton- 
ces, y que los respectivos Congresos aproba- 
ron sin discusión. Por dos veces ha sido 
nombrado de Real Orden Vocal de la Junta 
Provincial de Beneficencia. Durante algún 
tiempo desempeñó la Asesoría de Marina 
del distrito de Sanlúcar de Barrameda, e, in- 
clinado hacia la carrera diplomática, ostentó 
la representación de España en las Repúbli- 
cas del Ecuador, Colombia, Paraguay y Haiti 
y en el Principado de Monaco. Actualmente 
es el Decano, por elección, del Cuerpo Con- 
sular, y honrosos nombramientos e impor- 
tantes recompensas premian hoy el celo y 
laboriosidad que en todas cuantas cuestiones 
intervino desplegó el Sr. Camuñas. Es Caba- 
llero Hijodalgo, miembro del Real Cuerpo 
de la Nobleza Colegiada de Madrid, Comen- 
dador de la Real y distinguida orden de Car- 
los III y de número de la Militar Portuguesa 
de la Concepción de Villaviciosa; Caballero 
de San Juan Bautista y del hábito de la an- 
tigua Orden Militar Limitada de Santiago de 
la Espada de Portugal; Académico corres- 
pondiente de la Real de la Historia de Ma- 
drid, de la Geográfica de Lisboa, de la de 
Ciencias de Tolón, de la de Agricultura de 
War, de la de Bellas Artes de Barcelona y 
de la Económica de Amigos del País de Má- 



laga; Académico numerario de la Real de 
Bellas Artes y de la de Jurisprudencia y Le- 
gislación de Madrid; de la Associacao dos 
Avogados de Lisboa y dos Jornalistas y Es- 
criptores Portugueses y Literatos de Oporto, 
individuo del Grand Prix Humanitaire de 
París y del Circolo Promotore Partenopeo 
Giambattista Vico de Ñapóles, miembro del 
Instituto Heráldico de Roma y de honor de 
la Lnión Ecuatoriana, etc., etc. 

415 .— Candau y Acosta (Blas). 

Nació en el Coronil el año 1825. Inteli- 
gente y prestigioso agricultor, en unión de 
sus hermanos organizó una de las más im- 
portantes explotaciones agrícolas de Anda- 
lucía. Fundó la Cámara Oficial Agrícola de 
Sevilla y la presidió hasta su muerte. Tomó 
parte muy activa en el movimiento de la 
Lnión Nacional iniciado por Costa y se le 
eligió miembro del Directorio por la Asam- 
blea de las Cámaras reunida en Zaragoza en 
representación de la clase agrícola. Con tal 
motivo pronunció discursos, dio conferen- 
cias y redactó circulares y documentos. Mu- 
rió el 27 de Febrero del 1900. 

416.— Candau y Acosta (Francisco de P.) 

Nació en el Coronil el 3 de Marzo de 
2-3, estudió Jurisprudencia en la Univer- 
sidad de su provincia, salió la primera vez 
Diputado a Cortes en 1861 por Marchena, 
fué Presidente del Consejo Superior de Agri- 
cultura, Vocal de la Junta Revolucionaria de 
Sevilla en 1868 y Ministro de la Gobernación 
en Diciembre de 1871 y Mayo de 1672. Gozó 
de palabraelocuente, siendo improvisados ca- 
si todos sus discursos; sostuvo contra Caste- 
lar y Salmerón el proyecto de ley sobre La 
Internacional; fué uno de los nueve notables 
que redactaron la Constitución de 1876, y 
falleció en Sevilla el 24 de Diciembre de 
1883, dejando envidiable reputación por sus 
talentos de jurisconsulto. 

417.- Cándido y Alejandre (Leopoldo). 

Nació en Sevilla el año 1850. Estudió 



— 102 — 



la carrera de Medicina y fijó su residencia 
en Murcia, donde dirigió una revista titulada 
La Unión de las Ciencias Médicas y pu- 
blicó varios trabajos facultativos. Ocupó 
la Vicepresidencia de la Diputación de 
Murcia. 

418.- Cangas (Fernando de). 

Nacido en Sevilla hacia 1540 y estima- 
disimo de Herrera, ensalzado por Juan de la 
Cueva, por Cristóbal de Mena y por Cervan- 
tes, fué excelente poeta D. Fernando de 
Cangas, de quien, desdichadamente, no son 
muchos los versos llegados hasta nosotros. 
El estilo de tan insigne sevillano es muy se- 
mejante al de Garcilaso. El primer crítico 
de aquella época copia, en su comento a las 
poesías del vate bucólico, un soneto de Can- 
gas, «que, por ser bien tratado en la dispo- 
sición y en la lengua y en el número, no 
puedo dejar de traerlo aquí:» 

Del tiempo vanamente malgastado, 
A vuestras bellas luces no rendido, 
Abiertos ya los ojos del sentido, 
Estoy de mí conmigo avergonzado. 

Pero cuando contemplo cuan trocado 
Del devaneo estoy, que había seguido, 
Ufano vuelvo en ver dónde ha subido 
La altiva presunción de mi cuidado. 

Y aunque de vuestro sol de hermosura 
Los rayos bellos nieguen esperanza 
De piadoso remedio a mis suspiros, 

Nunca podrá hacer la suerte dura 
Que para siempre pueda haber mudanza 
Del propósito firme deserviros.» 

419.- Cangas (Jerónimo de). 

Poeta sevillano, seguramente deudo del 
anterior, del que no tengo más noticias que 
las citas del Sr. Gómez Aceves y del señor 
Lasso de la Vega. 

420.— Cano (Domingo). 

Nació en Écija el 21 de Marzo de 1561. 
Profesó en la Orden de Santo Domingo, fué 
Regente de su convento y del Colegio de 
Santo Tomás en Sevilla; Provincial de Anda- 
lucía, predicador de S. M., confesor de Felipe 



IV, ayo del Príncipe D. Carlos, Consultor de 
la Suprema Inquisición y Obispo de Cádiz 
después de renunciar la mitra de Puerto 
Rico. Falleció en 1639. Sobresalió en el ejer- 
cicio de la predicación. 

421. — Cano y Álvarez (Francisco). 

Esclarecido en letras» llaman los auto- 
res a este insigne teólogo y predicador del 
siglo XVI, natural de Estepa, que llegó por 
sus méritos a Obispo de Faro. 

422. Cansino (José Francisco). 

Médico sevillano, de origen carmonés, 
del siglo XIX. Escribió Sobre el sublimado 
(■arrostro aplicado a la lite sifilítica (1817) 
y De la educación viciosa, física y moral. 
en ht niñee, considerada como una de 
las principales causas de una rejez y 
muerte prematura. En esta obra, impresa 
en Sevilla, ataca muchas preocupaciones 
vulgares. El doctor Chinchilla, que ignoró 
la biografía del doctor Cansino, cita esta 
última obra en su Historia de la Medicina 
y la califica de interesante. 

Tampoco los historiadores de la Medi- 
cina española conocieron los trabajos de este 
doctor sobre las enfermedades carcelarias, 
lazaretos, influencia de la mala educación en 
la vejez prematura, la hemotisis y tisis inci- 
piente, sangrías y expectorantes, la puntura 
en la ascitis, los temperamentos y las eda- 
des y las perlesías. Empieza la serie de estas 
Memorias, conservadas en el Archivo de la 
Real Sociedad de Sevilla, en 1803 y termina 
en 1821. 

423 Cansino Assens (Rafael). 

Aunque él. se firma Cansinos, la s final 
no le ha salido hasta los últimos tiempos. 
En Sevilla nació y estudió la carrera de Co- 
mercio, que ignoro si llegó a concluir. De 
sus producciones sólo conozco El candela- 
bro de los siete brazos (Madrid, 1914); El 
pobre Boby (id., 1915); El manto de la 
Virgen (1916), publicado en La Novela de 



— 103 — 



Bolsillo, y El sacrificio del >/" 
cuenteciüo impreso en La Novela para 
Todos. Después de escrita esta nota, creo 
que ba publicado algo más. 

424.— Cansino y Casafonda (Ramón). 

Notable ingenio sevillano. Estudió Filo- 
sofía v Matemáticas, saliendo tan aventajado 
discípulo que pudo sustituir a su maestro, 
el P. Pedro Vázquez Tinoco, en la cátedra 
de Aritmética y Geometría del Colegio de 
Santo Tomás, en el curso de 1726. Obtuvo 
después una colocación en la Contaduría de 
la Real Fábrica de Tabacos de su patria, de 
la cuil pasó a su Administración principal. 
En ella pprmanecía el año 1748, cuando dio 
a luz la Máscara, con que los dependientes 
de la Fábrica festpjaron la exaltación al 
trono de Fernando VI, y que lleva por título 
ipa: descripción iconología del 
mundo abreviado. Real máscara de sim- 
bólicos triunfos en festiva ostentación del 
más plausible culto por medio de los cua- 
tro Elementos (Sevilla, 1751). 

425— Cansinos y Martínez (Manuel). 

Natural de Carmona, ha estrenado varias 
obras teatrales. Recuerdo El Dos de Mayo, 
loa (1879); Por no tener pantalones (1870) 
en colaboración con D. Santiago Infante Pa- 
lacios; ¡¡Ingleses!! (1855), y El Incendio 
de una mujer (1858). 

En 1855 dirigía el Boletín de Teatros. 

Era hermano de D. José Cansinos y Mar- 
tínez, abogado carmonense, licenciado en la 
Universidad de Sevilla el 1851 a los veinti- 
dós años de edad. 

426. -Cañal y Migoya (Carlos). 

Doctor en Derecho y en Filosofía y Le- 
tras, y sucesivamente ex Delegado Regio de 
Primera Enseñanza de Sevilla, Diputado a 
Cortes, ex Director general de Administra- 
ción local (1909), Subsecretario de Gracia y 
Justicia, Vicepresidente del Congreso en 5 
de Diciembre de 1915, individuo de la Real 



Academia de Buenas Letras de Sevilla y co* 
rrespondiente de la de San Fernando. Nom- 
brado Ministro de Abastecimientos, tuvo la 
gallardía de dimitir y pedir la supresión del 
Ministerio apenas se convenció de la inutili- 
dad de tal organismo. Ha desempeñado con 
notorio acierto el Ministerio del Trabajo. 
Nació en Sevilla el 3 de Septiembre de 1876. 
Ha publicado: Excursión a la provincia 
de Suelva (Sevilla, 1892); Política seguí- 
da con los judíos por los reyes castella- 
nos (Sevilla, 1892); La Prehistoria en 

/ Madrid, 1893); Sevilla prek 
rica (Sevilla. 1894); La Esiuela cri- 
de Sevilla durante la .dominado)' 
goda (Sevilla, 1894); Nuevas exploracio- 
nes de yacimiento* prehistóricos en la 
provincia de Sevilla (Madrid, 1897 
Isidoro: exposición de sus obras e in- 
fluencia que ejercieron en la civilización 
española (Sevilla, 1897\ Apuntes biobi- 
bliagráficos acerca del P. Martín de Roa 
(Madrid, 1899); El concepto actual de la 
Historia y su aplicación a la de nuestra 
patria (Sevilla, 1899) y La mendicidad en 
Sevilla. En todos estos trabajos revela el 
Sr. Cañal la extensión de sus conocimientos 
y su escogida literatura. 

427.— Cañaveral (Rodrigo). 

Hombre de inmensa reputación, tan mo- 
desto como ilustrado, nació en Sevilla el 
año 1764 y dejó de existir al correr de 1830. 
Poseía una soberbia galería de pinturas y 
grandes artistas admitían su opinión sin dis- 
cutirla. Como Procurador, ocupó un escaño 
en las Cortes. Era caballero Veinticuatro de 
Sevilla, Maestrante de Sevilla y Granada y 
señor de Peñaflor y Bordona. Poco tiempo 
antes de su muerte, leyó en la Academia de 
Buenas Letras (12 de Marzo de 1830) una 
interesante Memoria sobre Geografía an- 
tigua de la Bélica. Dejó inéditos escritos 
de Filosofía, Teología, traducciones del grie- 
go y del latín y algunas poesías. 



104 



428.— Cañaveral y Manuel de Vülena y Porto- 
carrero (José). 

Hijo de D. Rodrigo Cañaveral y doña 
María de la Concepción Manuel de Villena, 
nació en Sevilla el año de 1800. Hombre 
culto, ingenioso y dado a la poesía, publicó 
algunas composiciones en los periódicos, tal 
como la titulada Al Ejército, escrita con 
motivo de la declaración de guerra a África. 

En 1861 dio a la luz un tomo de Poe- 
sías, impreso por la casa de Fe (Madrid) y 
dedicado al Cardenal Fr. Zeferino González, 
con propósito de que llegase a conocimiento 
de la Emperatriz Eugenia un antiguo pleito 
entre la casa Cañaveral y la de los Montijo. 
Un extracto de dicho pleito aparece al final 
de la obra. José Cañaveral falleció en 1870. 

429.— Cañete (Manuel). 

Nació en la capital de Andalucía el 6 de 
Agosto de 1822. Apunta un biógrafo que 
«había misterio en su origen, aristocrático 
indudablemente y de una de las casas más 
linajudas de Andalucía.» No le valió el ori- 
gen, pues quedó tan escaso de fortuna que 
en 1836 era traspunte del teatro Principal. 
Un año después publicaba artículos, versos 
y revistas en El Paraíso. La Platea y el 
Boletín de Teatros. En 1840 marchó a Gra- 
nada, donde colaboró en La Alhambra y 
El Genil y escribió y representó el drama 
Lo que puede una pasión. Volvió a Sevilla, 
y en 1844 pasó a Madrid; trabajó para la 
prensa y para el teatro; de nuevo tornó a su 
patria y dirigió la famosa Perista de Cien- 
cias, Literatura y Arte, y en 1856 aceptó 
la dirección de El Parlamento, diario mo- 
derado de Madrid. Falleció soltero y solo en 
Madrid en Octubre del 1891. 

Perteneció a la Academia de Buenas Le- 
tras de Sevilla, a la Academia Española, de 
la cual fué censor; a la de la Historia y a la 
de Bellas Artes de San Fernando. Fué Jefe 
superior honorario de Administración, Gen- 
tilhombre de Cámara con ejercicio y Secre- 
tario de la Junta Superior de Señoras para 
la Beneficencia: Vocal de las Comisiones 



permanentes de Monumentos Histórico» y 
Artísticos y de la Inspección de Museos, en 
la Academia de Bellas Artes: poseía la gran 
cruz de Isabel la Católica, y al morir servía 
de Secretario a la Infanta D. a Isabel. Entre 
sus obras principales, en prosa, aparte de 
sus discursos de recepción en las Corpora- 
ciones citadas, figuran: un Discurso leído 
ante la Real Academia Española en su 
Junta inaugural de 1881. dedicado a la 
memoria del insigne Venezolano Andrés 
Bello: Escritores españoles e hispano- 
americanos. Biografía y estadio crítico 
de las obras del Diapie de Ritas. Prólo- 
go e ilustraciones a las Farsas y Églogas 
de Lúeas Fernández. Documentos curio- 
sos para la historia de la lengua caste- 
llana cu el siglo XVI. Paralelo de Gar- 
cilaso, Fr. Luis de León y Rioja (Ma- 
drid. 1858): Poesías (id , 1859); Discurso 
acerca del drama religioso español (ídem. 
1862); ¿Por qué no llegó a su apogeo 
nuestro idioma hasta la mitad segunda 
del siglo XVI? (id, 1867;. y Discursos 
leídos ante Ja Real Academia de Bellas 
Artes (id., 1880). 

En verso escribió: Recuerdos déla Mon- 
taña y Poesías. El teatro le debe: Lo que 
alcanza una pasión, drama; Beltrán y la 
Pompadour, La flor de Besalú, zarzuelas 
en tres actos: ün rebato en Granada, tres 
actos: El Duque de Alba, cuatro actos, y 
Los dos Foscari, en verso y en cinco actos. 

430. Capdevilla y Solís (Luis). 

Nacido en Sevilla, según consta en el 
Archivo del Ministerio de la Guerra, murió 
de Director General de Sanidad Militar, de- 
jando una obra, entre original y traducida, 
con el título: Consideraciones sobre la ta- 
lla, medida del pecho ¡/peso de los reclu- 
tas, desde el punto de vista de la aptitud 
física para el servicio militar. (Sevilla, 
por C. Santigosa, 1880.) 

431 . - Caravallo y Vera (Joaquín María). , 

De los más ilustres y santos varones de 



105 



la Orden de Capuchinos de Andalucía fué 
Fr. Salvador Joaquín de Sevilla, más cono- 
cido en el mundo por el sobrenombre de El 
Vertía. Nació en Sevilla el 16 de 
Agosto de 1766; en la Universidad de su pa- 
tria recibió el grado de Filosofía el año 1784: 
interrumpió sus estudios una temporada pa- 
ra realizar un viaje a América, y otra vez 
en su patria, obtuvo la investidura de Doc- 
tor en 6 de Julio de 1788. 

Su profesión en la Orden de los Capu- 
chinos obedece, según los escritores religio- 
sos, a una curiosa aventura. Con motivo de 
las fiestas que el advenimiento de Carlos IV 
al trono ocasionaba, se adornó pomposamen- 
te para representar la Universidad de Sevilla 
y el Santo Colegio de Santo Tomás. Iba 
siendo el asombro, por su riqueza y apos- 
tura, del público que contemplaba el des- 
file, cuando su caballo se espanta, el jinete 
no acierta a mantenerse en la silla y cae en 
harto ridicula forma: y al levantarse, todo 
cubierto de polvo, ajado su hermoso traje, 
obscurecidos los bordados y llena la cara de 
arañazos, sufrió las risas de los testigos del 
percance. Este accidente movió su espíritu 
a reflexionar acerca de la superficialidad 
del amor propio, y el 5 de Enero de 1790 
tomó el hábito capuchino. Designado predi- 
cador de la plaza, <sus exhortaciones pene- 
traban tan adentro de los corazones, que 
compungían a su auditorio. Sus palabras 
edifican, y como el rocío que cae sobre la 
tierra, así agradan y se admiran.» Juan 
Evangelista de Utrera, Vida de San Joaquín 
Salvador de Sevilla.) Después de una labor 
histórico-literaria muy extensa, y de un 
ejercicio continuado y feliz de la oratoria, 
falleció «con suavidad y regocijo, » dice su 
biógrafo, el 13 de Septiembre de 1830. Es- 
cribió: Un tomo en folio de versos lati>ios. 
-obra preciosísima, digna de la atención de 
los sabios» (autor citado); La vida de Xues- 
^■ñora, también en versos latinos. <que 
es de mucho gusto y sabiduría:» Los suce- 
sos acaecidos durante la guerra de los 
franceses (impresa ); una obra sobre los va- 
rios caracteres de los santos; un minucioso 
y trabajosísimo índice en varios tomos de 



\a obra Allegorim Srtrrrr sv^/y^oy»; veinte 
tomos en folio de los Croquis de 2.202 ser- 
mones que predicó desde el año 1794 hasta 
el 1830; Concordancias de Virgilio, y gran 
copia de poesías sobre asuntos diversos, en- 
tre ellos las populares coplas que se cantan 
a la Divina Pastora, una poesía latina sobre 
la vida del Beato Diego José de Cádiz, im- 
presa junta con el sermón de honras que 
pronunció el P. Fray I.uis de Sevilla. 

432.— Carbajal (Martín Alberto). 

Canónigo natural de Sevilla, que en 1754 
dirigió la Academia de Buenas Letras. En 
las Memorias de la docta Corporación hay 
una de Carbajal titulada Disertación sobre 
la utilidad que resulta a la Religión el 
buen uso de la critica. En el Palacio Arzo- 
bispal hallamos datos de la vida de este reli- 
gioso, que «en la edad de ochenta y cuatro 
años se halla robusto y con gran juicio y 
madurez. > 

433— Carbajal (Rafael de). 

Nació en Sevilla el 18 de Octubre de 
1812. Comenzó sus estudios jurídicos en 
Granada el año 1826 y los terminó en su 
patria. En 1834 volvió a Madrid, donde ya 
había estado en su infancia, y publicó ar- 
tículos y poesías en El Universal y la Re- 
vista Española. Dirigió Iai Abeja y fundó 
El Fénix en 1843. Habiendo entrado en el 
Ejército, obtuvo las cruces de Carlos III, de 
Isabel la Católica, de San Fernando y otra 
cruz más pesada en Valencia, la cruz del 
matrimonio. En 1846 se le nombró miembro 
del Instituto Histórico de Francia y en 
1850-51 representó en el Congreso el distrito 
de Chiva. 

434.— Carballeda y Pareja (Manuel) 

Nació el año 1852 en la ciudad de Sevi- 
lla, en cuyo Instituto cursó las primeras le- 
tras, que continuó en Madrid y posterior- 
mente en la Habana, donde se licenció y 
doctoró en Ciencias. Ha sido catedrático de 



10G _ 



Física de la Universidad de la Habana y de 
Agricultura del Instituto de Málaga, centro 
docente que dirigió. Fundó el Jardín Botá- 
nico de la Habana y el campo de experien- 
cias agrícolas del mismo, y durante la últi- 
ma guerra de Cuba fué nombrado coman- 
dante de artillería de voluntarios para pres- 
tar servicios facultativos y de campaña. Ha 
publicado: Gramática francesa, Verdade- 
ro concepto de algunos principios mate- 
máticos., Algunos apuntes de Física, Los 
precursores de los grandes inventos, Ele- 
mentos de Física experimental y Estu- 
dios de Agricultura. 

435— Carbonero y Sol y Meras (León M. a ) 

Hijo del Conde de Sol, nació en Sevilla, 
recibiendo las aguas bautismales en la pa- 
rroquia de la Magdalena. 

Estudió la carrera de Leyes y perteneció 
al Colegio de Abogados de Madrid. Fué Aca- 
démico profesor de la Matritense de Juris- 
prudencia, Arcade y Quirite Romano, Ca- 
marero secreto de capa y espada de León XIII. 
Publicó: Tratado de la Simonía en el mis- 
mo volumen que la Vida y honestidad de 
los clérigos, escrita por su padre; Los sue- 
ños bajo los aspectos físico, moral, bíblico, 
mitológico y supersticioso (1883); Esfuer- 
zos del ingenio literario, obra elogiada por 
César Cantú, Verdi, Dumas, el Conde de 
Mun, Lesseps, Edisson, Pas'eur, Verne, Gou- 
mond y otros; Festividades, advocaciones 
y glorias de la Santísima Virgen (inédita): 
Homenaje a D. Pedro Calderón de la 
Barca y Enciclopedia de la Prensa pe- 
riódica (107 tomos), premiada en la Exposi- 
ción de Escritores y Artistas de Madrid y en 
la Universidad de Chicago. Poseía- una va- 
liosísima colección filatélica, otra de autó- 
grafos y un copioso monetario. Falleció en 
1894. 



436 —Cárcamo (Laureano de). 

Nació en Sevilla, profesó en la religión 
del Carmen, leyó Teología en Palermo, rigió 
su convento siciliano y falleció en 1637, ha- 



biendo publicado el tomo de Sermones que 
cita Nicolás Antonio. 

437. — Cárdenas (Antonio Urbano). 

Hijo de D. Pedro de Cárdenas y D. a Ju- 
liana González de Rojas, nació en Sevilla el 
31 de Octubre de 1723 y se bautizó el 6 de 
Noviembre en la parroquial de San Nicolás. 
Fué Catedrático de Filosofía en la Universi- 
dad, Bibliotecario del Cabildo en 1764, Aca- 
démico honorario de Buenas Letras, Exami- 
nador de Cámara y Teólogo de la Nuncia- 
tura. Falleció el 19 de Abril de 1769. 

Leyó en la Academia un Elogio de San 
Isidoro y otro de Nuestra Señora de la 
Antigua «Fué uno de los predicadores más 
famosos de su tiempo, de modo que hubo 
día de predicar siete sermones y en todos 
ellos conseguir grandes aplausos. Adquirió 
tanta facilidad con el mucho uso del pulpito 
y el continuado estudio, que en varias oca- 
siones sucedió subir de repente por haber 
faltado a la hora precisa el que debía pre- 
dicar». . De sus sermones, impresos en varios 
años, se pudo formar lo menos tres abulta- 
dos volúmenes, y en todos ellos se descubre 
su grande ingenio y erudición.» (Matute.) 

438.— Cárdenas (Bernardo de). 

Monje basilio natural de Sevilla y autor 
del auto sacramental La muerte de Abi- 
gail (1618). También queda un soneto con 
estrambote. Siempre se tituló Fray Bernardo. 

439. — Cárdenas (Bernardo Luis de). 

Sánchez Arjona cree que este poeta se 
confunde con el anterior a causa de la coe- 
taneidad y la homonimia, pero ésta no es 
perfecta. El nombre Bernardo y el apellido 
Cárdenas no son raros y hoy mismo coexis- 
ten. El fraile nunca se nombró Luís, y Ber- 
nardo Luís jamás se dijo Fray, sino el Li- 
cenciado Bernardo Luis. Resuelva el lector 
según le agrade. Compuso los autos La pe- 
regrina del cielo (1618) y La casa del pe- 
cado (1620). 



107 — 



440 Cárdenas (Francisco de). 

Nació en Sevilla el 4 de Febrero de 1*1 7. 
explicó Lógica y ¿tica en la ("niversidad 
hispalense 1836 | y un curso de Derecho 
penal en el Ateneo de Madrid '1841). Fué 
Vocal de la Comisión de Códigos (185 i . 
Académico de Ciencias Morales y Políticas 

57), Consejero de Estado (1863), Senador 
vitalicio (1864), Académico de la Historia 
(1872\ Ministro de Gracia y Justicia (1874), , 
Embajador cerca de la Santa Sede (187 
Gobernador del Banco (1884), Embajador en 
París 1885). Presidente del Consejo de Ins- 
trucción pública 1890), Director de la Aca- 
demia de la Historia (1892) y falleció el 3 
de Julio de 1898. Dio a la estampa: Leccio- 
nes de filosofía moral edición rarísima): 
Galería de españoles célebres contempo- 
ráneos (Madrid. 1841. con N. Pastor Díaz . 
La Iglesia unglieana y las leyes cieiles y 
penales de Inglaterra Memoria?, notas y 
apuntes; Madrid, 1869); El matrimonio en 
sus relaciones históricas con el Estajo y 
con la Iglesia id . 1870 ¡ Ensayo sobre la 
historia de la propiedad territorial de Es- 
paña id , 1873 . «que bastará por ai sola 
para que la posteridad le consagre un puesto 
preeminente entre los jurisconsultos e his- 
toriadores españoles del siglo XIX.- (Asea- 
nte. Discurso en la Academia de la Histo- 
ria. Nuestros antiguos bandos políticos 
en el siglo XIII hasta fines del XV (dis- 
curso de recepción en la Academia de la^ 
Historia, 1872 : Xf-ticia de una compila- 
ción de leyes romanas y visigodas descu- 
biertas recientemente en Inglaterra; Del 
origen de las leyes visigodas desconocidas 
insertas en la Compilación de Holkhan; 
De los vicios y defectos más notable* de 
la legislación civil de España y de las 
reformas que para subsanarlos se propo- 
nen en el proyecto de Código Civil (Ma- 
drid, 1852;: Estudios jurídicos id.. 1884); 
y Noticia de una ley de Teudis reciente- 
mente descubierta en un paHmpsexto de 
la Catedral de León. Colaboró en la Enci- 
clopedia del siglo XIX. Fundó en Sevilla El 
Conservador 1839^ y La Revista Anda- 



. en Madrid el semanario FJ 
.7 Derecho 1847 
Derecho Moderno id), refundido más tar- 
de en la Revista de Legislación y Juris- 
prudencia. 

441 . Cárdenas (Juan). 

En edad muy temprana ingresó en la 
Compañía de Jesús. Vivió con grandes cré- 
ditos de discreción y sabiduría, y falleció en 
la capital de Andalucía, donde había nacido, 
el 1684, y según Murillo Velarde, en 1690. 
Escribió: Crisis Iheologica Bipartita, sive 
Disputatione selectas ex Theologia Morali. 
mquibusprovotis illustrissimi D. D.Joan- 
nis Caramuclis. utque operis ejus inte- 
rrogatorio respondeatur. quam plurimo' 
ejus opiniones argumentationes ad prce- 
fatam crisim tocantur: prima pars, im- 
presa, según Muñana, en Sevilla el 1680: 
reimpresa en. 1687. Gemiuum sidus Ma- 
riani Diadematis. dos veces impresa (Se- 
villa, 1660). Historia de la Vida y Virtu- 
des de la V. Virgen Damiana de las lla- 
gas (Sevilla, 1675 . Siete meditaciones 
sobre Jesús crucificado .Sevilla, 1678). 
Breve relación de ] ( , Muerte. Vida y Vir- 
tudes del venerable calxillero D. Miguel 
de Manara Sevilla, 1679 y 1752). Novena 
y Corona en honor de San Ignacio (ídem, 
1680). Ex Morali Iheologica fVenecia, 
16í*i . y homilías, sermones, etc. 

442 -Cárdenas (Juan de). 

Nalural de Constantina. que él llama 
«recreación de Sevilla y jardín de España, - 
nació hacia 1564. Pasó a Méjico -en sus 
tiernos años sólo, y desamparado^ y allí 
ejerció la Medicina, y a los veintiséis años 
escribió De los problemas y seeretos ma- 
ravillosos de las Indias i Méjico. 1591}, 
obra muy curiosa, pues contiene noticias in- 
teresantísimas y que obtuvo brillante aco- 
gida de! público de aquella época. En una 
de las partes del libro explica el autor la 
primitiva composición del chocolate, según 
la usaban los americanos. 



— 108 — 



443 —Cárdenas (Luis de). 

En Sevilla, y en su típico barrio de Tria- 
na, vio la luz el bizarro e inteligente Luis 
de Cárdenas. Su espíritu aventurero le llevó 
a la perla de las Antillas y se alistó en la 
expedición concertada por Hernán Cortés 
para la exploración y conquista de Méjico. 
Después de cinco años de residencia en 
Nueva España, disgustado con el caudillo a 
causa de ciertos desafueros y de la protec- 
ción exclusiva que éste otorgaba a los extre- 
meños, con perjuicio y menosprecio de los 
expedicionarios de otros países, regresó a 
España y presentó a Carlos V, no sin penar 
durante veintisiete meses en la Corte, un 
memorial, fechado en 30 de Agosto de 1527, 
donde traza la descripción y división geo- 
gráfica de Nueva España, acompañando un 
mapa del recién conquistado territorio. En 
pos de la parte geográfica, denuncia las ex- 
poliaciones de Hernán Cortés, las atrocida- 
des que cometía en las personas de los caci- 
ques para arrebatarles sus tesoros y detalla 
los abusos cometidos sobre los indios y los 
soldados que no le eran incondicionalmente 
adictos. Recomienda, en fin, al Emperador 
* prenda a Hernando Cortés e lo ponga en 
tal logar que no tenga contratación con nin- 
guno de sus validores,» para que no oculte 
sus tesoros, lamentándose de que no den 
mayor rendimiento a España aquellos países 
«por los grandes robos que Hernando Cortés 
ha fecho en ellos; e lo peor es que no basta 
roballes (a los indios) su oro, sino matallos, 
como hemos visto.» 

El 15 de Julio de 1528 repitió sus que- 
jas en otro memorial; se embarcó de nuevo 
para América y poco después de su llegada 
falleció en la tierra mejicana que su arrojo 
contribuyó a dominar. 

El memorial y la carta referidos se pu- 
blicaron primero en la Colección de Docu- 
mentos Inéditos del Archivo de Indias 
(tomo XL) y más tarde en la de Documen- 
tos para la Historia de Méjico, formada 
por lcazbalceta (tomo II). 



444.— Cárdenas (Miguel de). 

Fué religioso de 'a observancia de Nues- 
tra Señora del Carmen, y después de haber 
seguido con mucho aplauso y lucimiento el 
tiempo de cátedra, fué nombrado predicador 
de S. M. y últimamente Obispo de Ciudad 
Rodrigo.» Así consta en la portada del ser- 
món que predicó en Madrid en las honras 
del sevillano Fr. Juan Bautista, también 
carmelita, que se imprimió en 1663, donde 
dice: «A mi me cabe el ser hoi el orador, 
porque el dolor me toca más de cerca. De 
una tierra, de una religión, de una provin- 
cia; estudiantes juntos, catedráticos juntos, 
predicadores juntos tantos años en Madrid: 
de un asiento en capilla y de un claustro en 
vivienda.» (Matute.) 

445.— Cárdenas (Salvador). 

Natural y vecino de Sevilla. Inventó un 
nuevo arado y obtuvo privilegio de aplica- 
ción por quince años. Publicó Instrucción 
y método nuevo de labrar las tierras (Se- 
villa, 1775). 

446. — Cárdenas y Uriarte (José). 

Nació en Sevilla el año 1846 y en su 
ciudad natal estudió la carrera de Derecho. 
Apenas cumplida la mayor edad vjno a las 
Cortes representando a la provincia de Lu- 
go, y en 1878 fué nombrado Director general 
de Instrucción Pública. Con anterioridad a 
esta fecha se había distinguido en la prensa 
de Madrid y gozaba fama de discreto poeta; 
en la noche del 22 de Abril de 1877 estrenó 
en el Teatro Real de Madrid el poema mu- 
sical Leída, puesto en música por el maes- 
tro Zubiaurre, e hizo la letra del Homenaje 
a Sus Majestades D. Alfonso XII y doña 
Mercedes (Madrid, 1877), música del nota- 
ble compositor español Arrieta. En la Direc- 
ción de Agricultura, en Industria, prestó al 
país valiosísimos servicios, aumentó las bi- 
bliotecas populares, fundó la Escuela de 
Agricultura de Madrid y convocó el Con- 
greso Filoxérico, a consecuencia del cual se 



mil — 



dictó la ley para combatir la terrible plaga. 
Bajo la Jefatura de D. Antonio Cánovas del 
Castillo figuró en el partido liberal-conser- 
vador, y con tal matiz político ocupó cons- 
tantemente un escaño en la Cámara popular, 
hasta que, elegido Senador, D. Francisco 
Silvela le nombró Senador vitalicio. Al fren- 
te de la Redacción de El Tiempo, diario al- 
fonsino fundado por el Conde de Toreno, y 
en la Revista Contemporánea, donde popu- 
larizó el pseudónimo de Marcelo, hizo una 
campaña meritisima, y sucesivamente ocupó 
los cargos de Consejero de Instrucción pú- 
blica, Vocal del Consejo Superior de Agri- 
cultura, Industria y Comercio; Gobernador 
civil de Madrid, Presidente de la Adminis- 
tración de la Compañía Arrendataria de Ta- 
bacos, Presidente de la Cámara Agrícola de 
Madrid y de la Sociedad Económica Matri- 
tense, Presidente de la Sección segunda del 
Consejo de Instrucción Pública y de la Aso- 
ciación General de los Agricultores de Es- 
paña. En el Ministerio del General Azcárra- 
ga desempeñó la cartera de Fomento (1904), 
posteriormente la de Agricultura, la Direc- 
ción del Canal de Isabel II, un puesto de Con- 
sejero del Banco Hipotecario y la presiden- 
cia del Círculo Conservador de Madrid. A él 
se debe que el Estado costeara ediciones de 
la Historia de Felipe II, por Cabrera de 
Córdoba, y de las Cartas de Indias y otras 
interesantes obras. Las Academias de Bellas 
Artes de San Fernando y la de Ciencias Mo- 
rales y Políticas se honraban contándole en- 
tre sus miembros. Dio a la estampa Las 
Bellas Artes en los presupuestos del Esta- 
do ^Madrid, 1901), La libertad de ense- 
ñanza es el más poderoso elemento de cul- 
tura nacional (Madrid, 1905), y también se 
conservan impresos su discurso de recepción 
en la Real Academia de Bellas Artes de San 
Fernando, contestado por D. Amos Salva- 
dor, y el leído en análoga solemnidad en la 
Real Academia de Ciencias Morales y Po- 
líticas. 



teatro El primer námrro, obra estrenada en 
el teatro Eslava el año 1883 en colaboración 
con Félix Vázquez Cano: Sin 'Uñero y sin 
tambor. , Valiente sobrino! y Golpe, ¡ 
y refreía. Dirigió el periódico La Luz. Mu- 
rió el 19 de Septiembre de 1918, a los cin- 
cuenta y ocho años de edad. 

448. Carmona (Antonio de Jesús). 

Nació en Écija en 1830 y ha dado a la 
estampa opúsculos religiosos. 

449. -Carmona (Bartolomé). 

L'no de los más celebrados teólogos y 
predicadores que produjo Sevilla en el si- 
glo XVII. Dejó impresos Oración panegí- 
rica sobre el triunfo de las armas cris- 
tianas en el cerco de Viena (Sevilla, 1683) 
y Sermón en la octava del Corpus (id., id.), 
predicado en la Catedral. „ 

450.— Carmona (Diego). 

También famoso orador sevillano y Deán 
del Cabildo Catedral. Falleció en 1556. «So- 
bresalía entre todos sus compañeros por su 
dignidad y su saber y por la merecida fama 
de sus virtudes.» (La Rosa. Los Seises de la 
Catedral, pág. 124.) 

451.— Carmona (Manuel de Jesús). 

En una Galería manuscrita de autores 
sevillanos que escribió y no dio a la estam- 
pa el Sr. Ossorio y Bernard, hallé la noticia 
que doy de este Capellán de S. M. y Cate- 
drático de Disciplina Eclesiástica en la Uni- 
versidad hispalense y la siguiente nota bi- 
bliográfica: <Examen crítico-teológico-ca- 
nónico de los escritos por el Sr. D. Va- 
lentín Ortigosa, nombrado Obispo de Má- 
laga, por... (Sevilla, imp. de El Sevillano, 
Sierpes, 1841.) 



447.— Cardín y Zapata (Julio). 452. —Carmona y Oe'gado (Alfredo). 

Autor cómico y publicista sevillano, dio al Nació en Sevilla el 17 de Diciembre de 



— 110 — 



1875, abrazó la carrera de las Armas y po- 
pularizó en El Liberal de Sevilla los pseu- 
dónimos Marte, Alfredo, La Rotativa, El 
Regente y otros. Trasladado a Madrid, sien- 
do Capitán de Artillería, continúa colabo- 
rando en su diario hispalense. 

Ha publicado Apolo, sátiro, (Sevilla, 
1916), novela de la cual dice Antonio Zozaya: 

«Con los estudios hechos, con los materiales 
reunidos para escribir Apolo, sátiro, Alfredo 
Carmona hubiera podido dar a las librerías una 
novela de costumbres helenas seria, documen- 
tada, reflejo exacto de la vida y las costumbres 
del siglo de Pericles, de las que alcanzan pre- 
mios y alabanzas y granjean a su autor una 
reputación de clásico erudito: pero, en el fondo, 
pesada, indigesta, monótona, sabiamente car- 
gante y pedantescamente monótona. Alfredo 
Carmona ha preferido construir con estos sóli- 
dos materiales un templete luminoso y artístico, 
un aéreo alcázar perfumado con el aroma délos 
cármenes de su tierra, y ha puesto en las manos 
de los entendimientos sutiles la ofrenda de un 
libro palpitante, ameno, de los que no provocan 
la risa estridente* sino la sonrisa varonil y vigo- 
rizador?. ¡Y cómo lo ha hecho! Encada página 
descubre el lector a cada lectura nuevas belle- 
zas, gracias flamantes, sensaciones originales e 
inéditas. Quien así sabe dominar las dificulta- 
des del pensamiento y de la expresión, es, sin 
duda, un verdadero literato, y, lo que vale más, 
un hombre de pensamiento y voluntad, capaz de 
acometer y llevar a cabo las más altas y dificul- 
tosas empresas.» 

453. — Carmona y Gayte (Manuel). 

Hijo de D. Juan y D. a Constanza, este 
ilustrado geopónico y letrado nació en Mai- 
rena del Alcor el 13 de Enero de 1850 y 
desde 1892 ejerció la Notaría de Cazalla. 
Compuso Una herencia inesperada y El 
Carnaval de Triana, ambas piezas en 
colaboración con D. José Paz y Álvarez, y 
obtuvo premio en concurso por su intere- 
sante Sistema racional de poda y castra 
de la vid. También ha dejado impresas no- 
tables Alegaciones en Derecho. 

454.— Carmona y Manco (Rafael). 

Vio la luz en Constantina el año 1834, 
tomó órdenes sagradas, fondo y dirigió en 
Madrid los periódicos El Agricultor y El 



Arca de Noé, publicó un tomo de Poesías 
religiosas (Barcelona, 1881) y escribió al- 
gunas obras dramáticas. 

455.— Caro (Juan). 

Dominico, natural de Carmona, notable 
por sus estudios sobre Geografía. Escribió 
dos Cartas sobre navegación y descubri- 
miento de nuevas tierras, la primera en 
1525, y en el año siguiente la segunda, las 
cuales fueron publicadas en la Colección de 
viajes, de Navarrete. 

456. -Caro (Rodrigo). 

El 4 de Octubre de 1573, en la parro- 
quia de Santiago, recibió el bautismo Ro- 
drigo Caro, natural de Utrera, e hijo de Ber- 
nabé Salamanca y Francisca Caro. Después 
de estudiar en Osuna y ordenarse de sacer- 
dote, se trasladó a Sevilla, donde ejerció va- 
rios cargos, entre otros los de Examinador 
General y Consultor de la Inquisición. 

La pasión de Caro fué la Arqueología, y 
ésta la musa que le inspiró una poesía, su 
única poesía, porque en ella puso su alma 
entera y no le quedó numen para más. La 
Canción a las ruinas de Itálica, imitada 
por Quevedo y por tantos poetas, sin que 
ninguno haya logrado igualarle, es una de 
esas obras que no se escriben más que una 
vez. 

Débense a Caro excelentes poesías lati- 
nas, sobre todo una oda A la Virgen de las 
Veredas y el Cupido pendulus, pudiendo 
asegurarse que, de no haber escrito la Can- 
ción a las ruinas de Itálica, valdría más 
en concepto de poeta latino que de poeta 
español. 

La más voluminosa producción de Caro 
es Antigüedades y principado de la ilus- 
trísima ciudad de Sevilla y chorografía 
de su convento jurídico o antigua chan- 
cillería (1634), obra preciosa para la anti- 
gua geografía hética. Acompañan a esta obra 
curiosas adiciones, impresas en el tomo I del 
Memorial histórico español, en que el mis- 
mo autor corrige ciertos errores y tienen 



— 111 — 



por si mismas grandísimo valor epigráfico y 
geográfico. 

El amor a su pueblo natal le sugirió dos 
libros de antigüedades: el uno referente a 
L'trera, y otro relativo al Santuario de Nues- 
tra Señora de Consolación, patrona de la 
ciudad, y a la antigüedad de su patria, y el 
famoso Memorial de Utrera, fiel historia 
de la población, referida con verdad y ga- 
llardía en fácil, puro y correcto estilo. 

Los días geniales (Líber de puerorum 
lusibus). es una obra acerca del origen de 
los juegos, distribuida en seis diálogos, sos- 
tenidos por varios jóvenes caballeros. Abru- 
ma la erudición con la cual ilustra el sabio 
arqueólogo mil cosas, al parecer pueriles. 
De pocos libro3 podrá la afición moderna 
extraer tanto provecho como de los Días- 
geniales, así llamados por ser días de re- 
creo consagrados al genio, o Lúdricos, por 
referirse a la genealogía de los tiempos. 

Escribió, además, Caro un tratado De los 
nombres y sitios de los vientos, otro De la 
antigüedad del apellido Caro, dirigido a 
un pariente suyo, y una Respuesta a don 
Martín de Anaya Maldonado en su Me- 
morial de los Santos de Sevilla. Quedaron 
sin concluir los Claros Varones y se ha 
perdido la que debió de ser obra maestra de 
Rodrigo Caro, o sea Los dioses antiguos de 
España. 

457. — Caro de Briones (Teodomiro). 

En la histórica ciudad de Carmona vio la 
luz el reputado jurisconsulto Caro de Brio- 
nes. En pos de fructuosos estudios, siendo 
colegial del de Cuenca en Salamanca, y de 
haber lucido en el Foro por su elocuencia y 
fundadas alegaciones, ricas de doctrina, se 
vio elevado por sus méritos, primero a Al- 
calde del Crimen en Valencia, después a Re- 
gente de la Audiencia de Oviedo, y, en fin, 
al Real Consejo de Castilla. 

458.— Caro y Mallén de Soto (Ana). 

«Insigne poetisa, dice su biógrafo, que 
ha hecho muchas comedias, representadas 



en Sevilla, Madrid y otras partes con gran- 
dísimo aplauso, y otras obras de poesía, en- 
trando en varias Academias, en las cuales 
casi siempre se le ha dado el primer pre- 
mio.» (Rodrigo Caro.) 

De las comedias de esta dama sólo cono- 
cemos: Peligro m mar y tierra, Valor, 
agravio y mujer Sevilla, sin fecha) y una 
caballeresca, titulada El Conde de Partí- 
nuptes, que, a pesar de las inverosimilitu- 
des propias del género, es, en concepto de 
un crítico, < superior a otras comedias de la 
misma índole, aun de autores de mayor nota, 
como Guillen de Castro, Rojas y al mismo 
Vélez de Guevara. > También escribió una 
Loa para las fiestas del Corpus de 1639 en 
i Sevilla. 

Dos libros, además de las obras teatrales, 
dejó escritos la llamada Musa Sevillana, a 
saben Grandiosa victoria que alcanzó ele 
los moros Jorge de Mendoza y Contexto 
de las reales fiestas del palacio del Buen 
Retiro (Sevilla, 1633;. Ambas están en ver- 
so. Alonso del Castillo cuenta los grandes 
honores y obsequios que en el dicho palacio 
se tributaron al talento de doña Ana Caro 
Mallén. 

Para completar la bibliografía de esta 
poetisa, mencionaré dos Relaciones, una de 
los festejos hechos en la iglesia de San Mi- 
guel (1635) y otra de los dedicados a los 
mártires del Japón (1628). 

459. —Caro de Mendoza (Federico). 

Nació en Lora del Río el 26 de Octubre 
de 1837, representó al- distrito de Écija en 
las Cortes Constituyentes de 1869 y escribió 
Memoria sobre los medios de redimir del 
servicio militar a todos los hijos de la 
provincia (1862), premiada por la Sociedad 
¡ de Amigos del País. 

460. — Caro y Moreno (Eduardo). 

Hijo de Joaquín Caro y Cartaya y de 
María de la Salud Moreno, casados en la 
parroquia de San Vicente. Nació en Sevilla 
el 30 de Julio de 1825 y el día 3 del mea 



— 112 — 



siguiente recibió las aguas del bautismo en 
la parroquia del Sagrario. Cursó la carrera 
de Leyes y se licenció el 2 de Julio del año 
1851. Dedicado con preferencia a los estu- 
dios sociológicos y de religión, colaboró en 
muchos periódicos católicos, principalmente 
en La Ilustración Católica (1877), y dio 
a la imprenta: Tarifas (Madrid, 1881); ¿Hay 
Dios? (id., 1887); El tercer Centenario de 
Fray Luis de Granada (id., 1889); Cartas 
sobre Sevilla (id., 1892), obra de bastante 
interés; El quinto Centenario de los már- 
tires de la Alhambra, y algunas otras que 
confirmaron su reputación de pensador y li- 
terato. 

461. — Caro de Ojeda (Francisco). 

Eminente jurisconsulto, aunque especia- 
lizado en el Derecho Canónico, floreció en la 
primera mitad del siglo XVII; fué Califica- 
dor del Santo Oficio y no dejó más que dos 
obras de su especialidad: Respuesta a la 
dificultad sobre la visita de las Iglesias 
(Sevilla, 1633) y Modo de ordenar el Me- 
mento en el Santo Sacrificio de la Misa 
(ídem). De ambas hay ejemplares en la Bi- 
blioteca Colombina. 

462.— Caro de Torres (Francisco). 

Nació en Sevilla en la segunda mitad del 
siglo XVI, según Nicolás Antonio y Arana 
de Varflora. Profesó la milicia en Flandes y 
en el Nuevo Mundo, y, ya provecto, se retiró 
a la religión de Santiago, de cuya Orden fué 
presbítero regular. Dos obras se conservan 
de su ingenio: Historia de las Ordenes 
militares de Santiago, Calatrava y Al- 
cántara, desde su fundación hasta el Rey 
Don Felipe II, Administrador perpetuo 
de ellas, dedicada a Felipe IV, y la Relación 
de los servicios que hizo a la Majestad del 
Rey D. Felipe II y III D. Alonso de So- 
tomayor, del Abito de Santiago, en los 
Estados de Flandes, Provincias de Chile 
y Tierra Firme (Madrid, 1620). 



463. -Carpió (Francisco del). 

Jurisconsulto ursaonense del siglo XVII, 
escribió De Exequntoribus et Commissa- 
riis Testamentas, libri IV (Osuna, 1638). 

464.— Carranco Espinóla (Francisco). 

Nacido en Alanís el año 1863, consagró 
toda su vida al magisterio, y en particular 
a la enseñanza de la Geografía. Fundó y pre- 
sidió hasta su muerte la Asociación del Ma- 
gisterio de Sevilla y durante doce años ejer- 
ció el Profesorado en el Hospicio Provincial 
de la misma ciudad. Todos los periódicos 
sevillanos le tuvieron por asiduo colabora- 
dor, principalmente El Museo Escolar. De- 
jó inédito un libro-mapa de todos los pue- 
blos de la provincia hispalense. Abandonó 
este mundo el 11 de Junio de 1902. 

465.— Carranza (Alonso). 

La opinión general, a falta de documen- 
tos, tan difíciles de hallar tratándose de re- 
motas fechas, señala a Sevilla por patria de 
este ilustre jurisconsulto, y así lo admite 
Picatoste en sus Apuntes para una Biblio- 
teca científica española del siglo XVI. 
Cree este biógrafo, y nadie lo ha contradi- 
cho, antes bien muchos lo confirman, que 
nació en Sevilla a mediados del siglo XVI y 
parece probable que residiera en Madrid no 
escaso tiempo, puesto que allí imprimió sus 
obras. 

Picatoste declara que la obra de Carran- 
za el Aiustamiento i proporción de las 
monedas de oro i la redvecion destos me- 
tales a su debida proporción, es regalía 
singular del rey de España y de lets In- 
dias, Nuestro Señor, que lo es del oro de 
todo el orbe (Madrid, 1629), es tan notable 
por el aspecto jurídico como por el análisis 
de los metales. Escribió, además, De partu 
naturali et legitimo (Madrid, 1628); Roga- 
ción al rey D. Felipe IV y a sus Supre- 
mos Consejos de Justicia y Estado en de- 
testación de los grandes abusos en los 
trajes y adornos nuevamente introduci- 



113 



dos en España id., (.636), y Diairihc su- 
per doctrina temporum Dyonisii Petavii. 

Alonso Carranza va incluido en el Catálogo 
de Autoridades de la lengua española. 

466.— Carranza (Jerónimo). 

>ble sevillano, caballero del hábito de 
Cristo, pasó el año de 1589 a la América, de 
Gobernador de Honduras. Concluido su Go- 
bierno, volvió a España, donde fué estimado 
por su urbanidad, literatura y piedad > (Ara- 
na). Escribió De la Filosofía de las Anuos. 
de su destreza y de la agresión y defen- 
sión Chrisiiana (1669). Esta obra se im- 
primió en Sanlúcar de Barrameda, de donde 
Carranza era Gobernador. Cervantes le tri- 
buta elogios en el Canto de Caliope, He- 
rrera y Mosquera le dedicaron versos, el 
mercedario Fr. Francisco García ¡a comentó 
y D. Luis Pacheco de Narváez la com- 
pendió. 

467.— Carranza y Salinas (Pedro). 

Hijo de Mateo Carranza, nació en Sevilla 
en 1567, se bautizó en la parroquia de San 
Román y profesó en el convento del Carmen 
en 1583. Por su fama de elocuente orador 
le llamaron a predicar en Madrid al Supre- 
mo Consejo de Indias, y, entusiasmado el 
Rey. lo presentó para el Obispado del Río 
de la Plata. Predicó en el primer Con- 
cilio celebrado en Las Charcas y falleció 
en 1634. 

468.— Carrasco (Manuel). 

Peritísimo abogado que nació en Sevilla 
el 12 de Abril de 1812, fué Diputado por 
Fcija en las Constituyentes del 69 y perte- 
neció a la minoría republicana. Por su elo- 
cuencia y habilidad se le llamaba Fetit 
Cavour. «Sin él no se hubiera vencido en 
Aleolea.» (Llantas, Las Cortes del 69.) 

469.— Carrasco Daldanón (Juan). 

Capellán de las monjitas de San Cle- 



mente y uno de los socios teólogos máí 
ciosos que tuvo la Real Sociedad de Medi- 
cina de Sevilla, como se verá por los teínas 
de las siguientes disertaciones que se con- 
servan en el archivo: Si para cumplir el 
medito cotí su obligación de mondar el 

Viático a los enfermos hasta decirlo a los 
asistentes o le pra vario al mis- 

mo enfermo (12 Diciembre, 17- 
atención a los naceos experimentos de la 
elevación de los cuerpos graves, el vuelo 
de Simón Mayo fué natural o prestx 

18 Noviembre, 1784); Disertación físico- 
teológica del poder del demonio en la parte 
física del hombre (1786 . 

470.— Carrasco Daldanón (Juan). 

Capellán de San Clemente y socio teólo- 
go de Medicina y Ciencias. Se conservan tres 
Memorias leídas en 1782, 84 y SC). H. More- 
jón no tuvo noticia de las dos primeras y 
tampoco supo el segundo apellido. 

471. — Carrasco y Labadía (Miguel). 

Nació en Sevilla el 7 de Diciembre de 
1848 y siguió la carrera militar. Fué caba- 
llero de la Orden de San Hermenegildo y 
condecorado dos veces con la cruz de pri- 
mera clase del Mérito Militar. Representó el 
arma de Caballería como Delegado general 
en el Congreso Literario llispano-America- 
no. En el Militar Hispano-Americano pre- 
sentó una Memoria acerca del segundo tema 
y defendió las conclusiones. Colaboró en 
El Impar cial, El Resumen, La Revista 
Contemporánea, La Ilustración Nacional, 
El Correo Militar, La Correspondencia 
Militar y otras publicaciones. Conocemos 
de su pluma las siguientes obras: El Mar- 
qués de Santa Cruz de Marcenado, estudio 
histórico-crítico premiado en certamen el 
1884 (2. a edición, considerablemente aumen- 
tada; Madrid, 1889); Bazún y su Centena- 
rio, con un examen técnico de la campaña 
de las Azores (manuscrito de más de 1.000 
páginas existente en la Biblioteca del Mi- 
nisterio de Marina y también premiado en 

8 



114 



certamen, y además por el Gobierno con la 
cruz de primera clase del Mérito Naval) 
Basan, poema heroico; Colón en el Ateneo 
Vida y escritos de D. Vicente de los Ríos 
La Guerra y la Milicia como elementos 
de civilización; Consideraciones acerca de 
algunos asuntos militares, y Noticias bio- 
gráficas de B. Luis Vidart (Madrid, 1892). 

472.— Carreño (Bartolomé). 

Nació en Sevilla el 8 de Marzo de 1632 
y profesó en la Compañía de Jesús. Escribió 
Vindicice libri Nodus praidestinationis 
quibus theologica censura et damnatio per 
delationem ad Sedem apostolicam inten- 
tata propulsatur (Roma, 1697) y otro libro 
titulado Controversia}. 

473.— Carreño (Bartolomé). 

Capitán y General en la navegación de 
Indias. Nació en Sevilla, y según su relación 
de servicios dirigida al Rey, que alcanza 
hasta 1564 y se halla en el Archivo general 
de su patria, había servido en aquellos ma- 
res bastantes años, realizando treinta y tres 
viajes. Fué Visitador de flotas y armadas; 
combatió el corso francés en la isla Espa- 
ñola, río Acha y Cabo de la Vela. Descubrió 
la Bermuda y demás islas Caribes, hasta la 
de la Trinidad, y escribió una Descripción 
de la isla de la Bermuda y de sus puertos 
y de las islas y bajos circunvecinos a ella. 

474.— Carreño (Francisco). 

Nació en Sevilla, hijo del anterior, y 
murió envenenado en la Habana en 1579. 
Fué Gobernador de Cuba; rechazó varios 
ataques de los piratas; reformó el sistema de 
pesas y medidas de la isla y envió a la Pe- 
nínsula un cargamento de maderas preciosas 
para la construcción de El Escorial. Escribió 
un Memorial sobre los exámenes de los 
artilleros de la navegación de Indias y 
sobre las visitas a los buques procedentes 
de América, que se conserva en el Archivo 
de Indias de Sevilla. 



475.— Carrera y Sanabria (Manuel). 

Nació a los aires de este mundo el 18 de 
Mayo de 18S7 en Gilena, estudió la carrera 
eclesiástica y desempeña una cátedra en el 
Seminario Conciliar hispalense. Ha publi- 
cado artícu'os, la Memoria, presentada al 
primer Congreso Mariano Montfortiano 
celebrado en Barcelona ék 1918 (Sevilla, 
1920), trabajo que el R. P. José Calvo cali- 
fica de «cumplido e inmejorable,» y el dis- 
curso de apertura del año escolar 1919-20, 
sobre el tema Necesidad de intensificar en 
los Seminarios el estudio de la Sagrada 
Teología. 

476. — Carrillo (Alonso de). 

Poeta nacido en Sevilla. Compuso tres 
romances con el título Relación verdadera 
de todo lo que agora nuevamente ha pa- 
sado sobre el cerco que los moros de Áfri- 
ca pusieron con su poderoso ejercito sobre 
la fuerte plaza de Mar mora, y el valeroso 
corazón con que los españoles acudieron. 
(Barcelona, 1621.) 

477. — Carrillo (Esteban). 

Hijo de Écija y del convento de Córdo- 
ba, pasó en 1598 a Filipinas, donde fué 
Prior de Dumaqueque y luego Definidor y 
Procurador de las misiones agustinas al Ja- 
pón. Falleció en 1617. «Fué uno de los pri- 
meros oradores de Manila, dejando, al re- 
gresar a España, un vacío en la cátedra sa- 
grada difícil de llenar.» (Elviro Pérez, Bio- 
bibliografía, etc., pág. 52.) 

478.— Carrillo (Gil). 

Natural de Sevilla, estudiante en Alcalá 
y poeta español y latino. En la descripción 
de la fiesta poética celebrada en 1658 con 
motivo del nacimiento del Príncipe Felipe 
Próspero, publicada por Porras, folio 334, se 
halla un elegante epigrama latino de Ca- 
rrillo. 



115 — 



479.— Carrillo y Aguilar (Alonso). 

Caballerizo de Felipe V, nació en Sevilla 
y muría en la misma ciudad el 18 de Junio 
de 1762. Los biógrafos ensalzan su excep- 
cional instrucción, de que dio preciadas 
muestras en muchos tratados jurídicos e 
históricos. Una de sus más notables obras 
creo que sería el trabajo probando la pri- 
macía de la Iglesia de Sevilla, escrito en 
1708, que no llegó a imprimirse. Los que 
han tenido la suerte de oir las explicaciones 
del sapientísimo canonista sevillano D. Ra- 
món de Beas y Dutari, a quien nadie en este 
siglo ha igualado ni por la profundidad de 
la doctrina ni por la extensión de los cono- 
cimientos, no pueden abrigar dudas acerca 
del derecho de la Iglesia hispalense, a cuyo 
primer Arzobispo, D. Remondo, envió el 
Pontífice el palio, símbolo de la jurisdicción; 
sólo que en esto, como en muchas cosas, se 
ha impuesto el poder político, a cuyos inte- 
reses convenía mejor la proximidad de To- 
ledo. El interés del asunto, unido a las exce- 
lentes noticias del P. Quintana Dueñas (San- 
tos de Sevilla, nota) me hacen presumir que 
acaso fuera la mejor producción de este 
autor, el cual leyó también en la Real Aca- 
demia de Buenas Letras una disertación ti- 
tulada: Introducción para tratar del Pa- 
lio de San Leandro. 

Entre las curiosas investigaciones histó- 
ricas de Carrillo, las no impresas leídas en la 
Real Academia de Sevilla, se hallan un Dis- 
curso histórico sobre la existencia de la 
espada de San Fernando, una Noticia his- 
tórica de la torre de Quatroavita, otro dis- 
curso por la Sufraganeidad de la Iglesia 
de Ceuta; otro sobre las Llaves que se guar- 
dan en la Basílica hispalense; otro acerca 
de la Jurisdicción y excelencias del Al- 
cázar de Sevilla; otro acerca de Nuestra 
Señora de la Antigua (Sevilla, 1738); una 
Vida de San Laurencio Levita, Proto- 
mártir andaluz (id., 1740); ¿Qué fué, qué 
es - p y ¿qué será Sevilla sin el comercio^ 
(id., 1740); Simulacro de la Fe (id., sin 
año); Relación de las funciones celebradas 
en Sevilla en 1706 por haber reconquista- 



do el Rey a Madrid, impresa en esta última 
ciudad. (Este trabajo y la Vida de San 
Laurencio van firmados con el pseudónimo 
Don Patricio Sevillano) y una descripción 
de Sevilla antigua. Por estos trabajos se 
conquistó un puesto en la Academia de la 
Historia, a la cual remitió impresa una Ora- 
ción gratulatoria (1740). 

480. — Carrillo de Albornoz (Juan José). 

Tercer Conde de Mon temar, nació en Se- 
villa en 1671. No creo necesario detenerme 
en la conocidísima biografía del gran Gene- 
ral conquistador de Oran y vencedor de los 
alemanes en Bitonto. Es uno de esos genios 
militares, como el Gran Capitán, a quienes 
todo español admira. Menos conocido en 
concepto de escritor, citaré dos obras suyas: 
Exercicio que se debe practicar en la ca- 
ballería y caravineros (Barcelona, 1729) y 
Avisos militares sobre el servicio de la 
Infantería, Caballería n Dragones, asi 
en guarnición como en campaña (Ma- 
drid, 1773). 

Falleció en Zaragoza el 26 de Junio de 
1747 y recibió sepultura en la capilla de San 
Joaquín de la Basílica del Pilar. Carlos III, 
en 1765, le erigió a sus expensas un sepulcro 
de piedra. 

481.— Carrión (Antonio de). 

< Elegante poeta castellano y latino» (Las- 
so de la Vega), natural de Sevilla, según Ni- 
colás Antonio y Arana de Varflora. Sus 
Odaí íh Deipara' Virgiuis laudan se im- 
primieron en 1504 con las de Maese Rodrigo 
de Santaella. 

482.— Cartaya (Francisco de P.) 

Catedrático de la universidad, Cura del 
Sagrario y Magistral por oposición de la Ca- 
pilla de San Fernando. Nació en el barrio de 
Triana. Era sujeto muy respetado por su 
copiosa erudición y admirado por su elo- 
cuente palabra, o, como dice un contempo- 
ráneo suyo, «por lucido en el pulpito.» Fa- 



— 116 — 



lleció en la epidemia de 1800, el 29 de Oc- 
tubre, y se inhumó detrás del camarín de 
Nuestra Señora de la Paz en la iglesia de 
Santa Cruz. 

483.— Carvajal (Juan de). 

Médico y Catedrático de la Universidad. 
Era natural de Sevilla, según se desprende 
del texto de su obra titulada Suma de los 
nueve mü y treinta y cuatro peligros a 
que se sujetan los naturales y vecinos de 
Sevilla, y cada uno en sus propios aires. 
agua y tierra, y su partícula)- naturale- 
za, por sólo curarse con médicos foras- 
teros, deducida de buena medicina (Se- 
villa, sin fecha). Las doctrinas expuestas se 
basan en Hipócrates, «y son, por cierto, muy 
juiciosas y dignas de leerse. > (11. Morejón, 
Historia de la Medicina Española.) Pu- 
blicó también Breve c&mission de doctores 
antigvos para saber de pestilencia, svs 
señales y remedios. Con la qual se satis- 
faze a otra que Seuifla juntó, para ave- 
riguar si el mal de este Año de Mil y 
seyscientos era pestilencia, como la del 
passado (Sevilla, 1599) y Utilidades de la 
nieve, deducidas de breña medicina (Se- 
villa, 1622). En esta obra se titula Deán de 
Philosophia. Ninguna de estas dos obras 
mencionó Hernández Morejón. 

484.— Carvajal (Fr. Luis). 

De este insigne humanista, competidor 
de Erasmo, sólo se sabe que era andaluz 
porque él lo dice, pero no quiero dejar de 
mencionarlo, aunque no enumere sus obras 
ni relate su vida, por si algún día se fijase 
su ciudad natal y ésta fuera la capital de 
Andalucía. 

485. — Casas (Alberto de las). 

Tercer Obispo de Canarias, hijo de Se- i 
villa y emparentado con las más nobles fa- 
milias. Se le consagró Obispo en 1406. «Lu- 
ció mucho en la predicación», dice Viera 
(Historia de Canarias), y cuando el Gober- j 



nadorMaciot Béthencourt vendía a los insu- 
lares como esclavos, «su conducta fué censu- 
rada por el Obispo D. Alberto de las Gasas, 
que exhortaba a todos a que consideraran a 
los canarios como hermanos y que los tra- 
tasen con caridad y amor.» (Torres Campos, 
Carácter de la conquista y de la coloniza- 
ción de tas islas ('(Diarias, pág. 56) Falle- 
ció en 1410. 

486.— Casas (Alberto de las). 

Hijo del Veinticuatro de Sevilla Alonso 
Casaus, nació el 1481, tomó el hábito de la 
Orden de Predicadores, de la que fué en 
1 5 42, por unanimidad, elegido Maestro Ge- 
neral. Falleció en Valladolid en 1544 y sus 
despojos fueron traídos al convento de San 
Pablo de Sevilla, donde había profesado. 
«Hizo en las letras admirables progresos y 
fué excelente orador» (Arana). Con motivo 
de su elección para General, escribió una 
epístola comprendida en el Registrum ejus 
epistolarium i» a rehiro Ordinis-Roma 
cerrutnm (Échard). 

487. — Casas (Antonio de las). 

Nació en Fcija, profesó en la Orden se- 
ráfica, conquistó lauros de eminente predi- 
cador y teólogo y mereció el obispado de 
Nicaragua. 

488.— Casas (Fray Bartolomé de las). 

Religioso, nacido en Sevila en 1474. 
Cursó los estudios de .Jurisprudencia. En 
1502 se trasladó a América, y ocho años 
más tarde se ordenó de sacerdote y cantó la 
misa nueva en Indias, en la villa de Vega 
Real, ceremonia por primera vez allí reali- 
zada y que se solemnizó con grandes fiestas. 
Sus predicaciones contra 1os abusos de los 
colonizadores, faltos de brazos y ávidos de 
riquezas, le atrajeron odios, originarios de 
terribles persecuciones, coronadas con la 
orden de su expulsión de la isla. A instan- 
cias suyas dictó el Emperador Carlos V una 
Real Cédula declarando libres a los indios. 



117 — 



Falleció en Madrid en 1569. Dejó escritas 
varias obras, de las que pocas se han publi- 
cado; las más importantes son: Bre>< 

,h tas Indias 

. impresa varias veces y en distintos 

países: la Hisi ral ds las hiatos 

y tratado comprobatorio <I<1 Imperx 

berano // principado ú que los 

'la fi León llenen gofa 
Indias (Sevilla. 1553). Las obras del Padre 
Bartolomé ascienden a treinta y una, cuya 
lista inserta el P. Martínez Vigil (La Orden 
de Predicadores, pág. 257 , y tratan de los 
viajes de Colón, de las guerras de Shanas 
y asedio de la Paz, estudios jurídicos y de 
costumbres de América, progresos de la 
conquista y otras materias análogas. 

489— Casas (Cristóbal de las). 

Poeta y filólogo sevillano nacido en 157b. 
autor de un Vocabulario hispano-toscano y 
traductor de L maraviUosaí 

mundo, de Solino, obra impresa en Sevilla 
el año 1573, que ostenta la curiosidad de ser 
la primera en haber publicado el mapa del 
Nuevo Mundo con el nombre de América. 
Sus versos fueron elogiados por Herrera, que 
le dirigió una epístola, y Juan de la Cueva, 
que le dedicó una laudatoria octava en el 
de Sannio. Un soneto suyo se halla 
en la Psiquis de Juan de Mal-lara. 

490— Casas (0c mingo de las). 

Hijo de Sevilla y del convento de San 
Pablo, donde recibió el hábito de Santo Do- 
mingo, pasó a Indias, donde predicó sin des- 
canso, recogiendo copiosos frutos. Tornó a 
España en 1539 y falleció en 1544. 

491— Casas (Francisco de las). 

Nació en Sevilla el 1401, profesó en la 
Casa grande del Carmen de la misma ciudad 
y falleció en 1470. Escribió un libro sobre 
El Apocalipsis ds San Juan, cuatro sobre 
El Maestro de las Sentencias, dos de 
9 Ordinarias y otro de poesías 



originales ,'Muñana). «Su estilo en la prosa 
se distinguía por lo elocuente y en los versos 
por lo sublime» (Arana). 

492 —Casas (García de las). 

De noble alcurnia, nació en Sevilla el 
1596, profesó en la Casa grande del Carmen 
el 1612, fué Calificador del Santo Oficio y 
Prior de su convento. El P. Valderraraa es- 
cribe: «Distinguióse mucho por su gran sa- 
biduría y rara elocuencia, por las que tuvo 
honroso lugar entre los más famosos teólo- 
gos v célebres oradores de su tiempo » 

493.— Casas (Luis de las). 

Doctor ¿n atraque. Nació en Sevilla en 
la segunda mitad del siglo XV. Su exalta- 
ción religiosa limitó su pluma a las cues- 
tiones teológicas y canónicas. Dejó escritos 
Befen- pro Inmaeulata TV 

Conceplionem(Sev\\\a,ío0'3: Pro defen- 
denda pura ConcepHome Yirginis María 
(id.); Defensorium prcedicfi trm 
colas Antonio^. Escudero cita una edición de 
la primera en lengua española, hecha en la 
misma ciudad y en el mismo año < Tip. Hisp.) 

494- Casas (Martín de las). 

Natural de Sevilla y de familia linajuda, 
fué franciscano observante y en 1432 Obis- 
po de Málaga. «Por su mucha virtud y lite- 
ratura» íMatute i y fama de elocuente orador 
y teólogo, lo nombró en 1441. el Pontífice 
Eugenio IV, Juez Apostólico y Subdelegado 
en la causa de D. Pedro González de Medi- 
na, Tesorero de la Santa Iglesia Hispalense. 

495. -Casas (Vicente de las). 

Nació en Sevilla, de familia noble, en 
15C0. pasó a Méjico en 1526 y tomó el há- 
bito de Santo Domingo. Realizó grandes pro- 
gresos en sus estudios, por loque, sucesiva- 
mente, se le confiaron las Cátedras de Filo- 
sofía y Teología, que desempeñó a satisfac- 
ción y con honor de su Orden. Dejó manus- 



118 — 



crita una obra titulada Historia de Santo 
Domingo de la provincia de México, tra- 
ducida al latín por Fray Tomás Gastelar, y 
otra impresa, sin lugar ni año, con el título 
Historia de las ('oh quistas del Rosario 
odre tos indios de América. Falleció en 
Méjico el año 1586. 

496.- Casas Ales (Blas de las). 

«Espíritu divino en lo divino y en lo hu- 
mano,» como le llamó Vélez de Guevara, e 
hijo de Sevilla, según afirma en las portadas 
de sus obras, escribió, entre otras poesías, 
unas quintillas, impresas en Granada el año 
1615, A la Inmaculada Concepción de la 
\ irgen. En el mismo papel incluye un so- 
neto Al Sardísimo Sacramento y a la linr 
písima Concepción. Otro poema compuso, 
titulado Cuarta relación de la avenida 
del rio Guadalquivir (Sevilla, 1604), en 
octavas. 

497.— Casaus (Francisco Antonio). 

Nació en Guadalcanal el 3 de Marzo de 
1656, ingresó en la Compañía de Jesús, des- 
empeñó la Rectoría de Alcalá y la del Novi- 
ciado matritense y dejó de existir el 3 de 
Octubre de 1699. Dejó impresas las siguien- 
tes obras: Ere re descripción del Bey no de 
Valencia- (Valencia, 1693); Otra descrip- 
ción de la Huerta y Contribución Parti- 
cular de la Ciudad de Valencia (ídem, 
1695); Cuaresma del P. Pablo Señeri, 
(traducción, Madrid, 1698), y Exposición 
del Miserere (id., 1717). 

498.— Cascajosa y Alcázar (Francisco). 

Nació en Osuna el 17 de Diciembre de 
1870. Aficionado desde muy niño a las ma- 
temáticas y a las ciencias físicas, estudió la 
carrera de Ingeniero de Minas, ingresando en 
el Cuerpo en 1902. Destinado a Almadén, 
trabajó muy activamente en aquel estable- 
cimiento minero; escribió y publicó un Pro- 
yecto de conducción de aguas potables de 
la Ribera de Gargantiet para abasteci- 



miento de Almadén y sus minas, que 
mereció plácemes muy entusiastas. Tam- 
bién, y algún tiempo después de ese pro- 
yecto, hizo una interesante Memoria sobre 
las minas de hierro de Los Corrales (Se- 
villa) y un Proyecto de ferrocarril minero 
desde dichas mi fias a la estación de La 
Roda. 

499. — Cascallana y Míguez (Luis). 

Graduado en Filosofía y en Artes en la 
Universidad de Sevilla, en cuyos libros cons- 
ta ser hijo de dicha ciudad, y Doctor en Teo- 
logía por la misma ilustre Escuela. Hono- 
rario de Buenas Letras el 8 de Febrero de 
1771, leyó y dejó en la dicha Real Acade- 
mia Disertación dogmático-política sobre 
que el Atheismo es más dañoso a la so- 
ciedad política y civil que la superstición 
gentílica. 

500. — Cascallana y Ordóñez (Juan Nepomu- 
ceno). 

«En Miércoles veinte y siete de Julio de 
mil setecientos ochenta y cinco, D. Fran- 
cisco de Sales Rodríguez de la Barrera, Pres- 
bítero, y capellán del Real Seminario y Co- 
legio de San Telmo, precediendo las licen- 
cias necesarias, y con asistencia de mí el 
Dr. D. Juan Romero de Mendoza cura del 
Sagrario de la Santa Patriarcal Iglesia de 
Sevilla: Baptizó solemnemente a Juan Ne- 
pomuceno Cristino, que nació el dia veinte 
y cuatro de dicho mes y año (Calle Merca- 
deres, 63, novísimo), hijo legitimo de Don 
Antonio Josef de Cascallana, y de Doña 
Eduarda Ordóñez de la Barrera, vecino de 
esta Collación, a quien advirtió el parentesco 
espiritual y sus obligaciones, fecha id supra. 
— Dr. D. Juan Romero de Mendoza. (Hay 
una rúbrica.)— D. Francisco de Sales Ro- 
drigues de la Barrera* (Hay una rú- 
brica.) 

Estudió la carrera eclesiástica con gran 
aprovechamiento; llegó a ser Rector de la 
Universidad de Osuna, Predicador de Su 
Majestad, Senador y, por último, Obispo en 



— 119 — 



Astorga y en Málaga. En esta ciudad, y en el 
desempeño de dicho cargo, falleció el 26 de 
Febrero de 1868. 

Con el titulo Sermones escogidos se 
publicó en Madrid el 1879 un volumen con 
varios sermones de Cascallana. 

501.— Casenave y López de Ontaner (José Ma- 
ría de). 

«Excelente cervantista,»' como dice en 
dos lugares D. José M. a Asensio, nació en 
Sevilla el 22 de Febrero de 1834 y en la 
parroquia de San Bartolomé recibió las 
aguas del bautismo. Fueron sus padres don 
Esteban y D. a María de los Dolores. Ingresó 
en el Cuerpo de Administración Militar. 
Cultivó con ardor la literatura, dedicando 
especial/simo interés al estudio de la vida 
y de las obras del inmortal autor del Qui- 
jote , logrando, por sus investigaciones y es- 
tudios, merecidas recompensas y un lugar 
preeminente en diversos e importantes cen- 
tros de cultura. La Sociedad Geográfica de 
Lisboa, la Real Academia de Buenas Letras 
de Sevilla, Gens de Lettres de París, etc., se 
honraban contándolo entre sus miembros. 

En sus últimos años dióse a los viajes: 
hizo uno desdichadísimo a Manila, que que- 
brantó considerablemente su salud, y cuando 
gozaba e! empleo de Comisario de Guerra de 
segunda clase, obtuvo el retiro a su petición 
con el grado de Subintendente Militar (Real 
Orden de 13 de Agosto de 1887). Algunos 
años después de esta fecha vióse acometido 
por la parálisis, y alejado de todo trabajo 
vivió hasta que el 26 de Enero de 1902 fa- 
lleció en Leganés. Dio a la estampa: El ayer 
y hoy de Miguel de Ce recude* Saavedra 
(1877..: El mundo de Cervantes (1878); 
Cerrantes y su siglo: Cercantes y Cisne- 
ros: Consideraciones sobre episodios del 
Quijote y Complutum. la cuna de Cer- 
rantes. Por espacio de varios años dirigió 
la revista Cerrantes, cuyos probables ren- 
dimientos se destinaban a erigir un monu- 
mento dedicado a Cervantes. Además de las 
obras citadas, el Sr. Casenave publicó una 
de carácter técnico, titulada Diario del 



Campamento Real dé San Isidro (1878), 

en donde se consigna el irreprochable com- 
portamiento de! Cuerpo de Administración 
Militar en unas maniobras militares cele- 
bradas en dicho campamento con asistencia 
del Rey Alfonso XII. Casenave, con Benju- 
mea y Asensio, forma la gloriosa trinidad 
de los cervantistas sevillanos de primer 
orden. 

502.— Casiano (Juan). 

Astrólogo de Sevilla, como él se intitula, 
publicó Breue discurso acerca del cometa 
visto en el mes de Noviembre deste año 
de 1618 y sus significaciones (Lisboa, 
1618). Aprovechando la aparición del astro 
errante, «de hechura de un cogollo de Palma 
bien poblado de hojas,» se refiere a las ab- 
surdas creencias que en aquellos tiempos 
corrían acerca de la significación de los me- 
teoros y fenómenos celestes. 

503.— Casso y Fernández (Francisoo). 

Catedrático de Derecho Romano en San- 
tiago. Nació en Sevilla el 14 de Diciembre 
de 1853 y es autor de las siguientes obras: 
Estudios jurídicos (Madrid, 1892); Estu- 
dios forenses (Madrid, 1892): Programa 
de Derecho civil español común y foral 
(Salamanca, 1893): Estudios económico- 
sociales (Madrid, 1897). De esta obra se 
hizo una segunda edición en 1898, adiciona- 
da con un Ensayo sobre política del tra- 
bajo Madrid, 1898); La crisis agrícola 
(Jerez, 1897); Estudios político-sociales: 
Sindicalismo capitalista Sevilla, 1899); 
Estudio político religioso: El siglo XIX 
ante la religión católica (Sevilla, 1899); 
Repurgatio Digestorum sive Pandecta- 
rum Sevilla, 1900); El contrato de tra- 
bajo y la democra< <<i cristiana (Sevilla, 
1902 ; Plan de un curso de Derecho ro- 
mano, resumen de las explicaciones de cá- 
tedra ^Sevilla, 1901 a 1905): Plan de un 
curso de Derecho dril español, común y 
foral, resumen de las explicaciones de cá- 
tedra (Sevilla, 1910 a 1913;: Xormas de 



120 — 



política social católica sajan las End' 
cucas de S. S. Loó» XIII (Madrid, 1909); 
La organización familiar en el Código 
civil (Santiago, 1900); La reforma social 
y el Derecho Civil (Santiago, 1910); Con- 
cepto del Derecho cicil (Berlín, 1913); Po- 
lítica legislativa del Código civil y nece- 
sidades actuales de imperialismo de Es- 
lado (discurso inaugural del año académico. 
Santiago, 1913). 

504.— Casso Romero (Ignacio). 

Nació en Sevilla el 24 de Junio de 1884. 
Actualmente es Catedrático de Derecho Civil 
en la universidad de su patria lia impreso: 
El contrato de cuenta corriente (Sevilla, 
1911); El safra (jio corporativo, Memoria 
pretufada por el Ateneo de Sevilla (año 1908); 
Sistema de remuneración del trabajo. 
Memoria premiada por el mismo Ateneo 
(Sevilla, 1906); La participación cu los 
beneficios en las empresas industriales 
y (((fricólas, Memoria premiada por la So- 
ciedad Económica de Córdoba (1907); Teoría 
de la persona colectiva // especialmente 
de la fundación, estudio de Derecho civil 
y su legislación comparada (Madrid, 1911); 
El concepto jurídico internacional de Ja 
fundación; Estudio de Derecho interna- 
cional privado (Sevilla, 1910V La posesión 
por razón de servicios (Besitzdienerschaft) 
en el Derecho y en el Código civil ale- 
mán (Berlín, 1912): La hipoteca del pro- 
pietario (Eigentümerhypothek) y sn signi- 
ficación en el sistema hipotecario alemán 
(Berlín, 1913); Balines, considerado como 
político: un extracto de sus ideas, sacado de 
sus estudios políticos (Sevilla, 1910). 

505.— Castañeda (Juan). 

Sabio botánico sevillano que poseía en 
su patria una hermosa huerta donde culti- 
vaba plantas americanas. Desde 1600 a 1604 
escribió al célebre Clusio muchas cartas 
científicas, catorce de las cuales publicó Asso 
con los Cl. Hispaniorum E pistolee (Zara- 
goza, 1793). También envió al célebre na- 



turalista semillas, un discurso y <pnt>dani 
carmina destinados a una obra de aquél. 

506.— Castellano (Fernando de). 

Nació en Carmona el 28 de Octubre de 
1633, profesó en la Compañía de Jesús, des- 
empeñó cátedra y falleció e! 6 de Octubre 
de 1711. 

Escribió Carta circular por la muerte 
de} p. Luis Bemal (1698). (V. Mélanges 
biographiques, II, por el P. Prat. S. J.) 

507.— Castellanos (Gabriel). 

Hijo de Juan Castellanos y Guevara y 
doña Luisa de León y Bonifaz, recibió el 
bautismo en la parroquia del Sagrario de 
Sevilla el 20 de Mayo de 1665. Tomó el há- 
bito dominicano en el convento de San Pa- 
blo, del que luego fué Prior, rigió el renom- 
brado Colegio de Santo Tomás y, propuesto 
por Felipe V para la mitra de Badajoz, re- 
nunció el episcopado y falleció en su Colegio 
el 19 de Agosto de 1746. Su elocuente pala- 
bra correspondía a «su mucha ciencia y doc- 
trina» (Matute). 

508- Castellanos (Juan de). 

Meritísimo escritor nacido en 1522. La 
mayor parte de sus biógrafos le hacen natural 
de Tunja, error originado por Pinelo en su 
Bibliotheca occidentalis, y que no contra- 
dice, por cierto, Nicolás Antonio, pues le 
llama, al incluirle en la lista de autores 
americanos, sacerdos tuxensis in A u/e- 
rica. Gracias a haber hallado el Sr. Fernán- 
dez Espino la partida de bautismo de Caste- 
llanos en la villa de Alanís, puede quedar 
desvanecida esta fábula, que por tantos años 
han venido apadrinando nuestros escritores. 
Su vida es casi completamente desconocida; 
únicamente se sabe que murió en 1605 y 
que compuso las Elegías de varones i/as- 
tres de Indias, nombre con que bautizó las 
biografías de Cristóbal y Diego Colón, B.o- 
drigo de Arana, Francisco de Bobadilla, 
Diego de Velázquez, Francisco de Garay, 



— 121 — 



Diego de Ordaz, Pedro de Orsúa y Lope de 
Aguare, narradas en cincuenta y cinco can- 
tos. Era ya anciano el poeta cuando em- 
prendió la obra. 

■autos elegiacos levanto, 
Con débiles acentos voz anciana...» 

En uno de sus versos confirma el descu- 
brimiento de su patria, diciendo: 

• I" un hombre de Alanit, natural mío...* 

Si no puede considerársele épico de pri- 
mer orden, no podrá menos de juzgársele 
habilísimo en las descripciones, feliz en el 
color, ingenuo en el relato, propio en el len- 
guaje y expertísimo versificador. La primera 
parte de las Elegios vio la luz en 1589. Más 
desgraciadas las otras tres, quedaron inédi- 
tas hasta el siglo pasado, pues la segunda y 
la tercera no se publicaron hasta 1817, y La 
cuarta hasta 1886. Castellanos falleció en 
1605. El Sr. Fernández Espino dice: «Sería 
imposible, por demasiado numerosos, citar 
los pasajes bellísimos y de gran interés que 
este libro contiene> {Historia de la Litera- 
tura Española). 

509.— Castellanos (Manuel de). 

Nacido en Sevilla el 20 de Mayo de 1722, 
tomó la sotana de San Ignacio, desempeñó 
cátedra en los Colegios de la Compañía y dio 
a la estampa Escritura de seguridad // 
fianza de la Salvación del mundo ¡Cá- 
diz, 1757). 

510.— Castilla (Miguel). 

Natural de Sevilla. Entró en la Compa- 
ñía de Jesús en Jepozotlan (1688). Enseñó 
Teología en Guadalajara y Méjico: fué Rec- 
tor, Calificador del Santo Oficio y Examina- 
dor sinodal. Murió en Méjico en 5 de No- 
viembre de 1713. Escribió, entre otras obras, 
Elogio de la Inmaculada Concepción de 
la Virgen María (Méjico, 1694); El León 
Místico, elogio fúnebre del Tlustrísimo // 
roble Sr. h. Juan León Garavito, 
Obispo de Guadalajara (id., 1695): Espejo 
de ejemplares Obispos (id., 1698); Pane- 



girico oí el aniversario dé la dedio 
del magnifico templo de la Metropolitana 
de Méjico (id.. 1707); Elogio de San Ni- 
colás de Hari (íd.,1709 ; : Elogio sepulcral 
a la inmortal gloria de los españoles que 
murieron en l" expulsión de loe alema- 
nes, segunda vez apoderados de Madrid 
(id., 1711); El ciego del Evangelio, «dis- 
curso excelente, digno de reimprimirse» (Be- 
ristain) (id., 1712), y algunos manuscritos 
de materias teológicas. 

51 1.— Castilla Sounet (Ignacio). 

«Celoso diputado... militar entendido y 
escritor bastante notable...» Así se expresa 
el Sr. Ovilo y Otero en su Historia de las 
Cortes Españolas al hablar de D Ignacio 
Castilla Sounet, natural de Guadalcanal e 
hijo de un antiguo oficial de Artillería y de 
la hija de unos nobles franceses emigrados 
a España con motivo de la revolución fran- 
cesa del 93. Muy pequeño aún, se trasladó 
con sus padres a Sevilla, y a los nueve años 
vino a Madrid, cursó aprovechadamente los 
primeros estudios en las Escuelas Pías de 
San Antón: algún tiempo después ingresó 
en el Colegio de Artillería de Segovia. Las 
vicisitudes de la invasión francesa retrasa- 
ron considerablemente su carrera militar. 
Ascensos sucesivos le llevaron a desempeñar 
la Comandancia de Artillería de Molina de 
Aragón, donde dejó gratos recuerdos, y nom- 
brado Secretario de la Junta Suprema del 
Gobierno de la provincia de Segovia, mere- 
ció de aquellos naturales el acta de diputado 
a Cortes. En la tribuna pronunció notables 
discursos, entre ellos la defensa de la insti- 
tución del Jurado para los delitos de im- 
prenta y negando al Gobierno la autoriza- 
ción que pedía para el arreglo de la Deuda: 
inspirado poeta, compuso no pocas estrofas, 
que vieron la luz en el Correo Nacional y 
otros periódicos de la época. Figuró entre 
los redactores de El Tiempo, a cuyas re- 
dacciones perteneció durante algunos años, 
y también colaboró en el Memorial de Ar- 
tillería. 



122 



512.- Castillo (Cristóbal del). 

Poeta religioso. Imprimió en Murcia (1615) 
una glosa de la famosa composición de Mi- 
guel del Cid a la Inmaculada y unos sonetos. 
Compuso también un romance ala Purísima 
Concepción y otro en loa de los citados 
versos de Cid, donde declara ser natural de 
Sevilla. Compuso unas octavas sobre la Pa- 
sión de Jesucristo, impresas en su patria 
el 1616. 

513. — Castillo (Felipe Urbano de). 

Natural de la reina del Betis, fué Canó- 
nigo de la Colegial del Salvador y falleció 
en 9 de Mayo de 1709. D. Justino Matute y 
Gaviria escribe: «...varón de toda erudición 
histórica, como manifiestan los papeles que 
escribió sobre muchos puntos de historia, y 
la Vida de San Florencio, mártir, que he- 
redaron unos parientes suyos que los guar- 
daban con estimación... Yo he visto el si- 
guiente papel manuscrito con 17 hojas de 
letra menuda que juzgo original: Breves 
Escolios á quatro proposiciones históri- 
cas. Con una breve digresión en que se 
demuestra)! fabulosos el Beroso y Meue- 
thon de Juan Annio y se califican por 
fabulosos los cronicones que con supuesto 
nombre se atribuyeron a Flavio Dextro, 
Máximo. Lnitprando a Juliano y otros. 
Escribíalos, etc., etc. 1706.» 

Es, ciertamente, papel muy erudito, al 
fin del cual, tratando del título de Cabeza 
de España que se da a Sevilla en la ins- 
cripción castellana del sepulcro de San Fer- 
nando, da noticia de otras obras que había 
compuesto por estas palabras: «Tengo deste 
propio asunto escrito en mi Pharo hispa no- 
bético. donde copiosamente, en un panegí- 
rico a Sevilla lo trato, lo mismo que en mis 
Explanaciones históricas con innumera- 
bles autores lo califico y con perpetuo elogio, 
en mi antiguo Idolatría de España, etc.» 

514. -Castillo (Félix del). 

Natural de Sevilla y estudiante en su 



Universidad, se ordenó de sacerdote y mos- 
tró en sus versos y sermones, según refieren, 
pues no se imprimieron, su escogida litera- 
tura. Ingresó en la Academia de Buenas Le- 
tras el 26 de Marzo de 1779. 

515.— Castillo (Francisco Javier). 

Hijo de Utrera y autor de Migajas cay das 
de la mesa de los Santos aplicadas a sus 
Evangelios (Sevilla, 1619). 

516 —Castillo (Sebastián del). 

Dominico. Nació en Marchena, profesó 
en 1661, llegó a Filipinas en 1666 y falleció, 
casi octogenario, en Manila el 26 de Sep- 
tiembre de 1718. 

Escribió Gobierno Cristiano en lengua 
pangasinana (Manila, 1689) y otras dos obras 
en la misma lengua, citadas en las biblio- 
grafías filipinas, sin expresar el asunto. 

517.— Castillo y Ayensa (José del). 

Nació en Lebrija el 29 de Junio de 1795. 
Descendía del gran Elio Antonio de Nebrija 
y fueron sus padres D. José Esteban del 
Castillo Cala y Elio Xarana y D. a María de 
la Concepción de Ayensa y López Barahona. 
Estudió la carrera diplomática, pero, fiel a 
su abolengo, se entregó al estudio de las 
lenguas clásicas y nos ha dejado excelentes 
traducciones en verso de Safo, Anacreonte y 
Tirteo. Senador, Académico de la Española y 
Ministro Plenipotenciario cerca de la Santa 
Sede, jamás abandonó las letras. Escribió en 
prosa Historia de las negociaciones con 
Boma desde la muerte del Rey D. Fer- 
nando VII (Madrid, 1859, dos tomos). Fa- 
lleció el 4 de Junio de 1861. 

518. — Castillo y Gallegos (Lorenzo del). 

Nació en Sevilla y se graduó en Cánones 
el 1620. De su pericia jurídica queda en la 
Colombina, como ejemplo, una Defensa de 
la jurisdicción apostólica. Escudero cita 
Por el Provisor y Vicario general del 



— 123 — 



Arzobispado con/ni I). Benito Cabrera 
sobre renuncia de un beneficio (20 hojas 
en folio). 

519. -Castillo y Santistéban (Rafael). 

Natural de Sevilla, según los libros uni- 
versitarios, se graduó en Leyes en 1777. 
Poeta inédito, como era entonces la mayoría 
de los hijos de Apolo, y abogado de nutrida 
clientela. La fecha y la materia me hacen 
dudar si es el Rafael Castillo que leyó en la 
Real Academia de Buenas Letras el 13 de 
Enero de 1843 un discurso sobre los Ade- 
lantos que hirieron en /a Qlthmca U>8 
árabes andaluces. 

520. -Castro (Francisco de). 

Vio en Sevilla la luz primera el 27 de 
Agosto de 1677 y falleció el 11 de Agosto 
de 1760. Formó parte de la Compañía de 
Jesús, transcurriendo gran parte de su vida 
en Italia, país donde imprimió todas sus 
obras y cuyo idioma llegó a poseer. Escribió: 
Medüasioni sopra (a SfanHs&inta C'ow- 
munionc, impresa en Venecia el año 1714 
y libremente vertida al italiano del español. 
Obras originales conocemos: Discorso per 
Vingresso nel ron renfo delle Rde Ma- 
dri di Santa Chiara di Reygio di Suor 
Anna QeUrude (Reggio, 1726): Discorso 
per la solenne professione di Suor Anua 
QeUrude (Reggio, 1727); Fanegiriá saori 
i Venecia, 1733); Idea del Buon Pastare 
Venecia, 1741); Orazione fúnebre per le 
esequie di Mgr. Ludovico Fortti (Reggio, 
1755). Además tradujo algunas obras del 
español al italiano. 

521.— Castro (Melchor de). 

Nació en Sevilla hacia 1556: a los quince 
años de edad ingresó en la Compañía de Je- 
sús, enseñó Teología y falleció en Córdoba el 
1599, al decir de unos biógrafos, y el 1609 
en opinión de Sommervogel. Dejó terminado 
el libro De Beatitudine y otro intitulado 
Lógicas ac Phitosophicas commentaUo- 



nes. que, según Nicolás Antonio, publicaron 
otros como obra propia. 

522. Castro y Castro (José de). 

Hijo del inolvidable maestro D. Federico 
de Castro, nació en Sevilla el 25 de Marzo 
de 1863. Estudió Filosofía y Letras y Dere- 
cho. En su doctorado leyó un discurso, cuyo 
manuscrito se halla en la Universidad de 
Madrid, sobre la Teoría heliocéntrica de 
Alfonso Belhatr. fía publicado Psicología 
de la célula Hceekel, Richet, tknd 
villa, 1889), un excelente compendio de 
Historia de la Filosofía Sevilla, 1890) y 
el discurso inaugural de 1902-3 acerca del 
Concepto de la Lógica, reproducido por e! 
Boletín de la Institución Libre de Ense- 
ñanza, con notas del autor y elogiado por 
D. Francisco Giner de los Ríos en una nota 
sobre la Dialéctica platónica de Lutas- 
lowski. 

Ganó por oposición la cátedra de Meta- 
física de la Universidad de Valencia, la per- 
mutó por su análoga de Sevilla, es Decano 
de la Facultad y goza reputación de notable 
jurisconsulto. 

523.— Castro y Espinosa (Hernando). 

Poeta del siglo XVII, fué muy amigo de 
Alarcón. En las fiestas poéticas de San Juan 
de Alfarache, 4 de Julio de 1606, Ae estima- 
ron por el caballero de la mejor invención. > 
(L. F. Guerra.) 

524. -Castro Palacios (Bernardo Luis). 

Natural de Sevilla, nació a mediados del 
siglo XVII. Por el año de 1663 entró al ser- 
vicio del Cabildo eclesiástico como colegial 
de San Isidoro, y después de ordenado sacer- 
dote fué Sacristán mayor, más tarde Maestro 
de Sagradas Ceremonias y finalmente Cape- 
llán de la de Escalas, fundación del Obispo 
de ese título, y Canónigo de esta Iglesia. Es- 
cribió Tesoro de noticias de la Santa /'</ 
triaría! Iglesia <h Sevilla, obra que consta 
de dos tomos, empezado el primero el 10 de 



124 



Diciembre de 1710 y que consta de las noti- 
cias reunidas por Loaysa y de los sucesos 
posteriores añadidos por Castro. 

525.— Castro Verde (Fernando de). 

Hijo del Licenciado Alonso Pérez de 
Castroverde, nació en Sevilla, profesó en la 
Orden agustiniana el 1524 en el convento 
salmantino. Era en 1539 Predicador de Gar- 
los V, «que le tuvo en grande estimación,» y 
falleció en Alemania sin tomar posesión del 
Obispado de Jaén, para el cual estaba nom- 
brado (Murillo). 

526. — Castroverde (Francisco de). 

De noble estirpe, vio la luz en Sevilla el 
1536. Graduado de Maestro en la Orden de 
San Agustín, y después de ejercer el Prio- 
rato en Zaragoza (1568) y el cargo de Pro- 
vincial de Andalucía (1592), «sus talentos y 
elocuencia grande en el ministerio de la pre- 
dicación le atraxeron las estimaciones de la 
Corte y le proporcionaron el oficio de Predi- 
cador de los Reyes Felipe lf y III» (Arana). 
Era sobrino del anterior y falleció en Madrid 
el 1611. 

527. — Casuella (Gregorio) 

Gran predicador y teólogo, nació en Se- 
villa el 12 de Marzo de 1518, tomó el hábito 
de Santo Domingo en el convento de San 
Pablo el 3 de Septiembre de 1540, desempe- 
ñó cátedra de Teología y fué Rector del Co- 
legio Mayor de Santo Tomás Dejó un volu- 
men de sermones manuscrito. 

528.— Cautivo natural de Ecija. 

Anónimo astigitano. Carta que esericio 
un cautivo natural de la ciudad de Ézija 
a su padre dándole cuenta de la rida que 
ha tenido y como confessando la Fe de 
Dios, después de acería negado, se halla 
condenado a muerte de martirio en Tuue, 
tierra de Turquía. 



529.— Cavestany (Jenaro). 

Hermano mayor del poeta Juan Antonio 
y no menos inteligente. Nació en Sevilla el 
13 de Julio de 1857 y recibió el bautismo 
en la parroquia del Sagrario. Esludió con 
fruto la carrera de Jurisprudencia, ingresó 
por oposición en el Cuerpo de Registradores 
de la Propiedad e inició sus campañas pe- 
riodísticas en El Universal, diario conser- 
vador de Sevilla, del cual pasó a La Corres- 
pondencia de España. Se trasladó poco 
después a América y trabajó asiduamente 
en El Diario de la Marina y La Voz de 
Cuba. Ha residido catorce años en París 
como corresponsal de diarios americanos y 
al fin ha vuelto al Cuerpo de Registradores. 

Durante su estancia en París sostuvo 
apasionada polémica con el corresponsal de 
El Liberal de Madrid, Sr. Gómez Carrillo, y 
publicó una trilogía compuesta de los opúscu- 
los titulados Gómez Carrillo // su folleto 
(París, 1910); Gómez Carrillo miente.— 
Un nuevo affaire Casa Riera (París, 1910), 
y Gómez Carrillo- sigue minuendo. Ri- 
cardo Blasco es un embustero. (París, 
1911). Recientemente ha publicado El Cen- 
tenario de Magallanes en Sanlúcar de 
Barrameda, impreso en la dicha ciudad en 
1915. Hállanse allí muy curiosas noticias y 
merece encomios el noble entusiasmo y gene- 
roso espíritu nacional que anima sus páginas. 

En 1917 publicó Memorias de un se- 
sentón sevillano, libro curioso, y después 
dio a la escena una obra, acerca de la cual 
se expresaba así El Liberal de Sevilla: 

«D. Jenaro Cavestany, el inquieto e incansa- 
ble publicista a quien no rinden ni los años ni 
las incidencias de esta ingrata labor, llena de 
amarguras y sinsabores, acaba de imprimir su 
comedia dramática, de costumbres argentinas, 
Ley de residencia, que hace un par de años vi- 
mos estrenar en el teatro Cervantes por la com- 
pañía de Vega y Luz de las Heras. 

Aquella noche el público llamó a escena a 
Jenaro Cavestany, tributándole cariñosas ova- 
ciones en premio a su labor, amplia y general, 
que ha abarcado todos los géneros literarios. 

Leída, Ley de residencia se hace más com- 
prensible, más realista, más fuerte e impresio- 
nable.» 



125 — 



530.— Cavestany (Juan Antonio). 

Vino al mundo en Sevilla el día 81 de 
Diciembre de 1S61. coincidiendo su naci- 
miento con las doce campanadas que indi- 
caban el término de aquel año. 

Desde muy niño mostró su afición y ap- 
titud para la poesía, hasta el extremo de pu- 
blicar un librito de versos cuando aún no 
contaba trece años. A los diez y seis, estrenó 
en el Teatro Español (18 Diciembre 1877) su 
famoso drama El esclavo de su culpa, que 
popularizó su nombre en toda España. A 
partir de esta fecha estrenó otras: Grande- 
zas humanas, Sobre quién viene el casti- 
go, Salirse de su esfera, El Casino, Juan 
Pérez, La noche antes y Despertar en la 
sombra y alguna otra producción escénica. 
Lanzóse después por el camino de la políti- 
ca, se alistó en el partido conservador y fué 
al Congreso por vez primera en 1891, repre- 
sentando a un pueblo de Andalucía. Después 
ha sido diputado en seis legislaturas, Vice- 
presidente del Congreso, Senador electivo y 
hoy lo es vitalicio. El desasosiego de la vida 
política apartó algo a Cavestany de la lite- 
ratura, pero, pasados algunos años, volvió 
con nuevos bríos, estrenando obras tan aplau- 
didas como La Marquesa de la Valliere 
í sesenta representaciones seguidas); La Rei- 
na y la Comedíanla; Nerón, sonoramente 
versificada; El Leoncillo; Los tres galeotes 
de Estrella; Farinetti, ópera con música 
del maestro Bretón; El idilio de los viejos, 
y otras muchas. Publicó dos tomos de poe- 
sías, Versos viejos y Al pie de la Giralda, 
llenos de amor y ternura a su tierra natal, 
que fueron muy elogiados por la crítica. 
Como orador consiguió resonantes triunfos 
en las Cámaras, recordándose un magnífico 
discurso pronunciado en el Congreso en de- 
fensa de la conservación de la Alhambra. 
En 1910 realizó una brillante excursión por 
Sud América. Es Académico de la Española, 
Maestrante de Zaragoza, Gran Cruz de Cristo 
de Portugal, la sencilla de Garlos III, etcé- 
tera, etc. 



531. Cazalla (José). 

Catedrático de Vísperas de la universidad 
de Sevilla y miembro honorario de la Real 
Academia de Buenas Letras en 19 de Mayo 
de 1772. Leyó un Elogio de Xtra. Sra. dr 
la Antigua. En el índice de extraviadas de 
la Real Sociedad de Medicina figura una Me- 
moria de Cazalla con este título: De los di- 
versos modos con que... sus qualidades 
deletéreas los venenos, y los signos menos 
equivoeos para distinguir el nativo del 
dativo. 

532. -Cazalla (Juan de). 

Sabio teólogo natural del pueblo de su 
apellido, escribió: Lumbre del Alma, délos 
beneficios de Dios y de la paga que se 
les debe ¡Sevilla, por Juan Cromberger, 
1528). 

533— Cazalla (Juan de). 

Homónimo y coterráneo del anterior, na- 
ció en 1693, profesó en la Orden franciscana, 
se distinguió en el ejercicio de la predica- 
ción y pasó a mejor vida en 1745. El Padre 
Gómez Platero elogia su elocuencia. 

534.— Cazalla (María de). 

Pertenecía a la familia de los célebres 
herejes valisoletanos, aunque ella debió de 
nacer en Cazalla, de donde era su familia 
materna, o en Palma del Río, patria de su 
padre. En la enérgica campaña emprendido 
por la Inquisición contra los alumbrados 
fué procesada (1531), varias veces se le apli- 
có el tormento y en 17 de Diciembre de 1534 
vino la sentencia, no muy dura, porque no 
sé pudo probar las herejías de que la acu- 
saban. En una de las declaraciones que, con 
motivo de aquel proceso, se tomaron, se le 
atribuye la paternidad de un libro titulado 
Cartas espirituales, que conservaba cierto 
clérigo. Era, dice la declarante, «un libro de 
cartas en el que leyendo muchas dellas 
cierta persona vio que en ninguna dellas 



126 



abia cosa catholica, sino cosa de los alum- 
brados...» 

535. — Ceballos (Dr.) 

Poeta sevillano del siglo XVI. Su nom- 
bre y pormenores biográficos son descono- 
cidos. Firmado con el pseudónimo Anxias 
Izquierdo Cebrero, dejó un auto sacramen- 
tal, titulado Lucero de nuestra salvación, 
impreso en 1582. La fecha 1532, que pone 
Barrera, está equivocada. 

536. Cebados López (Manuel). 

Fué bautizado en la parroquia de Santa 
Catalina el 7 de Enero de 1880. Estudió la 
carrera de Leyes, teniendo sus padres la 
satisfacción de verle Licenciado en Derecho 
a la edad de veinte años. Anteriormente 
había hecho su presentación en el campo 
literario con un soneto titulado República, 
publicado en 1899 en El Baluarte, diario 
sevillano de avanzadas ideas. Desde enton- 
ces viene colaborando en diversos periódicos 
madrileños y andaluces. Sus composiciones 
no tienen carácter ni estilo determinado. 
Por bastante tiempo* tuvo a su cargo, en El 
Liberal, de Sevilla, una sección, en la que, 
en prosa rimada, glosaba los asuntos de ac- 
tualidad. Firmados con su nombre unas 
veces, y con distintos pseudónimos, otras, 
han quedado infinidad de versos y artículos 
suyos en El Liberal y hética, de Sevilla; 
El Estandarte, Sol y Sombra y ¡Ahí va!..., 
de Madrid; La Provincia, de Huelva, y al- 
gunos otros periódicos. Ignoro si ha colec- 
cionado sus poesías. La misma indecisión 
que en éstas se nota en su carácter, irreso- 
luto y aun abúlico, pero generoso y sim- 
pático. 

537.— Cebados y Ruiz (José). 

Nació en Gantillana (Sevilla) en Febrero 
de 1726, ganó por oposición la Cátedra de 
Moral de la Universidad de su patria, se le 
eligió Académico honorario de la Real de la 
Historia, obtuvo en oposición la Cátedra de 



Disciplina Eclesiástica en Madrid (1772), se 
le nombró Canónigo de Sevilla (1774) y 
Rector de la Universidad hispalense, no 
aceptó la propuesta de la Sede Episcopal de 
Ceuta, y falleció el 21 de Mayo de 1776. 
Sus trabajos jurídicos, históricos y litera- 
rios, muchos de los cuales se hallan en po- 
der de los herederos de D. Francisco de 
B Palomo, y otros en el Archivo municipal 
de Sevilla, son: Sobre la antigua Onuba; 
Respuesta a la carta del limo. Sr. Doctor 
F. Miguel de San José, Obispo de Guadix, 
acerca del terremoto (Sevilla, 1757); Ilus- 
tración a la obra, Huelva ilustrada, por 
D. Juan de Mora (Ídem, 1762); Ilustración 
al Concilio 1 de Sevilla; Sobre el carácter 
y matrimonios del rey D. Pedro de Cas- 
tilla; Notas a la carta inédita del mar- 
qués de Santulona sobre el origen de la 
Poesía castellana; Adiciones y correccio- 
nes a la Biblioteca de D. Nicolás Antonio; 
Sobre el origen del Derecho español; Sobre 
la antigüedad del martirologio español, 
con notas críticas a algunos inéditos; Colec- 
ción de Concilios de España; Colección de 
Misales y breviarios españoles; Legitimi- 
dad del matrimonio del rey D. Pedro con 
D." María de Padilla; Sobre el origen y 
progreso del Derecho español, y otros de 
menor importancia. 

En la Real Sociedad de Medicina y Cien- 
cias leyó, el 15 de Diciembre de 1728, una 
disertación titulada: De la inteligencia que 
deben tener las palabras comida y bebida 
con respecto al precepto del ayuno. 

538.— Cebreros (Diego). 

Abogado y Relator de la Audiencia de 
Sevilla. Escribió: Sevilla festiva, Aplauso 
célebre y Panegírico que se celebró en él 
Colegio del Ángel de la guarda a la beati- 
ficación de San Juan de la Cruz (Sevi- 
lla, 1676). 

539.— Cebreros (Francisco José). 

Presbítero carmonensé que floreció en 
los comienzos del siglo XIX. Dio a la es- 



— 127 



tampa Vida del Señor S<(n Tcolomiro 
mártir, natural y patrono de la dudad 
de Car mona (Madrid, 1805). En esta obra 
hace una reseña histórica de la ciudad y de 
sus más ilustres hijos. 

540.— Cepeda (Baltasar). 

Médico ilustrado y famoso que, según 
dicen, escribió algo sobre materhs de su 
profesión. Aunque no conozco obra suya, no 
creo improcedente citar su nombre, siquiera 
para evitar confusiones con su homónimo el 
poeta. 

541— Cepeda (Baltasar de). 

Ingenio sevillano del siglo XVII, Notario 
de la Audiencia arzobispal de su patria, his- 
toriador y poeta -elegante y docto» (Ma- 
tute), dejó gran número de romances, villan- 
cicos y letrillas, todos acerca del Mi-terio 
de la Concepción, Jornada de iMrache 
(Sevilla, 1615), varias Glosas (Jaén, id.), 
Testamento (Sevilla, 1617; y Lunario y 
pronóstico general (ídem, id.) También 
queda de él un Testimonio en relación que 
da el tiemjio del estado que hoy tiene el 
pleito de la Inmaculada Concepción. No 
recuerdo qué autor asegura que Cepeda 
nació en Osuna, pero no alega prueba al- 
guna. 

542 Cepeda (Licenciado). 

Poeta dramático citado por Matos Fra- 
goso en La Corsaria catalana, declarando 
su condición de sevillano. Cítanlo también 
Cervantes y Agustín de Rojas. Debe de ser 
suya una oda inserta en el libro primero de 
Flores de Poetas ilustres, por Pedro de 
Espinosa, con el núm W-i. Compuso la come- 
dia titulada La Española. Algunos le iden- 
tifican con el poeta Baltasar. 

543.— Cepeda y Alcalde (Ignacio). 

Nació en Osuna (Sevilla) el 21 de Enero 
de 1816 y falleció en Almonte el 16 de No- 



viembre de 1906. Estudió Humanidades en 
el Colegio de la Asunción de Córdoba, pa- 
sando después a Sevilla, donde en 1840 se 
licenció en Derecho. Siendo aún muy joven 
ocupó la Asesoría de Rentas y un puesto 
entre los Consejeros provinciales de Sevilla. 
El desempeño de tales cargos no impidió 
que frecuentara las clases del Colegio de 
San Diego para escuchar al eminente í.ista 
que explicaba Humanidades e Historia. Se 
alistó como soldado en la Compañía de Ti- 
radores de San Fernando cuando, en 1843, 
el general Van-Halen puso sitio a Sevilla. 
Sostuvo gran amistad con Gertrudis Gómez 
de Avellaneda, que por entonces estaba en 
todo el apogeo de su fama como poetisa y de 
su belleza como mujer, y poco a poco esta 
amistad tomó el carácter de violenta pasión, 
que, una vez satisfecha, degeneró hasta re- 
ducirse nuevamente a franca amistad, según 
puede observarse en la correspondencia en- 
tre ambos amantes, publicada por D. Lo- 
renzo Cruz y Fuentes. El deseo de saber 
impulsó a Cepeda a emprender varios y pro- 
longados viajes por Francia, Austria, Grecia, 
Hungría, Prusia, Turquía y Palestina, man- 
teniendo constante comunicación con per- 
sonalidades españolas a quienes remitía sus 
estudios y observaciones. Por Real Orden de 
13 de Junio de 1852, y como prueba del 
Real agrado con que se habían visto sus 
trabajos, fué nombrado Consejero Real de 
Agricultura. Fundó un Banco Agrícola 
(1856) a la manera de los que funcionaban 
en Bohemia y Prusia, que facilitaba canti- 
dades a los pequeños propietarios mediante 
un módico interés. Al agitarse de nuevo en 
1866 la cuestión de Boma, publicó un vo- 
lumen titulado Homo, que firmó con el pseu- 
dónimo El Estudiante del hombre, y fué 
muy bien acogido por la opinión imparcial. 
Elegido aquel mismo año diputado por La 
Palma, pronunció, con diferentes motivos, 
varios discursos en las Cortes, siendo el más 
notable uno contra la totalidad del presu- 
puesto de Hacienda. En los días de la Revo- 
lución del 68el vecindario de Almonte, don- 
de habitaba su casa solariega, le nombró 
Alcalde por aclamación. 



— 128 



544.— Cepeda y Guzmán (Carlos Alberto). 

Sobrino en cuarto grado de Santa Teresa 
de Jesús, el 1640 nació en Sevilla, según 
declara en un romance, diciendo: 

«Nací en Sevilla, y nací 
Con suerte tan importuna, 
Qae a un don Ventura de Tal 
Conocí, no más ventura.» 

Obtuvo, entre otros muchos honores, el 
hábito de Justicia de la Orden de San Jorge 
y en 1689 el título de Capitán de Infantería 
del batallón de Sevilla. Cepeda, fácil e inge- 
nioso versificador, prefiere los temas jovia- 
les, mas no deja de tener pensamientos se- 
rios y felices, como manifiestan los versos 
que consagró a la muerte de Calderón de la 
Barca, y aun los del soneto con asunto y 
consonantes forzados que le dio Moreto. Las 
juiciosas observaciones que expuso acerca 
de la naturaleza de la poesía, patentizan su 
discreción y gusto. 

En prosa escribió una obra de bastante 
erudición titulada Origen y fundación de 
la Impertid Religión Militar y Caballé ría 
Constautiniaua. llamada hoy de San Jor- 
ge, qae milita deeujo de la Regla del 
Doctor de la Iglesia y Padre de todas las 
Religiones, San Basilio Magno, Arzobispo 
de Cesárea (Sevilla, 1676). 

545.— Cerda (Diego de la). 

Dominico, hijo de Sevilla y en su religión 
del convento de San Pablo y Maestro en Sa- 
grada Teología. Dejó los siguientes escritos: 
Farores de Nuestra Señora al Orden de 
Predicadores (manuscrito in folio), Vida 
de Nuestro Padre Santo Domingo (ma- 
nuscrito in 4.°), Sobre los VII Salmos pe- 
nitenciales (manuscrito in folio). 

546.— Cerda (Elena de la). 

Poetisa del siglo XVII, natural de Sevilla. 
Casada con D. Joaquín de Masaganes, Go- 
bernador que fué de Tlaxcala (Méjico), resi- 
dió bastante tiempo en aquel país. Fallecido 
su esposo, regresó a su ciudad natal, for- 



mándose en su casa una tertulia a la que 
acudían literatos como D. Fernando Ropi- 
castin, D. Francisco de la Torre, D. a Sinfo- 
rosa Benavides y Sotelo, D. Vicente de la 
Aldea y Benedicto, D. Antonio Martínez de 
Araujo, D. Juan de Espina y D. Bartolomé 
Mostrenco. Suscitóse una noche la cuestión 
de quién estaba en lo cierto, si Ileráclito o 
Demócrito, y acordaron celebrar un certa- 
men público, al que remitiría cada uno su 
opinión en verso. Recopiladas aquellas poe- 
sías por D. Antonio Martínez de Araujo, fue- 
ron impresas en Sevilla, encontrándose en- 
tre ellas una «décima de mi Señora doña 
Elena de la Cerda, que se fixó en los sitios 
públicos de esta ciudad de Sevilla.» Sus 
contemporáneos la llaman «Señora tan cono- 
cida por su hermosura y nobleza, como 
aplaudida por sus crecidos talentos, circuns- 
tancias que la constituyen perfecta.» 

547-548-549-550-551.— Cerero (Delfín José, 
Francisco Javier, Francisco de P., Juan José 
y Mateo. 

Formaban los Cerero una familia de 
hombres científicos y literatos, si bien de- 
masiado modestos, nada quisieron confiar a 
la imprenta y sólo conocemos alguna que 
otra disertación leída en la Real Academia 
de Buenas Letras, o tal cual composición 
poética conservada entre los papeles de Jos 
eruditos o leída en las sesiones de la famosa 
Academia particular de Letras Humanas. 

D. Delfín José fué Catedrático sustituto 
de Física y Química y elegido Académico ho- 
norario de Buenas Letras en 3 de Octubre 
de 1820. Vivía en la Plaza de los Venerables 
y dejó una disertación Sobre los elementos 
de los cuerpos (1821). 

D. Francisco Javier, nacido en 1765, in- 
gresó en Buenas Letras el 11 de Enero 
de 1793. 

Francisco de Paula, de quien decía Blan- 
co: «Es joven de talento, erudición y proce- 
der,» nació en 1762. 

Juan José, poeta de la misma familia, 
formó parte del Ayuntamiento constituido 
por el Rey José con las más distinguidas 



129 



personalidades de la ciudad. Su musa se em- 
pleó con preferencia en el ejercicio de la sá- 
tira. 

Mateo, hermano de Francisco, nació en 
el 17- 

Con motivo del casamiento de D. Antonio 
González de León, ya de edad avanzada, con 
una joven, compusieron los escritores sevi- 
llanos muchos versos epigramáticos. Entre 
ellos figura el romance, que se conserva 
en la biblioteca de D. Antonio Palomo, 
Secretario de la Universidad, titulado: Ver- 
dadero y mmance en que > 
clara el acertado casamiento del - 
Don A>>f<" odies de León. Contador 
de las Reales Fábricas de Tabaco y de- 
más que verá el curioso lector. Escrito 
por D. Juan Cerero. 

552.— Cervantes (Gonzalo). 

Humanista del siglo XVII, nació en Se- 
villa de noble familia. Ingresó en la Compa- 
ñía de Jesús, donde hizo sus estudios, y fué 
Maestro de Seglares. Amante de la abstrac- 
ción y el retiro, solicitó y obtuvo el corres- 
pondiente indulto para pasar a la Orden 
agustina, en la que profesó, recluyéndose en 
su celda, de la que sólo salía para los actos 
de comunidad. Gran conocedor del hebreo, 
griego y latín, escribió: Canicularios y teo- 

iobre el libro de la Sabiduría (Sevi- 
lla, 1614 : Parecer de San Ayas!. 
favor de la Concepción Purísima de la 
Virgen en doc< insignes lagares, con res- 
puesta a oíros doce al parecer encontra- 

Sevilla, 1618 . 

553.— Cervantes (Juan). 

Hijo de distinguida familia, nació en Se- 
villa el año 1382. Fueron sus padres el 
Veinticuatro Gonzalo Gómez de Cervantes y 
D. a Beatriz López de Bocanegra. Muy joven 
aún estudió Gramática, Artes y Derechos, 
graduándose de Doctor en Decretos. Resti- 
tuido a Sevilla, y habiendo vacado el Arce- 
dianato de aquella capital, se le nombró, 
con genera] aplauso, para tal cargo. Nom- 



brado Obispo de Ávila, puso tanto celo en 
el desempeño de su pastoral ministerio, que 
el Papa Martin V le creó Cardenal de la 
Iglesia Romana. Pasó a Roma a recibir el 
capelo, cumpliendo, a la vez, algunos nego- 
cios que le encomendó el Rey, y cuando, 
terminada su misión, solicitó licencia para 
regresar a España, se la negó el Pontífice y 
le nombró Obispo de Ostia con todos los 
honores y cargos correspondientes a tal 
dignidad. 

Al ocupar el Solio Pontificio Eugenio IV 
volvió el Cardenal Cervantes a solicitar li- 
cencia para residir en su iglesia de Avila, 
pero de nuevo le fué negada por el Papa, 
que no quería privarse de sus consejos. Por 
las enérgicas instancias de Cervantes deci- 
dióse el Pontífice a convocar el Concilio de 
Basilea, que presidieron los Cardenales Cer- 
vantes y Albergato en concepto de Legados. 
Disgustado - el Papa de la conducta de los 
Conciliares, anuló las sesiones celebradas y 
privó de sus honores y dignidad a Cervan- 
tes, por suponerle cómplice en los atentados 
de los Padres del Concilio: mas el Cardenal 
defendió su inocencia con testimonios tan 
irrecusables, que, convencido Eugenio IV, le 
restituyó sus honores y dignidad. Obtenida, 
al fin, la licencia, regresó Cervantes a Es- 
paña, encomendándole el Pontífice varios 
asuntos cerca del Rey Don Juan II. Más 
tarde permutó la iglesia de Avila por la de 
Segovia, hasta que en 1448 pasó a ocupar 
el Arzobispado de Sevilla, donde puso de 
relieve, una vez más, su gran celo y sabi- 
duría, ofreciendo constante ejemplo en la 
práctica de todas las virtudes. Falleció el 25 
de Noviembre de 1453, a los setenta y un 
años de edad. Algunos le han creído natural 
de Lora del Río. Pueden convencerse de lo 
contrario leyendo la biografía escrita por 
Fr. José Mu ñaña. 

554.— Cervantes (Juan Guillen). 

Jurisconsulto sevillano del siglo XVI. 
escribió Prima jxirs commentariornm in 
leges Tauri (Madrid, 1594,, que mereció 
grandes elogios de N Antonio y otros. 



— 130 



555.— Cervantes Saavedra (Gonzalo de). 

Poeta celebrado por su homónimo el 
autor del Quijote, que dedica una octava en 
su canto a Galíope a enaltecer el valor y la 
inteligencia de D. Gonzalo. Gomo alguien 
ha dudado su naturaleza, diremos que en 
los libros de la Universidad hispalense cons- 
ta que Gonzalo de Cervantes, natural de 
Sevilla, tomó el grado de Bachiller en Teo- 
logía en 1610. Verdad que no expresa el 
segundo apellido, pero ya se sabe que en 
Andalucía se prescinde casi siempre del 
apellido materno. Así puede verse en la ma- 
yoría de los asientos de los libros de Gra- 
dos. 

556.— Céspedes (Bernardo). 

Nació en Sevilla, hijo de Pedro de Cés- 
pedes y de Beatriz Laso de la Vega. Profesó 
en el convento de San Pab'o, adoptando el 
nombre de Bernardo de Santo Domingo. 
Leyó Teología y lució en el ejercicio de la 
predicación. Desempeñó el Rectorado del 
Colegio mayor de Santo Tomás y falleció en 
1.° de Mayo de 1522, dejando un volumen 
de sermones manuscritos. 

557.— Céspedes (Francisco Manuel de). 

Ilustre sevillano, Marqués de Villafranca 
y Carrión, fundador de la Real Academia 
de Buenas Letras de Sevilla y Director de la 
misma el año 1754. En las sesiones acadé- 
micas leyó varias disertaciones: Sobre la 
semejanza advertida por Horacio entre 
la poesía y la pintura; Discurso sobre las 
columnas llamadas de Hércules existen- 
tes en la Alameda de Sevilla; Elogio al 
Rey Nuestro Señor Don Carlos III con 
motivo de su exaltación al trono, y algu- 
nas otras. 

558.— Céspedes (Pedro de). 

Nació en Sevilla, el día 5 de Septiembre 
de 1682, hijo de D. Pedro Manuel de Céspe- 
des, Marqués de Villafranca, y de D. a Luisa 



Federigui. Estudió latín con los jesuítas en 
el colegio de San Hermenegildo. Vencida la 
resistencia de sus padres, ingresó en el no- 
viciado de la Compañía de Jesús en 13 de 
Junio de 1697; estudió las bellas letras en 
Carmona, de donde pasó a Granada a estu- 
diar Filosofía y Teología. Ordenado de sa- 
cerdote, enseñó latinidad en Córdoba, pa- 
sando poco después a ocupar el cargo de 
Presidente del Colegio de Teólogos de la 
Concepción de su patria, donde escribió el 
curso de Filosofía que dictó después a sus 
discípulos en Granada. Fué maestro de Teo- 
logía en Málaga y Granada, granjeándose la 
pública estimación y la particular de los 
Arzobispos de esta última ciudad, que le 
consultaban en los asuntos más arduos. Des- 
empeñó las Rectorías del Colegio de San 
Pablo de Granada y del de San Hermene- 
gildo de Sevilla, así como el Provincialato 
de Andalucía. Nombrado Asistente de Espa- 
ña en Roma, pasó a la capital del orbe cató- 
lico, donde falleció el 31 de Octubre de 1762, 
después de haber consolidado y extendido la 
fama de su sabiduría. Habiéndole elegido su 
religión Procurador en el proceso de las vir- 
tudes del Venerable Manuel Padial, escribió 
la vida de este virtuoso maestro. Pondera 
Matute su sabiduría diciendo: «que eran 
apreciados de todos los sabios los trabajos 
que dictaba, y aun los maestros de diversas 
Universidades mandaban a toda costa les 
copiasen los discursos del P. Céspedes.» 

559.— Céspedes y Velasoo (Francisco de). 

Veinticuatro de Sevilla, amigo y prote- 
gido del Conde-Duque de Olivares, ascendió 
a Gobernador y Capitán general del puerto 
de Buenos Aires y Provincia! del Río de la 
Plata. Hipógrafo y notable jinete, escribió 
Tratado de la gineta (Lisboa, 1609) y de- 
dicó al Conde-Duque otra obra titulada Me- 
moria de diferentes piensos: con algvnas 
advertencias partícula res para tener me- 
drados y Iiizidos los cavallos (Sevilla, 
1624). 



— 131 



560. Cetina (Gutierre de). 

Antes de compendiar los datos biográ- 
ficos del rey de los madrigalistas, ruego a 
los lectores, si algunos tuviere, que olviden 
todo lo que hayan leído acerca de este inge- 
nio, porque sólo errores, y con frecuencia 
disparates, han trazado sus biógrafos, desde 
el laborioso y discreto Hazañas, el casi con- 
temporáneo de Cetina, poeta y pintor Pa- 
checo, el erudito Pérez de Guzmán, Sedaño 
y el eminente Menéndez y Polayo, hasta el 
travieso Adolfo de Castro y algunos rebusca- 
dores de menor cuantía. 

Únicamente el Sr. Icaza ha escrito con el 
debido conocimiento y documentación. De 
nobles padres, nació Gutierre en Sevilla el 
año 1520, siendo el mayor entre sus herma- 
nos. Estudió Humanidades en su ciudad na- 
tal: luchó en Italia a las órdenes de D. Luis 
de Leyva, Príncipe de Ascoli, y concibió 
aquella pasión por la Condesa Laura Gon- 
zaga, que inspiró los mejores versos del 
poeta. 

Volvió Gutierre a Sevilla, donde sostuvo 
fraternales relaciones con los autores de su 
tiempo, y emprendió después un viaje a 
Méjico, acompañando a su tío D. Gonzalo 
López, Procurador general de Nueva España. 
Prosiguió allí sus eróticas andanzas, hasta 
que en Puebla de los Angeles cayó una no- 
che traidoramente herido bajo las ventanas 
de la impúdica D. 1 Leonor de Osuna, mujer 
del médico La Torre y amante del agresor, 
Hernando de la Nava, así como de otros 
galanes. Asistido por el esposo de la dama, 
trasladaron al poeta a • su residencia. Xo 
quiso declarar quién le había acuchillado ni 
suministrar el menor indicio. Refugiado el 
agresor en una iglesia, la justicia civil, que 
se había apoderado de él, hubo de cederle a 
la jurisdicción eclesiástica, la cual le favo- 
reció cuanto pudo, mas no le entregó sin 
haberle antes paseado por la ciudad en bes- 
tia de albarda y cercenado la diestra en la 
Plaza Mayor de Méjico el 7 de Julio de 155i. 

Cetina falleció, según se infiere de lo es- 
crito por el concienzudo Argote de Molina, 
antes del 1557. La tumba familiar se halla. 



con esculpidos blasones, en el convento de 
.Madre de Dios de Sevilla. 

I'n retrato nos queda del gran madriga- 
lista, pintado por l'rancisco Pacheco, no to- 
mado precisamente del natural, sino de otro 
retrato, puesto que Cetina murió en Amé- 
rica antes de que Pacheco naciera en Es- 
paña. 

Produjo Cetina sonetos que, como dice 
Fitzmaurice, «cultiva con una maestría su- 
perior a Garcilaso;> madrigales, canciones, 
epístolas; siendo, escribe Herrera. <tan ge- 
neroso y lleno, que casi no cabe en sí.> En el 
género satírico compuso Paradoja hecha 
en alabanza de l<>> 9, Didlog* 

iré la cabeza ¡1 la gorra, y Epístola a la 
palga. en prosa estas últimas. La primera 
edición de las poesías de Cetina es la de la 
Biblioteca de Autores Españoles: la segunda, 
con biografía y comento, la de Hazañas. 

Se ha atribuido a nuestro poeta La bon- 
dad divina y varias comedias morales, 
mas, si las compuso, se han perdido. 

561.— Cid (Juan del). 

Generalmente reputado por sevillano y 
sin que hayamos encontrado prueba docu- 
mental en pro ni en contra. Disfrutó una 
Ración en la Metropolitana de Sevilla. Fué 
nombrado. Obispo de Canarias y. antes de 
llegar a su diócesis, unos piratas lusitanos 
saquearon su nave. Su pontificado, de diez 
años, terminó por su fallecimiento, que se 
cree ocurrió en 1458, dejando, según Viera 
(Historia de Canarias. IV. /'. :>¡.. grata 
memoria de su sabiduría, elocuencia y vir- 
tudes. 

562. -Cid (Miguel del). 

Natural de Sevilla, según declara en el 
título de su célebre Glosa, segunda impre- 
sión, perteneció a la Orden Tercera de San 
Francisco. El 23 de Enero de 1615 <se estre- 
naron > las conocidas coplas sobre el tema 
Todo el mando en general, que valieron a 
Cid, además de una inmensa popularidad, 
los elogios de Pacheco, del P. Arando, Orlíz 



— 132 



de Zúñiga, de Cervantes y de Fr. Pedro de 
Jesús María. También se conocen de este poe- 
ta unas quintillas insertas en el Correo Li- 
terario de Sevilla, número 335, y repro- 
ducidas en la Floresta de Bohl y en la Bi- 
blioteca de Autores Españoles; la Relación 
verdadera de lo que ha sucedido en al- 
gunos lugares de Andalucía y de la 
Mancha por causa de ocho moriscos que 
pidieron licencia al gran Solimán les 
dejare venir a España, prometiéndole 
llevarle todas las cosas une rus <jue lian 
sucedido después que ellos fueron desfe- 
rrados, y asimismo todas las criaturas 
que pudiesen haber a sus manos. // lo que 
les sucedió a ellos, impresa en Valencia, y 
después en Barcelona el año 1615, y unas re- 
dondillas incluidas en la Historia de Nues- 
tra Señora de Aguas Santas, por Alonso 
Díaz, según cita de Gallardo en su Bibliote- 
ca, II col. 762. Miguel del Cid falleció en 1617. 

563. -Cid (Miguel del). 

Hijo del anterior y poeta, editó Justas 
Sagradas del insigne y memorable poeta 
Miguel Cid, sacadas a luz por su hijo, 
heredero de su mismo nombre, dedicadas 
a la Virgen Santísima María Nuestra 
Señora, concebida sin mancha de pecado 
original (Sevilla, 1647). En este .libro, hoy 
muy raro, puso el editor un soneto en elogio 
de su padre. 

564.— Cid de Salcedo (Miguel del). 

Nieto del anterior y biznieto del famoso 
cantor de la Purísima Concepción, nos ha 
dejado impresos dos sonetos en las Justas 
Sagradas que publicó su abuelo. 

565.— Cid y Carrascal (Joaquín). 

Cura de la parroquia de San Gil, ingresó 
en la Real Academia de Buenas Letras el 27 
de Marzo de 1778; leyó un Elegió de Nues- 
tra Señora de la Antigua, Elogio de San 
Isidoro y Disertación sobre la antigua 
Acido Cesar iana. 



566.— Cieza de León (Pedro). 

Nació el año 1518 en Sevilla, no en Lle- 
rena, como equivocadamente se ha dicho. 
A la edad de trece años pasó a las Indias 
occidentales y en 1541 comenzó a escribir 
su obra titulada Primera parte de las 
Chronicas del Pirú, que trata de las de- 
marcaciones de sus provincias, la descrip- 
ción de ellas, la fundación de las nuevas 
ciudades, los ritos y costumbres de los 
Indios, con otras cosas extrañas dignas 
de saberse, que terminó en la ciudad de los 
Reyes del Perú en 1550. La primera parte se 
imprimió en Sevilla en 1553. Es el primer 
ensayo de Geografía descriptiva americana 
intentado por sabios españoles. 

La primera parte describe el Perú y las 
costumbres de sus habitantes; la segunda 
trata de los ingas (incas); la tercera, de las 
empresas de Pizarro, y en la cuarta refiere 
las guerras entre los españoles, las guerras 
de Guarina y Xaquixaguana y los hechos 
memorables de algunos conquistadores. 

467.— Cifuentes y Sotomayor (Luis de). 

Nacido en la capital de Andalucía, pro- 
fesó en la Orden dominicana el 23 de Octu- 
bre de 1619 en Méjico. Fué Catedrático y 
Rector de la Universidad mejicana, Prior y 
Provincial. Electo Obispo de Yucatán el 11 
de Noviembre de 1657, tomó posesión en 
1659. Escribió: Panegírico en la Dedica- 
ción del suntuoso Templo de las Religio- 
sas de la Concepción en Méjico (Méjico, 
1656); Elogio sacro del Patriarca Serafín 
San Francisco de Asís (Méjico, 1658). 

568.— Circuncisión (José de la). 

Nació en Sevilla, hijo de Pedro López y 
María de la Paz, recibió el bautismo en la 
parroquial del Sagrario y profesó en la Or- 
den de San Agustín el año 1643. Desempeñó 
el Priorato del convento de Nuestra Señora 
de la Popa en Cartagena de Indias y después 
de conseguir con su elocuencia éxitos sor- 
prendentes, así en la edificación de las almas 



— 133 



como en la conversión de idólatras, tornó a 
España, donde se le nombró Prior del con- 
vento de Nuestra Señora de Granada y De- 
finidor general de la Congregación. Falleció 
en su ciudad natal el 20 de Enero de 1675. 

569. — Cisneros (Enrique de). 

Nació en Sevilla el 19 de Septiembre de 
1826. Cursó la carrera de Derecho y publicó 
en su juventud un tomo de poesías líricas. 
Repartió su actividad entre el bufete, el tea- 
tro y la política. Desempeñó el Gobierno 
civil de varias provincias, tuvo representa- 
ción en Cortes y últimamente se le nombró 
Consejero de Estado. Sus principales obras 
teatrales son: El Alcázar de Sevilla (Teatro 
Principal de Sevilla, 18 Í6): Una deuda sa- 
grada (11 Junio 1850: Ultima calaverada 
(Español, 1850): Rico por fuerza (id,, id., 8 
de Junio ; Jadraque y París (Comedia. 25 
Febrero 185F; Un ¿jar de alhaja* (Teatro 
del Drama, 1852 1; La litera del Oidor (zar- 
zuela (Teatro del Circo, Junio, 1853); Espe- 
ranza (Español, 1854); Amor es sueño. 
comedia en cuatro actos y en verso (ídem, 
id.): El ramo de oliva (comedia en cuatro ac- 
tos por Sonoestres, arreglada, Teatro del Cir- 
co, 1856): El Paraíso perdido (en tres actos, 
id., 27 Junio 1857); La esperanza de dos 
mundos íapropósito en dos cuadros, ídem, 
1858); Las biografías (en tres actos, arre- 
glada de una obia de Legouvé; id., 16 de 
Abril de 1858): Gaspar, Melchor y Balta- 
sar, y Este cuarto se alquila, arreglo en 
cuatro actos en colaboración con el gaditano 
Dacarrete. 

570.— Cisneros (Jorge). 

Nació en Sevilla al correr del año de 1765, 
según se desprende de los libros de la Real 
Academia de Medicina de Sevilla, que le 
tuvo por Vicepresidente en 1831. Siguió la 
Facultad en Sevilla y se revalidó en Madrid 
el 8 de Marzo de 1793. Prestó sus servicios 
en el Hospital de Gerona y en 1809 se le co- 
misionó para examinar las fiebres malignas 
que infestaban la Mancha: escribió las 3/'- 



d<> po¡4 i contener 

r¡ contagio, y, a su regreso, redactó un 
opúsculo sobre la enfermedad, sus causas y 
medios curativos, que mereció la Real apro- 
bación y sirvió de base a las disposiciones 
gubernamentales. En el seno de la Acade- 
mia hizo diversos trabajos. Su valer le llevó 
a figurar en muchas Sociedades científicas. 

571.— Cisneros (Jorge). 

Dotóle la Naturaleza de espíritu inquieto 
en cuerpo enfermizo. Y eso que procedía de 
; recia estirpe, pues su padre, D. José Cisne- 
ros Duran, se casó cuatro veces. Acaso por 
nacer de la última, salió más raquítico este 
sevillano. Aún lo recuerdo en su cochecito 
de impedido, formando tertulia con otros 
amigos en un puesto de refrescos del paseo 
del Duque, por los años de la Revolución y 
comienzos de la Monarquía restaurada, don- 
de discutía lo divino y lo humano. Publi- 
cista católico, escribió un libro de Pensa- 
mientos católicos sobre la política contem- 
poránea (Sevilla, 1861) y dio una conferen- 
cia sobre asuntos de esa índole en el Ateneo 
de Madrid. Falleció hacia el año 1878. 

572.— Cisneros (José M. a ) 

Presentó a la Real Sociedad Patriótica 
de Sevilla una Memoria acerca del vino 
de Itálica elaborado con el sumo de na- 
ranjas chinas (Sevilla. 1857)), trabajo muy 
pensado e interesante. 

573.— Cisneros y Lanuza (Antonio M. a de). 

Docto jurisconsulto sevillano que floreció 
a principios del siglo XIX. Tradujo y puso 
comentarios y notas a la obra intitulada Pe- 
citaciones del Derecho Civil Romano, es- 
crita en latín por Juan Gottlieb Ileinecio 
(Sevilla, 1829). 

574 —Civil y Moreno (José). 

Según leo en un periódico, la tierra ar- 
gentina ha recogido amorosamente el cuerpo 



134 



de un poeta español, muerto en los albores 
de la juventud, cuando el Arte y España em- 
pezaban a recibir las (lores de sus versos. 

Había nacido en Sevilla, en Julio de 
1897, y en 1909 se trasladó a Buenos Aires 
acompañando a sus padres. «Ya era entonces 
artista; a pesar de sus pocos años, ya sentía 
brillar en su alma la luz increada que había 
de guiarle por los caminos del Arte, y ya 
escuchaba estremecido su corazón por una 
misteriosa voz interior.» Respondiendo a una 
verdadera necesidad espiritual, rimaba ver- 
sos que tenían la dulzura de Bécquer. Pron- 
to se le abrieron las puertas de grandes pu- 
blicaciones americanas, y en Atenas y en 
El Diario Español dejó muchas lozanas 
muestras de su talento. Al mismo tiempo 
que la pluma, manejaba el cincel y los pin- 
celes y esculpía y pintaba, ennobleciendo 
mármoles y lienzos. Era un artista de varias 
aptitudes y modalidades que caminaba rá- 
pidamente a una definitiva consagración. Así 
le sorprendió la muerte el 6 de Enero de 
1916. Dejaba un libro que tituló, modesta- 
mente, Ensayos poéticos, en cuyas páginas 
alientan los sueños y aspiraciones de su ju- 
ventud. 

Recientemente— sigue diciendo el Mun- 
do Gráfico— se ha rendido al malogrado poe- 
ta español un sentido homenaje. Por inicia- 
tiva de su compañero de estudios en el Co- 
legio Universitario, D. Aurelio Rizza, se hizo 
una nueva edición de los Ensayos poéticos, 
para la que escribió un prólogo el ilustre 
escritor D. Ricardo Monner Sans, y a la que 
contribuyeron con generosa esplendidez los 
demás condiscípulos de Civil Moreno. El 
producto de la edición se destinó a erigir un 
monumento sobre la tumba en que descan- 
san los restos del poeta niño, como último 
tributo de admiración y de piedad a su me- 
moria. La inauguración del monumento se 
hizo el día 2 de Septiembre de 1916, y cons- 
tituyó un homenaje, en el que tuvieron par- 
ticipación todos los que conocían las virtu- 
des y el talento que adornaban al pobre ar- 
tista sevillano. 



575. — Ciurana (Rafael). 

No poseo datos biográficos. Según la En- 
ciclopedia de Espasa, se le cree sevillano y 
así lo confirma el asunto de su obra Historia 
del Monasterio de las Cuevas hasta 1442. 

576.— Claussell y Calderón (Rudesindo). 

Nacido en Sevilla el 1.° de Junio de 1861, 
comenzó su carrera periodística en La Ibe- 
ria y la continuó en La Democracia y Los 
Sucesos, popular publicación de que fué 
Director. Aunque no incluyo en esta obra a 
los escritores exclusivamente periodistas, me 
permito esta excepción porque me aseguran 
que prepara un volumen de trabajos selectos. 

577. — Clemente y Miró (Manuel). 

Nació en Sevilla y sentó plaza de Guar- 
dia Marina en 1792. Comandando El Cisne 
obtuvo la Cruz de San Fernando de primera 
clase, por batirse con fuerzas superiores. 

Ascendió hasta el grado de Brigadier y 
falleció el 30 de Agosto de 1830. 

Tradujo del francés: Geografía Moder- 
na o descripción histórica política, civil y 
natural de los imperios, reinos, estados y 
sus colonias, con la de los mares e islas 
de todas las partes del globo, sacada de 
varios autores (1805). 

578.— Coín (Juan). 

Célebre jurisconsulto hispalense del si- 
glo XVIII. Queda impreso un alegatorio/ el 
Hospital de la Misericordia de Sevilla 
contra los Jesuítas de Trigueros (sin fe- 
cha); hay un ejemplar en la Biblioteca de 
Sevilla. 

579.— Colindres (Pedro de). 

Vio la primera luz en Sevilla el año de 
1599, profesó en la Compañía de Jesús, rigió 
el Colegio de Écija y pasó a mejor vida en 
1668. Escribió: Triunphum de peccato ori- 
ginali (Écija, 1641). 



135 



580. Colindres y Puerta (Nufro). 

Nacido en Sevilla en el último tercio del 
siglo XVI, fué un poeta de gran reputación 
y muy protegido del Conde-Duque de Oli- 
vares. Suyo es el precioso soneto que ter- 
mina: 

«Mira y advierte, pues, en la mudanza 
t x »ue hay del brazo a la espiga, los temores 
C^ue debe un amador a su tardanza.» 

Puede ser de este ingenio una décima en 
alabanza de Lope que se halla al principio 
de la edición de obras dramáticas de este 
último y que dice ser del Maestro Colindres, 
dramático, retórico y filósofos o acaso del 
que antecede. 

581. — Colmenero de Ledesma (Antonio). 

Médico asligitano del siglo XVII. Se des- 
conocen más datos biográficos. Escribió Apo- 
logía cliirnrgica, sobre <si puede de golpe 
romperse vena en las telas, o cerebro, sin 
que primero haya conmocion> (Sevilla, 
1623), y Curioso Tratado de la )iaturaleza 
y calidad del chocolate (1631). Moreau lo 
tradujo al francés, y Severino, Catedrático 
en Xápoles, lo vertió al latín (1644). Hay 
también una traducción italiana (Venecia, 
1678), y una inglesa (Londres, 1685). El tra- 
tado del chocolate está dividido en cuatro 
partes, y en la tercera habla del modo de 
hazerlo, y de cuántas maneras se toma en 
las Indias y cuál deltas es más saludable. 

582.— Colom y Beneylo (Fernando). 

Nació en Sevilla el 23 de Agosto de 1843, 
se doctoró en Derecho y Administración en 
la Universidad hispalense, de la cual fué 
Catedrático Auxiliar. Perteneció al Congre- 
so Jurídico de Madrid, ejerció la Abogacía 
desde 1886 y perteneció a la Comisión Eco- 
nómica del Colegio de Madrid (1899-90). 
Había sido Cónsul de Guatemala y Hondu- 
ras. Decano del Cuerpo Consular en Sevi- 
Ma, Teniente de Alcalde y Diputado provin- 
cial, distinguiéndose por su actividad y ab- 
negación en la última epidemia de cólera 



que afligió a la capital de Andalucía. Publicó 
muchos artículos, uno de los cuales movió 
al Sr. Gamazo a retirar los modelos de con- 
tratos de arriendo puestos a la venta en toda 
España. II i publicado: Estudios sociales; 
La familia, el Estado y la propiedad; 
Prestamistas, prestatario» y operarios de 
préstamo; El domicilio, el matrimonio, el 
divorcio, y ocho folletos sobre cuestiones 
jurídicas. 

Pocos hombres hemos conocido más vi- 
vos, emprendedores e insinuantes. 

583. -Colón (Diego). 

Autor de una oda. El Aniversario del 
Dos de Mayo (Madrid, 1809), que mereció 
los elogios del Semanario Patriótico nú- 
mero 21, 15 Junio, 1809) y de la cual repro- 
ducimos la siguiente estrofa: 

«... vedlos tendidos en la arena, 
Despedazados, expirantes, yertos, 
En su sangre y el polvo revolcados, 
De su sangre y el polvo ya cubiertos. 
Y vez allá también, regocijados 
De su triunfo infernal (¡pechos de roca! 
A ese tropel de tigres carniceros 
Que sólo a la sonrisa abren la boca 
Quando escuchan gemidos lastimeros.» 

584.— Colunga (Ped'o de). 

Fraile dominico y poeta del siglo XV que 
residió en el convento de San Pablo de Se- 
villa. Se le cree natura! de esta ciudad, aun- 
que nada en concreto puede asegurarse por 
la falta de datos de aquella época. Figura 
entre los iniciadores de la escuela alegórica 
al lado de Micer Imperial. En el Cancionero 
de Baena se hallan unas octavas que escri- 
bió contra Alfonso Alvarez (folio 29, vuelto 1 , 
otras en el folio 43, vuelto, y fragmentos de 
una réplica en el folio 45. 

585.— Collado (Luis). 

Natural de Lebrija, floreció en el último 
tercio del siglo XVI. «Es el primer español 
que escribió de artillería y su libro fué más 
apreciado y seguido que el de Álava, y sir- 



136 — 



vio por mucho tiempo en Europa de base 
para la enseñanza de la Artillería» (Picatos- 
te).El libro a que se alude se intitula Práctica 
de Artillería en que se trata del arte mi- 
litar, de las máquinas de los antiguos, de 
la invención de la pólvora y un examen 
de artilleros (1586), y en 1592 imprimió un 
segundo tratado de la misma materia. 

El docto tratadista D. Vicente de los Ríos, 
después de encomiar con notoria justicia los 
méritos de artillero práctico que enaltecían 
a Collado, ensalza también sus observacio- 
nes y opiniones, refutando los errores de 
Blondel. 

586.— Collantes de Terán y Caamaflo (Fran- 
cisco de P.) 

Nació el 10 de Octubre de 1826 en Sevi- 
lla y a los veinte años fundó, en unión de 
otros jóvenes, un hebdomadario de litera- 
tura titulado El Sin Nombre, que dirigió 
todo el tiempo de su publicación. Del 62 al 
64 colaboró asiduamente en La España 
Literaria, y en 1870 fundó la Revista Ar- 
queológica Sevillana, al mismo tiempo que 
promovía y dirigía la publicación del Nuevo 
método de clasificación de las medallas 
autónomas de España (tres volúmenes, 
1871-6), en que ayudó al genial D. Antonio 
Delgado. Fué académico correspondiente de 
la Historia y falleció el 28 de Agosto de 1895. 
Escribió: Sancho el Bueno, poema (1847): 
Julia de Santa Elena, novela histórica, con 
el pseudónimo Doña María de la Vega 
(1849J; Memorias históricas de los Esta- 
blecimientos de Caridad de Sevilla y des- 
cripción histórica de los mismos (dos to- 
mos, Sevilla, 1884-6); Los Establecimien- 
tos de Caridad de Sevilla que se conside- 
ran como particulares y apuntes para su 
historia (Sevilla, 1886; tirada de 48 ejem- 
plares numerados); Historia de la Her- 
mandad de Peregrinos del Pilar (1889): 
La Capilla de las Escalas en la Catedral 
de Sevilla (1890, 50 ejemplares); Historia 
de Morón, con noticias de otros muchos 
pueblos; Solemnes fiestas que, con motivo 
de la beatificación de Fr. Diego de Cádis, 



celebró el Excmo. Ayuntamiento do Sevi- 
lla (1895). 

587. -Concepción (Sor Isabel de la). 

Vino al mundo en la ciudad de Marche- 
na, hija de Francisco de Alcalá y Ana de 
Vega. En el siglo, llevó el nombre de Isabel 
de Vega y profesó en el convento de la En- 
carnación de Fuentes de Andalucía, Orden de 
la Merced Descalza, en donde desempeñó el 
cargo de Comendadora. Dejó escrita Vida de 
su hermana la Venerable Sienta de Dios 
Sor Juana de Cristo, mercenaria descalza 
que murió el 25 de Enero de 1616. 

588.— Concepción (Jerónimo de la). 

Religioso sevillano profeso en la Orden 
del Carmen Descalzo, de quien se conserva 
en el Archivo de la Catedral de Sevilla una 
Historia original de San Fernando. 

589.— Concepción (Juan déla). 

Historiador sevillano del siglo XVIII. Vis- 
tió el hábito de San Francisco y escribió 
Relación verídica de los progresos de las 
santas misiones de Berbería (1722). 

590.— Conrado (Bartolomé). 

Natural de Sevilla y familiar del Santo 
Oficio. Escribió en 1649 una Nueva des- 
cripción de las Indias occidentales con 
mapas explicativos. En la portada de esta 
obra se firma Baltasar y no Bartolomé, como 
escriben Nicolás Antonio, Varflora, Cuesta, 
Matute y ahora nosotros por respeto a tan- 
tas autoridades. También declara ser «na- 
tural y vecino de Sevilla,» Familiar del 
Santo Oficio y Alguacil Mayor de Robaina 
en 1649. 

591.— Contero Ramírez (José). 

Dotado de un talento natural prodigioso 
y de una fuerza de voluntad admirable, este 
insigne ursaonense, que vio la luz el 15 de 



137 



Enero de 1791 en modestísima cuna, pues 
sus padres eran unos pobres artesanos, pudo 
distinguirse y adquirir en pocos años fama 
de sabio por el impulso de sus propios mé- 
ritos. Con tero miró a la vida frente a frente: 
su constancia venció la miseria de su hogar, 
y relativo desahogo sucedió a los días tristes 
de amargas decepciones pecuniarias. 

En la iglesia colegial de su patria, donde 
recibió el agua del bautismo, entró de mona- 
guillo cuando aún contaba pocos años: pero 
su afición decidida por las Letras le hizo 
abandonar pronto aquel modesto oficio y se 
entregó con firmeza al estudio de las Huma- 
nidades en el convento de Santo Domingo, 
donde le dirigió hábilmente el P. Arriaza, 
que adivinó desde un principio las porten- 
tosas facultades de su joven discípulo. 

Poco después se despertó en Contero una 
afición irresistible a la carrera de Leyes y 
abandonó el convento para trasladarse a Se- 
villa con sus padres, venciendo graves difi- 
cultades económicas. En la capital sevillana 
se granjeó la simpatía y el aprecio de todos 
los que lo trataban e intimó con Reinoso y 
con D. Alberto Lista, perteneciendo a la Aca- 
demia que fundaron aquéllos. 

Mientras cursaba sus estudios de Dere- 
cho se dedicaba a dar lecciones particulares, 
y, con el producto obtenido, atendió al man- 
tenimiento de sus padres y a los gastos de 
su carrera. 

Tantos desvelos y trabajos tuvieron al fin 
su justa recompensa, primeramente por su 
nombramiento de Director o Regente del 
Colegio de San Alberto, y más tarde ganando 
en reñidas oposiciones la cátedra de Meta- 
física de la Universidad de Sevilla. 

Va unido su nombre a la fundación del 
Ateneo Científico y Literario de Madrid, y 
hombres de saber y de reconocida compe- 
tencia han enaltecido la memoria de este 
cerebro privilegiado: Contero ocupa, sin dis- 
tinción alguna, un lugar preeminente en la 
cultura española. 

D. Rafael María de Labra ha dedicado 
un folleto al digno catedrático, y el Sr. Me- 
néndez y Pelayo. en Los heterodoxos espa- 
ñoles, habla del sabio catedrático en estos 



términos, al referirse a la escuela hegeliana: 
< Fué el Sócrates de esta nueva doctrina un 
catedrático de Metafísica, llamado Contero 
Ramírez, de quien ni una sola línea se con- 
serva escrita, como no sean las de un pro- 
grama que su discípulo N. del Cerro publicó 
en la Revista de Instrucción Pública. Pero 
si no sus escritos, a lo menos su palabra 
bastó a formar una especie de cenáculo he- 
geliano que, dilatando su existencia más allá 
de los términos de la vida de Contero, y no 
absorbido niínulado por el posterior domi- 
nio del krausismo en la cátedra de Metafí- 
sica de Sevilla, todavía conserva sus tradi- 
ciones y manda a Madrid aventajados expo- 
sitores de tal y cual rama de la filosofía de 
Hegel.» 

Contero falleció en Sevilla por los años 
1856 o 1858; su cuerpo se hundió en la tie- 
rra, pero su espíritu siguió flotando en el 
ambiente de cultura que él había formado. 

592. — Contreras (Fernando de). 

Pocos sacerdotes más ejemplares, pocos 
oradores más elocuentes, pocos varones más 
populares, si alguno pudo superar tantas 
excelencias. Nació en Sevilla en 1470, obtu- 
vo un beneficio en 01 vera en 1488 y durante 
la epidemia que afligió a Sevilla en los años 
1506 y 7, llegó su caridad hasta enterrar por 
sus manos los cadáveres de los apestados. 
Nombrado Obispo de Guadix, renunció hu- 
mildemente la mitra y continuó viviendo en 
la pobreza hasta el 17 de Febrero de 1548, 
que falleció cristianamente en la casa núme- 
ro 1 de la plaza del Triunfo, contigua al ve- 
tusto hospital de Santa Marta. 

Las diligencias para la beatificación y 
canonización del Venerable Contreras co- 
menzaron en 1633. Escribieron su vida el 
P. Aranda, D. Pablo de Espinosa, D. Cristó- 
bal Mosquera y el anónimo que se cree ser 
Sánchez Gordrllo. 

, Argote de Molina atribuye a Coníreras 
muchas poesías en ioor de la Virgen, una 
Doctrina Cristiana, un libro titulado Pe- 
queña Flor, otro de Antífonas y Oficio del 
Bautismo de Xuesfro Salvador. 



138 — 



593. — Contreras (Jerónimo). 

Médico sevillano de quien no poseo noti- 
cias biográficas y únicamente conozco Cau- 
sas de las enfermedades en Sevilla y me- 
dios para evitarlas. (Sin fecha.) 

594. —Contreras de la Plaza (José). 

Médico sevillano y socio supernumerario 
de la Real de Medicina de su patria. Escri- 
bió De los afectos so2>orosos *que contra- 
indican el uso de los vejigatorios y esti- 
mulantes (Sevilla, 1772). En la tercera par- 
te de esta obra examina el mecanismo de las 
sensaciones, teniendo presentes los últimos 
adelantos de la Fisiología en su época. En la 
Real Sociedad de Medicina de Sevilla leyó 
las siguientes disertaciones, que se conservan 
en el Archivo y no conoció Hernández Mo- 
rejón: De la oportunidad de administrar 
los medicamentos anti epilépticos en los 
afectos de su linea (4 Febrero 1779); De 
los accidentes más frecuentes que suscita 
la leche en las paridas (9 Febrero 1780); 
Sobre la historia de la dysenteria y uso 
de los purgantes en su curación (8 Febrero, 
1781); Si los remedios anU-syphiliticos 
sean útiles en el Rheumatismo y en el 
cual (5 Diciembre 1782); De los caracteres 
distintivos de la ictericia critica en las 
enfermedades agudas (17 Enero 1782); Si 
los propensos a cálculos de vexiga pueden 
preservarse de esta enfermedad y con qué 
medios (11 Diciembre 1783); Exponiendo 
la genuino inteligencia de la sentencia 31 
del libro (plinto de los Ajjhorismos de Hi- 
pócrates: Mulier útero gerens, sanguine 
misso (20 Marzo 1783). En el índice de ex- 
traviadas de la Sociedad figura: Del abuso 
de los remedios balsámicos en la curación 
de la Ptisis (1776). Publicó también Del 
limitado poder de los remedios antiascí- 
ticos persuadiendo deberse a todos pre- 
ferir la paracentesis (Sevilla, 1786). Con- 
treras era facultativo de la Marina Real. 

595.— Córdoba (Alonso de). 

Aunque se desmintió al gran Nicolás An- 



tonio, negando ser sevillano Alonso de Cór- 
doba, las inscripciones universitarias han 
confirmado la noticia de aquel erudito. Gra- 
duado en Medicina, prefirió los estudios ma- 
temáticos y astronómicos y corrigió las ta- 
blas astronómicas más célebres en su tiem- 
po, es decir, las de D. Alfonso X y las de 
Abraham Zacuto, astrónomo del Rey de 
Portugal. Declara (iiovanni B. Riccioli que 
las Tablas de Alonso de Córdoba prestaron 
un gran servicio a la ciencia y fueron las 
preferidas por los sabios italianos en el pri- 
mer tercio del siglo XVI. Se imprimieron en 
Venecia en 1517. 

596— Córdoba (Francisco de). 

Eminente orador natural de Sevilla, hijo 
del convento de San Pablo y Obispo auxiliar 
del Arzobispo Deza. Falleció en 1531. Tra- 
taron de él el maestro Fr. José de Herrera y 
D. Luis Germán. 

597.— Córdoba y Lasso de la Vega (Antonio de). 

Marino. Nació en Sevilla y murió en la 
misma capital en 19 de Febrero de 1811. 
Mandó la fragata Santa María de la Ca- 
beza y los paquebots Santa Eulalia y 
Santa Casilda en 1785; viajó dos veces por 
el Estrecho de Magallanes, rectificó los pla- 
nos y cartas existentes y publicó sobre aquel 
importante paso una curiosa Memoria des- 
criptiva que se conserva impresa en nues- 
tras bibliotecas marítimas. Fué ascendido a 
Teniente General en 5 de Octubre de 1802. 

598.- Córdoba y Ramos (José de). 

Tuvo por cuna la ciudad, ya entonces 
floreciente villa de Utrera, e imitando el 
ejemplo de varios ascendientes suyos sentó 
plaza de Guardia Marina el 31 de Octubre 
de 1746, siguiendo su carrera hasta llegar a 
Teniente General en 21 de Septiembre de 
1789. Derrotado por la Escuadra inglesa en 
el Cabo de San Vicente, fué depuesto, sin 
atender a que en todos los empeños mili- 
tares había mostrado «un heroico valor digno 



130 



de tener imitadores , a que profesaba «al 
honor de su uniforme aquel culto religioso 
de nuestros antiguos marinos> (Pavía), ni a 
que en el mando de la Escuadra protectora 
de los buques procedentes de América des- 
empeñó su cometido <con notable ventaja 
del servicio> (ídem). Falleció, ya octogena- 
rio, en Cádiz, el año 1809. 

En la Biblioteca del Depósito Hidro- 
gráfico he visto de Córdoba y Ramos los 
escritos siguientes: Derrotas varias: de 
: a la ¡sin del Príncipe en la costa 
de Guinea.— De Montevideo a la isla del 
Príncipe. Sigue una noticia firmada por 
D. .losé de Córdoba, y otra, sin firma, sobre 
las islas de Fernando Póo y Annobón). 
Cuenta del viaje de la fragata Astrea . 
en 1770, de Esjxiña a Filipinas. Carta a 
D. Andrés Reggio, en Abril de 1770, dán- 
dole cuenta de haber hecho escala la fra- 
gata <Astrea> en el Cabo de Buena Espe- 
ranza, e inserta en la obra de Pavía la 
extensa Exposición al Sr. Generalísimo 
Principe de la Paz, donde se justifica de 
los cargos asestados a su conducta en el 
combate del Cabo de San Vicente, demos- 
trando que <nada le quedó por hacer para 
llenar sus deberes y dar un buen día al Rey, 
a la Nación, así como al Cuerpo que ha ser- 
vido con tanto esmero». Este largo y razo- 
nado escrito motivó la devolución de su 
empleo, si bien en clase de jubilado, porque 
<su avanzada edad pide ese descanso». 

599.— Cordón y Pérez (Luis). 

Nació en Sevilla el 29 de Septiembre 
de 1882 y recibió las aguas del bautismo en 
la parroquia del Sagrario. Tiene publicada 
una obra curiosísima con el título de Rela- 
ción e Historia de las Cofradías de Sevi- 
lla desde su fundación hasta nuestros días. 

600.— Cordón Pérez (Pedro). 

Deudo del anterior. Nació en Sevilla el 
12 de Junio de 1841; le bautizaron en la 
parroquia del Salvador y murió el 31 de 
Enero de 1896. Escribió: Noticias de la ora- 



ción al S'ndisiití') Sacramento, e Historia 
de la Real Con u u Vela 

rilln (189J . 

601.- Córdova y Córdova (Luis de). 

Hijo de D. Juan de Córdova y D.* Cle- 
mencia de Córdova y nieto del Marqués del 
Vado, nació en Sevilla, y sentó plaza de 
Guardia Marina el 4 de Diciembre de 1721. 
Obtuvo el ascenso a Capitán de fragata el 
28 de Agosto de 1740 y a Capitán de navio 
el 28 de Agosto de 1747. Ascendió a Jefe de 
escuadra el 13 de Julio de 1760 y a Teniente 
General en Diciembre de 1774. 

Obtuvo repetidos triunfos navales sobre 
los barcos argelinos y la escuadra inglesa, 
méritos premiados con el cargo de Director 
General de la Armada en 7 de Febrero de 
1780 y Capitán General de la misma el 15 
de Febrero de 1783. Falleció en la isla de 
León el 29 de Julio de 1796, a los noventa 
años de edad. 

Existen en la Biblioteca de Marina los 
siguientes escritos de D. Luis de Córdova: 
Señales de niebla y de noche al ancla y a 
la vela Fn volumen en folio, sin portada); 
Señales de combate y movimientos de la 
Esquadra (Un volumen infolio, con lámi- 
nas. Empieza en la página 45. En el texto 
se hallan, manuscritas, correcciones y refe- 
rencias a las láminas): Señales que han de 
observar los >iavíos. fragatas y demás em- 
barcaciones que componen la escuadra del 
mando del Teniente General D. Luis de 
Córdova y Córdova | Isla de León, Pedro 
Segovia, un volumen en folio, con láminas 
iluminadas. Sin fecha . 

602. — Coria y Maldonado (Diego de). 

Docto carmelita, que nació en Ftrera, y 
en su patria murió el año 1613, dejando un 
tomo titulado Dilucidario y Demostración 
de las corónicas y antigüedades de la Or- 
den de la Madre de dJios del Carmen (Cór- 
doba, 1598), y otro De los Santos de la 
Orden del Carmen; Vida del Beato Franco 
de Sena (Barcelona. 1613). 



— 140 — 



No sé dónde he leído que su segundo 
apellido es Quebrado, pero él se firma Mal- 
donado en las portadas de sus obras. 

603.— Cornejo (Alonso). 

Hijo de D. Alonso López Cornejo, Mé- 
dico de los Reales Alcázares de Sevilla, es- 
tudió la profesión de su padre y la ejerció 
con éxito. Escribió Respuesta a un papel 
apologético que, con el titulo de Medicina 
en las fuentes y purgas sin corrientes, 
sacó D. Juan Vázquez de Cortés, Médico 
revalidado en esta ciudad. Este opúsculo, 
que ignoro por qué causa se imprimió en 
Granada en 1735, según expresan las licen- 
cias, es una de tantas publicaciones como 
salieron a luz con motivo de la ruidosa con- 
troversia entablada entre los médicos de 
aquel tiempo acerca de las virtudes tera- 
péuticas del agua natural. Hernández Mo- 
rejón dice: «El juicio crítico y la erudición 
brillan en esta obra»; cualidades que no 
impidieron a un anónimo imprimir un fo- 
lleto combatiendo su doctrina. 

604.— Cornejo (Francisco). 

Sacerdote, natural de Estepa, que flore- 
ció en el siglo XIX y gozó de gran fama co- 
mo orador sagrado. 

605— Corona (Ana Clara). 

Religiosa sevillana, hija de D. Me'clior 
Maldonado, nació por los años de 1582. Ili/so 
el noviciado en el convento de San Leandro 
y de éste pasó al del Carmen Descalzo bajo 
la advocación de San José. En 1654 escribió 
un elogio de su padre espiritual el Venera- 
ble Hernando de la Mata. 

606. — Coronas y Paredes (Agustín de). 

Escritor sevillano dei siglo XVIII. Fué, 
además, Familiar del Santo Oficio de la In- 
quisición de Sevilla y escribió Cómo pasó 
a los Reinos de Indias de la Nueva Espa- 
ña el año pasado de mil setecientos cin- 



cuenta y tres hasta el de mil setecientos 
setenta y tres (Madrid, 1776, cuatro hojas 
s. f.), y dos memoriales, con los siguientes 
títulos: Sr. D. Agustín de Coronas y Pa- 
redes, puesto a L. B. P. de V. M., con la 
más profunda veneración que debe, dice, 
Cómo haviendo estado en el reino de la 
Nueva España, etc. (tres páginas, 3 f., Ma- 
drid, 1776), y Sr. D. Agustín de Coronas 
y Paredes, Familiar del Santo Oficio de 
la Inquisición de la Ciudad de Sevilla, 
natural y vecino de Sevilla, imesto a 
L. B. P. de V. M. Representa.... (seis ho- 
jas sin foliar). Al pie del texto hay muestras? 
dibujadas a mano, de la moneda llamada en 
México «clazos». El primer memorial sirve 
como de introducción al segundo, y tratan 
ambos de la conveniencia de sustituir la ci- 
tada moneda por la de cobre. Aunque la 
impresión carece de fecha, se tiene por cierto 
que corresponde al último mes de 1776. 

607.— Correa (Antonio José). 

Este docto químico hispalense escribió: 
Del juicio que deba hacerse del Menstruo 
universal (1746); una monografía sobre el 
opio (1765); Del nitro que producen las 
tierras de Sevilla y si, atendido su anáH- 
lisis y ensayos, tenga preferencia al que 
se extrae de las demás partes del Bey no 
(1766); Del carácter específico vegetal que 
los sales alchalinos fijos retienen entre sí 
(1767); De los medios más eficaces de 
desarmar los venenos minerales; Del Be- 
leño, exponiendo sus virtudes y medici- 
nales usos (177 '1); otra monografía acerca 
del Alcanfor (1772); otra titulada Experi- 
mentos químicos (1772); Del modo de qui- 
tar la rancidez a los aceites vegetales, 
confirmándolo con experiencias (1779): 
Del petróleo y sus diferencias y si lo haya 
perfecto en los dominios de S. M. Católica 
(1785); Del ámbar, su historia, naturale- 
za, diferencias y virtudes (1786) y algunos 
otros trabajos académicos. 

608.— Correa (Francisco). 

Tercero Regular de San Francisco y Mi- 



— 141 — 



nislro Provincial de la de San Miguel de 
Andalucía, escribió ocho tomos de </uares- 
Mrt. de Dominicas, de Christo, de Su Ma- 
áre Santísima y de Ánimas. 

609.— Correa (Francisco Antonio). 

Farmacéutico y miembro numerario de 
la Real Sociedad Hispalense de Medicina y 
Ciencias, deudo quizás del precitado quí- 
mico Correa. Publicó Disertación químico- 
farmacéutica: qué sea sulpliur, o aceite, 
(le qué partes conste y cuantas sean sus 
diferencias y manijjulacioncs, ele. (Sevilla, 
1736) y De los menstruos disohfientea 
Mayo. 1746). 

610.— Correa (Juan de los Santos). 

Presbítero natural de Sevilla. Dejó escri- 
tos Orígenes y prácticas de traer la San- 
ta Cruz ante sí los Mayores Prelados de 
la Iglesia y Vestido Prelático. Manuscri- 
tos, el primero acabado en 1688 y escritos 
ambos <con gran diligencia y mucha soli- 
dez y erudición. > (Cevallos, Apuntaciones). 
El último ms. que se cita se escribió con 
motivo de poner los retratos de varios arzo- 
bispos en 1691. 

611. -Correa (Luis). 

No es llana empresa determinar la cuna 
de los escritores nacidos en el siglo XV, por 
ausencia de documentación. Cuando el mis- 
mo autor no declara su patria, ni ningún 
contemporáneo digno de crédito, las atribu- 
ciones se basan en indicios o tradiciones que 
no ofrecen absoluta seguridad. No con otro 
fundamento incluyo a Luis Correa, a quien 
creo sevillano o, por lo menos, andaluz, como 
afirma Seco y Shell y (La Pluma y la Es- 
pada), aunque con la natural reserva y sin el 
descaro de Allendesalazar que, en su Biblio- 
teca del Bazcófilo, lo registra sin más funda- 
mento que su genialidad. Cuando a princi- 
pios del siglo XVI el Duque de Alba orga- 
nizó un ejército que, unido a los 10.000 
ingleses desembarcados en Guipúzcoa a las 



órdenes de Tuinas (¡rey, debía intentar la 
conquista de Navarra, Correa figuró con el 
grado de capitán en las tropas españolas. 
Presenció aquella rápida campaña y la na- 
rró en su Conquista del reino 'le Navarra 
(Toledo, 1613), dedicada a Padilla, Comen- 
dador de Calatrava y Presidente del Consejo 
de las Órdenes Militares. Acaso pertenezca 
al mismo Correa el Arte militar especula- 
tiva y práctica que Nicolás Antonio halló 
manuscrita en los libros del Conde de Vi- 
llaumbrosa. 

612.— Correctionis (Theófilo). 

Con este pseudónimo se encubrió un mé- 
dico sevillano de los que terciaron en la 
polémica sobre las virtudes de la hidrotera- 
pia y con él autorizó el opúsculo titulado 
Reflexión epistólica de Theófilo Correctio- 
nis sobre el prólogo que hizo D. Juan 
Vázquez de Cortés al opúsculo de la mé- 
todo controvertida de curar los morbos 
con agua y limitación de los Purgantes. 
(S. I. n. f.). 

613.— Corro (Antonio del). 

Nació en Sevilla en 1526, hijo del abo- 
gano D. Antonio del Corro. Menéndez y Pe- 
layo, que tanto se afana por añadir glorias 
a la provincia de Santander, quiere que tu- 
viese oriundez montañesa, circunstancia que 
no podemos confirmar ni negar, y lo hace 
sobrino del inquisidor Antonio del Corro 
que tanto se distinguió contra íuereticam 
pravitatem, cosa que se nos resiste algo 
más. Antonio del Corro era monje Jerónimo 
en San Isidoro del Campo; se convirtió al 
protestantismo, como toda la comunidad, y. 
antes.de que la Inquisición cayera sobre los 
protestantes, logró escapar, no obstante que 
el ser tuerto aumentaba las dificultades de 
la fuga. Desde Amberes, donde ejercía el sa- 
cerdocio reformado, que antes había ejercido 
en Aquitania, escribió en 1567 una notabi- 
lísima Lettre envoiée á la Maiesté du Boy 
des Espaigues, donde estudia las turbulen- 
cias de los Países Bajos y propone como 



142 — 



única solución la libertad religiosa. En 1569 
pasó a Inglaterra donde se hizo Maestro en 
Teología por la Universidad de Oxford, predi- 
có en una iglesia italiana de Londres, disfrutó 
una prebenda en la iglesia de San Pablo, y 
falleció en Londres el 33 de Marzo de 1591, 
a los 64 años de edad, fecha que también ig- 
noró Menéndez Pelayo. Escribió, además de 
la citada carta, Epitre et amiable remons- 
trance d'uu ministre de VEvangile de 
nostre Redemptor Jesús Christe, envo- 
yée aux Pasteurs de l'Eglise Flamengue 
d'Ambers (1567); Sumtna sen epitome ora- 
tio)iis (1569); Acta Consistorii Ecclcske 
Londino-Gallicm (1559); Dialogas Theo- 
logicus (pw Epístola Paul i ad Romanos 
explanatur (1574); Fabulce divinorum 
operum de humani geueris creatione 
(1574): Nota 7 in contionem Salomonis de 
Saturno hominis bono, qnem kébroei groBci 
et latini Ecclesiastem vocant (Londres, 
(1579); Sermones sobre el Eclesiastes com- 
pendiados por lomas Pitt (Oxford, 1585;, 
y en fin la primera gramática española para 
uso de los ingleses, con el titulo Th Spa- 
nish Grammar, ivitli certa i hs rales, tea- 
ching both the Spanish and French ton- 
gnes (Londres, 1590). 

614. -Cortes (Fray Alonso). 

Nació en Sevilla el año 1639 y falleció 
en 1695. Perteneció a la Orden de los Agus- 
tinos, donde se distinguió como orador. Más 
tarde pasó a Filipinas y fué Vicario provin- 
cial. Se conservan sus Sermones inórales 
(tres tomos en 8.°) y sus Sermo)ies pane- 
gíricos (tres tomos). Dejó algunos escritos 
en ilocano. 

615.— Cortés (Juan Lucas). 

«Sabio jurisconsulto y poseedor insigne 
de toda erudición* (P. Valderrama), nació 
en Sevilla en 1624, ocupó altos cargos, per- 
teneció a los Consejos Supremos de Castilla 
y de Indias y mostró su ilustración, no sólo 
en la Carta sobre el refrán «Éntrale por la 
manga y sácalo por el cabezón», inserta por 



Mayans en los «Orígenes de la lengua espa- 
ñola», o en la docta aprobación de los «Ana- 
les> de Ortíz de Xúñiga, o en la Vida del 
Santo Rey D. Fernando 111, sino en las 
dos preciosas obras tituladas De origiiübiis 
hispani juris y la Biblioteca hispánica 
histórico -genealógica, heráldica. El dina- 
marqués Franckenau tuvo el descaro de pu- 
blicar ambos libros a su nombre, dando al 
primero el titulo de Sacra Themidis His- 
pana' arcana. Falleció a los ochenta años 
en 31 de Agosto de 1701, según la biografía 
escrita por D. José I. de Góngora y reprodu- 
cida por Gallardo, II, 606 y siguientes. 

616.— Cortés y Gijón (José). 

Estimable pedagogo, nacido en Sevilla 
en 1863, ejerció con brillo el profesorado, y 
publicó Las clases nocturnas de adultos 
(Sevilla, 1910). 

6 1 7. -Cortina (Manuel). 

Don Manuel Cortina, nacido en Sevilla 
en 1802 y fallecido en la misma ciudad el 
12 de Abril de 1879, fué Presidente de la 
Comisión de Códigos, redactó la Ley Hipo- 
tecaria, ocupó el Ministerio de la Goberna- 
ción y la Presidencia de las Cortes, ingresó 
en la Real Academia de Ciencias Morales y 
Políticas y renunció varias veces honores 
que se le ofrecieron. Distinguióse en el foro 
por la solidez de sus razonamientos y por 
la esmerada urbanidad; en el Parlamento 
por su sinceridad y patriotismo, y en el 
mundo por la bondad de su corazón. Im- 
primió Defensa oral en la causa contra 
D. José Puidallés (Madrid, 1812), Del Es- 
tudio del Derecho y de sus ciencias auxi- 
liares (ídem, 1849), Dictamen sobre dere- 
cho del Banco Hipotecario de España 
contra el Estado (ídem, 1874), Dictamen 
dado a la Reina María Cristina de Bor- 
bón sobre la información parlamentaria 
relativa a su persona (ídem, 1857), Dicta- 
men dado a la Reina María Cristina de 
Borbón sobre el de la Comisión de las 
Cortes Constituyentes de 1854 (ídem, 1857) 



14; 



Discwrso pronunciado en </ >de 

los Diputados sobre la totalidad < leí pro- 
yecto de contestación a la Corona en 1" 
Injislatura dé 1846 a 47 ídem, 1847). 

Muchos estudios, necrologías y conferen- 
cias han visto la luz acerca de Cortina, 
ha mucho se imprimió un trabajo de don 
Enrique l'celay y la conferencia d»da en el 
Ateneo de Madrid por el ex ministro don 
Tomás Montejo y Rica. 

618.— Cortines y Murube (Felipe). 

Nació en Los Palacios el 14 de Noviem- 
bre de 1883. Se doctoró en Derecho después 
de ganar el premio extraordinario en la Li- 
cenciatura, lia impreso Ideas jurídicas di 
Saavedra Fajardo (Sevilla. 1907,: De An- 
dalucía Sevilla. 1908), rimas que Menéndez 
y Pelayo decía haber «leído con verdadero 
placer, no sólo por la limpieza y corrección 
de la forma, bien lejana de las extravagan- 
cias modernistas que afean tantos libros de 
ahora, sino por los nobles y simpáticos 
afectos que delicadamente expresan»: El 
poema de los toros (ídem, 1910: Xuevas 
Rimas Madrid, 191 1): Jornadas de un 
peregri)io ídem, 1913); Romances del ca- 
mino y Elogio de Sevilla. 

Nada ha publicado el Sr. Cortines que 
no merezca sincero aplauso. 

619. — Cortínez y Andrade (Ramón). 

Nació en Sevilla a mediados del siglo 
XVIII, se graduó en Leyes y en Teología por 
su Universidad, ejerció la abogacía y pu- 
blicó Década legal, en que contraidas a 
diez las leyes de estos reinos se van po- 
niendo por resumen y bajo un contexto 
las de cada parte de la Década Dos tomos 
en 4.°) Idea — dice Matute — que no dejó de 
ser aplaudida, y la Compañía de impresores, 
persuadida de su utilidad, publicó en Ma- 
drid, en la imprenta Real (1786), el primer 
tomo o aparato en cuarto, que contiene una 
idea de la Legislación por una serie com- 
binada, mostrando las épocas de su for- 
mación, su estabilidad desde los godos y 



■■) exacto, con un plan de 

dencia y con razón de la Década con las 
leyes I. II, 111 y ¡Y de ella. Nuestro autor 
distribuyó la materia jurídica en diez órde- 
nes, que encabezó con estos títulos: Reli- 
giosa, Regia, Magistratura. Popular. Fa- 
miliar, Ejertitatoria, Agraria, Dominical, 

620.— Corvera (Bernardino). 

Difieren el P. Ortega y el Sr. Moreno de 
Guerra (Reseña genealógica del apellido 
Auñón) en la fecha de nacimiento, pues 
mientras el primero la coloca en 1585, el 
segundo señala el 15 de .lunio de 1581, aña- 
diendo que tomó el hábito de San Francisco 
en el convento de Écija a los quince años 
de edad, y profesó un año después, el 6 de 
Julio de 1595, en que no debía tener más 
que catorce años. El P. Ortega fija la profe- 
sión en 1597. o sea a los doce años, lo que 
parece algo más difícil. También difieren en el 
nombre profano, llamándole Moreno de Gue- 
rra Martin de Villaalta y Corvera. y aquél 
Díaz de Ojeda y Corbera Villaalta. Ambos 
convienen en la fecha y lugar de su falleci- 
miento, acaecido el 16 de Noviembre de 
1652 en la casa que, en el Patio de Bande- 
ras del Alcázar de Sevilla, habitaba el caba- 
llero genovés Nicolás de Prato. También 
escribió la vida de Fr. Bernardino su her- 
mano de religión Fr. Pedro de Valbuena. 
Escribió: Speculum perfectionis et exerci- 
tia virtutum pro Sanctimonialibus (Se- 
villa, 1647, por Nicolás Rodríguez, en 8.°), 
«hermoso tratado místico que no desmerece 
de los grandes escritores del siglo de oro, 
tanto por su doctrina como por su estilo > 
(Revista Archivo-Ibero-Americana, 1916;. 

621. — Cosió y Ayala (Antonio). 

Natural de Sevilla, se graduó en Artes y 
Teología en 1758, recibió también la inves- 
tidura de Doctor en la Universidad de su 
patria y el título de Académico honorario 
de la Real de Buenas Letras en 11 de Octu- 
bre de 1765. Imprimió dos sermones y dejó 



— 144 — 



escritos unos ensayos Dequestiones theolo- 

ÍJICCB. 

622.— Cosquillas (D. Zutano de las). 

Se ignora el verdadero nombre de este 
Médico, autor de la ruidosa Carta circular, 
impresa en 1709, pero consta su patria, por- 
que, en un pasaje de su obra, dice: «Soy un 
médico de Córdoba, pero nací en Sevilla, y 
así me confieso hijo y la proclamo madre.» 

623.— Costa y Lugo (Martín Leandro de). 

Poeta sevillano del siglo XVII. Hay com- 
posiciones suyas en la Academia de Tejada 
y Riser. También concurrió a la de Bañez 
Salcedo. 

624.— Costales (Fr. Juan). 

Nació en Sevilla el 1669. Profesó en el 
convento de su patria el 1687. Ejerció su 
sagrado ministerio en diversos puntos del 
archipiélago filipino; aprendió las lenguas de 
los naturales del país, y después de recoger 
abundantes frutos y merecida celebridad por 
su predicación, falleció en Pasay en 1732. 

625.-Cózar. 

Escritor dramático sevillano del si- 
glo XVI, del cual no poseemos otra noticia 
más que la suministrada por Juan de la 
Cueva, que en el Ejemplar poét ico men- 
ciona su nombre y declara su patria. 

626. —Crespo (Juan de Dios). 

Nació y estudió Medicina en Sevilla y 
escribió Defensa apologética y juicio del 
sueño quirúrgico expuestos a las censu- 
ras de los doctos (Sevilla, 1728). En esta 
obra defiende a su maestro, D. Francisco 
Feijóo, Cirujano Mayor del Hospital del 
Cardenal, de los cargos que D. Gregorio 
Arias y León y otros cirujanos le dirigían 
por el uso de los cáusticos en el tratamiento 
de los cánceres. Crespo aduce en defensa de 



su tesis crecido número de observaciones 
prácticas. 

627.— Crespo Iñigo (Antonio María). 

Canonista nacido en Sevilla, en cuya 
Universidad tomó el título de Licenciado en 
Teología el 30 de Enero de 1816 y el de doc- 
tor en la dicha Facultad el 18 de Febrero del 
mismo año. Desempeñó el curato de San 
Bernardo y perteneció a la Real Sociedad de 
Medicina en concepto de socio teólogo. El 13 
de Noviembre de 1817 presentó un trabajo 
sobre Si es lícito al médico aconsejar a los 
consortes el uso de su. derecho conyugal 
con sólo el fin de restablecer la salad. 

628.— Crespo y Nevé (Antonio). 

Tío carnal de Blanco-White, nació en 
Sevilla en 1749. Su padre, D. Francisco 
Crespo Abad y Beltrán, casado en Espartinas 
con D. a Teresa de Nevé y Padilla, tuvo otras 
dos hijas, D. a Josefa María, luego Abadesa 
del convento de las Dueñas y fallecida en 
1832 a los noventa años de edad, y D. a Ger- 
trudis, que nació en Sevilla el 25 de Marzo, 
i se bautizó en la parroquia de San Pedro y 
casó el 28 de Enero de 1771 con D. Guiller- 
mo María Blanco. D. Antonio era Capitán 
graduado, Teniente de Caballería; en 1782 
pasó a América con pliegos del Ministro de 
Indias, y, apresado en Octubre cerca de 
Puerto Rico por un corsario inglés, hubo de 
arrojar sus papeles al agua. Desembarcado 
en la isla llamada Tórtola, donde pasó mil 
apuros y trabajos, hasta que pudo salir y 
llegar al Guarico, sufrió allí un ataque de 
tercianas que puso su vida en peligro, logró 
llegar a La Habana y por fin a Nueva Or- 
leans, desde donde escribió a su hermana 
mayor una carta que he reproducido, por lo 
curiosa, en mi Vida y obras de D. José 
María Blanco y Crespo. Falleció en Nueva 
Orleans el 9 de Septiembre de 1783, catorce 
días después de fechar la mencionada carta. 
Dejó escrito un tomo titulado Varias poe- 
sías, algunas de las cuales reproduje en mi 
libro Analectas El manuscrito está fechado 



— 145 



en 1782 y lleva una dedicatoria al General 
I), Bernardo Gal vez, cuyo retrato, colocado 
al frente de la obra, se debe al mismo Crespo. 

629.— Cruz (Ana déla). 

Hija de D. Fernando Enríquez de Ribera 
y D. :l Leonor Manrique y hermana de don 
Payo, Arzobispo de Méjico, y D. Fernando. 
Marqués de Tarifa, fué educada por su tía la 
Marquesa de Priego y salió de Sevilla para 
tomar el hábito de San Francisco en el con- 
vento de Santa Clara de Montilla, donde di- 
cen que tuvo revelaciones que ella misma 
escribió, y de sus escritos las trasladó su 
hermano Fr. Payo al tratado que escribió 
acerca de este asunto. En la Biblioteca Na- 
cional se halla un extracto de la relación 
que redactó Ana de la Cruz acerca de las 
cruces que le bendecía Jesucristo y efectua- 
ban milagros. La Madre Ana falleció en su 
convento el 5 de Agosto de 1650. 

630— Cruz (Fernando de la). 

Escritor sevillano que, según Arana de 
Varflora y Nicolás Antonio, dio a la estampa 
Exercicios Ouot ¿díanos de Oraciones, In- 
dulgencias, Evangelios, Vidas de Santos, 
Letanías y Examen de conciencia pava 
toda día (Roma, 1600». 

631. — Cruz (Fernando de la). 

Escribió Avisos espirituales i Medina, 
1603 . Duda Nicolás Antonio si este autores 
el anteriormente citado. No puedo esclarecer 
esta duda por falta de datos. Ambos, en 
efecto, vivieron en la misma época, pero no 
parece imposible que se trate de dos homó- 
nimos, puesto que los nombres son vulgares 
y acaso el primero vivió en Italia y en Es- 
paña el segundo. 



go, ejerció con grandes lauros la predi- 
cación, dejó un volumen de sermones ma- 
nuscrito en el convento de San Pablo, fué 
Rector del Colegio de Santo Tomás y Con- 
sultor del Santo Oficio. Falleció en los pri- 
meros años del siglo XVII. 

633 —Cruz (Juan de la). 

Natural de Sevilla, vistió el hábito de a 
Orden seráfica y adquirió fama entre los me- 
jores oradores del siglo XVI. Infante de Oli- 
vares dedicó unas octavas a su muerte (Pa- 
checo, Retratos). 

634.— Cruz Herrán (Francisco de la). 

Ll 30 de Agosto de 1573 recibió el bau- 
tismo en la parroquial de San Lorenzo. Fue- 
ron sus padres Francisco Herrán y D. a Isabel 
Briones. Profesó en la Casa grande de la 
Merced y en 1604 pasó a la descalcés en el 
convento de San José, donde falleció, después 
'de haber sido nombrado Definidor y Reden- 
tor, el 20 de Mayo de 1645, dejando escritas 
la Vida del hermano de obediencia Fray 
Juan de la Concejjción y la del P. Fr. Cris- 
tóbal de la Asutnpcion. 

635.— Cruzado de la Cruz y Mesa (Juan). 

Insigne economista sevillano del siglo 
XVII. Dejó un manuscrito sobre la Forma- 
ción de una Casa de Moneda c» Lima, 
trabajo muy elogiado por Maffei y Rúa Fi- 
gueroa en su bibliografía relativa a las ri- 
quezas minerales. 

636. -Cuadra (José María de la). 

Médico sevillano del siglo XVIII. Escri- 
bió Sobre el Agua Mineral del Tardón 
(1739). 



632.— Cruz (Francisco). 

Hijo de Francisco de Zúñiga y Andrea 
de Guzraán, nació de ilustre prosapia en 
Sevilla, tomó el hábito de Santo Domin- 



637. — Cuadra y González (Agustín M. a de la). 

Nació este insigne jurisconsulto, una de 
las mayores reputaciones de su época, en 
4826, y, después de laboriosa vida, falleció 



10 



— 146 — 



entre el respeto y la estimación de todos en 
su misma patria y en la calle Amor de Dios, 
número 5, el 3 de Enero de 1889. Conozco 
las siguientes obras de D. Agustín María de 
la Cuadra: Memoria sobre la educación 
(Sevilla, imp. de Bazán, 1846); La ley sobre 
el desahucio anotada, concordada e ilus- 
trada, con observaciones interesantes pa- 
ra la inteligencia de todos (Id., 1867); 
Máximas y reflexiones morales (Id., imp. 
de la Viuda de Caro, 1868); Prontuario de 
los Juzgados de Paz (Id., imp. de Moyano, 
1885) y Principios de Derecho político. 

638.— Cuadra y Vallejo (José María de la). 

Hermano de padre del anterior, nació en 
Sevilla el 4 de Octubre de 1797 y tres días 
después recibió el bautismo en la parroquia 
de la Magdalena. Establecido como médico 
y farmacéutico en la plaza de Monte Sión 
prestó eminentes servicios durante la epide- 
mia colérica de 1833. Al estallar la revolu- 
ción de 1840 presidió la Junta de Gobierno 
de Sanlúcar la Mayor, caracterizada por su 
ardiente liberalismo. En 1844 ingresó en la 
Sociedad de Amigos del País, donde explicó 
las clases de Agricultura e Historia Natural, 
creó la Academia de Ciencias Exactas y Na- 
turales y redactó sus estatutos y reglamento. 
En Mayo de 1850 fué Subdelegado de Sani- 
dad del tercer distrito de Sevilla; presidió y 
reorganizó el antiguo Colegio Farmacéutico; 
en Octubre de 1854 se le eligió Síndico del 
Ayuntamiento, cargo en que se distinguió 
notablemente con motivo de la inundación 
de aquel año, y fué Físico de un escuadró» 
de caballería de la Milicia nacional. Falleció 
el 4 de Mayo de 1875 y recibió sepultura en 
la parroquia de San Gil. Escribió numerosos 
artículos en El Foro Sevillano y La Ju- 
ventud Liberal; fundó la revista El Clamor 
Médico; tradujo los Cahiers d'Histoire 
Naturelle de Milne-Edwards y Augusto 
Compte (1845) y comenzó a publicar un 
Manual de Medicina legal. 

639.— Cuadrado (José). 

Nació en Sevilla el 1728, pronunció los 



votos religiosos en el convento de Agustinos 
de su patria el 1746. Llegado a Manila, se 
trasladó a las provincias hilocanas, donde 
recogió opimos frutos con su elocuente pre- 
dicación, y falleció el 25 de Enero de 1797. 

640.- Cuéllar y Velázquez (Diego de). 

Insigne hijo de Sevilla y, según Ortíz de 
Zúñiga, «colegial de Santa Justa y Rufina y 
abogado de la Real Audiencia de esta ciu- 
dad> Escribió: Tractatus de manumissió- 
nibus (Alcalá, sin fecha, en 8.°) y una ale- 
gación sobre Tributos contra el Convento 
del Carmen, de Sevilla. La impresión pa- 
rece del siglo XVIII. 

641.— Cuerva y Medina (Pedro). 

En los libros universitarios consta su 
condición de sevillano y su grado en Cáno- 
nes en 1719. Fué Socio de Erudición de la 
Real de Medicina y ejerció la abogacía hasta 
edad muy avanzada. El 3 de Noviembre de 
1780 leyó una disertación titulada: De los 
errores médicos punibles por Derecho y 
a quién corresponde su respectivo cono- 
cimiento. 

642. -Cuervas y Zarco (José de). 

Pocos hombres más graciosos y simpá- 
ticos que este pedagogo sevillano Animaba 
la colonia hispalense en Madrid, organizaba 
sus banquetes y festejos, y en los últimos 
años de su vida recorría, los veranos, toda 
Europa, sin conocer más lengua que la suya, 
no obstante lo cual, servía de intérprete a los 
españoles que encontraba, vencía todas las 
dificultades y todo lo compraba más barato 
que los mismos hijos del país. Publicó im- 
portantes trabajos: una Memoria en el pri- 
mer Congreso español de Higiene escolar 
acerca de la Exposición de Dresde de 1912, 
otra sobre Creación de una Liga de Hi- 
giene Escolar General (Barcelona, 1913) 
y muchas conferencias y artículos doctri- 
nales de Pedagogía. Los más importantes 
trabajos de Cuervas son: 



— 147 — 



/." Mutualidad Escolar, que empezó a 
ser efectiva en 1." de Marzo. En este trabajo 
celebra más de lo que merece mi decisión 
de implantar en Madrid, cuyas escuelas yo 
dirigía, como Delegado Regio, la Mutualidad 
escolar, según lo hice, venciendo no pocos 
obstáculos. 

Sobre espectáculos públicos. También 
en este trabajo se refiere a la circular que 
pasé a las escuelas disponiendo se verifica- 
sen ensayos de desalojar rápida y ordenada- 
mente los locales de teatros o cinematógra- 
fos en caso de incendio o análogo peligro. 

La miopía en las escuelas nacionales. 
Contiene un estudio de la consulta que diri- 
gí al cuerpo facultativo de médicos esco'a- 
res, proponiéndoles los medios que juzgué 
oportunos para evitar el alarmante desarro- 
llo de la miopía. 

El señor Cuervas falleció dirigiendo una 
escuela nacional en Madrid, si mal no re- 
cuerdo, en 1919. 



643.— Cuesta 
de la). 



y Saavedra (Ambrosio José 



Bautizado en la iglesia de la Magdalena 
el 17 de Abril de 1653, fueron sus padres 
D. Miguel, Familiar del Santo Oficio, y doña 
Bernarda. Obtuvo una ración de la Catedral 
en 1676, y después una canongía, la mayor- 
domía de fábrica y el cargo de Archivista. 
Falleció el 29 de Agosto de 1707 a con- 
secuencia de una caída y recibió sepul- 
tura en la capilla de San Francisco, de 
la Catedral. Escribió: Adiciones a la Bi- 
blioteca Hispana. Vidas de los Arzobis- 
pos de Se rilla. Disertación eclesiástica 
defendiendo los retratos que de los Pa- 
tronos y Bienhechores se acostumbra a 
piular oí las iglesias en los altares ij 
capillas que dotaron o adornaron (24 
Septiembre 1695), y dejó dos tomos infolio: 
uno titulado Memorias sevillanas, y otro, 
Biblioteca ser iliana. También se debe a 
Cuesta el Mptnorial de la Historia ecle- 
siástica (Ip Sevilla, escrito por el Abad Gor- 
dillo, el cual no hizo más que ordenar y 
anotar el manuscrito de D. Ambrosio. Los 



escritos de este erudito y laborioso varón se 
hallan en la Biblioteca Colombina. 

644.— Cueva (Antonio de la). 

Según Arana, nació en Sevilla, de pa- 
dres nobles, viajó largamente y tomó el há- 
bito de San Agustín en Lima, donde falleció 
el 1639, a los setenta años de edad, después 
de haber realizado brillantes misiones y 
adquirido gran renombre por su saber y 
elocuencia. 

645.— Cueva de Garoza (Juan). 

De noble estirpe, hijo de D. Martín Ló- 
pez de la Cueva, nació hacia 1550 o 51 en 
Sevilla y se educó en la misma ciudad. Un 
amor de adolescente inflamó su pecho por 
Brígida Lucía de Belmonte y dicen que la 
muerte de su amada le puso en riesgo de 
perder la razón. 

En 1574 pasó a Nueva España con su 
hermano Claudio y residió allí hasta princi- 
pios de 1577, dejando impresas en Méjico 
-sus Flores de varia poesía. 

Repatriado, dio a la escena en el bienio 
de 1579 a 1581 sus obras teatrales, no im- 
presas por entonces. Residió algún tiempo, 
no en una aldea, que dicen los autores, sino 
en Aracena, capital de la serranía onubense, 
mas pronto regresó aburrido de vida rural. 
Los biógrafos señalan su fallecimiento en 
1608, fecha inexacta, pues corrigió el Ejem- 
plar Poético en 1609. 

En 1582 publicó en Sevilla, Obras de 
Juan de la Cueva dirigidas al Marqués 
de Peñafiel, cuyo manuscrito se encuentra 
en la Biblioteca Colombina. La misma fecha 
ostenta un manuscrito titulado Oficina de 
Juan Ravisio Textor; traducido de lengua 
latina por Juan de la Cueva y añadida 
de otras muchas cosas. No quedó sola esta 
muestra de sus aficiones clásicas, pues tam- 
bién imitó los poemas paródicos atribuidos 
a Homero. Escribió Églogas, después de re- 
gresar a España, y Epístolas, en verso, de 
las que dice un crítico «que están escritas 
con gran flexibilidad y talento,> y a mi en- 



148 



tender son de lo mejor que poseemos en su 
género. Como autor dramático, su persona- 
lidad se destaca vigorosa. Impresa en Sevilla 
el año 1588, se publicó la Primera parte 
de las comedias y tragedias de Juan de la 
Cueva, conteniendo diez obras: El Príncipe 
Tirano, Bernardo del Carpió, El Degolla- 
do, La muerte del Bey Don Sancho, El saco 
de Boma, La constancia de Ar cetina, El 
viejo enamorado, El cerco de Zamora, Los 
siete Infantes de Lara y El Infamador, 
que algunos críticos, con ligereza, han esti- 
mado el primer boceto del Tenorio en la es- 
cena española. Basadas en argumentos de la 
antigüedad, compuso las tragedias Ayax, 
Virginia y Mucio Scévola. 

La conquista de la Bética (poema he- 
roico), impresa en 1603, no correspondió en 
la ejecución al acierto en la elección de 
asunto. El viaje del poeta Sannio al cielo 
de Júpiter (1585) es, como dice. otro crítico, 
«una guirnalda de flores tejida en honor de 
muchos ingeniosa Su Ejemplar poético 
(1606), preceptiva en tres epístolas, que ha 
merecido un notable estudio de Wolf, se alza 
muy superior a cuanto se había escrito en 
este orden literario, y no puede menos de 
admirarse la libertad con que se desliza la 
versificación en carril tan ajustado como el 
terceto, «sin que le obligue nunca la opre- 
sión del consonante a dar torcido giro a las 
frases ni a dislocar las palabras» (Menéndez 
y Pelayo). Espíritu amplio, no se encierra en 
fórmulas de Aristóteles y de Horacio, que 
conocía a fondo, y abre el camino al futuro 
Teatro Español. 

Son originales suyas, además de las obras 
que llevamos anotadas: (Joro febeo de ro- 
mances historiales (1588); Historia de la 
Cueva y descendencia de los Duques de 
Albur -quer que, poema (1604); Epístola a 
Juan de Sayas, con una invectiva contra 
la poesía; La Muracinda, poema burlesco, 
sin concluir; Los amores de Marte y Ve- 
nus, poema en octavas; Llanto de Venus 
en la muerte de Adonis (1604), y Los cua- 
tro libros de los inventos de todas las co- 
sas, poema en verso suelto, fechado en 1607 
y publicado en 1778. 



Casi todos los críticos le dedican elogios: 
Cervantes lo ensalza en su Viaje al Par- 
naso; Girón dice: «En sus poesías líricas se 
halla aquella facilidad y soltura que abunda 
en Ovidio.» «Fué el verdadero novador del 
teatro antiguo, el que introdujo la variedad 
de metros y el que los hizo plausibles, tanto 
que, imitados por Cristóbal de Virués, por 
Cervantes y por otros, llegó a persuadirse 
Lope de que era una gala de la dramática» 
(Blair). Menéndez y Pelayo lo considera el 
precursor de Lope, y todos como el padre del 
drama histórico en España. 

Hombre de extremada sinceridad y gene- 
roso carácter, dirigió al bárbaro D. Bernar- 
dino Avellaneda, Asistente de la ciudad, el 
soneto que empieza: 

«No des al febeo Alvarez la muerte, 
¡Oh gran Don Bernardino!, así te veas 
Conseguir todo aquello que deseas 
En aumento y mejora de tu suerte,» 

impetrando el perdón del joven poeta a quien 
Avellaneda condenó a muerte en pena de un 
mote que aquél le había puesto. 

646.— Cueva (Lucas de la). 

Nació en la provincia de Sevilla en 1613 
(quizás en Lebrija). Tomó la sotana de la 
Compañía de Jesús, fué misionero en Mara- 
ñón y falleció en 6 de Septiembre de 1672. 
Dejó una Carta (1.° de Noviembre de 1640), 
incluida en el Memorial Histórico Espa- 
ñol, tomo XVI, y dos Cartas, incluidas en 
Xoticias auténticas del río Marañan. 

647.— Cueva (Manuel María de la). 

Nació en Sevilla en 1828 y ya hombre se 
trasladó a Madrid. En 1876 pertenecía a la 
Sociedad de Escritores y Artistas y vivía en 
el arrabal de la Prosperidad, calle de Comi- 
llas, núm. 9. Cultivó la literatura escénica 
adaptando al castellano numerosas comedias 
y juguetes cómicos franceses y produciendo 
al mismo tiempo buen número de obras ori- 
ginales. Pertenecen al primer género: La 
Sociedad del dedo en el ojo, comedia en un 
acto; El Duende de los salones, folletín en 



— 149 — 



un acto; A picaro, picaro y medio, juguete 
cómico en un acto: Una lección a tiempo, 
comedia en un acto, y Don Ramón y la 
francesa, entretenimiento en un acto tam- 
bién. Todas estas obras fueron estrenadas en 
Madrid en 1867 y las publicó la Biblioteca 
Dramática. Colección de comedias estre- 
nadas con gran éxito en Madrid, núm. 32. 
De sus obras originales sólo están impresas 
Treinta afws o la vida de un jugador, co- 
media en tres actos, y El clotvn y el coci- 
nero, en un acto. Del resto sólo se conservan 
los originales que marca la ley, y creemos 
dar a continuación una lista completa de 
ellas. Comedias en tres actos: Xunca el cri- 
men queda, oculto o la justicia de Dios, 
María Simón, Harry el Diablo. En un 
acto: Un hombre del Sud, Luciano y Ma- 
ría. Una lección conyugal, Llovidos del 
cielo, Dividir para reinar. Carlos y Ana 
y Amores al agua. 

648.— Cueva (Martín de la). 

Natural de Carmona Escribió: De co- 
rrupto docenhr Grammatica? Latinee et 
de ratione ejusdem rectébreviterque trad- 
denda A mberes,' 1550 y Annolotionum 
in Laurentium Vallam. 

649.— Curiel (Juan). 

Caballero de la Orden de Calatrava, Al- 
calde del Crimen de la Real Audiencia de 
Sevilla, Consejero de Castilla y Marqués de 
San Rafael. Escribió: Defensorio de un 
papel jur id ico contra un documento ca- 
nónico theológico. Contiene 132 folios, y 
aunque carece de fecha y lugar expresos, de 
la carta que lleva al principio, fechada en 
Sevilla a 28 de Junio de 1726, se infiere que 
debió de imprimirse por esta fecha. 

650. -Curiel y Luna (Agustín). 

Hijo de D. Luis y de D. a Inés, nació en 
Sevilla en 1701, tomó el hábito de San Fran- 
cisco en el convento Casa grande de su pa- 
tria y falleció el 4 de Mayo de 1774, dejando 



fama de notable teólogo y predicador, según 
las noticias que sus biógrafos tomaron del 
libro de difuntos del convento de San Fran- 
cisco, folio 

651.— Custodio (Manuel). 

Doctor en Sagrada Teología, Catedrático 
de Prima de la Universidad y Socio de Eru- 
dición de la Real Sociedad de Medicina de 
Sevilla, su patria. Parece que los dominicos 
habían escrito algo contra la devoción del 
corazón de Jesús y los jesuítas azuzaron a 
D. Manuel Custodio para que acusara a los 
tomistas de defensores del tiranicidio. Con 
este motivo, el famoso P. Alvarado escribió 
una de sus Cartas, donde la emprende con 
D. Manuel. No se sintió éste molestado y. 
terminó por con fesarse con su enemigo, con- 
viniendo en que su doctrina propendía, con- 
tra su voluntad, a la ortodoxia. Arana da la 
siguiente noticia de los escritos de D. Manuel 
Custodio: Sobre el insta>ite de la anima- 
ción del feto humano ^Sevilla, 177U ¡ Di- 
sertación Eucarística sobre la precisa 
obligación de recibir todo enfermo la Sa- 
grada Comunión en ayuno natural, ex- 
cepto los casos del Viático, y cumplimioi- 
to del precepto Pasqual id., id. ¡ Addición 
Apologética a la Disertación Eucarística 
y satisfacción a la Resolución Caritativa 
de Don Francisco Baquero, Cura del Sa- 
grario de la Catedral de Sevilla Madrid, 
1784); Fe de erratas para ilustración de 
la Carta Misiva de Don Bartolomé Ca- 
bello (Sevilla, 1786); El ayuno naturid dis- 
posición preparativa para la Sagrada Co- 
munión combatido por el R P. Ajofriu 
Capuchino, y defendida jjor Don Manuel 
Custodio; La Devoción del Sagrado Cora- 
zón de Jesu Christo explicada y defen- 
dida contra los Autores de la ('arta Re- 
fractaria (Cádiz, 1790). Esta obra se reputa 
por de Custodio, aunque fué impresa bajo el 
nombre del Licenciado Farfán. Tiene inédi- 
tas: Disertación Crítico- Teológico- Dogmá- 
tica sobre los escritos del Poeta Filósofo 
en obsequio del Rey, Ley, Padres y Pa- 
tria, dos tomos en 4 o : Xotas Marginales 



— 150 



al Poema de Don Cándido Marta Tri- 
gueros cuyo título es: El Viaje al Cielo; 
Notas Crítico- Canónicas contra la Beso- 
lución formada por el B. P. Dr. Fr. Ge- 
rónimo de Castro acerca de los cultos reli- 



giosos que se le debían y podían dar en. 
público a los Beatos Gaspar Bono y Nico- 
lás Longobardo, del Orden de Mínimos, 
y algunas otras. 



CH 



652.— Chacón (Eugenio). 

Trinitario calzado, brilló como Maes- 
tro en Jerez, de la Frontera, Málaga, y 
dos veces en Sevilla, su patria de naci- 
miento y de religión. Fué electo Defini- 
dor de su provincia y falleció el 11 de 
Junio de 16S5 a los 53 años de edad. 
Recibió sepultura en el claustro princi- 
pal de su convento, según testimonio de 
su pomposo epitafio. «Fueron grandes sus 
créditos en cátedra y pulpito, cuyos ser- 
mones, después de su muerte, deseó im- 
primir D. Tomás de los Santos, Preben- 
dado de nuestra catedral. > (Matute). 

653.— Chacón (Fernando). 

Caballero de Galatrava. Compuso un 
libro titulado Caballería de la Jineta (Se- 
villa, 1551). 

654.— Chacón (Franoisco). 

Nació en Sevilla el i de Agosto de 
1691, profesó en la orden ignaciana y 
falleció el 26 de Febrero de 1748. Escri- 



bió Canción real. (En el volumen publi- 
cado por el Colegio de Córdoba por la 
canonización de S. Luis Gonzaga y San 
Estanislao de Kostka.) (1728). Ron>ance 
henilecasylabo (Id.); Qvartetas (Id.) Ser- 
món del Señor San Luis (Sevilla, 1731). 

655— Chacón (Juan). 

Poeta y pintor de imaginería. Falleció 
el 18 de Abril de 159i. Era íntimo ami- 
go de Baltasar del Alcázar. 

656.— Chacón y Lerdo de Tejada (José Igna- 
cio). 

Nació en Sevilla el 17 de Abril de 1850. 
Promovido a Teniente de Estado Mayor 
después de terminar sus estudios, concu- 
rrió a la campaña contra los carlistas y 
a la primera de Cuba, obteniendo grados 
y condecoraciones por méritos de guerra. 
Su libro Guerras irregulares (Madrid, 
primer tomo, 1883; segundo, 188-1) le va- 
lió en 1886 el grado de Coronel del 
Ejército. Estudia en el primer volumen 
algunos principios de Derecho internacio- 



152 



nal, el llamado Derecho de conquista, las 
represalias, la política de la guerra, des- 
trucción de pueblos, tiendas, alimentación, 
bebida, hospitales e higiene, y dedica el 
tomo segundo al teatro de la guerra, vías 
lluviales, fuerzas aisladas, blocaus, campos 
atrincherados, planes, estrategia, marchas, 
convoyes, campamentos, reconocimientos, 
defensas, sorpresas y movimientos envol- 
ventes. Contiene esta obra un completo 
cuadro del Ejército español en Filipinas, 
y en su prólogo estos proféticos párrafos: 
«El amor al oro nos llevó a América; la 
Religión y la Política llevaron allí a los 
ingleses. ¡Qué diferencia tan notable existe 
entre los Estados Unidos y todas las de- 
más Repúblicas de la América!... España 
posee colonias en América y Oceanía, 
cuya fecundidad es tan asombrosa que no 
pasa inadvertida su existencia a naciones po- 
tentes, dispuestas a aprovechar cualquier 
coyuntura oportuna para separarlas de nues- 
tro poder... Nosotros somos, pues, los que 
estamos obligados, más que nadie, en ese 
arte de combatir, y seguramente no tar- 
daremos mucho en ensayarlo el día en 
que, forzosamente, el Norte de África 
tenga que ser europeo.» 

En 1891 publicó Chacón su Narra- 
ción de la guerra carlista, que le valió 
la cruz blanca de segunda clase del Mérito 
Militar, permutada después por la Enco- 
mienda de Isabel la Católica. Desempeñó 
desde 1880 a 1894 el cargo de Goberna- 
dor civil en Filipinas; fué Profesor de la 
Escuela Superior de Guerra, y falleció en 
Barcelona el 17 de Marzo de 1897. 



657.— Chacón y Medina (Fernando). 

Hijo del General D. Gonzalo, marqués 
de Peñuelas, y de D. a Francisca, sirvió 
con mucho crédito en la Marina, se dis- 
tinguió en la función bélico-naval de Si- 
cilia, luchando con su navio contra tres 
ingleses (1718), y falleció, siendo Teniente 
General, en 1723. Dícese que dejó manus- 
critas unas Memorias de sus campañas. 



658.— Chacón y Sánchez (José María). 

Nació en Sevilla el año 1747. Estudió 
Gramática y Filosofía en el Colegio de 
Santo Tomás, de su patria, y recibió el 
grado. Ganó beca en el Colegio de San- 
tiago, de Granada, y se dedicó al estudio 
de los Derechos. Abandonó la carrera, pasó 
a Italia de aventurero en los buques de 
la Real Armada el año 1768, y en 1770 
quedó de guardia marina. Subió los gra- 
dos subalternos hasta llegar al de Teniente 
de navio, y con este empleo mandó el 
paquebot San Pío en el sitio y toma de 
la plaza de Panzacola, desde donde fué 
comisionado para traer a España la noti- 
cia, y el Rey premió sus servicios pro- 
moviéndole a Capitán de fragata. Con este 
empleo se le nombró en 1783 Gobernador 
militar y político de la Isla Trinidad. Allí 
ascendió a Capitán de navio y Brigadier. 
Chacón hizo de la Isla Trinidad una colo- 
nia floreciente, por la libertad con que 
recibió a los extranjeros y españoles. En 
una comunicación dice Chacón que los 
buques franceses perseguidos por los in- 
gleses varaban en la playa para que su 
gente pudiese refugiarse en los bosques, 
ocasionando infinitos males a causa de 
las pendencias entre unos y otros. Una 
de ellas originó el desembarco de un 
Capitán inglés al frente de 100 hombres; 
pero Chacón le convenció y pudo con- 
seguir que se retirara. Poco después in- 
tentaron acercarse otros botes, y el pue- 
blo, irritado, asaltó la casa de armas para 
hacerles frente. 

Por la rapidez con que empezó a po- 
blarse y florecer la colonia, pidió al Go- 
bierno le enviara 800 o 1.009 hombres 
mientras durase la guerra entre franceses 
e ingleses. En otra comunicación expone 
la critica situación de la isla cuando fué 
atacada por los ingleses. De las fuerzas 
que mandó España, un tercio pereció y 
los demás se hallaban enfermos. Chacón 
armó a los paisanos; pero éstos se esca- 
paron a los bosques con el armamento. 
Los ingleses desembarcaron en la isla con 



153 — 



fuerzas muy superiores a la de los c>|>;i- 
y viéndose cercados, no tuvo Cha- 
cón más remedio que rendirse. Por esto 
se vio privado del empleo, proscripto, y 
debió de morir en el destierro. 

659. Chacón y Torres de Navarra (Luis 
Ignacio). 

Hijo de D. José Chacón y D. a Antonia 
Torres, marqueses de la Peñuela, se graduó 
de Doctor en Teología y tuvo cátedra de 
Vísperas en la Universidad de Sevilla, su 
patria. Fué canónigo Arcediano de Niebla, 
Deán de Sevilla, Teólogo de Cámara del Ar- 
zobispado y Presidente de la Mesa de Exami- 
nadores Sinodales. Falleció a los sesenta y 
siete años, el 12 de Abril de 1766. Imprimió 
varios sermones, entre ellos los de Honras 
de Felipe Y 1746) y del Marqués Scotü 
(1752). 

660. — Charitatis (Hermenegildo). 

Pseudónimo con que se encubrió el mé- 
dico sevillano autor de Saludable repren- 
Sevilla, s. 1. ni f.), dirigida al otro pseu- 
dónimo que firmaba Theófilo Correctionis, 

661— Chaves (Alonso de). 

Nació en Sevilla a fines del siglo XV o 
principios del XVI. En Julio de 1552 se le 
mandó regentar la Cátedra que había que- 
dado vacante en la Casa de Contratación, 
como cosmógrafo, piloto mayor y maestro 
de hacer cartas e instrumentos. Escribió una 
obra, que existe en el Archivo de Indias, 
titulada Relación de la orden que se ob- 
servaba en el examen y admisión de pilo- 
tos y maestros de la carrera de Indias. 
Año 1561. 

662.- Chaves (Cristóbal de). 

Ignoro la fecha de su nacimiento. Ac- 
tuaba de Procurador en 1592; fué Abo- 
gado de la Real Audiencia de Sevilla y 
después de 1598 se ordenó de Presbítero. 



Falleció en 1602. En los últimos años del 
siglo XVI compuso Relación de la f 'ar- 
cel de Sevilla, que consta de tres par- 
tes, las dos primeras muy animadas y ori- 
ginales. Gallardo cree que la tercera está 
compuesta con notas dadas por Cervan- 
tes, el cual se inspiró en esta Relación 
para su sainete sobre el mismo asunto- 
Es el verdadero autor del Vocabulario 
de Gemianía, sin fundamento atribuido 
a Hidalgo, y que Chaves dejó preparado 
para la impresión con varias composi- 
ciones y romances suyos. 

663. -Chaves y Castillejos (Cristóbal). 

Nació en Sevilla hacia 1580 y murió en 
la citada capital en 1633. Perteneció a la 
Orden de los Dominicos. Profesó en Ante- 
quera de Oaxaca (1601) y fué Maestro de 
los indios mistecos y Cronista de su pro- 
vincia. 

Compuso: Historia de la Provmeia fie 
San Hipólito (M. S. en el Convento de An- 
tequera, dos tomos en folio). De las prime- 
ras Coiemia» de Indias y del origen de 
los Indios y Un Sermón apologético en 
la fiesta que la Nación misleca consagró 
en Yangüiflan a Santo Domingo de Gaz- 
wiiii (México, 1619). 

664— Chaves (Diego). 

Se graduó de Bachiller en Teología el 15 
de Mayo de 1596 en la Universidad de Se- 
villa, por cuyos libros consta su patria. Pro- 
fesó en la Orden del Carmen y escribió la 
obra Enodatio Becal o gi que cita González 
Dávila. 

665.— Chaves (Jerónimo de). 

Hijo de Alonso de Chaves. Nació en Se- 
villa en 1523 y falleció en 1574. Fué, como 
su padre, catedrático de la Casa de Contra- 
tación. Excelente matemático, entendido cos- 
mógrafo y hábil geógrafo, publicó Tracfadn 
de la Se p i era que compaso el doctor 
loannee de Sacrobusto (1545), traducida y 



— 154 — 



corregida; Chrotiographia o Repertorio 
de los tiempos (1561); Mapa del territorio 
de Sevilla; Mapa de la Florida, y Mapa 
de las Indias occidentales. También tra- 
dujo versos de Marini. 

666.— Chaves (Manuel). 

Nació en Sevilla el 13 de Agosto de 
1870. Después de estudiar el Bachillerato, y 
en la escuela de Bellas Artes, entró a formar 
parte de la Redacción de El Liberal de Se- 
villa, llegando a Redactor-Jefe. En 1909 se 
le nombró Cronista oficial de Sevilla y 
Auxiliar del Archivo y Biblioteca munici- 
pal. Era Correspondiente de la Real Acade- 
mia de la Historia y Numerario de la Real 
Sevillana de Buenas Letras. Sus obras son: 
Constancia (Sevilla, 1891); Hablar por 
hablar; Bocetos de una época, 1820-1840 
(Ídem, 1892); Pro Patria, homenaje a los 
heroicos hijos de Sevilla D. José González 
Cuadrado y D. Bernardo Palacios Malaver, 
folleto (ídem, 1893); Páginas sevillanas 
(ídem, 1894); Pepe-Illo (ídem, ídem); Una 
caria del rey neto y algunas menuden- 
cias para ilustrar un capítulo de la His- 
toria, folleto (ídem, 1894); La Sen/ana 
Saida y las Cofradías de Sevilla de 1820 
a 23 (1896); La Fotografía. D. Bernardo 
Marqués de la Vega (ídem, 1896); Perder 
el tiempo (ídem, ídem): Historia y biblio- 
grafía de la Prensa sevillana (ídem, 
ídem); Discurso de recepción ante la Real 
Academia de Buenas Letras (1899); Dan 
Mariano José de Larra, Fígaro (1899); 
Prólogo a una carta dirigida en 1666 a 
Mr. L. M. describiendo la fiesta de los 
toros (1899); Micer Francisco Imperial 
(Ídem); La Madre y la muerta (ídem); El 
humorismo en la literatura española en 
el siglo XIX (1900); Los teatros de Sevi- 
lla en la segunda época constitucional, 
1820-23 (ídem); Don Diego Ortiz de Zú- 
ñiga (1903); Catálogo biográfico-biblio- 
gráfico de novelistas sevillanos del si- 
glo XIX (id); Cosas nueras y viejas (1904); 
Noticia biográfica del pintor D. José Cha- 
ves y Ortiz (id); Bibliografía Cervantina 



sevillana (1905); Las escritoras sevillanas 
del siglo XIX (1996); Discurso necrológico 
del Sr. D. Joaquín Guichot y Parody 
(id.); Viajes regios a Andalucía, siglos XV 
al XX (ídem); La escultura religiosa en 
las procesiones de Semana Santa en Se- 
villa, La vida sevillana durante la gue- 
rra de la Independencia (1907); Las 
Cortes de Bayona en 1808 (ídem); La lite- 
ratura patriótica en Sevilla durante la 
guerra de la Independencia' (1908); Se- 
villa en la guerra de África, 1859-60 
(1910); Don José de Vetilla (ídem); Rela- 
ción de la visita que hicieron a los Reyes 
de España los Príncipes Fushimi del 
Japón (ídem); Crónica abreviada o regis- 
tro de sucesos de Sevilla (años 1909 en 
adelante); La calle Genova de Sevilla 
(1911); Don Alberto Rodríguez de Lista 
(1912); y algunos otros trabajos leídos en 
conferencias y Juegos florales. Además dio 
al teatro: Un éntrenles de Cervantes (1905): 
Los Palomos (1906); ¡Vivan las cáenos! 
(ídem); Daóiz (1908); La Justicia plebeya 
(1911). 

667.— Chaves y Nogales (Manuel). 

Hijo del anterior y de la segunda herma- 
na del periodista Pepe Nogales, nació en la 
calle de las Dueñas y recibió el bautismo en 
San Juan de la Palma en los primeros días 
de Agosto de 1897. Colaboró en El Liberal 
y El Noticiero Sevillano. Dirigió durante 
un año el diario La Noche y hoy redacta 
La Vos de Córdoba. Ha publicado el libro 
La Ciudad, que le ha valido una pensión 
del Ayuntamiento. Esta obra, resplande- 
ciente de color y finura, promete a su autor 
un puesto legítimo en las letras. 



668— Chaves (Pedro de). 

Nació en Sevilla el 1470. A los diez y 
seis años profesó en el convento del Carmen 
de su patria; fué Provincial y Calificador 
del Santo Oficio y falleció en 1537. Dejó un 
libro Sobre el Decálogo, otro de Disjmtas 



— 155 — 



confeti los Hereje» y tres tomos de 
monee. 

669.— Checa (Fernando). 

Reputado jurisconsulto y Diputado a 
Cortes en las de 1907. Nació en 1857 y fa- 
lleció en 30 de Agosto de 1910, dejando gra- 
to recuerdo de sus conocimientos jurídicos, 
cuya doctrina fué lástima no recoger en li- 
bros, y de su clara y persuasiva elocuencia. 
Su discurso en el Congreso sobre Reorga- 
nización de la administración de justicia 
en los juzgados municipales se consideró 
como un tratado compendioso de la materia. 

670.— Checa y Sánchez (Ricardo). 

Nació en Sevilla el 24 de Diciembre de 
1857. Catedrático de Derecho mercantil en 
Zaragoza desde el 1.° de Junio de 1887, lo- 
gró ascender a la Universidad de Sevilla, de 
la que ha sido Vicerrector. Escribió La sus- 
pensión de pagos (1889) y Porvenir de 
los Códigos del Comercio (1899), tratados 
de muy estimable literatura jurídica. 

671.— Chirino (Alonso). 

Natural de Osuna, tomó el hábito de San 
Agustín el 13 de Agosto de 1579 en el con- 
vento de Córdoba, del que fué Prior en 1630. 
Gozó fama de elocuente orador y dejó im- 
preso Sermón (pie predicó en la Dominica 
de la solemne Octava del Sanctíssimo Sa- 
cramento en ia Sancta Iglesia de Córdoba. 
Año de 1621. 

672.— Chirino (Pedro). 

Nació en Osuna en 1557, ingresando en 
la Compañía de Jesús en 1580. Residió en 



Filipinas, donde rigió los Colegios de Manila 
y Cebú, y fué enviado a Roma én 1002. 
Murió en Manila el 16 de Septiembre de 
1635. Escribió: Relación de las islas t'i- 
Upimas i do lo qve e)i rilas han trotinado 
los Padres de la Compañía de Jeene (Ro- 
ma, 1604,: Labor Evangélica, ministerios 
apostólicos de los obreros de la Compañía 
de Jesús, fundación y progressos de su 
provincia en las islas Filipi ñas | Madrid, 
1663); Cautici Canticorum Compendiaría 
explicatio litteralis ímanuscrito, fechado 
en 1594): Sacrum Decackordutn, hoc est, 
Historia Sacrae, veteris, novique testa- 
menti, dúplex selectas Pentateucltus. Mu- 
rillo Velarde, en su Historia de las Fili- 
pinas, II, C. I, n. 197-200, dice que se con- 
servan en la librería de Manila otros muchos 
libros y tratados suyos acerca del Derecho. 
Distinciones de Punitcntia del Decreto, 
una Historia de la Sagrada Pasión, etcé- 
tera. La Historia de la Compañía de Jesús 
en Filipiyms por el Padre Colín está sacada 
de los manuscritos de Chirino. 

673. — Chozas (Francisco José). 

Publicó Manifiesto jurídico sobre suce- 
sión de mayorazgos (Sevilla, 1778); hay un 
ejemplar en la Biblioteca de Sevilla. Era 
Chozas natural de Marchena, y deudo, quizás 
hermano, del D. José de las Chozas y Agui- 
lera, marchenero, graduado en Artes por la 
universidad de Sevilla en 1750. 



674.— Churruca (Domingo). 

No sé de este religioso sino que era se- 
villano y debió figurar entre los grandes pre- 
dicadores de su tiempo a juzgar por los elo- 
gios de Llórente y Ortiz de Zúñiga. 



D 



675.— Dama Sevillana. 

Poetisa del siglo XVIII. Dejó escritas dos 
comedias, una histórica, titulada El Exem- 
plo de virtudes y Santa Isabel Reyna de 
Ungria, «compuesta por una dama sevillana 
a los catorce años de su edad.» Está escrita 
en verso y, después de las jornadas primera 
y segunda, hay dos sainetillos en verso tam- 
bién. La segunda se titula La mayor des- 
confianza y amar Deidad a Deidad. Am- 
bas comedias y saínetes se hallan en un ma- 
nuscrito del siglo XVIII existente en la Bi- 
blioteca Nacional. 

676. — Dávila (Basilio). 

Nació en Sevilla el 1526 e ingresó en la 
orden ignaciana el 17 de Octubre de 1556. 
Fué uno de los fundadores de la Gasa de la 
Compañía en Sevilla, donde adquirió repu- 
tación de humanista, teólogo y orador. 

677.— Dávila (Juan Franoisoo). 

Erudito sevillano del siglo XVII, dejó 
escrito Relación de Festejos Reales (Sevi- 
lla, 1649). 



678.— Dávila y Magdaleno (Francisco Mau- 
ricio). 

Poeta sevillano del siglo XVIII. Dejó es- 
crito Órgano del Templo Sacro del Par- 
naso. A continuación, y de la misma letra, 
se halla otro escrito titulado Iróyiica defen- 
sa, etc. 

679. — Daza de Faria y Agüero (Juan). 

Nació en Sevilla el 17 de Noviembre 
de 1645 y falleció el 7 de Febrero de 
1690. Fué uno de los grandes abogados 
de su tiempo, a quien se escuchaba <con 
grande atención y aplauso» al decir de 
Matute, Palomo y otros biógrafos. Debió 
también de rendir culto a las musas, 
puesto que su epitafio dice: 

Blandís Mtsarum deliciis enctritts 
juris ctriusque peritta spectatus. 

680.— Delgado (Franoisco). 

Religioso astigitano del siglo XVI, ca- 
tedrático y Provincial a quien llama Fio - 
rindo < Maestro de los Maestros». 



— 158 



681.— Delgado (Francisco). 

Sobrino del anterior, religioso y asti- 
gifano como" él, adquirió no menos justo 
renombre de teólogo y predicador en el 
siglo XVII. 

682.— Delgado (Francisco). 

Nació en Utrera en 1738, sentó plaza 
de guardia marina en 1753 y ascendió 
hasta General (1795) después de gloriosas 
campañas e importantes servicios. En el 
combate sostenido con la Armada inglesa 
el 16 de Enero de 1780, recibió dos ba- 
lazos que le dejaron manco de la mano 
izquierda. Falleció en Cartagena en 1802 
«con la reputación de bizarro y enten- 
dido marino» (F. P. Pavía). «La primera 
etapa española en el golfo de Guinea fué 
costosa, pero no estéril, pues por las ob- 
servaciones y memorias de D. Juan Vá- 
rela y D. Francisco Delgado quedó deter- 
minada ia posición geográfica de las islas 
de El Príncipe y Santo Tomé, de cabo 
López y otras principales, formándose idea 
del régimen de vientos y corrientes, así 
como de la población de raza negra.» 
(Fernández Duro). 

683.— Delgado (José Antonio). 

Nació en Corrales (Sevilla) el 12 de 
Julio de 1812, é ingresó en el Noviciado 
de la Compañía de Jesús en 1827. Se de- 
dicó al estudio de las Humanidades y la 
Retórica, en Manresa, y falleció en Palen- 
cia el 29 de Octubre de 1885. Escribió 
dos Cartas sobre sus misiones, realizadas 
en 1877 y 78. Aunque Sommervogel, en 
sus anotaciones a la Blbliographie de 
la Compagnie de Jesús, de los Padres 
Baker, hace a este autor natural de los 
Corrales (Zamora), enmienda su error en 
el índice de la dicha obra. 

684. — Delgado (Lorenzo). 

Socio teológico de la Real de Medici- 
na y examinador sinodal del Arzobispado. 



Dejó los siguientes trabajos: Sobre si el 
medico dé (filien .' confió la mujer estar 
ilícitamente embarazada, ¡Hiede descu- 
brir el secreto para atender a la rida 
espiritual (27 Noviembre 1806); Si la 
gonorrea impropia, pero antigua y re- 
belde, ignorada al tiempo de contraer 
los esponsales con juramento, presta 
causa suficiente al esposo sano para 
disolrerlos (5 Febrero 1807); Si se pue- 
de algunas horas después de muerto 
vulgarmente algún sujeto absolverse (4 
Mayo 1809), y Disertación médicoteoló- 
gica (22 Marzo 1821). Tampoco dice nada 
de esto el señor Hernández Morejón en 
el largo espacio que dedica a la memo- 
rable Real Sociedad de Sevilla. 

Incluyo a este respetable varón por 
estar reputado de sevillano, pero no he 
podido hallar prueba documental ni más 
datos biográficos que los apuntados. 

685.— Delgado (Pedro). 

Célebre predicador astigitano del siglo 
XVII. Conozco su fama, no sus obras. 

686.— Delgado (Pedro). 

Médico sevillano del siglo XVII. Dio a 
la estampa un libro titulado Declarado 
cujusdam nominis vulgaris Salampion 
dictum (s. 1. n. f.), con el cual intervino 
en la controversia suscitada entre los ga- 
lenos hispalenses acerca de la naturaleza 
de la mencionada erupción. 

687.— Delgado (Ricardo). 

El 15 de Mayo de 1846 vio la luz 
en la capital de Andalucía y, joven aún, 
profesó en la orden de S. Francisco, cam- 
biando su nombre por el de Agustín. El 
público celebró su elocuencia y la Iglesia 
sus virtudes. (V. Gómez Platero). 

688— Delgado Buenrostro (Antonio). 

Célebre predicador del siglo XVII. Na- 



— 159 — 



ció en Sevilla y pasó, siendo todavía muy 
niño, a la ciudad de la Puebla de los 
Angeles, que él llamaba su segunda patria 
porque allí se educó y recibió las órde- 
nes sagradas. Después se trasladó a la Ha- 
bana como secretario del Obispo de la 
isla de Cuba, D. Juan García Palacios. 
Hizo al poco tiempo un viaje a su ciudad 
natal y regresó a la Puebla, donde falle- 
ció a principios del siglo XVIII. 

Dio a la estampa los siguientes sermo- 
nes: 

Panegíricos sagrados que predicó a 
dirersos asuntos en Jas Indias de la 
Nueva España el Licenciado D. Antonio 
Delgado y Buenrostro, Capellán y Secre- 
tario del Reverendísimo Doctor D. Juan 
Garda de Palacios. Obispo de la Isla de 
' etc. (Sevilla, 1679-80). Orado), pa- 
negírica en la celebridad de la Purísima 
pció)i de la Virgen María Núes- 
ha Señora que le consagra anual el 
generoso opulento Comercio de Mercade- 
res de la Cuidad de los Angeles de la 
Nueva España (Sevilla, 1679). El Fénix 
Máximo Doctor de la Iglesia Cardenal 
o (predicado en la ciudad 
de los Angeles e impreso en Sevilla, 1680). 
Acción de gracias a Nuestra Señora la 
Virgen María (predicado en la Iglesia 
Mayor de la Habana e impreso en Sevilla, 
1679), Mundo Místico San Juan de Dios 
(predicado en la ciudad de los Angeles e im- 
preso en Sevilla, 1680). Panegírico Sagra- 
do al Xacimiento de la Virgen María 
X. S. (predicado en los Angeles e impreso 
en Sevilla, 1680). Demostración alegórica 
del Esclarecido Patriarca Señor San 
José y del S. S. Sacramento (id., id., ídem, 
1680). Ora angélica en tierno re- 

cuerdo de Cristo Xcestro Señor Acota- 
do a la columna (id. id. id., 1680). 
Fragancias de la mejor Rosa de las 
Indias (id. id. id., 1680), y Panegíri- 
cos sagrados que a la Sacra Católica 
y Real Majestad de Nuestro Señor Don 
Carlos II Rey de las EspañOS y Em- 
perador de tas Indias, dedica, ofrece 
y consagra el Licenciado D. Antonio 



Delgado, etc. (Impreso en Sevilla, año 
MDGCXVI1, 

689. -Delgado y Hernández (Antonio). 

Nació en Sevilla el 9 de Enero de I 
y fué bautizado en la iglesia parroquial de 
la Magdalena, que aún no habían derribado 
los franceses: fueron sus padres D. a María 
Josefa Hernández y Aguirre y el Licenciado 
D. Francisco Javier Delgado y Jurado, na- 
tural de í3olIullos, el cual se distinguió en 
la Jurisprudencia, en la Política y en la Li- 
teratura, así por los cargos públicos que 
ejerció durante el imperio de las ideas libe- 
rales, y, entre otros, el de Alcalde constitu; 
cional de Sevilla de 1820 al 23, como por 
sus escritos, impresos unos, inéditos otros, 
pero redactados todos en castizo y florido 
lenguaje, por el exquisito gusto literario de 
que estaba dotado. 

Cursó D. Antonio la Facultad de Dere- 
cho en Sevilla, aprobando todos los años: 
pero no llegó a recibir el grado superior por 
no ser tales estudios muy conformes a su 
natural vocación, que se manifestaba y de- 
cidía por las antigüedades, movido por el 
ejemplo de su padre, quien gozaba justo 
renombre de numismático, y excitado por la 
contemplación de los soberbios monumentos 
de la derruida Itálica: así es que, entre sus 
escritos, ninguno hemos hallado de Derecho, 
y sí muchos de Arqueología, firmado alguno 
de los más antiguos por padre e hijo, unidos 
en una común afición. 

La general influencia de los hechos poli- 
ticos y la tradición de familia, llevaron a 
D. Antonio a defender las libertades patrias, 
alistándose en la Milicia nacional de Sevilla 
en 1823, y al marchar con su batallón a 
Cádiz, hallóse en la defensa del Trocadero, 
sufriendo luego una prisión, por la cual fué 
condecorado con el distintivo establecido en 
1836 para los que allí probaron su patrio- 
tismo y valor. Retiróse a Trigueros, donde 
vivió muchos años con su familia, dedicado, 
ya a estudios históricos de aquella comarca, 
ya a los del régimen y administración de 
los pueblos, hasta que por ellos le designa- 



160 — 



ron los liberales, en 1834, para el cargo de 
oficial mayor de la Diputación en la recién 
creada provincia de lluelva, a la que había 
de prestar más señalados servicios con sus 
asiduos trabajos y razonados informes en el 
puesto de Secretario de la misma, a que 
ascendió, en 1836, por muerte del primer 
nombrado. 

Eran necesarios grandes esfuerzos para 
vencer los obstáculos que a la nueva orga- 
nización oponía la escasez de recursos; todo 
lo dificultaba más la guerra civil y urgía 
regularizar la administración de los servi- 
cios públicos. A ello acudió el Sr. Delgado, 
así por su puesto como por su reconocida 
competencia, interviniendo directamente en 
los nuevos proyectos, informando sobre la 
desamortización de los terrenos públicos, 
indicando la conveniencia de construir ca- 
rreteras a Sevilla y Extremadura, cuyos es- 
tudios se empezaron; facilitando las grandes 
quintas ordinarias y extraordinarias, re- 
quisas de caballos, contribuciones de gue- 
rra, etc., que por aquellos días se arbitraron, 
y la singular prestación que hizo la provin- 
cia para equipar gran parte del Ejército de 
reserva. 

En aquel tiempo había sido subteniente 
de la Milicia de Trigueros; luego, capitán de 
la de Huelva; desde 1837, Juez de hechos 
para el conocimiento de los delitos de im- 
prenta; en 1840, Censor de teatros de la ca- 
pital, y, por último, Vicepresidente de la 
Comisión de Monumentos históricos de la 
provincia; mas no abandonaba por esto las 
investigaciones científicas, así en la Secre- 
taría como fuera de ella, por haber cesado 
en el cargo de 18J0 al 43, y entre los mu- 
chos apuntes de más o menos importancia, 
escritos y dictámenes que redactó, puedo 
recordar los siguientes: 

i.° Carta a D. lvo de la Cortina, ex- 
plicando una inscripción romana, dedicato- 
ria a Baco (Libero patri) encontrada en Itá- 
lica. 1839. M. S. 

2.° Informe sobre el puteal romano de 
Trigueros, que se trasladó a lluelva, con su 
diseño, leyendas y una breve explicación. 
1844. M. S. (Extracto de una erudita me- 



moria que había escrito en unión de su 
padre en 1828). 

3.° Proyecto sobre el sostenimiento de 
los niños expósitos y nuevo método para 
acudir a su lactancia, hecho en unión de don 
Manuel Solesio e impreso en Huelva, 1840. 
(Propone una instrucción articulada, que 
aprobó en todas sus partes la Diputación). 

4.° Informe sobre los terrenos baldíos 
y necesidad de repartirlos; impreso en 
Huelva. 

Contribuyó poderosamente a la redac- 
ción de varias memorias de interés local, 
relativas al fomento de la agricultura, indus- 
tria y comercio, dirigidas, ya a S. M , ya a 
las Cortes, y entre otras la Representac'iún 
que hizo a la Diputación provincial para 
que se prohibiesen absolutamente las pare- 
jas de Bou, impresa en Huelva, 1837, y las 
Reclamaciones del mismo Cuerpo, sobre 
habilitar el puerto de la Capital para el co- 
mercio de las colonias y puertos extranjeros, 
impresa en 1839. Habiendo cesado en el car- 
go de Secretario, por efecto de las leyes 
orgánicas de 1845, trasladó a Madrid su resi- 
dencia, inaugurando el período de su vida 
más fructífero para la Numismática: fué 
nombrado auxiliar del Consejo Real; ascen- 
dió en 1851 a M-iyor en la sección de Gober- 
nación y Fomento, y cinco años después era 
Secretario interino del Consejo de Estado. 

No fué tampoco ajeno a la política, y sa- 
liendo del partido moderado, siguió al 
naciente grupo llamado Unión liberal, cuya 
representación llevó al Congreso en 1857 al 
ser elegido por el distrito de Aracena, 
después de dos años de cesantía, y en 30 de 
Abril del 58 aparece su nombre entre los 71 
de la minoría en aquella célebre votación 
que tanto quebrantó el poder del Gabinete 
Narváez. Pero el señor Delgado aspiraba a 
un puesto más conforme con sus estudios, y 
en 29 de Agosto del mismo año, pasaba del 
Consejo a la Dirección de la Escuela especial 
de Diplomática, en la que también explicó la 
cátedra de Epigrafía y Geografía antigua, co- 
menzando a redactar unas Lecciones que 
sirviesen de texto a sus discípulos. 

Desde la llegada a la corte, dióse a cono- 



KU — 



cer por sus extensos e intensos estudios en 
el ramo de antigüedades, y por aquella vista 
intuitiva con que penetraba al punto en e! 
sentido de los monumentos; así la Real Aca- 
demia de la Historia le abría sus puertas en 
L846, nombrándole supernumerario, y el 
mismo año le honraba con plaza de número, 
eligiéndole el 48 Anticuario de la Corpora- 
ción, cargo que tuvo por espacio de 20 años; 
muchos fueron los informes, dictámenes y 
memorias que para aquel ilustre cuerpo es- 
cribió, así por su carácter oficial, como por 
su probada competencia, bastando recordar 
los siguientes: 

1.° Bosquejo histórico de Niebla. H. S. 
en fol. 1846, que leyó al ingresar en la Aca- 
demia y contiene muy curiosas noticias de 
esa población desde los tiempos primitivos 
hasta su estado actual. 

2.° Memoria histórico-crítica sobre el 
gran disco de Teodosio, encontrado en Al- 
mendralejo, impresa en Madrid en 1849. 
Este singular monumento es un clipeo de 
plata, en el cual están representados Teo- 
dosio, Arcadio y Honorio, a quienes acom- 
pañan soldados, genios y otras figuras ale- 
góricas. La Memoria, llena de erudición, fué 
lisonjeramente acogida por las sociedades 
literarias de Europa, y en especial por la de 
Viena, cuyo Director de antigüedades, señor 
Aenetb, no dudó afirmar que constituía épo- 
ca señalada en la ciencia de los mo}t>(- 
mentos antiguos, escribiendo a Delgado 
cartas que le honraban sobremanera. 

3.° Informe sobre un mosaico descu- 
bierto en Ampurias, que representaba a los 
Duunviros haciendo libaciones a Apolo y 
Diana, con algunas noticias históricas de 
aquella población, 1850. M. S. 

4.° Inscripciones y antigüedades del 
Reino de Valencia, recogidas por el Príncipe 
Pío, opúsculo que no solo ilustró, sino que 
redactó de nuevo el señor Delgado al publi- 
carlo la Academia en 1852 entre sus memo- 
rias (tom. 8.°). 

5.° Informe sobre los monumentos 
encontrados en Tarragona. M. S. Por comi- 
sión del Gobierno hizo un viaje a Tarragona 
en 1853: estudió los objetos descubiertos y 



dirigió nuevas excavaciones; afirma que son 
auténticos los hallazgos, de carácter egipcio 
y anteriores a la dominación romana. 

6.° Memoria sobre el viaje literario de 
inspección que hizo a Murviedro en 1859, 
comisionado por la Academia. M. S.: reco- 
noció el teatro y fortaleza ibérica de Sagunto, 
que se trataba de demoler; copió varias 
inscripciones inéditas y propuso los medios 
: más adecuados para conservar aquellas 
venerables ruinas. 

7.° Informe sobre dos pondus, uno de 
cobre puro y peso de 10 libras romanas 
(gramos 3.254) y otro de serpentina, con asa 
de bronce de 59 libras (gramos 16.232), ha- 
llados en el cerro de Beráñez, término de 
Huete. (M. S., 1860.) 

Crecía la fama de su nombre, así dentro 
como fuera de España, y de todas partes re- 
conocieron su indisputable autoridad, de lo 
cual dan evidente testimonio muchas con- 
sultas y respuestas a muy distintas perso- 
nas, que se hallaron entre sus papeles; dio 
al Sr. Madoz noticias para su Dicciona- 
! rio, interpretó y explicó multitud de mone- 
\ das, inscripciones y demás objetos antiguos: 
i su casa era frecuentada por el erudito y por 
| el aficionado, y todos hallaban motivos de 
enseñanza, supuesto que nunca negó ni sus 
libros y apuntes ni sus consejos; allí concu- 
rrían Hübner, Fernández Guerra, Heiss y 
otros muchos. 

Varias corporaciones científicas le reci- 
bieron en su seno, y además de haber sido 
juez en oposiciones a cátedras de Historia y 
lengua árabe, era nombrado en 1846 socio 
de la Económica Matritense; en 1847, Hono- 
rario de la Arqueológica Tarraconense: en 
1850, Supernumerario de la de Buenas Le- 
tras de Sevilla; en 1851, Académico de la de 
Ciencias Exactas y naturales de Sevilla; en 
1852, socio de la Económica de Huelva; en 
1852, Correspondiente de la Academia Pon- 
tificia de Arqueología, y en 1856, Académico 
de la Real de Suecia. 

Pero sus más importantes estudios eran 
los de Numismática, y con razón puede ase- 
gurarse, a la vista de sus manuscritos, que 
visitó o estudió todos los gabinetes y colec- 



n 



— 162 — 



ciones de monedas más notables que en su 
tiempo había en España. Puesto a su cuida- 
do el de la Real Academia de la Historia, 
que antes se hallaba en un lamentable des- 
orden por lo azaroso de los tiempos, lo cla- 
sificó y ordenó, formando un índice, y ade- 
más un prolijo catálogo descriptivo de la 
serie familiar romana de plata y cobre; entre 
las adquisiciones de aquella Corporación 
que Delgado ilustró puede señalarse el dona- 
tivo del Sr. López de Córdoba, de que dio 
noticia el Memorial Histórico. 

Explicó las monedas árabes del gabinete 
de García de La Torre para el Catálogo que 
Gaillard imprimía en 1852; al año siguiente 
publicaba en la Revista Numismática fran- 
cesa varios artículos sobre las monedas de 
Osturium, Onuba, Ilipla y Olontigi; en 1854 
dio a luz el Catálogo de las monedas y 
medallas que pertenecieron a D.Juan Bau- 
tista Barthe, de cuya testamentaría fué alba- 
cea; un año después clasificaba el monetario 
del Real Patrimonio, y en 1857 imprimía en 
francés el Catalogue des monnaies et des 
medailles de Mr. G-ustave Daniel de Lo- 
richs, libro que muestra grandes conoci- 
mientos por la dificultad de clasificar alguna 
de las series que contiene, y es notable por 
haber aplicado el autor su nuevo sistema a 
la interpretación de las leyendas ibéricas. 

Al estudio de esta especialidad dedicó 
muchos años el Sr. Delgado, singularmente 
desde su traslación a Madrid, reconociendo 
multitud de aquellas monedas llamadas de 
caracteres desconocidos, y visitando co- 
lecciones copiosas; con tales datos formó 
listas de las procedencias de cada ejemplar, 
comparó sus fábricas, tipos y marcas, y ob- 
tuvo por resultado un nuevo sistema para la 
lectura de las letras ibéricas superior a todos 
los anteriores; a nadie ocultaba el autor sus 
descubrimientos; dio cuenta de ellos a la 
Academia de la Historia, donde obtuvieron 
el merecido elogio, y, por último, el Gobier- 
no hubo de encargarle la redacción de una 
obra lata sobre tal materia, que empezó a 
cumplir depositando sucesivamente en la 
Dirección general de Instrucción Pública el 
fruto de sus tareas; pero circunstancias que 



desconocemos, impidieron, por entonces, la 
publicación de tan importante obra. 

También hizo punto de su especial pre- 
dilección el estudio de las monedas arábigo- 
españolas, comprendiendo su importancia 
para la Historia nacional, supuesto que las 
obras publicadas hasta entonces sobre tal 
materia, además de ser muy incompletas, 
carecían de exactitud, y algunos cortos en- 
sayos hechos con mejor crítica no podían 
cumplir el objeto. Ya en 1851 la Real Aca- 
demia de la Historia daba cuenta al público 
de esta empresa, acometida con entusiasmo 
por el Sr. Delgado, y llevada algunos años 
después a feliz término, siendo premiada tan 
laudable constancia por el Gobierno al comi- 
sionarle en 1859 para escribir la Historia 
de la Numismática hispano-árabe como 
comprobante de la dominación islamita 
de la Península; bajo tales auspicios se 
grabaron diez y ocho hermosas láminas y 
empezó a imprimirse el texto; pero en esto 
quedaron suspendidos los trabajos por obs- 
táculos insuperables. Los manuscritos de 
esta curiosísima obra, tan digna de ver la 
luz pública, constan de tres volúmenes en 
cuarto y además dos gruesos legajos de don- 
de han de tomarse varias adiciones, notas, 
enmiendas y apéndices, y esperan un editor 
que los dé al público en bien de la cultura 
histórica, ya que sus propietarios los here- 
deros se disponían a deshacerse de ellos. 

Había enajenado ya su rico monetario y 
parecía condenar al olvido su memoria desde 
que se apartó a obscura y solitaria vida, 
cuando el Círculo Numismático de Sevilla 
supo enriquecer a la Ciencia con la feliz 
idea de proponerle en 1871 la publicación, a 
sus expensas, de los estudios sobre monedas 
coloniales; y aceptada por el autor tan lau- 
dable oferta, dio por resultado la grande 
obra titulada Nuevo método de clasifica- 
ción de las medallas autónomas de Es- 
paña, impresa en Sevilla, 3 vol. en 4.° Los 
sabios, así nacionales como extranjeros, han 
pronunciado ya su favorable juicio sobre 
este libro, y el público puede gozarlo, por 
lo cual nos limitaremos a decir que durante 
el largo curso de la edición, decaían visible- 



163 



mente las fuerzas del autor, hasta que, pos- 
trado por una parálisis, bajó al sepulcro el 
13 de Noviembre de 1S79. Mejor que redac- 
tar con ajenos datos nueva biografía, he pre- 
ferido reproducir la esmeradísima que escri- 
bió D. Fernando Belmonte, sin más altera- 
ción que suprimir párrafos no esenciales. 

690. -Delgado e Hinojosa (Ana). 

Poetisa astigitana del siglo XVII. Natural 
de Ecija, escribió un Romance burlesco y la 
Refacían de la Solemnidad con que cele- 
bró la ociara del Santísimo Sacramento 
en la Iglesia Mayor de Santa Cruz de 
Ecija. su patrono D. Diego de Mendoza. 
Regidor de la dicha ciudad. (Ecija, 1633). 

691. — Devoto suyo. 

Pseudónimo de un poeta sevillano que 
ha dejado tres composiciones en las Poesías 
de Salinas. 

692. — Deza (Diego de). 

Nació en Sevilla, fué Oidor de la Cnan- 
cillería de Granada, Auditor de la Sagrada 
Rota y Obispo de Canarias, Coria y Jaén, 
si bien no gobernó más que esta última dió- 
cesis, y falleció el 13 de Septiembre de 
1579. Herido en su amor patriótico, Viera, 
el cronista de Cananas, no oculta su ino- 
cente despecho contra aquel obispo «que 
por no abandonar su Giralda, no quiso ir a 
cuidar de sus ovejas». (Hist. de Canarias. 
folio 91.) .En una de sus biografías leo que 
en la Vaticana se conserva una obra suya, 
titulada Decisiones, trabajo de Derecho ca- 
nónico, lo cual confirmaría su crédito de 
expertísimo canonista. 

693. -Deza (Pedro de). 

Nació en Sevilla el 24 de Febrero de 
1520. Fué Catedrático de Derecho en Sala- 
manca, Presidente de la Chancillería y Ca- 
pitán General de Granada, donde contribuyó 
a sofocar el levantamiento de los moriscos, 



Obispo de Albano y Ostia, Decano del Sacro 
Colegio, Presidente General de la Inquisición 
en Roma, y recibió el capelo en 1578. 

Aseguran muchos historiadores de su 
tiempo que en elecciones tuvo votos para 
Pontífice, y que, a no ser español, lo hubiera 
sido (Catálogo di los varones ilustres 

Hite ha tenida la Santa Iglesia f'nlriar 
cal de Sevilla, por D. J. Alejandro Gal vez). 
Don Pedro de Deza falleció en Roma el 27 
de Agosto de 1600. 

694. -Diana (Manuel Juan). 

Este poeta, historiador y novelista, vino 
al mundo en Sevilla, según Chaves, el 16 
de Octubre de 1814, aunque otro biógrafo 
asigna la fecha de 1818. Muy joven obtuvo 
un modesto empleo en la Secretaría del Mi- 
nisterio de la Guerra, en 1843 pasó al Ar- 
chivo y en 1863 se le dio el nombramiento 
efectivo de oficial archivero. Jubilado en 
1878, falleció el 27 de Mayo de 1884. 

Dio al teatro: Es un bandido o juzgar 
por las apariencias, en colaboración con 
Hartzenbusch; Ya no me caso (1840); No 
siempre el amor es ciego, comedia en tres 
actos y en verso (1841); Ella es él (1843); 
Cuánto rale ana lección, tres actos; Los 
encantos de la roz. con Navarro Villoslada; 
La Cruz de la Torre, cuatro actos, con 
Romero Larrañaga; Casualidades; El Des- 
tino (1856); La Diplomacia, tres actos 
(1857); Donde las dan las toman; El toque 
de Oración, comedia en tres actos (1860); 
Receta contra las suegras (24 Diciembre 
1862), traducida al alemán por el príncipe 
Luis de Baviera; Los Trapisondistas i:¡ 
Enero 1863), y A Roma por todo, en tres 
actos (13 Febrero 1863). 

La Academia Española premió sus no- 
velas Rostro y condición y La calle de la 
Amargura, y el público recibió con agrado 
Una y tres (1843) y Un prisionero del 
Riff (1859). 

Completan la producción literaria de 
Diana, Memoria histórico-artistica del 
Teatro Real de Madrid (Madrid, 1850); 
Cien Capitanes ilustres (Madrid, 1876), 



— 164 



premiada por el Real Consejo de instrucción 
pública, y Catálogo de las obras escritas 
acerca de España por autores extranje- 
ros (1873), publicada en forma de apéndice 
a La Walhalla, de Fastenrath. En muchos 
artículos empleó por pseudónimo El curioso 
impertinente. 

695— Díaz (Alonso). 

Natural de Sevilla, según propia decla- 
ración, escribió el poema Historia de 
Nuestra Señora^ de Aguas Santas (Sevi- 
lla, 1611), precedido de poesías laudatorias 
y acompañado de Algunas justas litera- 
rias en alabanza de los Santos. Compuso 
otra obra poética: Conceptos nuevos a la 
Inmaculada Concepción (Sevilla, 1615), y 
se le atribuye la comedia San Antonio 
(Rojas) y el auto Santa María Egipciaca, 
premiado en 1594. 

Lasso de la Vega confunde este autor 
con el médico Alonso Díaz Daza. 

696.— Díaz (Antonio José). 

Hijo de D. Pedro Díaz Lavandero, Mar- 
qués de Torrenueva, nació en Sevilla y pasó 
a estudiar en París en el Colegio de Jesuítas. 
En 1742 sostuvo un acto de conclusiones 
que dedicó a Felipe V, y que se publicó con 
gran lujo. En este trabajo, dice Matute, «de- 
be admirarse el buen gusto y la fina crítica 
de los asertos. > También elogia el notable 
escrito Por doña Dionisia Vincens. 

697.— Díaz (Diego). 

Nació en Sevilla de humildes padres en 
1644, profesó a los diez y ocho años en la 
orden franciscana, se dedicó a la predica- 
ción, ejercicio en que recogió frutos y lauros, 
y falleció en el convento de Belalcázar en 
1706. 

698.— Díaz (Francisco). 

Lector de Teología en el convento de San 
Antonio de Sevilla, «mereció ser contado 



entre los primeros y mejores teólogos de su 
tiempo» (Matute). «Hace memoria de él el 
historiador de la provincia por haberla ilus- 
trado con sus tareas, así de pulpito como de 
cátedra.» (Id.) Falleció hacia 1658 en su 
convento, según el Padre Guadalupe (His- 
toria de la Provincia de los Angeles, fo- 
lio 491). 

699.— Díaz (Francisco). 

Natural de Écija, adoptó el hábito de 
Santo Domingo y se incorporó a las misio- 
nes de China en 1740. Reducido a prisión 
por el mandarín Chen-Hio-Kieu, sufrió el 
tormento, y al fin la estrangulación, el 28 de 
Octubre de 1748. La fama de su elocuencia 
y virtudes le valió la beatificación, quesan- 
cionó León XIII el 14 de Mayo de 1893. 

700— Díaz (Juan). 

Médico y literato natural de Carmona. 
Compuso una obra de Medicina, cuyo título 
no recuerdo ni ya tengo tiempo de indagar. 
Dejó varios opúsculos que pueden verse en 
la Biblioteca Colombina, a la cual legó sus 
libros, y publicó el Tapabocas a Fray Ge- 
rundio y Tirabeque. 

701. -Díaz (Lázaro). 

Autor del romance Nacimiento y pro- 
sapia de la Santísima Virgen María y 
reto que hace con su limpia Concepción 
a todo el infierno y al pecado original, 
impreso en Baeza y reimpreso en Sevilla 
en 1615, donde declara ser hijo de la capital 
de Andalucía. Baltasar del Alcázar le dedicó 
la composición que comienza: 

«Yo, Lázaro, amigo mío, 
Deseo el día en que os vea,» etc. 

Hállase otra poesía religiosa de Díaz en 
el manuscrito Poesías varias que posee don 
Manuel Pérez de Guzmán. 

702.— Díaz (Nicolás). 

Erudito sevillano y autor de unas Me- 



_ 165 



morios en que narra los sucesos de su época 
desde 1736 hasta 17*52. El docto D. Luis 
Germán y Ribón confiesa haber aprovechado 
mucho de ellas. Fué también el presbítero 
D. Nicolás Díaz, Comisario del Santo Oficio, 
y se cree que falleció el mismo año en que 
terminan sus Memorias. 

703.— Díaz (Licenciado Pedro). 

Aunque jurisconsulto de profesión, amó 
bastante más la poesía que el Foro, y <fué 
uno— dice el Dr. Navarro en su Catálogo de 
autores dramáticos— de los primeros que 
pusieron las comedias en estilo:» también lo 
mencionan Barrera y Agustín de Rojas en su 
Viaje entretenido. 

«Hizo Pedro Díaz entonces 

La del Rosario, y fué buena: 

San Antonio, Alonso Díaz; 

Y al fin no quedó poeta 

En Sevilla, qne no hiciese 

De algún santo, su comedia.* 

704.— Díaz (Ramón). 

.Médico natural de Sevilla y autor de una 
Memoria sobre las aguas minerales de 
Marchena (1830). 

705.— Díaz de Benjumea y de Olla (Nicolás). 

En la calle de los Toqueros, número 22, 
nació este insigne cervantista, según reza la 
lápida allí colocada por acuerdo del Muni- 
cipio. Dice así: «Aquí NACIÓ en 9 de Marzo 
de 1828 don Nicolás Díaz Benjumea, no- 
tabilísimo Y FECUNDO PUBLICISTA, ESCRITOR 

galano. inspirado poeta y comentador 
profundo del espíritu de las obras del 
gran Cervantes. — Falleció en Barce- 
lona el día 8 de Marzo de 1884.— El 
Excelentísimo Ayuntamiento de Sevilla 
¡agrá este homenaje a su memoria. > 
Este eminente cervantista, a quien llamó 
uno de nuestros más eximios literatos «pri- 
mero y sin rival por su rara originalidad al 
comentar las obras de Cervantes y por haber 
descubierto en el Quijote ricos tesoros de 
belleza y de invención, obligó a cambiar en 



toda Europa la dirección de la crítica,» lejos 
de explotar la gloria de Cervantes, como no 
falta quien hace hoy, derramó torrentes de 
luz sobre la obra del gran novelista. Estudió 
la carrera de Derecho en la Universidad de 
Sevilla y pasó después a Londres para po- 
nerse al frente de la casa de comercio Ben- 
jumea, Hermanos. En aquella época dirigió 
literariamente la Offieial Amerieam Qa 
He y escribió la admirable Plegaria del 
Cautivo (1865), que reprodujo toda la Pren- 
sa española. También dirigió en Londres 
El Fígaro. Regresó a España en 1875, re- 
dactó El Arte, fundó La Unión y dirigió 
El Museo universal, que se convirtió más 
tarde en La Ilustración Española m Ame- 
ricana. Dio a la estampa El Solterón. La 
Estafeta de ürganda (Londres, 1861), E> 
Correo de Alqui fe, El Mensaje dr Merlín, 
La verdad sobre el Quijote, Las costum- 
bres del Universo, El Catecismo Filosó- 
fico (poema), Pal me rin de Inglaterra. /." 
Mitología de la Revolución, OibraUar a 
España (en inglés), La cuestión del día. 
Ingenios políticos de la nación española, 
Los hombres españoles, americanos y lu- 
sitanos Barcelona, 1881, en colaboración 
con Luis Ricardo Fors) y Cartilla para 
electores. Dejó inédita la comedia Lo que 
puede el buen humor o las aguas de 17- 
chy y algunas otras. Publicó muchas y muy 
buenas poesías líricas y dirigió en Barce- 
lona, hasta su muerte, La Ilustración de la 
Mujer. 

706. -Díaz Carmona (José). 

Nació en Sevilla el 10 de Enero de 1853 
y vivió siempre en el barrio de Triana. Pe- 
queñito de cuerpo y elevado de espíritu, se 
doctoró en Medicina a los veinticinco años 
y dividió su actividad intelectual entre la 
poesía y la profesión. Colaboró en La An- 
dalucía y El Liceo Sevillano, hebdoma- 
dario que yo dirigí breve tiempo y en 
cuyas columnas se insertaron entonces al- 
gunas poesías de Díaz Carmona. Escribió 
para el teatro El Sacerdote de Apolo y otros 
ensayos, pero sólo ha estrenado las obritas 



166 — 



Vacilaciones y La Infantil. El Ateneo Se- 
villano le ha premiado Estaciones climato- 
lógicas de España contra la tuberculosis, 
El alcoholismo como causa de la crimina- 
lidad, Abastecimiento de aguas para Sevi- 
lla y Contra la tuberculosis. 

Falleció el 24 de Mayo de 1921. 

707.— Díaz Caro (Manuel), 

Nació en Carmona el 5 de Agosto de 
1872. Terminada su carrera obtuvo una 
Notaría en Sevilla y reunió varias novelas 
cortas en un volumen que tituló Cosas de 
la vida (Sevilla, 1905). En 1907 publicó 
otra novela titulada Abandono y en 1911 
Las apariencias. El año 1908 ingresó en la 
Real Academia de Buenas Letras. 

708.— Díaz Castro (Carlos). 

Vio la luz en Osuna el 22 de Septiembre 
de 1892. Ha publicado muchos cuentos y 
poesías, y, en colaboración con su hermano 
Ricardo, la zarzuela Amor campesino, estre 
nada el 10 de Octubre de 1916, y no sé si 
llegó a estrenar El orgullo del barrio. 

709— Díaz Castro (Ricardo). 

Hermano mayor de Garlos, nació en Osu- 
na el 21 de Mayo de 1889. Se trasladó a la 
capital aún en su infancia, y desde su adoles- 
cencia, no obstante ejercer la profesión mer- 
cantil, ha colaborado en periódicos y revis- 
tas. Publicó un tomo de poesías titulado 
Intimas, y, en colaboración con su hermano, 
compuso las dos zarzuelas mencionadas en 
el artículo anterior. 

710. — Díaz Coronado (Manuel). 

Teólogo sevillano del siglo XV11I, cuyo 
nombre hallo citado con elogios de su elo- 
cuencia, y acerca del cual ninguna noticia 
especial poseo. 

711.— Díaz Daza (Alonso). 

Maestro en Artes y Doctor en Medicina, 



que en Sevilla, su patria, ejerció su facultad 
hasta su muerte, acaecida el 23 de Octubre 
de 1603, a los 76 años de edad, según reza 
el epitafio puesto en su sepultura frente a la 
capilla de Ntra. Sra. de la Antigua. Dejó es- 
critas las siguientes obras: De ratione cog- 
noscendi causas, et signa tam in prospera 
epiam in adversa valetudine, urinarum, 
de que earutn veris iudiciis et prcenuncia- 
tionibus etc. (Sevilla, 1575); Avisos y docu- 
mentos para la preservación y cura de la 
peste (Sevilla, 1599); Los provechos y da- 
ños de la bebida sola del agua y cómo se 
debe escoger la mejor (Sevilla, 1576). 

No es el poeta Alonso Díaz, como supuso 
Lasso de la Vega. 

712.— Díaz Galindo (Alonso). 

Religioso natural de Alcalá de Guadaira 
que figura entre los mejores teólogos y pre- 
dicadores del siglo XVIII. 

71 3. -Díaz Giral (Bartolomé). 

Jurisconsulto natural de Utrera. Dejó im- 
preso Información jurídica sobre la Purí- 
sima Concepción de Nuestra Señora (Se- 
villa, 1615). 

714.- -Díaz de Herrera (Manuel). 

Brigadier de Marina, nacido en Sevilla 
y muerto en la Goruña hacia 1820. Sentó 
plaza en 1774, navegó por los mares de Eu- 
ropa y América, con las expediciones del 
Marqués de Gasa Tilly, de Luis de Córdoba, 
Barceló y otros. Mandando el bergantín guar- 
dacostas Saeta, tuvo la comisión hidrográ- 
fica en el Seno Mejicano, en el cual rectificó 
y situó la posición del bajo de las Arcas (Mé- 
jico), cuyo plano levantó, así como el del 
Sisal, formándole varias lineas de sonda. En 
1791 le comisionó el Gobierno para auxiliar 
a los astrónomos lusitanos en las operacio- 
nes preparatorias que verificaron en Galicia 
para la continuación de su meridiano. Cola- 
boró en el Almanaque Náutico desde 1792 
a 95; hizo el plano de la fragata Prueba, 



167 — 



«una de las mejores que ha tenido la Arma- 
da Española>. (F. Montaldo.) 

Por sus conocimientos y el valor que 
mostró en los combates dejó «en la Armada 
una excelente memoria de su alta capacidad, 
de su recto proceder y de las demás circuns- 
tancias que caracterizan al militar valiente 
y pundonoroso». (Pavía.) 

715.— Díaz de Lamarque (Antonia). 

Nació en Marchena el 31 de Octubre de 
1827. Cuando apenas tenía catorce años de 
edad, dio una prueba de sus relevantes con- 
diciones poéticas escribiendo una composi- 
ción a la Virgen, y ya en 1861 D. a María del 
Pilar Sinués escribía en el Correo de la Mo- 
da: *No hay en el moderno parnaso lira al- 
guna que aventaje en ternura, melodía, sua- 
vidad y sentimiento a la de D. a Antonia Díaz; 
sus cuerdas, siempre que suenan, parecen 
pulsadas por las delicadas manos de la gra- 
cia; el ángel de la castidad la ha coronado de 
flores; el querube guardador de la pureza la 
cobija bajo sus alas; perlas y azucenas bro- 
tan de su arpa de oro, y, si alguna vez entre 
sus notas nace el llanto, sólo es como el 
dulce rocío de la virtud. > Rápida fué su 
consagración, tan rápida como no la cono- 
cieron la mayoría de los poetas. Podría 
llenar páginas y páginas con los elogios que 
D. a Antonia Díaz mereció de sus críticos y 
prologuistas. El célebre literato alemán Fas- 
tenrath, que tradujo y publicó en su idioma 
diversas composiciones de D. a Antonia, dice, 
refiriéndose a las poesías religiosas de ella, 
que «son como el incienso de la plegaria y 
se han inspirado a la sombra de la cruz; 
todas ellas son un himno de gloria a la reli- 
gión del crucificado, ya las que han nacido a 
la contemplación de la paz del propio espí- 
ritu, ya las que han brotado junto a los 
muros del templo... Cantando himnos a la 
amistad, a los deberes de esposa y madre, a 
los purísimos goces del espíritu, ha sido juz- 
gada por los críticos más severos como una 
gloria del Parnaso moderno, y ha escuchado 
aplausos de la multitud entusiasmada por su 
talento, en cuantas lides ha tomado parto 



En Sevilla, el año 1867, vio la luz su pri- 
mera obra con prólogo de Fernández Espino; 
en los años 1877 y 1882 publicó dos tomos 
de baladas y leyendas con el título Flores 
marchitas, a los que puso el prólogo don 
Luis Vidart; y en 1881 dio a la estampa una 
interesante novela titulada B precio de una 
dádiva. Estas obras fueron celebradas por 
notables críticos y por la Prensa desde el 
instante mismo de su publicación. Años des- 
pués, en 18S9 y 1890, publicó D. a Antonia 
Díaz en Barcelona Poesías religiosas y 
Aves y Flores, volumen este último que 
contiene más de sesenta fábulas, las cuales, 
habla el prologuista D. José M. a Asensio, 
«admiran por su originalidad y pasman por 
su ejecución.» 

El 19 de Mayo de 1892 falleció la poetisa, 
y un año más tarde publicó su esposo dos 
tomos más de las últimas Poesías líricas 
de esta escritora, asi como una selecta coro- 
na poética, donde figuran las más prestigio- 
sas firmas. 

716— Díaz de Lugo (Juan Bernardo). 

Hijo natural de nobles padres, al que, 
engañados por el apellido, han creído lucen- 
se algunos autores y el Diccionario Enci- 
clopédico Hispano- Americano, que tan 
equivocado anda en materia de biografía, 

i nació en Sevilla (Arana), estudió Humani- 
dades y ambos derechos, obtuvo un beneficio 
en Huelva, desempeñó altos puestos, perte- 
neció trece años al Consejo de Indias, se le 
consagró Obispo de Calahorra y asistió al 
Concilio de Trento. Sus obras son: Practica 
Crimi>ialis Canónica, de que rápidamente 
se tiraron cinco ediciones, una en España, 
otra en Italia, otra en Alemania y dos en 
Francia: Regulo? Juris (Alcalá, 1569); Re- 
pertoria, <k (Salamanca, 1553); Commen- 

' tarta in lsaiam et Vitce Sanctorum; Doc- 
trina Magistralis (León, 1539), y Collo- 
quinni, obra muy curiosa y agradable; Avi- 
so para todos los curas de almas, de que 
se hicieron cinco ediciones y se tradujo a 
otras lenguas; Instrucción de Prelados 
(Alcalá, 1530); Aviso muí provechoso para 



— 168 — 



todos los Religiosos y Predicadores (Alca- 
lá, 1539); Exhortación al arzobispo don 
Alonso Fonseca para que celebrase conci- 
lio provincial; Contemplaciones de la Vir- 
gen; Soliloquios; Suma breve; Doctrina y 
amonestación; De la Piedad; Obispos in- 
signes de España, y algunos otros. Cova- 
rrubias, Garibay, Vasco, Plaza, Navarro y 
muchos hombres eminentes escribieron jus- 
tos elogios del sabio Prelado, que falleció en 
Calahorra el 1556. 

717.— Díaz Martin (Manuel). 

Nacido en Montellano y trasladado desde 
su infancia a la capital, dirigió su afición al 
estudio del alma popular. A tal fin se enca- 
minan su Colección de cantares andaluces 
anotados (Sevilla, 1884), Piropos andalu- 
ces (id. 1885), Aires de mi tierra (id. 1890) 
y Maldiciones gitanas (id. 1901). En 1887 
fundó el periódico Perecito, satírico y lite- 
rario, dirigido por los hermanos Alvarez 
Quintero. Leyó el discurso de apertura de la 
Escuela de Artes y Oficios de Constantina 
en 1901. (Sevilla, 1901.) 

718.— Díaz y Muñoz (Manuel). 

El 18 de Noviembre de 1857 y en la calle 
del Espíritu Santo, vio la luz D. Manuel Díaz 
y Muñoz, y recibió el bautismo en la clásica 
parroquia de San Juan de la Palma. 

Ingresó en la Academia de Administra- 
ción Militar el 25 de Abril de 1871 y fué 
promovido a Oficial tercero en 1 de Diciem- 
bre del mismo año. Ha desempeñado la Sub- 
intendencia de Melilla y recibió una recom- 
pensa en 1880 por su versión de una obra 
de Logismografía, escrita en italiano. Los 
demás escritos corresponden al periodismo. 



719.- Díaz de Ojeda (José). 

Nació en Utrera, tomó el hábito de San 
Francisco y lució en la cátedra y el pulpito, 
distinguiéndose entre los mejores oradores 
del siglo XVIII. 



720. -Díaz de Solís (Juan). 

Nació en Lebrija a mediados del siglo 
XV, según justificó en sus Décadas Pedro 
Mártir de Anglería. Sucedió a Américo Ves- 
pucio en el cargo de piloto mayor de Indias. 
Preparó para explorar la parte meridional 
del Nuevo Continente una expedición que 
partió del puerto de Sanlúcar el día 8 de Oc- 
tubre de 1515 y descubrió el Río de la Plata, 
según afirma con bastante fundamento el 
escritor chileno L. Toribio y Medina, el 2 de 
Febrero de 1516, dándose por esto al puerto 
el nombre de Candelaria. López de Gomara 
dice que el Río de la Plata o de Solís recibió 
el primer nombre por haber sus descubri- 
dores encontrado en las orillas algunos mi- 
nerales con incrustaciones de plata, y el 
segundo por su inventor. 

Solís llegó hasta la desembocadura del 
río, que bautizó con el nombre de Mar Dulce; 
desembarcó después con dos oficiales y siete 
hombres en la orilla izquierda, poco antes 
de la confluencia del Uruguay y el Paraná. 
Allí, según la Historia asegura, un grupo de 
flecheros indígenas (salvajes llamados cha- 
rrúas), emboscados en el camino que seguían 
los españoles, cayó de improviso sobre ellos 
y dio muerte a Díaz y a casi todos sus compa- 
ñeros. Se ha dicho que Solís fué devorado en 
seguida, pero escritores de autoridad afirman 
que los pobladores de aquella región no eran 
antropófagos. Se supone que murió en 1516. 
Dejó hecho un mapa de la América del Sur 
y otro del Mar de las Antillas, en unión de 
Vicente Yañez Pinzón. Díaz de Solís gozaba 
en la Corte fama de muy entendido piloto y 
así se consigna en Cédula de Diciembre de 
1515 a poco de su partida para esta última 
expedición y con motivo de la discrepancia 
de los pilotos geógrafos de la Casa de Con- 
tratación, acerca de la latitud del Cabo de 
San Agustín, región poco frecuentada por 
nuestros navegantes. 

721.— Díaz de la Vega (Pedro). 

Natural de Sevilla, párroco de San Gil, 
catedrático de Teología en la Universidad 



— 169 — 



hispalense y recibido en la Real Academia 
Sevillana de Buenas Letras el 22 de Diciem- 
bre de 1769. Dejó unas Memorias sobre la 
abstinencia de cante y jásetelo en las 
embarazarlas 22 Abril 1779); sobre l" de- 
posición del rey W'amba en el Concilio 
XII de Tolrdo; sobre un rescripto de Be- 
nedicto XIV; sotjrc los casos de moral 
reservados, y sobre el verdadero mecanis- 
mo de la generación. 

Compuso además un Elogio de Sctn Isi- 
doro. 



722. -Díaz Vega (Silvestre). 

Nació en Sevilla y floreció en el siglo 
XVIII. El año 1761 presidía una Academia 
establecida en su ciudad natal, llamada La 
Extravagante. En 1788 pasó a Méjico y fué 
Contador y Director general del ramo del 
Tabaco de la Nueva España, logrando el au- 
mento de la renta a fuerza de inteligencia y 
desvelos. Obtuvo después el cargo de Conse- 
jero de Hacienda del Rey y murió en Méjico 
en 1812, dejando selecta y copiosa biblio- 
teca. Escribió: Discursos sobre los dramas 
y sus representaciones (Méjico, 1786). Re- 
glas de gobierno del teatro de Comedias 
de Méjico y Reglamento para la Policía 
de los Actores y espectadores (ídem, 1786). 
Diario Histórico y Xáutico del viaje (pie 
hizo el año 1778 al Puerto de Veracruz el 
navio Nuestra Señora de la Coyicepción. 
alias <TerrU (M. S.) Traducción al caste- 
llano del tomo 3.° de la obra de Mr. Xeker 
sobre administración de Rentas públicas 
(M. S.) Varios proyectos sobre pjolicia de 
México presentados al Superior Gobierno 
de este Reino (II. S ) Origen y fundamen- 
tos de las facultades del Director general 
del Tabaco para remover empleados en 
dicha Renta. Disertación sobre la deca- 
dencia de la Agricultura en la X. E. y su 
remedio con la permisión y libertad de 
Chinguirito o Aguardiente de caño. M. S. 
de 1795). Constituciones para la Junta de 
1 ra vaga ute fu ndada e n S iviÜQ M . S. 



723. — Díaz de la Vega (Teodomiro Ignacio). 

Hombre de rara discreción y hermano 
deleitado D. Pedro, nació en Sevilla el 1736. 
Fundó el oratorio de San Felipe Neri; fué 
confesor de Blanco-White y auxilió en su 
postrer momento a la famosa beata Dolores, 
acusada de poner huevos y sentenciada a 
horca. Dejó impreso un Sermón predicado 
el 30 de Agosto de 1761 en la fiesta que 
hizo la Congregación del Oratorio de San 
Felipe Xeri de Sevilla, para celebrar el 
Patronato de la Virgen Santísima en el 
misterio de su inmaculada Concepción, y 
el libro Instrucciones a los fieles en orden 
al Jubileo del año Santo, publicado anóni- 
mo en 1776. En !a edición de 1824 se decla- 
ra el nombre del autor. 

Falleció el 6 de Diciembre de 1805, se 
le enterró en su capilla del Oratorio y mere- 
ció que nada menos que D. Alberto Lista 
escribiese su biografía. 

724— Diez (Jorge). 

Nació en Sevilla el año 1801 en la casa 
núm. 35 de la calle Real de San Marcos, 
hoy Bustos Tavera, y recibió el bautismo en 
la Iglesia Parroquial de San Marcos, tan 
célebre en la historia de la capital. Procedía 
de ínclita estirpe aragonesa, cuyo escudo de 
armas, que siempre conservó, mas nunca 
ostentó, es el mismo que, como nobleza de 
primera clase, llevaba en Sevilla el barón de 
Sabasona, inolvidable Profesor de la Uni- 
versidad. 

Profesó a los dieciseis años en el con- 
vento de San Francisco de Cádiz el 2 de 
Abril de 1820 y cantó misa el 5 de Abril de 
1828. Fué lector de Moral y de Sagrada Teo- 
logía y, trasladado a Sevilla, desempeñó el 
cargo de Bibliotecario en el Colegio de San 
Buenaventura y Casa Grande de San Fran- 
cisco. Tuvo en la Orden franciscana los car- 
gos de Definidor y Provincial, que desem- 
peñó hasta su muerte, ocurrida en Sevilla en 
25 de Junio de 1869, en la calle Gravina 
núm. 52. Después de la exclaustración, fué 
nombrado Administrador del Colegio de ni- 



— 170 



ñas nobles del Espíritu Santo y Párroco del 
Hospital del mismo, situado en calle Col- 
cheros, hoy Tetuán. Fué Rector del Colegio 
de San Felipe de Cádiz, donde trató a don 
Alberto Lista, y catedrático de perfección 
latina. 

Fundó sucesivamente en Sevilla los Co- 
legios de Humanidades de San Diego y San 
Pedro de Alcántara, hasta que el Estado se 
incautó de este último edificio. Adquirió por 
oposición la cátedra de Literatura Latina de 
la Universidad, haciéndose constar en las 
Actas de sus ejercicios la extraordinaria bri- 
llantez con que los realieó. Explicó años 
después Historia y Geografía Histórica, en que 
lució extraordinarios conocimientos, hasta 
el punto, según he oído a contemporáneos 
suyos, de ser frecuentemente consultado por 
César Cantú y Napoleón III, a quien facilitó 
numerosos datos que el Emperador consignó 
en su Historia de Julio César. 

Fué nombrado, por el Pontífice Pío IX, 
Teólogo Consultor del Concilio Vaticano, 
cargo que no aceptó por motivos de salud, y 
propuesto para Obispo de Zamora, honor 
que tampoco quiso aceptar. Entre sus elo- 
cuentes sermones descuella el predicado 
sobre la definición del Dogma de la Inmacu- 
lada Concepción, en la Iglesia de Santacla- 
ra de Sevilla; el de honras por los fallecidos 
en la guerra de África, celebradas en la Igle- 
sia de la Universidad; los predicados en la 
Capilla Real de San Telmo e Iglesia de la 
Caridad, y varios más. 

Fué Superior de la Abadía de Olivares, 
donde nunca residió; Doctor en Teología y 
Filosofía y Letras, Licenciado en Jurispru- 
dencia, Académico de mérito y preeminente 
de la Real Sevillana de Buenas Letras, de la 
Greco-latina de Madrid y otras. 

725.— Diez de Leiva (Fernando). 

Dice Béristain: «Don Fernando Diez de 
Leiva, natural de Sevilla y médico de la ciu- 
dad de Santo Domingo, capital de la Isla 
Española, cuyo nombre y escritos se escon- 
dieron a los Pinelianos y a Eguiara en sus 
manuscritos y apuntes. > Escribió este galeno 



el libro Antiaxiomas Morales, Médicos, 
Philosóphicos y Políticos (Madrid, 1682). 
Mereció el siguiente elogio: 

Grande opus ingenii, quo non felicius ullum, 
Hispalis enixa est, si India nostra teuet. 

(Baltasar Fernández de Castro.) 

726.— Diez de Leyba (Fernando). 

Hijo de Sevilla, según consta en docu- 
mentos municipales, 'se dedicó a la poesía y 
compuso, entre otras obras, el auto sacra- 
mental El Laberinto de Creta, La Loa de 
las Floresj el entremés La Alameda. 

727.— Domingo Soler (Amalia). 

Nació en Sevilla el 10 de Noviembre de 
1835. Abandonada por el marido y padre, 
tuvieron madre e hija que trabajar material- 
mente para ganar el pan. Muerta su madre, 
fué a Canarias con una familia; de allí se 
trasladó a Madrid, donde pasó hambre, sin 
dejar por eso de componer versos, y un mé- 
dico la inició en el espiritismo el año 1873. 
Desde aquella fecha hasta nuestros días ha 
colaborado en la prensa espiritista española 
y la americana. 

Durante 20 años dirigió y publicó La 
Luz del Porvenir, sosteniendo polémicas 
con altas dignidades de la Iglesia católica, 
refutando El Satanismo del Padre Mante- 
rola, y las Conferencias del Padre Llanas, 
y controvertiendo con el Padre Fita y el 
Padre Sallares. 

Sus escritos, aparte de sus polémicas 
religiosas y filosóficas, tienen carácter sen- 
timental. Los presos y los pobres la querían 
mucho y su nombre quedará grabado en el 
corazón de los desvalidos. 

Sus obras sun: Refutación al Padre 
Manterola. (Este sacerdote acababa de pu- 
blicar contra la doctrina espiritista un libro 
titulado El Satanismo); Memorias del Pa- 
dre Germán; Las grandes virtudes; Ramo 
de violetas (cuatro tomos), y Yo te perdono, 
memorias de un espíritu (ocho tomos). Sus 
poesías y artículos suman dos mil seiscientas 
treinta y dos producciones literarias. 



— 171 — 



728. — Domínguez (José M. 1 ). 

Erudito autor de una disertación sobre 
los excesos del Gusto (1797), muchos artí- 
culos en El Correo Literario y una traduc- 
ción de la Historia del general Morcan 
hasta la paz de Luneville (cuatro volms.) 
Era natural de Sevilla, ejerció la abogacía y 
descolló en las Matemáticas. 

Merece la pena de referirse el siguiente 
lamentable episodio: 

La noche del jueves 8 de Agosto de 1839 
llegó don José, acompañado de su hijo poli- 
tico, secretario del Gobierno civil, a la his- 
tórica y artística puerta de la Catedral, co- 
nocida por Puerta del Perdón, en busca de 
los Santos Óleos para una enferma de su 
familia. l'n moldurón de cantería, marco de 
una hermosa obra escultórica que corona la 
archivolta del arco árabe frontero a la calle 
de Colón, se desprendió a tiempo que los dos 
señores golpeaban con el aldabón, y produjo 
la muerte al yerno y graves daños al anciano 
don José. 

Más vale llegar a tiempo que rondar un 
año. 

729.— Domínguez Arévalo (Tomás). 

Hijo del Conde de Rodezno, nació en 
Carmona el año 1884. Lleva publicados Los 
Teobaldos de Xa carra (Madrid, 1910); De 
tiempos lejanos (Madrid, 1913), y Donosa 
farsa de un aventurero (Madrid, sin fecha), 
interesante folleto por cuyas páginas desfi- 
lan curiosos tipos del siglo XVIII, siglo, dice 
el autor, propenso a la farsa y a la aventura 
señoril, que sustituyó a aquella otra más 
legendaria y castizamente española desde el 
momento en que el airoso chambergo y la 
capa de nuestros hidalgos fueron trocados 
por la chupa francesa y la cortesana peluca. 

730.— Domínguez de la Haza (Lorenzo). 

También carmonense, lanzó su actividad 
a la política y llegó a Vicepresidente del 
Congreso y Senado. <Ha demostrado ser ora- 
dor elocuente y tener una gran instrucción 



y recto juicio. > (Tebar y Olmedo, Las se- 
gundas Cortes de la lírstauraciónj Escri- 
bió: La crisis abren Madrid, 1877), y 
Congreso de Agricultura Madrid, 19)2). 
Falleció el 12 de Mayo de 1911. 

731.— Domínguez Pascual (Lorenzo). 

Hijo del anterior, nació en Carmona en 
1863, estudió en la Universidad de Sevilla, 
y desde 1891 viene representando en Cortes 
a su pueblo natal. L'n discurso le valió la 
cartera de Instrucción Pública y un decreto 
le costó la de Hacienda. Ha sido Director del 
Banco de España y goza de gran prestigio en 
el partido conservador. 

Es hombre que vale. Si no fuera tan 
apático... 

732.— Domínguez Romero (Tomás). 

Conde del Rodezno y de Valdellano y 
Marqués de San Martín. Cursó ambos Dere- 
chos en Sevilla, se licenció en 1875 y ha 
representado en varias Cortes el distrito de 
Aoiz. Hombre de arraigadas convicciones, 
orador discreto y caballero chapado a la an- 
tigua, se atrae, por su afabilidad y nobleza, 
las simpatías de cuantos le tratan. 

733. — Domínguez Rosains (Bernardo). 

Médico natural de Utrera. Presentó nu- 
merosas comunicaciones y Memorias a la 
Real Sociedad de Sevilla, en cuyo Archivo 
se conservan bastantes más de las anotadas 
en la Hist. bibl. de la Med. esp , a saber: 

Sobre las causas que influyen a la 
frecuencia de las Hemopthysis en esta 
ciudad y modo más seguro de socorrerlas 
(25 Noviembre de 1779); Carácter especi- 
fico del Hemitriteo y su genuina curación 
2 Marzo 1780): Del carácter verdadero de 
las fiebres supuratorias y su respectivo 
peligro y curación paliativa o radical (7 
Diciembre 1780): D¿ la eficacia o inefica- 
cia de los remedios antiafrodisíacos (1 
Marzo 1781); Si los vexicantes pueden se - 
[juramente usarse en enfermedades infla- 



172 



matorias (8 Noviembre 1781); Del poder 
de la imaginación en las enfermedades 
(7 Febrero 1782); De las señales que dis- 
tinguen el veneno nativo del dativo (27 
Febrero 1783); Del modo más sencillo de 
hacer las declaraciones legales en los casos 
que den sospecha de veneno (4 Diciembre 
1783); De los dolores cólicos mestruales y 
hemorroidales (29 Enero 1789); De las dia- 
rreas ulcerosas de los intestinos y el más 
seguro método de curarlas (28 Mayo 1789); 
Sobre lo que se debe observar para el recto 
uso de los pnr gantes en Sevilla (30 Abril 
1800); Las efemérides barométricas prac- 
tico-médicas de las estaciones de Prima- 
vera y Otoño hechas y observadas en este 
suelo sevillano (6 Noviembre 1806); Obser- 
vaciones meteorológicas de la Primavera 
y Estío (3 Diciembre 1807); Disertación 
Histórico -Astronómico -Geográfica de las 
regiones donde Hipócrates habitó, seña- 
lando el punto y preceptos Hipocráticos 
conformes con nuestras Andalucías (9 
Noviembre 1809); Del uso externo del agua 
fría en la apoplexía solar (18 Noviembre 
1813); Las calenturas otoñales y su más 
arreglada curación, deducida de la obser- 
vación y práctica (10 Noviembre 1814); 
Algunos remedios con respecto al clima 
de Sevilla (7 Marzo 1805); Del uso de las 
cantáridas y si éstas pueden ser útiles en 
las enfermedades inflamatorias (21 No- 
viembre 1805); De la admirable virtud que 
posee la Quina para las enfermedades 
periódicas infebriles (9 Noviembre 1815); 
Disertación médico-legal del veneno y 
cómo se debe dar por los médicos, cuando 
fueran preguntados por los Jueces del en- 
venenamiento y de su realidad (23 Abril 
1813); Del valor de los indicios del enve- 
nenamiento para certificar de su realidad 
(3 Diciembre 1818); y La utilidad del íiso 
de las máquinas físicas para los adelan- 
tos déla Medicina práctica (sin fecha). En 
el índice de extraviadas de la Real Sociedad 
de Medicina figura: Práctica segura de cu- 
rar gota y reumatismos sin sangría, pur- 
gantes ni tópicos. 

En las Memorias de la Real Sociedad 



figuran impresas: Dd pulso en las fiebres 
agudas, manifestando lo más útil que 
haya enseñado la experiencia (1772); Ge- 
nuina inteligencia del aforismo 42, sec- 
ción 7, de Hipócrates (1772); Si en solo el 
reino vegetal se halla remedio para todas 
las enfermedades (1784); Del modo de 
conocer los tubérculos del pecho y parte 
que ocupan (1784); Sobre los abusos que 
se notan en la educación física de los 
niños (1786); De las crisis en los morbos 
agudos, por qué suceden en los días sep- 
tenos y si pueden venir en otros que en 
estos (1787); Por qué son más frecuentes 
las enfermedades en los racionales que 
en los brutos, y si hay diferencia en el 
modo de curar los unos y los otros (1787); 
Sobre el texto de Hipócrates «in lateris 
dolore» (1788); Del escorbuto alcalino y su 
curación (1789); Del mejor medio de cu- 
rar las calenturas periódicas (1789); Del 
carácter de la gota y su más segura cu- 
ración sin sangrías, purgas ni tópicos 
(1791); De la necesidad absoluta de dar 
a los hospitales de Sevilla nueva exten- 
sión y planta para salubridad de sus 
atmósferas (1792), y Enfermedades in- 
ternas que excluyen de los sorteos para 
el servicio militar (1792). 

734.— Domínguez y Vicente (José Manuel). 

Nació en Sevilla en los primeros años 
del siglo XVIII, estudió ambos Derechos, 
perteneció al Consejo Supremo de Castilla y 
al de la Guerra, fué Delegado Regio de la 
cría de caballos y Juez privativo de la Real 
Lotería. Falleció en 1767. Publicó Discurso 
sobre Letras de Cambio (In folio, Madrid, 
1732), e Ilustración a la Curia Filípica 
(tres tomos in folio, Madrid, 1736). Dejó iné- 
ditos De juri bclli et pacis (dos tomos); 
Allegationcs juris (tres tomos); De jure 
marítimo; De jure natural; Sobre las Par- 
tidas, y Noticias para la Historia de Es- 
paña. 

735. — Dominico. 

Obispo de Cartagena. Falleció el 592. 



— 173 — 



Panvinio equivoca la diócesis y lo hace pre- 
lado de Cartago. El P. Flores manifiesta du- 
das, pero no expone ningún sólido funda- 
mento que las justifique. Véase Onufrio 
Panvinio, Cronicón eclesiástico; Gil Dávila, 
leatro de las Iglesias de España, t. 1, folio 
306, y Pablo de Espinosa, Historia de Se- 
villa, fol. 83. 

736.— Domonte (Antonio). 

Nació en Sevilla y, aficionado a la náu- 
tica, sentó plaza en 1734. Después de largas 
navegaciones, de batirse con la escuadra in- 
glesa a la vista de la Habana (1748), con los 
argelinos (1762), de nuevo con los ingleses 
en el canal de la Mancha (1779) y en el cabo 
de Santa María (1780), de apresar un con- 
voy de 55 veleros ingleses a la vista de Cá- 
diz y concurrir al bloqueo de Gibraltar, ya 
con el grado de Brigadier, se le nombró Jefe 
de escuadra en 1789 y falleció el 14 de Ene- 
ro de 1792. De sus navegaciones por los 
mares americanos nos dejó una Ralación 
diaria de lo más particular acaecido en 
la navegación hecha en la fragata * Santa 
Rosalía*, su Capitán D. Antonio Domon- 
te, que salió del puerto del Callao el 10 de 
Octubre de 1770, en conserva del navio 
<San Lorenzo >, a hacerla descubierta y 
reconocimiento de la isla de Davis y otras 
en estos mares del Sur. Persona tan docta 
como el Sr. Fernández Duro, estima este 
escrito más interesante que el del jefe de la 
expedición, que fué D. Domingo Perler, co- 
mandante del chambequín t Andaluz». 

737.— Domonle (Diego). 

Natural de Sevilla, profesó en la Compa- 
ñía de Jesús, celebró su primera misa en 
1723, y se distinguió en el pulpito. Compu- 
so también poesías sueltas de carácter reli- 
gioso. 

738.— Domonte (Francisco). 

Nació en Sevilla, de ilustre linaje, y el 
20 de Junio de 1633 profesó en la Casa 



grande de la Merced. Fué Vicario General 
del Perú y Auxiliar del Arzobispado de Sevi- 
lla, con el título de Obispo de 1 lipona. Fa- 
lleció en 1681, dejando grata memoria de 
su erudición y elocuencia y recibió sepultu- 
ra en su convento. Sobre la marmórea losa 
sepulcral se inscribió elegante epitafio latino. 

739.— Domonte y Ortíz de Zúñiga (Luisa 
María). 

Hija ilustre de Sevilla y de los marqueses 
de Villamarín, sobresalió por su amor a las 
letras y obtuvo premio en un certamen cele- 
brado en Córdoba. El Gran Diccionario de 
Moreri la llama Luisa Domonte Eraso y Ro- 
bledo. Con este último apellido firmó algún 
escrito. Sus obras son: 

Al P. Francisco Domonte, de la Com- 
pañía de Jesús, de enhorabuena de haber 
celebrado la primera Misa (Sin lugar ni 
fecha). Este Padre Francisco Domonte era 
hermano de Doña Luisa. 

Amphitheatro sagrado, desde cuyas 
tres órdenes de asientos, se pueden ver sin 
zozobra y con gusto los espectáculos céle- 
bres y magníficos, que ofreció a los inge- 
nios y a los ojos el Máximo Colegio Cor- 
dobés de la Compañía de Jesús, para 
aplaudir en su canonización a los dos 
nuevos astros de su milicia, San Luis 
Gonzaga y San Estanislao de Kostka, en 
cuyo obsequio lo da a luz pública D. Pe- 
dro Clemente Valdés. (Córdoba, 1728). Es 
un romance endecasílabo. 

Una señora sevillana, en elogio de las 
smduosas fiestas que en su Casa Profesa 
celebró la Compañía de Jesús de Sevilla 
al Patronato en España de María Santí- 
sima en el misterio de su Purísima Con- 
cepción (Sevilla, sin fecha). 

Breve noticia de las suntuosas fiestas 
y dedicación del Templo de San Luis, 
casa de Probación de la Compañía de Je- 
sús en el Hispalense Emporio (Sevilla, 
1731). 

Expresa a un Padre Jesuíta los Rea- 
les obsequios que el Hispalense Emporio 
consagró a sus Reyes en el feliz alum- 



— 174 



bramiento de la Beyna (Sin lugar ni fecha). 
En obsequio de la festiva solemnidad 
del Señor San Ignacio de Loyola, cu su 
Casa Profesa de la Compañía de Jesús 
(Sevilla, 1749). Octavas. 

740.— Dongo y Barnuevo (Antonio). 

Humanista y poeta sevillano del siglo 
XVII. Tomó el grado de Bachiller en Artes 
en 1682. Queda impreso el poema Divi Hie- 
ronimy Stridonensis Doct. Max. in vita? 
pceclara Panegiris (Sevilla, 1695). 

741. — Dongo y Barnuevo (Estevan Félix). 

Poetas de los que concurrían a la Acade- 
mia de Tejada y Riser. Quedan versos suyos 
en el volumen impreso de composiciones 
leídas en la dicha Academia. 

742.— Doye y Pelarte (Marcelo Félix). 

Nació en Sevilla el 11 de Enero de 1727, 
recibió el bautismo en la parroquia del Sa- 
grario, fué Magistral y Catedrático de Filo- 
sofía en la Universidad, ingresó en la Real 
Academia de Buenas Letras el 6 de Febrero 
de 1756; sus conocimientos y elocuencia le 
granjearon el respeto y la admiración de sus 
contemporáneos y falleció el 8 de Abril de 
1797. 

743.— Draper de Valencia (Alonso). 

Médico de Sevilla muy reputado, a quien 
el célebre cordobés Enrique Vaca de Al faro 
dedicó su Carta sobre la patria de Avicena. 

744.— Duarte (Enrique). 

Paisano y amigo de Fernando de Herrera, 
colaboró en la publicación de las obras del 
gran poeta. Hizo estudios, puesto que Pa- 
checo, su amigo, le llama Licenciado. En el 
Arte de la Pintura se reproduce un soneto 
de Duarte. 

745.— Duarte (Francisco). 

Nació en Sevilla el 1559, tomó la sotana 



de la Compañía de Jesús, leyó Teología en 
el Colegio de Córdoba, fué Rector de dicho 
Colegio, y, vuelto a su Casa Profesa de Se- 
villa, falleció en 1.° de Marzo de 1601. 
Publicó De Incarnatione Verbi Dei. 

746. — Duarte (Francisco). 

Geógrafo sevillano del siglo XVI, tal vez 
ascendiente del jesuíta hispalense Francisco 
Duarte, y factor de la Casa de Contratación, 
escribió Carta de Duarte al Bey desde la 
playa de Zahara a 28 de Enero de 1555, 
dando cuenta del naufragio de la capita- 
na de la flota de Tierra-firme, en aue 
venía el general Cosme de Rodrigues Far- 
fan, y del suceso de la misma flota hasta 
que aquel navio se le separó a 150 leguas 
de haber desembocado el canal de Baha- 
ma.— En Sev., leg. 1.° de Cartas de allí, 
Cádiz y otros puertos. — F. Navarrete dice: 
Seis cartas que escribió con los oficiales de 
ella, participando al Rey en 6 de Octubre 
de 1552, 14 de Marzo de 1553, 21 de Marzo, 
6 de Abril y 14 de Septiembre de 1554, que 
la Armada al mando del capitán general don 
Alonso Pexon, que fué a esperar sobre las 
Azores las flotas de Indias, se mantuvo en 
crucero hasta Octubre de 1553: que éstas 
entraron en Sanlúcar con la Escuadra de 
Bartolomé Carreño: la salida de aquel gene- 
ral con la suya, de Cádiz para la Coruña, en 
Marzo de 1554, para el viaje de S. M. a In- 
glaterra: su arribada desde Cabo de San Vi- 
cente a Gibraltar: que salió de aquí en 3 de 
Abril para su destino, habiéndosele incor- 
porado en 5 del mismo mes su almirante 
D. Juan Zarroguera con otros navios que 
había quedado aprestando en Cádiz; y tam- 
bién se habilitó en Cádiz, y fué a unír- 
sele en la Coruña con cuatro bajeles el Ca- 
pitán general de la Armada de Santo Domin- 
go D. Juan de Mendianechaga, y en Septiem- 
bre de 1554 entró de regreso en Sanlúcar. 

747.— Duarte de Tabora (Francisco). 

Médico sevillano y catedrático de Filo- 
sofía en la Universidad hispalense. 



175 



Escribió Copia de un parecer. . eebre 

las sanarías del tobillo (Sevilla. 1053). 

748.— Duque de Ribera (Pedro). 

Estudió en el Colegio de Jesús María de 
Sevilla, su patria, y llegó en su carrera a 
Obispo de Panamá. Fué notable orador y 
celoso mitrado, según González Dávila. 

749.— Duran y Ribera (Manuel Antonio). 

Natural de Alcalá de Guadaira, tomó el 
hábito de capuchino y sobresalió entre los 
predicadores del siglo XVIII. En el claustro 
se llamó Fray Antonio de Alcalá. 



750. — Duran de Torres (Juan). 

Nació en Sevilla a principios del siglo 
XVII, estudió Derechos y Humanidades, fué 
Letrado consultor del arzobispo de Sevilla, 
en compañía del cual pasó a Roma, donde 
perfeccionó el griego, y falleció el 12 de No- 
viembre de 1662; escribió De postliminio 
ínter liberos, federatosque popmlos Crítico 
Juridican disertationem, ad proculum in 
L Xon dubito VII D. De Captivis ct post- 
liminio reversis (Roma, 1655); Abu-tvalid 
Ben Shacenas, Chronicon genérale, tra- 
ducción del árabe. Hállanse poesías suyas en 



el Certam* •> que publicó Torre Far- 

fán, el cual asegura (folio 109) que estaba 
Duran concluyendo un libro, titulado De 
D i ver tii e, que dio a la escena algunas come- 
dias, y que la obra traducida del árabe se 
titulaba Viridarium proepedu» i» - 
tiant. Rodrigo Caro traza la siguiente sem- 
blanza: 

«Fué muy aficionado a la lección de 
buenas letras, en la cual, y en el número y 
espíritu poético que tuvo, hacía excelentes y 
cultísimos versos castellanos y latinos, usan- 
do de ellos en las ocasiones que parecía con- 
veniente, como se manifestó en las acade- 
mias que se hacían entre amigos, y algunas 
justas poéticas que se ofrecieron, en que ob- 
tuvo siempre premio su poesía en el con- 
curso de los otros poetas » (Varones M 
nes en letras y naturales de la ciudad 
de Sevilla.) 

751.— Duran de la Torre. 

Firmados con este nombre, existen im- 
presos en I;i Biblioteca Capitular de Sevilla 
dos alegatos, uno sobre pensión en una pre- 
benda, y otro sobre un concurso de acreedo- 
res (1649 y 1650). 

¿No podría ser este letrado el mismo an- 
terior? Por las fechas no hay inconveniente, 
pero los apellidos no son exactamente igua- 
les. 




752. — Écija (Jerónimo de). 

Tomó el nombre de su ciudad natal al 
profesar en la orden capuchina. Dejó escrito 
Compendio de la vida de San Félis de 
Cantalicio (Córdoba, 1716) y Carro mís- 
tico del divino Salomón-Jesús (ídem, 
1718). Desempeñó el cargo de Custodio de 
su provincia. 

753.— Écija (Pablo de). 

Contemporáneo del anterior y hermano 
de religión, como aquél, adoptó el nombre 
de su patria. Fué predicador de S. M., Teó- 
logo de la Nunciatura de España, Califi- 
cador de la Suprema Inquisición y Revisor 
de las bibliotecas del reino de Granada. 

Compuso: Escudo apologético contra 
un incógnito, Defensa de la Y. Madre 
María de Agreda (1732); ¿Sacro inexpug- 
nable muro de la mística ciudad de Dios 
(1736), y Dictamen histórico-panegirico 
en honor de Don Pedro de Castro, arzo- 
bispo de Granada. 

754.— Eleca 

Natural de Sevilla y Obispo de Córdo- 



ba. (G. G. Dávila. Teatro de las Ig. de 
Esp. II). También Ximena (Obispos de 
habla de un arzobispo llamado Fie- 
leca que escribió adiciones a Marco Máximo. 

755.— Elizondo (Francisco Antonio). 

Natural de Utrera, fué juez en su patria 
y Fiscal de la Cnancillería de Granada. Per- 
teneció a la Academia de Ciencias de Bar- 
celona e ingresó en la Sevillana de Buenas 
Letras el 31 de Enero de 1783. En ambas 
corporaciones leyó trabajos y disertaciones 
académicas. 

756— Encarnación (Juan de la). 

Religioso franciscano, se dedicó espe- 
cialmente al estudio de las lenguas semí- 
ticas y compuso un Diccionario Arábigo 
Hispano, impreso en 1722. 

757. — Encarnación (Sor María de la). 

Monja sevillana residente en el convento 
del Carmen Descalzo. Dejó los siguientes es 
critos: Testimonio acerca de las virtudes 



i: 



— 178 



de Sor Isabel de Santo Domingo (Madrid, 
1638;, Relación de las virtudes de San 
Juan de la Cruz y Noticias a la vida de 
las religiosas carmelitas del convento de 
Sevilla, Beatriz de la Madre de Dios, 
Isabel de San Francisco, Jerónima de la 
Madre de Dios, Marta de Jesús y otras. 
(Autógrafo en la Biblioteca Nacional, fecha- 
do en 1626). 

758.— Enríquez (Benito). 

Nació en Sevilla en 1516, profesó en la 
Gasa grande del Carmen de su patria. «Fué 
excelente Teólogo, predicador y Catedrático 
de Sagrada Escritura en la Universidad de 
Granada> (Arana), y falleció en 1590. Escri- 
bió Comentarios sobre Santo Tomás, un 
libro de Metafísica y varios libros de Ser- 
mones. 

759.— Enríquez (Francisco). 

Se graduó en Cánones en 1566. Su ins- 
cripción en los libros universitarios no dice 
terminantemente que naciera en Sevilla, 
sino estas ambiguas palabras: Hispalensis 
oriundus. Como entonces se inscribían las 
cosas con poca escrupulosidad, no es difícil 
equivocarse en la interpretación, pero pa- 
rece raro, tratándose de persona que estu- 
dió, vivió y ejerció en Sevilla, llamarle 
oriundo en el sentido que hoy se asigna a 
esta palabra. Más sencillo hubiera sido 
decir: «era de tal parte>, pues la dicción 
oriundo se aplica mejor a personas que vi- 
ven en diferente lugar. Creo que aquí se 
quiso decir que era de familia sevillana. Im- 
primió Alegaciones en Derecho, sobre ca- 
pellanía en pleito con Alonso Téllez, liti- 
gando la que fundó Antonio Rodríguez 
(Sevilla, 1665). 

760.— Enríquez (Luís). 

A un médico de Cazalla de la Sierra, a 
Don Luís Enríquez, cupo la gloria de ser el 
primero en España que habló del sistema 
mecánico de Boerhaave, y con arreglo a los 



principios de este facultativo holandés, que 
hacia 1709 había publicado su tratado De 
usu ratiocinii mechanici in medicina; es- 
tudió las fiebres intermitentes de su país en 
el libro titulado De las fiebres intermi- 
tentes, sus causas y modo de hacerse (Se- 
villa, 1734). Calificado por Chinchilla de 
«preciosa obra» (Hist. de la Med. esp. III, 
133.) Merece leerse la apología que hace del 
gazpacho y su eficacia en la remisión de las 
calenturas. Con notoria ligereza Hernández 
Morejón dispara leve ironía sobre este pun- 
to; pero yo he tenido ocasión de apreciar el 
valor de las afirmaciones de Enríquez. 

761 . —Enríquez (María). 

De esta poetisa, «que se crió en el mo- 
nasterio del Espíritu Santo desta ciudad de 
Sevilla, y por ser muy pobre no pudo ser 
monja», se conserva en la Biblioteca Nacio- 
nal un romance manuscrito con letra del 
siglo XVII y que se titula Respuesta de 
una doncella honesta y virtuosa (no aña- 
dió y modesta)... contra unas endechas 
lascivas y deshonestas en que habla indi- 
namente de las monjas un devoto que co- 
municaba con una religiosa y, viéndose 
despreciado de ella, se las escribió infa- 
mando a todas las monjas con términos 
indignos de su religioso estado 

Aunque pobre, no debió tener plebeya 
cuna, pues se firma Doña María. 

762.— Enríquez Afán de Ribera (Payo o Pe- 
layo). 

Hijo de D. Fernando, Duque de Alcalá y 
Virrey de Ñapóles, y de Doña Leonor Man- 
rique, vecinos de la parroquia de San Isi- 
doro, nació en Sevilla en 1609; estudió cien- 
cias sagradas y tomó el hábito de San Agus- 
tín en el convento de San Felipe el Real el 
9 de Noviembre de 1628. En 1646 desempe- 
ñaba Cátedra; obtuvo después el Priorato de 
Valladolid y los cargos de Calificador de la 
Inquisición y Rector del Colegio de Doña 
María de Aragón. Se le consagró sucesiva- 
mente Obispo de Guatemala y de Mechoacán 



— 179 



y Arzobispo de Méjico. Por espacio de seis 
años ejerció el Virreinato y la Capitanía 
general de N¡ E. Cuando dimitió todos sus 
cargos de América, regresó pobre a España 
y, rehusando el Obispado de Cuenca y la 
Presidencia del Consejo de Indias que el 
Rey ofreció a su sabiduría y prestigio, se 
retiró al convento del Risco, donde falleció 
el 10 de Abril de 1683. Escribió: Aclama- 
ción ¡,or el principio t 
Inmaculada de María (Valencia, 1653) y 
Tratado en tpté se defienden nueve pro- 
- en quienes la V. M. Ana de la 
df.i'i propuestas las gracias que 
servido Nuestro Señor Jesu- 
• der a u afir- 

mando que Su Majestad Divina se dignó 
dará tos. dichas ' i sagrada ben- 

dición (Méjico, 1679). Sor Ana de la Cruz 
era hermana de D. Payo y religiosa en el 
convento de Santa Clara, en Montilla. 



763. — Enriquez de Armendáriz (Fray Alfonso). 

Descendiente de los Reyes de Navarra 
e hijo de don Francisco Castellanos y doña 
María de Armendáriz, nació en Sevilla, tomó 
el hábito de la Merced y pasó a las Indias 
con el título de Vicario y Visitador general 
de las provincias del Perú. Vuelto a España, 
fué consagrado Obispo de Sidon. Los méri- 
tos contraídos en el desempeño de esta Mitra 
y déla de Mechoacán le valieron su exalta- 
ción al Arzobispado de Cuba. En su Pontifi- 
cado, de seis años, se edificó la Catedral. 
Según otros autores, fué primero Obispo de 
Cuba y después de Mechoacán. Escribió una 
Relación histórica de lo espiritual y tem- 
poral del Obispado de Cuba, vida y cos- 
tumbres de todos sus eclesiásticos '1615'. 
Fundó en su patria el Colegio de San Lau- 
reano, dotándolo en 420 ducados, y fué el 
primero que sembró trigo en Guatemala y 
llevó ovejas blancas a aquel país. Murió en 
Irimbo el día 5 de Diciembre de 1628, con 
más de ochenta años de edad, en el lugar de 
Primbo, y recibió sepultura en su Catedral. 



764— Enriquez de Guzmán (Alonso). 

Nació en Sevilla el año 1500. Descendía 
del Rey D. Enrique de Portugal y era nieto 
del Conde de Gijón. Su padre se llamó Don 
García y su madre Doña Catalina de Gueva- 
ra. La escasez de fortuna de sus padres le 
obligó a alistarse como soldado el año 1518. 
Se agregó a la expedición de Argel y, después 
de muchos trabajos y penalidades, D. Diego 
de Vera le nombró Capitán de Infantería. 
Era valiente en los combates y asistió a la 
toma de los Gelves. Estuvo en Italia después, 
y de allí lo desterró el Emperador Carlos V, 
por haber tenido un desafío contra un don 
Francisco de Mendoza. Regresó a Sevilla, y 
de allí salió otra vez en busca de aventuras 
de un modo originalísimo, y que él mismo 
describe así: < Vestí dos pajes y un mozo de 
espuelas con sayos negros y unas letras de 
terciopelo verde en las espaldas y en los pe- 
chos que decían aventura, y una cama y 
dos reposteros con un mundo señalado en 
ellos y una espada atravesada por él en lu- 
gar de las armas que de mis padres heredé, 
que son castillos y leones, y calderas y bocas 
de sierpes, y del mundo salían cuatro rótu- 
los que decían a la ventura, y por orla alre- 
dedor del repostero un letrero que dice: 
Ventura que hallarás en mi bien en 
quien cabrás: y cien ducados en dinero y 
mi persona bien aderezada, ansí de ropa 
como de armas. > 

Recorrió toda España seguido de sus pa- 
jes y escudero, hasta que el Emperador lo 
perdonó y le hizo contino de su Real Casa. 
Algunos años después fué nombrado Capitán 
general de la isla de Ibiza. Sigue su acciden- 
tada vida, pasando a América, donde en va- 
rias ocasiones estuvo a punto de morir a 
mano de los Pizarros, porque él seguía el 
partido de Almagro. 

Escribió: Vida y costumbres de don 
Alonso de Enriques de Guzmán. caballe- 
ro noble, desbaratado, y muchas poesías. 
La vida se publicó en el tomo 85 de la Co- 
lección de documentos inéditos para lo 
Historia de España Madrid, 1886). E-te 
lihro se dio a conocer primero en Inglaterra 



— 180 — 



por Mr. Markham. Es interesante histórica- 
mente por la comprobada veracidad de sus 
relatos. La parte de su vida pasada en Amé- 
rica refiere con fidelidad y animación las 
luchas entre los Pizarros y su amigo Alma- 
gro, cuya muerte lloró en sentidos versos. 

765.— Enriquez de Guzmán (Carlota). 

De los Enriquez de Guzmán, aristocrá- 
tica familia sevillana, nacieron las tres her- 
manas: doña Feliciana, la insigne poetisa- 
la religiosa doña Magdalena, y doña Car- 
lota. Esta última, aficionadísima a la poesía 
y a las humanidades, estudió con fruto, 
compuso versos e inició a doña Feliciana 
en el gusto por las letras. No imprimió sus 
inspiraciones, y sólo conocemos un soneto 
dedicado a la obra de su hermana, inserto 
en la Segunda parte de la Tragicomedia 
de Los Jardines y los campos Sábeos. Doña 
Carlota, igual que Doña Magdalena, tomó el 
velo en el convento de Santa Inés de Sevilla. 
A las dos hermanas religiosas dedicó su 
tragicomedia doña Feliciana. 

No comprendo cómo Pérez de Guzmán 
haga a doña Carlota, nacida en la segunda 
mitad del siglo XVI, hermana del simpático 
aventurero don Alonso, que nació en 1500. 

766.— Enriquez de Guzmán (Feliciana). 

No sintió esta docta señora y delicadísi- 
ma poetisa los fervores monásticos de sus 
hermanas, antes bien, amó el mundo y con- 
trajo nupcias por dos veces, siquiera guar- 
dase la honesta conducta a que su origen, 
dignidad y virtudes, la obligaban. 

Fué su primer esposo D. Cristóbal Ponce 
de Solís, y el segundo, de quien también en- 
viudó, D. Francisco de León Garabito, per- 
sonas ambas de notoria respetabilidad. 

De la dulce poesía de sus versos podrá 
juzgarse por el siguiente bellísimo madrigal: 

Dijo el Amor, sentado a las orillas 
De un arroyuelo puro, manso y lento: 

«Silencio, florecillas, 
No retocéis con el lascivo viento, 
Que duerme Galatea, y si despierta, 



Tened por cosa cierta 

Que no habéis de ser flores 

En viendo sus colores, 

Ni yo de hoy más Amor, si ella me mira.» 

¡Tan dulces flechas de sus ojos tira! 

Para el teatro escribió la Tragicomedia 
de los jardines y campos Sábeos, primera 
y segunda parte, con diez coros y cuatro en- 
treactos, dedicada a sus hermanas (Coimbra, 
1624). Hay una edición de la segunda parte 
publicada en Lisboa, también en 1624, y 
otra de las dos partes, publicada en Lisboa 
en 1627. En el fondo, parece la obra un 
recuerdo de los amores de doña Feliciana y 
su segundo marido, representados por Maya 
y Clarisel, respectivamente. 

Avaloran mucho esta óbralos Entreac- 
tos, donde se burla de la antigüedad clásica 
y de sus divinidades, terminando con la 
Carta ejecutoria de la Tragicomedia, en la 
cual censura la manera de Lope de Vega. 

Enemiga acérrima de la reforma y parti- 
daria de la tradición y de las unidades clá- 
sicas, manifiesta su anhelo de «desterrar de 
España las comedias indignas de los Campos 
Elíseos». En el prólogo de la tragicomedia 
censura con acierto muchos defectos del 
teatro español. Establece de un modo cate- 
górico su propósito de «desterrar de España 
las comedias indignas de los Campos Elí- 
seos» y se ufana de haber ganado la corona 
de laurel en el arte y preceptos de los cómi- 
cos antiguos a todas las comedias y tragedias 
anteriores a su obra. 

No menor celebridad gozó por cierta his- 
toria que consignó Lope de Vega en la silva 
tercera de su Laurel de Apolo, al referir las 
aventuras de una doña Feliciana que estu- 
dió en Salamanca disfrazada de hombre y, 
enamorada de un doncel llamado don Félix, 
se vio obligada por los celos a declarar su 
sexo. Parece mentira que Menéndez y Pela- 
yo, en su ceguedad por Lope de Vega, admi- 
tiera tan absurda leyenda. Si alguna aventu- 
rera dio pábulo a tan disparatada invención, 
seguramente no fué nuestra doña Feliciana, 
que por su recatada condición y por no ha- 
ber jamás estado en Salamanca, no podía 
darlo. Ni parece fácil que dama capaz de ta- 



— 181 — 



les osadías hallara dos esposos en la mejor 
sociedad de su siglo, ambos tan escrupulosos 
en materia de moralidad, y escritor, uno de 
ellos, de materias religiosas. Algunos han 
creído ver una venganza del hombre más 
vanidoso de la tierra, o sea de Lope de Vega, 
por los ataques que le asestó doña Feliciana. 
Recuérdase a tal propósito que en El Laurel 
prodiga incienso a todos los poetas sevilla- 
nos, excepto al gran Baltasar del Alcázar, a 
Medrano, a Cueva y a Salinas, es decir, a los 
cuatro que no habían alabado su novela El 
Peregrino, pero no me agradaría conven- 
cerme- de semejante ruindad. No lo creo. 

767. — Enriquez de Rivera (Fadrique). 

Primer Marqués do Tarifa, hijo de don 
Pedro Eoríquez y su segunda esposa doña 
Catalina de Rivera. Obtuvo su marquesado 
en 151i y sucedió a su hermano don Fran- 
cisco en la dignidad de Adelantado Mayor | 
de Andalucía. Había r.sistido con su padre 
al sitio de Granada y, siendo Almirante Ma- 
yor de Castilla, dirigió la flota que en 1496 
condujo a Flandes a la Infanta Doña Juana, 
trayendo de allá a la Infanta Doña Marga- j 
rita, futura del Príncipe Don Juan. En 1518, 
después de representar a Sevilla en las rui- 
dosas Cortes de Valladolid, emprendió a Je- 
rusalén un viaje, a que hace, en malos y pro- 
saicos versos, referencia el mediano poeta 
Juan del Enzina, que le dedicó este verso: 

Muí gran Justiciero, verídico e sage, 

y al regreso mandó hacer con medidas exac- 
tas un vía crucis desde la puerta de su pala- 
cio, conocido por Casa de Pilatos, hasta la 
Cruz del Campo. Desde esta fecha debió de 
vivir muy retirado, porque no se halla ras- 
tro de su nombre hasta 1522, en que fué a 
Valladolid a visitar al emperador. No tuvo 
sucesión en su matrimonio, más tarde anu- 
lado, con doña Elvira de Herrera, y dejó una 
hija natural, llamada doña Catalina Enriquez 
de Rivera, por lo cual pasaron sus estados 
a su sobrino don Pedro, primer duque de 
Alcalá de los Gazules. Falleció este insigne 
hijo de Sevilla el 3 de Noviembre de 1539 y 



recibió sepultura, como sus padres, en el 
monasterio de la Cartuja. Escribió Viaje 
¡es le el 2á de No- 
vo de 1518, rn que salió de su villa 
de Bornos, hasta el 'JO de Ocfuhre de 1~>L'<>. 
que volvió a Sevilla (Lisboa, 1580). 

768.— Enriquez de Rivera (Francisco). 

Jurisconsulto hijo de Sevilla. Queda im- 
presa: Alegación por la Santa Iglrsin de 
Sevilla, contradiciendo el Inventario de 
casas que hace el Cabildo de la dicha Ciu- 
dad, y contribución que pretende para el 
reparo de los muros de ella (Sevilla, por 
Simón Faxardo, 1626). 

No parece que pueda confundirse con el 
Francisco Enriquez antes citado, pues no 
hay razón para que unas veces firme y otras 
suprima tan ilustre apellido. Tampoco creo 
que se pueda confundir con el hijo de los 
duques de Alcalá, a quien designa Zúñiga 
por Consejero de Guerra en el año 1652, 
porque, sin la diferencia de fechas, se re- 
cuerda que usaba el nombre de Fernando 
antes de Francisco. 

769.— Escalante (Fernando). 

Nacido en Sevilla, profesó en la orden de 
la Trinidad Calzada, se doctoró en Teología 
y desempeñó cátedra de prima en la Fniver- 
sidad de su patria: Falleció el 9 de Sep- 
tiembre de 1615. Escribió Clypeus concio- 
natorum Yerbi Dei in (pío sunt sculptoj 
omites visiones symbolicas. et signare alia 
veteris Testamenti (Venecia, 1613 y Sevi- 
lla, 1612 y 13) <doctísimo y bien trabajado 
libro... De esta obra, escrita con elegancia, 
mucha crítica, acierto y novedad, se des- 
prende que el autor fué muy erudito y que 
no desconocía las lenguas griega, hebrea, 
caldea y siriaca. > (A. de la Asunción, 1243). 
Ex concionandi methodis Ferdinandi de 
Scalante Clypeus concionatorum erudita 
operosarpie tractatione ct candore, quo 
suum cu ¿que (reformatis etiam) relin- 
quit, insignis est eruditus Ule (J. E. 
Hottinger, Bibl. I, 3, c. 4). 



182 ~ 



770.— Escalante (Pedro). 

. Presbítero, natural y vecino de Sevilla, 
escribió Relación de las fiestas que en Se- 
villa se hicieron a 18 y 19 de Septiembre 
a la Imagen de la Inmaculada Concep- 
ción de Nuestra Señora (Sevilla, 1616). 

Escribió otro libro, que no conozco, sobre 
el tema de la Inmaculada. 

771.— Escamilla (Francisco). 

El R. P. Presentado Fray Francisco An- 
tonio Escamilla nació en Osuna el año 1694, 
y en su pueblo natal tomó el hábito de Santo 
Domingo el 8 de Enero de 1709. Desempeñó 
cátedra de prima de Teología en la Univer- 
sidad ursaonense y el Priorato de su con- 
vento. Predicó en Indias y no volvió a Es- 
paña. Dejó impreso Oración fúnebre pane- 
gírica que (dixo) en las solemnes exequias 
que a sus expensas ofreció la Nobilísima 
Villa de Osuna, a la V. memoria del 
Siervo de Dios el P. Mtro. Fray Diego 
Martínez, en Osuna, 24 Noviembre de 
1747 (Sevilla, 1748) y manuscrito Historia 
de Osuna. 

772.— Escaño (Fernando). 

Jurisconsulto sevillano del siglo XVJf. 
En Sevilla ocupó el cargo de Juez ordinario 
de la Religión de San Juan, y debido a esto 
compuso su obra Propugnaculum Hiero- 
solymitanum sacra; Religionis Milita- 
ris S. Joannis Hierosolymitani. (Sevi- 
lla, 1664). 

Emprendió un viaje a Filipinas, y, electo 
Oidor de Manila, escribió De Perfectione 
volnntatis testamento requisita, etc. (Ma- 
nila, 1675) y Voto decisivo déla Real Au- 
diencia y Cnancillería de Manila en la 
causa sobre ejecución de las letras paten- 
tes despachadas por el Rmo. Padre Lec- 
tor jubilado Fr. Hernando de la Rux (Ma- 
nila, 1672). <Este opúsculo contiene gran 
copia de citas, y de su contexto se desprende 
que el autor era hombre ducho conocedor de 
su oficio. Escaño tomó posesión de la plaza 



de Oidor de la Audiencia de Filipinas a los 
primeros días de 1671; en Sevilla había ejer- 
cido la abogacía durante veinte años. En 
vista de que en Manila los pleitos eran casi 
todos de indios, indicó la idea de que aque- 
lla Audiencia estaba completamente de so- 
bra> (Retana, col. 118). Nicolás Antonio y 
el Padre Valderrama dicen que D. Fernando 
había prometido dar a luz otras dos obras, 
De locatione ad vitam y Selectarum Juris 
Allegationum. Ignoro si cumplió su pro- 
mesa. 

773— Escaño (Ildefonso). 

Nacido en Sevilla, profesó en Manila el 
30 de Enero de 1687, ejerció la predicación 
con éxito y desempeñó los curatos de Pórac 
(1695) y de Minalin, donde murió en 1669. 

774.— Escobar (Baltasar de). 

Elegantísimo poeta sevillano del siglo 
XVI. Mereció elogios de Pedro de Espinosa, 
de Cristóbal de Mesa, de Herrera, de Cervan- 
tes y de Pacheco. 

Según Barrera, residía en Roma en 1589. 
Hállanse dos sonetos de Escobar en las Flo- 
res de poetas ilustres de Espinosa, otro en 
De la naturaleza del caballo de Pedro Fer- 
nández de Andrada y otro en la Chronogra- 
phia de Jerónimo de Chaves. Con gusto re- 
produzco el dedicado a la muerte de Herrera 
y traducido al italiano por Lampillas: 

Así cantaba en dulce son Herrera, 
Gloria del Betis espacioso, cuando 
Iba las quejas amorosas dando 
De su mansa corriente en la ribera, 

Y las ninfas del bosque en la frontera 
Selva de Alcides todas escuchando, 
En cortezas de olivos entallando 

Sus versos, cual si Apolo los dijera. 

Y porque, tiempo, tú no los consumas, 
En estas hojas trasladados fueron 
Por sacras manos del Castalio Coro. 

Dieron los cisnes de sus blancas plumas, 
Y las ninfas del Betis esparcieron, 
Para enjugarlos, sus cabellos de oro. 

La Biblioteca de Autores Españoles dio 



— 183 — 



hospitalidad a Ires sonetos de este gran poeta. 

775— Escobar (Bartolomé de). 

Nació en Sevilla el 21 de Agosto de 1560, 
ingresó a los veinte años en la Compañía de 
Jesús, y pasó poco más tarde al Perú, donde 
gozó de la amistad y confianza del Virrey, 
don García Hurtado de Mendoza. Después 
de la muerte de Marino de Lobera, entregó 
aquél los manuscritos que éste había dejado 
inéditos al Padre Escobar para que los arre- 
glase, haciendo desaparecer los defectos de 
redacción que tuviesen; así lo verificó, pero 
de tal modo que La Crónica del Reino de 
Chile, después de su revisión, más se puede 
decir original del Padre Bartolomé de Esco- 
bar que del Capitán don Pedro Marino de 
Lobera. Publicó también un volumen de ocho 
Sermones, titulado: Libro de la Genera- 
ción de lesa Christo X. S. y de su Madre 
Gloriosísima Señora Nuestra | 1622), Pro 
XL horis in Ouinquagésima, Condones 
de festis Domini (1625), Condones saper 
omnes Beatee Yirgi>ies festivitates (1624), 
y se tiene noticia de que dejó munuscritas 
las Condones de Christi, Testamento et 
Codicillo (1617), Sermones de Historiis 
sacra' ScripAuro? y Condones quadrage- 
simales ac de Advenía (1617). Murió en 
1624 el día 3 de Abril. 

776— Escobar (Cristóbal de). 

Aunque por llamar compatriota a Pom- 
ponio Mela, cosa natura!, tratándose de an- 
daluces y de ciudades próximas, hayan al- 
gunos puesto en tela de juicio su pueblo 
natal, nadie ya duda que fué paisano y dis- 
cípulo del preclaro maestro Elio Antonio de 
Nebrija. Residió mucho en Italia, obtuvo 
canongía en Girgenti y predicó en Palermo. 
Sus obras son: De causis corrupta' loquu- 
tio)iis; In Laurentii Valla? d; De viris 
latinitate prceclaris in Hispanio?; De ver- 
bis excepto? actionis; De Yerbis aprosopi- 
ciis, hoc est impersonalibus Enarratio; 
De natural iu id nominum Batióme Lucu- 
bratio quatenus ad eloqueutiam latina ni 



attind; y De quibusdam civitatis A'jri- 
g onti nm antiqnitatum Enarratiouibus li- 
hellus. 

777 —Escribano y Lerin (Wifredo). 

El 1.° de Marzo de 1877 vio la luz en 
Sevilla y recibió el bautismo en la parroquia 
de San Pedro. Inició su carrera literaria en 
la redacción de La Estafeta, semanario in- 
dependiente. Redactó también los diarios 
locales El Popular y El Defensor, y fundó 
y dirigió el semanario ilustrado Sevilla Ale- 
gre, sindo a la vez colaborador de varios 
periódicos matritenses. 

Para el teatro ha escrito las siguientes 
obras, ya entrenadas: El General, juguete 
cómico: El Andarín, ídem, y Chamusqui- 
na, sainele de costumbres locales. A la hora 
de redactar esta nota tiene concluidas y en- 
tregadas a un compositor para la música 
Juventud rebelde, Cabecita loca y Alma 
andaluza. 

778 —Escuda (Melchor). 

De claro linaje, nació en Sevilla y estu- 
dió Teología en su patria, obteniendo des- 
pués una canongía en la Catedral. Sus cono- 
cimientos y su elocuencia en el pulpito le 
valieron la mitra auxiliar del Arzobispado, 
con el título de Obispo de Biserta, en 1671. 
Hombre <cuyas letras y talento se deben a 
las mayores mitras> (Ortiz de Zúñiga). 

779.— Escudero (Antonio). 

Nació en Sevilla el año 1803. Era muy 
versado en cuestiones de jurisprudencia, y 
se distinguió como orador forense, Magis- 
trado y Diputado a Cortes. La biografía de 
su juventud está escrita por don Manuel 
Ovilo y Otero en su Historia de las Cortes 
de España. 

780. — Escudero de Espinosa (Félix). 

«Noble hijo de esta ciudad> (Ortíz de 
Zúñiga), Jurado de su patria, Contador y 



— 184 



Diputado de avenas, hombre muy erudito, 
escribió Vida del virtuoso sacerdote don 
Pedro Carrasco, colector de la capilla de 
Ntra. Sra. de la Antigua. Así lo refieren el 
P. Aranda, el P. Solís y, tomándolo de éstos, 
don Justino Matute. 

781.— Escudero y Perosso (Francisco). 

Nunca la elocuencia española le llorará 
bastante. Muchas veces, en mi infancia, 
aplaudí su elegantísimo verbo y aún con- 
servo viva la impresión. 

Nació en Sevilla el 5 de Febrero de 1828. 
Brilló en el foro, desempeñó la cátedra de 
Filosofía del Derecho en la Universidad his- 
palense. Era Doctor en Derecho, Licenciado 
en Filosofía y Letras, Jefe Superior de Ad- 
ministración, miembro de la Real Academia 
de Buenas Letras y correspondiente de las 
de la Historia y San Fernando. Falleció el 25 
de Junio de 1874. 

Figuró en el partido republicano conser- 
vador y profesó en Filosofea las doctrinas de 
Hegel. 

Como orador, era su palabra abundante, 
elegantísima; su ademán, airoso y distin- 
guido; clara su pronunciación; la voz sim- 
pática y extensa. Muchas veces le hemos oído 
durante las agitaciones del período revolu- 
cionario y siempre le vimos dominar al au- 
ditorio, que respondía con entusiastas aplau- 
sos a cada uno de sus arrebatadores perío- 
dos. Gastelar, nada pródigo en encomios a 
oradores, tuvo para Escudero las más calu- 
rosas y legítimas alabanzas. 

De su producción poética, tan escasa 
como excelente, puede servir de muestra el 
siguiente soneto Al siglo XVI: 



Cada edad en un símbolo se encierra; 
Cada pueblo su gloria a un hombre toma: 
A Homero, Grecia, y a Virgilio, Roma; 
A Dante, Italia; a Shakspeare, Inglaterra. 

Grande era España, rayo de la guerra; 
Su brazo poderoso al mundo doma; 
Más grande aún cuando en su Oriente asoma 
El sol del genio que alumbró a la tierra. 

¡Soberbia edad, que ostenta por blasones 
A San Quintín, a Otumba y a Lepanto, 



Que de Lassos, y Herreras y Leones 

Oyó vibrar el armonioso canto! 
¡Inmenso siglo, siglo de gigantes, 
Que abrió Colón y que cerró Cervantes! 

En prosa publicó Tipografía Hispalen- 
se (premiada), Concepto filosófico de la Mo- 
ral, Réplica a las objeciones, Nueva ré- 
plica alas objeciones (Sevilla, 1871), y So- 
bre el lenguaje (Rev. de Fils., Ciencias, <fc, 
de Sevilla). 

D. Carlos Peñaranda escribió una bellí- 
sima necrología, que se publicó en el folle- 
tín del Liceo Sevillano, después de leída y 
aplaudida en la Sociedad del mismo nom- 
bre. 

782. -Escudero y Perosso (Luis). 

Nació en Sevilla el 15 de Febrero de 
1835. Estudió la carrera de Derecho en la 
Universidad de su patria, obteniendo el tí- 
tulo de Licenciado en 1860, y fué Archivero 
Bibliotecario del Ayuntamiento de Sevilla, 
donde su inteligencia y laboriosidad pusie- 
ron en orden las riquezas paleográficas allí 
conservadas. Colaboró en periódicos y re- 
vistas de Madrid y provincias y popularizó 
el pseudónimo «Hispalensis», que usaba en 
algunos de sus trabajos. Feliz cultivador de 
la novela seria, escribió las tituladas Luisa 
de Varflorido y una Historia de Duendes, 
que se tradujeron al francés. Después com- 
puso una Colección de leyendas españolas 
y, firmada con pseudónimo, La antesala del 
Cielo (Sevilla, 1886), que mereció grandes 
elogios de la crítica. Estrenó con éxito en 
varios teatros y dio a la imprenta las si- 
guientes obras: La vela de San Ramón, 
comedia en un acto; Una culebra de casca- 
bel, (ídem, 1870); Doblones y pergaminos, 
(ídem, 1870); La sartén y el cazo (ídem, 
1875); Norma y Polión (1871), La costilla 
falsa (1872), Las orejas del asno, La pena 
de argolla (187 1), La ratonera y los rato- 
nes, La sangre azul y la sangre roja (dra- 
ma en tres actos), La Duda (1872), (drama 
en tres actos en colaboración con don José 
Velilla), Los enemigos del orden (comedia 
en colaboración con el mismo), y A espal- 



— 185 — 



das de la ley (drama en colaboración con 
el mismo i. Este último drama lo compuso y 
versificó Escudero, dándole por título El 
Auto definitivo, mas, antes del estreno, acep- 
tó el autor la cooperación de su íntimo ami- 
go Pepe Velilla, el cual, respetando el interés 
del argumento, hábil y concienzudamente 
trazado sobre la naturaleza del problema 
social, sustituyó la sobria versificación de 
Escudero con la suya, robusta y brillante. 

Duendes y frailes, obra histórica en 
dos actos, estrenada el 16 de Noviembre de 
189i, y referente al tiempo de la domina- 
ción francesa, revela perfecto conocimiento 
de la época y luce su estilo de clásica so- 
briedad. Todas sus obras fueron aplaudidas 
en la casi totalidad de los teatros de España. 
Compuso una breve poesía titulada ¡(Jolón! 
para la Corona poética que, con motivo de 
la celebración del cuarto Centenario del des- 
cubrimiento de América, so imprimió en 
Sevilla. Conservaba como oro en paño, en el 
Archivo Municipal, el acta de la proclama- 
ción de la República en 1873, obra de gusto 
artístico que trató de destruir el proselitismo 
de los ediles de la restauración. 

Hombre de ánimo recto y corazón sano, 
prosista limpio y sencillo, mereció más 
atención que la reclamada por su excesiva 
modestia. Los argumentos de sus obras se- 
rias se distinguían por la intención dramá- 
tica y la trascendencia social, siempre poco 
disimulada, tal vez con perjuicio del ele- 
mento artístico. 

Falleció el día 7 de Febrero de 1902. 

783. -Escudero y Varona (Félix). 

Autor de una extraviada Historia de 
Sevilla incluida en el Catálogo de libros 
raros de la Biblioteca Colombina. Matute 
sospecha que este escritor sevillano sea Es- 
cudero de Espinosa, pero no aduce funda- 
mento para su hipótesis, fuera de la analogía 
de nombres, no obstante que Varona difiere 
no poco de Espinosa. 

784.— Eslava (Bartolomé). 

Eclesiástico sevillano que, por su ciencia 



y elocuente predicación, alcanzó la mitra 
episcopal de Segovia. Gil González Dávila le 
dedica honrosa mención. 

785.— Espejo (Juan de). 

Nació en Sevilla, hizo sus estudios en el 
Cuzco, y entró en el Noviciado de Jesuítas 
de Lima el 16 de Abril de 1667. Fué Misio- 
nero entre los Moxos, y falleció el 10 de Mar- 
zo de 1731. Las obras que de él se conservan 
son: Gramática, Vocabulario de la lengua 
peruana en Moxos y Relaciones sobre sus 
trabajos de misionero (Saldamando). Por 
una de esas contradicciones, tan frecuentes 
en la obra de Sommervoge!, se le considera 
sevillano en el tomo III y chileno en el IX. 



786.— Espinosa (Andrés). 

Catedrático en la Escuela de Artillería de 
Sevilla, su patria. Escribió un Programa 
de construcción, conservación y manejo de 
cañones y utensilios de artillería. 



787. — Espinosa (Antonio). 

Cirujano de Sevilla y socio de la Real 
de Medicina, presentó las siguientes diser- 
taciones: De las Strumas y su curación 
(20 Enero 1746), Sobre la Alopecia (1.° Di- 
ciembre 1746), Del Bronchocele , sus cau- 
sas y curación (17 Abril 1766), y Del uso 
y abuso de los tópicos en las erisipelas (10 
Marzo 1768). 

788. — Espinosa (Francisco de). 

Excelente predicador y autor de un Tra- 
tado sobre la Inmaculada Concepción 
(1616); el P. Maestro Quesada afirma que 
Fr. Francisco de Espinosa nació en Sevilla, y 
Casanate le llama <sui temptoris Tfieologo- 
rum fac He princeps*. Dudo si este religioso 
es el mercenario sevillano de que habla Ma- 
tute, que profesó en 19 de. Febrero de 1643. 
y falleció en 22 de Julio de 1648. 



— 186 — 



789.— Espinosa (José de). 

Tomó el hábito de la Merced en el con- 
vento Casa Grande de su patria, «sobresalió 
en la elocuencia, siendo respetado como 
maestro consumado en la oratoria sagrada.» 
(Matute.) Después de haber desempeñado el 
Provincialato de Andalucía, falleció en su 
convento el 27 de Febrero de 1768. 

790.— Espinosa (Fr. José). 

Hijo de Pedro de Espinosa y Arnedo y 
D. a Andrea de Arrieta, recibió el bautismo 
en el Sagrario el 27 de Noviembre de 1638. 
Profesó en la Orden Dominicana, leyó Filo- 
sofía y Teología, obtuvo el grado de Maestro, 
fué Prior de su convento de San Pablo y 
Calificador del Santo Oficio, y falleció en 8 
de Junio de 1687. Dejó muchos sermones 
impresos, según Matute, y mereció ser lla- 
mado «in predicatione evangélica lauda- 
tissimus orator». 

791.— Espinosa (José de). 

Ilustrado farmacéutico de Sevilla e indi- 
viduo de la Real Sociedad de Medicina y 
Ciencias, donde leyó las siguientes diserta- 
ciones, que se conservan en el Archivo de la 
egregia Corporación: La historia de la 
quina determinando la especie que debe 
preferirse para el uso de la medicina (16 
de Mayo de 1805); Del éter y sus propieda- 
des (17 de Abril de 1806); Da los extractos 
en general, y especialmente del de opio 
(2 de Abril de 1807); Examinar si hay al- 
guna diferencia entre la tintura o coci- 
miento de la quina y su extracto quinoso; 
de manera que pueda influir en el uso 
médico para preferir el uno o el otro. | Ma- 
yo, 1808.) 

792. —Espinosa (Juan de). 

Nació en Sevilla el año 1525; vistió el 
hábito de los Dominicos, de cuya orden fué 
prior en San Pablo; fué reputado «doctísimo 
maestro», como le llama Pacheco (Arte de la 



Pintura] libro 2.°, página 176); Ortiz de Zú- 
ñiga dice de él que predicaba doctisimamente 
(año, 1579), y Solórzano, que no sólo era de 
los más famosos oradores de su tiempo, sino 
que «de sus ideas se aprovecharon mu- 
chos». El dicho historiador añade (Historia 
del Convento de San Pablo de Sevilla) que 
existían en la biblioteca del convento mu- 
chos escritos del P. Espinosa. Y el R. Padre 
Maestro Herrera le llama «magister litteris 
preestantissimus et eximior Preedicator». 
Murió el año 1600. 

793.— Espinosa (Juan de). 

Nació en Écija; profesó en la orden de 
S. Francisco, y sobresalió en la oratoria. Fué 
nombrado confesor de la Infanta María, her- 
mana de Felipe II. 

794.— Espinosa y Cárcel (Antonio María de). 

Natural de Sevilla, anotó los Anales de 
Zúñiga, los adicionó y continuó la obra, 
desde 1672 hasta 1700 (Madrid, 1796). De- 
jó manuscrito Memorias del Monasterio 
de la Cartuja de Sevilla y falleció en la 
epidemia de 1800. 

795.— Espinosa Maldonado y Tello de Guzmán 
(Miguel). 

Nació en Sevilla el 1 de Junio de 1715, 
usó el glorioso título de Conde del Águila 
y desempeñó el cargo de Alcalde Mayor. 
Reunió una colección de libros, manuscri- 
tos, dibujos originales, estampas, cuadros, 
lápidas, medallas y documentos, que elo- 
giaron todos los eruditos de su época. De 
este tesoro bibliográfico y artístico y de la 
liberalidad con que lo franqueaba a los es- 
tudiosos, largamente hablaron el P. Flórez, 
D. Antonio Ponz y D. Francisco Cerda 
y Rico, que llamó a nuestro Conde «vir 
et generis claritudine et optimarum artium 
amore illustrix». 

Germán y Ribón, en sus Adiciones ma- 
nuscritas a los Anales de Zúñiga (tomo 
4.°, folio 54), afirma que el Conde había 



— 187 



puesto notas «muy importantes» tu Lustro 
de la Corle en Sevilla por el P. Antonio 
de Solis. 

796.— Espinosa de los Monteros (Pablo). 

Historiador e investigador de artes, que 
floreció en Sevilla en el siglo XVII. Dedica- 
do a las letras y al ministerio sacerdotal, 
escribió en loor de su patria varias obras 
históricas, «sin que algunas, por desgracia, 
hayan visto la luz y hasta se ignore su pa- 
radero» (Palomo). Se conservan las siguien- 
tes: Historia, antigüedades y grandezas 
de la muy noble y muy leal Ciudad de 
Sevilla (dos tomos impresos en Sevilla, el 
primero en 1627 y el segundo en 1630). 
Epítome de la vida y excelentes virtudes 
del esclarecido y Santo Rey Don Fer- 
nando ///(Sevilla, 1631). Discurso en que 
se prueba quánto ha sido Dios servido 
siempre de ampliar los Reynos y Monar- 
chías por medio de los eclesiásticos y de 
sus oraciones, ayudando a fas armas 
temporales (Sevilla, 1632). Memorial que 
Don Pablo Espinosa de los Monteros, 
presbítero sevillano, escribió a la San- 
tidad de N. B. P. Urbano VIII en orden 
a la canonización del Santo Rey Don 
Fernando (Sevilla, 1633). Tratado de la 
vida y muerte del Venerable sacerdote 
Fernando de Contreras. natural de Se- 
villa (ídem, 1634). Breve relación de la 
vida y muerte de Fray Felipe de San- 
tiago, religioso de San Francisco (Sevi- 
lla, 1634). Vida y muerte de la Serení- 
sima Infamia del Imperio de Alemania. 
etc., Sor Margarita de la Cruz, del há- 
bito descalzo del Patriarca San Fran- 
cisco, en el Real Monasterio que fundó 
en Madrid la Princesa Doña Juana (fo- 
lleto en 8.°, sin lugar ni fecha de impre- 
sión). Demostración de los milagros que 
el Divinísimo Sacramento del Altar ha 
obrado en vario* tiempos y ocasiones en 
que sus enemigos incrédulos kan procu- 
rado ultrajarle Sevilla, 1635, en 8.° En 
la hoja octava vuelta, dice: «Tengo escrito 
un libro contra los judíos que saldrá a luz 



muy pronto»;. Teatro d<- lo Sania Iglesia 
Metropolitana de Sevilla, primado an- 
tigua de las Sépanos Sevilla, 1635). «Es- 
cribió en 1743 unas extensas Adié 
para este raro y curiosísimo libro, D. José 
Sandier y Peña, natural y vecino de la mis- 
ma ciudad, que se conservan en la Bibliote- 
ca Colombina. (Ms. de 760 fojas)» (Palomo). 
Y Relación del solemne octavario de fies' 
fas m sermones, que el msign 
del Motde Carmelo de fu muy nrMe y 
muy leal ciudad de SevUia, celebró a los 
desagravios de la gloriosa Virgen Ma- 
ría... en este presente año (Sevilla, 1638). 

797.— Espinosa y Moreno (Juan). 

Natural de Sevilla. Profesó en Méjico en 
la Orden de los Dominicos hacia el año 
1690. Ocupó los cargos de Regente de estu- 
dios, Definidor y Vicario provincial de San- 
tiago. Dejó impreso dos sermones: Elogio 
de Santa Rosa de Lima (Méjico, 1714), y 
El David religioso, pronunciado en las 
honras celebradas en su provincia por el 
General de la Orden (Méjico, 1721). 



798.— Espinosa y Tello (Ana María). 

Hija de D. Miguel de Espinosa, Conde 
del Águila, y de D.' Isabel Tello, Marquesa 
de Paradas, nació en Sevilla, contrajo ma- 
trimonio con D. Fabián de la Barrera y fa- 
lleció en 1800. Dejó escritas las siguientes 
obras: En poema Venus irritada Sevi- 
lla, 1822); una colección de Poesías (ídem, 
1837); Educación y estudios de los niños 
y niñas (manuscrito original), y una tra- 
ducción del francés al castellano de los Pen- 
samientos de Cicerón, del abate Olivet 
El manuscrito original de esta última, se 
conserva, según afirma Matute, en la Biblio- 
teca Colombina: por el contrario, Serrano y 
Sanz sostiene que nó, fundado en que no 
consta en los índices: ambas opiniones pue- 
den explicarse, dada la gran posterioridad 
de la obra de Serrano, por la desaparición o 
de la papeleta o de la obra misma. 



188 — 



799. -Espinosa y Tello (José). 

Nació en Sevilla el 25 de Marzo de 
1763. Habiendo obtenido a los quince años 
el cargo de guardia marina, y ascendido 
antes del año a oficial, hizo varias campañas, 
pasando después a Méjico y Acapulco con 
Malaspina. Allí formó parte de no pocas ex- 
pediciones para levantar mapas, señalar ba- 
jos peligrosos y determinar la situación geo- 
gráfica de varios puntos principales, con 
ayuda de algunos instrumentos que llevó de 
Cádiz. Fundó el Depósito Hidrográfico, me- 
jora que por sí sola bastaría para merecer 
eterna gratitud de la Marina y de la Patria. 

Escribió: Relación del viaje hecho por 
las goletas «Sutil» y «Mejicana* para 
reconocer el estrecho de Fuca, impresa de 
orden del Rey (Madrid, 1802); Memorias 
sobre las observaciones que han servido de 
fundamento a las cartas de la costa N. O. 
de América (Madrid, 1805); Memoria sobre 
las observaciones astronómicas hechas 
por los españoles en distintos lugares del 
globo, que han servido para la formación 
de las cartas de marear, publicada por la 
Dirección de trabajos hidrográficos, dos to- 
mos en 4.° (Madrid, 1809); Idea de la ma- 
rina inglesa, mandada imprimir y publicar 
por las Cortes (Madrid, 1821), y varios dis- 
cursos sobre astronomía, náutica e hidrogra- 
fía, que han visto la luz en los almanaques 
náuticos. 

Colaboró con Tofiño en la formación del 
Atlas de las costas de la Península e islas 
Baleares, «obra que no reconoce superior, 
ni aun igual, en Europa» (Hoyos). Su fa- 
llecimiento, para la patria tan doloroso, 
ocurrió en Madrid el 8 de Septiembre de 
1815. 

«Basta leer las Memorias que coordinó y 
publicó en dos volúmenes para conocer el 
mérito y exactitud de las cartas publicadas 
en el tiempo de su dirección». (Diccionario 
Enciclopédico Hispano Americano.) 

800. —Espinosa y Tello (Josefa). 

Hermana de doña Ana María, fallecida 



a los treinta y tres años de edad, el 10 de 
Octubre de 1807. Compuso versos latinos 
en que «acreditó su buen gusto» (Matute). 
Fué también excelente música y matemática. 

801. — Espíritu Santo (Fr. Antonio del). 

Nació en Alcalá del Río, de padres nobles 
y ricos, llamados Pedro Cuadrado y María 
Jiménez, el año de 1573. Enviado a estudiar 
a Sevilla y sintiendo vocación a la vida re- 
ligiosa, abrazó a los catorce años la Regla 
Trinitaria, donde ejerció los cargos de Maes- 
tro de novicios, Predicador general, Defi- 
nidor, Vicario provincial y Ministro. Aus- 
tero y mortificado en su vida, dedicóse a la 
predicación. Escribió: Cuaderno de sus 
ejercicios y de un voto que hizo para 
vivir con más perfección, impreso en la 
Crónica de los Trinitarios Descalzos. Murió 
el 23 de Julio de 1628. 

802.— Espíritu Santo (Francisco del). 

Nació en Sevilla y fué su apellido Rueda. 
A los 16 años vistió el hábito de Trinitario 
calzado; leyó Artes y Teología y recibió el 
grado de Presentado. Deseoso de mayor per- 
fección, se pasó a los Trinitarios descalzos. 
Predicador elocuente, sus sermones versaban 
sobre el Smo. Sacramento; por esto tal vez, 
Fr. Diego de la Madre de Dios le llama del 
Santísimo Sacramento. Murió el 27 de No- 
viembre de 1646. 

803.— Esquina (Francisco). 

Humanista sevillano que, según Beris- 
tain, pasó en 1646 a Guatemala, donde pro- 
fesó en la Orden Seráfica. «Fué gran latino, 
insigne poeta y excelente orador.» (Beris- 
tain). Escribió: Sermones latini et poemata 
sacra, y Officium S. Bonauenturw, Doc- 
toris Scraphici cum hymnis propriis. 

804.— Esquível (Alfonso). 

Nació en el año 1622; ingresó en la Com- 
pañía de Jesús, donde ejerció el profesorado, 



— 189 — 



y dejó de existir el 22 de Enero de 1658. Se 
conserva una poesía suya en la Justa poé- 
tica (1658), a que alude Sommervogel (III, 
c. 457). 

805.— Esquivel (Antonio María). 

Vino al mundo en la ciudad de Sevilla 
el 8 de Mayo de 1806. Su padre don Fran- 
cisco pereció en la batalla de Bailen, cuando 
Antonio apenas si contaba tres años. Su 
madre doña Lucrecia Suárez Lrbina, impo- 
niéndose todo género de sacrificios, logró 
que estudiase primeras letras y humanida- 
des. Frente a la casa donde habitaban vivía 
un dorador de molduras, Juan de Ojeda, y 
a él debió Esquivel su iniciación en el arte. 
D. Francisco de Oviedo, por entonces secre- 
tario de la Academia de Bellas Artes de Se- 
villa, fomentó sus disposiciones artísticas, 
procurándole medios de subsistencia, y, gra- 
cias a la protección de Mister Wiliams, 
cónsul de Inglaterra en Sevilla, pudo trasla- 
darse a la Corte. Pronto se dio a conocer 
entre los cultivadores de la pintura: ingresó 
en la Academia de San Fernando, mereciendo 
el nombramiento de socio de mérito el 1.° 
de Junio de 1832. Humor herpético le privó 
de la vista por algún tiempo: con ocasión de 
tan gran desgracia se pusieron de manifiesto 
las simpatías que gozaba Esquivel, y tam- 
bién se hizo justicia a sus méritos artísticos, 
vendiéndose sus cuadros, y hasta ínfimos 
apuntes, a precios elevados. La mayor parte 
de los teatros y sociedades artísticas cele- 
braron fiestas en beneficio del malogrado 
pintor, que, gracias a los muchos cuidados, 
logró recobrar el sentido de la vista, y de 
nuevo se consagró a sus tareas, pintando 
crecido número de cuadros. Dejó escrito un 
tratado de Anatomía pictórica, ilustrado 
con interesantes dibujos. 

806.— Esquivel (José). 

Nació en Carmona, donde fué bautizado 
el 6 de Febrero de 1662. Tomó el hábito de 
Santo Domingo en el convento de San Pablo 
de Sevilla. Cuáles fueran sus méritos ¡o 



demuestran los cargos de Obispo de Badajoz 
y Auxiliar de Sevilla que ejerció, y asimis- 
mo de Santiago de Chile, que renunció. Fa- 
lleció el 11 de Julio de 1738, y fué enterrado 
en el convento de San Pablo de Sevilla, del 
que fué seis años Prelado. 

El tomo manuscrito de sermones a que 
se alude no ha llegado a nosotros. 

807. - Esquivel y Mejia (Antonio). 

Nació en Alcalá de Guadaira en 1781, 
según deponen las Actas de la Mesa Capitu- 
lar de Sevilla (tomo II, en el Archivo del 
Tribunal de la Rota). Cursó la carrera ecle- 
siástica en el Seminario de Sevilla y vio 
colmados sus afanes con la Canongía que 
disfrutó; dedicóse a la oratoria, ganando cré- 
dito de experto predicador. 

808. — Esquivel y Navarro (Juan de). 

Vivió en el siglo XVII, y escribió algunas 
poesías y un libro que intituló Discurso 
sotjre el arte del danzado y sus excelen- 
cias y primer origen, reprobando las ar- 
ciones deshonestas. (Sevilla, 1642.) 

809.-Estéban (Fernando). 

Músico del siglo XV, escribió un manus- 
crito que dice haberse terminado en 1410 y 
que contiene Reglas de canto plano, e de 
traspunto e de canto de órgano. 

810.— Esteban (Manuel). 

Poeta que nació en Sevilla, según él mis- 
mo declara; escribió: Relación verdadera 
de la fiiersa de la Mamora, y el estado en 
que fwy están las cosas aellas. «Vase de- 
clarando la refriega que D. Luis Fajardo, 
General de la Armada Real de los Galeones, 
por el Rey nuestro Señor, tuvo con quince 
navios del Conde Mauricio. Y cómo después 
de haber alcanzado victoria del, entró, a 
pesar de los moros que estaban de guarni- 
ción en la Mamora, a seis días del mes de 
Agosto, día de la Transfiguración del Señor, 



— 190 



deste año 1614, y lo que en ello sucedió; y 
socorro que a los nuestros y a los moros 
vino, y va viniendo, todo muy por extenso.» 
(Barcelona, 1614). 

811.— Esteban de Morales (Pedro). 

Presbítero que cursó la carrera en el 
Colegio de Santo Tomás, y, según Matute, 
«gozó créditos de famoso orador, que no des- 
merecía por su talento y vasta doctrina, 
según se manifiesta en los sermones que 
publicó: Oración panegírica en obsequio 
y culto del Señor San Isidoro, etc.; díjose 
el 26 de Marzo de 1716, se imprimió en 
Córdoba; Tres sermones del invictísimo 
mártir de Jesucristo San Sebastián, etc., 
predicados en la ermita del Santo, extramu- 
ros de Sevilla, en los días 20 de Enero y 6 
de Febrero de 1726, 1728 y 1731, con asis- 
tencia de los Ilustrísimos Cabildos; impresos 
en Sevilla en 1731. > 

812.— Esteffano. 

«Médico indino natural de la noble cib- 
dat de Sevilla, fijo de Maestre Esteban, Ci- 
lúrgico el Alcalde mayor de los Cilurgianos, 
en todos los Reynos de Castiella p. r. el 
muy buen Rey, aventurado, gracioso Señor 
D. Alfonso, abuelo del muy virtuoso Señor 
Rey D. Juan, por la gracia de Dios, regnanle 
en Castiella, amador de los buenos.» Así 
dice él mismo en el libro que escribió, por 
orden del Arzobispo de Sevilla, en 1381, que 
intituló Liber de visitatione et consolatio- 
ne medicorum. Trata esta obra del modo 
de conservar la salud del Arzobispo D. Pe- 
dro, y permanece inédita en un códice de 37 
pliegos, que poseía el P. Sarmiento. Este 
mismo códice debió de ir a parar a manos 
del señor Hernández Morejón, porque las 
señas que de él nos suministra Matute coin- 
ciden con las del que dice poseer el autor 
de la Historia Bibliográfica de la Medi- 
cina española, tomo I, 299. 

813.— Estelrique (Juan Lorenzo). 

Cursó la carrera de Médico en la Uni- 



versidad de Sevilla; ejerció la profesión en 
Jerez de la Frontera; con motivo de ruidosa 
disputa suscitada entre los Galenos acerca 
de las sangrías revulsivas, fué invitado a 
emitir su opinión, lo que él bizo en el Tra- 
tado breve, y parecer acerca del método 
de curar con sangrías, según la diferen- 
cia de las enfermedades del cuerpo hu- 
mano y partes afectas, compuesto por 
Juan Lorenzo Estelrique, Maestro en 
Artes y Médico de la ciudad de Jerez de 
la Frontera (Jerez de la Fr., 1654). La obra 
consta de dos partes: pone en la primera la 
definición y división de la sangría, con las 
cosas necesarias para asentar su doctrina: 
y la segunda, las conclusiones y dudas que 
ofrece la materia con sus respuestas. 

814.— Estevarena Gallardo (Concepción de). 

Nació en la casa número 21 de la calle 
Siete Revueltas de Sevilla, el 10 de Enero 
de 1854. Al quedar huérfana fué recogida 
por un tío suyo, canónigo en Jaca (Hues- 
ca), y en aquella ciudad, la infeliz poetisa, 
tuberculosa y agotada, el 11 de Septiembre 
de 1876, como decía la señora Cobos, 

...Inclinó su corola perfumada 
Y entre suaves aromas de poesía 
Su vida terminó, preciosa y breve. 

Las poesías que en el El Ateneo de Se- 
villa y en La Moda Elegante, de Madrid, 
publicara, habían llamado poderosamente la 
atención, y a su muerte se dio a la estampa 
un volumen titulado Últimas Flores, con 
todas las composiciones de Conchita que la 
admiración pudo recoger, precedido de un 
prólogo por don José de Velilla y seguido 
de una corona poética tejida por los mejores 
escritores. 

815.— Estrada y Panes (Bernardo de). 

Hijo de don Diego, segundo Marqués de 
Casa Estrada, natural de Cartagena de In- 
dias, y de la jerezana doña María Panes y 
Alemán, nació en Morón el 25 de Enero de 
1704. 

Siendo capitán del regimiento de Astu- 



191 



rias, y más larde Comisario de Guerra, es- 
cribió Diario I de la expedición ¡ One 
pura recuperar los estado» qué en Lom- 
ba? I día /' rpados a España el 

Emperador Curios VI curió la GaüUh 

liea Magostad del señor Pkeli/pe Vén 
lósanos 17 íl y Í742, éhieo la Guerra ¡ 
hasta el de 17 í$. ¡en Italia, Saroya y Niza. 
Esta obra se juzga muy interesante por ha- 
ber sido su autor testigo presencial de todos 
o de la mayoría de los hechos que refiere. 
Aún parece revestir mayor interés el Com- 
pendio de la conquista del .' fun- 
do, que consta de tres volúmenes, y del 
cual no poseo otras noticias que las ama- 
blemente facilitadas por el erudito morones 
señor de Torres y León. «Estrada — dice el 
señor de Torres y León— inspiróse en la 
tradición para escribir hechos asombrosa- 
mente bárbaros, cosas estupendas que la 
pluma resistíasele a narrar, adquiriendo al 
propio tiempo relatos verbales y escritos de 
parientes y deudos suyos, naturales, ellos, 
sus padres y abuelos, de Cartagena de In- 
dias y de ciudades de otras provincias his- 
pano-americanas, en las que unos pelearon 
bizarramente, como notorios capitanes, y 
otros desempeñaron con prudencia y leal- 
tad, altos cargos... > Don Bernardo de Estra- 
da, inspirándose en su hidalguía y elevados 
sentimientos, realzados por el honor y la 
disciplina militar, que hiciéronle narrar los 
hechos de sus campañas en su Diario, sin 
ambajes ni rodeos, y, por ende, y como es- 
clavo de la verdad, siempre la dice, rindién- 
dola culto, clara, escuela, sin reservas ni 
disimulos, y sin andar en tapujos, cuando 
tiene que historiar hechos vituperables, que 
tienden a desdorar la castellana hidalguía; 
cuando su caballeresca imparcialidad oblí- 
gale a narrar alguno de esos acontecimien- 
tos en que nuestros enemigos aférranse y 
hacen hincapié para mostrarnos al mundo 
como raza de hombres cuasi selváticos, in- 
capaces de todo noble sentimiento.» 

Don Bernardo de Estrada, poseyendo ya 
la dignidad de Comisario Ordenador de los 
Reales ejércitos, mereció ingresar como aca- 
démico honorario en la Real Sevillana de 



Buenas Letras el 10 de Noviembre de 1752. 

816. -Estrella y Mantilla (Gabriel). 

Nació en Kcija el 23 de Febrero de 1823 
y estudió Leyes en la capital de su provin- 
cia. Terminada su carrera, se trasladó a 
Madrid, donde brilló en el periodismo hasla 
la revolución de 185i. Fué Diputado a Cor- 
tes y Magistrado en la Real Audiencia de 
la Habana. Colaboró en El Reino. La Po- 
lítica, La Época, La Ilustración Espa- 
ñola y Americana, y dirigió La Espa 
publicando en estos periódicos y en otras 
revistas excelentes artículos políticos y ju- 
rídicos. De su afición a la poesía nos que- 
dan los dramas titulados Don Alfonso el 
Sabio y La Hiél en copa de oro. en tres 
actos y en verso, estrenado en el teatro del 
Príncipe; las comedias La Gitanilla, en 
Madrid, en tres actos y en verso; El Diablo 
Enamorado, estrenada en 1848: la parodia 
Los Amantes de Chinchón y muchas com- 
posiciones sueltas, entre otras, la leyenda 
Un día en Santafé. Fal'eció en Madrid el 
17 de Diciembre de 1886. 

817.— Estremadoyro y Lucenilla (Diego). 

Hijo legítimo de don Juan y doña Lucía 
Teresa Esquivel, nació en la parroquia de 
San Román, de Sevilla, y recibió el pres- 
biterado en 1707, cuando contaba venli- 
nueve o treinta años de edad. En los in- 
formes previos para su ordenación, se enco- 
mian con grandes encarecimientos sus virtu- 
des, su ciencia y su rara habilidad para la 
pintura y la escultura, artes que aprendió 
sin maestros. Sus condiscípulos le cambiaron 
el apellido Estremadoyro en el de Estrella. 
«pues parece conocieron había de tener es- 
trella con lodos cuantos le trataron, hacién- 
dose lugar en la estimación de todos». Fué 
beneficiado cura de la parroquia de San Lu- 
cas, de Jerez, hasta Enero de 1711; de allí 
pasó al curato de San Julián, de Sevilla, y 
después obtuvo en propiedad el de San Isi- 
doro de la misma ciudad. Escribió Justicia 
clara de los cura* de las parroquias de 



— 192 



Ser illa para percibir el todo de las 
ofrendas de bautismos u relaciones. Res- 



puesta a un memorial de los sacristanes 
maifores. (Sevilla, 1720). 



F 



8I8.-F. L. Z. 

Se ignora el nombre del poeta sevillano 
que, con las citadas iniciales por firma, pu- 
blicó en el Correo de Sevilla del 31 de 
Diciembre de 1803 una traducción en verso 
de la oda II, libro I de Horacio, Tu ne 
qucesieris. reproducida y alabada por Me- 
néndez y Pelayo en el tomo último de Ho- 
racio en España (apéndice). 

819.— Fabió y Escudero (Antonio María). 

Hombre de mérito, supo abrirse cami- 
no en las letras y en la política, ayudado 
por su gran talento y su escogida erudición. 
Nació en Sevilla el 19 de Junio de 1832. 
Probó su mentalidad y elocuencia en los 
discursos que pronunció como Diputado a 
Cortes, en el Congreso; obtuvo los cargos de 
Fiscal de la Deuda, Subsecretario de Ha- 
cienda, Consejero de Estado, Ministro de 
Ultramar (1890), y por último, ocupó una 
Senaduría vitalicia; perteneció a las Reales 
Academias de la Historia y de la Lengua, y 
presidió en Madrid la Diputación perma- 
nente de la de Buenas letras de Sevilla. 



Tenía las grandes cruces de Carlos III y de 
Isabel la Católica. Siendo Gobernador del 
Banco de España, visitó al ministro de Ha- 
cienda y, hallándose en la antesala, sufrió 
una hemorragia cerebral que le privó del 
conocimiento. Trasladado a su domicilio, 
calle de la Reina, falleció dos o tres días 
después. Nadie esperaba semejante fin en 
un hombre alto, delgado, de honestas cos- 
tumbres y vida arreglada, que daba largos 
paseos por el Retiro, cenaba muy poco y 
tomaba antes de acostarse una taza de man- 
zanilla. Sólo puede atribuirse a su persis- 
tente labor mental, pues, como decía en un 
discurso, <se había asomado a las ventanas 
de todas las ciencias.» Compuso e imprimió 
las siguientes obras: Lógica de Hegel. Vi- 
da y escritos del Padre Las Caaos (1879). 
Rodrigo de Villandrando, Conde de Ri- 
vadeo (1882). Viajes por España del cé- 
lebre Rostmittial Navagiero. Tratados de 
Alonso de Patencia (1875). Historia de 
la Legislación española de Indias. Exa- 
men crítico del materialismo moderno 
(1875). Estudio sobre la organización y 
costumbres del país vascongado. Estado 
actual de la Ciencia y el Derecho (1879) % 

13 



— 194,.— 



Desarrollo histórico del Derecho (1885). 
Estudió filológico .(1885). Estudio crítico 
sobre les bronces de Osuna (1887). Mi 
gestión ministerial respecto de la isla de 
Cuba (1899). Viaje por el Pirineo y la 
Turena (1880). El Principado de Astu- 
rias (ídem). La Instrucción Pública en 
España (1899). Vida y Escritos de Fran- 
cisco de Villalobos (1886). Diálogos del 
soldado de Diego Núñez de Alba (1890). 
Sucesos de Sevilla desde 1592 a 1611, por 
Francisco Ariño (prólogo y notas); El Cor- 
tesano de Baltasar de Gastiglione. Re- 
cuerdos de Sevilla (1878). Biografía del 
Exctno. Sr. D. Pedro Salaverria (1896). 
El Maestro Antonio de Nebrija y su obra, 
y La Verdad del Presupuesto. 

Además, firmando A., escribía una cró- 
nica política diaria en el Diario de Barce- 
lona, amén de numerosos artículos en la 
Revista de España y otras. Durante los 
cursos de 1870 a 74 explicó varias confe- 
rencias' de temas' políticos y sociales en el 
Ateneo de Madrid. ' 

En la casa de la calle San Jacinto, donde 
nació Fabié, se ha colocado una lápida con 
la siguiente inscripción: 
. '•' <El día 15 de Junio de 1832 nació en 
esta casa el excelentísimo señor don 
Antonio María Fabié y Escudero, Minis- 
tro dé Ultramar, Presidente del Con- 
sejo de Estado, filósofo, historiador y 
erudito; Sevilla, por su acuerdo de 23 
de -Febrero de 1900, dispuso la coloca- 
ción DE ESTA' LÁPIDA, PARA PERPETUAR LA 
MEMORIA DE TAN ILUSTRE PATRICIO. MURIÓ 
EN xMADRID EL 3 DE DICIEMBRE DE 1899>.' 

Dejó tres hijas: la mayor, María, nacida 
én Sevilla y, tan ilustrada como discreta, 
colaboradora en algunos trabajos literarios 
de su ilustre padre. El segundo de sus hijos 
oontrajo matrimonio con la bellísima Luisa 
Peñaranda, hija mayor del gran poeta sevi- 
llano Garlos Peñaranda. 

820.— Fajardo de León (Alonso). 

Natural de Marchena, según consta en el 
libro de Grados de la Universidad de Sevilla, 



donde se graduó en Filosofía, estudió Medi- 
cina en Alcalá, y volvió a su patria a ejercer 
la facultad. Fué médico de la familia del 
Duque de Arcos y dejó impresos Apología 
medicinal (1627); Apología por la verdad 
que tiene la urina como señal de la preñez 
(Ecija, 1633), donde declara que por la ins- 
pección de la orina podíi diagnosticar el 
embarazo y sus progresos, y A necesidad 
virtud, que no he visto. 

821. — Fajardo de Villalobos (Alonso). 

Una de las más preclaras figuras del cle- 
ro español en el siglo XVI. Natural de Sevi- 
lla y Obispo de Squilace, sobresalió entre 
los grandes predicadores de su época y no 
cesó en el ejercicio del pulpito hasta su 
óbito, acaecido en 1590. 

822.-Fantony (Antonio). 

Nació en Utrera el 21 de Abrii de 1832. 
Tomó parte activa en la revolución de 1868. 
Su apasionada oratoria en los clubs facilitó 
su elección de diputado en las Constituyen- 
tes de 1869, pero su palabra jamás perdió 
el carácter tribunicio, propio también de los 
escritos políticos que dio a la estampa du- 
rante aquel viril y agitado período. 

823.— Farfán (Agustín). 

Hijo de Pedro y de Lorenza Lejalde, en 
Sevilla nació y estudió, llegando a ser mé- 
dico del Rey hasta que la sordera le incapa- 
citó para el cargo. Pasó a Méjico, donde 
ejerció el Decanato de la facultad universi- 
taria de Medicina, tomó el hábito de San 
Agustín en 1568, profesó el 26 de Agosto de 
1569, se le nombró Prior de varios conven- 
tos y Visitador de la Provincia y continuó 
practicando gratis la medicina hasta su fa- 
llecimiento el 28 de Marzo de 1604. 

Béristain lo creyó nativo de Méjico, y de 
su error de buena fe se han contagiado otros 
autores. Escribió Tratado breve de Medi^ 
ciña (1579), de que se han hecho varias edi- 
ciones. Es un curioso y, para su tiempo, ex- 



— 195 — 



célente Manual de Medicina, de gran intci 
para la población rural, que tropezaba con 
innumerables dificultades en orden a la asis- 
tencia facultativa. Casi toda la terapéutica 
se contrae a la flora mejicana, y' la exposi- 
ción es tan sencilla como el público a que se 
dedicaba. «Es, dice el Padre Aguiar, el astro- 
labio con que los médicos se guían, y ape- 
nas hay español apartado que no lo tenga 
para sus enfermedades >. 

824. — Farfán de los Godos (Antonio). 

Presbítero natural de Sevilla, según de- 
clara en la portada de su obra Explicación 
del capítulo IV de la epístola I Ad The 
salonicenses de San Pablo (Sevilla, 1624 . 
En el prólogo alude a otras obras que com- 
puso y que no han llegado a nosotros. 

825. — Farfán de los Godos (Antonio). 

Homónimo, coevo, y coterráneo del an- 
terior, caballero y bailío de la orden de San 
Juan, cuando se desarrolló en Andalucía 
aquella secta de los alumbrados, que tan 
bien hermanaba la sensualidad con el mis- 
ticismo, predicó en la villa del Arahal con- 
tra la nueva doctrina y comparaba a los 
alumbrados con <los caballos viciosos que 
andan relinchando al rededor de las yeguas 
y que tienen su carne por letrado juriscon- 
sulto». Tales sermones vieron la luz con el 
titulo Discursos en defensa de la Religión 
Cathólica contra la secta de los alumbra- 
dos (Sevilla, 1623). Compuso además un 
Chronicón que se conserva manuscrito en 
la Biblioteca Nacional con el título siguiente: 
La Bela Farfana, Historia General de 
España desde el principio del Mundo 
hasta la conauista y restauración del 
Re y no de Granada por los Reyes Cathó- 
lieos Don Fernando y Doña Isabel, copi- 
lada por el Noble Cavallero Fray Antonio 
Farfán de los Godos Comendador de la 
Orden de San Juan. (366 útiles en fol.) 

826.— Farfán (Juan). 

Hijo de Diego Fernández y Ana Rodrí- 



guez, en Sevilla nació y tomó el hábito de 
San Agustín. Leyó Teología en su convento, 
y tanto lució en el pulpito, que el Padre He- 
rrera le llama egregius verbi diviné suo 
tempore declatnator. 

L'nía a su talento singular gracejo, que 
convertía su conversación en inagotable ve- 
nero de chistes y golpes de ingenio. El ilus- 
tre Juan de Robles en su Culto Sevillano 
refiere algunas agudezas. 

Nombrado Visitador de la provincia de 
Andalucía en 1582 y graduado de Doctor en 
la Universidad hispalense, recibió el titulo 
de Maestro de número en su Religión y 
desempeñó los cargos de Definidor y Prior 
del convento de Sevilla. Falleció en la se- 
gunda decena del siglo XVII. 

De los escritos de Farfán, algo publicó 
Paz y Melia en Sales Españolas, Gallardo 
poseyó el manuscrito que describe en el Cri- 
ticón (pág. 12-14;, y Porras de la Cámara 
formó una floresta de cuentos para distrac- 
ción del Arzobispo de Sevilla. Refiriendo 
esto, dice el Padre Muiños Saenz: «Este Far- 
fán fué el que arrebató la palma a los inge- 
nios de Alcalá de Henares (donde había estu- 
diado) en los certámenes de las fiestas de 
San Justo y Pastor, y desde entonces los 
ingenios de Alcalá tuvieron envidia u odio 
a los sevillanos». 

827.— Farias (Alberto). 

El 1486 nació en Sevilla y el 1502 pro- 
fesó en su convento de Nuestra Señora del 
Carmen. Escribió dos libros de Lecciones 
teológicas y otro titulado Diálogos sobre la 
Sagrada Escritura. «En esta obra responde 
a las dificultades que resultan de la combi- 
nación de los textos griegos y hebreo, fun- 
dando sus resoluciones con solidez, por la 
mucha inteligencia que tenía en uno y otro 
idiomas» (Arana). Dejó de existir en su pa- 
tria el año 1542. 

828— Fayula y López Bago (Aureüano). 

Nació en Sevilla en 1873. Estrenó en el 
teatro del Duque Por seductor, su primera 



— 196 — 



obra. En el mismo coliseo se representó poco 
después su segundo ensayo, El milagro de 
San Roque, zarzuela muy aplaudida que 
trajo a Madrid la compañía de Loreto Prado. 
Por este tiempo dio también a la escena Los 
primeros síntomas. Trasladó su residencia 
a Barcelona y no he vuelto a tener noticia 
de él. 

829.— Fáyula y Vázquez (José María). 

Nació en Sevilla el 5 de Mayo de 1838. Afi- 
cionado a las humanidades, ganó en oposi- 
ción la cátedra de Latín del Instituto de Je- 
rez, del cual pasó al de Huelva. Falleció en 
Enero de 1914. 

Escribió Primer año de Gramática lati- 
na y castellana comparadas (2. a edición, 
Huelva, 1906. La primera debió de ser de 
Jerez) y Segundo año de Gramática latina 
comparada con la española. (ídem). 

830. — Federigui (Pablo). 

Tuvo por cuna la ciudad de Sevilla, donde 
su familia figuraba entre las más ilustres de 
la población. Ingresó en la Compañía de Je- 
sús y escribió Lapia sentencia de la Lim- 
pieza de Nuestra Señora, probada por el 
testimonio de los S. S. Padres y teólogos 
escolásticos; obra, según el Padre Uriarte, 
impresa antes del 4 de Febrero de 1693, y 
que quedó en la Gasa Profesa de la Compa- 
ñía, en Sevilla. 

831. -Félix. 

«Por los años de 680 floreció Félix, Arzo- 
bispo de Sevilla, en letras y santidad; escri- 
bió la Vida de San Julián, Arzobispo de 
Toledo, porque habiendo en esta ciudad ha- 
bido un mal Arzobispo, pareció a los prela- 
dos de España, juntos en Concilio, que para 
redificar (sic) lo que había destruido su 
predecesor, era necesaria la ciencia y santi- 
dad de Félix, y así le mandaron ir a Toledo, 
no como piensan los toledanos, porque fué 
de ir a Toledo, Iglesia Mayor que la de Sevi- 
lla, pues con evidencia consta que la prima- 



cía de España estuvo en ella hasta que se 
perdió España y aunque Cindasvindo (sic) 
obtuvo privilegio del Sumo Pontífice para 
pasarla a Toledo, no le obedecieron los obis- 
pos y hubo muchos tumultos sobre esto, co- 
mo yo lo tengo averiguado en las Antigüe- 
dades de Sevilla, lib. 2.°, cap. 14; véanse 
mis adiciones a esta obra, donde averigüé 
que 217 años antes que Toledo pretendiese 
el Primado, estuvo en Sevilla. Escribió tam- 
bién Félix Doce vidas de Varones ilustres, 
añadiéndolas a las que había escrito San II 
defonso» (R. Caro.) Véase el P. Quintana 
Dueñas en los Santos de Sevilla, folios 29 
y 30. 

832.— Fernández (Alonso). 

Escritor hispalense que nació en el siglo 

XV, y adquirió justa fama a principios del 

XVI, cuando se inició la lucha entre la me- 
trificación italiana, introducida por Micer 
Imperial, pasajeramente olvidada, y resuci- 
tada por Boscan, Cetina y Garcilaso, contra 
el antiguo metro de arte mayor. Fernández se 
opuso a la introducción del endecasílabo, y 
escribió en octavas a lo Juan de Mena. 

Desempeñó el cargo de Protonotario de la 
Santa Sede y compuso una crónica rimada 
de las proezas del Gran Capitán, con el título 
de Historia Parthenopea (Roma, 1516), a 
la cual acompaña un Tratado de las Cos- 
tumbres de Grandes de Castilla. Las de- 
más obras de Alonso Fernández, o sea Vita 
Christi, La Esperanza (doce libros), La 
Justicia (doce libros), La Educación del 
Príncipe (ocho libros) y Los siete triunfos 
de las siete virtudes, quedaron por impri- 
mir. 

833.— Fernández (Antonio). 

Presbítero, natural de Utrera, desempeñó 
el curato de San Vicente; figura luego como 
canónigo del Salvador; más tarde, en la Uni- 
versidad, explicando Filosofía, «en que tiene 
crédito de mui hábil» (Documentos del Pala- 
cio arzobispal); en 1772 la Real Academia 
de Buenas Letras le nombra socio honorario, 



— 197 — 



y en 1826 le confiere la Presidencia de la 
docta corporación. Dejó escritos Elo i 
Nuestra Señora de la Antigua y Elogio 
del Dr. D. Pedro Díaz de la Vega. 

834.— Fernández (Diego). 

Nació en Sevilla, y se distinguió por sus 
sólidos conocimientos en Jurisprudencia, a 
principios del siglo XV, según se desprende 
de la fecha de su obra. 

Es autor de una glosa de las Siete Parti- 
das, que aún se conserva en la Biblioteca 
Colombina, con el título de Repertorium 
Partitarum a Didaco Ferdinandi scripto- 
ris hisjxilensis fínitum XIX Decemhris 
auno Dei 1420. Esta obra es digna de consi- 
deración por la solidez de la doctrina y por- 
que Diez Montalvo, no sólo se inspiró en ella 
para sus famosos comentos, sino que copió 
párrafos enteros. 

835.— Fernández (José Guillermo). 

De este autor, que he visto citado en un 
catálogo inédito de escritores sevillanos pre- 
sentado a un certamen donde no alcanzó 
premio, solamente conozco una interesante 
Guía del Viajero (Sevilla, 1872), con rese- 
ñas históricas y descripciones de lugares. 

836.— Fernández (Pedro). 

El más reputado humanista de su tiempo. 
Tuvo clase de Latinidad y Retórica, donde 
estudió Juan de Mal-Iara. En sus versos la- 
tinos, aunque pocos se guardan, nótase el 
buen gusto y dominio de la lengua. El maes- 
tro Pedro Núñez Delgado le dedicó su Expo- 
sitio Threnorum. 

837.— Fernández (Pedro). 

Natural de Gastilleja de la Cuesta, cir- 
cunstancia que han ignorado todos sus bió- 
grafos y consta en el Archivo del Cabildo 
eclesiástico, desempeñó el cargo de maestro 
de capilla de la Santa Iglesia Patriarcal y 
Metropolitana de Sevilla, siendo el primero 



que disfrutó la ración Magister puerorum 
Tomó posesión en 1514. Se ignora el mo- 
tivo por que el Cabildo le dio por su- 
cesor a Francisco Guerrero en 1558, a 
condición de que la mitad de la paga se 
percibiese por Fernández. Debe de atri- 
buirse a deficiencias de salud o avanzada 
edad, toda vez que las relaciones continua- 
ron muy cordiales entre ambos maestros y 
que Guerrero, compositor eminente, le lla- 
maba «Maestro de los maestros españoles>. 
De sus composiciones se conservan algunos 
motetes esparcidos por varias iglesias de la 
península, y en ellos se justifica la fama de 
su autor. 

Fetis se equivoca al suponerle fallecido 
en 1588, pues dejó de existir el 5 de Marzo 
de 1574, y dice que sus motetes conocidos 
denotan corrección y gusto. Eslava ha publi- 
cado alguno en La Lira Sacra- Hispana. 

838.— Fernández (Vicente). 

Hijo de la villa de Constantina, vio la luz 
el 27 de Octubre de 1702. Tomó la sotana de 
la Orden de Loyola y rigió el Colegio de la 
Compañía, en Jerez. 

Sus trabajos religioso-literarios van in- 
cluidos en los Sagrados Obsequios, de 1728. 

839.— Fernández Abalasia (Juan). 

Jurisconsulto sevillano del siglo XV*. Ocu- 
pó el cargo de Alcalde de la justicia y de 
Arrendatario de las Aduanas Reales. El his- 
toriador Bernáldez, en su obra acerca de los 
Reyes Católicos, dice de él <é era mui gran 
letrado>. Complicado en la conspiración que 
para defenderse de la Inquisición tramaron 
en Sevilla los más significados hebreos de la 
capital en 1480, fué preso por el Santo Oficio 
y quemado, en unión de su padre el canónigo 
Alfonso Fernández Benedeva y sus demás 
compañeros, el 6 de Febrero de 1481. 

840. — Fernández de Andrada (Andrés). 

Hijo del escritor deportista don Pedro 
Fernández de Andrada, nació en Sevilla, y 



— 198 



en su primer centro docente tomó el grado 
de Bachiller en Derecho Canónico el año 
1591. Así consta en el Archivo de la Univer- 
sidad (Libro I, Bachilleres de todas faculta- 
des, página 641). 

Por su noble estirpe y florido ingenio, 
trató con lo más selecto de la intelectualidad 
sevillana. 

El hasta hace poco ignorado autor de la 
Epístola a Fábio, se ha colocado de un gol- 
pe entre los primeros poetas del mundo, 
pues en ninguna literatura existe una epís- 
tola que pueda superar a la de Andrés Fer- 
nández de Andrada. En boca de todo el 
mundo andan sus versos, a un tiempo seve- 
ros y armoniosos; sus imágenes, adecuadas y 
oportunas; sus pensamientos, profundos y 
sólidos; sus expresiones, gráficas y felices. 
La epístola, aun cuando parece que no se 
han fijado en ello los críticos, no es propia- 
mente una poesía cristiana, sino un retoño 
de la moral pagana, entendida con el hondo 
sentido de Epicteto en vez de las risueñas 
interpretaciones de Anacreonte y Horacio. 

Fúndase la atribución a Andrada en ha- 
berse descubierto un códice, donde se halla 
manuscrita la composición con este encabe- 
zamiento: «Copia de la carta que el capitán 
Andrés Fernández de Andrada escribió desde 
Sevilla a don Alfonso Tello de Guzmán, pre- 
tendiente en Madrid, que fué corregidor de 
la ciudad de México.» Del texto de la epístola 
sólo se desprende que el autor era sevillano. 
Así dice: 

Ven y reposa en el materno seno 
De la antigua Romulea, etc. 

Romulea es el nombre que César dio a 
Sevilla, su ciudad predilecta. 

Esta joya inapreciable de nuestro Parnaso 
ha sido impresa en algunos libros con la 
firma de Argensola. No hay para qué refutar 
lo absurdo de la opinión. La misma epístola 
dice que es poesía sevillana, y ante esa de- 
posición toda hipótesis cae por su propio 
peso, sin contar que nadie puede confundir, 
so pena de ignorancia, la inmensa variedad 
que separa ambos estilos. Verosímil fué la 
atribución a Rioja; porque hay en las poe- 
sías de éste rasgos que parecen irradiados de 



la melancólica inspiración de Andrada. Por 
ejemplo: 

¡Oh mal seguro bien, oh cuidadosa 
Riqueza, y como a sombra de alegría 
Y de sosiego engañas! 
El que vela en tu alcance y se desvía 
Del pobre estado y la quietud dichosa, 
Ocio y seguridad pretende en vano, 
Pues tras el luengo errar de agua y montañas, 
Cuando el metal precioso caja a mano, 
No ha de ver sin cuidado abrir el día. 
No sin causa los dioses te escondieron 
En las entrañas de la tierra dura: 
Mas, ¿qué halló difícil y encubierto 
La sedienta codicia? 

¡Oh, ejercite yo siempre el sufrimiento 
Con frente no marchita! 
Que los valientes ánimos más deben 
A la acerba ocasión que a la dichosa, 
Porque en el daño su valor aumenta. 

¡Oh cuánto es infelice quien la vida 
Breve pasa olvidado! 

Ni formo queja alguna 
Del más amigo en mi alabanza mudo. 

¿No es exacto que estos conceptos, el tono, 
hasta el lenguaje y aun la cadencia del ver- 
so, no obstante la diversidad de metrifica- 
ción, son los de la inmortal Epístola a Fa- 
bíoP 

He dudado mucho, y no me hubiera con- 
vencido de que Andrada fuese su autor, si no 
se conocieran varios códices, existente uno 
en la Biblioteca Colombina de Sevilla, otro 
en Granada y uno o dos en la Nacional, en 
que consta ser el autor Fernández de Andra- 
da. Contra la prueba documental luchaban 
en mi ánimo la razón positiva del parecido 
que la Epístola a Fabio tiene con el tono y 
estilo de Rioja, y la negativa de no conocer 
otras producciones de Andrada que revelasen 
un poeta capaz de escribir tan consumada y 
perfecta composición. Imposible que el autor 
de la Epístola no hubiese escrito más que esa 
admirable obra, y dificilísimo que todos sus 
escritos, sin más que esa excepción, se hu- 
biesen extraviado. Más aún, los pocos versos 
de Andrada que se conocían no presentan la 
menor analogía con el estilo y dicción de la 
Epístola, como podrá notarse en la siguiente 
cita del Sr. La Barrera, referente a un frag- 



— 199 



ciento de silva de Fernando de Andrada, 
compuesto hacia el año 1607, que parece un 
borrador o una copia desechada e imperfecta. 
El ms. principia de este modo: 

«La entrega de Larache al Rey Nuestro 
Señor D. Felipe III, la muerte del Rey de 
Francia Enrique, la expulsión de los moris- 
cos destos Reinos de España, por Andrés 
Fernández de Andrada.» 

Qae oi ves en tus castillos y riberas 
Ni el oprimir tas olas, 
Las naves y galeras españolas, 
Y por el precio vil el africano 
Entregar el imperio 
Del soberbio Océano 
A extraña religión, a extraña gente, 
No con pavor detenga tu corriente. 
Luco, famoso río, 
Preven un nuevo espanto... 

Basta y sobra para muestra del famoso 
fragmento, que a la vuelta del folio queda in- 
terrumpido en el verso 

enrrico yace muerto, 
y cuyo texto indica la mano ruda de un co- 
piante. 

Sin embargo, debo recordar que en mi 
última conversación con Menéndez y Pelayo, 
me dijo este erudito, cuya memoria venero, 
que conocía otros versos de Andrada con 
analogías al estilo de la Epístola. La muerte 
no permitió la continuación de un coloquio 
que me proponía afanosamente reanudar. 

841.— Fernández de Andrada (Pedro). 

De noble y sevillana alcurnia, instruido 
en letras y apasionado de la equitación, este 
caballero, padre del anterior, publicó De la 
naturaleza del caballo (Sevilla, 1580); Li- 
bro de la Gineta de España: en el cual se 
trata del modo de hazer las castas y criar 
los potros, y cómo se han de enfrenar y 
castigar los cavallos: y cómo los cavalleros 
mozos se han de poner a cavallo, guar- 
dando el orden antiguo de la gineta de Es- 
paña: y últimamente, cómo se han de pen- 
sar y engordar los cavallos (Sevilla, 1599); 
y Xuevos discursos de la Gineta de Es- 
paña sobre el uso del cabezón (ídem, 1616). 



Tal fué la obra del que el articulista da 
Bética llamaba «ilustre caballero y escritor 
sevillano, quien cultivó con singular asidui- 
dad y pericia estos ejercicios, llevando a sus 
obras, sumamente apreciadas por los intelU 
gentes, la enseñanza que le había sugerido la 
experiencia». 

842.— Fernández de Ángulo (Juan). 

Colegial de Santa María de Jesús, se dis- 
tinguió por su literatura y, después de orde- 
nado, por sus éxitos en el pulpito, a los que 
debió el nombramiento de obispo de Santa 
Marta. Falleció en 15ÍÍ. 

843.— Fernández de Auñón y Ponce de León 
(Luís José). 

Hijo de don José Fernández de Auñón y 
Murillo y doña María Guadalupe Ponce de 
León, nació en Morón de la Frontera el 5 xle 
Octubre de 1713: estudió humanidades en el 
colegio que la Compañía de Jesús tuvo en la 
dicha ciudad, y cursó en la Universidad de 
Sevilla con singular aprovechamiento la ca- 
rrera eclesiástica, aunque no llegó a orde- 
narse más que de subdiácono. Al decir de 
antiguos papeles genealógicos de la época, 
que conserva el curioso morones don Igna- 
cio de Torres León, gozó fama de erudito. 
Escribió un tratado genealógico de varios 
apellidos, que no llegó a imprimirse y cuyo 
manuscrito original se perdió; pero existe 
una copia literal en el gran códice manuscri- 
to de más de mil folios, que contiene el his- 
torial de apellido moroneses, con sus árboles 
genealógicos, recopilado durante varios años 
por diferentes aficionados a esa clase de es- 
tudios, y se halla en la biblioteca de don 
José Plata y Nieto, director y propietario de 
la Revista de Morón, donde han visto la 
luz algunos de los trabajos de Fernández de 
Auñón. 

844. — Fernández Benedeva (Alonso). 

Israelita de estirpe, nació en la judería 
hispalense; cursó con aprovechamiento la 



— 200 — 



facultad de Teología, recibió las sagradas 
órdenes y mereció una canongía. Sujeto de 
excelentes prendas, instruido, buen sacerdo- 
te y elocuente predicador, hubo de mezc'ar- 
se en la conspiración descubierta por la 
«fermosa fembra» apellidada la Susona, y 
pereció en el suplicio. 

Étnicamente, debiera haber dejado este 
número y el anterior para los escritores y 
oradores semíticos, pero ya he advertido 
que, cediendo a la claridad, no he clasificado 
por la sangre, sino por la índole del idioma 
empleado. 

845. — Fernández de Bobadilla (Mariano). 

Nació en Ecija en 1797; estudió teórica y 
prácticamente la geopónica y escribió Sobre 
el cultivo de las moreras en Ecija (1842). 
Falleció en 1888. 

846.— Fernández Cabeza de Vaca (Pedro). 

Hijo de Alvar Núñez y de Teresa Vázquez. 
Aunque alguien ha insinuado que su pueblo 
natal fué Jerez, Ortiz de Zúñiga y Matute lo 
diputan por sevillano. Siendo canónigo y 
arcediano de Ecija, «por su prudencia y ta- 
lentos fué elegido arbitro en el año de 1425 
en los debates que había entre los dos Cabil- 
dos sobre la cobranza de las rentas y diezmos 
del Eclesiástico, del que en el siguiente día 
26 era Obrero mayor en la fábrica del tem- 
plo». En el año de 1451 se le nombró Admi- 
nistrador del Arzobispado, durante la sus- 
pensión de don Diego de Anaya, y por sus 
aciertos se le elevó a la mitra de León, que 
ciñó desde 1440 hasta 1471, fecha de su fa- 
llecimiento. 

847.— Fernández Cadórniga (José). 

Ha dejado manuscrito un poema titulado 
Reglas de torear a caballo (sin lugar ni fe- 
cha). Nada sé de este personaje, ni siquiera 
con fijeza su patria, pues él sólo se firma 
«andaluz», pero me temo mucho que sea de 
Sevilla al conocer el asunto; porque, si bien 
en varios lugares de Andalucía, y aun de mu- 



chas ciudades de España, han surgido esos 
holgazanes que prefieren exponer la vida a 
trabajar honradamente, llamados toreros, 
Sevilla, por desgracia, ha sido el foco de esa' 
lacra que, alucinando su imaginación por lo 
que tiene de gallardía, ha bastardeado la ge- 
nerosidad de sus sentimientos y distraído su 
mentalidad. Sin el vino ni la barbarie tauri- 
na, sería Sevilla la primera población de 
España, como lo fué desde su fundación has- 
ta que el sistema centralizador le arrebató 
su riqueza y la transfirió al Norte, sin que 
pudiera protestar un pobre pueblo que tenía 
la boca ocupada con vino y las manos cansa- 
das de aplaudir horrores. 

Tú despertarás, Sevilla mía, y recobrarás 
tu cetro. Yo no lo veré, pero esa esperanza 
endulza el ocaso de mi vida. 

848.— Fernández de Consfantina (Juan). 

Este poeta residía en Belmez, pero se le 
cree natural de Gonstantina, de donde tomó 
su apellido. Pasa su Cancionero por el más 
antiguo y en él se hallan «Romances con 
glosas y sin ellas», que pasaron al Cancio- 
nero de Castilla, y algunas composiciones 
no insertas en ningún otro. 

849. — Fernández de Córdoba (Antonio) 

Primogénito de la casa de Guadalcázar, 
caballero santiaguista y poeta, a quien Juan 
de la Cueva enaltecía en su Viaje de San- 
nio, diciendo: 

...Es la figura deste ilustre hombre, 
Deste luciente Apolo, a quien la historia 
De un santo rey consagrarán al templo 
De su ingenio, virtud y santo ejemplo. 

850.— Fernández Cosgaya de la Concepción 
(Lorenzo). 

Nació en Sevilla el año 1661; llegó a Cavi- 
te en 1694 y falleció en Lingayén en 1731. 
Perteneció a la Orden de los Dominicos des- 
de el 2 de Mayo de 1688, que profesó en su 
ciudad natal. Retana dice en su libro La 
Imprenta en Filipinas, que fué «el más 



— 201 — 



notable quizá de los lingüistas Pangasinen- 
ses», y luego añade que «compendió una 
Gramática Pangasinanae hizo un Vocabula- 
rio que, inédito, un siglo largo después de la 
muerte del autor, le ha dejado fama bien 
merecida entre los grandes filólogos de Fili- 
pinas». 

851.— Fernández de Enciso (Martín). 

Geógrafo sevillano que floreció en el siglo 
XVI y desempeñó el cargo de Alguacil ma- 
yor de Castilla de Oro. Compuso y dedicó a 
Carlos I la Summa de Geografía, que tra- 
ta de todas las partidas y provincias del 
mundo, en que se trata del arte de marear 
juntamente con la esfera en romance, con 
el regimiento del Sol y del Norte (Sevilla, 
1519). Esta obra, de la que se hicieron varias 
ediciones, ostenta la particularidad de haber 
sido el primer libro escrito en castellano que 
se refiriese al Nuevo Mundo Enciso escribió 
también «un papel muy curioso sobre si los 
conquistadores podían tener y poseer indios 
encomendados contra los frailes Dominicos 
que se opusieron al despacho de la expedi- 
ción de Pedrarias Dávila por creer que el 
Rey no ordenaba tales conquistas» (F. de 
Navarrete). 

852. —Fernández Espino (José). 

Nació en Alanís el 28 de Mayo de 1810. 
Estudió humanidades en el Colegio de Santo 
Tomás y Filosofía y Leyes en la Universidad. 
Desde 1847 desempeñó la cátedra de Litera- 
tura general y española en el último centro 
docente. 

Afiliado al partido moderado, representó 
al país repetidas veces en Cortes y ejerció la 
Dirección General de Instrucción pública y 
el cargo de Censor de teatros. Obtuvo pre- 
mios de la Academia de Buenas Letras, de la 
que fué Director años después; era corres- 
pondiente de la Española y poseía muchas 
condecoraciones. Falleció el 18 de Mayo de 
1875. 

Colaboró asiduamente en la inolvidable 
Revista de Ciencias, Literatura y Artes, 



en cuyas páginas insertó artículos de histo- 
ria y crítica. Merecen aplauso sus poesías 
líricas, que marcan la transición de la escue- 
la pura sevillana al romanticismo. Supo en- 
contrar acentos patrióticos para asuntos na- 
cionales y cantó con lozana inspiración la 
gloria de Murillo. 

Para el teatro compuso los dramas Don 
Fadrique, Estela y Don Carlos de Viana 
(postumo) y una comedia de costumbres que 
dejó sin titular. 

Imprimió Estudios de Literatura y crí- 
tica, Elementos de Literatura General y 
Curso histórico de Literatura española, 
tomo I, que terminaba en Cervantes. Dicen 
que el segundo quedó concluido, pero no se 
ha dado a la estampa. 

Entre sus investigaciones, debe citarse el 
hallazgo de la partida de nacimiento de Juan 
de Castellanos, en Alanís. 

853.— Fernández Franco (Juan). 

Este erudito, natural de Ecija, escribió 
Monumentos e inscripciones romanas de 
Andalucía, que se conserva manuscrito en 
la Academia de la Historia. 

854.— Fernández García (Luis). 

Nació el 16 de Marzo de 1888 y en la pa- 
rroquia de San Lorenzo, de Sevilla, recibió 
el bautismo. 

En el teatro Pórtela estrenó el 20 de Agos- 
to de 1903 El número 13, su primera pro- 
ducción, y sucesivamente ha ido dando a la 
escena en diferentes coliseos Cerote y Com- 
pañía; Reloj, barómetro y fonógrafo; Los 
noviazgos, en colaboración; Modus vivendi; 
El Mago prodigioso; El Modelo y La Sa- 
maritana, en dos actos y un prólogo. 

En la prensa periódica ha publicado va- 
rias novelitas y cuentos. 

855.— Fernández y González (Guillermo). 

Nació en Sevilla el 10 de Febrero de 1875. 
Oficial de notarías durante muchos años, y 
después empleado de la Compañía Trasat- 



— 202 — 



lántica, ha sabido hermanar el manejo de 
instrumentos públicos con la redacción de 
sainetes. Estrenó el primero, titulado Tra- 
galdabas, en el teatro Pórtela de su ciudad 
natal, el 20 de Junio de 1903; el 15 de Julio 
del mismo año puso en escena Enseñanza 
Elemental y el 28 del mismo mes, El núme- 
ro ciento. 

En el teatro Martin, de Madrid, estrenó El 
sacrificio, la noche del 8 de Enero de 1935. 

856.— Fernández y González (Manuel). 

En la antigua calle de Vizcaínos, hoy ro- 
tulada con el nombre del popular novelista, 
nació el 6 de Diciembre de 1821. Prisionero 
su padre por ideas políticas en la Alhambra, 
hubo Manuel de hacer sus primeros estudios 
en Granada. A los trece años hizo sus prime- 
ras composiciones; a los catorce publicó un 
volumen de poesías y a los dieciocho su pri- 
mera novela El doncel de Don Pedro de 
Castilla. Los temas referentes a este rey 
atraían poderosamente su imaginación. 

Estudiaba Jurisprudencia y formaba parte 
de la famosa cuerda granadina, cuando fué 
llamado al servicio de las armas y pasó a 
Motril, donde estrenó su primer drama El 
bastardo y el Bey, en 18 ti. Libre de la es- 
clavitud militar, se trasladó a Madrid y, ha- 
biendo ganado sumas enormes con su pluma, 
se estableció en París. Regresó a Madrid des- 
pués de la revolución y no prosperó econó- 
micamente, antes bien, sirvió de víctima a la 
codicia de los editores. Los últimos años de 
su vida transcurrieron en la miseria. En un 
lóbrego zaquizamí entregó su alma, diciendo: 
«Van ustedes a ver cómo se muere un hom- 
bre>; y como alguien tratara de consolarlo, 
le interrumpió exclamando: «No, no. Esto va 
de veras». Tales fueron sus últimas palabras. 
Al fallecer, la noche de! 5 al 6 de Enero de 
1888, dejaba por todo mobiliario un catre, un 
velón y una silla; por todo capital, seis reales. 

Sin presumir de completa, la siguiente 
lista dará idea de la pasmosa fecundidad del 
autor: 

Novelas: El Laurel de los siete siglos; 
Obispo, casado y Rey; Allah Akbar (Dios es 



grande); Los hermanos Plantagenet; El as- 
no cojo; Martin Gil, traducida y publicada 
congran éxito en «La Patrie», de París; Leí 
mancha de sangre; Don Juan Tenorio; 
Doña Isabel la Católica; El bufón del Rey; 
Memorias de una reina; Bernardo del 
Carpió; Los siete infantes de Lar a; El 
feudo de las cien doncellas; La Cabeza del 
Rey Don Pedro; Men Rodríguez de Sana- 
bria; El Alcázar de la Alhambra; El Alcá- 
zar de Madrid; Un horóscopo real; Histo- 
ria de un hombre, contada por su esque- 
leto; El condestable Don Alvaro de Luna; 
Los Monfíes de las Alpujarras; El Cocinero 
de S. M., alarde de imaginación, traducido 
al inglés, al alemán, al italiano y a otros 
idiomas; El Pastelero de Madrigal; El 
Conde-duque de Olivares; Juan Palomo; 
Luisa o el ángel de redención, El marti- 
rio del alma: La maldición de Dios; Los 
Desheredados, traducida y publicada en «Le 
Pays», de Varis; Historia de una venganza; 
Amor de monja; Amparo, traducida y pu- 
blicada en «Le Monde lllustré»; La Volun- 
tad de Dios; Los Piratas callejeros; Mag- 
dalena; Los Hijos perdidos; Lucrecia Bor- 
gia; La sangre del pueblo; Diego Corrien- 
tes; el Rey del mundo, traducida y publicada 
por «LeMoniteur», con el título «MessireL'Ar- 
gent»; La sombra del gato; La novia de la 
fantasma; Doña Sancha de Navarra; Los 
amores de Alfonso VI; Las gentes de bue- 
na fe; Gabriela; Los enemigos del alma; 
La Princesa de los Ursinos; La Esclava 
de su deber; Los Hambrientos, traducida y 
publicada por «Le Gaulois»; María; El Co- 
llar del diablo; Los Niños de Ecija; La 
honra y el trabajo; El Rey de Andalucía; 
Don Miguel de Manara; La Piel de la 
Justicia; El Montero de Espinosa; El al- 
gibe de la gitana; El Rey maldito; Espe- 
ranza; La fe del amor; El marqués de Sie- 
te Iglesias, traducida y publicada por «Le 
Siécle»; La hija del Carnaval; Las posi- 
ciones sociales; Luz y sombra; La dama 
de la noche; El guapo Francisco Esteban; 
Los grandes infames, traducida y publica- 
da.por «L'Opinión Nationale»; La cruz de 
Quirós, etc. 



— 203 — 



Obras DRAMÁTICAS: El bastardo y el Rey; 
Padre y Roy, drama histórico en tres actos 
(1860); Nerón; Arenturas imperiales; Con 
poeta y sin contrata, estrenada en Granada 
en 1847: Un duelo a tiempo (en Granada, 
1851); Entre el cielo y la tierra, drama en 
tres actos y en verso estrenado en Novedades; 
Tanto por tanto o la capa roja (en Varie- 
dades, 1845 ; Sansón, tragedia en verso 
estrenada en Granada en 1848); Luchar 
contra el sino, primera parte; La sortija 
del Rey, en tres actos y en verso, (Prínci- 
pe, 1848); La infanta uriana, comedia 
de magia, en verso, en cinco actos y un pró- 
logo; Don Luis Osoriv o vivir por arte 
del diablo, en tres actos y en verso (1852); 
Deudas de la conciencia, drama en tres 
actos, del que escribía Carrasco y Molina: 
<La versificación, como estilo y elegancia, 
como nervio y brillantez, como inspirada y 
nutrida de pensamientos, es digna de la re- 
putación de su autor>. El León Español (27 
de Octubre 1860 : El Cid, en tres actos y en 
verso, que logró ruidoso éxito: Traición con 
traición se paga, en cuatro actos y en verso 
y Volver por el tejado, drama estrenado en 
1859. 

A esta copiosa producción agregúense las 
poesías líricas y las épicas La batalla de 
Lepanto y Don Fadrique, premiadas en 
certámenes. 

Hombre de escasa cultura literaria, es más 
de admirar la opulenta fantasía de que hizo 
gala en la multitud de obras que la popula- 
ridad arrebataba de manos de los editores. 
Puede tacharse la espontánea y rica vena de 
Fernández y González de no haber sido 
siempre tan limpia y transparente como in- 
agotable: pero achaque es éste propio de todo 
escritor pródigo y fácil, del que no lograron 
sustraerse nuestros más peregrinos ingenios... 
En cambio, su maravillosa fecundidad fué 
tal y tm admirada por nuestro pueblo, que 
elnivelista pudo jactarse con justicia «de 
haber enseñado a leer en sus libros a la ma- 
yor rarte de los españoles>. 

E cocinero de S. M. es admirable por la 
multitud de acontecimientos tan variados 
que se desarrollan en un espacio de tiempo 



tan breve como el que comprende la acción: 
en Men Rodríguez de SanaJyria, no sólo 
resucitan los tiempos férreos de Pedro de 
Castilla, sino que, al asistir con el autor a 
aquellas escenas que ocurren en el Alcázar 
de Sevilla, en la Torre del Oro, en los arra- 
bales y cercanías de la ciudad andaluza, pa- 
rece como que aquél tuvo ¡i la vista el plano 
de la antigua opulenta corte de la monarquía 
castellano-leonesa. Con tal vireza, relieve y 
colorido describe; tan exactamente señala 
sitios y lugares, que no lo haría mejor un 
arqueólogo y compite con el ilustre Hercula- 
no en su célebre Monasticón. Es una verda- 
dera evocación de la antigua ciudad, que el 
autor no había estudiado, y por la magia del 
arte acude al conjuro de la fantasía. 

857. — Fernández Gordillo (Manuel). 

Nació en Sevilla el 2 de Agosto de 1884 
(en el registro está equivocada la fecha, 
pues dice 5 de Agosto), en la calle del Aza- 
frán, número 2. 

Cursó Jurisprudencia en Sevilla y obtuvo 
por oposición el Premio extraordinario en la 
Licenciatura. También, en oposición, ingresó 
en la judicatura y, cuando cumplió la edad, 
se le confió el juzgado de Montanchez, del 
cual pasó al de Falset. 

Su primer libro de poesías, titulado Can- 
ciones de la jornada, tuvo favorable acogi- 
da por la sinceridad y nobleza de los pensa- 
mientos, así como por el gusto con que se 
resistió a seguir las extravagancias de la 
moda. 

Daremos una muestra de esta inspiración 
ingenua y casi infantil: 

En el blando silencio de la noche 

Las flores de los cielos, temblorosas, 
Brillan en la región alta 7 serena, 

Y el apacible rumorcillo suena 

De las limpias fontanas melodiosas. 

Bate el aura sutil sus silenciosas 

Alas, y el campo de fragancias llena, 

Y en la sonora soledad amena 

Se abren las almas como puras rosas. 

¡Sosegado lugar! ¡Mansos rumores...! 
¡Cuan delicadamente en el reposo 
Se enciende el pecho en vivos resplandores! 



— 204 



¡Oh, suspiro de amor triste y gozoso! 
¡Oh, inmortales anhelos veladores! 
¡Oh, divino silencio misterioso! 

858.— Fernández de Grajera (Alonso). 

Natural de Ecija; dejó una Historia de 
Ecija, que yace manuscrita en la Academia 
de la Historia. 

859.— Fernández y Gutiérrez (Anton'o). 

Nació en Morón en 1828 y escribió varias 
obras elementales de Matemáticas. Yo sólo 
he visto una Aritmética impresa en Sevilla 
en 1901, 15. a edición. 

Era caballero de la orden de Carlos 111 y 
falleció el 30 de Noviembre de 1907. 

860.- -Fernández de Henestrosa (Juan). 

Ilustre astigitano, caballero de la orden de 
Alcántara. Ingresó en el Colegio de Cuenca 
en 1658 y fué Alcalde de Hijosdalgos de la 
Real Chancillería de Granada y Oidor de la 
misma hasta su fallecimiento en 1689. 

De sus méritos de jurisconsulto dejó mues- 
tra en su obra Dissertationem Academicam 
de Jmpensi8 in res dotalis factis. 

861 .—Fernández de Hinestrosa Aguilar y Mon- 
temayor (Juan Tomás). 

Señor de Turullote y Gallape, caballero 
del orden calatravp y primer marqués de 
Peñaflor, creado por Felipe IV. Nació en la 
ciudad del Sol, la clara Ecija, y dejó los si- 
guientes manuscritos: Genealogía de la Ca- 
sa de Hinestrosa, Genealogía de los Mon- 
temayores de Ecija, que hoy son condes de 
Torres y Genealogía de las familias no- 
bles del reino de Andalucía. 

862.— Fernández y Hernández (Eduardo). 

Según los libros universitarios, nació en el 
barrio de Triana y se licenció en Cánones en 
1588. 

Escribió Paraphrasis ad Plinii locum 
atque est aliquis morbus per sapientiam 



morij para la que se dio el privilegio en San 
Lorenzo el Real el 14 de Abril de 1620. 

Tradujo además la Historia de la China 
y Christiana empresa en ella de los Pa- 
dres de la Compañía de Jesús, escrita por 
el Padre Trigault (Sevilla, 1621). La dedica- 
toria al Padre Pineda está fechada en la ciu- 
dad de los Reyes el 24 de Abril de 1619. 

863.— Fernández y López (Manuel). 

Nació en Garmona en 1849; terminó la 
carrera de Medicina y, después de una vida 
laboriosa dedicada al estudio de la Historia 
y la Arqueología, falleció en 1905. 

Frutos de su asiduidad quedan las obras 
siguientes: Historia de la ciudad de Car- 
mona desde lostiempos más remotos hasta 
el reinado de Carlos I (Sevilla, 1886); El 
tesoro visigótico déla Capilla (ídem, 1895); 
Necrópolis romana de Carmona: Tumba 
del elefante (ídem, 1899), y Excavaciones 
en Itálica, año de 1903 (ídem, 1904J. 

864— Fernandez Lozano (Juan Simón). 

Farmacéutico sevillano y socio de la Real 
de Medicina y Ciencias. Publicó Papel apo- 
logético en honor de la facultad farmacéu- 
tica, vindicada de las saetas que la teme- 
ridad fulmina (Sevilla, 1718). 

865.— Fernandez Mateo (Julio). 

Su madre, la más distinguida partera de 
su tiempo en Sevilla, excelente señora a 
quien conservo gratitud por su complicidad 
en mi venida a este mundo, dio a luz a su hijo 
Julio el 28 de Enero de 1852. Púsole á estu- 
diar en el Seminario Conciliar, de cuyas 
aulas sacó un absoluto descreimiento del 
catolicismo, y dedicó su vida a combatir 
lealmente la doctrina que él estimaba erró- 
nea. Así que abandonó la carrera, contrajo 
matrimonio. Afiliado a las doctrinas de Alian 
Kardek, dirigió El Espiritismo en 1879 y 
El Faro desde 1881 a 1886. Pasado el sa- 
rampión espiritista, dirigió La Lucha, pu- 
blicación libre pensadora, donde mantuvo 



— 205 



agrias polémicas con el famoso Padre Gago, 
sacando de tan fervorosas campañas varias 
condenas que sumaban cuarenta años de 
presidio, sin contar las penas de multa y 
destierro. 

Colaboró en El Republicano; El Baluar- 
te, periódico zorril lista; El Correo Andaluz; 
El Derecho, revista de jurisprudencia y ad- 
ministración, y también enviaba artículos a 
El País y El Motín, de Madrid, y a la Re- 
vista de Estudios psicológicos, de Barcelo- 
na. Creo que el último periódico que dirigió 
fué El Machichaco. 

Perteneció a casi todas las sociedades li- 
brepensadoras, a varias científicas y alcanzó 
el grado 33 en la Masonería Española. Falle- 
ció en su patria el 6 de Abril de 1920, de- 
jando impreso un libro crítico, asaz intere- 
sante, sobre el manoseado tema de la papisa 
Juana, e inédito otro de estudios bíblicos, 
que tituló La Caja de Pandora. 

866.— Fernandez Mantilla (Diego). 

Hijo espiritual del famoso Padre Mata, y 
persona muy estimada en Sevilla por su for- 
malidad y virtud; escribió Vida y virtudes 
de los VV. PP. Gómez Camacho, Rodrigo 
Alvarez y Hernando de la Mata, trabajo 
de que se valió Fray Pedro de Jesús María 
para la biografía del último. 

867.— Fernandez Melgarejo (Luis). 

De ilustre familia sevillana, estudió Juris- 
prudencia y dejó escrito Discurso genealó- 
gico de los Tellos de Sevilla, año de 1660, 
que se conserva en la Biblioteca Colombina. 

868.— Fernandez Montiel (Antonio). 

Natural de Ecija y Ministro togado de los 
tribunales de Las Charcas. Florindo le llama 
«elocuente como un Demóstenes>. (Ad. al 
P. Roa, F. 65, vt°). 

869.— Fernandez de la Peña (Juan Antonio). 
Farmacéutico hispalense y miembro acti- 



vo de la Real Sociedad de Medicina y Cien- 
cias de Sevilla. 

Presentó en las sesiones de la docta cor- 
poración las siguientes Memorias que se 
conservan, pero no conoció Hernández Mo- 
rejón: 

Sobre la analogía y diferencia entre el 
azúcar y la miel, según sus principios fí- 
sicos, determinando en qué clase de medi- 
camentos comjjuestos deba preferirse el 
uno al otro como menstruos (17 de Abril 
de 1800); Paralelo entre la naturaleza y 
el arte en la composición del nitrato de 
potasa (21 de Marzo de 1805); Deduciendo 
filológicamente las substancias útiles a la 
medicina y artes que contienen general- 
mente los vegetales, y determinación de 
los caracteres de los principios correspon- 
dientes a cada una (14 de Mayo de 1807); 
y La acción que exercen en el mercurio 
los ácidos y fluidos aeryformes en combi- 
nación natural con estas substancias, su 
uso respectivo y el de sus preparados (Ma- 
yo de 1808). 

En el archivo de la Real Sociedad se halla 
otra disertación, firmada por Hernández de 
la Peña (Juan Antonio), farmacéutico, fecha- 
da en 24 de Abril de 1806. 

La coincidencia de nombres de pila, época 
y profesión y la casi identidad de los apelli- 
dos, permiten suponer que ambos son uno 
mismo. El tema de esta disertación es: 

Que la chímicá y botánica son partes 
integrantes de la Farmacia, y sobre que 
esta ciencia, por su objeto, medios y fin, 
lo es de la Medicina. 

870.— Fernandez y Ramírez (Rafael). 

Nació en Ecija el año 1848. Dirigió el pe- 
riódico El Constitucional, publicó muchos 
artículos de distinta índole y tradujo las 
Antigüedades cristianas, de Martigni. 

871.— Fernandez Rebolledo (Rodrigo). 

Docto sevillano que floreció en el siglo 
XVII y publicó: Informe sobre la falta de 
ley que traían las barras de plata de Tie- 



206 — 



rra Firme y el medio de que vinieran 
bien y fielmente ensayadas (1614). 

Medina cita otro escrito impreso en Sevilla 
en 1650, cuyo contenido ignora, y únicamen- 
te asegura que se refiere a Indias. 

No se confunda este autor con el siguiente, 
que, por las fechas, bien pudiera ser hijo 
suyo. 

872.— Fernandez de Rebolledo (Rodrigo Ma- 
theo). 

Nació en Sevilla en 1640. Hombre de le- 
vantado ánimo, audaz, alegre y pletórico de 
vida, sirvió de aventurero en el socorro de 
Oran; se distinguió mucho en la campaña y 
gozó renombre de ser el primer jinete de su 
época. Falleció en Sevilla el 20 de Julio de 
1701. Sus obras son: Real Cavallería de la 
Gineta de España y Festiva Palestra del 
Toreo. 

873.— Fernandez de Ribera (Rodrigo). 

"- En la parroquia de Omñium Sanctorum, 
el día 14 de Mayo de 1579, se administró el 
bautismo a Rodrigo Fernández de Ribera, 
llamado a ser uno de los escritores de primer 
orden de nuestra etapa áurea. 

Sirvió de secretario con el marqués de la 
Algaba, viajó mucho para su tiempo, archivó 
no comunes ni triviales conocimientos, trató 
a los más floridos ingenios contemporáneos 
y, agobiado de crónicos achaques, falleció el 
24 de Diciembre de 1631 en la misma pa- 
rroquia que le vio nacer. 

Solía usar el seudónimo Toribio Martin, 
sacristán menor de la Algaba. 

Escribió Las Lágrimas de San Pedro, 
asunto tratado por Lope de Vega y gran nú- 
mero de autores castellanos, que siguieron 
las huellas de Tansillo. No hay duda de que 
el sevillano aventaja a todos en su poema, 
escrito en redondillas (Sevilla, 1609). 

Poesías para distintos certámenes: 

Esquadron humilde levantado á devo- 
ción de la Inmaculada Concepción de la 
Virgen Nuestra Señora (Sevilla, 1616), 
cien hermosas décimas. 



Canción al Santo Monte de Granada 
(Granada, 1616). 

Los anteojos de mejor vista, precioso 
cuadro social y antecedente literario de El 
Diablo Cojuelo. 

Epitalamio de las bodas de una viejí- 
sima viuda dotada en cien ducados y un 
beodo soldadísimo de Flandes, calvo de 
nacimiento (Sevilla, 1625). Forma una silva 
de 319 versos «escritos con naturalidad y 
elegancia, llenos de agudísimos chistes y ati- 
nados ejemplos > (Hazañas). 

Carta a un amigo consolándolo en la 
muerte de su padre (Sevilla, 1628), «escri- 
ta en prosa fácil y armoniosa, que revela 
gran conocimiento de la lengua (Vedia y Ga- 
yangos). 

Lecciones naturales contra el común 
descuido de la vida (Antequera, 1629). En 
los ejemplos que aduce de la vida de los 
animales, «descubre su ingenio y carácter 
filosófico» (La Barrera). 

El Mesón del Mundo (Madrid, 1631), no- 
vela simbólico-social. 

La Esfera poética (perdida). 

La Asinaria (manuscrita en la Bibliote- 
ca Nacional). 

«En ellas (sus obras) Ribera no es ni cul- 
terano, ni conceptuoso, sino escritor correc- 
tísimo, saturado de españolismo, discreto co- 
mo el que más e ingenioso como pocos. Con 
ellas puede, sin desmerecimiento, ponerse al 
lado de Mateo Alemán, de Vélez de Guevara, 
de Hurtado de Mendoza y del gran Quevedo. 
Acaso él trazó el camino por donde otros en- 
traron. ¡Qué novedad en el asunto y qué gra- 
cia en la exposición! ¡Qué sobriedad y qué 
aticismo! ¡Qué profundo sentido moral! ¡Qué 
rara invención y qué agudísima sátira! Los 
antoios de mejor vista y El Mesón del 
Mundo se leen hoy con el mismo gusto con 
que leemos las obras en que vemos retratada 
la sociedad de nuestros días. Ambas son finas 
sátiras de los hombres de aquel entonces, y 
en ambas vemos descritos, sin daño de ba- 
rras, vicios y defectos, por cuya corrección 
se interesó el novelista. 

Y, sin embargo, la misma suerte han te- 
nido las obras en prosa que las en verso del 



— 207 



aulor objeto del libro en que me ocupo. No 
son, a decir verdad, superiores en mérito 
Las zahúrdas de Pintón o La risita de 

. a Los antoios y El Met 
no obstante, ¡cuan diversa ha sido su fortu- 
na! Los antoios revelan la m ; sma intención 
y acaso superior fuerza imaginativa que El 
Diablo Cojuelo: y a pesar de esto, mientras 
las prensas multiplican hasta lo infinito los 
ejemplares de Vclez de Guevara, cuesta un 
ojo de la cara dar con uno del libro de Ribe- 
ra. No aventaja El lazarillo de Tormes a 
El Mesón del Mundo, y aquél es un perso- 
naje que ha pasado a la categoría de prover- 
bial, y contados son los lectores que en El 
m han entrado-. (L. Montoto). 
No comprendo cómo Rosell haya califica- 
do a Fernández de Ribera de imitador de 
Quevedo. El Mesón del Mundo presenta un 
cuadro infinitamente más amplio y elevado 
que El Buscón. Quevedo sí que puede cali- 
ficarse de imitador del Lazarillo, del inmen- 
so Mateo Alemán y de Vicente Espinel. 

874. -Fernandez y Rodríguez (Antonio Ga- 
briel). 

Bautizado en la parroquial de San Ilde- 
fonso, de Sevilla, el 13 de Noviembre de 
1702. 

Ingresó en el Real Colegio de San Telmo 
el 27 de Agosto de 1712. Cumplidos dos via- 
jes, se le nombró profesor de Matemáticas 
en la Academia de guardias marinas de Cá- 
diz, cargo que desempeñó hasta su óbito en 
la isla de León. 

En 1732 imprimió Práctica de manio- 
bras de los navios: en 1735, Compendio de 
Aritmética inferior, Geometría elemental 
y práctica: forma de levantar los planos y 
de Trigonometría plana y esférica, de- 
clarada de texto para las demás academias 
de pilotos del Reino, y Compendio de la 
Geometría elemental especulativa y prác- 
tica. Forma de levantar y lavar los pla- 
nos, y modo de hacer las tintas para su 
manejo (Sevilla, 1778). 



875.— Fernandez Rojo y Orejón de Socueva 
(María). 

Hija y vecina de Sevilla, obtuvo un pre- 
mio en el Certamen convocado por la Real 
SocieJad Económica de Sevilla, en 1778, so- 
bre el tema de la üülidad de fas ¡hispidos. 
Li Memoria de doña María mereció unáni- 
mes encomios. 

876. — Fernandez de Santaella (Rodrigo). 

Generalmente conocido por Maese Ro- 
drigo. Su estatua se eleva en el patio princi- 
pal de la Universidad de Sevilla, de la que fué 
glorioso fundador. 

Vio la luz este sabio en Carmona a me- 
diados del siglo XV y falleció el 20 de Ene- 
ro de 1509. Disfrutó una beca en el Colegio 
de San Clemente, de Bolonia; residió bastan- 
te tiempo en Roma, obtuvo una canongía en 
Málaga, la capellanía mayor de la iglesia de 
Sevilla y el arcedianato de Reina. Se deben a 
su pluma las siguientes obras: Oratio habita 
coram Sixto IV, Pont. Max. in dies Pa- 
rasceve auno MCDLXXVII (sin 1. ni f.); otra 
pronunciada ante el Papa Inocencio, manus- 
crito conservado en la Biblioteca Ambrosia- 
na, según Nicolás Antonio; Sacerdotalis 
instructio circa missam (Sevilla, 1499). 
Vocabularium Ecclesiasticum partim la- 
tina partim hispana linguce scriptum, de 
que en pocos años se tiraron catorce edicio- 
nes. De ignotis arborum atque animalium 
apud Indos speciebus et de moribus In- 
dorum (Ms. citado por Colmeiro). Lectiones 
sanctorum (Sevilla, 1503). Odce in divaí 
Dei Genitrices laudes ab eo distichis (Se- 
villa, 1504). Dialogus contra Impugnato- 
rem Ccelibatus et castitatis. Manual de 
Visitadores (Sevilla, 1502, y Alcalá, 1530). 
Libro de Marco Polo y de las cosas ma- 
ravillosas y que vido en las partes orien- 
tales: se hicieron cinco ediciones. Del modo 
de bien vivir en la religión cristiana (Sa- 
lamanca, 1515). Tratado de la inmortali- 
dad del alma (Sevilla, 1503). Arte de bien 
morir. La summa de confesión llamada 
«defeceruni» (Sevilla, 1503). Sermones de 



— . 208 — 



San Bernardo y Bel modo de bien vivir 
en la religión cristiana (Sevilla, 1515). 
Sermón contra los sodomitas. Comenta- 
rios sobre las sagradas escrituras y Cons- 
tituciones Collegii ac studii Sanctoz Mario? 
de Iesv, civitatis Hispalensis, de la que se 
conocen dos ediciones; años 1636 y 1701. 
* Tanto se ha escrito de Maese Rodrigo, y 
tan completa monografía ha publicado mi 
amigo Hazañas, que juzgo inútil acumular 
aquí noticias que pueden leerse en nume- 
rosos lugares. 

877.— Fernandez y Sevilla (Alberto). 

Hombre de agudo ingenio, a quien conocí 
dedicado a la industria y no a las letras; en 
su edad más que madura dio a la estampa 
Horas perdidas (Sevilla, 1883), donde al- 
ternan poesías con artículos de costumbres. 

878.— Fernandez Soler (José). 

Literato sevillano, que formó parte de la 
memorable Academia instituida por Arjona, 
Lista, Blanco y Reinoso. Leyó en ella una 
disertación acerca del Estudio de las Le- 
tras Humanas (1797). 

879.— Fernandez de Solís (Pedro). 

Presbítero, nataral de Sevilla, sobresalió 
entre los teólogos y oradores del siglo XVI. 
Su reputación lo elevó a las sedes episcopa- 
les de Tu y y Cádiz. 

880.— Fernandez de Toro (José). 

Nació en Osuna y fué uno de los predica- 
dores que sobresalieron en el siglo XVII. 
Desempeñó el obispado de Oviedo y se vio 
procesado en Roma por la Inquisición, de 
que había sido familiar. 

881.— Fernandez de Viedma (Nicolás). 

Hijo de don Diego Fernández de Viedma, 
nació en Sevilla, siguió la carrera eclesiás- 
tica y, nombrado obispo de Jaén, reparó a 



su costa la iglesia, reformó la de Ubeda, y 
restituyó a la iglesia de Jaén la Santa Faz 
que había sacado Fernando III para que le 
acompañase en sus empresas. Pasó al obis- 
pado de Cuenca y tornó al de Jaén, donde 
falleció, después de legar sus bienes a su 
iglesia, por testamento otorgado en 7 de 
Marzo de 1383. 

Gil Dávila comete varios errores al tratar 
de la patria y de la fecha de óbito de tan in- 
signe prelado. 

882. — Fernandez Zendreras (Eugenio). 

Nació en la capital de Andalucía el 5 de 
Abril de 1834, en la parroquia de San Mi- 
guel; siguió la carrera eclesiástica, fué pá- 
rroco de San Lorenzo, profesor de Religión y 
Moral en la Escuela Normal de Maestros, y 
publicó un interesante trabajo sobre la ins- 
trucción primaria municipal (1886). 

883.— Fernando (Juan). 

Nacido en Sevilla; oyó en su patria las lec- 
ciones de Antonio de Nebrija y se dedicó 
también a la enseñanza de las humanidades, 
con tal éxito, que «su erudición, tan célebre 
en Alcalá, Salamanca y Coimbra, no necesi- 
taba ajena alabanza» (Vasco, Crón. de las 
cosas de Esp., cap. 4.°). 

Profesor de don Juan, heredero de la co- 
rona de Portugal, dedicó a su discípulo su 
siguiente obra: Ad Serenissimum Lusita- 
nioe principem Joannem J. B. N. Regis 
Joan III. Jam feliciter regem designatum 
Elementa Grammatices cum adnotationi- 
bus in eadem per Joannem Fernandum 
Hispalensem, Rhetorem Regium (Coim- 
bra, s. f.). En el prólogo declara que para 
emprender esta obra había suspendido otras 
tres que estaba preparando, a saber: Comen- 
tarios a Plinio, Lexicón lusitano-latino 
y traducción de la Retórica de Theon. 

Más de treinta años estuvo consagrado a la 
enseñanza pública y particular, y, según Al- 
varo Gómez, habiéndose instituido otra cáte- 
dra de elocuencia en Alcalá, le fué confiada 
a nuestro sevillano. 



— 209 



884.— Fernando Bazán (García). 

Jurisconsulto sevillano y Decano de la 
Audiencia de su patria. Fué también Oidor 
de la Cnancillería de Granada. Dejó escrito: 
Ahgación por la Audiencia de Sevilla. 

885.— Ferrandes de Gerena (Garci). 

Este buena pieza, contemporáneo de Enri- 
que III, se enamoró de una juglaresa mora, 
creyéndola rica además de hermosa y, con 
permiso del rey, se casó con ella. Al ver que 
sólo tenia por caudal su espléndida hermo- 
sura, Garci Ferrandes se retrae a una ermita 
próxima a Gerena. Allí hizo a Dios 

Promesa en verdadde 
De mantener castidadde, 

y, para mejor cumplir, se llevó la morita 
consigo. Dijo luego que quería peregrinar a 
Jerusalem y, al efecto, se embarcó para Má- 
laga, donde residió breve tiempo; se trasladó 
a Granada y allí renegó de la fe de Cristo y 
de paso sedujo a una hermana de su mujer. 
Al cabo de trece años volvió a tierra cristia- 
na cargado de hijos. 

Respecto a la patria de Garci Ferrandes no 
poseemos más indicio que el de su apellido, 
en verdad inseguro, pero que en este caso 
goza de mayor importancia por ser el único. 
Al nombrar el pueblo de Gerena en sus notas 
al Cancionero de Baena. añade el marqués 
de Pidal, <villa del reino de Jaén>, pero con- 
fieso no conocer ni haber oido nombrar ni 
hallado en los diccionarios geográficos otro 
Gerena que la antigua Haranah de los ára- 
bes, a cuatro leguas y media de Sevilla, si- 
tuada en lo alto de la sierra de Andévalo, 
para servir de atalaya, y orgullosa con su 
reputación de pueblo archisaludable. 

En el Cancionero ele Baena se hallan 
doce cantigas y desires de Ferrandes de Ge- 
rena, todos en metros de arte menor, y algu- 
nos con pies quebrados, que ocupan desde el 
folio 186 al 188 vuelto, con los números de 
orden 555 al 566. 



886-Ferrandiz y Niño (José). 

Experto marino nacido en Sevilla el 12 de 
Marzo de 1842, llegó a merecer el Ministerio 
de Marina, que airosamente desempeñó. Es- 
cribió Principios teóricos // experimenta- 
l<s de los maniobras de los buques, obra 
muy digna de consulta. 

887.— Figueroa (Francisco de). 

Natural de Sevilla, mercedario calzado; 
compuso Estatutos de los Esclavos, de 
Nuestra Señora. 

888.— Figueroa (Francisco de). 

Jesuíta sevillano, autor del Memorial de 
ocho Padres de la Compañía y algunos 
otros españoles e indios martirizados en 
la provincia de Méjico el año 1616. Im- 
primióse en varios idiomas. Arana dice que 
nació en 1592, y nombrado Procurador Ge- 
nejal por su religión en América, vino a 
Madrid a presentar su Memorial a Felipe III. 

889.— Figueroa (Francisco de). 

Nacjó en Sevilla en 1591, tomó la sotana 
de ia Compañía en 1612, leyó Filosofía en 
Lima y Teología en Cuzco, y restituyéndose 
a Lima, hizo la profesión del cuarto voto y 
falleció en Diciembre de 1629. 

Arana de Varfiora coloca algunos porme- 
nores de esta nota biográfica en la del ante- 
rior. Matute los considera distintos; cita al 
Padre Alegambe y Ortiz de Zúñiga, y ter- 
mina diciendo: «conviniendo todos en ser 
distinto del autor del Memorial de ocho 
Padres, <£». 

Dejó escrito Vida del Padre Juan Se- 
bastián de la Parra. 

890.— Figueroa (Francisco de) 

Natural de Sevilla y Doctor en Medicina 
por la Universidad de su patria. En 1599 dio 
a la estampa en la imprenta de Rodrigo Ca- 
brera Tratado de las cavsas, curas y pre- 



14 



— 210 — 



seruación de la peste. Después de ejercer 
con singular crédito, pasó al Perú y fué 
Médico del Virrey Marqués de Montes Claros. 
Allí escribió: Dos tratados, uno de las ca- 
lidades y efectos de la aloja y otro de una 
especie de garrotillo o esquinancia mor- 
tal (Lima, 1616), que en ooncepto de H. Mo- 
rejón «merece consultarse». También es cu- 
riosísima la Carta, impresa en Sevilla el 
1599, aunque no expresa la fecha, que diri- 
gió a Francisco de Rioja sobre la peste de 
Milán, rebatiendo que pudiera ser efecto de 
unos polvos, ni menos obra del demonio. Al- 
canzaron justa fama sus dos obras Luxus in 
judicium vocatus, el ad recta evocatus; 
gélida salutífera, sive de innoxio frígido 
potu (Sevilla, 1634), que trata, entre otras 
cosas, de los abusos del chocolate y del ta- 
baco, todo con escogida erudición, y Aciam 
de'qua loquitur Celsus (Sevilla, 1633). Re- 
yes Franco le atribuye «un docto y brevo 
tratado> con motivo de la cuestión suscita- 
da entonces acerca de «si era posible que 
hablara un hombre después de haberle ex- 
traído el corazón», según refiere con toda 
seriedad el P. Acosta (Elysius, I, pág. 376). 

891.— Fígueroa (Juan de). 

Clérigo, muy aficionado a la poesía, escri- 
bió La soberbia y caida de Luzbel (1561) 
y otros autos que se representaron en Sevi - 
lia en los festejos religiosos. 

892. — Fígueroa y Córdoba (Diego). 

Don Diego Figueroa, Córdoba, Lasso de la 
Vega y Martínez de Francia, nació en Sevilla, 
según propia declaración. Fueron sus padres 
don Gómez de Figueroa, malagueño, y doña 
Ana de Francia, dama sevillana. Tendría 
veintiún años cuando tomó el hábito de ca- 
ballero de la orden de Alcántara. 

Estuvo casado con doña Francisca de Sa- 
lazar, de quien vivió separado, según consta 
en el protocolo, año 1623, del escribano Die- 
go Ruíz Tapia, en la carta de pago de 25.000 
maravedís que da al receptor dei Consejo de 
Indias. 



Don Cayetano Alberto de la Barrera inser- 
ta las siguientes noticias de las obras de don 
Diego: 

Obras cómicas: 

Entremés de La Presumida (Ms. Biblio- 
teca de Osuna). 

La hija del mesonero o la ilustre Fre- 
gona (P. 14). 

La lealtad en las injurias (19). 

La Sirena de Trinacria (44). 

Todo es enredos, amor y diablos son 
las mujeres (37), impresa en 1571. 

En colaboración con su hermano don José, 
que no tuvo la suerte de nacer en Sevilla, 
compuso las comedias Vencerse es mayor 
valor (P. 11), Pobreza, amor y fortuna 
(13), Leoncio y Montano, Mentir y mudar- 
se a un tiempo (El mentiroso en la corte) 
(14) La Dama Capitán (24), Rendirse a 
la obligación (34) y A cada caso un peli- 
gro. 

En unión con don José y con Matos, escri- 
bió La más heroica fineza y fortunas de 
Isabela (33). 

En 1661 y 1664 se publicaron en Madrid, 
dedicadas a don Diego de Córdoba y Figue- 
roa, señor de las villas de Salmeroncillos, 
dos colecciones dramáticas, intituladas Ras- 
gos del ocio, en diferentes bailes, entreme- 
ses y loas de diversos autores. 

Resulta de una certificación existente en 
el Archivo Municipal de Madrid, que Anto- 
nio Escamilla, de la Compañía del Corral del 
Príncipe, no representó, por ir a Palacio el 
20 de Septiembre de 1661 a representar La 
Dama Capitán en la fiesta del cumpleaños 
de la reina de Francia. 

893.— Figueroa y Lasso de la Vega (Manuel 
Antonio). 

Descendiente de la misma familia de los 
anteriores, estudió en el Colegio de Santo 
Tomás, de Sevilla, y escribió Palestra de 
las Ciencias (1731). 

894.— Figueroa y Serna (Baltasar). 

Nació y estudió en Sevilla, se graduó en 



211 — 



Filosofía en la Universidad en 1615 y se 
doctoró en Teología en 1613, tomó el hábito 
de la Merced y escribió Vida de! ilustro 
Fray Podro de Jesús Mar 

895. — Fijo y de Baena (Manuel). 

Nació en Sevilla el 5 de Febrero de 1870. 
Consumado humanista, ganó en oposición la 
cátedra de Latinidad del Instituto de Ca- 
narias, de donde se trasladó al de Guadala- 
jara y de allí a Sevilla. Ha publicado Com- 
pendio histórico de la Gramática latina 
y resumen bibliográfico de los principa- 
les gramáticos (Madrid, 1915). Esta obra ha 
sido declarada de mérito por la Academia 
Española. 

Después de sumaria introducción históri- 
ca, va enumerando por siglos los gramáticos 
que le parecen más importantes. 

896. — Firma. 

Poetisa marchenera de la época romana. 
Véase los dísticos amorosos conservados 
por Hübner en su estudio de las inscripcio- 
nes antiguas. 

897.— Flores (Francisco Jerónimo). 

Vio la luz en Sevilla en 1739. Poseía sin- 
gular cultura y entendía mucho de asuntos 
jurídicos, como lo demuestran sus trabajos 
sobre fundaciones y vínculos, de los cuales 
se formaron catorce volúmenes. Dejó de 
existir el año 1818. 

898.— Flores (Juan de). 

Hijo de Sevilla y de linajudos padres, 
profesó en la orden seráfica en 1653 a los 
diecisiete años de su edad. Desempeñó cáte- 
dra «dejando pruebas de su sabiduría en es- 
critos sobre materias filosóficas y teológi- 
cas^ Así se expresa don Justino Matute, se- 
gún el cual se distinguió también en la pre- 
dicación. Falleció y recibió sepultura en Be- 
lalcázar, a la edad de cincuenta años. 



899.— Flores (Juan de) 

Nació en Sevilla, según los señores Ga- 
yangos y Vedia, en sus anotaciones a Tick- 
nor. Escribió Amorosa historia de Aurelio 
6 Isabela. <Anadrio pretende que este libro 
no es más que una traducción libre del Phi- 
locolo de Boccaccio, en lo cual va equivoca- 
do; más bien creemos que éste tomó su fic- 
ción del español» (Gayangos). Compuso tam- 
bién Tratado de Grimalte y Gradissa, 
Historia de Grisel y Mirabella y Trium- 
pho de amor. Las obras de Flores son no- 
velas sentimentales, según el gusto de su 
tiempo. Desde 1485 se vienen repitiendo las 
ediciones y traducciones en casi todos los 
idiomas europeos. De la primera se hizo en 
Bruselas una edición en español, francés, in- 
glés e italiano, a la que siguieron otras bi y 
trilingües. Este autor va incluido en el Catá- 
logo de autoridades de la lengua. 

900.— Flores (Leandro José). 

Nació en Alcalá de Guadaira a fines del 
siglo XV111. Estudió Teología, y en el ejerci- 
cio de su carrera, desempeñó en Sevilla los 
curatos de San Roque y del Sagrario. 

Dio a la estampa Xoticias carias sobre 
la collación de San Roque (Seviila, 18Í7) 
y Memorias históricas de la villa de Al- 
calá de Guadaira, desde sus primeros 
pobladores Iiasta la conquista y reparti- 
miento por San Fernando. Las publica 
en honor de su patria Don.... cura párro- 
co del Sagrario de la Santa Iglesia de 
Sevilla (Sevilla, 1833-4). 

901.— Flores (Manuel de). 

De noble familia sevillana, nació en la 
capital de Andalucía, sentó plaza de guardia 
marina el 13 de Noviembre de 1736, y, al 
cabo de brillante carrera, ascendió a Gene- 
ral, y en 26 de Agosto de 1775 se le nombró 
Virrey de Nueva Granada, cargo que desem- 
peñó, con la presidencia de la Audiencia de 
Santa Fe, once años y cinco meses, «dejando 
gratos recuerdos de su excelente adminis- 



— 212 — 



tración y recto proceder» (Pavía), y del cual 
pasó al Virreinato de Méjico, que ejerció 
tres años y tres meses. A su regreso a la Pe- 
nínsula recibió grandes muestras de aprecio 
del Rey, y se le nombró Capitán General de 
la Armada. Falleció el 20 de Marzo de 1799. 
lía dejado los siguientes escritos: Prevencio- 
nes para los correos que se dirigen al 
Río de la Plata y su regreso a España; 
Relación de los trabajos hechos por los 
Comisarios de la 3. a partida de límites 
entre España y Portugal en América, y 
Carta de D. Manuel Flores a B. Arriaga 
sobre el temporal que sufrió la flota de 
América el año 1766. 

902.— Flores (Salvador de). 

Nació, estudió y ejerció la medicina en 
Sevilla. Con motivo de una epidemia de ter- 
cianas, Flores observó la ineficacia de las 
prescripciones clásicas y ensayó la medicina 
espagírica, empleando los polvos de quina. 
El resultado de su experiencia quedó con- 
signado en su obra Desempeño al método 
racional en la cura de las tercianas 
notas. Alonso López Cornejo, catedrático de 
la Facultad, combatió las doctrinas de Flo- 
res en un opúsculo, al que contestó Flores 
con una refutación titulada Antipología 
médica al libro apologético, aunque con 
nombre del doctor D. Alonso López Cor- 
nejo &, que salió a la luz con el título de 
Galeno ilustrado. (Madrid, 1705.) 

«La disputa que entre estos dos profeso- 
res sevillanos se suscitó, honra a sus talen- 
tos.» (H. Morejón). 

903.— Flores Alderete (Cristóbal). 

Poeta sevillano que estuvo preso a la vez 
que el desgraciado Alonso Álvarez de Soria. 

904. — Flores Moreno (Francisco). 

Natural de Sevilla, estudiante en Cádiz 
y médico de Fernando Vil, escribió Ensayo 
médico y práctico sobre el tifus iteroides, 
fiebre amarilla comunmente dicha, pade- 



cida en Cádiz y otros puntos de la penín- 
sula, por los años de 1800, 1804, 810 y 
813, seguido de un apéndice donde expone 
los preceptos de higiene pública más efica- 
ces para la preservación de la peste, dirigido 
a las Juntas de Sanidad del Reino. 

905.— Flores Moreno (Jorge de). 

Prebendado de la Santa Iglesia de Sevi- 
lla y, según creo, aunque no me consta do- 
cumentalmente, hijo de la misma ciudad, 
ingresó en la Real Academia de Buenas Le- 
tras el 21 de Enero de 1785. 

Escribió Elogio de Nuestra Señora de 
la Antigua. 

906.— Florindo (Andrés). 

Natural de Écija, profesó la medicina en 
su patria, y fué familiar de la Inquisición. 
Se le deben dos obras históricas: Apéndice 
al Libro de Écija y sus grandezas por el 
P. Martín de Roa (Lisboa, 1629) y Memo- 
rial de servicios que hizo Écija y parti- 
culares de la misma ciudad en el reve- 
lión de Granada (Lisboa, 1631). Hay edi- 
ciones sevillanas de esta misma fecha. 

907.— Flotas (José de). 

Natural de Sevilla y vecino de Cádiz. 
Imprimió El Maestre a bordo (Sevilla, 
1736). «Contiene las reglas y fundamentos 
con que los maestres y cargadores pueden 
ejercer su oficio en lo que mira a la carga 
de naos, sin el más leve cargo de concien- 
cia.» Llevan añadidos los capítulos 5.°, 6.°, 
7.° y 8.° del proyecto, algunas tablas y mo- 
dos fáciles de ajustar las cuentas. 

908.— Font (José). 

Este admirable violinista vio la luz en la 
capital de Andalucía el 2 de Agosto de 1892. 
A los seis años comenzó el solfeo, y a los 
siete el violín, bajo la dirección de su padre 
don Manuel Font, director de la Banda mu- 
nicipal de Sevilla. A los once años logró un 



— 21 



éxito brillante en la Sociedad Artística Mu- 
sical interpretando difíciles obras de los 
maestros clásicos. Poco después entró como 
primer violín en la ópera, y al fin se decidió 
a ir a estudiar a Bruselas, llevando una carta 
muy laudatoria de Sarasate para el maestro 
Thompson, de quien llegó a ser el discípulo 
predilecto. Al año siguiente volvió a Sevilla 
y dio algunos conciertos. Pensionado por la 
ciudad, tornó a llruselas, donde obtuvo la 
más alta recompensa que puede alcanzar un 
alumno de violín «por la belleza de sus in- 
terpretaciones y la superioridad de su téc- 
nica» (Mundo Gráfico, núm. 143, 22 Julio 
1914). Por esa fecha anunciaba tener con- 
cluida una obra original, titulada Técnica 
del violín, que no sé si ya ha salido a la 
publicidad. 

909.— Fontana (Constanza Margarita). 

Nació en Sevilla e ingresó en el convento 
de San Leandro de Madres Agustinas. Tanto 
Constanza como sus hermanas Leonor y 
Agustina profesaron en el mismo día (16 de 
Octubre de 1611) en el convento de San 
Leandro y en manos del Visitador D. Manuel 
Sarmiento de Mendoza. Queda de esta poe- 
tisa un soneto a la muerte de Lope de Vega. 

910. — Fontanilla (Francisco). 

Nació en la ciudad de Marchena. Tomó el 
hábito de San Agustín en Sevilla el año 1683, 
pasó a Filipinas en 1700 y se le destinó a 
las misiones de China. Allí permaneció has- 
ta que las persecuciones le obligaron a vol- 
ver a Filipinas, donde- administró distintos 
pueblos, hasta su fallecimiento en Cabugao 
en 1740. Escribió: Justicia y rasan de don 
Carlos Tomás de Tournón para reformar 
las Christianiades Chinenses, Política de 
los Apóstoles, Querella de la santa Pobre- 
za contra los regulares, Controversias de 
las misiones de China, Cartas sobre las 
dichas misiones. Caso moral (1727) y los 
Sanatorios de China. Todas sus obras que- 
daron manuscritas, aunque el P. Agustín 
Blaquier asegura haber visto la última im- 



presa en 1771. Fué de los más reputados 
predicadores de su tiempo. 

91 1 .—Fox Morcillo (Francisco). 

Hermano del eximio pensador Sebastián, 
que le dedicó su tratado De Philosophke 
stu'lü ratione. Dejó manuscritos trabajos 
de Derecho. Era, además, cultísimo literato 
y humanista, pues poseía el latín y el grie- 
go, lenguas que estudió en Sevilla bajo la 
dirección del famoso maestro Alonso de Me- 
dina. Adquirió tan exquisita erudición en 
las escuelas de su patria, emporio de la ci- 
vilización española. Aprovecho la ocasión 
para rectificar la injusticia del doctor La- 
verde, que, al trazar la biografía de Sebas- 
tián Fox Morcillo, dice: «... su ciudad natal, 
cuyo florecimiento literario y artístico su- 
peraba entonces al de casi todas las otras 
ciudades españolas, excepto Valencia y Sa- 
lamanca.» Desde luego sobra el casi, porque 
si la excepción consiste en esas dos ciuda- 
des, claro es que superaba, no a casi todas, 
sino a todas las demás. Debió decir a casi 
todas, no expresando la excepción; pero, si 
la indicaba, debió decir a todas. Y tampoco 
hubiera sido impertinente especificar en qué 
consistía la superioridad de Salamanca y 
Valencia, cuando esta última había confiado 
a un sevillano la cátedra de Elocuencia y 
Poesía de su Universidad. En Sevilla se ex- 
plicaban las mismas Facultades, y no con 
menor brillo, que en las otras Universidades; 
resplandecía una gloriosa escuela de huma- 
nistas, iniciada por Nebrija y sublimada en- 
tonces por Mal-Lara, Girón, Robles y tantos 
otros; contaba la pintura con Murillo y la 
escultura con Montañés; se instalaban Mu- 
seos de plantas y productos americanos; 
existían cátedras de Matemáticas y Cosmo- 
grafía, ciencias que no se conocían en Sala- 
manca, donde no se enseñó Matemáticas 
hasta cerca de tres siglos más tarde: se tra- 
zaban mapas, itinerarios marítimos y se or- 
ganizaban expediciones de descubrimientos; 
se iniciaba la teoría de las corrientes pelás- 
gicas y se inventaban aparatos para medir 
las variaciones de la aguja imantada; habla- 



— 214 



ba en verso Fernando de Herrera, en prosa 
Mateo Alemán, componía Cervantes el Qui- 
jote... ¿Hay algún florecimiento compara- 
ble?... . 

Profesó en el histórico monasterio de San 
Isidoro del Campo y, como todos los monjes 
de aquella comunidad, se convirtió al pro- 
testantismo. Perseguido y preso por sus ideas 
religiosas, abjuró; mas, habiéndole afeado su 
debilidad Fernando de León, correligiona- 
rio y compañero en la prisión inquisitorial, 
se retractó de su abjuración y pereció en el 
auto de fe de 1559. 

Menéndez y Pelayo, en su Historia de 
los Heterodoxos españoles, habla de un 
Morcillo sin sospechar que fuese hermano 
del filósofo. Inconvenientes de la costumbre 
castellana de preferir el apellido materno y 
suprimir el paterno. En la traducción de la 
obra de Reinaldo Montano De Inquisitionis 
Hispánicos Artes, por Skinner, se le llama 
Francisco Foxio Morcillo, y se añade que era 
el hermano de Sebastián Foxio Morcillo, es- 
critor de Filosofía. 

912.— Fox Morcillo (Sebastián). 

Insigne filósofo, tal vez el más digno de 
este nombre que haya tenido España, nació 
en Sevilla el año 1528, en la calle de las 
Palmas, y se bautizó en la parroquia de San 
Miguel. Fox Morcillo era de nobilísima alcur- 
nia provenzal, pues descendía de los Condes 
de Foix, según él mismo declara en su obra 
sobre el estilo. Hizo sus primeros estudios 
en su ciudad natal, trasladándose luego a los 
Países Bajos y terminando sus estudios en la 
célebre Universidad de Lovaina, hoy bárba- 
ramente destruida, en cuyos libros de ma- 
trícula aparecen inscriptos su nombre y el 
de un hermano suyo, según afirma Menéndez 
y Pelayo. Tuvo por maestros en aquella Uni- 
versidad al célebre matemático Jerónimo 
Frivio, y de humanidades a Pedro Nanio y a 
su sucesor Cornelio Valerio. Este último con- 
sultó con Fox Morcillo los libros que escribía, 
honor que suponía en el filósofo español ex- 
tensísimos conocimientos, porque compren- 
dían materias de variadas facultades. 



Apenas contaba diecinueve años de edad, 
cuando terminó una obra sobre los Tópicos 
de Cicerón, escolios y paráfrasis, lo cual 
nadie había hecho después de Boecio, y por 
esto Baillet lo menciona entre los niños cé- 
lebres. 

No mucho más tarde terminaba otros 
trabajos sobre el Timeo de Platón. 

La reputación del filósofo se formó y con- 
solidó tan rápidamente, que Felipe II lo eligió 
para maestro de su hijo el Príncipe D. Car- 
los, prefiriéndole a otros ilustres varones que 
honraban las letras españolas. 

Cuando regresaba de los Países Bajos, 
para tomar posesión de su cargo, el mal 
tiempo que batía el mar del Norte hizo nau- 
fragar la nave que lo conducía a España, y 
desapareció para siempre, cuando aún no 
había cumplido los treinta años y podían 
esperarse mayores frutos de aquel privile- 
giado cerebro, en todo el apogeo de su genio 
y la madurez de la reflexión La Nouvelle 
Biographie de Hcefer, tomo XXXVI, pági- 
na 703, apunta la hipótesis de que Fox Mor- 
cillo murió el año 1560, coincidiendo con los 
cálculos de Baillet, aunque Bores señala el 
1559 como fecha de tan irreparable infor- 
tunio, que Escoto conmemoró en exámetros 
latinos. 

De los libros que dejó escritos se han re- 
petido las ediciones, y al autor se le otorgaron 
los honoríficos y singulares epítetos de filóso- 
fo prestantísimo, doctísimo, sólido, funda- 
do, etc., en años posteriores a su muerte, por 
críticos de tanto peso como Auberto Mireo, 
Gabriel Naudé, Gerardo J. Vosio y Mr. Boi- 
vin, «para quien su obra de la concordia 
platónico-aristotélica "era la mejor y más 
sabia que se había escrito desde el Renaci- 
miento hasta el siglo XVIII.» (Laverde.) 

El malogrado filósofo sevillano dejó es- 
critas unas notas marginales que puso a la 
Aritmética de Boecio, firmadas por él y que 
poseía Matute. Sus obras impresas se titu- 
lan: In Tópica Ciceronis paraphrasis et 
scholia (Amberes, 1550). De imitatione seu 
de informandi styli ratione (ibid., 1554), 
In Platonis Timceum Commentarii (Ba- 
silea, 1554). Compendium Ethices Philo- 



— 215 



sophice ex Platone, Aristotele, alüsquc 
auctoribns collentm» (Basilea, 1554). De 
naturae Philosophia sen de Platonis et 
ArifitotelÍ8 consensione lib. V. (Lovaina, 
1554; París, 1560, 1589, y Lyon, 1622). Al 
final del volumen va el interesantísimo tra- 
tado De Philosophice stwlii ratione. De 
Usu et Exercitatione Dialéctico?; De De- 
monstratione; De Juventute; De Honore 
(Tlasilea, 1556). (Cada uno de estos trabajos 
habían aparecido aisladamente). De Regni 
regisque lnstitutione, lib. III (Amberes, 
1556). In Phcedonen (Basilea, 1556). In 
Platonis X libros de República (Basilea, 
1556), De Historia lnstitutione (Ambe- 
res, 1557 y 1564), y Ds situ elementorum, 
cita de N. Antonio, por referencia de Gesner. 

La labor llevada a cabo por Fox Morcillo 
merece legítima admiración, y su personali- 
dad como filósofo tiene un relieve marcadí- 
simo en la historia. En sus comentarios 
del Fedon y del Timeo había trazado 
con segura mano las analogías y las dife- 
rencias entre el platonismo y el aristotelis- 
mo. El profundo conocimiento de estos dos 
eternos polos de la especulación, le sugirió 
la idea de que la verdad pudiera hallarse en 
la congruencia de ambas doctrinas, y tan 
magnífica obra de sincretismo fué la que 
emprendió en su De natura philosophio3 seu 
de Platonis et Aristóteles consensione, 
adelantándose a la intención de Leibniz. 
También en la teoría literaria se anticipó a 
Buffon, estableciendo la personalidad como 
sello del estilo; pero más filósofo que aquél, 
concedió a la objetividad lo que de derecho 
le corresponde, partiendo de este aforismo 
capital: «Ha de acomodarse el estilo al asun- 
to, no el asunto al estilo», doctrina tan per- 
fectamente reforzada con el ejemplo en sus 
escritos filosóficos, que Gabriel Naudeo, 
cuando hablaba de él, afirmaba «que dijo 
mucho en poco», y Auberto Mireo le llamó 
«el filósofo más elocuente de su edad». 

De él han escrito en nuestros días Me- 
néndez y Pelayo, Casero (D. Federico), Bo- 
res, Laverde, González de la Calle, que, ade- 
más, tradujo algunos tratados, y otros mu- 
chos. 



913. — Franco (José). 

El 23 de Marzo de 1680 recibió el bautis- 
mo en la parroquia de San Bartolomé, de 
Sevilla. Profesó en el convento de San Pablo, 
en 1741 se hizo cargo de la cátedra de 
Astronomía en la L'niversidad hispalense y 
la Academia de la Historia le nombró Aca- 
démico de Mérito. Falleció en su convento el 
14 de Junio de 1758. 

Dice Matute que dejó «muchos manuscri- 
tos sobre su facultad, f- uno acabado y co- 
rrecto sobre la Gnotnónica; pero su princi- 
pal obra, que la dejó corriente para la im- 
presión, fué un tomo en 4.° en que demues- 
tra el año y día verdadero de la muerte de 
Cristo, en cuya dedicatoria al rey de Portu- 
gal, don Juan V, dice tenía escrito sobre la 
Óptica, Dióptrica, Catóptrica, Perspectiva y 
Astronomía». 

Imprimió Cómputo eclesiástico (Sevilla, 
1734) y Lunaris Eclipsis observatio die 2 
Xovemb. An. 1743 cujas experientia 17 ijs- 
siponenses Luni-solares tahulap tertio 
probat Astronornio3 et aliarum sciertia- 
rum in fídelissima nobilissi)na que His- 
pali progrenus a F. Joseph Franco (Sevi- 
lla, sin año). No conozco este libro y por eso 
reproduzco literalmente el título, tal cual lo 
inserta Matute. 

914.— Franco y Lozano (Francisco de Sales). 

Nacido en Sevilla el 21 de Junio de 1849, 
estudió en su patria Derecho y Filosofía y 
Letras. En 1876 se encargó de la cátedra de 
Latín del Instituto de Cáceres, del cual se 
trasladó a la misma cátedra del de Badajoz, 
que dirigió muchos años. 

Publicó varias traducciones en prosa y 
verso de autores griegos y latinos, entre 
ellas unas Silvas, de Estacio, y fragmentos 
de la Tebaida, del mismo autor, en el Ar- 
chivo Extremeño, cuya sección bibliográfi- 
ca tenia a su cargo. 

En colaboración con Lama imprimió una 
Gramática latina y un tomo de Traduc- 
ciones latinas. 



— 216 — 



915.— Franco de Vargas (José). 

Cura de San Esteban. Ingresó en la Real 
Academia Sevillana de Buenas Letras el 12 
de Marzo de 1779. Escribió Disertación 
histórico -moral sobre el capitulo 4.° del 
Evangelio de San Juan. 

916— Franco de Vargas (Luís). 

Hermano del anterior; cursó y ejerció la 
carrera de Jurisprudencia en Sevilla e ingre- 
só en la Real Academia de Buenas Letras el 
26 de Febrero de 1779. Escribió Discurso 
teológico-histórico -legal del Matrimonio 
como Sacramento y como contrato, en que 
se dice cuál sea el matrimonio de concien- 
cia y sus efectos civiles. 

917.— Freile (Juan Francisco). 

Natural y vecino de Sevilla se llama él 
mismo en la portada de su Breve resumen, 
epítome verdadero de las plausibles fiestas 
reales de toros y cañas que se ejecutaron 
en la mui Noble y mui Leal Ciudad de 
Sevilla en los dias doce y trece del mes de 
Enero de este año de 1730. En obsequio del 
feliz alumbramiento de la Reina, nuestra 
Señora (Sevilla). Publicó también Copia de 
una carta en que se hace una sucinta ve- 
rídica descripción del suntuoso aparato 
que se dispuso en la M. N. y M L. Ciu- 
dad de Sevilla para la festiva entrada de 
los Beyes católicos, día 3 de Febrero de 
1729 (ídem) y Verídica narración en un 
puntual diario, describiendo los célebres 
aplausos, festivos júbilos y heroicas di- 
versiones que en la M. N. y M. L. Ciudad 
de Sevilla han tenido los católicos Beyes 
Príncipes e Infantes, desde su feliz entra- 
da en ella el día 3 de Febrero de 1729 
(ídem). 

También escribió una obrita sobre la 
fertilidad del aceite del Aljarafe, de la que 
sólo conozco la indicación hecha en la ver- 
sión española del Gran Diccionario de More- 
ri, artículo Sevilla. 



918. — Freiré (Francisco). 

Nació en el barrio de Triana, profesó en 
la orden de San Francisco y cfué de ingenio 
tan raro, que el claustro de la Universidad de 
Sevilla le alcanzó licencia de la Silla apostó- 
lica para doctorarlo y darle la cátedra de Es- 
critura porque, según su regla, ninguno podía 
tomar el grado de doctor.» (Matute.) Falleció 
en su patria el año 1666. 

Escudero le llama Freile y cita las si- 
guientes publicaciones: Sermón que predi- 
có el P. Fr... en hazimiento de gracias a 
Christo Nuestro Señor... Domingo de la 
Santissima Trinidad (Sevilla, 1669) y Ser- 
món predicado en la canonización de San 
Andrés Corsino (ídem, 1631). 

919.— Frerena (Juan Francisco). 

Natural de Sevilla, según declara en su 
obra; imprimió: Verídica narración en un 
puntual diario, describiendo los célebres 
aplausos, festivos jiíbilos y hcroycas di- 
versiones que en la Muy Noble y Muy 
Leal Ciudad de Sevilla han tenido los 
Católicos Beyes, Príncipes e Infantes 
desde su feliz entrada en ella en el día 3 
de Febrero de 1729 hasta el día 3 de Ma- 
yo del mismo año. Befiérense todas las 
funciones pi'Micas a que han asistido, los 
aparatos que para ellas se han dispuesto, 
las Cañas Beales que se jugaron, la mag- 
nífica celebridad de la traslación de San 
Fernando y las demás cosas notables que 
han ocurrido. Bespuestas dadas por un 
Sevillano a las preguntas que le ha hecho 
un Extremeño: Enchiridion de noticias en 
cpie se compendian algunas de las muchas 
grandiosidades de esta Cuidad (Sevilla). 

920.— Frias (Juan de). 

Natural de Sevilla, «sujeto de mucho jui- 
cio y valor» (Matute), canónigo de su patria 
y obispo de Canarias, «para lo que era muy 
a propósito por su virtud, letras y talento» 
(Ortiz de Zúñiga), en 1479. Después de haber 
cooperado personalmente a las operaciones 



— 217 — 



militares, dejando fama de intrépido milite, 
defendió a los insulares de las vejaciones del 
Gobernador Pedro de Vera. 

Fué gran orador y teólogo. Gai rasco, en 
El Templo militante, canta sus méritos. 

921.— Fuenmayor (Francisco Javier). 

Profesó en la orden capuchina, tomando el 
nombre de Fray Francisco J. de Sevilla. Su 
afición a las letras, no contenta con los éxi- 
tos del pulpito, le impulsó a componer ver- 
sos. Formó parte de la Academia Horaciana, 
que inició el renacimiento del gusto literario. 

922. -Fuenmayor y Lafuente (Pedro). 

Dramaturgo sevillano, hijo de don Jeróni- 
mo y doña María de la Paz. Después de ser- 
vir a su patria con las armas en Caballería 
y Artillería, compuso diversas obras teatra- 
les. Las más conocidas de éstas son: María 
Stuardo, reyna de Escocia, trágica, en cin- 
co actos, representada por primera vez el 19 
de Enero de 1818: Galería, tragedia en cin- 
co actos (1820), y otra tragedia intitulada 
Adalguisa, que toma su asunto de los reyes 
lombardos. 

923. — Fuente (Diego de la). 

Nacido en la villa del Arahal, canónigo de 
la iglesia de Sevilla, caballero santiaguista, 
inquisidor de Granada y de Llerena, consu- 
mado teólogo y orador sagrado. 

924. — Fuente (Francisco de la). 

Floreció en el siglo XV y desempeñó el 
Obispado de Avila. No se sabe si nació en 
Sevilla o en algún pueblo de la provincia 
eclesiástica, pues González Dávila, en su 
Teatro, dice que nació en la diócesis de Se- 
villa. Durante su permanencia en la capital 
andaluza obtuvo el cargo de Racionero en la 
Catedral, y en la misma ciudad colaboró a la 
redacción de las constituciones de gobierno 
de la Inquisición. Falleció en Cardona el mes 
de Septiembre del año 1499. 



925. -Fuente (Pedro de la). 

Hijo de Sevilla, y de la orden franciscana» 
nació en 1581. Fué Predicador^ Mayor del 
¡ Convento Casa grande de San Francisco y 
Calificador de la Inquisición. Escribió Breve 
compendio para ayudar a bien morir 
(Sevilla, 1616' ; Tratado de las Gracias e 
Indulgencias del Cordón de San Francis- 
co (ídem), Tránsito de la muerte y Passo 
riguroso del Jordán de la muerte y aviso 
al hombre interior para morir y vivir bien. 
(Sevilla, 1664). 

926— Fuente y Moreno (Francisco de la). 

Sacerdote y canonista sevillano, que flo- 
reció en el siglo XVII. Según la Biografía 
Eclesiástica Completa, redactada por una 
comisión de escritores eclesiásticos, gozó 
créditos de insigne predicador y publicó 
I Memorial de los fundamentos y razones 
que hay para que en las provisiones de 
los beneficios curados sean preferidos 
siempre los naturales de los lugares don- 
de son los tales beneficios (1626). 

927.— Fuentes. 

Autor dramático, citado por su paisano 
Juan de la Cueva entre los poetas que si- 
guieron los preceptos clásicos. 

928 —Fuentes (Alonso de). 

Según Velázquez, nació en 1515 este 
ilustre sevillano, a quien debemos: Libro de 
los quarenta cantos en verso y prosa, de- 
dicado al marqués de Tarifa y dividido en 
cuatro partes, bíblica, romana, extranjera e 
hispano-cristiana. Cada canto se compone 
de diez romances prolijamente comentados. 
La edición príncipe es de Sevilla en 1550- 
Hiciéronse otras en Granada, Zaragoza y 
Burgos. La que Antonio cita como primera, 
o sea la de Alcalá de Henares, es muy poste- 
rior, pues se hizo en 1587, aunque Antonio, 
por errata suya o del impresor, diga 1557. 

También es sevillana la primera edición 



— 218 — 



de la Summa de Philosophia natural, de 
Alonso de Fuentes, impresa en 1545. Está 
redactada en forma de diálogo entre dos 
caballeros, uno italiano, Etrusco, y otro an- 
daluz, Vandalio, escrito con tal artificio, 
<que toda la prosa que pregunta y habla 
Etrusco es verso suelto italiano, y la prosa 
en que responde y habla Vandalio, es verso 
suelto castellano». 

Conciliar a Platón con el Evangelio den- 
tro de la filosofía de la naturaleza, parece 
haber sido el norte del pensador andaluz. La 
substancia divina, según Fuentes, es la uni- 
dad que, sin ser número, contiene todo nú- 
mero. La creación no es arbitraria, es con- 
forme a razón, pues el poder es inseparable 
del saber. Admite la creación de una materia 
informe donde todo se hallaba cual el árbol 
en !a semilla. 

Bueno es advertir que no han sido Huarte 
y la señora Sabuco, es decir, su padre, por- 
que, aunque ella firma la obra, su padre la 
escribió, los primeros que, adelantándose a 
la ciencia extranjera, pusieron en el cerebro 
el órgano material de la inteligencia, y ex- 
plicaron la diferencia de ingenios por la di- 
versidad de temperamentos. Fuentes lo había 
escrito mucho antes que ellos, llevándoles de 
ventaja su más profunda concepción, pues 
les supera al pensar que no son las poten- 
cias anímicas dependientes del organismo, 
sino su ejercicio, adelantándose al célebre 
simil de Leibniz, como observa el Sr. Gas- 
tro, con otro más adecuado. La Filosofía 
natural se tradujo al italiano con el título 
de Le sei giornate (Venecia, 1567). 

929.— Fuentes y del Río (Joaquín de). 

Hijo de Sevilla, doctoral de la Capilla 
Real de San Fernando, bibliotecario de la 



Colombina. Había estudiado en Granada y 
servido curatos en Castilla la Nueva. Dipu- 
tado a Cortes por Sevilla en las legislaturas 
de 1821 y 22. Publicó un tomo en 4.° titu- 
lado Censura periódica. 

930.— Fulgencio (San). 

Procedente de Cartagena, el duque Seve- 
riano con su familia, vino a establecerse en 
Sevilla, donde nacieron sus dos hijos meno- 
res, Fulgencio e Isidoro. La tradición señala 
como lugar concreto de su nacimiento el pa- 
lacio habitado por Severiano en el lugar 
donde hoy se alza la iglesia de San Isidoro. 
Discuten los eruditos si Fulgencio fué o no 
obispo de Cartagena; mas todos convienen 
en que lo fué de Ecija y en los excepciona- 
les méritos de inteligencia y virtudes. El 
P. Florez, por motivos personales siempre 
dispuesto a regatear las glorias de la iglesia 
de Sevilla, sostiene que nada escribió Ful- 
gencio, no obstante la ininterrumpida tradi- 
ción, que le atribuye diferentes obras, otorga 
la paternidad de todas ellas a otro obispo 
también llamado Fulgencio. El obispo de 
Guadix, en el tomo II de la Bibliografía 
crítica, admite por auténticas la exposición 
del Pentateuco, Libros de los Reyes, 
Isaías, Los doce profetas menores, Los 
Salmos y Los Evangelios. Ambrosio de Mo- 
rales y Mariana afirman que escribió De 
Incarnationis Mysterio. Los arríanos fun- 
daron sus persecuciones, entre otras causas, 
en haber redactado el Libro de la fe. Consta 
que fué excelente predicador y epistológrafo, 
pues sus Cartas consolaban al príncipe Her- 
menegildo en su prisión. Debió de morir ha- 
cia el 630, puesto que al Concilio del 634 
asistió su sucesor, que ya llevaba algún 
tiempo en la mitra astigitana. 



G 



931.— Gabriel (Gonzalo de). 

¡Pobre hombre! Raquítico, delicado, iras- 
cible como todos los organismos débiles, le 
conocí separado de su familia y postrado 
por una neuritis. Desde entonces no he vuel- 
to a saber de él y supongo que habrá muerto 
a juzgar por su edad y escasa salud. ¡Ojalá 
me equivoque! Era hijo del vate militar don 
Fernando de Gabriel, muy aplicado e inteli- 
gente, y publicó trabajos de vulgarización 
científica, muchos de los cuales habían visto 
la luz en La Ilustración Española y Ame- 
ricana. 

932. -Gaitan (Andrés Juan). 

En los libros de Grados de la Universidad 
hispalense se le llama «hispalensis oriun- 
dus», es decir, originario de familia neta se- 
villana, no que hubiese nacido fuera de la 
capital, porque entonces habría expresado el 
lugar, según costumbre. Gaitan se graduó en 
Filosofía en Septiembre de 1565 Fué Fiscal 
de la Inquisición en Sevilla, y publicó Rela- 
ción del terremoto acaecido en Sevilla en 
1608. 



933. -Galante (Juan). 

Cirujano honorario de la Gasa Real y del 
Arzobispo de Sevilla. Socio de número de la 
Real Sociedad Sevillana de Medicina y Cien- 
cias, imprimió una Disertación anatómico- 
quirúrgica sobre el pólipo de la naris (Se- 
villa, 1736), donde estudia las causas, espe- 
cies, pronósticos y plan curativo del pólipo. 

934.— Galeas (Francisco). 

Distinguido jurisconsulto, pintor eminen- 
te y poeta de gran reputación. Nació en Se- 
villa el año 1567, se graduó in utroque y 
ejerció la abogacía en su patria, hasta que se 
retiró al monasterio de las Cuevas en 1590. 
Era «Religiosus altissimae conditionis et con- 
templationis> (P. Caravaca); < prosista aven- 
tajado, versificador fácil y miniaturista ia- 
genioso> (Arch. Hisp. III, 172). Por sus mé- 
ritos fué elegido Prior y Visitador del Ordi- 
nario de los conventos de su orden en el 
reino de Portugal. Menciónase de tan docto 
y piadoso varón un Hebdomadario manus- 
crito de oraciones, ilustrado por él mismo. 
Tenemos noticias de otras dos obras que no 



220 



han llegado hasta nosotros: la Vida del glo- 
rioso San José y un Tratado de Hieroglí- 
ficos, ambas ilustradas de su mano. En este 
último libro dice, según Matute, que era 
hermano del Abad Gordillo, quien, a su vez, 
lo confirma en su Ms. sobre la Cartuja, y 
añade que «le quitaron la vida los mismos 
que debían estimarlo, y los mismos cartujos 
fueron sus jueces». Después de su muerte le 
hicieron justicia, y el P. Francisco Caravaca, 
su más encarnizado enemigo, le compuso el 
altisonante y conocido epitafio. Pacheco, Ro- 
drigo Caro, Zúñiga y N. Antonio, le dedica- 
ron elogios. 

Guando regresó de su visita a Portugal, 
se le nombró Prior del Monasterio de Cartu- 
jos de Cazalla, distinción que por modestia 
no quiso aceptar, y falleció poco después en 
la casa donde profesó, el 26 de Mayo de 
1614. 

935— Gali y Lassaletta (Aurelio). 

Pequeño, vivo, nervioso, la movilidad de 
su mirada y la forma de sus escritos revela- 
ban la inquietud espiritual. Deudo del emi- 
nente cirujano don Federico Rubio, y escaso 
de medios materiales de vida, se consideraba 
rebajado en sus habituales ocupaciones. 

Nació en Sevilla el 24 de Diciembre de 
1851, colaboró en La Andalucía, y más 
tarde en La Andalucía Moderna; fundó El 
Comercio, publicó las Antigüedades de 
Sevilla, por Rodrigo Caro; los famosos Ana- 
les, de Ortiz de Zúñiga; el Aparato para la 
Historia de Triana, por Matute, sin escati- 
mar notas, pró'ogos ni apéndices, y dio a luz 
en un mismo volumen, Historia de Itálica, 
municipio y colonia romana y el estudio 
San Isidro del Campo. Sepulcro de Guz- 
mán el Bueno. Santiponce (Sevil'a, 1892). 
En el primero trata del origen de Itálica, sus 
monumentos, sus hijos ilustres, las varias 
descripciones de su anfiteatro, costumbres, 
desaparición y excavaciones. En el segundo 
trae muy curiosos datos de los Guzmanes y 
agrega algunas biografías de arqueólogos 
relacionadas con el tema. Al morir dejó em- 
pezado un Callejero ilustrado de Sevilla, 



que supongo sería algo parecido a lo de Gon- 
zález de León. 

936.— Galo Carreño (Juan). 

Únicamente sé de este escritor sevillano 
que obtuvo un empleo en las oficinas de Ha- 
cienda y dio a la estampa el poema Triunfo 
de Sevilla restaurada en la memorable 
batalla de Bailen (Sevilla, 1808) y Defensa 
de Zaragoza (idem, 1809). 

937. — Galvarro de Armenta (Juan). 

Hijo de Gonzalo de Armenta y de Mencía 
Galvarro, tuvo por patria a Sevilla y profesó 
en el convento de Agustinos el 2 de Septiem- 
bre de 1577, llegando con el tiempo a las 
dignidades de Lector de Teología y Regente 
de estudios, Censor y Examinador del Arzo- 
bispado. Publicó: 

Sermón de la Corona de Espinas (Se- 
villa, 1607); Oratio habita m Dominica 
tertia Qvadragessimai (Roma, 1608); Ser- 
món en la fiesta de la Beatificación del 
Padre Ignacio (Córdoba, 1610); Sermonen 
las honras del Maestro Fray Alonso de 
Villanueva (Granada, 1617); Homilice in 
dominicas Adventus, et Festa occvrrentia 
(Granada, 1617) y Glosa moral sobre los 
Evangelios de Quaresma (Sanlúcar de Ba- 
rrameda, 1622). Para muestra de estilo, re- 
produzco el siguiente párrafo, revelador de 
su ingenio y sinceridad: 

«Escribí en latín las Homilías del Ad- 
viento, ni tan claro que fuese bárbaro, ni tan 
elegante que fuese oscuro. Contentó a los 
sabios el idioma y no les desagradó el dis- 
curso. Al común de los predicadores, no, por 
ser en Latin. Huyen del trabajo y quieren 
facilidad y brevedad en el exercicio de su 
oficio. Y assí, aunque la merced y abono 
que los doctos hacen a mi libro les abre la 
la gana para comprarlo, el latin se la quita*. 

938— Galvez (Juan de). . 

Natural de Sevilla y eminente maestro 
de Jurisprudencia civil y canónica, que con 



— 221 — 



elocuente verbo exponía. Tanto en su patria 
como en la del orbe católico, a donde se 
trasladó en busca de un beneñcio eclesiásti- 
co, se captó la admiración y simpatía de los 
doctos. Su destreza en el despacho de los 
negocios le valió el puesto de Prefecto délas 
Bulas Apostólicas en una y otra curia, y más 
tarde el de obispo Terracinense. Falleció el 
6 de Agosto de 1507. 

939.— Gallardo de Céspedes (Juan). 

A quien Navarrete llama protector de los 
comerciantes extranjeros residentes en Sevi- 
lla, y probablemente hijo de la misma ciu- 
dad, escribió Tres memoriales sobre la 
conservación y fomento del comercio de 
ellos, con la respuesta dada al segundo por 
Domingo de Zabala, y acompañando al ter- 
cero un testimonio de los privilegios conce- 
didos desde 1452 a 1589 a los mercaderes 
alemanes y flamencos avecindados en Lis- 
boa. — Originales en Sevilla, legajo 3.° de 
Papeles diversos, y copias en el Depósito 
Hidrográfico, tomo 23 de mss. (F. Navarrete. 
B. Mar). 

940.— Gallego (Pedro). 

Fraile, socarrón y listo, natural del Ara- 
hal, y Contador del Convento de la Merced 
calzada. Terció en la pugna sostenida entre 
la Universidad y el Colegio Mayor de Santo 
Tomás, y, en réplica a una sátira del médico 
poeta don Ambrosio Ximenez de Lorite, dio 
a la publicidad un romance titulado Relación 
que da a luz un fámulo del Colegio Ma- 
yor de Santo lomas, en respuesta a un 
testamento que en verso lírico ha salido 
de la Parva Athenas. Tampoco quedó sin 
contestación el Padre Gallego, pues recibió 
la duplica de Lorite titulada Elogio fúnebre 
en las honras del Colegio de Santo Tomás 
(1789). Muchas composiciones satíricas, para 
las que tenía gran facilidad, salieron de la 
pluma del zumbón mercedario, si bien muy 
pocas se imprimieron. 



941. —Gallegos (Francisco Antonio). 

Ilustrado médico sevillano del siglo 
XVIII. La Academia Sevillana de Buenas 
Letras le abrió sus puertas el 6 de Agosto de 
1751. Hernández Morejón cita su discurso 
sobre la respiración, pero no las siguientes 
memorias: De la licitud de la sangría us- 
que and animi deliquium, en qué enferme- 
dades convenga y las cautelas prácticas 
para su uso (27 Febrero 1766). De los me- 
dios de evitar las reincidencias en las 
calenturas periódicas (21 Abril 1768), y 
otra cuyo título figura en el índice de extra- 
viadas de la Real Sociedad de Medicina So- 
bre si es más médico para curar la peste 
el que tuvo la fortuna de ver otra fcoeteris 
paribus) que el quejamos la vio (1770). 

942.— Gallegos (Juan de). 

La misma patria y la misma biografía de 
Rodrigo de Gallegos, sin más diferencia que 
haber pertenecido a la orden dominicana. 
Como aquél, puso su elocuencia a beneficio 
del catolicismo, predicó en la Florida y su- 
cumbió en el martirio. 

943.— Gallegos (Melchor). 

Nació en Sevilla a principios del siglo 
XVI. Obtuvo el cargo de Canónigo Hospitala- 
rio en la Catedral de Pamplona. El año 1577 
se trasladó a Roma, donde, por su talento y 
¡ afable carácter, se captó la confianza y el 
aprecio del Cardenal Alonso Paleoto, Arzo- 
bispo de Bolonia. Con gran oportunidad, 
cuando la peste asolaba a Italia, dio a luz el 
tratado De Parrochorum obligatione tem- 
pore Pestis. Formó un Catálogo de los Va- 
rones ilustres de Sevilla, y escribió además 
los tratados De reservatione casuum y De 
spirituali cognatione cum variis digresio- 
nibus sen annotationibus, este último im- 
preso en Pamplona. 

944.— Gallegos (Rodrigo de). 

Presbítero secular, estudioso y elocuente, 



— 222 — 



según Murillo Velarde abandonó su patria 
por ir a predicar el Evangelio en la Florida. 
Víctima de la barbarie, en servicio de su re- 
ligión, ganó la gloria y perdió la vida. 

945.— Gallegos Pedraceli (Antonio). 

Nació en Sevilla por el mes de Octubre 
de 1858 y terminó sus estudios en 1879. El 
mismo año de su licenciatura se fundaba en 
la Facultad de Medicina hispalense la poli- 
clínica para la práctica de especialidades, y 
Antonio, que ya había mostrado su preferen- 
cia por la Laringología, entró en calidad de 
auxiliar de don Ramón de la Sota. Al lado 
de este nombrado especialista trabajó hasta 
sucederle en 1900, conservando, si no au- 
mentando, el prestigio de la institución. Ha- 
bía iniciado las prácticas de faringología, y 
figura entre los primeros médicos españoles 
que ensayaron el entubamiento. Insaciable 
en el deseo de perfeccionar sus conocimien- 
tos, visitó las más afamadas clínicas euro- 
peas, y asistió a los Congresos internaciona- 
les de otorinilaringología de París, Lisboa y 
Madrid, desempeñando en este último el car- 
go de secretario. Construyó algunos instru- 
mentos para el ejercicio de su profesión e in- 
trodujo en el conocido refractor de Clark una 
modificación que hacía innecesaria la en- 
doscopia, obteniendo un hermoso foco de luz 
con el solo auxilio de la corriente urbana. 
Su colaboración dio realce al Congreso de 
Sevilla de 1915. Murió en su patria el 20 de 
Diciembre de 1914, siendo vocal de la Junta 
de gobierno del Colegio Médico y presidente 
de la Sección Económica del mismo. Publicó 
la monografía Existencia simultánea en la 
laringe de un pólipo y de una sanguijue- 
la (Sevilla, 1894). 

946.— Gallegos de Vera (Juan Matías). 

Nació en Sanlúcar la Mayor, estudió en 
Sevilla Teología y Cánones, fué Visitador 
del Arzobispado hispalense y, en funciones 
de su cargo, le sorprendió la muerte en Aro- 
che el 12 de Agosto de 1646. Dejó escrito: 
Tratado de la antigüedad y excelencias 



de la antigua villa y nueva ciudad de 
Sanlúcar la Mayor, manuscrito existente 
en la Biblioteca Colombina, y del cual se 
halla un extracto en la Colección de Vargas 
Ponce. 

947.— Gamero (Fernando). 

Nació en Sevilla el 23 de Mayo de 1698, 
profesó en la Compañía de Jesús y dejó es- 
critos dos trabajos insertos en la colección 
Sagrados obsequios, impresa en 1728. 

948.— Gamero Cívico de Porres (Juan). 

Este joven aristócrata, marqués de la 
Atalaya, que ha merecido ver algunas com- 
posiciones suyas vertidas al inglés por mís- 
ter Walah, nació en Sevilla el 1.° de Sep- 
tiembre de 1889. En 1915 publicó en su 
patria un volumen, esmeradamente impreso, 
de Poesías de Don Fernando de la Torre 
y Farfán, compuesto de poesías del mismo 
que yacían inéditas en la Colombina, un 
elegante prólogo y muchas curiosas noticias. 
En 1916 dio a la estampa un librito de Can- 
tares. Mezclado algo en política, ha formado 
parte del Municipio en varias ocasiones, y 
no sé si esta circunstancia, unida a la frac- 
tura de algunos huesos, explican su actual 
retraimiento de las letras, que, para bien del 
interesado y de su patria, deseo que cese 
cuanto antes. 

949.— Gamero y Gómez (José). 

Amigo de la infancia, aunque algo mayor 
que yo, y mi compañero de viaje por Ale- 
mania, nació en Arahal en 1853. Posee na- 
turaleza privilegiada, pues no obstante su 
avanzada edad y su vida de trabajo, se con- 
serva ágil y fuerte, dándonos envidia y ani- 
mando alguna vez nuestros desfallecimientos 
seniles. Vive sólo y no parece echar de me- 
nos una familia. 

Mostró desde muy joven extraordinaria 
aplicación, obtuvo numerosas matrículas de 
honor, grados con premio extraordinario, y, 
desde que le enseñé francés, siendo niños 



— 223 — 



ambos, se aficionó de tal suerte a las len- 
guas, que ha dominado las principales de 
Europa. Su aplicación le ha permitido ter- 
minar las carreras de Medicina, Filosofía y 
Letras y no sé si Ciencias y Derecho. In- 
gresó por oposición en el Cuerpo de Sanidad 
Militar, donde ha servido hasta el momento 
de la jubilación. Fruto de sus viajes y ob- 
servaciones, ha dejado un interesante libro 
titulado Organización sanitaria de los 
Ejércitos extranjeros. (Madrid, 1904.) 

950. — Gante (Florencio de). 

Nació en Sevilla el 20 de Junio de 1704, 
ingresó en la Orden de Loyola, lució en dis- 
tintas cátedras, singularmente en la sagrada, 
y compuso un trabajo literario religioso, in- 
cluido en la citada colección Sagrados ob- 
sequios. Era socio de erudición de la Real 
Sociedad de Medicina y presentó una Me- 
moria, que se conserva en el Archivo, sobre 
El amianto, su existencia, propiedades y 
modos de hilarlo. (7 Diciembre 1748.) 

951 .-- Garcés y Losada (Cayetano). 

¿Un soñador? ¿Un alma selecta? Acaso 
ambas cosas; pero, sin duda, un cerebro am- 
plísimo y nada vulgar. Nació en Sevilla el 
año 1830, trabajó con aplicación insólita y 
se encontró políglota, polígrafo y escritor 
polilingüe. En su juventud se enamoró de la 
filosofía kantiana y predicó el pacifismo con 
cierto sentido socialista. El crimen artifi- 
cial (Sevilla, 1913) fulmina enérgica cen- 
sura contra los prejuicios educativos. Oro- 
mi na y oro-sangre (Sevilla, 1913) acentúa 
la nota socialista y Le Pole Nord de la 
Science (Sevilla, 1909) ofrece un mosaico 
de ideas atrevidas y originales. Ha impreso, 
además, El brazo. The scientific Agricul- 
ture. The small lead projectile making 
war imposible, La quiebra del nitrato de 
sosa considerado cual abono, El Dry- 
Closeto el abono ideal, Spanish r¡< 
British concerns (Sevilla, 1912), Huelgas 
y paros: su término y Fiat Lux ilustrado. 
Todas estas obras impresas en casa de Ber- 



gali. Ha dejado inédito Eureka, al fallecer, 
el 1917, en la calle Peñuelas número 21. 

No es el menor mérito de Garcés escribir 
en varias lenguas a los ochenta años. 

952.— Garcés y Rivera (Juan). 

Natural de Utrera y reputado facultativo, 
publicó Política contra peste (1649). 

953.— García. 

Nació en Sevilla a mediados del si- 
glo XIII y disfrutó de una reputación ex- 
cepcional en concepto de jurisconsulto. Dejó 
escritos varios trabajos jurídicos, escribió 
sobre la Summa llamada Pisan el la y glosó 
el libro VI de las Decretales. 'Era tsujeto 
muy versado en ambos Derechos, sutil de 
ingenio, pronto y sagaz en sus consejos y 
agudo para resolver las dudas, fué tenido en 
grande estimación entre los profesores de su 
Facultad; dilató su nombre con su doctrina 
verbal y con sus escritos, pues dicen que 
escribió muchas obras, así de Derecho civil 
como de canónico. Existen de él cinco libros 
sobre las Decretales y muchas obras de De- 
recho civil.» (Trithemio, Liber de scrip- 
toribus Ecclesiasticis.j Parem huic (ha- 
bla de San Raimundo) # est adsequutus glo- 
riam Garsias Hispalensis doctissimis in 
easdem Decretales Editis Comentar i is 
(García de Matamoros). 

954.— García (Antonio). 

Natural de Osuna, estudió y ejerció la 
Medicina. El amor a su ciudad natal le im- 
pulsó a escribir Antigüedad y excelencias 
de Osuna, manuscrito existente en la Bi- 
blioteca Colombina. 

955.— García (Bartolomé). 

Nació en tierras de Andalucía, «en la 
villa de Morón, nueve leguas de Sevilla,» 
según declara en documento autógrafo im- 
preso más tarde para formar parte del vo- 
lumen Cartas de Indias, editado por el 



— 224 — 



Ministerio de Fomento. En la citada obra 
consta una Carta seguida de una Memoria 
«A los muy poderosos señores presidente y 
oydores del Consejo de Su Majestad de su 
Real Consejo de las Yndias,» en la que se 
hace relación de sus servicios allende los 
mares, servicios que, a juicio del interesado, 
no recibieron el premio merecido; fecha la 
Carta y Memoria en Asunción el 24 de Junio 
de 1556, y pone de relieve algunos casos de 
favoritismo ocurridos en la Armada de don 
Pedro de Mendoza, de la que formaba parte 
Bartolomé García. 
La eterna historia. 

956.— García (José). 

Un historiador de la Medicina española, 
el doctor Chinchilla, nos dice que el facul- 
tativo I). José García nació en Sevilla y 
prestó sus servicios en el Ejército en calidad 
de cirujano mayor. Escribió La sección de 
los pubis en los partos difíciles (1794). 

957.— García (Manuel Vicente). 

Este artista, de crédito universal, nació 
en Sevilla el 22 de Enero de 1775. Su bio- 
grafía se halla en tantos Diccionarios, Enci- 
clopedias e Historias de la Música, que juzgo 
inútil el relato de sus triunfos por ambos 
continentes. 

Sus ganancias no desmerecieron en mag- 
nitud de sus lauros, mas al reembarcarse pa- 
ra Europa en Víracruz, unos bandidos lo des- 
pojaron de toda su fortuna. Pobre y ya ancia- 
no, abrió en París cursos de canto, y falleció 
en la capital de Francia en Juniode 1832. 

El ilustre especialista del Diccionario 
Hispano-Americano dice: «Como cantante y 
como actor, García poseía un encanto irre- 
sistible; no ha tenido igual en este concepto. 
Sentía perfectamente la música, aunque al- 
gunas veces exageraba el uso de adornos. 
Su imaginación andaluza le daba nuevas 
formas de floreos, por los que su canto tenía 
algo de original e inusitado.» 

He aquí las obras conocidas de Manuel 
Vicente García: 



Óperas españolas.— El preso. — El posa- 
dero. — El preso por amor. — Quien porfía, 
mucho alcanza. — El reloj de madera.— El 
criado fingido. — El cautiverio aparente. 
— Los ripios del maestro Adán.— El ha- 
blador. — Florinda. -El poeta calculista. 
— Abufar. — Semíramis. — Acendi. — El gi- 
tano por amor. — Los maridos solteros.— 
Xaira. 

Operas italianas. — II Califa di Bagdad. 
— La Silvanera (baile en cuatro actos). — 
11 fazzoletto. — Astnzie e prudenza.— La 
figlia dell'aria.— L'amante astuto. — 11 hi- 
po di Ostende.—Ibanditi. — La buona fa- 
miglia. — Don Chisciotte. — La gioventu 
d'Enricó V. — Le tre sultane. — Un ora di 
matrimonio. — Zemira e Azor (cinco pe- 
queñas óperas de salón con acompañamiento 
de piano).— L'isola deshabitata. — Li cine- 
re. — Un avertimento ai gelosi.—I tre gob- 
bi e il finto sordo. 

Operas francesas. — Le Prince d'occa- 
sion. — Le grand Lama.—L'origine des 
Graces. — La mort du Tasse. — Florestan. 
— Sophonisbe. — Im Meuniére.—Les deux 
contrats. 

Dejó, además, muchísima labor inédita. 

958.— García (Pedro José). 

Médico sevillano que imprimió un volu- 
men en 8.° titulado Tratado de la nueva 
operación de cirujía de la sección de la 
symphisis en los partos difíciles (Sevi- 
lla, 1871). 

La analogía de profesión y asunto, y la 
no considerable diferencia de fechas, me su- 
giere la duda de si éste será el doctor José 
García de que nos habla Chinchilla. 

959.— García Álvarez (Rafael). 

Nació el 9 de Enero de 1828 en Sevilla. 
No sé en qué calle, porque él mismo no lo 
recordaba, pero la descripción que del lugar 
me hacía, me induce a creer que'debió de ser 
por la plaza del Pozo Santo. A los veintidós 
años ocupó una cátedra, y, en pos de breve es- 
tancia en Zaragoza, se encargó de la de His- 



225 — 



toria Natural en Granada. A su celo se debe 
la creación del hermoso Gabinete, propiedad 
del Instituto granadino, aunque instalado en 
el antiguo Colegio de San Bartolomé y San- 
tiago. 

Hombre de ideas avanzadas, profesó la 
doctrina darwinista con juvenil entusiasmo, 
figuró en el partido republicano y ascendió 
en la Masonería al grado 33 del Rito Escocés 
Antiguo y Aceptado, si bien no pertenecía a 
ningún Oriente, y ejercía la Veneratura de 
la Logia independiente Lux in Excelsis. 

Falleció, siendo Director del Instituto, 
el 11 de Mayo de 1894. 

Publicó Nociones de Historia Natural 
(Granada, 1859), edición que repitió, consi- 
derablemente aumentada, en 1868 y de nue- 
vo en 1891; Tratado de Fisiología general 
(Granada, 1874), con grabados, como los an- 
teriores; Exposición y examen de la doc- 
trina transformista, sus antecedentes y 
consecuencias, premiada en público certa- 
men por el Ateneo de Almería, trabajo al 
cual siguió otro, editado en Granada, sobre 
el mismo asunto (1883), precedido de una 
carta-prólogo de Echegaray; un Trátalo de 
Higiene popular (Granada, 1874), y Apun- 
tes sobre la reforma de la Segunda Ense- 
ñanza (Granada, 1893). El pensamiento ca- 
pital del autor acerca de esta última materia, 
a cuyo ejercicio consagró toda su vida, se 
compendia en el siguiente párrafo: 

«Sintetizando nuestro pensamiento, diremos, 
para terminar, que, considerada la educación, 
de que forma parte la instrucción secundaria, 
como la creación de un estado moral del sujeto 
humano, debe tener por objeto formar al hom- 
bre, privado y público, según la imagen en mi- 
niatura de la sociedad, por el sucesivo desarro- 
llo de las facultades físicas, morales e intele;- 
tuales. Que así como físicamente considerado 
camina del nacimiento a la muerte, pasando en 
el orden moral del instinto a la reflexión, del 
sentimiento a la inteligencia, del mismo modo 
en la serie histórica al término superior prece- 
de el inferior, no existiendo simplemente suce- 
sión y reaparición con intermitencia y muerte, 
sino oposición y equivalencia, es decir, progreso. 
Y que así también como toda idea nueva debe 
pasar necesariamente, con más o menos lenti- 
tud, por las tres fases evolutivas de sentimiento 
moral, dogma público y poder de hecho; el in- 



vertir este orden en las aplicaciones prácticas 
sin enlazar el pasado con el presente y el por- 
venir, trastorna la ley del progreso, rompiendo 
el equilibrio a que todo tiende en la Naturaleza 
y por el que las verdades sin cesar continúan su 
evolución, severamente verificadas en la Cien- 
cia y en la Historia.» 

Tales fueron sus convicciones pedagó- 
gicas, que, así como las religiosas, políticas 
y científicas, profesó con rara consecuencia 
toda su vida. Dicen que in articulo mortis 
se reconcilió con la Iglesia. Podrá ser. Yo no 
lo creo. 

960.— García Arista y Loygorri (Martín). 

Nació en Sevilla el 5 de Junio de 1759, 
fué Director, Inspector y Coronel General 
del Cuerpo de Artillería, fundó la primitiva 
y quemada Galería de retratos del Colegio 
de Artillería de Segovia, acerca del cual 
escribió una Memoria, y falleció en Madrid 
el 3 de Enero de 1824. 

961.— García y Barraca (José). 

Mi profesor de Gimnasia, hombre ins- 
truido, atento y de agradable trato. Toda la 
juventud distinguida de la capital pasó por 
su Gimnasio, establecido en la calle de Ta- 
rifa. 

Nació en Sevilla en 1838, se graduó de 
Bachiller en 1851, cursó Jurisprudencia en 
su Universidad, consiguió un alto puesto en 
la administración municipal y falleció en el 
año 1908. 

No sé si su viuda ha publicado, como se 
proponía, un interesante libro que tenía pre- 
parado su esposo con el título Historia de 
los sellos de todos los Ayuntamientos de 
España, ilustrado con hermosos dibujos. 

962— Garda Blanco (Antonio). 

Juzgo innecesaria prolija nota biográfica 
de este sabio, como de todos aquellos cuyas 
biografías se hallan en cualquier diccionario, 
y más aún de nuestro D. Antonio, porque él 
mismo escribió extensa y detallada relación 
de su vida en el Diq-Duq. 



16 



— 226 



Nacido en Osuna el 24 de Septiembre 
de 1800, hijo del catedrático de Medicina 
D. Antonio García y García, se graduó en 
Teología el 1821. Elegido su padre Diputado 
a Cortes, la familia se trasladó a Madrid, 
donde completó D. Antonio sus estudios de 
lengua hebrea. Después de mil azares; de 
haber desempeñado el curato de Valdelarco, 
ganado por oposición; la Magistralía de la 
Capilla Real de San Fernando en Sevilla, y 
obtenido cátedra de Hebreo en la Universi- 
dad de la misma capital, el voto popular lo 
envió a las Cortes en 1836. Trasladado 
a la Universidad de Madrid, enseñó he- 
breo hasta que la edad lo obligó a retirarse 
a Sevilla, donde explicó interesantísimas 
conferencias, que aún recuerdo con deleite, 
en el Ateneo Hispalense, sito en la calle de 
la Cuna, y al fin a su pueblo natal. Allí le 
cogió la muerte el 22 de Marzo de 1890. 

Este genial intérprete de la filosofía de la 
lengua hebrea dejó las siguientes obras: 
Análisis filosófico de la escritura y lengua 
hebrea, obra premiada en Madrid y distri- 
buida en tres tomos, publicados de 1846 
a 1851; Exposición del libro de Job; Me- 
morias de un ochentón natural de Osuna; 
Nuevo Salterio de David (Madrid, 1869); 
Lamentaciones de Jeremías, y Lecciones 
de Moral fisiológica doméstica, civil y re- 
ligiosa para cortesanos. 

963— García Borja (Adolfo Luis). 

Pocos muchachos con mayores condi- 
ciones naturales de. poeta. Nació en Sevilla, 
hijo de un distinguido profesor de idiomas, 
D. Manuel García y Rodríguez, y D. a Caro- 
lina de Borja, el año de 1856. Empezó estu- 
dios que no terminó, llevó alegremente una 
vida azarosa y al fin se retiró a Constantina 
con su esposa e hijos. Allí le vi por última 
vez cuando giré una excursión política por 
el distrito de Cazalla, que yo representaba 
en Cortes, el 1912, y no he vuelto a saber 
de este querido y simpático amigo de la in- 
fancia. 

No le permitió su pobreza, ni menos su 
bohemia condición, reunir en un volumen 



las poesías que andan dispersas por albums, 
revistas y diarios, pero su reputación creció 
como sus dotes merecían. Véase una poe- 
sía publicada en 1874, aunque compuesta 
en 1872: 

EL ARCANO DEL ALMA 

A MI MADRE 

Al elevar las notas de mi lira, 
Que tristemente llora, 
Siento una amarga conmoción profunda 
Que mi agitado corazón devora; 

Y es que teme mi ardiente pensamiento 
Que tú no le comprendas, 

Juzgando de mi alma 

Vano quizás el puro sentimiento. 

¡Oh, madre mía! El corazón doliente 
Aún destila la sangre de su herida. 
Aún obscurecen mi marchita frente 
Las negras nubes de mi triste vida; 
Mi alma, en su amargura, 
Aún recuerda las horas que pasaron 
De plácida ventura, 
¡Gala risueña de mi corta infancia!, 

Y luego se alejaron 

Para nunca volver, dejanio sólo 
Un inmenso vacío 
Que llenaron las lágrimas de fuego 
De mi dolor sombrío. 

Al recuerdo suave 
De los años felices de mi historia, 
Brota en mi pecho un rayo de esperanza, 
Pintóme sueños de brillante gloria, 

Y hacia otro mundo el pensamiento lanza 
Su libre y veloz vuelo, 

Que a su ambición la tierra es tan pequeña 
Que pretende escalar el alto cielo. 

Mas ¡ay! luego, llorando, miro y miro 
Mi triste porvenir lleno de sombras, 

Y envuelto en ellas giro 

Por proceloso mar, débil barquilla 
Que arrebatan las olas, destrozando 
Su vacilante quilla. 

Agítase en mi alma lucha ardiente 
De varios y encontrados sentimientos 

Y siento despeñarse ese torrente 
De esperanzas, de dudas y creencias 
Que nace de mis tristes pensamiento». 
De la muerte el espíritu sañudo, 

El ángel misterioso 

Que la divina fe siembra en el pecho, 

Y el genio borrascoso 
De fugaces pasiones, 

Siento en mí combatir, pierdo la calma, 

Y en lobreguez eterna, caos horrible 
Conviértese mi alma. 



— 227 — 



¡No! ¡Tú no me comprendes! Tú no sabes 
Cuando alienta en mi ser la indiferencia 
Juzgarla con acierto! Cuando brota 
De mi entusiasta cítara una nota 

Y contemplo orgulloso mi existencia 
O cuando, triste y abatido, siento 
Perder en un momento 

Mi ventura y mis dulces ilusiones! 

No es por capricho vano 

Ni efímero deseo; es que mi vida 

Se agita conducida 

Por la mano invisible de un arcano. 

¿Lo puedo yo explicar? ¿Puede la ciencia, 
En su feliz carrera triunfadora, 
Descubrir los secretos misteriosos 
Del corazón humano? 
¡Jamás el rayo de su lumbre pura 
Iluminar podrá las sombras densas 
Que envuelven el espíritu del hombre! 
Sólo el Dios poderoso, que la nada 
Con un soplo divino de su aliento 
Hizo llenar de mundos, que columnas 
Son en que apoya su elevado asiento: 
Ese Dios, de la vida 

Y el alma que ha creado, 
Podrá tan solamente 

Su esencia comprender omnipotente. 

¿Recuerdas, madre mía, 
Los años de mi infancia? 
La inocente sonrisa de mis labios, 
Mi candida ignorancia? 
¿Recuerdas cómo entonces, 
Sin deslumhrar mi vista el falso brillo 
Del mundo, mi alegría 
Dichoso la cifraba 
En decirte lo mucho que te amaba? 

¿Por qué fugaz y breve 
Pasó aquel tiempo de ventura y calma? 
¡Quién me dijera a mí que sólo un día 
De gloria de ese mundo, dejaría 
Tan marchitas las ñores de mi alma! 
¡Que había de sufrir tanto, 

Y ahogar mis ilusiones 

Deshechas por un mar de amargo llanto! 

Mas ¡ay! ya no me espantan de la vida 
Los abrojos estériles que encierra; 
Muerta al placer mi alma y abatida, 
¿Qué me puede ofrecer grato la tierra? 
¿Qué puedo hallar que, bálsamo celeste, 
Mitigue mi pesar, que no sucumba, 
Que devuelva a mi pecho su creencia 

Y aparte mi existencia 

Del abismo medroso de la tumba? 
Nada, nada se ofrece al alma mía... 
Mas dije mal, ¡oh, madre! En mi locura 
Me olvidé de tu amor puro y suave, 
De tu sonrisa, cual la Virgen, pura. 
Sí, tú me aleutarás; mi fría cabeza 



Reclinaré en tu seno; la dulzura 
De tus palabras tiernas 
Derramará en mi pecho doloroso 
Esa calma feliz que tanto ansia... 
Tú sola, madre mía, 
Disiparás el velo tenebroso 
De mi espíritu mudo, incomprensible, 
Y lograrás que en mi dolor sonría! 

No me parece que baya muchos hombres 
que, a los diez y seis años, escriban versos 
tan elegantes y de tan castiza cepa. ¡Pobre 
Adolfillo! ¿Qué habrá sido de él? 

964.-- García Brioso (Pedro). 

Bautizado en la parroquial de San Mar- 
cos el 28 de Agosto de 1706, médico de cá- 
mara honorario de S. M. y Vicepresidente 
de la Real Sociedad de Medicina de Sevilla. 
Leyó las siguientes disertaciones, publicadas 
por la Sociedad: Del medio de evitar cier- 
tos errores en Medicina, persuadiéndolo 
con observaciones prácticas (1772; obra 
donde, según H. Morejón, se contienen < con- 
sideraciones y reflexiones muy importan- 
tes»); Sobre el modo de declarar ante los 
jueces acerca de los mordidos de un pe- 
rro rabioso (1775); Del mecanismo cómo 
se causa la manía (id.); Sobre cuánto 
contribuye a la salud pública la regula- 
ción física de los vestidos (1786); Si en 
las calenturas continuas que resultan de 
las intermitentes se puede administrar 
la corteza peruviana, con qué método y 
precauciones (1787); De los baños de agua 
pura y fría en la cabeza, señalando las 
enfermedades en que deban ejecutarse 
(1788); De las causas y mecanismo de las 
convulsiones en los perláticos (1789), y 
Sobre si en las calenturas continuas, no 
de origen intermitente, se puede usar la 
quinina y cómo (id.) 

Además escribió muchas que no conoció 
el historiador de la Medicina, a saber: Sobre 
si el feto tenga respiración dentro del 
útero (1746); Sobre las epilepsias cróni- 
cas (1766); Observaeiones médico-quirúr- 
gicas comprobando la Medicina jxi> 
(1779); Reparos a una disertación del 
doctor José López Antúnez (sin fecha); 



228 — 



Carácter que deben tener las fiebres re- 
mitentes para que sean objeto de la qui- 
na (1780); Poder del agua natural en 
ciertas enfermedades crónicas (1781); 
Virtudes del Poleo según su substancia 
y recto uso (1782); El agua en las indi- 
gestiones (1782); Aplicaciones de los ba- 
ños de tierra (1783); Sobre los baños de 
tierra en los hécticos (1784); Sobre los 
síntomas de la manía (1784); Sobre las 
declaraciones judiciales referentes a los 
hidrófobos (1784); Sobre la naturaleza 
del aire (1785); Sobre el tratamiento de 
las calenturas continuas derivadas de 
las intermitentes (1786); Sobre las ablu- 
ciones del agua fría (1787); Sobre las 
convulsiones de los perláticos (1788), y 
Sobre el uso y el abuso de las abluciones 
frías con nuevas observaciones (1789). 
Con razón se llamó Brioso, porque brío su- 
pone su larga y aprovechada vida. 

965.— García Caballero (Manuel). 

Nació en Morón el 18 de Marzo de 1869. 
Cursó la carrera de Leyes y ejerció de no- 
tario en Jerez de la Frontera. Colabora en 
varias revistas, escribe mensualmente El 
Tópico del Mesón en la Revista de Morón 
y ha publicado el libro Filosofía del De- 
recho. 

966.— García Caballero (José). 

Mineralogista y matemático, autor de 
Arte de ensayar oro, plata y vellón rico 
(1713) y Breve cotejo y balance de las 
pesas y medidas (id.) Maffei nos dice que 
García Caballero era sevillano, y al referirse 
al segundo libro, añade: «Esta obra puede 
consultarse con provecho.» (Bibl. Esp., t. I, 
pág. 282.) 

967.— García y Cáceres (Vicente Ferrer). 

No he hallado más datos sino que nació 
en 1761, fué capellán de la Real Capilla de 
San Fernando y falleció en 1816. Del punto 
de nacimiento no he encontrado confirma- 



ción documental, pero, puesto que pasa por 
sevillano, incluyo su nombre con la anterior 
salvedad. Era bastante docto humanista y 
poeta latino. De ambas cosas ofreció mues- 
tra en su Carmen in solemnibus sancti 
Boctoris Archiepiscopi Hispalensis ac 
Hispaniarum primatis Bivi Isidori in 
sacri eidem sanctissimo üoctori Collegii 
sacello coram illustrissimo ecclesiastico 
Hispalis Capitulo a pueris choro desti- 
natis pridie nonas Aprilis, anni Bomi- 
ni MBCCLXXXL 

968.— García del Campo (José). 

Nació en la típica calle Ancha de la Fe- 
ria el 5 de Octubre de 1885, por lo que re- 
cibió el bautismo en la iglesia de San Juan 
de la Palma. Cursó la carrera de marino 
mercante, que abandonó por el periodismo. 
Varios volúmenes podría formar de las cró- 
nicas, poesías, cuentos y artículos que ha 
prodigado en las revistas españolas y ame- 
ricanas. Recogió cuarenta y dos bellas com- 
posiciones en un librito titulado Claveles 
rojos (Cádiz, 1909). Según confiesa, se con- 
tenta con poco. 

«Mi andaluza fantasía 
Se conforma en tener por oropeles* 
Una Carmen gitana, una poesía 
Y un tiesto reventando de claveles.» 

3f creo que habla con sinceridad, porque 
se ha casado y se ha recluido en Zafra, don- 
de no supongo que disfrute más opulencias 
que las contenidas en los citados versos. 

969.— García de Castro y Río (Clemente). 

Este ingenioso escritor,, rubio, jovial y 
simpático, nació en la capital de Andalucía 
el año 1861. Siendo alférez, obtuvo su pri- 
mer éxito literario con la pieza cómica El 
sonambulismo, que yo vi estrenar en el tea- 
tro Cervantes de Sevilla en 1882. En amis- 
tad con la juventud literaria de aquellos 
días, publicó Música ligera, colección de 
poesías festivas con carta-prólogo de Benito 
Más y Prat (Sevilla, 1884). El mismo año 
premió la Real Academia de Buenas Letras 



— 229 — 



su linda composición /-,'/ templo. En otro 
concurso celebrado en Málaga ganó también 
premio su poesía La htieUgencia-, Publicó, 
además, un poema intitulado El Cot 
(Córdoba, 1889). En 1885 le nombró corres- 
pondiente la Academia de Mont Real (Tou- 
louse) y en 1888 la de Ciencias y Literatura 
de Córdoba le llamó a su seno. 

970.— García Cazalla (José). 

Médico natural del Arahal. Se graduó en 
Artes en Sevilla el 1767. Ejerció en esta 
capital y presentó a la Real Sociedad cinco 
disertaciones, de que los historiadores de 
la Medicina española no conocieron sino 
una. Versan Sobre la colimación del feto 
y el empleo de los abortivos; Sobre los ve- 
nenos (28 Enero 1779); Sobre las morde- 
duras de la tara ¡dula (4 Mayo 1780); So- 
bre la supresión alta de la orina sin vicio 
en los ríñones (4 Abril 1783) y Sobre el 
método de conocer la parte afecta en las 
ofensas de la respiración (sin fecha). 

971.— García de Céspedes (Andrés). 

Júzgase generalmente sevillano, aunque 
escaseen los datos biográficos, al cosmó- 
grafo García de Céspedes. Sólo sabemos que 
viajó por el Reino de Portugal al servicio 
del Archiduque Alberto, Conde de Flandes, 
y que, al fallecimiento de Pedro Ambrosio 
de Ondériz, se designó al cosmógrafo mayor 
de Indias en Sevilla, Andrés García de Cés- 
pedes, para la corrección de los padrones 
de las cartas de navegación. Escribió: Libro 
de instrumentos nuevos de geometría 
para medir distancias y alturas sin 
que intervengan números. Al principio 
de este libro declara haber también com- 
puesto: Teoría y práctica del astrolabio: 
los usos de él; Un comento sobre la esfera 
de Sacobroscc; Otro sobre las teorías de 
Barbachin; Ecuatorios o teóricas por los 
cuales sin tablas se pueden saber los luga- 
res de los planetas en longitud y latitud; 
también se ponen instrumentos con que sa- 
ber los eclipses; Teóricas que contienen tres 



partes: 1. a , según la doctrina de Copér- 
nico; 2. a , declarando por qué van errados 
los movimientos del sol y luna en Copér- 
nico y Rey D. Alonso: 3. a , de las estacio- 
nes de los planetas, con un tratado de 
paralaxis; Perspectiva teórica y práctica; 
Regimiento de navegación; Hidrografía 
general; Libro de Mecánicas, con la razón 
de todas las máquinas y 30 figuras de és- 
tas, etc.; Libro de relojes de sol, que los 
ensena a fabricar en cualquier superfi- 
cie, etc.; Islario general, con la historia y 
cosas notables de todas las islas cono- 
cidas, y otros muchos tratados de varias 
materias, principalmente <de fábrica de 
instrumentos matemáticos, asi de los que 
yo tengo inventados como de otros, y todos 
los tengo labrados por mi mano, desde fun- 
dir el metal hasta ponerlos en su perfecciona 
Salas, en su Memorial histórico de la 
Artillería española, menciona algunos de 
los tratados que quedan expresados, y aña- 
de que, en cuanto a los cálculos sobre la 
trayectoria de los proyectiles, lo contradice 
Firrufino, y que corrigió con Luis Jorge de 
la Barbuda las cartas de naregar, por haber 
alterado los portugueses el mapa universal 
con la idea de que cayesen en la demarca- 
ción de sus conquistas más de las que 
caían; cuyo obra se le encargó en 1596 y 
la entregó concluida en 1599. Sus escritos 
prevalecieron en su tiempo sobre los de 
otros coetáneos. 

972.— García Coita (Arcadio Leopoldo). 

Nació en las Cabezas de San Juan (Se- 
villa), el 28 de Enero de 1875. Tiene es- 
critas, en colaboración con Joaquín García 
León, de Sevilla, las siguientes obras: 

A cara o cruz, entremés estrenado en 
Sevilla, (1907); Trnqui, entremés (ídem, 
1909); Tierra llana, zarzuela (Madrid, 
Teatro Barbieri, 1911); Los esclavos blan- 
cos, comedia dramática en dos actos (Se- 
villa, 1913); Similiquitrurpii, sainete líri- 
co, estrenado en Madrid (Teatro Quintero, 
1914); El pago de los lobos, drama lírico 
en un acto (Sevilla, 1915). 



— 23(X — 



Sin colaboración ha escrito las siguien- 
tes: El Tercero de Pascua, saine te (Sevilla, 
1915); El flaco de don Ventura, juguete 
cómico (id., id); La perla negra, sainete 
en dos actos (id., id); Efectos de luz, jugue- 
te cómico (id , 1902); La Venta del Grillo, 
juguete cómico, (id., id); La carrera del 
marido (id., id); Todos sabios (id., 1903); 
La hora azul (id., 1904); Los Húsares de 
la Princesa (id., id). Ha sido premiado en 
concurso de cantares abierto por el perió- 
dico A B C, y es autor de numerosos cuen- 
tos, versos y artículos, publicados en Se- 
villa y Madrid. 

973.— García de Ercilla y Arteaga (Fortunio). 

«Doctísimo jurisconsulto> (Arana). Na- 
ció en Sevilla el año 1494. Fué padre del 
poeta Ercilla, no abuelo como asegura Ara- 
na. El 14 de Agosto de 1510 ingresó en el 
Colegio español de Bolonia, donde se doc- 
toró y «tuvo, dice un biógrafo, pocos que 
le igualaran en la interpretación de las le- 
yes». Leyó Cátedra de Derecho en Bolonia, 
donde públicamente, así como en Sena y 
Roma, defendió 1.200 conclusiones. Tal fa- 
ma conquistó de jurisconsulto, que León X 
le invitó a que fijara su residencia en Roma 
para hacerle su consultor; habiéndole ofre- 
cido Carlos V traerle al Consejo y Cámara 
de Castilla, tornó a España, donde tuvo a 
su cargo la regencia del Consejo de Nava- 
rra, entró en el Tribunal de las Ordenes y 
llegó a la cúspide de la magistratura. Es- 
cribió el tratado De Pactis. Sobre la ley 
Gallus ff. de liberis, & posthumis, De id- 
timo fine Juris Canonici, y en el archivo 
de la Catedral de Sevilla parece que existe 
otra obra de nuestro biografiado, pues uno 
de los índices reza lo que sigue: Ítem 
apparatus Garda Hispani super Capi- 
tulum cupiens. Se le pidió dictamen sobre 
el desafío entre el emperador y Francis- 
co I. Aunque el dictamen era contrario al 
desafío, al modo de la Consulta del Consejo 
en que se ve su firma, García escribió de su 
puño: «Estos señores aconsejan como letra- 
dos; V. M. obre como caballero». Salazar 



dice que nuestro autor es natural de Ber- 
meo, mas parece que el nacido en la dicha 
población fué su padre, o sea el abuelo del 
poeta que escribió La Araucana, pues la 
patria de Fortunio García de Ercilla y Ar- 
teaga no ofrece lugar a dudas. Nicolás An- 
tonio elogia en los más vivos términos el 
ingenio, la erudición, la rectitud y la mo- 
destia del insigne jurista. Falleció en Due- 
ñas el 1534. 

974.— García y García (Antonio). 

Médico hidro-terapeuta y padre del in- 
signe orientalista don Antonio García Blan- 
co. Nació en Osuna, desempeñó cátedra en 
la Universidad, se trasladó a Marchena, 
donde ejerció su facultad hasta que, elegido 
diputado en las Cortes de 1821, marchó 
a Madrid, pero volvió a Marchena, donde 
falleció en la calle de Santa Clara el 1844. 
«Dejó preciosos manuscritos sobre varios 
ramos del saber humano, los cuales todavía 
permanecen inéditos». (Gómez Azeves, Re- 
cuerdos de Marchena, p. 77). 

975.— García y García (Feliciano). 

Nació en Sevilla el 9 de Julio de 1865. 
Doctor en Filosofía y Letras y Licenciado 
en Derecho, catedrático por oposición de 
Historia Universal moderna y contemporá- 
nea en la Universidad de su patria, e indi- 
viduo de la Real Academia de Buenas Le- 
tras desde 1912. Ha publicado un estudio 
sobre Las Aves de Aristófanes, y otro 
sobre Los poemas homéricos. 

976.— García y García (José). 

Natural de Osuna, y acaso deudo del doc- 
tor don Antonio, estudió con provecho y 
ejerció con crédito su facultad. En 1836 dio 
a la prensa un trabajo titulado Modo de 
perfeccionar el estudio de la Medicina. 

977.- -García y García de Loygorry (Ángel). 

Duque de Vistahermosa, general del ejér- 



231 



cito, diputado a Cortes, Subsecretario de 
Guerra y jefe político de Madrid. Nació en 
Sevilla el 2 de Octubre de 1805, se distin- 
guió en la guerra civil, mereciendo elogios 
de los historiadores (O vi lo y Otero, Historia 
de las Cortos >h> España /, y se distinguió en 
la tribuna al punto de que El Heraldo, pe- 
riódico de oposición, decía del discurso que 
pronunció el duque en la sesión del 10 de 
Marzo de 1847: < Nadie hubiera podido creer 
que este discurso, lleno de energía, de ele- 
gancia en la forma y de claridad en la ex- 
presión, fuese uno de los primeros ensayos 
oratorios». 

Madrid le debe mucho en su higiene y 
embellecimiento y la terminación de la Pla- 
za Mayor. A éste, a don Nicolás María Ri- 
vero y a otros sevillanos debe Madrid más 
que a sus hijos. Falleció don Ángel el 23 de 
Febrero de 1887. 

978.— García de Leaniz (Leonardo). 

Tanto este señor, como don Federico, 
eran hombres políticos importantes en los 
días anteriores a la revolución de 1868, im- 
portancia que recobró la familia después 
de la restauración de la monarquía. D. Leo- 
nardo nació en Sevilla el 1.° de Diciembre 
de 1833, en la calle Corral del Rey; estudió 
la carrera de Derecho hasta el Doctorado y 
falleció en su patria el 31 de Enero de 1907. 

Pronunció en las Cortes numerosos y ce- 
lebrados discursos, casi siempre sobre mate- 
rias económicas, presupuestos, aranceles, 
ferrocarriles, inundaciones, ascensos de la 
armada, construcción de buques y otros 
temas análogos. 

979.— García León (Joaquín). 

Nació en Utrera el 1.° de Octubre de 
1883. Ha escrito para el teatro, y en colabo- 
ración con Leopoldo García Cotta, todas las 
obras que hemos enumerado al tratar de 
este último. Si ha escrito alguna sólo, no 
me consta, aunque, si no lo ha hecho, estoy 
seguro de que lo hará. 



980 -García Merchante de Zúñiga (José). 

Natural de Alcalá del Río, siguió la 
carrera eclesiástica, fué Abad propio de la 
parroquia de S. Vicente y después Mayor de 
la Universidad de Beneficiados, y, tanto por 
su honorabilidad cuanto por su cultura 
arqueológica, mereció el respeto de los doc- 
tos. Pasó a mejor vida el 30 de Octubre de 
1752. En la sacristía de su parroquia se con- 
serva su retrato. Escribió, en colaboración 
con su hermano, Antigüedades de Alcalá 
del Rio, y dejó inédito un extenso estudio 
de la Historia y antigüedades de la pa- 
rroquia de San Vicente. 

981.— García Merchante (Marcos). 

Hermano y paisano del anterior, desem- 
peñó la parroquia de San Vicente de Sevilla. 
Con motivo de la donación de una reliquia 
a la dicha parroquia, por el Intendente don 
Francisco de Varas, compuso nuestro don 
Marcos una descripción en romances ende- 
casílabos de la festividad que, por esta causa 
y por la consagración del templo, se cele- 
bró en Julio de 1740. No sólo poeta, sino 
erudito, colaboró con su hermano en las 
Antigüedades de Alcalá del Fío. 

982.— García Mora (José). 

Humorista y poeta nacido en Sevilla, 
graduado en Filosofía el 1789, licenciado en 
Teología en 1795 y académico de la Real de 
Buenas Letras. Dejó escritas muchas poe- 
sías, tradujo la Poesía de los Hebreos de 
Fleury (1797), extractó las preceptivas de 
Quintiliano y de Rollín (id.), y leyó una 
disertación sobre los inconvenientes de 
enseñar Retórica a los niños (1798). 

983.— García Naranjo (Joaquín). 

Nació en la reina del Betis el año 1888 
y cursó hasta el doctorado la facultad de 
Filosofía y Letras. Aunque joven, ha dado 
ya dos producciones muy estimables: Su- 
blevación de Tupa Amaro en el Perú (Se- 



— 232 — 



villa, 1912) y El Castillo de Alcalá de 
Guadaira, novelas históricas (ídem). 

984.— García Nieto (Luis). 

Perteneciente a la familia de antiguos y 
famosos panaderos del horno de Nieto (que 
recientemente ha sufrido un incendio), sito 
en la calle de Catalanes, vio la primera luz 
en Sevilla el 7 de Febrero de 1889. 

Ingresó en lo orden seráfica, habiendo 
profesado en la casa de Nuestra Señora de 
Loreto el 8 de Noviembre de 1906 y actual- 
mente reside en el histórico monasterio de 
la Rábida. En atención a sus méritos acaba 
de recibir el nombramiento de Correspon- 
diente de la Real Academia de San Fer- 
nando. 

Colabora en revistas de su orden y ha 
publicado un tomito de poesías titulado 
Estelas (Sevilla, 1920), su discurso Huel- 
va y la Habida, pronunciado al tomar ofi- 
cialmente posesión del monasterio cedido a 
su religión, y, en fin, el discurso pronun- 
ciado en la apertura de las Conferencias de 
la Juventud Artística de tíuelva sobre el 
tema Patria y Religión (Sevilla, 1920). 

985.— García Noriega (José). 

Se graduó en Cánones en la Universidad 
de Sevilla, su patria, el año 1767. Abogado 
de los Reales Consejos, catedrático de la 
Universidad, socio de erudición de la Real 
de Medicina y de Buenas Letras desde el 27 
de Enero de 1775. Escribió Nueva idea del 
Derecho Natural (in 8.° Sevilla, 1786), 
fundando el carácter del Derecho en el con- 
cepto de la responsabilidad inherente a la 
condición humana, y leyó un discurso en 
la Sociedad de Medicina sobre las Q utili- 
dades que debe tener el parto en Physico 
y civil para que se diga vital (1796). 

986.— García Olivares (José). 

Nacido en Sevilla el 23 de Septiembre 
de 1877, y apasionado del teatro, presentó 
su primer ensayo en el coliseo del Duque en 



1904, el diálogo intitulado Hambre y Risa. 
En pos de éste, y por el siguiente orden, 
dio La Conquista, entremés, en el cita- 
do coliseo; La negra sombra, entremés, en 
el teatro Cervantes; El mantón de espuma, 
en el Duque; Osos y leones y Entre rejas, 
entremeses, en el Duque; Ornar, en el Vital 
Aza, de Málaga; La gracia suprema y El 
gran empresario, estrenados en Málaga; 
A fuerza de labia y La hija del cortijo, 
en el teatro Cervantes de Sevilla; El cero a 
la izquierda, El taller de novios y La ve- 
lada de San Juan, en el teatro del Duque. 
Todas estas obras están escritas en colabo- 
ración, exceptuando Ornar. 

987.— García Ostos y Algarate (M'guel). 

De familia astigitana, ilustrado e inteli- 
gente, ingresó en Buenas Letras el 29 de 
Octubre de 1790 y leyó un Discurso sobre 
la ley natural. 

988.— García Otero (Francisco). 

Médico e individuo de la Real Sociedad 
de Medicina y Ciencias de Sevilla. No se 
halla en el Archivo de la misma sino una 
Memoria de este facultativo leída el 17 de 
Febrero de 1820 y trata De la desinfección 
de los gases. 

989.— García Oviedo (Carlos). 

Nació en Sevilla el 15 de Enero de 1884. 
Cursó los estudios de Derecho en la Univer- 
sidad de su patria, y una vez doctorado, 
ganó por oposición la cátedra de Derecho 
penal de la Universidad de Granada. Actual- 
mente desempeña la de Derecho administra- 
tivo en la Universidad de Sevilla. Tiene pu- 
blicado un folleto con el siguiente título: 
Ideas jurídico penales contenidas en el 
Romancero español (Granada, 1913). 

990.— García Peña (Angelo). 

Nació en la Civitas Solis el 6 de Octu- 
bre de 1838. Obtenido el título de ingeniero 



— 233 — 



industrial, sirvió en concepto de numerario 
la cátedra de Física y Química del Instituto 
de lluelva desde 1873 a 1878, y cinco años 
después entró de profesor en la Institución 
libre de enseñanza, que ya dirigía el insigne 
filósofo y pedagogo andaluz don Francisco 
Giner de los Ríos. Era muy estimado en 
Madrid y no menos en Sevilla. La Sociedad 
de Amigos del País de esta última ciudad le 
nombró socio honorario. Era, cuando estaba 
en Sevilla, uno de los asiduos a la clásica ter- 
tulia que en el café Suizo sostenían el inol- 
vidable don Federico de Castro; don Anto- 
nio Machado; el médico don Carlos Morón, 
inagotable de chistes y chascarrillos; el ar- 
queólogo don Fernando Belmonte; el direc- 
tor de la sucursal del Banco de España don 
José Cuadrado, que escribía unos versos 
muy malos, pero con mucha gracia; don 
Manuel Sales y Ferré y otros ilustres profe- 
sores. Vivió don Angelo hasta el 26 de 
Agosto de 1900, dejando publicados una 
traducción de El Sol por el Padre Secchi y 
muchos trabajos científicos en revistas. Yo 
poseo un manuscrito autógrafo que creo 
inédito, sobre reforma general de la ense- 
ñanza, y como, a pesar del tiempo trascu- 
rrido, contiene ideas todavía aprovechables, 
quiero insertarlo a continuación: 

«La causa del malestar que aqueja al país 
no es otra que la pobreza. 

Somos un país pobre, en primer término, 
porque no queremos o no sabemos trabajar. 

La aristocracia no se cuida del trabajo; la 
clase media busca las carreras literarias y nutre 
la burocracia; el pueblo ignora los procedimien- 
tos técnicos que facilitan la producción. 

No hay medio capaz de torcer en plazo breve 
el curso de la vida aristocrática. 

No hay dinero en el país para ilustrar direc- 
tamente al pueblo, muy numeroso relativamente 
a las otras clases, y muy ocupado en ganar el 
pan de cada día. 

En las circunstancias actuales sólo puede es- 
perarse la mejora del país de la acción de la 
clase media, que, siendo pobre y ambiciosa, tra- 
baja por necesidad y hace esfuerzos por ilus- 
trarse, si bien siguiendo un falso derrotero que 
conduce al paso a la ruina. 

Citase a la empleomanía como el cáncer del 
Estado; piden algunos leyes que dificulten el ac- 
ceso a los empleos públicos, y otros una or- 
ganización administrativa que haga innecesa- 



rio elempleo de tantos servidores del Estado. 

Ambas cosas pueden ser de utilidad, pero 
mejorarían en nada la situación del país. 

La clase media tiende a vivir del presupuesto 
porque no sabe hacer otra cosa. Es pobre, y en 
su afán de ilustrarse emplea los medios que es- 
tán al alcance de su pobreza y de su ignorancia 
y de sus preocupaciones. 

Hace pasar sus hijos por el Instituto, donde 
reciben una enseñanza vacía y los incapacita 
para todo lo que no sea un oficio de pluma. 

Esta es la base de todos los males siguientes. 

El hijo de la clase media carece de nimios 
por causa de su educación, y se educa así por- 
que no tiene elementos para educarse de otro 
modo. 

Sería, pues, conveniente cambiar la forma 
de los establecimientos de educación para que 
ésta resultase práctica y habilitase a los que la 
recibiesen para algo diferente de la escritura de 
una carta. 

Una reforma de tanta importancia no puede 
ser acometida más que por el Estado, que es 
quien sostiene y dirige el mayor número de los 
establecimientos de enseñanza. Pero es evidente 
que si en cualquier población se realizase una 
reforma de esta clase, en plazo relativamente 
breve podían tocarse los resultados y servir de 
ejemplo y estímulo para la reforma general. 

No se me oculta que una tentativa de esta 
naturaleza ofrece graves dificultades, no siendo 
la menor el desvío de la clase media y la nece- 
sidad de apoyarse en la parte de la misma más 
pobre o más cercana al pueblo trabajador. 

Las notas que signen se refieren a la ense- 
ñanza en una escuela cuyo fin principal fuese 
difundir los conocimientos prácticos. 

Siendo tal el objeto de la enseñanza, es evi- 
dente que el método debe ser práctico; esto es, 
que los conocimientos se han de adquirir me- 
diante un trabajo análogo al que se emplea en 
la vida ordinaria, y que, no tratándose de for- 
mar hombres que cultiven la ciencia por ella 
misma, conviene evitar el uso de las demostra- 
ciones complicadas, de teoremas casi evidentes 
y del estudio prolijo de las teorías y métodos 
que no han pasado a la práctica. 

Como ejemplo digno de evitarse, véase el sis- 
tema seguido generalmente en la enseñanza de 
las matemáticas, mediante el cual se hace re- 
pulsivo el estudio de esta ciencia, y en no pocos 
casos, se llega a falsear de tal modo su concep- 
to, que los estudiantes de verdadero mérito se 
incapacitan para cultivarla. 

En la enseñanza práctica, o de aplicación 
general a los problemas de la vida, no podrían 
darse títulos que habiliten exclusivamente para 
una profesión, y, por lo tanto, sería un grave 
mal conducirla de manera que los conocimientos 
adquiridos en un año resultasen inaplicables 



— 234 



basta recibir su complemento en otro año. De- 
be, pues, huirse de este escollo y considerar 
cada curso como el último que ha de seguir el 
alumno en cuanto la materia lo consienta. 

Procediendo de otra manera, los que no pu- 
diesen alcanzar el término de la enseñanza ha- 
brán perdido su tiempo y su dinero y resultarían 
miembros inútiles para la producción. 

Una escuela de esta clase no podrá contar en 
un principio más que con un pequeño número 
de alumnos, en su mayoría hijos de maestros 
de taller, de escasa fortuna en general. Seria, 
pues, preciso exigirles pocos conocimientos para 
el ingreso y poca edad también para que su fal- 
ta del obrador no fuese sensible en el presu- 
puesto de la familia. 

Así, pues, las condiciones del ingreso podrían 
ser acreditar haber cumplido doce años y tener 
los conocimientos de lectura, escritura, nocio- 
nes de gramática, las cuatro reglas y el sistema 
decimal, (,1. a ) 

Ingresado el alumno, haría el estudio, biea 
por años, bien por asignaturas, si bien en los 
primeros no convendría dispensar ninguna en- 
señanza de las marcadas, especialmente de las 
que, por su carácter, exigen el empleo de traba- 
jo corporal. 

Tratándose de habilitar gente para el traba- 
jo» y gente pobre en su mayoría, no puede pen- 
sarse en desperdiciar el verano, y, por lo tanto, 
conviene utilizarlo, si bien es cierto que, en lo 
posible, debe disminuirse el trabajo en tal 
época. 

Así, pues, en cada año debe haber dos cur- 
sos: uno de Octubre a Mayo, ambos inclusive, 
y otro de Junio a Septiembre. 

El primero puede constar de 188 días labo- 
rables, descartando las vacaciones y fiestas im- 
prescindibles, y el segundo de 100 días, hecha 
análoga deducción. 

Primer año, primer curso. — Aritmética, 90 
lecciones; duración, 1 hora 15 minutos.— Geo- 
metría, 90 lecciones; duración, 1 hora 15 minu- 
tos. — Ciencias Naturales, 180 lecciones; dura- 
ción, 2 horas.— Dibujo, 90 lecciones; duración, 2 
horas. — Francés, 90 lecciones; duración, 1 hora. 
— Alfarería, 90 lecciones; duración, 3 horas. — 
Tiempo de clase: 6 horas y 15 minutos. (2. a ) 

Primer año, segundo curso. — Aritmética mer- 
cantil, 45 lecciones; duración, 1 hora. — Francés, 
45 lecciones; duración, 1 hora, — Geografía, 90 
lecciones; duración, 1 hora. — Reforma de letra, 
40 lecciones; duración, 1 hora 3 minutos. — Conta- 
bilidad, 50 lecciones; duración, 1 hora 30 minu- 
tos. — Tiempo de clase: 3 horas y 30 minutos. 

Segundo año, primer curso. — Algebra, 70 lec- 
ciones; duración, 1 hora 30 minutos. — Geome- 
tría, 70 lecciones; duración, 1 hora 15 minutos. 
— Trigonometría, 40 lecciones; duración, 1 hora 



40 minutos. — Francés, 90 lecciones; duración, 1 
hora. — Dibujo lineal, 60 lecciones; duración, 2 
horas. — Dibujo natural, 60 lecciones; duración, 
2 horas.— Ciencias naturales, 120 lecciones; du- 
ración, 2 horas. —Agrimensura, 20 lecciones; du- 
ración, 1 hora. — Cerámica, 120 lecciones; dura- 
ción, 3 horas. —Carpintería, 120 lecciones; dura- 
ción, 3 horas. — Tiempo de clase: de 6 horas y 15 
minutos a 7 horas y 15 minutos. 

Segundo año, segundo curso. — Reforma de le- 
tra, 45 lecciones; duración, 1 hora 30 minutos.— 
Teneduría, 45 lecciones; duración, 1 hora 30 mi- 
nutos.— Geografía mercantil, 20 lecciones; dura- 
ción, 1 hora 15 minutos —Historia, 70 lecciones; 
duración, 1 hora 15 minutos.— Francés, 60 lec- 
ciones; duración, 1 hora 30 minutos.— Topogra- 
fía, 30 lecciones; duración, 1 hora 30 minutos.— 
Dibujo, 30 lecciones; duración, 1 hora.— Prácti- 
ca de Topografía, 30 mañanas o tardes. 

Tercer año, primer curso. — Descriptiva, 70 
lecciones; duración, 1 hora30 minutos. — Geoma- 
tría de vista y cartesiana, 50 lecciones; dura- 
ción, 1 hora 30 minutos.— Ciencias Naturales, 60 
lecciones; duración, 2 horas.— Maquinaria agrí- 
cola, 90 lecciones; duración, 1 hora 30 minutos. 
— Construcción, 90 lecciones; duración, 3 horas. 
—Dibujo, 60 lecciones; duración, 3 horas.— In- 
glés, 90 lecciones; duración, 1 hora 15 minutos. 
—Arte, 30 lecciones; duración .. (6. a ) Tiempo de 
clase: 5 horas y 45 minutos. 

Tercer año, segundo curso.— Dibujo, 90 leccio- 
nes; duración, 2 horas.— Análisis matemático, 90 
lecciones; duración, 1 hora 15 minutos.— Nocio- 
nes de dibujo, 40 lecciones; duración, 1 hora 15 
minutos.— Inglés, 50 lecciones; duración 1 hora 
15 minutos.— Reconocimiento de materiales, 25 
lecciones; duración, la tarde.— Arte, 25 leccio- 
nes; duración, la tarde.— Tiempo de clase, 4 
horas 30 minutos durante 40 días, en ocu- 

padas las tardes. (7. a ) 

Cuarto año, primer curso.— Descriptiva, 90 
lecciones; duración, 1 hora 30 minutos.— Física, 
90 lecciones: duración, 1 hora 30 minutos.— Quí- 
mica, 90 lecciones; duración, 3 horas.— Dibujo, 
90 lecciones; duración, 2 horas.— Trabajos en 
madera y hierro, 90 lecciones; duración 3 horas. 
—Mecánica, 90 lecciones; duración, 1 hora 30 mi- 
nutos.— Inglés, 90 lecciones; duración, 1 hora.— 
Tiempo de clase: 6 horas y 30 minutos. (8. a ) 

Cuarto año, segundo curso.— Segundo curso 
de análisis, 90^cciones; duración, 1 hora 30 mi- 
nutos.— Inglés, 50 lecciones; duración, 1 hora 15 
minutos.— Fotografía, 25 lecciones; duración, la 
necesaria— Geología y Mineralogía (nociones), 
55 lecciones; duración, la necesaria.— Tiempo de 
clase: de 1 hora 30 minutos a 2 horas 45 minu- 
tos. (9. a ) 

Quinto año, primer curso.— Tercer curso de 
análisis, 120 lecciones; duración, 1 hora 30 mi- 



— 235 — 



mitos.— Metalurgia, 00 lecciones; duración, 2 
horas. — Nociones de Análisis químico, 60 leccio- 
iración, 2 horas.— Dibujo, 60 lecciones: 
duración, 2 horas. — Aplicaciones del calor, 60 
lecciones: duración, 1 hora 30 minutos. — Máqui- 
na de vapor y gas, 60 lecciones; duración 1 hora 
30 minutos. — Trabajos del hierro, 120 lecciones; 
duración, 3 horas. --Tiempo de clase: 6 horas. (10. a ) 
lito año, segundo curso. — Higiene, 20 lec- 
ciones; duración, 1 hora. — Manejo de máquinas, 
70 lecciones; duración, 4 horas. (11. a ) 

■>> año, primer curso. — Resistencia de ma- 
teriales, 90 lecciones; duración, 1 hora 30 minu- 
tos. — Construcción de máquinas (cálculos y plan- 
tillas), 90 lecciones; duración, 1 hora 30 minutos. 
— Electricidad (generadoras, motores, luz), 90 
lecciones; duración, 1 hora 30 minutos. — Quími- 
ca industrial, 90 lecciones; duración, 1 hora 30 
minutos. — Dibujo, 90 lecciones; duración, 3 ho- 
ras. — Laboratorio químico y prácticas de elec- 
tricidad, 90 lecciones; duración, 3 horas. — Tiem- 
po de clase: 6 horas. (12 a ) 

Sexto año, segundo curso. — Nociones de Agri- 
cultura y Zootecnia, 50 lecciones; duración, 1 
hora 30 minutos. — Aceros, 30 lecciones; dura- 
ción, 2 horas. — Motores hidráulicos y de viento, 
40 lecciones; duración, 1 hora 30 minutos. (Apre- 
cios son casos prácticos que el tiempo permita). 
— Tiempo de clase: 1 hora 30 minutos a 3 horas 
30 minutos. (13. a ) 

Séptimo año, primer curso. — Construcciones 
(fábrica), 90 lecciones; duración, 1 hora 30 mi- 
nutos. — Caminos (especialmente ferrovías y no- 
ciones de explotación), 90 lecciones; duración, 1 
hora 30 minutos. — Canales (alumbramiento, de- 
pósito, aprovechamiento de aguas), 90 lecciones; 
duración, 1 hora 30 minutos. — Alumbrado (gas 
y fotometría), 40 lecciones; duración, 1 hora 30 
minutos. — Galvanoplastia y Electrometalurgia, 
50 lecciones; duración, 1 hora 30 minutos. — Pro- 
yectos, 90 lecciones; duración, 3 horas. — Prác- 
tica de Química y Electricidad, 90 lecciones; du- 
ración, 3 horas. — Tiempo de clase: 6 horas. (14. a ) 

Séptimo año, segundo curso. — Legislación in- 
dustrial, 60 lecciones: duración, 1 hora 30 minu- 
tos. — Proyectos, el tiempo necesario. (15. a ) 

Octavo año, primer curso. — Construcciones 
(hierro), 80 lecciones: duración, 1 hora 30 minu- 
tos. — Tejidos y materias textiles, 80 lecciones; 
duración, 1 hora 30 minutos. — Labores de minas, 
50 lecciones; duración, 1 hora 30 minutos. — Vi- 
nos, alcoholes y aceites, 30 lecciones; duración, 
1 hora 30 minutos. — Papel y fieltros, 15 leccio- 
nes; duración, 1 hora 30 minutos —Proyectos de 
la clase de hierros, 40 días, empleando el tiempo 
necesario. — Prácticas de las clases y visitas de 
fábricas, el tiempo necesario. (16. a ) 

Octavo año, segundo curso. — Economía Políti- 



ca, 60 lecciones; duración, 1 hora 30 minutos. — 
Estudios de los Aranceles e ideas de las prácti- 
cas de Aduanas, 40 lecciones; duración, 1 hora 
30 minutos.— Proyectos. (17. a ) 

OBSERVACIONES 

1. a Convendría exigir en el examen de es- 
critura que ésta fuera cursiva, esto es, que el 
alumno escribiera con cierta facilidad y rápidos; 
en la parte de ortografía no es posible tener 
muchas exigencias. Tanto este punto, cnanto lo 
que se refiere a la corrección en el lenguaje, 
tiene que ser obra lenta y que se ejecute me- 
diante el examen de los resúmenes, apuntes y 
memorias que los alumnos han de formar. Las 
nociones de Gramática no deben exceder de lo 
preciso para que no se vea el profesor de len- 
guas obligado a explicar el valor de las palabras 
que use al tratar de la parte gramatical de los 
idiomas que enseñe. 

Los conocimientos de Aritmética basta con 
que lleguen a la facilidad en el mecanismo. 

2. a Para dar a conocer con más amplitud el 
sentido de la enseñanza de que se trata, insistiré 
algo sobre las materias que se comprenden en el 
programa de los primeros años. 

En la enseñanza de la Aritmética debe evi- 
tarse tanto el conceder exagerada importancia 
a la parte puramente teórica, como caer en el 
mecanismo de las escuelas de instrucción prima" 
ria. Debe proscribirse toda demostración artifi- 
ciosa y debe cuidarse la razón de los métodos 
que se empleen; conviene emplear siempre la 
definición más inteligible, aunque no sea la más 
transcendental. En este primer año debe pres- 
cindirse casi por completo de las teorías de los 
números primos y de la divisibilidad, así como 
de las fracciones continuas; convendría tocar 
muy someramente los complejos, o quizás mejor 
tratar sus cuestiones como problemas comunes. 
Las proporciones y la regla de tres merecen un 
cuidado especial. El método de la reducción de 
la unidad no puede omitirse. La raíz cuadrada 
debe estudiarse de un modo completo, pero la 
cúbica sólo como procedimiento. El sistema mé- 
trico debe darse a. conocer de manera que su co- 
nocimiento sea permanente. 

Al mes de comenzado el estudio de la Arit- 
mética, con lección diaria, puede empezar el de 
la Geometría, cuidando en él de seguir el mismo 
procedimiento que al tratar de la Aritmética. 
La Geometría se presta mucho a la demostra- 
ción práctica, y es conveniente, cuando se trata 
de enseñar niños, u hombres que no han de es- 
tudiar la materia más que por sus aplicaciones, 
no multiplicar los teoremas ni sobrecargar la 
memoria con propiedades de rara aplicación. 

En este curso puede darse la Geometría pla- 
na y algunas nociones de la del espacio; éstas 
más bien física que geométricamente; por ejem- 



— 236 — 



pío, los desarrollos del cilindro, el cono, los po- 
liedros, etc. 

El designado con el nombre de Ciencias Na- 
turales, los conocimientos que, perteneciendo a 
las ciencias que bajo tal nombre se agrupan, son 
de uso diario. En la clasb de que se trata no de- 
ben explicarse los fenómenos con sujeción al 
método científico, ni tampoco esforzándose por 
encuadrarlos dentro de las grandes hipótesis: 
basta con que la explicación o aclaración esté 
en los límites de la observación racional. 

El profesor debe llamar las cosas por su 
nombre vulgar y también por el científico, a fin 
de enriquecer el caudal de voces de los alum- 
nos. 

La enseñanza experimental siempre, no debe 
ser experimental por el profesor, sino por el 
estudiante. Por regla general conviene evitar 
el empleo de los aparatos llamados de clase. 

Para mostrar con más claridad mi pensa- 
miento me serviré de un ejemplo: 

Supongamos que se trata de estudiar la pro- 
ducción del calor. En tal caso los alumnos deben 
encender el fuego, alimentarlo y vigilarlo, sien- 
do preciso que empleen todos los combustibles 
usuales para que aprendan prácticamente las 
diferencias que hay de unos a otros. En estas 
prácticas pueden adquirir los alumnos ideas 
claras respecto a la potencia y a la capacidad 
caloríficas, aprender a usar el termómetro, a 
darse cuenta de las funciones de las chimeneas 
y de buen número de fenómenos que pasan des- 
apercibidos diariamente a nuestra vista. 

Tal estudio puede hacerse sin más aparatos 
que las hornillas, calderos y termómetros, que 
se encuentran en todas partes. 

En la enseñanza del primer curso de ciencias 
naturales debe incluirse el de medir y pesar y 
el conocimiento de la moneda. Cierto es que 
este último no puede ser muy completo, pero 
un buen número de alumnos podrán, bien por 
delicadeza de oido, bien porque naturalmente 
aprecien la línea ó el color, llegar a entender 
de moneda más que el común de las gentes. 
También debe incluirse en la enseñanza de este 
curso el termómetro y el uso .comercial de los 
pesa-licores (areómetros). 

Tratándose de dignificar el trabajo manual 
y de despertar la afición al mismo, no basta con 
la enseñanza práctica de ciertas materias, es 
necesario llegar al trabajo de producción. La 
cerámica se presta perfectamente al trabajo 
del niño y al propio tiempo lo ejercita en la 
representación plástica de los objetos. Bajo 
estos dos puntos de vista es preferible a cual- 
quier otro trabajo. 

Sea cualquiera la profesión que se ejerza, 
conviene saber representar los objetos gráfica- 
mente, con cierta propiedad y prontitud; esto 
es el complemento de la escritura. A conseguir 



tal cosa debe aspirar en la enseñanza del di- 
bujo en este curso. 

Creo que los alumnos deben copiar los obje- 
tos directamente, estimando que el uso do co- 
piar de la lámina, aunque general, es vicioso e 
incapacita a muchos para ver después las líneas 
en el natural. 

3.° La aritmética mercantil se refiere a los 
problemas usuales en el comercio, como des- 
cuentos, compañía, precios medios, &. 

La contabilidad deba tratar del sistema de 
libros exigidos por la ley, de su uso y manera 
de llenar las cuentas mediante ellos. Esta en- 
señanza es de carácter práctico. 

La necesidad de una clase de reforma de 
letra no es preciso justificarla. 

En la geografía debe consagrarse especial 
cuidado a la manera de orientarse, al conoci- 
miento de las cartas y al de los globos, a la 
explicación del pararelismo de los rayos solares, 
a la existencia del horizonte racional. 

El alumno que haya cursado con aprovecha- 
miento el primer año, podrá ser útil, en cuanto 
su edad lo permita, en cualquier tienda, y aun 
prestar buenos servicios en muchos estableci- 
mientos industriales, puesto que tendrá costum- 
bre de trabajar y sabrá de cuentas y de pesar 
y medir efectos. 

4.° La enseñanza del álgebra debe ser en 
un todo análoga a la de la aritmética;¡debe pres- 
cindirse en este curso de la regla de Crower, 
del método de Bezu, del cálculo de las imagi- 
narias, y aun puede omitirse la demostración 
del binomio; en cambio, puede tratarse la raiz 
cúbica y enseñarse la teoría de logaritmos de 
manera que no se olvide. 

La geometría del espacio puede tratarse 
bien en las 70 lecciones, y en ellas cabe también 
una instrucción suficiente para entender los 
dibujos sencillos hechos en proyecciones. Unas 
nociones de dibujo lineal son necesarias en el 
grado de cultura que el alumno puede alcanzar 
en este año, y en 60 lecciones bien hechas hay 
tiempo suficiente para conseguir que el discí- 
pulo, sin ser un delineante, pueda usar bastante 
bien la regla y el compás. 

La trigonometría debe limitarse a la resolu- 
ción de los triángulos planos. La Agrimensura 
se contraerá al conocimiento de los instrumen- 
tos más usuales y a los métodos que se siguen 
para los trabajos de campo. 

La enseñanza délas ciencias naturales debe 
tender a completar los conocimientos de las de- 
más clases; así en este año será necesario tratar 
de la luz para el. mejor conocimiento de los an- 
teojos, y de hidrostática para entender el nivel. 
No es posible detallar el programa de esta asig- 
natura porque su contenido dependerá siempre 
de la educación científica del profesor. 

Los alumnos cuyo desarrollo físico sea sufi- 



— 237 



ciento, podrán trabajar en carpintería; los que 
carezcan de fuerza para hacerlo con fruto, deben 
seguir con la cerámica. 

5.° Respecto al carácter y contenido de esta 
enseñanza, me refiero a lo ya dicho, debe con- 
cederse la mayor atención a los ejercicios prác- 
ticos v .1 las teorías de aplicación inmediata. 

Lo3 dos cursos del segundo ano resultan un 
poco recargados, pero como serán muy pocos 
los que tengan necesidad de estudiar todas las 
meterías en ellos contenidas, de aquí que es 
sólo aparente el exceso de materias. 

Asi, por ejemplo, el niño que aspire a ingresar 
en la profesión mercantil puede prescindir, en 
el primer curso de la Trigonometría, de la Agri- 
mensura y de los trabajos manuales, o, a lo 
menos, disminuir éstos, sobre todo si ha de co- 
menzar su aprendizaje en una tienda; en el 
segundo curso puede de igu?l manera omitii 
el estudio de la Topografía y sus prácticas, y del 
dibujo, que en este curso debe ser topográfico. 

Por el contrario, los estudiantes que no ha- 
yan de ocuparse de la carrera de comercio, pue- 
den prescindir de la Teneduría de libro3 y de la 
geografía mercantil. 

Si los que han de ingresar en tienda bien 
pueden prescindir del trabajo manual, puesto 
que han de tener que entregarse a él por razón 
de la profesión a que se dediquen, no es posible 
consentir que dejen de trabajar corporalmente 
los que hayan de dedicarse a otra clase de ocu- 
paciones. Y tan importante creo este punto, que 
nunca cuidarán bastante los profesores de incul- 
car en el ánimo de sus discípulos la idea de que 
todo trabajo corporal realizado, es un triunfo 
conseguido sobre las fuerzas naturales, y que 
el fin principal de sus estudios no es otro que 
someter la naturaleza al servicio de la humani- 
dad. La idea, con no ser exacta, es tan impor- 
tante y está de tal modo desconocida u olvidada 
en nuestra cultura actual, que conviene exage- 
rarla. 

Por la simple enumeración de las materias 
que se señalan en los programas, se viene en 
conocimiento de que el alumno que haya termi- 
nado el segundo año tiene conocimiento, bien 
para ser un dependiente de comercio en cierto 
grado, bien para auxiliar de trabajos geodésicos 
y topográficos. 

6.° Nada es necesario, en mi juicio, adver- 
tir al simple enunciado do las materias del pro- 
grama, y al número de lecciones que se señalan, 
salvo en el punto que se refiere a las construc- 
ciones y a la maquinaria agrícola. Bajo este 
nombre trato de expresar el conocimiento de 
los útiles, máquinas y herramientas que se em- 
pleen en agricultura, su manejo en cuanto sea 
posible, y el montaje y desarme de los mismos. 

Las construcciones de que se tratan no exce- 
den de la albañilería, entrando en la enseñanza 



el trabajo corporal, para lo que sería conve- 
niente hicieren obra utilizable los alumnos, y 
el conocimiento de las reglas prácticas usadas 
en las construcciones, así como el uso del ma- 
nual del arqnitecto. 

En este curso hay materias que pueden no 
estudiarse por ciertos alumnos; asi, los que 
piensen terminar en este año, pueden prescindir 
de la geometría de vista y del inglés, y los que 
intenten continuar los estudios, sin perjuicio 
pueden prescindir de la maquinaria agrícola. 

7.° En este curso también hay materias que 
no es necesario se estudien por los qne en el año 
terminan sus estudios. Tales son el inglés, el 
primer curso de análisis matemático y el dibujo, 
si ya han conseguido la perfección apetecida. 
En cambio, si piensan dedicar su actividad a la 
Agricultura, deben cursar las nociones de Agri- 
cultura y Zootecnia y aun los abonos, corres- 
pondiente al segundo curso del sexto año. 

Los alumnos que abandonen los estudios al 
terminar este tercer año, podrán ser útiles en 
las empresas de construcción y en las explota- 
ciones agrícolas, dentro siempre de su edad, de 
sus fuerzas y de su juicio. 

8.° Este curso es, casi en su totalidad, pre- 
paratorio; sin embargo, conduciendo la ense- 
ñanza con fin práctico, el alumno de este año 
tendrá más medios de trabajo que los de los 
años anteriores, especialmente, por los mayores 
conocimientos de descriptiva, por lo que haya 
aprendido del trabajo de carpintería y herrería, 
y por la mecánica que habrá aprendido. Esta 
mecánica que aquí se señala, debe ser en su par- 
te teórica semejante a la industrial de Javiez. 

9.° Los estndios del segundo curso revisten- 
el mismo carácter que los del primero. La foto- 
grafía se señala como auxiliar del dibujo. Los 
estudios de los cuatro años habilitan para dee- 
empeñar cumplidamente el cargo de ayudante 
del jefe de una explotación cualquiera, y aun 
para dirigir algunas. 

10.° Las clases de metalurgia y análisis 
química deben ser tan prácticas como sea po- 
sible. 

11.° La época del año señalada para el ma- 
nejo de maquinarias es poco apropósito, pero 
tratándose de alumnos pobres, sería muy perju- 
dicial alargarles el tiempo de estndio para evi- 
tarles más molestias que al fin habrían de sufrir 
en su trabajo futuro. Al terminar el quinto año, 
el alumno está en condiciones de llegar a ser un 
buen maquinista, siendo desde luego un maqui- 
nista aceptable. 

12.° Los estudios de este curso pertenecen 
propiamente a la carrera de Ingeniero, y las 
materias en el programa contenidas pueden ier 
en su mayor parte omitidas por los que estudien 
con un fin particular. 

13.° En el mismo caso que las anteriores se 



238 



encuentran las asignaturas de este segundo 
curso; forman parte de la instrucción general 
del ingeniero, pero puede prescindir de ellas 
quien busque una instrucción particular. 

El alumno de este año puede considerarse 
como un ingeniero para determinadas explota- 
ciones. 

(14, 15, 16 y 17.) Todas las materias seña- 
ladas en los cuatro cursos pueden ser estudia- 
das con independencia unas de otras; forman, 
por decirlo así, varios ramos de la ingeniería. 
Para que su estudio sea útil conviene que sea 
práctico; de no ser así, valdrá más dejar que el 
Ingeniero busque en los libros lo que necesite. 

La enseñanza del curso segundo del año 
octavo es más propia del comercio que de la in- 
dustria, pero es conveniente porque el industrial 
tiene algo de comerciante; por lo demás, los que 
se dediquen al comercio pueden adquirirla sin 
otra preparación que los estudios de los dos pri- 
meros años. 

He marcado en los últimos años varias ense- 
ñanzas que pueden variarse o sustituirse. 

Así, quien piensa dedicarse a la construc- 
ción, puede prescindir en el sexto año del pri- 
mer curso de la Química, del Laboratorio, y en 
ciertos casos, de la electricidad, y reemplazar- 
las con las construcciones del séptimo y octavo 
año. 

Un químico podría también dar por termi- 
nados sus estudies en el sexto año, y aun antes, 
prescindiendo de ciertas materias que no ha- 
bría da utilizar. 

No señalo más ejemplos por no hacer inter- 
minables las notas; sólo si haré constar que los 
diez y seis cursos marcados representan los es- 
tudios necesarios para que de entre ellos pue- 
dan elegir los alumnos aquellos que sean indis- 
pensables para el ejercicio de sus profesiones, o 
a lo menos, para poder dedicarse a ellas con 
buenas condiciones de trabajo. (Hay una firma.) 
— Angelo García Peña.* 

991.— García-Plata y Osma (Rafael). 

Nativo de Guadalcanal e hijo del boti- 
cario del pueblo, cursó en Madrid, con sin- 
gular aplicación, la carrera de Leyes. Una 
de las alevosas pulmonías con que el clima 
de Madrid obsequia a sus clientes, le puso 
en peligro de muerte; padeció una segunda, 
y hubo de trasladarse en la convalecencia 
a Alcuéscar, provincia de Cáceres, donde 
tenía familia. El influjo de la vida rural y 
los cuidados de su prima Aurelia, le devol- 
vieron la salud, pero no gratis, pues quedó 
preso en la red de Cupido y contrajo nup- 



cias con la bondadosa primita. Esta cir- 
cunstancia determinó su permanencia en 
Alcuéscar. Allí desempeñó el cargo de juez 
con general aplauso, y se dedicó al estudio 
de la psicología y demología extremeña. Re- 
cogió más de doce mil cantares que remi- 
tió a otros colectores de coplas que se han 
engalanado con el trabajo de García-Plata, 
y envió centenares de romances al señor 
Menéndez Pida], para su Colección de ro- 
mances tradicionales españoles. 

Era fervoroso republicano, si bien la 
amistad que profesaba a don Segismundo 
Moret le hizo ingresar en la hueste liberal, 
en la cual militó hasta su óbito, acaecido el 
19 de Noviembre de 1918 en Cáceres, a los 
cuarenta y ocho años de edad. 

En 1905 y 1907 p ublicó en la Revista 
de Extremadura un curioso trabajo titula- 
do Los Sanchicos de Alcuéscar; en Hojas 
Selectas, de Barcelona, y otras publicacio- 
nes, dio a luz cantares y poesías, y lanzó al 
público los siguientes libros: Demosofia 
extremeña La musa religiosa popular 
(Cáceres, 1917); Demosofia extremeña. La 
musa de los cantares (Cáceres, 1918); Co- 
plero de lilas blancas, potpourri en verso 
y prosa (ídem, id.) Al morir dejó en poder 
de un editor barcelonés el manuscrito de 
Guijos y guijarros. Ningún colector espa- 
ñol de cantares le superó ni le igualó si- 
quiera. 

992.— García Portillo (Franoisco). 

Ejemplar sacerdote y excelente catedrá- 
tico. No he conocido hombre más bonda- 
doso. Baste decir que sus inquilinos lo ado- 
raban y, muchos años después de muerto, 
les hemos oído bendecir su memoria. 

De muy humilde familia, nació en Se- 
villa por el mes de Febrero de 1812. A fuer- 
za de grandes trabajos e inquebrantable 
constancia, se doctoró en Ciencias y Teo- 
logía a los veintinueve años de edad, y em- 
prendió los estudios de Derecho, que ter- 
minó en 1853. A propuesta del Claustro, 
en 25 de Enero de 1841, se encargó de 
la cátedra de Matemáticas, que, después 



— 239 



de una lucida oposición, se le confirió en 
propiedad. Al crearse los Institutos, pasó 
al de su patria, cuya dirección desempeñó 
desde 1882 hasta los últimos días de su 
vida, que terminó el 3 de Abril de 189Í. 

Perteneció a numerosas corporaciones 
científicas. Al ingresar en la Real Academia 
Sevillana de Buenas Letras, leyó un discur- 
so acerca de la importancia de la Metafí- 
sica como fundamento del conocimiento 
científico. En 1877 imprimió una refuta- 
ción de las doctrinas sensualistas con el 
título Contra el materialismo. 

Inolvidable maestro. A nadie rehusó su 
consejo, negó su oído ni cerró su bolsa. 
Caso excepcional: valió mucho y no dejó 
un solo enemigo. 

993.— García Ramón (Leopoldo). 

Escritor tan inteligente como laborioso 
y dotado de sólida ilustración, nació en Se- 
villa en 1849. En pos de una juventud con- 
sagrada al estudio y de haber hecho en su 
patria los primeros ensayos, decidió esta- 
blecerse en París, donde ha vivido constan- 
temente entregado al trabajo. Colaboraba en 
las principales revistas españolas, tale3 co- 
mo la Revista Contemporánea, La Espa- 
ña Moderna, La Revista de España y 
sobre todo en El Correo de Ultramar. La 
luz de su inteligencia se extendió sobre los 
problemas ultramarinos y los esclareció en 
diversos trabajos esparcidos por la prensa 
periódica y, por desgracia, no coleccionados. 

En París ha dirigido ediciones france- 
sas de autores españoles, Calderón, Alar- 
cón, Quintana y otros, y ha traducido a 
nuestro idioma gran copia de obras de 
Andersen, Belot, Maupassant y muchos más. 
Débese a su pluma Seres humanos (1884), 
Dos amores (1886), Galería de Historia 
natural (1885), La Nema (1891), tal vez 
la más conocida de sus novelas, y El arte 
de vivir (1893). 

994. — García Rey (Matías). 

Hijo de Eduardo y Vicenta, nació en La 



Campana en 1850. Era un espíritu bravio e 
independiente, de no escaso ingenio, aunque 
débil de voluntad. Comenzó por estudiar 
Teología, de la que pronto se aburrió, em- 
prendiendo la carrera de Medicina, que 
abandonó también, concluyendo por dedi- 
carse al periodismo, en que adquirió re- 
nombre. 

Colaboró en la Gaceta Universal, y 
más tarde en La Legitimidad, en el Dia- 
rio de la Tarde, en el Imparcial y, últi- 
mamente en El Mundo, donde publicó una 
' novela de bandidos, cuyo título no recuerdo. 

Enamorado de la vida bohemia, prefirió 
siempre el libre vagar a los tranquilos goces 
de la familia, hasta el punto de que, ha- 
biendo contraído matrimonio con una se- 
ñora de elevada posición, no tardó en sepa- 
rarse de ella, volviendo a los azares de la 
existencia nómada. 

Agotado por el trabajo y en plena mise- 
ria, vióse obligado a buscar amparo en el 
establecimiento benéfico de la Virgen de 
la Paloma, donde ingresó el 20 de Abril de 
1909, falleciendo el 8 de Agosto del mismo 
a la edad de 59 años. Siendo seminarista es- 
cribió una Elegía a Pío IX (1878.». Tam- 
bién dejó Semblanzas políticas (en verso), 
y Clarín y sus folletos (Madrid, sin año). 

995. — García Romero (Juan José). 

Este escritor nació en Sevilla, hijo de re- 
putado médico, se ordenó de presbítero, 
murió por los años de 1744, y fué enterrado 
en la parroquia de San Ildelfonso, donde 
vivía. Defendió la Sociedad Regia Hispa- 
lense de Medicina y Ciencias en un libro ti- 
tulado Triumpho de la Regia Sociedad 
Hispalense, y diálogo de medicina con 
un Appendix impugnatorio extermhian- 
do 23 proposicioties, que el doctor don 
José Gazola Yeronés, médico cesáreo y 
academista aletéfílo, escribe en un breve 
compettdio con el título: El mundo enga- 
ñado de los falsos médicos: autographo de 
don Juan José García Romero, clérigo pres- 
bítero. (Sevilla, Imp. de Leefdael, 1731 y 
1733). 



— 240 — 



996.— García Rufino (José). 

Todas las cosas de este ingenioso escri- 
tor son singulares. Teníalo yo por gaditano 
de nacimiento, y al pedirle confirmación o 
rectificación de mi juicio, me contesta que 
nació en Sevilla y en la calle de Genova, 42, 
el 19 de Marzo de 1875, día de su santo; 
sin aludir a la causa, añade que fué bauti- 
zado en la parroquia del Sagrario, de Cádiz. 
Su padre era un marino gaditano apellidado 
don Antonio García Carrascosa, y su madre, 
la dama neoyorkina doña Mercedes Rufino 
y Herrera. 

Hizo García Rufino su iniciación litera- 
ria en el diario El Po sibil ista, el año 1900; 
fundó, dirigió y redactó él sólo un graciosí- 
simo semanario, titulado Don Cecilio (1899- 
921), cuya colección forma hoy dieciocho 
volúmenes infolio de unas ochocientas pá- 
ginas; publicó Acuarelas de Abril (Sevilla, 
1892), preciosos apuntes de Semana Santa 
y Feria; la novela fantástica La mujer de 
hielo (Sevilla, 1893); De la paleta, cuentos 
de color con prólogo de otro gran colorista, 
de mi queridísimo amigo Salvador Rueda 
(Madrid, 1896), y en fin, Golondrinas (ídem, 
1921), colección de inspirados versos pre- 
cedidos de un prólogo ramplón, no recuerdo 
de quién, muy inferior a lo que las poesías 
merecen. 

García Rufino ha concitado antipatías 
por lo incisivo de su sátira, más molesta 
cuanto más ingeniosa; pero, aun sus propios 
enemigos confiesan, de buen o mal grado, 
el mérito de su labor y la lucidez de su 
inteligencia. 

Siempre con éxito, ha dado a la escena, 
las siguientes obras: 

El poso de los apuros, juguete cómico. 
— Las cuentas de mi Rosario, zarzuela, 
música de Martí. — El cabecilla Guayaba, 
zarzuela, música de id. — El futuro perfec- 
to, juguete cómico. — La primera del ba- 
rrio, zarzuela, música de Amadeo Vives. — 
El baño de Diana, zarzuela, música de 
Rubio y Estellés. — La estatua de don 
Gonzalo, música de Quinito Valverde. — La 
rifa del beso, zarzuela, música de López 



del Toro. — La patrona del cocimiento, pa- 
rodia, música de id. — La farolitu, parodia, 
música de Arnedo — Don Cecilio de hoy, 
revista sevillana, música de cinco composi- 
tores. — El indiscreto, comedia en dos actos. 
— La palmatoria, monólogo inocente. — 
Sangre española, zarzuela patriótica, mú- 
sica de López del Toro y Fuente. — La viu- 
da inconsolable, sainete, música de ídem, 
id. — ¡Los miuras!, sainete lírico, música 
de Polié y Defranc— El barrio de la viña, 
zarzuela dramática, música de López del 
Toro y Fuentes.— .La luz blanca, drama 
lírico, música de id., id. — La subida del 
tabaco, sainete lírico, música de id., ídem. — 
El hada de los sueños, opereta fantástica, 
corte inglés, música de Mac-Fraick. — El 
pecado original, opereta bíblica, música 
de Polié.— La canción del trabajo, come- 
dia lírica, música de López del Toro y 
Fuentes. — Cosas que pasan, diálogo.— El 
banco de la paciencia, diálogo en prosa. — 
La cruz de fuego, poema histórico en tres 
actos, música de López del Toro y Fuentes. 
—Safo o la danza de las cavernas, apró- 
posito en un acto, música de los maestros 
Polié y Defranc— El sinvergüenza Peláez, 
o el hombre desesperado, aventuras có- 
mico-trágicas, música de Osear Wiesse y 
Enrique Sánchez. — El polvo del camino, 
incidente en prosa. — Flor del campo, co- 
media lírica, música de López del Toro y 
Fuentes.— Camelo greco-romano, o el jefe 
del movimiento, apróposito cómico-lírico, 
bailable, sugestivo, en un acto y tres cua- 
dros, música de Salvador Martí. — Sevilla 
Nomadejado, revista sevillana, música de 
López del Toro y Fuentes. — La virgen de 
los Reyes, comedia lírica, en un acto y 
cinco cuadros, en verso y prosa, música de 
los maestros Torres y Sánchez (E.)— La 
tierra de María Santísima, revista anda- 
luza, música del maestro Alonso. — La pan - 
lorrilla, apróposito, música del maestro 
Salvador Martí. — Los esclavos del taller, 
zarzuela, música del maestro Isaura. — El 
Congreso de Sevilla, o aquí paz y después 
gloria, revista de actualidad, música de los 
maestros Acevedo y Fuentes. — Las virge- 



- 241 



ne8 del bosque, opereta casi mitológica, 
música de Acevedo.— La cruz de Tabla- 
dilhi, apróposito de actualidad sevillana, 
música de Castillo.— Señora casera, ¿qué 
es lo que se alquila?, saínete de actualidad 
sevillana, música de los maestros López del 
Toro y Fuentes.— La fiesta del beso, zar- 
zuela andaluza, música del maestro López 
del Toro— El castillo de Fausto, farsa lí- 
rica en dos actos, música de López del Toro 
y Matheq. — El puente de Triana, zarzuela 
sevillana, en dos actos, música de los mis- 
mos.— La niña de los perros, apropósito 
de astrakán y fe'pa. 

997. — García Sánchez (Fernando). 

Nació en Cazalla de la Sierra el 7 de Fe- 
brero de 1866. Cultivó el periodismo, diri- 
giendo los diarios El Cazallense (desde el 8 
de Abril de 1889 a Julio de 1891); El Ada- 
lid (de i de Noviembre de 1891 a Junio de 
1908), y El Papagayo (Sevilla, desde 1914j. 
Colaboró en la Propaganda Liberal. El 
Resumen y el Heraldo de Madrid, pe- 
riódicos de la Corte; y en los de Sevilla, La 
Andalucía Moderna, El Defensor Anda- 
luz y Heraldo Sevillano. Escribió para el 
teatro Los Serafines (juguete cómico estre- 
nado en 1889) y la revista Una riada en 
seco (1891). En Jos momentos en que escribo 
esta nota me asegura tener en preparación 
las siguientes obras teatrales: La fiesta del 
feminismo (revista); La Cruz de Mayo 
(saínete andaluz); Sindineritis rebelde (ju- 
guete cómico); Lo que quiere mi mujer 
(id.); La escopeta del señorito (diálogo), y 
En la reja (monólogo). Ignoro si, hasta 
la fecha, habrá estrenado alguna. En varios 
certámenes a que concurrió obtuvo premios 
por sus obras Un sevillano en Málaga (mo- 
nólogo andaluz); La Señorita (cuento anda- 
luz); Zumbando la tormenta (poesía festi- 
va), y Colección de cantares andaluces. 

Se propone hacer una selección de sus 
innumerables artículos en un libro que se 
titulará Mesa revuelta. Ha sido profesor de 
Francés y Geografía universal en el Colegio 
de segunda enseñanza que hubo en Cazalla, 



y Secretario del Ayuntamiento de la dicha 
villa desde 1902 a 1904. 

Está en posesión de los siguientes títu- 
los: Socio corresponsal en Cazalla de la Sie- 
rra de la Económica Sevillana de Amigos 
del País desde 1892; Socio honorario de las 
de Ñapóles Unione Opera ia di Umberto I 
y Circolo Promotor e Parlenopeo Giam 
balesta Vico desde 1893, y .Académico co- 
rrespondiente de la de Música, Declamación 
y Buenas Letras de Málaga desde 1908. 

998 — García Sañudo y Giraldo (Manuel). 

Nació en Marchena el 2 de Octubrexle 
1892, de esc'arecida familia. Inteligencia des- 
pierta y espíritu entusiasta, pronto reveló 
sus aptitudes literarias dirigiendo y redac- 
tando, a la temprana edad de diez y ocho 
años, un semanario político en Sevilla, del 
que fué único redactor. 

Es autor de una novela publicada en la 
biblioteca Patria con el titulo de Dietario 
de un joven loco... y de varios folletos y 
discursos. Prepara, según me dice, dos no- 
velas: Catón de Utica y La sotirisa de Ma- 
rat: tiene inéditas dos obras que ignoro si 
habrán visto la luz después de escrita esta 
nota: Cancionero de la melancolía (ver- 
sos) y Solariegas de Valfidalgo (impre- 
siones y esbozos;. 

En los Juegos Florales del Arahal i Mar- 
zo, 1914) y Puerto de Santa María (Octu- 
bre, 1914), obtuvo la flor natural, y en el 
certamen tradicionalista celebrado en Sevilla 
en 1910 el primer premio. 

999.— García de Tassara (Carlos.) 

Nacido en Sevilla el 18 de Septiembre de 
1823, aunque adquirió sólida cultura lite- 
raria, no profesó las letras como el gran don 
Gabriel, sino las armas. Llegó al grado de 
Teniente General y fué Director del Arma 
de Artillería y de Caballería y Presidente de 
la Junta de Defensa general del Reino. Como 
senador, pronunció elocuentes discursos, 
siempre sobre asuntos militares, como la 
Clausura de los talleres de Trubia 



ió 



— 242 



(1881-2); la Organización del Estado Ma- 
yor del Ejército, cinco discursos (1882-3); 
Cajas y aplicación de fondos especiales 
(1886) y otros temas análogos. 

1.000.— García de Tassara (Gabriel). 

En la capital de las Andalucías nació es- 
ta gloria nacional el 19 de Julio de 1817. 
Era hijo de D. Gabriel Julián García, Veinti- 
cuatro de la Ciudad y Contador principal de 
los Reales Ejércitos. La madre del poeta 
contrajo segundo matrimonio con D. Manuel 
Barreiro, que fué para Gabriel otro padre. 
Estudió el joven Tassara en el Colegio de 
Santo Tomás, donde tuvo por maestro de 
Humanidades al eminente latinista Fray 
Manuel Sotelo, a quien, ya hombre, dedicó 
una larga y sincera composición. Oyó luego 
las enseñanzas de D. Alberto Lista, «abrién- 
dose bajo tan acertada dirección y la seve- 
ridad del gusto clásico aquella delicada flor 
de poesía, que desde sus primeros años apa- 
reció tan espléndida, hasta venir a ser, ya 
eu su ado escencia, una de las mejores glo- 
rias de nuestro Parnaso.» (Puente y Apece- 
chea.) 

En 1839 se trasladó a Madrid, donde al- 
ternaba sus estudios de Derecho con asidua 
colaboración en El Correo Nacional, El 
Heraldo, El Sol, El Piloto y El Conser- 
vador, y se relacionaba con lo .mejor de la 
intelectualidad de la época. Nombrado Mi- 
nistro plenipotenciario en Washington, el 
quebranto de su salud le obligó a volver a 
España y entrar de lleno en la política inte- 
rior. «En las polémicas periodísticas que 
sostuvo desplegó el singular instinto político 
que, desde sus primeros años, le hizo como 
adivinar varios de los grandes aconteci- 
mientos europeos de que es testigo nuestro 
siglo, alentando Donoso Cortés aquel gran 
talento y pasmosa inspiración.» (Puente y 
Apecechea.) 

Falleció el 14 de Febrero de 1875 y los 
mejores ingenios de España le dedicaron 
una Corona Poética. 

No podría emitir juicio más exacto ni 
más completo que el formulado por un crí- 



tico excepcional, por D. Francisco de P. Ca- 
nalejas: «Vuela su fantasía; pero tan fácil 
y sostenido es su vuelo, que parece su natu- 
ral manera de ser. Tan clara es su intuición 
y tan viva, que va siempre llena y como 
poblada de mil pensamientos que la siguen 
formando enjambre de ideas en torno suyo. 
Adora el arte por el arte y es profeta y 
maestro por la soberana alteza de su con- 
cepción. En sus cantos se ve pasar hermosa- 
mente reflejado cuanto ha sentido la socie- 
dad española, aborrecido o amado el genio 
español en este siglo.» 

No difiere la opinión de Menéndez Pela- 
yo, y aún avanza más D. Juan Valera, ase- 
gurando que sólo con los versos de Tassara 
puede España aspirar al primer puesto en- 
tre todas las naciones europeas. 

«Es difícil, añade, dar idea en pocas pa- 
labras del genio y de las obras de Tassara. En 
su estilo y en su ser, que el estilo refleja, 
hay perfecta unidad; pero esta unidad se 
difunde en variedad riquísima. Su lira tiene 
todas las cuerdas. Su lira es tan fecunda en 
melodías como en emociones, sentimientos, 
pensamientos; su alma es grande y simpá- 
tica. En su alma había tonos, acentos e ins- 
piración, no para uno, sino para quince 
poetas de primera magnitud. Lejos de Tassa- 
ra la monotonía que en algunos egregios 
poetas se nota: en Quintana y en Leopardi, 
por ejemplo, en quien se diría que*só!o vi- 
bra una cuerda con poderosa resonancia.» 

En rigor, nada tenemos que añadir. A 
un tiempo clásico y romántico, como todos 
los grandes poetas de este siglo, Tassara 
sobresale por el atrevimiento de la frase y 
por el pesimismo no resignado con que un 
alma generosa asiste al ocaso de lo que ama 
y se rebela contra la inflexibilidad del des- 
tino, luchando a lo titán, al último resplan- 
dor de una fe vencida y no domeñada. 

1. 001. —García Torreño (Ñuño). 

Ilustre cartógrafo sevillano, que trabajó 
por espacio de no pocos años en la Casa de 
Contratación de Sevilla, donde fué nombra- 
do piloto, con el título de Maestro de hacer 



— 243 — 



cartas de navegar, por Carlos V. Son nu- 
merosas y notabilísimas las cartas geográ- 
ficas que trazó del Nuevo Mundo, por las 
cuales recibió pruebas positivas de la regia 
estimación. 

1.002. -García Villalta (José). 

«Sevillano y uno de los más felices in- 
genios de !a primera mitad de nuestro sig!o> 
(Ovilo). Muy joven emigró a Portugal, pasan- 
do después a Londres, donde escribió en in- 
glés la novela The Dous of the last century, 
que publicó más tarde en Madrid con el titulo 
El golpe en vago (1835). La amnistía de la 
reina Cristina le trajo a la corte. En 1837 
dirigió El Español y fundó El Labriego. 
En 1838 tradujo Macbsth y dio a luz mu- 
chas y buenas poesías. Falleció en Grecia, 
donde desempeñaba el cargo de Ministro de 
España (1840). Tradujo La vida de Colón 
de \V. Irving (1734). Escribió El Astrólogo 
de Vallado? id, comedia en cinco actos y en 
verso (1839); El Paria, tragedia en cinco 
actos y en verso, arreglo de Delavigne 
(1838), y Los amoríos de 1790, comedia 
en dos actos y en verso (1838). En El Pen- 
samiento se publicó una muestra de su ver- 
sión del Ótelo de Shakspeare. 

1.003.— García de Zorita (Andrés). 

Nació en Sevilla el año 1574, desempe- 
ñó los Obispados de Guamanga (1647) y de 
Truxillo (1649) y falleció el 2 de Agosto de 
1652. Se distinguió por elocuente orador y 
nos dejó impresas las siguientes obras: Ser- 
món de honras por Doña Margarita de 
Austtia (pronunciado en 6 de Diciembre de 
1614 e impreso en Sevilla en 1616). Por la 
Iglesia Metropolitana de los Reyes en el 
Perv y las demás de las Indias Occiden- 
tales con las religiones fundadas en estas 
partes, sobre los privilegios que dicen tie- 
nen para no pagar diezmos (sin lugar, 
1638). Sermón en la missa del Espíritu 
Santo (Lima, 1623). Resolución de la 
duda... sobre el privilegio del Canónigo 
Theologal de los Reyes de ganar la pre- 



benda y distribuciones cotidianas en au- 
sencia del coro (Lima, 1631), y Resolución 
de la duda que se a ofrecido en razón de 
las rentas de ?a Mesa Capitular desta 
Santa Iglesia de Lima si son propias dis- 
tribuciones cotidianas. 

1.004. -Garfias (Leandro). 

Predicador natural de Sevilla, que mar- 
chó a Nueva Granada y allí dejó, según el 
Padre Muñana y las Notas del Dr. Serrano 
Selles, perdurable memoria de su sabiduría 
y elocuencia. 

1.005— Garijo (Miguel). 

Nació en Sevilla y en su patria tomó el 
hábito de trinitario calzado. Fué catedrático 
de prima en la Universidad y Decano de la 
Facultad de Teología. En los actos de cáte- 
dra, dice Matute, llevó y defendió la ciencia 
media. Murió el 10 de Octubre de 1606, se- 
gún consta en las Apuntaciones del Doctor 
Ceballos y en los papeles de su conven- 
to, aunque Arana, tomándolo de Muñana, 
nos diga que falleció el 13 de Junio de 
1626. 

1 006.— Garrete (Bartolomé Antonio). 

Capitán de mar y guerra, natural de Se- 
villa y autor del Manifiesto que a la Ma- 
jestad Católica de nuestro Rey y señor 
Don Felipe V (q. D. g.) y a su Real y Su- 
premo Consejo de las Indias hizo ... en que 
demuestra que las Armadas y Ilotas de 
Xt*eva España y Tierra Firme han salido 
de estos Reinos para la América todos los 
afios sucesivamente desde el 1580 hasta 
el dé 1699 (sin lugar ni año). Existe un 
ejemplar en la Biblioteca Colombina. 

1.007.— Gaseo (Andrés). 

Natural de Sevilla y Racionero de su Ca- 
tedral. Don Ambrosio de la Cuesta, citando 
al Abad Gordillo, asegura que Gaseo escri- 
bió Memorial de cosas antiguas y memo- 



244 



robles de Sevilla, así eclesiásticas como 
seculares. 

1.008. - Gascón (Alonso). 

Ilustrado presbítero y predicador natural 
de Alcalá de Guadaira. Ardiendo en deseos 
de evangelizar a los infieles, sucumbió mar- 
tirizado por los moriscos en Benamejí el 
año de 1500, en unión de su coterráneo y 
colega el Padre Antón Medellín. 

1.009.— Gascón de Ángulo (Juan). 

Estudió medicina en la Universidad de 
su patria y ejerció la profesión. Fué médico 
del duque de Arcos y, con motivo de la con- 
troversia suscitada por el Doctor Saavedra 
acerca de las emisiones sanguíneas en los 
niños acometidos de sarampión, Gascón, que 
era enemigo de las sangrías, publicó un 
libro intitulado Apología que prueba que, 
según opinión y doctrina de Galeno, los 
niños no se han de sangrar antes de los 
catorce años (Sevilla, sin fecha). Debió de 
imprimirse hacia el 1626 o poco después, 
porque en el dicho año vieron la luz los es- 
critos del Dr. Juan de Saavedra acerca del 
tema referido. 

1. 010. —Gaspar de Herrera (Francisco). 

Hijo de Sevilla, beneficiado y cura de la 
parroquia de San Julián, escribió Sermones 
varios predicados al Deán don Francisco 
Bomonte y Verástegui (Bruselas, 1685). 

1 .011.— Gatica (Diego). 

Hijo de Sevilla y del convento de la 
Merced, maestro en Sagrada Teología, Pro- 
vincial de Andalucía y consagrado Obispo 
de Biserta. Desempeñó el cargo de Auxiliar 
del Arzobispado y falleció el 17 de Abril de 
1667. Sus restos se inhumaron en el Cole- 
gio de San Laureano, a cuya construcción 
eficazmente contribuyeron sus limosnas. 

Escribió De adventu Messiae adversus 
Iudaeos a fide Christi lapsos. De expoliis 



Episcoporum Titularium, de quibus pro- 
bat, non pertinere ad Rev. Cameram 
Apostolicam. Quoque disputat: An Epis- 
copi Tituloris bona ex Regularibus as- 
sumpti subjaceaut expolio Ecclesiastico 
An vero Episcopus possit de illis testari 
necne Aliumque. 

También escribió Dp sanctitate Ade 
Primi Pasentis. 

I 012.- Gatica (Pedro). 

Farmacéutico. Tenía la botica en la pla- 
za de Santa Catalina, no lejos de la que en 
días un poco más cercanos tuvo el famoso 
Balboa, fraile exclaustrado, a quien se llevó 
el diablo por los aires y que, muchos años 
después, en 1873, presidió la Junta revolu- 
cionaria cantonal. En 1819 se nombró a don 
Pedro boticario de Cámara y escribió una 
monografía sobre el Kermes universal 
(1817). Chinchilla no conoció más; pero 
compuso también las siguientes: Ineficacia 
de muchos medicamentos que se prescri- 
ben (1803); Teoría de la fermentación 
(1805); Naturaleza del radioval murativo 
(1806); Sobre el contagio de la fiebre ama- 
rilla y su profilaxis (1817); Las aguas 
destiladas de plantas inodoras no tienen 
virtud medicinal (id.); Relación de la Quí- 
mica con la farmacia (1813); Examen 
analítico del opio y reflexiones sobre su 
uso (1814); Fenómenos químicos (1829) y 
Disertación físico- química sobre los prin- 
cipios constitutivos de un agua mineral 
medicinal y si ésta podía formarse arti- 
ficialmente y ejercer la misma acción so- 
bre la economía animal (22 Enero 1830). 
Estas dos últimas fueron leídas en la Real 
Academia de Buenas Letras. 

I 013.— Gaviria y León (Diego de). 

En la parroquial de San Lorenzo de Se- 
villa recibió el bautismo este insigne pro- 
fesor, nacido el 15 de Julio de 1686. Hijo de 
D. Diego, reputado facultativo, cursó con 
brillantez la misma carrera de su padre, ob- 
teniendo señalados triunfos. Médico de Cá- 



245 — 



mará de S M. con ejercicio y Vicepresidente 
de la Real Sociedad, leyó dos oraciones inau - 
gurales latinas, impresas en el tomo I de 
Memorias, tituladas: Oratio inauguralis 
pro solvendis studiorum feriis in regia 
Hispalensi Societate prailecta a D. Dida- 
co Gaviria el León (Sevilla, 1736) y Ora- 
tio inauguralis ad novem studiorum re- 
paración em in regia Societate Hispalen- 
si, etc. (id., id.) Al hablar de la segunda 
decía el Diario de los Literatos de Espa- 
ña: <En toda esta oración se ve con admira- 
ción y deleite la elegancia y energía de la 
floreciente latinidad. La disposición y colo- 
cación de las noticias es tan artificiosa que 
no se permite al resumen, sin desaire del 
que lo intente y conocido agravio de su cla- 
rísimo autor, en cuyo obsequio resolvemos 
que pieza tan juiciosa, elegante y exquisita, 
se debe leer en el mismo idioma que la pu- 
blicó tan docto Maestro.» (Tomo I, fol. 206). 

Con motivo de la asistencia dada en su 
enfermedad a la Marquesa del Cazal, sostu- 
vo dura polémica con el doctor Peraza, mé- 
dico de Almonte, quien «apuró todo el re- 
pertorio de dicterios y palabras mal sonan- 
tes contra la reputación facultativa del doc- 
tor sevillano. Éste se defendió como cumple 
al bombre de ciencia, sin corresponder al 
agravio personal, evitando el empleo de pa- 
labras satíricas y usando sólo de los argu- 
mentos que podían servir para comprobar 
gu doctrina» (Vázquez Ruíz;. «El estilo del 
autor es igual en toda la obra, sus voces sin 
afectación, bien colocadas y tan propias, que 
quien le hubiese tratado en familiares con- 
versaciones calificará sus c'áusulas por hijas 
legítimas de su natural discreción; su res- 
puesta da irrefragable testimonio de su mu- 
cha erudición y comprensión de su doctri- 
na» (Fray Juan de Castro). 

Por orden del rey fué a Cádiz y al Be- 
rrocal a reconocer las epidemias que se des- 
arrollaron en ambas poblaciones, y des- 
empeñó tan perfectamente sus comisiones 
que se vio honrado con el nombramiento de 
primer médico del entonces infante D. Car- 
los en su viaje a Italia. Recibió luego en 
Francia a la infanta doña María Isabel, du- 



quesa de Parma, a la que vino sirviendo de 
primer médico, y residió en Madrid desde 
1741 hasta su fallecimiento, ocurrido el 13 
de Diciembre de 1758. Sus restos fueron in- 
humados en la parroquial de San Sebastián. 
Además de las oraciones mencionadas, dejó 
escrito Carta apologética en favor de los 
Árabes Españoles, y Vindictas y glorias 
de España y crisol crítico en que se pu- 
rifican y restituyen a los españoles mu- 
chos inventos en literatura que falsa- 
mente se han atribuido los extranjeros, 
«escritos ambos llenos de erudición y fina 
crítica» (Matute). 

1.014.— Gayangos y Arce (Pascual). 

Andaluz por el nacimiento, francés por 
la educación e inglés por el afecto, fué el 
más notable orientalista y bibliófilo de su 
tiempo. Vio la luz en Sevilla el 21 de Junio 
de 1809 y recibió su primera instrucción en 
Pont-le-Voy. Ya hombre, estudió a fondo el 
árabe en París y en 1828 consolidó sus co- 
nocimientos viajando por África. Restituido 
a su patria, sirvió como intérprete de len- 
guas orientales en el Ministerio .de Estado 
desde 1831 a 1836. Contrajo nupcias con 
una señorita inglesa y fijó su residencia en 
Londres, donde llegó a dominar el idioma 
del país y a llamar la atención de los doctos 
por sus artículos sobre literaturas orienta- 
les insertos en la Revista de Edimburgo, 
en Penny Ciclopcedia. Wesminster Re- 
vierv y el Diccionario Biográfico de la So- 
ciedad de Conocimientos Útiles. 

En 1843 se le confió la cátedra de Árabe 
de la Universidad de Madrid. En 26 de Enero 
del mismo año se le eligió académico de la 
Historia e ingresó en la Real Corporación el 
6 de Abril. Afiliado al partido liberal, des- 
empeñó la Dirección general de Instrucción 
Pública en 1881 basta que la elección de 
senador le obligó a dimitirla. Renunció, 
al fin, a cátedra, política y todo cuanto le 
estorbara para consagrarse a la investigación 
científica, y se trasladó, ya anciano, a Lon- 
dres. Allí pasó sus últimos días y sucumbió, 



— 246 — 



víctima de un atropello en la vía públü-a, el 
año 1897. 

Publicó la Historia de las dinastías 
mahometanas de España, sirviéndose del 
texto arábigo de Al-Makkari; Noticia histó- 
rica de los reyes de Granada, para la 
obra de Gowry y Owen sobre la Alhambra; 
las Notas y el Glosario de la Conquista de 
Ultramar para la Biblioteca deRivadeney- 
ra; el discurso preliminar y el catálogo de 
los libros de caballerías, y Cartas y docu- 
mentos que aclaran la Historia de Ingla- 
terra en sus relaciones con la Historia 
de España durante el reinado de Enri- 
que VIII (1870-80), siete interesantes vo- 
lúmenes en 8.° escritos en inglés. 

Además, editó e ilustró el Memorial 
histórico español, Escritores en prosa an- 
teriores al siglo XV, Catálogo detallado 
de los manuscritos españoles conserva- 
dos en el Museo Británico y la Historia 
de la Literatura Española de Ticknor, 
obra interesante en su tiempo, pero hoy sólo 
útil por las valiosas anotaciones que le pu- 
sieron Vedia y Gayangos. 

1.015.— Giyoso (Licenciado). 

No sé de él sino que fué uno de los poe- 
tas sevillanos que asistieron a la célebre 
fiesta literaria del 4 de Julio de 1606 en San 
Juan de Aznalfarache, en que también se 
halló Cervantes. 

1.016.- Gerardo Carmonensis. 

Este célebre escritor didáctico nació en 
1114. Dos son las opiniones respecto a su 
patria, pues mientras Arisi, Buoncompagni, 
Tiraboschi, Muratori y Perini le llaman cre- 
monensis, con la patriótica intención de 
hacerlo italiano, Nicolás Antonio, Fabricio y 
Piquer sostienen su nacionalidad española, 
haciéndole natural de Garmona. Mr. de Vi- 
llebrune acentúa más esta creencia, pues en 
sus Aforismos de Hipócrates, impresos en 
París en 1779, y en una nota del prólogo 
(página 14), dice terminantemente: «In hoc 
viaticum commentarium scripsit Gerardus 



Carmonensis (sic codex 209, fol. Bibl. Víc- 
tor). Hispanus, non Cremonensis Italus: obiit 
Tolet, ann. 1180, vir omni genere clarus, que 
sexaginta ferme volumina arábica in lin- 
guam latinam transtulit.> Residió en Espa- 
ña, pues además del texto anterior, que le 
supone fallecido en Toledo, declara en su 
versión latina del Altarrif de Abulkasis 
que la terminó en la dicha ciudad manche- 
ga. Gerardo tradujo unos sesenta tratados de 
Matemáticas, Astronomía y Medicina, mu- 
chos di los cuales se han impreso y ( tros 
varios se han perdido. Los autores señalan, 
generalmente, su óbito en 1187. 

1.017 —Germán y Ribón (Luis). 

Nació en Sevilla y recibió el bautismo en 
la parroquia de San Lorenzo el 7 de Enero 
de 1709. Fué Doctor del Claustro de Teolo- 
gía de la Universidad hispalense, Examina- 
dor Sinodal del Arzobispado, Revisor del 
Tribunal de la Inquisición, Capellán mayor 
de la Real de San Fernando y académico su- 
pernumerario de la Real de la Historia. Creó 
en 1751, con la cooperación de otros sabios 
de la Muy Noble Ciudad, la Real Academia 
Sevillana de Buenas Letras y administró la 
Casa de los Venerables Sacerdotes y el Hos- 
pital del Espíritu Santo, donde falleció el 9 
de Octubre de 1784. Legó sus numerosos li- 
bros a la Biblioteca pública de San Acasio. 

Dejó escrito: Extracto de los Anales de 
Sevilla de D. Diego Ortiz de Zúñiga, con 
correcciones, adiciones y continuaciones 
hasta el tiempo presente (Ms en la Colom- 
bina); Historia de la fundación de la Ca- 
pilla Real (Ms. que sirvió de base a D. José 
Rodríguez de Quesada para tratar el mismo 
asunto); y en la Real Academia de Buenas 
Letras leyó los siguientes trabajos, algunos 
de los cuales se imprimieron en el tomo I de 
las Memorias: Discurso sobre la Literatu- 
ra de España; Discurso sobre la historia 
del siglo I de la Iglesia; Disertación so- 
bre los milagros acaecidos en el naci- 
miento de Cristo; Discurso sobre el pro- 
greso de las Buenas Letras; Razona- 
miento sobre la utilidad que los Cuerpos 



247 



Académicos producen al público; Discur- 
so sobre la «España Sagrada > del Padre 
Flonz; Discurso sobre averiguar si se 
encontraron en nuestras Indias, al tiem- 
po de su conquista, algunos vestigios de 
la religión católica, y Disertación sobre 
el sitio antiijuo en que estuvo la Santa 
Iglesia Catedral de Sevilla. 

1.018. — Gerónimo (Miguel). 

Escritor didáctico del siglo XVII. Nicolás 
Antonio debió de desconocer su patria, pues- 
to que no la cita; pero el P. Alegambe afirma 
que fué de Sevilla, donde, habiendo estudia- 
do Leyes y Cánones por espacio de cuatro 
años, tomó la sotana de la Compañía en Ro- 
ma, a los veintiséis años de edad, en el de 
1580. En el Colegio Romano oyó Filosofía y 
Teología, siendo después nombrado para 
regentar la cátedra de Teología moral, la 
cual desempeñó por espacio de muchos años, 
dedicados también a la predicación. Falleció 
en la capital del orbe cristiano el día 2Í de 
Diciembre de 1629, a los setenta y cinco 
años de edad. Las obras impresas que de él 
se conservan son: Leñera spirituale sopra 
il modo de conseguiré la perfezione reli- 
giosa, en Florencia, 1625; Nicolás Antonio 
cita otra, anterior en un año, impresa en la 
misma ciudad: Lettera spirituale ad una 
Nobilissima Giovane, reimpresa muchas 
veces: Lettera del modo di parare se ^tes- 
so alia perfezione religiosa, impresa en 
Roma por Zanneti, dirigida a una novicia, 
y que quizás sea la misma que citamos an- 
teriormente; Discorso dell eccellenze e pre- 
rrogativa del Glorioso S. Giuseppe (Ro- 
ma, 1625, citada por N. Antonio, y 1627); 
Considerationi per affettionarsi alia de- 
votionidella Beata Vergine (Roma, 1627). 

1.019 — Gesio (Juan Bautista). 

Cosmógrafo y viajero que floreció en el 
siglo XVI y vivió en Sevilla, de donde se le 
cree natural. Escribió un informe sobre el 
transporte de la especiería y droguería des- 
de Oriente a América y España; otro sobre 



el descubrimiento de las islas del Poniente 
(18 de Febrero de 1579); dos discursos con- 
tra una bula del Papa; un parecer al rey 
sobre la fortificación del estrecho de Maga- 
llanes (1579); dos dictámenes relativos a 
una obra de Geografía y un trabajo acerca 
de la Capitulación entre España y Portugal 
sobre los límites del Océano y pertenencia 
del Brasil. Se conservan estos escritos en 
Sevilla y existen copias en el Depósito Hi- 
drográfico. 

1.020. — Gestoso y Acosta (Luis). 

Nació en Sevilla el 29 de Agosto de 1855. 
Obtuvo una cátedra en la Facultad de Dere- 
cho de la Universidad de Valencia. Ha es- 
crito: Validez de las presas marítimas 
(1887); Apuntes de Derecho civil interna- 
cional (1893); de mercatitil internacional 
(1896); de procesal internacional (1899); 
Curso de Derecho internacional privado 
(1900), y Curso de Derecho internacional 
público (1902). 

1 .021. — Gestoso y Pérez (José). 

Nació en Sevilla el 25 de Mayo de 1852. 
Hizo sus primeros estudios en su ciudad na- 
tal y obtuvo el grado de Licenciado en De- 
recho. Pasó luego a la Escuela de Diplomá- 
tica y ganó el título de Archivero Bibliote- 
cario y Anticuario. A su iniciat va debióse 
la fundación del Museo Arqueológico Muni- 
cipal de Sevilla. Fué Profesor numerario de 
Concepto e Historia del Arte, Vicedirector 
de la Academia de Buenas Letras, Secretario 
general de la de Bellas Artes, Vicepresidente 
de la Comisión de Monumentos, Oficial de 
Instrucción pjblica de Francia y miembro 
de otros centros de cultura nacionales y ex- 
tranjeros. Poseyó la Gran Cruz de Alfon- 
so XII y fué correspondiente de las Reales 
Academias de la Lengua, de la Historia y de 
San Fernando. Persona de gran relieve por 
su inteligencia e ilustración, perteneció al 
grupo de capacidades de primer orden que 
honran a la capital de Andalucía. Escribió 
las siguientes obras: Apuntes del natural. 



— 248 — 



Leyendas y ¡irtícu!os (Sevilla, 1883). Pedro 
Millán. Ensayo biográfico-crítico del escul- 
tor sevillano de este nombre (Sevilla, 1884). 
Curiosidades antiguas sevillanas. Estu- 
dios arqueológicos (Sevilla, 1885) Noticia 
histór ico-descriptiva del antiguo pendón 
de la ciudad de Sevilla, que se conserva 
en su Archivo municipal (Sevilla, 1885). 
Discurso leído en la Junta general pú- 
blica que, para adjudicar premios a los 
alumnos que más se habían distinguido 
en el último año académico, celebró la 
Academia de Bellas Artes de primera 
clase de esta ciudad el día 29 de Abril 
de 1888 (Sevilla, 1889). Un recuerdo de la 
batalla de Bailen (Sevilla, 1889). Necro- 
logía del Excmo. Sr. D. Francisco María 
Tubino (Sevilla, 1889). Sevilla monumen- 
tal y artística (Sevilla, 1889 y 1892) Re- 
lación del caso memorable del Racionero 
Juan Martínez de Victoria (Sevilla, 1889). 
Valdés y Manara (Sevilla, 1890). El na- 
vio. El Santo Rey D. Fernando. Memorias 
históricas sevillanas (Sevilla, 1890) Noticia 
histórico-descriptiva de la bandera de la 
Hermandad de Nuestra Señora de los 
Reyes y San Mateo, vulgo de los Sastres 
(Sevilla, 1891). Los Reyes Católicos en 
Sevilla (Sevilla, 1891) Historia y descrip- 
ción de la Sacristía Mayor de la Cate- 
dral de Sevilla y de las preciosidades 
artísticas que en ella se custodian. Texto 
español y francés (Sevilla, 1892). Recuer- 
dos del Monasterio de Nuestra Señora 
de Regla (Sevilla, 1894). Contestación a 
las notas del presbítero Sr. D. Manuel 
Serrano en su libro «Noticia histórica de 
la devoción y culto de Sevilla a la Con- 
cepción,» etc (Sevilla, 1894). Segundo bo- 
doque epistolario que contra el delezna- 
ble propugnáculo de la malaventurada 
crítica histór ico-artística arqueológica del 
presbítero D. Manuel Serrano y Ortega 
lanza el Licenciado Gestoso en defensa 
de la verdad, estropeada lastimosamente 
por su paternidad en el librico «Las tra- 
diciones sevillanas (Sevilla, 1895). Nuevos 
datos para ilustrar las biografías del 
Maestro Juan de Malara y de Mateo 



Alemán (Sevilla, 1895) Catálogo de las 
obras que forman la Exposición retros- 
pectiva de la pintura sevillana durante 
el mes de Abril del presente año (Sevi- 
lla, 1896). Informe propuesto a la Comi- 
sión provincial de Monumentos Históri- 
cos y Artísticos acerca del significado de 
los Blasones de la Banda que aparecen 
en el Alcázar de Sevilla (Sevilla, 1896). 
Guía Artística de Sevilla, con fotograba- 
dos, 3 a edición (Sevilla, 1898). Ensayo de 
un diccionario de los artífices que flore- 
cieron en Sevilla desde el siglo XIII 
al XVIII inclusive (Sevilla). Historia de 
los barros vidriados sevillanos desde sus 
orígenes hasta nuestros días, premiada 
por la Real Academia de la Historia en con- 
curso público (Sevilla, 1903). Nuevos do- 
cumentos colombinos. Carta a la Exce- 
lentísima Sra. Duquesa de Alba (1902). 
Documentos para la historia de la pri- 
mitiva tipografía mejicana. Carta al se- 
ñor D. José Toribio Medina (1908). Noti- 
cia de algunas esculturas de barro vi- 
driadas italianas y andaluzas (1910). 
Algunos datos relativos a la historia de 
América (1911). Apuntes histórico-des- 
criptivos de la Iglesia y del Castillo de la 
villa de Rota (19 11). Notice histór ique et 
biografique des principaux artistes fla- 
mands qui travaillérent a Séville depuis 
le XV e siécle jusqiCá la fin du XVIII" sié- 
cle (1912) Biografía del pintor sevillano 
Juan de Valdés Leal y estudio de sus 
obras. 

D. José Gestoso falleció el 26 de Sep- 
tiembre de 1917. 

1.022— Gil de Bonilla (Manuel). 

Orador sagrado del siglo XVIII, natural 
de Écija; queda de él una Oración gratu- 
latoria impiesa en Córdoba en 1756. 

1.023- Gil Gutiérrez (Vicente). 

Escritor didáctico del siglo XIX, natural 
de Lora del Río y fallecido en 1833. (Clases 
pasivas, legajo 35, de 1820 a 34.) Desempe- 



249 — 



ñó el cargo de Oficial segundo en el Archivo 
de la Real Biblioteca y fué nombrado acadé- 
mico de la Real Sevillana de Buenas Letras. 
Escribió una Disertación sobre la deca- 
dencia, o, más bien, abandono del estudio 
de la lengua griega, las causas que la 
MOÜnan y el modo de restablecer el gusto 
de ella, facilitando los medios de apren- 
derla, de la que dio lectura en la sesión ce- 
lebrada por la dicha Academia el día 9 de 
Octubre de 1829. 

1.024.— Gil del Real (Joaquín). 

Nació en Sevilla el 1871. Después de ser- 
vir a su patria con las armas en Caballería, 
abandonóla espada por la pluma e ingresó 
en la redacción de El Diario de la Habana, 
encargándose de la sección rotulada cGaceta 
Internacional, y ascendiendo hasta redac- 
tor-jefe de tan importante publicación. Ha 
pronunciado muchos discursos y ejercido la 
presidencia en el Centro Andaluz de la Ha- 
bana y ha publicado una obra titulada Wa- 
terlóo. Además dio a la estampa, en colabo- 
ración con don Nicolás Rivero, La guerra 
europea de 1914 

Confieso deber las anteriores noticias a 
la obra del señor Cuenca Autores andalu- 
ces, libro escrito con sobrada ligereza y pla- 
gado de errores, pero, si en algún caso me- 
rece crédito, es en este; porque el autor trató 
mucho a Gil del Real, por lo cual escribe 
con perfecto conocimiento. En los demás ca- 
sos es lástima que el autor no haya procedi- 
do con más calma, pues don Francisco Cuen- 
ca es persona de talento y positivo mérito, 
que sólo incide en error por precipitación, pe- 
ro no por falta de inteligencia ni de buena fe. 

1.025— Gil de Soto (Juan Antonio). 

Literato sevillano del siglo XVII l que se 
graduó en Artes en 1732 y fué nombrado 
académico honorario de la Real Sevillana de 
Buenas Letras en 10 de Mayo de 1759. Es- 
cribió poesías no coleccionadas y una diser- 
tación sobre la Utilidad del estudio de las 
Buenas Letras (1761). 



1.026.— Giles (José María). 

Veterinario natural de Écija, pertene- 
ciente al siglo XIX. Se debe a su pluma un 
Manual del remontista, impreso en 1836, 
y la Higiene veterinaria (1848). 

I 027.- Giles y Carpió (Miguel). 

Historiador sevillano de la misma centu- 
ria del anterior. Fué clérigo de Menores y 
escribió una curiosa Relación de los suce- 
sos ocurridos en Sevilla en 1808. Este ma- 
nuscrito se halla en poder del notable escri- 
tor y erudito Excmo. Sr. D. Manuel Gómez 
Imaz. 

1.028.— Giles y Rubio (José). 

Vino al mundo en la ciudad de Écija el 
12 de Agosto de 1850. Cursó la Facultad de 
Filosofía y Letras, que luego le tuvo por Ca- 
tedrático, y durante su juventud escribió 
bastantes poesías y artículos de crítica lite- 
raria que decoraron los periódicos de aque- 
lla época, además de algunas piezas teatra- 
les, que, no obstante haber logrado lisonjero 
éxito, no llegaron a imprimirse. Fué auxiliar 
de la Universidad hispalense en la cátedra 
de Historia de la Literatura Española, asig- 
natura que, más tarde, y ya como catedráti- 
co numerario, explicó en Oviedo, Valencia, 
Sevilla y finalmente en Madrid. Falleció en 
Écija el 8 de Enero de 1912. Dejó impresas las 
siguientes obras: Prolegómenos a la Histo- 
ria de la Literatura española (Valencia, 
1897); Apuntes de Literatura general 
(Id., 1896-7); El Cid, considerado como 
personificación de nuestro espíritu nacio- 
nal, tesis que me parece absurda, como ya 
he expuesto en otro lugar; Analogías y di- 
ferencias entre la Tragedia clásica y el 
Drama romántico; Origen y desarrollo de 
la dovela picaresca, discurso leído en la 
apertura del curso de 1890 a 91 en la Uni- 
versidad de Oviedo; La Autoridad en ma- 
teria de Lenguaje, discurso leído en el Con- 
greso Hispano- Americano celebrado en 1892; 
Cervantes y el Quijote, discurso leído en la 



— 250 — 



Universidad de Sevilla, y diferentes poesías, 
que no fueron coleccionadas. Entre las per- 
tenecientes al género dramático se cuentan: 
Una pasión de verano, en un acto y en 
verso; El coturno de Esquilo (ídem); Ellos 
y Ellas, versificada en tres actos; El mejor 
castigo, en dos actos y en verso; La heren- 
cia de Camacho, en un acto y en prosa; La 
mujer de su casa, dos actos y en prosa; La 
Y griega, un acto y en verso; El día de 
prueba (ídem); y en colaboración, el juguete 
en un acto y en verso como los dos anterio- 
res, En las nubes. 

Como no se han recogido las poesías de 
su juventud, quiero recordar alguna. 

EL INVÁLIDO 

I 

No lloréis, madre: 
Dejad que parta, 
Que hoy de sus hijos 
Quiere la patria. 

Redobles bélicos 
Los parches lanzan. 
Ved, ya se alejan; 
La lid nos llama. 

Que Dios os guerde. 
¡Cae desmayada...! 
¿Vuelvo? No, sigo. 
Madres son ambas. 

11 

Ven, pequeñuelo. 
¡Qué veterano! 
Aún no ha cumplido 
Los cinco años. 

En mi rodilla 
Monta a caballo. 
¡Firme! ¡a galope...! 
¡Llora tu hermano! 

Quiere montarse... 
¡Voto al diablo! 
¡Si la otra pierna 
Dejé en el campo! 

Nunca pensara 
Que aquel pedazo 
Servir pudiera 
A estos muchachos. 

¡Maldita bala...! 
Por tus estragos 
Mi nietezuelo 
Queda llorando... 

1.029.— Giménez (Padre). 

Orador sagrado del siglo XIX Nació en 



Marchena, en la calle de Orgaz, perteneciente 
a la collación de San Sebastián, donde fué 
bautizado. Ingresó en la Orden de Santo Do- 
mingo y predicó sermones elocuentísimos en 
la Capilla del Real Palacio de Madrid, ante 
Fernando Vil y su corte, mereciendo no sólo 
los aplausos de éstos, sino los de los más 
sabios personajes de su época Falleció en 
su convenio de Marchena, donde recibió se- 
pultura. Gómez Aceves, en sus Recuerdos 
de Marchena dice en la pág. 75: <La buena 
memoria de este insigne religioso no morirá 
jamás en las Crónicas de su Orden, ni de su 
patria». 

1.030.— Ginés (Mateo). 

Poeta sevillano del siglo XVII, del cual 
no conozco más que un soneto. 

1.031.— Giraldez Riarola (Joaquín). 

Jurisconsulto contemporáneo. Nació en 
Utrera el 29 de Diciembre de 1874, se licen- 
ció en Derecho el 23 de Junio de 1896 en la 
Universidad de Sevilla, ejerció con luci- 
miento la abogacía y escribió una obra titu- 
lada De las teorías de Derecho Político en 
los escritores españoles de los siglos XVI 
y XVII, impresa en Sevilla en 1898. 

1.032.— Girón (Diego de). 

Maestro de maestros y gloria del huma- 
nismo español, D. Diego de Girón nació en 
la capital de Andalucía en 1530, se casó a 
los treinta años con una ilustre dama hispa- 
lense, y, sin más accidentes biográficos que 
una incansable laboriosidad y no rivalizado 
amor al estudio, falleció el 2-i de Enero de 
1590. Recibió sepultura en la parroquial de 
San Martin. 

Fué Girón uno de los más ilustres retó- 
ricos del siglo XVI, y reemplazó a Mal-lara 
en su Academia. Juan de la Cueva no per- 
donó ocasión de encomiar sus méritos, ora 
en el soneto que termina: 

Que en Girón hallarás cuanto el sagrado 
Apolo, y cuanto dar Minerva pudo, 
Y cuanto pide tan insine puesto; 



— 251 — 



ora en los tercetos dirigidos a D. Fernando 
de Guzmán: 

Al maestro Girón sea el primero, etc. 

Las traducciones de los clásicos que hizo 
Girón son notabilísimas por la fidelidad con 
que supo conservar el pensamiento del ori- 
ginal y no menos por la corrección del len- 
guaje y gallardía de los versos. En su prólo- 
go a las rimas de Cueva, muestra profundo 
juicio y delicado gusto poético. Escribió un 
soneto encomiástico a las poesías del divino 
Herrera. 

Caro, en sus Varones ilustres naturales 
de Sevilla, dice que «tradujo las fábulas de 
Esopo de griego en latín, y escribió muchos 
versos latinos.» En castellano no los produjo 
menos notables, originales unos, y traduci- 
dos o imitados otros del idioma del Lacio. 
En el Tratado de la utilidad de las san- 
grías en las viruelas de Fernando Valdés 
se encuentra, en las dos hojas finales, una 
composición formada por ocho octavas rea- 
les, dirigida al autor por nuestro Girón. 

\. 033. —Girón (Juan Félix de). 

Sobrino del gran Rioja, orador, poeta, 
historiador y hebraísta, nació en Sevilla a 
principios del siglo XVII, en el año de 1613 
y profesó en el convento Casa Grande del 
Carmen de su ciudad natal a los diez y seis 
años de edad. Fué excelente predicador y 
políglota, escribió doctamente sobre ma- 
terias teológicas y espirituales que, por no 
haberse impreso, no han Pegado a nosotros. 
Hallándose preso, y sin elementos para es- 
cribir, tradujo de memoria el salmo LXX de 
David. Obtuvo altas dignidades y sufrió no 
pocos disgustos; en la cátedra sagrada obtu- 
vo grandes triunfos, como lo acredita su 
Sermón a San Elias, que se imprimió en 
Sevilla en el año de 1651. Mostró su erudi- 
ción escribiendo el Memorial Estrellado, 
escrito en siete idiomas, dirigido a Felipe IV, 
quien le llamó a Madrid, haciéndole su Cro- 
nista y. Bibliotecario. Dio a luz Origen y 
jyrimeros pobladores de España, antigüe- 
dad de la ínclita patricia ciulad de Cór- 
doba y su partido y región Obesketania, 



impreso en Córdoba en 1686. Falleció, ha- 
biendo anunciado, según cuentan, la hora de 
su muerte, en la villa de Castro del Río, el 
año de 1684. 

1.034.- Girón (Pedro). 

Humanista sevillano del siglo XVI, del 
cual, a pesar de nuestra diligencia, no hemos 
hallado ninguna otra noticia. Parece que 
hizo algún comento del Arte de Nebrija. 

1.035— Girón de Rioja (Mateo). 

Bachiller en Artes y en Derecho canó- 
nico, natural de Sevilla, donde floreció en el 
siglo XVII, siendo muy estimado por lo es- 
cogido de su literatura y buen gusto en la 
poesía. Lnido por estrechos lazos de amistad 
con Pablo de Espinosa, mereció de éste gran- 
des elogios por su talento, así como la copia 
de una Canción que*compuso en Elogio del 
suntuoso octavario que el convento casa 
grande del Carmen celebró en desagravio 
de Xuestra Señora el año 1638, cuya rela- 
ción escribió el mismo Espinosa, imprimién- 
dose en la misma ciudad. 

1.036. — Godínez (Felipe). 

El estrecho criterio con que se ha divul- 
gado, no me atrevo a decir estudiado» el 
Teatro español, ha reducido, ignoro si sólo 
por ignorancia o por otra causa, al número 
de seis las figuras de primer orden entre los 
dramaturgos del siglo áureo, y tampoco ha 
presidido el más indiscutible acierto a la 
elección. Poco instruido será quien no sepa 
que en nuestro teatro de intriga y tiradas de 
versos, el único carácter propiamente shaks- 
peariano que existe, no se debe a Lope ni 
a Calderón ni a Tirso ni al poco escrupu- 
loso Moreto ni a Rojas, que tuvo un sólo ver- 
dadero acierto, sino al popular Luis de Bel- 
monte en La Renegada. Tampoco se re- 
quiere profundo conocimiento de la materia 
para saber que el primer autor que presentó 
en escena mujeres de carne, no muñecas o 
marionetas, como solían hacer los citados 



252 — 



clásicos, fué el ingenioso Vélez de Guevara. 
Quien baya saboreado el teatro superficial 
de Moreto, comprenderá la superioridad, ya 
reconocida por Menéndez y Pelayo, del acci- 
tano Mira de Mescua, hondamente simbólico. 

No sé si en la misma fila que éstos, aun- 
que por dos o tres obras lo merece, pero, si 
no en la misma, en l;i inmediata, tiene su 
lugar propio el Padre Godínez «judío por los 
cuatro costados>. 

No se había dudado el punto natal de 
Godínez y en concepto de hispalense lo estu- 
dió Lasso de la Vega en su libro premiado 
sobre la escuela sevillana. Por sevillano lo 
diputa también Alberto déla Barrera en su 
Catálogo del Teatro y así lo confirma un 
códice existente en la Biblioteca Nacional 
intitulado Parnassus, sive de versibus 
variaque Poesi, donde se inserta un soneto 
encabezado en esta forma: «Autor el doctor 
Felipe Godínez, sevillano». 

Pero un día, don Adolfo de Castro envió 
una comunicación a la Academia afirmando 
que Godínez había nacido en Moguer. Fun- 
dábase el erudito gaditano en una relación, 
que yo conocía muchos años antes, del auto 
de fe en que Felipe Godínez fué paseado 
en estatua, escrita por un tal Alonso Ginete, 
familiar del Santo Oficio, y en la cual se lee: 
«Felipe Godínez, natural de Moguer». No 
negaré en absoluto la posibilidad de que ten- 
ga razón contra la tradición y la inscripción 
que corona el soneto, mas ni la relación es 
documento oficial, ni el autor posee título 
para hacer fe, ni la palabra natural en aquel 
tiempo significaba nacido, sino asiento de la 
familia o tronco de ella: así Cervantes, en el 
proceso de Tomás Gutiérrez, declara y jura 
dos veces ser natural de Córdoba. 

Para apurar la materia, ya que no pare- 
cía fácil empresa, y menos para quien sufre 
la desventura de no residir en Sevilla, escu- 
driñar los registros de las veintitrés parro- 
quias de la ciudad, me dirigí por conducto 
de mi buen amigo don Lorenzo Cruz, cate- 
drático de Literatura en Huelva, a un sacer- 
dote de Moguer, el cual tuvo la bondad, se- 
gún me manifestó, de recorrer los libros 
parroquiales de la dicha población desde 



1526 hasta 1623, sin encontrar siguiera ras- 
tro del apellido. Tales son los datos que 
tengo y, como siempre, lealmente expongo, 
dejando a los lectores su interpretación 

Debió de nacer Godínez a fines del siglo 
XVI, pues Cervantes, en su Viaje al Par- 
naso, lo menciona como uno de los jóvenes 
que comenzaban la carrera de escribir para 
la escena. No disgustaron seguramente sus 
creaciones al autor del Quijote, cuando le 
llama «ingenio florido como el mes de Mayo» 
y lo coloca el cuarto entre los poetas convo- 
cados por el sacro Apolo para la defensa de 
su Parnaso. Pero disponemos de un indicio 
aún más exacto. En la relación del auto de 
fe de 162-i se dice que tenía treinta y nueve 
años, lo que da la fecha aproximada de 1585. 

Estudió Godínez Teología en Sevilla y 
pronto consiguió envidiable notoriedad, así 
por sus conocimientos teológicos y escritu- 
rarios cuanto por su fácil palabra en el ejer- 
cicio de la predicación. En medio del favor 
que por sus méritos gozaba, se vio sorpren- 
dido por una imputación de mosaismo y 
envuelto en las mallas de un proceso inqui- 
sitorial del que salió condenado «al auto pú- 
blico de fe con auto penitencial, confiscación 
de bienes, y que, vuelto al castillo, le sea 
quitado el hábito, y que esté recluso en un 
convento o espital que le fuere señalado por 
tiempo de un año, después del, que esté deste- 
rrado de todo el distrito desta Inquisición por 
tiempo de seis años y que .sea privado perpe- 
tuamente de sus órdenes y de tener oficio y 
beneficio, declarando haber incurrido en 
irregularidad.» Parece incomprensible que 
historiador tan diligente cual Menéndez y 
Pelayo diga que en los autos de fe de los 
siglos XVi y XV11 no salieron más judaizan- 
tes que «gentes por lo común obscuras y sin 
notoriedad literaria» (Het. II, 590), sin acor- 
darse de Godínez, cuyo nombre cita, no dán- 
dose cuenta, al parecer, de que es el insigne 
dramaturgo y predicador. Una segunda edi- 
ción de lo que le sucedió con Fox Morcillo, 
a quien menciona en un auto sin caer en 
que era el hermano del filósofo. Tanto más 
nos sorprende la distracción, cuanto que Go- 
dínez ha sido el único autor dramático sen- 



— 253 



tenciado en persona por la Inquisición y que 
entre los caballeros formados junto al pen- 
dón de San Pedro iba don Diego Jiménez de 
Enciso. 

El bochorno consiguiente a la condena 
ción le sugirió la idea de abandonar una 
capital donde su crédito había sufrido tan 
rudo golpe y se trasladó a Madrid. Allí se 
relacionó con los mejores ingenios y se le 
confió una Oración fúnebre por Lope de 
Vega y otros sermones de empeño. 

De que las comedias de Godínez alcan- 
zaron notoriedad en la corte, nos convence 
que muchas se dieron a la estampa por des- 
vergonzados editores con la firma de los más 
aplaudidos dramaturgos. A la vista tengo un 
ejemplar de el fraile ha de ser ladrón o 
el ladrón ha de ser fraile, firmado por Cal- 
derón de la Barca, y a nadie indignó la susti- 
tución, como habría sucedido si se tratara 
de una comedia muy inferior a la fama de 
este escritor. 

Conócese desde luego la estirpe de Godí- 
nez por la preferencia que consagra a los 
temas bíblicos. La chocarrera pluma de Que- 
vedo se empleó en desprestigio del deste- 
rrado, pero Montalbán y muchos escritores 
testimoniaron expresamente la estimación 
que les merecía. 

Las obras dramáticas de Godínez son: 
Aman y Mardoqueo, o la horca para su 
dueño íLa Reina Ester); La paciencia en 
los trabajos; Los trabajos de Job; San 
Mateo en Etiopía; Acertar de tres la una; 
Celos son bien y ventura; Basta inten- 
tarlo; La traición contra su dueño; De 
buen moro, buen cristiano; El soldado del 
cielo; San Sebastián; Adquirir para rei- 
nar; Aun de noche alumbra el sol; Ha de 
ser lo que Dios quiera; Judit y Holofer- 
nes: Las lágrimas de David o el rey más 
arrepentido; Ludovico el Piadoso; La me- 
jor Espigadera; La milagrosa elección; El 
primer condenado; el fraile ha de ser 
ladrón o el ladrón ha de ser fraile; El so- 
berbio calabrés; Los dos Carlos (Cautelas 
son amistades; Lo que merece un soldado; 
La cautela en la amistad): y los cinco autos 
El divino Isaac; El provecho para el hom- 



í. r i Virgen de Guadalupe; Al naci- 
mirnto de Nuestro Señor; El premio de la 
limosna y Rico de Alejandría. Este último 
se escribió para la festividad de 1664 y 
forma parte del tomo Natividad y Corpus 
Christi. 

L'na poesía de Godínez, que no he visto 
citada por ningún biógrafo ni crítico, se 
halla impresa en el Cartamen recopilado 
por don José de Miranda y Lacotera (Madrid, 
1657). 

1.037 —Godo y Mejia (Diego). 

Historiador sevillano del siglo XVI. Dejó 
algunos manuscritos con relatos de sucesos 
locales. 

I 038-Godoy (Fray Juan de). 

La bibliografía mercedaria incluye a este 
religioso de su Orden, que floreció en el si- 
glo XVI, entre el número de sus más emi- 
nentes predicadores. No se limitó su activi- 
dad al pulpito, puesto que en ia cátedra, ex- 
plicando Teología, y en las prensas como 
escritor didáctico, dejó claras muestras de 
su saber, según puede verse en el opúsculo 
latino que, con el titulo de Commeniarium 
super Psalmum L. Miserere mei, Deus. 
imprimióse en Sevilla, sin fecha. 

1.039 - Gómez (Alfonso). 

Vio la luz en Morón en la primera mitad 
del siglo XVI. Doctor en Cánones, sobresalió 
en el Colegio de San Clemente de Bolonia y 
fué caballero de la Orden de Alcántara. Pu- 
blicó Commentariorum super H. finaiem 

] regules spectativarum Clemenü Papx VII, 

1 líber I (Roma, 1533, folio). 

1.040. -Gómez (Alonso) 

Doctor en Medicina, del Claustro de Al- 
calá, ejerció su facultad en Sevilla, de donde 
era natural, gozando alto crédito por su pe- 
ricia en la profesión. Fué muy erudito e in- 
teligente latino y dio a luz una obra impug- 



— 254 



nando las doctrinas de los médicos árabes 
respecto a las teorías humorales, con el títu- 
lo Libellus de humorum proeparatione 
nunquam hactenus a quoquam in lucem 
editns advérsus árabes (Sevilla, 1546). 

Aunque algunos quisieron asignarle otra 
patria, se ha confirmado su naturaleza his- 
palense. 

1.041.— Gómez (Francisco Victorino). 

Médico sevillano, honorario de la Real 
Cámara y socio cirujano supernumerario de 
la Real Sociedad de Medicina y Ciencias de 
Sevilla. 

Hernández Morejón no conoció más obra 
de Gómez que una disertación sobre la cu- 
ración de los tumores críticos, leída el 1.° de 
Marzo de 1787 e inserta en el lomo de Me- 
morias correspondiente a 1788; otra sobre 
contusiones; otra sobre las úlceras contuma- 
ces (1792), y otra acerca de la esfera propia 
de la Cirugía (1789). Escribió, además, y se 
conservan en el Archivo de la Sociedad: 
Modo de socorrer las terminaciones de 
las inflamaciones de los huesos (1788); 
Tratamiento de la úlcera de la matriz 
(ídem); Causas y extirpaciones de las 
verrugas (1789); Los casos y circunstan- 
cias de las heridas de armas de fuego 
en que precisa la amputación del miem- 
bro para salvar la vida del herido (9 de 
Febrero de 1803); Observaciones clínicas 
sobre la úlcera de la matriz y el pólipo 
(1807); Sobre si en las extravasaciones 
de sangre en el vientre inferior, causa- 
das por heridas o contusiones, puede 
practicarse la operación de la paracen- 
tesis para extraer la sangre al modo 
que se executa en la Hydropesia ascitis 
para dar salida a las aguas (3 de Febre- 
ro de 1814); Sobre los remedios humec- 
tantes y los desecantes en las caries de 
los huesos (1815); Sobre el enfisema del 
pecho (1816), y Reflexiones sobre la doc- 
trina de Mr. Levret (1818). 

Este facultativo firmaba indistintamente 
Francisco Gómez o Francisco Victorino Gó- 
mez. Después gozó de gran reputación otro 



D. Francisco Gómez, también sevillano, e 
ignoro si hijo o sobrino de éste, que se li- 
cenció en Medicina en 1839 y vivió en la 
calle del Conde, núm. 49. No le dedico ar- 
tículo especial porque nada dejó escrito, que 
yo sepa, pero su renombre corrió por toda 
España. Debió de morir en los últimos años 
del siglo XIX, respetado, reo y sin sucesión, 
pues su único hijo, Pedro, que estudiaba 
Jurisprudencia conmigo, falleció tuberculoso 
en la juventud. 

1.042. — Gómez (Jerónimo). 

Facultativo sevillano, individuo de la 
Real Sociedad de Medicina y Ciencias. En 
la sesión del 7 de Marzo de 1806 presentó 
un trabajo sobre Señales y curación de las 
Hernias con adherencia. 

1.043. -Gómez (Nicolás). 

Acreditado jurisconsulto de Sevilla. In- 
gresó en la Real Academia de Buenas Letras 
en 1821. Leyó una Disertación sobre la 
pobreza religiosa. 

1.044. — Gómez (Vicente). 

Oriundo de padres valencianos, nació en 
Sevilla, recibiendo las aguas bautismales en 
la iglesia parroquial de San Martín el 13 de 
Abril de 1706. Abandonó la sotana de la 
Compañía, que había tomado primeramente, 
por el sayal dominico, que vistió en el con- 
vento de San Pablo, donde mostró su talento 
y aplicación que le condujeron a una cole- 
giatura de Valladolid. Regresó a Sevilla, de- 
dicándose a la predicación con no escaso 
éxito, como lo prueba el hecho de haber sido 
impresos sus sermones, entre los que se 
cuentan el que pronunció en las honras del 
Arzobispo Sr. Salcedo, verificadas en la Ca- 
tedral hispalense en 19 de Mayo de 1741; 
otro, también de honras por el Obispo de 
Ceuta, Sr. Laso, en el convento de San Pa- 
blo, en 4 de Septiembre de 1738, y algunos 
más que, aunque no llegaron a alcanzar de la 
impresión, granjearon al P. Gómez la esti- 



— 255 — 



mación general. Después de haber obtenido 
la Regencia de San- Pablo de Sevilla, pasó 
a desempeñar el Priorato de su convento en 
Carmona, en donde, predicando, falleció de 
un ataque de apoplegia en 1765, a los cin- 
cuenta y nueve años de edad. Es notable la 
Carta relato de la vida y muerte del Padre 
Sebastián Marrón, escrita por Fray Vicente 
Gómez. 

I 045. —Gómez da Acosta (Francisco). 

Poeta del siglo XVIII, Veinticuatro y Se- 
cretario mayor del Cabildo y del Ayunta- 
miento de Sevilla, escribió una comedia, que 
se imprimió en la casa del Correo Viejo, sin 
mención de fecha, y que lleva por título 
Póngale nombre el discreto. 

1.046.— Gómez de Avellaneda (José). 

Agustino, natural de Constantina, gra- 
duado en Teología y Artes en 1767. Defini- 
dor general de su Orden y perteneciente a la 
Academia Sevillana de Buenas Letras. Es- 
cribió una Disertación sobre la sangre 
Real y Ducado de Severiano: de su pa- 
ren tezco y de sus hijos los Santos Lean- 
dro, Isidoro, Fulgencio y Florentina, con 
los Reyes San Hermenegildo y Recaredo 
por Teodosia, madre de ellos. 

1.047. — Gómez Azeves (Antonio). 

Hombre inteligente, de condición gene- 
rosa y entusiasta de su Sevilla, fué Gómez 
Azeves uno de los escritores más conocidos 
en la segunda mitad de la centuria pasada. 
Fruto de fantasías juveniles fueron sus Le- 
trillas eróticas, que vieron la luz en su pa- 
tria en 1841, iniciando así su carrera lite- 
raria: y, producto de estudios más reflexivos 
y maduros, dio a luz en la Revista de Cien- 
cias, Literatura y Arte, de la misma ciu- 
dad, una colección bastante numerosa de 
Estudios biográficos (1855-1861), así como 
una serie de artículos, insertos en El Xove- 
lero, desde el número 50 en adelante, por el 
año de 1861, que viene a constituir una do- 



cumentada (¡xiu de los sepulcros de Se- 
rilla. Posteriores a e ? ta fecha son sus Re- 
cuerdos se rillanos (1862); Recuerdos de 
Marchena (1863); Nuestra Señora de 
Fuentes Claras (1864) y Alvaro de Xoli 
(id.), en que da pruebas de su gusto como 
observador y escritor correcto. 

Algunos eruditos a la violeta, reputacio- 
nes de gacetilla, se han complacido en recti- 
ficar las noticias históricas que el Sr. Gó- 
mez Azeves ha expuesto relativas a escrito- 
res hispalenses. Puede que, en muchos ca- 
sos, no les falte razón para dudar de los 
datos, pero siempre les faltará para el abuso 
de términos duros, que de fijo no habrían 
empleado si el denostado viviera, ni en cen- 
surar con un ensañamiento impropio de la 
templanza que debe emanar de los ánimos 
superiores. Con mayor motivo, cuando el 
acerbamente refutado no puede defenderse. 
Siempre se aplicó a los ruines el antiguo 
proverbio A moro muerto, gran lanzada. 

1.048.— Gómez Bravo (Juan). 

Beneficiado sevillano del siglo XVII, eru- 
dito historiador y escritor didáctico, publicó 
una Apología por la dignidad Arzobispal 
de la Santa Iglesia de Sevilla fs. 1. ni f.), 
en cuya Adición declara el lugar de su na- 
cimiento al decir: <. , debemos los sevillanos 
estimar en mucho el derecho... >, demostran- 
do así el error de Nicolás Antonio al supo- 
nerlo natural de Mérida, confundido, quizás, 
por el asunto de la obra que con el titulo de 
Advertencias a la Historia de Mérida 
dio a luz en Florencia en 1638. Con pere- 
grina erudición se notan en ésta los defectos 
en que un patriotismo exagerado hizo incu- 
rrir a Moreno de Vargas, restableciendo los 
textos adulterados por Strabon y otros es- 
critores. D. Juan Pabló Forner tomó de esta 
obra la refutación del escritor emeritense. 

1.049. — Gómez de la Calle (José). 

Poeta sevillano a quien conocí cuando 
era yo niño. Publicó mucho en los periódicos 
locales. En 1859, enardecido por 'la fiebre 



256 — 



patriótica que aún ardía, imprimió el ro- 
mance ¡España!, que logró popularidad 

1.050.— Gámez de Cervantes (Alfonso). 

Hijo de Sevilla y del Veinticuatro don 
Juan Gómez de Cervantes y Protonotario 
apostólico, terminó en 1505 la obra Genea- 
logía de la Casa de Cervantes, que con- 
sultó con fruto el eminente D. Juan Lucas 
Cortés. 

1.051.— Gómez Escudero (Pero). 

En los libros de Grados de la Universidad 
hispalense hallo un Pero Gómez, graduado 
en Filosofía el 1595. Muy poco nos queda 
del famoso sevillano D. Pedro Gómez Escu- 
dero, médico y poeta. Una composición en 
veintiocho tercetos, inserta al frente de las 
obras de Cueva; otra, que se halla en La 
Conquista de la Bélica, también en vein - 
tioeho tercetos, 

«Sólo faltaba a nuestra rica España» 

y algún fragmento salvado en el inmortal 
Comentario de Herrera. 

Juan de la Cueva se muestra en diversas 
ocasiones apasionado admirador de Gómez 
Escudero, y en el Viaje de Sannio le de- 
dica encomiástica octava y termina diciendo: 
«Cuando no hubiera Apolo, él fuera Apolo.» 

1.052.— Gómez Espinosa (Antonio). 

Médico sevillano, socio quirúrgico de 
número de la Real de Medicina de su patria, 
escribió Del modo y cautelas prácticas de 
la operación de la parecentesis en la Hi- 
dropesía Ascitis (Sevilla, 1772). Después 
de una idea general de la dolencia y de las 
condiciones en que ha de ejecutarse la ope- 
ración, expone algunos casos prácticos. 

Leyó también una conferencia sobre Ex- 
perimentos químicos (1772) y una mono- 
grafía sobre El Azufre. 

1.053.— Gómez Espinosa (Francisco). 

Hijo del anterior, se licenció en Medicina 



el 1748 y leyó una disertación sobre La 
retina: sus funciones y enfermedades. 

1.054. — Gómez Flores (Emilio). 

Nació en Sevilla el 19 de Septiembre de 
1861, estudió con brillantez la carrera de 
ingeniero agrónomo e ingresó en el Cuerpo 
el 31 de Marzo de 1886. Cuando escribimos 
estas líneas es ingeniero jefe con destino en 
la Sección de Canarias". El 1889 imprimió 
en Madrid un libro titulado El Tabaco, que 
comprende descripción botánica, área geo- 
gráfica, composición química, datos agronó- 
micos, arte agrícola (cultivo y preparación 
de las hojas), parte económica, aplicaciones, 
historia, legislación y bibliografía relativas 
a la nicotiana tabacum de Linneo. Forma 
este libro una enciclopedia de ese fétido yer- 
bajo con que se van degradando las damas 
cuando ya lo repudian los varones. 

1.055 —Gómez Hurtado (Alonso). 

Nació en Utrera en la primera mitad del 
siglo XVIII, estudió en Sevilla e ingresó en 
la Real Sociedad de Medicina y Ciencias. 
Leyó una disertación médica que se conser- 
va en el Archivo de la Corporación. 

1 .056.— Gómez de Luna y Arellano (Miguel). 

Jurisconsulto del siglo XVIII, no recuer- 
do con exactitud si de Sevilla o de Osuna. 
Dejó una obra titulada Líber singularum 
lectionem juris (Madrid, 1632), de que he 
visto un ejemplar en la Biblioteca Nacional. 

1.057.— Gómez de Luque (Gonzalo). 

Sé que era de Sevilla porque él mismo lo 
dice en la portada de su obra y que floreció 
en el siglo XVI. Escribió Libro primero de 
los famosos hechos del Príncipe Calidón 
de Iberia, por... natural de Sevilla (Alcalá 
de Henares, 1583). 

1.058.— Gómez Muñiz (Sebastián). 

Nació en Carmona y fué hombre muy 



— 257 — 



observador y aplicado. Tres obras consecu- 
tivas dio a la publicidad: Historia 
m onu mento (1890), Icntativas de un Cen- 
tenario (1891) y Recuerdos (le la Univcr- 
1 de Carmona (1892). 

1.059. — Gómez Muriel (Juan). 

Nació en Utrera hacia el 1774, puesto 
que en 1825 contaba cincuenta y un años; 
profesó en la Orden Capuchina, donde, obe- 
deciendo a su Regla, cambió su nombre de 
pila por el de Juan de utrera y escribió Ex- 
celencias de la compasión cristiana con 
los huérfanos (Sevilla, 1829). 

1.060.— Gómez Padín (Arturo). 

Hijo del abogado D. Francisco Gómez y 
doña María de los Dolores Sevillano, nació 
en Sevilla el 6 de Diciembre de 1850 y que- 
dó huérfano en su niñez. Menos mal que, 
animosa su madre, hizo la carrera del Ma- 
gisterio y abrió una clase en el barrio de 
Triana. Prosperó el colegio, concluyó con 
brillantez Arturo la misma carrera en Agos- 
to de 1872 y puso clase en Triana, hasta 
que, en Diciembre de 1879, y en unión del 
Sr. Alvarez Cortés, fundó la Escuela Sevi- 
llana, colegio de primera y segunda ense- 
ñanza, tan favorecido del público que hubo 
de limitar su matrícula. Creó también la re- 
vista El Magisterio Hispalense, donde pu- 
blicó innumerables artículos, y, a consecuen- 
cia de un grave disgusto, falleció el 12 de 
Septiembre de 1893. 

Escribió: Cuentos basados en las Obras 
de Misericordia (Sevilla, s. f.), obra de que 
conozco seis ediciones y que le valió la cruz 
de Carlos III, y Apuntes de Geografía (Se- 
villa, 1886). 

I 061. — Gómez de Rojas (Alonso). 

Hijo de Sevilla y Canónigo de su Santa 
y Patriarcal Iglesia, pasó a Roma en repre- 
sentación del Cabildo, llevando el proceso 
de canonización de Fernando III y otros 
asuntos análogos. Su discreción y prudencia 



le granjearon el afecto de la alta sociedad ro- 
mana, y especialmente el del Papa Inocen- 
cio X, hasta el punto de que, habiendo veni- 
do a España un General de la Orden de San 
Basilio a girar una visita en 1636, le reco- 
mendó el Pontífice que no se apartara un 
ápice del consejo del Padre Gómez de Rojas, 
el cual, de regreso en su patria, sucumbió a 
los estragos de la peste el 20 de Junio 
de 16Í9. 

Marraccio le llama <natiotie Hispanas, 
patria Hispalensis, Hispalique Canoni- 
cus; vir pietate ¿Ilustres, egregiaque, sa- 
piente, laude conspicuas: numen suum 
ad posteritatis notitan cum gloria trans- 
misit, scribendo hispánica li)igua.* (Bi- 
blioteca Mariana.) 

Además de los discursos sobre materias 
de pintura, de que nos hablan Pacheco y 
Ortiz de Zúñiga, escribió: Relación de la 
santa muerte, suntuoso entierro y solem- 
nísimas honras del V. y apostólico Padre 
Fernando de la Mata (Sevilla, 1612) y de- 
jó impresos el Sermón fúnebre a honra de 
la V. Madre Francisca Dorotea (Sevilla;. 
Sermón a la Inmaculada Concepción en 
la octava (pie se celebró en la parroquia 
de San Gil (id., 1616). Sermón de la In- 
maculada Concepción predicado a la Co- 
fradía de Santa Cruz en Jerusalein en su 
Yglesia de San Antonio Abad (id., 1617) y 
Sermón de San Diego en la Iglesia mayor 
de Sevilla (id., 1624). 

1 062.— Gómez de Tapia (Luis). 

Capellán y poeta, de quien sólo sabemos 
por Matute que era hijo de Sevilla. No re- 
cuerdo dónde he leído que nació en Ante- 
quera; pero no se alega más razón que la de 
haber visto su nombre incluido en un catá- 
logo de claros antequeranos, a la cual debe 
oponerse que también figura en el de sevilla- 
nos que redactó el concienzudo D* Justino. 
De suerte que, salvo prueba más respetable, 
no hay motivo para conceder mayor crédito 
a otro que al diligente autor de las Adicio- 
nes. En el libro XIII de Autos Capitulares, 
folio 30 vuelto, de la Catedral hispalense, 



258 — 



figura un Racionero llamado Gonzalo Gómez 
de Tapia, tal vez deudo de Luis. Vertió nues- 
tro Capellán del portugués Os Lusiadas e 
imprimió su traducción en 1580, acompa- 
ñándola con notas y precedida de un prólo- 
go del Brócense. En honor del traductor de 
Gamoens vibraron las cuerdas de las liras 
de Góngora, Venegas, Zamorano, Golona y 
otros no menores ingenios. 

1.063.— Gómez Torga (Juan). 

Nació en Sevilla el 2 de Septiembre de 
1872. Cursó la carrera de Ingeniero de Mi- 
nas, en cuyo Cuerpo ingresó el 30 de Di- 
ciembre de 1901, y, en el momento en que 
redacto esta nota, presta sus servicios en la 
Escuela de Capataces de Huelva. Ha escrito: 
Nota descriptiva y datos estadísticos de 
la cuenca hullera de Villanueva del Río: 
Estadística minera de España (1908), y 
Los martillos de aire comprimido en los 
trabajos preparatorios de las Minas de la 
Reunión, trabajo este último interesantísi- 
mo publicado en la Revista Minera de Me- 
talúrgica y de Minería (1909). 

I 064. — Gómez del Toro (Francisco). 

Nació en Sevilla el 27 de Julio de 1891. 
Cursó Jurisprudencia en la Universidad de 
s.u patria, sin que sus estudios le impidieran 
ejercer el comercio. Publicó una interesante 
novela didáctica intitulada El loco del Pu- 
marejo (Sevilla, 1917). 

1.065.— Gómez Villegas (José). 

Este ilustre sevillano, a quien conocí 
siendo él muy joven, estudió la carrera de 
Medicina con excepcional aprovechamiento. 
Ignoro por qué causa, trasladó su residencia 
a la Argentina y actualmente ejerce su pro- 
fesión en Salto con grandes créditos que han 
repercutido en España, a juzgar por los en- 
comiásticos artículos que en honor a su pe- 
ricia han publicado El País (1 Mayo 1907), 
La Ilustración Española y Americana, El 
Mundo Latino y otros periódicos de Madrid. 



Lleva dados a la imprenta Determina- 
ciones de la formación de la imagen en el 
ojo y Ensayos de ciencia pulmonar. 

1.066.— Gómez Zarzuela y Pérez (Vicente). 

Hijo del inteligente periodista y fogoso 
orador D. Manuel Gómez Zarzuela, que, des- 
pués de estudiar en el Seminario Conciliar, 
figuró en el partido republicano federal, di- 
rigió La Andalucía y murió en el posibi- 
lismo. 

Nació don Vicente en 1871. Comparte 
sus aficiones entre la literatura y la música 
y a un tiempo escribe artículos y compone. 
Su padre publicaba una Guía de Sevilla, 
sin disputa la mejor de coda España, y con- 
fieso que en mis largos viajes por Europa no 
he visto libro de esa clase tan útil y com- 
pleto. El hijo continúa la publicación, sin 
que sus Guías anuales desmerezcan de las 
paternas. 

1.067.— Góngora (Bartolomé de). 

Escritor astigitano del siglo XVII. Estu- 
dió en Sevilla hacia 1590, dejó las letras 
por las armas, pasó a Méjico en 1608 y des- 
empeñó importantes cargos. A los setenta y 
ocho años escribió El Corregidor sagas, 
Avisos y documentos morales para los 
que lo fueran (Ms. en <£.° B. H. de D. Pas- 
cual Gayangos, hoy Biblioteca Nacional, 
Ms. 17.493). Allí da noticia de haber com- 
puesto Selva de Apolo (poema impreso en 
1652). Elogios seráphicos (1652), Octava 
maravilla (poema heroico sobre Hernán 
Cortés <y sus Penates conquistadores»). 
Versos morales, Batalla de Hacinas, His- 
toria de la casa de Córdoba, Templo de la 
inmortalidad y otros escritos de que el ró- 
tulo no expresa el tema. 

1 .068. — Góngora (Diego Ignacio de). 

Nació en Sevilla el año 1628, fué familiar 
del Santo Oficio y Oficial Mayor do la Fac- 
toría de la Casa de Contratación de Indias. 
Continuó la obra de Rodrigo Caro sobre va- 



— 259 — 



roñes ilustres de Sevilla; escribió Las Rea- 

M <[ue hizo Sevilla dei 
Bey Don Felipe Til, año í 'alas 

de la Rey na Doña Mariana deAué 

segunda mujer del Rey Don Felipe IV 
(Ms.), relato que agregó a la Historia de Se- 
villa de Collado que él copió, adicionó y 
avaloró con un prólogo; Compendio de la 
fundación del Colegio Mayor de Santo 
Tomás ¡ v .\Is. de que existe copia en el Archi- 
vo municipal;; Relación de tapeste de 1649, 
Relación de la avenida del Guadalquivir 
de 1708; Honras que celebró el Cabildo por 
la Reina doña Isabel de Borbón en 16Í4 
y otras muchas curiosidades. Lab Memorias 
Sevillanas recopiladas desde 1678 a 1708 
ostentan el monograma de su apellido, for- 
mado con las letras G y A y una cru¿ en 
forma de í sobre ellas. Hacen tres volúme- 
nes en folio que se conservan en la Bi- 
blioteca Colombina. D. Diego Ignacio de 
Góngora dejó de existir el 23 de Agosto de 
1710. 

1.069.— Góngora (Fernando Antonio). 

Hijo del anterior y Secretario de la Her- 
mandad de la Caridad por los años de 1728, 
escribió Adiciones a la Historia del Cole- 
gio Mayor de Santo Tomás, que se hallan 
en el mismo códice que la obra adicionada 
de su padre. 

1.070. — Góngora (José Rafael). 

Respetable sacerdote, hombre de muchas 
letras y elocuente orador, aunque poco ami- 
go de escribir. Sólo he visto impreso ei dis- 
curso de ingreso en la Real Academia de 
Buenas Letras, leído el 20 de Junio de 1870 
sobre el tema de La Religión, y otro con- 
testando al que leyó en su recepción D. Gon- 
zalo Segovia y Ardizone. 

1.071.— Góngora (Lucas de). 

Nació en Osuna y floreció en el siglo 
XVII. Estudió Medicina y vistió la toga de 
Catedrático en la Universidad de Sevilla. 



Escribió ]' M y phtioeophico 

sobre la mistura con eJ tabaco. 

1.072— Góngora (Luis Ignacio). 

Varón respetable y de abundante litera- 
tura, natural de Sevilla, que honró la socie- 
dad culta de su paliia en el siglo XVII. 

Se le debe el prólogo a los Claros Va- 
rones de Rodrigo Caro. 

1.073.— Góngora y Fernández (Antonio). 

De distinguida -familia oriunda de la 
Montaña, nació en Sevilla el 7 de Junio de 
18Í2. Cursó en su patria la facultad de Filo- 
sofía y Letras, y en 1867 ingresó en el pro- 
fesorado oficial. Sus ideas políticas avanza- 
das le mezclaron en el alzamiento cantonal 
de 1873 y hubo de emigrar. 

Restituido a España por virtud de la 
amnistía, desempeñó la Cátedra de Geogra- 
fía e Historia del Instituto de Jerez hasta la 
edad de setenta años, en que fué jubilado. 

Ha dejado escrito El Periodismo jere- 
zano (1900), Historia de Jerez de la Fron- 
tera, con datos particulares sobre su in- 
dustria vinícola (1901), y algunas obras 
didácticas sobre las materias de su ense- 
ñanza. 

1 .074. — Góngora y Marmolejo (Alonso de). 

Nació en Carmona y murió en Chile 
el 1576. Después de haber servido en el 
Perú llegó a Chile en 1549 con el refuerzo 
de tropas mandadas por Valdivia. Tomó 
parte en muchos actos de guerra y escribió 
la Historia de todas las cosas que han 
acaecido en el Reino de Chile y de lo» que 
lo han gobernado 1575 , que se imprimió 
con el Memorial histórico español, to- 
mo IV, y en la Colección de historiadores 
de Chile, tomo II. Góngora menciona todos 
los sucesos ocurridos en el país desde su 
descubrimiento hasta el año en que termi- 
naba su manuscrito, pocos días antes de su 
fallecimiento. Es notabilísima esta Historia 
por la sobriedad en las descripciones, senci- 



— 260 — 



Hez en la forma y demostrada imparcialidad. 
Barros, Arana y otros escritores admiran 
en Góngora la veracidad, la cultura y la ele- 
gancia del estilo. 

1.075.— González (Alonso). 

Natural de Sevilla, circunstancia que ig- 
noró Hernández Morejón, estudió en Granada 
y ejerció en Priego la Medicina. Escribió Car- 
ta al Dr. Pedro de Párraga, médico en la 
ciudad de Granada, en que se trata del arte 
y orden para conservar la salud y dilatar 
nuestra vida y buen uso del beber frió 
con nieve (Granada, 1612). «Este tratado es 
otro de los más peregrinos de nuestra litera- 
tura médica; está escrito con sensatez, y 
aun cuando en compendio, contiene más 
ideas de buena higiene que otros tratados 
voluminosos.» (Chinchilla, Hist. de la Me- 
dicina Esp , Ap., t II, pág. 302.) 

I 076 -González (Diego Pablo). 

Nació en Utrera en 1690. Entró el 1710 
en el Noviciado de la Compañía de Jesús, 
de Tepozotlan (Méjico). Trabajó mucho 
tiempo en la conversión de los indios Cahi- 
tas y murió en 1757. Sus obras son: Arte de 
la Lengua Cahita, conforme a las reglas 
de muchos peritos en ella (Méjico, año 
de 1737); Cathecismo de la Doctrina 
Christiana, traducido en Lengua Cahita 
(igual lugar y año), y un Manual para ad- 
ministrar a los Indios del idioma Cahita 
los Santos Sacramentos, según la reforma 
deNN. SS PP. Paulo Vy Urbano VIII 
(Méjico, 1740). 

i. 077.— González (Francisco de Asís). 

Nació en Écija el día 6 de Diciembre 
de 1743 y a los quince años vistió el hábito 
de Santo Domingo. Alcanzó fama de aventa- 
jado humanista, se le nombró lector de Filo- 
sofía y al fin Definidor de su Orden. 

Sentenciado a muerte por la justicia del 
rey José I, fué conducido a la horca des- 
pués de andar prófugo; mas llegó su indulto 



dos horas antes de la señalada para su eje- 
cución. Mientras fué Vocal de la Junta Su- 
prema, en ausencia del rey, llevó la direc- 
ción de todos los negocios. 

«Fué muy admirado de Fray Diego de 
Cádiz, con el que mantuvo larga e intere- 
santísima correspondencia.» (Gómez ímaz, 
Sevilla en 1808, pág. 3«5.) 

Pasó a mejor vida en su patria el 22 de 
Junio de 1820. 

Logró renombre de insigne predicador y 
epistológrafo. «No hay obra suya impresa. 
Crecidísimo número de cartas, dirigidas las 
más a Sor Antonia de Jesús Tirado, que se 
conservan en el Beaterío de las Terciarias 
dominicas de Jerez de la Frontera, serían su 
mayor elogio.» (Fray Diego de Valencina, 
Biografía del B. P. Fray Francisco Gon- 
zález, Revista de Archivos, 1906.) 

1 078.— González (Francisco Javier). 

El 2 de Diciembre de 1711 nació en Se- 
villa. Profesó en el Instituto de los Mínimos 
y desde el comienzo de los estudios se re- 
veló su disposición para la literatura. Reci- 
bió el grado de Doctoren Teología y obtuvo, 
por oposición, la cátedra de Prima de Teo- 
logía en la Universidad hispalense. Como 
reconocimiento a su inteligencia y erudición 
se le confirieron los nombramientos de Exa- 
minador Sinodal del Arzobispado de Sevilla 
y socio teólogo de la Real Sociedad de Me- 
dicina, la cual lo eligió en distintas ocasio- 
nes Consultor y Revisor. Dotado del raro 
don de consejo, todos los casos arduos de la 
provincia se sometían a su consulta. Amado 
por sus virtudes y respetado por su saber, 
falleció el 29 de Febrero de 1784. 

Sacerdote de prodigiosa elocuencia, ad- 
mirado por la solidez de los pensamientos y 
la pureza de la dicción, le llamaron «el re- 
formador de la predicación.» 

Quedan de este escritor, manuscritas, va- 
rias obras, y se han publicado las siguientes: 
Oración panegyrica en la función que el 
limo. Cabildo de Sevilla celebro a la cano- 
nización de San Fidel de Sigmaringa y 
San Joseph de Leonisa (Sevilla, año de 



— 261 — 



1748); Reflexiones sobre la respuesta a la 
carta del limo. Doctor Fray Miguel de 
San Joseph: juicio reflejo sobre la verda- 
dera causa del Terremoto Sevilla, año 
de 1757). 

En el archivo de la Real Academia de 
Medicina de Sevilla se conservan manuscri- 
tas las siguientes disertaciones: 

Del poder de los ángeles sobre la natu- 
raleza (2é de Marzo de 1768). 

Que en el aborto deben ser bautizados 
los fetos, aunque parezcan inanimados, 
como no haya evidentísimos signos de lo 
contrario (18 de Noviembre de 1779). 

Qué obligación tengan los profesores 
de medicina en tiempo de epidemia nota- 
ble y peste declarada (6 de Diciembre de 
1781). 

Si las enfermedades procedentes del 
ejercicio del espíritu tengan señales cier- 
tas, cuáles, y si pueden curarse con reme- 
dios físicos (2 de Marzo de 1783). 

í. 079.— González (Juan). 

«Predicador famoso de Andalucía> (Lló- 
rente, í, G. XXIII). < Hombre de purísimas 
costumbres, sumamente docto en las sagra- 
das letras» (González Montes, De Inq. Hisp. 
Artes). Acusado de heterodoxia, sufrió largo 
proceso en unión de sus dos hermanas, con 
quienes hacia de padre. Los tres salieron en 
el solemnísimo auto de fe de 2-í de Noviem- 
bre de 1559. Temiendo que dirigiese la pala- 
bra al pueblo, se le impuso mordaza por 
el camino hasta llegar al quemadero. Guan- 
do se la quitaron recitó con voz firme el 
salmo 106: Deus, laudem meam e invitó a 
sus hermanas a acompañarle. Así lo hicieron 
las dos señoritas, declarando, cuando se les 
ofreció el perdón a cambio de abjurar desús 
ideas, que preferían morir con un hermano 
tan bueno. Los tres sucumbieron presa de 
las llamas. 

1.080.— González (R. P. Maestro Fray Juan 
Ramón). 

Examinador sinodal, socio de erudición 



de la Real de Medicina de Sevilla y recibid 
en la Real Academia de Buenas Letras el 1 
de Octubre de 1790. 

Leyó una Disertación sobre la autori- 
dad de las antigüedades en la Teología. 
Dio a la imprenta: Sermón de gracias a 
Dios, en memoria de la conquista de Se- 
villa... predicado en la Santa Patriarcal 
Iglesia el día 23 de Noviembre de 1798. 

En el Índice de extraviadas de la Real 
Sociedad figura una disertación titulada 
De la disciplina que ha observado la Igle- 
sia en la administración del Sacramento 
de la extrema unción y del guando obliga 
gravemente su recepción (1778). 

1.081.— González Aceyjas (José M. a ). 

Natural de Sevilla, catedrático de Teolo- 
gía en la Universidad, párroco de Santa Ana 
y examinador sinodal del Arzobispado. Era 
hombre de mucho talento. Se mezcló en 
litigios y su prelado le confinó al monaste- 
rio de Regla. Libertado por los franceses, 
abrazó la causa de José I y tuvo que emi- 
grar a Francia después de la guerra. Dejó un 
libro de Ejercicios espirituales y medita- 
ciones dirigidas a preparar las almas de 
los fíeles para celebrar dignamente la ve- 
nida de Jesu-christo al mundo (Sevilla, 
s. f.) y un Escrito formado por el doctor 
Aceyjas en d que expresa agravios de la 
sentencia promovida por el juez eclesiás- 
tico de Sevilla en la causa que escribió 
contra aquél. 

i. 082— González de Aguilar y Rojas (Manuel). 

Honra del barrio de Triana, en cuya pa- 
rroquia recibió el bautismo el 31 de Mayo 
de 1645, estudió en su patria Latinidad y 
Artes, y fuera de ella hasta el doctorado en 
Teología. Ejerció la predicación con la pala- 
bra y el ejemplo, y en 1685 obtuvo un cano- 
nicato de la Iglesia Patriarcal de Sevilla. 
Invirtió su hacienda toda en obras de cari- 
dad y devoción, renovó el retablo de la Vir- 
gen de la Antigua, adornándolo con un reta- 
blo de plata para la Santa Faz, y gotera de 



2C,2 — 



plata alrededor del arco donde está la ima- 
gen. Él costo ascendió a 1799 reales de 
vellón. También sufragó su piedad el solem- 
ne octavario con que se estrenaron las dichas 
alhajas. Empeñó su prebenda para repartir 
limosnas y, al morir en 18 de Julio de 1713, 
dejó por heredero al hospital de Venerables 
Sacerdotes; en gratitud a este rasgo se colocó 
sobre su tumba, en el pilar frontero a la 
capilla de San Antonio, una losa de mármol 
con el epitafio siguiente: 

D. O. M. 
Hic ínter indefessos chori ministros 

QUIESCIT, QUI NUMQUAM JUCUNDIUS QUAM IN CHORO 
SINE LASSITUDINE QUIESCEBAT: QUI SINE CONTEM- 
PLATIONIS DISPENDIO OPTIMI DISPENSATORIS MINIS- 
TERIUM ADIMPLENS: OBTENTI IN HAC ALMA PATRIAR- 
CHALI ECCLESIA CANONICATOS, PROVENTUS PER 
VIGINTE ET OCTO ANNOS DISPENSAVIT. AC DEM'UM 
EXTREMUM PREVENIENS DIEM, JESUM CHRISTUM, 
EJUSQ. DULCISSIMO NOMINE DOMUN HOSPITALITATIS 
V. V. SACERDOTUM, HAC IN CIVITATE ERECTAM> 
HAEREDEM INSTITUIT: IPSA ITAQ DOMUS HOSP. ILL. 
CAP. HOJUS ALMQ3 ECCLESIJE PERMISSU, HUNC LA- 
PIDEM IN GRATI ANIMI TESSERAM EFFERT ET DICAT 
NOBILISSIMO VIRO, ERUDITISSIMOQ DOCTORI D. EM- 
MANUELI GONZÁLEZ DE AGUILAR ET ROJAS OBIIT 
DIE XVIII JULII ANNO DOMINI MDCCXIII. ÁETATIS 
VERO 68 INVIDA MORS SE SMMANUELIS LAUDE SU- 
BACTA, VIDERAT ET DOLUIT SE QUOQ POSSE MORÍ 
NON MORS, SED TUA TE VINCIT LARGITIO ROJAS: TU, 
TÚMULO DAS CORPUS ANIMAQ DEO 

Que en castellano suena así: 

«D. 0. M. — Aquí descansa entre los in- 
cansables ministros del coro, el que nunca 
estaba más gustoso que cuando entre ellos 
descansaba: el que sin perjuicio de su alta 
contemplación llenaba el ministerio de insig- 
ne limosnero, habiendo dado cuanto le pro- 
dujo el canonicato en veinte y ocho años 
que lo disfrutó. Y finalmente, en sus últimos 
días, instituyó por su heredero a Jesucristo, 
y en su dulcísimo nombre a la casa hospital 
de los Venerables Sacerdotes erigida en esta 
ciudad. La misma casa, con permiso del ilus- 
trísimo Cabildo de esta Santa Iglesia, puso 
esta lápida en señal de su gratitud, ofrecien- 
do y dedicando su memoria al nobilísimo y 
eruditísimo Dr. D. Manuel González de Aguí- 
lar y Rojas, que murió el día 18 de Julio de 



1713, a los 68 años de su edad. La envidiosa 
muerte, obligada a alabarle, le vio y sintió 
que pudiese morir. Pero no la muerte, sino 
tu misma liberalidad ¡oh Rojas! te venció, y, 
al fin, diste tu cuerpo al sepulcro y tu alma 
a Dios.» 

Don José Muñana en sus Apuntamien- 
tos, al referir la muerte de este benemérito 
capitular, dice que «viviendo le veneraron 
todos por varón justo», y añade que él tenía 
escrita su vida en cuaderno separado. Tam- 
bién hace memoria de él el P. Antonio de 
Solís en su Historia de Nuestra Señora de 
la Antigua y el Lustro de la Corte de Se- 
villa el año 1708. 

1 .083.— González de Aguilar y Torres de Na- 
varra (José). 

Nació en Sevilla el jueves 16 de Noviem- 
bre de 1772 y recibió el bautismo el 19 del 
dicho mes en la parroquia del Sagrario. Era 
hijo de los marqueses de Campoverde e in- 
gresó en la Orden de la Merced, donde ense- 
ñó Filosofía y Teología, y desempeñó los 
cargos de Provincial, Definidor general y 
General de toda la Orden. Aunque se le pro- 
puso para varios Obispados, su humildad 
estorbó el nombramiento. Fundó el Colegio 
Pío Generalicio de Roma y le dio un plan 
de estudios «que en todo tiempo hará honor 
a su memoria.» (Matute). Falleció en su 
convento de Sevilla el 8 de Diciembre de 
1795, dejando grata memoria de su piedad, 
literatura y elocuencia. 

1.084, — González de Auñón (Pedro). 

Nació en Morón entre los años 1540 a 
1550; fueron sus padres Antón Romero de 
Auñón y Juana Sánchez de Orellana, ambos 
de muy antiguas y nobles familias. Los po- 
derosos condes de Ureña concertaron las 
bodas de aquéllos. El doctor Auñón fué co- 
legial del Mayor fundado en Sevilla, y más 
tarde uno de sus catedráticos. Como presbí- 
tero que era, sirvió el difícil cargo de Visi- 
tador general del Arzobispado de Sevilla, 
penoso oficio que tantos sinsabores costó a 



— 263 — 



Rodrigo Caro. Desempeñó el cargo de Co- 
misario del Santo Oficio, según título expe- 
dido en el arrabal de Triana, de Sevilla, en 
19 de Diciembre de 1681, y por espacio de 
veinte años la administración del Hospital 
hispalense de las Cinco Llagas, vulgo de la 
Sangre, en donde están sepultados sus restos 
bajo una losa que contiene su escudo de 
armas y el siguiente epitafio: «Aquí yace 
D. Pedro de Auñóo, Catedrático que fué de 
la Universidad Literaria, y Administrador 
que fué del Hospital durante veinte años. 
1613.> Fué consumado genealogista, y entre 
otros trabajos de esta ciencia escribió b 
Genealogía de la casa de Auñón, que da 
principio de esta manera: < In nomine Dei. 
— En el postrero dia del mes de Julio de mil 
y quinientos y ochenta años, encontrándome 
en Morón,» etc. 

En este singular manuscrito hace me- 
moria de cuantos parientes tenía dentro del 
cuarto grado; trabajo de suma paciencia, de 
grande investigación y de bello y clásico 
estilo, que atesora curiosísimos datos histó- 
ricos y genealógicos. En la villa de Zahara, 
en 13 de Agosto de 1594, hízose una cum- 
plida información ante el licenciado Cristó- 
bal Ramírez de Mesa, Alcalde Mayor de ella, 
a petición del doctor Auñón (que se encon- 
traba accidentalmente en aquel lugar, ocu- 
pado en su ministerio de Visitador de la 
Archidiócesis hispalease), el cual formuló y 
escribió de su puño y letra las numerosas 
preguntas del interrogatorio, encaminadas 
a probar diferentes hechos históricos ínti- 
mamente relacionados con su heroico as- 
cendiente Martínez Auñón, conocido entre la 
morisma, merced a sus bravas hazañas, por 
Martín el de Morón, que tuvieron lugar en 
la reconquista de la dicha villa, de la de Se- 
tenil, Ronda y otros lugares y fortalezas. Esta 
información, autorizada y legalizada, fué 
regalada por el Sr. Torres de León, el año 
1912, al Almirante D. Ramón Auñón, mar- 
qués de Pilares. El original custodiase en el 
Archivo de la Chancillería de Granada. El 
19 de Diciembre de 1578 practicóse en Mo- 
rón, ante el Corregidor, que lo era el licen- 
ciado Hernando de Montemayor, y el escri- 



bano Cristóbal de Ángulo, una información 
por el doctor Bartolomé Guerrero, colegial 
del Colegio de Maese Rodrigo, establecido 
en Sevilla, en nombre de su Rector y cole- 
giales, con presentación de un escrito y una 
provisión real e interrogatorio de diez y seis 
preguntas sobre la genealogía de la casa no- 
ble de Auñón, a la que pertenecía el licen- 
ciado de este apellido cuando aún no era 
doctor; presentó también el antedicho doctor 
Guerrero un poder del Rector y colegiales 
para proceder a la mentada información de 
nobleza, dado en Sevilla a 9 de Diciembre 
de 1578. Un testimonio de la tal información 
fué también cedido por el Sr. Torres de 
León, en el año 1912, al Almirante Auñón. 
Los mencionados documentos del doctor 
Auñón encuéntranse citados en las páginas 
258, 259 y 260 de la excelente Revista de 
Historia y Genealogía Española. 

1 .085. — González Caballero (Anton'o). 

Médico sevillano, de quien conozco sola- 
mente una Memoria leída en la Real Sociedad 
de Medicina y Ciencias de Sevilla, con este 
originalísimo título: Supuesta la ut Hilad 
de la Química (sin fecha). 

1.086.— González Carvajal (Ciríaco). 

Jurisconsulto sevillano del siglo XVIII. 
En 1774 hizo un viaje a Filipinas para to- 
mar posesión de la plaza de Oidor de la 
Audiencia de Manila. De allí pasó a Méjico, 
donde estuvo de Decano en 1808, y después 
regresó a España, siendo nombrado en 1812 
Ministro del Supremo Tribunal de Justicia. 
Fué también Ministro de la Gobernación y 
de Ultramar, perteneció al Consejo de In- 
dias y presidió la Junta de Hacienda. Era 
caballero de la Orden de Carlos III y obtuvo 
un puesto en la Real Academia de la Histo- 
ria y en la de Buenas Letras de Sevilla. 

En América presidió la Junta de Memo- 
rias Históricas y Antigüedades de la N. E., y 
debido a su vasta cultura y a su curiosidad 
de investigador, consiguió reunir un precioso 
gabinete de producciones de los tres reinos. 



264 — 



Escribió sobre los Principios del Dere- 
cho natural, Alocución., ala Real Socie- 
dad Patriótica de Manila (Manila, 1782). 
«Esta Memoria es interesante por las no- 
ticias que encierra acerca de los trabajos 
realizados por la Sociedad Patriótica, y des- 
de este punto de vista, muy superior a la 
que en el siguiente año declamó el Arzobis- 
po.» (Medina, La Imprenta en Manila, 
tomo I, pág. 207.) Demostración de la bon- 
dad de los naturales de Filipinas, de los 
males que sufren y de los medios de lograr 
la prosperidad de aquellos Dominios (Ma- 
nuscrito, 1782). Discurso sobre los perjui- 
cios que causan al comercio y bien público 
de Manila los cinco Gremios mayores de 
Madrid (Ms., 1785). Disertación sobre el 
estado de la Industria de las Islas Filipi- 
nas (Ms., 1783). Instrucciones y Ordenan- 
zas para la Siembra y Administración del 
Tabaco en la provincia de Papanga (Ma- 
nuscrito, 1784). Reflecsiones sobre la Real 
Cédula de Erección de la Compañía de 
Filipinas (Ms , 1786). Nuevo arreglo en 
los cargamentos de la Nao de Acapulco 
para beneficio de los vecinos de Manila 
(Ms., 1786). Establecimiento de la Inten- 
dencia de Cebú e instrucciones para su 
gobierno (Manuscrito, 1788). Ordenanzas 
para el Pósito, para la renta del Tabaco, 
para la renta del Vino y para el lazareto 
de Manila (Ms.) Plan de estudios para 
Manila (Ms.) Reglamentos políticos y de 
Hacienda para el Gobierno de los Indios 
de las Islas Baleares al Norte del Cabo 
Bojador (Ms.) Discurso inaugural en la 
apertura de la Real Academia de Juris- 
prudencia práctica de México (Ms., 1809). 
«Todos estos escritos acreditan al Sr. Car- 
vajal de vastos conocimientos y hace su me- 
moria grata a los naturales y vecinos de Fi- 
lipinas y de laN. E.> (Beristain.) 

1.087.— González Carvajal (Tomás). 

Hijo de D. Pedro y D. a Teresa, consta en 
los libros universitarios que nació en Sevilla 
el 27 de Diciembre de 1753, y no en San 
Fernando, como equivocadamente se ha di- 



cho. Siguió los estudios en la Universidad 
hispalense, hasta recibir el grado de maestro 
en artes, y obtuvo allí la cátedra de Filoso- 
fía moral en 1780. Poco después recibió la 
investidura de doctor en Leyes. Cuando tan 
lucidamente honraba la Universidad, aban- 
donó el Magisterio para ejercer empleos ad- 
ministrativos, habiendo tenido, entre otros, 
la Intendencia de Sierra Morena y la Secre- 
taría de Hacienda, en 1798. Regresó a Sevi- 
lla en 1806, y allí estaba cuando la Junta 
Suprema que asumió los regios poderes en 
Mayo de 1808, lo llamó para encomendarle 
algunas comisiones y lo nombró Intendente 
del ejército. Este cargo motivó su obra El 
Intendente del Ejército en campaña. En 
1813 la Regencia de Cádiz lo designó para 
Ministro interino de la Hacienda nacional, 
hasta que en Mayo del mismo año se le con- 
firmó en el dicho cargo. Presentó a las Cortes 
proyectos de ley que testimonian la compe- 
tencia de su autor en materias fiscales, pero 
el 23 de Agosto renuncia la cartera y se reti- 
ra de la política. 

Como premio a sus méritos se le enco- 
mendó la dirección de los Estudios de San 
Isidro, en Madrid, que ocupó hasta 1820. 
Fernando VII lo honró por Real decreto de 2 
de Mayo de 1821 con el nombramiento de 
Consejero de Estado, y por el de 4 de Diciem- 
bre del mismo año le confirió el honor de 
académico de la Nacional, en la sección de 
literatura y artes. 

Murió en 1834. 

De carácter agrio y desabrido, sostuvo 
polémicas apasionadas con Lista, Reinoso, 
Roldan y demás poetas de la escuela sevi- 
llana. Digna de memoria es la que con el 
pseudónimo del Capitán Munatones, sos- 
tuvo contra los amigos de Roldan, que pon- 
deraban los méritos de la oda A la resu- 
rrección del Señor. González Carvajal puso 
de manifiesto su erudición y cualidades 
críticas. El Correo Literario de Sevilla, 
publicó con el supuesto nombre de Silvano 
Filomeno, dos odas: A la presentación del 
Niño-Dios en el templo, que la opinión 
atribuyó a Carvajal, quien imprimió tam- 
bién en Cádiz otra A la venida del Espí- 



— 265 



rita Santo, en 1813. De ensayo pueden cali- 
ficarse eslas composiciones, con las que se 
preparaba el autor para la obra que ocupó 
todo el último tercio de su vida: Los salmos 
■ci'Ios nuevamente en verso y prosa 
i Valencia, 1819). Esta versión de los salmos 
es, sin disputa, la mejor que tenemos en 
nuestro idioma, y por ella Menéndez y Pe- 
layo llamó a su autor <grande hablista>. 

Compuso en prosa un Elogio histórico 
de Arias Montano y, según leo en un bió- 
grafo, Retrato natural y político de la Bé- 
tica, que no conozco. 

De otro orden son: la obrita titulada Me- 
ditaciones sobre la Constitución militar 
presentadas ala Comisión militar forma- 
da de orden de las Cortes (Cádiz, 1813); 
que corresponde al breve período de la vida 
política del autor, y Ordenanzas de Ha- 
cienda militar. 

1.088.— González de Ceballos (Jerónimo). 

Insigne predicador carmelita, nacido en 
L'trera. Falleció en 1800. 

1.089.— González Centeno (Valentín). 

Médico, natural de Marchena, secretario 
de Extracto y vicepresidente de la Real So- 
ciedad de Medicina. Dejó monografías de 
singular interés, publicadas en las Memorias 
de la Corporación. Tales son: 

Sobre el aforismo 2o, libro IV de Hipó- 
crates 1 1772); De las nodrizas (id ); Enfer- 
medades si)ii álables y medios de descu- 
brirlas (1. a , 2. a y 3. a partes, 1783, 4. y 5); 
Las enfermedades que proceden de pasión 
de ánimo no son curables con remedios 
materiales (1786), obra «muy curiosa» (H. 
Morejón); Evacuación de las Catamenias 
(1786); Enfermedades más frecuentes en 
Sevilla (1788); Señales de la Puogenia en 
la sangre y medios de conocerla y comba- 
tirla (id.); De la transmisión de las enfer- 
medades por la generación (1791), y Utili- 
dad del movimiento (1792). 

En el índice de la dicha Corporación fi- 
guran los títulos de otras que no hemos 



podido hallaren el Archivo, aunque sí algu- 
nas no conocidas del historiador de la Medi- 
cina española, a saber: De los perjuicios 
que causa a la salud pública la impureza 
de la atmósfera de esta ciudad (11 Febre- 
ro 1779); De las toses tute rentosas, sus 
signos y medios de retardar sus infinitos 
progresos <30 Abril 1780); De la ronquera, 
jjrccursora de la tisis; su distinción de 
las demás y arreglada curación (25 Ene- 
ro 1781); Impedimentum in sjmentibus 
cruenta tempus anni, pleuritis bilis bib. 
de humor (7 Junio 1781); De las ansieda- 
des infebriles, sus causas que indiquen y 
método de corregirlas (7 Marzo 1782); Ex- 
poniendo que enfermedades o indisposi- 
ciones den por lo regular motivo a la abs- 
tinencia de comidas quaresmales en los 
días que la Iglesia no permite otras (23 
Mayo 1782 1; Si haya en el día la enferme- 
dad dicha Fuego de San Antón, con alguna 
idea de la curación de ella, o sus análogas 
(30 Enero 1783; Si puede el médico, y 
cuándo, condescender con la petición del 
enfermo contra su propia opinión (24 
Enero 1785); El influxo físico que tiene en 
la salud humana el ímpetu violento que 
causa en la atmósfera el estallido y toque 
de los grandes instrumentos de metal, 
como cañones de artillería, campanas, á. 
(23 Octubre 1788), y Las utilidades que 
facilita a la salud pública la preparación 
de la medicina ecléctica, respecto de la 
sistemática, adoptada por los profesores 
de esta ciudad (22 Octubre 1789). 

En el índice de Extraviadas de la Real 
Sociedad de Medicina figura: De la utilidad 
de la Quina por Clysteres (1769); Del po- 
der de la imaginación de las madres so- 
bre el feto y cómo se ocurra a los porten- 
tosos desvarios que aquella fuerza oca- 
siona (1770); De los medios ttuís eficaces y 
seguros de sosegar los fuertes síntomas 
que suele haber en las agudas (1771); Modo 
oportuno de curar las convulsiones segui- 
das de efectos intensos retrojndsos y Sobre 
un fenómeno cutáneo en calentura diu- 
turna. 



— 266 



1 .090.— González de ia C)rte y Ruano (Felipe). 

Nació en Ecija el 21 de Abril de 1819 y 
el 22 del mismo recibió el bautismo en la 
parroquial de Santiago. Llegó en su carrera 
militar a General de Ingenieros; fué Gober- 
nador de las Marianas y escribió Memorias 
sobre las islas del Arzobispo o de Bonin 
y Memoria descriptiva e histórica sobre 
las Marianas y las Carolinas (1876). 

1.091 —González de Cortines (Francisco Ig- 
nacio). 

Natural de Sevilla. Se graduó en Cáno- 
nes en la Universidad de su patria el 1762 
y fué elegido individuo honorario de la Real 
Academia Sevillana de Buenas Letras el 15 
de Noviembre de 1771. 

Dejó impreso un alegato sobre derecho y 
jurisdicción de ciertos jueces (1779). 

1.092.— González Corvadlo (Valentín). 

El apellido Gorvacho con V o con B ra- 
dica en la región de Morón, Montellano y 
lugares circunvecinos. Yo mismo he tenido 
varios amigos y condiscípulos de ese ape- 
llido y de esa comarca. 

Nuestro don Valentín estudió en Sevilla, 
fué farmacéutico en la misma, y socio de 
número de su Academia, desempeñando 
también el cargo de secretario segundo de la 
Sociedad. 

Escribió Lección Química: de qué na- 
turaleza sea el acido del vinagre y si con- 
tenga algún espíritu inflamable (Sevilla, 
1766), donde prueba la existencia en el áci- 
do acético de un espíritu ardiente dotado de 
gran eficacia terapéutica en muchas dolen- 
cias. 

Hernández Morejón no conoció otra diser- 
tación titulada Bel mejor método de extraer 
los aceites esenciales (3 Abril 1766), y 
conservada en el Archivo de la Real Socie- 
dad, en cuyo índice de extraviadas figura 
la siguiente: De la Aristolochía, de sus 
varias especies y decantadas virtudes 
(1764). 



1.093.— González de Eslava (Hernán). 

Presbítero sevillano del siglo XVI. Icaz- 
balceta cree que nació en Sevilla, y no ha- 
llando ninguna razón en contrario, lo inclu- 
yo como hispalense. Se le llamó el divino, 
y se conservan de él dos sonetos en el «Tra- 
tado breve de Medicina> de Fr. Agustín Far- 
fán, y otros dos en las Flores de varia 
Poesía, antología hecha en Méjico en 1577. 
Escribió además Coloquios espirituales y 
sacramentales y Canciones divinas (Méji- 
co, 1610). 

1 .094. -González Flóre z (Rafael). 

Historiador, poeta y autor cómico, nació 
en la villa de Fuentes el último día del mes 
de Enero de 1851. Abrazó la carrera ecle- 
siástica y en ella fué coadjutor en Lora del 
Río y cura párroco en Écija. Colaboró en las 
revistas Sevilla Mariana, La Voz de San 
Antonio y El Radical, semanario tradi- 
cionalista este último que veía la luz en 
Sevilla por el año 1910, y donde, con el 
pseudónimo de V. Claro, escribió numero- 
sos artículos. Compuso bastantes poesías, de 
asunto religioso las más, que su autor se 
dispuso reunir en un volumen; pero su muer- 
te, acaecida en 13 de Diciembre de 1912, le 
impidió llevar a cabo tal propósito, y las 
citadas composiciones, inéditas y autógra- 
fas, pasaron a poder de un hermano suyo, 
llamado Manuel, también fallecido. Dio a la 
estampa un Romance histórico -descriptivo 
de las fiestas de Nuestra Señora de Sete- 
fllla; El maestro Forte, noticia de un maes- 
tro que viviera en Fuentes a fines del si- 
glo XVIII y principios del XIX con fama de 
santo; la comedia No hay mal que por 
bien no venga, y Los tres Toribios, saí- 
nete. 

1.095.— González Fragoso (Romualdo). 

Nacido en Sevilla y bautizado en la pa- 
rroquia de Santa Catalina en el 1862; hizo 
los primeros estudios en su ciudad natal, 
siendo el discípulo predilecto del ilustre na- 



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turalista D. Antonio Machado; a los veinte 
años marchó al extranjero, recorrió buena 
parte de Francia, fué alumno de la Escuela 
de Altos Estudios (Múeeum) de París y se 
puso en íntima comunicación con los botá- 
nicos de aquella República. Regresó a Es- 
paña, donde hizo los estudios del Doctorado, 
y en aquella época regaló al Museo de Cien- 
cias Naturales unas colecciones de 3.000 
ejemplares, por lo que mereció la Enco- 
mienda de Isabel la Católica. También en 
aquel tiempo fué en Madrid Conservador de 
las Colecciones del Pacífico en el Museo an- 
tes citado, hasta que una racha de economías 
suprimió la dicha plaza. Marchóse a Sevilla 
a practicar la Medicina, siendo objeto de su 
predilección las enfermedades de los niños. 
Cuando la epidemia colérica de 1885, soli- 
citó, y le fué concedido, trasladarse a la pro- 
vincia de Toledo, donde el terrible huésped 
del Ganges hacía enormes estragos. Tal ad- 
miración produjo entre los toledanos el com- 
portamiento de Fragoso, que solicitaron del 
Gobierno la Cruz de Epidemias, condecora- 
ción que González Fragoso no llegó a alcan- 
zar, ni pretendió lograr, dada su caracterís- 
tica modestia. Durante año y medio (1911) 
estuvo pensionado por la Junta de Amplia- 
ción de Estudios, y viajó por Francia, Suiza 
y Bélgica, todo este tiempo. Hoy forma parte 
de la Academia Española de Historia Na- 
tural, de la Real Sevillana de Buenas Le- 
tras desde hace treinta años, de la Aso- 
ciación para el Progreso de las Ciencias, de 
la Academia Geológica, Botánica y Minera- 
lógica de Francia, etc. Son muy numerosos 
los trabajos de índole científica que, con 
ameno estilo, escribió González Fragoso, 
versando muchas de ellas sobre puericul- 
tura y enfermedades de la infancia. He aquí 
una lista de sus obras: Apantes para la 
flora medicinal déla provincia de Sevilla. 
publicados en la Gaceta Médica de Sevilla 
(1881-82); Xota sobre tina carta inédita 
de Pavón; Actas de la Sociedad Española 
de Historia Natural (Madrid, 1883); Enu- 
meración de las criptógamas en la pro- 
vincia de Sevilla, Memoria de la Sociedad 
Española de Historia Natural (id., id.); tra- 



ducción de la obra de Lanessan La lucha 
por la ettisteneia y la unión para la lucha 
(id., 1884 : traducción de la Historia de la 
evolución del eentido de los colores, de 
MagDUfl (id , id.); traducción de El proto- 
floema considerado como base de la vida 
délos animales y vegetales, de Hanstein, 
con un prólogo del traductor (id., 1885); 
La vida en las aguas Las algas 'id., 1886); 
Plantas marinas de la costa de Cádiz, 
Memoria de la Sociedad Española de His- 
toria Natural (id , id.); traducción y prólogo 
de la obra de Heekel El reino de los pro- 
tistas (id., 1887); Estocarpus Lagunee, es- 
pecie nueva de la costa de Cádiz, Memoria 
de la Sociedad Española de Historia Natural 
(id., id.); Observaciones sobre algunas al- 
gas de Sevilla y otras del Brasil; Actas 
de la Sociedad Española de Historia Natural 
Madrid, 1893-94»: Datos micrológicos pa- 
ra la flora española, Boletín de la Real 
Sociedad Española de Historia Natural (ídem, 
1912): Los Uredináceos, estudio morfo- 
biológico de estos hongos, Anales de la 
Junta, tomo VIII (id., id.); Acerca de al- 
gunos Ustilag i náceos y Uredináceos de la 
flora española, Boletín de la Real Sociedad 
Española de Historia Natural (id., 1912); 
Los Uredináceos, estudio morfo-biológico 
de estos hongos, Anales de la Junta, to- 
mo VIII (id., id.); Acerca de algunos Usti- 
lagináceos y Uredináceos de la flora es- 
pañola (con tres especies nuevas), Boletín 
de la Real Sociedad Española de Historia 
Natural (id., 1913); Acerca de algunos 
Uredales de nuestra flora (1913); Uromyes 
ornitho podividis, sp. nov. de Jelata, cerca 
de Larache (África), Boletín de la Real So- 
ciedad Española de Historia Natural (id., id); 
Contribución a la flora micrológica espa- 
ñola (id , id); Sur quelqws champignons 
peu connus ou nouveaux de la flore espag- 
nole (id., id.); Contribución a la flora mi- 
crológica del Guadarrama. 1. a parte, Ure- 
dales. 2. a , Pireniales, Histeriales. Disco- 
les. 3. a , Denteromicetos. Trabajos del Mu- 
seo Nacional de Ciencias Naturales (ídem, 
1914): Varios hongos poco conocidos o 
nuevos para la flora española (id., id.); 



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Uredo Holoscheeni Cast. Uromyees Funci. 
(Desm.) Tul. (id., id.) 

1.096.— González Gallardo (Pedro). 

Nació en Sevilla y fué caballero del San- 
to Sepulcro. Estuvo en Jerusalén en el año 
1601 y, al regresar de los Santos Lugares, 
escribió un libro de su viaje, titulado Itine- 
rario, que se imprimió en 1605. D. Pedro 
Espinosa cita este libro en su Historia de 
Sevilla. 

1.097.— González de Gallegos (Alonso). 

Insigne predicador del siglo XIV, hijo de 
Sevilla y de Gonzalo García, Alcalde Mayor. 
Fué Chantre de la Iglesia Patriarcal de Se- 
villa y Alfonso XI lo eligió para Embajador 
cuando solicitó el auxilio de Pedro IV de 
Aragón para el sitio de Gibraltar. 

1.098.— González y García (Manuel). 

Nació en Sevilla el 25 de Febrero de 
1877, siendo sus padres don Martín y doña 
Antonia, naturales de Antequera (Málaga) y 
fué bautizado en la parroquia de San Barto- 
lomé de esta ciudad. Nació en la calle de los 
Tintes. Su padre era carpintero. 

Cursó la carrera eclesiástica en el Semi- 
nario de Sevilla desde 1889, con notas de 
Meritíssimus en todas las asignaturas de 
Humanidades, Filosofía escolástica, Sagrada 
Teología y Sagrados Cánones, y premios por 
oposición en casi todas ellas. 

En el mismo Seminario obtuvo los gra- 
dos de doctor en Sagrada Teología y Licen- 
ciado en Derecho Canónico, habiendo alcan- 
zado por oposición la Licenciatura en ambas 
Facultades. 

Ordenado de sacerdote el 21 de Septiem- 
bre de 1901, fué nombrado en Marzo de 1902 
capellán del Asilo de las Hermanitas de los 
Pobres, de Sevilla, cargo que desempeñó 
hasta Marzo de 1905, en que fué designado 
cura ecónomo de San Pedro, de Huelva, y 
posteriormente, por haberse hecho el arreglo 
parroquial, pasó a ser cura Regente. En Ju- 



nio del mismo año fué nombrado Arcipreste 
de Huelva. 

Ha ejercido los cargos de vicepresidente 
de la Junta diocesana de Acción Social, vi- 
cepresidente de la Junta Provincial de Bene- 
ficencia y vocal de todas las Juntas Provin- 
ciales de Huelva, y es también del Cuerpo 
de Censores del Arzobispado de Sevilla y 
Examinador Sinodal del Obispado de Ma- 
drid-Alcalá. 

Se le deben las siguientes fundaciones: Eh 
1907 creó la Escuela Católica gratuita del Sa- 
grado Corazón de Jesús para niños pobres, le- 
vantando el edificio, restaurando la iglesia 
aneja de San Francisco, para servicio religio- 
so de los mismos niños y dando en aquélla en- 
señanza gratuita a 400 niños, por término 
medio. Terminada la anterior Escuela, ins- 
tituyó la Granja Agrícola Escolar del Sa- 
grado Corazón, para enseñanza y esparci- 
miento de los alumnos de aquélla. Casi al 
mismo tiempo estableció una Escuela Noc- 
turna y Dominical de obreras, y otra de 
obreros. 

Simultáneamente fundó en las afueras 
de Huelva, y adosadas al Santuario de la Pa- 
trona, la Santísima Virgen de la Cinta, unas 
Escue'as para niños de uno y otro sexo, hijos 
de los huertanos de aquellas cercanías. 

En 1909, en el populoso barrio del Pol- 
vorín, que carecía de iglesia y de escuelas, 
creó, primero en casa alquilada y después 
en terrenos propios, generosamente cedidos 
por la Compañía de Minas de Riotinto, una 
Colonia Agrícola Escolar para niños y ni- 
ñas de obreros, en su mayoría cargadores de 
mineral. 

La dicha Colonia la forman una espa- 
ciosa iglesia, cinco clases, vivienda para los 
maestros y 9.000 metros de campo de expe- 
rimentación y recreo. 

Biblioteca Parroquial circulante con 
unos 3.000 volúmenes. 

Patronato de aprendices, con banda de 
música y enseñanzas profesionales. 

Obra de las Vocaciones del Sagrado 
Corazón para costear los estudios eclesiás- 
ticos y del Magisterio a !o3 niños de las Es- 
cuelas del Sagrado Corazón, aptos para 



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ellos. Actualmente tiene cursando estudios 
a unos 20 alumnos. 

En Marzo de 1910 fundó la Obra de las 
Tres Martas y de los Discípulos de San 
Juan, para acompañar y buscar compañía 
a los Sagrarios abandonados o menos fre- 
cuentados. Dicha Obra viene funcionando en 
España, América y otras naciones, bendecida 
por los Obispos y enriquecida por Su San- 
tidad Pío X y Benedicto XV, con dos Privi- 
legios autógrafos. 

En 1913, y durante cuatro meses de obs- 
tinada y penosa huelga, que trajo el hambre 
en muchos hogares, dio de comer diaria- 
mente a unos 400 niños pobres, y leche a 
las madres de niños de pecho. 

Como obra de perseverancia post-esco- 
lar, en beneficio de las niñas obreras del ba- 
rrio del Polvorín, acaban de fundarse en 
nuevos locales, con que ha aumentado 
aquella Colonia escolar, un Táller de cos- 
tura, bordado y géneros de punto, al que 
se le está dando organización sindical. 

Todas estas Obras están creadas y soste- 
nidas con el producto de limosnas, venta de 
sus libros y suscripción de la revista El 
Granito de Arena. No cuenta con subven- 
ción ninguna oficial. Lleva gastadas unas 
600.000 pesetas. 

Después de haber colaborado en distintos 
diarios católicos, con permiso de su Prelado, 
ha publicado con carácter de propaganda de 
acción católica, lo siguiente: 

El Granito de Arena, revista quincenal 
fundada en 1907, difusamente propagada en 
España y América latina. 

Lo que puede un cura hoy, con dos 
numerosas ediciones y una carta laudatoria 
del Excmo. Car